8 Revista de Mediación. Año 6. Nº 12. 2º semestre 2013. revistademediacion.imotiva.es Introducción Una de las preocupaciones básicas del trabajo que he desarrollado en el cam- po de la mediación, al menos en el últi- mo año, ha sido debatir en el seno de la comunidad profesional, por un lado, el estadio en que se encuentra la reflexión científica en torno a la mediación y a la negociación políticas, y por otro, si era posible, discutir en torno a la mejora tanto de herramientas y técnicas prác- ticas como en el diseño de los procesos. No siempre es fácil, y mucho menos adecuado, poner en marcha un objeti- vo tan ambicioso para un escrito de re- ducidas dimensiones, como es un artí- culo; así pues, este trabajo pretende tan solo poner sobre la mesa algunas de las cuestiones polémicas, y sin querer decir, “irresolubles” que se plantean en el ám- bito específico de la mediación y la ne- gociación políticas. La problemática que se presenta inci- de en los puntos más sensibles, es decir en las encrucijadas que plantean tanto la mediación como la negociación polí- ticas, en el entendido de que su deba- te y sobre todo, aquellas propuestas de solución que se arrancasen al final, di- sipen en gran medida la incertidumbre de partida. De forma más concreta, este texto pretende acogerse también y ya, desde una perspectiva más general aún, a algunas de las grandes cuestiones plan- teadas desde el ámbito de las preocupa- ciones de la ciudadanía, como si se pue- Resumen: La mediación y la negociación, se van extendiendo como prácticas eficaces para la mejora y la solución de los conflictos. La vinculación secular entre política y conflicto supone que estas técnicas se encuentren estrechamente ligadas a la práctica y conocimiento políticos. El texto plantea esta circunstancia, así como los problemas y dilemas más habituales en busca de un debate que produzca unas conclusiones que ayuden a avanzar esta estrategia en la resolución alternativa de conflictos. Abstract: Mediation and negotiation are continuously spreading as efficient practices for the improvement and resolution of conflicts. The traditional link between politics and conflict establishes a close connection between both techniques to political knowledge and practice. The text presents this situation and the most common problems and dilemmas in search of a debate that produces conclusions that contribute to progress in the definition of alternative strategies for conflict resolution. Palabras Clave: mediación, negociación, política, estrategia, resolución de conflictos. Key words: Politics, mediation, negotiation, strategy, alternative dispute resolution. Paloma Román Marugán Universidad Complutense de Madrid. romanmarugan@cps.ucm.es Doctora en Ciencias Políticas, Profesora Titular de Ciencia Política y Mediadora. Directora del Departamento de Ciencia Política y de la Administración II, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (Campus de Somosaguas). LA MEDIACIÓN y LA NEgOCIACIÓN POLíTICAS: ALgUNAS CUESTIONES DE DEbATE EN TORNO A UNA ESTRATEgIA PROVEChOSA POLITICAL MEDIATION AND NEgOTIATION: SOME ISSUES FOR DISCUSSION AROUND A PROFITAbLE STRATEgy La mediación y la negociación políticas: algunas cuestiones de debate 9 den superar las diferencias políticas, o si el lenguaje es un vehículo de comuni- cación o una forma separada de moldear cada quien su mundo, y por supuesto, a la pregunta acerca de qué es el consen- so y cómo se consigue. Cuestiones previas sobre la mediación y la negociación políticas La política preside las situaciones de conflicto. Se puede decir, que allí don- de se encuentra un conflicto en cual- quiera de sus fases, sus tiempos, sus modos o sus alcances, se ha de acu- dir a la política para su manejo1; nun- ca para su solución en el sentido de desaparición total del problema, sino para su administración o su gestión, lo que supone ya una considerable me- jora. Resulta siempre útil, y más para presentar el tema, dedicar una breve entrada para describir la relación en- tre el conflicto y la política. Se trata de una relación estrecha, universal y simbiótica. Es estrecha porque allí donde haya se- res humanos en cualquier número, con sus intereses