UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID FACULTAD DE CIENCIAS BIOLÓGICAS DEPARTAMENTO DE MICROBIOLOGÍA III © María Encarnación Fernández Contreras, 1992 TESIS DOCTORAL Detección de ADN de Papilomavirus humanos (PVH) en epitelios de tracto genital femenino MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR PRESENTADA POR María Encarnación Fernández Contreras DIRECTORA María Isabel Cour Bóveda Madrid, 2005 T72.32V-14BIBLIOTECA UCM ~~O5324goz Mm Isabel cour Bóveda, Profesor Titular del Departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid INFORMA: Que el trabajo titulado “DETECCION DE ADN DE PAPILOMAVIRUS HUMM4OS (PV!!> EN EPITELIOS DE TRACTO GENITAL FEMENINO”, realizado bajo su dirección por M~ Encarnación Fernández Contreras, Licenciada en CC. Biológicas, cumple todos los requisitos para ser presentado como Tésis Doctoral. Madrid, 27 de Septiembre de 1992 M. I.Cour tA~ ~o’7»&A R.5-IJ 2t-1 AGRADECIMIENTOS — A mis padres, por sus afios de sacrificio y por su apoyo, sin los que jamás hubiera podido llegar hasta donde estoy. — A la Prof. Dra. D~ Isabel Cour Bóveda, por brindarse amablemente a dirigir este trabajo. — Al Prof. Dr. D. Eduardo López de la Osa, por el entusiasmo con que ha apoyado siempre esta investigación. - A los Dres. M. Rejas, J.A. Martinez, M. Prados, J.A. Pérez— Moro, R. Abildua, M. Herraiz, 1. Cristóbal y al Prof. J.A Vidart por su amabilidad al aportar las muestras objeto de este estudio. — Al Dr. J.A. Martinez, por su inestimable ayuda en el análisis estadístico de los resultados. — A mis compañeros de laboratorio, especialmente a Inés Antón, Luisa Palau y Belén Martínez, que compartieron conmigo los primeros pasos en esta investigación, y a Valle Yagtie y Diana Nigro, por su colaboración en el procesamiento de parte de las muestras incluidas en la misma. — A D. Jesús M~ Rodríguez Losas, por la realización de Heidelberg, Alemania, por su asesoramiento científico y técnico. — Y, muy especialmente, a Julio, mi marido, por sus palabras de aliento en los momentos difíciles y, además, por su colaboración en parte de la transcripción del texto. En resumen, y como, inevitablemente, me olvidaré de alguien, a todos aquellos que, de una forma u otra, han hecho posible la realización de este trabajo. Esta tésis está dedicada a todos los que me apoyaron en mis peores momentos y creyeron en mi, incluso cuando yo dejaba de hacerlo. * A mi familia: • A Julio, mi marido • A mis padres y a mi hermana, que inicia este año sus estudios universitarios • A Man Tere, mi madre política * A mis compañeros de laboratorio y, muy especialmente, a Inés Antón. * A quienes me brindaron su apoyo “desde más lejos” y no pudieron ver terminado este trabajo: • a mis abuelos • a D. Germán Burriel Rodríguez y, muy especialmente, a mi tío Dionisio INDICE A. nITRODUCCION GENERAL INTRODUCCION HISTORIA SISTEMATICA Y CLASIFICACION 1. II. Sistemática Clasificación de los Papilomavirus Humanos TRATAMIENTO Y PROFILAXIS 49 1. Agentes citotóxicos 2. Métodos destructivos 3. Interferón. B. APORTACION PERSONAL MATERIAL Y METODOS 50 1. Pacientes y muestras 50 1. Pacientes 2. Muestras II. Técnicas 51 1. Extracción de ADN 2. POR 3. Identificación de genotipos de PVH III. Análisis estadístico 56 RESULTADOS 60 1. Método 60 II. Datos obtenidos 60 1. Grupo Normal 2. Grupo Patológico DISCUSION 1. Técnica 79 II. Datos obtenidos 79 1. Grupo Normal (GN) 79 2. Grupo Patológico : 1. El virus “desaparece” (se hace latente) con la progresión de las lesiones, hacia la malignidad. 2. La exposición a ciertos agentes tísicos y químicos (cofactores> aumenta el porcentaje de malignización. 3. El ADN aislado de partículas virales purificadas es infeccioso. Las descripciones morfológicas del virión llegaron con el uso generalizado del microscopio electrónico (2). Sin embargo, 3 si éste se observaba fácilmente en algunos tipos de verrugas como las plantares, su demostración era difícil en otras localizaciones . Los métodos de hibridación y clonaje de ácidos nucleicos permitieron la identificación de más de 60 tipos diferentes de PVH (5), dependiendo el tipo de lesión del genotipo infectante. También fue posible la definición de sus genes y el estudio de las funciones desempeñadas por cada uno de ellos. Con la puesta a punto, durante la década de los 80, de los ensayos de transformación in vitro se inició el estudio de las funciones virales implicadas en la inducción de la proliferación celular <6) En los últimos años el interés despertado por los Papilomavirus Humanos ha sido creciente. La asociación de ciertos PVH con diversos tipos de cáncer parece cada vez más evidente (3,7). Algunos PVH de localización cutánea podrían desempeñar un papel decisivo en la aparición de los carcinomas de células 4 escamosas típicos de la epidermodisplasia verruciforme (EV) . Por otra parte, la infección del tracto genital por estos virus constituye actualmente una de las la enfermedades de transmisión sexual (ETS) más frecuente <8—10), lo que tiene una importancia fundamental si se considera la asociación, cada vez más clara, que existe entre algunos PVH y la aparición de carcinomas en el tracto genital femenino y masculino. Además, algunos PVH genitales pueden infectar a los recién nacidos durante el parto, provocando durante la infancia alteraciones respiratorias que en muchos casos tienen mal pronóstico (11, 12). 5 SISTEMATICA Y CLASIFICACION 1. SISTEXATICA Tanto papilomavirus como poliomavirus se agrupan en una sola familia, PAPOVAVIRIDAE, cuyo nombre proviene de las dos letras iniciales de los primeros virus que se agruparon en ella (papilomavirus del conejo, poliomavirus del ratón y virus vacuolizante de los simios —SV4O—). Todos ellos se caracterizaban por ser pequeños, desnudos e icosaédricos, por poseer una molécula de ADN circular de cadena doble y por multiplicarse en el núcleo de la célula infectada (6) La familia .PAPOVAVIRIDAE se dividió inicialmente en dos géneros atendiendo al tamaño de los viriones: — Papillomavirus (55 nm> — Polyomavirus (45 nm> Sin embargo, estudios posteriores pusieron de manifiesto la existencia de diferencias tan evidentes en su organización genómica y en sus propiedades biológicas, que desaconsejaban su inclusión como miembros de la misma familia. Esto llevó a la diferenciación de dos subfaxnilias: - PDLYOMAVIRXNAE - PAPXLLOMAVIRINAE En efecto, existen antígenos específicos de cada subfamilia 6 que permiten su identificación por técnicas serológicas. En cuanto a la homología de su material genético, se ha observado que, en condiciones de baja astringencia, los miembros de cada subfamilia hibridan entre si, pero nunca con los de la otra subfamilia. Por tanto, la sistemática de los papovavirus quedaría de la siguiente forma: FAM. PAPOVAVIRXDAE - SF. POLYOMAVIRINAE: Gen. Polyomavirus * Humanos (BK, JC) * Diversas especies de animales (ej. SV4O) - SF. PAPILLOMAVIRINAE: Gen. Papillomavirus * Humanos (PVH) * Diversas especies de animales Las características de ambas subfamilias se resumen en la Tabla 1. 7 PAPILWMAVIRINAE 55nm FOLYOMAVIRINAS 4 Snm Simetría Mat. genético Icosaédrica ADN doble circular (5x106 d —8 kb—) Icosaédrica ADN doble circular (3,6x106 d —Skb—) TABLA 1: Características generales de la familia PAPOVAVIRIDAR Tamaño 8 II. CLASIFICACION DE LOS PAPILOMAVIRUS HUMANOS Hasta el momento se han aislado cerca de 70 tipos distintos de PVH, diferenciables únicamente mediante técnicas de hibridación de ácidos nucleicos (5, 13). Hasta ahace poco, se consideraba que un determinado aislado era un nuevo genotipo cuando éste presentaba un grado de homología del 50% o menos con el resto de los conocidos. Inicialmente la “homología” se determinaba según el grado de hibridación, en fase liquida (14) del nuevo genotipo con otros establecidos. Sin embargo, este método hace difícil el reconocimiento de aquellos PVH que tengan escasa relación con los conocidos, como es el caso de PVH—41, aislado directamente de partículas virales y cuya homología con el resto del grupo es casi nula. Ello ha hecho que se esté recurriendo a la secuenciación para identificar nuevos PVH de forma más precisa. Actualmente se considera que nos encontramos ante un nuevo genotipo de PVH cuando éste presenta una homología inferior al 90% en los genes E6, E7 y Li (2) La clasificación se ha hecho considerando el lugar preferente de aparición de dichos genotipos distinguiéndose los siguientes grupos: 1. Pfl CUTMlEOS: La mayoría de los papilomavirus humanos pertenecientes a este grupo han sido aislados de pacientes de epidermodisplasia verruciforme (EV); de ellos, PVH-5, PVH-8 y, en menor grado, PVH- 14, 17 y 20 se han relacionado con carcinomas de células escamosas que aparecen en algunos de estos enfermos tras la 9 exposición al sol <15). Otros PVH cutáneos no asociados a EV son PVH-l y PVH-4, aislados de verrugas plantares y vulgares, PVH—7 observado en “verrugas de los carniceros”, frecuentes en manipuladores de carne y PVH—41, detectado en ciertos carcinomas (16, 17). 