EL PATIRJIMON10 ARQUEOILÓGKCO IDE CKUDAD REAL Métodos de trabajo y actuaciones recientes Coordinador: lLms BENÍTEZ DE Luoo EN!RXCIH 2000 Coordina: Luis Benftez de Lugo Enrich ANTHROPOS, s.L. Proyectos de Arqueología y Antropología. Aptdo. 238. 13300 Valdepeñas (Ciudad Real) Edita: Centro Asociado de la U.N.E.D. el Seis de Junio, 31. Valdepe1ias (Ciudad Real) Depósito Legal: CR 461 - 2000 I.S.B.N.: 84-398-0004-5 Patrocinan: Excmo. Ayuntamiento de Villanueva de la Fuente. Excmo. Ayuntamiento de Valdepeiias. Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Centro Asociado de la U.N.E.D. en Valdepeñas. Julio 2000. Diseño Portadas: Arantxa Rodríguez Moreuo INDICE • PRÓLOGO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5 • PRIMEROS DATOS SOBRE EL NEOLÍTICO EN CIUDAD REAL: LA TUMBA DE VrLLAMAYOR DE CALATRAVA Juan M. Rojas y J. Ranión Villa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7 • INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA EN EL YAClMIENTO DE HUERTA PLAZA (POBLETE) Y SU RELACIÓN CON OTROS YACIMIENTOS CALCOLÍTICOS DE LA PROVTNCIA DE CIUDAD REAL. Juan M. Rojas y Antonio J. Gómez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21 • EL ENTERRAMIENTO MÚLTIPLE DEL ABRIGO DE CUEVA MATURRAS (ARGAMASILLA DE ALBA). Carmen Gutiérrez, Antonio J. Gómez y Andrés Ocaña . . . . . . . . . . . . . . . 43 • LA NECRÓPOLIS CALCOLÍTICA DE CERRO ORTEGA (VlLLANUEVA DE LA FUENTE). Carlos Barrio y Bienvenido Maquedano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67 • BRONCE MANCHEGO EN RUTDERA. Andrés Ocaíia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87 • EL CERRO DE LA ENCANTADA 1999 (GRANÁTULA DE CALATRAVA). CAMPAÑA DE CONSOLIDACIÓN Y RESTAURACIÓN ARQUEOLÓGICAS. José Lorenzo Sánchez-Meseguer . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 109 • EL POBLAMIENTO IB�RJCO EN ALARCOS (CTUDAD REAL). Macarena Fernández . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123 • EL CERRO DE LAS CABEZAS (VALDEPEÑAS). UNA CIUDAD IBÉRICA PARA UN PARQUE ARQUEOLÓGICO. Javier Pérez y Julián Vélez .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 137 • LA NECRÓPOLIS IBERO-ROMANA DE Los TORILES-CASAS ALTAS (VlLLARRUBIA DE LOS OJOS). Dionisio Urbina y Catalina Urquijo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 153 • PRIMEROS RESULTADOS DE LAS EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS SISTEMÁTICAS EN V ILLANUEVA DE LA FUENTE. Luis Benítez de lugo, Antonio J. Gómez y Mercedes Tormo . . . . . . . . . 167 • PROBLEMÁTICA DE LA ARQUEOLOGÍA ROMANA EN LA PROVINCIA DE CIUDAD REAL. LA V ILLA DE PUENTE DE LA ÜLMILLA (ALBALADEJO). Carmen García . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 191 • EL YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE LA BIENVENIDA (ALMODÓVAR DEL CAMPO) Y LA EVOLUCIÓN METODOLÓGICA EN PROYECTOS DE INVESTIGACíÓN A LARGO PLAZO. Mar Zarzalejos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 205 • YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE NUESTRA SEÑORA DE ÜRETO-ZUQUECA (GRANÁTULA DE CALATRAVA). Ana Mª Garcés, Helena Romero y Ángel Fuentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . 241 • LA NECRÓPOLIS VlSIGODA DE EL CRISTO (MALAGÓN). Carmelo Fern6ndez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 257 • HALLAZGO DE UNA TUMBA V ISIGODA EN NUESTRA SEÑORA DE MAIRENA (PUEBLA DEL PRÍNCIPE). Juan José Espadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 269 • ARQUEOLOGÍA EN LA COMARCA DE PUERTOLLANO. R. Menasalvas, G. Ríos, C. Moreno y l. Redondo . . . . . . . . . . . . . . . . . . 283 • CALATRAVA LA VIEJA, CAPITAL MUSULMANA DE LA PROVINCIA. Manuel Retuerce y Miguel Ángel Hervás .. . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . 297 • EL YACIMIENTO ARQUEOLÓGlCO DE JAMILA (VILLANUEVA DE LOS INFANTES). Juan José Espadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 323 • PROSPECCIÓN Y EXCAVACIÓN: PRlNCIPfOS METODOLÓGICOS BÁSICOS. Javier Morales . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 355 • LA ARQUEOLOGÍA: UNA DrSCIPLINA SIN FRONTERAS. EUROPA Y ÁFRICA. Mario Menéndez . . . . . . . . . . . . .. .. .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 369 • RECONSTRUCCIÓN PALEOAMBIENTAL. UN ENCUADRE METODOLÓGICO APLICADO AL MUNICIPIO DE VILLANUEVA DE LA F'uENTE. Ana Mª Garcés . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 381 • LA INTERPRETACIÓN DEL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO. ESTADO DE LA DISCIPLINA EN LA PROVINCIA DE CIUDAD REAL. Luis Benítez de Lugo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . .. 411 ----------------------------- PROLOGO PRÓLOGO "la revisión constante de los métodos de acceso al conocimiento e.� 1111 imperath•o de la investigación moderna. Toda forma de reconstruir el pasado historico o de conocer la relación del ho111hre con su 111édio exige 111a11te11er al día los 11ue11os instrumentos de análisis. " M.4.Vl.A\O, E. r OvRl.JBIA, J. (coon/:;.) (1988): \1etodos y 1c11dc11cias uctuales en la i111·estigació11 geow4fica e histórica. UC\I . . \.fadrid . Una de las principales dificultades con las que se encuentra cualquier persona que quiera acercarse al conocimiento del patrimonio arqueológico de la provincia de Ciudad Real es la atomización de las intervenciones que tienen lugar en esta provincia. Los equipos de investigación que las llevan a cabo, con frecuencia poco relacionados entre sí, generan una bibliografia que se encuentra dispersa y, en ocasiones, resulta de dificil acceso. Ante este panorama, el volumen que ahora ve la luz intenta reunir en manos del lector una aproximación a las investigaciones arqueológicas que han tenido lugar en esta provincia a lo largo del último lustro del siglo veinte. No hemos pretendido, por tanto, elaborar un trabajo de corte historiográfico sobre la trayectoria de Ja Arqueología en esta provincia, ni tampoco insistir en grandes proyectos de investigación ya publicados en décadas pasadas y que no cuentan en la actualidad con un presente tangible. Hemos intentado, simplemente, realizar una fotografía sobre el panorama arqueológico de la provincia de Ciudad Real a principios del tercer milenio. A esta tarea han sido llamadas todas aquellas personas que han dirigido recientemente proyectos de investigación en la provincia. Se trata de arqueólogos de distinta formación y procedencia. A todos se les pidió que describieran sus métodos de trabajo e informasen sobre sus últimas intervenciones y hallazgos. Esta amalgama de personas, enclaves, procedimientos y resultados tiene el valor de reunir proyectos de trayectoria conocida y publicada con otros que han tenido menos eco, pero que aportan datos también interesantes a Ja hora de recomponer el mosaico histórico provincial. La publicación final no habría sido posible sin el esfuerzo de los autores al escribir sus trabajos, sin el apoyo decidido del Centro Provincial de la Universidad Nacional de Educación a Distancia "Lorenzo Luzuriaga" (Valdepeñas) o sin las demás instituciones patrocinadoras. A todos ellos quiero, desde estas líneas, agradecer su esfuerzo. Luis Benítez de Lugo Enrich Coordinador s Primeros datos sobre el Neolítico en Ciudad Real: La, Tumba de Villamayor de Calatrava. JUAN MANUEL ROJAS RODRÍGUEZ-MALO J. RAMÓN VILLA GONZÁLEZ EL PATRIMONIO ARQlJEOLÓOICO DF CIUDAD REAL ú1is Be11f1ez de úigo E11rich (coord.) 2000 págs. 7 - 20 JUAN MANUEL ROJAS Y J. RAMÓN VrLLA------------------- Palabras Clave: •Neolítico •Neolítico de Ciudad Real • Villamayor de Calatrava • Tumba neolítica • Cerámica neolítica 8 ------- PRHtrRos o.�ros SOBRE EL t.'E01Jroco r.., CirDM> Rv.1..: ú Tt'MBA DF V111. 1mwR m: C11.1ru1:4 LOCALIZACIÓN Y DESCRIPCIÓN Esta intervención arqueológica fue realizada en 1990, al igual que la de Huerta Plaza (Poblete), con motivo del seguimiento arqueológico de] gasoducto Sevilla­ Madrid .1 ' Brevemente, diremos que esta tumba fue descubierta tras abrirse la zanja para instalación de la tubería del gasoducto a su paso por una zona con paisaje de dehesa perteneciente al término municipal de Yillamayor de Calatrava (fig. l ). La imagen que presentaba la tumba al descubrirse era la de una fosa con forma de pera rellena de tierra gris oscura de unos 2 metros de profundidad que destacaba del resto del terreno al ser este de composición caliza (foto 1). Durante la excavación se pudo documentar la presencia de parte de un esque­ leto humano colocado en decúbito lateral izquierdo flexionado, ocupando la zona de mayor diámetro de la fosa (fig. 2; foto 2). El inhumado fue depositado sobre un lecho de tierra gris oscura con mezcla de piedrecitas calizas, escasos restos de fauna y algunos fragmentos de vasijas de cerámica y útiles líticos. Así mismo, fue cubierto con tierra y restos antrópicos de similares características a los del relle­ no inferior, Uegando hasta el borde de la fosa excavada en el substrato caUzo, ya que sobre este se encontraba el estrato de la Lie1Ta de cultivo con un color pardo­ rojizo. La tumba fue cortada dejando, aproximadamente, dos tercios de su volumen original. En esta misma proporción fue afectado el esqueleto humano, cuyos res­ tos extraídos apenas pudieron ser recuperados entre la terraza de la zanja; al igual que sucedió con los restos de piezas arqueológicas de las que, tan solo, se recu­ peraron varios fragmentos de vasijas de cerámica. Los resultados y un primer estudio de esta excavación en Villamayor de Calatrava fueron presentados en el I Congreso del Neolítico en Ja Península Ibérica celebrado en Gavá­ Bellaterra (Barcelona) en marzo de 1995. Las actas se publicaron en la revista Rubricatum del museo de Gavá (Rojas y Villa, 1994), razón por la que en estas páginas haremos una exposición resumida de los datos ya publicados, complementados con otros aspectos que rodean a esta intervención arqueológica. 9 JUAN MANUEL ROJAS Y J. RAMÓN Ylt l..A------------------- Así como por la posición del esqueleto humano este parecía haber sido deli­ beradamente colocado de esa forma y en ese nivel de profundidad, las piezas arqueológicas, fragmentadas en su mayoría, se enconlraban completamente revueltas entre la tierra y sin ninguna aparente ubicación premeditada. En la prospección superficial de la traza del gasoducto, realizada con anterio­ ridad a la apertura de la zanja, no se encontró ningún resto arqueológico que hiciera pensar en la existencia de ningún yacimiento. Por esta razón tras el hallaz­ go de la tumba se llevó a cabo una nueva prospección superficial en el entorno, localizándose una zona con una determinada concent:ración de materiales, en su mayor parte líticos, con tipologías similares a los hallados dentro de la tumba. El conjunto de los materiales recuperados en la tumba está formado, básica­ mente, por restos cerámicos y por utillaje lítico; a lo que hay que añadir otro tipo de pieza que, en principio, se pueden considerar corno más raras e incluso exóti­ cas. En este último grupo incluimos una cuentecita de collar con forma discoidal (fig. 4-5) y una pequeña lúnula (fig. 4-4), fabricadas, ambas, con conchas de moluscos marinos. También se encontró un solo útil de hueso fabricado con forma de punta, aparentemente de flecha más que de punzón. Entre las piezas de cerámica se documentaron cerca de cien fragmentos de vasi­ jas, de los que 17 estaban decorados, tanto con Jíneas lisas incisas e impresas, como con bandas de pequeñas impresiones y con cordones, lisos y con impresio­ nes transversales (fig. 3 y 4 ). También existen fragmentos pertenecientes a cuatro vasijas con asas de distinta tipología; en tres de ellos situados junto al borde (fig. 3-3, 8 y l l). Las escasas dimensiones de los fragmentos hacen difícil saber cuales eran sus formas, aunque sí se puede hablar de cuencos, de pequeñas ollas globu­ lares y de vasijas con amplio diámetro de boca y bordes y cuellos rectos. Por su parte, el material lítico l o integran distinto tipo de piezas con diversi­ dad de materias primas. Las más abundantes son las fabricadas en sílex, si bien, están presentes los útiles de cuarcita, cristal de roca, el granito y el basalto. En estas dos últimas materias primas están fabricados, respectivamente, un trozo de mano de molino y un fragmento de mortero, muy abierto, con restos de ocre en su cara interna y dos suaves acanaladuras talladas en la externa (fig. 4-1 ). Entre el sílex el mayor porcentaje de útiles corresponde a las lascas, seguido de las láminas o fragm�nlus de estas, además de una hoja de dorso abatido, un seg­ mento, etc. (fig. 4-7 y 8). En algunas de estas piezas se aprecia lustre y pequeños levantamientos en los bordes, como claras señales de huellas de uso. No quisié­ ramos pasar por alto la presencia de varios rnicrolitos de cristal de roca en los que también se ven este tipo de huellas. 10 ------- PRIMEROS DATOS SOBRE EL NéOl..fTOCO F,N CIUDAD REAL: Ú. TUMBA DE V/Ll.J\MAYOR OF C\l..ATRAVA ESTADO DE LA CUESTIÓN DEL NEOLÍTICO EN CIUDAD REAL Hablar sobre el Neolítico en Ciudad Real puede resultar casi anecdótico a juz­ gar por el grado de conocimiento y de las investigaciones nevadas a cabo sobre él. No obstante, esta situación es compartida, en mayor o menor medida, por el resto de las provincias de la Meseta Sur. En 1979, Martí Oliver (Martí, 1 979: 59-98) publicaba un resumen de su tesis doc­ toral, en el que hacía un recorrido por las distintas regiones naturales de la Península y, curiosamente, la Meseta Sur no aparecía. En 1988 se editó un libro en el que varios investigadores hacían una amplia revisión del estado del neolítico en España (López (Coord.), 1988) y aunque existía un capítulo dedicado a la Meseta Central (Munido, 1988: 299-327), tan solo se mencionaban tres yacimientos de la provincia de Madrid y uno de la de Cuenca, correspondiendo la mayor parte a provincias de la Meseta Superior. Asimismo, podríamos calificar de muy significativo que en el multitudinario 1 Congreso del Neolítico en la Península Ibérica solo se presentaran dos comunicacio­ nes referidas a sendos yacimientos de Castilla-La Mancha (Rojas y Villa, 1 994: 509- 518; Villa y Rojas, 1994: 707-714). En la provincia de Ciudad Real, tal y como hemos apuntado anteriormente, hasta el descubrimiento de este yacimiento de Villamayor de Calatrava, las úni­ cas noticias sobre dos posibles yacimientos de Alcázar de San Juan con restos pertenecientes al Neolítico las publicaba Deogracias Estavillo en 1950, apoyán­ dose en varios fragmentos de vasijas de cerámica recogidas en superficie (Estavillo, 1 950: 37-50). Atendiendo a esta publicación los dos yacimientos fue­ ron incluidos en el Catálogo de Bibliografía Arqueológica de la Provincia de Ciudad Real, adscritos al período Neolítico (Caballero y otros, 1983: 23). Pocos años después, con motivo de la realización de la Carta Arqueológica de la pro­ vincia de Ciudad Real por parte de la Universidad de Castilla-La Mancha, a tra­ vés del Departamento de llistoria de Ciudad Real, se vuelven a prospectar esos dos yacimientos y como resultado se readscriben a la Edad del Bronce (García Hue11a y otros, 1994: 29) con el correspondiente vacío total que quedó a partir de ese momento en el Neolítico de la provincia (García Huerta y otros, 1 994: 33). INTERPRETACIÓN ARQUEOLÓGICA Y ADSCRIPCIÓN CRONOLÓGICO­ CULTURAL Son bastantes las preguntas que nos podemos hacer al analizar los resultados obtenidos de la excavación de esta tumba, pero, tal vez, entre esas cuestiones se 11 JUAN MANUEL ROJAS Y J. RAMÓN VtLLA __________________ _ encuentren, por ejemplo, el por qué se habilita un fosa con esa forma y esas dimensiones, o ¿por qué se coloca al inhumado en esa postura y a esa profundi­ dad?, o ¿por qué no tiene ningún objeto específico colocado claramente como supuesto ajuar funerario y, sin embargo, está envuelto con tierra gris oscura, supuestamente, con abundante contenido de materia orgánica descompuesta, junto con diverso tipo de objetos, en su mayoría fragmentados, asociados a la vida cotidiana de esa época?. Entendemos que, teniendo en cuenta el tipo de uti­ liaje con que contaban, se podría haber construido con mucho menor esfuerzo una fosa de planta rectangular y menor profundidad, haber colocado al individuo en decúbito supino y cubierto con las mismas tielTas extraídas de la fosa o las de la superficie del entorno en vez de las. supuestamente, aportadas desde el pobla­ do ubicado este a más de cien metros de distancia. No podemos dejar de expresar lo que nos sugiere esa imagen (foto 2) con los restos óseos de un individuo colocados dentro de una profunda fosa, en la misma posición que un feto en el seno del útero materno. En tal caso ¿podríamos hablar de que nos hallamos ante gentes cuyas creen­ cias en el más allá incluyen el procurar el renacimiento de los muertos dándoles cobijo en el seno de la Madre Tierra?. Entendemos que se trataría de un tipo de creencias generalizable a la mayoría de las distintas culturas agrarias, tanto del Neolítico, como de las edades del Cobre y Bronce, con independencia de que en cada región expresen el 1itual con unas características peculiares. En el caso de Villamayor es posible que se haya producido este tipo de enterramiento debido a la ausencia de cuevas o covachas en las inmediaciones del lugar de asentamien­ to de estas gentes, tal y como se da en el Neolítico de Cataluña (Bosch, 1 994: 62 y 63), en la región valenciana (Martí y Juan, 1 987: 36 y 37) o en Andalucía (Acosta, 1986: 1 44-147). Tampoco se debería pensar que este tipo de enterra­ mientos en cueva es privativo de estas regiones mencionadas, ni que sea la única fórmula funeraria utilizada sino, más bien, que ésta sea minoritruia frente a las necrópolis al aire libre con enterramientos como el de Villamayor. Decimos esto basándonos en lo que nos aportan elementos de la cultura material como son las piezas de cerámica descubiertas en el relleno de la tumba paralelizables con materiales del Neolítico Antiguo y Medio de regiones limítrofes con la Submeseta Sur, como la Submeseta Norte (Iglesias y otros, 1 994: 721-734) y, sobre todo, Andalucía (Acosta, 1986: 1 38- 1 40; Asquerino, 1987: 80 y 81; Vicent y Muñoz, 1 973: 72-80 y 109). Otros tipos de materiales más exóticos, como las cuentas de collar y la pequeña lúnula fabricadas en concha marina , también nos establecen paralelos con regiones lirrútrofes como Andalucía (Asquerino y López, 1 981 : 1 26) y Valencia (Asquerino, 1 978: 1 41 y 1 44) al tiempo que nos 12 ------- PIU.lll/IV1> DATUS SOBRE EL VLOUWCO E.\ [/l'IMD REAL' U TlllB.\ Ve \'JLl.Af.W'UR /)l ÜL�TRAVA hablan de un claro contacto cultural desde el interior de la Península con otras gentes de Lonas costeras. Por su parte, los materiales de la industria lílica con una tipología más caracterizable, entre los que se encuentran el segmento, la hojita de dorso abatido y las laminitas de sílex, aunque su presencia está más generalizada entre la mayor parte de las culturas neolíticas peninsulares, igualmente está muy presente en los distintos yacimientos del Neolítico Antiguo y Medio de Andalucía Occidental (Acosta, 1 986: 1 43). CONCLUSIÓN Al observar el panorama de la carencia de restos arqueológicos relacionados con el Neolítico en la provincia de Ciudad Real, pod1ía dar pie para pensar que el hallazgo de la tumba de Villamayor fue una auténtica casualidad y que, en el conjunto del territorio provincial, puede resultar un caso anecdótico. Desde nuestro punto de vista. después de haber prospectado el entorno inme­ diato de Ja tumba y de haber encontrado restos de un posible asentamiento, tal vez lo que resultara una casualidad fuera que la apertura de la zanja no afectara a más enterramientos. Sin duda, el descubrimiento de esta tumba forzó la prospección intensiva de ese lugar, con los consiguientes resultados positivos que ya hemos comentado pero, después de esto, ¿dónde se han iniciado proyectos de investigación sobre el Neolítico?. Independientemente de los escasos recursos que basta ahora se han dedicado a la prehistoria de Ciudad Real, observamos una abrumadora descom­ pensación de excavación y prospección entre los múltiples proyectos, junto con tesis doctorales, tesinas, publicaciones, etc. que se vienen llevando a cabo sobre la Edad del Bronce, frente a los cero proyectos de investigación sobre el Neolítico. Teniendo en cuenta esta situación, a nadie debería extrañar que esta provincia parezca un desierto neolítico mientras se habla del Bronce Manchego o de la Cultura de Las Motillas. Algo parecido a lo que sucede con el Neolítico es lo que pasaba hasta hace pocos años con la Edad del Cobre que, tal y como hemos apuntado en el artícu­ lo de Huerta Plaza, gracias a varios trabajos arqueológicos en obras públicas y a algunos proyectos de investigación se está empezando a conocer un importante conjunto de yacimientos que vienen a explicar las relaciones existentes en esa época entre esta zona de la Submeseta Sur y las cuencas bajas de los ríos Guadiana y Guadalquivir. En eJ yacimiento de Villamayor todavía se pueden hacer importantes trabajos 13 JUAN MANUEL ROJAS v J. RAMóN Vn,LA-------------------- de investigación encaminados a conocer si existen más tumbas, de qué tipo y cuál sería la extensión de la necrópolis, además de los correspondientes estudios y análisis, tanto de las distintas muestras de Jas tierras que envolvían el esqueleto, como de los huesos humanos 2, de fauna, etc. Consideramos que la prospección intensiva de zonas reJativamente llanas y próximas a fuentes y pequeños arroyuelos de escorrentía lenta podrían dar resul­ tados positivos en la detección de nuevos yacimientos neolíticos. 2 En 1994 ya se realizó un primer estudio paleopatológico publicado en las actas del 1 Congreso del Neoütico en la Península Ibérica, si bien se puede profundizar en el mismo además de hacer otro tipo de análisis como C-14 y colágeno, encaminados a la obtención de fechas absolutas. 14 ------- PHIMLHOs oAros soBll.E EL .vwuwco rv CwoAo R1. 1L Ll /'l 11n.1 m; \11wmrox 01:. C1HTR.fü� BIBLIOGRAFÍA • ACOSTA, P. 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TUMBA DE VtLU.AW'OR nF: CIUTR .. fü4 8 ' 11 o 14 Fig. 3 ----, �'" I I I 1 , I I I ' 1 Q �'� , , .¡-¡j 1" ú ' \ 6 1 7 l l? 1 l 4 ' 1 19 J uAN M ANUEL ROJ AS y J. RAMó N VILLA Fig. 4 20 Intervención arqueológica en el yacimiento de Huerta Plaza (Poblete) y su relación con otros yacimientos Calcolíticos de la Provincia de Ciudad Real JUAN MANUEL ROJAS RODRÍGUEZ-MALO ANTONIO J. GÓMEZ LAGUNA EL PATRIMONIO ARQUEOLÓOICO DE CIUDAD REAL Luis Benltez de Lugo Enrich ( coord.) 2000 Págs. 21 - 41 JUAN MANUEL ROJAS Y ANTONIO J. GóMEZ ------------------- Palabras Clave: • Edad del Cobre • Calcolítico • Cerámica prehistórica • Ciudad Real • Campo de Calatrava 22 _____________ f\7ERIENClóN ARQtwwc10. E..\ u YACl.lllE.\TO ot Hvum P1Jw (PosuTE) INTRODUCCIÓN EJ descubrimiento de este yacimiento, que se dará a conocer por p1imera vez a partir de esta publicación ', tuvo lugar durante los trabajos de prospección pre­ via de] trazado proyectado para el gasoducto Sevilla-Madrid, cuyas obras se rea­ lizaron durante 1990. 1 El yacimiento de Huerta Plaza, lo mismo que otros muchos del resto de España, se están conociendo, últimamente, gracias a la obligatoriedad de realizar intervenciones arqueológicas en las obras públicas. Esto entra dentro de un fenó­ meno surgido, básicamcnle, en los últimos diez años con motivo de la aprobación en 1985 de la ley de Patrimonio Histórico del Estado Español y de las leyes de Patrimonio Histórico de las distintas comunidades autónomas, en concreto, la de Castilla-La Mancha se aprobó en 1 990. La aplicación de los artículos referidos a la obligatoriedad de llevar a cabo intervenciones arqueológicas en obras públicas está provocando un claro y noto­ rio desbordamiento tanto de las administraciones públicas con competencias en materia de patrimonio histórico como de los propios arqueólogos. Los primeros están siendo incapaces de gestionar el gran número de hallazgos arqueológicos, sobre todo en materia de conservación, difusión y puesta en valor cultural, mien­ tras que los propios arqueólogos profesionales venimos siendo, a todas luces, incapaces de digerir el importantísimo número de documentación que extraemos en las intervencione arqueológicas, sin que podamos proseguir una mínima investigación sobre algunos de los datos obtenidos. Además de esto se podría entrar a comentar las grandes deficiencias con que se trabaja en la mayoría de las intervenciones arqueológicas a causa del tipo de contratación de los arqueólogos Queremos dar nuestro rnás sincero agradecimiento a los organi.ladores y patrocinadores de este Curso de Verano de la U.N.E.D. de Valdepeñas por su importante conlribución a la difusión del conocimiento de períodos y culturas históricas y prehistóricas de las que. en algunos casos, se desconocía su existencia en la provincia de Ciudad Real. 2 La dirección de esta intervención arqueológica en Huerta Plaza corrió a cargo de Juan Manuel Rojas, en tanto que el estudio y dibujo de los materiales ha sido realizado por Antonio J. Gómez Laguna. 23 JUAN MA.NuELROJAS Y Mi'ONIO J. GóMEZ------------------ por paite de los promotores o empresas constructoras, pero, tal vez, este sea un tema abordar específicamente en otro foro. ESTADO DE LA CUESTIÓN DEL CALCOLÍTICO EN CIUDAD REAL El conocimiento del poblamiento durante la Edad del Cobre en la Cuenca Alta del Guadiana se reducía en la década de .los 80, a un yacimiento excavado de forma sistemática, El CasteUón (Vi11anueva de los Infantes, Ciudad Real), que sus directores adscribían al Calcolítico Campaniforme (Espadas, y Poyato, 1986 : 243). El resto de la información procedía de prospecciones en la zona del Campo de Montiel con yacimientos en altura ,como el del Gato, y en llano (Pérez, 1985 : 175 y ss.), el estudio de algunas colecciones antiguas como las de El Pico (Estavillo, 1950), privadas, procedentes de la recogida aleatoria de mate­ rial como en el caso de la Vega de los Morales (Aldea del Rey) (Vallespí y otros, 1985) o trabajos sobre la pintura esquemática en la Zona de Sierra Morena que indicaban la presencia de yacimientos de época calcolftica en altura (Caballero, 1984). Esta información se vio ampliada, durante los trabajos de investigación sobre la Edad del Bronce, al localizarse yacimientos en la llanura aluvial de San Juan, como el de Buenavista o Bellavista caracterizado por la presencia de bor­ des engrosados y almendrados, y la presencia de material con una clara filiación calcolítica en la base de alguna motilla, como la del Azuer, en la que existe algún fragmento decorado con triángulos incisos y rellenos de impresiones punzón. (Nájera y Molina,1984). De todos estos estudios y trabajos, desarrollados a lo largo de la década de los ochenta, se pubhcaron 16 yacimientos adscribibles a la Edad del Cobre, según la 1 ª Fase de la Carta Arqueológica de Ciudad Real. (García Huerta y otros, 1994: 33). Dentro de los asentamientos calcolíticos se pueden establecer dos fases por la ausencia/ presencia de material campanifor­ me, generalmente del tipo Ciempozuelos. Primero una fase más ai1tigua, deno­ minada Calcolítico Pleno Precampaniforme y posteriormente una más reciente, que llega basta el JI milenio, denominada Calcolítico Campaniforme. Se estable­ ció como hipótesis que el patrón de asentamiento de los yacimientos calcolíticos estaría establecido en las cercanías de las vegas en zonas llanas o en suaves lomas sin defensas aparentes (Nájera, T. 1984), mientras que los asentamientos Campaniformes, se localizan en pequeños cerros con buenas defensas naturales y amplio control del territorio, como los de El Castellón y Cerro del Gato. 24 ____________ /\'TE.R1·u·cw,, ARQLt:vwc1c1 l.\ LL MC/.lllMW ol' Hlf.RJ.1 Pu1z1 (POBLHL'J Estos trabajos basados en prospecciones, si bien indicaban la presencia de población a lo largo del III milenio, que descartaba la posibilidad de un vacío de población en la zona, carecían de excavaciones que precisasen el tipo de estruc­ turas, las fases de ocupación y el momento de abandono de los yacimientos. Sin embargo, a lo largo de Ja década de los 90 los controles y seguimiento de obras, han propiciado la excavación y sondeo de yacimientos, con asentamientos en Jlano, pertenecientes a la Edad del Cobre. De esta fo1ma se confümaba median­ te la excavación, ofreciendo un contexto cerrado y presumiblemente datable a materiales conocidos sólo por prospecciones superficiales, que una parte de la población se asentó en las zonas de vega y llanura durante el IIJ y II milenio. Estos yacimiento son los de Huerta-Plaza (Poblete), Molino Columba (Granátula de Calatrava) y Las Saladillas (Alcázar de San Juan) 3 (Esc1ibano y otros, 1995: 112) (fig. 1 ). EL YACIMIENTO DE HUERTA PLAZA Centrándonos de nuevo en el yacimiento de Huerta Plaza diremos que el pro­ yecto de obra preveía la instalación de una tubería que se asentaba en el fondo de una zanja con 2 metros de profundidad y J ,5 de anchura y, precisamente su tra­ zado coincidía con lo que, parecía ser, la parte central del yacimiento. Cuando nos enfrentamos con la excavación de este lugar, además de que llevábamos cinco años haciendo excavaciones de las llamadas de urgencia y de que veníamos de hacer otras tres excavaciones en el propio gasoducto a su paso por la provin­ cia de Toledo, hemos de confesar que desde el primer momento nos pareció un yacimiento lo suficientemente grande e importante como para que no se instala­ ra la tubería en el trazado previsto que cortaba al yacimiento a lo largo de más de 200 metros. Después de abrir dos catas de 5 x 5 m. y 10 x 5 m. respectivamente, durante un período de mes y medio, la Dirección de Obra decidió, ante nuestra recomendación, bordear el yacimiento haciendo una variante. Desde ese momen­ to lo consideramos una importante consecución de la arqueología en pro de la conservación de un valioso yacimiento que lo que menos necesitaba era que se le excavara y, menos aún, en circunstancias de ejecución de obras. Antes de introducirnos en la excavación en sí, conviene tener muy presente la ubicación de este yacimiento de Huerta Plaza, que se encuentra en la zona más 3 Este úhimo yacimiento. ha ofrecido algún fragmento decorado con triángulos incisos rellenos de impre­ siones de pun16n. aunque el resto de los materiales no presenta una clara filiación calcolítica y si un aspecto más relacionado con la Edad del Bronce. 25 JUAN MANUEL ROJAS Y ANTOKIO J. GóMEZ _________________ _ baja de un pequeño valle endorreico bordeado por cerros de naturaleza volcáni­ ca, apenas 2,5 Km. al este del cauce del Guadiana y de Alarcos (fig. 2). En cuanto a los trabajos realizados, hemos de decir que, fundamentalmente, se excavaron dos catas que, previamente habían sido denominadas Gl y K (figs. 3 y 4). Estas dos catas formaban parte de un total de diecisiete, de la A a la Q, cuyas medidas eran 5 x 1 O metros, orientadas y alineadas unas tras otras con su eje más largo coincidiendo con el trazado del gasoducto. También se excavaron algunas hoyas o fondos de cabaña que aparecieron de manera aislada tanto en la variante como en pequeños tramos de entrada y salida de la misma . Descripciones En la cuadrícula Gl (fig. 3; foto 1) se documentaron nueve hoyas, de las que dos se completaron excavando en los perfiles contiguos. Todas estaban excava­ das en el substrato de tierra caliza sobre las que se asientan los estratos de tierra vegelal. Se Lrala de un conjunto de hoyas con una disposición aparentemente anárquica y unas formas y dimensiones distintas entre sí. Por ejemplo, nos halla­ mos con que la hoya 4 de, tan solo 1,15 m. de diámetro tiene una profundidad excavada en el substrato calizo de 15 cm., mientras que la hoya 8, que se encuen­ tra contigua, tiene 2,20 m. diámetro y 1, 1 O m. de profundidad. La forma de la planta de todas ellas es, aproximadamente circular, mientras que las secciones nos muestran paredes, más o menos, verticales, ligeramente abiertas en algunos casos y entrantes en otros. Otro aspecto a tener en cuenta es la invasión de algunas hoyas respecto a otras contiguas tal y como observamos al excavarlas, como por ejemplo las hoyas 2 y 3, 1 y 5, 7 y 9 e incluso, 6 y 8. Estas invasiones solían solucionarse con la cons­ trucción de muros o tabiques de barro y piedras que cerraban y delimitaban cada uno de los espacios. Así vemos como la hoya 5, que se fabrica después que la 1, tapa el agujero abierto en la pared que la comunica con esta última, al tiempo que levanta un pequeño murete en la parte superior de su lado este-noreste que se encuentra a un nivel más bajo. Otro pequeño tabique, o base de este, lo encon­ tramos junto al perfil norte de la hoya 7 pero, sin duda, la construcción más sig­ nificativa es la que se realizó en la hoya 2, lugar en el que existía una falsa cúpu­ la que cerraba la hoya dejando una pequeña boca pseudoovalada de 64 x 37 cm. Los rellenos arqueológicos que había dentro y fuera de estas hoyas estaban compuestos, básicamente, por tierras cenicientas poco compactas que ocupaban varios puntos de los niveles superiores de la cuadrícula, algunos de ellos tenían 26 ____________ /.vrunwc1ó.\' ARQ( EOIOG/C.� f�\' E:L Y.IC/.11/E.\TO OF. Ht FRH Pl.\7.� (POBu:rE} forma circular y coincidían con la localización de algunas hoyas como, por ejem­ plo, la 6 y la 7 , si bien, con varias tonalidades de grises se hallaban la mayor parte de las tierras que relJenaban las hoyas, alternándose en estratos bastante irregu­ lares junto con abundantes piedras de pequeño y mediano tamaño. tal y como sucedía en la hoya 7. La hoya l estaba rel1ena con una clara alternancia de nive­ les de tierra gris y tierra marrón, circunstancia que contrastaba con la homoge­ neidad del relleno de tierra marrón clara semicompacta que colmataba la hoya 8. No obstante, el relleno más singular era el que ocupaba la hoya número 2 en la que, sobre un lecho de piedras de mediano tamaño, se encontraba un esqueleto de una persona adulta que parecía haber sido dejada caer. La tieITa que lo cubría era de un color gris oscuro, aparentando tener un alto contenido de materia orgá­ nica descompuesta, junto con algunos pequeños restos de madera quemada y tro­ citos de tierra ocre. Los fragmentos de cerámica que acompañaban el relleno de esta hoya eran relativamente escasos, de pequeño tamaño y estaban disgregados entre toda la tierra. En general, los materiales arqueológicos se encontraban entre los distintos rellenos sin colocaciones, aparentemente deliberadas, salvo en casos excepcio­ nales como en la hoya 9 en la que se enconu·aron una pequeña cazuelita y prute de un cuenco junto a los restos óseos de un conejo o liebre depositados en el fondo de dicha hoya. En la cuadrícula K (fig. 4; foto 2), situada a 35 m. al norte de G 1, e comen­ zó excavando la mitad norte correspondiente a K2, si bien, la aparición de varios restos de estructuras de piedras a modo de cimientos o mttros, hicieron aconseja­ ble la ampliación hacia K l . Así mismo, la cuadrícula K2 también se subdividió dejando en el centro un tesligo norte-sur. A la existencia de estructuras de tipo hoyas en la cuadrícula G, se contrapone la ausencia casi total de estas en K. En esta cuadrícula es de destacar la presen­ cia de varias estructuras construidas mediante piedras irregulares trabadas con barro. Básicamente, se trata de una especie de cimiento, de entre dos y tres hila­ das de piedras, que, con una trayectoria emicircular divide el centro de Ja cua­ drícula de noreste a suroeste (fig. 4; foto 2), bajo cuyo paramento septentrional surge un pequeño, pero acusado, desnivel natural de entre 40 y 90 cm. junto al que aparece una especie de canalillo bordeado por piedras. Esta estructura supo­ ne una clara línea divisoria entre los dos espacios que quedan al sur y al norte de Ja misma. En el espacio sur, se conserva la superficie del substrato natura] del terreno calizo al mismo nivel (entre -85 y -95 cm), donde. tan solo, se abre una pequeña boya de unos 60 cm. de profundidad por unos 63 de diámetro de boca. En el otro espacio, situado al norte, no se llegó a encontrar el substrato natural a 27 JUAN MANUF.l ROJAS y ANT0:-110 J. GóMEZ------------------ pesar de bajar a una profundidad de -219. En este lado, se documentó un poten­ te nivel inferior, con buzamiento hacia el norte, compuesto por tierras grises muy compactas con abundantes carboncillos y piedras revuellas. Sobre este se encon­ traban varios niveles, más o menos horizontales, entre los que cabe destacar uno de escasa potencia, a una cota de -98 cm., integrado por barro muy compactado, a modo de suelo, sobre el que se hallaba una pequeña estructura semicircular con paredes fabricadas con baJTo muy duro. Entre el relleno arqueológico del lado sur, resulta muy significativa la presencia de una bolsada de ceniza sobre la zona de la pequeña hoya en Ja que apareció un importante número de materiales arque­ ológicos entre los que destacan, fragmentos de platos de borde almendrado junto con punzones y otro tipo de útiles de hueso, además de un hacha o azuela puli­ mentada, un afilador, varias valvas de almeja de río, etc., de los que hablaremos más detenidamente en su apartado correspondiente. También consideramos des­ tacable la presencia de un pequeño amontonamiento de piedras situado, apenas, un metro al este de la bolsada de ceniza bajo el cual volvió a aparecer un impor­ tante número de materiales, destacando una gran vasija tipo pithos colocada de pié junto a medio cuenco y una piedra de moler. Por otra parte, entre las estructuras excavadas que aparecieron en la variante del gasoducto, hemos de señalar que en su mayor parte eran hoyas de sección abolsada y de muy diferente tamaño pero con rellenos, en general, bastante homogéneos de tierras gris ceniza. Entre estas queremos hacer hincapié en dos estructuras que cruzaban de un lado a otro de la zanja del gasoducto en dos pun­ tos distintos; ambas tenían forma de tronco de cono ilwertido y su relleno estaba compuesto por niveles de tierras estériles, aparentemente, depositadas por desli­ zamiento desde ambas paredes. Material El matelial recuperado en la excavación de Huerta Plaza es rico, variado y en algunos casos de gran calidad. Hay elementos de industria lítica : puntas de pedúnculo y aleta de retoque bifacial plano cubriente, grandes láminas de sección triangular y trapezoidal, además de un extenso repertorio de elementos pulimen­ tados como hachas, azuelas y un buen ejemplo de ídolo placa subrn piLarra (fig. 6/10), aunque recuperado en superficie. La industria ósea es de gran calidad y variada : punzones, espátulas e incluso una lúnula de gran tamaño, prácticamen­ te completa. Sin embargo el material que puede aportar una mayor información cronológica es la cerámica recuperada. Los acabados son muy buenos, destacan- 28 ____________ /vrE/1.1 ENC/Ó/\ ARQUCOWCIC\ CN ti. l:K/lf/f.l\f() ot: HL'tRn PL�l.·1 ( PoBUTE) do los elementos bruñidos y alisados de gran calidad. En el caso de las formas abiertas, generalmente las caras exteriores están alisadas, mientras que al interior se terminan con acabados bruñidos. Las formas decoradas son muy escasas, ape­ nas hay cinco elementos decorados con incisiones e impresiones de punzón. De los 9.741 fragmentos de cerámica recuperados, aproximadamente el 27% de los elementos tipo - bordes - corresponden a formas abiertas : platos, fuentes y algu­ nas cazuelas, aunque de estas sólo se han recuperado 1 O elementos. Los tipos de bordes de las formas abiertas son muy vruiadas : engrosados (fig. 5/3 y 6/5), levantados (fig. 5/4), rectos (fig. 5/2), y almendrados (fig. 5/1 ), destacando entre estos úllimos los platos con asas en cinta, de los que tenemos 7 recipientes. EJ resto de las formas cerradas son similares a las recuperadas en otros yaci­ mientos de características similares: ollas de borde entrante (fig. 6/9)o reentran­ te de cuerpo globular, alguna con el borde ligeramente engrosado al exterior, en muchos casos acompañados de asas y mamelones con o sin perforación ; gran­ des tinajas de almacenamiento, vasos de paredes rectas (fig. 6/6) y, por supues­ to, un gran número de cuencos de todos los tipos, casquete esférico, semiesféri­ co etc. Entre los elementos de pequeño formato disponemos de varios ejemplos de los típicos vasos de paredes finas (fig. 6/8) definidos por Hurtado en La Pijotilla. (Hurtado, 1984 : 63). Otros elementos de cerámica que aparecen en gran número son las denominadas pesas de telar, tanto con o una dos perforacio­ nes, algunas decoradas con líneas incisas en forma de aspa doble y las cucharas de las que tenemos dos buenos ejempJos. Mención especial merecen algunos recipientes con decoración, como una olla de borde entrante y engrosamiento exterior decorada con triángulos incisos rellenos de impresiones de punzón y un cuenco con pastiLJas repujadas. Interpretación Entendemos que la interpretación de] registro arqueológico de un yacimiento de las características de Huerta Plaza resulta bastante compleja, máxime si. úni­ camente, se cuenta con un área excavada de 75 m2, entre unos 35.000 m2 que puede alcanzar la zona arqueológica. La superposición de estructuras y de niveles estratigráficos que aparecen en las cuadrículas G 1 y K, parecen dar a entender que se trata de la zona con mayor índice de ocupación de todo el yacimiento, coincidiendo, además, con el hecho de tratarse del área con cotas más elevadas y geográficamente más centrado. La interpretación de la cuadrícula G l queda sujeta a la propia interpretación 29 JUAN MA''UEL ROJAS y ASTO�IO J. GóMEZ _________________ _ que queramos dar a las hoyas, también llamadas silos, fondos de cabaña o basu­ reros. Desde nuestro punto de vista, aJ igual que hemos observado en otros yaci­ mientos con hoyas, tanto de la Edad del Cobre, como de] Bronce, la mayor parte de ellas no nos parecen ni silos, ni fondos de cabaña ni, mucho menos, basure­ ros. Parece difícil explicar que una hoya como la número 5 de la cuadrícula G se excave sin tener en cuenta que se perforaría la l que, en el caso de que no hubie­ ra estado colmatada en el momento de abrir la 5 se hubiera tenido en cuenta cuál era su contorno máximo. Otro dato a tener en cuenta, sobre las escasas probabi­ lidades de que las hoyas originalmente permanecieran abiertas durante cierto tiempo, siendo utilizadas como silos o para otras finalidades, lo hemos obtenido de nuestra propia experiencia, pues, en casi todos los casos de las hoyas con sec­ ción acampanada, transcurridas tres o cuatro semanas después de haber sido excavadas, sus bordes comenzaban a fracturarse y desprenderse tras haber caído una pequeña tormenta y sin que nadie se apoyara o pisara sobre ellas. Estas cir­ cunstancias así como el hecho de que algunas hoyas, como sucedía en la 6, se encuentren con un anillo de barro calizo ciñendo su boca y apoyando directa­ mente sobre el propio relleno de la hoya, nos conduce a pensar que existe una alta probabilidad de que las hoyas se rellenaran en un corto espacio de tiempo desde que se excavaron. Por supuesto, en el caso de la hoya 2 no cabe duda de que su falsa cúpula fue construida apoyándose en el relleno de tierra que cubría el esque­ leto humano. A la pregunta de por qué se realizan estos actos de ocultación de tierras con abundantes restos de supuestos deshechos domésticos, por ahora, solo se nos ocurre la contestación de que pueda tratarse de un ritual, cuyos orígenes y moti­ vaciones se nos escapan. En la cuadrícula K parecen darse también varias fases de ocupación, con la presencia de unas estructuras de piedra que, a simple vista, aparentan conformar un recinto circular dentro del que se han encontrado varias concentraciones de materiales, entre vasijas y útiles de piedra y hueso, que hacen pensar en un lugar de habitación. No obstante, creemos que aún faltan datos para poder afirmar esto y especificar de qué tipo de hábitat se trata. No queremos dejar de indicar la posibilidad de que las fosas con sección de tronco de cono invertido que aparecieron en la zanja del gasoducto en la zona norte del yacimiento pudieran formar parte de una o varias fosas defensivas que circundarían el supuesto poblado, incluso en las zonas anegadas del perímetro sur y suroeste. Con un repertorio de material tan amplio es posible determinar que la econo­ mía de Huerta Plaza debía tener en la agricultura un factor importante. La gran 30 ____________ /,\7ER\'ENCIÓ\ ARQlEO/,ÓGIC� LN l:.L li\C/,\flf.MCJ DC HUfRT\ PI.Al.\ (PoBlETE) variedad y número de hachas pulimentadas pueden significar un intento de des­ brozar el ten-eno aledaño para cultivos o pastos. En esta línea estaría la presencia de un gran número de recipientes de almacenamiento para acumular excedentes y alimento5. La supuesta actividad de cultivo de gramíneas, podría estar probada por la presencia de restos de molinos y la huella en negativo de un grano de cebada y otro de trigo en sendos recipientes de cerámica. Posiblemente, asentamientos como Hue1ta Plaza estén en relación con la ocupación y puesta en explotación de nuevos territorios durante la Edad del Cobre, tal y como ha sido constatada en otra zonas del Sudeste o la Cuenca Media del Guadiana (Hurtado, 1995 : 73). Cronología y adscripción cultural La cronología del yacimiento no ofrece demasiadas dudas, encajaría sin difi­ cultad dentro del Calcolitico Pleno, posiblemente precampaniforme, ya a que no se ha recuperado ningún elemento campaniforme, aunque es posible que este factor sea debido a la escasa superficie excavada. Los platos de borde almendrado, desde que fueron definidos por Diego Ruiz Mata como elementos de cronología calcolí­ tica, a partir de yacimientos como Valencina de la Concepción (Sevilla), han servi­ do de fósiJ guía para identificar como adscribibles a la Edad del Cobre los yaci­ mientos en los que aparecen. (Ruiz Mata, 1 975 : 80 y ss.). El resto de los elemen­ tos recuperados tanto de industria lítica, ósea y el conjunto del repertorio cerámico encajaría también dentro del Calco1ítico. Culturalmente, tanto por el tipo de estruc­ turas que conforman el sitio, hoyas, zanjas en "V", etc., como por el material, Hue1ta-Plaza entroncaría directamente con dos zonas geográficas muy diferentes. Por un lado, yacimjentos de la Edad del Cobre situados a lo largo de la Cuenca del río Guadiana, desde ·1a Pijotilla en Badajoz (Hurtado, 1995: 53 y ss.), hasta Papa Uvas en Huelva (Martín de la Cruz, 1 988) e incluso algunos elementos como el fragmento de ídolo placa -de clara filiación con el Sudoeste- nos remitirían a un mundo de creencias y contactos con regiones geográficamente más alejadas como el Algarve portugués, aunque el aparecer descontextualizado limita la información que puede aportar. Estos contactos a larga distancia entre Ja Cuenca Baja - Media del Guadiana y la cabecera del río, ya han sido puestos de manifiesto por varios autores para explicar la presencia de algunos mate1iales en el interior de la Meseta Sur (Delibes y Fernández Miranda. 1 993: 1 86), que en el caso de yacimientos con una rica y variada industria lítica sobre sílex, ubicados en zonas de la Cuenca Alta del Guadiana, como el Campo de Calatrava (Vega de los Morales), han sido encua­ drados dentro del Neolítico Final-Enolítico (ValJespí y otros, 1 985). 3 1 JL·\N MAl\lJEL ROJAS y ANTO'llO J. GóMEZ _________________ _ Por otro lado, es indudable la relación de Huerta-Plaza con otros yacimientos de ámbito meseteño. La presencia de mate1iales como la olla con decoración de triángulos incisos rellenos de impresiones, eJ cuenco decorado con las pastillas repujadas e inc1uso las denominadas pesas de telar, lo vinculan a otros yacimientos de la cuenca media del Tajo, como Los Castillos de las Herencias (Toledo) (Alvaro y Piñon, 1 988: 1 8 1 y ss.), E1 Guijo de Mazarambroz (Toledo) (Rojas y Rodríguez, 1 989: 173, 1 74 y 196);0 los campos de hoyas de los areneros de los ríos Manzanares y Henares: Cantarranas, Villaverde, etc. (Sánchez Meseguer y otros, 1983: 66. Delibes y Femández Miranda, 1 993: 1 87). CONCLUSIÓN Calibrar y valorar contactos, con los datos disponibles en este momento, es muy complicado. Desconocemos, a pesar de contar con los datos aportados en la última década por las excavaciones de urgencia, como se articula y ocupa el espacio en la Cuenca Alta del Guadiana en el ID milenio. Tan sólo se ha excavado un yacimiento Neolítico Antiguo - Medio en toda la Cuenca y se atribuye otro al Neolítico Final. Con un conocimiento tan escaso del periodo anterior, no es posible indicar que tipo de control del territorio y como lo explotan las poblaciones que suponemos habita­ ban la Cuenca a lo largo del IV milenio y como evolucionan durante todo el III mile­ nio y si llegan a influir en el desarrollo de la rica Edad del Bronce Manchego. De hecho, como plantea Martínez Navarrete, hasta que no se profundice en el conoci­ miento sobre el Calcolítico y e incluso la Edad del Bronce inicial, no se podrá deter­ minar el papel que juega el substrato en Ja aparición de la Edad del Bronce. (Martínez Navarrete, 1988 : 85). Además, mientras que en la zona de 1a Meseta y el Sudoeste hay una rica tradición investigadora y cuentan con numerosas excavacio­ nes modernas que sirven de soporte a estudios sobre la transición del IV al II mile­ nio, como en el caso de la Cuenca Media (Hurtado, 1 995 : 53 - 8 1 ), en la Cuenca Alta del Guadiana apenas contamos con seis excavaciones modernas, cuatro pobla­ dos y dos enterramientos múltiples (cinco de ellas con carácter de urgencia). Por lo tanto, lo que en otras zonas son evidencias contrastadas, aquí sólo son indi­ cios razonables. Cuando empiecen a plantearse proyectos y estudios tendentes a resolver este problema, mediante prospecciones intensivas y excavaciones de los diferentes asentamientos localizados tanto en llanura como en altura, acompañados de toda una bateáa de análisis, los yacimientos como Huerta Plaza podrán aportar una rica información dentro del mundo de la Edad del Cobre en la Cuenca Alta del Guadiana. 32 ------------ INTERVENCIÓ;'\ ARQUEOLÓGICA EN EL YACIMIENTO DE HUERTA PLA7.A ( POBlliTE) Por último, no queremos finalizar sin ab1ir una breve reflexión sobre los comen­ tarios que hemos realizado en los primeros párrafos acerca de que la gran mayoría de los arqueólogos que nos dedicamos a realizar intervenciones arqueológicas en obras, tanto públicas como pdvadas, no somos capaces de abarcar el importante volumen de documentación que venimos extrayendo de dichas intervenciones. Con estas palabras, estamos dejando entrever un lamento por no poder sacarle más pro­ vecho a esa documentación en aspectos relacionados con la investigación y / o la divulgación arqueológica. Ahora bien, igualmente nos lamentamos al ver que pasan los años y que se acumulan los expedientes con informes y memorias de excavación, junto con las grandes cantidades de materiales arqueológicos que se apilan en los depósitos de los museos sin que, apenas, desde las universidades se hayan empren­ dido proyectos de investigación en los que se establezca una mínima colaboración con esos arqueólogos profesionales que hace muy pocos años esn1vieron formándo­ se en sus aulas. 33 JUAN MANUEL ROJAS y ANTONlO .l. OóMEZ----------------- BIBLIOGRAFÍA • ALVARO, E., MUNICIO, L. y PIÑON, F. ( 1 988): "Informe sobre el yacimien­ to de Los Castillos (Las Herencias, Toledo). 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C> 1 _L 37 JUAN MANUEL ROJAS Y AITTONIO J. GóMEZ _______________ _ 38 � · · · · + · . . . · + + + + + + . . + + + id. ...... / �t � 1 - . "· . . 4- . . . . . . . + · · · · · · + · · · · · · · + � + + + + + 1 • + • + + + . . I + · · · · · · + · · · · · · · + Fig. 4. Cuadrícula K. Huerta Plaza (Poblete). ;: � ::: ! � e. � ... o .lt ,, c'.l o o .. < :z: :z: [Q] Dll tm • IE _____________ [NTF.R\IENCIÓN llRQUF.OLÓGIC'� eN EL YACIMIENTO Dt: HUERTA Pi,AZA ( POBll:.TE) ' '\ \ \ \ \ ' \ CJ e u r .. .. • -· '° Fig. 5. Materiales arqueológico de Huerta Pla::.a. 39 JUAN MANUEL ROJAS v ANToNlo J. GóMEZ--------------------- .., 1---------� ... Fig. 6. Materiales arqueológicos de Huerta Plaza. 40 ________________ /NTlR\'ENGtá realizando en la Universidad Autónoma de Madrid. 45 CARMEN GUTIÉRREZ, ANTo:-;10 J. GóMEZ Y ANoRés Oc:AÑA -------------- ble presencia de dos fases de ocupación en los Abrigos: una del Neolítico Final/Calcolítico y otra posterior de la Edad del Bronce. (García Huertas, R . et alii. 1 994). La excavación de los Abrigos se llevo cabo, ante la posibilidad que ofrecía Maturras de albergar una secuencia cronológico-cultural para el Alto Guadiana, en un contexto cerrado y presumiblemente datable, de mate­ riales en torno al III y II milenio adC. conocidos solo por proceder de trabajos de prospección. (Vallespí et allí, 1983; Pérez Avilés. 1 986) DESCRIPCIÓN DE LA ZONA Los abrigos están excavados en una unidad litoestratigráfica que Pérez González (1982) denomina Calizas travertínicas del Pantano de Peñarroya. Estás apoyan en discordancia angular y erosiva sobre calizas y dolomías del Lías-Dogger, que cons­ tituyen la principal unidad afl.orante en la zona. Su expresión morfológica es una gran plataforma a + 700 - 800 m. rota en aquellos puntos, donde la erosión remon­ tante del Guadiana ha erosionado la superficie, formando el valle actual. Su exten­ sión va desde el Embalse de Peñauoya hasta tres km. al sur de Tomelloso. Los pro­ ductos de deyección cuaternarios sobre Ja Llanura de San Juan, junto con el desa­ tTollo de costras carbonatadas enmascaran esta unidad terciaria en su límite septen­ trional. Junto al Castillo de Peñarroya hay visibles varios cortes de esta unidad y siguiendo la descripción que hace Pérez González de uno de los cortes, podemos afirmar que los Abrigos de Cueva MatuITas están situados en la cuarta unidad lito­ estratigráfica, descrita como conglomerado calizo pardo rojizo con cemento carbo­ nático de 0,50 m de potencia. Los cantos son de pequeño tamaño y no presentan ordenación interna. Esta unidad aparece situada entre un nivel de caliza tobácea con fósiles de tallos vegetales de unos 0,5 rn de espesor a techo y una unidad de caliza travertínica de color pardo rojizo y porosa en la base. El origen de las cavidades de Cueva Maturras se debe a un proceso químico de disolución de los carbonatos que sirven de matriz al conglomerado. Este proceso ha formado varias cavidades de diverso tamaño, denominadas de este a oeste Abrigos 1 , 2 y 3, localizadas a unos veinticinco metros de altura sobre el antiguo Valle del Guadiana. DESCRIPCIÓN DEL YACIMIENTO Los Abrigos de Cueva Maturras son tres cavidades interconectadas entre si, con las entradas orientadas hacia el mediodía, en un frente de unos veinte metros. Presentan un desnivel de este a oeste de unos dos metros, desde la entra- 46 ----------EL EKn:RR,.,Mrwro Mu1.rrru Pl'L ABRIGO DE CUEVA MATURRM (ARGAMASIW DE At.BA) da de la cavidad Nº 1 , hasta la entrada del Abrigo 3 . Cada una de ellas presenta una morfología interna diferente, mientras que en el exterior, las cavidades 1 y 3 tienen la entrada cerrada parcialmente con muretes de piedra modernos. El Abrigo nº 1 es el de mayores dimensiones (Fig. 2). De planta circular, tiene cerca de 20 m2 y una altura que oscila entre los dos metros de la entrada y los apenas diez centímetros que tiene una gatera colmatada que parte de la pared noroeste de la cavidad y lo conecta de modo visual con el Abrigo 2. El Abrigo 2, situado al oeste de Ja primera cavidad es la más pequeña de las tres, apenas tiene 8 m2 y una altu­ ra en tomo a los 80 cm. Además de la conexión con el Abrigo 1 , presenta otra gate­ ra totalmente colmatada, que lo conectruía con el Abrigo 3. Este último tiene unos 16 m2, y como el primero presenta una planta de tendencia circular. CAMPAÑA DE SONDEO 1996 s La campaña de J 996 trató de determinar el potencial arqueológico del relleno de los tres abrigos y la relación existente, entre este y la interesante dispersión de industria lítica con una escasa presencia de fragmentos de cerámica a mano, loca­ lizada sobre la plataforma en la que están excavados los abrigos. En total, la superficie excavada no superó los cuatro metros cuadrados6, con un resultado positivo en el Abrigo 1 , dudoso en el nº 2 y negativo en el nº 3.' En el Abrigo 1 se localizó un relleno de unos 80 cm. de potencia, fonnado por al menos cinco niveles, de los cuales dos -Niveles I y IV-, aportaron material arqueológico prehistórico. El más interesante resultó ser el Nivel IV, el material arqueológico apareció depositado directamente sobre el nivel de arcillas de base, cubierto por un sedimento blanquecino y sellado por un nivel de bloques de gran tamaño. El suelo del abrigo estaba formado por un conglomerado de color rojizo, que tenía una cubeta natural hada el Oeste y una superficie lisa y llana. El depósito estaba formado por cuatro espátulas de hueso, un pequeño punzón, un hacha, una azue­ la, una lámina, dos puntas de fJecha de sflex, restos de un recipiente de cerámica a mano y un fragmento de cráneo humano. Todo el material apareció muy alte­ rado por la acción del fuego y los bloques localizados encima. La única altera­ ción moderna que se localizó en este nivel, eran algunas raíces vivas que se desa­ rrollaban de Sur a Norte, procedentes de la entrada. Como conclusiones prelimi­ nares consideramos que se trataba de un deposito de origen funerario, formado por 5 El grupo de trabajo estuvo formado por C. Gutiérrez, A. Ocaña, A. Gómez, R. Llanos y V. Orozco. 6 Se excavaron dos metros cuadrados en el Abrigo l y un metro cuadrado rcspecúvamente en lo!> otros dos. 7 Tocio el sedimento extraído se cribó eo seco en un tamil de 2 mm. 47 CARMEN GuntRREz. ANTONIO J. GóMEZ y ANDRÉS ÜCAÑA --------------- el ajuar de una o más inhumaciones -resto de cráneo-, con una cronología del III Milenio adC. y una adscripción cronológica indeterminada, debido a la ausencia de elementos tipos y a la gran continuidad cronológica que tiene el material lítico y óseo. (Ocaña et alii, 1999) CAMPAÑA DE EXCAVACIÓN 19988 La campaña de 1998 se planteó con carácter de urgencia, debido a la acción de un clandestino que había vaciado parcialmente el sondeo del Abrigo 1 , ocurrida en un momento indeterminado de 1 997. La finalidad de la intervención era excavar en extensión el depósito arqueológico localizado en el Abrigo 1, confirmar el origen funerario del depósito y explicar la formación del relleno del Abrigo J . También se amptió el sondeo del Abrigo 2, sin obtener resultado arqueológico alguno, al estar completamente alterado por bioturbaciones animales: conejeras. En total se han detectado siete niveles dentro del Abrigo 19, que se han formado por la combinación de tres actividades: acción eólica, hidrodinámica, antrópica, aunque esta última, es la causante de la mayor parte de formación del relleno. Para una mejor interpretación hemos agrupado los siete niveles en cuatro grandes uni­ dades. (Fig. 5). 1°. Ocupación de hábitat. Niveles: Superficial al Nivel Ill. Son ocupaciones pun­ tuales / estacionales por el escaso número de restos materiales recuperados. 2°. Bloques. Nivel illa. Nivel de gran potencia formado por bloques de conglo­ merado y alguno de caliza. Funcionalmente sella el conjunto funerario y sobre el se desarrollan los niveles de ocupación. 3°. Conjunto funerario. Niveles IV y V. 10 Está formado por un enterramiento múltiple, se han documentado restos de al menos cuatro inhumaciones y ajua­ res formados por una variada muestra de industria lítica, ósea y cerámica. Todo el conjunto aparece dentro de una estructura consu·uida por una fila de piedras que delimita el espacio de enterramiento y cubierto por un nivel blan­ quecino -Nivel IV- que muestra una textura y color muy parecido a la cal. 4º. Nivel original del Abrigo l . Nivel VI. Está formado por un pequeño paquete de arcillas muy decantadas de apenas dos a tres centímetros de espesor. 8 Queremos aprovechar la ocasión para dejar constancia de nuestro más sincero agradecimiento a D. Vicente Hilario Rubio, a su madre y hermanos por la colaboración prestada y las facilidades dadas para el desa­ rrollo de los trabajos, tanto durante esta campaña como durante el sondeo de 1996 9 Dos más que en el sondeo al aumentar la superficie de trabajo. l O Todo el sedimento de los niveles IV y V se ha cribado én agua en el Museo de Altamira (Santilla del Mar, Santander). 48 _________ El EVTERR.t\llEATV Ml'U/Pll:. DLLAllRJc;CJ DI. ((}H'.·I ,\4\TURR.\S (ARC.