en juego, la potencialidad o el acto del conflicto están servidos. La política actúa para establecer reglas del juego de intereses, a través de la toma de decisiones, adoptando según los prin- cipios, valores e intereses de quien de- cide una distribución que favorece a ve- ces a unos y otras veces a otros, porque la satisfacción total entre seres huma- nos es imposible. En el ámbito humano no cabe la unanimidad, pero si la fabri- cación de consensos. También es universal, incluso en el tiempo y en el espacio, ya que la políti- ca como actividad de procedimiento so- cialmente valiosa, arbitra – y por tanto minimiza- el conflicto; se trata de un an- tiguo recurso, inventado por la humani- dad desde siempre y en cualquier lugar. Y desde luego, se concibe como una re- lación simbiótica. No sólo desde la pers- pectiva ya planteada de como la política intenta arbitrar, y disminuir el conflic- to abierto; sino que a veces, es precisa- mente necesario que algo se identifique como tal, como un problema, o sea como un conflicto para que se pueda regular o manejar2 (Valles, 2010: 39). Si se en- marca nuestro objeto en el ámbito de las democracias, aún se trata de un entor- no donde la libertad faculta para el plan- teamiento “problemático” de un número mayor de asuntos, lo que proporciona a las sociedades así gobernadas una ma- yor capacidad de arbitraje y regulación de situaciones de tensión, lo que las re- duce y facilita la vida en comunidad. Sobre todo en este marco democrático es donde se manifiesta de forma palmaria, la condición de oportunidad con que se observa el conflicto desde el ángulo de la ciencia política. Acomodarse bajo este manto argu- mental, supone que tampoco se debe perder mucho tiempo en explicar porque la mediación y la negociación son vehí- culos de búsqueda de consensos a tra- vés de la distribución equilibrada en la satisfacción de intereses; lo mismo ocu- rre con el empeño de relatar cómo están relacionadas con la política, y que por tanto deben ser comprendidas y expli- cadas también desde su lugar, la ciencia política. Pero es precisamente en otros campos y actividades humanas y socia- les donde mediación y negociación se hallan más utilizadas, y reivindicadas, siendo como se ha visto consustancia- les con el quehacer distributivo y regu- lativo de la política. Si ya se comentó la importancia que las metodologías mediadoras y negocia- doras tienen en el ámbito de la actividad política en general, tampoco pueden fal- tar en la resolución de conflictos seve- ros con una violencia persistente, moti- vo de ansiedad y tensión sociales. Tanto es así, que se puede decir, apoyados en la importancia del lenguaje, que se apela como solución política, justo a la conclu- sión de un conflicto a través de las vías de diálogo y la negociación en el marco de un proceso de pacificación, que si se caracteriza por algo es por su naturaleza política, frente a otro tipo de forma de finalización – solución militar-, y siem- pre con los mejores resultados con res- pecto a los demás formatos3. Y a partir de aquí, se plantea otra de las cuestiones pendientes: en el ámbito de los estudios de ciencia política, la me- diación y la negociación políticas no son unas desconocidas evidentemente, pero no se les presta la atención debida4, a pesar de que crece entre la comunidad el interés por la observación y la expli- cación en el ámbito de la resolución de conflictos. Sobre todo, y como es lógi- co, el impacto de aquellas sobre el cierre de duros procesos bélicos, y en general, sobre conflictos profundamente arraiga- dos5 está despertando un mayor inte- 1 LAIZ, C. y ROMÁN, P. (2003): Política Comparada, Madrid, McGraw-Hill. 2 En este punto, resulta esclarecedor el argumento) acer- ca de los tres niveles del poder, de J.M. Vallés (2010): Ciencia Política. Una introducción, Barcelona, Ariel. 3 Ángel Carrascal Gutiérrez (2011) sostiene que se calcula que el coste de una guerra civil equivale a treinta años de crecimiento económico. Así se lee en su artículo La mediación internacional en el sistema de naciones Unidas y en la Unión Europea: evolución y retos de futuro en Revista de Mediación, nº 8, 2º semestre. 