El Dr. Simarro y el movimiento antropológico de su tiempo Miguel Angel PUIG-SAMPER Centro de Estudios Históricos C.S.I.C. Antes de comenzar el desarrollo de mi comunicaclOn en estas jornadas de Sociología e Historia de la Ciencia dedicadas a la fi­ gura y la obra del Dr. Simarro quiero expresar mi satisfacción por la recuperación de gran parte del material de la Fundación Simarro gracias al interés de los profesores de esta Facultad de Psicología, que sin ningún género de dudas han sabido recoger el último deseo del que fue primer catedrático de Psicología experimental en España 1. No es mi propósito detallar las notas biográficas del doctor Luis Simarro Lacabra (1851-1921), que por otra parte han ido aparecien­ do a lo largo de este ciclo de conferencias, sino establecer las rela­ ciones que unen a Simarro con los primeros antropólogos españoles en el período positivista, y dar una idea general de cómo surge la antropología científica en nuestro país. Como ya se apuntó en otro lugar 2; podemos distinguir dos etapas dentro del desarrollo de la antropología en España, a las que corres­ ponden dos generaciones de antropólogos, encabezadas por González de Velasco y Antón Ferrándiz, que por otra parte caracterizan tam­ bién la época médica y la naturalista, dentro de la antropología his­ pana del siglo XIX. Es un rasgo distintivo de nuestra antropología decimonónica, el papel que jugó en la penetración del positivismo y del evolucionis- 1 SALCEDO GINESTAL, E. (1926), El Doctor Simarro Lacabra, Madrid, E. Tea­ doro, p. 38. 2 PUIG-SAMPER, M. A., Y GALERA, A. (1983), La Antropología española del si­ glo XIX, Madrid, Cuadernos Galileo de Historia de la Ciencia, Instituto Arnau de Vilanova del C.S.LC., p. 87. Investigaciones Psicológicas, núm. 4, 1987. Ed. Universidad Complutense. Madríd. j Cuadro de texto Puig-Samper, M.A. (1987) El Dr. Simarro y el movimiento antropológico de su tiempo. (Los orígenes de la Psicología experimental en España: El Dr. Simarro, Eds Campos Bueno, J.J. y Llavona, R), Investigaciones Psicológicas, 4, 115-126. 116 Miguel Angel Puig-Samper mo en nuestro país, así como en la importación de la metodología antropológica francesa, lo que determinará el interés de nuestros principales antropólogos por la antropología física. Además este hecho quedó en parte contrarrestado por la relación temprana de los antropólogos con corporaciones como la Institución Libre de En­ señanza y los Ateneos, que determinaron el interés por otras dis­ ciplinas antropológicas y la búsqueda de aplicaciones en los campos de la Criminología y la Pedagogía. La figura de Simarro coincide con la eclosión de la antropología científica, tanto temporal como especialmente, ya que aparece ligada a los círculos positivistas y evolucionistas de la Sociedad y el Museo Antropológico, a la Institución Libre de Enseñanza, la Junta de Ampliación de Estudios y el Ateneo madrileño. Este hecho nos ser­ virá de base para seguir de cerca, a través de Simarro, la evolución de la antropología en España desde los preparativos de la revolución de 1868 hasta 1921. La relación entre Luis Simarro y Pedro González de Velasco, fundador y director del Museo Antropológico, tuvo su origen en los problemas que tuvo Simarro para acabar sus estudios de Medi­ cina en Valencia. Simarro había comenzado sus estudios en 1868 en la Facultad valenciana, después de una infancia difícil según nos describen sus amigos y biógrafos Carlos M.a Cortezo y Enrique Salcedo 3. En 1872 pronunció una conferencia de signo positivista en el Ateneo de Va­ lencia 4, chocando así frontalmente con los profesores de mentalidad conservadora, entre los que se incluía Ferrer Viñerta que le sus­ pendió. Después de participar activamente en las revueltas canto­ nalistas de 1873 5 , Simarro decidió trasladarse a la Universidad Cen­ tral de Madrid para terminar sus estudios. Aquí conoce a Amalio Gimeno, que también había venido de Valencia, y tiene como pro­ fesor a Pedro González de Velasco, médico y antropólogo de men­ talidad progresista que le apoyará desde su llegada a Madrid e inclu­ so le incluye en el cuadro de profesores de la Escuela Práctica Libre de Medicina y Cirugía, que funciona en el Museo Antropológico, como profesor de Higiene privada y pública en el curso de 1875 a 1876, el mismo en que Simarro se doctora con la tesis titulada 3 CORTEZO, C. M.a, «Luis Simarro», conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid, s. f. (El Siglo Médico, 1921, 1922, 1923, 1924 Y 1925). SALCEDO GINESTAL, E. (1926), op cit., y en El Siglo Médico, LXXVII, 1926. 