25 MARTÍN GARCÍA MÉROU ENTRE BRASIL, ARGENTINA Y ESTADOS UNIDOS. OBSERVACIONES PARA PENSAR EL FIN-DE-SIGLO AMERICANO Paula Bruno* MARTÍN GARCÍA MÉROU EN LA VIDA CULTURAL ARGENTINA El período de la historia argentina abierto el año 1880 ha sido revisado desde variadas perspectivas. Es caracterizado como un momento de profundas transformaciones en el que nuevos actores irrumpieron en escena y se instalaron en los despachos políticos y en los ámbitos inte- lectuales para propulsar acciones renovadoras que dejaron sentir sus efectos en todas las esferas; mientras tanto la Argentina se insertaba en el escenario mundial con un rol definido. Puertas adentro, el país se * Doctora en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y Profesora en Enseñanza Media y Superior en Historia por la misma Facultad. Ac- tualmente es investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Se especializa en Historia Cultural Argentina y Latinoamericana, Historio- grafía, Historia del Pensamiento Argentino y Americano, y Metodología de los Estudios Históricos y Sociales. Ha sido investigadora o profesora visitante en las siguientes casas de estudio: École des Hautes Études en Sciences Sociales (Paris), Universitat de Barcelo- na, Universitat de Girona, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora (México), Universidad Nacional Autónoma de México, Università degli Studi di Venezia “Ca’ Fos- cari”, Università degli Studi di Verona y Universidad Complutense de Madrid, donde ha estudiado e impartido conferencias sobre temas vinculados con la historia de las ideas, la vida cultural y de los intelectuales en Argentina, América Latina y Europa. Es autora de Pioneros culturales de la Argentina. Biografías de una época, 1860-1910 (2011, Siglo XXI) y de Paul Groussac. Un estratega intelectual (2005, Fondo de Cultura Económica/UdeSA). GREGORIO WEINBERG. ESCRITOS EN SU HONOR 26 organizaba en torno a los ideales del progreso, la paz y el orden, prin- cipios que cristalizaban en medidas y proyectos de configuración para una sociedad que era generalmente percibida como caótica y amorfa. Desde varios campos disciplinares se ha estudiado este perío- do, con diversos objetivos y perspectivas analíticas. En un esfuerzo de organización de la bibliografía disponible, se puede sostener que, por lo menos, cuatro ejes interpretativos han dominado la pro- ducción académica sobre la elite cultural y la vida intelectual de la Argentina entre-siglos, a saber: I) las interpretaciones sobre la “generación del ochenta”, que presenta un elenco homogéneo de personalidades desde una perspectiva de conjunto que se constituye privilegiando similitudes y puntos en común, en desmedro de par- ticularidades y aspectos individuales; II) aquellos análisis que sos- tienen que el espacio de la cultura no puede distinguirse claramente de los ritmos y los escenarios políticos. Este hecho evidenciado en algunos rótulos que se usan para caracterizar a los intelectuales de la época, por ejemplo: “intelectual-político”, “hombre del régimen”, “gentleman-escritor” o “literato oficial”; III) otras explicaciones dan cuenta de un clima de ideas colectivo, homogéneo o con fisuras débiles y escasamente perceptibles, argumento que encuentra tres posibilidades recurrentes: i. se asocia este clima con el rótulo de positivismo (sólo matizado en los últimos años); ii. el clima homo- géneo de positivismo pone parcialmente en duda y se buscan otras expresiones intelectuales, pero también corales, entre los que se destaca el clima del nacionalismo cultural; iii. se estudian figuras paradigmáticas e indiscutidamente representativas; IV) un cuarto eje de interpretaciones sobre la esfera cultural de entonces se or- dena en torno a la idea que transpola un período pre-profesional, en el que las tareas intelectuales eran ejercidas por diletantes o amateurs, con la etapa de la especialización disciplinar (Bruno, 2007; 2009; 2010; 2012). A la vista de estas afirmaciones, se puede sugerir que las inter- venciones y los itinerarios de destacados hombres de cultura aparecen desdibujados o relegados en el marco de la presentación de climas ideo- lógicos o intelectuales generales, o bien en relación con algunos perfiles dominantes. Así, algunos personajes que no son considerados -por no ser estimados representativos o sintomáticos- quedan condenados a las filas de la opacidad o engrosan elencos de nombres indiferenciados dentro de rótulos abarcadores. A su vez, y complementariamente, las corrientes de ideas, los principales tópicos y los problemas centrales de la historia intelectual argentina del período han sido abordadas, prácti- camente de forma exclusiva, con la finalidad de buscar lo característico y lo homogéneo. Paula Bruno 27 En la convicción de que los estudios que enriquecen las inter- pretaciones generales vigentes podrían abarcar una amplia gama de géneros, desde la biografía hasta la historia institucional, pasando por distintas modulaciones, y que los aportes en este sentido aún son in- cipientes, en los últimos años he trabajado en el seguimiento de bio- grafías inscriptas en una historia social de los intelectuales (Bruno, 2011; 2014a; 2014b). En este artículo se continúan esas líneas de trabajo y, a la vez, se ensaya una forma de estudiar los vínculos entre Argenti- na, otros países de América Latina y Estados Unidos durante la última década del siglo XIX y las primeras del XX proponiendo como forma de aproximación al conocimiento de las dimensiones culturales de los vínculos transnacionales el análisis de las miradas de un actor singu- lar, Martín García Mérou: un intelectual diplomático que ofició como articulador cultural. Por medio del estudio de sus ideas y al inscribir este trabajo en la historia cultural, en diálogo con la historia de los intelectuales, se pretende contribuir a un análisis de las dimensiones culturales de las relaciones entre naciones al estudiar, en este caso, observaciones de la figura elegida. García Mérou se desempeñó como diplomático, poeta, periodis- ta, ensayista, crítico, historiador y novelista. Es este perfil polifacético un elemento fundamental a la hora de juzgar su relevancia y la riqueza de su obra. El rol por él asumido en los ámbitos culturales argentinos, y en un espacio más ampliado con proyecciones americanas y europeas permite concretar un acercamiento a los ambientes por los que circuló. A su vez, un análisis crítico de sus escritos de disímil registro viabiliza el conocimiento de sus representaciones acerca de destacados tópicos de su época, a saber: la consolidación de las estructuras estatales, los efectos de la organización de un régimen político centralizado, la for- mación de identidades (étnicas, políticas y sociales), la secularización, la configuración de una tradición cultural argentina, los proyectos so- ciales y políticos en disputa, las visiones sobre los Estados Unidos y su proyección internacional, las formaciones culturales latinoamericanas, por mencionar los más destacados. Por su parte, y este no es un dato menor, el estudio de su obra posibilita acercarse a lo que podría denominarse una incipiente soci- ología de los intelectuales del continente americano, dado que en sus escritos pueden encontrarse observaciones originales acerca de intelec- tuales contemporáneos de la República Argentina, de otras naciones latinoamericanas (Venezuela, Colombia y Brasil), de los Estados Unidos y, más fragmentariamente, de capitales europeas (Madrid, Berlín). En suma, el seguimiento de su trayectoria es una excelente puer- ta de entrada para estudiar la vida intelectual y diplomática en el con- texto de la modernización latinoamericana. Este ensayo apunta a ser un GREGORIO WEINBERG. ESCRITOS EN SU HONOR 28 aporte en ese sentido ya que, pese a las particularidades y a la riqueza de su itinerario y escritos, la recepción de la figura de García Mérou ha sido escasa y de carácter fragmentario. Se relevan a continuación algunos datos de su trayectoria. García Mérou nació en Buenos Aires en 1862, cursó estudios en el Colegio Nacional de Buenos Aires y en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, aunque abandonó la carrera. El hito que marcó su entrada a la vida pública es muy temprano1. Cuando contaba con 15 años, ganó un concurso literario del colegio y fue, desde ese momento, avalado y protegido por figuras de la vida intelectual como Miguel Cané2. Tempranamente ingresó en el diario La Nación como corrector de pruebas, y estuvo bajo el patrocinio de Bartolomé Mitre3, convirtién- dose rápidamente en periodista. Sus primeras incursiones en la prensa fueron en el mismo diario, donde firmaba con el seudónimo de Juan Santos. Colaboró también en El Álbum del Hogar con el mismo seudóni- mo, escribiendo críticas, bajo el título de “Palmetazos”. Participó, mien- tras tanto, en las reuniones de un destacado cenáculo intelectual de la década de 1870, el Círculo Científico y Literario. Una primera etapa de su trayectoria intelectual puede circunscribirse a estas actividades y, en lo referente a las tareas literarias, a la definición de su perfil de poeta. A los 19 años, García Mérou tuvo su bautismo en la diplomacia. Por consejo de Manuel Láinez, responsable de El Diario y familiar de Miguel Cané, el joven devino secretario privado del autor de Juvenilia en su misión diplomática por Colombia y Venezuela (las observaciones 1 Para realizar esta semblanza me baso en materiales relevados en el Archivo Histórico de Cancillería Argentina, Serie Diplomática y Consular y Serie Misiones al Exterior (re- visados para los períodos en los que Martín García Mérou ejerció cargos diplomáticos) y en el Fondo Martín García Mérou del Instituto Bibliográfico “Antonio Zinny”. Ambos fondos se encuentran en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. 