4 El amplio campo de trabajo y reflexión que se conoce como ADR (Alternative Dispute Resolution) ha ido creciendo y fortaleciéndose en las más numerosas vertientes de los procesos sociales; sin embargo, no aparece cultivada con el mismo tesón por la politología. Para una mayor amplitud acerca del planteamiento de ADR genérico, véase M Stone-Molloy y W. Rubinstein, 2000 Principios de Resolución Alternativa de Conflictos, Levin College of Law, Universidad de Florida. 5 BLOOMFIELD, D, GHAI, Y. y REILLY, B. (2001): El análisis del conflicto profundamente arraigado en Harris, P., Reilly, B. y Zovatto, D. (eds.) (2001): Democracia y Conflictos profundamente arraigados: opciones para la negociación, Ljublijana, IDEA. 10 Paloma Román Marugán revistademediacion.imotiva.es rés entre los colegas, principalmente en el campo de la llamada cultura de paz6. Aun así, y como reconocen los ex- pertos7, primero se constata la prácti- ca: hallazgo, utilización y depuración de estas metodologías específicas, combina- das con las habilidades de comunicación aplicadas a cada caso concreto. Primero existe pues la experimentación, y lenta- mente se está produciendo su sistema- tización teórica, y donde de momento, se puede decir que otras disciplinas, dis- tintas de la politología, llevan ventaja8. Siguiendo también a esta autora en las dificultades de arranque como disciplina incontestada, hay que mencionar los pro- blemas generados por su intrínseca natu- raleza multidisciplinar. Esta circunstan- cia que se entiende como una riqueza, a veces constituye una rémora cuando dis- tintas disciplinas consolidadas tratan de tirar de ella, para apropiarse un espacio más, en la disputa general de la ciencia por el territorio de los conocimientos. Toda esta explicación queda limitada además, si no se menciona que los pro- cesos de mediación y negociación, tan- to los propios de la vida cotidiana, como los especiales asignados a situaciones de mayor conflicto, pueden profesionalizar- se. Es decir, que no sólo son prácticas in- tuitivas, sino que se pueden perfeccio- nar; las personas se pueden formar como mediadores y negociadores; por tanto, no sólo está pendiente la reflexión y la sis- tematización investigadora, también lo está, la vertiente docente y profesional. En definitiva, siguiendo a A. Carrascal (2011) la mediación es una de las activi- dades más antiguas del mundo, y está re- cogida en los más importantes textos de los organismos internacionales que han de procurar la paz, como las Naciones Unidas, así como en el ámbito disposi- tivo y decisional de la Unión Europea, aunque hoy en día se encuentra empla- zada por retos de gran calado como una financiación adecuada, un cuerpo de me- diadores capacitados y por supuesto, la voluntad política para hacerlo posible9. En torno al concepto de mediación y negociación políticas Como ya se expuso en la introducción, no se va a hacer un recorrido genérico so- bre el estado de la cuestión en torno a la práctica, y luego a la reflexión cientí- fica sobre estos procesos, ya que se pue- de decir que quedan consignados en otro lugar10. Sí, sin embargo, hay que detenerse en la relación de las especificidades que pre- sentan la mediación y la negociación polí- ticas, como paso necesario para compren- der mejor estos procesos. La relación entre mediación y negociación es estrecha; re- sulta ser uno de los casos, donde se hace más precisa la definición de ambas, an- tes de superpongan de tal manera, que resulta imposible deslindarlas. A pesar del orden utilizado en la ex- posición, la negociación es previa y por tanto anterior, a la mediación. Se defi- ne la negociación como un proceso de comunicación entre personas que tienen que tomar una decisión respecto a un tema o cuestión que los vincula 11. La mediación aporta la intervención de un tercero imparcial a un proceso de nego- ciación. Lo que supone que el mediador antes habrá de haber sido un buen ne- gociador, aunque ahora no se trate de “su propio asunto”. Ambos procesos: negociación y media- ción, son viejas herramientas de la activi- dad política. El día a día de las institucio- nes políticas, y el comportamiento de los actores políticos, incluyen estas metodo- logías