\MHllL\ m:ALB..1) Niveles de Ocupación. Niveles: Superficial al 111. Los niveles Superficial y 1 presenta unas características muy parecidas, con un sedimento arcilloso muy suelto. Los niveles 11 y Ub son paquetes de ceniza de diferente grosor, separados por un pequeño nivel de cantos -Nivel Ila -. Las evi­ dencias de hábitat localizadas se reducen a los restos de al menos dos pequeñas ocupaciones. En total, hemos documentado dos áreas de combustión separadas entre si por apenas un metro, una en el nivel lljunto a la pared oeste, con dos ni ve­ les de uso y otra en el llb, junto a la pared norte, de mayor complejidad estructu­ ral al estar rodeada de piedras. La cerámica prehistó1ica realizada a mano y algu­ nas esquirlas de hueso aparecen asociadas a ambas estructuras. En total se han recogido 54 fragmentos de cerámica a mano, 43 en el Nivel I y 10 en el Nivel II, de los cuales sólo 13 dan forma -10 bordes y tres inflexiones o carenas proceden­ tes todas del Nivel I-. En líneas generales presenta buenos acabados exteriores e interiores: bruñidos, alisados ... Colores pardos, negros, marrones; fracturas anti­ guas y sin señales de haber sufrido alteraciones mecánicas en un momento poste­ rior a su deposición. Hay tres tipos de formas, plato, cuencos y ollas. - Plato. (Fig. 6 - 3). Es una forma abierta, correspondiente a un pequeño planto de 22 cm. de diámetro. Hay algún plato similar entre el material recogido en el yacimiento de Huerta-Plaza (Poblete - Ciudad Real), adscrito de forma genérica al Calcolítico Precampaniforme. (Rojas, J. et alii 1995). - Cuencos. (Fig. 6 - 4, 5, 6). Se han recogido restos de al menos tres cuencos. De ellos, dos son de labio plano y paredes rectas y uno de labio apuntado que no aporta Ja forma del recipiente. El diámetro no sobrepasa en los tres los 20 cm. La gran pervivencia cronológica de estos recipientes, impiden definir el periodo al que pertenecen, ya que aparecen desde el pe1iodo Neolítico hasta la 1 Edad del Hierro. - Ollas. Hay restos de al menos cinco ollas, cada una de un tipo diferente. El pri­ mero es un fragmento de una ollita con el labio plano y saliente, de borde exva­ sado sin decorar (Fig. 6-7). También sin decorar es una olla de pequeño tamaño de labio plano y borde exvasado (Fig. 6-9). La decoración aparece en las otras tres. Dos son grandes recipientes de paredes rectas, uno con el borde ligeramen­ te entrante y decorado con digitaciones en el parte exterior del borde (Fig. 6-2) y otro de borde recto, labio plano y adelgazado con decoración incisa en zig-zag sobre eJ labio (Fig 6-1). La última olla es un recipiente decorado con gran barro­ quismo. De labio redondeado, cuello ligeramente cóncavo y cuerpo globular, lo más destacado es Ja decoración que presenta con ungulaciones en el borde, doble 49 CARMEN GuTffiRRE.z, AITTol\10 J. GóMEZ Y ANom OcAÑA -------------- línea de cordones con digitaciones impresas y una línea de mamelones debajo de los cordones11 (fig. 6-8). Este tipo de decoración es frecuente en los poblados de la Edad del Bronce de la zona noroccidental de la Submeseta Sur, si bien también se documentan en ambientes calcolíticos y del Bronce Final / Hien-o. Aparecen tipos muy parecidos en el yacimiento de la Loma del Lomo en Guadalajara (Valiente Malla, 1 992 : 1 1 3), así como en algún yacimiento conquense. (Díaz­ Andreu, 1 994:76). Por lo indicado anteriormente, la interpretación de los niveles de ocupación del Abrigo 1 , está limitada por al escaso número de metros cuadrados excavados y la presencia de numerosas bioturbaciones animales, madrigueras de conejo, que han alterado una parte del sedimento original e introducido elementos modernos: latas de conserva, cerámica vidriada y tomo común (Fig. 6 - 1 3 y 14). Lo que si pode­ mos afirmar es que el grupo o los grupos humanos que habitaron el abrigo, reali­ zaron unas ocupaciones cortas y estacionales por el escaso material recuperado. Aun así es interesante resaltar la disposición ho1izontal que presentan los rriveles, desde el nivel de piedras y cantos -III- situado sobre los bloques. Apenas buzan hacia el interior de la cavidad, lo que pudiera sugerir una preparación previa de la superficie de la cavidad. Los hogares aparecen al fondo de la cavidad, junto a la gatera de unión con el Abrigo 2, que sirve a modo de tiro para extraer el humo. Las dos pequeñas áreas de combustión, presentan una morfología diferente. La prime­ ra situada junto a Ja pared norte está rodeada de piedras y tiene una pequeña man­ cha de ceniza en el centro. La segunda, situada junto a la pared oeste, es una sim­ ple mancha de ceniza y carbón de planta irregular. Lo interesante de este hogar es que tiene una zona de combustión anterior, similar en morfología y potencia, sepa­ rada por tan sólo un pequeño nivel de cenizas muy lavadas. (Fig. 3 - Nivel 1). El escaso material recuperado y la mezcolanza como parece, nos impide pre­ cisar con seguridad, la adscripción cultural y cronología de las ocupaciones, ya que hay elementos tipos de varios periodos. El plato de pequeñas dimensiones, se asocia generalmente a un momento Calcolítico. Sin embargo el resto del mate­ rial, a excepción de la olla decorada con cordones, tiene una gran pervivencia cronológica documentándose en la Meseta desde el Neolítico hasta la I Edad del Hierro. La olla decorada con cordones tal vez pueda servir de referencia, ya que es muy similar a las encontradas en la Loma del Lomo de Cogolludo, en la Fase Il del poblado y adscrita a la Edad del Bronce. (Valiente Malla, 1 992). Pero como ya hemos indicado tiene un valor más indicativo desde el punto de vista geográ- 11 De este recipiente aparecen e n tres fragmentos con fractura antigua que encajan perfectamente. Dos en el nivel superficial y otro en el Nivel l. 50 ----------EL ENl'l:.RRAMIENTO MUWPLE DEL ABRIGO DE CUl:."VA MATURRAS (ARGMIASILl.A DE AUM) fico, al ser frecuente en el noroeste de la Meseta sur, que cronológico cultural. Por el contrario las carenas recuperadas son consideradas habitualmente como un elemento tipo de la Edad del Bronce (Fig. 6 -10, 1 1 y 1 2). Por lo tanto, el único elemento cronológico seguro que tenemos para situar estas ocupaciones estacio­ nales. es que aparecen por encima del nivel de enterramiento y por lo tanto son posteriores a este. Culturalmente, aunque algunos elementos recuerdan a la Edad del Bronce, no hay una combinación de elementos similares en los yacimientos de esta época localizados junto al abrigo. 12 Nivel de Bloques. fila Es un nivel de grandes bloques y placas de conglomerado - material en el que están excavados los Abrigos -, junto alguna piedra de caliza. Los bloques de con­ glomerado aparecen de forma masiva en el interior de la cubeta, sellando el con­ junto funerario, y de forma muy aislada en los niveles superiores. Se acuña hacia el exterior de la cavidad. Debido a esta asociación : bloques - cubeta, y al efec­ to que tiene : sella todo el conjunto funerario, creemos, como hipótesis de tra­ bajo, que estamos ante una acción intencionada cuya finalidad es cubl"ir todo el área de enterramiento y no ante un proceso natural de caída del techo. Esta expli­ cación vendría reforzada por la aparkión mezclados entre el conglomerado de algunos bloques de caliza, materia prima inexistente en el interior de los Abrigos, que por su tamaño y la morfología exterior de la cavidad, sólo pueden haber sido introducidas por una acción antrópica voluntaria. P or el contrario, de estar ante un fenómeno natural de colapso del techo, los bloques aparecerían ocupando una gran parte de la superficie de la cavidad, formando un nivel más o menos exten­ dido y potente, y no sólo de forma concentrada en el interior de la cubeta. Conjunto funerario. Niveles IV y V (Fig. 4) Esta formado por los niveles IV y V. El nivel IV presenta un sedimento de color blanquecino-grisáceo y textura poco compacta -¿Cal?- que se acuña hacia el interior de la cavidad. El nivel V es en el que se documentan los enterramien­ tos, presenta una escasa potencia -no superior a los 10 cm.- y buza hacia el inte­ rior de la cavidad siguiendo la pendiente natural de la roca. Todos los indicios apuntan a que el deposito localizado no solo muestra el ritual de enterramiento, sino también una acción de clausura intencionada del espacio funerario. Por lo 12 Hay yacimientos de la Edad del Bronce muy próximos al Abrigo : Altarejos I. Motilla de Santa María ... 51 CARMEN GUTIÉRREZ, AN'T'ONlO J. GóMEZ y ANDRÉS ÜCAÑA --------------- tanto, tenemos evidencias de dos acciones diacrónicas, por un lado el ritual de enterramiento como tal, en el que destaca el acondicionamiento de un espacio dentro del abrigo para depositar los cadáveres y su ajuar, acondicionamiento que implicó muy probablemente el vaciado del relleno y la delimitación del mismo, mediante una estructura formada por una línea de piedras apoyadas en las paredes de la cubeta. Por otro, el ritual de clausura del lugar funerario, en el que destaca la presencia del fuego: sobre/junto a las piedras de la estructura hemos documen­ tado restos de troncos carbonizados; posiblemente la cal y el sellado de todo el conjunto con grandes bloques y lajas de conglomerado, incluido algún fragmento de caliza -Nivel fila-. Debido al calor al que ha estado expuesto y al peso de los bloques, los ajuares y restos óseos aparecieron muy deteriorados, siendo preciso su consolidación in situ por medio de gasas, pegamento y medio y acetona. - Restos humanos. Como se observa en la Figura nº 4, el Nivel V contiene res­ tos de al menos cuatro individuos, de los cuales se excavaron de forma parcial los nº 1, 2 y 3, dejando el nº 413 sin tocar, para futuras excavaciones. Aparecen agrupados dentro de la mitad oeste de la estructura piedras, dispuestos en fila los números 1 , 3 y 4 en conexión anatómica, mientras que el cuarto, nº 2, es una ama­ sijo de huesos redepositado sin orden sobre el nº 1 . Los tres cuerpos en conexión anatómica nº 1, 3 y casi con toda probabilidad el nº 4, están orientados hacia la pared de cierre del abrigo, que coincide con el norte y la cara en dirección contra­ ria a la entrada. La postura de enterramiento es muy similar, el nº 3 está deposita­ do en posición fetal de cúbito lateral derecho, con las manos a la altura de la cara; el nº 1 aparece decúbito lateral derecho, pero menos flexionado que el anterior. Por último del nº 4, solo es posible afirmar que las manos están entrelazadas a la altura del pecho y la cabeza presenta la misma orientación que los dos casos ante­ riores. En todo caso, se puede inferir que los tres cuerpos presentan una postura intencionada: decuhito lateral derecho, con los brazos a la altura de la cabeza o del pecho y las piernas más o menos flexionadas. Todavía no se ha terminado de rea­ lizar el estudio anatómico, que indique, si es posible dado el estado de fragmenta­ ción y devastación que presentan los restos por la acción del fuego14 y el peso de los bloques, el sexo, la edad de los individuos enterrados, así como posibles pale­ opatologías. De un análisis preliminar se puede indicar que el nº 1 por su tamaño pudiera ser un infantil-juvenil y muy posiblemente el resto de los inhumados sean adultos. 13 Los cuerpos se numeraron por orden de excavación. 14 Todas las piezas dentarias aparecen estalladas y carbonizadas por el calor desprendido por el fuego. 52 _________ EL &1FRRAAllf..VJO MU/TIPLE m1. \BRIGc> m. Curn1 Aft1TL'RR11s (ARGt1M11s11J.;1 m: AUH) - Ajuar. Se han recogido diez puntas de flecha de sílex junto a las manos del muerto nº 3 y tres puntas más (dos de ellas de 1 996), también de sílex en la zona anexa sin restos humanos, pero dentro de la estructura de piedras. A esto hay que añadir un número indeterminado de espátulas de hueso que aparecen colocadas entre los cuerpos y que en algunos casos encajan con piezas recuperadas en 1 996. No se han documentado restos de adorno personales a excepción de una peque­ ña cuenta. El estudio del aj uar se va centrar sólo en las puntas de flecha, ya que las espátulas todavía están en restauración. Desconocemos hasta tener el análisis de las huellas de uso, si el ajuar se realiza de forma expresa para esta finalidad o por el contrario son elementos utilizados en actividades de vida cotidiana. Todas presentan las mismas características técnicas. Son puntas con pedún­ culo desarro11ado y aletas incipientes, con retoque bifacial, plano y cubriente por ambas caras. (Fig. 7). Aparecen de forma habitual como un elemento típico de los ajuares asociados a enterramientos colectivos y múlliples en cueva y en megali­ tos, aunque tampoco faltan en algunos enterramientos individuales con cerámica campaniforme. Entre los más cercanos geográficamente están los Blanquizares de Lcbor, la Cueva Sagrada o más recientemente el Cerro Ortega en Villanueva de la Fuente en el límite oriental del Campo de Montiel (Ciudad Real). Sin embargo, no hemos detectado puntas parecidas en toda la zona del Cuenca Alta del Guadiana. Aunque en general, los tipos representados encajarían entre los denominados PF 10 y 1 1 B Puntas de flecha de apéndice laterales poco desarro­ llados de la Tipología propuesta por Lomba ( 1 995). Para este autor, dichos tipos se extienden a lo largo del ID milenio pero son muy raros tanto en contextos del NeoJítico final corno del Calcolítico final, tendiendo a concentrarse durante el Calcolítico Pleno, con unas fechas entre 2.600-2.200 a.c. Ritual de enterramiento Debido a que sólo se ha excavado una parte del depósito y que este presenta claros indicios de haber sufrido una destrucción/clausura intencionada, hay numerosos aspectos del ritual de enterramiento que tienen una difícil valoración. No disponemos de datos suficientes sobre una posible evolución del ritual emple­ ado entre cada inhumación, desconocemos cual es el número total de indi viduos enterrados en el Abrigo y cual es el funcionamiento diacrónico del depósito. A pesar de estas dudas, creemos necesario desarrollar una hipótesis de trabajo sobre el ritual de enterramiento localizado. Desde nuestro punto de vista, creemos que un grupo o grupos buscaron de forma intencionada una cavidad de pequeño/mediano tamaño accesible y bien 53 CARMEN GUTIBAAEZ, ANTONIO J. GóMEZ Y ANOR�S ÜCAÑA --------------- visible desde el río. Acondicionaron el espacio interno de la cavidad y adaptaron a sus necesidades el relieve que presenta la Roca-base, posiblemente una cubeta natural. Limpiaron la superficie de la cubeta, del relleno caído sobre el nivel de arcillas de final del Abrigo15 y delimitaron un espacio de enterramiento colocan­ do unas piedras apoyadas en la pared de la cubeta. Esta línea de piedras/estruc­ tura les sirve para delimitar un espacio ritual de planta rectangular, que utilizaron de forma diferencial. La zona oeste la reservaron para depositar los cuerpos, mientras que en lado este, no fue utilizada para inhumar y sí, para dos funciones OJUY diferentes. Por un lado, colocar parte de los ajuares de cada inhumación o trasladar parte de Jos ajuares desde la zona oeste aJ depositar nuevos cuerpos y por otro, realizar un gran fuego en la esquina nordeste. Esta utilización diferen­ cial estaría documentada, porque a pesar del gran espacio, en apariencia vacío. que queda en la zona este, tuvieran que desplazar el muerto 2 sobre el nº 1 , para habilitar un espacio vacío y poder colocar eJ cuerpo 316• El cadáver lo colocaban en posición fetal decúbito lateral derecho, con la cabeza la orientada hacia la pared de cierre de Ja cavidad -que en este caso coincide con el norte - y los bra­ zos situados o delante de la cara: cuerpos 3 y 4 o delante del tórax: muerto l . Después depositaron el ajuar junto aJ cuerpo, aunque esta acción solo la hemos documentado un caso -muerto nº 3-, que apareció con 10 puntas de fle­ cha de sílex sobre las manos y un gran punzón de hueso debajo de las piernas. 11 Aunque es posible que hubiese algún tipo de cremación parcial en cada enterra­ miento, las consecuencias de este foco de calor que clausura la cavidad, han enmascarado las cremaciones parciales. Para finalizar colocaron lajas de conglo­ merado sobre los cuerpos, como se aprecia en el perfil oeste, donde hemos detec­ tado numerosas lajas planas de conglomerado en la zona de contacto entre el final del Nivel fila y el Nivel IV. Estas lajas cubrían los cuerpos 1, 2, 3 y 4 y se obten­ drían de reutilizar algunos bloques desgajados del techo, que estuviesen ya caí­ dos en el suelo de la cavidad, en el momento de la limpieza para habilitar el espa­ cio ritual, o incluso fueran traídos desde una de las cavidades próximas. Por el momento no podemos precisar si esta lajas pertenecen al ritual de enterramiento o al rito de clausura. Sobre la diacronía/sincronía de los enterramientos, tememos más dudas que 15 Creemos que existió una limpieza de la superficie, por que en el interior de la estructura no hay restos de piedras o sedimento anterior a los enterramientos, como si aparecen en el perfil Norte. 1 6 El traslado de los restos del muerto nº 2no fue completamente limpio, hay restos óseos de un enterramien­ to anterior - probablemente el nº 2 - debajo del muerto nº 3. 17 Este punzón también es posible que perteneciera al muerto nº 2 y no lo desplazaran con el resto del cuer­ po. Cualquiera de ambas hipótesis es factible. 54 _________ EL ENTElllW1/fJvf() Mumru DELARRIGO DF CUFVA M1ffl.IRllAS (ARG1\M·ISILLA Dl ALBA) certezas, ya que el orden de enterramiento no es posible establecerlo con seguri­ dad. Creemos que cuando el espacio oeste destinado al enterramiento dentro de la estructura, estaba ocupado por los cuerpos nº 1 , 2 y 4 se produjo una inhumación más -mue1to nº 3-. Para hacerlo, desplazaron los restos óseos del muerto nº 2, sobre el nº 1 . Esta superposición directa entre los tres cuerpos l , 2 y 3 es el único indicio de una utilización diacrónica del depósito. Desconocernos e] lapso de tiem­ po transcurrido entre cada inhumación o si se producen sólo de forma individual o por parejas, pero debió transcurrir el tiempo necesario, para permitir que el cuer­ po 2 quedase reducido sólo a la masa ósea. Tal vez las fechas de C- 14, puedan aclarar esta cuestión. Ritual de clausura El posible ritual de clausura está relacionado con tres elementos, el fuego, arrojar posiblemente cal sobre todo el conjunto funerario y sellar todo el conjun­ to funerario con una masa de bloques. - Fuego. En los niveles V y VI hemos documentado restos de un gran fuego, cuyos efectos pudieran enmascarar otros anteriores de menor envergadura, rela­ cionados con la cremación parcial de cada uno de los cadáveres. Se han docu­ mentado restos de troncos carbonizados de pequeño y mediano tamaño sobre las piedras que forman la estructura y una gran cantidad de cenizas y carbones. Esta hoguera situada en el extremo noreste de lo que hemos denominado espacio de enteITamiento -la roca madre apareció completamente rnbrefactada- parece tener la finalidad de exponer a los ajuares y los restos humanos a un foco de intenso calor. Su origen puede estar en su util ización como un área de combus­ tión recurrente en cada enterramiento, o bien en una sola utilización dentro del ritual de clausura. IncJuso pudo ser el resultado de ambos usos. En todo caso, en función de la información que disponemos en la actualidad, cualquiera de las tres hipótesis puede ser factible. - Cal. Todo el nivel IV está formado por un sedimento blanquecino, muy fino que cubre todo el área de inhumación. Es muy potente hacia la entrada y se acuña hacia el interior. Aunque no disponemos del resultado del análisis químico, las características que tiene color, textura etc . . . hacen muy previsible que sea caJ. De confirmarse este dato, estaríamos ante un proceso del ritual de clausura del ente­ rramiento que implicaría un gran gasto de tiempo, energía y trabajo por parte del grupo. - Sellado del conjunto funerario. El último paso del ritual de clausura del que 55 CARMEN GUTIÉRREZ, ANTONIO J. GóME7. y ANDR!=.S ÜCAÑA -------------- disponemos evidencias es el cierre voluntario de todo el conjunto mediante blo­ ques de conglomerado y alguno de caliza. Las lajas planas que parecen cubrir los cuerpos están muy desmonladas por el peso de los bloques. Debido a este factor, desconocemos si pertenecen al ritual de enterramiento o al de clausura. Lo que parece evidente, es que hay un sellado voluntario del conjunto funerario y no un caída masiva del techo como en un momento pensamos. (Ocaña et alii, 1999). DISCUSIÓN Y CONCLUISONES El enterramiento múltiple localizado en el Abrigo 1 de Maturras presenta unas características muy especiales, que Jo hacen de momento único en el área geo­ gráfica en la que se encuenlra. Este carácter único hace que sea muy complicado encuadrar el verdadero significado que tiene. Desconocemos si este ritual de enterramiento es el empleado de forma general durante parte o todo el III mile­ nio en Ja Cuenca Alta del Guadiana, o por el contrario, tiene carácter único. Desconocemos que elementos del ritual proceden de una evolución propia desde el Neolítico y cuales son introducidos durante el III milenio, ya que sólo conocemos del mundo funerario Neolítico en la zona, una tumba excavada: el enterramiento inclividual de Villamayor de Calatrava. (Rojas y Villa, 1996). A esto hay que añadir, que solo se han excavado otros dos yacimientos funerarios adscritos al III milenio en la Cuenca Alta. Uno de ellos es un enten-amiento colec­ tivo, Cerro Ortega en Villanueva de la Fuente (Ciudad Real). Sin embargo las características que han presentado sus excavadores en el Curso de Valdepeñas son muy diferentes a las documentadas en Maturras. Utilizan un pequeño abrigo, abierto por tres lados, donde los restos óseos aparecen depositados en posición secundaria y no hay cuerpos en conexión anatómica, sino agrupados por partes: cráneos, tibias etc . . . Tampoco hay evidencias conservadas de grandes áreas de combustión, aunque si inclicios de fuego. Respecto al ajuar las únicas similiLudes son las varillas de hueso, muy parecidas a las encontradas en Maturras. El resto del ajuar: elementos de adorno, industria lítica, cerámica no presenta elementos tipo, similares a los de recuperados en Maturras. El otro enterramiento adscrito al III milenio apareció en un poblado, Huerta Plaza (Poblete, Ciudad Real). (Rojas et alii, 1995). Se trata de un enterramiento individual, depositado o "arro­ jado", dentro de un silo o fondo de cabaña, sin ajuar asociado a él. Aunque esca­ sos, en algunos poblados Calcolíticos, tanto de Andalucía como de Madrid han aparecido enterramientos individuales, aunque generalmente muy mal conserva­ dos. (Sánchez Meseger et alii. 1 983). Como ya se ha constado en otras zonas de la Península durante el III milenio 56 ---------ª E"iTF.RR.�.1uE.v10 Mw.r1Pu: nn A11R1ao m. C1111:1 J1ATURRAs (ARGA.HAs111,1 n1: .-\LB.�) hay un mundo funerario y de creencias muy variado. En la zona levante hay noti­ cia& de enterramientos múltiples con los cuerpos depositados en conexión anató­ mica, otras simples acumulaciones de hueso en grietas. o en zonas determinadas de las cuevas, además de algún ejemplo de enterramiento en megalito, como Murdrievo. En la Meseta, también se documenta esta variedad. Hay enterra­ mientos tanto de forma colectiva en dólmenes, abrigos, como de forma individual en cistas, grietas o en silos dentro de lugares de hábitat, como sucede en Madrid. (Sánchez Meseger et alíi; Delibes y Femández Miranada, 1995). Esta vaiiedad parece mantenerse en la Cuenca Alta del Guadiana, que salvo por la ausencia de monumentos megalíticos, debido más a la falta de investigación, parece presen­ tar una variedad similar de creencias y rituales funerarios durante el III milenio. Aunque son evidentes las similitudes del ajuar recuperado en Maturras con la zona del Levante (Ayala Juan, 1987; 1990; Bollaín Covarrubias, 1986), también contamos con hábitats calcolíticos que cuentan con elementos de clara filiación con el Sudoeste peninsular, llegados posiblemente a través de la Cuenca Media y Baja del Guadiana, como lo demuestran los platos y fuentes de bordes almen­ drados e incluso algún fragmento de ídolo placa aparecidos en el poblado de Huerta-Plaza (Rojas et alii, 1995). Sin embargo, no disponemos de datos sufi­ cientes para calibrar la importancia y duración de estos contactos, fundamental­ mente debido a la ausencia de proyectos de investigación que permitan determi­ nar, cuales son las características propias y peculiaridades de la Cuenca Alta del río Guadiana respecto las áreas de la periferia durante el III milenio. Por lo tanto, hasta que no se produzcan avances significativos en la investigación, tendremos limitado la valoración real de yacimientos como eJ de Maturras. 57 CAAAIB." Gtm.ÉRREZ, Al\'TONIO J. GóMEZ y ANDRÉS ÜCANA ------------- ; BIBLIOGRAFIA. • AYALA JUAN. M.M. ( 1 987): "Enterramientos calcoliticos de la Sierra de Tercia-Lorca. Murcia. Estudio Preliminar", en Anales de Prehistoria y Arqueología, Nº 3, Universidad de Murcia. Pp. 9 - 24. • ( 1990): "Estudio preliminar del ritual funerario calcolítico en la comarca de Lorca. Murcia", en Zephyrus, Nº XLlll, Salamanca, pp. 77-82. • BERNABEU AUBIAN, J. 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Fig. J. Planta del Abrigo. ---------- El ENTeRRAMleNTo Mú1.r1PLF Dlil ABR1co DE. Cui::vA MATUR11t1s (ARGM1t1s1w DE. Al..11A) l8 z •O u C( i2 :E É C( 1 ,, ., .... ll Cii � o ;: > co � z O> [i � . ., � en <( a: 11 ., l!! a: 1! � e il e :::::> o 'f .. ., ,, � .. :> :> C( o :e o � � � [§] EJ S .¡ :E -8 � f f � .., .. .t'l :o � '¡j .. w e ... e gi ., . . 8 o ti 8 :::::> ex: :e '• .� o � � D i l@J i :�'. · . . .. , � :· s , :-o o� o o � ... L.: . ·. . --'- 'L Fig. 3. Nivel ele ocupación. Niveles l y 2 61 CARMEN Guná"RREZ. ANTONTO J. GóMEZ Y ANDRl3s OCAÑA ------------------ CUEVA MATURRAS'98 - Abrigo 1 . i 62 r-· - ' r-+-lb , 'e ; i- � ·-e iJ . 1 .. 5·• .. .N l m � ; . - � . . lndustria � ósea Cerámica � Un1iau d" 1 ' 1 síl�x Hacha y � 3%UCla 1 m. l'unrn• I\' 1 de Flecha RCSl"O$� óseos .Bíotu.rbación 1§] R_aicesElliJ � rr� �, '"' ' ' ·+· . . . . . . . . . . . _ _ _ _ _ _ _ _L • • Fig. 4. Nivel V. Enterramiento. Cenizas ft1 Moclcra � quamada Piedtas � Roca� ----------- Et. f.'>TERRAMIENTO MúnPu: DEI. ARRIGo Df Cl'E\:4 f..IAroRRAS (ARGAllASJLU DE ALBA} + .... o + + "' o + co O> � C/'J < a: a: :::::> � :iE � w :::::> o 1 .., m � � ....J I[ � Fig. 5. Estratigrafía perfil sur y norte. e '° -e .. ., .. ..., " ..., :: o = � o ..., ¡; .. e E .. o ... .. be .� " .. .. g "¡¡ o o u :r u u [Q] []] Dl � .o u ... ¡::_ ! .. � . . :¡: Lt . .. .... z o ?! '> ;; > ..... w > i � E !IlIIJ � ....J � cm � l1i [51 -: � !! = ..... w 2: z [Q] � o [!} 63 CARMEN ÜUTIÉRREZ. ANTONIO J. GóMEZ y ANDRÉS ÜCAÑA --------------- N-1 N- 11 64 l � V ' ' 10 ru . . 13 3 ,�,. 11 r-@ : : 15 o 5-.. Fig. 6. Cerámica nivel de ocupación. 6 9 __________ EL ENTEll.RAMféNTV MUWPl.F. DEL ABRIGO DF Cui:v11 Mt1rURRAS ( ARGAMASllh\ DF. Ar tJA) t @ --- � -- � • 1 1 � o ' � � � Fig. 7. Ajua1: Industria Lítica. 65 La, Necrópolis Calcolítica de Cerro Ortega (Villanueva de la Fuente) CARLOS BARRIO ALDEA BIENVENIDO MAQUEDANO CARRASCO EL PAl'RlMONIO ARQUEOLÓGICO DE CIUDAD REAL luis Benítez de lugo Enrich (coord.) 2000 Págs. 67 - 85 CARLOS BARRIO y BlENVENTDO MAQUEDANO __________________ _ "Por desgracia para nuestra autoestima como investigadores, sabemos que picoteamos indiscriminadamente en un largo y desconocido pasado, y que el mínimo segmento que nos llega, el yacimiento mejor conservado y con más posi­ bilidades de datación absoluta que uno pueda imaginarse, no es sino un trozo de un eslabón de una cadena de la que no sabemos -ni tenemos posibilidades de saber, por el niomento-, si es una de las que llega hasta nosotros o pertenece al sin duda abundantísimo grupo de las sin futuro". 68 (M. Ángeles Querol, " Los ejes de mi carreta" Arqrítica, 1992) ------------ 1..1 NF.CRÓPOLJS C1I.COl)T/CA DF. ÜRRO 0R1/.G,\ (V/l.U.'VUEVA Df. LA FL:E.VTE) INTRODUCCIÓN La excavación arqueológica realizada durante el verano de J 997 en ViJlanueva de la Fuente, ( Ciudad Real ) en el paraje conocido como Ce1To 011ega, presenta una serie de características que la hacen muy iluslraliva de los procedimientos implicados a la hora de acometer la protección de un yacimiento que, en el momen­ to de nuestra inlervención, se hallaba sometido a un grave riesgo de destrucción. En este trabajo vamos a exponer, además de la propia excavación arqueoló­ gica y los resultados obtenidos, el proceso por el que debe transcurrir toda inter­ vención sobre el patrimonio arqueológico, desde el trabajo de campo al trabajo de laboratorio, pasando por los diversos especialistas que se ven implicados con el fin de obtener un trabajo que genera unos resultados que deben ser divulgados tanto entre los investigadores como entre el público en general. SITUACIÓN DEL YACIMIENTO. LAS CffiCUNSTANCIAS DEL HALLAZGO. El término municipal de Villanueva de la Fuente tiene una extensión de 127,2 Km2• y está situado al Sur de la Comunidad de Castilla-La Mancha. Limita al Norte y al Este con la unidad geográfica de La Mancha y al Oeste con el Campo de Montiel. EJ territorio está articulado en tres unidades de relieve bien diferenciadas: el Norte del término es un terreno suavemente alomado de naturaleza caliza y muy escasa vegetación de bosque mediterráneo bastante degradado, con escasos cur­ sos de agua secos la mayor parte del año. La segunda unidad la componen dos cordilleras de dirección NE-SE formadas por cerros muy redondeados por la ero­ sión, de fuertes pendientes, y una altura media de 1 .000 metros. El valle entre ambas alineaciones montañosas conforma la tercera unidad geográfica, caracte­ rizada por suelos rojos arcillosos y una red hidrográfica cuyo eje principal es el arroyo de Villanueva de la Fuente que tiene su origen, como otros tantos ríos de 69 CARLOS BARRIO Y BIENVENIDO MAQ\JEDANO------------------ y fuentes de Albacete y Ciudad Real, en la descarga del Acuífero 24 ( A.A. V. V, 1997). Este río recibe también aportaciones de los numerosos cauces procedentes de las sierras. Como se puede advertir, el valle reúne las mejores condiciones para el poblamiento. De otro lado, el valle de Villanueva es uno de los pasos natura­ les entre Andalucía y la Meseta, lo que ha llevado a considerar la presencia de un importante cruce viario en época romana heredero de antiguos caminos pro­ tohistóricos (Benítez, 1998 : 28 ) . El Cerro Ortega se localiza al SW del término municipal, próximo al límite con Albadalejo. Tiene una altura máxima de 995 metros sobre el nivel del mar y los agentes erosivos Jo han modelado proporcionando un aspecto redondeado con pendientes muy acusadas1 (Figura 1) El fondo del valle presenta unos suelos bastante aptos para la agricultura por lo que tenemos un paisaje muy transformado por el hombre; además, el piede­ monte de los cenos está oc;upado con extensos olivares. Los aterrazamientos practicados para el cultivo del olivar han cambiado el equilibrio de las pendientes del ceITo, lo que unido a las intensas lluvias de los dos últimos años (tras un largo período de rigurosa sequía), ha propiciado la cre­ ación de torrenteras con la consiguiente erosión del cerro y por tanto excavación de sus laderas. El hallazgo de este yacimiento se produjo de manera casual en Marzo de 1 997, al haber anastrado una de las torrenteras gran cantidad de huesos huma­ nos, sílex trabajado y varillas de hueso. Los yacimientos arqueológicos son el resultado de las actividades del hombre y de los procesos naturales que han formado el registro arqueológico (Renfrew, 1993 : 43). Pero son los procesos postdeposicionales los que van a determinar qué evidencias van a perdurar a lo largo del tiempo. Estos procesos pueden ser de origen natural, debidos, básicamente, a los agentes geomorfológicos, o modi­ ficaciones/destrucciones realizados por el hombre. En el caso del yacimiento de Cerro Ortega, el lugar de enterramiento se sitúa al pie del cerro, justo al comienzo de la pendiente, aprovechando un saliente rocoso bajo el cual se hallan la mayor parte de los restos arqueológicos. El piedemonte de Cerro Ortega está formado por una capa de unos 4 - 5 metros de roca arenisca rojiza bajo la cual se halla una capa de arcillas y margas. La dife­ rente resistencia de estos materiales produce que la capa de arcillas y margas por efecto de las aguas de escorrentía, las diferencias de temperatura y la erosión eólica se Hoja 22 - 33 ( 840 ) del Servicio Geográfico del Ejército. 70 ------------ LA NffrlóPOLJS CA1.c0Lfr1c11 or CERllO ORTEGA (Vn.LANutvA 01; LA FUENTE) erosionen dejando sin apoyo a la capa supe1ior bastante más resistente. Debido a esta erosión diferencial se producen pequeñas cavidades con el techo de arenisca. Una de estas cavidades fue utilizada por un grupo humano que vivía en el valle de VilJanueva de la Fuente durante la prehistoria como lugar de enterra­ miento. Tras el abandono del sitio, los procesos geomorfológicos siguieron actuando sobre el abrigo, excavando hasta el colapso de la capa de arenisca. De esta forma, la visera de] abrigo se desplomó sobre el abrigo sellando en buena medida el sedimento arqueológico. DEL DESCUBRIMIENTO A LA EXCAVACIÓN ARQUEOLÓGICA Como hemos dicho más alTiba, el hallazgo de los restos arqueológicos se pro­ dujo de manera casual y por causas enteramente naturales. Sin embargo no pasó inadvertido a unos expoliadores que robaron, al menos, dos cráneos humanos y diverso material arqueológico. Frente a estas actuaciones incívicas nos encontramos con el caso de un veci­ no de Albacete que, aficionado a la arqueología, visita el yacimiento y encuen­ tra un cuchillo de sílex que remite al Museo de Albacete. Por ou-a parte, desde el Ayuntamiento de Villanueva de la Fuente se solicita a la Dirección General de Cultura de Castilla- La Mancha un informe sobre la enti­ dad de los restos aparecidos. En vutud de las atribuciones que la Ley de Patrimonio Histórico Español de 25 de Junio de 1985 y la Ley de Patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha de 30 de Marzo de 1990 proporciona a los Ayuntamientos, el Alcalde-Presidente de Villanueva de la Fuente Don Juan Amador Fresneda dictamina el Decreto de protección de posibles sitios históri­ cos de valor paleontológico, en los lugares de este municipio, conocidos por "Cerro Caste1lar y Ce1To Antero'', con fecha de 29 de Marzo de 1997.2 La importancia de este documento estriba en que, gracias a él, se pone en fun­ cionamiento el procedimiento legal que posibilita la excavación arqueológica. El Ayuntamiento de Villanueva de la Fuente cumple, así, con el artículo 4° del Título Preliminar de la Ley Autonómica sobre Patrimonio Histórico Como quedó reflejado en numerosos artículos de prensa, el yacimiento arque- 2 "Los AyunLamientos y demás corporaciones públicas territoriales e institucionales de Castilla - La Mancha cooperarán con la Junta de Comunidades de CastiUa - La Mancha para la ejecución de �ta Ley en la con­ servación y custodia del Patrimonio Histórico de Castilla - La Mancha comprendido en el ámbito territo­ rial de actuación, adoptando las medidas oportunas para e' itar su deterioro, pérdida o destrucción" (LPHCM, 4 / 90, Tílulo Preliminar, an. 4 º). 71 CARLOS BARRIO y füENVE.'ffl)() MAQUFDANQ _________________ _ ológico se encontraba sometido a un constante expolio debido a su proximidad con la carretera que une Villanueva de la Fuente con Albadalejo. La normativa estatal es muy clara a la hora de ructaminar la necesidad de impedir "toda acción u omisión que ponga en peligro de pérdida o destrucción todos o alguno de los valores de los bienes que integran el Patrimonio Histórico Español o perturbe el cumplimiento de su función social" (LPHE, 16 / 85, Título Preliminar, art. 4 º). En este amplio concepto de expolio, (Querol y Martínez, 1996:247) interesa destacar que constituye un expolio por omisión la permanencia de una situación de daño al Patrimonio Histórico sin la intervención de la administración competente. El carácter de hallazgo casual del enteITamiento prehistórico obliga a la admi­ nistración a tomar las op01tunas medidas correctoras, en este caso una interven­ ción arqueológica. Dentro de los diversos tipos de intervención sobre el Patrimonio Histórico (Querol y Martf nez, 1 996:222), la excavación realizada en Cerro Ortega se incluye en el apartado de las intervenciones de urgencia, esto es, actuaciones no planificadas pero imprescindibles para evitar la destrucción de Patrimonio Arqueológico. Durante los meses posteriores al descubrimiento de Cerro Ortega la Consejería de Educación y Cultura sacó a concurso la Carta Arqueológica del tér­ mino municipal de Villanueva de la Fuente, instrumento legal básico para la pla­ nificación -para la gestión preventiva- de las incidencias que sobre el Patrimonio pueda tener la realización de obras públicas, infraestructuras, con­ centraciones parcelarias, crecimiento de núcleos urbanos, etc. Los firmantes de este trabajo, como responsables de la ejecución de la Carta Arqueológica, alertamos a la Consejería de Educación y Cultura de nuevos saqueos en el yacimiento y finalmente realizamos la excavación arqueológica entre los días 2 al 21 de Julio de 1997. LA EXCAVACIÓN ARQUEOLÓGICA. En el momento de hacemos responsables de la intervención, el abrigo se hallaba muy alterado por un agujero de expolio, vruias torrenteras que habían excavado profundos cauces y una excavación bajo la visera del abrigo hecha por los furtivos, donde se apn::<.:iaban marcas de piqueta en la capa arcillosa (Figura 2). Una vez recogido el material arqueológico que se hallaba en superficie, aco­ tamos u n espacio de 36 m2• con los vértices referenciados a las esquinas de la par­ cela donde se ubica el yacimiento. Se comenzó excavando una extensión de 5 m2., si bien el sector de mayor 72 ------------ LA .Vr.cRórous C1LcoLiT1c.1 DI' CfRHo ORnv.1 (V111.tvt1FVA !JE L\ Fl'txrt) potencia arqueológica se encontraba entre las dos intervenciones incontroladas de los furtivos. Una vez hecha la limpieza superficial del yacimiento, iniciamos la excavación situando en planimetría cada resto arqueológico. Debemos desta­ car que la diferenciación de unidades estratigráficas ha sido una tarea bastante complicada porque sólo hemos conseguido diferenciar el nivel superficial que formaba una fina capa de humus, bajo la cual se hallaba una capa de piedras de pequeño y mediano tamaño formando un den-ubio apoyado contra la pared roco­ sa y un relleno muy removilizado por alteraciones posdeposicionales de origen natural y humano donde se hallaba la mayor parte de los restos arqueológicos. El final del nivel arqueológico, formado por una arcilla rojiza con pequeños frag­ mentos de greda verde, da paso a un nivel de transición entre el nivel arqueoló­ gico y el nivel geológico formado por una arcilla compacta de color man-ón oscu­ ro que se localiza bajo la visera del abrigo. El procedimiento seguido en la documentación arqueológica ha consistido en el levantamiento de planos, toma de cotas y redacción de fichas en aquellos casos en que las acumulaciones de huesos y/o asociaciones de ajuares pudieran marcar la posibilidad de un enten-amiento individualizable. Los diversos planos nos per­ miten, mediante su superposición, la reconstrucción de los elementos arqueoló­ gicos (restos humanos, ajuares, fauna). Además, se han individualizado los res­ tos asignando un número de orden según se iban documentando con el fin de facilitar su posterior estudio. Como resultado final, presentamos una planta general donde quedan refleja­ dos los restos humanos más significativos (huesos largos de radio-cúbito. fémur, cráneos) y los diversos elementos de ajuar (Figura 3). Debido al carácter de nues­ tra intervención, se excavó toda el área afectada hasta la aparición de los niveles geológicos procurando no excavar en el interior del abrigo para evitar nuevos desplomes de la visera. Para proteger el yacimiento se tapó con la tien-a c1ibada procedente ele la excavación y piedras. LA INTERPRETACIÓN DE LO EXCAVADO Si bien en el momento de iniciar la excavación pensábamos que íbamos a encontrar enterramientos prehistóricos acompañados de ajuares funerarios, pron­ to desechamos tal idea al comenzar a documentar debajo de una capa de piedras procedentes de la erosión del abrigo huesos que en la mayor parte de los casos aparecían sin conexiones anatómicas. Los elementos de ajuar se encontraban sin conexión aparente, con muestras de haber sufrido procesos de alteración (cosa 73 CARLOS BARRIO Y BIENVENIDO MAQUEDANO _________________ _ que se notaba especialmente en los elementos de industria ósea, ya que muchos tenían huellas de erosión o fracturas antiguas). Por lo tanto, apenas contamos con elementos "in situ", antes bien, con una amalgama de restos arqueológicos que representan a un colectivo que enterró a sus difuntos siguiendo un determinado patrón de inhumación. Desde los presupuestos teóricos de la "Nueva Arqueología" de principios de los años 70 se abordó un planteamiento del mundo funerario (Chapa, 1991: 15), que ha permitido sistematizar y articular los diversos elementos que concurren tanto en la excavación arqueológica como en su interpretación. Así, se deben tener en cuenta las deficiencias de la infom1ación arqueológica (aspecto del que ya hemos tratado), y toda una serie de informaciones básicas (Chapa, 1991 :23 y ss.) En primer lugar, desconocemos con qué poblado puede relacionarse la necró­ polis excavada. Existen varios asentamientos en el entorno, pero los datos pro­ cedentes de la prospección no nos permiten relacionar necrópolis y asentamien­ to. Sin embargo, la posición de la necrópolis con respecto al paisaje resulta muy significativa, puesto que se escogió una banda de terreno rocosa, con cavidades naturales aprovechables, dominando visualmente una amplia llanura de suelos aptos para la agricultura. El espacio funerario no parece estuviera delimitado de ninguna manera ya que no se han descubierto estructuras que hicieran visible a distancia el lugar de enterramiento (amontonamientos de piedras, piedras hinca­ das), lo que nos obliga a suponer la ausencia de tal estructura de cubierta o que ésta se realizaba con elementos vegetales (troncos, ramaje, etc.). El procedimiento de deposición de los inhumados es, sin duda, el aspecto que resulta más complicado de interpretar. No se han podido apenas individualizar inhu­ maciones, en pocos casos se ha podido asociar ajuares, y se han descubierto acu­ mulaciones de huesos largos (radios, cúbitos, fémures) apilados en un sector mien­ tras que los cráneos se colocan en otro sector justo debajo de Ja visera del abrigo. Parece que hay una recolocación de los restos esqueléticos y una removilización de los ajuares funerarios, posiblemente para acondicionar el espacio funerario y posi­ bilitar nuevos enterramientos. Estamos por lo tanto ante un enterramiento colectivo, un espacio que una comunidad elige para ir enterrando a sus difuntos. Los estudios antropológicos han revelado que se enterraron un número mínimo de 19 individuos. Sin embargo debemos considerar cuánto tiempo de utilización del sitio como lugar funerario representan ese número de individuos (Fabián, 1995:105-106). El uso prolongado a lo largo del tiempo, que sólo el estudio de los ajuares podría acotar, si existieran diferencias cronológicas significativas en éstos, se manifies­ ta en la recolocación de los restos humanos, fenómeno observado en numerosos 74 ------------ LA NrcRóPOL/.S CALCOLinc11 11r CERRO ORTEGA (VIUANUFVA nr u. FUENTE) lugares de enterramiento tanto megalíticos como no megalíticos (Bellido y Gómez, 1 996: 146 • Díaz Del Río, 1996: 1 98). Con respecto a los ajuares debemos destacar el importante conjunto de indus­ tria ósea recuperada, formada por punzones, varillas de sección plana o redonde­ ada, (Figura 4) "idolillos" con una forma vagamente antropomorfa y colgantes de hueso con una fina labor de labrado. Encontramos numerosos paralelos formales para los objetos de hueso, en cuevas sepulcrales de Valencia, Murcia y Almería (Cabanilles y Cardona, l 986:58, Lám. IV B), (Cuadrado, 1947:fig. 1 3), (Maicas y Papí, 1996:9 y ss.), considerados por sus autores como calcolíticos, con diver­ sas matizaciones terminológicas que llevan a hablar de calcolítjco, eneolítico o neoeneolítico. La industria lítica es muy interesante, con puntas de flecha y hojas de una lon­ gitud máxima de 1 7 cms., para las que existen numerosos paralelos. Toda la industria lítica está elaborada sobre sílex de buena calidad y de procedencia pro­ bablemente foránea. Se hao registrado también cuentas de collar manufacturadas sobre diversos materiales (desde barro a piedra pulida o hueso) y pequeñas con­ chas. La presencia de materias primas que no se encuentran en el entorno nos indican Ja capacidad de esta población prehistórica para mantener relaciones de intercambio de mediana a larga distancia. Para concluir con esta rápida relación del ajuar aparecido, destacar que no se han encontrado hachas pulidas como parte del ajuar, a pesar de que en la prospección que realizamos para redactar la carta arqueológica hallamos numerosos fragmentos de hachas pulidas. La cerámica, otro elemento característico de los ajuares funerarios, apenas tiene representación, salvo unos pequeños fragmentos rodados y una pequeña olla de borde entrante y mamelón perforado. Todo el aj uar nos indica su pertenencia al calcolítico aunque no han apareci­ do elementos metálicos como agujas o leznas de cobre. Nos queda por tratar de los individuos; Antes hemos hecho referencia a que los antropólogos habían determinado un total de 1 9 individuos como mínimo. El análisis antropológico ha sido realizado en el Laboratori d' Antropología Forense y Paleopatología, Unitat Docent de Medicina Legal de la Universitat de Valencia. (Pitarch et alii, 1999). La población representada está formada por doce adultos, cinco mujeres y siete hombres, con una esperanza de vida media de 40 años. Los subadultos son siete individuos con edades comprendidas entre los O a 6 meses (en un caso), hasta los 15-16 años. Hay dos niñas (de 4 - 5 y 6 - 7 años). Para los adultos, la talla de los varones oscila entre 162 y 179 cm. y las mujeres entre 144 y 1 5 1 cm. No se han determinado üpologías físicas claras debido a la ausencia de cráneos 75 CARLOS BARRro Y BrnNVENIDO MAQUEDANO------------------ completos y la gran fragmentación del esqueleto poscraneal que no ha permitido la individualización de los adultos. Se han encontrado patologías tanto en subadultos como adultos: un niño de 1 1 - 1 2 años presentaba raquisquisis (fisura de la columna vertebral), una patolo­ gía de origen congénito. En los adultos se han apreciado entesopatías, alteracio­ nes causadas por esfuerzos físicos repetidos (espondiloartrosis en cuatro vérte­ bras cervicales y cuatro lumbares), calcificaciones de las inserciones músculo­ tendinosas causadas por traumatismos agudos y enfermedades reumáticas. Otra patología observada ha sido la presencia de tumoraciones en un cráneo, fruto de un hematoma calcificado, esto es, un golpe recibido en vida que produjo una lesión traumática. Además de los esludios antropométricos, los restos hallados en Villanueva de la Fuente han sido sometidos a un estudio complementario paleopatológico y paleonutricional por los mismos autores. En este caso son las piezas dentales las que proporcionan una gran información mediante e] estudio del desgaste dental, disminución de] hueso alveolar, presencia de caries. sarro e hipoplasia del esmal­ te. Por el estado de los dientes se observa que, si bien no hay una incidencia alta de la caries, más de la mitad de la muestra presenta depósitos de san-o y dismi­ nución del hueso alveolar, lo que evidencia enfermedades periodontales aunque de grado ligero-medio. La información paleonutricional se basa en el análisis químico del hueso y la cuantificación de oligoelementos contenidos, especialmente Sr y Zn y su relación con el Ca humano y animal. El análisis cuantitativo se ha basado en un protoco­ lo puesto a punto por los autores basado en la toma de muestras (sobre restos óseos humanos, animales y sedimento), su irradiación con un haz de Rayos X y análisis con espectómetro de las longitudes de onda que identifican a los ele­ mentos presentes en la sustancia. El índice de Sr. es indicador de una dieta herbí vura (puesto que este oligoele­ mento se reduce a medida que ascendemos por Ja cadena trófica) y el Zn de una dieta carnívora. El análisis ha permitido establecer un tipo de alimentación agrí­ cola vegetariano con un aporte de proteínas de origen animal medio. Aparte de la determinación de la dieta, los períodos de mala alimentación coincidentes con la fase de desan-ollo dejan una serie de marcas tanto en los dien­ tes <.;orno en el esqueleto. En el caso de los dientes, los períodos de carencia nutri­ cional han causado hipoplasia en la forma de surcos más o menos marcados. En el esqueleto la criba orbitalia y femoral (porosidades en el hueso) son marcadores de la misma medida de períodos de mala alimentación asociados a procesos anémicos. Durante la excavación, se hallaron numerosos restos de fauna que están sien- 76 ------------ LA N1.rnOP011s C11.cour1cA oi: Cr:11Ro ORTF.GA ( V11.LAvurn1 01; LA Fufüvn:J do estudiados: un examen preliminar indica la presencia de abundante fauna her­ bívora del tipo orcytolagus cuniculus (conejo) y capra hircus (cabra), además de pequeños roedores. En algunos de estos huesos se advierte, según los autores, (Polo et alii, 1 999), fracturas producidas en el hueso fresco para extraer la médu­ la y líneas paralelas cortantes sobre diáfisis que son compatibles con una acción de descarnamiento. La presencia de un importante conjunto faunístico -cerca de 200 fragmentos de huesos- en un contexto funerario es un dato que permite aven­ turar un consumo de alimentos cerca del lugar de enterramiento. Quizás asocia­ do a este hecho, podemos indicar que en el proceso de excavación se documen­ taron carbones, algunos de hasta 5 cm. de tamaño, lo que sugiere la presencia de fogatas realizadas en las proximidades del abrigo. Por otra parte, los autores del análisis paleonutricional han detectado la presencia de huellas de descarnado sobre huesos largos humanos, especialmente tibias, causadas por manipulación humana. La regularidad de Jas marcas permite a priori descartar una acción de carroñeo por parte de los animales, ya que la otra posibilidad que se apunta es una manipulación de los restos humanos (¿para reducir su tamaño, una vez que los cuerpos han pasado por un estadio avanzado de putrefacción?) o una finali­ dad antropófaga hipótesis que, en principio, descartamos. LA DIFUSIÓN Toda excavación arqueológica produce unos resultados que el arqueólogo debe difundir o de lo contrario su trabajo sólo habrá generado una cierta cantidad de material arqueológico y un conjunto de informes depositados en diversos organismos oficiales. En el caso de Cerro Ortega, hemos emprendido una labor de difusión en dos vertientes: divulgativa y científica. Pero para llegar a este estadio fue preciso una larga labor de trabajo3 de los materiales hallados en la excavación, cuyo primer paso consistió en la realización de planimetrías, dibujo de los mateliales, restau­ ración y documentación fotográfica del ajuar funerario. La importancia del conjunto de varillas y objetos de huesos aconsejó su rápi­ da restauración para frenar el progresivo deterioro que el material arqueológico sufre una vez que ha sido recuperado. El material arqueológico se ha sometido a 3 Desde aquí agradecemos la colabomción de D. Eniiquc Julio Toledo, restaurador titulado especializado en restauración de material arqueológico . D. Miguel Angel Sánchc1 de Ja Morena, especialista en fotografía de Patrimonio, D. Javier Po.to Peño. fotógrafo y especialiMa en diseño informático. 77 CARLOS BARRIO y BrENVENIOO MAQUEDANO------------------ un proceso de limpieza y consolidación basado en la diferenle naturaleza de los restos arqueológicos. La industria ósea se hallaba afectada por procesos de hidró­ lisis y tensiones producidas a causa de la presión de la tierra. Las piezas de hueso se encontraban en algunos casos fracturadas (algunas en el momento de su extracción, debido a la dureza del sedimento), con fracturas limpias en la mayor parte de los casos, lo que ha permitido su integración. Se encontraban cubiertas de concreciones carbonatosas y restos de arcillas, que se eliminaron mediante limpieza mecánica (bisturí, cepillo, y punta de fibra de vidrio para el caso de con­ creciones resistentes), procurando en todo momento no dañar la pátina. Una vez limpias se sometieron a un proceso de desalación en una mezcla de agua y alco­ hol a partes iguales para evitar la hidrólisis del hueso. El proceso de limpieza concluye con la aplicación de torundas de algodón mojadas en Ja disolución antes citada. Tras su secado, se aplicó por inmersión un coprolímero acrílico (paraloid) al 5% en Xilol y se pegaron las piezas con paraloid al 50% de acetona. Las cuen­ tas de collar recibieron un tratamiento similar. El sílex no tenía especiales problemas y se limpió con torundas mojadas en agua y jabón neutro. No fue necesaria la consolidación y en el caso de piezas fracturadas se pegaron con resina epoxídica. Los escasos fragmentos de cerámi­ ca se trataron con una disolución de ácido nítrico muy diluido para eliminar car­ bonataciones una vez hecha la Limpieza superficial mecánica. Como fase final se consolidaron con una emulsión acrílica (primal) por inmersión. Todos los procesos descritos son reversibles e in�rL�s para el material arque­ ológico. Para facilitar el transporte del ajuar, se diseñó un embalaje con soportes a medida realizado en cartón pluma. Una vez restaurado el material, se procedió a su documentación mediante dibujo arqueológico (vistas frontales, laterales, secciones, punteados para realzar volúmenes en el caso de los elementos de hueso y la cerámica) y a la documen­ tación fotográfica mediante una serie de fotografías de estudio. Con los materiales tratados y documentados, surgió la posibilidad de celebrar en Julio de 1998 una exposición en Villanueva de la Fuente para mostrar los resultados de la excavación, que debido a la proximidad de la carretera había recibido numerosas visitas de vecinos de los pueblos cercanos interesándose por el trabajo que estábamos haciendo. El objetivo de la exposición era mostrar mediante un sencillo montaje los resultados de nuestra intervención mediante planos, esquemas y fotos montados en paneles y una vitrina donde se mostraba una selección de la excavación de Cerro Ortega y otra con materiales procedentes de la Carta Arqueológica. Un 78 ------------ U NF.CRÓfOJJS CALCOUT/C.\ DE CERRO 0RTEG� (V/U,\ \Cfl.� DE LA FUC..VTE} tríptico a color con fotos y planos resume los aspectos más significativos del yacimiento y además sirve como recordatorio de la exposición. En cuanto a las publicaciones a nivel divulgativo, se han escrito sendos artí­ culos para el Boletín Informativo Municipal y Programa de Fiestas de la locali­ dad en los años 1 997 y 1998, material que también aparece reflejado en el libro publicado por D. Juan Ángel Amador titulada "Historia Villanueva de la Fuente Memoria Gráfica" ( 1998). Relativo a la difusión científica, tenemos en fase de estudio trabajos sobre aspectos concretos como el ajuar funerario, la publicación en la Revista de Arqueología y la asistencia a diversos congresos. EL FUTURO En este trabajo hemos querido reflejar un ciclo que comienza con un hallaz­ go fortuito, de difícil valoración, y sigue un proceso en el que se implican una gran cantidad de recursos y especialistas. El objetivo final de todo esLe trabajo, además del rendimiento científico de una excavación como ésta, es acercar a la gente el rico Patrimonio Arqueológico que posee el término de Villanueva de la Fuente. Hemos visto cómo de unos restos humanos y de sus ajuares podemos rescatar una gran cantidad de información: objetos de un alto interés arqueológico pero también poseedores de un indudable valor estético, las gentes que se enterraron con estos ajuares nos son menos desconocidas pues conocemos cuánto vivieron, cual era su sexo, su dieta, que había individuos que sufrieron enfermedades . . . La intervención realizada en la necrópolis de Cerro Ortega tenía como objetivo sal­ var unos restos en peligro de destrucción y por ello se ha ceñido a un área afectada por Ja erosión. Existe la posibilidad de que nuevos procesos erosivos produzcan desplo­ mes del abrigo o abran nuevos torrentes en estratos arqueológicos. Pensamos que no exageramos al considerar este yacimiento muy importante para el entendimiento de las costumbres funerarias durante el calcolítico en Castilla-La Mancha. Con vistas al pró­ ximo milenio, somos muchos (arqueólogos, Ayuntamiento, Consejerla de Castilla-La Mancha) los que tenemos la responsabilidad de que este yacimiento pueda seguir sien­ do excavado durante los próximos años. Toledo , 15 de Septiembre de 1999 79 CARLOS BARRIO y BIENVENIDO MAQUEDANQ ________________ _ BIBLIOGRAFÍA • BENÍTEZ DE LUGO, L.; y RODRÍGUEZ, A. ( 1 998):"Buscando a Mentesa Oretana. Su identificación con Villanueva de la Fuente". Boletín Informativo Municipal de Villanueva de La Fuente. 29 de Agosto al 4 de Septiembre. Villanueva de la Fuente. pp. 27-30. • BELLIDO, A.; y GÓMEZ, J. ( 1 996): "Megalitismo y rituales funerarios". Complutwn Extra, 6 (/) Madrid. pp. 14 - 1 52. • CABANILLES, J. J.; y CARDONA, J. ( 1984): "La Cova de l' Almud (Saler, la Val l d' Albaida). 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' .m _I ' t" � "' Q o � s (') ¡::: 8 t:: :j Q 1::::: "" (") � � "" §;: -.. � <: e:: � ;;;: 1::::: °"' s: ¿i � ::-1 � CARLOS BARRIO y BIENVENIDO MAQUEDANQ ______________________ _ bloques de caliia caidos Fig. 2. Croquis de estado antes de iniciar la excavación. 82 00 ,_,, 'l1 �- � Torrentera causada por el agua Llmíie de excavación en el Interior del abrigo Visera del abrigo ' �, \� !.,_. �� / -' I , d •. � �� ��,Cp� c::::::J Cráneos \! J ,..., ... _!\. �� ,, Gl - Huesos largos (radios, cúbitos y fémures) - Antropomorfos en hueso � Industria ósea -Hojas de sílex � Objetos de adorno (cuentas de collar, colgantes) - Punias de flechas de sílex llm Cerámica � ,; _j � �] l. ,,.,,,. CERRO ORTEGA PLANTA GENERAL (Incluye elementos de aíar más significativos). Julio de 1997 o socms. s:- � � ¡;¡ º r- � ;::¡· Q t> "' Q ;:; o � � §_) s � fü s. t> "" s;: ¿i � '-'- CARLOS BARRJO y BJENVENIOO MAQUbDANO _______________________ _ �ysssssss11 1 11�1$!f!f%�'.$1ª$�-��1&iJ#�J\j@!i$g��@i§4�r·->;z. 1 Fig. 4. 84 L1 NH1w1•ous C11.co11r1c,1 m. Cnaw ORnr.11 (V11uv11r1.1 n¡.11 Fl'l-Nffi) Foto l. Foto 2. 85 El Bronce Manchego en Ruidera ANDRÉS OCAÑA CARRETÓN EL PATR1MoN10 ARQueoL6G1co oe CluoAo Ru1 Luis Benítez de Lugo E11rich (coorti.) 2000 Págs. 87 - 107 --------------------- El BRONCE MANCllF.GO EN RUIDF.RA Los diferentes proyectos de investigación que desde finales de los 70 se vie­ nen desarrollando en la Meseta Sur han permitido documentar la existencia de un importante poblamiento de la Edad del Bronce en esta zona. Ello motivó la carac­ terización de una nueva área cultural: el Bronce Manchego o de La Mancha, que unir a las ya tradicionales como El Argar o el Bronce Valenciano. Estos trabajos, a su vez han puesto de manifiesto la existencia de cuatro modelos básicos de poblamiento en La Mancha y sus comarcas limítrofes duran­ te este período: a) Los poblados fortificados de planta circular localizados en zonas na­ nas, generalmente de carácter palustre. Populannente son conocidos con el nombre de motillas o morras, dependiendo de las zonas. El yacimiento más estudiado es la motilla del Azuer (Daimiel, Ciudad Real). b) Los poblados fortificados de planta circular localizados sobre Jugares elevados. Guardan gran parecido en cuanto a su concepción arquitectóni­ ca con los poblados fortificados de llanura y vistos de lejos presentan el aspecto de suaves montículos añadidos al relieve natural. Habitualmente en el lenguaje popular, reciben el nombre de morras o motilas, si bien tam­ bién pueden recibir otras denominaciones. El yacimiento mejor conocido es Ja MoITa del Quintanar (Munera, Albacete). c) Los poblados localizados en zonas elevadas, sin ningún patrón arqui­ tectónico homogéneo. Popularmente pueden recibir di versas denomina­ ciones, entre las que las más comunes son castillón o castillejos. La Encantada (Granátula de la Calatrava, Ciudad Real) sería uno de sus repre­ sentantes mejor conocidos. d) Los poblados en llano sin estructuras observables en superficie. Es el modelo documentado más recientemente' y que parece tener un entronque más directo con los modelos de asentcuniento característicos del mal cono­ cido sustrato calcolítico. Por el momento, su conocimiento es muy limita- Ruiz Taboada, 1998: 86-91 y Escribano et alii, 1995. 89 do, puesto que la inf01mación con la que contamos procede sólo de locali­ zaciones de superficie, ya que si bien algunos yacimientos de estas carac­ terísticas han sido objeto de intervenciones de urgencia2, el resultado de éstas aún no ha sido publicado. Por último y para finalizar esta breve introducción, hay que indicar que a pesar de que llevamos ya mas de veinte años de investigaciones sobre el Bronce de La Mancha, aún siguen siendo numerosos los problemas por resolver. Entre éstos cabe citar algunos como la ausencia de una delimitación geográfica preci­ sa del área cultural, el desconocimiento existente sobre su génesis y finaP y por último las dificultades para realizar una división cronológica operativa del perí­ odo de desarrollo de este grupo que hoy cabe situar entre el 2.600- 1500 BC en años calibrados. Este último problema resulta de gran interés para las características del pro­ yecto que pretendemos desarrollar, en el que la seguridad sobre la contempora­ neidad de los yacimientos resulta fundamental. No obstante, la prolongada ocu­ pación que parecen presentar la mayoría de los yacimientos, deducible de su con­ siderable envergadura, permiten superar esta dificultad al suponer que la gran mayoría debió funcionar simultáneamente en torno a mediados del segundo mile­ nio a.c., como por otra parte así parecen indicarlo las dataciones que poseemos para los yacimientos excavados. EL PROYECTO DE INVESTIGACIÓN El proyecto que venimos desarrollando en los últimos años tiene por objeto el Análisis de los Patrones de Asentamiento durante el CalcoJítico y la Edad del Bronce en el Alto Guadiana. Pretendemos realizar, tanto un análisis sincrónico en el que se estudiara el patrón de asentamiento en cada uno de los momentos antes mencionados, como un análisis diacrónico en el que se compararan los resulta­ dos obtenidos en el análisis sincrónico. La finalidad última sería analizar el pro­ ceso que lleva a la aparición de la complejidad social durante la Edad del Bronce en el territorio elegido y cuales son los elementos que lo caracterizan. En la actualidad, la hipótesis que parece más aceptada4 para explicar la apari- 2 Uno de estos ejemplos es el de Las Saladillas (Alcázar de S. Juan). 3 El conocimiento que tenemos tanto del Calcolítico como del B. final son muy limitados en la zona, al igual que sucede en buena parte de la Meseta Sur. 4 Será la que nosotros intentaremos contrastar. 90 --------------------- EL BRONCE MANCHl.GU EN RLIDF.RA ción de la complejidad social en La Mancha es la que relaciona ésta con la adop­ ción de un modelo de intensificación económica5 -policultivo mediterráneo-por parte de las poblaciones de esta zona durante la Edad del Bronce, si bien la expli­ cación de las causas que pudieron motivar rucha adopción son variadas (Cbapman, 1991 :323; Díaz-Andreu, 1 994:290). La novedad, por tanto, de este proyecto respecto a otros que se han ocupado de esta problemática residiría en la inclusión del Calcolítico como objeto de estudio, al considerar que su conocimiento resulta fundamental para la mejor compren­ sión de los procesos que llevan a la aparición de la complejidad social durante la Edad del Bronce. El valle del Alto Guadiana El Alto Guadiana (ver fig. 1 ), tradicionalmente considerado como el nacimiento del verdadero Guaruana, en la actualidad y tras recientes trabajos ha pasado a ser consi­ derado como uno más de los afluentes montieleños de dicho tío (Pérez, 1982). Éste ruscurre entre las provincias de Albacete y Ciudad Real, atravesando dos comarcas naturaJes de génesis y morfología diferente: el Campo de Montiel y La Mancha. A su vez, presenta una característica que le confiera gran originalidad y es la de estar dividido en dos tramos por el singular fenómeno que suponen las Lagunas de Ruidera. Éstas son una serie de J 5 lagunas engarzadas unas con otras a lo largo de 25 km. que se disponen de manera escalonada, cerradas cada una de ellas por una barrera travertínica a modo de represa natural (González et alii, 1987: 228). Vruias son las razones que han motivado la elección de esta zona para la reali­ zación de nuestro proyecto, entre las que destacaremos, básicamente dos: • La variedad geomorfológica que presenta en una extensión relativamente reducida, lo que nos va a permitir obtener información sobre zonas dife­ renciadas y con una buena cobertura del territorio desde el punto de vista de la prospección. Así, por ejemplo, en el Campo de Montiel el va11e pre­ senta dos zonas diferentes, por una lado estaría su cabecera donde consti­ tuye un valle abierto bordeado por suaves ondulaciones -óptimo para el aprovechamiento agrícola-, mientras que en la zona de las Lagunas de Ruidera el río se encaja y forma un valle estrecho y escarpado -muy poco 5 Recientemente ha sido puesto en du da el papel de l a econo mía como a glutin ante social en La M ancha durante l a Edad del Bronce (Ruiz Taboada, 1998: 107) 91 ANDRÉS ÜCAÑA --------------------------- optimo para e] aprovechamiento agrícola-. En el tramo manchego el valle es totalmente llano con un escaso desnivel que provoca un discurrir diva­ gante y con frecuentes zonas encharcadas. • El buen estado de conservación que presenta el medio natural en una parte importante del tenitorio6, en el que la agricultura moderna no ha provoca­ do grandes transformaciones, o las que ha provocado son fácilmente iden­ tificables. Todo ello permite reconocer con relativa facilidad los usos tra­ dicionales de la tien-a, lo cual resulta de gran importancia para el análisis de territorios de explotación, que pretendemos desa:rro1lar como uno de los puntos centrales del proyecto. Metodología El proyecto tiene como base la prospección del territorio. Para el desarrollo de la misma hemos optado por su división en dos fases. La primera consistirá en la localización y estudio de todos los yacimientos atribuibles al Calcolitico y la Edad del Bronce conocidos por bibliografía. Con ella pretendemos contar con elementos para diseñar de manera lo más ajustada posible a los recursos disponi­ bles7 la siguiente fase que consistirá en la prospección intensiva, así como ana­ lizar las caracteósticas de las investigaciones que se han desan:ollado sobre la zona. La segunda, como ya hemos indicado, consistirá en la prospección intensiva y sis­ temática del territmio. No obstante, dado que la cobertura total del territo1io se nos antoja muy complicada como consecuencia de la escasez de recursos económicos con los que contamos, hemos decidido seleccionar una serie de zonas para su pros­ pección, que concuerdan, grosso modo, con las diferentes geomorfologías anterior­ mente aludidas. Así hemos decidido la prospección del tramo del parque natural, un tramo del río Pinilla comprendido entre las salinas de Pin:illa y la confluencia de éste con el arroyo de Gredales y, por último un tramo en la zona manchega. Para el desarrollo de la prospección se ha seleccionado como base los cua­ drados de l kro . de lado que nos proporciona la proyección UTM de la cartogra- 6 El tramo localizado entre la presa del embalse de Peñarroya y la Laguna Blanca es Parque Natural desde 1979. 