4 SIMARRO LACABRA, L. (1872), «La ciencia: ensayo de filosofía positiva», Bole­ tín-Revista del Ateneo de Valencia, V, pp. 105-111. 5 LóPEZ-CORDóN, M.a V. (1976), La revolución de 1868 y la 1 República, Madrid, Siglo XXI de España Ed., pp. 67-69. El Dr. Simarro y el movimiento antropológico de su tiempo 117 «Relaciones materiales entre el organismo y el medio como funda­ mento de una teoría general de higiene». Esta temprana relación con el Dr. Velasco le permitirá contactar, a través de la Escuela con médicos y naturalistas de mentalidad positivista como Rafael Ariza 6, discípulo de Rudolf Virchow, que explicaba la Anatomía microscópica; José M.a Cortezo, profesor de Clínica médica 7, Federico Rubio, profesor de Monografías quirúrgi­ cas 8, Angel Pulido 9, Francisco M.a Tubino, etc. 10. Hay que resaltar, por la posterior dedicación de Simarro a la neurohistología, que en la Escuela Práctica Libre de Medicina y Cirugía desarrollaron su labor como profesores de Histología entre 1874 y 1881, además de Rafael Ariza, Eugenio Gutiérrez y González, que realizó hacia 1879 estudios de Histología normal y patológica en el laboratorio del francés Ranvier y Leopoldo López Gracia, discípulo de Maestre de San Juan y maestro de Pío del Río-Hortega. Además hay una conexión secundaria con los primeros histó­ logos españoles que pertenecen a la Sociedad Histológica y a la Sociedad Antropológica (1865): como Maestre de San Juan, primer catedrático de Histología (1873), Andrés del Busto, Delgado Jugo, etc. Es un hecho claro que Simarro se encuentra a su llegada a Madrid con un núcleo de médicos muy activo que afronta el estudio cientí­ fico desde una posición positivista 11 y que está especialmente intere­ sado por el desarrollo de la investigación experimental analítica en los distintos campos de la Medicina, aunque destacan por su vitalidad los que dedican sus esfuerzos a las nuevas disciplinas mor­ fológicas como la histología normal y patológica o la antropología, sin que ello suponga que se despreocupen de las nuevas corrientes en Filosofía, Higiene, etc. Para comprender qué tipo de influencias recibió Luis Simarro y en qué situación se encontraba la antropología de su tiempo hay que retroceder hasta 1865, fecha en que se funda la primera Sociedad Antropológica Española. 6 Escritos médicos del doctor don Rafael Ariza y Espejo, 3 vals., E. Teo­ doro, 1888. 7 «Apunte para una biobibliografía del doctor don Carlos M.a Cortezo», El Siglo Médico, 92, 1933, pp. 219-240. 8 GUTIÉRREZ, E. (1903), Biografía del Excmo. e Ilmo. Sr. D. Federico Rubio y Galí, Madrid, Tello. 9 PULIDO MARTÍN, A. (1945), El Doctor Pulido y su época, Madrid, Imp. F. Do­ menech, 256 pp. 10 El Anfiteatro Anatómico Español, II, 1874, pp. 217-218; III, 1875, pp. 443-44; IV, 1876, pp. 258-59; V, 1877, pp. 268-69; VI, 1878, pp. 222-23; VII, 1879, pp. 191-92 Y 227; VIII, 1880, pp. 195-96. 11 LAÍN ENTRALGO, P. (1979), Historia de la Medicina, Barcelona, Salvat Ed., pp. 387-399. 118 Miguel Angel Puig-Samper Esta Sociedad surgió en España, en un momento de gran inquie­ tud intelectual por la publicación de la teoría evolucionista de Dar­ win, de la mano del Dr. Pedro González de Velasco y Francisco Del­ gado Jugo, por la influencia decisiva de Paul Broca, que ya en 1859 había creado la Societé d'Anthropologie de París, de la que ambos médicos españoles eran miembros asociados. Se unieron a la em­ presa de crear esta sociedad de antropología el conocido médico neo kantiano Dr. Matías Nieto Serrano, Ramón Torres Muñoz de Luna, Sandalio de Pereda y Juan Vilanova u, que se constituyen en Comisión. Según las listas presentadas al Ministerio de Fomento de los primeros 58 miembros de la Sociedad Antropológica Espa­ ñola, 40 son médicos, lo que da idea del interés despertado en estos profesionales por la nueva disciplina. Como dato curioso hay que destacar que entre los primeros socios figura Nicolás Salmerón, personaje con el que Luis Simarro mantendrá estrechos lazos en París. El programa de la Sociedad fue el siguiente 13: 1.