UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID FACULTAD DE FILOLOGÍA Departamento de Filología Española II TESIS DOCTORAL Imitación y traducción de Luciano en dos escritores áureos: Bartolomé Leonardo de Argensola y Sancho Bravo de Lagunas (ediciones críticas y estudios) MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR PRESENTADA POR Germán Redondo Pérez Directora Ana Vian Herrero Madrid, 2016 © Germán Redondo Pérez, 2015 UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID FACULTAD DE FILOLOGÍA Dpto. de Filología Española II TESIS DOCTORAL Imitación y traducción de Luciano en dos escritores áureos: Bartolomé Leonardo de Argensola y Sancho Bravo de Lagunas (ediciones críticas y estudios) MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR PRESENTADA POR Germán Redondo Pérez Directora Ana Vian Herrero Madrid, 2015 © Germán Redondo Pérez A Diego y a Noemí, por dar sentido a mi pasado, mi presente y mi futuro A Juana y Fernando, mis padres, por haber trabajado toda su vida para dar a sus hijos la mejor educación A mi hermano Iván, por la inconfesada e inexplicable admiración que me profesa A la Dra. Ana Vian Herrero, por haber compartido conmigo su tiempo y sus conocimientos; por enseñarme qué es la filología AGRADECIMIENTOS Quiero dar las gracias a todos aquellos que han hecho posible la culminación de esta tesis doctoral. En primer lugar, a la Dra. Ana Vian Herrero, por acompañarme a lo largo del camino sin darme la espalda cuando he tropezado con los muchos obstáculos que he ido encontrando; por su profesionalidad, su tiempo y su sabiduría. Doy las gracias a todos mis compañeros de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense. Quiero mencionar especialmente a Nuur, por brindarme su amistad y pasmosa inteligencia, a Sara, porque su discrepancia me hace abrir la mente, a María Casas, por sus ánimos e infinita solidaridad compartiendo conmigo su erudición bibliográfica y bibliofílica, a María Díez, por hacer amenas mis tardes de investigación hablándome de traducción y traductores, a Guillermo, porque evitó la desintegración de esta tesis en el etéreo espacio virtual de la informática, a Mikel, por acercar el mundo de la ciencia ficción a los no iniciados, a Ana, por iluminarnos a todos con su sonrisa, y a Clara, por estar siempre dispuesta a ayudar a sus compañeros. A los miembros de Dialogyca BDDH, por permitirme trabajar con ellos, y en particular a Conso, Mercedes y Eleonora, que me ensañaron todo lo necesario para poder sumar en este proyecto. A Teodora, por haberme ayudado tanto en este complicadísimo tramo final. A Ramón Rodríguez Álvarez y Ángeles Llavona Guerra por haberme facilitado mi investigación en la Biblioteca de la Universidad de Oviedo; a la Dra. Inmaculada Osuna Rodríguez por haberme puesto sobre la pista del manuscrito que allí fui a estudiar. Doy las gracias a los que son y se consideran docentes, desde Don José Miguel, mi maestro de lengua y literatura españolas en los ya remotísimos tiempos de la escuela básica, hasta los últimos profesores que me han hecho amar la filología en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad de Santiago de Compostela. A mi familia, por animarme siempre a continuar en las situaciones más adversas. 1 ÍNDICE Summary ........................................................................................................... I. Introducción ................................................................................................... II. Imitación ....................................................................................................... II. 1. La imitatio: en torno a una definición .................................................. II. 2. Algunas consideraciones teóricas sobre la imitación en Bartolomé Leonardo de Argensola ................................................................................ II. 3. Modelos de imitación en los tres diálogos originales de Bartolomé Leonardo de Argensola ................................................................................ II. 3. 1. La imitación de Luciano ......................................................... II. 3.1.1. Motivos lucianescos en Menipo litigante, Demócrito y Dédalo ............................................................................................ A) Menipo litigante ................................................................... B) Demócrito ............................................................................. C) Dédalo .................................................................................. III. Traducción .................................................................................................. III. 1. Evolución y perspectivas del concepto de ‘traducción’ desde la Antigüedad hasta el Renacimiento ............................................................... III. 2. La traducción hispánica ...................................................................... III. 3. La traducción de Luciano ................................................................... III .3. 1. La traducción de Luciano en Europa .................................... III. 3. 2. La traducción de Luciano en la Península Ibérica ................ III. 3. 2. 1. Bartolomé Leonardo de Argensola .............................. III. 3. 2. 1. 1. Diálogo de Mercurio y la Virtud ......................... III. 3. 2. 2. Sancho Bravo de Lagunas ............................................ III. 3. 2. 2. 1. Discurso de Luciano: Que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración ..................................................... III. 3. 2. 2. 2. Almoneda de Vidas ............................................. IV. Caracterización genérica de los textos estudiados ...................................... IV. 1. Introducción ....................................................................................... p. 5 p. 11 p. 15 p. 15 p. 17 p. 29 p. 34 p. 37 p. 37 p. 46 p. 55 p. 62 p. 62 p. 71 p. 80 p. 80 p. 93 p. 102 p. 102 p. 109 p. 109 p. 115 p. 119 p. 119 2 IV. 2. Diálogos (I): algunos rasgos identificativos del género .................... IV. 2. 1. Mímesis conversacional ........................................................ A) Acotaciones .......................................................................... B) Apartes, mutis y monólogos ................................................. C) Chistes, pullas, rupturas, saltos de tema, digresiones y alusiones a la condición hablada ............................................... IV. 2. 2. El pacto interlocutivo ............................................................ IV. 2. 3. Función de los interlocutores ................................................ IV. 2. 4. La argumentación ................................................................. IV. 3. Diálogos (II): su clasificación subgenérica ........................................ IV. 4. Diálogos (III): ¿diálogos o sátiras menipeas? .................................... IV. 5. El discurso retórico ............................................................................ IV. 6. Conclusión .......................................................................................... V. Estudios preliminares de los textos editados ................................................ V. 1. Bartolomé Leonardo de Argensola: estado de la cuestión .................. V. 2. Fontes criticae ..................................................................................... V. 3. Estudio ecdótico .................................................................................. V. 3. 1. Recensio .................................................................................. V. 3. 1. 1. Collatio codicum ............................................................ V. 3. 1. 2. Examinatio y selectio .................................................... I. Menipo litigante ..................................................................... II. Demócrito ............................................................................. III. Dédalo ................................................................................. IV. Diálogo de Mercurio y la Virtud ......................................... V. 3. 2. Constitutio textus .................................................................... V .3. 3. Dispositio textus ..................................................................... V .3. 3. 1. Criterios de edición ....................................................... V. 3. 3. 2. Criterios de anotación .................................................... V. 3. 4. Apparatus criticus .................................................................. V. 4. Estudio lingüístico ............................................................................... V. 4. 1. Introducción ........................................................................... V. 4. 2. Vocales ................................................................................... V. 4. 3. Diptongo y hiato ................................................................... p. 120 p. 121 p. 122 p. 129 p. 134 p. 138 p. 144 p. 153 p. 173 p. 193 p. 198 p. 202 p. 204 p. 205 p. 216 p. 238 p. 239 p. 239 p. 241 p. 242 p. 274 p. 301 p. 315 p. 326 p. 327 p. 328 p. 332 p. 334 p. 337 p. 337 p. 338 p. 341 3 V. 4. 4. Consonantes ........................................................................... V. 4. 5. Nombre .................................................................................. V. 4. 6. Preposiciones y adverbios ...................................................... V. 4. 7. Verbo ...................................................................................... V. 4. 8. Conclusiones .......................................................................... V. 5. Sancho Bravo de Lagunas: estado de la cuestión ................................ V. 6. Fontes criticae ..................................................................................... V. 7. Estudio ecdótico .................................................................................. V. 7. 1. Recensio ................................................................................. V. 7. 1. 1. Collatio codicum ............................................................ V. 7. 1. 2. Examinatio y selectio .................................................... I. Discurso de Luciano “Que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración” .................................................................... II. Almoneda de vidas ................................................................ V. 7. 2. Constitutio y dispositio textus ................................................ V .7. 2. 1. Criterios de edición ....................................................... V. 7. 2. 2. Criterios de anotación .................................................... V. 8. Estudio lingüístico ............................................................................... V. 8. 1. Introducción ........................................................................... V. 8. 2. Vocales ................................................................................... V. 8. 3. Diptongo y hiato ..................................................................... V. 8. 4. Consonantes ........................................................................... V. 8. 5. Nombre ................................................................................... V. 8. 6. Preposiciones y adverbios ...................................................... V. 8. 7. Verbo ...................................................................................... V. 8. 8. Conclusiones .......................................................................... VI. Textos .......................................................................................................... A) Bartolomé Leonardo de Argensola ............................................................ VI. 1. Menipo litigante ................................................................................. VI. 1. 1. Aparato de variantes ............................................................. VI. 2. Demócrito ........................................................................................... VI. 2. 1. Aparato de variantes ............................................................ VI. 3. Dédalo ................................................................................................ p. 342 p. 344 p. 345 p. 346 p. 347 p. 350 p. 358 p. 371 p. 372 p. 372 p. 374 p. 374 p. 381 p. 391 p. 391 p. 394 p. 396 p. 396 p. 396 p. 398 p. 399 p. 400 p. 401 p. 402 p. 402 p. 404 p. 405 p. 406 p. 431 p. 457 p. 484 p. 498 4 VI. 3. 1. Aparato de variantes ............................................................. VI. 4. Diálogo de Mercurio y la Virtud ........................................................ VI. 4. 1. Aparato de variantes ............................................................. B) Sancho Bravo de Lagunas ......................................................................... VI. 5. Discurso de Luciano “Que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración” .............................................................................................. VI. 5. 1. Aparato de variantes ............................................................. VI. 6. Almoneda de vidas ............................................................................. VI. 6. 1. Aparato de variantes ............................................................. VII. Conclusions ............................................................................................... VIII. Bibliografía citada .................................................................................... VIII. 1. Bibliografía primaria ....................................................................... VIII. 2. Bibliografía secundaria .................................................................... p. 523 p. 530 p. 535 p. 538 p. 539 p. 562 p. 566 p. 595 p. 601 p. 605 p. 605 p. 609 5 Summary If we contemplated the history of literature from an imaginary vantage point, and centred our attention on a time line that stretched from the first phases of literary creation to our current age, we could see how there are some authors who participate in a more active, and sometimes decisive way, not only in a specific period, but across several which, oftentimes, are spaced out and not connected. These are the masters of art created with words, those who, like Lucian, a writer who knew how to put to greater and better use the literary motif just used, continued to have a significant influence even centuries after their disappearance on men of letters with varying cultures, religions, and thought, who nonetheless admired, imitated, or studied their creations. Based on the interest Lucian inspired in two writers from the golden age of Spanish literature, although with very different outcomes, the purpose of this study was to investigate the way Lucian's most characteristic features were adapted to the writer's own literary production, that is, the process followed in imitatio, and also the most effective means of introducing Lucian's work to a society that was quite distant both from the language and the cultural references of the original, or, in other words, the process of translation. Both are intellectual activities that have had a great importance in not only recovering the few, although decisive, works that have reached us from antiquity, but also in the progression that literature underwent in specific periods, thanks to their theoretical development. One of the periods in which the process of literary creation based on imitation reached its highest levels of prestige was in the Renaissance. The important cultural and artistic legacy which, centuries after its beginnings in the humanist Italy of the Quattrocento, would still be received by many writers, thinkers, and artists from all disciplines meant that some of its foundations, such as the technique of imitatio, would be taken into consideration before embarking on the arduous task of creating a piece of literature. Given the relevance that the imitation of models also achieved in the golden age of Spanish literature, this research has also attempted to offer a general perspective on the concept. Its different meanings and theoretical interpretations throughout history are explained in order to arrive at the precepts followed in Hispanic texts, with special 6 attention paid to the vision adopted by one of the most recognized authors of the golden age: Bartolomé Leonardo de Argensola. In particular, highlighted here are the elements from Lucian's work that the Aragonese poet included in his three original dialogue pieces: Menipo litigante, Demócrito and Dédalo. In addition to imitation, or perhaps we could say along with it, given that one cannot be conceived without the prior exercise of the other, translation also played a decisive role in Western literature's reception of the Lucianesque mould. Thanks to the important and fruitful work of compiling Greek documents and their later adaptation to Latin and Italian, an ample corpus of classical texts was available. This work was possible thanks to the collaboration between Byzantium and Florence during the Renaissance, which would later enable the humanists in northern Europe to begin to create collections of the complete significant works by Lucian in the 16th and 17th centuries. Thus, translators like Sancho Bravo de Lagunas were able to translate some of his most well-known pieces to Spanish. These works, such as Calumnia or Vitarum auctio, would continue to find a space in the moral or intellectual preoccupations of the society that received them. This is also the case of the translation of Virtus dea by Bartolomé Leonardo de Argensola, a text which for many centuries was erroneously contributed to Lucian and which, like some of Lucian's original works, investigates moral aspects that interested intellectuals at the time the Aragonese poet translated this text. This research has attempted to offer, firstly, a clear, detailed study of how the task of translation was perceived in the periods in which it experienced its greatest technical development. Secondly, the most relevant opinions regarding translation within the Hispanic scope are presented, one of which was the cause of a well-known controversy between Alonso de Cartagena and Leonardo Bruni based on their opposing visions of literature, science, and the world in general. In the pages that follow is a summary of the history of Lucian’s textual transmission in Europe, where his arrival to Castile at the hands of the first humanists during the reign of Juan II is analysed, as well as his definitive consecration in the Spanish language through the translations received during the 16th and 17th centuries. Finally, the particular case of the three translations that form part of the corpus edited here has been studied, specifying their background and the sources that the translators may have used in their respective works. 7 Furthermore, a section of this thesis has been dedicated to characterizing the genre of the six works studied. Taking into consideration the evidence offered by the texts themselves, they have been classified as belonging to one genre or another. Thus, a distinction has been made between the majority genre, that is, dialogue, and the only piece of an exclusively rhetorical nature, isolating the characteristics that define each category and associating them with the theoretical traits that allow us to classify them within a genre. A good amount of the time invested in this thesis had to be dedicated to the textual criticism that editing these texts required. As is explained in the pages dedicated to this subject, although the works related to Bartolomé Leonardo de Argensola were significantly more problematic than the two translations done by Sancho Bravo de Lagunas, this author's interest in offering the most faithful version of the texts written by both has been the underlying goal in all cases. Therefore, a process of meticulous research and comparison of documents has determined the type of editing needed in each work's particular case. With regard to Argensola, given that the four works have been transmitted through various manuscripts prepared by different scribes, a recension had to be performed in order to determine which texts could be considered to be closest to the works created by the Aragonese poet, based on the results obtained from the critical- textual process. Accordingly, what the editions of these four works offer is a reasoned textual proposal based on the prior textual criticism. However, it is important to mention that each of the readings that was ruled out is annotated in the corresponding variations section for each edition, so that any information contained in the other documents may be retrieved at any time. When editing the two works translated by Sancho Bravo Lagunas, although they presented fewer textual problems than those by Argensola, research and comparison of texts was also performed so as to understand their relationship and thus be able to edit the version that was considered to be closest to the author's intentions. As with the editing process for the other texts, these two works are accompanied by their variants apparatus which enable the reader to follow the readings contained in all of the texts preserved. 8 It should also be mentioned that the prologues that precede each block of texts include, in turn, a study of the different linguistic traits of the documents that have been used as the basis for these editions. Thus, the most significant, recurrent linguistic aspects of the texts have been defined in order to be able to establish a link between the works studied and the historic period in which they were written. This project has also attempted to respond to any issues that these works may present for a modern day reader. Using the traditional footnote system, all places that may have required an additional explanation have been commented so as to contextualize the work within its time and thus be able to offer the contemporary reader a better understanding of the texts. This approach attempts to clarify any questions regarding the content of the works being edited. Additionally, an analysis was performed on some linguistic aspects that, given the evolution of Spanish, do not fit into the current linguistic system and, therefore, require a detailed explanation within the text. In conclusion, the objective of this thesis was, on the one hand, to study the processes of imitation and translation in two authors who took an interest in the Lucianesque model decades after the height of its fame, specifically, in the dialogues in the Erasmian tradition; and, on the other hand, to offer a rigorous edition of the set of works to provide future researchers with a solid textual base that will help them resolve any questions that have not been suitably answered in this project. With the intention of achieving these objectives, the main disciplines that comprise philology (the history of literature, hermeneutics, textual criticism, and the history of language) have been put into practice and combined to create a project that has aimed to provide a precise presentation of the contents indicated in the general title. Therefore, the reader can find in the pages that follow, if not a perfect and complete work (given that science is ultimately accumulative and any study must inevitably be improved on by others that correct errors and offer additional information), at least an approach that has aimed to be thorough in its research, consistent in decision-making, and relevant in terms of the results obtained. Finally, it must be mentioned that this thesis received support from the Formación de Personal Investigador (FPI) [Researcher Training] program from November 2010 to November 2012 (Ref. BES-2010-030214). This aid was awarded by 9 the Ministry of Science and Innovation (MICINN) – current Ministry of Economics and Competitiveness (MINECO) – and under the project IDEAPROMYR 2 (Ref. FFI2009- 08070) titled Inventario, descripción, edición crítica y análisis de textos de prosa hispánica bajomedieval y renacentista. Línea: Diálogos (Fase 2) [Inventory, description, critical edition, and analysis of Hispanic prose from the late Middle Ages and Renaissance. Topic: Dialogues (Phase 2)]. It was also possible, thanks to the resources facilitated by this support, to conduct fieldwork for four months at the University of Manchester under the direction of Dr. Esther Gómez Sierra (Ref. EEBB-I- 12-04212). Furthermore, it must also be mentioned that the research work undertaken in this thesis has continued, along with studies on other similar topics, within the framework of the project IDEAPROMYR 3 (Ref. FFI2012-33903): Inventory, description, critical edition, and analysis of Hispanic prose from the late Middle Ages and Renaissance. Topic: Dialogues (Phase 3). Madrid, June 2015. 11 I. INTRODUCCIÓN La influencia que Luciano de Samósata ejerció en las letras españolas durante su periodo áureo es de sobra conocida; sin embargo, es un hecho que la crítica ha prestado mayor atención a la presencia de este escritor en los textos de la primera mitad del siglo XVI, olvidando en unos casos, o comentando de pasada en otros, los textos lucianescos producidos entre su segunda mitad y la primera del siglo siguiente. Uno de los motivos que explican esta circunstancia se debe en gran medida a la disminución de elementos lucianescos en las obras post-conciliares, pues, a partir de Trento, la ortodoxia vería con recelo a Luciano, aunque también desde la heterodoxia recibiría duros ataques en los momentos álgidos del conflicto religioso que vivió Europa. Con el trabajo que se podrá leer a continuación, entre otros objetivos, se ha perseguido arrojar algo más de luz sobre la pervivencia de Luciano en esta etapa de su recepción no tan estudiada por la historia de la literatura española. Para acometer esta tarea se ha partido de dos pilares fundamentales no solo en la recepción de un escritor, sino también en la creación de un patrimonio literario propio: se trata de la imitación y la traducción. En el caso del procedimiento creativo de la imitatio, se ha realizado un estudio que progresa desde lo general, es decir, de las interpretaciones y diferentes enfoques que ha recibido el concepto a lo largo de los siglos, hasta lo particular, que se concreta en la imitación que de Luciano hizo Bartolomé Leonardo de Argensola en sus tres diálogos originales: Menipo litigante, Demócrito y Dédalo. En cuanto a la traducción, se ha seguido un proceso deductivo similar al que se ha aplicado en el estudio de la imitación. De este modo, se ha expuesto, en primer lugar, la evolución del concepto y su puesta en práctica desde la Antigüedad hasta el Renacimiento, para estudiar a continuación su desarrollo en la Península Ibérica. Seguidamente, se ha detallado la introducción de los textos del samosatense en Europa mediante la incesante actividad de recopilación y traducción del corpus lucianeum que llevaron a cabo los primeros humanistas y que tuvo su cénit en pleno Renacimiento. Después, se ha examinado la traducción del samosatense en la Península y se han delimitado tres textos que suponen una muestra representativa de ello en esta fase inter- secular: la traducción del diálogo Virtus dea realizada por Bartolomé Leonardo de Argensola y las versiones castellanas de Calumnia y Vitarum auctio que hizo Sancho 12 Bravo de Lagunas, uno de los traductores de Luciano a la lengua castellana más desconocidos. Tras el estudio de estos ejes centrales de la tesis, se ha abordado la caracterización genérica de los seis textos que se acaban de mencionar. Dado el nivel de hibridación y herencias literarias que confluyen en cada una de estas piezas, ha sido necesario, en primer lugar, delimitar los componentes esenciales que permiten determinar el género al que pertenecen, discriminando a continuación aquellos otros que, aun siendo importantes, resultan accesorios en su denominación genérica. Se ha elaborado, además, una edición crítica para cada uno de los textos estudiados. Es importante subrayar que en el año 2011 Lía Schwartz e Isabel Pérez Cuenca publicaron la primera edición de los tres diálogos originales de Argensola desde que el Conde de la Viñaza hiciera lo propio a finales del siglo XIX. Aunque en ese momento la presente edición estaba ya casi terminada, se tuvo en cuenta el excelente trabajo de estas dos investigadoras, citándolas cuando se han utilizado sus aportaciones y comentando las múltiples diferencias que se detectaron desde un principio entre una y otra propuesta editorial cuando ha sido necesario. Como esos detalles se analizarán más detenidamente en el estado de la cuestión dedicado a Bartolomé Leonardo de Argensola y en el prólogo ecdótico de sus textos, baste ahora con señalar solo algunas de esas divergencias. En primer lugar, se ha partido de un método de edición diferente en muchos aspectos, pero, sobre todo, en su metodología. Además, la presente edición ha contado con dos manuscritos fechados en el siglo XVII y uno en el siglo XVIII que estas dos autoras no mencionan, por lo que se ha podido disponer, en el caso de Menipo litigante, de un corpus de hasta diez testimonios válidos para la constitutio textus, siete en el caso de Demócrito y cuatro en el diálogo Dédalo. Esto hace que la edición que ahora se presenta cuente con el mayor número posible de testimonios localizables de los tres diálogos originales escritos por Bartolomé Leonardo de Argensola. Por último, como también se podrá ver con más detalle en su apartado correspondiente, cabe destacar las discrepancias que existen en la consideración genérica de estos tres diálogos originales de Argensola que Schwartz y Pérez Cuenca prefieren denominar sátiras menipeas. En cuanto a la edición de las dos traducciones realizadas por Sancho Bravo de Lagunas, si bien no ha revestido la misma dificultad que ha supuesto la fijación textual de las cuatro piezas argensolinas, se ha procurado, del mismo modo, ofrecer la versión más rigurosa posible analizando todos sus aspectos ecdóticos. De este modo, se han 13 colacionado todos los testimonios que de estas dos piezas han podido localizarse con la intención de ofrecer la versión que se ha considerado más cercana a lo que pudo ser el texto original. Asimismo, se han recogido mediante sendos aparatos de variantes las lecturas divergentes con el texto editado que ha transmitido el conjunto íntegro de testimonios. Por otro lado, se ha pretendido realizar un trabajo minucioso de anotación filológica con el que se ha buscado despejar todas las dudas que estos textos pudieran suponer para un lector contemporáneo. En consecuencia, se han explicado las palabras o construcciones lingüísticas propias de la época en que fueron compuestas estas obras y se ha intentado identificar las fuentes clásicas de donde proceden muchos de los recursos, anécdotas y tópicos que presentan estas seis piezas. Asimismo, se ha realizado un estudio que examina los hábitos lingüísticos presentes en los textos editados, analizando varios aspectos interesantes para su contextualización dentro del periodo en que fueron escritos. En conclusión, con este trabajo se ha querido aportar un estudio de la influencia de Luciano en dos escritores áureos que se interesaron por este autor imitándolo y traduciéndolo en un momento en el que su repercusión en la literatura había dejado de ser tan explícita como en décadas anteriores, aunque no por ello inexistente, según demuestran las obras de algunos grandes nombres de las letras españolas, como Cervantes, Quevedo o Vélez de Guevara. Además, se reconsidera la condición genérica que una de las mayores especialistas contemporáneas asigna a los textos escritos por Argensola, justificando la disconformidad y diseccionando las obras para aducir el máximo número de pruebas que argumentan la tesis. Por otro lado, se ofrece una edición de dos traducciones de Luciano inéditas hasta el momento, aportando asimismo todos los datos relativos a Sancho Bravo de Lagunas que se han podido recopilar. Por último, es importante destacar que en la escritura de esta tesis se ha acudido a la historia de la literatura, la hermenéutica, la ecdótica y la historia de la lengua, cuatro de las disciplinas capitales en la filología. Por tanto, se ha intentado realizar, si no un trabajo perfecto e inapelable, pues al fin y al cabo la ciencia es acumulativa e inevitablemente cualquier estudio ha de verse superado por otros trabajos que corrijan errores y aporten nuevos hallazgos, sí al menos una investigación que ha buscado ser rigurosa en las formas, consecuente con la toma de decisiones y relevante en los resultados obtenidos. 15 II. IMITACIÓN II. 1. LA IMITATIO: EN TORNO A UNA DEFINICIÓN El concepto de ‘imitatio’ ha sido objeto de muy diferentes interpretaciones a lo largo de los siglos, desde su origen en el mundo greco-latino hasta el incipiente desarrollo teórico llevado a cabo por los primeros humanistas, que daría lugar a no pocas polémicas sobre su correcta práctica durante el Renacimiento. Según García Galiano existen varios significados que, con mayor frecuencia, se le han venido asignando a la palabra imitatio en diferentes tratados, estudios y poéticas.1 Estos sentidos, a veces con orígenes divergentes vinculados bien con la retórica, la filosofía o la literatura, han concurrido muchas veces en una sinonimia que, debido a los elementos comunes que pueden apreciarse tanto en su significante como en las múltiples interpretaciones que se le han dado al concepto de ‘imitación’, generaron ambigüedades y opiniones enfrentadas en todos aquellos que desde la Antigüedad se acercaron a esta materia. La palabra imitatio ha adquirido, en primer lugar, el sentido relacionado con la asimilación, mediante su lectura y estudio en profundidad, de los autores más destacados en la historia de la retórica y la literatura. Dichos modelos, según esta interpretación, debían convertirse en dechados para la escritura de una nueva obra que, aunque distinta, fuera capaz de recoger las virtudes de aquellos que habían sobresalido en cada género. La imitatio entendida en este sentido tiene su génesis en los planteamientos retóricos del helenismo alejandrino que más tarde pasarían a la Roma clásica analizados y reformulados principalmente por Dionisio de Halicarnaso, Cicerón, Séneca y Horacio, dando lugar al concepto humanista de la ‘imitación de los modelos’. En su sentido de emulación de los mejores a la hora de confeccionar un discurso retórico o literario, este tipo de imitación es el que durante los años centrales del Renacimiento italiano se bifurcaría en dos perspectivas que se mantuvieron irreconciliables en la mayoría de los casos: la imitación simple, que proponía la imitación de un solo autor dependiendo del género que se tratara, siendo los denominados ciceronianos los más extremistas en la práctica de esta línea interpretativa, y la imitación compuesta o ecléctica, que renunciaría a una imitación servil de un modelo único para tomar como referencia lo mejor de varios autores clásicos. 1 Para la síntesis de estos significados sigo a García Galiano (1992: 4-39). 16 Asimismo, desde los primeros planteamientos humanistas que solo afectaban a la imitatio de textos escritos en latín, y más específicamente a sus aspectos retóricos, se pasó gradualmente durante el Renacimiento a considerar no solo la materia lingüística de los textos, sino también sus componentes estilísticos o temáticos y, en definitiva, los factores más literarios y artísticos de escritores clásicos y de autores en lengua vernácula que, como Dante, Petrarca o Boccaccio, ya estaban consagrados y listos para representar modelos imitativos que dieran prestigio a la literatura en romance. Otro de los significados que con mayor éxito germinó entre los teóricos renacentistas fue el que se inspiraba en las reflexiones platónicas sobre la imitación. Su interpretación quizá más famosa, la que se desarrolla en el libro X de la República, confería a la poesía un sentido negativo, pues planteaba que la imitación de las cosas sensibles –y la poesía según Platón era precisamente eso–, solamente podía ser una copia de una copia, pues este tipo de imitación únicamente era el reflejo aparente y falso de un mundo ideal que no tenía parangón posible en el mundo material. Pero además de este significado negativo, se tuvo en cuenta otra interpretación que el filósofo ateniense le había asignado a este concepto en los libros segundo y tercero de su famosa obra; esta es la interpretación que recogería el neoplatonismo y que, según García Galiano (1992: 10), sería el “origen de la renacentista doctrina del furor poético, esto es, una reflexión a partir de la teoría platónica de las ideas. En este último sentido, la imitación pudo interpretarse como una forma de transcender el mundo sensible y vislumbrar el universo de las ideas inmutables y eternas”. Por último, es importante señalar la otra gran interpretación que, aunque introducida a mediados del s. XVI, es decir, muy tardíamente con respecto a las primeras reflexiones humanistas, se encuentra muy estrechamente ligada al concepto de ‘imitatio’: se trata de la mímesis o imitación aristotélica, entendida fundamentalmente como imitación de la naturaleza y, en consecuencia, como copia de las acciones humanas. Sin embargo, la interpretación que Aristóteles le concede en su Poética daría lugar a un concepto abierto que en los tratados literarios generó una amplia gama de significados cargados a veces de tal ambigüedad que impidieron una visión unívoca del término. En otros casos, la mímesis aristotélica se equiparó a la imitatio más genuinamente humanística, es decir, a la imitación de los modelos, sinonimia que ha pervivido en muchos de los estudios de crítica literaria actuales. Para delimitar el concepto de imitatio que se va a estudiar a lo largo de estas páginas, se ha partido de la primera interpretación expuesta, a saber, la que concibe la 17 imitatio como una emulación de los modelos literarios óptimos para crear un texto no solo comparable a la obra genuina en la que se basa, sino potencialmente superable gracias a las particularidades añadidas por las cualidades personales e inherentes al talento de cada escritor. En esta dirección se encaminan los esfuerzos de Bartolomé Leonardo de Argensola por escribir textos tanto en verso como en prosa que, además de recoger la herencia clásica de los modelos en que se inspiran, buscan desarrollar las capacidades creadoras del escritor para generar una obra independiente, si bien con reminiscencias del pasado, que se convierta en un texto autónomo en lengua vernácula donde la emulación realizada supere al dechado que se imita. II. 2. ALGUNAS CONSIDERACIONES TEÓRICAS SOBRE LA IMITACIÓN EN BARTOLOMÉ LEONARDO DE ARGENSOLA Como muchos de los autores que llevaron a la práctica la imitación literaria durante los Siglos de Oro, Argensola estuvo al corriente de las diferentes teorías en torno a este método de creación que, si bien no se desarrolló en España con la misma intensidad intelectual y polémico doctrinarismo que en Italia, no pasó desapercibido entre los literatos y pensadores hispánicos que ofrecieron su perspectiva en forma de tratados y retóricas. Según Victoria Pineda, existen pocos tratados monográficos sobre la imitatio en el siglo XVI, aunque son numerosos los comentarios que aparecen intercalados en obras de carácter gramatical o retórico. Uno de los tratados más relevantes es la obra que Sebastián Fox Morcillo, filósofo y pensador vinculado a la heterodoxia, escribió bajo el título De imitatione seu de informandi styli ratione, texto publicado en Amberes en el año 1554.2 En este tratado, escrito en forma de diálogo, el autor expone diferentes aspectos sobre la teoría imitativa: desde su origen en el mundo greco-latino a su explicación metafísica vinculada con la creación de Dios mediante la imitación de su mente, la necesidad que tienen los poetas de recurrir a esta técnica para aprender el correcto estilo latino o los modelos que cada imitador debe seguir de acuerdo con diferentes aspectos, tales como el género que se pretende imitar, la edad histórico- literaria a la que pertenece el dechado o la semejanza entre el talante del imitador y el 2 Editado por Victoria Pineda en una completa edición bilingüe que se adjunta a su estudio sobre La imitación como arte literario en el siglo XVI español (1994), libro del que se extrae la mayor parte de la información sobre la teoría de la imitatio en la España del XVI recogida en los párrafos que siguen (1994: 22 y 23). 18 carácter del asunto que se imita, relación en la cual el primero siempre debe ajustarse al segundo y no al contrario.3 Otro de los tratados que se publicaron en la España del siglo XVI es el que Lorenzo Palmireno tituló De vera et facili imitatione Ciceronis, impreso en Zaragoza en el año 1560. En este tratado, también escrito en forma de diálogo, Palmireno pretende crear un manual con el que enseñar exclusivamente el latín más cercano al usado por Cicerón. El texto de Palmireno es una de las excepciones dentro de la generalizada moderación que existía en la España de los Siglos de Oro ante el irreconciliable debate entre ciceronianos y eclécticos que se vivía en Europa sobre todo desde la publicación del Ciceronianus de Erasmo, impreso por primera vez en España en 1529 y que, según demuestran las dos ediciones con las que ya se contaba en 1530, despertó un gran interés. Este es, por tanto, uno de los tratados que más se asemejan a los planteamientos ortodoxos de los maestros de retórica italianos que solamente contemplaban el modelo ciceroniano como único imitable en contraste con la línea menos convencional que se siguió en España: En efecto, frente a esas otras posturas más moderadas, que proponían un compromiso en el que se daba cabida a los rasgos lingüísticos de otros autores, Palmireno es un exclusivista que sólo excepcionalmente y en casos justificadísimos considera tolerable acudir a otros modelos (Fernández López, 1999: 516). Como antes se ha dicho, estas dos obras dedicadas exclusivamente a desarrollar, analizar y exponer lo esencial de la práctica imitativa son tratados aislados en el conjunto de publicaciones impresas durante el siglo XVI; no obstante, existe un considerable número de capítulos intercalados en obras de tipo retórico o gramatical que se detienen a profundizar sobre el concepto de imitatio. Así, según Victoria Pineda, Juan Luis Vives analiza los pormenores de la imitación en un capítulo de De causis corruptarum artium, obra publicada en 1531, pero también en su continuación, De tradendis disciplinis. Por otro lado, Andrés Sempere aborda la imitación ciceroniana en su Prima gramaticae latinae institutio, de 1546, y Federico Furió Ceriol incluye algunas líneas sobre la práctica imitativa en los Institutionum rhetoricarum libri tres publicados en 1554. En 1570 Alfonso García de Matamoros trata la imitación ciceroniana en el capítulo que cierra el libro primero de De tribus dicendi generibus sive de recta 3 Pineda (1994: 75). 19 informandi styli ratione commentaribus. En 1573 Pedro Simón Abril aborda el tema en su tratado bilingüe titulado De lingua latina vel de arte grammatica libri quatuor; en ese mismo año hace lo propio Fray Juan de Segovia en el tercer libro de los cuatro que componen la obra De predicatione evangelica. En 1578 se publican las Tabulae Institutionum Rhetoricarum, donde Pedro Juan de Núñez, si se considera su edición de 1599, dedicó algunas palabras al concepto de imitación. Según Pineda (1994: p. 23 y n. 22), de este autor también se conservan en la Biblioteca Universitaria de Barcelona y el Archivo de la Corona de Aragón unos apuntes manuscritos titulados De ratio imitandi. En el mismo año de la princeps del texto de Núñez, 1578, se produjo una polémica epistolar entre Antonio Agustín, obispo de Lérida, y Jerónimo Zurita, cronista de Aragón, donde ambos contendientes debatieron, con menor intensidad que en las pugnas italianas, acerca del ciceronianismo. Un año más tarde, Fray Diego de Valdés se referirá a la imitación cuando trate el oficio del orador en su Rhetorica Christiana. Finalmente, señala Pineda, existen tres tratados impresos en las últimas décadas del siglo XVI donde se tratan temas vinculados a la elocuencia y la práctica de la imitación; estos son las Orationes de Pedro Juan Perpiñá, publicadas en 1594, De arte rhetorica libri quatuor. De conscribendis epistolis, tratado escrito por Juan Jacobo de Santiago y publicado en 1595, y De arte oratoria de Bartolomé Bravo, obra publicada en Medina del Campo en 1596. Bartolomé Leonardo de Argensola nunca escribió un tratado monográfico sobre el concepto de ‘imitación’, pero sí se puede rastrear a lo largo de toda su obra la perspectiva que tenía sobre este procedimiento literario. Existen cuatro textos, dos en prosa y otros dos en verso, donde el escritor de una manera más pormenorizada da cuenta de sus planteamientos. De los textos en prosa, es necesario comentar el discurso Sobre las cualidades que ha de tener un perfecto cronista, breve composición donde Bartolomé Leonardo de Argensola solicita a los diputados del Reino de Aragón la plaza de cronista que había dejado vacante Jerónimo de Blancas tras su muerte en 1590. Aunque este texto tiene el inequívoco objetivo de explicar el tratamiento que de la materia histórica aragonesa haría el postulante en caso de ser elegido, se pueden vislumbrar, si desligamos este discurso del contexto historiográfico en el que se enmarca, las claves fundamentales de la concepción que Argensola tenía de los clásicos y, por ende, de la teoría de la imitación. Así pues, ya desde las primeras líneas se advierte un deseo de imitar el grado de perfección alcanzado por los autores greco- latinos, pero no de una manera servil y encorsetada por modelos retóricos y reglas 20 poéticas, sino de una forma acumulativa que, a la herencia clásica recibida, sume la aportación personal de cada escritor para que, mediante su talento individual, termine superando al dechado que imita: Y no se entienda que es mi intento decir que unos ingenios flacos y como niños alcanzan de suyo más luz que los antiguos griegos y latinos, que son gigantes monstruosos en cualquiera facultad, antes (como he dicho) afirmo que sus preceptos son esencialmente necesarios: pero, como carga sobre ellos nuestra fábrica, levántase más y alcanza más, como el niño puesto en hombros del gigante (Leonardo de Argensola, II, 1889: 256 y 257). Esta idea, empleada como variante de la frase que Juan de Salisbury (c. 1115- 1180) atribuyó al neoplatónico San Bernardo de Chartres (“…nos esse quasi nanos, gigantium humeris incidentes…”), repetida innumerables veces hasta hoy, se vincula directamente con el concepto de emulación del que ya hablaron los primeros humanistas para referirse a la evolución del modelo clásico imitado y su consiguiente superación mediante la fuerza creadora del talento particular del escritor. García Galiano, al comentar un pasaje de De vulgari eloquentia, texto de Dante donde el poeta italiano defiende la imitación de los clásicos usando la lengua vernácula, recuerda que el concepto de emulación fue imprescindible entre los humanistas a la hora de prestigiar la literatura en romance: Más importante aún, en el párrafo citado, es la aparición del tan humanista verbo emulari, con el que quiere Dante representar la tentativa de adaptar, a pesar de la evidente inferioridad de los medios expresivos, al nuevo arte [sic] en lengua vulgar la preceptiva latina, rica de doctrina y tradición técnica. Esa misma frase, a nuestro juicio, pretende dejar claro que el poeta procura componer una obra personal, original, mediante la imitación de los modelos teóricos latinos, pero sin convertirse en un esclavo de los mismos (García Galiano, 1992: 67). Tras la sucinta explicación del modo imitativo que Argensola prefiere, el aspirante a cronista enfatiza el carácter juicioso y reflexivo que debe conllevar todo proceso de imitación correctamente efectuado, en el cual se debe procurar siempre adquirir las virtudes del modelo y desechar, en consecuencia, los defectos que pudieran contener los textos tanto antiguos como modernos que se tomen como dechados: 21 al parecer de los más doctos, el verdadero precepto consiste en la observancia y la imitación; y aunque más fácil sea añadir á lo inventado, hase de subir de punto el arte, y, como con fuego, llegarla hasta los últimos quilates, usando de la más aguda diligencia que puede haber, haciendo debido juicio y censura de los escritores pasados y modernos y huir animosa y cautamente los inconvenientes de todos (Leonardo de Argensola, II, 1889: 257). A continuación, aborda el aspecto retórico escogiendo de forma tácita, a través de una crítica al pensamiento monolítico más decididamente cultista y ciceroniano, el lenguaje sencillo, carente de oscuridad y artificio que adopta y defiende en su obra tanto histórica como ficcional: No quiero ahora detenerme en hablar de la forma y gala del lenguaje, ya sea latino ó vulgar, por diferenciar este lugar de las aulas generales de escuelas, y por ser entre hombres graves cosa de risa el demasiado cuidado del similiter cadens de las frases y tropos, y toda esta fruta arrancada de Cicerón y Terencio y de otros, porque son lugares comunes, elegancia pastoril y aprendidiza, fárrago (como dicen los pedantes) de sentencias que las llevan en la memoria hombres poco trabajadores, como en estuche, y fácilmente se dejan acomodar, y el que los dice causa admiración al vulgo, que no distingue esto, ni si el espíritu es poético en prosa ó histórico en verso, como algunos sin discreción los confunden, y gana el que parla renombre de boca de oro con lo que comió sin digerir de otros autores, y échalas afuera como niño que vomita la leche (Leonardo de Argensola, II, 1889: 273). Según las impresiones acerca de la imitación de los modelos clásicos que hasta este momento ha ido diseminando el poeta aragonés a lo largo de su texto, no es de extrañar que aborde la conclusión del discurso recurriendo a la tan usada imagen senequiana de las abejas que liban de diferentes flores para conseguir una miel óptima compuesta por la suma de los mejores néctares. Así lo hace Argensola cuando, al considerar la edad que debería tener un cronista para desempeñar adecuadamente su oficio, utiliza la conocida imagen de la epístola LXXXIV “Ad Lucilium” de Séneca: es necesario, demás de lo dicho, que en escoger Cronista se atienda lo que quiere Vegecio en el soldado que no tenga la edad y sangre fría; porque donde la hay hace 22 grande daño el frecuente cansancio, y el entendimiento, que ha de estar adornado destas partes y muchas otras, sujeto á los olvidos y otros accidentes de la edad, ve su gallardía oprimida, habiendo de andar libre para que haga el oficio de la abeja, que vuele de una flor á la otra llevándose lo mejor dellas para su panal, y, con madureza, haga digestión de lo que sabe y aprendió por no caer en afectaciones y desigualdades, que son como crudezas del estómago (Leonardo de Argensola, II, 1889: 273 y 274). También Erasmo, para defender la idea de ‘imitatio compuesta’ en contra de la imitación exclusiva de Marco Tulio, se sirvió en su Ciceronianus de esta imagen tomada de Séneca; así explica Iveta Nakládalová el uso que hace el clérigo holandés de esta metáfora: No considera oportuno atenerse a un único autor supremo –Cicerón–, y recomienda el uso de múltiples fuentes (las abejas «revolotean diligentemente alrededor de todo tipo de flores, plantas y arbustos»). La asimilación y la transformación del material recogido tienen que converger en el carácter específico del nuevo discurso. Inevitablemente ligada al discurso anterior, al que imita y cuyas propiedades perpetúa, la nueva oratio emerge no obstante de los materiales externos como un producto de la naturaleza del imitador, al igual que la miel, una «suerte de licor en la boca y las entrañas», a la que las abejas «transforman luego en su propia sustancia, en la que no reconoces ya ni el sabor ni el olor de las flores o los frutos que han libado, sino el de la abeja misma, que es una mezcla de todos ellos” (Nakládalová, 2013: 54). Así pues, Argensola se aleja de la tendencia ciceroniana y parece decantarse por la imitación compuesta o ecléctica en lugar de la imitación simple, claro está, siempre que se haga con la necesaria “digestión”. Es en este aspecto donde el autor justifica la elección de su método dando respuesta a los argumentos tradicionalmente esgrimidos por los partidarios de la imitación simple; esto es, si los ciceronianos veían en la imitación compuesta un método de creación irregular basado en la recopilación de retales literarios que solo podían dar lugar a una aberración disforme, Argensola rechaza la adquisición irreflexiva y mnemotécnica del método de la imitación simple defendiendo una asimilación previa de los textos clásicos en la que, al igual que los alimentos digeridos en el estómago, las lecturas deben nutrir los conocimientos del creador una vez comprendidas y adaptadas mediante el trabajo personal del escritor a una nueva realidad textual que generará una obra distinta del modelo imitado: 23 Los manjares que comemos todo el tiempo que en su calidad perseveran enteros, nadan en el estómago, le son mala y pesada carga. Mas cuando el calor los muda de lo que antes eran, entonces pasan á convertirse en fuerzas y en sangre. Hagamos lo mismo en aquellas cosas con las cuales se sustentan los ingenios; que todas las que en ellos recogimos no suframos que se estén enteras, porque no sean ajenas, sino que se cuezan y pasen a otra digestión, porque de otra manera podrían ir á la memoria y no al entendimiento. Recojamos de todas las cosas algo para hacer una sola de todas, así como un número se forma de muchas unidades (Leonardo de Argensola, II, 1889: 274). Esta comparación entre la imitatio y la digestión procede también de Séneca, quien se muestra partidario de una reflexión consciente y propia de lo adquirido a través de la lectura en lugar de una trasposición que no asimile la sustancia de lo recibido. Al comentar el famoso pasaje de la epístola Ad Lucilium donde Séneca desarrolla esta idea de aprendizaje, Nakládalová señala lo siguiente: La epístola formula también otra analogía fundante para describir la gestación de la compositio a partir del discurso anterior: el texto se asimila mediante un proceso análogo a la digestión, durante la cual la materia prima, los alimentos, llegan a engendrar carne y sangre. El discurso renacentista se apropia de las dos vertientes fundamentales de la metáfora senequiana: de un lado, adopta las imágenes de la nutrición y de la digestión para enfatizar la transformación a la que se somete la materia textual; del otro, ensalza el acto de la compilación (a modo de una abeja que recoge y colecciona). La multiplicidad de las fuentes (porque las abejas liban de una gran variedad de flores) da lugar a consideraciones acerca de la procedencia de los modelos literarios, su selección y organización, mientras que las imágenes de la digestión fijan los atributos de una correcta asimilación del texto, que debe integrarse en el discurso del lector de la misma manera que el alimento en su cuerpo. En ello, la evolución posterior de la metáfora de las abejas coincide con el pasaje de Séneca en un aspecto importante: implica la traslación de las metáforas del cuerpo a las acciones del espíritu, una de las características principales de las analogías metatextuales (Nakládalová, 2013: 43). Con respecto al segundo texto en prosa donde Argensola vuelve a pronunciarse de manera visible sobre aspectos relacionados con la teoría literaria, es necesario acudir a la carta que dirige al conde de Lemos para desacreditar las críticas que este había 24 sufrido en Italia por escribir unos sonetos satíricos donde, al parecer, el conde no se había ajustado a la preceptiva canónica del decoro.4 La forma epistolar de este texto nos hace pensar ya desde un primer momento en una de las principales poéticas clásicas, a saber, la Carta a los Pisones o Arte poética de Horacio, autor de influencia destacada en la obra argensolina. Bartolomé comienza la epístola realizando una declaración de intenciones encaminada a mostrar de manera manifiesta su total rechazo a cualquier tipo de dogmatismo en el proceso de creación literaria. De este modo, al referirse a los preceptos heredados de las poéticas greco-latinas, declara: Yo señor, toda la vida he respetado estas leyes por ser justas y por la autoridad de sus autores, pero he procurado que este mi respeto no llegue a superstición porque, por una parte, es cierto que el sumo derecho es suma injuria y, por otra, algunas veces el buen escritor debe contravenir la ley o subirse sobre ella, como en las acciones y ejercicio de las virtudes lo suele hacer la de la epiqueya, y más en estas facultades lógicas cuyas leyes se fundan en la autoridad y consentimiento de varones sabios y ellas prescriben con el uso, pero como este suele ser el tirano de esta república, al paso de las alteraciones de los tiempos altera él sus precetos, estrecha algunas licencias y admite otras que estaban excluidas (Leonardo de Argensola, 2011: 4). Por tanto, en consonancia con las opiniones vertidas en su discurso Sobre las cualidades que ha de tener un perfecto cronista, y en la línea mayoritaria de la preceptiva española, Argensola se muestra partidario de acudir a los clásicos siempre y cuando estos no determinen de manera inapelable el resultado final; se trata, en consecuencia, de una postura claramente heteróclita frente a posturas clasicistas mucho más encorsetadas. Hay que tener en cuenta, además, la evolución constante de la literatura y los procesos de cambio que, desde su origen, se producen en todos los géneros. Este hecho justifica aún más si cabe la amplitud de miras que Argensola tendrá ante las posibilidades que le puede ofrecer un modelo literario que, aun respetándolo en esencia, terminará adaptando tanto a sus intereses formales como temáticos. Al analizar los 4 Lía Schwartz (2009: 47) fecha esta carta en las primeras décadas del siglo XVII: “No lleva fecha en el único manuscrito que la transmitió, pero fue probablemente escrita en las primeras dos décadas del XVII, tal vez durante el virreinato de Lemos, que se extendió de 1610 a 1616, cuando la estancia de Bartolomé en Nápoles o unos pocos años antes. En todo caso no puede ser posterior a 1622, cuando, poco tiempo después de haber caído en desgracia, muere Lemos”. 25 cambios sufridos por la sátira desde su origen infamador en la literatura griega a un género más sofisticado con fines moralistas, el escritor aragonés señala lo que sigue: Y ansí Horacio, a honor de la nueva gravedad de la sátira, a una gran parte de las suyas las llamó sermones, que es lo mismo que si dijera ‘razonamientos sesudos y graves’, y no se juzgó por transgresor de ninguna ley cuando se determinó a hablar figuradamente y con elocuciones graves y a templar la risa con la comiseración y reprehender con majestad (Leonardo de Argensola, 2011: 5). Argensola insiste en una adaptación de los moldes clásicos a las nuevas realidades argumentando que las desviaciones preceptivas que ahora se critican fueron iniciadas entonces por los precursores latinos que se toman como dechados del género. De esta manera, legitima los elementos formales que pudieran discordar con alguna poética clásica: Todos los preceptos que a estos propósitos se traen son hijos de la autoridad, porque los observamos en los escritos de los autores sabios, y, por la misma razón, no ha de juzgarse por ofensa del arte el adorno de que se ha vestido la comedia y la sátira, porque la autoridad del uso lo ha permitido no sin justos respetos (Leonardo de Argensola, 2011: 5). A continuación, Argensola justifica el uso del estilo grave en la sátira, motivo de las críticas recibidas por el Conde de Lemos, ejemplificando con la práctica a priori irreverente de algunos de los poetas más destacados en este género. Así pues, no ve inconveniente alguno si autores como Horacio, Juvenal, Persio o Marcial hicieron lo mismo en sus sátiras, textos que, según la ortodoxia, únicamente han de ser escritos en estilo humilde. Finalmente, concluye apelando una vez más al juicio y la mesura a la hora de seguir preceptos o modelos que, en lugar de aportar excelencia al texto resultante, puedan terminar limitando la capacidad creadora del autor si no se aplica la oportuna reflexión sobre ellos: Según lo dicho, que es verdadero y llano, ¿por qué no pudo vuestra excelencia decir «sofística hermosura, estrella paradójica» y las demás junturas cálidas, guardando el decoro de la persona que habla y el de la materia de que se trata? No lo hallo, ni que sea 26 seguro humillar la gentileza del natural con la corma de tantos preceptos. Sirvan, sirvan los que hay y no aspiren a mandar a su dueño (Leonardo de Argensola, 2011: 9). Con respecto a las dos obras en verso, se pueden seleccionar algunas estrofas en las que se desarrollan ideas similares a las que ya se han analizado en los textos escritos en prosa. Una de estas ideas es la importancia vital que Bartolomé concede a la simbiosis que debe producirse entre la capacidad creadora del autor y el modelo previamente asimilado para crear una obra superior al dechado que se imita. De este modo, vemos cómo en la epístola A Fernando de Soria Galvarro, el poeta insiste en el afán por superar el modelo a través de la libertad y el talento que debe tener todo aquel que se aventure en la tarea de imitar a los clásicos: por essa docta antigüedad escrita dexa correr tu ingenio, i, sin rezelo, conforme a su elección, roba o imita. Suelta después al voluntario buelo pomposa vela en golfo tan remoto, que no descubra sino mar i cielo, no navegante ya, sino piloto intrépido a las olas insolentes tanto como a los ímpetus del Noto. (Leonardo de Argensola, II, 1950-1951: vv. 127- 135; pp. 363 y 364). También nos habla Bartolomé en esta epístola escrita en verso sobre el estilo sencillo y conciso con el que se puede conseguir el grado de elocuencia deseable en el escritor, algo que el poeta aragonés adscribe, como ya se ha visto antes, al estilo llano que, aunque libre de artificio, y quizá debido a ello, adquiere mayor consistencia artística tanto por la efectividad de sus contenidos como por la complejidad de su ejecución: aunque por ambición de mayor gloria fleche cada palabra una sentencia i obre cada sentencia una victoria; que en el segundo estilo hay elocuencia, que entre la igual corriente del progreso 27 anima su fervor con la frecuencia; i en su mediocridad lleva gran peso, pues sin que lo envilezca ni lo encumbre, le suele dar más próspero suceso. [...] Este que llama el vulgo estilo llano encubre tantas fuerzas, que quien osa tal vez acometerle, suda en vano. I su facilidad dificultosa también convida i desanima luego en los dos corifeos de la prosa. (Leonardo de Argensola, II, 1950-1951,: vv. 178-207; pp. 365 y 366). Del mismo modo que en la carta dirigida al Conde de Lemos, el poeta aragonés también manifiesta en esta epístola su rechazo a cualquier sumisión de la capacidad creadora ante los preceptos derivados de los modelos canónicos, defendiendo, en consecuencia, una mayor libertad en un proceso de escritura que no debe verse condicionado por las potenciales críticas: No guardaré el rigor de los precetos en muchas partes, sin buscar escusa ni perdón por justísimos respetos. I si algún Aristarco nos acusa, sepa que los preceptos no guardados cantarán alavanzas a mi musa; (Leonardo de Argensola, II, 1950-1951: vv. 289-294; p. 369). Siguiendo con la crítica al estilo artificioso y afectado predominante entre algunos de sus contemporáneos, Bartolomé aconseja, en esta ocasión a través de su epístola A un caballero estudiante, que modere los ornamentos lingüísticos usados en función de los objetivos del texto. Partiendo de este razonamiento, Argensola considera poco eficaz y, en consecuencia, indecoroso, emplear el estilo sublime en la escritura de un poema de temática amorosa destinado a conmover a la amada por quien se suspira: Cuando dezir tu pena a Silvia intentes, 28 ¿cómo creerá que sientes lo que dizes, oyendo cuán bien dizes lo que sientes? Más sirven al ingenio essos matizes que al dolor, pues con culpa de inmodesto tolera essos follages infelizes. (Leonardo de Argensola, II, 1950-1951: vv. 118-123; p. 375). A continuación, se vuelve a explicitar una vez más la defensa de la imitación de los grandes autores clásicos, aunque, como en los casos que ya se han comentado, acudiendo a la invención necesaria para particularizar el texto resultante: Llame fuente de ingenios Grecia a Homero; pero ocúrrale el tuyo, i no le temas, que, si buelve por sí, como lo espero, presto dará el mayor de los poemas, de hazañas lleno i de invención tan braba, que no estime el frisar con las supremas. Sigue la imitación, que tanto alaba la escuela por precepto más seguro, que al mismo Alcides quitarás la claba. (Leonardo de Argensola, II, 1950-1951: vv. 154-162; pp. 377). Seguidamente, se analizan algunos tópicos característicos de la teoría literaria tales como los conceptos de verosimilitud o decoro: No en la selva al delfín busquen las redes, ni al javalí en el piélago los canes; pues que en sus patrias oprimirlos puedes. Según lo cual, no quieran los galanes, aunque traten, o incautos o sutiles, con rameras, con siervos o truhanes, envilecerse entre plebeyos viles, sin descuento; ni príncipes ni reyes aplebeyar los ánimos gentiles. (Leonardo de Argensola, II, 1950-1951: vv. 220-228; p. 380). 29 Para finalizar, Argensola ofrece una serie de consejos y reflexiones al estudiante destinatario de esta breve poética versificada, entre los que cabe destacar su alegato a favor de la concienzuda corrección que debe realizarse de cualquier escrito literario, algo que se mantiene en consonancia con el estilo perfeccionista y contenido que define la obra del Rector de Villahermosa: Es la lima el más noble requisito; i assí, no peligrando la sustancia del verso deliciosamente escrito, refórmele su pródiga elegancia, como el gran Venusino lo dispuso [...] Que, aun limado con arte, es bien que prueve a pasar por las dudas i opiniones que el cuydado segundo al honor mueve. Bórralo con crueldad; no te perdones; pues con gozo has de ver cuánto más vale lo que durmió en los próvidos borrones. (Leonardo de Argensola, II, 1950-1951: vv. 277-291; p. 382). II. 3. MODELOS DE IMITACIÓN EN LOS TRES DIÁLOGOS ORIGINALES DE BARTOLOMÉ LEONARDO DE ARGENSOLA Como se acaba de ver, el concepto de imitación y sus aplicaciones a la composición literaria no fueron ajenos a los conocimientos artísticos e intelectuales que el poeta aragonés adquiriría incesantemente a lo largo de toda su vida. Las influencias clasicistas presentes en su obra tanto en verso como en prosa, y su desdén por las reformas literarias que estaban empezando a fraguarse entre sus contemporáneos, se deben en gran medida a la sólida formación humanística que el escritor recibió desde sus primeros años como estudiante. Según señala José Manuel Blecua, tanto Bartolomé como su hermano fueron educados en los gustos clasicistas que determinarían su posterior carrera literaria: Es muy posible que en Zaragoza asistiese a las clases de Andrés Schotto, como su hermano Lupercio, o a las de Simón de Abril, el traductor de Aristóteles y Plauto. Que 30 Bartolomé Leonardo aprendió muy bien a los clásicos se verá en toda su obra y en sus ideas literarias y estéticas. Las huellas de Horacio, Juvenal, Persio y Marcial las señala hasta algún comentarista anónimo del siglo XVII, como se verá en las notas a ciertos poemas. Pero no deja de ser muy interesante que tanto en Zaragoza como en Salamanca, Bartolomé Leonardo respirase aires muy neoclásicos (Leonardo de Argensola, I, 1974: VIII). En este contexto humanístico era previsible que Bartolomé se sintiera interesado por los géneros literarios más arraigados en el sustrato cultural greco-latino sobre el que se sustentaba su formación académica, siendo inevitable pues su acercamiento al género dialógico, que se venía cultivando ininterrumpidamente desde la Antigüedad y que fue objeto de un gran interés durante el Renacimiento. Debido a la gran riqueza que la tradición de este género adquirió a lo largo de los siglos precedentes, el escritor de diálogos áureo podía acudir a múltiples modelos a la hora de realizar su imitatio. Estos modelos no eran, sin embargo, paradigmas inmóviles, sino que, de acuerdo con la idea de imitatio compuesta, se reinterpretaban, se podían mezclar y complementar unos a otros en un mismo texto: Es muy frecuente que los autores, en los preliminares o en momentos destacados de la argumentación, asocien sus obras a los modelos venerables de la tradición dialógica pagana o cristiana. Ello puede ser un indicio que ayuda al lector y al crítico, pero los modelos –a veces con soluciones antagónicas– pueden y suelen convivir en los textos a través de un abigarrado conjunto de técnicas literarias y argumentativas heredadas también independientemente de los paradigmas concretos y transmitidas por conductos, textos y géneros múltiples: así la lectura directa de algunas obras maestras dialógicas, la tradición escolástica y universitaria, los catecismos bajomedievales, la difusión de otros géneros de las literaturas vulgares, las traducciones sucesivas y adaptadas, la enseñanza retórica, gramática y dialéctica, etc. Los autores más a menudo invocados forman una eminente biblioteca dialógica: los principales son Platón, Aristóteles, Jenofonte, Plutarco y Luciano entre los griegos, junto con Sócrates, pese a no haber legado testimonio escrito (es decir, se trata del Sócrates platónico y jenofonteo); Cicerón entre los latinos, con Séneca y Tácito que, en algunos casos, fueron considerados modelos para la escritura de diálogos; san Agustín, Boecio y Gregorio entre los padres de la Iglesia y, en menor medida, Cipriano, Casiano, Juan Crisóstomo y Minucio Félix. A partir del siglo XV Petrarca o Catalina de Siena empiezan a ser referencia –con el precedente finisecular de Bernat Metge en vernáculo–, y desde el primer tercio del siglo 31 XVI se suman sobre todo dos dialoguistas modernos, y por serlo, no siempre citados: Erasmo –desde cierto momento en compañía de Vives–, y Castiglione (Diálogos españoles del Renacimiento, 2010: XXXV). Aunque existía una gran variedad de autores –incluidos otros no citados en la anterior enumeración– que podían influir en la escritura de un diálogo durante los Siglos de Oro, tres eran los escritores que, sin excluir a los demás, se consolidaron como modelos de imitación: Claro que la tradición literaria del diálogo occidental no se puede reducir a Platón, Cicerón y Luciano. Sin embargo, estos tres autores son un punto de referencia inevitable porque representan tres formas diferentes de escribir, es decir, tres tipos de paradigmas que determinan la trayectoria posterior del diálogo y su tipología. Desde este punto de vista, y haciendo abstracción de las diferencias particulares, podemos asociar el modelo platónico con los diálogos de San Agustín, el modelo ciceroniano con El cortesano de Castiglione y el modelo lucianesco con los Coloquios familiares (Gómez, 1988: 87). El diálogo platónico utilizaba la dialéctica como medio para alcanzar la verdad. El interlocutor con función de maestro adquiere una importancia crucial en este tipo de diálogos, pues es el encargado de iniciar y conducir la técnica basada en la pregunta y la respuesta denominada mayéutica. No obstante, la mayéutica solo se encuentra en una parte de la producción dialógica de Platón, pues, tras la República y el Fedro, se le concede mayor importancia a la enunciación expositiva de las ideas que pone el acento en la demostración, en detrimento del proceso intelectual que conduce a ellas mediante una dialéctica de varias voces, donde necesariamente se tienen que examinar múltiples perspectivas.5 Era habitual que en el siglo XVI los escritores españoles de diálogos hicieran explícita en sus obras la influencia recibida de Platón, aunque no se puede considerar que siguieran fielmente siempre el conjunto de características formales que lo definen; en algunas ocasiones buscaban más el prestigio que la adhesión incondicional a un paradigma que, por otro lado, como se acaba de decir, no fue fijo ni siquiera en época del autor.6 No obstante, sí se pueden encontrar en los diálogos del siglo XVI varios elementos procedentes de este modelo que se combinan con otros derivados de 5 Diálogos españoles del Renacimiento (2010: XXXIX y XL). 6 Gómez (1988: 90; 2000: 89). 32 Aristóteles o Cicerón –y de otros autores de la tradición medieval–, y solo se pueden acotar si se realiza un examen individual de las técnicas argumentativas y recursos empleados en cada texto.7 Otro de los referentes más representativo entre los autores de diálogos fue el modelo ciceroniano. En este modelo, como indica Jesús Gómez, tienen cabida personajes históricos o de elevado prestigio social e intelectual que conceden cierta gravedad y autoridad a los planteamientos desarrollados en sus intervenciones.8 Además, la interacción entre los dialogantes se suele producir en un locus amoenus, espacio heredado de Platón que ofrece una muestra de la hibridación de ambos modelos en el Renacimiento. En los diálogos de tipo ciceroniano adquiere también una gran importancia la elaboración retórica de las intervenciones realizadas por los interlocutores. De este modo, según el esquema que siga cada autor, se puede producir la exposición razonada de una idea siguiendo las normas de la oratoria a través del parlamento de un solo interlocutor, o el desarrollo retórico de dos conceptos enfrentados mediante las intervenciones, normalmente sin interrupciones y de una extensión considerable, que se oponen adquiriendo la morfología dialógica denominada in utramque partem. En algunos casos se combinan ambos esquemas para construir un diálogo en el que predominan dos aspectos principales: el marcado carácter retórico de la elocución y la buscada gravedad del discurso. Por último, aunque puede resultar obvio debido a las características que se acaban de detallar, se puede destacar su gran funcionalidad en el tratamiento de contenidos filosóficos o de carácter didáctico. Así pues, este modelo dialógico tuvo gran éxito en la divulgación de ideas refutadas mediante la eficaz combinación de dialéctica y retórica que caracteriza la técnica argumentativa de las intervenciones de sus personajes. En el caso de los diálogos originales de Argensola, aunque en mayor o menor medida se manifieste la presencia de este modelo en los tres textos –sobre todo a través del retoricismo presente en las intervenciones de algunos personajes–, es en Demócrito donde se conjugan varios de sus elementos más característicos. En oposición al estilo ático, típico de algunos textos de Luciano donde se mimetiza una conversación en registro coloquial, y que en Menipo litigante se reproduce esporádicamente, en el diálogo Demócrito se utiliza la estructura in utramque partem para introducir en el diálogo largos parlamentos destinados a exponer una idea de manera ordenada. Además, el diálogo transcurre en un locus 7 Diálogos españoles del Renacimiento (2010: L-LII). 8 Gómez (2000: 103). 33 amoenus donde conversan dos personajes dotados de gran autoridad y reputación: el famoso médico Hipócrates y el filósofo Demócrito. El tercer gran grupo, y el más utilizado junto con el modelo ciceroniano entre los escritores españoles del periodo áureo, es el modelo lucianesco. Con variaciones de importancia en función de una época que se aleja en gran medida de las características sociales que definieron los tiempos del samosatense, los escritores de diálogos que utilizaron este paradigma absorbieron todos aquellos elementos que servían principalmente para exponer ideas críticas sobre algún tema que podía ser más o menos polémico. Gracias a la repercusión que tuvieron tanto los Colloquia erasmianos escritos a la manera del samosatense como los Luciani Dialogi que el humanista holandés tradujo y recopiló junto con Moro en una edición de gran influencia, el modelo lucianesco fructificó entre aquellos escritores partidarios de una renovación moral que vio en este dechado y en sus avales cristianos un medio eficaz para difundir literariamente sus propósitos de cambio. Así pues, el modelo lucianesco no solo se presenta como un arma eficaz para las ideas erasmistas, sino que se convierte en la variedad dialógica preferida entre aquellos que fundamentalmente deseaban realizar una crítica de algún aspecto filosófico o moral. Sin embargo, como ya ha quedado apuntado antes, este modelo se reformularía para adaptarlo a las nuevas condiciones sociales que marcaron la segunda mitad del siglo XVI: Su inclusión en los índices de mediados del siglo como auctor damnatus moderará el tono de su imitación -los jesuitas seguirán manteniéndolo, debidamente morigerado, en el plan de estudios-, reducirá en parte la experimentación formal alcanzada en la primera mitad de la centuria o la confinará a obras que en buena parte de casos quedarán inéditas o serán proscritas (Diálogos españoles del Renacimiento, 2010: CXXXII). Por tanto, si el modelo lucianesco ya se había desprendido en gran medida de sus elementos más subversivos e irreverentes durante su faceta erasmista, el cambio en pos de una adaptación al nuevo clima social y religioso imperante se hará aún más pronunciado después de Trento. En consecuencia, se conservará parte del tono satírico procedente del Luciano primigenio, pero diluido y en ocasiones desdibujado en el mensaje moralizante condicionado por la deriva contrarreformista. El nuevo carácter moralizante que adquiere en este periodo lo entroncará con el lucianismo típico del Quattrocento. 34 Teniendo en cuenta el carácter crítico con los valores de su tiempo que Argensola demostró en la temática desarrollada a lo largo de toda su obra, el modelo lucianesco se presentaba pues como una elección óptima a la hora de imitar a un dechado clásico del género dialógico. Su reprensión contra diferentes oficios, actitudes, vicios y comportamientos se lleva a cabo mediante una sátira contundente, aunque no incurre en el ateísmo, la irreverencia o el humorismo incisivo que caracterizaba al diálogo más puramente lucianesco anterior. Así se explica la presencia de este modelo en los últimos años del siglo XVI y primeros del XVII, época en la que se pueden datar los diálogos de Argensola.9 Este Luciano moral o cristianizado se convierte así en el mejor medio expresivo para la sátira de costumbres que Argensola realiza de una sociedad deshonesta, algo que lo entronca con la corriente de adaptaciones mútilas e interesadas que se habían estado realizando a lo largo del siglo XVI.10 II. 3. 1. LA IMITACIÓN DE LUCIANO La presencia de elementos lucianescos en los diálogos de Bartolomé Leonardo de Argensola fue un tema controvertido entre los especialistas que con más detenimiento se han acercado a estos textos. Si para Antonio Vives Coll “El Menipo litigante, aunque modelado sobre el Menipo, tiene, lo mismo que el Demócrito y el Dédalo, muy poco de Luciano”, 11 para Fermín Ezpeleta Aguilar “No cabe duda de que los diálogos del aragonés guardan una deuda nítida con Luciano”.12 Otis H. Green fue uno de los primeros investigadores en examinar los principales temas y fuentes literarias detectables en los diálogos de Argensola. En un trabajo pionero dentro de los estudios filológicos que se han llevado a cabo sobre estos 9 Green (1952: 32 y 33) dice lo siguiente al respecto: “Aunque no hay dato positivo que lo confirme, parece razonable atribuir a los años madrileños de nuestro aragonés, y con más precisión a los de 1600, la composición de los tres diálogos lucianescos de Bartolomé Leonardo de Argensola, porque uno de ellos, el Dédalo, trata en cifra, con tenue disfraz mitológico, los sucesos de Antonio Pérez, y es de suponer que no lo había de escribir en esta forma sino a raíz de los acontecimientos, cuando la prisión y fuga del famoso secretario estaban en la memoria de todos. Los otros dos diálogos originales de Bartolomé –el Menipo litigante y el Demócrito–, y también el que dice ser traducción del griego –Diálogo de Luciano entre Mercurio y la Virtud– pueden considerarse como anteriores, hechos a base de las lecturas clásicas de sus días de estudiante”. Por su parte, Ezpeleta Aguilar (1993: 441) señala: “Debieron de escribirse hacia 1600, fecha en torno a la cual compone su autor alguna de las más conocidas sátiras en las que censura las costumbres cortesanas del Madrid de la época”. 10 Zappala (1990: 196 y 197). 11 Vives Coll (1959: 137). 12 Ezpeleta Aguilar (1993: 445). 35 cuatro textos en el siglo XX,13 Green analiza individualmente los tres diálogos originales y la traducción lucianesca desglosando los elementos que sustentan el estilo, el sentido y la estructura de cada una de estas obras. A pesar de que considera que el diálogo Demócrito es “Lucianesque in form only”,14 no duda en afirmar, como conclusión de su estudio, que “the three dialogues Demócrito, Menipo litigante, and Dédalo are considerably removed from the style of Lucian”.15 Por su parte, Michael O. Zappala, teniendo en cuenta la opinión que otros investigadores como Green, Robinson o el propio Conde de la Viñaza, primer editor moderno de los cuatro textos en su conjunto, habían manifestado acerca de los elementos lucianescos presentes en estos diálogos, insiste en un lucianismo reformulado que dista del tono satírico original del samosatense en favor de un mayor contenido moralizante: Menipo litigante, Dédalo, and Demócrito by theme and literary discourse are indeed part of the tradition of Lucianic moral satire. They do not, however, mirror the original satirist but Lucianic convention of the Quattrocento and the early Golden Age. The Conde de la Viñaza is closer to the mark than Green or Robinson when he refers to the satires as works “en las cuales parece que el espíritu de Luciano Samosateno escribe con la pluma de Juan de Valdés, Villalobos o Hurtado de Mendoza” (Argensola, Obras sueltas, 1:xiv)” (Zappala, 1990: 193). Y es precisamente en este distanciamiento de los elementos más puramente lucianescos donde debe buscarse la razón principal del lucianismo tenue que, en diversos grados, la mayor parte de la crítica ha terminado asumiendo como rasgo definidor de los diálogos de Argensola. Como antes se ha señalado, la imitación del modelo lucianesco entró en una nueva fase a partir de la segunda mitad del s. XVI, época en la que se hace más difícil encontrar textos donde se tome como referencia de manera explícita el modelo original del samosatense. De acuerdo a esta nueva perspectiva de la literatura lucianesca, Argensola, aceptando no solo la tendencia de la época, sino siguiendo sus propios gustos poéticos, entre los que por supuesto se encontraba el docere delectando horaciano, no solo omite todos aquellos aspectos que pudieran ser dañinos para la moral, sino también aquello que incurriera exclusivamente 13 Green (1935: 275-294). 14 Green (1935: 277). 15 Green (1935: 294). 36 en el delectare o el mero pasatiempo con el que algunos moralistas contemporáneos identificaban peyorativamente el modelo lucianesco. Sin embargo, Argensola no desprecia la totalidad del molde, sino que adapta algunos de sus elementos a los propósitos que persigue con estas piezas dialogadas, es decir, extrae los recursos que más le interesan para verter una crítica sobre diferentes cuestiones sociales o morales. Como se puede apreciar, teniendo en cuenta lo que ya se ha dicho sobre la teoría imitativa en Argensola, la reelaboración del modelo lucianesco se adapta sin fisuras a la imitatio selectiva que el poeta aragonés practicaba. Lía Schwartz, refiriéndose al grado de imitación que se puede observar en los diálogos argensolinos, señala lo siguiente: Argensola no imita la lexis de Luciano en ninguno de ellos. Escoge sí uno o más motivos lucianescos en su aspecto semántico y los combina con elementos procedentes de otras fuentes que se deconstruyen así en el juego de la contaminatio (2013: 30). Si tenemos en cuenta que hay pocos recursos más lucianescos que el de la contaminatio,16 Argensola parece seguir los procedimientos creadores del samosatense cuando entrelaza elementos procedentes de diferentes tradiciones literarias y diversos géneros dependiendo de sus objetivos. En síntesis, los textos dialógicos de Argensola presentan un lucianismo que, siguiendo el gusto cuatrocentista de los primeros introductores del samosatense en el humanismo europeo, se moraliza y cristianiza para adaptarse a la nueva sociedad que lo recibe; dista mucho de ser, sin embargo, el lucianismo imbricado del optimismo erasmista que caracterizó otros textos escritos bajo este molde durante la primera mitad del siglo XVI, sino que, de acuerdo con la perspectiva argensolina, el tono pesimista se hace con un papel predominante tanto en los tres diálogos originales como en la traducción.17 Es desde esta concepción de Luciano, es decir, la de crítico de costumbres cristianizado y adaptado a la sociedad española contrareformista, como debe estudiarse el lucianismo de estos diálogos finiseculares, perspectiva que influirá de manera decisiva sobre los recursos lucianescos que Argensola utilizará en sus diálogos dependiendo de los propósitos literarios que persiga con cada uno de ellos. 16 Bompaire (2000: 550-562). 17 Zappala (1990: 193). 37 II. 3. 1. 1. MOTIVOS LUCIANESCOS EN MENIPO LITIGANTE, DEMÓCRITO Y DÉDALO A) Menipo litigante El diálogo original de Argensola titulado Menipo litigante recupera de Luciano no solo uno de los personajes más habituales de las ficciones dialogadas del samosatense, sino todo un elenco de recursos que, con mayor o menor explicitud, se vinculan a la tipología del diálogo lucianesco. La historia de Menipo litigante remite al conflicto ya desde su título. Para plantear la crítica a un sistema legal que no garantiza el derecho de sus ciudadanos, Argensola desarrolla una historia en diálogo donde un interlocutor, Menipo, intenta convencer a otro, Arsitas, de lo acertado que hay en la extraña concesión de bienes efectuada por un padre de familia llamado Eróstrato; este, tras escuchar de boca de Menipo la injusticia que él había sufrido en los tribunales atenienses, decide entregar toda su hacienda a unos abogados en lugar de a sus propios hijos. Se trata de una decisión que, a priori, resulta ridícula y fuera de todo sentido no solo para el interlocutor con el que Menipo dialoga, sino también para un lector al que Argensola hace sabiamente interesarse desde un principio por la argumentación que el personaje pueda ofrecer en defensa de la conducta de Eróstrato, conducta que ha sido inducida por el asesoramiento del propio Menipo:18 Arsitas. ¿Y que todavía, oh, Menipo, defiendes que fue conforme a raçón el desheredar el padre a sus hijos, violando las sacrosantas leyes de la naturaleça recebidas de todas las naciones y respetadas hasta de los bárbaros? (406). La adopción de un discurso que en muchos aspectos puede asimilarse al forense, a través del cual Menipo se defiende de una durísima acusación formulada por Arsitas en sus primeras intervenciones, aparece al comienzo del texto como preludio del litigio 18 Esta técnica de argumentación, con la que se encomia un hecho contrario a la razón o un aspecto de importancia ínfima, es el elogio paradójico que muy a menudo se asocia con la literatura lucianesca, aunque posee una larga tradición en la retórica clásica. Según afirma Ezpeleta Aguilar en la comparación que establece entre un soneto de Bartolomé Leonardo de Argensola (el número 62 de la edición de Blecua, con título Detesta el litigar) y este Menipo litigante, el escritor “utiliza la fórmula del elogio paradójico, tan lucianesca, para persuadir al lector mediante argumentos sorprendentes: es preferible, ante un litigio, entregar los bienes que están en juego directamente a los abogados y desistir de continuar con el juicio, aun a sabiendas de que pudiera ganarse” (2002: 218). Jacques Bompaire estudia detalladamente esta técnica en su obra monográfica sobre Luciano (2000: 282-291); véase también el trabajo de Núñez Rivera (1998). 38 que este personaje planteará en su bajada a los infiernos. El desarrollo de su pleito en el inframundo desempeña además una triple función argumentativa, pues sirve tanto para convencer al lector como a Arsitas y a Eróstrato de lo adecuado de su consejo. Esta transposición latente de recursos, o adopción miniaturizada de otros géneros, a saber, el discurso forense en este caso, como señala Ana Vian remitiendo asimismo a los estudios de Bompaire, es característica del diálogo más claramente lucianesco.19 Los mecanismos utilizados en el discurso de tipo forense volverán a surgir en el punto álgido del viaje de Menipo al inframundo, es decir, en la audiencia que Radamanto le concede para exponer su queja y solicitar un documento que acredite sus derechos testamentarios ante los tribunales atenienses, donde se entrelazarán una serie de réplicas y contrarréplicas entre ambos personajes. No menos lucianesco es el recurso del diálogo marco protagonizado por Menipo y Arsitas que sirve para introducir la historia principal del texto. A través de este diálogo marco se nos presenta una primera caracterización de Menipo, el personaje protagonista de la obra. Como antes se ha dicho, el nombre de este personaje remite al Menipo de las obras de Luciano. Arsitas formula una pregunta que funciona como un recurso intertextual que relaciona a este Menipo con el personaje protagonista de Icaromenippus, pero también con algunos rasgos que definen a este mismo personaje en Necyomanteia y los Dialogi mortuorum: Arsitas. ¿Eres tú aquel Menipo que subió con alas artificiales hasta el cielo de Júpiter?, ¿y el que solía perseguir a los vanos filósofos y reformaba sus setas y sus barbas? (408 y 409). Es el propio Menipo quien se encarga de resolver las dudas de Arsitas y, en consecuencia, también las del lector, confirmando su filiación con el personaje de Luciano: Menipo. Tú eres, oh, locuacísimo Arsitas, el que ha menester el éboro [...] Mas, pues me aconsejas que huya, harelo de buena gana por no oírte, y aún osaré fiarme otra vez de las alas y subirme sobre los aires por perderte de vista (409). 19 Diálogos españoles del Renacimiento (2010: LIII). Para los conceptos de ‘contaminación’ y ‘transposición’ véase, principalmente, Bompaire (2000: 547-585), y también Vian Herrero (2005: 53). 39 El Menipo de Argensola no solo ha volado por los cielos, tal y como vemos que ratifica el personaje en clara alusión a Icaromenippus, sino que también, al igual que el Menipo de los Dialogi mortuorum y Necyomanteia, el argensolino baja al inframundo y dialoga con una serie de moradores del infierno, entre los que se encuentran personajes ficticios, históricos y mitológicos que ofrecen diferentes puntos de vista sobre el conflicto terrenal planteado por el recién llegado, un personaje que, también en los diálogos de Luciano, se encuentra a caballo entre dos mundos: el de los vivos y el de los muertos. Esta característica sirve a su vez para contraponer, en los diálogos de Argensola, la realidad falaz, parcial y siempre limitada que conoce el personaje vivo con la verdad auténtica y cruda, luego hiriente en muchos de los casos, proporcionada por los personajes muertos, cuyo máximo exponente está representado por el juez del inframundo Radamanto. En los diálogos de Luciano, los personajes condenados, salvo algunas excepciones, rara vez se representan con la dignidad de Alitias, el antepasado con quien Menipo se encuentra en su viaje al inframundo, o la integridad de Platón, a quien se le concede la posibilidad de defenderse ante las acusaciones vertidas en torno a su obra y su comportamiento en vida; por el contrario, la mayoría de los personajes condenados en los mundos infernales de Luciano se someten a las burlas y las preguntas insidiosas de Menipo, quien a veces mantiene una actitud desafiante y sarcástica, como la que demuestra en los Dialogi mortuorum. En Luciano, la función reveladora de certezas que Menipo siempre anda buscando, y que en Argensola está desempeñada en parte por Alitias y, sobre todo por Radamanto, la llevan a cabo generalmente los dioses –desde el punto de vista omnisciente que les concede su divinidad–, y, en otras ocasiones, personajes mortales como Tiresias (en Necyomanteia) que no reciben el mismo tratamiento despectivo que el resto de los habitantes infernales. Asimismo, en Luciano son habituales los guías que muestran a Menipo la fisionomía y los moradores del Hades, como Mitrobarzanes en Necyomanteia o Éaco en los Dialogi mortuorum, tarea que desempeña Alitias en el caso de Menipo litigante. En cuanto al tema principal de este diálogo, la crítica a los abogados y el sistema judicial, se encuentra presente, según señalan Schwartz y Pérez Cuenca, no solo en varias de las composiciones poéticas creadas por el poeta aragonés, sino también en algunos de los dechados clásicos que Argensola tomó como modelos: Lo demuestra en la composición de varios sonetos que retratan a «jurisconsultos» y «causídicos malditos» que engañaban a litigantes y a todo individuo que buscara 40 justicia, como el [54], «¿Cómo tienes noticia tan profunda / del derecho civil, Teodoro mío?», en el que Argensola recrea el tipo del filósofo barbudo que cree que su sabiduría reside en la barba. La figura aparece en las sátiras de Horacio, de Luciano y de otros clásicos y se convirtió en un topos ya en la Antigüedad. Horacio lo cifra en su imaginado Damasippus, quien piensa arrojarse al Tíber porque ha perdido sus bienes, pero lo disuade el estoico Stertinius recomendándole que para recuperarlos se deje crecer una barba filosófica, ya que esta es signo de sabiduría” (Schwartz y Pérez Cuenca, 2011: LIV y LV). Schwartz apunta particularmente a los Dialogi mortuorum como fuente del texto, donde se desarrolla el “motivo de la herencia y del testador, tan característico de la sátira romana como de las sátiras de un autor dilecto, Luciano de Samosata” (2009: 56), aunque, según la misma autora señala, parece que fue otro texto del samosatense el que inspiró la escritura del diálogo Menipo litigante. Se trata del breve escrito retórico El desheredado, de donde el poeta aragonés habría tomado el planteamiento principal del texto reelaborándolo en forma de diálogo y dotándolo de personajes con características asimiladas de otros textos, esto es, practicando la imitatio compuesta para crear una obra literaria distinta e independiente de sus modelos: Retórica y filosofía moral fueron asimismo las áreas del conocimiento que se enseñaban en las escuelas europeas del XVI. Bartolomé las había aprendido cuando joven y las aplicaría a sus estudios de Derecho. Ello explica, probablemente, el aprovechamiento de no pocas obras de Luciano concebidas en la conjunción de ambas disciplinas, como nos parece que ocurre en su adaptación del motivo de la herencia, que en El desheredado asume la forma de una declamatio, es decir, de un discurso pronunciado ante un jurado por el hijo que fue víctima de la decisión [...] Bartolomé recibió de El desheredado el impulso para recrear este motivo, pero imaginó su tratamiento de modo diferente (Schwartz y Pérez Cuenca, 2011: LVII y LVIII). Sin embargo, la historia que se plantea en El desheredado de Luciano es justo la opuesta de Menipo litigante, esto es, si en el primer texto es el padre quien intenta por todos los medios evitar que su hijo reciba la herencia que le corresponde, en el texto de Argensola, tanto el padre protagonista del diálogo marco, a saber, Eróstrato, como el bisabuelo de Menipo en el diálogo subsidiario, es decir, Alitias, únicamente pretenden que sus respectivos descendientes reciban la herencia oportuna. 41 No obstante, se pueden identificar algunos elementos que ambas obras comparten. Tanto Eróstrato como el padre del hijo que expone su defensa ante el tribunal desheredan a sus correspondientes vástagos, aunque con propósitos bien distintos. En el primer caso, Eróstrato decide entregar su herencia a unos abogados extraños a su familia con la condición, que es en realidad un ruego, de que auxilien a sus hijos cuando estos lo necesiten: Pues, como Eróstrato amaba a sus hijos tan tiernamente, agravado de la enfermedad de que murió, los mandó llamar a su presencia habiendo primero llamado a los jurisconsultos que en Atenas había, y puestos a un lado, y los hijos al otro, él se asentó en la cama y, vuelto a los adbogados, les dijo: “Vosotros, varones sabios, sois los árbitros de nuestras aciones y de nuestros pensamientos, y ansí he acordado de llamaros para entregaros, como desde luego os entrego, toda mi hacienda, sin reservar una mínima parte della. Tomalda de presto y haceos señores della. A los soberanos dioses pongo por testigos de que mi designio siempre fue, y agora lo es, que esta hacienda sea de estos hijos míos que veis presentes, pero, pues esto no puede ser, ni yo he hallado palabras con que escrebirlos herederos con tal firmeza que se libren de vuestras interpretaciones, tomad vosotros mi hacienda y llevad de una vez a vuestras casas lo que después hubiéredes de llevar poco a poco por los encantos del proceso, ya como adbogados o ya como jueces. Pidoos afectuosamente, si en vosotros cabe afecto paterno, que os acordéis de socorrer a estos hijos huérfanos, pues, como digo, todos mis bienes son suyos y yo los quiero para ellos; dependan de vuestra misericordia y no de su justicia (429). La crítica del sistema jurídico ateniense que se plantea en el diálogo de Argensola, según el cual nada puede hacer un padre por evitar que profesionales de la justicia deshonestos terminen percibiendo los bienes que le corresponderían a sus hijos, trata el tema del derecho natural deslegitimado por una administración corrupta y parcial.20 Así pues, se ofrece una perspectiva pesimista sobre la justicia terrenal que no cumple con “las sacrosantas leyes de la naturaleça” que defiende Arsitas al comienzo del diálogo, es decir, se muestra una justicia humana depauperada en oposición a la verdadera que administra el juez de ultratumba Radamanto. Esta oposición entre la futilidad de la justicia humana y la legitimidad que se le concede a la justicia de ultratumba se acomoda, por tanto, al tono moralizante y cristianizado que persiguen los 20 Véase al respecto la nota 2 de la edición de Menipo litigante. 