REDI, vol. LXII (2010), 2 IN MEMORIAM LuIs IgNAcIO sáNchEz ROdRíguEz José carlos Fernández rozas catedrático de derecho Internacional Privado universidad complutense de Madrid Para la comunidad internacional de académicos y profesionales del dere­ cho internacional público, así como para diplomáticos de muchos países que tuvieron la suerte de contar con sus enseñanzas, ha constituido una auténtica tragedia la prematura pérdida, en plena fase de madurez creativa, de uno de sus más insignes representantes. En pocas ocasiones se da la circunstancia de que una trayectoria personal se identifique tanto con la vinculación a una dis­ ciplina científica. Nacido en Oviedo en 1948 Luis Ignacio sánchez Rodríguez tras cursar sus estudios de bachillerato en el colegio Loyola se inclinó por cursar la licenciatura en derecho como muchos de los alumnos de los Padres Escolapios que habían seguido con gran atención unos cursos de orientación universitaria donde intervino un importante plantel de profesores con deci­ dida vocación proselitista. Al igual que numerosos estudiantes de la época, el joven Luis Ignacio había recibido una sólida formación y tenido que superar dos reválidas eliminatorias, a los catorce y a los dieciséis años, en los pocos Institutos de Enseñanza Media existentes habilitados para tal función (bajo la férrea supervisión en Asturias del inefable inspector de educación don Be­ nedicto Nieto) y un difícil curso preuniversitario cuya superación abría una más compleja prueba de acceso a la universidad ante catedráticos de la mis­ ma. Tal carrera de obstáculos (la famosa selectividad se puso en marcha en 1974) era especialmente patente en la Facultad de derecho reservada en la práctica a las clases burguesas hasta mediados de los años setenta, pues la composición social del único grupo existente (la implantación de las ense­ ñanzas «nocturnas» tuvo lugar poco después) registraba una inmensa ma­ yoría de alumnos hijos de funcionarios, de profesionales y de comerciantes 00b-INMEMORIAN.indd 11 20/6/11 18:29:04 12 JOsé cARLOs FERNáNdEz ROzAs REDI, vol. LXII (2010), 2 y dos o, a lo más, tres alumnos hijos de trabajadores que por razones nunca explicitadas solían sentarse en las últimas filas del aula. Este componente burgués se proyectaba en las tendencias políticas de los estudiantes, bastante ingenuas comparadas con las iniciadas en Madrid o en Barcelona en 1967 que llegaron a Oviedo con cierto retraso y bastante diluidas, aunque con ex­ cepciones notables como cuando la Facultad fue escenario de los «juicios críticos» a determinados profesores. Fue un periodo breve pero muy diná­ mico y del que el profesorado local tomó buena nota para que no se volviera a repetir. No obstante estos condicionantes, la casona de Valdés salas de la calle de san Francisco era permisiva del contacto humano, en una época en que concluían los «felices sesenta», y Miche (en Asturias todo el mundo tiene un mote que surge por las razones más insospechadas y que acompaña a su portador toda la vida), aparte de conocer a Julia del Rosal que años más tarde sería su esposa, forjó amistades duraderas con compañeros como Luis Arias, Ramón Punset, gustavo suárez Pertierra o Paulino Ansedo. Además fue una etapa en la que se produjo un importante proceso vocacional que dio lugar a una generación de jóvenes profesores comprometidos con la transformación universitaria al que se sumó de manera entusiasta el futuro internacionalista asturiano. comenzaba un largo periplo de formación y un no menos dilatado periodo de afianzamiento académico. Tras pasar fugazmente por el departamento de derecho romano como alumno auxiliar trabó contacto con el catedrático de derecho civil José Luis de los Mozos, pero su brevísima estancia en Oviedo no logró afianzar una relación académica estable al margen de la dirección, más teórica que real, de su «tesina» de licenciatura (de realización obligatoria en la universidad de Oviedo hasta 1974 para acceder a una plaza docente). El tema elegido causa gran sorpresa si se pone en relación con la posterior trayectoria investigadora de su redactor: «La reforma agraria en España». Obtenido el grado de Licen­ ciado las preocupaciones heredadas de Edward Malefakis cedieron por la inclinación hacia el derecho internacional público lo que motivó el ingreso, como meritorio, en el departamento dirigido por don Luis