2 Miguel Cané (1851-19005) nació en la ciudad de Montevideo, Uruguay, durante el exilio de sus padres. Estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires y luego en la Facultad de Derecho, donde se graduó como abogado. Escribió en varios periódicos, entre ellos La Tribuna, El Nacional, La Prensa y La Nación. Fue diputado y senador nacional, embajador, profesor de la Universidad de Buenos Aires, director general de Correos y Telégrafos, intendente de Buenos Aires, ministro del Interior y de Relaciones Exteriores y Culto y decano de la Facultad de Filosofía y Letras. En 1898 redactó el Proyecto de Extradi- ción de Extranjeros, posteriormente sancionado como Ley de Residencia. Ejerció cargos diplomáticos en numerosos países: Colombia, Venezuela, Austria-Hungría, Alemania, España y Francia. Entre sus obras se cuentan: Ensayos (1877), En viaje (1884), Juvenilia (1884), Charlas literarias (1885), Notas e impresiones (1901), Prosa ligera (1903), Discursos y conferencias (1919, póstumo). 3 Bartolomé Mitre (1821-1906) fue presidente de Argentina entre 1862 y1868. Además de su perfil político, se ha desempeñado como una figura de la vida pública y cultural argentina de la segunda mitad del siglo XIX. Paula Bruno 29 de este periplo tienen un doble registro: están recopiladas en En viaje (Cané, 1884) y en Impresiones (García Mérou, 1884). El hecho de ser el secretario de Cané lo convirtió en allegado al mismo y, como se puede ver en el repaso de antecedentes presentado más adelante, condicionó fuertemente la recepción de la obra y la trayectoria de García Mérou por las generaciones posteriores. Luego de ser asistente de Cané y encargado de negocios interino en Bogotá, García Mérou regresó a Argentina. Más tarde fue trasla- dado a París y, en 1886, Julio A. Roca lo designó ministro residente en Paraguay. Continuando con su carrera diplomática, en 1891 fue nom- brado ministro plenipotenciario de distintas legaciones argentinas, y con ese cargo residió en Perú (1891-1894), Brasil (1894-1896) y los Es- tados Unidos (1896-1900 y 1901-1905). Por un breve período, durante la segunda presidencia de Roca, ocupó el Ministerio de Agricultura. Mientras ocupaba ese cargo, fue representante argentino en la Segunda Conferencia Panamericana realizada en México. Hacia 1905 y por es- casos meses, fue ministro plenipotenciario en la legación de Alemania, Austria, Hungría y Rusia. Al mismo tiempo que su carrera diplomática transcurría, la trayec- toria intelectual de García Mérou se desplegó, incursionando en diversos géneros: novela, ensayo, impresiones de viaje, historia y distinto tipo de memorias. Su única novela, Ley social (1885) versa sobre un adulterio am- bientado en Madrid. Paralelamente, se concentró en la escritura de lo que tituló “estudios”, “recuerdos”, “confidencias”, “perfiles” e “impresiones”, compilados en una serie de volúmenes miscelánicos. La originalidad de la mayoría de estos aportes es que el autor da cuenta de procesos que ex- ceden los límites de la cultura, la historia y la realidad argentina. Si bien es cierto que su libro más citado, Recuerdos literarios (1891), presenta un esbozo “sociológico” sobre la constelación intelectual argentina de fines del siglo XIX, su obra está además conformada por ensayos surgidos de las observaciones y el estudio sistemático de realidades culturales de otros países, obtenidas durante sus estancias en distintos lugares de América latina, Estados Unidos y varios países de Europa. Estos rasgos le otorgan un plus diferencial, dado que sus obras, al versar sobre otras naciones, se alejan de los clásicos relatos de viaje de la época; este es el caso, por ejemplo, de los capítulos dedicados a varias geografías en Impresiones (1884), las páginas sobre Colombia en Confidencias literarias (1893), El Brasil intelectual (1900a), y Estudios americanos (1900b), que versa sobre los Estados Unidos. García Mérou escribió además una Historia de la Diplomacia Americana (1904), que trata cuidadosamente los temas de política internacional de los Estados Unidos durante el siglo XIX y comienzos del XX. Aunque el perfil de historiador no fue el más cultivado por él, legó también una Historia de GREGORIO WEINBERG. ESCRITOS EN SU HONOR 30 la República Argentina (1899), que aborda el período comprendido entre los sucesos de mayo de 1810 y la época de Juan Manuel de Rosas, y fue utilizada como bibliografía para el estudio de la historia en los colegios nacionales, contando con sucesivas reediciones hasta la década de 1930. Por último, cabe destacar que, según señalan algunas noticias biográficas sobre el autor, éste contaba con el proyecto de escribir una historia del pensamiento argentino. Es en este sentido que deben leerse sus obras sobre Juan Bautista Alberdi, su ensayo sobre Echeverría y al- gunos textos más breves dedicados a la figura de Domingo F. Sarmiento. En suma, su obra y su itinerario lo definen como un polifacético intelectual y como un articulador cultural. Pese a ello, no se ha revisa- do demasiado aun su perfil. Los primeros perfiles biobibliográficos del personaje fueron trazados en el cambio de siglo por Paul Groussac, en La Biblioteca (1898a: 259-269), y Estanislao Zeballos, en la Revista de Derecho, Historia y Letras (1901: 5). En ambos textos, aunque escritos en distinto tono, se destacan su talento precoz, su perfil versátil y se pone de relieve la importancia que asume el hecho de que, a la par del desar- rollo de una carrera diplomática, el personaje utilizara la información y los conocimientos sobre otros países del continente americano como principal insumo para sus obras. Las primeras historias de la literatura y de las corrientes estéti- cas en Argentina, como la de Ricardo Rojas y la de Jorge Max Rohde, otorgaron un espacio destacable a la vida y la producción de García Mérou, insertando su nombre en la misma franja que los de Eduardo Wilde, Miguel Cané, Lucio V. López y Lucio V. Mansilla. Rojas se en- carga de resumir el perfil de García Mérou en estos términos: “renovó, en la generación del 80, el tipo intelectual y moral de Juan María Gu- tiérrez. Como Gutiérrez, fue poeta, y dejó como él un tomo de Poesías, en el cual se hallan algunos cantos de agradable versificación; como Gutiérrez cultivó el género novelesco, dejando en Ley social y Perfiles y miniaturas, significativos ensayos de prosa amena; como Gutiérrez fue estadista, universitario y crítico de nuestra literatura” (1957 [1922]: 412). Rohde, por su parte, destaca que la trayectoria de García Mérou no puede ser equiparada con la de otros personajes de su época: “pues él fue -a diferencia de estos escritores ‘fragmentarios’- un escritor dis- ciplinado” (1926: 260). Luego de estas primeras menciones a su itinerario, y del traza- do de estas semblanzas y otras afines, la figura de García Mérou pasó a estar asociada, casi en forma indisoluble, a la de Miguel Cané. Las lecturas propuestas por Sáenz Hayes en Miguel Cané y su tiempo, don- de se refiere numerosas veces a Martín García Mérou en términos de “protegido”, “discípulo”, “hijo adoptivo”, “mano derecha”, e imágenes similares, tuvieron un éxito extendido, dado que en la bibliografía dis- Paula Bruno 31 ponible sobre el autor de Juvenilia y En Viaje, García Mérou aparece como una especie de sombra o de “segundón” del mismo (Sáenz Hayes, 1955; Cruz, 2007). Esto se explica porque, como se señaló, la iniciación de García Mérou en la diplomacia se dio en ocasión del viaje de Cané por Venezuela y Colombia. Solo un breve trabajo de la década de 1960 se ocupa del perfil de García Mérou en forma específica. Se trata de una antología de textos del autor que cuenta con una evocación acerca de su obra y su tra- yectoria a cargo de Nicolás Cócaro (1965). No están disponibles otras obras que aborden su perfil intelectual. Una gran cantidad de textos, sin embargo, lo mencionan; esto se debe a que se ha convertido en el “cronista” destacado de su época y a él se recurre a la hora de ilustrar diferentes fenómenos o de trazar perfiles de personajes conspicuos de la constelación cultural de la que formó parte. De hecho, su obra Re- cuerdos literarios (1891, varias veces reeditada) funciona como un mapa de referencias sobre hombres y sociabilidades intelectuales del cambio del siglo XIX al XX y, justamente por este motivo, se utiliza reinciden- temente como fuente (Gnutzmann, 1999-2000). Pero prácticamente en ningún caso esta obra, como las demás de su autoría, ha sido conside- rada como objeto de estudio en particular. Desde la crítica literaria, se lo ha considerado principalmente un crítico, debido a la existencia de numerosos comentarios acerca de obras de sus contemporáneos que ha legado en páginas de prensa periódica y revistas, muchas de ellas reunidas en Libros y autores (Pagés Larra- ya, 1982; Blanco, 1999; Cruz, 2005). Más recientemente, se ha prestado especial atención a su única novela, Ley social (Apter-Cragnolino, 1999; Gnutzmann, 1998; Martul Tobío, 2000a y 2000b). Por su parte, en un estudio de comienzos de la primera década del siglo XXI, se presenta la labor de Martín García Mérou y su interés por la cultura brasilera, otorgando especial atención a su rol de “traductor cultural” (Sorá, 2003). A partir de este estado del arte sobre la vida cultural argentina y sobre la trayectoria de García Mérou, analizo aquí rasgos que muestran cómo, dada su tarea de diplomático y sus residencias en otras naciones de América Latina y Estados Unidos, los textos surgidos de esas experien- cias le han otorgado una voz diferencial en el contexto finisecular. Esta particularidad permite rastrear las percepciones del personaje sobre un destacado capítulo de la historia intelectual argentina y del continente. DEL BRASIL TROPICAL AL BRASIL INTELECTUAL El libro de Domingo Faustino Sarmiento titulado Viajes por Eu- ropa, África y América: 1845-1847 (1993 [1849]) -volumen