42 adaptadores de Luciano en la segunda mitad del siglo XVI, algo que, como se verá más adelante, también aparecerá en Dédalo y en el Diálogo de Mercurio y la Virtud. En El deshereado de Luciano, como en el texto de Argensola, también existe un profundo pesimismo que en este caso no se desprende de la resolución contraria a las pretensiones legítimas del litigante, pues en ningún momento se llega a pronunciar el jurado ni se transmite al lector información alguna sobre la conclusión del pleito, sino que es el desarrollo del discurso formulado por el protagonista lo que hace pensar en la iniquidad de un sistema que permite a un padre desheredar, restituir la herencia y volver a desheredar a su propio hijo siguiendo sus antojos e intereses. En este caso, al igual que en el diálogo de Argensola, se insiste en una inoperancia del sistema jurídico que no da respuesta a los derechos legítimos de los individuos, sino a las voluntades y deseos de aquellos que saben medrar en un sistema corrupto, es decir, un sistema que favorece a los abogados en Argensola y al padre en Luciano. Se trata, por tanto, de un mensaje desesperanzador que el poeta aragonés, según su concepto de imitatio, absorbe del texto de Luciano para dotarlo de una forma, trama y personajes que responden a una obra nueva, inserta en un contexto histórico, social y literario diferente del original imitado. Respecto a la estructura de Menipo litigante, se identifican algunos elementos atribuibles al modelo lucianesco. En primer lugar, destaca su comienzo in medias res que, como señalan Green y Ezpeleta Aguilar, es característico del modelo platónico y, por influencia de este, también de algunos diálogos de Luciano.21 Otro de los elementos que permiten relacionar la estructura de Menipo litigante con la que suelen presentar los diálogos de Luciano es, como antes se ha apuntado, el uso de un diálogo marco que da cobijo a otro diálogo subordinado a él. En el caso de Argensola, el diálogo marco sirve para presentar a Menipo, el interlocutor protagonista, y plantear el tema principal de la obra, es decir, la crítica de la justicia corrupta, a través de una referencia a la inexplicable conducta que el personaje Eróstrato tuvo con sus hijos. Para dar respuesta al extraño comportamiento de Eróstrato y ahondar en todos los aspectos que justifican la condena de la justicia humana en este texto, se plantea un diálogo subsidiario donde Menipo baja a los infiernos y conversa con otros interlocutores, personajes que serán decisivos a la hora de construir la argumentación final en el diálogo marco protagonizado por Arsitas y Menipo. Esta es una estructura muy típica de los diálogos de Luciano y, sobre todo, de aquellos donde interviene el personaje Menipo. Si se comparan los recursos que ambos 21 Green (1952: pp. 47 y 48, n. 106); Ezpeleta Aguilar (1998: p. 312, n.8). 43 escritores utilizan para construir el armazón de sus textos, veremos cómo los dos exponen, en primer lugar, un problema en el ámbito de la realidad terrenal que viene propiciado fundamentalmente por una vivencia de Menipo ante la cual su interlocutor muestra incredulidad o asombro. A continuación, se abandona el marco adscrito al mundo real que sirve para plantear el tema principal y se introduce un diálogo con ambientación extraterrenal donde el interlocutor protagonista busca, paradójicamente, contemplar la verdadera realidad, es decir, percibir las certezas que en el mundo terrenal es incapaz de aprehender o demostrar al resto de interlocutores. Por último, existe una tercera parte con la que se cierra el diálogo extraterrenal y se vuelve al diálogo marco ubicado en el mundo real para desarrollar una argumentación, apoyada esta vez en las certezas encontradas en los mundos celestiales o de ultratumba, con la que se convence al interlocutor y se pone fin al diálogo. Para concluir, se puede detallar otro de los tópicos lucianescos que de manera más evidente se manifiestan en este diálogo: se trata del descenso a los infiernos que protagoniza Menipo. Luciano utiliza habitualmente este recurso con el objetivo de realizar una parodia de los comportamientos humanos mediante la caracterización satírica de los difuntos con quienes se encuentra el visitante del Hades. Así pues, como más tarde recogerá la tradición cristiana medieval, el mundo de ultratumba se presenta como un escenario capaz de igualar a pobres y ricos, donde reyes, filósofos y mendigos se someten a las mismas condiciones miserables de existencia.22 Argensola utilizará el descenso al Hades para, como se ha visto anteriormente, justificar el comportamiento de Eróstrato que tanto le critica Arsitas en el diálogo marco, es decir, como recurso argumentativo, pero también para construir su crítica de la justicia terrenal desde la perspectiva pesimista que sobre el mundo de los vivos ofrecen los personajes moradores del mundo de los muertos. Por tanto, a pesar de que, como afirma Schwartz, “El tono de la recreación de la nekya no es, por supuesto, reverente, ya que Argensola imita también en esto el discurso paródico de su fuente principal” (2013: 120), el escritor aragonés no se limita únicamente a satirizar un tópico de la mitología greco-romana, es decir, el descenso al Hades, sino que, como ya se dijo al hablar de las diferentes evoluciones que siguió el modelo lucianesco, se produce una cristianización de algunos elementos mitológicos, que en este diálogo se percibe fundamentalmente en las intervenciones del juez infernal Radamanto, para ofrecer un mensaje moralizador. Así, ante la queja de 22 Véase Carmen de Fez para este y otros tipos de “Marcos y artificios lucianescos desarrollados en el Siglo de Oro” (1978: 30-42). 44 Menipo por la pasividad que muestran los dioses frente a los asuntos humanos que, como este, requieren de una intervención divina para administrar la verdadera justicia, Radamanto responde de la siguiente manera: ¿Y ansí vosotros formáis queja de que el inico prevalezca contra el justo como si viviésedes en república justa? ¿Merecen, por dicha, vuestras costumbres otra correspondencia en los premios dellas? Demás que, si vosotros estimásedes las cosas de la vida mortal no en más de cómo ellas son y no les atribuyésedes deidad, no de los sucesos dellas sacaríades argumento contra la virtud, pero, como las adoráis, y como estimadores livianos medís los juicios divinos con vuestra opinión, cada vez que veis perseguido algún justo o que en las lites prevalece la causa injusta, culpáis la Divina Providencia. Y si creyésedes, como debéis, que no se acaba todo con la muerte, esperaríades que en tales casos hay apelación para otra vida. Tú mismo estás viendo que las almas son inmortales y que la verdad, al fin, se examina en tribunales no respetosos (425). Si bien es cierto que, como Schwartz (2013: 121) se encarga de recordar, esta noción de “retribución divina, que Séneca, por ejemplo, desarrolla en tratados morales como De providentia” era bien conocida por un humanista de inquietudes filosóficas neoestoicas como Argensola, parece ineludible la referencia que se hace en esta intervención de Radamanto a conceptos tan importantes en el catolicismo como el libre albedrío, el juicio de los pecados cometidos en vida y la resurrección del alma tras la muerte. En consecuencia, Argensola, como otros escritores que utilizaron el modelo lucianesco, resta credibilidad al mundo mitológico recibido de la tradición greco-latina mediante una sátira de las historias más conocidas. Al mismo tiempo, se sirve de la función principal que desempeñan los mitos, esto es, la difusión de ideas universales capaces de adecuarse a todas las épocas y sociedades, para difundir un mensaje moralizador de carácter cristiano. Defiende, en oposición a un destino irrevocable, el ejercicio reflexivo y piadoso del derecho al libre albedrío, con el que se garantiza un juicio justo tras la muerte, juicio que no se puede producir en vida debido, si se considera esta interpretación, a la mala práctica del libre albedrío que los responsables de la justicia humana han decidido seguir. 45 Por tanto, si se asume esta perspectiva de la imitación y reelaboración del mito clásico en este diálogo, se hace difícil estar de acuerdo con la afirmación que Schwartz realiza sobre la ausencia de elementos cristianos en Menipo litigante: Pero el propósito de la visita del Menipo de Argensola no es informarse sobre el funcionamiento de la justicia divina sino obtener la ayuda de los jueces infernales para que se haga justicia en la tierra. Por ello, su representación no está dirigida a exaltar el misterio de la muerte o a despertar el temor sino a criticar las costumbres de los hombres en sociedad, que en esta sátira está focalizada en la cuestión misma de la corrupción de las prácticas judiciales atenienses. De hecho, excepto una mención de Dios, Argensola no incluye en el repertorio léxico de esta sátira lexemas que denoten creencias cristianas. No se dice, por ejemplo, que las umbrae de este Hades lucianesco sean condenadas por sus pecados” (2013: 121). Aunque, como dice Schwartz, es cierto que no existe una terminología religiosa que manifieste una lectura “a lo divino” del topos pagano de la nekya, no menos cierto es que existen varias alusiones a la cosmogonía cristiana que, de manera sutil, se intercalan a lo largo de todo el texto. Por tanto, no es desdeñable la presencia de la palabra Dios, y menos aún el hecho de que esta aparezca sin el artículo determinante, como tampoco lo es la referencia al posible pasado pecaminoso de algunos individuos que, al parecer, no fueron lo suficientemente “buenos” en vida, pese a las apariencias que señala Menipo, para evitar el infierno donde ahora se encuentran sus almas: Luego comencé a oír ruidos de cadenas de aquellos calaboços, el sonido de los látigos, suspiros y llantos de gente atormentada. Conocí a muchos y me holgué de verlos ansí, y me admiré de ver a otros que viviendo parecían buenos, por que veas lo que se puede fiar de las apariencias (417). En conclusión, se puede decir que Argensola adapta en Menipo litigante algunos de los recursos más exitosos del modelo lucianesco para confeccionar, según su pensamiento y estética literaria, un texto creado a la medida de sus necesidades. En primer lugar, escoge una historia, construida mediante los tópicos lucianescos de la herencia y el testador, o los abogados que medran en un sistema jurídico corrupto, mediante la cual critica, a través del conocido tema renacentista, la ausencia de la verdadera justicia en los tribunales humanos. Para desarrollar literariamente este 46 mensaje, elige el género predilecto del samosatense escribiendo un diálogo que, como ocurre a menudo en su modelo, comienza de manera abrupta in medias res. También, al igual que hace Luciano en muchos de sus diálogos, encuadra la historia mediante el uso de un diálogo marco que en este caso sirve para plantear el conflicto y presentar al interlocutor principal del texto, Menipo, uno de los personajes más productivos en la obra del samosatense. Así pues, de la mano de este personaje, que se muestra menos irreverente que el modelo en quien se inspira, se introduce al lector en un mundo infernal que imita la ambientación de varios diálogos de Luciano, realizando la misma sátira de costumbres que se lee en su dechado, pero con el carácter moralista y cristianizado que aporta Agensola. Para concluir esta síntesis de elementos lucianescos presentes en Menipo litigante, se puede destacar la resolución del conflicto planteado en el diálogo marco mediante el convencimiento del interlocutor secundario, Arsitas en este caso, quien asume los argumentos del interlocutor protagonista tras la exposición de los sucesos vividos en el inframundo. B) Demócrito Para escribir este diálogo, Argensola vuelve a servirse de diferentes textos clásicos con los que confecciona una obra que, si bien en algunos fragmentos se ciñe muy estrechamente al paradigma que está tomando como referencia, consigue de manera general mantener la distancia suficiente a través de un proceso imitativo ecléctico con el que emula varios modelos y crea un texto original e independiente. En primer lugar, es necesario analizar la fuente que utiliza como base principal de la imitación: se trata de las cartas espurias atribuidas al famoso médico Hipócrates de Cos, escritas en torno al siglo I d.C según Schwartz y Pérez Cuenca,23 y traducidas al latín por Rinuccio Aretino en 1486, con sucesivas ediciones en diferentes lenguas durante los siglos XVI y XVII.24 Argensola toma de estas cartas la trama que da lugar a la peripecia central del diálogo, a saber, el requerimiento que hace el senado de Abdera a Hipócrates para sanar la locura de Demócrito, su más ilustre ciudadano. A través de la recopilación de diferentes informaciones que se suministran en varias de las cartas 23 Schwartz y Pérez Cuenca (2011: 186). 24 Otis H. Green fue el primero en señalar esta fuente como modelo principal de la imitatio de Argensola. Asimismo, indica las epístolas, con referencia a Émile Littré, su editor moderno, de las que el escritor aragonés extrae las piezas imitadas (1935: 277-279). Schwartz y Pérez Cuenca amplían esta información especificando los pasajes exactos que Argensola imita de las cartas atribuidas a Hipócrates (2011). 47 atribuidas al médico –como la petición, rechazada por su destinatario, que el rey persa Artajerjes formula a Hipócrates para que este acuda a mitigar una peste que está diezmando a sus tropas, la solicitud del barco denominado “El sol” que Hipócrates realiza a Damageto, o la referencia al personaje llamado Filopemenes, el anfitrión de Hipócrates durante su estancia en Abdera, entre muchas otras concomitancias textuales más– Argensola ambienta su historia utilizando una serie de paralelismos con las epístolas mencionadas que un lector culto y contemporáneo del poeta aragonés habría sabido identificar rápidamente. Así pues, se toman ciertos elementos que, con mayor o menor libertad, se reelaboran y amplifican para introducir la parte nuclear del texto, esto es, el diálogo entre Hipócrates y Demócrito. Es en este diálogo entre el médico y el filósofo donde se produce la imitación más literal de las cartas espurias. De la carta entre Hipócrates y Damageto, a la que Littré asigna el número 17 en su edición,25 Argensola extrae el grueso de su texto: la llegada de Hipócrates a la isla de Abdera y la recepción que le hacen sus ciudadanos, la recreación del jardín del filósofo, espacio en el que Hipócrates y Demócrito dialogan, y la temática en torno a la cual se construye el diálogo entre los dos interlocutores, diálogo que mantiene muchas semejanzas con el modelo imitado. En esta carta número 17, como en el diálogo de Argensola, se habla sobre la supuesta locura de Demócrito, que se manifiesta a través de algunos comportamientos extraños y, sobre todo, a través de la risa que le causa cualquier asunto humano, por desafortunado o luctuoso que este sea. En el texto de Argensola, Hipócrates, como los ciudadanos de Abdera que han reclamado su presencia en la isla para sanar al filósofo, no deja de sorprenderse por la sinrazón de la actitud de Demócrito. Se produce una oposición entre la mente racional del médico y la perspectiva filosófica de Demócrito que dará lugar a una severa crítica social y política. Por tanto, las primeras intervenciones de Hipócrates en el diálogo mantenido con el filósofo representan los convencionalismos que los abderitas, y por extensión también el lector, parecen asumir como comportamientos incluidos dentro de una sociedad normalizada por las viejas costumbres adquiridas. Las opiniones críticas sobre estos convencionalismos que a través de la risa muestra el filósofo Demócrito desempeñan un contrapunto hilarante e irracional que las mentes irreflexivas de los abderitas no atribuyen a un planteamiento filosófico meditado sobre la condición humana, sino a una supuesta locura que afecta a la mente de quien propone esta reflexión. En consecuencia, se produce una oposición dialógica motivada por dos 25 Hippocrate, IX (1839-1861: 349). 48 opiniones completamente contrarias que introduce diferentes elementos característicos del diálogo lucianesco y, como ya se ha visto tras el comentario de Menipo litigante, también de la literatura argensolina: crítica social, antítesis de argumentos y elogio paradójico, pesimismo sobre la condición humana y perspectivismo filosófico. Como buen recolector de néctares literarios, si se acude a la imagen senequiana, Argensola utiliza un texto que ya de por sí contiene elementos lucianescos y los potencia, mezclándolos con otros recursos, para agudizar un sátira político-social destinada a realizar una crítica de carácter moralizante. Dentro de los recursos lucianescos que Argensola utiliza en la configuración de este diálogo se puede destacar, en primer lugar, el comienzo in medias res con que el escritor da paso al diálogo marco protagonizado por Damageto e Hipócrates en un momento de sobremesa: Damageto. Todas esas cartas, oh, Hipócrates, he recebido y visto por ellas lo que te sucedió con Demócrito, pero no por eso te has de librar de contármelo ahora sobre mesa, pues ningunos escritos llegan a la voz viva (457). Como se puede ver, el personaje hace mención de las cartas enviadas por Hipócrates, convirtiéndose así, junto con otros paralelismos que se pueden leer más adelante, en una referencia intertextual explícita y evidente para un lector instruido al que se le está indicando el modelo de imitación. Para construir el diálogo marco, Argensola acude fugazmente y de manera muy parcial al modelo simposíaco, originado en la Antigüedad y popularizado por Platón en la literatura griega.26 El marco simposíaco tampoco le fue ajeno a Luciano, quien lo utilizaría parodiando el conocido diálogo del filósofo ateniense en su Banquete o los Lapitas. A través de este diálogo marco, como ya ocurría en Menipo litigante, se presenta la historia principal del texto, es decir, la supuesta locura de Demócrito, y se definen los rasgos caracterizadores de uno de los personajes protagonistas, en este caso, Hipócrates. A continuación, Hipócrates realiza una valoración de la historia que está a punto de narrar a su amigo anunciando de manera proléptica su adhesión a los argumentos que Demócrito desarrollará a lo largo del diálogo. Quizá una de las intervenciones donde de 26 Véase Gallego Montero (2011: 22-40) para el análisis y evolución del modelo simposíaco. 49 una manera más elocuente Hipócrates avanza su opinión sobre Demócrito y los abderitas sea el siguiente fragmento: Hipócrates. Ansí es, pero, en mi opinión, más locos estaban ellos, y con harta más necesidad de probar el eléboro y las otras yerbas que yo llevaba prevenidas para sanar a Demócrito. Sabe, Damageto, que los idiotas tienen por demasía la dotrina de que ellos carecen y, por esto, la excelencia y grandeça della cobra en los ánimos vulgares opinión de enfermedad, por la ignorancia de los que lo juzgan; porque cada uno aquellos dones que a él le faltan los condena por superfluos en el otro que los tiene, y ansí, al tímido le parece cosa infructuosa la fortaleza, y al avaro, la magnanimidad, y juzgan que todo exceso de virtud sale de la debida moderación (461). La idiosincrasia de este personaje protagonista, como ocurre en la Necyomanteia de Luciano y en el Menipo litigante de Argensola, varía y se encuentra condicionada por lo que ha sucedido en el diálogo central. Es decir, si en el texto de Luciano vemos cómo Menipo aparece ante su amigo con una actitud extravagante y alocada que sorprende a su interlocutor, y, en el texto argensolino, Menipo ha abandonado con resignación cualquier deseo de pleitear tras su vuelta del Hades, en este Demócrito el personaje racional y cientificista representado por Hipócrates alaba la locura del filósofo en el diálogo marco, diálogo que se sitúa temporalmente una vez transcurrido su encuentro con Demócrito. Otro de los elementos lucianescos que se detecta en el diálogo marco es el sueño, adaptado de las cartas apócrifas, donde el dios Esculapio se presenta ante Hipócrates con su séquito. En este sueño aparecen también las diosas Verdad y Opinión para formar una alegoría que, si bien no convence por completo a Hipócrates, sí le da los indicios suficientes para hallar la solución del conflicto que se le plantea en Abdera. En consecuencia, se utiliza una vez más el mundo irreal, onírico en este caso, como ámbito que, de manera paradójica, resulta ser el más propicio para conocer la verdad sobre el mundo real.27 Seguidamente, tras la crítica de los malos médicos, lugar común en la literatura de los Siglos de Oro que aquí se realiza mediante una breve posesión de Hipócrates por 27 Este sueño, según Ezpeleta Aguilar (1993: 441), desempeña la función de viaje más allá de la realidad que algunos personajes lucianescos, como se ha visto en Menipo litigante y se verá en Dédalo, suelen hacer en los diálogos que protagonizan: “En Demócrito no hay en rigor viaje alegórico; pero aparece recreado el ambiente curioso y exótico en el que vive el filósofo. En todo caso, aparece un sueño previo al viaje real de Hipócrates que dibuja un marco espacial irreal”. 50 Apolo aludiendo posiblemente, según señalan Schwartz y Pérez Cuenca, a la que se produce en Alejandro o El falso profeta de Luciano,28 se introduce el diálogo dependiente del marco detallando el acompañamiento que los abderitas hacen a Hipócrates hasta la morada de Demócrito y el peculiar estado de enajenación en que se encuentran al filósofo. Tras esta información, adaptada de varios fragmentos de las cartas hipocráticas, se entra de lleno en el diálogo central protagonizado por Hipócrates y Demócrito. Este diálogo se construye a partir de un elogio paradójico con el que Demócrito defiende una postura que, a priori, se encuentra lejos de cualquier tipo de pensamiento sensato. Hipócrates le recrimina a Demócrito algunas actitudes que cualquier lector podría encontrar reprobables, con lo que se genera una expectación, como ya se vio en Menipo litigante, propia de este recurso habitualmente empleado por Luciano: ¿Cómo no reprehenderte? –le repliqué yo; luego, ¿piensas tú que no eres digno de reprehensión cuando, según dicen, te ríes de ver que se mueren los hombres, o de sus enfermedades, de sus desvaríos, de sus melancolías, de sus heridas o muertes violentas y de otras cosas como estas o más tristes, y, al contrario, de sus bodas, de sus fiestas, de la crianza de los hijos, de los misterios que veneran, de los magistrados, de las honras y otros acaecimientos alegres? (468). Ante estas acusaciones, Demócrito inicia su argumentación banalizando las preocupaciones humanas: O no te han contado, Hipócrates, la verdadera causa de mi risa o ahora tú no la atinas, pero será muy fácil topar con ella en parándote a considerar con cuántas veras tratan los hombres de lo que no es digno de ningunas, sino de que todos se rían de aquel afán con que forcejan por haber lo que no merece ningún mínimo precio (468). Sirviéndose de este relativismo que determina el punto de vista del filósofo durante buena parte de sus intervenciones, Demócrito realiza a continuación una crítica general del ser humano incidiendo en aspectos tan connaturales a su existencia como las ansias de poder y riqueza, los celos y las envidias, las pasiones desaforadas, el incumplimiento de cualquier ley que limite sus actos o la violencia desmedida que se 28 Schwartz y Pérez Cuenca (2011: 189). 51 produce en las guerras. Con esta relativización se introduce el perspectivismo filosófico, tan característico de la obra de Luciano, al que se le añade simultáneamente una referencia velada al concepto de libre albedrío: Ríome igualmente cuando veo sus buenas dichas y cuando veo sus desdichas, porque ni aquellas son buenas ni estas malas, sino que, como los licores destilados toman alguna vez el gusto y resabio de las alquitaras y vasos por donde pasaron, así las dichas o desdichas de los mortales. La buena o mala calidad la cobran de la opinión humana que las pondera, y no de los principios de su esencia, que son muy diferentes (470). El libre albedrío se convierte en un leitmotiv de los diálogos de Argensola. Este tema, que –como ya se vio– aparece en Menipo litgante, volverá a surgir en el diálogo Dédalo y, de manera más subjetiva, también en la traducción lucianesca, lo que hace de este concepto católico uno de los elementos morales más recurrentes en la obra del escritor aragonés. Tras la alusión que se acaba de citar, Demócrito, en una casi cristianizada elocución, vuelve a retomar este asunto para dar respuesta a Hipócrates: Vemos que la razón a ninguna cosa le aplica primero, después del conocimiento de su hacedor, que a la diligencia, pero juntamente le manda que no la pierda de vista, ni excluya la prudencia de ninguna de sus acciones. Pues, si yo veo que el hombre con acuerdo hace todo lo contrario, olvida el preceto, sigue su antojo, conociendo él que el preceto le conviene, y su antojo lo confunde, ¿no quieres que tenga por justa mi risa? (471). Otro de los modelos que se han identificado en la imitación compuesta que realiza Argensola en este diálogo es la Ciropedia de Jenofonte. Según Schwartz y Pérez Cuenca, se toma como modelo el capítulo VIII del libro VIII, un texto que, según la crítica especializada, se considera una adición apócrifa posterior que fue escrita para revertir la favorecedora descripción que plantea Jenofonte sobre el rey Darío y la corte persa.29 Con la descripción que Demócrito hace de los persas se introduce la política en el texto de Argensola a través de un repaso minucioso de todos los estamentos que componen una sociedad, aunque, según se desprende de esta intervención de Demócrito, se relativiza la responsabilidad del rey o, al menos, se condiciona al modo de ejercer su autoridad real, como se verá más adelante: 29 Schwartz y Pérez Cuenca (2011: 191 y 192). 52 No trato –dijo él– de lo natural del sujeto, pero cuanto a la pompa de su autoridad, ¿qué piensas que son para mí aquellos sátrapas superiores y inferiores, sus ansias por entrar en la gracia de su rey y después por quedarse a solas en ella sin llamar a la parte a nadie? (472). Otis H. Green quiso ver en esta crítica al sistema de administración persa un ataque contra la corte española,30 aunque, en opinión de Schwartz y Pérez Cuenca, “no puede homologarse sin más la corte del rey persa Artajerjes con la de España” (2011: 186). Lo cierto es que, a medida que se va progresando en la lectura de la respuesta que Demócrito da al encomio que hace Hipócrates del rey persa, se detectan situaciones tipo que pueden ser extrapolables a cualquier sociedad europea de la época en que se escribió este diálogo. Así pues, vemos cómo se repudian las intrigas propias de la corte, los excesos de opulencia desproporcionada y un sistema de monarquía absolutista que concede poderes ilimitados a reyes tiránicos y exige su adoración: ¿Piensas que el reír, el llorar, el callar ni la modestia misma ni el pestañear se pueden hacer sin causar alguna sospecha y sin que cada efeto destos carezca de interpretación maliciosa? Sus palacios, sus gentes de guarda, la muchedumbre de la familia y toda aquella opulencia pérsica cuya soberbia los mueve a desear ser adorados como dioses, viviendo ellos como brutos (473). Volviendo a la responsabilidad del rey, Demócrito asume la autoridad que, por designio divino, le corresponde al monarca, pero insiste en la mala práctica de un derecho, en este caso el del gobierno de su pueblo, que le ha sido concedido para obrar el bien. En esta intervención de Demócrito se podría ver también una crítica a la delegación de poderes en secretarios y validos, lo que puede conectar el planteamiento político-filosófico expuesto en este diálogo con el que se formula en Dédalo: Muchas virtudes –respondió– publican de Artajerjes, pero, ¿juntamente dicen cuán mal usan de ellas los que están apoderados de su gracia? Y aun en este artículo me suelo yo reír de que piense aquel rey que cumple con sus obligaciones librando el peso dellas en sus ministros, como si Júpiter se lo hubiera mandado. Y ríome también de que quiera 30 Green (1935: 177). 53 Artajerjes que, cuando en su reino se yerran las cosas, la culpa se atribuya a los ministros y, cuando se aciertan, se le dé a él la alabança (474). Otra de las críticas que puede relacionarse con la sociedad contemporánea de Argensola es la del estamento religioso persa. En este caso, se puede ver incluso una reminiscencia de aquel lucianismo político adaptado por los erasmistas para reprobar las costumbres de cierto tipo de religiosos. En el diálogo de Argensola, a través de la supuesta locura de Demócrito, se vilipendia a los religiosos que anteponen el poder terrenal y la apariencia al ejercicio devoto de la fe inspirado por un auténtico servicio vocacional a Dios: Porque estos, viéndose adornados de sus autoriçados mantos, desdicen de su institución y atienden a procurar de ser venerados con aquel mismo aplauso y con aquellos magníficos títulos y vocablos con que tratan a los magnates de la milicia, los cuales, digo los unos y los otros, estiman en tan poco la religión, aquella misma religión que blasonan, por no decir que profesan, que la posponen a cualquiere caso inferior. Dicen que la traen en las almas, las cuales no niegan ser inmortales, antes afirman que han de ser castigadas o premiadas por Júpiter en otra vida que no se acaba, y es cosa redícula ver cómo, sin embargo desto, toman esta su religión por achaque para dar color y olor sagrado con ella a los efetos que obra por sus manos la utilidad y amor propio (476). Continúa Demócrito su examen preciso y minucioso sobre los estamentos persas prestando especial atención a quienes escogieron un oficio que no responde a su verdadera vocación, sino a otros intereses que se alejan de su inclinación natural. Según el filósofo, entre esta clase de profesionales sin vocación son más condenables aquellos que tienen una gran responsabilidad moral, como los sacerdotes que se acaban de mencionar o los jueces que, en lugar de impartir justicia, miran por su propio interés: ¿Qué te diré de los jueces? Pensar que entre aquellos doseles y adornos soberbios de los tronos y tribunales tiene entrada la causa de la viuda ni la de los huérfanos, ni que se exsamina su justicia ni que son allí de consideración lágrimas (bien sé que no lo han de ser para torcer al juez), pero débeseles adbitrio y favor, porque Dios comiença donde el mundo desampara, y el juez la persona de Dios representa; al fin, allí es donaire pensar que se atiende a la ley de Naturaleza, sino a negociación y trazas que, por secretos arcaduces, acomodan su particular interés (477 y 478). 54 Después de denostar a los militares, más interesados en la pompa castrense que en alcanzar honores adquiridos mediante su valentía en la batalla, Demócrito termina su repaso del reino persa no sin antes vilipendiar a uno de los estamentos que más ataques reciben en la obra de Argensola, esto es, a los jurisconsultos y abogados: ¿Sabes, demás desto, quién son los tiranos absolutos de aquella interesal y inculta corte?: los jurisconsultos causídicos, gente nacida para atormentar a los magnates, amargura de la paz, veneno de la república y uno de los más atroces suplicios a que el hombre se quiso sujetar (478 y 479). La crítica de los diferentes estamentos y officia que componen una sociedad es muy característica de los textos lucianescos del siglo XV. Un ejemplo de ello es el Cynicus de Leon Battista Alberti, donde, en opinión de David Marsh (1998: 62 y 63), convergen dos tradiciones que desarrollan este tópico según el blanco de sus ataques: por un lado, la crítica a los poderosos que habitualmente aparece en los diálogos de Luciano ubicados en el inframundo y, por otro, la sátira de las élites intelectuales, muy habitual entre los estoicos y particularmente en Séneca, que también conoció Luciano según demuestran varias de sus obras, siendo el diálogo Vitarum auctio una muestra representativa de ello. Por último, Demócrito vuelve a insistir, para justificar su risa, en el concepto de ‘libre albedrío’ frente al de ‘destino’, haciendo evidente el tono pesimista que envuelve la obra: Entristeciérame yo si viera al hombre sujeto a la necesidad del hado, porque en este caso, padeciendo sin culpa, lastimoso espectáculo es el de un inocente condenado, pero si todo esto va al revés y él es dueño libre de sí mismo y su voluntad el artífice de su buena o mala suerte, ¿no me reiré del que escoge la infelicidad y desecha a su contraria sin que ninguna causa superior le obligue a ello? (479). El diálogo central entre Hipócrates y Demócrito se interrumpe con la incorporación de un personaje llamado Timócaris. Según nos cuenta Demócrito, Timócaris renunció a la fortuna que podría haber ganado comerciando con la herencia de su padre, invirtiéndola a cambio en la compra de tierras de cultivo. Este personaje, 55 que representa a un labrador austero feliz con los recursos que le da la tierra, se puede relacionar con la aurea mediocritas de la tradición cínica, posteriormente recogida por el neoestoicismo, y con el diálogo de corte lucianesco que, por su influencia, también terminará recalando en el mensaje erasmista. Para concluir este diálogo central entre Hipócrates y Demócrito, y volver así al diálogo marco que cierra el texto, el médico formula una pregunta a Timócaris con la que se introduce otro tema lucianesco: el del mundo al revés, donde los marginados y locos como Demócrito y Timócaris cuestionan la sensatez de los cuerdos: ¿No me dirás –le dije– oh, Timócaris, por qué siendo tan cierta la ganancia, por aquella vez siquiera, la rehusaste, y dejaste pasar un lance tan seguro?” “¿Sabes –me respondió- por qué lo rehusé? Porque cuando yo me hallara dueño de tantas perlas y piedras, cuya estimación consiste solo en las opiniones, hube miedo no amaneciesen un día cuerdos todos los hombres y yo me quedase pobre (481). C) Dédalo En este diálogo se combinan varios elementos de carácter lucianesco con los que se plantea al lector una reflexión en torno a la licitud del concepto de ‘razón de estado’. Partiendo del proceso judicial llevado a cabo contra Antonio Pérez, secretario de Felipe II implicado en el asesinato de Juan de Escobedo, se elabora una codificación a través de varios personajes mitológicos para narrar este episodio de la historia de España en forma de diálogo con clara intención moralizante.31 Como los otros dos diálogos analizados, Dédalo también comienza in medias res. Al igual que ocurre en Menipo litigante y Demócrito, aunque con diferentes grados de alusión, ya desde el comienzo del texto se ofrece de manera muy sintética la historia que se va a contar, así como una interpretación del interlocutor principal que encauza la perspectiva del lector sobre lo que viene a continuación. Así, el personaje protagonista de este diálogo condensa lo más importante de su mensaje en su primera intervención, que se corresponde también con las primeras líneas de la obra: 31 Según Otis H. Green (1935: 284), Pellicer fue el primero en detectar la verdadera historia solapada bajo la aventura mitológica de Ícaro y Dédalo contada en este diálogo. Además, según este autor, el vuelo de Dédalo que aparece en el diálogo de Argensola pudo ser inspirado por el contenido de la segunda edición de las Relaciones de Antonio Pérez, lo que hace que se pueda datar este texto en una fecha no anterior a 1598 (1935: 287). 56 Dédalo. Pues, como yo vi que al fin de tantos años mandó el rey Minos que los ministros del fisco lo fuesen también de su ira y que, formando contra mí una larga acusación ante su mismo tribunal, començaron a fulminar el proceso, túveme por perdido; y entonces, como desesperado, comencé a traçar mi fuga (498). Dédalo narra su historia en estilo indirecto a un interlocutor que intenta convencer mediante el exemplum de su viaje celestial. El personaje llamado Polites actúa como contrapunto a las razones que esgrimirá Dédalo a lo largo de la narración de sus aventuras. En consecuencia, este personaje encarnará el pensamiento convencional, relacionado con lo que podría denominarse la historia oficial sobre el conflicto de Antonio Pérez. La postura cómoda de Polites, que concede credibilidad a lo mayoritariamente aceptado, tiene similitudes con la caracterización del interlocutor Arsitas en Menipo litigante, quien condena la actitud de su amigo Menipo siguiendo la opinión generalizada del vulgo: Dédalo. Tampoco quiero consentir que en esa opinión convengas con el vulgo (503). ------------- Menipo. Si a los juicios del vulgo te sujetas, nunca acertarás ninguno (408). A medida que va progresando el diálogo entre Dédalo y Polites, se va desentrañando el motivo de la injusticia que, según el personaje protagonista, ha existido en su juicio. Es aquí donde se vierte una gran parte del contenido político del texto. Se produce entonces una exposición de los argumentos contra los conceptos de ‘tiranía’ y ‘razón de estado’ que adquieren una función preparatoria para la exculpación que se persigue con la narración del vuelo de Dédalo. Mediante las preguntas de Polites, se activan los mecanismos para construir la crítica de un gobierno despótico basado en los intereses del monarca que priman sobre la justicia de sus ciudadanos, lo que, a ojos del lector, legitima la huida de Dédalo. Una vez que se han expuesto todas las razones que conducen al personaje a convertirse en un prófugo de la justicia y, por tanto, en un contestatario de la autoridad real, se da inicio al vuelo lucianesco del personaje protagonista. A través de la imitatio de algunos detalles ovidianos –parodiados en Luciano–, como la fabricación de las alas,32 a los que Argensola añade una considerable 32 Ovidio, Metamorfosis, VIII, vv. 183-235 (2001: 253). 57 aportación original que contextualiza la escena mitológica dentro de la historia narrada en el diálogo, se describe la prisión y posterior huida de la torre en la que Dédalo y su hijo Ícaro se encuentran encarcelados. A continuación, tiene lugar el vuelo con el que ambos personajes iniciarán su fuga, no sin antes realizar una serie de ejercicios de entrenamiento que, al más puro estilo menipeo en el Icaromenippus de Luciano, les sirven para dominar la nueva facultad adquirida.33 De la obra de Luciano se imita además la perspectiva cenital del vuelo con la que se divisa un mundo ínfimo en comparación con lo que los gobernantes están dispuestos a sacrificar para aplacar sus ansias expansionistas, algo que enlaza una vez más los diálogos argensolinos con el pensamiento cínico y su herencia neoestoica.34 En el texto de Argensola se ofrece una perspectiva pesimista sobre la condición humana con la que, igual que en el texto de Luciano, se infravalora y relativiza tanto la gloria alcanzada en las guerras como el estatus que concede la posesión de la tierra: Considerando yo esto, y como andaba perdiendo de vista todo este orbe inferior, decía dentro de mí mismo: “¡Válgame Dios, por cuán poco espacio de tierra hacen guerra los cretenses con los de Atenas y toda Grecia, que arde en el furor de la guerra sobre acrecentar los límites y entrarse en los campos ajenos! Si viese desde aquí por cuán poca cosa pone incendio a las ciudades, despoja los templos y da lugar a la desenfrenada furia militar para que se atreva a la venerable vejez, a la honestidad virginal y a las leyes de la naturaleza (514). A medida que Dédalo va ascendiendo en su vuelo, la percepción de la realidad va difuminándose para entrar en un ámbito alegórico que, como ya se ha visto, es el idóneo en Luciano para percibir la verdad de lo que no se puede aprehender en el plano terrenal. El personaje describe cómo lo captado por sus sentidos se torna en algo diferente de lo que asociaría con el objeto percibido en el plano sublunar. Se produce, 33 Luciano, I (1981: 416). 34 “El Neoestoicismo, en sus trazos fundamentales, representa una corriente espiritual de fines del siglo XVI y principios del XVII, en Europa, que, adaptándose en general a la doctrina cristiana, aspiraba, más o menos, a un sistemático restablecimiento de la Stoa y, sobre todo, de su ética tal como se hallaba en los escritos de Séneca y Epicteto. Lo esencial del Neoestoicismo es que, en contraste con las actitudes anteriores de aceptación, rehace a la antigua Stoa como un sistema ideológico coherente en sí mismo y con su estructura propia, que se ajusta solamente a la fe cristiana, una vez comprobada su consonancia con ella” (Blűher, 1983: 369). Para el Neoestoicismo en España véase Blűher, 1983: 368-405). 58 por tanto, una mejora en la capacidad de visión similar a la que experimenta Menipo tras el consejo dado por Empédocles en Icaromenippus desde su atalaya lunar:35 Acuérdome de que, cuanto más me llegaba a las regiones superiores, me sentía más ligero, y el peso del cuerpo era tanto menor que hasta entonces, que juzgara yo que estaba sin él. Esto se anduvo perficionando y yo mejorando en todo, y en la luz del entendimiento, de manera que, en cada cosa sensible de las que topaba, reconocía yo otra muy diferente. Y los ojetos de la vista servían de instrumento para traer otros a la del entendimiento (515). Tras esta oposición basada en la dicotomía apariencia-realidad, Dédalo describe una serie de fenómenos extraordinarios, como la lluvia de animales, sangre o metales en forma de espada que, según conjetura el personaje, pueden ser la causa de los comportamientos coléricos de aquellos poderosos que reciben la extraña tormenta en tierra. En la descripción de algunos de estos fenómenos se intercalan reminiscencias, sirviéndose de Plinio, de la literatura de viajes que caracteriza los textos de Luciano.36 Estos hechos insólitos, que el interlocutor aduce para ejemplificar los fenómenos excepcionales que está contemplando en las nubes, sirven para dar credibilidad, o hacer comprensible lo que se escapa de la lógica racional, a través de la descripción de un fenómeno que, si creemos la fuente de donde se extrae, existe en realidad: En estas nubes vi por mis ojos lo mismo que yo tenía visto en los príncipes a quien me acordaron, que ansí como en los campos de Egito, mojados de las inundaciones del Nilo, producen los terrones grasos calentados del sol ratones tan súbitamente que muchas veces vemos cómo se menea medio cuerpo de ratón siendo aún tierra el otro medio, ansí en las entrañas de las nubes vieras engendrarse ranas, sapos, lagartos y otras diversas sabandijas como las que produce por acá la putrefacción o el polvo cuando lo humedece la lluvia, cuya materia, dispuesta con última disposición, brota estos animales tan formados como si los propagase la especie misma dellos (515). Dentro del mensaje moralizante que Argensola plantea a través del discurso de Dédalo, no podía faltar la referencia al libre albedrío que ya se ha examinado en los 35 Luciano, I (1981: 419). 36 Vian Herrero (2005: 80). 59 otros dos diálogos. Con este concepto, y la mención de Dios, se cristianiza la intervención del personaje que ve en los hechos portentosos que está contemplando las verdades sobre los actos humanos que no puede vislumbrar con nitidez en el espacio terrenal vinculado a la realidad. En consecuencia, se mezcla la asociación entre irrealidad (o alegoría) y verdad que vemos en Luciano con el carácter moralista y cristianizado propio del lucianismo de Argensola: Dédalo. Porque en aquellos súbitos nacimientos conocí que los consejos acelerados y toda ejecución no pensada de antes no pueden ser sino sabandijas asquerosas; y en los rayos, truenos y relámpagos, y en los monstruos y graniços, lluvias y nieves, entendí que la bondad y benignidad de Dios es tanta que, ansí como es obligación de los hombres darle gracias, es sacrilegio formar de él quejas, pues no padecen daño que no le hayan fabricado ellos mismos (516). A continuación, el personaje detalla una serie de columnas de humo con varios colores que representan algunos de los pecados cometidos, entre otros, por aquellos que deberían dar ejemplo con la autoridad que, desde esta contextualización cristiana, Dios les ha concedido: es el caso de príncipes y jueces como los que parecen haber sido la causa de la desgracia de Dédalo. En estas columnas de humo se puede apreciar una imitación de las que Zeus recibe en el Olimpo procedentes de los sacrificios hechos en honor a los dioses que vemos en el texto de Luciano:37 Pues de la misma manera vi subir mucho más alto que las nubes las culpas y delictos de los mortales, digo que las vi o me parece haberlas visto. Subían en forma de columnas de humo de diversos colores: negras, pálidas, sangrientas y pardas, según la calidad de cada una; otras de variedad y mistura de jaspe. Si vieras cómo subía el homicidio, el robo, la traición, las amistades fingidas, pasiones de jueces, desvalor de príncipe, soberbia de pobres, jactancia sin efeto! (517) Tras esta sucesión de fenómenos que Dédalo contempla en las nubes, por fin se topa con la diosa Astrea, alegoría que encarna la verdadera justicia huida de la tierra por el desprecio y las ofensas recibidas de los mortales. La alegoría representada por este personaje mitológico no es ajena a la literatura lucianesca cristianizada, pues permite 37 Luciano, I (1981: 428). Véanse también las notas 56 y 60 de la edición de Dédalo. 60 lanzar un mensaje de carácter moral sobre la culpabilidad que tienen los mortales en la falta de valores que existe en su mundo. Así pues, este mito pagano en origen se convierte en un elemento muy útil a la hora de difundir un mensaje cristiano que exime de responsabilidad al Cielo sobre lo que ocurre en la Tierra, pues el hecho de que no exista justicia en esta última se debe únicamente al desprecio que de la virtud hace el ser humano, mensaje que también aparece en el tratamiento literario de la diosa Virtud en la traducción lucianesca. Argensola resume esta idea de manera muy precisa en el siguiente fragmento: Díjele que, pues era tan grande su poder, por qué no lo ejercitaba desde allí contra los que la habían desterrado. “¿No te parece –respondió ella– que le ejercito a toda furia, pues los dejo perseverar en sus errores? ¿Qué mayor justicia tengo de hacer en ellos que dejarlos vivir sin justicia?” (519 y 520). El breve diálogo que se establece entre la diosa Astrea y Dédalo se interrumpe por el accidente de Ícaro en su vuelo. Este episodio tomado de la historia transmitida por Ovidio da lugar a la desesperanza de un padre que no puede verse reconfortado por ningún tipo de justicia, ya sea humana o divina, pues ambas se le han negado a la vista de los trágicos resultados que relata en este diálogo.38 Con este suceso se prepara un final repleto del pesimismo y la desconfianza en el hombre que definen el pensamiento de Argensola y los contenidos morales que se exponen en estos diálogos. Volviendo una vez más al sentido neoestoico de un tipo de vida austera dedicada a la contemplación, el personaje central de esta obra concluye la última reflexión del diálogo aludiendo al rechazo de cualquier aspecto relacionado con la corte y sus ambiciones. Finalmente, como último rasgo lucianesco, se puede señalar ese cambio en la idiosincrasia del personaje que se ha producido tras el viaje ultraterrenal, algo que el propio Dédalo se encarga de indicar a su interlocutor mediante unas palabras con las que parece perseguir una conmoción en el lector:39 38 Ovidio, Metamorfosis, VIII, vv. 223-235 (2001: 253 y 254). 39 Según Ezpeleta Aguilar, “el autor participa del cambio de ideas literarias que se opera en la segunda mitad del siglo XVI, según el cual se subraya la función retórica de conmover al lector (Riley, 1963)” (Ezpeleta Aguilar, 1998: 310). 61 Ya, Polites, ya para mí se acabó aquella sofistería engañosa. La santa sencillez me abrace, líbreme Dios de mí mismo, el que fui, pues solamente le conoce a él quien huye de sí mismo (522). 62 III. TRADUCCIÓN III. 1. EVOLUCIÓN Y PERSPECTIVAS DEL CONCEPTO DE ‘TRADUCCIÓN’ DESDE LA ANTIGÜEDAD HASTA EL RENACIMIENTO A pesar de los siglos transcurridos desde las primeras referencias que se encuentran en autores romanos a una idea aproximada de lo que hoy podría entenderse como ‘traducción’, este concepto, subjetivo y difuso según las definiciones que ha recibido, no sufrió una evolución teórica destacable, salvo una significativa excepción, desde la Antigüedad hasta los albores del Renacimiento. La actividad traductora, según señala García Yebra, se ha llevado a cabo desde el origen de las lenguas,1 sin embargo, solo empezó a utilizarse de manera sistemática como herramienta para la adquisición de conocimientos y, por tanto, como medio para incrementar el desarrollo cultural y político de una nación, cuando el pujante poderío romano comprendió su importancia. La traducción pasó a ser el instrumento de absorción de una cultura superior, la griega, con la que el nuevo imperio enriqueció la todavía subdesarrollada cultura latina. No obstante, si bien es cierto que la tarea traductora empezó a cobrar mayor relevancia en época romana, existen ciertos indicios de que aún no existía una idea clara y objetiva sobre el concepto de ‘traducción’; una prueba de ello son los múltiples términos que se utilizaban en latín clásico para designar esta actividad.2 Por otro lado, aunque la traducción explícita, es decir, la que transfiere un texto de una lengua a otra, se empleó sobre todo para la gestación de la literatura latina primigenia trasladando y adaptando obras griegas, fue la traducción implícita, a 1 García Yebra (1994: 11-27). 2 Entre los que se encuentran, según la recopilación que hace García Yebra (1994: 29), “vertere, transferre, exprimere, reddere [...] interpretari”. Indica Rubio (2011: 20) que “Para Cicerón, el verbo más frecuente y más general para indicar la actividad de la traducción es convertere; también emplea vertere y transferre; para referirse a una traducción propia del orator utiliza aemulari, imitari y sequi, mientras que exprimere e interpretari se refieren a una traducción literal. En el caso de Cicerón, el término interpres se relaciona con el traductor literal”. Durante la Edad Media no se redujo la panoplia de términos que designaban la actividad traductora; entre ellos se encontraba trasladar, el más utilizado, pero también “transferir, trasponer, mudar, convertir, pasar, reducir, romanzar (arromanzar), traer, transportar, vulgarizar y construcciones como volver en, sacar de, tornar en y otras” (Rubio, 2011: 25). Con respecto al verbo traducere utilizado con el sentido de ‘traducir’ solo empezó a difundirse a partir de una carta que Leonardo Bruni escribió en 1400, si bien “Jacqueline Hamesse ha descubierto algún uso de traducere con el sentido de “traducir” en una carta enviada por Notker de Saint-Gall al obispo Hugo II a principios del siglo XI en la que le explicaba cómo había traducido unas obras del alemán antiguo. Es verdad que el término no hizo fortuna, pero el significado no deja de estar ahí (Hamesse 1998: 1492)” (Rubio, 2011: pp. 68 y 69; n. 4). En España, la palabra traducir aparece a mediados del siglo XV, siendo muy utilizada en el XVI y mayoritaria frente a las otras opciones más arcaicas a lo largo de los siglos XVII y XVIII (Rubio, 2011: 70-73). 63 saber, la que se realiza mentalmente cuando se lee un texto escrito en una lengua no materna, la que más éxito tuvo en la asimilación de la cultura helena.3 Este último tipo de traducción es el que se encuentra latente en las adaptaciones o traducciones no literales que Cicerón, como incansable lector y perfecto conocedor de la lengua griega, realizó de acuerdo con la noción de traductor orator que él mismo definió, oponiéndola a la de interpres o traductor literal, en el que se considera uno de los primeros testimonios de la historia sobre el concepto de ‘traducción’.4 Quintiliano retomaría posteriormente las palabras de Cicerón para aconsejar la lectura y posterior paráfrasis de autores griegos con el fin de mejorar la elocuencia.5 Dicho de otro modo, Quintiliano propuso una adaptación del contenido mediante palabras latinas transfiriendo o, en términos ciceronianos, “vertiendo”, las mejores cualidades del modelo a un nuevo texto que, aunque fiel a la esencia temática del original, se adaptara a la nueva realidad lingüística e histórica romana: como se puede observar, este es el germen de la imitación que, según se expuso en el apartado correspondiente, llevaron a cabo los primeros humanistas con el objetivo de rescatar la cultura greco-latina. Otro de los testimonios latinos que los traductores de siglos venideros tomarían como referencia ineludible en sus reflexiones sobre el concepto de ‘traducción’ es la fugaz alusión que realiza Horacio en su Ars poetica al fidus interpres. Según la mayor parte de los traductores que le sucedieron, Horacio parece defender en su Epistula ad Pisones el concepto de orator parafraseador en oposición al de interprete literal: difficile est proprie communia dicere, tuque rectius Iliacum carmen deducis in actus quam si proferres ignota indictaque primus. publica materies privati iuris erit, si non circa vilem patulumque moraberis orbem, nec verbo verbum curabis reddere fidus interpres, nec desilies imitator artum, unde pedem proferre pudor vetet aut operis lex (Horacio, Ars poetica, vv. 128-134, 2000: 546). 3 García Yebra (1994: 28-35). 4 García Yebra (1979: 139). 5 Quintiliano, Institutio oratoria, X, 5, 2-5 (1967: 38 y 39); García Yebra (1979: 149 y 150). 64 Sin embargo, como analiza pormenorizadamente García Yebra (1979-1980: 152- 154 y 1994: 48-64), la concepción horaciana del óptimo traductor es fruto de una mala interpretación del fragmento nec verbo verbum curabis reddere fidus / interpres, que, aislado del contexto donde se ubica, es decir, el consejo dado a un poeta principiante sobre la manera más adecuada de tratar un tema ya conocido sin repetir, como fidus interpres, lo que otros han dicho, parece cargar de negatividad la traducción literal. Esta errada comprensión del fragmento horaciano será la que siente las bases del mínimo desarrollo teórico previo a la etapa renacentista. Como antes se ha señalado, hubo una excepción dentro de la ínfima preceptiva sobre la actividad traductora anterior al periodo medieval: esta es la Epístola a Pamaquio de San Jerónimo. El autor reflexiona en este texto sobre la práctica de la traducción considerando algunas de las opiniones vertidas por varios de sus precursores, entre los cuales se encuentra Horacio y el fragmento que se acaba de citar. Según la interpretación que realiza San Jerónimo de las palabras de Horacio, la manera más adecuada de traducir un texto es la que capta el sentido del original, aunque para ello se tengan que utilizar perífrasis y circunloquios que se distancien de las palabras que componen el texto traducido. En consecuencia, se defiende la transmisión íntegra del significado del texto, no su reproducción a través de una forma que, debido a las diferencias que existen entre dos idiomas, necesariamente tiene que ser distinta. De la Epístola a Pamaquio ha trascendido en particular un fragmento que sintetiza la idea esencial del concepto de óptima traducción que tenía San Jerónimo: Porque yo no solamente confieso, sino que proclamo en alta voz que, aparte las sagradas Escrituras, en que aun el orden de las palabras encierra misterio, en la traducción de los griegos no expreso palabra de palabra, sino sentido de sentido. Y tengo en esta parte por maestro a Tulio, que trasladó el Protágoras de Platón y el Económico de Jenofonte y las oraciones, bellísimas, de Esquines y Demóstenes, que dijeron uno contra otro. No es de este momento decir por menudo cuántas cosas pasara por alto, cuántas añadiera, cuántas cambiara, a fin de explicar las propiedades de una lengua por las propiedades de la otra (San Jerónimo, I, 1962: 490). A partir de este instante, la distinción que realiza San Jerónimo entre las traducciones ad verbum, para los textos bíblicos, y las traducciones ad sensum, para el 65 resto, consolidará un precepto que, al menos en apariencia, muchos de los traductores venideros aceptarán inapelablemente hasta el Renacimiento. Durante la Edad Media, las referencias a San Jerónimo en los prólogos de las traducciones se convirtieron en un tópico ineludible para todo aquel que se aventurara en la tarea de traducir un texto.6 Sin embargo, a pesar de su aparente adhesión al ad sensum jeronimiano, lo cierto es que buena parte de las traducciones efectuadas en esta etapa se ajustaron más a la traducción palabra por palabra, con las glosas pertinentes para desentrañar su significado, que al concepto de traducción libre de condicionamientos formales que promulgaba San Jerónimo. La razón por la que habitualmente se observa una excesiva literalidad en las traducciones medievales no es otra que la necesidad de utilizar una terminología técnica que a menudo no encontraba palabras equivalentes en la lengua de destino. De este modo, los traductores medievales se veían en la obligación de transferir el sentido de las obras técnicas que estaban traduciendo sin dejar de utilizar términos que, como ocurre con las obras de contenido filosófico, se llevan empleando desde hace siglos para significar de manera precisa los conceptos abstractos propios de esta ciencia del saber. Así pues, el procedimiento que los traductores medievales seguían con los textos técnicos se extendió a algunos textos literarios generando una indistinción entre traducciones técnicas y literarias, por otro lado, bien delimitadas en la Antigüedad clásica, que dio lugar a la excesiva literalidad característica del periodo medieval.7 Otra de las razones que pueden explicar esa literalidad que, como ya se ha visto, parece contraria al procedimiento mucho más libre del orator ciceroniano y el traductor ad sensum que San Jerónimo opone al fides interpres en su exégesis de los versos de Horacio es la condición religiosa de la gran mayoría de los traductores medievales. Maurilio Pérez González, al matizar la exclusiva utilización del método ad verbum que la crítica suele atribuir a la traducción en la Edad Media, argumenta el siguiente razonamiento: 6 Con la llegada de la Edad Media, la tarea traductora siguió cumpliendo con la función asimiladora de culturas que había desempeñando en Roma. Por tanto, lejos de disminuir su importancia, la traducción desempeñó un papel fundamental en la actividad y debate intelectuales del periodo: “La importancia que adquirió la traducción tras la caída de Roma es de sobra conocida y los historiadores han señalado varias causas para explicar este fenómeno. Por un lado, la necesidad de entender, y luego transmitir, la cultura antigua, tarea para la que la traducción era imprescindible; por otro, el formidable debate sobre la traducción de las Sagradas Escrituras que estuvo vigente durante siglos, y la pujanza y desarrollo de las lenguas vulgares, que se fortificaron y consolidaron con la ayuda de la traducción” (Rubio, 2011: 19). 7 González Rolán, Moreno Hernández y Saquero Suárez-Somonte (2000: 118). 66 Todavía más frecuente es leer que en la E. Media sólo se practicó la traducción palabra por palabra o literal. Es indudable, por ejemplo, que el literalismo de Boecio fue exacerbado, aunque no mucho más que el liberalismo de la «escuela de traductores» de Bagdad. Con todo, hay que admitir que en la época medieval predominó claramente la traducción literal. Pero por una razón fácilmente comprensible: la inmensa mayoría de los traductores medievales eran personas del clero, acostumbradas a la incuestionable literalidad de los textos sacros, pues se aceptaba sin discusión lo que san Jerónimo había dejado sentado sobre la traducción de las Sagradas Escrituras (Pérez González, 1996: 114 y 115). Además, según este autor, la traducción entendida al estilo del orator refundidor y parafrástico ciceroniano no solo estuvo presente en buena parte de las traducciones literarias realizadas durante la Edad Media, sino que se convirtió en el resorte activador del florecimiento de los primeros textos en lenguas vernáculas, creando así un juego de intertextualidades que permite rastrear los orígenes de la literatura romance en estos textos reformulados.8 Una vez más, como ya se ha visto en el caso de la literatura romana, la traducción desempeña un papel fundamental en la génesis de los primeros textos literarios de una lengua.9 Con la llegada del Humanismo, se acrecentó el interés por los autores griegos y, en consecuencia, por la traducción. Es en este momento cuando la filología comienza a desarrollar las disciplinas que la vertebran con el fin de recuperar textos que habían sufrido múltiples adversidades a lo largo de los siglos. Por tanto, la correcta traducción de estas obras se convierte en un tema de vital importancia para cumplir con uno de los objetivos principales del Humanismo. La actividad docente de un grupo de helenistas en Italia supuso la solución al desconocimiento que la gran mayoría de los primeros humanistas tenían del griego. Entre 1360 y 1362 el calabrés Leoncio Pilato fue designado por la Signoria florentina para dar clases de griego.10 Asimismo, Petrarca y Boccaccio le solicitaron la traducción de la obra homérica, aunque el texto resultante, si bien es cierto que tan solo pretendía ser una guía de interpretación y lectura del original griego, no cumplió con las 8 Pérez González (1996: 115 y 116). 9 “Folena decía que al frente de la historia de las lenguas no debía escribirse «in principio fuit poeta», sino «in principio fuit interpres». En el origen de las literaturas no suele estar la creación en lengua vulgar, sino la traducción” (Rubio, 2011: 19). 10 Signes Codoñer (2003: 198). 67 expectativas del encargo.11 La razón principal del decepcionante resultado fue un excesivo apego a la literalidad de la traducción, es decir, Pilato aún seguía el viejo método ad verbum que definía a muchas de las traducciones medievales. Tras Leoncio Pilato, viajó a Italia desde Constantinopla Demetrio Cidones, destacada personalidad en la jerarquía política de Bizancio que llegó a desempeñar el cargo de mesazon, o canciller, y se mostró partidario de la cultura latina, en contra de la oposición helenista que predominaba en su patria, llegando incluso a convertirse al catolicismo. Cidones fue, junto con Pilato, uno de los primeros maestros de griego que formaron a algunos de los humanistas italianos más prominentes. Una buena muestra de la relevancia que tuvo Cidones a la hora de suscitar el interés por los estudios de griego en Italia es la carta que Coluccio Salutati le dirigió, años después de haber iniciado su actividad docente en Venecia, reconociendo su labor y eficacia a la hora de difundir sus conocimientos sobre esta lengua.12 No obstante, aunque Pilato y Cidones fueron los pioneros de la enseñanza del griego en la Italia humanista del Trecento, fue el discípulo de este último, Manuel Crisoloras, quien realmente llegó a consolidar el aprendizaje y transmisión de esta lengua desde el puesto que la Signoria de Florencia ya le ofreciera años antes a Leoncio Pilato sin el éxito esperado. A diferencia de Pilato y Cidones, Crisoloras centró sus enseñanzas en la literatura griega pagana, que era la que realmente suscitaba el interés de los humanistas, dejando a un lado los aspectos religiosos que sí condicionaron las enseñanzas de sus precursores.13 Además, para rescatar la esencia de los textos clásicos griegos que pretendían conocer sus discípulos, prescindió de la traducción palabra por palabra sustituyéndola por una traducción ad sensum o ad sententiam que buscaba la transferencia íntegra del sentido del original, pero que, al mismo tiempo, intentaba conservar en la medida de lo posible el estilo del texto y la precisión semántica de los 11 Véanse González Rolán, Moreno Hernández y Saquero Suárez-Somonte (2000: 35), y, sobre todo, el trabajo sobre la emigración bizantina a Europa Occidental de Juan Signes Codoñer (2003: 187-246), donde estudia con detalle la importancia que tuvieron estos primeros maestros de griego para el triunfo del humanismo y la recuperación de la cultura clásica. 12 Signes Codoñer (2003: 208). 13 Para Signes Codoñer (2003: 215), “Ésta puede considerarse quizás una de las primeras claves del éxito de las enseñanzas de Crisoloras ya desde su primera estancia italiana entre 1396 y 1403: la difusión del legado literario clásico griego que tanto ansiaban conocer los humanistas y del que tan pocos restos habían obtenido hasta la fecha a través de la actividad de Pilato, Atumano o Cidones. En efecto, gracias a las enseñanzas de Crisoloras se empezaron a leer, estudiar y conocer a autores como Platón, Demóstenes, Tucídides, Plutarco, Luciano o Ptolomeo (por citar sólo algunos). Manuscritos de todos estos autores llegaron entonces a Italia procedentes de Constantinopla, bien traídos por el propio Crisoloras, bien por agentes de personalidades como los florentinos Salutati o Palla Strozzi, que se desplazaron a Oriente y compraron allí los textos necesitados, en algún caso gracias a la mediación del bizantino”. 68 tecnicismos griegos.14 Esta armonía entre el concepto de traducción ad sensum, procedente, como ya se ha visto, del clasicismo romano, y reformulado mediante las palabras de San Jerónimo, en unión con el respeto al estilo y la elocuencia del original en la medida que la lengua de llegada lo permite es la aportación fundamental de Manuel Crisoloras al procedimiento traductor de sus discípulos y, por tanto, la causa de la clara tendencia a considerar no solo el sentido del texto, sino también la reproducción de sus cualidades literarias, que caracterizará las traducciones del Renacimiento italiano. En esta línea se sitúa la obra De interpretatione recta, compuesta por Leonardo Bruni entre 1424 y 1426.15 Este texto representa uno de los mejores y más influyentes ejemplos sobre la teoría de la traducción que empezó a desarrollarse en el Renacimiento italiano. Bruni defiende que una traducción no solo debe reflejar fielmente el sentido de la obra original, sino todas las particularidades retóricas que el autor utilizó para embellecerla. Por tanto, el traductor tiene previamente que asimilar la elocuencia del texto original y su construcción retórica para reflejar de manera fidedigna todos los aspectos que caracterizan a un texto, y no solo su significado. Esta idea de transferir a la lengua de llegada tanto el sentido como el estilo del original estaba ya presente en el traductor orator de Cicerón, estilo de traducción que en la Edad Media se aplicó, como ya se ha visto, a algunas de las traducciones literarias. Con Bruni y algunos de sus seguidores ocurrió un fenómeno opuesto al que se detecta en la etapa medieval, es decir, si las traducciones ad verbum propias de los textos técnicos se extendieron a algunas de las traducciones literarias, en el Renacimiento se aplicarán, muchas veces de manera indiscriminada y errónea, los parámetros de una traducción literaria a textos que requieren la precisión de un lenguaje técnico.16 Es más, algunos de los textos que Bruni tradujo, como la Ética a Nicómaco, ni siquiera poseían un estilo literario reseñable en su idioma original, sino todo lo contrario, según señala Filodemo. El error partía ya de Petrarca al considerar, basándose en los testimonios que sobre la obra de Aristóteles dejaron Cicerón y Quintiliano, que el estilo del Estagirita se caracterizaba por su elegancia. Sin embargo, las únicas obras que llegaron hasta los humanistas fueron las de carácter pedagógico, escritas en un estilo conciso y sin ornamentos propio del fin al que estaban dirigidas: 14 Véanse González Rolán, Moreno Hernández y Saquero Suárez-Somonte (2000: 35) y Signes Codoñer (2003: 215). 15 González Rolán, Moreno Hernández y Saquero Suárez-Somonte (2000: 39). 16 González Rolán, Moreno Hernández y Saquero Suárez-Somonte (2000: 76). 69 Así pues, el Aristóteles al que se refiere Cicerón, y también Quintiliano, es el del estilo elegante de la primera época, alguna de cuyas obras como el Protréptico, Eudemo, Sobre la filosofía han dejado sus huellas en varias de las obras del autor romano como el De natura deorum o el Hortensius, también perdido. Pero, como hemos dicho, la producción con pretensión literaria de la primera época se ha perdido y, en cambio, conservamos las obras que surgieron de su actividad docente y entre ellas, lógicamente, la Ética a Nicómaco (González Rolán, Moreno Hernández y Saquero Suárez-Somonte 2000: 79). Esta obstinación de Bruni y sus seguidores por adaptar todos los textos griegos al latín ciceroniano, independientemente de su contenido y el tipo de lector a quien estaban dirigidas las obras originales, fue el mayor inconveniente que ya sus contemporáneos detectaron en esta nueva teoría sobre la óptima traducción. Entre aquellos que, aun defendiendo muchos de los planteamientos de Bruni, introdujeron algunos matices, se encuentra Pier Candido Decembrio, quien propone una tercera opción a los dos tipos de traducción estipulados por San Jerónimo. Según Guillermo Serés, la distinción intermedia de Decembrio se debe a una necesidad de transmitir los textos de carácter filosófico e histórico reproduciendo el sentido exacto, para lo cual resulta procedente la literalidad cuando el rigor lo requiere: El origen de la disputa hay que buscarlo en algunas diferencias de grado sobre el método de traducción más adecuado. Aunque el lombardo Decembrio reconoció el principio de la traducción ad sententiam (véase abajo), establecido por Bruni y Crisoloras, su práctica fue más medievalizante que la de estos y Guarino, posiblemente debida a sus menores conocimientos del griego y de la latina proprietas verborum. Ello y su relativa defensa de San Jerónimo le harán ser más literal. La defensa del traductor de la Biblia tuvo mayor peso específico en la disputa, pues, no sólo reconoció, con el traductor medieval, que deben ser traducidos ad verbum los textos sagrados, sino también los históricos y filosóficos [...] Nótese que establece una clara diferencia entre tres tipos de traducción: (1) los textos sagrados (ciñéndose a San Jerónimo) han de traducirse verbum ad verbo, literalmente. (2) Las paráfrasis u otras modificaciones son apropiadas para los textos poéticos. (3) Entre estos dos extremos, los textos históricos y filosóficos, que si no plenamente ad verbum, exigen una traducción que respete la veritas histórica o la doctrina filosófica. (Serés, 1997: 41 y 42). 70 Por tanto, la principal crítica a Bruni y, en consecuencia, a gran parte de los traductores renacentistas, es la subordinación del sentido a la elocuencia, algo que la tradición escolástica, aún presente en buena parte de la intelectualidad europea, rechazaría de pleno. Otro de los problemas que presenta la propuesta formulada por Bruni en De interpretatione recta es la dificultad que existe en equiparar dos lenguas de tal manera que todas las características formales implícitas en el texto original se puedan transvasar al texto de llegada. Este hecho, en opinión de Pérez González, hace incurrir a Bruni en el gran error de no reconocer el individualismo de las lenguas, es decir, en negar las incompatibilidades que existen entre dos sistemas que, además de utilizar códigos lingüísticos diferentes, designan ideas, objetos y hechos pertenecientes a realidades y momentos históricos distintos. Este aspecto que, por otro lado, era habitual entre los humanistas de su generación debido a la pretendida vinculación indisoluble entre la cultura de Grecia y Roma, sería puesto en tela de juicio por el Humanismo posterior.17 Con todo, Bruni representa un salto cualitativo en la mínima preceptiva desarrollada desde San Jerónimo, aunque recogiendo el testigo de algunas ideas ya planteadas por Roger Bacon y Coluccio Salutati.18 Con la llegada del siglo XVI se aprecia una clara tendencia a la traducción en lenguas vernáculas; este predominio de las lenguas vulgares continuará durante el siglo XVII dando lugar a numerosas traducciones de textos clásicos vertidos en las diferentes lenguas vernáculas de Europa. Si durante el siglo anterior las disputas humanísticas se centraron principalmente en el procedimiento que había que seguir a la hora de realizar la mejor traducción del griego clásico al latín, ya a comienzos del nuevo siglo es habitual escoger una lengua romance como lengua de llegada en la traducción de un texto. En este hecho intervinieron dos factores no exclusivamente lingüísticos; por un lado, el éxito del invento de Gutenberg se consolidó en los primeros años del siglo generando una difusión de todo tipo de obras no conocida hasta la fecha; por otro, comenzaron a surgir los primeros nacionalismos lingüísticos que reivindicarían las lenguas vernáculas como instrumentos igual de capaces que el latín para la comunicación artística, cultural y científica.19 Según José María Micó, durante la 17 Pérez González (1995: 201 y 202). 18 Para los precedentes del Interpretatione recta de Bruni véanse Maurilio Pérez González (1995: 201) y Signes Codoñer (2000: 222 y 223). 19 Pérez González (1996: 118-124). 71 primera mitad del siglo XVI se produjo una “dignificación de las lenguas vulgares” que dio lugar a una nueva perspectiva de la herencia clásica: Entre 1525 y 1550 fueron apareciendo los principales paladines de las lenguas respectivas: Pietro Bembo, Juan de Valdés, João de Barros, Joachim du Bellay... Todos estos autores (y otros más que podrían citarse: Castiglione, Speroni, Morales) testificaban la irrupción y deseaban la consolidación de los modelos de uso de la lengua vulgar (es decir, los nuevos clásicos que acabarían hombreándose con los greco-latinos) (Micó, 2004: 176). Sin embargo, como ya se vio en el apartado dedicado a la imitatio, esta idea de reivindicar los valores de la lengua vulgar no era nueva, sino que ya se encontraba presente en los primeros humanistas: tal es el caso de Dante y su De vulgari eloquentia. Por tanto, en esta que Pérez González denomina “segunda etapa renacentista de la traducción” (1996: 118), seguirán presentes los mismos problemas con los que en siglos anteriores se habían topado aquellos que se acercaron de manera reflexiva al hecho de transferir un texto de una lengua a otra, pero con la particularidad de que, a partir de este momento, el latín perderá su mayoritario predominio como lengua de llegada ante la pujanza de las lenguas vulgares. III. 2. LA TRADUCCIÓN HISPÁNICA Si existe un momento clave no solo en la historia de la traducción de la Península Ibérica, sino en la evolución de su cultura desde el pensamiento medieval hacia los nuevos ideales humanistas procedentes de Italia, ese es el reinado de Juan II de Castilla (1406-1454). Durante esta etapa se comienza a perder el interés por las letras francesas, muy presentes aún, como señala García Yebra (1994: 113), durante todo el siglo XIV, en favor de los nuevos planteamientos que los primeros humanistas ya habían empezado a difundir en Italia años atrás. Además, el contacto de los reinos peninsulares con la Italia renacentista, aunque tardío en el plano cultural, hace que poetas como Dante, Petrarca y Boccaccio sean conocidos por las élites sociales, lo que dará lugar a una labor de mecenazgo e interés por las letras que culminará en un intenso proceso de traducción mayoritariamente de obras clásicas e italianas, pero también de 72 otras lenguas que aún siguen conservando su influencia, como el francés, o las primeras que se hacen en castellano a partir de textos en lengua inglesa. Dado el desconocimiento general de las lenguas clásicas que existía en los reinos peninsulares –con la importante excepción que supusieron los equipos alfonsíes adscritos a lo que se ha llamado Escuela de traductores de Toledo– muy pocos eran capaces de traducir directamente desde el latín y, menos aún, como también ocurría en Italia, a partir del griego. Esto generó una serie de traducciones al castellano con el objetivo de dar a conocer la literatura greco-latina sirviéndose, en muchos casos, de traducciones italianas hechas por los primeros humanistas. Según señala Russell, este hecho explicaría el incremento de las traducciones del italiano a lo largo del siglo XV: Durante el siglo xv aumentó también el número de las traducciones del italiano. Estas versiones de un original italiano pueden a veces calificarse de «solapadas», puesto que se trata de versiones italianas de obras clásicas de las que se servían ampliamente los traductores peninsulares para facilitar la preparación de sus propias versiones del latín. (Russell, 1985: 8 y 9). Además, se prepararon versiones bilingües o textos intencionadamente latinizantes que estaban destinados a un tipo de lector que, a pesar de tener un cierto nivel de conocimientos en lenguas como el italiano o el latín, aún requería de textos auxiliares para comprender la totalidad de su significado. Así pues, según señala Russell, uno de los traductores más activos en este periodo, Enrique de Villena, realizó para otra personalidad de la época destacada en la materia, el Marqués de Santillana, un texto bilingüe de la Divina Commedia. Asimismo, tanto la traducción de la Eneida realizada por Villena como la Ilias latina de Juan de Mena muestran unos rasgos latinizantes que no se deben al mero hecho de dar prioridad al uso de cultismos frente a los términos en romance equivalentes, sino a un intento de facilitar la comprensión de la lengua original mediante un texto complementario en castellano capaz de recoger, en la medida de lo posible, la morfosintaxis del idioma de partida.20 Con respecto a los problemas que se encuentran los traductores peninsulares del siglo XV son, en esencia, los mismos que ya detectaron sus precursores y que, como ya se ha visto, quedaron expuestos en los lacónicos comentarios de Cicerón, Horacio y Quintiliano, o en la no mucho más prolija reflexión de San Jerónimo. 20 Russell (1985: 17 y 45). 73 Era habitual que a lo largo de este siglo se utilizaran las dedicatorias y prólogos de las traducciones para justificar la dificultad en la selección de términos de la lengua de llegada, el castellano en este caso, que pudieran reproducir con exactitud la lengua del original traducido. Con respecto a las traducciones de obras clásicas, solía ser frecuente evidenciar las carencias que tenía la lengua romance para verter todas las bondades del texto original. Este era un tópico que ya venía siendo utilizado, según señala Russell (1985: 5 y 8), por los traductores franceses desde finales del siglo XIII a manera de captatio benevolentiae, socorrido recurso del que no prescindirán muchos de los traductores venideros aun habiendo rebasado ya la etapa de reivindicación de las lenguas vernáculas. Sin embargo, este tema recurrente y muy útil a la hora de excusar los posibles errores de una traducción, incide en el omnipresente dilema que representa la elección entre la traducción ad sensum o la traducción ad verbum. Lógicamente, habida cuenta de la falta de palabras en romance que muchos de los traductores manifiestan en sus quejas, era esperable que se decantaran por un tipo de traducción ad sensum, puesto que, desde ese punto de vista, era imposible la traducción palabra por palabra. En este aspecto los traductores peninsulares se mantienen en la misma línea que los italianos, o, al menos, en lo más superficial de la preceptiva, pues en la práctica estas nociones teóricas dieron lugar a matizaciones de diversa índole que acercaban o alejaban al traductor del procedimiento medieval. Si en Italia no recurrían al tópico de la inexpresividad de la lengua romance frente a las lenguas clásicas, no era por un sentimiento de inferioridad con respecto a estas, sino porque, además de no plantearse la traducción ad verbum para las obras que no fueran textos sagrados, en el fondo existía un sentimiento de continuidad entre la lengua latina y su herencia lingüística italiana. Con respecto a la preceptiva desarrollada en la Península, no fue mucho más fructífera que la del resto de países, aunque no se pueden desdeñar algunas propuestas en torno a los problemas de la traducción que ya desde la Edad Media se venían planteando. Según Julio César Santoyo (1989: 265-267), se desperdiciaron varias oportunidades para desarrollar teóricamente algunos intentos de acotar tanto el concepto como el procedimiento metodológico de lo que debería ser la óptima traducción. La primera de esas oportunidades fue la carta de respuesta que Maimónides escribió en 1199 a Samuel ben Tibbon aclarándole las dudas que a este le habían surgido en su traducción de la Guía de perplejos escrita por el intelectual cordobés. Además de esclarecer los pasajes más oscuros, Maimónides sugiere algunos consejos sobre la mejor 74 manera de traducir, insistiendo, por ejemplo, en la sempiterna dicotomía ad sensum-ad verbum: El traductor que pretenda verter literalmente cada vocablo y apegarse servilmente al orden de las palabras y frases del original topará con muchas dificultades y el resultado presentará reparos y corruptelas. No es ése el método adecuado: el traductor ha de aprender primero todo el alcance de la idea y reproducir después su contenido con suma claridad en el otro idioma. Pero esto no puede llevarse a cabo sin alterar la disposición sintáctica, sin usar de muchos vocablos donde sólo había uno, o viceversa, y sin añadir o suprimir palabras, de tal manera que la materia resulte perfectamente inteligible en la lengua a la que se traduce (Santoyo, 1989: 266). Aunque estas líneas recogen uno de los aspectos más espinosos de la traducción desde época romana y, como opina Santoyo, podría haber sentado las bases de la preceptiva hispánica, lo cierto es que los traductores venideros no tomarían a Maimónides, al menos de manera explícita, como referente teórico. Otra de las oportunidades perdidas que señala este autor fue la Escuela de Traductores de Toledo. Si bien es cierto que generó una intensa actividad llevada a cabo por traductores de diferentes religiones y países, nunca llegó a desarrollar una preceptiva teórica que diera soporte a metodología concreta alguna en su producción traductora, por lo que se desperdició una nueva ocasión de tener un texto teórico peninsular. La última gran oportunidad desaprovechada antes de que terminara el siglo XV, según indica Santoyo, es la traducción al castellano y comentario que hace Alonso de Madrigal “el Tostado” de los Cronici canones de Eusebio de Cesarea traducidos a su vez por San Jerónimo. La aportación más destacada de Alonso de Madrigal es el comento que hace del prólogo de San Jerónimo, en el que ya se recopilaban algunas de las ideas que posteriormente desarrollará en su Epístola a Pamaquio, con el que da lugar a catorce capítulos donde examina algunas de las cuestiones que más trascendencia han tenido en la historia de la traducción.21 21 Rubio (2011: 56) pone de relieve, remitiendo a las palabras de Rico, la importancia que la explanatio adquirió en las traducciones de textos clásicos durante la Edad Media: “los textos primarios circulan provistos de glosas; y a veces los comentos extensos tienen vida independiente y abocan a una curiosa situación: del texto se retienen y difunden únicamente los pasajes cuya dificultad pide explanación (1972: 167)”. En este caso, el comento que Alonso de Madrigal hizo del prólogo a la traducción jeronimiana de los Cronici canones constituye un ejemplo representativo de lo que se acaba de señalar. 75 Para el Tostado era fundamental que el contenido del texto traducido fuera transferido íntegramente a la traducción resultante, por lo que el estilo, la elocuencia o cualquier aspecto de tipo retórico quedaban subordinados al perfecto entendimiento de la oración.22 Por tanto, más que al orator ciceroniano, el Tostado podría adscribirse al tipo de traducción ad sensum defendido por San Jerónimo para los textos no bíblicos, enlazando así con el criterio que, al menos en apariencia, manifestaban seguir los traductores medievales; no obstante, Alonso de Madrigal, posiblemente por creer en la primacía del sentido, se mostraba partidario de un tipo de traducción fiel a las palabras que, sin ser una estricta traducción ad verbum, evitara el uso excesivo de paráfrasis o glosas que alejasen demasiado el texto resultante de las palabras contenidas en el original.23 Por otro lado, Alonso de Madrigal se distancia de la traducción italiana al considerar que no existen suficientes palabras en la lengua de llegada para remedar los aspectos formales de una obra clásica. Siguiendo este razonamiento, la única manera de transmitir la belleza de un texto es una traducción ad verbum, algo que resulta a todas luces imposible por las diferencias que existen entre dos lenguas y las carencias de su propia lengua vernácula a la hora de reproducir el texto de origen. Por tanto, lo que buscará Alonso de Madrigal será un equilibrio entre todos los elementos que, a su juicio, debe contener una traducción: por un lado, la fidelidad al sentido del texto, de tal modo que resulta aconsejable seguir el ad sensum jeronimiano, pero, por otro, la necesidad de atenerse a las palabras originales –aunque evitando la excesiva literalidad– sin incurrir en un empleo abusivo de paráfrasis o glosas que contaminen la traducción. Con respecto a la belleza formal, ya que no se puede realizar una traducción ad verbum que refleje de manera especular las palabras clásicas del original debido a las limitaciones del romance, Alonso de Madrigal optará por adaptar en la medida de lo posible y utilizando los límites de la lengua vernácula aquellos rasgos que formen parte del embellecimiento del texto de partida. En consecuencia, 22 Russell (1985: 55). 23 Recio (1995: 59). Esto no quiere decir que el Tostado excluyera por completo el uso de las glosas, sino que apelaba a su moderación para no desvirtuar la obra original. Por otro lado, las glosas cumplían con una función explicativa que se encontraba fuertemente arraigada en la cultura medieval. Según indica Rubio (2011: 57), el concepto de ‘glosa’ “y sus derivados tienen un significado capital en la Edad Media, porque suponen explicar y asimilar la cultura antigua, pero también es una práctica, una actividad intelectual muy característica de hombres letrados. La traducción fue una tarea inserta en un conjunto de actividades que se refieren a la manipulación de los textos, es decir, a su amplificación, resumen, adorno, aclaración, etcétera. El trabajo de glosar es muy antiguo y es una de las formas más conocidas de la hermenéutica, la pedagogía y la transmisión de conocimientos”. Por tanto, se puede deducir que la glosa era para el Tostado un elemento auxiliar en la traducción, pero no la esencia de la misma, pues su práctica incontrolada, como señala Rubio (2011: 59), “acabó asfixiando las obras originales bajo capas de erudición”. 76 como afirma Roxana Recio, lo que pretende el Tostado es hacer una traducción que integre el sentido del original y, al mismo tiempo, reproduzca su belleza mediante un nuevo código, es decir, el de la lengua de llegada, el castellano en este caso: conseguida la belleza (a través de una adecuación entre sentido y lengua) las cuestiones de traducción literal o glosa no son tan relevantes cara a una traducción. Incluso, en favor de la belleza en la traducción, llega El Tostado a aceptar cambios en las palabras y en el orden de ellas [...] Por lo tanto, el traductor debe buscar y conseguir la belleza en su traducción contando con las propias leyes, palabras y giros de la lengua a la que transvasa, es decir, debe aceptar, para evitar la fealdad, aceptar otro código (Recio, 1995: 65 y 66). Algunos años antes de que el Tostado hiciera su comento sobre la obra de Eusebio, se había desarrollado entre Alonso de Cartagena y Leonardo Bruni una de las polémicas más famosas en torno a la traducción. Entre 1436 y 1439 ambos contendientes debatieron sobre la manera más adecuada de traducir la Ética de Aristóteles. Por un lado, Bruni, como ya se ha visto anteriormente al analizar su De interpretatione recta, se muestra partidario de adaptar del griego no solo el sentido de la obra, sino el estilo y la elegancia que el humanista italiano creía ver en el original y, además, consideraba ser capaz de reflejar en su traducción latina. Por el otro, Alonso de Cartagena insiste en el predominio que la correcta transferencia del sentido del texto debe tener en cualquier traducción de tipo técnico, algo que debe siempre primar sobre cualquier aspecto de carácter retórico. Según señala María Morrás (2002: 37), la crítica contemporánea, a lo largo de estos años, ha venido presentando a Bruni como un “paladín del Humanismo y el concepto moderno de la traducción y a Cartagena como obcecado y cerril representante del pasado medieval”, y esa es precisamente la imagen que Bruni pretendía ofrecer cuando sentenciaba que su traducción de la Ética de Aristóteles era la primera en ser puesta en latín, despreciando así a sus predecesores, es decir, la traducción latina hecha por Roberto Grosseteste y revisada por Guillermo de Moerbeke, y, en consecuencia, estableciendo una línea divisoria entre la modernidad del Humanismo italiano y la supuesta oscuridad de la Escolástica medieval. Sin embargo, lo que realmente se pone en tela de juicio en la disputa entre Cartagena y Bruni es la idoneidad de traducir un texto técnico como si fuera un texto 77 literario. Mientras que Bruni pretende adaptar a un latín elegante y propio del estilo ciceroniano un texto de carácter filosófico que se define por la funcionalidad de su lenguaje, Alonso de Cartagena opina que no se puede prescindir de la terminología filosófica en griego utilizada por Aristóteles con la única intención de transferir el estilo y la elocuencia que Bruni cree ver en el texto original. Además, Cartagena considera un absoluto despropósito utilizar el lenguaje propio de los textos estoicos producidos por Cicerón o Séneca en la traducción del pensamiento moral de Aristóteles; sin embargo, no rechaza de pleno el uso del latín clásico como vehículo para la traducción del sentido presente en la obra aristotélica, sino la inadecuada elección de términos y el estilo inapropiado en la traducción de la obra original, así como la omisión injustificada de tecnicismos griegos que adultera el mensaje de la obra aristotélica en el texto de Bruni.24 Por otro lado, Cartagena separa tajantemente la filosofía, terreno más adecuado para las demostraciones mediante la dialéctica, de la obra en latín clásico de autores como Cicerón o Séneca, donde el contenido del texto se articula en torno a la retórica, es decir, como señala Morrás, establece una división entre obras que cumplen fines diversos: “una enseñar, la otra persuadir. Y si esta es adecuada para los lectores legos, aquélla ha de quedar reservada para los scholastici o letrados” (2002: 45). Además, se observa en Cartagena una actitud próxima a la que San Jerónimo mostraba ante la traducción de las Sagradas Escrituras, pues, como verdades que no pueden ser parafraseadas, sino transmitidas de manera intacta sin añadido alguno, la veritas contenida en los textos filosóficos debe seguir un recorrido similar, ya que la tergiversación de lectores no instruidos lo suficiente en la materia puede adulterar con consecuencias nefastas el mensaje moral de la Antigüedad.25 Por último, se puede destacar otra de las causas que hicieron de esta disputa un hecho que trascendió el mero intercambio de opiniones entre dos pensadores de la época e implicó a humanistas de la talla de Pier Candido Decembrio, Poggio Bracciolini o Francesco Pizzolpasso: se trata de la rivalidad entre el lenguaje técnico propio de los juristas (como Cartagena), médicos y filósofos escolásticos, es decir, de la tradición medieval, y los nuevos enfoques renacentistas que convirtieron los studia humanitatis en el medio idóneo de alcanzar el conocimiento.26 Dicho de otro modo, la causa primera 24 González Rolán, Moreno Hernández y Saquero Suárez-Somonte (2000: 134). 25 Véase al respecto Morrás (1995: 35-58; 2002: 46). 26 Para las diferencias entre la intelectualidad medieval y la humanista desde una perspectiva social, académica, religiosa y epistemológica, véase el trabajo de Domingo Ynduráin recientemente editado por Jesús Gómez (2014), en particular, su capítulo tercero. 78 de la controversia no sería otra que la de hacerse con el dominio de la maestría en materias que ambos consideraban esenciales para el desarrollo de sus respectivas visiones de la civilización y la cultura: El origen de esta inquina entre humanistas y juristas pudo deberse, como señala G. Voigt, a un problema de celos o envidia de los primeros ante la distinta consideración social y académica de los segundos. Envidia que, en algunos casos, se convertiría en odio propio de los apóstatas contra una disciplina como el derecho, que la mayoría de ellos (Petrarca, Boccaccio, Salutati, Bruni) habían abandonado seducidos por la fascinación de los studia humanitatis. Sin desdeñar la relevancia de esta circunstancia, creemos que en la disputa se esconde algo más profundo, a saber, la competencia por el dominio de algunas disciplinas como la filosofía moral o la historia por parte de retóricos o dictatores y juristas, en cuyas actividades estarían, según N. Mann, las dos raíces del humanismo renacentista (González Rolán, Moreno Hernández y Saquero Suárez-Somonte, 2000: 28). Casi un siglo después de la disputa que Cartagena mantuvo con Bruni, otro prominente pensador hispánico, Juan Luis Vives, formularía algunas propuestas sobre la correcta traducción en el tercer libro de su obra De ratione dicendi (Lovaina, 1532). Tal y como ya se vio en el caso de Alonso de Madrigal, Vives establece matices entre los dos polos opuestos de la dicotomía ad sensum-ad verbum. En Vives se distinguen tres tipos principales de traducción; en primer lugar, las traducciones que atienden únicamente al sentido (solus spectatur sensus), en segundo lugar, las que atienden únicamente al estilo y la expresión (sola phrasis et dictio) y, por último, las que conceden la misma importancia al sentido que a la expresión del original (ubi et res et verba ponderatur).27 En la primera categoría que establece Vives, se le da al traductor libertad para omitir o añadir elementos que no se encuentran presentes en el original con el objetivo de transmitir el sentido del texto. Sin embargo, esta libertad debe ser ejercida con prudencia y siempre que de su uso se extraiga un provecho para la clara comprensión del texto. Este sería el tipo de traducción indicada para las obras de carácter técnico cuyos contenidos deben ser transmitidos de la manera más precisa posible a los que 27 González Rolán, Moreno Hernández y Saquero Suárez-Somonte (2000: 38). 79 quieren instruirse en la materia.28 Además, según señala Vives, el traductor no solo debe conocer a la perfección las dos lenguas que participan en una traducción, sino que, al mismo tiempo, debe dominar la materia que se desarrolla en la obra original, idea muy extendida entre los traductores humanistas.29 Con respecto al segundo tipo de traducción, en el que solamente se contemplan los aspectos formales del texto, parece que Vives apunta a la traducción palabra por palabra, o a los textos que San Jerónimo propone traducir verbum ad verbo o de manera literal. Aunque para llevar a cabo este tipo de traducción Vives entiende que a veces las diferencias entre dos lenguas suponen un problema difícil de gestionar debido a sus diferentes peculiaridades, la traducción literal, conservando todos los elementos formales que la caracterizan, se muestra como la más apropiada para traducir varios tipos de textos que, según señala García Yebra al hablar de la traducción palabra por palabra en Vives, se pueden concretar en tres: En primer lugar, «los pasajes dificilísimos y muy oscuros de entender, como los tiene Aristóteles en gran número, los cuales han de dejarse al buen juicio del lector». En segundo término, «también será buena esta precaución en los negocios públicos y privados muy importantes». Sin duda piensa Vives aquí en textos como los de carácter legal o jurídico, donde la interpretación de una palabra puede tener consecuencias graves. Finalmente, se recomienda la misma práctica «en los misterios de nuestra Santa Religión, que los Libros Sagrados contienen» (García Yebra, 1994: 182). En cuanto al tercer tipo de traducción, es decir, aquel que se preocupa por mantener una armonía entre el significado y los elementos formales de la obra original, parece el más adecuado para traducir obras literarias donde, además del sentido, se deben adaptar, en la medida de lo posible, las figuras retóricas que embellecen el texto, así como algunos textos de carácter técnico que requieren el uso de neologismos o xenismos formados con términos procedentes del original para transmitir correctamente su significado. Partiendo de esta concepción sobre la producción léxica en una lengua a través de la introducción de neologismos en ella, Julio-César Santoyo dice sorprenderse por lo novedoso y precursor de una perspectiva que no cobrará relevancia hasta varios siglos después de la obra de Vives: 28 Para la adaptación que hace Vives de su método de traducción dependiendo de la tipología del texto, véase Juan Luis Monreal Pérez (2011: 128-130). 29 Santoyo (1989: 265-267) y García Yebra (1994: 180). 80 Sorprende en este sentido la «modernidad» (en 1532) del pensamiento de Vives, muy en la línea de las más recientes teorías de fertilización lingüística internacional. Obsérvese cómo alude primero a los calcos semánticos y luego a los préstamos léxicos y neologismos, junto con la prudente conveniencia de que unos y otros enriquezcan al idioma (Santoyo, 1989: 274). En resumen, lo que Vives aporta a la preceptiva desarrollada hasta el momento es una diferenciación de textos que, según sus características, requerirán un tipo de traducción u otra. A pesar de lo obvio de esta separación de traducciones según la condición del texto traducido, hasta el momento no había existido una clara intención de establecer una metodología que fuera más allá del ad verbum para los textos bíblicos y el ad sensum para todo lo demás fijado por San Jerónimo en su Epístola a Pamaquio. Lo que hace Vives es delimitar el procedimiento que debe seguir un traductor a la hora de enfrentarse a un texto que, según sus características, requiere una manera específica de trasladarlo a otra lengua. En conclusión, aunque el desarrollo teórico llevado a cabo por autores peninsulares no marcó un punto de inflexión en las ideas que hasta finales del siglo XVI se habían vertido sobre el concepto de traducción, lo cierto es que la intelectualidad hispánica, si bien rezagada ante las nuevas tendencias culturales originadas en Italia, pronto supo ponerse al nivel de los nuevos retos que suponía el enfrentamiento entre dos tradiciones: el pensamiento medieval continuador de una latinidad evolucionada durante siglos y la propuesta rupturista involutiva hacia el clasicismo que proponían los humanistas. Es aquí donde reside el interés de la reflexiones planteadas por el Tostado o Alonso de Cartagena y, como catalizador de ambas posturas, las consideraciones de Vives en torno a las diferentes tipologías de traducción de acuerdo con los textos objeto de ella. III .3. LA TRADUCCIÓN DE LUCIANO III .3. 1. LA TRADUCCIÓN DE LUCIANO EN EUROPA Si ha llegado hasta nosotros una ínfima parte de los textos producidos en la Antigüedad clásica se debe en gran medida a la continuidad que varios de los autores 81 pertenecientes a este periodo tuvieron en la tradición literaria bizantina y, gracias a ello, al aprovechamiento que a posteriori los primeros humanistas italianos supieron hacer de la rica cultura conservada en el antiguo Imperio Oriental. El contacto entre la élite de intelectuales florentinos y varios helenistas vinculados culturalmente con Bizancio, o procedentes directamente de su capital, dio lugar a la puesta en marcha efectiva del proceso de recuperación del clasicismo que los humanistas pretendían llevar a cabo. Como ya ha quedado antes apuntado, la presencia en la península italiana de Leoncio Pilato, Demetrio Cidones y, sobre todo, Manuel Crisoloras puso a disposición del Humanismo una herramienta fundamental para su tarea: la lengua griega clásica. Gracias a ello, se inició una etapa dorada en el aprendizaje y estudio de las letras griegas que tuvo como consecuencia la recopilación de numerosos manuscritos con la obra de filósofos, poetas e historiadores que volverían a incorporarse a la tradición textual de Occidente gracias a las traducciones realizadas por estos pioneros del Renacimiento. Entre los autores rescatados de su letargo europeo, Luciano de Samósata, que no había dejado de ocupar un lugar preferente en la literatura bizantina, fue uno de los más traducidos y admirados en la Italia del Quattrocento. Como autor perteneciente a la denominada Segunda Sofística, los bizantinos, que apreciaron sobre todo las cualidades retóricas de la producción textual de este grupo de helenistas, vieron en Luciano un modelo imitable por su estilo.30 Asimismo, sus diversos glosadores dieron lugar a una gran variedad de perspectivas sobre los textos del samosatense que a lo largo de los siglos evolucionarían de muy diferentes formas durante su transmisión occidental, aunque con predominio del canon moral en su paso a la Italia renacentista. Así pues, tanto su faceta moral, satírica, retórica o atea e impía fue la herencia, originada en parte desde la patrística, que un imperio bizantino ya en decadencia legó a Occidente, visiones todas ellas sobre un mismo autor que, dependiendo del momento histórico de su recepción, podían ser opuestas o complementarias. Con el creciente interés en Italia por el mundo griego clásico, Luciano se fue reincorporando a la tradición textual europea mediante su traducción ininterrumpida, principalmente, al latín. Previamente, algunos de los humanistas que fueron instruidos en la lengua griega clásica habían iniciado una intensa búsqueda de manuscritos con obras del samosatense. Su éxito en esta labor de recopilación de testimonios no fue desdeñable según demuestra el hecho de que ya en 1423 se pudiera leer en Italia la obra 30 Zappala (1990: 20). Para la multiplicidad de visiones sobre la obra de Luciano desde la Patrística hasta el Renacimiento, véase Zappala (1990: 11-31). 