sela, pero contro­ lado por su eterno adjunto Pérez Montero, sin percibir cantidad alguna pues la única plaza de ayudante que existía la ocupaba, a los únicos efectos de co­ brar la nómina, un licenciado privilegiado natural de Trubia que estaba en el extranjero, llamado Roberto. El aspirante a las glorias internacionalistas, en una España que contaba con poco más de diez catedráticos de la especialidad en activo, suplantó a dicho individuo más de un año con la aquiescencia y la instrucción precisa del poder fáctico departamental, hasta el punto que el decano Alfonso Prieto, que todas las mañanas hacía una visita de inspección por los seminarios, le saludaba con un «Buenos días, Roberto» ante la hilari­ dad de los compañeros de Facultad. un meritoriaje auténtico que afortunada­ mente condujo a la ansiada plaza de ayudante remunerada con 10.000 pesetas mensuales (que abonaba personalmente a los interesados un ordenanza que era conocido como «Paganini»). Resuelta la situación administrativa queda­ ba por solventar la carrera docente. sánchez Rodríguez había tenido noticias por la prensa del tremendo escándalo que se produjo en el salón de grados de 00b-INMEMORIAN.indd 12 20/6/11 18:29:04 LuIs IgNAcIO sáNchEz ROdRíguEz 13 REDI, vol. LXII (2010), 2 la universidad complutense con motivo de las oposiciones a las cátedras de Murcia y de La Laguna. También había entrado en contacto con el colectivo de internacionalistas, a propósito del homenaje al catedrático de Oviedo con motivo de su jubilación; incluso llegó a hablar brevemente con el detenta­ dor del poder máximo de la época Luis garcía Arias que, por cierto, le dejó totalmente cohibido al preguntarle «¿cuál es su gracia?». Pero en aquellos momentos no se vislumbraba un sucesor concreto y por esa razón emprendió sus estudios de forma autodidacta con sólo contactos muy esporádicos con el catedrático jubilado que no era muy proclive a pisar el seminario y cuando así acontecía hacía preguntas vagas sobre el estado de la investigación o lan­ zaba chascarrillos del tipo «¿cómo va esa zona exclusiva de pesca?», senten­ ciando, sin escuchar la respuesta, «siga usted pescando». Ante esta situación la llegada del profesor Julio d. gonzález campos no pudo ser más oportuna, como reconoció el joven ayudante, que tuvo desde el primer momento la cla­ ra percepción de que se trataba de una personalidad muy distinta a las que había conocido en su breve experiencia universitaria. A partir de ese momento existió, como se dice ahora, una química perfecta entre ambos: gonzález campos puso todo su esmero en la formación de su primer discípulo directo y éste no le defraudó en ningún momento. El maes­ tro estaba en aquellos momentos dedicado al estudio de los procedimientos de producción normativa del derecho internacional, que habían sido el obje­ to de su tercer ejercicio de cátedra y trabajaba en la delegación española que se preparaba para la III conferencia sobre derecho del Mar. con el tema de tesis propuesto, «La zona exclusiva de pesca», se daba una confluencia per­ fecta entre ambos grandes temas, al tiempo que se pretendía poner de relieve los intereses en presencia del Estado español en materia tan compleja. La investigación se realizó en un ambiente muy enrarecido, pues coincidió con los últimos años del franquismo, pero evidenció una convivencia y sincro­ nización entre un maestro y un discípulo que tenían mucho en común y en las que el salto generacional alcanzó «hegelianamente valor cualitativo» por encima de la acumulación cuántica de materiales. El resultado fue una excelente tesis que abrió a sánchez Rodríguez la puerta grande de su carrera académica obteniendo la primera plaza en las dramáticas oposiciones a profesor adjunto de derecho internacional público y de derecho internacional privado de 1977, pese a que concurrían numero­ sos candidatos en principio mejor situados. La «disciplina juliana» se impuso en las aún más dramáticas oposiciones a la plaza de Profesor Agregado de la misma disciplina en la universidad del País Vasco. Fue el último opositor «doble» dentro de los internacionalistas españoles de 1979, que ganó, tras singular combate con los otros candidatos, recurriendo al temible, y peligro­ so por su reversibilidad, procedimiento de la trinca, que justificaba plena­ mente la denominación de «oposición» a las antiguas pruebas para acceder a