7 El proyecto se desarrolla sin subvención económica alguna. 8 Queremos aprovechar la ocasión para agradecer la colaboración prestada en los trabajos de prospección a Antonio J. Gómez Laguna, Juan Angel Ruiz Sabina, Arantxa Sánchez Tordesillas, Marcos Delgado Mayoral y Tania Obregón Penís. 92 ---------------------- El. BRU.\'('f .\1AVC'll/cGO f.V RCIDERA fía l :50.000 del Mapa Militar de España. La composición del equipo de pros­ pectores no cuenta con un número definido, ya que depende de las colaboracio­ nesK, al carecer de subvención económica. Hasta el momento el número ha osci­ lado entre los 6 y l , si bien lo más común es que esté formado por uno solo. En los trabajos de campo se utiliza la fotografía aérea, tanto para la ubicación en el campo, como para la localización de restos, así como la cartografía de menor escala disponible para cada una de las zonas<¡. Los hallazgos realizados se recogen en un modelo de ficha diseñado por noso­ tros especialmente para el proyecto, pero en el que se incluyen los principales apartados del modelo de ficha utilizado por la Consejería de Educación y Cultura para la confección de la Carta Arqueológica de la Comunidad, que posterior­ mente deberán ser rellenados. Con la información proporcionada por la prospección desarrollaremos una serie de análisis encaminados al estudio de los patrones de asentamiento. Éstos han sido divididos en dos niveles: • En el primer nivel nos ocuparemos del Asentamiento: en este realizaremos un análisis exhaustivo de las principales características de cada uno de los yacimientos localizados, que incluirá aspectos tales como las característi­ cas de la zona elegida para la ubicación, la presencia de estructuras y sus características, así como el análisis del material documentado, entre otras. • En el segundo nivel nos ocuparemos básicamente del Análisis de los Territo1ios de Explotación: en este se pretende, básicamente la valoración de la productividad de sus territorios de explotación con el fin de establecer si existen yacimientos funcionalmente diferenciados en relación a los recursos. No pretendemos realizar una reconstrucción real del potencial de los recur­ sos, sino estimar la productividad relativa de los espacios para compararlos. Para ello utilizaremos un procedimiento elaborado por nosotros'º, que tiene como base el desan-ollado por Gilman y Thornes para el SE ( 1 985) y que por el momento sólo ha sido aplicado sobre parte de los yacimientos de la zona11• Para la distribución de los recursos hemos utilizado la información proporcionada por 9 Mapa 1 :25.000 para la<, hojas 762 y 788 el Mapa Topográfico Nacional editado por el l.G.N. y la carto­ grafía 1 :50.000 para la� hojas 787 y 814 del citado mapa y de la cartografía militar. 10 Se basa en el modelo radial, que hemos dividido en 1 8 trayectorias sobre las que hemo!> aplicado correc­ ciones por diferencias de ahitud y por atravesar cursos de agua permanentes. 93 ANDR� ÜCAÑA ---------------------------- el Mapa de Aprovechamientos y Cultivos sobre el que también hemos realizado unas correcciones provenientes, por un lado, de los trabajos de campo, y por otro, de la calibración de esta información con la proporcionada por algunas fuentes históricas muy válidas para el estudio de los usos tradicionales del suelo como el Catastro del Marqués de la Ensenada. Grado de desarrollo del proyecto La ausencia de recursos económicos dificulta la continuidad en los trabajos, lo que motiva que el proyecto se desarrolle a un ritmo muy lento. No obstante y a pesar de estas dificultades, ya hemos conseguido prácticamente concluir la pri­ mera fase de la prospección y ya hemos iniciado la prospección intensiva de algunas de las zonas elegidas. La primera fase nos ha permitido documentar un importante número de yaci­ mientos de la Edad del Bronce y tan sólo uno Calcolítico - Cueva Maturras -, si bien la confirmación sobre su atribución sólo se produjo tras el inicio de los tra­ bajos de excavación que en él venimos desarrollando12• La práctica totalidad de ellos se localizan en la zona del Parque Natural y sus aledaños. Ello se debe al desarrollo de diversos proyectos'3 que incluyen trabajos de prospección sobre toda, o parte de la zona. Éstos tienen principalmente dos orígenes, por una parte los que surgen de investigaciones sobre la Edad del Bronce14 y por otra los que surgen de iniciativas administrativas15• La información proporcionada nos ha permitido comprobar que la intensidad con la que se han desarrollado las prospecciones relacionadas con estos trabajos no se adecuaba a los objetivos planteados para el desarrollo de ·nuestro proyec­ to, ya que han dejado sin localizar, tanto asentamientos de la Edad del Bronce de reducidas dimensiones como asentamientos sin estructuras observables en super­ ficie, que podrían ser atribuidos al Calcolítico. Esta impresión ha sido corrobo­ rada con el inicio de los trabajos de prospección intensiva. La zona elegida ha sido el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera y nos está permitiendo com­ probar la existencia de un importante grupo de asentamientos16 caracterizado por 1 1 Dicho análisis se realizo dentro del marco del Trabajo de Investigación para los cursos de doctorado y afec- to a los localizados en el tramo de valle comprendido entre Argamasilla de Alba y Ruidera. 12 Un avance de resultados sobre la última campaña de excavación ha sido presentado en este mismo curso. 13 Algunos de los cuales se han desarrollado de manera paralela al nuestro. 14 Nájera y Molina, 1977; Colmenarejo et alii, 1988; Femández-Miranda et alii, 1994 y López y Femández, 1994. 15 Cartas Arqueológicas de Albacete y Ciudad Real e Inventario de los Recursos Culturales del P.N. de las 94 Lagunas de Ruidera encargado por la Consejería de Agricultura y Medioambiente y cuyos resultados refe­ rentes a la arqueología han sido publicados recientemente (Rico et alii, 1997). --------------------- Et. BRo.vo MANCHF.GO EN RumFRA la presencia de dispersiones de industria lítica asociadas a muy escasos restos cerámicos, cuya atribución cronológico-cultural por el momento resulta compli­ cada, ante lo limitado de los elementos con los que contamos, pero que creemos que pueden incluirse de una forma genérica en el mal conocido mundo Calco] ítico de la zona. AVANCE DE RESULTADOS: LA EDAD DEL BRONCE EN LAS LAGUNAS DE RUIDERA La información proporcionada por la primera de las fases en que hemos divi­ dido el desarrollo de la prospección nos permite realizar una primera aproxima­ ción a las características del poblamiento de la Edad del Bronce en l a zona del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. No obstante, éstas no dejan de tener un carácter provisional a la espera de que avancemos en el conocimiento, tanto del período precedente como de las otras zonas seleccionadas para su estudio. En el tramo de valle comprendido entre Argamasilla de AJba y la Laguna Blanca -44 km.-, a los que hay que unir un tramo del Ano yo Alarconcillo -4' 5 km.- y otro de la Cañada de las Hazadillas -3'5 km- se han localizado y estu­ diado un total de 29 yacimientos. De éstos, 2 1 están en el valle principal, 6 en el valle del Arroyo Alarconcillo y 2 en la Cañada de las Hazadillas. Estos números están indicando la existencia de una importante concentración de yacimientos con promedios de l yacimiento cada 2km. en el valle del Alto Guadiana, J yacimiento cada 0'75 km. en el va1Je del Arroyo Alarconcillo y l yacimiento cada l '75 km en la Cañada de las Hazadillas. En el caso de Affoyo Alarconcillo, podría pensarse que estos valores se deben a lo reducido del tramo estudiado. No obstante las distancias al vecino más próximo", parecen corroborar esa primera impresión y además indican una cierta tendencia hacia un patrón agrupado. Localización De los 29, 6 se sitúan en el fondo del valle, buscando siempre ambientes de tipo palustre. Todos ellos carecen de defensas naturales, si exceptuamos el caso del castillo de Rochafrida, 1oca1izado en el fondo de] valle sobre un pequeño cerrete 16 En algunas zonas, se esLán documentando conccnLraciones similares a Las observadas para la Edad del Bronce, pero es muy probable que ésLas tengan otras causas. 17 l . l 75m de media en el valle del AILo Guadiana y 600m en el valle del Arroyo AlurconciJJo. 95 formado por un afloramiento de calizas. Los otros 23 se localizan en lugares ele­ vados, generalmente de fáci l defensa, con pendientes que superan el 20% y una altura relativa media de 47 m. Los lugares elegidos son, preferentemente, espo­ lones o salientes del relieve hacia el valle con muy buenas defensas naturales en todos sus lados, salvo en la zona de contacto con el relieve circundante. También se documenta una constante predilección por la ubicación en lugares próximos al fondo del valle buscando un buen control visual sobre el mismo. A este respecto cabe indicar que la distancia media de los yacimientos al valle es de 142 m18• No obstante, se documentan algunas desviaciones significativas de las que el caso más llamativo es Casa del Gavilán - 1.250 m - y cuyas posibles causas serán ana­ lizadas más adelante. Por último, indicar que creemos que la elección del lugar para Ja localización de los asentamientos estaría motivada principalmente por su funcionalidad, si bien cabe mencionar que existe un factor de limitación que vendría impuesto por el relieve, ya que hay partes del valle en esta zona en las que sólo es posible el asentamiento en lugares elevados. A su vez, también 11ama la atención el hecho de que siempre que las características del valle lo permiten -ensanchamiento de éste- se producen localizaciones en el fondo, buscando ambientes palustres, como sucede en los casos de Moraleja-11, Jacidra y Cueva Morenilla. Modelos de asentamiento Todos los modelos de asentamiento a los que hemos aludido al principio como característicos de este momento están presentes en la zona a excepción de los poblados localizados en llano sin estructuras. La razón de esta ausencia hablia que buscarla en las características del relieve, que no lo hacen posible. • Poblados fortificados de planta circular localizados en llano: Se han localizado un total de cuatro, si bien hemos decidido añadir a ellos un caso peculiar. Se trata del yacimiento de Cueva Morenilla, el cual se localiza en un emplazamiento similar al elegido para este tipo de yacimientos -fondo de valle en un ambiente palustre-, pero en el que no se han podido docu­ mentar las estructuras de planta circular que caracterizan este modelo. El asentamiento aprovecha un pequeño afloramiento de travertino19 localizado 18 l68m. en el valle del Alto Guadiana y 7lm. en el del Arroyo Alarconcillo. 19 Próximo al elegido existe otro fuera del fondo del valle y en un lugar ligeramente más elevado, que sin embargo no ha sido seleccionado, prefiriendo el localizado en el fondo del valle. 96 ---------------------- EL BRo.vcF. M.1.vrn1:co r..v RumeR.1 en eJ fondo del valle próximo a Ja laguna Cueva Morenilla. Visto de lejos pre­ senta eJ mismo aspecto de montículo añadido al terreno. Respecto a los otro cuatro, a excepción de Ja motilJa del Retamar, todos presentan un importan­ te grado de deterioro, que ha llevado a la desaparición de aJgunos:?0• La motilla de Retamar21 ha sido objeto de varias campañas de excavación por parte de un equipo de la U.A.M. bajo la dirección de los Dres. Galan Saulnier y Sánchez Meseguer y por tanto es el yacimiento de la zona sobre el que pose­ emos una mayor infonnación22• Presenta la estructura típica de este modelo de yacimientos formada por dos anillos de muralJa dispuestos de manera seudo­ concéntrica. También se han documentado restos de una torre localizada en el centro, pero que corresponden al momento ibérico de ocupación del yaci­ miento. no descartando sus excavadores que se asiente sobre otra estructura similar perteneciente a la Edad del Bronce (Galán y Sánchez, 1994:92-93). Por último, indicar que no se han documentado restos de viviendas fuera del recinto fortificado, lo cual, por otra parte, debió de ser una constante en los yacimientos pertenecientes a este modelo documentados en la zona debido al carácter palustre de los lugares elegidos para su ubicación. • Los poblados fortificados de planta central localizados en altura consti­ tuyen el modelo más representado en la zona con un total de 1 7 yacimien­ tos. Se localizan generalmente sobre espolones o salientes del relieve con buenas defensas naturales en todos sus lados, salvo el que conecta con el relieve circundante, generalmente protegido por la estructura fortificada. Nosotros hemos optado por diferenciar dos subgrupos dentro de él, aten­ diendo a la existencia, o no, de líneas de muro que partiendo de la estructu­ ra fortificada delimiten uno o vados espacios. - Grupo A: Esta compuesto por los poblados que presentan sólo el núcleo fortificado, si bien en algunos casos se han documentado pequeñas dis­ persiones de material en las proximidades de éstos que parecen indicar la 20 Se trata de la motilla de In Membrillcja (Najcra y Molina, 1977), desnparecida muy probablemente como consecuencia de las labores agrícola!>. No ha sido incluida en el estudio. 21 Nosotros hemos optado por la denominación tradicional, que consideramos más ajuslada, de motilla del Retamar, conocida así por estar jumo a la casa del Retamar, )a que la utilizada por sus excavadores se pres­ ta a confusión al utilizar para su denominación el nombre unido de las dos moúllas existentes en esta zona.. la de Santa María y la del Retamar. 22 Colmeoarejo et alii, 1988: Galán y Sáncbez, 1994. 97 ANO� ÜCAÑA -------------------------- 98 posible existencia de zonas de hábitat asociadas a ellos. La extensión de estas zonas resulta muy difícil de precisar, pero en ningún caso debió ser excesivamente grande. Son 1 3 los yacimientos incluidos en este grupo. Presentan un tamaño reducido, oscHando entre los 200 y 1 .200 m2, presentando una media de 620 m2• No contamos con información procedente de excavaciones, si bien los trabajos realizados por un grupo de Misión Rescate en el poblado de Despeñaperros pusieron al descubierto una estructura circular de unos 7 metros de diámetro que parece corresponder a una torre, en torno a la cual se observan muros de tendencia circular en superficie. Esta circuns­ tancia permite suponer que este modelo de yacimientos responden a la misma concepción arquitectónica que los localizados en llano, radican­ do su única diferencia por tanto en el lugar elegido para su ubicación. - Grupo B: esta compuesto por aquellos poblados que, además del núcJeo fortificado, presentan una serie de líneas de muro que partiendo de éste delimitan uno o varios espacios. En él hemos incluido cuatro yacimien­ tos. Se trata en general de poblados de gran tamaño, estando entre ellos los dos de mayores dimensiones: Cerro Chicano y Mesa del Almendral, siendo los otros dos Mesas de la Parra y Era Vieja. Cerro Chicano es el que mayor complejidad presenta. Este posee una estructura circular de la que parten varias líneas de muro que forman dos recintos, que a su vez sirven para delimitar otro espacio entre éstos y el final del relieve. Su supe1ñcie es de 5.854 m2• Mesa del Almendral presenta algunos problemas en cuanto a la esti­ mación de su extensión total, ya que presenta otra ocupación dife­ rente a la de la Edad del Bronce, atribuible al Bronce Final/Hierro I (Ocaña y Gómez, ep). La superficie total del yacimiento es de unas 12 Has., que nosotros hemos dividido en dos sectores, localizándose las estructuras atribuibles a la Edad del Bronce en el Sector B, que presenta una extensión aproximada de 5 Has. Éstas están formadas por una estructura fortificada de planta circular de reducidas dimen­ siones -450 m2- que cieITa el acceso al yacimiento por el sur de la que parten dos líneas de muro, una que va hacia el oeste y otra que va ---------------------- EL BRONCé MA!>CllF.GO E.V RUIDERll hacia el noreste. El hecho de que el espacio no esté delimitado de manera clara en el lado norte nos hace que tomemos con ciertas reser­ vas la cifra de 5 Has. que presenta el Sector B como extensión total del yacimiento, si bien creemos que es fácil que ésta supere la hectárea. En todos los casos la fortificación de planta central se localiza en las zonas más accesibles -zona de contacto con el relieve circundante­ extendiéndiendose el poblado hacia el final del relieve, complelan­ do las defensas naturales con defensas artificiales. • Poblados localizados en zonas elevadas sin ningún patrón arquitectóni­ co homogéneo: En este modelo hemos incluido 7 yacimientos, que presen­ tan una cierta variedad en cuanto a sus localizaciones y características. Unos han elegido relieves aislados, por ou·a parte muy escasos en la zona, presen­ tando una variada localización que va del fondo del valle -castillo de Rochafrida- a zonas elevadas -Salto del Fraile-, pasando por lugares entre dos lagunas -cetTO de los Almorchones-. Otros se presentan en saJientes del relieve -Arroyo Alarconcillo- o a media ladera -Laguna del Rey-. En cuanto a la presencia de fortificaciones, cabe indicar que tan sólo ha podido ser documentada con seguridad en el caso de Salto del Fraile, si bien también creemos muy probable que estuvieran presentes en los casti­ llos de Rochafrida y Peñarroya. Otros parecen carecer de ellas como Arroyo Alarconcillo y Laguna del Rey. A estos tres modelos tal vez habría que añadir la posible ocupación de cuevas o abrigos. Las características geológicas de la zona permite Ja formación de pequeñas cavidades o abrigos, en algunos de los cuales se han documentado cerá­ mkas a mano que podrían ser atribuidas a la Edad del Bronce. No obstante, dado el escaso conocimiento que aún tenemos del período precedente resulta compli­ cado precisar si estos materiales corresponden a este momento o a momentos ante­ riores, o tal vez a ambos, así como la funcionalidad de las ocupaciones -funeraria o hábitat-. Entre éstos podemos citar los casos de la Cueva de Montesinos y unos pequeños abrigos en la margen izquierda de la Laguna Lengua23• A este respecto creemos que los trabajos que estamos desarrollando en Cueva 23 MaLerial deposilado en el Museo de AJbacete procedente de la Carta Arqueológica de Albacete y del inventario de Recursos Culturales del P.N. de las Lagunas de Ruidera. Aprovechamos la ocasión para agra­ decer a su direccora Dñª Rubí Sanz Gamo su amabilidad y las facilidades dadas para su consulla. 99 ANDRÉS ÜCAÑA -------------------------- Maturras (Ocaña et alii, 1999) serán de gran utilidad para arrojar algo de luz sobre la posible funcionalidad y cronología de estas ocupaciones. Si embargo, mientras no poseamos más información al respecto hemos optado por no incluir, por el momento, en el análisis del poblamiento este tipo de yacimientos. Los materiales La información que poseemos sobre los materiales es muy limitada debido a las características de la recogida del mismo durante los trabajos de campo, ya que hemos optado por una recogida selectiva, limitándose a aquellos fragmentos más interesantes para el diagnóstico cronológico-cultural. Ésta, no obstante se ve complementada por las informaciones proporcionadas sobre los materiales pro­ cedentes de las excavaciones en la motilla del Retamar. El material más abundante es la cerámica que se caracteriza por presentar, en general, buenos acabados -alisados y bruñidos-, y ser en su gran mayoría lisa, limitándose la decoración a impresiones de punzón, digitaciones, ungulaciones o a una combinación de estas dos últimas sobre los bordes de las piezas, o en algu­ nos casos a mamelones bajo el labio o sobre la línea de carena. Llama la atención, por su carácter excepcional, la presencia de un fragmento superficial con decora­ ción tipo Dornajos de Ja motilla de St8 María (Nájera y Melina, 1977:256). Por último indicar que las formas presentes son las características de este complejo, destacando los cuencos, las ollas y los vasos carenados de variada morfología. Puede afirmarse que se trata de producciones locales, como así parece confir­ marlo un estudio geoquímico y mineralógico (Capel, 1 987) realizado sobre una muestra de cerámicas de yacimientos de la zona. No obstante llama la atención la existencia de un fragmento procedente del poblado de Despeñaperros que parece tener un origen alóctono. El material lítico es escaso y poco variado. Las materias primas son la cuarcita y el sílex. La primera es abundante, si bien en los yacimientos de la zona de las lagunas -no así en el tramo del embalse- presenta un doble origen. Una parte procede de cantos de río, mientras que la otra del único afloramiento del zócalo primario existente en la zona -compuesto por cuarcitas- y que no es otro que Cuesta de la Almagra, sitio elegido para la localización de un yacimiento que es probable que estuviera relacionado con la explotación y extracción de la cuarci­ ta. El sílex es un material alóctono en la zona, estando los lugares de aprovisio­ namiento más próximos en Campo de Criptana y Villarrobledo. 24 Colmenarejo et alii, 1988; Galán y Sánchez, 1994 100 ---------------------- EL 8Ro.\'Cr M,v¡rnr<10 r..v Rc:mrR.� La presencia de otros materiales tan sólo la conocemos por las excavaciones en la molilla del Retamar2�. Entre éstos se encuentra el metal del que se han recupe­ rado 1 2 puntas de flecha, 3 puñaJes de remaches y diversos punzones de cobre. El lugar más próximo para el aprovisionamiento!..� se encuentra en la zona de Madridejos y Camuñas (Montero Ruiz y otros, J 990). Por último destacar tam­ bién la existencia en este yacimiento de marfil -botón de perforación en V- y algunas conchas pe1foradas de moluscos marinos, cuyo lugar de procedencia resulta complicado precisar. Tamaño Los yacimientos localizados en la zona presentan, en general, un tamaño redu­ cido y relativamente homogéneo26• estando el 77% de la muestra entre los 200 y los 1 .500 m2• No obstante, un reducido número de yacimientos se salen de la media de manera significativa, entre los que cabe destacar los casos de Cerro Chicano (5.854 m2), Castillo de Rochaf1ida (3.780 m2) y especialmente Mesa del Almendral (superior a la hectárea). La distribución de ]os yacimientos según tamaños es la siguiente: 0-500 nr SOO-t500 nr tS00-3000 ..r 3000-S. nr sooo.10000 ar + de 10000 .r 13 8 3 1 1 1 En cuanto a los yacimientos de mayores dimensiones cabe indicar que pre­ sentan un cierta regularidad en las distancias que los separan. Así Mesa del Almendral está separado tanto del Castillo de Rochafrida como de Era Vieja unos 5'5 Km., de Cerro Chicano estaría a 8 Km., distancia similar a Ja que separa éste último de Mesas de la Parra27• A su vez se constata la existencia de una cierta relación de proporcionalidad inversa entre los yacimientos de mayor tamaño y los localizados en su entorno. Así los yaci­ mientos de mayor tamaño como Cerro Chicano, Mesas del Almendral y cast11lo de 25 En las hojas 788 y 814 se habla de la presencia de a.zurita y rnalaquiLa en varias zonas, enLrc las que se encuenLra Cuesta de la Almagra, si bien desconocemos Ja.., posibilidades de explOLación de es tas presencias. 26 En lo.<. casos del cru.úllo de Peñarroya y cerro de los AJmorchones nos ha sido impo!>ible precisnr el Lamaño. 27 Este no es un yacimícnLo de los de mayor Lamaño. pero si que presenta una diferenciación en cuanto a su estructura con los de su entorno, aJ ser de los que presentan espacios delimitados por líneas de muro que parten del núcleo fonificado. 101 ANDRÉS ÜCA�A -------------------------- Rocbafrida presentan un su entorno yacimientos que rara vez superan los 500 rn2, mientras que en el caso de Mesas de la Parra ( 1 .250 m2) los yacimientos de su entorno presentan un tamaño homogéneo y similar al suyo, que rara vez baja de los 1 .000 m2• Otro aspecto interesante, en relación al tamaño, es el de los contactos visuales. Los yacimientos de mayor tamaño mantienen contacto visual con dos yacimien­ tos o más, mientras que lo normal es que el resto de Jos yacimientos sólo man­ tengan contacto con uno, o ninguno. La importancia de estos contactos queda patente en el caso de Altarejos-2. Éste es uno de los pocos yacimientos localiza­ dos en lugares elevados que no presenta defensas naturales. La razón de ello resi­ de en la necesidad de ubicarse en un lugar que permita el contacto visual con Mesas de la Parra y el Poblado de Despeñaperros, ya que presenta zonas próxi­ mas con buenas defensas naturales, pero en las que dicho contacto no es posible. Creemos, por todo lo expuesto con anterioridad, factible hablar de la existen­ cia de una jerarquía de asentamientos, cuyo origen no parece estar en la frag­ mentación de] grupo como medio para evitar las tensiones internas, sino más bien en la existencia de un cierto grado de complejidad social. Territorios de explotación El Análisis de los Territorios de Explotación constituye una de las partes cen­ trales de nuestro proyecto, si bien dado que aún nos encontramos en fase de pros­ pección tan sólo ha sido aplicado sobre parte de los yacimientos documentados como consecuencia de la realización de m i Trabajo de Investigación para los cur­ sos de doctorado28• En concreto son los localizados en el tramo de valle que hay entre Argamasilla de Alba y Ruidera. No obstante, a pesar de este carácter par­ cial creemos que las conclusiones que hemos extraído del mismo pueden ser váli­ das para la práctica totalidad de los yacimientos de la zona de las Lagunas de Rui REST.�l'RAC1ó.v ARQvw1.óc1c� 2.- Reconstrucción de estructuras. Una vez realizada la consolidación de las estructuras, tanto las de tipo hori­ zontal como las verticales, la actuación deberá asegurar la "visibilidad museo­ gráfica" de lo ya excavado, devolviendo a las diferentes estructuras sacadas a la luz en el transcurso de las excavaciones "su idea de tal", pero de forma científi­ ca y respetuosa, y teniendo muy en cuenta las recomendaciones y criterios ya establecidos por la Administración para otros casos similares. Se requerirá por Jo tanto, la puesta en marcha de una actuación práctica y efectiva, además de sofisticada, esmerada y respetuosa con la unidad histórica y estética de los restos, iniciándose el "operativo" con la reconstrucción teórica del Conjunto Arqueológico según modelos informáticos en curso de realización para algunas de las estructuras de La Encantada, como los Complejos 1 y 7, y Ja pre­ paración de áreas de experimentación y ensayo de reconstrucciones murarías, seleccionando el oportuno lugar y dotándolo de la infraestructura necesaria: acce­ sos y equipamiento materiaJ. Operativo: - Elección y preparación de las zonas afectadas por la instalación de los mode­ los de reconstrucción. - Proyecto y ejecución de patrones o muestras de ''volumen de restitución" conforme a las diferentes técnicas de construcción detectadas en los dife­ rentes paramentos y estructuras del Yacimiento, determinándose en su momento, y conforme a los estudios en curso de realización, alturas, com­ ponentes, tipos y calidades de los revocos y otros detalles técnicos. - Selección para cada "unidad de obra" del adecuado modelo de "volumen de restitución" para la reconstrucción sistemática de estructuras y paramentos del Yacimiento. 3.- Excavación y limpieza arqueológica. Las actividades previstas en este epígrafe son todas ]as relacionadas con las tareas de seguimiento y control de todos aquellos trabajos de adecuación de determinadas zonas del Yacimiento en las que han de instalarse elementos infra­ estructurales, prepararse vías y caminos de servicios, realizarse aplanamientos de "terreras", preparación de futuros accesos a maquinaria, desescombras de derrumbes y movimientos de tietTas en general. Bajo eJ oportuno controJ arqueológico se realizarán Jas prospecciones previas 1 1 7 JOSÉ LoR.ENZO SÁNCHEZ MF.SEGUER--------------------- necesarias a esas tareas de adecuación en el Yacimiento y se continuarán simul­ táneamente las labores propias de la investigación arqueológica. Operativo: - Adecuación de los 1 .500 m del camino de acceso al Yacimiento desde su entronque con el PK 6.300 de la CM-4 13 - Saneado y, en su caso, desbroce y limpieza de la vegetación de todos los sec­ tores afectados por la presencia de plantas. - Limpieza del interior de la Cueva de La Encantada y de los caminos de acce­ so a ella. - Limpieza arqueológica de todos los sectores afectados por la instalación de los elementos infraestructurales (viales, cartelería, accesos, etc .... ) - Excavación de las bases de los paramentos designados para su reconstruc­ ción hasta los niveles en que aparecieron en el trancurso de las antiguas campañas de excavación. 4.- Adecuación Museográfica. Se incluyen aquí todo el conjunto de intervenciones y actividades destinadas a permitir y facilitar que los visitantes puedan "aprehender" mejor la representa­ tividad cultural del Yacim.iento. Sin establecer barreras, límites ni cortapisas previas a la actuación, por otra parte ya iniciada por la Adm.inistración en lo que al régimen de señalización viaria se refiere, se establecerán una serie de itinerarios que conviertan la visita en un pro­ ceso secuencial comprensivo del todo y del continuo del Yacimiento arqueológico. Operativo: 1 1 8 -Cre�ción d e áreas de acogida para los visitantes y de los vehículos con los que accedan al Yacimiento. -Colocación de paneles de información de carácter general en las etapas de los itinerarios del Yacimiento, con la temática literaria y gráfica siguiente: Inicio: Descripción del entorno: geología y vegetación. 1ª etapa: La cueva de La Encantada 2ª etapa: La mura11a Norte y su puerta 3ª etapa: Las tumbas a extramuros de las murallas Oeste 4ª etapa: Los "sistemas de silos" Sª etapa: Las áreas de enterramientos infantiles -------- CERRO m; LA E'l!C\lff\DA 1999. Cw11L-'"' oE CVNfüuo.K1óv r Rl-\TiH'RACJÚ.\' t1RQl't:0J.Ótantes de poblamiento en el cerro de Alarcos", Catálogo de la Exposición Alarcos 1 195: el fiel de la Balanza. Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Toledo. pp. 27-40. 3 SÁNCHEZ LLLLO. J.. 1984: Nuestra Señora de Alarco5: Estudio histórico e iconográfico de la Sagrada Imagen, Instituto de Estudios Manchegos. Ciudad Real. 125 MACARENA FERNÁNOEZ RODRIGUEZ---------------------- TRABAJOS REALIZADOS En 1984 se realizan las primeras excavaciones arqueológicas, que con carác­ ter sistemático han continuado de forma ininterrupinda hasta nuestros días. A lo largo de estos años un equipo interdiscipJinar ha colaborado en los trabajos de excavación y de laboratorio: arqueólogos, topógrafos, delineantes, fotógrafos, dibujantes, restauradores, esrudiantes y obreros. Junto a ellos, especialistas de distintos laboratorios han realizado análisis antropológicos, zoológicos, arqueo­ métricos, metalográficos, palinológicos, antracológicos y de radiocarbono. La complejidad del yacimiento y el volumen de trabajo generado llevaron a su ini­ cial director, D. Alfonso Caballero Klink, a partir de 1 989, a compartir la direc­ ción con D. Antonio de Juan, especiaHsta en arqueología medieval, y Dña. Macarena Fernández Rodríguez, especializada en el mundo ibérico. El planteamiento general de la excavación partía de la división en cuatro sec­ tores del yacimiento (I, II, m y IV), a partir de dos ejes centrales, con sentido norte-sur y este-oeste, que posteriormente se amplian a siete (IV E, Alcazaba y V) (Fig. 1 ) . Estos sectores se dividen en cuadrículas, numeradas a partir del 1 ( 1 , 2, 3 , 4, 5, . .. ), con unas dimensiones de 4 x 9 m 6 9 x 9 m, separadas por testigos de 1 m. A cada una de ellas se le asignan los números de inventario de la centena ante­ rior, de forma que la cuadrícula 1 tiene los números desde el O al 99, la cuadrí­ cula 2 desde el 1 0 1 al 199 y así sucesivamente. La excavación se realiza por niveles naturales o artificiales, en función de las características del terreno. Los niveles artificiales tienen una potencia de unos 20 cms, con indicación de las cotas de inicio y fin. Para individualizar los materiales procedentes de dife- 4 Para más información sobre Alarcos medieval ver: 126 • JUAN GARCfA, DE, A; CABALLERO KLINK, A; FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, M; 1995: "Alarcos Medieval. La Batalla de Alarcos", Catálogo de la Exposición "Alarcos 1 1 95: El fiel de la balanza", Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Toledo, pp. 41-60. • Ibidem, 1996: "Diez años de excavaciones arqueológicas en Alarcos: 1985:1995", Actas del Congreso Internacional conmemorativo del VIII centenario de la Batalla de Alarcos ( 1 1 95-1995), &l. Universidad de Castilla-La Mancha, Cuenca, pp. 223-248. • CABALLERO KLINK, A; MENA MUÑOZ, P; 1985: "La muralla medieval del Cerro de Alarcos", Actas del I Congreso Nacional de Arqueología Medieval, Madrid, pp. 209-218. • CANTO GARCÍA, A; 1985: "Monedas halladas en Alarcos" Actas del l Congreso Nacional de Arqueología Medieval, Madrid, pp. 209-217. • RETUERCE VELASCO, M; JUAN GARCÍA, DE, A; 1999: "La cerámica almohade en verde y manga­ neso de la Meseta" Actas del Coloquio La cerámica andalusí, 20 años de investigación, Universidad de Jaén, Jaén, pp. 241-260. ---------------------- EL POBLADO IBf.RICO IN AIARC'OS rentes unidades sedimentarias, definidas según su color, textura y granulometría, se les da un número de inventario generaJ, a los que se añaden otros particulares destinados a las piezas con cierta relevancia (metal, hueso trabajado, cerámica de importación, vidrio, etc.); piezas estas últimas que se recogen con indicación de sus coordenadas y su ubicación sobre un plano. La información referente al trabajo de campo se refleja en el "diario de excava­ ción" y se completa con una ficha individualizada para cada número de inventario. En ella se describen las características del sedimento, que se ubica sobre el plano con indicación de las coordenadas x, y, z, los materiales en él aparecidos, su rela­ ción con las estructuras y otros números de inventario y su posible interpretación. En el mismo yacimiento se lleva a cabo el lavado de las piezas y su posterior siglado, señalando el nombre del yacimiento ''A", la campaña de excavación "89", el sector "IV" y el número de inventario " 1 542": A-89/JV/1 542. Una vez lavada y siglada, se procede al inventariado de la cerámica. Dado que nos encontramos ante un yacimiento con un volumen ingente de materiales, con un alto grado de fragmentación, en el que aparecen juntas cerámicas de épocas dife­ rentes (medievales, ibéricas, romanas, a mano . . . ), fue necesario diseñar una ficha (Fig. 2) que recogiera el volumen y variedad de la producción cerámica e n cada uno de los estratos, en la que, junto a los datos de procedencia aparece el número de fragmentos por tipos y con indicación de la parte del vaso a que corresponde. Esta ficha se rellena teniendo delante la información de las fichas de número de inven­ tario, sobre todo para saber si nos encontramos ante niveles medievales, en los que Ja presencia de cerámicas ibéricas, romanas o a mano se justifica por la existencia de muros de tapial, si se trata de niveles ibéricos en los que se han producido algu­ nas alteraciones en época medieval, si son niveles de arrastre, etc. Depués de inventariada la cerámica, se extiende sobre grandes mesas par agru­ par los fragmentos pertenecientes a una mi ma pieza, procediendo a continuación a su descripción y dibujo, mediante una ficha elaborada para este fin. Las fichas de material diverso (hueso trabajado, piedra, metal, vidtio, etc.) son las mismas que utiliza el Museo Provincial de Ciudad Real. Al final de cada campaña los restos de fauna, polen, carbón, cerámica, etc. son enviados a laboratorios especializados para su estudio. Contarnos así con análisis faunísticos, en los que se especifica el tipo de hueso, la especie animal a la que pertenece y su edad aproximada; se han realizado tres columnas de polen, una en el sector IV y dos en el IV-E; aná1 isis de antracológicos que han determi­ nado el tipo de madera utilizado en las construcciones de las casas; análisis meta­ Iográficos; análisis de cerámica, que nos han proporcionado importantes datos sobre la composición, el proceso de elaboración de las piezas y la procedencia de 127 MACARENA FPR.NANDEZ RODR10U11Z--------------------- las mismas; análisis antropológicos y análisis de C-14, cuyos resultados aún no nos han sido remitidos por el laboratorio correspondiente. EL ASENTAMIENTO IBÉRICO El poblamiento ibérico de Alarcos se extiende por prácticamente todo el cerro y no solamente por la ladera sur, como habíamos señalado en ante1iores trabajos5• Una prospección más minuciosa de esta zona ha mosu·ado la existencia de cerá­ mica ibérica en superficie, así como restos de muros, que pueden pertenecer a este momento. Nos encontramos, por tanto ante un yacimiento de grandes dimen­ siones, unas 33 Has. Un asentamiento tan extenso es, sin duda, un asentamiento muy complejo. El análisis de las estructuras urbanas descubiertas permite inferir la existencia de diferentes áreas dedicadas a distintas actividades: residencial, artesanal, aristocrática, de culto y funeraria. Hasta el momento se ha documentado su presencia a lo largo de 12 Has, que comprenden parte de los sectores ID, IV y IV-E, pero es en este último donde más extensamente se ha trabajado y en donde la gran superficie excavada ha permiti­ do conocer el urbanismo 6• En el sector IV las cuadrículas abiertas se disponen en torno a un gran edificio de carácter sagrado, probablemente un santuario, del que hablaremos más adelante. En el sector III aparecen una setie de construcciones formadas por grandes muros que se encuentran en proceso de excavación. En uno de los cortes situados en la parte inferior-media de la ladera se ha documentado parte de la muralla ibérica, destruida en época medieval por la construcción de otra muralla, que lleva su misma dirección y que en parte utilizó los materiales de aquella (fig. 3). Está formada por mampostería de piedra trabada con barro y tendría una anchura, al menos de 2 m. Esta destrucción parcial se repite en distintas zonas del yacimiento, donde inevitablemente la sucesiva ocupación de los espacios ha llevado a la alteración de los restos más antiguos. De este modo, en el sector IV la presencia de la mura­ lla medieval y de un basurero relacionado con la Ermita, han provocado la des­ trucción de parte del "santuario ibérico", generando a su vez una potencia arque­ ológica que alcanza en algunos puntos los 1 0 m., y donde los niveles ibéricos intactos se hallan a varios metros de profundidad sobre el suelo actual. El sector IV-E, en cambio, se ha visto condicionado por su situación, que lo convierte en 6 Opus cit. nota 5. 7 Opus cit. nota 2, p. 30. 128 ----------------------- f¡ POBl..ADO IBFR/CO f \' Al.AR(()S una zona de paso obligado, donde durante años se ha celebrado la romería en honor de la Virgen, lo que ha provocado, directa o indirectamente, su destrucción. En esta zona la potencia arqueológica se reduce en ocasiones a 20 cm. y eso a pesar de que se ha producido una ocupación a lo largo de va1ios siglos 7• El desarrollo del mundo ibérico en Alarcos alcanza un espectacular desarro- 110 desde fechas muy tempranas. Los últimos estudios muestran una continuidad en el poblamiento desde el Bronce Final-Hierro I hasta el cambio de era. Así se evidencia en el corte estratigráfico -C-23 del sector IV-, realizado en las cam­ pañas de 1998-99 y todavía en fase de estudio (Fig. 4). En dicho sondeo, cuya profundidad alcanza 5,5 m., se ha constatado la presencia de muros de piedra para las fases más antiguas, asociados a cerámicas a mano, algunas de ellas con pintura postcocción. Los datos estratigráficos y tipológicos apuntan hacia una cronología en torno a los ss. VIII-VII a.C., cuya confirmación está pendiente de los resultados del análisis de radiocarbono. El paso hacia las primeras producciones a tomo queda también reflejada en los estratos inmediatamente superiores al anterior, donde aparecen cerámica gris, cerámica común con o sin pintura y cerámica de barniz rojo fenicio, todavía en porcentajes pequeños, para pasar en los estratos superiores a producciones úni­ camente a torno o con bajos porcentajes de cerámica a mano. Por primera vez se ha documentado "in situ" la evolución de estos tjpos cerá­ micos, que nos ha permitido definir las cerámicas a torno deJ ibérico antiguo de Alarcos: recipientes de mediano y gran tamaño, con pastas rojizas o naranja fuer­ te. cocciones irregulares y aspecto grosero; suelen ir cubiertos por una fina capa de engobe, a través del cual se aprecian los desgrasantes y muchos tienen pintu­ ra a bandas, en rojo y/o negro. Los últimos estratos de este corte están relacionados con lo que venimos denomjnando genéricamente "santuario" 8, aunque se trata más bien de una zona sagrada, ya que el santuario en sí aún no ha sido localizado, pero una serie de ele­ mentos permiten afirmar su existencia: gran estructura rectangular rellena de pie­ dra (Fig.5), una calle de caliza y una alta concentración de materiales cerámicos, óseos, pétreos y metálicos, algunos de los cuales no se encuentran en ninguna otra parte del yacimiento, como 60 exvotos de bronce y arcilla. Los trabajos en 1 Opus ci1. nota 2, p. 30. 8 • FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, M; JUAN GARCÍA, DE, A: CABALLERO KUNK. A:"El oppidum de Alarcos (Ciudad Real)", El Mundo fbérico. Una nueva visión en lo� albores del año 2000. Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Cuenca, pp. 213-14. • FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ. M: JUAN GARCÍA. DE. A: CABALLERO KLTNK. A: 1993:"Alarcos. El Cerro Sagrado de la Orelania", Revista de Arqueología nº 152, diciembre, pp. 36-43. 129 MACARE."lA FERNA:\OE7 RODRÍGUEZ _____________________ _ curso se están centrando en la excavación de esta zona, por lo que esperamos per­ mitan arrojar más luz sobre él. El estudio completo del corte estratigráfico y del entorno de la estructura de piedra, todavía en fase de excavación, nos permitirán elaborar una secuencia cul­ tural completa y documentar más extensamente esta zona sagrada, para contras­ tarlos con la del sector IV-E, conde existen cuatro fases de ocupación distintas 9· Esta parte del poblado de Alarcos debió ser Ja más largamente habitada, pues tal y como demuestran la presencia de cerámicas campanienses tardías y de los restos numismáticos 10, se mantuvo poblado hasta el cambio de era, mucho des­ pués de que otras zonas fueran abandonadas. En este sentido, la excavación en extensión del sector IV-E, ha permitido ver la evolución del urbanismo a lo largo de los siglos VI-V- y IVa.C con su declive en el s ma.C. J I , sin que existan evi­ dencias de su continuidad en épocas posteriores. Sin duda, el carácter sagrado de las estructuras presentes en el sector IV debieron determinar su pervivencia hasta época romana. El asentamiento de Alarcos fue, por tanto, una verdadera ciudad en época ibé­ rica. Ciudad que estuvo poblada desde el s. VI a.c. al cambio de era y que debió adquirir cierta importancia, a juzgar su extensión, que denota la presencia de una población numerosa, por el desarrollo de su urbanismo y por la presencia de ella de un santuario y una serie de elementos poco comunes y de gran valor entre los que destacamos objetos de orfebrería, esculturas zoomorfas de piedra 12, un casco celto-itálico 13 cerámicas de importación 14, monedas 15 • • • , que muestran la exis­ tencia de un comercio activo, sin duda favorecido por la presencia del santuario y la posición estratégica del asentamiento, que permite el control las rutas comerciales que procedentes de Andalucía y el Sureste cruzan la Meseta. Junto al comercio se desarrollaron otras actividades económicas como la 9 Opus cit. nota 5 10 • ARÉVALO GONZÁLEZ, A; FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, M; 1998: "La moneda antigua de Alarcos", Numisma, nº. 241, pp. 725. Madrid, e.p. 1 1 Opus cit. nota 5. 12 • PRADA JUNQUERA, M; 1977 "Las esfinges oretanas del oppidum de Alarcos", XIV C.N.A. pp. 695- 706. • CHAPA BRUNET, T; 1985 La escultura zoomorfa ibérica, Ministerio de Cultura, Madrid, p. 120. 13 • MENA, P; RUIZ, A; 1987: "Elementos celtas del oppidum de Alarcos, Ciudad Real'', XVII C.N.A., Islas Canarias. 1985. Zaragoza. pp. 635-645. 14 Las cerámicas de importación en Alarcos son muy numerosas; en las excavaciones recientes están empe­ zando a aparecer piezas fenicias; más abundantes son las campanienses, que superan el centenar y sobre todo las griegas, de las que se conservan unas 250 fragmentos, algunos de los cuales han sido publicados por CABRERA, P y SÁNCHEZ, C; 1994: "Importaciones griegas en el sur de la Meseta", Huelva Arqueológica XIII, 1, Huelva, pp.357-376. 15 Opus cit. nota 10. 130 ------------------------ El POlJl .. ADO 181:.RICO IN AL.\RCOS ganadería, la agricultura, la metalurgia del hierro y del bronce, la producción cerámica, la caza . . . , de las que existe constancia arqueológica. La práctica de la ganadería debió ser una de las actividades más importantes, a juzgar por la cantidad y variedad de restos de fauna que aparecen en la exca­ vación. Los análisis ponen de manifiesto la existencia de una importante cabaña ganadera, integrada por animales de diferentes especies: ovicápridos, bóvidos, suidos, lagomorfos, avifauna, cánidos y équidos, que aparecen en todos los con­ textos 16• El aporte de carne se complementa además con la caza del ciervo y e l jabalí, provenientes de los bosques vecinos, de donde tambi6n se obtendría la madera para la construcción. Junto a la ganadería, la presencia de trigo carbonizado y de piedras de moli­ no atestiguan la existencia de una agricultura de cereal, que aprovecharía las fér­ tiles tien-as de la vega del Guadiana. El desarrollo de la metalurgia fue muy relevante, si tenemos en cuenta el volu­ men de objetos de hierro y bronce pero sobre todo, la ingente cantidad de esco­ ria de fundición. presentes tanto en el sector IV, ''santuario", como en el IV-E, poblado. Este hecho, unido al hallazgo de una cubeta y un molde de fundición, nos lleva a pensar que muchos de los objetos metálicos presentes en el yaci­ miento eran de elaboración propia. Probablemente este fue también el caso de los exvotos de bronce, cuyas características no responden a ninguno de los prototi­ pos conocidos de los santuarios cercanos 17• Así mismo el volumen de cerámica (Figs 6-7), de la que existe una amplia tipología, que publicaremos en breve, parece indicar la existencia de artesanos alfareros en este asentamfonto, que contaba con todo lo necesario para su elabo­ ración. Este hecho, que ha quedado constatado a través de los análisis arqueo­ métricos 11, no impedía, sin embargo, 1a imp01tación de piezas foráneas, conside­ radas de lujo, muy abundantes en Alarcos, entre las que cabe mencionar las cerá­ micas griegas, tan apreciadas en la época 18• 16 Los nnálisis faunísticos han sido realizados por In empresa Arqueotccnia. de Barcelona, y por la Unjversidad Autónoma de Madrid, bajo la dirección de don J. Sánchez Meseguer. 1 7 CABALLERO KLINK. A; MENA MUÑOZ. P; 1987: "Los exvotos ibéricos del oppidum de Alarcos". XVIll, C.N .A., Islas Canarias 1985, Zaragoza, pp. 615-633. 18 PARRAS. J; FERNÁNDEZ, M; SÁNCHEZ, C; 1997: .. &tudio mineralógico de la.-. cer.ímicas ibéricas del yaci­ miento de Alarcos (Ciudad Real)". Boletín de la Sociedad &pañola de Mineralogía. vol. 20-A, pp. 151-152 131 MACARr.NA FERNÁNOEZ RODRÍGUEZ-------------------------- 132 •I . 1 . 1 · 1 . ' . ¡ · - - - - - - - - • CA: . -� . � 1 ... � t ... . , t·•·i t...;..� .l..l Fig. J. Plano de la actuación arqueológica de 1998, con indicación de sectores y cuadrículas. 111 o u a: :5 • w Q 2 a: "' !:: . • 111 . a: � · z ::::> o u ¡; -o ..J o w ::::> a a: "' o 11.. ::1 "' u ----------------------------- EL POBUDO IBFRICO f \' At.IRCOS ,\ 1 A HC:C>S: CAMPAÑA: 1 Sf.C:TOR: 1 CUADRICULA: i\l\' FI. ' ,\" IH: INVENTARIO Oll'>l:RVl\CIO:-iES Ct H\i\llCA IBERICA UOlll>ES CiAl.llOS Gl\l .llOS DECORADOS 1-()NI)()<¡ ASAS 1 OTROS ¡ CERA:\-1 ICA COCINA 1 UORDES 1 GAl.llOS. 1 1 O:>:DOS 1 ASAS 1 omos C:FI< \ \IC. Mf:Dll::VAL ' 1 - 1 J.!QROES , (1 •\!.BOS 1 l"O:-ll>OS ! A Sr\ S 1 O l llOS 1 p:n \,\1 IC.\ \'ll>RIA I>:\ ' 1101m1:s � Ci·\l.llOS f 1 O'l>OS ¡ ·\S .\ \ 1 OTROS 1 ornos TIPOS 0:1tMC . 1 �I \1\0 GRIEGA CA:>.11'1\NIEl"SE 11 \RNLZ ROJO GRIS SIGILLATA OTROS IH:COIHCION KHICliLA OIWNIDA GRAFITADA l:STAJ•1Pllli\DA IBER CUERDA SECA TOTAL CUf:Rl>A SECA PARCL \'ERDE MANGANCSO \ll:LADO MANGANESO ESGRAFIADO l'l'.':TADA OTROS '1 1 l'OS Ct:R,\:\11C:A l'INAJAS ll:llllll.LOS C:\SDIL O l llQS 1.1 1 1('{) HH.\U:S . . < \l•\S ALMA( l:N NUMHtOS Fig. 2. Ficha general para el inventario de la cerámica. 133 MACARENA FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ--------------------------- 134 Fig. 3. Fotografía de la muralla ibérica rota por la medieval, Sector lll. Fig. 4. Corte estratigráfico C-23 del Sector IV --------------------------- Et. PORV\DO IBt.RICO IV AL.ARCOS Fig. 5. Sector IV: Muralla medieval y área del "Santuario " en proceso de excavación. Fig. 6. Cerámicas del sec1or IV-E. corte 18. 135 MACARENA FERNÁNDEZ RODRIGUEZ------------------------- 136 , -� .� � rw .J ·rw ? 1 : ·' , ' � "U r � . '-=--- Fig. 6. Cerámicas del sector IV-E, corte J 8. Fig. 8. Detalle de algunas habitaciones del poblado, Sector IV-E El Cerro de las Cabezas (Valdepeñas) JULIAN VÉLEZ RIV AS J. JAVlER PÉREZ AVILÉS EL P·\TRIMO!'IO ARQl'EOLóGICO DE CIUDAD REAL Luis Benítez de Lugo Enrich (coord.) 2000 Págs. 137 - 152 ____________________ Et. CFRRO DE [..IS C1Rf.7¿\S, (VAWF.l'f.VAS) UNA CIUDAD IBÉRICA PARA UN PARQUE ARQUEOLÓGICO Introducción Se localiza el yacimiento en el Ce1To de las Cabezas, término municipal de Valdepeñas, a 805 m. s. n. m., elevación que deslaca 160 m. sobre el cauce y Vega del río Jabalón, afluente de] Guadiana. El yacimiento queda definido por las estructuras de la línea de defensa , que marcan y definen el poblado ibérico del Cerro de las Cabezas. Sus coordenadas son 38,43 latitud Norte u O, 16 latitud Oeste. Su acceso se realiza a través de la N- IV, Madrid-Cádiz, en el Km. 207,700, aden­ trándonos al yacimiento por medio de Ja carretera de servicio de la propia Autovía. Ocupa el yacimiento un total de 1 4 has., situadas sobre una elevación de terre­ nos primarios, compuestos de cuarcitas en su mayor parte, con inclusiones en las áreas bajas del poblado y cercanas al Jabalón de elementos calizos y arcillosos. Las laderas Norte y Oeste presentan excepcionales condiciones naturales para su defensa, con fuertes pendientes, mientras que las laderas Este y Sur, sus inclina­ ciones naturales son suaves, por lo que la defensa de estas áreas se realizó mediante la construcción de grandes murallas. Estratégicamente el poblado de] Cerro de las Cabezas, domina un amplio territorio de Ja llanura Manchega y primeras estribaciones de Sierra Morena. Su situación junto al cauce del río Jabalón y a pocos Kms. de los pasos de Sierra Morena, le confieren un punto clave y estratégico para el dominio de las comu­ nicaciones y el comercio entre las áreas Meseteñas y Andalucía o las zonas Levantinas con las comarcas mineras del Campo de Calatrava y áreas de Almadén y Puertollano. El proceso de excavación del yacimiento comenzó en 1 984, año en el que junto a un grupo de estudiantes del Instituto de Bachillerato Bernardo de Balbuena de Valdepeñas, se realizaron dos pequeñas catas, en zonas jntermedias del poblado, que nos permitieron ver las enormes perspectivas arqueológicas que ofrecía el yacimiento. En años posteriores y con ocasión de las obras de cons- 139 JULLAN YÉLE7. y J. JAVIER PÉRE7 ---------------------- trucción de la Autovía Madrid-Cádiz, hubo de realizarse varias campañas de excavaciones de urgencia, durante los años 1 986-89, en las que se pusieron al descubierto un total de 4000 m\ consiguiendo gracias a los restos y estructuras arqueológicas aparecidas, la desviación del tramo de la carretera y la salvación de unos 20.000 m2 del poblado del Cerro de las Cabezas. En estas campañas los trabajos se centraron en las áreas bajas del poblado y cercanas al Jabalón, ponien­ do al descubierto principalmente estructuras viarias, defensiva y de habitación del poblado. En J 995 se retoman de nuevo las Campañas de excavación, centrándonos, en zonas del sistema defensivo del poblado, situadas en la ladera Sur, donde la acce­ sibilidad al poblado es más fácil, hecho que propició el desan-ollo de un compli­ cado sistema de defensa. La realización de las tareas de excavación, consolidación y mantenimiento realizadas en el yacimiento han contado siempre con la colaboración de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el Ayuntamiento de Valdepeñas. La ciudad Ibérica Una de las peculiaridades del yacimiento Ibérico del Cerro de las Cabezas, viene marcada, por ser uno de los escasos yacimientos íntegros, que podemos encontrar en estas áreas meridionales de la Meseta. Al usar la palabra íntegro, queremos hacer referencia a que el yacimiento no fue ocupado en épocas poste­ riores a su abandono, hecho que ha dado lugar a encontramos con un poblado, conservado en perfectas condiciones, con estructuras defensivas, urbanas, eco­ nómicas etc., cuestión muy a tener en cuenta para el desarrollo del Parque Arqueológico del Cerro de las Cabezas. El sistema defensivo El poblado queda enmarcado por una línea de muralla de 1 .500 m. lineales que desde las áreas cercanas al Jabalón, rodea al poblado en su totalidad, con una extensión interna de 140.000 m2• La muralla se va adaptando al terreno, siendo la técnica constructiva variable, según el área a defender y su situación en d <.:erro. Así en las áreas superiores, y situadas en las laderas con mayor inclinación. El sistema defensivo, es más débil, en cuanto a la estructura defensiva pero más fácil de defender por su situación en laderas de fuertes pendientes. Así mismo se intercalan dentro de las propias murallas pequeñas torres circulares de defensa. 140 --------------------El CERRO m: 1..i.1 C1»1:2As, (V,1wf.Pf..VAS) La construcción de la base de la muralla ha sido realizada a pico en la propia roca natural, adaptándose al teITeno y no presenta fosa de cimentación, en las zonas cuya inclinación de la pendiente es acusada. No ocurre los mismos en los terrenos bajos del cerro, donde la muralla, se asienta sobre un fosa de cimentación, realizada sobre la roca madre, con profundidades que varían entre los 40 y 70 cms. El levantamiento de la muralla, presenta di stintas técnicas de consLrucción, según las diferentes fase de ocupación del poblado. En laCi primeras fases de ocu­ pación ibérica, principios del s. V, las murallas se levantan por tramos, que se adaptan a Ja topografía del terreno, presentando un lienzo exterior, levantado a plomo, situando una línea de grandes piedras, delante de la misma base de la muralla, para evitar el deslizamiento de dicha base de muralla, generado por las fuertes pendientes sobre las que se sitúan. Paralelo al lienzo exterior, se levanta la cara interna de la muralla, la cual e8 unida al lienzo externo por muros per­ pendiculares, quedando cnLrelazadas ambas caras, rellenando posteriormente el interior de este denominado sistema de cajas, por piedras y tierras, siendo este un sistema, rápido en cuanto a su construcción, pero débil técnicamente, como lo demuestran las sucesivas reconstrucciones a que son sometidas las murallas. El uso de contrafuertes adheridos a la muralla y la construcción de bastiones cua­ drangulares, reforzaría la const.mcción de la muraJla y sus posibles deslizamien­ tos. Los distintos paños de mural1a, de esta fase del s. Y, son realizados con pie­ dra de pequeño y mediano tamaño, escuadradas, unidas con argamasa de arcillas y cal y reforzados con pequeños ripios. La alternancia de bastiones cuadrangulares y circulares adheridos a la línea defensiva. completa el sistema defensivo de esta fase. Este sistema constmctivo presenta graneles semejanzas con similares técnica� usa­ das en yacimientos andaluces, como Puente Tablas en Jaén, o Tejada la Vieja en Huelva y cuyos más lejanos paralelismos habría que buscarlos en el Mediterráneo. En el s. IV adC. las líneas de murallas sufren importantes variaciones, aún perviviendo el sistema anteriormente descrito. Estas variaciones se centran en las murallas construidas en las zonas bajas del poblado, (posibles ampliaciones del poblado del s. V), en la muralla intermedia que divide el poblado, y en la cons­ trucción de las murallas de la Acrópolis. El nuevo sistema de constmcción es el denominados sistema ciclópeo. Se Lrata de la utilización de grandes fosas de cimentación para la colocación de paños con grandes bloques de piedras escuadradas, unidos en seco o con ligeras líneas de argamasa y calzos de pequeñas piedras. El tratamiento es similar tanto para la cara externa, como la i nterna, presentando un grosor de 100- 1 10 cm. de ancho. Sobre esta base ciclópea, de las cuales se conservan 2 a 2,50 m. de altura 141 JULJÁN VÉLE2 y J. JAVIER �REZ ____________________ _ se levantarían los paramentos de adobes y tapiales, como así lo demuestran los restos , aparecidos en los denumbes de las murallas. Este sistema defensivo per­ vive durante el s. IV y gran parte del III adC. En el último tercio del s. m adC., las técnicas constructivas sufren una fuer­ te devaluación,en cuanto a los sistemas de construcción utilizados, observándo­ se la construcción de nuevos paramentos sobre las lineas anteriores del s. V-IV y IIJ adC. mediante la utilización de piedras pequeñas, escasamente trabajadas, unidas con grandes cantidades de argamasa y cal, sin ningún tratamiento especial de los pafios tanto internos como externos, dando lugar a un sistema defensivo débil fácilmente vulnerable y de escasa durabilidad en el tiempo. Desarrollo de las estructuras urbanas Los primeros niveles detectados, en el transcurso de las excavaciones, nos ponen de manifiesto un primer momento de ocupación, con restos de pequeños muros, construidos en roca caliza, escasamente escuadrados, conespondientes a estructuras cuadradas o semiovaladas. Los materiales cerámicos aparecidos , son formas cerámicas a mano, con decoraciones bfcromas, de blanco sobre rojo, y amarillentos en algunos casos, con decoraciones geométricas. La relación de este tipo de materiales, con los aparecidos en Sisapo, es muy evidente, siendo estos a su vez relacionados con niveles con cerámicas tipo Medellin. También es signi­ ficativa la aparición de ciertos elementos de la cultura de los Campos de Urnas y otras cerámicas propias de las zonas bajas del Guadalquivir. La conespondencia de estos primeros niveles del poblado del Ceno de las Cabezas con las áreas de Sisapo o áreas del Guadalquivir nos proporcionan unas primeras fechas de ocu­ pación durante el s. VII adC. El momento de transición a l a aparición y generalización de las cerámicas a torno se produce en esta siguiente fase, en la que aun predominan las cerámicas a mano, peor se va observando la introducción de elementos foráneos, como cerámicas de barniz rojo e imitaciones de tipologías de importación. Los elementos estructurales parecidos, son escasos, correspondiendo los encontrados a restos de edificaciones rectangulares, situadas en las áreas inter­ medias y bajas del poblado. La transición de estos primeros momentos, en los que las estructuras de habi­ tación se sitúan en las áreas bajas del cerro, sin aparente organización, al desarro­ llo del Oppida del Cerro de las Cabezas, entendiendo como Oppida, la definición de una serie de clases sociales y poderes económicos distribuidos en la ciudad y articulados en torno al dominio de las tierras, se producirá en el s, V y IV adC. 142 ____________________ EL CERRO Df.. úlS C�BEL\S, (VAWf..l'fÑAS) Será durante estos momentos cuando el poblado, se articula en tomo a unos ejes viarios, que darán lugar al establecimiento de auténtkos barrios, situados en varias te1Tazas que salvan las fuertes pendientes del cerro. Las áreas excavadas en las Campañas de 1 986-88, pusieron al descubierto, varios ejes viarios, articulados en torno a una de las entradas a la ciudad, en las que encontramos, zonas de vivienda, alfares cerámicos, metalúrgicos, áreas sacras, almacenes y zonas de defensa de la muralla y puerta de entrada. La aparición de un área sacra con la representación de tres betilos, construi­ dos en piedra de cuarcita, dentro de un gran edificio "público", nos permite con­ jeturar la hipótesis de la utilización de esta zona como un servicio más a la socie­ dad ibérica del momento. El poblado extendido en las 1 4 Htas., que encierra el sistema defensivo, es un poblado en ladera, coronado por una pequeña plataforma, sobre la que se cons­ truye un Acrópolis, elemento estructural y definitorio de la existencia de un poder central, con fuerte murallas de tipo ciclópeo. Los materiales recogidos en super­ ficie y en la limpieza de una de las líneas de muralla, aunque no muy definito­ rios, adscriben esta construcción al s. IV adC. El material arqueológico correspondiente a los niveles del s. IV-III adC., es amplio, rico, y representa un repertorio amplio de las tipología ibéricas. Cerámicas de barniz y engobe rojo, cerámicas áticas, cerámicas polícromas ibé­ ricas, cerámicas estampilladas, fusayolas, fíbulas etc, en definitiva una gama amplia en la que se puede seguir la evolución tipológica, desde los primeros momentos de las cerámicas a mano basta los fines del poblado ibé1ico en el últi­ mo tercio del s. III adC. En resumen nos encontramos ante un gran Oppida, asentado sobre una posi­ ción estratégica, dominadora de las vías de comunjcación entre el Levante, Andalucía y La Meseta. Poblado que desde sus inicios en el Bronce Final, en el S. VII adC., presenta una evolución estructural importante, completada en el periodo Ibérico, con el desarrollo de un sistema urbano, definido por la existen­ cia de barrios, espacios públicos, ejes viarios claramente definidos, grandes casas palaciegas, áreas sacras etc. La continuación de las excavaciones en extensión en estas áreas bajas de] poblado, nos irán poniendo al descubierto eJ verdadero entramado urbano de esta ciudad Ibérica e irá aportando nuevos datos a la investigación sobre la organiza­ ción social del poblado, su articulación urbana y todos aquellos elementos defi­ nitorios de la saciedad Ibérica del Cerro de las Cabezas. 