82 completa de Luciano.31 A esta labor contribuyeron principalmente tres de los primeros humanistas más activos en sus relaciones con Bizancio: Giovanni Aurispa, Guarino de Verona y Rinuccio da Castiglione, quienes viajaron a Constantinopla no solo en busca de manuscritos, sino de una completa formación en griego y cultura helénica.32 Las primeras traducciones que se hicieron de Luciano fueron principalmente ejercicios académicos, fruto de las lecciones de griego recibidas por estos precursores del Humanismo. Por tanto, más que traducciones al latín hechas por bizantinos conocedores del griego clásico, que también las hubo, las versiones latinas de los opúsculos de Luciano que se difundieron en la Italia del Quattrocento fueron obra de estos aprendices de griego que más adelante instruirían a una nueva generación de humanistas. Según indica Zappala, existía un grupo delimitado de estudiantes de griego que intercambiaban experiencias y conocimientos en torno a la traducción de autores clásicos. Entre ellos, los más conocidos eran Guarino, Aurispa, Poggio Bracciolini, Lapo da Castiglionchio y Rinuccio. Algunos de los integrantes de esta generación, como Aurispa o Rinuccio, enseñaron a su vez a otros como Lorenzo Valla, o Francesco Filelfo a Leon Battista Alberti (Zappala, 1990: 38). Guarino, además, dio cursos de griego y ayudó a difundir la cultura helena en Italia.33 Entre las traducciones más tempranas de los textos de Luciano se encuentran Timon y Charon sive Contemplantes, dos obras que Coluccio Saluttati incorporó a su importante colección de autores griegos traducidos al latín. La primera de ellas se encontraba en una copia no posterior a 1400,34 lo que da buena muestra de la pronta circulación de las traducciones latinas de Luciano en Italia. La versión de Timon pudo haber sido realizada, según señala Marsh, en uno de los seminarios impartidos por Crisoloras, lecciones a las que habría acudido el estudiante responsable de esta 31 La recopilación de todas las obras conocidas de Luciano se completó con el regreso de Aurispa a Italia en 1423, quien llevó consigo desde Constantinopla una colección de 238 códices griegos. Según una carta que Aurispa envió el 27 de agosto de 1424 a Ambrogio Traversari, había conseguido reunir “risus et seria omnia Luciani et mille alia” (Marsh, 1998: p. 30 y n. 86). Por tanto, no cabe duda de que en una fecha tan temprana como 1423 ya se disponía de una versión manuscrita de las opera omnia de Luciano en Italia. Véase también Zappala (1990: 38). 32 Zappala (1990: 37) y Lauvergnat-Gagnière (1988: 26-30). 33 Lauvergnat-Gagnière (1988: 27). 34 Zappala (1990: 32). Además, este autor señala, citando como fuente a Oudin en la nota 18 de su capítulo II, que un tal Pier Bracco da Piacenza tradujo algunos textos de Luciano a finales del siglo XIV, por lo que se podría especular que circularon varias traducciones de los opúsculos del samosatense aparte de Charon y Timon: “Before Guarino’s trip to Constantinople, Timon and Charon, two of Lucian’s most popular pieces in Quattrocento had already been translated, the first (1400) by a certain Bertoldus (Goldschmidt, “First Edition,” 12-13), the second anonymously (Weiss, Medieval and Humanist Greek, 245). A seventeenth-century source also dates several translations of Lucian in the last decade of the fourteenth century” (1990: 38). 83 traducción: un italiano que atendía al nombre latino de Bertoldus. Se conserva un testimonio de esta versión en un manuscrito, donde también se encuentra Charon, fechable el 26 de mayo de 1403.35 Con respecto a la traducción de Charon sive Contemplantes, aunque anónima, pudo también haber salido del grupo de estudiantes que formó parte de los seminarios de Crisoloras. Según Marsh (1998: 16), este texto habría sido uno de los primeros en ser traducidos por los discípulos del maestro bizantino, pues sus concomitancias con la obra de Dante habrían generado un especial interés entre el grupo de estudiantes de griego. Sin embargo, a pesar de su relativo éxito, según indica la fluida circulación mediante diferentes copias manuscritas que se produjo en la época, esta traducción anónima nunca se publicaría como otras coetáneas que sí llegaron a ver la luz con la llegada de la imprenta, pues sería reemplazada por la traducción mejorada de Rinuccio Aretino.36 Otro de los opúsculos que más éxito tuvieron en esta primitiva transmisión textual de Luciano fue Calumnia, ejercicio retórico contra la difamación que Guarino de Verona y Lapo da Castiglionchio tradujeron a principios del siglo XV, dando lugar a las dos primeras versiones latinas de las muchas que posteriormente se transmitirían tanto de manera manuscrita como impresa en Europa. Con respecto a la traducción de Guarino, se sabe que fue uno de los ejercicios realizados en la misma casa de Crisoloras en Constantinopla, de quien fue huésped durante cinco años.37 Esta traducción se podría fechar en torno a la primera década de 1400, pues fue dedicada a Giovanni Quirini, jerarca veneciano, entre 1405 y 1406.38 Asimismo, Guarino tradujo el opúsculo retórico Laus muscae y el diálogo De parasito.39 La primera de las obras, que se puede datar entre 1403 y 1408, habría formado parte, al igual que Calumnia, de los ejercicios de traducción que Guarino realizó en Constantinopla teniendo a Crisoloras como anfitrión.40 Con respecto a la segunda, el diálogo De parasito, podría fecharse en torno a 1418, y fue dedicada, según afirma Marsh (1998: 24 y 26), al patricio veneciano Pietro Donà; nunca fue publicada y ha sobrevivido tan solo en dos manuscritos. Además, Guarino realizó una adaptación de De historia conscribenda en un texto titulado De 35 Marsh (1998: 16) y Lauvergnat-Gagnière (1988: 44). 36 Marsh (1998: 16). 37 Zappala (1990: 37) y Marsh (1998: 21). 38 Marsh (1998: 21). 39 Lauvergnat-Gagnière (1988: 27). 40 Marsh (1998: 28). 84 historia conscribendae praeceptis libellus, epístola dirigida a su discípulo Tobias Borghi en 1446.41 En cuanto a la traducción de Calumnia realizada por Lapo, fue, aunque más tardía que la de Guarino,42 una de las primeras en iniciar la transmisión textual de este opúsculo en una Europa que sabría adaptar a su momento histórico y a las condiciones particulares de cada traductor, así como a las de su dedicatario, el contenido moral que se desarrolla en la pieza. Ya en esta pionera traducción se puede ver un claro ejemplo del uso moralizante que se le dio a este texto de Luciano, donde Lapo defiende el pontificado ejercido por Eugenio IV diferenciándolo de las conductas menos elogiables de su corte cardenalicia.43 Lapo da Castiglionchio fue también el responsable de otras siete traducciones de opúsculos de Luciano: De fletu, De somnio, De longaevis, Patriae laudatio, Demonax, De sacrificiis y De tyrano.44 Todas ellas son obras de un destacable contenido moralizante, lo que pone en evidencia la lectura que el Quattrocento, recibida por sus maestros bizantinos, hizo de la obra de Luciano. Lapo, además de ser uno de los más importantes entre los primeros traductores italianos del samosatense debido al número de obras trasladadas, tuvo también una notable influencia no solo en el ámbito papal al que iban dirigidos sus trabajos, sino entre otros humanistas que se acercaron a la obra de Luciano inspirándose en algunas de sus traducciones. Este es el caso de Leon Battista Alberti, quien se pudo servir de las traducciones de su amigo Lapo, nunca publicadas en el siglo XV, para algunos de sus trabajos originales.45 Otro de los traductores más relevantes de estos primeros años es Rinuccio da Castiglione, o de Arezzo, quien trasladó al latín varias de las obras más conocidas de Luciano. Entre ellas se encuentra el diálogo décimo de los Dialogi mortuorum, trabajo que pudo haber realizado, en opinión de Lauvergnat-Gagnière (1988: 31), tras su vuelta de Oriente, fechable, en consecuencia, en torno a 1423. Además, tradujo otra de las obras más influyentes de Luciano: Charon sive Contemplantes. Esta traducción, encargada por el jurista Serafino Staccioli d’Urbino, podría fecharse entre 1439 y 1451, según se deduce de la dedicatoria al cardenal de Thérouanne, posesor del cargo durante 41 Zappala (1990: 43) y Marsh (1998: 21). 42 Marsh fecha todas las traducciones de Luciano hechas por Lapo da Castiglionchio entre 1434 y 1438, los cuatro últimos años de la vida de este humanista italiano (1998: 35). 43 Lauvergnat-Gagnière (1988: 68). 44 Zappala (1990: 40). 45 Marsh (1998: 36). 85 esos doce años.46 Finalmente, se puede reseñar su traducción de Vitarum auctio, otra de las obras que más interesaron en esta etapa inicial del Quattrocento, versión que se podría datar, según Lauvergnat-Gagnière (1988: 32), con posterioridad a 1438. Giovanni Aurispa, además de incansable coleccionista de códices griegos con la obra de Luciano, como ya se ha visto, fue otro de los traductores de Luciano en este periodo. Tradujo el diálogo duodécimo de los Dialogi mortuorum. Este texto, donde las almas de Aníbal, Alejandro y Escipión rivalizan ante Minos por obtener el primer puesto entre los genios militares más grandes la historia, puede fecharse en 1425. Está dedicado a Battista Capodiferro, representante militar del Papa en Bolonia, y tiene la particularidad de reemplazar al ganador original de la pugna, Alejandro, por Escipión, el héroe italiano. Aurispa atribuye la modificación a Libanio, maestro de retórica del siglo IV procedente de Antioquía.47 Esta traducción, además de ser una de las que más interés suscitaron entre los coetáneos del humanista, sería la primera obra de Luciano en ser trasladada a la lengua vernácula tanto en Francia como en España.48 Además de esta pieza de los Dialogi mortuorum, Aurispa tradujo el diálogo Toxaris en torno a 1430. Según Marsh (1998: 31), este diálogo tuvo una importancia destacable en la literatura italo-latina posterior, siendo Leon Battista Alberti uno de sus admiradores más efusivos. Es reseñable del mismo modo la actividad traductora de Poggio Bracciolini, quien se encargó de versionar al latín los opúsculos Jupiter confutatus, Vera historia y Lucius sive Asinus. El primero de ellos se conserva en un manuscrito del Vaticano bajo el título Cynicus, asignado posiblemente por pertenecer la primera intervención de este diálogo al personaje que responde al nombre de Cyniscos.49 Marsh (1998: 38) señala que fue el propio Poggio quien tituló a esta versión Cinicus sive De fato. Esta traducción se mantuvo inédita hasta que Corrado Carini la editó en 1974.50 Sí fueron impresas, sin embargo, sus otras dos traducciones: Vera historia, que se podría datar entre 1443 y 1444, y Lucius sive Asinus, fechable entre 1450 y 1451. Ambas fueron recopiladas, junto a otras traducciones cuatrocentistas, en la edición veneciana de 1494 realizada por Simon Bevilaqua.51 Asimismo, se puede incluir en esta primera mitad del siglo XV la traducción que Lilius Tifernas hizo de Vera historia. En 1441 este traductor dedicó su trabajo al 46 Lauvergnat-Gagnière (1988: 31). 47 Zappala (1990: 41), Lauvergnat-Gagnière (1988: 29) y Vian Herrero (2015: p. 181 y n. 49). 48 Zappala (1990: 41) y Marsh (1998: 31). 49 Lauvergnat-Gagnière (1988: 33) 50 Carini (1974: 263–277). 51 Lauvergnat-Gagnière (1988: 33) y Marsh (1998: 37). 86 cardenal Ludovico Trevisan Scarampo; los trece manuscritos en los que se conserva y las ocho veces que se publicó entre 1475 y 1520 ofrecen una buena muestra de la popularidad que alcanzó esta versión aligerada de las referencias sexuales que aparecen en el texto original de Luciano.52 Por último, se pueden reseñar algunos otros traductores del Quattroccento que no alcanzarían la fama de los anteriormente mencionados. Es el caso de Antonio Turdetino, discípulo de Filelfo como Lapo, quien tradujo De sacrificiis, Demonax y Laus patriae, o Antonio Rosso, traductor de Phalaris, versión latina que fue realizada con posterioridad a 1455. Igualmente se puede mencionar a Lorenzo Ciato, quien ofrece una versión latina del opúsculo Hercules a Giovani Nesi, nacido en 1456, y Fabio Vigile, que dedica su De longaevis al cardenal Riario, mecenas durante los pontificados ejercidos por Sixto IV e Inocencio Octavo.53 Con la llegada de la imprenta, muchas de las traducciones realizadas en estos cincuenta primeros años del siglo XV empezarían a editarse en los talleres italianos, iniciando así su difusión masiva en Europa. Al contrario de lo que sucede con las ediciones en griego, los primeros impresos latinos reunirían solo algunos opúsculos, algo que de manera frecuente se venía produciendo con otros autores griegos.54 La primera edición de varios opúsculos de Luciano en latín pudo haber salido de los talleres del impresor Georges Lauer en 1470, según se deduce de la tipografía utilizada en los cinco ejemplares que se conservan de esta edición.55 Reúne cinco opúsculos de Luciano: Charon, traducido por Rinuccio, Timon, en la versión latina atribuida a Bertoldus, el diálogo duodécimo de los Dialogi mortuorum, que aquí se titula simplemente Scipion y cuya traducción se atribuye en el impreso a Rinuccio, aunque, como ya se vio, es de Aurispa, y, finalmente, Tyrannus y Vitarum auctio, dos traducciones atribuidas en esta edición a Cristóforo Persona, prior del monasterio de San Balbino en Roma y traductor de algunas obras de autores griegos, así como de veinticinco sermones de Juan Crisóstomo, pero improbable intérprete de estos dos opúsculos de Luciano, pues, como señala Lauvergnat-Gagnière (1988: 44), nunca fueron encontrados entre sus manuscritos, lo que indicaría, junto con otros indicios, que 52 Marsh (1998: 40 y 41). 53 Lauvergnat-Gagnière (1988: 35). 54 Lauvergnat-Gagnière (1988: 43). Para la compleja transmisión editorial de la obra de Luciano en griego desde la editio princeps florentina que Janus Lascaris publicó en 1496, véase de nuevo Lauvergnat- Gagnière (1988: 37-43), así como su apéndice bibliográfico sobre las obras de Luciano impresas entre los siglos XV y XVI contenido en el mismo libro. 55 Lauvergnat-Gagnière (1988: 43). 87 estas dos traducciones pudieron haber salido del taller de Lauer hacia 1470. Además, se añade a esta edición el diálogo Palinurus, escrito por Maffeo Vegio, como si fuera un texto de Luciano supuestamente traducido por Rinuccio, dando comienzo de este modo a la transmisión impresa de este texto espurio.56 Tendrían que pasar veinticuatro años desde la edición romana hasta que en 1494 el impresor Simon Bevilaqua publicara en Venecia dieciséis opúsculos de Luciano, tres de ellos apócrifos, que recopiló Benedetto Bordone. Esta edición contiene los mismos opúsculos que los que se leen en la colección impresa de 1470; sus traductores, que Bordone no menciona, según afirma Lauvergant-Gagnière (1988: 45), son también los que se atribuyen a cada una de las obras reunidas en la edición anterior. Además, se añaden ocho opúsculos a los cinco atribuidos a Luciano y al espurio de Vegio que se editaron en la edición romana de 1470; estos nuevos títulos son los siguientes: De veris narrationibus, De asino aureo, Scaphidium, Diogenes et Alexander, Terpsion, Diogenes et Hercules, De calumnia y Laus muscae. Las traducciones de Vera historia y Lucius sive Asinus son obra de Poggio Bracciolini; la de Laus muscae es atribuible a Guarino, y la traducción del diálogo Diogenes et Alexander parece ser obra de Pietro Balbi.57 Con respecto a Scaphidium, al igual que el Charon que se vuelve a reeditar en esta antología, es traducción de Rinuccio. En cuanto a los diálogos Terpsio y Diogenes et Hercules, números VI y XVI respectivamente de los Dialogi mortuorum, se desconocen los responsables de sus traducciones al latín, por lo que Lauvergnat-Gagnière (1988: 45) considera que se trata de dos traducciones procedentes de la tradición manuscrita que no han sido estudiadas o, como ya se vio en el caso de Tyranus y Vitarum auctio, trabajos encargados a humanistas conocidos de Bordone para esta edición. En la misma situación se encuentra la traducción de Calumnia, pues esta versión no se corresponde con ninguna de las tres traducciones latinas que se habían hecho hasta la fecha, aunque Lauvergnat-Gagnière (1988: 45) considera que se aproxima a la de Guarino más que a la de Lapo o la de Griffolini. Por último, es destacable la inclusión en este volumen de otras dos obras espurias de Luciano. Una de ellas es el diálogo Virtus dea, escrito por Alberti en torno a 1434 como parte de sus Intercoenales e incorporado al corpus lucianeum por Nicolò da Lonigo –o Leoniceno– ya en 1464, fecha en la que se podría datar de manera 56 Vian Herrero (2015: p. 171 y n. 14). 57 Lauvergnat-Gagnière (1988: 45). 88 aproximada un manuscrito con su antología lucianesca.58 El hecho de que este diálogo se recopile junto al Palinurus de Vegio, que, como ya se vio, se encontraba en la edición romana de 1470, determinaría la suerte pareja que ambas obras correrían en sucesivas ediciones.59 El otro texto apócrifo que se puede leer en esta edición es In amorem, en realidad uno de los “idilios” escritos por Mosco de Siracusa en el siglo II a. C. y atribuido con frecuencia a Luciano en esta época según señala Lauvergnat- Gagnière (1988: 45). Esta antología veneciana de opúsculos lucianescos se volvería a imprimir en varias ocasiones, con muy pequeñas modificaciones, hasta el año 1520 tanto en Italia como en Francia y Alemania.60 Aunque todas estas traducciones tempranas del Quattroccento tuvieron una importancia destacable, sobre todo desde la publicación de varias de ellas en la edición veneciana que se acaba de ver, fueron las traducciones de Erasmo y Moro, impresas en una primera tanda en el año 1506, las que realmente consolidaron su difusión en la Europa renacentista.61 Por tanto, este fue el año en que se dio el primer paso para ofrecer un corpus extenso de las obras de Luciano en latín –editadas hasta el momento de manera individual o a través de pequeñas colecciones–, si bien no alcanzaría la forma definitiva que Erasmo le quiso dar a este boceto de opera omnia hasta una década más tarde. Tras diferentes adiciones de nuevos textos traducidos y algunas enmiendas que Erasmo vio necesario hacer a la deficiente antología de 1506, la edición publicada por J. Froben en Basilea en el año 1517 supuso el establecimiento definitivo del corpus de textos traducidos por Erasmo y Moro.62 Esta colección de obras de Luciano vertidas al latín serviría a su vez de base a varias de las traducciones en lengua vernácula que se hicieron sobre todo en la primera mitad del siglo XVI, así como de inspiración a las diferentes opera omnia de Luciano que se editarían con posterioridad. El hecho de que muy pocas personas fueran capaces de leer directamente del griego hizo que este tipo de compilaciones latinas fueran muy populares,63 algo que 58 Vian Herrero (2015: 171). 59 Vian Herrero (2015: 171). 60 Lauvergnat-Gagnière da cumplida cuenta de todas estas reediciones en su apéndice bibliográfico (1988: 370-373). 61 Para el estudio y seguimiento de las distintas fases por las que pasó la asociación creada por Erasmo y Moro para trasladar al latín los opúsculos de Luciano, véase Lauvergnat-Gagnière (1988: 47-49), quien detalla en su apéndice bibliográfico todas las añadiduras, cambios y correcciones que se produjeron en sucesivas reimpresiones desde que la primera edición impresa por Josse Bade viera la luz en París en el año 1506 (1988: 379-383). 62 Lauvergnat-Gagnière (1988: 49). 63 Zappala (1990: 9). 89 supuso un avance decisivo en la difusión europea de la obra de Luciano y la consecuente publicación de sus obras completas en diferentes recopilaciones elaboradas por especialistas en los textos del samosatense. Después de la publicación del compendio de opúsculos de Luciano traducidos por Erasmo y Moro, verá la luz en Alemania, uno de los países en que se tradujo con mayor asiduidad la obra del samosatense durante el siglo XVI, la edición de las primeras opera omnia de Luciano vertidas al latín: se trata de la recopilación que Jakob Moltzer “Micyllus”, en asociación con el impresor Christian Egenolff, publicó en Frankfurt en el año 1538. Las versiones latinas que componen este volumen son obra de traductores tan reputados como Erasmo, Melanchthon o Moro, pero también de otros mucho menos conocidos como Anastasius o Bolerus, de cuya actividad literaria o intelectual nos han llegado muy pocas noticias.64 Asimismo, Moltzer se sirvió, entre otros trabajos, de las traducciones hechas por algunos especialistas y profesores de griego como Sinapius, Obsopoeus, Mosellanus o Luscinius. La mayor parte de estas traducciones ya habían sido publicadas con anterioridad, pero “Micyllus”, además de agruparlas, añadió otras nuevas que aún no disponían de versión latina, conformando así un corpus lucianeum que será reeditado en sucesivas recopilaciones de obras completas de Luciano.65 Como destaca Zappala (1990: 128), una gran parte de los responsables de las traducciones reunidas en esta edición, entre los que se encuentra el propio Moltzer, son alemanes vinculados con la Reforma, lo que ofrece una buena muestra del éxito que tuvo Luciano en los ambientes heterodoxos. Ejemplos representativos de ello son los trabajos del helenista alemán Melanchthon, amigo a su vez del profesor de griego Petrus Mosellanus; Willibald Pirckheimer –o Bilibaldus Birckheimerus, según figura en la lista de traductores de 1538– y Vicentius Obsopaeus –traductor de Lutero vinculado con el círculo de Pirckheimer en Nuremberg–, así como Ottomarus Luscinus, o Joannes Sinapius, que estudió griego con Mosellanus y Melanchthon. “Micyllus” utiliza también para su edición algunas traducciones cuatrocentistas de cuya autoría no aporta información alguna; como señala Lauvergnat-Gagnière (1988: 53), este es el caso de las versiones corregidas de Asinus, Laus muscae y Vera historia. La primera de ellas se atribuye, según indica Zappala (1990: 129), a Poggio Bracciolini, 64 Lauvergnat-Gagnière (1988: 49) y Zappala (1990: 129). 65 Zappala (1990: 127 y 129). 90 sin embargo, no se ha identificado a los traductores de las dos últimas, si bien se puede deducir que igualmente pudieron haber sido realizadas en la Italia cuatrocentista. Moltzer publicó también la versión modificada por Libanius del diálogo duodécimo de los Dilogi mortuorum, aunque advirtiendo sobre la inexistencia de un manuscrito griego donde se dé por vencedor a Escipión en lugar de Alejandro. “Micyllus” atribuye esta traducción a Ponticus Virunius (o Ludovico da Ponte), humanista y editor de Luciano de fines del XV y principios del XVI que también figura como responsable de las versiones de Terpsion et Pluto y Diogenes et Hercules.66 Además, incluye también, junto con la disceptatio espuria, el final de la versión primigenia. Otro de los traductores italianos que intervienen en estas opera omnia es Agostino Dato di Siena; según indica Zappala (1990: 129), es el responsable de la traducción de Halcyon y autor de varias obras de carácter retórico que se publicaron a lo largo del siglo XVI. Por último, se puede destacar la inclusión de varios opúsculos espurios editados entre las obras originales del samosatense. Además de la advertencia sobre el final de Scipion, Micyllus reconoce que Virtus dea y Palinurus son imitaciones escritas al modo lucianesco,67 así como Philopatris, y también Ocypus, una obra que Moltzer, según Zappala (1990: 131), considera sospechosa. En resumen, la tarea editorial y traductora de Jakob Moltzer supuso un hito en la transmisión occidental de Luciano. Además de difundir la obra del samosatense entre un público lector de latín, mucho más amplio que el que podía leer griego, estableció el corpus lucianeum que la mayoría de editores seguiría durante siglos. Este hecho posibilitó que un buen número de eruditos tuvieran acceso a un compendio amplio y estructurado de las obras de Luciano, lo que facilitaría su traducción a las diferentes 66 Zappala (1990: 129 y 131). Ponticus Virunius editó en 1502 una antología de opúsculos de Luciano, aunque había entre ellos más atribuciones que trabajos originales del samosatense. No obstante, esta edición mejoraba ligeramente la primera antología latina de 1470: “Comentator of the Erotemata of Chrysoloras and of the Syrian’s De Saltatione, translator of Libanius and Moschus, Virunius assembles a group of works for his “Lucian” of 1502. Many, in fact, are not Lucian’s: the “Libanius” Disceptatio, Virtus Dea, and a Carmina Heroica in Amorem accompany several of the Dialogi Deorum and Scaphidium (Dialogus Mortuorum X)” (Zappala, 1990: 127). 67 El diálogo Virtus dea, escrito por Leon Battista Alberti según ya se ha dicho, fue incorporado por primera vez al corpus lucianeum en vulgar a través de la versión manuscrita de los Dilettevoli dialogi de Leoniceno en 1464 (Vian Herrero, 2015: 171). Se imprimiría por primera vez, junto con Palinurus, en la edición veneciana de 1494 de Simon Bevilaqua. Por su parte, Palinurus, de Maffeo Vegio, se publicaría por primera vez en la edición romana de 1470 impresa por Lauer. En esta recopilación primitiva de traducciones cuatrocentistas se considera que Palinurus es obra de Luciano y se atribuye a Rinuccio su traducción. 91 lenguas vernáculas. La reedición posterior de las Opera omnia de Moltzer, de nuevo en Frankfurt (1543) y por primera vez en París (1546) y Lyon (1549), atestigua el éxito editorial paneuropeo de esta empresa traductora. La siguiente edición de las obras completas de Luciano en latín sería elaborada por Gilbert Cousin “Cognatus” y Johannnes Sambucus, quienes publicaron sus Luciani Samosatensis Opera en Basilea en el año 1563. Cousin, que había sido secretario de Erasmo, recibió una sólida formación durante los años que pasó junto al gran humanista de Rotterdam (1530-1536); además, fue teólogo y pedagogo.68 Por su parte, Johannes Sambucus, fue sobre todo conocido, indica Zappala (1990: 132), por el descubrimiento y publicación de varios autores griegos y filólogos bizantinos. Cousin y Sambucus reutilizan buena parte del material que se encuentra en las sucesivas ediciones de las Opera omnia de Moltzer, pero introducen como principal novedad el hecho de que se trate de una edición bilingüe greco-latina. Además, incluyen dos biografías de Luciano sin acudir, como sí hace “Micyllus”, a la referencia tan manida y negativa desde el punto de vista ético que ofrece la Suda bizantina sobre Luciano, o la no menos peyorativa del comentario sobre su apostasía que difunde Volaterranus en su conocida reelaboración del artículo de la Suda. Asimismo, ambos editores acompañan los textos de un nutrido conjunto de notas. Por otro lado, se puede destacar la incorporación en 1602 a la edición de Cognatus-Sambucus de una biografía de Luciano mejorada. Si la que se podía leer en la primera edición de 1563 fue elaborada a base de referencias autobiográficas extraídas de los propios textos de Luciano, la edición de las Opera omnia de Cousin y Sambucus impresa en 1602 contará con el trabajo realizado por el profesor de griego Jacob Zwinger, quien, al igual que otros biógrafos anteriores del samosatense, si bien no lo exculpan de su carácter impío, se centra en alabar otras bondades del sofista, como la variedad de saberes que ofrece en su obra o sus cualidades retóricas.69 En resumen, la edición de Cognatus-Sambucus, en palabras de Lauvergnat- Gagnière, se podría considerar “le bilan des efforts de tous les hellénistes qui s’etaient interéssés à Lucien pendant plus de cent ans” (1988: 55). Con el cambio de siglo, verá la luz otra importante colección de obras completas de Luciano. En 1615 se publica en París la edición bilingüe greco-latina del helenista francés Johannes Bourdelotius. Al igual que la colección de obras completas de 68 Zappala (1990: 132) y Lauvergnat-Gagnière (1988: p. 55 y n. 163). 69 Zappala (1990: 133). 92 Cognatus-Sambucus, Bourdelotius volverá a utilizar materiales de la edición de “Micyllus”, así como las notas de Cousin, que, según hace constar Zappala, “coexist with a critical view of Erasmus as editor of Lucian” (1990: 134). La principal característica de esta edición es su manifiesto deseo de crear un referente filológico para aquellos que buscaran una versión rigurosa y fiel de las obras de Luciano; según Zappala, el trabajo de Bourdelotius constituye «a kind of “princeps” for later phlilogists» (1990: 134). Además, Bourdelotius considera a Luciano como el fundador de la filosofía en Siria, y rechaza algunas de las visiones tan negativas que se habían dado anteriormente del sofista, como la ya mencionada de Volaterranus, la cual tacha de “mentirosa”. Con respecto a la biografía que incorpora a su edición, sigue fundamentalmente la que ya preparó Zwinger para la edición de Cognatus-Sambucus.70 Finalmente, es necesario mencionar otra de las opera omnia importantes de este periodo; se trata de la edición de Johannes Benedictus publicada en Saumur en el año 1619. Según destaca Zappala (1990: 136 y 137), como Bourdelotius, Benedictus es crítico con las traducciones tempranas de Poggio Bracciolini (Asinus) o los trabajos de Obsopoeus, a quien achaca su excesiva libertad en la traducción. Sin embargo, parte de las ediciones anteriores de “Micyllus” y Bourdelotius reutilizando sus traducciones y paratextos, aunque en ediciones sucesivas se irán descartando muchos de los textos editados por Moltzer.71 Además de las traducciones latinas, hay que recordar que en Europa también se trasladaron las obras de Luciano a diferentes lenguas vernáculas, si bien es cierto que muchas de ellas partieron de las versiones latinas que se acaban de estudiar. Mención aparte merece la obra de Niccolò da Lonigo, o Leoniceno, titulada I diletteuoli dialogi, le vere narrationi, le facete epistole di Luciano philosopho, una de las primeras antologías de Luciano en lengua vulgar. Aunque está probado que no todas las traducciones de Leoniceno se hacen “di greco”, como se asegura en el título de las varias ediciones de los Dilettevoli dialogi (todas ellas venecianas e impresas en los años 1523, 1525, 1527, 1529, 1535 [=1536], 1541, 1551), su antología tiene el honor de ser una de las primeras recopilaciones de opúsculos de Luciano en lengua vulgar.72 Además, aporta la visión de un Luciano festivo que contrasta con la perspectiva 70 Zappala (1990: 136). 71 Zappala (1990: 137). 72 Para esta información y lo que sigue, Vian Herrero (2015: 183). 93 moralizante mayoritaria en la época. Por otro lado, Leoniceno utiliza un italiano idiomático que casi puede ser tildado de dialectal, característica que encaja a la perfección con el estilo ático del samosatense. Todos estos elementos harán que sucesivos traductores se sientan atraídos por estas primeras versiones en lengua vulgar. La antología en italiano de Leoniceno supuso un texto intermedio entre el latín y el romance que muchos de los traductores hispánicos aprovecharían a la hora de versionar a Luciano en sus correspondientes lenguas vulgares. Esta colección de Dilettevoli dialogi, junto con los Dialoghi di Luciano filosofo publicados en Venecia en el año 1527, constituirán dos de los textos más utilizados en las adaptaciones al castellano que se realizaron durante el siglo XVI en España.73 III. 3. 2. LA TRADUCCIÓN DE LUCIANO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA Aunque, como indica Zappala (1990: 82), la intelectualidad de la Península se encontraba en una situación mucho menos aventajada en el estudio de la cultura helénica que la italiana antes de la llegada de Manuel Crisoloras, lo cierto es que, progresivamente, los reinos peninsulares fueron estrechando lazos con la Italia renacentista y sus instructores bizantinos a lo largo del siglo XV, sobre todo, a través de los contactos con los territorios de Nápoles y Sicilia, pertenecientes a Alfonso V de Aragón, y mediante la inestimable aportación del mecenazgo cultural ejercido por el monarca Juan II de Castilla. Uno de los humanistas italianos que tuvo mayor relación con la corte castellana fue Leonardo Bruni. Como ya se ha visto, Bruni mantuvo una intensa polémica epistolar con Alonso de Cartagena, obispo de Burgos y allegado del rey Juan II, en torno a la traducción de la Ética de Aristóteles. Este hecho posibilitó que, una vez limadas las asperezas del conflicto dialéctico, se estableciera un fructífero intercambio intelectual entre los dos eruditos y, gracias a ello, se consolidaran los vínculos que ya existían entre Bruni y el propio rey de Castilla. En consecuencia, la élite castellana accedió a la flor y nata del humanismo italiano y, por tanto, a los mayores especialistas en la obra de Luciano durante este periodo: The importance of this contact with Bruni d’ Arezzo would be difficult to overstate. The Italian was in contact with virtually all the lights of Italian Hellenism of his day: 73 Zappala (1982: 25 y 26). 94 Chrysoloras, Salutati, the Lucianists Quirini, Alberti and Poggio Bracciolini. Like most Hellenists, Bruni knew Lucian well (Zappala, 1990: 96). Otro de los miembros destacados de esa élite castellana que empezó a relacionarse con la intelectualidad humanista del Quattroccento fue el marqués de Santillana, quien, además de poseer una importante colección de obras griegas traducidas al latín y al castellano, entre las cuales había trabajos realizados por Bruni, recibió la influencia de varios insignes humanistas en la elaboración de su obra original: aparte del propio Bruni, se podría mencionar a Pier Candido Decembio, a quien Santillana conoció gracias a Alonso de Cartagena, o a Gianozzo Manetti.74 Hijo de Martín de Lucena, que fue doctor del marqués de Santillana, Juan de Lucena es el responsable del Libro de vita beata, obra que, en opinión de Zappala (1999: 97-99), sería la primera imitación lucianesca de la Península Ibérica. Sin embargo, otros investigadores difieren de esta opinión.75 De este mismo periodo, es decir, del reinado de Juan II de Castilla, datan también las dos primeras traducciones que se conservan de un texto de Luciano. Ambas son traslados al castellano del diálogo duodécimo de los Dialogi mortuorum, en particular, de la versión modificada por Libanio en el siglo IV, y posteriormente alterada por algunos padres como Basilio, Gregorio Nacianceno y Juan Crisóstomo, que Aurispa versionó en latín en el año 1425. Esta versión latina, titulada Presidentia inter Alexandrum, Hannibalem et Scipionem, sería también el primer impreso español de una obra de Luciano. Fue publicado por Pedro Brun y Juan Gentil en Sevilla (1492).76 El Diálogo entre Alejandro, Aníbal, Minos y Escipión se había convertido en una referencia ineludible en la escritura y lectura de diálogos de debate durante el siglo XV.77 El hecho de que exista un considerable número de copias tanto en latín como en lenguas vernáculas, y que además circulara en las dos versiones, es decir, la espuria recogida por los testimonios latinos modificados y la original que se lee en los 74 Zappala (1990: 96). 75 Vian Herrero delimita varias características que proceden más del modelo ciceroniano que del lucianesco (1991: 66-72). Para el análisis de las múltiples fuentes que confluyen en esta obra véase la edición y estudio de Jerónimo Miguel (2014). 76 Zappala (1990: 104). Para la recepción de Luciano en España desde el siglo XV al XVII, véase el apartado III. 1. de la tesis de Teodora Grigoriadu (2010). Para conocer además la huella que, mediante diferentes testimonios impresos y manuscritos que hoy se custodian en bibliotecas españolas, dejó la obra del samosatense en la Península desde el siglo XIII al siglo XVII, consúltese, de la misma autora, su trabajo publicado en 2003 (239-272). 77 Para estas dos primeras traducciones de Luciano al castellano, véase Zappala (1990: 103-108), autor a quien sigo en los próximos párrafos. 95 testimonios griegos, avalan el éxito que este texto tuvo en toda Europa. Además, este diálogo XII fue también el primero que se tradujo en Francia, lo que atestigua de nuevo la temprana difusión de la pieza y el interés que suscitó en las sociedades occidentales del momento. En cuanto a las dos traducciones españolas que se conservan de este texto, se sabe que la primera pudo ser responsabilidad de Vasco Ramírez de Guzmán, un latinista reconocido que ya había traducido a Salustio, por tanto, con la suficiente capacidad como para trasladar esta obra al castellano. El diálogo de Luciano forma parte de un compendio de textos titulado Vademecum, donde, además del Dialogus mortuorum XII , se pueden leer dichos de santos y sentencias. Según figura en el prólogo, fue un encargo de Juan II de Castilla. Martín de Ávila, traductor próximo al círculo del marqués de Santillana, fue quien realizó la segunda versión en castellano. Es también responsable de varias traducciones castellanas de textos italianos pertenecientes a la literatura de debate, como el diálogo de Poggio Bracciolini titulado De la cargosa vida de los príncipes o la Comparatio de Caio Julio Cesare et Alexandro Magno de Decembrio. Ambos textos representan uno de los primeros eslabones que unieron la literatura castellana con las letras griegas en el siglo XV. Si bien estas dos traducciones dependen a su vez de textos intermediaros en latín, según la práctica común a la hora de realizar versiones vernáculas de obras griegas durante la época, sentarían las bases del interés por el helenismo en general, junto con otras traducciones pioneras, y por el lucianismo en particular, entre los grupos de intelectuales que comenzaban a surgir en la Península gracias a los contactos con la Italia renacentista. Por tanto, estas dos traducciones, que encajaban perfectamente en la tradición militar caballeresca castellana de la época, darían lugar a la introducción de otros textos de Luciano y, como consecuencia de ello, también a las visiones moralistas mucho más complejas, y comprometedoras desde el punto de visto político, que se desarrollarían en España durante la primera mitad del siglo XVI, siendo herencia en última instancia de la perspectiva humanista procedente, como ya se ha dicho, de Bizancio y de la Italia cuatrocentista, pero difundida en la Península sobre todo a través del erasmismo. 96 En los primeros años del nuevo siglo se empezó a consolidar el interés por las lenguas clásicas en la Península.78 La fundación de la Universidad de Alcalá de Henares en 1508 y la publicación de su Biblia políglota complutense entre 1514 y 1517 marcaron un hito en la difusión de la lengua griega en España, si bien la mayoría de los editores que colaboraron en este proyecto ideado por el Cardenal Cisneros eran especialistas de otros países europeos o españoles educados en el extranjero. Así pues, existía una carencia tanto de docentes como de materiales didácticos que debía ser suplida con la incorporación de nuevos recursos.79 Demetrio Ducas, el primer profesor de griego en Alcalá, ayudó a solucionar este problema con la traducción y edición de algunas obras griegas, entre las que se encontraba el compendio de textos gramaticales titulado Erotemata por Manuel Crisoloras, así como otras obras realizadas por autores bizantinos.80 Salamanca fue otro de los núcleos de difusión y estudio del griego clásico durante el siglo XVI. Se sabe que existieron hasta cuatro cátedras de griego a lo largo de la centuria y que Luciano era uno de los autores más utilizados en esas clases. Asimismo, la Universidad de Valencia tuvo dos cátedras de griego y hebreo. La cátedra de griego, entre otros ilustres helenistas, llegó a ser ocupada por Lorenzo Palmireno, autor del Enchiridion Graecae Linguae y del importante tratado sobre imitación 78 Véase el trabajo de Luis Gil Fernández (1997), donde estudia con detalle la presencia de las lenguas clásicas en la Península desde la Edad Media hasta el s. XIX, y, en particular, su capítulo dedicado a “Los españoles y las lenguas clásicas”. 79 Gil Fernández (1997: 371) señala que, aunque existían desigualdades en el salario que recibía un catedrático de lenguas clásicas a finales del siglo XVI dependiendo de la universidad a la que perteneciera, lo cierto era que los medios de los que se disponía para la consolidación de estas disciplinas eran más bien escasos en todas ellas: “tampoco en estas supuestas universidades «pudientes» se daba salario digno a los profesores en general, y muy en particular a los de lenguas clásicas. El origen de esta desigualdad era, por un lado, la diferente valoración social de las distintas materias y, por otro, la heterogeneidad estamental de los profesores que favorecía igualmente la discrecionalidad de las autoridades académicas a la hora de concertar salarios. El trato de favor dispensado a las severiores disciplinae era un legado medieval [...] y los esquemas mentales a ellas asociados tienden a reproducirse y a perdurar indefinidamente”. 80 Para el estudio del griego en las universidades españolas del s. XVI, véase Zappala (1990: 110), a quien resumo en las líneas que siguen, y a Gil Fernández (1997). Este último (1997: 189 y 190) dice, con respecto a la presencia de la lengua griega en la Península durante la Edad Media, que “no fue una excepción en el Occidente europeo, donde, salvo en islotes en el sur de Italia y Sicilia, la curia romana o la abadía de Saint Denis en Francia, la tradición escolar helénica y hasta las mismas relaciones con el Oriente griego se habían interrumpido. En la baja Edad Media se registran contactos esporádicos entre Córdoba y el mundo bizantino, tanto en la época del emirato como en la del califato con Abderramán III (912-961) y Alháquem II (961-976), que tuvieron su repercusión en la historia del arte [...] La intensa actividad que se desarrolla en Toledo con la primera escuela de traductores, agrupada en torno a los restos de la gran biblioteca de Alháquem II, mantiene en el siglo XII vivo el recuerdo de la antigua Grecia, pero de forma indirecta, ya que la mayor parte de la ciencia griega (medicina, filosofía, astronomía, etc.) se había transmitido por medio de traducciones, primero del siríaco y después al árabe, aunque no es de descartar que parte de estas traducciones se hubiese efectuado en Córdoba sobre códices traídos de Bizancio”. 97 ciceroniana titulado De vera et facili imitatione Ciceronis que ya se ha comentado (Imitación, p. 18). La publicación de las grandes antologías de opúsculos de Luciano en latín, anteriormente comentadas, facilitó la difusión del samosantense sobre todo en la primera mitad del siglo XVI, lo que propició la traducción tanto al latín como al castellano de una buena parte de sus textos más conocidos. Aunque era habitual que los traductores manifestaran en sus prólogos haber trasladado la obra directamente desde testimonios griegos, lo cierto es que en pocas ocasiones esta afirmación era cierta. No es el caso de las versiones latinas de Tragodopodagra y Ocypus realizadas por el médico y helenista Andrés de Laguna.81 Se trata de dos textos que parodian temas de carácter médico. Según Vives Coll, las dos obras son muy parecidas en cuanto a personajes y argumentos, pero Ocypus no deja de ser, en su opinión, “una pálida imitación de la Tragodopodagra, de menor extensión, de menor belleza” (1959: 20). Además, considera que Ocypus es claramente un texto espurio: La autenticidad de la obra ha sido muy discutida y lo será todavía. A mi parecer, salvo prueba documental en contra, la Tragodopodagra es de Luciano, cosa que está muy lejos de poderse decir del Ocipo de estilo desmayado demasiado a menudo en comparación con su modelo, que participa del espíritu y del estilo satírico griego (Vives Coll, 19 y 20). Uno de los principales méritos de la traducción de la Tragodopodagra de Laguna es la adaptación del humor lingüístico presente en el texto griego original, algo que otros afamados helenistas, como el propio Erasmo, ni siquiera habían intentado debido a la complejidad de la tarea. Además, supone una muestra única del estilo ático lucianeo que Laguna supo transferir a su texto latino, en clara minoría frente al estilo ciceroniano predominante en la mayoría de las traducciones hispánicas de textos 81 Ambas obras se editaron de manera conjunta en varias ocasiones: “Hernández Morejón (1843, 258) menciona tres ediciones, la de Alcalá de 1538, la de Roma de 1551, que fue traducida al italiano en 1552 y al inglés en 1927 (González Manjarrés 2000: 76), y otra de Lisboa fechada en 1560, de la que no se conoce ningún ejemplar (González Manjarrés 2000: 72), pero el título que da (Ocypum, et Trago- Podagra, una cum libro Aristotelis, De mundo) no coincide con ninguna de las ediciones conocidas” (Rodríguez Alfageme, 2015: p. 261, n.1). 98 lucianescos, así como la introducción de una perspectiva lúdica que contrasta con el más habitual canon moral heredado del Cuatrocientos.82 Otra de las traducciones publicadas en esta primera mitad del siglo XVI es la versión latina que el humanista portugués Jorge Coelho realizó de De dea Syria, opúsculo de autoría dudosa que se atribuye a Luciano. Se publicó en Lisboa en el año 1540. La particularidad más destacada de esta traducción es la perspectiva desde la que Coelho aborda el texto, es decir, si Erasmo y Cousin vieron en esta obra una sátira de cultos religiosos ridículos, el traductor portugués, según Zappala (1990: 138), pudo haberse acercado a este texto movido por el interés que en la época existía sobre tradiciones y ritos exóticos, algo que, por otra parte, es característico de algunos opúsculos de Luciano donde se detallan diferentes aspectos etnográficos. Con respecto al estilo que utiliza en la traducción, se puede considerar plenamente ciceroniano debido a las características retóricas de la argumentación discursiva que emplea.83 En 1544 se imprimió por primera vez en Lovaina, y luego en Alcalá (1546), la traducción de otro de los textos más conocidos de Luciano: Icaromenippus. Se trata de una versión castellana con la que Juan de Jarava supo aprovechar las características temáticas del original para adaptar su contenido al canon moral contextualizándolo en su época.84 Según Vives Coll (1959: 20), hay que tener en cuenta que Erasmo ya había versionado este texto en latín y que el propio Jarava había traducido los libros de máximas de Erasmo, hechos con los que se podría conjeturar un posible texto intermediario latino para esta traducción. Así lo considera también Zappala (1990: 139), quien sostiene una posible dependencia de una versión latina debido a las transliteraciones de nombres propios, si bien es cierto que también, en su opinión, pudo tener a la vista alguna edición en griego. En el año 1548, se publica en Medina del Campo otro opúsculo de Luciano; esta vez se trata de Toxaris. Su traducción es obra de Fray Ángel Cornejo, monje cisterciense que edita el opúsculo de Luciano junto con De amicitia, de Cicerón, en un libro titulado El libro llamado Arte de la Amistad.85 Según Vives Coll (1959: 23), esta traducción castellana del Toxaris “es floja y está llena de lagunas, que acortan considerablemente el texto, además de bastantes incorrecciones”. 82 Vian Herrero (2005: 68). Para esta traducción de Tragopodagra realizada por Andrés de Laguna, véanse los trabajos monográficos de Rodríguez Alfageme publicados en 2014 y 2015. 83 Zappala (1990: 138 y 139). 84 Zappala (1990: 139). 85 Vives Coll (1959: 23). 99 En 1550 se publica en Lyon un compendio de opúsculos de Luciano traducidos a la lengua castellana por, muy posiblemente, Francisco de Enzinas.86 Esta antología contiene los diálogos Toxaris, Charon, Necyomanteia, Icaromenippus y Gallus, además de una traducción del idilio de Mosco que en castellano recibe el título de Amor fugitivo. Según Zappala (1990: 140), las traducciones reunidas en este volumen suponen una actualización de los textos originales de Luciano mediante el uso de un lenguaje mucho más afectivo que se distancia del poder expresivo característico del estilo ático lucianesco. En 1551 se publica en Argentina (Estrasburgo) la otra traducción atribuida a Enzinas, edición que, como la anterior, carece de nombre o pseudónimo con los que poder identificar de manera precisa a un traductor.87 En esta ocasión, se trata del libro primero de la Vera historia, otro de los opúsculos más difundidos e influyentes de Luciano. Como la antología de diálogos de Luciano publicada un año antes, esta Historia verdadera también es una traducción del griego. Las versiones en castellano de Enzinas, junto con las de Laguna, han sido generalmente muy apreciadas por la crítica debido, en gran parte, a su meritoria labor de traducción utilizando testimonios griegos, si bien, en algunos casos, de manera conjunta con testimonios latinos. Una buena muestra de la valoración tan positiva de estas versiones son, de nuevo, las palabras de Vives Coll quien, además, identifica el tipo de traducción ad sensum amplificador y parafraseador que lleva a cabo Enzinas: Enzinas domina el griego, y, con un lenguaje vigoroso y preciso y una matización exacta -especialmente del participio- trata de verter a Luciano en nuestro idioma. Su traducción, empero, a ratos es algo parafraseada y amplificada. Su paráfrasis, sin embargo, no es un capricho que desfigure el original, sino prueba de la constante inquietud de Enzinas de darnos una traducción tan fiel y vital en sentido, como el original del escritor griego (Vives Coll, 1959: 26). Ya del s. XVII es una de las antologías de opúsculos de Luciano más amplias de cuantas se pueden leer en castellano: se trata de la recopilación traducida por Juan de 86 No existen datos en el impreso que permitan identificar al traductor, sin embargo, Vives Coll, recogiendo la opinión de Menéndez Pelayo, considera que “por el estilo y la calidad del trabajo, pertenecen a Francisco de Enzinas” (1959: 25). De la misma opinión es Zappala, quien, a pesar de considerar que estos Diálogos fueron “atribuidos un poco a la ligera al heterodoxo Juan de Enzinas” (1982: 26), afirmará unos años más tarde que estas traducciones fueron “most probably the work of the heterodox Enzinas” (1990: 140). Véase también el trabajo de Jorge Bergua Cavero (2006). 87 Igualmente, Menéndez Pelayo atribuye esta traducción a Enzinas (Vives Coll, 1959: 25). 100 Aguilar Villaquirán, fechada en 1617. Ninguna de estas traducciones llegó a imprimirse en su época, sino que habría que esperar casi cuatro siglos más hasta que, en 2010, viera la luz la edición realizada por Teodora Grigoriadu, quien, en su estudio previo, dice que es obra de un “traductor acertado, domina tanto el latín y el italiano como el castellano y, a través de dos ediciones latinas y una italiana, logra presentar una traducción clara, amena y elegante” (2010: 93). Las dos ediciones latinas de las que se sirve Villaquirán, muy conocidas ya en la Península por aquellos años, son las de Moltzer y Cognatus- Sambucus. Además, acude también, como muchos otros traductores de la época, a la antología en italiano de Leoniceno, así como a los Luciani Dialogi de Erasmo y Moro.88 En 1621 se publica en Madrid Luciano español, diálogos morales útiles por sus documentos, obra que recopila las ocho traducciones que el teólogo Francisco Herrera Maldonado realizó en lengua castellana utilizando un texto intermediario en latín. El traductor escoge para esta colección siete obras originales del samosatense, a saber, Toxaris, Charon, Gallus, Menippus, Icaromenippus, Philopseudes y Cynicus, y una espuria, el diálogo Virtus dea de Leon Battista Alberti que aún seguía atribuyéndose erróneamente a Luciano. La principal característica de estos opúsculos es su vinculación con el canon moral, algo que el traductor, interesado en potenciar el mensaje ascético presente ya en los originales, termina exagerando mediante amplificaciones y conclusiones donde no faltan los tópicos relativos a la fugacidad de la vida, la vida como sueño y el mundo como teatro, así como una crítica a las costumbres de la sociedad de su época.89 No obstante, este oportunismo a la hora de hacer una adaptación tan poco sutil del mensaje lucianesco al pensamiento y circunstancias históricas del traductor, ha sido duramente criticado ya en nuestra época: Herrera nos presenta, en frase feliz del Catedrático de Griego Vidal F. Costa Delgado, al autor griego “metamorfoseado de escéptico y satírico en moralista místico y asceta”. La traducción de Herrera es sumamente caprichosa y fantástica. Ora acorta el texto, ora lo alarga, más a menudo lo último, notándose fácilmente la mano del sacerdote, que 88 Con respecto a los Dialogi de Erasmo, ya habían recibido una edición al comienzo de la segunda mitad del siglo XVI, aunque, dada la fecha, con una poda previa de sus elementos más erasmistas: “Los Luciani Dialogi, además, fueron la única edición extranjera de Luciano que se realizó en España, por Juan Francisco Mas (Valencia: Juan Mey, 1551)” (Vian Herrero, 2005: 67). Para más información sobre las fuentes de la colección de opúsculos traducidos por Villaquirán, consúltese la edición de Grigoriadu en el trabajo titulado Las obras de Luciano Samosatense, orador y filósofo excelente (2010), así como sus fichas analíticas en la base de diálogo hispánico Dialogyca BDDH (http://pendientedemigracion.ucm.es/info/dialogycabddh/), núms. BDDH10, BDDH23-25, BDDH76-90, y BDDH97-177 (20-07-2015). 89 Zappala (1990: 141). http://pendientedemigracion.ucm.es/info/dialogycabddh/ 101 convierte en sermones las concisas y precisas consideraciones de Luciano (Vives Coll, 1959: 36). En 1626 se publica en Lisboa la traducción de Calumnia, en esta ocasión con el título Discurso de Luciano: Que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración asignado por Sancho Bravo de Lagunas, el traductor al que se le atribuye esta versión castellana, pues la portada de la única edición conocida hasta el momento no revela ningún nombre con el que poder identificar de manera clara a su responsable. Según figura en esa misma portada, fue “traducido de griego en vulgar”, aunque, como indica Zappala (1990: 142), esta afirmación, que, según ya se ha visto, era tan habitual como dudosa en muchas de las traducciones de los Siglos de Oro, puede estar ocultando la verdadera identidad de su responsable: el reformista Melanchthon. No obstante, Zappala (1990: 142) también sospecha, debido a “several transliterated names” –que en ningún momento cita– la participación de alguna versión griega en esta versión. Otro de los textos traducidos por Bravo de Lagunas, en este caso con el nombre de su intérprete claramente indicado al final de la dedicatoria, es la Almoneda de vidas, versión castellana de Vitarum auctio. Esta traducción fue publicada en Madrid en el año 1634. Está dedicada, como la traducción de Calumnia, al Conde Duque de Olivares. En las palabras que Bravo de Lagunas dedica al valido del rey, señala explícitamente la fuente de su traducción: Su variedad y belleza, apartada con la distancia de la lengua en que quedó escrito, descubrió Martín Bolero, su primero intérprete, volviéndole de griego en latín, que me dio aliento para traducirle en castellano (567). Por tanto, parece claro que, como en el caso de la traducción de Calumnia, Bravo de Lagunas acudió de nuevo a un texto latino intermediario extraído de la edición de Jakob Moltzer o de algunas de sus derivadas. Otra de las traducciones al castellano de Calumnia es la de Tomás de Carlebal, versión de la que no se conoce ningún impreso, aunque se conserva un manuscrito que permite datarla en el siglo XVII. Según el propio traductor, para esta versión castellana se sirve de una copia latina realizada por “un erudito de ambas lenguas”. La titula de la siguiente manera: Que no se debe creer fácil y temerariamente a las calumnias y 102 chismes.90 En opinión de Vives Coll (1959: 42), se trata de una traducción que “sin ser parafraseada, flojea y es libre”. De Francisco de la Reguera es otra de las traducciones castellanas fechables en el siglo XVII; esta vez se trata de las dos partes que componen la Vera historia de Luciano, obra que el traductor decide continuar añadiendo una tercera parte original. Esta traducción, que Vives Coll no contempla en su estudio, ha sido editada y estudiada una vez más por Teodora Grigoriadu, quien realiza a su vez un repaso de las traducciones cuatrocentistas y quinientistas europeas de esta obra narrativa de Luciano.91 Si atendemos a lo que el mismo Francisco de la Reguera señala en su prólogo al lector, se sirvió de una de estas traducciones como texto intermediario, en concreto, de la versión editada por Moltzer sin autor explícito, aunque se sabe que es la de Poggio Bracciolini.92 Por último, dentro de las traducciones realizadas en el siglo XVII, se pueden mencionar aún otras dos más. A mediados de siglo, Miguel Batista de Lanuza, protonotario de Aragón a quien su editor moderno atribuye estas traducciones, versionó en castellano Calumnia y el diálogo de Luciano que recibe el título latino De mercede conductis.93 Según Díez Fernández (2006: XII y XIII), ambas traducciones amplifican en unos casos, y omiten en otros, parafrasean y, en resumen, reformulan los textos originales para adaptarlos a la sociedad contemporánea del traductor. III. 3. 2. 1. BARTOLOMÉ LEONARDO DE ARGENSOLA III. 3. 2. 1. 1. DIÁLOGO DE MERCURIO Y LA VIRTUD El texto de Bartolomé Leonardo de Argensola es la versión castellana del diálogo Virtus Dea que desde fechas muy tempranas se incorporó al corpus de obras erróneamente atribuidas a Luciano.94 Su verdadero autor, León Battista Alberti, no sería identificado hasta 1890, cuando Girolamo Mancini editó esta pieza perteneciente a la colección de Intercoenales que escribió el humanista italiano entre 1432 y 1439. No 90 Vives Coll (1959: 41 y 42). 91 Grigoriadu (2011). 92 Zappala (1990: 129). 93 Díez Fernández, en su prólogo a la edición de los opúsculos Diálogo de los letrados vendibles y Tratado sobre émulos y calumniadores (2006). 94 Para este y otros textos espurios del corpus lucianeum, véase Vian Herrero (2015: 188-207), trabajo donde, además de analizarse con detalle la transmisión y recepción de estas obras en los siglos XV y XVI, se ofrece un completo listado de los estudios más importantes al respecto a través de su bibliografía final. 103 obstante, si bien es cierto que hasta el siglo XIX no se concretó el nombre del autor que había detrás de esta imitación lucianesca, ya Moltzer señalaba que Luciano no escribió este texto, ni tampoco otro griego, sino un docto italiano que se había inspirado en el estilo del sirio.95 La razón principal de que “Mycillus” incluyera esta pieza en sus Opera omnia, aun conociendo su ilegitimidad, era la fuerte vinculación que este opúsculo tenía con el corpus lucianeum en la fecha de su publicación, por tanto, su ausencia habría supuesto una carencia que el lector en busca de las obras completas del samosatense habría sentido. Ya en España, el primer editor del Diálogo de Mercurio y la Virtud de Argensola, Juan Antonio Pellicer y Saforcada, refiriéndose a su vez a la información que Fabricius aporta en el tomo IV de su Bibliothecae Graecae publicada en Hamburgo entre los años 1705 y 1728, hacía la siguiente matización: En cuanto al diálogo de Luciano traducido por este, y que dejamos impreso en la pág. 115, se ha de advertir que, aunque en algunas ediciones se atribuye a aquel filósofo tan amigo de burlas y donaires, de otras se excluye, porque algunos juzgan con Fabricio que no es suyo, sino escrito a imitación de otro docto griego (Pellicer y Saforcada, 1778: Noticias, 142). Sin embargo, como bien percibió Green en su momento (1935: 276), Johannes Fabricius no señalaba en ningún caso que Virtus dea fuera una imitación de otro “docto griego”, lo mismo que Moltzer, quien, como ya se ha visto, consideraba que este diálogo no había sido escrito por Luciano “neque graeci scripti etiam” (Luciano, 1538: 339v). La difusión del diálogo Virtus dea se inicia, como la mayoría de traducciones e imitaciones de Luciano, de forma manuscrita en la Italia del Quattrocento. Aunque en la época no se llegó a imprimir la colección de intercoenales escritas por Leon Battista Alberti, sino que tan solo han llegado hasta nosotros mediante algunos manuscritos que las recogen de manera dispersa,96 una de sus piezas, el diálogo Virtus dea, empezó a 95 Así se indica en el Argumentum de Palinurus, con el que Moltzer se refiere de manera conjunta a este diálogo espurio escrito por Maffeo Vegio y al diálogo de Alberti Virtus Dea que le sigue en la edición de sus Opera omnia publicadas en Frankfurt (Luciano, 1538: 339v). Para los motivos de la inclusión en el corpus editado por Moltzer, véase Vian Herrero (2015: 172) y Zappala (1990: 131). 96 Véase la “nota al testo” de las Intercenales editadas por Franco Bacchelli y Luca D’Ascia (Battista Alberti, 2003: CXVII-CXIX). 104 circular tanto de manera manuscrita como impresa atribuyéndose su autoría a Luciano, Aurispa, Marsuppini o Erasmo, entre otros.97 La primera edición de la que se tiene constancia es la que prepara Benedictus Bordone, recopilando varias traducciones cuatrocentistas de Luciano, e imprime Simon Bevilaqua en Venecia en el año 1494. Aparece ya junto al Palinurus de Vegio, otro de los diálogos espurios de Luciano con el que a menudo formará tándem editorial (Lauvergnat-Gagnière, 1988: Bibl., n. 2002). Esta antología seguirá incluyendo el Virtus dea en sucesivas reediciones: Ulrich Scincenzeler, Milán (1497); J. B. Sessa, Venecia (1500); Alexandre Lippus, Bolonia (1502); J. Angelus Scinzenzeler, Milán (1504); Melchior Sessa y Pierre de Ravenne, Venecia (1517); Guillaume Huyon, Lyon (1519); Jean de Gourmont, París (1520).98 En 1513 aparece una nueva colección de opúsculos lucianescos, impresa por Lotter en Leipzig, que, además de incluir el diálogo Virtus dea, incorpora el espurio Palinurus y tres diálogos originales de los Dialogi mortuorum: Scipio, Scaphidium y Hercules. Seis años más tarde, se volverá a editar Virtus dea; en esta ocasión aparecerá junto a versiones latinas de varios opúsculos de Luciano realizadas por Erasmo, Virunius, Luscinius y Bérault. La colección de opúsculos lucianescos que agrupa estas piezas fue impresa por Johann Schott en Estrasburgo en el año 1519.99 La consolidación de su pertenencia al corpus lucianeum se producirá de manera irreversible con Moltzer y su exitosa antología de Luciani Samosatensis Opera, quae quidem extant, omnia, publicada, como se sabe, en Frankfurt (1538), versión que volverá a ser utilizada para la edición de Cognatus-Sambucus (1563), aunque ni Bourdelotius (1615) ni Benedictus (1619) incluirán esta obra en sus correspondientes antologías. Tampoco se encuentra en ninguna de las versiones de la antología editada por Erasmo y Moro, a pesar de la afirmación de Rallo Gruss (2006: 111 y 112) y la repetición de este dato, mediante cita a la autora, de Serés (2009: p. 66, n. 10). En el primer tercio del siglo XVII se intensifica en España el interés por esta pieza atribuida a Luciano. De esta época son las tres versiones castellanas del diálogo Virtus dea que se conocen hasta la fecha; sus traductores son Juan de Aguilar Villaquirán, Francisco Herrera Maldonado y Bartolomé Leonardo de Argensola. El 97 Coroleu (1994: 179) y Vian Herrero (2015: 171). 98 Lauvergnat-Gagnière, 1988: Bibl., ns. 2003, 2005, 2006, 2007, 2009, 2010 y 2011. 99 Lauvergnat-Gagnière (1988: Bibl., n. 2088). 105 primero de ellos incluye su versión en el compendio de opúsculos lucianescos que tradujo al castellano en torno a 1617, aunque señala que “no es de Luciano ni se halla entres sus diálogos”.100 El segundo, Herrera Maldonado, lo incorporó a su Luciano español como un diálogo más del samosatense dentro de los ocho que versiona en esta antología.101 Con respecto a la última versión castellana, el Diálogo de Mercurio y la Virtud que ahora nos ocupa, fue traducido por Bartolomé Leonardo de Argensola, según asegura Green (1952: 32 y 33), en torno a 1600. Este texto, que encaja a la perfección dentro del canon moral cuatrocentista heredero de la perspectiva bizantina, se adapta sin fisuras al corpus de diálogos argensolinos imbricados, por lo general, del pesimismo y desengaño que se desprende de esta obra.102 Para traducir este diálogo, Argensola pudo servirse de alguna de las versiones latinas que se han mencionado, pero también, como ya se vio en otros casos, de una traducción en lengua romance, pues, antes de que el aragonés tradujese este texto a una lengua vernácula, ya lo habían hecho antes Leoniceno, con su traducción al italiano de la segunda mitad del siglo XV, y Calvy de la Fontaine, con su versión francesa publicada en París por Vincent Sertenas en 1556.103 La idea de que Argensola se pudo servir de un texto intermediario en lengua vernácula es la hipótesis que predomina entre la mayor parte de los investigadores que se han acercado al estudio de este diálogo desde que Green la planteara en 1935 (275 y 276).104 En concreto, Green apunta a la versión italiana de Nicolò da Lonigo, o Leoniceno, incluida en sus Dilettevoli dialogi como el texto del que pudo servirse Argensola para realizar su traducción castellana. Para argumentar esta hipótesis, aduce un error que, según él, ya poseía la versión italiana y pasó, mediante su transferencia literal, a la versión castellana:105 Argensola’s dependence of Lonigo’s is everywhere apparent; but it is definitely proved, I believe, by his repetition of a curious error of Lonigo. Where the Latin reads “At ex turba armatorum erupit, Mercuri, Antonio praepotens latera illa sua disgladiatoria ostendens,” Lonigo misread the text and translated “Ma da trauerso uene della cõmpagnia delli armati Marco Antonio homo gagliardo, che pareua uno ualeroso 100 Grigoriadu (2010: 110-112 y 735-737). 101 Vives-Coll (1959: 34). 102 Vian Herrero (2015: 185). 103 Vian Herrero (2015: 185). Para los detalles de la edición de Sertenas, véase la sección “Traduction de textes faussement attribués à Lucien” de Lavergnat-Gagnière (1988: 421). 104 Véanse Zappala (1990: 193), Ezpeleta Aguilar (1993: p. 442 y n. 5 y 1997: 994-1003), Coroleu (1994: 179), Serés (2009: 63-92) y Vian Herrero (2015: 185 y 186). 105 Véase también el estudio ecdótico de esta edición (316 y 317). 106 gladiatore” Argensola translates Lonigo: “Pero salió de aquella compañía de gente armada Marco Antonio, que parecía un valeroso gladiador” (Green, 1935: 276). Sin embargo, como demuestra Ezpeleta Aguilar (1997: 998), el error que Green cree ver en la versión de Leoniceno no es tal, pues en la versión original de la Virtus dea albertiana, según la edición de Mancini, se lee “Marcus Antonius” y no “Mercuri, Antonius”. De igual modo, se lee “Marcus Antonius” en la versión editada más recientemente por Franco Bacchelli y Luca D’Ascia (2003). Por tanto, el error se encontraba en la versión del diálogo Virtus dea que Green consultó,106 y no en la traducción de Leoniceno que pudo utilizar Argensola. Este error aparece también en la edición de Moltzer publicada en 1538, aunque podría remontarse a alguna de las versiones manuscritas o impresas anteriores. No obstante, el hecho de que este falso error conjeturado por Green no se sostenga –debido a la información que nos ofrecen los editores modernos de Alberti–, no contradice el papel intermediario que la traducción de Leoniceno pudo jugar en la versión de Argensola. Es más, lo confirma, pues está claro que Argensola no acudió a la popular edición de Moltzer, sino a aquella que tenía la lectura acertada, es decir, la de Lonigo. Además de esta coincidencia, como se observa en este fragmento, se pueden apreciar otras similitudes que parecen probar la relación que existe entre ambas: Ceperat et Cicero orator plura velle suadere. At ex turba amatorum erupit Marcus Antonius prepotens, latera illa sua disgladatoria ostentans, gravissimumque pugnum in os Ciceronis infregit. Hinc ceteri amici mei perculsi metu fuga sibi propere consuluere: neque enim Policlites peniculo, aut Phidias scalpro, aut Archimedes horoscopo, aut reliqui inermes adversus Dapoi anchora Tullio uolse dire alcune buone parole ad persuadere. Ma da trauerso uēne della cōpagnia delli armati Marco antonio huomo gagliardo, che pareua uno ualoroso gladiatore et leuato il braccio pianto uno gran pugno su la faccia a Tullio. De che lui, et li altri mei amici impauriti, uoltorno le spalle, et tutti parimēte si messero in fugga, perche tu Quiso también Cicerón decir algunas buenas razones para persuadir lo mismo que Platón, pero salió de aquella compañía de gente armada Marco Antonio, que parecía un valeroso gladiator, y, alzando el brazo en alto, plantó un mojicón en la cara a Marco Tulio, el cual, y todos aquellos amigos míos amedrentados de esto, volvieron las espaldas y 106 Luciani Samosatensis Opera, T. II, Amsterdam (1687: 846), según la información que el propio Green aporta en su artículo (1935: p. 276, n. 8). 107 audacissimos armatos eosdemque predis atque homicidiis suetos bello ad sese tuendos valebant.107 puoi bē pensare che ne Policleto con lo suo penello, ne Phidia con lo scalpello, ne Archimede con lo quadrante, et li altri senza arme se poteuano defendere contra huomini audaci et armati et praticcati in guerre, et in battaglie, et usati fare homicidii.108 dieron a huir. Porque ya tú ves que ni Policleto con el pincel, ni Fidias con su escoplo, ni Arquímedes con el cuadrante ni todos los demás sin armas se podían defender contra aquellos hombres atrevidos y armados, y pláticos en la guerra, y acostumbrados a hacer homicidios.109 Por tanto, debido a las similitudes que existen entre ambos textos, se puede inferir que Argensola dispuso de la versión italiana de Leoniceno para realizar su traducción castellana. Algunas concomitancias más, visibles en este fragmento, evidenciarían la relación que existe entre ambas versiones del texto albertiano, como, por ejemplo, la referencia a las ornatissime ale / alas bien adornadas con que vuelan las mariposas que han embellecido previamente los dioses: Ne vero aliud sempiterne habebunt negotii, quo nos exclusas teneant ac floccipendant! Cucurbite admodo floruere, papiliones lautissimi pervolant; tum villicus dudum suscepit curam, ne cucurbite siti pereant; nos tamen neque diis neque hominibus commendate aut cordi sumus. Has ob res te iterum atque iterum precor obtestorque, Mercuri, quo Puo essere che continuamente haranno tante facende che io stia serrata di fuora? et cosi desprecciata? hora mai sono pur fiorite, tutte le zucche, et li parpaglioni uolano con le sue ornatissime ale et ache li ortulani hanno pigliato partito che le zucche non morriano per sete. Ma di me ne huomo, ne Dio alcuno se ne piglia pensiero. Per tanto, o Mercurio mio, lo quale sempre sei stato messagiero ¿Continuamente han de tener tantas ocupaciones que siempre me esté yo acá fuera sin ser escuchada? Pues en verdad que ahora lo podría ser, porque ya las calabazas van floreciendo y las mariposas vuelan ya con las alas bien adornadas, y aun los hortelanos tienen particular cuidado de que las calabazas no mueran de sed, pero de mí no hay hombre que se acuerde ni a dios alguno le 107 Battista Alberti (2003: 36). 108 Nicolò da Lonigo [trad.] (Venecia, 1525: f. XXIIIr). 109 Diálogo de Mercurio y la virtud (p. 532). 108 semper apud deos interpres homínum exstitisti, eo et causam hanc meam iustissimam atque piissimam suscipias. Ad te confugio, te supplex oro, in te omnis mea sita est spes atque expectatio. Da, queso, operam, ne, dum a vobis excludor, ipsis quoque mortalibus sim ludibrio. Nam erit quidem dedecus deorum ordini, ubi homunculi me, tametsi infimam dearum, fortassis floccipendant.110 de li Dei, io te prego, et straprego non una, ma piu et piu uolte, che tu uogli abracciare questa mia causa iustissima, et honestissima. Io faccio capo a te, io te supplico, et in te solo riposta e tutta la mia speranza, et espettatione, non me abandonare accio che essendo cosi da uoi Dei esclusa. Anchora li huomini non me comincino a delegiare, perche al collegio delli Dei sera pero pocho honore, che questi homiciuoli se ben io fosse infima delli Dei me debbiano bessegiare, et fare di me pocho conto.111 pase por el pensamiento mi socorro. Por tanto, ¡oh, Mercurio!, pues eres tú el principal mensajero de los dioses, yo te ruego y te suplico no una vez, sino muchas, que quieras abrazar esta mi causa justísima y honestísima. Yo te hago cabeza y patrón de ella, suplícote que la aceptes. En ti solo está puesta mi esperanza, no me desprecies, porque si me ven tan ignominiosamente despreciada de vosotros, los dioses, los hombres me perderán el respeto, y aun al colegio de los dioses será poco honor consentir que estos hombrecillos, aunque yo fuese la más infame de las deidades, me estimen tan poco que hagan de mí la mofa que te he contado.112 En conclusión, el hecho de que Bartolomé Leonardo de Argensola utilice esta versión italiana para castellanizar el diálogo Virtus dea demuestra la importancia que las versiones intermedias adquirieron en las traducciones al romance de textos clásicos. En este caso, es significativo además el enorme éxito que tuvo la traducción al italiano del corpus lucianeum realizada por Leoniceno, pues aún seguía teniendo vigencia a finales del siglo XVI. 110 Battista Alberti (2003: 38). 111 Nicolò da Lonigo [trad.] (Venecia, 1525: f. [XXIIIIv]). 112 Diálogo de Mercurio y la Virtud (p. 533). 109 III. 3. 2. 2. SANCHO BRAVO DE LAGUNAS III. 3. 2. 2. 1. DISCURSO DE LUCIANO: QUE NO DEBE DARSE CRÉDITO FÁCILMENTE A LA MURMURACIÓN Antes del año 1626, fecha en la que se publica la traducción castellana atribuida a Sancho Bravo de Lagunas, se habían vertido ya al latín diferentes versiones de este opúsculo de Luciano. Las primeras son obra de traductores del Quattrocento. En 1405 ó 1406 Guarino de Verona dedicó su versión de Calumnia al patricio veneciano Giovanni Quirini. Se trata de uno de los ejercicios de traducción que el insigne humanista pudo haber realizado durante su estancia en Constantinopla animado por Manuel Crisoloras, su maestro y anfitrión.113 Esta es, por tanto, la primera traducción latina de la pieza retórica de Luciano. La segunda versión latina de este periodo es la de Lapo da Castiglionchio, fechable entre 1434 y 1438, pues, según asegura Marsh (1998: 35), recogiendo las palabras del humanista Vespasiano da Bisticci, Lapo realizó las ocho traducciones lucianescas que se le atribuyen durante esos últimos cuatro años de su vida. Esta traducción constituye además uno de los primeros ejemplos del uso moralizante que se le dio a este opúsculo, pues la explícita defensa que se hace del papa Eugenio IV así lo atestigua.114 La tercera traducción al latín realizada en el Quattrocento es obra de Francesco Griffolini di Arezzo, discípulo de Guarino y del gramático Teodoro Gaza. Griffolini impartió a su vez clases de griego en Ferrara, a las que, según Lauvergnat-Gagnière (1988: 28), asistió hasta 1458 el noble inglés John Tiptoft, a quien el italiano ofreció su traducción de Calumnia. En opinión de Ioannis Deligiannis (2006: 213), Griffolini pudo conocer a Tiptoft en Florencia tras la vuelta de este último en septiembre de 1458 del peregrinaje que hizo a Jerusalén. Basándose en este dato y en los registros que se conservan sobre los diferentes códices con la obra de Luciano que Griffolini tomó en préstamo de la Biblioteca Vaticana entre 1455 y 1457, Deligiannis (2006: 213 y 214) fecha esta traducción en 1460. Llegó a imprimirse de manera exenta en Nuremberg (1475) por Frederic Kreussner (1988: 28 y n. 2017 de su apéndice bibliográfico). 113 Marsh (1998: 21), Zappala (1990: 37) y Lauvergnat-Gagnière (1988: 26). 114 Lauvergnat-Gagnière (1988: 68). 110 Además, existe una versión latina de autor desconocido, aunque próxima a la de Guarino, si bien con notables diferencias, que fue publicada en la antología impresa por Simon Bevilaqua en 1494. Esta versión no se conserva en ningún manuscrito. En 1518 se imprime en Leipzig la versión latina de Calumnia realizada por el reformista alemán Philipp Melanchthon, quizá la más difundida de todas desde que en 1528 entrara a formar parte de la antología de obras de Luciano editadas por Erasmo y Moro.115 Asimismo, esta versión se incorporaría a las Opera omnia de Moltzer (Frankfurt, 1538) y sus herederas, a saber, Cognatus-Sambucus (1563), Bourdelotius (1615) y Benedictus (1619). En 1530 se vuelve a editar Calumnia en un impreso de Amberes que, además de esta versión atribuida a Rumoldo Stenemola, contiene una traducción anónima de Tragopodagra y otros textos de Luciano.116 En ese mismo año se publica otra versión latina de Calumnia, en este caso, bajo la autoría de Rodolfo Agricola. Fue impresa por Rutgerus Rescius y Jean Sturm en Lovaina.117 En 1589 se vuelve a publicar este opúsculo de Luciano de manera exenta, sin datos del responsable ni el lugar de impresión, ahora traducido por Gregorio Fabricius.118 Ya en los albores del s. XVII, aparece una nueva traducción a cargo de Joanne Caselio. Jacobus Lucius imprime esta versión en la ciudad alemana de Helmstadt en el año 1595.119 En cuanto a las ediciones en lenguas vernáculas, además de las traducciones francesas que recoge Lauvergnat-Gagnière en su trabajo bibliográfico (ns. Bibl., 4001, 4002, 4007, 4020bis, 4022 y 4024), hay que destacar sobre todo la versión de Calumnia incluida en la antología de opúsculos lucianescos que Leoniceno traduce al italiano en el siglo XV y que se publica por primera vez en Venecia en el año 1523 con el título I dilettevoli dialogi, le vere narrationi, la facete epistole di Luciano philosopho. Este compendio de traducciones, como ya se ha dicho, fue, junto con las diferentes ediciones de opera omnia latinas, una de las fuentes intermediarias más utilizadas por los traductores de la época. 115 Véanse los números 2115 y 2091 del apéndice bibliográfico de Lauvergnat-Gagnière (1988). 116 Lauvergnat-Gagnière (1988: Bibl., n. 2097). 117 Lauvergnat-Gagnière (1988: Bibl., n. 2133). 118 Lauvergnat-Gagnière (1988: Bibl., n. 2151). 119 Lauvergnat-Gagnière (1988: Bibl., n. 2153). 111 Con respecto a las traducciones castellanas anteriores a la de Bravo de Lagunas, se pueden mencionar las tres que han sido descritas anteriormente: Oración que trata de la Calumnia y falsa acusación, de Juan de Aguilar Villaquirán (1617),120 Que no se debe creer fácil y temerariamente a las calumnias y chismes, de Tomás de Carlebal (med. s. XVII) y Tratado sobre émulos y calumniadores, de Miguel Batista de Lanuza (med. s. XVII).121 En cuanto a la versión castellana realizada por Bravo de Lagunas, todo parece indicar, según su configuración tanto morfológica como semántica, que se sirve de la traducción latina de Melanchthon como texto intermediario. A pesar de que en la portada de su única edición conocida se afirma que este Discurso de Luciano fue “traducido de griego en vulgar”,122 lo cierto es que no existe ninguna prueba objetiva de que el responsable de esta traducción vertiera al castellano un testimonio griego. En cambio, sí se pueden delimitar algunas evidencias que permiten identificar la versión latina de Melanchthon como texto intermediario. Por otro lado, hay que tener en cuenta que esta fue la versión más difundida en los Siglos de Oro, ya que la recogen hasta cinco colecciones de opúsculos de Luciano traducidos al latín: Erasmo-Moro, Moltzer, Cognatus-Sambucus, Bourdelotius y Benedictus. Además, el propio Bravo de Lagunas, al referirse años más tarde al traductor de Vitarum auctio que le precedió antes de que él publicara su Almoneda de vidas, señala que “Su variedad y belleza, apartada con la distancia de la lengua en que quedó escrito, descubrió Martín Bolero, su primero intérprete, volviéndole de griego en latín”, lo que indica que conocía perfectamente la edición de Moltzer, o una de sus derivadas, donde también se incluía la Calumnia de Melanchthon. Aparte de esta versión, fácilmente asequible a un traductor de Luciano en el siglo XVII, Bravo de Lagunas pudo ayudarse de la traducción de Leoniceno ya mencionada. No obstante, según las mínimas concomitancias y las destacadas diferencias que se aprecian con respecto a esta versión italiana, parece muy improbable que Bravo de Lagunas estructurara su versión utilizando como guía las dos traducciones simultáneamente. Para evidenciar la relación que existe entre la versión castellana y la traducción latina de Melanchthon, se pueden analizar algunos fragmentos que, si bien no 120 Grigoriadu (2010: 380-394). 121 Díez Fernández (2006). 122 Tal vez, como afirma Zappala (1990: 142), para ocultar el incómodo nombre de su verdadero traductor. 112 demuestran con rotundidad que una derive de la otra, sí permiten al menos observar la proximidad que hay entre ambas. Además, si a esta comparación se le incorporan los fragmentos correspondientes de Leoniceno, se podrá ver que es la versión del reformista alemán la que prima en la adaptación de Bravo de Lagunas. Algunos de los lugares que de manera más clara permiten examinar la relación entre las tres traducciones son los siguientes: Perniciosa res ignorantia est, et variis modis noxia mortalibus, non solum communi hominum vitae tenebras quasdam offundere, ac veri cognitionem obliterae solita, sed priuatas quoque singulorum rationes miscens ac perturbans. Quo fit ut perinde at que qui in tenebris errant, imo haud aliter quam caeci, iam huc, iam illuc impingamus. Quod haud procul nobis et ante pedes est situm, non videmus: formido est his capi, a quibus etiam quam longissime absumus. Denique in rebus humanis nihil tam fauste feliciterque agitur, quod non error aliquis interpolet. Hinc sunt innumerae illae tragicae clades, fata Labdacidarum ac Pelopidum, aliae item aliorum calamitates: fere enim quidquid malorum scenae ac pulpita clamant, ab ignorantia ceu tragico deo compositum Es la ignorancia un terrible mal y causa de muchos otros al género humano, porque echa en los negocios cuasi una niebla con que escurece la verdad y cubre como con sombra la vida de cada uno. Parecémonos pues a los que andan vagando en las tinieblas, o, por mejor decir, padecemos lo mismo que los ciegos, ya tropeçando contra la razón, ya excediendo de lo conveniente, porque no vemos lo que tenemos cerca y delante de los pies y estamos temblando de lo que está lejos y muy distante como de un grandísimo estorbo y embaraço, y por decirlo en una palabra, jamás dejamos de resbalar en cada cosa de cuantas hacemos. Esta es la que da infinitas ocasiones y materia a los poetas trágicos y les ofrece los lamentables casos de los labdácidas y de los pelópidas y sus Graue cosa e la calummnia nella vita humana, di molti mali cagione, como quella che copre le cose nostre de una caligine tetra, et obscura, et ob tenebra la vita di ciaschuno, onde pariamo tutti di gire errando in una certa tenebria, ouer per parlare piu ueramente tutti siamo simili alli ciechi, perche hora scapucciamo in qualche intoppo, hora si guardiamo doue non bisogna, et non uedendo quello che ne appresso, et inanti alli occhii, temiamo quello che e da longi, et molto distante da noi, et universalmente qualumque cosa noi faciamo, non cessiamo de cometterse molti errori. Et questa ignorantia nostra ha dato materia alli poeti di componere le tragedie , i le quale si tratta di Astreo, et Thieste, di Ethrocle, et Polinice, et di simile 113 proficiscitur123 semejantes, porque cuasi todas las desventuras que llegan a representarse en el teatro hallaremos ser causadas de la ignorancia como de un falso dios que dispone las tragedias124 discordie tra parenti, et amici. Perche quasi tuto te le sceleragine che se representano no theatri, da questa hanno hauuto origine, et principio, come da uno certo demonio tragico125 Como se puede observar en este comienzo del opúsculo, si bien las tres versiones son muy similares, la traducción castellana tiene más coincidencias – exceptuando algunas ligeras modificaciones–, con la versión latina; sobre todo en algunos loci donde la traducción italiana diverge con respecto a las otras dos de manera evidente. Así pues, si la versión de Bravo de Lagunas innova introduciendo la palabra negocios para referirse a las ‘cosas humanas’ en general que implican la communi hominum vitae de la traducción latina o le cose nostre de la italiana, sigue fielmente la versión de Melanchthon cuando ejemplifica con los “tragicae clades, fata Labdacidarum ac Pelopidum, aliae item aliorum calamitates” que traduce al castellano como los “lamentables casos de los labdácidas y de los pelópidas y sus semejantes”, fragmento que el italiano versiona de manera muy distinta en “le tragedie , i le quale si tratta di Astreo, et Thieste, di Ethracle, et Polinice, et di simile discordie traparenti, et amici.” De igual modo, se puede apreciar que Bravo de Lagunas tiene a la vista la traducción de Melanchthon en lugar de la realizada por Leoniceno en el siguiente fragmento: Itaque quo pacto caueri facile possit, et cualis nam sit calumnia, unde originem trahat quantum fere efficiat, hac oratione velut tabella depingam. Porro quam eius imaginem Pues para que, siendo posible, no caigamos en ellas, quiero de palabra retratar la murmuración como en un lienço, tratando qué cosa sea y qué efectos obre o, por mejor decir, valdreme de Accioche adunque quanto, et piu possibile sia, noi non incorriamo in questo male, voglio mostrare in questo mio sermone, come in una pitura, qual cosa fatta sia la calumnia, e donde procede, et 123 Philipp Melanchthon [trad.], Jakob Moltzer “Micyllus” [ed.] (Frankfurt, 1538: f. 259v). 124 Que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración (pp. 546 y 547). 125 Nicolò da Lonigo [trad.] (Venecia, 1525: f. XXVr). 114 subiiciam Apelli Ephesio pictori acceptam refero, dicatam, quum is apud Ptolemaeum regem coniurationis quae in Tyro autore Theodota facta est, insimulatus esset, quanquam neque Tyrum uiderat unquam, neque Theodotam nouerat, nisi quantum fama accepit eum Ptolemaei praefectum Phoenicen administrare126 Apeles, pintor efesio que muchos tiempos ha se nos adelantó en describir esta imagen. Murmuráronle, delante del rey Tolomeo, de haber sido cómplice con Teodote en la conjuración que contra él se conspiró en la ciudad de Tiro, siendo así que ni Apeles había jamás estado en Tiro ni sabía quién era Teodote, si no era de haber oído que Tolomeo tenía un virrey deste nombre al cual había cometido y entregado todo lo que tocaba a la provincia de Fenicia127 quali siano li effeti suoi. Ma veramente Apelle Phasio eccelente pittore fo el primo che ce depinse la sua forma, per essere stato anchora a lui falsamente a Ptolomeo accusato di hauere participato nella congiuratione in Tiros con Theodora, benche Apelle ne mai haueua ueduta Tiros, ne sapeua che se fosse Theodora, se non in quanto l’haueua in teso per fama, che lera uno certo capitanio di Ptolomeo, al qui le era comessa la custodia de Phenicia128 Pese a la amplificación que Bravo de Lagunas hace de la versión latina, existen en este fragmento al menos dos elementos textuales que permiten establecer una vinculación entre la traducción latina y la castellana, así como una separación entre el texto castellano y la versión italiana de Leoniceno. El primero de ellos es el nombre propio Theodota que recoge la versión latina, a partir del cual se podría haber llegado a la solución Teodote del texto castellano; sin embargo, habría sido muy difícil que Bravo de Lagunas hubiera traducido Teodote partiendo del antropónimo Theodora que aparece en la versión italiana, error evidente en el texto de Leoniceno que se lee en las dos ediciones que se han consultado: 1525 y 1529. Por otro lado, hay que tener en cuenta que Teodota, o Teodote, fue efectivamente un militar que se levantó en armas contra su antiguo señor Tolomeo (cf. Discurso, n. 32), luego tendría pleno sentido la interpretación como “capitanio di Ptolomeo” que se lee en Leoniceno, pero no tanto que Bravo de Lagunas hubiera cambiado el estatus de capitán por el de virrey en su traducción castellana en caso de 126 Philipp Melanchhon [trad.], Jakob Moltzer “Micyllus” [ed.] (Frankfurt, 1538: f. 259v) 127 Que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración (pp. 547 y 548) 128 Nicolò da Lonigo [trad.] (Venecia, 1525: f. XXVv). 115 haberse servido del texto italiano. Parece mucho más clara la vinculación que hay entre el prefecto administrador de la región de Fenicia que aparece en el texto latino129 y el virrey al que se le “había cometido y entregado todo lo que tocaba a la provincia de Fenicia” del texto castellano; algo más distante estaría el capitán al que se le asigna la custodia de Fenicia en el texto italiano. III. 3. 2. 2. 2. ALMONEDA DE VIDAS Almoneda de vidas es el título castellano que recibió la traducción de Vitarum auctio realizada por Sancho Bravo de Lagunas. Fue impresa en Madrid en el año 1634 y, como la traducción de Calumnia, está dedicada al Conde Duque de Olivares. La única versión castellana que precede a esta Almoneda de vidas es la que Juan de Aguilar Villaquirán realizó en torno a 1617;130 sin embargo, fue la de Bravo de Lagunas la primera en imprimirse. En cuanto a los traductores foráneos de este diálogo de Luciano, hay que mencionar, en primer lugar, a Rinuccio da Castiglione, quien pudo haber realizado su versión latina, según Lauvergnat-Gagnière (1988: 32), con posterioridad a 1438. No será hasta la edición romana de 1470 cuando, por primera vez, se imprima el diálogo Vitarum auctio. La versión que entró a formar parte de esta antología pionera de opúsculos de Luciano en latín no fue la de Rinuccio, sino la que se atribuye a Cristóforo Persona.131 En 1498 Jakob Thanner imprime Vitarum auctio en Lepizig de manera exenta, con una reedición en 1499; en este caso, según la información que aporta Lauvergnat- Gagnière, la traducción puede ser de Rinuccio o de Persona (1998: Bibl., ns. 2033 y 2034). Nicolas Bérault, humanista francés coetáneo de Erasmo, es el responsable de una nueva traducción que Johann Schott imprime en Estrasburgo en el año 1519. Su versión latina se edita en una antología que incluye diferentes opúsculos de Luciano traducidos por Erasmo, Pontico Virunio y Ottomaro Luscinio, así como una versión del diálogo espurio Virtus dea atribuida en este impreso a Carlo Aretino.132 129 praefectus-i: “prefecto, gobernador, intendente, administrador, jefe [...] [en la época imperial] gobernador de una provincia” (Vox. s.v. praefectus-i). 130 Grigoriadu (2010: 900-919). 131 Lauvergnat-Gagnière (1988: 44). 132 Lauvergnat-Gagnière (1988: Bibl., n. 2088). 116 Fue en 1530 cuando se imprimió por vez primera la traducción latina de Martinus Bolerus “Brettanus”, un helenista del que se tiene escasa información.133 Se incluyó en un volumen, impreso en Estrasburgo por Christian Egenolff, que también contaba con una traducción de Gallus hecha por Rodolfo Agricola y otras dos traducciones más del propio Bolerus, a saber, Iudicium vocalium y una versión del diálogo décimo de los Dialogi mortuorum.134 La traducción de Bolerus fue la versión latina que más difusión tuvo durante los siglos XVI y XVII gracias a su incorporación, como ocurrió con la Calumnia de Melanchthon, a las Opera omnia de Jakob Moltzer “Micyllus” publicadas en y a partir de 1538. Por tanto, al igual que en el caso anterior, Sancho Bravo de Lagunas no habría tenido excesivos problemas a la hora de acceder a esta obra de Luciano en la versión de Bolerus.135 Por otro lado, no hay que olvidar que, según el mismo Bravo de Lagunas afirma en su dedicatoria, no solo estaba al corriente de la traducción hecha por Bolerus, sino que fue esa, y no otra, la que “le dio aliento” para traducir Vitarum auctio al castellano: Su variedad y belleza, apartada con la distancia de la lengua en que quedó escrito, descubrió Martín Bolero, su primero intérprete, volviéndole de griego en latín, que me dio aliento para traducirle en castellano (567). Por tanto, parece evidente que el responsable de la versión castellana tomó como texto intermediario la traducción latina que pudo consultar tanto en la edición de “Mycillus” como en cualquiera de sus herederas, es decir, sus reediciones y las opera omnia editadas por Cognatus-Sambucus (1563), Bourdelotius (1615) o Benedictus (1619). Para comprobar la similitud que existe entre la versión latina y la castellana, se pueden cotejar algunos fragmentos que, como este inicial en el que Pitágoras y un mercader dialogan para llegar a un acuerdo de compra, ofrecen una muestra nítida de las semejanzas y diferencias que hay entre ambas: 133 Lauvergnat-Gagnière (1988: 52) y Zappala (1990: 129). 134 Lauvergnat-Gagnière (1988: Bibl., n. 2096). 135 Zappala no alberga ninguna duda al respecto: “Later (Madrid, 1634), Lagunas realizes his promise to his former patron to provide a companion piece to Calumnia with his Almoneda de vidas. He makes his version from the Bolerus Latin version in the Micyllus Opera Omnia, and even includes Bolerus’ argumentum. As in the case of Calumnia, Laguna’s version is quite close to the original except for the affective, evaluative language typical of all Golden Age translations and the tendency to inscribe contemporary culture into the text: engaño, misterio, admiración are referred to where they do not appear in the original; «reales de plata» coexists with «dracmas»” (Zappala, 1990: 142 y 143). 117 Merca. Cuias es tu? Pythag. Samius. Merca. Vbi uero institutus es? Pythag. In Aegypto apud sapientes, qui illic sunt. Mercat. Age quod si te emam, quid me docebis? Pytha. Nihil equidem docebo te, uerum commone saciam. Merca. Quomodo? Pytha. Primum quidem animam tuam puram faciam, repurgans eam a sordibus, quibus nunc immersa est. Mercat. Equidem finge me iam purum esse, quis modus est commone faciendi? Pytha. Principium quidem est, longa quies et taciturnitas, et totis quinque annis nihil loqui. Merca. Ergo, bone uir, Croesi te filium erudite conuenit, ego enim loquax, non statua esse uolo: uerum quid post illud silentium, et quinquennium fiet? Pytha. In Musica, et Geometria exercebere. Merca. Rem sane gratam narras, si prius quam sapiens fiam, citharoedum me esse oportet.136 Mercader. ¿De dónde eres? Pitágoras. De Samo. Mercader. ¿Dónde estudiaste? Pitágoras. En Egipto, fueron mis maestros los sabios que allí están. Mercader. Ea, y si te compro, ¿qué me enseñarás? Pitágoras. Cierto que no se me ofrece cosa, pero sabré aconsejarte bien. Mercader. ¿En qué forma? Pitágoras. Lo primero, constituiré pureza en tu alma limpiando bien las manchas con que ahora está desconocida. Mercader. Haz cuenta ya que he alcançado toda pureza, dime, ¿qué contienen tus consejos? Pitágoras. El primero encierra gran quietud y silencio sin hablar en cinco años enteros. Mercader. Por cierto, amigo, que estará mejor enseñar esa dotrina al hijo de Creso que a mí, que quiero hablar y no ser estatua, pero, ¿qué se sigue al quinquenio y a tal silencio? Pitágoras. El ejercicio de la música y geometría. Mercader. Es de muy buena gracia lo que dices, que primero me conviene ser músico que sabio.137 Otro de los fragmentos que pueden ejemplificar las conexiones que existen entre la versión castellana y el texto latino de Bolerus es el diálogo donde el mercader acepta la compra de Aristóteles. Sin embargo, vemos cómo en la gestión del intercambio comercial se utilizan, como indica Zappala (cf. n. 114), reales de plata castellanos en 136 Martin Bolerus [trad.], Jakob Moltzer “Micyllus” [ed] (Frankfurt, 1538: f. 58r). 137 Almoneda de vidas (pp. 569-571). 118 lugar de las minas áticas que figuran en la versión latina, o se invoca a Dios en vez de a Júpiter: Merca. Quid uero potissimum nouit? Mer. Nouit triplicia esse bona: animae scilicet, corporis et rerum externarum. Mercat. Humana sapit, quanti uero uenditur? Mer. Viginti minis. Mercat. Pluris certe. Mer. Nequaquam, equidem et ipse pecuniam habere uidetur. Itaque non est quod in illo emendo possis esse celerior, quam deceat: praeterea non ita multo post disces ab eo, quamdiu uiuat culex, et quam profunde sol radios immittat in mare: denique qualem anima habeant ostrea. Merca. O Hercules quanta argutia. Mer. Quid si audias alia multa his acutiora, de semine uidelicet et generatione, deque embryonis formatione in utero, et quo modo homo risibilis sit, asinus uero animal, quod neque ridere, neque aedificare, neque nauigare possit. Merca. Plane admiranda sunt ea quae narras, et ualde utilia dogmata. Itaque emam ipsum uiginti minis.138 Mercader. ¿Qué ha estudiado profundamente? Mercurio. El conocimiento de tres suertes de bienes, que son los de la alma, cuerpo y fortuna. Mercader. Lo natural sabe, ¿y en cuánto se vende? Mercurio. En dos mil reales de plata. Mercader. Mucho es, cierto. Mercurio. En verdad que te engañas, porque el esclavo parece adinerado y por más que te alargues en el precio no has de perderte en la mercadería. Fuera de que puede también enseñarte qué tiempo vive un mosquito y cuántos grados de hondura penetran en el mar los rayos del sol y, finalmente, qué alma tienen los ostiones. Mercader. ¡Ay, Dios, y qué grandes sutilezas! Mercurio. Si eso te admira, oirás cosas más agudas de la sustancia genital, esto es, de la generación y de la forma del embrión en el vientre, y cómo se ríe el hombre y cómo el jumento, siendo animal también, no puede reírse ni navegar ni edificar. Mercader. Cierto que es admirable lo que cuentas, y tu dotrina de mucha utilidad, y por tanto te compraré en los dos mil reales.139 En resumen, Bravo de Lagunas, como muchos de los traductores de su época, adapta el lenguaje de la versión que toma como modelo al contexto histórico y social que ha de recibir su traducción; luego, amplifica, omite o sustituye para que, sin alejarse del sentido, el lector pueda asimilar el texto literario con referencias identificables. 138 Martin Bolerus [trad.], Jakob Moltzer “Micyllus” [ed] (Frankfurt, 1538: f. 60v). 139 Almoneda de vidas (p. 591). 