UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID FACULTAD DE ENFERMERÍA, FISIOTERAPIA Y PODOLOGÍA TESIS DOCTORAL El Asilo de Convalecientes de San Nicolás y su escuela de enfermeras: tiempos, lugares y mentalidad MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR PRESENTADA POR Andrés Pérez Melero Directores Juan Vicente Beneit Montesinos Francisca Juliana Hernández Martín Madrid © Andrés Pérez Melero, 2021 1 UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID FACULTAD DE ENFERMERÍA, FISIOTERAPIA Y PODOLOGÍA Departamento de Enfermería TESIS DOCTORAL El Asilo de Convalecientes de San Nicolás y su escuela de enfermeras Tiempos, lugares y mentalidad MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR PRESENTADA POR Andrés Pérez Melero Directores Prof. Dr. Juan Vicente Beneit Montesinos Profª Dra. Francisca Juliana Hernández Martín Madrid, 2020 2 3 UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID FACULTAD DE ENFERMERÍA, FISIOTERAPIA Y PODOLOGÍA Departamento de Enfermería TESIS DOCTORAL El Asilo de Convalecientes de San Nicolás y su escuela de enfermeras Tiempos, lugares y mentalidad MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR PRESENTADA POR Andrés Pérez Melero Directores Prof. Dr. Juan Vicente Beneit Montesinos Profª Dra. Francisca Hernández Martín Madrid, 2020 4 10 A mi familia. Sus miembros -vivos y difuntos- están siempre presentes en mi pensamiento. 11 TABVLA GRATULATORIA Mi gratitud, en primer lugar, al Prof. Juan Vicente Beneit cuya paciencia, buen juicio y orientaciones prácticas han sido fundamentales para la realización de este trabajo. A la Profª Francisca Hernández Martín por su generosidad y sugerencias y también por las gestiones que han permitido la consulta de los fondos del Archivo de las Hijas de la Caridad de la Provincia de San Vicente de Paúl. A la Profesora María Paloma Posada Moreno, conciencia crítica y constante estímulo para la finalización de esta tesis. A Sor Ángeles Infante, Sor Antonia Martínez y Sor Marcelina Pampliega, de la Biblioteca, Museo y Archivo de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl por su cariñosa acogida, su generosidad y su ayuda en las tareas de recolección de datos sobre el Asilo de Convalecientes de San Nicolás. A D. Andrés Martínez Esteban, director del Archivo Diocesano de Madrid, por sus consejos en la búsqueda de documentos. A Alejandro Mario Diéguez, del personal científico del Archivo Apostólico Vaticano, por su amistad, sus sugerencias y ayuda en la consulta de los fondos del Archivo relacionados con este trabajo. A Mons. Vicente Cárcel Ortí, protonotario apostólico e historiador, que condujo con generosidad, precisión y sencillez mis primeros pasos en el Archivo Apostólico Vaticano. Al profesor Giancarlo Rocca por sus informaciones y documentos relacionados con el Ambulatorio Scuola di San Giuseppe. 12 A Suor Ada Coroneo de la Societá delle Figlie del Cuore di Maria por facilitarme documentación del archivo del Ambulatorio Scuola Sant Giuseppe. Al personal de la Biblioteca de la Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la Universidad Complutense y del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, del Archivo Histórico de Protocolos y del Archivo de la Villa por su inestimable colaboración e informaciones y a D. Luis Casado de Otaola, del Archivo Central del archivo central del Ministerio de Trabajo y Economía social por su ayuda. Finalmente, last but not least, a Mons. Juan José García Faílde, médico, doctor in utroque iure, protonotario apostólico y Decano Emérito del Tribunal de la Rota de la Nunciatura Apstólica y profesor invitado en diversas universidades españolas, incluida la Universidad Complutense, y universidades europeas e hispanoamericanas. Me ha honrado con su amistad y sabiduría, cimentando esta relación en los pilares que proponía Laín Entralgo para una verdadera amistad: la benedicencia, la benevolencia la beneficencia y la benefidencia. Su ejemplo y su trayectoria vital, profesional y académica me han enseñado la necesidad de poseer una conciencia honrada que conlleva a una coherencia de pensamiento y vida. 13 Índice Abreviaturas 17 Resumen 18 Abstract 20 1. Introducción 22 1.1. Estado de la cuestión 26 1.2 Justificación del tema elegido 30 1.3 Hipótesis 31 1.4 Objetivos 33 1.5 Metodología 34 1.6 Fuentes 37 Parte I. Contexto político y social: el reinado de Alfonso XIII 40 I.1. Situación política. 40 I.2. La cuestión clerical. 43 I.3 La cuestión social. 47 I.4. La población española. 51 I.5. Economía. 53 I.6 Educación. 54 14 I.7. La sociedad española en el reinado de Alfonso XIII. 57 I.8. La mujer. 63 I.9. La mujer en la Universidad. 70 Parte II. El Madrid de principios del siglo XX. 78 II.1. Evolución de la ciudad. 78 II.2. La demografía de Madrid. 79 II.3. Aspectos sociales de Madrid. 83 II.4. Condiciones de vida y salud en la ciudad. 84 II.5. Trabajos y salarios. 91 II.6. La educación en Madrid en el primer tercio del siglo XX. 93 II.7. Instituciones sanitarias públicas en Madrid. 95 II.8. La Beneficencia en Madrid a principios del siglo XX. 98 II.9. La iglesia en Madrid. 103 II.10. Los Ensanches de Madrid. 113 Parte III. La iglesia católica y la sociedad española a principios del siglo XX. 121 III.1. Conflictos entre clericales y anticlericales. 121 15 III.2. El pontificado de Pio X. 134 III.3. La Compañía de las Hijas de la Caridad. 142 Parte IV. El Asilo de Convalecientes de San Nicolás. 164 IV.1. Los Marqueses de Vallejo. 164 IV.2. Los Asilos de Convalecientes. 172 IV.3. El testamento de la Marquesa de Vallejo. 174 IV.4. El Reglamento del Asilo. 175 IV.5. La construcción del Asilo. 179 IV.6. El funcionamiento del Asilo de Convalecientes. 186 IV.7. Las Hijas de la Caridad en Convalecientes. 192 IV.8. La evolución de Convalecientes. 194 Parte V. La Escuela de Enfermeras del Asilo de San Nicolás. 216 V.1. El ambulatorio escuela de San Giuseppe de Roma. 216 V.2. La Escuela de Enfermeras de San Nicolás. 226 Parte VI. Discusión y conclusiones. 237 16 VI.1. Discusión. 237 VI.2. Conclusiones. 261 Anexo documental. 265 Bibliografía General 387 17 Abreviaturas AAS Acta Apostolicae Sedis. AAV Archivio Apostolico Vaticano. ACMTEC Archivo Central del Ministerio de Trabajo y Economía Social. ADM Archivo Diocesano de Madrid. AHN Archivo Histórico Nacional. AHP Archivo Histórico de Protocolos. Comunidad de Madrid. AHUCM Archivo Histórico de la Universidad Complutense. AJN American Journal of Nursing. APHCSVP Archivo Provincial de las Hijas de la Caridad de la Provincia de San Vicente de Paúl. ARM Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. ASS Actae Santae Sedis. ASRS Archivio della Segreteria di Stato- Sezione per i Rapporti con gli Stati. AVM Archivo de la Villa de Madrid. BAV Biblioteca Apostólica Vaticana. BHM Biblioteca Histórica de Madrid 18 BHUCM Biblioteca Histórica de la U. Complutense Marqués de Valdecilla BJN British Journal of Nursing. BNE Biblioteca Nacional de España. BNF Bibliothèque National de France. 19 Resumen El objetivo de la presente tesis es el estudio del Asilo de Convalecientes de San Nicolás, situado en Madrid y fundado a principios del siglo XX. Intenta superar la simple descripción y análisis formal de la institución, como ocurre con muchos estudios monográficos sobre instituciones similares para analizar las características que permiten diferenciarla de otros centros de beneficencia de épocas anteriores o coetáneas. La finalidad de la institución y algunos aspectos fundacionales determinan un perfil peculiar que se estudian con detenimiento. La duración de su existencia atraviesa períodos políticos muy diferentes e incluso antagónicos: monarquía de Alfonso XIII, Segunda República, Guerra Civil y posterior Dictadura. Cada uno de estas etapas está marcada por rasgos bien definidos y por acciones que influyeron poderosamente en la actividad del centro, cambiando sus fines fundacionales. Pese a las diferencias obvias entre estos períodos, se mantuvo constante -salvo durante la Guerra Civil- un perfil ideológico que se asociaba a una determinada mentalidad, rasgo común a este centro, pero también a otras instituciones asistenciales similares, especialmente aquellas que eran propiedad de las Hijas de la Caridad o bien tenían encomendada su administración. A lo anteriormente expuesto se añade como rasgo singular haber albergado en sus muros una escuela de enfermeras dirigida a la formación interna y privada de las hijas de la caridad que, por indicación de sus superioras, debían formarse como enfermeras, inicialmente de manera informal y, poco tiempo después, con una formación reglada que 20 les permitiera acceder a la titulación oficial mediante el examen en la Facultad de Medicina de la Universidad Central. Con el transcurso del tiempo la escuela se trasladó a otras casas de las Hijas de la Caridad en Madrid. Esta escuela fue el origen de un sistema formativo de enfermeras, inicialmente restringido a la Hijas de la Caridad y posteriormente abierto a alumnas seglares externas. A partir de este modelo se fundaron en otras ciudades de España nuevas escuelas de enfermería, dirigidas en muchos casos por alumnas de las escuelas madrileñas. Palabras clave: Historia de los hospitales, cuidados posteriores, beneficencia, trabajadores pobres, educación en enfermería. 21 Abstract The aim of this thesis is the study of the “Asilo de Convalecientes de San Nicolas”, an institution located in Madrid and stablished in the beginning of the XX century. The following work will go beyond a simple description and formal analysis of the institution, as it occurs with many monograph studies about other similar institutions. This study will analyze the features that make posible to differentiate the Asilo among others coetaneous or previous welfare organizations. The purpose of the institution and some foundational aspects determine a specific profile that is carefully studied, The duration of its existence goes through very different and even antagonistic political periods: the monarchy of Alfonso XIII, the Spanish Second Republic, the Spanish Civil War, and Franco´s dictatorship. Each of these stages is marked by well-defined features and by actions that powerfully influenced the activity of the institution and consequently changing its foundational aims. Despite the obvious differences between those periods, there was constantly am ideological profile associated to a specific mentality, except for the Civil War period. This was common not for this building but for other similar healthcare institutions especially those that were owned by the Daughters of Charity or had their administration compromised with them. To the above it is added as a singular feature having housed within its walls a school for nurses aimed at the internal and private training of Daugthers of Charity who, at the direction of their superiors, had to be trained as nurses, initially informally and, 22 shortly after, with a formal training that allowed them to access the official qualification by means of the exam at the Faculty of Medicine of the Central University. Over time, the school moved to other houses of Daughters of Charity in Madrid. This was the origin of a training system for nurses, initially restricted to sisters, and later offered to external lay students. Based on this model, new nursing schools were founded in other cities in Spain, in many cases run by students from Madrid schools. Key words: hospital history aftercare, beneficence, working poor, education nursing 23 1. Introducción. Hace más de 2000 años, Cicerón afirmaba con expresión afortunada: "Historia vero testis temporum, lux veritatis, vita memoriae, magistra vitae, nuntia vetustatis…"1 Desde la antigua Roma hasta mediados del siglo XVIII, estos cinco valores atribuidos a la historia han sido considerados puntos de referencia para la reflexión sobre la naturaleza, objetivos y utilidad de la misma. Al iniciar con esta sentencia retórica este trabajo no es con intención de volver a las concepciones y pensamiento del pasado, sino como recuerdo de una larga trayectoria en la evolución de la historia, desde la historia política de Grecia y Roma, hasta las corrientes más recientes, como la microhistoria con la historia transnacional. Esta evolución, posee en sí misma, una función pedagógica y ejemplarizante. No obstante, afirma Julián Marías, que “una de las paradojas mayores de la cultura contemporánea, es el abandono de la historia, cuando se había comprendido su radical importancia para la vida humana, y, al mismo tiempo, se habían dado pasos decisivos para su constitución como disciplina rigurosa2. El Asilo de Convalecientes de San Nicolás, también denominado Hospital-Asilo y Casa-Asilo, se inaugura el 6 de diciembre de 1909, festividad de San Nicolás de Bari y onomástica de la fundadora, Nicolasa Gallo-Alcántara, marquesa viuda de Vallejo. 1 La historia es testigo de los tiempos, donde la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida, mensajera de la Antigüedad… Marco Tulio Cicerón, De Oratore. Ed. por A. J. Wilkins. M. Tvlli Ciceronis Rhetorica. Tomus I. Libros de oratore tres continens (Oxford: Oxford University Press, 1902. No consta número de reimpresión) II, 36:81. 2 Julián Marías, “La función de la historia”. ABC (Sevilla), 7 de junio de 1991.p.3. 24 Aparentemente era otro centro de beneficencia en el Madrid de la Restauración, justamente cuando este modelo político entraba en crisis. ¿Por qué merece la atención de este trabajo y no otros coetáneos? Las razones se irán desvelando con detalle a lo largo del mismo. Convalecientes es, ciertamente, una institución de beneficencia privada, regida por un Instituto de vida consagrada de la Iglesia Católica y dirigido a aliviar la situación de debilidad física, y carencias socioeconómicas de las personas sin recursos, que habían estado ingresados en hospitales, como el Hospital General y de la Pasión y necesitaban cuidados para reponerse de la enfermedad, o accidente padecidos. Los rasgos que hacen singular a esta institución, comienzan por la arquitectura: es un edificio sólido, magnífico, declarado Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid. Junto a esta condición física, en el momento de su fundación, era un establecimiento único en su género en Madrid: un centro especializado en el cuidado de los enfermos convalecientes al igual que existían otros centros especializados destinados a colectivos vulnerables. Existían instituciones especiales también fundados por los marqueses de Vallejo. Entre ellas están el Colegio de Huérfanas de la Guardia Civil y la Casa de San Nicolás para las Hijas de la Caridad ancianas, en Valdemoro; el Instituto Asilo San José para epilépticos, en Carabanchel Alto; el Asilo para Niñas huérfanas, en el Paseo del Cisne de Madrid; el Centro para la formación de Obreros (actual Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI)) en el antiguo Paseo de Areneros, hoy calle de Alberto Aguilera y el Convento de Carmelitas Descalzas, en la Calle Ponzano de Madrid. 25 Otros nobles de la época, que comparten con los marqueses de Vallejo características comunes (religiosidad acentuada, origen de su fortuna, título nobiliario de reciente creación, vocación y actuación política, y ausencia de descendientes directos) dejan huella de su generosidad fundando en Madrid asilos, centros asistenciales o de formación y edificios religiosos. Estos burgueses han conseguido su fortuna gracias al comercio, especialmente con productos procedentes de las posesiones de ultramar, las finanzas, o la actividad urbanística y constructora. Por su éxito económico y sus buenas relaciones con políticos y con la Corte, se sientan en el Senado y son ennoblecidos por los reyes. Para emular a la antigua nobleza, por ejemplo, los Grandes de España de 1520, se hacen construir o adquieren suntuosos palacios en las zonas más distinguidas de Madrid, con clara intención de ostentación de su poder económico y de su importancia social. También adquieren propiedades en los Carabancheles para construir, junto a las Reales Posesiones, sus Quintas de recreo. En sus pueblos y ciudades de origen restauran o crean ex novo casas solariegas. Junto a estas manifestaciones de riqueza y poder, rivalizan en la organización de fiestas sociales como marco para establecer alianzas políticas o matrimoniales o para acordar y sellar contratos. Paralelamente, en su mayoría, fundan o financian instituciones de Caridad, algunas de los cuales van a servir también como panteón familiar o sepultura. Ejemplos de esta nobleza generosa, son, entre otros, el Marqués de Larios, en memoria de su abuelo3 (funda el Asilo de San Martín), el Conde de Torreánaz4 (Asilo de San Luis Gonzaga de las Hermanitas de los Pobres), el conde pontificio y luego título del reino, 3 Senado de España, expediente personal ES.28079.HIS-0241-02 4 Ibid. ES.28079. HIS-0470-04 26 Marqués de Santa Marca5 (Fundación Santa Marca), el Marqués de Linares6 (Hospital de Linares), la Duquesa de Santoña, esposa de Don Juan Manuel Manzanedo, Duque de Santoña7 (Hospital del Niño Jesús), el Conde del Val8 (Fundación Asilo de la Virgen y San Celedonio). Se podría continuar con más ejemplos además de los citados. Todos ellos sirven para situar el Asilo de Convalecientes en un tiempo y en un lugar determinados: el Madrid de la Restauración. Para entender el funcionamiento de una institución como este Asilo hay que considerar, igual que en instituciones más complejas, como el Hospital General de Madrid, las razones y fines por las que se crean y qué necesidades sociales y morales tratan de aliviar9. Las diferencias de una institución del siglo XX con los centros de beneficencia de siglos pasados son, como puede suponerse, muy notorias. Persisten, no obstante, dos rasgos que conviene recordar. En primer lugar, sigue siendo una casa de beneficencia cuyo fundamento último es la caridad. En segundo lugar, está dirigido a un colectivo de personas sin recursos económicos, con una situación social muy desfavorable que, durante siglos, se han denominado “pobres”. Estos pobres han sido considerados unas veces, como grupo social al que hay que temer por el riesgo social que puede suponer la conducta de algunos de sus miembros más exaltados. En otras ocasiones se han contemplado estas personas como imagen de Cristo, al que hay que atender en su dolor, enfermedad o necesidades. Estas concepciones, han dado lugar a un binomio pobreza- beneficencia, cuyo estudio ha variado a lo largo del tiempo. Desde el relato piadoso y la historia eclesiástica, hasta la historia social. 5 Ibid. ES.28079. HIS-0428-02 6 Ibid. ES.28079. HIS-0247-05 7 Ibid. ES.28079. HIS-0432-04 8 Diputación de la Grandeza www.diputaciondelagrandezaytitulosdel_reino.es/guiadetitulo/2.6 Consultado 3 de Enero de 2020 9 Florentina Vidal Galache y Benicia Vidal Galache, “Curar el cuerpo y salvar el alma. La asistencia en el Hospital General y Pasión (1767-1850)” Espacio, tiempo y forma. Serie V. Historia contemporánea, n.º 408 (1995):33 http://www.diputaciondelagrandezaytitulosdel_reino.es/guiadetitulo/2.6 27 1.1. Estado de la cuestión. Los primeros estudios más rigurosos sobre la historia de la pobreza y la beneficencia, de carácter y perspectiva más estructuralista, hacen énfasis en los aspectos socioeconómicos y están más centrados en la historia del movimiento obrero; por el contrario, en esa época existen pocos estudios descriptivos de instituciones sociales. A partir de los años 80 y 90 del pasado siglo comienzan a realizarse monografías sobre hospicios, mendicidad, inclusas, etcétera, especialmente centrados en el siglo XIX que ya cuenta con una historiografía notable.10 Autores como Pedro Carasa Soto, Mariano Esteban de Vega, Florentina Vidal Galache, José Sierra Álvarez entre otros, son claros exponentes de este interés. Su producción de estudios en muy importante y de obligada referencia. Para Esteban de Vega la renovación de la historiografía sobre la pobreza y los diversos tipos de beneficencia han seguido tres ejes fundamentales: la disminución de estudios formales sobre centros asistenciales concretos, estudios que incluyen aspectos ideológicos, mentales, y culturales, y, finalmente, el estudio de la beneficencia como medio de pacificación y control social11. 10 Mariano Esteban de Vega, “Nuevas formas de hacer historia de la pobreza y la beneficencia”. Minius, n.º 20 (2012): 52-53 11 Esteban, Nuevos… 54 28 Para Carasa Soto, los estudios sobre las Instituciones asistenciales, se han centrado especialmente en aspectos como los económicos o los relacionados con la conflictividad social, y omiten otros aspectos sociales como la religiosidad12, proponiendo pasar “de la sociología de la pobreza histórica a la antropología de los pobres del pasado”, es decir, más centrada en las personas, que en las estructuras económicas.13 Esteban de Vega ha subrayado la carencia de estudios parciales sobre la vida en los hospicios, y otros centros asistenciales, o sobre colectivos, como mendigos o prostitutas, aunque señala que existen pocos estudios centrados específicamente en el fenómeno del pauperismo. No obstante, indica que están surgiendo bastantes estudios, sobre determinadas manifestaciones de este problema.14 Señala, entre otros, los estudios de Bolufer Peruga y Carasa Soto15. En el siglo XIX, tras la revolución industrial, se producen importantes transformaciones en los distintos países, con diferencias entre ellos en su intensidad y crecimiento. Gracias a la expansión del ferrocarril, la creación de grandes industrias metalúrgicas, textiles, o químicas, y el incremento de las relaciones comerciales entre países unidas a la floreciente actividad financiera, determinan el desarrollo de una potente 12 Pedro Carasa Soto. “La historia y los pobres. De las bienaventuranzas a la marginación”. Historia Social nº 13, (1992): 82. 13 Carasa. La historia… 86 y ss. 14 Mariano Esteban de Vega. “Pobreza y beneficencia en la siguiente historiografía española”. Ayer nº 25 (1997): 17. 15 Mónica Bolufer Peruga, “Entre historia social e historia cultural. La historiografía sobre pobreza y caridad en la época moderna”. Historia Social, nº 43 (2002): 105-127. Pedro Carasa Soto. Pauperismo y revolución burguesa (Burgos 1750-1900) (Valladolid: Universidad de Valladolid, 1987). Pedro Carasa Soto. “Beneficencia y cuestión social: una contaminación arcaizante”, Historia contemporánea, nº 29 (2004): 625-670. Pedro Carasa Soto, El sistema hospitalario español en el siglo XIX. De la asistencia benéfica al modelo sanitario actual (Valladolid: Universidad de Valladolid, 1985) en: Esteban, pobreza… 16-34 29 burguesía urbana que influye en los centros de decisión política, y en la vida social, frente a la aristocracia tradicional o antigua, más centrada en la posesión y explotación de grandes latifundios generalmente heredados. En España esta transformación es más lenta y menos intensa que en otros países, pero la burguesía industrial favorece la acción de la beneficencia municipal, en ocasiones nutrida con los bienes eclesiásticos amortizados en años previos.16 Estas transformaciones se producen en los dos primeros tercios del siglo XIX, pero en el último cuarto de siglo se vuelve un modelo caritativo más vinculado a la beneficencia particular y a las instituciones de la Iglesia católica17. La legislación estatal sobre beneficencia en los últimos decenios del siglo XIX y primeros años del XX tienen como principal objetivo limitar la acción de los Ayuntamientos en las instituciones de beneficencia. Se basa en la sospecha de una utilización inadecuada de los recursos económicos disponibles para la asistencia a los necesitados. La regulación y las medidas dirigidas a favorecer la beneficencia pública quedaban en un segundo plano. La consecuencia de estos cambios legislativos es la consolidación de la posición e intereses de la Iglesia Católica, que percibe una amenaza para sus obras de beneficencia por la injerencia municipal. También supone un retorno a la moral católica tradicional que, durante esos decenios, había sido sustituida por una ética burguesa, más centrada en aspectos inmanentes, como la seguridad personal, la propiedad, o la felicidad terrenal que la vida sobrenatural18. Todo ello, favorece un incremento de legados particulares destinados a obras benéficas. 16 Pedro Carasa Soto. “Lo privado y lo público en el sistema asistencial: el triángulo Iglesia-Ayuntamiento- Estado en la beneficencia española”, en Asistencia y caridad como estrategias de intervención social (siglo XV-XX) ed. por Laurinda Abreu (Bilbao: Universidad del País Vasco, 2007), 140-145 17 Ibid, 146-147 18 Elena Maza, Pobreza y beneficencia en la España Contemporánea (1808-1936) (Barcelona: Ariel, 1999): 31 30 Carasa, subraya el carácter soteriológico de estos legados. Es decir, las disposiciones testamentarias destinadas a estas obras están relacionadas con la salvación del alma y se otorgan asociadas al compromiso de los beneficiados de ofrecer sufragios y oraciones por el testador19. Para corroborar esta afirmación, se puede recordar que, en el testamento de la marquesa de Vallejo, figuran en los legados y mandas el encargo de tres misas de San Gregorio (1 misa diaria durante 30 días; en total 90 misas) y13 misas y funerales. Deja 480.650 pesetas para misas, sufragios y limosnas por la salvación de su alma20. Para comparar, sirva como ejemplo el jornal de un obrero de la época, que, en aquellos años, oscilaba según categoría, sexo, pernocta en el campo, y otras circunstancias entre 3 y 4 pesetas diarias21. 1.2. Justificación del tema elegido. Los estudios monográficos sobre instituciones asistenciales suelen centrarse en la fundación y funcionamiento de los mismos. Subrayan, según los casos, los aspectos arquitectónicos, el papel de los profesionales sanitarios en la labor diaria del centro, la institución religiosa que dirige el establecimiento o los aspectos económicos del mismo. Pocas veces se han analizado aspectos ideológicos en profundidad. Este estudio pretende, además de describir los aspectos más formales del Asilo de Convalecientes, profundizar en esos aspectos ideológicos, subrayando su origen y desarrollo. 19 Pedro Carasa Soto, Lo privado… 140-145 20 Testamento de la marquesa de Vallejo. Ver apéndice documental. 21 María del Carmen Martínez Hernández, Sociedad Obrera Gremial-UGT de Pozo Blanco 1900-1936 (Córdoba: Fundación para el desarrollo de los pueblos de Andalucía, 2006): 112-121. 31 Por otra parte, también se intenta describir el funcionamiento de la Escuela de Enfermeras que, al estar dirigida para la formación privada de las Hijas de la Caridad, no se ha estudiado en profundidad y sólo aparecen breves referencias en la bibliografía, también restringida, sobre este Instituto religioso. Un apartado es el origen de las escuelas de enfermeras dirigidas por religiosas, que tienen su origen en la fundación del Ambulatorio Scuola San Giuseppe, de Roma. 1.3. Hipótesis. La finalidad de las instituciones de beneficencia privada vinculadas a la Iglesia Católica, buscan como objetivo fundamental, el cuidado espiritual, la conversión, e incluso la buena muerte, entendida como la profesión de fe y la confesión, como preparación para la misma. La salud o la curación son objetivos secundarios o, todo lo más, situados a la par que el objetivo espiritual. La caridad se ejerce bajo la condición de compartir el ideal religioso, incluso bajo coacción. Para ello cuentan con la financiación por parte de particulares que, si bien llevan a cabo una obra social, no cambian las estructuras sociopolíticas y económicas responsables de la desigualdad social y favorecen la persistencia de una mala situación de amplios colectivos sociales, especialmente jornaleros del campo, obreros y asalariados de diverso tipo y baja cualificación. No se pretende el cambio de estructuras injustas sino el silencio de personas vulnerables para que no originen conflictos sociales. 32 Por otra parte, se producen varios fenómenos en la época. La laicización de la enseñanza, con prohibición de impartir en las escuelas la doctrina católica, la expulsión de congregaciones religiosas en Francia, la separación de la Iglesia del Estado son elementos muy influyentes en la respuesta eclesiástica. Igual ocurre con la laicización de la asistencia pública, también asociada a la expulsión de las religiosas que desarrollan labores de enfermería en los hospitales y en los asilos de titularidad estatal o municipal. Esta expulsión se basa en la supuesta falta de preparación técnica de las religiosas. La reciente creación de escuelas de enfermeras laicas, sin ningún tipo de influencia religiosa, generan también gran temor en la Iglesia Católica que ve amenazada su presencia en el ámbito de la salud y de la beneficencia. La influencia de la Iglesia Católica en la Universidad, particularmente en las Facultades de Medicina, está muy limitada por las diversas corrientes ideológicas imperantes (empirismo, librepensamiento, masonería) que imponen un laicismo de facto. Para contrarrestar esta corriente laicista, muy combativa en Francia, y extendiéndose con rapidez en Italia, España, y Portugal y amenaza la presencia de las religiosas en los hospitales, la Santa Sede promueve la creación de una escuela de enfermeras -el Ambulatorio Scuola San Giuseppe, en Roma- para la formación de religiosas con voto de hospitalidad, en las técnicas y los cuidados de enfermería. Pretenden igualar la formación que se ofrece en las escuelas laicas. Una vez formadas las religiosas pueden fundar escuelas similares en sus países de origen. La finalidad de esta formación técnica es asegurar la continuidad de las religiosas en el ámbito asistencial y asegurar, al mismo tiempo, la persistencia de la doctrina católica en el cuidado de los enfermos y en la enseñanza de la enfermería. Este objetivo ideológico es fundamental. No se pretende que las escuelas de enfermeras faciliten la promoción de la mujer ni su incorporación al ámbito laboral como 33 propugnaban las escuelas laicas de enfermería, especialmente en Gran Bretaña y en Estados Unidos de América, cuyo desarrollo llevaba entonces medio siglo de ventaja a la enfermería de los países mediterráneos. 1.4. Objetivos. El objetivo general es el estudio del Asilo de Convalecientes, en el contexto social y religioso en que se crea, su actividad y evolución, resaltando los aspectos ideológicos asociados al mismo. Como objetivos particulares, se establecen: - Describir los aspectos más representativos de la sociedad madrileña en la época de fundación y primera actividad del Asilo de Convalecientes de San Nicolás. - Analizar el legado fundacional, el proyecto arquitectónico, el reglamento y el funcionamiento del Asilo de Convalecientes, así como la mentalidad que subyace en la fundación de este centro. - Relatar las diferentes localizaciones madrileñas del Asilo de Convalecientes y sus períodos históricos y los aspectos inmobiliarios asociados. 34 - Subrayar la mentalidad religiosa que rige el funcionamiento del Asilo e identificar las claves de actuación de las Hijas de la Caridad en el gobierno de este establecimiento. - Explicar la finalidad de la escuela de enfermeras -similar a otras fundaciones similares promovidas por la Iglesia Católica- más dirigida a sus propios objetivos e intereses, que en el desarrollo de la enfermería como profesión. 1.5. Metodología. Para el desarrollo de la tesis se ha utilizado una técnica narrativa basada en el tradicional método histórico-crítico, con la confluencia de las aportaciones de la historia social, y la historia de las mentalidades. Para Tuñón de Lara, esta historia social se ha forjado en contra de la historia episódica, que se limitaba a narrar hechos, sin analizar otros elementos como los económicos, las clases sociales, la categoría social, el sexo, etcétera.22 Otros autores afirman que nos encontramos ya en un periodo distinto de la historiografía, que han denominado “historia post social.”23 Por el contrario, Pérez Garzón recuerda que las aportaciones de Tuñón de 22 Manuel Tuñón de Lara, Metodología de la Historia Social de España, 6ª ed. revisada. (Madrid: Siglo XXI, 2009): 5. 23 Miguel Ángel Cabrera, "Presentación: Mas allá de la historia social", Ayer, n.º 62 (2006): 11-47. 35 Lara en el campo de la historia social, siguen teniendo validez, aunque no toda su obra tenga hoy el mismo valor24. El concepto “mentalidad” fue introducido por Lucien Levy-Bruhl en su obra la mentalidad primitiva (1922). La historia de las mentalidades, carece de una definición precisa, lo cual le permite más amplitud de movimientos, aunque limita su concreción. Los pioneros de esta corriente son Marc Bloch, Lucien Febvre y George Lefebvre, con aportaciones de la psicología social, las estructuras de las ideas (George Duby), el concepto de clase y lucha de clases (Thompson y los historiadores marxistas británicos). Jacques Le Goff, otro historiador francés, ha resaltado que la imprecisión del término historia de las mentalidades es uno de sus atractivos25. Dentro de las aportaciones de la psicología social, está lo racional, lo emotivo, lo imaginario, lo inconsciente y la conducta. Lo emotivo ha sido investigado por autores como George Lefèbvre (La Grand Peur de 1789), Marc Bloch (Formas de sentir y pensar) o Lucien Febvre en diversos artículos en los Annales26. En España, historiadores como Antonio Domínguez Ortiz, Juan Antonio Maravall, Julio Caro Baroja (con las aportaciones de la antropología) y Antonio Eirás Roel son algunos de los grandes testimonios de esta forma de hacer historia27. 24 Juan Sisinio Pérez Garzón, "Cuestiones sobre historia social. En la estela de Tuñón de Lara"., Cuadernos de historia contemporánea, n.º 30 (2008): 23-24. 25 Philippe Ariés, "La historia de las mentalidades", en La nueva historia. dir. por Jacques Le Goff, Roger Chartier y Jacques Revel (Bilbao: Mensajero, 1980), 460-481. 26 Carlos Barros, "Historia de las mentalidades: posibilidades actuales". Disponible en http://www.h.debate.com/cbarros/spanish/hm_/bilidades. Acceso 1 de febrero de 2019 27 Domingo L. Gonzalo Lopo, "Historia de las mentalidades. Evolución historiográfica de un concepto complejo y polémico", Obradoiro Hist. Mod. n.º 11 (2002): 155-160 36 En los últimos 30 años el número de estudios se multiplica de manera exponencial, ampliando los temas de estudio y surgen trabajos sobre comportamientos familiares o sexuales, la fiesta, los carnavales, las bodas, las conmemoraciones religiosas, etc.28 Pese a ello, la historia de las mentalidades sigue teniendo detractores y partidarios entusiastas que pretenden un acercamiento con la historia social, incluso proponiendo nuevas denominaciones como lo son historia cultural, historia sociocultural, antropología histórica, etc29. Por ello se sigue considerando válido el término historia de las mentalidades30. Las fuentes y el método de esta disciplina son, según Carlos Barros todas las fuentes históricas, incluyendo tanto los testimonios de personas como los hechos. Se ha criticado la subjetividad, la falta de definición y la imprecisión de la historia de las mentalidades. Las fuentes utilizadas en esta corriente, incluyen los procesos judiciales o la prensa31. La importancia de la prensa como fuente histórica también ha sido resaltada por Tuñón de Lara en el campo de la historia social32. Afirma que “no es posible hoy en día hacer historia contemporánea sin contar con la historia de la prensa”33. Aunque existen discrepancias entre los diversos historiadores en la valoración de la misma34, otros autores 28 Ibid. 161 29 Ibid. 169 30 Ibid. 183 31 Barros, historia … 32 Tuñón, Metodología… 108-112. 33 Manuel Tuñón de Lara, "Prensa obrera e historia contemporánea", en Prensa obrera en Madrid 1855- 1936, coord. por Santiago Castillo, Luis Enrique Otero Carvajal (Madrid: Alfoz, 1987), 29 34 María Dolores Saiz, "Nuevas fuentes historiográficas". Historia y comunicación social n.º 1 (1996): 133 https://revistas.ucm.es/index.php/HICS/article/view/HICS9696110131A. 37 también han resaltado el valor de la prensa, bien en la línea de opinión de Tuñón de Lara35 o bien en un ámbito académico diferente36. Paralelamente, la información recogida en los testamentos también ha sido objeto de estudio como fuente37. 1.6. Fuentes. Se han consultado fuentes documentales procedentes de diversos archivos. Del archivo del Asilo de Convalecientes se conservan escasos fondos. Durante la incautación del edificio y de sus pertenencias en los primeros meses de la Guerra Civil se perdieron prácticamente todos los documentos. Los que se conservan provienen del Archivo Matritense de la Congregación de la Misión que no sufrieron tanto daño durante la contienda. Otros documentos referentes al Asilo provienen del Archivo de la Villa de Madrid, especialmente en lo referente a planos, licencia de obras y aspectos administrativos. En el Archivo Provincial de las Hijas de la Caridad de la Provincia de San Vicente se conservan también documentos posteriores a la Guerra Civil, aunque muy fragmentados. Importante documentación sobre aspectos legales y sobre la beneficencia se encuentran en el Archivo Central del Ministerio de Trabajo y Economía Social, abiertos a la consulta de investigadores en marzo de 2020. Los documentos sobre el Asilo 35 José Miguel Fernández Urbina, "La hemeroteca: una de las moradas de la historia de las mentalidades, en La prensa de los Siglos XIX y XX. Metodología, ideología e información. Aspectos económicos y tecnológicos, dir. por Manuel Tuñón de Lara (Bilbao: Universidad del País Vasco, 1986), 73-81. 36 Roberto Franzosi, "La prensa como fuente de datos socio-históricos: cuestiones sobre la metodología de recolección de datos a partir de periódicos". Revista de Estudios Marítimos y Sociales, n.º 11 (2017): 255- 286. 37 Javier Fernández Delgado, "Silenciosos, concedidos y esplendidos. La quiebra de la función religiosa del testamento", en Madrid en la sociedad del siglo XIX vol. 2 dir. por Luis Otero Carvajal y Ángel Bahamonde (Madrid: Alfoz, 1986), 451-465 38 de Convalecientes de este archivo y citados en este trabajo pueden considerarse actualmente inéditos Otros archivos con documentación relevante son el Archivo Diocesano (documentos posteriores a la Guerra Civil, ya que el archivo también sufrió daños durante la misma) que guarda correspondencia entre la Visitadora de las Hijas de la Caridad y el Obispo de Madrid-Alcalá, el Archivo Regional de Protocolos, el Archivo Regional de Madrid, y muy escasos datos en el Archivo Histórico Nacional y en el Archivo General de la Administración. Para los documentos legales que afectaban a la beneficencia y los datos demográficos se han consultado el BOE histórico y el Instituto Nacional de Estadística. También se han consultado fuentes cartográficas procedentes del Archivo y Biblioteca de la Villa y del Consejo Superior de Investigaciones Científica. Se ha considerado también la utilidad de la cartografía de la ciudad en Internet, que aporta valiosos recursos en la investigación38. Las publicaciones periódicas, como los Anales de la Congregación de la Misión y de la Compañía de las Hijas de la Caridad ofrecen informaciones muy relevantes sobre el Asilo y las actividades que se desarrollaban en él. Los diarios y revistas referenciados en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España, también aportan datos valiosos. En la Biblioteca Nacional de España, la Biblioteca Municipal de la Villa y la 38 Quim Bonastra. "La cartografía histórica de la ciudad en Internet: recursos para la docencia y la investigación". Aracne, Revista electrónica de recursos en Internet sobre geografía y ciencias sociales, n.º 85, (2006). Disponible en www.ub.edu/geocrit/aracne-085.htm 39 Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense se han consultado libros de la época, que ilustran la situación social, los datos de salud pública, o las instituciones de beneficencia existentes y las tesis de las primeras Doctoras en Medicina. En los Archivos Vaticanos se han encontrado documentos inéditos en España, sobre el origen de las fundaciones de las escuelas de enfermeras, especialmente el Ambulatorio Scuola San Giuseppe y sobre la fundación de la primera escuela de enfermeras de las Siervas de María en la ciudad de Madrid. En la Biblioteca de las Hijas de la Caridad de la Provincia de San Vicente, se conservan libros sobre la historia de la Congregación de la Misión, y de la Compañía de los Hijos de la Caridad, que han utilizado en su confección documentos procedentes de archivos que fueron destruidos en la Guerra Civil. Son por ello fuentes secundarias de extraordinario interés. Otras fuentes escritas consultadas han sido: la prensa diaria y periódica, tanto general como especializada, nacional y extranjera, los reglamentos de hospitales y hospicios, los documentos notariales de testamentos y escrituras de constitución de fundaciones, así como las inscripciones en el Registro de la Propiedad. Otras fuentes consultadas han sido la correspondencia mantenida entre el Asilo de Convalecientes o la Compañía de las Hijas de la Caridad con el Ayuntamiento y los proyectos y planos relativos a la construcción del Asilo y los mapas municipales estatales de Madrid. Tienen interés los fondos de la biblioteca del Asilo y los recetarios de botica utilizados en el mismo. 40 Como fuentes no escritas se han estudiado fotografías antiguas correspondientes a diversos períodos de la historia del edificio y el botamen del Asilo junto con el botamen del Dispensario de San Cayetano. Como fuentes orales, han sido importantes los testimonios del hijo de un practicante del Asilo y las noticias sobre la Escuela de Enfermeras en los años 50 y 60, facilitados por las Hijas de la Caridad que estudiaron o fueron profesoras en la misma y, posteriormente, fundadoras o directoras de otras Escuelas de Enfermeras en otras ciudades de España. Se ha analizado de forma crítica la información proporcionada por las fuentes, y se ha realizado una interpretación de los datos obtenidos estableciendo las conclusiones del análisis. 41 Parte I. Contexto político y social del Asilo de Convalecientes: el reinado de Alfonso XIII. I.1. Situación política. La construcción e inauguración del Asilo de Convalecientes se producen durante los primeros años del reinado de Alfonso XIII.1 Su mandato comienza, cuando el 17 de mayo de 1902 cumple los 16 años, y firma la constitución de 1876 ante las Cortes.39 En el momento de acceder al trono el Presidente del Gobierno es Práxedes Mateo Sagasta, líder del Partido Liberal. La presidencia del gobierno la ejercen tanto el Partido Liberal como el Partido Conservador por turnos. Es lo que se ha dado en llamar “turnismo”. Durante todo el reinado de Alfonso XIII se suceden gobiernos conservadores y liberales, respetando el turno correspondiente. Sin embargo, estos gobiernos tienen una escasa duración que apenas llega a unos meses o pocos años. Al mismo tiempo se producen en el interior de los partidos rivalidades y luchas internas por el liderazgo de los mismos. Ambos fenómenos determinan períodos de gran inestabilidad política. En los primeros años del reinado, los conservadores gobiernan de 1903 a 1905 y los liberales entre 1905 y 1907.40 En la jefatura del gobierno se suceden diversos presidentes (Silvela, Villaverde, Maura, Azcárraga, Montero Ríos, Canalejas, Romanones…) En algunos casos esta presidencia duraba días o pocos meses.41 Aunque existen grandes diferencias 39 Manuel Suárez Cortina, La España liberal (1868-1917). Política y sociedad. Madrid: Síntesis, 2006, 161. 40 Javier Tusell, Genoveva García Queipo de Llano. Alfonso XIII. El rey polémico. 2ª ed. (Madrid: Taurus, 2002): 114-115. 41 En los primeros quince años de reinado se suceden 21 presidentes del gobierno. 42 ideológicas entre los partidos un rasgo común es el deseo de “regeneración”, sentimiento surgido tanto en la clase política como en sociedad española tras el llamado, con razón, “Desastre del 98”. Estos deseos de mejora general de la nación no acaba de cristalizar en las necesidades que tiene España: sanear la política y la economía de intereses particulares, modernizar la sociedad y sus instituciones o disminuir el analfabetismo.42 Cada partido político interpreta la regeneración con criterios muy diferentes e incluso antagónicos: los republicanos obviamente se oponen a la monarquía mientras que un grupo de clérigos, liderados por el Cardenal Cascajares, propugna “un partido clerical y monárquico en sustitución del conservador”.43 Desde el comienzo del reinado Alfonso XIII muestra especial interés en manifestar sus poderes de forma activa y autoritaria, especialmente en temas como el militar y toma decisiones que ponen en tela de juicio el papel moderador y arbitral de la Corona, dado muestra con ello de sumisión a la presión de los militares que, por otra parte, eran la mejor garantía de permanencia en el trono.44 Como consecuencia de ello se producen diversas crisis institucionales como la derivada de la promulgación de Ley de Jurisdicciones entre 1905 y 1907, que ofrecía privilegios al ejército. En 1909, los conflictos en Cataluña, generados por la exaltación nacionalista, el protagonismo del un movimiento obrero cada vez más poderoso y las corrientes antimilitaristas y anticlericales dan lugar a la llama “Semana Trágica de Barcelona” que supone la segunda crisis 42 Javier Tusell, Historia de España en el Siglo XX. (Madrid: Taurus, 1998): 29. 43 Ibid. 44 Santos Juliá. Un siglo de España: política y sociedad. (Madrid: Marcial Pons, 1999): 27 43 institucional. Esta crisis se ve precipitada por la situación política y militar con la intervención española en Marruecos, la derrota del ejército y la incapacidad del gobierno para resolver este conflicto. Se organiza una huelga general el 26 de julio que termina con graves alteraciones del orden público, con incendio de iglesias, centenares de heridos y algunos muertos como consecuencia de la intervención de la policía y el ejército en los alborotos callejeros. El envío de nuevas tropas domina la situación y el 2 de agosto cesan los disturbios. La represión posterior origina 200 personas detenidas y juzgadas, de las cuales 5 son ejecutadas. Entre los ajusticiados figura el pedagogo anarquista Ferrer i Guardia. Su ejecución origina grandes protestas internacionales.45 Durante la presidencia del gobierno del Catedrático de Instituciones de Hacienda de la Universidad Central y Académico de varias Reales Academias, Segismundo Moret y Prendergast (2 de junio de 1838-28 de enero de 1913) se inaugura el Asilo de Convalecientes. ¿Como se interpreta hoy el reinado de Alfonso XIII? Tusell señala, que el sistema constitucional de la época no era una monarquía democrática, sino una monarquía doctrinaria, en la que el poder legislativo le correspondía a las Cortes con el Rey46, lo que permitió al mismo, atribuciones muy amplias de nombramiento de Ministros, sancionando o vetando leyes etc. I.2. La cuestión clerical. 45 Para un estudio detallado de la Semana Trágica se pueden consultar: David Martínez Fiol. La setmana trágica. (Barcelona: Portic, 1968). Maria Carme Jiménez, Núria Sauch. La Setmana Tràgica. Motius i fets. Barcelona: Institut Ramon Muntaner, 2018). Josep Benet, Maragall y la Semana Trágica. (Barcelona: Edicions, 62, 1964). Joan Connelly Ullman, La Semana Trágica. Estudio sobre las causas socioeconómicas del anticlericalismo en España (1898-1912). Barcelona: Ariel, 1972. 46 Tusell, Historia… 31 44 En relación con la Iglesia, Seco Serrano, señala que “el estamento eclesiástico carece de auténtica grandeza, ligado a los círculos burgueses o a la aristocracia”47. Los clérigos son intransigentes ideológicamente, críticos con aquellos políticos que pueden amenazar su situación de poder y privilegio. Ejemplo de esta repulsa es Canalejas que, hasta hoy, es visto como un feroz anticlerical en muchos ambientes eclesiales. Frente a estas posiciones de la Iglesia, y su “escasa “sensibilidad social”48 surge un anticlericalismo que crecerá paulatinamente durante el reinado de Alfonso XIII, y alcanzará su zenit durante la Segunda República y la Guerra Civil. Esta actitud se manifiesta en la calle, el parlamento o la prensa, que es reflejo del proceso de secularización que experimenta la sociedad española.49 La expulsión de las congregaciones religiosas de Francia durante los años 1902 y 1903, como consecuencia de la aplicación del título III de la Ley del 10 de julio de 1901, o Ley de Waldeck Rousseau, supone el exilio de miles de religiosos y religiosas pertenecientes a 154 congregaciones y órdenes masculinas y a 54 femeninas.50 Muchas de estas congregaciones y religiosos, especialmente los vinculados a la enseñanza, se establecieron en España, representando aproximadamente el 60% del total de las congregaciones extranjeras.51 Pérez Galdós califica esta llegada de religiosos y religiosas como “una plaga de langostas,”52 y los liberales, intentan limitar las actividades de estas congregaciones, especialmente en el ámbito educativo. Para ello, un grupo de ministros dirigidos por Moret, prepara una Ley de asociaciones, que regule sus actividades de forma 47 Carlos Seco Serrano, Alfonso XIII y la crisis de la Restauración. (Madrid: Rialp, 1992): 44 48 Ibid. 45 49 Suarez Cortina, La España…, 164-166. 50 Jean Sevillia, Quand les catholiques étaient hors la loi. (Paris: Perrin, 2006): 101. 51 Vicente Faubell, “Educación y órdenes y congregaciones religiosas en la España del Siglo XX”, Revista de Educación, nº extraordinario, (2000): 142 52 Benito Pérez Galdós, Obras Completas, T. IV. (Madrid: Aguilar, 1951): 869-870. 45 análoga a como se había hecho en Francia. Por otra parte, otro grupo de liberales dirigidos por Canalejas, se opone a esta negociación con la Santa Sede, para mantener la independencia del Estado frente al clericalismo. Su pretensión no fue atendida, y prevalece la primera. En los años del comienzo de siglo existe en la población española un rechazo hacia el clero, especialmente el clero regular. Suponía que era poseedor de grandes riquezas de todo tipo y que, además, ejerce una notable influencia en las clases dirigentes de la sociedad, principalmente a través de las escuelas donde se forman los hijos de los burgueses y aristócratas. Desde mediados del siglo XIX, en los países mediterráneos aumenta el número de institutos religiosos y el número de sus miembros. Estas congregaciones se fundan para dar respuesta a las necesidades sociales surgidas como consecuencia de la Revolución Industrial, y las migraciones del mundo rural a los grandes núcleos industriales, y a las ciudades en crecimiento. Aparecen grupos sociales marginados, especialmente niños (huérfanos, enfermos…), pobres, ancianos, etcétera. Este gran crecimiento del número de religiosos, determina el deseo de los gobiernos liberales para controlarlos ya que, además de sus recursos e influencia social, se suelen vincular a posiciones políticas conservadoras. 46 Se pretende promulgar una Ley de Asociaciones nueva que pueda sustituir la Ley de 1887 y que permita la organización de los institutos religiosos y el control de sus propiedades.53 Ullman señala también que un factor desencadenante de esta ola de anticlericalismo es el impacto social de la derrota frente a Estados Unidos y la pérdida las últimas colonias. Se encuentra en el clero un chivo expiatorio de la frustración nacional. 54 El concordato del Reino de España con la Santa Sede de 1851, sólo reconoce tres congregaciones religiosas como instituciones legales, cuya misión es ayudar al clero secular en su actividad pastoral. Estas congregaciones son, la Congregación de la Misión, la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri y una tercera que se designaría de acuerdo con la Santa Sede, aunque nunca se llega a nombrar. Paralelamente, el Estado se compromete a subvencionar determinadas congregaciones como compensación de servicios específicos (Escolapios, Hermanos de San Juan de Dios e Hijas de la Caridad, por su trabajo en instituciones benéficas). Junto a las subvenciones estatales, también se los exonera del pago de impuestos. Durante la restauración, y especialmente durante la Regencia de María Cristina, se generalizan estas ayudas económicas o no se aplica con rigor el contenido de Concordato. La legislación favorable, la expulsión de religiosos de Francia y el retorno de religiosos procedentes de las últimas colonias independizadas supone un mayor crecimiento del clero regular frente al secular, el cual duplicaba el número de efecticos en 1910, según el censo oficial.55 Se instalan en las grandes ciudades españolas: Madrid, Barcelona y Valencia. Para mantener estos religiosos, la Iglesia necesitaba recursos económicos, y la campaña para obtenerlos, se basó en “la 53 Ullman, La semana …, 29 54 Ibid. 30 55 INE, Censo de 1910 47 reivindicación del catolicismo tradicional.”56 El Estado proporciona más de 20 millones de pesetas anuales para el mantenimiento del clero. Estos religiosos reciben, además, legados y donaciones, bien en forma de inmuebles, en títulos de la deuda y acciones o en metálico. Según Joaquín Aguilera secretario de la asociación catalana de fabricantes, instituciones de la Iglesia controlaban un tercio del capital de España.57 La creencia en esas enormes riquezas de los religiosos, favoreció el desarrollo del sentimiento anticlerical, cada vez más generalizado en amplias capas de la población, especialmente, los más desfavorecidos, que cristalizará en acciones violentas contra las instituciones de la Iglesia en años posteriores, además de críticas sistemáticas en la prensa liberal, republicana o socialista, y en la prensa satírica anticlerical. El proyecto de Ley de Asociaciones propugnado por los liberales, con similitudes con la ley francesa asociaciones de 1901, conduce a enfrentamientos con la Santa Sede, como se recoge en la documentación vaticana procedente de la Nunciatura de Madrid.58 El proyecto de ley pretendía considerar a las congregaciones religiosas como asociaciones particulares, a excepción de los reconocidos en el concordato de 1851, disposición transitoria, mientras se tramitaba la ley en el Congreso, se prohibía el establecimiento de nuevos institutos religiosos durante dos años. Se llamó “Ley del Candado” aunque nunca llegó a aprobarse.59 56 Ullman, La semana…, 34 57 Citado por Ullman, ibid. 35. 58 AAV. Nunz. Madrid. Años 1901-1910 59 Vicente Cárcel Ortí, “Precedentes histórico-jurídicos de la Ley del Candado. Documentación diplomática esencial de 1876-1910”. Analecta Sacra Tarraconensia. Revista de ciències historicoeclesiástiques, v. 76(2003); 315-492. 48 I.3. La cuestión social. Por cuestión social, se entiende una serie de sentimientos regeneradores de la sociedad que surgen en el período de transición entre los siglos XIX y XX, con el objetivo de establecer mejores relaciones entre una sociedad burguesa minoritaria, y una sociedad obrera o agrícola mayoritaria y pobre.60 En 1883, El Real Decreto de 5 de diciembre,61 aprobado a instancias de ministro de gobernación del gobierno liberal de Posada Herrera, crea la Comisión de Reformas Sociales, cuya finalidad era el estudio de la situación social de la clase trabajadora, tanto agrícola como industrial para mejorar su situación social y favorecer las relaciones entre obreros y empresarios. En 1903, se crea el Instituto de Reformas Sociales por el gobierno conservador de Francisco Silvela. Este Instituto supone un intento de abandonar las actitudes de beneficencia y paternalismo característicos del pensamiento social del liberalismo.62 Desde 1900 se dictan leyes sobre accidentes de trabajo, el trabajo de las mujeres y los niños, se regulan horarios y se mejoran las condiciones de trabajo. Estas medidas están destinadas a resolver el problema social de la sociedad española y tienen como finalidad, cambiar las condiciones de vida de la población obrera, reducir las desigualdades sociales y conseguir con ello, un orden social tranquilo sin grandes 60 Para el estudio de este tema el repertorio de publicaciones recogido en el artículo de Forniés y Casals es de gran interés. José Francisco Forniés y Casals. “Fuentes impresas para el estudio de la Cuestión Social en España en tránsito de los siglos XIX y XX”, en Actas de los IV coloquios de Historia. El reformismo social en España: La Comisión de Reformas Sociales. (Córdoba: Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros, 1987): 15-34. 61 Real Decreto de 23 de abril de 1903. Gaceta de Madrid Año CCXLII, nº 120, 30 de Abril de 1903, Tomo II, 371. 62 Suarez Cortina, La España… 329 49 conflictos. Desde el punto de vista económico estas medidas se dirigen a abandonar progresivamente el modelo de economía liberal, aunque no supuso su desaparición total.63 Aunque los receptores de las ayudas públicas y privadas siguen siendo los mismos que en los siglos anteriores, es decir, personas carentes de medios de subsistencia, o en situación de vulnerabilidad social, en este periodo se prestará más atención a los obreros industriales.64 Dentro de las leyes destinadas a mejorar la situación de los trabajadores, se pueden citar por orden cronológico: Ley de 30 de enero de 1900 sobre los accidentes de trabajo.65 Ley de 13 de marzo de 1900: Dicta disposiciones, para que los menores de ambos sexos que no hayan cumplido 10 años, no sean admitidos en ningún tipo de trabajo.66 Real decreto de 10 de noviembre de 1900, aprueba el Reglamento para aplicación de la ley de 13 de marzo.67 Real decreto limitando a 14 horas la jornada de trabajo para las personas que son objeto de la ley de 13 de marzo de 1900.68 Ley relativa al descanso dominical.69 Reglamento para el servicio de inspección del trabajo.70 Real decreto de 25 de enero de 1908. Se clasifican los trabajos, que se prohíben total o parcialmente, a los niños menores de 16 años, y a las mujeres menores de edad.71 Ley de 17 de julio de 1911 fiando la jornada de trabajo en las minas.72. Ley de 17 de julio de 1911 sobre el contrato de aprendizaje.73 Ley de 27 de febrero de 1912, disponiendo un asiento, para las mujeres empleadas, conocida también, como “Ley de la Silla”. (Sobre 63 Miguel Ángel Carrea. El Reformismo social en España (1876-1900). (Valencia: Publicaciones de la Universidad de Valencia, 2014): 135-137. 64 Esther Martínez Quinteiro,” El nacimiento de los seguros sociales, 1900-1918”, en Historia de la acción social pública en España. Beneficencia y previsión. (Madrid: Centro de Publicaciones. Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1990). 243. 65 Gaceta de Madrid, n.º 211, de 31 de enero de 1900. 66 Gaceta, n.º73, de 14 de marzo de 1900 67 Gaceta, n.º 320, de 16 de noviembre de 1900. 68 Gaceta, n.º 178, de 27 de junio de 1902. 69 Gaceta, n.º 63, de 4 de marzo de 1904. 70 Gaceta, n.º 64, de 4 de marzo de 1904 71 Gaceta, n.º 27, de 27 de enero de 1908. 72 Gaceta, n.º 365, de 31 de diciembre de 1910. 73 Gaceta, n.º 200, de 19 de julio de 1911. 50 una interpretación de la ley desde una perspectiva de género, ver cita siguiente).74,75 Ley de 11 de julio de 1912 prohibiendo el trabajo industrial nocturno de las mujeres en talleres y fábricas.76 Real decreto de 24 de agosto de 1913 fijando la jornada ordinaria de trabajo e industria textil en 60 horas.77 Ley de 4 de julio de 1918, referente a la jornada mercantil.78 Real decreto de 16 de octubre aprobando el Reglamento para la aplicación de la ley del 4 de julio de 1918.79 Real decreto de 3 de marzo de 1919, fijando en 8 horas diarias la jornada máxima legal en todo tipo de trabajos.80 Real decreto de 3 de abril de 1919 sobre jornada de ocho horas y sus excepciones.81 En 1908 se crea el Instituto Nacional de Previsión82 , se establecen las pensiones de invalidez y vejez y, en 1910, el Real Decreto de 15 de marzo extiende a todos los trabajadores la ayuda en las necesidades de la vida y encarga al Instituto la organización de cajas de seguros, invalidez, vida, paro y retiros oficiales.83 También se protege la maternidad.84 Estas disposiciones favorecerían con el transcurso del tiempo la atención de los convalecientes de enfermedades comunes o de accidentes de trabajo. Hasta entonces carecen de cualquier tipo de protección y deben ser socorridos por sus familias –si las tienen- o por instituciones de beneficencia como el Asilo de Convalecientes de San Nicolás. 74 Gaceta, nº 59, de 28 de febrero de 1912 75 María Jesús Espuny Tomás, Guillermo García González, “¿Protección o discriminación? A propósito de la Ley de la Silla”. Universitas, Revista de Filosofía, Derecho y Política, n.º (2010): 43-57 76 Gaceta, n.º 194, de 12 de julio de 1912. 77 Gaceta n.º 237, de 25 de agosto de 1913. 78 Gaceta n.º 186, de 5 de julio de 1918. 79 Gaceta n.º 291, de 18 de octubre de 1918. 80 Gaceta n.º 75, de 16 de marzo de 1919. 81 Gaceta n.º 94, de 4 de abril de 1919. 82 Historia de la acción social… 204 83 Real Decreto de 84 Real Decreto de 11 de marzo de 1919, Gaceta n.º 71 de 12 de marzo de 1919. 51 Paralelamente a la legislación social, se desarrollan leyes sobre beneficencia, que continúan con la tendencia asistencial del siglo anterior. Las diputaciones y ayuntamientos dedican un porcentaje de su presupuesto a programas de beneficencia que oscila, entre el 65,45% de Baleares y el 23,43% de Lugo durante el año 1909. Madrid dedica un 64,62% del presupuesto que equivale a 4,26 pesetas por habitante, la asignación más alta de España. En cuanto al número de fundaciones particulares de beneficencia, se situaban entre las 5 de Almería y las 289 de Madrid.85 Durante muchos años siguen coexistiendo ambos tipos de beneficencia, la pública y la privada. La beneficencia privada está más desorganizada y con carencia de recursos para conseguir mayor eficacia. Ante esta situación. se promulgan órdenes y decretos para paliar esta situación.86 La Real Orden del Ministerio de gobernación del 27 de octubre de 190887 regula los Archivos de las Juntas provinciales de Beneficencia, y la realización de índices de expedientes de cada una de las fundaciones de Beneficencia particular. Por su parte, el Real Decreto de 25 de octubre de 190888 resalta la obligación de rendir cuentas al Protectorado por parte de las fundaciones de beneficencia particular y la indicación de que todas las instituciones de Beneficencia constituyan un depósito intransferible en el Banco de España, o en la Caja de Depósitos, como garantía de sus actividades. Años más tarde, la Real Orden del 26 de octubre de 192389 recuerda la Instrucción de Beneficencia de 14 de marzo de 1899 en relación con la obligación de las instituciones benéficas de 85 Marianne Krause, “La legislación sobre beneficencia y su práctica en el cambio de siglo”, en VV. AA: Historia de la Acción Pública en España. Beneficencia y previsión social. (Madrid: Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1990): 193-238. 86 Ibid. 295. 87 Gaceta, 28 de octubre de 1908. 88 Ibid. 89 Gaceta de Madrid, 27 de octubre de 1923. Número 300 p. 367-368 52 entregar informes para examen y censura de cuentas, con la finalidad de comprobar que no se hubieran detentado los capitales de las Fundaciones de Beneficencia y se les diera distinta aplicación que la de los deseos de los fundadores. La complejidad y variedad de disposiciones legales, favorece la aparición de compendios legislativos, que ayudan a la gestión de las instituciones de beneficencia, tanto públicas como privadas. Ejemplo de ello es, el Manual de Beneficencia, editada en Madrid en 1919.90 I.4. La población española. La población española en 1900, de hecho, la constituían 18.607.674 personas. De derecho 18.820.467. El crecimiento de la población entre 1901 y 1910, fue de 1.387.324 personas, y entre 1911 y 1920, de 1.639.471.91 La población, a 31 de diciembre de 1910 está constituida por 9.742.947 varones y 10.284.465 mujeres, en total 20.027.412 personas, incluyendo la población de la península, islas y posesiones africanas.92 El número de hijos ilegítimos por 1000 habitantes, oscila entre 3,5-4 niños en las capitales y entre 1,5 y 2 en provincias.93La densidad de población de 1900 oscila entre los 14,59 habitantes por kilómetro cuadrado 90 El Consultor de los Ayuntamientos. Manual de Beneficencia, comprende todas las leyes, reglamentos y demás disposiciones publicadas y vigentes. (Madrid: El Consultor, 1919). 91 INE, Tomo I, Estado número X. Variaciones de la población de las provincias durante los periodos 1901- 1910 y 1911-1920 92 Ibid. Resumen general de la Población de España de 31 de diciembre de 1910 93 Ibid. Nacimientos ilegítimos 1906-1910 53 de Soria y los 143,79 de Vizcaya.94En cuanto a la maternidad, entre 1906 y 1910 el número de hijos por mujer es de 3,05 y la edad media de la maternidad 30,2 años.95 La tasa de defunciones fue de ocho anuales cada 1000 habitantes96. La esperanza de vida en el tercer cuarto del siglo XIX, era de unos 30 años, mientras que la mayor parte de los países europeos, se aproximaba a los 40 años. En 1900 la esperanza de vida en España es de unos 34,8 años y aumenta en siete años entre 1900 y 1910. Se acompaña de una intensa caída de la mortalidad en los primeros 30 años del siglo, especialmente en los niños de 1 a 5 años. En 1910 la esperanza de vida al nacer era de 40,9 años en los hombres, y de 42,6 años en las mujeres97. La disminución de la mortalidad infantil es muy llamativa. En 1900, de cada 1000 niños nacidos vivos, mueren 410 antes de cumplir los 15 años. En 1910 no llegan a 300 fallecimientos,98 aunque estas cifras son peores que las de otros países europeos. Las causas de muerte más frecuentes son las enfermedades infectocontagiosas99. La actividad económica de la población se centra en la agricultura, a la que se dedica el 66% de la población activa en 1910. Este porcentaje se reduce al 46% en 1930. En este año la población dedicada a la industria, fue del 31% y a los servicios el 23%. Los fenómenos migratorios dan lugar a que las poblaciones de la mitad sur de España, especialmente Levante, y el País Vasco tuvieran un crecimiento más acelerado.100 94 Ibid. Densidad de población en las provincias según censos 1900, 1910. 95 Armando Sáez. Población y actividad económica de España. Madrid: Siglo XXI, 1975 96 Roser Nicolau, <> Estadísticas históricas de España: siglo XIX-XX. Vol. I Coord. por Xavier Tafunell Sambola y Albert Carreras; Odriozola. Bilbao: Fundación BBVA,2505, 84- 85 97 INE, Tablas de mortalidad de la Población Española, 1920. 98 Nicolau, Población…, 86 99 Ibid. 99 100 Ibid. 103 54 I.5. La Economía. A partir de mediados del siglo XIX se produce una mejoría significativa de la economía. Se moderniza la agricultura asociada a industrias agroalimentarias, la construcción del ferrocarril ofrece muchos puestos de trabajo, se desarrolla el sistema bancario y se crean industrias, especialmente en Cataluña (textil) y País Vasco (siderurgia). También se desarrolla la minería. Por otra parte, se incrementa el comercio exterior y se mejoran el sistema fiscal y la organización de la Administración. El crecimiento y modernización de las grandes ciudades también es un foco de desarrollo económico. El sector más atrasado fue la agricultura, con una estructura de propiedad de la tierra basada en pequeñas explotaciones, que ocupaban aproximadamente un tercio de la tierra disponible, y la existencia de latifundios, especialmente en el sur de España, escasamente explotados y productivos. La rentabilidad de esas pequeñas exportaciones agrícolas apenas da para el mantenimiento de una familia. Para alejarse de esa situación de pobreza y falta de expectativas, muchos españoles emigran a países como Cuba, Argentina, o Brasil. Se calcula que entre 1857 y 1915 un millón y medio de españoles, con edades entre 18 y 21 años se establecieron en Argentina. En 1914 se calcula, que el 10,5% de la población de este país es de origen español101. El subdesarrollo y estancamiento de la agricultura impiden nuevas formas de cultivo y no se obtiene un incremento significativo de la productividad agraria102. Estos fenómenos económicos y migratorios transforman las ciudades principales de España. A su vez, el aumento de empleados públicos y los trabajadores del sector servicios, así como el aumento de los profesionales liberales determinan la aparición de una nueva clase media urbana, cuyos 101 Walther L. Bernecker, España, entre tradición y modernidad. Política, economía, sociedad (siglo XIX y XX) 2ª Ed. (Madrid: siglo XXI), 158 102 Ibid. 158-159 55 valores y hábitos de consumo se asocian a importantes cambios sociales. Frente a la sociedad burguesa del siglo XIX surge la sociedad de masas103 en la cual la población activa se dedica en un 3% sector primario, un 15,8% al sector secundario y un 17,7% al sector terciario. Sólo en 1930, se produce un cambio más significativo: un 45% trabaja en el sector primario y un 28% al sector terciario.104 La población en las capitales de provincia en 1900, oscila entre los 539.835 habitantes de Madrid, y los 15.194 de Orense o los 15.580 de León. Pocos años más tarde, la incorporación del extrarradio de las grandes ciudades, incrementa de forma sensible la población, y con ello la necesidad de infraestructuras y de nuevos servicios como los sanitarios y asistenciales. I.6 Educación. El crecimiento económico del reinado de Alfonso XIII también se vincula al desarrollo de una alta burguesía, vinculada a la industria y a la banca, especialmente en Cataluña y País Vasco junto con Madrid. Esta burguesía favorece el desarrollo de las artes, las creaciones literarias y las escénicas. y el desarrollo cultural de sectores de la población. En repetidas ocasiones, se ha denominado este periodo, como edad de plata de 103 Luis Enrique Otero Carvajal, "La sociedad urbana en España. Vanguardia de la modernidad. 