para un mejor y más eficaz progre- so decisional. Aunque no exista una gran reflexión científica sobre estas cuestiones, sí que son reconocibles incluso por el gran público; no hay más que recordar las pelí- culas y las series dedicadas al mundo in- terno de la política –sobre todo, la demo- crática-, como son ejemplos perfectos de esta tesis12. A través de estos ejemplos de “costumbrismo político”, se puede ver su acción con rotundidad. Ahora bien como ya se anticipó, la ne- gociación y la mediación políticas adop- tan sus mejores galas en escenarios más convulsos. La gravedad de los conflictos bélicos en cualquiera de sus acepciones, donde la violencia ha sido una protago- nista señera a lo largo de mucho tiempo, es donde más lucen estos ejercicios de búsqueda de consensos. De ahí su clara vinculación, ya señalada más arriba con tanto con los estudios de cultura de paz, como en la investigación en el campo de la ADR. Por ello, es dentro de los estudios sobre los procesos de pacificación donde existe una bibliografía más amplia y más inten- sa, versada en negociación y mediación. Se apunta una definición larga, pero por ello, amplia y esclarecedora sobre el con- cepto de mediador político, que facilita la comprensión del fenómeno. H. Slim13 escribe que este especialista en el proce- so de paz es cualquier persona que ofi- cialmente apoya un proceso de paz en el rol de tercero, como experto asesor, facili- tador, observador, vigilante, planificador de la reconstrucción o donante financie- ro; mientras que un partidario del proce- so de paz es cualquier Estado, organiza- 6 En esta cuestión, se sugiere consultar los trabajos del F. Harto de Vera y de V. Fisas ( citados en la bibliografía final). 7 JARAMILLO, M.C. (2004): La importancia de la negociación para el diálogo político: experiencias de formación en América Latina en Perspectivas , vol. XXXIV, n° 2, junio, 69-86. 8 Véase como ejemplo simplemente el índice del número monográfico de la revista Política y Sociedad, dedi- cada a la Mediación y a las ciencias sociales, coordinado por Jaime Ferri Durá (2013). Y también su propio artículo titulado Del conflic- to a la mediación, un recorrido por la evolución de la política y su ciencia , pp- 13-38. 9 Véase CARRASCAL GUTIERREZ, A. (2011): op. cit. 10 ROMÁN MARUGAN, P. (2013): La mediación política: concepto, procesos y problemáticas, en Política y Sociedad, Vol. 50, nº 1. 11 DIEZ, F. (2006) a): Manual de Negociación, página 3. 12 Películas como por ejemplo In the loop (2009), o series como Veep (2012) en La mediación y la negociación políticas: algunas cuestiones de debate 11 ción o individuo que se implica a apoyar de manera activa y constructiva un pro- ceso de paz. Se prefiere esta definición de Slim por- que deja patente la complejidad del rol de mediador y/o negociador político, fren- te a la de otras formas de mediación y/o negociación en los muy distintos ámbi- tos de su posible ejercicio. De forma sin- tética, y recogiendo ideas ya vertidas, se recuerda como, en primer lugar, que la mediación política se sustenta en la ne- gociación; de ahí el empeño en mencio- nar la expresión equipo de mediación/ negociación. Si para el ejercicio de cual- quier rama de la mediación, conviene te- ner formación y experiencia negociadora, en el ámbito político es un requisito im- prescindible. Si la mediación opta como camino central de su actuación por facili- tar un acuerdo emanado de las partes, en el ámbito político, el equipo ha de formu- lar todos los escenarios concebibles, enun- ciar posibilidades –siempre negociadas-, guiar el proceso a través de la negocia- ción, y del mismo modo, vigilar el segui- miento de los acuerdos. Por otro lado, la existencia axiológica de un tercero imparcial, debe ser matiza- da en el ámbito político, donde la más imaginativa búsqueda de soluciones po- líticas, pide muchas veces el concurso, como buen recurso, de mediadores inter- nos al proceso por su profundo conoci- miento de un conflicto profundamente arraigado. Un conflicto, aparentemente irresoluble, precisa del mejor diagnósti- co para poder afrontarlo; y ahí debe ha- ber expertos en su conocimiento, aunque sean parciales. Esta parcialidad