119 IV. CARACTERIZACIÓN GENÉRICA DE LOS TEXTOS ESTUDIADOS IV. 1. INTRODUCCIÓN Después de analizar los aspectos relacionados con la imitación y traducción de Luciano en las obras que conforman el corpus de textos que aquí se edita, es necesario ahora reflexionar sobre su caracterización genérica para comprender mejor el contexto histórico-literario en el que se enmarcan. Seis son las obras que se estudian en este capítulo. Si se agrupan bajo un primer marbete determinado por el concepto de ‘autoría’, se pueden delimitar tres piezas originales escritas por Bartolomé Leonardo de Argensola entre finales del siglo XVI y principios del siglo XVII –Menipo litigante, Demócrito y Dédalo–, a las que se suma una traducción castellana del texto pseudo-lucianeo Virtus dea, realizada por el poeta aragonés muy posiblemente dentro de ese mismo arco temporal y que en esta edición recibe el título de Diálogo de Mercurio y la Virtud. Por otro lado, se editan y estudian dos opúsculos de Luciano traducidos por Sancho Bravo de Lagunas y publicados en 1626 y 1634 en Lisboa y Madrid respectivamente: Que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración y Almoneda de vidas. Si utilizamos un segundo marbete, en este caso definido por el amplísimo y en muchas ocasiones ambiguo concepto de ‘género’, se distinguen cinco piezas que podríamos incluir dentro del gran conjunto constituido por el diálogo literario; se trata de Menipo litigante, Demócrito, Dédalo, Mercurio y Virtud y Almoneda de vidas. Estas cinco obras se sitúan en clara mayoría frente a la pieza restante, Que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración, un escrito en prosa relacionado más bien con la tradición genérica del discurso retórico, de enorme fortuna y ya en evolución progresiva entre los autores de Grecia y Roma. Es decir, el principal punto de unión que permite relacionar estas obras entre sí no reside en sus características genéricas, pues no todas ellas son diálogos. Tampoco su relación con Luciano permite agrupar las seis obras en un conjunto homogéneo, pues en unos casos se le imita con diferentes grados de explicitud y en otros casos se traducen sus textos. Es realmente el contenido de tipo moral o, para ser más exactos, la crítica de diversos temas relacionados con la moralidad, ya sea costumbrista, política o intelectual 120 –y siempre dentro del ámbito del lucianismo, original o traductorio–, lo que realmente hace que estos seis textos se puedan agrupar en un conjunto sin fisuras, en este caso, bajo un marbete impuesto por su temática. IV. 2. DIÁLOGOS (I): ALGUNOS RASGOS IDENTIFICATIVOS DEL GÉNERO La condición dialógica de cinco de los seis textos estudiados merece al menos una justificación argumentada de la tipología genérica que se les ha asignado. Esta condición no se encuentra del todo desligada del marbete temático mencionado, pues el diálogo, al igual que otros géneros como la sátira, presente también en varias de las piezas estudiadas, fue habitualmente utilizado a lo largo de su historia para desarrollar contenidos de tipo moral, por lo que podría afirmarse que existe una relación evidente entre forma y contenido que favorece esta elección genérica como medio apropiado para contar las historias desarrolladas en estos textos. Dado que a menudo se ha cuestionado la consideración del diálogo como género de pleno derecho en la historia de la literatura, se hace preciso, en primer lugar, definir sus características miméticas o, en un sentido más amplio, su literariedad.1 La carencia de una preceptiva clásica sobre este género que, por otro lado, lleva cultivándose ininterrumpidamente desde la Antigüedad, ha provocado que se mantuviera a lo largo de los siglos una imprecisión manifiesta a la hora de definirlo. Únicamente desde hace algunos años se ha empezado a reconocer no solo su larga tradición, sino las cualidades artísticas de muchas de estas piezas, pues, al igual que ocurre en otros géneros literarios, pretenden transmitir una idea al lector –con mayor o menor didactismo– mediante una situación inventada –ficcional, en consecuencia– sirviéndose de personajes con los que se intenta mimetizar un acto humano, en este caso, una conversación. Además, el diálogo se diferencia de otros géneros en los que también se utiliza la forma dialogada –como, por ejemplo, los géneros dramáticos o narrativos–, gracias a los procesos argumentativos que intervienen en él, donde dialéctica y retórica actúan de 1 Así lo cree Ana Vian Herrero, quien reivindica el diálogo como género argumentativo literario y autónomo: “La condición literaria del diálogo ha sido indistintamente minusvalorada o negada; es habitual considerar cuestión secundaria o banal el debate sobre la literariedad de los géneros argumentativos y no sorprende, por ello, el escaso desarrollo teórico en el que se halla el estudio de estos géneros.” (1992: 7). 121 manera conjunta para comunicar al lector diferentes ideas y planteamientos intelectivos a través de los interlocutores que participan de esta mímesis conversacional ficticia.2 IV. 2. 1. MÍMESIS CONVERSACIONAL La noción de ‘mímesis’ no es un concepto superfluo en la definición del género, pues se trata de una de las ideas clave en la caracterización del diálogo como ejercicio literario. Aunque se ha considerado, incluso en fechas relativamente recientes, que el diálogo es un género no mimético más próximo a los textos de carácter didáctico- ensayístico y, por tanto, “tradicionalmente fuera del ámbito de las Poéticas, por tratar de materia doctrinal y no ficcional” (García Berrio y Huerta Calvo, 1995: 218), otra es la idea que los autores y los teóricos transmiten: como otros géneros que intentan reproducir de manera verosímil una situación tomada de la naturaleza –pues esta es la interpretación más reconocida del concepto de ‘mímesis’ en Aristóteles–, el diálogo remeda una conversación entre dos o más interlocutores estilizando sus intervenciones para evitar el calco fiel de la realidad. Esto quiere decir que, como en todo hecho literario, se realiza un retrato previamente procesado por el ingenio del escritor que ha de ser creíble mediante las convenciones habituales del concierto estilístico y la ficción literaria. Por tanto, esta mímesis conversacional, o recreación idealizada de una conversación –en todas sus variables posibles de encuentro interlocutivo–, es uno de los rasgos que permiten caracterizar los textos que habitualmente se denominan diálogos literarios: En la medida en que el diálogo mimetiza una conversación o encuentro supuestamente transcurrido –no acaecido en efecto–, la ficción conversacional es un principio que rige, en teoría al menos, al conjunto del género, y no sólo a alguno de sus tipos, los más 2 Jesús Gómez (2000: 169) resume las diferentes visiones contemporáneas sobre el género: “En general, existe unanimidad en la crítica especializada sobre el diálogo a la hora de aceptar o de proponer la autonomía literaria del género, que gozaría de un status propio dentro de la ficción literaria y con su propia tradición, dentro de la cual se distinguen diversos modelos. Este planteamiento es común a las principales monografías o estudios a cargo de los especialistas en el género, eso sí, cada uno según sus propios planteamientos: Murillo [1959], Vian [1982], Ferreras [1985], Gómez [1988], Rallo [1996] y Solervicens [1997]. Sin embargo, curiosamente no parece existir el mismo acuerdo en aquellos especialistas que se acercan al género interesados por otras cuestiones, así Prieto [1986] estudia el diálogo dentro del marco general de la prosa renacentista de acuerdo con los ideales de la facetudo y del homo facetus. O Schwartz [1992], a quien el diálogo le interesa como modalidad de la Sátira Menipea.”. 122 ambiciosos literariamente; es válido para todos los diálogos que a lo largo de la historia han querido o sabido respetar la mimesis preceptiva, que naturalmente no han sido todos, ni con igual acierto, como ocurre en cualquier género literario. Dependerá de la pericia de los autores, y de la misma evolución del concepto de mimesis en cada período, para que el resultado sea más o menos artístico (Vian Herrero, 1992: 8). Como acto mimético con aspiración artística, el diálogo se sirve de diferentes técnicas para transmitir al lector esa imagen pre-tratada de la realidad característica del texto literario. Si acudimos a las obras que integran este corpus, se pueden delimitar varios ejemplos de los procedimientos miméticos que se emplean con mayor frecuencia en este género. A) Acotaciones Una de las técnicas más habituales es la acotación, que forma parte de los recursos utilizados para dotar de dramatismo e inmediatez escénica a la conversación representada.3 Se pueden diferenciar a su vez varios tipos de acotaciones: enunciativas, descriptivas, implícitas y enlazadas. La acotación enunciativa aparece muy a menudo en los diálogos que se han estudiado; se puede definir como “aquella que indica la presencia o actuación de un personaje disociándose de la acción dialógica [...] A veces la acotación enunciativa puede subrayar la continuidad y el desplazamiento de la acción dialógica a través de un camino” (Vian Herrero, 1988: 179). Algunos ejemplos de este tipo de acotación son los siguientes:4 a) Menipo. Y le pregunté de las ideas de la mente divina, pero a su discípulo Aristótiles, que le venía siguiendo, le dio tal risa que no se logró la respuesta (419). b) Menipo. Mejor consejo es ese, pero entremos en la ciudad si te place (430). 3 Sigo la tipología propuesta por Ana Vian Herrero, quien clasifica las técnicas y procedimientos de mímesis conversacional atendiendo a la función que desempeñan dentro del contexto dialógico. De este modo, se distinguen aquellas técnicas y procedimientos que buscan aportar dramatismo e inmediatez escénica, ilusión de intimidad, familiaridad y distensión o circunstancias y emotividad (1988: 178–186). 4 A partir de ahora se utiliza la cursiva para resaltar únicamente el ejemplo de lo que se está comentando, aunque ese mismo ejemplo pueda cumplir, además, con otras funciones dentro del texto dialógico o puedan aparecer otros ejemplos de otra subcategoría contiguos a aquel que se está analizando. 123 En b) se observa una acotación enunciativa que evidencia el movimiento de los personajes durante su conversación y comunica al lector que los interlocutores han dialogado extramuros de una ciudad. Asimismo, podría decirse que se trata de una acotación enlazada, es decir, una acotación que se interrelaciona normalmente con otras de tipología similar para estructurar el discurso: “Lo más frecuente es que esta acotación sirva como nexo entre las distintas partes del discurso” (Vian Herrero, 1988: 180). El enlace se establece con otra acotación enunciativa que el mismo interlocutor ha utilizado previamente: c) Menipo. Tú eres, oh, locuacísimo Arsitas, el que ha menester el éboro, pues me sacas al campo para saber todo esto de mí y no me lo dejas decir (409). Como se ve, las dos acotaciones se encuentran interrelacionadas, pues dan de manera conjunta una información al lector sobre varios aspectos importantes de la conversación mimetizada. Por un lado, se dice que el diálogo transcurre en un lugar apartado de la ciudad; por otro, se especifica que la ubicación exacta es el campo. Esto quiere decir que se trata de un locus amoenus, que, como el propio interlocutor se encarga de señalar –“pues me sacas al campo para saber todo esto de mí”–, tiene la función de posibilitar una conversación distendida y, por tanto, de favorecer el pacto interlocutivo. En el diálogo Demócrito se utiliza una acotación enunciativa para designar a un personaje que, hasta el momento, no ha participado en la interlocución, como ocurre cuando se introduce al labrador Timócaris: d) Mayor esperanza, mas antes mayor temor, tuvo de la enmienda general del siglo Timócaris, que es este labrador que aquí viene (480). Esta acotación de Demócrito presenta a un nuevo personaje, pero también, como ya se ha visto en otros casos, cumple con otra función adicional, pues al mismo tiempo está señalando que este nuevo interlocutor se mueve, es decir, está accediendo al jardín de la casa del filósofo Demócrito, lugar donde transcurre el diálogo. Asimismo, Demócrito se refiere a Timócaris como “este labrador”, imagen que evoca en el lector una caracterización superficial que a continuación será detallada desde el punto de vista 124 psicológico con la intervención del nuevo personaje en el diálogo, del que aquí se han adelantado ya algunos movimientos del ánimo: la esperanza y el temor. En el diálogo Dédalo también encontramos una acotación enunciativa que destaca el desplazamiento de los personajes: e) Polites. Ya es hora de acudir al rey. Dédalo. Pues guía, que yo te sigo (522). Este tipo de acotaciones enunciativas con las que se precisa someramente un emplazamiento o se expresa el movimiento de los interlocutores es abundante en el breve Diálogo de Mercurio y la Virtud. Algunos de los ejemplos más claros son los siguientes: f) Mercurio. La Virtud me ha rogado por un enfadoso billete suyo que me llegase aquí fuera, y así salgo a ver lo que quiere (530). g) Pero yo, acoceada y acosada de aquella manera, cuando pude volver un poco en mí, determiné de subir ac'arriba para quejarme al potentísimo y rectísimo Júpiter (533). La acotación g), inserta en un parlamento de la diosa Virtud, puede considerarse además enlazada con la acotación f), pues, según la información que ambas nos proporcionan de manera conjunta, parece que el diálogo transcurre a las puertas del Olimpo. Igualmente se indican tanto la ubicación como el transcurso del tiempo y el desplazamiento de personajes en la siguiente acotación del Diálogo de Mercurio y la Virtud: h) Ya ha un mes entero que estoy esperando que alguno me introduzga allá dentro, y no he dejado de rogar a cuantos van y vienen (533). Por último, se pueden reseñar en el diálogo Almoneda de vidas varias acotaciones enunciativas con funciones similares a las de los ejemplos anteriores: i) Júpiter. Prevenid asientos y componed este sitio para la gente que viene (568). 125 j) Mercurio. Muchos llegan y no conviene dilatarlo más y detener los compradores (569). k) Pitágoras. En Egipto, fueron mis maestros los sabios que allí están (570). l) Júpiter. Llama otro. Digo aquel velloso de cuerpo y severo de rostro, aquel estoico del portal (584). Si partimos de esta última acotación, se podrá ver que existen algunos elementos con los que se caracteriza al personaje que menciona el interlocutor: velloso de cuerpo y severo de rostro. Esta es la función propia de las acotaciones descriptivas, que son aquellas que permiten detallar de manera más precisa que las acotaciones enunciativas “el aspecto, gestos, actitudes de los personajes o coordenadas de tiempo y lugar que encuadran el diálogo” (Vian Herrero, 1988: 180). Estas acotaciones, junto con las enunciativas, son las que aparecen con mayor asiduidad en los cinco diálogos que se analizan en este capítulo, y como ocurre en muchos otros, pueden coexistir en el mismo acto enunciativo; se separan solo para facilitar la detección. Algunos ejemplos de este tipo de acotación específicamente descriptiva son los siguientes: a) Pregúntasme diversas cosas y rehúsas el escuchar la respuesta dellas y, convertido en Teófanes, el representante, haces exclamaciones como en el teatro (409) Como se ve, el interlocutor Menipo describe mediante estas acotaciones la actitud histriónica y de rechazo que parece adoptar su compañero Arsitas ante lo que le está contando. Semejante plasticidad visual es la que se consigue en esta otra acotación con la que Menipo describe el estado físico y anímico en que llegó a encontrarse durante el litigio que narra a su interlocutor: b) Viérasme andar macilento, desvelado esperando el suceso, ya confiado, ya cobarde, y siempre en una confusión estúpida que me quitó los gustos del trato jovial y los que trae consigo la familiaridad de los amigos (414) Un ejemplo de acotación descriptiva donde se dan coordenadas de lugar es esta intervención de Menipo con la que refiere lo acontecido en el tribunal de Radamanto: 126 c) Aquí calló Radamanto y trujéronle a firmar la relación y, sellada auténticamente, la tomé y puse en el seno y me encaminé hacia la puerta de marfil para salirme y acudir a mi pleito (427). Como se puede apreciar, esta acotación descriptiva se combina con otras dos enunciativas –y me encaminé; para salirme– que señalan el desplazamiento del personaje. Del diálogo Demócrito es esta acotación donde uno de los interlocutores del diálogo marco, en este caso Damageto, describe el estado de posesión transitoria en el que entra Hipócrates. Esta acotación se integra además en un aparte dialógico con el que se transmiten al lector los pensamientos del personaje: d) Ansí es por cierto, porque te vas abrasando y tu semblante se vuelve más agradable, pero parece que te desmayas, ¡ah, Hipócrates, Hipócrates! Sin duda está lleno del furor de su progenitor, Apolo. Yertos los labios, forceja por hablar, pero sin menearlos, respira y sale por ellos voz formada. Oyamos lo que dice (464). Otro ejemplo extraído del diálogo Demócrito permite ver hasta qué punto una acotación descriptiva puesta en boca de un interlocutor puede llegar a caracterizar los rasgos que definen lo sustancial de un personaje. En este caso, Demócrito se encuentra perfectamente caracterizado por la descripción del lugar donde vive, su aspecto físico y su comportamiento: e) No lejos, vimos la casa de Demócrito, porque estaba pegada al muro. Tras una torre se parecía un collado alto, poblado de espesos y negros álamos, entre cuya sombra descubrimos la habitación de Demócrito y al mismo Demócrito, sentado debajo de las ramas estendidas y sombrías de un plátano. Un vestido grosero le caía desde los hombros, solo, descalço sobre una piedra, pálido y macilento, la barba prolongada. Por la una parte, junto a su lado derecho, sonaba un arroyuelo que caía blandamente de lo alto, adonde había un pequeño templo dedicado a las ninfas, rodeado de algunas parras silvestres que la tierra produce de suyo. Tenía Demócrito, con gran compostura sobre las rodillas, un libro, y muchos esparcidos alderredor y, entre ellos, diversos animales despedaçados y cortados. Mirábamos que, algunas veces, abajándose como incitado, escrebía, otras estaba quieto y, puesto dentro de sí mismo, meditaba (465). 127 Otro ejemplo de acotación descriptiva que muestra con detalle un aspecto importante en la caracterización de los personajes es el parlamento de Dédalo donde le detalla a Polites la ingeniosa fabricación de las alas con las que escapó junto a su hijo Ícaro: f) Compuse en diversas órdenes las plumas, escamando las unas sobre las otras, y en lo más grueso del alón de cada una dellas sus aldabas de la misma cera, fabricadas sobre muchos hilos para embraçarlas de manera que se ajustasen en la parte donde el braço se junta con el hombro y, probándomelas yo primero y començando a volar en aquel poco espacio, al muchacho le vino cudicia de hacer lo mismo, que era lo que yo deseaba. Muchos días duró este juego, ejercitándonos ambos en él, tanto que pudiéramos competir con algunos pájaros (511 y 512). En el Diálogo de Mercurio y la Virtud también se han localizado ejemplos de acotación descriptiva, uno de ellos es el siguiente: g) Virtud. Yo lo haré así, escúchame. Ya tú ves cuán destrozada vengo y llena de lodo (531). Este tipo de acotaciones son muy frecuentes en el diálogo Almoneda de Vidas. Se utilizan principalmente para caracterizar a los diferentes filósofos que se venden en esta particular subasta. Estos son algunos ejemplos: h) Mercurio. ¿Quién mandas que se manifieste primero? Júpiter. Aquel jonio de la cabellera que trae consigo cierta gravedad (569). i) Mercurio. Oyes, amigo, el del zurrón pendiente, llega aquí y da una vuelta en torno (574). En el caso de i), la acotación descriptiva se enlaza además con acotaciones enunciativas que indican lugar y movimiento. 128 j) Mercader. Temo su rostro asaz triste y severo, y que, si llego, me ladre, y aun por Dios recelo que me muerda, y más trae un palo escondido y, con su sobrecejo, es retrato de un furioso envuelto en bramidos y amenaças (575) Según la caracterización que se hace a través de esta acotación descriptiva, podemos reconocer al filósofo Diógenes como el personaje al que se refiere el mercader sin que éste lo haya llamado por su nombre. Por tanto, se trata al mismo tiempo de una acotación implícita, pues, sin señalar explícitamente que se trata del filósofo cínico, el interlocutor da la información necesaria para identificarlo. Una acotación implícita es aquella que “no expresa los datos de presencia o actuación de un personaje, sino que se infieren de la intervención de alguno de los interlocutores” (Vian Herrero, 1988: 180). Otro ejemplo de acotación implícita que permite al lector conocer cierta información sin referirse de manera expresa a ella es esta intervención de Dédalo que inicia el dialogo homónimo: a) Dédalo. Pues, como yo vi que al fin de tantos años mandó el rey Minos que los ministros del fisco lo fuesen también de su ira y que, formando contra mí una larga acusación ante su mismo tribunal, començaron a fulminar el proceso, túveme por perdido; y entonces, como desesperado, comencé a traçar mi fuga (498). En estas pocas líneas se concentra el tema principal que se va a desarrollar a lo largo del texto. Sin indicarlo de manera explícita, el lector sabe por esta acotación que Dédalo ha estado al servicio del rey Minos durante varios años, que ha sufrido un proceso judicial arduo e injusto por mandato del rey y, finalmente, que debido a ello planeó su fuga de Creta. Para concluir, siguiendo con la tipología de referencia, es preciso mencionar la acotación enlazada, que, como ya se ha dicho antes al hablar de otros tipos, desempeña la función de interrelacionar diversos elementos del diálogo: Es muy variada y con grados de complejidad diversos según los diálogos. Algunas se incluyen en, o se relacionan con, los tipos anteriores. Lo más frecuente es que esta acotación sirva como nexo entre las distintas partes del diálogo [...] Dentro de este apartado de técnicas de visualización imaginaria, una variante de la acotación se reduce 129 a un simple recurso gramatical: salpicar el debate de adverbios de lugar y tiempo o de deíxis (Vian Herrero, 1988: 181). Además de las acotaciones enlazadas que ya se han precisado, se pueden aportar algunos ejemplos más que se adaptan a las funciones señaladas en esta definición: a) Damageto. Todas esas cartas, oh, Hipócrates, he recebido y visto por ellas lo que te sucedió con Demócrito (457) [...] Hipócrates. Mucho ha que tú eres juez sospechoso en mis causas, pero entremos en el caso. Ya tú sabes por mis cartas cómo el senado de los abderitas me pidió por sus embajadores que fuese a curar a su ciudadano Demócrito, que lo tenía loco el estudio de la filosofía (458) b) Pero asiéntate primero, que ya ves que este asiento, mas antes este montón de hojas, es agradable y aún está verde y blando, y para sentarte en él, más suave que las envidiosas sillas de la fortuna (466). En este ejemplo b) las acotaciones desempeñan una función enunciativa que se combina con la función realizada por las acotaciones descriptivas para caracterizar conjuntamente el lugar donde transcurre la conversación. c) Júpiter. Escribe el nombre y patria del mercader. Mercurio. Parece de aquella parte de Italia que está puesta junto a Crotón y Tarento, confinante a Grecia. Y aquel mercader no es uno, sino casi trecientos, y le pagan entre todos de conformidad (573). Mediante estas acotaciones del ejemplo c) se enlaza la referencia a un personaje inserta en el discurso de un interlocutor con la deíxis realizada por otro de los interlocutores que, además, amplía información sobre el personaje, o personajes, que está designando. B) Apartes, mutis y monólogos 130 Siguiendo con las técnicas y procedimientos de mímesis conversacional, es necesario ahora referirse a los apartes, mutis y monólogos que a menudo se utilizan en los diálogos para crear una ilusión de intimidad.5 Uno de los recursos más interesantes desde el punto de vista literario es el aparte, que en el diálogo cobra una especial relevancia debido a las múltiples funciones que suele desempeñar: El aparte puede llegar a adquirir formas muy variadas, particularmente ricas en los textos de imitación lucianesca. Desde su origen es una técnica dramática encargada de revelar un pensamiento íntimo. Por tanto, empleada en los diálogos, caracteriza más que determina la acción dialógica. Es un comentario que un personaje hace sobre otro hacia los receptores, vinculado con la argumentación, pero accesorio a ella. Por el aparte se captan actitudes y movimientos expresados con medios totalmente distintos a los que suele emplear la narración, dando así un gran incentivo al diálogo (Vian Herrero, 1988: 181). Existen diferentes tipos de aparte dependiendo de cómo se inserte en el texto y la función que se le asigne. Uno de ellos es aquel que pasa inadvertido a los personajes. Este tipo es muy poco habitual en el corpus de diálogos que se ha estudiado; solo se ha encontrado un caso de esta variedad: a) Mercurio. La Virtud me ha rogado por un enfadoso billete suyo que me llegase aquí fuera, y así salgo a ver lo que quiere, pero volvereme presto a la presencia de Júpiter (518). Además de intercalar algunas acotaciones enunciativas que ya se han analizado, este pensamiento de Mercurio en a) constituye un aparte dialógico que no oye su interlocutora, la diosa Virtud; por tanto, se encuentra a medio camino entre el aparte y el monólogo de personaje. Otro tipo de aparte es el que se dice al oído, que pude ser advertido o no por otros personajes. Se ha detectado este tipo de aparte en los siguientes casos: 5 La nomenclatura que se utiliza para los distintos apartes está tomada de Vian Herrero (1988: 181–184), quien, a su vez, adaptó al diálogo la que Mª Rosa Lida sistematizó de forma original para La Celestina y la tradición terenciana. 131 a) Llegó en esto un labrador con semblante alegre y, habiéndonos saludado y hablado al oído a Demócrito, prosiguió diciendo: “Sabe, Hipócrates, que Timócaris (480) Este aparte a), que solamente oye uno de los interlocutores, se inserta en el diálogo indirecto que Hipócrates le está narrando a su amigo Damageto. b) Dédalo. Pues ni aun eso es como lo digo. Llégate acá y direte al oído lo que esto fue. Polites. Ya te escucho (502). En el caso de b), Dédalo se sirve de un aparte para contar seguidamente a su interlocutor algo que no debería ser oído por cualquiera, es decir, el adulterio cometido por la reina Pasífae, una de las causas de su caída en desgracia y del proceso al que es sometido por el rey Minos. También existen apartes entreoídos, es decir, aquellos donde se produce “una transformación de las palabras dichas una vez que se pronuncian en alto” (Vian Herrero, 1988: 182), o aquellos en los que, como ocurre en el siguiente ejemplo, se intenta ocultar una información que se ha dicho de manera involuntaria y que, en caso de ser oída, podría suponer un conflicto: a) “¡Oh, Júpiter –dije yo–, cuán a propósito escribe este contra su ciudad!” “¿Qué dices –dijo él– de la ciudad?” Y luego, yo: “Acaso se me salió esa palabra; no era nada (466). Por último, se pueden reseñar los apartes de interlocutores frente al lector, que son aquellos en los que el lector queda al margen de lo que se dice en el diálogo. Si acudimos al ejemplo de aparte dicho al oído que antes se ha comentado, veremos cómo lo que Timócaris le dice a Demócrito no solo se le oculta a Hipócrates, sino también al lector, quien tiene que deducir las palabras de este labrador del contexto dialógico en que se enmarcan: a) Llegó en esto un labrador con semblante alegre y, habiéndonos saludado y hablado al oído a Demócrito, prosiguió diciendo: “Sabe, Hipócrates, que Timócaris (480) 132 Además de los apartes comentados, se pude destacar otro más con el que se intenta crear la ilusión de que los personajes están dialogando en soledad. En el ejemplo siguiente Dédalo deja claro que, con la excepción de Damageto, no existe, muy a su pesar, nadie más que pueda oír lo que está a punto de decir: a) Dédalo. Pregúntasme bien, amigo Polites, y ansí te lo declararé tan de propósito, y será el saberlo de tanta importancia que querría que nos oyese todo el mundo para que se enmendase (510) También es destacable este otro aparte donde uno de los interlocutores apela al lector para que escuche con atención lo que su compañero de conversación tiene que decir: b) Yertos los labios, forceja por hablar, pero sin menearlos, respira y sale por ellos voz formada. Oyamos lo que dice (464). Dentro de las técnicas y procedimientos empleados para crear una ilusión de intimidad se encuentran, tal y como antes se ha avanzado, los mutis y los monólogos dramáticos. Habitualmente el mutis sirve en el diálogo para exponer una información relevante que con frecuencia atañe a un personaje que acaba de ausentarse del espacio donde se está dialogando.6 En estos diálogos no se ha detectado ninguno de estos mutis, sin embargo, sí se han localizado algunos ejemplos que cumplen con la función de sacar a algún personaje de la escena dialógica: a) Aquí calló Radamanto y trujéronle a firmar la relación y, sellada auténticamente, la tomé y puse en el seno y me encaminé hacia la puerta de marfil para salirme y acudir a mi pleito. Y fue con tanta priesa, que no me despedí de mi bisagüelo ni quise ver a mi agüelo ni a mi padre, que de mi mujer no trato (427). 6 Para ver un ejemplo representativo de este tipo de mutis, véase Vian Herrero (1988: 183). 133 En a) es Menipo quien se ausenta del espacio donde hasta ese momento se ha ubicado a los interlocutores, si bien son todos estos personajes moradores del infierno que nombra Menipo los que realizan el mutis, puesto que no vuelven a intervenir en el diálogo. b) Al fin, Polites mío, mucho más me hubiera detenido allí y aprehendido maravillosas verdades, pero afligíame el alma el ver que no había llegado Ícaro lugo tras mí, ni pasado por aquella parte, y era ansí que él había subido hasta el palacio del Sol, como emulación del pensamiento, sin acordarse de que vio él mismo fabricar sus alas y de la materia que eran. Hube de despedirme y volver a volar para buscalle (520). En este ejemplo b) se produce un mutis doble; por un lado, desaparece de la escena dialógica la diosa Astrea, interlocutora de Dédalo hasta ese momento y, por otro, Ícaro cae al vacío por haberse derretido la cera de sus alas. Como en el caso anterior, ninguno de los dos personajes vuelve a intervenir en el diálogo. Con respecto a los monólogos dramáticos, aunque en estos diálogos son muy breves, cumplen eficazmente su labor característica de revelar el pensamiento de un personaje a través de un parlamento que suele definirse por su emotividad. Un ejemplo de ello es este monólogo que Hipócrates verbaliza poseído por el dios Apolo: a) Hipócrates. ¡Oh, vosotros, los de los siglos venideros, que naceréis en lo último de Europa, en aquella grande provincia dividida hacia la parte oriental por largos montes, y todo lo demás por los dos mares, Océano y Tirreno! Aunque por vuestros vicios será vuestra naturaleza tan corrupta que apenas habrá entre vosotros quien tenga salud entera. ¡Huid, huid de vuestros médicos mal fundados en filosofía!, ¡no confiéis de su habilidad ni unos sabañones! Damageto. Ya parece que ha vuelto en sí ese Hipócrates. Rapto ha sido de Apolo (464) En este ejemplo se desvela además que, al final del monólogo, Damageto ha percibido las palabras de Hipócrates, con lo que se ha derivado sutilmente hacia el aparte, fórmula nada rara en otros diálogos del periodo. También se han localizado algunos monólogos dramáticos en el diálogo Dédalo, 134 como el ejemplo b), enunciado por Polites, o el c), monólogo dramático perteneciente a una intervención de Dédalo: b) Polites. ¡Oh, mujer loca! ¿Es posible que ni el verte reina pudo enfrenar tus deseos? (503) c) ¡Oh, Ícaro mío!, ¿es posible que puedo acordarme de ti sin deshacerme en lágrimas? (514) Por último, se pude destacar este monólogo del Diálogo de Mercurio y la Virtud donde la diosa transmite la desesperanza que siente al no recibir ningún tipo de ayuda: d) ¡Oh, miserable de mí!, ¿a quién acudiré por socorro?, ¿quién me dará ayuda? Verdaderamente, si de esta manera he de quedar despreciada de todos, más querría ser un pedazo de leño que una diosa (531). C) Chistes, pullas, rupturas, saltos de tema, digresiones y alusiones a la condición hablada Para concluir el análisis de las técnicas y procedimientos de mímesis conversacional, es importante comentar aquellos recursos que se utilizan para recrear la familiaridad y distensión propias de una conversación real. De acuerdo con el trabajo que se ha venido tomando como referencia hasta ahora, estos recursos pueden dividirse en tres grupos: chistes y pullas; rupturas, saltos de tema y digresiones, y, finalmente, alusiones frecuentes a la condición hablada.7 Dentro del primer grupo encontramos algunos elementos humorísticos que se incorporan, por ejemplo, a las réplicas de los interlocutores para crear cierta comicidad. Un ejemplo de ello se puede ver en el diálogo Almoneda de Vidas, texto mucho más distendido y dado a la jocosidad que el resto de los diálogos que aquí se han estudiado: a) Pitágoras. Tras esto estudiarás arismética. Mercader. También yo sé contar ahora. Pitágoras. ¿Cómo cuentas? 7 Vian Herrero (1988: 184 y 185). 135 Mercader. Uno, dos, tres, cuatro. Pitágoras. Repara que son diez los que te parecen cuatro y que se incluyen dentro destos números un perfeto triángulo y un juramento nuestro. Mercader. Pues, por tu mayor y más alto juramento, ¿cuál es el número cuarto?, que no alcanço misterios tan sólidos y divinos (571). Este tipo de elementos cómicos puede también incorporarse a través de un escueto comentario inserto en la intervención de un interlocutor, como ocurre en este caso donde Menipo, haciendo uso del humor negro, atribuye a una trivialidad el motivo por el que los moradores del infierno con los que se topa manifiestan su sufrimiento: b) Lloraban, pero no con mucha abundancia de lágrimas, porque el sentimiento era profundo, y yo creí que lloraban por el humo, porque aquellos aposentos estaban llenos dél (421). Pero también pueden aparecer ocultos en una réplica que, gracias a su componente irónico, es capaz de volver cómica la intervención previa de un interlocutor. Así parece ocurrir en este comentario que hace Damageto tras la intervención de Hipócrates en la que el médico asegura haber encontrado la cura de Demócrito en sueños: c) Damageto. Dime, Hipócrates, ¿tanto cuidado deben tener del enfermo los que profesan tu facultad y tan grande le han de aplicar para entender la curación que aun los sueños del médico han de ser ministros de la salud? Hipócrates. Ningunas prevenciones son superfluas en el perfecto médico (463). Otro recurso que tiene la función de reproducir la familiaridad y distensión que podría encontrarse en una conversación real es la digresión. Con estos circunloquios se inserta en el discurso del personaje una historia que, aunque parezca romper el hilo discursivo de los interlocutores, se encuentra subordinada a lo que se quiere demostrar en el proceso argumentativo. Así ocurre en el diálogo Menipo litigante; cuando Menipo intenta justificar ante Arsitas lo adecuado de la decisión tomada por Eróstrato al desheredar a sus hijos, se ve obligado a relatar el infructuoso litigio que él mismo tuvo 136 que librar teniendo que acudir incluso al infierno. Esta digresión dentro de la argumentación inicial de Menipo será a la postre lo que convenza a Arsitas. Así empieza su digresión este personaje: a) Menipo. Pues oye, porque antes de llegar a satisfacer a lo que preguntas de Eróstrato, conviene tomar la plática de más lejos, y como a hombre que desde la primera edad falta de Atenas, informarte de algunos succesos que en tu ausencia han pasado en ella (410). Un caso visible de ruptura del razonamiento central es el sueño que narra Hipócrates a Damageto, aunque, como en el ejemplo anterior, esta digresión no es intrascendente para el desarrollo del diálogo, pues tiene un carácter alegórico que ayuda a la argumentación y condiciona la interpretación de acontecimientos futuros que harán tanto los interlocutores como previsiblemente el lector del diálogo: b) Hipócrates. Porque ha mucho tiempo que sé yo los desconciertos de un senado indocto y la costumbre de interpretar con error las actiones de los varones insignes. A esto se junta que, luego que supe la locura de Demócrito, habiendo yo dormido quietamente una noche, cuando se començaba a mostrar el alba se me ofreció un sueño que me lo aseguró. Parecíame que veía al mismo Aesculapio al tiempo que yo entraba por la ciudad de Abdera [...] Yo recordé en esto, y como no desprecio los sueños cuando guardan alguna orden porque entonces tienen algo de vaticinio, púseme a interpretar este y hallé que el desaparecérseme Aesculapio significaba no tener Demócrito necesidad de medicina (462 y 463). Para finalizar, dentro de los recursos empleados por el escritor de diálogos con el objetivo de crear familiaridad y distensión, es oportuno destacar las alusiones a la condición hablada que se diseminan a lo largo de los textos. En estos cinco diálogos encontramos numerosas marcas, sobre todo formadas por verbos de lengua, con las que se evoca la oralidad de los encuentros conversacionales ficticios que los autores intentan reproducir: a) Arsitas. Si yo no me engaño, lo que tú dijiste fue que Eróstrato acertó más que todos los ciudadanos de Atenas en la disposición que hizo de sus bienes (406). 137 b) Menipo. Pues oye, porque antes de llegar a satisfacer a lo que preguntas de Eróstrato, conviene tomar la plática de más lejos (410). c) Menipo. Oh, Arsitas, ¡si tú supieses las diligencias que hice!; una te diré (415). d) Damageto. Todas esas cartas, oh, Hipócrates, he recebido y visto por ellas lo que te sucedió con Demócrito, pero no por eso te has de librar de contármelo ahora sobre mesa, pues ningunos escritos llegan a la voz viva (457). e) Oyamos lo que dice (464). f) engañan al pueblo dándole a entender que son ellas las que gobiernan, siendo la verdad que no son sino ciertas imágenes falsas y vestiduras suyas, que después te diré g) Mercurio. Virtud, esperando estoy lo que me quieres decir (530). h) Mercader. ¿Qué dices?, ¿yo soy otro y no el que ahora habla contigo? (572). Es importante también subrayar el papel que desempeñan los recursos destinados a poner de relieve las circunstancias del encuentro dialógico y la emotividad de los contenidos que en él se desarrollan. El escritor de diálogos buscará así crear personajes definidos por unos rasgos propios, más que dibujar funciones dialógicas estáticas destinadas a ofrecer un mensaje inapelable. Su intención será imitar las particularidades de un interlocutor real mediante la recreación, a través de la palabra y las ideas expuestas en cada intervención, de aquello que lo distingue de los demás, procedimiento de caracterización literaria que recupera de forma brillante el diálogo humanístico desde el siglo XV: Para reproducir las circunstancias particulares, la emotividad o irracionalidad –lo no lógico– que cualquier conversación no escrita contiene, el autor caracteriza a los personajes como individuos dialogantes, no como meras funciones dialógicas. Puede servirse de varios procedimientos, distintos de los procesos de individuación genuinos del teatro o de la novela, pero a veces tomando recursos prestados a estos géneros. Conviene destacar que las ideas son la forma peculiar de retratar que el diálogo tiene (Vian Herrero, 1988: 185). A la caracterización de los personajes también ayuda el conjunto de técnicas que se ha analizado en esta sección dedicada a la mímesis conversacional. Gracias a las acotaciones, los apartes, monólogos dramáticos, elementos humorísticos o digresiones, 138 el dialoguista perfila la conducta de los interlocutores dotándolos de una idiosincrasia que les confiere el estatus de personaje literario. Por último, cabe destacar el empleo de la digresión narrativa para indagar “en lo particular, en lo no intercambiable, en lo vivido por uno o varios interlocutores” (Vian Herrero, 1988: 186). Esta técnica, habitual en los diálogos de corte lucianesco, se hace especialmente visible en las tres piezas originales de Argensola, donde uno de los interlocutores del diálogo marco, buscando una argumentación lo suficientemente sólida como para convencer al otro interlocutor, narra en estilo indirecto la conversación mantenida con otros personajes en el diálogo enmarcado. Cada una de estas historias desvela la particularidad del personaje, es decir, aquello que lo distingue y de lo que se vale para argumentar basándose en su propia experiencia. Si acudimos a los tres textos mencionados, este recurso se puede concretar en la bajada a los infiernos de Menipo, el viaje a Abdera de Hipócrates y el vuelo con el que escapa Dédalo de Creta. IV. 2. 2. EL PACTO INTERLOCUTIVO Para que exista una conversación o un proceso dialogado y escrito, debe haber interacción entre sus participantes. Esto implica que los interlocutores de un diálogo tienen que establecer un acuerdo previo que facilite y no obstaculice el fluido intercambio de ideas y argumentos, es decir, una colaboración sin la cual sería imposible el desarrollo de la interlocución.8 El pacto interlocutivo se muestra necesario ya desde el momento en que los interlocutores deben encontrarse en un mismo lugar para mantener una conversación. Además, se requiere una mínima cooperación con la que cada interlocutor esté dispuesto a escuchar los argumentos de su compañero. Por otro lado, el diálogo ha de construirse a partir de las intervenciones realizadas por cada uno de sus participantes; esto quiere decir que no puede componerse únicamente de monólogos donde se argumente una u otra idea sin obtener réplica alguna, sino que el mensaje general que toda obra artística conlleva –y el texto dialógico no es una excepción– debe extraerse del conjunto total y sucesivo de las intervenciones realizadas por los interlocutores a lo largo del texto: 8 Para la definición exacta de estos términos véase Vian Herrero (2001: 144). 139 En un diálogo es necesaria la presencia común en un mismo lugar, un objetivo compartido y un esfuerzo y responsabilidad conjuntos, o un acuerdo repetidamente renovado, para hacer posible la comunicación en lucha contra los obstáculos que la estorban (Vian Herrero, 2001b: 167). Si acudimos a los diálogos del corpus estudiado, veremos cómo se establecen diferentes pactos interlocutivos entre los personajes que participan de la conversación. El diálogo Menipo litigante se inicia, como muchos de Luciano, in medias res con Arsitas manifestando su estupefacción ante la conducta de Menipo. Este comienzo actúa como resorte para que Menipo defienda y explique unos hechos que Arsitas considera reprobables: Arsitas. ¿Y que todavía, oh, Menipo, defiendes que fue conforme a raçón el desheredar el padre a sus hijos, violando las sacrosantas leyes de la naturaleça recebidas de todas las naciones y respetadas hasta de los bárbaros? (406). Por tanto, también el desacuerdo es necesario en un diálogo polémico, pues, sin él, no puede haber intercambio argumentativo y, por tanto, no puede existir interlocución en esta modalidad. En este caso es precisamente el desacuerdo lo que propicia el diálogo y, a la postre, el entendimiento. No obstante, el desacuerdo no se puede llevar a un grado extremo, pues, si bien es cierto que debe haber diferentes puntos de vista sobre una misma materia para que exista interlocución, la discrepancia de un dialogante no debe ser tal que impida al adversario exponer sus argumentos.9 Según lo dicho, el pacto interlocutivo entre Arsitas y Menipo se ve amenazado cuando la oposición del primero es tan pronunciada que ni siquiera permite al segundo argumentar su opinión: 9 El conflicto, aunque importante en la interlocución, nunca debe primar sobre el principio de cooperación: “Según Kerbrat–Orecchioni, coexisten cooperación y conflicto con dosis variables, pero la oposición de esas nociones es disimétrica porque es más importante la cooperación que el conflicto (éste está marcado en relación a la cooperación)” (Vian Herrero, 2001b: 170). Para el estudio exhaustivo de estos dos conceptos en los textos dialógicos véase principalmente Vian Herrero (2010: 241-289). 140 Menipo. Tú eres, oh, locuacísimo Arsitas, el que ha menester el éboro, pues me sacas al campo para saber todo esto de mí y no me lo dejas decir. Pregúntasme diversas cosas y rehúsas el escuchar la respuesta dellas y, convertido en Teófanes, el representante, haces exclamaciones como en el teatro. Mas, pues me aconsejas que huya, harelo de buena gana por no oírte, y aún osaré fiarme otra vez de las alas y subirme sobre los aires por perderte de vista; ansí que óyeme, si quieres, o quédate solo (409). Sin embargo, Arsitas reacciona a continuación impidiendo que el pacto se rompa, esto es, vuelve a cooperar con Menipo: Arsitas. Detente, Menipo; digo que, desde luego te comienço a oír tan atentamente, que pendo de tus labios (410). Al igual que en Menipo litigante, en Demócrito existe un diálogo marco. Aquí son Hipócrates y Damageto los que intervienen en la interlocución estableciendo un pacto que, desde el principio, se muestra mucho más favorable al libre intercambio de argumentos que el caso anterior: Damageto. Todas esas cartas, oh, Hipócrates, he recebido y visto por ellas lo que te sucedió con Demócrito, pero no por eso te has de librar de contármelo ahora sobre mesa, pues ningunos escritos llegan a la voz viva (457). [...] Damageto. Todo lo que dejare Hipócrates de decir será pérdida cierta (458). Sin embargo, para evitar el excesivo acuerdo y, por tanto, el discurso inapelable, se introduce el diálogo entre Hipócrates y Demócrito. En este caso sí existirá un intercambio de argumentos a favor y en contra de una idea, o, si se quiere, una reflexión dialogada en torno a una actitud vital que se sale de las convenciones generalmente admitidas por el colectivo que integra una sociedad. El diálogo entre estos dos personajes transcurre en estilo indirecto, mediante la estructura denominada in utramque partem tan característica principalmente del diálogo ciceroniano. Cada uno de los interlocutores argumenta, por tanto, su propia visión del tema sobre el que ambos están conversando: la risa de Demócrito, que en el diálogo marco es la supuesta locura que los abderitanos creyeron ver en su paisano filósofo. No obstante, el intercambio de 141 argumentos entre los dos interlocutores muestra una cooperación mediante la cual cada uno está dispuesto a escuchar lo que el otro tiene que decir. El pacto interlocutivo se establece al principio del diálogo con la voluntad que los dos personajes protagonistas manifiestan de tener una conversación distendida: “Sálvete Dios, huésped.” Respondile: “A ti también, ¡oh, Demócrito sapientísimo!” Mas él, como corrido de no me haber saludado por mi nombre, “y a ti –dijo–, ¿cómo te llamaremos?, porque el ignorar tu nombre ha sido causa de que te llamase huésped.” Respondile: “Yo soy Hipócrates, médico.” Y luego él: “La nobleza de la descendencia de Aesculapio y la gloria de tu sabiduría en la facultad de medicina también han llegado a mi noticia. ¿Qué negocios, oh, amigo, te han traído por acá? Pero asiéntate primero, que ya ves que este asiento, mas antes este montón de hojas, es agradable y aún está verde y blando, y para sentarte en él, más suave que las envidiosas sillas de la fortuna.” Al fin, habiéndome asentado, él prosiguió: “¿Traes algún negocio privado o público? Dímelo sencillamente y ayudarete en él cuanto pudiere.” “Ningún otro –le respondí–, sino solo el verte por comunicar con un varón sabio. También tiene cierta causa la patria, cuyo embajador soy ahora.” “Pues acepta –dijo luego– el hospedaje de mi casa.” (466). Pese al conflicto generado por las opiniones opuestas que los respectivos interlocutores irán argumentando a medida que va progresando el diálogo, siempre se concede la oportunidad al rival para realizar la defensa ante el ataque dialéctico recibido, por muy duro y contundente que este sea, tal y como se ve en esta intervención de Hipócrates: porque si tú te quedas riendo de cuanto se hace, manifiestamente repugnas al mismo Dios [...] yo hallo que eres el pésimo de los hombres y el que más lejos está de ser sabio. Mira, pues, cómo vuelves por ti, porque ya obligado quedas a defender tu causa (468). También en el diálogo Dédalo existe un pacto inicial con el que se posibilita el desarrollo posterior de la conversación. Desde el primer momento, Polites muestra señales de cooperación, si bien manifiesta simultáneamente su deseo de disputa debido al desacuerdo en torno a la huida de Dédalo: 142 Polites. Espera, Dédalo, que antes que me cuentes cómo volaste, he de disputar contigo un rato, porque, con tu licencia, yo pienso que no es buen argumento de la inocencia de tus acciones ese temor del examen dellas (499). Dédalo responde reafirmando el pacto interlocutivo: en primer lugar, cede a la petición de Polites y, seguidamente, solicita que su interlocutor argumente la opinión que acaba de expresar: Dédalo. Tienes raçón, pero dame tú mi causa puesta en manos de jueces neutrales y verás la confiança con que me entrego en ellas [...] ¿por qué te ha de parecer a ti que el huir yo de tal juicio es argumento de conciencia dañada? (499). En el Diálogo de Mercurio y la Virtud, aunque existe una evidente falta de interés por parte de un interlocutor frente a la necesidad de ser escuchado que tiene el otro, finalmente se puede llevar a cabo el intercambio gracias al pacto que ambos terminan aceptando. En este ejemplo se ve cómo Mercurio pide celeridad a la diosa Virtud para que le comunique lo que quiere decir: Virtud. ¡Dios te salve, Mercurio! Infinitas veces te agradezco la buena obra que me haces, porque a tu bondad y benignidad debo el no ser de el todo excluida del concilio de las diosas. Mercurio. Virtud, esperando estoy lo que me quieres decir, hazme placer de no me detener mucho en palabras, porque Júpiter me ha mandado que vuelva presto allá. Virtud. ¿Es posible que ni aun ahora contigo he de poder yo contar mis miserias?, ¿quién hará pues venganza de mis injurias, si ni aun con el mismo Máximo Júpiter se me concede descansar ni dolerme, ni contigo tampoco, a quien siempre he amado y honrado como hermano? ¡Oh, miserable de mí!, ¿a quién acudiré por socorro?, ¿quién me dará ayuda? Verdaderamente, si de esta manera he de quedar despreciada de todos, más querría ser un pedazo de leño que una diosa. Mercurio. Entretanto que tengo lugar para escucharte, di presto lo que me quieres. Virtud. Yo lo haré así, escúchame (530). 143 En cuanto al diálogo Almoneda de Vidas, es importante destacar que se impone un orden en las intervenciones de los interlocutores ya desde el principio de la conversación, donde Júpiter y Mercurio se encargan de dar paso a uno u otro filósofo para que dialogue con su comprador: Júpiter. Vendamos pues. Mercurio. ¿Quién mandas que se manifieste primero? Júpiter. Aquel jonio de la cabellera que trae consigo cierta gravedad (569). Cada uno de los filósofos coopera con el mercader en todo aquello que, como comprador, necesita saber. Así pues, las demandas del comprador van siendo atendidas en forma de respuestas destinadas a exponer lo esencial del pensamiento de cada filósofo, es decir, lo que generalmente pregunta el mercader. Esta cooperación se interrumpe en algunos casos donde existe alguna circunstancia que obstaculiza la fluida comunicación. Uno de ellos es el siguiente, donde la ebriedad de uno de los interlocutores impide el diálogo: Mercader. Llégate y di qué sabes, que, si me está a cuento, te compraré. Mercurio. Amigo, no le preguntes ni le turbes, ¿no ves que está borracho y que no puede responder con lengua borrosa? (578). En otros casos es el proceso argumentativo el que se ve interrumpido momentáneamente por el particular planteamiento filosófico del personaje: Mercader. [...] dime, que se apartan y corren muchos, ¿qué sabes? Filósofo. Nada. Mercader. Pues, ¿por qué? Filósofo. Porque es nada todo cuanto hay. Mercader. Luego, ¿ni nosotros somos algo? Filósofo. Ni aun eso sé yo. Mercader. Luego, ¿ni tú tampoco eres algo? Filósofo. Eso sé yo mucho menos (592). 144 En resumen, el pacto interlocutivo, tal y como se ha intentado demostrar con estos ejemplos, es aquello que activa la conversación y mantiene vivo el debate. Por un lado, hace posible que los argumentos circulen de manera fluida durante el diálogo, por otro, establece los mínimos de cooperación para que el proceso argumentativo construido en torno al conjunto de intervenciones pueda progresar sin verse definitivamente interrumpido. IV. 2. 3. FUNCIÓN DE LOS INTERLOCUTORES Dependiendo del pacto argumentativo que se establezca al principio del diálogo, se puede perfilar el papel que cada interlocutor previsiblemente desempeñará a lo largo de la obra. Teniendo en cuenta las intervenciones de los personajes, se sabe si un interlocutor está adoptando un rol de maestro, discípulo, oponente, adversario o colaborador;10 no obstante, como se verá a continuación, este papel no es invariable, ya que puede cambiar según las circunstancias de la conversación. Dicha variabilidad implica al mismo tiempo una caracterización de los interlocutores, pues, como en una conversación tomada de la realidad, puede producirse un intercambio de papeles según el tema del que se esté hablando o del interlocutor que participe en el diálogo, algo que dota de verosimilitud a la ficción mimética que supone un diálogo literario. Acudiendo una vez más a los textos, podemos distinguir varias funciones entre los interlocutores que los protagonizan. En Menipo litigante Arsitas se presenta ante el lector desempeñando un papel de oponente determinado por un alto nivel de intransigencia hacia el consejo que Menipo le ha dado a Eróstrato. Esta función, que, según la actitud del personaje, parece que se mantendrá a lo largo del texto, se atenúa con la llamada de atención de Menipo que antes se ha comentado a la hora de examinar el pacto interlocutivo: Menipo. Tú eres, oh, locuacísimo Arsitas, el que ha menester el éboro, pues me sacas al campo para saber todo esto de mí y no me lo dejas decir [...] Arsitas. Detente, Menipo; digo que, desde luego te comienço a oír tan atentamente, que pendo de tus labios.” (409). 10 Vian Herrero (2001b: p. 171, n. 61). 145 A partir de ese momento, lo que tenía aspecto de convertirse en un diálogo erístico, pasa a ser un diálogo pedagógico. Menipo sigue recibiendo de Arsitas algunos argumentos contrarios a su opinión, pero estos se incorporan a una serie de preguntas que están destinadas, más que a reprender la conducta de Menipo, a conocer la explicación que este le puede dar a su, en principio, anómalo consejo. Menipo pasa por tanto a desempeñar el papel de maestro y Arsitas intercambia su rol de oponente por el de discípulo, aunque crítico. En su condición de maestro, Menipo domina a la perfección la materia sobre la que está hablando, es decir, conoce todos los pormenores del caso de Eróstrato y es sabedor de una buena parte de las cosas que ocurren en la sociedad ateniense donde se contextualiza este caso. Este hecho le diferencia del que ahora es su discípulo, y así se encarga de recordárselo: Menipo. Pues oye, porque antes de llegar a satisfacer a lo que preguntas de Eróstrato, conviene tomar la plática de más lejos, y como a hombre que desde la primera edad falta de Atenas, informarte de algunos succesos que en tu ausencia han pasado en ella (410). Si Menipo es el maestro en el diálogo marco, se irá transformando en discípulo a medida que vaya conversando con los diferentes moradores del infierno en el diálogo enmarcado. Esta variación en el papel desempeñado por Menipo se hace visible en el diálogo que mantiene con Platón y Alitias, pero sobre todo en su conversación con el juez infernal Radamanto, quien desmonta una por una las acusaciones que el litigante lanza a los dioses: Y ansí le repliqué: “Por cierto, divino Radamanto, de la misma suerte nos dan con eso en la cara los dioses, como si no lo fuesen o no tuviesen poder para estorbar o castigar los delincuentes, y como si los hombres pudiesen ofender al cielo sin las fuerças que les concede para todas las acciones el mismo ofendido [...] A lo cual, Radamanto, con más severidad, se compuso para responder y dijo: “¿Y ansí vosotros formáis queja de que el inico prevalezca contra el justo como si viviésedes en república justa? ¿Merecen, por dicha, vuestras costumbres otra correspondencia en los premios dellas? (425). 146 Una situación parecida a lo que ocurre en Menipo litigante es la que se produce en Demócrito, donde Damageto, amigo e interlocutor de Hipócrates en el diálogo marco, desempeña la función de discípulo, si bien, a diferencia de Arsitas, Damageto deja claro su rol ya desde el comienzo: Damageto. Todo lo que dejare Hipócrates de decir será pérdida cierta. Hipócrates. Mucho ha que tú eres juez sospechoso en mis causas, pero entremos en el caso (458). Esto no quiere decir que el personaje se limite a ser un mero receptor del mensaje de Hipócrates. Damageto es el encargado de realizar las preguntas pertinentes, casi siempre representando la opinión convencional que cualquiera, como el lector o los abderitanos, podría tener antes de conocer el caso en profundidad. Por tanto, las preguntas de Damageto sirven para motivar el proceso argumentativo de Hipócrates, cuyo argumento central, al igual que ocurre en Menipo litigante, reside en el intercambio de opiniones que se produce en el diálogo subordinado al marco. En consecuencia, la explicación a la locura de Demócrito que se plantea en el diálogo marco recibe respuesta en el diálogo entre Hipócrates y el filósofo, donde el que antes era maestro pasa ahora a ser discípulo. Aunque al principio Hipócrates intercambia una serie de réplicas y contrarréplicas con su interlocutor que podrían considerarse propias del diálogo erístico, “cuya finalidad es debatir, enfrentar y oponer de forma irreductible dos opiniones o bloques de opiniones” (2001b: n. 61, p. 171), el médico finalmente se deja seducir por los argumentos del filósofo. Hipócrates abandona su rol de maestro y se convierte en discípulo de Demócrito; su nueva función se hace patente a través de la confirmación de los argumentos de su interlocutor –aunque con las discrepancias oportunas– y el planteamiento de otros nuevos argumentos sobre los que espera una réplica razonada del maestro: Pareciome replicarle aquí y díjele: “Todo eso, Demócrito, es como tú lo dices, tanto que de ninguna manera se puede tan bien declarar la miseria de los mortales, pero bien sabes que todas sus cosas traen consigo aneja la necesidad de hacer tales diligencias de las industrias [...] ¿Quién se casaría, quién navegaría, quién edificaría teniendo siempre presentes los peligros y las mudanças de tales negocios?” (470). 147 Tal es la capacidad de persuasión de Demócrito, que Hipócrates sigue formulando preguntas aunque la argumentación orquestada por el filósofo ya le haya convencido desde hace tiempo: quise abreviar la plática y solamente le dije esto: “Demócrito mío, yo estoy muy contento de haber sabido de ti tan particularmente las causas de tu afecto, pero para que en las otras visitas no tratemos desta materia, haré sola una pregunta que será por esta vez la última: si los reyes, los príncipes, los religiosos, los mercaderes y, finalmente, todos los estados de hombres y mujeres que componen el cuerpo de la república te hacen reír tan a voces, ¿qué género de risa tienes reservado para los enamorados? (481). En Dédalo se vuelve a repetir la misma estructura del diálogo pedagógico que se ha visto en los casos anteriores. El texto comienza con una intervención donde Dédalo, el interlocutor principal, resume en unas cuantas líneas lo que se va a exponer más detenidamente a lo largo del diálogo. A continuación, su amigo Polites solicita más detalles sobre los actos cometidos por Dédalo, pues considera que el argumento que acaba de exponer no es convincente: Polites. Espera, Dédalo, que antes que me cuentes cómo volaste, he de disputar contigo un rato, porque, con tu licencia, yo pienso que no es buen argumento de la inocencia de tus acciones ese temor del examen dellas (499). Ambos se intercambian una serie de réplicas y contrarréplicas en una conversación que, debido al mismo estatus que los dos interlocutores parecen tener, se aproxima más a las características del diálogo dialéctico que a las del pedagógico o el erístico.11 Los diferentes tipos de argumentos que utilizan están encaminados a obtener una nueva verdad, es decir, a reconsiderar lo generalmente admitido sobre la culpabilidad de Dédalo en el adulterio cometido por la reina Pasífae. Una vez que, gracias a la colaboración de los dos personajes, se ha esclarecido la verdad sobre este 11 Se entiende como diálogo dialéctico aquel “cuya finalidad es hacer nacer, en el acto dialógico, una nueva verdad colectiva; la relación funcional básica entre interlocutores es la de colaboradores” (Vian Herrero, 2001b: p. 171, n. 61). 148 asunto, Dédalo señala el motivo que ha provocado esta mentira aceptada colectivamente: la razón de estado aplicada de manera inexorable por el rey Minos. A partir de aquí Polites asume su papel de discípulo y Dédalo pasa a desempeñar el rol de maestro. Si ya se ha visto cómo en los casos anteriores Menipo conoce sobradamente la sociedad ateniense y su carencia de justicia, e Hipócrates domina a la perfección los temas médicos que está tratando –más aún cuando es aconsejado en sueños por Asclepio–, Dédalo sabe todo lo necesario en torno a la razón de estado, pues él mismo fue en su momento defensor de esta idea política. Así lo señala Polites, quien, llegados a este punto, da a entender su clara desventaja ante su interlocutor, manifestando finalmente su predisposición a escuchar lo que Dédalo tiene que decir sobre el tema: Polites. Dime, Dédalo, ¿cómo siendo tan gran profesor de la razón de estado quedaste tan enemigo della? ¿Quién te enseñó el desengaño? Dédalo. Pregúntasme bien, amigo Polites, y ansí te lo declararé tan de propósito, y será el saberlo de tanta importancia que querría que nos oyese todo el mundo para que se enmendase en fe de que tiene en su mano la felicidad y la desdicha, como lo sabrás en el progreso desta plática, y por ella verás que el hombre es solamente el enemigo del hombre, pues no padece calamidad que no sea fabricada por su mano, ansí que óyeme de aquí adelante con más atención. Polites. Todo me recojo en mis oídos; prosigue (510). Al igual que ocurre en Menipo litigante y Demócrito, Dédalo encuentra en la narración de su propia experiencia el mejor argumento para persuadir a su interlocutor en el diálogo marco. En este caso se trata del vuelo mediante el cual Dédalo, además de escapar de la isla de Creta, llega a conocer la verdad que rodea al concepto de ‘razón de estado’. En el descubrimiento de esta verdad intervienen la visión de la tierra desde su posición privilegiada, los extraños fenómenos atmosféricos con los que se topa en su vuelo y, sobre todo, el encuentro con la diosa de la justicia Astrea que pone fin a su viaje. Es aquí donde, como ya se ha visto en los otros dos diálogos, el que desempeñaba el rol de maestro en el marco pasa a ejercer la función de discípulo en el diálogo enmarcado: 149 Aquí acabé yo de saber lo que no pude por mí mismo. “Esta diosa –me dijeron– es Astrea, la que vosotros desterrastes con toda su familia. No se ha querido alejar más de los hombres por acudirles más presto en abriéndole la puerta, porque, aunque ellos la desterraron, no por eso deja de atender a su enmienda, pero esta esperança más se funda en la nobleça de la condición de Astrea que en la del mundo”. Yo me postré luego, y con gran reverencia puse los ojos en su rostro; y con ser hermoso sobre el uso de la hermosura, puedo asegurar que ni le tenía alegre ni triste, tan esenta está de nuestros afectos. Díjele que, pues era tan grande su poder, por qué no lo ejercitaba desde allí contra los que la habían desterrado (519 y 520). La brevedad del Diálogo de Mercurio y la Virtud no permite desarrollar una estructura que posibilite un proceso argumentativo tan desarrollado como en los ejemplos anteriores. Esto quiere decir que el intercambio dialógico entre los participantes es más reducido y, en consecuencia, resulta más difícil llegar a una conclusión sobre la función que desempeña cada uno. No obstante, sí se pueden perfilar algunos rasgos que permiten clasificar a sus protagonistas dentro de un tipo u otro de interlocutor. A diferencia de los tres diálogos originales que se acaban de ver, el interlocutor que demanda información, es decir, el que pregunta o requiere algo, se dirige a un intermediario que puede favorecer el encuentro con quien es realmente el destinatario de su solicitud. En este caso, quien pregunta es la diosa Virtud; el intermediario, en consonancia con la función que habitualmente desempeña en la mitología, es Mercurio; y el destinatario final es Júpiter. Siguiendo la interconexión que generalmente existe entre los distintos recursos utilizados en los diálogos, el rol que aquí desempeña Mercurio se encuentra estrechamente relacionado con el pacto interlocutivo que se establece al principio de la obra. Es decir, la cooperación de Mercurio con la diosa es mínima y carente de interés, luego su argumentación es distante, sintética y contundente, no da lugar a réplica. Como se anuncia al principio del texto, Mercurio actúa como simple receptor del mensaje emitido por su interlocutora: Mercurio. Entretanto que tengo lugar para escucharte, di presto lo que me quieres (531). 150 A continuación, la diosa Virtud expone su queja narrando lo sucedido con Fortuna. Como en los otros tres textos, el interlocutor introduce un diálogo en forma indirecta donde plantea la argumentación central de su discurso. En este diálogo enmarcado se producen algunos intercambios argumentativos mínimos formulados desde posturas irreconciliables, lo que permite denominarlo erístico. Además, hay que destacar que el pacto interlocutivo se encuentra amenazado desde un principio, pues el encuentro entre los dialogantes es forzado y no voluntario debido a la irrupción violenta que hacen Fortuna y sus secuaces en el espacio donde se encuentran la diosa Virtud y sus amigos artistas y filósofos: Yo me estaba en paz en los Campos Elíseos, bien acomodada con mis amigos viejos Platón, Sócrates, Demóstenes, Cicerón, Arquímedes, Policreto, Prasíteles y otros doctos y excelentes varones que viviendo me reverenciaron sobre todas las cosas y hicieron de mí la debida estimación, y estando con todos estos, y con otras insignes personas que venían a mí a saludarme, llega hacia nosotros aquella arrogante, temeraria, presumptuosa, embriaga y disoluta Fortuna rodeada de gran turba de soldados con pasos soberbios. Y así, pomposa, llega para mí y me dice: "¡Oh, diosa plebeya!, ¿no harás tú desde lejos reverencia a los grandes dioses cuando los ves venir?" (531 y 532). Tras una serie de intervenciones donde se aprecia claramente la relación adversario-oponente típica de los diálogos erísticos o polémicos, se termina rompiendo el débil pacto interlocutivo que existía en la conversación. Como era previsible, es un hecho violento el que pone fin al debate: Quiso también Cicerón decir algunas buenas razones para persuadir lo mismo que Platón, pero salió de aquella compañía de gente armada Marco Antonio, que parecía un valeroso gladiator, y, alzando el brazo en alto, plantó un mojicón en la cara a Marco Tulio, el cual, y todos aquellos amigos míos amedrentados de esto, volvieron las espaldas y dieron a huir. Porque ya tú ves que ni Policleto con el pincel, ni Fidias con su escoplo, ni Arquímedes con el cuadrante ni todos los demás sin armas se podían defender contra aquellos hombres atrevidos y armados, y pláticos en la guerra, y acostumbrados a hacer homicidios. Por esta ocasión, hallándome yo mezquina, abaldonada de todos los hombres y de algunos hombres que allí se hallaron presentes, 151 aquellos feroces cargaron en mí con mojicones y coces, y me despojaron de mis vestiduras y me arrojaron en el lodo, y dejándome de esta manera se fueron riendo tan ufanos que parece triunfaban de mí y de todas mis cosas (532 y 533). Como se puede ver, la violencia se impone sobre la argumentación, lo que hace que el diálogo enmarcado llegue a su fin. Seguidamente, se vuelve al diálogo marco recuperando la queja que la diosa Virtud expone a Mercurio para que se la haga llegar a Júpiter. Aunque el dios ha escuchado atentamente el argumento en forma de diálogo indirecto que su interlocutora le acaba de transmitir, Mercurio construye su réplica subrayando cada una de las razones por las que su interlocutora debería desistir de su propósito. Aquí el diálogo se torna más próximo al pedagógico que al erístico, pues Mercurio adquiere el papel de maestro y Virtud finalmente termina asumiendo las razones que plantea Mercurio, aunque más por la desesperanza que genera el hecho de no tener alternativa que por la persuasión de los argumentos aportados por el dios: Mercurio. Yo he entendido bien todo el caso y cierto que he tenido particular sentimiento de él, mas por nuestra antigua amistad te quiero aquí entre los dos advertir que tú has emprendido una cosa gravísima y llena de dificultad en querer contender contra la Fortuna, porque el mismo Júpiter, dejado los otros dioses, reconoce, por una parte, estarle en obligación por los beneficios recebidos de su mano, y, por otra, teme sus fuerzas y señorío, porque en efeto ha sido ella por quien los dioses han venido a serlo en el cielo y, cuando se le antojare, los podrá echar de él con aquella su gente armada. Así que, si tú eres prudente, creeme y vuélvete a estender entre tus plebeyos y vulgares a lo menos hasta tanto que se aplaque este odio que la Fortuna tiene contra ti. Virtud. Ahora bien, Mercurio, bien lo entiendo todo, y sé que nunca tendrá fin este mi negocio. Vuélvete a la presencia y antecámara de Júpiter, y yo a la tierra, donde pasaré desnuda y despreciada (533 y 534). Con respecto al diálogo Almoneda de vidas, se pueden distinguir diferentes funciones entre los interlocutores que participan en él. Como ya se ha visto, Júpiter y Mercurio tienen en esta conversación la función de estructurar y ordenar las intervenciones de cada personaje. Gracias a sus presentaciones, los filósofos que forman parte de la subasta van transitando por el espacio dialogal donde postulan sus virtudes 152 ante el mercader que está dispuesto a comprarlos. Por tanto, aunque el comprador se sitúa en un nivel superior al de los filósofos, estos son los que actúan como maestros en un diálogo de tipo pedagógico, pues intentan argumentar y convencer de las bondades de su sistema de pensamiento a un discípulo que nada sabe sobre ninguna de esas cuestiones. De acuerdo con lo que se acaba de decir, no resulta extraño que el verbo “enseñar” aparezca numerosas veces a lo largo de ese intercambio dialógico entre comprador y subastados: Mercader. Ea, y si te compro, ¿qué me enseñarás? Pitágoras. Cierto que no se me ofrece cosa, pero sabré aconsejarte bien (570). [...] Mercader. Ahora bien, profeta, ¿qué me enseñarás si te compro? Diógenes. Luego que estés a mi cargo, desnudo de regalos y vestido de esclavina, te entregaré a la pobreza y luego te obligaré a que trabajes, que duermas en el suelo, que bebas agua y que comas también lo que deparare la suerte (575 y 576). [...] Mercader. ¡Oh, qué licencia!, ¡oh, qué sabiduría! Y, en fin, ¿qué más contiene toda tu enseñança? Sócrates. La consideración de las ideas y ejemplares de todo cuanto tiene ser, porque todo lo que miras, la tierra y lo que está sobre ella, el cielo y el mar tiene su retrato en dibujo, su imagen en bosquejo fuera del distrito del mundo (583). [...] Crisipo. Ten buen ánimo, que pienso enseñarte otras cosas que te asombren y pasmen. Mercader. ¿Como qué? (587). Sin embargo, cuando los argumentos del maestro no consiguen la persuasión deseada, el mercader, con potestad para concluir el pacto interlocutivo y, por tanto, el diálogo y la compra en sí, deja de cooperar y rechaza la maestría ejercida por su interlocutor. Así ocurre en la venta fallida de Heráclito: Mercader. ¡Hola!, ¿dices enigmas o cuentas cuentos? Respondes como Apolo y no te esplicas. Heráclito. Ni hago caso de vosotros. Mercader. Ni de ti se acordará hombre de seso para comprarte. 153 Heráclito. Yo soy quien manda llorar desde su niñez a todos los que me compran o no me compran. Mercader. En verdad que desta enfermedad está cerca de parar en locura, y así no trato de emplear en esta mercadería (580 y 581). En consecuencia, el tipo de argumentos utilizados determina, en interrelación con otros de los recursos dialógicos ya analizados, no solo la función de los personajes, sino el desarrollo de la conversación hacia el sentido final del texto, es decir, hasta la obtención del mensaje que se quiere transmitir. Por tanto, debido a la importancia que el proceso argumentativo adquiere en el diálogo, y como uno de los elementos caracterizadores más representativos del género, procede ahora hablar de la argumentación en estas cinco piezas. IV. 2. 4. LA ARGUMENTACIÓN El proceso argumentativo que se desarrolla en los textos dialógicos implica la combinación simultánea de dos disciplinas o artes de la palabra: la dialéctica y la retórica. Aunque ambas se pueden aplicar a diferentes tipos de textos, en el diálogo adquieren una especial importancia. Fruto de esta mezcla nacen los argumentos, que podrían definirse como los medios de los que se sirve un interlocutor para convencer y persuadir a su auditorio, ya sea el particular del texto o el universal proyectado sobre el lector. Christian Plantin aporta varias definiciones sobre el concepto de ‘argumentación’ que pueden servir de base a la hora de estudiar el proceso argumentativo que se lleva a la práctica en estos cinco diálogos: Argumentar es dirigir a un interlocutor un argumento, es decir, una buena razón para hacerle admitir una conclusión e incitarlo a adoptar los comportamientos adecuados [...] Desde el punto de vista del diálogo, se puede considerar argumentativo todo discurso producido en un contexto de debate orientado por un problema [...] También se puede definir la argumentación como el conjunto de técnicas (conscientes o inconscientes) de legitimación de las creencias y de los comportamientos. La argumentación intenta influir, transformar o reforzar las creencias o los 154 comportamientos (conscientes o inconscientes) de la persona o personas que constituyen su objetivo (Plantin, 1998: 39 y 40). Si acudimos a los diálogos del corpus, veremos cómo se cumplen varias de las condiciones que se acaban de citar para que exista argumentación. En el diálogo Menipo litigante se parte de una situación en la que uno de los interlocutores considera fuera de toda lógica la idea que defiende otro de los personajes. Entiende incluso que su postura va contra “las sacrosantas leyes de la naturaleça recebidas de todas las naciones y respetadas hasta de los bárbaros” (396). El personaje que realiza esta afirmación es Arsitas, su destinatario es Menipo. Lo que está haciendo Arsitas es plantear tanto al auditorio particular, esto es, Menipo, como al auditorio universal, el lector, que un padre que deshereda a sus hijos no merece otro calificativo más que el de cruel. Por tanto, Menipo, que no solo apoya la decisión tomada por Eróstrato, sino que él mismo se la aconsejó, pasa a ser, en opinión de su interlocutor, igual de miserable y descerebrado que aquel que ejecutó esta acción a priori tan reprobable: Arsitas. [...] ¿y con todo esto, defiendes, Menipo, que fue justo desheredarlos y substituir en su lugar a los que no lo conocieron? Dime ahora, ¿qué mayor fue la crueldad de Saturno cuando se comía sus hijos que la de Eróstrato con los suyos? (406 y 407). [...] Arsitas. Arsitas. ¿Tú fuiste la causa de que el padre aborreciese a los que salieron de sus entrañas? [...] No es posible que tú seas, y si eres el mismo, sin duda que has enloquecido tanto que no te curará todo el eléboro que nace en la isla Anticira (408 y 409). Como demuestra esta última intervención, Arsitas atribuye a Menipo la condición de loco, luego cualquier argumento que tanto su auditorio particular como universal pueda utilizar para defender la acción de Eróstrato conllevaría el ridículo. Según Perelman y Olbrechts–Tyteca, el ridículo puede desempeñar un efectivo papel en el proceso argumentativo: 155 El ridículo es el arma poderosa de la que dispone el orador contra los que amenazan con hacer vacilar su argumentación, rechazando, sin razón, aceptar una u otra premisa del discurso. También es la que se debe utilizar contra los que se les ocurre adherirse o continuar con su adhesión a dos tesis consideradas incompatibles, sin forzarse por suprimir esa incompatibilidad; el ridículo sólo afecta a aquel que se deja encerrar dentro de las mallas del sistema forjado por el adversario (Perelman y Olbrechts–Tyteca, 1989: 322 y 323). Pero lo más importante del ridículo en relación al ejemplo que aquí se está mostrando es la siguiente afirmación: Parecerá ridículo no sólo aquel que se oponga a la lógica o a la experiencia, sino también quien enuncie principios cuyas consecuencias imprevistas lo enfrentan con concepciones que son obvias en una sociedad dada, y a las que él mismo no osaría oponerse. La oposición a lo normal, a lo razonable, puede ser considerado un caso particular de oposición a una norma admitida (Perelman y Olbrechts–Tyteca, 1989: 322 y 323). Es decir, lo que Arsitas plantea es que el comportamiento de Eróstrato es ridículo en la sociedad donde se produce y, por tanto, también la opinión de Menipo, pues va en contra de la normalidad y de lo razonable. Este es el principal argumento que usa Arsitas al comienzo del diálogo para lanzar su ataque contra Menipo. Sin embargo, si acudimos a las palabras de Perelman y Olbrechts–Tyteca que se acaban de citar, Menipo no “se deja encerrar dentro de las mallas del sistema forjado por el adversario”, por lo que incorpora a su defensa los argumentos necesarios para esquivar el ataque. En primer lugar, desacredita al “vulgo”, es decir, cuestiona lo socialmente aceptado. En consecuencia, dirige un ataque contra la condición de anormal, poco razonable e insensata, luego ridícula, que Arsitas está concediéndole a la opinión que tiene Menipo sobre lo sucedido: Menipo. Si a los juicios del vulgo te sujetas, nunca acertarás ninguno (408). 156 Seguidamente, Menipo comienza a introducir el relato de su experiencia personal como argumento para demostrar a Arsitas que el consejo dado a Eróstrato no fue tan descabellado. Al mismo tiempo, cuestiona el conocimiento que Arsitas tiene de la sociedad donde se produce el caso de Eróstrato. Esto implica un golpe directo a la argumentación basada en lo ridículo que sostiene Arsitas, puesto que, para considerar que algo es asocial, luego ridículo, primero debe conocerse el contexto social donde se enmarca: Menipo. Pues oye, porque antes de llegar a satisfacer a lo que preguntas de Eróstrato, conviene tomar la plática de más lejos, y como a hombre que desde la primera edad falta de Atenas, informarte de algunos succesos que en tu ausencia han pasado en ella (410). A continuación, y a modo de argumento con que justifica la actuación de Eróstrato, Menipo profundiza en los motivos que le llevaron a involucrarse en un litigio del que, tras muchas vicisitudes, no consiguió obtener la justicia esperada, es decir, el derecho a cobrar su herencia: Menipo. [...] Has de saber, Arsitas, que todas esas peregrinaciones mías de que tienes noticia no tanto las hice por curiosidad filosófica, como todos creístes, cuanto por la pobreça de mi estado y de mis hijos, que es madre de la industria y de la diligencia (410). A lo que Arsitas replica con un argumento ad hominem destinado a subrayar la contradicción: Arsitas. ¿Pobreza?, ¿pues no eres tú hijo único de Nearco, que fue uno de los más ricos de la ciudad, y su heredero por naturaleza y por testamento de todas sus dehesas, campos, ganados, siervos y rentas ordinarias y, finalmente, de aquel gran fideicomiso que pasa en vuestra familia de uno en otro posesor? (410) 157 Para construir la respuesta a esta intervención de Arsitas, Menipo utiliza el mismo tipo de argumento basado en la contradicción, pero a la inversa, llegando a la paradoja de que, precisamente porque era rico, finalmente quedó pobre: Menipo. Eso mismo fue, Arsita mío, mi perdición, porque a la fama de mis riquezas salieron de todas las partes tantos robadores dellas que quedé pobre y obligado a vivir de la industria de mi ingenio (410). Tras una serie de réplicas y contrarréplicas en las que Arsitas se va moderando y adaptándose paulatinamente al rol de discípulo, Menipo entra de lleno en la digresión que constituye el relato en forma de diálogo indirecto de lo que le sucedió en el infierno. A partir de aquí, cambian los personajes y, por tanto, la función de los interlocutores y el tipo de argumentos utilizados también varía. Menipo buscará en el escenario infernal, más que la persuasión de los personajes con los que se va encontrando, respuestas que, en su mayoría, tienen relación con el pleito en litigio. Para ello recurre principalmente a las preguntas, cuestiones que reciben respuesta a través de los argumentos esgrimidos por estos personajes secundarios del diálogo enmarcado: Menipo. Y le pregunté de las ideas de la mente divina, pero a su discípulo Aristótiles, que le venía siguiendo, le dio tal risa que no se logró la respuesta. Preguntele que por qué siendo él tan casto puso ley en aquella su república que fuesen las mujeres comunes, a lo cual respondió que por que no lo fuesen: “Porque la permisión y licencia engendra desprecio de lo que se os permite”; y en raçón desto quiso él cebar a las mujeres con el gusto de la transgresión desta ley. “Ellas –dijo– habían de ser comunes por fuerça de su condición; mándeseles, pues, que sea ley su mismo deseo para que, como gente que no guarda leyes, huyendo del preceto, venga a dar en la honestidad y templança matrimonial.” (419). Como se puede observar en este ejemplo, Platón, el interlocutor de Menipo, vuelve a servirse del argumento basado en la contradicción. Es finalmente en el tribunal del juez Radamanto donde se establece el intercambio de argumentos más elaborado que podemos encontrar en este diálogo enmarcado. Las razones que Menipo expone ante este juez del infierno se centran en el 158 deseo de obtener justicia en el mundo de los vivos apelando al poder que tienen los moradores del mundo de los muertos, lo que no deja de ser otra contradicción más. Para ello, solicita a Radamando una declaración firmada con la intención de presentarla ante los tribunales atenienses. Debido a la queja de Menipo por la falta de justicia en la tierra y la pasividad de los dioses a la hora de intervenir para que esta se cumpla, Radamanto expone una serie de argumentos encaminados a defender conceptos relacionados con la ortodoxia católica. Algunos de ellos insisten en la existencia de libre albedrío, Divina Providencia o inmortalidad del alma, es decir, conceptos que encajan en la mentalidad del autor y que, por tanto, pueden formar parte de una argumentación destinada a convencer al auditorio particular que representa Menipo, pero también al auditorio universal, es decir, al lector: A lo cual, Radamanto, con más severidad, se compuso para responder y dijo: “¿Y ansí vosotros formáis queja de que el inico prevalezca contra el justo como si viviésedes en república justa? ¿Merecen, por dicha, vuestras costumbres otra correspondencia en los premios dellas? Demás que, si vosotros estimásedes las cosas de la vida mortal no en más de como ellas son y no les atribuyésedes deidad, no de los sucesos dellas sacaríades argumento contra la virtud, pero, como las adoráis, y como estimadores livianos medís los juicios divinos con vuestra opinión, cada vez que veis perseguido algún justo o que en las lites prevalece la causa injusta, culpáis la Divina Providencia. Y si creyésedes, como debéis, que no se acaba todo con la muerte, esperaríades que en tales casos hay apelación para otra vida. Tú mismo estás viendo que las almas son inmortales y que la verdad, al fin, se examina en tribunales no respetosos. ¡Oh, lástima de la razón!, ¡oh, perversión y abuso de los humanos que abraçan la inocencia solo para poseer con ella la común fortuna convirtiendo el objeto en instrumento! (425 y 426). Tras la extensa disertación que supone el diálogo indirecto narrado por Menipo, se retorna al diálogo marco, donde Arsitas reclamará a Menipo que dé respuesta a sus preguntas primeras sobre el caso de Eróstrato: Arsitas. Admirado me dejas, Menipo, aunque he holgado de escucharte. Pero dime agora: ¿qué tiene todo esto que ver con lo que yo te pregunté al principio tocante a Eróstrato? [...] Tú prometiste que me lo dirías y cómo fuiste el autor de lo que aquel cruel hizo. 159 Menipo. Muy bien dices, Arsitas, y ansí quería ya volver a lo que te prometí (428 y 429). A partir de este momento, se inicia la conclusión del proceso argumentativo, donde Menipo vincula analógicamente la experiencia que acaba de narrar con lo acontecido en el caso de Eróstrato. La disertación sirve para demostrar que, haga lo que haga un ateniense, nunca recibirá la herencia que le corresponde si existen abogados dispuestos a arrebatársela. Por tanto, queda así justificada la decisión que toma Eróstrato cuando entrega toda su hacienda a los jurisconsultos con la esperanza de que algún día estos sientan la piedad suficiente para socorrer a sus hijos. Así llega finalmente el convencimiento de Arsitas en el diálogo marco y, por tanto, la conclusión del proceso argumentativo desarrollado a lo largo de todo el texto por los interlocutores que participan en él: Arsitas. Yo confieso, Menipo, que quedo satisfecho y mucho más de la piedad paterna de Eróstrato, pues halló el verdadero camino de beneficiar a sus hijos en que también dio muestras de admirable prudencia, aunque si yo llegare a ese punto, no pienso dar mi hacienda a los adbogados, sino mandarla traer toda a mi presencia y abrasarla y esparcir al aire las cenizas y sembrar de sal mis heredades para que, ya que mis hijos queden pobres, no queden nuestros enemigos ricos (430). No obstante, el convencimiento de Arsitas no es completo, pues se muestra partidario de una solución más drástica que la de Eróstrato, dando lugar al escepticismo y manteniendo el fondo polémico. En Demócrito se parte de una situación en la que ya se encuentran asignados los papeles de maestro y discípulo. Damageto, el interlocutor que desempeña el rol de discípulo, pregunta a su amigo Hipócrates cómo consiguió cumplir el encargo que, según las cartas enviadas por el médico, le habían hecho los ciudadanos de Abdera, es decir, la sanación de Demócrito, su compatriota más eminente. Hipócrates responde a esta solicitud dando los detalles de su viaje a la isla de Abdera y las razones que lo motivaron. Se expone así la preocupación de los abderitanos por el estado de locura en que parece haber entrado Demócrito, lo que nos vuelve a presentar una situación similar a la que se ya se había planteado en Menipo litigante. Como en el diálogo anterior, aquí 160 se parte de un caso en el que uno de los personajes cae en lo ridículo, es decir, actúa contra la razón, lo convencional y lo socialmente admisible. Hipócrates intentará convencer a su interlocutor en el diálogo marco de que era el colectivo social, y no el individuo particular, quien actuaba de manera errónea y en contra de lo razonable. Como en Menipo litigante, se vuelve a producir un encomio paradójico donde el loco se convierte en el más cuerdo y, el que parecía sensato, se torna ignorante y embrutecido a causa del pensamiento mayoritario. No obstante, el convencimiento en el diálogo marco no es inmediato, sino que, al igual que en Menipo litigante, Hipócrates se tiene que servir de la digresión en forma de diálogo indirecto para dar un argumento de peso, basado en su propia experiencia, que persuada de manera eficiente a su interlocutor. Puesto que para dialogar debe existir un mínimo conflicto que posibilite el intercambio de argumentos a favor y en contra, Hipócrates, aun habiendo sido avisado en sueños sobre la falsa dolencia de Demócrito, toma al principio de su conversación con el filósofo una actitud clara de oponente. En este diálogo, que en el inicio adquiere una morfología de erístico, Demócrito representa la opinión convencional. Esta manera de pensar podría relacionarse con la opinión del vulgo que Menipo desacreditaba en su diálogo y Arsitas utilizaba para criticar el comportamiento de Eróstrato. Por tanto, Hipócrates, según se ve en la siguiente intervención, esgrime argumentos encaminados a destacar lo irracional de la conducta que tiene su interlocutor: ¿Cómo no reprehenderte? –le repliqué yo; luego, ¿piensas tú que no eres digno de reprehensión cuando, según dicen, te ríes de ver que se mueren los hombres, o de sus enfermedades, de sus desvaríos, de sus melancolías, de sus heridas o muertes violentas y de otras cosas como estas o más tristes, y, al contrario, de sus bodas, de sus fiestas, de la crianza de los hijos, de los misterios que veneran, de los magistrados, de las honras y otros acaecimientos alegres? Mira cuán manifiesto es tu error, que te ríes de las cosas de que debieras apiadarte y haces burla de las que fuera justo holgarte con ellas, y viene con esto a no ser distinto, en tu opinión, lo bueno de lo malo (468). A continuación, Demócrito se defiende apelando a un análisis más minucioso de las razones de su risa en lugar del juicio tan superficial que el médico está haciendo: 161 Respondió Demócrito: “O no te han contado, Hipócrates, la verdadera causa de mi risa o ahora tú no la atinas, pero será muy fácil topar con ella en parándote a considerar con cuántas veras tratan los hombres de lo que no es digno de ningunas, sino de que todos se rían de aquel afán con que forcejan por haber lo que no merece ningún mínimo precio (468). Para contrarrestar esta réplica, Hipócrates acude a un argumento de autoridad invocando la perfección de la obra divina:12 Con todo eso –repliqué yo–, tiene fuerça mi argumento, porque si tú te quedas riendo de cuanto se hace, manifiestamente repugnas al mismo Dios, pues de dos admirables cosas que él puso en esta fábrica del mundo, que son el gozo y la tristeça, tú repruebas la una dellas y la excluyes del todo (468). Demócrito responde con un argumento que trata de subrayar la incompatibilidad que existe en lo que está diciendo Hipócrates. Puesto que conceptos como ‘alegría’ o ‘risa’ no son compatibles con sus opuestos ‘tristeza’ o ‘llanto’, el filósofo se ve obligado a elegir para deshacer la incompatibilidad:13 Él entonces, como teniendo las riendas a la risa, començó la defensa della diciendo: “Tú, oh, Hipócrates, piensas que dos cosas son la materia de mi risa: o lo bueno o lo malo. Y que a lo primero ha de corresponder el gozo, y a lo segundo, la piedad, pero no niegas que el mundo anda de manera que, o nos habemos de lastimar de sus cosas o reírnos dellas. Quiero, pues, que ahora ansí, indistintamente, sepas que yo destos dos afectos escogí el de la risa (468 y 469). Dado que Demócrito no cae en una incompatibilidad, se muestra coherente, todo lo contrario que los que parecen cuerdos, quienes sí incurren a menudo en la contradicción. Así lo destaca el filósofo al referirse a los comportamientos humanos: 12 “El argumento de prestigio que se caracteriza con más claridad es el argumento de autoridad, el cual utiliza actos o juicios de una persona o de un grupo de personas como medio de prueba en favor de una tesis [...] el argumento de autoridad es de suma importancia y, si siempre es lícito, en una argumentación particular, cuestionar su valor, no se puede, sin más, desecharlo como irrelevante” (Perelman y Olbrechts–Tyteca, 1989: 470). 13 “De ordinario, la argumentación se esforzará por mostrar que las tesis que se combaten llevan a una incompatibilidad, la cual parece en esto una contradicción, consistente en dos aserciones entre las cuales es preciso elegir, a menos que se renuncie a ambas” (Perelman y Olbrechts–Tyteca, 1989: 307). 162 Cásanse y luego aborrecen sus mujeres; alcançan los hijos que desearon y críanlos tan perniciosamente que fuera mejor desampararlos. Algunos desean riquezas y, cuando las tienen, las ocultan y viven en la misma pobreça que antes (469). Estas mismas contradicciones son las que se desprenden de la crítica que hace Demócrito a la jerarquía persa, insistiendo en la falsedad que conlleva la apariencia. Al hablar del estamento de los soldados y los religiosos, señala lo siguiente: De manera que roban a la virtud aquello mismo que le dan, y veo que la alaban y vocean que es justo abrigarla, y la pobreta se está helando sin que la ampare nadie. Nadie digo, ni aquellos ministros principales que están dedicados al culto della, que son ciertos sacerdotes que cuidan de la religión de los persas. Porque estos, viéndose adornados de sus autoriçados mantos, desdicen de su institución y atienden a procurar de ser venerados con aquel mismo aplauso y con aquellos magníficos títulos y vocablos con que tratan a los magnates de la milicia, los cuales, digo los unos y los otros, estiman en tan poco la religión, aquella misma religión que blasonan, por no decir que profesan, que la posponen a cualquiere caso inferior (476). Tras una serie de intercambios argumentativos donde, como ya se dijo en su momento, Hipócrates va aceptando poco a poco su rol de discípulo ante las persuasivas razones de su interlocutor, se introduce la conclusión del diálogo con la entrada del labrador Timócaris en el espacio conversacional. Aunque Hipócrates ya está en gran medida convencido por la argumentación de Demócrito, es este personaje el que, siguiendo la misma táctica de encomio paradójico que utiliza el filósofo, invierte los supuestos planteados al principio del diálogo confiriendo la condición de locos a aquellos que, según lo generalmente admitido, serían los cuerdos. Explicando a Hipócrates por qué rechazó un trato económico muy ventajoso, y elogiando así la pobreza por encima de la riqueza, Timócaris dice lo siguiente: Porque cuando yo me hallara dueño de tantas perlas y piedras, cuya estimación consiste solo en las opiniones, hube miedo no amaneciesen un día cuerdos todos los hombres y yo me quedase pobre (481). 163 Al final de este diálogo indirecto y, por tanto, después del argumento de experiencia que emplea Hipócrates, se vuelve al diálogo marco, donde se produce el convencimiento final de Damageto: Damageto. Mayor cura hiciste, oh, Hipócrates, de lo que pensabas si saliste con desengañarlos. Hipócrates. A peligro me puse de ser tenido dellos por loco juntamente con Demócrito (482). El diálogo Dédalo se inicia con un debate en torno a la legitimidad de una huida que, como en los casos anteriores, parece injustificable desde cualquier punto de vista. Para explicar a su amigo Polites los motivos que le llevaron a escapar de la autoridad real, Dédalo comienza desacreditando una vez más la opinión popular, casi siempre equivocada por el juicio superficial que, como hemos visto, suele hacerse de unos hechos no tan sencillos como al inicio pudieran parecer. Por tanto, con la cooperación de Polites, Dédalo intenta revertir una verdad errónea y mayoritariamente admitida que le atribuye a él una culpabilidad que no ha tenido en el adulterio protagonizado por la reina Pasífae. Para defenderse de esta acusación, que es una de las razones por las que es procesado, emplea un argumento con que demuestra la incompatibilidad de la tesis defendida por sus rivales: Pero, ¿cómo pude yo tener culpa de lo que sucedió en Creta antes que yo llegase a ella? La primera vez que vine al servicio del rey, ¿no le hallé ya padre del Minotauro? Sí, que nacido era mucho antes, y los dioses saben de qué padres (501). Como se ve, el argumento de sus adversarios incurre en la incompatibilidad puesto que no puede ser culpable y estar fuera de la isla de Creta al mismo tiempo. Precisamente en esa inocencia que Dédalo defiende es donde Polites cree ver lo inapropiado de su huida, pues, ya que no es culpable, no debería haber existido temor alguno a un juicio donde finalmente se habría demostrado su inocencia: Polites. Tanto mayores causas hallo que te obligaban a hacer rostro y no huir del juicio de Minos cuanto sois más inocentes todas las personas de esa tragedia (503). 164 Para defenderse, Dédalo acude brevemente a la técnica de la mayéutica. Su intención es poner en evidencia la falta de imparcialidad en el proceso y, en consecuencia, hacer que, mediante las preguntas adecuadas, Polites legitime la huida que Dédalo emprendió junto a su hijo: Dédalo. Pues escúchalo y respóndeme a lo que te preguntare: cuando la verdad está oprimida del poderío, ¿no es lícito acudir a la fuerça y a la industria? Polites. Concédolo. Dédalo. Y por conservar la vida y el honor, ¿no puede cualquiere intentarlo todo? Polites. Antes lo debe hacer ansí, so penas justísimas. Dédalo. Luego, según todo eso, ¿justamente me aventuré a tan peligrosa fuga?, porque menos padeciera mi honor muriendo derribado como Ícaro, mi hijo, que condenado por una sentencia (503 y 504). Progresivamente se va delimitando el tema central del debate, es decir, la razón de estado, que es la causa principal del enjuiciamiento y de la posterior huida de Dédalo. Para examinar algunas ideas relacionadas con este concepto y convencer a su interlocutor de que no existe justicia en la tierra y que, por tanto, su fuga ha sido lícita, Dédalo utiliza una serie de procedimientos argumentativos. Uno de ellos es ponerse en el lugar del otro admitiendo una premisa que sabe errónea, lugar desde el cual conduce el proceso argumentativo hasta el punto deseado: Dédalo. Mira, Polites, si con propriedad habemos de hablar, justicia libre no la hay en la tierra, como yo te lo diré después, pero acomodándonos al uso del error, que piensa que la hay (505). Otro de los procedimientos argumentativos que utiliza Dédalo es el razonamiento por analogía, donde se establece una comparación entre distintos elementos que, aunque de ámbitos completamente diferentes, mantienen puntos en común que ayudan a demostrar lo que se quiere:14 14 “De modo más o menos explícito, se admite que la analogía forma parte de una serie, identidad– semejanza–analogía, de la que constituye el grado menos significativo. Su único valor sería el de permitir 165 Pues de la misma manera has de saber que, para los reyes, la verdadera justicia es lo mismo que los vestidos viles para los mecánicos, y la razón de estado viene a ser aquel otro vestido reservado y precioso, y deste usan en sus negocios como en honor de alguna deidad, pero esto desean que se haga tan encubierto que parezca a los ojos de quien lo mira que solamente corre la justicia escrita, no movida de otro soplo sino del suyo mismo, de su pureça y sencillez (506). Tras una serie de reflexiones sobre la autoridad real y su relación con la justicia, Dédalo comienza el relato de su fuga. Como ocurría en Menipo litigante y Demócrito, la digresión basada en la propia experiencia constituye un argumento fundamental para convencer a su interlocutor en el diálogo marco. Aquí además se incorporan una serie de metáforas con las que, en clave alegórica, se identifica lo que Dédalo ve en su vuelo con la política terrenal que acaba de dejar atrás: Dédalo. Pues a más se estienden estas generaciones, que yo vi caer de otras nubes algunos becerros medio vivos y liebres, y aún lechones oí cómo gruñían. Y hacia otra parte, donde se engendraban los graniços, aunque no sin temor de los truenos y rayos que salían con relámpagos, vi salir pedaços de hierro en forma de sierras y de espadas, y de hoces y piedras trianguladas, pues llover sangre y otros humores estraordinarios yo lo vi; no sé yo si llegaron a la tierra. Púseme yo a dudar si acaso estos cuerpos superiores enviaban también, como los de los cielos, algún influjo sobre los ánimos de los hombres, por las inclinaciones que en los de muchos poderosos había visto, furiosas, disolutas y ignorantemente soberbias (515 y 516). Después de algunas preguntas formuladas por Polites, el propio Dédalo es el encargado de explicar la relación que existe entre los extraños fenómenos atmosféricos que ha contemplado y las malas artes políticas que defendió en el pasado, pero que ahora son la causa de su condena: Dédalo. Porque en aquellos súbitos nacimientos conocí que los consejos acelerados y toda ejecución no pensada de antes no pueden ser sino sabandijas asquerosas; y en los la formulación de una hipótesis que se debe comprobar por inducción” (Perelman y Olbrechts–Tyteca, 1989:569). 