estructurado con el formato de compilación epistolar- inauguró en la cultura argen- tina una tradición en la narración de travesías. Los relatos responden al GREGORIO WEINBERG. ESCRITOS EN SU HONOR 32 registro que David Viñas llamó del “viaje utilitario” con vetas estéticas y románticas, un tipo de experiencia que ofreció a los pensadores argenti- nos de la primera mitad del siglo XIX plataformas para pensar modelos posibles para la futura nación (Viñas, 1995: 30). También se pueden encuadrar en la más larga tradición del “viaje ilustrado”, que contaba con antecedentes en los relatos de cronistas, exploradores y científi- cos realizados en tierras americanas (Weinberg, 1982). Más allá de las diversas apreciaciones sobre Viajes, es un hecho que su autor devino un interlocutor imaginario para quienes pretendían, ya en la segunda mitad del siglo XIX, evaluar una parte sustancial del pasado cultural y político argentino, pero también dar cuenta de las impresiones de sus propios derroteros por el mundo (Núñez, 1989: XVI). Los relatos de Sarmiento marcaron un sendero y varios intelectu- ales siguieron sus huellas (Bruno, 2008b). Algunos autores finiseculares optaron por detenerse en los tramos del viaje de Sarmiento por Europa para rescatar a un Sarmiento europeizado (Pierini, 1998); otros, en cambio, se detuvieron en las páginas sobre Estados Unidos, que mues- tran que el autor estaba entusiasmado ante un caudal de conocimientos e ideas políticas novedosas (Roldán, 2005). Menos analizadas han sido las miradas de Sarmiento sobre las tierras americanas, quizás porque éstas se basaban en observaciones casuales. Al salir desde Chile hacia Europa, Sarmiento realizó tres paradas en tierras americanas: Isla Mas-a-Fuera, Montevideo y Río de Janeiro. Estas postas eran obligatorias, no había en ellas deseos de conocimien- to u observación. Sin embargo, operaron como espacios generadores de relatos. La tercera carta de Viajes se sitúa en Río de Janeiro en febrero de 1846. Allí, Sarmiento relata un constante deslumbramiento ante la naturaleza, caracterizada como un marco indescriptible en el que el goce de los sentidos se asimila al de los pueblos originarios de las tier- ras en cuestión; destaca: “me pone miedo el sol aquí, y concibo que los pueblos tropicales lo hayan adorado” (Sarmiento, 1993: 57). Sucumbe en su relato, en reiteradas ocasiones, ante las “maravillas tropicales”, que Rugendas -con quien se encontró personalmente en Brasil- pintaba con maestría (Sarmiento, 1993: 56-57). Incluso la traza urbana de Río de Janeiro es por él descripta a partir de la naturaleza: “en el medio de la ciudad, en el centro de los barrios más populosos, se alzan siete morros revestidos de verdura brillante como un mosaico revestido de esmeraldas” (Sarmiento, 1993: 61). La naturaleza no deja de sorprender- lo; señala que todas las tardes, pese al cansancio, optaba por ascender a uno de los morros para recrear “las sensaciones de placer, el inefable deleite, la excitación de entusiasmo casi delirante que causa esta natu- raleza siempre de gala, siempre brillante y recargada de perfumes y de flores” (Sarmiento, 1993: 61). Paula Bruno 33 A diferencia del entorno natural, la configuración étnica de Bra- sil -signada por la presencia de esclavos y mulatos- lo conducía a re- flexiones amargas sobre el atraso que España y Portugal habían legado a las tierras americanas. Tampoco se muestra satisfecho frente a los rasgos políticos del mandato de Pedro II (1831-1889), al que evalúa con juicios ambiguos; lo mismo sucede con las características de la arqui- tectura y otras expresiones culturales (de Sena, 2008). En suma, los Viajes de Sarmiento trazaron una cartografía de Brasil que estaba contenida por la naturaleza y no por las acciones humanas. No parecía haber allí, por tanto, elementos para pensar modélicamente en una futura nación. El predominio de la naturaleza por sobre otros rasgos de la descripción, ofrece una lectura encuad- rable en el exotismo y lejos está de ser un análisis metódico sobre las formas políticas, sociales y culturales de Brasil. Además de esta prim- era incursión obligada, Sarmiento realizó una segunda visita a Brasil en 1852. En esta ocasión, legó imágenes sobre el Imperio y Pedro II trazadas con cierto beneplácito (Lusardo, 1954); destacó, sobre todo, el conocimiento del emperador de las obras de Esteban Echeverría, José Mármol, Juan B. Alberdi y otros letrados nacidos en suelo argentino. Como es sabido, en tiempos de Juan Manuel de Rosas, Brasil operaba para figuras argentinas como un territorio de exilio, más que de ex- cursión y exploración (Amante, 2010). En los relatos de viajes generados en la segunda mitad del siglo XIX, la posta obligada de Río de Janeiro fue retratada, en la mayoría de los casos, con las mismas pinceladas que Sarmiento había trazado. Este hecho se constata, por ejemplo, en las breves páginas que Miguel Cané dedicó a la misma en En viaje; en ellas, los tópicos sarmientinos aparecen sintetizados en el siguiente pasaje: “sobre las costas que bañan la bahía de Río de Janeiro, el sol cae a plomo en capas de fuego, el aire corre abrasado, los despojos de una vegetación lujuriosa fermentan sin reposo [...] toda esa flora característica de los trópicos, que hace entrar por los ojos la sensación de un mundo nuevo” (Cané, 1884: 6 y 7). En un tono similar y describiendo la estadía compartida con Cané allí, García Mérou describió sus primeras incursiones en Río de Janeiro en idéntica dirección: la flora y la fauna, los colores y los aromas, y todo el orden de lo natural parecía extasiar sus sentidos: “el cuadro que presentaba entonces la bahía, me dejó estático y maravillado. Todo se unía para el efecto del conjunto: el cielo resplandeciente, el mar claro, limpio y deslumbrador, el círculo de las montañas, la vegetación exuber- ante de las zonas tropicales y la ciudad coqueta a la distancia” (García Mérou, 1884: 22). En sintonía con estas observaciones, Paul Groussac4, 4 Paul Groussac nació en Toulouse, Francia, en 1848. Arribó a la Argentina en 1866 y en GREGORIO WEINBERG. ESCRITOS EN SU HONOR 34 en su libro Del Plata al Niágara, no dudaba en idealizar Brasil como el parámetro del paraíso terrenal, y describiendo Panamá, señalaba: “no he experimentado sino en el Brasil, [...], esta sensación casi embriagado- ra del esplendor vegetal. Es como una erupción frenética de árboles y li- anas, de flores y follajes, que estalla por doquier” (Groussac, 1897: 128). De este modo, puede sostenerse que los tópicos del tropicalismo para describir lo contenido en el paisaje y más allá de él atravesaron las representaciones de la literatura de viajes del siglo XIX con parada ob- ligada en Río de Janeiro y el Brasil en su totalidad (Linz Ribeiro, 2004). En el contexto de la vida intelectual argentina, recién en el pasaje de siglo se detecta un cambio en este paradigma descriptivo. Fue en 1900 que se produjo una obra íntegra sobre Brasil dedicada a pensar de manera orgánica la vida cultural del país vecino -y dejando de lado las tentaciones de evocar la vegetación y el sol-. Se trata de El Brasil in- telectual (1900a) de Martín García Mérou. Allí, el anecdotario del viaje que había deslizado el autor en sus recuerdos de 1884 es remplazado por el relato de la experiencia vital. De hecho, conocedor de los libros de viajes, García Mérou mostró una constante disconformidad por los autores de los mismos, sobre los que destacaba: “es el mal común a todos los viajeros exagerar y desfigurar los cuadros que encuentran a su paso” (1900a: 48). Desde su perspectiva, estos relatos desconocían el terreno del que opinaban, tenían prejuicios sobre lo observado y eran pintoresquistas más que realistas. Sin vestir el traje del viajero-observador, entonces, García Mérou propone en su obra un remplazo de las fórmulas del tropicalismo por nuevas claves para observar Brasil, comparar sus rasgos con los de la Ar- gentina y pensar el contexto americano del giro del siglo XIX al XX. El Brasil intelectual está basado en el conocimiento del país adquirido por Garía Mérou durante su estadía allí, entre 1894 y 1896, mientras ejercía funciones diplomáticas. Algunos de los textos que se reúnen en el volumen habían sido previamente publicados en la revista La Biblioteca en 1896, pero fueron organizados y para ser reeditados en un contexto diferente. En el cambio de siglo, Brasil y Argentina empezaron a delinear un acercamiento. La historia entre las dos naciones había conocido mo- 1871 ya era reconocido en los más prestigiosos cenáculos intelectuales de la época. Ocupó el cargo de Director de la Biblioteca Nacional en el período comprendido entre 1885 y 1929; editó y dirigió La Biblioteca entre 1896 y 1898 y Anales de la Biblioteca entre 1900 y 1915; publicó artículos de diversas temáticas en Revista Argentina, Revista de Filosofía, La Unión, La Razón, La Nación, El País y El Diario, entre otros. Sus obras históricas más destacadas son Santiago de Liniers, conde de Buenos Aires (1907) y Mendoza y Garay, las dos fundaciones de Buenos Aires (1916). Otros estudios históricos del autor son Ensayo histórico sobre el Tucumán (1882), Ensayo crítico sobre Cristóbal Colón. Historia y leyenda (1892), Historia de la Biblioteca Nacional (1893), El Congreso de Tucumán (1916), Estudios de historia argentina (Recopilación de estudios anteriores, 1918). Paula Bruno 35 mentos de tensión ocasionados por un conflicto limítrofe por el control de la región Misiones-Palmas; se trataba de una zona que era esencial para que Brasil pudiera garantizar la comunicación de Río Grande do Sul con el resto del país y por razones de seguridad (Grimson, 2003). El conflicto fue resuelto por arbitraje norteamericano en febrero de 1895; fue el Laudo Cleveland el documento que ratificó los derechos de Brasil sobre el territorio en