° Clasificación de las razas y variedades de la especie humana y discusión sobre su origen. 2.° Fijar hasta donde sea posible, si los adelantos de la civiliza­ ción influyen ventajosa o desventajosamente en las condi­ ciones físicas, morales e intelectuales del hombre. 3.° Examinar los resultados del cruzamiento de las razas y va­ riedades de la especie humana. 4.° Progresos de la libertad individual, en la literatura y en el arte modernos. 5.° Razas aborígenes de la Península española y de las islas Ba­ leares y Canarias, y su cruzamiento con todas las demás que las han poblado hasta nuestros días. 6.° Estudio físico-químico del hombre. El primer discurso del presidente de la Sociedad Antropológica Española, el Dr. Matías Nieto Serrano, se refirió al objeto de estudio de la antropología 14, que para la gran mayoría de los médicos socios consistirá en el estudio físico del hombre, aunque ya Francisco María Tubino indica la parcialidad de esta idea, que entiende exclu­ sivamente a la Antropología como la historia natural del hombre: 12 DELGADO JUGO, F. A. (1865), Discurso leído en la solemne inauguración de la Sociedad Antropológica Española, verificada el 5 de junio de 1865 ... , El Genio Quirúrgico, 1865, pp. 348-51 365-66 Y 398. 13 El Pabellón Médico, 1865, p. 299. 14 El Siglo Médico, 1865, pp. 388-89 Y 421-24. Aparece también en la Anthropo­ logical Review, 1866, pp. 186-197. El Dr. Simarro y el movimiento antropológico de su tiempo 119 «La historia natural del género humano es distinta, tanto por su inteligencia, cuanto por la lengua, la vida social y política, las volun­ tarias emigraciones, las conquistas realizadas sobre la naturaleza, difiere el hombre de una manera tan señalada de los demás anima­ les, cuanto que para acometer el estudio de este grupo excepcional debe el naturalista recurrir a procedimientos de investigación de un orden particular, en los cuales se incluyen pesquisas históricas, arqueológicas y lingüísticas que en nada se relacionan con las otras ramas de la historia natural. Véase la razón por qué no se debe de aceptar la anterior defini­ ción: decir que la Antropología es la historia natural del género humano induciría a pensar que se trataba de una ciencia puramente descriptiva, circunscrita a distinguir y clasificar las razas según su tipo físico, interpretación violenta que conviene alejar con tanto más ahínco cuanto que ya hubo una época en la que la Antropología estuvo limitada dentro de ese círculo reducido» 15. Manuel M.a José de Galdo se aproxima a esta idea y en su Dis­ curso sobre la «Importancia del estudio de la antropología en la medicina» declara: Limitándome sólo al objeto principal de este trabajo os diré que todavía entre las Ciencias de Observación hay un objeto de estudio más alto, esto es, el hombre individual, en familia y social. ( ... ) La ciencia que así le estudia es la Antropología, que comprende en sí dos ramos importantes e inseparables: la Antropología Fisiológica y la Antropología Psicológica 16. De cualquier forma la noción de lo que debía ser la antropo­ logía como disciplina científica irá evolucionando en función de las nuevas ideas que llegan a la Sociedad Antropológica con la incor­ poración de nuevos socios de formación bastante heterogénea y el contacto con otras corporaciones interesadas en el desarrollo de la antropología como ciencia. La actividad de la Sociedad en los primeros años es muy escasa debido fundamentalmente a las presiones de tipo político y reli­ gioso que recibe por sus discusiones de temas como la evolución y el origen del hombre, a pesar de que el ministro Orovio había pro­ metido «toda la tolerancia que se debe a la ciencia» en el discurso que pronunció con motivo de la inauguración de la Sociedad Antro­ pológica 17. 15 TUBINO, F. M.a (1874), «Antropología», Revista de Antropología, 1, p. 47. 16 GALDO, M. M.a J. de (1864), Importancia del estudio de la antropología en la Medicina. Discurso leído por ... en la Sesión inaugural de la Academia Médico­ Quirúrgica Matritense celebrada el 17 de abril de 1864, p. 24. 