1900- 1936", en Llas nuevas clases medias urbanas. Transformación y cambio social en España, 1900-1936, ed. por José María Beascoechea Gangoiti y Luis Enrique Otero Carvajal (Madrid: Los libros de la Catarata, 2015), 15-16. 104 Ibid. 18-24 56 las letras españolas, aunque Seco Serrano se pregunta "¿por qué no una segunda edad de oro?105. Por desgracia, el crecimiento económico relatado, no se equilibra con una mejor distribución de la riqueza en la población, cada vez más numerosa. Existe un contraste muy marcado en el nivel de vida, alimentación, mortalidad o vivienda. Tampoco ese nuevo esplendor artístico y literario eleva el nivel medio de la cultura de los ciudadanos106. La Constitución de Cádiz de 1812, la Pepa, establece en su artículo 366 que “En todos los pueblos de la monarquía, se establecerán escuelas de primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, escribir y contar, y el catecismo de la religión católica, que comprenderá también, una breve exposición de las obligaciones civiles”, y el artículo 370 declara: “Las Cortes mediante planes y estatutos especiales arreglarán cuanto pertenezca al importante objeto de la instrucción pública"107. Un siglo más tarde, la tasa de analfabetismo seguía siendo muy elevada. Cossío indica en su censo escolar de principios del siglo XX la presencia de cuatro millones de niños, de los cuales unos dos millones y medio están sin escolarizar108. En 1910, sobre una población de 19.995.686 personas son analfabetas el 52,84% de los hombres y el 65,79% de las mujeres.109 En 1900 sólo el 33% de la población sabía leer y escribir. 105 Seco Serrano, Alfonso XIII y la crisis…,54 106 Ibid. 55. 107 Constitución de 1812. congreso.es/docu/constituciones/1812/ce1812_cdpdf. Consultado el 2-2-2019. 108 Manuel Bartolomé Cossío, La Enseñanza Primaria en España, edición no venal, (Madrid: Museo Pedagógico, 1915). 109 Nicasio de Gabriel "Alfabetización, semialfabetización y el analfabetismo en España (1860-1911)". Revista Complutense de Educación, v. 8, n. º4º 1(1997): 202. 57 En 1911 se crea la Dirección General de Enseñanza Primaria, que intenta una mejora de las instalaciones, y se organiza una oficina técnica de construcciones escolares dependiente del Ministerio para construir escuelas. Pese a estas medidas, la reducción del analfabetismo fue lenta. De 1910 a 1930, el número de analfabetos disminuyó de 11,87 millones de personas, a 10,25 millones110. Hacia 1900 el número de escuelas primarias es de aproximadamente 30.000. Los restantes niveles de enseñanza (secundaria y universidad) son minoritarios. En la enseñanza secundaria el número de escolares (en general varones), apenas supera las 30.000 personas y el número de estudiantes universitarios son unos 20.000. La enseñanza primaria era de titularidad pública, excepto en grandes ciudades. La enseñanza secundaria se repartía entre los centros privados, aproximadamente un 80% del total eclesiásticos, en su mayoría, e institutos de enseñanza media (un 20%). La educación superior es pública pero mal dotada, de tal forma que la ausencia de investigación y las estructuras rígidas y anacrónicas, hacen de las universidades lugares inadecuados para una enseñanza moderna y para la investigación científica111. Pocos cambios sufren estos datos en los primeros años del siglo XX. La cultura oficial de esta época tiene como referentes tanto las universidades como las Reales Academias, que, por su organización, mediante el sistema de captación de sus miembros 110 Alfredo Liébana Collado. La educación en España en el primer tercio del siglo XX: la situación del analfabetismo y la escolarización. (Madrid: Imserso, 2009). 111 Ramón Villares, Alfonso XII y Regencia. "Historia de España, Vol. 7 Restauración y dictadura", en Historia de España. Vol 7. Restauración y dictadura, dir. por Josep Fontana y Ramón Villares. (Barcelona: Crïtica/Marcial Pons, 2009): 196-206. 58 y la protección oficial, gozan de gran influencia social y política. Pese al alto nivel de analfabetismo, la prensa alcanza un desarrollo notable y variado, con la creación de numerosas publicaciones diarias o periódicas, en las cuales colaboran los escritores más conocidos112. I.7. La sociedad española en el reinado de Alfonso XIII. Desde el reinado de Alfonso XIII, están presentes en la sociedad española dos fenómenos que se prolongan en el tiempo: el carácter oligárquico del sistema político y el caciquismo. El carácter oligárquico se manifiesta con nitidez, en la relación constante definida entre los políticos y las elites económicas y sociales. Esta relación se inicia con la alianza entre la vieja aristocracia terrateniente y la nueva alta burguesía financiera. El desarrollo industrial, del que se ha hablado anteriormente, genera un grupo de importantes empresarios. Los negocios emergentes (banca, ferrocarriles, comercio, servicios públicos) y los comerciantes vinculados a sectores agrícolas en expansión, (cereales y harinas, vinos o conservas) dan lugar al nacimiento y desarrollo de una alta burguesía que, junto a los terratenientes, ejercen una importante influencia sobre los políticos, formando un grupo de presión que influye para su propio beneficio, en la promulgación de leyes. 112 Ibid. 186-195 59 Varios escalones por debajo de esta alta burguesía, nobleza vieja y nobleza nueva, se sitúa una pequeña burguesía formada por pequeños empresarios, comerciantes, profesionales liberales y altos niveles de la administración. Un pálido reflejo de la alta burguesía, sin sus posibilidades económicas o sin su influencia política e incapaces de afrontar grandes proyectos económicos, políticos o incluso caritativos. El segundo fenómeno de esta sociedad, es el caciquismo, que se puede considerar como el control político ejercido por las oligarquías terratenientes, industrial o financiera. El cacique no tiene una ideología específica: puede ser conservador o liberal. En cualquier caso, su acción es imponer o conseguir de la administración pública, actos o condiciones de carácter antijurídico. Estos actos dan lugar a beneficios para individuos de las distintas capas sociales, poblaciones, administraciones municipales, etc. Pueden ser desde la recomendación para el ingreso en una institución, una exención de impuesto o del servicio militar, la edificación de un puente para un determinado pueblo o un cambio en el trazado ferroviario para que el tren pasase por una localidad determinada, etc. En el Asilo de Convalecientes, siguiendo esta mentalidad caciquil, se reciben recomendaciones para conseguir una plaza de médico en el Asilo, el ingreso de algún enfermo convaleciente, u otro tipo de beneficios. Establecidos esos primeros puestos en la jerarquía social, la aristocracia terrateniente y la alta burguesía, muchas veces ennoblecida, la situación se mantiene inamovible durante los dos reinados, como una característica estructural del sistema político. Al final de la escala social, se sitúa el campesino, víctima de un sistema 60 distribución de la tierra anacrónico (o latifundio o minifundio) con unos sistemas atrasados de cultivo, recolección y comercialización de los frutos agrarios y un sistema retributivo -el jornal- que determina en los jornaleros la miseria, el hambre, las enfermedades y, asociado a lo anterior, el analfabetismo, circunstancia que ayuda a la perpetuación de estas miserables condiciones de vida. Otro de los sectores situado en el último peldaño esta escala es el obrero urbano e industrial cuyas condiciones de trabajo no difieren en esencia de los obreros del campo. Jornadas laborales de muchas horas de duración, exposición a tóxicos, ambientes poco salubres, que conllevan la aparición y propagación de enfermedades infectocontagiosas, ausencia de medidas de protección o de prevención de accidentes, etc. Las condiciones de sus viviendas muestran el grado de pobreza o miseria en que viven, en contraste con las elites. Las descripciones gráficas de las casas de unos y otros -como se puede apreciar en los márgenes recogidos en el anexo documental- muestran la extraordinaria diferencia que existía entre los mismos, reflejo de la también extraordinaria desigualdad social, pese a las declaraciones grandilocuentes de los Reyes, del texto la Constitución de 1876, o de los discursos de los políticos que claman por la “regeneración” de España y por establecer medidas para solucionar, o, al menos, paliar estas situaciones de pobreza. ¿Qué rasgos definen estas élites? De la vieja aristocracia, se puede decir que mantienen una mentalidad cuasi estamental. Son como un club selecto, que apenas permite la incorporación de nuevos miembros, y si lo hacen, los recién llegados se sitúan al final de la jerarquía. La antigüedad del título es uno de los mayores rasgos de distinción, 61 y permite la preminencia de los más antiguos, sobre los más modernos en los diversos actos sociales. Así, el primer Grande, Conde de Benavente, actualmente en la Casa de Osuna, tiene preminencia sobre el más reciente, el Conde de Godó. En el fondo, la nobleza supone una visión anacrónica de la sociedad, que se empeñan en mantener, junto al principio de varonía en la sucesión. Actualmente ha dado lugar a litigios entre los sucesores, por no ajustarse esta tradición a los principios de igualdad recogidos en la constitución de 1978. Por el contrario, la mentalidad burguesa, se ha forjado lentamente durante siglos, desde la aparición de las ciudades -los burgos- en los siglos XI y XII, asociados a la actividad de gremios instalados en ellos. Esta mentalidad se diferencia, en primer lugar, de la mentalidad rural y tradicionalista más vinculada a la posesión de la tierra, a la religión y a ciertos rituales sociales. La mentalidad burguesa, es, en esencia, un sistema coherente coordinado de opiniones o formas de pensamiento que pueden abarcar diversos y múltiples campos, y transformarse en diferentes actuaciones. En la mentalidad burguesa, se entrelazan aspectos éticos, estéticos, artísticos y literarios junto a la preocupación por el orden público y la educación sentimental. En la ética se contemplarían aspectos como la racionalidad de la administración económica, evitando el gusto excesivo o no justificado, el ahorro, la honradez en los negocios, el espíritu de esfuerzo y la organización racional del tiempo. Al mismo tiempo, Romero afirma que: “Después de 1848 se produce una segunda y significativa flexión de la mentalidad burguesa, ante la emergencia del proletariado industrial, y su clara diferenciación de la masa de artesanos, y de otros componentes de los sectores populares que carecían de esa cohesión que sólo da la vida industrial (…). Aquí se produce la flexión, referida especialmente ahora a los problemas sociales, aunque suponiendo una vasta filosofía. La mentalidad burguesa, individualista y profana, se hace cargo de que el proceso industrial 62 acelere el cambio social, tanto, como el tecnológico, y que este proceso sea imposible de detener a menos que se le ponga un freno que sea absoluto”113. La consecuencia de estos hechos, es un sentimiento de temor, que esa mentalidad burguesa profana “se acerca al sector tradicional y se hace religiosa”114. Entre los contenidos de la mentalidad burguesa, Romero señala mentalidad profana o laica (frente a la mentalidad cristiana feudal), el realismo, que implica el desarrollo de una serie de experiencias sociales nuevas, significa creer en las realidades sensibles, no vinculadas con el mundo sobrenatural. También es significativa la adhesión a la filosofía natural (empirismo y racionalismo) y un cambio en la imagen del hombre más antropocéntrico y menos teocéntrica115. Los cambios también afectan a la ética: hay una transformación, desde la moral heterónoma medieval o barroca, a una moral autónoma, influida por el pensamiento protestante y su doctrina del libre examen. Basados en esta influencia, la moral del trabajo y la moral de la riqueza, constituyen los puntos más definidos de confrontación con el sistema tradicional. Los movimientos anti burgueses, según Romero, formulan acusaciones contra la riqueza, pero no a la riqueza de los nobles poseedores de una riqueza de larga evolución e incuestionada, sino a los nuevos ricos urbanos116. Romero, asegura que la Reforma protestante es una variante religiosa típicamente burguesa, que tiene fundamento en los textos del Antiguo Testamento que exaltan la moral del trabajo y la moral del premio. Con esta urdimbre, se tejerá el paño de las enseñanzas de Calvino en 113 José Luis Romero, Estudio de la mentalidad burguesa. (Madrid: Alianza Editorial, 1987):44 114 Ibid. 115 Ibid. 60-110 116 Ibid. 117 63 Ginebra117. Esta mentalidad se extenderá por los Países Bajos, Gran Bretaña y Estados Unidos. Por el contrario, en los países mediterráneos, como se ha señalado, originará un acercamiento a la Iglesia Católica y a posiciones conservadoras. La mentalidad burguesa, que podríamos denominar “tradicional”, en el sentido de su mayor desarrollo en la Revolución Industrial. Se restringe a determinadas élites, y se extiende durante décadas, debido al ascenso de las masas según la idea de Ortega y Gasset. Las masas se apropian de las ideas de las clases medias, los llamados pequeños burgueses. En similares términos se expresa Alain de Benoist, cuando afirma que la burguesía parece hoy corresponder a una mentalidad que lo ha invadido todo118. El burgués de la época que estudiamos, se define por su estatus social, su rango, su fortuna y sus relaciones. Sus costumbres y elecciones matrimoniales, muestran su respeto y aceptación por las apariencias, las convenciones y el orden establecido. Benoist asegura que es la época de un ¨cristianismo burgués¨ que sufre las críticas de autores católicos, como Péguy o Bernanos, y también de no católicos, como Proudhom, que acusará la iglesia de haberse situado como “criada al servicio de la burguesía”119. El burgués aparece como un individuo obsesionado por el dinero, la seguridad y sus actitudes reaccionarias y su conformismo intelectual, su carácter explotador, y su papel como “sucesor de la aristocracia y al mismo tiempo su caricatura”120. 117 Ibid. 118 Alain de Benoist. "El burgués, paradigma del hombre moderno". (41-60) Consultado en www.manifesto.org 119 Ibid. 48 120 Ibid. 49 http://www.manifesto.org/ 64 I.8. La mujer. La situación de la mujer española a principios del siglo XX, no ofrecía un aspecto muy positivo. Su horizonte es el trabajo del hogar, sometida a la autoridad del padre o del marido y a la crianza de una prole a la que veía morir con mucha frecuencia, como consecuencia de la alta mortalidad en este periodo. Si tiene la oportunidad de trabajar, su ocupación sería poco cualificada y su retribución inferior a la del varón. En 1900, las trabajadoras censadas, representaban el 18,32% de la población activa total, y el 14,51% de todas las mujeres. Diez años más tarde, estos porcentajes disminuirán por la pérdida de mano de obra femenina en el sector primario, llegando al 13,51% y 9,98% las mujeres ocupadas, en relación con los varones, y sobre el total de mujeres. Hacia 1930, las mujeres con trabajo, eran el 12,65% de la población activa. Como se puede observar, no hubo mejoras en cuanto al acceso al mercado de trabajo, sino regresión121. Las ocupaciones concretas principales, serán, la industria del servicio doméstico, y la agricultura por este orden. Sólo unas 40.000 mujeres tenían profesiones liberales en esos años122. El inicio del trabajo fabril de las mujeres, comienza con la Revolución Industrial, más retrasada en España en relación con otros países europeos. La prensa del último cuarto de siglo, refiere la existencia de una fábrica de calzado donde trabajan tantas mujeres como hombres123. En las fábricas de tabaco el personal femenino tiene mucha mayor presencia que los varones124. También cuenta la prensa la noticia de una de las primeras protestas en las fábricas, cuando las mujeres ven amenazados sus 121 Mary Nash. Mujer, familia y trabajo en España, 1875-1936. (Barcelona: Anthropos 1983) :50 122 Ibid. 50-51 123 La Ilustración Española y Americana, 30 de Junio de 1874. 124 Ibid. 1807 65 puestos de trabajo125. Pese a esta presencia de la mujer en las fábricas, la reorientación económica en el sector servicios no hizo desaparecer la desigualdad entre hombres y mujeres ni en consideración de su valor laboral, ni en la retribución económica126. En 1930, ya bien entrado el siglo XX, la retribución de las mujeres es aproximadamente un 53% inferior a la de los hombres, lo que supone una desmesurada discriminación laboral, basada en el género127. Además de su actividad laboral, debe realizar la actividad doméstica, en la que no cuenta con la ayuda del marido o de los varones de la familia. La mentalidad patriarcal de la época no permite este tipo de ayuda. Junto a la sumisión doméstica, las leyes civiles, (Código civil, Código de Comercio) contribuyen a perpetuar el permanente estado de sometimiento al varón. El Código Civil de 1889 mantiene en su artículo 7 que “el marido debe proteger a la mujer y ésta obedecer al marido”. Y el artículo 18 expone que “la mujer está obligada a seguir a su marido donde quiera que fije su residencia”. El marido, además de cabeza de familia, y según las circunstancias económicas, el único con derecho al voto, es el administrador de los bienes de la familia y de la sociedad conyugal, (artículo 59), de forma que la mujer no puede tomar decisiones sobre sus bienes sin autorización del marido, ni tampoco está autorizada a comparecer en juicio para litigar sobre estos bienes, si no cuenta con esa autorización marital (Artículo 60)128. 125 Ibid. 15 de marzo de 1885 126 Rubén Pallol Trigueros, "Las clases medias madrileñas en el primer tercio del siglo 20:1 retrato socioprofesional”, en Las nuevas clases medias urbanas. Transformación y cambio social en España, 1900- 1936, dir. por José María Beascoechea Gangoiti y Luis Enrique Otero Carvajal. (Madrid: Libros de la Catarata 2015): 47 127 Rosa María Capel Muñoz, La mujer española en el mundo del trabajo, 1900-1930, (Madrid: Fundación Juan March, 1980): 26 128 María José Lacalzada de Mateo, "Las mujeres en la Cuestión Social de la Restauración: liberales y católicas (1875-1921)”, Historia contemporánea n.º29 ( 2005): 698. 66 El artículo 237 del código civil, en su apartado 70, establece que las mujeres, salvo en los casos, en los que la ley las llama expresamente, son inhábiles para ser tutores. La mujer de clase media, según la Condesa de Campo Alange, recibe una educación similar a la que recibe la mujer de clase alta, por lo demás muy exigua. Sin embargo, su nivel de ingresos se parece más a la mujer de pueblo. Pocos trabajos podía realizar, ya que no estaba bien visto que una mujer de su clase trabajara en una fábrica o en el campo129. La mujer de clase alta es considerada “como simple objeto de lujo, con derechos muy restringidos”. Esa formación, que se reduce, a lectura, escritura, historia, geografía e idiomas, bordado y “una gran dosis de religión (…). Con esto ya está en camino de brillar en los salones de contratación de matrimonios”130. El matrimonio es “la carrera” más importante para las mujeres españolas en la Restauración. Frente a esta realidad, Francos Rodríguez protestaba: “La Carrera de la mujer no puede limitarse a conseguir matrimonio. Tal injusticia, se adorna por quienes la defienden con palabras galanes, pero faltas de sinceridad. "Queremos las mujeres para el hogar únicamente, para embellecer la vida. Flores delicadas no deben ajarse en la lucha por la existencia (…) Queremos a las mujeres para nuestra conveniencia, sumisas, aunque se les imponga la injusticia; capaces de atender a las necesidades de la vida corriente, pero sin salirse nunca de papel secundario a que se les obliga”131. 129 Condesa de Campo Alange, La mujer en España. Cien años de Historia. (Madrid: Aguilar, 1963); 149 (Título de María Lafille y Pérez del Pulgar (Sevilla, 15 de agosto de 1902-Madrid 9 de julio de 1986). Esposa y consorte de José Salamanca y Ramírez de Haro, Conde de Campo Alange). 130 José Pratt, A las mujeres (Conferencia leída en el <> los días 18 y 24 de octubre de 1903. (Barcelona: Biblioteca Juventud Libertaria, 1904) 131 José francos Rodríguez. La mujer y la política españolas, (Madrid: Pueyo, 1920): 242 67 Esta forma de pensar está avalada por las opiniones de algunos médicos que bajo la apariencia de un fundamento científico, repiten lo que la mentalidad patriarcal había establecido como canónico. Antonio Mut, del Instituto Rubio, profesor de la Escuela de Enfermeras de Santa Isabel de Hungría, del que hablaremos también posteriormente, se expresa en estos términos al hablar de las prácticas higiénicas: “Si señores; instruir, educar, habituar a la mujer a las prácticas higiénicas es una imprescindible necesidad, en la que todos estamos conformes, y no soy yo de los que menos han hecho o ha procurado hacer en este sentido, pero siempre considerando a la mujer como señora de su casa, como madre de familia. Porque en cuanto la mujer se sale de estos naturales límites, y pretende escalar la política, la sociología, la ciencia; en cuanto la mujer abandona la alcoba, la cocina y el cuarto de costura, ya no la comprendo, ni la quiero, ni la respeto. Me repugna”132. Años más tarde Marañón continuaría con los estereotipos sobre la mujer: “Cultura femenina, diferenciación de la mujer; y cultura masculina, diferenciación del hombre: he aquí el secreto; y claro es que su realización es, más que obra de la escuela, obra del hogar. Hacer muy hombres a los hombres y muy mujeres a las mujeres. En esto estribará la liberación de éstas, y sobre este eje ha de construirse el programa el feminismo verdadero. Mientras no penetre y se clave esta idea en la mente de los feministas, su actuación tendrá este pecado original de la conclusión del feminismo con el hombrismo, que anulará toda su eficacia. Y téngase en cuenta que dicha confusión no es una mera interpretación 132 A. Mut, Revista ibero-americana de ciencias médicas n.º404 (1910): 317-320. 68 equivocada de las cosas, sino un sentimiento universal que tiene raíces milenarias en el alma de la mujer”133. Por su parte, la Iglesia, en un documento de tanta trascendencia en el mundo del trabajo y de las relaciones entre empresarios y trabajadores, la encíclica Rerum novarum de León XIII, año 1898, se expresaba así, estableciendo doctrina sobre los roles masculino y femenino: “La familia (…) Es de absoluta necesidad que tenga unos derechos y unos deberes propios totalmente independientes de la potestad civil. Por tanto, es necesario que ese derecho de dominio atribuido por naturaleza cada persona, según hemos demostrado, sea transferido al hombre, en cuanto cabeza de familia (…). Es ley santísima de naturaleza que el padre de familia provea el sustento y a todos, las atenciones de los que engendró (…). Los hijos son algo del padre, como una cierta ampliación de la persona paterna (…)”134. Más adelante añade: “Sic certa quaedam artificia minus apte conveniunt in féminas ad opera domestica natas: quae quidem opera et tuentur magnopere inmuliebri genere decus et liberorum institutioni prosperitatique familiae natura respondent”135. Pío X, de quien hablaremos próximamente, también tendrá palabras en análogo sentido. En general, en la doctrina católica hasta el concilio Vaticano II, las cualidades 133 Gregorio Marañón, Tres ensayos sobre la vida sexual. (Madrid: biblioteca nueva, 1927): 92-94 134 Leon XIII, Rerum novarum. Versión española en w2.vatican.va/content/leo-xiii/es/encyclicals/hf_l- xiii_enc15051891_rerum-novarum.html. 135 ASS, Vol. XXIII, (1890-1891): 661. (Hay oficios menos aptos para la mujer, nacida para las labores domésticas, las cuales protegen el decoro del género femenino y responden por naturaleza de las libertades de la institución y de la prosperidad de la familia). 69 que más se valoran en una mujer son: la virginidad y la maternidad y de diferentes formas sometidas al varón, basados en Gn. 3,16: “Mulieri quoque dixit: Multiplicabo ærumnas tuas, et conceptus tuos: in dolore paries filios, et sub viri potestate eris, et ipse dominabitur tui”.136 A pesar de estas concepciones sobre la mujer, de minusvalorar su papel social y laboral, no faltaron momentos, en los cuales las mujeres alzaron la voz y las manos para defender sus derechos como los motines de cigarreras en Madrid, en 1830137 y en Sevilla en 1885 en el cual tuvo que intervenir el Delegado de Hacienda para asegurar que no se compraría maquinaria que supusiera el despido de las trabajadoras.138 En 1885 y 1896 se producen otros amotinamientos que representan el inicio de la organización sindical, que culminaría en 1918 con la creación de la Federación Tabaquera Española vinculado a UGT139. Una de las reivindicaciones constantes de las mujeres es la educación. La periodista Avelina Correa resalta en un artículo aparecido en la revista El Álbum Iberoamericano, la importancia de la instrucción de la mujer. Afirma: “Ya no estamos en aquella época de seriedad, en la que el padre de familia se oponía a que sus hijas estudiasen, por parecerle lógico y natural que la mujer permanezca sumida 136 Gn, 1,16. Biblia Sacra juxta Vulgatam Clementinam. Editio electronica. Plurimis consultis editionibus diligenter praeparata a Michaele Tvveedale, Londini, MMV. 137 Montserrat Cañedo Rodríguez, " La historiografía y el problema del sujeto histórico: algunos apuntes a partir de las cigarreras de la Fábrica de Tabacos de Madrid". Archivo Histórico de Guadalajara (ed), 2011.[En línea] Disponible en http://espacio.uned.es//fez/eserv/bibliuned:500670/cigarreras_y _sujeto_histo_rico.pdf. 138 Orden del delegado de Hacienda dirigida a los talleres negando la existencia de las máquinas de liar tabaco amenazando de expulsión a quien promueva desórdenes, así como el cierre del establecimiento ante cualquier tumulto.ES. 41003.AHPSE/1.2.3.1.1.1.6//Fábrica de Tabacos de Sevilla, FT262PL 139 Alfonso pozo Ruiz,"Operarios y Cigarreras en la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla" Alma Mater Hispalense.Disponible en: http://personal.us.es/alporn/fabricatabaco/cigarreras_sevilla.htm. http://espacio.uned.es/fez/eserv/bibliuned:500670/cigarreras_y%20_sujeto_histo_rico.pdf http://espacio.uned.es/fez/eserv/bibliuned:500670/cigarreras_y%20_sujeto_histo_rico.pdf http://personal.us.es/alporn/fabricatabaco/cigarreras_sevilla.htm 70 en la ignorancia (…). ¿Por qué teniendo la mujer la misma constitución orgánica que el hombre, y la misma inteligencia, se han de oponer a que por medio del estudio, y despojándose de esa frivolidad, ayude al hombre en la difícil tarea de la educación?”140 . Pocos años antes, el Real Decreto de 26 de octubre de 1901, establece una instrucción semejante para ambos sexos en la enseñanza primaria141. En 1909, se dispone la escolaridad obligatoria hasta los 12 años y., en 1911, la educación en la escuela primaria. Estas buenas intenciones encuentran muchos obstáculos en su aplicación. En 1909 se crea la Escuela Superior de Magisterio para formar a los maestros de la educación primaria,142 en unos años en los que la tasa de analfabetismo femenino alcanza un 70%, y el resto posee una formación muy escasa. Sólo un pequeño número de mujeres, 5557, en el curso 1900/1901, están matriculadas en los niveles educativos medios, mayoritariamente en las Escuelas de Magisterio. I.9. La mujer en la Universidad. Hasta 1910, en que se aprueba el acceso de las mujeres -de pleno derecho- a la universidad, su presencia en siglos anteriores es casi anecdótica. Se sabe que, en los siglos XV y XVI, las crónicas recogen los datos de algunas mujeres estudiantes en las dos universidades más prestigiosas de España en aquella época: Salamanca y Alcalá. Teresa de Cartagena y Beatriz Galindo fueron alumnas de Salamanca 140 El Álbum Ibero Americano, Año XXVI, nº 1, 7 de mayo de 1908, 196-197 141 Gaceta nº 303, 30 de octubre de 1901, 495-497 142 Guadalupe Gómez-Ferrer Morant, Historia de las mujeres en España: Siglos XIX y XX. (Madrid: Arco libros, 2011): 46. 71 y Luisa Merino y Francisca de Lebrija, profesoras de Autores Clásicos Latinos, en Salamanca y de Retórica en Alcalá, respectivamente. Hasta tres siglos más tarde, ninguna mujer obtiene un doctorado en la Universidad española. Fue Doña María Isidra de Guzmán y de la Cerda, hija de Don Diego de Guzmán y Fernández de Córdoba, Marqués de Aguilar de Campoo y de Montealegre, y de Doña María Isidra de la Cerda, Duquesa de Nájera. Se la conoce como María de Guzmán, Isidra de Guzmán, o la Doctora de Alcalá. El 6 de junio de 1785, obtiene el Grado de Doctora en la Facultad de Filosofía y Letras Humanas de la Universidad de Alcalá143. En 1872 se matricula María Elena Maseras Ribera en la Facultad de Medicina de la Universidad Barcelona. María Elena, había tenido que solicitar un permiso especial para poder matricularse en los cursos de segunda enseñanza. Otras matriculadas en aquellos años en la misma facultad fueron Dolores Alen y Riera (1874), y Martina Castell y Ballespí (1877). A partir de 1873, otras universidades españolas comienzan a admitir matrículas de mujeres, siempre en número muy reducido. Una Real Orden en 1882 va a truncar esta esperanza de progreso de la mujer. Prohíbe la matriculación de las mujeres en las universidades, aunque permite finalizar los estudios a las alumnas que ya estuvieran cursando estudios144. 143 María Jesús Vázquez Madruga, María Isidra Quintina de Guzmán y de la Cerda: La Doctora de Alcalá. (Alcalá de Henares: Centro Asesor de la mujer, 1999). 144 Ana Guil Bozal y Consuelo Flecha García, "Universitarios en España: De los inicios a la actualidad." Revista de historia de la educación latinoamericana, Vol, 1. nº 24 (2015) 125-126 12 72 En ese mismo año, 1882, se doctoran en el Colegio de Medicina de San Carlos, dependiente de la Universidad Central, Martina Castell y Ballespí, y María Dolores Alen y Riera (nombres y apellidos tal como figuran en sus tesis doctorales). La primera, lo hace el 4 de octubre de 1882 y la segunda cuatro días más tarde145. De estas tres primeras mujeres que finalizan los estudios de medicina, únicamente Dolores Alen ejerce la profesión de médico, dedicada a la ginecología y a la pediatría, en una consulta propia en Barcelona durante 25 años. Martina Castell muere prematuramente tras un parto y no llega a ejercer nunca la profesión y Elena Maseras se dedica a la enseñanza. Las dos tesis defendidas por las doctoras Castell y Alen, tienen como tema la situación de la mujer. La primera reivindica la educación de la mujer y su representación en la historia146. 145 Sobre el día exacto de la defensa de la tesis existe disparidad de interpretaciones. El registro de biografías de la Real Academia de la Historia da como fecha del doctorado el 9 de octubre, y afirma que fue la segunda mujer Doctora en medicina después de Dolors Alen i Riera (ahora en catalán) que había leído su tesis tres días antes. (dbe.rah.es/biografías/39914/martina-castell-ballespi) M. Dolors Cuyás, bisnieta de la doctora Alen, en una carta dirigida a La Vanguardia, señala que Martina Castell defendió su tesis el día 4 de octubre y su bisabuela el ocho del mismo mes, aunque precisa que Dolors Alen fue la primera en obtener la licenciatura. (M. Dolors Cuyás. Bisneta de la doctora Alen. La Vanguardia, 23 de marzo de 2010, p.20). La Galería de Metges del Collegi de Metges de Barcelona también afirma que la defensa de la tesis de Martina Castell i Ballespí fue el 9 de octubre. (www.galeriametges.cat/galeria-fitxa.php?icod=ELM , consultado el 8 de abril de 2020). Un artículo firmado por M. Coxa Montagut y aparecido en Ara, aportó los apuntes biográficos sobre Martina Castell y reconoce que fue la primera doctora en Medicina, aunque no señala un día concreto. (M. Conxa Montagut, Homenatge a Martina Castell, la primera doctora en medicina de l’Estat) Ara 74-77. El examen físico de la tesis manuscrita que se conserva en el Archivo Histórico de la Universidad Complutense no permite fijar con precisión el día, porque el número está borroso. Podría ser un 3 o un 5. 146 Martina Castell y Ballespí. Educación física, intelectual y moral que debe darse a la mujer para que contribuya en grado máximo a la perfección y dicha de la Humanidad. Ejemplar manuscrito. Archivo Histórico de la Universidad Complutense. http://www.galeriametges.cat/galeria-fitxa.php?icod=ELM 73 La segunda, trata sobre la educación higiénico moral de la mujer. En su sexta conclusión afirma: “La instrucción de la mujer es indispensable; la historia nos da pruebas evidentes de que la gran desmoralización siempre ha concomitado con la ignorancia, y de que la reforma de la instrucción ha reformado siempre las costumbres”147. Otras pioneras en la obtención de licenciaturas en medicina y farmacia son: Adoración García Aranda (Medicina, 1885, Madrid). Luisa Domingo García (Medicina, 1886, Valladolid). Dolores Lleonart y Casanovas (Medicina, 1886, Barcelona) Concepción Alexandre y Ballesteros (Medicina, 1886, Valencia) Manuela Solís (Medicina,1886, Valencia) Antonia Monreal y Andrés (Medicina, Sevilla, 1896) Dolores Mariano Tapia y García (Farmacia, 1881, Madrid) María de Monserrat Carrera y Roger (Farmacia, 1886, Santiago de Compostela)148. Años más tarde, una Real Orden firmada por Romanones el 8 de marzo de 1910, dispone que se considere derogada la Real Orden de 11 de junio de 1888 y, por tanto, los Jefes de Establecimientos docentes pueden conceder la inscripción de matrícula en enseñanza oficial o no oficial, solicitada por mujeres, siempre que se ajusten a las condiciones y reglas establecidas para cada clase y grupo de estudios149. 147 Doña Dolores Alen y Riera. De la necesidad de encaminar por nueva senda la educación higiénico- moral de la mujer. (Barcelona: Evaristo Ullastres, 1883), 45 Disponible en: Universitat de Barcelona. Departament de Medicina http://hdl.handle.net/10803/2257. 148 Condesa de Campo Alange, La mujer…, 166 149 Gaceta de Madrid, Tomo nº 68, de 9 de marzo de 1910, 497-498. http://hdl.handle.net/10803/2257 74 El número de mujeres matriculadas en la Universidad durante el curso 1910/1911 es de 33 (un 0,17% del total de matriculados). En el curso 1920/1921 las alumnas matriculadas son 440 (2% del total) y en el curso 1926/27, 1.611 son las mujeres matriculadas, que representan el 4,6% de todos los matriculados. Las carreras más solicitadas son Medicina, Farmacia, Filosofía y Letras, Ciencias y Derecho. Los porcentajes en medicina fueron decreciendo, desde el 48% entre los años 1872 y 1910 al 8,9% en el curso 1932/1933. Farmacia tuvo oscilaciones: del 24,7% en el periodo 1872-1910 al 49% en el curso 1928-1929, para descender después al 25,1% en el curso 1932-1933. Filosofía y Letras se mantuvo en un porcentaje estable en el 20,5 y el 30%. Ciencias tiene un periodo floreciente entre 1916 y 1927, con porcentajes superiores al 30% y Derecho mantenía porcentajes bajos, excepto en el curso 1932-1933 en el que llegó al 17%.150 En 1915 abre sus puertas la Residencia de Señoritas, inspirada por la Institución Libre de Enseñanza y patrocinada por la Junta de Ampliación de Estudios. Inicialmente está destinada a residencia de las chicas que venían a Madrid a cursar estudios de Magisterio. Su directora es María de Maeztu. Años más tarde de la apertura del centro, solicita que se amplíe la residencia a otras chicas que cursasen otros estudios. El primer año reciben 15 estudiantes. En el curso 1931-32 son ya 1000. Entre esas residentes están Victoria Kent, Josefina Carabias, etcétera. Allí también pronuncian conferencias figuras 150 Guil, Flecha, Universitarias…, 132-133 75 nacionales internacionales de reconocido prestigio, como Clara Campoamor, Gabriela Mistral o Marie Curie.151, 152 La única escuela enfermeras con criterios modernos a principios de siglo es la Escuela de Santa Isabel de Hungría, asociada al Instituto de Técnica Operatoria del Doctor Federico Rubio y Gali, ampliamente estudiada en la historiografía. En otros países la formación enfermera está muy desarrollada como es bien conocido. La prensa española refleja noticias sobre las llamadas enfermeras laicas, es decir, aquellas que ejercían la profesión sin pertenecer a una congregación religiosa. En la crónica feminista, sección de El Álbum Ibero Americano se lee : “Se va iniciando con gran acierto una nueva orientación de la actividad femenina, la enfermera laica profesional. Ilustres damas, entre ellas, la Duquesa de Sutherland, en Inglaterra, truecan sus galas por el blanco mandil y la blanca divisa de los amigos de los enfermos. Los enfermos habían estado asociados a mujeres ignorantes; hoy lo están a mujeres versadas en ciencia médica. En Inglaterra, Suiza, Alemania, Francia, Italia y Bélgica hay escuelas de enfermeras que dan muy buenos resultados. (…)”. Y sobre las mujeres médicas afirma: “La carrera de medicina ejercida por la mujer, que tantas controversias ha producido, se le está facilitando al sexo femenino”. 151 Azucena López Cobo y Nerea Basabe. "La Residencia de Señoritas. La contribución de la IAE a la educación de las mujeres”, Circunstancia, , nº 14 .(2007). 152 Raquel Vázquez Ramill., "La Residencia de Señoritas de Madrid durante la II". República, Espacio, Tiempo y Educación, v. 2 n.º1 ( 201): 323-346. 76 La oposición masculina, que no era más que el grito del egoísmo, lanzado en la lucha por la vida, se va extinguiendo; la utilidad que aporta la doctora está reconocida por todo el mundo y la mujer médica tan conveniente para la mujer y el niño, penetra en el hospital, en el convento, en el harén153. Cada vez se reconocía socialmente más el trabajo profesional de la mujer, cierto que más en ambientes progresistas que en conservadores. F. León tenía una opinión muy distinta, según él: “Hay un feminismo sano, o, mejor dicho, un movimiento social de mejora femenina que las señoras católicas deben conocer para llevar a la práctica sus razonables conclusiones. En toda España, pero especialmente en Madrid, hay en el campo católico, un verdadero apostolado social femenino (…). Mil veces hemos hablado en estas crónicas de tan bellos y caritativas fundaciones en que señoras muy distinguidas emplean últimamente el tiempo y el dinero, que otras de su linaje dedican al ocio estéril o a la peligrosa diversión”154 . Dos formas, pues, de interpretar el papel de la mujer en la sociedad: mujeres profesionales y señoras caritativas. ¿Qué opinan las jóvenes de clase media o de la pequeña burguesía sobre los estudios a realizar? ABC refiere una encuesta realizada por una revista feminista extranjera en la que preguntan la profesión preferida por sus lectoras: la mayoría quieren ser escritoras, seguidas de médicas, abogadas, “sus labores”, el teatro o la profesión de enfermera. 153 Concepción Gimeno de Flaquer, "Crónica femenina y feminista", El Álbum Ibero-Americano, n.º 38, 14 de octubre de 1908, 446 154 F. León. Feminismo. La Lectura Dominical, nº 593, 13 de mayo 1905, 295. 77 En los últimos lugares, figuraban doncellas, telefonistas. Y termina con un alegato ferozmente antifeminista: “Oh padres de familia que tenéis hijos. Si sois previsores, enseñad a vuestros hijos a hacer puntillas, a bordar, a guisar; instruidles en los quehaceres de una casa, inclinadles a que sean amas secas, porque si el feminismo prosigue sus triunfos, esas serán las profesiones que los hombres podrán ejercer de aquí a un puñado de años”155. 155 ABC, A través de la frontera. Mujeres, 14 de Febrero de 1907, .2. 78 Parte II. El Madrid de principios del siglo XX. II.1. Evolución de la ciudad. Desde que Felipe II decide trasladar la Corte a Madrid, se transforma sucesivamente Real Sitio, Villa y Corte en el siglo XIX y Capital en el siglo XX. Estas han sido ampliamente estudiadas en la historiografía156. Desde mediados del siglo XIX, con la influencia del régimen liberal, Madrid comienza a modificar su estructura y su actividad. Los cambios políticos permiten la participación política de los ciudadanos. También influye el crecimiento demográfico, favorecido por las migraciones procedentes del ámbito rural, la creación de infraestructuras urbanas, la ampliación de la ciudad y la construcción de edificios oficiales y viviendas en las nuevas áreas de crecimiento. Junto a estos fenómenos aumentan también las competencias del ayuntamiento en múltiples ámbitos, (políticos, económicos y sociales) que abarcan desde la elaboración de censos, cobro de impuestos, quintas de reclutas para el ejército, abastecimientos de la ciudad hasta la enseñanza y beneficencia municipales157. . 156 Las publicaciones del Grupo de investigación de la Universidad Complutense Historia de Madrid en la edad contemporánea, nº ref.:941149, compuesto por su Director el Prof. Luis Enrique Otero Carvajal, Gutamaro Gómez Sancho, José María López Sánchez, Rubén Pallol Trigueros, Rafael Simón Arce, Fernando Vicente Albarrán, Borja y Núria Rodríguez Marín, son de obligada referencia. También se han realizado en ese grupo varias tesis doctorales sobre Madrid que han dado lugar posteriormente a múltiples libros y artículos. 157 Luis Enrique Otero Carvajal y Rubén Pallol Trigueros. “El Madrid moderno, capital de una España urbana en transformación, 1860-1931”, Historia contemporánea n.º 39, (2010): 544-545. 79 Se crean nuevos barrios para acoger a las personas procedentes de la emigración, asociados a movimientos especulativos sobre los terrenos urbanizables que contribuyen a incrementar los ingresos de una burguesía cada vez más pujante158. La ciudad crece en extensión y en población; en recursos e infraestructuras, en nuevas ocupaciones y en hábitos sociales distintos de los que durante decenios se habían conservado inamovibles. Madrid se transforma de una sociedad urbana en una sociedad de masas159. II.2. La demografía de Madrid. Armando de Miguel, denomina modernización poblacional, a los cambios demográficos ocurridos en España y que, a su juicio, es más adecuado que transición demográfica. Esta modernización se basa en varios aspectos fundamentales: la menor importancia de la denominada mortalidad extraordinaria o catastrófica, (debida a las guerras, los periodos de hambruna o epidemias de enfermedades infecciosas), la mejoras en higiene pública y privada, tratamiento de las aguas y alimentación saludable, la disminución de la mortalidad infantil y la mayor expectativa de vida en general para todos los grupos de edad. También se relaciona con la disminución de la natalidad asociada al descenso la mortalidad de los niños más pequeños, las crecientes migraciones, el incremento de la urbanización y con ella el crecimiento de la actividad económica160. 158158 Otero, El Madrid moderno, 546. 159 Luis Enrique Otero Carvajal, “La sociedad urbana y la irrupción de la Modernidad en España, 1900- 1936.” Cuadernos de Historia Contemporánea, n.º38, Núm. Esp. (2010): 255. 160 Armando de Miguel, “La población en Madrid en los primeros años del siglo”, Reis, nº 19, 1982:55- 56 80 En el censo de 1900 la población de Madrid contaba con 539.835 personas, (247.910 varones y 291.925 mujeres). En cuanto al nivel de instrucción elemental, saben solo leer 13.635, (3.359 hombres y 10.276 mujeres); saben escribir 361.789 (188.185 hombres y 173.204 mujeres), y no saben leer 163.743 (55.300 hombres y 108.443 mujeres). Diez años más tarde, los habitantes han aumentado hasta 599.807 (275-328 hombres y 324.479 mujeres). De esta población saben leer y escribir 412.529 (210.759 hombres y 201.770 mujeres. Ya se observa un crecimiento significativo de la población en un 10 por ciento, y mejoran también las tasas de alfabetización.161 Sin embargo las tasas de crecimiento vegetativo son negativas, debido a las duras condiciones de vida en Madrid.162 Otros factores relevantes en la demografía madrileña de principios del siglo XX son la elevada tasa de mortalidad infantil, que en otras ciudades se asocia con la mayor mortalidad global de los adultos y con las características de las viviendas. Aproximadamente, un 25 por ciento de los niños fallecían antes de cumplir un año, y un 40 por ciento no llegaba a los 5 años. La tasa de mortalidad infantil por barrios llega a 29,38 por mil en el distrito de la Inclusa, a 17,95 por mil en Latina y 14,57 por mil en el distrito de Hospital. Estas elevadas tasas de mortalidad también guardan relación con la presencia en distrito de las instituciones asistenciales163. 161 INE. Fondo documental. Tomo III. Clasificación de los habitantes por su edad combinada con sexo, estado civil e instrucción elemental. Censos 1900 y 1910. 162Antonio Fernández García, “La población madrileña entre 1876 y 1931. El cambio del modelo demográfico”, en La sociedad madrileña durante la Restauración, ed. por Luis Enrique Otero Carvajal y Ángel Bahamonde Magro. (Madrid; Comunidad de Madrid, 1988), 36. 163 Ibid. 39. 81 Sobre los factores que influyen en la mortalidad, tanto infantil como de adultos, afirma el Dr. Ángel Pulido, Director General de Sanidad y Académico de la Real de Medicina: La insuficiencia de alimentación es, sin duda, una de las causas que más han contribuido a la decadencia de nuestro pueblo, que urge restaurar, y además factor principalísimo en la propagación de las enfermedades infecciosas, a que paga Madrid contribución tan elevada y lamentable. Los individuos de la clase obrera, que no reparan suficientemente sus fuerzas con una alimentación adecuada, son víctimas de la tuberculosis, de la fiebre tifoidea, de muchas otras infecciones, que podrían más fácilmente resistir mejor alimentados164. La inmigración fue determinante para el crecimiento de Madrid. Sin ella, con la elevada tasa de mortalidad infantil, el crecimiento vegetativo se habría mantenido negativo durante muchos años. Desde el Censo 1877, que se basa en parte en los empadronamientos de 1885 y 1886, se tienen datos de las personas que habían emigrado a Madrid en busca de mejores oportunidades de vida. Habían llegado desde diversas regiones de España. Las provincias o ciudades de procedencia de estos inmigrantes eran según el censo de 1886, Oviedo (21.759 inmigrantes), Toledo (19.212), Guadalajara (18.398) y Cuenca y Ciudad Real con unas 7500 personas. El número de extranjeros era 164 Ángel Pulido,” Informe dirigido al Alcalde de Madrid”, Higiene Moderna. Año 1 nº 5 (1901): 125- 126. 82 muy escaso, siendo los franceses el grupo más numeroso con 1257 personas, seguidos de italianos (236), portugueses (155), y alemanes (124)165. Otro factor demográfico determinante de la dimensión de la población es la tasa de natalidad y su comparación con la tasa de mortalidad, que da el grado de crecimiento vegetativo de la población. En 1905 la tasa de natalidad en Madrid era de 28,3 nacimientos por mil habitantes, y la tasa de mortalidad 28 fallecimientos por mil habitantes. Comparando con otras ciudades europeas, Madrid tiene una tasa de natalidad similar pero la tasa de mortalidad es la más elevada de las ciudades europeas estudiadas (Amsterdam, Londres, París, Viena y Roma)166. Por barrios, las mayores tasas de natalidad se encuentran paradójicamente los distritos que presenta mayor mortalidad, tanto infantil como general: Latina, Hospital e Inclusa, seguidos por el nuevo barrio de Chamberí donde existe mayor presencia de pauperismo167. El estudio demográfico realizado por el Ayuntamiento de Madrid en 1905 subraya la relación existente entre las altas tasas de mortalidad de determinados distritos con las características de los mismos: La posición topográfica, la estrechez de calles donde apenas entra el sol, la pluralidad de viviendas que en nada se diferencian de los aduares, la miseria y la suciedad de los pobladores y la imposibilidad por todas estas causas de que el médico ataque debidamente 165 Fernández García, La población madrileña…46-51. 166 Ibid. 53 167 Ibid. 54-55 83 la enfermedad, son sin duda factores importantísimos, cuando no los determinantes absolutos del mal que se lamenta168. Un indicador social importante en esta época es la tuberculosis. Era la enfermedad infecciosa con mayores tasas de mortalidad y afectaba a todas las clases sociales y se extendía por toda España. En Madrid esta tasa alcanzaba el 12,47 por ciento de las defunciones que, aunque muy elevada, era sensiblemente inferior a la registrada en otras ciudades españolas como Cádiz (20,17 por ciento) o San Sebastián (18,78 por ciento)169. II.3. Aspectos sociales de Madrid. Al referirse a Madrid, Chueca Goitia utiliza el término de “ecología social”, concepto aparecido en Estados Unidos y ampliamente difundido en los estudios sociológicos. Siguiendo a McKenzie, uno de los principales líderes de esta disciplina, la define como los aspectos espaciales de las “relaciones simbióticas” de los seres humanos y sus instituciones y su finalidad en conocer los factores que intervienen en la modificación de las estructuras que surgen de la interacción entre ellos. Los fenómenos que integran esta visión ecológica son la concentración, relacionada con la tendencia de personas e instituciones a situarse en un área dada y la segregación, restricción de esos grupos de personas e instituciones a una zona determinada, basada fundamentalmente en factores económicos. Se ve en Madrid como los grupos acomodados se sitúan en el Barrio 168 Ayuntamiento de Madrid. Estadística Demográfica, 1905. Consideraciones relativas a la estadística de defunciones. Madrid, 1905, 93. 169 Fernández García, La población madrileña…60-61 84 de Buenavista y las clases populares se sitúan inicialmente en Chamberí y cuando este distrito es ocupado por colectivos sociales más destacados se produce una segregación de estas clases populares que se dirigen a Cuatro Caminos y Tetuán170. Según Chueca Goitia el desarrollo de Madrid ha producido un esquema urbanístico que denomina “concéntricosectorial” en el cual la zona norte está constituida socialmente por zonas de expansión por sectores de forma radial y la zona sur por zonas concéntricas y la distribución de la población, como ocurre en otras ciudades españolas y europeas, se distribuye en niveles socioeconómicos altos al norte y niveles bajos al sur, con una tipología de viviendas y espacios públicos característicos de cada sector171. II.4. Condiciones de vida y salud en la ciudad. La memoria de la Junta Municipal de Sanidad de Madrid en 1894 señala las causas que directamente o indirectamente perjudican la salud pública en la población Señalan varios grupos. El primer grupo está relacionado con las características geográficas y climáticas de Madrid que, según los autores de la Memoria, favorecerían la mortalidad. Un segundo grupo son las infecciones procedentes de viviendas insalubres, las infecciones de caballerizas y los depósitos de basuras. Las medidas que proponen son el repoblamiento con árboles en diversas zonas entre Guadarrama y Madrid, para conseguir que no lleguen vientos helados a la capital, la purificación del aire y de la atmósfera, la construcción de alcantarillas en las zonas que carecen de ellas, desaparición de los pozos 170 Fernando Chueca Goitia, Sociología de Madrid. (Madrid: Sección de cultura e informaciones, 1954), 15-17. 171 Chueca Goitia, Sociología…19-20. 85 negros y otras medidas de salud pública. Junto a estos deseos recomiendan medidas relativas a las construcciones: las viviendas deben ser espaciosas y bien ventiladas, evitar la construcción de casas con muchos pisos, la limitación de aforo en las casas de dormir etc.172 Medidas que resultan muy inocentes y alejadas de la realidad de la situación sociopolítica y económica de la época. Pocos años más tarde, Philip Hauser, un médico austriaco formado en la Universidad de Viena y en la Neue Wiener Schule, instalado en Madrid en 1883 escribe el libro Madrid bajo el punto de vista médico-social, en dos volúmenes, donde relaciona las enfermedades infecciosas con la situación social y sanitaria de Madrid y recomienda, medidas como cambios legislativos, creación de pabellones de aislamiento para enfermos infecciosos y la necesidad de profilaxis de las enfermedades infecciosas mediante diversos medios de desinfección y la creación de centros para el control de la tuberculosis y profilaxis de la sífilis.173,174 La prensa de la época se refiere a Madrid como la ciudad de la muerte por los datos referidos anteriormente. La falta de condiciones higiénicas en las calles, la vivienda insalubre, la alimentación deficiente unidas a la falta de interés o recursos por parte de los diferentes niveles de la administración (estado, diputación y ayuntamiento) para remediar esta situación reflejan un panorama sombrío de la ciudad con escasas posibilidades de mejora. A la deficiente situación sanitaria se unía otra plaga no menos peligrosa, la situación de hambre endémica. No solo la alimentación es 172 Ayuntamiento de Madrid, Memoria de la Junta Municipal de Sanidad de Madrid, Madrid: Imprenta municipal, 1894). 173 Philih (sic) Hauser. Madrid desde el punto de vista médico-social. 2 Vols. ed. por Carmen del Moral. (Madrid: Editora Nacional, 1979). 174 Carmen Gil de Arriba, “Felipe Hauser: de l’hygenismeà l’urbanisme. La géografie médicale en Espagne (1872-1925), en Aux debuts de l’urbanisme française, dirigido por Vincent Berdoulay et Paul Claval Paris; L’Harmattan, 2001, 43-56 doi: 10 131402 1.1665.8722. 86 deficiente, como señalaba Ángel Pulido, sino que en ocasiones no hay nada para comer por escasez y sobre todo por la carestía de los alimentos y productos de primera necesidad a los que la población más depauperada no puede acceder. La consecuencia de esta situación es la delincuencia, la mendicidad tan extendida que representaba ya un problema estructural de la ciudad y la prostitución con el riesgo añadido de las enfermedades venéreas. Esta situación crítica empujaba a algunas personas al suicidio como reflejan las crónicas negras de la época175. Sobre la situación de los hospitales de la época, la tesis del Dr. José Alberdi y Alberdi, defendida en la Facultad de Medicina de la Universidad Central, recuerda y enfatiza las condiciones que deben presentar los hospitales desde el punto de vista del higienismo: aspectos de localización, con análisis del suelo, construcción y alcantarillado o desinfección, dimensiones de las salas, antesala de enfermería, cuartos de enfermeras, depósito para ropas sucias, ventilación y calefacción, estufas, abastecimiento de agua, depósito de cadáveres, dependencias accesorias y cuarto de baño o farmacia176. La realidad de Madrid tiene poco que ver con esta concepción novedosa en España, pero habitual en otros países europeos. El discurso de bienvenida de la Beneficencia Municipal de Madrid al IX Congreso de Higiene y Demografía pretende hacer una exposición de los logros alcanzados en la ciudad en relación la asistencia a las 175 El Liberal, 27 de abril de 1901. 176 José Alberdi y Alberdi, Las condiciones físicas de los hospitales. Discurso presentado para optar al grado de Doctor. (San Sebastián: La Voz de Guipúzcoa, 1892). 87 personas más desfavorecidas177. También en este caso la realidad se muestra tozuda rebatiendo con los hechos la insuficiencia de los medios destinados a la mejora de la situación sanitaria de la población. Estudios recientes relatan con precisión la situación de la higiene pública en la ciudad y su repercusión sanitaria, resaltando la mortalidad por las diversas enfermedades infeccionas que eran endémicas en Madrid durante los siglos XIX y principios del XX178. Un factor determinante del estado de salud de la población madrileña en esta época es la vivienda. Tanto desde las instituciones municipales como desde colectivos privados se resalta este problema y se proponen medidas para solucionarlo. Ya en 1903 la revista La Construcción Moderna se hace eco de las iniciativas llevadas a cabo por la Sociedad Española de Higiene. Propone un debate sobe “La Vivienda higiénica” en el que espera que participasen arquitectos, ingenieros, médicos e higienistas. Recoge también el discurso del Dr. Ángel. Larra179, miembro de esta sociedad, en el que enumera las características que deben tener las nuevas construcciones para conseguir unas viviendas saludables.180 En relación con los Hospitales de Madrid afirma que varios de estas instituciones no pueden admitirse como lugares destinados a la asistencia de los enfermos 177 Beneficencia Municipal de Madrid, Al IX Congreso de Higiene y Demografía. (Madrid: Imprenta Municipal, 1898). 178 María Isabel Porras Gallo, “Un acercamiento a la situación higiénico-sanitaria de los distritos de Madrid en el tránsito del siglo XIX al XX”. Asclepio, Vol. LIV, (2002): 210-250. 179 Ángel de Larra y Cerezo fue un médico madrileño. Estudió en San Carlos donde se licenció y doctoró. Perteneció a la Sanidad Militar. Fue profesor de la Escuela de Sanitad Militar. Medicina. Fue miembro de diversas sociedades médicas como la Sociedad de Higiene, Sociedad de Terapéutica y Farmacología, de Histología, de Ciencias Antropológicas y de Higiene de Cataluña. Ingreso como Académico en la Real de Medicina. Su toma de posesión fue el 9 de noviembre de 1902 y su discurso fue «Grandes problemas higiénicos en relación con los Institutos Armados». Fuente: Valentín Matilla, 202 Biografías Académicas. RANM. 1987. 180 Ángel Larra, “La vivienda higiénica”. La Construcción Moderna nº 2 (1903): 18-20; nº 3 (1903): 37- 41; nº4 (1903): 58-61. 88 por el emplazamiento inadecuado, la antigüedad en la construcción y el estado de sus muros, que los hacen focos permanentes de infección. Igualmente subraya que las cárceles y los asilos merecen especial atención para evitar que las personas allí recluidas enfermen181. Finaliza su discurso con una serie de recomendaciones, 18 en total, relativas a las viviendas temporales y permanentes182. En 1914 el Dr. César Chicote, director jefe del Laboratorio Municipal presenta una memoria al Alcalde Presidente del Ayuntamiento, Luis de Marichalar y Monreal, Senador, VIII vizconde de Eza y VIII marqués de Ciria. En el prólogo analiza la situación de la vivienda para la población obrera y efectúa un repaso de las medidas efectuadas en Francia. Respecto a Madrid señala que existen unas 60.000 personas viviendo en casas de corredor y en alguna de estas casas albergan 775 personas y refiere la alta mortalidad que se puede encontrar en estas construcciones que sitúa entre el 35 y 47 por mil. El texto de la memoria comienza señalando las causas de la insalubridad de las viviendas, continúa con las tasas de mortalidad como consecuencia de las condiciones de estas viviendas y subraya las diferencias de mortalidad entre barrios y la relación con enfermedades infecciosas como la tuberculosis183. En 1908 el Alcalde Nicolás de Peñalver y Zamora, conde de Peñalver y marqués de Arcos promulga un Bando sobre el saneamiento de viviendas. Se recuerda que todas las fincas del interior y del ensanche, cuyas calles tengan servicios de alcantarillado y 181 Ángel Larra,” La vivienda higiénica”, La Construcción Moderna nº5 (1903):79-80 182 Ibid. 81-82 183 César Chicote, La vivienda insalubre en Madrid, (Madrid: Imprenta Municipal, 1914) 89 dotación de agua del Canal de Isabel II, deben tener una red de desagües adecuada, cañerías verticales, partiendo de los retretes, baños y sumideros. Obliga también a los propietarios a subsanar los defectos existentes mediante la realización de las obras pertinentes.184 Para remediar los problemas higiénicos de las viviendas y disminuir la tasa de mortalidad los higienistas hacen diversos planes y sugerencias. Federico Montalvo y Peró, por ejemplo, propone en relación con las viviendas: Cuartos o habitaciones de grandes edificios para muchas familias. Casas mixtas, o sea, sotabancos o interiores de casas de los ricos o burguesas. Casas independientes, solas o agrupadas, formando barrios, para una familia cada una.185 Huertas señala que estas diversas posibilidades fueron objeto de discusión entre los higienistas: Méndez Álvaro reconoce que estos edificios son una amenaza para las poblaciones. Hauser, por el contrario, elogia este modelo constructivo. El mayor problema surge con las construcciones en los barrios obreros y da lugar a posiciones extremas: defensores de barrios obreros y edificios para diversos grupos sociales (obreros, empleados, etc.)186. La epidemia de gripe en 1918-1919, con una elevada mortalidad en todos los barrios, pero más acusada en los barrios obreros, supone una llamada de atención a los 184 Nicolás de Peñalver y Zamora. Bando sobre Saneamiento de viviendas, Ayuntamiento de Madrid, 23 de octubre de 1908. 185 Federico Montaldo y Peró. Barrios y casas para obreros. (Madrid: Imp. De Ricardo Rojas, 1905):12. 186 Rafael Huertas. “Vivir y morir en Madrid: la vivienda como factor determinante del estado de salud de la población madrileña (1874.1923). Asclepio. Vol.LIV-2 (2002): 253-276. 90 médicos y a la opinión pública en general de las carencias sanitarias en diversas ciudades de España y de la falta de organización y previsión por parte de las autoridades, y la toma de conciencia por parte de las organizaciones obreras sobre reivindicaciones de carácter higiénico187. En 1926, una Real Orden del Ministerio de Gobernación (Dirección General de Sanidad) de 6 de agosto,188 convoca un concurso teórico-práctico entre ingenieros con título español para cursar estudios de especialización en la Escuela Nacional de Sanidad. Estos estudios, con una duración de dos meses, incluían nociones de Biología, Desinfección, Desinsectación y visitas a Hospitales, Sanatorios e instituciones pertinentes. Años más tarde, 1932, con la llegada de Gustavo Pittaluga a la Dirección de la Escuela Nacional de Sanidad, de acuerdo con el Reglamento de la Escuela, aprobado por R.O. de Gobernación de 12 de enero de 1929, se recuerda que una de las misiones de la Escuela es “la extensión de los conocimientos sanitarios indispensables a ingenieros y arquitectos.”. Se inicia una nueva época que supone una mejora de las condiciones de salubridad de las viviendas y una disminución de la mortalidad que ya se estaba observando en las dos últimas décadas. Pese a la mejoría objetiva observada, el Informe sobre la sanidad española, de Chales. A. Bailey enviado a la Fundación Rockefeller es demoledor. Muestra grandes deficiencias con respecto a otros países europeos tanto en dotación como en personal capacitado. La intervención de la Fundación para la valoración de la situación española 187 Ibid. 188 Gaceta de Madrid n 219, 7 de agosto de 1926, p.904. 91 fue facilitada por la Junta para la Ampliación de Estudios y por la intervención personal de su secretario José Castillejo con el fin de estimular la reforma de la sanidad española, La acción de la Fundación Rockefeller se aprueba en 1922. En 1924 Charles Bailey llega a España donde tiene contacto con diversas instituciones y personalidades. En abril de 1926 envía a la sede la Fundación en Nueva York el Report on Public Health in Spain, que cuenta con 193 páginas y donde refleja sus impresiones sobre la estructura y funcionamiento de la Sanidad, personal, instituciones sanitarias y actividades de las mismas. Las conclusiones del informe son tres: concesión de muchas becas para la formación en el extranjero, el apoyo a los trabajos antipalúdicos y subvenciones a la campaña de prevención de la anquilostomiasis minera. En general, el informe es una crítica muy severa sobre la situación de atraso de la sanidad y la falta de preparación y motivación de los profesionales subrayando la dedicación a tiempo parcial de estos profesionales de la sanidad pública189. II.5. Trabajos y salarios. La modernización y mejora de la economía madrileña no se alcanza a través de la industrialización como había ocurrido en otras ciudades españolas como Barcelona o Bilbao. El desarrollo económico se debe a su transformación como ciudad que proporciona servicios públicos y privados y es, al mismo tiempo, consumidora de recursos que debe importar. Al ser capital del reino cuenta con un gran número de funcionarios tanto de los ministerios como militares o fuerzas del orden. Junto a ellos se 189 Esteban Rodríguez Ocaña. “El Informe sobre la sanidad española (1926) de Charles A, Bailey, enviado de la Fundación Rockefeller”. Cronos Vol. 4 N.º 1-2 (2001): 63-79. 92 encuentran los empleados de las empresas privadas que tienen su sede social en Madrid, los eclesiásticos o los profesionales liberales y las personas dedicadas a oficios y ocupaciones auxiliares. Constituyen una gran masa de consumidores de todo tipo de productos cuya distribución precisa también un número elevado de trabajadores190. El trabajo de la mujer también sufre transformaciones. Aunque persiste un número elevado de personas dedicadas al servicio doméstico, comienzan a aparecer otras ocupaciones relacionadas con los nuevos servicios que ofrecía la ciudad como el Metro, la telefonía, los espectáculos o las nuevas empresas y bancos: surgen taquilleras, telefonistas o secretarias y mecanógrafas. El aumento de la población infantil trae consigo el aumento del número de maestras y los nuevos comercios, el crecimiento de las dependientas. Pese a la mayor presencia de la mujer en el mundo laboral, sus condiciones económicas y sociales la sitúan en inferioridad de condiciones con respecto a sus compañeros varones. En algunos casos, en el momento que contraen matrimonio son despedidas191. La distribución por ocupaciones se localiza mayoritariamente en el sector servicios, aunque se produce un descenso en 1930 más pronunciado en los hombres. Crecen funcionarios y funcionarias. Un alto porcentaje se dedicaba a la producción industrial, operadores de equipos de transporte y jornaleros con un 10,72 en las mujeres y un 60,04 de los hombres en 1905. En 1930 los valores respectivos eran 10,93 y 58,44 en porcentaje sobre la población activa por sexos192. 190 Núria Rodríguez Martín. La capital de un sueño. Madrid en el primer tercio del siglo XX. (Madrid: Asociación de Historia Contemporánea, 2015): 58-59 191 Ibid.78. 192 Rubén Pallol Trigueros. “Las clases medias madrileñas en el primer tercio del siglo XX. Un retrato socioprofesional” en Las nuevas clases medias urbanas. Transformación y cambio social en España, 1900- 93 En 1905 la retribución de los salarios diarios de los trabajadores manuales oscila entre las 2,49 pesetas de los trabajadores no cualificados y 1,49 en mujeres no cualificadas a 2,77 de los trabajadores de metalurgia, mecánica o electricidad frente a 1,58 de sus compañeras. En 1930 la retribución de esos mismos trabajos es de 6,21 para los hombres y 2,96 para las mujeres no cualificados mientras el otro grupo de trabajadores reciben 7,06 pesetas los hombres y 3,61 las mujeres. Los incrementos son significativos en el transcurso de 25 años, aunque las mujeres salvo en algunos sectores no gozan de tan altos incrementos193. II.6. La educación en Madrid en el primer tercio del siglo XX Una característica de Madrid compartida con otras ciudades españolas en estos años es la alta tasa de analfabetismo, aunque las cifras de Madrid son mejores gracias al flujo migratorio. Los inmigrantes tienen paradójicamente una tasa de analfabetismo baja en comparación con la población general. Saber leer y escribir eran herramientas que favorecen el desarrollo social y proporcionan más facilidad para conseguir determinados trabajos. Pese a ello, el número de personas alfabetizadas había aumentado de 361.789 en 1900 a 548.760 en 1920 lo que representa un incremento anual de un 9 por ciento aproximadamente. La tasa de personas alfabetizadas pasó de un 67% en 1900 a un 68,8 1936, ed. Por José María Beascoechea Gangoiti y Luis Enrique Otero Carvajal (Madrid: Catarata, 2015), 39-57. 193 Fernando Vicente Albarrán, “Los trabajadores manuales en el Madrid del primer tercio del siglo XX” en Las nuevas clases medias urbanas. Transformación y cambio social en España, 1900-1936, ed. por José María Beascoechea Gangoiti y Luis Enrique Otero Carvajal (Madrid: Catarata, 2015), 100-119. 