disputa (Sanchíz Muñoz, 2010). En el contexto de esta resolución, García Mérou se encontraba con funciones diplomáti- cas en tierra brasilera y fue testigo y protagonista de los hechos5. Pocos años después de este evento, el estrechamiento de víncu- los entre Argentina y Brasil quedó sellado: en 1899 el presidente Julio Argentino Roca viajó a tierra brasilera y en 1900 el presidente Campos Salles visitó la Argentina (Devoto y Fausto, 2008: 210). Fue en este últi- mo contexto en el que se publicó El Brasil intelectual. El libro circuló, de hecho, como un objeto celebratorio que simbolizaba el respeto de la nación argentina a la cultura brasilera (se imprimieron 200 ejemplares especiales de la obra en papel vergé). Su publicación tuvo repercusiones ampliadas entre las elites culturales brasileras, que consideraron, en general, al libro como una excelente oportunidad de diálogo entre am- bos países y una posibilidad para repensar la región y sus trazos co- munes (Cairo, 2000). El Brasil intelectual parte de una descripción general del con- texto americano. En esa descripción, García Mérou destaca la falta de circulación y de puentes entre los países vecinos y allegados. Hace foco en el hecho de que, por ejemplo, la literatura de Brasil era escasamente conocida por los argentinos. A su vez, el autor matiza la idea de que históricamente se produjeron enfrentamientos entre Brasil y Argentina, y traza algunos paralelismos en la historia de los dos países: […] el Brasil está ligado a nuestro país por vínculos estrechos. Nuestra historia política está en contacto con la suya, desde la época colonial. Hemos cruzado nuestras armas en guerras gloriosas, hemos favorecido juntos el nacimiento de otras na- 5 No es una tarea sencilla evaluar el rol de García Mérou en este contexto. Varios de sus allegados, como Miguel Cané, le hicieron saber que estaban disconformes por la intromi- sión de Estados Unidos en un tema de límites Brasil-Argentina. Por su parte, al ser diplo- mático en Brasil, García Mérou recibió una serie de cartas e invitaciones para celebrar el fin del conflicto. En base a las fuentes disponibles, se puede aventurar que su situación no fue cómoda. Es sintomático en este sentido un silencio: en el volumen II de su obra Historia de la Diplomacia Americana. Política Internacional de los Estados Unidos (1904), no se encuentra ninguna mención al Laudo Cleveland ni al conflicto Misiones-Palmas. Este dato llama la atención, dado que es un libro que documenta de manera sistemática cada una de las intervenciones y arbitrajes de la política exterior norteamericana. Pueden verse las cartas recibidas en torno al arbitraje de febrero de 1895 en Archivo Histórico de Cancillería Argentina, Serie Diplomática y Consular y Serie Misiones al Exterior. GREGORIO WEINBERG. ESCRITOS EN SU HONOR 36 cionalidades, hemos luchado después en las mismas filas, en una campaña brillante pero deplorable, nuestros intereses comerciales son solidarios y los productos de nuestro suelo se complementan; la extensa línea de nuestras fronteras facilita la amistad de pueblo a pueblo; nuestras grandes capitales, los centros pensantes y dirigentes de ambos países, están apenas a tres días de navegación; finalmente, hemos vaciado en el mis- mo molde nuestras instituciones políticas y hemos chocado con los mismos obstáculos al llevar a la práctica sus principios liberales. ¿Cómo comprender, con estos antecedentes, el ale- jamiento respectivo en que vivimos? ¿Cómo disculpar la mu- tua ignorancia en que nos hallamos de nuestras modalidades nacionales, de nuestras virtudes nativas, de nuestro estado de civilización y de cultura, de la forma e importancia de nuestra producción intelectual? (García Mérou, 1900a: 3 y 4). Al tomar como premisa estas coordenadas, el desarrollo de El Brasil intelectual, se puede analizar en un doble registro. Por un lado, García Mérou tiende a realizar un diagnóstico del estado de la cultura nacional argentina por medio de un juego de espejos y contrastes entre Brasil y Argentina en un contexto en el que las relaciones entre ambos países se estaban fortaleciendo. Por otro, sugiere una forma de pensar la reali- dad de ambos países en un contexto signado por el cambio radical que estaba teniendo lugar a nivel geopolítico: la presencia avasallante de Estados Unidos en el continente americano. En la primera dirección, García Mérou postula una lectura más bien pesimista de la cultura argentina y ensalza la vida intelectual brasilera. Se inscribe así en una línea de diagnóstico que tuvo como portavoz privilegiado a Miguel Cané, quien no dudaba en afirmar una degradación de la cultura argentina en la segunda mitad del siglo XIX, que no era más que una de las tantas manifestaciones de la mediocri- zación general que traía consigo la modernización (Terán, 2000; Bruno, 2008b). Las siguientes palabras sintetizan su lectura: Son tan raras las manifestaciones intelectuales entre nosotros, hay una indiferencia tan profunda para todo lo que se aparta del trámite vulgar de la vida positiva, que cada ensayo literario o científico que vemos, nos produce una sensación agradable, a la que no es ajeno cierto sentimiento de respeto hacia aquel cuyo amor al culto de lo bello le da le valor suficiente de pu- blicar un libro en Buenos Aires, que es lo mismo que recitar un verso de Petrarca en la rueda de la Bolsa (Cané, 1875: 140). Paula Bruno 37 En la misma línea se inscriben algunos de los diagnósticos de García Mérou de la década del noventa del siglo XIX. Por ejemplo, señalaba: Esta indiferencia general por los trabajos del espíritu, esta anarquía deplorable que mata en sus principios toda asocia- ción intelectual, está lejos de responder al estado de la cultura que hemos alcanzado y constituye un síntoma que debe tener en cuenta el sociólogo al estudiar los rasgos fundamentales de nuestro carácter nacional, así como el origen más inme- diato de muchos de nuestros males presentes. Prosperan los hipódromos y los clubes en que corre el dinero sobre el tapete de las mesas de juego, y las sociedades científicas que existen entre nosotros llevan una vida anónima y empobrecida (Gar- cía Meróu, 1973: 17). Probablemente, caracterizar en estos términos la cultura argentina ge- neraba desazón a la hora de pensar el lugar del país en el nuevo con- cierto de las naciones que se estaba delineando en el cambio de siglo. De hecho, El Brasil intelectual ratifica el escepticismo sobre las posibili- dades de la vida cultural argentina para proyectarse continentalmente. García Mérou destaca que no es solamente la literatura brasilera la que se desconocía en el país -hecho que quizás podría, desde su perspectiva, justificarse por la diferencia idiomática-, sino que, además, primaba el desinterés por las expresiones culturales de los países vecinos. En este punto, como ha señalado Gustavo Sorá, se autopercibía como el respon- sable de cubrir un vacío: “interpretar el Brasil y su estado de civiliza- ción a través de un estudio del movimiento intelectual” (Sorá, 2003: 79). De este modo, aunque Martín García Mérou, como varios de sus contemporáneos, siguió los pasos de Sarmiento -en el capítulo segundo de El Brasil intelectual, de hecho, revisa las visitas de Sarmiento a Río de Janeiro -que tuvieron lugar en 1846 y 1852-(García Mérou, 1900a: 13 y ss.)-, marcaba una distancia con las descripciones sarmientinas al señalar que la realidad de la República de Brasil de fines del siglo XIX era diferente a la de los años del Imperio; ahora el progreso había “renovado hasta los cimientos por el cambio radical de sus institucio- nes, purificado por la extinción de la esclavitud” (García Mérou, 1900a: 14). En este nuevo contexto, caracterizado positivamente, celebraba las posibilidades de existencia de una cultura brasilera autónoma. Para sostener este punto, revisó las historias literarias de Sylvio Romero, Araripe Junior, Joaquim Tabuco y Ruy Barbosa y, a modo de balance, sostuvo que la literatura colonial era, inevitablemente, retoño del tronco portugués. Sin embargo, en el contexto republicano, si se comparaba la relación de Estados Unidos e Inglaterra con la de Brasil y Portugal, se GREGORIO WEINBERG. ESCRITOS EN SU HONOR 38 podía ver con claridad que en Brasil había estado mejor resuelta la inde- pendencia cultural. Desde su perspectiva, y siguiendo a Sylvio Romero, la especificidad de Brasil descansaba sobre un pilar: haber hecho del mestizaje un elemento reivindicable de la cultura (García Mérou, 1900a: 23). Así, se podía trazar una continuidad cultural entre los últimos años del Imperio y los primeros de la República; años en los que Brasil había consolidado sus instituciones y sus sociabilidades. En suma, García Mérou ensalzaba la vida letrada brasilera y proyectaba sus rasgos más allá de las fronteras estrictamente cul- turales para pensar en configuraciones sociales y políticas. Fren- te a este diagnóstico, miraba con ojos apesadumbrados el estado embrionario de la cultura argentina. Una de las claves para llegar a esta conclusión la encontraba, además de en los rasgos presen- tes en la cita textual mencionda anteriormente, en los desfasajes temporales entre Brasil y Argentina a la hora de encarar las mo- dernizaciones del sistema educativo y científico, que mostraban un ambiente cultural argentino perezoso (García Mérou, 1900a: 295). Con varios juicios afines, concluye sobre el país limítrofe: “la acti- vidad intelectual de aquella nación es superior, sin duda alguna, a la que presentan sus hermanas del continente. Ella puede mostrar en el pasado y en el presente un número compacto de sabios, de escritores y de estadistas dignos de figurar en cualquiera de los centros más avanzados del viejo mundo” (García Mérou, 1900a: 9). Brasil se homologaba, en esta sentencia, a una nación equiparable a las europeas y potencialmente