17 El Siglo Médico, 1865, p. 383. 120 Miguel Angel Puig-Samper Las explicaciones de esta escasa actividad nos las da el propio Secretario de la Sociedad, Delgado Jugo: No ha podido hacer más porque sus reuniones han sido periódicas, obe­ deciendo en esto a la fatalidad de las épocas que España ha atravesado desde 1865, en cada una de las etapas en que la libertad ha presentado batalla al régimen del terror en política y del oscurantismo para la ciencia. En los largos y casi constantes períodos de la ley marcial, en que el sable sustituía a la balanza de la justicia, nuestra Sociedad ha tenido que enmudecer. ¡Harto ha conseguido con no ser disuelta como otras corpora­ ciones científicas! 18. A pesar de la libertad momentánea que se logra con la Revo­ lución de 1868, la Sociedad continúa aletargada hasta 1874, año en que se reinstala y comienza a publicar su Revista de Antropología, con el deseo de que España no vive apartada del movimiento cientí­ fico que se desarrolla en el resto de Europa. Con esta idea contacta con las sociedades hermanas de Moscú, Viena, París, Florencia, Munich, Berlín, Manchester y con el Instituto Antropológico de Londres. Comienzan en esta época los primeros trabajos prácticos de an­ tropología por equipos interdisciplinarios compuesto por médicos, historiadores, naturalistas, etnólogos y prehistoriadores. La Revista de Antropología sirve de puerta de entrada al evolu­ cionismo, en especial de Darwin y Haeckel, que son comentados y discutidos a través de una serie de artículos firmados por Rafael Ariza, Joaquín Hysern, Juan Vilanova y Piera y muy especialmente por Francisco M.a Tubino, elegido nuevo secretario de la Sociedad y principal impulsor del nombramiento como socio honorario de Haeckel 19 • Aparecen asimismo artículos traducidos de J agor y Virchow sobre Filipinas, otros de contenido etnográfico y dos de aspectos técnicos de antropología física, pero queda claro que lo más intere­ sante que aparece en la Revista son los artículos que discuten el evolucionismo desde posiciones opuestas, pero con serenidad de po­ lémica científica, intentando la demostración o negación atendiendo a criterios científicos (datos suministrados por la paleontología, la anatomía comparada, la embriología, etc.), aunque es evidente que la ideología de cada autor influye claramente en lo que escribe. 18 DELGADO JuGO, F. A. (1869). Discurso leído en la inauguración de las sesiones de la Sociedad Antropológica Española, verificada el domingo 21 de febrero de 1869; Madrid, Est. Tip. de T. Fortanet, p. 21. 19 Reflejado en las Actas del 14 de marzo de 1874, Revista de Antropología, J, 1874. El Dr. Simarro y el movimiento antropológico de su tiempo 121 Otro órgano de expresión de la Sociedad Antropológica Española, aunque no con la exclusividad de la Revista de .4ntropología, es el per30dico fundado por el Dr. Gonzále'L de Velasco El Anfiteatro Anatómi,..o Español (1873-1880). Esta revi¡;ta fue una de las de mayor nivel científico de su época, y en ella colaboraron los médicos de la Escuela Libre de Medicina, con í'trtículos de diferentes especia­ lidades, siendo Simarro uno de ~!lS redactores. El 29 de abril de 1875, el gran impulsor de la antropología espa­ ñola Pedro González de VelaJfK'.(J logra uno de sus mayores objetivos: la creación efe un Muse/) Arqueológico, nacido por su iniciativa y costeado íntegramente por él. El contenido del Museo era muy he­ terogéneo, aunque dedicaba especial atención a la Anatomía y la Historia Natural. Aparte de las salas de exposición el Museo disponía de un Gabinete de Estudios Microscópicos y un Laboratorio de Quí­ mica, instalaciones que respondían a los deseos de Velasco y el grupo de médicos de la Escuela 20. La segunda gran corporación con la que Simarro contacta a su llegada a Madrid es la Institución Libre de Enseñanza 21, surgida como consecuencia de las llamadas «Cuestiones Universitarias» pro­ movidas por el ministro ordenancista Orovio que separó de sus puestos universitarios a intelectuales de formación krausista como Francisco Giner, G. Azcárate, Salmerón, etc., en un intento de supri­ mir la libertad de