la cátedra. Para añadir al anecdotario del desaparecido «segundo espec­ táculo nacional» debe decirse que sánchez Rodríguez optó (una de las pocas concesiones que era permitida a la evaluación completa tanto del derecho 00b-INMEMORIAN.indd 13 20/6/11 18:29:04 14 JOsé cARLOs FERNáNdEz ROzAs REDI, vol. LXII (2010), 2 internacional público como del derecho internacional privado, que incluía la preparación de dos «Memorias» de cátedra independientes) para que en el «cuarto ejercicio» o «encerrona» se sorteara un tema de derecho interna­ cional privado, reservando el derecho internacional público para la confe­ rencia magistral correspondiente al «tercer ejercicio». Y es que el profesor «doble» debía concurrir a las oposiciones con un bagaje equilibrado entre las dos disciplinas internacionalistas de lo que constituyó un ejemplo expresivo, un estudio por él publicado de rara doctrina sobre la cuestión previa en el derecho español de la nacionalidad publicado en el prestigioso Anuario de Derecho Civil. Resulta inverosímil comprender cabalmente la obra de sánchez Rodríguez sin referirse a algunos hechos que jalonaron su vida. decisiva y fructífera fue su corta estancia en la universidad del País Vasco, cuya Facultad de derecho comenzaba una difícil andadura por su propia ubicación geográfica y por el contexto político de la confrontación derivada del acceso abertzale al mundo académico, que era muy proclive a calificar de «españolismo» a cualquier imposición de excelencia académica. El asturiano supo superar la situación y recibió con evidentes muestras de agrado, a las que era muy proclive, la hospitalaria acogida que sólo los vascos saben dispensar. Es cierto que a la provinciana pregunta de ¿cuándo te vas? respondió satisfactoriamente a los sabios locales bajo palabra de honor, pero su personalidad y vitalidad arro­ lladoras allanaron el terreno como prueba que, a poco de llegar a san sebas­ tián, fue nombrado Vicedecano de su Facultad. Pronto regresó a su Oviedo natal pero en donosti sentó sólidas bases científicas, generando un numeroso grupo de amigos, creando una escuela genuinamente vasca de derecho inter­ nacional y recuperando para la uPV/Ehu los cursos de derecho internacio­ nal de Vitoria­gasteiz en los que, desde el año 1981, han participado miles de alumnos procedentes de todos los continentes y casi dos centenares de prestigiosos profesores. unas bases que han sido reconocidas generosamente por sus discípulos y amigos vascos como podrá comprobarse con ocasión de la XXX edición de los cursos en el verano de 2011 en la que la uPV/Ehu, que se dispone a honrar la trayectoria profesional y humana de quien, tras la emancipación de Valladolid, venía formando parte y desempeñando un papel muy activo en su comisión científica. su trayectoria profesional y académica en la universidad de Oviedo figura en el libro del cuarto centenario de la universidad de Oviedo donde se desta­ ca su papel en la denominada Escuela de Oviedo de derecho internacional y a su posterior proyección tras el retorno a Madrid de su fundador, el Profesor gonzález campos, después de una fructífera estancia de siete años en una Asturias inmersa en el complejo proceso de transición democrática. El re­ greso a Madrid del maestro coincidió con el traslado de sánchez Rodríguez, ya como catedrático de derecho internacional público, a la universidad de Oviedo, donde pronto fue elegido decano de su Facultad de derecho. duran­ te su mandato y sin ninguna tensión o polémica local, lo cual es casi inaudito en la sociedad ovetense, eliminó los signos de la guerra civil que figuraban 00b-INMEMORIAN.indd 14 20/6/11 18:29:04 LuIs IgNAcIO sáNchEz ROdRíguEz 15 REDI, vol. LXII (2010), 2 en el Aula Magna puestos como desafío a Pedro sainz Rodríguez que, en su etapa de ministro, quería llevarse la universidad de Oviedo a santander para castigar a los rojos asturianos que debían contentarse con la universidad La­ boral de gijón. El horror a la burocracia manifestado en su época de decano continuó luego cuando ocupó la secretaría general durante el Rectorado de Teodoro López cuesta sin que el devenir de la institución fundada por Valdés salas se resintiera especialmente. Fueron pocos años pero muy fructíferos en lo académico, en lo científico y en la gestión universitaria en esta segunda etapa ovetense. También sánchez Rodríguez sucumbió al hechizo