2. PV]! MUCOSOS: La diferenciación dentro de este grupo no es estricta y muchos PVH pueden aparecer en distintas mucosas; sin embargo, se pueden distinguir los siguientes subgrupos: 2.1. Genitales: Genotipos relacionados con lesiones benignas y malignas del tracto genital. Aunque cada uno de ellos aparece típicamente en uno u otro tipo de lesiones (ej: PVH—6 y 11 se consideran benignos, mientras que PVH—16 y 18 suelen relacionarse con alteraciones malignas>, a veces es posible encontrar genotipos “malignos” en lesiones benignas y viceversa. 2.2. Respiratorios y del tracto digestivo: Numerosos papilomavirus genitales han sido aislados también en tumores de los tractos respiratorio y digestivo, aunque la mayoría de ellos no aparecen en lesiones malignas. En cualquier caso, hasta el momento sólo se tiene noticia de dos genotipos exclusivamente orales: PVH—13 <18) y PVH—32 (19> ,detectados ambos en pacientes con hiperpíasia epitelial focal; PVH—32 se ha encontrado, además, en papilomas orales. ‘o 3. MUCOSOS Y CUTM; PVH-2 que, aunque presente típicamente en lesiones cutáneas, se ha detectado en papilomas orales (21>; PVH— 7, productor, como ya se ha reseñado, de las “verrugas de los carniceros” y que es frecuentemente observado en papilomas orales de pacientes de SIDA (22> o PVH—l6, que, además de en lesiones genitales, se ha detectado en algunas afecciones cutáneas como la enfermedad de Bowen (5, 23). 11 ESTRUCTURA Los virus del género Papillomavirus son pequeños <52—55 nm>, desnudos y con simetría icosaédrica. El virión está formado por una molécula de ADN circular rodeado de una cápside protéica y que tiene una densidad de 1,34 g/ml en gradiente de CsCl (6). La cápside está compuesta por 72 capsómeros y en ella se distinguen al menos dos proteínas estructurales, denominadas majar y minar según su proporción en el contenido protéico total de la partícula. La proteína majar constituye el 80% de las totales y tiene un peso molecular aproximado de 50.000 d, frente a los 70.000 d de la minar, que se encuentra en mucho menor proporción. Además, el análisis de las proteínas del virión ha puesto de manifiesto la presencia de histonas de origen celular que se asocian al ADN viral formando un complejo parecido a la cromatina (3, 24, 25). Como se indicaba al principio de este apartado, el genoma de Papillomavirus consiste en una molécula de ADN circular de cadena doble. Dicho ADN tiene una longitud aproximada de 8.000 pb, un peso molecular de unos 5,2 x 106 d y un contenido medio de pares G:C del 42%. El material genético constituye aproximadamente el 12% del peso del virión (6). FIGURA 1: Micrografía electrónica de partículas de papilomavirus 13 ORGANI ZACION GENETICA La disposición genética de los papilomavirus es muy similar en todos los miembros del género. Gracias al análisis de ARNs codificados por Papilomavirus bovino tipo 1 (PVB 1), se ha determinado que sólo una de las hebras sirve como molde para la transcripción, característica que parece ser común para todos estos virus (26—28). Dentro de la hebra codificadora pueden distinguirse las siguientes regiones atendiendo a su localización: 1. REGION REGULADORA También llamada “no codificadora” (NCR —nan coding reglan—) o “de control largo” (LCR —long control region—). Su tamaño aproximado es de 1 kb y en ella se encuentran el origen de la replicación y numerosos elementos de control de replicación y transcripción 2. REGION E Contiene al menos seis genes tempranos (early>, que constituyen el 69% del genoma y tienen un tmaño total aproximado de unas 4,5 kb. Se ha comprobado que esta región es suficiente para inducir transformación <29) y, por tanto, es la que confiere a los papilomavirus esta propiedad biológica. Se expresa en células infectadas no productivas y en células transformadas (28). 14 3. REGION L Esta región está constituida por dos genes tardíos (late>, L1 y I.~ que codifican respectivamente las proteínas major y minar de la cápside y que sólo se expresan en células infectadas productivamente <26, 30>. E6 E7LCR pL ‘o El I~ o FIGURA 2: Mapa genético de PVH-16. (Tomado de Fields et al Rayen Preas Ltd. New York, 1990>. Li EB 16 HULTIPLICACION VIRAL Aunque el ADN de los papilomavirus puede detectarse en células basales y parabasales del epitelio infectado <31), la expresión de los genes estructurales , interviniendo, además otros elementos: — Secuencias de mantenimiento del plásmido o PMS (plasmid maintenance sequences) (33—35). Se han detectado dos: • PMS 1, cerca del origen de replicación (del nucleótido 7116 al 7234). • PMS 2, dentro del gen El (del nucleátido 1515 al 1615). — Elementos estimuladores. Parece que las PMSs necesitan este tipo de elementos para que haya replicación. Se ha detectado una secuencia que podría desempeñar esta función, del nucleótido 6.706 al 6793. 18 — Gen El. Este gen es responsable de al menos dos funciones implicadas en la replicación, realizadas por los siguientes elementos: El-li: Es una proteina de unos 23.000 d, codificada por el extremo 5’; fue identificada con un antisuero dirigido contra el posible extremo N-terminal del El (36). Existen numerosos datos que indican que E1—M o factor mod es en realidad un modulador, ya que las alteraciones del mismo no impiden las primeras fases de la replicación, pero los mutantes pierden la capacidad reguladora de este proceso (17). Además, El—M suprime la replicación de plásmidos quiméricos SV—40/PVB-l (40, 41). E1—R: No se ha identificado ninguna proteina correspondiente a los dos tercios del extremo 3’ (C— terminal) del El; sin embargo, se han detectado homologías entre ciertas secuencias de este segTnento y antígenos T largos de poliomavirus, directamente implicados en la replicación de éstos (37); además, los virus con mutaciones en esta zona no pueden replicarse como plásmidos. Todo ello indica que existe un elemento, El—R o factor rep, responsable de la replicación propiamente dicha ~ 36). 19 — secuencias con influencia indirecta. Otras secuencias posiblemente implicadas en la replicación son: Genes 86 y 87. Algunas mutaciones en estos genes dan lugar a virus que se replican en bajo número de copias de (mutantes cap) <38, 39), lo que sugiere que E6 y E7 codificarían elementos controladores del número de copias.de ADN viral. Gen 82. Se ha observado que las mutaciones en este gen producen virus defectivos en replicación (41—44>. Como se verá mas adelante, las proteinas del gen E2 se unen a secuencias especificas del ADN viral, por lo que se le atribuye, al menos, un papel regulador. 1.2. Mecanismo Se desconoce cual es el mecanismo exacto de replicación plasmidica. Sin embargo, las funciones asignadas al gen El han llevado a algunos autores a proponer el modelo de dos etapas mencionado al principio de esta sección (38): — Pase de amplificación: El segmento correspondiente del gen El codifica el factor rep (E1—R) y, durante un corto espacio de tiempo, el genoma viral, que se encuentra en bajo número de copias, se amplifica, consiguiéndose entre 50 y 400 copias de ADN plasmidico por genoma diploide. 20 — Fase de mantenimiento: Durante esta etapa el ADN viral continua replicándose, pero de forma que se obtiene sólo una copia de plásmido por cada ciclo de división celular. Se piensa que el factor mad (E1—M> podría actuar en esta fase “marcando” los genomas virales hijos para que no se repliquen hasta el siguiente ciclo celular; de esta forma, y como ya se ha mencionado, el número de copias de plásmido permanece constante. Se ha propuesto un modelo alternativo, según el cual, los plásmidos se replicarían obteniéndose una copia por genoma celular sin necesidad de ningún “marcaje” <45) 2. REPLICACION VEGETATIVA Se produce en células epiteliales diferenciadas. Cuando se alcanza este grado de diferenciación, estas células pierden la capacidad de síntesis de Ami. Sin embargo y pese a no haber proliferación celular, la producción de genomas virales aumenta considerablemente sin que exista ningún tipo de regulación <6, 46). Es posible que el factor E1—R esté implicado en este proceso. II. TRABSCRIPCION La transcripción en los papilomavirus es un proceso complejo, caracterizado por: — Numerosos promotores. — Numerosos y complejos modelos de maduración del ARN. — Producción diferencial de ARNm según el tipo de célula. 22. 