cátedra que éstos practicaban. En la Institución Libre de Enseñanza, cuya junta de accionistas se reúne por primera vez en mayo de 1876, se encuentran persona­ lidades de relieve como Francisco Giner, Laureano Figuerola, Joa­ quín Costa, etc. y hombres ligados a los círculos antropológicos del momento como Manuel M.a J. de Galdo, F. Fernández y González y el propio Pedro González de Velasco. Hay que destacar que desde el primer momento se encuentran en la Institución Libre de Enseñanza hombres del círculo krausista de Sanz del Río junto a otros de ideo­ logía positivista (Cortezo, Simarro), lo que dio origen a una ideolo­ gía peculiar que se ha denominado krausopositivismo o krausismo abierto que dentro del institucionismo originó distintas líneas o corrientes 22. Desde el primer momento Luis Si marro se encarga de los cursos de Física, estableciendo en el centro un laboratorio de esta especia­ lidad. Consecuencia de esta actividad parece la publicación de dos 20 PULIOO, A. (1875). Reseña del Museo Antropológico del doctor Velasco. El Anfiteatro Anatómico Español, III, pp. 426·28; 463-74. 21 VIQUEIRA, J. V. (1830). La Psicología contemporánea, Ed. Labor; pp. 50-64. 22 TUÑÓN DE LARA, M. (1977). Medio siglo de cultura española (1885-1936). Madrid, Ed. Tecnos, 3." ed., pp. 44 Y 53. 122 Miguel Angel Puig-Samper pequeños artículos de divulgación en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza de 1877 23. Al año siguiente Simarro pasa a ocuparse de cuestiones de neuro­ fisiología, que resume en las páginas del Boletín de la Institución 24, y pronuncia conferencias en la corporación, de la que es una buena muestra la que lleva por título «Teorías modernas sobre la Fisiolo­ gía del sistema nervioso» 25, en la que resume de forma histórica los principales conocimientos de esta materia y se apunta la relación progresiva entre la neurología y la psicología. La inclinación de Simarro hacia los estudios de anatomía y fisio­ logía del sistema nervioso, que aparece reforzada a partir de 1877, se debió sin duda a dos factores: el contacto con el núcleo de his­ tólogos de la Escuela Libre del Dr. Velasco y el nombramiento de médico del Manicomio de Santa Isabel de Leganés (1877). Su amigo Cortezo indica cómo Simarro encontró con este nombramiento una especialidad en la que centrar todos sus esfuerzos, preparándose especialmente para conseguir su meta en psicología y fisiología. En 1880, después de haber dejado su cargo de Leganés en 1879, decidió partir hacia París en busca de una mayor preparación en los campos de su interés. Permaneció cinco años en la capital fran­ cesa durante los cuales se dedicó al estudio de la neurohistología con Ranvier 26, la psiquiatría con Charcot y Magnan y la antropología con Mathias Duval TI. El curso de antropología lo realizó Simarro en la Escuela de Antropología de París, que años antes había fundado el creador de la antropología positivista Paul Broca. El sucesor de Broca desarrolló su curso con el título de «La embriogenia del cerebro», siguiendo así los gustos de su predecesor por los estudios del cerebro, en los que tanto había destacado desde el punto de vista antropológico y ana­ tómico 28. 23 SIMARRO LACABRA, L. (1877). «Teoría de la combustión y de la llama», BILE, t. 1, p. 3. «Teoría de las llamas sensibles y cantantes», BILE, t. 1, pp. 73-74. 24 SI MARRO LACABRA, L. (1878-79), "Fisiología general del sistema nervioso», BILE, t. 11, pp. 167-68 Y 176-77; t. 111, pp. 22-23, 31-32, 37-38, 46-47, 53-54, 61-62, 79 Y 126-27. «Sobre el espectro de absorción de los medios transparentes del ojo», BILE, 11, p. 60. 25 SIMARRO LACABRA, L. (1878), Teorías modernas sobre la fisiología del sistema nervioso, Madrid, Est. Tip. J. C. Conde y Compañía, 26 pp. 26 SIMARRO LACABRA, L. (1880-81), "El curso de Mr. Ranvier», BILE, t. IV, pp. 190-91; t. V, pp. 5-7. TI SI MARRO LACABRA, L. (1880), "La enseñanza superior en París. Escuela de Antropología. Curso de Mr. Matías Duval», BILE, t. IV, pp. 173-74. 