94 en 1910 y a un 73,1 en 1920194. La escolarización en aquellos años abarcaba desde los 6 a los 12 años. La población en edad escolar era de 62.057 niños en 1901, 67.792 en 1908 y 80.135 en 1918. Los niños frecuentemente abandonaban la escuela antes de completar el periodo de escolarización obligatoria por lo que su formación era prácticamente la alfabetización195. Las escuelas, especialmente las públicas, sufren una gran escasez de medios y las técnicas pedagógicas son anticuadas y poco efectivas. Dentro de las escuelas privadas hay 346 católicas, 18 de otras religiones y 4 laicas. De estas escuelas católicas sólo 52 están atendidas por congregaciones religiosas (12 por congregaciones masculinas y 40 por femeninas, especialmente las dirigidas por Hijas de la Caridad). La enseñanza secundaria depende de los institutos de enseñanza media de los cuales solo había dos de titularidad pública: Instituto San Isidro y Cardenal Cisneros, instalados en edificios que fueron propiedad de la Compañía de Jesús. El primero sucesor del Colegio Imperial que permanece activo desde 1566 a 1767 en que expulsa a los jesuitas. El segundo en el Noviciado de los jesuitas, en la calle San Bernardo, que comparte espacio con la Universidad Central. A pesar de esta escasez de plazas, la matrícula de los alumnos de bachillerato es escasa. En 1900 hay matriculados en España 32.297 alumnos, de los cuales 9.289 en los institutos, 17.000 en centros privados y 6.008 en la enseñanza libre. Del total de alumnos matriculados 4.665 viven en Madrid. En el conjunto del estado la tasa de alumnos matriculados en la enseñanza secundaria es de 17 194 Alejandro Tiana Ferrer, “Alfabetización y escolarización en la sociedad madrileña de comienzos del siglo XX (1900-1920)”, en La sociedad madrileña durante la Restauración, 1876-1931, ed. Por Ángel Bahamonde Magro y Luis Enrique Otero Carvajal (Madrid: Alfoz, 1989), 199-216. 195 Ibid. 95 alumnos por cada 10.000 habitantes en 1900. En Madrid son 87. En 1915 sube a 128 matriculados en bachillerato por cada 10.000 habitantes196. En la universidad española se matriculan en el curso 1900-1901 17.230 estudiantes. En la Universidad Central 4.797, lo que representa el 27, 8 del total. En todo el alumnado solo había matriculadas dos mujeres. Treinta años más tarde el número de alumnas es de 878, de las cuales 418 estaban matriculadas en Farmacia. Se observa un interés por la seguridad económica en esta elección. Las Facultades estaban diseminadas por toda la ciudad. Medicina se impartía en el Real Colegio de San Carlos. Farmacia en el edificio situado en la calle del mismo nombre, cerca de Noviciado, Derecho, Ciencias y Filosofía en el edificio de San Bernardo. Esta situación se mantiene durante muchos años y lleva a plantear la creación del Campus de Moncloa que no se llega a terminar por causa de la Guerra Civil197. II.7. Instituciones sanitarias públicas en Madrid Dentro de las instituciones creadas para la mejora de la higiene pública y la salud de los madrileños sobresale el Laboratorio Municipal de Madrid. Las dos primeras epidemias de cólera que asolaron Madrid en la primera mitad del siglo XIX obligan a las autoridades a tomar medidas frente a estas infecciones. En 1855 se dicta la Ley Orgánica de Sanidad. Modificada por la Ley de 24 de mayo de 1866. Su finalidad es proporcionar 196 Estíbaliz Ruiz de Azúa Martínez de Ezquerecocha. “Madrid en 1900: La capital del sistema educativo”. Arbor, CLXIX, 666 (2001): 519-539. 197 Ibid. 96 un marco legal adecuado para que los ayuntamientos puedan tomar las medidas adecuadas en caso de epidemia. Dadas las crecientes necesidades para análisis de aguas, control de alimentos y otras medidas de higiene pública, la Junta de Tenientes de Alcalde aprueba la creación del Laboratorio Municipal el 17 de diciembre de 1877. Poco tiempo después se edita el primer Reglamento para el servicio público del Laboratorio Químico Municipal. En el se regula la solicitud de pruebas por parte de los vecinos de la villa y las tarifas correspondientes198. En 1902 se publica el Reglamento de Organización Interior del Laboratorio Municipal donde se define la finalidad del Laboratorio en relación con “el estado y condiciones de los alimentos y bebidas y de determinados objetos”. Firma el reglamento el entonces alcalde Alberto Aguilera.199 Durante la epidemia de tifus exantemático de 1909 el Laboratorio colabora con las medidas para controlar la epidemia como el traslado de los mendigos del Asilo Tovar, origen de la infección, al Hospital Provincial200. Periódicamente el Laboratorio realiza un informe con el resumen de los trabajos efectuados durante el año, firmado por el director del mismo. Los trabajos se agrupan en apartados como Analítica, Inspección de subsistencias, Defensa contra las enfermedades infecto-contagiosas y Administrativa. La parte analítica comprende a su vez los análisis de alimentos y bebidas. Un segundo grupo lo constituyen los análisis clínicos. También 198 Javier Puerto Sarmiento y Josefa Cobo Cobo, “El Laboratorio Municipal de Madrid en el último tercio del siglo XIX. Dynamis vol. 3(1983): 146-172. 199 Ayuntamiento de Madrid, Reglamento de organización interior del Laboratorio Municipal. Madrid: Imprenta Municipal, 1902 200 Santiago de Miguel Salanova, “La ciudad frente a la epidemia. El Tifus exantemático en Madrid a principios del siglo XX”. Studia histórica Historia contemporánea, 35 (2017): 405- 444 97 realiza inspección técnico-veterinaria, inspección de establecimientos de comercio relacionados con la alimentación. Otros servicios son las vacunaciones, preparación de sueros antidiftéricos, desinfecciones de locales, etc. Asume además el traslado de enfermos a los hospitales201. Un centro de prestigio en el Madrid de principios del siglo XX es el Instituto de Sueroterapia, Vacunación y Bacteriología. Se crea en 1899 tras el informe de la Comisión del Real Consejo de Sanidad. El proyecto incluye la participación de diversos profesionales sanitarios (médicos, veterinarios y farmacéuticos) en ese tipo de Instituciones. La presencia de una epidemia de peste en la ciudad de Oporto en esa fechas acelera el restablecimiento de la Dirección General de Sanidad y el nombramiento como director de la misma del Dr. Cortezo.202 Meses más tarde el Instituto que llevará también el nombre de Alfonso XIII. Inicialmente su actividad es la fabricación de suero contra la peste, que era el único tratamiento existente contra la enfermedad junto con la vacuna de Ferrán-Haffkine. Estimulado por esta fundación, el Ayuntamiento de Madrid, a instancia del concejal Francisco Sáinz Herráiz, bajo el mandado de Joaquín Ruiz Giménez como corregidor, se crea el Instituto Municipal de Seroterapia con el fin de atender a niños afectados por difteria y sin recursos económicos para recibir el tratamiento adecuado. En el Instituto tratan a niños afectados por enfermedades eruptivas, infecciones respiratorias 201 Cesar Chicote, Resumen de los trabajos efectuados por el Laboratorio Municipal durante el año 1917. Madrid: Imprenta Municipal, 1918 202 Carlos María Cortezo y Prieto de Orche (1850-1933). Fundó con Méndez Álvaro la Sociedad Española e Higiene. Académico de la Real de Medicina desde 1891. En este mismo año abandona la práctica de la medicina y se dedica a la política. Fue Director General de Sanidad en 1899 y posteriormente Ministro de Instrucción Pública, Senador Vitalicio y presidente de la Real Academia de Medicina de 1914 a 1928. Valentín Matilla Gómez, “202 Biografías Académicas”. Madrid: Real Academia Nacional de Medicina, 1987. 98 y especialmente difteria, utilizando intubaciones cuando la vida del niño corría peligro a consecuencia de la enfermedad y aplicando en suero antidiftérico preparado por el Laboratorio Municipal. El Instituto tiene también actividad docente y en él realizan cursos prácticos médicos de Madrid y de otras ciudades de España203. Otras instituciones sanitarias con sede en Madrid son el Laboratorio Central de Medicamentos de Sanidad Militar, el Instituto de Higiene Militar y el Laboratorio de Investigaciones Biológicas, dirigido por Santiago Ramón y Cajal, que tuvo una gestación dificultosa por problemas burocráticos, presupuestarios y políticos. Al final se en el Museo del Doctor Velasco, junto al Museo Antropológico, donde queda situado de forma definitiva204. Hoy es un edificio de viviendas de lujo. II.8. La Beneficencia en Madrid a principios del siglo XX. Eduardo Vicenti, alcalde de Madrid, publica en 1906 un libro sobre La Caridad en Madrid que, en el fondo, es una guía de establecimientos benéficos. La idea sobre la beneficencia se relaciona de forma habitual con la mujer y con la Hija de la Caridad. Se afirma que la asistencia a los enfermos en España está encomendada por lo general a la mujer por sus cualidades de femineidad, ternura, sentimientos amorosos y amables y delicados modales. Sobre la hermana de la Caridad se alaba su sacrificio por amor a la 203 Saturnino García Vicente, Consideraciones sobre la labor realizada por el Instituto Municipal de Seroterapia. (Madrid: Imprenta Municipal, 1919). 204 Ángel González de Pablo, “El Noventayocho y las nuevas instituciones científicas. La creación del Laboratorio de Investigaciones Biológicas de Ramón y Cajal.” Dynamis, 18 (1998): 51-79. 99 humanidad, su talante siempre sonriente, sus frases de consuelo y dulzura, su abnegación y sentido del deber, sufriendo en silencio las injurias e incomprensiones de algunos enfermos ingratos. Sobre la mujer española se alaba también su espíritu de sacrificio y su esmero en el cuidado de sus familiares enfermos, aunque se reconoce que, a pesar de su buena voluntad, carece de conocimientos para cuidar enfermos con el acierto que precisan. Se resalta que la hermana de la Caridad posee esos conocimientos que ha adquirido en los hospitales y asilos donde presta su servicio, formándose al lado de una hermana más antigua y con la experiencia adquirida tras muchos años de profesión y de trabajo con las personas enfermas. En todos los casos se insiste que toda persona que cuide enfermos debe cumplir exactamente las prescripciones del médico205. Ramón Blasco, en el prólogo del libro de Manuel Luna, La Caridad en Madrid, afirma que la obra de Vicenti “tiene grandes omisiones y lunares”. La obra de Manuel Luna, un presbítero de Madrid, agrupa las instituciones de beneficencia por secciones, que corresponden a niños, jóvenes, obras de preservación y rehabilitación de la mujer, instituciones protectoras de la virilidad y vejez206. Sobre las Conferencias de San Vicente de Paúl afirma: ¡Qué espectáculo tan hermoso y consolador es ver a los socios de las Conferencias, a la gran señora y al distinguido caballero, atravesar el umbral de la miserable vivienda del pobre, subir la estrecha escalera que conduce a su camaranchón, y sonrientes y sencillos 205 Eduardo Vicenti. La Caridad en Madrid. Guía de los Establecimientos benéficos oficiales o privados. Madrid: Imprenta de los hijos de M.G. Hernández, 1906 206 Manuel Luna, La caridad en Madrid. Guía de pobres y bienhechores en el conocimiento de las instituciones de caridad y de beneficencia existentes en Madrid. Madrid: Ginés Carrión, 1907 100 con dulce vos que la caridad hace penetrante y tierna, dirigir palabras de consuelo al pobre enfermo, conversar afablemente con todos, acariciar a los niños y sentados en alguna mugrienta y desvencijada silla, escuchar con cariñoso interés el relato de los indigentes!207. Por los mismos años se publican almanaques donde, entre otras informaciones como centros gubernativos, hospitales, embajadas, etc. figuran datos de instituciones caritativas. El Almanaque de 1910 recoge 34 asilos para diversos tipos de personas, de los cuales la inmensa mayoría son centros privados208. La beneficencia pública cuenta en primer lugar con las Casas de Socorro, con una amplia experiencia asistencial. Dispone de reglamentos detallados para su funcionamiento. También cuenta con algunos Asilos, bien fundados por el propio municipio o asumidos por el Ayuntamiento tras la fundación de los mismos por personas particulares. Sobre los tipos de indigencia y tipos de beneficencia existen ya numerosas publicaciones que aumentarán en número y precisión en los siguientes años. Un ejemplo es La Beneficencia Pública y los Hospicios donde se define el concepto de beneficencia y se critica la ociosidad como origen de la indigencia, sin considerar factores de otra índole como los económicos, formación, situación social, etc. Se pregunta si la beneficencia pública es un deber moral o legal y llega a la conclusión de que la Asistencia es una verdadera obligación para la sociedad y por ello debe figurar en las leyes y en los presupuestos del estado, la diputación y los municipios. La situación de los centros de beneficencia tanto públicos como son escasos, no están organizados y 207 Ibid. 97. 208 Almanaque y Guía Matritense. Año de 1910. (Madrid: Imprenta Raso, 1910). 101 no llegan a la población que los necesita209. El crecimiento que se observa en estos años se debe a la insistencia de la Administración en el control y regulación de las estas instituciones y en las visitas giradas a las mismas por inspectores del Ministerio. En Madrid figuran 33 fundaciones210. El número de instituciones era mayor pero no tenían la consideración de fundaciones porque no habían sido concebidas como tales. En ocasiones eran legados en disposiciones testamentarias destinados a congregaciones religiosas o asociaciones religiosas que se realizaban con una finalidad benéfica concreta para la cual los albaceas debían llevarlas a cabo, como el caso del Asilo de Convalecientes. Muchos años más tarde, el Real Decreto 935/1995 de 9 de junio, sobre traspaso de funciones y servicios de la Administración del Estado a la Comunidad de Madrid en materia de fundaciones, adjunta una relación de 150 fundaciones benéfico-asistenciales en Madrid capital y provincia.211 Como algunas fundaciones carecen de rentas o éstas son muy exiguas, por parte del Patronato de la fundación o de la institución, generalmente el obispo de la diócesis, como presidente si las fundaciones son de la Iglesia Católica o delegados suyos, toman la decisión de fusionar fundaciones para optimizar los recursos o bien enajenan los bienes de las mismas, especialmente los inmuebles, para destinar el producto de la venta de los mismos a otras actividades relacionadas con los fines iniciales de la fundación o no. 209 Marcelino Fernández y Fernández, La Beneficencia Pública y los Hospicios. Madrid: Tipografía Jaime Batés, 1923 210 Ministerio de la Gobernación. Dirección General de la Administración. Estadística de la Beneficencia Particular de España Correspondiente a los años 1919 al 1921 inclusive. Madrid: Nieto y Cía., 1022. 211 BOE nº164, 11 de julio de 1995, 21087-21093 102 Por parte de amplios sectores de la población, relacionados o vinculados con ideologías políticas anticlericales, estas fundaciones no son bien vistas por lo general. En ocasiones, cuando las críticas y acciones anticlericales son más intensas, estos centros son objeto de críticas muy viscerales y no siempre veraces. Las Hijas de la Caridad dirigen múltiples instituciones benéficas, algunas de su propiedad, pero la mayor parte como gestoras de las mismas. Sufrieron estas críticas que se extienden también a los donantes. La prensa católica siempre dispuesta a defender a las Congregaciones religiosas y a criticar a las laicas, incluida la beneficencia pública no confesional, decía: Cuando veas donde quiera Un hospital para enfermos Un hospicio para huérfanos O un asilo para viejos No preguntes quién ha sido El fundador de aquel Centro; Que solo los clericales Gastan sus cuartos en eso212. Las condiciones higiénicas de estos centros en muchas ocasiones son objetivamente muy deficitarias. En la Inclusa la mortalidad es muy elevada y los niños asilados en diversos centros tenían riesgo de no llegar a la edad adulta, debido a la alimentación deficiente, escasez de cuidados y de asistencia médica y hacinamiento o concentración en lugares cerrados que favorecen la propagación de las enfermedades infecciosas. La prensa señala estas deficiencias y con sorna afirma que los asilos 212 Sebastián J, Carner, “La mendicidad”. La Hormiga de Oro. Ilustración católica, XXVIII, n.º 19, 13 mayo 1911: 290. 103 benéficos de Madrid eran la “antesala de la Gloria” porque los niños acogidos tienden a volar al cielo por falta de nutrición e higiene213. II.9. La iglesia en Madrid. La llegada al Solio pontificio de Pio X supuso un cambio en las normas disciplinares. El Dr. D. José María Salvador y Barrera, por la Gracia de Dios y de la Sede Apostólica, Obispo de Madrid-Alcalá, Caballero Gran Cruz de la Real y distinguida Orden de Isabel la Católica, Comendador de la de Carlos III, Senador del Reino, Consejero de Instrucción Pública, Capellán de Honor de S.M., su predicador y de su consejo, etc. etc. y al mismo tiempo Académico de las Reales de la Historia y de Ciencias Morales y Políticas, proclama un edicto el 6 de enero de 1909 para celebrar un sínodo diocesano los días 10, 11 y 12 de febrero del mismo año. El resumen de ese primer sínodo diocesano de Madrid ofrece datos para comprender la mentalidad de la Iglesia y de los eclesiásticos de la época. En el sínodo participa el clero exclusivamente. Los inscritos están obligados al secreto, a emitir la profesión católica, de permanecer en Madrid mientras se celebra el Sínodo y de las derivadas del cargo a los Testigos Sinodales. Las recomendaciones del Sínodo tienen fundamentalmente carácter dogmático e impositivo: prohibición de lectura de libros sin licencia eclesiástica, especialmente los que enseñen doctrinas modernistas.214 Manda celebrar una misión en cada una de las iglesias de la diócesis, previa aprobación del obispo215 y recomienda la lectura de la prensa católica que 213 Zeda, “La protección del niño”, La Época, 5 de septiembre de 1901. Citado por Núria Rodríguez, op. cit., 39. 214 Primer Sínodo Diocesano de Madrid-Alcalá. (Madrid: Asilo de Huérfanos, 1909), 127. 215 Ibid.132 104 defienda la doctrina católica y someter esta prensa a la censura del obispo216. En relación con los problemas sociales dispone que el clero diocesano favorezca el desarrollo de obras e instituciones populares de carácter social y económico (patronatos, sindicatos, mutualidades de crédito, etc. destinadas a satisfacer las necesidades que se derivan del problema social y para salvar al pueblo de los horrores de la usura y de los peligros del socialismo.217 También se hace referencia a la censura de libros y establece un Consejo de Vigilancia para detectar en el clero libros, discursos o enseñanzas sospechosas de herejía. Recomienda a los clérigos formarse en las ”ciencias profanas y sociales” para combatir los errores doctrinales.218 A los laicos dedica 5 páginas, recordando aspectos generales como el amor de Dios y al prójimo, la educación de la familia y algo de la oración.219 Respecto a los capellanes de Religiosas y de Hospitales establece el control del obispo sobre ellos, de manera especial por el carácter peculiar de sus cargos.220 También quiere someter a la autoridad del obispo a las religiosas, especialmente a las que emiten votos simples basándose en la Constitución Conditae a Christo Ecclesiae, de León XIII, de 25 de noviembre de 1900 y el Motu proprio Dei providentis, de Pio X, de 16 de julio de 1906. Para la admisión al noviciado es necesaria la aprobación del obispo in scriptis.221 Con respecto a las religiosas sin clausura insiste en el cumplimiento “al pie de la letra” de las Constitución de León XIII y el Motu proprio de Pío X222. 216 Ibid. 137-138 217 Ibid. 143 218 Ibid. 166-167 219 Ibid. 167-171 65 Ibid. 380-381 221 Ibid. 398-407 222 Ibid.409 105 Un capítulo relevante es el Título III del Sínodo, que trata de los bienes temporales de la Iglesia. Justifica la necesidad de los bienes temporales para la realización de los fines intermedios para la realización del fin principal que es la salvación de las almas. Basándose en esto, establece el derecho de origen divino de la Iglesia para la adquisición de bienes temporales de cualquier clase que sean. Se apoya, además, en numerosos Concilios de la Iglesia (II Niceno, IV Constantinopolitano, I, y IV Lateranenses, y Tridentino) para justificar esta pretensión. Además, recuerda antigua legislación española como el Fuero Juzgo, el fuero Viejo de Castilla, el Fuero Real, las Partidas, el Ordenamiento de Alcalá, el Concordato de 1851 junto con el convenio adicional de 1859 y el Código Civil de 1889. Exhorta a todos a defender este derecho de la Iglesia y amenaza con la excomunión a los que promulguen leyes contrarias a este derecho223. Sobre las fundaciones piadosas, también establece el control del obispo en cuanto a la fundación de las mismas, rendición de cuentas y recomienda se aconseje a los fieles, que hicieren fundaciones puramente benéficas, que den a la Iglesia la mayor intervención posible y aquellas instituciones cuyos vienen fundacionales consistan en valores públicos que los depositen en la administración diocesana para Registro general y para evitar que los mismos puedan perderse en caso de fallecimiento del fundador o de los administradores, con perjuicio de la Iglesia.224 Los aranceles de la Iglesia para diversos servicios religiosos están muy detallados en las normas diocesanas. Para algunos servicios religiosos las cantidades solicitadas excedían los ingresos medios diarios de los habitantes de Madrid. En relación con los aranceles por matrimonio, con frecuencia se comprobaba 223 Ibid. 488-507 224 Ibid. 509-510 106 que muchas parejas vivían “en concubinato” porque no podían pagas las tasas correspondientes. Para evitar este hecho algunas instituciones benéficas costeaban los aranceles parroquiales del matrimonio al igual que otras instituciones proporcionaban dotes las mujeres que querían contraer matrimonio y por su situación de pobreza no disponían de ellas. Un entierro con cruz alzada, el Sr. Cura, los coadjutores, el sacristán mayor, vestuario, cantores, campanas, acólitos, entonador, fábrica, parroquia del cementerio, etc. podía alcanzar las 560 pesetas. Desde 1876 a 100 se restablecen en España 300 órdenes y congregaciones, ayudadas tanto por la Constitución como por las leyes promulgadas para favorecerlas. La religiosidad popular contribuye además a que la Iglesia recupere las riquezas perdidas con las desamortizaciones. La estabilidad política, propiciada por el pacto de los turnos, también favorece la expansión de la influencia eclesiástica. Se ha señalado que el catolicismo finisecular, extendido a los primeros años del siglo XX tiene un carácter elitista225, cuyos clérigos gustaban de frecuentar los salones de la aristocracia y de la alta burguesía a los que ofrecían sus servicios de capellanía. No hay casa noble que no cuente con capellán propio. Junto al asentamiento de la alta burguesía en los Ensanches aparecen las congregaciones religiosas que van a proporcionar a esta clase social la asistencia espiritual, la instrucción de sus hijos y el cuidado de sus enfermedades. Para los menesterosos se crean también en estas zonas importantes centros benéficos, especialmente asilos para niños, enfermos o ancianos. La procedencia de este clero y religiosos emigrados a los Ensanches procede del Madrid histórico donde algunos de sus 225 Julio Penedo Cobo, “Implantación del clero en el ensanche norte durante la Restauración”. En La sociedad madrileña durante la Restauración, ed. por Luis Enrique Otero Carvajal y Ángel Bahamonde Magro. (Madrid; Comunidad de Madrid, 1988), 253. 107 conventos habían sido amortizados, las congregaciones de nueva creación amparadas en el concordato de 1851 o las congregaciones procedentes de la expulsión de Francia. Entre las primeras tenemos como ejemplos el Real Monasterio de Santo Domingo, de MM. Dominicas cuyo convento fue destruido a mediados del siglo XIX y se instalan ahora en la calle Claudio Coello. Las Carmelitas de San Antón o de las Maravillas, situadas en la actual Príncipe de Vergara, los Escolapios procedentes de las Escuelas de San Antón de la calle Hortaleza si sitúan en la calle General Díaz Porlier. Entre los segundos, Claretianos en Ferraz esquina a Marqués de Urquijo, Esclavas del Sagrado Corazón en Martínez Campos, Siervas de María en la Plaza de Chamberí, las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor (vulgo, las Pastoras) en la calle Santa Engracia, la Congregación de Madres de los Desamparados (San José de la Montaña) en Fernández de la Hoz. Las congregaciones procedentes de Francia fueron, entre otras, las Dames de Saint Maur (vulgo, Damas Negras) en Eduardo Dato, los Marianistas en el Colegio del Pilar, en Príncipe de Vergara y, enfrente, la Congregación de la Sagrada Familia de Burdeos (vulgo Ursulinas) del Colegio Nuestra Señora de Loreto226. Una preocupación de las autoridades eclesiásticas de la época era el acceso a la propiedad de bienes, especialmente inmuebles, con la experiencia aún reciente de las desamortizaciones de décadas anteriores. Era preciso contar con una cobertura legal que impidiera o, al menos, dificultara la expropiación de estos bienes. Para ello establecen, bien asesorados, un sistema de operaciones de compra-venta que resulta oscuro y cuyos documentos son de muy difícil acceso e incluso imposible. La táctica más habitual era utilizar personas interpuestas para gestionar las donaciones de la burguesía y nobleza y 226 Ibid. 254-256 108 para realizar las compras o ventas de solares, la solicitud de licencias de construcción en el Ayuntamiento y la contratación de arquitectos y maestros de obras. Al mismo tiempo, por su influencia en estos estratos sociales acomodados podría solicitar créditos e bajo interés en las instituciones bancarias en las que figuraban benefactores y amigos en los consejos de administración. Otras veces la táctica era realizar estas operaciones como proindivisos entre los miembros de una misma congregación de tal forma que el nombre de la Congregación no figuraba en ningún sitio227. También las inscripciones en el Registro de la Propiedad figuraban a nombre de particulares. Institutos religiosos como la Compañía de Jesús o la Congregación de la Misión utilizaron este sistema. Cuando en la Guerra Civil quisieron incautar propiedades de las congregaciones y órdenes comprobaron que muchas de ellas figuraban a nombre de terceras personas y no a nombre de la institución religiosa. Se conocen los nombres de las personas que actuaron como intermediarios, algunos pertenecientes al clero de la misma institución. Entre las personas que figuran en las transacciones, solicitud de licencias de construcción, etc de los PP. Paúles figuran Aquilino Valdivieso, Mariano Joaquín Maller o Ignacio Martín Sanz.228 En otras ocasiones el donante cede el solar y realiza la construcción del edificio. Este edificio puede figurar a nombre del donante, de una determinada persona o de un patronato. Años más tarde, por una compra a precio simbólico o por debajo del precio de mercado, lo adquiere ya como persona jurídica la congregación. Es el sistema utilizado por las Hijas de la Caridad229. Como ejemplo baste recordar el caso del Asilo de Convalecientes de San Nicolás. Figuraba a nombre de un Patronato en el cual participaba la Visitadora de las Hijas de la Caridad. Después de la Guerra Civil vende el edificio a la 227 Ibid. 256. 228 Ibid. 257. 229 Ibid. 257. 109 Compañía de Hijas de la Caridad de la Provincia de San Vicente de las cuales también era responsable como Visitadora. En el cuadro 1 figuran las principales donaciones privadas efectuadas en el Ensanche Norte, sus donantes y su situación actual. Cuadro 1. Principales Donaciones en el Ensanche Norte Año Donante Superficie m2 Beneficiario Situación actual 1878 Francisco Maroto y Polo (1871) 2614 Dominicos de Santo Domingo el Real Continúa la orden 1885 Celestino del Val y Cereceda, Conde del val 1789 Solar convento Agustinas del Beato Orozco Centro comercial 1886 Real Congregación Naturales de Navarra 2000 P.P. Franciscanos. Iglesia de San Fermín de los Navarros Iglesia 1886 María del Pilar de León y de Gregorio, marquesa de Squilache 1145 Fundación de Jesús y San Martín. Hijas de la Caridad Edificio oficinas 1888 Francisco de Cubas y González Montes, Marqués de Cubas 3384 Convento de Concepcionistas Viviendas 1889 Feliciana Viértola 2344 Carmelitas Descalzas de Santa Ana c/ Torrijos 73 Viviendas 110 1891 Marqués de Vallejo 12.000 Asilo San Diego y San Nicolás Hijas de la Caridad Fundación Internacional de Educación 1893 José Aurelio Larios y Larios III Marqués de Larios 5815 Asilo de San Martín Hermanitas de los Pobres Universidad rey Juan Carlos, Pendiente de obras. 1895 María del Carmen de Vicente y Ortega.Marquesa de Montarco 1058 Solar Iglesia de Nuestra Señora de Los Ángeles.Arzobispado Iglesia 1902 Benita Maurici viuda de Manuel Caviggioli 1759 Iglesia San Manuel y San Benito EscuelasP.P.Agustinos escuelas para obreros FundaciónCaviggioli- Maurici Iglesia 1902 Milagros Gonzálvez y Saturnino Calderón 1742 Monasterio Carmelitas calzadas de San Antón o de las Maravillas Monasterio 1902 Petra Pascasia Rojas Martínez 4401 Fundación Asilo Rojas Hijas de la Caridad Edificio de viviendas 1902 María Patrocinio Justa Fernanda de Muguiro y Finat Marquesa de Salinas y Baronesa viuda del Castillo de Chirel 1868 Solar Iglesia de la Concepción Iglesia 1905 Nicolasa Gallo- Alcántara y Sibes viuda de Vallejo 15.379 Asilo de Convalecientes de San Nicolás Curia Provincial Hijas de la caridad 1905 Trinidad María Josefa Eleuteria García-Sancho Ibarrondo 4027 Colegio la Salle San Rafael Hermanos Escuelas Cristianas Colegio 111 Marquesa Viuda de Torreánaz 1908 Dolores Romero y Arano. Viuda de Francisco Curiel y Blasi 9994 Hospital de jornaleros Hijas de la caridad Comunidad de Madrid Consejería de transportes y movilidad 1908 José Cavalcanti de Alburquerque y Padierna de Villapadierna y Blanca Quiroga Pardo Bazán. Marqueses de Cavalcanti 2128 Solar colegio del Santo ángel Hermanas del Santo Ángel de la Guarda Universidad San Pablo CEU 1912 Ana Agueda de Martorell y Fivaller XIV Marquesa de Lapilla XI Marquesa de Monesterio 2508 Convento e Iglesia deNuestra Señora del Rosario. Padres dominicos Iglesia y convento.Oficinas Garage. 1915 Fausta Elorz y Olías 11.686 Fundación Asilo Fausta Elorz . Hijas de la caridad Residencia de mayores. No está dirigida actualmente por Hijas de la Caridad 1917 Francisco de Asís Méndez Casariego 7367 Asilo de Porta Coeli para niños abandonados. Hermanas Trinitarias Curia General de las Hermanas Trinitarias y Residencia de estudiantes 1922 Manuel Girona y Canaleta 10.684 Asilo San Jaime y San Saturnino. Después Asilo de Convalecientes Hijas de la Caridad Complejo de locales comerciales y viviendas 112 (Modificado de Julio Penedo Cobo. Implantación del clero en el Ensanche Norte durante la Restauración (1875-1931) óp. cit. Cuando los miembros de las Congregaciones, que eran titulares del proindiviso de edificios u otras formas de propiedad fallecían se daban unas situaciones de vacío legal en cuanto a la propiedad del edificio. Las nuevas generaciones de religiosos que vivían en ese monasterio tuvieron que inscribir en dominio esa propiedad. Es el caso de las Carmelitas Descalzas de la calle Ponzano, también fundación de la Marquesa de Vallejo. Tuvieron que inscribir en dominio el monasterio en 1984. Para poder disponer de los bienes de estas instituciones y poder enajenarlas, los Códigos de Derecho Canónico de 1917 y de 1983 establecen que cuando se trate de bienes pertenecientes a persona jurídica pública eclesiástica que no sea la Sede Apostólica pueden hacer uso de ellos transcurridos 30 años y si figuran a nombre de la Sede Apostólica, deben transcurrir 100 años.230,231 Otro factor que favorece esta enajenación es la constatación de que la finalidad para la que fue creada la institución o donados determinados bienes ya no tiene sentido por no existir esa necesidad o porque se ha extinguido la orden o congregación a quienes donó la obra o por falta de vocaciones no pueden atenderla adecuadamente. Antes de cederlo al obispo diocesano, que es 230 Ibid. 264, 231 Codex iuris canonici, 1917 Can. 1511. 1 Res moviles pretiosae, iura et actiones sive personales sive reales, quae pertinent ad Sedem Apostolicam, spatio centum annorum praescribuntur. 2. Quae ad aliam personam moralem ecclesiasticam, spatio triginta annorum. Código de derecho canónico 1983, Los bienes inmuebles, los bienes muebles preciosos y los derechos y acciones, tanto personales como reales, que pertenecen a la Sede Apostólica prescriben en el plazo de cien años; los pertenecientes a otra persona jurídica pública eclesiástica, en el plazo de treinta años. 113 habitualmente el patrono de estas instituciones benéficas, lo enajenan. También es el caso del Asilo de Convalecientes en su segunda localización en la calle Menéndez Valdés, que fue vendido en los años 70. II.10. Los Ensanches de Madrid. El aumento de población experimentado por la ciudad de Madrid desde el segundo tercio del siglo XIX y las dificultades para alojarla junto con los problemas de salud pública asociados hizo que las autoridades se planteen ampliar la superficie de la ciudad con nuevos espacios para construir edificios. Siendo Ministro de Fomento Claudio Moyano se publica en la Gaceta de Madrid un Real Decreto, de fecha 14 de abril de 1857, en el que se autorizaba al Ministro de Fomento y a la Diputación de Madrid para que presenten un proyecto de ensanche de la ciudad. Se encarga este proyecto al ingeniero Carlos María de Castro. La reina Isabel II da su aprobación al anteproyecto el 19 de julio de 1860. En él se contempla que la anchura de las calles principales sea de 30 metro, que la altura de las edificaciones no superare los tres pisos o que existan tantos jardines privados como edificaciones. Por desgracia estas aspiraciones no llegan a realizarse porque la especulación, que ya estaba presenta en la época, considera que los jardines sustraen terrero para la construcción y, por tanto, menos ganancias. La idea de Castro es distribuir a los habitantes por la ciudad de acuerdo con su condición socioeconómica, destinando el Norte, nuevo y con mejores infraestructuras (como edificios públicos, iglesias, hospitales, teatros, colegios, etc. Según estaba previsto en el anteproyecto) a la aristocracia y a la burguesía y el Sur de la ciudad a la población más desfavorecida. Estaba prevista realizarla en un tiempo prolongado pero las necesidades son grandes y también 114 grande el interés por obtener beneficios rápidamente. Entre los compradores de terrenos en el Ensanche se encuentran aristócratas, alta burguesía, industriales, banqueros, etc. Se crean también sociedades inmobiliarias para gestión y comercialización de solares. Uno de los inversores más conocidos fue el Marqués de Salamanca, que dio nombre a la primera zona construida del Ensanche. Llega a adquirir doce millones de pies de terreno con la intención de urbanizar y construir edificios. Su ambición y una crisis económica surgida en aquellos años le arruinaron232. En 1900 el Ensanche está ya bien delimitado y se han construido edificios. El Plano de Madrid y pueblos colindantes de Facundo Cañada lo muestra. En él se pueden distinguir ya los espacios que ocuparán las grandes construcciones benéficas, o los edificios más relevantes. En 1902 se aprueba la división de Madrid propuesta por el conde de Romanones con el fin de modernizar la gestión municipal. Se crean diez distritos que buscan obtener una homogeneidad demográfica. Estos distritos son de izquierda a derecha en el plano de Madrid, Palacio, Universidad, Chamberí, Buenavista, Congreso, Hospital, Inclusa, Latina situados alrededor del distrito Centro. Se puede comprobar cómo es una distribución radial. En el Distrito de Chamberí se construyó el Asilo de Convalecientes. Actualmente se considera Chamberí como el N.º 7 de los 21 distritos municipales. Consta de seis barrios: Gaztambide, Arapiles, Trafalgar, Almagro, Ríos Rosas y Vallehermoso. Desde la Edad Media hasta principios del siglo XIX Chamberí estaba constituido por tierras que pertenecían a la Iglesia, la Corona y la nobleza y, en mucha menor 232 Pedro Navascués Palacio. “Madrid, ciudad y arquitectura”. En Historia de Madrid.dir por Antonio Fernández García (Madrid: Editorial Complutense, 1994): 401-440 115 proporción, a agricultores y pequeños propietarios. Sobre el nombre Chamberí no hay datos seguros. Algunos escritores como Pedro de Répide sostienen que el nombre proviene de Chambéry, capital de la Saboya francesa, patria de la primera mujer de Felipe V, María Luisa Gabriela de Saboya. A partir del segundo tercio del siglo XIX algunas personas se instalan en el distrito. Son pequeños artesanos o trabajadores de las industrias vinculadas a la construcción como los ladrillos o las tejas. De hecho, una zona del distrito que corresponde hoy a la plaza de Olavide se denominaba El Tejar o Los Tejares porque radicaban allí esas industrias. La zona se convierte en un arrabal con gentes que provienen de distintos lugares de España, especialmente de las provincias próximas a Madrid, para trabajar como jornaleros. Hacia 1847 se nombran las calles y se numeran las escasas casas existentes. Jurisdiccionalmente depende del juzgado de Maravillas, en distrito de Hospicio. De acuerdo con el padrón municipal cuenta con 840 habitantes en 262 familias y tiene 323 casas, algunas dedicadas a las labores agrícolas en las escasas huertas que existen. También se encuentran pequeños comercios como tahonas, fondas o tejares. Otros establecimientos se localizan en el distrito como un polvorín y varios juegos de bolos. Cuenta con dos escuelas, una con capacidad para 50 niños y otra para 50 niñas233. En 1850 Chamberí cuenta ya con 700 vecinos y varias fábricas, alguna de ellas de productos químicos y una fundición. Dispone también de una casa de baños. En 1860 el intento de aplicar el Plan Castro de Ensanche que, en la práctica supondría la demolición de las casas existentes para construir otras más caras, origina gran resistencia por parte de los vecinos que dan lugar a pleitos y a la paralización transitoria del proyecto pero la población de Chamberí sigue aumentado de forma acelerada por el asentamiento en el 233 Juan Miguel Sánchez Vigil y María Olivera Zaldía. Chamberí y sus barrios. (Madrid: Temporae, 2ª ed .2014), 17. 116 distrito de los nuevos jornaleros que llegaban a Madrid para trabajar en distintas obras municipales En 1860 el padrón municipal da la cifra de 5.000 habitantes que, en gran parte, eran familiares de esos jornaleros inmigrantes234.Tras la revolución de 1868 y la destitución de Castro al frente del proyecto del Ensanche, se realiza un nuevo proyecto que incorporaba Chamberí a la ciudad sin alterar demasiado el trazado de las calles y sin apenas demoler las casas construidas. El nuevo ayuntamiento también es favorable a facilitar la construcción, aunque no se cumplieran las recomendaciones del plan Castro sobre la anchura de las calles y la altura de los edificios.235 Desde estas fechas se produce un desarrollo más intenso del distrito con aumento de la construcción y de la población. En 1905 la población del distrito llega a los 55.000 habitantes. Su perfil socioprofesional muestra que un 39% de la población activa está constituida por jornaleros, el 25,38% eran empleados y dependientes y un 14,97 % eran artesanos o trabajadores cualificados (albañiles, carpinteros, electricistas, tipógrafos, etc.). Eclesiásticos y militares eran el 36,5 % mientras que los propietarios y rentistas sólo el 1,18%236. Uno de los barrios del distrito de Chamberí es el de Almagro, denominado así en honor de Diego de Almagro, conquistador de Perú. Está limitado por las calles Santa Engracia al oeste, el paseo de la Castellana al este, José Abascal al norte y Génova al sur. Dentro de este barrio se sitúa la calle José Abascal, dedicada al que fue alcalde de Madrid 234 Rubén Pallol Trigueros. El Ensanche Norte. Chamberí, 1860-1931. (Madrid: Catarata, 2015), 41-42. 235 Ibid. 54-55. 81 Ibid. 130. 236 117 entre 1881 y 1883. Antes se llamó calle de Buenos Aires por lo bien ventilada que estaba esta zona en siglo XIX. A partir de 1890 se conoce ya con este nombre hasta la actualidad excepto durante la dictadura que llevó el nombre de General Sanjurjo, retirado tras la reinstauración de la democracia. En el número 30 actual de la calle se construye el Asilo de Convalecientes de San Nicolás. Es notable la presencia religiosa tan numerosa en el distrito que se ve favorecida por varios factores. En primer lugar, la expansión de las congregaciones religiosas en el último cuarto del siglo XIX y primeros años del siglo XX gracias a las diferentes leyes que protegían a la Iglesia Católica, comenzando por la Constitución de 1879 y el Concordato de 1851. En segundo lugar, por la abundancia de terreno y bajo precio del mismo en comparación con otras zonas del Ensanche como el distrito de Buenavista. En tercer lugar, por las generosas donaciones de la alta burguesía y la nobleza de nuevo cuño, deseosa de perpetuar su memoria con grandes obras benéficas. Con ellos llegaron también las nuevas tendencias de la arquitectura madrileña que pueden expandirse fácilmente. Hay espacio suficiente y no falta la financiación, generalmente privada, para su construcción. Algunos de los edificios singulares de este barrio desaparecieron como consecuencia de la especulación inmobiliaria de los años del desarrollo español. Otros han conservado el edificio, pero han vendido parte de los jardines para la construcción de viviendas y oficinas. Muchos han cambiado tanto de propietario como de la función para la que fueron construidos237. 237 Beatriz Cristina Jiménez Blanco. “La ocupación del suelo por parte de las órdenes religiosas en el sector oriental de Chamberí”. Anales de Geografía de la Universidad Complutense, Vol. Extraordinario, 2002:293-302. 118 A partir de 1900 aparecen en Madrid grandes edificios de estilo ecléctico como el Banco de España, la Biblioteca Nacional, el Ministerio de Fomento, la Escuela de Sordomudos, actualmente Escuela Superior del Ejército, la Bolsa o la Real Academia Española de la Lengua. En los primeros años del siglo XX se construyeron también los Hoteles Ritz y Palace. Todas estas obras o bien se inspiraban en el estilo neoclásico o en las nuevas tendencias europeas. Junto a estas grandes construcciones aparecen otras de carácter historicista, recordando estilos arquitectónicos españoles como el plateresco, e barroco o, mucho más abundante, el mudéjar. Estos estilos se plasmarían en palacetes, iglesias, conventos o asilos. El neomudéjar es el estilo artístico y arquitectónico que se desarrolla en Madrid a partir de mediados del siglo XIX. El discurso de ingreso de José Amador de los Ríos en la Real Academia de San Fernand, que tenía por título El estilo mudéjar en arquitectura, pudo influir en el gusto por el alhambrismo y el neomudéjar. Este estilo se utiliza profusamente en todo tipo de construcciones desde iglesias (iglesia de la Paloma, la Santa Cruz, San Fermín de los Navarros, Santa Cristina, Basílica de la Milagrosa,etc), asilos (Nuestra Señora de las Mercedes y Huérfanos del Corazón de Jesús -ambos desaparecidos-, San Luis Gonzaga y Hermanitas de los Pobres de la calle Almagro, San Diego y San Nicolás, Asilo de Ciegos, San Rafael, Fundación de Doña Fausta Elorz y Asilo de Convalecientes de San Nicolás), plazas de toros (Goya y las Ventas) y en fábricas como El Águila o Perfumería Gal, conventos (Concepción Jerónima entre las calles 119 Ortega y Gasset y Núñez de Balboa, Recogidas de San María Magdalena en la calle Hortaleza, Siervas de María en la plaza de Chamberí, etc.). centros docentes (Antigua Escuela de Veterinaria, actualmente I.E.S Cervantes en la Ronda de Toledo, Escuelas Aguirre en la callé Alcalá, Escuela de Sordomudos, actual Escuela Superior del Ejército en el paseo de la Castellana, Seminario Conciliar de Madrid, Instituto Católico de Artes e Industrias, Residencia de Estudiantes, Real Colegio e Iglesia de Nuestra Señora de Loreto en la calle O’Donell), palacios (palacete de D. Guillermo de Osma, actual Instituto de Valencia de Don Juan), o edificios de viviendas en Goya esquina a Alcalá, calle Toledo 122, etc.238. Dentro de los arquitectos más representativos de la época y del estilo hay que señalar a Juan Bautista Lázaro de Diego autor de la capilla del Asilo de San Diego y San Nicolás y de la Basílica de la Milagrosa (junto con Narciso Clavería de Palacios) y Rafael Martínez Zapatero (24 de octubre de 1865 a 7 de noviembre de 1937). Su obra principal la desarrolla en Madrid con frecuentes encargos de las Hijas de la Caridad. Entre sus obras más importantes y conocidas están el Colegio de María Inmaculada y Casa de Beneficencia en la calle General Martínez Campos, la ampliación de la casa de Francisco Remiro que fue Dispensario de San Cayetano en el Barrio de la Guindalera, el Patronato de los Sagrados Corazones de San Vicente de Paúl en la calle Raimundo Lulio, el Asilo de Convalecientes de San Nicolás y su ampliación posterior, todas ellas encargadas por las Hijas de la Caridad. Además, proyecta el colegio convento de las Benedictinas de San Placido, la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles y las escuelas adosadas a la misma, actualmente desaparecidas, y el Monumento a Miguel de Cervantes en la Plaza de 238 Adolfo González Amezqueta.” El neo-mudéjar y el ladrillo en la arquitectura española”. Arquitectura, N.º 125, 1969: 43-113. 120 España239. Su hijo, Rafael Martínez Higuera proyectaría el Asilo de Niños Convalecientes, ampliación del Asilo de San Nicolás y su nieto, Rafael Martínez Leonardo la Residencia de Mayores de la Fundación San Diego y San Nicolás en Pozuelo de Alarcón, sucesora del Asilo de Convalecientes. 239 Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Guía de arquitectura y urbanismo. Madrid, 1982. 121 Parte III. La Iglesia Católica y la sociedad española a principios del siglo XX. III.1. Conflictos entre clericales y anticlericales. Tuñón de Lara afirma que es imposible estudiar la Historia de España sin encontrarse con un hecho esencial, que es el hecho religioso: “El hecho religioso, en su pluralidad de dimensiones, en sus cristalizaciones diversas y a veces contradictorias que se traducen, también con signo muy diverso, en la compleja marcha de nuestro pueblo a través de siglos de historia”240. La religión así entendida se manifiesta con múltiples expresiones. Sobre su estudio se han realizado muchos trabajos, algunos de los cuales, han merecido críticas por parte de los expertos. La historiografía eclesiástica española, en concreto, presenta un retraso importante respecto a la francesa y a la italiana, debido a varias causas entre las que destaca la falta de estrategias investigadoras y atraso en las técnicas de investigación241. A partir de los años 70 del siglo pasado, influidos por los nuevos deseos reformadores surgidos a raíz del concilio Vaticano II, y el estudio de los modelos historiográficos italiano y francés, comienzan a aparecer estudios con una orientación más religiosa y menos eclesiástica, realizados por parte de historiadores eclesiásticos y también laicos. 240 Manuel Tuñón de Lara. El hecho religioso en España. (París: Librerie du Globe, 1968), 7. 241 Feliciano Montero. "Historiografía española de la Iglesia y del catolicismo en el siglo XX". En Religions studies in the 20th century: a surveyon disciplines, cultures and questions: International Coloquium Assisi, 2003. Coord. por Massimo Faggioli; 237-249, Alberto Melloni, 2006. 122 Sobre la base de esta nueva orientación, se analizarán a continuación algunos aspectos de la vida religiosa española y madrileña del primer tercio del siglo XX. En los últimos años del siglo XIX y primeros del XX, se producen dos fenómenos sociales: la transición al capitalismo en lo económico, y la integración de la Iglesia Católica en esa corriente económica. Botti afirma que “a la recatolización de las clases altas corresponde el aburguesamiento de la Iglesia”242. Al mismo tiempo, se puede afirmar que, en estos años, la sociedad española es mayoritariamente católica, con adhesión a los valores religiosos tradicionales que llegan a frenar, por falta de apoyo social, las políticas anticlericales propugnadas por los liberales, mientras permanecieron en el gobierno entre los años 1901 y 1913. La jerarquía de la Iglesia, pese a estos políticos, está presente en el ámbito del poder. Ejerce influencia en la enseñanza, consigue exención de impuestos y recibe subvenciones del Estado. Los católicos, nominalmente muy religiosos, cumplen poco el precepto dominical que no pasa del 5% en la población madrileña243. Ello demuestra que se va gestando en la sociedad española, al igual que ocurre en otras sociedades europeas, un proceso progresivo de secularización con pérdida de sentido católico.244 Esta secularización se define como “el proceso por el que la conciencia, las actividades y las instituciones religiosas pierden relevancia social.”245 A la secularización, se asocia el fenómeno del anticlericalismo, ya conocido en España desde la segunda mitad del siglo XVIII, y que cobrará intensidad durante el siglo 242 Alfonso Botti, Cielo y dinero. El nacional catolicismo en España 1881-1975. (Madrid: Alianza, 2008), 84. 243 Ibid. 113. 244 Federico M. Requena. "Vida religiosa y espiritual en la España de principios del siglo XX". Anuario de historia de la Iglesia n.º 11 (2002): 39-68. 245 Definición atribuida a Bryan Wilson y recogida por Mircea Eliade en The Enciclopedia of Religion, Londres: Mcmillan, 1987 T. 13, 163. Citado por Gregorio Alonso, "La secularización de las sociedades europeas”, Historia social n.º46 (2003): 137-157. 123 XIX, cristalizando en las leyes desamortizadoras. En el anticlericalismo participarán, desde los campesinos y obreros sin formación, hasta políticos e intelectuales como Moret, Aguilera, o Pérez Galdós. La base de este anticlericalismo, es, según afirma Caro Baroja con frase lapidaria, “la real insuficiencia del clero”246. Las voces de los anticlericales se alzarán en el Congreso, y sus opiniones y escritos se leerán en libros, folletos y prensa, tanto la general como la satírica, y se comentarán en los cafés o en el Atenéo. Frente a esta corriente anticlerical, la Iglesia se enrocaba en una posición defensiva, con nostalgia de tiempos e influencias pasadas247 instando a los seglares y a los propios eclesiásticos a plantar cara a esta ofensiva para defender los derechos de la Iglesia y el papel singular del clero. Las manifestaciones anticlericales que se producen en los primeros años del siglo XX no son muy frecuentes, pero sí más violentas que en años precedentes248. A partir de 1920 disminuirán casi por completo, para reaparecer con la proclamación de la Segunda República. Luis Marote249 cita un texto de Waldek-Rousseau, propulsor de la Ley de Congregaciones religiosas en las cámaras francesas: “El anticlericalismo es una manera de ser constante y perseverante, y necesario a los Estados; el anticlericalismo debe manifestarse por una sucesión de actos, que van a formar 246 Julio Caro Baroja. Historia del anticlericalismo español. (Madrid: Caro Raggio, 2008), 205. 247 Tuñón de Lara, El hecho…, 114. 248 Requena, Vida…, 43. 249 Escritor y periodista valenciano. Nacido en 1864 y vinculado a la Institución Libre de enseñanza e introductor de una nueva ciencia penal influido por Cesare Lombroso. Colaboró con El Liberal y El Heraldo de Madrid. De convicciones republicanas, fue colaborador de Canalejas y Diputado a Cortes. 124 un programa de gobierno con carácter tan esencial y tan primario en el estadista, como el hecho de ser virtuoso, honrado e inteligente”250. Esta visión idealizada del anticlericalismo, no reconoce que éste, “ve los vicios donde no están, y que, como tal actitud pasional, coloca virtudes donde no las hay”251. No siempre se ha conseguido definir con precisión los términos anticlericalismo y clericalismo. Sobre el primero, Romolo Murri lo define como una lucha contra el clericalismo, sus formas y los medios que utiliza252. Por el contrario, el clericalismo es una actitud por parte de la Iglesia para defender sus propios privilegios, evitar la legislación civil e intentar influir en el gobierno para conseguir prerrogativas o imponer su ideología.253 Otros lo resumen como el abuso de poder ejercido por los clérigos,254 aplicado tanto a la actuación del clero en la sección civil como dentro de la misma Iglesia, confundiendo lo que es servicio a la comunidad con su propio provecho y la autoridad sobre los fieles se convierte en una voluntad de dominio. El clericalismo dentro de la Iglesia es un fenómeno estructural que “ha existido siempre, y seguirá existiendo mientras haya sacerdotes, así como la posibilidad de adulterio acompañando al matrimonio, mientras éste exista”255. Manifestaciones de clericalismo van a ser frecuentes a lo largo de la historia de la Iglesia. 250 Luis Marote. Los frailes en España. (Madrid: Fortanet, 1904), 6. 251 Caro, Historia… 206. 252 Julio de la Cueva Merino. Clericales y anticlericales. El conflicto entre confesionalidad y secularización en Cantabria (1875-1923). (Santander: Universidad de Cantabria, 1991), 14. 253 Ibid.15. 254 Carlos Sacheri. La iglesia clandestina. (Buenos Aires: Cruzamante, 1974), 77-79. 255 Ibid. 125 Como ejemplo se pueden citar algunos casos con especial relevancia. En el siglo XIII Bonifacio VIII,256 envuelto en rencillas políticas con las grandes familias romanas (Colonna y Orsini), los reyes de Sicilia y con el rey Felipe IV de Francia, promulga la bula Clericis laicos que comienza con la afirmación: “la antigüedad enseña que los laicos son muy hostiles a los clérigos…” La finalidad de la bula es prohibir el cobro de impuestos a clero sin el consentimiento del Papa. Esta intención da lugar a conflictos políticos con el rey de Francia que se solucionan mediante un acuerdo por el que el Papa reconoce que, en casos de extrema necesidad, el rey de Francia puede establecer tributos al clero257. Años más tarde, surge otro problema de competencias políticas con Francia, y promulga la bula Unam Sanctam que entre otras cosas proclama: “Unam Sanctam Ecclesiam catholican et ipsam apostolicam urgente fidere credere cogimur et tenere, nosque hanc firmiter credimus et simpliciter confitemur, extra quam sec salus est, nec remissio peccatorum”258. Posteriormente la bula añade: “Hay dos espadas, la espiritual y la temporal, ambas están en poder de la Iglesia. La Iglesia debe esgrimir la espiritual por mano del sacerdote. La temporal debe esgrimirse en favor de la Iglesia por mano del rey y de los soldados, pero con indicación a consentimiento del sacerdote”259. Con ello se quería declarar la supremacía del papado sobre el poder temporal. 256 Llamado Benedetto Gaetani, 1235-1303. 193 Papa de la iglesia católica entre 1294 y 1303. 257 Luigi Mezzadri. Storia della Chiesa tra Medioevo ed epoca moderna. Vol. 1 Dalla crisi della Cristianitá alle Riforme (1294-1492). (Roma: CLV, 2001). 258 Por apremio de la fe debemos creer, pensar y mantener y lo creemos firmemente y lo confesamos humildemente que hay una Santa Iglesia católica y apostólica, fuera de ella no hay salvación, ni el perdón de los pecados. 259 https://freewebs.com/ministerio_apostolic/.0.3UNAMSANCTAM.htm https://freewebs.com/ministerio_apostolic/.0.3UNAMSANCTAM.htm 126 Desde entonces, se han sucedido diversos documentos pontificios reclamando la primacía de la doctrina de la Iglesia, (ley natural, derecho natural, ley divino positiva) sobre las leyes civiles. Cuando se plantean leyes que pretenden la emancipación de la doctrina de la Iglesia, surgen encíclicas y otros documentos, condenando las doctrinas que justifican esa emancipación, entre ellas Inscrutabili Dei,260 de León XIII, donde se critica a la sociedad contemporánea. En Libertas praestantissimum261 se condena el liberalismo y la doctrina de separación entre la Iglesia y el Estado. En Quod apostolici muneris262 condena el socialismo y en Diuturnum illud263 mantiene que los ataques modernos contra el cristianismo afectan a la autoridad legítima del orden temporal y culpabiliza de ello al liberalismo y al socialismo. En Inmortale Dei264 condena el laicismo del orden político, como contrario al derecho divino y la exigencia del orden social y la laicidad. Hasta aquí perviven dos tipos de clericalismo en la Iglesia. Un clericalismo estructural y otro ideológico. El primero nace del llamado “giro constantiniano”, por el cual, la Iglesia pasa de una situación de persecución, a otra de instalación en el poder: el Reino de Dios se transformó en estado eclesiástico. A esto contribuyó la doctrina de Dionisio Areopagita, (hacia el año 500) que introduce el concepto de jerarquía en la 260 León XIII, Inscrutabili Dei, de 21 de Abril de 1878. En Leonis XIII. Pontificis Maximi Acta. Romae. Roma: Ex Typographia Vaticana.1878-1879), 44-58. 261 León XIII, Libertas praestantissimun, de 20 de junio de 1888. En Leonis XIII Pontificis Maxixmi Acta.V. VIII. (Roma: Ex Typographía Vaticana,1888), 212-216. 262 Leon XIII, Quod apostolici muneris, de 28 de diciembre de 1878. En Leonis XIII Pontificis Maximi Acta. V. I. (Roma: Typographia Vaticana 1878-1879), 170-183. 263 León XIII, Diuturnum illud, de 29 de junio de 1881. ASS, 14 (1881-1882), 4:14. 264 León XIII, 1 de noviembre de 1885. En Leonis XIII Pontificis Maximi Acta. Roma: Ex Typographía Vaticana 1885), 118-150. 127 Iglesia265. El segundo es dogmático, con el que es imposible el diálogo por su autoritarismo y su recelo ante las ciencias y los conocimientos modernos.266 La confrontación entre clericales y anticlericales se acentúa en España tras el Desastre del 98 y por la influencia de las corrientes anticlericales surgidas en Francia en el último tercio del siglo XIX, que conducirán a la expulsión de órdenes y congregaciones religiosas de la enseñanza y de los centros asistenciales. Los religiosos expulsados llegan en gran número a España, en lo que se ha denominado el Gran Exilio.267 En Madrid se instalan varias congregaciones de religiosos, que representan el 0,9% del total.268 Su intención es permanecer en el país y desarrollar su labor religiosa, y, al mismo tiempo, conseguir el apoyo económico de los particulares y del propio Estado. Este exilio origina una corriente de protestas populares alentadas por los políticos liberales y republicanos, cuyo objetivo principal es el rechazo a las órdenes y congregaciones religiosas269. En 1904 en España el número de religiosos es de 10.630 y el de religiosas 40.030, que viven en 597, y 2656 comunidades respectivamente. En Madrid existen 147 comunidades femeninas, de las cuales 91 no están inscritas en el registro de asociaciones. Del conjunto de comunidades, 30 son de vida contemplativa, 60 dedicadas a la beneficencia y 57 la enseñanza. Representan 3508 mujeres, de las cuales 66 son 265 Gumersindo Lorenzo Salas. Clericalismo o Sacro imperio. Patologías estructurales de la Iglesia. (Gijón: Ed. del autor, 1999), 53-59. 266 Ibid. 60-64 267 Patrick Cabanel y Jean Dominique Durand, dirs. Le Grand Exile des congregations religieuses françaises 1901-1914. (Paris: Cerf histoire, 2005). 268 Jean-Marc Delaunay. “De nouveau au sud des Pyrènèes: congregations françaises et refuges espagnols. 1901-1914”. en Melanges de la Casa de Velazquez, T. 18 n.º1, 1982: 259-287. 269 Manuel Suárez Cortina “Anticlericalismo, religión y política en la Restauración”, en El anticlericalismo en la España contemporánea. Para comprender la laicización de la sociedad. ed. por Emilio La Parra López y Manuel Suárez Cortina (Madrid: Biblioteca Nueva,1998), 249-292. 128 extranjeras. En cuanto a la religiosos Madrid cuenta con 40 comunidades, de las cuales 5 son contemplativas, 14 de clérigos regulares, 2 dedicadas a las misiones y 19 a la enseñanza. En total cuentan con 771 españoles y 18 extranjeros270. El número total de religiosas extranjeras en ese año es de 1357, y seis años más tarde, 2315. En 1910 hay 1294 religiosos extranjeros y en 1914 llegan a 74 las congregaciones francesas en España271. Por parte de la Iglesia, a través de escritores y periodistas, se intenta defender a estos religiosos y religiosas basándose en interpretaciones favorables del Concordato de 1851272. El artículo 29 de dicho Concordato impone al gobierno la obligación de tomar las medidas convenientes para establecer Casas de la Congregación de San Vicente de Paúl, San Felipe Neri y de otra Orden aprobada por la Santa Sede. La pretensión no se limita a consentir el establecimiento de estas órdenes, sino que el gobierno debe establecerlos él mismo y proveer a su sustentación para que puedan llegar a cumplir sus fines religiosos. Lo mismo establece el artículo 30 respecto a las comunidades de religiosas. Por su parte, el artículo 35 concuerda con los dos artículos anteriores en lo referente al mantenimiento de los Institutos religiosos. Fuerzan la argumentación, afirmando que quedaban implícitamente admitidos todas las órdenes aprobadas por la Santa Sede273. 270 Marote, Los frailes… 10-26. 271 José Andrés-Gallego y Antón Pazos, La Iglesia en la España contemporánea. (Madrid: Encuentro, 1999), 157-159. 272 Gaceta de Madrid, n.º 6146, lunes 12 de mayo de 1851, 1-4. 273 Máximo (Redactor de La Lectura Dominical). "El anticlericalismo y las órdenes religiosas en España". (Madrid: Saénz de Jubera, 1908), 225-227. 129 También con carácter apologético se ha afirmado que el número de las congregaciones femeninas fundadas en España en los siglos XIX y XX, equivale al número de las necesidades sociales surgidos en esos años. Un carisma para cada necesidad274. Frente a estas pretensiones, se recrudecen los ataques anticlericales, que en ocasiones eran callejeros y alborotadores, e incluso violentos. Más temor causa a la Iglesia la presencia en el Gobierno de políticos con la intención de poner freno a este crecimiento creciente de congregaciones y religiosos extranjeros. La famosa Ley del Candado y su impulsor José Canalejas275 son muestra de este temor y también de odio. Canalejas, católico practicante, con autorización Pontificia para tener un oratorio privado en su domicilio, ha permanecido en el inconsciente de muchas instituciones religiosas como un furibundo anticlerical. Frente a las manifestaciones anticlericales, se produce una movilización de los católicos, estimulados por las diversas publicaciones periódicas católicas de todo tipo destinadas a defender la doctrina católica y a la Iglesia y sus instituciones, y también con el lanzamiento de diarios confesionales. Dentro de estas publicaciones también hay variedad de orientaciones, y algunos son de orientación carlista o claramente integrista. Muchos tienen una distribución local. Sólo “El Debate”, llega a ser el gran diario católico de distribución nacional. Otras publicaciones famosas de la época son, “La Hormiga de Oro” y “El Siglo Futuro”, este último más conservador. Junto a las publicaciones, numerosas asociaciones confesionales surgen para reanimar el catolicismo acosado. En general son de orientación y fines piadosos, como “La Adoración Nocturna”, “El Apostolado de la Oración” etc., otros tienen un carácter benéfico como 274 Jesús Álvarez Gómez, Historia de la vida religiosa,T. 3 Desde la devotio/moderna hasta el Concilio Vaticano II. (Madrid: Instituto de Vida Religiosa, 1990), 617. 275 Julio de la Cueva Merino, "Clericalismo y movilización católica durante la Restauración" en Clericalismo y asociacionismo católico en España: de la Restauración a la Transición. coord. por Julio de la Cueva Merino y Ángel Luis López Villaverde (Cuenca: Universidad de Castilla-la Mancha, 2005), 35-37. 130 “Las Conferencias de San Vicente de Paul”276. Una forma de difusión de la doctrina católica, son las misiones populares, que son tarea, tanto del clero regular, como del secular. Los jesuitas y redentoristas realizan muchas más misiones que el resto de congregaciones. Los Paúles participan en estas misiones tanto en los lugares donde la Congregación de la Misión mantiene actividad parroquial o espiritual, como en los centros educativos y en las instituciones asistenciales de las Hijas de la Caridad. Entre otras características y paradojas del catolicismo de la Restauración, Julio de la Cueva subraya que el catolicismo de estos años es profundamente clerical, machista y patriarcal, como la propia estructura jerárquica de la Iglesia, con una mentalidad tradicionalista, antiliberal y contraria a la secularización.277 Como se ha afirmado anteriormente, el anticlericalismo ha estado unido al proceso de secularización de la sociedad moderna, de tal forma que se ha llegado admitir que religión y modernidad entraban en contradicción e incluso enfrentamiento entre confesionalidad y laicidad278. Al igual que ocurre con los términos clericalismo y anticlericalismo, existen divergencias en cuanto a la definición laicidad y de términos próximos como laicismo. Para Bauberot la laicidad es “una forma de organización del poder político y administrativo que hunde sus raíces en la historia de la tolerancia. En efecto, con el fin de favorecer la paz social, el Estado ha perseguido dos grandes finalidades: garantizar la libertad de conciencia y de religión de cada uno, pero también 276 Ibid. 35 277 Requena, Vida religiosa… 55 278 Joseba Louzao, "La recomposición religiosa de la modernidad, un marco conceptual para comprender el enfrentamiento entre laicidad y confesionalidad en la España contemporánea". Hispania sacra, n.º 121 (2008): 331-354. 131 la igualdad de todos en esta materia”279 y remite a las obras de John Locke Carta sobre la tolerancia donde afirma la necesidad de separar lo que se refiere al gobierno civil, de lo que pertenece a la religión. “A pesar de su origen, puesto que se trata de una autoridad eclesiástica, ésta tiene que circunscribirse a los límites de la Iglesia, y no puede de manera alguna, extenderse a los casos civiles, ya que la Iglesia es distinta y está separada del Estado y de los asuntos civiles. Las fronteras en ambos casos, son fijas e inamovibles. Quien pretende confundir las dos sociedades completamente distintas por su origen, por el fin que se proponen, por sus contenidos, mezcla tan separados como el cielo y la tierra”280. Las palabras laico y laicidad provienen del griego laos (pueblo). Aparece por primera vez en 1871, a propósito de la enseñanza pública y, sin embargo, no figura en el texto de la Ley de Separación de las Iglesias del Estado en Francia. No tiene equivalentes en lenguas como el inglés, que utiliza como sinónimo “political secularism”281. La mentalidad laicista, con la laicidad como bandera, se va a manifestar en publicaciones como “La Iglesia y la República”282, que es una precursora de las iniciativas para promulgar la ley de Separación de 1905283. También es la base la secularización de 279 Jean Bauberot, Micheline Milot, Parlons laicité en 30 questions. (Paris: La Documentation française, 1992), 9. 280 John Locke, Cartas sobre la tolerancia. Weblioteca del pensamiento. www.weblioteca.com.ar , 19-20 Consultado el 10 de abril de 2020. 281 Bauberot, Parlons…, 25 282 Anatole France. L’Eglise et la République. (Paris: Manucius) 2016, 123-133. 283 Jean-Pierre Chantin, Daniel Moulinet. La separation de 1905. Les hommes et les lieux. (Paris: L’Atelier/Editions Ouvrières, 2005). http://www.weblioteca.com.ar/ 132 la enseñanza pública284 y de la asistencia.285 Jules Ferry es el impulsor principal de la ley que laiciza la escuela pública, mientras que Desirée Magloire Bourneville, neurólogo de la Salpêtrière es el más decidido defensor y promotor de la laicización de los hospitales. Años más tarde algunos escritores de inspiración católica contestarían esta laicización286. La Iglesia ha manifestado siempre temor ante el laicismo, que en sí mismo, no es antirreligioso. El laicismo se opone a la injerencia de la religión en la política, que es el sustrato del clericalismo. Donde hay clericalismo, el laicismo se vuelve anticlerical, y en ocasiones violento. Los partidarios del clericalismo han introducido otro término que ha generado polémica: laicidad abierta, en contraposición a laicidad cerrada, a la restauración del antiguo poder de los clérigos287. Un ejemplo de ese anticlericalismo agresivo es el artículo firmado por Francisco Pi i Arzuaga, hijo del presidente de la Primera República, Francisco Pi y Margall, aparecido en “Vida socialista” número 72, de 14 de mayo de 1911: “Las cuestiones dogmáticas son otra cosa secundaria para la Iglesia. Acepta sin escrúpulo el oro de todos, de beatos y herejes. Nada le importa que os llaméis republicanos o monárquicos, carlistas o liberales. Con tal de que vayáis alguna vez a misa, guardéis las formas, y paguéis algunas misas u otras funciones religiosas, os mirará con benevolencia, y hasta si sois generosos tendrá por vosotros más simpatías que por muchos santurrones molestos que no dan nada o dan con tacañería. 284 Bauberot, Parlons… 34-35 285 Désirée Magloire Bourneville. Laicisation de l’Assistance Publique.( Paris: Aux Bureaux du Progrès Medical, 1881. Paris Hachette -Livre_BNF), 2018. 