143 JULIÁN VÉLEZ y J. JAVIER PÉREZ-------------------------- t- t ,.J < � + cj v.:i < ,z ¡.¡ � ¡.¡ + Q ,.J < > � + ¡.¡ � u v.! 41 � + ¡.¡ Q o � ¡.¡ + u + + + 144 s t:1 !:: t> v) v> "' V> + 0 0 0 + � � + + + ' -+ + tl + + · + + + + ------------------------- El CrRRO LJE us CABCl.AS. (VAWl·P1�\.1s) Muralla ciclópea y fortificaciones anexas, s. IV a.d. C. Muralla y puerta de guardia, s. V - N a.d.C. 145 JULIÁN VéLEz y J. JAVIER f>ÉtEZ _____________________ _ EL PARQUE ARQUEOLÓGICO DEL CERRO DE LAS CABEZAS La adecuación del yacimiento ibérico del Cerro de las Cabezas, en un Parque Arqueológico, tuvo sus principios en la concesión de la Escuela Taller Cerro de las Cabezas, al Ayuntamiento de Valdepeñas. A partir de aquí y con un proyecto a desarrollar en dos fases y durante cuatro años, se iniciaron las obras de construcción de infraestructuras, consolidación y restauración del poblado Ibérico. La conversión de un yacimjento arqueológico, en Parque Arqueológico, ha de tener en cuenta varios puntos importantes, sin los cuales, cualquier inversión a realizar en el Patrimonio ha de ser bien estudiada y razonada, ya que las inver­ siones económicas, suelen ser cuantiosas, y los resultados sociales y culturales pueden resultar deficitarios. El primer punto a destacar, es la situación estratégica que el futuro Parque Arqueológico del Cerro de las Cabezas tiene. Su situación junto a la Autovía Madrid-Cádiz, Km 207 ,700, le ofrece una excelente posición para la llegada rápi­ da y un fácil acceso por la existencia de una salida, junto al yacimiento, de esta importante vía de comunicación. Un segundo punto y necesario para todos los yacimiento es la declaración de B.I.C. Esta declaración del yacimiento y su entorno, permitirá obtener una mejor protección de su Patrimonio Arqueológico y la posibilidad de futuras actuaciones en el macroentomo del yacimiento Arqueológico. Otro aspecto importante a tener en cuenta, en cuanto a su declaración como Parque Arqueológico, es su alto interés histórico, educativo y científico, porque en definitiva el Parque Arqueológico va a ser principalmente un espacio para la cultura, la educación y la investigación; espacio que debe tener en cuenta la pro­ yección social hacia la comunidad que la rodea. Este interés ha quedado puesto de manifiesto en las paginas anteriores, en las que sucintamente se han explicado los principales aspectos arqueológicos e his­ tóricos que las excavaciones ponen aJ descubierto. Una excelente interpretación del proceso cultural e histórico que desde el Bronce Final, hasta la llegada de la cultura Romana, se desarrolló en la zona, puede servirnos para mostrar a la sociedad, las enormes posibilidades educativas que puede ofrecernos e l yacimiento arqueológico y e l patrimonio en general para los centro escolares, Institutos y Universidades. E n definitiva el Parque Arqueológico ha de considerarse como una prolongación en el tiempo y en el espacio de los centros escolares en todos sus niveles. La conservación del área arqueológica, será otro elemento definitorio del par- 146 --------------------Et CERRO DE tAS CABt:7As. (V,iwrnv.u) que. En este aspecto el poblado del Cerro de las Cabezas, al ser abandonado a fines del s. III adC., y no ser reocupado en posteriores etapas, presenta un exce­ lente estado de conservación, como así lo ponen de manifiesto las diversa estruc­ turas de murallas, áreas urbanas, viviendas etc que van apareciendo. A este hecho hemos de añadir las tareas de consolidación y conservación que se llevan acabo en todas las áreas excavadas. La futura adecuación de la ciudad Ibera, pasa por la total restauración de aquellas áreas que serán expuestas al público, con la res­ tauración de las murallas, ejes viarios para el establecimiento de los recorridos, cartelería, áreas de información y todos aquclJos elementos que sean necesarios para una mejor exposición del Patrimonio Arqueológico a la sociedad. Los diversos aspectos que hemos enunciado anteriormente, deben completar­ se con la adecuación del Parque Arqueológico, con unas infraestructuras necesa­ rias, que sean receptáculo de las propias necesidades y ofertas que el propio Parque ofrecerá al Público. En el caso que presentamos, y como se puede observar en el plano que se adjunta del parque Arqueológico del Cerro de la Cabezas, se está desarrollando en la actualidad, en un área anexa al yacimiento una seiie de infraestructuras que creemos necesarias para el funcionamiento de este Parque. El conjunto de estas instalaciones socio-culturales contempla la urbanización de un área de 20.000 metros cuadrados, en los que encontraremos las siguientes instalaciones: • Modulo Centro-Administrativo, Tienda, Aulas Didácticas, Servicios • Modulo de apoyo a las Excavaciones, área de restauración y almacenes. • Módulo para Centro de Estudios Ibéricos. • Módulo para Residencia, Albergue y Restaurante. • Centro Interpretación y Museo in situ de la Cultura Ibérica. Estas instalaciones quedan enclavadas dentro de un área verde en la que se l levan a cabo trabajos de reforestación y adecuación medio-arnbientaJ del entor­ no del Cerro de las Cabezas. En Resumen se ponen a disposición del público un total de 20.000 m2, que englobarán áreas de investigación, zonas educativas como las aulas didácticas, áreas para el ocio y esparcimiento, Centro Interpretación, en definitiva, se reva­ lorizará un área arqueológica, que ofrece grandes potencialidades para una mejor rentabilidad de la cultura y de nuestro Patrimonio Arqueológico. El desarrollo del Parque Arqueológico, construido en un 50% en la actuali­ dad, no solo ha de servimos corno medio para valorar y proteger mejor el Patrimonio Arqueológico, sino que por si mismo ha de tener una importante inci- 147 IUl..IÁN VÉl..EZ y J. JAVIER PÉREZ _____________________ _ dencia social y a su vez una razonable rentabilidad social en todos sus aspectos. Incidencia social que ha de repercutir en el entorno social y cultural del área de Valdepeñas. Valdepeñas como centro económico y social de gran parte de la provincia de Ciudad Real, se ha convertido en un gran centro Cultural y Educativo y el Parque Arqueológico ha de incluirse como un elemento más de las infraestructuras con que cuenta en la actualidad esta ciudad, Colegios, Institutos, Fundaciones, Museos, Universidad etc. Considerar el Parque Arqueológico como un centro expositor, científico y educativo ha de ser el objetivo de sus gestores. Pero también esta incidencia social ha de verse en otros sectores y niveles. En la actualidad, el tuiismo de playa, está cambiando, por un turismo alternativo, que ofrezca otras posibilidades, como puede ser el turismo arqueológico. Teniendo presente este nuevo objetivo, la excelente situación estratégica, con que cuenta Valdepeñas, una infraestructura hotelera óptima y unas redes de ope­ radores turísticos suficientes, la inclusión del Parque Arqueológico del Ceno de las Cabezas, como una nueva zona a visitar, por todas aquellas personas que se acercan a visitar nuestros Museos, comprar queso y vino, visitar la exposición Nacional de Artes Plásticas, debe hacerse ya y lógicamente debe tener su propia repercusión social y económica. La consideración del Patrimonio Arqueológico, como un nuevo y enorme yacimiento de empleo, debe tener sus repercusiones económicas para Valdepeñas y su comarca. Repercusiones económicas que se traducen en la creación de empleo. El propio Parque necesitará de personal cualificado para su desarrollo y, para la asistencia a sus visitantes, así como para el desarrollo científico y cultu­ ral que el yacimiento por si mismo generará. Pero a su vez el desarrollo de esta nueva zona cultural, generará la visita de nuevos turistas, con un influjo directo en la hostelería de la comarca, en el comercio, los transportes y la artesanía. En resumen la adecuación del yacimiento ibérico del Cerro de las Cabezas, como un Parque Arqueológico, no solo repercutirá en la valoración y respeto del Patrimonio Histórico y Arqueológico, sino que hemos de considerar a este nuevo Centro Cultural, como un área con grandes potencialidades culturales, sociales y económicas, para el disfrute de todos. Valdepeñas, octubre 1999 148 _________________ EL Cl:RRO DE /.AS Cl.8/W\S, (VALDE.PfiÑAS) ; 1 ? i¡' •i ¡;!:: 11 " ¡., i 1 Futuro Parque Arqueol6gico de Valdepeí'ias. 149 VI o PARQUE ARQUEOLÓGICO CERRO DE LAS CABEZAS Valdepeñas RECEPCIÓN INFORMACIÓN ADMINISTRACIÓN LABORATORIO ALMACÉN CENTRO ESTUDIOS IBÉRICOS CENTRO INTERPRETACIÓN GESTIÓN DEL P. ARQUEOLÓGICO TIENDA A ULAS DIDACTICAS { APOYO EXCAVACIONES SISTEMÁTICAS " PROGAMACIÓN EXCAVACIONES SITEMÁTICAS CURSOS DE VERANOS, SEMINARIOS, ETC. CAMPAMENTOS DE TRABAJO POTENCIACTÓN ClENTÍFICA DEL P. ARQUEOLÓGICO ACTUAlilACIÓN DEL CENTRO DE INTERPRETACIÓN DESARROLW DE LAS AULAS DIDÁCTICAS ARQUEOLOGÍA EXPERIMENTAL CON ESCO!.ARES. EXPOSICIÓN E INTERPRETACIÓN DEL POBUDO IBÉRICO UTIUZACIÓN DE MEDIOS AUDIOVISUALES Y MULTIMEDIA DEMOSTRACIONF.S ARQUEOLÓGICAS RÉPUCAS Y MAQUEI'AS fIINERARJOS PARA /.A VISITA AL YACfMIENTO RESTAURANTE - ALBERGUE AREAS DE ÜCIO Y PASEO ...... ? � < CIJ. r � -< ...... ...... � ¡:¡; ;e "'O m. � ------------------EL ÜllRO DE LAS CABE'l.AS, {VALDl:.H.NAS) INCIDENCIA SOCIAL (análisis de la situación) RENTABILIDAD SOCIAL § ÁREA VALDEPEÑAS SITUACIÓN 1l. PARQUE ARQUEOLÓOICO INFRAESTRÚCTURAS CULTURALES INFRAESTRÚCTURA TURÍSTICA COLEGIOS l.E.S. I� UNIVERSIDAD� g:t� .. D. MUSEO MUNIClP FuNDACTóN G. PRIETO MUSEO Los MOLINOS MUSEO DEL VINO REDES ÜPE. TURÍSTICOS TURfSMO RURAL ITINERARIOS LOCAL� MANCOMUNADOS Y PROVINCIALES INFRA�TRUCTURA HOTELERA EXCELENTE COMUNICACIÓN A) REVALORIZACIÓN ARQUEOLOGIC. ACCESO AL P. ARQUEOLÓGICO VALORACIÓN T. ARQUEÓLOGO ESCOLAR� N. EDUCATIVOS MEDIAS UN1VERSIDAD RENOVACIÓN N. CiENTf FICO PROTECCIÓN DEL P. A. B) GENERACIÓN DE EMPLEO { ARQUEÓLOGOS • DIRECTOS ADMINISTRATIVOS P. MANTF:NIMTENTO GUIAS { HOSTELERCA • INDIRECTOS COMERClO TRANSPORTE ARTESANCA C) RENTABILIDAD ECONÓMICA 1 5 1 JULIÁ"'J VÉLEZ y J. JAVlER PEREZ-------------------- BIBLIOGRAFÍA • ALMAGRO 1 977. M. Almagro Gorbea, La lberización de las zonas orientales de la Meseta. Ampurias. S. Internacional, Barcelona . • ALMAGRO, MARTIN, 1994. M. Almagro, Ana M. Martín. Castros y Oppida en Extremadura. Madrid. • Arqueología en Ciudad Real. 1 994. EL Yacimiento Protohistórico del Cerro de las Cabe-;.as. Ciudad Real. • BEN ITEZ, IBAÑEZ, SAN JULJÁN, 1994. B. de Lugo, Ana Ibáñez, Elena Rodríguez. 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La historia de las excavaciones clandestinas en el lugar es larga. ya que desde hace más de 1 O años se tienen noticias de la búsqueda clandestina de piezas arqueológicas en Casas Altas. Distintos organismos y personas que abarcan desde el Museo Provincial a la Uni versidad de Castilla-La Mancha y el Ayuntamiento de Daimiel, han reiterado las quejas y denuncias sobre la degrada­ ción de este enclave arqueológico, por el expolio al que venía siendo sometido. Estos saqueos se incrementaron notablemente en el otoño de l 998, fecha en la que se producen varias denuncias debidas a la acción de Jesús Femández, estu­ diante de Historia de la Facultad de Letras de Ciudad Real. y a 1a Unidad del Seprona de la Guardia Civil de Daimiel. A pesar de todo, el piimer fin de sema­ na ya comenzadas las excavaciones, a finales de Marzo de 1999, tuvimos que proceder a la denuncia de 5 individuos que rastreaban el yacimiento un domingo a las 7 de la mañana, procedentes de Jaén. Con estos antecedentes, se desarrolló un proyecto de actuación que pretendía abarcar tres aspectos fundamentalmente. De un lado, la evaluación de la riqueza de la necrópolis y el grado de deterioro en el que se encontraba después de los continuos y prolongados saqueos. De otro, la creación de una conciencia popular sobre la necesidad de protección de los restos arqueológicos, tanto a nivel legal, como institucional o entre el público en general. Y, finalmente, la promoción de los valores del patrimonio arqueológico entre los habitantes del entorno más cer­ cano: munjcipios de Daimiel y VillatTubia de los Ojos. A este fin se solicitó el correspondiente permiso de excavación después de gestionar la subvención de la actuación entre el Ayuntamiento de Daimiel y el Programa Comunitario Leader II de la Comarca Tierra y Agua. La actuación se diseñó en base a una prospección intensiva de superficie de la zona más afectada. En superficie se podían observar los agujeros de las excava- 155 OIONISIO URB1'A Y CATALINA URQUIJO -------------------- ciones clandestinas que, en algunas zonas, eran tan profundos que habían difi­ cultado las propias tareas agrícolas. En conjunto una superficie de unos 50 x 60 m. de lado aparecía sin cultivar, casi totalmente alterada por los hoyos de los fur­ tivos. La actuación se ceñiría a esta zona, a fin de evaluar el impacto de las remo­ ciones ilegales sobre Jos restos, a priori, más sobresalientes. Se diseñaron tres fases de actuación: • Recogida de materiales de superficie relacionados por proximidad con los hoyos de los furtivos. • Excavación de áreas o cuadrículas en el centro de la zona afectada. • Excavación de transects o trincheras en los bordes del espacio alterado por los furtivos. La gran superficie removida, que superaba los 3.000 m2, no permitía albergar demasiadas esperanzas sobre la existencia de restos sin alterar. Efectivamente, se recogió una enorme cantidad de cerámica en superficie, toda ella muy fragmen­ tada. Al mismo tiempo se pudo comprobar la extraordinaria riqueza del sitio, ya que entre los restos recogidos se documentaban cerámicas de tipo ibérico pinta­ das con motivos geométricos, en general barrocas y de gran calidad, a veces con­ jugando la pintura con estampillas, asimismo producciones de barniz rojo púni­ co, campanienses, así como numerosos trozos de metales muy deteriorados. Era conocido un pequeño lote de piezas depositado en el museo provincial de Ciudad Real, del que destacan diversos fragmentos de plomo: glande, pesas, etc., de fíbulas, algunos regatones y varios trozos de falcatas. Entre las cerámicas, apa­ rece terra sigillata, barniz rojo ibérico, pintadas y estampilladas y áticas de bar­ niz negro. Asimismo, gracias a la labor de D. Alfonso Caballero Klink, se cono­ ce la existencia de varias fíbulas, un collar, una moneda y una estatuilla, fotogra­ fiadas de una colección particular. A estos hallazgos habría que añadir una colec­ ción de monedas cartaginesas publicada a comienzos de los 90, aunque las mis­ mas continúan en manos privadas. Se practicaron tres cuadrículas, todas ellas de 5 x 5 m. La C-1 se ubicó en el centro de área acotada. Allí se pudo comprobar todo el horror del alcance de las excavaciones clandestinas, ya que en una potencia de 1,20 m., hasta el suelo natural de caliza, toda la superficie estaba alterada, diferenciándose más de 7 hoyos de clandestinos distintos. La aparición del casco de una botella de vino junto a la roca madre, fue la señal de la total destrucción de ese área. La C-2 se practicó al Norte del área. En este caso las dimensiones fueron de 3 x 2 m. En este lugar la remociones clandestinas eran también muy importantes y además, a ellas había que añadir la escasa potencia del yacimiento, alterado ya 156 ---------ú VffRórous iBF.RO·ROM-1..\:� or. Los ToR1LES-Cms 1\1.ns ( V111.ARRL"Bl.-1 DE ws Oms) mucho antes por las labores agrícolas casi en su totalidad, pues la roca madre se hallaba a 43 cm. de la superficie. La C-3 �e abrió una veintena de metros más al Sur, en una zona menos alte­ rada en superficie. Después de 1 5 días de excavación, los resultados fueron algo más alentadores, ya que se consiguió documentar parte de un empedrado tumu­ lar, debajo del cual había varios hoyos, todos saqueados por clandestinos a excep­ ción de 2, que no tenían urna cineraria, sino que los restos se disponían directa­ mente sobre el agujero. Los huesos habían casi desaparecido, pero los restos de tierra mezclada con materia orgánica eran bien evidentes. Entre los materiales recogidos destacan varios clavos de hierro, algunos fragmentos de bronce y dos regatones. En el resto de la cuadrícula de 5 x 5 m. se descubrieron numerosos hoyos, hasta un total de 14, saqueados por los clandestinos. En el centro de la C-3, sin embar­ go, se rescató una pequeña urna intacta, con restos óseos en su interior pero sin ajuar, quizá por ello despreciada por los furtivos. Lo más llamativo era que a modo de tapadera se hallaba un pequeño cuenco de paredes finas. Hasta este momento la impresión que se tenía, avalada por los hallazgos deposi­ tados en el museo provincial, era la de una necrópolis perteneciente a u n momen­ to entre el siglo IV y sobre todo el s. 111 a.c. Este hallazgo, llevaba la cronología un siglo más adelante, al menos. Las cuadrículas IV y V se practicaron en l a zona Este, una en los bordes del área afectada, y l a otra más lejos, ya en la tierra cultivada. En la primera de ellas se comprobó de nuevo la existencia de hoyos saqueados, mientras que en la segunda, 20 m. más al Este, se verificó el final de la necrópolis, constatándose una estructura de la que sólo se conservaba una hilada de piedras, de unos 60 cm. de ancho, orientada hacia los puntos cardinales. Aquí, la presencia de terra sigi­ llata, ponía de manifiesto que se trataba de una ocupación posterior al momento de ]a necrópolis. y con una función radicalmente distinta. La apruición esporádica de sigillata en los niveles superiores, siempre en las zonas removidas por los arados o más saqueadas, hacía sospechar un asentamien­ to posterior más amplio, que cubrió la antigua necrópolis. Pero el propio efecto de los ru·ados en un suelo de escasa potencia, impedía cualquier precisión al respec­ to. Por ello, se abrió un paréntesis el fin de semana, para la inspección más amplia de la zona. Los hallazgos desbordaron con mucho las previsiones más optimistas. Antes de que la codicia y la estupidez humana se unieran para taladrar los acuíferos de la zona de los Ojos del Guadiana y la región que rebosaba de agua en medio de la llanura manchega se secara dejando una secuela de turba reseca que cada año se incendia, el área conocida como Los Toriles, formaba una penfn- 157 DIONlSIO URBl�A y CATALINA URQUUO -------------------- sula casi circular en medio de dos cauces de agua. El curso del Guadiana corría casi 200 m. más al Norte. En la base de esta península se aprecia todavía una vaguada hoy muy colmatada, pero que hace algo más de 2000 años bien pudo servir de foso al recinto circular que tiene unas 8 Has. Esta disposición encajaría bastante bien con los modelos conocidos de poblados indígenas de época ibéri­ ca. Lo cierto es que Jas cerámicas pintadas de tipo ibérico alternan allí con nume­ rosos restos romanos, tanto de cerámicas como de construcciones: tejas, enlosa­ dos de suelos, piedras, etc. Los restos romanos continúan más allá de la península circular (figura 2) y se extienden por un área enorme, que con mayor o menor intensidad, abarca una superficie cercana a las 100 Has. Se trata por tanto de los restos de una gran ciu­ dad. que aprovechó una meseta entre el curso del Guadiana y una vaguada que formaba el nacimiento u ojo al otro lado. Los restos de construcciones modernas, casetas de cangrejeros, etc., aprove­ charon las numerosas piedras del entorno, dificultando la apreciación en superfi­ cie de los restos de una posible muralla. En el paisaje quemado del lecho de los Ojos, se practicaron hace años cami­ nos de piedra para extraer la turba. Estos caminos conservan restos del yaci­ miento, fundamentalmente cerámicas. Aguas abajo, escasamente a 500 m. aque­ llos que han trabajado en los Ojos después de su desecación. recuerdan la exis­ tencia de un antiguo molino, que no aparece, sin embargo, en los textos medie­ vales. Las décadas que lleva el curso sin agua, han rebajado el nivel de la turba, dejando al descubierto estructuras antes poco visibles, como es un malecón o presa de derivación que arranca desde la península del yacimiento y corre al cen­ tro del antiguo cauce, en donde se encuentran los restos del molino. Sin duda que esta estructura merece un estudio pormenorizado en sí misma. Dos kilómetros al Este, aguas arriba, aparecen los restos de una nueva presa, que todavía se levanta más de cuatro metros sobre el nivel actual de la turba. Como la anterior, su ancho es algo mayor de 4 m. y está fabricada con un frente de pie­ dras calizas sin desbastar y relleno de tierra, pequeñas piedras y restos de tejas y cerámica ( romanas) en el interior. Atraviesa toda la superficie del amplio cauce de los Ojos, casi 1 km. En el lugar del cauce del Guadiana, se ensancha con forma semicircular, en lo que pudieran ser los restos de otro molino (romano o posterior) o bien un contrafuerte. Esta presa se utilizó como camino hasta los años 50. Al otro lado del cauce de los Ojos aparecen numerosos restos de cerámicas y tejas romanas en superficie. De este modo, la perspectiva inicial de una necrópolis ibérica, se ampliaba y el panorama de los asentamientos antiguos en tomo a Los Toriles se tomaba cada L58 ---------/..\ NF.CRórous iBERO·Row. VA DE Los TORJLES·CASAS ALTAS (Vu.u.RRl:BJA DE ws 01os) vez más complejo. El examen de los restos de este enorme yacimiento, ponían de relieve la existencia de una gran ciudad, al menos en época romana, con impor­ tantes infraestructuras relacionadas con los aprovechamientos del agua de los míticos Ojos del Guadiana. La existencia de una ciudad de estas características y su estado de conserva­ ción, abre una reflexión, por desgracia, aplicable a otros lugares. Junto a la ame­ naza de las excavaciones furtivas en busca de objetos que vender o atesorar, exis­ ten otros riesgos no menos importantes o destructivos para los yacimientos arqueológicos. El mayor de todos ellos es el laboreo agrícola. Las modernas máquinas empleadas en la agricultura poseen un potencial de alteración del sub­ suelo antes insospechado: arados que profundizan 50 cm., olivos que se plantan con excavadora, zanjas para la implantación de sistemas de riego, etc. En lugares donde la potencia del suelo es poca, como es el caso de la mayoría de las lJanu­ ras manchegas, en donde apenas existen de 40 a 80 cm. de arcilla sobre las cali­ zas o roca madre, los efectos de estas máquinas en los yacimientos arqueológi­ cos son realmente devastadores, basta el punto de llegar a confundir las bases mismas de nuestro conocimiento del pasado. Observamos hace unos años en las inmediaciones de la ciudad toledana de Ocaña, la existencia de un enorme yacimiento romano, comparable a los más importantes de la provincia, con la diferencia de que era prácticamente descono­ cido por el hecho de que sus restos estaban muy alterados. Apenas unos monto­ nes de piedras entre las tierras de cultivo detectan su existencia en el paisaje. De las casi 80 Has. de extensión sólo se conserva una esu·echa franja de unos 20 cm. de potencia. En Casas Altas ocurre lo mismo. La gran extensión de teITeno que ocupa el yacimiento. apenas si tiene una potencia máxima de l m. en algunas laderas, como ocurría en ciertas zonas de la necrópolis. mientras que la media son 40 ó 50 cm. de arcillas sobre los bloques calizos. Los modernos arados y las zanjas para instalar regadíos han destruido más del 70% de los restos arqueológicos que habían llegado basta nuestro siglo. Quizá por esta razón no se ha valorado correc­ tamente la importancia del sitio, a pesar de ser conocido desde hace años y de poseer indicios inequívocos de su riqueza en la continuidad de las excavaciones furtivas, practicadas por personas que se desplazan desde Jaén, Córdoba y SeviUa. (No hay que olvidar en ningún momento, que los materiales extraídos de Casas Altas, son sólo aquellos que han sido despreciados por los furtivos). Si observamos con detenimiento la lista de los yacimientos arqueológicos más importantes de estos momentos en la provincia, se pone de manifiesto que casi exclusivamente se trata de hábitats en ceITo: Alarcos, CeITo de las Cabezas, 159 DlONlSIO URBINA y CATALINA URQUIJO -------------------- Oreto . . . mientras que los asentamientos en llano son casi desconocidos, e inclu­ so se duda de su existencia. Volviendo a la excavación en Los Toriles, en las dos últimas cuadrículas prac­ ticadas, al Oeste del área afectada, cerca del antiguo cauce de u n brazo del río, se volvió a comprobar la acción devastadora de los furtivos al descubrir en tomo a 10-12 hoyos saqueados por cuadrícula o espacio de 5 x 5 m. En ambas se recu­ peraron urnas cinerarias completas, pero carentes de ajuar. Destaca la cantidad de pequeños caliciformes de cueJJo largo, que recuerdan los lejanos orígenes de esta forma en los vasos a chardon. Son vasijas similares a las que portan las damas oferentes de] Cerro de los Santos. En todas ellas se encontraron restos de huesos calcinados, cuyo estudio está actualmente en curso. De nuevo se repitieron los hallazgos anteriores, asociándose las cerámicas de tra­ dición ibérica a tapaderas consistentes en pequeños cuencos de paredes finas. Una de ellas (fig. 3) tenia un gran fragmento de olla fabricada a mano como tapadera. Como conclusión a Jos trabajos de campo, resaltamos la documentación de los despojos saqueados de un material extremadamente rico, que aporta una cro­ nología insospechada y prácticamente inédita en la provincia. Se trata de una necrópolis de época romano-republicana, probablemente de los inicios del s. I a.c. que nos ha permitido documentar las fuertes pervivencias existentes aún en esa época en los rituales de enterramiento, prácticamente similares a los plena­ mente ibéricos. No se puede aducir en este caso que las pervivencias se deban al aislamiento o localismo de la cultura material hallada, al contrario, nos encon­ tramos en un ambiente al que llegan las vajillas más lujosas de aquel tiempo, como son las campanienses o de paredes finas, mientras que perviven otras indí­ genas como las de barniz rojo o las pintadas y estampilladas, que presentan aquí una cronología muy tardía, como ya apuntarnos en otro lugar que era propio de estas producciones, a menudo enmarcadas incluso en el siglo IV a. C. Ac:;imismo, se han podido documentar especies de cerámicas pintadas de tipo ibérico, que están ya preludiando las producciones pintadas romanas de tradición indígena, siendo verdaderos eslabones intermedios entre ambos mundos. Con este panorama, la opción más sencilla sería la de interpretar este asenta­ miento como una de las fundaciones romano-republicanas que vendrán a susti­ tuir a los núcleos indígenas más importantes de la etapa anterior: Alarcos, Cerro de las cabezas, etc. Sin duda que fue así, y que el asentamiento de los Ojos del Guadiana es una verdadera ciudad, a la que seguirán llegando durante varios siglos las producciones del Mediterráneo (fundamentalmente itálicas), como sigi­ llatas itálicas y sobre todo ánforas, escasas en otros ámbitos del interior como es la Meseta Sur. 160 ----------LA NF::CNóPous iBf.RO·ROMANA DE Los ToR11.F.s-CASAS A1.Tt1s (V1U.ARRUB1A oc ws OJOs) Pero no podemos olvidarnos de otros objetos encontrados que nos hablan de un asentamiento anterior. Si l a abundancia de regatones no puede por sí misma ser expresión de un momento anterior, los fragmentos de falcatas, pero ante todo, los restos de cerámicas de barniz negro ático, conservados en e l museo provin­ cial y decomisados a los furtivos, nos hablan de una ocupación anterior en varios siglos, al menos desde el IV a. C. Asimismo, el lote de monedas púnicas, nos lleva a finales del siglo ID a. C. El problema reside en la ubicación exacta de estos hallazgos ya que, como hemos visto, el yacimiento ocupa una enorme extensión. Tanto el lote de monedas como los hallazgos griegos, parecen provenir de la zona más alta y más oriental, aquella que corresponde propiamente a Casas Altas, pero no tenemos datos que lo certifiquen. De ser así, habría que pensar en un asentamiento muy extenso ya desde al menos el siglo IV a. C., a tenor de la extensión de Jos restos mezclados con los romanos, en una orografía abierta y sin lindes. Por el contrario, si se pudiera cons­ tatar la mayor antigüedad de la ocupación humana en el península circular, el área del recinto antiguo quedaría reducida a 8 o 9 Has., lo cual tampoco es despreciable. Se trata en el fondo, de saber si el poder romano se basa en un importante núcleo anterior sobre el que desarrollar e l gran centro w-bano que fue el asenta­ miento de los Ojos del Guactiana, o bien potencia un asentamiento indígena ante­ rior de carácter notable, pero no sobresaliente. Sólo futuras investigaciones en este lugar, podrán aportar más luz a estos interrogantes. Tal y como mencionábamos al principio, el proyecto emprendido no sólo se circunscribía a la mera excavación de la necrópolis. Las actuaciones arqueológi­ cas poseen un innegable contenido científico, pero también social. Es desde esta óptica que se defiende y se pretende conservar el patrimonio arqueológico, es desde esta óptica desde la que se dictan las actuaciones de urgencia o salvamen­ to, y cualquiera otras, ya que una disciplina como la Arqueología se subvencio­ na con dinero público, es decir, con el dinero de los impuestos de todos, justo es por tanto, que se devuelva al público una parte de 10 que e l público ha invertido en el patrimonio arqueológico. Desde estos presupuestos, el proyecto de actuación en los Ojos del Guadiana contemplaba el acercamiento de nuestra disciplina a las gentes de la comarca. A pesar de l a amarga experiencia de constatar un expolio en cada momento de l a excavación, nuestra actitud en general fue positiva, atendiendo a los medios de comunicación y ctifundiendo un mensaje optimista en aras de potenciar el aprecio por los restos antiguos entre las gentes de la comarca. Después de un mes de Lra­ bajos pudimos comprobar el interés por la arqueología despertado entre la gente y el aprecio que iba adquiriendo entre ellos un patrimonio antes apenas conocido. 161 DIONISIO URBINA Y CATALINA URQUUO -------------------- A este fin, una de las actuaciones más importantes fue la muestra realizada en el CDIHAM (Centro del Agua), bajo el título de Arqueología en los Ojos del Guadiana, que estuvo abierta al público casi un mes aprovechando las fiestas de Semana Santa, y que fue visitada por miles de personas incluyendo los Institutos de Enseñanza Media de Daimiel. Esta exposición acaparó buena parte del tiem­ po y los recursos dedicados a la actuación arqueológica en genera], mostrando al público no sólo los hallazgos sino el papel de la arqueología como disciplina científica y su contenido social. En los trabajos de campo participaron estudiantes de Historia de la Facultad de Letras de Ciudad Real, buena parte de ellos residentes en Daimiel. EUos también colaboraron en gran medida en la difícil tarea de acercar la arqueología entre las gentes de su pueblo. U no de los aspectos de mayor interés del proyecto, fueron los contactos habidos con la Guardia Civil, y especialmente con la unidad del Seprona. Juntos debati­ mos la problemática de los saqueos arqueológicos y excavaciones clandestinas, a la vez que se diseñaron diversas actuaciones para evitar actuaciones furtivas, cuya eficacia esperamos que se ponga de manifiesto en un futuro muy próximo. Finalmente, queremos agradecer al Excmo. Ayuntamiento de Daimiel y a la Iniciativa Comunitaria Leader II de la comarca Tierra y Agua, la subvención de este proyecto y la fe que depositaron en nosotros. Sin su ayuda nada de lo reali­ zado se podría haber llevado a cabo. 162 ------------L1 MCRorous iBERO-Ro.11AN·\ or L.os ToR11.1s-C1Hs Al.ns (VllL4RRL'Ht.1 m: ws OJOS) Fig. 1. Cerámica recogida en superficie en el área saqueada. 163 DIONISIO URBINA y CATALINA URQUIJO -------------------- A Villarrubia de los Ojos PRESA ROMAN�A.;... ______ , YACIMIENTO EXCAVACIÓN A Arenas de San Juan Fig. 2. Esquema de la ubicación del yacimiento, con su extensión y Los elementos más sobresalientes. (Extraído de foto aérea 1:10.000). 1 64 ------------LA NffR Fig. 3. Proceso de extracción de una urna funeraria y detalle de la misma. 165 Primeros resultados de las excavaciones arqueológicas sistemáticas en Villanueva de la Fuente LUIS BENÍTEZ DE LUGO ENRICH ANTONIO J. GÓMEZ LAGUNA MERCEDES TORMO ORTTZ EL PATRIMONIO ARQUEOLÓCilCO OF CIUDAD REAL lu is Benítez de Lugo Enrich (coorcl) 2000 Págs. l67 - 189 ______ PRIME.Ros R1;s11.rttnos m: t.AS nCA111c10..-F.s 1RQt'F0t6as nt: 1;1s l::XCAUCIONFS ARQt'Ec1uíc1cH w.rrF.\HTlnS r.11 V1u.1vi:G:-1 nF.1.1 Fu&''.\�\C/Oi\"l..S .�RQl'l.O/ l:. l,\ ARQUlOWG/Ji IWMAN,\ EN L\ /'HO\'INCIA DI:. 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Villa de Puente de la Olmilla, área con mosaicos. -------------PROBLEMATIC.i\ VI:: l.i\ ARIJl:t:OLOG/.\ ROMA/\'.\ LV /;\ PROH.VCI.\ DI- CtuDAO Rf.11- J l - -, Fig. 3. En el dibujo de estos mosaicos colaboraron alurnnos de 3" curso del Opto. de Arqueología de la E. O. de Restauración y Bienes Culturales de Madrid, duran.te el curso 90191. Quiero expresarles mi agradecimiento por su colaboración y, asimismo, al Director de la Escuela, D. Javier Peinado, al Secretario de la misma, D. Fernando Vizcaíno y a los Profesores D. Ángel Gea y D. Carlos Álvaro. 203 El Yacimiento Arqueológico de La Bienvenida (Almodóvar del Campo) y la evolución metodológica en proyectos de investigación a largo plazo MAR ZARZALEJOS PRIETO EL PATRIMONIO ARQUEOLÓOICO DE CIUDAD RBAL fa1is Benítez de lugo E11rich (coord.) 2000 Págs. 205 - 240 ------------EL YACIMIENTO ARQU/o.OLÓGICO DF. LA 81UJVE.NIDA (ALMOOO\í\R DU. CA\IPO) INTRODUCCIÓN En el marco del curso El Patrimonio Arqueológico en Ciudad Real al final del milenio. Métodos de trabajo y últimas actuaciones, organizado por el Centro "Lorenzo Luzuriaga" de la U.N.E.D. en Valdepeñas, hemos recibido el encargo de desarrollar una ponencia sobre el yacimjento arqueológico de La Bienvenida (A1modóvar del Campo). Dado que en el ámbito provincial eJ interés histórico de este enclave resulta sobradamente conocido, y por adecuarnos al tema central del curso, intentaremos. a través de estas notas, secuenciar las etapas que jalonan este proyecto, los resultados conseguidos y las propuestas que, de cara al futuro, podrían plantearse como garantía de la viabilidad de la indagación científica con desarrollo simultáneo al de las labores propias de la rentabilización sociocultural de este magnífico yacimiento. El equipo de investigación que forma parte de este proyecto agradece desde estas páginas el interés de este centro universitario por hacerse eco de los traba­ jos que se vienen acometiendo en este lugar, donde año tras año desenterramos las evidencias materiales de los antiguos pobladores del valle de Alcudia. No en vano, el yacimiento de La Bienvenida, que hemos identificado con la antigua Sisapo, presenta una importancia inestimable para el conocimjento de las raíces históricas del sector suroccidental de la Meseta. A través de sus secuencias es hoy posible rellenar páginas, hasta el momento vacías. en la reconstrucción del pro­ ceso histórico de estas tierras. DATOS DE SITUACIÓN GEOGRÁFICA Y RELACIÓN CON EL MEDIO El yacimiento está situado en el sector centro-occidental del Valle de Alcudia. Desde el punto de vista geofísico, La Bienvenida se localiza sobre terrenos de formación precámbrica, que quedaron al descubierto con el vaciamiento por ero­ sión de las partes blandas del sinclinal de Alcudia. Esta formación está limitada por Jos cordales serranos de Alcudia y el sector occidental de Sierra Madrona. EJ 207 relieve de esta zona del valle presenta un carácter menos accidentado que en la mitad oriental, configurando un paisaje caracterizado por amplias lomas y peque­ ños arroyos que forman parte de la red subsidiaria del Guadiana. El yacimiento ocupa una meseta situada a 620 m. de altitud, inmediata a los puntos más eleva­ dos de este sector del valle. Se trata de los llamados "castillejos de La Bienvenida" (714 m.), que son edificios volcánicos, cuyos rasgos estructurales resultan parejos a los del vulcanismo del Campo de Calatrava. El lugar permite una completa visualización del entorno, otorgando al centro una estrategia de control espacial, adecuada a las necesidades de un centro gestor de recursos mineros, papel éste en el que insisten los escritores greco-latinos. A la hora de establecer hipótesis sobre las estrategias económicas que pudieran explicar la elección del sitio, hemos barajado la oferta del medio en recursos poten­ cialmente explotables. Fruto de un análisis bastante detallado, podría defenderse que pudo ser el recurso 1niJ1ero el factor que condicionó la ubicación de Sisapo en el lugar de La Bienvenida, puesto que el enclave se encuentra en posición venta­ josa para el control y La explotación de una doble reserva en recursos minerales: el cinabrio y la galena argentífera (ZarzaJejos, 1995). Sobre esta cuestión encontra­ mos referencias en los documentos anliguos, que relacionan la ciudad de Sisapo con la explotación del cinabrio más afamado del Mediterráneo Occidental (Plinio, N.H., XXXIII, 1 8), pero también con la plata (Estrabón, III, 2, 3). ETAPAS DE OCUPACIÓN IDENTIFICADAS EN LA BIENVENIDA A modo de introducción y sin profundizar en cuestiones que han sido tratadas con carácter monográfico en otros lugares, sintetizaremos las etapas que confor­ man la secuencia bjstórica obtenida en el yacimiento, como evidencia de los resultados obtenidos mediante las metodologías de trabajo aplicadas durante los años de desarrollo de este proyecto de investigación. Hasta el momento, la fase de actividad más antigua documentada en La Bienvenida puede remontarse a fines del siglo VIII o inicios del VII a.c. Los materiales asociados a esta etapa están constituidos por cerámicas realizas a mano, entre las que destacan una cazuela con decoración bruñida interna (Lám. I) y cerámicas con decoración pintada en rojo. Estos elementos cerámicos son característicos de los ambientes que forman parte de la llamada Cultura Tartésica y resultan muy similares a los hallados en la Baja Andalucía y la mitad oriental de la provincia de Badajoz. Hemos realizado análisis de las pastas cerámicas que confirman que estas cerámicas fueron fabricadas con barro extraído del entorno 208 ------------EL YAC/.\lll.V10 AHQllEOU)G/CO m: L,1 8/ENIFA//M (l\lMOJCO DE Ll 8/1.t..VJ .liW.� (ALMVDVVAR DEL C.\\1/10) sondeo estratigráfico nos indujo a seleccionar para este fin, un espacio de 6,50 m. de longitud en sentido E-W, y de los 4 m. de anchura original en sentido N-S. El método a seguir nos venía dado por las actuaciones previas, de modo que se consideró oportuno continuar la excavación mediante l a retirada de capas artificiales o niveles, cuya potencia fue variando en función de las nece­ sidades y el carácter propio de cada estrato (Lám. II). Las formaciones hori­ zontales específicas, ya fueran estructurales (pavimentos de arcilla y hogares de arcilla) o simples acumulaciones puntualmente localizadas (derrumbes, manchas de ceniza, concentraciones de carbones), se excavaron siempre separadamente. La excavación del estrato de arranque de la secuencia, desde la cota - 5,70 m. hasta la roca madre (- 7,22 m.), se ajustó a una metodología distinta, adap­ tada a las especiales características que mostró en el transcurso de los trabajos. No se aplicó el sistema de niveles artificiales, sino de planos arqueológicos correspondientes a cada una de las formaciones de arcilla, piedras o car­ boncillos que se superponen. A efectos de un registro más minucioso se dividió el, ya exiguo, espacio excavable en dos zonas -E. y W.- que sólo pasaron a ser unificadas cuando se constató completa identidad en la formación de ambas. Los resultados de este sondeo estratigráfico fueron integrados por la auto­ ra de estas líneas dentro de su Tesis Doctoral (ZARZALEJOS, 1995), y se die­ ron a conocer sintéticamente en una Memoria científica publicada por la Junta de Comunidades (FERNÁNDEZ OCHOA ET ALII, 1994). Los ni veles artificiales y los planos arqueológicos excavados originaron trece estratos que identifican otros tantos momentos históricos insertos, como se ha apuntado líneas arriba, en una dinámica que arranca de fines del siglo VIII o inicios del VII a.c. y finaliza muy avanzado el siglo Il d.C (Fig.2). A partir de su lectura, no sólo ha sido posible tomar el pulso a la secuencia his­ tórica deJ yacimiento, sino que se han recuperado datos que permiten arrojar luz a las relaciones culturales del extremo suroccidental de la Meseta durante el primer milenio a.c. Campañas de 1994 y 1995: Una vez obtenida la información necesaria para l a interpretación histórica del sitio, durante los dos años siguientes nos emple­ amos en la retirada de los testigos de las viejas cuadriculas, con el fin de dis­ poner de áreas abiertas e iniciar los trabajos de conservación y acondiciona­ miento del yacimiento (Lám. Ill y IV). Inicialmente se previó proceder a la excavación sistemática de los testigos intentando adecuar este proceso al desarrollo estratigráfico mostrado por las 221 222 cuadrículas anejas; sin embargo, su pésimo estado de conservación, tras más de 1 O años expuestos a los agentes climatológicos, impidió el reconocimien­ to de estratos en buena parte de ellos. De modo simultáneo al desmonte de los testigos se procedió a la excava­ ción en zonas puntuales, con el fin de homogeneizar el momento histórico y cultural que se iba a mostrar. De este modo, en el área central del yacimiento se deja visible e identificable la caJJe y las dependencias comerciales y domésticas abiertas a ella. En el transcurso de estas intervenciones puntuales se descubrió un mosaico perfectamente conservado en la denominada domus de las Columnas Rojas. Durante esa campaña se procedió a su documentación exhaustiva y a su conservación in situ con cubierta de tierra y arlita hasta que fuera posible su extracción con el fin de realizar el tratamiento necesario. De igual modo, comenzaron a documentarse pinturas murales cuya problemática de conservación harían precisos nuevos planteamientos de cara a los futuros trabajos. Campaña de 1996: Durante esta campaña se extendieron los trabajos al área 2 (antigua serie E-G de cuadrículas, abiertas en el flanco N de la muralla). Se plan­ teó una excavación en extensión para documentar el trazado y la cronoestrati­ grafía de la estructura defensiva, hasta ese momento exhumada únicamente en el corte E-2. Esta tarea supuso una considerable ampliación de la zona excava­ da, al tiempo que ofreció resultados que modifican y matizan los datos conoci­ dos sobre la estructura perceptible en la fotografía aérea. También permitió la exhumación de espacios de uso doméstico emplazados en esta zona periférica del enclave, otorgando unidad a los restos hasta el momento visibles en este sec­ tor del yacimiento. En este área 2 se trazaron dos cortes (1 y 2), de 10 x 5,30 m y 10 x 10,50 m, respectivamente. En su excavación y registro se aplicó el méto­ do estratigráfico, con fichas específicas para U.U. E.E. y materiales. De igual modo, se procedió a la excavación de un pequeño derrumbe de pinturas descubierto en los trabajos de limpieza de 1995 en la esquina SO de la "habitación intermedia" (estancia contigua por el E al cubiculum en el que se descubrió el mosaico). El resultado de esta intervención puntual fue muy interesante, dado que se han identificado distintas etapas de uso de este espa­ cio de la casa ligadas a refacciones de diversa entidad. Campañas de 1997 y 1998: En el área l durante estas dos últimas campañas hemos abordado la ampliación en área hacia el Sur de Ja denominada domus de las columnas rojas. La nueva zona en excavación, de 14 x 13 m aprox. ha ____________ EL >'.KHllf.MO AHQl.il.Ol.ÓGICO ()f; L1 Blt::.\"\'E.VllJA (Al \/000\,t R l>LL CA llPO} posibilitado la identificación de estratos de cronología tardorromana por vez primera en el yacimiento. Este hecho resu1ta especialmente importante habi­ da cuenta del importante volumen de numerario del siglo IV d.C. identifica­ do en estratos de alteración durante las primeras campañas de trabajo en La Bienvenida ( 1980- 1 986). Desde el punto de vista histórico, estos niveles de ocupación dan muestra de la continuidad de poblamiento en el núcleo duran­ te este período, en e1 que según algún autor antiguo se mantiene la exporta­ ción del cinabrio hispano. De igual modo, en este mismo sector de la excavación se acometió la excavación deJ derrumbe rnuraJ reconocido en una de las habitaciones de la domus. Estos trabajos dieron como resultado la identificación de la secuencia de mina y derrumbe, sacando a la luz el desplome de la pared occidental de la estancia. Por vez primera, fue posible comprobar la constitución completa de un muro, cuya técnica constructiva combina eJ zócalo pétreo con alzado de tapial y adobe perfectamente conservados. Bajo esta estructura vertical se identifica un recubrimiento mural pintado, cuya posición hacía sospechar que se encontraba íntegro y en aceptable estado de conservación. Igualmente espectacular ha resultado ser la excavación del peristilo de muro corrido sus­ tentado por columnas revestidas de pintura roja, sobre cuya anastilosis parcial nos extenderemos después con un poco más de detalle. En el área 2 se ha proseguido la excavación del corte 2, donde se ha docu­ mentado una importante acumulación de residuos vertidos en época altoimpe­ rial bajo la cuál se documentan estratos prerromanos. Asimismo, desde 1998 hemos abierto un nuevo corte en esta área -el nº 3- en el que se está exhuman­ do parte de una nueva vivienda situada en la periferia norte del núcleo. Métodos aplicados y balance de los resultados obtenidos durante los años 1991-1998 Una vez conocida la potencialidad del yacimiento a través de los sondeos, el nuevo enfoque que se ha aplicado durante estos últimos años consagra las interven­ ciones en área y el registro estratigráfico derivado del método Harris de excavacio­ nes arqueológicas. Como es sabido, este procedimiento implica el levantamiento individualizado de los diferentes estratos de deposición natw·al o antrópica por medio de métodos manuales. Cada uno de estos estratos, diferenciados por su com­ posición, color, compacidad, textura y posición dentro de la superficie de trabajo, recibe un nº de unidad estratigráfica; de igual modo se procede con cada una de las unidades estructurales (verticales, horizontales, fosas ... ) que se van exhumando. La numeración individual de UUEE y estructuras permite establecer las rela- 223 ciones entre todas ellas así como definir su posición en la estratigrafía general. De este modo, en razón de la posición e interpretación de cada UE y de su rela­ ción con las restantes es posible reconsu·uir la secuencia estratigráfica de las áreas excavadas. Todo ello da lugar a la identificación de las fases de ocupación y al establecimiento de la dinámica histórica. El registro documental se realiza mediante la cumplimentación de fichas adaptadas a la naturaleza de la información a recopilar: • Ficha de Unidad Estratigráfica: en ella se recogen todos los datos concernientes a cada capa de deposición. • Ficha de Unidad Estratigráfica (Estructura): recoge la información completa referente a cada modalidad de estrnctura. • Ficha de Unidades Estratigráficas: contiene el listado completo de unida­ des estratigráficas identificado en cada corte en proceso de excavación. • Ficha de Grupo de Unidades Estratigráficas: contienen la enumeración de las UUEE que constituyen cada grupo. • Ficha de material arqueológico: contiene el inventario pormenorizado del material asociado a cada unidad estratigráfica. • Ficha de recubrimiento pictórico: contiene la descripción exhaustiva de los revestimientos parietales de carácter pictó1ico documentados en el transcurso de las excavaciones. Esta documentación se completa con la cumplimentación de un diario de excavación de cada área o zona de excavación. En él se da cuenta del desarrollo de los trabajos y de cuantas incidencias u observaciones puedan incidir en las propuestas de interpretación. Al final de la excavación se realiza la composición de una matriz en la que se integran todas la U.U. E.E. o GU, agrnpadas por fases y períodos hasta esta­ blecer una visión global del desarrollo y evolución de la superficie de trabajo. Desde el punto de vista de la documentación gráfica se realizan plantas, sec­ ciones y alzados de estructuras a escala 1 :20, así como a escala 1 : 1 O de aquellos elementos que conviene registrar con mayor detalle. Este material sirve de base a la confección de la planimetría general a escala 1: 1 OO. Por lo que respecta a la documentación fotográfica, se realizan tomas generales y de detalle de U.U. E.E. El balance que podríamos hacer sobre la nueva aplicación metodológica es altamente positivo. Así, por citar un ejemplo, el nuevo sistema de trabajo nos está permitiendo. 224 ------------EL YAC/A/lfJVIO i.RQUeOWCICO IJt /...\ 8JtNl'fAW.� (ALMODÓVAR DI./ C:\Ml'O) LAS LABORES DE CONSERVACIÓN Y ACONDICIONAMIENTO DEL YACIMIENTO. METODOLOGÍA Y CRITERIOS DE INTERVENCIÓN En 1998 ha sido posible abordar por primera vez la realización de trabajos sis­ temáticos de conservación y restauración en el yacimiento, con la presencia per­ manente de restauradores profesionales durante toda la campaña. EJ estado del yacimiento así como las perspectivas que ofrece han hecho preciso delinear un plan concreto de intervenciones de cara a consolidar los restos arqueológicos y preparar el yacimiento para su djsfrute social. Por ello, la planificación de los lra­ bajos de conservación de los restos arqueológicos, así como su interpretación, dependen de las propuestas y proyectos que se acometan en el yacimiento de cara a subrayar su dimensión socio-cultural. Antes de que haya sido posible proceder a la ejecución del plan sistemático de consolidación, durante años el equipo de investigación arqueológica ha ido realizando tareas de conservación entre campaña y campaña, mediante la aplica­ ción de técnicas de consolidación de urgencia y empleando materiales naturales de reversibilidad absoluta. Sin embargo, es evidente que estas actuaciones requieren de proyectos de mayor envergadura que garanticen el mantenimiento de los tratamientos a más largo plazo. Esta experiencia no hace sino subrayar la necesidad de combinar, compatibi­ lizar y simultanear los trabajos de excavación arqueológica con los de conserva­ ción y restauración, dentro siempre de programas organizados con una planifica­ ción exhaustiva de las actuaciones necesarias a medio plazo y también abiertos al tratamiento de los hallazgos de cada campaña. En La Bienvenida contamos en este momento con la presencia constante de NoeJia Sierra Saiz, diplomada por la Escuela Superior de Restauración y Conservación de BBCC de Madrid, como miembro asociado al equipo de investigación y autora del proyecto que se encuentra en curso de aplicación. l. Metodología y criterios de intervención Las propuestas de actuación se perfilaron sobre la evaluación obtenida tras realizar un análisis del estado de conservación del yacimiento, del que derivó un diagnóstico que permitió establecer una lista de necesidades y prioridades. Esta metodología se impuso ante la dificul tad de acometer todas las obras necesarias en tan poco tiempo. Se establecieron así dos frentes de actuación: uno paralelo a los trabajos de excavación y otro centrado en aquelJas estructuras ya excavadas que mostraban necesidades más perentorias de intervención. Una vez establecida la lista de necesidades prioritarias, fue preciso marcar 225 \iAR ZARZALE.IOS-------------------------- también unos criterios de actuación. La pauta de referencia en este sentido ha estado tipificada por la reversibilidad de todos los tratamientos aplicados. Si esta norma es esencial, no tenemos que olvidar que, en algunos casos, es necesario aplicar otros tratamientos no tan reversibles y que sin embargo son indispensa­ bles para la conservación de los restos; en cualquier caso, hemos sopesado siem­ pre las ventajas y desventajas de cada tratamiento y su viabilidad a la vista del estado de conservación del bien. Otra norma esencial ha sido Ja discernibilidad de las actuaciones, con la intención de no crear falsos invisibles o reconstruccio­ nes falsamente historicistas, prohibidas específicamente por la legislación de Patrimonio Histórico (ait.39 Ley 1 6/85 de PHE). Sin embargo, tal y como acon­ sejan las conclusiones de los acuerdos internacionales suscritos por nuestro país en materia de restauración y buena parte del corpus doctrinal y metodológico, todas las actuaciones de restauración tienen que caracterizarse por su buena visi­ bilidad: se trata de hacer una intervención visible a cierta distancia sin que por ello se distorsione la percepción del conjunto. Por otra parte, el trabajo de restauración y conservación en el campo, a pie de excavación en este caso, condiciona las intervenciones, puesto que en e] desarrollo del plan convergen factores ineludibles tal.es como el climático, el factor tiempo etc., que deben compatibili zarse con la aplicación y viabilidad de los tratamientos. En otro orden de cosas, se han empleado productos conocidos y de uso gene­ ralizado, en los que también ba primado la durabilidad o estabilidad ante los diversos agentes externos Ouz, humedad . . . ). Su idoneidad está avalada por una amplia bibliografía y respaldada por la experiencia de su aplicación en muchos otros lugares. Las resinas empleadas así como los adhesivos tienen una alta rever­ sibilidad en disolventes comunes. En cuanto a los morteros empleados se ha preferido siempre un mortero rever­ sible pero de buena resistencia mecánica. Por ello se ha trabajado con la tradi­ cional mezcla de cal y arena en proporciones 1 :3. Este tipo de mortero difiere de los morteros bastardos en cuanto a su aplicación y composición. El uso de mor­ teros bastardos no está recomendado en restauración debido a su alto contenido en sulfato de calcio, compuesto soluble y álcali que puede producir la formación de eflorescencias salinas. Por otra parte, forman barreras impermeables al vapor impidiendo el intercambio de humedad entre el muro y su entorno. A fin de integrar (Jl'�R /)f.L C.\\IPO} 10.- AURRECOECHEA, 1 990: J. Aurrecoechea: "Espejos hispanorromanos de plomo. Un nuevo tipo de producción plúmbea detectado en la Penínsu1a Ibérica", Espacio, Tiempo y Forma, Serie /, 3, Madrid. 1991 1 1 .- FERNANDEZ OCHOA-ZARZALEJOS,1991 a: C. Fernández Ochoa y M. Zarzalejos: "Las producciones de Terra Sigillata Altoimperial de Sisapo (La Bienvenida, Ciudad Real) I", Espacio.Tiempo y Forma, Serie JI, 4, Madrid. 1992 12.- FERNANDEZ OCHOA-ZARZALEJOS, 1 992 a: C. Fernández Ochoa y M. Zarzalejos: "Excavaciones en Ja antigua Sisapo", Revista de Arqueología, 132, Madrid. 13.- FERNANDEZ OCHOA-ZARZALEJOS,1 992 b: C. Femández Ochoa y M. Zarzalejos: '"ferra Sigillata Hispánica Brillante de Sisapo (La Bienvenida, Ciudad Real)", Boletín de la Asociación de Amigos de la Arqueología, 32, Madrid. 14.- FERNÁNDEZ OCHOA ET ALII, 1 992: C. Fenzández Ochoa, M. Zarzalejos, P. Hevia y G. Esteban: "La Bienvenida, capital minera de la Antigüedad", Rev. Feria y Fiestas del Ayto. de Almodóvar del Campo (Ciudad Real), Septiernbre de 1992. 1993 15 .- FERNANDEZ OCHOA-ZARZALEJOS, 1991 b: C. Fernández Ochoa y M. Zarzalejos: "Las producciones de Terra Sigillata Altoimperial de Sisapo (La Bienvenida, Ciudad Real) II", Espacio, Tiempo y Forma, Serie /l, 6, Madrid. 16.- FERNÁNDEZ OCHOA ET ALII. 1 993: C. Fernández Ochoa, M. Zarzalejos, P. Hevia y G. Esteban: "La Bienvenida y los caminos en la Antigüedad", Rev. Al111odóv01; Ayto. de Almodóvar del Campo, Septiembre de 1 993. 1994 1 7.- FERNÁNDEZ OCHOA ET ALil, 1 994 a: C. Fernández Ochoa, M. Zarzalejos, P. Hevia, G. Esteban: "Sisapo l. Excavaciones Arqueológicas en el yacimiento de La Bienvenida (Almodóvar de] Campo, Ciudad Real)". Serie Patrhnonio Histórico-Arqueología Castilla-La Mancha, nºJO. Servicio de Publicaciones de la Consejería de Cultura de Castilla-La Mancha. 1 8.- FERNÁNDEZ OCHOA ET ALII, 1 994 b: C. Fernández Ochoa, M. Zarzalejos, G. Esteban y P. Hevia: "Las raíces de Sisapo (La Bienvenida, Ciudad Real)", XIV Congreso Internacional de Arqueología Clásica: La ciudad hispa­ norromana (Tarragona, 1993). Vol.JI. Barcelona, 1 994 19.- ZARZALEJOS ET ALU, 1 994: M. Zarzalejos, C. Fernández Ochoa, P. 231 MAR ZARZALEJOS------------------------ Hevia Gómez y G. Esteban Borrajo: "Excavaciones en La Bienvenida (Ciudad Real). Hacia una definición preliminar del horizonte histórico-arqueológico de la Sisapo antigua", Arqueología en Ciudad Real. Jornadas de Arqueología de Ciudad Real en la Universidad Autónoma de Madrid. Serie Patrimonio Histórico-Arqueología Castilla-La, Mancha, nºB. Toledo 20.- ZARZALEJOS, 1 994 a: M. Zarzalejos: "La búsqueda de Sisapo: hipótesis sobre la reducción geográfica de la capital del cinabrio hispano"', Espacio, Tiempo y Forma (Dpto.Hist.Antigua, U.N.E.D.), Serie JI, 7, 1994, Madrid. 2 1 .- ZARZALEJOS, 1 994 b: M. Zarzalejos: "El yacimiento de La Bienvenida. ÚJtimos descubrimientos y perspectivas de futuro", Rev. Feria y Fiestas del Ayto. de Almod6var del Campo (Ciudad Real), Septiembre de 1994. 1995 22.- ESTEBAN, 1995: G. Esteban Borrajo: "Cerámicas pintadas de Sisapo (La Bienvenida, Almodóvar del Campo, Ciudad Real)", Tesis de licenciatura inédita. 23.- FERNANDEZ OCHOA-ZARZALEJOS,1995, C. Fernández Ochoa y M. ZarzaJejos: "La estela de Chillón (Ciudad ReaJ). Algunas consideraciones acerca de la funcionalidad de las "estelas de gue1Tero" del Bronce Final", V Congreso Internacional de Estelas Funerarias (Soria, 1993). Zaragoza, 1995 24.- ZARZALEJOS ET ALII,1 995: M. Zarzalejos, C. Fernández Ochoa, P. Hevia y G. Esteban: "Cerámicas griegas de Sisapo (La Bienvenida, Ciudad Real)", XXII Congreso Nacional de Arqueología (Vigo, 1993), Vigo, 1 995 25.- ZARZALEJOS, 1995: M. Zarzalejos Prieto: "Arqueología de la región sisa­ ponense. Aproximación a la evolución histórica del extremo SW de la provincia de Ciudad Real (fines del siglo VIII a.C.-siglo II d.C.)". Tesis Doctoral rnicro.fil­ mada. 1994. Ediciones de la Universidad Autónoma de Madrid. 1996 26.- ARÉVALO-ZARZALEJOS, 1 996: A. Arévalo González y M. Zarzalejos: "Apuntes para las claves interpretativas de la Sisapo republicana: testimonios materiales", XXIII Congreso Nacional de Arqueología, Elche, 1995, Elche, 1 996 27.- ZARZALEJOS, ARÉVALO y FERNÁNDEZ OCHOA, 1 996: M. Zarzalejos, A. Arévalo González y C. Fernández Ochoa: "Tránsito, comercio y actividad económica en la Sisapo aJtoimperial", ll Congreso de Arqueología Peninsular (Zamora, 1 996), en prensa. 1997 28.- ZARZALEJOS, 1997: M. ZarzaJejos: "La Sisapo romana a la luz de la investi­ gación arqueológica 1, II, Ill, IV, V y VI", La comarca de Puertollano, nº 32-38, 1997. 232 ____________ E/. lfl(/\11/X{() ,IRQ//ltlWi;/("() Dl I�• 1111 \'\l V/JJI (1\/ llO/HÍl'\R /JU, C\\1110) 29.- ZARZALEJOS, l997: M. Zarzalejos Prieto: "EJ yac1m1ento de La Bienvenida (Almodóvar del Campo). Sisapo a la luz de la investigación arqueo­ lógica", Boletín del Colectivo Ecologista del Valle de Alcudia, en prensa. 1997. 1998 30.- ESTEBAN, 1998: G. Esleban: Cerámicas a romo pillladas orientali';.antes, ibéricas e iberorromanas de Sisapo, Madiid. 3 1 .- ZARZALEJOS Y ARÉYALO, 1998: M . Zarzalejos y A. Arévalo: "Sobre las acuñaciones mineras republicanas de la vertiente norte de Sierra Morena. El caso de Sisapo", Nwnisma, en prensa. 1999 32.- ESTEBAN, 1999: G. Esteban: "Cerámicas a mano pintadas de Sisapo (Lcz Bienvenida, Almodóvar del Campo, Ciudad Real) ", en prensa. 33.- ZARZALEJOS, 1 999: M. Zarzalejos: Vías antiguas en el territorio sisapo- 11e11se, Ed. Calendas, Madrid, en prensa. 34.- ZARZALEJOS-HEVIA, 1999: M. Zarzalejos y P. Hcvia: Una propuesta de anastilosis parcial en el peristilo de la domus de las Columnas Rojas de Sisapo (La Bienvenida, Almodóvar del Campo, Ciudad Real), en prensa. 35.- ZARZALEJOS-BURKHALTER, 1999: M. Zarzalejos y C. Burkhalter: "Lcz estela de Si sapo ( Lcz Bienvenida, Almodóvar del Campo, Ciudad Real). Un nuevo testimonio de estelas de guerrero del Bronce Final en la provincia de Ciudad Real", en prensa. BIBLIOGRAFÍA CITADA EN EL TEXTO: • BLAZQUEZ,1898: Blázquez, A: Historia de la provincia de Ciudad Real, Avila • BLAZQUEZ, 1 9 1 2: Blázquez, A. : "Vías romanas de la Beturia de los Turdulos", B.R.A.H., 61, Madrid. • CARANDINI, 1 997: Carandini, A.: Historias en la tierra. Manual de excava­ ción arqueológica, Barcelona. • GARCIA DE LA SANTA, 1955: García de la Santa, T.: "¿Saesapo?. 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Corte A l (ab). 235 236 Jm ... >m .. ,, >m tm .. _. •m - ---, - ,. -- _ __ 1_ :::=i=:::�� --:--­r--i �--=b -� J - -·-1 -·---·-t:-- _s - -....., • v elo d e "'º ••• ' = m--: . :-- e rcacNOo conolom•r•do .,. ESTRATOS 1 3 4 5 6 7 a 9 10 11 12 13 \...i MU"OS 1 PAVIMfNT05 H HOOA"!S • C.t.NAll ZACIONfS lp TIE"R,\ PAROA ••• C4STA!t0 Vf"OOSA .,. l. GRIS V!llDOSA lec T CASTAAA C.l4U cp ClllCULOS O! .. l!O"AS l· 1 ••• llltllA 11111 11 11 l!:l!ICll 11111111111 Fig. 2. Esquema ideal de la secuencia estructural obtenida en el corte A 1 ( ab ). --------------EL YAC/Mlf.NTO �RQLLOLÓGICO DEL\ 81111 VU'i/D.A. (Al.MO/>OVAR ()EJ. C.\lf PO) ANÁLISIS DE LA RELACIÓN ENTRE ELEMENTOS ARQUITECTÓNICOS DOCUMENTADOS EN EL PERISTILO (1 ) BASA FUSTE CAPITEL GU1 e.a-• Columna Columna l 2 l/0/153 [81] ·? l.· ou 16 ·? <..· GU 1 1 () GU4 Columna 3 sm excavar GU 4 ¿[72]? Columna Columna Columna Columna 4 5 6 7 [77] sin e.xc:avar 1/0/157 1/0/155 GU 6 GU2 GU 7 [84] GU 10 ¿(78]? GU 12 GU S GU7 UE M Fig. 3. Establecimiento de la relación estratigráfica de elementos arquitectónicos previa al Levantamiento y restitución. 237 238 Lam. JI. Aspecto de La secuencia de estructuras de habitación correspondiente a distintas fases de los períodos Ibérico y Oriemalizame. Corre Al (ab). _______________ EL HC/11/MTll AR(}t'WWfi/Ctl nf. �\ Blf.\ l'f.11//H (ALllO/Hl\'1\R /JE/, CMll'O) Lam. fV. Aspecto de la ::.ona central del yaci­ mielllo una vez excm•ados los testigos y con­ figuradas las nuevas áreas de intervención. Lam. 111. Vista general de la zona central del yacimiento con el desarrollo de las cua­ drículas de excavación. 239 ESTADO INICIAL - -'-·-·-- ESTADO FINAL CON MORTERO PIGMENTADO Lam. V. Detalle del tratamiento aplicado a estructuras murarias, una vez aplicado el mortero pigmentado de consolidación en planta. 240 Yacimiento arqueológico de Nuestra Señora de Oreto-Zuqueca ANA Mª. GARCÉS TARRAGONA HELENA ROMERO SALAS ÁNGEL FUENTES DOMÍNGO EL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO DE CIUDAD REAL luis Benítez de ú.lgo Enric/1 (coord.) 2000 Págs. 241 - 255 -------------- Y.K1.1mNro ARQUXJJ.<Í'.1Cllt1MTO ,1RQt.w1.c'>Ci1co m. Nurs1R.1 SfAoR.