28 ARQUIOLA, E. (1976), "Paul Broca y la antropología positivista francesa», Asclepio, XXVIII, pp. 51-92. El Dr. Simarro y el movimiento antropológico de su tiempo 123 Hay que recordar, como indica Elvira Arquiola, que el sistema nervioso va a ser la materia predilecta de los científicos positivistas por la posibilidad potencial que ofrecían para aclarar hechos psico­ lógicos y fisiológicos. En el caso de los médicos antropólogos fran­ ceses el interés aumenta cuando intentan relacionar el cerebro con la inteligencia buscando una diferenciación individual, racial o es­ pecífica. La formación antropológica francesa de Simarro no constituye, dentro de la historia de la antropología española, un hecho aislado sino todo lo contrario. Su maestro González de Velasco se había formado como antropólogo junto a Broca, al igual que el otro fun­ dador de la Sociedad Antropológica Española F. Delgado Jugo, G. Chil y Naranjo y Manuel Almagro, el antropólogo que formó parte de la Comisión de Naturalistas de la expedición al Pacífico (1862-66). Coincidiendo, al menos temporalmente, con Simarro en París, aparece la figura de otro colaborador de Velasco, H. Tomás del Valle, médico de la Armada que realiza en 1881 el curso de Antropología con Topinard y colabora con Ouatrefages, Hamy y Manouvrier, con el objeto de clasificar parte del material que reunía Velasco en su Museo. Asimismo, aunque más tarde, coincide con Manuel Antón Ferrándiz que llega a París a estudiar Antropología con Ouatrefages y Vernau, en 1884, después de la desaparición del Dr. González de Velasco en 1882 y la fundación por Antón (1883) de una Sección de Antropología en el Museo de Historia Natural de Madrid. El viaje de Antón será trascendental para la continuación de la línea francesa, al menos en antropología física, ya que constituye el primer eslabón de una segunda generación de antropólogos españoles, de los que pueden destacarse a L. Hoyos Sainz, T. Aranzadi y F. Borrás de Aragón, y llegará con el tiempo a ser el primer catedrático de An­ tropología en España (1892). Luis Simarro volvió en 1885, dedicándose al ejercicio de la neuro­ psiquiatría de forma privada. Vuelve a colaborar con la Institución Libre de Enseñanza y su Boletín, en el que publica artículos de psicología e histología 29. La dedicación a los estudios de antropología dentro de la Insti­ tución es temprana ya que en 1877 Hermenegildo Giner publica su programa de Biología y Antropología, en el que divide a esta úl­ tima en Antropología individual, Antropología psíquica, Antropología 29 SIMARRO, L., «El exceso de trabajo mental en la enseñanza», BlLE, t. XIII, 1889, pp. 37-39, 88·91 Y 369-73. «La teoría del alma, según Remkke», BlLE, t. XXI, 1897, pp. 383·384. «Bosquejo de anatomía y fisiología del sistema nervioso», BlLE, t. XXIII, 1899, pp. 19-26 Y 82-88. «Sobre el concepto de locura moral», BlLE, t. XXIV, 1900, pp. 24-27. «La iteración», BILE, t. XXVI, 1902, pp. 348-252. 124 Miguel Angel Puig-Samper física y Antropología social 30. Coincide así con la división que había hecho Antonio Machado y Núñez en 1871, al inaugurar la Sociedad Antropológica de Sevilla 31, una de las corporaciones en las que con más rapidez se aceptan las tesis darwinistas. No hay que olvidar, para explicar de alguna forma estas coincidencias, que Machado Núñez había fundado con Federico Castro la Revista mensual de Filosofía, Literatura y Ciencias (1869), en la que se entremezcla el krausismo con el nuevo positivismo y evolucionismo (como luego sucedería en la Institución Libre de Enseñanza), y que su hijo Anto­ nio Machado Alvarez fue más tarde profesor en la Institución. La variedad de los estudios es muy amplia, distinguiéndose los realizados por Barras de Aragón en antropología física, J. Casado y L. Simarro en antropología pedagógica, Fernández González en antropología lingüística, Bernaldo de Quirós, Posada y Dorado Mon­ tero en antropología criminal, Salés Ferré y Salvador Calderón en antropología prehistórica, Joaquín Costa en etnología y Machado Alvarez en folklore, además de otros de interés general de H. y F. Giner. A partir de 1888 Luis Simarro colabora con la primera corpora­ ción oficial creada por iniciativa de la Institución Libre de Ense­ ñanza, el Museo Pedagógico (1882), que dirigía Manuel Bartolomé Cossío. Se reconoCÍan así los esfuerzos de la Institución por con­ seguir la institucionalización de la pedagogía. Simarro da