166 rayos, truenos y relámpagos, y en los monstruos y graniços, lluvias y nieves, entendí que la bondad y benignidad de Dios es tanta que, ansí como es obligación de los hombres darle gracias, es sacrilegio formar de él quejas, pues no padecen daño que no le hayan fabricado ellos mismos (516). A medida que Dédalo va ascendiendo en su vuelo, va encontrándose con varios tipos de vapores que están asociados con los hechos poco virtuosos que se cometen en la tierra. Asimismo, se hace una relación de muchos de los males que afectan a una sociedad: Si vieras cual subía el homicidio, el robo, la traición, las amistades fingidas, pasiones de jueces, desvalor de príncipe, soberbia de pobres, jactancia sin efeto! [...] Seguíale el de la astucia, que engaña a la viudez y a la orfandad, la mentira, repartidora de esperanças, la tibieça de los amigos; y noté que era más negro este vapor que el de la malicia de los enemigos declarados, porque subían juntas estas dos humaredas (517). Finalmente, llega el encuentro con la diosa de la justicia Astrea. A través del diálogo entre Dédalo y esta deidad en el que, como ya se dijo, el primero adquiere el rol de discípulo frente a la maestría ejercida por la segunda, se insiste en la corrupción de la justicia terrenal y en su desigual aplicación dependiendo de quién sea el procesado. Además, todo lo que expone Astrea es un argumento de autoridad, pues nadie hay más apropiado para hablar de estos temas que la misma diosa de la justicia: Y luego ella: “Pues ese es el mayor castigo y más debido a la malicia humana. Bien veo yo que ocupan mis sillas aquellos dos tiranos que me desterraron. Es villano el uno y noble el otro, ambos cubiertos con mis vestiduras y adornados con mis insignias. El villano maneja todas las causas civiles y criminales de la gente de menos poder; es astuto, caviloso, interesal y desvergonçado y, aunque por verse en el traje de la verdadera justicia se atreve a usurpar mi nombre, el suyo es amor propio. El otro tirano, que se precia de noble porque se arroga las causas de los que lo son, y de los monarcas y reyes muy venerables, con mis ropas talares, que también me usurpa el nombre, del mismo linaje es que el otro, y osa llamarse raçón d’estado y competir conmigo en la calidad.” (520). 167 Una vez que se termina de manera abrupta esta conversación por la caída al vacío de Ícaro, Dédalo vuelve al diálogo marco donde, después de la narración de su vuelo y el consecuente desengaño del personaje, ambos interlocutores están de acuerdo en torno a lo perverso de la razón de estado, si bien existe cierta discrepancia sobre lo que debe hacer el personaje después de su huida. Sin embargo, la falta de réplica final por parte de Polites parece dar la razón a Dédalo: Polites. Mayores daños puedes tú mismo recompensarte en este sosiego que el rey te concede en su reino, en su palacio y en su gracia, que es lo más. Dédalo. Dices bien, que es lo más, y como yo lo entiendo, lo más peligroso. Polites. Quizá en este medio te perdonara Minos y te restituyera a Creta. Dédalo. Haría Minos una muy desollada necedad en admitirme, y yo mayor en fiarme dél. Demás que, por vía de perdón no quiero su gracia; y tengo por cierto que el día que yo anduviese en esperanças subtiles, que son las que resultan de confianças muy hondas, haría mi fe dudosa. Ya, Polites, ya para mí se acabó aquella sofistería engañosa. La santa sencillez me abrace, líbreme Dios de mí mismo, el que fui, pues solamente le conoce a él quien huye de sí mismo. Polites. Ya es hora de acudir al rey (521 y 522). En cuanto al Diálogo de Mercurio y la Virtud, nuevamente se vuelve a utilizar el diálogo enmarcado como medio para persuadir en el diálogo marco. Igual que en los diálogos anteriores, uno de los interlocutores se sirve de la digresión basada en la experiencia propia, aunque aquí más que convencer a Mercurio, se trata de buscar su comprensión para conseguir finalmente que Júpiter medie en el conflicto. La diosa Virtud le cuenta a su interlocutor cómo sin ningún motivo fue insultada y agredida por la diosa Fortuna. En el relato que hace Virtud de lo acontecido se pueden diferenciar desde el principio dos bandos claramente opuestos: el de la sabiduría, las artes y las letras, capitaneado por Virtud, y su opuesto, es decir, el de la barbarie, la violencia y la guerra, con Fortuna al frente: Yo me estaba en paz en los Campos Elíseos, bien acomodada con mis amigos viejos Platón, Sócrates, Demóstenes, Cicerón, Arquímedes, Policreto, Prasíteles y otros doctos y excelentes varones que viviendo me reverenciaron sobre todas las cosas y hicieron de mí la debida estimación, y estando con todos estos, y con otras insignes personas que 168 venían a mí a saludarme, llega hacia nosotros aquella arrogante, temeraria, presumptuosa, embriaga y disoluta Fortuna rodeada de gran turba de soldados con pasos soberbios (531). El ínfimo diálogo que se establece entre las dos diosas se corresponde con las características del diálogo erístico, puesto que no se alcanza ningún acuerdo. De hecho, el pacto interlocutivo es mínimo, lo que impide que se desarrolle más el proceso argumentativo: "¡Oh, diosa plebeya!, ¿no harás tú desde lejos reverencia a los grandes dioses cuando los ves venir?". Sentí vivamente estas palabras y que las dijese sin haberle yo dado ocasión alguna, y así, algo turbada, le respondí: "No podrás tú jamás hacer, ¡oh, gran diosa!, que yo sea plebeya, y en caso que yo haya de ceder a los mayores, no se estenderá tu poder a tanto que yo me humille a ti (531 y 532). Con respecto a los demás personajes, es decir, los acompañantes de la diosa Virtud y el séquito de Fortuna, ocurre una situación similar, aunque aquí el pacto interlocutivo es, si cabe, aún menor, pues ni siquiera se da lugar a la réplica. Pese al intento de argumentación que realizan algunos personajes, la falta de cooperación da lugar a la frustración de cualquier desarrollo dialógico: Comenzó en esto aquel gran filósofo Platón a tratar del conveniente oficio con que se había de reverenciar a las personas de los dioses, mas ella, enfadada: "Quita allá –le dijo–, esos tus disparates, que no está bien a los siervos meterse en defender las causas y diferencias de los dioses". Quiso también Cicerón decir algunas buenas razones para persuadir lo mismo que Platón, pero salió de aquella compañía de gente armada Marco Antonio, que parecía un valeroso gladiator, y, alzando el brazo en alto, plantó un mojicón en la cara a Marco Tulio, el cual, y todos aquellos amigos míos amedrentados de esto, volvieron las espaldas y dieron a huir (532). Una vez que Virtud ha relatado los acontecimientos a Mercurio, y después de mencionar todas las escusas que los dioses le han puesto para recibirla en audiencia, se retorna al diálogo marco. Aunque, como en los otros tres diálogos que se han visto hasta ahora, el relato dialógico enmarcado sirve para convencer al interlocutor del diálogo 169 marco, en este caso solo se produce una empatía forzada y superficial del interlocutor con quien dialoga Virtud. Así pues, Mercurio elabora una intervención con la que argumenta la falta de interés que tienen los dioses en atender su caso, señalando todos los motivos por los cuales Virtud tiene perdida su batalla. Tras esta intervención de Mercurio, la diosa Virtud no tiene más alternativa que aceptar con resignación la realidad incuestionable que le está transmitiendo su interlocutor: Mercurio. Yo he entendido bien todo el caso y cierto que he tenido particular sentimiento de él, mas por nuestra antigua amistad te quiero aquí entre los dos advertir que tú has emprendido una cosa gravísima y llena de dificultad en querer contender contra la Fortuna, porque el mismo Júpiter, dejado los otros dioses, reconoce, por una parte, estarle en obligación por los beneficios recebidos de su mano, y, por otra, teme sus fuerzas y señorío, porque en efeto ha sido ella por quien los dioses han venido a serlo en el cielo y, cuando se le antojare, los podrá echar de él con aquella su gente armada. Así que, si tú eres prudente, creeme y vuélvete a estender entre tus plebeyos y vulgares a lo menos hasta tanto que se aplaque este odio que la Fortuna tiene contra ti. Virtud. Ahora bien, Mercurio, bien lo entiendo todo, y sé que nunca tendrá fin este mi negocio. Vuélvete a la presencia y antecámara de Júpiter, y yo a la tierra, donde pasaré desnuda y despreciada (533 y 534). Para concluir este apartado, es necesario examinar los procesos argumentativos que se producen en el diálogo Almoneda de vidas. En este caso existe un interlocutor principal, el mercader, que va conversando con cada uno de los filósofos que sucesivamente anuncian Júpiter y Mercurio, los responsables de la subasta. Existen, por tanto, pequeños cuadros dialogados que concluyen tras la decisión final de compra tomada por el mercader, dando así paso a otro breve diálogo con el siguiente filósofo en venta. Normalmente se produce en cada una de estas breves conversaciones un intercambio de preguntas y respuestas que se corresponde con la clásica relación maestro-discípulo de los diálogos pedagógicos, donde el primero expone una serie de conocimientos motivados por las preguntas del segundo. Aquí, como ya se dijo al hablar de la función de los interlocutores, el mercader desempeña el rol de discípulo, mientras que la maestría es ejercida por el filósofo: 170 Mercader. Cuentas maravillas. Pitágoras. Oye más, que tú también pareces uno solo y no eres el mismo que pareces. Mercader. ¿Qué dices?, ¿yo soy otro y no el que ahora habla contigo? Pitágoras. Ahora el mismo eres, pero antes andabas en otro cuerpo y tenías otro nombre, y otra vez por discurso de tiempo te verás de otro cuerpo vestido (572) Si los argumentos que utiliza el filósofo son efectivos, se consigue persuadir al mercader y, por tanto, se logra la venta buscada por Júpiter y Mercurio: Mercader. Has discurrido a maravilla con primores de propriedad y religión, pero quítate ese vestido, que deseo verte desnudo. ¡Oh, Dios, qué miro!, ¡de oro es el muslo!, ¡alguna deidad parece y no hombre mortal! Comprarele sin duda. ¿Cuánto piden por él? Mercurio. Diez dracmas. Mercader. Por el tanto es mío. Júpiter. Escribe el nombre y patria del mercader (573). Sin embargo, en el caso de que las razones que argumenta el filósofo en venta no convenzan al comprador, este no solo pierde su función de maestro, sino que también se devalúa su valor mercantil. En el siguiente ejemplo, incluso Mercurio, el vendedor de la mercancía, confiesa lo improcedente de sus argumentos: Mercader. Calla ya, que todo cuanto dices es impiedad y gravísimo delito. Diógenes. Ven acá, ¿cualquiera no puede conseguir esto muy fácilmente?, pues no necesitamos para alcançar esta gloria de la erudición ni la elegancia del razonar ni de otras burlerías semejantes. El camino es breve, de manera que, aunque tú seas un vulgar idiota, tal como zurrador o tendero o trocador u oficial, no será parte todo para que no consigas admiración, con tal que te muestres atrevido notablemente y desvergonçado, y aprendas con ecelencia el arte de injuriar a voces a todos. Mercader. Yo no te he menester para los ejercicios que sabes, si ya no es que acaso de marinero o de hortelano fueses de provecho en alguna ocasión, y eso será si a lo sumo te dieren por dos monedas (577). 171 Por supuesto, si el proceso argumentativo falla y no se logra la persuasión del comprador, tampoco se consigue la compra, tal y como se puede observar en este ejemplo que ya se ha utilizado: Mercader. ¡Hola!, ¿dices enigmas o cuentas cuentos? Respondes como Apolo y no te esplicas. Heráclito. Ni hago caso de vosotros. Mercader. Ni de ti se acordará hombre de seso para comprarte. Heráclito. Yo soy quien manda llorar desde su niñez a todos los que me compran o no me compran. Mercader. En verdad que desta enfermedad está cerca de parar en locura, y así no trato de emplear en esta mercadería (580 y 581). Con respecto a los argumentos que utilizan los protagonistas de estos diálogos, se pueden señalar varios tipos. Uno de ellos es el que confiere la categoría de ridículo al argumento empleado por el otro interlocutor. Como ya se vio en el diálogo de Argensola que protagoniza, y en conformidad con la caracterización habitual de este filósofo, Demócrito considera ridículas las acciones humanas, algo susceptible de extenderse, por tanto, a la opinión de su interlocutor. Así lo demuestra en su venta conjunta con su opuesto Heráclito: Mercader. ¡Oh, Dios, qué cosa tan disforme! El uno no cesa de reír y el otro de todo punto llora. ¡Hola!, digo, ¿qué misterio es ese? Parece que está llorando por alguno. ¿Por qué te ríes? Demócrito. ¿Preguntas?, porque todo cuanto hacéis los hombres me parece ridículo, y aun vosotros mismos. Mercader. ¿Qué dices?, ¿que tú te ríes de nosotros y en nada precias nuestras obras? Demócrito. No lo niego, pues no veo cosa de grande lucimiento y arte en todas ellas. Todo es burla y mentira, y una junta de átomos, y un infinito (579). En otros casos se subraya la incompatibilidad de un argumento, la aporía y su consiguiente confusión o siembra de la duda: Mercader. ¿Y qué son los hombres? 172 Heráclito. Dioses mortales. Mercader. Y los dioses, ¿qué son? Heráclito. Hombres inmortales. Mercader. ¡Hola!, ¿dices enigmas o cuentas cuentos? Respondes como Apolo y no te esplicas (580). Otro de los argumentos que se utilizan es el de autoridad, aunque la autoridad que invoca Sócrates en este ejemplo bien pudiera conducir al ridículo, algo que hace constar el mercader en su réplica: Sócrates. Júrote por el perro y el plátano que te trato verdad. Mercader. ¡Por Júpiter!, ¡que me burlo de esos dioses! (582). A lo que Sócrates responde con un encomio paradójico al que da su correspondiente explicación: Sócrates. ¿Qué dices?, ¿piensas por ventura que el perro no es Dios? Sin duda ignoras el lugar que ocupa el perro en Egipto, y la Canícula en el cielo, y el Can Cerbero en las sombras infernales (582). En otros casos, es el propio interlocutor que utiliza el argumento quien se encarga de señalar su tipología. Así ocurre en este ejemplo protagonizado por el estoico Crisipo: Mercader. ¡Gran agudeza! Y bien, ¿qué estudio hiciste con eminencia? Crisipo. La sofistería de mis razones, con que enredo y ato, y al fin hago enmudecer a los que argumentan conmigo y en cierta forma los reprimo y refreno. Su nombre desta maña u oración es el muy célebre silogismo (586). E incluso, utilizando un ejemplo, demuestra la gran efectividad que acaba de señalar, conduciendo el silogismo al ridículo: Crisipo. ¿Y tú, hola, burlas?, ¿y motéjasme? Guárdate, no te coja con algún intricado silogismo. 173 Mercader. ¿Qué me puedes hacer con tales armas? Crisipo. ¿Qué?, meterte en dudas, ponerte en silencio y confundir y trastornarte el sentido, y, sobre todo, transformarte en piedra si se me antoja. Mercader. ¿Qué transformación es esa de piedra?, ¿cómo, amigo?, dímelo, que ni aún tú me pareces a Perseo. Crisipo. Yo te lo diré. Pregunto, ¿la piedra es cuerpo? Mercader. Sí es. Crisipo. Y el viviente, ¿no es también cuerpo? Mercader. Concedo. Crisipo. ¿Tú eres viviente? Mercader. Claro está. Crisipo. Luego, pues eres cuerpo, piedra eres (589). En resumen, como se ha visto a lo largo de este apartado, el proceso argumentativo constituye uno de los elementos caracterizadores más importantes del diálogo literario como género. Si en un texto no existe ese desarrollo argumentativo en interacción, que une las armas de retórica y dialéctica, carecerá de la condición ineludible del diálogo literario, lo que impedirá clasificarlo como tal desde el punto de vista genérico. IV. 3. DIÁLOGOS (II): SU CLASIFICACIÓN SUBGENÉRICA Otro aspecto que necesita comentarse con detenimiento es la clasificación subgenérica de las obras que conforman el corpus dialógico estudiado. Este es un factor controvertido por la gran cantidad de influencias que se detectan en el género. Si nos centramos en los diálogos de Luciano y, por extensión, también en aquellos que se construyeron utilizando elementos característicos de este modelo, se podrá observar que existe una presencia destacada del llamado “género” satírico. Debido a la importancia que la sátira adquiere en ellos, se los ha clasificado –o al menos adjetivado– a menudo como diálogos satíricos; incluso en algunos casos se prescinde de sus características dialógicas inherentes para denominarlos sátiras menipeas, pues Luciano habría escrito sus diálogos a semejanza de las obras satíricas en prosímetro compuestas por Menipo de 174 Gádara, filósofo cínico del siglo III a. C, de cuya obra solo nos han llegado algunos fragmentos. Es importante señalar que la influencia de la sátira es un hecho incuestionable tanto en la mayoría de los diálogos escritos por Luciano como en aquellos que la crítica literaria ha considerado diálogos lucianescos; no obstante, es necesario, primero, definir qué es la sátira menipea para poder aclarar si las obras que integran este corpus deben recibir el nombre de diálogos o el de sátiras menipeas.15 Quizá uno de los trabajos españoles que mejor permiten obtener una perspectiva amplia y sintética sobre las reflexiones contemporáneas en torno al concepto de ‘sátira menipea’ como género sea el de Ramón Valdés (2006: 179-208). En este estudio, su autor compendia los diferentes puntos de vista tanto temáticos como formales que la teoría de la literatura ha empleado para definir el concepto de ‘sátira menipea’ en tiempos recientes. En primer lugar, Valdés examina la perspectiva que Northrop Frye concretó en su reconocido libro Anatomy of Criticism, publicado por primera vez en 1957. Según su enfoque, la sátira menipea, que nació con la característica formal del prosímetro, fue perdiendo paulatinamente el verso para convertirse en sátira meramente prosaica, cuya forma breve estaría representada por el diálogo o el coloquio.16 Por tanto, desde este punto de vista, parece pertinente el estudio que hace sobre su elemento invariante, es decir, el aspecto que lo acreditaría como género literario debido a una constante mantenida a lo largo de su serie genérico-histórica: su temática. Este es uno de los condicionantes que se proponen desde la teoría de la literatura para saber si un conjunto de textos constituye un género literario: La definición de género –en cuanto architexto, o texto de textos (G. Genette, 1977)– descansa, pues, en una armónica articulación entre constitución formal –dispositio y elocutio– y contenido temático e ideológico –inventio–. Los rasgos predominantes en cada uno de los dos planos derivan de la observación de una muestra representativa de 15 Lía Schwartz e Isabel Pérez Cuenca prefieren utilizar la denominación genérica de sátiras menipeas en su edición de los tres diálogos originales de Bartolomé Leonardo de Argensola (Leonardo de Argensola, 2011). Además, el empleo de esta denominación al referirse a estos tres textos no es nuevo en el caso de Lía Schwartz, pues aparece de manera recurrente en los trabajos que dedica a la sátira en relación con el poeta aragonés, la mayoría de ellos recopilados en el trabajo recientemente publicado Lo ingenioso y lo prudente. Bartolomé Leonardo de Argensola y la Sátira (2013). 16 Valdés (2006: 181). 175 distintos casos (o sea, los textos literarios en su proyección genérica). La práctica reiterada de un género constituye la serie histórica del mismo o serie genérica. Cuando esa práctica se reduce o concentra a un periodo determinado, cabe hablar de grupo genérico. Tanto en la serie como en el grupo genérico se advierte siempre un conjunto de características predominantes o dominante genérica, y otras de tipo innovador o cambiante –variables– (O. Ducrot/ T. Todorov, 1972: pág. 179) (García Berrio y Huerta Calvo, 1995: 146). Según Frye, la sátira menipea indaga de manera recurrente en cuestiones de tipo intelectual, una disección que le conduce a llamarla anatomía en imitación del título La anatomía de la melancolía de Robert Burton.17 Este tema común a todos los textos de la serie se convertiría, por tanto, según Frye, en el elemento invariable caracterizador de todos los textos que responden al nombre de sátira menipea. Otro de los enfoques que Ramón Valdés analiza en su trabajo es el que Eugene Paul Korkowski, quien años más tarde publicaría con su alias “Kirk”, desarrolló en dos trabajos esenciales para las investigaciones en sátira menipea: se trata de su tesis doctoral Menippus and his Imitators: A conspectus, up to Sterne, for a misunderstood genre, publicada en 1973, y el catálogo de textos menipeos titulado Menippean Satire: An annotated catalogue of texts and criticism, publicado en 1980. Este autor insiste en la pérdida progresiva del carácter prosimétrico a lo largo de la evolución histórica experimentada por los textos clasificables dentro de este género. Sin embargo, destaca como elementos invariables su carácter jocoserio y la mezcolanza de géneros a la que da lugar su esencia proteica.18 Asimismo, insiste en la temática de tipo intelectual que se mantendría, al igual que se ha visto en el caso de Frye, como una constante del género. De igual modo, Valdés menciona la aportación de Bajtín a través de la sección que dedicó a la sátira menipea en su libro Problemas de la poética de Dostoievski, obra que comenzó a difundirse en Occidente a finales de los años setenta.19 De las catorce características que Bajtín detalla en su obra,20 se pueden subrayar algunas de las que más relevancia han tenido en estudios posteriores. Son casi todas ellas de tipo temático y susceptibles de vincularse con la prosa ficcional moderna, pues, aunque Bajtín traza 17 Valdés (2006: 181). 18 Valdés (2006: 182 y 183). 19 Valdés (2006: 183). 20 Bajtín (1988: 160–167). 176 previamente la trayectoria clásica de la sátira menipea desde su posible génesis en Grecia hasta su consolidación con los autores canónicos que la cultivaron en Roma, lo que le interesa es, fundamentalmente, examinar el legado de esta variedad de la sátira en la novela contemporánea y, en particular, su influencia en la obra de Dostoievski. Por tanto, la sátira menipea ofrece a Bajtín varias características que en ocasiones se adaptan a la novela realista, que experimentó uno de sus desarrollos más conocidos en la literatura rusa decimonónica. Entre los elementos que Bajtín atribuye como rasgos intrínsecos de la sátira menipea, se pueden destacar los siguientes: la fantasía como artificio favorecedor del hallazgo de la verdad, la combinación de lo fantástico con “un naturalismo de bajos fondos”,21 el empleo de una estructura trimembre compuesta por los espacios tierra-infierno-cielo, la perspectiva cenital de los viajes aéreos, los sueños como condicionantes de la posterior evolución existencial del personaje, los comportamientos estrafalarios y la frase descarada, el carácter cronístico de los sucesos que se plantean en la trama o la mezcla de diferentes géneros literarios en forma habitualmente de prosímetro. La amplia y flexible caracterización temática que se desprende de este tipo de definiciones supone una indeterminación problemática a la hora de precisar los elementos constitutivos del género, lo que provocó una reacción de la filología clásica, que a partir de ese momento se centraría en el estudio de los orígenes greco-latinos de la sátira menipea. Uno de los autores que Valdés señala como más restrictivos desde este nuevo enfoque es Joel Relihan, quien, en su obra Ancient Menippean Satire, publicada en 1993, solo incluye dentro del canon a los siguientes autores: Menipo, Varrón, Séneca, Petronio, Luciano (sólo Menipo o la necromancia e Icaromenipo), Juliano, Boecio, Marciano Capella, Fulgencio (prólogo a las Mitologías), Ennodio (Paraenesis Didascalica) (Valdés, 2006: 185). Además, Relihan concede una importancia decisiva a algunos de sus rasgos formales más característicos, como la mezcla de prosa y verso, que no considera circunstancial debido a la función narrativa que desempeña dentro del texto. 21 Bajtín (1988: 162). 177 Otra de las publicaciones que comenta Valdés en su síntesis es el libro de Ingrid A. R. de Smet titulado Menippean satire and the republic of letters, 1581–1655 (1996).22 De Smet se distancia de Korkowski o Relihan al no identificar la crítica de ciertos temas y actitudes intelectuales como rasgo esencial de la sátira menipea. En opinión de Ramón Valdés, este carácter intelectual atribuido al género podría matizarse, pues en las mismas sátiras que Korkowski y Relihan incluyen dentro de la serie genérica de la menipea no existe, de forma exclusiva, un debate intelectual, sino que también tiene lugar “la sátira política, social y moral común, la sátira general de los vicios de la humanidad” (2006: 192). No obstante, hay que señalar que De Smet también insiste, como Relihan, en la caracterización formal del género, pues, al igual que este, defiende como condición indispensable la presencia del prosímetro en los textos que pueden considerarse sátiras menipeas. Si el trabajo de Ramón Valdés nos presenta una visión panorámica sobre algunos de los estudios más importantes que se han llevado a cabo en tiempos recientes sobre la sátira menipea, el libro monográfico de Marco Antonio Coronel Ramos titulado La sátira latina (2002) aporta un análisis metódico y detallado sobre los rasgos, autores y obras de la sátira tanto regular, o en verso, como de la menipea, desde sus orígenes greco-romanos hasta la sátira en lengua vernácula del siglo XVIII. Para Coronel Ramos, en el caso de la sátira se produce una situación similar a lo que, como ya se ha visto, ocurre con el diálogo. El hecho de que Aristóteles no hiciera mención de la sátira en su Poética provocó que existiera una indefinición de este género entre aquellos que la cultivaron con posterioridad. Esa falta de preceptiva en Grecia llevó a entender a Roma que su origen era exclusivamente latino: la ausencia de toda referencia a la sátira en la Poética de Aristóteles la apartó de las grandes discusiones poético-literarias de la Antigüedad. Ello explica que Quintiliano la considerase propiamente latina, aunque sin proceder a explicar sus normas genéricas. Este autor romano se limita a dar fe de la romanidad del género y a establecer la existencia, sirviéndose de los parámetros formales característicos de la crítica literaria clásica, de dos variantes satíricas: la sátira en verso, que imitaría el modelo de Lucilio, y la sátira menipea, que habría sido creada por Varrón (Coronel Ramos, 2002: 9). 22 Valdés (2006: 189). 178 No obstante, pese a esa falta de concreción a la hora de abordar un perfil teórico del género en Grecia, ya se pueden distinguir en Roma, como indica Coronel Ramos, dos tipos de sátira perfectamente delimitados por su forma: la sátira en verso construida a partir de hexámetros, cuyos máximos representantes serían Lucilio, Horacio, Persio y Juvenal, y la sátira menipea, escrita en prosímetro y canonizada principalmente por Varrón, Séneca y Petronio. El antecedente común de ambos formatos estaría representado por Enio. Si nos centramos en la sátira prosimétrica, o menipea, se hace necesario primero explicar el origen de su denominación. Según señala Coronel Ramos (2002: 23), aunque suele considerarse a Menipo el inventor del prosímetro, nunca se le atribuyó la fundación de un género literario construido en torno a esta característica formal, ni tampoco se puede deducir, por los escasos fragmentos que han llegado hasta nosotros, que tuviera la intención de hacerlo. Al parecer, cuando el prosímetro se convirtió en el rasgo característico de los textos escritos por uno de los primeros satirógrafos romanos, Quinto Enio, se empezó a vincular por analogía el género satírico con la obra de Menipo de Gádara, que también contaba con este rasgo formal. Esto haría que Varrón (116–27 a. C), uno de los continuadores de Enio, denominara a sus textos saturae menippeae. La sátira producida por Varrón enlazaría con la de Enio tanto desde el punto de vista formal como temático. Ambos aspectos caracterizadores del género procederían a su vez de la diatriba cínico-estoica, que ya se encontraba en Menipo de Gádara y habría tenido una importancia decisiva en la génesis de la sátira, haciendo posible de este modo la hipótesis de un posible origen helenístico del género que contradiría la exclusividad latina que le atribuye Quintiliano.23 23 Así lo entiende Coronel Ramos, quien, basándose en las opiniones de Terzaghi, atribuye un origen griego tanto a la sátira regular hexamétrica como a la sátira menipea en prosímetro: “los temas definidores de la diatriba filosófica helenística parecen reaparecer en la sátira romana, tanto la hexamétrica como la menipea. Dicha diatriba hundía sus raíces en la tradición socrática de dialogar y reflexionar en voz alta para desentrañar los sentidos más profundos de la existencia humana. [...] Los temas de la diatriba, como los de la sátira romana, serán, en sentido amplio, los propios de la vida cotidiana de la ciudad. Se desenvuelven sin estructuras fijas como lecciones de moral práctica. Tanto la diatriba como la sátira remiten a lo conversacional por las repeticiones, las interrogaciones retóricas, las apelaciones al público, la profusión de analogías, comparaciones y ejemplos, etc. Ambas se definen por la vivacidad expresiva y el tono coloquial que justifica que Horacio denomine a sus sátiras sermones, charlas. Esta dependencia temático-estilística de toda la sátira romana con respecto a la diatriba cínico- estoica es lo que ha llevado a investigadores como Terzaghi a defender un origen helenístico para toda la sátira romana” (Coronel Ramos, 2002: 24). 179 Por otro lado, Varrón asimilaría algunos de los temas ya tratados por Menipo, pero adaptados previamente a través de un tratamiento literario específico para criticar las costumbres dominantes en su sociedad romana contemporánea.24 Además, Varrón amplía los temas de sus obras con respecto a Menipo sumando a la arraigada crítica filosófica de los textos menipeos una serie de ataques de carácter moral, político y social que no resultan tan evidentes en la obra del cínico.25 Otro de los grandes autores clásicos es Séneca (ca. 4 a. C.-65 d. C), quien podría haber escrito entre los años 51 y 61 de nuestra era la sátira menipea a la que se le ha asignado el título de Apocolokyntosis y que habitualmente se traduce como ‘calabacización’. Además de continuar y consolidar la tradición del prosímetro utilizado ya por Enio y Varrón, Séneca se sirve del alto componente crítico-burlesco propio de sus predecesores para escribir un auténtico panfleto político contra el emperador Claudio. En opinión de Coronel Ramos (2002: 94), Apocolokyntosis sería un texto de carácter marcadamente político donde convergerían la sátira y el libelo. Además, podría definirse tanto como encomio paradójico, ya que se realiza una laudatio funebris, como saturnal debido a su estilo irreverente y carnavalesco. Asimismo, Séneca habría sido el primero en utilizar en un texto satírico los entornos espaciales del cielo y el infierno para ubicar las acciones de los personajes principales, algo que después retomará Luciano para convertir estas localizaciones en tópicos de la tradición generada por su modelo. Finalmente, se puede mencionar a Petronio como último satirógrafo de este triunvirato latino del género (ca. 20-66 d. C.). En la obra de Petronio aparecen más concomitancias con la sátira de Varrón que con la de Séneca, pues existe una relación entre lo literario y el ámbito moral que no se encuentra de manera tan explícita en el cordobés, quien prefiere conducir su sátira hacia el terreno político centrándose en un individuo concreto, en su caso, el emperador Claudio y todo lo que rodea a su gobierno. No obstante, como también señala Coronel Ramos (2002: 102), es inevitable el punto de unión entre el Satyricon y la sátira senequiana, pues ambos desarrollan una construcción narrativa similar en sus respectivos relatos. Estas similitudes se encontrarían en un 24 Según afirma Coronel Ramos (2002: 88), “Varrón no es un cínico helenístico, sino un romano que asume el desdén y la ironía cínicas para censurar implacablemente la dejación social de lo romano”. 25 Coronel Ramos (2002: 88). 180 desdoblamiento del autor canalizado ocasionalmente a través de la voz narrativa que ejercen algunos de sus respectivos personajes. Junto a estos tres satirógrafos latinos hay que incluir, como autor referente del género menipeo, a Luciano de Samósata (120-180 d. C), quien vivió y prosperó bajo dominación política romana, pero cuya formación y producción literaria se puede considerar netamente griega. Luciano enlazaría con sus precursores en el empleo que hace de algunos recursos que, como el descenso a los infiernos o los viajes aéreos, le sirven para presentar una crítica de las costumbres y comportamientos sociales de su época. Además, Luciano retomaría de Menipo de Gádara la parodia de algunos planteamientos filosóficos y religiosos que se hace visible en varias de sus obras, lo que entroncaría con el cuestionamiento de las posiciones intelectuales heterodoxas que muchos críticos han atribuido a la temática propia de la sátira menipea. Sin embargo, Luciano no recurre tanto a la forma prosimétrica como lo hicieron sus predecesores y, cuando lo hace, no tiene ni una presencia destacada ni una relevancia funcional significativa dentro del texto, lo que ha llevado a algunos de los definidores del género más restrictivos a considerar menipeas tan solo algunas de sus obras.26 Otros como Jacques Bompaire consideran que la influencia de la sátira menipea en los diálogos de Luciano está relacionada con el rasgo proteico que ambos géneros comparten.27 Una de sus expresiones más evidentes es, según Bompaire (2000: 550), el procedimiento de la contaminatio literaria, mediante el cual Luciano, o El sirio –su personaje desdoblado en Bis accusatus– ofende a Diálogo por haberle mudado el aspecto serio y filosófico que este acostumbraba tener por una facha cómica y satírica que lo desvirtúa: “me quitó la máscara trágica, que me daba un aire de sensatez, y me colocó encima otra cómica y satírica, que es prácticamente ridícula” (Luciano, II, 1988: 117). 26 De esta manera lo considera Coronel Ramos (2002: 115), quien, partiendo de las opiniones de Kirk y Relihan, realiza la siguiente reflexión sobre las obras de Luciano: “Hay quienes tienen por satíricas, por sus temas, un número muy elevado de ellas (Kirk, 1980), aunque, los que consideran el prosímetro rasgo esencial del género reducen, como el ejemplo ya citado de Relihan (1985), el corpus satírico lucianesco a los diálogos titulados Icaromenipo, Diálogos de los muertos y Júpiter trágico. Con todo, el prosímetro en estas obras es también escaso y, contra la tradición de Varrón, autor de sus versos, el verso de Luciano suele ser citas de Homero y Eurípides. La relevancia de los fragmentos en verso no procede, por tanto, del uso del verso, sino de la inclusión descontextualizada y burlesca de versos de contenido elevado”. 27 Véase en particular su capítulo dedicado a los procedimientos de contaminación y transposición genérica en Luciano (2000: 549–585). 181 Con respecto a la sátira latina tardorromana, se pueden mencionar sobre todo dos nombres: Marciano Capella y Boecio. El primero de ellos, pagano todavía, elabora un tipo de sátira que retoma varios elementos de la menipea conjugándolos con un propósito marcadamente didáctico. Además, le concede al prosímetro la misma importancia que los clásicos le dieron, utilizándolo esta vez como un claro instrumento para crear comicidad.28 Su obra Las bodas de Mercurio y Filología representará además uno de los textos más influyentes entre los satirógrafos cristianos venideros, que partirán de los temas parodiados por Capella para realizar una crítica burlesca de la sociedad pagana desde una nueva óptica religiosa. En cuanto a Boecio, se puede destacar su Consolación de la Filosofía, donde se sirve, como anteriormente hizo Capella, de una alegoría para construir su sátira. En este caso Boecio toma de la sátira menipea su característico prosímetro para realizar una reflexión de marcado sesgo intelectual que examina diferentes conceptos filosóficos. Sin embargo, como señala Coronel Ramos, Boecio plantea su sátira no como una llamada de atención al lector para recuperar las costumbres de la Edad Dorada perdidas por la inmoralidad de los tiempos presentes, como sí hacían los satirógrafos romanos, sino que realiza una formulación de futuro encaminada a construir un pensamiento típicamente cristiano.29 Durante la Edad Media, el género satírico se diluirá en varias configuraciones literarias que combinarán polémica, didactismo y sátira, pero dejará de tenerse tan presente la noción de género que se fue consolidando desde el clasicismo romano hasta la época latina tardía. Se siguen fundamentalmente las enseñanzas morales de los satirógrafos cristianos como Boecio y se readaptan al nuevo panorama religioso dominante los conocimientos heredados por la sátira antigua, aunque se recurre en menor medida a los modelos clásicos latinos como referentes de un género.30 Con la llegada del Humanismo, se desarrollará la denominada sátira neolatina. Esta retomará de los autores medievales la noción literaria de ‘lo satírico’, que se manifiesta sobre todo a través del estilo y el tratamiento moralizante propio de los 28 Coronel Ramos (2000: 118). 29 En este punto reside la diferencia fundamental entre los cultivadores cristianos de la sátira y los latinos paganos: “Boecio, como satirógrafo cristiano, no quiere restablecer como Lucilio, Varrón y Horacio los mores maiorum, sino que identifica la virtud con la trascendencia del cristianismo. Orienta al lector hacia el futuro, porque el proyecto cristiano estaba por llegar, mientras que la sátira latina tradicional se orienta al pasado, porque la virtud coincide con lo que Roma tenía de eterna” (Coronel Ramos, 2002: 121). 30 Para ampliar información, véase Coronel Ramos (2002: 127–156). 182 escritores cristianos. No obstante, es importante matizar que el clima político-religioso del siglo XVI vio pronto con recelo muchas de las manifestaciones satíricas que sí fluyeron sin excesivas cortapisas a lo lago de la Edad Media: carnaval, farsas, misas paródicas, consagraciones paródicas, contrafacta religiosos, poesía goliárdica, etc. Por otro lado, se recuperaron los modelos clásicos de la Antigüedad, lo que implicará una revalorización también de la sátira en verso.31 En cuanto a la sátira regular, se toma como modelos principalmente a Juvenal y a Horacio, quienes, si bien con estilos dispares, constituyen dos importantes ejemplos de referentes morales dentro del clasicismo pagano. Con respecto a la sátira menipea, se recuperarán los modelos canónicos de Varrón, Séneca y Petronio, pero también, gracias a la herencia medieval, los de Capella y Boecio. Sin embargo, la influencia más notable entre los satirógrafos humanistas debido a la perfecta adecuación con las inquietudes de la época es la que ejerció Luciano de Samósata: En el ámbito menipeo, el autor más influyente fue Luciano, de tal manera que los modelos narrativos que sitúan la acción en el cielo y en el infierno son debidos fundamentalmente a su influjo, a pesar de que ya Séneca había utilizado estos recursos. Más latente será la importancia de Petronio [...] Entre las razones que explican esta preponderancia hay que citar, en primer lugar, la variedad formal y temática de su obra. En el terreno formal escribe, por citar algunos géneros, debates filosóficos, diálogos o encomios. Todos estos géneros serán imitados por los humanistas. Su temática, por otro lado, abarca casi los temas candentes de la sociedad humanística, como la hipocresía, la avaricia o la superstición. Luciano, por tanto, proporcionó los modelos formales para solventar las disputas doctrinales, para criticar a escolásticos y teólogos, para, en conclusión, luchar contra toda forma de dogmatismo. El fundamento último de las censuras de Luciano es su racionalismo, que inspirará muchos argumentos protestantes o simplemente heterodoxos que se enfrentaban con la Iglesia institucional por lo que consideraban supersticiones cuando no abusos (Coronel Ramos, 2002: 177). Sin embargo, no hay que olvidar que Luciano tuvo partidarios y detractores radicales tanto en el ámbito católico como en el protestante y que cada uno lo utilizó dependiendo de sus intereses y la evolución del conflicto religioso que se produjo en 31 Coronel Ramos (2002: 157). 183 Europa a lo largo de los siglos XVI y XVII. También hay que recordar que en el Humanismo se produce un importante resurgimiento del género satírico, gracias al cual otros géneros recibirán a su vez una marcada influencia de los rasgos definidores que ya se han analizado. Dentro de ellos, el diálogo satírico con influencias lucianescas será solo una de las modalidades literarias que canalicen este renovado interés por la sátira –si bien la más cultivada–, pues también, según indica Coronel Ramos (2002: 196), tienen un éxito apreciable el encomio paradójico, el panfleto, la sátira epistolar y la sátira glosaria, aparte de la sátira regular que vuelve a recuperarse siguiendo a los modelos latinos. Según Núñez Rivera, el encomio paradójico fue uno de los géneros que mayor auge tuvo durante todo el siglo XVI: a lo largo del siglo XVI, el género registró unas altísimas cotas de popularidad en el seno del humanismo europeo, proliferación que Rosalie Colie ha calificado de verdadera «epidemia paradójica». Consiguió además su plasmación literaria definitiva en el difundidísimo Elogio de la locura de Erasmo, bajo cuyo magisterio han de ser valoradas en mayor o menor medida todas las realizaciones paradójicas posteriores. La adoxografía, por lo demás, con su trastueque de los esquemas axiológicos instituidos, da pie al topos del mundo al revés, la interpretación carnavalesca de la realidad o la literatura del loco, realizaciones todas ellas interesantísimas” (Núñez Rivera, 1998: 1134). Dentro de los elementos procedentes de la sátira menipea, el diálogo renacentista sabe sacar un rendimiento máximo de los entornos infernales y de la perspectiva cenital que posibilitan los viajes aéreos, así como del recurso muy utilizado del sueño o la frecuente construcción de personajes mediante alegorías, todos ellos elementos presentes en Séneca o Luciano. Asimismo, desde los primeros albores humanistas se produce una recuperación de la obra de Luciano a través de Bizancio que dará lugar a una creciente actividad traductora e imitadora de su obra en Occidente. Los traductores cuatrocentistas fueron pioneros en canonizar un tipo de lucianismo de larga influencia, aunque aún menos preocupado por la fidelidad al texto y al espíritu del autor de Samósata. Este lucianismo típico del Quattrocento, en el que predomina su carácter moralizante, se recuperará a lo largo de la segunda mitad del siglo XVI tras el paréntesis 184 representado por la etapa, también moralizante, pero mucho más crítica con algunos aspectos religiosos y eclesiásticos, protagonizada sobre todo por Alberti, Pontano, Erasmo, Moro, Rabelais, Hutten y Moltzer. Las traducciones que de manera conjunta realizaron al latín Erasmo y Moro de varios opúsculos de Luciano supusieron, desde su publicación a partir de 1506, un hito en la recepción europea del samosatense, pues por primera vez se pudo disponer de un repertorio lo suficientemente amplio de obras traducidas al latín y listas para tomarse como modelos de imitaciones y traducciones. Del mismo modo, los Coloquios familiares de Erasmo escritos a semejanza de los diálogos de Luciano ejercerán una influencia destacada entre los cultivadores del género dialógico al menos durante la primera mitad del siglo XVI, pues tras el Concilio de Trento las ideas erasmistas que definen este tipo de diálogo serán siempre miradas con recelo. Así, se puede considerar a Erasmo como uno de los difusores más importantes de la sátira en el ambiente renacentista europeo del siglo XVI, pero no en su papel de recuperador de la sátira menipea clásica más estereotipada, sino, siguiendo los pasos del propio Luciano, como recolector heterogéneo de diferentes elementos satíricos que, mediante el diálogo, le permiten plantear una crítica de múltiples aspectos morales, políticos y religiosos de su sociedad.32 Aunque la recuperación de la sátira menipea, o de sus rasgos más característicos, a través de los humanistas de los siglos XV y XVI ayudó a restablecer la conciencia de género literario que se había construido en su etapa romana clásica, no será hasta la publicación del Somnium de Justo Lipsio en 1581 cuando, una vez más, se vuelva a hablar de sátira menipea como género ficcional concreto y con nombre propio. Retoma la característica formal que se identifica de una manera más clara con la sátira menipea, es decir, el prosímetro, y además recurre a clásicos como Séneca, el diálogo Gallus de Luciano o el Somnium Scipionis de Cicerón. Asimismo, se restaurará el modelo satírico de Petronio para adaptarlo a la tendencia narrativa que ya durante la segunda mitad del siglo XVI tenía una tradición importante y una pujanza considerable en las letras 32 Coronel Ramos (2002: 201) propone la obra Iulius exclusus e Coelis, muy influida por Apocolokyntosis, como paradigma del diálogo satírico de Erasmo. 185 europeas. Por otro lado, la sátira neolatina se caracterizará por su vinculación al ámbito erudito y cristiano.33 Otra de las aportaciones teóricas más destacadas sobre la caracterización de la sátira menipea es la reciente publicación de Nicolas Correard, donde realiza un repaso de los rasgos y autores más significativos desde sus orígenes hasta principios del siglo XX (2014: 955–966).34 Este autor insiste en que la sátira menipea no es solamente un género olvidado desde el punto de vista teórico, sino que, además, no se ha comprendido bien debido a su naturaleza polimórfica. Coincide asimismo con otros autores en la delimitación de algunas características que se habrían mantenido inalterables desde las sátiras menipeas más antiguas: transgresión de los límites formales, hibridación genérica y ausencia de una regulación normativa.35 Por otro lado, destaca los principales puntos de debate originados por las distintas posturas teóricas adoptadas en torno al concepto de ‘sátira menipea’.36 Así pues, la filología clásica entendería que la sátira menipea es una variante arcaica de la sátira en prosa mezclada con verso, mientras que la filología románica moderna, más que como un género, concebiría la sátira menipea como un modo. Esta última perspectiva estaría encabezada por Northrop Frye, quien, como ya se dijo, incorpora las sátiras menipeas a la categoría más amplia de anatomías, lo que hace ampliar considerablemente el corpus de textos menipeos. Correard también se refiere a la caracterización de Bajtín ya mencionada, subrayando la estrecha vinculación que establece entre la sátira menipea, el dialogismo, la polifonía y el carnaval. Además, resalta la marcada división bipartita que hace el teórico ruso en la evolución histórica de la menipea, donde se podría distinguir una primera fase en la que el género era menor y relativamente marginal en la Antigüedad y una segunda, durante el Renacimiento, en la que se habría producido un importante desarrollo para posteriormente incorporarse a las diferentes formas de literatura vernácula y, finalmente, desaparecer de forma lenta tras la Revolución francesa. Asimismo, Correard, basándose en varias de las características 33 Para Coronel Ramos (2002: 208, 209 y 214), solo se puede hablar de sátira menipea propiamente neolatina a partir de esta obra de Justo Lipsio. 34 A continuación, sigo de cerca este trabajo indicando las páginas de donde se extraen las diferentes afirmaciones. 35 Correard (2014: 955). 36 Correard (2014: 955). 186 que menciona previamente, recopila una serie de rasgos que se podrían asociar con la sátira menipea: la mezcla de lo serio y lo cómico, la combinación de elementos estilísticos opuestos –como el estilo elevado con el bajo, lo científico con lo trivial y lo sagrado con lo profano– y las misceláneas de diálogo y narración a través de escenas infernales, viajes aéreos o sueños que actúan como marco (2014: 955 y 956). Sin embargo, no considera que estas características sean unas constantes aplicables a un corpus de obras delimitado, lo que implica que, más que desde el punto de vista estructural, pues nunca ha existido una regulación poética comparable a la de la comedia o la tragedia, el género menipeo tenga que ser caracterizado en términos de actitud o postura crítica del autor. Por otro lado, discrepa con la conocida afirmación de Quintiliano –“Satura quidem tota nostra est”–, y considera que la sátira menipea tiene un origen doble: Grecia y Roma. Como otros autores, Correard hace remontar los orígenes del género a Menipo de Gádara, quien habría escrito textos caracterizados por la presencia de lo fantástico, la parodia del género simposíaco y el diálogo platónico o la burla de la nekya homérica con la intención de atacar el ideal teorético o los valores del heroísmo propios de estos géneros. Varrón habría recibido varios de estos elementos relacionados con el cinismo literario y los adaptó a la satura lanx, es decir, una estética que no solo mezclaba la prosa con el verso, sino también lo sagrado y lo profano, lo docto y lo indocto o lo serio y lo cómico.37 A las Saturae menippeae de Varrón (aprox. 80 y 67 a. C), les seguirá la Apocolokyntosis de Séneca (54 o 56 d. C), quien introduce el marco de la visión a través de los sueños y el castigo de una figura transgresora e impía que en esta obra se concreta en la figura de Claudio.38 Más adelante, con Luciano de Samósata (s. II d. C), la sátira menipea volverá a sus orígenes griegos. Dice Correard (2014: 957), como otros críticos antes mencionados, que, desde un punto de vista más estricto, son exclusivamente las obras de Luciano donde aparece el personaje Menipo las propiamente menipeas, por tanto, el corpus se limitaría a algunos textos de los Dialogi mortuorum, Icaromenipo y Menipo sive Necyomanteia. Las obras de Luciano, en su opinión, se caracterizan por criticar la impostura de los filósofos, la soberbia de los que ostentan el poder o la vida poco ejemplarizante de los dioses; asimismo, con su parodia 37 Correard (2014: 956). 38 Correard (2014: 956). 187 de la epopeya y la tragedia, deshincha los estilos elevados o trivializa el diálogo filosófico juntándolo con la comedia antigua. Tras esta etapa clásica de la sátira menipea, Correard destaca que no existe una gran renovación temática. Se puede señalar la aportación de Juliano el Apóstata, quien, en su sátira Los césares (362 d.C), tomará prestados de Séneca varios elementos, siendo uno de ellos el concurso organizado por los dioses para saber quién es el mejor emperador. Del mismo modo, el Renacimiento asimilará rápidamente el Satiricón de Petronio o el Asno de oro de Apuleyo, dos obras con elementos en común que la aproximan a la menipea: es el caso de la corrupción moral, la mezcla de verso y prosa o la parodia.39 En el siglo IV, Marciano Capella recopila la tradición menipea de la Antigüedad tardía en De Nuptiis (Las nupcias de Mercurio y Filología). Esta obra permite analizar una propiedad del género presente desde Varrón: la erudición irónica, que fue resaltada por los autores que cristianizaron la menipea para separar la vanidad pagana de lo sublime, siendo esto último solo accesible a través de la fe, y no de la sabiduría libresca. Después, vendrían Fulgencio y Enodio, así como la Consolación de Boecio, a veces considerado como un texto menipeo y otras como un fracaso de la filosofía.40 La sátira menipea será conocida en la Edad Media sobre todo gracias a Boecio y volverá a resurgir en el Humanismo con la recuperación de los clásicos y, en particular, de Luciano. Según señala Correard (2014: 258), los humanistas del Quattrocento hacen suyas las escenas de sátira en el cielo o en el infierno, aunque el personaje Menipo solo aparece en el Momus de Alberti (1450) o en el Charon de Pontano (1467). A partir del éxito de la menipea en este periodo, la extensión del género se dilata, lo que explicaría la dificultad para establecer los límites del género desde un punto de vista retrospectivo. Con el Elogio de la locura (1511), Erasmo mezcla la sátira y el encomio paradójico, otro género típicamente lucianesco. La gran acogida del Elogio de la locura propicia la consolidación del género según demuestra la presencia de algunas colecciones de sátiras menipeas publicadas en el siglo XVII, lo que, en opinión de Correard, le confiere un estatus de modelo (2014: 958). También se podría destacar la Utopía de Moro, obra que, igual que la de Erasmo, bebe de Luciano, pues se encuentra ligada con la Vera historia. 39 Correard (2014: 957). 40 Correard (2014: 957 y 958). 188 La ficción lucianesca proporcionaría a los humanistas un modelo diferente de los modelos de narración ya existentes. Las reminiscencias de Luciano son abundantes, por ejemplo, en Pantagruel (1532), de Rabelais, donde existe parodia, uso irónico de la erudición, contenido moralizante a través de la sátira, introducción humorística de poemas o estética de la mezcla. Con la mixtura de diferentes elementos procedentes de la tradición menipea y la tradición cómica medieval, en opinión de Correard, Rabelais inventa lo que podríamos llamar novela menipea para diferenciarla de las sátiras menipeas más próximas a los modelos antiguos (2014: 959). En la segunda mitad del siglo XVI surge la etiqueta genérica de sátira menipea. Casaubon, Nannius, Escalígero y Pithou serán algunos de los que reflexionen en torno a la concepción genérica de la sátira menipea, clarificando algunos puntos como la etimología o haciendo simplemente una definición. Ya en 1581 se publica el Somnium de Justo Lipsio, una obra con una extraordinaria fortuna, en la que se combina el marco onírico procedente de Séneca con una visita a la República de las Letras. El Somnium instaura un nuevo modelo en la controversia académica. Culminando el siglo, se publica la Satyre Ménippée de la Vertu du Catholicon d’Espagne (1594), donde se combina la influencia de Lipsio, Erasmo y Rabelais.41 Entrando ya en el siglo XVII, el género se empieza a integrar en la novela. Este sería el caso de L'Euphormio Lusinini Satyricon de John Barclay (1605–1607), que adopta una forma casi novelesca inspirándose al mismo tiempo en Petronio, Apuleyo, Luciano, Rabelais o Lipsio. Otro de los rasgos que definen a la sátira menipea de este periodo es el abandono progresivo del prosímetro.42 Según indica Correard (2014: 961), la sátira menipea escrita en el sur de Europa se especializará en una crítica social virulenta, como, en su opinión, ocurre en el caso de los tres diálogos de Bartolomé Leonardo de Argensola, escritos entre finales del siglo XVI y principios del s. XVII, o los Sueños de Quevedo (1626).También dos de las Novelas ejemplares de Cervantes, a saber, el Licenciado vidriera y el Coloquio de los perros, tienen características de la sátira menipea, e incluso algunos teóricos del siglo XVII consideraron que el Quijote era una sátira menipea.43 Además, la sátira anti- 41 Correard (2014: 959 y 960). 42 Correard (2014: 961). 43 Correard (2014: 962). 189 intelectualista continúa siendo uno de los rasgos esenciales, como demuestra la República literaria de Saavedra Fajardo (1655). En Inglaterra los modelos menipeos, que interesaban desde finales del siglo XVI, sufren una gran transformación con autores como Alexander Pope y su obra The Dunciad (1729) o Jonathan Swift con Los viajes de Gulliver (1726), una sátira menipea sobre la ciencia y la política con forma pseudo-novelesca. En Journey from this world to the next (1742) Henry Fielding introducirá el descenso a los infiernos típicamente menipeo de uno de los personajes, aunque, en este caso, se particularizará en el mundo del hampa londinense.44 Con la llegada de la modernidad se produce la ruptura con el antiguo procedimiento literario de la imitatio, por tanto, según señala Correard, la sátira menipea queda limitada a un reducto de especialización literaria (2014: 963). Además, en opinión de este autor, el género queda obsoleto desde varios puntos de vista. Desde el punto de vista político, la llegada de la pasión revolucionaria se opone al metódico y fino análisis intelectual propio del humanismo donde la menipea encajaba a la perfección. Desde el punto de vista epistemológico, las grandilocuentes historias de la modernidad se distancian de la futilidad y banalidad que se desprende del mundo reflejado por las sátiras anteriores. Por último, desde el punto de vista estético, el triunfo de la mímesis realista prefiere los personajes físicos a las alegorías que representan posturas intelectuales; por otro lado, la modernidad es partidaria de un acercamiento empático a los personajes frente al distanciamiento que se produce en la sátira menipea.45 El género menipeo continúa invariable hasta las Operette morali de Leopardi (1824), donde la visión nihilista se adapta a la forma dialógica con la que se satirizan los comportamientos humanos. En Inglaterra, William Blake escribe An island in the Moon, una sátira anticientífica que precede a la exaltación romántica. Por su parte, Thomas Carlyle ataca los entornos intelectuales contemporáneos en Sartus Resartus (1833).46 Con respecto al siglo XIX francés, se escriben diferentes libelos, panfletos y tratados políticos que son denominados “sátiras menipeas”, pero no como continuación 44 Correard (2014: 962). 45 Correard (2014: 964). 46 Correard (2014: 964). 190 de la tradición menipea francesa, sino como texto de espíritu satírico y/o espíritu patriota.47 Según señala Correard (2014: 965), la crisis de la modernidad a finales del siglo XIX posibilitó un nuevo renacimiento, sin embargo, los modelos estaban ya muy envejecidos. La obra Bobok de Dostoievski (1873) representaría un buen ejemplo de sátira menipea sobre el pasado. Por último, para cerrar este recorrido histórico, Correard (2014: 965) señala que la sátira menipea que nos encontramos en el siglo XX es ya fruto de una derivación lejana; más que de la lectura de los modelos antiguos, las influencias de la menipea contemporánea procederían sobre todo de la lectura de autores modernos que escribieron lo que podríamos llamar novelas menipeas, circunstancia que implica un alejamiento de la sátira pura. Para concluir con esta definición de la sátira menipea y ver en qué medida se puede aplicar esta etiqueta a los cinco diálogos que forman parte del corpus editado, es ahora necesario analizar el recentísimo estudio que hace Jesús Gómez sobre la relación entre menipea y diálogo dentro de su trabajo más amplio sobre las Tendencias del diálogo barroco (Literatura y pensamiento durante la segunda mitad del siglo XVII) [2015: 66–86]. En primer lugar, Gómez concede especial importancia al estudio diacrónico de los géneros, pues estos no pueden concebirse como grupos de textos aislados y ceñidos a un periodo concreto de la historia, sino que, en su evolución, reciben influencias de otras modalidades de escritura con características formales y temáticas divergentes (2015: 65). Por tanto, ha de entenderse el concepto de ‘género literario’ como algo vivo y cambiante, que se adapta a las diferentes sociedades que lo reciben y varía dependiendo de los intereses particulares de cada escritor. No obstante, como ya se dijo, un género literario concreto, para considerarse autónomo, debe mantener algunas constantes en su evolución, aunque exista alternancia de varios elementos, que permitan diferenciarlo de los demás. A menudo se ha relacionado el diálogo, sobre todo el lucianesco, con la sátira menipea; sin embargo, según señala Gómez, aunque existan vínculos, no se deben equiparar plenamente las dos tradiciones literarias, pues esto sería improcedente, entre 47 Correard (2014: 965). 191 otras razones, porque no existe la misma conciencia de género ni en el pasado ni en la moderna teoría literaria: la solidez con la que se ha asentado en la bibliografía reciente la consideración del género dialogado bien definido por sus peculiares convenciones temáticas y formales contrasta con la indefinición genérica de la sátira que, al decir de los especialistas como Antonio Pérez Lasheras «No es un género literario, ya que se sirve de todos ellos»: y, en particular, sobre la variante menipea, según la define Ramón Valdés: «es uno de esos géneros sin forma, o un género que admite diversas formas e incluso diversos cauces», o bien: «un género formalmente proteico y transversal» (Gómez, 2015: 66). Una de las equivocaciones más frecuentes, como se verá más adelante, es la de identificar el género del diálogo literario con la forma dialogada. Es cierto que la sátira menipea se sirve de la escritura en forma de diálogo, como lo hacen los géneros dramáticos, pero esta característica, por sí sola, no permite relacionarla con el género dialógico, pues en este, además de forma dialogada, debe existir un proceso argumentativo que emane de ella. La presencia de esta condición, que es el fundamento del diálogo literario y debe manifestarse en progresión e interacción a lo largo de todo el texto, no se produce de forma automática en la sátira menipea, sino que, como señala Gómez (2015: 74), en la menipea “predomina el argumento sobre la argumentación”. Sin embargo, sí se pueden encontrar elementos propios de aquella en algunos diálogos literarios sin que por ello dejen de serlo, pues, además de otros rasgos propios del género, sigue existiendo la combinación de dialéctica y retórica que da lugar al proceso argumentativo. Así ocurre en los diálogos del corpus que se edita en esta tesis, donde, según se ha visto en el apartado dedicado a ello, existen diferentes elementos característicos del género dialógico, tales como la mímesis conversacional, el pacto interlocutivo, las funciones específicas de los hablantes o el proceso argumentativo, pero también son visibles algunos motivos recurrentes en la menipea, como el descenso a los infiernos en Menipo litigante, el sueño revelador en Demócrito, el viaje aéreo en Dédalo, la alegoría en el Diálogo de Mercurio y la Virtud o el intelectualismo irónico en Almoneda de Vidas. 192 Según señala Gómez, la evolución de la menipea se emancipa en el siglo XVII de su catalizador más importante hasta el momento, es decir, los diálogos de Luciano, para experimentar con otros modelos y recursos de diferentes tipos: Lo que se ha producido en el paso del Renacimiento al Barroco es la experimentación con una serie de recursos formales que combina la sátira menipea, no sólo la forma de enunciación dialogada, sino también el sueño, la mezcla de prosa y verso, las alegorías y el desfile de figuras, que pueden aparecer en proporciones variables de la misma obra. La preferencia tanto por la alegoría como por el simbolismo moral, antes que por las convenciones genéricas propias del diálogo literario como vehículo privilegiado para la sátira y la pedagogía, es todo un signo de los nuevos tiempos que inclina la jerarquía de géneros a favor de la menipea (Gómez, 2015: 67 y 68). Para ejemplificar este alejamiento del modelo lucianesco y, por tanto, del componente dialógico que predomina en él, Gómez señala las diferencias entre lo que se puede considerar un diálogo lucianesco, como El Crotalón, y lo que se podría denominar ya plenamente sátira menipea, etiqueta que se le puede asignar a El rey Gallo y discursos de la hormiga (1671), de Francisco Santos. Dos son las innovaciones más relevantes que presenta el segundo frente al primero: la presencia de una instancia narrativa superior ausente en Luciano que sirve de filtro a las conversaciones del Gallo con la Hormiga; y la subordinación del componente argumentativo al relato de las diversas peripecias vividas no en el pasado, sino mientras los protagonistas viajan en busca de la verdad a través de sucesivos espacios alegóricos donde se encuentran con otros personajes. Por lo tanto, más que ante un «diálogo lucianesco» propiamente dicho, como ha sido calificado en ocasiones El rey Gallo, nos encontramos ante una sátira menipea que hace uso de la forma dialogada en combinación con el relato en tercera persona y la alegoría dentro del viaje fantástico (Gómez, 2015: 70 y 71). Es importante destacar esa “subordinación del componente argumentativo al relato de las diversas peripecias vividas no en el pasado, sino mientras los protagonistas viajan en busca de la verdad”. Como ya se vio en el apartado correspondiente, en los tres diálogos originales de Argensola uno de los interlocutores se sirve de la experiencia 193 personal para convencer a otro interlocutor en el diálogo marco. En esos textos la experiencia que se cuenta en forma de diálogo indirecto sí pertenece al pasado, es decir, no transcurre de manera paralela al progreso de una trama principal. Por tanto, en este aspecto, los diálogos de Argensola se aproximan más al concepto de ‘diálogo lucianesco’ que al de ‘sátira menipea’. Tras el análisis de varias obras susceptibles de ser consideradas plenamente sátiras menipeas a través de los rasgos que las definen como tales y las diferencias que las separan del género dialogado, Gómez concluye con la siguiente reflexión:48 Aunque la sátira menipea hace uso del diálogo entre otros procedimientos habituales como el sueño, el viaje fantástico, la alegoría, el desfile de figuras, la mezcla de prosa y verso, o la narración en primera persona, no se debe asimilar exclusivamente al género dialogado. Al margen de sus conexiones con la tradición lucianesca, en los diálogos de Luciano y sus imitadores predomina sobre el marco fantástico y onírico la argumentación con un propósito satírico y también pedagógico, mientras que en la sátira menipea se produce con respecto al género dialogado la «ficcionalización de un género didáctico a un registro paródico» (Gómez, 20015: 79). Además, señala un rasgo importante que distingue la sátira menipea del XVII de otros modelos más antiguos o del diálogo que integra motivos procedentes de la menipea: se trata de la incorporación de temas políticos y sociales relacionados con un momento histórico concreto a la crítica general de vicios y costumbres que venía siendo habitual.49 IV. 4. DIÁLOGOS (III): ¿DIÁLOGOS O SÁTIRAS MENIPEAS? Según ya se indicó al principio del epígrafe dedicado al subgénero, las editoras modernas de los tres textos dialogados escritos por Bartolomé Leonardo de Argensola 48 El corpus de sátiras menipeas que examina Jesús Gómez en este trabajo se compone de los siguientes títulos: El rey Gallo y discursos de la hormiga, El «no importa» de España y La Verdad en el potro y el Cid resucitado, de Francisco Santos las tres piezas; El siglo pitagórico, de Antonio Enríquez, los Sueños y discursos y La hora de todos y la fortuna con seso, de Francisco de Quevedo; la República literaria, de Saavedra Fajardo, Desvergüenzas de la plaza en el Senado de los pícaros presidiendo la Barrabasera, de Juan Cortés Osorio, la Comedia sin música, de Andrés Dávila y Heredia y los Avisos de Parnaso del año 1690, de Juan Bautista Corachán. 49 Jesús Gómez (2015: 79). 194 se decantan claramente por la denominación de sátiras menipeas en lugar de diálogos. Basan su decisión en una falta de vínculos suficientes a la hora de emparentar los textos de Argensola con el diálogo filosófico de Platón, único modelo imitable que, según se deduce de sus palabras, podría tomarse como referente del diálogo antiguo en época del aragonés, ya que consideran que los diálogos de Luciano son sátiras escritas en griego. Además de estos argumentos, basándose en la propia palabra que lo designa, aducen que el diálogo es una forma discursiva que imita un modo de enunciación, no un género en sí. Por tanto, de forma consecuente con este razonamiento, afirman que el diálogo no sería más que una de las formas que poseían los griegos para comunicar una serie de conocimientos científicos o filosóficos: En las dos únicas ediciones que tuvieron en el siglo XIX fueron impresas bajo el epígrafe diálogos, adjudicado a numerosos textos del XVI de contenido filosófico o literario. Sin embargo, y a pesar de la tendencia decimonónica, desde nuestra posición teórica la consideramos muy poco eficaz, ya que la palabra misma solo refiere a un modo mimético de enunciación del discurso. En la cultura griega el diálogo pertenecía al conjunto de formas disponibles para la comunicación filosófica, junto con el tratado. Bartolomé Leonardo, aunque se refiere a temas filosóficos, no pretendió imitar los diálogos de Platón. Según la estética clásica y renacentista que suscribe Argensola, la imitación es el principio fundamental de la creación poética, y las obras que se escogen funcionan dentro de los mismos parámetros genéricos. Importa reconocer, pues, que los motivos centrales que Bartolomé imita en estas obras mayoritariamente proceden o derivan de la sátira romana o de la practicada en griego por Luciano. Nuestra decisión editorial debe entenderse, por tanto, en este contexto teórico y crítico (Schwartz y Pérez Cuenca, 2011: LXV y LXVI). Como la propia Lía Schwartz señala en uno de sus trabajos, “el planteo de cuestiones genológicas ocasiona, generalmente, enfrentamientos y disidencias” (1992: 2); de acuerdo con ello y con lo que se ha venido diciendo a lo largo de este capítulo, en el caso de los diálogos de Argensola no parece que exista una excepción. Si se consideran las palabras de Schwartz y Pérez Cuenca, surgen varias cuestiones que obligan a matizar las aseveraciones de su estudio. En primer lugar, parece que no se le da la importancia que merece a algo que no es trivial: la tradición previa que concedía el nombre concreto de diálogos a estas tres 195 obras, hecho que se observa no solo en su editor decimonónico, el Conde de la Viñaza, sino también en los responsables de los repertorios que mencionan varios de los testimonios que transmiten estos textos, algunos de los copistas del siglo XVII que los confeccionaron o el propio creador de las obras.50 Por tanto, la titulación de estas tres piezas como diálogos, si bien no aporta una prueba irrefutable dada la gran variedad de títulos que a menudo se le podían asignar a una misma obra en los siglos XVI y XVII, nos induce a pensar que ya existía una conciencia definida de género dialógico en la época y en Argensola; conciencia que habría heredado a través de sus contrastadas influencias humanistas y su lectura de clásicos como el propio Platón, Jenofonte, Plutarco, Cicerón o Luciano. Con respecto a la consideración del diálogo como una forma de enunciación discursiva, si nos basamos, al igual que hacen ambas autoras, en la propia palabra diálogo, no queda más alternativa que reconsiderar su aseveración, pues la etimología del término (‘examinar un tema a través del discurso’) no remite a la mímesis de una forma de enunciación, sino a la unión de dialéctica y retórica en el proceso argumentativo que ya se ha detallado. Por tanto, el diálogo literario, además de ser una mímesis estilizada y literaturizada de una conversación –que también lo es– no es solo una manera de reproducir un tipo de locución, sino todo un sistema argumentativo expresado a través de una historia imaginada que, como todo hecho literario, copia de la realidad sirviéndose del necesario tratamiento artístico. Quizá en esa identificación que hacen de manera explícita ambas autoras entre diálogo y forma dialogada radica la inexactitud que, desde la caracterización genérica planteada en esta tesis, supone denominar a estos textos sátiras menipeas en lugar de diálogos. Como ya se dijo anteriormente, es necesario distinguir la forma dialogada, que puede aparecer en diferentes textos con diversos estatutos genéricos, del género dialogado, donde, además de forma dialogada, debe haber proceso argumentativo. En conclusión, Schwartz y Pérez Cuenca detectan la forma dialogada, pero no la esencia del género dialógico. En cuanto al modelo que siguió Argensola en su imitatio, es un hecho que el poeta aragonés no pretende emular los diálogos de Platón. No obstante, hay que precisar que Luciano de Samósata, a quien, según ambas autoras, sí imita en sus textos, no parte 50 Bartolomé Leonardo de Argensola, en su carta a Don Martín Navarro, se refiere a su obra Dédalo de la siguiente manera: “El Diálogo Dédalo reformaré un día destos, porque algo de misterioso que hay en él, ya no es tiempo” (Pellicer, 1778: 114). 196 de la nada, sino que reelabora la tradición dialógica anterior, donde se encuentran también los diálogos de Platón, añadiéndole diferentes elementos procedentes de la comedia nueva, la diatriba cínico-estoica o la sátira para generar un nuevo tipo de diálogo que, efectivamente, no se corresponde únicamente con el tipo de diálogo filosófico escrito por Platón. Por tanto, también en este caso resulta necesario reconsiderar los razonamientos expuestos por Schwartz y Pérez Cuenca, ya que, como bien señalan las dos autoras, Argensola se basa en la técnica de la imitatio, fundamental en el procedimiento creador clasicista que adopta el poeta a lo largo de toda su obra, pero no en la imitatio exclusiva de la sátira romana, o lo que se ha venido denominando sátira menipea, sino del género literario conocido como diálogo, ya consolidado en la época de Argensola gracias a su tradición anterior y a la edad dorada que experimentó desde la primera mitad del siglo XVI. En concreto, Argensola parte en sus diálogos del proceso argumentativo característico del género dialógico para construir sus ficciones utilizando, principalmente, el modelo lucianesco, modelo que a su vez contiene influencias de índole muy dispar, entre las que, por supuesto, también se encuentra la de la sátira hexamétrica y la menipea. En resumen, lo que se observa tanto en los tres diálogos originales escritos por Argensola, como en su traducción de la obra Virtus dea, o la versión castellana de Vitarum auctio elaborada por Bravo de Lagunas es una estratificación de diferentes capas genéricas, donde es evidente la influencia de varios elementos procedentes de la tradición literaria, que se ordenan en torno a un referente genérico que las engloba a todas y que se manifiesta a través de los procesos argumentativos característicos del diálogo. Si partimos de la definición de ‘subgénero’ que aportan Huerta Calvo y García Berrio citando las palabras de Claudio Guillén, se puede concluir que, a la hora de clasificar una obra literaria, el género que predomine en el texto debe determinar el sustantivo de su designación, aunque siempre existirá la posibilidad de precisar con más detalle las modalidades genéricas secundarias que configuran la obra. Por tanto, en el caso de un texto donde predominen las características propias del género dialógico y, al mismo tiempo, se haga un uso recurrente de técnicas procedentes de la sátira, será más apropiado denominarlo diálogo satírico en lugar de sátira dialógica, pues el género que condiciona la construcción de la obra es el diálogo y no la sátira: 197 Los subgéneros serían el resultado de cruzar algunos cauces de presentación o modalidades con el núcleo genérico; por ejemplo, poema alegórico, novela paródica, diálogo satírico, epístola poética (Huerta Calvo y García Berrio, 1995: 146). En conclusión, es el carácter intrínsecamente proteico del diálogo –y del diálogo lucianesco en particular–, gracias al cual ha recibido influencias de múltiples géneros a lo largo de los siglos, lo que, al margen del uso que se hace de recursos concretos, realmente permite vincular estas obras con la sátira menipea, género que, a su vez, se articuló a través de una mezcla de expresiones literarias y formales que le fueron concediendo su aspecto poliédrico. Por tanto, cabe hablar de sátira menipea en relación con los textos dialógicos que conforman el corpus editado, pero siempre en función del género predominante. Si atendemos a los rasgos que se han concretado al principio de este capítulo y a la evolución de la sátira menipea que se ha expuesto a continuación, parece más apropiado denominar a los cinco textos dialogados de este corpus diálogos en lugar de sátiras menipeas. Para terminar, puede utilizarse un ejemplo extraído del propio Luciano que no haría más que confirmar lo que se acaba de decir, esto es, que los diálogos escritos por el samosatense y, por extensión, aquellos que posteriormente se confeccionaron siguiendo su modelo, son textos generados según las convenciones propias del género dialógico a los que se le fueron añadiendo diversos rasgos que le concedieron un aspecto renovado, pero no una nueva identidad. En consecuencia, se puede decir que el género mantuvo su esencia, pero varió sus accidentes. El siguiente fragmento, que constituye casi una poética del diálogo lucianesco, procede de Bis accusatus, obra ya mencionada donde la alegoría representada por Diálogo acusa al Sirio, álter ego de Luciano, de las tropelías cometidas contra su estatus respetable y elevado: Diálogo. — No quisiera, miembros del jurado, distraer vuestra atención con largos discursos [...] Los agravios y los desprecios que he recibido de él son los siguientes. Él, a mí que era entonces venerable y que hacía investigaciones respecto de los dioses y de la naturaleza y el ciclo del universo, surcando el aire por las alturas, encima de las nubes, donde el gran Zeus se pasea conduciendo su carro alado en el cielo, me echó abajo cuando volaba por encima del cenit y remontaba mi vuelo sobre la espalda del cielo. Y, desgastando mis alas, me puso a la misma altura que la mayoría y me quitó la 198 máscara trágica, que me daba un aire de sensatez, y me colocó encima otra cómica y satírica, que es prácticamente ridícula. A continuación, metiéndonos en el mismo cajón me encerró con la Burla y el Yambo y el Cinismo, Éupolis y Aristófanes, unos hombres tremendos, que se pitorrean de lo más respetable y ponen en solfa todo lo positivo. Y, para colmo, a un tal Menipo, de los antiguos «perros», muy ladrador, al parecer, incisivo, desempolvándolo, va y me lo ha lanzado a mí también, un perro que asusta realmente, que nunca se sabe cuándo te va a morder, y que encima se ríe cuando te muerde (Luciano, II, 1988: 117 y 118). La réplica del Sirio argumentando su defensa es sumamente esclarecedora sobre el procedimiento literario que siguió Luciano en su regeneración del diálogo: Sirio. — Miembros del jurado, me estoy viendo procesado ante vosotros en un proceso inesperado. Lo último que podía esperar es que el Diálogo dijese esas cosas de mí. Cuando lo tomé a mi vera, aún resultaba antipático a la mayoría y fastidioso por la sucesión constante de preguntas, y por eso justamente parecía hacerse acreedor a un cierto respeto, pero en absoluto entretenido o capaz de resultar atractivo para la mayoría. En primer término, lo acostumbré a caminar con los pies en el suelo, al modo de los hombres; después, limándole toda su mugre y forzándole a sonreír, conseguí hacerle más grato a los espectadores. Y, ante todo, lo equiparé a la comedia y, manejándolo en esta línea, se granjeó una gran simpatía de parte del auditorio, que antes temía las espinas que había en él, como si se guardaran de tener un erizo en las manos al aceptarlo (Luciano, II, 1988: 118 y 119). IV. 5. EL DISCURSO RETÓRICO Concluida la caracterización genérica de las cinco obras de tipo dialógico que configuran el corpus de textos estudiado, es necesario ahora definir el género de la única pieza que no puede considerarse diálogo, aunque sus rasgos genéricos, que luego veremos, también puedan aprovecharse en la tradición dialógica. Se trata de la traducción castellana de Calumnia, obra no siempre atribuida de manera unánime a Luciano, aunque existen razones de peso que permiten afirmar razonadamente que fue 199 escrita por el samosatense.51 El responsable de esta traducción, Sancho Bravo de Lagunas, decide titularla de modo amplificatorio y significativo Que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración. Como ya se dijo más arriba, lo que relaciona esta pieza con los otros textos que se han estudiado no es su género, sino el carácter moralizante que la define, tan marcado y nítido que en el estudio previo de una de sus ediciones modernas se ha llegado a decir que “ningún otro texto de Luciano puede ser leído en clave tan moralizante como éste” (Luciano, III, 2000: 81). En efecto, se plantea en esta obra una crítica de aquellos que utilizan la calumnia como medio para medrar en una sociedad que, por maldad, o simplemente por ignorancia y desconocimiento tanto de sus causas como de sus consecuencias, está dispuesta a admitirla en su seno. Por tanto, Luciano se desprende aquí de la ambigüedad propia de algunos de sus diálogos, donde se intenta llegar a la verdad a través de dos o más puntos de vista, para formular un discurso plenamente asertivo acudiendo fundamentalmente a técnicas retóricas. Por otro lado, tampoco hay huella del humor o la ironía propios de los diálogos del samosatense. Bompaire señala que no se puede precisar de manera inapelable la consideración genérica de este opúsculo retórico, pues, si se tiene en cuenta la opinión de algunos de los críticos que más profundamente han estudiado la obra de Luciano, se trataría de un texto heterogéneo que se encuentra a caballo entre la diatriba y el discurso epidíctico.52 Otro de sus traductores modernos, Andrés Espinosa Alarcón, opina que se trata de un magnífico ejercicio retórico que combina varios de los rasgos temáticos y formales que solían asociarse a esta clase de textos persuasivos en la tradición griega: Sin negar las posibles fuentes filosóficas de inspiración, es evidente que la obra se ajusta a los mejores cánones formales y temáticos de la retórica, y es toda ella un brillante y enérgico discurso epidíctico, con definición y argumentos netamente sofísticos, dotados de fuerza persuasiva, adobados con citas literarias y mitológicas, ejemplos históricos y, como telón de fondo, con la policromía pictórica de Apeles de Éfeso (Luciano, I, 1996: 228). 51 Según señala J. Bompaire en el prólogo a su edición de Calumnia (Luciano, II, 1998: 137-144). 52 Así lo indica Bompaire (Luciano, II, 1998: 137), quien recoge varias de estas opiniones: “L' appartenance à un genre littéraire est ambigüe à cause de l' association du traitement sophistique et de la réflexion philosophique et morale. Christ le range parmi les «diatribes». Helm y voit un discours épidictique (R. E. col. 1732) et aussi une «diatribe» (1728). Jones rapproche les dialexeis de Maxime de Tyr (Culture and Society in Luc., p. 25)”. 200 El epidíctico es uno de los tres tipos de discurso que, junto con el deliberativo y el judicial, forman las tres partes de la retórica según Aristóteles. Lo propio del discurso epidíctico es tanto el elogio como la censura. Además, el tiempo que habitualmente emplea es el presente, pues los hechos que se designan pueden ser ubicados en el momento mismo de la enunciación o en un instante muy próximo a él, aunque, como señala Aristóteles, también se puede remitir al pasado por medio de la memoria o al futuro a través de la conjetura. Por otro lado, a diferencia del discurso judicial, cuyos fines son lo justo y lo injusto, o el deliberativo, que busca lo conveniente y lo perjudicial, el discurso epidíctico tiene como fin, según el Estagirita, “lo bello y lo vergonzoso, y éstos igualmente superponen otros razonamientos accesorios” (Aristóteles, Retórica, 1358b, 1990: 194 y 195). Por otro lado, Aristóteles señala asimismo en su Retórica que el modo formal más apropiado para emitir el discurso epidíctico es la prosa escrita, pues, a diferencia del judicial, cuya enunciación encuentra su medio idóneo en la oralidad, este tipo de discurso está concebido para su lectura, siendo la palabra escrita el canal adecuado para su transmisión (Aristóteles, Retórica, 1414a, 19–21, 1990: 553). Uno de los recursos expositivos más destacados de esta pieza retórica, que además recrearán también varios artistas plásticos durante el Renacimiento, es la écfrasis, que se inserta en el texto para ejemplificar, a modo de tabla pictórica, la representación de la calumnia sufrida por el pintor Apeles.53 Este artificio de carácter retórico, que era muy común entre los autores de la segunda sofística, indicaba la maestría del rétor, ya que constituía una muestra de virtuosismo debido a la gran formación intelectual que se le suponía a quien utilizaba esta técnica.54 A menudo se utilizaba como recurso en los distintos ejercicios denominados progymnasmata que integraban los estudios de retórica. Además, su uso era muy común en el discurso epidíctico, y no solo reproducía pinturas, sino que también incluía la escultura o la arquitectura entre las artes más adecuadas para su representación, aparte de otros 53 Luciano, III (2000: 81). Una clara y concisa definición de este tecnicismo en relación con el ámbito intelectual greco-latino donde nació puede ser la que ofrece Ruth Webb: “A speech that brings the subject matter vividly before the eyes’. This is the definition of ekphrasis taught to students in the Greek schools of the Roman Empire as they began their studies of rhetoric” (Webb, 2009). 54 Baumbach (2008: 345). 201 objetos y escenas tomadas de la realidad con el fin de ofrecer, según el sentido original que se le daba en la Antigüedad, una imagen lo más vívida posible.55 Por tanto, la écfrasis constituye un recurso de persuasión del que podía disponer el rétor para transmitir una imagen precisa de aquello que quería manifestar a través de su discurso, ya fuera un elogio o un vituperio. En el caso de la écfrasis desarrollada por Luciano en este texto y traducida por Bravo de Lagunas se nos presenta una hipotética tabla pictórica que la voz enunciadora del discurso describe no como testigo ocular, sino sirviéndose de un testimonio indirecto. Por tanto, si la técnica de la écfrasis consiste en recrear de la manera más visual posible un objeto, podríamos hablar aquí de metaécfrasis como juego retórico con el lector de la obra, pues el propio enunciador del discurso es a su vez el receptor de otra écfrasis, a saber, la que parece transmitirle quien le informa de lo que contiene la pintura: Síguense luego otras dos mujeres que incitan, acompañan y van afeitando a la murmuración y, según me dijo quien me declaraba la pintura, son la Traición y la Falacia (550). Asimismo, la écfrasis del supuesto cuadro pintado por Apeles, supone un preludio al discurso contra la calumnia propiamente dicho, es decir, una ubicación previa del receptor de esta obra retórica que le permite, a través de una imagen escueta, pero altamente referencial, conocer quiénes son los actantes de la producción retórica que se va a desarrollar a continuación. Bompaire señala, tomando a su vez las palabras del texto original, que los protagonistas de esta pieza retórica, es decir, el calumniador, el calumniado y el juez, se pueden asemejar a los tres personajes que componen una comedia griega clásica.56 Pues bien, la écfrasis serviría para presentarnos a estos personajes y tener una imagen clara de lo que los define y de los atributos, como alegorías que son, asociados con cada uno de ellos. En resumen, se trata de ofrecer una imagen esquemática y significativa de los temas que se van a desarrollar de manera pormenorizada en el resto de la obra: 55 Webb (2009: 2 y 5). Para ampliar información, consúltense también el trabajo de Perrine Galand- Hallyn (1995). 56 Luciano, II (1998: 137). 202 Y ya que desta suerte retrató su proprio peligro, nosotros, si os parece bien, discurramos qué cosas son las que trae consigo la murmuración según el arte del pintor efesio, describiéndola primero con una difinición, porque esta ha de ser agora nuestra pintura (550). Por último, es importante destacar que la écfrasis, al igual que otros artificios retóricos utilizados para persuadir, como el encomio paradójico, tuvo un éxito apreciable tanto en el Renacimiento como en el Barroco, así como en los diálogos, particularmente en los lucianescos. IV. 6. Conclusión Para terminar la caracterización genérica, esta vez sí, del conjunto total de obras que integran este corpus, se puede señalar que existe un predominio del género dialógico, presente, como ya se ha visto, en cinco de las piezas editadas. En segundo lugar, parece igual de necesario destacar la influencia que estos diálogos reciben de otros géneros, en particular de la sátira, y en concreto de su variante menipea. No obstante, esto no justificaría, desde el planteamiento teórico y práctico que se ha expuesto aquí, la consideración genérica de estos diálogos como sátiras menipeas, pues no es el género literario principal en los textos, sino una recopilación de recursos que funcionaría en ellos como modalidad subgenérica. La esencia crítica que radica en cada una de las seis obras del corpus, así como el manto lucianesco que las cobija a todas, constituiría el elemento que permite cohesionarlas, aunque hayan sido escritas por autores diferentes y, como en el caso de la traducción de Calumnia, incluso supongan una nota discordante en la armonía genérica que se mantiene entre los textos dialógicos. En consecuencia, es esa necesidad de tratar artísticamente mediante la palabra temas morales tan característicos de la época en que fueron escritos o traducidos estos textos lo que, al margen de diferencias genéricas o divergencias teóricas, permite englobar el conjunto de estas obras bajo un todo homogéneo que, junto a otros factores, justificaría la edición y estudio conjunto que se lleva a cabo en este trabajo. 204 V. Estudios preliminares 205 V. ESTUDIOS PRELIMINARES DE LOS TEXTOS ESTUDIADOS V. I. BARTOLOMÉ LEONARDO DE ARGENSOLA: ESTADO DE LA CUESTIÓN Es indudable que la obra poética del hermano menor de los Argensola hace tiempo que se ganó un merecido lugar en la historia de la literatura española. A ello contribuyeron, por un lado, el reconocimiento que recibió de buena parte de sus contemporáneos, y, por otro, el proyecto editorial que varios de sus seguidores quisieron llevar a cabo durante los últimos años de la vida del poeta y que solo llegó a culminar con éxito su sobrino Gabriel Leonardo de Albión cuando publicó por primera vez las Rimas de Lupercio y Bartolomé en 1634.1 En el siglo siguiente no cesaría el interés por la obra poética de Bartolomé, siempre unida a la de su hermano. Basándose en la recopilación que hizo su predecesor, Pedro Estala editó, con el seudónimo de Ramón Fernández, los versos de Lupercio y Bartolomé en tres tomos que salieron de la Imprenta Real de Madrid en el año 1786. En el siglo XIX se volverían a publicar las composiciones poéticas de los dos hermanos dentro del segundo volumen de la colección de Poetas líricos de los siglos XVI y XVII compilada por Adolfo de Castro e impresa en la imprenta madrileña de M. Rivadeneyra entre 1854 y 1857 como parte integrante de la B. A. E.2 Décadas después, Cipriano Muñoz y Manzano, Conde de la Viñaza, volvió a publicar algunos poemas de ambos hermanos en los dos tomos que ocupan las Obras sueltas de Lupercio y Bartolomé Leonardo de Argensola, impresas en Madrid por la Imprenta y Fundición de M. Tello en 1889. Unos años antes, en 1887, había salido de la Imprenta del Hospicio Provincial de Zaragoza otra edición preparada por el Conde de la Viñaza, en esta ocasión, dedicada exclusivamente a obras de contenido satírico escritas por ambos hermanos. Ya en el siglo XX son varios los investigadores que se interesan por la obra poética de los Argensola. Entre los más conocidos, se encuentra Foulché-Delbosc, quien, en su artículo “Pour une édition des Argensolas”, publicado en 1920, añade varios poemas inéditos a los que ya se conocían de Bartolomé. También se debe 1 Impresas en Zaragoza por el Hospital Real y General de nuestra Señora de Gracia. Para el estudio del proceso editorial que siguió la obra poética de Bartolomé desde el manuscrito hasta la imprenta, véase la introducción de José Manuel Blecua a las Rimas (1974, I) y, sobre todo, Dadson (2010). 2 Montaner Frutos (2010: 687). 206 mencionar el trabajo de Otis H. Green, uno de los especialistas más relevantes en la obra argensolina, quien publica algunas composiciones inéditas en “Some inedites verses of Bartolomé Leonardo de Argensola”, un artículo de 1928. Sin embargo, el trabajo crítico-textual desarrollado por José Manuel Blecua en la segunda mitad del siglo XX es el que mayor trascendencia ha tenido en el estudio reciente de la obra en verso de ambos hermanos. A través de sus dos ediciones de las Rimas, publicadas en dos volúmenes –uno para cada hermano– entre 1950 y 1951 por la Institución «Fernando el Católico», y después entre 1972 y 1974 por Espasa-Calpe –con un volumen dedicado a Lupercio y dos a Bartolomé–, Blecua realiza un trabajo que se sirve de la ecdótica y el comentario filológico con dos objetivos claros: ofrecer unos textos rigurosamente fijados al investigador de la obra poética escrita por los Argensola y, al mismo tiempo, hacerlos accesibles a cualquier tipo de lector. Así pues, estas dos ediciones de Blecua representan el último intento de dar a conocer los versos de ambos hermanos a un público amplio.3 Del mismo modo, resulta incuestionable el interés que tanto la crítica actual como sus contemporáneos le han prestado a la obra de carácter histórico escrita por Bartolomé Leonardo de Argensola. Entre los textos más importantes, cabe destacar la Conquista de las Islas Malucas, publicada en Madrid por Alonso Martín en el año 1609, o la Primera parte de los anales de Aragón, obra que continúa el trabajo iniciado por el cronista Jerónimo Zurita y que imprimió Juan de Lanaja en Zaragoza en el año 1630.4 No obstante, otros textos que hoy son muy conocidos entre los especialistas que se ocupan de la obra producida por Bartolomé no se llegaron a publicar debido a diferentes motivos hasta fechas muy tardías. Tal es el caso de las Alteraciones populares de Zaragoza, Año 1591, obra que no vio la luz hasta 1996, o el opúsculo teórico que Bartolomé dirigió en forma de discurso a las Cortes de Aragón para solicitar la plaza de 3 Para más detalles sobre las ediciones de la obra poética de Bartolomé en el siglo XX, consúltese Montaner Frutos (2012: 688). 4 De la Conquista de las Islas Malucas existe una reimpresión, con prólogo de Miguel Mir, que salió de la Imprenta del Hospicio Provincial de Zaragoza en 1891. También hay dos ediciones recientes: una de 1992, sin información sobre su editor, y otra prologada por Gloria Cano en 2009, ambas publicadas por la editorial Miraguano-Polifemo. De la Primera parte de los anales de Aragón existe una edición moderna a cargo de Javier Ordovás Esteban que publicó la Institución “Fernando el Católico” de Zaragoza en el año 2013. 207 cronista que había quedado vacante tras la muerte de Jerónimo de Blancas en 1590, cuya única edición moderna data de finales del siglo XIX.5 Menor atención ha recibido sin embargo su producción dialógica. Menipo litigante, Demócrito y Dédalo, sus tres diálogos originales, fueron publicados por primera vez junto con el Diálogo de Mercurio y la Virtud, una traducción de un texto atribuido erróneamente a Luciano, en la colección de Obras sueltas del Conde de la Viñaza ya mencionada. Antes de esta edición decimonónica, tan solo se pueden localizar algunas de estas piezas de manera dispersa en diversos manuscritos y en tres impresos que no tienen la intención de editar los cuatro textos como un todo representativo de la producción en diálogo del autor.6 El primer texto impreso donde aparece uno de los diálogos vinculados con Bartolomé Leonardo de Argensola data de 1778: es el Ensayo de una biblioteca de traductores españoles, publicado en Madrid por Antonio Sancha. En esta obra de carácter histórico-literario elaborada por José Antonio Pellicer y Saforcada se aportan unas “noticias literarias” destinadas a ofrecer información biográfica sobre ambos hermanos que se complementa con la edición de varias cartas, composiciones en verso y otros textos de tipo literario. Además, Pellicer suministra al lector catálogos que recogen los títulos de las obras escritas por cada uno de ellos, acompañándolos de la edición de algunos textos no publicados hasta la fecha. Este es el caso del Diálogo de Mercurio y la Virtud que se edita a continuación del listado de títulos inéditos de Bartolomé Leonardo de Argensola.7 El siguiente impreso donde se puede leer uno de los diálogos de Bartolomé se encuentra fechado en 1790: es el número siete de una publicación periódica madrileña llamada La Espigadera. En esta revista de contenido literario que solo se publicó durante los años de 1790 y 1791 se edita por primera vez el diálogo Menipo litigante, aunque en una versión que difiere en varios aspectos del resto de la tradición. Habría que esperar casi un siglo para que se volviera a editar, en 1887, uno de los cuatro diálogos argensolinos. El elegido será una vez más Menipo litigante, esta vez editado en una obra de carácter recopilatorio que recoge textos de tipo satírico de los 5 La edición de las Alteraciones populares de Zaragoza. Año 1591 es de Gregorio Colás Latorre, y la del discurso Sobre las cualidades que ha de tener un perfecto cronista es del Conde de la Viñaza, quien lo publica en el tomo II de sus Obras sueltas. 6 Con respecto a los manuscritos que han transmitido estos cuatro diálogos, véase el estudio ecdótico. 7 Pellicer y Saforcada (1778: 115-118). 208 dos hermanos. Su edición se debe al Conde de la Viñaza, quien publicará dos años más tarde los cuatro textos de manera conjunta por primera vez en sus Obras sueltas de Lupercio y Bartolomé Leonardo de Argensola. Del Conde de la Viñaza es el primer intento de abordar una edición fiable de estas cuatro obras, ya que, al menos, señala los manuscritos que utiliza en cada una de sus ediciones. Si bien es cierto que ya el académico Pellicer informa del contenido de los tres diálogos originales y se cuestiona la verdadera autoría oculta tras el diálogo traducido por Bartolomé acudiendo a obras tan eruditas como la Bibliothecae Graecae de Johann Albert Fabricius, no ofrece ningún tipo de información que permita identificar los manuscritos donde se leen estos diálogos, y menos aún detalla el testimonio del que se ha servido para su edición del Diálogo de Mercurio y la Virtud. Por tanto, se puede considerar que la edición de los cuatro textos recopilados en un mismo volumen que llevó a cabo el Conde de la Viñaza representa la primera piedra consistente para la difusión moderna de estos diálogos. Tras esta última edición, se produce un vacío en los estudios sobre la obra dialógica de Bartolomé que no volverá a llenarse con nuevas investigaciones hasta el tramo final de la primera mitad del siglo XX. Uno de los primeros en interesarse por estos diálogos fue Otis H. Green, quien en 1935 publicó un artículo de referencia ineludible en posteriores investigaciones. Se trata de su conocido trabajo “Notes on the Lucianesque Dialogues of B. L. de Argensola”, donde examina individualmente cada uno de los cuatro textos dialógicos relacionados con Bartolomé diseccionando sus temas principales y analizando la influencia de Luciano a través de los tópicos y recursos que se utilizan en estas obras. Asimismo, indaga en el posible texto intermediario del que se pudo servir Argensola para traducir el Diálogo de Mercurio y la Virtud. Si bien es cierto que Mancini ya había identificado en 1890 la verdadera autoría que se oculta tras este diálogo, Otis H. Green fue quien descubrió la versión que el poeta aragonés utilizó en la traducción castellana. Por tanto, si el trabajo desempeñado por el Conde de la Viñaza fue pionero en ofrecer una edición conjunta de las cuatro obras, el de O. H. Green constituye el primer estudio que analizó detenidamente las características más importantes de estos diálogos poniéndolas en relación con su innegable modelo lucianesco. Años más tarde, este autor volverá a examinar la producción dialógica de Argensola, en esta ocasión situándola en su contexto socio-histórico, en “Bartolomé Leonardo de Argensola y el Reino de Aragón”, trabajo que publicó en 1952. 