hegemónica en las tierras del sur (Needell, 2012). Al observar el Brasil en el contexto del continente americano, varios eran los rasgos contextuales que consideraba García Mérou. Por un lado, la proclamación de la república en 1889, que clausuraba la idea del “caso exótico” del contexto latinoamericano y perfilaba al país como una nación moderna y pujante en el Cono Sur. Por otro lado, puede que, al haber conocido Brasil de primera mano, García Mérou se interrogara por el lugar del país a nivel continental ante el avance de Estados Unidos en la geopolítica internacional a partir de la guerra de 1898. De este modo, las observaciones sobre el desfasaje cultural entre Argentina y Brasil y la ponderación del segundo país sobre el primero condujo a García Mérou a pensar en Brasil como una nación destinada a llevar la delantera en América del Sur, juicio que estaba más a tono con las ideas de políticos y letrados brasileros que con el clima del contexto argentino (Preuss, 2011). Aunque superficialmente se podían trazar analogías entre los dos países, las diferencias entre ambos eran remarcables: Argentina seguía ligada comercial y financieramente a Paula Bruno 39 Inglaterra; mientras que, desde las últimas décadas del Imperio, Bra- sil había planteado una política de gradual aproximación a Estados Unidos, coincidente con las intenciones norteamericanas de interven- ción, control y presencia en el continente (Devoto y Fausto, 2008: 210). La transición a la República no había afectado los intereses de Estados Unidos en Brasil y parte de las elites brasileras veían a Estados Unidos como modelo: se trataba de una nación nueva, progresista, con prin- cipios de gobierno que Brasil podía emular o seguir. Por su parte, las herencias del Imperio habían dejado un legado de institucionalización que daba a Brasil la posibilidad de presentar ante el mundo una idea de fortaleza política y experticia en los asuntos de política interna e internacional (Woodard, 2009). Por su parte, las relaciones entre Brasil y Estados Unidos habían comenzado a estrecharse ya en el marco de la Primera Conferencia Panamericana, realizada en Washington en 1889. Mientras que los de- legados argentinos y los chilenos rechazaron la idea de panamerica- nismo propulsada por Estados Unidos -y, en sintonía con la misma, la propuesta de formar una unión aduanera que en el futuro podría fun- cionar como una zona de libre intercambio-, Brasil apoyó con énfasis este proyecto. Aunque no fructificó, sobre todo por la férrea oposición de la Argentina, Brasil firmó varios acuerdos bilaterales con Estados Unidos. En la misma dirección, con la intervención norteamericana en el mencionado conflicto por la zona Misiones-Palmas, resuelta en 1895 a favor de Brasil con un laudo del presidente Stephen Grover Cle- veland, las relaciones Brasil-Estados Unidos se fortalecieron (Segovia Hernández, 2014). Hecho que, probablemente, en el contexto de la gue- rra Estados Unidos-España por el control de Cuba en 1898 (año en el que el ministro argentino, Epifanio Portela, y el canciller de Brasil, Dionisío de Castro Cerqueira firmaron un protocolo para poner en ac- ción el Laudo Cleveland en Río de Janeiro) sembró alerta en Argentina que, además, se encontraba tramitando problemas limítrofes con Chile (Morgenfeld, 2009). Es en este marco que deben pensarse las visitas cruzadas de los presidentes Campos Salles y Roca. Y es también en este contexto en el que debe ubicarse la aparición de El Brasil intelectual; en cuyas páginas finales, por cierto, se elogia al presidente brasilero en cuestión: “no quie- ro cerrar estas páginas, sin consagrar unas palabras a la faz literaria del talento distinguido del actual primer magistrado del Brasil, Doctor Manuel Ferraz de Campos Salles” (García Mérou, 1900a: 441). La obra de García Mérou se presentaba como un puente de palabras entre las dos naciones. Quizás esto no fue percibido en el contexto argentino, como un reconocimiento de las posibilidades de Brasil para encarar un proyecto continental desde el sur. GREGORIO WEINBERG. ESCRITOS EN SU HONOR 40 ESTADOS UNIDOS: DEL IDEALISMO AL IMPERIALISMO Fue también el libro Viajes de Sarmiento el que inauguró una matriz para pensar a Estados Unidos desde Argentina (Viñas, 1998). Una vez más, las ideas del autor de Facundo resultaron, en ocasiones, un pará- metro con el que medirse y un interlocutor imaginario. De hecho, fue Sarmiento quien, tempranamente, relacionó a Estados Unidos con una imagen destinada a perdurar, la del organismo enorme y vigoroso: No es aquel cuerpo social un ser deforme, monstruo de las especies conocidas, sino como un animal nuevo producido por la creación política, extraño como aquellos megaterios cuyos huesos se presentan aun sobre la superficie de la tierra (Sar- miento, 1993: 290). Sarmiento reivindicó los principios republicanos y federales que ob- servó en la organización política norteamericana; evaluó positiva- mente su estructura social, asentada en la convivencia armónica de diferentes etnias; alabó las garantías civiles, las libertades políticas y la educación; y ensalzó el progreso en todas sus manifestaciones, señalando que se trataba de un progreso particular, basado en la li- bertad, la democracia y la igualdad social. Desde su perspectiva, la realidad norteamericana encarnaba un modelo ideal que la Argentina debía emular (Botana, 1991). Esta mirada optimista, que idealizó a Estados Unidos, cambió de signo en los últimos años del siglo XIX. De hecho, los ya mencionados Miguel Cané y Paul Groussac, entre otros, fueron intelectuales finise- culares que expresaron de manera sistemática su rechazo a la hora de pensar Norteamérica como modelo en el nuevo contexto (Bruno, 2013). Estados Unidos se perfiló decididamente como una potencia y la pre- sencia europea, antes predominante en América latina, pasó a ser rá- pidamente desplazada por la influencia norteamericana. Ese momento histórico coincidió con una nueva etapa de las relaciones internaciona- les, signada por la competencia por el control de los mercados (Shenin, 1998). En el marco de este escenario, el expansionismo estadounidense se desplegó mientras que al interior del país cobraban fuerza los sen- timientos de nacionalismo de corte expansivo, que se vieron abona- dos por las ideas del “destino manifiesto”, que colocaba a los Estados Unidos en el rol de propagador de los valores morales, políticos y reli- giosos anglosajones (Beyhaut y Beyhaut, 1990; Freeman Smith, 2000). Como corolario de esta nueva posición asumida por Norteamé- rica, sus intervenciones en otros países del continente pasaron a ser moneda corriente en distintas coyunturas: frente a problemas limítro- fes, cuando algún país latinoamericano no afrontaba sus deudas con Paula Bruno 41 el exterior, o en momentos en los que desde Estados Unidos se consi- deraba que era necesario restablecer o sanear el orden político y la paz interior (Halperin Donghi, 1997: 292). Estas medidas eran vistas con desconfianza e incredulidad por políticos e intelectuales de algunos países latinoamericanos. Mientras tanto, como se mencionó ya, Estados Unidos intentaba institucionalizar sus relaciones con América Latina bajo los principios del panamericanismo (Ardao, 1986). En este contexto, se produjo en 1898 la guerra entre España y Estados Unidos por el control de Cuba, Puerto Rico y Filipinas (Pérez, 1998; Cagni, 1999). Este fue un momento en el que, para varios inte- lectuales argentinos, Estados Unidos pasó de ser un tópico de ideali- zación a uno de desencanto. Si durante las décadas posteriores a la independencia algunos letrados y políticos habían encontrado en la nación del norte un ejemplo y un modelo a seguir para organizar po- lítica e institucionalmente las nuevas unidades nacidas de la ruptura del lazo colonial -ya se mencionó a Sarmiento, pero también Juan B. Alberdi y otros rescataron rasgos de la organización norteamericana-, en el fin-de-siglo se alzaron voces que percibían una amenaza latente (Bruno, 2012). En este contexto, la identidad regional latinoameri- cana se redefinió y las relaciones con -o frente a- Estados Unidos se convirtieron en el factor clave de esta reconfiguración. Como parte de esta tendencia, el intelectual uruguayo José Enrique Rodó se presentó como la voz paradigmática a la hora de señalar pares de opuestos que planteaban en términos antinómicos las relaciones entre América Latina y Estados Unidos -como el de espíritu/materia-, sin por ello des- cartar absolutamente las ventajas del modelo norteamericano. Otros hombres de cultura, entre los que pueden destacarse Rubén Darío y Paul Groussac, por su parte, comenzaron a postular las ideas ligadas a un movimiento que Oscar Terán denominó el primer antiimperialis- mo latinoamericano (Terán, 1986: 85). En estas miradas, el motivo del Calibán -inspirado en la figura shakesperiana ligada al salvajismo pri- mitivo- pasó a condensar los aspectos del país del norte, criticados de manera sistemática por numerosos intelectuales (Fernández Retamar, 2000). Así, la grandeza material, los modales bruscos y superficiales de sus habitantes, las ideas políticas en vigencia y demás aspectos, comenzaron a ser considerados como expresiones de un organismo bestial y avasallador, que ya no era evaluado en los términos positivos de Sarmiento (López, 2011; Bruno, 2012). En el mismo clima, ante el avance de los Estados Unidos, acom- pasado por un expansionismo militar agresivo, algunos discursos de intelectuales latinoamericanos comenzaron a redimir los valores hispá- nicos, que habían sido, generalmente, combatidos de un modo radical luego de las independencias. De este modo, surgió una revalorización GREGORIO WEINBERG. ESCRITOS EN SU HONOR 42 de España, sobre todo de corte cultural y espiritual, y la vertiente mo- dernista apareció como una voz de