cursos de Psicología fisiológica (se le nombra profesor ayudante en 1894) y crea el primer Laboratorio de Antropología pedagógica que dedica su actividad a la antropometría y la psicología experimental 32. Una de sus primeras aplicaciones serán los estudios antropológicos sobre la población escolar que asiste a las colonias escolares, creadas por Cossío. Las palabras de M. B. Cossío aclaran la idea que impulsa la creación del Laboratorio: En todas partes, a partir de la higiene y de la antropología general sobre todo, se han formado las ciencias de la antropología y de la antropometría escolar; la psicofisiología, como la psicología comparada, sea en los ani­ males, sea en las personas anormales o en las razas y sociedades primi­ tivas, ha contribuido a crear la psicología pedagógica experímental 33• 30 GINER, H. (1877), Programas de Biología y Antropología, Málaga, Imp. de la Revista de Andalucía, 27 pp. 31 MACHADO y NÚÑEZ, A. (1892), Sociedad Antropológica de Sevilla: Discurso inaugural sobre la ciencia antropológica (4 de octubre de 1871), Madrid, Imp. de Luis Carrión, 16 pp. 32 COSSIO, M. B. (1897), La enseñanza primaria en España, Madrid, Fortanet, 2.a ed., pp. 202-203. 33 COSSIO, M. B. (1897), De su jornada: Los problemas contemporáneos en la ciencia de la educación. Primera lección a las Escuelas de Estudios Superiores El Dr. Simarro y el movimiento antropológico de su tiempo 125 No hay que olvidar tampoco la relación estrecha entre Luis Simarro y el Ateneo de Madrid, donde junto al Dr. Cortezo conoce a Manuel de la Revilla y José Perojo y comienza su actividad en defensa del positivismo. Ya en el curso de 1875 a 1876 participa ac­ tivamente en el debate que con el título «Si el actual movimiento de las ciencias naturales y filosóficas en sentido positivista cons­ tituye un grave peligro para los grandes principios morales, sociales y religiosos en que descansa la civilización», se desarrolla en el Ateneo 34, y en el que se enfrentan los grupos de signo positivista (spencerianos, neo kantianos , etc.) con los krausistas, representados en este caso por Moreno Nieto. En el Ateneo contactará con antropólogos como Vilanova, Antón, Olóriz, Mélida, Tubino y Salillas, que participan como profesores en los cursos, que se desarrollan durante varios años, de antropología general, etnografía, antropología física, antropología criminal, pre­ historia, etc., completando así sus conocimientos sobre la antropo­ logía de la época. El mismo se ocupará de temas relacionados con la medicina legal y la antropología criminal junto a Rafael Salillas, con el que colaborará posteriormente en la Escuela de Criminología (1905) 35, el cual, junto a Costa, Bernaldo de Quirós, Puyol, Pedre­ gal, etc., desarrollará una importante labor, dentro del Ateneo, en la redacción de Cuestionarios de carácter antropológico de los que es digno representante el redactado en 1901 36 • En 1893 Simarro fue nombrado médico supernumerario del Hos­ pital de la Princesa, continuando además con sus actividades como neurólogo 37. En esta época desarrolla el método de tinción por las sales de plata 38 que, perfeccionado, dio tan buenos resultados a Ramón y Caja!. del Ateneo de Madrid, ElLE, t. XXI, pp. 33-36, 70-77. En esta misma dirección se pronunció años más tarde Luis de Hoyos Sainz (1917): La Antropología. Métodos y problemas. Conferencias de la Sección de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales del Ateneo de Madrid. Mayo de 1915, Madrid, Imp. Clásica Española, pp. 30-31. 34 REVILLA, M. de la (1876), Revista crítica. Revista Contemporánea, n, p. 505. 35 SIMARRO, L., Mata y la medicina legal. Orfila y la toxicología. (25 Confe­ rencia sobre la España del siglo XIX, del curso del Ateneo de Madrid, 1885-86). Colección de Conferencias Históricas, t. n, Libr. de A. San Martín, Madrid, 1886. «Manicomios judiciales», La Medicina Práctica, 2, 1889, pp. 181-184. (En colabora­ ción con R. Salillas). 36 LISÓN, C. (1977), Antropología social en España, Madrid, 2." ed., Ed. Akal, pp. 158-179. 37 SI M ARRO, L., «Nota sobre Histología de los centros nerviosos», Anales de la Sociedad Española de Historia Natural, XIX, 78 (1890); «Enfermedades del sistema nervioso», Vademecum clínico-terapéutico, Madrid, Romo y Fursel, 1898, pp. 465-575. 