286 Abbe Eyrand. La laïcisation des hôpitaux: catholicisme et laicisme. (Paris: Hachette Livre), 1914 Disponible en http://gallica.buf.fr/ark:/12148/bptk5560048 287 Henri Peña-Ruiz La emancipación laica. Filosofía de la laicidad. (Madrid: Laberinto, 2001), 37. 133 Combatamos a la Iglesia. Combatirla es lo más patriótico de las obras”288. Por desgracia no se llega en aquellos años a lo que, posteriormente, se ha propuesto por el término laicismo, entendido como un ideal socio-político. Ni siquiera se ponen las bases para unas condiciones de convivencia armónica entre las diversas opiniones y posturas289. La repercusión en la prensa se manifiesta en múltiples artículos que dependerán de la orientación de cada publicación, clerical o anticlerical. En el apéndice documental (cuadros 3 y 4) se relacionan algunos artículos a favor o en contra de la Iglesia y del clero. El cuadro 4 recoge artículos aparecidos en El Liberal, claramente anticlerical. En el cuadro 6 figuran artículos favorables a las Hijas de la Caridad. III.2. El pontificado de Pio X El 4 de agosto de 1903 es elegido Papa el Patriarca de Venecia, Giuseppe Melchiorre Sarto (Treviso, 2 de junio de 1835- Roma 20 de agosto de 1914). La ceremonia de coronación tiene lugar el día 9 del mismo mes y toma el nombre de Pío en reconocimiento a sus antecesores. El lema de su pontificado es Instaurare omnia in 288 Manuel Revuelta González. El anticlericalismo español en sus documentos. (Barcelona: Ariel, 1999), 133. 289 Carlo Crosato. Dal laicismo alla laicitá. La via dell’inclusione dialogica: possibilitá e criticitá. (Roma: Armando, 2016), 35. 134 Christo, como programa de las reformas que va a realizar.290,291,292 La influencia de su pontificado es muy importante, abarcando desde aspectos políticos, doctrinales, disciplinarios en la Iglesia y en aspectos tan aparentemente alejados de los anteriores como la enfermería. Este nuevo Papa no tiene una gran formación académica y carece de experiencia diplomática o curial. Para superar estos inconvenientes escoge como colaborador a Mons. Rafael Merry del Val y Zulueta, de 38 años, hijo de un diplomático español, con una excelente preparación académica, políglota y director, con esa edad, de la Pontificia Academia Eclesiástica. También recibirá el cargo de Secretario de Estado y Cardenal de la Santa Romana Iglesia. Junto a Merry del Val nombra a los cardenales José de Calasanz Vives y Tutó, OFM Cap., español, y Gaetano De Lai, italiano y defensor declarado de la Action Française, constituyen un triunvirato que ayudarán al gobierno de la Iglesia. Los tres son autoritarios e intransigentes, pero constituyen un apoyo fundamental para el pontífice. En ellos delega los asuntos políticos, especialmente en el Secretario de Estado293. 290 Epistola Encyclica E supremi apostolatus (4 de octubre de 1903). ASS, vol.XXXVI (1903-1904): 129- 139. 291 Para una biografía sobre Pio X se pueden consultar: Rene Bazin, Pio X. (Madrid: Ediciones Literarias, sin fecha). (Bazin fue miembro de la Academia Francesa). Ferrucio de Carli. Pío X y su tiempo, 2ª ed. (Barcelona: Luis de Caralt, 1951). (De Carli fue Cavaliere di Spada e Cappa de la Santa Sede y Vice- Canciller de la Accademia Nazionale dei Lincei. Filippo Crispolti. Pio IX, Leone XIII, Pio X, Benedetto XV (Ricordi personali).(Milano-Roma: Fratelli Treves, 1932). José María Javierre. Pío X. 5ª ed. (Barcelona: Juan Flors, 1961). Estas obras tienen un marcado carácter hagiográfico. Giampaolo Romanato. Pio X. Alle origini del cattolicesisimo contemporaneo. (Torino: Lindau, 2014). Roberto Regoli. coord. San Pio X, papa riformatore di fronte alle sfide del nuovo seculo. (Città del Vaticano: Librería Editrice Vaticana, 2016). Obras generales: G. Zizola. I papi del secolo XX. (Roma: Newton Compton, 2012). Rudolf Lill. Il potere dei papi. Dal’età moderna a oggi. (Roma-Bari: Laterza, 2010). 292 Sobre las fuentes sobre el pontificado de Pio X. Alejandro Mario Diéguez, “La nuova documentazione dell’ Archicio Vaticano per una miglore comprensione della figura e opera di Giuseppe Sarto- Pio X.” Anuario de Historia de la Iglesia, nº. 23 (2014): 169-185 293 Rafael Merry del Val y Zulueta nació en Londres el 10 de octubre de 1865 y falleció en Roma el 26 de noviembre de 1930. Descendiente de irlandeses. Su padre fue embajador de España en Bruselas, Viena y ante la Santa Sede. Estudió en los jesuitas de Namur y Bruselas y se formó en el seminario de Ushaw, cerca de Durham. Posteriormente, tras la presentación al Papa León XIII por parte de su padre, embajador ante la Santa Sede, ingresó en la Pontificia Academia Eclesiástica. Doctor en Filosofía, Teología e Historia de la Iglesia. Prelado Doméstico de S.S. antes de su ordenación sacerdotal. En 1899 fue el redactor de la encíclica Apostolicae curae sobre la invalidez de las ordenes de la iglesia anglicana. En 1900 Presidente de la Academia. Obispo a los 34 años. Dbe.rah.es/biografias/12700/Rafael-merry-del-val-y-zulueta. Consultado el 1 de abril de 2019. 135 El Papa Sarto representa el estereotipo del sacerdote italiano del siglo XIX, con una formación teológica rígidamente escolástica, dependiente siempre de las directrices de Roma, piadoso y clerical294. Muestra una mentalidad intransigente que le hace incapaz de comprender los cambios que se están produciendo en una sociedad cada vez más secularizada, instruida y menos dispuesta a aceptar acríticamente las directrices políticas o religiosas. Si se lee con detenimiento su primera encíclica, E supremi apostolatus, y la alocución al consistorio del 9 de noviembre de 1902 se puede comprobar el carácter tradicional de los dos escritos y también la debilidad teórica con la que analiza la sociedad de su tiempo y la rigidez en la contraposición entre verdad y error, con rechazo a la modernidad, vista exclusivamente como fuente doctrinal y de apostasía.295 Pese a estas observaciones Pio X ha pasado a la historia de la Iglesia como un gran reformador, si bien sus reformas contribuyen a incrementar el centralismo romano y a adoptar posturas muy conservadoras en todos los órdenes. Su planteamiento doctrinal y su visión organizadora son muy elementales. Los laicos, que no representan mucho para la Iglesia, deben obedecer a los sacerdotes, seguir sus consignas y trabajar en los distintos ámbitos sociales o políticos siguiendo las directrices eclesiales, los sacerdotes deben obedecer a los obispos y estos, a su vez, al Papa.296 No queda espacio para el diálogo, la controversia ni mucho menos para cualquier tipo de discrepancia. La sociedad debe ser según su forma mentis, como ha escrito uno de sus biógrafos: 294 Bernardino Llorca, Ricardo García Villoslada, Juan María Laboa. Historia de la Iglesia Católica. T. V. (Madrid: BAC, 2004), 395. 295 Giampaolo Romanato. Pío X. Alle origini del cattolicesimo contemporaneo, (Torino: Lindau, 2014), 420-421. 296 Llorca, Historia…,398 136 “L’ ordine secolare di una clase nobile dirigente per mandato divino, di una ristretta ma intelligente classe borghese e di un popolo disciplinato políticamente dal potere assoluto, económicamente dalle corporazioni e moralmente dalla fede, una e indiscussa, non felice in senso assoluto, ma buono e rassegnato”297. Para Pío X el pueblo no tiene especiales derechos, solo ser bueno y resignado. Sobre su preferencia por la nobleza da muestras a lo largo de su pontificado. Los nobles están constituidos así por mandato divino, por su educación y por haber recibido ese sentimiento a través de generaciones. Actúan con formas y tacto que no se encuentran en otras personas298. Las reformas emprendidas en su pontificado son la reorganización de la Curia Romana, el saneamiento de la economía vaticana, el inicio de creación del Código de Derecho Canónico, iniciada en 1904 y finalizada por su sucesor en 1917. Con el Código pretende imponer a la Iglesia latina una única ley, poniendo fin a derechos consuetudinarios y legislaciones particulares299. También promueve la reforma de los seminarios menores y mayores de Italia, con un mayor control por parte de Roma, para evitar la contaminación modernista; la anticipación de la primera comunión y la catequesis en los niños; la reforma de la liturgia y el canto litúrgico300, el Breviario 297 Ferrucio de Carli. Pio X e il suo tempo. Firenze; Adriano Salani, 1951, 131. El orden secular de una clase noble, dirigente por mandato divino, de una restringida pero inteligente clase burguesa y de un pueblo disciplinado políticamente por el poder absoluto, económicamente por las corporaciones y moralmente por la fe, una e indiscutida, no feliz en sentido absoluto pero bueno y resignado. 298 Ibid. 187. 299 Giampaolo Romanato. “Pio X: studi e interpretazioni”. Anuario de Historia de la Iglesia, n.º 23, 2014, 153-167. 300 Juan Miguel Ferrer y Grensesche. “La reforma de San Pio X y la Liturgia: sabe vivir bien, quien reza bien”. Anuario de Historia de la Iglesia, n.º 23 (2014): 187-204. 137 Romano, la modificación de las normas sobre las indulgencias, la promoción de la Acción Católica y las recomendaciones a los sacerdotes sobre el modelo a seguir: piadoso, caritativo, casto y cumplidor de las leyes y orientaciones eclesiásticas301. Entre todas las adversidades a las que se enfrenta sobresalen las que serían las dos bestias apocalípticas de su pontificado: el modernismo y la secularización de la sociedad francesa que conduce a la expulsión de las congregaciones de religiosos de Francia, la laicización de la enseñanza y de la asistencia pública y finalmente, la Ley de 9 de diciembre de 1905, de separación de la Iglesia y del Estado, con abolición del Concordato de 1801. Su actitud es de frontal rechazo y condena con importantes declaraciones doctrinales, además de promover una serie de medidas para intentar mantener la doctrina tradicional de la Iglesia y la influencia de la Iglesia en la sociedad. Aunque cuenta con los colaboradores ya nombrados Pío X interviene directamente hasta en los más mínimos actos administrativos302. Así ocurre, por ejemplo, con notas escritas por su propia mano para la censura del tango303, su opinión sobre la formación de la mujer304 o la aprobación de la escuela de enfermeras del Ambulatorio Scuola San Giuseppe, como se muestra en el anexo documental. En orden cronológico los documentos pontificios y disposiciones de la Secretaría de Estado publicados son de forma simplificada los siguientes: 301 Llorca, Historia…, 407. 302 Romanato, Pio X…, 404 303 AAV, Arch. Part. Pio X. Corrispondenza, gennaio, 1913, b.116. f. 191…”la necessità de un atto contro la diffusione dello scandaloso ballo del tango…” 65 AAV, Arch, Part. Pio X. Corrispondenza maggio, 1909. b. 60. ff. 910. Protocolli nn. 425-535, ff. 63-69 “…non si trova si fare alcuna osservazione meno che due parole ne furono cancellate, perché le donne non corrano tanto per le vie della coltura” 138 E supremi apostolatus305, del 4 de octubre de 1903. Se muestra preocupado por la actual y deplorable condición del género humano, consecuencia del abandono y rechazo de Dios a los que esta inexorablemente asociada la ruina. Il fermo propósito,306 de 11 de junio de 1905. Exhorta a los católicos a defender juntos los intereses supremos de la Iglesia que son los de la religión y la justicia. Los que son llamados a promover el movimiento católico deben ser católicos probados, convencidos de su fe, sólidamente formados en las los asuntos de la religión y obedientes a la Iglesia y de forma especial a la Cátedra Apostólica, al vicario de Jesucristo en la tierra. Deben ser personas piadosas con fe firme. Vehementer nos307, de 11 de febrero de 1906. Tras la Ley de Separación de la Iglesia del Estado en Francia, condena la separación, y recuerda la violación de la santidad e inviolabilidad del matrimonio cristiano con la ley de divorcio, la laicización de las escuelas y de los hospitales, la dispersión y el expolio de las congregaciones religiosas. Afirma que es un error muy peligroso pensar que es necesario separar el Estado de la Iglesia. Asegura que está firmemente decidido a dar instrucciones prácticas para que sirvan de regla de conducta segura en medio de las dificultades del momento presente. Gravissimo officii munere308, de 10 de agosto de 1906, en contra de las asociaciones culturales a las que podían adherirse las congregaciones religiosas en Francia. “Decretamos que ellas (las asociaciones culturales) no pueden ser constituidas sin violar los sagrados derechos que tienen en la vida misma de la Iglesia”. Un fois encore309, de 6 de enero de 1907. Reclama los bienes confiscados a las congregaciones para la formación de sus clérigos y la subsistencia de sus ministros. 305 ASS, V. XXXVI (1903-1904): 129-139. 306 ASS, V. XXXVII (1904-1905): 741-767. 307 ASS, V. XXXIX (1906): 3-16. 308 ASS, V. XXXIX (1906): 385-390. 309http://w2.vatican.va/content/pius-x/fr/encyclicals/documents/hf_p- x_enc_06011907_unefoisencore.html http://w2.vatican.va/content/pius-x/fr/encyclicals/documents/hf_p-x_enc_06011907_un http://w2.vatican.va/content/pius-x/fr/encyclicals/documents/hf_p-x_enc_06011907_un 139 Mención especial merece la encíclica Pascendi310, de 8 de septiembre de 1907. En ella condena el Modernismo como síntesis de todas las herejías. Afirma en la introducción de la encíclica que los enemigos de la Cruz de Cristo se esfuerzan por aniquilar las energías vitales de la Igesia. Señala que el origen es la perversión de la inteligencia, la curiosidad y el orgullo. No discute con argumentación ad hoc las afirmaciones de los modernistas. Como remedio volver a la filosofía escolástica y sobre ella basar el estudio de la teología. A partir de la promulgación de la encíclica y del decreto Lamentabili se exige pronunciar a los seminaristas antes de la ordenación el Juramento antimodernista. Como consecuencia de la lucha contra el modernismo se crea el Sodalitium Pianum, una organización secreta de clérigos con el fin de detectar y denunciar casos sospechosos de adherencia o simpatía con este pensamiento teológico. Espían hasta a los cardenales. Esta organización fue disuelta por Benedicto XV en 1921. El Juramento antimodernista estuvo en vigor desde el 1 de septiembre de 1910 hasta después del Concilio Vaticano II, 17 de julio de 1967. Haerent animo311, de 4 de agosto de 1908. Es una exhortación apostólica sobre la santidad del clero. En ella se afirma que la diferencia que debe haber entre la santidad de un sacerdote y la de un hombre bueno es como la distancia que existe entre el cielo y la tierra. Paralelamente a las declaraciones papales algunos organismos de la curia, especialmente la Secretaria de Estado, dirigida por Merry del Val, emiten documentos sobre diversos temas. Por ejemplo, la carta dirigida al Conde Giovanni Grosoli, del 6 de julio de 1904, recordando la dependencia de la autoridad eclesiástica de la Opera dei 310 ASS, V. XL (1907): 593-650. 311 ASS V. XLI (1908): 553-577. 140 Congress.312. La Carta circular del Secretario de Estado a los obispos italianos comunicándoles la disolución del Comité General Permanente de la Opera dei Congressi y se confirma como Presidente General del II Grupo al Conde Stanislao Medolago- Albani, al mismo tiempo que ordena sean expulsados “con ferma dolcezza” aquellos individuos que no tengan exactitud doctrinal sobre cuestiones de la Acción Popular Cristiana o no sigan las directrices pontificias. En la misma carta se manda que: “Non si conceda mai la parola alle Signore, benché respetabile e pie. Se alcuna volta i Vescovi crederano opportuno di permettere adunanze di sole Signore –queste parleranno sotto la presidenza e sorveglianza di gravi persone ecclesiastiche”313. En otro apartado de la carta, afirma también que las obras católicas en Italia, sin la acción de los obispos, que tienen gracia de estado del Cielo, serán siempre lánguidas, inciertas y confusas. En una carta dirigida al Vicario de Roma, Pío X se lamenta de la Celebración en Roma del Congreso Internacional de Librepensadores como una injuria a Dios.314 El Motu proprio Quo Cardinalis Ordinis presbiteralis atque diaconalis charactere episcopali afirma que los llamados al Colegio Apostólico (de los cardenales) son jueces del mundo y similares a reyes315. Y el Motu proprio Tra le Sollecitudini, de 22 de noviembre de 1903, prohíbe a las mujeres formar parte de un coro en la iglesia o en 312 ASS, V. XXXVII (1904-1905): 17-18 313 No se conceda nunca la palabra a las señoras, aunque sean respetables y piadosas. Si alguna vez los obispos creen oportuno permitir reuniones de señoras solas, éstas hablarán bajo la presidencia y supervisión de graves personas eclesiásticas. 314 ASS, V. XXXVII (1904-1905): 145-147 315 ASS, v. XXXVII (1904-1905): 681-683 141 una capilla musical porque considera que los cantores desempeñan en la Iglesia un oficio litúrgico y ellas no pueden acceder a él316. La objeción que se ha hecho a Pio X es su visión exclusivamente religiosa de la actualidad, y desde esa óptica la realización de toda su acción, sin reconocer los nuevos cambios que se están produciendo en las sociedades modernas y su pretensión de debilitar en el plano internacional a los países que se mostraban contrarios a la Iglesia. Su visión clasista sobre la sociedad, la minusvaloración de la mujer y el deseo de controlar todo bajo la supervisión o dirección de los eclesiásticos muestra simultáneamente, desde la perspectiva actual, una mentalidad patriarcal, supremacista y clerical. Esta mentalidad tendrá también repercusión en la concepción de la enfermería y su organización, que resultará muy retrasada con respecto a la enfermería anglosajona. III.3. La Compañía de las Hijas de la Caridad. Por deseo de la fundadora del Asilo de Convalecientes de San Nicolás, la gestión del mismo se encarga a las Hijas de la Caridad Los Marqueses de Vallejo habían hecho lo mismo con otras obras benéficas realizadas en Madrid capital o en la provincia. Es, pues, justo realizar una mirada sobre esta institución tan presente en los dos últimos siglos en España317. 316www.vatican.va/content/pius-x/motu_propio/documents/hf_p-x_motu-proprio_19031122_ sollecitudini.html. 317 La bibliografía sobre las Hijas de la Caridad es muy extensa y suele estar vinculada también la Congregación de la Misión. Muchas de las obras y artículos sobre la Compañía están escritos por hermanas de la misma o por historiadores de la Congregación de la Misión. Ello ofrece muchas ventajas como el acceso a las fuentes documentales y archivos y, como inconveniente, una visión poco objetiva y sin ningún 142 En 1617 el presbítero Vincent de Paul había llegado destinado a una pequeña ciudad francesa llamada Châtillon-les-Dombes, en el condado de Bresse que, a su vez pertenece al ducado de Saboya. Allí realiza su labor como párroco poniendo orden en las relajadas costumbres del clero y de los católicos antes de su llegada. En una ocasión se le llama para administrar los sacramentos a un hombre enfermo y muy pobre. Piensa después que las mujeres que le acompañaron en esa visita podrían consagrarse a Dios para servir a los enfermos. En este año funda Vicente la primera cofradía de la Caridad. A esta sucederían otras, para hombres y para mujeres, en las tierras de los Gondy, familia noble y terrateniente, de la que es capellán. Años más tarde, con algunos sacerdotes que colaboraban con las Cofradías, funda, en 1625 la Congregación de la Misión. Las señoras de estas Cofradías, pertenecientes a la nobleza o burguesía, patrocinan o financian las acciones de caridad, pero los trabajos más serviles como la limpieza de los enfermos les repugna. Para solucionar este inconveniente piensan en solicitar la ayuda de buenas aldeanas, semejantes a sus sirvientas, para que realicen estos trabajos desagradables. El 29 de noviembre de 1633 Luisa de Marillac reúne en su casa de París, cerca de la Parroquia de San Nicolás de Chardonet, a un grupo de mujeres del pueblo que se convertirían en las primeras siervas de los pobres y funda una comunidad nueva llamada Hijas de la Caridad y también conocidas como las “hermanas grises”. En vísperas de la Revolución de 1789 ya son 3000 y sirven en 400 establecimientos diversos318. tipo crítica sobre la Compañía o sus actividades. Como fuentes de obligada referencia se encuentras los Annales de la Congrégation de la Missión, los Anales Españoles de la Congregación de la Misión y de la Compañía de las Hijas de la Caridad y sobre los escritos y documentos de San Vicente de Paúl la obra en 14 volúmenes Saint Vincent de Paul. Correspondence, entretiens, documents. Editado por Pierre Coste. Las páginas web como vicentians.com ofrece también mucha información. 318 Matthieu Brejon de Lavergnée. Historia de las Hijas de la Caridad. (Salamanca: CEME, 2013), 18-51. 143 Las Hijas de la Caridad no pretenden un reconocimiento oficial ni por parte de la Iglesia ni del Estado. Por otra parte, cualquier mujer que desease consagrarse en el estado religioso debe permanecer en clausura. Sobre el modo de actuación de las Hijas de la Caridad, Vicente de Paúl les escribe un texto que es como una declaración programática de su carisma: “Voici le second article, elles considéreront qu´elles ne sont pas dans une religión, cet état n´etant pas convenable aux emplois de leur vocation. N’ayant pour monastére que les maisons des malades et celle oú reside la supérieure, pour cellule une chambre de louage, por chapelle l’eglise paroissiale, pour cloître les rues de la ville, pour clôture, l’obéissance, ne devant aller que chez les malades ou aux lieux nécessaires pour leur service, pour grille la crainte de Dieu, pour voile la sainte modestie, et ne faisant point d’autre profesión pour assurer leur vocation, et que, par cette confiance continuelle qu’elles ont en la divine Providence et par l’offrande qu’ elles lui font de tout ce qu’elles sont et de leur service en la personne des pauvres, pour toutes ces considérations elles doivent avoir autant ou plus de vertu que si elles étaient professes dans un Ordre religieux, (…)” 319. 319 Aquí está el segundo artículo, considerarán que no están en una religión, ya que este estado no es adecuado para los usos de su vocación. Teniendo como monasterio sólo las casas de los enfermos y la casa donde reside el superior, teniendo como celda una habitación de alquiler, una capilla para la iglesia parroquial, un claustro para las calles del pueblo, un claustro para la obediencia, teniendo que ir sólo a los enfermos o a las curaciones necesarias para su servicio, para echar fuera el temor de Dios, para velar la santa modestia, y no haciendo ninguna otra profesión para asegurar su vocación, y que, por su continua confianza en la Divina Providencia y su ofrecimiento a ella de todo lo que son y de su servicio en la persona de los pobres, por todas estas consideraciones deben tener tanta o más virtud que si profesaran en una Orden religiosa, (...) 111. Conference de 24 de agosto de 1659. Saint Vincent de Paul, Correspondence, entretiens, documents. II Entretiens. T. X. Edition par Pierre Coste. (Paris: J. Gabalda, 1923), 661. 144 A pesar de estos planteamientos Vicente de Paúl, movido por las opiniones de Luisa de Marillac redacta un proyecto de reglamento que somete al arzobispo de Paris. Este proyecto se gesta entre 1643 y 1645. En 1646 se presenta la versión definitiva y el 20 de noviembre de ese año reciben la aprobación de la Cofradía de las Hijas de la Caridad y de su reglamento. En la aprobación episcopal se puede leer: “Como las persona que componen la cofradía de la caridad no pueden desempeñar los oficios más bajos, necesarios para la atención a los pobres enfermos, nuestro querido y apreciado Vicente de Paúl ha creído conveniente, con el permiso del mencionado señor arzobispo, tomar algunas buenas jóvenes y viudas de las aldeas, a las que Dios ha inspirado el deseo de entregarse al servicio de los pobres enfermos y que, desde hace varios años, se ocupan en todas las más bajas funciones con la edificación del pueblo y el consuelo de los enfermos”320. El Reglamento de la Cofradía de la Caridad de Sirvientas de los Pobres indica en su introducción que: “La Cofradía de la Caridad (…) asiste a los pobres enfermos de las parroquias y de los hospitales, a los forzados y a los pobres niños expósitos, corporal y espiritualmente; corporalmente, administrándoles la comida y los medicamentos y espiritualmente procurando que los pobres enfermos moribundos salgan de este mundo en buen estado y 320 Elisabet Charpy, La Compagnie des Filles de la Charité aux origines. Documents. Traducción de Pilar Pardiñas. (Salamanca: CEME, 2003), 388-389. 145 que los que sanen hagan el propósito de no ofender jamás a Dios, con su gracia, y que los niños expósitos sean instruidos en las cosas necesarias para la salvación”321. Sobre la forma de comportarse con las Damas de la Caridad y los médicos de los distintos establecimientos: “Rendirán obediencia plena a las Damas Oficialas de la Caridad de las parroquias y a los médicos en lo que se refiere al cuidado de los pobres enfermos”322. En el Consejo de la Compañía del 25 de junio de 1656323 se hace especial énfasis en la actitud ante los bienes temporales y en la pureza, castidad y modestia. Esta actitud ante la sexualidad se manifiesta frecuentemente en los escritos de San Vicente y explica los conflictos que sufrirán las hermanas cuanto tengan que participar en las intervenciones quirúrgicas sobre órganos sexuales de los pacientes cualquiera que sea su sexo, pero más de los hombres e incluso de los niños. La carta de Soeur Kieffer, Superiora General de las Hijas de Caridad, dirigida a Pío X expresa esa preocupación y se ve respaldada de forma inequívoca por parte del Papa.324 También se repite con insistencia en la obligación de proporcionar los sacramentos a los enfermos. En aquella época la mortalidad hospitalaria y general era muy elevada y el riesgo de fallecimiento muy elevado. Se comprende, pues, esta preocupación. “Sur le service des malades. Qui est de servir les pauvres malades, et non seulement corporellement, en leur administrant la nourriture et les médicaments , mais encore 321 Ibid. 588. 322 Ibid. 590. 323 Ibid. 640-641 324 Vee anexo documental Carta de Soeur Kieffer a S. S. Pio X. 146 spirituellement, en procurant quíls reçoivent dignement et de bonne heure tous les sacrements; en sorte que ceux qui tendront à la mort, partent de ce monde en bon état et que ceux qui guérisent fassent une bonne résolution de bien vivre à l’avenir. (…)”325. “Prenez donc garde, mes soeurs, de ne point faire souffrir les malades, faute de leur apporter de bonne heure leur noirriture. Cela est bien important. Il y en a eu quelques- unes qui ont excédé en ceci par un zéle indiscret du salut des ámes. (...)”326. Se insiste en la obediencia a los médicos como norma de comportamiento habitual que debe tener las Hijas de la Caridad, impidiendo cualquier tipo de iniciativa en los cuidados: “Et outre l’obéissance que vous devez aux médecins, il faut de plus que vous leur portiez honneur et respect, je vous recommande bien cela encore: un grand respect aux médecins et aux dames, particulierement aux officieres, grand respect et obéissance, mes soeurs, obeissance. Et s’il arrivait, comme l’on m’a dit quelques-unes ont déjà fait, de suivre leur jugement et de faire quelque chose contre l’intention des dames, passant par de sus les 325 Coste, San Vincent… (113. _Conference du 19 octobre 1659), 667.Al servicio de los enfermos. Que es servir a los pobres enfermos, no sólo físicamente, dándoles comida y medicinas, sino también espiritualmente, asegurando que reciban todos los sacramentos con dignidad y pronto, para que los que tienden a la muerte dejen este mundo en buenas condiciones y los que se curen hagan un buen propósito de vivir bien en el futuro. (…). 326 Ibid., 671 114 Conference du 11 de novembre 1659 Tened cuidado, hermanas, de no hacer sufrir a los enfermos porque no les traéis su alimento pronto. Esto es muy importante. Ha habido algunos que se han excedido en esto con un celo indiscreto por la salvación de las almas. (...). 147 ordres qu’elles recoivent d’elles ce serait une grande faute. Vous leur devez obéir, mes soeurs, en tout ce qui regarde les malades. (…)”327. En los escritos de Luisa de Marillac se recogen los reglamentos para una mejor atención y asistencia a los pobres y enfermos dirigidas las Cofradías de la Caridad. Entre ellos figuran comentarios sobre la misión de las Cofradías, las personas que las forman, las Oficialas o miembros de la Junta, la Directora y las asistentas, los deberes de las llamadas siervas de los pobres, de la alimentación de los enfermos, de la forma de realizar este servicio, etc328. Aunque la misión inicial de las Hijas de la Caridad es servir de auxiliares las Damas de la Caridad, en poco tiempo pasan a servir de diversas formas y lugares a los pobres y enfermos en sus casas, a presos en las cárceles, heridos, niños abandonados, escuelas de párvulos y enfermos en los hospitales. Las primeras reglas particulares y avisos para las hermanas empleadas en los hospitales datan de 1672. En ellas se establece que las hermanas dependerán del Superior General como sucesor de San Vicente, se someterán a la autoridad de los administradores del hospital y la hermana superiora, llamada ya Hermana Sirviente recibirá las órdenes de los administradores, acogerá a los enfermos, llevará un registro de los mismos, anotará y custodiará los vestidos, objetos y dinero con los que llega al hospital y se los devolverá cuando se den el alta. Realizará también el inventario de los muebles y bienes del hospital, distribuirá las tareas a las demás hermanas y dará cuenta de los gastos a los administradores. Sin 327 Ibid., 673 Y además de la obediencia que debéis a los médicos, también debéis mostrarles honor y respeto, y os lo recomiendo de nuevo: gran respeto a los médicos y a las damas, especialmente a los funcionarios, gran respeto y obediencia, mis hermanas, obediencia. Y si, como se me ha dicho, algunos de ellos ya lo han hecho, sería un gran error seguir su juicio y hacer algo en contra de la intención de las damas, yendo más allá de las órdenes que reciben de ellas. Deben obedecerlas, hermanas, en todo lo que concierne a los enfermos. (…). 328 Santa Luisa de Marillac. Correspondencia y Escritos. Traducción de Pilar Pardiñas sobre la edición francesa de 1983. (Salamanca: CEME: 1985, 17 y 50-53). 148 embargo, el Superior General de la Misión podrá cambiar a las hermanas de centro o de oficio cuando convenga. También se establecen los servicios que deben realizar las hermanas y sus obligaciones, detallado con minuciosidad, incluyendo horarios tanto de día como de noche, desde la Hermana Sirvienta a las que sirven el vino o las amortajadoras329. En los hospitales su labor está dirigida a tanto al alivio de las enfermedades como el cuidado espiritual especialmente de los moribundos. Las oficialas de la Compañía establecían habitualmente contratos regulados mediante actas notariales con los diversos establecimientos en los que desarrollaban su actividad. En estos contratos se estipulan minuciosamente los derechos y deberes de las Hijas de la Caridad en las instituciones con las que establecen la relación contractual. La naturaleza de los servicios que las Hijas de la Caridad desarrollan, permanece sin cambios relevantes durante dos siglos. Esta homogeneidad de servicios también tiene una correlación documental ya que habitualmente el notario de la Compañía es quien redacta el contrato, aunque las cláusulas pueden variar de forma notoria de unos contratos a otros. Normalmente cuando una institución de beneficencia solicita la presencia de las Hijas de la Caridad se les remite un modelo de contrato básico sobre el que hacer las modificaciones pertinentes. Serán siempre diferentes los que corresponden a una parroquia, a una escuela o a un hospital. En general, se establece, por ejemplo, la presencia de cuatro oficialas: superiora, ecónoma, asistenta y despensera. También participa el superior local de la Congregación de la Misión como representante de la dirección. Los fundadores o benefactores pueden ejercer la dirección de la institución. Los centros parroquiales precisan habitualmente dos 329 Archivo Histórico de las Hijas de la Caridad. Santa Luisa. De las Reglas Comunes y Particulares de las Hijas de la Caridad. Copia autentificada del original custodiado en la Casa Madre de Paris. 149 o tres hermanas mientras que los hospitales necesitan más hermanas. El fin de la presencia de las Hijas de la Caridad no es únicamente la asistencia a los pobres y enfermos. También tienen una función de control de los protestantes o para asegurar la docilidad y ausencia de conflictos con los pobres. La gran demanda de Hijas de la Caridad llega a superar la capacidad de proporcionar el número de hermanas necesarias para cada nueva fundación. La retribución de las hermanas al principio no está reglamentada. Se deja a la buena voluntad y generosidad de los fundadores o directores de la institución en la que sirven. Con el tiempo se concreta en la cantidad entregada para la alimentación o bien la institución proporciona los alimentos a las hermanas. Posteriormente se van añadiendo otros complementos como tela para los hábitos, iluminación, sal, etc. Además, se contempla que las hermanas habiten una dependencia adecuada separada del asilo o del hospital, convenientemente amueblada. Con posterioridad se añaden otras sumas para desplazamientos, libros, gastos notariales cuando era preciso ampliar o modificar el contrato vigente, o los gastos derivados del tratamiento médico y de los cuidados cuando una hermana enfermaba. Las hermanas se comprometen también a detallar las cuentas de la institución, efectuar compras de alimentos y material (en general al por mayor) y someterse a la inspección de la junta administrativa que podía estar constituida por personalidades civiles y eclesiásticas, benefactores o fundadores. En los hospitales inicialmente se encargan del cuidado de los pobres. Paulatinamente van adquiriendo competencias en la administración del centro, en el registro de enfermos, en la realización de inventarios, en el control del personal y en la gestión de las boticas. La asistencia médica en los hospitales puede estar encomendada a su gestión si la junta administrativa no lo hace. Esta asistencia comprende la visita del médico, del cirujano y del boticario y 150 puede contar también con la intervención de un sangrador. También con el tiempo las hermanas asumen tareas relacionadas directamente con la preparación de los remedios utilizados en la época y la realización de sangrías330. La Congregación de la Misión se instala en la Ciudad de Barcelona en 1704 aunque hasta 1784 no se crea la Provincia Española con personalidad jurídica propia. A Barcelona siguen Mallorca, Barbastro, Guisona y Reus. Durante el reinado de Carlos III, qua había conocido en Nápoles la actividad de las Hijas de la Caridad, organiza un plan de beneficencia pública y funda en Madrid una Junta Central de Caridad con sucursales en varias provincias y se crean también las Casas de Misericordia. Es esta circunstancia la que favorece la llegada de las Hijas de la Caridad para hacerse cargo de las Instituciones de caridad surgidas por este real impulso. En primer lugar, en Barbastro en 1783331. Siguen Barcelona (1790), Lérida (Hospital; 1792), Reus (Hospital y enseñanza, 1793). En Madrid, por Real Orden de 11 de noviembre de 1799 se confía el gobierno de la Inclusa a la Junta de Señoras de Honor y Mérito y a las Hijas de la Caridad, que se hacen cargo de ella en 1800. Carlos IV, por Real Orden de 8 de octubre de 1802, encarga a la condesa de Torreplana y de Trullás los trabajos y las gestiones para establecer en la Villa de Madrid un noviciado de Hijas de la Caridad, exclusivamente españolas. El 10 de marzo de 1804 se crea el Real Noviciado o Seminario de las Hijas de la Caridad y su superiora es Sor Manuela Lecina.332 En la escritura de fundación del Noviciado Carlos IV afirma: 330 Colin Jones. "Hermanas en los hospitales". Anales, XCI, 1983, 369-379. 331 Carmen Hernández, Las Hijas de la Caridad en España 1782-1856. Documentos. (Salamanca: CEME,1988), 19-30. 332 AGP, Sección Reinados. Fondo Alfonso XIII, 1923 12.422/5 Secretaria Particular de S.M. el Rey. Copia de la contrata de Fundación del Real Noviciado de las Hijas de la Caridad. Año 1804. 151 “Queriendo dar cada día mayores pruebas del cuidado que me merecen tan importantes Establecimientos, excitó entre otros, mi soberana atención, el Instituto de las Hijas del Caridad, Siervas de los Pobres, a cuyo servicio están obligadas por los estatutos o constituciones de su fundación y de que carecen mis Reinos y deseando que en ellos se establezca tan piadoso, útil y santo Instituto resolví establecer y fundar en Madrid una Casa Noviciado o Seminario de las Hijas de la Caridad, donde se formen las que en lo sucesivo puedan extender su instituto y el ejercicio de él a todos mis dominios”333. En los diversos capítulos de la escritura se establece que el Noviciado debe contar con 20 hermanas, se regirá por la Regla de San Vicente y por las constituciones aprobadas por el Cardenal De Retz y por Clemente IX. Como la Compañía depende del Arzobispo de París, Carlos IV señala: “Quiero y es mi Real Voluntad que esta Casa Noviciado quede en la dependencia del Arzobispo de Toledo, el cual tendrá jurisdicción y derecho de Visita en los Ministros eclesiásticos de este Noviciado”334. También se dispone que la Superiora tendrá facultad para elegir y nombrar médico, cirujano, sangrador, ecónomo, portero, demandadero y hortelano. Para el mantenimiento del Noviciado establece una renta de 120.000 reales de vellón al año sobre el fondo de Encomiendas de la Orden de Malta. Otorga el Real Permiso para abrir otras casas por medio del primer Secretario de Estado. Finaliza la escritura: 333 AHN. AMJ. Leg.3754. Exp. 55 334 Ibid. 152 “Es mi Real Voluntad tomarla, como la tomo, bajo mi Real Protección, y ser su Patrono, declarándola de Real Patronato, así en mi persona como en la de todos mis sucesores, a cuyo fin expediré mi Real decreto de aprobación y confirmación en forma específica de esta Fundación”335. Actúan como testigos el Príncipe de la Paz (Manuel Godoy), el Marqués de Montealegre, Mayordomo Mayor del rey, y el Duque de Medinaceli, Mayordomo Mayor de la reina. La importancia de esta escritura y las disposiciones legales relacionadas sirven posteriormente y en reiteras ocasiones para solicitar y conseguir exenciones de impuestos y otras ventajas económicas o políticas. Años más tarde, Fernando VII, por Real Orden de 16 de noviembre de 1826 declara a su esposa la Reina María Josefa Amalia de Sajonia como Superiora Generala de las Hijas de la Caridad de España ya que se había dignado declararse protectora del Instituto y a la que las Hijas de la Caridad puedan acudir a ella en casos arduos y de grave importancia. Cuando se dictan las leyes desamortizadoras, una Real Orden de 15 se julio de 1840, durante la Regencia de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, excluye la suspensión de las Comunidades de las Hijas de la Caridad y manda que se conserve el Real Noviciado. Además del Real Noviciado se hacen cargo del Hospital de Mujeres incurables en 1816 y del Hospital General en 1822. 335 Ibid. 153 Por su parte, las Hijas de la Caridad francesas llegan a Madrid en 1856 y se instalan en el Asilo de Santa Isabel, situado en la calle Hortaleza. A partir de este acontecimiento se establece un conflicto de intereses entre las llamadas “francesas” y “españolas” por problemas de hábito y de jurisdicción, además de poder ser las beneficiarias de donaciones y legados. El conflicto ha durado más de siglo y medio. En ocasiones tuvieron que intervenir la Santa Sede y la Casa Real para limitar competencias y territorios y recordar que ambas ramas tenían un Director común. En 1877 la Sagrada Congregación de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, en sesión del 21 de agosto, compuesta por 4 cardenales y un secretario emite un dictamen sobre las Hijas de la Caridad en relación con los problemas surgidos entre las dos ramas, francesa y española. Se adoptan, resumidas las siguientes: se autoriza a las hermanas de la provincia española a llevar su hábito como se usa en España. La Provincia de las Hijas de la Caridad en los dominios españoles deben someterse y permanecer sujeta a la jurisdicción y superioridad del Superior General de la Misión (jurisdictioni, obedientiae, et Superioritali Superioris Generalis Missiones subjecta permanebit), los bienes de la Provincia Española no podrán ser aplicados a otras provincias, las hermanas sirvientes y todas las demás hermanas respetarán a la Visitadora y al Director de la Misión. Invita a la dimisión de las actuales responsables y a la elección de nueva visitadora. Las hermanas no podrán ser obligadas a dejar la provincia donde estén. Se prohíbe a las hermanas francesas tener noviciado en España, etc. De esta resolución se dio cuenta al Nuncio (en esa época Mariano Rampolla del Tindaro, sustituido en el mismo año por Angelo di Pietro) y a la Real Casa336. 336 AGP. Sección Reinados. Fondo Alfonso XIII. Correspondencia particular. Caja.12.844/ Exp 14. 154 Todavía en 1923 Joaquín de Lamadrid y de Arespacochaga, Chantre de la Catedral de Toledo, dirige una carta al Secretario de Alfonso XIII, Emilio María de Torres337 sobre el mismo tema, en defensa de la Provincia Española de la Hijas de la Caridad, adulando al Rey diciendo varias veces que la reina Isabel II era una Santa338,339 El 9 de junio de 1923 le contesta Torres notificando que el Rey estaba al tanto de todo y que comunicase discretamente a las Hijas de la Caridad que su Majestad Católica velaba como siempre por los derechos y las prerrogativas de la Corona y, en este caso, por los privilegios, Estatutos y Reglas de las Hijas de la Caridad españolas.340 Al año siguiente, Jaime Torrubiano Ripoll escribe un opúsculo titulado El Real Patronato de la Corona de España y las Hijas de la Caridad donde, con encendido verbo, repite las argumentaciones favorables a las Hijas de la Caridad españolas y critica a las hermanas francesas341. Las hermanas francesas no se quedan calladas. También envían una carta a Palacio solicitando Real Amparo y Protección para el Noviciado fundado 60 años atrás para "jóvenes españolas" que tienen vocación para el Instituto fundado con la venia del Gobierno y con la autorización del Papa Benedicto XV, solicitada en mayo de 1916 y concedida el 4 de agosto del mismo año. Recuerdan que su presencia en España data de 1855, bajo el Reinado de Isabel II, durante el cual algunas señoras de la nobleza visitan unas casas de las Hijas de la Caridad en París y deciden traer Hijas de la Caridad francesas a Madrid. 337 Emilio Maria de Torres y González - Arnao, Caballero de la Orden de Montesa. Marqués de Torres de Mendoza desde 1924 por sus servicios a la Corona y por su labor humanitaria durante la Primera Guerra Mundial. Acompañó a Alfonso XIII en su exilio y también falleció en Roma. http://dbe.rah.es/biografias/42735/emilio-maria-de-torres-y-gonzalez-arnao 338 Ramón del Valle Inclán dirá de la reina que es ¡Mesalina en el Trono de San Fernando! El ruedo ibérico. Viva mi dueño. Libro Sexto. Barato de Espadas. Obras Completas. III (Madrid: Fundación José Antonio de Castro, 2017), 470. 339 Joaquín de Lamadrid y de Arespacochaga, Chantre de la Catedral de Toledo, fundador de un asilo para huérfanos en el cigarral que sería propiedad posteriormente de Gregorio Marañón. Asesinado en Toledo en 27 de julio de 1936. Beatificado en 28 de octubre de 2007. 340 AGP. Sección Reinados. Fondo Alfonso XIII. Caja 13145. Exp. 3 Correspondencia Comunidades y Órdenes. 341 AGP. Sección Reinados. Fondo Alfonso XIII. Caja 15.847. Exp. 10. http://dbe.rah.es/biografias/42735/emilio-maria-de-torres-y-gonzalez-arnao 155 En 1856 algunas hermanas llegan a Madrid y fundan la Casa de Misericordia de Santa Isabel, llamada así en honor de la Reina. Poco tiempo después abren otra casa a la que denominan San Alfonso, esta vez en honor del augusto hijo de la Reina. Habitualmente las postulantes de las Hijas de Caridad se forman en el Noviciado de París, pero las de condición modesta que no hablan francés tienen dificultades para su instrucción. Por ello erigen un Noviciado en España que suscita la oposición de las Hijas de la Caridad españolas y del círculo de personas amigas. Ante esta actitud, la Visitadora de las Hijas de la Caridad francesas, Sor María Massol solicita en nombre de todas las hermanas la protección del rey para su Noviciado “para el bien espiritual de las jóvenes españolas que desean consagrarse al servicio de los pobres en nuestro Instituto”342. La realidad es que siguieron existiendo las dos ramas de las Hijas de la Caridad hasta 2019. En 1800 las Hijas de la Caridad españolas cuentan con 5 fundaciones y 25 hermanas. En 1850 ya son 73 fundaciones y 1200 hermanas; en 1900, 512 fundaciones con 5.018 hermanas y en 1930, 711 fundaciones con 8.150 hermanas.343 Un documento pontificio de especial importancia para las religiosas es la Constitución Apostólica Conditae a Christo, de León XIII, promulgada el 8 de diciembre de 1900. En ella se define el status de las agrupaciones de religiosas dentro de la Iglesia Católica que emiten votos simples, a diferencia de las Órdenes tradicionales que emiten votos solemnes y públicos. Anteriormente no tenían bien definido la condición de institutos de vida consagrada. A partir de ahora las congregaciones de religiosas pueden asimilarse a las congregaciones de religiosos y tener una superiora general. Estas congregaciones pueden ser de derecho diocesano si han sido autorizadas por el obispo de 342 AGP. Sección Reinados. Fondo Alfonso XIII. Caja 13.415. Exp. 3. 343 Ponciano Nieto. Historia de las Hijas de la Caridad desde sus orígenes hasta el siglo XX. T. II (Madrid: Regina, 1.932), 411. 156 la diócesis donde se han fundado, o de derecho pontificio si han obtenido el decretum laudis que representa la aprobación oficial por parte de la Santa Sede344. Este documento dota a las religiosas de una autonomía notable respecto a los obispos, tentados de gobernar los institutos femeninos o de imponer sus criterios bienintencionados, pero no siempre adecuados para la Congregación y a las diversas circunstancias. Se verá después como ocurrirá esto con el Asilo de Convalecientes. Esta Constitución Apostólica también tendrá repercusiones civiles. La Ley de Órdenes y Congregaciones religiosas, promulgada por la Segunda República el 2 de junio de 1933 establece: “Art. 22. A los efectos de la presente ley, se entiende por Órdenes y Congregaciones religiosas las Sociedades aprobadas por las autoridades eclesiásticas, en las que los miembros emiten votos públicos, perpetuos o temporales.” Art. 11. Pertenecen a la propiedad pública nacional los templos de toda clase y sus edificios anexos, los palacios episcopales y casas rectorales, con sus huertas anexas o no, seminarios, monasterios y demás edificaciones destinadas al servicio del culto católico o de sus ministros. La misma condición tendrán los muebles, ornamentos, imágenes, cuadros, vasos, joyas, telas y demás objetos de esta clase instalados en aquéllos y destinados expresa y permanentemente al culto católico, a su esplendor o a las necesidades relacionadas directamente con él. “Art.21. Todas las instituciones y fideicomisos de beneficencia particular, cuyo patronato, dirección y administración corresponda a autoridades, corporaciones, institutos o personas jurídicas religiosas vienen obligadas, si ya no lo estuvieren, a enviar en el plazo de un año un inventario de todos sus bienes, valores y objetos, así como a rendir cuenta 344 ASS, vol. XXXIII (1900-1901): 341-347 157 anualmente al Ministerio de la Gobernación del estado de sus bienes y de su gestión económica, aunque por título fundacional hubieran sido exentas de rendirlas”345. Días más tarde D. Carmelo Ballester Nieto, Director de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl dirige una carta al Nuncio Federico Tedeschini para que consulte al Presidente del Gobierno si la expresión contemplada en la Ley las sociedades aprobadas por las autoridades eclesiástica en las que los miembros emiten votos públicos perpetuos o temporales, se aplica a las Hijas de la Caridad ya que éstas no emiten votos públicos ni temporales ni perpetuos, sino votos privados anuales. El Nuncio presenta el documento al Presidente del Gobierno, Manuel Azaña el 11 de agosto de 1933 que lo traslada al Consejo de Estado. El 2 de septiembre el Director de las Hijas de la Caridad recibe un escrito con la sentencia del Consejo de Estado por la que se suspende provisionalmente la aplicación de la Ley de Congregaciones religiosas al mismo tiempo que le solicita documentación para emitir una resolución definitiva sobre el asunto. Entre esta documentación figuran las Reglas, Constituciones y demás normas del Instituto. Esta documentación se entrega en el Ministerio de Justicia el 15 de septiembre. Meses más tarde, el 28 de marzo de 1934, se recibe una carta de la Sección Segunda de la Subsecretaria del Ministerio de Justicia en la que dice: “Vista la instancia elevada a este Ministerio por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, en solicitud de una declaración acerca de si les o no aplicable la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas, de 2 de junio de 1933, este Ministerio de conformidad con el informe emitido por la mayoría del Consejo de Estado, ha tenido a 345 Gaceta de Madrid, nº 154, de 3 de junio de 1933, 1651-1653. 158 bien declarar que el Instituto de Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl no constituye una Orden o Congregación religiosa de las definidas en el artículo 22 de la Ley de 2 de junio de 1933”346. Esta resolución permite a las Hijas de la Caridad desarrollar su labor habitual en los diferentes establecimientos que regentan o de los que están encargadas hasta su expulsión definitiva en el verano de 1936 y la incautación de los edificios. En 1943 con el fin de solicitar exención de impuestos municipales el Ayuntamiento solicita a las instituciones de beneficencia que les certifiquen que disponen de cobertura legal para poder exigirla. Las Hijas de la Caridad solicitan al Ministerio de la Gobernación un documento oficial que acredite existen esas disposiciones legales. Un oficio del director General de Beneficencia y Obras sociales, Manuel Martínez de Mena certifica que: “El Instituto y Orden "HIJAS DE LA CARIDAD DE SAN VICENTE DE PAÚL", de la Provincia de España está considerada como de Beneficencia pública por Real Cédula de 10 de marzo de mil ochocientos cuatro, por el artículo catorce de la Ley de seis de febrero de mil ochocientos veintidós, por el artículo quinto de la Ley de veintinueve de julio de mil ochocientos treinta y siete, artículo noveno de la Ley de 346 Decretos del Ministerio de Justicia declarando que las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul... [Texto impreso], 1934. BNE VC/1532/38. 159 dieciocho de octubre de mil ochocientos sesenta y ocho y artículo treinta del concordato”347. A principios del Siglo XIX se publica en España un documento interno de las Hijas de la Caridad, Bases Fundamentales para el arreglo de las Contratas de las Hijas de la Caridad en los Establecimientos de Beneficencia,348 redactados por los padres de la Congregación de la Misión, Fortunato Feu y Juan Roca para evitar el incumplimiento de los acuerdos económicos establecidos en las contratas y que someten a las hermanas a situaciones de necesidad. Se inspiran en las Bases existentes en la Casa Madre de París. Estas bases españolas se editan en Pamplona en 1829 y se comunican a las Juntas de Beneficencia al año siguiente. Años más tarde, en 1843, se editan otras bases que incluyen algunos artículos más349. En estas bases de 1829 se dictan normas de organización interna, se reafirma la disposición de la superiora para obedecer a los jefes administrativos, pero será responsable y controlará todos los aspectos del establecimiento, desde las llaves, ropas víveres, entradas y salidas de la casa. Todos los dependientes que habitan en el centro dependerán también de la superiora a excepción de los médicos, sacerdotes y administradores. El establecimiento se encargará de los gastos y manutención de las hermanas, así como del cuidado de las enfermas hasta su recuperación o del entierro en caso de fallecimiento. Para los hospitales se establecen artículos particulares como el 347 AVM 43-375-5, 35. Ministerio de la Gobernación. Dirección General de Beneficencia y Obras sociales. Sección 1ª. nº 5125, de 26 de junio de 1943. 348 APHCMSVP. Fondo Provincia Española. Artículos generales y particulares. Pamplona, 1829 Caja nº 1 Sig. I-A. 1-0013. 349 Ibid. Madrid, 1843. Folleto de 28 páginas. Caja nº8. Sig. I-A. 1-10562. 160 control de las salas de enfermos y enfermas, los alimentos y medicinas. No pueden asistir a las salas de los enfermos con enfermedades venéreas porque se lo prohíben las reglas pero vigilarán que los encargados de estas salas cumplan con sus deberes. Tampoco cuidarán las hermanas de las salas de las parturientas. Sin embargo, la hermana boticaria asistirá constantemente al médico en su visita diaria y anotará en una libreta los alimentos y medicinas prescritos a cada enfermo. Una copia la enviará a la botica para que se preparen las medicinas y otra la enviará a la hermana que deba proporcionar los alimentos a los enfermos para que, a su vez, se lo entregue a la hermana despensera. En las salas de hombres de medicina y cirugía las hermanas no están obligadas a asistir a la visita ni a aplicar medicamentos externos cuando esto repugnare a la modestia de su sexo y a la decencia de su estado. En estos casos deberán cumplir con los cuidados los enfermeros (en la época meros auxiliares) o los practicantes de cirugía. También se recoge que si en el transcurso de la visita médica a algún enfermo “se ofreciere alguna cosa que pueda ofender la modestia de la Hermana que asiste a ella estará obligado el facultativo a decir a la Hermana que se retire o aparte”. Finalmente, establece que debe prefijarse el número de enfermos a los que deben servir las hermanas y si éste aumenta de forma mantenida el Director General de las hermanas podrá enviar al Hospital una hermana más por cada 10 enfermos de aumento y el hospital debe hacerse cargo de los gastos ocasionados por este aumento. Sobre los cuartos de partos establece que estarán bajo la vigilancia de de una partera “de edad competente, de experiencia y de fidelidad, con buen salario a cargo del establecimiento”, ya que las hermanas no se encargan de los mismos. En relación con los Hospicio o Casas de Misericordia procurará la superiora que entre niños y niñas y entre hombres y mujeres haya la correspondiente separación para evitar los inconvenientes que pueden surgir de la convivencia común. También esta 161 separación se guardará en el comedor común, recreaciones, capilla y sobre todo en los dormitorios350. Se establecen paseos periódicos. Las niñas acompañadas por una o varias hermanas y los niños acompañados por personas de confianza del mismo establecimiento. También se ordena que los hospicianos oigan todos los días la Misa de la Comunidad y que recen juntos el Santo Rosario “aunque siempre con la correspondiente separación”. . Como uno de los fines principales de las Hijas de la Caridad es el cuidado de los enfermos, quiso San Vicente que pusieran especial interés en ese cuidado anteponiéndolo a las oraciones o normas de piedad cuando fuese necesario por la situación del enfermo ya que la mejor oración es ayudar al necesitado por amor a Jesucristo. En las Reglas recomienda a las hermanas que se apliquen al estudio de los métodos que utilizan los médicos para tratar enfermedades, de tal forma que cuando estén solas, en los lugares donde no haya médico este aprendizaje les pueda servir para cuidar a los enfermos. Hace referencia explícita a las sangrías, que era un tratamiento habitual de la época, junto con la limpieza como inicio de la asepsia y las medidas higiénicas que serán la tendencia y la mentalidad de los siglos posteriores. Cuando se funda el Real Noviciado en Madrid una de las preocupaciones de las Damas fundadoras es conseguir hermanas que tengan conocimientos de cirugía y de botica o que las hermanas puedan ir a formarse a algún establecimiento o bien que puedan venir personas externas para enseñar estos conocimientos a las hermanas del Real Noviciado. Con la expansión de las Hijas de la Caridad es necesario incrementar los estudios de botica más que los de enfermería y se destinan a ello los recursos que sean necesarios y solicitan a Francia que envíen algunas 350 Lo habitual es que en estos establecimientos existieran un ala para hombres y otra para mujeres separadas por la capilla localizada siempre en la zona central. El esquema arquitectónico se repite en todos los centros asilares de la época. 162 hermanas capacitadas en botica y preparadas para realizar cocimientos, destilaciones, jarabes y otras formas de medicamentos para administrar a los enfermos351. La presencia más representativas de las Hijas de la Caridad en los hospitales del Madrid de la Restauración son el ya citado Hospital General y de la Pasión, los hospitales de Mujeres Incurables y Hombres Incurables, el Hospital Militar de Carabanchel352 aún activo, el Hospital de Jornaleros353, transformado en una Consejería de la Comunidad de Madrid, el Hospital Provincial de Epidemias del Cerro del Pimiento354, ya desaparecido, localizado en la zona ocupada hoy por el Colegio Mayor San Pablo, el Hospital Clínico de San Carlos tanto en su primera localización en Atocha, cerca de la Facultad de San Carlos y del Hospital General como en la Plaza de Cristo Rey desde los años 60 del siglo pasado. También hay presencia de las Hijas de la Caridad en el Hospital del Niño Jesús, Hospital Central de la Cruz Roja y el Asilo de Convalecientes de San Nicolás también llamado Hospital Asilo de Convalecientes. Después de la Guerra Civil todos los Hospitales públicos cuentan con Hijas de la Caridad para la gestión de la enfermería y otras labores. Como era de esperar en una sociedad tan marcada por el clericalismo y el anticlericalismo, la actuación de las Hijas de la Caridad es objeto de controversia, especialmente cuando desde diversos ambientes incluido el poder del estado quiere expulsarlas de los hospitales en plena ofensiva laicizadora. También cuando desde 351 Pedro Vargas Sáez, Historia de las Hijas de la Caridad de la Provincia Española. (Madrid, ejemplar mecanografiado, 1996),257-259. APHCSVP. 352 Anales, T. XLI (1933): 474-487. 353 Anales, T. XXX (1922): 13-18. 354 Anales, XIII (1905): 451-458. 163 ambientes católicos se pretende sustituir a las enfermeras laicas del Instituto Rubio por Hijas de la Caridad, hecho que tuvo mucha repercusión en la prensa.355, especialmente en la laica, que aprovecha la ocasión para mostrar su rechazo a la intromisión clerical.356 355 ABC lo reflejaba así: Ayer tarde a las cuatro, se celebró en el Instituto Rubio la anunciada reunión para la reforma de sus estatutos. y a ella asistieron los individuos del Patronato, una lúcida representación del Cuerpo médico y distinguidas damas. (...) Fue leída una proposición firmada por varios individuos del Patronato para que "se suprimieran las enfermeras internas y fueran substituídas por un número determinado de hijas de la Caridad". El Conde de San Diego director facultativo del Insituto que manifestó que era refractario a la proposición presentada. Defendió al Cuerpo de Enfermeras y dijo que esta institución de Santa Isabel de Hungría era la primera que funcionó en España y que al fundarla el doctor Rubio la consideró como aneja al Instituto. Doña Sol Rubio, hija del Dr Rubio dijo que no había lugar para la deliberación, Al ser rechazada la proposición algunas de las señoras de la Junta, empezando por Dª Catalina Urquijo, presentaron la dimisión. ABC, lunes 10 de junio de 1912, p.7. 356 La ciencia y la devoción, El Liberal, 12 de junio de 1912, p.1 164 IV. El Asilo de Convalecientes de San Nicolás IV.1. Los Marqueses de Vallejo. D. Diego Fernández Vallejo Segura y Baños nace en Soto de Gameros, en la Rioja, el 14 de marzo de 1824. Sus padres fueron D. Manuel Fernández Segura y Dª Nicolasa Vallejo y Baños. De la serranía riojana emigra a Madrid para trabajar. Aquí se encuentra con algunos familiares de su pueblo y de zonas limítrofes al mismo, que habían llegado previamente a la capital. Entre ellos se encontraba su tío, Pedro González Vallejo, obispo de Mallorca y arzobispo electo de Toledo, aunque no llegó a tomar posesión, y senador por Soria.357 La actividad de Diego durante su juventud es dedicarse a la banca y a la Bolsa, donde obtiene importantes ganancias. Su vocación política también comienza pronto, probablemente influido y ayudado por su tío Pedro. En 1850 resulta elegido como Diputado a Cortes por Nájera y Torrecilla, y desde entonces, siempre mantiene el escaño en el congreso. Forma parte del Partido Conservador y es amigo de Cánovas hasta su muerte. Desde 1865 fue senador por la provincia de Logroño por elección, aunque podía haberlo sido por derecho propio, gracias a su importante renta.358 En 1864 Isabel II le otorga el Título de Marqués de Vallejo y en 1877 es designado Senador Vitalicio. 357 Pedro González Vallejo (Soto de Cameros, La Rioja, 22 de septiembre de 1770- Madrid, 30 de abril de 1842). Estudió en su pueblo natal y posteriormente alcanzó el título de bachiller en Leyes y Cánones en la Universidad de Zaragoza donde le licenció y doctoró en Derecho Canónico. Fue secretario del Obispo de Segovia José Antonio Sáenz de Santamaría, natural de Muro de Cameros. Después canónigo, tesorero de la catedral y vicario general. En 1819 fue consagrado Obispo de Mallorca. En 1820 fue elegido diputado por Soria y miembro de la Diputación Permanente Presidente de las Cortes en 1821 durante un mes. Exiliado a Francia por su condición de liberal, volvió a España en 1832. En 1834 fue nombrado Prócer del Reino y Presidente del Estamento de Próceres. Nombrado Arzobispo de Toledo no llegó a tomar posesión de la diócesis por la hostilidad de los absolutistas. Permaneció en Madrid donde fue nombrado Senador por Logroño. dbe.rah.es/biografías/14689/pedro-gonzalez-vallejo. Consultado el 10 de enero de 2019. 358 Senado de España. Expediente del Senador Marqués de Vallejo. ES.28079.HIS-0495-06 165 Posteriormente, se le nombra Consejero de Agricultura, Industria y Comercio, y desde el 4 de octubre de 1877 es oficial mayor de la Secretaría del Senado. Años más tarde, Alfonso XII quiso concederle la Grandeza a instancias de Cánovas, pero rechaza aquella distinción. Entre otros honores, perteneció a la Real Maestranza de Zaragoza, Gentilhombre de Cámara de Su Majestad con ejercicio, vocal nato de la Junta Provincial de Beneficencia de Madrid, Collar de la Real Orden de Carlos III y Grandes Cruces de Isabel la Católica, Pontificia de San Gregorio Magno y Caballero Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco por la Construcción del Colegio de Huérfanas de la Guardia Civil en su finca El Juncarejo, que había donado al Benemérito instituto situada en Valdemoro y dirigida por las Hijas de la Caridad. Contrae matrimonio con Sofía Flaquer Ceriola, con la que tiene dos hijos, José Manuel y Mariana. Su hija fallece con pocos meses y poco después su esposa, en 1855. Su hijo José Manuel fallece a los 24 años como consecuencia de una crisis epiléptica en 1878. Tiempo después del fallecimiento de su primera esposa contrae segundas nupcias con Nicolasa Gallo-Alcántara y Sives, hija del senador del Reino, Eladio Gallo- Alcántara.359 Nicolasa pertenece a la Real Orden de Damas Nobles de la Reina María Luisa con el número 729.360 Los marqueses tienen un hijo que también fallecerá. Una vez muerto su hijo mayor, se dedican a realizar obras de beneficencia en la ciudad de Madrid y en pueblos de la provincia, como el Instituto Asilo de San José para epilépticos en Carabanchel como recuerdo de su hijo José Manuel. D. Diego fallece a consecuencia de 359 Senado de España. Expediente de D. Eladio Gallo de Alcántara ES.28079.HIS-0175-06 360 La orden de María Luisa era una institución honorífica exclusivamente para mujeres y compuesta por treinta bandas, es decir, no podían figurar con vida más de ese número de señoras, creada por el Rey Carlos IV el 21 de abril de 1792 a petición de su esposa María Luisa de Parma para distinguir a nobles que se distinguían por sus servicios y talento. Cf. Alfonso de Ceballos Escalera y Gila y Fernando García-Mercadal y García-Loygorri. Las Órdenes y Condecoraciones civiles del Reino de España. Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2003 https://www.marcialpons.es/autores/garcia-mercadal-y-garcia-loygorri-fernando/1064806/ https://www.marcialpons.es/autores/garcia-mercadal-y-garcia-loygorri-fernando/1064806/ 166 una neumonía el 31 de diciembre de 1901.361 Su entierro es una gran manifestación de duelo. Lo preside el Conde de Toreno en representación de la Reina Regente Cristina de Habsburgo. Junto a él están S.A.R la Infanta Isabel, el Marqués de la Mesa de Asta en nombre de los Príncipes de Asturias, y por los Señores Martínez de Velasco y Lanuza por parte de la familia. También figuran en la comitiva el clero de la Parroquia de San Martín, con Cruz alzada, y representantes de muchas instituciones benéficas y congregaciones religiosas, el director General de la guardia Civil, nobles, representantes de la banca y de la política y un gran número de ciudadanos anónimos. La prensa recoge la triste noticia de su fallecimiento362. Fue enterrado en la Sacramental de San Isidro, en un panteón hipogeo para ser trasladado a la cripta de la capilla del Hospital Instituto San José en 1995. El Marqués de Vallejo hace tres testamentos, el primero el 28 de junio de 1900, a los 76 años, donde declara que profesa la Religión Católica, que encomienda su alma a Dios y afirma que fue heredero abintestato de su primera esposa, de su abuelo paterno, y que fue también heredero de su hijo. Hace testamento para legar sus bienes, porque los comunes al matrimonio será su esposa la que dispondrá de la forma que quiera, rogándole que, si hubiera alguna otra lista de donativos o legados, firmada por él, la atienda y cumpla. Además de los legados a su familia, declara a su esposa única y universal heredera y también única albacea testamentaria. Con fecha 5 de febrero, el marqués ratifica este testamento con ligeras modificaciones como el establecimiento de una 361dbe.rah.es/biografías/45568/diego-fernandez-de -vallejo-segura-y-baños. Consultado el 10 de octubre de 2018 362 El Liberal (Año XXIV, n º 8120, de 1 de enero de 1902), El País (AñoXVI, nº 5266, de 1 de enero de 1902), El Imparcial, (Año XXXVI, nº12475, de 1 de enero de 1902 p.3), El día (Año XXIII, nº 7606, de 2 de enero de 1902)., El Heraldo (Año XIII, nº 4065, 1 de enero de 1902, p. 2), La Época (nº 18519, 2 de enero de 1902, p.2 y La Correspondencia de España (Año LIII, nº 16635, de 1 de enero de 1902, p.1) 167 fundación benéfica destinada a la educación de niñas (Asilo de San Diego y San Nicolás)363 y, finalmente, el 3 de julio de 1901 otorga otro testamento donde confirma los anteriores, aunque añade adiciones, aclaraciones y reformas364,365. Una vez fallecido el Marqués, se eleva el testamento a instrumento público inventario el 14 de abril de 1902 y se escritura el 24 de abril de 1903. Dª Nicolasa Gallo-Alcántara y Sives, Marquesa viuda de Vallejo (3 de febrero de 1830-7 de enero de 1905), fue hija de D. Eladio Gallo de Alcántara y Martínez de Céspedes, nacido el 19 de febrero de 1792, y de Dª María Bárbara Nicolasa de Sives y Pérez de Nenín, nacida el 4 de diciembre de 1798. Ambos son en Santander. Contraen matrimonio en la Catedral de esa ciudad. Los padres de D. Eladio fueron D. Manuel Gallo de Alcántara y Dª Feliciana Martínez de Céspedes. D. Eladio fue diputado por Santander y designado Senador del Reino (senador vitalicio) en 1861. Tienen por hijos a D. Eladio Juan Gallo de Alcántara y Sives, nacido en Santander el 8 de marzo de 1820, empresario; Dª Juana, nacida en Santander el 11 de julio de 1825, propietaria; D. Manuel Santiago Sabino, nacido en Santander el 30 de diciembre de 1826, vecino de Madrid, arquitecto y propietario y Dª Nicolasa María nacida en 3 de febrero de 1830 en Santander366. 363 AHP. Libro 41.119 ff. 417-424 364 Manuel Gómez Pallete. La Historia del Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI). (Ejemplar mecanografiado basado en unas notas biográficas realizadas por María Dolores Blanco Fernández, sobrina biznieta del Marqués de Vallejo que se conservan en el Hospital de San José para epilépticos de Madrid.) Archivo de la Casa de la Compañía de Jesús en Alcalá de Henares 365 Anales, 1904, 266; 1916, p.95-101 y 1924, 543-555 366 https://foros.xenealogia.org/viewtopic.php?t=9219. Consultado el 10 de octubre de 2018. 