que ejerce Madrid para muchos asturianos y a los sones «ahí está la Puerta de Alcalá» se desplazó en 1987 a la Villa y corte concursando con éxito a la cátedra de la complutense universidad del valle del henares, donde fue secretario del consejo social, con la vista puesta en la antigua universidad central (que jamás debió perder ese nombre) y ello pese al apacible ambiente que allí se respiraba mientras se discutía si la instalación de despachos a los profesores vulneraba o no la de­ claración universal de derechos humanos. una breve estancia que concluyó con el desembarcó en la universidad complutense en 1990, donde dirigió el departamento de derecho internacional público y de derecho internacional privado de 1993 a 2006. desde la complutense desarrolló un vasto programa de trabajo, puso en marcha proyectos de recorrido y alcance. se reencontró aquí con antiguos colegas y amigos asturianos como gustavo suárez Pertierra y quien escribe estas líneas e hizo nuevas amistades contagiando sus ganas de vivir a to­ dos los que le rodeaban y disfrutando él mismo de su compañía y del grato ambiente madrileño. Así llegó a consolidar una madurez intelectual exten­ siva a la cultura, a la política y una vida social muy activa, pues la seriedad académica del profesor daba paso a un omnipresente Miche, dotado de una simpatía arrolladora, matizada de una fina ironía, que hacía de su compa­ ñía un regalo para los que tuvimos la suerte de contarnos entre sus amigos. Y ello sin desvincularse, al menos en los primeros años matritenses, de su compromiso académico como prueba su incorporación al consejo de univer­ sidades, donde desarrolló una importante labor en aquella etapa de reforma universitaria en la que todavía existían posibilidades de que la universidad no sucumbiera a la estrecha política de los aparatchiques del partido de tur­ no y a la voracidad de psicólogos y pedagogos. No debe extrañar, pues, que los años le condujeran a un cierto escepticismo hacia las labores propias de la gestión académica. Resulta muy expresivo de su personalidad su rechazo del importante cargo de secretario general de la universidad complutense que le ofreció, inmediatamente de ser elegido, el Rector Berzosa, como el propio Rector recordó en el acto in memoriam que tuvo lugar el 7 de octubre de 2010 en el salón de grados de la Facultad de derecho, testigo de tantos acontecimientos en la historia de los internacionalistas españoles. En Madrid su itinerario científico discurrió por derroteros propios, con la formación de su propia escuela, aunque nunca perdió el contacto ni con las universidad de 00b-INMEMORIAN.indd 15 20/6/11 18:29:04 16 JOsé cARLOs FERNáNdEz ROzAs REDI, vol. LXII (2010), 2 Oviedo y del País Vasco, ni con su maestro, hasta su también prematuro falle­ cimiento, como evidencia su participación, junto con él y con Paz Andrés, en el Manual de Derecho internacional público que apareció en Oviedo en 1975 y que llegó a contar con la octava edición. cada época tiene sus apariencias, sus mitos, sus percepciones, y una vi­ sión ideal de las relaciones jurídicas que las ficciones expresan con más fidelidad que ningún otro género. su actividad investigadora se inició con el estudio del derecho del mar en la universidad de Oviedo extendiéndose, entre otras muchas materias, al derecho de los tratados, a la inmunidad de jurisdicción o a los problemas de la soberanía territorial del Estado. Este último sector fue desarrollado, entre otras publicaciones, en el curso que impartió en la Academia de derecho internacional de La haya en 1997, y es el resultado de algo más que un esfuerzo especulativo pues tuvo ocasión de participar en diversos contenciosos ante la corte Internacional de Justicia como abogado­consejero, principalmente en el ámbito de los contenciosos territoriales en América Latina [de la República de honduras ante la corte Internacional de Justicia de La haya en el asunto de la controversia fronte- riza terrestre, insular y marítima (Honduras/El Salvador), con intervención de Nicaragua; del Reino de España en el asunto de la compétence en matière de pêcheries (Espagne-Canada) ante la corte Internacional de Justicia, ju­ nio de 1998; de la República de honduras en el asunto de la délimitation des espaces maritimes aux Caraïbes (Nicaragua c. Honduras), ante la corte Internacional de Justicia (marzo 2000); y del