209 De 1959 es el estudio sobre Luciano de Samosata en España (1500-1700) de Antonio Vives Coll, donde, entre otras traducciones e imitaciones del modelo lucianesco, se ocupa de los cuatro diálogos de Bartolomé. En su análisis, Vives Coll destaca el contenido moralizante, tan vinculado a las primeras imitaciones y traducciones de Luciano en el Renacimiento, que en el caso de Argensola se adapta perfectamente a la faceta moral propia de buena parte de sus obras. Por otro lado, Vives Coll minimiza las influencias del modelo lucianesco reduciéndolas al empleo de ciertos recursos que Bartolomé habría combinado con un estilo ciceroniano –algo que ya había señalado Green– para construir unos diálogos que se definen por su pesimismo y crítica social.8 Los autores de otros estudios de carácter histórico-literario sobre Luciano también le han dedicado algunas líneas a los diálogos de Argensola. Es el caso de Christopher Robinson, quien, en su libro Lucian and his influence in Europe, publicado en 1979, insiste en la idea de que Argensola toma algunos de los elementos más conocidos del modelo lucianesco para desarrollar en sus diálogos contenidos de tipo moral vinculados con su mundo contemporáneo. Esto quiere decir que, como ya apuntaba Vives Coll, el autor reformula el modelo que imita en función de unos fines específicos de tipo didáctico y moral, pero, a diferencia de este, Robinson entiende que el resultado no es una propuesta pesimista, sino una necesaria adaptación de Luciano a una literatura caracterizada por un nuevo optimismo cristiano que se aleja tanto del ateísmo original del samosatense como de las dudas acerca de la Iglesia que se desprendían del Luciano erasmizado propio de la primera mitad del s. XVI.9 Otra de las publicaciones más conocidas sobre el interés que despertó Luciano en la Europa renacentista y, particularmente, en la Península Ibérica, es el trabajo de Michael O. Zappala titulado Lucian of Samosata in the Two Hesperias. Como otros críticos anteriores, Zappala subraya el contenido moralizante de estas cuatro obras. Recogiendo algunas de las opiniones de Green o Robinson, señala la mezcla de elementos estructurales lucianescos con el estilo ciceroniano que, en su opinión, presentan las intervenciones de los interlocutores. A continuación, se centra en los recursos propiamente lucianescos de cada diálogo y su vinculación con el Luciano moral del Quattrocento. En conclusión, Zappala vuelve a poner en evidencia los rasgos 8 Vives Coll (1959: 141). 9 Robinson (1979: 129). 210 característicos de un Luciano visto como filósofo moral, cristianizado y adaptado a las letras hispánicas de la segunda mitad de siglo XVI.10 Aparte de estas publicaciones en forma de libro monográfico sobre la influencia de Luciano en Europa, existen varios artículos que en las últimas décadas han ampliado de manera sustancial los primeros trabajos de Otis H. Green, si bien partiendo en muchas ocasiones de sus hallazgos. Dentro de estos trabajos cabe destacar la serie de artículos que Lía Schwartz ha venido publicando desde los años 90 insistiendo en el componente satírico que se encuentra implícito principalmente en los tres diálogos originales de Argensola. Desde que en 1992 publicara “El diálogo en la cultura áurea: de los textos al género”, Lía Schwartz parte de una consideración genérica determinada por los rasgos de la sátira menipea que aplica de manera sistemática a la hora de hablar sobre estas obras en sucesivos artículos. De acuerdo con lo dicho, en 1993 publica un trabajo centrado en la sátira áurea y su relación con los diálogos de Bartolomé bajo el título “Modelos clásicos y modelos del mundo en la sátira áurea: los Diálogos de Bartolomé Leonardo de Argensola”. En 1998 analiza el grado de implicación que tuvieron los dos hermanos Argensola en las revueltas aragonesas de 1591, cuyo principal detonante –la aplicación de la razón de estado en la condena de Antonio Pérez por el asesinato de Juan de Escobedo– sustenta la trama latente del diálogo Dédalo de Bartolomé; el título de este artículo es “Las alteraciones aragonesas y los Argensola”. Del año 2000 es una nueva publicación en la que se vuelve a relacionar la producción dialógica de Bartolomé con la sátira: se trata de “La representación del poder en la sátira áurea: del rey y sus ministros en el Dédalo de Argensola y en los Sueños de Quevedo”. En el año 2002, Lía Schwartz publica otro trabajo sobre el género satírico y su tratamiento en la obra del poeta aragonés; en “Bartolomé Leonardo de Argensola: las voces satíricas de un humanista aragonés”, además de examinar las influencias y la visión propia que sobre la sátira tenía Bartolomé, toca de manera tangencial sus diálogos al comentar la crítica de la justicia en clave satírica que se produce en Menipo litigante y en Dédalo. Del año 2006 es “La fábula mitológica y la sátira: Menipo litigante de Bartolomé Leonardo de Argensola”, trabajo donde se detallan las influencias de la mitología clásica en los diálogos argensolinos centrándose en el diálogo Menipo litigante y, finalmente, del año 10 Zappala (1990: 196 y 197). 211 2009 es su trabajo sobre la sátira y los hermanos Argensola titulado “Sátiras y discursos de los Argensola”. Poco más tarde, en 2011, publicará, junto con Isabel Pérez Cuenca, la edición anotada de los tres diálogos originales de Bartolomé bajo el título y marbete genérico de Sátiras menipeas. Tras esta edición, que se comentará más adelante, Lía Schwartz publica el volumen titulado Lo ingenioso y lo prudente: Bartolomé Leonardo de Argensola y la sátira, donde recopila la mayoría de los artículos que se acaban de citar. Otro de los críticos que más atención le han prestado a la obra dialógica de Bartolomé Leonardo de Argensola es Fermín Ezpeleta Aguilar. Su primer trabajo al respecto data de 1993; en “Los diálogos lucianescos de Bartolomé Leonardo de Argensola y la tradición del género dialogal clásico” ofrece una panorámica sobre las características más destacadas de los textos. En particular, pone de relieve su carácter moralizante en relación con el resto de su obra o las influencias que estos diálogos reciben de los modelos clásicos, como el lucianesco, que se manifiesta a través de algunos elementos narrativos, o el ciceroniano, visible sobre todo en su lenguaje. También detalla los temas que se desarrollan en cada diálogo y contextualiza las cuatro obras dentro del periodo histórico en que fueron escritas. De 1997 es un trabajo dedicado a la traducción que hizo Argensola del diálogo Virtus: en “La traducción del diálogo de Alberti Virtus por Bartolomé Leonardo de Argensola”, Ezpeleta Aguilar da cuenta de los diferentes problemas de autoría que presenta el Diálogo de Mercurio y la Virtud. Señala la fuente principal del texto, es decir, el diálogo Virtus escrito por Leon Battista Alberti –cuya autoría identificó Mancini en 1890– y recoge los razonamientos expuestos por Otis H. Green en los trabajos que se han mencionado. Asimismo, refuta los argumentos planteados por este último, si bien con matices, acerca del texto italiano empleado por Argensola en la traducción del diálogo latino escrito por Alberti. En 1998 se publica un trabajo destinado a analizar exclusivamente “El diálogo Dédalo, de Bartolomé Leonardo de Argensola”. Aquí Ezpeleta Aguilar se ocupa principalmente de las equivalencias entre este diálogo y las causas del procedimiento judicial llevado a cabo contra el secretario real Antonio Pérez, indagando en el tema de la razón de estado que el poeta aragonés critica en su texto y estudiando la historia mitológica de la que se sirve para hacerlo. 212 Del Diálogo de Mercurio y la Virtud vuelve a ocuparse Guillermo Serés en 2009 con su trabajo titulado “El Diálogo de Mercurio y la Virtud, de León Bautista Alberti, traducido por Bartolomé Leonardo de Argensola, en su contexto humanístico.” Serés, aparte de mencionar los resultados más relevantes obtenidos sobre el tema hasta el momento, incluye como principal novedad el análisis de la relación que se establece entre el contenido de este texto y los diálogos originales de Bartolomé. Asimismo, crea una asociación entre los temas planteados en los cuatro diálogos y los intereses e inquietudes que caracterizan el periodo en que fueron escritos sin perder de vista el diálogo Virtus compuesto más de un siglo antes. En relación con este Diálogo de Mercurio y la Virtud hay que mencionar también el trabajo de Alejandro Coroleu, quien, en “El Momo de Leon Battista Alberti: una contribución al estudio de la fortuna de Luciano en España”, de 1994, ofrece información para comprender la influencia en los lucianistas áureos de obras albertianas tan representativas como el Momo o las Intercoenales, colección de piezas breves a la que pertenece el diálogo Virtus. Por último, como antes se ha anunciado, hay que desatacar la edición de los tres diálogos originales de Bartolomé Leonardo de Argensola que en el año 2011 publicó Lía Schwartz en colaboración con Isabel Pérez Cuenca bajo el título de Sátiras menipeas. Esta última autora ya había publicado en 2007 un trabajo dedicado a “La obra manuscrita de los hermanos Argensola”; del mismo año en que ve la luz su edición conjunta con Schwartz es también su artículo “Menipo litigante, diálogo satírico de Bartolomé Leonardo de Argensola, en la prensa reformista”, donde explica las vicisitudes que sufrió la revista La Espigadera en relación con el complicado momento que atravesaba la política española y cómo este factor, en su opinión, afectó a la edición del diálogo Menipo litigante que se lee en el número séptimo del año 1790. En resumen, el trabajo de Lía Schwartz e Isabel Pérez Cuenca constituye la primera edición rigurosamente elaborada a partir de criterios filológicos desde el primer paso, importante pero insuficiente, que ya diera el Conde de la Viñaza a finales del siglo XIX. Además, incluye una introducción en la que se aporta una pequeña biografía de Bartolomé y se detallan las influencias literarias que, en base a sus lecturas y su formación académica, pudo recibir el poeta aragonés. Pero lo que realmente distingue a esta edición del resto de estudios publicados hasta la fecha es la profusa y detallada 213 relación que ambas autoras establecen entre el género de la sátira y los diálogos de Argensola. Continuando con la línea teórica que, según ya se ha visto, Lía Schwartz desarrolla en sus artículos, las dos editoras concretan la noción de ‘sátira’ en la época realizando un recorrido por la evolución del género desde su origen más lúdico hasta el carácter moralizante que adquiere en Roma de la mano principalmente de Horacio y sus Sermones. Este tono didáctico y ejemplarizante es el que Bartolomé, en opinión de Schwartz y Pérez Cuenca, trasladará a sus tres diálogos originales, o sátiras en su variante menipea según consideran estas autoras. Para demostrar esta vinculación con la sátira, se analiza cada uno de los textos delimitando los elementos, fundamentalmente temáticos, que suelen ser blanco de la crítica propia de este género. Así pues, se estudia la sátira de contenido político presente en el diálogo Dédalo, la de vicios y costumbres en Menipo litigante y la sátira de materia filosófica en el diálogo Demócrito. Asimismo, se adjunta a estos tres diálogos la edición de la carta que dirigió Bartolomé Leonardo de Argensola al Conde de Lemos, donde el poeta aragonés disecciona varios aspectos teóricos relativos al género satírico. Este texto, al que las autoras asignan el título de Discurso sobre la sátira, cumple con la función de presentar al lector una breve poética que, en opinión de sus editoras, se aplica en los tres textos que denominan sátiras menipeas. La edición que se presenta en esta tesis tiene en cuenta todos los estudios que se acaban de citar, si bien se discuten algunos de ellos debido a investigaciones ulteriores o discrepancias teóricas. Por tanto, como se verá en páginas sucesivas, las aportaciones más relevantes que han precedido a la presente edición se encuentran integradas a lo largo de este trabajo indicando en todo momento de dónde se ha extraído la información. Por otro lado, se ha creído oportuno realizar una edición crítico-textual con una metodología detallada en el prólogo a la edición de estas cuatro obras. Es necesario señalar que casi la totalidad de esta edición crítica ya había sido concluida cuando Schwartz y Pérez publicaron la suya en 2011. Con la intención de aportar el máximo rigor posible, se ha considerado el excelente trabajo de estas dos autoras citándolo cuando ha sido necesario, aunque se han mantenido las divergencias que ya desde un principio se hicieron patentes entre ambas propuestas editoriales. A diferencia del planteamiento expuesto en la introducción de Schwartz y Pérez Cuenca, donde se 214 prefiere recurrir a la edición del bon manuscrit señalando las variantes que, en su opinión, son más “significativas” (2011: LXIX), aquí se ha elaborado una edición crítica con recensio siguiendo la metodología neolachmanniana con el objetivo de reconstruir el testimonio más próximo al original no conservado. Una de las diferencias más significativas es que la presente edición cuenta con tres manuscritos más aparte de los que se mencionan en el trabajo de estas editoras: se trata del manuscrito M-238 de la Universidad de Oviedo, desconocido hasta la fecha, el manuscrito Ms. 2 de la Biblioteca-Archivo Municipal de Zaragoza, al que se refiere por primera vez Alberto Montaner Frutos en 2010 (2010: 697) y el manuscrito Espagnol 448 de la Biblioteca Nacional de Francia, cuyo contenido ya detalló Morel-Fatio en 1892.11 Además, se ha tenido en cuenta para la constitutio textus el testimonio de Menipo litigante transmitido por La Espigadera, pues, aunque en ocasiones se distancie de las versiones manuscritas que han transmitido este diálogo,12 solo este hecho no justificaría su descarte del proceso editorial, sino que, con más razón, hace necesaria su inclusión debido a que puede proceder de una rama diferente del resto de la tradición. Otra de las diferencias reseñables entre las dos ediciones reside en la concepción genérica misma de las obras estudiadas. Si Schwartz y Pérez Cuenca opinan que prima el componente satírico en los tres textos originales de Argensola, lo que les lleva a denominarlos sátiras menipeas, en la presente edición, como se intenta argumentar en el capítulo dedicado a la caracterización genérica, se ha entendido que, puesto que predominan los recursos dialógicos y se insertan en una tradición bien consolidada en el momento de su composición, deben llamarse diálogos, aunque indiscutiblemente existan elementos vinculables con la sátira y, en particular, con su variante menipea. Por otro lado, esta edición, a diferencia de la de Schwartz y Pérez Cuenca, sí incluye en su corpus textual el Diálogo de Mercurio y la Virtud, pues, como se verá más adelante, aunque no se trate de un diálogo original, sino de una traducción, mantiene algunos puntos en común con el resto de la producción dialógica de Bartolomé. Además, constituye una de las tres traducciones áureas de este texto que, curiosamente, 11 Para más detalles, véase el estudio ecdótico. 12 Según afirman Schwartz y Pérez Cuenca, quienes, debido a esta circunstancia, se decantan por editarlo en un apéndice (2011: LXIX). 215 se concentran ente los años finales del s. XVI y la primera mitad del s. XVII, lo que demuestra el interés que sintieron los lectores de la época por esta obra. En síntesis, lo que pretende este trabajo es ofrecer una nueva edición crítica y anotada que, además de contar con las publicaciones precedentes que se han desglosado –todas ellas imprescindibles para la elaboración de esta tesis–, quiere ofrecer unos textos cercanos a lo que pudo ser la voluntad de su autor, algo que, según los argumentos que se podrán encontrar en el prólogo ecdótico, solo se puede conseguir de manera aproximada mediante una edición crítico-textual basada en los fundamentos del método neolachmanniano. 216 V. 2. FONTES CRITICAE A) MANUSCRITOS 1) Madrid. Nacional, Mss. 6861 [Abreviado como MN1] Bartolome Leonardo de Argensola. [Título]: Dialogos del Doctor / Bartolome Leonardo de Argensola Ca / nonigo de la Santa Iglesia / de Çaragoça (fol. 1r) [Incipit]: Menipo litigante / Arsitas, Menipo, / Y que toda via ó Menipo defien / des que fue conforme a raçon el des / heredar el padre a sus hijos, violan / do las sacrosantas Leyes dela Na / turaleça receuidas de todas Las Naçiones y respetadas hasta delos Bárbaros (fol. 2r) [Explicit]: Polites. ya es ora de acudir al Rey / Dedalo. pues guia que yo te sigo (fol. 95v). [Relación del contenido dialógico]: Menipo litigante (fols. 2r-28v). Democrito (fols. 33r-66v). el Dedalo (fols. 69r-96v). [Estado del texto]: Tras dos hojas de guarda, se encuentra una portada numerada con 1 en su recto. En la parte inferior de la portada se indica que el libro tiene 95 folios, algo que se cumple sin reservas desde aquí hasta el final del volumen exceptuando la adición que supone la hoja sin texto y con rúbrica indeterminada que viene a continuación de la portada, así como las dos hojas de guarda finales que siguen al folio 95v. Todos los folios comprendidos entre la portada, incluida esta, y el final del diálogo Dédalo, excluyendo la hoja con rúbrica antes señalada, se encuentran numerados en su recto con una secuencia sin errores que va desde el 1 hasta el 95. Contiene cuatro folios en blanco (fols. 29r-32v) entre el final del diálogo Menipo litigante (fol. 28v) y el inicio del diálogo Demócrito (fol. 33r). Al concluir el diálogo Demócrito en el fol. 66v hay dos folios sin texto en los que tan solo se puede ver el mismo doble marco que delimita la caja de escritura en los tres diálogos del libro. Ninguno de estos folios carentes de texto 217 supone impedimento alguno para la lectura íntegra de las tres obras contenidas en este manuscrito. La numeración es original. Se detecta una sola mano en la copia de los tres diálogos. En la portada aparece una mano distinta, posiblemente del s. XVIII por sus rasgos caligráficos, que escribe en la parte central-inferior: capellan de la Emperatriz Retor de Villa / hermosa. No existen tachaduras significativas, salvo alguna mínima corrección en la que se utiliza una línea vertical con la intención de que el lector omita la grafía sobrante, como en el folio 21v, donde la u de siguas se encuentra tachada, o correcciones en las que se emplea la sobrescritura en la palabra incorrecta para enmendar el error, como ocurre en el folio 48v, donde se aplica este tipo de corrección para que se pueda leer Demócrito. Se aprecia también otro tipo de enmienda consistente en corregir errores de omisión mediante adiciones realizadas en los interlineados. En otros casos, las adiciones parecen responder a un aprovechamiento de la caja de escritura delimitada por el marco doble que la encuadra. Un ejemplo de estas adiciones se puede ver en el folio 8r, donde se escribe aun en el espacio interlineal superior que queda libre entre las palabras calumnia y cuando. Otros ejemplos se pueden observar en los folios 9r, 16v, 41v, 43v, 55v, 59v, 71r-72v, 91r ó 91v. Tanto las enmiendas a través de tachadura o sobrescritura, como las adiciones en los espacios interlineales, son de la misma mano que transcribe los tres diálogos que contiene este libro. Teniendo en cuenta tanto los elementos internos como externos de este manuscrito, se puede concluir que se trata de una copia muy cuidada que no tiene errores de foliación, lagunas destacables, borrones o manchas de humedad que impidan la lectura del texto, por lo que se considera que el estado del manuscrito es bueno. S. XVII, 204 x 150 mm, 1h. (adherida a la parte interior de la tapa) + 2h. + 1f. + 1h. + 94ff. + 2h. + 1h. (adherida a la parte interior de la tapa), papel de buena calidad con cantos dorados, composición unitaria, 1 binión (f. 1), un cuaderno de 16 bifolios (f. 32), un cuaderno de 18 bifolios (f. 68), un cuaderno de 14 bifolios (1ª h. de guarda final), 1 singulión (1ª h. adherida a la parte interior de la tapa)1. La caja de escritura varía entre 1 Bajo la hoja adherida a la cara interna de la tapa trasera se puede apreciar una hoja con los mismos cantos dorados que se encuentran en los demás folios, lo que indica que se trata del mismo papel utilizado en el resto del libro. Sin embargo, no forma parte del singulión final, pues no se encuentra cosida como la hoja que da comienzo al cuaderno, sino solo adherida a la cara interna de la tapa y, a su vez, pegada por el 218 los 150 mm x 85 mm (f. 11v) y los 175 mm x 105 mm (f. 82v), número de líneas variable entre 2 (f. 28v) y 20 (f. 93r), línea tirada, letra humanística. [Ornamentación]: no. [Observaciones]: Se trata de un libro en 4º. La encuadernación, que mide 210 x 150 mm, es de estilo barroco, realizada en tafilete rojo adornado por hierros dorados de diferentes motivos vegetales y geométricos. Tanto la cara externa de las tapas como el lomo, que destaca por su nervadura ornamentada sin referencia al título del libro, presentan una decoración similar. Este tipo de encuadernación es de procedencia renacentista y tiene su origen en Nápoles, bajo dominio aragonés, en torno a 1450, aunque, por el diseño del dibujo, se podría datar en el s. XVII.2 Se utiliza tinta ferrogálica en la copia del texto, la portada y la numeración de los folios. En la hoja adherida a la tapa delantera aparecen escritas a lápiz unas secuencias alfanuméricas con las que posiblemente se indicara la vitrina o el armario donde estaba ubicado el libro: Vª 9-6. [secuencia tachada] 32 [subrayado]; Vª-3-12. Entre estas dos secuencias, y al lado de la etiqueta pegada que recoge la signatura actual Mss. 6861, se encuentra escrito con tinta el número 103, con el 0 enmendado por un 1. En esta misma hoja también están anotadas dos signaturas antiguas: M. 182 [signatura de la BNE escrita a lápiz y tachada en tinta]; T. I06 [impresa en una etiqueta pegada con tachadura a lápiz. Esta es la signatura que cita el Conde de la Viñaza en su edición del s. XIX3]; T. 106 [signatura escrita con tinta ferrogálica y tachada con lápiz]. La primera de las dos hojas de guarda iniciales contiene en la parte superior de su recto un 26 subrayado y tachado, otro 26 tachado y sin subrayado en la parte central-superior y una indicación bajo este último número en la que se lee: en 12. En el recto de la hoja encuadernada entre la portada y el comienzo de los diálogos, existe una rúbrica que no coincide con la del autor ni permite leer iniciales que puedan ser identificadas con copista alguno. Se detecta filigrana en la primera hoja de guarda, la hoja con rúbrica entre la portada foliada con 1 y el inicio de los diálogos, los folios 2, 3, 5, 6, 7, 10, 12, 13, 16, 17, 20, 21, 23, 26, 27, 28, 30, 31, 32, 34, 36, 39, 41, 42, 43, 46, 50. 51, 55, 58, 59, 60, 62, 65, 67, 70, 71, 74, 76, 77, 78, 79, recto al vuelto de la última hoja del singulión. Lo mismo ocurre en la tapa delantera, aunque en esta ocasión no resulta tan perceptible. Esta hoja se encuentra adherida entre la cara interna de la tapa y el primer folio del binión que inicia la sucesión de cuadernos. El primer folio del binión, del mismo modo que en el caso anterior, se encuentra adherido a la tapa mediante el folio que tiene debajo, así como cosido a su cuaderno. La información entre paréntesis corresponde al número de folio o la hoja que cierra el cuaderno. 2 Ruiz García (2002: 330). 3 Leonardo de Argensola, I (1889: 131). 219 86, 87, 88, 89, 91, 94, 95 y la última hoja de guarda. Aunque no ha sido posible encontrar esta filigrana en ninguno de los libros consultados, se asemeja a las que Briquet numera como 5680, 5683, 5684, 5688 y 5690, todas ellas de finales del s. XVI,4 por lo que se aproximaría a las fechas de escritura de estas tres obras. El manuscrito presenta un sello de la Biblioteca Nacional de España en los folios 1r; 11r; 54r; 80r y 95v. Catálogos y repertorios donde se documenta este manuscrito: Inventario mss. BNE, XI, n. 6861 Simón Díaz. BLH., XIII, n. 1699 2) Madrid. Nacional, Mss. 4141, pp. 537-551 [Abreviado como MN2] Doctor Bartholome Leonardo de Argensola. [Título]: Menipo litigante. Dialogo de Philopatro. (p. 537),5 en: [Obras de los hermanos Argensola y otros autores]6 [Incipit]: Y que toda via O Menipo, defiendes que fue confor- / me arazon el des heredar el Padre a sus hijos, vio- / lando las sacro sanctas leyes de la Naturaleza re- / cebidas de todas las Naciones, y respectadas, hasta delos Barbaros! (p. 537) [Explicit]: Arsitas. Entremos, ó Ciudad tyraniçada por la mentira, Ó siglos, / ó costumbres. (p. 551). [Relación del contenido dialógico]: [Varias obras en verso de diferentes autores] (pp. XVII-[522]) (No es diálogo). Menipo Litigante. Dialogo de Philopatro. (pp. 537-551). [Carta de Bartolomé Leonardo de Argensola al Conde de Lemos] (pp. 557-[566]). (No es diálogo). [Tercetos del Príncipe de Esquilache, Francisco de Borja, a Bartolomé Leonardo de Argensola] (pp. 569-585). (No es diálogo). [Soneto atribuido a José de Tineo] (p. 590) (No es diálogo). 4 Briquet (1984). 5 Este título se encuentra en una etiqueta pegada al papel original. 6 Título que se le asigna a este volumen facticio en el Inventario General de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, X (1984: n. 4141). 220 [Estado del texto]: Se trata de un manuscrito facticio en el que se encuadernan mayoritariamente obras en verso de los hermanos Argensola, aunque también se pueden encontrar versos de otros autores que aparecen listados en el vuelto de la portada: Pedro Calderón de la Barca, Luis de Vargas, Antonio de Solís, Nicolás Morilla, el Príncipe de Esquilache, Baltasar de Escobar, Fernando de Zárate, Juan de Jáuregui, García de Salcedo Coronel, Anastasio, Falcón, el Padre Luis Crucio, Francisco de Quevedo, Fernando de Guzmán, Juan de Arguijo, Francisco de Medrano, José de Tineo, Juan de Acuña, el Duque de Osuna, Jerónimo Amalteo, Pedro de Espinoza, Vicente Espinel y Fernando de Arellano. Tras la serie de obras en verso, se encuentra el diálogo titulado Menipo litigante, en la página 537, al que le sucede una carta en prosa de Bartolomé Leonardo de Argensola al Conde de Lemos y un soneto de José de Tineo que concluye las obras de este volumen facticio. Dentro del corpus de obras en verso destaca una serie de 24 sonetos autógrafos de Juan de Arguijo entre las páginas 313 y 336, así como un soneto autógrafo de Bartolomé Leonardo de Argensola en la página 417. Existe una primera paginación moderna en romanos escrita a lápiz que comienza en la primera hoja tras la portada y termina en la página XVIII. Tras esta página, aparece la paginación original en tinta ferrogálica que se indica en el recto, aunque en algunos casos también se señalan las páginas pares en el vuelto. Se ven restos de hojas arrancadas, junto al cosido, entre las páginas 21-23 y 249-251, aunque no se altera el orden de la paginación. Entre las páginas [52] y 53 hay una hoja paginada a lápiz en su recto con 52 bis y 53 en su vuelto; de acuerdo con esto, también se le añade a lápiz el bis a la hoja que le sigue, paginada igualmente con 53 en el recto, pero con numeración original en tinta, diferenciándose así de la paginación moderna del caso anterior. Existe una hoja sin paginar con texto en el vuelto entre las páginas [88] y 89. Se produce un salto de la página 275 a la 279, posiblemente debido a la eliminación de una hoja. Hay un error de paginación entre las páginas 336 y 337, solventado con una paginación moderna en romanos del I al III. Existe un salto de la página [352] a la 357, aunque no se produce ninguna omisión de texto. Las hojas que antiguamente este manuscrito pudo tener entre la página [466] y la página 493 parecen haber sido arrancadas. Tras la página 567, la paginación original continúa con 961, aunque se prosigue el orden numérico con 221 una paginación moderna a lápiz que se inicia en 568 y termina en 590, última página que contiene texto. Tras esta última página, hay 32 páginas en blanco que prosiguen la secuencia original de paginación hasta el final del manuscrito. En este manuscrito intervienen muy diferentes manos. Una mano A escribe la lista de autores en el vuelto de la portada y completa el índice de primeros versos que viene a continuación. Una mano B escribe el índice de primeros versos. Varias intervienen en los folios con obra poética y una sola mano copia el diálogo Menipo litigante. El estado de los textos de este volumen, salvo las incidencias antes referidas, es bueno. Con respecto a las páginas que contienen el diálogo Menipo litigante, no existen problemas destacables que dificulten su lectura ni afecten al texto. S. XVII, 200 x 150 mm, 1 h. (adherida a la parte interior de la tapa) + 3 h. + 1h. [portada e índice de autores] + XVIII pp. + 88pp. + 1h. (sin paginar, con texto solo en el vuelto) + 504 pp. + 1h. (adherida a la parte interior de la tapa), papel de escasa calidad. Este manuscrito está compuesto de manera facticia por cuadernos de diferente tipología; el cuaderno donde se copia el diálogo Menipo litigante es un quinión que tiene una caja de escritura variable entre los 145 mm x 105 mm (p. 537) y los 185 mm x 105 mm (p. [540]). El texto discurre a línea tirada con un número de renglones que varía entre los 24 (p. 537) y los 34 (p. 551). El tipo de letra es humanística. [Ornamentación]: no. [Observaciones]: Dado el tipo de cuaderno que contiene el diálogo Menipo litigante, las medidas de las hojas, la horizontalidad de los corondeles y la ubicación de la marca de agua (junto al cosido de las pp. 537 [538]; 541 y [542]; 543 y [544]; 549 y [550]; 551 y [552]; 555 y [556]), este cuaderno debió pertenecer a un libro en 4º antes de formar parte de este volumen facticio. La encuadernación del libro está hecha en pergamino y mide 207 mm x 154 mm. En el lomo se puede leer: Obra de Argensol[a]. Ms. junto a un motivo floral. En la cara externa de la tapa delantera se lee el número 20 escrito en tinta. Conserva los agujeros y restos de cordones en las tapas delantera y trasera. Se utiliza tinta ferrogálica en todo el volumen, con las excepciones de la paginación antes analizada. En la hoja adherida a la cara interna de la tapa delantera se encuentra la signatura antigua de este manuscrito: M. 251. Junto a esta signatura, se puede ver una etiqueta donde se lee la signatura actual: Mss. 4141. Hay un exlibris en el recto de la primera 222 hoja donde se lee: Es del Rey Ntro. Señor. Comprele de los mss. de Barcia. Está firmado por Pellicer. Además, aparece escrita en tinta ferrogálica la secuencia alfanumérica c512. En el vuelto de la tercera hoja de guarda se puede leer el número 60 escrito con tinta y, a la izquierda, V. M192 escrito con lápiz. El libro muestra sello de la Biblioteca Nacional en la hoja [1] r., la portada y las páginas I, 1, 11, 15, 33, 67, 105, 151, 175, 241, 297, 319. 389, 441, 521, 569 y 585. El cuaderno que contiene el diálogo Menipo litigante está compuesto por un único tipo de papel. Su marca de agua es una mano abierta con todos sus dedos extendidos y una rosa que sale de la punta del dedo corazón. La mano se encuentra flanqueada por A y M. Esta marca de agua se corresponde sin lugar a dudas con la que Gonzalo Gayoso Carreira registra con el número 69 en su Historia del papel en España.7 Según la información que suministra para clasificar esta mano abierta con rosa, fue encontrada en un documento que se extendió en Bayón (La Coruña) en 1616, por tanto, el cuaderno que contiene el diálogo de Argensola se podría datar a principios del s. XVII. La mano abierta, con sus diferentes derivaciones, es característica de papeles gallegos, aunque también se puede encontrar en otras áreas extrapeninsulares. Según Gayoso Carreira, “El historiador Carré Aldao, en “El arte de la imprenta en Galicia”, La Coruña, 1912, ante la profusión de esta filigrana en impresos y documentos de esta región, conjetura que proceden de molinos papeleros del país”.8 Repertorios y catálogos que documentan este manuscrito: Blecua, n. 6 Gallardo. Ensayo, III, n. 2690 Inventario mss. BNE, X, n. 4141 Simón Díaz. BLH., XIII, n. 1673 3) Madrid. Nacional, Mss. 2844, fols. 1r-111r [Abreviado como MN4] 7 Gayoso Carreira, III (1994: p. 204, fig. 69). 8 Gayoso Carreira, III (1994: 195). 223 [Bartolomé Leonardo de Argensola]9 [Título]: [Diálogos de Bartolomé Leonardo de Argensola], en: [Obras lucianescas] [Incipit]: ARSITAS / Yquetoda vía ȏ Menipo defiendes, que fué con- / forme ȃrrazon el des heredar el Padre asus hi- / jos, víolandolas sacrosantas Leyes dela Natu- / raleza reziuidas detodas las Naciones, y res- / petadas, hasta delos Barbaros! (f. 1r) [Explicit]: Pol. yá es haora de / acudír al Rey. Ded. pues guía que yo / tesigo : (f. 111r). [Relación del contenido dialógico]: [Menipo litigante] (fols. 1r-37v). Democrito (fols. 39r-78r). El Dedalo (fols. 79r-111r). Las historias. / verdaderas. / de Lvciano. / Escritas en Lengua Castellana. / por Dn Francisco de la Reguera. / Natural de Valladolid. (fols. 113r-128r). (No es diálogo). Discurso de Luciano que no / deue darse credito facilmte a / la murmuración. Tra / ducido de griego en / vulgar por D.n San / cho Brabo de / Lagunas. (fols. 129r-144v). (No es diálogo). Almoneda de vidas. Dialogo de / Luciano traducido en vul / gar por D.n Sancho / Brabo de Lagu / nas. (fols. 145r-162r). [Estado del texto]: El elemento cohesionador de este manuscrito facticio se encuentra en la relación que las seis obras tienen con Luciano de Samósata. Así pues, en este volumen se puede leer una agrupación de tres diálogos escritos por Bartolomé Leonardo de Argensola con influencias del escritor samosatense, la traducción que Francisco de la Reguera hace de los dos libros de la Vera historia más una continuación original en un capítulo tercero 9 No se hace referencia a la autoría de los tres diálogos de Argensola en ninguno de los folios donde se leen. Tan solo se menciona uno de sus apellidos en el lomo, junto con el nombre del autor original de los otros dos textos encuadernados en este libro: Leonardo / Dialogos / [ilegible, aunque se podría conjeturar que se trata de la conjunción y] / Lu[cian]o. 224 y, por último, dos traducciones más de dos textos de Luciano hechas al castellano por Sancho Bravo de Lagunas. Este volumen facticio consta de cuatro hojas de guarda, tras las cuales se encuadernan 162 folios con numeración moderna en tinta que sigue una secuencia de números arábigos sin errores desde el 1 al 162. Esta numeración reemplaza otra anterior hecha a lápiz, superponiéndose en la mayoría de los casos sobre el trazo más antiguo. En otros casos, debido a un error de la foliación previa, los números en tinta tachan los números incorrectos escritos a lápiz y realizan la enmienda situando el número correcto junto a la cifra errónea: así ocurre en los folios 83-101. Se detectan los restos de una hoja arrancada entre los folios 114 y 115, aunque no afecta a la numeración ni a la correcta transmisión de la obra. Al folio 117 le falta la esquina inferior interna, junto al cosido, lo que impide la lectura de una parte mínima del texto. Al folio 122 le ha sido arrancada su parte inferior; aunque en este caso coincide con el explicit de una de las obras, se ven restos de una palabra que resulta ilegible por el corte efectuado. Al folio 124 le falta su esquina superior externa, afectando a las palabras escritas en este margen. Con respecto a los folios que contienen los diálogos argensolinos (ff. 1r-111r), no se ha detectado ninguna particularidad reseñable que complique la lectura de las tres obras, salvo algunas tachaduras de palabras erróneas y sobrantes, como se observa en los folios 4r , 11v y 29v, tachaduras acompañadas de la enmienda alternativa suministrada por la misma mano que copia los diálogos, como se aprecia en los folios 2v, 46r o 18r, casos en los que aparece una palabra escrita junto a otra sinonímica que no se considera errónea y, por tanto, no se tacha, como ocurre en letigar/pleitar (f. 19v) o palabras que han sido tachadas y enmendadas por otra mano distinta de la del copista, como se ve en los folios 1r y 80v. Por último, cabe reseñar las enmiendas de tipo gráfico, a veces un tanto arbitrarias, que esta mano diferente de la del copista lleva a cabo sobre todo en los primeros folios del diálogo Menipo litigante. En la copia de los tres diálogos de Argensola interviene una sola mano, exceptuando las enmiendas anteriormente señaladas. Esta mano es diferente de la que copia la traducción y continuación de la Vera historia de Luciano, y también de la que transcribe los dos textos traducidos por Bravo de Lagunas, mano asimismo diferente de las otras dos, por lo que se podría hablar de tres manos principales en este manuscrito facticio. 225 Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho, se puede considerar que el estado del testimonio manuscrito que contiene los tres diálogos argensolinos es bueno, ya que no existen carencias de texto debido a elementos físicos del libro. S. XVIII, 210 x 150 mm, 1 h. (adherida a la parte interna de la tapa) + 4h. + 162 ff. + 3 h. + 1h. (adherida a la parte interna de la tapa), papel de calidad media, composición facticia. Los cuadernos en los que se copian los tres diálogos de Argensola son singuliones numerados en su margen izquierdo con una secuencia sin errores que va desde el 1 al 56; esta numeración se ha hecho con tinta ferrogálica y parece ser la original. Aparte de esta numeración de los cuadernos en su margen izquierdo, como ya se concretó en la distribución de las obras de este facticio, los diálogos argensolinos están foliados con tinta en una secuencia numérica sin errores que va del 1 al 111. La caja de escritura varía entre los 180 x 105 mm del folio 43r y los 118 x 105 del folio 111r. El texto discurre a línea tirada y los renglones varían entre los 8 del folio 37v y los 15 del folio 106r. El tipo de letra es humanística. [Ornamentación]: no. [Observaciones]: Los cuadernos en los que se copian los diálogos de Argensola tienen una marca de agua muy parecida, aunque no idéntica, a la filigrana que Briquet cataloga como 249.10 La marca de agua es visible en la hoja de guarda [3] y en los folios 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 13, 14, 19, 20, 23, 24, 27, 28, 29, 30, 34, 35, 36 y 37. Se trata de un libro en 4º. La encuadernación del libro está hecha de pergamino y mide 222 x 150 mm. En el lomo se puede leer Leonardo / Dialogos / Luciano, así como su signatura actual pegada en una etiqueta. La signatura vigente también se ha escrito en tinta en la parte externa de la tapa delantera del libro. 10 Briquet (1888). Teodora Grigoriadu (2006: p. 185, n. 20) realiza un estudio sobre las marcas de agua presentes en los dos únicos testimonios conservados de la traducción y continuación realizadas por Francisco de la Reguera, a saber, los Mss. 17729 y este mismo, el Ms. 2844, de la BNE. Grigoriadu detecta las mismas dos marcas de agua en ambos testimonios de las Historias verdaderas. Una de ellas tiene una gran similitud con la detectada en el papel donde se copian los diálogos de Argensola, sin embargo, se ha identificado al menos una diferencia entre ambas: en la filigrana de los diálogos de Argensola se ve una corona con cinco puntas, en la de los textos de Francisco de la Reguera se ve la misma corona con seis, lo que indica que no es el mismo tipo de papel, aunque sí muy parecido. Ambas marcas, con cinco y seis puntas respectivamente, se asemejan mucho a las numeradas como 249 y 250 que se recogen en el repertorio de filigranas mencionado. Según Briquet, las dos datan de 1675. Ambas, en consecuencia, se encuentran próximas al siglo XVIII, época en la que, según sus características paleográficas, en el caso de Argensola, y la fecha de 1729 indicada en la portada de los textos de Francisco de la Reguera, podrían haber sido copiadas estas obras. También se pueden establecer analogías con las marcas 29 y 32, dentro de la sección dedicada a marcas italianas por Oriol Valls i Subirá en su obra, datadas en 1693 y S. XVIII respectivamente y, sobre todo, con la 24, datada en 1669 (Valls i Subirà, 1982: 53 y 55). 226 En la hoja adherida a la parte interna de la tapa delantera se pude leer su signatura antigua, en tinta y tachada con lápiz: I-205. Asimismo, se pueden leer dos eses escritas con tinta ferrogálica y unas rayas horizontales y verticales que tachan lo que parece ser un nueve y un cuatro. El sello de la Biblioteca Nacional de España aparece en la hoja de guarda [1]r y los folios 1r, 12r, 24r, 45r, 63r, 85r, 122r, 141v, 155v y 162r. Repertorios y catálogos que documentan este manuscrito: Simón Díaz, BLH., XIII, n. 1700 Inventario mss. BNE, IX, n. 2844 4) Toledo. Pública, Mss. 521, 354r-395r [Abreviado como TP] [Bartolomé Leonardo de Argensola] [Título]: [Diálogos de Bartolomé Leonardo de Argensola], en [Obras de Bartolomé y Lupercio Leonardo de Argensola y otras, seguidas de tres diálogos en prosa]11 [Incipit]: Dialogo contra los malos Abogados que in- / terpretan falsamente las leyes. / Personas. Arsitas, y Menipo. / Arsitas. Y todavia ò Menipo, defiendes que fue con- / forme à razon desheredar el padre à sus hijos, vio- / lando las sagradas leyes de la Naturaleza, recibidas de todas las Naciones, y respetadas aun / de los mismos barbaros? (f. 354r) [Explicit]: Virtud. aora bien mer / curio bien lo entiendo todo y se que nunca ten / dra fin este mi negocio, bueluete a la presencia / y ante camara de Jupiter y ió a la tierra don / de pasare desnuda y despreçiada (f. 395r). [Relación del contenido dialógico]: [Varias composiciones en verso de los hermanos Argensola entre las que se incluyen algunas traducciones y una atribución errónea a Bartolomé Leonardo de Argensola de la Epístola moral a Fabio] (fols. 1r-259r)12 (No es diálogo). 11 Título que se le asigna en el catálogo electrónico de la Biblioteca de Castilla-La Mancha. 12 Debido al elevado número de piezas en verso que contiene, se remite a la completa descripción que hace Francisco Esteve Barba de este manuscrito (1942: n. 521), donde delimita el conjunto de textos indicando incipit, explicit y folios que ocupa cada una de ellos. Esteve Barba (1942: n. 521, pp. 450 y 451) informa de la falsa atribución de la Epístola Moral a Fabio declarando lo siguiente: “Aparte de los problemas que para el estudio de la obra de los hermanos Argensola suscite este manuscrito, es digna de ser resaltada la circunstancia de figurar entre estas poesías la Epístola moral a Fabio (folios 86 a 89 vto.), una vez más, en un manuscrito casi completamente dedicado a estos autores. V., sin embargo, Foulché 227 La Tragedia De Alexandra de luperçio / Leonardo de Argensola (fols. 260-303) (No es diálogo). La ysabela Tragedia de Lupercio / Leonardo de argensola com / puesta en sus primeros años (fols. 304r-353r). (No es diálogo). Dialogo contra los malos Abogados que in- / terpretan falsamente las leyes. (fols. 354r- 375v). Democrito (fols. 376r-392v). Dialogo de Luçiano (393r). [Epitafio satírico] (dos últimas hojas del volumen, excluyendo la que se encuentra adherida a la tapa trasera)13 [Estado del texto]: Se trata de un volumen facticio destinado a recopilar obras de diversos géneros escritas o traducidas por los hermanos Argensola. La ordenación del libro se estructura en torno a tres bloques genéricos: en primer lugar, se encuentran las composiciones líricas, después las dramáticas y, por último, las dialógicas. A continuación de tres hojas en blanco, se encuadernan los folios numerados donde se leen las diferentes piezas que reúne este facticio. Hay en total 395 folios numerados en arábigos que han sido escritos a lápiz siguiendo una secuencia sin errores que va del 1 al 395. Existen dos hojas en blanco intercaladas entre el conjunto de folios numerados que, al carecer de numeración, no afectan a la secuencia sucesiva de los dígitos indicados en los folios con texto. La primera hoja en blanco intercalada se encuentra entre los folios 85 y 86; la segunda, entre los folios 353 y 354. El estado general de los textos que se recopilan en estos folios es bueno: no se aprecian manchas de humedad, tachaduras significativas ni partes deterioradas. Los tres diálogos que se recogen en este facticio se leen entre los folios 354r y 395r. Con respecto al diálogo Menipo litigante, el primero que se encuaderna en este grupo de tres, es necesario señalar que una mano distinta de la que copia el resto del texto indica Delbosc, en Revue Hispanique: Les Manuscrits de l’Epistola moral a Fabio, 1900, t. 7, pág. 248, donde da las razones que impiden la atribución a Bartolomé Leonardo”. 13 La clasificación genérica de este texto se ha tomado de Esteve Barba (1942: n. 521, p. 450). 228 en una nota en la parte inferior del folio 354v que “Por faltar á este Dialogo su principio segun se hecha / de ver por la antiguedad de la letra se le copiò del que se publico en el Periodico Espigadera número 7. año de 1790”. A continuación, en el folio 355r, comienza la mano principal que interviene en la copia de Menipo litigante al menos hasta el folio 371v, donde parece existir un nuevo cambio de mano que se mantiene hasta el final del texto. En cuanto a los dos diálogos restantes, es decir, Demócrito y Diálogo de Mercurio y la Virtud, están copiados por una misma mano, aunque esta parece ser distinta de la que copia el diálogo Menipo litigante. No se han detectado incidencias destacadas que impidan la correcta lectura de los diálogos. Tan solo existen algunas enmiendas realizadas mediante tachaduras que eliminan una palabra o grafía errónea, como ocurre en los folios 355r, 356v, 357r, 361r y 378v, o algunas incorporaciones de palabras omitidas por error que se reponen en los espacios que quedan libres entre renglón y renglón, como se observa en los folios 369r o 371v. Por tanto, se puede decir que el estado de los folios que recogen estas tres piezas es bueno. S. XVII, 200 x 145 mm, 4 h. + 395 ff. + 32 h (tanto la primera hoja de guarda como la última se encuentran adheridas a sus respectivas tapas, es decir, delantera y trasera), papel de calidad media, composición facticia. Aunque no existen errores de foliación, no ha sido posible establecer la tipología de los cuadernos debido a la falta de paridad que existe en la composición de los bifolios unidos por el cosido. Es probable que se hayan arrancado algunas hojas antes de la escritura de los textos, por eso la lectura de las obras no se ve afectada. La caja de escritura de los folios donde se copia Menipo litigante es diferente de la que se utiliza en los folios donde se copian los otros dos diálogos; la de este primer diálogo varía entre los 194 mm x 120 mm del folio 356r y los 165 x 110 mm del folio 371r. Con respecto a los diálogos restantes, su caja de escritura varía entre los 175r x 95 del folio 391r y los 105 x 75 del folio 395r. El texto discurre a línea tirada con un número de renglones que varía entre los 26 del folio 386v y los 17 del folio 395r. El tipo de letra es humanística. [Ornamentación]: no. [Observaciones]: Por la horizontalidad de los corondeles y la verticalidad de sus puntizones, así como por la ubicación de la marca de agua, que es visible en el margen izquierdo, junto al cosido, los folios donde se copian estos diálogos pudieron haber pertenecido a cuadernos plegados in quarto. Se ha localizado filigrana en los folios 355, 357, 358, 360, 363, 364, 369, 370, 372, 375, 376, 379, 381, 382, 384, 387, 389, 391, 229 392 y 394. No se ha conseguida identificar esta marca de agua en la que únicamente se puede ver con claridad una cruz dentro de un círculo. Se utiliza tinta ferrogálica. El tamaño del libro es en 4º. La encuadernación está hecha de piel con cantos dorados y se encuentra muy deteriorada, por lo que no se distinguen con nitidez las grafías que se encuentran en la parte superior del lomo. Sus medidas son de 200 x 150 mm. En la primera hoja de guarda, tras la hoja en blanco adherida a la tapa delantera, se lee escrito en tinta “Ciento veintiséis reales”14. A lápiz se encuentra escrito “Mesa reservada-Estantería-9-†.4. En la parte inferior de la hoja se han escrito a lápiz el número de título y el código de barras. En el vuelto de esta hoja se puede leer la signatura actual del manuscrito escrita en tinta. Están marcados con el sello de la Biblioteca Pública de Toledo los folios 1r, 114r, 201r, 311r, 346r, 395r y 426v. Procede de la colección Borbón-Lorenzana. Repertorios y catálogos que documentan este manuscrito: Blecua, n. 5. Esteve Barba. Mss. Col. Borbón Lorenzana de la BP de Toledo, n. 521 Simón Díaz, BLH., XIII, n. 1686 5) Pennsylvania, Universitaria, Ms. Codex 184, 323r-357r [Abreviado como PU] Incluye el Diálogo de Mercurio y la Virtud, Demócrito y Menipo litigante, testimonios fechables en el siglo XVII. No se ha podido consultar de manera presencial este manuscrito, por tanto, se remite a la detallada descripción disponible en la página virtual de la Universidad de Pennsylvania, donde también se alberga su digitalización: http://dla.library.upenn.edu/dla/medren/record.html?id=MEDREN_1551776& Además, este testimonio se documenta en: Blecua (1950-1951, I), n. 2. 14 Se han desarrollado las abreviaturas. http://dla.library.upenn.edu/dla/medren/record.html?id=MEDREN_1551776& 230 Foulché-Delbosc (1920), l. B. Heredia, n. 1959; Salvá, n. 729. Zacour/Hirsch (1965), pp. 141 y 142. 6) Oviedo. Universitaria, M-238 [Abreviado como OU] Bartholome Leonardo [Título]: Dialogos de Luciano15 [Incipit]: Dialogo de Luziano. / Por Bartholome Leonardo. / Mercurio Virtud / Mercurio. La virtud me ha rogado por un en- / fadoso villete suyo que me llegase aquí fue- / ra y assi salgo a ver lo que quiere... (fol. 1r) [Explicit]: consejo es esse, pero entremos / en la ciudad si te plaçe; Arsitas. / entremos. o ciudad tirani- / zada por la mentira, o siglos, / o costumbres. (fol. 66v). [Relación del contenido dialógico]: Dialogo de Luziano. [Diálogo de Mercurio y la Virtud] (fols. 1r-5v). Democrito. Dialogo de Filopatro. (fols. 6r-39v). Menipo litigante. Dialogo de Philopatro. (fols. 40r-66v). [Estado del texto]: Se encuentran numerados todos los folios en su recto, excepto los dos folios en blanco finales, siguiendo una secuencia sin errores desde el 1 hasta el 66. Existe una numeración, que parece original debido a su similitud con las grafías del transcriptor que interviene en la mayor parte del manuscrito, indicada con tinta en el recto de los folios 10, 20, 30, 40, 50, 60 y 66. El resto de folios tiene numeración moderna a lápiz. Se pueden detectar dos manos diferentes. Hay una primera mano que transcribe los tres diálogos, aunque Menipo litigante es continuado por otra mano distinta desde el folio 55v hasta el final de la obra en el folio 66v. Existen algunas palabras en las que se han reescrito caracteres con la intención de remarcar el trazo o de enmendar un error; algunos de los ejemplos más representativos son: batiçinio (fol. 13r); porque estaba pegada (fol. 14v); sobre su çerbiz (fol. 24v); y son dos cossas [en este caso aparece 15 Este título aparece en el lomo del libro (Argensola. Dialogos de Luciano), pero no tiene una portada donde se le asigne un título general a los tres diálogos. 231 enmendada la palabra con por son (fol. 52r)]; autorizada (fol. 55v). También hay una tachadura realizada por la segunda mano con la que se elimina una palabra considerada errónea por el transcriptor: se adquirió a los otros, donde los aparece tachada (fol. 59v). No tiene manchas de humedad ni partes ilegibles por oxidación; además, la secuencia de foliación es correcta y no hay lagunas que impidan la correcta lectura del texto, por tanto, se puede decir que el estado del texto es bueno. S. XVIII, 156 x 110 mm (f.1-60) y 150x105 mm (f. 61-66), 66 ff. (numerados) + 1h. (hoja de guarda final donde se puede leer en el vuelto lo siguiente: Pidal izqda-Tabla-2) + 1h. (hoja pegada a la parte interior de la tapa en la que se lee 12), papel de escasa calidad, composición unitaria, 1 senión (f. 12), 1 senión (f. 24), 1 senión (f. 36), 1 senión (f. 48), 1 senión (f. 60), 1 binión (f. 64), 1 binión (h. de guarda pegada a la parte interior de la tapa trasera),16 los seniones se componen de folios con caja de escritura variable entre 115 x 80 mm (fol. 47r) y 130 mm x 85 mm (fol. 48r), y los biniones tienen folios con caja de escritura de 125mm x 75 mm (fol. 62r), número de líneas variable entre 15 (f. 24r) y 17 (f. 55v), línea tirada, letra humanística. [Ornamentación]: no. [Observaciones]: El tamaño del libro es 8º. La encuadernación está hecha de pergamino y mide 162 mm x 115 mm. En el lomo aparece escrito Argensola. Dialogos de Luciano. Se utiliza tinta ferrogálica en la transcripción del texto y en la numeración de los folios 10, 20, 30, 40, 50, 60 y 66. También se emplea este tipo de tinta en la anotación manuscrita de 12, visible en la hoja de guarda pegada a la parte interior de la tapa trasera del libro. Se detecta filigrana en los siguientes folios: 1, 2, 3, 6, 7, 11, 12, 16, 17, 19, 20, 21, 28, 29, 32, 33, 35, 37,38, 39, 46, 47, 48, 51, 53, 56, 58, 60, 65 y 66. No ha sido posible encontrar esta filigrana en ninguna de las obras consultadas, pero existen varias muy similares datadas a finales del siglo XVII, por lo que es muy probable que, debido a la escasez de arcaísmos lingüísticos y ortográficos, o la escritura de r con forma de x, la copia haya sido realizada en el S. XVIII utilizando este papel posiblemente realizado en los últimos años de la centuria anterior. El manuscrito presenta dos sellos; el más antiguo es de la Biblioteca Provincial Universitaria de Oviedo, siendo su sello más moderno de la Biblioteca Universitaria de Oviedo. Fue adquirido por la Universidad de Oviedo en 1935 formando parte de una colección que tenía el objetivo de reconstruir los fondos de su biblioteca tras el incendio que se 16 La información entre paréntesis corresponde al número de folio o la hoja que cierra el cuaderno. 232 produjo durante los sucesos revolucionarios acaecidos el 13 de octubre de 1934. Esta colección le fue comprada a don Roque Pidal, importante bibliófilo asturiano que vendió su biblioteca íntegra a la Universidad de Oviedo por un precio inferior al del valor que podía haber alcanzado en otros mercados especializados, precio que conscientemente rebajó con el propósito de que su colección no saliera de Asturias y, en particular, para que sirviera como punto de inicio de la reconstrucción de la Biblioteca Universitaria de Oviedo. La importante biblioteca de don Roque Pidal se nutría, en su mayoría, de dos importantes colecciones. En primer lugar, cabe destacar la valiosa colección de su abuelo, Pedro José Pidal y Carniado (1800-1865), en la que se encontraba el códice del Poema de Mio Cid que Roque Pidal heredó a través de su padre Alejandro Pidal y Mon. Por otro lado, la colección de Roque Pidal se engrosó considerablemente con las joyas bibliográficas compradas a Sebastián de Soto Cortés, que agrupaba las colecciones procedentes de Felipe Soto Posada y Bonifacio Cortés. Esta colección, a su vez, fue formada por la adquisición de libros procedentes de las bibliotecas de Bartolomé José Gallardo y de Jacinto Octavio Picón.17 En concreto, el manuscrito M-238 procede, según el exlibris que se puede ver en la parte interior de la tapa delantera, de la Biblioteca de Sebastián de Soto Cortés ubicada en la casa solariega de Labra: Asturias - / Labra-Septiembre 1905 / S. de Soto Cortés. La signatura topográfica que le asigna la Biblioteca de la Universidad de Oviedo es 286. Su signatura en las fichas de esta biblioteca es M-238. 7) Madrid. Academia Española, Mss. RM-6672 [Abreviado como MR] [Bartolomé Leonardo de Argensola]. [Título]: dialogos Filosoficos de auctor anonimo18 [Incipit]: Menipo. / Dialogo primero, en el / qual se contiene una / Satyra contra los / Avogados y Jue- / ces malos. / Interlocutores / Menipo, y Arsitas / Arsitas. ¿Yqué todavia, ó Menipo, defien- / des que fue conforme a razon el desheredar / el Padre a sus hijos, violando las sacrosantas (f. 1r) [Explicit]: Polites. Ya es hora de / acudir al Rey. Dedalo. Pues guia; que yo te / sigo (f. 75r). 17 La formación de la valiosa biblioteca de don Roque Pidal y su posterior venta a la Universidad de Oviedo se estudia pormenorizadamente en un trabajo de José Luis Pérez Castro y Ramón Rodríguez Álvarez (1999), trabajo de donde se ha extraído la información necesaria para reconstruir el peregrinaje del manuscrito que nos ocupa. 18 El nombre del autor no aparece en ninguna parte de este testimonio manuscrito. En el lomo de la encuadernación se lee entre un calderón y un corazoncillo la única referencia a un título para esta colección de tres diálogos: dialogos Filosoficos de auctor anonimo. 233 [Relación del contenido dialógico]: Menipo (fols. 1r-22r). Democrito (fols. 23r-50r). Dèdalo (fols. 51r-75r). [Estado del texto]: Existen cuatro hojas de guarda precediendo al primer diálogo. La primera de ellas está compuesta por un papel amarillento más grueso que el de las demás; este mismo tipo de papel, sin filigrana visible, es el que se encuentra en la hoja adherida a la cara interna de la tapa delantera y con la que forma un bifolio con refuerzo de tela roja. En esta primera hoja de guarda aparece escrito con tinta Ex-libris “Un Bibliófilo Extremeño” / Colección de manuscritos, tomo VII y, a lápiz, la signatura E- 39-6672.19 Las dos hojas de guarda siguientes son de un papel diferente, más blanco y de grosor similar al anterior. Se detecta una filigrana en la primera de estas dos hojas de guarda blancas. La siguiente hoja de guarda está hecha del mismo papel que los folios donde se copian los diálogos. En su recto se ha escrito a lápiz con una mano diferente de las anteriores sin cortar, y en el vuelto, con otra mano más y en tinta Cambiado a Paquito Abaucens (junto con otro / mss.) por un ejemplar de “la Hermana san Sul- / picio” de Palacio Valdés. En Badajoz, a fines de / 1924. Ambos me los encuadernó Manolo Terrón / en el taller de “La Alianza”, que era de Gabriel / Doncel, al año siguiente.20 A continuación se encuentran los folios que recogen los tres diálogos. Todos ellos han sido foliados en el recto de su esquina derecha inferior mediante una numeración a lápiz sin errores que va desde el 1, en el que comienza el primer texto, hasta el 75, donde concluye el tercero y último. Tras este folio se encuentra una hoja de guarda hecha del mismo tipo de papel amarillento antes señalado, así como otra hoja de las mismas características adherida a la cara interna de la tapa interior; con esta hoja, como en el caso anterior, forma un bifolio con un refuerzo de tela roja. Con la excepción de las manos detectadas en la primera y cuarta hojas de guarda, así como algunas adiciones mínimas que se detallan a continuación, tan solo se puede identificar una mano en la copia de los diálogos recopilados en este volumen. 19 Esta signatura, según la descripción que se puede encontrar en el catálogo informatizado de la Real Academia, pertenece a la Biblioteca de Antonio Rodríguez-Moñino. 20 Según la descripción de la Real Academia mencionada, esta mano es de Antonio Rodríguez Moñino. 234 Se trata de una copia muy cuidada, sin tachaduras, borrones o manchas de humedad que afecten a la correcta lectura del texto. Únicamente se pueden reseñar algunas particularidades como la anotación interlineal de la frase latina constans et perpetuam voluntas jus, suum cuique tribuens (f. 13v), hecha en tinta por una mano distinta de la que copia los diálogos y de las que se identifican en las hojas de guarda. Otra mano diferente es la que interviene en una serie de enmiendas que aparecen de manera esporádica a lo largo del manuscrito. Tal es el caso de la tachadura de la palabra Bolvamos y su posterior enmienda por Mejor en el folio 22r o la adición de palabras en los espacios interlineales por una omisión errónea previa que se detecta en los folios 30v, 37r, 63v, 69v, 70v y 75r. En resumen, teniendo en cuenta las características materiales que se han detallado, se puede concluir que el estado de este manuscrito es bueno. S. XVIII, 215 x 150 mm, 1 h. (adherida a la parte interna de la tapa) + cuatro hojas + 75 ff. + 1h. + 1h (adherida a la pate interna de la tapa), papel de buena calidad, composición unitaria, 1 bifolio (h. [2]) + 1 bifolio (h. [4]) + 18ff (f. 17v, costura) + 15ff (f. 32v, costura) + 14 ff (f. 46v, costura) + 18ff (f. 64v, costura) + 11ff + 1 bifolio.21 Tiene una caja de escritura de 155 mm x 100 mm, número de líneas variable entre 10 (f. 23r) y 18 (f. 68r), línea tirada, letra humanística. [Ornamentación]: no. [Observaciones]: Se trata de un libro en 4º. La encuadernación, siguiendo la descripción de la R.A.E referida, es holandesa y jaspeada con puntas; tiene unas medidas de 155 x 225 mm. En el lomo se ha colocado un refuerzo de pergamino en el que se puede leer entre un calderón y un corazoncillo lo siguiente: dialogos Filosoficos de auctor anonimo. Con respecto al material de escritura empleado, se utiliza tinta ferrogálica en todo el manuscrito salvo en la paginación, la signatura y la anotación sin cortar, hechas a lápiz como ya se indicó anteriormente. Se ha detectado una filigrana en el margen interno, junto al cosido, de la segunda hoja de guarda, aunque no ha sido posible identificarla. En la misma ubicación de la hoja, se ha localizado otra filigrana en la cuarta hoja de guarda, así como en los folios f. 2, f. 5, f. 7, f. 8, f. 9, f. 11, f. 12, f. 14, f. 15, f. 18, f. 21, f. 24, f. 31, f. 32, f. 33, f. 38, f. 39, f. 21 No he conseguido determinar la tipología de los cuadernos. Aunque se ve una costura lateral allí donde he indicado, los folios siguen cosidos con los siguientes, es decir, no se pueden identificar cuadernos independientes, sino que parece que todos los folios están cosidos en su conjunto. 235 40, f. 43, f. 44, f. 47, f. 48, f. 49, f. 50, f. 53, f. 54, f. 55, f. 57, f. 59, f. 60, f. 62, f. 64, f. 66, f. 69, f. 71, f. 72, y f. 74, filigrana que tampoco se ha podido identificar. Se distingue el sello de la R.A.E en los folios 1r, 51r, y 75r. Este manuscrito pertenece al legado de Rodríguez Moñino-María Brey que actualmente se encuentra en la Biblioteca de la Real Academia de la Lengua Española. 8) Zaragoza, Biblioteca-Archivo Municipal, Ms. 2 [Abreviado como ZM] Se trata de una colección que recopila los cuatro diálogos relacionados con Bartolomé Leonardo de Argensola. Por el tipo de letra, se podría datar en el siglo XVII. Al no haberse podido consultar el ejemplar físico, sino solo su reproducción, se remite a la página que alberga tanto la digitalización como algunos otros detalles de su contenido: https://www.zaragoza.es/ciudad/usic/biblioteca/default.htm 9) París, Nacional, Espagnol 448, ff. 64r-66v; f. 70r [Abreviado como PN] Este volumen facticio contiene dos testimonios incompletos de Menipo litigante y el Diálogo de Mercurio y la Virtud que, por su letra, podrían fecharse en el siglo XVII. No se ha podido consultar el manuscrito de manera presencial, sino que se ha trabajado con una reproducción, por lo que se remite a la descripción realizada por Morel-Fatio, n. 205. B) IMPRESOS22 1) Madrid. Nacional, R-7167 [Abreviado como MN3] La Espigadera. Obra periódica. Con superior permiso. Por Don Blas Román. Año de M. DCC. XC. [Tomo primero] La Espigadera. Obra periódica. Tomo II. Madrid: con superior permiso. Por Don Blas Román. Año de M. DCC. XCI. 22 Dado que ninguno de estos impresos cumple con las características habituales para realizar una descripción tipobibliográfica, entre otras razones, por sus fechas de impresión y las características de estas publicaciones, se ha optado por ofrecer una noticia bibliográdica. https://www.zaragoza.es/ciudad/usic/biblioteca/default.htm 236 Se trata de una efímera publicación periódica de contenido literario que se imprimió en Madrid entre los años 1790 y 1791.23 Su editor, Alfonso Valentín Bravo, llegó a publicar un total de 17 números repartidos en dos tomos (12 en el primero y 5 en el segundo). Todos ellos están encuadernados en el volumen perteneciente a la BNE del que ahora se da esta noticia bibliográfica. Se conservan también en este mismo volumen lo que el editor de La Espigadera denomina “prospecto”, un prólogo con paginación independiente destinado a ofrecer información a sus lectores sobre la línea editorial de la publicación, y una lista inserta al final del tomo I que contiene el nombre de los suscriptores a La Espigadera, documento que da buena cuenta del tipo de lectores que siguieron esta obra periódica.24 El diálogo Menipo litigante se puede encontrar en el número siete del primer tomo encuadernado en este volumen. Ocupa desde la página [209] hasta la 236. Al diálogo de Argensola le sigue el texto latino titulado Dialogus I. Contra puristas (pp. 237-245) y, a continuación, unas “Noticias literarias de Florencia, núm. 39. 24. de septiembre de 1790” (245-247). La encuadernación, en cuero rojo, es moderna: según se detalla en una pegatina adherida a la cara interna de la tapa delantera, fue realizada por la BNE en 1983. Formato en 8º, 150mm x 111 mm. 2) Madrid. Nacional, R-30810 [Abreviado como MN5] Juan Antonio Pellicer y Saforcada (Ed.): Ensayo de una biblioteca de traductores españoles donde se da noticia de las traducciones que hay en castellano de la Sagrada Escritura, Santos Padres, filósofos, historiadores, médicos, oradores, poetas, así griegos como latinos, y de otros autores que han florecido antes de la invención de la imprenta. En Madrid, por D. Antonio de Sancha. Año M. DCC. LXXVIII. 23 Isabel Pérez Cuenca ha sido quien ha investigado con más detalle la historia de esta publicación en relación con el diálogo argensolino que se edita en uno de sus números (2011: 177-210). 24 Pérez Cuenca (2011: 195) señala que “entre los suscriptores figuran nombres de gran relevancia en la vida política, cultural, etc. del momento, como el conde de Floridablanca, Secretario del Despacho de Estado y de Gracia y Justicia; el conde de Campomanes, Secretario de la Suprema Junta de Estado; Eugenio Llaguno y Amírola, Secretario de la Suprema Junta de Estado; Manuel de Bustamante, Oficial del Juzgado de Imprentas; Joaquín de Ezquerra, periodista del Memorial Literario; Antonio Valladares y Sotomayor, editor del Semanario Erudito;29 Juan Sempere y Guarinos, Fiscal de la Real Chancillería de Granada, quien publicó el conocido Ensayo de una biblioteca española de los mejores escritores del reynado de Carlos III,30 y Juan Pablo Forner, Fiscal de la Real Audiencia de Sevilla, asiduo colaborador de La Espigadera, autor destacado del siglo xviii”. 237 Se trata de la conocida obra de erudición escrita por Juan Antonio Pellicer y Saforcada donde se ofrece información de tipo bio-bibliográfico sobre los dos hermanos Argensola y Cervantes en su primera parte, y un repertorio de traductores españoles en la segunda. La primera parte recibe el título de “Noticias literarias”, y comprende desde la página 1 hasta la 206. La segunda parte, titulada “Ensayo de una biblioteca de traductores castellanos”, se lee a continuación de las noticias anteriores, y tiene una paginación independiente que va desde la página 1 hasta la 175. Asimismo, esta segunda parte va acompañada de portadilla y prólogo propios. La encuadernación de este libro está realizada en piel, con adornos dorados en los cantos de las tapas, así como en la nervadura y resto del lomo. Formato en 4º, 210 x 150 mm. Observaciones: En la página 8 Pellicer transcribe una carta en verso de Lupercio a su hermano Bartolomé señalando en nota a pie de página que “Hállase en un códice antiguo de las poesías de estos dos hermanos que posee Don Bernardo de Iriarte”. Esta pieza poética se encuentra en el mismo Ms. Codex 184 que perteneció a Iriarte y que hoy se encuentra en la Universidad de Pennsylvania, por lo que se puede conjeturar, junto con la información ecdótica detallada que se ofrece en la parte correspondiente de este estudio, que Pellicer copió el Diálogo de Mercurio y la Virtud de ese mismo manuscrito del que extrae la carta en verso a Bartolomé. Catálogos y repertorios que documentan este impreso: Simón Díaz, BLH., XIII, n. 1710 238 V. 3. ESTUDIO ECDÓTICO Antes de iniciar el análisis de los resultados obtenidos tras la recensio, es necesario examinar el tipo de difusión que han recibido las obras estudiadas en este trabajo. Teniendo en cuenta los testimonios descritos anteriormente, se puede observar que los cuatro diálogos objeto de esta edición se han transmitido a través de diferentes agrupaciones, entre las que se pueden distinguir tres clases predominantes: colección, colectánea y compilación exenta.1 Esta tipología de difusión, característica de los géneros breves en general, resulta muy habitual en el diálogo en particular, por lo que la aplicación de una taxonomía destinada a ordenar la heterogeneidad con la que han llegado hasta nuestros días se hace fundamental en su estudio crítico. En la primera categoría mencionada, es decir, la colección, se pueden incluir todos aquellos textos que han sido agrupados en base a un criterio cohesionador motivado por características genéricas. El objetivo unificador de este tipo de compilaciones se suele ver reforzado por la temática o autoría comunes de los textos seleccionados. Este es el caso de los manuscritos MN1, OU, MR y ZM, que contienen obras escritas por el mismo autor, con similares rasgos temáticos, pertenecientes al mismo género literario y compiladas en un volumen unitario. El segundo tipo de difusión más frecuente es la colectánea, donde se pueden encontrar textos de diferentes características genéricas, temáticas o autoriales agrupados en un solo volumen. En este caso, los textos dialógicos pueden aparecer compilados junto a obras en verso, narrativa o teatro de autoría muy dispar. Se trata, por tanto, de volúmenes misceláneos que habitualmente están compuestos de manera facticia. A este tipo de agrupación pertenecen los diálogos que se encuentran en los manuscritos MN4, TP, PU y PN, así como en los impresos MN3 y MN5. La tercera y última clasificación, la compilación exenta, comprende todos aquellos textos que se han difundido de manera individual y de forma independiente con respecto a otras obras, ya sea a través de un volumen dedicado a un solo texto o mediante un facticio en el que la obra haya terminado recalando por cuestiones azarosas. Esta tipología de compilación se observa en el manuscrito MN2. Cada una de estas clasificaciones puede afectar de manera simultánea a una o más obras; por tanto, si se considera únicamente el diálogo titulado Menipo litigante, se 1 Arrigoni, Baranda Leturio, Fernández Valladares y Vian Herrero (2013: 7). 239 podrá apreciar que se ha difundido de manera exenta (MN2), a través de una colección (MN1, OU, RM y ZM) y mediante una colectánea (MN3, MN4, MN5, TP, PU, y PN). Debido a una casuística tan dispar, se hace inviable reconstruir un hipotético original que en algún momento albergara los cuatro diálogos en una misma colección intencionadamente unificada por el autor. Además, hay que tener presente que los textos se escribieron en diferentes fechas y que no se ha conservado ningún testimonio autógrafo donde se puedan leer las cuatro obras en conjunto. De esta manera, se ha creído más adecuado elaborar una edición crítica para cada texto individualizando stemmata independientes que han servido de guía para realizar la constitutio textus apropiada en cada caso. Para la aplicación del proceso de edición crítica se ha tenido en cuenta principalmente el marco teórico neolachmanniano desarrollado por Alberto Blecua, así como las publicaciones de otros autores de larga trayectoria en la ecdótica hispánica.2 El método seguido en la edición se basa, por tanto, en la filiación de testimonios mediante errores comunes con la intención de hipotizar stemmata que permitan reconstruir los textos más cercanos a la voluntad del autor. Han quedado excluidos de este proceso todos aquellos testimonios descripti detectados tras la collatio codicum, así como las publicaciones decimonónicas del Conde de la Viñaza y la edición contemporánea de Lía Schwartz e Isabel Pérez Cuenca, si bien se han contrastado con ellas los resultados obtenidos con la intención de ofrecer una edición fiable que tenga en cuenta todos los estudios llevados a cabo anteriormente. En el caso de esta última edición, se ofrecen en el aparato de variantes las divergencias con respecto a las lecturas críticas realizadas por las autoras. V. 3. 1. RECENSIO V. 3. 1. 1. COLLATIO CODICUM Para la fase de la collatio codicum se han efectuado primeramente los procesos de búsqueda bibliográfica comprendidos en la etapa de fontes criticae. A través de la investigación mediante diferentes catálogos y repertorios, se ha podido hallar un conjunto de testimonios que, si bien no abarca la totalidad de todos aquellos sobre los 2 Pérez Priego (1997), Blecua (2001) y Orduna (2005). 240 que se tiene noticia debido a la imposibilidad de localizar algunos de ellos, sí comprende el mayor número posible de testimonios que actualmente se encuentran accesibles al investigador.3 La tradición de estos textos es mayoritariamente manuscrita y directa, aunque algunos de ellos también se han transmitido de manera impresa. No se conserva ningún manuscrito autógrafo, apógrafo ni edición revisada por el autor, por lo que se hace necesario aplicar el proceso de edición crítica para reconstruir el original no conservado, que en esta edición, siguiendo la terminología de Blecua, se denominará [O].4 Como se dicho antes, cada diálogo, dependiendo de los testimonios en los que se pueda leer, necesariamente debe recibir una recensio individual, por lo que tal procedimiento también afecta a las primeras fases de la edición crítica. Por consiguiente, una vez localizados todos los testimonios posibles en los que aparecen uno o varios diálogos del corpus, se ha realizado una selección de aquellos manuscritos o impresos que contienen el diálogo correspondiente para cada una de las cuatro ediciones. De este modo, la distribución de los testimonios en relación con los procesos ecdóticos en los que intervienen es el siguiente: Menipo litigante: MN1, MN2, MN3, MN4, TP, PU, OU, MR, ZM y PN.5 3 Existen varios manuscritos que no se han encontrado. Uno de ellos, según la información que aporta Latassa en su Biblioteca nueva de los escritores aragoneses, contendría los diálogos Demócrito y Dédalo en un manuscrito misceláneo que, como el propio Latassa indica, podría ser original (1799: T. II, 467). Según Pérez Cuenca, Latassa había descrito con anterioridad este manuscrito en sus Memorias literarias de Aragón (2011: 184). En la relación que Latassa hace en la Biblioteca nueva de los escritores aragoneses de las obras escritas por Bartolomé Leonardo de Argensola, señala que en la biblioteca del canónigo penitenciario de Zaragoza Manuel Turmo, a quien, siguiendo a Latassa, perteneció el manuscrito misceláneo que se acaba de mencionar, vio otro “volumen intitulado: Dialogos de Bartholome Leonardo de Argensola”, aunque no detalla su contenido (1799: T. II, 468 y 469), lo que indicaría que Turmo pudo poseer varios testimonios de los diálogos argensolinos. Otro de los manuscritos que no se han encontrado es el que refiere Gallardo en su Ensayo de una Biblioteca Española de libros raros y curiosos (1968: III, cols. 384-385, n. 2687); este manuscrito podría contener los diálogos Menipo litigante, Demócrito, Dédalo y el Diálogo de Mercurio y la Virtud. Por último, se puede dar noticia de un testimonio de Menipo litigante que habría formado parte del ms. 287 de la BNE fechado en el s. XVII. Sin embargo, como se indica en el recto del primer folio, este diálogo, junto con otras obras, “quitose por estar vedado”. 4 Utilizo una de las definiciones recopiladas por Blecua para arquetipo, definición que en este caso coincide con la de original: «un códice concreto que es el origen último a fortiori de toda la tradición, cuya existencia no necesita prueba alguna y que habitualmente se denomina ‘original’» (2001: 67). 5 En el caso de PN, tan solo se conservan dos fragmentos correspondientes a Menipo litigante y al Diálogo de Mercurio y la Virtud. Se pudo localizar este manuscrito gracias a la información que aporta Alberto Montaner Frutos en su trabajo sobre los Argensola incluido en el Diccionario filológico de literatura española. Siglos XVI-XVII (I, 2010: 697). Aunque Montaner solo indica la presencia de un fragmento del Diálogo de Mercurio y la Virtud en el manuscrito PU, cita el catálogo que lo describe: se trata del que elaboró Alfred Morel-Fatio detallando los manuscritos españoles y portugueses conservados en la Biblioteca Nacional de París. Es en el n. 205 donde Morel-Fatio señala la presencia en este manuscrito no solo de un fragmento del Diálogo de Mercurio y la Virtud, sino también del comienzo de 241 Demócrito: MN1, MN4, TP, PU, OU, MR y ZM. Dédalo: MN1, MN4, MR y ZM. Diálogo de Mercurio y la Virtud: MN5, TP, PU, OU, ZM y PN. Para realizar el cotejo entre los diferentes testimonios se ha elegido, usando la terminología de Pérez Priego, un texto de base o texto de colación al que en esta primera fase solo se le ha asignado una función comparativa con el resto de testimonios.6 En el caso de los tres primeros diálogos, a saber, Menipo litigante, Demócrito y Dédalo, se ha transcrito el manuscrito MN1 y se ha cotejado con los otros testimonios en los que aparecen. Para el Diálogo de Mercurio y la Virtud, se ha elegido como texto de colación el impreso MN5 y se ha cotejado con los testimonios restantes en los que se puede leer esta obra: TP, PU y OU. Una vez efectuada la colación de las cuatro obras de manera independiente, se han obtenido los resultados necesarios para elaborar una lista de variantes con la que poder discriminar entre errores y lecturas equipolentes. V. 3. 1. 2. EXAMINATIO Y SELECTIO Tras la aplicación de la collatio codicum, se ha detectado un conjunto de variantes que permite establecer las relaciones que existen entre los testimonios que han conservado estas obras. Como se verá a continuación, en este apartado se pretende ofrecer un análisis ordenado que muestre el mayor número de evidencias posible, situadas dentro de un marco textual suficiente para comprender el locus criticus en el que se encuentran, con la intención de formular los stemmata razonados de los cuatro textos. Asimismo, se presenta una lista de variantes exhaustiva para cada diálogo en la que se especifican, siempre que los haya, todos aquellos errores conjuntivos y Menipo litigante. Montaner también revela la ubicación de un manuscrito con los cuatro diálogos argensolinos que hasta el momento no había mencionado ningún crítico: es el manuscrito conservado en la Biblioteca-Archivo Municipal de Zaragoza que en la presente edición se ha abreviado como ZM. Montaner le concede un gran valor a este manuscrito: “La localización en el Archivo Municipal de Zaragoza de un nuevo manuscrito, de pulquérrima realización y del que aquí se da noticia por primera vez, único por contener los cuatro diálogos en un sólo códice, a todas luces apógrafo de otro dejado por Bartolomé en Nápoles, debería incitar a la realización de una edición crítica de estas piezas, tan interesantes como desconocidas” (I, 2010: 697). No obstante, como después se verá, este manuscrito alberga un número considerable de errores; por otro lado, no existen pruebas para demostrar que sea un apógrafo. 6 Pérez Priego (1997: 55). 242 separativos localizados, así como los errores poco significativos o poligenéticos que no permiten establecer ninguna relación de dependencia entre testimonios. Es necesario precisar, de acuerdo con lo dicho anteriormente, que no todos los errores compartidos por dos o más testimonios tienen la misma jerarquía en esta lista. Siguiendo los razonamientos del método ecdótico utilizado, se ha extremado la precaución a la hora de considerar significativo un error y, por tanto, solo se incluirán dentro de esta categoría todos aquellos errores que, apriorísticamente, no hayan podido producirse de manera poligenética.7 En cuanto a la distribución de las listas elaboradas, se ofrece, en primer lugar, la lectura errónea del testimonio que se está analizando. A continuación se aporta el resto de lecturas precedidas de un asterisco. Los loci critici se delimitan mediante el uso de la cursiva. Finalmente, se comenta el error solo si este es significativo o requiere alguna explicación adicional. I. Menipo litigante Manuscrito MN1 El primer error detectado en este testimonio se encuentra en 1) Hiriérome estas palabras [MN1] donde el copista de MN1 comete un error por omisión de n frente al resto de testimonios que leen * Hiriéronme estas palabras [MN2, MN3, TP, PU, OU, MR, ZM y PN] * Hiriome estas palabras [MN4] 7 Para la delimitación de los errores significativos se ha seguido, una vez más, el Manual de crítica textual de Alberto Blecua: “La operación más delicada de la crítica textual radica precisamente en el correcto establecimiento del error común, porque no todo error en que inciden dos o más testimonios es significativo y propiamente común, es decir, se remonta a un modelo en el que ya aparecía. Dos o más copistas pueden coincidir en un mismo error casualmente, al tratarse de errores propios de la operación de copia: haplografía, ditografía, salto de igual a igual, lectio facilior, error paleográfico, etc. Se trata, por consiguiente, de errores accidentales independientes o errores poligenéticos, que no poseen, en principio, valor filiativo” Blecua (2001: 50). 243 Se trata de un error poco significativo que fácilmente se podría cometer de manera poligenética, por tanto, no es atribuible a un modelo de copia previo. El segundo error que se ha encontrado es el siguiente: 2) Pero sabe que, cuando lleganlgún jurisconsulto que se contentó con estipendio moderado [MN1] frente a las lecturas válidas de * Pero sabe que, cuando llega algún jurisconsulto que nunca sustentó adrede causa injusta [MN2 y TP] * Pero sabe que, cuando llega algún jurisconsulto que nunca sustentó adrede la causa injusta [PU, OU, ZM y PN] * Pero cuando llega algún jurisconsulto que se contentó con estipendio moderado [MR] * om. [MN3] y la lectura errónea producida por una falta de concordancia en * Pero cuando llegan algún jurisconsulto que se contentó con estipendio moderado [MN4] Como en el caso anterior, se trata de un error poco significativo que no tiene relevancia a la hora de teorizar un posible modelo de copia en el que ya estuviera presente. En consecuencia, el manuscrito MN1 tiene dos errores poco significativos que no comparte con ninguno de los otros testimonios, luego no se puede establecer ninguna relación de dependencia entre este y los demás. Manuscrito MN2 En este manuscrito se han detectado únicamente dos errores: 244 1) ansí, cuando me dieron la sentencia, ya para ambas las partes oyó sobre vacío [MN2] * ansí, cuando me dieron la sentencia, ya para ambas las partes cayó sobre vacío [MN1, PU y ZM] * así, cuando dieron la sentencia, cayó sobre vacío [MN3] * ansí, cuando me dieron la sentencia, ya para ambas las partes s’oyó sobre vacío [TP] * así, cuando me dieron la sentencia, ya para ambas las partes cayó sobre vacío [OU y MN4] * así, cuando dieron la sentencia, ya para ambas las partes cayó sobre vacío [MR] * así, cuando me dieron la sentencia, ya para ambas partes cayó sobre vacío [PN] Aunque en este caso se podría aceptar una lectura lógica de MN2 teniendo en cuenta tanto el significado ordinario del verbo oír como su significado jurídico, la oración sigue siendo agramatical, puesto que no existe ningún sujeto explícito o implícito que pueda ejercer la acción verbal ni aparece en el testimonio un pronombre impersonal, como ocurre en TP, que haga factible la gramaticalidad. Se trata, por tanto, de un error por omisión poco significativo que se podría producir de manera poligenética. 2) Parecielo bien mi consejo [MN2] * Pareciéndole bien mi consejo [MN1, MN4 y MR] * Pareciole bien el consejo [MN3] * Pareciole bien mi consejo [TP, PU, OU y ZM] El copista comete un error por alteración del orden de las vocales o y e que, del mismo modo que en el ejemplo anterior, podría cometerse de forma poligenética, por lo que no se pude considerar un error significativo. 245 En resumen, debido a la naturaleza de los errores detectados y la ausencia de errores conjuntivos, no es posible establecer ninguna filiación entre MN2 y los otros testimonios. Impreso MN3 Este impreso es uno de los testimonios que más se alejan de la tradición que ha transmitido el diálogo Menipo litigante. Tiene numerosas omisiones de texto, aunque no afectan a una lectura coherente del diálogo íntegro, y una gran variedad de lecturas divergentes con respecto al resto de testimonios, sin embargo, no existen pruebas determinantes para asegurar que el editor haya manipulado intencionadamente su modelo de copia, por tanto, este impreso tardío podría haber transmitido un testimonio que derivara de una familia muy diferente del resto de la tradición. Por este motivo, al igual que los demás testimonios, se incluye en la recensio.8 En el impreso MN3 se han localizado los siguientes errores: 1) que es el que comúnmente se habla en nuestra patria y con el que nos entendemos los unos a los otros sin que haya duda alguna; en cuanto a mis palabras, no la pude haber, porque son clarísimas en tu favor [MN3] * que es el que comúnmente se habla en nuestra patria y con que nos entendemos los unos a los otros sin que haya duda alguna, y de parte de mis palabras no la puede haber, porque son clarísimas en tu favor [MN1, MN2, MN4, TP, PU, MR y ZM] * que es el común de nuestra patria y con que nos entendemos los unos a los otros sin que haya duda alguna, y de parte de mis palabras no la puede haber, porque son clarísimas en tu favor [OU] 8 Isabel Pérez Cuenca opina que el diálogo Menipo litigante publicado en la revista La Espigadera fue “reformulado, amputado y excepcionalmente ampliado en algunos pasajes” (2011: 200), por ello considera que este testimonio merece una edición aparte del resto de la tradición. Sin embargo, aunque se altere en ocasiones la forma del texto, no cambia en exceso ni el contenido ni los aspectos más críticos con instituciones públicas como los tribunales de justicia, por lo que parece quedar descartada una posible censura llevada a cabo por el propio editor. Además, si bien es cierto que el texto puede variar notablemente con respecto al resto de la tradición, el cambio nunca supone una adición que transforme completamente la historia contada en este diálogo, es decir, no se crea un texto literario nuevo y distinto del recogido por los otros testimonios. Precisamente por esa riqueza de variantes y por la posibilidad de que este testimonio haya sido transmitido por una rama distinta del resto, es necesario colacionarlo y añadirlo al proceso de edición crítica. 246 No parece razonable que en MN3 se haya utilizado el verbo haber con valor posesivo, siendo sujeto el personaje protagonista de esta intervención y el complemento directo la palabra duda, pues la oración resultante sería difícilmente comprensible en este contexto. Cabe la posibilidad de que este impreso recoja una de las opciones morfológicas características de las conjugaciones irregulares en este periodo, aunque, debido a que solo se manifiesta en este caso, resulta más lógico pensar en un error poco significativo producido por la omisión de e en puede.9 El segundo error localizado en MN3 se encuentra en el siguiente locus criticus: 2) Radamanto se puso con más reveridad para responder [MN3] * Radamando, con más severidad, se compuso para responder [MN1, MN2, MN4, TP, MR y ZM] * Radamanto, con más severidad, se puso para responder [PU] * Radamanto, con más severidad, se puso a responder [OU] Se trata de un error poco significativo, posiblemente debido a una mala interpretación paleográfica del manuscrito, que no comparte con el resto de testimonios. Como en los casos anteriores, MN3 solo posee errores poco significativos que no se encuentran en los otros testimonios, por tanto, no se pueden utilizar para filiar este impreso con ninguno de los manuscritos. Manuscrito MN4 En este testimonio se ha localizado un elevado número de errores, sin embargo, son errores, intrascendentes en la gran mayoría de los casos, que se pueden atribuir a 9 Según Alvar y Pottier (2003: 161 y 162), el hablante tendía a regularizar las formas procedentes de las conjugaciones irregulares, siendo este un mecanismo de simplificación ante las diferentes alternativas que se presentaban en este tipo de formas verbales. En este caso, el verbo poder, según la clasificación que establecen para los paradigmas no regulares, pertenece a la denominada serie muerta: “A la serie que llamamos muerta pertenecen los verbos del tipo poder, con tres tipos de alternancias: pued- / pod- / pud-. [...] Esta complejidad resulta enojosa para el hablante que tiende a uniformarla o a reducirla al menos”. Además, conviene señalar que “la reducción del diptongo –ue- se encuentra en sustantivos y otras formas aragonesas: por ejemplo buyes por ‘bueyes’ en el Fuero sobre el fecho de las cavalgadas (p. 478; cit. n. 54) y afura, espulas en el Tristán arag. (p. 5).” (Vian Herrero, 1994: 198, n. 45). 247 diferentes descuidos del copista provocados por motivos muy dispares. Del total de errores detectados, tan solo se puede considerar significativo uno de ellos: 1) si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y por ventura adquirieron también aquellos mismos hijos a quien él privó della, no lo condenarías, ni aunque apruebo lo que él hizo. [MN4] * si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y por ventura adquirieron también aquellos mismos hijos a quien él privó della, no lo condenarías, ni a mí que apruebo lo que él hizo. [MN1 y ZM] * si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y por ventura adquirieron también aquellos mesmos hijos a quien él privó della, no le condenarías, ni a mí que apruebo lo que él hizo. [MN2] * si supieras el que tuvo Eróstrato en dar a extraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y quizá también ayudaron a adquirir los mismos hijos a quienes él privó de ella, ni a él le condenaras, ni a mí que apruebo lo que hizo. [MN3] * si supieras el que tuvo Eróstrato en dar a estraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y quizá también ayudaron a adquirir los mismos hijos a quienes él privó de ella, ni a él le condenaras, ni a mí que apruebo lo que hizo. [TP] * si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y por ventura adquirieron también aquellos mismos hijos a quien él privó de ella, no lo condenarías, ni a mí que apruebo lo que él hizo. [PU] * si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con tanto trabajo adiquirió y por ventura adquirieron también aquellos mismos hijos a quien él privó de ella, no lo condenarías, ni a mí que apruebo lo que él hizo. [OU] * si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los extraños la hacienda que con tanto cuidado adquirió y por ventura adquirieron también aquellos mismos hijos a quien él privó della, no lo condenarías, aunque no apruebo lo que él hizo. [MR] 248 * si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con todo trabajo adquirió y por ventura también adquirieron aquellos mismos hijos a quien él privó della, no lo condenarías, ni a mí que apruebo lo que él hizo [PN] Como se puede observar, la lectura de MN4 resulta anómala y carente de sentido si atendemos al contexto oracional en el que se encuentra. MR, por su parte, transmite otra lectura errónea con valor concesivo, aunque diferente de la anterior, que contradice completamente la lógica del texto, ya que el personaje al que pertenece esta intervención, Menipo, no solo da su aprobación a las decisiones que toma Eróstrato, el personaje al que se refiere, sino que es él mismo quien le asesora para que lleve a cabo la decisión que finalmente toma en este diálogo, es decir, aquello que condena Arsitas, el personaje con el que dialoga Menipo. Para explicar la presencia de la conjunción aunque en MN4 se puede recurrir a dos hipótesis. Por un lado, se podría pensar que el copista de este manuscrito se ha encontrado con una cadena de palabras en escritura continua donde la secuencia correcta ni a mí que podría haberse leído erróneamente como ni aunque debido a la proximidad entre las palabras. Sin embargo, aunque una posible m cursiva en el pronombre mí se haya podido interpretar como la secuencia –un–, parece extraña la omisión de la i, más aún si se tiene en cuenta que el resultado erróneo de esta mala lectura paleográfica posiblemente habría sido detectado por el copista debido a la falta de coherencia que se produce. Otra hipótesis es que este error ya estuviera presente en el modelo de copia de MN4 y el copista lo hubiera transcrito como lo leyó en el ascendiente. En este caso, se trataría de un error significativo. Un error similar es el que se encuentra, como ha quedado apuntado antes, en MR, aunque en diferente forma y con distinto sentido. En este manuscrito aparece omitida la conjunción copulativa ni que se puede leer en MN4 y se añade un elemento nuevo: el adverbio no. Por tanto, si bien es cierto que el valor concesivo está presente en los dos testimonios, se trata de dos errores diferentes. No obstante, para explicar la presencia de este adverbio, se podría recurrir a una posible lectio facilior ante la lectura de MN4, es decir, el copista de MR pudo no haber entendido la lectura de su modelo de copia e innovó con otra distinta. Pero esta posible solución conjeturada por el copista de MR ofrece una lectura aún más incoherente que la de MN4. Además, con esta hipótesis se estaría afirmando que MR es un codice descriptus de MN4, lo que no es cierto, pues, aunque MR y MN4 poseen lecturas equipolentes en común, solo se han encontrado 249 errores separativos que hacen inviable esta posibilidad. Por otro lado, si se tiene en cuenta este último razonamiento, es decir, que el copista de MR no pudo haber aclarado un pasaje oscuro con una lectio facilior contraria a la lógica del texto, tampoco es coherente que modificara una lectura concesiva presente en un modelo común para los dos testimonios, puesto que el resultado, como se puede ver, sigue siendo incomprensible. Posiblemente la lectura concesiva fuera transmitida a los dos testimonios mediante una familia común; no obstante, aunque esta hipótesis sea razonable, es indemostrable, pues solo se pueden realizar ramificaciones independientes para ambos testimonios debido a la ausencia de errores conjuntivos. En conclusión, MN4 pudo haber heredado únicamente la construcción concesiva errónea que se lee en este manuscrito, mientras que MR, a lo largo de un proceso de copia dilatado en el tiempo desde la creación del texto, pudo haber recibido no solo la oración de valor concesivo que presenta MN4, sino también la omisión del nexo copulativo que la introduce y el adverbio de negación en algún punto indeterminado e indemostrable de esa hipotética familia común. El resto de errores está constituido por un amplio conjunto de lecturas erradas poco significativas: 1) y no solo estado vecino a la muerte [MN4] * y no solo estando vecino a la muerte [MN1, MN2, PU, OU, MR, ZM y PN] * y no solo estando para morir [TP y MN3] 2) Heaero, que fue uno de [MN4 y MR] * Nearco, que fue uno de [MN1, MN2, TP, PU, OU, ZM y TP] * Nearco, uno de [MN3] 3) aquel gran fideicomiso que pasa en una familia de uno en otro posesión [MN4] * aquel gran fideicomiso que pasa en vuestra familia de uno en otro posesor [MN1, MN2, TP, PU y OU] * aquel gran fideicomiso que pasa en una familia de uno en otro poseedor [MR] * om. [MN3] 250 * aquel fideicomiso que vuestra familia de uno en otro poseedor [ZM] * aquel gran fideicomiso que pasa en nuestra familia de uno en otro posesor [PN] 4) Aristas [MN4 y ZM] * Arsitas [MN1, MN2, MN3, TP, PU, OU, MR y PN] 5) con las dagas por que calládeses [MN4] * con las dagas por que callásedes [MN1, MN2, TP, PU, OU, MR. ZM y PN] * con dagas por que callases [MN3] 6) Thenas [MN4] * Atenas [MN1, MN2, MN3, TP, PU, OU, RM, ZM y PN] 7) y también igual balanza con la verdad [MN4] * y tan en igual balanza con la verdad [MN1, MN3, PU, OU y PN] * y tan en igual balança con la verdad [MN2, TP y ZM] * y en tan igual balanza con la verdad [MR] 8 y 9) cuando nos instruyó por herederos a Dulipo, su hijo, a Hearco, mi padre [MN4] * cuando nos instituyó por herederos a Dulipo, su hijo, a Nearco, mi padre [MN1, MN2, TP y ZM] * cuando nos instituyó por herederos a Adulipo, su hijo, a Neario, mi padre [PU] (la lección Neario es un error compartido con OU, aunque poco significativo debido a la posible confusión paleográfica de c con i). * cuando nos instituyó por herederos a Dulipo, su hijo, a Neario, mi padre [OU] * cuando nos instituyó herederos a Dulipo, su hijo, a Nearco, mi padre [MR] * cuando instituyó por herederos a Nearco, mi padre [MN3] * cuando nos instituyó por herederos a Dulipo, su hijo, y a Neareo, mi padre, y a mí [PN] 10) obras magnamas [MN4] * obras magnánimas [MN1, MN2, TP, PU, MR y ZM] 251 * cosas magnánimas [OU y PN] * om. [MN3] 11) este mi viajo [MN4] * este mi viaje [MN1, MN2, MN3, TP, PU, OU, MR. ZM y PN] 12) columnia [MN4] * calumnia [MN1, MN2, MN3, TP, PU, OU, MR, ZM y PN] 13) orfandad, la vivez, la pobreza [MN4] * orfandad, la viudez, la pobreça [MN1, MN2, OU, MR, ZM y PN] * orfandad, la viudez, la pobreza [TP] * orfandad de la viudez, la pobreza [PU] * orfandad, viudez, pobreza [MN3] 14) Pero cuando llegan algún jurisconsulto que se contentó con estipendio moderado [MN4] * Pero sabe que, cuando lleganlgún jurisconsulto que se contentó con estipendio moderado [MN1] * Pero sabe que, cuando llega algún jurisconsulto que nunca sustentó adrede causa injusta [MN2 y TP] * Pero sabe que, cuando llega algún jurisconsulto que nunca sustentó adrede la causa injusta [PU, OU, ZM y PN] * Pero cuando llega algún jurisconsulto que se contentó con estipendio moderado [MR] om. [MN3] 15) a este tal, coronado de olivo, les ponemos en los Campos Elísios. [MN4] * a este tal, coronado de olivo, lo ponemos en los Campos Elísios. [MN1,TP, ZM y PN] * a este tal, coronado de olivo, le ponemos en los Campos Elísios. [MN2] * a este tal, coronado de olivo, lo ponemos en los Campos Elíseos. [PU] * a este tal, coronado de olivo, le ponemos en los Campos Elíseos. [MR] * a este tal, coronado de olivo, ponemos en los Campos Elíseos. [OU] 252 * om. [MN3] 16 y 17) hallelo en una torre en compañía de otros muchos, desconsolados de que en esta región de luz no se les cumpla las voluntades últimas que en ella tuvieron. Lloraban, pero no con mucha abundancia de lágrimas, porque el sentimiento, profundo, y yo creí que lloraban por el humo, porque aquellos aposentos estaban llenos dél. [MN4] * hallelo en una torre en compañía de otros muchos, desconsolados de que en esta región de luz no se les cumplan las voluntades últimas que en ella tuvieron. Lloraban, pero no con mucha abundancia de lágrimas, porque el sentimiento era profundo, y yo creí que lloraban por el humo, porque aquellos aposentos estaban llenos dél. [MN1, MN2, TP, ZM y PN] * estaba en una torre, acompañado de otros muchos desconsolados de que en esta región de luz no se cumpla la voluntad última que en ella tuvieron. Lloraban, mas no con mucha abundancia de lágrimas, por ser el sentimiento profundo; creí lloraban del humo, por estar los aposentos llenos de él. [MN3] * hallelo en una torre en compañía de otros muchos, desconsolados de que en esta región de luz no se les cumplan las voluntades últimas que en ella tuvieron. Lloraban, pero no con mucha abundancia de lágrimas, porque el sentimiento era profundo, y yo creí que lloraban por el humo, porque aquellos aposentos estaban llenos de él. Mostró holgarse con mi venida [PU y OU] * hallelo en una torre en compañía de otros muchos, desconsolados de que en esta región de luz no se les cumplan las voluntades últimas. Mostró holgarse con mi venida [MR] 18) y 19) y an los demás serrioren [MN4] * y aún los demás se rieron [MN1, MN2, MN3, TP, PU, OU, MR y ZM] 20) supositicas [MN4] * supositicias [MN1, MN2, MN3, TP, y MR] * supositivas [PU] * om. [MN3] * supersticiosas [ZM] 253 21) no es más que var otro pleito [MN4] * no es más que llevar otro pleito [MN1, MN2, TP, PU, OU y ZM] * no es más que cargarte con otro pleito [MN3] * no es más que otro pleito nuevo [MR] 22) mi heredades [MN4] * mis heredades [MN1, MN2, MN3, TP, PU, OU, MR y ZM] En resumen, teniendo en cuenta los resultados obtenidos, no se puede establecer ninguna relación de dependencia entre MN4 y los otros testimonios. Manuscrito TP Este manuscrito copia el principio del diálogo Menipo litigante a partir del testimonio impreso MN3. De acuerdo con la nota que aparece en la parte inferior del folio 354v, “Por faltar a este diálogo su principio, según se echa de ver por la antigüedad de la letra, se le copió del que se publicó en el periódico Espigadera, nº 7, año de 1790.” El resto del testimonio, como se ha indicado en la descripción, se puede fechar en el s. XVII. Existe, por tanto, una parte perfectamente delimitada en TP que ha sido transferida directamente de otro testimonio para completar el principio del texto. En consecuencia, se trata de una sección descripta, pues, además de la nota referida, no existe ninguna variante que demuestre lo contrario. Esta parte no tendría ningún valor en la recensio, sin embargo, sí se debe considerar el resto del manuscrito como un testimonio más en el proceso ecdótico. Aun así, las lecturas pertenecientes a la parte de TP copiada del impreso MN3 se encuentran anotadas en el aparato de variantes de esta edición, aunque no hayan intervenido en el proceso de selectio de la constitutio textus. Se han localizado los siguientes errores en este manuscrito: 1) pues pues tántalos [TP] * pues tántalos [MN1, MN2, MN4, MR, ZM y PN] * Tántalo [PU y OU] * om. [MN3] 254 Se trata de un error de repetición poco significativo. 