sui generis es la condi- ción de aquellas personas que han vivido el conflicto en uno y otro lado, y por eso son activos inmejorables tanto para un buen diagnóstico como para la propues- ta de soluciones creativas desde la ópti- ca del propio protagonismo de las partes. Tal y como se desprende de la defini- ción, manejada más arriba es la variedad de posibles perfiles dentro de estos in- tervinientes (facilitador14, formulador15, manipulador16), que bien pueden coinci- dir o no, en la misma persona, frente a las posiciones más homogéneas de otros ám- bitos de la mediación. Esto vuelve a po- ner de manifiesto, el entramado complejo con el que se trabaja en estos escenarios. Otro aspecto a destacar en el ámbito de la especificidad de estas acciones en el ámbito político, son la destreza y la experticia tanto en la depuración de las técnicas como los comportamientos de un buen equipo de mediación política. Dentro del primer grupo, hay que citar la necesidad de contar desde el principio con un enfoque integral del proceso, so- bre la base del mejor acopio de informa- ción, así como la capacidad de procesarla adecuadamente, y perseguirla si no está a disposición; por otro lado hay que ve- lar por obtener el mayor grado de calidad posible en el proceso, mediante el dise- ño y el control de la agenda; es impres- cindible asimismo, velar por una imagen realista de la mediación/negociación en el sentido de no exagerar sus posibilida- des, y por supuesto, y muy vinculado con todo lo ya explicitado, el ejercicio indis- cutible de la responsabilidad proyectada a lo largo de todo el proceso, desde su ini- cio al fin de la puesta en práctica de los acuerdos logrados. En lo que hace a los comportamien- tos, resulta crucial la capacidad de gene- rar confianza en ambas partes, gracias a su combinación clara y contundente de igualdad, imparcialidad17 y transparencia. También es precisa la habilidad para tra- bajar con todos los horizontes posibles, y con una visión anticipatoria para los problemas del proceso diario, saber diag- nosticar las encrucijadas y salir de ellas, tomando decisiones en el momento jus- to. Ejercer la confidencialidad a cualquier precio, siendo este uno de los requisitos básicos para un equipo de mediación/ne- gociación en el ámbito político; los inter- cambios de información tendrán que estar extraordinariamente controlados, distin- guiendo a rajatabla entre lo que es infor- mación general y aquella otra de valor es- tratégico. Contar con la competencia para presidir y/o moderar los encuentros y las conversaciones, creando y sosteniendo el mejor clima y ambiente de trabajo. Y re- cordar que la autocrítica es muy necesaria en estos complejos escenarios, y por tan- to saber retirarse a tiempo es fundamen- tal cuando se vislumbra el proceso es o será fallido a pesar de todos los esfuerzos. En definitiva, esos principios de fun- cionamiento que marcan la profesiona- lidad, la cualificación y la competencia de un equipo solvente de mediación y negociación en el terreno inclemente de lo político. Dificultades y dilemas en los procesos políticos de mediación y negociación Entrando en las ya denominadas cuestio- nes sensibles, la problemática que se ex- pone a continuación resulta ser la nuclear, en el entendimiento de que los intereses de los participantes y el público son más cercanos que en el planteamiento inicial. Hablar de buenas prácticas, de técni- cas útiles y pulimentadas para acometer la resolución de conflictos políticos; así tono de comedia. También abordando la cuestión en formato dramático:, The West Wing (1999-2006), como ejemplo reputado de serie. The Ides of March (2011) sería uno de los últimos ejemplos de largometraje. 13 SLIM, H. (2007): Una guía hacia la mediación. Haciendo posible la paz en conflictos violentos, Centro para el Diálogo Humanitario, Ginebra. 14 Aquel cuya misión consiste en crear las condiciones favorables para que las partes obtengan los acuerdos a su ritmo. Op. cit. 15 Aquel que se encarga de diseñar soluciones que impulsen el proceso de forma favorable y eficaz, ante una posible, y temida, situación de inmovilidad de las partes. Op. Cit. 16 Aquel mediador de- masiado intervencionista, ejerciente de presión y que aprovecha una situación de poder para ello. Op. Cit. 17 Se recuerda que la imparcia- lidad, debido a lo comentado más arriba, puede ser también aquella sobrevenida al asumirse el valor moral y la eficacia de la mediación. 