1. TIPOS DE ARNm VIRAL Existen dos sitios de poliadenilación de los ARNm de papilomavirus: 1.1. A~ Es el más común. Está situado en el nucleótido 4.180 ; dos de los más importantes son E2RE, y E2RE2 que, como veremos, son necesarios para la acción del transactivador codificado por el gen E2. Se ha descrito otro elemento de este tipo más allá de la región E, al que se ha llamado “estimulador distal” (51>, cuya función se desconoce por el momento. 4. FROTEINAS E2 4.1. Transactivador E2TA El E2TA (E2 trans—activator> es una proteína de 48 Kd (410 aminoácidos), correspondiente a la secuencia completa del gen E2. Se expresa a partir del promotor P~3, aunque podría utilizar algún otro, como el P~ y actúa estimulando la transcripción de genes virales mediante la interacción con los elementos de respuesta E2RE, y E2RE2. Parece que el propio P~3 está también regulado por elementos de respuesta localizados en la LCR <53>. El transactivador E2TA presenta dos dominios muy conservados 23 y una región interna no conservada (6, 54) . Las regiones conservadas son: — Extremo 1<—terminal: Es una secuencia de 220 aminoácidos 4.3. Mecanismo de acción de las proteínas E2 Las proteinas E2 son capaces de unirse al ADN a través de secuencias especificas. Se ha establecido la existencia de dos tipos de secuencias consenso con esta función: ACCN6GGT y ACCN6GTT, donde N6 es cualquier combinación de seis nucleótidos. Dentro del genoma de PVB 1 existe un total de 17 sitios de unión específicos con afinidad variable por los productos E2, determinada por las N6 (111) . Por otra parte, se han observado fenómenos de cooperatividad entre los sitios de unión (56). E2TA. Aunque se desconoce el mecanismo exacto de activación de la transcripción, se sabe que es necesaria la unión en forma de dimeros del E2TA a sitios específicos dentro de los elementos estimuladores. Como ya se ha mencionado, la dimerización tiene lugar a través del extremo C—terminal. Se ha observado que el E2TA puede actuar sobre promotores no homólogos, lo que implica que podría activar también promotores celulares <57, 58>. • Represores. Podrían ejercer su función de varias formas: 1. Formación de homodímeros que competirlan con el E2TA por los sitios de unión. 25 2. Formación de heterodimeros inactivos con moléculas de E2TA Parece existir otro mecanismo de represión, basado en la unión del E2TA a sitios de baja afinidad situados justo antes de los promotores: esto impedirla la transcripción a partir de los mismos. Dicho mecanismo se apoya en estudios realizadas en PVH 18 (59). 5. OTROS REGULADORES Se piensa que los genes E6 y E7 de PVH 16 y 18 tienen también funciones reguladoras de la transcripción, aunque no se ha determinado su significado fisiológico. Se ha observado que el producto E7 de PVH 16 es capaz de activar el promotor E2 de adenovirus y también se han asignado propiedades activadoras al producto E6 de PVH 18 (6, 60>. 6. TRANSCRZPCION DE LOS GENES L Como ya se ha mencionado, la expresión de los promotores tardíos P~0 y ~L sólo se produce en queratinocitos diferenciados. En las células transformadas (no diferenciadas), la transcripción de estos promotores es inhibida por la influencia de secuencias situadas dentro de la región L, que evitan el reconocimiento de la señal de poliadenilación por el complejo ARN polimerasa II y, por tanto, la expresión de los genes tardíos. También existen secuencias que inducen la degradación rápida de los ARNm correspondientes. Tras la diferenciación, la replicación pasa a 26 ser vegetativa, descendiendo considerablemente la síntesis de ADN y, con ella, los factores celulares implicados en estos procesos. Esto explicaría la capacidad de los queratinocitos de expresar los genes L. Se han propuesto otros modelos de regulación transcripcional de estos genes durante la diferenciación celular, pero se desconoce aún el mecanismo exacto (61). 27 TRANSFORMACION Los virus del género Papillomavirus se caracterizan por inducir tumores en el epitelio infectado. Aparecen en el mismo cambios morfológicos como acantosis (aumento del espesor de la epidermis> e hiperqueratosis debidos, muy probablemente a la acción de los productos virales. Aunque, como ya se ha comentado, no pueden propagarse en cultivos in vitra, son capaces de provocar transformaciones morfológicas en ciertas lineas celulares. Esta propiedad se describió por primera vez a principios de los años 60 en PVB 1 <6), por lo que este virus ha servido de modelo para el estudio de los fenómenos asociados a la transformación. 1. ENSAYOS DE TRANSPORMACION IN VITRO En este tipo de ensayos se han empleado preferentemente células de roedores como C127, NIH, 3T3 y otras lineas de hamster y rata. Además de la aparición de cambios morfológicos . 3. Se ha observado que los ratones curados del genoma viral por tratamiento con interferón pierden el fenotipo transformado, por lo que la transformación dependería de la expresión continua del ADN viral (65) 4. Para la transformación sólo se requiere un fragmento subgenómico que constituye el 69% del ADN viral, en el que se encuentran los genes tempranos (29) Existen estudios más recientes, realizados en papilomavirus humanos genitales en los que se ha conseguido la transformación de células in vitro mediante diversos métodos, como la cotransfección con marcadores selectivos dominantes <66) o el empleo de células primarias o de queratinocitos (67—70). Así, ha podido comprobarse que los PVH asociados con lesiones malignas son capaces de transformar, lo que no ocurre con los considerados como “benignos”; sin embargo, se ha conseguido producir in vitro partículas de PVH 11 completas mediante la exposición de células de prepucio o cérvix uterino a extractos de condiloma y su posterior implantación en ratones atimicos <71) 29 II. GENES TRANSFORMANTES 1. GEN ES Codifica una proteina de 44 aa que es suficiente para transformar ciertas células en cultivo (6, 70> y que es la mas pequeña que se conoce con esta prpopiedad. Presenta un dominio fuertemente hidrofóbico, correspondiente al extremo N—terminal y otro fuertemente hidrófilico, correspondiente al e—terminal, capaz de inducir síntesis de ADN. Además, cuenta en su cadena con dos restos de cisteina necesarios para la transformación, posiblemente responsables de la formación de dimeros <70, 72). El gen ES está muy conservado dentro del género, existiendo también similitudes estructurales entre las distintas proteinas ES, pero se desconoce su función exacta, sobre todo en los PVH (73). Se piensa, no obstante, que la proteina E5 podría actuar alterando la actividad de las proteinas de membrana implicadas en la proliferación celular <6>. 2.2. GENES E6 Y E7 Ambos genes son imprescindibles para la aparición del fenotipo transformado y podrían codificar dos proteinas correspondientes respectivamente a los genes completos E6 y E7 y un producto mixto EG-E7 (~~>• Además, los genotipos humanos PVH 16 y 18 podrían dar lugar a un proteina E6 truncada . Las proteinas E6 y E7 de PVII 16 y 18 pueden transformar 30 células de roedores por separado, pero para la transformación de fibroblastos o queratinocitos es necesaria la presencia de la proteina E6 (77, 88). -Proteína E6: Su longitud se ha estimado en 158 aa, a partir de la secuencia del gen E6. Posee gran cantidad de restos de cisteina ~ Se piensa que podría asociarse con proteinas celulares implicadas en la regulación de la proliferación o diferenciación. — Proteina E7: Consta de unos 98 aa y presenta una curiosa similitud entre los 37 aa de su extremo N—terminal y ciertos segmentos del producto del gen ElA de adenovirus (Ad ElA) que permiten la asociación de éste con el producto del gen p105—RB, supresor del retinoblastoma <80>. Se ha comprobado que la proteina E7 de los PVH genitales también puede formar complejos in vitra con el píOS-liB (81>. Algo similar podría suceder in vivo, interfiriéndose el funcionamiento normal de este gen y dando lugar, de este modo, a la aparición del fenotipo transformado. Este tipo de secuencias del producto E7 está muy conservado en todos los PVH genitales, lo que indica que la asociación con el píOS—liB no basta para la transformación, ya que los considerados no oncógenos o contacto sexual (PVH genitales). También es posible la transmisión perinatal , quedando algunos casos en los que se desconoce el modo de infección. Las lesiones más típicas de los papilomavirus son las verrugas, la mayoría de las cuales son benignas y autolimitantes y tienen origen monoclonal (1, 84). El virus infecta las células basales del epitelio, induciendo su proliferación. Muchas de las células infectadas presentan una gran cavidad perinuclear, rodeada por un citoplasma denso. Este tipo de morfología se conoce como coilocitosis y sirve, muchas veces, como diagnóstico de la infección (1) (Figura 3>. La multiplicación viral tiene lugar exclusivamente en el núcleo, de modo que los productos virales sólo se detectan en el citoplasma cuando se rompe la membrana nuclear. Como ya se ha mencionado en otras secciones, la expresión de unos genes u otros depende del grado de diferenciación de las células. La progresión hacia la malignidad de este tipo de lesiones depende del genotipo de PVH infectante (sólo unos cuantos tienen poder oncogénico) y de la acción de cofactores (1, 5, 7>. La gravedad de las mismas depende, además de su localización. 