168 Dª Nicolasa, tras la muerte de su esposo D. Diego, se dedica a la realización de obras de caridad, algunas iniciadas en vida de su esposo. El director espiritual de Dª Nicolasa es el Padre Isidro Hidalgo, S.J.367 a quien nombra en su testamento y le encarga la celebración de misas de San Gregorio por el eterno descanso de su alma. En vida, Dª Nicolasa ofrece al P. Hidalgo la suma de dos millones de pesetas para la realización de una obra educativa para moralizar a los obreros y a los hijos de éstos. El P. Hidalgo lo comunica al P. Jaime Vigo, S.J., entonces Provincial de Toledo, que tras consulta con asesores y la aprobación del P. General, Luis Martín, español, acepta la donación, aunque con la idea de construir un colegio de Bachillerato y un centro de formación para obreros. Nacen así el Instituto Católico de Artes y Oficios y el Colegio de Areneros (por estar situado en el Paseo de Areneros) y la Iglesia de la Inmaculada y San Pedro Claver368. Las acciones caritativas y benéficas fueron constantes hasta su muerte, no solo con la construcción de instituciones de beneficencia, sino también como protectora o mecenas de diversas personas. Una carta del autor teatral José Zorrilla lo demuestra. Agradece la suscripción nacional a su favor promovida por varias señoras de la aristocracia, como las Duquesas de Medinaceli y Santoña, la Condesa de Guaqui y las Marquesas de Linares y Vallejo369. 367 El P. Hidalgo vivió entre 1832 y 1912. Residió en Madrid desde 1875 hasta su fallecimiento. fue Director Espiritual de Santa Vicenta María López Acuña (de la Congregación de María Inmaculada para el Servicio Doméstico, cuya Casa Madre está en la calle Fuencarral de Madrid) y de Santa Rafaela María Porras y Ayllón (Fundadora junto con su hermana Pilar, de las Esclavas del Sagrado Corazón, en la calle Martínez Campos de Madrid) Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús. (Madrid-Roma, 2001), 1922-1923. 368 Rafael Mª Sáenz de Diego Verdes-Montenegro. Cimientos sólidos. Los primeros años del ICAI (1908- 1912). (Madrid: Universidad Pontificia Comillas, 2008), 8-9. 369 F. Castán Palomar. "Treinta y dos cartas de Zorrilla han sido donadas a la Academia Española". ABC, 8 de noviembre de 1944, p.8. 169 Sobre las obras fundadas por expreso deseo de la Marquesa de Vallejo, o por sus legados, se pueden seguir en el Testamento370 que se encuentra en el anexo documental, así como el capital dejado a la Visitadora de las Hijas de la Caridad. De los diferentes legados de la Marquesa uno fue para la constitución de dos becas para seminaristas del Seminario Conciliar de Madrid. El Obispo de Madrid-Alcalá D. Prudencio Melo y Alcalde, con los bienes legados (títulos de la Deuda), constituye una Fundación el 21 de Diciembre de 1917, denominada Fundación Dª Nicolasa Gallo Alcántara, Marquesa viuda de Vallejo, cuya finalidad es la creación de becas para seminaristas pobres.371,372 Se clasifica como fundación de beneficencia particular el 22 de febrero de 1919. El Patrono de dicha fundación es el Obispo de Madrid-Alcalá. La fundación debía presentar cuentas anuales al Protectorado de Fundaciones, dependiente según la época de diversos ministerios (Gobernación, Trabajo y Seguridad Social, etc.). Con el transcurso de los años, las rentas del legado son escasas y no cubren ni los gastos bancarios. En 1988, siendo Delegado del Obispo para las Fundaciones Francisco Javier Pérez Fernández- Golfín y Administrador D. David Lomas Pastor se solicita la agregación de la Fundación a la Agrupación de Fundaciones Francisco López Traña ante la imposibilidad de subsistir por sí misma. En 1988 había recibido dos cupones por importe de 2.308 pesetas cada uno. Esta Fundación, aunque lleve el nombre de la Marquesa de Vallejo, no tiene relación con el Asilo de Convalecientes373. 370 AHP libro 41.119 ff. 2269-2286 y 5ª copia del testamento que se encuentra en el Archivo diocesano de Madrid, sección de Fundaciones: Convalecientes, Pozuelo. 371 Ministerio de la Gobernación. Dirección General de la Administración. Estadística de la Beneficencia Particular de España correspondiente a los años 1919 a 1921 inclusive. (Madrid: Nieto y Cía., 1922), 20- 21. 372 Archivo General de Protocolos. Acta de manifestaciones formalizada a instancia del Obispo de la Diócesis de Madrid Alcalá ante D. Toribio Gimeno Bayón, notario del Ilustre Colegio Notarial de Madrid. 21 de diciembre de 1917.Copia del acta en pliego de clase décima, serie A, número 4.256.359. 373 ADM. Caja 24.509. Existen recibís desde 1909 a 1936. 170 El 7 de enero de 1905 fallece la Marquesa. Con sencillez fue sepultada en la cripta de la iglesia del Monasterio de Santa Teresa, de la calle Ponzano, junto a algunas religiosas carmelitas descalzas. Enteradas algunas personas de que la Marquesa ha dejado un millón de pesetas destinadas a la creación de obras benéficas, se apresuran a escribir al Rey para que interceda y que ese dinero o, al menos parte de él, se utilice en la realización de un proyecto a favor de la protección de la mujer obrera en el servicio doméstico. Según afirma la peticionaria, el proyecto, por su índole especial, entra de lleno en las cláusulas que la prensa ha dado a conocer como de expresa voluntad de la generosa legataria. Firma la carta Casilda de Antón del Olmet374. La respuesta de Palacio, en febrero de 1905, es informarle que S.M. no puede intervenir en el empleo que se le dé al legado de la difunta Marquesa de Vallejo, por ser de la competencia exclusiva del Gobierno375. Los Marqueses de Vallejo habitan en un edificio situado en la manzana 302, correspondiente al N.º 4 antiguo de la calle Fuencarral, en la segunda parte de la Casa de Astrearena. Pertenecen a la Parroquia de San Martin de Madrid. La casa de los marqueses desaparece con la construcción de la Gran Vía376. 374 Casilda de Antón del Olmet de Lanuza y López de Haro fue una poetisa, ensayista y dramaturga (21 de febrero de 1871- 196?). De familia culta y de buena posición económica, tuvo una esmerada educación y se relacionó con los ambientes políticos e intelectuales de Madrid. en 1902, publica un ensayo-memoria titulado El servicio doméstico: memoria sobre la necesidad de fundar una sociedad de señoras para la protección y moralidad de la sirviente. De ideología conservadora y religiosa, escribió también un libro sobre el Feminismo Cristiano. http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=anton-del-olmet- casilda 375 AGP. Sección Reinados. Fondo Alfonso XIII. Caja 15715 376 Elías Tormo y Monzo. "La de Fuencarral. Cómo se puede estudiar la historia de una de las calles de Madrid". Boletín de la Real Academia de la Historia, T.116. Cuaderno I. (enero-marzo 1945): 43-104. http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=anton-del-olmet-casilda http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=anton-del-olmet-casilda 171 La relación de los Marqueses de Vallejo con las Hijas de la Caridad se produce de forma accidental a través de Sor María Francisca Larequi,377 Superiora del Hospital General de Madrid. En este establecimiento trabaja Sor Francisca Pesqué, ya anciana y muy enferma. Para remediar sus problemas de salud, la Superiora la envía al Balneario de Puente Viesgo a tomar las aguas. Le acompaña al balneario Sor María Agustí. Por las tardes salen a pasear y en estos paseos coinciden con los Marqueses. Éstos les recomiendan que, una vez retornadas a Madrid, no dejen de ir a visitarles con la Madre Superiora. Cuando llegan a Madrid cuentan todo lo sucedido a la Superiora y a la Comunidad, que no prestan mucha atención al suceso. Días más tarde llega una invitación de los Marqueses, y Sor Francisca Larequi en esta ocasión acude a su casa. Cada vez que iba a visitarles le dan un billete de mil pesetas para los pobres. Aunque Sor María Francisca declina las invitaciones por vergüenza, siguen insistiendo. En algún momento los marqueses le preguntan qué obras buenas podían hacer con sus cuantiosos bienes. Sor Larequi les informa de los propios problemas que tenían las Hijas de la Caridad, especialmente con las hermanas ancianas y enfermas. De aquí surge la primera fundación en Valdemoro en dos casas que los marqueses poseen en esta villa. Una casa la dedican a las enfermas jóvenes (San Diego) y otra, que era una casa de labranza, para las hermanas mayores378. También proporcionan el capital necesario para el mantenimiento de las dos casas. Por influencia de las opiniones e insinuaciones de Sor Larequi a los Marqueses, dedican importantes cantidades de dinero para obras de beneficencia, y así surgen unos años más tarde el Asilo de San Diego y San Nicolás para niñas huérfanas y el Asilo de 377 Sor María Francisca Larequi y Goñi, natural de Cizur Mayor en Navarra. entró en la Compañía a los 21 años. Estuvo destinada en el Hospital General de Madrid donde fue despensera y posteriormente Superiora, puesto en el que estuvo treinta años desarrollando una gran labor de gestión del hospital y de la ayuda a los enfermos. Su amistad con la Marquesa de Vallejo fue tal que ordenó que le realizaran un retrato que se conserva actualmente en el Museo de la Curia Provincial y se puede observar en el anexo documental. 378 Anales, XXXVI n.º 2 (1929) : 19-27. 172 San Nicolás para Convalecientes.379 Mención especial merece la fundación, en 1905 del Dispensario de San Cayetano, denominado así en honor de la Visitadora de las Hijas de Caridad, Sor Cayetana de la Sota o por la vecindad de la Iglesia de San Cayetano de los PP. Teatinos. Se sitúa en la finca de El Parral, en el barrio de la Guindalera, calle Lozano, 7, en un hotelito que perteneció a D. Francisco Remiro. Esta fundación también se debe a la munificencia de los Marqueses de Vallejo. El director de la Casa de Socorro de la Guindalera, D. Francisco Garrido es nombrado jefe facultativo de este centro que cuenta con una excelente farmacia. En este centro se pasa consulta a los necesitados y se les proporcionan gratuitamente las medicinas que precisen380. Esta residencia se funda como sucursal del Real Noviciado y cuenta con amplia huerta, gallinero y vaquería con 15 vacas. Con los productos de la huerta y la vaquería abastecen la Casa Central y con las medicinas a otras casas situadas en cuatro Caminos, Prosperidad y Tetuán. Esta casa se destina como lugar de reposo para las hermanas y también sirve durante algún tiempo como escuela de enfermeras bajo la dirección de Sor Justa Lostau381. IV.2. Los Asilos de Convalecientes. Los hospitales de convalecientes se conocen en Europa desde varios siglos antes. En Madrid se crean varios como el Hospital de la Misericordia, fundado en 1559 por la Princesa Dª Juana y mantenido por rentas del Monasterio de las Descalzas Reales. Estaba situado en lo que hoy es la Plaza de Celenque y proporcionaba asistencia a doce sacerdotes pobres y convalecientes. Bernardino de Obregón funda en 1579 un Hospital 379 Eugenio Escribano. Las hijas de la caridad de la provincia española en la zona roja. T. 1. (Madrid: Gráficas Uguina, 1945), 58-61. 380 La Lectura Dominical, n.º 711, 17 de agosto de 1907, p.524. 381 Anales, XXXVIII (1930), 13-16. 173 de Convalecientes llamado de Santa Ana, localizado en la Calle Ancha de San Bernardo esquina a la calle hoy llamada de Antonio Grilo. También es conocido como Hospital de Convalecientes de San Bernardo. Se derriba en 1846. En el Arrabal de Santa Cruz, cerca de la actual Plaza de Antón Martín se funda un hospital de convalecientes de unciones.382 Por su nula actividad se cierra a principios del siglo XIX y los posibles enfermos se derivan al Hospital de Antón Martín. En Roma se funda, a principios del siglo XVII un hospital para peregrinos y convalecientes, llamado de la Trinità dei Pellegrini, que es demolido en 1940. También en Roma, Antonio Cesari realiza una donación para fundar un hospital de convalecientes completado con otra suma proporcionada por su esposa Giulia Colloredo383. En Francia, Marc-Henri Le Pileur, señor de Bréverannes, cede su château a la Asistencia Pública en 1833. El edificio tiene varios usos hasta que en 1908 se dedica a niños convalecientes, con una capacidad para 1900 camas. Se dedica principalmente a niños tuberculosos, con escarlatina o con otras enfermedades infecciosas384. En el Reino Unido Mr. Edward Malam deja un legado de 35.000 libras esterlinas para fundar un Asilo de convalecientes en Tunstall, su ciudad natal,385 y Mr. John Masterson Burke, de Nueva York, deja en su testamento cuatro millones de dólares para la construcción de otro asilo de convalecientes en esta ciudad386. La finalidad de estos centros es proporcionar los medios -fundamentalmente reposo y alimentación adecuada además de las medidas higiénicas básicas- para la recuperación de los enfermos que salen de los hospitales generales. La situación de los 382 Tratamiento tópico con productos mercuriales para las enfermedades venéreas, fundamentalmente la sífilis. 383 La Lectura Dominical, 10 de junio de 1900, p.11. 384 Dr. Regnier, "Un asilo para niños convalecientes". España Médica, año VII, nº 223, de 1 de abril de 1917 385 Revista Clínica de Madrid, n.º 12, de 15 de junio de 1910, p.49. 386 Ibid. p. 44. 174 hospitales es muy lamentable en todas partes y durante siglos y el estado de salud de los enfermos que sobreviven a condiciones tan desfavorables es muy deficiente. En Madrid, cuando mejoran las condiciones hospitalarias y los enfermos también tienen cobertura de bajas laborales por enfermedad, la utilidad de estos establecimientos va decayendo paulatinamente hasta desaparecer hacia los años 60-70 del pasado siglo. IV.3. El testamento de la Marquesa de Vallejo. En el prólogo del Reglamento de la Casa-Asilo de Convalecientes, se refleja que, compadecida la Marquesa del estado lamentable en que salen los pobres de los hospitales para volver a sus casas, donde solo encontrarán pobreza y miseria, en lugar de alimentos nutritivos para recobrar las fuerzas y que les obligará a la mendicidad, determinó fundar una Casa Asilo de acuerdo con las cláusulas expresadas en su testamento,387 que se resumen a continuación: 1ª. Instrucciones sobre la compra de terrenos y disposición del edificio. La construcción deberá realizarse bajo la dirección de la Visitadora de las Hijas de la Caridad. 2ª. Características de edificio. Zona de la comunidad de Hijas de la Caridad. Dirección, régimen de gobierno, patronato por parte del Obispo de Madrid-Alcalá y la Visitadora General Española de las Hijas de la Caridad388. 387 Ver documento íntegro en el Anexo Documental. 388 El subrayado es nuestro. 175 3ª. Condiciones de admisión: solo cobijará a convalecientes cristianos honrados y dispuestos a recibir voluntariamente los Santos Sacramentos y a seguir las órdenes de la Superiora. 4ª. Los convalecientes no deben tener lesiones cutáneas ni muestras externas de enfermedad. 5ª. Régimen de alimentación de acuerdo con las órdenes médicas. 6ª. En caso de recaída el convaleciente enfermo será trasladado al Hospital General. 7ª. Permanencia en el Asilo durante un mes. Pueden prorrogar la estancia por indicación médica. 8ª. Uniformidad en el vestido cuando ingresan. 9ª. Si a fin de año quedaran remanentes de fondos se aplicarán a lo que decida la Superiora. 10ª. En caso de extinción o expulsión de las Hijas de la Caridad se encargarán del establecimiento las Carmelitas de la Caridad o quien decida el Obispo si no existiera esta congregación. IV.4. El Reglamento del Asilo. En el Reglamento389, que copia las instrucciones reflejadas en el testamento, insiste en la separación por sexos. El personal del asilo constará de una Comunidad de Hijas de la Caridad, dos capellanes, seis médicos (dos de sala y tres auxiliares) presididos 389 APHCPSV. Convalecientes. Caja 283. C.1-0031. 176 por un Decano, tres practicantes al servicio de los médicos, enfermeros y enfermeras (equivalentes a auxiliares o celadores). El artículo 9ª del Reglamento establece que la Superiora de la Comunidad se atendrá exactamente a las instrucciones de los médicos en cuanto se refiera al tratamiento y régimen dietético de los asilados. Se excluyen los convalecientes procedentes de los servicios de cirugía hasta que no hayan cicatrizado las heridas operatorias o traumáticas. Entre los deberes de los convalecientes está en primer lugar el agradecimiento a la Fundadora, por la que rogarán a Dios por el eterno descanso de su alma. En segundo lugar, deben obediencia a los médicos y a la Superiora del Asilo. Se prohíbe la salida a la calle de los asilados, salvo casos muy excepcionales. Sobre los capellanes establece que dirán la Santa Misa todos los días en la capilla del Asilo, y los sábados predicarán una plática para los asilados que voluntariamente quieran acudir a ella. En cuanto a la organización sanitaria del Asilo, estipula que como el establecimiento cuenta con ocho salas, cuatro para hombres y cuatro para mujeres, el Decano se encargará de dos salas, una de hombres y una de mujeres y tendrá por ayudante a uno de los médicos auxiliares. Uno de los médicos de sala se encargará de las tres salas restantes de hombres, y el otro de las salas de mujeres, teniendo cada uno de ellos un médico auxiliar. Los médicos deben realizar la visita todas las mañanas. El equipo de la visita estará formado por el médico de sala o el decano, el médico auxiliar y un practicante. Si fuese necesario por la gravedad de los enfermos, harán otra visita por la tarde. Cualquier ausencia deberá ser autorizada por la Superiora y por el Decano. Los médicos auxiliares sustituirán a los médicos de sala y los acompañarán en las visitas, además deberán hacer guardias en las horas previstas para la admisión de convalecientes. 177 Sobre los practicantes el Reglamento establece que deberán obedecer lo que les ordenen los médicos de sala o de los médicos auxiliares. Dentro de sus competencias están sangrías, aplicar sanguijuelas, hacer curas, tomar la temperatura y administrar los medicamentos. Constantemente permanecerá en el Asilo uno de ellos alternando en la guardia. Normalmente las guardias comenzaban por la noche, antes del cierre del establecimiento.390 Asistirán a las visitas de los médicos y llevarán las hojas de los asilados y los recetarios en los que anotaban el régimen alimenticio y las prescripciones de medicamentos. La destrucción de documentos durante la Guerra Civil impide conocer cómo fueron las tareas desempeñadas por los practicantes y por los médicos. Del archivo posterior a la guerra, correspondiente a la segunda localización del Asilo de Convalecientes en el antiguo Asilo de San Jaime, exiten dos expedientes de visita canónica realizadas por la Visitadora, Sor Justa Domínguez de Vidaurretsa, en los cuales se manifiesta que no exite personal laico en el asilo. Por tanto, es dudoso que estuvieran contratados médicos y practicantes como personal fijo de la institución. En estos informes figuran algunas Hermanas destinadas a la enfermería. Probablemente fueran enfermeras, pero no existen documentos relativos a sus cometidos. Igualmente, no existen en los archivos modelos de historias clínicas de los médicos ni registros de enfermería. 390 Así lo hacía Vicenciano Álvarez Espí. Su esposa e hijo menor le acompañaban hasta el Asilo cuando tenía guardia por la noche. Ernesto Álvarez Cadenas, comunicación personal. Sobre Vicenciano hay una noticia por el natalicio de su hijo, hermano de Ernesto, en el Boletín Oficial de los Practicantes en Medicina y Cirugía, nº 205 de octubre de 1925, p.23. Vicenciano estuvo interno en los colegios de huérfanos de Guadalajara junto con sus hermanos, Inés, Luciana y Juan, a petición de su madre Dª Inés Espí y designados por la Reina Regente Dª María Cristina (Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, año IV, nº88, de 24 d abril de 1891, tomo II, p. 201). Vicenciano acompañó a los niños del SRI que estaban internos en Convalecientes su viaje a Levante. Perteneció a la Cruz Roja y falleció en el frente de Talavera de la Reina durante la Guerra Civil, asesinado, cubierto con la bandera de la Cruz Roja enrollada en la cintura. 178 Sobre los enfermeros indican que obedecerán las órdenes de los médicos y de los practicantes. Los enfermeros del Asilo equivalen a los auxiliares de los hospitales actuales. Les obliga también a asistir a una misa los días de precepto. Si se compara este reglamento con el de otras instituciones vemos que se repiten determinados puntos. En el reglamento del colegio Asilo de Niñas Huérfanas de San Diego y San Nicolás, también fundación de los Marqueses de Vallejo, las condiciones para ingresar en el centro son: 1ª Ser cristiana y de buenas costumbres; 2ª Ser hija de legítimo matrimonio; 3ª Ser huérfana de padre o madre y 4ª Tener ocho años y menos de catorce. El objeto de la fundación, “debida a la piadosa generosidad de los Excmos. Sres. Marqueses de Vallejo, es la educación cristiana de las huérfanas, preservándolas de los peligros del alma y cuerpo que corren en el mundo”. Estipulan las oraciones que deben rezar y las prácticas piadosas que deben realizar diariamente. El reglamento también establece que disponen de asistencia médica y medicinas.391 El Reglamento de 1916 del 2º Asilo de Convalecientes de la Santísima Virgen y San Celedonio, fundación de los Condes del Val, estipula que los hombres y las mujeres deben estar en pabellones separados. Inicialmente acogerán a 25 hombres y 25 mujeres y el personal estará compuesto por la Comunidad de Hijas de la Caridad, un médico director y un médico auxiliar, practicantes, enfermeros y criados en el número que el patronato estime conveniente, así como un capellán. Las condiciones para el ingreso son: Ser convaleciente de enfermedad no contagiosa, ser pobre, ser de buenas costumbres, moralidad, conducta 391 APHCPSV. San Diego y San Nicolás. Reglamento del Colegio Asilo de Niñas Huérfanas de San Diego y San Nicolás, 1906. 179 y comportamiento. Los asilados deberán rogar diariamente por el eterno descanso del alma de los fundadores. No se exige ser cristiano para ingresar en el asilo392. En el asilo de ancianas de Dª Fausta Elorz y Olías, que es una fundación benéfica particular, clasificada como tal el 16 de diciembre de 1914, tiene capacidad para 48 ancianas. Será obligatorio asistir a todos los actos religiosos que se celebren en la capilla del establecimiento y en los días de función religiosa quedarán suprimidas las salidas, sin derecho a sustituirlas (solo salían una vez a la semana)393. IV.5. La construcción del Asilo. Como la Visitadora de las Hijas de la Caridad es la encargada de la dirección de las obras y de la elección del arquitecto, nombra a D. Rafael Martínez Zapatero para que realice el proyecto del edificio. Martínez Zapatero ya había trabajado con anterioridad para las Hijas de la Caridad en la ampliación del hotel de D. Francisco Remiro que poseían en el Barrio de la Guindalera, como se señalado anteriormente. Se establece un pliego de condiciones para la construcción del edificio de convalecientes de acuerdo con los planos del arquitecto, donde se detallan las características del edificio indicado en los planos y la realización adicional de un pabellón destinado a lavadero y otro a depósito de cadáveres. También incluye el vaciado de zanjas, la ejecución de los cimientos, las hiladas de ladrillo del edificio y de la torre de la capilla, el mortero de cal común a utilizar, etc. junto con la disposición de las atarjeas, las acometidas de los retretes, el tipo de ladrillo, las viguetas de hierro de doble T, vigas de madera en los tejados, arena de río en los 392 APHCPSV. Asilo Santísima Virgen y San Celedonio, 45G 5-4. 393 APHCPSV. Fundación de Dª Fausta Elorz. 180 morteros hidráulicos, estucos y sillares y arena de mina limpia de sustancias terrosas en los morteros ordinarios Siguiendo los deseos expresados por la Marquesa en su testamento, se subraya que todos los materiales serán de la mejor calidad, reservándose el arquitecto la facultad de rechazar aquellos que no cumplan los criterios señalados. Los azulejos utilizados en el asilo, para los suelos y otras dependencias serán de Castellón o de Valencia y de primera calidad. Se estipula que el plazo de ejecución será de treinta meses. El 5 de septiembre de 1905 el arquitecto D. Rafael Martínez Zapatero solicita del Ayuntamiento de Madrid la tira de cuerdas para el inicio de las obras del Asilo. El día 11 del mismo mes se autoriza la solicitud: Practíquese por la Tendencia de Alcaldía del distrito de Chamberí la tira de cuerdas solicitada previo pago provisional de derechos y con los correspondientes informes del Sr. Arquitecto de la 1ª Sección del Ensanche. Tiene fecha de salida del día 13 siguiente. El solar, que ocupa prácticamente la totalidad de la manzana 143 del ensanche, tiene forma de rectángulo irregular. La longitud del solar que da a la calle Abascal mide 113,30 metros, 155 metros de longitud en su lateral izquierdo y 110,25 metros el lado derecho, según se mira desde la calle Abascal. El 18 de octubre se procede al señalamiento de rasantes, y el 26 de enero de 1906 se concede la licencia para el desmonte. El 20 de diciembre de 1905 se solicita licencia para la construcción adjuntando memoria en la que se explica que el edificio tiene una superficie aprovechable en sótanos de 2.943,26 m2 y de 2.739 m2 en la primera y segunda planta y 5.575 m2 en la superficie de cerramiento. 181 El edificio consta de 6 cuerpos: uno, cuyo eje es paralelo a la calle García de Paredes y otros cinco cuya mayor dimensión sigue dirección perpendicular a la anterior. El primero está destinado al servicio de la administración del edificio, recibimientos, salas de espera, despachos de los médicos y habitaciones de las Hijas de la Caridad; cuatro pabellones paralelos al central, destinados a convalecientes y la Clínica quirúrgica destinada exclusivamente para las Hijas de la Caridad que vienen a operarse a Madrid. En el pabellón central se sitúa la Capilla. El conjunto de la edificación es de 5.575 m2, sin contar con las calles interiores y los jardines. Cada pabellón mide 75 m. de largo por 9,5 de ancho y 5,5 m. de altura. Las salas para dormitorios tienen 36 ventanales cada una y las paredes están estucadas, lo que permite lavarlas cuatro veces al año. Los pabellones que constan de tres plantas y se unen entre sí por galerías. La capilla tiene 26 metros de largo por 9,5 de ancho con amplios ventanales de estilo románico. En la capilla hay esculturas de gran valor como una Dolorosa de Coulant Valera que ocupa la parte central del altar, flanqueada por imágenes de los Sagrados Corazones de Jesús y María. Unidoa la capilla por su testero se sitúa un edificio destinado a los servicios generales de cocina, lavadero y almacenes, que consta de sótano y planta baja La primera planta de la fachada principal además de los despachos referidos se encuentra también la botica. En la segunda planta están las dependencias de la Comunidad de hermanas. En la entrada de la portería, que guarda muebles de la Marquesa de Vallejo, se ha instalado un busto de mármol de la fundadora en cuyo pedestal se encuentran 182 representados pobres convalecientes con aspecto demacrado y con los vestidos destrozados.394,395 El proyecto firmado por Martínez Zapatero, corresponde a un edificio de estilo neomudéjar, aunque el interior de la capilla es de estilo neogótico, como muchos edificios madrileños de la época. Tiene diversos tipos de hiladas de ladrillos en la fachada396 y adornos de piedra en los vanos de las ventanas que hacen contraste armónico con el ladrillo. Para la construcción se presentan tres proyectos de albañilería: de D. Gerardo González, Hnos. Navarrete y Sres. Basanta y Morcillo. Se elige este último por ser más ventajoso, y se firma el contrato de obras de albañilería el 21 de febrero de 1906. Los firmantes eran D. Saturnino Tovar, de la Congregación de la Misión, como apoderado de la Visitadora de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl de la Provincia de España y D. Juan Antonio Basanta y Martín y D. Ambrosio Morcillo Sánchez, constructores, y D. Rafael Martínez Zapatero como arquitecto397. En sesión pública del Ayuntamiento, el 6 de mayo se aprueba el proyecto y poco después dan comienzo las obras398. El asilo queda terminado en marzo de 1909 cumpliendo los plazos de ejecución acordados. 394 Hilario Orzanco, Anales, T. XXIX (1921): 272-286. 395 La disposición actual de la capilla no coincide con la descripción. Fue ampliada después de la Guerra Civil para dar cabida a las Hijas de la Caridad que se formaban en el Seminario.. El busto de la Marquesa se encuentra ahora en la Residencia de Mayores de la Fundación San Diego y San Nicolás, en Pozuelo de Alarcón. 396 AVM 16-413-2. 397 APHCPSV. Asilo de convalecientes. Caja 621. 398 AVM 16-413-2 183 También en marzo de ese año, el ministro propone que se habilite el asilo, recientemente terminado, para trasladar al mismo a los convalecientes de la epidemia de tifus que asoló Madrid en los primeros meses de 1909399. Al final este proyecto no se llevó a cabo. Antes de terminarse la obra, Sor Cayetana de la Sota encarga a Sor Concepción Burguete y a Sor Elvira Benedito la compra de todo lo necesario para el establecimiento y para la limpieza del edificio, que fue realizada por un grupo de mujeres asalariadas. El 27 de agosto de 1909 comienzan las hermanas a trabajar en la casa. El 24 de noviembre llegan las primeras 10 hermanas procedentes del noviciado. Al día siguiente el P. Eladio Arnáiz, Director de las Hijas de la Caridad, bendice la casa400. El día 6 de diciembre de 1909, festividad de San Nicolás de Bari, patrono de la Marquesa de Vallejo, Dª Nicolasa, se inaugura el Asilo con la bendición del centro por parte del Obispo de Madrid-Alcalá, D. José María Salvador y Barrera, con la presencia de la Reina Madre, Dª Cristina de Habsburgo y SS. AA. los Infantes Dª Isabel, Dª María Teresa y D. Fernando, acompañados por distinguidas personalidades y por la Visitadora de las Hijas de la Caridad, Sor Cayetana de la Sota, el Decano del Asilo, Dr. Grinda, el Dr. Jiménez, como director de la Clínica para las hermanas y el arquitecto Sr. Martínez Zapatero. Dan noticia del acontecimiento ABC, con fotografía de R. Cifuentes en la portada del periódico al día siguiente401, La Vanguardia402, La Hormiga de Oro403, La Lectura Dominical404 y nuevamente ABC405. 399 ABC, 17 de marzo de 1909, p.6. 400 Anales, T. XXIX ( 1921): 272-273. 401 ABC, 7 de diciembre de 1909, p.1 402 La Vanguardia, 8 de diciembre de 1909, p. 10 403 La Hormiga de Oro, año XXVI, nº 51, p. 810 404 La Lectura Dominical, 11 de diciembre de 1909, p. 794-795 405 ABC, 10 de enero de 1910 p. 4 184 La Comunidad se establece de forma definitiva en 1910. El P. Eladio Arnáiz es Director de las Hijas de la Caridad de la Provincia de San Vicente de Paúl, la Visitadora de las Hijas de la Caridad es Sor Josefa Bengoechea y la primera Hermana Sirviente del Asilo es Sor Cayetana de la Sota, desde 1910 a 1922. La Comunidad está formada por 20 hernanas y el Asilo alberga a 200 convalecientes. Al año siguiente de su fundación la prensa informa que se había concedido licencia al Asilo de Convalecientes para instalar tres calderas406. El 6 de noviembre de 1915, Rafael Martínez Zapatero solicita del Ayuntamiento una licencia para ampliar el Asilo subiendo un piso en los pabellones laterales y la creación de pabellones de portería. En seis años la demanda de asistencia había aumentado significativamente y el edificio se había quedado insuficiente para atender a los posibles convalecientes. En total, el aumento de superficie era de 211,11 m2. Se concede licencia el 28 de diciembre del mismo año407. Sobre la magnificencia del edificio se hacen eco los anales franceses cuando relatan el viaje a España de la Madre General: "Le jeudi 4, la réunion des soeurs eut lieu à la grande maison de la Convalescence, résidense aujour'dhui de l'ancienne Visitatrice, soeur de la Sota. Dans ce bel établissement du quartier de Cambéri, les pauvres convalescents sortant des hôpitaux de Madrid son reçus jusqu'à complète guerison"408. 406 La Correspondencia de España, 9 de abril de 1910, p.5 407 AVM 20-119-11 408 Annales de la Congrégation de la Mission. vol 78, 1913, 34-35. "El jueves 4 tuvoi lugar la reunión de las hermanas en la gran casa de la Convalecencia, residencia hoy de la antigua Visitadora, Sor de la Sota. en este bello establecimiento del barrio de Chamberí los pobres convalecientes que salen de los hospitales de Madrid son recibidos hasta su completa curación, 185 Una sección de gran importancia en el Asilo es la Botica409. Cuenta con una gran serie de botes de cañón, crisoles, trituradoras, aparatos para hacer comprimidos de extractos vegetales, balanzas y otros utensilios de laboratorio. También disponen de libros de terapéutica, formularios de farmacia y libretas escritas por las hermanas boticarias, donde apuntan las recetas y modos de preparar diversos específicos. Los botes son de porcelana, y cuentan con una tapadera con asidor. Están bien decorados con estampados y sus características son típicas del siglo XIX. Tanto los botes como los demás utensilios se adquieren en el sur de Francia a instancias de Sor Cayetana de la Sota. Se conservan actualmente gracias a que durante la Guerra Civil se esconden en un pasadizo subterráneo y allí permanecen durante años sin que se conociera su existencia hasta que, en los años 90, coincidiendo con obras en el subsuelo del asilo, para construir un garaje, los descubren, limpian y clasifican. Ahora figuran en el Museo de la Casa Provincial de la Provincia de San Vicente410. La gestión del Asilo es eficaz y el capital dejado por la Marquesa abundante. Ante la situación de los hijos de los convalecientes y de los niños que también salían de los hospitales generales y que sus familias no pueden atender adecuadamente, se plantea la conveniencia de ampliar el centro para asistir también a estos niños. En 1930 D. José 409 Ángeles Infantes Barrera. "Escuela de farmacia". en Historia de las Hijas de la Caridad en España: El dedo de Dios. Tomo I (años 1790-183) Cap. 10 pp. 350 y ss. En prensa. (Las hermanas se encargaban habitualmente de las boticas en todos los hospitales franceses en los que estaban presentes. En España no ocurría así inicialmente porque no tenía la formación adecuada. Como las Leyes de Beneficencia habían establecido normas sobre el funcionamiento de las boticas y en las Bases de las contratas de las Hijas de la Caridad de 1929 se exigía que hubiera una hermana encargada de la botica en cada hospital donde estuvieran presentes las hermanas el P. Feu solicitó a la Casa Madre el envío de tres hermanas boticarias para que instruyeran a las españolas. Se formaron dos grupos, uno en el Hospital General y otro en el Hospital de Mujeres Incurables. Desde 1832 se imparten enseñanzas sobre organización de una botica, farmacopea y preparación de medicamentos. Las boticas regentadas por las Hijas de la Caridad con la importancia que tienen, aun no están estudiadas en su conjunto salvo casos excepcionales. 410 Ver ejemplos de botamen en el anexo documental. 186 Navarrete, como mandatario de D. Saturnino Tovar, apoderado de la Visitadora de la Hijas de la Caridad, solicita licencia para construir un edificio para ese fin, situado justamente enfrente del Asilo de Convalecientes, en la calle Abascal N.º 19, al mismo tiempo que recuerda que es una fundación de beneficencia y por tanto solicita la exención de tributos, según se reconoce en la Sentencia del Tribunal Supremo del 22 de abril de 1922, publicada en la Gaceta de Madrid al día siguiente, 23 de abril, en la página 213. También firma la solicitud el arquitecto que, en esta ocasión es Rafael Martínez Higuera, hijo de Rafael Martínez Zapatero. La autorización para la tira de cuerdas tiene fecha del 19 de octubre de 1931. Todos los informes son positivos y se concede la licencia el 16 de diciembre de 1931, en sesión pública del Ayuntamiento. Sin embargo, diversas trabas administrativas en relación con el carácter benéfico del establecimiento, añadidas a la solicitud de exención de impuestos por parte de las Hijas de la Caridad, determinan a las autoridades municipales a exigir documentación en la que se basaban esas peticiones e impiden que el proyecto se pueda llevar a cabo con prontitud,411 de tal forma, que renuncian en un primer momento a la realización del proyecto. Vuelven a solicitar licencia en 1933, y se ejecutan las obras entre 1933 y 1935412. Es un edificio de estilo colonial de dos pisos y sótano, con amplios ventanales y amplios jardines. IV.6. El funcionamiento del Asilo de Convalecientes. José Grinda Forner413, fue decano de los médicos de Cámara durante el reinado de Alfonso XIII y Académico de Medicina. Había manifestado en una de las reuniones 411 AVM 12-257-19 412 AVM 44-95-1 413 Nació en Madrid el 10 de octubre de 1855. Licenciado en Medicina en la Facultad de San Carlos en 1870 y Doctor al año siguiente. Ayudante del Departamento de Anatomía. Fue Director Médico del Balneario de Caldas de Reyes. Presidente de la Sección de Medicina y vicepresidente 1º de la Academia 187 de la Academia el problema generado por los enfermos cuando abandonaban los hospitales y señalaba, desde una perspectiva de higienista, los peligros que acechaban al enfermo durante la convalecencia por las posibles recaídas. También socialmente es un problema, porque los convalecientes deben incorporarse a sus trabajos para poder subsistir, ya que no existe ningún tipo de caja de enfermos o algún tipo de seguro que proteja a los obreros en esa situación. De alguna forma no conocida actualmente, Grinda entabla conversaciones con la Marquesa de Vallejo donde le explica estas razones para construir un asilo para convalecientes. Cualquiera que fuera la relación con la Marquesa, lo cierto es que figura como Decano de los médicos del asilo desde su fundación. En 1910 la plantilla de los médicos, con Grinda como Decano, está constituida por D. Julián Pascual Ortega como subdirector y los Dres. D. Manuel Olías Salvador, D. Francisco Huertas (hijo), D. José Gallud, D. Juan Palacios, y D. José Unzaga. Uno de los pabellones está dedicado a cirugía, exclusivamente para las Hijas de la Caridad con el fin de evitar que tuvieran que acudir a un hospital general. En este Departamento Clínico-Quirúrgico trabajan los Dres. D. Ramón Jiménez, Catedrático de San Carlos, D. Luis Jiménez, D. Dionisio Herrero y D. José Unzaga. Cuando fallece el Dr. Grinda en 1922 le sustituye en la dirección el Dr. Pascual Ortega414. Desde el principio de la actividad del Asilo son frecuentes las cartas de recomendación. Las solicitudes se dirigen generalmente al P. Arnáiz, que era el Director Médico-Quirúrgica Española. Académico de la Real de Medicina a propuesta de los Académicos Mariani, Carracido. Cortezo y Recaséns. Su discurso de ingreso fue “Crítica de las medicaciones modernas” en sesión pública a la que asistió el Ministro de Instrucción. Asumió la Dirección del Asilo de Convalecientes, fue Consejero de Sanidad y Vocal del Consejo Superior de Protección a la Infancia. Blanco y Negro daba la noticia el 9 de diciembre junto con la inauguración del Asilo de Convalecientes. https://www.ranm.es/academicos-de-numero-anteriores/991-1909-grinda-forner- jose.html.?tmpl=component&print=1&page=. Consultado el 8 de enero de 2019. 414 José Alvarez -Sierra. Los Hospitales de Madrid de ayer y de hoy. (Madrid: Ayuntamiento de Madrid, 1952), 175-176. https://www.ranm.es/academicos-de-numero-anteriores/991-1909-grinda-forner-jose.html.?tmpl=component&print=1&page https://www.ranm.es/academicos-de-numero-anteriores/991-1909-grinda-forner-jose.html.?tmpl=component&print=1&page 188 de las Hijas de la Caridad. Su finalidad es obtener una plaza de médico o conseguir el ingreso como convaleciente de algún enfermo amigo. Estas cartas se dirigen incluso antes de la inauguración del Asilo. Por ejemplo, Domingo Rojas escribe el 21 de febrero de 1909 al P. Arnáiz para recomendar a su hermano Antonio Domingo médico 1º por oposición del Cuerpo de Sanidad Militar, del Cuerpo de Baños y de la Nunciatura Apostólica. Por su parte, los Arzobispos de Toledo y de Valencia, junto con el Obispo de Sión, recomiendan a D. Cesáreo Barco y Pons, y el Teniente General D. Francisco María de Borbón se interesa por el Dr. D. Tirso Carlos Febrel y Contreras, hermano de un oficial de la Escolta Real y así algunos más. No parece, por los datos existentes, que estas recomendaciones favorecieran la adjudicación de plazas a los recomendados415. De igual modo se producían recomendaciones para el ingreso en el Asilo, bien para una persona en concreto o para un grupo de personas. El Gobernador de Madrid dirige una carta al P. Arnáiz en la que pregunta de qué número de plazas para convalecientes podría disponer, y qué cantidad diaria es preciso abonar, por estancias retribuidas. Aunque no se conoce la respuesta o no hay constancia de la misma, en los Archivos sugiere que también podrían existir convalecientes que ingresaban en el Asilo a cambio de una compensación económica por parte de la Administración416. La prensa recoge los horarios de ingreso en el Asilo, que solía ser de 9 a 10 de la mañana y de 4 a 5 por la tarde. Deben ir provistos de la papeleta del alta del hospital. Al llegar a Asilo son recibidos por el médico de guardia que, previa valoración clínica, dispone si puede ingresar en el centro o no. 415 APHCSVP, Sección III, Serie: Casas con Misión. Caja 283. C.1-031. 416 Ibid. 189 El Asilo cuenta con luz eléctrica y calefacción. Los dormitorios tienen camas y mesillas metálicas con esmalte blanco. Los comedores poseen mesas con cubiertas de mármol blanco. Hay separación entre hombres y mujeres en todas partes. Los aseos y baños están cubiertos de azulejos y estucos blancos. También existen dependencias auxiliares, como cocina y despensa, lavadero, botiquín y un quirófano. Hay diversos tipos de plantas adornando las diversas galerías de cristales y en los jardines. Las mujeres disponen de sala de costura donde se reúnen para realizar diversas labores y un ropero. La edad mínima para ingresar es de14 años, y el tiempo de permanencia de 30 días, aunque pueden salir antes si se encuentran recuperados o prolongar la estancia en caso contrario. Para ingresar en Convalecientes no es necesario que procedan de hospitales o clínicas de Madrid. Pueden ser naturales de la capital o de otras partes de España, nacionales o extranjeros.417 Pueden ingresar varias veces en el Asilo siempre que tengan la indicación médica para ello. Algún convaleciente llegó a estar ingresado en veinticuatro ocasiones, otros ocho, muchos solo un mes. Al parecer existe un negocio de compraventa de papeletas de salida del Hospital General en una taberna próxima al mismo. Cada papeleta se vende a 30 ó 40 céntimos y así pueden repetir ingresos en el Asilo aunque no sean convalecientes verdaderos. El horario del Centro es el siguiente: Levantarse a las 7:30, aseo, desayuno. Después del desayuno unos se dedican a pasear por los jardines o a jugar a las cartas, o al ajedrez o las damas. También pueden leer la prensa católica Algunos trabajan en alguna tarea necesaria para el Asilo como carpinteros, lavanderas, fontaneros, etc. Reciben una 417 Anales, T. XXIX (1921): 263. 190 pequeña gratificación por estos trabajos. A las 11 de la mañana vuelven al comedor para tomar un caldo y después vuelta de nuevo a las actividades que tenían antes. Entre las 13 y las 14 horas es el almuerzo, que consiste con frecuencia en cocido “superior” o bien legumbres, sopa, carne, pescado, huevos, pan y vino, fruta o dulces418. No se cuenta que consuman muchas frutas o verduras. A las 17 horas toman la merienda, que puede ser chocolate o leche, y a las 20 horas la cena, que también es abundante. En total comen cinco veces al día. Asumido el principio de que para recuperarse bien es preciso comer alimentos nutritivos, se consigue este objetivo en personas que padecen carencias nutricionales crónicas. La estancia en el Asilo supone una notable ganancia de peso, entre 6 y 7 kilos, en el mes de estancia419. Los domingos y días festivos hay sesiones de teatro o de cinematografía, con separación de hombres y mujeres, en la sala dispuesta como salón de actos. Pese a esta separación, en alguna ocasión surgían “noviazgos” y cuando uno de los miembros de la pareja abandonaba el Asilo el otro solicitaba su ropa y se marchaba. El presupuesto mensual del Asilo en 1928 oscilaba entre 25.000 y 30.000 pesetas. Como nota común a muchas instituciones de beneficencia católica, las madres solteras no pueden ingresar en el Asilo aunque reúnan las condiciones e indicaciones médicas para ello420, y las madres casadas con niños pequeños tampoco421. 418 Angel Luya. "Una obra social cristiana en Convalecientes. Lo que he visto y oído". Anales, T. XII (1920): 382-391. 419 Ellas, nº18, de 25 de septiembre de 1932. p. 4. 420 E. Gómez Sebastián y M.P.de Somacarrera, “Una visita a los convalecientes en Abascal y Chamartín de la Rosa”. Heraldo de Madrid, 26 de junio de 1928, p- 8-9. 421 Heraldo de Madrid, 23 de agosto de 1929, p. 1. 191 Las prácticas religiosas de los convalecientes son frecuentes y variadas. Como no tienen formación religiosa los capellanes les enseñan el catecismo, cantan en la iglesia, acompañados al órgano por las hermanas, composiciones musicales de acuerdo con las normas de Pío X; asisten a misa los domingos y fiestas de guardar, acuden a la exposición del Santísimo y a la Santa Misión, confiesan y comulgan. Hacen el ejercicio mensual a la Virgen Milagrosa. Según afirman las hermanas, estas prácticas hacen que los hombres “obedezcan como corderos, que se hace de ellos lo que se quiere, sintiendo en el alma el menor disgusto que pudieran darle al Capellán”422. Se ha hablado del cometido de los diferentes trabajadores del establecimiento. Los médicos realizan la visita a los ingresados, reciben a los nuevos convalecientes, y operan a las hermanas. Los practicantes ayudan a los médicos y también hacen guardias en los asilos. Algunos escritores reflejan en diversas narraciones las experiencias de estos profesionales en hospitales y asilos, generalmente con un fondo de tristeza por su situación personal y por las condiciones en que realizan estas guardias, especialmente en días señalados como la Nochebuena423. El Asilo de Convalecientes de San Nicolás recibe en algunas ocasiones soldados convalecientes provenientes de la guerra de Melilla hasta conseguir su recuperación. Por este motivo, el Asilo recibe la visita de la Reina Victoria, acompañada por señoras de la 422 Hilario Orzanco. “Asilo de Convalecientes en Madrid (1)”. Anales T. XXIX (1923): 380. 423 José Francos Rodríguez. “La Nochebuena en el Hospital”. La España médica, 1911, de 10 de abril de 1912, pp. 10-11.(José Francos Rodríguez (5-4-1862 – 13 de julio de 1931) fue médico, periodista, escritor, Alcalde de Madrid y Ministro de Instrucción Pública). 192 aristocracia424. En otras ocasiones las visitas eran rutinarias, por cortesía, y en alguna ocasión el Rey acompañaba a la Reina425. IV.7. Las Hijas de la Caridad en Convalecientes. En el padrón de 1910 se recoge que el número de hermanas era de 26, incluida la superiora, ninguna era de Madrid y proceden de cualquier parte de España. El número de personal de servicio es de 15 e incluye “enfermeras" (auxiliares actuales, empleados diversos). Algunas son de Madrid. La Hermana Sirviente desde el 6 de junio de 1910 es Sor Cayetana de la Sota y Roda (2 de marzo de 1831-29 de enero de 1922), tras finalizar su misión como Visitadora. Sor Concepción Burguete Ibáñez es la 2ª asistente. Desde el 6 de diciembre de 1909 hasta el 6 de junio de 1910 es Hermana Sirviente y están acogidos 100 hombres y 100 mujeres. Cuando fallece Sor Cayetana en 1922 le sustituye Sor Concepción Burguete que seguirá como Hernana Sirviente4 hasta su muert, en 1931. Le sucederá Sor María Diaz En el padrón de diciembre de 1920 Sor Cayetana de la Sota sigue siendo Sirviente y habitan en el centro nueve hermanas más, también nacidas fuera de Madrid. El número de empleados es de 15 personas y el número de acogidos es de 114 mujeres y 100 hombres426. La visita canónica de 1930 indica que hay 20 hermanas con Sor Concepción 424 ABC, 30 de junio de 1922, p.10. 425 ABC, 9 de noviembre de 1924, p. 18. 426 APHCSVP, Sección III. Serie: Casas con misión. Caja 283. C.1-0031. 193 Burguete como Hermana Sirviente. De las 20 hermanas, 10 tienen algún problema de salud427. Las Hijas de la Caridad tienen siempre problemas económicos en sus casas. Bien porque los benefactores o las autoridades no proporcionan el dinero acordado en la contrata del establecimiento, o bien porque las mismas autoridades municipales o estatales les reclamaban tributos. Fue el caso del Asilo de Convalecientes. En 1920 la Administración General de Estado, en concreto el Ministerio de Hacienda tasa el edificio en 2.257.000 pesetas y reclama los impuestos correspondientes. Las hermanas recurren en varias ocasiones hasta que el 22 de abril de 1922 se dicta sentencia que dice: “Fallamos que debemos revocar y revocamos el acuerdo del Tribunal gubernativo del Ministerio de Hacienda del 6 de julio de 1920 y en su lugar declaramos que el Asilo de Convalecientes, instalado en la calle Abascal 18 de esta Corte, está exento absoluta y permanentemente del pago de la contribución territorial mientras continúe realizando los mismos fines a que en la actualidad se dedica”428. Las Hermanas, fieles a su Regla, además de las cuestiones relativas a la gestión del centro y el cuidado de los convalecientes, para el que cuentan con la ayuda fundamental de médicos, practicantes, auxiliares y sirvientas, se dedican especialmente al cuidado espiritual de los asilados. Una de las formas de este cuidado, además de las oraciones diarias, la Santa Misa, etc. es la realización de Misiones que son un medio de evangelización popular. Con el liberalismo de los siglos XIX y XX se produce un 427 Ibid. 428 Ibid. 194 incremento de estos procedimientos para asegurar la difusión del pensamiento católico y luchar contra el laicismo cada vez más intenso, e intentar frenar el proceso de secularización de la sociedad española. En el fondo es un proyecto para "recristianizar" al pueblo y controlar las ideologías contrarias a la Iglesia católica429. En Convalecientes se realizan muchas misiones, prácticamente una al mes. Duran 5 días y tratan de las verdades de la fe y de la doctrina cristiana. Se acompañan de cánticos dirigidos por las hermanas, que también mantienen el orden de los convalecientes en la capilla. La intención es que se confiese el mayor número de personas y que comulguen después430. Según los testimonios de los sacerdotes y religiosos que asisten como invitados en estas misiones, los resultados desde el punto de vista de conversión de costumbres y retorno a la práctica religiosa son notables. IV.8. La evolución de Convalecientes. Sin cambios reseñables durante décadas el funcionamiento del Asilo sigue igual que en los años de su fundación. Ser director del mismo, o médico, suponía un cierto prestigio social. De hecho, en las esquelas mortuorias de los diferentes directores que tuvo el centro figura siempre haber sido director del mismo. Con la proclamación de la Segunda República la paz mantenida durante muchos años en el Asilo se resiente. En el exterior exista una conflictividad cada día más intensa 429 José Leonardo Ruiz Sánchez, "Cien años de propaganda católica. Las misiones parroquiales en la archidiócesis hispalense 1848-1952". Hispania Sacra, v. 50, n.º 101 (1998): 275. 430 E. Escribano, Anales T. XI (1919): 242-245. 195 entre clericales y anticlericales o entre católicos y laicistas. Pronto aparecen leyes contrarias a la Iglesia, especialmente la Ley de Órdenes y Congregaciones religiosas de la que ya se ha hablado anteriormente, y medidas para limitar la actividad de las instituciones de beneficencia o para controlarlas mejor. Solicitan nuevas pruebas para la declaración de beneficencia del Asilo, aunque era de sobra conocido y existía expediente acreditativo. Pese a ello la Junta de Beneficencia pide que se acredite de nuevo431. Hay que señalar, no obstante, que la actitud de algunas fundaciones es claramente negligente, ya que no presentan las cuentas ni los documentos requeridos a pesar de que la Administración General o Municipal lo solicite reiteradamente. Es suficientemente conocida la persecución religiosa y las campañas anticlericales que, cada vez con más frecuencia e intensidad surgen en la prensa y en la calle, con ataques físicos a instituciones religiosas, amparadas también por la pasividad del Gobierno. En abril de 1934, ABC critica la campaña contra las Hijas de la Caridad del Hospital Provincial de Madrid que ha desatado El Socialista, acusándolas de negar la comida a los pacientes "laicos" o no creyentes, que se duermen durante las guardias nocturnas, o que se niegan a poner inyecciones de morfina a los enfermos, aunque estén prescritas por el médico432. Tres días más tarde, también en ABC, el Dr. Codina Castellví en el artículo “El Afán y la Intransigencia” recuerda que lo importante por encima de las ideologías es el bien del enfermo y no tiene sentido la confrontación entre enfermeras laicas y religiosas433. 431 Boletín Oficial de la Provincia de Madrid, de 26 de septiembre de 1934, p.4 432 ABC, 11 de abril de 1934, p.3. 433 ABC, 14 de abril de 1934, p. 33. El Dr. José Codina Castellví (Reus 27 de febrero de1867- Madrid 28 de junio de 1934) fue un conocido tisiólogo y Académico de Medicina. Médico de Sala del Hospital Provincial de Madrid. Profesor agregado de Clínica Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad Central. http://dbe.rah.es/biografias/4564/jose-codina-castellvi http://dbe.rah.es/biografias/4564/jose-codina-castellvi 196 Se suceden las expulsiones de Hijas de la Caridad de muchos hospitales de España (La Coruña, Murcia, etc.). El 7 de mayo de 1936 El Socialista publica un artículo titulado Hay que secularizar la Beneficencia, donde proclama que: “Donde la monja ejerce su ministerio por vocación hace falta la enfermera que lo haga por profesión (...) Es forzoso repartir trabajo. Y la Beneficencia Pública puede absorber muchos miles de enfermeras”434. Tras el golpe militar del 18 de julio la represión contra las instituciones de la iglesia se generaliza y es de sobra conocida. El día 26 de julio, individuos pertenecientes al Ateneo Libertario de Chamberí, instalado en las Escuelas Católicas, fundadas por la condesa de Torreánaz, y situadas en la parte posterior del Asilo, en la esquina de Alonso Cano con García de Paredes, asesinan al Capellán del Asilo de Convalecientes y Superior de la Casa de la Congregación de la Misión, el P. José Ibáñez Mayandía435, 436. El 28 de julio se publica en la Gaceta un decreto del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes para la incautación del material científico y pedagógico en posesión de las congregaciones religiosas. El 2 de agosto aparece en la Gaceta el Decreto del día 1, disponiendo que queden intervenidas por el Estado todas las Fundaciones, Asociaciones, Patronatos, Fideicomisos y, en general, cuantas entidades existan de carácter benéfico-particular, cualquiera que sea su naturaleza, denominación, fines que cumpla y facultades conferidas a sus Patronatos. Se crea también la Junta de Incautación 434 El Socialista, LX, nº 8129, 7 de mayo de 1936, p.1. 435 Beatificado el 11 de noviembre de 2017. Apuntes biográficos en la Positio super martyrio, Arzobispado de Madrid. Delegación Episcopal para las Causas de los Santos 436 Anales, XLVII, 1939, 332. 197 y Protección del Patrimonio Artístico437. Un Decreto de 3 de agosto, publicado al día siguiente, dispone que el Asilo de Santa Cristina pasará a depender del Ministerio de Justicia, y se llamará “Escuela de Protección y Reforma de Menores de la Moncloa438. Se clausuran todos los establecimientos de Órdenes y Congregaciones religiosas que hubieran intervenido en el movimiento insurreccional, y sus bienes son nacionalizados439. A finales de julio de 1936 se procede a la incautación del Asilo de Niños Convalecientes de la Sagrada Familia y del Asilo de Convalecientes manu militari por miembros del 5º Regimiento de las Milicias Populares. Con fecha 3 de agosto del mismo año se emiten decretos por el que ambos centros pasan a control de la Junta Provincial de Beneficencia y una nota por la cual D. Saturnino Tovar, director de la Congregación de la Misión y de la Compañía de las Hijas de la Caridad, quien “a requerimiento del secretario de la Junta, D. Fernando Blanco Selleres, manifiesta estar dispuesto a la entrega de cuantos bienes puedan pertenecer a la fundación”.440 Ante el riesgo de que los descendientes de los fundadores de institutos de beneficencia solicitaran la reversión de los bienes fundacionales a personas físicas o jurídicas, si desapareciera la Congregación religiosa que lo regentaba o no se cumplieran los fines fundacionales, decreta que sean nulas las disposiciones o actos que pretendan dicha reversión441 y se destina a Hospital de Convalecencia el llamado Hospital del 437 Gaceta de Madrid, 2 de agosto de 1936, 999-1000. 438 Gaceta de Madrid, 4 de agosto de 1936, 1027. 439 Gaceta de Madrid, 13 de agosto de 1936, 1222-1223 440 ACMTEC 199.535 Exp.1 fundación Asilo de Convalecientes de San Nicolás. Ver texto completo en anexo documental. 441 Decreto de 12 agosto de 1939. Gaceta de Madrid de 15 de agosto de 1936, 1251. 198 Socorro Rojo (Asilo de Convalecientes) sito en la calle de Abascal442. Además de incautarse del edificio, el Socorro Rojo Internacional y los milicianos del 5º Regimiento han expulsado a las religiosas, al personal facultativo, a los auxiliares y a los convalecientes e instalan allí un centro para niños, además de utilizar el Asilo Hospital de Convalecientes como almacén de todo lo que requisaban443. Martin de Antonio, delegado interino de la Junta Provincial de Beneficencia, propone como responsables del Asilo de Convalencientes (en sus dos edificios) a Jorge del Campo, Dolores Ibárruri, Esteban Vega y Rafael Soriano por ser “personas aptas por sus conocimientos sobre beneficencia. La interpretación de la incautación del Asilo de Convalecientes tiene dos versiones según la óptica desde la que se observa el acontecimiento: Según Margarita Nelken: “A los 10 días justos de la sublevación de los generales traidores, el 29 de un grupo de milicianos de UGT incautábase de un suntuoso edificio que ocupaba, en la numeración, los 18 y 20 de la calle de Abascal; pero en realidad ocupaba toda la manzana comprendida entre las calles de Abascal, García de Paredes, Alonso Cano y Modesto Lafuente. Edificio suntuoso hemos dicho, más exactamente sería decir enorme, imponente por lo soberbio de sus proporciones. Huelga, después de lo apuntado, decir que se trataba de una Fundación religiosa, que, con pretexto de beneficencia, administraba cuantiosísimas rentas, legado de una aristócrata para el Asilo de Convalecientes Adultos, regido por las 442 Orden del Ministerio de Trabajo, Sanidad y Previsión de 22 de agosto de 1936. Gaceta de Madrid, de 23 de agosto de 1936. 443 La relación del material requisado al Socorro Rojo Internacional figura en el anexo documental. 199 Hermanas de la Caridad y que disponían de un capital de dieciséis millones de pesetas para este fin. Unos 150 enfermos, sometidos a la rigurosidad de un régimen entre hospitalario y carcelario, y acogidos este beneficio gracias a las consabidas recomendaciones logradas a fuerza de sometimiento a un Orden establecido para los privilegiados. Una amplísima comunidad religiosa, dedicada a “vigilar” y “dirigir” la fundación; una numerosa servidumbre, entrada a sí mismo gracias a recomendaciones y a garantía anticipada de sumisión y renunciación absolutas: he aquí lo que albergaba aquel edificio inmenso, a través de cuyas salas y galerías los pasos adquirían resonancia de estruendo en la soledad. Con exquisita solicitud y respeto, los milicianos incautadores procedieron ante todo al traslado de los habitantes, religiosos y seglares de la Fundación. Los enfermos del Hospital fueron sacados para instalarlos en sitios adecuados; las monjas, a casas de sus familiares o a una casa que se les proporcionó; lo mismo al personal subalterno. Y, ya abierto de par en par el Antiguo-Hospital-Prisión al sol, al aire, a la luminosidad de la calle y al entusiasmo que de la calle subía, entregóse al Socorro Rojo Internacional, para que éste lo convirtiera en Hogar Infantil del 5º regimiento de Milicias Populares: en verdadero hogar de los hijos de los combatientes, privados del hogar paterno por la necesidad a que correspondían abnegadamente sus padres de salvar la Patria”444. 444 Margarita Nelken. Niños de hoy, hombres de mañana. (Madrid: Ediciones SRI, s.f.). Imprenta SRI, Abascal 20. 200 Según Sor María Díaz, Hija de la Caridad, Hermana Sirviente del Asilo de Convalecientes y testigo presencial: “De esta casa fueron detenidas las Hermanas: sor Elvira Benedicto Cofre, sor Luisa Delgado López de León, y sor Jesusa Miner Zapidáin, las que fueron conducidas unas a la cárcel de Toreno y otra a la cárcel de Quiñones, las cuales fueron puestas en libertad a los tres meses, pero la primera murió de muerte natural, por los trabajos pasados en la prisión (…) La Iglesia de nuestro Asilo también fue completamente profanada, convirtiéndola en almacén de toda clase de objetos. La Iglesia y la casa fueron saqueadas y robados todos los muebles y objetos con los víveres que el Asilo tenía para el sostenimiento de los pobres convalecientes, calculándose su valor de todo ello en 1.500.000 pesetas. La iglesia fue despojada de las imágenes, que fueron destruidas y destrozadas, una de talla y de gran valor artístico; así como los altares, las arañas de cristal y el púlpito. El día 29 de julio de 1936, un grupo de milicianos de ambos sexos, armados todos ellos, invadieron por la fuerza y violencia, el Hospital-Asilo de Convalecientes, e intimidaron a la Sra. Superiora y comunidad, dando la orden de salir y abandonar el Asilo. Replicando la Superiora que no reconocía en ellos autoridad alguna a quien tuvieran que obedecer, contestaron que, si no salían por las buenas, vendrían enseguida unos cien individuos del pueblo que se encargaría de sacarnos a la fuerza, y en vista de ello salimos en un coche de seguridad y acompañados de varios agentes, a casas de familiares, amistades y pensiones (…) a 16 de febrero de 1941”445. El Hogar Infantil del 5º Regimiento de las Milicias Populares solo estuvo unos meses. Ante el riesgo de bombardeos, los niños fueron trasladados a Valencia y a diversos 445 AHN, Sección Causa General, caja 1557, ff.754. Citado en Casa Provincial. APHCPSVP Convalecientes. Caja 283. C.1-0031. 201 pueblos de levante,446 y el Asilo quedó como cuartel, almacén, etc. Hasta el final de la Guerra Civil. Del Asilo de Convalecientes pudieron salir hacia la llamada Zona Nacional las Hermanas Rosalía Fernández, María Luisa Cibiriain y Cira Pinacho447. Terminada la Guerra Civil el 1 de abril de 1939, las Hijas de la Caridad toman posesión del edificio de Convalecientes que se encontraba en malas condiciones de habitabilidad por los desperfectos y desorden que presenta. Pocos días más tarde, comienzan tanto las labores de limpieza del Asilo, como su utilización como casa provincial, toda vez que la Casa Central en la Calle Jesús de Madrid estaba prácticamente destruida. Para respetar los fines fundacionales reservan un pabellón para convalecientes, con un número limitado de camas. Por otra parte, comienzan presurosas a solicitar la reparación de las propiedades del Asilo de Convalecientes procedentes del legado de la Marquesa de Vallejo, afectadas por la Guerra Civil. El 8 de abril obtienen de la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones la autorización para la reconstrucción de la casa situada en la calle San Felipe Neri (expediente 2670). El día 21 del mismo mes, la autorización para la casa en la calle Bordadores (expediente 2.673), el 14 de junio la autorización para la reconstrucción del que fue Asilo de San Jaime y San Saturnino en la calle Meléndez 446 Luisa Carnet, "Las mujeres valencianas quieren un "chiquet de Madrit". Estampa, 24 de octubre de 1936. 447 Anales XLVI (1938): 468. 202 Valdés (expediente 3.092), el 19 de junio la casa de Atocha nº 42 (expediente 3.090) y el 18 de noviembre el inmueble de la Plaza de Herradores nº 10 (expediente 2.671)448. Dos operaciones inmobiliarias de envergadura se producen en estos primeros días de la postguerra. El Noviciado estaba prácticamente destruido. Se solicita un proyecto de reconstrucción y ayuda a la Sección de Regiones Devastadas. El proyecto, firmado por el arquitecto Jaime de Aldama, consta de tres pabellones unidos por otro central que hacía de fachada, costaba 8.500.000 pesetas449. La opción escogida por la Visitadora Sor Justa Domínguez de Vidaurreta e Idoy, aprobada in scriptis por el Director de las Hijas de la Caridad, es vender el Asilo de Niños Convalecientes. Con el importe obtenido, comprar el Asilo de San Jaime y San Saturnino, puesto en venta por el Conde de Eleta, trasladar allí a los Convalecientes y dejar el edificio de Abascal 20 para Casa Central de Compañía y vender el solar de la calle Jesús al Estado. La venta del Asilo de Niños Convalecientes presenta inicialmente dificultades, ya que se trata de una obra benéfica y precisa autorización por parte de la Dirección General de Beneficencia y por el presidente del Patronato, que es el Obispo de la Diócesis. De hecho, surgen problemas que se van solucionando progresivamente, y en un periodo de tiempo muy corto. El problema de la Dirección General de Beneficencia fue sencillo. Como se quería vender el edificio al Auxilio Social, cuya máxima dirigente era Mercedes Sanz Bachiller, viuda de Onésimo Redondo y vinculada con las JONS. A la muerte de Onésimo Redondo se casó con Javier Martínez de Bedoya y juntos fundaron el Asilo de 448 APHCSVP. Sección III. Serie Casas de Misión. Caja 283. C.1-0031 449 AVM 43-375-5 203 Invierno, inspirado en organizaciones nazis de ayuda social en la guerra. Javier Martínez de Bedoya es Director General de Beneficencia y con su apoyo las trabas civiles se desmoronan. Quedaba el Sr. Obispo de Madrid-Alcalá y Patriarca de las Indias Occidentales. Es Leopoldo Eijo Garay, Obispo de Madrid desde 1922 y muy vinculado al Régimen del 18 de julio. La Diócesis ha sufrido muchos daños materiales y ha perdido por asesinato a muchos sacerdotes. Sus finanzas están muy quebrantadas. Una ayuda financiera vendría bien. Debió ponerse en contacto con la Visitadora, previa petición de una copia del testamento de la Marquesa de Vallejo, en concreto la 5º copia, la cual se conserva en el archivo diocesano. No hay constancia de la pregunta, pero sí de la respuesta de Sor Justa. Envía un tarjetón al Sr. Obispo donde le saluda respetuosamente y le invita a visitar la comunidad y celebrar allí la Santa Misa. Al mismo tiempo, le envía copia de los artículos del testamento de la Marquesa donde se dan las instrucciones para el Asilo de Convalecientes, y recuerda al Sr. Obispo, fortiter in re, suaviter in modo, que la única persona autorizada para enajenar los bienes del legado de la Marquesa es la Visitadora. El escrito está muy bien estructurado y es preciso. Probablemente está asesorada por un notario o un experto en derecho civil. Al final de los artículos referidos hay un comentario sin firma que dice: “Por todo el texto transcrito y por los matices con que se determina el tenor de la fundación, salta a la vista su carácter de encargo personal, privado y de confianza, encomendando a las Hijas de la Caridad, puesto que en la cláusula 10ª ordena la fundadora a los testamentarios que entreguen el capital remanente de sus bienes a la Visitadora, confiando solamente a ella la constitución de la Casa-Asilo de Convalecientes(…) Obrará siempre con el consejo del Director General de las Hijas de la Caridad de España, en 204 cuanto se refiere a la enajenación y conversión de valores, con lo cual indirectamente extrema la exención de la Visitadora de toda autoridad, pues reclama únicamente el mero consejo de su superior constituido por las disposiciones eclesiásticas vigentes(…). A la Visitadora de las Hijas de la Caridad le reserva la dirección, régimen, gobierno y en cierto modo hasta la cuasi propiedad de la institución con carácter de privilegios, como dice la cláusula 10ª, al Prelado diocesano le incumben dos funciones privativas y características, complementaria la una y supletoria la otra de la autoridad ejecutiva y potestativa de la Visitadora: la aprobación de cuentas a fin de año, establecida en la cláusula 2ª y la designación de otros religiosas en defecto de la Hijas de la Caridad, determinada en la cláusula 10ª con lo cual no solo se soslayan las cuestiones de competencia y disparidad de criterio, sino que se consolida además a todo evento la buena marcha de la fundación”450. Al final el Asilo de niños Convalecientes se vende al Auxilio Social por 3.600.000 pesetas y firman la escritura de compra-venta Mercedes Sanz-Bachiller, Delegada Nacional del Auxilio Social y Sor Justa Domínguez de Vidaurreta, con la aprobación del Obispo de Madrid-Alcalá y del Director General de las Hijas de la Caridad en España D. Adolfo Tovar.451,452 450 ADM. Convalecientes cajas 24509. Los subrayados son nuestros. 