12 Paloma Román Marugán revistademediacion.imotiva.es como hacerlo de la adquisición de la for- mación profesionalizada de unas capaci- dades, no sería completo sin la presenta- ción de las dificultades y de los dilemas a los que se enfrenta el mediador políti- co, y que, en definitiva, también ayudaría en la observación y en la reflexión sobre el asunto desde una perspectiva teórica y metodológica. Comenzando por las dificultades, una de las más considerables, que aunque sue- le aparecer en todos los procesos de me- diación, es mucho más difícil de sortear, en el campo político: la asimetría. Cuando un equipo de mediación se enfrenta a un conflicto, y ha de ayudar a las partes, si- quiera a sentarse juntas, siempre tiene de- lante un problema de asimetría. Es natural que cuando aparecen las relaciones de po- der, haya asimetría, esto es una obviedad; pero no lo es, su subsanación, o su mino- ración, ante una mesa política. Está com- probado que en el ámbito político puede ser un factor más de riesgo, además de ser muchas veces imposible de esquivar, pre- cisamente por los intereses que mueven no sólo a las partes, sino también a los terceros (observadores, donantes o “par- tidarios”) donde se encuentran objetivos geopolíticos con peso suficiente para in- clinar la balanza más sobre los propios que sobre los de las partes en conflicto. Otro problema asociado al ámbito polí- tico para el equipo mediador/negociador, es poder conseguir el mayor nivel de inclu- sión en el proceso. Esta sin duda, favorece una salida más consensuada y por tanto más respetada, y en definitiva más efi- caz. Construir los cimientos de un acuer- do verosímil y posible requiere aunar la amplitud más grande de la voluntad co- lectiva; pero el ejercicio del veto explíci- to y/o implícito, siempre está en las po- siciones de las partes, y de sus aledaños, lo que dificulta la tarea del equipo de me- diación. Cómo hacerlo es uno de los secre- tos más difíciles de desentrañar; supone en la mayoría de los casos, la existencia paralela de un sinfín de negociaciones y mediaciones de menor alcance entre los actores, aunque nunca de menor impor- tancia. Si se tiene en cuenta que el mane- jo de los tiempos, en este tipo de proce- sos es vital, aun se hace más básica, una correcta gestión de la apertura de acto- res intervinientes. Otra cuestión espinosa para un equipo de mediación política se presenta en modo de dilema. Se trata de disyuntivas que hay que zanjar a través de una toma de deci- siones tan ágil como acertada, condicio- nes ambas con enorme riesgo. Por ejemplo cuando un equipo mediador/negociador se enfrenta al establecimiento de priori- dades en un clima de tensión, lo que di- ficulta enormemente una toma serena de decisiones, pero hay que hacerlo. Así suele ocurrir habitualmente cuando se prioriza la obtención de un alto el fuego para que cese la violencia de forma inmediata, aun con el riesgo de no haber asentado primero unos principios jurídicos firmes que sean el basamento justo requerido. Este suele ser un gran dilema para los equipos de me- diación/negociación ya que sus decisiones pueden soportar gravísimas consecuencias incluso en vidas humanas. Pero sin temor a equivocarse, uno de los problemas más difíciles a los que se enfrenta un equipo de mediación/nego- ciación política, es tener que contactar y trabajar con personas o grupos con un historial de graves violaciones de los de- rechos humanos sobre sus espaldas. Sus víctimas no entienden que se les dirija la palabra, y mucho menos que se les siente a la mesa, por lo que supone de reconoci- miento y status. La condena moral y po- lítica puede estar garantizada; por ello, la habilidad del equipo en esta tesitura debe ser proverbial. Para aquel y si quiere con- seguir una moderación y una aceptación del dialogo, busca y entabla conversacio- nes con aquellos victimarios, a cambio de alguna recompensa que la otra parte con- sidera