34 1. INFECCIONES CUTANEAS 1. VERRUGAS EPIDERMICAS Suelen ser de tres tipos: — Comunes o vulgares: Tienen forma de domo y numerosas proyecciones cónicas, que dan a la superficie aspecto rugoso Se trata de una enfermedad larga que se caracteriza por la no regresión de las lesiones papilomatosas, algunas de las cuales progresan hacia la malignidad <85>. El modo de transmisión de la EV es desconocido. Se ha observado que afecta a miembros de la misma familia, existiendo en los enfermos antecedentes frecuentes de consanguinidad parental, lo que sugiere algun tipo de asociación con factores genéticos; de hecho, esta enfermedad se consideró hereditaria hasta principios de los años 60 (1>. Se piensa que la EV podría estar favorecida por algún defecto genético del sistema inmunitario . Además, la enfermedad se comporta en ocasiones como un carácter recesivo ligado al cromosoma X (86) Se han aislado numerosos genotipos de PVII de lesiones de EV, pero los más frecuentes son PVH—5, 8, 14, 17 y 20, asociados también con carcinomas cutáneos de células escamosas, de donde también se ha aislado PVH—41 <~, 17>. Este último virus aún no ha sido detectado en pacientes de EV. La enfermedad se inicia en la infancia con lesiones generalizadas en forma de verrugas planas y de placas rojizas que recuerdan a la pityriasis versicolor. En un tercio de los casos se produce malignización de las placas, especialmente de las expuestas a la radiación solar. 36 II. INFECCIONES RESPIRATORIAS La mayoría de estas infecciones están producidas en realidad por papilomavirus genitales, especialmente PVH—6 y PVH-1l, presentes en casi todos los papilomas respiratorios (5, 87—90>. 1. PAPILOMAS LARíNGEOS Se trata de lesiones poco frecuentes, que pueden producir obstrucciones más o menos graves de las vias respiratorias. Afectan principalmente a laringe y cuerdas vocales, aunque también pueden aparecer en las cavidades oral y nasal, tráquea o pulmones. Se piensa que la transmisión es perinatal, especialmente en niños y jóvenes. Se ha observado que el 60% de las madres de niños con papilomas laríngeos tienen antecedentes de verrugas genitales (11, 12). Además, el parto rara vez ha sido por cesarea. La aparición en pacientes adultos podría deberse a un periodo de latencia más largo del normal o a la adquisición de la infección mediante prácticas de sexo oral. Estas lesiones suelen tratarse mediante cirugía, existiendo a menudo fenómenos de recurrencia o diseminación de la infección después de las intervenciones. Ello indica que el virus se encuentra también en las células del epitelio normal adyacente (91) 2. PAPILOMAS NASALES Se clasifican como escamosos o fungiformes, invertidos y de células cilíndricas. Su modo de transmisión se desconoce y, aunque también suelen 37 atribuirse a PVH—6 y 11 (1, ~>, se ha aislado PVH—16 en algunos de ellos. 3. CAECER DEL TRACTO RESPIRATORIO Los papilomas respiratorios rara vez progresan hacia cáncer. No obstante, existen datos que describen un aumento de las malignizaciones tras la irradiación con rayos X (92) Tampoco parece existir una asociación clara con ningún genotipo concreto, aunque PVH—30 fué aislado de un carcinoma laríngeo (93> y se han observado secuencias relacionadas con PVH— 16 (94>. III. INFECCIONES ORALES 1. HIPERELASIA EPITELIAL FOCAL CREP> Aunque es cosmopolita, la prevalencia de esta enfermedad es mayor en ciertas poblaciónes indias y esquimales <1). Los papilomavirus más frecuentes son PVH—13 y PVH—32, que son los únicos que parecen exclusivos de la mucosa oral (1,5>. La HEF se caracteriza por la aparición de nódulos elevados en la mucosa infectada que persisten durante varios años y no sufren transformación maligna. Aparece preferentemente en niños y suele afectar a miembros de la misma familia. 2. OTRAS LESIONES ORALES Las más benignas son los papilomas escamosos, que no han podido relacionarse con ningún genotipo concreto (1>. La morfología y el genotipo causal del resto de las lesiones indica que se producen por contacto con otros epitelios infectados. Así, 38 es posible observar condilomas acuminados y otras lesiones mucosas, producidos por PVH genitales, y verrugas vulgares labiales, asociadas con PVH—2. También se ha detectado PVH-7 en lesiones orales de pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana <22>. IV. PAPILOMAS CONJUNTIVOS Son raros y aparecen a cualquier edad, estando en su mayoría producidos por PVH-6 y 11 (95, 96). V. INFECCIONES GENITALES La transmisión sexual de las verrugas genitales se estableció ya a finales de los años 60. Otros autores (97, 98) observaron la frecuencia de las infecciones cervicales por PVH y su semejanza con distintos grados de neoplasia. Por otra parte, este tipo de lesiones se transmite en un alto porcentaje a las parejas de los pacientes afectados, donde suele encontrarse el mismo genotipo causal <1). 1. VERRUGAS ANOGENITALES (CONDILOMAS> Son las lesiones más típicas de PVH. Suelen aparecer en adultos jóvenes y promiscuos (99), parejas de pacientes afectados e individuos inmunodeprimidos <100, 101). Los condilomas suelen tener más de una localización anogenital (102), pudiendo ser de dos tipos: — Acuminados: Tienen proyecciones superficiales y son exofiticos. En la mujer es raro encontrarlos en cérvix. 39 — Planos: Carecen de proyecciones. Son más comunes en cérvix que los anteriores, donde, a veces sólo son visibles por colposcopia, confundiéndose fácilmente con lesiones de tipo CIN—l . — CIN—2: displasia moderada. — CIN—3: displasia severa. El carácter precursor de estas lesiones se apoya en diversos datos. Los tejidos con lesiones graves tienen áreas contiguas con lesiones moderadas y el genotipo infectante suele ser el mismo (104, 105>. 40 Casi todos las PVH están presentes en lesiones moderadas y subclinicas (5>, mientras que los genotipos 18 y 18 suelen hacerlos en CIN—3 y carcinomas <~, 106, 107>. Además se ha observado que las neoplasias en que aparecen PVH—16 y 18 progresan en mayor número hacia la malignidad que las causadas por PVH—6 y 11 <108) 3 • CAECER CERVICAL Se estima que PVH—16 aparece en el 50—60% de los carcinomas invasivos de cérvix, mientras que PVH—18 lo hace en un 10—20% y. en menor proporción, otros genotipos como PVH—31, 33, 35, 39, 45, 52 y 56 <~>~ Por otra parte, se ha aislado ADN de PVH de líneas celulares obtenidas a partir de carcinomas: PVH—16 aparece en células CaSki o SiHa (106, 109) y PVH—18 lo hace en varias líneas, como HeLa, C4—l o 5W756 (7>. Recientemente se han detectado células portadoras de otros genotipos, como 31 o 39 <7). Otro dato indicativo de la relación entre presencia de PVH y cáncer cervical es el hecho de que las metástasis asociadas con estos carcinomas tengan el mismo genotipo que el tumor de origen <110, 111> 3.1. Estado del genoma viral En las lesiones benignas y premalignas el ADN de PVH aparece en estado episómico, mientras que en las malignas suele integrarse en el genoma celular (7, 112). Para la integración es necesaria la rotura y linearización del genoma viral, que tiene lugar por la región E1/E2, impidiendo 41 la síntesis de los factores reguladores codificados por estos genes (75, 113). De este modo se pierde el control sobre la expresión de los genes transformantes E6 y E7, que aumenta considerablemente en lesiones malignas (7) y pasa, posiblemente, a estar regulada por factores celulares adyacentes. 