451 Registro de la Propiedad de Madrid nº 6. Certificación literal del Registrador D. Juan Jiménez de la Peña de las inscripciones 6ª, 7ª y 8ª de la finca registral 2.551 a petición del autor de esta tesis, cuyas inscripciones se practicaron a favor del Asilo Hospital Convalecientes Pobres, Fundación Casa Asilo convalecientes y Auxilio Social, obrante al Tomo 199, libro 138, folios 38 a 43 y 105. 452 Mónica Orduña Prada, El auxilio social (1936-1940). La etapa fundacional y los primeros años. Madrid: Escuela Libre Editorial, 1996, p.68. Da la cifra de dos millones setecientas mil pesetas y dice que las religiosas con el producto de la venta deseaban trasladarse a otro lugar, preferiblemente en las afueras de Madrid (sic). 205 Desde que el Auxilio Social se hace cargo del edificio, sigue teniendo una función benéfica. Se instalan comedores infantiles con capacidad para 500 niños453 y para personas necesitadas, adultos y niños. Las Hijas de la Caridad siguen colaborando con la institución, pero sin tener cargos directivos. Con el dinero obtenido las Hijas de la Caridad pueden pagar el Asilo de San Jaime y San Saturnino por un importe de 800.000 pesetas. El 20 de mayo de 1939 firman el contrato de arras por el cual el Conde de Eleta recibe 50.000 pesetas. Hay un añadido, escrito a mano, que dice: “convenimos también en que me darán treinta mil pesetas más para gastos de esta operación”454. El Conde de Eleta, D. Jaime Girona y Canaleta455 pertenece a una acaudalada y famosa familia de la burguesía catalana. En Madrid vivía en un Palacio en la Calle Fuencarral nº103, del que se muestra una fotografía en el Anexo Documental. Su palacio es incautado en la Guerra Civil por la Agrupación Socialista Madrileña y en él montan una checa. El Palacio es destruido y el Sr. Conde, una vez terminada la guerra, se ve obligado a vender el Asilo, que había fundado en los años 20, para obtener liquidez. En la escritura de fundación se explicaba que los patronos no tenían que rendir cuentas en el cumplimiento de su función administrativa a ninguna clase o entidad civil o eclesiástica. Esta cláusula favorece la enajenación del asilo en cualquier circunstancia. Aunque la gestión del Asilo de Niños la llevaban las Hijas de la Caridad, la propiedad estuvo siempre en manos de Eleta y por tanto las decisiones sobre el mismo las tomaba directamente él. 453 ABC, 8 de abril de 1939, p.24 454 APHCSVP. Sección III. Caja 283. Convalecientes. Meléndez Valdés. 455 Manuel Girona y Canaleta (1896-21 de agosto de 1940), II conde de Eleta. Murió sin sucesión. Fuente: Elenco de Grandezas y Títulos Nobiliarios Españoles. Madrid: Instituto Salazar y Castro, CSIC, 1968. 206 El Asilo para huérfanos pobres llamado de San Jaime y San Saturnino fue una fundación declarada de beneficencia particular, constituida el 1º de enero de 1926 ante el notario de la capital D. José de la Torre e Izquierdo para acoger a 25 niños. Se construye en la manzana del Ensanche comprendida entre las calles Meléndez Valdés, Andrés Mellado, Fernando el Católico y Gaztambide. En la escritura de fundación se recoge que la finalidad del mismo es “dar acogida a niños huérfanos de padre y madre, desamparados y pobres, educarlos, darles alimentos y vestidos y enseñarles un oficio o carrera corta según sus aptitudes (…) El fundador se obliga durante su vida al sostenimiento de todas las necesidades del Asilo por lo que no constituye en la actualidad capital alguno con cuya renta se atienda a los fines de la entidad”. El arquitecto del asilo es también de Rafael Martínez Zapatero. Las obras comienzan el 22 de mayo de 1922 y finalizan el 26 de abril de 1926. Consta de un pabellón principal, Capilla, pabellón de cocinas y fregaderos y uno de asilados. Queda el edificio en condiciones de edificar otro pabellón análogo para nuevos asilados. La fachada principal da la calle Meléndez Valdés, donde se sitúa la entrada. Consta de plantas semisótano, baja y principal y otra planta superior en la parte del cuerpo saliente. Todas las plantas se distribuyen en recibidor, comedor cocina, sala de comunidad, dormitorio. La Capilla se levanta al nivel del piso bajo. Se inaugura el 11 de junio de 1926 con la presencia del Obispo de la Diócesis Patriarca Eijo y Garay y el Alcalde de Madrid, Fernando Suárez de Tangil y Angulo, Conde de Vallellano, y el donante. En la fotografía de la inauguración, de Portela, figuran también los niños del Asilo con uniforme y gorra. En el reglamento del asilo se estipula que las condiciones que deben cumplir los niños son: 207 - Ser mayores de siete años y menos de diez. - Naturales de Madrid. - Huérfanos de padre y madre o por menos de padre. - Hijos de legítimo matrimonio. Los documentos que deben aportar al ingreso son: instancia dirigida al Sr. Conde de Eleta en papel de oficio con informe del Sr. Teniente de Alcalde del Distrito y del Sr. Cura Párroco, partida de bautismo del niño, partida de matrimonio de los padres, certificado de defunción de los padres si hubieran fallecido y cédula personal del solicitante. En 1926 el Conde de Eleta solicita del Ayuntamiento la exención de todos los arbitrios municipales para el asilo. Con fecha 16 de abril de 1927 se declara exento de contribuir por el arbitrio de inquilinato el edificio del asilo, siempre que esté destinado a los fines benéficos a los que actualmente se dedica, aunque no procede la exención de los demás impuestos municipales por prohibirlo terminantemente el artículo 319 del Estatuto Municipal456, aunque tuvo que pagar el arbitrio sobre incremento de valor de los terrenos en 1923. El valor originario del terreno era de 309.644,34 pesetas y a finales de 1922 550.478,83 pesetas. La cantidad a pagar fue de 9.047,49 pesetas457. Los planos iniciales y el aspecto del Asilo458 en los años fundacionales se muestran en el anexo documental. 456 AVM 24-377-1 457 AVM Sección de Ingresos. Contaduría. Talón nº 2769. Expediente nº 889. Año de 1922-23 458 Rafael M. Zapatero.” Un asilo para Huérfanos Pobres en Madrid”, Arquitectura, nº 86, 1926: 227-233 208 Durante la Guerra Civil el Asilo es incautado y en él acogen también a niños huérfanos o hijos de combatientes de la República, que podían ser cuidados con otros principios. El descubrimiento de la llamada Maleta Mexicana, que recoge un reportaje sobre las colonas escolares realizado por Centelles sobre 1936, muestra en su contenido una serie de negativos de un centro infantil fotografiado por Chim, entre agosto y septiembre de 1936. Corresponde a las actividades diarias en un orfanato. Mientras los niños están en el comedor se puede ver en uno de los platos, que figura impreso, Asilo de San Jaime y San Saturnino.459,460,461 En el transcurso de la contienda el edificio sufre graves desperfectos con destrucción de parte de las cubiertas de los pabellones, principalmente el de servicio, afectación de los muros exteriores, forjados y muro de cerramiento. Desaparece toda la carpintería, el pavimento de madera con sus rastreles, instalación eléctrica y sanitaria, vidriería y calefacción. Por ello es necesario acometer de forma urgente las reformas para su posterior utilización. Los arquitectos responsables de la demolición de las zonas afectadas, reconstrucción de las mismas, así como ampliación de superficies son Jaime de Aldama y Rafael Martínez Higueras. La obra se llevó a cabo a principios de 1940, una vez en posesión de las Hijas de la Caridad462. 459 Cyntia Young (ed.). La Maleta mexicana. Las fotografías redescubiertas de la Guerra Civil Española de Robert Capa, Chim y Gerda Taro. Madrid: La Fábrica, 2011. 460 https://memoriadelaeducacion.blogsspot.com/2016/06/36e-alimento.html?=1Ver también anexo documental 461 Chim fue el seudónimo de David Robert Szymin, después David Seymur (Varsovia 20 de noviembre de 1911-Qantara 10 de noviembre de 1956). Fotógrafo y fundador junto con Robert Capa y Henri Cartier- Bresson de la Agencia Magnum de fotografía. En 1936 estuvo es España realizando reportajes sobre la Guerra Civil. 462 AVM 42-398-12 https://memoriadelaeducacion.blogsspot.com/2016/06/36e-alimento.html?=1 209 Terminada la Guerra y tras la compra y reconstrucción del Asilo de San Jaime, el Asilo de Convalecientes se traslada a dicho centro en 1940. La capacidad es notoriamente menor y las condiciones de edificio mucho peores que las del primer Asilo de Convalecientes, asi como la ausencia o disminución de profesionales sanitarios. En 1944 se crea la Fundacion Asilo de Convalecientes de San Nicolás y obtiene la declaración de clasificación de Beneficencia particular y se reconoce como patronos únicos a la Visitadora General española de las Hijas de la Caridad y al Obispo de Madrid-Alcalá, que ostenta solo una función potestativa no ejecutiva. Queda, asimismo, relevada de rendir cuentas al Protedctorado de Fundaciones, según deseo expresado en el testamento de la marquesa de Vallejo. En la práctica concede un poder absoluto sobre la Fundación a la Visitadoras. La Fundación tiene su sede en la Casa Provincial y Seminario de la Hijas de la Caridad, aunque su labor asistencial se desarrolle en la calle Menéndez Valdés. Como el número de enfermos convalecientes del Asilo de Meléndez Valdés no pude incrementarse por falta de espacio y los terrenos disponibles son extensos, se plantea la construcción de un nuevo pabellón para ampliar el establecimiento y poder admitir a más enfermos. La construcción del mismo se lleva a cabo bajo la dirección de Ignacio de Aldama y Elorz, arquitecto del Colegio de Madrid y de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. La forma del nuevo pabellón es rectangular, con 9 metros de anchura y 53,40 de longitud. Más dos cuerpos salientes, uno de 3,50 por 6 metros y otro 4.50 m.463 El coste de las obras es de 1.175.000 pesetas. Todavía queda remanente de la venta del Asilo de Niños Convalecientes. 463 AVM 42-398-23 210 Como se había desistido de restaurar el Real Noviciado por el alto precio de la obra se decide el traslado a otro hogar. Dado que el Consejo de Ministros, por ley de 4 de mayo de 1848, había aprobado la facultad de disponer libremente de los bienes concedidos por el Estado en 1845 al Real Noviciado de la parte referente al edificio y terrenos donde estaba establecida esta institución, el Real Noviciado siempre que el importe de la enajenación se destinase a un nuevo edificio, a principios de los años 50, Sor Justa Domínguez de Vidaurreta e Idoy, en su condición de Presidenta del Patronato del Asilo de Convalecientes de San Nicolás, vende el edificio del Asilo a la Compañía de las Hijas de la Caridad de la Provincia de San Vicente, de la que es Visitadora. Sor Pilar Romeo en nombre y como apoderada de la Comunidad de Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl de la Provincia de España, expone que el Consejo de las Hijas de la Caridad (la Visitadora, el Director de las Hijas de la Caridad y otras personas) solicitan autorización para adquirir el edificio donde está establecido el Asilo de San Nicolás. La Dirección General de Beneficencia, de acuerdo con el Consejo de Ministros, autoriza la compra del establecimiento. Se efectúa la compra-venta mediante escritura otorgada el 21 de junio de 1950 ante el Notario de Madrid, D. Santiago Pelayo Hore, número de protocolo 1.446. El precio total de la venta es la cantidad de ocho millones doce mil pesetas. A los efectos fiscales se hace constar que la entidad adquirente está considerada como de Beneficencia pública. Recuerda que tanto el Asilo como el Noviciado son de beneficencia particular y recurriendo a la Real Cedula de Carlos IV, las leyes de Beneficencia de 1822, 1837, 1868 y el Concordato de 1851, solicita la exención del arbitrio de plusvalía. También han enajenado el solar del primitivo Real Noviciado vendido al Estado con el fin de adquirir un nuevo Noviciado. Por tanto, con la venta del solar de la calle Jesús, 3 con vista al Paseo del Prado, compran el Asilo de San Nicolás para crear allí el nuevo Noviciado. Además, han solicitado la intervención de la Dirección 211 General de Regiones Devastadas para la reconstrucción de los defectos que presentaba el Asilo de Convalecientes después de la Guerra Civil. El proceso de compraventa supone unas plusvalías, y se deben pagar los impuestos municipales correspondientes464. Argumentado como siempre el carácter benéfico de la Compañía y remontándose a las leyes antes referidas, al final no se pagan esos impuestos y el edificio queda totalmente en propiedad de las Hijas de la Caridad que lo destinan a Seminario, Curia Provincial, domicilio de asociaciones, etc. Paralelamente a estas gestiones de tipo inmobiliario, las nuevas autoridades civiles surgidas tras la Guerra Civil proceden a la depuración de cargos institucionales y todo tipo de personas y profesionales por su posible colaboración con la República, la realización de acciones contra intereses particulares o contra la Iglesia o la pertenencia a la Masonería. Con el informe favorable de Sor Justa Domínguez de Vidaurreta se procede a la rehabilitación de D. José Unzaga González, D. Juan Manuel Palacios y D. Ignacio Fernández Carrasco y se acuerda que sean admitidos sin imposición de sanciones465. Entrado ya 1940, se reanuda la actividad asistencial en el nuevo Asilo de Convalecientes, y se van adornando diversas zonas. Una de ellas es la capilla donde, en 1941 se instala un retablo de pino de Flandes con tallas de nogal.466 La capilla será lugar de culto para la parroquia del Cristo de la Victoria, que se ha erigido en 1940 y 464 AVM 45-76-24. 465Ministerio de la Gobernación. Dirección General de Beneficencia y Obras Sociales. Nº 181. Se Conserva en APHCPSV. Sección III. Caja 283. C.1-031. Diligencias de depuración del Personal Médico. 466 Ibid. 212 previamente se había instalado en la Capilla del Asilo de San Rafael de los Hnos. de las Escuelas Cristianas, situadas en la calle Fernando el Católico 59. En Convalecientes estuvo la parroquia hasta el 28 de marzo de 1963 en que se consagra el nuevo templo por el obispo Don José María García Lahiguera467. Su primer párroco fue D. José Alcocer Moreno al que sucedió D. Alfonso Muñoz Bernal. El nuevo Asilo de Convalecientes contaba con las fichas de personal habituales en las empresas, declaración de salarios y pólizas de seguros. Para ahorrar también, solicita la tarifa especial para instituciones benéficas del Canal de Isabel II, así como solicitan del Ayuntamiento ocho depósitos de basuras. Se conservan algunas cuentas anuales donde las asignaciones en 1954 para la Comunidad de hermanas, médicos, capellanes y personal ascienden a 158.744,14 y para comestibles 668.525,02 pesetas468. En 1967 se recibe un oficio del Instituto Nacional de Previsión, Subdirección General de Servicios Sanitarios, en el que se solicita de la dirección del Asilo información para compensar económicamente a la institución por los servicios prestados a los convalecientes y se llegue a un acuerdo económico, para poder utilizar el Centro con arreglo a normas que permitan a las dos partes facilitar sus relaciones. 467 D. Jesús Revuelta Torre, adscrito a la Parroquia hasta su jubilación y capellán de ASAFA. Comunicación personal. 468 Ibid. 213 La vida del Asilo de Convalecientes va languideciendo. La Seguridad Social ya se hace cargo de las personas convalecientes mediante las bajas laborales y quedan plazas libres en el Asilo. Se admiten de nuevo niños cuyos padres trabajaban fuera de España. Por otra parte, las Hijas de la Caridad disponen ya de una casa-asilo situada en Pozuelo de Alarcón, llamada Asilo de San Diego y San Nicolás, creada el 12 de diciembre de 1944. En contrato de obra se firmna en 1967 y la construcción finaliza en 1968. La En 1968 oficiosamente se traslada el Asilo de Convalecientes a esta finca469 aunque la Comunidad de Hermanas no se intala hasta el 31 de mayo de 1971. Su primera Hermana Sirviente es Sor Agapita Jurado. En 1971 un oficio del Ministerio de la Gobernación, Dirección General de Política Interior y Asistencia Social da cuenta de que se ha recibido una instancia suscrita por la Visitadora de las Hijas de la Caridad, como Patrono- Administrador de la Fundación solicitando ampliación de los fines la misma, admitiendo en la Casa Asilo a 50 ancianos de ambos sexos, condicionando su ingreso a que haya vacantes de las que constituyen su primitivo fin fundacional. En 24 de noviembre de 1995 por acta notarial del Notario D. Santiago Cardelus Muñoz-Seca, formaliza la transformación de "Asilo" a "Fundación" para adaptarlo a la Ley de 30/1994, de 24 de mayo de 1994 y se detallan los fines y reglamento de la Fundación. Los fines de la fundación establecen que ésta: “Tiene por objeto el sostenimiento de un centro asistencial atendido por la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl donde se dé acogida y se de sustento 469 La Casa de Convalecientes fue proyectada por Rafael Martínez Higuera y por Rafael Martínez Leonardo, hijo y nieto respectivamente del arquitecto del primitivo Asilo en la calle Abascal. Se firma el contrato de obra en 1967 y se finaliza la misma en 1968. La comunidad se instala el 31 de mayo de 1971 y la primera Hermana Sirviente es Sor Agapita Jurado. Información facilitada generosamente por Sor Ángeles Infantes Barrera, sobre documentos del archivo de la Curia Provincial de las Hijas de la Caridad de la Provincia de San Vicente. 214 material y espiritual a las personas que carezcan de medios económicos, fundamentalmente los pertenecientes a la tercera edad”. Se establecen las reglas básicas de los estatutos. Con fecha 12 de diciembre de 1995 ante el notario D. José Luis Álvarez Álvarez se formaliza el cambio de denominación de Asilo de San Diego y San Nicolás a Fundación de San Diego y San Nicolás. Una vez trasladados los convalecientes y asilados a Pozuelo se vende el Asilo de Convalecientes de Meléndez Valdés a un complejo inmobiliario, FILASA, formado por diversas empresas. Una adquiere un edificio para derribarlo, previo proyecto firmado por un arquitecto. Otra empresa compra el solar y lo vende a la otra empresa constructora. En una de esas transacciones, la venta del solar, el 11 de septiembre de 1968, actuó como Notario D. Blas Piñar López, con n.º de protocolo 4.065, que ya había intervenido en alguna ocasión en operaciones de compraventa con las Hijas de la Caridad470. La situación actual es la existencia de una residencia de personas mayores situada en Pozuelo de Alarcón, y destinada a personas sin recursos como “heredera” del Asilo de Convalecientes de San Nicolás, y el Complejo FILASA, en el barrio de Argüelles conocido también como “los patios de Argüelles” en el lugar donde se levantaba el antiguo Asilo de San Jaime y posterior Asilo de Convalecientes. Sobre este complejo informaba la prensa: 470 FILASA, Departamento de atención al público, comunicación personal, 22 de junio de 2019. Como no han transcurrido 100 años desde la fecha de la compra-venta no es posible consultar los documentos notariales de compra-venta en el Archivo de Protocolos. Lo mismo ocurre en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Para acceder al proyecto de demolición es necesaria la autorización de la propiedad o del arquitecto responsable o de sus herederos. 215 . “Esta manzana, construida al comienzo de los setenta sobre los terrenos de una iglesia y destinada a residencia para hijos de emigrantes, puede servir como ejemplo de la inmisericorde destrucción de Argüelles, quizá el que ha sufrido mayores transformaciones en las últimas décadas, transformaciones que casi han hecho desaparecer el menestral caserío, sustituido por modernos bloques de pisos y apartamentos. Los habituales llaman a estos patios, cruzados de puentes y horadados por galerías comerciales: Filasa o Aurrerá, marcas comerciales relacionadas con los orígenes del centro, señalados por la especulación”471. 471 Moncho Alpuente. “Los patios de Argüelles”. El País, 9 de junio de 1986 216 Parte V. La escuela de enfermeras de San Nicolás. V.1. El ambulatorio escuela de San Giusseppe de Roma. El antecedente remoto de la escuela de enfermeras del Asilo de San Nicolás y de las demás escuelas a cargo de la Iglesia, se encuentra en el Ambulatorio Scuola di San Giuseppe. Una fundación aparentemente simple y local, tuvo una gran trascendencia aún poco estudiada en el desarrollo de una forma de enseñar el arte de la enfermería. Una de las precursoras de la enfermería laica en Italia es la Princesa Cristina Tribulzio di Belgiojoso472. En 1849, tras la huida de Pío IX de Roma a Gaeta, asustado por las actividades revolucionarias de liberales y carbonarios en los Estados Pontificios, se funda la República Romana473. Esta República está dirigida por un triunvirato como en la antigua Roma, formado por Giuseppe Mazzini, Aurelio Salffi y Carlo Armellini. Su vida será breve. Desaparece cinco meses después de su creación, hostigada por una expedición militar francesa apoyada por la Asamblea Nacional y por el rey Napoleón III. También contribuyen a la acción militar los reinos de Austria y España, y en noviembre Pío IX ya está sentado en el Solio y reinando de nuevo en los Estados Pontificios. Durante su exigua existencia se producen luchas callejeras en la ciudad de Roma que ocasionan centenares de heridos. Para auxiliarlos, se crea un servicio de ambulancias que retiran a los afectados de los distintos frentes de batalla. Las personas que atienden 472 Nadia Verdile. Cristina Trivulzio, (Lucca: Maria Paccini Fazzi, 2016). 473 Luis García Rives. La República romana de 1849, (Madrid: Góngora, 1952), 171-164. 217 estas ambulancias y curan a los heridos son mujeres de todos los estratos sociales, incluidas prostitutas. Pocos días después de su restitución en el poder, Pio IX publicó una encíclica, Nostis et nobiscum, en la que exclama, en clara alusión a la presencia de estas mujeres en el cuidado de los heridos: “Constinsero talvolta i poveri infermi, ni lotta con la mortee privati di tutti i conforti della Religione, a rendere l’anima fra gli alletamenti di qualche sfrontata meretrice”474. En la segunda mitad del siglo XIX comienzan a incrementarse, con la difusión de la mentalidad etiopatológica y el higienismo, las críticas a la institución hospitalaria por su calamitosa situación en todos los países europeos, pero más acentuada en los paises meridionales. Italia es el país donde estas críticas son generalizadas y donde surgen graves problemas con el personal de los hospitales. Simultáneamente, la generalización y la fuerza de los movimientos laicistas intentan expulsar a las religiosas de los hospitales y de los centros de enseñanza. Francia expulsa también a las congregaciones religiosas del país, y arrecian las críticas tanto en la prensa diaria, como en la periódica y la satírica, contra las religiosas hospitalarias, a las que acusan de incompetencia profesional, 474 http://w2.vatican.va/content/pius-ix/it/documents/enciclica-nostis-et-nobiscum-8-diciembre-1849.html. Forzaron algunas veces a los pobres enfermos en lucha con la muerte, y privados de todos los consuelos de la religión, a morir entre las tentaciones de cualquier insolente meretriz. http://w2.vatican.va/content/pius-ix/it/documents/enciclica-nostis-et-nobiscum-8-diciembre-1849.html 218 agravada por una independencia excesiva de los médicos y administradores, de proselitismo y explotación a los enfermos, y por preocuparse más del cuidado de sus almas que el de sus cuerpos475. Otras críticas están dirigidas al hábito que llevan y las tocas correspondientes. En el caso de las Hijas de la Caridad, un objetivo predilecto de la crítica es la cornetta, que se considera peligrosa e incómoda para el personal médico, especialmente los cirujanos en el quirófano. En este tiempo, ya se han fundado escuelas de enfermeras en los países anglosajones y en la Europa protestante, de las que salen las alumnas con una preparación superior a la que podían tener las religiosas. Ante esta perspectiva, la sustitución de las religiosas era inevitable a medio plazo. Ante esta situación de acoso, la actitud de los papas son las condenas generalizadas en declaraciones solemnes, reclamando los derechos inalienables de la Iglesia. El temor a un proceso laicista, que además de expulsar a las religiosas del hospital y de la escuela se extienda a las escuelas de enfermeras, determina una estrategia en sentido contrario. 475 Veronique Leroux-Hugon. Des saintes laïques. Les infermieres à l’aube de la Troisième République. (Paris: Sciences en situation, 1992), 32. 219 En los primeros días de 1906, Pío X reúne a algunas personas pertenecientes a la alta sociedad romana, dedicadas a obras de beneficencia. Les enseña un periódico, en el cual ha leído que, en una reunión de médicos del Hospital de San Giacomo, se había dicho que las religiosas no eran idóneas para la asistencia a los enfermos por su falta de preparación. Añade que no entiende que las hermanas vayan a ser relegadas a la cocina, a la lencería o a la administración. Las quiere a la cabecera de los enfermos por los bienes materiales y espirituales de los enfermos. Solicita del Director de los Hospitales Reunidos, Commendatore Ballori, la relación de médicos que pueden ofrecer esas enseñanzas476. La duquesa María Salviati, nacida Aldobrandini, esposa de Antonio Stefano Salviati, y vinculada por lazos familiares con la Soberana Orden de Malta477, envía un memorándum478, donde propone la creación de una escuela de enfermeras que siguiendo el ejemplo de las escuelas de Cruz Roja francesa proporcione una formación académica, de acuerdo con los principios doctrinales de la Iglesia. Los Salviati fueron impulsores del movimiento católico en Italia, sirviendo fielmente al papado. Después de Breccia di Porta Pia, que supuso la anexión de Roma al Reino de Italia, el Duque Salviati fue uno de los mayores exponentes de la oposición católica más intransigente al nuevo Estado italiano. La Duquesa María Salviati era nuera de Arabella Fitz-James Stuart, también duquesa Salviati por su matrimonio con Scipione Borghese Salviati. Arabella Fitz-James-Stuart fue fundadora del Ospedale Bambino Gesú en 1869, cuya gestión realizan las Hijas de la Caridad. María Salviati propone ahora que ese proyecto de escuela de enfermeras esté 476 Anónimo. (Atribuido a Francesca Crispolti y Serafina Bompiani). Scuola Infermiere S. Giuseppe 1906- 1956. Roma: Istituto Grafico Tibernio s. f. 477 Varios Aldobrandini pertenecían a la Orden de Malta, aunque ella no era Dama. 478 AAV,1905 Rubrica 95 N.º 11296, 6-11 Ver anexo documental. 220 dirigido por la Soberana Orden de Malta. Pío X ordena formar un comité que ponga en funcionamiento la escuela. No escoge la Orden de Malta como responsable de la escuela, probablemente porque la Orden de Malta tiene un estatuto especial en el Derecho Internacional como Entidad Soberana, y podría reclamar autonomía en la organización de la enseñanza y en la dirección de la misma. Prefiere una institución más cercana y más fácilmente controlable. Se encarga la dirección del Ambulatorio Escuela a Francesca Crispolti, hermana del senador Filippo Crispolti, periodista y político muy cercano a los papas. Había sido director de l’Osservatore Romano, y es un abanderado de la lucha contra el duelo. Junto a Francesca, figura Serafina Bompiani. Ambas pertenecen a la Societé des Filles du Coeur de Marie.479,480,10,11,12 El aspecto externo de las directoras del Ambulatorio Scuola, al no llevar hábito, es el de unas mujeres seglares. Algunas siervas de María españolas, que asisten en Roma a los cursos del Ambulatorio, o las audiencias del Papa, afirman que las directoras son seglares. La realidad es otra. Se pretende ofrecer una imagen de “laicidad”, para evitar críticas sobre el carácter religioso de la escuela. 479 Institución religiosa fundada a finales del siglo XVIII en Francia por el jesuita Pierre Joseph Picot de Clorivière y Marie Adelaide Champion de Cicè. Se considera precursora de los modernos institutos seculares. En sus reglamentos figura que no están obligados a la clausura, ni a la vida en común. Tampoco deben llevar ningún tipo de hábito religioso y pueden trabajar en múltiples ocupaciones. Si están obligados al secreto de no revelar su condición de consagrados. La sociedad fue aprobada por Gabriel Cartois de Pressigny, obispo de Saint Malo el 18 de septiembre de 1790, y las primeras aspirantes emiten sus votos privados el 2 de febrero de 1791. El 27 de abril de 1857 obtienen el Decretum Laudis. 480 Quintín Aldea Vaquero, Tomás Marín Martínez, Jose Vivell Gatell, Diccionario de historia eclesiástica de España. T. II ch-man (Madrid: CSIC Instituto Enrique Florez, 1972-87), 1094. 221 Para realizar el proyecto de Pío X, se forma un comité presidido por Don Ludovico Chigi Albano della Rovere, Principe di Campagnano, miembro de la Soberana Orden de Malta, que unos años más tarde será el Gran Maestro de la Orden. Junto a él figuran: Profesor Durante,481 Director de la Clínica Quirúrgica en el Policlínico Humberto I. Monseñor Ricardo Sanz de Samper, camarero privado de su santidad. Duchessa Maria Salviati. Contessa Maria di Carpegna. Contessa Maria Frignet. Marchese Carlo Antici Mattei Conde Servanzi. François Xavier Herzog, Procurador General de la Compañía de San Sulpicio como tesorero. En una audiencia de Pío X, el 11 de marzo de 1905, el Papa da consejos sobre la formación de la obra. Días más tarde el señor Herzog y la Condesa Frignet482 parten para Francia con el fin de conseguir los fondos necesarios para la fundación del Ambulatorio. Entre otros donantes, la Societè Saint Gobain, proporciona todas las estanterías y elementos de vidrio del dispensario. 481 Francesco Durante (1884-1934) Fue director de la Cátedra de Clínica Quirúrgica de la Facultad de Medicina de la “Sapienza”, la Universidad de Roma. Senador del Reino y fundador con Guido Baccelli de la Scuola Medica Romana. Ministro de Instrucción Pública y Presidente del consejo Superior de Sanidad. 482 La condesa María Frignet estaba vinculada a L’Office Central des oeuvres charitables de Paris y tenía relaciones con la nobleza y burguesía parisina. 222 Se decide también enviar a las señoritas Crispolti y Bompiani a Paris para realizar estudios de enfermería en el Dispensaire-École de la Croix Rouge Française483, y tras la obtención del título de enfermeras asumir la dirección de la escuela de Roma. La decisión de recurrir a la Croix Rouge Française en lugar de la Croce Rossa Italiana se debe, a nuestro juicio, a tres razones. En primer lugar, porque se van a solicitar donaciones en Francia, y en la Italia de los primeros años del 900 no se pueden conseguir muchos recursos. En segundo lugar, si se buscan ayudas económicas italiana, se puede descubrir la intención del Papa Pío X, y este quiere la mayor discreción para que no aparezca la escuela como fundación pontificia o eclesiástica. La tercera razón es que la Cruz Roja francesa tiene más experiencia en la docencia y en la organización de dispensarios. El 12 de marzo de 1906, Monseñor Sanz de Samper bendice los locales del ambulatorio situado en Vía Germánico 40, cerca del Vaticano, siguiendo instrucciones de Pío X. El director médico del ambulatorio es el profesor Durante (aunque no es católico y se sospechaba que es masón). De hecho, dura poco tiempo como director y es sustituido por Ettore Merchiafava, arquiatra pontificio. La decisión de nombrar como directores médicos de gran prestigio profesional y social, es demostrar a la sociedad la seriedad y calidad de los diplomas otorgados. 483 AA.EE. SS. Italia Pos. 879. P.O. fasc. 570. La clinique dispensaire St Joseph fondée a Rome en 1906, sous les auspices du Pape Pie X pour les religieuses hospitalieres du monde entier. 223 La noticia de la inauguración aparece en la prensa, Il Giornale d’Italia (13 de marzo de 1906) comienza la noticia con la frase: “Per i poveri ammalati…484 Mientras que la formación teórica se imparte por los médicos, con el profesor Durante al frente, de la formación práctica se ocupa Madame Arnau, enfermera diplomada de segundo grado, con experiencia en los Dispensarios de la Cruz Roja francesa. Madame Arnau permanece en Roma durante dos años e instruye a las señoritas Crispolti y Bompiani en la dirección del Centro. La formación teórica dura tres meses, y la formación práctica uno. El primer curso se inicia el 14 de marzo de 1906 con 18 alumnos: 11 hermanas, y siete señoras y señoritas de la alta sociedad romana. Meses antes, Monseñor Tornielli, personaje controvertido en la Curia, en nombre de Pío X, invita a las congregaciones religiosas que se dedican al cuidado de los enfermos a enviar hermanas de la congregación a estudiar en el Ambulatorio Scuola para obtener el título de enfermeras. Inicialmente enviaron 18. En 1907 ya son 29, de las cuales, siete son Hijas de la Caridad. En 1908 se matriculan 4 Hijas de la Caridad; en 1909, 3 y en 1910, 2 485. Al final envían alumnas 34 congregaciones religiosas. El 8 de junio Pío X envía un En 1907 se matriculan 7 Hijas de la Caridad; en 1908, 4; en 1909, 3 y 1910 2 mensaje autógrafo al ambulatorio: 484 Ver Anexo documental 485 Centro Marie Adelaide. Roma. Archivio Ambulatorio Scuola San Giuseppe. Sin clasificar. Elenco de Alumnas del Ambulatorio. 224 Salutiamo colla massima compiacenza. L’istituzione di una Scuola femminile di Infirmiere, ed invochiamo sui fondatori di quest’ opera di vera carità e su tutti i benefattori la copia delle divine benedizioni. Dal Vaticano li 8 Giugno 1905. Pius PP.X.486 Seis días más tarde recibe en audiencia a las primeras diplomadas, acompañadas de las directoras señoritas Crispolti y Bompiani. Mantuvo esta costumbre de receibir en audiencia a las alumnas de la hasta su muerte. Todas las alumnas están en posesión del diploma di Infermiera Professionale. La finalidad real del Ambulatorio Scuola no es crear sólo un centro de formación de enfermeras, sino una escuela de directoras de enfermería religiosas para los hospitales del mundo entero. El modelo del Ambulatorio serviría como regla práctica para la nueva reglamentación hospitalaria católica que la Congregación Romana de Religiosos debía promover y vigilar su aplicación y desarrollo. Elegir como directoras a personas aparentemente laicas, evita al Papa pronunciarse sobre los méritos de las diferentes congregaciones hospitalarias con mucha experiencia, como las Hijas de la Caridad y otras, para evitar rivalidades. Escoge pues, para la dirección, “pieuses dames qui sans être religieuses, en auraient le devouement et la perséveránce”. 486 Scuola Infermiere San Giuseppe, op cit. 225 Las directoras están al frente del Ambulatorio hasta su muerte dirigiendo con mano férrea la institución, que pasa por otras localizaciones como la casa de Santa Mart,a en el interior de la ciudad del Vaticano, ofrecida por el propio Pontífice. De ahí se trasladan a Villa Cleria, en Via Trionfale, también cerca del Vaticano y, finalmente, a Via Bernardino Telesio nº 4, hasta los años 80, en que se transfiere la gestión de la Escuela de Enfermeras a otra entidad. El edificio de Bernardino Telesio se transforma en Residencia de Mayores, regido por la empresa RSA, función que conserva en la actualidad. Con el Regio Decreto-legge 15 de agosto de 1925487 se crean las Escuelas- Residencia para enfermeras. El Ambulatorio Scuola debe adaptarse a la ley. A partir este decreto y con la formación recibida, muchas congregaciones religiosas femeninas fundan sus propias escuelas residencias, siempre con alumnas. En 1937 se publica el Regolamento Speciale, de acuerdo con el Decreto Interminsteriale de 16 de diciembre de 1936-XV. En él, figura Scuola Convitto Professionale per Infermiere “San Giuseppe”, reconocida con Decreto Interministerial de 27 de noviembre de 1933-XII.488 No será hasta 1975 cuando en las escuelas de enfermeras italianas admitan hombres. La vida del Ambulatorio Scuola estuvo siempre marcada por problemas de financiación. Se solicitan ayudas a los católicos norteamericanos, e incluso el apoyo de 487 Reggio Decreto legge 15 de agosto de 1925 N.º 1832 Gazzetta Ufficiale del Regno d’Italia 5 novembre 1925, N. º257, p. 4408-4410. 488 Gazzetta Ufficiale, 24 gennaio 1934-XII, Nº 19 226 la fundación Rockefeller,489 que en su estudio sobre Italia habla del Ambulatorio Scuola, pero no llega a concretarse ningún tipo de ayuda. Vueltas las religiosas a sus países de origen, inician la creación de Escuelas de Enfermeras. Las Siervas de María fundan una en Chamberí, y consiguen por sus contactos con el marqués de Fontalba y Conde pontificio de Cubas (después Duque, a petición del interesado a la Santa Sede) la creación del Título de Enfermeras por R. O. De 7 de mayo de 1915,490 hecho ya muy conocido y estudiado.491 Por la originalidad del documento, no conocido hasta ahora en España, por lo que sabemos, se incluye en el anexo documental la narración sobre este hecho. Firma el documento Sor Fernanda Iribarren, superiora general de las Siervas de María. Envía este escrito a la Santa Sede informando de la obtención del reconocimiento oficial del título de Enfermeras a sus religiosas, y a algunas alumnas seglares492. V.2. La escuela de enfermeras de San Nicolás. La petición del Papa Pío X, la creación del Ambulatorio Scuola de San Giuseppe en Roma, y la creación de la Escuela de Enfermeras de las Siervas de María con la 489 Rockefeller Foundation. Series 781. Italy; Subseries 751.c: Italy-Nursing Reel 4 Frame 638 y 733 Folder CRO-1 Crowell F. Elisabeth “Study of sick Nursingand health visiting Italy…”1922. CRO-2 Crowell F. Elisabeth “Study of sick Nursingand health visiting Italy…” 490 Gaceta de Madrid de 21 de mayo de 1915, número 141, p. 484-486. 491 Carlos C. Álvarez Nebreda. Centenario del primer programa formativo oficial para enfermeras (1915- 2015) (Madrid: Colegio oficial de enfermeras, 2015). 492 AAS Nunz. Madrid. N. 715 (3) 6 ff 115-119. 227 obtención del título oficial de Enfermeras nueve a las Hijas de la Caridad a realizar actividades en el mismo sentido. Hasta entonces la formación de personal sanitario ayudante de los médicos son los practicantes. Para su formación en los primeros años del siglo XX se precisan el certificado de haber aprobado, mediante examen de una Escuela Normal, los conocimientos de enseñanza superior y haber cumplido la edad de dieciséis años. Los estudios oficiales se imparten en dos cursos académicos, siguiendo los mismos preceptos que para la carrera médica, respecto a la época de inscripciones en exámenes y duración de cursos. Las materias de enseñanza se reflejan en la Gaceta, de 3 de junio de 1902. La asistencia a las prácticas es obligatoria para todos los alumnos. Los alumnos oficiales asisten a las clínicas de la Facultades y los no oficiales pueden asistir a las enfermerías de los hospitales provinciales. Los derechos de matrícula son 15 pesetas cada curso; los derechos de examen de curso 5 pesetas y los de reválida 25 pesetas. Las mujeres también pueden obtener el título de practicantes, sometiéndose a las prescripciones citadas493. Aunque desde 1910 a 1915 las Hermanas tuvieran algún tipo de formación no reglada sobre enfermería y sobre farmacia, dadas las buenas condiciones y amplitud del edificio de Convalecientes no será hasta 1915 cuando comiencen en él, los estudios para la obtención del título de enfermeras. Ángeles Infante, mantiene que la creación de la Escuela de enfermeras se basa en los deseos o intuiciones de la Marquesa de Vallejo expresado en su testamento494. La lectura detallada del testamento no permite sacar esa 493 Juan Herreros y Butragueño. Las carreras en España. (Madrid: Imprenta Alemana, 1913), 142-143. 494 Sor Ángeles Infante, “Centenario un edificio singular, primera época”. Anales, T. CXVIII n. º2 (2010): 69-79. 228 conclusión. No hay nada que se oponga a fundar una escuela de enfermeras, por tanto, puede hacerse porque es interés legítimo, y cuenta con el estímulo pontificio. La visitadora responsable y la hermana sirviente actuaron con acierto. Los cursos están dirigidos sólo a las Hijas de la Caridad, que acuden procedentes de diversas casas situadas en Madrid. Los exámenes se realizan en la facultad de San Carlos. Se conservan los expedientes en los archivos de la Facultad de Medicina, pero solo figura el nombre y el domicilio. Además, están ordenados alfabéticamente y no se puede conseguir información por curso académico. En el expediente no figura tampoco la calificación. Las clases teóricas se imparten en San Nicolás por la tarde dos días a la semana. Las prácticas se realizan en los diversos centros asistenciales de las Hijas de la Caridad. Dirige la Escuela Sor Justa Lostau. En 1918, 50 Hijas de la Caridad que se han presentado al examen para el título oficial en la Facultad de Medicina, obtienen todas las calificaciones de sobresaliente495. Para la preparación del examen, los médicos del Asilo de Convalecientes escriben un libro titulado Manual de la enfermera, con arreglo al programa de la carrera oficial. Para uso de las Hijas de la Caridad de la Provincia de España. Sus autores son Dionisio Herrero, José Unzaga y Alejo Cornago. Esta editado por la Casa Central de las Hijas de la Caridad en 1917. Sor Justa Lostau escribe el prólogo. En 1925 se realiza una segunda 495 El Siglo Futuro, n.º 3475, 21 de junio de 1918, p.3. 229 edición del manual, también prologado por Sor Justa. La escuela está activa hasta la incautación del Asilo en 1936. En 1922 se crea en el Hospital Militar de Carabanchel la Escuela de enfermeras militares de San Vicente de Paúl, con la intención de dar enseñanza técnica a las Hijas de la Caridad que prestan sus servicios en dicho hospital, y poder contar de un contingente de enfermeras en poco tiempo para abastecer todos los servicios de su clase en los hospitales militares.496, 497 En 1923, 27 Hijas de la Caridad reciben el título de enfermeras de los Hospitales Militares bajo la presidencia de la Reina Madre Doña María Cristina498. En 1926 los cursos se desarrollan en dos años, el primero teórico y el segundo práctico. El examen consiste en desarrollar dos temas, sacados en suerte de los 50 que tiene el programa, señalar instrumental quirúrgico y realizar un vendaje499. También las Hijas de la Caridad del Hospital de la Cruz Roja pueden seguir los cursos de enfermería organizados por la institución. De hecho, algunas hermanas obtienen así el título. En ambas instituciones, las hermanas están presentes, pero no son enteramente o corporativamente responsables. Cuando el plan de 1948 organiza las carreras sanitarias auxiliares, como enfermería, practicante y matrona, las Hijas de la Caridad crean la Escuela de Enfermería de Nájera. Su primera ubicación fue la finca cedida por doña Josefa García, viuda de don Miguel Nájera, alcalde de Madrid, situada 496 Real Orden de 21 de junio de 1922, C.L. 224. de 24 de junio. 497 Revista de Sanidad Militar, 15 de julio de 1922 p 17 y ss 498 ABC, 8 de julio de 1923 p. 17 499 ABC, 2 de junio de 1926 p.18 230 en Carabanchel Bajo. En este centro está la escuela de 1953 a 1967500. Su primera directora fue sor Adela Navarro. El 26 de septiembre de 1953 se autoriza que las alumnas puedan efectuar prácticas en el Hospital Gómez Ulla y también puedan recibir las clases teóricas (23 de enero de 1954). El reconocimiento oficial de la Escuela de Enfermeras de las Hijas de la Caridad tiene lugar el 8 de febrero de 1954, de acuerdo con lo dispuesto en el Decreto de 27 de junio de 1952 y la Orden Ministerial de 4 de agosto de 1953. Cuando se establecen los internados para las Escuelas de Ayudantes Técnicos Sanitarios femeninos501 (antes Escuela de Enfermeras) el Ministerio solicita de la Visitadora Sor Justa Domínguez de Vidaurreta información sobre espacios para el internado, planos, etcétera con fecha 6 de julio de 1955. El 29 de agosto del mismo año, la directora de la Escuela informa positivamente de todo lo solicitado en carta dirigida al Director General de Enseñanza Universitaria. La Escuela se adscribe al Hospital Militar Central Gómez Ulla con fecha 14 de mayo de 1956. 500En esta escuela estudió, previo acuerdo para el programa de estudios con la embajada belga, FabiolaFernanda María de las Victorias Antonia Adelaida de Mora y Aragón, más conocida popularmente como Fabiola de Bélgica. Entre 1957 y 1958. 501 BOE, número 214, 2 de agosto de 1955,4751-4752. 231 De 1967 a 1971 la Escuela de Enfermeras se traslada al Centro Marillac, en la calle García de Paredes n.º 39, en un edificio construido a espaldas del Asilo de Convalecientes, ahora casa provincial, en unos terrenos que fueron donados a principios del siglo por la Condesa de Torreánaz. Las directoras son Sor María Teresa García y Sor María Luisa Alonso, y la secretaria está a cargo de Sor Sabina Iragui. De 1972 a 1980 la Escuela de Enfermeras vuelve a trasladarse, esta vez al Hospital del Aire. Su directora es Sor María Luisa Alonso. Se establece un estricto orden disciplinario que incluye los horarios de levantarse y acostarse, rezos, comidas, etcétera. Sólo se pueden hacer dos salidas a la semana, y las alumnas no pueden recibir visitas en las habitaciones, en las cuales deben realizar la limpieza502. En 1980 se clausura el centro definitivamente. La enseñanza es asumida por la Escuela Universitaria de Enfermería de la Universidad Complutense503. Desde la perspectiva ideológica es necesario conocer cómo algunas disposiciones oficiales influyen en la mentalidad de la formación. En 1953. para la apertura de una escuela, es necesaria también la autorización por parte del Obispado. El Decreto 27 de junio de 1952 organiza los estudios de la carrera de Enfermera y vincula a la Universidad las Escuelas de Enfermeras como Centros de Formación Profesional. Igualmente, dicho Decreto crea como organismo asesor de Ministerio de Educación Nacional la Comisión Central de los estudios de Enfermera, constituida por el Director General de Enseñanza Universitaria, el Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid y un 502 APHCSVP. Sección IV. Escuela de Enfermería. N.º 4005. 503 APHCSVP. Sección IV. Escuela de Enfermeras. Caja 4004 232 representante de la Jerarquía eclesiástica designado por el Arzobispo Primado de Toledo y representantes de entidades religiosas que "ejerciten la beneficencia sanitaria o tengan por fin las enseñanzas de Enfermera " así como representantes de la Sección Femenina de F:E.T. y de las J.O.N.S y otras entidades.504 Las Hijas de la Caridad están en una situación de ventaja con respecto a otros Institutos religiosos por número, presencia en la asistencia pública y privada y tradición de enseñanza de enfermería. En algunas Escuelas la documentación que deben presentar para el ingreso son 2 partidas de nacimiento legalizadas y legitimadas, partida de bautismo, certificación académica (estudios de Bachillerato Elemental o Superior y reválida, Bachillerato Laboral, Magisterio, Diploma de Hogar). En otras no se exigía la partida de bautismo. Las Escuelas Privadas de Enfermeras en el distrito Universitario son en esos años la Escuela de la Cruz roja Española, la Escuela de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, provincia de España, en Carabanchel Bajo (Nájera), Escuela de la Institución Javeriana en Madrid, la Escuela de la Congregación de Siervas de María, la Escuela de la Sección Femenina en Madrid, la Escuela de la Hermandad Salus Infirmorum en Madrid y la Escuela San Francisco de Asís de las Franciscanas Misioneras de María, según recoge la Orden ministerial de 11 de julio de 1955 por la que se denominan Escuelas de Ayudantes técnicos femeninos las actuales Escuelas de Enfermeras505 504 Decreto de 27 de junio de 1952 por el que se organizan los estudios de la carrera de Enfermera. BOE de 27 de julio de 1952, 3474-3475. 505 BOE, nº 232, de 20 de agosto de 1955, 5.152-5.153. 233 La Escuela de Enfermeras de la Hijas de la Caridad lleva registro manual de alumnos, libros de entrada y salida de escritos y estadísticas sobre el número de alumnos y su distribución por años506. Las actitudes hacia la enfermería como ocupación profesional están en consonancia con la mentalidad de la época, y se van a manifestar también en los contenidos de los programas formativos. Con frase lapidaria Ángel Pulido Martín507 afirma: “La niña de la condesa, que entre nosotros se “mete” monja, se dedica en Inglaterra a cuidar enfermos. No cabe duda que las nurses son uno de los factores del adelanto de nuestra ciencia en aquel país y ese cuerpo de tan eficaces auxiliares médicos es copiado en todas las naciones, una de ellas la nuestra, donde el genio del inmortal Don Federico Rubio hizo mucho inspirándose en ella”508. Antonio Mut, profesor de la Escuela de Santa Isabel de Hungría, de quien se ha hablado anteriormente por sus opiniones sobre la mujer en el capítulo 10 del Libro de la Enfermera, de 1917 afirma con rotundidad: 506 APHCSVP. Sección IV. Escuela de Enfermería. Número 4002 507 Nace en Madrid el 14 de agosto de 1878 y falle ce el 13 de junio de 1970. Urólogo. Hijo del doctor Ángel Pulido Fernández. Estudia en la facultad de medicina de San Carlos. Se forma en urología fuera de España, en diversos países europeos. Forma parte del Servicio de Urología del Hospital Provincial en el que es nombrado Jefe de Servicio después de la Guerra Civil. Catedrático auxiliar de patología quirúrgica y profesor de Urología la Facultad de Medicina. 508 Ángel Pulido Martín. "Los hospitales de Londres" Revista iberoamericana de ciencias médicas, n.º2 (1906): 154-160. Elena Santainés, en su tesis, defiende que Federico Rubio se inspiró en Nightingale al crear la primera escuela de enfermeras en España y la reseña sobre su tesis, publicada posteriormente en fundación Index dice que “su investigación más rompedora obligará a revisar los libros de Historia de la Enfermería”. Las afirmaciones de Ángel Pulido demuestran que ya se conocía desde 1906 esta influencia, aunque las enfermeras modernas no conozcan estas fuentes documentales. 234 “El primer deber de toda enfermera es cumplir con exactitud las órdenes del médico. Corresponde a este dirigir y prescribir; la enfermera debe limitarse únicamente a ejecutar estas prescripciones sin comentarios, ni juicios, ni apreciaciones de ninguna clase (…) La enfermera debe al médico el máximo respeto y consideración”.509 Durante la República se crea el cuerpo Enfermeras laicas de la Beneficencia Provincial de Madrid, con un espíritu más abierto y con mayor autonomía respecto de los médicos. Se reconoce su utilidad y abnegación, pero su labor no tiene las imprescindibles asistencias510. Sin embargo, las críticas a estas enfermeras provienen de sus propios compañeros practicantes: “La enfermera laica es consecuencia del laicismo del estado pero el laicismo del estado no quiere decir ni puede suponer que a este personal se le atribuya la función profesional del Practicante, por tanto se observa un error de interpretación al hacer efectivo el precepto constitucional de perjuicio de tercero(...) El señalar conocimientos a las futuras enfermeras tiene la finalidad de interpretar la función propia de su cargo sin que eso signifique que puedan realizar personalmente todas o algunas de las operaciones señaladas, las cuales corresponde realizar al profesor o a sus ayudantes, quedando reducida la intervención de la enfermera a auxiliar a aquellos y preparar los instrumentos y aparatos”.511 509 Antonio Mut. La enfermera. Resumen de los conocimientos más indispensables para la buena asistencia a los enfermos. Tomo I. Nociones de anatomía y fisiología. (Madrid: Hijos de Reus, 1917), 3. 510 El cuerpo de enfermeras laicas de la Beneficencia Provincial. La voz, 18 de enero de 1934, 7. 511 El Practicante Toledano. Órgano Oficial del Colegio Provincial Año XI. nº 130, 15 enero de 1933, p.5. 235 En agosto de 1935, Pío XI, en la alocución al Congreso Internacional de Enfermeras Católicas, entiende la enfermería como un especial apostolado de caridad y alerta contra el peligro de la laicización de la enfermería. “Continuad la lucha contra el paganismo, contra el materialismo porque con estos malos medios, por decir todo, en una palabra, se quiere laicizar la profesión de los enfermeros; laicizarla en el sentido más feo de la palabra, triste palabra que desgraciadamente tiene ya una interpretación históricamente inevitable. Y esta laicización que es el equivalente a la descristianización: echar a Cristo del lecho de los enfermos, del cabecero de los que sufren”512. Después de la Guerra Civil el régimen establece la Religión Católica como religión oficial del Estado y esta decisión marcará durante decenios la educación en todos los niveles académicos. En 1944 se aprueba la Ley de Bases de la Sanidad que dará lugar a la creación del Instituto Nacional de Previsión y a la aparición de nuevos hospitales para los que será necesaria la presencia de profesionales cualificados que precisarán la formación adecuada. En 1952, un año antes de la firma del Concordato con la Santa Sede, el Decreto de 27 de junio de 1952 por el que se organizan los estudios de la carrera de Enfermería vincula a la Universidad, las Escuelas de Enfermeras como centros de Formación Profesional. El artículo 15º señala que además de las enseñanzas técnicas, deberán 512 Pio XI, Discurso del 27 de agosto de 1935. La civittá cattolica, nº86, 1935, vol. III, 537-542. 236 cursarse con carácter obligatorio las enseñanzas de Religión y Moral y las constitutivas del plan de formación de la mujer513. Por su parte, el Boletín Oficial del Ministerio de Educación Nacional señala los temas que deben estudiarse en segundo curso para el título de enfermera. En religión, por ejemplo, el tema primero es la cosmogonía de Moisés, el tema tercero los ángeles malos, y así sucesivamente514. Se escriben manuales para la asignatura de moral como: - Problemas médico-morales (anónimo). - Presencia cristiana en clínicas y hospitales, de José L. Redondo. - Enfermos, enfermeras y moral, de Lázaro M de Mendijur. Simultáneamente se estudia en el programa oficial de ATS, entre otros manuales, el libro de Manuel Fernández Torres, Interpretación política de la Historia de España, dirigido a primer curso. Por parte de la Iglesia Católica, los discursos pontificios, especialmente con Pío XII, seguirán insistiendo en el espíritu maternal de las enfermeras y en el carácter femenino de la profesión515 513 BOE N.º 209, 27 de julio de 1952, 3174-3475. 514 Boletín Oficial del Ministerio de Educación Nacional. Año XV, 23, 14 de junio de 1954, 174. 515 Entre otros discursos. Discorso di Sua Santitá Pio PP. XII alle partecipanti al Convegno Internazionale dell’Infermiere professionali. Discorsi e Radiomessaggi di Sua Santità Pio XII, XV, Tipografía Poliglota Vaticana. 2 de marzo de 1953-1º marzo 1954, 329-334. 237 Parte VI. Discusión y conclusiones. VI.1. Discusión. El fin de esta tesis es el estudio de un centro asistencial y de la escuela de enfermeras radicada en él. Para comprender cómo y por qué se funda es necesario conocer el contexto histórico y social en el que surge y qué necesidades trata de aliviar. Para ello, es necesario dedicar la extensión precisa que permita comprender al menos los datos básicos de la situación temporal y espacial y la mentalidad que determinan la aparición de este Asilo, como justificadamente figura en el subtítulo de la tesis. Para este estudio se han consultado diversos archivos, bibliografía de la época y fuentes hemerográficas que permiten iluminar aspectos de la historia del centro que han permanecido en penumbra por la desaparición de las fuentes primarias, consecuencia de los diversos acontecimientos que ha sufrido el edificio durante la Guerra Civil. Esos diversos datos han quedado reflejados en las páginas precedentes. Para analizarlos se han agrupado en los diversos apartados que, a mi juicio se ajustan mejor a la hipótesis y objetivos de la tesis. Estos apartados son: 1.La sociedad madrileña y sus características. 2.La Marquesa de Vallejo. 3.El Asilo y su evolución. 4.Los cuidados asilares. 5.La escuela de enfermeras. 238 VI.1.1. La Sociedad madrileña. La situación social de principios de siglo muestra los cambios producidospor la transformación de una sociedad liberal en otra capitalista. Se producen contrastes muy acusados en la situación socioeconómica de los ciudadanos. Existe una minoría muy activa y emprendedora que ha conseguido recursos económicos y controla la economía en gran medida y extiende su influencia a la política. Constituye la alta burguesía recientemente enriquecida, fundamentalmente por especulación bursátil o inmobiliaria, la actividad financiera y por la explotación de agropecuaria donde se utiliza mano de obra barata ofrecida por jornaleros sin formación y sin expectativas de mejora de su situación o por esclavos, si se trata de posesiones ultramarinas. Esta burguesía ha sido recientemente ennoblecida gracias a su riqueza o a sus influencias políticas y sociales, de tal forma que se asocia el éxito económico, basado en el trabajo intenso a la ambición del prestigio social cuya mayor recompensa es el título nobiliario español y en su defecto el título pontificio, concedido por servicios al Estado o la Corona o a la Santa Sede adquirido éste último mediante compra o limosna. La posesión de altas rentas y un título nobiliario facilita también la consecución de puestos políticos como el de senador. Este tipo de ciudadanos también se caracteriza por presentar posiciones políticas conservadoras e incluso integristas y por poseer una mentalidad burguesa en la que se valora el éxito social como consecuencia del trabajo y las buenas relaciones sociales y se considera natural que existan marcadas diferencia de clases y tolera la existencia de bolsas de pobreza de la que es imposible escapar. La mentalidad burguesa presenta una serie de valores sociales y económicos que fundamentalmente son la defensa o dedicación a las empresas, la apuesta por el mercado libre, la defensa a ultranza de la propiedad privada plena, la responsabilidad social y, especialmente, la libertad económica frente a los obstáculos que 239 la antigua sociedad estamental ponía a quienes no formaban parte de sus élites. Estos valores son fundamentales para el desarrollo económico que comienza con la Revolución Industrial y se extiende durante décadas hasta la Segunda Guerra Mundial. Se asocia con la transformación de la economía liberal a la capitalista. Como signos negativos se critica a esta burguesía el uso de una libertad individual sin responsabilidad y cuyo ejercicio puede limitar la libertad de los demás y trate de situarse por encima de leyes que garanticen el bien común y no respete ningún fundamento ético. En España, y de forma particular en Madrid, como capital del Reino, algunos miembros de esta burguesía se dedican a una caridad de inspiración católica para emular a la vieja aristocracia, como instrumento para aliviar el sufrimiento de los más desfavorecidos pero condicionada a los prejuicios y hábitos de clase. La sociedad española de estos años guarda todavía vestigios de la antigua sociedad estamental, caracterizada por la presencia de privilegios. Conserva una estructura jurídica que favorece las desigualdades y faculta sólo a algunos individuos a acceder a determinados privilegios políticos, sociales o económicos. Entre ellos está el ennoblecimiento. el burgués busca una afirmación de valor personal, extendido a su familia, en la medida que este reconocimiento supone la más alta situación de prestigio social. Con frecuencia, en la España de la Restauración esos títulos nobiliarios se compran, vendidos por el propio Estado para conseguir fondos. En otras ocasiones el ennoblecimiento es consecuencia de matrimonios de interés donde uno de los contrayentes aporta el título de nobleza, procedente de la vieja aristocracia con un mermado patrimonio y el otro, los caudales necesarios para una vida holgada y de frecuente ostentación. Es frecuente también la endogamia de los enlaces matrimoniales entre personas de igual situación social que recuerdan las relaciones de castas. 240 Si la alta burguesía intenta emular a la vieja aristocracia, también rivaliza en la ostentación de riquezas mediante la construcción de palacios en las mejores zonas de Madrid y en la creación de instituciones benéficas que, además del reconocimiento social, asegura su presencia para la posteridad. Con respecto a la caridad, mientras que en otros países europeos, especialmente del ámbito anglosajón, la ayuda a los necesitados se manifiesta en forma de una filantropía, despojada de cualquier connotación religiosa, en los países del sur de Europa y especialmente en España, se presenta como "caridad", ligada la práctica de la religión católica e influida por ésta. El papel de los directores espirituales es fundamental para que los dirigidos establezcan las mandas, los legados y las fundaciones en favor de las obras benéficas. Por su parte, la clase media presenta un crecimiento incipiente y no está en una posición de ventaja social. Los trabajadores mejoran sus ingresos, aunque permanecen en una posición siempre desfavorable por falta de apoyo público, en situaciones de necesidad por enfermedad o incapacidad. El Estado de bienestar está todavía lejos y ello deja espacio a la beneficencia tanto pública como privada. La legislación promovida por los sucesivos gobiernos, inspirada en los informes e iniciativas del Instituto de Reformas Sociales, aunque intenta mejorar la situación de las personas más desfavorecidas, es claramente insuficiente y permite dejar un amplio espacio para la beneficencia tanto pública, especialmente de los ayuntamientos, como privada. Surgen por ello numerosas instituciones asistenciales para remediar estas situaciones a las que el Estado no puede 241 atender. Los grupos principales a los que se dirige esta beneficencia privada serán los huérfanos, los ancianos y los enfermos. La mentalidad de estas fundaciones e instituciones benéficas tiene como rasgo común el paternalismo. Se entiende como tal, según la definición de la Real Academia de la Lengua, la tendencia a aplicar las formas de autoridad y protección propias de padre en la familia tradicional a relaciones sociales de otro tipo. Supone considerar al individuo como un sujeto menor de edad, incapaz de tomar decisiones autónomas, y privarle de su libertad de elección. En ocasiones, se manifiesta como paternalismo jurídico, el cual sostiene que siempre hay una razón para una prohibición o para un mandato, impuesto en contra de la voluntad del destinatario, aduciendo razones para evitar daño físico, psíquico o moral de la persona, a quien se impone esta medida. Esta función moralizante del paternalismo intenta evitar conductas inmorales de determinados individuos o imponer una serie de doctrinas, valores o rituales considerados ideales, aunque no coincidan con las creencias, sentimientos y hábitos de las personas y se utilicen medios coactivos para imponerlos. Frente a esta concepción se han contrapuesto contra el paternalismo tres argumentos: el utilitarista, el autonomista y la violación del principio de igualdad. En relación con el primero de estos argumentos ya habían sido formulado por J. Stuart Mill en el sentido de que nadie es mejor juez que uno mismo, con respecto a lo que daña o no daña sus propios intereses. Se ha criticado que estas premisas pretenden ser universalmente válidas y, en realidad, son falsas. No siempre se conoce con exactitud cuáles son reales intereses ni qué medidas pueden promoverlos o dañarlos. En segundo lugar, la autonomía puede definirse como oportunidad de la persona para ejercer su capacidad de elección. Finalmente, toda medida paternalista presupone una relación de 242 supra y subordinación que viola el principio de igualdad. La discusión sobre estas posturas aún continúa y no se prevé una finalización de la controversia. En los reglamentos de las instituciones de caridad, fundadas en esta época, son frecuentes estas manifestaciones paternalistas y coercitivas. Si el beneficiado no está dispuesto a cumplir las prescripciones de origen religioso establecidas, puede ser excluido de la asistencia benéfica. Analizado la vida de estas instituciones, de forma particular el Asilo de Convalecientes, se constata que su eficacia para resolver los problemas de la población desfavorecida es escasa o limitada en el tiempo. El pobre convaleciente, después de un mes de asilo, donde recibe cuidados y alimentación abundante, vuelve a su duro trabajo, a su vivienda mísera y a la carencia de una alimentación acorde a sus necesidades. La época de bienestar ha durado un mes. En algún caso, algunos días más. La buena intención de la fundadora es insuficiente para resolver un problema estructural de la sociedad madrileña de la época. Se tardará muchos años hasta que los convalecientes tengan la cobertura sanitaria y social adecuadas. Llegado este momento, el Asilo de Convalecientes no tiene razón de existir y la finalidad del mismo deberá cambiar para adecuarse a nuevas necesidades de la población necesitada. Otras instituciones benéficas del período de la Restauración han desaparecido por razones semejantes, por ejemplo los Asilos de Huérfanos, los Asilos para sordomudos o ciegos. Los nuevos necesitados son aquellos que la asistencia pública no puede o no quiere atender: enfermos terminales, ancianos o enfermos con patología neurodegenerativa. 