38 SIMARRO, L., «Nuevo método histológico de impregnación por las sales fotográficas de plata», Revista Trimestral Micrográfica, t. V (1900), pp. 45-71; 126 Miguel Angel Puig-Samper En 1902 tomó posesión de la primera cátedra de Psicología ex­ perimental de España, en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Madrid. Desde su cátedra divulgó las nuevas ideas en Psicología (Wundt) 39 y estableció las bases para que la psicología experimental tuviera continuidad en nuestro país a través de sus discípulos Martín Navarro Flores, Julián Besteiro, Domingo Barnés, J. Verdes Monte­ negro, J. V. Viqueira, Herrero Bahillo, Santamaría, etc. Al año siguiente fundó un laboratorio particular de investigacio­ nes biológicas con Madinaveitia, en el que se formaron Achúcarro, Lafora, Gayarre y otros 40, y en 1907 impulsó la creación de la Aso­ ciación Española para el Progreso de las Ciencias y la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. En 1909 defendió la causa del pedagogo anarquista Ferrer i Guardia en el Ateneo y publicó en 1910 su libro El proceso Ferrer y la opinión europea 41, lo que le ocasionaría ciertos problemas. En 1913 fundó la Liga Española para la Defensa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y cuatro años más tarde fue elegido Gran Maestre de la Masonería, cargo en el que sucedió a Miguel Morayta 42. Luis Simarro Lacabra falleció en junio de 1921, año en que mu­ chos de sus amigos fundaron la Sociedad Española de Antropología, E tnografía y Prehistoria. Para terminar esta pequeña comunicación leeré un párrafo de Luis Simarro que resume su visión sobre la Ciencia: La libertad es la condición necesaria para la Ciencia; si los hombres per­ diesen el amor a la libertad y si a este amor no lo sacrificasen todo, incluso la vida, veríamos al mundo volver a la barbarie 43. «Un nuevo método histológico fundado en la impregnación de los tejidos por las sales fotográficas de plata», Anales de la Sociedad Española de Historia Natural, t. XXIX, p. 255, actas (1900). 39 SI MARRO, L., Prólogo de Principios de Psicología individual y social de Carlos Octavio Bunge, Madrid, 1903, i-xiv; Prólogo de Psicología fisiológica en quince lecciones de Theodore Ziehen, trad. de R. Lafora, Madrid, 1910, v-viL 40 VALENCIANO GAYÁ, L. (1977), El Doctor Lafora y su época, Ed. Morata, Ma­ drid, pp. 35-38 Y 45-46; R. LAFORA, G. (1921), «El profesor Simarro», Arch. Neuro­ biol., 2, 3; IZQUIERDO ROJO, J. M: (1978), Historia de la Neurología Clínica espa­ ñola (1882-1936), Madrid, Universidad Complutense; ULLERSPERGER, J. B. (1954), La Historia de la Psicología y de la Psiquiatría en España, Madrid, Ed. Alham­ bra, pp. 199-200. 41 SIMARRO, L. (1910), El proceso Ferrer y la opinión europea, t. 1. Imp. Eduardo Arias, San Lorenzo, 5, Madrid. 42 FERRER BENIMELI, J. A. (1980), Masonería española contemporánea, vol. 2, desde 1868 hasta nuestros días, Madrid, Siglo XXI de España Ed., p. 54. 43 VIQUEIRA, J. V. (1930), op. cit., p. 54. Portada Sumario La lección de Pavlov y el Dr. Simarro Agradecimientos CONTEXTO HISTÓRICO La obra del Dr. Simarro y su entorno Contexto histórico de la obra del Dr. Simarro La Universidad española en la época del Dr. Simarro Los orígenes de la Psicología Científica en España. El Dr. Simarro y su Fundación BIOLOGÍA Y ANTROPOLOGÍA Luis Simarro y el evolucionismo El Dr. Simarro y la escuela histológica española El Dr. Simarro y el movimiento antropológico de su tiempo Relaciones del Dr. Simarro con la Antropología pedagógica La antropología criminal española de fin de siglo PSICOLOGÍA Los orígenes de la Psicología Científica en España: Las "Lecciones sumarias de Psicología", de Giner de los Ríos El Dr. Simarro y la Psicología Científica en España MASONERÍA El Dr. Simarro y la masonería APÉNDICES Apéndice 1 Apéndice 2 Apéndice 3 Apéndice 4 Apéndice 5 Apéndice 6 Apéndice 7 Apéndice 8 Apéndice 9 Apéndice 10 Apéndice 11 Apéndice 12 Apéndice 13 Apéndice 14 Apéndice 15 Apéndice 16 Apéndice 17 Apéndice 18 Apéndice 19 Apéndice 20 Apéndice 21 Apéndice 22 Apéndice 23 Apéndice 24 Apéndice 25 Apéndice 26 Apéndice 27 Normas de aceptación de trabajos