� m ONrr11 ZL'A LA CRU7 DF.L CRISTO (MM.AGÓN) TABLA 11 TUMBAS MORFOLOGIA DE LA SEPULTURA RANERA RECTANGULAR TRAPEZOIDAL OTROS 1 + 2 + 3 + 4 + 5 + 6 + 7 + 8 + 9 + 10 + 1 1 + 1 2 + 1 3 + 14 + 15 + 16 + 17 + 20 + 21 + 22 + 23 + 24 + 26 + 27 + 28 + 29 + 30 + 31 + 32 + 33 + 35 + 36 + 37 + 38 + 39 ¡. 40 + 51 + 52 + 53 + 54 + 58 + 64 + 65 + 66 + 68 + 70 + 71 + 72 + 73 + 263 CARMELO FERNÁNDEZ _______________________ _ Aspectos rituales. El ritual funerario es la inhwnación, y como ocmTe en la mayor parte de las necrópolis de esta época se combina la inhumación individual con la múltiple. El ritual se basa en amontonar los huesos de los enterramientos precedentes, nor­ malmente en los pies de la tumba, en los que puede haber restos de uno o vruios individuos. Esta es la practica generalizada en La Cruz del Cristo, aunque en algún caso aislado hemos documentado la superposición de esqueletos en cone­ xión anatómica a varios niveles. Esta practica demuestra, como afuman varios autores, la existencia de panteones familiares. Otra cuestión es la posición de los enterramientos que conservan conexión anatómica, del análisis comparativo se infieren las siguientes prácticas de ente­ rramiento: Posición 1 : decúbito supino con los brazos extendidos paralelos al cuerpo y piernas juntas , se documenta en un porcentaje del 29%. Posición 2: decúbito supino con los brazos flexionados a la altura del coxal y las piernas juntas, se documenta en un 1 0%. Posición 3: decúbito supino con los brazos extendidos paralelos al cuerpo y piernas sepru·adas, se documenta en un porcentaje del 35%, resultando la posición mas extendida. Posición 4: decúbito supino con los brazos flexionados a la altura del pecho y las piernas juntas, se documenta en un 10%. Posición 5: decúbito supino con los brazos flexionados a la altura del coxal y las piernas separadas, se documenta en un 6%. Posición 6: decúbito lateral derecho con los brazos y piernas flexionadas, se documenta en un 10%. El hecho de mantener las piernas juntas puede indicar que el difunto fuera envuelto en un sudario, mientras que lo contrario podemos asociarlo con el uso de ropaje o vestimenta. Los depósitos de ofrendas de vasijas de cerámica o vidrio no supera el 4%, porcentaje bajo, si lo relacionamos con otras necrópolis del ámbito provincial o comarcal. 264 ---------------U. NffRÓl'OWi VL ÉPOCA VtstcotJA /.,,1 CRUZ nF.L CRISTO (M�1.1có.v) En cuanto a los elementos de adorno personal, anillos pendientes etc., se registran en un escaso porcentaje (8%) 1 • Hay que destacar que están ausentes en esta necrópolis los elementos asociados a la vestimenta como: fíbulas, hebillas de cinturón, etc. CONCLUSIÓN Podemos afirmar que nos encontramos ante una necrópolis del ámbito rural en la que identificamos dos zonas claramente diferenciadas cronológica y cultural­ mente. La primera de ellas es Ja zona del templete de la Cruz, que es donde se encuentran restos de una posible basílica, y que consiste en muros de mamposte­ ría alineados Este-Oeste, que lamentablemente se pierden en dirección Oeste por la construcción de la CaITetera. Dentro y en las inmediaciones de estas estructu­ ras es donde han aparecido Jas tumbas más significativas. tanto desde eJ punto de vista constructivo como por los ajuares que contienen. Situamos estas construc­ ciones en el S. VI. La otra zona es la que circunda la anterior. Las tumbas a medida que nos ale­ jamos del templete pierden importancia constructiva. No aparece una sola ofren­ da o elemento de ajuar. Las tumbas en algunos casos presentan en sus cubiertas elementos arquitectónicos y escultóricos pertenecientes a Ja Basílica aludida, con lo cual esta estaba seguramente abandonada en la segunda mitad del S. VII . Se ha llevado a cabo un análisis de la composición metálica de los objetos de adorno personal y elementos de orfebrería hallados en las excavaciones. Los trabajos han sido efectuados por D. Tgnacio Montero (!CROA) a quien agradecemos enormemente el trabajo realizado. En los análisis se ha empleado el método no destructivo de rayos X. Estos metales de la Cruz del Cristo se incluyen en el Corpus de anáJisi� metáli­ cos de época visigoda entre los que figuran los trabajos de Rovira y Sanz 1985) sobre algunos Bronces pro­ cedentes del Museo Lázaro Galdiano y EJ Camino de lo� Afiigidos (Cuadernos del Juncal, 1989). En esta línea lo!> estudios comparativos entre (S. Rascón, A.Mendez. Los Visigodos en Akala de Henares , 1989) y la necrópolis de El Carpio del Tajo han definido los rasgos esenciales de la metalistería Hispano-Visigoda : importancia del grupo latones (Cu, Zn, Sn. Pb); abundancia de Bronce con riqueza en plomo; existencia de una tecnología de Latón (oricalco clásico) representado en el Cristo por (PA 3633 A, PA 3633 B). En cuan­ to a la Platería los dos pendientes de la Cruz del Cristo aportan datos a la metalistería de época visigoda : Ja relación Plata I Cobre se acerca al 90/10, típico de época tardorromana. 265 CARMELO FERNÁNOEZ---------------------- BIBLIOGRAFIA • CARMONA BERENGUER, S. ( 1 997). 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Sra. de Mairena (Puebla del Principe) JUAN JOSÉ ESPADAS PAVÓN EL PATRL\10NIO ARQUEOLÓCilCO DE CIUDAD REAL luis Benítez de lugo E11rich (coord.) 2000 Págs. 269 - 281 JUAN JOSÉ EsPADAS-------------------------- En el verano de 1999, al realizar labores de labranza con maquinaria agrí­ cola, en el paraje conocido como "Haza de la Venta", cercano al Santuario de Ntra. Sra. de Mairena, patrona de Puebla del Prínc ipe, municipio de la provin­ cia de Ciudad Real. Se encontraron los restos de un enterramiento; hecho que se notificó al Alcalde de la localidad y este a su vez, a la Delegación Provincial de Educación y Cultura que se puso en contacto con el firmante de este artículo. 270 -------- HALú\l.GV l>L l.JNA tUMBA \llSJ(jÓIJCA lN NUt.S'lRA SEÑORA DE MMllt:Nt\ (PUEBLA DE:/ PRINC/PE) SITUACIÓN Y CIRCUSTANCIAS DEL HALLAZGO El paraje donde se encuentra nuestro enterramiento, está constituido por pequeñas elevaciones de suave pendiente, pobladas de olivar y con cultivo de cereal, a una altitud de 970 m. sobre el nivel del mar. Sus coordenadas geográficas son 38º 32' 30" Latitud y Oº 45' 50" Longitud Este de la hoja 839 del I.G.C. Escala 1/50.000 y pertenece al término Municipal de Puebla de Príncipe, distante unos 5 Km. de esta población y cercano al "Camino Real de Andalucía" (posible calzada Romana de MARIANA) que uni­ ría Andalucía con la Meseta a través de esta localidad Montie1eña. (Fig. l). El descubrimiento se Jlevó a cabo por un tractorista mientras realizaba labo­ res de labranza con un tractor de gran potencia. Al parecer una de las rejas enganchó la cubierta de la tumba, arrancando la losa de arenisca que tapaba la tumba, rompiéndola (Fotografía 1) y dejando al descubierto el interior de la misma, que contenía un esqueleto humano. (Fotografía 2). Inmediatamente, parece ser, se da parte al Sr. Alcalde de la localidad de Puebla del Príncipe y este a su vez a la delegación provincial de Educación y Cultura. He de reseñar como responsable técnico de Ja excavación de urgencia, que entre que se descubre el hallazgo por el operario del tractor, se da aviso al Sr. Alcalde, este a su vez lo notifica a la Delegación de Cultura, etc. hasta la inter­ vención de este arqueólogo, pasan algunos días, y no podemos certificar la exis­ tencia o no de algún objeto de ajuar que acompañara los restos de la inhumación. Pues cuando realizamos la primera visita "Técnica" al yacimiento, este se veía removido. con abundancia de piedras y tierra dentro del depósito arqueológico, así como un plástico de co1or negro (posible bolsa de basura) puesta encima a modo de protección, de los restos óseos del enterramiento, lo que evidencia la manipulación con anterioridad de esta tumba y/o su posible expoliación desde el momento de su descubrimiento. (Fotografía 2). 271 JUAN Jos� EsPADAS------------------------ PLAN DE EXCAVACIÓN El objetivo de esta excavación de urgencia era documentar en primer lugar la tumba ya descubierta, de fmma que pudiera ser posteriormente estudiada. Y en segundo lugar, comprobar "in situ" si podría tratarse un enterramiento individua­ bzado, o bien era paite de una necrópolis mayor, es decir, si existían indkios y/o noticias de mas enterramientos en la zona. Sobre todo dada la importante vía de acceso que pasaba a unos 1 00 mts. Del ha11azgo . . . . según algunos historiadores "camino Real" o "posible vía romana" que uniría la Meseta con Andalucía y que por el entorno dicen podría estar la ciudad Hispano-Romana de MARIANA. (CORCHADO SORIANO, M . 1 .969 y muchos otros). Para cumplir estos objetivos, el plan de excavación fue el siguiente: • LIMPIEZA Y EXCAVACIÓN DE LA TUMBA YA DESCUBIERTA • DOCUMENTACIÓN DE LA MISMA • PROSPECCIÓN DE LA ZONA Y RECOGIDA DE INFORMACIÓN DEL ENTORNO RESPECTO A LA ANTERIOR APARICIÓN DE OTROS ENTERRAMIENTOS. La limpieza de la tumba descubierta así como su excavación, era preceptivo. Pues al problema de que el tractor la había privado de su cubierta, se le unía el problema de su remoción, "protección" con plásticos y amontonamiento de pie­ dras a modo de protel:dún de los restos, lo que hacia que la inhumación parecie­ ra un amontonamiento de tierra y piedras más que una estructura funeraria. Se retiró toda tierra circundante, así como el depósito arqueológico que tapaba la tumba, su estructura funeraria y ocultaba en gran medida los restos del cadáver. (Fotografía. 1 y 2). La excavación dejó al descubierto los restos de un enterra­ miento individual el cual se consolido durante la excavación, con una mezcla de pegamento diluido en acetona. A fin de evitar la fragmentación de los restos óseos no sólo en el momento de la excavación, sino para su posterior extracción, embalaje y traslado al Museo de Ciudad Real. Posteriormente se fotografía y dibuja la planta y alzado del enterramiento así como se procede a la extracción, embalaje y traslado de los restos arqueológicos al Museo Provincial. En visitas posteriores a la localidad y a la zona donde apareció el enterra­ miento, se prospecta la zona en superficie y se recoge cualquier tipo de informa­ ción que pudiera demostrar o no la existencia de una posible Necrópolis de inhu­ mación en este área. En superficie no documentamos nada, pero en el pueblo se 272 -------- HAUAlGO ot: t:\'.4 TUMBA 1mGó11rn L\ Nut:SIK� SMwu 11/ M�1R1 v.� (PLUJLA na PR!NCIPE) tienen noticias de hallazgos parecidos en las inmediaciones del Santuario de Ntra. Sra. de Mairena. Es más, en la actual casa de la cultura de Puebla del Príncipe y que hoy ocupa lo que en la Edad Media fue una "torre de Vigilancia''. Hay un sarcófago de arenisca, hecho en un bloque macizo de piedra. Sus medi­ das exteriores son de alg'-> más de 2 metros de longitud por 70 cm. de anchura y mas o menos la misma altura. A esto, hemos de añadirle las noticias que nos comentó el Sr. Alcalde, sobre que hacia unos años, habían aparecido otras tum­ bas iguales a la que acabábamos de excavar próximas al Santuario de Mairena y en el entorno donde nos movíamos. DESCRIPCIÓN DE LA TUMBA Se trata de una Sepultura de forma rectangular tipo "cista" (Fotografía 3). Es decir, un agujero excavado en la tierra y cuyas paredes están recubiertas de pie­ dras planas de gran tamaño tipo "lajas". Formando una estructura rectangular típica en arqueología funeraria denominada "CISTA". Las paredes esta constituidas por un muro formado por "lajas" in-egulares de are­ nisca. Tres en cada lateral y una en la cabeza y otra a los pies cerrando el rectángu­ lo. Aunque en el lado izquierdo, se podría haber añadido otra pequeña para comple­ tar la longitud. El fondo de la sepultura es una adecuación y preparación de la roca madre del ten-eno, sobre la que se coloca el cadáver, que carecía de ataúd, pues no se han encontrado restos de clavos ni de madera que aseguren su existencia. Estas grandes piedras planas o "lajas", están puestos verticalmente y son de are­ nisca, una piedra local de gran abundancia en la zona, fácil de trabajar y cuya tapa o cubierta de la sepultura, es otra gran "laja" de arenisca de proporciones enormes. Rota en múltiples pedazos por la reja del arado del tractor. (Fotografía 1 ). La sepultura, esta orientada en dirección E-0 y sus dimensiones aproximadas son longitud: 2, l l cm. anchura: 65 cm. y profundidad: 32 cm. mientras que la gran "laja" o piedra que tapaba el enterramiento, era algo mayor, cubriendo total­ mente Ja cista rectangular 2,50 Long. Por 70 Ancho y 1 5 cm. de grosor. En el interior, documentamos un enterramiento, individual con esqueleto entero. (Fotografía 3 y 4). Se trata de un individuo adulto, varón. En decúbito supino, cuyo cráneo está orientado al O. Es un individuo de grandes proporcio­ nes, casi 1 ,90 m. de talla y que no presenta ajuar en su interior, tampoco docu­ mentamos en el momento de la excavación, ningún objeto de adorno o uso per­ sonal. AJ menos cuando se excavó, pues como decíamos en el apartado I, refi­ riéndonos a las circunstancias del hallazgo, no encontramos la sepultura sellada 273 JUAN JOSÉ ESPADAS------------------------- y son muchos los días que pasan desde el descubrimiento fortuito hasta la inter­ vención científica. ESTUDIO Y CONSIDERACIONES Por lo que hemos visto hasta ahora, nos encontramos ante un enterramiento, aparentemente aislado, si bien no hay que descartar la posibilidad de la existen­ cia de mas tumbas en esta zona, debido a la importante vía de acceso q11e uniría nuestra provincia con Andalucía por esta parte, así como al hallazgo documenta­ do de un sarcófago en Ja casa de la cultura de esta localidad y el ser zona "tipo" del emplazamiento clásico de la ciudad Hispanorromana de "Mariana" (Mairena). Corno otras zonas de enterramientos visigodos, este se encuentra en un suave declive del terreno y al igual que pasa en otras zonas de Castilla-La Mancha: Segóbriga y Almodovar del Pinar, ambas en la provincia de Cuenca, esta tampo­ co presenta ajuar. (ALMAGRO BASCH. N . 1975 y ALMAGRO GORBEA, n. 1975) De la descripción del hallazgo podemos deducir que la tumba presentaba unas características semejantes a los de estos necrópolis, comunes, por otra parte, a otras de época visigoda. La forma de sepultura, hecha con varias "lajas" de pie­ dra: una en la cabecera, otra en Jos pies y varias a cada lado, con otra encima tapando el rectángl1lo, es la misma (PÉREZ VILLANUEVA, J. y CERRILLO MARTíN, E. 1 .983). Al igual que pasa en Piña de Esgueva o Pamplona, la tierra tapa el cadáver que evidencia que la inhumación no se había efectuado en un ataúd, al no docu­ mentarse restos de madera o clavos. (PÉREZ VILLANUEVA, J. et . . 1 .932. MEZ­ QUIRIZ, Mª.A. 1 .965). La orientación de nuestra sepultura, parece ser también la mas frecuente en el mundo visigótico E-O como pasa en Segobriga donde la mayoría de las sepultu­ ras van orientadas E-O con la cabeza al oeste como la nuestra en Puebla del Príncipe. (ALMAGRO GORBEA. M.1970). La pobreza del aj uar, nulo en nuestro caso, aunque a pesar de las aseveraciones de los descubridores y su negativa de que no había aparecido ningón elemento metálico. Al efectuar la limpieza de esta tumba pudimos apreciar abundantes res­ tos de óxido en la tierra, procedentes tal vez, de la descomposición de algún obje­ to de bronce. Algún objeto personal de adorno del cadáver posiblemente. Como decíamos, la pobreza del ajuar la relaciona también con las citadas necrópolis conquenses, pues aunque como advierte ALMAGRO BASCH, las 274 -------- H.W.VGO DE U.VA TUMBA l'/:i/GÓl/O. E.\ Nff.STRA St:.\'ORA Dt. MIJRE.Xi\ 'PlEBlA DEL PRJNC/PE) características del enterramiento son iguales en Segóbriga. Almodovar del Pinar o Alcalá de Henares, que en los de Puebla del Príncipe; sin embargo las de Segovia, Valladolid o Soria presentan mayor riqueza en los ajuares (ALMAGRO BASCH, m. 1 .975). Aunque los enterramientos de esta época aparecidos en nuestra provincia las de Fuencaliente (LÓPEZ FERNÁNDEZ, F.J. Y FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, M. 1 .986), Puertollano (GONZÁLEZ ORTIZ. M 1 .983) la de Villanueva de la Fuente (BENÍTEZ DE LUGO, L., 1 997), la de Villamayor de Cva. (RODRÍGUEZ ESPINOSA, E.1 983) fechadas entre los siglos V al VII después de J.C. si bien son más ricas en cuanto a aj uar ap:.u·ecido que la nuestra. No lo son tanto en la factura de la sepultura, son de la buena construcción de nuestro hallaz­ go, suelen ponemos en relación con las de la necrópolis de Cantosal en Coca (Segovia) (LUCAS DE VIÑAS, Mª. R. 1 .97 1 ) (Fig.II). En opinión de estos autores, en las tumbas auténticamente visigodas las cerá­ micas son excepcionales, presentando un ajuar formado por los adornos de los inhumados. Cuando en una necrópolis predominan los enterramientos sin ajuar, junto a otros elementos como vasos cerámicos y escasez de hebillas, broches y fíbulas, se clasifican como hispano-romanas, no así cuando aparecen por el con­ trario más objetos de uso personal que cerámicos que suele enterderse como visi­ godos (LUCAS DE VIÑAS, Mª.Rª Y VIÑAS, V. 197 1 ) Un paralelo claro parece ser lo tenemos en la necrópolis tardoromana-visigo­ tica de las Huertas en Pedrera Baja (Sevilla). Entre los cinco tipos diferentes de sepulturas que hay, aparecen unas excavadas en la roca y cuyo suelo es la roca madre y las paredes de piedra, sin ataud. (FERNÁNDEZ GÓMEZ, F. 1 984). El revestimiento de las paredes con lajas de piedra y cuyo suelo está excavado en roca o utilizándola de hecho para el inhumado la encontramos en la tumba de Ntra. Sra. de Mairena en Puebla del Príncipe. A esta necrópolis, se le asigna una amplia cronología que va desde el siglo IV al VIII después de J.C. CONCLUSIONES FINALES Es imposible, por el momento, determinar se nos encontramos ante una tumba aislada, como parece Lndicar la excavación de urgencia que llevamos a cabo, o si por el contrario se trata de una autentica necrópolis como parecen afirmar las noticias que hemos recogido de la zona y la apa1ición de un sarcófago de piedra arenisca depositado en la Casa de la Cultura de la localidad de Puebla del Príncipe. 275 JUAN JOSÉ EsPADAS------------------------- Ignoramos, también, si este hallazgo está relacionado con una población his­ pano-visigótica o simplemente con una pequeña villa. Todos los historiadores parece ser sitúan por estas latitudes la ciudad Hispano-Romana de Mariana y una de las "vías" más importantes que unirían Andalucía con la Meseta. Para respon­ der a todos estas cuestiones y en el estado de las investigaciones, haría falta una prospección minuciosa de la zona. En resumen, creemos que estamos ante un hallazgo donde la pobreza de la tumba (compuesta por simples lajas de piedra), acompañada de aj uares escasos, en este caso inexistentes podría datarse entre los siglos V al VII. Y que dada la gran simiJitud entre estos restos y otros, de la misma época, localizados en diver­ sos pueblos de nuestra región, parece lógico vincularlos a Ja existencia de peque­ ñas aldeas o pueblos (vicus), característicos, como es sabido, del periodo visigó­ tico final. Ciudad Real, a 22 ele noviembre de 1999 276 ------- HALJ.AZGO m: l 'NA TUMBtl VISlr Pt fRTOlJ..\NO actuaciones científicas emprendidas mediante metodología arqueológica y desa­ rrolladas en todos aquellos municipios que se ubican en el extremo sudocciden­ tal de Ciudad Real necesita una puesta al día urgente. Las cartas arqueológicas ejecutadas por equipos multidisciplinares que realicen prospecciones sistemáti­ cas son fundamentales para obtener un conocimiento óptimo de los sitios, de su estado de conservación y del espacio en que están definidos. Solamente bajo estos parámetros podremos acercar a la sociedad actual una realidad ocupacional profunda, desarrollada y estratificada social y económicamente que cada día se manifiesta más evidente. Subsidiariamente y mediante la prospección arqueoló­ gica de espacios geográficos definidos podremos conocer la entidad de la apro­ piación zonal del territorio y plantear esquemas reales de la ocupación espacial histórica de los valles que enlazan con Andalucía. De nada sirve minimizar los recursos económicos de Ja Administración en actuaciones puntuales cuando no somos capaces de ofertar al ciudadano un conocimiento exhaustivo de su patri­ monio arqueológico. ARQUEOLOGÍA EN EL TÉRMINO MUNICIPAL DE PUERTOLLANO La arqueología, o más concretamenle, los trabajos científicos abordados mediante la metodología arqueológica en el término municipal de Puertollano, constituyen de facto una rareza. Los estudios hasta ahora realizados son islas en un mar de desidia y dejadez administrativa. Si exceptuamos las intervenciones realizadas para completar las prescripciones técnicas de los estudios relativos a la evaluación del impacto ambiental ele las instalaciones ubicadas en Puertollano de las empresas Elcogás y Encasur, las actividades realizadas mediante la aplica­ ción de una metodología arqueológica en Puertollano se reducen a los trabajos de investigación de José González Ortiz y Alberto de Burgos. Las prospecciones efectuadas para evaluar el impacto ambiental de las empre­ sas Elcogás y Encasur adolecen ambas de una escasa penetración social y su ini­ ciativa responde más a la necesidad de cubrir el expediente administrativo, que a la obtención de un conocimiento detallado y sistemático de los yacimientos afecta­ dos por la implantación de las industrias y a la protección de su integridad física. Pero es más, tras la exposición pública de las conclusiones para Elcogás se procedió a la implantación de una torreta de alta tensión en el yacimiento arque­ ológico conocido como El Castillejo de El Villar, convenientemente señalado y descrito en el estudio arqueológico y cuya existencia física es más que evidente debido a los muros de mampostería que subsisten todavía. Aun así, se hizo caso 287 GREGORJO Rfos, RAúL MENASALVAS, CONCHA MORENO y MARIA ISABEL REDONDO -------- omiso del informe de la prospección en la que se indicaba su existencia y se reco­ mendaba el seguimiento de las posibles incidencias que las obras de infraesn11c­ turas pudiesen ocasionar. Este lamentable acontecimiento es un ejemplo meridiano de un tipo de actua­ ción administrativa desarrollada sin planificación, sin conexión entre departa­ mentos autonómicos, ni planteamientos patrimoniales lúcidos y consecuentes, produciéndose a la postre la destrucción y pérdida del Patrimonjo Cultural Castellano-Manchego. Con posterioridad y una vez producida la agresión en el Castillejo de El Villar se determinó dotar al sitio con la máxima protección oficial que proporciona la Ley del Patrimonio Regional. Se declaró Bien de Interés Cultural (BIC). La declaración de BIC del Castillejo de El Villar responde más a una actuación cosmética que a la determinación de una verdadera y responsable medida correc­ tora y proteccionista. La Administración Pública se ha Limitado a declarar sobre el papel BIC, pero se ha inhibido a la hora de garanti zar la protección real y la con­ servación del sitio. Protección de las continuas agresiones que el yacimiento sufre por parte de aficionados y conservación de las condiciones medioambientales que padecen sus paramentos y que podrían ser eliminadas mediante una campaña de consolidación y limpieza de las estructuras. Así mismo, se debería señalizar con­ venientemente el yacimiento para el uso y disfrute de los visitantes. Por lo que respecta al trabajo de campo en la prospección para evaluar los yacimientos susceptibles de ser afectados por la ampliación de la mina Enma de Encasur, entendemos que ha sido efectuado con minuciosidad y corrección, aun­ que en su Memoria Final se vierten algunas afirmaciones que podrían haber generado algún tipo de confusión y alarmismo. En el trabajo se mencionan áreas de hábitat en terrazas adscritas al Paleolítico Inferior. Obviamente debe tratarse de una errata porque si esto fuese así, no se comprende como los firmantes del trabajo concluyen que los yacimientos no poseen la entidad suficiente como para impedir los trabajos de excavación de la Corta de la mina Enma, ya que, si real­ mente los lugares señalados se correspondiesen con áreas de hábitat del paleolí­ tico, su importancia sería manifiesta y su excavación prioritaria. De cualquier manera, la realización de estos dos trabajos de prospección han supuesto un hito en la arqueología de la comarca de Puertollano y esperamos que estas iniciativas se repitan con la frecuencia que sería menester a fin de garanti­ zar la protección de nuestro Patrimonio Cultural. Sin embargo, cuando señalamos su nula penetración social, estamos haciendo referencia a la esterilidad que supo­ ne que un trabajo científico no sea oportunamente divulgado mediante la publi­ cación, al menos, de sus conclusiones en algún medio de comunicación más o 288 ------------------- ARQUEOLOGIA EN LA COMARCA DE PUERTOJ.l.ANO menos científico. Aunque lo ideal siempre es descender hacia niveles de divul­ gación general, que permita llevar la información a un espectro social más amplio Las políticas confusamente proteccionistas emprendidas, a ni ve1 general, por las Administraciones Públicas españolas consistentes, básicamente, en no publi­ car las Memorias de excavación o prospección y en no facilitar la localización de los sitios no evitan que los yacimientos se expolien, ya que desgraciadamente, en la mayoría de las ocasiones el conocimiento que de estos yacimientos poseen los clandestinos es, en muchas ocasiones, superior al de las administraciones. Lo único que se consigue mediante la opacidad y el hermetismo es substraer a la sociedad el conocimiento histórico o arqueológico de su pasado cultural. A fin de cuentas ¿no son Jos ciudadanos los sufragadores y potenciales receptores de la investigación arqueológica?. No se trata de investigar para elaborar sesudas tesis doctorales arrumbadas en los archivos universitarios y destinadas a almacenar polvo, sino que se trata de facilitar a la sociedad un mayor conocimiento de su pasado, es decir, de su füstoria. Muchas veces se nos olvida que la mejor forma de preservar el Patrimonio Cultural es educar a los ciudadanos, inculcar en eJlos el respeto por su pasado y no sustraerles el conocimiento que sobre él poseemos. La evidencia nos demuestra día a día que esta política está obsoleta, ya que, los yacimientos arqueológicos agredidos en nuestra Comunidad Autónoma aumen­ tan sin cesar. Es más, es raro el yacimiento arqueológico del Valle del río Ojailén que no muestra evidencias superficiales de haber sido agredido. Si exceptuamos los dos trabajos mencionados anteriormente, cuyos plantea­ mientos y objetivos obedecen a una actuación más o meaos de "urgencia'', ya que no responden a un proyecto global y cuya finalidad es salvaguardar la integridad física de los yacimientos presuntamente afectados por una obra civil, el resto de las actuaciones arqueológicas desarro11adas con una metodología más o menos científica efectuadas en el término municipal de Puertollano se deben a la inicia­ tiva y tenacidad de dos personas, vecinos de la ciudad: José González Ortiz y Alberto de Burgos. Ambos han sido el punto de referencia del que han partido trabajos posterio­ res incluyendo el presente. La metodología de José González Ortiz, hoy en día, puede ser muy discutida, incluso, puede estar superada, pero para valorar sus tra­ bajos hay que contextualizar sus actuaciones en el espacio y en el tiempo. Cuando el Sr. González Ortiz comenzó su actividad de campo, la Administración Pública, versus Ministerio de Información y Turismo, estaba destrozando casti­ llos y monasterios con su rutilante programa "Paradores Nacionales". No existía prácticamente ningún medio de protección de los yacimientos y La arqueología, en la provincia de Ciudad Real, era considerada una frivolidad de la que se ocu- 289 GREGORJO Ríos. RAUL MENASALVAS. CONCHA MORENO y MARÍA ISABEL REDO�'OO -------- paban esporádicamente algún maestro aficionado y los párrocos locales, mientras el Régimen fomentaba el expolio mediante sus programas conocidos nacional­ mente como "misión rescate", que tanto daño han hecho a múltiples yacimientos peninsulares. En este contexto comienza la actividad de José González Ortiz que, por su cuenta y riesgo, desarrolló una serie de prospecciones arqueológicas y la única excavación del término de Puertollano. Sus fines no eran la mera recolección de materiales arqueológicos extraordinarios, sino la investigación de la ocupación de la comarca de Puertollano a lo largo de la Hist01ia. desde el Paleolítico Inferior hasta la Edad Media. Todavía hoy, algunos de sus trabajos constituyen un referente de capital importancia y lo que, sin duda es más lamentable, en algu­ nas ocasiones se trata del único documento publicado que describe materiales y estructuras de yacimientos que no han vuelto a ser tratados en ningún trabajo científico. Pero es más, en sus obras, se recogen lugares que hoy en día están des­ truidos como el Cerro de la Balona o las terrazas de la Corta Enma que Encasur excavó a finales de los setenta y durante los ochenta. Los l ibros de González Ortiz publicados por el Ayuntamiento de Pue1tollano, agotados hoy en dfa, son pues un documento inestimable y único. Constata y corrige las afirmaciones que D. Manuel Corchado Soriano efectuó sobre el Campo de Calatrava y que en gran medida se trataba de especulaciones más o menos acertadas. Desarrolla el estudio de materiales con la metodología de su época, es decir, puramente descriptiva. Nos facilita el dibujo de las piezas más relevantes, en ocasiones croquis de estructuras, calcos de pinturas esquemáticas y el única planta y alzado del edificio conocido como "Sala de Moros". Una de las actuaciones más controvertidas, por los imperantes que se conju­ garon en su contra, ha sido la excavación del yacimiento conocido como "Loma de las Sepulturas" que se encuentra en la aclualidad incluido en las instalaciones de la empresa Repsol y que fue localizado casualmente al acometerse las obras de cimentación de unas instalaciones del complejo petroquímico. El secretismo institucional con que se llevaron a cabo los trabajos, así como el escaso tiempo que la empresa facilitó a José González Ortiz para excavar una decena de tumbas ha redundado negativamente en su conocimiento y protección, de tal manera que la necrópolis se excavó parcialmente y se sepultó con hormigón, siendo hoy en día difícil volver a acometer trabajos arqueológicos en esta necrópolis tardorro­ mana y la información que poseemos de su excavación es muy parcial. La actividad de Alberto de Burgos se ha centrado fundamentalmente en el valle del río Tirteafuera. Además realizó una serie de prospecciones en el valle del Ojailén donde constató la presencia de abundantes restos materiales del 290 ------------------ ARQUP.01.0GÍA EN LA COMARCA DE PUF.RTOl.LANO Paleolítico Inferior en sus terrazas medias y altas. Pero su trabajo más destacado es sin duda el estudio de los mate1iales superficiales del Cerro de la Azucena que se localiza en el límite noroccidental del término de Puertollano. El tratamiento de los materiales líticos y cerámicos constituye una novedad en el panorama pro­ vincial. Su estudio basado en los postulados de la "arqueología experimental" nos marca un modelo para abordar el tratamiento de los materiales líticos, basa­ do en la funcionalidad del artefacto. En su trabajo, el material cerámico es trata­ do con minuciosidad y rigor, buscando y encontrando las fuentes de aprovisio­ namiento local de arcillas, por criterios comparativos de pastas determina el material importado aparecido en el yacimiento. Por ello sus conclusiones no son especulativas sino que se basan en la búsqueda de un patrón local de pastas. Daniel Pérez Vicente y el que suscribe emprendieron un trabajo que, partien­ do del Castillejo de El Villar de Puertollano como fortificación referencial, abor­ dábamos una hipótesis sobre la articulación territorial de la comarca en la Alta Befad Media. En él, bajo criterios espaciales, se planteaba un modelo de articula­ ción dependiente del establecimiento hispanomusulmán de Almodóvar del Campo. En un artfculo posterior se abundaba en el tema, pero se definía el valle del Ojailén como una circunscripción económica individualizada. Estos dos artículos constituyen el primer intento de profundizar en un horizonte cultural hasta ese momento inédito y han sido el armazón sobre el que se ha desa­ n-ol1ado el proyecto de prospección en el que nos encontramos en este momento. EL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO EN EL VALLE DEL OJAILÉN (COMARCA DE PUERTOLLANO) MÉTODOS DE TRABAJO Y PERSPECTIVAS DE ACTUACIÓN. Los trabajos arqueológicos que hemos iniciado a instancias municipales y con la aprobación de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha pretenden Ja sis­ tematización y contextualización espacial y cultural de los yacimientos arqueo­ lógicos de la cuenca del río Ojailén, intentando ap01tar una nueva valoración científica y patrimonial a la herencia del pauimonio histórico de este marco geo­ gráfico. El conocimiento arqueológico del valle nos ha sido proporcionado a través de dos vías cuyos postulados teóricos y metodológicos establecen el estado actual del patrimonio cultural. Estos postulados por un lado regidos por los trabajos de González Ortiz (González Ortiz, J. 1 979, 1 983), definen posturas idealistas 291 GREGORIO Rios, RAúL MENASALVAS, CONCHA MORENO y MARIA lSABa REOONOO -------- enmarcadas en la consideración formal de la cultura. Sus trabajos esbozaron un conocimiento secuencial general y aportaron localizaciones de interés, sin embargo, ofrecen las carencias propias de dichos marcos al ofrecemos una expli­ cación sesgada de la realidad cultural: el carácter aleatorio de actuaciones loca­ listas, la inexistencia de programas sistemáticos de registro y análisis y la gene­ ralización en la explicación, inducen a la descontextualización y confusión de los procesos culturales representados en el registro arqueológico. Por otro lado, en el marco de la "arqueología de salvamento" encontramos actuaciones sistemáticas superficiales integradas en proyectos de impacto ambiental (Blanco de la Rubia, I 1 992 y Segovia Fernández, A. Mª., 1 995). Estos precedentes son de capital importancia en un paisaje dominado por los procesos y planes de intensificación industrial para la recuperación de nuestro patrimonio cultural. Estos trabajos han ofrecido una muestra representativa de la variabilidad de los yacimientos y han proporcionado algunos datos descriptivos de interés refe­ ridos a Ja cultural material mueble e inmueble de la región durante el Paleolítico, Época Medieval y sobre todo en la Prehistoria Reciente Sin embargo, sufren la carencia de ser contextos arqueológicos cuyos regis­ tros, desprovistos de integración regional, minimizan el potencial patrimonial de los espacios culturales que representan en pro de la catalogación. El Patrimonio Arqueológico, como recurso cultural, es limitado y ha de afron­ tarse bajo perspectivas proteccionistas que minimicen el impacto cultural bajo las mismas pautas que rigen el Medio Ambiente. Esta es la máxima que condiciona actualmente la normativa y gestión de la Administración de Recursos Culturales. La investigación arqueológica como variable definüoria del patrimonio arqueo­ lógico, debe, por tanto, tener presente el acometer actuaciones que minimicen dicho impacto y maximicen la inferencia de su potencial cultural. Por ello, frente a la tradición existente, afrontamos el reto desde una óptica antropológica, en la que el estudio de la cultura material ha de considerarse en sus contextos culturales y regionales. Esto implica considerar los espacios cultu­ rales como entes patrimoniales integrados en función de Ja variabilidad y poten­ cial de sus contextos arqueológicos. Nuestro objetivo es acometer pautas meto­ dológicas y analíticas de carácter sistemático que impliquen y rentabilicen el conocimiento, la conservación y difusión del patrimonio arqueo16gico de la zona como medio para la correcta valoración de este patrimonio. 292 ------------------- AllQl'fiOLOGiA EN /,1 COMM?C4 DE Pl'E.IUO/J,\/\'O EL CONTEXTO MEDIOAMBIENTAL BAJO ESTUDIO El valJe del río Ojailén se sitúa en el sector suroccidental de la comunidad caste­ llano manchega. Es una unidad geográfica de unos 60 Km de largo por 5 de ancho en el contexto de las cuencas sinformes del zócalo Paleozoico. Con una orientación ONO-ESE, su desarrollo es paralelo al reborde de Sierra Morena. Su red de drenaje vierte en el Guadalquivir, conectando así esta cuenca con Ja del Guadiana. Dicha conexión se define a través de los puertos y collados que se abren en la cadena de sieITas que forman sus límites norte (Sierra de Calatrava, Decarada de la Santa y Valdecabras) y sur (Sierra de Puertollano, Solana de Alcudia y Cabezarrubias), dando paso al Campo de Calatrava y Valle de Alcudia respecti­ vamente. Igual de representativo es su papel en las conexiones del eje este-oeste hacia Levante y Extremadura. A su localización geográfica hay que unir la oferta en recursos bióticos y abió­ ticos en el marco de un ambiente climático de tipo mediterráneo continental, si bien con características y rasgos peculiares (García Rayego, 1 995). A la explota­ ción agro-ganadera tradicional en la que destaca la trashumancia de ovicaprinos y la cinegética hay que unir su importante potencial metalogénico, verdadero motor del despegue de la comarca a finales del XIX. La posición geográfica y la diversidad de sus recursos le dan al área una posi­ ción peculiar y amplias posibil idades para ensayar estudios de interacción socio­ económica y cultural desde una visión integrada de la cultura. Ello viene justificado además por el avance que ha experimentado la investi­ gación sobre las sociedades del IlI y TI milenio a.c. en los últimos años, que han establecido desarrollos culturales locales en La Mancha (Facies Motillas) y valle del Guadalquivir (cultura de las Campiñas del Alto Guadalquivir), con ensayos sobre eJ nacimiento del estado en el sur penjnsular (Nocete Calvo, F. 1994) y en las que sin duda nuestra zona ha de encuadrarse como parte de los procesos socio­ económicos y políticos de ámbito regional que marcan este devenir histórico. ACTUACIONES METODOLÓGICAS Las pautas metodológicas y analíticas que perseguimos en esta l ª fase de actuación responden a l a necesidad de localizar, caracterizar y definir correcta­ mente Ja secuencia y rasgos culturales representada en los contextos arqueológi­ cos superficiales conocidos en el valle del Ojailén, a través de un contexto de 293 GREOORIO Ríos. RAúL MENASAI VAS, CONCHA MORENO y MARÍA ISABEL REDONDO -------- recuperación extensivo. Para ello las Prospecciones Arqueológicas Supe1ficiales Selectivas se muestran como la estrategia metodológica de campo que minimiza los costos y eJ impacto sobre los yacimientos bajo estudio. Estas prospecciones nos permiten valorar rápidamente la genética estructural y los procesos de transformación del registro y seleccionar las muestras necesa­ rias para su localización y definición. La cantidad y variabilidad de la muestra superficial recuperada vendrá definida por la estructura del contexto arqueológi­ co (superficial primario, secundario, estratificado, etc) y por los procesos de transformación natural o antrópica de las mismas. La recogida y análisis de las muestras se centra en los artefactos cerámicas y líticos que nos permiten establecer marcas de referencia contrastables a nivel local y regional por medio de su definición genética y tecnotipológica. Así mismo, la mediación de los análisis tipológicos y de procedencias nos permiten establecer inferencias socioeconómicas a parúr de los componentes estructurales de la cultura material. Para los primeros nos regimos por criterios morfométricos clásicos y los segundos implican análisis exoscópicos extensivos sobre petrolo­ gía y análisis de pastas. PERSPECTIVAS Con estas actuaciones pretendemos establecer marcos de referencia para afron­ tar estudios intensivos superficiales y secuenciales, que no sólo recuperen y cata­ loguen el espectro de los yacimientos arqueológicos existentes en el Valle del Ojailén, sino que impliquen una valoración cultural ambientada en las perspecti­ vas de Gestión Patrimonial Local y Regional implicadas en actitudes sistemáticas de conocimiento, conservación y difusión del patrimonio arqueológico en un con­ texto factible y de relevante demanda social. Reconstruir la secuencia cultural y la estrategia de ocupación del territorio centrándonos en las sociedades del III y II milenio a.c. son los objetivos prioritarios en esta primera fase de actuación. 294 ------------------ ARQlFOLOGI.� f.\ LA C0.11.\RC:·\ DE PVF.RTOlLV•O BIBLIOGRAFÍA • ALEGRE ÁVILA, J.M.: "Patrimonio Arqueológico: Aspectos jurídicos''. Patrimonio Cultural y Derecho, l. pp. 12 1 - 129. 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MIGUEL ÁNGEL HERVÁS HERRERA MANUEL RETUERCE VELASCO EL PATRíl\IONlO ARQUEOLÓOICO DE CIUDAD REAL Luis Benítez de Lugo E11rich (coord.) 2000 Págs. 297 - 322 _________________ C4t...111M1·� LA Vu:; .. 1. C1PrrM /�1.w1c� DE u R1.c1ó.v INTRODUCCIÓN Tal como exigía el título del curso en el que fue pronunciada, la conferencia a la que corresponden estas líneas se centró en la presentación de los últimos resultados obtenidos en las excavaciones arqueológicas de Calatrava la Vieja, y en la exposición de los métodos de trabajo empJeados en el yacimiento. Muchos de los resultados de las dieciséis campañas de excavación desarrolla­ das hasta la fecha ya han sido dados a conocer en diversas publicaciones, la más reciente de las cuales (RETUERCE & HERV ÁS, 1 999) constituye una recopila­ ción y puesta al día de los datos obtenidos entre 1 984 -fecha de comienzo de los trabajos arqueológicos- y 1998. Por tanto, para el capítulo de "últimos resultados" remitimos al lector al mencionado ru.tículo. En las líneas que siguen, y tras un breve repaso a la historia del lugar y una somera descripción del yacimiento, nos centra­ remos en la exposición del plan de actuación y de los métodos de trabajo aplicados. RESEÑA HISTÓRICA Calatrava Ja Vieja es una antigua ciudad fortificada de fundación islámica situada en el centro de la submeseta sur, en un importante cruce de caminos al abrigo del cual adquitió un gran desarroJlo urbano y un indudable valor geopolí­ tico y estratégico. Por Calatrava pasaron, hasta mediados del siglo XID, Ja ruta principal entre Córdoba y Toledo, y los caminos de Mérida a Zaragoza y del Atlántico a Levante, lo que generó en torno a ella un intenso tráfico comercial y la convirtió, al mismo tiempo, en punto clave del sistema defensivo de la Meseta. La primera noticia documental de su existencia data del año 785 (IBN AL­ ATIR, ed. 1938: 132). En época omeya, Calatrava desempeñó un papel decisivo tanto en las luchas civiles que enfrentaron a los muladíes de Toledo con el poder central cordobés, como en las diversas rebeliones berébcres de los siglos VIII y IX. Su importancia aumentó a raíz de su destrucción por los rebeldes toledanos en el año 853, y de su inmediata reconstrucción por orden del emir Muhammad 299 MIGUEL ÁNGEL HERVÁS Y MANUEL RFTUERCE ----------------- I (JBN AL-ATIR, ed. 1938: 23 1 ) . A partir de esa fecha, y como capital de una extensa región dividida en numerosos distritos, se convirtió en el principal punto de apoyo del poder central cordobés en la zona, siendo el lugar más poblado entre Córdoba y Toledo hasta principios del siglo XIII. Tras la abolición del califato de Córdoba, en 103 1 , Calatrava gozó de cierta auto­ nomía, a1 tiempo que los reinos taifa de Sevilla� Córdoba y Toledo se disputaban su posesión; finalmente cayó en la órbita de este último. Con los almorávides pasó a ser el núcleo islámico más importante frente al ya para entonces Toledo cristiano. Tomada por Alfonso VI I en 1 1 47, se convirtió en la plaza cristiana más avan­ zada frente al Islam. Después de fracasar la encomienda otorgada a los templa­ rios, fue concedida por Sancho IIl a la orden del Cister ( 1 1 58), lo que dio lugar al nacimiento de la primera orden militar autóctona de la Península Ibérica, que adoptaría el nombre propio de la plaza. Perteneció al reino de Castilla hasta que los almohades Ja recuperaron para el Islam a raíz de su victoria en la batalla de Alarcos ( 1 195). Alfonso VIII la retomó definitivamente pocos días antes de la batalla de las Navas de Tolosa ( 1 2 1 2). A partir de entonces, Calatrava inició su decadencia. Lejos de la nueva fron­ tera y situada en un lugar malsano, no era ya la sede adecuada para la Orden, cuya cabeza se trasladó en 1217 al castillo de Dueñas, refortificado al efecto y rebau­ tizado como Calatrava la Nueva. La antigua Calatrava, conocida desde entonces como Calatrava la Vieja, quedó como cabeza de una encomienda más de la Orden. En la primera década del siglo XV, la sede de la encomienda de Calatrava fue trasladada a Carrioncillo (hoy Carrión de Calatrava), unos kilómetros al sur. DESCRIPCIÓN DEL YACIMIENTO Calatrava la Vieja se localiza dentro del término municipal de Carrión de Calatrava (Ciudad Real), a unos 5 km al norte del casco urbano de Carrión y a 1 3 km al noreste de Ciudad Real. Su recinto amurallado, de algo menos de 5 ha de extensión, está casi comple­ tamente rodeado por amplios arrabales extramuros, con lo que la superficie total del yacimiento se aproxima a las 25 ha. El entorno inmediato lo constituye una llanura férti l muy envejecida, salpica­ da de suaves lomas y apta, ya en época islámica, para el cultivo de cereales, para la caza y para la cría de ganado (Dikr. . . , ed. 1983: 29, 59). Sin embargo, el carác­ ter pantanoso del río en este tramo, causante de enfermedades y malos olores, supuso desde antiguo una dificultad importante para el poblamiento de la zona; 300 -----------------Cu.11TRA1'1 L1 \'11.11, C1PmiL /sl.Á.111c,1 nr 1,1 Rwtó.v de hecho, cuando los condicionantes políticos y militares dejaron de ser el factor primordial para la ocupación de la ciudad, ésta se despobló con rapidez. l. El recinto amurallado. Ocupa un pequeño cerro amesetado de planta ovoide junto a la margen izquierda del río Guadiana (figs. 1 y 2). Ligeramente elevado sobre la llanura cir­ cundante, dicho cerro proporciona un amplio dominio visual sobre el entorno, pero carece, en general, de buenas cualidades defensivas. La única defensa natu­ ral importante la proporciona el cauce del río Guadiana, que protege el frente sep­ tentrional de la ciudad; en el resto de la plaza, la accesibilidad del cerro fue palia­ da mediante la construcción de sólidas murallas y un foso húmedo artificial (RETUERCE & HERVÁS, 1999: 27 ss). El cinturón amurallado de Calatrava la Vieja adapta su trazado al contorno del cerro, de lo que resulta un recinto de planta elíptica cuyo eje mayor (este-oeste) está próximo a los 400 m de longitud. y cuyo eje menor (norte-sur) ronda los 190 m. La muralla, en su mayor parte de época omeya, está jalonada por casi medio centenar de torres de flanqueo, de entre las que destacan dos albarranas -en el frente sur del alcázar-, otras dos de planta pentagonal en proa -en su espolón oriental-, y la que alberga la puerta en recodo de acceso al alcázar -junto al Guadiana- (RETUERCE & HERV ÁS, 1 999: 30-36). Con excepción de las dos torres pentagonales, todas las demás son de planta cuadrangular, aunque de módulos muy diferentes: en el frente sur de la ciudad -en el que se abre la puer­ ta en recodo de acceso a la medina-. las torres son de mayor tamaño, menos abundantes, algunas de ellas huecas, y aparecen más espaciadas, mientras que las del espolón oeste -mejor defendido por el escarpe del terreno- son siempre maci­ zas, más pequeñas, y se encuentran más próximas entre sí. Salvo por su frente norte -menos guarnecido, pero bien defendido por el cauce del Guadiana-, el recinto se encuentra rodeado por un foso húmedo artifi­ cial que convertía a la ciudad en una verdadera isla. Este foso, con unos 750 m de longitud y una profundidad media estimada de unos JO m, está en su mayor parte excavado en la propia roca del cerro, y era alimentado directamente por las aguas del Guadiana, que, tras recorrer por gravedad todo el perímetro de la ciu­ dad, se reincorporaban al río aguas abajo de ésta (RETUERCE & HERVÁS, 1 999: 29). El recinto descrito se divide en dos zonas claramente diferenciadas, separadas entre sí por una muralla de considerables proporciones: el alcázar, en el extremo oriental, y la medina, que ocupa la mayor parte del ce1To. Tanto uno como otra cuentan con elementos arquitectónicos auténticamente singulares, ya sea por la 301 MIGUEL ÁNGEL Hl!RVÁS Y MANUEL Rf:ruERCE ------------------ envergadura de los mismos, por su temprana cronología, por su carácter de uni­ cae, o por una combinación de las tres circunstancias. 1.1. El alcázar. Es de planta sensiblemente triangular -ocupa la proa del recin­ to-, y cuenta con una extensión de aproximadamente 3.500 m2• En torno a él se concentran los elementos defensivos más destacados de la plaza, no sólo porque estaba destinado a albergar los centros de poder de la ciudad, sino también porque las defensas naturales de este sector del cerro son de escasa entidad. En cuanto a su estructura defensiva, cabe destacar: los restos de un primer recin­ to, anterior al año 853, parcialmente embutidos en el actual cierre occidental; el gran "arco triunfal" que antecede a la puerta de comunicación con la medina; la puerta en recodo de acceso desde la zona del río, integrada en una torre de planta cuadrangular; dos corachas para abastecimiento de agua -una de ellas construida en época de Muhammad I y otra anterior a esa fecha-; las dos torres pentagonales en proa -que, junto con la segunda coracha, forman parte de un subsistema defen­ sivo hidráulico hasta ahora no descrito en ningún otro punto del Islam medieval (RETUERCE & ZOZAYA, 1 992)-; y dos torres albarranas localizadas en el fren­ te sur del alcázar, la más occidental de las cuales data de época emiral. Por lo que respecta a su distribución interna, los últimos trabajos de excava­ ción han puesto de relieve su extraordinaria complejidad urbanística, derivada del hecho de que permaneció en pleno funcionamiento durante casi siete siglos, a lo largo de los cuales no sólo albergó los centros de poder de la ciudad en época islá­ mica, sino que también fue, sucesivamente, sede de la encomienda templaria cre­ ada en tiempos de Alfonso VII, lugar de fundación de la Orden Militar de Calatrava, y sede de la encomienda del mismo nombre. Del entramado de estruc­ turas localizadas en el interior del alcázar, destacan, entre otras, el aljibe islámico, dos grandes edificios adosados al trasdós de la muralla norte �también islámicos­ , una posible sala de audiencias de época taifa, los cimientos de la iglesia templa­ ria, la iglesia de los calatravos, tres hornos de producción de cerámica, una fragua, y un conjunto heterogéneo de edificios domésticos y administrativos pertenecien­ tes a la Encomienda de Calatrava y fechables entre las primeras décadas del siglo XIII y comienzos del siglo XV (RETUERCE & HERVÁS, 1 999: 36-40). 1.2. La medina. Con una extensión de algo más de 4 ha, ocupa la mayor parte del recinto amurallado. Se sitúa al oeste del alcázar, y está completamente rode­ ada por una muralla que contaba con alrededor de cuarenta torres de flanqueo, todas ellas de planta cuadrada. 302 ----------------- CAi.ATRii\'� L1 VttJ.t C1PrrAL /SL.ÍM/C� Df. /;\ REGIÓN La mencionada muralla, aún oculta en buena medida por los escombros, es nota­ blemente heterogénea tanto desde un punto de vista constructivo como cronológico. Eso es, al menos, lo que se deduce de la amplia variedad de módulos y aparejos detectable en las numerosas t01Tes y en las correspondientes cortinas, donde se pue­ den encontrar desde fábricas de sillares hasta obras de mampostería encofrada, pasando por labores en tapial de tierra. Del cinturón defensivo de la medina desta­ can especialmente la puerta de acceso en recodo, a l sur, y la coracha de abasteci­ miento de agua, en el sector noroeste (RETUERCE & HERV ÁS, 1999: 40-4 1 ) . En la actualidad, el inte1ior de la medina -verdadero núcleo urbano de Calatrava durante cinco siglos- se encuentra convertido en un erial, sin restos cons­ tructivos visibles en superficie. No obstante, las distintas prospecciones geofísicas -eléctricas y magnéticas- realizadas hace algunos años confirmaron la existencia de numerosas ruinas en su subsuelo. Además, un pequeño sondeo arqueológico lle­ vado a cabo en su sector central en 1995 permitió exhumar parte de una vivienda y de una calle empedrada fechadas en época almohade. Por otra pru1e, es evidente que l a medina, deshabitada desde p1incipios del siglo XIII, conserva en su actual subsuelo toda su estructura urbana, y que ésta ha de ser forzosamente rica y com­ pleja; de hecho, según diversas fuentes escritas, en Calatrava existieron varias mez­ quitas, baños, tiendas .. . (RETUERCE & HERV ÁS, 1999: 4 1 ). 2. Los arrabales. Calatrava contaba con amplios arrabales extramuros que rodeaban la ciudad por sus frentes este. sur y oeste. En l a actualidad, la mayor parte de ellos se encuentra convertida en tierras de labor, siendo precisamente el arado el que saca a l a luz restos cerámicos, bocas de silos y pozos, muros ... , lo que permite cono­ cer grosso modo su extensión original. En estos arrabales pueden documentarse elementos fundamentales de Ja rea­ lidad urbana de Calatrava. Tal es el caso de las diversas necrópolis -un pequeño sondeo arqueológico realizado en 1 987 permitió documentar parte de una de ellas, de cronología almohade, localizada en el arrabal sur-; o de zonas industria­ les de producción de cerámica -se han detectado alfares almohades a unos 1 50 m al suroeste de l a medina, y otros de época omeya a poco más de 100 m al este de l a ermita de Nuestra Señora de la Encamación-. Asimismo, han sido identifi­ cados los restos de una coracha de abastecimiento de agua al arrabal oriental -a 200 m al este deJ alcázar- , los del molino y puente de Calatrava -sobre el río Guadiana, unos 400 m aguas abajo de la medina-, y los de una posible mezqui­ ta en el aiTabal este -integrados en el muro norte de la actual iglesia de Ntra. Sra. de l a Encarnación- (RETUERCE & HERVÁS, 1 999: 4 1 -42). 303 MIGUEL ÁNGEL HERVÁS Y MANUEL RETUERCE------------------ EL MÉTODO APLICADO: ESTRATEGIA, PROCEDIMIENTO Y REGISTRO. Como es bien sabido, toda excavación arqueológica se articula en función de dos aspectos claramente distintos e independientes entre sí: la estrategia y el pro­ cedimiento. Ambos en conjunto constituyen lo que podríamos llamar el método de excavación. Tanto las estrategias como los procedimientos de excavación no son más que medios transitorios que conducen a un fin más permanente, que es el registro arqueológico. l. La estrategia. Entendida en sentido amplio, la estrategia es el "plan" diseñado para dirigir la excavación, lo cual no sólo afecta al "soporte" según el cual será disecciona­ do el yacimiento -trincheras, cuadrículas, áreas abiertas . . . -, sino también a la traza general de la intervención -establecimiento de zonas prioritarias de actua­ ción, objetivos concretos a alcanzar en cada zona . . . -. 1.1. Condiciona11tes básicos. En una excavación sistemática, la estrategia a aplicar viene determinada por tres condicionantes básicos: la configuración del yacimiento en sí (su estructura, extensión, cronología . . . ); los fines perseguidos por la intervención (prioridades y objetivos a medio y largo plazo); y los medios técnicos, humanos y económicos de que se dispone para alcanzarlos. Veamos a continuación de qué modo inciden estas tres premisas en el diseño de la estrate­ gia de excavación para el caso que nos ocupa. • Configuración del yacimiento. Según se deduce de lo expuesto en apartados anteriores, Calatrava la Vieja es u n yacimiento de una enorme envergadura, no sólo por su evidente valor cientí­ fico, sino también por su notable extensión y por el volumen de algunas de sus estructuras (existen lienzos y torres de basta 1 6 m de altura, y algunos muros apa­ recidos en excavación conservaban, bajo tierra, más de 5 m de alzado). Los ARRABALES. Solamente el recinto amurallado -incluido el foso- es pro­ piedad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Los arrabales, que abarcan las cuatro quintas partes del yacimiento, permanecen aún en manos pri­ vadas y se encuentran divididos en varias parcelas de explotación agraria, de modo que nuestras opciones de intervención en ellos se reducen, por el momen­ to, a la realización de prospecciones de superficie, tanto extensivas -para deter- 304 ----------------- CALATRAVA u. VIEJA, CAPITAl ISlAMIO. DE l.A REGIÓ/\" minar su extensión total y su cronología- como intensivas -en zonas de alfares previamente identificadas-. Las posibilidades de excavación en este sector del yacimiento se hallan supeditadas a la voluntad de los propietarios de las parcelas, limitándose a casos de ''urgencia" como el que, en 1 987, permitió realizar un peque­ ño sondeo en una de las necrópolis del arrabal sur (PRIETO & MARTÍN, 1988). EL FOSO. Con unos 750 m de longitud, se encuentra casi completamente col­ matado por grandes rellenos, que en algunos puntos pueden alcanzar hasta 12 m de espesor. Su vaciado supondría la recuperación de uno de los principales valo­ res monumentales del yacimiento. Sin embargo, la movilización de semejante volumen de escombros requiere el empleo de unos medios técnicos y económi­ cos inaccesibles en las actuales condiciones. Además, no sería operativo vaciar el foso sin haber completado antes el desescombro de la muralla, pues dicho vacia­ do conllevaría la eliminación de la única vía posible de evacuación de tierras en esa zona (de hecho, el foso sirve, en su estado actual, como camino perimetral de circunvalación de la ciudad a extramuros, permitiendo el acceso de trabajadores y maquinaria a cualquier punto de la muralla). Por tanto, la excavación del foso sólo debe acometerse con posterioridad al desescombro de la muralla, bien en su totalidad, o bien por sectores establecidos de tal manera que ninguno de ellos quede sin accesos antes de ser excavado. LA MURALLA. Buena parte del perímetro amurallado de la ciudad -que cuenta con algo más de 1 .500 m de longitud y alrededor de medio centenar de torres de flanqueo- se halla, en mayor o menor medida, oculto por sus propios derrumbes. Su desescombro reviste especial interés, no sólo por el alto valor científico de muchas de sus estructuras -es el caso de las torres pentagonales, las alba.lTanas, las corachas de abastecimiento de agua o las pue1tas en recodo de la medina y el alcá­ zar-, sino también porque ello conllevaría la recuperación de una parte muy impor­ tante de los valores monumentales del yacimiento. Ambas circunstancias -interés científico y valor monumental- concurren en grado máximo en los tres frentes exteriores del alcázar -no1te, este y sur-, por lo que han sido considerados como zonas de intervención prioritaria en el plan de investigación que se sigue en el yacimiento desde el año 1987. LA MEDINA. También la medina tiene una enorme importancia científica: en este sector del cerro se conserva la secuencia evolutiva del urbanismo andalusí desde mediados del siglo VIII hasta comienzos del siglo XIII, sin agresiones ni alteraciones posteriores. 305 MIGUEL ÁNGEL HERVÁS Y MANUEL RETUERCE------------------ No obstante, su notable extensión -alrededor de 4 has.-, la previsible vulnera­ bilidad de muchos de sus vestigios, y su propia trascendencia para la historia del urbanismo islámico peninsular aconsejan prudencia y paciencia: la excavación de la medina de Calatrava debe ser concebida como un proyecto de largo alcance en el que ésta pueda ser tratada como un todo unitario y coherente, y en el que esté garantizada, desde el comienzo, la adecuada conservación de los restos exhumados. Para ello resulta imprescindible no sólo la formación de un equipo científico pe1·manente más amplio que el actual, sino también una adecuada combinación de las tareas de excavación con las de consolidación y restauración, así como una mayor continuidad de los trabajos y una notable mejora de las condiciones de seguridad del yacimiento. Semejante conjunto de condiciones pasa, ineludible­ mente, por un considerable aumento de la dotación presupuestaria del yacimien­ to, lo que no parece probable a corto plazo. Así, del mismo modo que en el caso del vaciado del foso, aunque por razones distintas, la excavación de la medina como conjunto es inaccesible en las actua­ les circunstancias. EL ALCÁZAR. Debido a que permaneció en pleno funcionamiento durante casi siete siglos, reúne en su interior la secuencia esLratigráfica más completa del yaci­ miento, además de una notable riqueza urbanística: al margen de los restos pro­ tohistóricos localizados en su extremo oriental, su ocupación fue continua desde la fundación de la ciudad, mediado el siglo VIII, hasta el momento del traslado de la sede de la encomienda de Calatrava a El Turrillo, a comienzos del siglo XV, detectándose incluso un hábitat residual en torno a la iglesia de los calatravos hasta las últimas décadas del siglo XVIII. En su condición de sede de los órganos de poder político y militar de la ciu­ dad, alberga estructuras de alto valor simbólico y monumental, concebidas en buena medida como expresión de poder. Además, su perímetro se encuentra per­ fectamente delimitado por sólidas murallas, y no sobrepasa los 3.500 m2 de extensión, circunstancias que lo convierten en un espacio unitario y asequible cuyos valores monumentales y científicos son más fácilmente recuperables que en otros puntos del yacimiento. Por todo ello, el alcázar es uno de los objetivos prioritarios del proyecto de investigación en curso. • Objetivos. En cualquier yacimiento a excavar, la responsabilidad del arque­ ólogo que lo aborda es, en primer lugar, de carácter científico: debe estar garan­ tizada en todo momento la calidad técnica de la excavación, para lo cual han de emplearse todos los medios disponibles, empezando por un procedimiento de 306 ----------------- C1t...1TRAI:� /...,\ \'1u.�. CAPIHL ISl.HllC .. 