3.2. Influencia de factores celulares Las infecciones por PVH no siempre progresan hacia cáncer y, cuando esto ocurre, el periodo de latencia entre dichas infecciones y la malignización oscila entre 20 y 50 años (114>. Ésta y otras observaciones sugieren que la presencia de PVH podría no ser suficiente para la aparición de transformaciones malignas. Stanbridge <115) demostró que las células HeLa, portadoras de PVH—18 perdían su carácter tumoral al fusionarlas con fibroblastos o queratinocitos normales. Posteriormente Saxon (116) observó que estas células perdían la capacidad de inducir tumores en ratones desnudos tras la adición de cromosoma 11. Por otra parte, se ha observado que PVH—16 no puede malignizar in vitro fibroblastos normales, pero si aquellos que presentan delecciones en dicho cromosoma (117). La introducción de cromosoma 11 normal también suprime el carácter tumoral en las células SiHa <118); probablemente, las delecciones en el mismo implican la pérdida de genes supresores de tumores. Según zur Hausen, el cromosoma 11 expresa un factor llamado CIF . Parece que el lugar donde se produce la integración también 42 es un aspecto a tener en cuenta. Las etapas tardías de los carcinomas cervicales están asociadas con um aumento de la expresión del oncogén c-myc <102). Las células HeLa y C4-1 contienen secuencias integradas en el cromosoma 8, cerca de este locus (7>. Existen otros estudios que indican que los PVH se integran preferentemente cerca de los genes myc en carcinomas invasivos, lo que apoya la teoría de que dicha integración favorece la activación de ciertos oncogenes celulares (121). Como ya se mencionó en el capitulo dedicado a la multiplicación viral, también es posible que los factores codificados por algunos genes de PVH alteren el funcionamiento de ciertos genes supresores de tumores (7, 81>. 3.3. Factores exógenos Existen otros factores que podrían tener cierta influencia sobre la carcinogénesis anogenital. Se piensa, por ejemplo, que la infección por el virus Herpes simplex podría favorecer la replicación plasmidica de los papilomavirus (7>. El tabaco también ha sido considerado como un factor de riesgo importante para la aparición de cáncer cervical y se ha observado que sustancias como la nicotina aparecen concentradas en el fluido vaginal de las fumadoras (122). También podrían acumularse otros productos mutagénicos en el tracto genital como consecuencia del metabolismo de ciertas bacterias (7). Por último, el riesgo de cáncer cervical parece ser levemente superior en mujeres que utilizan anticonceptivos orales. Algunos autores han descrito en la LCR un elemento 43 sensible a la progesterona que estimula la expresión genética de PVH y, posiblemente, la proliferación de células portadoras de ADN viral <123, 124). LESION PV]! 5, 8, 9, 12, 14, 15, 17, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 37, 47, 50. 16, 34, 35 5, 8, 14, 17, 20, 47, 41 Genitales Condiloma acuminado N. intraepitelial Carcinoma 6, 11, 42, 44, 51, 55, 53, 58, 67 6, 11, 16, 18, 26, 30, 31, 34, 35, 39, 40, 42, 43, 45, 52, 52, 56, 57, 58, 59, 61, 64 6, 11, 16, 18, 31, 33, 35, 45, 51, 52, 54, 56, 58, 66 33, 51, 62, 39, Tumores de cabeza y cuello Papilomatosis HEF Carcinoma 6, 11, 32, 7, 57, 2. 13, 32 2, 6, 11, 16, 18, 30 TABLA II: Genotipos de papiloma presentes en diversas lesiones (tomado de Muñoz et al. IARC Scientific Publications 1992> 45 DIAGNOSTICO DE LAS INFECCIONES GENITALES POR PV] ! 1. TECNICAS INMUNOHISTOQUIMICAS Parte de ellas se basan en la detección del antígeno especifico de grupo. La prueba sólo es positiva en aquellas lesiones en las que existe producción de partículas virales y, además, no es posible la identificación de los genotipos implicados (2, 125). Existen también pruebas basadas en la producción de antisueros contra proteínas especificas virales, obtenidas por clonaje en bacterias de fragmentos específicos del genoma <2, 126). Aún hay que comprobar, sin embargo, si los anticuerpos conseguidos son realmente específicos para cada uno de los genotipos estudiados. II. DETECCION DE ACIDOS NUCLEICOS Basadas en la hibridación del ADN de la célula infectada con el ADN (o ARN) viral marcado, que recibe el nombre de sonda. Para evitar reacciones inespecificas se recomienda la separación de dichas sondas de los vectores bacterianos en los que se donan para permitir su amplificación, ya que las muestras clínicas suelen estar contaminadas con ADN bacteriano. El marcaje de las sondas puede ser isotópico o pueden utilizarse moléculas detectables por reacciones enzimáticas (biotina, digoxigenina, etc). 1. SOUTHERN-BLor El ADN celular se digiere con una enzima de restricción, separándose los fragmentso obtenidos por electroforesis en gel 46 de agarosa. Tras un paso de desnaturalización, dichos fragmentos se transfieren a un filtro de nylon o nitrocelulosa y se procede a la hibridación (127> Esta técnica tiene una alta sensibilidad (pueden detectarse entre 0,1 y 0,001 copias por célula) y permite conocer el estado del genoma viral, aunque tiene la desventaja de ser larga y laboriosa (2). Existe una variante , consistente en la fijación al filtro del ADN viral no marcado, que se hibrida con ADN genómico marcado. La ventaja de este método consiste en que en un solo experimento puede determinarse la positividad de una muestra a numerosos genotipos de PVH. Su sensibilidad máxima es de unas 5 copias por célula (128>. 2 • DOT-BLOT El ADN se fija sin fragmentar al filtro, por lo que es mucho más simple que el método anterior, aunque no permite conocer el estado del genoma viral. Este método también tiene una variante en la cual, las células infectadas se fijan sobre el filtro y se desnaturalizan, sin extraer el ADN, pasando a la hibridación <129). Sin embargo, su sensibilidad no excede de las 50 copias por célula y tiene las desventajas de favorecer hibridaciones inespecificas y de tener un alto ruido de fondo. 3. HIBRIDACION 11< SIl’!) Realizada directamente sobre secciones tisulares, esta técnica permite localizar exactamente el genoma viral, preservando la morfología celular. Su sensibilidad es, sin embargo, inferior a las anteriores (entre 20 y 50 copias por 47 célula dependiendo del tipo de marcaje> (2). Recientemente Nuovo y cols. han desarrollado un método mediante el cual se amplifican secuencias de HPV dentro de la misma sección <130) y que permite detectar hasta una copia de genoma viral por célula. 4. REACCION EN CADENA DE LA POLIMERASA (PCR> Desarrollada recientemente (131, 132>, consiste en la amplificación de secuencias especificas de ADN mediante ciclos sucesivos de desnaturalización—apareamiento de iniciadores— amplificación, gracias a la acción de una polimerasa termoestable dependiente de iones ~ Esta enzima, denominada polimerasa Taq, debe su nombre a la bacteria Therrnus aguaticus, de la que fue aislada. Su temperatura óptima de reacción oscila entre los 70 y los SOQC, por lo que no se destruye durante las fases de desnaturalización y, además, se impide la actuación inespecifica de polimerasas celulares. De esta forma, el número de secuencias de ADN aumenta de forma exponencial con cada ciclo de amplificación, pudiendo llegar a detectarse una secuencia por cada 100.000 células (2). Para la amplificación de secuencias de PVH pueden utilizarse iniciadores consenso <2, 133) o iniciadores específicos para cada genotipo (134>. Los primeros tienen la ventaja de que permiten la detección de un gran número de genotipos de PVI-I e incluso de algunos nuevos o no secuenciados por ser complementarios a secuencias situadas dentro de genes muy conservados, como El o Lí. También se han diseñado iniciadores de este tipo complementarios a zonas de la región E6/E7 (135, 136>, pero su eficacia disminuye al existir diferencias de secuencia entre 48 distintos PVH. Los iniciadores específicos se utilizan para detectar la presencia de genotipos concretos de PV}I y como método de confirmación de los resultados obtenidos con los iniciadores consenso. Tras la amplificación, el producto obtenido se visualiza fácilmente en geles de agarosa o poliacrilamida. Si se han utilizado iniciadores consenso, es necesaria su identificación mediante hibridación con sondas oligonucleotidicas especificas (133), digestión con enzimas de restricción (137) o nueva amplificación con iniciadores tipoespecificos (138>. En cualquier caso, la extraordinaria sensibilidad de esta técnica hace que deban exptremarse las precauciones a la hora de procesar las muestras y preparar la mezcla de reacción, ya que cualquier contaminación con secuencias problema dará lugar facilmente a falsos positivos. 49 TRATAMIENTO Y PROFILAXIS La únicas medidas eficaces de prevención de las infecciones por papilomavirus son las tendentes a reducir el riesgo de contagio sexual. Al no haberse identificado los determinantes inmunogénicos capaces de generar anticuerpos protectores no se han desarrollado, por el momento, vacunas efectivas. En cuanto al tratamiento de estas infecciones, los métodos empleados más utilizados son los siguientes: 1. AGENTES CITOTOXICOS - Podofilina: Resma de Podophyllum peltatum o P. emeál. Se trata de un poderoso antimitótico, pero debe administrarse con precaución por sus efectos irritantes (139>. — 5—Fluorouraailo (5—FU>: Inhibe la síntesis de ADN (139>. 2. NETODOS DESTRUCTIVOS — Electrocoagulación - Crioterapia (con N2 liquido o hielo seco) — Vaporización con lasser — cirugía (139) 3. INTERFERON El tratamiento con interferon se ha aplicado con éxito en lesiones genitales (1), aunque su eficacia parece disminuir en portadores sanos de VIH . Sin embargo, los buenos resultados obtenidos en estas infecciones no pueden hacerse extensivos a los papilomas respiratorios (1). 