inaceptable. Manejar esta circuns- tancia exige una gran competencia y pro- fesionalidad por parte del equipo. En este punto, lo más conveniente resulta estudiar, y proponer la mejor forma de hacerlo, ya que sin duda alguna, hay que afrontarlo, si se quiere cumplir el principio ya citado del proceso incluyente máximo para dar visos de realidad conforme a los acuerdos. A modo de conclusiones Tras esta breve exposición, y facilitando la síntesis de los puntos de debate abier- tos, a continuación se recogen a modo de recordatorio algunas de las ideas que se han pretendido trasmitir. Es innegable la relación entre política y conflicto. Ambos conceptos se observan siempre entretejidos. La capacidad de la política para arbitrar los conflictos acu- de a procesos y a técnicas de comunica- ción y diálogo para facilitar los acuerdos, como son las estrategias de mediación y de negociación. Estas han demostrado sus enormes ven- tajas en el apaciguamiento, y en la “re- solución” de múltiples conflictos por los que se hace necesarios su observación, su comprensión y su explicación en el máxi- mo nivel posible, como es el que aborda el método científico. Hasta el día de hoy, se trata más de la detección y capacita- ción18 (Díez b, 2006) de una buena me- todología, pero se va imponiendo una sis- tematización teórica. En este aspecto, se constata que en el campo de ADR, la ciencia política resulta ser a día de hoy una neófita; siendo inte- resante y necesaria una incursión inten- sa y sólida en esta línea de investigación, tanto por favorecer una mayor compren- sión y explicación de los conflictos, como por abordar un nicho de especialización que se encuentra en territorio fronterizo con otras ciencias. Se debe mantener el espíritu interdisciplinar, pero sin abando- nar ninguna parcela. Independientemente de la necesidad de abordar este objeto de estudio en toda su amplitud desde una perspectiva empírica, se van a señalar algunos puntos específi- cos de debate. Por un lado, los referidos al ámbito estricto de las dificultades y los dilemas del mediador/negociador, y por otro, los argumentos que relacionan es- tas cuestiones con las preguntas abiertas al principio de este texto. Sin antes dejar de recordar dos puntos básicos: la proble- 18 DIEZ, F. (2006) b) : Manual de Capacitación en negociación. La mediación y la negociación políticas: algunas cuestiones de debate 13 mática del mediador interno, y las ven- tajas de la profesionalidad en el ejercicio de estos procesos de negociación y media- ción, además desde una doble vertiente: la consecución de una actividad más efi- caz, y cultivar otra dimensión muy inte- resante para los mediadores: la docencia. Así pues, desde el punto de visto de las dificultades, se ponen sobre la mesa tanto la asimetría versus la búsqueda del equi- librio entre las partes, como la mayor in- clusión del proceso versus los vetos posi- bles por los actores intervinientes. Con referencia a los variados dilemas a los que se enfrenta un equipo de media- ción, se enfatizan dos para la discusión: el difícil establecimiento de prioridades, con aguijones morales complicados para una perentoria decisión, y como a favor de la consecución de un proceso lo más inclusivo posible, el trato la secuencia y el formato de intervención de aquellos actores más incómodos por su historial. En cuanto a la superación de las dife- rencias políticas se ve favorecida induda- blemente por el ejercicio de las estrate- gias de mediación y negociación. Un buen proceso no sólo facilita el presente, sino que serviría para construir un futuro me- jor, donde esa superación fuera sosteni- ble. La función del lenguaje, y su función principal, que es la comunicación fluida, que no el monólogo, también se ve favo- recida por la presencia de la mediación y la negociación; donde se escucha y se deja hablar a las partes, y en donde cada relato resume una versión, pero se aca- ban acercando, de forma y manera que se acaba construyendo una narración co- mún19. La posibilidad que ofrece la me- diación de llegar a acuerdos coincidentes y propuestos por cada una de las partes, resulta ser satisfactoria para ambas; ayu- da a cerrar una discordia, y no