gobierno de honduras ante la corte internacional de Justicia en el asunto de la Demande en revisión de l’arrêt du 11 septembre 1992 en l’affaire du Différend frontalier terrestre, insulaire et maritime (El Salvador/Honduras; Nicaragua intervenant) (El Sal- vador c. Honduras), de 10 de septiembre de 2002] que le proporcionaron una experiencia práctica de gran utilidad y un gran prestigio, como puso de relieve el presidente Owada en el asunto de la controversia territorial y marítima (Nicaragua c. Colombia) con ocasión de la audiencia pública de la corte Internacional de Justicia de 18 de octubre de 2010 donde los asisten­ tes, puestos en pie, guardaron un minuto de silencio en memoria del insigne internacionalista español. Fuera de Asturias continuó sus investigaciones en los temas anteriores extendiéndose a nuevas rúbricas como el terrorismo internacional, el uso de la fuerza o el derecho comunitario europeo. Y en Madrid tuvo lugar, a lo largo de más de veinte años, la afirmación científica de una obra escrita con rigor, imaginación creativa y proyección práctica, plasmada en más de veinte libros y casi un centenar de artículos realizados con una técnica de investigación impecable en la que el conocimiento de la jurisprudencia y de la práctica general y española en cada materia era una premisa metodológica esencial. con sentimiento socialista sólidamente arraigado, aunque nunca como militante partidista, y un pensamiento eminentemente crítico, vivía el dere­ cho internacional con pasión y rigor hasta el punto de ser merecedor de una 00b-INMEMORIAN.indd 16 20/6/11 18:29:04 LuIs IgNAcIO sáNchEz ROdRíguEz 17 REDI, vol. LXII (2010), 2 fama de profesor exigente no sólo con los alumnos sino, muy señaladamente, en tesis y oposiciones, pues tenía fama de no hacer concesiones ni a propios ni a extraños y esta actitud le proporcionaba una gran independencia. defen­ día la actividad creativa en la que maestro y alumno debían estar en perma­ nente diálogo y comunicación. su facilidad para transmitir conocimientos hacía que sus presentaciones, incluso de los temas más complejos, fueran despejadas y fáciles de seguir por cualquier auditorio. Tenía muy claro que era consustancial a la docencia universitaria ofrecer a los estudiantes la po­ sibilidad de alcanzar el límite del conocimiento humano en cada momento y materia, y que esto solamente se podía conseguir si los profesores eran, a la vez, investigadores. si todo trabajo científico tiene siempre como presupues­ to la validez de la lógica y de la metodología, que son los fundamentos gene­ rales de nuestra orientación en el mundo, si la ciencia proporciona métodos para pensar, e instrumentos y disciplina para hacerlo, la visión del derecho no podía, en su pensamiento, ser norma vacía de realidad, ni realidad vacía de normatividad. En esa realidad discurrió coetáneamente a su vida académica una cam­ biante evolución del derecho internacional, reflejo de los avatares y conflic­ tos que se fueron sucediendo tanto en la sociedad internacional como en la española. En el primer caso, no podían dejar de lado acontecimientos tan peligrosos como el cuestionamiento de la existencia misma de la propia Or­ ganización de Naciones como puso de relieve en un lúcido estudio sobre la reforma de las Naciones unidas (1997). En el segundo, resultaba obligada la referencia a la doctrina internacionalista sentada por nuestro Tribunal constitucional, densa y, en algunos puntos, simplemente reiterativa de líneas jurisprudenciales ya iniciadas anteriormente, pero, como reflejó en la obra homenaje a su maestro, indiscutible para llenar ciertos agujeros negros y espacios de relativismo jurídico. dirigió catorce tesis de doctorado de prestigiosos internacionalistas es­ pañoles y extranjeros dedicados tanto a la docencia como a la práctica (car­ los Fernández de casadevante Romani, F. Javier Quel López, M.ª ángeles Ruiz colomé, Fernando cardozo Fernández Rei, Ana gemma López Martín, Francisco Jiménez garcía, Antonio Pastor Palomar, M.