50 MATERIAL Y MÉTODOS 1. PACIENTES Y MUESTRAS 1. PACIENTES Se ha estudiado la presencia de Ami de PVH en un total de 345 mujeres distribuidas en dos grupos: 1.1. Grupo Patológico (GP> Constituido por 96 pacientes con signos clínicos y/o citológicos sugestivos de infección por PVH, procedentes del Servicio de Ginecología y Obstetricia y del Centro de Enfermedades de Transmisión Sexual (C.E.T.S.) del Hospital Universitario de San Carlos. 1.2. Grupo Normal (SN) Formado por 249 mujeres que acudían a revisión ginecológica, sin alteraciones citológicas o clínicas relacionadas con presencia de PVH. Dichas mujeres procedían de un centro de planificación familiar de Guadalajara, de la Asociación Española contra el Cáncer y del Hospital de Madrid. Todas las pacientes contestaron cuestionario donde se recogían diversos datos epidemiológicos y demográficos como edad de la primera relación sexual, consumo de tabaco, antecedentes de E.T.S., utilización de anticonceptivos orales, etc. 51 2. MUESTRAS Los tipos de muestra tomados para este estudio y su distribución en los grupos estudiados fue la siguiente: 2.1. Grupo Patológico: — Exudado endocervical (en 80 mujeres) — Lavado cervicovaginal (en 73 mujeres) — Biopsia cervical (en 63 mujeres) — Biopsia vulvar (en 68 mujeres) 2.2. Grupo Normal: — Exudado endocervical (249 mujeres> Todas las muestras se tomaron bajo control colposcópico. Las biopsias se congelaron inmediatamente en N2 liquido, conservándose a —7OQC hasta el momento de la extracción del ADN. Los exudados se incluyeron en un medio de transporte especial . Los controles utilizados fueron los siguientes: — Control negativo: La ausencia de contaminaciones se comprobó incluyendo un tubo con todos los componentes de la mezcla de reacción y agua en lugar de ADN. — Control interno: Para verificar la ausencia de inhibidores de la reacción y la presencia de suficiente ADN, también se añadieron a la mezcla los iniciadores PCO4 y 0H20 . La reacción se llevó a cabo utilizando un kit de Boehringer— Manheim, según los siguientes pasos: 1. Preparación de la siguiente mezcla de reacción: - 4 ul de tampón de reacción — 4 ul de solución de CoCí2 — 1 ug de oligonucleótido - 1 ul de mezcla de dNTPs, con DIG-d-UTP. — 50 U de transferasa terminal. 2. Incubación a 37~C durante una hora 3. Frenado de la reacción con 2 ul de una mezcla de glucógeno y EDTA 0,2M, pH= 8. 4. Precipitación del oligonucleótido marcado con etanol absoluto y LiCí 4M. 3.2. Hibridación La hibridación se llevó a cabo mediante la técnica de Dat— blot. Se tomaron 10 ul de las muestras y se diluyeron en 500 ul de agua estéril, transfiriéndose 75 ul de esta dilución a filtros de nylon (Boehringer—Manheim> mediante vacio. Para comprobar la sensibilidad de la deección se prepararon dilucioes seriadas (de 1/50 a 1/3200) del amplicón obtenido de PVH—1. Dichas diluciones se incluyeron; junto con el amplicón de PVH—33 en todos los filtros con objeto de verificar, además, 56 la especificidad de las sondas empleadas. Tras la transferencia mediante vacio se procedió según los siguientes pasos: 1. Fijación del ADN a la membrana mediante calor (l2O~C, 30 minutos>. 2. Prehibridación a 68~C durante una hora con una solución compuesta de SSC 5X, N—Lauroylsarcosina al 0,1%, SDS al 0,02% y reactivo bloqueante (Boehringer—Manheim) al 1%. 3. Hibridación a 542C durante al menos 6 horas con 50 ng de sonda por ml de la solución anterior. 4. Lavado de los filtros, dos veces con SSC 2X y SDS al 0,1% y dos veces con SSC O,lX y SDS al 0,1%, a la temperatura de hibridación. 3.3. Detección Para el revelado de la reacción se utilizó un kit de detección de Boehringer—Manheim, siguiéndose las instrucciones del fabricante: el filtro se bloqueó durante 30 minutos y se incubó en una solución 1/5000 de fragmento Fab—anti—DIG conjugado con fosfatasa alcalina. Posteriormente se adicionaron los dos sustratos de esta enzima: 5—bromo—4—cloro—3—indolil fosfato (BCIP) y sal de nitro—azul de tetrazolio 57 III. ABALISIS ESTADíSTICO Las pruebas estadísticas utilizadas para el tratamiento de los resultados han sido el test de la >0 y el test de homogeneidad de muestras 0, la Odd Ratio (O.R.> y el intervalo de confianza (95%) para la O.R. poblacional. También se ha estudiado de forma análoga la relación entre la presencia de dichas alteraciones y otros factores como consumo de tabaco, utilización de anticonceptivos orales, antecedentes de E.T.S., aparición de otras infecciones, etc, con objeto de comparar su influencia con la de la infección por PVH (142>. 60 RESULTADOS 1. METODO Se detectó ADN hasta la dilución 1/800 del amplicón de PVH— 18, correspondiente a 4,02 ng de ADN. Ninguno de los controles utilizados en la hibridación (PVI{- 18 y 33> fue positivo al reaccionar con las sondas especificas de los PVH estudiados (Figura 4> II. DATOS OBTENIDOS. En la Tabla III se recogen los porcentajes de positividad en las muestras de exudado de las mujeres del grupo normal y patológico <1,20% y 11,25% respectivamente). 1. GRUPO NORMAL (GN> Sólo tres de las mujeres de este grupo fueran positivas para PVH. En una de ellas el genotipo encontrado fue PVH—18, mientras que en las otras dos fue indeterminado. 2. GRUPO PATOLOGICO (GP> Hubo 41 mujeres que presentaron alguna muestra positiva en este grupo <42,7%). Las frecuencias obtenidas en cada uno de los tipos recogidos se muestra en la Tabla IV y en la Figura 6. Los más frecuentes fueron PVH—6 (en lavados), PVH—16, PVH—18 (en biopsias) y, en mucha mayor proporción, los PVH indeterminados (en todos los tipos de muestra). Se diagnosticaron alteraciones citológicas en 29 de las mujeres positivas (23 tenían papiloma, 7 CIN—l, 11 CIN—2 y 6 CIN— 61 3>. Al comprobar la distribución de los distintos genotipos de PVH en cada tipo de alteración (Figuras 7 a 12) se observó que los designados como indeterminados fueron siempre los más frecuentes, aunque PVH—18 destaca en las mujeres con CIN—l y 2. Los porcentajes de positividad observados en los distintos tipos de muestra de las mujeres positivas se recogen en la Tabla V. Las cifras más altas se obtuvieron en biopsias, siendo similares en cérvix y vulva. La prevalencia obtenida en lavados fue levemente superior a la observada en exudados. Hubo 13 mujeres positivas simultaneamente en cérvix y vulva. En once de ellas <84,6%) coincidió alguno de los genotipos encontrados los genotipos de PV!! en al menos dos muestras (Figura 15) En la Tabla VI y en las Figuras 16, 17 y 18 se recogen los datos sobre distintos factores de riesgo para la aparición de alteraciones clínicas y/o citológicas. Además de la infección por PV!!, se encontraron diferencias significativas entre el GP (con alteraciones) y el GN (sin alteraciones> con respecto a consumo y dosis de tabaco, antecedentes de ETS, presencia de otros microorganismos (hallazgos microbiológicos) y edad de la primera relación sexual. 62 No se encontraron diferencias significativas entre los porcentajes de mujeres que utilizaban anticonceptivos orales en uno y otro grupo. G.P. G.N. PVH % 1 11 16 18 33 IND LM. 1/80 1,3 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1/80 1,3 1/249 0,4 1/80 1,3 0 0 6/80 7,5 2/249 0,8 0 0 0 0 TOTAL 9/80 11,3 3/249 1,2 LM.= Infeccionesmixtas IND. = Indeterminado Tabla III: Porcentajes de positividad frente a PVH en exudadosde mujeres normales y patológicas EXUDADO LAVADO B. CÉRVIX B. VULVA 11 16 18 33 IND I.M. 1/80 3,2 2/68 ¡ 2,9 0 0 0 0 0 0 1/68 1,4 0 0_¡ 1,3 1/72 1,4 3/63 4,8 3/68 4,4 1/80 0 0 2/63 3,2 2/68 2,9 1/80 1,3 1/72 1,4 0 0 0 0 6/80 7,5 6/72 8,3 7/63 9,6 9/68 13,2 ¡ o O o 0 8/63 12,7 7/68 10,3 TOTAL 9/80 11,3 10/72 13,9 22/63 34,9 24/68 35,2 LM. = Infeccionesmixtas fINID. = Indeterminado Tabla IV: Distribución de PVH en las distintas muestras del G.R 6 1,3 2/72 2,7 2/63 MUESTRA NUMERO POSITIVAS Exudado Lavado B. cérvix B. vulva 32 9(28,1%) 30 10(33,3%) 30 22 (73,3%) 31 23 (74,2%) Tabla V: Porcentajes de positividad en la muestras de las mujeres positivas del G.P. ‘+1,5 45 40 35 30 25 20 15 10 5 o » INa =INDETERMINADQ PVH-6 PVI-I-11 PVH-16 PVH-1BPVH-33 IND ir Rgura6 Ustnbuck5n de genotipos de PVYI en las nvjeres postkmdelGR %50 45 40 35 30 25 20 15 10 5 o ¡NO. = INDETERMINADO Figurá y Distuibucián de genotipos de PVH en mujeres positivas con alteraciones citolágicas. PVH-6 PVH-i 1 PVH.1 6 PVH-1 8 PVH-33 ¡NO 50 45 40 35 30 25 20 15 10 5 o IND = INDETERMINADO Figura 8 DÉtribución de genotipos de PVI-1 en mujeres positivas con diagnóstico citológico de papiloma PVH-6 PVH-11PVH-16 PVH-18PVH-433 IND 80 71.4 28.6 14,3 14,3 ¡ 0,0 — - 1 1 PVH-6 PVH-11 PVI-l-16 PVH-18PVH-33 ¡NO IND.