sólo, ya que sin duda alguna, al suponer siempre una nueva etapa comunicación más flui- da, garantiza un mejor escenario futuro donde probables futuras tensiones ten- drán un tratamiento más sencillo. Y en último y preponderante lugar, y estrechamente ligado a lo inmedia- tamente dicho, queda patente el papel que juegan tanto la mediación como la negociación políticas en la búsqueda de consensos. Al limar las asperezas de los conflictos tanto los profundamente arrai- gados como los cotidianos, ayudan a ci- mentar una convivencia que aleja a las so- ciedades de la tensión y la lucha en pos de unas bases más compartidas, y por tanto más sólidas para asegurar la desaparición del antagonismo más estéril. Quedan pues en la palestra, algunos puntos de reflexión, que tras su debate por parte de quienes aporten su experien- cia y su entendimiento, abrirán horizon- tes a todos los interesados, y ahí radica el principal objetivo de este humilde traba- jo. De todo lo escrito tanto lo firmemen- te consignado como las dudas y las peti- ciones de ayuda que encierran, se cierra con una afirmación sostenida en lo dicho. Más allá de todo lo que se pueda concep- tualizar la mediación política, y por todo ello, hay que reconocer que se trata de una estrategia, de un arte, de una tra- za, para dirigir un asunto al mejor fin20. Referencias bibliográficas BLOOMFIELD, D, GHAI, Y. y REILLY, B. 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SLIM, H. (2007): Una guía hacia la me- diación. Haciendo posible la paz en con- flictos violentos, Centro para el Diálogo Humanitario, Ginebra. STONE-MOLLOY, M. y RUBENSTEIN, W. (2000): Principios de Resolución Alternativa de Conflictos, Levin College of Law, Universidad de Florida. VALLÉS, J.M. (2010) : Ciencia Política. Una introducción, Barcelona, Ariel. 19 S. Cobb y J. Rikfin (1991) resultan ser unos de los autores que basan la importancia de la mediación en la reunión final de relatos diferentes y antagónicos para la construcción de una nueva narración compartida. 20 Definición de Estrategia, Diccionario de la RAE, 22ª edición Es una asociación independiente, interdisciplinar, compuesta por profesionales del ámbito psicológico, jurídico y social de larga trayectoria y probada experiencia. IMOTIVA presta servicios profesionales de calidad e integrales de atención a las personas y a las organizaciones. MISIÓN Profundizar en nuestros ámbitos de intervención desde una visión integradora, humanista, creativa e innovadora. FINES • Fomentar la integración de conocimientos y experiencias. • Impulsar buenas prácticas y de calidad. • Fomentar el intercambio de experiencias desde un enfoque interdisciplinar. • Propiciar la mejora profesional y la formación continua. • Crear espacios de reflexión e innovación profesional. • Difundir nuestra visión, misión, valores y actuaciones por los distintos medios, tanto a nivel nacional como internacional. ÁMBITOS DE ACTUACIÓN • Psicología, Psicoterapia y Salud Mental • Mediación, Gestión y Resolución de Conflictos • Asesoramiento y Asistencia Jurídica • Coaching • Intervención Motivacional Estratégica • Trabajo Social y gestión de Servicios Sociales • Educación y Orientación Escolar • Formación a profesionales • Publicaciones especializadas • Traducción e Interpretación especializada en intervención social CURSOS 2013-14 – PRÓXIMAMENTE EN WWW.IMOTIVA.ES • CURSO DE MANEJO DE ESTRATEGIAS DE ENTREVISTA EN EL MARCO CLÍNICO COGNITIVO- CONDUCTUAL INTEGRADOR • CURSO DE INTRODUCCIÓN Y APLICACIÓN DE TÉRAPIAS DE TERCERA GENERACIÓN • CURSO DE MEDIACIÓN MOTIVACIONAL ESTRATÉGICA • CURSO DE TERAPIA DE PAREJA DESDE VISIÓN INTEGRADORA: MOTIVACIONAL, COGNITIVO- CONDUCTUAL, SISTÉMICA Y PSICODINÁMICA • CURSO DE TERAPIA INFANTIL DESDE VISIÓN INTEGRADORA: COGNITIVO-CONDUCTUAL, SISTÉMICA Y PSICODINÁMICA • CURSO DE TERAPIA PARA ADOLESCENTES Y FAMILIAS DESDE VISIÓN INTEGRADORA: MOTIVACIONAL, COGNITIVO-CONDUCTUAL, SISTÉMICA Y PSICODINÁMICA • CURSO MONOGRÁFICO DE TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD (TDAH) • CURSO MONOGRÁFICO DE ACOSO ESCOLAR • CURSO MONOGRÁFICO DE VIOLENCIA DE GÉNERO. VISIÓN INTEGRAL DE INTERVENCIÓN. ATENCIÓN A LOS MENORES. Más información en: www.imotiva.es