defensa de los valores latinos ante los anglosajones. Frente a la contienda entre “yanquismo” y “latinidad”, postulada en estos términos por Paul Groussac, la vieja metrópoli espa- ñola se convirtió en baluarte de los ideales y los valores latinos y por- tadora de rasgos tradicionales que Hispanoamérica debía sumar a su genealogía. Junto con las intenciones de avance y predominio político y cultural, las ideas del Destino Manifiesto aparecían como un fantasma demasiado palpable y el expansionismo estadounidense provocó fuer- tes resistencias que cristalizaron en intervenciones de disconformidad, bregando por la unidad latinoamericana para contrarrestarlo defensi- vamente (Mc Gann, 1960). Los intelectuales latinoamericanos que alzaron su voz dieron forma a un movimiento de proyecciones que excedían las fronteras nacionales. Como destaca Julio Ramos, gracias a la circulación de ideas propiciada por la migración y los desplazamientos de algunos intelectuales latinoamericanos, como Rubén Darío y José Martí, la construcción de una identidad latinoamericana que contrarrestara la omnipresencia norteamericana se fortaleció en el pasaje del siglo XIX al XX (Ramos, 2001). Así, se configuró una noción de latinoamerica- nismo opuesta a la de panamericanismo, propiciada de manera unidi- reccional por los Estados Unidos. Aunque predominante, la mirada que puede sintetizarse bajo el rótulo del “primer antiimperialismo latinoamericano” no fue única. Otras voces, entre las que se destacó la del intelectual y diplomático que aquí nos ocupa, se alzaron para enunciar que Estados Unidos podía ser un ejemplo cultural, político y económico para los países latinoamer- icanos (Auza, 1975; Bruno, mimeo). Cabe recordar que García Mérou estuvo radicado por ocho años en Washington (durante dos períodos: 1896-1900 y 1901-1905) y conoció una cantidad considerable de ciu- dades norteamericanas. En el contexto de la guerra de 1898 se encon- traba, de hecho, en Estados Unidos. Una vez más, como en la coyuntura de la resolución del conflicto limítrofe entre Brasil y Argentina, formaba parte del cuerpo diplomático radicado en el país del norte. Como tal lo trataban los hombres de la política norteamericana, a juzgar por la correspondencia que recibía6. Así, como se señaló, indiscutiblemente, sus impresiones no pueden ser equiparadas con las lecturas de viajero, tanto por sus form- atos como por su tono. Las opiniones referidas a Estados Unidos son escritos basados en un conocimiento exhaustivo de las realidades ob- 6 La correspondencia puede verse en Archivo Histórico de Cancillería Argentina, Serie Diplomática y Consular y Serie Misiones al Exterior. Paula Bruno 43 servadas. La oportunidad única de vivir en Norteamérica en momentos en los que desde allí se estaba repensando el mapa geopolítico e involu- crarse en sus dinámicas se tradujo en sus escritos. Las miradas generales sobre Estados Unidos pueden resumirse en unas cuantas consideraciones. En una de ellas, surgida durante una estadía en Chicago, destacó: La vida americana está hecha de contrastes. En las mismas grandes ciudades de este país, al lado de los edificios majes- tuosos de veinte pisos de altura, hay barrios enteros de casas de madera, con aceras del mismo material, en que habitan mi- llares de seres humanos en un hacinamiento y promiscuidad que nada tiene que envidiar a las viejas capitales del antiguo continente (García Mérou, 1900b: 15). Sus observaciones no tendían a idealizar los parámetros civilizatorios europeos y se mostraban abiertas a reconsiderar a Estados Unidos como un modelo en un marco diferente al conocido por Sarmiento. Y, justamente, el nuevo contexto de expansión económica y territorial y modernización material entusiasmó a García Mérou. En varios de sus escritos sostuvo que la armonía de la sociedad norteamericana era una de las claves para entender las realidades del país; resume esta premisa con la siguiente pregunta: ¿Qué talismán secreto posee la vida de estas democracias que así transforma y funde en su crisol lo más variado de caracte- res de la raza humana y los eleva a la dignidad de ciudadanos, conscientes de su valor y respetuosos del deber y del derecho? (García Mérou, 1900b: 18). Entre los valores de la sociedad norteamericana, destacó la “generosi- dad de estos hombres que algunas veces han empezado la vida desde los escalones más bajos de la escala social” (García Mérou, 1900b) y se sirvió de la imagen del pionner para dar cuenta de las virtudes cívicas de los ciudadanos norteamericanos. Por su parte, la grandeza material norteamericana no espantaba a García Mérou como a varios de sus contemporáneos. En sus escritos se encuentran metáforas ligadas a las del gigantismo norteamerica- no, presentes ya en las observaciones de Sarmiento -con connotación positiva- y Paul Groussac -con signos negativos-, pero en su caso ese gigantismo no está asociado a lo monstruoso y lo temible: Este país extraordinario en que todo es grande, en que todo parece transportado a escala de aquellos habitantes de Satur- GREGORIO WEINBERG. ESCRITOS EN SU HONOR 44 no pintados por Voltaire en la historia de la peregrinación de Micrómegas […] (García Mérou, 1900b: 60). Estas observaciones generales sobre Estados Unidos se completan en la obra de García Mérou con una gran cantidad de datos y estadísticas sobre esferas de lo más diversas. Así, por ejemplo, en el libro Apuntes económicos e industriales sobre los Estados Unidos, documenta y de- scribe fenómenos como el desarrollo industrial, los factores de produc- ción -potencialidades y límites-, la estructura agraria, los mercados y los transportes, pero también analiza aspectos sociales, como los vincu- lados a la educación en distintos niveles y el mundo del trabajo (García Mérou, 1905: 1) 7. En un sentido complementario, García Mérou asumió el desafío de pensar el expansionismo contemporáneo connotándolo de manera positiva en el marco de un clima de opinión que, como se ha visto, avan- zaba en sentido contrario. En su Historia de la diplomacia americana, señala que su libro debe servir como guía a las nuevas generaciones que, desprendiéndose de los prejuicios sobre Estados Unidos, deben avanzar en un conocimiento acabado de sus cualidades. Allí define al imperialismo en los siguientes términos: Me he visto conducido a investigar las tendencias de la política internacional americana y los procedimientos de su diploma- cia. La última faz de dicha política, o lo que se llama impe- rialismo, no es sino la culminación lógica de una irresistible necesidad de expansión territorial que se manifiesta desde los albores de la vida independiente de la más grande de las de- mocracias modernas (García Mérou, 1904: 1). En suma, sus observaciones, menos coyunturales que las de la mayo- ría de sus contemporáneos, se sostenían en dos pilares escasamente transitados en su época: el primero, se encuentra en sus conocimientos exhaustivos del país; el segundo, en sus premisas casi contra-intuitivas en un contexto en que las críticas categóricas ante el imperialismo nor- teamericano eran las dominantes. CONSIDERACIONES FINALES Martín García Mérou, además de tener una actuación en la Repúbli- ca Argentina, estuvo instalado en otras naciones latinoamericanas (Venezuela, Colombia y Brasil), en los Estados Unidos y en capitales 7 A pesar de las resonancias que podrían identificarse entre estos pasajes y obras como las de Alexis de Tocqueville o Michel Chevalier, no se han encontrado referencias explícitas a las mismas en los textos de García Mérou. Paula Bruno 45 europeas (Madrid, Berlín); esta circunstancia le confiere un interesan- te plus, dado que los trabajos que reúnen sus observaciones sobre la cultura y la historia de otras geografías, como se ve en este ensayo, son estudios ordenados y sólidamente informados acerca de formaciones culturales diversas que presentan reflexiones sobre los procesos moder- nizadores del cambio de siglo. El seguimiento de su trayectoria y la lectura atenta de sus obras plantea una serie de desafíos. Su perfil se diferencia de otros, en el contexto de la vida intelectual del cambio de siglo XIX. Por un lado, en el frente interno argentino, en las décadas finales del siglo, y hasta el Centenario de la Revolución de Mayo de 1810, se escuchaban las vo- ces que Bertoni ha llamado “patriotas, nacionalistas y cosmopolitas”, que pensaron, en el contexto de consolidación estatal del país, la cons- trucción de la nacionalidad, acompasada por circunstancias interna- cionales e internas como la presencia y los efectos generados por la inmigración masiva en el país y el comienzo de una nueva etapa en la construcción de las naciones y el nacionalismo en Europa, signada por el imperialismo (Bertoni, 2001). Las preocupaciones nacionales -y hasta nacionalistas- que cobraron auge en las últimas décadas del siglo XIX se plasmaron en el sistema educativo, las festividades cívicas, las apela- ciones al pasado, la construcción de la historia oficial de la nación y la elaboración de una “legitimación de la identidad basada en la apelación al pasado patrio” (Bertoni, 2001: 79 y 80). Aunque este fue un clima bas- tante generalizado, algunos intelectuales argentinos mostraron escaso interés por estas discusiones (Bruno, 2011: 207-209). García Mérou en este contexto es más bien un caso límite. No solamente no se interesó por las discusiones más específicas sobre la nacionalidad argentina y su configuración; asumió, además, el riesgo de pensar en Brasil como el potencial conductor de los destinos regionales. Por otro lado, y ahora en las consideraciones del plano geopolíti- co internacional, no compartió las opiniones expresadas en los debates sobre el avance norteamericano. Para sintetizar el clima dominante, se puede sostener que las lecturas de corte más culturalista asocia- das al