ª Luisa garcía del Rey, Marta Iglesias Berlanga, darío Villarroel Villarroel, Esther López Barrero, ghassan s. Abbas, Javier chinchón álvarez y Miguel Fernández Palacios) ca­ lificadas todas ellas con sobresaliente cum laude por unanimidad. Además la de carlos Fernández de casadevante Romani, actual catedrático de derecho internacional público de la universidad Rey Juan carlos de Madrid, la de Ja­ vier Quel López, Titular de la misma cátedra en la universidad del País Vasco de cuya Facultad de derecho es decano en la actualidad, las de Ana gemma López Martín y Javier chinchón álvarez de la universidad complutense y la de Antonio Pastor Palomar de la universidad Rey Juan carlos, fueron recom­ pensadas con el premio extraordinario de doctorado. su prematura muerte dejo huérfanos a varios doctorandos españoles y extranjeros con tesis a punto de concluir. 00b-INMEMORIAN.indd 17 20/6/11 18:29:04 18 JOsé cARLOs FERNáNdEz ROzAs REDI, vol. LXII (2010), 2 También fue director de la Revista Española de Derecho Internacional en­ tre 1997 a 2001 y obtuvo el Premio Tribuna Americana de 1994 al mejor tra­ bajo de investigación sobre temas americanos, por El régimen jurídico de las fronteras en Iberoamérica (en colaboración con el profesor Antonio Remiro Brotóns). su trayectoria docente registra innumerables cursos en el extran­ jero y el nombramiento de profesor visitante en centros prestigiosos como el Institut des Hautes Etudes Internationales de la Université Panthéon-Assas, París II, la universidad Nacional de córdoba (Argentina) o la universidad Interamericana de Puerto Rico. Fueron años de docencia intensa y de dirección de una escuela propia bajo directrices personales, siendo consecuente con el dicho de que el buen discí­ pulo no debe ser un mero seguidor del maestro, sino digno de su magisterio. como recordara Javier Quel «Luis Ignacio repudiaba el sectarismo univer­ sitario; no creía en la escolástica rancia basada en la reverencia al líder sino en una escuela construida desde el reconocimiento del trabajo bien hecho, el respeto y la amistad entre los miembros del grupo». No es, pues, casual que en el último texto que publicó pusiese de relieve la necesidad de superar cual­ quier consideración trasnochada derivada de la pertenencia individual a otros grupos o escuelas, porque dicha pertenencia, «carece de toda relevancia pues lo único que importa es compartir perspectivas y no orígenes doctrinales». salvando obstáculos, con inigualable ánimo y envidiable voluntad, lu­ chando día a día contra las limitaciones que el tiempo y la enfermedad le imponían, se mantuvo trabajando hasta cuando le fue posible y, aunque su andar no fue el mismo, siguió acudiendo en las mañanas a la Facultad, sin rendirse. Acababa de iniciar, dirigiendo a un nutrido elenco de internaciona­ listas, una ambiciosa investigación crítica sobre la jurisprudencia de la corte Internacional de Justicia, y contaba con una agenda repleta de convocatorias de tesis doctorales, cursos de posgrado, entre los que figuraba el Magister de derecho Internacional y Relaciones Internacionales de la universidad com­ plutense, a punto de cumplir su décima edición, y ciclos de conferencias en España y en América Latina. sus últimos años lo fueron de contenciosos territoriales en su querida América Latina que visitó con frecuencia hasta sus postreros momentos. su decidida defensa de los intereses hondureños dieron lugar a la declaración, el día de su fallecimiento, de luto oficial en este país. sus viajes con Antonio Remiro siempre estaban muy presentes en su memoria. desgraciadamente no pudo cumplir con su deseo de recorrer por carretera, aprovechando las posibilidades sabáticas, la totalidad del sub­hemisferio acompañado por un grupo de amigos entusiasmados con el proyecto. Y también fueron años muy felices en Pozuelo viendo consolidar la carrera profesional de su esposa como fiscal en el Tribunal supremo, finalizar los estudios de sus hijos y siempre rodeado de muchos amigos. una etapa que hacía presagiar un confortable tránsito hacia la jubilación y la posibilidad de seguir pasando temporadas en Oviedo y en Ribadesella donde se sentía totalmente realizado, pues nunca renunció a su arraigada asturianía. 00b-INMEMORIAN.indd 18 20/6/11 18:29:04 LuIs IgNAcIO sáNchEz ROdRíguEz 19 REDI, vol. LXII (2010), 2 Bertolt Brecht, nos habla de los hombres imprescindibles e indudable­ mente Luis Ignacio sánchez Rodríguez lo era. de ahí que sea recordado por la trascendencia de su obra y el relieve extraordinario de su figura humana, de capacidad increíble, que le ha deparado un lugar prominente en la historia de los internacionalistas españoles. Madrid, 11 de febrero de 2011 00b-INMEMORIAN.indd 19 20/6/11 18:29:04