1 DI: LA REGIÓN "disección'' y por una forma de registro que aseguren la objetividad de los datos obtenidos y su validez como fuente autónoma de conocimiento histórico. Pero, en una excavación sistemática, esa responsabilidad debe ir más allá: esta­ mos obligados a perseguir, además, la recuperación del yacimiento para el públi­ co en general; es decir, debemos aspirar a que el yacimiento no sólo pueda ser visitado, sino también entendido, de tal manera que los restos conservados apor­ ten un nivel de información suficiente a cualquiera que los contemple (en este sentido, de nada sirve, por ejemplo, excavar el yacimiento por medio de peque­ ñas cuadrículas cuya contemplación no aporta nada al visitante, por más que éstas nos pudieran ayudar a resolver problemas estratigráficos muy específicos). De acuerdo con estos planteamientos, la intervención desarrollada en Calatrava la Vieja está animada, desde un principio, por un doble objetivo: la obtención de conocimiento científico, por un lado, y la recuperación de los valo­ res monumentales del yacimiento, por otro. • Medios disponibles. Los trabajos arqueológicos en Calatrava Ja Vieja comenzaron en el año 1984, a raíz de la denuncia y consiguiente paralización de unas intervenciones que, aun­ que auspiciadas por el Ministerio de Culn1ra, se desarrollaban sin los adecuados controles arqueológicos y habían provocado importantes daños en puntos clave del yacimiento, como la puerta en recodo de Ja medina o el cierre occidental del primitivo alcázar emiral. Desde entonces, las campañas de excavación se han sucedido de manera inin­ terrumpida, avaladas primero por el Musco Arqueológico Nacional de Madrid y después por el Museo de Ciudad Real, y financiadas en todo momento por la Consejería de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. No obstante, la cuamía de la inversión pública en el yacimjento ha variado nota­ blemente de unos años a otros, lo que ha repercutido de manera decisiva tanto en la duración como en el planteamiento y en los logros de cada campaña. Así, durante las cuatro primeras (de 1984 a 1 987), un convenio entre la Consejería de Cultura y el Instituto Nacional de Empleo permitió la contratación de amplios grupos de trabajadores durante periodos de tres o cuatro meses cada año, de modo que fue posible abordar sectores del yacimiento sepultados por gran­ des masas de escombros: se excavó entonces, en atención a su singu laridad, la cora­ cha de la medina (campañas de 1984, 1 985 y 1 986), y comenzó el desescombro del extremo oriental de la muralla del alcázar -entre las torres pentagonales-, uno de los puntos de mayor interés científico y monumental del recinto (campaña de 1 987). Fue en este contexto de disponibilidad de recursos en el que se concibió la ínter- 307 MIGUEL ÁNGBL HERVAS Y MANUEL RETUERCE------------------ vención en Calatrava la Vieja como un proyecto a largo plazo, orientado no sólo a la obtención de conocimiento científico, sino también a la recuperación del yacimiento, en sentido amplio, para el púbjjco en general: el cumplimiento de este último objetivo obliga a la recuperación de los principales valores monu­ mentales del lugar, lo que implica, a su vez, la movilización de grandes masas de escombros y conlleva, por tanto, la necesidad de disponer de suficiente mano de obra durante el tiempo bastante. Sin embargo, las aportaciones del INEM a Calatrava la Vieja quedaron inte­ ITumpidas en 1988: a partir de entonces ya no fue posible disponer de varias decenas de peones durante unos cuantos meses al año, sino que, dada la cuantía de la subvención aportada por la Consejería de Cultura, hubo que trabajar con grupos reducidos de estudiantes durante periodos cuya duración nunca excedió de un mes y medio anual. En tales condiciones no es posible movilizar grandes masas de escombros, no sólo por la escasez de mano de obra y la brevedad de las campañas, sino también por la -en general- menor capacidad física de los estudiantes en relación con los peones, y por el principio "moral" que obliga al arqueólogo a proporcionar un nivel de enseñanza suficiente a sus "alumnos". Por tanto, hubo que modificar el proyecto inicial: los trabajos de excavación se orientarían, en adelante, a la bús­ queda de soluciones a problemas concretos en aquellas zonas del yacimiento en las que el volumen de los rellenos fuese menos desalentador. De este modo, entre 1988 y 1995 se excavaron, entre otros puntos: la liza existente entre la torre pentagonal norte y la albarrana oeste (donde el vaciado de las fosas de cimentación de ambas torres nos permitió confirmar su datación en época emiral), la torre del ángulo suroeste del primitivo alcázar (para contrastar la hipótesis de que el actual cierre occidental corresponde al momento de recons­ trucción de la ciudad por Muhammad 1 tras el ataque toledano del 853), la fragua adyacente al arco triunfal (lo que, años más tarde, permitiría explicar el proceso de colmatación de la posible sala de audiencias contigua), o el sector central de la medina (no sólo para conocer la cronología del último momento de ocupación de la misma y comprobar el estado de conservación de sus estructuras, sino tam­ bién para "reivindicarla" como parte esencial del yacimiento, mostrando al públi­ co el enorme potencial arqueológico de este sector del recinto). Pero, a finales de 1995, la situación cambió de nuevo: los planes de empleo promovidos por el INEM volvieron a incluir a Calatrava la Vieja como lugar de destino de una parte de las inversiones, de manera que desde entonces -y hasta hoy- se trabaja otra vez con grupos de entre 15 y 20 peones bajo la dirección de 2 ó 3 arqueólogos durante periodos de cuatro meses al año. Recuperada la dis- 308 -----------------CAL-1TRA1� u V1F.JA, CAPTTAL lst.HllCA DE u Rcc1ó.v ponibilidad de medios de las primeras campañas, ha sido posible recuperar tam­ bién el plan de trabajo esbozado entre 1984 y 1987. 1.2.- El plan de trabajo Según puede deducirse de lo expuesto en páginas pre­ cedentes, los trabajos desarrollados en Calatrava la Vieja en los últimos años se han centrado en la excavación y estudio del alcázar en su conjunto, no sólo como recinto defensivo -fottificación-, sino también como espacio de poder -distribu­ ción interna-. Así, entre 1995 y 1998 se completaron el desescombro de los fren­ tes 01iental y septentrional de la muralla (con el descubrimiento de la primitiva coracha de abastecimiento de agua y de la puerta en recodo de acceso desde la zona del río, entre otras estructuras) y la excavación de las dependencias perte­ necientes a la encomienda de Calatrava (el edificio claustral en torno a la iglesia, las estancias abovedadas del extremo oriental, y la zona de alfares del sector norte). Además, durante la campaña de 1999 -aún en curso en el momento de escribir estas líneas- ha avanzado notablemente eJ vaciado del conjunto de edifi­ cios islámicos localizado en el flanco septentrional. La excavación de un espacio como el alcázar de Calatrava la Vieja -estructu­ rado, coherente y bastante extenso- no puede ser abordada de un modo arbitra­ rio; la estrategia a aplicar (entendida como el "soporte" según el cual será disec­ cionado) debe elegirse a partir de un sólido conocimiento del espacio en cuestión y con una idea clara de los objetivos a conseguir. En el caso que nos ocupa, plantear multitud de pequeñas cuadrículas de exca­ vación, por ejemplo, habría constituido un grave error, por mucho que la disui­ bución de esas cuadrículas respondiera a un esquema geométrico más o menos "cw·ioso", e independientemente del nivel de profundización que se hubiese alcanzado en cada una de elJas; de hecho, tras algunos meses de trabajo, el alcá­ zar habría quedado convertido en una buena colección de agujeros -eso sí, per­ fectamente regulares-, y ni eJ visitante ni el arqueólogo tend1ian una idea clara de cuál pudo ser su estructura interna en cada momento de la historia. El objetivo de que el yacimiento no sólo pueda ser visitado, sino también entendido, nos obliga en primer término a excavar en grandes áreas abiertas, haciéndolo de modo que se pongan al descubierto, en fases sucesivas de la exca­ vación, momentos de ocupación homogéneos. Se trata, básicamente, de recupe­ rar espacios coherentes para obtener una visión de conjunto que facilite al arque­ ólogo las labores de interpretación y le permita seleccionar con mejor criterio -o, al menos, con un criterio más informado- las zonas en las que habrá que profun­ dizar después para documentar niveles inferiores. Y de paso, el visitante tendrá algunas posibilidades más de comprender lo que contempla. 309 MIGUEL ÁNGEL HERVÁS y MANUEL RETI.iERCE ------------------ En Calatrava la Vieja, el interior del alcázar funciona, de hecho, como una sola área de excavación con numerosos frentes de trabajo susceptibles de ser simultanea­ dos Oo que comporta, además, evidentes ventajas a la hora de distribuir al personal). No obstante, la necesidad de organizar el registro arqueológico en un espacio de 3.500 m2 nos ha obligado a dividir ese área en varios sectores, a cada uno de los cuales se le ha asignado un número de identificación. Dentro de cada sector, a su vez, los números de unidad estratigráfica -o números de inventario- se asignan del uno al infinito. Por tanto, la división del interior del alcázar en sectores de excavación no es más que una herramienta de gestión de unidades estratigráficas. Aun así, dicha división no ha sido establecida de manera totalmente arbitra­ ria, sino que hemos procurado que cada sector posea una coherencia estructural interna; en este sentido, se les puede considerar sectores "estructurales", es decir, "naturales" de un modo similar a como lo son las unidades estratigráficas según las cuales se excava. Por ejemplo, entre el sector sur -número 21- y el sector cen­ tro -número 1 5- existen marcadas diferencias topográficas: el primero se halla a mayor altura y mejor nivelado que el segundo, que presenta notorias pendientes descendentes tanto hacia el norte como hacia el oeste; la orientación y ordena­ ción de los espacios construidos es, además, muy distinta en uno y otro: los del sector sur están dispuestos ortogonalmente en relación con la iglesia de los cala­ travos, en tanto que los del sector centro aparecen orientados con relación al alji­ be islámico y distribuidos más desordenadamente. En el sector este -número 1 6- las grandes salas abovedadas de la Encomienda de Calatrava forman un bloque absolutamente compacto y homogéneo, mientras que el sector norte -número 18- aparece claramente dominado por los edificios islámicos que se adosan al trasdós de la muralla. Lo que no varía de unos sectores a otros es el criterio de intervención: en todos ellos se excava intentando alcanzar momentos de ocupación homogéneos, para lo cual se retiran derrumbes y rellenos de acumulación por abandono hasta descubrir los niveles de hábitat más recientes en cada zona, sin eliminar -en la medida de lo posible- ningún tipo de estructuras. Esta forma de proceder ha permitido recuperar, prácticamente completo, el nivel de ocupación de la Encomienda de Calatrava (siglos XIII-XV), identifican­ do con nitidez tanto el edificio claustral como la explanada baldía situada inme­ diatamente al norte, formada a partir de los derrumbes de grandes edificios pre­ existentes y aprovechada por los monjes calatravos para la instalación de alfares. Finalmente, y gracias a la infrautilización de dicha explanada en época de la Encomienda, ha sido posible excavar niveles inferiores sin necesidad de des­ montar estructuras, de modo que se ha podido documentar también buena parte 310 -----------------C11,111w:� ú \ltFJ,�. C�PffM. l.�1.1mcA DE LA Rrctó,v de la dist1ibución interna del alcázar en época islámica, sin que se haya perdido por ello la coherencia del momento de ocupación cristiano. De cara a la recuperación del yacimiento para el púbLico en general, el plan de actuación vigente en Calatrava la Vieja ha incluido, en los últimos años -ade­ más de los trabajos propiamente arqueológicos de excavación y documentación-, importantes labores de consolidación de restos, de recuperación de volúmenes arquitectónicos, y de creación y mejora de infraestructuras tales como vías de acceso, caminos de visita, acometida de aguas, etc. En la realización de dichas labores ha resultado decisiva la participación de la Escuela-Taller de Alarcos, que ha aportado no sólo mano de obra, materiales y recursos técnicos, sino también buena patte de los criterios de intervención aplicados. 2. El procedimiento S i la estrategia es el plan para dirigir la excavación, el procedimiento es el modo en que profundizamos en los depósitos arqueológicos para extraer de ellos la información que contienen. En el caso de Calatrava la Vieja, la estrategia en área abierta se combina con el procedimiento de excavación por estratos natura­ les -llamado "estratigráfico" o de "estratigrafía natura]"-. El procedimiento estratigráfico parte del principio irrebatible de que todo yacimiento arqueológico es una realidad estratificada. Consiste en extraer los depósitos uno a uno, respetando aJ máximo sus formas y contornos originales, y siguiendo la secuencia inversa a aquella en la que se formaron (es decir, extra­ yendo primero el más moderno, luego el inmediatamente anterior, y así sucesi­ vamente hasta alcanzar el más antiguo). En su condición de testimonio involuntario de la actividad de sociedades huma­ nas pasadas, la estratigrafía arqueológica tiene un enonne valor como fuente autó­ noma de conocimiento histórico. Por eJlo, es de la máxima importancia aplicar el procedimiento estratigráfico de excavación, cuyas ventajas con relación al proce­ dimiento arbitrario son indudables: el procedimiento estratigráfico permite, en pri­ mer lugar, recuperar la historia de la topografía del yacimiento, ya que se respetan al máximo las superficies de cada unidad estratigráfica; en segundo lugar. facilita Ja clasificación de Jos objetos en función del estrato en el que quedaron sepultados, sin desplazarlos de su contexto natural ; por último, permite identificar las relacio­ nes físicas entre unidades estratigráficas y, por consiguiente, conocer la cronología relativa de cada unidad en el mismo instante de ser excavada. Las secuencias estratigráficas documentadas según este procedimiento en el interior del alcázar de Calatrava la Vieja poseen un alto valor científico, pues per­ mitirán, tras el pertinente estudio de los restos cerámicos recuperados, la plena 3 1 1 MIGUEi.. ÁNGEL HERVÁS Y MANUEi RETIJERCE ------------------ identificación de los momentos de ocupación taifa, almorávide, cristiano de la segunda müad del siglo XII, almohade, y cristiano desde principios del siglo XIII -con la presencia de interesantes elementos mudéjares-. En el caso que nos ocupa, además, estas fases culturales manifiestan una precisión cronológica muy alta, gracias a su rápida sucesión en el plazo de apenas dos siglos, y a la cumpli­ da información que aportan al respecto las distintas fuentes escritas. Del mismo modo, las estructuras exhumadas proporcionan, por su notable envergadura, por su aceptable estado de conservación y por la exactitud con que pueden ser data­ das, numerosos datos de gran interés para el estudio de las técnicas constructivas de época medieval. 3. El registro El registro es el conjunto de la información arqueológica extraída de un yaci­ miento durante su excavación. Está integrado por las anotaciones hechas a pie de campo (registro escrito), por los dibujos de planta, sección o alzado (registro pla­ nimétrico), y por las fotografías tomadas durante la excavación (registro foto­ gráfico). Por otra parte, los objetos arqueológicos recogidos durante la excava­ ción son seleccionados, siglados e inventariados en correlación con el registro escrito, lo que da lugar al inventario de materiales. 3.1. El registro escrito. En el caso de Calatrav·a la Vieja, e l registro escrito se realiza por medio de un modelo de ficha informatizable (fig. 3) desarrollado a par­ tir de las propuestas del ProyectoArcheoData (ARROYO, 1990). Por cada unidad estratigráfica identificada se rellena una de estas fichas, que incluye numerosos apartados agrupados en cinco bloques de recogida de información: bloque de ges­ tión de la unidad (en el que se anota el número asignado a la misma, el del área y el sector del yacimiento donde se localiza, el de inventario de los dibujos y foto­ grafías en los que aparece reflejada ... ), de descripción, de dimensiones, de rela­ ciones físicas y cronológicas de la unidad con otras de su entorno, y de interpre­ tación y observaciones. Los croquis elaborados en campo (de sección, de ubica­ ción de unidades, de cotas, de hallazgos especiales . . . ) figuran al dorso de la ficha. Una vez finalizada la excavación, cada una de estas fichas es registrada en una base de datos informática de carácter relacional (Filemaker Pro 4.0 para Macintosh), lo que permite una cómoda gestión de las secuencias estratigráficas documentadas y un control exhaustivo de todo el registro. 3.2. El registro planimétrico. Los dibujos de planta se realizan por medio del conocido sistema de coordenadas a la escala estándar de 1 :20. Dadas las dimen- 312 -----------------CALATRA\í\ /..,\ VIEJA, CAPITAi.. ISlÁMICA DF I � RFCIÓN siones de las áreas y sectores de excavación, en Calatrava la Vieja es físicamen­ te imposible dibujar plantas a partir de un solo eje. Por ello, fue necesario insta­ lar una retícula de ejes de dibujo equidistantes entre sí 20 m, que cubre todo el recinto amurallado -incluido el foso-; cada una de las intersecciones entre ejes está marcada sobre el terreno por medio de estacas, de modo que, en cualquier momento y para cualquier punto del recinto, se pueden trazar, con la simple ayuda de un taquímetro, ejes particulares de dibujo ajustados a la cuadrícula general. Las coordenadas de dichos ejes se consignan en cada una de las láminas de papel milimetrado empleadas, y éstas últimas, a su vez, son informatizadas (MiniCad 5.0 para Macintosh) e insertadas en su lugar correspondiente dentro del plano general del yacimiento, elaborado a partir de fotografías aéreas verticales y de curvas de nivel topografiadas (jigs. 2 y 4). Debido a su carácter estructural, las áreas de excavación están delimitadas por grandes muros, de manera que en Calatrava la Vieja se da una ausencia casi total de testigos y de perfiles. Por tanto, el dibujo de las secuencias estratigráficas documenta­ das se realiza casi siempre por medio del conocido sistema de secciones acumulativas. 3.3. El registro fotográfico. En Calatrava la Vieja se hace exclusivamente con diapositivas: tienen mayor definición que la fotografía sobre papel y un nivel similar de resistencia al paso del tiempo; son más baratas, ocupan menos espa­ cio, son más versátiles a la hora de trabajar, imprescindibles para impartir confe­ rencias, y preferidas por las imprentas. Además, en el caso de que se necesite una copia sobre papel de alguna toma concreta, no existe problema técnico alguno para obtenerla a partir de la diapositiva original. Las diapositivas obtenidas en cada campaña son ordenadas por sectores, y den­ tro de cada sector, por secuencias de excavación. Posteriormente, se siglan con su correspondiente número de inventario (de modo similar a como se hace con la cerámica), y se archivan en hojas transparentes para un manejo más cómodo. 3.4. El inventario de materiales. Durante la excavación se recogen tanto los artefactos (cerámica, vidrio, metal, hueso y piedra trabajados, escorias . . . ) como algunos ecofactos (huesos en estado natural, restos de madera o carbón, etc.). El trabajo con la cerámica -sin duda el artefacto más abundante- comienza con el lavado y secado de todos los fragmentos recogidos, procediéndose después al pegado de aquellos que unen entre sí. Posteriormente se Ueva a cabo una pri­ mera selecci6n, en la que, como criterio general, se guardan: todas las piezas enteras; todos Jos fragmentos de borde; todos los fragmentos que, sin ser bordes, aportan información clara sobre la forma de la pieza a la que pertenecen; y todos 313 MIGUEL ÁNGEL HERVÁS Y MANUEl.. RETUERCE------------------ aquellos que, por tener decoración o un acabado especial, proporcionan datos interesantes sobre diseños decorativos o sistemas de acabado. Los restantes frag­ mentos -los llamados atípicos- son desechados y, tras la oportuna evaluación de su cronología y de su cantidad aproximada, almacenados sin siglar en un lugar preestablecido dentro del yacimiento. Los demás artefactos (vidrio, objetos metá­ licos . . . ) son sometidos a procesos de selección similares. El siguiente paso consiste en el s;gfado de los materiales: cada pieza o frag­ mento seleccionado, independientemente del tipo de artefacto de que se trate, recibe un número de inventario que se anota sobre el propio objeto junto con e] número de unidad estratigráfica y de sector de excavación en el que apareció, y precedido todo ello por la abreviatura del yacimiento y de la campaña corres­ pondiente. Así, por ejemplo, la sigla CV-98115/281/32 correspondería a la pieza nº 32 de la unidad estratigráfica nº 28 1 del sector de excavación nº 1 5, hallada en el yacimiento de Calatrava la Vieja durante la campaña de 1998. Los números de inventario se asignan de manera correlativa dentro de cada unidad estratigrá­ fica, después de haber ordenado los objetos según un criterio prefijado. Por último, se realiza el inventario de los materiales si.g1ados, empleando para ello una base de datos informática de carácter relacional (Filemaker Pro 4.0 para Macintosh) según el modelo de ficha adjunto (jig. 5). Por su diseño, la mencio­ nada ficha desempeña una triple función: sirve para inventariar, para catalogar y para hat;er el estudio estadístico de todos aquellos aspectos o atributos del mate­ rial que son susceptibles de interrelación (tipo cerámico-unidad estratigráfica, tipo cerámico-modo decorativo, material-unidad estratigráfica, decoración-uni­ dad estratigráfica . . . ). El uso del mismo programa informático para el tratamiento del registro escrito y del inventario de materiales facilita notablemente el cruce de datos entre ambos y permite una gestión más eficaz del registro arqueológico. Por lo que respecta a los ecofactos, en el caso de Calatrava la Vieja han resul­ tado especialmente interesantes los estudjos arqueozoológicos realizados sobre los restos de fauna aparecidos en estratos sellados claramente datables, pues han permitido, por ejemplo, la identificación de algunas especies de aves hoy extin­ guidas en la Península (AGUILAR, 1 990; HERNÁNDEZ & AGUlLAR, 1994), de otras cuya introducción se creía mucho más reciente, o la detección, incluso, de un determinado tipo de fraude alimentario en época almohade (ROSELLÓ & MORALES, 1 99 1 ). 314 ----------------- CAL.ATRAI 1 u V1u1, c,,PrrAL ls1.Awc1 m 11 RwtóN RESULTADOS OBTENIDOS Como anunciábamos en la introducción, buena parte de los resultados obte­ nidos desde que comenzaron los trabajos arqueológicos en Calatrava la Vieja han sido dados a conocer ya en publicaciones y reuniones científicas diversas, por lo que en este apartado, y para evitar repeticiones innecesarias, nos limitaremos a reseñar los aitículos más destacados. Precisamente en el más reciente de ellos (RETUERCE & HERV ÁS, 1999), apa­ recido en el nº 1 1 3 de la revista Castillos de EspaFia, se hace una recopilación de los datos obtenidos entre 1984 y 1998, lo que en cie1to modo supone la actualización de otros aparecidos anteriormente con el mismo enfoque general, como el artículo en el que se expusieron los primeros resultados arqueológicos, recalcando Ja importan­ cia del yacimiento (RETUERCE & LOZANO, 1986), o aquel en el que se hacía recapitulación de los diez primeros años de investigación (RETUERCE, 1994). Otras publicaciones se centran en aspectos muy concretos del yacimiento, como aquella que estudia una parte de la necrópolis almohade del arrabal sur de la ciudad (PRIETO & MARTÍN, 1988). la que analiza el sistema defensivo hidráulico documentado en el extremo oriental del alcázar (RETUERCE & ZOZAYA, 1992), o los artículos referidos a algunos de los materiales hallados en excavación -desde la cerámica de reflejo dorado (ZOZAYA, RETUERCE & APARICIO, 1995) hasta un cipo funerario (ZOZAYA, 1990)-. Aún se Hace sólo unos meses ha sido publicado otro en el que se estudia la gran sala con bañera aparecida en el ángulo noroccidental del alcázar durante la campaña de 1997 (RETUERCE & HERV ÁS, 1999). Mención especial merece la publicación de los informes arqueozoológicos, que muestran el carácter de unicum de algunos de los restos aparecidos (MORA­ LES et alii 1988; AGUILAR, 1990; ROSELLÓ & MORALES, 199 1 : MORA­ LES et alii, 1 992), y que han servido, incluso, como punto de referencia para estudios similares realizados en otros yacimientos medievales peninsulares (HERNÁNDEZ & AGUILAR, 1994; MORALES et alii, 1994). REFLEXIÓN FINAL Cuando trabajamos en la excavacjón sistemática de yacimientos arqueológi­ cos, debemos ser plenamente conscientes de que nuestra responsabiljdad como arqueólogos no es exclusivamente científica, máxime si se trata de yacimientos de tan destacado valor monumental como Calatrava la Vieja. 315 MIGUEL ÁNGEL fiERVÁS Y MANUEL RETUERCE------------------ El arqueólogo director de una excavación sistemática actúa como gestor de patrimonio en última instancia: de la calidad técnica de su intervención depende no sólo la objetividad del conocimiento histórico extraído, sino también las posi­ bilidades presentes y futuras de poner el patrimonio rescatado al servicio de la sociedad. En ambos aspectos influyen decisivamente, como ya hemos expuesto. tanto la estrategia como el procedimiento aplicados, por lo que uno y otra deben ser elegidos desde un profundo conocimiento del yacimiento en el que se actúa, y con una idea clara de los objetivos científicos y patrimoniales que se persiguen. 316 ----------------Úl.ATRAVA U VJr:JA, Ü.PffAL ISLAM/O. DF. U REGIÓN BIBLIOGRAFÍA • AGUILAR BALTAR, AdoJfo Luis ( 1 990): "Calatrava Ja Vieja: primer informe sobre la fauna de vertebrados recuperada en el yacimiento almohade. Segunda parte: aves". Boletín de Arqueología Medieval, 4, pp. 285-309. • ARROYO BISHOP, Daniel ( 1 990): Systeme ArchéoDATA. Enregistrement, analyse et conservation du docwnent archéologique européen, 2 vol. GRD-880 du Centre National de la Recherche Scientifique. UFR d' Art et Archéologie. Université de París l. Inédito (texto mecanografiado). • HERNÁNDEZ, Francisco & AGUILAR. Adolfo, ( 1 994): "¿Cristiano o musul­ mán?. 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Planta general del recinto amurallado 319 MIGUEL ÁNGEL HERVÁS Y MANUEL RETUERCE ----------------------- 320 + Calatrava la Vieja EITR. o 1 OEAJICIOll lf-} u.u:. o u.O • 8liO --POI 1 ll . · - -... i j Tr.a.mn & ¡-·· Ficha de Unidad ,-,... u.E.,. 1 Estratigráfica . l . 1 ,.,--1-....,..--,... --,---..:,º-:::::::::=:,.... �1-=== .. ==;-;:::' r=::- 1 1 flpOdeU.E. ... , $ c..-,,., ---· DWJ AAMA EST RATleM'IOO °""' º - �· ¡��-·· 1 I'º"''' 1,., ...... , .. - . ,,, , ... dón IMorMI<(""'"º'°" 1 INTEAPRET ACION Y OBSERVACIONES , .... ,- .. .... ,-- Aeg W M O 119 � bl6mico. Alo &S4 D :-oe.12u. netpoca Fig. 4. Planta excavación arqueológica del Alcá:ar. 321 MIGUEL ÁNGLL HERVÁS Y MANUEL RETuERCE ---------------------- 322 . CALATRAVA LA VIEJA. Carrlón de Calatrava, Ciudad Real . T ,. Inventarlo d e Materiales Olr. Manuel Retuerce Velasco & Miguel Angel Hetvás Henera Cata 15 Materia vellón Oblato Peplón Descrlpcl6nFemando IV Paata Nº lnv 1 5 Clase moneda Tlpologla Castilla y León lntrualonea Cultura Cristiana Acabado lnter. Acabado axter. Color acab lnt. Decoración Observaciones Vico & aJll, nº 262,. .. ¿falsdicacfón? CronologlaS. Xlll·XIV: 1295-1312 Long.DIAmetro Eatadlatlca Dlbufo Nº Foto Nº Estado de conaervaclon Cata 15 UE Nº 120 Nº lnv 1 5 MaterleAralla Clase Cerámica Color acab. ext. Anchura Depósito Restauración Oblato JMita Tlpologla 04 Cultura BajomedievaJ Deacrlpcl6nFragmento de borde , cuello y gaJbo globular Paata Rojíza lntrualonea Finas de caliza Acabado 1 nter. Juaguete Acabado axter.Juaguete Decoración Obaervaclonaa Cronologla Color acab lnt. Gris E1tadlatlcax Dibujo Nº Estado de coneervaclon Long.Dlémetro 12 Foto Nº Cata 15 UE Nº 121 Nº lnv 15 MaterlaArcilla Clase Cerámica Objeto Fonna cerrada Tlpologla 05 Deacrlpcl6nFragmento de borde lntrualonaa Finasdecaliza Color acab. axt. Gris Anchura· Dep6alto Reatauracl6n Cultura Bajomedieval P aa ta Naranja Acabado lntar. Acabado axter. Oacoracl6n Obaervaclonaa Cronologla Color acab lnt. Eatadlatlcax OlbuJo Nº Estado da conaervacl6n Long.Ol6metro 1 1 Foto Nº Color acab. ext. Anchura· Dap6alto Restauración Fig. 5. Ficha de inventario de materiales. Pag. Altura Altura Altura El yacimiento Arqueológico de ''Jamila" (Villanueva de los Infantes) JUAN JOSÉ ESPADAS PAVÓN ISIDRO GREGORIO HIDALGO HERREROS ROSA Mª. DÍAZ CARRAZÓN El PATRl'AONlO ARQUEOl..ÓGICO DE CrUOAD REAL Luis Beníte:. de lugo Enrich (coord.) 2000 Págs. 323 - 353 ------------EL YACIMIEN/O ARQUE.OLOCICO DE "}AMI/�", (VtLI.ANUE\1A Dl WS //\MNl'D) INTRODUCCIÓN La puesta en marcha de un plan de excavaciones sistemáticas en el yacimiento arqueológico de "JAMILA", no ha sido, sino materializar, algo que debería haber­ se realizado muchísimo antes. Todo ello encaminado a la formación de un foco cul­ tural a escasos Kms. de Infantes, que permitiera acercar el pasado a la sociedad actual. Creando unas excavaciones en regla, que posibilitaran dejar al descubierto la magnitud de esta zona arqueológica, denominada a "grosso modo" JAMILA, que incluiría una parte importante del curso alto del río JABALÓN, casi desde donde lindan sus términos municipales al Este con Montiel y al Oeste con Cózar y Alcubillas. Donde además de nuestro emplazamiento se han documentado otras estructuras arquitectónicas de época romana perfectamente conservadas (Fig. II). El descubrimiento de todo esto podría ir encaminado a la creación y forma­ ción de un Parque Arqueológico en la zona, con la posibilidad y el fin de permi­ tir, la visitabilidad de todo este conjunto monumental de época romana. Lo que junto a la riqueza patrimonial que en sí tiene Infantes, incrementaría ese flore­ ciente turismo rural tan actualmente en boga. Estas campañas de intervención sobre el yacimiento a través de "Can1pos de Trabajo'', y del I.N.E.M., representan un punto importante en la investigación arqueo­ lógica del mundo romano en Castilla-La Mancha, y es a través de estas investigacio­ nes , donde intentamos delimitar y conocer mejor parte de la riqueza arqueológica que encierra esta tierra infanteña, tan llena por otra parte de significado histórico. Por ello, gracias a las primeras actuaciones sobre el yacimiento que han sido los " Campos de Trabajo'', se ha conseguido que la administración se fije en este "Tesoro Monumental" y concede unas macro campaña de excavación que sub­ vencionada en parte por el I.N.E.M. y por la Junta de Comunidades, han permi­ tido sacar a la luz esta "Joya arquitectónica" que es el Santuario-Mausoleo de Jamila. Y que repito es una parte de esa zona ocupacional romana que responde a un toponimo mas amplio que es "JAMILA". Posteriormente habría que realizar otra campaña de "Consolidación y/o Restauración" sobre las estructuras que han aparecido a lo largo de las campañas 325 JUAN JOSÉ EsPADAS, ISIDRO GREGORIO HIDALGO y ROSA M1• DfAZ ___________ _ de excavación y así poder dejar abierto al publico el yacimiento para su disfrute e incluirlo como bien inmueble y "Yacimiento Visitable" dentro del marco monu­ mental e inigualable de esta ciudad manchega que es Vva. de los Infantes. SITUACION E HISTORIA DEL YACIMIENTO El yacimiento de "Jamila", se encuentra ubicado dentro del término munici­ pal de Villanueva de los Infantes en la provincia de Ciudad Real, a unos 5 Kms. del casco urbano, en dirección S.W: y cercano al Santuario de su Patrona. Ntra. Sra. de la Antigua ( Figura I). Si bien creemos que la palabra "JAMILA", se refie­ re más a una zona de ocupación romana a lo largo de la vega deJ río Jabalón y no solo al templo. Y que el yacimiento que estamos excavando sobre el "Cerro Barrabas", no es sino una pieza clave e importante de este macro-conjunto arqui­ tectónico que por asimilación se le denomina "Jamila", pero que repito, es parte y no el todo. Dejando la acepción de "JAMILA", a una zona, donde se docu­ mentan yacimientos de la misma época que nuestro "Templo". Ej : "Puentes", "calzadas", "Villae" . . . Nuestro emplazamiento, se encuentra situado sobre una elevación orográfica de unos 1 5 mts. sobre el nivel del valle del río Jabalón, denominado "Cerrillo de Barrabás". El cerrete sobre el que se sitúa nuestro yacimiento, corresponde mas a lo que se llama amontonamiento artificial o "Tell ", pudiendo corresponder y siempre a modo de hipótesis a un posible santuario o lugar de culto de época romana. No hemos de olvidar, que las crónicas, sitúan por estos alrededores la Colorua ANTIQUARIA AUGUSTA, poblado romano fundado, según algunos investigadores, por Marco Ulpio Gresario, liberto de Augusto. Esta colonia con toda probabilidad y basándonos en un amplio estudio arque­ ológico de la zona, realizado por nosotros mismos y algunos colaboradores nati­ vos de la comarca, tuvo su emplazamiento a orillas del río J abalón, frente al actual Santuario de Ntra. Sra. de la Antigua, Patrona de Villanueva de los Infantes y distante unos 500 mts. Aproximadamente del yacimiento de "JAMILA'', que hoy es objeto de nuestro estudio. VALORACIÓN ARQUEOLÓGICA DE LA ZONA El lugar ocupa una privilegiada situación en los sistemas de comunicación tradi­ cionales de esta zona del Campo de Montiel, pues se trata de una verdadera 326 ------------EL l'AC/\flf.ATO ARQL'f.ou)C1co DE ")Alt/LA ", (\1111...\\l'I \�4 {)/. LOS /,\1.-1/'•rr.s} encrucijada de caminos reales y vías pecuarias cercanas al yacimiento, (que unen esta zona de Andalucía y levanta a través de algunas veredas como Ja de "SERRANOS" que pasa a unos 200 mts. del yacimiento) y al mismo río "Jabalón", cuna de cultura desde el 3cr milenio a J.C. Esta privilegiada situación de Ja zona donde se encuentra nuestro yacimiento y sus alrededores en el sistema de comunicaciones a lo largo de Ja historia, venía siendo patente desde épocas prehistóricas, (ESPADAS PAVÓN, J.J. 1986). Y pensamos que puede ser la situación geoestratégica de Ja zona (control del Alto Jabalón, y de su riqueza cerealistica, cinegética . . . etc.) lo que va a hacer que durante la época romana estos lugares alcancen la importancia arqueológica que observamos en el entorno en que se emplaza el yacimiento de Jamila. Donde en un radio de acción de apenas 2 Kms. Se han documentado parte de dos calzadas romanas. un puente sobre el río Jabalón, dos "villac" y lo que pre­ suponemos como una posible ·'ciudad", "colonia", o núcleo habitado de relativa importancia. (Fig. II). Hemos de decir que como respuesta a la limitada información histórico-lite­ raria de la zona en los momentos de la historia que nos ocupa, es la arqueología a través de la excavación del yacimiento de "Jamila" y la prospección de su entorno, lo que cubre casi con exclusividad, el conocimiento del mundo romano, en esta parte del Alto Valle del Jabalón. Bajo una orientación estrictamente de documentación y valoración arqueoló­ gica de la zona donde se encuentra ubicado e yacimiento en vías de excavación, este punto del informe dedicado a incluir y por ende a valorar la existencia de un "Santuario-Romano" en este lugar, a pretendido varias cosas: A En primer lugar clarificar cuales son las acepciones que el termino "Santuario" conlleva y hasta que punto este "Templo", "Santuario", "Mausoleo" o "lugar de Culto" fue fiel en su ubicación y cercano a una posible ciudad de relativa envergadura. B El "Templo-Mausoleo" que estarnos excavando junto a el "Puente Romano" sobre el Jabalón y a las "calzadas" que hemos descubierto en la zona, fotmarían cierta infraestructura urbana y viaria que posibilitaría el asentamiento en la zona de un núcleo urbano de relativa solvencia (¿Antiquaria Augusta?). C En tercer lugar, determinar, en la medida de lo posible, los diferentes modos de implantación del establecimiento reconocido como "Templo" , "Santuario" o "Mausoleo". 327 JUAN JOSÉ ESPADAS, lslDRO ÜREOORIO HIDALGO Y ROSA Mª. D1Az ___________ _ Intentar ver, si ha sufrido diferentes ocupaciones y reutilizaciones de su zona de ubicación por otros grupos humanos diacrónicos entre sí. Y que pudieran hacer que los niveles superficiales del yacimiento, se encontra­ sen removidos. D Ser la pcimera cabeza de puente ante la administración con vista a exca­ var los otros yacimientos de JAMILA, para formar un futuro "Parque Arqueológico" en esta localidad, sirviendo de punto de referencia a la hora de conocer el sistema de asentamiento romano durante los primeros siglos de nuestra era en nuestra provincia. Y viendo como una "Joya Arquitectónica" de este tipo, no es única sino que viene acompañada por una infraestructura urbanística y viaria adecuada que posibilitarían el emplazamiento de un hábitat mas estable en la zona ¿ANTIQUARIA AUGUSTA? o cualquier asentamiento alto imperial de diferente nombre que por cualquier causa no está recogida en las fuentes escri tas existen­ tes basta la fecha. Sobre todo si como creemos es un emplazamiento de nuevo cuño que no tendría nada que ver con ciudades oretanas ya existentes en la zona y recogidas por algunas fuentes clásicas Ej: "Geographike Hyphégesis", "Itinerarium Antonini Augusti", o el tan nombrado "Per Lusitaniam Ab Emerita Caesarea Augusta", es más, bien pudiera tratarse de algún empla­ zamiento clásico recogido en las fuentes, pero que los errores de inter­ pretación kilométrica y ubicación de algunas de estas ciudades, localiza­ ran en otros sitios no muy lejanos de nuestra zona, lo que realmente está en ella, Y que la fábula, la leyenda . . . ha hecho que ningún investigador se tome en serio la ubicación de un emplazamiento urbano de relativa enver­ gadura en Ja zona que estamos trabajando, (Ej: Vasos de Vicarello: Mariana, Mentesa, Ad duo Soloria ... o el Anónimo de Rávena, Edeba. Laminium, Mariana, Mentesa, Luparia, etc ... ) EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN JAMILA l. Metodología empleada en la excavación Las excavaciones llevadas a cabo en "Jamila" se han planteado con una meto­ dología de campo que nos permitiera obtener la mayor cantidad de información, ordenada de la mejor manera posible: consciente de la importancia que tiene el trabajo que se desarrolla directamente en el campo para poder llevar a cabo el posterior trabajo de laboratorio, siendo el fin último reconstruir en lo posible la 328 ------------ El YACIMIL/lfO VIQUEOl./>OICO Vl "JA.\lll.A ". (V11./,..\Nl'ffA DE. WS /vh\N11.S) historia del yacimiento. Se ha elegido el sistema de Áreas o cuadriculas, que se orientaron a partir de un eje de coordenadas-ordenadas en dirección N-S y absci­ sas en dirección E-0, ya que mediante este sistema se obtiene una serie de apre­ ciables ventajas por ser claras y convenientemente subdivisibles, dado que es posi­ ble extenderse en cualquier dirección sin destruir por ello las líneas de diferencia previas: por pem1itir igualmente la conservación en el mayor número de lugares posibles hasta el final de la excavación y siempre que sea conveniente, los cortes verticales completos. Así pues, se ha establecido un sistema de cuadrículas de 1 O x 5 m. con testigos situados al N y E de 1 m de anchura. Lo que da lugar un área excavable de 36 m2 en cada una de las cuadrículas. Las denominaciones de refe­ rencia se han establecido situando en el eje N-S una serie de letras del alfabeto, en tanto que sobre el eje E-W se han situado los números arábigos: este sistema per­ mite obtener una denominación única para cada una de las cuadriculas o áreas, así como para las subáreas, referidas siempre al eje de coordenadas. Por otra parte, a fin de normalizar y facilitar las referencias a las distintas pro­ fundidades, se ha elegido el establecimiento de una cota fija, que con valor de 100 m. se ba situado en un clavo fijo situado en el punto mas alto de la cima ame­ setada del yacimiento: por tanto todas las referencias a la tercera de las coorde­ nadas se han tomado sistemáticamente a este único punto fijo, por lo que resul­ tan fácilmente unificables todos los datos que sean necesarios acerca de las dis­ tintas profundidades a la que se encuentran las diferentes estructuras horizonta­ les y verticales localizadas en el curso de los trabajos de excavación. Técnicamente la excavación se ha llevado a cabo mediante planos artificiales, con una potencia media de entre 1 5 y 20 cm. en función de las necesidades que surgían en cada momento, así como ocasionalmente se ha seguido la técnica de "cebolla'', especialmente cuando la gran humedad que existía en Jos cortes per­ mitía diferenciar claramente los extratos. Por otra parte, el escasísimo material recuperado en excavación, ha sido inventariado de acuerdo a las "Hojas de inventario de Campo" realizadas aJ efec­ to por nosotros mismos y especiales para el yacimiento de "JAMlLA". Este "inventario'' permite archivar la documentación de las sucesivas campañas en una base de datos para la posterior realización de la memoria de excavación, a la vez que se obtiene un rápido y sencillo tratamiento de la información que facili­ ta enormemente el posterior trabajo de análisis de los resultados obtenidos en la excavación. En estos "inventarios" se hace constar por separado el material proce­ dente de cada unos de los cortes, el cual recibe un numero diferente en cada caso, así como se detallan las características del objeto en si mismo o del material gene­ ral del plano o de cada una de las diferentes capas del teITeno excavadas. 329 JUAN JOSÉ EsPADAS, ISIDRO GREGORIO HIDALGO Y ROSA M'. DíAZ ___________ _ Hasta el momento, aunque se ha reticulado toda la zona amesetada que forma la cima del ce1To, y de la ladera N01te tan solo, se ha establecido también una serie de puntos fijos en las otras ladera, especialmente en la Sur, lo que facilitará el pos­ te1ior trabajo de trazados de cuadrículas al contar ya con una serie de referencias fijas muy necesarias debido a la gran pendiente que presenta el cerro en esa zona. Por otra parte queremos señalar que los trabajos de excavación se han centrado fundamentalmente en la cima amesetada, donde las estructuras han quedado rápi­ damente al descubierto, así como en la ladera Sur, donde dada la conformación que ofrecía el cerro inicialmente, creímos que podríamos encontrar una mayor potencia estratigráfica, aunque desde luego los resullados obtenidos hasta la fecha han sobrepasado con mucho nuestras esperanzas. Todo esto, ha permitido sacar a la luz, la mayor parte de este emplazamiento arqueológico, permitiéndonos obtener unos resultados muy positivos sobre el conocimiento de este conjunto arquitectónico. Todo esto supone que se han excavado 40 cortes de 5x l 0 m. en algunos de las cuales se han llegado al pavimento del exterior del Mausoleo, en tanto que en las restantes la gran potencia estratigráfica (más o menos 1,40 m de profundidad) así como la sucesión de diferentes estructuras, en otras ocasiones, ha impedido que pudiera alcanzarse la superficie natural del cerro, destacando en estén sentido los resultados obtenidos en el corte B-17 donde se alcanzo el nivel del suelo del montículo sobre el que se asienta este "Monumento" y que nos a servido de refe­ rencia estratigráfica para el resto de las campañas de excavación. Así pues, creemos que quizá el mayor interés reside, por el momento en los resultados de estos cortes, ya que nos permiten conocer aunque sea parcialmente, algunos de los materiales y su posición en la secuencia estratigráfica, pero quere­ mos dejar constancia de que se trata de un informe preliminar, con carácter provi­ sional por lo que la denominación de los diferentes estratos responden únicamente a lo conocido hasta el momento, y que por lo tanto tendrá que ser necesariamente modificados, tanto las denominaciones como muy posiblemente los resultados pre­ liminares. Cuando dispongamos de una mayor información y efectuemos la MEMORIA DE EXCAVACIÓN definitiva, actualmente en proceso de rea lización. 2. Objetivos propuestos en el yacimiento arqueológico de Jarnila A lo largo de los tres ··campos de Trabajo": 97, 98 y 99 y de las dos macro­ campañas de excavación subvencionadas por el I.N.E.M. 98 y 99, se han conse­ guido los siguientes objetivos. 330 A Delimitación total del perímetro exterior del Templo-Mausoleo, a fin de definir casi con totalidad su posible forma exterior. ------------EL Y.Kl.\l/&\70 �RQLLULUCi/CU DE "}AAt/I.� ", (VIW.Vl'IJ',t Vf. LOS /\11\\'ll.S) B Delimitación de sus estructuras internas más importantes (Patio por1ica­ do y columnado. Estructuras ocupacionales internas . . . ) C Excavación de la zona de acceso a este edificio-sacro. (Puerta de acceso al monumento en el lado oeste). D Excavación estratigráfica de la mayor parte del yacimiento. E Obtención de la planimetría general del yacimiento. (Viendo la planta conservada de este recinto sacro, la superposición y reutilización de la zona Norte en época Bajo-Medieval). F Consolidación e impermeabilización de todas las estructuras arquitectó­ nicas que aparezcan en excavación. G Adecuación del Yacimiento y alrededores, afín de dejarlo "VISITABLE" y adecuar una "VISITA GUIADA" a través de algunos de sus "Testigos" a lo largo del yacimiento. H Efectuar la memoria de excavación y artículos de divulgación del yaci­ miento en medios científicos y en prensa. Terminado de excavar casi en su totalidad el yacimiento, jugando con la ópti­ ca del tiempo a nuestro favor y con las ideas e hipótesis que nos ha ido plante­ ando la excavación más reposada, tenemos unos criterios de valor y unos juicios sobre el yacimiento que nos permiten interpretar ... siempre a "grosso modo" lo que nos ha ido apareciendo. De esta manera, creemos haber alcanzado los principales objetivos propues­ tos para esta tercera campaña de excavación. Por una parte la elaboración y exca­ vación de estructuras, en este caso murallas que confirmasen en parte la infor­ mación geo-funcional del yacimiento así como la delimitación casi total de la forma exterior de este edificio público. Hemos comprobado que se trata de un edificio rectangular orientado hacia el Sur y con un frontal columnado de 14 columnas que formarían un pórtico exterior con un acceso de entrada al interior deJ recinto sagrado, en este lado Sur del monumento, "Lado Sur o Patio Columnado" y dos puertas de "acceso al interior del edificio". Por otra parte, la obtención de cortes con el suficiente relleno estratigráfico que pudieran darnos unos buenos perfi les de estratos ocupacionales, nos ha per­ mitido conocer, lo más c01Teclamente posible la estratigrafía del yacimiento, al menos alguna zona del mismo, así como las características de sus materiales. Otros de los objetivos alcanzados en nuestro proyecto ha sido el de la obtención de una planimetría general del yacimiento de "JAMILA" . Hemos dibujado en 331 JUAN José ESPADAS, ISIDRO GREGORIO HIDALGO y ROSA Mª. DfAZ ___________ _ una escala adecuada todas las estructuras arquitectónicas que nos han aparecido en excavación lo que nos han permitido tener una idea muy aproximada, sino exacta de cómo seria la planta de este "Edificio", en la época de su construcción, al menos en su lado Sur. Porque como hemos documentado en excavación, todo el área Norte del yacimiento y gran parte de su zona central, es reutilizado como hábitat medieval durante los siglos XIll y XIV eliminando y destruyendo con esta reutilización, gran parte del yacimiento original que no ha pervivido ni ha podido llegar hasta nosotros, dejando para la posteridad, menos del 50% del yaci­ miento de época romana, e impidiendo conocer de una manera completa, la fmma originaria de este emplazamiento mi lenario, (Fig.III). 3. Descripción de la excavación de los cortes Se delimitan 48 cortes y ya desde la primera campaña del 97, se observan dife­ rentes situaciones de excavación, según el área excavada: Zona Sur o "Patio por­ ticado", Zona Central o "planicie del yacimiento" que coITespondería al interior del "Templo" y Zona Norte "mas elevada" del yacimiento y donde se asienta la estructura medieval que reutiliza y destruye la parte Norte de nuestro rectángulo Sacro. También se decide y viendo la tónica de la excavación de la lª Campaña, efec­ tuar calicatas de Sondeos o de control estratigráfico, a fin de ver y conocer si la "potencia de relleno" con que tratamos tanto en la zona Norte del yacimiento, en la "mesa" o "planicie", así como en la ladera Sur es general a todo el yacimien­ to. A tal efecto, los cortes del sector Sur (A y B), serán los encargados de verifi­ car toda la "potencia de relleno", así como de ser los testigos de los diferentes estratos de derrumbe de nuestro "Santuario". En cambio, los demás cortes exca­ vados, en la planicie o en el sector Norte únicamente aportarán estructuras arqui­ tectónicas de nuestro enclave, que una vez metidos en un plano general nos darán una posible idea de cual sería la planta de lo que estamos excavando así como nos ayudarán mucho en la explicación de nuestras hipótesis. Atendiendo a sus estructuras arquitectónicas, el Templo presenta básicamen­ te un conjunto de elementos semejante a los identificados en otros yacimientos de este tipo y que, enumerados de arriba abajo y, en el estado actual de las inves­ tigaciones, son los que a continuación describimos.(Fig. IV). Por lo que se refiere a la identificación de las diferentes fases de ocupación del yacimiento a lo largo de la Historia, hemos de señalar que, en este caso, no es tarea fácil, y no sólo debido al hecho de que haya evidencias de, distintos momentos de construcción, habitación y destrucción, sino fundamentalmente debido a las propias características de la técnicas constructivas y de acondicio- 332 ------------EL >ilC/.\flf.NlV ARQl'/dl/.IKi/CO DF:. "):UfllA ", ( VILU.V!'l:\:4 DE LOS /'iM.VTl:S) namiento del espacio que utilizaron los ocupantes del asentamiento. En efecto, a la existencia de estos restos conslructivos de ]a Época Romana que constituyen el núcleo fundamental del yacimiento, hay que sumar la de varios restos de muros localizados, en muchos de los cortes abiertos, excepto en los de la Zona llana, correspondientes a épocas más recientes(S.Xlll). Niveles con restos de ocupación, de1Tumbe, aplanamiento, expolio, recons­ trucciones, niveles de incendio, roturación y arado. Unido a la existencia de res­ tos de muros y de otros derrumbes (rediles actuales, "majanos" para los conejos etc .. ). Ponen de manifiesto que la estratigrafía de Jamila, ofrece una compleja composición. Dificultando en algunas zonas la diferenciación de estratos y ni ve­ les y por ende, la interpretación del significado de cada uno de ellos. NIVEL SUPERFICIAL. Nivel de tierra roja, arcillosa, disgregada, de acolma­ tación, con muchas piedras sueltas. En este nivel, el material que sale, es bastante escaso. Suelen aparecer construcciones de fortuna "rediles", etc. Si trabajamos en la planicie del yacimiento, a escasos centímetros e la superficie nos aparecen las estructuras del interior del Templo en los cortes donde el arado no ha destmido las estructuras Ej: B- 1 7 y B- 1 8. En la zona norte, aparecen inmediata­ mente los muros de mampostería medievales de mala factura: C-19, C-20 etc ... Por el contrario, en el lado Sur (zona intacta del yacimiento) este nivel super­ ficial será solo tierra de acolmatación Ej : A-6, A-4, etc . . . NIVEL J. Nivel de tien-a roja, arcil1osa, compacta, y con mucho derrumbe de grandes piedras provenientes de los den-umbes de estructuras superiores de nues­ tro monumento. observamos un gran contenido de argamasa (blanquecina), como si fuera parte del cemento que uniría estas grandes piedras y se toman algunas muestras de este ·'cemento" para su posterior análisis. (arena y cal). Derrumbe impresionante donde aparecen algunas piedras trabajadas tipo sillares, lo que junto al derrumbe aparecido en otros cortes de la excavación, nos hablan de la altura de este Templo, Santuario o monumento funerario religioso, haciéndonos pensar en algo monumental, dado los metros cúbicos de derrumbe de piedra argamasa y ladrillo que tapan todo el área de yacimiento con una pro­ fundidad de 1 ,50 m. desde Ja superficie hasta el nivel del suelo del edificio, (documentado en el corte B-17 y A-6). Este nivel de derrumbe tan "homogéneo", nos hace pensar junto a los niveles de teja quemada y a la escasa aparición de material arqueológico, en una posible ''destrucción", "devastación" y/o "saqueo" de todo el yacimiento, mas que en un abandono progresivo. Habiendo hecho esta destrucción que todo el edificio se 333 JUAN JOSÉ ESPADAS, ISIDRO ÜREGORIO HIDALGO Y ROSA Mª. DíAZ------------ sepultara en su propio derrumbe, dándole esta forma de "Tell" o meseta tan caracteiística. Y que al derrumbarse la estTuctura superior como el caso de las columnas del "Frontispicio" y el muro que denominamos "exterior'', como se observa en la excavación están ligeramente vencidas hacia fuera (Sur). Se vislumbra una especie de pequeña capa horizontal de argamasa que poste­ riormente se observara en el perfil, pero muy compacta y nada granulada como la anterior, lo que interpretamos como un "nivel de obra". Esta hipótesis que nos ronda Ja cabeza, sobre todo a1 documentar este "nivel de obra" genéricamente en todo el yacimiento. Nos hace ver sus perfiles y nos daremos cuenta que existe un "njvel de obra" o sedimento horizonta1 que parece aplanar todo el yacimiento, y que diferencia a1 nivel 1, del nivel lI, sellándolo, ais­ lándolo. Hecho con una especie de argamasa blanca, de varios centímetros de gro­ sor y·que parece "aplanar el yacimiento'', ¿No podría ser esto la corroboración de la hipótesis de la reutilización de el yacimiento durante la Alta Edad Media para construir sobre el hábitat medieva1 que documentamos en la zona norte del yaci­ miento?. Sólo sale en los cortes de ladera y del momento romano del yacimiento, porque en los de la superficie del yacimiento y la zona norte, los ha levantado el arado y la excavación de cimientos para empotrar la posible "torre de vigilancia". Este nivel de obra se documenta en todos los cortes de la letra A y B, que son las que corresponderían al momento romano del yacimiento y que cuando en el siglo xrn, se decide reutihzar este emplazamiento, aplanan las ruinas que quedaban del "templo" para dejar "habitable" y allanar el cerrete, donde alzar posteriormente la estructura medieval del XIII, (Que todavía no acertamos a suponer que funciona­ lidad tendiía, aunque pensamos que algún tipo de "vigilancia u observación" dadas las característica de la zona y el control visual de parte del Valle del Jabalón). Reutilizando a su vez en la consnucción de esta "atalaya'', parte de los sillares, columnas y demás elementos arquitectónicos pertenecientes a nuestro Templo el cual además de haber sufrido devastación e incendio habría que sumar­ le ahora la situación de espolio, reutilización y aplanamiento. Este nivel I y el posterior nivel II, nos aportan unos derrumbes impresionan­ tes del alzado de este mu.ro y del entablamento superior de esta construcción. Este impresionante derrumbe de mas de 60 cm. hecho a base de ladrillo y grandes pie­ dras, arrollarían al resto del yacimiento. Véase el detalle del emplazamiento de las columnas hacia el exterior y sepultarían en su propio escombre todo el yaci­ miento, dándole la forma amesetada que tanto hemos comentado en el inicio de este informe. NIVEL 11. La tierra sigue siendo roja, compacta con una gran cantidad de 334 ------------ EL l'AC/111//.Nltl IRQUEVLO(]IC /\1-,i..vns) Su interior, es de momento desconocido y puede costar de una o dos cámaras de momento no documentadas en excavación. Si bien, tanto la reutilizacion de parte de este recinto sagrado en la Edad Media como lugar de "vigilancia'' o asentamiento de momento no clasificado. Así como la roturación y arado de la parte plana del yacimiento, puede que hayan destruido parte de estas construc­ ciones interiores y que podrían ser las típicas que se documentan en este tipo de recintos de carácter funerario y religioso: una para albergar Jos restos del difun­ to y otra posiblemente como capilla para su culto . . . etc, (Fig.III). El ámbito central, parcialmente excavada, parece ser un espacio casi diáfano, delimitado al Norte por otro muro paralelo a los dos meridionales. Hay varias habitaciones adyacentes a esta estructura y se ha documentado otra puerta situa­ da al Norte de la del ala meridional, que permite acceder a la zona noroeste y a la que pertenece1ía una quiciolera aparecida junto a dicha entrada. En el borde septentrional del ce1Tete aflora un largo muro de mampostería, que discurre de forma paralela a los anteriormente citados y cierra la edificación por el Norte. Está compactado con barro y roto en su extremo occidental, seguramente a con­ secuencia de la acción de los arados, ya que este paraje ha sido roturado repeti­ damente, lo que ha ocasionado remociones de tierra y deteriorado algunos secto­ res del yacimiento. De hecho, cabe Ja posibilidad de que hubiera otras depen­ dencias en las áreas central y septentrional, destruidas por las labores agiícolas, según apuntan ciertos indicios arqueológicos. En el sector Norte de este yacimiento, la reutilización medieval de los siglos Xill y XIV, ha destruido totalmente la zona, haciendo imposible la reconstrucción de la planta originaria de este monumento, impidiendonos saber si sería un Templo "Díptero'', con dos lados columnados, o como creemos sería la zona donde se situarían dependencias posteriores del edificio, donde estarían las depen­ dencias que albergarían ofrendas y servicios de otro tipo de este emplazamiento. Al monumento, se accedería por una puerta que estaría en el lado Oeste de esta construcción, documentada en excavación (año 1999) y casi desaparecida por los efectos del arado, al igual que un alto porcentaje del cuadrante N/O del yacimiento, y toda su zona central o "dependencias interiores". La aparición de la "entrada al recinto Sagrado" por el lado Oeste, venia pre­ cedida por la aparición en los alrededores del Templo en su zona Oeste, de una "posible calzada romana", que nos llevaría hasta la puerta misma del Santuario. La techumbre estaría formada por un artesanado o un entramado muy simple de madera, reforzada con clavos y recubierto de teja como era costumbre. Los constructores se adaptaron al desnivel del terreno, dado que el edificio fue erigido en la cima de una Joma. Debido a su emplazamiento en altura, es posible 343 JUAN Jos!! EsPADAS, ISIDRO GREGORIO HIDALGO y ROSA M1• DtAz ___________ _ que se levantara el muro exterior meridional a modo de estructura de contención, que delirnitaría una plataforma, habiéndose aterrazado con este propósito la pen­ diente natural del terreno. En función de Ja topografía, el pu11to de cimentación de las basas de las dos columnas orientales se halla por debajo del nivel del suelo, en contraste con las restantes, que están asentadas sobre el mismo suelo. Si parece claro, que se prepara y alisa el cerrete donde se levantara esta cons­ trucción con anterioridad, pues hemos documentado en excavación, como se rea­ lizan las "fosas de fundación" de algunos de sus muros y de sus columnas, para empotradas directamente sobre la roca madre y posteriormente echar un suelo o pavimento, de arcilla prensada y cal, para alisar y tapar las irregularidades del terreno e impermeabilizar toda la zona del patio porticado. Los datos aportados hasta el momento nos llevarían a establecer una fecha de construcción a caballo entre los siglos 1 y Il de nuestra era. Sin embargo, algunos materiales cerámicos aparecidos, nos hablan de la posibilidad que esta zona fuera con anterioridad un posible lugar de culto ibérico . . . y por supuesto se continuara visitando en siglos posteriores como lugar de adoración y veneración durante la época romana, tardorromana y visigótica. Destruida la colonia durante la invasión sarracena "Jamila" va a sufrir con toda probabilidad idéntica suerte, (documentada en excavación), quedando en olvido, si exceptuamos Ja época bajo-medieval donde se asienta algún tipo de estructuras de hábitat de momento desconocido. En adelante, serviría de cantera para el actual santuario y para muchas casas solariegas de las nacientes aldeas y cortijos que la rodean . . . y en el peor de los casos, para guardar ganado, decayendo totalmente su antiguo esplendor. Como respuesta a la li mitada información hfatórico-literaria de la zona, la arqueología a través de excavación del yacimiento de "JAMILA'', y de la pros­ pección arqueológica de su entorno, cubre con casi exclusividad, el conocimien­ to del mundo romano en esta parte del Alto Valle del Jabalón. (Fig.Il). En este entorno próximo a "Jamila'', en un radio de acción de apenas 2 km. a la redonda, se han documentado parte de dos calzadas romanas, un puente sobre e l río Jabalón y varias "villae" y lo que creemos mas importante un posible asen­ tanúento o pequeña ciudad a la que pertenecería este lugar de advocación que hoy es nuestro objetivo de excavación: y que no es otra sino la posible "ANTI­ QUARIA AUGUSTA". La ciudad que mandara construir el "Liberto" al que tanto no hemos referido: Marco Ulpio Gresario, personaje histórico y al que posi­ blemente se levantaría en su memoria el monumento que hoy nos ocupa. Es en este sentido donde es necesario destacar la importancia que puede tener "JAMILA" ya que por primera vez se esta excavando en la provincia de Ciudad 344 ____________ El IAC/.11/ENfrJ ,\HQl,f.U/.(){¡/(11 DI. "J.HllU ... 1 \'JLLi.'t'l /;\'� m. t.m /,\fl\,\'ft:S) Real, un yacimiento que nos acerca a un mejor conocimiento del mundo funera­ rio/religioso romano en la Meseta Meridional: la potente estratigrafía que en principio parece tener el yacimiento no hay duda que facilitara la labor, pero se trata de un caso aislado y tan solo cuando se conozcan bien sus características propias. tanto en lo que respecta a la misma secuencia, como al análisis del yaci­ miento en su conjunto -desde el nivel de economía a las características de su arquitectura y su equipamiento material- será posible plantear algunas ideas acer­ ca de las características del substrato indígena. se así podemos llamarlo, sobre el que se asentará este Santuario. "JAMTI...A'', el único yacimiento de este tipo excavado en Ciudad Real, a de ser considerado como un complejo individual izado por el momento, descartando el establecimiento de relaciones y paralelos con otros yacimientos, aunque pro­ bablemente cuando c;e excaven otros localizados en Castilla-La Mancha, pueda diferenciarse un nuevo foco cultural de carácter religioso-funerario en Castil1a­ La Mancha que venga a completar el vacío que sobre esta etapa existe en la investigación arqueológica. Las excavaciones que se han llevado a cabo en "JAMILA" nos han proporcionado datos de gran interés para una mejor com­ prensión del mundo funera1io y religioso en Castilla-La Mancha, pero en nuestra opinión resultan insuficientes para poder definir las características generales de esta etapa en la meseta Meridional, aunque debemos esperar que las campañas de excavación que se llevan a cabo en años venideros, no solo en este yacimiento sino también en otro de su entorno inmediato, así como en los que se conocen fuera de nuestras fronteras, faciliten información suficiente para obtener una visión de conjunto de este mundo tan particular. YACIMIENTO DE JAMILA Y SU ENTORNO ARQUEOLÓGICO (ANTIQUARIA-AUGUSTA) El yacimiento de "Jamila", es uno mas de los muchos asentimientos romanos que se encuentran en el Campo de Montiel, uno más de los que se conocen en la provincia de Ciudad Real, pero su posición estratégica en el valle alto del Jabalón hace que haya jugado quizá un importante papel. Aunque las campañas de exca­ vación efectuadas hasta el momento no nos permitan mas que vislumbrar la importancia que debió tener y cual fue el papel que jugo en el desarrollo de las poblaciones que se asentaron en esta zona durante la edad romana. El substrato de población que presentan los yacimientos del tipo de JAMILA, es todavía poco conocido. Pero por los materiales hallados en "Jamila" así como en sus alrede- 345 JUAN JOSfl. EsPADAS, ISIDRO GREGORIO HIDALGO Y ROSA Mª. ÜIAZ------------ dores ponen de relieve que se trata de poblaciones en las que el grado económi­ co no debía ser muy bajo, así como se trata de gentes que elegían para su asen­ tamiento zonas en Jas que podían aprovechar una serie de importantes recursos para completar su sistema económico, a la vez que intentaban controlar las vías de comunicación y por tanto acceder también al control de las fuentes de abaste­ cimiento de materias primas y trafico comercial que sin duda, al igual que suce­ dió en la Edad del Bronce, debía tener una considerable importancia debido a que se trata de una zona de paso obligado en muchas ocasiones. Siendo también una zona importante como posible "granero romano" que hay que controlar y colo­ nizar instaurando una "ciudad " o "colonia" que gobierne todo al Alto Jabalón. Vemos como es una zona rica en "infraestructuras Urbanas", con algunas "redes viarias" cercanas al yacim.iento y petfectamente documentadas, que le hacen vis­ lumbrar la importancia que pudo tener en su momento, no solo este lugar de culto, sino todo su entorno, donde se ha localizado en prospección, una zona amplísima con abundante material romano y que en sucesivos estudios se dará a conocer. ( Fig. TI). Y que la excavación y consolidación de este templo, sería la primera piedra para la creación del futuro "Parque arqueológico de Jamila­ Romana". 