2) adrede le callé el haber visto a Platón porque me lo rogó él mismo por el oído grande que Luciano siempre tuvo a los filósofos. [TP] * adrede le callé el haber visto a Platón porque me lo rogó él mismo por el odio grande que Luciano siempre tuvo a los filósofos. [MN1, MN2, MN4, PU, MR, ZM y PN] * adrede le callé el haber visto a Platón porque me lo rogó él mismo por el odio grande que siempre tuvo Luciano a los filósofos. [MN3] * le callé el haber visto Platón porque me lo rogó él mismo por el odio grande que Luciano siempre tuvo a los filósofos. [OU] Aquí el copista incurre en un error por alteración del orden de i y d, dando lugar a una lectura que distorsiona el significado de la lección válida recogida por los otros testimonios. Sin embargo, debido a la tipología de este error, se podría haber cometido de manera poligenética, por tanto, no es oportuno considerarlo como error significativo. 3) y no salga jamás la prospriedad de sus casas [TP] * y no salga jamás la prosperidad de sus casas [MN1, MN2, MN3, MN4, PU, OU, MR, ZM y PN] Una vez más, se trata de un error poco significativo producido por la alteración del orden de dos letras. 4 y 5) y aún osasaré otra vez de las alas y subirme sobre [TP] * y aún osaré fiarme otra vez de las alas y subirme sobre [MN1, MN2, MN4, PU, OU, MR, ZM y PN] * y aún otra vez osaré fiarme de las alas y subir sobre [MN3] En este caso se produce un error por la repetición de una sílaba en la palabra *osasaré, además de una omisión del verbo fiarse que, en las lecturas correctas, constituye el núcleo del predicado en la oración subordinada con función de complemento directo requerida por el verbo osar en este contexto lingüístico. 255 Aunque para explicar la omisión del verbo fiarse se podría pensar en una lectura errada de una posible forma verbal usaré en el ascendiente de TP, es difícil que se pueda confundir una u con una o, lo que descartaría la presencia de dicho verbo en el modelo de copia. Parece que únicamente ha habido un error de adición consistente en una repetición silábica combinado con un error de omisión debido a un descuido del copista. En consecuencia, no se pueden atribuir estos dos errores a su modelo de copia y, por tanto, se trataría de errores poco significativos que no son válidos para la filiación. Por tanto, tampoco en este caso se puede realizar una filiación con los demás testimonios, salvo la parte descripta del principio que antes se ha señalado. Manuscritos PU y OU Estos dos testimonios son los únicos en los que se han encontrado errores significativos en común válidos para realizar una filiación. Los manuscritos PU y OU tienen los siguientes errores conjuntivos: 1) ¿Eres tú aquel Menipo que subió con alas artificiales hasta el cielo de Júpiter y otra vez penetró los senos de la tierra y vio los reinos obscuros de Platón? [PU y OU] * ¿Eres tú aquel Menipo que subió con alas artificiales hasta el cielo de Júpiter? [MN1, MN2, MN3, TP y MR] * Eres tú aquel Menipo que con artificiales alas subió al cielo de Júpiter y, otra vez, penetrando los senos de la tierra, vio los reinos obscuros de Plutón? [MN3] * ¿Eres tú aquel Menipo que subió con alas artificiales hasta el cielo de Júpiter y, otra vez, penetró los senos de la tierra y vio los reinos escuros de Plutón? [ZM] * ¿Eres tú aquel Menipo que subió con las alas artificiosas hasta el cielo de Júpiter y, otra vez, penetró los senos de la tierra y vio los reinos obscuros de Plutón? [PN] Resulta difícil pensar que la confusión de u por a se haya producido de manera simultánea en los dos copistas si no es atribuida a un modelo previo en el que se 256 hubieran escrito úes con astiles muy cerrados. Quizá el trazo peculiar de esta vocal haya sido el origen del error que comparten los dos testimonios, aunque muy probablemente se deba a una trivialización del nombre mitológico en favor del apelativo del filósofo presente ya en el modelo del que pudieron derivar los dos manuscritos. 2) Y como naturalmente las fieras de la Libia se abracen unas a otras, ansí por natural inclinación hacen estos guerra al sosiego de las gentes [PU y OU] * Y como naturalmente las fieras de la Libia se aborrecen unas a otras, así por natural inclinación hacen estos guerra al sosiego de las gentes [MN1, MN4, RM, ZM y PN] * Y como naturalmente las fieras de Libia se aborrecen unas a otras, ansí por natural inclinación hacen estos guerra al sosiego de las gentes [MN2 y TP] * Y como naturalmente las fieras de Libia se aborrecen unas a otras, ansí por natural inclinación hacen esos guerra al sosiego de las gentes [MN3] De nuevo en este locus criticus se puede apreciar un error conjuntivo que no puede ser justificado por causas poligenéticas, sino que, debido a la oposición de significados entre la lectura errónea, imposible en este contexto, y las lecturas válidas, así como lo poco usual de una confusión ente las formas aborrecen y abracen, aparentemente podría haber sido transmitido por un modelo de copia común. 3) Hiriéronme estas palabras y renovaron la risa [PU y OU] * Hiriéronme estas palabras en el coraçón y renovaron la ira [MN1, MN2, TP y PN] * Hiriéronme estas palabras el corazón y, cual cuidadoso litigante atento a solo mi negocio [MN3] * Hiriome estas palabras en el corazón y renovaron la ira [MN4] * Hiriéronme estas palabras en el corazón y renovaron la ira [MR y ZM] En este ejemplo se vuelve a producir un error que tiene como resultado una lectura contraria a la lógica del texto. No solo varía el sentido de la oración haciéndolo incomprensible, sino que se produce una oposición semántica con respecto a la lectura válida recogida por el resto de testimonios que no ha podido deberse a un descuido simultáneo de ambos copistas. 257 Aparte de estos errores conjuntivos, se ha detectado una lectura errónea en común que, por su carácter poligenético, no es válida para asegurar una filiación: 1) Neario [PU y OU] * Nearco [MN1, MN2, MN3, TP, MR y ZM] * Hearco [MN4] * Neareo [PN] Hay que tener en cuenta, además, que comparten la gran mayoría de lecturas equipolentes y, si bien es cierto que no se pueden utilizar para filiar los testimonios, ayudan en gran medida a corroborar el planteamiento ecdótico demostrable a través del error común. No obstante, de la relación entre los errores conjuntivos de estos dos testimonios tan solo se puede conjeturar hasta el momento que el manuscrito OU, copia del siglo XVIII, ha podido transcribir directamente el testimonio PU, con un siglo más de antigüedad, recibiendo los mismos errores que se encontraban en su modelo. Esto implicaría la eliminación del codice descriptus en la recensio. Sin embargo, la presencia de errores separativos en OU indica que este testimonio no puede ser copia de PU, puesto que esos errores ya habrían estado en este último:10 1) defiendes que fue conforme a razón el heredar el padre a sus hijos [OU] * defiendes que fue conforme a raçón el desheredar el padre a sus hijos [MN1 y PN] * defiendes que fue conforme a razón el desheredar el padre a sus hijos [MN2, MN3, MN4, TP, PU, MR y ZM] 2) adiquirió [OU] * adquirió [MN1, MN2, MN3, MN4, TP, PU, MR, ZM y PN] 10 Aunque no todos los errores separativos contemplados en este análisis ecdótico cumplen en sentido estricto con la definición de este tipo de error, a saber, “aquellos errores que un copista no puede advertir ni, por lo tanto, subsanar por conjetura o con ayuda de otros manuscritos”, se ha intentado recopilar el mayor número de pruebas posible, incluyendo los errores menos significativos tal como aconseja Alberto Blecua, para clarificar dos hechos: que el manuscrito OU no es copia de PU y que, siguiendo las premisas del método neolachmanniano, ambos testimonios se encuentran filiados en torno a un subarquetipo. (2001: 53-55). 258 3) me quitó los gustos del trabajo jovial y los que trae consigo la familiaridad de los amigos. [OU] * me quitó los gustos del trato jovial y los que trae consigo la familiaridad de los amigos. [MN1, MN2, MN4, TP, PU, MR, ZM y PN] * me quitó los gustos del jovial trato y los que trae consigo la familiaridad de los amigos. [MN3] 4) Si a los juicios del vulgo de sujetas [OU] * Si a los juicios del vulgo te sujetas [MN1, MN2, MN4, PU, MR, ZM y PN] * Si te sujetas a los juicios del vulgo [MN3 y TP] 5) Neareo [OU y PN] * Nearco [MN1, MN2, MN3, MN4, TP, PU, MR, ZM] 6) y acostumbrados los entendimientos en tan pernicioso ejercicio, admiten de buena gana la calumnia aun cuando no está dañada [OU] * y acostumbrados los entendimientos a tan pernicioso ejercicio, de buena gana admiten la calumnia, aun cuando la voluntad no está dañada [MN1, MN2, MN4 y TP] * y acostumbrados los entendimientos a mantenimiento tan pernicioso, admite de buena gana la calumnia, aun cuando la voluntad no está dañada [MN3] y acostumbrados los entendimientos en tan pernicioso ejercicio, de buena gana admiten la calumnia, aun cuando la voluntad no está dañada [PU] y acostumbrados los entendimientos a tan pernicioso ejercicio, de buena gana admiten la calumnia, aun cuando la voluntad no esté dañada [MR] * y acostumbrados los entendimientos a tan pernicioso ejercicio, de buena gana admiten la calumnia, aun cuando la voluntad no está dañada [ZM] * y acostumbrados los entendimientos a tan pernicioso ejercitio, de buena gana admiten la calumnia, aun cuando la voluntad no está dañada [PN] En este caso, se trata de un error de omisión en el que calumnia actúa como sujeto en la oración atributiva implícita la calumnia no está dañada, algo contrario a la lógica si se tiene en cuenta el resto de lecturas, todas ellas válidas en este locus criticus. 259 7) que mis intérpretes me trocaron mis palabras, que yo a los jurisconsultos adbogados, de la manera que aquellos [OU] * que mis intérpretes trocaron mis palabras, que yo a los jurisconsultos adbogados destierro y aun de todo el mundo fuera más razón desterrarlos, porque aquella república será bienaventurada que careciere de adbogados, de la manera que aquellos [MN1] * que mis intérpretes trocaron mis palabras, que yo a los jurisconsultos abogados destierro y aun de todo el mundo fuera más raçón desterrarlos, porque aquella república será bienaventurada que careciere de abogados, de la manera que aquellos [MN2] * que mis intérpretes me trocaron las palabras, que yo a los abogados destierro y aun de todo el mundo fuera más razón echallos, porque aquella república será bienaventurada que careciese de semejantes monstruos, de la manera que aquellos [MN3] * que mis intérpretes me trocaron mis palabras, que yo a los jurisconsultos adbogados destierro y aun de todo el mundo fuera razón desterrarlos, porque aquella república será bienaventurada que careciere de adbogados, de la manera que aquellos [PU] * que mis intérpretes trocaron mis palabras, que yo a los jurisconsultos abogados destierro y aun de todo el mundo fuera mejor desterrarlos, porque aquella república será bienaventurada que careciere de abogados, de la manera que aquellos [MR] * que mis intérpretes trocaron mis palabras, que yo a los jurisconsultos abogados destierro y aun de todo el mundo fuera razón desterrarlos, porque aquella república será bienaventurada que careciere de abogados, de la manera que aquellos [ZM] * que mis intérpretes trocaron mis palabras, que yo a los jurisconsultos adbogados destierro y aun de todo el mundo fuera más raçón desterrarlos, porque aquella república será bienaventurada que careciere de adbogados, de la manera que aquellos [PN] 260 Como se puede ver, el manuscrito OU no solo prescinde del sentido hiperbólico presente en el resto de lecturas, sino que también elimina el verbo desterrar, necesario para que la oración tenga sentido. 8) Preguntele que por siendo él tan casto [OU] * Preguntele que por qué siendo él tan casto [MN1, MN2, MN3, PU, TP, MR, ZM y PN] * Preguntule que por qué siendo él tan casto [MN4] 9) engendra desprecio de los que se os permite [OU] * engendra desprecio de lo que se os permite [MN1, MN2, MN4, TP, PU, ZM y PN] * engendra desprecio de lo que se permite [MN3 y MR] 10) de la manera que aquellos mares serán pacíficos que carecieron de piratas [OU] * de la manera que aquellos mares serán pacíficos que carecieren de piratas [MN1, MN2, MN4, TP, PU, MR, ZM y PN] * de la manera que aquellos mares serán pacíficos que no los infesten piratas [MN3] 11) derran [OU] * derraman [MN1, MN2, MN4, TP, PU, MR, ZM y PN] * om. [MN3] 12) Heareo [OU] * Nearco [MN1, MN2, MN3, MN4, TP, PU, MR, ZM y PN] 13) Dirfe [OU] * Dirce [MN1, MN2, MN3, MN4, TP, PU, MR, ZM y PN] 14) Pera la verdad era que [OU] * aunque la verdad era que [MN3] * Pero la verdad era que [MN1, MN2, MN4, TP, PU, MR, ZM y PN] 261 15) quien más se maravilló de que yo perdiese fue el mismo contrario mismo que ganó [OU] * quien más se maravilló de que yo perdiese fue el mismo contrario mío que ganó [MN1, MN2, MN4, TP, PU, MR, ZM y PN] * om. [MN3] 16) Así que, Arsitas vio esto que Eróstrato hizo no fue, como has visto, crueldad, sino necesidad [OU] * Ansí que, Arsitas mío, esto que Eróstrato hizo no fue, como has visto, crueldad, sino necesidad [MN1, MN4, PU, MR y PN] * Ansí que, Arsita mío, esto que Eróstrato hizo no fue, como has visto, crueldad, sino necesidad [TP] * Ansí que, Arsita mío, esto que Eróstrato hiço no fue, como has visto, crueldad, sino necesidad [MN2] * Así que, Arsita mío, lo que Eróstrato hizo no fue, como has visto, crueldad, sino piedad [MN3] * Ansí que, Aristas mío, esto que Eróstrato hizo no fue, como has visto, crueldad, sino necesidad [ZM] En cuanto a los errores separativos de PU con respecto a OU, se han localizado los siguientes: 1) sin celo de hallar la verdad natural, sino de tu estipendio [PU] * sin celo de hallar la verdad natural, sino de su estipendio [MN1, MN2, MN4, TP, OU, MR, ZM y PN] * sin celo de hallar la verdad natural, y con gana de lograr su estipendio [MN3] 2) Adulipo [PU] * Dulipo [MN1, MN2, MN4, TP, OU, MR, ZM y PN] * om. [MN3] 3) par castigo [PU] * para castigo [MN1, MN2, MN4, TP, OU, MR, ZM y PN] 262 * om. [MN3] En síntesis, teniendo en cuenta los errores conjuntivos y separativos hallados, y en base a la metodología utilizada, ambos testimonios quedarían filiados en torno a un subarquetipo.11 Manuscrito MR En este manuscrito se ha detectado un total de seis errores, de los cuales se pueden considerar significativos únicamente dos de ellos: 1) si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los extraños la hacienda que con tanto cuidado adquirió y por ventura adquirieron también aquellos mismos hijos a quien él privó della, no lo condenarías, aunque no apruebo lo que él hizo. [MR] * si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y por ventura adquirieron también aquellos mismos hijos a quien él privó della, no lo condenarías, ni a mí que apruebo lo que él hizo. [MN1 y ZM] * si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y por ventura adquirieron también aquellos mesmos hijos a quien él privó della, no le condenarías, ni a mí que apruebo lo que él hizo. [MN2] * si supieras el que tuvo Eróstrato en dar a extraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y quizá también ayudaron a adquirir los mismos hijos a quienes él privó de ella, ni a él le condenaras, ni a mí que apruebo lo que hizo. [MN3] * si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y por ventura adquirieron también aquellos mismos hijos a quien él privó della, no lo condenarías, ni aunque apruebo lo que él hizo. [MN4] 11 Alberto Blecua, al analizar las filiaciones entre los testimonios S, G, y T en el Libro de Buen Amor, se refiere al subarquetipo de la siguiente manera: “Así, G y T presentan errores conjuntivos similares al del ejemplo del apartado anterior –la laguna de la copla 1472- y errores separativos [...] Como ni G ni T son codices descripti –esto es, copia directa o indirecta-, pues presentan errores conjuntivos, ambos testimonios se remontan independientemente a otro común desaparecido que transmite los errores conjuntivos, pero no los separativos” (Blecua, 2001: 53). 263 * si supieras el que tuvo Eróstrato en dar a estraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y quizá también ayudaron a adquirir los mismos hijos a quienes él privó de ella, ni a él le condenaras, ni a mí que apruebo lo que hizo. [TP] * si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y por ventura adquirieron también aquellos mismos hijos a quien él privó de ella, no lo condenarías, ni a mí que apruebo lo que él hizo. [PU] * si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con tanto trabajo adiquirió y por ventura adquirieron también aquellos mismos hijos a quien él privó de ella, no lo condenarías, ni a mí que apruebo lo que él hizo. [OU] * si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con todo trabajo adquirió y por ventura también adquirieron aquellos mismos hijos a quien él privó della, no lo condenarías, ni a mí que apruebo lo que él hizo [PN] Como se ha visto en el apartado donde se analizan los errores del manuscrito MN4, se trata de un error significativo que pudo ser transmitido a través de una familia común. Sin embargo, teniendo en cuenta los errores separativos y la ausencia de errores conjuntivos, pues este error difiere del que presenta MN4, no se puede establecer una filiación entre estos dos testimonios en torno a un subarquetipo que demuestre una ramificación común transmisora del error. 2) si la opinión del jurisconsulto Sócrates se respetara [MR] * si la opinión del justo Sócrates se siguiera [MN1, MN4 y PN] * si la opinión del justo Sócrates se respetara [TP, MN2, PU y OU] * om. [MN3] * si la opinión del justo se siguiera [ZM] No es posible que se le asigne a Sócrates en MR la misma profesión que se está criticando en el texto, por lo que, dada la incoherencia, difícilmente pudo ser una innovación del copista. Muy probablemente el error haya sido transmitido desde su modelo de copia. 264 Los demás son errores poco significativos sin ningún valor en una posible filiación: 1) Heareo [MR y MN4] * Nearco [MN1, MN2, MN3, TP, PU, OU, MN, ZM y PN] Aunque en este caso se encuentre compartido con MN4, se trata de un error frecuente producido por la incorrecta lectura paleográfica de H en lugar de N y de e en lugar de c. Es, por tanto, un error que se puede producir de manera poligenética, invalidando, en consecuencia, una posible prueba de filiación entre estos dos manuscritos. 2) son para sus ojos lo que para los de los reyes y tiranos de Sicilia el entretenimiento de tigres que están mirando en sus palacios [MR] * son para sus ojos lo que para los de los reyes y tiranos de Scitia el entretenimiento de las tigres que están mirando en sus palacios [MN1 y PN] * son para sus ojos lo que para los reyes tiranos de Scitia el entretenimiento de las tigres que están mirando en sus palacios [TP y MN2] * son para ellos lo que para el rey Aquemenes el entretenimiento de los tigres que mira desde su palacio [MN3] * son para sus ojos lo que para los reyes y tiranos de la Scitia el entretenimiento de las tigres que están mirando en sus palacios [PU] * son para sus ojos lo que para los reyes y tiranos de Scitia las lides de las tigres que están mirando en sus palacios [OU] * son para sus ojos lo que para los de los reyes y tiranos de Scitia, tigres que están mirando en sus palacios [MN4] * son para sus ojos lo que para los reyes y tiranos de la Citia el entretenimiento de las tigres que están mirando en sus palacios ZM Es un error poco significativo muy probablemente cometido por la lectura paleográfica errada de Sicilia en lugar de Scitia. 3) o hacerle a él entender que tú ganes [MR] 265 * o hacerle a él entender que se le sigue algún gran provecho de que tú ganes [MN1, MN2, MN4 y TP] * o hacerle entender que se le sigue a él algún gran provecho de que tú ganes [PU, OU y ZM] * om. [MN3] Este error de omisión parece deberse a un salto de igual a igual provocado por la repetición de la conjunción que introduce la subordinada. 4) Ellos fundan en ciertas reglas aquella su voluntad, por las cuales, ha de caminar la voluntad humana, aunque le pese [MR] * Ellos fundan en ciertas reglas aquella su facultad, por las cuales, ha de caminar la voluntad humana, aunque le pese [MN1, MN3, MN4, TP, PU, OU, ZM y PN] * Ellos fundan su facultad en ciertas reglas, y por ellas ha de caminar la voluntad humana aunque les pese [MN3] En este caso, la lectura con la palabra voluntad en lugar de facultad es inviable, puesto que esto último es precisamente lo que está criticando el autor, es decir, la capacidad que tienen los jurisconsultos de regir según sus intereses la conducta humana. Debido a la proximidad de las dos palabras, es razonable que el copista haya cometido este error por la escritura anticipada de voluntad en el traslado de la pericopa al papel. En resumen, el manuscrito MR no tiene errores significativos con los que se pueda establecer una filiación. Manuscrito ZM Se han localizado veintiocho errores, aunque la mayoría de ellos se pueden considerar poco significativos, pues son errores de repetición, omisión o lectura de grafías o palabras distintas que en la escritura manuscrita pueden tener similitudes. Los dos únicos errores significativos que se podrían atribuir a un posible modelo de copia son los siguientes: 266 1) aquellos causídicos y los cónsules no hacían diligencia alguna en el pleito [ZM] * aquellos causídicos y los consultos no hacían diligencia alguna en el pleito [MN1, MN2, MN4, TP, MR y PN] * los causídicos y consultos no hacían diligencias en el pleito [MN3] * aquellos causídicos y los consultos no hacían diligencia alguna en el pleito [PU] * aquellos causídicos no hacían diligencia alguna en el pleito [OU] 2) echaras mano de la mentira y fabricaras escrituras supersticiosas o adulteradas las verdaderas o las escondieras [ZM] * echaras mano de la mentira y fabricaras escrituras supositicias o adulteraras las verdaderas o las escondieras [MN1, MN2, MN4 y TP] * echaras mano de la mentira y fabricaras escrituras supositicias o adulteradas o escondieras las verdaderas [MN3] * echaras mano de la mentira y favorecieras escrituras supositivas o adulteraras las verdades [PU] * echaras mano de la mentira o adulteraras las verdades [OU] * echaras mano de la mintira y fabricaras escripturas supositicas o adulteras las verdaderas [MN4] Los demás son errores poco significativos que no poseen valor en una posible filiación con otros testimonios. Son los siguientes: 1) Aristas [ZM] Este error aparece de manera explícita hasta en diez ocasiones. Además, hay que tener en cuenta que, dado que en ningún momento se puede leer Arsitas en este manuscrito, también su forma abreviada debería leerse como Aristas. No obstante, estos casos no desarrollados se han descartado del cómputo final de errores. 2) Tais [ZM] * Lais [MN1, MN2, TP, MN3, PU, OU, MR, MN4 y PN] 267 3) me sacas al campos [ZM] * me sacas al campo [MN1, MN2, TP, MN3, PU, OU, MR, MN4 y PN] 4) aquel gran fideicomiso que vuestra familia de uno en otro poseedor [ZM] * aquel gran fideicomiso que pasa en vuestra familia de uno en otro posesor [MN1, MN2, TP, OU y PU] * aquel gran fideicomiso que pasa en una familia de uno en otro poseedor [MR] * aquel gran fideicomiso que pasa en una familia de uno en otro posesión [MN4] * de aquel gran fideicomiso que pasa en nuestra familia de uno en otro posesor [PN] 5) era de mi padre, y él la hubo de suyo [ZM] * había sido de mi padre, y él la heredó del suyo [MN1, MN2, MN3, MN4, TP, MR y PN] * era de mi padre, y él la heredó del suyo [PU y OU] 6) y en la línea y descendientes [ZM] * y nuestra línea y descendientes [MN1, MN2, MN4, TP, PU, OU, PN y MR] * y la línea de nuestros descendientes [MN3] 7) pero tales fueron las interpretaciones que aquellos jurisconsultos les dieron, y que leyéndolas yo mesmo [ZM] * pero tales fueron las interpretaciones que aquellos jurisconsultos les dieron que, leyéndolas, yo mismo [MN1, MN2, MN4, TP, PU, OU, PN, MR ] * mas tales fueron las interpretaciones que los jueces les dieron que, leyéndolas, yo mismo [MN3] 8) y que por las palabras senos adquiría título alguno [ZM] * y que no por las palabras se nos adquiría título alguno [MN1, MN2, TP, PU, OU, MR y PN] *que no por las palabras se nos adquería título alguno [MN4] * que no por las palabras se nos adquiría título alguno [MN3] 268 9) y con sentimiento universal de la patria violentando toda la oración [ZM] * y consentimiento universal de la patria, violentando toda la oración [MN1, MN3, MN4, TP, PU, OU y PN] * y consentimiento universal de la patria, violentando toda la oración [MN2] * y consentimiento universal de la patria, violando toda razón [MN3] 10) Desto nacen los monstruos más horribles que todos juntos los que produce África [ZM] Desto nacen dos monstruos más horribles que todos juntos los que produce África [MN1, MN3, MN4, TP y MR] * Desto nacen dos monstruos más horribles que los que produce África [OU] *De esto nacen dos monstruos más horribles que todos cuantos produce África [MN3] * De esto nacen dos monstruos más horribles que todos juntos los que produce África [PU] * Desto nacen dos monstruos más horribles que todos juntos cuantos produce África [PN] 11) iempre [ZM] * siempre [MN1, MN2, MN3, MN4, TP, PU, OU, MR y PN] 12) porque fue mucho el duro la averiguación [ZM] * porque fue mucho el tiempo que duró la averiguación [MN1, MN2, MN3, MN4, TP, OU, PU, MR y PN] 13) ¿Al infinierno? [ZM] * ¿Al infierno? [MN1, MN2, MN4, TP, OU, PU y MR] * om. MN3 * ¿Al infierna? [PN] 14) Oh, Júpiter, autor y movedor de las obras magnánimas, pues no las hará menos el creer estas, que el haberla obrado Menipo [ZM] * Oh, Júpiter, autor y movedor de las obras magnánimas, pues no lo será menos el creer yo esta [MN1 y MR] 269 * om. [MN3] * Oh, Júpiter, autor y movedor de las obras magnamas, pues no lo será menos el creer yo esta [MN4] * Júpiter, autor y movedor de las obras magnánimas, pues no lo será menor el creer esta [TP y MN2] * Oh, Júpiter, autor y movedor de las cosas magnánimas, pues no lo será menos el creer esta [OU y PN] 15) Radamonto [ZM] * Radomonto [MN1, MN2, MN3, MN4, TP, PU, OU, MR y PN] 16) moñosa [ZM] * mañosa [MN1, MN2, MN3, MN4, TP, PU, OU, MR y PN] 17) los reyes y tiranos de la Citia [ZM] * los reyes y tiranos de Scitia [MN1, MN2, MN4, TP, OU y MR] * los reyes tiranos de Scitia [TP y MN2] * el rey Aquemenes [MN3] * los reyes y tiranos de la Scitia [PU] * los reyes y tiranos de Sicilia [MR] 18) cuando la mente os envía estos jurisconsultos [ZM] * cuando la muerte os envía estos jurisconsultos [MN1, MN3, MN4, TP, PU y MR] * om. [MN3] * cuando la muerte os envía estos juriconsultos [OU] * cuando la muerte os invía estos jurisconsultos [PN] 19) también se dejó de admitir esto por por haber piedad [ZM] * om. [MN3] * también se dejó de admitir esto por haber piedad [MN1, MN2, MN4, TP, PU, OU y MR] * también se dejó de admitir este por haber piedad [PN] 270 20) Meninón [ZM] Memón [MN1, MN3, MN4 y TP] Memnón [MN2, TP, PU, OU y MR] 21) yo le respondí: “Ninguna cosa para mí otra tan dulce como ver a las personas que yo más amé viviendo” [ZM] * yo le respondí “Ninguna cosa habrá para mí tan dulce como ver las personas que yo más amé viviendo” [MN1 y PN] * yo le respondí : “Ninguna cosa habrá para mí tan dulce como ver a las personas que yo más amé viviendo” [MN2, TP y PU] * yo le respondí: “Ninguna cosa habrá para mí, como ver las dos personas que más amé” [MN3] * yo le respondí: “Ninguna cosa habrá para mí tan dulce como ver a las personas que yo más amé viviendo” [OU] * yo le respondí: “Ninguna cosa había para mí tan dulce como ver las personas que yo más amé viviendo” [MR y MN4] 22) ni sujetamos a nuestro a los que nos han menester [ZM] * ni sujetamos a nuestro gusto a los que nos han menester [MN1, MN2, MN4, TP, PU, OU, MR y PN] * om. [MN3] 23) descchados [ZM] * desdichados [MN1, MN2, MN3, MN4, TP, OU, PU, MR y PN] 24) no han de hablar en lo que aquí se escribiere las mismas dificultades que en el testamento [ZM] * no han de hallar en lo que aquí se escribiere las mismas dificultades que en el testamento [MN1, MN2, MN3, MN4, TP, MR y PN] * no han de hacer en lo que aquí se escribe las mismas dificultades que en el testamento PU OU 25) relacio [ZM] * relación [MN1, MN2, MN3, MN4, TP, OU, PU y MR] 271 26) ruin troto [ZM] * ruin trato [MN1, MN2, MN3, MN4, TP, OU, PU, MR y PN] Manuscrito PN En el fragmento conservado en este manuscrito se han localizado trece errores, de los cuales, solo uno de ellos podría considerarse significativo debido a su gran diferencia con el resto de lecturas: 1) que el haberla dorado [PN] * om. [MN3] * que el haberla obrado [MN1, MN2, MN4, TP, OU, PU, MR y ZM] Los errores poco significativos son los siguientes: 1) debieras socorrer [PN] * debiera socorrer [MN1, MN2, MN4, MN4, TP, OU, PU, MR y ZM] 2) ¿a los que las leyes tienen una misma cosa con su padre? [PN] * ¿a los que las leyes tienen por una misma cosa con su padre? [MN1, MN2, MN4, TP, PU, OU y MR] * ¿a lo que las leyes tienen por una cosa misma con su padre? [MN3] * ¿a los que las leyes tienen por una misma cosa con su padres? [ZM] 3) así que óyeme, si quieres, o te queda solo [PN] * ansí que óyeme, si quieres, o quédate solo [MN1, MN2, MN4, TP, PU, OU, RM y ZM] * y si quieres, u óyeme, o quédate solo [MN3] 4) aquel gran fideicomiso que pasa en nuestra familia de uno en otro posesor [PN] * aquel gran fideicomiso que vuestra familia de uno en otro poseedor [ZM] 272 * aquel gran fideicomiso que pasa en vuestra familia de uno en otro posesor [MN1, MN2, TP, OU y PU] * aquel gran fideicomiso que pasa en una familia de uno en otro poseedor [MR] * aquel gran fideicomiso que pasa en una familia de uno en otro posesión [MN4] 5) y a las obra desta justicia [PN] y a la sombra desta justicia [MN1, TP, MN2, MR, MN4 y ZM] con todo a la sombra de ello [MN3] y a la sombra de esta justicia [PU y OU] 6) y a Neareo, mi padre [PN] * a Nearco, mi padre [MN1, MN2, MN3, MR, TP y ZM] * a Neario, mi padre [PU y OU] * a Hearco, mi padre [MN4] 7) violentando vela la oración [PN] * violentando toda la oración [MN1, TP, PU, OU, MR, MN4 y ZM] * violando toda la oración [MN2 y MN3] 8) y así, en llegándola, se puso a dormir [PN] * Y ansí, en engulléndola, se puso a dormir [MN1, MN4 y MR] * Y ansí, engulléndola, se puso a dormir [MN2 y PU] * Y así, en tragándola, se echó a dormir [MN3] * Y así, en engulléndola, se puso a dormir [TP] * Y así, engulléndola, se puso a dormir [OU y ZM] 9) algunos de los que había en ellos? Un litigante envuelto en astucias [PN] * algunos de los que había en ellos? Menipo. Un litigante envuelto en astucias [MN1, MN2, MN3, MN4, TP, PU, OU, MR y ZM] 11) comentadore [PN] * comentadores [MN1, MN2, MN4, TP, PU, OU, MR y ZM] * om. [MN3] 273 12) y a la orfandad, la viudez [PN] * y la orfandad, la viudez [MN1, MN2, MN3, MN4, TP, PU, OU, MR y ZM] I. 1. CONSTITUTIO STEMMATIS DE MENIPO LITIGANTE Como se acaba de ver, únicamente los testimonios PU y OU tienen errores significativos en común. Esto quiere decir que no existe ningún error compartido por los diez testimonios que copian este diálogo y que, en consecuencia, no se puede teorizar la existencia de un arquetipo, entendido este como un testimonio perdido que transmite uno o más errores comunes a todos los testimonios conservados de la tradición de un texto.12 Según Blecua, los stemmata sin un arquetipo que aglutine errores comunes son característicos de las obras que, como en este caso, no tienen una gran extensión: “puede ocurrir que O no transmita ningún error común a sus descendientes –como sucede, por ejemplo, con textos muy breves-”13 Por tanto, salvo la excepción que supone el subarquetipo que filia los manuscritos PU y OU, concibiendo el subarquetipo como un testimonio perdido que solamente transmite errores comunes a dos o más testimonios de la tradición, pero no a todos, únicamente se podrán realizar ramificaciones independientes procedentes del original no conservado y, como anteriormente se ha dicho, denominado [O] en esta edición:14 [O] ZM MN3 TP MN4 MN1 MR α MN2 PN PU OU 12 Pérez Priego, al analizar los diferentes tipos de stemma a los que se puede llegar en la recensio, define de esta manera los stemmata sin arquetipo: “Si no llega a ser probada la existencia de al menos ese error conjuntivo, y sí sólo la de errores separativos entre A y B, nos hallamos ante la cuarta posibilidad, en la que nos vemos delante de dos testimonios que han derivado directa e independientemente del original” (Pérez Priego, 1997: 62). 13 Blecua (2001: 67). 14 Para los conceptos de ‘arquetipo’ y ‘subarquetipo’ utilizados en esta edición, véase Blecua (2001: 71). 274 II. Demócrito Manuscrito MN1 Este manuscrito posee seis errores, aunque ninguno de ellos es significativo: 1) Addera [MN1 y MN4] * Abdera [TP, PU, OU, MR y ZM] 2) Demócrato [MN1] * Demócrito [MN4, TP, PU, OU, MR y ZM] 3) descendecia [MN1] * descendencia [MN4, TP, PU, OU, MR y ZM] 4) prenetar [MN1] * penetrar [TP, PU, OU, MR y ZM] * pernetar [MN4] 5) adquir [MN1] * adquirir [MN4, TP, PU OU, MR y ZM] 6) Y en estas se funda la grandeza, siendo verdad que casi todas nacieron de la desconfiança y poca seguridad de su vida, como el hacellas la salva de las viandas y bebida, que la introdujo el temor del veneno [MN1] * Y en estas se funda la grandeza, siendo verdad que casi todas nacieron de la desconfianza y poca seguridad de su vida, como el hacellas la salva de las viandas que hice bebida, que la introdujo el temor del veneno [MN4] * Y en estas se funda la grandeza, siendo verdad que casi todas nacieron de la desconfianza y poca seguridad de su vida, como el hacelles la salva de las viandas y bebida, que la introdujo el temor del veneno [TP] 275 * Y en estas se funda la grandeza, siendo verdad que casi todas nacieron de la desconfianza y poca seguridad de su vida, como el hacerles la salva de las viandas y bebida, que la introdujo el temor del veneno [PU] * Y en estas se funda la grandeza, siendo verdad que casi todas nacieron de la desconfianza y poca seguridad de su vida, como el hacerles la salva de las viandas y bebidas, que la introdujo el temor del veneno [OU] * Y en esto se funda la grandeza, siendo verdad que casi todas nacieron de la desconfianza y poca seguridad de su vida, como la de hacer la salva de las viandas y de la bebida, que la introdujo el temor del veneno [MR] * Y en estas se funda la grandeza, siendo verdad que casi todas nacieron de la desconfiança y poca seguridad de su vida, como el hacerles la salva desas y bebida, que la introdujo el temor del veneno [ZM] Se trata de un error consistente en una falta de concordancia entre el pronombre enclítico –llas y el complemento indirecto al que se refiere, en este caso, el rey, pues, aunque en español clásico, como actualmente, podía tener cabida el pronombre lo/llo con uso de dativo para referirse a objetos masculinos, de ninguna manera era posible, ni antes ni ahora, el empleo del pronombre la/lla en idéntico contexto de género gramatical. Por tanto, MN1 y MN4 cometen el mismo error de concordancia. Sin embargo, la lectura paleográfica errónea de e en lugar de a es algo frecuente, por lo que no se puede considerar un error de copia significativo. Además, dadas las grandes diferencias que existen entre uno y otro testimonio, tanto en errores como en lecturas equipolentes, no se podría establecer una filiación de ambos manuscritos en base a este error. En resumen, al no existir ningún error conjuntivo con el resto de testimonios, no se puede establecer ninguna relación de dependencia. Manuscrito MN4 En el manuscrito MN4 se ha detectado un total de veintinueve errores, de los cuales se pueden considerar significativos únicamente tres de ellos: 276 1) Damageto. Decías que, desembarcado en Abdera, te acompañaban los vecinos della desde el puerto. Hipócrates. Todos comparecer, y todos llorando [MN4] * Damageto. Decías que, desembarcado en Abdera, te acompañaban los vecinos della desde el puerto. * Hipócrates. Todos, a mi parecer, y todos llorando [MN1 y ZM] Damegeto. Decías que, desembarcado en Abdera, te acompañaban los vecinos de ella desde el puerto. * Hipócrates. Todos, a mi parecer, y todos llorando [TP] Damageto. Decías que, desembarcado en Abdera, te acompañaban los vecinos della desde el puerto. * Hipócrates. Todos, a mi parecer, y todos llorando [PU y OU] Damageto. Decías que, desembarcado en Abdera, te acompañaban los vecinos de ella desde el puerto. Hipócrates. Todos compadecidos, y todos llorando [MR] Este error quizá se deba a una mala lectura paleográfica, aunque es más probable que ya se encontrara en el modelo de copia de MN4. Por su parte, MR presenta una lectura válida con similitudes formales al error detectado en MN4. Como ya se vio en el caso de Menipo litigante, estos dos manuscritos podrían derivar de la misma familia, aunque esta hipótesis sea indemostrable según el método basado en el error común. Por tanto, si se conjetura una familia común para ambos manuscritos, el copista de MR podría haber enmendado el error de su modelo mediante una lectio facilior o haber recibido esta lectura válida a través de un modelo de copia diferente del de MN4, mientras que este último habría recibido la lectura errada que se lee en el manuscrito. 2) Y en estas se funda la grandeza, siendo verdad que casi todas nacieron de la desconfianza y poca seguridad de su vida, como el hacellas la salva de las viandas que hice bebida, que la introdujo el temor del veneno [MN4] * Y en estas se funda la grandeza, siendo verdad que casi todas nacieron de la desconfiança y poca seguridad de su vida, como el hacellas la salva de las viandas y bebida, que la introdujo el temor del veneno [MN1] 277 * Y en estas se funda la grandeza, siendo verdad que casi todas nacieron de la desconfianza y poca seguridad de su vida, como el hacelles la salva de las viandas y bebida, que la introdujo el temor del veneno [TP] * Y en estas se funda la grandeza, siendo verdad que casi todas nacieron de la desconfianza y poca seguridad de su vida, como el hacerles la salva de las viandas y bebida, que la introdujo el temor del veneno [PU] * Y en estas se funda la grandeza, siendo verdad que casi todas nacieron de la desconfianza y poca seguridad de su vida, como el hacerles la salva de las viandas y bebidas, que la introdujo el temor del veneno [OU] * Y en esto se funda la grandeza, siendo verdad que casi todas nacieron de la desconfianza y poca seguridad de su vida, como la de hacer la salva de las viandas y de la bebida, que la introdujo el temor del veneno [MR] * Y en estas se funda la grandeza, siendo verdad que casi todas nacieron de la desconfiança y poca seguridad de su vida, como el hacerles la salva desas y bebida, que la introdujo el temor del veneno [ZM] Se trata de un error no compartido con el resto de testimonios que, además de convertir en agramatical la oración, la vuelve incomprensible. No parece que, partiendo de una lectura válida similar a las presentadas por el resto de la tradición, el copista haya podido errar en su transcripción por descuido dando lugar a esta lectura tan anómala, por lo que tal vez se podría conjeturar que este error fue transmitido por su modelo de copia. 3) Sabes también o tiempo orates [MN4] * Sabe también, ¡oh, Hipócrates! [MN1, TP, PU, OU, MR y ZM] Como en el caso anterior, se trata de un error que transforma esta oración en una construcción ilógica. Del mismo modo, parece difícil que de ¡oh, Hipócrates! se pueda llegar a o tiempo orates, por lo que se debería descartar una incorrecta interpretación paleográfica del copista o un descuido que produjera este error a partir de esa lectura. Esto implica que el error ya estaría presente en el modelo de copia de MN4, luego habría sido transmitido a este manuscrito. Con respecto a los errores poco significativos, se han localizado los siguientes: 278 1) Hiprócate [MN4] * Hipócrates [MN1, TP, PU, OU, MR y ZM] 2) Damagesto [MN4] * Damageto [MN1, TP, MR y ZM] * Damegeto [PU y OU] 3) Hiprócrates [MN4] * Hipócrates [MN1, TP, PU, OU, MR y ZM] 4) intrepretar [MN4] * interpretar [MN1, TP, PU, OU, MR y ZM] 5) Esta es común diosas de los mortales e inmortales, será [MN4] * Esta, que es común diosa de los mortales e inmortales, será [MN1, TP, PU, OU y ZM] * Esta, común diosa de los mortales e inmortales, será [MR] 6) adberitas [MN4] * abderitas [MN1, TP, PU, OU, TP, MR y ZM] 7) ententender [MN4] * entender [MN1, TP, PU, OU, MR y ZM] 8 y 9) naceréis en lo último de Europa, en aquella grande providencia dividida hacia la parte oriental por lasgos montes [MN4] * naceréis en lo último de Europa, en aquella grande provincia dividida hacia la parte oriental por largos montes [MN1 y TP] * naceréis en lo último de la Europa, en aquella gran provincia dividida hacia la parte orienta por largos montes [PU y OU] * naceréis en lo último de Europa, en aquella grande provincia dividida hacia la parte oriental por largos mares [MR y ZM] 279 10) ayudadala [MN4] * ayúdala [MN1, TP, PU, OU, MR y ZM] 11) Yo solo les dejé llegar a Demócrito, y en sus palabras y otras señales reconoceré su enfermedad [MN4] * Yo solo -les dije- llegaré a Demócrito, y en sus palabras y en otras señales reconoceré su enfermedad [MN1, TP, PU, MR y ZM] * Yo solo -les dije- llegaré a Demócrito, y en sus palabras y otras señales reconoceré su enfermedad [OU] 12) es la enfermedad más general y menos conocida del mundo, y mayor entendida en los mismos que piensan que carecer della, y ansí [MN4] * es la enfermedad más general y menos entendida y conocida del mundo, y mayor en los mismos que piensan que carecen della, y ansí [MN1] * es la enfermedad más general y menos entendida del mundo, y mayor y menos entendida en los mismos que piensan que carecen de ella, y ansí [TP] * es la enfermedad más general y menos entendida del mundo, y mayor y menos entendida en los mismos que piensan que carecen de ella, y así [PU] * es la enfermedad más general y menos entendida en los mismos que piensan que carecen della, y así [OU] * es la enfermedad más general y menos conocida del mundo, y más estendida en los mismos que piensan que carecen della [MR] * es la enfermedad más general y menos entendida del mundo, y mayor y menos entendida en los mesmos que piensan que carecen della, y ansí [ZM] 13) pernetar [MN4] * prenetar [MN1] * penetrar [TP, PU, OU, MR y ZM] 14) O no te han contentado, Hipócrates, la verdadera causa de mi risa o ahora tú no la atinas [MN4] * O no te han contado, Hipócrates, la verdadera causa de mi risa o ahora tú no la atinas [MN1, TP, PU, OU y ZM] 280 * No te han contado, Hipócrates, la verdadera causa de mi risa o ahora tú no la atinas [MR] 15) ¿a quién no le parece grande vergüenza no ser dichoso en aquella falsa felicidad que él ha’umentado? [MN4] * ¿a quién no le parece grande vergüença no ser dichoso en aquella falsa felicidad que él ha inventado? [MN1, TP y ZM] * ¿a quién no le parece grande vergüenza no ser dichoso en aquella falsa felicidad que él ha inventado? [PU, OU y MR] 16) Por cierto, Hipócrates, muy temprano has atajado un discurso [MN4] * Por cierto, Hipócrates, muy temprano has atajado mi discurso [MN1, TP, PU, OU, MR y ZM] 17) sigue su antojo, el que el precepto le conviene, y si antojo lo confunde [MN4] * sigue su antojo, conociendo él que el precepto le conviene, y su antojo lo confunde [TP] * sigue su antojo, conociendo él que el preceto le conviene, y su antojo lo confunde [MN1] * sigue su antojo, conociendo él que el precepto le conviene, y su antojo lo confunde [TP] * sigue el antojo, conociendo él que el precepto le conviene, y su antojo le confunde [PU y OU] * sigue su antojo, si el precepto le conviene, y su antojo lo confunde [MR] * sigue su antojo, conozciendo él que el precepto le conviene, y su antojo lo confunde [ZM] 18) No trajo –dijo él- de lo natural del sujeto [MN4] * No trato –dijo él- de lo natural del sujeto [MN1, TP, PU, OU, MR y ZM] 19) aquellos sátrapas superiores inferiores [MN4] * aquellos sátrapas superiores y inferiores [MN1, TP, PU y ZM] * aquellos sátrapas superiores e inferiores [OU y MR] 281 20) no esta la materia [MN4 y TP] * no es esta la materia [MN1, PU, OU, MR y ZM] 21) Y aun en este artículo me suelo yo reír de que piense aquel rey que cumple con sus obligaciones librando el peso dellas en sus ministros, como Júpiter se lo hubiera mandado [MN4] * Y aun en este artículo me suelo yo reír de que piense aquel rey que cumple con sus obligaciones librando el peso dellas en sus ministros, como si Júpiter se lo hubiera mandado [MN1, TP y MR] * Y aun en este artículo me suelo yo reír de que piense aquel rey que cumple con sus obligaciones librando el peso de ellas en sus ministros, como si Júpiter se lo hubiera mandado [PU y OU] * Y aun en este artículo me suelo yo reír de que piensa aquel rey que cumple con sus obligaciones librando el peso dellas en sus ministros, como si Júpiter se lo hubiera mandado [ZM] 22) descomodidos [MN4] * descomedidos [MN1, TP, PU, OU, MR] * desconocidos [ZM] 23) y para gastar de su igualmente sobre las fuerzas de sus haciendas [MN4] * y para gastar desigualmente sobre las fuerças de sus haciendas [MN1, TP y MR] * y para gastar desigualmente sobre las fuerzas de sus haciendas [PU, OU y ZM] 24) que se me rasguen los plumones de risa [MN4] * que se me rasguen los pulmones de risa [MN1, TP, PU, OU y MR] * que se me rasguen los pulmanes de risa [ZM] 25) porque no topó con su oficio, digo con aquel para el cual lo firmó Naturaleza [MN4] * porque no topó con su oficio, digo con aquel para el cual lo formó Naturaleza [MN1, TP y MR] 282 * porque no topó con su oficio, digo con aquel para el cual le formó Naturaleza [PU y ZM] * porque no topó con su oficio, digo con aquel para el cual le formó la Naturaleza [OU] 26) Sabe, Hipócrates, que Timócaris, que ves presente, heredó de tu padre, que era mercader, gran cantidad de dinero [MN4] * Sabe, Hipócrates, que Timócaris, que ves presente, heredó de su padre, que era mercader, gran cantidad de dinero [MN1, TP, PU, OU, MR y ZM] Al no existir ningún error común significativo, tampoco se puede realizar en este caso una filiación entre MN4 y los otros manuscritos. Manuscrito TP Este manuscrito tiene diecisiete errores, de entre los cuales se puede considerar como significativo el siguiente: 1) puente Hermaida [TP] * fuente Hermaida [MN1, MN4, PU y OU] * fuente Hermoida [MR y ZM] Dado que no aparece ningún puente Hermaida en el resto de testimonios ni en las cartas atribuidas a Hipócrates en las que se inspiró Argensola para escribir este diálogo, parece que se trata de un error. Es difícil que este error se haya cometido por la confusión de f por p durante el proceso de copia, por tanto, se podría pensar que la palabra errónea puente ya se encontraba en el modelo de copia de TP. En consecuencia, puente Hermaida sería un error significativo, aunque, al no ser compartido por ningún otro testimonio, es inservible para una hipotética filiación. El resto de errores se debe a descuidos del copista producidos por adiciones, omisiones, alteraciones de grafemas o sustituciones que no tienen ninguna relevancia a 283 la hora de conjeturar un posible modelo de copia que los transmitiera, por lo que se descarta cualquier relación de dependencia en base a estos errores: 1) elébaro [TP] * eléboro [MN1, MN4, PU, OU, MR y ZM] 2) magnimidad [TP] * magnanimidad [MN1, MN4, PU, OU, MR y ZM] 3) Sin duda está está lleno del furor de su progenitor [TP] * Sin duda está lleno del furor de su progenitor [MN1, MN4, PU, OU, MR y ZM] 4) y todos esto mismo, con altos gemidos [TP] * y todos decían esto mismo, con altos gemidos [MN1, MN4, PU, OU, MR y ZM] 5) la familia y otros accidentes como estos que no me quitan la oportunidad del sosiego. [TP] * la familia y otros accidentes como estos que me quitan la oportunidad del sosiego. [MN1, MN4, PU, OU, MR y ZM] 6) nunca mayores risadas Demócrito había, ni más [TP] * nunca mayores risadas había Demócrito dado, ni más [MN1, MN4, PU, OU, MR y ZM] 7) ¿Cómo reprehenderte? –le repliqué yo- [TP] * ¿Cómo no reprehenderte? –le repliqué yo- [MN1, MN4, MR y ZM] * ¿Cómo no reprehenderte? –repliqué yo- [PU y OU] 8) Mira cuán manifiesto es tu error, que te ríes de las cosas que te debieras apiadar y haces burla de los que fuera justo holgarse con ellas [TP] 284 * Mira cuán manifiesto es tu error, que te ríes de las cosas de que debieras apiadarte y haces burla de las que fuera justo holgarte con ellas [MN1, MN4 y MR] * Mira cuán manifiesto es tu error, que te ríes de las cosas que debrías apiadarte y haces burla de las que fuera justo holgarte con ellas [PU] * Mira cuán manifiesto es tu error, que te ríes de las cosas que debrías apiadarte y hacer burla de las que fuera justo holgarte con ellas [OU] * Mira cuán manifiesto es tu error, que te ríes de las cosas que debías apiadarte y hacer burla de las que fuera justo holgarte con ellas [ZM] 9) yo que eres el más pésimo de los hombres y el que más lejos está de ser sabio [TP] yo hallo que eres el pésimo de los hombres y el que más lejos está de ser sabio [MN1 y MR] * yo hallo que eres el más pésimo de los hombres y el que más lejos está de ser sabio [PU, OU y ZM] * yo hallo eres el pésimo de los hombres y el que más lejos está de ser sabio [MN4] 10) Y que a lo primero ha de correspondel el goço [TP] * Y que a lo primero ha de corresponder el gozo [MN1, MN4, PU, OU, MR y ZM] 11) no esta la materia [TP y MN4] * no es esta la materia [MN1, PU, OU, MR y ZM] 12) viendo ellos como brutos [TP] * viviendo ellos como brutos [MN1, MN4, PU, OU, MR y ZM] 13) y a los seres que dieron nombre a las sedas y los demás que después lo han tejido [TP] * y a los seres que dieron nombre a las sedas y los demás que después las han tejido [MN1] 285 * y a los señores que dieron nombre a las sedas y los demás que después las han tejido [MN4] * y a los siras que dieron nombre a las sedas y los demás que después las han tejido [PU, OU y ZM] * om. [MR] 14) en su reino se yerra las cosas [TP] * en su reino se yerran las cosas [MN1, PU, OU, MR, MN4 y ZM] 15) intrpretan [TP] * interpretan [MN1, MN4, PU, OU, MR y ZM] 16) Y los ciudadanos, ceñidos las sienes de olivo y con palmas, fueron a dar gracias al templo [TP] * Y los ciudadanos, ceñidas las sienes de olivo y con palmas, fueron a dar gracias al templo [MN1, MN4, PU, OU, MR y ZM] En síntesis, ninguno de los errores localizados en el manuscrito TP permite realizar filiación alguna con el resto de testimonios que transmiten el diálogo Demócrito. Manuscritos PU y OU Como en el caso del diálogo Menipo litigante, estos dos testimonios son los únicos que presentan errores significativos en común para establecer una relación distinta de las ramas independientes que predominan en la representación estemática. Los errores conjuntivos localizados en ambos testimonios se encuentran en estos loci critici: 1) uno se casa, otro ejercita la memoria, otro adboga en las causas, otro navega, otro edifica [PU y OU] * uno se casa, otro ejercita la mercancía, otro adboga en las causas, otro navega, otro edifica [MN1, MN4 y TP] 286 * uno se casa, otro ejercita la mercancía, otro aboga en las causas, otro navega, otro edifica [MR y ZM] En un fragmento de la obra donde el personaje Hipócrates se refiere a la risa que le producen a Demócrito las ocupaciones humanas más pecuniarias, parece extraño que se enumere como una de ellas el ejercicio de la memoria, por tanto, la lectura que recogen estos dos manuscritos podría ser considerada como errónea. Este error no parece explicable por una mala lectura paleográfica del modelo ni por ninguna de las causas más frecuentes de los errores poligenéticos. En consecuencia, se podría conjeturar un posible modelo común que hubiera transmitido el error. 2) y muchas veces se levanta de noche y le vimos murmurar versos [PU y OU] * y muchas veces se levanta de noche y le oímos murmurar versos [MN1, TP, MR y ZM] * y muchas veces se levanta de noche y le oímos mormurar versos [MN4] Aunque se podría aceptar un uso del verbo ver en lugar de oír, sigue siendo errónea la forma de pasado, pues no concuerda con el tiempo en presente que le precede. Teniendo en cuenta que parece difícil una confusión del verbo oír por el verbo ver en ambos copistas simultáneamente, se podría pensar que este error ha sido heredado y que, por tanto, se trata de un error significativo. 3) Compran mucha contienda entre sí por ella [PU y OU] * compran mucha, contienden entre sí por ella [MN1, TP, MR y ZM] * compra mucha, contienden entre sí por ella [MN4] Es extraño que los dos copistas cambiaran el verbo que presentan las lecciones correctas por un sustantivo que hace incomprensible la oración, por lo que no parece ser un error poligenético. 4) Ríome igualmente cuando veo sus buenas dichas, porque ni aquellas son buenas ni estas malas [PU y OU] * Ríome igualmente cuando veo sus buenas dichas y cuando veo sus desdichas, porque ni aquellas son buenas ni estas malas [MN1, MN4, TP y MR] 287 * Ríome igualmente cuando veo dos buenas dichas y cuando veo sus desdichas, porque ni aquellas son buenas ni estas malas [ZM] En este caso se produce la omisión de al menos un sintagma necesario para que la segunda frase de la oración coordinada que le sigue tenga sentido. Tratándose de una omisión que afecta a un grupo de palabras y que hace completamente agramatical la oración, se podría considerar como un error significativo. 5) halláronse los mortales y la política, el uso de ellos [PU y OU] * halláronse los metales y la política, el uso dellos [MN1, MN4, MR y ZM] * halláronse los metales y la política del uso dellos [TP] Como se puede observar, la palabra mortales no tiene cabida en este contexto, luego, descartando que los dos copistas hayan cometido este error al mismo tiempo, se trataría de un error válido para la filiación. 6) Verás sentados los súbditos admitida una maldad [PU] * Verás asentados los súbditos admitida una maldad [OU] * Verás en todos los súbditos admitida una maldad [MN1, MN4, TP, MR y ZM] En este caso, aunque el error sentados podría haberse producido por una lectura paleográfica incorrecta ante una secuencia de palabras muy juntas, no se encuentra ninguna explicación para la forma asentados que presenta OU si se busca un argumento similar, luego todo parece indicar que este error ha sido transmitido por una familia común a los dos manuscritos. 7) Eso no –respondió él-, porque los hombres tienen libertad, como he dicho, aun para sujetar al hado, pero ellos se han envejecido tanto en su daño. [PU y OU] * Eso no –respondió él-, porque los hombres libertad tienen, como he dicho, aún para sujetar al hado, pero ellos se han envejecido tanto en su daño que no parece que le tienen. [MN1 y MN4] 288 * Eso no –respondió él-, porque los hombres libertad tienen, como he dicho, aun para sujetar al hado, pero se han envejecido tanto en su daño que no parece que la tienen. [TP] * Eso no –respondió él-, porque los hombres libertad tienen, como he dicho, aun para sujetar al hado, pero ellos se han envejecido tanto en su daño que no parece que la tienen. [MR] * Eso no –respondió él-, porque los hombres libertad tienen, como he dicho, aún para sujetar al hado, pero ellos se han envejecido tanto en su daño que no parece que la tienen. [ZM] Puesto que falta el segundo término de la comparación en los manuscritos PU y OU, es necesario considerar errónea esta lectura. Además de estos errores conjuntivos, es importante señalar que en ninguno de los dos manuscritos se emplea el antropónimo Damageto, sino que, en su lugar, se usa Damegeto o Demegeto. El primero es un nombre helénico atestiguado desde la antigüedad, sin embargo, no se ha encontrado ninguna de las otras dos formas en fuentes documentales o literarias, por lo que estas lecciones deberían ser consideradas erróneas. Dada la frecuencia con que aparecen y el hecho de que no se use la forma correcta en ningún lugar del texto, se trataría de errores significativos que habrían sido transmitidos por una familia común. El error Damegeto es compartido por los dos testimonios en todos los casos donde aparece, con la excepción de dos loci critici en los que PU lee Demegeto y OU lee Damegeto. De acuerdo con lo anterior, el error Demegeto es compartido por ambos manuscritos en dos de los cuatro loci critici en los que aparece; en los otros dos restantes, PU copia Demegeto mientras que OU copia Damegeto. Además de estos errores conjuntivos, se han encontrado algunas lecturas erradas en común que no permiten asegurar la filiación debido a su naturaleza poligenética: 1) Porque ha mucho tiempo que sé yo los desconciertos de un senado indocto y a la costumbre de interpretar con error las acciones [PU y OU] 289 * Porque ha mucho tiempo que sé yo los desconciertos de un senado indocto y la costumbre de interpretar con error las acciones [TP y MR] * Porque ha mucho tiempo que sé yo los desconciertos de un senado indocto y la costumbre de intrepretar con error las actiones [MN4] * Porque ha mucho tiempo que sé yo los desconciertos de un senado indocto y la costumbre de interpretar con error las actiones [MN1 y ZM] Aquí la palabra impetrar no se adapta a este contexto, donde el personaje se está refiriendo al examen de un sueño. 2) Filomenes [PU, OU y ZM] * Filopemenes [MN1, MN4 y TP] * Filopomenes [MR] Este error, compartido por ambos testimonios, se repite en dos loci critici donde el resto de testimonios siempre lee Filopemenes, el personaje que aloja a Hipócrates. 3) Piensa [PU y OU] * Piensas [MN1, MN4, TP, MR y ZM] El error consiste en el uso de la tercera persona del singular en una intervención donde Demócrito formula una pregunta a Hipócrates sobre la opinión que tiene el médico sobre la tristeza. Este uso no tiene cabida en este contexto porque en ningún momento del diálogo se utiliza la tercera persona de cortesía para referirse a un interlocutor, por tanto, solo es válida en este caso la segunda persona del singular. Con respecto a los errores separativos que excluirían la posibilidad de que alguno de los testimonios fuera descriptus del otro o, en este caso, que la copia más reciente, es decir, el manuscrito OU, fuera copia del manuscrito PU, se han detectado los siguientes: 1) Damegeto [OU] * Demegeto [PU] 290 Este error separativo se produce en dos ocasiones. Ninguna de estas dos lecciones erradas, Damegeto o Demegeto, se utiliza en el resto de testimonios. 2) ¿qué disculpa tienes apercibida para el destierro de la justicia electiva y distributiva, y para haber puesto en su lugar a la fraude y a la justicia? [OU] * ¿qué disculpa tienes apercebida para el destierro de la justicia electiva y distributiva, y para haber puesto en su lugar a la fraude y a la astucia [PU] * ¿qué disculpa tienes apercebida para el destierro de la justicia electiva y distributiva, y para el haber puesto en su lugar a la fraude y a la astucia? [MN1, MN4 y TP] * ¿qué disculpa tienes apercibida para el destierro de la justicia electiva y distributiva, y para el haber puesto en su lugar a la fraude y a la astucia [MR] * ¿qué disculpa tienes apercibida para el destierro de la justicia electiva y distributiva, y para haber puesto en su lugar a la fraude y a la astucia? [ZM] 3) ¿Quién pone treguas al de este de sus deseos aunque se esfuerce el Cielo a reformarlo con calamidades? [OU] * ¿Quién pone treguas al desorden de sus deseos, aunque se esfuerce el Cielo a reformarlo con calamidades? [MN1, MN4, TP, PU, MR y ZM] 4) Artajerses [OU] * Artajerjes [MN1, MN4, TP, PU, MR y ZM] 5) y, persuadido de que esta vida es nada, lo pasa sin lograrla [OU] * y, persuadido de que esta vida es nada, la pasa sin lograrla [MN1, MN4, TP, PU, MR y ZM] 6) Demás desto, añadían especulando los profundos secretos del centro, y de esto escribe [OU] * Demás desto -añadían- anda especulando los profundos secretos del centro, y desto escribe [MN1, TP, MR y ZM] * Demás de esto –añadían- anda especulando los profundos secretos de el centro, y de esto escribe [PU] 291 * Demás de esto –añadían- anda especulando los profundos secretos del centro, y de esto escribe [MN4] 7) he de venir a ser la medicina no más que una cierta mentira autoriçada [OU] * ha de venir a ser la medicina no más que una cierta mentira autoriçada [MN1, TP y PU] * ha de venir a ser la medicina no más que una cierta mentira autorizada [MN4, MR y ZM 8) ocitas [OU] * scitas [MN1, TP, PU y ZM] * escitas [MR] 9) Ya parece que ha vuelto en sí Escul. Hipócrates, rapto ha sido de Apolo [OU] * Ya parece que ha vuelto en sí ese Hipócrates. Rapto ha sido de Apolo. [MN1, TP y PU] * Ya parece que ha vuelto en sí Hipócrates. Rapto ha sido de Apolo. [MR] * Ya parece que ha vuelto en sí ese Hipócrates. Racto ha sido de Apolo [ZM] 10) sino sino declarar [OU] * sino declarar [MN1, MN4, PU, TP, MR y ZM] 11) pero en algunos y en otros menos [OU] * pero en algunos más y en otros menos [MN1, MN4, TP, PU, MR y ZM] 12) es enfermedad es enfermedad de la locura [OU] * es enfermedad de locura [MN1, MN4, TP, MR y ZM] * es enfermedad de la locura [PU] 13) Yo deseo, Demócrito sapientísimo, conocer la causa de esta tu costumbre de reír y saber de ti de qué risa te ha parecido digno [OU] * Yo deseo, Demócrito sapientísimo, conocer la causa desta tu costumbre de reír y saber de ti de qué risa te he parecido digno [MN1, MN4, TP, MR y ZM] 292 * Yo deseo, Demócrito sapientísimo, conocer la causa de esta tu costumbre de reír y saber de ti de qué risa te he parecido digno [PU] El error se debe a un uso incorrecto del auxiliar haber conjugado en tercera persona del singular, pues en esta intervención Hipócrates se refiere a él mismo. 14) melanolías [OU] * melancolías [MN1, MN4, TP, PU, MR y ZM] 15) escogí de la risa [OU] * escogí el de la risa [MN1, MN4, TP, PU, MR y ZM] 16) te ríes de las cosas de que debieras apiadarte y hacer burla de las que fuera justo holgarte [OU] * te ríes de las cosas de que debieras apiadarte y haces burla de las que fuera justo holgarte [MN1, MN4, PU y MR] * te ríes de las cosas que te debieras apiadar y haces burla de los que fuera justo holgarse [TP] 17) Todo esto esto, ¿no es digno de risa? [OU] * Todo esto, ¿no es digno de risa? [MN1, MN4, TP, PU, MR y ZM] 18) persla [OU] * pérsica [MN1, MN4, TP, PU y MR] * percisa [ZM] 19) por asegurarl el sueño [OU] * por asegurar el sueño [MN1, MN4, TP, PU, MR y ZM] 20) que si estos desprecian las letras fuesen valerosos, tendrían alguna escusa de su ignorancia [OU] * que si estos que desprecian las letras fuesen valerosos, tendrían alguna escusa de su ignorancia [MN1, TP, PU, MR y ZM] 293 * que si estos que desprecian las letras fuesen valerosos, tendrían alguna excusa de su ignorancia [MN4] 21) Porque cuando yo me hallar dueño de tantas piedras y perlas [OU] * Porque cuando yo me hallara dueño de tantas perlas y piedras [MN1, MN4 y MR] Porque cuando yo me hallara dueño de tantas piedras y perlas [TP, PU y ZM] 22) batará [OU] * bastará [MN1, MN4, PU, MR y ZM] * basta [TP] En cuanto a los errores separativos de PU con respecto a OU, se pueden recopilar en la siguiente lista: 1) Demegeto [PU] * Damegeto [OU] Como ya se ha visto, ambas lecturas son erróneas. 2) como fundador de de ella [PU] * como fundador della [MN1, MN4, OU, MR y ZM] * como fundador de ella [TP] 3) púseme a impetrar este [PU] * púseme a interpretar este [MN1, MN4, TP, OU, MR y ZM] 4) los tales entran entran en estas [PU] * los tales entran en estas [MN1, MN4, TP, OU, MR y ZM] En conclusión, teniendo en cuenta los errores conjuntivos y separativos de los dos testimonios, los manuscritos PU y OU quedarían filiados en torno a un subarquetipo. 294 Manuscrito MR En este manuscrito se han encontrado cinco errores. Cuatro de ellos son errores poco significativos, a excepción de: 1) me escribiste pidiéndome que te remitiese aquel navío que en Rodas llamamos “El sultán”, tan ligero y seguro [MR] * me escrebiste pidiéndome que te remitiese aquel navío que en Rodas llamamos “El sol”, tan ligero y seguro [MN1] * me escribiste pidiéndome que te remitiese aquel navío que en Rodas llamamos “El sol”, tan ligero y seguro [MN4, TP, PU, OU y ZM] Aunque esta lección no impide la lectura coherente del texto, se incurre en un anacronismo si en una historia ambientada en la Grecia antigua, que no moderniza personajes ni tiene referencias a sucesos contemporáneos, se le llama El sultán a un barco; por tanto, se trataría de un error y no de una lección equipolente diferente al resto de la tradición. La causa de este error parece originarse en una lectura incorrecta ante una cadena de palabras en escritura continua donde un copista habría unido el sustantivo sol y el adverbio tan. Teniendo en cuenta que en MR aparece el adverbio tan desligado de la palabra sultán, si se prescinde de una posible innovación de este copista, resulta razonable pensar que el error fue transmitido por un modelo de copia que, debido a la presencia de este adverbio en su heredero, a su vez lo habría recibido de un modelo anterior. En cuanto a los errores poco significativos, se han localizado los siguientes: 1) Estos premios te proponemos, pues tú rehúsas todos los ordinarios y sabemos que tu ánimo es despreciador de los tesoros, y que no lo inclinaron las del mayor de los reyes [MR] * Estos premios te proponemos, pues tú rehúsas todos los ordinarios y sabemos que tu ánimo es despreciador de los tesoros, y que no lo inclinaron los del mayor de los reyes [MN1, MN4, TP, PU, OU y ZM] 295 2) fuente Hermoida [MR y ZM] * fuente Hermaida [MN1, MN4, TP, PU y OU] 3) y ella es causa de que los hombres hagan las casas como si no se hubiesen de acabar [MR] * y ella es causa de que los hombres hagan las cosas como si no se hubiesen de acabar [MN1, MN4, TP, PU y OU] * y ella es causa de que los hombres hagan las cosas como si no se hubieran de acabar [ZM] 4) A los brutos vistió de pieles, de escamas, de conchas, de plumas y de lana, y las arma de uñas, de cuernos y de garras poderosas [MR] * A los brutos vistió de pieles, de escamas, de conchas, de plumas y de lana, y los arma de uñas, de cuernos y de garras poderosas [MN1, MN4, TP, PU y OU] * A los brutos vistió de pieles, de escamas, de conchas, de plumas y de lana, y los armó de uñas, de cuernos y de garras poderosas [ZM] Al no existir ningún error significativo en común con el resto de testimonios, no se puede realizar ninguna filiación entre el manuscrito MN4 y los demás. Manuscrito ZM El manuscrito ZM contiene un total de treinta y siete errores. De ellos únicamente tres pueden considerarse significativos: 1) parisina sencillez [ZM] * purísima sencillez [MN1, MN4, TP, PU, OU y MR] 2) Y muchos piensan que se les da privilegio para mostrarse desconocidos con ellos [ZM] * Y muchos piensan que se les da privilegio para ser o mostrarse descomedidos [MN1 y MR] * Y muchos piensan que se les da privilegio para ser o mostrarse descomodidos [MN4] 296 * Y muchos piensan se les da privilegio para mostrarse descomedidos [TP] * Y muchos piensan que se les da privilegio para ser o mostrarse descomedidos [PU y OU] 3) parece que está asolada, porque todo esto puede la violencia [ZM] * parece que está asentada, porque todo esto puede la violencia [MN1, MN4, TP, MR y PU] * parece que está asentada, porque todo puede la violencia [OU] El resto de los errores son poco significativos y se deben en su mayoría a las causas habituales que originan los errores poligenéticos: 1) porque la repetición de algunas cosas suelen ser importuna [ZM] * porque la repetición de algunas cosas suele ser importuna [MN1, TP, MR, PU y OU] * porque la repitición de algunas cosas suele ser importuna [MN4] 2) decían otros: “No una ciudad muy, mas antes toda la Grecia te [ZM] * decían otros: “No una ciudad muy noble, mas antes toda la Grecia te [PU y OU] * decían otros: “No una ciudad muy noble, mas antes la Grecia toda te [MN1, MN4, TP y MR] 3) y 4) de quien desendió Abdera, que dio nombre a nuestra ciudad [ZM] * de quien descendió Abdero, que dio nombre a nuestra ciudad [MN1, MN4, TP y MR] * de quien desciende Abdero, que dio nombre a nuestra ciudad [PU y OU] 5) porque estimasen más la sabiduría que la riqueza [ZM] * porque estimas en más la sabiduría que la riqueza [MN1, MN4, MR, PU y OU] * porque estimas en más la sabiduría que las riqueças [TP] 6) este suele por embaxador [ZM] 297 * este sale por embajador [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 7) sale delavidauida moderación [ZM] * sale de la debida moderación [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 8) y como desengañando de las de los hombres, le venían a ser materia de risa [ZM] * y desengañado de las de los hombres, le venían a ser materia de risa [MN1, MN4, MR y TP] * y desengañado de los hombres, le venían a ser materia de risa [PU y OU] 9) por vuestros vicios será vuestra naturaleza tan correcta que apenas habrá entre vosotros quien tenga salud entera [ZM] * por vuestros vicios será vuestra naturaleza tan corrupta que apenas habrá entre vosotros quien tenga salud entera [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 10) Racto ha sido de Apolo [ZM] * Rapto ha sido de Apolo [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 11) plantanto [ZM] * plátano [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 12) junto a su lado a su lado derecho [ZM] * junto a su lado derecho [MN1, MN4, MR y TP] * junto a su lado drecho [PU y OU] 13) Miábamos [ZM] * Mirábamos [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 14) fuente Hermoida [ZM] * fuente Hermaida [MN1, MN4, PU, OU y MR] * puente Hermaida [TP] 298 15) luego, ¿piensas tú que no eres digno de reprensión, y cuando, según dicen te ríes de ver que se mueren los hombres [ZM] * luego, ¿piensas tú que no eres digno de reprehensión cuando, según dicen, te ríes de ver que se mueren los hombres [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 16) no es digno de mingunas [ZM] * no es digno de ningunas [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 17) sacan de su centro todos los años de la vida [ZM] * sacan de su centro todos los daños de la vida [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 18) sabiendo que no se saben mandar asimismo quieren mandar a otros [ZM] * sabiendo que no se saben mandar a sí mismos, quieren mandar a otros [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 19) Demócrito, en esto mesclando, a mi parecer, severidad con la risa y serenidad un poco, prosiguió diciendo [ZM] * Demócrito, en esto mezclando, a mi parecer, severidad con la risa y serenándose un poco, prosiguió diciendo [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 20) después del conocimiento de su hecedor [ZM] * después del conocimiento de su hacedor [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 21) respondoré después si me lo acuerdas [ZM] * responderé después si me lo acuerdas [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 22) carcagado sobre su cerviz [ZM] * carcagado sobre su cerviz [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 23) que no es reconoce el hombre [ZM] * que no reconoce el hombre [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 24) aquella opulencia percisa [ZM] * aquella opulencia pérsica [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 299 * aquella opulencia persla [OU] 25) la inconstancia y variedad de los traen sus mujeres [ZM] * la inconstancia y variedad de los que traen sus mujeres [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 26) lacsivas [ZM] * lascivas [MN1, MN4, MR, TP, PU y OU] 27) hacerles la salva desas y bebidas que la introduce el temor [ZM] * hacellas la salva de las viandas y bebida, que la introdujo el temor del veneno [MN1] * hacellas la salva de las viandas que hice bebida, que la introdujo el temor del veneno [MN4] * hacelles la salva de las viandas y bebida, que la introdujo el temor del veneno [TP] * hacerles la salva de las viandas y bebida, que la introdujo el temor del veneno [PU] * hacerles la salva de las viandas y bebidas, que la introdujo el temor del veneno [OU] * hacer la salva de las viandas y de la bebida, que la introdujo el temor del veneno [MR] 28) pulmanos [ZM] * pulmones [MN1, TP, PU, OU y MR] * plumones [MN4] 29) se abraçan con pobrezca [ZM] * abraçan con pobreça [MN1 y TP] * abrazan con pobreza [MN4, PU, OU y MR] 30) oculta corte [ZM] * inculta corte [MN1, MN4, TP, PU, OU, MR] 300 31) para hacerme reír [ZM] * para hacerme reír [MN1, MN4, TP, PU, OU, MR] 32) no hirieran enmienda [ZM] * no hicieran enmienda [MN1, MN4, TP, PU, OU, MR] 33) la tristeza proseguida con cada progreso al sujeto frágil [ZM] * la tristeça proseguida concede progreso al sujeto frágil [MN1] * la tristeza proseguida concede progreso al sujeto fácil [PU y OU] * la tristeza proseguida concede progreso al sujeto frágil [MN4, TP y MR] 34) gancia [ZM] * ganancia [MN1, MN4, TP, PU, OU, MR] II. 1. CONSTITUTIO STEMMATIS DE DEMÓCRITO Dado que no existe ningún error conjuntivo entre los siete testimonios analizados, es imposible teóricamente conjeturar un arquetipo en torno al cual queden filiados todos ellos. Por tanto, las ramificaciones deben ser independientes y procedentes de [O]. Tan solo los manuscritos PU y OU, debido a sus errores conjuntivos y separativos, pueden filiarse mediante un subarquetipo. [O] ZM TP MN4 MN1 MR α PU OU 301 III. Dédalo Manuscrito MN1 En el manuscrito MN1 se han localizado cuatro errores, aunque ninguno de ellos puede ser considerado significativo: 1) Lastimábanse de su afán y del mal ejemplo que daba a los súbditos en perseguirme por él sin perseguirme por él?, pero reíanse de ver [MN1] * Lastimábanse de su afán y del mal ejemplo que daba a los súbditos en perseguirme por él, pero reíanse de ver [MN4] * Lastimábanse de su afán y del mal ejemplo que daba a sus súbditos en perseguirme por él, pero reíanse de ver [MR] * Lastimábanse de su afán y del mal ejemplo que daba a los súbditos en perseguirme por él sin perseguirme por él, pero reíanse de ver [ZM] Como se puede ver, se trata de un error poco significativo producido por un signo de puntuación inadecuado. 2) tampo [MN1] * tampoco [MN4, MR y ZM] Puesto que no existe ninguna marca de abreviatura, se ha de considerar errónea la lectura de MN1. 3) Polites. Eso está bien, pero, ¿qué hallaste contra ti en la razón d’estado para temer el paradero de ella? Yo te lo diré [MN1] * Polites. Eso está bien, pero, ¿qué hallaste contra ti en la razón de estado para temer el paradero de ella? Yo te lo diré [MN4] * Polites. Eso está bien, pero, ¿qué hallaste contra ti en la razón de estado para temer el paradero de ella? Dédalo. Yo te lo diré [MR y ZM] 302 Se trata de una omisión del nombre del interlocutor que contesta a Polites, es decir, Dédalo, lo que en la lectura de los manuscritos MN1 y MN4 se podría interpretar como una continuación del parlamento que realiza este primero. Aunque es un error compartido por ambos testimonios, este tipo de omisiones resulta bastante frecuente en diálogos en los que se van sucediendo diferentes intervenciones de los personajes, por tanto, se descarta que sea un error significativo válido para la filiación. 4) imgines [MN1 y MN4] * imágenes [MR y ZM] Como en el caso anterior, es un error poco significativo que se podría producir poligenéticamente, luego no se puede utilizar para filiar estos dos testimonios. En conclusión, MN1 no tiene errores que permitan realizar ninguna filiación con los demás. Manuscrito MN4 Este testimonio tiene un amplio conjunto de errores, sin embargo, únicamente tres de ellos podrían considerarse significativos y, en consecuencia, derivados de un ascendiente: 1) lagartos y otras diversas sabandijas como las que produce por acá la intrefacción o el polvo cuando lo humedece la lluvia [MN4] * lagartos y otras diversas sabandijas como las que produce por acá la putrefacción o el polvo cuando lo humedece la lluvia [MN1 y MR] * lagartos y otras diversas sabandijas como las que produce por acá la putrefación o el polvo cuando lo humedece la lluvia [ZM] Debido a la extrañeza de la lectura recogida por MN4, parece improbable que el copista haya cometido este error por un descuido independientemente de su modelo. 2) que yo vi caer de otras nubes algunos becerros medio vivos y liebres, y aún leones oí cómo gruñían [MN4] 303 * que yo vi caer de otras nubes algunos becerros medio vivos y liebres, y aún lechones oí cómo gruñían [MN1] * que yo vi caer de otras nubes algunos becerros medio vivos y liebres, y aún leones oí cómo rugían [MR] * que yo vi caer de otras nubes algunos becerros medio vivos y liebres, y aún lecones y oí cómo gruñeron [ZM] Tanto la lectura de MN1 como la de MR hacen pleno sentido en este locus criticus, si bien es cierto que la lección recogida por el manuscrito MN1 parece más apropiada. La lectura que presenta MN4 es una combinación de ambas, pero claramente errónea porque no parece razonable que el personaje oyera leones gruñendo. Como ya se vio en casos anteriores, los testimonios MN4 y MR comparten lecturas que, aunque no demuestren una filiación entre los manuscritos debido a la ausencia de errores significativos en común, sugieren la existencia de una familia que habría transmitido varias de estas lecturas a las dos copias. Por tanto, en MR se ha podido producir una lectio facilior que conllevaría la lectura aparentemente aceptable que presenta el manuscrito, mientras que MN4 habría transmitido el error originado en algún punto de esa familia común. 3) apliquelo tanto a las cosas de la tierra, y particularmente a los amicos principios del gobierno de que tratábamos poco ha [MN4] * apliquelo tanto a las cosas de la tierra, y particularmente a los inicos principios del gobierno de que tratábamos poco ha [MN1, MR y ZM] Del mismo modo que en los otros dos casos, el error que presenta MN4 no parece ser casual, sino que podría haber sido transmitido por su modelo de copia. Con respecto a los errores poco significativos localizados en este testimonio, se ha recogido una nutrida lista que alberga lecturas erróneas originadas por diferentes motivos: 1) Dédalo. Tiene razón, pero dame tú mi causa puesta en manos de jueces neutrales [MN4] 304 * Dédalo. Tienes raçón, pero dame tú mi causa puesta en manos de jueces neutrales [MN1] * Dédalo. Tienes razón, pero dame tú mi causa puesta en manos de jueces neutrales [MR y ZM] En este texto no se emplea la tercera persona de cortesía en ningún momento, y menos alternando con la segunda persona como en este caso, luego ha de considerase errónea la lectura de MN4 porque Dédalo se dirige a Polites en segunda persona para responder a lo que su interlocutor acaba de argumentar. 2) El día que esto sea, les aplicaré importunamente que sentencien el proceso sin acordarse de la piedad [MN4] * El día que esto sea, les suplicaré importunamente que sentencien el proceso sin acordarse de la piedad [MN1, MR y ZM] 3) Dices tú que los jueces eran ministros suyos, pues, ¿qué de hacer contigo? [MN4] * Dices tú que los jueces eran ministros suyos, pues, ¿qué había de hacer contigo? [MN1, MR y ZM] 4) Poliste [MN4] * Polites [MN1, MR y ZM] 5) Con cuánta razón, a mi parecer, te encomendarías a ti el rey Cócalo este su reino de Sicilia [MN4] * Con cuánta razón, a mi parecer, te encomendaría a ti el rey Cócalo este su reino de Sicilia [MN1, MR y ZM] 6) ¡Cuán bien descubres en lo que dices la retitud de su ingenio! Justo y sencillo eres [MN4] * ¡Cuán bien descubres en lo que dices la rectitud de tu ingenio! Justo y sencillo eres [MN1, MR y ZM] 305 Al referirse al ingenio del personaje con el que dialoga, no tiene cabida el posesivo en tercera persona. 7) Dédalo. Yo te lo diré me escuchas con paciencia y a mí me deja alguna para hablar la memoria reciente de los casos por donde me ha traído mi desdicha. [MN4] * Dédalo. Yo te lo diré si me escuchas con paciencia y a mí me deja alguna para hablar la memoria reciente de los casos por donde me ha traído mi desdicha. [MN1 y MR] * Dédalo. Yo te lo diré si me escuchas con paciencia y a mí me daxa alguna para hablar la memoria reciente de los casos por donde me ha traído mi desdicha. [ZM] 8) maté Atalo [MN4] * maté a Atalo [MN1, MR y ZM] 9) mas fue necesario en odio de tan flaco sujeto como el mío informar la ignocencia para adular a la ira del rey [MN4] * mas fue necesario en odio de tan flaco sujeto como el mío infamar la inocencia para adular a la ira del rey [MN1 y MR] * mas fue necesario en odio de tan flaco sujeto como el mío informar la inocencia para adular a la ira del rey [MN4] 10 y 11) Y para esto acomuló otros cargos tan redicidos que los que lo sabían y cotejaban con ellos mis largas mi prisiones se lastimaban y se reían de la ceguedad de aquel rey [MN4] * Y para esto acumuló otros cargos tan ridículos que los que los sabían y cotejaban con ellos mis largas prisiones se lastimaban y se reían de la ceguedad de aquel rey [MN1, MR y ZM] 12) Tanipo quiero consentir que en esa opinión convengas con el vulgo [MN4] * Tampo quiero consentir que en esa opinión convengas con el vulgo [MN1] * Tampoco quiero consentir que en esa opinión convengas con el vulgo [MR y ZM] 306 13, 14 y 15) digo indignos al mentiroso modo de graduar los sujetos que el mundo ha introducido, que cuando al que la naturaleza, que no yerra, manda guardar la verdad del merecimiento, y no la fución que llamamos calidad, es la que debe mover a un gentil espíritu. Mas, enfecto, la reina Pasífae, en este agrado [MN4] * digo indignos al mentiroso modo de graduar los sujetos que el mundo ha introducido, que cuanto al que la naturaleza, que no yerra, manda guardar la verdad del merecimiento, y no la función que llamamos calidad, es la que debe mover a un gentil espíritu. Mas, en efeto, la reina Pasífae, en ese agrado [MN1] * digo indignos al mentiroso modo de graduar los sujetos que el mundo ha introducido. Mas, en efecto, la reina Pasífae, en este agrado [MR] * digo indignos al mentiroso modo de guardar los sujetos que el mundo ha introducido, que cuanto al que la naturaleza, que no yerra, manda guardar la verdad del merecimiento, y no la ficción que llamamos calidad; es la que debe mover a un gentil espíritu. Mas, en efeto, la reina Pasífae, en el agrado [ZM] 16) maniantal [MN4] * manantial [MN1, MR y ZM] 17) Polites. Eso está bien, pero, ¿qué hallaste contra ti en la razón de estado para temer el paradero de ella? Yo te lo diré [MN4] * Polites. Eso está bien, pero, ¿qué hallaste contra ti en la razón d’estado para temer el paradero de ella? Yo te lo diré [MN1] * Polites. Eso está bien, pero, ¿qué hallaste contra ti en la razón de estado para temer el paradero de ella? Dédalo. Yo te lo diré [MR y ZM] Como ya se vio en la parte donde se analizan los errores del manuscrito MN1, este error por omisión del nombre del personaje al que corresponde el parlamento no es significativo porque se podría producir de manera poligenética; en consecuencia, queda descartado como error relevante para establecer una filiación entre estos dos testimonios. 307 18) imgines [MN4 y MN1] * imágenes [MR y ZM] 19) purisma [MN4] * purísima [MN1, MR y ZM] 20) copetencia [MN4] * competencia [MN1 y MR] * comparación [ZM] 21) el haber a melificar en este techo [MN4] * el haber llegado a melificar en este techo [MN1 y ZM] * el haber melificado en este techo [MR] 22) redunde en beneficio los que esta cárcel oprime tan necesitados de tales socorros [MN4] * redunde en beneficio de los que esta cárcel oprime tan necesitados de tales socorros [MN1, MR y ZM] 23) Sabe que, en dejando un príncipe de hacer justicia, lo deja de reír [MN4] * Sabe que, en dejando un príncipe de hacer justicia, lo deja de ser [MN1, MR y ZM] 24) y tantos son ellos injustos cuanto se desvían deste fin [MN4] * y tanto son ellos injustos cuanto se desvían deste fin [MN1, MR y ZM] 25) niebla algo más apretadas MN4 * nieblas algo más apretadas [MN1] * niebla algo más apretada [MR y ZM] 26) irraciones [MN4] * irracionales [MN1, MR y ZM] 27) bulusan [MN4] 308 * volvían [MN1, MR y ZM] 28) Si vieras cómo subía el homicidio, el robo, la traición, las amistades fingidas, paisanos de jueces [MN4] * Si vieras cual subía el homicidio, el robo, la traición, las amistades fingidas, pasiones de jueces [MN1 y ZM] * Si vieras cómo subía el homicidio, el robo, la traición, las amistades fingidas, pasiones de jueces [MR] 29) era el que enviaba la enviaba la ingratitud [MN4] * era el que enviaba la ingratitud [MN1, MR y ZM] 30) ¡oh, dime tú!, aquel fin las admite Júpiter en él. [MN4] * ¡oh, dime tú!, ¿a qué fin las admite Júpiter en él? [MN1, MR y ZM] 31) Mas luego que comencé a volar, de la tierra me sentí desocupar maravillosamente el entendimiento de la niebla, digo de aquella ignorancia donde se escondían algunas de mis antiguas opiniones, y, como si le corrieran un velo, descubrió tantas verdaderas que quedó admirado [MN4] * Mas luego que comencé a volar, de la tierra me sentí desocupar maravillosamente el entendimiento de la niebla, digo de aquella ignorancia donde se escondían algunas de mis antiguas opiniones, y, como si le corrieran un velo, descubrió tantas verdades que quedó admirado [MN1, MR y ZM] El adjetivo verdaderas presente en el manuscrito MN4 no puede concordar con opiniones, puesto que Dédalo se deshace de sus antiguas creencias, por tanto, de sus opiniones falsas, y no verdaderas, para conocer esas certezas de las que queda admirado. En consecuencia, se trata de un error. 32) balananzas [MN4] * balanças [MN1 y ZM] * balanzas [MR] 33) Aquí acabé yo de saber lo que no pude pude por mí mismo [MN4] 309 * Aquí acabé yo de saber lo que no pude por mí mismo [MN1, MR y ZM] 34) Díjele que, pues era tan grande su poder, por qué no lo ejercitaba desde allí contra los que la había desterrado [MN4] * Díjele que, pues era tan grande su poder, por qué no lo ejercitaba desde allí contra los que la habían desterrado [MN1, MR y ZM] 35) otoro [MN4] * otro [MN1, MR y ZM] 36) Y para cualquier otra son los efectos el mayor de los estorbos [MN4] * Y para cualquier otra son los afectos el mayor de los estorbos [MN1 y MR] * Y para cualquier otra son los afetos el mayor de los estorbos [ZM] 37) en ttu reino, en su palacio y en su gracia, que es lo que más [MN4] * te concede en su reino, en su palacio y en su gracia, que es lo más [MN1 y ZM] * te concede en su palacio y en su gracia, que es lo más [MR] 38) Quizá en este medio te perdonara Minos y te restituyra a Creta [MN4] * Quizá en este medio te perdonara Minos y te restituyera a Creta [MN1 y MR] * Quizá en este medio te perdonara Minos y te restituirá a Creta [ZM] 39) Demás que, por vida de perdón no quiero su gracia [MN4] * Demás que, por vía de perdón no quiero su gracia [MN1, MR y ZM] 40) Ya es ahora de acudir al rey [MN4] * Ya es hora de acudir al rey [MN1, MR y ZM] En síntesis, tras el análisis de los errores presentes en este manuscrito, no se han extraído resultados concluyentes que permitan efectuar una filiación de este testimonio con ninguno de los demás. Manuscrito MR 310 Este manuscrito tiene cinco errores, aunque solamente uno de ellos se puede considerar significativo: 1) sigue a la pena la culpa, y no más ni mayor pena de lo que tiene de peso y medida la culpa a que corresponde [MR] * sigue la pena a la culpa, y no más ni mayor pena de lo que tiene de peso y medida la culpa a que corresponde [MN1, MN4 y ZM] Con esta intervención, Dédalo critica la infamia que conlleva la aplicación de la razón de estado, la cual pasa por alto las normas de una condena justa en la que primero se demuestra la culpabilidad de un acusado y después se le impone una pena proporcionada a ella. Por tanto, en MR, donde la pena precede a la culpa, se estaría diciendo justo lo contrario, luego se podría considerar que es una lectura opuesta a la lógica de lo que defiende el personaje. Esta alteración del orden de los sustantivos pena y culpa no parece deberse a un descuido. Las dos palabras son diferentes en sus terminaciones, algo que no facilitaría una confusión por parte del copista en el traslado de la pericopa al papel. En consecuencia, este error no parece poligenético, sino que debería considerarse como un error significativo. El resto son errores poco significativos producidos por descuidos, lecturas erróneas del modelo, omisiones o proximidad de una palabra similar en el discurso: 1) disposiciones de testamentos de los contratos y obligaciones con que mutuamente está encargada la república [MR] *disposiciones de testamentos de los contratos y obligaciones con que moralmente está engaçada la república [MN1 y MN4] * disposiciones de testamentos de los contratos y obligaciones con que moralmente está engazada la república [ZM] 2) Consideré que, en caso que pudiésemos librarnos de aquella cárcel, fuera escaparnos de Creta [MR] * Consideré que, en caso que pudiésemos librarnos de aquella cárcel, fuera imposible escaparnos de Creta [MN1 y MN4] 311 * Consideré que, en caso que pudiésemos librarnos de aquella cárcel, fuera impusible escaparnos de Creta [ZM] 3) Pero, ¿cómo nu hubiste miedo de hallarte presente a esos horrores? [MR] * Pero, ¿cómo no hubiste miedo de hallarte presente a esos horrores? [MN1, MN4 y ZM] 4) Subían en forma de humo de diversos colores: negras, subidas, sangrientas y pardas [MR] * Subían en forma de columnas de humo de diversos colores: negras, pálidas, sangrientas y pardas [MN1 y MN4] * Subían en forma de colunas de humo de diversos colores: negras, pálidas, sangrientas y pardas [ZM] En el caso de MR, si se tiene en cuenta la tipología de los errores analizados y la falta de errores conjuntivos, tampoco se puede establecer una relación de dependencia con los demás testimonios. Manuscrito ZM En este testimonio se ha localizado un total de veintitrés errores, de los cuales tan solo dos pueden considerarse significativos: 1) Polites. Yo me confieso con tu opinión, sigue tu viaje [ZM] * Polites. Yo me conformo con tu opinión, sigue tu viaje [MN1, MN4 y MR] Parece difícil que esta innovación se le haya ocurrido al copista de ZM partiendo de la lectura conformo, por lo que se puede pensar que el error se encontraba en un modelo de copia que no han seguido los demás testimonios que copian este diálogo. 2) ¿no le hallé al caso del Minotauro? [ZM] * ¿no le hallé ya padre del Minotauro? [MN1, MN4 y MR] 312 En cuanto al resto de errores, son todos ellos poco significativos porque bien podrían haberse cometido de manera poligenética: 1) y a mí me daxa alguna [ZM] * y a mí me deja alguna [MN1, MN4 y MR] 2) mas fue necesario en odio de tan flaco sujeto como el mío informar la inocencia para adular a la ira del rey [ZM] * mas fue necesario en odio de tan flaco sujeto como el mío infamar la inocencia para adular a la ira del rey [MN1] * mas fue necesario en odio de tan flaco sujeto como el mío informar la ignocencia para adular a la ira del rey [MN4] 3) Tampoco quiero conseguir que en esa opinión convengas con el vulgo [ZM] * Tampo quiero consentir que en esa opinión convengas con el vulgo [MN1] * Tanipo quiero consentir que en esa opinión convengas con el vulgo [MN4] * Tampoco quiero consentir que en esa opinión convengas con el vulgo [MR] 4) Digo indignos al mentiroso modo de guardar los sujetos que el mundo ha introducido [ZM] * Digo indignos al mentiroso modo de graduar los sujetos que el mundo ha introducido [MN1, MN4 y MR] 5) porque menos padecerá mi honor muriendo derribado como Ícaro, mi hijo, que condenado por una sentencia [ZM] * porque menos padeciera mi honor muriendo derribado como Ícaro, mi hijo, que condenado por una sentencia [MN1, MN4 y MR] 6) Porque notorio es el celo que ese rey tiene de que se administre la justicia en su reino con toda igualdad, hasta en las mismas cosas [ZM] Porque notorio es el celo que ese rey tiene de que se administre la justicia en su reino con toda igualdad, hasta en las mínimas causas [MN4 y MR] 7) Ansí es por cierto, quebiste de saber mucho desas artes [ZM] 313 * Ansí es por cierto, que debiste de saber mucho desas artes [MN1, MN4 y MR] 8 y 9) Porque ninguna llega a serlo tanto que ande leño de temor y recelo [ZM] * Porque ninguno llega a serlo tanto que no ande lleno de temor y recelo [MN1, MN4 y MR] 10) todo eso es como como lo dices [ZM] * todo eso es como lo dices [MN1, MN4 y MR] 11) gustar de que el mundo entienda el coso como anda divulgado razón de estado es [ZM] * gustar de que el mundo entienda el caso como anda divulgado razón de estado es [MN1, MN4 y MR] 12) las miejas, permite [ZM] * la miel y la conservación de las abejas, permite [MN1, MN4 y MR] 13) Sol, fuerte de luz, acuérdate que eres padre de la reina Pasífae [ZM] * Sol, fuente de luz, acuérdate que eres padre de la reina Pasífae [MN1] * Sol, fuente de la luz, acuérdate que eres padre de la reina Pasífae [MN4 y MR] 14) tan en el vinbrar de la sentencia [ZM] * tan en el umbral de la sentencia [MN1, MN4 y MR] 15) y aún lecones y oí cómo gruñeron [ZM] * y aún lechones oí cómo gruñían [MN1] * y aún leones oí cómo gruñían [MN4] * y aún leones oí cómo rugían [MR] 16) Sabe, Polites, que mayor particularidad que yo noté en todo mi viaje fue que [ZM] * Sabe, Polites, que la mayor particularidad que yo noté en todo mi viaje fue que [MN1, MN4 y MR] 314 17) que son ese fuego colectivo que arde en lo puro del aire [ZM] * que son ese fuego colecticio que arde en lo puro del aire [MN1, MN4 y MR] 18) contradición, amenazada la voz y esortaba da castigado el buen celo [ZM] * contradición, amenaçada la voz que los exshortaba, castigado el buen celo [MN1] * contradición, amenazada la voz que los exshortaba, castigado el buen celo [MN4] * contradicción, amenazada la voz que los exhortaba, castigado el buen celo [MR] 19) pero diósela porque halló por nosotros suficientemente dispuesta para recibirla [MN4 y MR] pero diósela porque la halló por nosotros suficientemente dispuesta para recebirla [MN1] pero diósela porque la halló por nosotros suficientemente dispuesta para recibirla [MN4 y MR] 20) El otro tirano, que se precia de noble porque se arroja las causas de los que lo son [ZM] El otro tirano, que se precia de noble porque se arroga las causas de los que lo son [MN1, MN4 y MR] 21) no dejará de encomendar a la inmortalidad la grandeza de su amino [ZM] no dejará de encomendar a la inmortalidad la grandeça de su ánimo [MN1] no dejará de encomendar a la inmortalidad la grandeza de su ánimo [MN4 y MR] III. 1. CONSTITUTIO STEMMATIS DE DÉDALO Recapitulando los resultados obtenidos, se llega a la conclusión de que no existen evidencias que garanticen ningún tipo de filiación entre estos cuatro testimonios. Por tanto, se hace obligatoria una propuesta estemática en la que cada manuscrito debe 315 ser representado mediante ramificaciones independientes, todas ellas procedentes de [O]: [O] ZM MN4 MN1 MR IV. Diálogo de Mercurio y la Virtud Como ya se indicó en el apartado de la collatio codicum, este diálogo ha sido transmitido por cinco manuscritos (TP, PU, OU, ZM y PN) y un impreso (MN5). Se trata de una traducción realizada por Bartolomé Leonardo de Argensola a partir de un texto erróneamente atribuido a Luciano. En los títulos de los seis testimonios se hace referencia expresa a la autoría lucianesca, incluida la edición de J. A. Pellicer y Saforcada donde, a pesar de su mención a Luciano, se pone en tela de juicio que el verdadero creador de este texto fuera el escritor samosatense: En cuanto al diálogo de Luciano traducido por este, y que dejamos impreso en la pág. 115, se ha de advertir que, aunque en algunas ediciones se atribuye a aquel filósofo tan amigo de burlas y donaires, de otras se excluye, porque algunos juzgan con Fabricio que no es suyo, sino escrito a imitación de otro docto griego (Pellicer y Saforcada, 1778: Noticias, 142). El autor del Ensayo de una Biblioteca de Traductores Españoles cita la Bibliothecae Graecae de Johann Albert Fabricius, publicada en Hamburgo entre los años 1705 y 1728, donde, en el tomo IV, se recoge información bibliográfica acerca de las obras de Luciano, entre ellas, el diálogo Virtus Dea que Argensola traduce como 316 Diálogo de Mercurio y la Virtud (Fabricius, 1717: 492). Según ya se vio en el capítulo dedicado a traducción, Argensola traslada al castellano el diálogo Virtus, escrito en latín por León Battista Alberti a principios del siglo XV, sin conocer su verdadera autoría: En Italia una de las Intercenali, el diálogo Virtus, fue editada a menudo como traducción de Luciano o de Aurispa. En Francia Calvy de la Fontaine tradujo el diálogo en 1556 pero continuó atribuyendo su autoría a Luciano. Ello tuvo lugar también en la España de la primera mitad del siglo XVII, donde algunos escritores como Bartolomé Leonardo de Argensola, Juan de Aguilar Villaquirán y Francisco Herrera Maldonado tradujeron el diálogo al castellano. Pese a ignorar la autoría albertiana de la obra, pusieron de manifiesto el carácter no estrictamente lucianesco de la pieza y señalaron las diferencias estilísticas entre Virtus y el resto de obras del Samosatense (Coroleu, 1994: 179). Este diálogo sería trasladado por Nicolò da Lonigo, coetáneo de Alberti, al italiano, y publicado por vez primera en Venecia (1523) dentro de I diletteuoli dialogi, le vere narrationi, le facete epistole di Luciano philosopho. Posteriormente, en opinión de Otis H. Green, Argensola tomaría como modelo la traducción hecha en italiano por Lonigo. Para demostrar esta hipótesis, Green señala un error de transmisión solo explicable si en la escritura del Diálogo de Mercurio y la Virtud se hubiera tenido a la vista la traducción italiana: Argensola’s dependence of Lonigo’s is everywhere apparent; but it is definitely proved, I believe, by his repetition of a curious error of Lonigo. Where the Latin reads “At ex turba armatorum erupit, Mercuri, Antonio praepotens latera illa sua disgladiatoria ostendens,” Lonigo misread the text and translated “Ma da trauerso uene della cõmpagnia delli armati Marco Antonio homo gagliardo, che pareua uno ualeroso gladiatore”. Argensola translates Lonigo: “Pero salió de aquella compañía de gente armada Marco Antonio, que parecía un valeroso gladiador” (Green, 1935: 276). Como señala Green, una lectura errónea por parte de Lonigo hizo que Mercuri, Antonio terminara derivando en Marco Antonio, error que sería transmitido a la traducción de Argensola y con el que se podría demostrar que el modelo que siguió el autor aragonés no fue otro que el de la traducción italiana. Sin embargo, Fermín Ezpeleta Aguilar considera que el error no está en la traducción de Lonigo, sino en la http://catalogo.bne.es/uhtbin/cgisirsi/3xp9KYwnTD/BNMADRID/115290160/18/XBATH4/XTITLE/I+diletteuoli+dialogi,+le+vere+narrationi,+le+facete+epistole+di+Luciano+philosopho+%5bTexto+impreso%5d+di+greco+in+volgare+tradotte+per+m.