regeneracionismo de la generación del noventa y ocho española (García, 2002) y antinorteamericanas de algunos intelectuales argen- tinos sintonizaban con las resistencias de los delegados formales de Argentina en la Primera Conferencia Panamericana (1889), cuyos ar- gumentos descansaban, generalmente, en cuestiones ligadas a nociones de jurisprudencia y derecho internacional en contra del panamerica- nismo propuesto por la nación del norte (Fabela, 1957). La asociación armónica de estas voces quedó en evidencia en un evento de 1898: el 2 de mayo se realizó en el Teatro de La Victoria de Buenos Aires un acto patrocinado por el Club Español en el que distinguidos protagonistas GREGORIO WEINBERG. ESCRITOS EN SU HONOR 46 de la época participaron como oradores; se trataba de Roque Sáenz Peña, Paul Groussac y José Tarnassi. Mientras que el último presentó una oda al pueblo español y la guerra en forma de poema, Groussac y Sáenz Peña retomaron en sus discursos distintos ángulos de observa- ción para analizar la contienda entre Estados Unidos y España: de esta manera la interpretación culturalista del conflicto y la lectura opositora al panamericanismo propulsado por Estados Unidos confluían en un mismo evento (Bruno, 2012). Instalado en Estados Unidos, en cambio, García Mérou no acom- pañó estas miradas. Se distanció de las mismas de manera decisiva, oponiéndose a las apreciaciones de Estados Unidos como una nación peligrosa. Durante la guerra de 1898, el periódico La Nación lo contrató como corresponsal en Washington y desde allí firmó sus crónicas con el pseudónimo de “Ignotus”. En la misma coyuntura de los hechos, su tono no era apesadumbrado, sino más bien analítico8. En un sentido complementario inscribe su relato sobre los sucesos de la guerra publi- cados seis años después en Historia de la Diplomacia Americana (1904). En suma, su voz se distanció de los climas predominantes y propuso miradas propias ante sucesos internacionales. Este hecho se puede pensar, por lo menos, desde dos perspectivas. Por un lado debe considerarse que, a diferencia de varios de sus contemporáneos que ejercieron tareas diplomáticas -siendo quizás un caso comparable el de Eduardo Wilde9, por el tiempo en el que ocupó estos cargos-, García Mérou inauguró un traje, el del intelectual-diplomático, que se tradujo en una serie de obras diferentes a las más generales (memorias y an- ecdotarios, impresiones sociales, crónicas y pinceladas descriptivas). Cuenta en su haber, como se señaló, con libros que son producto de las 8 Pueden verse las crónicas firmadas por Ignotus, bajo el título “Notas americanas”, en La Nación, N° 8749, 3-4-1898, N° 8769, 24-4-1898, N° 8819, 13-6-1898, N° 8840, 4-7-1898, N° 8855, 19-7-1898, N° 8858, 22-7-1898, N° 8869, 2-8-1898, N° 8906, 8-9-1898. 9 Eduardo Wilde nació en Tupiza (Bolivia) -lugar en el que sus padres estaban exiliados- en 1844 y murió en Bruselas en 1913. Realizó sus estudios secundarios en el Colegio del Uruguay, se graduó como doctor en Medicina en la Universidad de Buenos Aires en 1870. Ocupó numerosos cargos políticos: fue diputado de la Legislatura de Buenos Aires en 1879, ministro de Justicia e Instrucción Pública desde 1882 hasta 1886 (durante su minis- terio se realizó el Congreso Pedagógico y se sancionó la Ley de Educación Común, 1420), fue ministro del Interior desde 1886 hasta 1889, bajo la presidencia de Juárez Celman. En la segunda presidencia de Julio A. Roca fue nombrado ministro plenipotenciario -cargo que desempeñó en España y en Bélgica hasta su fallecimiento-. Escribió en destacados periódicos de su época y se desempeñó además como profesor, catedrático y publicista, fue autor distinguido de obras médicas y fundador del Instituto Pasteur, además impulsó las obras de Puerto Madero y creó el Departamento Nacional de Higiene. Entre sus obras editadas se destacan: Tiempo perdido (1878), Prometeo y Cía. (1899), Viajes y observaciones (1892, 2 volúmenes), Por mares y por tierras (1899, 2 volúmenes) y Aguas abajo (1914, de publicación póstuma). Paula Bruno 47 experiencias vitales de estancia en otros países, basados en el estudio sistemático de la literatura, la historia y la geografía de esas naciones, pero también en información jurídica, legal y diplomática obtenida en las legaciones. En segundo lugar, puede pensarse la voz de García Mérou en un contexto particular de la producción de saberes sobre “lo inter- nacional”. En el cambio de siglo, los debates sobre política trasna- cional, en general, no contaban con un espacio institucional en las universidades (Altamirano, 2004); se superponían y mezclaban, por lo tanto, debates intelectuales y políticos con discusiones sobre el derecho y la jurisprudencia internacional en páginas de revistas (Barbé y Olivieri, 1991; Deciancio, mimeo) y en diferentes ámbitos de sociabilidad intelectual. Esta multiplicidad de escenarios para versar opiniones sobre las nuevas coordenadas mundiales, se yuxta- ponía además con una coyuntura continental particularmente densa como la que tuvo lugar en la última década del siglo XIX y comienzos del siglo XX (baste pensar al respecto en episodios como la Primera Conferencia Panamericana de Washington (1889), la guerra de 1898 entre España y Estados Unidos, la Segunda Conferencia Panameri- cana de México (1901-1902), y la Exposición Pan-Americana de Búfa- lo (1901)). En este marco, se generaron algunas tensiones en la vida intelectual. Mientras que entre algunos intelectuales y diplomáticos primó como cantera de contenidos para interpretar el período el registro de los viajes y las lecturas culturalistas en confluencia con principios del derecho internacional, para García Mérou resultó una coyuntura óptima que le permitió repensar los destinos americanos en el nuevo contexto trasnacional a través de un ejercicio intelectual que tomó distancia de abordajes impresionistas y ensayó, frente a ellos, esfuerzos interpretativos de mayor espesor, distanciados de los climas corales. FUENTES PRIMARIAS Archivo General de la Nación Argentina, Fondo Miguel Cané (1871-1905). Archivo Histórico de Cancillería Argentina, Serie Diplomática y Consular y Serie Misiones al Exterior. Instituto Bibliográfico “Antonio Zinny”, Fondo Martín García Mérou. BIBLIOGRAFÍA Altamirano, Carlos 2004 “Entre el naturalismo y la psicología: el comienzo de la ‘ciencia social’ en la Argentina” en Neiburg, Federico y GREGORIO WEINBERG. ESCRITOS EN SU HONOR 48 Plotkin, Mariano (comps.) Intelectuales y expertos. La constitución del conocimiento social en la Argentina (Paidós: Buenos Aires). Amante, Adriana 2010 Poéticas y políticas del destierro. Argentinos en Brasil en la época de Rosas (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica). Apter-Cragnolino, Aida 1999 Espejos naturalistas: Ideología y representación en la novela argentina, 1884-1919 (New York: Peter Lang). Ardao, Arturo 1986 “Panamericanismo y latinoamericanismo” en Zea, Leopoldo (coord.) América Latina en sus ideas (México: Siglo XXI). Auza, Néstor 1975 “Martín García Mérou: un estudioso de la sociedad americana de fines del siglo XIX y comienzos del XX” en Investigaciones y ensayos (Buenos Aires) N° 18, enero-junio. Barbé, Carlos y Olivieri, Mabel 1991 “Sociologia, storiasociale e scienzapolitica in Argentina sino allacrisi del positivismo” en Barbano, Filippo et al. Sociologia, storia, positivismo. Messico, Brasile, Argentina e l’Italia (Milano: Franco Angeli). Bertoni, Lilia Ana 2001 Patriotas, cosmopolitas y nacionalistas. La construcción de la nacionalidad argentina a fines del siglo XIX (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica). Beyhaut, Gustavo y Beyhaut, Hélène 1990 América Latina: De la independencia a la Segunda Guerra Mundial (México: Siglo XXI). Blanco, Oscar 1999 “Final de siglo, Memorias, fragmento. La conformación de una crítica literaria” en Rosa, Nicolás (ed.) Políticas de la crítica. Historia de la crítica literaria en la Argentina (Buenos Aires: Biblos). Boesner, Demetrio 1990 Relaciones internacionales de América Latina. Breve historia (Caracas: Editorial Nueva Sociedad). Botana, Natalio 1991 “Sarmiento y el orden político: libertad, poder y virtud” en La libertad política y su historia (Buenos Aires: Sudamericana). Bruno, Paula (dir.) 2014a Sociabilidades y vida cultural. Buenos Aires, 1860-1930 (Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes). Bruno, Paula (coord.) 2014b Visitas culturales en la Argentina, 1898-1936 (Buenos Aires: Biblos). Paula Bruno 49 Bruno, Paula 2013 “Estados Unidos como caleidoscopio. Ensayo sobre las observaciones de viajeros y diplomáticos del fin de siglo” en  Revista Complutense de Historia de América (Madrid) Vol. 39.  