346 --------------EL YACIM/E\TO .IRQUWLÓGICO DE. 'JA.\llU ". (\1/LLA.\'t,f.H lJf. WS l.WA.VTf..S) o A l )).:ur. b r a o M nnzono r t i; o \/1t loht1 r m o 1 0 o Cil;dod R � o l �_:;:;:..-�-=--=---=- 1 N FA N T E S ���� / � /,/ o C o z o r o A l m edinc r lo Jobalón Fig. J. Situación del Yacimiento. o �.'4onti(ll 347 JUA'I JOSÉ EsPADAS, ISIDRO ÜREGORIO HIDALGO Y ROSA Mª. 01AZ ---------------- • • ,, ... , """- , · ' " JAl"I I L A " ....... • • • • • • • • • I ,..___,.........� • " V I LLAE" R I O ,' � .. , I � .... \ \ \ . . \ •ANTIQUARI�·AUGUS'l'i\ , • • • • • • • • _._. _ :1 Templo Romano de "Jamila" Caminos Reales Caminos Reales Caminos Reales • Caminos Reales \ '\ e "VILLAE" ROMANO Fig. JI. Entorno Arqueológico de "Jamila " dentro de un área ocupacional Romana. 348 ---------------EL r. ... C/Mlf.ATV ARQ( /:'(l/.c'K;1w DE "},Hl/U ... (\11U.�.\'Vl:\í4 IJf. /.U� /\l.·\\/f�) Fig. ///. Restos conservados del Templo-Mausoleo de "Jamila ". Plano general. E. 1125. 199. Lado Sur. Única wna no reuH/izada. 349 JUAN José EsPADAS, ISIDRO GREGORIO HIDALGO Y ROSA Mª. DÍAZ -------------- "'''- •:::." ·:··0··11t l . 1il�!li .... ... . . .. !! ... �Hütl!J!l 1 lti! 111 111 !U w, u. !!IHl1 H I! �I - 1 CUADRICULA: 8�1 4 . PERFIL ESTE. E . - 1/20 . Fig. N. Estratigrafía General de Jamila Romana: Lado Sur. 350 TI l • l L -----------------El YACIMIF.NTO tllUJl'WLUCICV m; ")t\.lf/U ", ( VJLUNUfVA DI LO� INMNTE.S) Lam. l. "Jamila Romana". 'Zona Sur no alterada. 351 JUAN Jos� ESPADAS, ISIDRO ÜREGORJO HIDALGO y ROSA Mª. DíAz ______________ _ Lam. IV. Detalle de columnas y puerta de acceso. Lado sur. 352 ---------------- El. YICIMIF.NTO ARQUF.ot.ÓGlrO /)F "JAMf/A ", (Vll..U.NUEl'tl /JF. WS /Nfi\ffl"F.S) Lam. lll. Detalles de esquina circular y desagües. Lado Sur. 353 Prospección y excavación: Principios metodológicos básicos. FRANCISCO JAVIER MORALES HERVÁS EL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO DE CIUDAD REAL Luis Benítez de Lugo Enrich (coord.) 2000 Págs. 355 - 367 ------�----------PRVSPJ::CC/ÓN I' CXCAVACION: PRINC/l'/OS MbfODOWGICOS BÁSICOS La ponencia con la que iniciamos este curso que pretende dar a conocer las más recientes investigaciones sobre la realidad arqueológica de la provincia de Ciudad Real tiene como finalidad plantear un marco introductorio que permita contextuallzar metodológicamente las ponencias sobre aspectos concretos que se expondrán más adelante. Por ello nuestro propósito es presentar una visión sen­ cilla y global sobre la prospección y la excavación arqueológicas haciendo hin­ capié en sus aspectos metodológicos más elementales. Para aquellos que quieran acceder a una visión más amplia y en profundidad de estas cuestiones se ofrece al final una bibliografía recomendada. l. PROSPECCIÓN La prospección engloba un conjunto de procesos técnicos que tienen una fina- 1 idad clara: obtener un importante volumen de información arqueológica en un área determinada. Esta actividad puede ser entendida en tres sentidos diferentes: • Como un trabajo previo a la excavación: es decir, se prospecta para conocer Ja riqueza arqueológica de una determinada zona y a partir de ese conoci­ miento plantear una excavación en el yacimiento que ofrezca mejores posi­ bilidades "a priori". • Como actividad complementaria posterior a la excavación: la prospección también se organiza en ocasiones con la finalidad de complementar la infor­ mación obtenida con la excavación de una yacimiento, que de este modo resulta más comprensible al ser contextualizado en su entorno. • Como una actividad arqueológica con entidad propia: cada vez es más frecuente plantear proyectos de prospección independientes, con objetivos intrínsecos que no dependen de otro tipo de intervención arqueológica previa o posterior. En relación con este último aspecto es evidente que en los últimos años esta­ mos asistiendo a un desanollo espectacular de las prospecciones arqueológicas, circunstancia en la que han influido diversos elementos: 357 FRANCISCO JAVIER MORALES----------------------- • La prospección arqueológica presenla una notable ventaja: sus costes eco­ nómicos son mucho más reducidos que Jos de una excavación, lo cual atrae tanto a los arqueólogos que no deben afrontar grandes desembolsos perso­ nales como a las administraciones que reducen enormemente sus gastos. • Las distintas administraciones públicas, especialmente las Comunidades Autónomas, muestran un creciente interés por gestionar sus recursos cultu­ rales y ello depende, en gran medida, de poder acceder a un amplio conoci­ miento del patrimonio cultural, en el que la arqueología juega un papel fun­ damental. Por ello no es casual que las diferentes Comunidades Autónomas hayan puesto en marcha disti ntos programas e iniciativas, con mayor o menor acierto, para elaborar su Carta Arqueológica Regional. En la Comunidad Autónoma de Castilla la Mancha el planteamiento realizado para proceder a la elaboración de la Carta Arqueológica ha diferenciado dos fases: en la primera se trataba de revisar y reconocer todos aquellos yaci­ mientos citados en bibliografía, proceso que permitió detectar errores y des­ cartar muchos falsos yacimientos; en la segunda fase, que se esta reaJizan­ do en la actualidad, se está procediendo a la elaboración de la Carta Arqueológica por términos municipales a partir de prospecciones sistemáti­ cas que pretender recoger la realidad de nuestro patrimonio regional. • En los últimos años. y en cierto modo por influencia del ecologismo, cada vez son más frecuentes los estudios históricos interesados en analizar las consecuencias de la interacción entre el hombre y el medio natural. La Prehistoria no es ajena a esta tendencia, sobre todo desde la publicación en 1982 de la obra de Butzer "Arqueología: una ecología del hombre". El desa­ rrollo de investigaciones centradas en las interrelaciones entre los seres humanos y su medio ecológico, interpretar o intentar describir el ecosistema al que pertenecieron distintos yacimientos hace cada vez más evidente que la unidad básica de estudio arqueológico ya no es "el yacimiento" sino "la región". En este cambio de concepción también ha tenido un papel destaca­ do el desarrollo desde mediados de los años 70 de nuevas líneas de investi­ gación a partir de la publicación de otra obra emblemática por parte de Hodder y Orton, "Análisis Espacial en Arqueología", que ha dado pie a numerosos proyectos enmarcados en la denominada Arqueología Espacial y cuyo hilo argumental es el análisis de los patrones de asentamiento, del aprovechamiento del entorno . . . Para todo este tipo de estudios la aportación de la prospección arqueológica es fundamental y de ahí su desarrollo actual. Sea por moti vos políticos, económicos o estrictamente científicos la realidad es que la prospección desempeña un papel cada vez más destacado en la prácti- 358 --------------- PROSN:CCIÓN 1 EXCA\'ACIÓN; PRINCIPIOS MITODOLÓC.ICOS BASICOS ca arqueológica de nuestros días. Su creciente importancia ha favorecido la defi­ nición de una serie de planteamientos y técnicas en cuyo desarrollo ha sido fun­ damental la aportación de la arqueología anglosajona, pionera en este tipo de estudios. Aunque la importancia que está adquiriendo la prospección en nuestro país es evidente aún quedan grandes lagunas en la investigación, zonas poco o nada prospectadas. No deja de ser significativo que las áreas más intensamente prospectadas se encuentran próximas a universidades, centros de investigación e importantes ejes de comunicación. Siguiendo a Ruiz Zapatero ( J 988) podemos señalar que los rasgos que han caracterizado a la prospección arqueológica en España hasta hace pocos años han sido: -escasa planificación -gran dependencia de los aficionados locales - prioridad de los límites administrativos sobre los geográficos o culturales - dificultad para evaluar la calidad de las prospecciones al no explicitarse ni métodos ni técnicas empleadas Afortunadamente en los últimos años hemos profundizado bastante en el desa­ ITOllo de una metodología de prospección más correcta que poco a poco vaya supe­ rando las carencias antes señaladas, pero aún queda mucho camino por recorrer para situar esLa práctica arqueológica en el lugar que le corresponde. Es básico diferen­ ciar dos momentos de actuación: en primer lugar dar mayor consistencia al trabajo previo, a los análisis de laboratorio que permitan realizar una acertada planificación de la posterior salida al campo y en segundo lugar llevar a cabo la prospección pro­ piamente dicha contando para ello con un equipo co1rectamente preparado. 1.1. TRABAJO PREVIO Para planificar correctamente una prospección arqueológica es preciso partir de una acertada elección en el área de estudio. Para ello podemos emplear diver­ sos criterios: • arbitrarios: emplear divisiones administrativas para delimitar el área de prospección. No es el criterio más adecuado. pero en la actualidad suele ser el más empleado por motivos derivados de la política arqueológica fomen­ tada por las administraciones autonómicas, que promueven la elaboración de carlas arqueológicas por términos municipales. • naturales: la elección del valle de un río, de una formación montañosa, de una comarca natural ... suele ser un criterio bastante utilizado a la hora de 359 FRANCISCO JAVTER MORALES----------------------- definir una prospección pues este tipo de elementos naturales han condicio­ nado y condicionan los patrones de asentamiento de los grupos humanos. • culturales: para algunas épocas es muy conveniente tener como punto de referencia en la planificación de una prospección los posibles límites atri­ buidos a un determinado grupo humano. De este modo podemos delimitar una actuación de prospección en la Oretania para la época prerromana o en la Orden de San Juan para la Edad Media. Estos criterios culturales suelen presentar ciertas complicaciones administrativas pues la "compartimenta­ ción" del patrimonio arqueológico por Comunidades Autónomas, incluso a veces por provincias, provoca frecuentes disfunciones a la hora de obtener permisos de prospección en diferentes ámbitos administrativos. Una vez seleccionada la zona de trabajo el primer paso que debemos dar a la hora de plantear una labor de prospección es el de familiarizarnos con ella. Para ello con­ tamos con una amplia gama de soportes cartográficos que nos aportan una intere­ sante información. Por un lado debemos manejar mapas topográficos -bien los publicados por el Servicio Geográfico del Ejército o bien los editados por el Instituto Geográfico Nacional- que con una escala 1: 50.000 reproducen toda la geografía nacional, aportando una info1mación básica sobre accidentes geográficos, topóni­ mos, caminos, etc. En muchas zonas del territorio nacional contamos ya con mapas de escala mayor (1: 25.000), cuyo manejo es muy recomendable al apo1tar una información más exacta y detallada; estos mapas de sencillo manejo y adquisición deberían complementarse, en la medida de lo posible, con los planos de escala 1 : 10.000 y 1 : 5.000 que pueden consultarse en el Catastro y en muchos fondos muni­ cipales. De forma paralela al análisis de los mapas topográficos se debe llevar a cabo un estudio de otro tipo de cartografía, especialmente los mapas geomorfológicos y los edafológicos; los primeros nos pueden aportar interesantes datos sobre los lugares más favorables para el asentamiento humano y para la conservación de restos arqueológicos, además de darnos pautas sobre los factores post-deposicio­ nales que permiten diferenciar entre yacimientos "in situ" y dudosos yacimientos "formados" por arrastres; los mapas edafológicos permiten analizar las posibili­ dades de explotación económica de un territorio, especialmente la agropecuaria. Dentro de los materiales cartográficos podemos incluir también la teledetec­ ción, es decir las tomas aéreas (fotografías aéreas, infrarrojos) realizadas desde aviones o las tomas espaciales realizadas desde satélites. Hasta hace unos años este tipo de materiales eran raros y su precio bastante elevado, pero poco a poco se cuenta con mayores y mejores colecciones, más actualizadas, que aportan una 360 ---------------PRUSl'f.CUÓ.\ 1 LXCM'.KIÓ.\'; PRINCIPIOS .\ltTUDOl.ÍJGICOS B.UICOS visión de gran valor a la hora de reconocer una zona. Además, analizando en estas tomas contrastes y variaciones significativas en el terreno causadas por sombras, diferente grado de humedad, distinto desarrollo de la vegetación . . . podemos llegar a detectar lugares de interés arqueológico. El estudio cartográfico se complementa con el análisis de fuentes documen­ tales, tanto orales como escritas. Dentro del apartado de la documentación escri­ ta es preciso acudir a los fondos que muchos museos disponen en los que se reco­ gen informes acerca de trabaj os de prospección anteriores, que, aunque en muchos casos son de dudosa fiabilidad, suelen aportar indicios interesantes. También es conveniente consultar archivos locales y provinciales donde en oca­ siones se pueden recoger algunas noticias que refieren hallazgos relacionados con materi ales arqueológicos; puede ocunir que si estas referencias son antiguas los datos para localizar el hallazgo sean poco precisos o inclusos empleen térmi­ nos o medidas poco usuales en la actualidad ("a un tiro de ballesta", "a un tiro de arcabuz" ... ). El análisis detenido de la bibliografía arqueológica relacionada con el área objeto de estudio es también básico con el fin de orientar las labores de prospección en el sentido más idóneo. La información obtenida a partir de las fuentes orales era hasta no hace mucho la base fundamental de las prospecciones tradicionales. En la actualidad sigue siendo un componente importante, pero no debe ser determinante. Normalmente los datos que se recogen en este apartado son el resultado de encuestas, abiertas o cerradas, que deben ser contrastados y tamizados, pues es frecuente que los informantes intercalen datos reales con consideraciones personales e incluso con elementos legendarios. Finalmente debemos realizar una revisión pormenorizada de la toponimia de la zona a prospectar, pues en muchos casos podemos encontrar topónimos que sugieren la más que posible presencia de algún yacimiento arqueológico como: castillejo, fuensanta, peña escrita, tesorico, sala de moros ... 1.2. TRABAJO DE CAMPO Como en cualquier disciplina científica debemos partir siempre de una serie de interrogantes e hipótesis de trabajo. Es preciso plantearnos qué pretendemos buscar. Nuestro objetivo no es recuperar restos aislados sino Jugares en los que se documenta una considerable concentración de materiales arqueológicos que representan restos de actividad humana en el pasado. Para valorar la fiabilidad de una prospección hay que conocer la intensidad 361 FRANCISCO JAVIER MORALES----------------------- con la que se ha efectuado este trabajo, es decir la cantidad de esfuerzo emplea­ do en la inspección del área de estudio. En este sentido podemos diferenciar entre: • prospección "extensiva", es decir, las salidas aisladas tradicionales, realiza­ das de forma individual sin una clara metodología ni una planificación real. • prospección "intensiva": trabajos coordinados realizados por equipos espe­ cializados. Las prospecciones de carácter intensivo pueden ser: de cobertura total cuando la zona definida es pequeña y puede ser inspeccionada comple­ tamente o realizadas a partir de muestreos manejando concepciones probabi­ lísticas en las que la estadística juega un papel destacado. Evidentemente los muestreos deben llevarse a cabo cuando la zona objeto de estudio es muy amplia; en este caso se selecciona una fracción de muestro o porcentaje de la superficie a prospectar sobre el total, que debe ser al menos del 20-25% para que los resultados obtenidos sean fiables. Para las unidades de muestreo se pueden adoptar diversas formas, si bien las más adecuadas son dos: los "qua­ drats" (en forma de cuadrado) y los "transects" (en forma de rectángulo), pero en cualquier caso el tamaño debe ser tal que permita inspeccionarlas en una sola jornada de trabajo. La disposición de estas unidades de muestreo puede realizarse siguiendo tres esquemas fundamentalmente: aleatorio, según el cual las unidades de muestro se disponen al azar dentro del área a prospectar; sistemático, por el cual las unidades se sitúan a intervalos igua­ les; estratificado, en el cual la ubicación de las urudades se rea11za tomando en consideración distintos criterios topográficos y ecológicos. Una vez concretados todos los pormenores anteriormente reseñados se desa­ rrolla la salida al campo donde los equipos de prospección deben contar con un material mínimo indispensable: cámara de fotos, bolsas de plástico, cintas métri­ cas, brújula, lápices, compás, transportador de ángulos, mapas topográficos, cua­ derno . . . Es fundamental elaborar fichas en las que se recoja el contexto ambien­ tal del yacimiento documentado, su tamaño, el tipo de materiales que se encuen­ tran, las posible función y cronología, el estado de conservación, el acceso ... La información obtenida a partir de prospecciones sistemáticas intensivas es muy útil; su mayor o menor "éxito" depende de diversos factores, pero entre ellos des­ taca humano: el número, disposición y preparación de los prospectares condicio­ nan en gran medida los resultados de una prospección. Por último debemos indicar que como complemento a la prospección existen una serie de técnicas de inspección "sub-superficial", especialmente de carácter geofísico, basadas en el contraste de las propiedades físicas (térmicas, eléctricas 362 _______________ f'ROSf'l:XCIÓN Y / .mtl'l ("J()N: PRINCl/'IOS llf1'0[)()WGICO� JitlS/COS o magnéticas) o químicas que presenta un terreno con relación a su entorno inme­ diato. Estas técnicas, más que para hallar yacimientos, se emplean para delimitar su contorno, diferenciar áreas de actividad o documentar posibles estructuras. 2. EXCAVACIÓN Hasta no hace mucho tiempo la percepción que se tenía del arqueólogo estaba impregnada de cierto romanticismo y visión aventurera, considerándose en muchos casos que su labor, guiada por el gusto por la pieza, se reducía a la búsqueda indis­ criminada de tesoros. La realidad es bastante más prosaica pues el papel del arque­ ólogo es la recuperación, estudio interpretación y divulgación de todo tipo de res­ tos materiales que los seres humanos han dejado a lo largo de la Historia. Pese al avance de otras técnicas, sobre todo las relacionadas con la prospección, la exca­ vación sigue siendo el principal procedimiento de la arqueología para conocer el pasado más remoto de la humanidad. En todo momento debemos tener muy pre­ sente que no excavamos meros objetos sino "hombres", los protagonistas y ejecu­ tores de todos aquellos restos que podemos encontrar. Este peculiar diálogo con nuestros antepasados exige rigor: excavar supone destruir, por Jo tanto no podernos "releer'' lo ya excavado, se trata de un proceso único en el que es básico evitar Ja pérdida de datos a través de una documentación lo más exbausti va posible. El carácter destructivo de la excavación exige que quienes la llevan a cabo tengan una correcta formación teórica y práctica que les pennita afrontar con garantías un proyecto de excavación cuya metodología debe marcarse como principio teórico la posibilidad de poder reconstruir y reproducir el yacimiento una vez excavado. Habitualmente la decisión de excavar en un determinado yacimiento se pro­ duce tras una fase de prospección, pero los criterios para seleccionar el yaci­ miento a excavar pueden ser de diverso tipo: • salvamento: cuando se decide excavar un yacimiento que se localiza en un área que va a verse afectada total o parcialmente por obras. Este criterio es obJigado por ley, pero lamentablemente son frecuentes Jos casos en los que se incumple. • lagunas de conocimie1110: cuando en una determinada zona es evidente la escasez de datos en torno a una etapa histórica es conveniente primar los pro­ yectos de excavación que persigan aportar información sobre dicho período. • líneas de investigación: frecuentemente las excavaciones arqueológicas están en manos de instituciones científicas y académicas que marcan unas directrices en los estudios sobre el pasado que condicionan los proyectos de excavación que impulsan. 363 FRANCISCO JAVIER MORALES----------------------- A estos crite1ios podemos añadir la tesis defendida por Philip Barker quien señala que el principio que debe guiar la elección de un yacimiento para su exca­ vación debe ser el de intervenir en yacimientos cuya tipología y cronología sea "abundante'', es decir, no actuar en yacimientos singulares que deberían ser estu­ diados más adelante cuando las técnicas de excavación sean más avanzadas. Aunque en teoría pudiera ser acertada esta consideración hay que indicar que en la práctica es muy difícil evaluar la calidad, conservación y abundancia de los datos que puede aportar un yacimiento "a priori", sin excavarlo. Una vez que ya hemos decidido el yacimiento sobre el que vamos a desarro­ llar una actuación arqueológica debemos cumplir una serie de requisitos legales (presentación de un proyecto de actuación, presupuesto, currículum . . . ) definidos en la Ley de Patrimonio de 1 985 y desarrollados por las diferentes legislaciones sobre patrimonio que han aprobado las diferentes comunidades autónomas. Cuando se ha obtenido la autorización del propietario del terreno y el permiso de excavación de la Consejería de Cultura correspondiente se deben planificar una serie de operaciones previas que faciliten el posterior desarrollo de la excavación: es conveniente realizar un estudio previo del área del yacirniento para la organi­ zación logística que debe tener presente los accesos, la presencia de posibles obs­ táculos, dónde se van a ubicar las infraestructuras básicas para guardar el mate­ rial de excavación, dónde se va a situar la terrera, el alojamiento del equipo de excavación, el establecimiento de un laboratorio ... Además es conveniente reali­ zar la topografía del yacimiento para la correcta disposición posterior de los pla­ nos y dibujos y efectuar un reportaje fotográfico para determinar cual era la fiso­ nomía del yacimiento antes de iniciar la excavación. Para que el proceso de excavación resulte eficaz y los restos hallados puedan ser referenciados correctamente se debe realizar la cuadriculación del yacimien­ to que debe tener en cuenta el levantamiento topográfico que hayamos realizado previamente y los puntos cardinales para la orientación de los ejes. Se puede cua­ dricular totalmente el yacimiento o tan sólo el área a excavar. De este proceso se obtienen unas unidades de excavación, cuya forma y tamaño concretos depende­ rán del tipo de yacimiento a excavar, sobre todo de la cronología: las dimensio­ nes de las catas o cuadrículas serán menores cuanto más antiguo sea el yaci­ miento. Este método de cuadriculación basado en el establecimiento de coorde­ nadas cartesianas fue establecido hace décadas por Mortimer Wheeler y en la actualidad es el más comunmente empleado. Entre cada cuadrícula se suele dejar un "testigo" de ancho variable (suele oscilar entre medio metro y un metro) cuya finalidad es doble: por un lado constituyen necesarias zonas de paso y por otro 364 --------------- PRUSPf.CCJÓN ) L::xCA\ACIU.\. PRJNCll'IUS \/17CJDOLÓGICO!> IJA�ICOS permiten llevar a cabo un control estratigráfico al quedar reflejados en los perfi­ les una clara lectura de la sucesión de nivele� arqueológicos representados por diferentes tipos de estratos al variar los tonos y texturas de la tierra, el tipo de material arqueológico ... Cuando determinadas estructuras arqueológicas (muros, calles, túmulos, hogares . . . ) quedas separadas por testigos se puede plantear des­ montar Lota! o parcialmente los testigos para poder obtener una visión de con­ junto que en muchos casos suele ser bastante esclarecedora. El proceso concreto de excavación se efectúa mecliante un desmonte horizon­ tal por capas cuyo grosor puede variar según las circunstancias. Estas capas sue­ len seguir niveles artificiales cuando no se conoce la estratigrafía del yacimiento, pero cuando ésta ya es conocida es oportuno adecuar las capas a los niveles arque­ ológicos para favorecer la contextualjzación de los restos documentados. Los ins­ trumentos empleados en el proceso de excavación variarán en función de la cro­ nología del yacimiento y del elemento concreto a excavar, de este modo la varie­ dad del instrumental es enorme, desde el cuchillo y el pincel hasta el pico y la pala. Todos los hallazgos que se realizan en el proceso de excavación deben ser refe­ renciados a través de dibujos y fotografías antes de ser extraídos. La cuadriculación mecliante coordenadas cartesianas que se establece antes de iniciar la excavación nos pemutirá reconstruir el proceso de la excavación con dibujos realizados a escala ( l : 1 O, 1 :20) en papel milimetrado donde se localiza cada hallazgo a partir de tres pun­ tos -x. y, z-, que nos indican el ancho, el largo y la profundidad. Las referencias bidi­ mensionales se realizan en planos y las referencias tridimensionales a u·avés de alza­ dos, empleándose en ambos casos diversos elementos como cintas métricas, ploma­ das, niveles, miras, jalones . . . Es importante señalar que para indicar la profundidad a la que aparecen los diferentes restos arqueológicos se toma en cada yacimiento como referencia un punto determinado, normalmente un elemento muy significativo que frecuentemente se localiza en el lugar más elevado, que recibe la denominación de "punto O", a partir deJ cual se toman las cotas o altura a la que se encuentran los dis­ tintos hallazgos. Si existe un vértice geodésico próximo al yacimiento resulta apro­ piado emplearlo como "punto O" al tratarse de un elemento permanente y ofrecer una altitud real. Además de los dibujos se deben real izar fotografías en las que se debe cuidar la luz, los contrastes, la limpieza ... y es conveniente que vayan acompañadas de escala y que se indique la orientación (normalmente el norte) de la toma fotográ­ fica. Por otra parte hay que indicar que cada vez es más frecuente el empleo del video como sistema de registro en las excavaciones arqueológicas. En el registro de los datos presenta una gran importancia la redacción de un diario o cuaderno de campo en el que se expresan las variadas incidencias que se producen cada día durante la excavación. Se exponen valoraciones o apreciacio- 365 FRANCISCO JAVIER MORALES----------------------- nes a las que llega el arqueólogo tras un análisis inicial de los restos y estructu­ ras documentados, que posteriormente deberán ser refutados o ratificados cuan­ do se analice en profundidad toda la información obtenida. Estos comentarios realizados "a pié de obra" deben ser acompañados con croquis que aporten una rápida y sencilla información visual que evidentemente será contrastada con los planos realizados de manera pormenorizada. Aunque en muchos casos las valo­ raciones expuestas en el diario de campo tienen un notable componente subjeti­ vo son de un gran valor a Ja hora de intentar reproducir en el laboratorio la reali­ dad del proceso de excavación, sobre todo para exponerla a otros. El material recuperado en las excavaciones debe ser recogido en bolsas o cajas acompañadas de etiquetas en las que a través de siglas se especifique cla­ ramente su procedencia (yacimiento, campaña, cuadrícula, estrato o nivel...), pues un objeto, por importante que sea, fuera de contexto aporta una información reducida. Los restos arqueológicos, sobre todo de tipo cerámico, lítico y óseo, deben ser lavados para apreciar mejor sus características y proceder a una posi­ ble restauración inicial tras la cual se siglan e inventarían. Posteriormente se debe proceder a su dibujo y clasificación para lo cual es conveniente emplear fichas codificadas que faciliten un tratamiento informático. Hasta no hace mucho tiempo los objetivos fundamentales de una excavación, realizada con mayor o menor rigor, se centraban en la recuperación de un eleva­ do volumen de restos arqueológicos que posteriormente serían estudiados opor­ tunamente. Actualmente la cantidad de información que se puede obtener de una excavación es muy elevada si se recogen las muestras adecuadas para realizar estudios de palinología, microfauna, sedimento, carbono 14, termolumin iscen­ cia ... que posibilitan una mayor aproximación a la cronología y el contexto medioambiental del yacimiento. A lo largo de esta sucinta exposición hemos hecho mucho hincapié en el rigor y la exhaustividad que deben presidir las actuaciones arqueológicas, tanto en la prospección como en la excavación, con el f� de recoger una documentación abundante y contextualizada que debemos procesar para reproducirla y divulgar­ la. Considero que esto último debe ser uno de nuestros objetivos fundamentales, que justifique el compromiso social del arqueólogo, el cual, más allá de su parti­ cular interés científico, debe favorecer el acceso a los datos, al resultados de sus investigaciones. Afortunadamente la celebración de este curso persigue este obje­ tivo: divulgar las más recientes actuaciones en el patrimonio arqueológico de nuestro entorno más cercano, presentando resultados y creando un foro de deba­ te entre especialistas, alumnos y aficionados. 366 -------------- PHVSl'/'.CC/ÓN Y /·_\CJl\'.\CIÓN: PRINCll'/OS 1/f.TODOl.ÓGICOS /JÁSICVS , BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA • BUTZER, K.W. ( 1989). Arqueología: una ecología del hombre. Barcelona. • FERNÁNDEZ MARTÍNEZ, V.M. ( 1985). "Las técnicas de muestro en pros­ pección arqueológica". Revista de Investigación del Colegio Universitario de Soria, 9. Soria. pp. 7-47. • FERNÁNDEZ MARTÍNEZ, V.M. ( l 989). Teoría y método de la Arqueología. Madrid. • HARRIS, E.C. ( 1991). Princ ipios de estratigrafía arqueológica. Barcelona. • HESTER, T.R. et a1ii ( 1988). Métodos de campo en arqueología. México. • HODDER, l. Y ORTON, C. ( 1990). Análisis espacial en Arqueología. Barcelona. • MCINTOSH, J. ( 1 987). Guía práctica de Arqueología. 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Madrid. 367 La, Arqueología, una disciplina sin fronteras: ,, Europa y Africa MARIO MENÉNDEZ FERNÁNDEZ EL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO DE CIUDAD REAL Luis Be11ítez. de Lugo Enrich (coord.) 2000 Págs. 369 - 379 ---------------LA ARQUEOWGIA, UNA DISCIPLJNA SIN FRON1'ERAS: EUROP,\ Y ÁFRICA INTRODUCCIÓN La comunicación que presentamos a este curso de arqueología, cuyo progra­ ma está centrado fündamentalmente en Jos trabajos en curso o recientemente rea­ lizados en la comunidad de Castila la Mancha, especialmente en la provincia de Ciudad Real, pudiera parecer un tanto exótica - en el sentido más etimológico de] término- e incluso claramente fuera de lugar, por estimarse ajena al tema central del programa. Sin embargo, creemos que esta apreciación no es exacta y trala­ remos a continuación de exponer las razones de ello. Muy al contrario, la arque­ ología regional o local, frecuentemente condicionada en su ámbito geográfico de desaiTollo por las fuentes de financiación de los proyectos, adquiere verdadero sentido científico cuando se inscribe en marcos más amplios, incluidos los inter­ nacionales. Por el contrario, las grandes síntesis generales deben nutrirse de los datos locales y regionales obtenidos con el rigru que sólo es posible cuando se manejan dimensiones geográficas reducidas y abarcables por el investigador de campo. En esa dualidad y aparente contradicción pretendemos centrar nuestra intervención en este curso. Además, trataremos de analizar la apertura al exterior de la investigación española en los últimos años que ha supuesto, a nuestro jui­ cio, alcanzar la verdadera mayoría de edad de nuestras instituciones en cuanto a la investigación arqueológica. El Centro Asociado a la U.N.E.D. de Valdepeñas se ha distinguido tradicio­ nalmente por asumir con rigor la función de difusión cultura] que los estatutos de nuestra universidad consagran como una de nuestras funciones primordiales. La U.N.E.D., además, como única universidad con enseñanzas regladas de carácter estatal que queda en nuestro país - las restantes han sido transferidas a las comu­ nidades autónomas- debe asumir con especial dedicación el carácter universalis­ ta que constituye la esencia de cualquier universidad, hasta el punto de haberle dado nombre a esta institución en todo el mundo: universidad debe ser sinónimo de universalidad. Además, la Prehistoria y la Arqueología no conocen fronteras políticas o administrativas. Esa es una de sus grandezas, aunque en ocasiones haya aparecido como una de sus miserias. 371 MARIO MENÉNDEZ------------------------- No puede existir una arqueología, entendida como ciencia o como método de investigación histórica que no se incardine en un contexto espacio-temporal amplio y merezca el calificativo de científica; además de la necesidad de contar con el aparato teórico inherente a toda ciencia. Por ello, trataremos de razonar en esta comunicación el sentido de las visiónes generales en arqueología -la falta de fronteras- con la necesidad de contar con estudios parciales. La mutua comple­ mentariedad nace de la necesidad de los primeros de contar con los datos concre­ tos y específicos de los segundos, que sirvan para argumentar y justifiquen las sín­ tesis. A la vez, la pura valoración del dato en sí mismo o en un contexto reducido nos empuja a una visión periodística de la arqueología, e incluso a restar valor científico a la investigación, acercándola a esas figuras decimonónicas del erudi­ to local o el coleccionista ilustrado. LOS PROYECTOS INTERNACIONALES El proceso de descentralización política y administrativa que se produjo en nuestro país tras la aprobación de la Constitución de 1 978, fue vaciando de con­ tenido las atdbuciones sobre arqueología que tenía el recién nacido Ministerio de Cultura. Las trasferencias a las comunidades autónomas de las competencias en materia de arqueología, salvo algunos monumentos, yacimientos arqueológicos o museos de carácter especial, inauguró un nuevo estilo en la elaboración de pro­ yectos de investigación arqueológica en la década de los ochenta. La propia afir­ mación nacionalista de algunas comunidades autónomas, más o menos recién nacidas, encontró en la investigación arqueológica un precioso y casi inagotable filón de argumentos con los que alimentar su hecho diferencial. Así aparece un tipo de arqueología progresivamente restrictiva en lo espacial, que deliberada­ mente ignora las investigaciones que se realizan en otras comunidades autónomas, en otras provincias de Ja propja comunidad o en otros municipios de la propia pro­ vincia. Es decir, si la arqueología española había permanecido tradicionalmente al margen de los grandes proyectos internacionales en otros países y continentes, ahora da un paso más y progresivamente 1 imita su área de interés al que se iden­ tifica con su fuente de financiación: local, provincial o autonómica. Naturalmente, existe una norma no escrita que restringe en gran medida la presencia de investi­ gadores ajenos al ámbito administrativo en que se desarrolla la investigación. Paralelamente a la situación descrita, y de forma un tanto paradójica, el Ministerio de Cultura, al verse desposeído de sus competencias nacionales en arqueología, inicia un proceso de apertura internacional y financiación de pro- 372 --------------LA ARQ/,,'F.OW/ fROtffERAS: EUIWl'A I' ÁfRICA ¡···· ... • •··· I '· • ••••••• ···-··· •• )� '· · ..... ····� ... <�::,:]) � /-0 . • ,..... � :-_ : B . : " P'• : "' A " .rl' :C "· /1S1� � •• : ........... r1 ..... .... ,., 1 A 1 l- - �e" 1 1 1 1 1 1 1 - - 1 - -B 1 1 '- - - e - - .! Lam. l. Ciervas grabadas sobre una tibia y desarrollo de la misma. 379 Reconstrucción paleoambiental. Un encuadre metodológico aplicado al municipio de Villanueva de la Fuente ANA M'. GARCÉS TARRAGONA EL PATRIMONIO ARQUEOLÓOICO DE CtUDAD Rl!AL luis Benírez de lugo E11riclz (coord.) 2000 Págs. 381 - 409 __ RECONSTR(:CCJÓ.V P..\LEVMIBff.Kr:IL. UN ESCUADRE METODOL.OGICO M'UCADO Al MliNICIPIV DE \'JWf\l'l \'..\ m: L.\ FUE/'ITc Es necesario, e incluso recomendable, iniciar cualquier estudio arqueológico pa11iendo de la reconstrucción paleoambiental con el fin de identificar la verdade­ ra relación existente entre el hombre y su medio a través del tiempo. El paisaje actual observado en cualquier entorno, se aprecia ya notablemente degradado debi­ do a la actuación humana, y apenas quedan vestigios de su aspecto original. Si el inicio del estudio, o de los estudios, paleoambienta1es parte de la base de un marco teórico y de una metodología concreta, tendremos que considerar y admitir que el problema de más compleja resolución, y el primero que se presenta a la hora de una aproximación, es Ja reconstrucción de la vegetación existente en el pasado, par­ tiendo de la actual ya completamente degradada. No es La.rea fácil, aunque sólo se pretenda llegar al conocimiento de la vegetación potencial que dominó en la zona, debido a la ausencia de estudios polínicos, ca.rpológicos o antracológicos. La manera factible y científica para cumplir el objetivo propuesto, es acudir a la Geobotánica como parte de la Ecología o Biocenótica, que permitirá estudiar de forma integral y funcional los ecosistemas con ayuda de la Biogeografia, la Bioclimatología y la Fitosociología; cada una de ellas aportará la base necesaria e imprescindible para el conocimiento de una parcela específica del conjunto total que estudia la Geobotánica. LA BIOGEOGRAFÍA Para una correcta interpretación, y con el fin de delimitar al máximo el terri­ torio ocupado en el pasado. debe recordarse la especial situación geográfica del Municipio, en la frontera con la provincia de Albacete y con unos límites natura­ les algo imprecisos. La geología, y partiendo de ella, se convierte en una herra­ mienta imprescindible para el análisis de la estructura del paisaje, y no se trata sólo de evidenciar las diferencias de la edad geológica, sino de manifestar que la naturaleza del sustrato influye de manera notable en la distribución de la vegeta­ ción. El Municipio tiene una estructura muy simple, el Zócalo Herciniano apenas emerge en la Sierra del Relumbrar y, el resto del mismo está oculto por la 383 ANAMº. GARCÉS -------------------------- Cobertera Tabular con materiales de sedimentación Jurásicos y Triásicos. En cuanto a la litología, con total dependencia de la geología, también es muy sen­ cilla; nos indica que, Ja mayor parte de la zona, permanece cubierta por materia­ les sedimentarios sin que conforme unidades litológicas independientemente puras. Los materiales consolidados, solamente se localizan en la parte septen­ trional del Municipio y con-esponden a las calizas depositadas durante el Jurásico. Existen también materiales poco consolidados formados por arcillas, margas, areniscas y calizas-dolomías que, aunque dominantes en las superficies del Triásico, se mezclan en las depresiones con los materiales anteriores, siendo difícil su delimitación. Hoy día, las zonas deprimidas permanecen ocupadas por cultivos bortofrutícolas en lugares deprimidos, y por olivares en las laderas, pero, 01iginalmente, permitieron el asiento de series edafohigrófilas. Los conglomera­ dos y aluviones, de gravas y cantos de distinto tamaño, asentados sobre una matriz arcillosa, ocupan las zonas más próximas a los cursos de agua y constitu­ yen los materiales más modernos del cuaternaiio. Hay que tener en cuenta que los materiales metamórficos solamente aparecen en las formaciones más anti­ guas, y toman fuerza en la Sierra del Relumbrar, en la prolongación más septen­ tlional de este macizo, y surgen dos afloramiento de esta naturaleza: uno, junto a Villanueva de la Fuente, y otro en el Cerro de la Gallega que, al estar rodeados de sedimentos Triásicos, adquieren un carácter de "montes isla" propios de la zona. Su naturaleza es siJicatada y, en ocasiones, muy consolidada, en cuyo caso permite la formación de una vegetación exoserial silícola. Entre estos materiales habría que distinguir a los que� a pesar de ser diferentes, se interpretan como de la misma unidad al estar mezclados: cuarcitas, en realidad metacuarcitas, de grano medio con minerales dominantes de micas, oxido de hierro, y algún fedels­ pato, como las blancas del cerro de La Gallega. Las pizan-as, negras o grises con marcada esquitosidad, muy escasas, quedan intercaladas entre las cuarcitas, y pueden resultar mezcladas con grauvacas, aún más escasas, destacando del resto de las formaciones por sus tonos verdes y rojos. En cuanto al estudio de la eda­ fología, y sobre los materiales de acumulación, ya anteriormente señalados, se han desarrollado varios tipos de suelos en cuya formación han influido directa­ mente otros factores del medio físico: el clima, las pendientes, la litología de la zona y la propia vegetación existente. Puesto que el substrato de l a mayor parte de la zona está compuesto, principalmente, por rocas calizas que han formado una serie de suelos a partir de la roca madre, y bajo las influencias del clima, la variedad es escasa dentro del territorio. El predominio es de los suelos pardos calizos y, en menor proporción, de leptosoles, que en este caso sólo se han locali­ zado sobre cumbres con afloramientos silíceos de cuarcitas, pizarras y dolomías; 384 __ RffONS71WCC/ÓN P,\LEOA.118/ENTAL.. UN ESCUADRE METODOLÓGICO Al'LIOIDO AL MUNICIPIO ()E; Vll.l.ANUE:VA DE. LA FU!::NTJ:: y luviosoles hallados sobre los derrubios de laderas que desembocan en Jos valles de la Sierra del Relumbrar; profundos regosoles calcá.ricos, ricos en carbonatos, en las zonas más deprimidas y fluviosoles recientes sobre matetiales del cuater­ nario, localizados en torno a los cursos de agua, y ocupados en la actualidad por saucedas y alamedas. Atendiendo a la historia geológica y litológica, anteriormente descrita, se puede apreciar un relieve muy característico y determinante en la redistribución de la materia, del agua y del resto de los recursos, por lo que también determina la vege­ tación existente y la utilización diferencial de los suelos. Al menos en el Municipio se localizan tres unidades estructurales de relieve (lám. 1 . 1) ; la PeniUanura Campo de Montiel donde, aunque parte del tenitorio quede incluido en la llanura man­ chega, ligeramente inclinada hacia el Oeste, se percibe cómo, suavemente se une al Campo de Montiel, y ambas regiones forman parte de la denominada Plataforma monoestructural Estable, con materiales Jurásicos y Triásicos. Sin embargo, el Campo de Montiel destaca de la llanura Manchega porque su altiplanicie asciende hacia el Sureste hasta llegar a los 1 .000 metros de altura, y con una morfología lige­ ramente ondulada causada por erosión diferencial, donde destacan colinas y abanancamientos iiregulares. Esta zona es, en realidad, una semiplanicie que con­ trasta, a su vez, con los relieves de la Sierra del Relumbrar, cuyas estribaciones son sus límites orientales. La Sierra del Relumbrar, con otientación SW-NE, pertenece en su mayor parte a la provincia de Albacete; en Ciudad Real ocupa el Sur del Munidpio de Villanueva de la Fuente y su límite mienta! queda fijado por el río homónimo; se originó a partir del antiguo macizo Herciniano emergido, por Jo que muestra un relieve abrupto con afloramientos cuarcíticos recubiertos de una espe­ sa vegetación, aspecto que contrasta con el colorido del Campo de Montiel y el de la Meseta. Dentro del Municipio de Villanueva de l a Fuente, donde se encuentran alturas importantes como las del cerro de la Horadad, con l .031 m., el de la Mencia, 1.01 2 m., el de la Gallega� 1.008 m., o el de Ortega, de apenas 995 m. En la Depresión Povedil la-Villanueva de la Fuente, situada entre las dos estructuras antedores y, separada de la primera por un abrupto escalón latitudinal de unos 100 m. de altitud que se sucede justamente en Villanueva de la Fuente, observaremos un amplio valle cubierto por materiales poco consolidados y por depósitos aluvia­ les del terciario y del cuaternario, que dan como resultado leves ondulaciones y abarrancamientos que diferencian a esta zona -más que por su altitud- de las duras estribaciones de Ja Sierra del Relumbrar-. Desde el punto de vista de la biogeografía integrada, por su situación, así como por sus características geomorfológicas y litológicas del Municipio, puede hacerse una interpretación biogeográfica, en base a los estudios de Rivas 385 ANA M�. ÜARCÉS -------------------------- Martíneze. Así, el territorio queda encuadrado cronológicamente en dos provin­ cias: la Castellano-Maestrazgo-Manchega (Sector Manchego, S ubsector Manchego Guadianés) y l a Luso-extremadurense (Sector Marianico­ Monchiquense, Subsector Marianense). Para la primera, Peinado Lorca, poste- 1iormente añadirá dos distritos: Distrito Montiel-Villanueva de Ja Fuente, que se corresponde con los tenitorios meridionales supramediterráneos sub-húmedos del subsector Manchego Guadianés, con mate1iales predominantes de margas, arcillas y calizas depositadas durante el jurásico en sucesivas capas horizontales sobre el zócalo Hercinian, y con materiales con un alto grado de consolidación que dan lugar a que el paisaje geomorfológico sea una semiplanicie sin grandes desniveles semejante al de la llanura manchega, con una altitud media de 1030 metros, donde predomina un espacio adehesado con cultivos, sin afloramientos rocosos, por lo que en las series representativas del territorio no aparecen los complejos edafoserófilos y quedan escasos restos del bosque potencial climató­ filo. El Distrito Povedilla-Villanueva de la Fuente co1Tesponde a l a depresión del mismo nombre, y ocupa un pequeño espacio comprendido entre el distrito ante­ rior y las estJibaciones noroccidentales de la Sie1Ta del Relumbrar; su termotipo es Mesomedite1Táneo seco del subsector Manchego-Guadianés. El cambio con respecto al distrito ante1ior se visualiza con facilidad, y geomorfológicamente, ya que finaliza en el escalón lateral, señalado anteriormente, que supone un cambio altitudinal y un aumento en la termicidad, aunque la mayor diferencia queda esta­ blecida en la naturaleza de los materiales, que en este caso son de naturaleza fina y poco consolidados, conformados, principalmente, por arcillas y margas deposi­ tadas durante el Triásico. De esta manera es fácil apreciar que l a disposición de estos materiales ha dado lugar a un paisaje vegetal más variado, con suaves ondu­ laciones y con algunos cerros y depresiones. Para la Provincia Lusoextremadurense, Peinado Lorca solamente propone un distrito, el Distrito Sierra del Relumbrar, que se corresponde con esta Sierra, y se caracteriza por el piso bioclimático Mesomediterráneo seco y, en algunos puntos, con posibilidad del subhúmedo; se aprecia que los materiales dominantes son de naturaleza sili­ catada, principalmente cuarcitas y pizarras, los más antiguos del territorio y los de mayor dureza, lo que favorece la formación de grandes canchales en las laderas. BIOCLIMATOLOGÍA Dentro del clima, y siguiendo con la metodología propuesta, existen siempre unos factores generales, como la dinámica atmosférica, que da lugar a los dife- 386 __ RECONSTRUCCIÓN f'ill.EOAMBll:l'7Al. UN éSCUr\JJRJ:. Ml:.TODVLÓGICO APLJC/\DO �L MUNfCIPIO De V1LJ.ANUEVA De LA FUENTE rentes tipos de tiempo locales y, otros factores, como las temperaturas y las pre­ cipitaciones, que caracterizan a la zona de una forma más específica, pero no por ello será menos importante su asociación a los vientos locales. Así, la dinámica atmosférica en el Municipio de Villanueva de la Fuente, queda establecida por su situación geográfica, su altin1d y su continentalidad. La situación geográfica del Municipio propiciará la aparición de determinados tipos de tiempo que se pre­ sentan con cierta regularidad a lo largo del año y se repiten en determinadas esta­ ciones, ocasionando problemas en la vegetación. El tiempo de invierno normal, frío y lluvioso, lo condkiona eJ Anticiclón Meseteño, muy debilitado, que per­ mite el paso del Frente Polar y se producen, por ello, borrascas y lluvias inverna­ les junto con temperaturas muy bajas. Sin embargo esta situación invernal no siempre es estable y da Jugar a otras anomalías que se deben contemplar: invier­ nos fríos y secos, cuando el Anticiclón Siberiano llega hasta la Península y se une con el de la Meseta, prolongándose hacia el Sur y el Levante; bajo estas condi­ ciones se produce un tiempo sereno y despejado con bajas temperaturas y una considerable variación térmica a lo largo del día y con heladas y nieblas matuti­ nas; el invierno cálido acontece cuando el Anticiclón de Las Azores se desliza hacia el N01te y se sitúa frente a la Península Ibérica; en ese caso, queda cubier­ ta de aire húmedo y cálido, produciéndose un invierno suave. El tiempo de vera­ no, y, debido a que el Anticiclón Meseteño frena las boffascas del Frente Polar, es cálido y seco, y, sin embargo, cuando el Anticiclón se sitúa al Norte, desvía las borrascas hacia Francia y hacia Centro Europa y el aire frío polar se retira al Norte, por el calentamiento de la tierra se forman tormentas aisladas con chu­ bascos de tipo convectivo, muy dañinas por su violencia. Puede suceder un vera­ no fresco si el Anticiclón de las Azores se sitúa nmy al Norte permitiendo el paso de una corriente fría desde Centro Europa. Si el anticiclón de las Azores se sitúa en el Sur y deja pasar las b01rascas, produce un verano lluvioso. En tiempo equi­ noccial el Anticiclón Siberiano se presenta muy retirado, o casi no existe y el de las Azores queda en una posición intermedia, y por ello las borrascas del frente Polar pueden penetrar sin njngún obstáculo, pasando por la zona en su camino hasta el Levante, dando lugar a la gota fría que provoca lluvias de gran intensi­ dad, causando graves desbordamientos e inundaciones. El observatorio más cercano que refleja las temperaturas, se localiza en Villanueva de los Infantes y señala una amplitud térmica, a lo largo del año, de 2 1 .7°C, valores que deben ser muy aproximados a Jos de Villanueva de la Fuente, lo que supone una marcada continentalidad con temperatura muy acusadas tanto en Enero como en Julio. Los meses más fríos son Diciembre y Enero, pudiendo llegar a una media de 4°C, y los días de helada serían, aproximadamente, de 387 ANAMª. ÜARCÉS ------------------------- sesenta. Las precipitaciones de la zona corresponden al régimen pluviométrico con máximos en invierno y primavera, decreciendo a partir de Junio y escasean­ do en el verano. La nivosidad no es una característica habitual, y principalmente se produce en las zonas más altas de las umbrías de las sierras, con una duración máxima de siete u ocho días. El granizo, en cambio, es frecuente durante los meses de Marzo a Septiembre y, en algunas ocasiones, basta en Diciembre y casi siempre se produce acompañado de fenómenos tormentosos que causan graves daños a la agricultura. Los vientos, y debido a la situación altitudinal de la zona, con alturas hasta de l 030m. y, fundamentalmente a su estructura de planicie, los vientos fríos de la Meseta no encuentran una batTera física de frenado, cruzando con violencia la mayor parte del Municipio, y solamente se ven atenuados en las zonas deprimidas o allí donde su vegetación climática los tamiza. La interpretación bioclimática, y siguiendo las directrices de Rivas Martínez, permite ubicar en el territorio tres pisos bioclimáticos; piso Mesomediterráneo Seco, que se aprecia en el sector Sierra del Relumbrar y en la provincia Castellano-Maestrazgo-Manchega, en la parte dominada por los materiales triási­ cos; piso Mesomediterráneo Subhúmedo, que se localiza en algunas laderas de la Siena del Relumbrar orientadas al Norte. Dentro del piso Mesomediterráneo se puede distinguir un horizonte medio que asciende hasta los 1 .000 o 1050 metros, y otro superior que se eleva hasta los 1 100 o 1200 metros, considerándose como zona de transición hacia el piso superior; el piso Supramediterráneo subbúmedo, localizado en la parte Norte de Villanueva de la Fuente, dentro de la provincia Castellano-Maestrazgo-Manchega, donde predominan los materiales Jurásicos. Las condiciones climáticas descritas, junto con las características litológicas y morfológicas, solamente permiten el desarrollo potencial de un bosque poco exigente desde el punto de vista hídrico de carácter mediterráneo, excepto en las zonas húmedas de ribera, que constituyen desde el punto de vista biogeográfico, un mundo cliferente FITOSOCIOLOGÍA Nos permite conocer las comunidades vegetales. Sus modelos son los sinta­ sones y, entre ellos, la unidad básica es la asociación y, en orden jerárquico cre­ ciente, después de ésta, la alianza, el orden y la clase; y también ayuda a conocer la composición, estructura, distribución espacial, de las plantas; su función, pro­ ductividad y ciclos bioquímicos; los factores mesológicos, necesarios para su desarrollo, clima, suelo; su sucesión y ontogenia (Dinámica); su origen, historia, 388 __ Rrco,\.\TRt:cnó.v r.u roAMB1r.wM. iN F.Síl'.�DRE 11uooowG1co .1PUCM>o .11. 11u.vte1No m: V111,iiv1 -n'.A Dt u FL'E.NTE transformación (Corología); su tipología (Taxononúa) y su distribución territorial (Biogeografía). Para la fitosociología han sido de vital importancia los aportes de Braun-Blanquet ( 1979), en especial su intento al describir el paisaje vegetal por medio del estudio de las asociaciones vegetales, el primer nivel a tener en cuen­ ta en el análisis de la vegetación. Últimamente se percibe una tendencia a añadir a esta Fitosociología clásica asociacional, el aporte que proporciona la Fitosociología integrada sucesional o Fitotopografía que se especializa en el estu­ dio de los complejos de comunidades vegetales que son las constituyentes de las series, o geoseries de vegetación, tratando así de sistematizar el fenómeno de la sucesión. La Asociación es un tipo de comunidad vegetal que posee unas cuali­ dades peculiares florísticas -ya sean especies propias o una combinación de plan­ tas características, estadísticamente fiables que se util izan como diferenciales entre asociaciones-, ecológicas, biogeográficas, dinámicas, catenales e históri­ cas. La asociación vegetal, como unidad básica del sistema tipológico, es un con­ cepto abstracto que sólo se concreta a través del conocimiento de un conjunto de individuos de asociación o inventarios, que poseen en común las mismas carac­ terísticas, o muy similares, cualidades florísticas, ecológicas, dinámicas, catena­ les, geográficas y antrópicas. La toma del inventario o individuo de asociación, que es la única realidad tangible del sistema, es la operación más importante de la investigación fitosociológica ya que en ella reside el carácter esencial de las asociaciones. Puesto que no existe un trabajo puntual de la zona, para la consecución de los inventarios se ha recurrido a diversos trabajos, en especial al de Inocencio Pretel, Alcaraz Ariza y Ríos Ruiz (1998), de la cuenca del Guadalmcna, que aportan datos para toda la zona suroccidental del territorio estudiado. Para la parte Norte, se ha tomado como base los datos de Peinado Lorca ( 1 987) y de Monje Arenas (1988); y se ha complementado el conj unto extrapolando datos de unos y otros trabajos. Para darle uniformidad al conjunto, se ha tomado en consideración que las asociaciones se ubican en un ámbito ecológico preciso y que poseen una com­ binación particular o "característica" de plantas estadísticamente fieles a un determinado medio que, a su vez. debe tener una jurisdicción geográfica propia, lo que contribuye a definir medios estacionales o biotopos homogéneos, que sólo pueden cambiar en el tiempo debido al proceso de sucesión. En este sentido de sucesión, cada asociación existente contiene una determinada significación suce­ sional en el seno de una serie de vegetación o comunidad permanente especia­ lizada, y puede representar uno de los estadios iniciales, intermedios, maduros o desviantes de la dinámica o sucesión vegetal. Esta es una metodología que ya se ha aplicado en otra zona geográfica con buen resultado, con el apoyo de los tra- 389 ANAM". GARCÉS -------------------------- bajos de Alcaraz Ariza, (Garcés Tarragona, 1993). Puesto que la sucesión es un factor clave, existen dos caminos para su reconstrucción; si se parte de la vege­ tación primitiva existente, o vegetación clímax, y se continua la sucesión hasta llegar a su etapa más degradada, las etapas que se encadenan se denominan eta­ pas progresivas de degradación, camino que no sería factible de seguir. En cam­ bio, y cuando se utiliza el proceso opuesto, partiendo de la etapa más degradada de la vegetación, que es el cultivo humano, y se permite que la vegetación se regenere espontáneamente, ésta va pasando por etapas regresivas hasta aJcanzar la etapa madura; en ese caso no se llega a la vegetación clímax, sino a Ja vegeta­ ción potencial, o bosque maduro, que no es exactamente igual que el que hubie­ ra existido sin la intervención del hombre; éste es el camino elegido para este análisis del Municipio. Teóricamente, y según las etapas progresivas de degradación, el proceso sería el siguiente (lám. 1 .2): los cultivos, cuando se instalan provocan la desaparición de la vegetación original; ha sido talada, limpiada o quemada para permitir el cul­ tivo de especies domésticas. El siguiente, los herbazales formados por comuni­ dades nitrófilas, malas hierbas y cardos. Los pastizales terófitos, de corta talla y bajo cubrimiento, aparecen sobre suelos ya desnudos y degradados y se pueden considerar una etapa pionera de la regeneración que se inicia tras quedar el suelo abandonado y sin nada que lo disturbe. Equivalentes son las comunidades que colonizan los suelos rocosos pobres, o las que colonizan con carácter pionero los barbechos y cultivos abandonados. T ,os pasti7.ales vivaces, que pueden ser den­ sos o ralos, rasos o de talla elevada, y que están más o menos condicionados por el pastoreo; su grado de recubrimiento es elevado y su carácter vivaz proporcio­ na protección al suelo. Son plantas heliófilas y por su variedad pueden formar un auténtico matorral: jarales, romerales, esplegares, brezales, tomillares, según las condiciones bioclimáticas de cada una. Los bosques de repoblación, densos y poblados con especies no clímax, sino con otras impuestas artificialmente, pero que, a diferencia del bosque verdadero, carecen de sotobosque porque no se han regenerado las plantas que lo forman. El matorral, donde dominan los arbustos, aunque permanezcan o existan, entre ellos, algunos árboles, ya sea porque se regeneran, nacen otros, o porque hayan quedado relictos de otros momentos. En esta etapa, cuando es causada por la degradación, la vuelta al bosque primitivo se realiza en poco tiempo. El matolTal no es una etapa de bosque más o menos imperfecta y, bajo determinadas circunstancias climáticas, puede constituir la vegetación clímax de la zona ya que, por su recubrimiento denso, son capaces de crear en su seno un microclima lo suficientemente sombrío como para permitir que se desarrolle su propio sotobosque. Este matorral también penetra en el bos- 390 __ Rf.CONSTRUCCIÓN PALEOMIB/U./.\l. Uh cSCUADRE METVVVWGICO ,\PUCADV AL MUNICIPIO DF. \1/LL\J.U/;\ 1 m: L\ FUL\ rE que cuando éste no es muy denso. El bosque aclarado, o bosque más joven, al­ terado por la tala efectuada por el hombre, con un mayor desarrollo de los arboli­ tos y arbustos de la orla y de las comunjdades nitrófilas ligadas al bosque, que son las que dominan en los claros. El bosque, el bosque clímax original, intacto, con una gran cubierta arbórea muy densa. Bajo ella sólo se desarrollan algunos arbus­ tos y hierbas que, por vivir a la sombra, se llaman esciófilos y por estar ligados al bosque, nemorales. En su borde se desarrolla una doble orla arbustiva y herbácea. Conviene entonces, cuando se intenta una reconstrucción de etapas regresivas hacia la vegetación potencial, conocer cuáles son los rasgos estructurales y cuá­ les son sus eLapas de degradación partiendo del conocimiento de las especies actuales, hecho que solamente puede percibirse a través de los inventarios. Para conocer las asociaciones existentes en el territorio se toma como base los inventarios, obtenidos según las fuentes anteriormente señaladas. En la hoja anexa del Servicio Geográfico del Ejército se han marcado los puntos de donde se han tomado. De una forma muy resumida, se exponen las características de estos inventarios, y la etapa de degradación a la que corresponde cada uno. (Lámina 2) -1- Inventarios testigo: 30SWH2771 y 30SWH3 l 74 sobre los 800 m de altura. Asociación de Quercusfaginea acid6fila. Comunidad de fondos de valles que se presentan en áreas mesomediterráneas seco-subhúmedas, sobre substratos de textura fina, pobres en bases y afectadas por una capa freática. Es una comuni­ dad restringida al sector Marianico-Mochiquense. Su dinámica es poco conoci­ da, pero se acepta que una degradación moderada da lugar al desarrollo de espi­ nares de Prunus spinosa con Rosa obtusifolia, mientras que una alteración más profunda produce un pastizal de Brachypodium plwenicoides. Su principa1 acom­ pañante es Quercus coccifera. -2- Inventario testigo 30SWH3483, 965 m de altura. Asociación Cepha/antero rubrae-Quercetum fagnae. Forman bosques cadu­ cifolios dominados por quejigos en suelos ricos en bases y de textura fina o muy fina, afectados por una capa freática poco profunda, bajo ombrotipo de seco a húmedo. Es una asociación endémica en la Provincia Castellano-Maestrazgo­ Manchcga. Representa Ja cabeza de serie edafohigrófi1a. - 3- Inventario testigo 30SWH247 J a 820 m. de altura. Asociación Salici atrocinera-Populetwn albae. Compuesta por bosques de sauces, fresnos y álamos, sobre suelos pobres en bases de los márgenes de ríos, en el piso mesomediterráneo seco-subhúmedo; en la zona se asientan, en los substratos, siJ icatados de la zona luso-Extremadurense. Se considera vegetación potencial que ocupa la segunda banda de riberas si1icatadas. 