=INDETERMINADO 70 — 60 50- 40 30— 20 — lo— O Figura 9 Distribución de genotipos de PVH en mujeres positivas con CIN-1. 70 60 50 40 30 20 lo O PV1-l-6 PVH-1 1 PVH-1 6 PVH.1 8 PVH-33 IND IND.=INDETERMINADO Figuralo Distribución de genotipos de PVH en mujeres positivas con CIN>-2. 60 50 40 30 20 10 o ¡NO.=INDEJERMIALADO PVI-1-6 PVH-11 PVH.16 PVH-18 PVH-33 ¡NO Figura 11: Distribución de genotipos de PVH en mujeres positivas con CIN-3. ~ t w ~ c6 2-¿3Ci, a)co U D Ea)-~u)a l r 1 alEa) CD _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ e-Uo- -5C’J —Li~ O ‘D O L O O it) O LO O LO O LE) ~ t CQ CQ CV CV o-Ua)E1 -. a,E-nEIId2 —4 • ~, , uit ti Rgura13 Coincidencia de genotipos de PVH en mujeres positivas en ceMx y vulva Figura 14 Coincidencia de genotipos de PVH en mujeres posft¡vas en exudados y lavados, • COINCIDENTES El POSITIVAS Figural5 Grupo de mujeres con Indas las muesfras: coincidencia de genotipos de PVH. 34Q90/ E. RIESGO GN GP P OR R(OE> a Ic x PVH 11,3% 1,20% <0.001 10,39 90% 3,004-31,22 17,38 TABACO 41,22% 69.79% <0,001 3.29 70% 1,82-5,96 15,47 ANTEC. ETS 35,52% 77,08% <0.001 6,10 84% 1,44-25,76 46.61 H. MICROR. 14.03% 26,04% <0,05 2,15 53% 1,20-3,84 6,69 AC 46,2% 57,3% N.S. 1,56 36% 2,5.0,97 342 OR = ODD RATIO R(DEI — Riesgo atribuible IC = Intervalo de confianza Tabla VI: Incidencia de distintos factores de riesgo en las mujeres estudiadas. 4 ... t 1 II4II 0 0 0 ~ (1 O CDO-j OOiro1Cf,w-JirO“cECf,1-w — a a)oco<-3ca4 - . tucO(3o.: LIoeO-¿ 3 Figura 17 Relaci&-i entre consumo de tabaco (dosis) y aparición de aheraciones clínicas y/o citológicas en tracto gen¡tai femenino. ..ti 12 ji u ~1• 25 años 20 15 — 10 — 5 o EDAD DE LA PRIMERA RELACION SEXUAL E GN. E GR (con alteraciones) Figura 18: Relación entre edad de la primera relación sexual y aparición de alteraciones Y- clínicas y/o citológicas en tracto genital femenino. 79 DISCUSION 1. TECNICA Mediante el empleo de las sondas oligonucleotídicas marcadas con DIG-d-UTP fuimos capaces de detectar 4,02 ng de ADN en la hibridación posterior a la PCR. Schmitz et al (141> consiguen con este mismo método sensibilidades de hasta 50 pg. A la gran sensibilidad descrita para este método en la bibliografía hay que añadir su rapidez: la reacción colorimétrica que se lleva a cabo al final del proceso (ver “Material y Métodos”) tiene lugar en unas horas (a veces en unos minutos), mientras que para las autorradiografias el filtro debe estar expuesto a las películas fotográficas durante varios días. También hay que considerar la mayor vida media de las sondas no isotópicas (varios años) frente a las radiactivas (las sondas marcadas con P32 duran menos de dos semanas) . Si, además, tenemos en cuenta los inconvenientes de las sondas isotópicas, con las que se requieren numerosas precauciones de manejo, es lógico pensar en el marcaje no radiactivo como una alternativa cada vez más importante para la detección de secuencias especificas de ADN y, en particular, para la identificación de productos de PCR de peso molecular equivalente. II. DATOS OBTENIDOS 1. GRUPO NORMAL Se detectó ADN de PV!! en el exudado de 3 de las 249 mujeres del GN <1,2%>. Esta cifra es inferior a la mayoría de las encontradas en los estudios revisados. No obstante, Claas et al, 80 en Holanda <143), encuentran un 1,4% de positividad en muestras de raspado cervical de mujeres normales. Otros autores hallan cifras algo más altas. Así, Evander et al (144), en Suecia, encuentran un 5,6% utilizando los iniciadores MYO9 y MY11 diseñados por Manos et al <133> y empleados en nuestro estudio, porcentaje próximo al encontrado por Melchers en Holanda (5%) <145>, con iniciadores tipoespecificos. Existen otros trabajos en la bibliografla que estudian grupos de mujeres sin anomalías citológicas ni clínicas utilizando iniciadores tipoespecificos. La mayoría de ellos arrojan cifras de positividad sensiblemente superiores a las encontradas por nosotros, que oscilan entre 8,7% <146) y 53,2% <147>. Van den Brule et al detectan porcentajes de positividad situados entre 3,5% y 13,9%, utilizando iniciadores consenso no degenerados (135). El propio Evander (144) observa como la prevalencia obtenida en su estudio con los iniciadores >1709 y MY1l se incrementa de un 5,6% a un 19,2% al realizar una segunda amplificación con los iniciadores no degenerados 0P5 y GP6, utilizados por van den Brule. Parece que el mayor grado de homología de éstos y de los iniciadores tipoespecificos con las secuencias diana y la menor longitud del amplicón aumentarían considerablemente la eficiencia de la amplificación (144). Sólo hemos encontrado un trabajo de este tipo en población española (148>, donde las prevalencias oscilan alrededor del 4% <148). Dicho estudio está realizado, al igual que el nuestro, mediante amplificación con los iniciadores M709 y MYll y posterior hibridación con sondas especificas. Las diferencias con nuestros datos <1,2%) podrían deberse, tal vez, a que esta 81 investigación se llevó a cabo en una población cuya procedencia geográfica (diversas comunidades españolas) es mucho más heterogénea que la de nuestro estudio, limitado a la Zona Centro. En una de las tres mujeres positivas encontradas en el grupo normal objeto de nuestro estudio se detectó ADN de PVH—18, mientras que las otras dos fueron indeterminadas. Claas <143> encuentra dos mujeres positivas en un grupo de 143 normales; en una de ellas se detectó ADN de PVH—16, siendo la otra indeterminada. Es significativo el alto porcentaje de PV!! indeterminados hallados en otros trabajos. (137, 138, 144>, que deteotan, asimismo, una frecuencia elevada de PVH—16. También se observa un porcentaje significativo de PV!! indeterminados en los estudios realizados en nuestro país (148) (no se diferencian las frecuencias de PVH—16 y 18). También nos parece significativa la aparición en nuestro grupo de PVH—18, poco frecuente en población normal. 2. GRUPO PATOLOGICO 2.1. Positividad en las muestras estudiadas. El porcentaje de muestras positivas fue mas elevado en las biopsias (alrededor del ~ que en exudados y lavados (tabla IV). La positividad en este último tipo de muestra fue levemente superior a la encontrada en exudados <13,9% y 11,3% respectivamente). Las cifras más altas se observan en las biopsias, siendo similares en vulva y cérvix. Ello es debido a que la biopsia corresponde directamente a la lesión, mientras que el contenido de exudados y lavados consiste en células exfoliadas, que se encuentran en mayor número en los lavados, lo 92 que justificaría el mayor porcentaje de positividad de estas muestras, aunque no es significativo. 2.2. Prevalenoia Al igual que sucedía en el GN, nuestra prevalencia en el GP ha sido, en general, inferior a la mayoría de las observadas en los estudios revisados, que oscilan entre 26,3% en raspados cervicales (144) y 90% (146) en exudados y biopsias. La mayoría de estos estudios se ha realizado con iniciadores tipoespecificos o consenso no degenerados. Evander encuentra un 26,3% de positivos en muestras de raspado cervical de mujeres con atipias analizadas con los iniciadores MYO9 y MY11; al hacer una segunda amplificación con los iniciadores GPS y GP6 (135, 149) el número de pacientes positivas aumenta hasta un 84,2%. Van Doornum (150>, utilizando iniciadores tipoespecificos encuentra un 25% de positividad en exudados de mujeres con alto riesgo de ETS, algunas de las cuales presentaban clínica o antecedentes de condilomas, aunque sólo un 3% tenían anomalías citológicas. Los genotipos más frecuentes en nuestro estudio fueron PVH—6 (en lavados), PVH—16 y, en mayor proporción, los PVH indeterminados. En otros estudios también se encuentra una prevalencia algo superior de PVH—16 (138, 143, 144, 145, 146, 151) aunque las cifras de PVH indeterminados son bastante altas <137, 138, 144>. 2.3. Distribución en alteraciones citológicas Se diagnosticaron alteraciones citológicas en 29 de las 41 mujeres positivas de nuestro estudio. Los PVH indeterminados 83 fueron siempre los más frecuentes en cada tipo de alteración