243 VI.1.2. La Marquesa de Vallejo. Los Marqueses de Vallejo responden a este perfil social, aunque sin la ostentación de los nuevos nobles y nuevos ricos. Un dato relevante en la realización de tantas obras benéficas es la ausencia de hijos por fallecimiento. Si hubieran tenido hijos las grandes obras realizadas promovidas por ellos no se habrían podido llevar a cabo en su integridad. Uno de los rasgos de la mentalidad burguesa y aristocrática es la transmisión de títulos y bienes a los que los hijos no están dispuestos a renunciar. La influencia de la religión en los Marqueses fue determinante para sus obras de caridad, pero se intuye que esta religiosidad estaba basada en una pedagogía del miedo, del temor al juicio y la condenación eterna más que en la conciencia personal de actuar de acuerdo con los preceptos evangélicos. Aunque haya sido una práctica habitual durante siglos resulta extraño que una persona tan religiosa como la Marquesa de Vallejo, alejada de la vida mundana, tenga tanta preocupación por la salvación eterna y que dedique ingentes cantidades de dinero a misas y sufragios por el eterno descanso de su alma y que establezca que las personas a las que favorece en sus Asilos deban rezar por su alma. La influencia del P. Hidalgo, S.J. puede explicar esta preocupación toda vez que los jesuitas de principios del siglo XX eran considerados muy conservadores e incluso reaccionarios. No se conocen detalles de la espiritualidad de la Marquesa ni de la formación religiosa que poseía. Probablemente su formación religiosa no difería mucho de personas con instrucción básica y posición social más desfavorable. Tampoco se conoce su relación con el P. Hidalgo, pero el deseo de Dª Nicolasa de donar una importante cantidad de dinero a la Compañía de Jesús para construir un centro de enseñanza es indicador de la posible influencia ejercida sobre la Marquesa por su director espiritual. La dirección espiritual pertenece de modo particular al fuero interno extra-sacramental. En ella el 244 dirigido confía su propio camino espiritual a un sacerdote. Éste debe ejercer este ministerio en virtud de su misión como representante de Jesucristo, conferida por el sacramento de orden y debe realizarse de acuerdo con las normas de la Iglesia en la llamada tria munera: la tarea de enseñar, de santificar y de gobernar. Cuando esta misión se desarrolla con objetividad, desinterés, preocupación y respeto por el dirigido el beneficio obtenido por esta persona es grande. Por desgracia, en algunos casos se pueden dar situaciones de abuso espiritual, consciente o inconsciente, proyectando en el dirigido los propios rasgos de personalidad o manifestando un deseo de dominio sobre éste, para beneficio propio o de la institución a la que pertenece, ya sea la diócesis, la congregación u otra institución religiosa. No se puede deducir que la marquesa sufriera ningún tipo de abuso espiritual. Dos religiosas dirigidas por el P. Hidalgo han llegado a los altares: Santa Vicenta María López y Vicuña y Santa Rafaela del Sagrado Corazón de Jesús, ambas fundadoras de Congregaciones cuya Casa Madre se encuentra en Madrid. No obstante, es realista creer que alguna influencia tuvo el P. Hidalgo en las donaciones de la Marquesa. El testamento de la Marquesa es un documento de importancia extraordinaria para comprender la fundación y el reglamento del Asilo. Aunque hay referencias en algunos artículos referentes al edificio de Convalecientes, no se ha reproducido nunca en su integridad. Es, pues, un documento inédito y no estudiado. En este documento se puede comprobar que existen diversos tipos de bienes a transmitir. Por una parte, están las mandas, diversos tipos de limosnas para pobres, donaciones para la celebración de servicios religiosos. Por otra parte, están los legados y, finalmente, está el heredero. Las primeras están claramente definidas y no precisan más comentario. La institución del legatario se distingue de la institución del heredero en que el primero recibe bienes o prestaciones concretas e individuales y el heredero recibe un patrimonio, en el cual se 245 incluyen bienes, derechos y también obligaciones de diverso tipo. Los legatarios no responden de las posibles deudas generales de la herencia, solo de lo que haya asignado el testador. En el caso de la herencia de la Marquesa de Vallejo, los legatarios son generalmente familiares y han recibido joyas, dinero en efectivo, valores, inmuebles, etc. Como no existen ascendientes o descendientes, la marquesa instituye un heredero universal que, en este caso, es la Visitadora de las Hijas de la Caridad de la Provincia de España, a quien transmite la mayor parte de sus bienes. A lo largo del testamento repite los términos “Hijas de la Caridad de la Provincia Española”, para distinguirlas de las Hijas de la Caridad “francesas”. Lega diversos bienes a otras comunidades de religiosas, pero nada a las “francesas”. Es conocida la oposición de amplios sectores de catolicismo español frente a las Hijas de la Caridad francesas. Además de esta precisión testamentaria en cuanto a los legatarios y heredera, conviene resaltar también algunas cláusulas recogidas en el mismo. Estas cláusulas tendrán para el futuro del Asilo una gran trascendencia. En primer lugar, la testadora manifiesta confianza en la Visitadora de las Hijas de la Caridad y le asigna un encargo personal y privado. Ordena la Marquesa a los testamentarios que entreguen el remanente de sus bienes, una vez deducidos legados, mandas y otras donaciones, solo a la Visitadora. A ella confía también la división de la herencia, la mitad para las Hijas de la Caridad y la otra mitad para la construcción del Asilo de Convalecientes, con amplios poderes para este fin, incluida la elección del arquitecto. También a ella concede amplias facultades, tanto para la dirección y administración del Asilo como para la enajenación de todos los bienes muebles e inmuebles, convirtiendo su producto en cualesquiera otros, “sin injerencia ni intervención de persona alguna física o jurídica. Pero donde más se manifiestan los poderes que concede la testadora a la Visitadora es en la cláusula 2ª donde 246 expresa que “le reserva no solo la dirección sino también la administración de los fondos, régimen y gobierno del mismo”. Persistiendo en este concepto de exclusividad reservada a la Visitadora, añade la cláusula 10ª que: “Siempre obrará con el consejo del Director General de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl de la Provincia de España en cuanto se refiere a la enajenación y conversión de valores”, pero indirectamente extrema la exención de la Visitadora de toda autoridad del mismo, a excepción de la función consultiva. El Asilo de Convalecientes no estaba constituido como Fundación, como era el caso del Asilo de Niñas de San Diego y San Nicolás, también debido a la generosidad de los Marqueses de Vallejo. La Visitadora podía haberlo hecho, pero eso limitaba sus poderes, que alcanzaban hasta la cuasi propiedad. No obstante, como institución religiosa, tenía como Patrono al Obispo de la Diócesis de Madrid-Alcalá. Las facultades del Ordinario están determinadas en el testamento con precisión. Al Prelado diocesano le incumben dos funciones privativas, es decir exclusivamente suyas. Una es complementaria y la otra es supletoria de la autoridad ejecutiva y potestativa de la Visitadora. Estas funciones son la aprobación de las cuentas a fin de año, establecida en la cláusula 2ª, y la designación de otras religiosas si se hubieran extinguido la Compañía de las Hijas de la Caridad. Cuando en los primeros meses después de la Guerra Civil se decide vender el Asilo de Niños convalecientes al Auxilio Social, el Obispo de Madrid- Alcalá, Lepoldo Eijo y Garay quiere intervenir en la operación. La Visitadora le informa de estas disposiciones testamentarias y, al final, otorga su licencia para la venta del Asilo. 247 Los poderes de la Visitadora eran tan amplios que podía obrar con total libertad para cualquier cambio en el Asilo, paradójicamente en contradicción con los deseos de la testadora. La Marquesa había dispuesto que el Asilo contara con cien plazas para hombres y con otras cien para mujeres. Cuando se traslada el Asilo como institución al Antiguo Asilo de San Jaime y San Saturnino, para dejar el edificio de la calle Abascal como Casa Provincial y Seminario de las Hijas de la Caridad de la Provincia de España, el número de convalecientes atendidos pasa de doscientos a cincuenta. Prevaleció el interés de la Compañía sobre la voluntad expresada claramente por la Marquesa. En los años de fundación del Asilo de Convalecientes no existía Código de Derecho Canónico. Éste se promulga en 1917 y está vigente hasta 1983. Cuando se produce la venta del Asilo de Niños convalecientes, el solar de la Casa Central en la calle Jesús y otros edificios benéficos está en vigor el Código de 1917. En el Canon 1513 de este Código se establece que en las últimas voluntades a favor de la Iglesia se han de observar, a ser posible, las solemnidades del Derecho Civil. El Canon 1515, p. 3: afirma, “se tendrán por no puestas las cláusulas contrarias a los derechos de los Ordinarios del lugar de visita (que supone vigilancia: Can. 1515 part. 2) y de exigir que se le rindan cuentas (Can. 1515. part. 2) que se hubiesen añadido a las últimas voluntades. Por su parte, el Can. 1527, part. 1, establece que son inválidos los actos de administración que excedan los límites y el modo de la administración ordinaria si no hubieren obtenido de antemano facultad, por escrito, del Ordinario local. Para la validez de la enajenación de bienes eclesiásticos, según el Can. 1530, part. 1 nº 1, se requiere la licencia del superior legítimo. Toda esta normativa canónica está implícitamente confirmada en cuanto que las religiosas están afectadas por los Cánones 500 (sujeción de las religiosas al Ordinario del lugar), 533, part.1 (sobre la necesidad del previo consentimiento del Ordinario del lugar 248 para la colocación del dinero) y 535 (sobre la intervención del Ordinario en la administración de los bienes eclesiásticos). Tanto desde el punto de vista civil como canónico, la venta del Asilo fue correcta. Queda, no obstante, la duda sobre el cumplimiento estricto de los deseos de la Marquesa de Vallejo. Con el actual Código de Derecho Canónico, firmado por Juan Pablo II el 25 de enero de 1983, al Ordinario le corresponden también las funciones potestativas y ejecutivas sobre bienes pertenecientes a patronatos de beneficencia en los cuales él es responsable. En esta situación, las acciones emprendidas por la Visitadora en los años cuarenta no habrían podido realizarse ahora de la misma forma como se ejecutaron entonces. VI.1.3. El Asilo El edificio del Asilo de Convalecientes se construye en el barrio de Chamberí, zona donde se alzaron muchas instituciones docentes y asistenciales católicas. El patrón de construcción de los centros asistenciales es similar en todos: un edificio central donde radica la capilla y pabellones laterales que permiten la segregación por sexos. El estilo también es semejante: neomudéjar en el exterior y neogótico en la capilla. La voluntad de la Marquesa de Vallejo es construir un edificio sólido, con los mejores materiales. Este objetivo se cumple plenamente lo que ha permitido que pueda ser declarado Bien de Interés Cultural de la Comunidad de Madrid. El Reglamento del Asilo, cuyo manuscrito se conserva en el Archivo Provincial de las Hijas de la Caridad de la Provincia de San Vicente probablemente esté escrito por el Director de las Hijas de Caridad, P. Eladio 249 Arnáiz Nebrera. Sigue las instrucciones reflejadas en el testamento de la Marquesa en cuanto a las condiciones para ingresar: ser convaleciente, pobre y cristiano. El Reglamento exige que estas condiciones estén refrendadas por certificados expedidos por el médico del hospital de donde procede el convaleciente y por los párrocos. Una muestra de control ideológico. No sólo hay que ser cristiano, además hay que ser bueno para poder ingresar. Excluye además a los que tengan enfermedades venéreas, consideradas indignas. El testamento no menciona al Director de las Hijas de la Caridad pero en el Reglamento se señala que los capellanes serán nombrados por éste. No consta que los capellanes asumieran también la función de confesores ordinarios o extraordinarios. De ser así, entraría en colisión con lo dispuesto en el decreto Quemandmodum, de 17 de diciembre de 1890, de la Secretaría de la enconces Sagrada Congregación de Obispos y Regulares, firmada por el Cardenal Verga. También establece el Estatuto que el Decano de los médicos del Asilo, cuando se ausente, deberá pedir permiso no a la Hermana Sirviente del centro sino al Director de las Hijas de la Caridad. Una muestra de clericalismo autoritario ya que la responsable del Asilo es la Hermana Sirviente. Entre los deberes de los asilados figuran la gratitud hacia la marquesa "a quien después de Dios deben los beneficios que el Asilo les proporciona". Omite deliberadamente las acciones de las Hijas de la Caridad, de los médicos, los practicantes, los enfermeros y los demás trabajadores como si no tuvieran parte activa en la atención y en cuidado de los Convalecientes. Éstos, además. deben rogar por ella en las Misas, comulgar a su intención y participar en las ceremonias y ejercicios religiosos que ordene la Superiora de las Hijas de la Caridad. Los asilados tienen prohibido salir a la calle salvo casos excepcionales, siempre con permiso escrito del médico y de la Superiora. 250 En cuanto al personal, establece el Reglamento seis médicos, presididos por un Decano, tres practicantes y "enfermeras y enfermeros" en el número adecuado para las necesidades del Asilo. Estos enfermeros equivalen a los actuales auxiliares de clínica. A los médicos y practicantes no les obliga a participar en actos religiosos pero los enfermeros deben asistir los domingos a una misa celebrada en la capilla del Asilo. La organización asistencial está muy jerarquizada: el decano tiene la mayor autoridad en asuntos médicos; siguen los médicos de sala; a continuación, los médicos auxiliares, los practicantes y los enfermeros. Luis cuidados enfermeros están confiados a los practicantes que deben hacer la visita los con médicos, tomar nota de las prescripciones de medicamentos y dieta de los convalecientes, tomar temperatura y realizar las curas y la aplicación de sanguijuelas. No se especifican más funciones ni de médicos ni de practicantes o enfermeros. La ausencia de documentos por la destrucción del Asilo durante la Guerra Civil impide conocer los tratamientos médicos ni otros cuidados o intervenciones de enfermería, realizadas por los practicantes. En el Asilo de Convalecientes existía un departamento quirúrgico destinado exclusivamente a las Hijas de la Caridad con la finalidad de evitar ser asistidas en el Hospital Provincial o en otros hospitales. El Asilo tenía gran prestigio en la sociedad madrileña. Muchos médicos querían trabajar en él y el cargo de Decano recae sobre Académicos o médicos relevantes. El primer Decano era médico de la Real Casa y Académico de la Real de Medicina. Con el 251 tiempo el prestigio de la institución decayó, el Asilo ero uno de tantos y los pocos médicos que trabajan en él unos asalariados sin los cargos o prestigio de los primeros médicos. Como se ha comentado anteriormente, el Asilo sólo soluciona transitoriamente una necesidad, pero no contribuye a cambiar una situación sanitaria estructuralmente deficiente en la ciudad de Madrid. Después de la Guerra Civil y en el nuevo emplazamiento en la calle Meléndez Valdés, en el antiguo Asilo de San Jaime y San Saturnino, continúa asistiendo a convalecientes que ingresan por propia iniciativa o enviados desde los propios hospitales públicos, que se comprometen a pagar la estancia del convaleciente. Durante un tiempo alberga también hijos de los emigrantes a Alemania y otros países europeos. En 1968 se traslada de nuevo a una residencia en el municipio de Pozuelo de Alarcón donde también atienden a ancianos. En la actualidad, constituido como Fundación San Diego y San Nicolás, es una residencia de mayores que tiene establecido un convenio de colaboración con la Consejería de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid. La situación del Asilo de Convalecientes, como la de otras instituciones de beneficencia como asilos de huérfanos, asilos para mujeres, hospitales, etc. tiende a extinguirse. Contribuyen a ello por una parte, el desarrollo de la medicina y la ausencia de población necesitada de este tipo de asistencia, porque ya ha sido asumida por el Estado. Por otra, la falta de preparación técnica de las religiosas, que no han actualizado sus conocimientos, la ausencia de vocaciones que permita la renovación de las congregaciones y la carestía de las reformas y medios para adaptarse a las nuevas 252 exigencias en la asistencia, determinan que estos centros se trasformen en establecimientos sociosanitarios dirigidos a los mayores o se vendan. De igual modo, las competencias asumidas por las Hijas de la Caridad durante siglos (botica, despensa, enfermería) son asumidas ahora por profesionales cualificados, que dan lugar a departamentos ya consolidados como gerencia, farmacia hospitalaria o nutrición hospitalaria. VI.1.4. La mentalidad En la creación y funcionamiento de Asilo de Convalecientes y de su escuela de enfermeras se pueden señalar dos tipos de mentalidades subyacentes. Por una parte, la mentalidad burguesa, antes apuntada, que tiene como fundamento la existencia de clases sociales muy diferenciadas e inamovibles. Se acompaña habitualmente de actitudes paternalistas y supremacistas. Por otra parte, se constata la existencia de una mentalidad clerical y autoritaria en algunas costumbres del Asilo. La obra de Max Weber ha establecido la influencia recíproca de la religión sobre la sociedad, y de ésta sobre la religión, especialmente en las sociedades occidentales. En su Sociología de la Religión define la religión de redención como aquella que plantea a sus miembros la liberación del sufrimiento. Distingue también a llamada "religiosidad de virtuosos", que representa un estamento de personas, llamadas "virtuosas", las cuales trabajan sistemáticamente por su redención. Frente a éstas, Weber señala la "religiosidad de salvador", cuando una religiosidad de redención se extiende a personas no intelectuales, procedentes de estratos sociales desfavorecidos, a las que no puede llegar 253 la formación. Esta es también, en esta época, la situación de los católicos españoles, divididos en personas con una religiosidad popular sin formación y otras con una religiosidad más cultivada. Paralelamente se encuentran y enfrentan en la sociedad dos concepciones radicalmente opuestas: Clericalismo y anticlericalismo, son realidades de larga tradición en la historia de España, vinculadas con las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado español, en las diferentes etapas y formas de gobierno. En general, se admite que el clericalismo representa, desde el punto de vista político, la defensa de los esquemas estamentales heredados del Antiguo Régimen y del absolutismo monárquico. Esto significa la hegemonía del clero y su pretensión de control social y beneficio propio frente a la libertad de los ciudadanos. Los liberales pretender superar esta situación e instaurar un nuevo régimen constitucional que garantice un marco de libertades de todo tipo para toda la población. La respuesta de la Iglesia fue la condena del liberalismo. Como consecuencia de estos excesos del clero, surge en la Europa del siglo XIX y principios del XX una corriente de anticlericalismo. La Iglesia católica de la época se siente amenazada por la secularización creciente de la sociedad y ve cómo va perdiendo influencia social y recursos. No puede comprender los cambios sociales que se están produciendo con el nacimiento de una clase trabajadora que reclama derechos y que no reconoce la autoridad de la Iglesia. Ante esta situación de persecución sistemática la Iglesia se cierra en sí misma con acentuación del clericalismo, que es un mal estructural de ésta desde hace siglos. La mentalidad clerical juzga estos hechos desde la perspectiva de una teórica supremacía de 254 los clérigos. Se intenta conseguir por influencias y por disposiciones legales lo que debería alcanzarse con razones que influyeran en las convicciones de las personas. El alto clero sigue frecuentado los salones de la “buena sociedad” y considera que la solución de los problemas de los más desfavorecidos solo se puede resolver por medio de la caridad. La moral clásica considera que existen deberes de obligación perfecta o de justicia y deberes de obligación imperfecta de o de caridad. Son frecuentes en la época libros, folletos o tratados sobre la caridad, pero apenas se escribe sobre la justicia. La primera encíclica que habla de los derechos de los trabajadores, la Rerum novarum, al final acaba recurriendo al argumento de la caridad para solucionar los conflictos sociales. Esta caridad propugnada no es una relación éticamente igualitaria entre el beneficiado y el benefactor sino una manifestación de supremacismo económico y social que exige del beneficiado una posición de sumisión ante la caridad del benefactor mostrada y, en ocasiones exigida, por una actitud de gratitud permanente. El consejo evangélico de Mateo 6,3-4 Pero tú, cuando des limosna, que no sepas tu mano izquierda lo que hace tu derecha para que tu limosna sea en secreto y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará, no siempre se sigue pero se recuerda con insistencia que Jesús dijo que a los pobres los tendréis siempre con vosotros,( Jn, 12,8) aunque olvidan Dt.15,11. Con liberalidad abrirás tu mano a tu hermano, al necesitado y al pobre en tu tierra. Sectores de la Iglesia reconocen y admiten estas desigualdades, como muestra del orden social y como motivo para ejercer la caridad. No dan tanta importancia a la justicia. A la Iglesia del cambio de siglo, casta meretrix, le han faltado las condiciones que, para los penitentes, se recomendaba en los catecismos postridentinos de los Padres Jerónimo Martínez de Ripalda, S.J. y Gaspar de Astete, S.J.: Contricción de corazón, confesión de boca y satisfacción de obra. Adaptados a la situación de momento serían autocritica, 255 reconocimiento público de los errores cometidos y adaptar la praxis doctrinal a la situación social en tiempo y espacio para evitar las situaciones de injusticia. Las Hijas de la Caridad son también las hijas de su tiempo. Como muchas mujeres de la época carecen de gran preparación, salvo gloriosas excepciones. Si las mujeres seglares viven sometidas a la autoridad del padre o del marido las Hermanas viven sometidas a la autoridad, inicialmente de la Hermana Sirviente y de la Visitadora, pero también a la autoridad del confesor, del Director de la Congregación de la Misión que es, a su vez, Director de las Hijas de la Caridad, del Obispo de la diócesis y del Papa. Muchas de las decisiones tomadas por las Hermanas deben pasar por la autorización previa del Director hasta el Concilio Vaticano II. En el fondo es una actitud paternalista y misógina que minusvalora a la mujer y le impide realizar con autonomía sus actos. El sometimiento al hombre de las Hermanas es mayor que el de una mujer seglar de su tiempo. En ocasiones, las propias Hermanas adoptan posiciones intransigentes o autoritarias con los enfermos o con los asilados, de alguna forma influidas por la mentalidad clerical y reproducen las formas de comportamiento impuestas por el clero. La autonomía que alcanzarán las religiosas como mujeres y también como personas consagradas después del Concilio Vaticano II tendrá importantes ventajas para su propia vida y también para la vida de la Iglesia. Un hecho simbólico fue el abandono del antiguo hábito y característica toca el 20 septiembre de 1964 por otro vestido más funcional. Como se ha dicho anteriormente el hábito tradicional y la toca era uno de los argumentos de los laicistas que querían la expulsión de las religiosas de los hospitales por los obstáculos que suponían en la práctica asistencial, especialmente en los quirófanos. A pesar del tiempo transcurrido y de los cambios sociales, aún persisten grupos de personas dentro de la 256 Iglesia con nostalgia de las formas antiguas en el vestido y en la liturgia y achacan la pérdida de vocaciones y la secularización de la sociedad a este Concilio. También, incluso hoy día, amplios sectores del clero muestran una actitud de desconfianza ante las religiosas y menosprecio respecto a sus capacidades. La presencia cada vez mayor de religiosas en puestos de responsabilidad y con una alta formación desacredita esta actitud clerical. VI.1.5. La escuela de enfermeras Durante siglos la transmisión de los conocimientos enfermeros fue de forma oral y empírica hasta la aparición de los primeros manuales. El aprendizaje se realiza a la cabecera del enfermo en hospitales y asilos dirigidos por religiosas generalmente. En Francia, tras la Revolución, que había suprimido la tutela clerical sobre los hospitales, comienzan las críticas de los médicos contra la incompetencia de las religiosas que trabajan en los hospitales y asilos. Las definen como ignorantes, iletradas, privadas de todo tipo de instrucción y responsables de manipular los medicamentos sin precaución y sin respetar la posología. También las acusan de utilizar el bisturí o la lanceta de manera irresponsable o que no pueden participar en operaciones donde se intervenga en los órganos íntimos de los hombres, como refleja la carta de la Superiora General de las Hijas de la Caridad al Papa Pio X, y que es un documento inédito sobre ese tema. Pero las críticas más virulentas son de origen ideológico. Se les acusa de oscurantismo y de proselitismo católico, aprovechándose de la debilidad de los enfermos que sufren y están 257 separados de sus familias. Se plantea la expulsión de los diversos centros asistenciales. Estas actitudes se extienden a otros países europeos como Italia y España. Las congregaciones religiosas han sido expulsadas de la enseñanza y también se postula que se laicicen los hospitales. La respuesta de la Iglesia es hacer frente a este peligro que puede extenderse a las escuelas de enfermeras. Para ello establece una escuela de enfermeras dirigida a las religiosas que trabajan en los hospitales para que adquieran la formación adecuada que impida la expulsión de los centros sanitarios. Se funda el Ambulatorio Scuola San Giuseppe, cuyo origen se encuentra en el memorándum de la Duchessa Salviati dirigido al Papa Pío X. Este documento es inédito en nuestro país. La Scuola se crea con la intención de proporcionar estos conocimientos y que, a su vez, las congregaciones religiosas dedicadas a la asistencia sanitaria funden escuelas de enfermeras en sus respectivos países. ¿Por qué escuelas de enfermeras y no facultades de medicina? En primer lugar, porque hay una tradición multisecular de estudios universitarios en Medicina. En segundo lugar, porque sería muy costoso y encontraría también oposición de las Universidades que verían competencia. En tercer lugar, porque la medicina de la época está influida por el racionalismo y el empirismo incompatibles con la doctrina católica de la época. La presencia de librepensadores y de la masonería en las facultades de medicina es frecuente una facultad de medicina católica ampliaría las críticas laicistas por parte de estos sectores. Procedentes de Roma, la Congregación de Siervas de María funda su escuela de enfermeras y, por influencias en miembros de la política y la aristocracia, consiguen la promulgación del Decreto que establece el título de enfermera. Las Hijas de la Caridad, 258 que tienen una infraestructura hospitalaria y asilar mucho mayor que aquellas, también organizan un plan de estudios para la obtención del título oficial, restringido a las propias Hermanas. Años más tarde también admitirán alumnas seglares. La función principal de estas escuelas es preparar a las alumnas para el examen exigido antes que generar un cuerpo de conocimientos específicos de enfermería o establecer un perfil profesional para las alumnas. La creación de escuelas de enfermeras en nuestro país suscita en primer lugar el rechazo de los practicantes, “la clase” como a sí mismos de nombraban. En ello existía a mi juicio un doble rechazo. Por una parte, la minusvaloración de la mujer como incapaz para realizar tareas que antes estaban desarrolladas por hombres. En segundo lugar, la amenaza de su posición de privilegio a la hora de conseguir un puesto de trabajo y una consideración social. Por eso, desde los primeros días posteriores a la promulgación del Decreto de 1915, las críticas fueron constantes, reflejadas en la prensa diaria y en las revistas que existían como órgano profesional de los practicantes. Las primeras enfermeras, además de la hostilidad de los practicantes, se encuentran con la falta de consideración profesional por parte de los médicos que solo valoran en ellas la actitud de sumisión y su identificación con el estereotipo social que esperaba la sociedad y la actitud de obediencia a sus órdenes. La actitud de la Iglesia hacia las enfermeras es de paternalismo duro. Como a muchas mujeres se las considera como sujetos incapaces de tomar decisiones autónomas y siempre se exalta de ellas conceptos como la maternidad, más importante que cualquier aspiración profesional, y que posean las cualidades que se les atribuyen socialmente, 259 como dulzura, femineidad, abnegación, espíritu de sacrificio, servicio, etc. No se espera de ellas, y además podía estar mal visto, la formación, la promoción profesional, la independencia del varón etc. Las enfermeras de la Segunda República tuvieron otras oportunidades de autonomía que no pudieron llegar a realizar por la Guerra Civil. La dictadura posterior supuso un retroceso notable de las posiciones alcanzadas, aunque tampoco fueran muchas. Si se compara la situación de las enfermeras españolas con sus homólogas británicas o norteamericanas, la diferencia es abismal. Mientras que en España la enfermería era a principios del siglo XX una ocupación prácticamente caritativa, con pocas perspectivas de realización profesional, en Gran Bretaña ya existen agrupaciones profesionales de enfermeras. No existe la rivalidad entre enfermeras laicas y religiosas, probablemente porque en el Reino Unido la Religión Anglicana nunca fue tan excluyente como la Religión Católica en España. Se organizan Congresos Internacionales de enfermeras, donde participan tanto enfermeras laicas como religiosas de diversas Congregaciones. También tienen sus propias revistas profesionales donde ellas enfermeras escriben tanto sobre enfermedades, técnicas, aparatos de utilidad clínica o cuidados, como de problemas profesionales, o sobre la situación de la profesión en otros países. La lectura del British Journal of Nursing de finales del siglo XIX y principios del siglo XX muestra las grandes diferencias entre la concepción de la enfermería y sus logros en el Reino Unido y España. De forma análoga la enfermería norteamericana también alcanza un desarrollo y una autonomía impensable en España, con una antelación de varios decenios. El primer número del American Journal of Nursing, aparecido en 1900, habla ya de las especialidades de enfermería para seguir los pasos de los médicos con sus especialidades. Setenta años más tarde se establecen en España algunas especialidades de 260 enfermería y ya en el siglo XXI comienzan a hacerse realidad. Un retraso de al menos 70 años. Con respecto a la titulación oficial, las religiosas que la solicitan en 1915 piensan antes en sus propios intereses como Congregación que en crear un marco legal para que las mujeres españolas pudieran dedicarse a la profesión enfermera. La afirmación expresada en algunos artículos de que las religiosas fueron precursoras de la enfermería hay que interpretarla en el sentido de que indirectamente favorecieron el desarrollo profesional de las enfermeras. Primero buscaron sus intereses corporativos y después mantienen su posición de privilegio en múltiples establecimientos sanitarios tanto públicos como privados. Siguiendo las directrices del Ambulatorio Scuola de San Giuseppe crean escuelas de enfermeras que respondan al modelo deseado por la Iglesia para formar a estas mujeres de acuerdo con esos presupuestos ideológicos y no como profesión autónoma. Pese a ello, durante años existieron en España dos grandes tipos de modelos de escuelas de enfermeras: escuelas para señoras y escuelas para mujeres. Escuelas para señoras, representadas por la Escuela de la Cruz Roja o el Cuerpo de Damas de la Sanidad Militar, donde acudían a clase señoras de la alta burguesía y la aristocracia que jamás van a realizar ninguna cura, ningún turno de guardia, ni van a trabajar en ningún empleo escasamente remunerado. Ver un retrato de la Reina Victoria vestida con el uniforme de enfermera resulta poco creíble como leer las noticias donde se afirma que las Infantas Beatriz o María Cristina de Borbón han realizado con brillantez sus exámenes para enfermeras. Esta información también suscita incredulidad. 261 Escuelas de mujeres, comenzando por la Escuela de Santa Isabel de Hungría y siguiendo por la Escuela de Cruz Roja para alumnas de clase media que sí querían dedicarse a la enfermería como profesión. En este grupo también escuelas de mujeres dirigidas por religiosas que serían profesionales pero troqueladas con la impronta religiosa. Diferencias también entre las diversas escuelas de enfermeras confesionales. De espíritu más abierto, como la Escuela Central de Enfermeras de las Hijas de la Caridad y más cerrada, incluso rigorista, la Escuela Salus Infirmorum. Con la llegada de la democracia, la modificación del Concordato de 1953, la Ley de Reforma Universitaria y la creación de las Escuelas de Enfermería en la Universidad, de carácter no confesional ha permitido a la enfermería española adaptarse al ritmo de otros países e incluso superarlos. 262 VI.2. Conclusiones. 1ª. La fundación del Asilo de Convalecientes de San Nicolás por parte de la Marquesa viuda de Vallejo se encuadra en una época y en una ciudad en la cual la clase alta sigue un patrón tradicional de actuación propio de la mentalidad burguesa y asociado a un conjunto de fenómenos que se repiten y emulan con frecuencia en otras familias. Estos fenómenos son: a. Éxito económico alcanzado recientemente. b. Título nobiliario otorgado en relación al éxito económico. c. Construcción de un palacio suntuoso o casa en las zonas de más prestigio de Madrid. d. Fundación de una obra de beneficencia (asilo o escuela). e. Construcción de un mausoleo, con frecuencia alojado en la institución benéfica. f. Encargo de sufragios abundantes por el alma de la benefactora. 2ª. La caridad de la bienhechora no es desinteresada. Su mentalidad es burguesa y paternalista. Considera a los convalecientes como sujetos incapaces de tomar decisiones autónomas y decide cómo deben comportarse. Exige agradecimiento, oraciones sufragios a cambio del ingreso en el Asilo y excluye a aquellos cuya conducta no esté acorde con los valores religiosos de la burguesía de la época: madres solteras, situación de concubinato, indiferencia religiosa o vida desordenada. 263 3ª. El Asilo de Convalecientes soluciona temporalmente el problema de la manutención de los enfermos que salen de los hospitales pero no contribuye a modificar los problemas estructurales de la sanidad madrileña. Los cuidados proporcionados se centran especialmente en la higiene, como prevención de las enfermedades infecciosas y en la alimentación, que eran los problemas de salud más frecuentes e importantes, tanto en los convalecientes como en amplios sectores de la población madrileña. Paralelamente se busca con insistencia el adoctrinamiento de los convalecientes a los que se considera manejables. La responsabilidad de los cuidados recae en los médicos y practicantes como ayudantes de aquellos. 4ª. Persistencia de la mentalidad clerical en la Iglesia Católica de la época, con rasgos autoritarios y actitudes muy conservadoras en lo político. Esta mentalidad influye en los benefactores y en las religiosas. Como consecuencia de ello, las Hijas de la Caridad de Convalecientes se preocupan tanto o más de la salud del alma que de la salud del cuerpo. En ocasiones pueden ejercer presión para que los asilados participen en los actos religiosos. 5ª. La escuela de enfermeras de San Nicolás se crea para la preparación de las Hijas de la Caridad que quieren obtener el Título de Enfermera. Inicialmente está influida por el proyecto de la Santa Sede sobre las escuela de enfermeras y por la iniciativa de las Siervas de María, que se habían adelantado a las demás religiosas hospitalarias en las gestiones para obtener el título. Las escuelas de enfermeras de religiosas de principios del siglo XX buscan antes la seguridad legal para evitar la expulsión de las hermanas de las instituciones sanitarias en las que están presentes antes que formar profesionales laicas. 264 6ª. El Asilo de Convalecientes y otras fundaciones similares son casos irrepetibles en España porque: a. Se está produciendo en España un acelerado proceso de secularización de la sociedad que es incompatible con la realización de este tipo de proyectos. b. Ha cambiado el modelo asistencial y los ciudadanos tienen cubiertas en gran parte sus necesidades sanitarias. Existe, aunque con defectos estructurales, un estado de bienestar que asegura prestaciones en caso de convalecencia o dependencia de las personas vulnerables. c. Es difícil la adaptación de estos centros a las normativas actuales y deben transformarse en centros sociosanitarios para personas mayores, venderse o dedicarse a otra actividad no asistencial. d. Las funciones que durante siglos han desarrollado las Hijas de la Caridad en hospitales y asilos como botica, despensa o administración son asumidas hoy por profesionales cualificados en departamentos de gerencia, farmacia y nutrición hospitalaria. e. Las lapidarias frases de Ángel Pulido y Émile Combes siguen teniendo valor hoy, adaptadas a las circunstancias actuales. Si la hija de la condesa, con espíritu altruista, antes se “metía monja”, ahora se apunta a una ONG. Y la formación técnica de las enfermeras, cada vez más compleja, es la condición fundamental para el trabajo en un centro sanitario, más que la abnegación y la devoción. 265 ANEXO DOCUMENTAL 266 Índice I. Documentos Journal Officiel de la République Française 270 Promemoria de la Ducchessa Salviati 272 Informe de Sor Fernanda Iribarren, SM a la Santa Sede 280 Carta de Soeur Marie Julie Kieffer, Superiora General de la Compañía de las Hijas de la Caridad al Papa Pío X. 282 Testamento de la Marquesa de Vallejo 285 Inventario de los bienes de la Marquesa de Vallejo 299 Reglamento del Asilo de Convalecientes 303 Documentos sobre el Asilo de Convalecientes 312 Incautación 313 Solicitud de reposición 320 Declaración de Beneficencia Particular 322 II. Mapas Asilo de Convalecientes de San Bernardo 325 Fuencarral. Casa de los Marqueses de Vallejo 326 Mapa de Facundo Cañada, localización del solar del Asilo de Convalecientes 327 Mapa de Luciano Delage 328 III. Retratos Alfonso XIII, Victoria Eugenia de Battenberg y María Cristina de Habsburgo-Lorena 330 Fotografías de los Marqueses de Vallejo 331 Retratos de los Marqueses de Vallejo 332 Sepultura de la Marquesa de Vallejo 334 Dr. José Grinda Forner, D. Rafael Martínez Zapatero, Sor Francisca Larequi y Sor Cayetana de la Sota 335 Sor Josefa Bengoechea, Sor Justa Lostau y Sor Justa Domínguez de Vidaurreta 336 IV. Vida social en Madrid Casas insalubres 338 Mortalidad en Madrid 339 Salones del Palacio del Conde de Eleta y del Conde de Esteban Collantes. Salones hacia 1905 340 V. El Asilo de Convalecientes de San Nicolás Planos 342 El edificio actual 347 El Asilo de Convalecientes en sus inicios 351 El Asilo como centro del Socorro Rojo Internacional 356 267 La Botica 357 El Asilo de niños convalecientes 361 El Noviciado de las Hijas de la Caridad 364 VI. Escuela de Enfermeras 366 VII. El Asilo de Convalecientes en otras localizaciones: El Asilo de San Jaime y San Saturnino 369 VIII. Fundación San Diego y San Nicolás 373 IX. El Ambulatorio Scuola San Giuseppe 374 X. La Prensa 378 268 I. Documentos 269 270 Journal Officiel de la République Française, 30 octobre 1902 Fuente: BNF Gallica,. Consultado el 1 de abril de 2020. 271 Traducción: Señor prefecto, La ley de 15 de julio de 1893, haciendo obligatoria la asistencia médica a los enfermos carentes de recursos y considera esta asistencia un servicio público colocado bajo el control y la dirección del Estado, ha impuesto a éste el deber de velar para que los enfermos pobres sean no solamente cuidados sino bien cuidados. Cuanto más progresa la ciencia más se revela el papel de la enfermera; pero también se manifiesta que, para cumplir este papel la buena voluntad, la devoción, la misma abnegación no bastan; es precisa, además, una formación técnica. Las comisiones hospitalarias tienen la obligación de moral muy estricta de no confiar estos enfermos más que a enfermeras que han justificado haber adquirido los conocimientos indispensables para el ejercicio de su labor. La administración superior debe procurar que las comisiones no falten a este deber. La formación de enfermeras no es menos exigible que la salubridad de los locales. Es más necesaria pues los enfermos corren más peligro cuidados en locales irreprochables con enfermeras ignorantes que cuidados por enfermeras formadas en locales insuficientes (…) intentar conseguir la creación de, al menos en cada una de las ciudades que tienen facultad de medicina, una escuela de enfermeras. El resultado favorable de los estudios tendrá que ser constatado por un diploma y el personal así formado tendrá que servir en los establecimientos hospitalarios de la ciudad y de la región. (…) Se debe considerar a la enfermera como completamente diferente de la sirvienta empleada en los trabajos de cocina, limpieza, etc. etc. Está reservada a los cuidados directos de los enfermos; es la colaboradora disciplinada pero inteligente del médico y del cirujano (…) La enseñanza será impartida gratuitamente a las alumnas, pero no se les dará ninguna retribución. (…) El internado será preferible en principio; se presta mejor a la organización de ejercicios prácticos y permite ventajas para inculcar espíritu profesional. Por tanto, no se debería excluir el externado con la condición de que las alumnas estén con su familia o en casa de personas acreditadas por la familia (si son menores) y por la administración hospitalaria. 272 273 274 Segr. Stato, anno 1905, rubr. 45, fasc. unico, 9v 275 Segr. Stato, anno 1905, rubr. 45, fasc. unico, 9 e 10r 276 Archivio della Segreteria di Stato Anno 1905 Rubrica 45 Fascicolo único. Numero del protocollo 11296 Nome: Scuole d’Infermeria A Sua Santità Papa Pio X. Promemoria per le Scuole d’ Infermeria Beatissimo Padre, E sorto in alcuni cuori femminili e italiani il desiderio di far noto a Vostra Santitá quanto segue: Una delle forme più o meno palesi di persecuzione verso la religione si è la tendenza a laicizzare gli ospedali, escludendone l’ abito religioso, o confinándolo allá direzione amministrativa. La scusa additta è sino a un certo punto plausibile, si è che la monaca non ha l’istruzione scientifica necesaria in oggi, a seguire i nuovi sistema della chirurgia e della medicina. Pur troppo inolti pravi esempi che la Francia ci ha dato, non sono rimasti senza imitatori in Italia; sarebbe dunque bello e grande, e quasi doveroso, se parimenti seguissimo i generosi esempi di carità pratica e moderna. Esiste in Francia la Scuola d’Infermeria che ha per scopo di formare le Religiose, appartenenti agli ordini ospedalieri accioché divengano superiori o al meno pari nella istruzione, alle infermiere laiche; ed ora colpita nel cuore con la espulsione dei suoi ordini religiosi, la Francia ha però la soddisfazione e la gloria di vedere richiamate in parecchi casi alcune delle sue Suore Infermiere (cioè quelle che nella Scuola d’ Infermeria avevano ricevuto il diploma e di vederle preferite persino dai medici atei; attestato non dubio, della solida loro istruzione. In Italia questa Scuola non existe. Vi sono bensì dei corsi di istruzione per le infermiere laiche, le quali -e già si dice-si troverebbero col tempo in una posizione relativamente superiore alle Suore, che è come dire intolleranti della loro autorità ed influenza. In Francia le Scuole d’Infermeria con annesi ambulatori, esistono da parechi anni e sono fiorenti, talché ove in uno dei nostri Istituti sia necesaria l’opera di una Suora Infermiera Patentata, dobbia uno ricorrere alla Francia con danno o ritardo di efficace operosità per le difficoltà de clima o de lingua. L’opera vi è sostenuta dalla Croce Rossa ma viene personalmente diretta da una associazione di Signore , che senza vestiré l’abito religioso ne hanno però il vincolo e la Regola che garantiscono lo spirito di sacrificio e la perseveranza nell’azione, virtù necesariamente più rare nel laicato. Però questi studi non sono prelusi alle semplici Signore, alle quali vien fatto separatamente un corso d’istruzione che le conduce ad essere patentate Infermiere. I corsi inferior durano 4 mesi. I corsi superiori 2 anni e terminano con esami subito presso cinque esaminatori medici. Per la parte teorica le lezioni sono date alternativamente dai medici e dalle 277 Signore che già hanno ottenuto il diploma Superiore. Le lezioni pratiche sono date coll’ammettere le allieve alle indicazioni negli ambulatori sotto una direzione esperta e vigilante. L’istruzione dunque teorico-pratica non lascia nulla a desiderare come lo spiegano gli uniti documenti. Parechi ordini ospitalieri, come le Figlie della Carità, le Suore della Carità dette “Soeurs Grisses” ed altre (le stessse congregazioni che abbiamo nei nostri ospedali) inviamo costi le loro Suore alle Scuole d’Infermeria quale corso di Perfezionamento. In Italia dove avremmo le medesime necessità e le medesime precauzioni da prendere, tale Scuola non existe. Ed ecco ora il risultato di quelle riflessioni, risultato che umilmente si sottoporre a Vostra Santità. È presumibile che se la Croce Rossa od altra Istituzione moderna ed unicamente italiana desse l’impulso alla cosa, l’apostolato che dovrebbe risultare da ogni intrapresa cattolica rimarrebbe lettera morta: come si tenta di laicizzare gli ospedali, si tenterebbe di laicizzare le Scuole d’Infermeria. Ad evitare questo fondamentale errore, occorrerebbe che ne assummesse l’iniziativa un corpo independente caritatevole per istituzione, generoso per tradizione, quale è il Sovrano Ordine di Malta. L’Ordine che già ha istituito l’ Ambulanza per i casi di guerra, completi l’opera sublime, col fondare la Scuola d’Infermeria , campo di attività pacifica ma non meno utilizzabile con la sua doppia falange di infermiere religiose e laiche. E quale voce maggiomente autorevole di quella del Nostro Santo Padre potrebbe esprimere questo voto al Gran Maestro dell’Ordine medesimo? Egli buen giovine, attivo, non può non desiderare di iniziare con sí segnalata beneficenza il governo del suo Ordine! Pertanto umiliando ai piedi di vostra Santità questa idea, rimane nei cuori che l’hanno coltivata, la speranza che Vostra Santità voglia additare al Gran Maestro Thum Hohenstein questa importante lacuna nella beneficenza italiana che finora messimo ha pensato di colmare. Impresa santa, che farebbe sempre meglio rivivere le gloriose tradizioni del Sovrano Ordine di Malta, primo fra gli Ordini Ospitalieri quella cioè di marciare alla conquista delle anime per mezzo del solievo dei poveri malati. Roma, 14 Aprile 1905 Escrito en el reverso del memorándum de puño y letra de Pio X Donna Maria Salviati Ctssa Maria di Carpegna Id. Frignet 278 Memorandum sobre la Escuela de Enfermería A su Santidad el Papa Pio X Beatísimo Padre: Ha surgido en algunos corazones femeninos e italianos el deseo de dar a conocer a Vuestra Santidad cuanto sigue: Una de las formas más o menos abiertas de persecución hacia la religión es la tendencia a laicizar los hospitales, excluyendo en ellos el hábito religioso confinándolo a la dirección administrativa. La excusa aducida es, hasta cierto punto, plausible. La religiosa no tiene la formación científica necesaria hoy en día para seguir los nuevos sistemas de la cirugía y de la medicina. Desgraciadamente muchos ejemplos desagradables que nos ha dado Francia no han quedado sin imitadores en Italia. Por lo tanto, sería hermoso, grande y casi obligatorio que siguiéramos los generosos ejemplos de caridad práctica y moderna. Existe en Francia la Escuela de Enfermería que tiene como fin formar a las religiosas pertenecientes a las órdenes hospitalarias a fin de que sean superiores o al menos iguales a las enfermeras laicas en nivel de formación; y ahora Francia, golpeada en el corazón con la expulsión de sus órdenes religiosas, tiene sin embargo, la satisfacción y la gloria de ver reclamadas y preferidas sus Hermanas enfermeras por los médicos ateos (aquellas hermanas que habían recibido el Diploma en la Escuela de Enfermeras), hecho corroborado sin duda por su sólida formación. En Italia esta Escuela no existe. De hecho, hay cursos de formación para enfermeras laicas, las cuales -ya se dice- se encontrarán con el tiempo en una posición relativamente superior a las Hermanas que es como decir intolerantes de su autoridad e influencia. En Francia las Escuelas de Enfermería con sus ambulatorios anejos, existen desde hace años y están florecientes. de manera que si en uno de nuestros Institutos fuera necesaria el trabajo de una Hermana Enfermera Diplomada debería recurrir a Francia con daño y retardo de la laboriosidad eficaz, por la dificultad del clima o de la lengua. La obra está sostenida por la Cruz Roja, pero está directamente dirigida por una asociación de Señoras que, sin vestir hábito religioso, tienen de él el vínculo y la Regla que garantizan el espíritu de sacrificio y la perseverancia en la acción, virtud necesariamente más rara en el laicado. Pero estos estudios no están dirigidos a las simples Señoras, a las cuales les han hecho separadamente un curso de formación que les conduce a ser Enfermeras Diplomadas. Los cursos inferiores duran cuatro meses. Los cursos superiores dos años y terminan con exámenes inmediatos delante de cinco examinadores médicos. Por la parte teórica las lecciones son impartidas alternativamente por médicos y por las Señoras que ya han obtenido el Diploma Superior. 279 Las lecciones prácticas son impartidas acogiendo a las alumnas en los ambulatorios y siguiendo las indicaciones bajo una dirección experta y vigilante. La formación, pues, teórico-práctica no deja nada que desear como lo explican los documentos unidos. Algunas órdenes hospitalarias como las Hijas de la Caridad, las Hermanas de la Caridad, llamadas “hermanas grises” y otras (las mismas congregaciones que tenemos en nuestros hospitales) envían a sus Hermanas a las Escuelas de Enfermería para algún curso de perfeccionamiento. En Italia donde tendremos la misma necesidad y las mismas precauciones para tomar, tal Escuela no existe. Y he aquí el resultado de estas reflexiones, resultado que humildemente se envía a Vuestra Santidad. Es presumible que, si la Cruz Roja u otra Institución moderna y únicamente italiana diese impulso a este asunto, el apostolado que debería resultar de esta empresa católica quedaría en letra muerta: como se intenta laicizar los hospitales, se intentaría laicizar las Escuelas de Enfermería. Para evitar este error fundamental sería necesario que asumiese la iniciativa de ello un cuerpo independiente, caritativo por institución y generoso por tradición como es la Soberana Orden de Malta. La Orden que ya ha instituido las ambulancias en los casos de guerra, completaría la obra sublime al fundar la Escuela de Enfermería, campo de actividad pacífica peno no menos útil con su doble falange de enfermeras religiosas y laicas. ¿Y qué voz más autorizada que la de nuestro Santo Padre podría expresar este deseo al mismo Gran Maestro de la Orden? El, buen joven, activo, no puede no desear iniciar el gobierno de su Orden con tan señalado encargo. Por tanto, poniendo a los pies de Vuestra Santidad esta idea, queda en los corazones de la han generado, la esperanza de que Vuestra Santidad quiera señalar al Gran Maestro Thum Hohenstein esta importante laguna en la beneficencia italiana que hasta ahora mismo ha pensado llenar. Empresa santa, que haría revivir siempre mejor las gloriosas tradiciones de la Soberana Orden de Malta la primera entre las ordenes Hospitalarias, aquella de marchar a la conquista de las almas por medio del alivio de los pobres enfermos. Roma, 14 de abril de 1905 280 JHS ESCUELA DE ENFERMERAS El año 1911 en que, por indicación de su Santidad Pío X, dieron comienzo nuestras Hermanas en Roma a los estudios con el fin de adquirir el título de enfermeras, se pensó gestionar para que también en España pudiera crearse este título oficialmente. A pesar de parecernos muy difícil conseguirlo, se consultó el asunto con el Dr. Gutiérrez (Conde de San Diego) persona muy acreditada y de influencia en Madrid, el cual no acogió la idea con interés, antes, al contrario, trató de disuadirnos de ella. Volvióse a consultar con otra eminencia y aunque alabó el pensamiento, no atinó a dar ninguna orientación al efecto. No obstante, esto, a consecuencia de nuevas gestiones reuniéronse en esta Casa Madre los Sres. Doctores Simonena, Jiménez, Mariscal y Barajas: Conferenciaron entre sí alabaron la idea y tomaron acuerdos para dar comienzo a los preliminares. Manifestáronse muy conformes en secundar nuestros deseos, creyendo contribuir con ello a la conservación de estos Institutos benéficos que, ante los progresos de la ciencia y de la higiene, corrían peligro de que sus ministerios no fueran en lo sucesivo tan bien aceptados como hasta ahora. Al efecto trataron de redactar un programa lo más completo posible, con el fin de presentarlo a la aprobación del Sr. Ministro de Instrucción Pública. Llegado a este trámite el asunto, necesitábamos una persona que influyera ante el citado ministro, que lo era a la sazón el Excmo. Sr Marqués de Esteban Collantes. Conocedora nuestra Reverenda Madre General, Dolores Serrano, desde muy antiguo de la sincera amistad que siempre unió a Nuestra Madre fundadora con el Excmo. Sr. Marqués de Cubas, caballero de gran virtud, y de la poderosa protección que le prestó ayudándole eficazmente a levantar esta casa Madre; viendo que sus hijos seguían dispensando al Instituto la amistad, el interés y afecto de su ilustre padre, no dudó un momento en acudir al Excmo. Sr. Marqués de Fontalba, hijo de aquel inolvidable bienhechor nuestro, para llevar a efecto la solución de este acto. En efecto, la fe de nuestra Madre no quedó frustrada. El Excmo. Sr. Marqués, atento al llamamiento que le hizo nuestra Madre General, presentose en esta casa. Expúsole ésta su plan y sus deseos con la sencillez que la caracteriza y con la confianza que la bondad de la familia Cubas le permitía. El Sr. Marqués de Fontalba tomó el asunto con gran empeño y desde luego presentó el Sr. Ministro la instancia unida al programa, empleando su valiosa influencia en favor de la causa. El Sr. Ministro envió el asunto al Claustro de la Facultad de Medicina para su examen y el Señor Marqués siguió paso a paso la larga y penosa tramitación de él: durante éste tiempo no escaseó gestión ni sacrificio alguno para el logro de lo que se pretendía, allanando dificultades y derribando obstáculos que parecían insuperables, como lo prueba la larga correspondencia que se guarda en nuestro archivo general. Por fin, gracias a la valiosa influencia, actividad y calidad del nunca bien ponderado Sr. Marqués de Fontalba, el Sr. Ministro de Instrucción Pública, dio la R. O. 281 aprobando el programa, según consta en la Gaceta Oficial de Madrid de 21 de mayo de 1915 que es la que a continuación se inserta. Vista la Instancia presentada por la Congregación de Siervas de María, Ministras de los enfermos, solicitando que se autorice para ejercer la profesión de enfermeras a las Religiosas que acrediten tener los conocimientos necesarios con arreglo al programa que con éste fin se establezca S.M. el rey (q.D.g.) ha tenido a bien disponer lo siguiente: 1º - Se aprueba el adjunto Programa de los conocimientos necesarios para habilitar de enfermeras a las que lo soliciten pertenecientes o no a Comunidades Religiosas. 2º - Los conocimientos que el Programa contiene podrán adquirirse previamente, asistiendo para los de carácter práctico a las clínicas, consultorios, asilos u hospitales que a las aspirantes convenga. 3º - La prueba de suficiencia consistirá en un examen teórico-práctico ante un Tribunal análogo al que funciona para la reválida de practicantes de la Facultad de Medicina de Madrid, consignado por el Decano. 4º - Las aspirantes aprobadas en estos exámenes obtendrán una certificación expedida por el Decano de la Facultad de Medicina, en la que hará constar que quedan autorizadas para ejercer la profesión de enfermeras. 5º - Los exámenes se verificarán todos los años en la Facultad de Medicina de la Universidad Central en la fecha que designe el Decanato. 6º - Las aspirantes a enfermeras satisfarán en la Secretaría de la Facultad para formación de expediente tres pesetas y para pagos de derechos de examen 10 pesetas con opción a segundo examen tres meses después como plazo mínimo, las que no obtuviesen la aprobación en el primero De Real Orden lo digo a V.I. para su conocimiento y demás efectos. Dios guarde a V.I. muchos años. Madrid 7 de mayo de 1915 = Esteban Collantes. Este beneficio obtenido a costa de tantas molestias sufridas por el ya citado Marqués, da gran realce al Instituto y proporciona a sus miembros medios de ilustración para cumplir sus sagrados ministerios competentemente en bien de la humanidad doliente, llenando así no solamente los deseos de su Santidad Pío X sino también obteniendo por estos conocimientos mayor ascendientes para conseguir el bien espiritual de los enfermos, como lo acreditan los hechos edificantes y conversiones en número cada vez más creciente, que se verifican, según constan en las estadísticas del Instituto. Gloria sea dada al Señor por todo. En los anales del Instituto perdurará el nombre del Sr. Marqués de Fontalba por este favor concedido a la Congregación, del mismo modo que perdura el de su Ilustre padre. Madrid 11 de Diciembre de 1919 Sor Fernanda Iribarren SUPERIORA GENERAL DE SIERVAS DE MARIA MINISTRAS DE LOS ENFERMOS. ARCHIVUM SECRETUM APOSTOLICUM VATICANUM. 282 + Compagnie Paris, le 26 Novembre 1909 des Filles de la Charité de St. Vincent de Paul ----------------------------- Rue du Bac, 140. Jusqu'ici les Soeurs de l'Hospice des Estropiés se conformaient à leur Regle, cofirmée par de récentes Ordenances de leurs Supérieurs Majeurs, lesquelles Ordenances interdisent aux Filles de la Charité employées dans les Hôpitaux et les Dispensaires tous soins partenents et intervention quelconque dans les opérrations ou traitements s'appliquant aux organes intimes dans les services d'hommes; en cet sorte de cas, elles doivent se borner á préparer les objets dont le médicin ou le chirurgien peut avoir besoin. Mais depuis quelque temps, le Docteur de l'Hospice des Estropiés. Monsieur le Docteur Ferrareti parait ne vouloir tenir aucun compte de cette regle: tout récenment, ayant à faire à un enfant de 8 ans une opération des plus délicates et son assitant s'etant mis en retard, il a exigé qu'une Soeur prennse sa place; dés que l'assitant est arrivé, la soeur a voulu se retirer, mais le Docteur s'y est formellement opposé et la soeura dû continuer à lui rendre des services trés pénibles tandis que l'assitant regardait et ne faisait rien. Les Superieurs Majeurs informés de ce fait voulaient inmédiatement écrire à Monsieur le Docteur Ferrareti pour le prier respectueusesment d'agréer que, comme par le passé, les Soeurs de l'Hospice des Estropiés se conforment à des prescriptions dont il ne peut méconaître la sagesse. Mais on leur a fait observer que le Docteur Ferrareti est trés bien vu de la Congrégation de la Charité, vis-à-vis de laquelle il soutientles Soeurs que la majorité sectaire de la Congrégation congédierait volontiers. Il est à craindre que le Docteur Ferrareti blessé, ne se tourne aussi contre elles on tout au moins ne fasse plus rien pour les défendre, et alors aucune digne n'arrêterait plus les désirs de laïcisation. Les Soeurs font du bien dans cet hôpital: beaucoup d'enfants y font la 1ère Communion et y reçoivent la confirmation; on les fait prier, on leur apprend le catéchisme, et en tout cela le Directeur laisse aux Soeurs une entière latitude. 283 Les Supérieurs des Filles de la Charité sont trés désiseurs de connaître la pensée de Sa Santeté touchant cette situation délicate, et cette auguste pensée, quelle qu'elle soit, sera la ligne de conduite qu'ils suivront avec una aveugle et toute filiale confiance. Soeur Mª Kieffer Sup. Gle. Fuente: AAS Corrispondenza Pio X. Dicenbre 1909. 67. Busta ff.1166 Potocolli nn. 1164-1298 (ff.144-148). Traducción: Hasta ahora las Hermanas del Hospicio de Lisiados se ajustaban a su Regla, confirmada por recientes Ordenanzas de sus Superiores Mayores, las cuales prohíben a las Hijas de la Caridad empleadas en los hospitales y en los dispensarios todos los cuidados pertinentes y cualquier intervención en las operaciones o tratamientos que se apliquen en los órganos íntimos en los departamentos de hombres; en estos casos ellas deben limitarse a preparar los objetos que puede necesitar el médico o el cirujano. Pero desde hace algún tiempo el médico del Hospicio de Lisiados, Doctor Ferrareti parece no querer tener en cuenta esta regla. Recientemente, teniendo que hacer a un niño de 8 años una operación de las más delicadas y por el retraso de su asistente, ha exigido que una hermana tome su lugar; cuando el asistente ha llegado la hermana ha querido retirarse pero el doctor se ha opuesto formalmente a ello y la hermana ha debido continuar prestándole servicio con dolor, mientras el asistente miraba y no hacía nada. Los Superiores Mayores, informados de este hecho, quisieron inmediatamente escribir al Doctor Ferrareti para rogarle respetuosamente que reconozca que, como en el pasado, las hermanas del Hospicio de Lisiados se ajustan a prescripciones de las que él no puedeignorar su sabiduría. Pero se le hecho observar que el Doctor Ferrareti esta muy bien visto por la Congregación de Caridad, contra la cual el sostiene ante las hermanas que la mayoría sectaria de la Congregación se alegraría de u despido. Es de temer que el Doctor Ferrareti, ofendido, se vuelva también contra ellas o al menos no haga nada para defenderlas y entonces nadie detendrá los deseos de laicización. Las hermanas hacen el bien en este Hospital. Muchos niños hace la Primera Comunión y reciben la confirmación; se les hace rezar y aprender el catecismo y en todo esto el director deja las hermanas una entera libertad. 284 Los Superiores de las Hijas de la Caridad están deseosos de conocer el pensamiento de su Santidad en relación con esta delicada situación y este augusto pensamiento, sea el que sea, será la línea de conducta que seguirán con una ciega y total filial confianza. Sor Marie Julie Kieffer Superiora General En el reverso del escrito está escrito de puño y letra por Pio X: “Que se observe puntualmente la Regla en esta reserva tan delicada incluso a costa de deber abandonar el asilo si las hermanas fueran obligadas a asistir a estas operaciones”. 285 TESTAMENTO DE LA MARQUESA DE VALLEJO Quinta copia del testamento abierto otorgado por la Excelentísima Señora Marquesa de Vallejo ante Don José D Piniés y Cambray. Primera expedida para las Rda. M. Visitadora de las Hijas de la Caridad y autorizada por don Luis Fernández González abogado y, por oposición, Notario de Madrid. (Notario antes, por oposición, de Bilbao). Madrid 16 de agosto de 1939 año de la victoria Número 561 En la villa y corte de Madrid, a las 10 del día 28 de abril del año 1903. Ante mi don José Piniés y Cambray, Licenciado en derecho y sección del administrativo, Notario y vecino de esta corte. Comparece: La Excelentísima señora doña Nicolasa Gallo-Alcántara y Sibes, marquesa viuda de Vallejo, dama noble de María Luisa, natural de la ciudad de Santander, capital de la provincia de su nombre, hija legítima de don Eladio y doña Bárbara, ya difuntos; de edad setenta y tres años, viuda, propietaria y vecina de esta Capital, con domicilio en la calle de Fuencarral, número cuatro, principal, provista de cédula personal de primera clase, expedida en Madrid por la Recaudación del distrito del Hospicio, a veintidós de abril del año próximo pasado, talón número treinta y cinco mil doscientos noventa. En perfecto estado de salud y con claridad de potencias y del habla. Manifiesta su intención deliberada de formalizar las disposiciones de su última voluntad, y teniendo a mi juicio y de los testigos, capacidad legal para testar, espontáneamente otorga el presente testamento abierto, redactado por mí con arreglo al escrito que S.E. me han presentado, del modo expresado en las siguientes. Cláusulas. Protestación de la fe. Primera. - Declara que es católica, apostólica, romana, en cuya fe y creencia protesta vivir y quiere morir. Sepelio funerales y sufragios. Segunda.- A su cuerpo, hecho cadáver, vestido con hábito, se le dará sepultura en el convento de religiosas Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de Jesús, sito en el barrio de Chamberí (Ensanche) y su calle de Ponzano, número cincuenta y cinco, provisional, de esta Corte, de cuya iglesia es fundadora y tiene constituido el derecho de patronato a su favor en la manera, lugar y forma que dispusieren la Reverenda Madre Priora y Clavarias de dicho Convento, para lo cual les otorga libérrimas facultades. El Clero parroquial, con Cruz alzada, acompañará la conducción de su cadáver hasta depositar una iglesia del Convento, y si fuese oportuna, se celebrará una misa 286 rezada, de cuerpo presente, hasta dejarlo depositado en el lugar que dichas Religiosas acordaren. Al día siguiente, si las Reglas de la Comunidad o las Rúbricas de la Iglesia no lo impidieren, se celebrará en la iglesia de dicho Convento un funeral por su alma, oficiado por las mismas Religiosas, a quienes se dará por sus testamentarios la cantidad de doscientas cincuenta mil pesetas en concepto de sufragios por su alma, como queda indicado, y no en otro alguno, por el mencionado funeral y por los que en lo sucesivo hicieren ellas de su voluntad por el alma de la prestadora. Quiere la Excelentísima señora compareciente que, en la parroquia, que al presente es de San Martín, o en la que su fallecimiento lo fuere, se haga un funeral de primera clase por el eterno descanso de su alma, pero sin colgaduras, música ni túmulo ni más aparato que el paño fúnebre extendido en el suelo, y en torno del mismo, las luces correspondientes. El Clero de la Parroquia celebrará, durante nueve días, por su alma el Santo Sacrificio de la Misa, con la limosna de cinco pesetas cada una. Es su voluntad que en la Iglesia catedral de Santander se haga, asimismo, cuanto antes fuere posible, un funeral de primera clase, con asistencia del Ilustrísimo Cabildo, también sin música ni aparato; como queda dicho al ordenar al igual sufragio de su Parroquia. Todas las misas que el expresado día se celebren por su alma, no sólo en la Catedral, sino también en todas las parroquias e iglesias públicas, de Conventos y Comunidades de dicha ciudad, serán remuneradas con la limosna de cinco pesetas cada una. Se entregarán al Ilustrísimo señor Obispo de Santander, o a su lugarteniente, cinco mil pesetas para que en ese día las reparta como limosna entre los pobres de aquella ciudad, como encargo de que la encomienden al Señor. Es igual modo su voluntad que se entregue a cada Superiora, Religiosa o Religioso de Establecimientos de Beneficencia de la referida ciudad de Santander, cinco mil pesetas, para que ellos, sin intervención de juntas ni de persona alguna, las inviertan a su voluntad en beneficio de dichos Establecimientos. Se celebrará asimismo por su alma otro funeral de primera clase de iglesia del pueblo de Escalada (Burgos), con asistencia del Clero que allí se acostumbra y la limosna correspondiente. En ese mismo día, si fuese posible, el párroco de la propia Iglesia, por su lugarteniente, distribuirá entre los pobres del pueblo la limosna de cinco mil pesetas, prefiriendo, en número y cantidad, a los que fueren parientes de la Excma. Sra. Marquesa. Los señores testamentarios cuidarán de que no se difieran ni el funeral ni el reparto de las limosnas más de lo absolutamente necesario para ponerse en inteligencia con dicho párroco. A los señores Curas párrocos de San Martín y San Luís Obispo, de esta Corte se le entregarán veinticinco mil pesetas a cada uno, para que los distribuyan entre los pobres de sus respectivas parroquias durante el novenario de su fallecimiento, encargando que la encomienden a Dios. Al Rector del Oratorio del Caballero de Gracia se le darán diez mil pesetas, cinco mil para que las aplique al culto en la forma que mejor le parezca, sin intervención de la 287 Junta, y las otras cinco mil para que él y los señores Capellanes que entonces vivan en la Casa recen las treinta Misas de San Gregorio en sufragio de su alma. Al R. P. Hidalgo, Don Isidro, se le darán dos mil pesetas para que igualmente digan las Misas de San Gregorio y la encomienda a Dios. A los dos Capellanes de las religiosas Carmelitas Descalzas de Santa Teresa, quinientas pesetas a cada uno para que también le digan las Misas de San Gregorio, rogándoles que lo hagan sucesivamente y lo antes posible después de su fallecimiento. Deja también doscientas cincuenta mil pesetas para limosnas de Misas rezadas en sufragio de su alma y la de su querido esposo, de las de sus difuntos padres y de la testadora. Estas Misas las mandarán decir sus testamentarios, sin limitación del lugar ni tiempo, ni más preferencia, que la consideración a los sacerdotes pobres y de buena conducta. Mandas piadosas también en sufragio por el alma de la testadora. Tercera.