391 ANA Mª. GARCÉS ------------------------- - 4- Inventario testigo 30SWH3384 a 1 .010 m. de altura. Asociación Hedero heiicis-Ulmetum minoris. Considerados bosques de ori­ gen antrópico, con un estrato arbóreo más o menos denso, olmos y chopos, y con un soto bosque con zarzales muy espesos. Existen numerosos testimonios que confirman su introducción y expansión en suelos afectados por hidromorfía y siempre e n las inmediaciones de habitaciones humanas. - 5- Inventario testigo 30SWH2470 a 840 m. de altura. Comunidad Rosa obtusif olia, formada por un zarzal rosaleda que aparece en márgenes de ríos con substrato silicatado dentro del piso bioclirnático mesomedi­ terráneo seco. que está presente en la parte merional del subsector Marianense. Representa una etapa de degradación de los bosques de Salici-Popu/etum albae. - 6- Inventario testigo 30SWH2573 a 940 m. de altura. Asociación Sangisorbo agrimonioidis-Quercetum suberis, formada por un alcornocal-encinar con madroños y labiérnagos en territorios sil icatados mesomediterráneos, bajo el ombrotipo subhúmedo; en la zona en estudio solamente aparece en las laderas, con orientación norte de la Sierra de] Relumbrar. Su lugar óptimo se ubica en la provincia luso-extremeña, donde se considera cabeza de serie climatófila en Jos territorios luso-extremeños. Puede estar acompañada esta serie en zonas puntuales de Quercus faginea. - 7- Inventario testigo 30SWH3381 a 970 m. de altura. Asociación Pyro bourgaeanae-Quercetum rotundifoliae. Encinares silicolas del área mesomediterránea con ombrotipo seco; aunque su distribución es princi­ palmente 1uso-extremadurense, aparece de forma disyuntiva en algunos islotes silicatados del sector Manchego. Es vegetación madura y se reemplaza, por degradación, por los coscojares del Hyacinthoido-Quercetum cocciferae. - 8- lnventario testigo 30SWH3293 a 850 m. de altura. Asociación Quercetum rotundifoliae. Encinares puros, carentes de elementos arbustivos o arbóreos cadufilofilos, con un sotobosque pobre en arbustos perennifolios; se presenta en sustratos ricos en bases del piso bioclimático meso­ mediterráneo seco. Aparece en la provincia Castellano-Maestrazgo-Manchega. Corresponde a la serie de vegetación madura de la serie climatológica - 9- Asociación Phillyreo-Arbutetum unedonis, madroñal de zonas umbrosas que llega a alcanzar una estructura densa desarrollada sobre suelos muy evolucionados de tierras pardas o de suelos rojos silicatados en áreas mesomediterránes bajo ombroti­ po subhúmedo, principalmente en la provincia luso-extremeña, pero que se introdu- 392 __ R/::CO.VllRUCCIÓ.li P�LEOAMB/f..Vnt., UN ESCUADRE Ml:.10/JO/.()CICO APUCWO 4L Ml .VICll'IO Df: VtLLANL'l:.\IA Df. LA FLl:./\'Tf:. ce en la manchega de forma empobrecida; sustituye como etapa de degradación poco avan:zada, al bosque climatológico del Sangisorgo-Quercerum suberis. - JO. Inventario tesLigo 30SWH3 l 83 a 850 m. de altura. Asociación Rhamno lycioidis-Quercetwn cocciferae. Coscojares de espino negros con trepadoras y otras hierbas que forman manchas densas sobre suelos ricos en bases, en áreas mesomediterráneas con ombrotipo seco; es la asociación optima del sector Castellano-Maestrazgo-Manchego y representa la primera etapa de degradación del encinar de Quercetum rotundifoliae. - 11· Inventario Lestigo 30SWH2772 y 30SWH2370 a 840 m. de allura. Comunidad Juniperus oxycedrus subsp. badia. Complejo exoserial de ene­ brales arbóreos propios de crestas de cuarcita del bioclima mesomediterráneo seco y subhúmedo de la parte oriental de la provincia luso-extremeña; se presen­ ta en mosaicos con diversas comunidades rupfcolas y submpícolas. - 13· Inventario testigo 30SWH2771 a 820 m. de altura. Comunidad silícola de Sedum breviflorum desarrollada sobre roquedos cua.r­ cíticos en zonas mesomediterráneas seco-subhúmedas, en suelos poco evolucio­ nados de la porción oriental del sector Marianico-Mochiquense, representa complejos exoseriales rupícolas. - 14- Inventario testigo 30SWH297 l a 750 m. de alLw·a. Asociación Melico magnolii-Stipetum giganteae, pastizal de berceo sobre rocas silicolas de las zonas mesomediterráneas, con ombrotipo seco-subhúmedo de la porción oriental de la provincia luso-extremeña, y presente en complejos exoseriales rupícolas. - 15- InvenLario testigo 30SWH3384 a 930 m. de altura. Asociación Helianthemo cineri-Hippocrepidetum bourgaei. Tomillares basó­ filos desarrollados, sobre suelos poco evolucionados, del bioclima mesomedite­ rráneo seco del área Manchcgo-Guadianés me1idional. Supone una etapa avan­ zada de degradación de la serie de los carrascales del Quercetum rotundifoliae. - 16- Inventario testigo 30SWH2673 a 940 m. de altura. Asociación Genista hirsutae-Cistetum ladaniferi de jarales pringosos (Cistus ladanifer) con aulagas (Genista hirsuta) en suelo silicatado de áreas mesomedite­ rráneas con ombrotipo seco, muy extendida en Ja provincia Luso­ Extremadurense. Determina una etapa de degradación bastante avanzada de la serie climatófila encabezada por el Pyro-Quercetum rotundifoliae. - 17- lnventario tesligo 30SW112772 a 840 m. de altura. Asociación úivandulo sampaianae- Genistetum polyanthi, de tomillares eda­ foxerófílo silícola que se desarrollan en crestas rocosas cuarcíticas del piso bio- 393 ANA Mª. GARCÉS ------------------------- climático mesomeditelTáneo seco, del área marianense donde forma vegetación permanente. - 18- Inventario testigo 30SWH1 976 a 960 m. de allura. Asociación Polygalo microphyllae-Cistetwn populifolii de jarales-brezales de carácter xerófilo que se desarrollan en las umbrías de las laderas templadas y frescas, sobre sustratos silicatados en territorios mesomediterráneos subhúme­ dos. Supone una etapa de degradación de los alcornocales mesomeditcJTáneos, Sangisorbo-Quercetum suberis. - 19- Inventado testigo 30SWH277 J a 920 m. de altura. Asociación Trifolio cherleri-Plantaginetum bellardii de pastizales terófitos silícolas, propios de claros de mato1Tal de los pisos bioclimáticos mesomedite­ rráneo, seco y subhúmedo, aunque es una asociación endémica de la provincia luso-Extremadurense; penetra en la Castellano-Maestrazgo-Manchega y se insta­ la en parcelas del Sympyro-Quercetum rotundif oliae. - 20- inventario testigo 30SWH277 l a 805 m. de altura. Asociación Sedetum caespitoso-arena,;; con micropastizales terofíticos pro­ pios, de suelos incipientes que rellenan zonas rocosas cuarcíticas del bioclima mesomediterráneo seco y subhúmedo. - 21- Inventario testigo 30SWH3688 a 1.020 m. de altura. Comunidad Pistorinia hispánica, formando prados de terófitos de sustratos algo nitrificados de suelos arcillosos del piso bioclimático supramediterráneo subhúmedo; se ha observado, en el territorio manchego-guadianés, una etapa presente en la serie climatófila encabezada por el Junípero thuriferae­ Quercetum rotundifoliae. - 22- Inventario testigo 30SWH297 I a 720 m. de altura. Asociación Typho-Schoenoplectum glauci de carrizales, aneales y juncales constüuidos por helófitos, de talla alta, que forman una banda continua a orillas de ríos de corriente lenta y, en general, con abundancia en carbonatos, bajo el ter­ motipo mesomediterráneo. Suelen enraizar bajo el agua o en lodos húmedos. Es una vegetación pionera, colonizadora de márgenes de Iios, que aparece como una etapa serial de degradación de la sauceda arbustiva Salicetum neotrichae. - 23- inventario testigo 30SWH2172. Asociación Trifolio resupinati-Holoschoenetum, de juncales churreros Scirpus holoschoenus rnesornediterráneos silícolas, asentados en suelos con hidromorfía. Conforma una etapa de degradación de series ripícolas del Sinsalici-Populetwn albae. 394 __ Rrcnv�TRL'CCJÓ.\ P.�U:.OA.\fB/E,\7r\J_ ll\' ESCUADRE Ml:TODOLÓGICO APLICADO AL /.IUMCIPIO DE Vu .. v. \Ut.>:.t DE u Fut.vrE - 24- Inventario testigo 30SWH2372 a 870 m. de altura. Asociación Gaudinio fragilis-Agrostietum castellanae, de pastizales que se desarrollan en suelos afectados por hidromorffa y que constituyen una etapa de degradación de series edafohigrófilas, encabezadas por bosques de robles ( Quercus fa gin ea). - 25- Inventario testigo 30SWH3174 a 870 m. de altura. Comunidad Lolium perenne, pastizal semejante al anterior, aparece generalmente en el borde de cultivos de regadío, márgenes de arroyos, fuentes. Etapa de degrada­ ción de series edafohigrófila<;, encabezadas por bosques de robles (Quercusfaginea). - 26- Inventario testigo 30SWH2372 a 820 m. de altura. Asociación Cirsio-Juncetum infl.exi, de juncales que ocupan suelos limosos y con pocas exigencias, actúa como etapa serial de saucedas arbustivas supramediterráneas (Salicetum discoloro-Angustifoliae) - 27- Inventario testigo 30SWH297 l a 820 m. de altura. Asociación Paspalo distichi-Agrostietum verticillatae, compuesta por muchas especies que se distribuyen en áreas mcsomeditetTáneas en torno a los cauces o en zonas muy húmedas, dentro de la catena de prados, constituyen la franja más próxima al agua. - 28- lnventa.iio testigo 30SWH2372 a 840 m. de ahura. Comunidad Anagallis tenella de herbazales hemicriptofíticos, propios de regeros de aguas puras muy carbonatadas próximos a fuentes. Es una etapa de complejos y de series ripícolas. - 29- Inventario testigo 30SWH2J72 a 840 m. de altura. Comunidad Juncus bufonius, se desarrollan en charcas temporales y acúmu­ los ocasionales de aguas, especialmente tardoprimavcrales; corresponden a series edaf ohigrófiJas. - 30- Inventario testigo 30SWH2172 a 840 m. de altura. Asociación Andrialetum ragusinae, asociación basófila propia de aluviones pedregoso-arenoso, propia de fondos de ramblas, arroyos o cauces de ríos, que soporta las inundaciones temporales. Es vegetación pionera de ambientes ribe­ reños; se caracteriza por la presencia de Andryala ragusina y Scrophularia cani­ na y acompañada de especies del matorral c1imatófilo. - 31- Inventario restigo 30SWH3384 a 900 m. de altura. Asociación Rubio tinctorwn-Sambucetum ebuli. Herbazal dominado por sabucos, Sambucus ebulus, muy pobres en otra especies, propios de zonas alte­ radas con alto grado de nitrificación, suelos húmedos como márgenes de huertos y bordes de acequias donde se acumulan restos vegetales. De muy amplia distri- 395 ANA Mª. ÜARC� ------------------------- bución en la provincia Castellano-Maestrazgo-Manchega, es característica de la sociación antropófila Sinhedero-U1metum. - 32- Inventario testigo: (32) 30SWH297 l a 720 m. de altura. Asociación Arundini donacis-convolvuletium sepium. Higrófila, constituida por especies lianoides, presididas por Calystegia sepium, que se desarrolla sobre suelos de vega, enredadas en arbustos, carrizos o cañas, acompañada de Thypha angustifolia y Vicia saliva en la tesela del Sinrubio-Populetum albae. - 33- lnventario testigo 30SWH3071 a 820 m. de altura. Asociación Verbasco-Cynarctum humilis. Cardal de escaso tamaño en áreas arci­ llosas del piso bioclirnático mesomediterráneo seco, con óptimo en áreas silica­ tadas; presente en la serie edafohigrófila lusoextremeña encabezada por bosques de quejigos, con unidades superiores de Cynaria humilis, Chondrilla juncacea. - 34- Inventario testigo 30SWH2070 a 740 m. de altura. Asociación Thyrn.us m.astichina y Lavandula sarnpaiana. Tomillares camefi­ ticos y nanofanerófitos que ocupan campos abandonados, en áreas silicatadas mesomediteráneas secas y subhúmedas. Es una etapa nitrófüa dentro del Simpyro-Quercetum rotundifoliae. -35- fnventario testigo 30SWH3085 a 1040 m. de altura. Asociación Arteniisio glutinosae-Santolinetum canescentis. Asociación basó­ fila de camefitos subnitrófilos, en la que destaca la presencia de Santolina canes­ cens. Aparece en laderas soleadas, en el borde de mat01Tales cercanos a pastos, en los pisos bioclimáticos mesomeditarráneo seco y supramediterráneo subhú­ medo, al que llega algo empobrecida. Aunque es típica de la provincia Bética, alcanza al subsector Manchego-Guadianés en el que puede constituir una raza particular con Thymus zygis silvestris. Co1Tesponde a una etapa de degradación avanzada, colonizadora en campos abandonados de la sinasociación climatófila Sinjunípero thuriferae-Quercetum rotundifioiae y, más localmente, del Sinquercetum rotundifoliae. - 36- Inventario testigo: 30SWH2570 a 845 m. de altura. Asociación Poo bulbosae-Trifolietum. subterranei. Prados silicolas que se presentan en áreas mesomediterráneas de ombrotipo seco y subhúmedo y que representa una etapa avanzada de degradación del Simpyro-Quercetum rotun­ difoliae. -37- Inventario testigo 30SWH3174 a 765 m. de altura. Asociación Carduo tenuiflori-Hordetum leporini, subass brometosum gusso­ nei. Herbazales propios de caminos con suelos nitrificados profundos, con feno­ logfa vernal-primaveral y con predominio de especies gramíneas de Hordeum sp. 396 -- Rf:CO.V.HRL'CCIVN PALE:OA \tRll:./li1.\/., u,\ UiCUADRE Ml:.IUDOJ.c'x;tco APUC\DO Al. MVN/CIPIO DI:. VJLL \/liUE\'.' IJf. /,\ Fm 'TF. Bromus sp. y Avena sp.; solamente aparece en la parte meridional de la provincia Castellano-Maestrazgo-Manchega, aunque es frecuente en la Bética, está presen­ te en vaiias series climatófilas y edafohigrófilas sobre suelos ricos en bases. - 38- Inventario testigo 30SWH3 l 70 a 820 m. ele altura. Asociación Diplotaxio erucoidis-Erucetum longirostri. Se presenta en cultivos de secano con especies de floración hiemo-vemal, especialmente de crucíferas y gramí­ neas. Significa una etapa de degradación de la serie Sinquercetum rotzmdifoliae. - 39- Inventario testigo 30SWH2971 a 750 m. de altura. Asociación Trifolío cherleri-Taeniatheretum caput-medusae. Asociación silí­ cola de terófitos de corta talla de márgenes de caminos, de amplia distribución peninsular. Supone una etapa avanzada de degradación del Simpyro­ Quercetum rotundifoliae y de series edafohigrófilas silícolas. - 40- Inventario testigo 30SWH3384 a 1005 m. ele altura. Asociación Xantlzium spinosum. Herbazal de suelos húmedos, perteneciente a la serie antrópica del Hedero-Ulmetwn minoris. - 41- Inventario testigo 30SWH3384 a 1005 m. de aJtura. Asociación lAvateretum arbóreo-crericae. Se desarrollan junto a escombreras y a zonas marginales húmedas, junto con diversas series edafohigrófilas y ripícolas. - 42- Inventario testigo 30SWH3081 a 920 m. de altura. Asociación Galio aparinellae-Antlzriscetwn caucalidis. Escionitrófila, for­ mada por terófitos de pequeña talla de desarrollo invernal y floración piimaveral. Se desarrollan bajo los encinares o matorrales espinosos donde abundan aportes orgánicos del ganado o de acúmulos de hojarascas. Forma una etapa de los bos­ ques mesomediteITáneos. Interpretación fitosociológica El análisis de los inventados demuestra, y siguiendo con la metodología, que en la actualidad la vegetación del entorno se muestra completamente degradada debido a la acción antrópica, y que, a pesar de ello, se pueden reconocer en la zona 1 O series. Series principales basófilas meso-supramediterraneas, seco-subhúmedas. l. Juniperus thuriferae-Quercetum rotundifoliae. Serie Climatóflla de encinares con sabinas y algún quejigo, desarrollada sobre sustratos básicos del piso bioclimático Supramedite1Táneo Subhúmedo, de la provincia Castellano-Maestrazgo-Manchega. Es serie caracterfstica de la penillanu­ ra del Campo de Montiel-Yillanueva de la Fuente, donde la vegetación arbolada de encinas y de sabinas aún se encuentra bien conservada en 397 ANAMª. GARCÉS _· ------------------------- aquellos lugares donde no han podido instalarse los culti vos y el dominio del ten-itorio se dedica a la caza. 2. Cephala11tero rubrae-Quercetum f aginacea. Serie Edaf ohigrófila de quejigos desarrollada sobre sustrato básico de los pisos bioclimáticos Mesomediterráneo-Supramediterráneo Seco-Subhúmedo, especialmente de la provincia Castellano-Maestrazgo-Manchega. Aunque puede compar­ tir, en su momento maduro, el espacio del Campo de Montiel con la serie anterior, donde mejor desarrollada se muestra esta cabeza de serie, de los quejigares manchegos, es en la depresión de Povedilla-Villanueva de la Fuente. 3. Quercetum rotundifoliae. Serie Climatófila de encinares puros que se desarrolla sobre substrato básico del piso bioclimático Mesomediterráneo Seco, de la provincia Castellano-Maestrazgo-Manchega, del piso biocli­ mático Mesomediterráneo Seco-Subhúmedo, de la provincia Luso­ Extremadurense. En la actualidad, la cabeza de serie de estos encinares casi ha desaparecido debido al uso agrícola del terreno, especial mente en la depresión Povedilla-Villanueva de la Fuente. Series principales silícolas, mesomediterráneas, seco-subbúmedas. 4. Quercus fagi11ae. Serie EdafohigrófiJa, formada por quejigos, que se desarrolla en terrenos silicatados del piso bioclimático Mesomediterráneo Seco-Subhúmedo, mostrando su mejor representación en la provincia Luso-Extremadurense, sobre la Sierra del Relumbrar. 5. Pyro bourgaeanae-Quercetum rotu11dif oliae. Serie Climatófila madura de encinares que se desarrolla en terrenos sil icatados del piso bioclimático Mesomediterráneo Seco, teniendo su mejor representación en la provincia Luso-Extremad u rense. 6. Sangisorbo agrimonoidis-Quercetum suberis. Serie Climatófila de alcor­ nocales que e prolifera en terrenos silicatados del piso bioclimático Mesomediterráneo Seco-Subhúmedo, teniendo su mejor representación en la provincia Luso-Extremadurense. En la Sierra del Relumbrar quedan relegados a un pequeño enclave, con orientación septentrional que propor­ ciona las condiciones ómbricas óptimas. Series ripícolas, basófilas 398 7. Rubio-Populetum albae. Serie ripícola compuestas por sauces, fresnos y álamos, sobre terrenos básicos húmedos del piso bioclimático Mesomedi- __ R/:CO.\'STRIXC/U.\ r�l.W.HIB/L\7�1. (i\ CSCv·\DRE \IE:TODOLÓCICO ,\/'11000 11 MLYIC/P/O DE \1/U,..\.\l('F.\(I m. l � FcnTE terráneo Seco-Subhúmedo. Se encuentra, en la actualidad, muy alterada debido a la proximidad de los cauces de agua y a los centros urbanos. 8. Salicetum neotrichae. Serie ripícola compuestas por sauces, fresnos y álamos. sobre terrenos básicos húmedos del piso bioclimático Mcsomedi­ terráneo Seco-Subhúmedo. Posiblemente pueden aparecer en sustratos silíceos, debido a que los cauces de agua que atraviesan las áreas sil icata­ das arrastran aguas carbonatadas y favorecen su presencia. Serie termófila seco-subhúmeda silícola 9. Ju11iperus oxycedrus. Complejo Exoserial de tipo Edafoxerófilo­ Rupícola, sobre terrenos silicatados del piso bioclimático Mesomedite­ rráneo Seco-Subhúmedo, de la provincia Luso-Extremadurense. Serie antropófiJa 10. Hedero helicis-Vlmetum mitzor. Serie Edafohigrófila - Antropófila, sobre terrenos básicos del piso bioclimático Mesomediterráneo Seco­ Subhúmedo; es propia de la Provincia Mediterráneo-Iberolevantina­ Bética, introducida antrópicarnente en la Castellano-Maestrazgo­ Manchega. Se caracteriza por su pobreza taxonómica, y su desano11o es potenciado por la influencia humana, como demuestra su localización cerca de poblaciones, o zonas con alteración antrópica, como pueden ser áreas de cultivo de regadío, pero siempre en zonas húmedas. Debido a sus características de ubicación, su posible antecesora sería Ja serie edafohi­ grófila del quejigo, que formaría la vegetación natural de esos biotopos. (Inocencia Pretel et alii, 1998:260). De estos ecosistemas potencialmente resultantes, y según se deduce del estudio realizado, el paisaje vegetal potencial en el territorio de Villanueva de la Fuente -nada alterado por una acción humana previa- estaba formado por dos ecosistemas diferentes. Uno predominante en todo el territorio, formado por bos­ que y matorrales mediterráneos. Y otro circunscrito a zonas húmedas, represen­ tadas por cursos de agua más o menos importantes, especialmente en la depre­ sión Povedilla - Villanueva de la Fuente (lámina 3). Una vez analizado que la acción antrópica actuase sobre éstos ecosistemas naturales, surgirían otros nuevos ecosistemas, como los campos cultivados y zonas degradadas, en los l inderos de] bosque, y el medio humanizado, cons­ truido por el propio hábitat y las vías de penetración abiertas por Ja acción del hombre en cada momento de su historia. Cada uno de estos ecosistemas deberá 399 ANAMª. GARCÉS -------------------------- interpretarse individualmente, y su influencia tendrá mayor o menor peso según el momento histórico al que se aplique posteriormente esta interpretación. En el ecosistema de bosque se advertirá que un bosque no es solamente una simple suma de árboles, ni siquiera una simple suma de los árboles y de las plan­ tas que viven bajo ellos, que es algo más; es, ante todo, una estructura que fun­ ciona como un conjunto de piezas interdependientes, armónico, competitivo, en el que cada individuo, cada especie, cada grupo conservará su papel y su sitio; pero, al mismo tiempo, deberá luchar por su supervivencia, competir con los demás y sacar beneficio de ellos, mientras que otros hacen lo propio. El papel dominante corresponde a los árboles, porque determinan la fisonomía del con­ junto; el recubrimiento de las copas y la densidad de su follaje, retienen gran parte de la luz solar y frenan la velocidad del viento. Bajo las condiciones bio­ climáticas de la zona, en Ja vegetación potencial del bosque se apreci a principal­ mente un estrato arbóreo y otro arbustivo o de matorral . En el estado arbóreo se considerará árbol a todo vegetal leñoso, vivaz, que al menos alcance los 4 metros de altura, con un tronco simple hasta la cruz, donde se ramifica y forma la copa; es monoespecífico, aunque debido a la especial situación biogeográfica del Municipio, que comparte tres provincias corológicas, potencialmente existieron diferentes tipos de bosque formados por encinares, sabinares-encinares, quejigares y alcornocales, repartidos según las condicio­ nes bioclimáticas más favorables para cada especie, con presencia ocasional de alguna otra especie. Los Encinares están compuestos por dos series de encinas, las basófilas y las silíceas; las primeras aparecen asociadas a la sabina ( Junipero thuriferae-Quercetum rotundifoliae) en el sector Manchego-Guadianés, distrito de Montiel-Villanueva de la Fuente, y aisladas en el distrito de la depresión de Povedilla-Villanueva; en las estribaciones de la sierra del Relumbrar -con un sus­ trato silicatado-, la encina existente pertenece a la asociación climatófila luso­ extremeña de Pyro bourgenae-Quercetum rotundifliae, una serie poco represen­ tada que solamente forma islotes aislados. En su estado óptimo, estos encinares formaban un bosque denso, con una cobertura entre el 90 y 1 00%, y alturas de segunda magnitud que pueden alcanzar los 20 o 25m.; su copa, en los ejempla­ res adultos, es muy amplia, redondeada y con gran cantidad de follaje. En la pro­ vincia, en Almodóvar del Campo, aún se conserva un ejemplar que puede consi­ derarse modelo de los existentes en el pasado, el denominado de las "Mil Ovejas'', con una copa de 33m. de diámetro. Los Sabinares aparecen donde la sabina se puede independizar de la encina y formar bosquetes propios; en las ver­ tientes abruptas compone la vegetación permanente y, cuando se mezclan con las 400 __ Rf.cV.\StRl:CCllh r,tUO.HIR/fXW .. I:\' ESCUADRE \(f:t(}J)()/lJCilCO,\rU(.H>O u. �flVIC/P/O DF. \'ll1Jl.Vl'f.\I\ m: u Ft:MTF. encinas, su proporción depende de la altitud y de la calidad del suelo, ya que es un árbol con menos requisitos físicos que la encina. De todas las familias, l a única propia del territorio es la de las Cupresaceas, representada por la Sabina albar (Juniperus phoenicea), única especie con porte arbóreo que puede alcan­ zar hasta los 20 m de altura. Su copa irregular, tendiente a cónica, la d i ferencia de otras especies de copa redondeada, por lo que proporciona un estrato abierto con cobertura, en su estado óptimo, de un 50%. Prefiere las alturas, y sus límites de tolerancia al frío, a la sequía, a la fuerte insolación y a la de los malos suelos es superior a la de cualquier otro árbol mediterráneo. Debido a estas característi­ cas, se1ia el árbol con mayor difusión en todo el territorio durante las fases gla­ ciares. Los Quejigarel>, y dentro de la asociación del quejigo manchego (Cephalantero rubrae-Quercetum rotzmdifolit1e), estarían representados por el Quercus faginea, árbol de transición entre el roble, la encina y el alcornoque, que puede aparecer mezclado con cualquiera de ellos. A diferencia de las especies ante­ riores perennifolias, se debe de tener en cuenta que este bosque mantiene sus hojas secas todo el invierno y en primavera renuevan todo su follaje, se adapta a cual­ quier tipo de suelo, por lo que los hay calcícolas y silícolas, aunque prefiere los muy ricos en bases y con materiales muy finos y que en su entorno exista una capa freática poco profunda; ésta característica permite que se pueda incluir entre las series higrófilas tanto como climáticas. Son árboles de escaso porte, a pesar de que en su estado óptimo pueden alcanzar Jos 20 m., de tronco no muy grueso, copa redondeada y ancha, y con poco follaje, por lo que su cobertura no rebasa el 50%. Hoy casi no existen o no se localizan, pero en su estado potencial se agruparían junto a los encinares o donde la humedad lo permitiera. Las series calcícolas de esta especie se situarían en el distrito Montiel-Villanueva y en la depresión Povedilla­ Villanueva de la Fuente; en cambio las silícolas, en los suelos de la Sierra del Relumbrar. Los Alcornocales únicamente aparecen en los islotes silíceos de la zona de la Sierra del Relumbrar, ya que es una especie completamente intolerante a las calizas y con unos límites ecológicos muy estrictos, en comparación con la encina que le acompaña; necesita humedad y no soporta las heladas, por lo que en épocas de condiciones extremas no prospera; en cambio, y cuando las condiciones son óptimas, se extiende rápidamente llegando a desplazar a l a encina. Presenta un tronco anormalmente grueso, que puede alcanzar hasta los I O m. de diámetro y su copa no es muy densa, por lo que Ja luz penetra en el sotobosque, dando lugar a una flora más abundante. Dadas las condiciones climáticas del pasado, este bosque ten­ d1ía cic1os de extensión y de retraimiento. El Estrato arbustivo o de mato"al, a diferencia del arbóreo, tienen una gran 401 ANAMª. GARCÉS -------------------------- iiqueza florística y su densidad contribuye a acentuar el carácter cerrado, impe­ netrable y sombiio de la comunidad que, incluso en pleno verano, mantiene un ambiente fresco y relativamente húmedo. A pesar de que pueden alcanzar alturas considerables, las plantas que componen el matorral se diversifican desde la base, careciendo de la esbeltez que proporciona el tronco. Por lo general suele cono­ cerse este tipo de vegetación en las estadísticas forestales como monte bajo, en contraposic1ón al bosque de encinas carrascas al que se denomina monte alto; sin embargo, resultan clasificaciones ambiguas y se prestan a diferentes interpreta­ ciones. Ruiz de la Torre (1 955), en su trabajo sobre el matorral de La Yebra en Marruecos, discurrió una definición del matorral asumida por muchos botánicos -en especial por franceses e italianos-, y que, una vez subdivjdida en diferentes categorías, sirve de referencia para una apropiada descripción: Según su altura (A), se considera Matorral alto cuando su altura es supeiior a 2 metros; medio entre 0.60 y 2 metros y bajo, con altura inferior a 0.60 metros. Según su grado de cobertura, el matorral es espeso cuando supera el 75%; con claros, con cobertu­ ra entre el 50 y el 75% y abierto cuando no supera el 25%. Junto a los árboles de la serie de Junipero thuriferae-Quercetum rotundifo­ liae, y en los claros, destaca un estrato arbustivo muy resistente, de Ja serie Jasmino fructicantis-Berberidetum australis, matoITal espinoso abierto, formado por jazmín silvestre y agracejos. Cuando el bosque, especialmente el encinar, por alguna causa -ya sea natural o antrópica-, sufre alguna agresión, la vegetación arbórea queda sustituida por un coscojar con espinos negros de Ja serie Ramno lycioidis-Quercetum rotundifoliae que, en momentos climáticamente poco apro­ piados, pudo llegar a ser la serie dominante, formando grandes masas intrincadas, siempre verdes, acompañadas de labiérnagos y madreselvas. Otro acompañante de los encinares calcícolas, especialmente en la depresión de Povedilla, es la reta­ ma Retama sphaerocarpa 1 y la jara, Cistus salviaefolius. En su etapa óptima clí­ max, este maton-al, una vez que ha completado su desarrollo puede alcanzar una altura de 5 o 6 metros (O de Bolós, 195 1 ) . También consigue alcanzar un grado de recubrimiento alto que lo situaría dentro del matorral espeso. Si Ja degrada­ ción es debida a talas, incendios, o donde el relieve es demasiado abrupto, el maton-al se aclara y da lugar a los romerales, espliegares y tomillares que apare­ cen formando mosaico. Este estrato, y cuando las condiciones climáticas en algún momento fueron desfavorables, pudo convertirse en la vegetación domi­ nante, sustituyendo al estrato arbóreo. El sustrato arbustivo que acompaña a la 402 No hay acuerdo entre los diferentes autores respecto a si la Retama sphaerocarpa es especie calcícola o silí­ cea.(lnocencio Pretel et alii - Rubio Recio) __ R/!CONSTRUCC/C)N llll.EOAMIJIENTt\/.., UN f.SCUADRf. METODOLÓGICO i\PLIC\DO /\/. MUNICIPIO DE Vll..ú\NUEVA DE U FUENTE serie Pyro bourgenae-Quercetum rotundifliae corresponde al Hyacinthoido­ Quercetum cocciferae, coscojar con espinos de Rhamnus fontqueri, de pisos sili­ catados, acompañados de retamas. El estrato arbustivo de los quejigares es simi­ lar al de la encina con la que se interrelaciona, especialmente carrascas, y con un denso espinar de endrinos (Prunus spinosa) y diversas rosáceas. Acompañando a los alcornocales, además de las especies unidas a la encina, se encuentra el duri­ llo de la asociación de Phyllireo-Arbutetum unedis que forma un madroñal bre­ zal que, en las zonas más umbrosas, llega a alcanzar una estructura muy densa. En los ecosistema de las zonas húmedas, y siguiendo el criterio de Margarita Box Amorós ( 1 987:17), se debe de tener en cuenta que se ha dado denominación de zona húmeda al conjunto de espacios terrestres que pudieron existir en el entorno del Municipio, y que generaron medios que contrastaron netamente con los terrenos periféricos, y donde las condiciones acuáticas permitieron el mante­ nünien to de una flora y de una fauna caractetisticas. En la interpretación fitosociológica de la zona quedó de manifiesto que los inventarios de algunas cuadrículas, tanto del distrito Montiel-Villanueva de la Fuente como en las de la depresión de Povedilla-Villanueva, mostraban caracte­ rísticas diferentes de los inventarios del resto de las cuadrícu las estudiadas. Según dichos inventarios, la vegetación existente en la actualidad pertenece a una etapa bastante degradada, de la serie riparia del Sinhedero helicis-Ulmetum minors, de suelos y Jugares húmedos. Hoy día se acepta que esta serie queda potenciada por la influencia humana, localizándose en las proximidades de los núcleos urbanos y en zonas con alteración antrópica, ya sean zonas de cultivo o canales de riego (Inocente Pretel et alii, 1998). También se acepta que, debido a la ubicación sobre substratos con compensación hídrica, la vegetación realmente potencial sería la edafohigrófila del quejigo, serie que, por no estar realmente en los cauces de agua, se ha tratado junto con el bosque anterior. Así, la vegetación potencial de las zonas con cursos de agua, de ]a depresión de Povedil1a-Vil1anueva, corresponde a la serie Rubio tinctorum-Popuietum a/bae; forma bosques con especies de porte elevado -álamos (Populus alba), chopos Populus nigra-, que pueden ir acompañados de otros árboles como olmos, fresnos y sauces que se desaiTollan sobre suelos de vega, ricos en bases, de los tramos medios de los ríos. Un rasgo fundamental de este tipo de bosque es su disposición catenal res­ pecto al cauce o manto de agua; existen una serie de bandas paralelas al eje de humedad, distribuidas entre éste y la vegetación climática natural. En las inme­ diaciones de la zona más húmeda, incluso en contacto con el agua, se situai·ían 403 ANAMª. GARCÉS -------------------------- las formaciones más exigentes de humedad y más resistentes a los efectos de las crecidas; la setie del álamo (Rubio tinctori-Populetum albae), en la que además del álamo (Populus alba), se presentan otros árboles, como sauces (Salixfragi­ lis), formando orla y donde, por alteración, se instalarían zarzales y rosaledas. Acompañan a estas comunidades algunas plantas lianoides como la nueza (Tamus comunis), o plantas como la hierba jabonera (Saponaria officinalis), la dulcamara (Solanum dulcamara) y algún taxon nemorable, como Hypericum androsasemun, así como cierto tipo de hongos. Si el agua se acumulaba largo tiempo en remanso, pero no permanentemente, puclieron llegar a instalarse frag­ mentos de series ripícolas, como juncos (Juncus littoralis), gramas (Cynodom dactylon), lino (Liman marWmun). Y en segunda línea, entre la franja anterior y Ja vegetación climática natural. se instalarían las formaciones menos exigentes que no precisan el contacto directo con el agua, sino que les basta aprovechar su nivel freático. Esta franja compone la serie del olmo y su situación permanece siempre en la parte más distante del agua, incluso considerando la época de mayores crecidas. Esta banda, al tomar contacto con la vegetación climática, for­ maría un gran contraste por su diferencia entre el color verde tierno de las for­ maciones ripícolas, caducifolios en otoño e invierno, y el verde apagado de los encinares, de hoja perenne todo el año. El crecimiento de estos árboles es relati­ vamente rápido los primeros 70 u 80 años, retardándose luego. No suele sobre­ vivir más de 150 años, aunque puede existir algún ejemplar que alcance los 300. En su estado natural estos bosques son densos y también pluriestratos. El estrato arbóreo estaría formado por la especie correspondiente de chopo, u olmo, y acompañados de fresnos y sauces arbóreos. El estrato arbustivo se desarrollaría a la sombra del anterior, conformado por ejemplares jóvenes de las especies dominantes y diversos arbustos, entretejidos por zarzas y plantas trepadoras de talla elevada. Las gramíneas cubrirían el estrato herbáceo. El conjunto formaría un bosque de ribera, no muy denso, elevado, de creci­ miento rápido, en el que todos, o la mayoría de sus componentes, serían caduci­ folios. Así se ha descrito, de forma muy resumida, la metodología empleada en la reconstrucción paleoambiental de una zona en concreto, con sus características específicas y entornos, y, sin embargo, un estudio de estas características queda virtualmente incompleto si no se acompaña del estudio exhaustivo y detallado de la flora y fauna asociada a cada uno de los ecosistemas, ya que todo el conjunto conforma un capítulo muy importante que es el de los recursos potencialmente disponibles en el entorno estudiado (Garcés T. A.M., 1993), y cuya enumeración 404 __ RfCOS.ffRL·'ff{(J.I/ P\UOA.118/ENW� l.J!I f.SCUADRE lfETOD(lf.ÓG/CO IPIJCl()O ,\/ \fl "fl//CIPJO f>F. \1111,\Nl'f.n {)F. 1 � FU�\TE excede al espacio de esta publicación. Es importante considerar que la utilización que el hombre realizó del medio ambiente, en el Municipio de Villanueva de la Fuente, o de cualquier otro entor­ no o lugar o territorio. no fue igual ni se mantuvo constante a lo largo de su his­ toria, en especial porque las condiciones físicas derivadas de él mismo no fueron estables, ni tampoco lo fueron las tradiciones cul turales ni la organización social de cada época, ni las sensibilidades, pero, ante todo lo expuesto, y porque tam­ poco fueron idénticas las habilidades técnicas del grupo que Jo explotó en cada momento, es fácil admitir que un análisis de estas dimensiones requiere meticu­ losidad, amplitud de miras coherentes y una dirección (Garcés T. A. M. 1990). Considerando que en la explotación del medio, y como actividad socioeconómi­ ca, un grupo humano obtiene recursos naturales mediante una interacción direc­ ta con su espacio inmediato, deberá de existir, por tanto, en cada análisis una pro­ yección cultural muy particular y en profundidad de la de dicho grupo sobre ese medio en concreto, por lo que. para su correcta interpretación, la explicación debería de ir acompañada de otros planteamientos temáticos más allá de la mera localización de las fuentes de suministro. Por ello resulta insuficiente considerar los recursos únicamente en términos de sustento vital, pues es tal la riqueza y la diversidad de los bienes que el medio ofrece que bastarían para cubrir todas y cada una de las necesidades materiales del grupo que lo explota. De esta forma, un bien, o una característica particular del entorno sólo se convertirá en recurso cuando se pueda utilizar con algún fin, ya que, a diferencia de otras especies, el hombre puede elegir los recursos que necesita, estudiando y valorando su paisa­ je natural en función de sus propias necesidades. Así, la historia de la explotación de los recursos es, en realidad, la historia de los descubrimientos continuos del grupo que lo pobló, donde su inteligencia, su curiosidad, su habilidad y su ingenio fueron factores que impulsaron a la utiliza­ ción de productos y de materiales que, aunque existentes, no se manejaron pre­ viamente hasta que aprendieron, poco a poco y con tiempo y entrega, a explotar­ los; a afrontar los modos y maneras en que podrían ser de utilidad y de uso para satisfacer sus necesidades, y ésto solamente Jo lograron plenamente, y en ampli­ tud, según su tecnología consiguiera avanzar, y al ser capaces de desarrollar un atributo netamente humano: el trabajo. 405 ANA M°. GARCÉS ----------------------- BIBLIOGRAFÍA • ALCARAZ ARIZA, F.J. ( 1 984) Flora y vegetación del N.E. de Murcia; Serv. Pub l. Uni v. Murcia. • ALCARAZ , F. et al. ( 1 987) La vegetación de España; Serv. Publ. Univ. Alcalá de Henares. • BOLOS, O. de. 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Estado de la disciplina en la provincia de Ciudad Real LUIS BENÍTEZ DE LUGO ENRICH EL PATRIMONIO ARQUEOLóGJCO Dfi CIUDAD REAL Luis Benítez de lugo Enrich (coord.) 2000 Págs. 4 1 1 - 428 LUIS BENÍTEZ DE LUGO ENRICH ----------------------- 412 "Unas piedras tienen muchas historias que contar . . . usando La imaginación y el conocimiento". ------------------- 1.\Tf:RPRFTKtó/\ na 11trR11mcm ARQ1;r.ol.áG1co CONCEPTO E IDEAS INICIALES La p1imera tarea al empezar a hablar de interpretación del patrimonio arque­ ológico es aclarar, aunque sea mínimamente, qué queremos decir cuando nos referirnos a estos conceptos. a. Patrimonio: A principios del tercer milenio Ja Disciplina concibe el patri­ monio como el conjunto de elementos materiales e inmateriales. naturales y cul­ turales, que hemos heredado del pasado, que podemos disfrutar en el presente y que merece la pena conservar para el futuro. El esfuerzo de las administraciones ha de centrarse en investigar la naturale­ za de esos bienes, conservarlos, darlos a conocer y hacerlos asequibles a la ciu­ dadanía del presente y del futuro. Según Ballart ( 1997), la idea genérica de patrimonio -los bienes que posee­ mos- nos sugiere que estamos ante algo de valor. Valor en el sentido de valía, es decir, de percepción de cualidades estimables en una cosa; no de valor en un sen­ tido meramente especulativo o monetario. Se trata de un concepto de valor en el sentido de aprecio hacia determinados objetos debido al mérito que atesoran, a la utilidad que manifiestan y a su aptitud para satisfacer necesidades o proporcionar bienestar. Según esto, el valor no es siempre inherente al patrimonio, como lo son, por ejemplo, sus dimensiones o su forma. Por el contrario, se trala de una cualidad añadida por las personas, que puede crecer o disminuir, aunque no desaparecer por completo (en este caso dejaría de ser concebido como patrimonio, para pasar a ser otra cosa). Se trata, pues, de un concepto relativo sometido a los vaivenes de la percep­ ción humana y, por tanto, dependiente de un marco de referencias intelectuales, históricas, culturales y psicológicas. Éstos, naturalmente, varían en función de las personas y los grupos sociales que les au·ibuyen ese valor. El patrimonio, por Jo voluble de su valor, no debe ser entendido como un fin en sí mismo. Considerar el pallimonio como un fin -pensemos en determinadas 413 LUIS BENfTEZ DE Luoo ENRICH ---------------------- formas de coleccionismo o conservacionismo- no deja de ser una perversión. El patrimonio es un medio, entre otros recursos posibles, para lograr el desa­ rrollo sostenible de una comunidad. Un recurso a movilizar dentro del proceso de conquista de unas condiciones y modos de vida mejores que los actuales. b. Interpretación: En las últimas décadas hemos asistido a un incremento paulatino de la utilización social del patrimonio, gracias a los nuevos hábitos de disfrute del tiempo libre y a la promoción del turismo cultural y ecológico. Esta tendencia ha favorecido el desarrollo de nuevos modelos de difusión pública de los recursos culturales y naturales. La crisis de las teorías museológi­ cas tradicionales ha facilitado la aparición de experiencias de renovación y nue­ vas formas de gestión y dinamización del patrimonio. En este contexto surge la Interpretación, que es la disciplina que estudia y pone en práctica los métodos para la presentación pública del patrimonio, con el objetivo de promover la utilización del mismo con finalidades culturales, educa­ tivas, sociales, turísticas y de conservación de sí mismo. c. Arqueológico: Conforme a 1o dispuesto por el artículo 40 de la Ley 1 6/85 del Patrimonio Histórico Español, forman parte del Patrimonio Arqueológico los bienes muebles e inmuebles de carácter histórico susceptibles de ser estudiados con metodología arqueológica. La norma legal, por tanto, marca unos límites bastante amplios con respecto a lo que debe ser considerado arqueológico. CÓMO ENTENDEMOS LA INTERPRETACIÓN DEL PATRIMONIO La difusión de los valores del patrimonio y la apuesta en favor de una orde­ nación de su uso turístico son dos condiciones necesarias y previas para aumen­ tar el aprecio que la sociedad tiene del patrimonio. Esta orientación en las estrategias de gestión sobre el patrimonio no debe diri­ girse tanto a la elite social y profesional como a los turistas y consumidores indis­ criminados y, por extensión, a la sociedad entera. Esa sociedad acabará convir­ tiéndose, a medio plazo, en un agente demandante de conservación, tanto frente a la Administración como frente a la propia industria turística. De acuerdo con esta visión, la sociedad civil se involucrará paulatinamente en la conservación y protección del patrimonio. Lo hará a partir del conocimiento que le proporcionará el acceso desenfadado, pero controlado, a los recursos cul­ turales y naturales, en una secuencia de comportamientos que va de la difusión 414 -------------------f,\TERf'RFT.K/Ó.V DEL f':\TR/.llOC/O .4.RQ(,'fOLóGICO al conocimiento, deJ conocimiento a la valoración y al aprecio, y deJ aprecio a la exigencia de protección y conservación. DIFUSIÓN -+ CONOCIMIENTO -+ APRECIO -+ CONSERVACIÓN -+ CALIDAD DE VIDA A tenor de lo expuesto, el turismo bien orientado (con una propuesta inter­ pretativa correctamente planificada) es el mejor garante para la conservación del patrimonio. No obstante, consideramos que la conservación del pattimonio es un medio, no el fin último a perseguir. Recordemos que los recursos culturales o naturales se convierten en patrimo­ nio exclusivamente debido a la función social que cumplen. Con esta línea argu­ mental primamos aJ sujeto sobre el objeto. La conservación y la elevación a la categoría de patrimonio de éstos últimos -los objetos- sólo se entienden si sirven para mejorar de algún modo sentido la existencia de los primeros -los sujetos-, y así es entendido por éstos. Cualquier aspecto de la gestión del patrimonio (investigación, conservación, difusión) debe tener presente que la razón última de su existencia es propiciar una transformación social que permita a las personas crecer emocional, espiritual e intelectualmente. CÓMO ENTIENDE LA DIBCWLINA LA INTERPRETACIÓN DEL PATRIMONIO Realizando un repaso a lo que distintos autores opinan sobre la Interpetación, son interesantes las siguientes anotaciones: a. Aldrige ( 1 975) considera que toda propuesta de interpretación se caracteriza por: • Objetivos: - Buscar el significado del sitio. - Transmitir un mensaje de conservación de ciertos valores culturales y/o naturales. • Destinatarios: Dirigida al visitante fortuito, a cualquiera que se encuentre visitando el Jugar. Lo normal es encontrar a grupos familiares. Llegan buscando actividades recreativas, no educación ni lecciones morales. • Preparación de la visita: El público no ha preparado o "estudiado" la visita. 415 LUIS BENÍTEZ DE LUGO ENRICH ---------------------- • Enfoque educativo: Es probable que el visitante no desee trabajar o sentir "que vuelve al colegio". • Motivación: Para motivar al grupo el intérprete debe utilizar algo que atrai­ ga su atención, int.roduciendo elementos lúdicos y técnicas de participa­ ción interactivas. • Duración de la estancia y técnicas educativas: El intérprete puede esperar captar la atención de su audiencia durante unos 30 minutos. Los buenos profesionales pueden aumentar algo ese período. • El intérprete debe conocer y utilizar ciertas técnicas que le ayudaran a trans­ mitir el mensaje, como son: - Establecer un estimulante contacto de bienvenida con el visitante, para crear un clima apto para la interpretación. - Explicar por analogías. - Relacionar la explicación con las experiencias previas del visitante. - Revelar el significado de los aspectos más evidentes del sitio (rasgos evolutivos, procesos históricos, etc.). - Ilustrar la importancia de los distintos hábitats, sus asociaciones e interrelaciones. - Reconstruir las condiciones del pasado de forma realista. - Estimular el debate y la discusión entre el público. - Fomentar el desarrollo de actividades de conservación y el trabajo voluntario para la mejora de las condiciones de] entorno. - Conducir, guiar y orientar al público en todos los sentidos. b. Pennyfather ( 1 975) expone algunas técnicas que son útiles en multitud de situaciones interpretativas: 416 • Invitar a la participación. Hay que estimular al público, acostumbrado a situaciones más pasivas, para tocar, oler, escuchar, sentir, . . . ; en definiti­ va, todo lo contrario del "No tocar". Todo objeto real en su contexto original debería ser empleado por el intérprete como estímulo a la participación, a hacer algo. Si se está expli­ cando, por ejemplo, algún aspecto de los árboles, el sujeto será invitado a oler la corteza de los mismos. El visitante debe ser estimulado a oír el sonido de las aves y el murmullo de las aguas. ___________________ INTERPRETACIÓN DEL f'ATRIMOCIO ARQUEOLÓGICO • Provocación. El uso de ciertas frases o imágenes provocan un noto1io impacto entre el público, logrando así ] a adopción de una actitud defini­ da. La provocación debe ir seguida de información y orientación sobre la curiosidad despertada. • Mensaje interesante para el individuo. Las ideas y mensajes se transmiten mejor si pueden ser ejemplificados con hechos familiares o cotidianos para el público. • Uso de un tema. Las partes (cinco + - dos) de una exposición interpretativa deben girar en torno a una idea central que les de cohesión, explicitada en un tema. El tema es la frase que el visitante deberá recordar tras su paso por la presentación. Debe ser redactada de forma que su contenido tenga en cuenta la personalidad y las experiencias previas del visitante. • Secuencias: En interpretación es importante el orden en que se entregan las partes del mensaje. • Gráficos e ilustraciones. Las técnicas gráficas permiten esquematizar los contenidos de algunos mensajes, ilustrando ciertos aspectos de la infor­ mación. Debe impedirse que las ilustraciones enmascaren el mensaje, es decir, las representaciones no serán un medio, sino un fin para transmi­ tir más claramente el mensaje. • Uso del humor. El humor es una herramienta eficaz para crear un estado a1ú­ mico positivo en el visitante, aunque debe ser empleado con sutileza. c. Foley y Keith ( 1979): Con la interpretación del patrimonio debemos perseguk • Un cambio de actitud • La gestión de unos recursos. • Educar de una manera muy particular • Proporcionar una experiencia recreativa e inspiradora. d. Sharpe (1 982): La Interpretación debe: • Ayudar a que el visitante desarrolle una profunda conciencia, apreciación y entendinúento del lugar que visita. La interpretación debe hacer que la visita sea una experiencia enriquecedora y agradable. 417 LUIS BENÍTEZ DE LUGO ENRICH ---------------------- • Canalizar el impacto humano sobre el recurso, de manera que Ja presión ocurra donde el área pueda soportarla. • Alentar al visitante a que realice un uso adecuado del recurso, destacando la idea de que es un lugar especial que requiere un comportamiento especial. • Transmitir un mensaje que permita al público comprender los fines y acti­ vidades de Ja administración que gestiona e] lugar. • Incrementar el disfrute del visitante, asumiendo que una comprensión sobre el lugar aumenta el placer derivado de la misma. e. More (1983) sugiere algunas recomendaciones para los profesionales que trabajan en la captación y retención de mensajes: 418 • Presentar una información que satisfaga las necesidades afectivas y cogni­ tivas del público. Debe captar al visitante, identificarse con sus intereses y satisfacerlos, facilitando todos los elementos necesarios para infundir confianza y autoestima. • Ofrecer una información que sea fácil de asimilar. Los paquetes de infor­ mación deberán ser fácilmente incorporables a los mapas cognitivos y a las estructuras mentales del público, tomando en consideración los cono­ cimientos previos del individuo. • Situar la información importante al principio o al fin de una presentación. Los elementos claves entregados al principio ayudan a entender y enfo­ car el resto de la presentación; los que se entreguen al final ayudan a comprender lo expuesto y son más recordables. • Lograr que el público se encuentre física y mentalmente involucrado en el prcr ceso de asimilación del mensaje. Los mensajes deben hacer referencias directas al sujeto, a sus experiencias pasadas o a su personalidad. También se debe conseguir que el público participe activamente y utilice sus senti­ dos. • La información debe ser relevante para la propia personalidad del visitante. Ha de tener un sentido personal para él, por lo cual debe huirse de las generalizaciones, abstracciones y elementos poco tangibles. • El mensaje debe ser simple. Simpleza y claridad son necesarias en los con- ------------------- lNT!RPRl:JACIÓN Dél PMRIMOCJO ARQUEOLÓGICO tenidos y en la forma. Por ello, los elementos de la información deben constituir unidades que sean fácilmente captadas por el usuario, y estar relacionadas con una idea central o tema. • El mensaje debe resultar creíble. • Usar un tono positivo en la presentación. La interpretación entregada debe inspirar y motivar. Tiene que provocar una reacción positiva en el desti­ natario, de forma que, una vez interimizado el mensaje, éste pueda adop­ tar posturas consecuentes con él. f. CorneU ( 1 99 1 ), por su parte, expone sus recomendaciones, especialmente aplicables cuando entre el público hay niños: • Enseñar menos, compartir más. Sólo compartiendo nuestros sentimientos y pensamientos más profundos de pasión por lo que interpretamos pode­ mos transmitir sinceridad e inspirar amor y respeto por el medio. Cuando compartimos desde el corazón alentamos a] niño a explorar, a percibir y a desarrollar sentimientos positivos. • Ser receptivo. Esto significa, básicamente, saber escuchar. Cada pregunta, cada exclamación de alegría, es una i nvitación a compartir los senti­ mientos del niño. • Enfocar sin tardanza la atención del niño en el tono apropiado. • Observar y actuar primero, hablar después. Los niños poseen la capacidad maravillosa de abstraerse con aquello que hacen. Lo aprendido a través de la experiencia interpretativa tendrá más valor que todas las explica­ ciones orales oídas en otro lugar. • Cultivar el sentido del disfrute y la alegría, que todos buscamos en nuestras actividades cotidianas. g. Shivley ( 1995) afirma: • La Interpretación no es regurgitación. No consiste en aprenderse una lec­ ción para luego vomitársela al público. El arte del intérprete estriba en organizar el mensaje de una forma significativa, modelarlo, pulirlo y convertirlo en algo memorable. 419 LUIS BENÍTEZ DE LUGO ENRICH ---------------------- h. Morales ( 1 987 y 1998): La Interpretación es un sutil eslabón que une al público con el lugar que visita. La unión es sutil, puesto que se trata de entrar en lo más íntimo del individuo, que Ja esencia de las cosas penetre en su conciencia, toque sus valores, convicciones y, sin cambiarlos (no es ésta tarea de la Interpretación), influya en sus actitudes, para que elabore su propia construcción de la verdad que tiene ante sí. La Interpretación debe estimular las capacidades de la gente e infundir el deseo de sentir la belleza de su alrededor, para elevar el espíritu y propiciar la conservación del rasgo interpretado. La pasión es el ingrediente indispensable para una interpretación poderosa y efec­ tiva: pasión por el rasgo interpretado y por aquellos que vienen a inspirarse con él. Se pretende que, tras la experiencia interpretativa, el visitante adquiera una visión distinta y singular de un lugar, por lo que la comunicación debe ir dirigi­ da al corazón y a la capacidad de asombro de las personas, más que a la razón. Las actividades interpretativas deben conseguir que la gente se dé cuenta de por qué se les pide una cierta forma de actuación, y perseguir que el público se vaya con la sensación de haber disfrutado de su estancia. Las personas que se encuen­ tran a gusto están anímicamente mejor preparadas para comprender y aceptar normas. El intérprete, con independencia de que sea arqueólogo, biólogo, geógrafo, etc. es, ante todo, un comunicador. El intérprete debe conocer las técnicas básicas de la comunicación. Una interpretación de calidad se fundamenta en las habilidades y conocimientos del intérprete, atributos que se deben desarrollar de forma continua. Además, el profesional de la Interpretación debería conocer y aplicar las leyes de la percepción, de la atención y la memoria, si pretende que sus mensajes sean realmente captados por los visitantes. Sin ser necesariamente expertos en psico­ logía, es necesario saber cómo las personas obtienen, organizan y almacenan la información. En Interpretación siempre es mejor hacer poco que demasiado. La brevedad, la simplicidad y la claridad son esenciales para la transmisión del mensaje interpreta­ tivo. Se han de evitar la formalidad y la excesiva argumentación, buscandose la 420 ___________________ /NTERPRl:.il\Cf()N DEL Pt\TR/MOC/O ARQUEOLÓ(JICO infonnalidad, la interacción social, la variedad emocional y la diversidad en general. Necesariamente, la Interpretación del patrimonio tiene que: • Ser considerada como un instrumento eficaz de gestión • Ir dirigida al público en general. • Ser una actividad libre y voluntaria. • Ser inspiradora, que llegue al espíritu de los individuos. • Estimular el uso de los sentidos. • Ser motivadora y provocativa. • Ser sugerente y persuasiva. • Estimular la pruticipación activa. • Orientar e informar acerca de hechos concretos. • Estimular el sentido crítico. • Entregar un mensaje claro y breve. • Ser atractiva. • Revelar significados e inten-elaciones. • Construirse a partir de los propios conocimientos de las personas. • Contribuir a la concienciación ciudadana. • Sustentru·se en la investigación científica. • Contar con la presencia de un objeto real. • Recaer en actitudes personalizadas (el guía). • Mantener como meta la conservación del patrimonjo. • Ser honesta: rechazar cualquier tentación de manipulru· la información para hacer la oferta más atractiva. Esta relación es lo que el autor denomina "la gran chuleta de la Interpretación". En general, la mayoría de las ideas hasta ahora expuestas deberían ser toma­ das en consideración tanto por los intérpretes que vayan a ejecutar la presenta­ ción del Patrimonio como por quienes diseñen una actividad interpretativa. 421 LUIS BENfTEZ DE LUGO ENRICH ------------------------- 422 Ilustración l. Viviendas paleolíticas. Fragmento de la exposición "las Lagunas de Ruidera: un territorio en la evolución del ser humano", cons­ truida por ANTHROPOS, s. L. , y pensada para viajar de modo itinerante, entre otros lugares, por los pueblos situados dentro de los límites del Parque. Su objetivo: fomentar el aprecio del patrimonio entre los vecinos del Parque. (Dibujo: Antonio J. Gómez - ANTHROPOS, S.L). ___________________ /1VTFRPRCT1C1óN nu PffRHIO(JO ARQ1:rnróc1co CRITERIOS PARA LA INTERPRETACIÓN Ante lo limitado de los recursos a la hora de interpretar el patrimonio debe establecerse una jerarquización que ordene las p1ioridades de intervención. Para elaborar esa jerarquización es necesario partir del análisis de un inventario de los recursos existentes y de la definición de lo que se quiere contar. Conociendo lo que hay -o hubo- se podrá decidir qué se hace con ello. Básicamente son dos las posibilidades, desde un punto de vista meramente técnico: a. Si el recurso a interpretar IZO se consen1a: En este caso es posible recrear de nuevo las formas (o saberes) en zonas visitables y accesibles, o en centros de interpretación. b. Si el recurso que se quiere interpretar se consen1a ... : b.1 . . .. Lejos de un área visitable: Dependiendo de su importancia podrá simplemente documentarse, o consolidarse y restaurarse, o trans­ portarse a un lugar más accesible. En todo caso debe evitarse dejar­ lo a su suerte sin más. La actuación mínima por parte de la Administración responsable ha de ser la documentación rigurosa. b.2 . . .. Dentro de un área visitable: puede musealizarse e interpretarse a través de distintos medios. !lustración 2. Batán. En primer plano, parte de la maquinaria característica de estos edificios. Material gráfico de apoyo a la explicación del intérprete de una ruta guiada a pie a través del Parque Natural de Las Lagunas de Ruidera. los contenidos de la ruta, diseíiados por ANFHROPOS, S.L, acercan al visitante al patrimonio natural y cultural de las Lagunas. (Dibujo: María Jestís Ru.iz - ANTHROPOS, S.L) 423 Lurs BENÍTEZ DE LuGo ENRICH ---------------------- LA INTERPRETACIÓN DEL PATRIMONIO EN LA PROVINCIA DE CIUDAD REAL En Ciudad Real es bastante habitual encontrar personas sin preparación espe­ cífica en Interpretación que tienen entre sus ocupaciones la presentación de cier­ tos elementos patrimoniales de la provincia. Pensemos, por poner un ejemplo, en el santero que custodia las llaves de una ermita y, de paso, trata de acercar a quie­ nes visitan el lugar a la esencia del sitio. La calidad de este tipo de experiencias interpretativas es variopinta y, salvo excepciones, bastante pobre. Por otra parte, el Museo Provincial y los escasos museos municipales abier­ tos han sido tradicionalmente quienes han cargado con la responsabilidad de exponer el patrimonio ante la sociedad, aunque lo han hecho, por lo general, desde los postulados museológicos y de gestión del patrimonio tradicionales (modelos francés, italiano, etc.). Así, los discursos resultan excesivamente neo­ positivistas, con un predominio de la narración descriptiva y una falta de consi­ deración de los aspectos emocionales y sensoriales que deben caracterizar toda presentación moderna del patrimonio. En algunos casos, experiencias didácticas orientadas mayoritariamente hacia la comunidad escolar, tratan de paliar estas carencias. Sin embargo, las ideas más avanzadas de la Interpretación del patrimonio han llegado a esta provincia de la mano de los espacios naturales protegidos, al igual que ha sucedido en el resto de España. Los Parques Nacionales de Cabañeros y las Tablas de Daimiel, favorecidos en cuanto a las dotaciones presupuestarias con respecto a otros enclaves, cuentan con actividades de interpretación en funcionamiento desde hace algún tiempo. Ambos han tomado en cuenta las aportaciones de la Interpretación y de las nue­ vas tecnologías para hacer llegar el mensaje que desean transmitir al público visi­ tante. Por ser pioneros en este tema, aún teniendo aspectos que mejorar, están lla­ mados a servir de referencia a quienes se plantean experiencias similares. Es preciso recordar también la labor desarrollada en Interpretación por un "hermano pequeño" de estos parques nacionales: el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. Esta institución sigue desde hace años con interés la evolu­ ción de la disciplina de la Interpretación, intentando crear en su complicado entorno territorial y social unas actividades interpretativas que acerquen tanto a los vecinos de los municipios afectados por el Parque como a otros visitantes el rico patrimonio natural, arqueológico y etnográfico existente en su interior. Inventarios de recursos, creación de exposiciones itinerantes, restauración de 424 -------------------/,\TERPRElilCIÓ.V DEL P.IT1l/lf0CIO ARQVEOLÓGICO la arquitectura popular, apertura de rutas guiadas en zonas de acceso restringido, montaje de un aula de la naturaleza o la adaptación de un centro de inte1-pretación son algunas de las iniciativas que marcan una trayectoria clara y constante en esta materia. Finalmente, parece que Castilla-La Mancha se encuentra cada vez más cerca de ver materializada la realidad de los parques arqueológicos. En nuestra provin­ cia, Alarcos (Ciudad Real) y el Ceno de las Cabezas (Valdepeñas) son los yaci­ mientos arqueológicos que cuentan con la infraestructura más apropiada para ofertar en breve la interpretación de su patrimonio. Del mismo modo que los espacios naturales protegidos, atendiendo a una con­ cepción integral y moderna del patrimonio, utilizan en su interpretación elemen­ tos culturales (arqueológicos y etnográficos) para conseguir sus fines, sería reco­ mendable que los futuros parques arqueológicos no se limitasen a presentaciones con contenidos estrictamente arqueológicos. Prestar atención a distinto tipo de recursos, no exclusivamente a los más rele­ vantes de cada espacio en concreto, es algo que la Interpretación sugiere desde hace tiempo. Y es porque el visitante típico suele agradecer cierta variedad de contenidos en la experiencia interpretativa. 425 LUIS BENÍTEZ DE LUGO ENRICH -------------------- BIBLIOGRAFÍA • ALDRIDGE, D. 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En la actualidad el inmueble, en acusado estado de ruina hasta hace poco tiempo, se ha rehabilitado y amueblado partiendo de esa investigación y de la documentación gráfica resultante, para disfrute público. Este lugar se halla en un lugar de acceso restringido dentro del Parque Natural de Las Lagunas de Ruidera, pero su visita es posible por ser una de las paradas dentro de las rutas previstas con guía/interprete. (Dibujo: Antonio Toledo - ANTHROPOS, S.L.) 428