. Se detectó ADN de PV!! en 23/35 mujeres con diagnóstico citológico de papiloma <41,8%>, 7/14 de CIN—1 (50%>, 11/15 de CIN—2 (42,3%) y 6/16 de CIN—3 (37,5%). Estos datos no se corresponden con los estudios revisados (138, 143, 151), en los que el porcentaje de pacientes positivos para PV!! aumenta con la severidad de la lesión. Hubo 12 mujeres con clínica sugestiva de infección por PVH y citología normal, de las que 7 (58,3%) fueron positivas. El genotipo más frecuente fue PVH—6 en tres de ellas, seguido de dos indeterminados. La mayor prevalencia dentro de este grupo se justifica por el hecho de que dichas mujeres tenían, sin embargo, lesiones clínicas evidentes. Ello explicaría también el mayor porcentaje de pacientes con PVH—6, genotipo frecuente en lesiones benignas. A la vista de los datos de frecuencia global y parcial de cada genotipo de PVH, incluyendo los indeterminados, comenzamos a sospechar que tal vez su distribución varíe en nuestro país, donde genotipos como los estudiados aquí (PVH—6, 11, 16, 18 y ~ podrían no ser tan frecuentes, haciendo necesario el empleo de iniciadores que permitan la detección de otros PVH menos usuales. Este punto es compartido por otros autores (T. Kahn —DKFZ, Heidelberg—, comunicación personal), que han mostrado su interés en la realización de estudios de colaboración empleando iniciadores no degenerados y/o tipoespecificos. 84 2.4. Coincidencia de genotipos en distintas muestras Los genotipos encontrados coincidieron en un alto porcentaje de las muestras estudiadas. Hubo 13 mujeres positivas simultáneamente en cérvix y vulva; en 11 de ellas (84,6%) coincidía alguno de los genotipos de PV!! detectados. La correlación fue total en las 5 mujeres positivas simultáneamente en exudado y lavado . El hecho de encontrar genotipos semejantes en cérvix y vulva no es raro, ya que la infección por PV!! se transmite por contacto sexual y éste afecta a ambas localizaciones. La coincidencia total en las 5 mujeres con exudado y lavado positivos se debería a que, en realidad, lo que varia en estos dos tipos de muestras es la cantidad de las células existentes en ellas, pero no su tipo ni su localización. Fue posible tomar todos los tipos de muestra en 44 mujeres, 15 de las cuales (34,1%) tuvieron alguna nuestra positiva; en 11 de ellas (73,3%> coincidieron los genotipos encontrados en al menos dos muestras , utilización 35 de anticonceptivos orales, edad de la primera relación sexual y, por supuesto, detección de PV!! . Encontramos diferencias estadisticamente significativas entre el Grupo Normal (sin alteraciones citológicas y/o clínicas) y el Grupo Patológico (con alteraciones citológicas y/o clínicas) con respecto a todos los factores estudiados, a excepción del uso de anticonceptivos orales. Esto significa que para las 345 mujeres incluidas en nuestro estudio existía relación entre dichos factores y aparición de alteraciones clínicas y/o citológicas en el tracto genital. — Consumo de tabaco: Hemos encontrado asociación entre consumir tabaco y tener alteraciones en el tracto genital. El valor de la OR indica que la probabilidad de que aparezcan dichos signos es 3,29 veces mayor en las mujeres fumadoras que en las no fumadoras. El valor del riesgo atribuible ¡«DE> <0,7> indica que el 70% de las mujeres que tienen ciertos signos citológicos o clínicos en el tracto genital los tienen por ser fumadoras , el resto (30%) presentarán estos signos a pesar de no serlo. El intervalo de confianza IC indica los valores entre los que se encontraría la OR de la población general con una confianza del 95% (1,82—5,96). La asociación entre consumo de tabaco y aparición de alteraciones ha sido observada por otros autores (122, 152>. Se ha sugerido que la aparición de estas atipias podría deberse a la influencia de ciertos constituyentes del tabaco presentes en fluido vaginal. 96 También hemos encontrado diferencias significativas entre las dosis medias consumidas por los fumadores del grupo patológico (GP) (17,5 cigarrillos/dia) y por las del grupo normal (GN> (12,3 cigarrillos/día) (Figura 17) — Antecedentes de ETS: La probabilidad de que aparezcan alteraciones clínicas y/o citológicas en el tracto genital es 6,1 veces mayor en aquellas mujeres con antecedentes de ETS, con un riesgo atribuible del 84% . Sin embargo, en un estudio más reciente (143> no parece existir una asociación significativa entre Chlamydia y atipias cervicales. La prevalencia de otros agentes como HSV, relacionado frecuentemente con displasias genitales (2>, o VIH ha sido muy escasa. Los datos existentes son, sin embargo, contradictorios y no parece existir una asociación clara entre presencia de otras infecciones y alteraciones del tracto genital <153). — Utilización de anticonceptivos orales: Las diferencias con respecto a este factor están cercanas a la significación (X= 3,42; X~= 3,84>; sin embargo, no podemos afirmar que exista asociación entre estos dos factores, aunque otros autores si hablan de una posible relación entre ambos, ésta es muy leve y no es posible establecer si las diferencias se deben al anticonceptivo o a aspectos comportamentales de las mujeres que los utilizan (152). Se ha sugerido la existencia de regiones en el genoma de PVH sensibles a la acción de la progesterona, lo que podría sugerir una acción sinérgica con PV!! <123, 124). — Edad de la primera relación sexual: Se han encontrado diferencias entre el Grupo Normal (21,5 años) y el Grupo Patológico <19,5 años)

= 0,9. Ésto indica que el 90% de las mujeres con clínica y/o citología en tracto genital presentan dichos signos por estar infectadas por PV!! y sólo un 10% tendrá estas alteraciones sin que se detecte este virus (IC= 3—31,2>. Por lo tanto, para las mujeres incluidas en nuestro estudio, el factor de riesgo más importante para la aparición de alteraciones en epitelio genital ha sido la infección por PVH, lo que coincide con los datos existentes en la bibliografía, que confieren a este virus un carácter oncogénico. 89 CONCLUS IONES A la vista de los datos obtenidos en nuestro estudio podemos extraer las siguientes conclusiones: 1. El método de detección no radioactivo utilizado (marcaje terminal con DIG-d-UTP) constituye una útil alternativa a las sondas radioactivas 2. Los genotipos encontrados en el grupo normal fueron PV!!— 18 en una paciente e indeterminados en dos. 3. El 42,7% de las mujeres del grupo patológico presentó al menos una muestra positiva para PVH. 4. El porcentaje de positividad fue más elevado en las biopsias, siendo equivalentes las cifras obtenidas en vulva y cérvix. 5. El porcentaje de muestras positivas fue mayor en lavados que en exudados, aunque sin diferencia significativa. 6. El tipo de PVH más frecuentemente encontrado en todos los tipos de muestras fue el indetermindado, seguido de PVH-16 en biopsias y PVH—6 en lavados. 7. Trece de las mujeres estudiadas fueron positivas simultáneamente en vulva y cérvix. En 11 de ellas (84,6%) coincidía al menos uno de los genotipos encontrados. 90 8. Hubo cinco mujeres positivas simultánemente en exudado y lavado. En todas ellas coincidieron los genotipos encontrados. 9. Fue posible obtener exudado, lavado, biopsia de cérvix y biopsia de vulva en 44 mujeres, presentando 15 de ellas alguna muestra positiva. Los genotipos detectados coincideron en al menos dos muestras de 11 de estas pacientes <73,3%>. 10. En las mujeres con alteraciones citológicas los PVH más frecuentes fueron los indeterminados, tanto en el total de ellas, como en cada uno de los tipos diagnosticados (papiloma, CIN—l, CIN—2, CIN—3> 11. Se detectó ADN de PV!! en 7/12 (58,3%) mujeres con clínica sugestiva de infección por PVH, pero con citología normal, siendo PVH-6 el genotipo más frecuente. 12. La probabilidad de padecer alteraciones clínicas y/o citológicas de tracto genital es 3,29 veces superior en las mujeres fumadoras que en las no fumadoras de nuestro estudio, existiendo diferencia estadisticamente significativa entre la dosis de cigarrillos consumida por las mujeres del GN y de GP. 91 13. La probabilidad de padecer alteraciones clínicas y/o citológicas en el tracto genital es 6,1 veces mayor en las mujeres con antecedentes de ETS que entre las que no los tenían, siendo la historia previa de condilomas el episodio más frecuente. 14. La posibilidad de padecer alteraciones del tracto genital es 2,15 veces mayor en las mujeres en las que existían otras infecciones que en las que no las presentaban, siendo Candida y Chlamydia los agentes más frecuentes. 15 La edad de la primera relación sexual de las mujeres con alteraciones del tracto genital . 16. No se encontró asociación entre la aparición de alteraciones del tracto genital y la utilización de anticonceptivos orales. 17. La probabilidad de padecer alteraciones en el tracto genital fue 10,3 veces mayor en las mujeres infectadas por PVH que en las no infectadas. La infección por este virus es, por tanto, el factor de riesgo más importante entre los estudiados. 92 28. La frecuencia de aparición de los genotipos de PV!! estudiados (PVH—6, 11, 16, 18 y 33> no se corresponde con la encontrada en otros paises. Esto, junto con el alto porcentaje de PV!! indeterminados sugiere que la distribución de estos virus podría variar en nuestro país. 93 BIBLIOGRAFíA 1. 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APORTACIÓN PERSONAL MATERIAL Y MÉTODOS RESULTADOS DISCUSIÓN CONCLUSIONES BIBLIOGRAFÍA