Bruno, Paula 2012 “Mamuts vs. hidalgos. Lecturas de Paul Groussac sobre Estados Unidos y España en el fin-de-siglo” en Pita González, Alexandra y Marichal Salinas, Carlos (comps.) Pensar el antiimperialismo. Ensayos de historia intelectual latinoamericana 1900-1930 (México/Colima: El Colegio de México/Universidad de Colima). Bruno, Paula 2011 Pioneros culturales. Biografías de una época, 1860-1910 (Buenos Aires: Siglo XXI Editores). Bruno, Paula 2010 “Vida intelectual de la Argentina de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Un balance historiográfico” en PolHis, Revista Bibliográfica del Programa Interuniversitario de Historia Política (Mar del Plata) Nº 9, primer semestre. Bruno, Paula 2009 “La vida letrada porteña entre 1860 y el fin-de-siglo. Coordenadas para un mapa de la elite intelectual” en Anuario IEHS (Tandil) Nº 24. Bruno, Paula 2008a “Lecturas de Miguel Cané sobre la función de la prensa en las sociedades modernas” en Cuadernos Americanos (México) Vol. 1, Nº 123. Bruno, Paula 2008b “Miguel Cané y Paul Groussac tras las huellas de los Viajes de Sarmiento” en Fernández, Sandra; Geli, Patricio y Pierini, Margarita (eds.) Derroteros del viaje en la cultura: mito, historia y discurso (Rosario: Prohistoria Ediciones). Bruno, Paula 2007 “Un balance acerca del uso de la expresión generación del 80 entre 1920 y 2000” en Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales (México) N° 68, mayo-agosto. Bruno, Paula 2005 Paul Groussac. Un estratega intelectual (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica). Bruno, Paula (mimeo) “Martín García Mérou: un intelectual latinoamericano entre la cultura y la diplomacia”. Cagni, Horacio 1999 La guerra hispanoamericana y el inicio de la globalización (Buenos Aires: Olcese). Cairo, Luiz 2000 “Martin Garcia Mérou e o visconde de Taunay: considerações em torno de um dialogolatinoamericano” en Vertentes (Minas Gerais) N° 16. GREGORIO WEINBERG. ESCRITOS EN SU HONOR 50 Cané, Miguel 1918 (1901) Notas e impresiones (Buenos Aires: La cultura argentina). Cané, Miguel 1884 En viaje, 1881-1882 (Paris: Garnier Hermanos). Cané, Miguel 1877 Ensayos (Buenos Aires: Imprenta de La Tribuna). Cané, Miguel 1875 “Dos partidos en lucha (Fantasía científica) por Eduardo L. Holmberg” en Ensayos Nº 27. Cócaro, Nicolás 1965 Martín García Mérou (Buenos Aires: Ediciones Culturales Argentinas). Colombi, Beatriz 2004 Viaje intelectual. Migraciones y desplazamientos en América. Latina 1880-1915 (Rosario: Beatriz Viterbo Editora). Cruz, Jorge 2005 “Martín García Mérou, crítico del 80” en Boletín de la Academia Argentina de Letras, (Buenos Aires) N° 281-282, Tomo LXX, septiembre-diciembre. Cruz, Jorge 2007 “Amistades paralelas: Miguel Cané-Martín García Mérou/ Jorge Luis Borges-Adolfo Bioy Casares” en Letras. Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la Pontificia Universidad Católica Argentina (Buenos Aires) N° 55-56. de Sena, Isabel 2008 “Beduinos en la pampa: el espejo oriental de Sarmiento” en Nagy-Zekmi, Silvia (ed.) Moros en la costa: orientalismo en Latinoamérica (Madrid: Iberoamericana Vervuert). Deciancio, Melisa (mimeo) “Espacios políticos y culturales en la construcción del pensamiento intelectual de las Relaciones Internacionales: La Revista Argentina de Ciencia Política de Rodolfo Rivarola y la Revista de Historia, Derecho y Letras de Estanislao Zeballos como arenas de debate de las relaciones internacionales argentinas”. Devoto, Fernando y Fausto, Boris 2008 Argentina-Brasil, 1850-2000. Un ensayo de historia comparada (Buenos Aires: Editorial Sudamericana). Fabela, Isidro 1957 Las Doctrinas Monroe y Drago (México: Universidad Nacional Autónoma de México). Fernández Retamar, Roberto 2000 Todo Calibán (La Habana. Editorial Letras Cubanas). Freeman Smith, Robert 2000 “América Latina, los Estados Unidos y las potencias europeas” en Bethell, Leslie (coord.) Historia de América Latina Volumen VII (Barcelona: Crítica). Paula Bruno 51 García Mérou, Martín 1905 Apuntes económicos e industriales sobre los Estados Unidos (Buenos Aires: Félix Lajouane). García, Mérou, Martín 1904 Historia de la diplomacia americana: política internacional de los Estados Unidos, I y II (Buenos Aires: Félix Lajouane). García Mérou, Martín 1900a El Brasil intelectual. Impresiones y notas literarias (Buenos Aires: Félix Lajoune). García Mérou, Martín 1900b Estudios americanos (Buenos Aires: Félix Lajouane). García Mérou, Martín 1899 Historia de la República Argentina (Buenos Aires: Estrada). García Mérou, Martín 1893 Confidencias literarias (Buenos Aires: Argos). García Mérou, Martín 1891 Recuerdos literarios (Buenos Aires: Félix Lajouane). García Mérou, Martín 1885 Ley social (Buenos Aires: Félix Lajouane).   García Mérou, Martín 1884 Impresiones (Madrid: Librería de M. Murillo). García, Ignacio 2002 “Rubén Darío y Francisco Grandmontagne en el Buenos Aires de 1898. La redefinición de los conceptos de hispanismo en América y de Americanismo en España” en Revista Iberoamericana (Pittsburgh) Vol. LXVIII, N° 198, enero-marzo. Gnutzmann, Rita 2002 “España en La ley social de Martín García Mérou” en Morillas Ventura, Enriqueta (coord.) España y Argentina en sus relaciones literarias (Lleida: Universitat de Lleida). Gnutzmann, Rita 1999-2000 “El intelectual y la cultura en los ensayos de García Mérou” en Río de la Plata (Paris) N° 20/21. Gnutzmann, Rita 1998 La novela naturalista en Argentina (1880-1900) (Atlanta: Rodopi). Grimson, Alejandro 2003 La nación en sus límites: contrabandistas y exiliados en la frontera Argentina-Brasil (Barcelona: Gedisa). Groussac, Paul 1898a “Martín García Mérou” en La Biblioteca (Buenos Aires) TomoVIII. Groussac, Paul 1898b España y Estados Unidos. Función dada en el Teatro de la Victoria el 2 de mayo bajo el patrocinio del Club Español de Buenos Aires, a beneficio de la Suscripción Nacional Española. Folleto. GREGORIO WEINBERG. ESCRITOS EN SU HONOR 52 Groussac, Paul 1897 Del Plata al Niágara (Buenos Aires: Administración de La Biblioteca). Halperin Donghi, Tulio 1997 Historia contemporánea de América Latina (Madrid: Alianza Editorial). Lins Ribeiro, Gustavo 2004 “Tropicalismo y europeísmo. Modos de representar o Brasil e a Argentina” en Grimson, Alejandro; Lins Ribeiro, Gustavo y Semán, Pablo (eds.) La antropología brasileña contemporánea. Contribuciones para un diálogo latinoamericano (Buenos Aires: Prometeo). López, Carolina 2011 “Los intelectuales argentinos frente a la independencia cubana de 1898: último bastión imperialista y nuevo status colonial” en Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades Volumen (Sevilla) 13, Nº 26, segundo semestre. Lusardo, Juan Bautista 1954 Sarmiento y el Emperador Don Pedro II. Conferencia pronunciada por el Embajador de Brasil el 11 de septiembre de 1952 (Buenos Aires: Edición del Museo Histórico Sarmiento). Martul Tobío, Luis 2000a “La novela Ley social de García Merou desde una perspectiva naturalista” en Quaderni Ibero-Americani (Torino) N° 87/88. Martul Tobío, Luis 2000b “Comprobación del tratamiento naturalista del protagonismo femenino en Ley social de García Mérou” en Anales de Literatura Hispanoamericana, (Madrid) Vol. 29. McGann, Thomas 1960 Argentina, Estados Unidos y el sistema interamericano, 1880-1914 (Buenos Aires: Eudeba). Morgenfeld, Leandro 2009 “La oposición argentina a la organización panamericana impulsada por Estados Unidos (Segunda Conferencia, México, 1901-1902)” en Temas de historia argentina y americana (Buenos Aires) N° XV, julio-diciembre. Morse, Richard 1999 El espejo de Próspero. Un estudio de la dialéctica del Nuevo Mundo (México: Siglo XXI). Needell, Jeffrey 2012 Belle Époque tropical. Sociedad y cultura de elite en Río de Janeiro a fines del siglo XIX y principios del XX (Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes/Prometeo 3010). Paula Bruno 53 Núñez, Estuardo 1989 “Selección, Prólogo y Bibliografía” en AA.VV. Viajeros hispanoamericanos: temas continentales (Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho). Pagés Larraya, Antonio 1982 “La crítica literaria de la generación argentina del 80” en Cuadernos Hispanoamericanos (Madrid) N° 390, diciembre. Pérez, Louis 1998 The War of 1898: The United States and Cuba in History and Historiography (Chapel Hill: University of North Carolina Press). Pierini, Margarita 1998 “Sarmiento en París. Viaje al corazón de la modernidad” en Actual (Mérida) N° 38. Preuss, Ori 2011 Bridging the Island: Brazilians’Views of Spanish America and Themselves. 1865-1912 (Madrid: Iberoamericana). Ramos, Julio 2001 “Hemispheric Domains: 1898 and the Origins of Latin Americanism” en Journal of Latin American Cultural Studies (Londres) Vol. 10, N° 3. Rohde, Jorge 1926 Las ideas estéticas en la literatura argentina (Buenos Aires: Imprenta y Casa Editora Coni). Rojas, Ricardo 1957 (1922) Historia de la Literatura Argentina. Ensayo filosófico sobre la evolución de la cultura en el Plata. Los modernos II (Buenos Aires: Guillermo Kraft Limitada). Ramos, Julio 2001 “Hemispheric Domains: 1898 and the Origins of Latin Americanism” en Journal of Latin American Cultural Studies, Vol. 10, N°3. Roldán, Darío 2005 “Sarmiento, Tocqueville, los viajes y la democracia en América” en Revista de Occidente (Madrid) 289, junio. Sáenz Hayes, Ricardo 1955 Miguel Cané y su tiempo (1851-1905) (Buenos Aires: Kraft). Sarmiento, Domingo Faustino 1993 (1849) Viajes por Europa, África y América, 1845-1847 (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica). Sanchís Moreno, José 2010 Historia diplomática argentina (Buenos Aires: Eudeba). Segovia Hernández, Daniela 2014 “El papel del panamericanismo en el ascenso de Brasil como poder regional” en GREGORIO WEINBERG. ESCRITOS EN SU HONOR 54 Sheinin, David 1998 Searching for Authority: Pan Americanism, Diplomacy and Politics in United States-Argentine Relations, 1910-1930 (New Orleans: University Press of the South). Sorá, Gustavo 2003 Traducir el Brasil. Una antropología de la circulación internacional de ideas (Buenos Aires: Libros del Zorzal). Terán, Oscar 2000 Vida intelectual en el Buenos Aires fin-de-siglo (1880- 1910). Derivas de la “cultura científica” (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica). Terán, Oscar 1986 “El primer antiimperialismo latinoamericano” en Terán, Oscar En busca de la ideología argentina (Catálogos: Buenos Aires). Viñas, David 1998 De Sarmiento a Dios. Viajeros argentinos a USA (Buenos Aires: Sudamericana). Viñas, David 1995 Literatura argentina y realidad política. De los jacobinos porteños a la bohemia anarquista (Buenos Aires: Sudamericana). Weinberg, Gregorio 1982 “Prólogo” en Frezier, Amadeo Relación del viaje por el Mar del Sur (IX-LXV) (Caracas. Fundación Biblioteca Ayacucho). Woodard, James 2009 A Place in Politics. São Paulo, Brazil, from Seigneurial Republicanism to Regionalist Revolt (Durham: Duke University Press). Zeballos, Estanislao 1901 “Martín García Mérou. Apuntación biográfica” en Revista de Derecho, Historia y Letras (Buenos Aires) N° IX.