- Es su voluntad fundar, y manda a sus testamentarios funden, con la, advocación de San Eladio y Santa Bárbara, dos becas en el Seminario del Obispado de Madrid-Alcalá, que serán perpetuas, con capital bastante, en renta perpetua del cuatro por ciento anual, a producir una peseta cincuenta céntimos diarios por cada una, que es la tensión de dicho Seminario, las cuales becas se adjudicarán libérrimamente por el ilustrísimo señor Obispo o su lugarteniente, sede vacante, a quien fuere más digno por su aplicación, virtud y pobreza. Manda se entreguen al que fuere Director administrativo o cajero de las obras de la iglesia de Nuestra Señora de la Almudena, cincuenta mil pesetas para la prosecución de las mismas, con ruego de que así lo verifiquen lo antes posible. Al Excelentísimo Ilustrísimo señor Obispo de Madrid-Alcalá se entregarán diez mil pesetas para las obras del Seminario. A la presidenta general española de las Conferencias de San Vicente de Paúl, se entregarán cincuenta mil pesetas, que personalmente distribuirá aquella señora, así se lo ruega, a cada Centro de los establecidos en esta Corte, y según sus necesidades más perentorias. A las obras de celo, así llamadas, de la Guardia de Honor, escuelas nocturnas para obreros, que tienen, al presente, dos, gestión de matrimonios pobres, y socorro y asistencia de adultos pobres, de la misma Asociación de la Guardia de Honor, cuando están gravemente enfermas, se entregarán veinticinco mil pesetas que recibirá su Director General, el R. P. Isidro Hidalgo, o el que le sucediese en dicho cargo, para que distribuya la indicada cantidad cuando y como le parezca conveniente. A Don Daniel Cañadilla y López, y en su defecto a Don Lorenzo Martín y Barros, se entregarán cien mil pesetas, para que los empleen en limosnas y obras de beneficencia, concediéndoles la facultad de designar las primeras, sin limitación de número y lugar, y determinando las segundas con las mismas facultades. Manda también se entreguen a la Superiora general española, llamada Visitadora de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, que tiene su habitual 288 residencia en esta Corte, casa central, calle de Jesús, número tres, la cantidad de veinticinco mil pesetas para que en sus oraciones la encomienden a Dios. Manda a las Superioras de las Casas de San Diego y San Nicolás sitas en el pueblo de Valdemoro de esta provincia, veinticinco mil pesetas a cada una, que se aplicarán al socorro de las necesidades dichas Casas, con el encargo de que la encomienden a Dios. Manda a la R. M. Superiora del Convento de la Encarnación de dicho pueblo de Valdemoro, la limosna de cinco mil pesetas, para que la encomienden a Dios. Para las niñas huérfanas de la Guardia Civil asiladas en el Colegio sito en Valdemoro, de esta provincia, se darán veinticinco mil pesetas nominales en títulos del cuatro por ciento interior, para que su producto se destine a premios a las mismas, en el tiempo, número y forma que disponga al Excelentísimo Sr. Comandante General del Cuerpo. Se entregarán veinticinco mil pesetas a la R. M. Provincial de las Hermanas Carmelitas de la Caridad, para que las destine a las necesidades de su Instituto y al Noviciado del mismo establecido en Vitoria. Manda diez mil pesetas a las Siervas de María que tienen su noviciado en la plaza de Chamberí, barrio de este nombre, junto a la calle de Santa Engracia.. Manda cinco mil pesetas a las Hermanas de la Divina Pastora, que tiene su Casa Colegio en la misma calle, cerca de los Cuatro Caminos. A todos y a cada uno de los establecimientos de beneficencia de esta corte dirigidos por Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, españolas; Hermanitas de los Pobres y Carmelitas de la Caridad, que tienen su Colegio en la plaza de San Francisco, número dos, se entregarán cinco mil pesetas; pero no a las Juntas o fundadores de dichos establecimientos, sino a las Superioras Religiosas, para que ellas las empleen, según su voluntad, en beneficio de dichas Casas o Colegios y la encomienden a Dios. A las Superioras de todos los Conventos de Clausura de esta Corte, incluyendo en ellos a las de los Cuatro Caminos, no obstante, cualquier otra donación que por otro concepto se hiciere, se darán cinco mil pesetas a cada una de limosna. A todos los demás Institutos Religiosos de los aprobados por la Iglesia dedicados a obras de Beneficencia, de enseñanza a niños o niñas pobres, fuera de los indicados, y que además estuvieren dirigidos por Religiosas, se entregarán dos mil quinientas pesetas a cada uno, incluyendo los colegios de los Hermanos de la Doctrina Cristiana, y entre éstos, el de los Cuatro Caminos. Respecto a su persona. Cuarta. - Carece de ascendientes y descendientes, y por lo tanto, tiene facultad para disponer libremente de todos sus bienes y derechos, presentes y futuros, sin limitación alguna derivada de las leyes que regulan las sucesiones testadas. Estuvo casada en únicas nupcias con el Excmo. Sr. Don Diego Fernández y Vallejo, Marqués de Vallejo, de cuyo matrimonio no ha tenido sucesión. Al contraer dicho matrimonio, ambos cónyuges concurrieron con sus aportaciones al mismo, en la 289 forma y cuantía que se declara en la escritura que al efecto otorgaran ante el Notario de esta corte señor Garamendi, con fecha diecinueve de junio del año mil ochocientos cincuenta y siete. Posteriormente, por sucesión de su señor padre, después de haber colacionado la cantidad que por legítima paterna se le había anticipado, recibió los bienes que en naturaleza y cuantía se detallan en la escritura de adjudicación, otorgada ante el mismo notario señor Garamendi en primero de marzo de mil ochocientos sesenta y ocho. Finalmente, por fallecimiento de su muy querido esposo, ocurrido en treinta y uno de diciembre de mil novecientos uno, recibió todos los bienes dotales, gananciales, mejoras y por sucesión de su citado esposo, según se detalla en el inventario, avalúo, liquidación, participación, adjudicación y su adición a la testamentaría, cuyas operaciones fueron protocolizadas por acta número seiscientos treinta y seis, autorizada por mí a catorce de abril de mil novecientos dos. Pudiendo, pues, disponer libremente de todos sus bienes, y deseando dar una prueba de afecto a las personas que más se han distinguido por su cariño y buenos servicios, tanto a su marido, la señora testadora, establece los siguientes Legados. Bienes inmuebles y mobiliario. Quinta.- Lega a su sobrina doña Joaquina Fernández de Lanuza la casa sita en esta Corte, calle de Fuencarral, número cuatro, con la siguiente condición: que mientras viva su amiga Doña Juana Sanz, pueda esta ocupar, sin pagar alquiler alguno, el cuarto entresuelo que de presente habita. Lega a la misma Doña Joaquina Fernández todo el mobiliario de la casa que habita la señora otorgante, incluso las ropas, el servicio de plata, como cubiertos, bandejas y demás, así como también todo lo perteneciente al servicio del Oratorio. Lega a su sobrino Don Mariano Lanuza y Fernández la casa sita en esta Corte, calle de Lagasca, número doce. Alhajas. Lega a su amiga Doña Juana Sanz las alhajas que fueron de su cuñada Modesta, que la legataria conoce, así como también una sortija de rubíes, brillantes y corona, que fue de Ramona. A las Religiosas Carmelitas de Santa Teresa de Jesús, de la calle Ponzano, la Cruz y Banda de María Luisa y el aderezo de brillantes que al casarse la Excma. Sra. otorgante le regalo su siempre querido esposo, y asimismo, el sello con las armas, que usaba su difunto padre, encargándolas que estas alhajas las destinen a algún objeto propio para el servicio del culto divino; si, por prohibirlo las Reglas o por alguna otra causa, las citadas Religiosas no pudieran recibir estas alhajas, sus testamentarios las entregarán a la R. M. Visitadora de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, en España, para que las custodie hasta que esté hecha la capilla del Hospital de Convalecientes, de que se hablará después, y en ellas las destinará al referido objeto. 290 A su prima Doña Dolores Gallo, la pulsera de brillantes que figura una culebra A su sobrina Doña Dolores Calvo de Labat, pendientes mejores que tenga la testadora. A su ahijada Doña María Labat y Calvo, el mejor collar de brillantes, que compró la Excma. Sra. Marquesa en París. A su sobrino don Mariano Lanuza el alfiler de hombre, que es un solitario. A las hijas de su prima Doña Ana Gallo, viuda de Abarca, las alhajas restantes, que ellas se distribuirán. Dinero. Lega a su sobrina Doña Joaquina Fernández de Lanuza, doscientas cincuenta mil pesetas en efectivo metálico. A su sobrina Doña Clara Bahía de Lanuza, ciento veinticinco mil pesetas efectivas. A su sobrino Don Antonio Lanuza, o si éste faltare, a sus herederos, ciento veinticinco mil pesetas, con la obligación de que sigan pagando las pensiones establecidas por su querido esposo, en el testamento que otorgó el día cinco de Febrero de mil novecientos uno, y que fueron aceptadas por la Excma. Sra. otorgante. Lega a Don Enrique Elías y Campo la cantidad de doscientas mil pesetas en efectivo metálico. A su prima doña Ana Gallo-Alcántara, viuda de Abarca, cien mil pesetas en efectivo y las dos figuras de barro que tiene en su gabinete la testadora, y que son los retratos de su padre y tío Luis. A sus sobrinos Don Manuel Fernández Espinosa, Don Diego Fernández Espinosa, Doña Emilia Lozano y Fernández, Doña Nicolasa Fernández Lázaro y Doña Luisa Fernández Lázaro, la cantidad de cincuenta mil pesetas efectivas a cada uno. A Don Joaquín Ventura y Don José Vallejo Elías, sesenta mil pesetas a cada uno. A Don Valentín Mendía y Fernández, cincuenta mil pesetas efectivas. A Don Ezequiel Fernández Aguirre y Doña Aquilina Fernández Aguirre, cuarenta mil pesetas a cada uno. A cada uno de los restantes nietos de Don José Fernández, medio hermano que fue de su marido, y que no están comprendidos en legados anteriores, veinticinco mil pesetas, o sea, entre los trece, trescientas veinticinco mil. A cada uno de los tres hijos de Doña María Ruiz y Díaz, lega cinco mil pesetas. Lega cinco mil pesetas a cada uno de los tres hijos de Doña Jesusa Díaz, todos originarios de Escalada. Lega cinco mil pesetas a cada una de sus amigas Sor Francisca Larequi, Sor Carmen Piera, Sor Casilda Riestra y Sor Ventura Pujadas, todas Hijas de la Caridad. 291 Lega igual cantidad de cinco mil pesetas a cada una de las Hermanas Carmelitas de la Caridad Sor Teresa García y Sor María Oriol Lega a Doña Matilde García Vega de Bermúdez, veinticinco mil pesetas, cinco mil pesetas para ella, y las veinte mil restantes para su hijo Diego, ahijado de la señora otorgante. Lega veinte mil pesetas al niño Diego Dueñas y Fernández, ahijado de la señora otorgante y de su esposo, y cinco mil pesetas a su madre, Doña Dolores Fernández de Dueñas. Lega a Doña Dolores Paulín Vallejo, residente en la actualidad en Soto de Carreras, veinticinco mil pesetas. Lega cinco mil pesetas a cada uno de los tres hijos de Don Alejo Elías Romero. A Doña Ana García Vega, de Crespo, y a su hermana doña Emilia lega cinco mil pesetas a cada una. A Doña Saturnina González Lázaro y a su hermana Doña Elisa, que viven en Valladolid, cinco mil pesetas a cada una, y a Don José María Ripoll, de Madrid, diez mil pesetas. Lega a su amigo Don José Santos y Fernández Lara, cinco mil pesetas. A Don Cecilio Torre, capitán de ingenieros, cinco mil pesetas. A Don Enrique Torrijos, cinco mil pesetas. Lega mil pesetas a Ignacia López Arnaiz, que vive en el pueblo de Matienzo, provincia de Santander. A Celedonio Goiri, antiguo criado de casa, cinco mil pesetas. A cada uno de los criados que sirvan en la casa al fallecimiento de la señora otorgante se les dará mil pesetas, y si alguno, a juicio de los testamentarios, se hubiese distinguido su servicio y mostrándole especial cariño, se le dará doble cantidad. Se considerará, para los efectos de esta disposición, a los porteros de la casa que habita, y a José Martínez, criado que fue durante algunos años. Manda que se dé una gratificación de cien pesetas al cochero y lacayo, y dos pagos de extraordinario a todos los porteros de las casas propiedad de la señora otorgante. Las cantidades representadas por cada uno de estos legados, así como los que tienen el carácter de limosnas y mandas piadosas en concepto de sufragios por el alma de la testadora, ya sean inmuebles, muebles, alhajas o metálico, se entregarán integradas a las personas y corporaciones indicadas, siendo de cuenta del acervo testamentario o caudal relicto el pago de las cantidades que cada uno debe de pagar al Fisco o Erario público por el concepto de transmisión de bienes por título singular. Beneficencia. Sexta. - Además de los legados ya citados, establece los siguientes, de carácter benéfico más general. 292 Lega la Beneficencia general del pueblo de Madrid, un millón de pesetas, que entregaran sus testamentarios a las autoridades competentes, para que los destinen al expresado objeto. A la ciudad de Logroño lega cien mil pesetas, que se entregarán a Don Enrique Elías Campo, para que las distribuya su voluntad entre las instituciones de Beneficencia de la expresada ciudad, encargándole que tenga presentes en la distribución a las Comunidades religiosas necesitadas, tanto de clausura como las que se dedican a la enseñanza, cuidado y asistencia de pobres enfermos. Al pueblo de Soto de Cameros, en la provincia de Logroño, lega a otras cien mil pesetas, que se entregarán también al citado señor Don Enrique Elías, para que dé: cinco mil pesetas a la parroquia, otras cinco mil a la Virgen del Cortijo, y el resto las distribuya, a su voluntad, entre los pobres del pueblo, o lo destine una fundación benéfica, que asimismo deja su elección, segura de que obrará como mejor convenga a los pobres del citado pueblo. Lega dos millones de pesetas a las Hermanas Carmelitas de la Caridad, que se entregarán a la Reverenda M. Provincial de dicho Instituto, para que funden y doten una casa-asilo donde sean asistidas y cuidadas las hermanas ancianas imposibilitadas, de la expresada Orden de Carmelitas de la Caridad, que al presente tienen su Colegio en esta Corte, en la plaza de San Francisco. La R. M. Provincial, sin que nadie pueda obligarla ni pedirla cuentas, hará esta fundación lo más pronto posible, en el lugar y forma que crea más conveniente a los intereses de su Instituto; y a ella y a todas las Hermanas ruega encomienden su alma a Dios. Relativo a la fundación de un Colegio de Niñas, ordenado por su marido el Señor Marqués. En el testamento otorgado por su muy querido esposo ante mí a cinco de Febrero de mil novecientos uno, se ordena la fundación del Colegio para educación de jóvenes doncellas, con las condiciones y bases allí determinadas; y en el que otorgó también ante mí, a tres de Julio del mismo año, hace sobre este punto la aclaración siguiente: “Cuarto.- En el testamento de cinco de febrero del corriente año mil novecientos uno, párrafo tercero, ordena la constitución de un asilo-fundación benéfica, con el carácter general, destinado a la educación de niñas. Respecto a esta fundación, es mi voluntad que, a pesar de lo establecido en dicho testamento, se esté y se pase por lo que en definitiva resuelva yo, o, al fallecimiento, la señora marquesa mi esposa”. Aquí debe manifestar la señora otorgante que se ratifica en la declaración hecha a las operaciones de inventario valorado, liquidación, partición y adjudicación de bienes de su mencionado esposo, antes citadas, aceptando la obligación de cumplir en esto, como en todo, la voluntad del mismo su querido esposo. Y aun cuando para que las niñas pobres disfruten lo antes posible de estos beneficios, ha establecido provisionalmente un Colegio en el que, bajo la dirección de Hijas de la Caridad, se alimentan y educan ochenta niñas, declara sus deseos de hacer la fundación definitiva, de la cual se ha ocupado y sigue ocupándose, esperando que, con la ayuda de Dios, la llevará pronto a feliz término. Mas si ella no pudiera realizarla, en todo o en parte, ruega a sus testamentarios que lo hagan con la mayor diligencia posible, cumpliendo las bases establecidas por el Señor Marqués, 293 su marido, en el referido testamento de cinco de febrero de mil novecientos uno, con las variaciones siguientes: Primera. - Teniendo en cuenta los intereses producidos durante este año en los que puedan producir en el tiempo que duren las obras del asilo, los cinco millones de pesetas destinados a la fundación, la señora marquesa manda que se destine a la referida fundación un millón de pesetas más, o sean, seis millones de pesetas en junto. Segunda.- En virtud de la facultad expresada anteriormente, manda que al hacerse la fundación, sobre las bases establecidas por su marido la base sexta se reforme y quede redactada del modo expresado a continuación: “Sexta.-Que el capital con que se dote la fundación ha de constituirse en valores de la Deuda del Estado, en una lámina intransferible, a nombre de la propia fundación, cuya custodia y realización de intereses estarán a cargo de la Reverenda Madre Visitadora general de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, de la Provincia de España, a quien corresponderá la decisión sobre admisión de jóvenes, después del fallecimiento de la señora testadora, así como las demás facultades que se determinen en la escritura fundacional, que, desde luego, declara su propósito de que sean todo lo amplias que sea necesario para la libre administración y dirección del Establecimiento, sin más intervención que la del Excmo. Sr. Obispo de esta Diócesis, a quien dicha Madre Visitadora rendirá las cuentas para su aprobación, una vez cada año, o más veces, si así lo creyera conveniente el Rvmo. Prelado. El pago de estos legados a la Beneficencia ha de ser también íntegros, como se ha dicho de los anteriores, siendo dé cuenta de la testamentaría del impuesto sobre derechos reales y transmisión de bienes y cuantos gastos ocasionen. Si hubiera dudas sobre la personalidad de algún legatario, se estará a lo que dispongan sus testamentarios, sin necesidad de prueba de ningún género. Séptima.- El remanente de todos los demás bienes que quedaren después de pagado cuando anteriormente se consigna en todos los conceptos expresados, se entregará íntegro, cualquiera que fuere su naturaleza y cuantía, a la Reverenda Madre Visitadora General, en la Provincia de España, de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, en cuyo remanente de la instituye heredera universal, la cual los dividirá en dos partes iguales, estimando una parte a las necesidades de la citada congregación de hijas de la caridad de San Vicente de Paúl, en las casas exclusivamente españolas, sin que nadie tenga derecho a intervenir su inversión; y la otra parte o mitad la destinara a constituir, cumpliendo la voluntad y mandato expreso de la señora otorgante, que desde luego ordene constituye la siguiente Fundación de casa-asilo de convalecientes Compadecida, no una, sino muchas veces, del estado lamentable y tristísimo en que salen, generalmente, de los hospitales, para volver a sus casa pobres, los cuales, en lugar de alimentos nutritivos, sanos, tan necesarios para recobrar sus fuerzas, sólo encuentran en ellas pobreza y miseria, por cuya razón, o tienen que dedicarse desde luego al trabajo, que les hace recaer muchas veces en la enfermedad, o echarse por las calles a pedir limosna, 294 que suele ser muy escasa; para consuelo, remedio y alivio de estos pobres, ha determinado fundar una casa-asilo bajo las bases expresadas a continuación: 1ª Se comprarán terrenos dentro del perímetro de la población de Madrid, para construir en ellos una capilla espaciosa, con dos departamentos a los lados, suficientes cada uno para habitación y dormitorio de cien convalecientes, con su jardín o huerto correspondiente a cada uno: el uno destinado a los hombres, y el otro a las mujeres. Su construcción será sólida y severa, bajo la dirección de las que fuere Visitadora General en España de las hijas de la calle San Vicente de Paúl, a quien corresponderá elegir Arquitecto para tal reconstrucción. 2ª Dicho edificio tendrá solamente dos pisos: el bajo habitable y el principal, y lo mismo tendrá el departamento donde han de vivir las Hijas de la Caridad, a los cuales reserva, no sólo la dirección, sino también la administración de los fondos, régimen y gobierno del mismo, bajo el Patronato del que fuere Obispo de Madrid-Alcalá, o su lugarteniente, y la Visitadora General Española de dichas Hijas de la Caridad, la cual a fin de año, ha de presentar al referido Prelado las cuentas documentadas, con su firma y sello, para la aprobación de las mismas. 3ª Serán admitidos en la citada casa-asilo de convalecientes los que realmente lo fueren y salieren de los hospitales como tales, declarados en certificación facultativa por los médicos que los hubieren asistido, a excepción de los convalecientes de enfermedades contagiosas, u otras que les hiciere indignos de completar su curación en ese asilo, que sólo cobijará a convalecientes cristianos, honrados y dispuestos a recibir voluntariamente los Santos Sacramentos, practicando los ejercicios de todo buen cristiano, dispuestos y ordenados por la Superiora Religiosa, sirviendo de precedente, para su calificación, la conducta que durante su enfermedad hubieren observado. 4ª No se opondrá a la base anterior el que dicha Superiora, en casos excepcionales, pueda recibir a algún convaleciente pobre que careciese en su casa de los alimentos necesarios, siempre que reúna las condiciones indicadas, advirtiendo que, tanto los primeros como estos, no han de tener en su exterior erupciones ni restos de la enfermedad o dolencia, cuya vista pueda molestar a los demás. 5ª Serán tratados según las instrucciones que el médico comunicase a la Superiora, tanto en orden a los alimentos, que serán sanos, nutritivos y conformes a la clase y condición de los convalecientes, todos comunes, a no ser en casos muy especiales y expresamente mandados como necesarios por el médico de la Casa, sino también en orden a las ocupaciones de dichos convalecientes, salida a los jardines, etc., etc. 6ª Si alguno recayese, será trasladado inmediatamente al hospital, salvo casos de extrema gravedad o de peligro inminente, de suerte que no haya en la casa más que los que sean propiamente convalecientes, no enfermos, y menos aún si padeciesen enfermedades crónicas. 7ª Podrán permanecer en la casa por espacio de treinta días, si antes no les diere de alta el médico de la misma, y si alguno necesitare algunos días más, seguirá en ella, 295 siempre que dicho médico certificase que está en vías de convalecencia, en una o dos semanas. 8ª Al ingresar en la Casa, se les dará un traje modesto y uniforme, que dispusiere la superiora, el cual dejará en el Establecimiento a su salida, a no ser que hubiese alguno tan pobre, que sólo tuviera harapos miserables. Este traje uniforme será igual para todos, y constará: de camisa interior, de lana o algodón, camisa de lienzo, calzoncillos, pantalón, chaleco, americana, un abrigo, y un tapabocas para el cuello, todo de color oscuro. Entre las mujeres, vestidos de una sola pieza, también oscuro y de abrigo, mantón, pañuelo para la cabeza, camiseta interior, como la de los hombres, medias y zapatos y un velo modesto, para la asistencia a la capilla. 9ª Si a fin de año hubiese remanente de fondos, se aplicarán por la superiora los fines de esta fundación, bien aumentando el número de convalecientes, o bien formando un fondo de reserva, para destinarlo, en ocasión oportuna, al mismo objeto. 10ª En caso de extinción o expulsión de estas Religiosas, lo que Dios no permita, se encargarán con iguales privilegios las Carmelitas de la Caridad, y si éstas no pudieren, otras religiosas a quienes designare el Prelado Patrono. Para que esta su voluntad sea integra y fielmente cumplida con la mayor diligencia posible, sus testamentarios entregarán, tan luego como sea posible, el capital remanente de sus bienes, cualquiera que sea su clase, a la Visitadora General de las Hijas de la Caridad de la Provincia de España de San Vicente de Paúl, ya de una vez, si fuera factible, ya en varias ya cuenta, luego que formasen cabal juicio del importe del caudal, que por exceder del asignado para cumplir los mandamientos precedentes, hubiera de atribuirse o aplicarse a esta fundación, pero entendiendo que en su voluntad que no se hicieran más que lo absolutamente preciso para cumplir formalidades o preceptos de, la constitución de la Casa-Asilo de convalecientes indicada. Así lo espera del celo y diligencia de la expresada visitadora general, a la cual concede amplia facultad, no sólo de dirección y administración de la Casa-Asilo y capital a ella designado, sino también la de enajenar todos los bienes, valores, muebles e inmuebles, especialmente éstos, si así lo exige su naturaleza y leyes vigentes, convirtiendo su producto en cualesquiera otro, a su satisfacción, y sin injerencia ni intervención de persona alguna física o jurídica, salvo el caso de que fuera ordenado por la Ley y dentro de sus límites, pero siempre con el consejo del Director General de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl de la Provincia de España, en cuanto se refiere a la enajenación y conversión de valores, con la cautela y previsión necesarias, a fin de que los que se adquieran sean siempre, por su garantía y crédito fiduciario, los más aceptados en la plaza y Bolsa de contratación. Albaceazgo: Octava.-Nombra por sus albaceas testamentarios, contadores, comisarios y partidores, conjuntamente, o cuando menos, dos de los designados, a Don Carlos Díaz Guijarro, Cura ecónomo de la parroquia de San Luis Obispo de esta corte, y Capellán de Religiosas Salesas en la actualidad; a Don Antonio Chacón, Cura Párroco de San Martín, de esta Corte, o al que fuere Cura o ecónomo de la expresada parroquia; a Don Antonio Lanuza; 296 a Don Enrique Elías y Campo, presbítero, y a don Mariano Lanuza, a los cuales ruega que ejecuten su voluntad en el año de su muerte, a ser posible. En otro caso, les prorrogara el año legal por todo el tiempo que creyeren necesario para tramitar la testamentaría, cumpliendo en todas sus partes su voluntad. Autoriza a dichos albaceas para que inmediatamente que tengan noticia de su fallecimiento, ocupen su casa, se apoderen de todos sus bienes, cobren y paguen toda clase de créditos y cantidades; extraigan y retiren del Banco de España, Caja General de depósitos, o de cualquier otro Establecimiento de crédito de particulares, cualesquiera depósitos, valores y metálico puestos a su nombre; representen en juicio a la testamentaría, formen inventario y ejecuten cuanto sea necesario y al cargo de albaceas testamentarios atañe, hasta entregar a cada adjudicatario, por todos los conceptos expresados, cuanto les correspondiere, con facultad expresa de enajenar los bienes, si lo juzgaren necesario para cumplir mejor y más pronto sus disposiciones, y con ellas, el encargo recibido; pudiendo los albaceas, para llenar los fines que se les encomiendan por el presente, otorgar y firmar toda clase de escrituras y documentos precisas, con las cláusulas y requisitos propios de la esencia de la naturaleza y accidente del acto o contrato que formalicen. Como un medio de remunerarles e indemnizarles, en cierto modo, de los trabajos y molestias que les ocasionará el cumplimiento de su cometido, da, no obstante, cualquier otra manda, a cada uno de sus testamentarios, cinco mil pesetas, que ellos podrán retirar por sí mismos. Noveno.-Prohíbe la intervención judicial en su testamentaria, privando a cuantas personas o entidades tienen declarado algún interés, del derecho de provocarla, cualquiera que sea el tiempo, dentro del concedido en la cláusula octava, que sus testamentarios tardaren en ejecutarla y de entregar la porción legada a cada uno de los designados; mas si alguno, desoyendo esta expresa voluntad aquí manifestada, lo verificaré, por ese solo hecho, le impone la testadora desde ahora, para que el improbable caso, la pérdida absoluta de la cantidad que le llega, acreciendo esta de caudal remanente. Para que la prohibición de esta intervención judicial sea eficaz, cumpliendo preceptos pecuarios del orden civil, confiere a los señores albaceas cuantas facultades le sean necesarias. Décima.- Por el presente revoca y anula todas las disposiciones testamentarias que antes de ahora y en cualquier forma hubiese otorgado, y especialmente, las de trece de junio de mil ochocientos ochenta y dos, ante el Notario de esta Corte del señor Sancha, y de siete de enero de mil ochocientos noventa y cinco, ante el Notario, también de Madrid, Don Segundo Alonso Cillán, pues quiere que sólo este testamento sea considerado como la fiel expresión de su última voluntad. Así lo otorga ante mí y los testigos Don José María Cordón y Estecha, Don José Lumar Partouse y Don Manuel Villar y Fernández, los tres mayores de edad y vecinos de esta Corte, los cuales aseguran conocer a la Excelentísima señora testadora, a la que ven y han visto y entendido desde el principio de este testamento, que yo el Notario leí íntegro y en alta voz, en presencia de los cuatro, renunciando ellos el derecho que tienen a leerlo por sí mismos; y manifiesta la Excma. Señora Doña Nicolasa Gallo-Alcántara y Sibes, que su contenido es la expresión de su última voluntad. Los cuatro firman a continuación 297 por su propia mano. Y yo el notario doy fe de conocer a la referida Señora Marquesa viuda de Vallejo, testadora, con todas las circunstancias expresadas, y de haberse cumplido en un solo acto las formalidades mencionadas en la sección quinta del capítulo primero, libro tercero, capítulo tercero del Código Civil, y de los demás contenidos en este instrumento público, extendido en nueve pliegos de papel timbrado, de los cuales los anteriores están señalados con los números un millón dos cientos cuatro mil cuatrocientos cincuenta y uno; un millón dos cientos cuatro mil cuatrocientos cincuenta y dos, un millón dos cientos cuatro mil cuatrocientos cincuenta y tres, un millón dos cientos cuatro mil cuatrocientos cincuenta y cuatro, un millón dos cientos cuatro mil cuatrocientos cincuenta y cinco, un millón dos cientos cuatro mil cuatrocientos cincuenta y seis, un millón dos cientos cuatro mil cuatrocientos cincuenta y siete, y un millón dos cientos cuatro mil cuatrocientos cincuenta y ocho. Así lo aprueban la testadora y testigos, de que igualmente doy fe = La Marquesa Vda. de Vallejo = José María Cordón = Manuel Villar y Fernández =José Lumar Partouse = Signado: José D. Piniés = todos con su rúbrica. Nota. -El mismo día expedí parte para los efectos del Registro general de Actos de última voluntad, de que doy fe=Pinies= rubricado. Otra.- Libré primera copia para la Excma. Sra. otorgante, a dieciocho de Junio de mil novecientos tres, en un pliego clase quinta y nueve de undécima, números tres millones trescientos seis mil; un millón setecientos setenta y cuatro mil cuatrocientos veintiséis y los cinco siguientes; un millón setecientos sesenta y cuatro mil cuarocientos treinta y tres y el que sigue, y un millón setecientos setenta y tres mil ochocientos setenta y nueve, de que doy fe = Pinies = rubricado. Otra. -El tres de abril de mil novecientos diecisiete, a instancia de la Junta Provincial de Beneficencia, de esta Capital, expedí copia de particulares pertinentes de este testamento, en seis pliegos de papel simple. Doy fe = Larrey = rubricado. Otra. -En primero de mayo de mil novecientos treinta y cinco expido primera copia para Don José Fernández Sola, en un pliego de papel clase cuarta, serie A, número ciento sesenta y ocho mil ciento ochenta y uno y trece de la clase octava, serie B, números siete millones novecientos cincuenta mil seiscientos ochenta y ocho a los seiscientos noventa y dos mil inclusive, y siete millones novecientos sesenta y cuatro mil cuatrocientos cuarenta y cinco. Doy fe = Hernández = rubricado. Otra. - En veintinueve de abril de mil novecientos treinta y nueve expedí cuarta copia y segunda para el Jefe del Servicio Nacional de Beneficencia y Obras sociales, en cuatro pliegos clase de décima, número ciento diecisiete, ciento dieciocho, ciento diecinueve y ciento veinte. Doy fe = Hernández = rubricado. En quinta copia de su original que con el número arriba expresado obra en el Archivo de Protocolos de mi cargo. Y en concepto de primera copia para la Reverenda Madre Visitadora de las Hijas de la Caridad de la Provincia de España, Sor Justa Domínguez, la expido en Madrid, a dieciséis de agosto de mil novecientos treinta y nueve, Año de la victoria (en catorce pliegos) de papel de barba corriente, debidamente reintegrados con prolijas hasta completar la cuantía correspondiente, por no haber en las expendedurías 298 papel notarial de las clases cuarta y octava, que es en el que debía ir extendida la presente copia. (Doy fe). Entre paréntesis: y = U = no vale Sobre raspado: P=o=r=e=o= Vale Mas sobre raspado: esencia = vale Luis Hernández (Fuente: Archivo Diocesano de Madrid. Fundaciones. Convalecientes y ARP (Archivo Regional de Protocolos) nº 41119, documento original.) Nota: Los párrafos en negrita son nuestros. 299 Inventario de los bienes que pertenecieron a la Excelentísima Señora Marquesa Viuda de Vallejo, que la testamentaría de la misma entrega a la heredera Madre Sor Cayetana de la Sota, Visitadora de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, según escritura otorgada con esta fecha ante el Notario de esta Corte Don Modesto Conde Caballero. Activo Pesetas Caja / Existencia en metálico 13.600 43,90 Banco de España c/c / Saldo a favor de la testamentaria 2.910.593,68 F. de Bagargoitia de Bayona / Equivalencia de francos 41,55 en su poder 55,54 Credit Lyonnais, Agencia de Madrid / Id de francos 16.617,80 id 22.184,07 Credit Lyonnais, Agencia de Madrid, cuenta de la testamentaria / Id de francos 971.618,45 id 1.282.984,57 J. M. de Abarca de París / Id de francos de 1829,2 a la par por estar en quiebra 10.829,12 Alhajas / valoración de las que constituyen el legado pendiente de entrega 5810 Acciones del Banco de España / valoración de las 950 existentes en cinco extractos 2.182.625 Acciones de los Caminos de Hierro del Norte de España / Id de las 700 existentes en los depósitos en el Banco Español de Crédito 174.562,50 Acciones del Banco Hipotecario de España / Id de las 1850 existentes en el mismo en tres depósitos 738.150 Acciones de la Compañía Arrendataria de Tabacos / Id de las 1000 existentes y depósitos en el Banco de España 2.028.750 Testamentaría de la Excma. Sra. Marquesa Viuda de Vallejo. Alteraciones sufridas en la cuenta de capital. Ascendía según el inventario formado al fallecimiento de la Excma. Sra. Marquesa (q. g. h). 48.720.832,25 Bajas Por cancelación de la cuenta Colegió-Asilo provisional de San Diego y San Nicolás. 120.000,00 Por id id Colegio-Asilo de San Diego y San Nicolás fundado por el Excmo. Sr. Marqués de Vallejo. 5.250.572,50 Por id id Disposiciones testamentarias de la Excma. Sra. Marquesa Viuda de Vallejo 9.781.840,15 33.568.419,60 Aumento Saldo de la cuenta Pagos e ingresos de la testamentaría de la Excelentísima Señora Marquesa Viuda de Vallejo, representado por el exceso de los ingresos sobre los pagos. 766.689,09 Igual al que figura en el inventario formado con esta fecha 34.335.108,69 Entregado Metálico Intereses de la deuda perpetua al 4% 500.000,00 499.850.00 Total, Activo 34.346.312,27 300 Total, Pasivo (Fianzas de inquilinos) 11.203,58 Capital líquido 34.335.108,69 Madrid 15 de julio de 1905 Inmuebles de la Marquesa de Vallejo Inmueble Pesetas Casa Calle de Aguirre N.º 1 / Valor consignado en las declaraciones juradas presentadas a la Hacienda. 219.000 Casa Calle de Aguirre N.º 3/ Id. Id. Id. 186.475,88 Casa Calle de Aguirre N.º 5 Id. Id. Id. 266.081, 65 Casa Calle de Bordadores N.º 1 Id. Id. Id. 200.000 Casa Calle de San Felipe Neri N.º 2 Id. Id. Id. 400.000 Casa Calle de San Felipe Neri N.º 4 Id. Id. Id. 400.000 Casa Plaza de Herradores N.º 12 Id. Id. Id 300.000 Casa Calle de Alcalá N.º 90 Id. Id. Id. 50.000 Terrenos plaza de toros vieja / Valor según certificación facultativa de dos lotes sitos, uno en la Calle de Villanueva y otro en la del Conde de Aranda 261.629,10 Terrenos Calle de Alcalá frente al Retiro / Valor porque figuraban en el inventario de la testamentaría del Excelentísimo Señor Marqués (q. e. p. d) 837.424,76 Sor Cayetana de la Sota Visitadora de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, heredera de la Excelentísima Señora Marquesa Viuda de Vallejo Solares Clase N.º Pies cuadrados Precio de cada pie Valor total de los solares 23 17.022,27 70 1.191.558,90 46 9.350,34 35 327.261,90 50 7.019,13 30 210.573,90 51 8.458,51 35 296.047,85 57 12.481,05 16 199.696,80 Total 54.331,30 2.225.139,35 301 Otros valores Obligaciones de los Caminos de Hierro de Santa Fe Id. De las 1000 existentes en cuenta corriente en el Banco Hipotecario de España 817.422,62 Obligaciones Hipotecarias de Osuna Importe de las 3700 existentes en la casa valoradas a 5 pesetas una por estar en quiebra 19.500 Obligaciones de los Ferrocarriles Andaluces, 1ª serie Valoración de las 3885 existentes en cuenta corriente en el Banco Hipotecario 1.433.343,55 Obligaciones de la Sociedad General Azucarera de España / Id. De las 1000 existentes en 2 depósitos en el Banco de España 495.625 Obligaciones de los Caminos de Hierro del Norte, 5ª serie / Id. De las 3.896 existentes en un depósito en el Banco Español de Crédito 1.744.672,63 Bonos sin interés de Asturias, Galicia y León Id. De las 20 existentes en un depósito en Id. Id. 5.000 Cédulas del Ayuntamiento de Madrid al 4,5 por ciento / Id. De las 42 existentes en depósito en el Banco de España 19.065 Cédulas Hipotecarias al 4% Id. De las 6021 existentes en cuenta corriente en el Banco Hipotecario 3.072.112,67 Deuda amortizable al 5% = 1900 Id. De pesetas nominales 3.764.000 existentes en tres depósitos en el Banco de España 3.692.484 Id. Id. 2.173.500 Id. En cuenta corriente del banco hipotecario de España 2.132.203 con 50 5.824.687,50 Deuda amortizable a 5% = 1902 Id. De pesetas nominales 6.649.000 existentes en 3 depósitos en el Banco de España 6.522.669 Deuda perpetua al 4% inferior Id. De pesetas nominales 1.250.000 existentes en 2 depósitos en el Banco de España 860.166,75 302 Clase de Valores. Fecha en que se pagan los cupones e intereses… Fechas en que se verifican los sorteos de las amortizaciones. Fechas en que se pagan las amortizaciones. Acciones del banco de España En enero y julio ” ” Id de los caminos de hierro del Norte Desde 1891, no lo hay ” ” Id del banco hipotecario de España En enero y julio ” ” Id de tabacos En enero y julio ” ” Obligaciones de los caminos de hierro de Santa Fe En enero y julio ” ” Id hipotecarias de Osuna Eventual por estar en quiebra ” ” Id de los Ferrocarriles Andaluces 1ª serie En 1º de mayo y 1º de noviembre ” ” Id de los Ferrocarriles del Norte 5ª serie El 1º enero y 1º de julio ” ” Id de la deuda unificada Epifoto En 1º de mayo y 1º de noviembre ” ” Id de la Sociedad General Azucarera En 1º de abril y 1º de octubre Dentro del mes de julio En 1º de octubre Cédulas Hipotecarias al 4% En 1º de abril y 1º de octubre 2 enero y 1º julio En 1º de abril y octubre Bono sin interés de Asturias, Galicia y León Sin interés En julio En octubre Deuda perpetua al 4% interior En 1º de enero, abril, julio y octubre ” ” Deuda amortizable al 5% El 15 de febrero, mayo, agosto y noviembre 15 de enero, abril, julio y octubre ” Cédulas al 4,5 del ayuntamiento esta corte El 1 de enero, abril julio y octubre En marzo junio y septiembre En enero, abril, julio y octubre Vales de informes de los ferrocarriles andaluces A convertir en acciones ” ” 303 REGLAMENTO DISPOSICIONES TESTAMENTARIAS DE LA FUNDADORA Compadecida, no una, sino muchas veces, del estado lamentable y tristísimo en que salen generalmente de los hospitales, para volver a sus casas, varios pobres, los cuales en lugar de alimentos nutritivos y sanos, tan necesarios para recobrar sus fuerzas, sólo encuentran en ellas pobreza y miseria, por cuya razón, o tiene que dedicarse desde luego al trabajo, que les hace recaer muchas veces en la enfermedad, o echarse por la calle a pedir limosna, que suele ser muy escasa; para consuelo, remedio y alivio de estos pobres, ha determinado fundar una casa-asilo, bajo las bases expresadas a continuación: 1ª. Se comprarán terrenos dentro del perímetro de la población de Madrid para construir en ellos una capilla espaciosa, con los departamentos a los lados, suficientes cada uno por habitación y dormitorio de 100 convalecientes, con su jardín o huerto correspondiente cada uno, el uno destinado a los hombres y el otro a las mujeres. Su construcción será sólida y severa, bajo la dirección de la que fuera visitadora general en España de las hijas de la caridad de San Vicente de Paul, a quien corresponderá elegir arquitecto para tal construcción. 2ª. Dicho edificio tendrá solamente dos pisos, el bajo, habitable, y el principal, y lo mismo departamentos donde vivir las hijas de la caridad, a las cuales se reservan, no sólo la dirección sino también la administración de los fondos, régimen y gobierno del mismo, bajo el patronato del que fuera obispo de Madrid-Alcalá por su lugarteniente y la visitadora general española de dichas hijas de la caridad, la cual, a fin de año, al representar al referido prelado las cuentas documentadas, por su firma y sello, para la aprobación de las mismas. 3ª .Serán admitidos en la citada casa-asilo de convalecientes los que realmente lo fueren y salieren de los hospitales como tales, declarados en certificación facultativa por los médicos que los hubieran asistido, a excepción de los convalecientes de enfermedades contagiosas u otras que los hicieran indignos de completar su curación en ese asilo, que sólo cobijará a convalecientes cristianos, honrados y dispuestos a recibir voluntariamente los santos sacramentos practicando los ejercicios de todo buen cristiano después de ser ordenados por la superiora religiosa, sirviendo el preferente para su calificación la conducta que durante su enfermedad hubiesen observado. 4ª. No se opondrá a la base anterior el que dicha superiora, en casos excepcionales para recibir a un convaleciente pobre, que careciese en su casa de los alimentos necesarios, siempre que reúnan las condiciones necesarias; advirtiendo que tanto los primeros como estos no han de tener en su exterior erupciones ni restos de la enfermedad o dolencia, cuya vista pueda molestar a los demás. 5ª. Serán tratados todos según las instrucciones del médico comunicase a la superiora, tanto en orden a los alimentos, que serán sanos, nutritivos y conforme a la clase y condición de los convalecientes, todos comunes, a no ser en casos muy especiales y expresamente mandados por el médico de la casa, como también en orden a las ocupaciones derechos convalecientes, salir a los jardines, etc. 304 6ª. Si alguno recayese, será trasladado inmediatamente al hospital, salvo casos de extrema gravedad o de peligro inminente, de suerte que no haya en la casa más que los que sean propiamente convalecientes, no enfermos, y menos aún si padecen enfermedades crónicas. 7ª. Para permanecer en la casa por espacio de 30 días, si antes no les diese el alta el médico de la misma, y si alguno necesita de algunos días más seguida en ella siempre que dicho médico certifique que está en vías de convalecer en una o dos semanas. 8ª. Al ingresar en la casa se les dará un traje modesto y uniforme que dispusiera la superiora, el cual dejarán en el establecimiento su salida, a no ser que hubiese alguno tan pobre que sólo tuviese harapos miserables. Este trasto uniforme será igual para todos, y constará de camisa interior de lana o algodón, camisa de lienzo, calzoncillos, pantalón, chaleco, americana, un abrigo y un tapabocas para el cuello, todo de color obscuro. Las mujeres, vestido de una sola pieza, también obscuro y de abrigo, mantón, pañuelo para la cabeza, camiseta interior como la de los hombres, medias y zapatos y de lo modesto para la asistencia la capilla. REGLAMENTO CAPITULO 1 OBJETO DE LA FUNDACIÓN Artículo 1º El objeto de esta fundación, debida a la compasiva caridad de la Excelentísima señora marquesa viuda de Vallejo, es el consuelo, remedio y alivio de los pobres enfermos convalecientes que salen en lamentable y tristísimo estado de los hospitales para volver a sus casas, donde, en lugar de alimentos nutritivos y sanos, tan necesarios para reparar sus fuerzas, sólo encuentran pobreza y miseria, por cuya razón, o tiene que dedicarse, desde luego, al trabajo, que les hace recaer muchas veces la enfermedad, o echarse por la calle a pedir limosna, que suele ser muy escasa. Artículo 2º Para llenar este objeto el asilo, edificado en Madrid, calle de Abascal, número 18, abrirá las puertas de sus departamentos a 100 convalecientes de cada sexo que reúnan las condiciones indicadas en el capítulo cuarto de este reglamento. Artículo 3º Éstos convalecientes de uno y otro sexo habitarán en departamentos separados, y en ellos se les proporcionará, por espacio de un mes, todos los cuidados que, según el dictamen facultativo, reclame el estado de su salud CAPITULO 2 PERSONAL DEL ASILO 305 Artículo 4º El personal del establecimiento para el servicio de los asilados se compondrá de: 1. Una comunidad hijas de la caridad de la provincia de España, presidida por la correspondiente superiora. 2. Dos capellanes, nombrados por el señor director de las hijas de la caridad. 3. Seis médicos; dos de sala y tres auxiliares, presididos por un decano. 4. Tres internos o practicantes al servicio de los médicos. 5. Los enfermeros y enfermeras que sean necesarios a propuesta de la superiora de las hijas de la caridad. Artículo 5º Las hijas de la caridad vivirán según los estatutos propios de su congregación. Artículo 6º Los capellanes, médicos, practicantes y enfermeros se regirán por las reglas indicadas en los capítulos de este reglamento. CAPITULO 3 GOBIERNO Y ADMINISTRACION Artículo 7º La dirección, administración de los fondos, régimen y gobierno del asilo pertenece única y exclusivamente, por voluntad expresa de la caritativa fundadora, a las hijas de la caridad, bajo el patronato del que fuera obispo de Madrid-Alcalá por su lugarteniente y la reverenda madre visitadora de las hijas de la caridad de la provincia de España. Artículo 8º La reverenda madre visitadora presentará a fin de año al referido prelado las cuentas documentadas, con su firma y sello, para la aprobación de las mismas. Artículo 9º La Superiora de la Comunidad que dirige el Asilo se atendrá exactamente a las instrucciones de los médicos, en cuanto se refiere al tratamiento y régimen dietético de los asilados. CAPITULO 4 CONDICIONES DE ADMISION Artículo 10º 306 Las condiciones necesarias para ingresar en la casa-asilo de convalecientes son tres: Primera. ser convaleciente de alguna enfermedad aguda no contagiosa; segunda. ser pobre; y tercera. ser cristiano, de buenas costumbres y dispuesto a recibir voluntariamente los santos sacramentos. Artículo 11º Los enfermos que deseen ingresar en este asilo presentarán a la superiora una solicitud de papel sencillo, acompañada de los documentos siguientes: Primero. Certificado del médico que le haya dado de alta, en el que se constará la enfermedad que ha padecido. Segundo. Certificado de pobreza, firmado por el Párroco los que procedan de sus casas, o por el Capellán o Director o Superiora del hospital los que procedan de tales establecimientos, debiéndose hacer constar en este caso que no han estado en sala de pago. Tercero. Certificado de buenas costumbres firmado por el Párroco o por el Capellán del hospital en que haya permanecido durante su enfermedad. Además, serán reconocidos antes de ingresar por un médico del asilo. Artículo 12º Serán excluidos los enfermos crónicos y los que pueden traer gérmenes peligrosos para los asilados. Artículo 13º No serán admitidos en ningún caso los convalecientes de fiebres eruptivas, sífilis, venéreo, enfermedades de la piel y parasitarias. Artículo 14º Los convalecientes procedentes de los servicios de cirugía de los hospitales no serán admitidos hasta que haya terminado la cicatrización de sus heridas operatorias o traumáticas. Artículo 15º Si aún convaleciente recayere, será trasladado inmediatamente al punto de donde proceda o un hospital, salvo caso de extrema gravedad. Lo mismo se hará con los que procedan de los servicios de cirugía, si las lesiones tuvieran alguna reproducción exigiese la práctica de curas quirúrgicas o de operaciones. Artículo 16º En casos excepcionales la superiora podrá recibir aún convaleciente pobre que carezca de la tercera condición indicada en el artículo 10, con tal que reúnan las demás y prometa no escandalizar con sus palabras o ejemplos a los demás asilados. Artículo 17º 307 Siempre que lo considere necesario el médico que admita al convaleciente, se dispondrá a tomar un baño general a la temperatura y de la duración que ordene, y se vestirá después con el traje de los asilados, que será modesto y uniforme para todos, y constará, entre los hombres, de camiseta interior de lana o algodón, camisa de lienzo, calzoncillos, pantalón, chaleco, americana, un abrigo y un tapabocas para el cuello, todo de color obscuro; y el de las mujeres, de una sola pieza, también obscuro y de abrigo, mantón, pañuelo para la cabeza, camiseta interior como la de los hombres, medias y zapatos y de lo modesto para la asistencia la capilla. Artículo 18º La hora admisión de asilados será de nueve a once por la mañana y de cinco a siete por la tarde. CAPITULO 5 DEBERES DE LOS ASILADOS Artículo 19º El primer deber, o por mejor decir, la primera necesidad que siente un corazón noble, es mostrarse agradecido a sus bienhechores; para cumplir, pues, este deber, para satisfacer esta necesidad, todos los asilados conservarán vivo en su memoria el recuerdo de la Excelentísima señora marquesa viuda de Vallejo a quien después de Dios deben los beneficios que el asilo les proporciona; y para que este recuerdo de gratitud no sea un recuerdo estéril: Primero. Rogar a Dios por el eterno descanso de su alma siempre que asistan al santo sacrificio de la misa; Segundo. Comulgarán una vez a su intención durante su estancia en el asilo; y tercero. Observará una conducta irreprensible, practicando los ejercicios de todo buen cristiano, dispuestos y ordenados por la superiora de las hijas de la caridad. Artículo 20º Para que reine en el asilo del orden y tranquilidad, tan necesaria para la salud de los cuerpos como para la paz de las almas, los asilados dividirán entre sí en la más perfecta armonía, evitando con especial cuidado toda clase de disputas. Artículo 21ª La paz y bienestar de los asilados depende también de la obediencia que presten a las personas encargadas del gobierno del establecimiento; por lo cual todos estamos muy obligados a someterse a las disposiciones de los médicos y de la superiora del asilo. Artículo 22º Ningún asilado podrá salir a la calle si no es en caso muy excepcional, y siempre con permiso escrito del médico de la sala y dando de ello cuenta la superiora. Artículo 23º 308 Los acogidos sólo podrán ser visitados por sus familias los domingos de dos a cuatro de la tarde, en las habitaciones señaladas por las hijas de la caridad y con la vigilancia de ellas; pero en estas visitas no recibirán de los visitantes en una clase de viandas, bebidas, medicamentos, y además se prohibirán cuando haya epidemias en la población. Artículo 24º Las infracciones de los deberes consignados en los artículos precedentes de este capítulo será suficiente motivo para dar el alta al asilado culpable por parte de alguna de ellas. CAPITULO 6 SALIDA DEL ASILO Artículo 25º Sólo podrá permanecer en la casa por espacio de 30 días, si antes no les diere el alta el médico; y si alguno necesitare algunos días más, seguirá en ella, cuando dicho médico juzgue que está en vías de convalecencia en una o dos semanas. Artículo 26º Dar el alta a los enfermos corresponde a los médicos; pero siempre que la proponga la superiora de las hijas de la caridad, por razones morales o de buen orden del asilo, la otorgará el médico de sala o su auxiliar. Artículo 27º A la salida del asilo dejaran el traje que recibieron al ingresar, a no ser que hubiese alguno tan pobre que sólo tuviese harapos miserables. CAPITULO 7 DE LOS CAPELLANES Artículo 28º Los Capellanes del asilo de convalecientes dirán la Santa Misa todos los días en la capilla del mismo a la hora que le señale la superiora de las hijas de la caridad. Artículo 29º Todos los sábados por la tarde predicarán una plática en la capilla del asilo, para los asilados que voluntariamente quieran asistir a ella. Artículo 30º Estarán dispuestos a oír en confesión a los convalecientes siempre que éstos lo deseen. 309 CAPITULO 8 DE LOS MEDICOS Artículo 31º Los médicos del asilo estarán bajo la presidencia del Decano, a quien corresponde la dirección e inspección de la asistencia facultativa. Artículo 32º Como el establecimiento tiene ocho salas, cuatro de hombres y cuatro mujeres, se distribuirán entre los médicos del modo siguiente: el Decano se encargará de asistencia de dos salas, una de hombres y otra de mujeres, y tendrá por ayuda de uno de los médicos auxiliares; uno de los médicos de sala se encargará de las tres restantes de hombres, y el otro de las mujeres, teniendo también cada uno por ayudante un médico auxiliar. Artículo 33º Tanto el Decano como los médicos de sala visitara todas las mañanas a todos los asilados de que estén encargados, acompañados del médico auxiliar adscrito a ellos y del practicante; y si hubiera un convaleciente que por su estado delicado lo requiriese, repartirá la visita por la tarde, y si fuese necesario a horas extraordinarias. Artículo 34º Siempre que el Decano o alguno de los médicos de sala lo considere necesario, se reunirán en junta los médicos encargados de la asistencia de los convalecientes. Artículo 35º Para ausentarse por más de ocho días el Decano pedirá permiso al señor Director de las Hijas de la Caridad, y los demás médicos al Decano, dando cuenta de la licencia a la superiora del asilo; pero nunca podrá faltar la asistencia a los asilados. Artículo 36º El médico de sala más antiguo sustituirá en ausencia de enfermedad Decano. Si fuere de igual antigüedad, será preferido el de mayor número de años de ejercicio en la profesión. Artículo 37º Los médicos auxiliares acompañarán en la visita a los médicos de las salas, al menos que éstos les releven este servicio, y los sustituirán cuando estén ausentes o impedidos para hacer la visita diaria. Artículo 38º Los médicos auxiliares alternarán las guardias, que consistirán en permanecer en el Asilo todas las horas fijadas para la misión de convalecientes. Artículo 39º 310 El médico auxiliar de guardia pasará visita todas las tardes en todas las salas acompañado del practicante, y llenará las indicaciones urgentes. CAPITULO 9 DE LOS PRACTICANTES Artículo 40º Los practicantes deben obedecer a cuanto les ordenen los médicos de las respectivas salas o sus auxiliares. Artículo 41º Pertenece a los practicantes sangrar, aplicar sanguijuelas, hacer las curas, tomar las temperaturas y administrar los medicamentos. Artículo 42º Constantemente permanecerá en el asilo uno de ellos, alternando en la guardia. Artículo 43º Asistirán a cuantas visitas hagan los médicos a los enfermos, llevando las hojas de los asilados o recetario, en que anotarán el régimen y prescripciones facultativas. Artículo 44º No se ausentarán del asilo sin dar aviso al médico o a la Superiora de las Hijas de la Caridad. Artículo 45º Extenderán las papeletas de alta y baja, quien debe autorizar con su firma los médicos, y cuantos documentos ellos los encargue. CAPITULO 10 DE LOS ENFERMEROS Artículo 46º Estos dependientes obedecerán en todo caso cuantas órdenes reciban de los médicos y de las Hijas de la Caridad, estando también a las inmediatas órdenes de los practicantes. Artículo 47º Cumplirá con exactitud todos los deberes de un buen católico, y asistir a los domingos a una de las misas que se digan en la capilla del asilo. 311 Artículo 48º Las faltas de los enfermeros de ambos sexos podrán ser castigadas con la suspensión de sueldo o con la cesantía. In nomine Domini. Amen. (Nota. Los párrafos resaltados en negrita son nuestros) 312 Documentos de la Guerra Civil y la postguerra relacionados con el Asilo de Convalecientes 313 314 315 316 317 318 Material incautado al Socorro Rojo Internacional en su sede del Asilo de Convalecientes en la Guerra Civil. 319 320 Recuperación de los objetos depositados en el Palacio de Hielo y recogidos del Asilo de Convalecientes. Patrimonio. Instituto del Patrimonio Cultural de España. Archivo de la Guerra. Servicio de Recuperación Artística. Partes de vista. 321 322 323 324 Fuente: ACMTES, 199.535 Exp. 1 Fundación Asilo de Convalecientes de San Nicolás 325 II.Mapas 326 Localización del Asilo de Convalecientes de San Bernardo en el Plano de Teixeira, esquina a la actual calle de Antonio Grilo. Casa de los Marqueses de Vallejo en calle Fuencarral, 4 antiguo. Desaparecida. Casa de Astrearena (AVM, 1-84-79) 327 Solar donde se construiría el Asilo de Convalecientes. 328 Establecimientos de beneficencia en Chamberí. Mapa de turismo 1910. Luciano Delage 329 III.Retratos 330 Afonso XIII. Fotografía de Kaulak. BNE. Reina Victoria con traje de enfermera. BNE Reina María Cristina de Habsburg-Lorena, Benefactora de las Hijas de la Caridad. Fuente: Anales de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad 331 Fotografía de la Marquesa de Vallejo. Archivo Provincial de las Hijas de la Caridad de la Provincia de San Vicente. El Marqués de Vallejo. Archivo Jerónimo Jiménez y Eusebio Juliá 332 La Marquesa de Vallejo. Colegio San Diego y San Nicolás. Actualmente Colegio Giuseppina Nicoli 333 El Marqués de Vallejo. Colegio San Diego y San Nicolás. Actualmente Colegio Giuseppina Nicoli 334 Sepultura de la Marquesa de Vallejo en la cripta de la Iglesia del Monasterio de MM. Carmelitas Descalzas de Santa Teresa. Calle Ponzano,79 Madrid. (Cortesía de la M. priora). 335 D. Rafael Martínez Zapatero, arquitecto. Colección particular del autor. 336 Sor Concepción Burguete, superiora del Asilo de Convalecientes de San Nicolás y Comisaria de la zona central, que falleció el 22 de julio de 1931. Sor Justa Lostau, directora de las escuelas de enfermeras de San Nicolás y Nájera La Venerable Sor Justa Domínguez de Vidaurreta e Idoy , Visitadora de las Hijas de la Caridad 337 IV. Vida social en Madrid 338 Cesar Chicote. La vivienda insalubre en Madrid 339 340 Palacio del Conde de Eleta en la calle Fuencarral 103. Fuente la Esfera. Desaparecido Salones hacia 1905. Fondo Fotógrafo Amador 341 V. El Asilo de Convalecientes de San Nicolás 342 Planos Planos del Asilo d Planos del Asilo de Convalecientes. Fuente AVM 16-43-002 343 344 345 346 347 El edificio actual e En primer término el colegio La Inmaculada Marillac, donde se situò también la Escuela Central de Enfermeras Marillac. Los pabellones, donde se aprecia la ampliación en los edificios situados a ambos lados de la capilla y el pabellón central. Al fondo, el Asilo para niños convalecientes, actuamente dependencias del Ministerio de Trabajo. 348 Capilla actual. Julio 2020 Pabellones. Muro de cerramiento, pabellón de entrada y campanario de la capilla. 349 Expediente de declaración del Asilo de Convaleciententes como Bien de Interés Cultural. 350 Galeria del 2º piso. Comparar con fotografía de Mundo Gráfico. 351 El Asilo de Convalecientes en sus inicios El Asilo recién terminado. Obsérvese la ausencia de urbanización en su entorno. 352 Capilla primitiva Escalera principal en la entrada del Asilo 353 Comedor Asilo San Nicolás. Comedor de hombres. 354 Dormitorio Hombres en el patio Sala de radioscopia 355 356 Entrada del Asilo, incautado por el Socorro Rojo, julio de 1936 Galería del 2º piso. Mundo Gráfico, noviembre 1936 357 La Botica Botes de cañón de porcelana estampados. Origen francés. Fotografías por el autor. Museo del Asilo de Convalecientes. 358 Balanza de la botica Crisoles Mortero para fitoterapia 359 Recetario de la hermana boticaria 360 361 El Asilo de niños convalecientes de la Sagrada Familia 362 363 364 El Noviciado de las Hijas de la Caridad Noviciado de las Hijas de la Caridad. años 50 Foto Santos Yubero 365 Capilla del Noviciado. Años 50. Foto Santos Yubero Clases en el Noviciado 366 VI.La Escuela Central de enfermeras Centro Nájera. Sede la Escuela Central de Enfermeras desde 1953 Centro Marillac. Calle García de Paredes 367 . Prólogo del Manual de Enfermeras de 1917 firmado por Sor Justa Lostau 368 Visita de la Princesa Sofía de Grecia a la Escuela de Enfermeras. 1964 (Fotos Santos Yubero) 369 VII. Otras localizaciones del Asilo de Convalecientes. El Asilo de San Jaime y San Saturnino 370 371 Fotografía de Chim durante la Guerra Civil. La Maleta Mexicana. 372 Ampliación del Asilo de San Jaime después de la Guerra Civil ya convertido en Asilo de Convalecientes. Fuente ( AVM 42-398-13) Procesión en los años 50 cuando la capilla del Asilo era centro de culto de la Parroquia del Cristo de la Victoria. (Colección del autor). 373 VIII. La Fundación San Diego y San Nicolás Fundación San Diego y San Nicolás. Pozuelo. Fuente: Google Earth. Fundación San Diego y San Nicolás. Fotografía por el autor. 374 XI. Ambulatorio- Scuola San Giuseppe. Roma. 375 Ambulatorio Scuola San Giuseppe. Via Bernardino Telesio. Roma. Folleto cincuentenario de la fundación del Centro, 1956 Francesca Crispolti Serafina Bompiani Directora y subdirectora del Ambulatorio Scuola. Folleto del cincuentenario. 376 Aula de clase con las alumnas religiosas. 377 Ambulatorio Scuola di San Giuseppe. Via Bernardino Telesio. Roma. Actualmente Casa di riposo San Giuseppe. Fotografías del autor. 378 X. La Prensa 379 380 381 Mundo gráfico. Noviembre 1936 382 Prensa anticlerical 383 Prensa anticlerical. La Traca Crónica, 22 de noviembre de 1936 384 Cuadro 3.- Prensa anticlerical Fecha Periódico Titulo 6 de enero de 1900 El motín Consejo las monjas 2 de junio de 1900 El motín La honradez de los frailes 10 de marzo de 1907 La vida retrospectiva La barbarie del fanatismo Furias reaccionarias 10 de marzo de 1907 Unión republicana La peste reaccionaría Sermonario cuaresmal 2 de junio de 1907 La vida retrospectiva La monja de las llagas 23 de enero de 1908 El liberal Ni cachupinada ni clericalismo 16 de febrero de 1909 La tarde Doctrinas del clericalismo 12 de mayo de 1910 Heraldo de Madrid Los jesuitas 27 de septiembre de 1910 El bloque El clericalismo 15 de noviembre de 1910 El pueblo La “caridad” cristiana 9 de marzo de 1911 El progreso El clericalismo en los países latinos 22 de mayo de 1913 El progreso Algo acerca del problema clerical Febrero de 1917 El ideal La lepra clerical 22 de abril de 1917 El pueblo Advenedizos… 23 de junio de 1919 El pueblo Contra el clericalismo 7 de octubre de 1931 El luchador El sentido librepensador de nuestro pueblo se manifiesta clamorosamente 3 de abril de 1931 La calle Cristianismo y clericalismo 16 de octubre de 1931 La calle Cifras elocuentes 14 de abril de 1933 Libertad Protesta anticlerical en Barcelona Otro cuadro para el museo de antigüedades 17 de septiembre de 1933 La voz del trabajo Catolicismo y fascismo 14 de marzo de 1933 Región El laicismo Cuadro 4.- Prensa clerical Fecha Periódico Titulo 20 de julio de 1901 El siglo futuro Restablecimiento de la verdad La masonería 24 de noviembre de 1901 La lectura dominical La propaganda anarquista Noticias y comentarios 11 de octubre de 1903 La lectura dominical Clericalismo laicismo 24 de octubre de 1903 La hormiga de oro Actividad masónica 8 de abril de 1905 La defensa Francisco José Compañía 385 21 de agosto de 1906 La defensa Clericalismo 28 de septiembre de 1907 La regeneración En defensa de la verdad 12 de febrero de 1907 El siglo futuro Contra el laicismo 27 de febrero de 1909 La correspondencia de España Ni tanto, ni tan calvo Enero 1909 Nuestro tiempo El discurso de Moret en Zaragoza 19 de mayo de 1909 El correo español El fracaso de los laicos Marzo 1909 La lectura Crónica - Triunfo del clericalismo 22 de enero de 1910 La aurora ¿Qué es el clericalismo? 27 de julio de 1910 El correo español Bellezas de laicismo 4 de septiembre de 1910 La Cruz El anticlericalismo 10 de enero de 1911 El amigo del pobre Los avanzados 5 de abril de 1913 La independencia Contra el laicismo - Opinión autorizada 1 de enero de 1914 La Cruz ¿Cuántos clericalismos hay? 3 de enero de 1914 La lectura dominical Movimiento católico 26 de enero de 1914 El siglo futuro La coacción y la violencia servicio de laicismo 2 de abril de 1914 La Cruz Caridad 25 de septiembre de 1915 La lectura dominical Sección anti masónica 21 de marzo de 1925 El siglo futuro El sectarismo de Herriot El presidente del gobierno francés pronuncia frases injuriosas para los católicos 6 de diciembre de 1925 La independencia ¿Ha fracasado la caridad? Como puede suplirse espiritual que cordialmente la justicia 21 de octubre de 1931 República Lerroux y el problema religioso 8 de febrero de 1932 El siglo futuro Lo del laicismo 30 de abril de 1932 La Cruz La monserga del “clericalismo” 28 de enero de 1934 La Cruz Laicismo y sectarismo 1 de noviembre de 1934 Gaceta de Tenerife El supuesto clericalismo 22 de mayo de 1936 La Cruz O religión o socialismo 386 Cuadro 5.- El liberal Ejemplo de prensa anticlerical Fecha Titulo 18 de diciembre de 1900 El salto atrás 1 de abril de 1901 El liberalismo es pecado 1 de abril de 1901 La cuestión religiosa 22 de abril de 1901 Decreto antimonástico 22 de abril de 1901 Meeting anticlerical 8 de julio de 1904 La hiedra clerical 20 de septiembre de 1904 La ley de reemplazos 5 de noviembre de 1904 El gobierno de su santidad 4 de julio de 1906 Bandera o mortaja 7 de enero de 1907 Contra el clericalismo 10 de enero de 1907 Separación de la Iglesia y el Estado La asamblea episcopal 8 de octubre de 1908 El jesuitismo y “La nube” 7 de diciembre de 1908 Hay clericalismo 3 de febrero de 1909 Clericalismo en acción- Los entierros en Huelva 15 de octubre de 1909 El fusilamiento de Ferrer 18 de agosto de 1910 Las hermanastras de la caridad 12 de junio de 1912 La ciencia y la devoción 2 de junio de 1925 La República y el laicismo Cuadro 6.- Las Hijas de la Caridad Fecha Periódico Titulo 14 de julio de 1906 La hormiga de oro El apóstol de la caridad 29 de julio de 1910 El defensor de Córdoba Bellezas del laicismo 14 de julio de 1914 El bien público Vindicación de las Hermanas de Caridad 19 de enero de 1917 El defensor del obrero Las Mujeres de Toca 5 de octubre de 1933 La hormiga de oro ¡Y las destierran! 20 de enero de 1934 El siglo futuro Los haberes del clero- Las enfermeras laicas- Elogio de las Hermanas de la Caridad 8 de abril de 1934 El siglo futuro Las monjas, ¡insustituibles! 10 de abril de 1934 El defensor de Córdoba Las Hermanas de la Caridad 11 de abril de 1934 La Cruz Las Hermanas de la Caridad 18 de abril de 1934 Región Tocas blancas 4 de julio de 1936 El día Ocho mil cuatrocientas religiosas al servicio de los que sufren 3 de marzo de 1937 El defensor de Córdoba La admirable labor de las Hijas de la Caridad 387 Bibliografía general 1. Fuentes archivísticas consultadas Archivo Apostólico Vaticano Archivo Central del Ministerio de Trabajo y Economía Social Archivo Centro Marie Adelaide (Hijas del Corazón de María, Roma). Archivo Diocesano (Madrid) Archivo General de Palacio (Madrid) Archivo Histórico Nacional (Madrid) Archivo Histórico de Protocolos (Comunidad de Madrid) Archivo Histórico del Senado de España Archivo del Partido Comunista de España. Biblioteca Marqués de Valdecilla. UCM. Archivo Provincial de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl (Madrid) Archivo Regional de la Comunidad de Madrid Archivo de la Secretaría de Estado. Sección Relaciones con los Estados (Ciudad del Vaticano) Archivo de la Villa de Madrid Registro de la Propiedad. Comunidad de Madrid. 2. Fuentes hemerográficas (Hemeroteca Nacional) 2.1. Diarios ABC La Correspondencia de España El Día La Época El Heraldo El Imparcial El Liberal El País El Socialista 388 La Vanguardia 2.2. Semanarios y otras publicaciones periódicas Crónica Ellas La Esfera Estampa Fray Lazo La Hormiga de Oro La Ilustración Católica La Lectura Dominical Mundo Gráfico El Siglo Futuro La Traca 2.3 Publicaciones médicas y sanitarias Boletín Oficial de los Practicantes en Medicina y Cirugía (Órgano del Colegio de Madrid) La España Médica El Practicante Toledano Revista Clínica de Madrid Revista Iberoamericana de Ciencias Médicas 2.3 Publicaciones oficiales Boletín Oficial de Estado La Gaceta de Madrid Gazzetta Ufficiale del Regno d'Italia Le Journal Officiel de la République Française 389 3. Bibliografía Abbé Eyraud. La laïcisation des hôpitaux cattolicisme et laïcisme. Paris: Hachette Livre 20, 1914. Alberdi y Alberdi, José. Las condiciones físicas de los hospitales. Discurso para optar al grado de doctor. San Sebastián: La Voz de Guipúzcoa, 1892. Almanaque y Guía Matritense. Año de 1910. Madrid: Imprenta Raso, 1910. Alonso, Gregorio. “La secularización de las sociedades europeas”. 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La población española I.5. La Economía I.6 Educación I.7. La sociedad española en el reinado de Alfonso XIII. I.8. La mujer. PARTE II. EL MADRID DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX II.1. Evolución de la ciudad II.2. La demografía de Madrid II.3. Aspectos sociales de Madrid II.4. Condiciones de vida y salud en la ciudad II.5. Trabajos y salarios II.6. La educación en Madrid en el primer tercio del siglo XX II.7. Instituciones sanitarias públicas en Madrid II.8. La Beneficencia en Madrid a principios del siglo XX. II.9. La iglesia en Madrid. II.10. Los Ensanches de Madrid. PARTE III. LA IGLESIA CATÓLICA Y LA SOCIEDAD ESPAÑOLA A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX III.1. Conflictos entre clericales y anticlericales III.2. El pontificado de Pio X III.3. La Compañía de las Hijas de la Caridad. PARTE IV. EL ASILO DE CONVALECIENTES DE SAN NICOLÁS IV.1. Los Marqueses de Vallejo IV.2. Los Asilos de Convalecientes. IV.3. El testamento de la Marquesa de Vallejo. IV.4. El Reglamento del Asilo IV.5. La construcción del Asilo IV.6. El funcionamiento del Asilo de Convalecientes IV.7. Las Hijas de la Caridad en Convalecientes IV.8. La evolución de Convalecientes PARTE V. LA ESCUELA DE ENFERMERAS DE SAN NICOLÁS V.1. El ambulatorio escuela de San Giusseppe de Roma V.2. La escuela de enfermeras de San Nicolás. PARTE VI. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES VI.1. Discusión VI.2. Conclusiones ANEXO DOCUMENTAL BIBLIOGRAFÍA GENERAL