+Nicolo+da+Lonigo,+...++&+di+nuouo+accuratam%C4%93te+reuiste+&+emendate http://catalogo.bne.es/uhtbin/cgisirsi/3xp9KYwnTD/BNMADRID/115290160/18/XBATH4/XTITLE/I+diletteuoli+dialogi,+le+vere+narrationi,+le+facete+epistole+di+Luciano+philosopho+%5bTexto+impreso%5d+di+greco+in+volgare+tradotte+per+m.+Nicolo+da+Lonigo,+...++&+di+nuouo+accuratam%C4%93te+reuiste+&+emendate 317 edición que toma como referencia Green y a la que se refiere Fabricius en su Bibliothecae Graecae, es decir, la edición de las obras completas de Luciano en griego y latín publicada en Ámsterdam en 1687, donde se compiló este diálogo espurio.15 Para demostrar que el error no se encuentra en Lonigo y, por tanto, tampoco en Argensola, Ezpeleta Aguilar acude a la edición que Mancini elaboró sobre la obra inédita de Alberti en el s. XIX:16 Pero el texto latino del diálogo Virtus editado por Mancini despeja todas las dudas. En él figura el nombre no de Mercuri, Antonius (como aparecía en el texto latino de la edición de Amsterdam manejado por Green), sino de Marcus Antonius, tal como en efecto aparece en la traducción de Lonigo y en la del propio Argensola (y en la de Herrera Maldonado): at ex turba armatorum erupit Marcus Antonius praepotens latera illa sua digladiatoria ostentans (Ezpeleta Aguilar, 1996: 998 y 999). Este error de la edición de Ámsterdam aparece en la versión del diálogo Virtus dea que Moltzer editó en sus Luciani Samosatensis Opera, quae quidem extant, omnia, publicadas, como se sabe, en Frankfurt (1538), aunque podría remontarse a cualquiera de las versiones manuscritas o impresas que circularon con anterioridad. Aun así, este falso error no descarta que Argensola tomara como modelo para su traducción el texto italiano de Lonigo. Ezpeleta Aguilar, basándose en otras pruebas textuales, afirma lo siguiente: Green acierta en lo fundamental: Argensola traduce directamente de la versión italiana de Lonigo. Existen coincidencias muy significativas entre los dos textos (el de Argensola y el de Lonigo) que no se encuentran en el texto latino de Alberti, aun siendo la traducción italiana casi literal de la latina (Ezpeleta Aguilar, 1996: 999). Por tanto, aunque en la presente edición no se persiga reconstruir el original latino escrito por Alberti mediante el estudio de su transmisión a través de diferentes copias manuscritas e impresas a lo largo de los siglos, sino el texto en castellano de Argensola, como se ha podido ver, es preciso acudir tanto al texto latino como a la traducción intermedia de Lonigo para realizar correctamente su análisis ecdótico. 15 Luciano de Samósata, II (1687: 864 y 865). 16 Ezpeleta Aguilar indica en nota la edición de Mancini y la página correspondiente de la que extrae el texto latino con el que argumenta su razonamiento: Opere inedete et pauca separatim impresa, Hieronymo Mancini, Florentiae, 1890, p. 134. 318 Del conjunto de testimonios que conservan esta obra en castellano se ha descartado el impreso MN5 por ser un testimonio descriptus. El conde de la Viñaza señala en una nota a su edición que “Lo publicó Pellicer en su Ensayo, y se lee en un Ms. del C. de B.”17 Por tanto, parece claro que este editor, al igual que en el resto de los diálogos argensolinos que publica,18 está indicando el testimonio que toma como modelo para su transcripción, en este caso, la edición de Pellicer, añadiendo, además, que se lee en un manuscrito del C. de B., es decir, de Ricardo de Heredia o conde de Benahavis.19 Aunque es obvio que el Conde de la Viñaza parte de la edición de Pellicer según esta nota, no parece tan evidente que Pellicer tomara a su vez como modelo el manuscrito que en el futuro pertenecería a Ricardo de Heredia, puesto que la indicación del conde de la Viñaza se puede interpretar de dos formas, a saber, que Pellicer lo publicó y que además se puede leer en el manuscrito de Heredia, contemporáneo del Conde de la Viñaza, o que Pellicer tomó como modelo el manuscrito que años más tarde pertenecería a Ricardo de Heredia. Sin embargo, teniendo en cuenta las aclaraciones que hace en el resto de diálogos, sobre todo en Demócrito y en Dédalo, donde, sin ninguna duda, está señalando los testimonios que transcribe cuando dice “se lee en”,20 todo parece indicar que Pellicer copió directamente el manuscrito que con el tiempo engrosaría la biblioteca del Conde de Benahavis. Este manuscrito procedía de la biblioteca de Pedro Salvá y Mallén y, a su vez, según indica Salvá, de la biblioteca de Bernardo de Iriarte.21 Y este es el manuscrito que José Manuel Blecua cita en el prólogo a su edición de las Rimas, donde también menciona como antiguo posesor a Foulché- Delbosc, además de su ubicación actual: la Universidad de Pennsylvania.22 Este es, por tanto, el manuscrito que en esta edición se ha denominado PU. Aparte de la nota del Conde de la Viñaza y la información que aporta Salvá en su catálogo, fue necesario cotejar la edición de Pellicer con el manuscrito PU para 17 Leonardo de Argensola, II (1889: 189). 18 Con respecto a los otros diálogos, el conde de la Viñaza refiere los testimonios de sus ediciones como sigue: “Ms. 251 de la Biblioteca Nacional” (Menipo litigante, p. 107); “Este diálogo y el siguiente se leen en el Ms. T-Io6 de la Biblioteca Nacional” (refiriéndose a Demócrito y a Dédalo, p. 131). 19 Heredia (1891-1894: n. 1958 y n. 1959). 20 Cf. n. 18. 21 Salvá y Mallén (1872: v. I, n. 729). Salvá, como años más tarde haría el Conde de la Viñaza, menciona la edición de Pellicer, lo que apoya la hipótesis de que Pellicer habría copiado de este manuscrito el Diálogo de Mercurio y la virtud que publica en su Ensayo: “comprende al fin de los Versos, el Diálogo de Mercurio y la Virtud que publicó Pellicer en el Ensayo de una biblioteca de traductores, y los de Menipo y Demócrito que no han visto la luz pública”. Asimismo, indica que este manuscrito procede de la biblioteca de Bernardo de Iriarte en el artículo n. 728. 22 Leonardo de Argensola, I (1950-1951: LXI y LXII ). Este es el manuscrito B que Foulché Delbosc comenta en su trabajo “Pour une édition des Argensolas" (1920). 319 comprobar si el impreso era realmente un descriptus desechable en la recensio. Según las variantes analizadas, el impreso de Pellicer sigue fielmente el manuscrito de Pennsylvania, salvo en un error que no es compartido por el impreso, error que precisamente se encuentra en el polémico locus criticus que se ha expuesto antes en relación con la autoría del texto: 1) pero salió de aquella compañía de gente armada Murio Antonio, que parecía un valeroso gladiator [PU] * pero salió de aquella compañía de gente armada Murio Antlo, que parecía un valeroso gladiator [OU] * pero salió de aquella compañía de gente armada Marco Antonio, que parecía un valeroso gladiator [MN5, TP y ZM] * om. [PN] Como se puede observar, MN5, TP y ZM presentan una lectura correcta frente a las lecciones de PU y OU, este último, además, con una lectura errada en Antlo. Si se tiene en cuenta lo dicho anteriormente, el error de los testimonios PU y OU se puede deber a un ascendiente que hubiera transmitido la lectura errónea de algún testimonio emparentado con la edición latina de Ámsterdam, es decir, Mercuri, Antonius en lugar de la lectura original de Alberti, Marcus Antonius, legible en la edición de Mancini. Posiblemente Mercuri pudo estar abreviado como Murio., abreviatura que pasaría a PU y OU. Sin embargo, no se entiende que esta abreviatura haya pasado a los dos manuscritos si no se da por hecho que copiaron directamente de un testimonio que, a su vez, transcribió la edición de Ámsterdam o, para ser más precisos si se considera la datación del manuscrito PU, uno de sus ascendientes, introduciendo de esta manera la abreviatura en la tradición española. De todas formas, esto es imposible porque, en cualquier caso, el resultado habría sido una traducción del texto latino Virtus al castellano, texto que difiere de la traducción de Argensola, más próxima a la versión de Lonigo como demuestra Ezpeleta Aguilar. Por tanto, parece inviable que una abreviatura procedente de un testimonio emparentado con el Virtus de la edición latina de Ámsterdam, y, en consecuencia, portador del error Mercuri en lugar de Marcus, haya pasado a dos copias del Diálogo de Mercurio y la Virtud, por lo que resulta más razonable pensar en un error de transcripción originado en algún punto de la transmisión y compartido por los dos manuscritos. Este error paleográfico podría haber sido 320 provocado por la confusión de a por u y de i por c, grafías que habitualmente dan lugar a una lectura errada. Con respecto a la lectura válida de MN5, si se acepta que transcribe el manuscrito PU, se pude llegar a la conclusión de que Pellicer, como editor erudito, perfectamente pudo percatarse del error enmendándolo ope ingenii o con alguna de las versiones castellanas o latinas que en su edición afirma conocer. Por tanto, la discrepancia de lecturas en este locus criticus no demuestra que la edición proceda de otro testimonio diferente de PU. En resumen, teniendo en cuenta tanto la información aportada por el Conde de la Viñaza como las lecturas en común de ambos testimonios, se puede afirmar que MN5 es una copia del manuscrito PU. En cuanto al resto de testimonios, se han obtenido los siguientes resultados: Manuscrito TP Este manuscrito alberga seis errores, aunque ninguno conjuntivo con los demás testimonios. Tan solo existe un error significativo en el siguiente locus crtiticus: 1) No podrás tú jamás hacer, ¡oh, gran diosa!, que yo sea plebeya, y en caso que yo haya de ceder a los mayores, no se extenderá Júpiter atanto que yo me humille a ti [TP] * No podrás tú jamás hacer, ¡oh, gran diosa!, que yo sea plebeya, y en caso que yo haya de ceder a los mayores, no se estenderá tu poder a tanto que yo me humille a ti [PU y ZM] * No podrás tú jamás hacer, ¡oh, gran diosa!, que yo sea plebeya, y en caso que yo haya de ceder a los mayores, no se estenderá tu poder atanto que yo me humille a ti [OU] * om. [PN] La sustitución de tu poder por Júpiter crea una oración que no tiene sentido, pues en este diálogo la diosa Virtud está reprendiendo la actitud de Fortuna, y no de Júpiter. Este error no es explicable por ninguno de los descuidos habituales que originan los errores poligenéticos; no existe un salto de igual a igual por una cercanía de la palabra Júpiter ni es posible que tu poder se leyera erróneamente como Júpiter por una 321 mala interpretación paleográfica, por tanto, parece oportuno pensar que este error ya estaba presente en el modelo de TP y que al copista le pasó desapercibido, siendo, en consecuencia, un error significativo. Los restantes son errores poco significativos: 1) y estando con estos, y otros insignes personas [TP] * y estando con todos estos, y con otras insignes personas [PU, OU, ZM y PN] 2) magicones [TP] * mogicones [PU, OU y ZM] * om. [PN] 3) y au al colegio de los dioses será de poco [TP] * y aun al colegio de los dioses será poco [PU, OU y ZM] * om. [PN] 4) tú has empreendido una cosa gravísima y llena de dificultad en querer contender contra la Fortuna, porque al mismo Máximo Júpiter, dejo los otros dioses, reconoce, por una parte, estarle en obligación por los beneficios recibidos [TP] * tú has emprendido una cosa gravísima y llena de dificultad en querer contender contra la Fortuna, porque el mismo Júpiter, dejado los otros dioses, reconoce, por una parte, estarle en obligación por los beneficios recebidos [PU] * tú has emprendido una cosa gravísima y llena de dificultad en querer contender contra la Fortuna, porque el mismo Júpiter, dejado los otros dioses, reconoce, por una parte, estarle en obligación por los beneficios recibidos [OU y ZM] * om. [PN] Aunque es destacable el cambio semántico de la oración en TP, pues la sustitución del artículo el por la contracción al supone decir justo lo contrario, es decir, que Fortuna está en deuda con Júpiter en lugar de que Júpiter está en deuda con Fortuna como correctamente se recoge en los otros testimonios, no se puede asegurar que el 322 error haya sido transmitido por un ascendiente, pues la confusión de e por a en las copias manuscritas es más que frecuente. 5) reconoce, por una parte, estarle en obligación por los beneficios recibidos de su mano, sus fuerças y señorío [TP] * reconoce, por una parte, estarle en obligación por los beneficios recebidos de su mano, y, por otra, teme sus fuerzas y señorío [PU] * reconoce, por una parte, estarle en obligación por los beneficios recibidos de su mano, y, por otra, teme sus fuerças y señorío [OU y ZM] * om. [PN] Si bien es cierto que la lectura de TP podría ser coherente si se entiende como una enumeración de cosas que Júpiter debe a Fortuna, hay que tener en cuenta que el manuscrito presenta un espacio en blanco en las palabras que parecen estar omitidas, es decir, la lectura que sí está presente en los otros testimonios. Esto hace pensar que tal vez el copista se encontró con un pasaje de difícil lectura y omitió la parte ilegible dejando un hueco sin escritura. Por tanto, aunque parece que este error ha sido provocado por alguna particularidad del modelo que copia, tal vez una tachadura o mancha de humedad, no se puede asegurar que ya estaba en él, luego no se puede afirmar que se trate de un error significativo. En resumen, teniendo en cuenta los errores analizados, no se puede filiar el manuscrito TP con PU, OU, ZM o PN. Manuscritos PU y OU Tan solo se ha encontrado un error en el manuscrito PU. Se trata de un error compartido con OU: 1) pero salió de aquella compañía de gente armada Murio Antonio, que parecía un valeroso gladiator [PU] * pero salió de aquella compañía de gente armada Murio Antlo, que parecía un valeroso gladiator [OU] 323 * pero salió de aquella compañía de gente armada Marco Antonio, que parecía un valeroso gladiator [TP y ZM] * om. [PN] Según ha quedado dicho antes, este error podría deberse a una mala lectura paleográfica de ambos copistas que habrían confundido a por u y c por i, siendo difícil demostrar que Murio pudiera leerse en un modelo de copia común para los dos testimonios. En este caso, si el error no fue transmitido por un subarquetipo y, en consecuencia, fue producto de una lectura paleográfica errada y simultánea, se trataría de un error poligenético. No obstante, resulta curioso que los dos copistas se equivocaran en las mismas grafías, lo que quiere decir que, o bien partieron de un testimonio común en el que la a se asemejaba a una u y la c a una i, o que realmente en ese modelo se leía Murio y no Marco, lo que implicaría un error conjuntivo. En este último caso, la lectura Murio, como ya se dijo, no pudo ser causada por una hipotética abreviatura de Mercuri, como a priori se podría pensar, sino por la errónea lectura paleográfica referida que se pudo originar en algún punto de la transmisión pasando finalmente al ascendiente de estos dos manuscritos. Además de este error, los dos testimonios coinciden en la mayoría de lecturas equipolentes, algo que, si bien no demuestra la existencia de un modelo común, refuerza los argumentos para conjeturar, si también se tienen en cuenta los errores separativos, la existencia de un subarquetipo que filie ambos testimonios. Los errores separativos que, por un lado, hacen posible plantear un subarquetipo en el stemma y, por otro, descartan la posibilidad de que uno sea descriptus del otro, se han localizado en los siguientes loci critici: 1) Antlo [OU] * Antonio [TP, PU y ZM] * om. [PN] 2) plantó un mojicón en la cara a Marco Lulio [OU] * plantó un mojicón en la cara a Marco Tulio [TP y PU] * plantó un mojicón en la cara a Marco Julio [ZM] 324 En este caso se produce un error por la lectura errónea del nombre Marco Lulio para referirse a Marco Tulio Cicerón, presente en la corte de amigos de la diosa Virtud y desgraciado receptor del mojicón de Marco Antonio. Se podría tratar de un error paleográfico, sin embargo, no es fácil que una T se confunda con una L, por lo que se podría conjeturar una lectio dificilior de OU frente a las lecturas de TP y PU. 3) Pues en verdad que ahora lo po ser [OU] * Pues en verdad que ahora lo podría ser [PU] * Pues en verdad que agora lo podría ser [TP] * Pues en verdad que ahora lo podría hacer [ZM] * om. [PN] 4) Dícenme algunas veces que los los dioses están ocupados [OU] * Dícenme algunas veces que los dioses están ocupados [TP y PU] * Dícenme algunas veces cómo los dioses están ocupados cómo las calabazas florescan [ZM] 5) las mariposas vuelan ya con las bien adornadas [OU] * las mariposas vuelan ya con las alas bien adornadas [PU y ZM] * las mariposas vuelan ya con sus alas bien adornadas [TP] * om. [PN] En resumen, teniendo en cuenta el error conjuntivo y los errores separativos, los manuscritos PU y OU se encontrarían filiados en torno a un subarquetipo. Manuscrito ZM El manuscrito ZM tiene tres errores, aunque tan solo uno podría proceder de su ascendiente, pues el resto posiblemente se deba a descuidos del copista: 1) Marco Julio [ZM] * Marco Tulio [TP y PU] * Marco Lulio [OU] * om. PN 325 Es posible que en el modelo de copia de ZM se leyera Julio, sin embargo, también cabe la posibilidad de que el copista haya realizado una lectio facilior al transcribir Tulio. Los dos errores restantes son poco significativos: 1) Porque ya tú ves que mi Policleto con el pincel, ni Fidias con su escoplo [ZM] * Porque ya tú ves que ni Policleto con el pincel, ni Fidias con su escoplo [PU y OU] * om. [PN] 2) Pero yo, acoceada y acoceada de aquella manera [ZM] * Pero yo, acoceada y acosada de aquella manera [PU y OU] * om. PN Por tanto, teniendo en cuenta los resultados obtenidos, no es posible filiar este testimonio con ninguno de los otros que transmiten el Diálogo de Mercurio y la Virtud. Manuscrito PN Como ya se ha dicho, este es un testimonio incompleto, pues falta una buena parte del diálogo, sin embargo, no debe desecharse el resto de lecturas que sí transmite. Se ha detectado un total de dos errores, ninguno de ellos significativo. 1) y así ver lo que quiere [PN] * y así salgo a ver lo que quiere [ZM, PU y OU] 2) Ya sabes que destroçada vengo y llena de lodo; sabe que la causa dello ha sido la presunción y poca bondad de la Fortuna [PN] * Ya tú ves cuan destrozada vengo y llena de lodo; sabe que la causa de ello ha sido la presunción y poca verdad de la Fortuna [PU] * Ya tú ves cuan destroçada vengo y llena de lodo, ¿sabe que la causa de ello ha sido la presumtión y poca bondad de la Fortuna? [TP] 326 * Ya tú vees cuan destroçada vengo y llena de lodo; sabe que la causa dello ha sido la presumpción y poca verdad de la Fortuna [OU] * Ya tú ves que destroçada vengo y llena de lodo; sabe que la causa dello ha sido la presunción y poca bondad de la Fortuna [ZM] En consecuencia, debido a la falta de errores significativos compartidos con otros testimonios, no se puede filiar este manuscrito con ninguno de los otros que han transmitido el diálogo. IV. 1. CONSTITUTIO STEMMATIS DEL DIÁLOGO DE MERCURIO Y LA VIRTUD En esta ocasión existen, por un lado, tres manuscritos que no tienen errores significativos válidos para realizar una filiación con ningún testimonio, y, por otro, una familia que agrupa a PU y OU en torno a un subarquetipo α, por lo que el stemma es el siguiente: [O] ZM TP α PN PU OU V. 3. 2. CONSTITUTIO TEXTUS Tras la fase de la recensio, en la que se han analizado los diferentes loci critici que presenta cada testimonio y se han planteado los stemmata pertinentes para cada uno de los diálogos, se ha procedido a la constitución del texto mediante la selectio de variantes adiáforas y la enmienda de errores. 327 Con respecto a la selectio de las variantes textuales, se ha aplicado la elección mecánica mediante la ley de la mayoría, acudiendo al iudicium en los casos donde el stemma no permite aplicar un proceso automático o la lección obtenida no se ajusta al texto que se podría considerar más cercano al autor. En las ramificaciones bipartitas, como en el caso de la filiación entre PU y OU, se han elegido mayoritariamente las lecturas del manuscrito que, según el usus scribendi y la cantidad de errores, así como su calidad, se ha considerado más próximo al original. Por tanto, en la reconstrucción del subarquetipo α que filia los dos testimonios, ascendiente que contendrá la lectura computable en la elección mecánica de las variantes, se han seleccionado, salvo lugares contrarios a la lógica que dictamina el usus scribendi, la lecciones del manuscrito PU.23 El mismo procedimiento se ha seguido cuando ha existido una situación de paridad en el recuento de las variantes en las ramas altas del stemma. Hay que advertir que en el caso de Menipo litigante, como ya se ha dicho, el manuscrito TP copia del impreso MN3 indicándolo mediante una nota. Al ser lecciones descriptae, no son válidas para la selectio. Por otro lado, es necesario señalar que para la edición de Menipo litigante y el Diálogo de Mercurio y la Virtud se ha contado con sendos testimonios incompletos; estos se han ubicado como los demás en el lugar de su stemma correspondiente y se han aprovechado para la selectio las lecturas disponibles. Con respecto a la enmienda de errores, se ha descartado la enmendatio ope ingenii, o la enmendatio propiamente dicha que, como señala Blecua, “solo podría utilizarse en aquellos casos en que se subsanan los errores sin ayuda de testimonios”.24 Se ha elegido, por tanto, la enmendatio ope codicum para resolver los loci critici portadores de errores y ofrecer así un texto depurado de lecturas no atribuibles a [O] donde las lecciones no válidas quedan relegadas al aparato de variantes y al presente estudio ecdótico. V .3. 3. DISPOSITIO TEXTUS 23 Para esta fase de la edición se ha seguido a Pérez Priego (1997: 74): “Cuando no es posible la elección automática entre variantes de similar peso en el stemma, el editor, apelando a su iudicium, tiene que recurrir a otros criterios sustitutorios. Los dos más importantes son el del usus scribendi y el de la lectio facilior. El primero de estos criterios consiste en adoptar la lección que mejor se ajusta y corresponde a la lengua y el estilo del autor, de la época en que escribe, del género literario en que se enmarca la obra, a la forma métrica en que está compuesta (res metrica), etc., o que mejor se acomoda al contexto”. 24 Blecua (2001: 123). 328 Se ha elegido como testimonio base el manuscrito MN1 para la edición de los diálogos Menipo litigante, Demócrito y Dédalo; para el Diálogo de Mercurio y la Virtud, se ha seleccionado el testimonio PU. En el primer caso, este manuscrito representa la copia más cuidada, tanto en sus elementos externos como internos, una de las más antiguas y la que, según el usus scribendi y el número de errores detectados, así como su tipología, se podría considerar más próxima al autor. Este es, por tanto, el testimonio que se ha seguido para fijar la lengua de los tres primeros textos. En el caso del Diálogo de Mercurio y la Virtud se han considerado igualmente la cantidad y calidad de los errores, la datación que se le puede asignar al manuscrito así como las características lingüísticas de la copia para determinar que el testimonio PU, por su mayor proximidad a lo que pudo ser el original, debe ser el texto base que establezca los aspectos gramaticales del diálogo. Con respecto a la presentación gráfica, se ha modernizado la puntuación ajustándola a los usos actuales sin excluir el sentido o el pautado que el texto podía haber tenido en una lectura contemporánea al momento de su creación.25 Asimismo, se han corregido los signos de puntuación erróneos quedando consignados únicamente en el aparato de variantes. La acentuación ha sido adaptada a las recomendaciones vigentes, utilizando tilde únicamente cuando la ortografía actual lo aconseja. En cuanto al uso de mayúsculas y minúsculas, se ha ajustado a las propuestas de la Real Academia. Para la edición de las grafías, representación de grupos cultos, evoluciones patrimoniales del sistema vocálico o consonántico, cultismos, dialectalismos y separación o unión de palabras, se han establecido unos criterios de edición detallados en el epígrafe que sigue. V .3. 3. 1. CRITERIOS DE EDICIÓN 1) Se desarrollan todas las abreviaturas sin indicarlo entre corchetes. 2) En las transcripciones se mantienen los rasgos dialectales propios de cada testimonio. Algunos ejemplos de ello son la conservación de oclusivas sordas intervocálicas en 25 Toda referencia al uso moderno de la lengua española remite a la regulación propuesta por las últimas publicaciones de la Real Academia, tanto en papel como en formato digital. 329 palabras como afirmationes (Men., MN2), metátesis como probeta en lugar de pobreta (Dem., OU), adiciones de consonantes antihiáticas del tipo riyendo en lugar de riendo (Dem., MN1) o reducciones de wau tras consonante, como en antica en lugar de antigua (Dem., MN1).26 3) No se interviene cuando, por motivos de fonética vulgar, hay alguna vacilación en el grado de apertura de las vocales átonas, como en recebidas (Men., MN1) escrebir (Men. MN1), redícula (Dem., MN4), siguro (Dem., TP) o Arquímides (Mer., OU). De la misma manera se procede cuando una vocal es etimológica; este es el caso de cultismos como verisímil (Men., MN2) o imágines (Déd., MN4). 4) Se mantiene la e doble en fee (Men., MN1), vees (Merc., OU), apreender (Men., MN4), héroees (Men., MN4), traeen (Dem. MN4) o nueevo (Déd., MN4). Asimismo, se respeta la simplificación en palabras como crer (Dem., OU). 5) Se modernizan las grafías empleadas para las antiguas sibilantes; de este modo, la grafía ç se reemplaza por c ante i y e, pero se conserva ante a, o y u. También se sustituye z por c cuando corresponde según el uso vigente. Si el copista ha olvidado la cedilla en ça, ço o çu, se repone. En cuanto a las grafías x y g, se sustituyen por j cuando representan un sonido velar fricativo allí donde las normas ortográficas actuales no obligan a usar g; este es el caso de Artaxerxes>Artajerjes (Dem., MN1) o viage>viaje (Déd., MN1). Del mismo modo, se sustituye j por g según el uso actual, como en imajinaciones>imaginaciones (Dem., MN4). La grafía ss queda simplificada, como en viesses (Men., MN1) o casso (Déd., MN1). En cuanto a sc, se respeta al inicio de palabra, como en Scitia (Men., MN1) o sciencia (Dem.MN2), pero se elimina en el interior por no representar en esta época ninguna oposición fonológica con respecto al fonema /θ/ de ce y ci, como en aborrescen>aborrecen (Men., MN1) o parescio>pareció (Men., MN4). 26 El primer rasgo lingüístico está vinculado al norte de Huesca (Lapesa, 2001: 494), aunque como cultismo gráfico es fenómeno también frecuente en el castellano áureo. En cuanto a la metátesis de r, aunque presente en la evolución de otras lenguas peninsulares, es un fenómeno que se produjo de manera muy temprana en aragonés (Tilander, 1963-1964: 349). Con respeto a los rasgos restantes, véase la información recogida en Dem., nn. 9 y 13 respectivamente. 330 6) Se mantiene s cuando precede a t, como en estranjero (Men., MN1) o estraño (Men., MN4), igual que x antes de s, como en exsaminarme (Déd., MN1) o exshortaba (Déd., MN4). 7) Las sonorizaciones de oclusivas sordas se respetan, como en produzga (Men., TP), trasluzga (Men., PU) o introduzga (Merc., TP). 8) Se moderniza el uso de v con valor vocálico sustituyendo esta grafía por u cuando corresponde, así como el empleo de b y v con valor de oclusivas sonoras siguiendo las normas ortográficas actuales. Del mismo modo, se actualiza, según la ortografía moderna, el uso de m delante de b, como en embidia>envidia (Men., MN2) o n precediendo a b, como en tanbien>también (Men., MN2). 9) Se adapta a la ortografía moderna el uso de n en palabras como comservasen>conservasen (Dem., MN4), desemfrenada>desenfrenada (Dem., MN4) o emmendar>enmendar (Dem., MN4). También se actualiza -np- a -mp- según el uso moderno, como en tanpoco>tampoco y enpobrecen>empobrecen (Men., MN2) o inportantes>importantes (Dem. TP). 10) En esta edición se añade o se elimina h cuando la ortografía vigente lo requiere. Se descarta en casos como hos>os (Men., PU), hedad>edad (Dem., ZM), crehemos>creemos (Men., PU) o traher>traer (Men., MN1).27 Se añade h cuando el copista no la escribe en posición intervocálica o al principio de palabra, como en aora>ahora (Men., MN2), alajas>alhajas (Men., MN1) o acia>hacia (Men., MN2). 11) Se reducen las dobles consonantes que no tengan valor fonético, como en innocencia>inocencia (Men., MN4), effecto>efecto (Dem., PU) o rrespectosos>respectosos (Men., MN4) o immitar>imitar (Men., PN). 27Aunque el empleo de h antietimológica al principio de palabra y el uso de la misma grafía entre vocales como elemento separador suele ser rasgo común en textos aragoneses antiguos, se ha tomado la opción de modernizar por su nulo valor fonético (Enguita Utrilla, 2004: 575 y Alvar, 1958-1958: 202). 331 12) La grafía rr se simplifica en cualquier posición según la ortografía moderna, como en enrriquezerse>enriquecerse (Men., MN1), pero se mantiene en casos como deramadas (Dem., OU), socorer (Men., ZM) o aborezco (Dem., ZM). 13) Se sustituye y con valor vocálico por i en palabras como yndustria>industria (Déd., MN4) o caýan>caían (Dem., ZM), y viceversa cuando i tiene valor consonántico en casos como leiendolas>leyéndolas, suios>suyos (Men. MN2), leies>leyes (Déd., ZM), caiera>cayera (Déd., ZM) o Iúpiter>Júpiter (Dem., ZM). También se reemplaza i por y cuando la ortografía actual lo exige, como en estoi>estoy (Men., TP). Sin embargo, se respeta el uso de y cuando existen dudas sobre su valor vocálico o consonántico, como en yere (Men., MN2) o yerro (Déd., ZM). 14) Se modernizan los grupos cultos ch, th o ph presentes en palabras como charísimo>carísimo (Men., MN2), theatro>teatro (Men., MN1), pirathas>piratas (Men., MN2), Alithias>Alitias (Men., MN2), philosophos>filósofos (Men., MN1), Teophanes>Teófanes (Men., MN4), Theophanes>Teófanes (Men., PN), Thimocaris>Timócaris (Dem., MR) o Timocharis>Timócaris (Dem., OU), pero se mantienen aquellos formados por –ct-, -cc-, bs-/-bs-, y -pt-, como en sacrosanctas (Men., MN2), respectadas (Men., MN2), succesos (Dem., MN1), obscuros (Men., OU), substituir (Men., MN4) o presumptuosa (Mer., PU). También se modernizan grupos vocálicos cultos como el presente en Aesculapio>Esculapio (Dem., MN1). 15) Se conservan las contracciones de preposición de más pronombre personal o demostrativo que hoy no se emplearían, como en dél (Dem., TP), dese (Déd., MN1), deste (Men., MN2) o dellos (Dem., MR), así como la forma analítica de el, como en de el centro (Men., PU). 16) Todas las palabras que actualmente no formarían una unidad, a excepción de las que se acaban de citar, se separan sin indicarlo y se les aplican los mismos criterios de edición aquí expuestos, excepto si en dicha separación, como en el caso de palabras con una vocal embebida, se requiere restituir alguna grafía para que la construcción tenga sentido; en este último caso se añade un apóstrofo para marcar la desunión: ac’arriba (Men., MN1) o m’esté (Mer., OU). 332 17) Se sustituye q por c cuando aparece con u semiconsonante, como en quando>cuando (Dem., MN1), quanto>cuanto (Déd., MR) o quales>cuales (Men., OU). 18) Se conservan las vocales que no diptongan, como en audencia (Mer., OU) o crujendo (Men., MN1). V. 3. 3. 2. CRITERIOS DE ANOTACIÓN La información se ha distribuido en dos niveles de notas que recogen principalmente las características filológicas de los textos y el aparato de variantes obtenido tras el proceso de edición. Para el primero de los niveles, se ha utilizado un sistema de anotación a pie de página con números arábigos donde se ofrecen aclaraciones de tipo semántico en los casos donde la palabra o construcción sintáctica comentada haya quedado en desuso o se utilice de manera exclusiva para una función literaria ligada al contenido del texto. Tras esta primera información, se ha intentado despejar cualquier tipo de duda lingüística que le pudiera surgir a un lector actual aportando las explicaciones necesarias, tanto desde el punto de vista sincrónico como diacrónico si procede, allí donde una lectura fuera especialmente oscura. Asimismo, se ha buscado identificar las fuentes literarias y referencias histórico- culturales que subyacen bajo los textos estudiados; cuando en algún caso esto no ha sido posible, se avisa de ello en nota a pie de página. Cuando una palabra o construcción lingüística aparece dentro de un fragmento amplio formando parte de la misma nota, se procede a comentar primero lo más general, que suele ser la fuente literaria o histórica que explica el pasaje, y después lo más particular, es decir, la palabra o construcción morfosintáctica en cuestión. Se han intentado aglutinar, en la medida de lo posible, todas las notas próximas con un solo número volado para evitar la distracción en la lectura del texto. Habitualmente, salvo en la anotación ecdótica, las notas se encuentran al final de una pausa gráfica o unidad de sentido. Para la definición de los vocablos se han utilizado diferentes diccionarios, aunque, entre todos ellos, han predominado el Tesoro de la lengua castellana o española de Sebastián de Covarrubias por ser el más próximo a la creación de los textos, el Diccionario de Autoridades de la Real Academia Española de la Lengua, así 333 como las sucesivas ediciones y ampliaciones que ha tenido hasta la actualidad. Se han empleado las abreviaturas Cov., Aut., y DRAE., en la indicación de los diccionarios correspondientes. Además de estos diccionarios, se ha utilizado la herramienta virtual CORDE de la Real Academia para ejemplificar el contexto diacrónico en el que una palabra o construcción analizada puede aparecer y su frecuencia de uso en relación con los siglos en los que se documenta. En este caso, se anota también la dirección de la página electrónica y la fecha de consulta, tal como aconsejan las normas de cita propuestas por los responsables de esta herramienta filológica en red. Cuando ha sido necesario transcribir algún texto editado por otro autor, se han respetado sus criterios de edición; este es el caso de los fragmentos con los que ejemplifica Keniston en su estudio de la sintaxis castellana o las transcripciones de los corpora analizados en otras obras de carácter lingüístico que han sido realizadas por editores contemporáneos. En el caso de que se haya consultado un testimonio original o un facsímil, se han aplicado los mismos criterios que se han fijado en esta edición. Con respecto al sistema de cita, se ha utilizado mayoritariamente el método abreviado consistente en la mención del apellido o apellidos del autor precediendo al año de edición y la o las páginas donde se encuentra la información a la que se remite, como en (Lloyd, 1993: 378) –si la información aparece tras una cita entrecomillada o sangrada– o Zappala (1990: 139) en el resto de casos. Cuando se citan fragmentos de las ediciones preparadas para esta tesis, únicamente se remite a la página del trabajo donde se pueden encontrar; si se utiliza otra edición, entonces se especifican sus datos bibliográficos abreviados. En el caso de las obras que usualmente se citan indicando sus secciones o capítulos, se ofrece en primer lugar el apellido y después el capítulo o apartado correspondiente: (Keniston, 35.24). En las obras greco-latinas, además del autor, año y páginas, se indica la obra, subtítulo, volumen y subdivisiones internas si son necesarios para una mejor identificación de la cita: (Plutarco, “Teseo”, Vidas paralelas, I, 19, 3, 4 y 7, 2000: 177). Cuando se cita sobre el texto y aparece el nombre del autor, únicamente se ofrece el año de edición y la página entre paréntesis: “Schwartz y Pérez Cuenca (2011: 171) son de una opinión similar” o solo el año de edición y la página entre paréntesis si se acaba de mencionar el nombre del autor. Si la cita supera las dos líneas, se presenta sangrada y sin entrecomillar aportando la referencia bibliográfica correspondiente. 334 Todas estas referencias abreviadas se podrán encontrar desarrolladas en una lista de información bibliográfica al final del trabajo. V. 3. 4. APPARATUS CRITICUS Se ha utilizado un aparato de variantes negativo con el que se ha pretendido, dentro de la complejidad que supone evidenciar los datos de algunos loci critici debido a la cantidad de lecciones adiáforas presentes en un mismo fragmento y los numerosos testimonios, dejar constancia de todas las lecturas divergentes con respecto al texto editado de la manera más sencilla posible. Se indica, en primer lugar, la lectura que se ha considerado más cercana a [O], es decir, la lectura que se edita. A continuación, después del corchete, se ofrecen las variantes recogidas en el resto de testimonios señalando la sigla que se les ha asignado. Todas las notas ecdóticas, ordenadas mediante numeración romana, remiten a este aparato de variantes que se ha situado al final de cada texto para no sobrecargar más de la cuenta la lectura. No se han realizado enmiendas ope ingenii, por tanto, se escoge la lectura mayoritaria carente de error indicando tras el corchete el resto de variantes y el testimonio donde se puede leer cada una de ellas. Todas aquellas aclaraciones que se han considerado necesarias para señalar alguna particularidad de un testimonio quedan consignadas en letra cursiva y entre paréntesis. En este aparato de variantes, como ya quedó dicho, no se recogen lecturas de testimonios descripti, salvo las lecturas críticas divergentes que Lía Schwartz e Isabel Pérez Cuenca han anotado en su reciente edición. Tratándose de una edición crítica moderna y concebida para un análisis filológico riguroso, se ha creído pertinente anotar todas aquellas discrepancias que la presente edición pueda tener con el estudio realizado por ambas autoras para que el lector pueda escoger entre un criterio u otro según lo estime oportuno. Las referencias a la edición de Lía Schwartz e Isabel Pérez Cuenca, a partir de ahora abreviada como LSIP, se han emplazado al final de las lecturas recogidas por los diferentes testimonios en el aparato de variantes. Se han establecido cuatro tipos de divergencia con respecto a esta edición: 1) Cuando LSIP omite una lectura recogida por un testimonio: 335 En este caso, se emplean las abreviaturas om. var. (omisión de variante) seguidas de la lectura que LSIP ha omitido y el testimonio donde se produce la omisión. No se indica omisión cuando la lectura que falta en su aparato de variantes pertenece al testimonio OU, manuscrito que, por no tener constancia de él, las editoras no han incluido en su edición. Tampoco se anota una omisión de variante cuando LSIP emplea unos criterios diferentes de los que se utilizan en esta edición, pero sí cuando ha seguido los mismos y no ha consignado la lectura. Un ejemplo de omisión de variante es el siguiente: magnanimidad] magnimidad TP // om. var. magnimidad LSIP [TP] Cuando se trata de un grupo de palabras o un fragmento extenso, se indica únicamente la variante que LSIP ha omitido. Este mismo sistema se ha seguido para los cuatro tipos de divergencias: moralmente está engaçada la república] mutuamente está encargada la república MR // moralmente está engaçada la república MN4 // om. var. encargada LSIP [MR] 2) LSIP omite no una variante, sino una palabra recogida en un testimonio: En este caso, se indica simplemente con la abreviatura om. la palabra que ha suprimido erróneamente en su lectura: si vosotros estimásedes las cosas] si estimásedes las cosas MN1 MR // si vosotros estimásedeis las cosas PU OU // om. vosotros LSIP [MN4] 3) LSIP realiza una lectura que discrepa de la que se recoge en esta edición: Es decir, no se entiende como una lectura errónea de LSIP, sino como una división de opiniones en la lectura paleográfica provocada por las características caligráficas del manuscrito. En este caso, se señala como lect. div. (lectura divergente), se ofrece la lectura de LSIP y se indica el o los testimonios donde se lee: 336 Nearco, que fue uno de] Heareo, que fue uno de MR MN4 // Nearco, uno de MN3 // lect. div. Hearco LSIP [MR MN4] 4) Por último, se han anotado las lecciones donde, tras realizar las comprobaciones necesarias sobre los testimonios originales, se ha concluido que LSIP ha leído de manera errónea. Esta indicación se marca como err. lect. (error de lectura): ridículos] redicidos MN4 // err. lect. redicios LSIP [MN4] 337 V. 4. ESTUDIO LINGÜÍSTICO V. 4. 1. INTRODUCCIÓN A pesar del nivel de fijación que la lengua ya había adquirido en los siglos XVI y XVII (Lapesa, 2001: 367), aún se puede encontrar una amplia fenomenología de cambios y fluctuaciones evolutivas del lenguaje que ayudan a comprender mejor la transición del romance primitivo a la consolidación del español moderno durante el s. XVIII. Así pues, lo que se pretende con este análisis descriptivo es documentar algunos de esos cambios mediante referencias concretas a los ejemplos más representativos de cada fenómeno. Se ha querido ejemplificar, por tanto, cada caso con extractos de un producto literario que, como se verá a continuación, se adapta a la morfología y usos gramaticales de la época en que fue escrito. De igual modo, se ha pretendido dejar constancia de la lengua utilizada en los testimonios que transmiten los diálogos de esta edición. Por tanto, aunque no se pueda determinar con seguridad si los rasgos lingüísticos contenidos en estos testimonios se encontraban presentes en los originales del autor o solo en la arbitrariedad de los copistas, sí se puede deducir, atendiendo a varios de los fenómenos aquí descritos, una proximidad coherente con los hábitos gramaticales del autor. En consecuencia, los fenómenos lingüísticos que aquí se describen se limitan a ofrecer la caracterización de los manuscritos, y no de los cuatro diálogos entendidos como ideal del texto literario que el autor pudo escribir. Por tanto, en cada uno de los ejemplos se hace referencia al diálogo donde se ha localizado, pero remitiendo en última instancia al manuscrito donde se leen, que es el texto base de cada una de las ediciones: MN1 para los diálogos Menipo litigante, Demócrito y Dédalo, y PU para el Diálogo de Mercurio y la Virtud, títulos que en este análisis se simplifican como Menipo, Demócrito, Dédalo y Mercurio. Por último, como ya ha quedado apuntado al principio, es necesario decir que este no es un estudio pormenorizado de cada una de las peculiaridades lingüísticas recogidas por estos testimonios, sino un análisis general que tiene la intención de describir su lengua en relación con la época en que fueron producidos. Por tanto, las particularidades quedan consignadas en esta edición mediante las notas utilizadas para aclarar fenómenos que, o no tienen demasiada trascendencia entre los cambios más importantes del español áureo o, por ser muy poco frecuentes en los manuscritos, no resulta oportuno incluirlas entre los rasgos generales que aquí se describen. 338 V. 4. 2. VOCALES V. 4. 2. 1. VOCALES ÁTONAS Aunque la época en que fueron escritos estos diálogos (c. 1600) no se caracteriza por un incremento de las fluctuaciones vocálicas que se produjeron en la Edad Media, aún siguen existiendo fenómenos de cambio que afectan en mayor grado al vocalismo átono.1 Estas variaciones vocálicas en la sílaba átona se pueden esquematizar de la manera que sigue. V. 4. 2. 1. 1. CULTISMOS En los cuatro diálogos se detectan diferentes variaciones del grado de apertura vocálica con respecto al español actual, sin embargo, algunos de estos casos no se deben a fenómenos evolutivos característicos del castellano, sino al hecho contrario, es decir, a la influencia de las formas etimológicas procedentes del latín. Teniendo en cuenta la formación y gustos clasicistas del autor, no puede considerarse anómalo que cultismos y arcaísmos próximos a los étimos latinos hayan terminando recalando en estos testimonios. Se han registrado palabras como verisímil (Menipo, n. 80), inficionaran (Menipo, n. 67), Elísios (Menipo, n. 72), imágines (Dédalo, n. 30), cudicia (Dédalo, n. 40) o distilando (Dédalo, n. 36), que también alternan con palabras patrimoniales como Elíseos (Menipo) o imágenes (Demócrito y Dédalo). V. 4. 2. 1. 2. PALABRAS PATRIMONIALES Como ya se ha dicho, el gusto del autor por las palabras latinizantes resulta evidente en la lectura de cualquiera de sus obras; sin embargo, existen también casos 1 “Como bien es sabido, la conformación del sistema vocálico castellano estaba ya realizada en la época de fijación escrita del idioma (s. XIII). Las modificaciones que pueden historiarse en los ss. XVI y XVII, como las de la Baja Edad Media, se refieren casi sólo a la distribución en el léxico de determinados fonemas, o combinaciones, vocálicos. Por otro lado, afectan de forma casi exclusiva a la sílaba átona. Ninguna de ellas, además, es originaria de este período. Finalmente, aunque tales situaciones de variación van disminuyendo a lo largo del período, en especial durante el XVII, ello se da sobre todo en la lengua escrita, especialmente la literaria, y más aún en la más «elevada»” (Cano Aguilar, 2004: 825 y 826). 339 esporádicos de irregularidad vocálica que no se deben a la influencia etimológica de cultismos, sino a fenómenos de vacilación propios de la lengua del momento. La mayoría de estas variaciones lingüísticas no tienen su origen en esta época, sino que se produjeron a lo largo la Edad Media dando lugar a una serie de alternancias entre vocales que aún perviviría durante los Siglos de Oro (cf. n.1). Este es el caso de la apertura de vocal átona en escura (Menipo),2 las asimilaciones que se producen en apercebido/–a (Demócrito), recebido/–s (Mercurio, Demócrito, Dédalo y Mercurio), escrebir/escrebí (Menipo y Demócrito), Aristótiles (Menipo) y adquerido (Demócrito), las disimilaciones de perfición/perficiona (Demócrito) y redícula (Demócrito) o la vocal cerrada procedente del doble paradigma de conjugación medieval visible en trujéronle (Menipo).3 V. 4. 2. 2. VOCALES TÓNICAS Si bien es cierto que la variación vocálica en la sílaba átona es un hecho frecuente en este período lingüístico, resulta minoritaria la vacilación en los casos donde existe una vocal tónica. Aun así, se han detectado algunos escasos ejemplos de este tipo de variación: infilicidad (Dédalo), palabra con doble acento donde la vocal tónica interna se cierra por asimilación, o mesmos (Demócrito), con e etimológica.4 Ambas palabras encuentran su alternancia correspondiente en felicidad (Demócrito) y mismo (Menipo, Demócrito, Dédalo y Mercurio). V. 4. 2. 3. PRÓTESIS, PARÁGOGE, SÍNCOPA, ELISIÓN, AFÉRESIS Y APÓCOPE 2 escura: Ralph Penny (2001: 51–52), refiriéndose a las vocales átonas al inicio de palabra, dice que “Estas vocales, aunque articuladas con menor fuerza que las tónicas, ofrecen una mayor energía que el resto de las átonas; por tanto, muestran un grado más acusado de confusión que las tónicas, pero siempre menor que las restantes átonas [...] Aunque probablemente las confusiones hubiesen empezado más tempranamente que en el sistema tónico, no se atestiguan con claridad hasta el siglo III d. C”; por tanto, la pronunciación débil de /o/ podría haber dado lugar a /e/ y, finalmente, a la escritura de escuro en lugar de oscuro. 3 trujéronle: “para el pretérito fuerte el español medieval disponía de dos paradigmas que descendían del perfecto latino en –UĪ: uno con raíz /o/ y otro con raíz /u/ (ej. ove vs. pude). Esta distinción empezó a difuminarse en aquellos casos en que la /o/ se cerraba ocasionalmente en /u/, cosa que sucedía cuando la terminación contenía una [j] [...] Tal cierre vocálico, aunque similar al que se observa en los pretéritos fuertes de la tercera, no se limita a los pretéritos fuertes de esta conjugación, pues muestra igual incidencia en los verbos en –er. Hacia el siglo XVI, /u/ había desbancado a /o/ en este tipo de formas y se había extendido rápidamente a otras cuya terminación nunca había tenido una yod” (Penny, 2001: 208). 4 mesmo: “En castellano alternaron una serie de descendientes de *MEDIPSISSIMUS: en los orígenes del español encontramos meísmo junto a me(e)smo; desde el siglo XIV hasta el Siglo de Oro resulta más frecuente mesmo que mismo (< meísmo); hacia el siglo XVII el estándar prefiere la forma mismo y, a partir del siglo siguiente, mesmo se restringe al uso rural” (Penny, 2001: 145 y 146). 340 Tan solo se han localizado algunos ejemplos en los que ha intervenido algún fenómeno de adición u omisión vocálica que no representan ninguna singularidad con respecto a los usos habituales de la época: prótesis de a– en atambor (Menipo),5 parágoge de e– en cualquiere (Dédalo), síncopa de –e– en debrían (Menipo),6 elisión vocálica en ac’arriba (Menipo y Mercurio), d’estado (Dédalo) o ac’abajo (Dédalo) y aféresis de e– en Scitia (Menipo) y scitas (Demócrito). Con respecto a la apócope, no hay demasiados casos reseñables, salvo los habituales que se observan en las alternancias gran/grande, cualquier/cualquiera/cualquiere y ningún/ninguno/ninguna. Con respecto a la alternancia de gran/grande en estos testimonios, se puede afirmar que sigue la tendencia general de la época a utilizar la forma apocopada ante consonante y la forma plena ante vocal (Keniston, 25.2). Por un lado, existen casos en los que se utilizan ambas formas de manera indistinta y, por otro, aunque hay un predominio de la forma apocopada ante consonante, no ocurre lo mismo con la forma plena ante vocal. Así pues, se encuentran casos de forma apocopada en gran fideicomiso (Menipo), gran promesa (Menipo), gran provecho (Menipo), gran compostura (Demócrito), gran cantidad (Demócrito), gran maestro (Dédalo), gran profesor (Dédalo), gran reverencia (Dédalo), gran turba (Mercurio), gran diosa (Mercurio) o gran filósofo (Mercurio), pero también en gran obra (Demócrito), gran hazaña (Dédalo) y gran isla (Dédalo). La forma plena aparece en grande amigo (Demócrito), grande artífice (Dédalo) o grande artificio (Dédalo), pero también en grande sopa (Menipo), grande provincia (Demócrito), grande plaça (Demócrito), grande vergüença (Demócrito), grande consideración (Dédalo), grande gana (Dédalo), grandes dioses (Mercurio). En cuanto a cualquier/cualquiera/cualquiere, aunque su uso era menos estable en el s. XVI, solía predominar la forma apocopada, más aún si precedía a nombres 5 atambor: la palabra tambor, procedente, según el DRAE, del árabe hispánico ṭabbūl, comenzó a alternar en castellano con su variante protética desde los primeros testimonios en que se registra su uso, durante los siglos XIII y XIV. En los siglos XVI y XVII era, sin embargo, mayoritario el uso de atambor en lugar de tambor (cf. CORDE), aunque esta tendencia empezó a cambiar a finales del XVII, triunfando finalmente tambor. Es significativo que ya en Autoridades se perciba ese uso más restringido de atambor en lugar de tambor: “Llámase más comúnmente tambor” (Aut., s.v. atambor). 6 debrían: se produce un debilitamiento de la vocal átona interconsonántica, fenómeno característico de la formación de los tiempos sintéticos de futuro y condicional en castellano; Ralph Penny aporta varios ejemplos que muestran la evolución de los tiempos de futuro. Estos cambios lingüísticos que se producen en el paso de las formas analíticas latinas a los tiempos sintéticos de futuro, según Penny, son aplicables al condicional “en cada uno de sus detalles” (2001: 199): “DĒBÉRE HÁBEO> devér hé> deveré>devré [...] avrá, bevrá, bivrá, subrá, pidrá” (2001: 196). 341 femeninos (Keniston, 25.2). En estos testimonios se utiliza de manera indiferente, ya sea masculino o femenino el nombre al que precede: cualquiera virtud (Demócrito) o cualquiere caso (Demócrito), pero también cualquier tardança (Dédalo) o cualquier otra (Dédalo). Finalmente, con respecto a la alternancia ningún/ninguno/ninguna, era habitual que la forma masculina sufriera la apócope de –o cuando precedía a un nombre (Keniston, 25.2); en este caso, no se ha encontrado ningún ejemplo destacable que no se adapte a esta norma, por tanto, existen ejemplos de apócope en los masculinos ningún caso (Menipo), ningún estranjero (Menipo), ningún premio (Menipo), ningún avaro (Demócrito), ningún mantenimiento (Demócrito), ningún instrumento (Dédalo) o ningún súbdito (Dédalo) y de forma plena en la variante femenina, como en ninguna cosa (Menipo), ninguna necesidad (Demócrito), ningunas prevenciones (Demócrito), ninguna manera (Demócrito), ninguna ley (Demócrito), ninguna causa (Demócrito) o ninguna esperança (Demócrito). Se detecta también un caso excepcional en que se utiliza la forma plena masculina precediendo a un nombre en ningunos escritos (Demócrito), aunque aquí la forma plena está condicionada por la pluralidad del nombre al que acompaña, concordancia posible en el español clásico (Demócrito, n. 2). V. 4. 3. DIPTONGO Y HIATO No es infrecuente encontrar casos de reducción de diptongo. Un ejemplo de ello es crujendo (Menipo), donde han podido intervenir, por analogía, algunos fenómenos característicos del aragonés como la no diptongación de las formas de gerundio construidas a partir del perfecto (dixendo) o las reducciones de diptongo producidas por influencia de yod (Vian Herrero, 1994: 39 y Menipo, n. 71). También se puede encontrar una explicación dialectal a antiga (Demócrito), donde el resultado esperable habría sido antigua, pues era muy extraño que la forma femenina perdiera el sonido semiconsonántico procedente de la palabra latina, como sí ocurre en antigo, resultado castellano predominante durante la Edad Media. Este hecho, según Alvar, se debe a una disimilación eliminadora provocada por la wau resultante del proceso evolutivo (Alvar, 1958-1959: 216 y Demócrito, n. 18). Un proceso similar parece haber ocurrido en inico (Menipo y Dédalo), derivado del cultismo inicuo, pues, a diferencia de antigo, es mucho más infrecuente en castellano, y los pocos usos que se han encontrado (cf. CORDE) están monopolizados por escritores nacidos en la Corona de Aragón o vinculados a ella 342 (Menipo, n. 85). Asimismo se registra lugo (Dédalo), forma monoptonga del adverbio luego característica del área occidental de Aragón (Dédalo, n. 65), o vulgarismos como aperencia (Demócrito). También hay casos en los que no se encuentra el diptongo esperable, pero no por razones fonéticas, sino por la pervivencia aún a principios del s. XVII de la forma paradigmática procedente del latín; este es el caso de todos creistes, derivado de la terminación latina –STIS, cuya evolución no daría lugar a –steis para las segundas personas del plural hasta finales del s. XVII (Menipo, n. 18). Se pueden reseñar del mismo modo diptongos que no han llegado hasta nuestros días, como disponientes (Menipo, n. 27) o priesa (Menipo, n. 89). Por otro lado, se detectan casos de reducción del diptongo mediante palatal fricativa inicial cuando existe yod, como en yere (Menipo). Asimismo, se pueden referir algunos ejemplos de consonante antihiática, recurso habitual en aragonés (Lloyd, 1993: 378), aunque documentado también en castellano, que se utiliza con la función de disolver el diptongo mediante –y–, como en riyendo (Demócrito, n. 12) u oyamos (Demócrito). Se han hallado algunos casos de doble e en formas verbales que se conjugaban – también en castellano pleno– con un doble paradigma, como en vee (Demócrito, n. 14) y vees (Demócrito), así como otros ejemplos donde se producía una alternancia debido a la reducción vulgar de la e doble: creer/creemos/creerían/cres/crerás (Menipo). Finalmente, se pueden destacar algunos ejemplos más de vacilación en el uso de la doble vocal, como la alternancia que se produce en fe/fee (Menipo) o la doble –oo de Coo en lugar de Cos (Demócrito). V. 4. 4. CONSONANTES Con respecto al consonantismo, se han registrado alternancias de grupos cultos, o procedentes de cultismos, y grupos simplificados que no siguen un criterio homogéneo.7 Una muestra de ello son palabras como substituir (Menipo), obstinación 7 “Muchos de los grupos de consonantes latinas se habían reducido a fonemas simples durante la evolución que conduce al español medieval; es lo que ocurre con los representados en latín con las grafías CT, GN, X, MN, PT, PS, etc. [...] Sin embargo, muchas voces cultas que entran en castellano a finales de la Edad Media y (cada vez más) durante el Siglo de Oro eran adaptaciones de términos latinos que contenían tales grupos, lo que planteaba entonces un problema fonológico. [...] El conflicto creado por estos cultismos, que poseían grupos no permitidos, se resolvió de dos modos: o bien se simplificaba el grupo, generalmente mediante la pérdida de la primera consonante, o bien se intentaban pronunciar ambas 343 (Menipo), efecto (Menipo), respecto (Menipo), adbogados (Menipo), conjecturas (Menipo), adboga (Demócrito), succede (Demócrito), subtiles (Demócrito), succesos (Demócrito) o presumptuosa (Mercurio), en alternancia con estraños (Menipo), setas por sectas (Menipo), conceto (Menipo), aciones (Menipo), acetaron (Menipo), estender (Menipo), precetos (Menipo), dotrina (Demócrito), estendidas (Demócrito), ojeto (Dédalo), esprimir (Dédalo), esquisitas (Dédalo), estendido (Dédalo), estraordinarios (Dédalo), ostinación (Dédalo), perficiona (Dédalo), Prasíteles (Mercurio) o efeto (Mercurio). Asimismo, se documentan cultismos con epéntesis de –s– por ultracorrección, como exsimir (Menipo), exsamen (Demócrito) o exsortaba (Dédalo). En cuanto a los fenómenos de adición, eliminación o trueque de elementos consonánticos, no se han encontrado demasiados casos, salvo algunos ejemplos marginales que suelen alternar con la forma que finalmente llegaría hasta el español moderno. Un ejemplo de ello es la metátesis característica del período clásico que se aprecia en tomalda por tomadla (Menipo) o alderredor por alrededor (Demócrito). También existen algunos fenómenos de epéntesis aislados como en exahalaciones por exhalaciones (Dédalo), aprehendido –etimológica en este caso– por aprendido (Dédalo) o creheme por creeme (Mercurio). Esta h expletiva, sin ningún valor fonético, se utilizaba comúnmente en aragonés para independizar vocales contiguas (Alvar, 1958- 1958: 202). Se registra también síncopa de m en el pronombre comigo (Demócrito) y una confusión vulgar de las alveolares r y l en Policreto (Mercurio), así como el predominio de la terminación –rl– en los conglomerados verbales formados por infinitivo más pronombre frente a la terminación –ll–, de la cual solo se documenta un caso: buscalle (Dédalo). Asimismo, se registra la sonorización de /k/ provocada por el debilitamiento ante vocal no palatal en casos como produzga (Menipo), trasluzga (Menipo) o introduzga (Mercurio). Este era un fenómeno habitual en castellano ya desde la Edad Media (Penny, 2001: 64 y 74-75). Por último, se puede referir la alternancia de ç y z ante a y o, grafías de sibilantes que se utilizan indistintamente en estos testimonios sin seguir una regla fija, lo que (o las tres) consonantes, con lo cual se introducían nuevas posibilidades fonotácticas en español. En la gran mayoría de estas palabras cultas se aplicaron los dos procesos, de suerte que, durante la última etapa del español medieval y aun en el Siglo de Oro, son frecuentes los dobletes (en pronunciación y escritura)” (Penny, 2001: 10 2 y 103). 344 demuestra que la confusión en la época era ya manifiesta: fuerça/fuerza (Menipo), raçón/razón (Menipo), grandeça/grandeza (Demócrito), naturaleça/naturaleza (Demócrito), coraçón/corazones (Dédalo), etc. V. 4. 5. NOMBRE V. 4. 5. 1. SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS En relación al género de los sustantivos, se pueden señalar algunas variaciones con respecto a la norma actual, todas ellas características de la lengua del periodo clásico. Este hecho es especialmente frecuente en las formas que no terminan en los morfemas flexivos -o/-a, como se ve en las tigres (Menipo, n. 38 y n. 66) –que alterna con los tigres (Demócrito)–, la fraude (Demócrito), esta universal desorden (Demócrito) o compuse en diversas órdenes las plumas (Dédalo), aunque también se registran casos con –a, como en cierta fantasma (Demócrito, n. 47). En cuanto al número, no se han documentado usos divergentes de los habituales en español actual, salvo algunos casos de sinécdoque como tántalos, ixiones y ticios (Menipo), que aquí se emplean para designar el conjunto de personas condenadas en el infierno que visita el personaje, o concordancias anómalas de adjetivos que se desligan de la palabra compuesta en que suelen estar integrados, como sacros santos (Demócrito), aunque también se puede leer sacrosantas (Menipo). Del mismo modo, se registran algunas concordancias de sustantivos con adjetivos plurales, aunque también de adverbios con pronombres demostrativos que, a pesar de ser agramaticales según la norma vigente, eran muy habituales en el castellano áureo (Keniston, 15.542), como ningunos escritos (Demócrito) o solos aquellos (Menipo). Con respecto a los adjetivos demostrativos precedidos por preposición, se utilizan de manera casi exclusiva las formas sintéticas frente a las analíticas. Así pues, predominan deste, desta/–s y destos, como en deste hecho (Menipo), desta ciencia (Dédalo) y destos dos afectos (Demócrito), frente al único caso de forma analítica registrado en de esta manera (Mercurio). En cuanto al adjetivo posesivo, no es anómalo su uso pleonástico en construcciones como en aquellos sus aranceles (Menipo), la de mi causa (Menipo) o aquel su amado bruto (Dédalo). 345 V. 4. 5. 2. PRONOMBRES En relación a los pronombres personales, se utiliza de manera muy habitual la enclisis sin discriminación de modo o tiempo verbal, como se puede ver en pregúntasme (Menipo), tiénenles (Menipo), viérasme (Menipo), estase (Demócrito), parecíame (Demócrito), holgáronse (Demócrito), direte (Dédalo), reíanse (Dédalo), concédolo (Dédalo), volvereme (Mercurio), vínose (Dédalo) o dícenme (Mercurio), aunque también se detectan casos de proclisis muy ocasionales como en no me detener (Mercurio). Hay algunos ejemplos muy reducidos donde se prefiere el pronombre pospuesto al verbo en lugar del adjetivo posesivo, como en esas peregrinaciones mías (Menipo) o el mismo contrario mío (Menipo). No existen demasiados casos de leísmo, loísmo o laísmo reseñables, salvo aquellos de los que se da cumplida cuenta en las notas de esta edición. Finalmente, se puede referir el uso habitual de quien con valor numérico plural, como se observa en a unos estraños con quien no tenía parentesco (Menipo), quien a mí en esta vida más risa me causa son los ociosos (Demócrito), ¿Sabes, demás desto, quién son los tiranos absolutos de aquella interesal y inculta corte? (Demócrito) o tenía visto en los príncipes a quien me acordaron (Dédalo). V. 4. 6. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS En cuanto al uso de las preposiciones que aparecen en estos testimonios, cabe señalar algunas diferencias con respecto a los valores y funciones habituales que se les asignan en el español actual. La preposición de, por ejemplo, suele utilizarse introduciendo el complemento agente de la pasiva en lugar de por, como en respetadas hasta de los bárbaros (Menipo, n. 2), pero también precediendo a cláusulas de infinitivo, como en prometieron de socorrer (Menipo, n. 96); pueden formar parte de construcciones perifrásticas, como en hubiera de responder (Menipo)8 o conceder un valor adverbial al sustantivo que acompañan, como en de intento se hizo con las más sencillas palabras (Menipo, cf. Keniston, 39.6). La preposición en forma en algunos casos parte de construcciones de participio de presente delimitando un valor temporal 8 hubieran de: ejemplo de la consolidación del verbo haber como auxiliar a lo largo del s. XVI (Lapesa, 2001: 400). Además, en este caso, se especializa en el sentido de obligación que le añaden la preposición de y el infinitivo con los que forma la perífrasis verbal: “Y también hubiera de responder a algunos a quien parecían... no dignas” (Keniston 34.472). 346 específico, como en los sintagmas en atravesándose (Dédalo) o en poniéndolas (Menipo, n. 40). En ocasiones, la morfología de las preposiciones difiere con respecto a la actual, como ocurre en pora en lugar de para (Dédalo, n. 7) y, en otras, se elude la preposición contraviniendo la norma vigente, aunque de acuerdo con el uso mayoritario de la época, en casos como la crueldad de Saturno cuando se comía sus hijos (Menipo, n. 6) o hallé en el puerto toda la ciudad que esperaba mi venida (Dédalo), donde se omite la a que actualmente rigen las construcciones con complemento indirecto animado o personificado. Con respecto a los adverbios, no se registran demasiados ejemplos exclusivos de este período, salvo algunos arcaísmos como agora (Menipo), ansí (Menipo) o lugo en vez de luego (Dédalo), restringidos hoy a zonas rurales y áreas dialectales. V. 4. 7. VERBO Las formas verbales que recogen estos testimonios ofrecen una muestra de la morfología y algunos de los usos más característicos que tenían en época áurea. Así pues, se emplea el auxiliar haber junto con la preposición de para formar perífrasis verbales con sentido de obligación, tanto en modo indicativo como en subjuntivo, tal y como se puede apreciar en por que no hubieran de imitar a las meretrices (Menipo), la casa donde yo me había de hospedar (Demócrito) o habrás de tratar con reyes (Dédalo). En algunos casos, se pueden encontrar el verbo haber fusionado en formas verbales donde es posible deducir su primitiva estructura analítica, como se observa en ayudarete (Demócrito, n. 31) o en el condicional debrían (Menipo, Penny, 2011: 196 y 199). También se ha detectado el uso de verbos transitivos como auxiliares para formar locuciones adverbiales, como ocurre en hacen guerra los cretenses con los de Atenas (Dédalo). Otro de los rasgos atribuibles a la época en que fueron escritos estos diálogos es la terminación no solo predominante, sino unánime, de –stes para la segunda persona del plural que se encuentra aún vigente a principios del siglo XVII, como se registra en todos creistes (Menipo, n. 18) o vosotros desterastes (Dédalo). De igual manera se puede observar la terminación vulgar –stes para las segundas personas del singular 347 como en no llegastes (Menipo, n. 44), aunque en este caso sí alternando y en minoría con -ste, tal y como demuestran las formas fuiste (Menipo), dijiste (Demócrito) o volaste (Dédalo). También se pueden encontrar algunos ejemplos de la conjugación con doble paradigma que permitían algunos verbos como ver; tal es el caso de Cuando vee que uno se casa [...] cuando los vee alegres o tristes (Demócrito, n. 14). Asimismo, se documentan casos de formas verbales con consonante palatal antihiática que actualmente se encuentran en desuso como, riyendo (Demócrito, n. 12) u oyamos (Demócrito). Otro de los rasgos arcaicos que se pueden referir es la presencia de la terminación -edes, como atestiguan las formas callásedes (Menipo, n. 22), viviésedes (Menipo) o estimásedes (Menipo). Por último, cabe destacar el uso de algunas terminaciones empleadas en el pluscuamperfecto que, tras la rivalidad con las formas de subjuntivo compuestas con haber, a duras penas sobrevivieron en castellano (Lloyd, 1993: 584). Este es el caso de la terminación –ara en los pluscuamperfectos presentes en esta oración y pudiera ganar tanto con él que lo doblara y cuatrodoblara si quisiera comprar a buen precio de otros mercaderes (Demócrito, n. 69). V. 4. 8. CONCLUSIONES Con los resultados extraídos tras el análisis descriptivo efectuado se pueden delimitar una serie de fenómenos lingüísticos que perfilan la caracterización diacrónica de los cuatro textos editados. En primer lugar, es importante destacar la vigencia de las variaciones vocálicas en sílaba átona heredadas del período medieval, herencia que se manifiesta en palabras como escura, apercebido, recebido, escrebir, Aristótiles, adquerido, perfición, redícula o trujéronle. Por otro lado, merece especial atención el grado de apertura vocálico, a veces con sus correspondientes vacilaciones, en cultismos verisímil, inficionaran, Elísios, imágines, cudicia o distilando. No menos importante es la variación vocálica registrada en la sílaba tónica que, aunque muy escasa en estos textos, es necesaria, precisamente por su poca frecuencia, para trazar una perspectiva general de la lengua en época áurea. 348 Asimismo, merece ser tenido en consideración el grupo de adiciones, omisiones y trueque de elementos tanto vocálicos como consonánticos aquí recogidos para estudiar los fenómenos propios la evolución lingüística durante los Siglos de oro. Al respecto, se pueden aducir los ejemplos antes descritos con más detalle: atambor, cualquiere, debrían, ac’arriba, d’estado o ac’abajo, gran/grande, cualquier/cualquiera/cualquiere y ningún/ninguno/ninguna, comigo y Policreto. En cuanto a los hiatos y diptongos, se pueden referir algunos ejemplos en los que se detectan rasgos aragoneses atribuibles al autor, como crujendo, antiga, riyendo o lugo, pero también otros casos habituales en castellano, como la no diptongación en todos creistes, la reducción del diptongo mediante palatal fricativa ante yod, como en yere, la conjugación con doble paradigma que da lugar al hiato en vee/vees o la doble vocal de palabras como fee o Coo. Con respecto al consonantismo, es de especial interés observar la vacilación entre formas que mantienen los grupos cultos y las simplificaciones patrimoniales tan características de la lengua clásica. Así pues, algunos ejemplos como los que siguen dan buena cuenta de esta alternancia: substituir, obstinación, conjecturas, succesos presumptuosa, adboga, pero también estraños, conceto, aciones, precetos, dotrina, estraordinarios ostinación o perficiona. En cuanto a los nombres, es importante destacar la alternancia de género que se produce en casos como tigre o fraude, pero también su posibilidad para combinarse con adjetivos en plural, como ocurre en ningunos escritos. No menos característico de esta época es la enclisis de los pronombres adheridos a los verbos en cualquiera de sus conjugaciones o tiempos verbales, como pregúntasme, tiénenles o viérasme, así como los pronombres con la terminación –rl– palatalizada, como en buscalle. La productividad de la preposición de en construcciones de pasiva, como recibidos hasta de los bárbaros, construcciones perifrásticas, como hubiera de responder, o locuciones con valor adverbial, como en de intento se hizo con las más sencillas palabras, representa una muestra de los usos singulares que poseía en el español clásico. De igual modo, la presencia frecuente de preposiciones hoy en desuso como agora o ansí ayudan a precisar el período temporal en que aún se utilizaban de manera regular. Por último, según se ha visto en el análisis del verbo, cabe destacar la flexibilidad que la conjugación del verbo haber como auxiliar tenía cuando se 349 combinaba con la preposición de formando construcciones perifrásticas del tipo hubieran de imitar o habrás de tratar, así como la característica terminación -ade/-edes, aún vigente en el castellano de esta época, o los pluscuamperfectos formados con la terminación del subjuntivo simple -ara en y pudiera ganar tanto con él que lo doblara y cuatrodoblara si quisiera comprar a buen precio de otros mercaderes. En conclusión, según los rasgos diacrónicos que se acaban de resumir, se puede afirmar que los cuatro textos ejemplifican claramente los usos más habituales de la lengua castellana escrita entre finales del siglo XVI y principios del XVII. Este hecho, además de permitir enmarcar los textos en la realidad lingüística de la época en que fueron generados, posibilita comprender mejor la fase intermedia entre los orígenes del castellano y la consolidación del español actual. Además, como ya se ha visto, si bien es cierto que los rasgos aragoneses son minoritarios en estos textos, algunos de ellos pueden servir no solo para aproximarse a la lengua del autor, sino para que todo aquel investigador o simple curioso tenga una referencia más de los aragonesismos diseminados por los textos de la literatura áurea. 350 V. 5. SANCHO BRAVO DE LAGUNAS: ESTADO DE LA CUESTIÓN Si de Bartolomé Leonardo de Argensola existen abundantes estudios biográficos y literarios, muy poca es la información que ha llegado hasta nosotros de Sancho Bravo de Lagunas, el responsable de las dos traducciones de Luciano que se editan en esta tesis. Uno de los primeros investigadores que se acercaron a la obra producida por este desconocido traductor fue Marcelino Menéndez Pelayo, quien, además de comentar algunas características de ambos textos, indica algunos testimonios conservados en la BNE donde se pueden leer. Por un lado, señala la página del manuscrito facticio, hoy catalogado como Mss. 3917 y abreviado como E2 en esta edición, donde comienza una de las copias de Almoneda de vidas. Por otro, se refiere al manuscrito I-205, con signatura actual Mss. 2844 y abreviado como C1/C2 en la presente edición, donde se lee, además del diálogo Almoneda de vidas, el Discurso de Luciano, que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración. De este último opúsculo dice Menéndez Pelayo desacertadamente que se trata de un diálogo. Tampoco conoce las otras tres traducciones de Almoneda de vidas que se realizaron en esta primera mitad del siglo XVII. Sin embargo, sí acierta de pleno al conjeturar que tanto el diálogo como el discurso que contiene el manuscrito I-205 se copiaron del impreso, a pesar de que parece desconocer la edición del Discurso publicada en 1626, si bien la suscripción del copista pudo sugerirle la pregunta que formula al final de la noticia bibliográfica. También plantea dos incógnitas que no se han conseguido despejar: si este traductor era portugués y si “Sancho Bravo de Lagunas” es un pseudónimo. Se reproduce a continuación la noticia íntegra: Parece pseudónimo. Tradujo con elegancia la Almoneda de vidas: diálogo de Luciano, traducido en vulgar. Al Excmo. Señor Conde-Duque, Gran Canciller de las Indias. Con licencia. En Madrid, en la imprenta de Francisco Martínez, año 1634. No lleva otros preliminares que la dedicatoria al Conde-Duque, el argumento y los nombres de los interlocutores. La versión no está hecha directamente del griego, como las de Francisco de Enzinas, sino del latín, como las de Herrera Maldonado. Valióse Bravo de Lagunas de la interpretación de Martín Belero [sic]. Es la única versión castellana de la Almoneda de Vidas, de que hasta ahora haya adquirido noticia. Consérvase copia ms. del trabajo de Bravo de Lagunas en la 351 Biblioteca Nacional (M-b página 130). Otra copia se conserva en el códice I-205. En ésta no tiene dedicatoria, pero va precedido de otro diálogo inédito traducido por el mismo Bravo de Lagunas. Discurso de Luciano, que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración. Traduzido de griego en vulgar por D. Sancho Bravo de Lagunas. En Lisboa, año de 1626. ¿Sería portugués este traductor? Al fin de la Almoneda de Vidas, que sigue inmediatamente al discurso citado, se lee esta nota: «Fueron acabados de trasladar estos dos diálogos de Luciano a 26 de Enero del año 1738, por Joseph Castillon.» El primero está copiado del impreso: ¿lo estará también el segundo? Las traducciones de Bravo de Lagunas están hechas en claro, discreto y apacible estilo. Santander, 10 de diciembre de 1874. (Menéndez Pelayo, I, 1952: 245 y 245). Tendría que pasar casi un siglo hasta que alguien volviera a detenerse en estas dos versiones castellanas de Calumnia y Vitarum auctio. En esta ocasión fue Antonio Vives Coll, quien, en su obra dedicada al estudio de la influencia de Luciano en la España de los siglos XVI y XVII, las valora como “excelentes”, aunque no aporta ningún dato biográfico más allá de los que el propio traductor deja entrever en las dedicatorias de sus textos: Las dos versiones están dedicadas al Conde Duque de Olivares, al parecer protector de D. Sancho Brabo de Lagunas, noble aficionado a la literatura griega, de quien no hemos podido hallar nota biográfica alguna (Vives Coll, 1959: 39). En 1990 Michael O. Zappala vuelve a mencionar estas dos traducciones, aunque sigue sin aportar ninguna información biográfica significativa a lo ya conocido.1 A pesar de ello, es el primero en señalar la posible condición religiosa de este traductor, circunstancia que se puede inferir de la dedicatoria al Conde Duque de Olivares que precede al Discurso, donde Sancho Bravo de Lagunas afirma destinar una buena parte del tiempo a su breviario: 1 Zappala (1990: 142 y 143). 352 Hallándome en Aranjuez en mayo de 1622 huésped de don Baltasar de Çúñiga, mi señor, que Dios haya, como la merced que Su Excelencia me hacía y estrecheza de amistad con que me trataba era tanta, estendíase hasta querer saber qué libro había traído conmigo para los ratos que me vacasen del breviario (541 y 542). Zappala indica además que Sancho Bravo de Lagunas, según se deduce también de la dedicatoria al Conde Duque, pudo haber sufrido una investigación por limpieza de sangre: The next day, Zúñiga reads the translation, and forms of Lucian “un nuevo y deferentíssimo conceto” of the Syrian. After a lapse of some years, an investigation into Laguna’s limpieza de sangre and the death of his patron, the cleric reads the translation again and decides to publish it. (Zappala, 1990: 142). Asimismo, Zappala valora las dos versiones de Bravo de Lagunas como fieles a los textos originales, señalando que se encuentran dentro de las convenciones seguidas por los traductores áureos: As in the case of Calumnia, Laguna’s version is quite close to the original except for the affective, evaluative language typical of all Golden Age translations and the tendency to inscribe contemporary culture into the text: engaño, misterio, admiración are referred to where they do not appear in the original; “reales de plata” coexists with “dracmas.” (Zappala, 1990: 142 y 143). J. Ignacio Díez Fernández publica en el año 2006 otras dos versiones castellanas de opúsculos de Luciano, entre las que se encuentra una traducción de Calumnia. Se trata del libro titulado Diálogo de los letrados vendibles y Tratado sobre émulos y calumniadores, donde Díez Fernández, además de estudiar estas dos traducciones atribuidas a Miguel Batista de Lanuza, examina otras versiones de las dos obras. Una de ellas es el Discurso de Sancho Bravo de Lagunas, de quien no ofrece más información que la que ya habían aportado Vives Coll y Zappala (2006: XXVI-XXVIII). Por último, se puede señalar la referencia a Sancho Bravo de Lagunas que hace Teodora Grigoriadu en su edición de las traducciones de Luciano realizadas por Juan de 353 Aguilar Villaquirán.2 Además de poner en relación las traducciones de Bravo de Lagunas con el resto de versiones castellanas de Luciano elaboradas en el s. XVII, Grigoriadu cita todos los trabajos que se acaban de mencionar sumando a ellos algunas valoraciones que Beardsley dejó diseminadas en su trabajo sobre traducciones hispánicas de textos clásicos publicado en 1970 (1970: 79 y 86). Además, Grigoriadu indica de forma pormenorizada los testimonios impresos donde se pueden leer las dos traducciones de Bravo de Lagunas, haciendo también referencia a su trabajo sobre “La situación actual de Luciano de Samósata en las bibliotecas españolas” publicado en 2003. Pocos datos más sobre la vida de este traductor son los que se pueden ofrecer en la presente tesis. Al igual que el resto de investigadores que han estudiado estas dos versiones castellanas, se ha partido de las pocas pistas que Sancho Bravo de Lagunas dejó sobre todo en la dedicatoria de su Discurso. De este modo, se pueden acotar los siguientes datos: 1) En primer lugar, es necesario tener en cuenta que el nombre “Sancho Bravo de Lagunas” solo figura impreso en la edición de 1634 que reproduce la Almoneda de Vidas. En la edición del Discurso publicada en 1626 no consta el nombre del traductor, sino que la dedicatoria –al Conde Duque de Olivares, como la de la Almoneda– únicamente aparece firmada por “El intérprete”. Se trata, por tanto, de una atribución que la crítica no ha cuestionado basándose probablemente en la incorporación manuscrita aparentemente de época que se hace de este nombre al ejemplar impreso con signatura R-5040 (1), y que a su vez se copia en el manuscrito 2844, además de la promesa que este “intérprete” le hace a su “anfitrión” de acompañar la versión de Calumnia con otras obras de Luciano, promesa que en parte llegó a cumplir. 2) Aceptando pues que el responsable de esta traducción es Sancho Bravo de Lagunas, sabemos, leyendo su dedicatoria del Discurso, que estuvo en Aranjuez en mayo de 1622 hospedado por D. Baltasar de Zúñiga. Su importante anfitrión no es otro que el tío del Conde Duque de Olivares por vía materna, quien desempeñó diferentes tareas diplomáticas en la corte de Felipe III, llegando a ser miembro del Consejo de Estado y aupando a su sobrino al poder con la llegada de Felipe IV. En esta dedicatoria se dice además que Sancho Bravo de Lagunas, tras la petición de D. Baltasar de Zúñiga para que versionara al castellano alguna obra seria de Luciano, tradujo la Calumnia 2 Grigoriadu (2010: 94-96). 354 asignándole el título Discurso de que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración, trabajo del que su mecenas quedó muy satisfecho animándole a que publicara la versión sin ocultar su autoría. 3) También se sabe, como ya se ha dicho, que el responsable de esta versión pudo haber sido religioso, pues, como este intérprete asegura, D. Baltasar de Zúñiga le preguntó por el libro que había llevado consigo para los momentos que no dedicara a su “breviario”. 4) Posiblemente sufrió una investigación por limpieza de sangre, tal y como se puede deducir de la siguiente afirmación: desenterraba abuelos sepultados y resucitaba memorias muertas ya de puro olvidadas en el mismo tiempo que otros deudores míos muy obligados morían por sepultarme vivo (543). 5) Dice además que “tiene el ánimo un continuo ejercicio de letras, aun de mayor número de horas que cuando bogaba en la más trabajosa galera desta república” (534), de lo que se deduce que pudo haber ocupado algún puesto en la administración pública. 6) Este intérprete se declara antiguo criado de la casa del Conde Duque, remitiendo al servicio que ya prestó a su tío, ya fallecido en el momento de escribir esta dedicatoria: De lo dicho, Señor Excelentísimo, se colige ser esta obra de Vuestra Excelencia por todos cuantos títulos pueden considerarse, porque la mandó labrar aquel gran tío suyo de cuyas virtudes Vuestra Excelencia fue heredero en muerte como dechado en vida. Porque las manos son deste criado de Vuestra Excelencia, criado digo, y criado tan antigo y continuo que, si Vuestra Excelencia recurriere despacio su memoria, me confesará gran anterioridad a cuasi todos los que hoy vemos (544). En cuanto a la dedicatoria de la Almoneda de vidas, publicada ocho años más tarde, no suministra ningún dato útil para la investigación, salvo que se pudo basar en la traducción latina realizada por Matinus Bolerus. Por tanto, teniendo en cuenta todos los datos que se acaban de concretar, se decidió emprender un estudio biográfico recurriendo, primero, al Diccionario heráldico 355 y genealógico de apellidos españoles y americanos de Alberto y Arturo García Carraffa.3 Tras la consulta del apellido “Bravo” en su volumen decimosexto, se pudo determinar que existió una casa de Bravo de Lagunas ramificada de la originaria Casa de Susilla, perteneciente al partido judicial de Reinosa en Santander. Esta casa de Bravo de Lagunas estuvo situada en el Valle de San Vicente de la Barquera; sus diversas ramificaciones también se emplazaron en Cisneros (Palencia), Burbáguena, del partido judicial de Calamocha (Teruel), Atienza (Guadalajara), así como en distintos puntos de Andalucía. La rama palentina de Cisneros pasó a Andalucía formando una línea de sucesión en la que existen varios Sancho Bravo de Lagunas:4 1) Sancho Bravo de Lagunas, Alcaide de Gibraleón a mediados del siglo XV. 2) Sancho Bravo de Lagunas, hijo de 1), que fue caballero de Santiago. 3) Sancho Bravo de Lagunas, sobrino de 2) e hijo de Garci Sánchez de Alfaro y Aldara Bravo, que fue Comendador de la Peraleda en la Orden de Alcántara y natural de Cisneros. Fue también Gentilhombre de Carlos V. 4) Este último Sancho Bravo de Lagunas se casó con María de Villarroel y Cisneros, natural de Sahagún, con la que concibió a su hijo Luis Bravo de Lagunas, natural de Cisneros, Comendador de los Hornos en la Orden de Alcántara y Comisario general de la Infantería en 1573. Murió en 1581 y concibió con Isabel de Acuña a un hijo al que llamaron Sancho Bravo de Acuña y Villarroel. 5) Este Sancho Bravo de Acuña y Villarroel, hijo primogénito de Luis Bravo de Lagunas, fue Señor de la Villa de Ledigos y Mayorazgo de Cisneros, Visitador de la Orden de Alcántara y Capitán de Caballos; murió en 1617. De su unión con Ana Bravo de Arce parte una dinastía en la que ya no vuelve a mencionarse a ningún Sancho. Según se puede apreciar, parte de la Casa Bravo de Lagunas volvió a su lugar originario de Cisneros en Palencia, aunque, según la información suministrada por Carraffa, quedaron en Gibraleón (Huelva) Francisca Bravo de Lagunas, Antonio Bravo de Lagunas y Hernando Bravo de Lagunas y Barrera, que fue natural de Sevilla, Contador mayor de la Real Hacienda, del Tribunal de Lima y caballero de la Orden de Calatrava, donde ingresó el 23 de Abril de 1643. 3 Obra colosal de ochenta y seis volúmenes publicada entre 1920 y 1963. 4 Sigo la información aportada por Carraffa. 356 Por otro lado, de la ramificación de la Casa de Bravo de Lagunas sita en Atienza (Guadalajara), pasaron a Alcalá de Henares y Madrid algunos de sus miembros, aunque no figura entre ellos ningún Sancho. Por tanto, si consideramos el arco cronológico en que pudo vivir el traductor Sancho Bravo de Lagunas, es decir, entre finales del siglo XVI y la primera mitad del siglo XVII, pues le dice al Conde Duque en 1626 que es uno de los más antiguos criados de su casa y aún vive lo suficiente para publicar en 1634 la Almoneda de Vidas, no parece que pueda tratarse de ninguno de los cuatro “Sancho” emparentados con la casa Bravo de Lagunas que se acaban de mencionar. Descartada la información de esta genealogía, se visitó tanto el Archivo Histórico Nacional de Madrid como su Sección de Nobleza en Toledo con la intención de encontrar algún documento donde figurara el nombre de Sancho Bravo de Lagunas vinculado a Baltasar de Zúñiga o al propio Conde Duque. Sin embargo, la búsqueda de un posible archivo personal donde existiera quizá un pago a este antiguo sirviente o algún tipo de escrito donde mencionaran su nombre no obtuvo ningún resultado, salvo la información que se pudo recuperar del portal PARES. En esta base de datos con la que se puede obtener información de una copiosa cantidad de documentos custodiados en archivos españoles, aparecen algunos registros en los que figura el nombre de “Sancho Bravo de Lagunas” o “Sancho Bravo de Laguna”, si bien casi todos ellos son descartables debido una vez más al arco cronológico donde se ubican. Se ha encontrado un documento fechado en 1531 que contiene pruebas para la concesión del Título de Caballero de la Orden de Alcántara a Sancho Bravo de Lagunas y Bravo Martínez de Montoya y Rodríguez, es decir, el que fue Caballero de la Orden de Santiago y Gentilhombre de Carlos V. También se han localizado varios documentos con pleitos y ejecutorias donde consta el nombre de “Sancho Bravo de Lagunas y Acuña” –hijo de Luis Bravo de Lagunas e Isabel de Acuña– fechados entre 1591 y 1600. De este mismo Sancho Bravo de Lagunas y Acuña se ha encontrado otro documento que contiene pruebas para la concesión del título de Caballero de la Orden de Alcántara fechado en 1582. Este último Sancho Bravo de Lagunas es el que, por fechas, podría corresponderse con nuestro traductor, sin embargo, como antes se dijo al comentar la genealogía, murió en 1617, por lo que ha de ser descartado. Finalmente, se ha localizado otro documento que contiene la genealogía de otro Sancho Bravo de Laguna –en singular–, natural de Sevilla y pretendiente al cargo de oficial del Santo Oficio. Este documento, datado en 1635, es el que, por la 357 fecha, podría vincularse con el traductor, aunque el hecho de que en él no figure ninguna prueba de su relación con Baltasar de Zúñiga o su sobrino impide asegurar que se trate del Sancho Bravo de Lagunas que tradujo los dos opúsculos de Luciano. En resumen, no se ha conseguido localizar ningún documento donde se pruebe alguna de las pistas más relevantes que aporta este intérprete en su versión de Calumnia: no se ha encontrado su posible expediente de limpieza de sangre ni se ha localizado pago alguno o documento procedente de la casa del Conde Duque, ni tampoco se ha encontrado información relativa a ese supuesto trabajo que pudo desempeñar en la administración estatal. A pesar de que es muy escasa la información biográfica que se ha podido obtener de este traductor, se ha hecho todo lo posible por ofrecer una edición rigurosa de las dos versiones castellanas de textos de Luciano que dio a la imprenta. Siguiendo este planteamiento, se ha realizado una búsqueda de todos los testimonios que pudieran contener alguna de estas dos obras, consiguiéndose localizar un conjunto de manuscritos e impresos con los que, tras su colación, se ha abordado una edición crítica. Aunque se ha partido de un texto base para realizar la fijación de cada obra, se han consignado las variantes del resto de testimonios en un aparato de variantes negativo que ofrece todas las lecturas registradas. Además, se acompaña la edición de estos dos opúsculos con un estudio lingüístico que, como en el caso de los diálogos argensolinos, pretende poner de relieve los fenómenos más habituales de la lengua del momento. Por otro lado, se han anotado todos aquellos lugares que hoy podrían suponer algún tipo de complicación para el lector actual. Finalmente, es importante destacar la intención que este trabajo tiene de aportar una edición que no se ha realizado desde que las dos obras se imprimieron en la segunda mitad del siglo XVII. 358 V. 6. FONTES CRITICAE A) MANUSCRITOS 1) Madrid. Nacional, Mss. 2844, ff. 129r-162r [Abreviado como C1 en Discurso y C2 en Almoneda] Don Sancho Brabo de Lagunas [trad.] [Título]: Discurso de Luciano que no / deue darse credito facilmte a / la murmuración. Tra / ducido de griego en / vulgar por D.n San / cho Brabo de / Lagunas. / En Lisboa año de 1626. (f. 129r); Almoneda de vidas. Dialogo de / Luciano traducido en vul / gar por D.n Sancho Brabo / de Lagu / nas (f. 145), en: [Obras lucianescas] [Incipit]: Es la ignorancia un terrible mal, y causa de / muchos otros algenero humano; por que echa / en los negocios quasi una niebla, con que escu / rece la verdad, y cubre como con sombra (f. 129r) [Explicit]: Fueron acabados de trasladar estos dos Diálo / gos de Luciáno ã 26. de Henero del año 1735. / Por Joseph Castíllon (f. 162r). [Relación del contenido dialógico]: [Menipo litigante] (ff. 1r-37v). Democrito (ff. 39r-78r). El Dedalo (ff. 79r-111r). Las historias. / verdaderas. / de Lvciano. / Escritas en Lengua Castellana. / por Dn Francisco de la Reguera. / Natural de Valladolid. (ff. 113r-128r). (No es diálogo). Discurso de Luciano que no / deue darse credito facilmte a / la murmuración. Tra / ducido de griego en / vulgar por D.n San / cho Brabo de / Lagunas. (ff. 129r-144v). (No es diálogo). Almoneda de vidas. Dialogo de / Luciano traducido en vul / gar por D.n Sancho / Brabo de Lagu / nas. (ff. 145r-162r). 359 [Estado del texto]: El elemento cohesionador de este manuscrito facticio se encuentra en la relación que las seis obras tienen con Luciano de Samósata. Así pues, en este volumen se puede leer una agrupación de tres diálogos escritos por Bartolomé Leonardo de Argensola con influencias del escritor samosatense, la traducción que Francisco de la Reguera hace de los dos libros de la Vera historia más una continuación original en un capítulo tercero y, por último, dos traducciones más de dos textos de Luciano hechas al castellano por Sancho Bravo de Lagunas. Este volumen facticio consta de cuatro hojas de guarda, tras las cuales se encuadernan 162 folios con numeración moderna en tinta que sigue una secuencia de números arábigos sin errores desde el 1 al 162. Esta numeración reemplaza otra anterior hecha a lápiz, superponiéndose en la mayoría de los casos sobre el trazo más antiguo. En otros casos, debido a un error de la foliación previa, los números en tinta tachan los números incorrectos escritos a lápiz y realizan la enmienda situando el número correcto junto a la cifra errónea: así ocurre en los folios 83-101. Se detectan los restos de una hoja arrancada entre los folios 114 y 115, aunque no afecta a la numeración ni a la correcta transmisión de la obra. Al folio 117 le falta la esquina inferior interna, junto al cosido, lo que impide la lectura de una parte mínima del texto. Al folio 122 le ha sido arrancada su parte inferior; aunque en este caso coincide con el explicit de una de las obras, se ven restos de una palabra que resulta ilegible por el corte efectuado. Al folio 124 le falta su esquina superior externa, afectando a las palabras escritas en este margen. En cuanto a los folios donde se encuentran los dos textos de Luciano traducidos por Sancho Bravo de Lagunas (ff. 129r-162r), no existe ninguna particularidad destacable. Tan solo se pueden señalar algunas enmiendas clasificables en cuatro tipos. Existen correcciones donde aparece tachada alguna grafía, palabra o sílaba y su correspondiente enmienda junto a ella o ubicada en uno de los espacios interlineales anejos, como se observa en los folios 129v, 130r, 138v, 139r y 139v del Discurso o los folios 150v y 158r de la Almoneda. Se detectan también tachaduras que eliminan grafías o palabras sobrantes sin añadir ninguna corrección, como en los folios 130r y 142r del Discurso o 147v, 148v y 149v de la Almoneda. Por último, existen enmiendas por adición de palabras que erróneamente han sido omitidas durante el proceso de copia. Las palabras añadidas pertenecen a la misma mano que se detecta en ambos textos, lo que quiere 360 decir que han sido adicionadas por el mismo transcriptor en una revisión posterior; este es el caso de las enmiendas que se detectan en los folios 130v, 131r, 132r y v del Discurso o 149r, 150v y 157v. Aunque existen variaciones en la ejecución de la caligrafía, según el cotejo efectuado, no se detecta más de una mano en la copia de ambos textos; todo parece indicar que solo ha intervenido un transcriptor que, casi con seguridad, se corresponde con el nombre de Joseph Castillón indicado en el explicit del Discurso. Salvo las enmiendas y tachaduras antes mencionadas, correcciones que en ningún caso impiden la adecuada lectura del texto, se puede decir que el estado del manuscrito que transmite estas dos obras es bueno. S. XVIII, 210 x 150 mm, 1 h. (adherida a la parte interna de la tapa) + 4h. + 162 ff. + 3 h. + 1h. (adherida a la parte interna de la tapa), papel de calidad media, composición facticia. Las dos obras traducidas por Bravo de Lagunas se encuentran copiadas en 17 cuadernos singuliones numerados en su margen izquierdo con una secuencia numérica sin errores que va del 1 al 8, en el caso del Discurso, y del 1 al 9 en el caso de la Almoneda. Esta numeración está realizada con tinta ferrogálica y parece original. Además de esta numeración, los folios de ambas obras, continuando el orden numérico del facticio, se encuentran marcados en tinta aparentemente moderna con una secuencia sin errores que va desde el número 129 al número 162. Bajo esta numeración, subyace otra foliación a lápiz que, según los mínimos trazos que se aprecian, parece coincidir con la foliación en tinta que se acaba de mencionar. La caja de escritura es, mayoritariamente, de 190 x 120 mm. El texto está dispuesto a línea tirada salvo las citas que se pueden leer en los folios 134r, 135v y 141v Discurso, así como el final de este texto que aparece copiado verticalmente en el margen izquierdo del folio 144v. Otra excepción a esta disposición en línea tirada del texto es la tabla a tres columnas con los precios de los filósofos que se puede leer en los dos últimos folios de la Almoneda. El número de renglones es mayoritariamente de 20 en el Discurso, mientras que en la Almoneda es muy variable: puede oscilar entre los 23 del folio 161r, los 18 del folio 156v y los 8 del final de la obra en el folio 162r. El tipo de letra es humanística. [Ornamentación]: no. [Observaciones]: Los folios donde se transcriben estas traducciones de Luciano realizadas por Sancho Bravo de Lagunas presentan una filigrana de tres círculos con el 361 escudo de Génova en el primero que se puede datar, según las variantes que de ella aparecen en los repertorios consultados, pues no se ha localizado este diseño en particular, en torno al s. XVIII.1 La filigrana es visible en los folios 135, 136, 137, 138, 139, 140, 141, y 142 del Discurso y 147, 148, 153, 154, 155, 156, 157, 158, 161 y 162 de la Almoneda. La encuadernación del libro está hecha de pergamino y mide 222 x 150 mm. En el lomo se puede leer Leonardo / Dialogos / Luciano, así como su signatura actual pegada en una etiqueta. La signatura vigente también se ha escrito en tinta en la tapa exterior delantera del libro. En la hoja adherida a la tapa interna delantera se pude leer su signatura antigua, en tinta y tachada con lápiz: I-205. Asimismo, se pueden leer dos eses escritas con tinta ferrogálica y unas rayas horizontales y verticales que tachan lo que parece ser un nueve y un cuatro. El sello de la Biblioteca Nacional de España aparece en la hoja de guarda [1]r y los folios 1r, 12r, 24r, 45r, 63r, 85r, 122r, 141v, 155v y 162r. Repertorios y catálogos que documentan este manuscrito: Simón Díaz, BLH., XIII, n. 1700 Inventario mss. BNE, IX, n. 2844 2) Madrid. Nacional, Mss. 8811, fols. 1r-43v [Abreviado como D1 en Discurso y D2 en Almoneda] [Sancho Bravo de Lagunas, trad.]: Discurso de Luciano. / quenodebe darse credito / fazilmente âla murmu / racion. Traducido de / Griego en vulgar/ (f. 1r); Almoneda devidas / Dialogo de Luciano. (f. 23r), en [Obras Lucianescas] [Incipit]: Esla ignorancia vnterrible mal, y causa / de ôtros muchos algenero humano; porque / echa enlos negozios quasi una niebla (f. 1r) [Explicit]: manâna, quese hara âlmoneda de / ydiótas, ôficiales, y la demás canalla: [A continuación, se puede leer una tabla con los precios alcanzados por cada filósofo subastado] (f. 43v). 1 Se han consultado las obras de Briquet (1888) y Valls i Subirà ([1978]-1982). 362 [Relación del contenido dialógico]: Discurso de Luciano. / quenodeve darse credito / fazilmente âla murmu- / racion (fols. 1r-23r) (No es diálogo). Almoneda devidas / Dialogo de Luciano (fols. 23-43v). Las Historias verdaderas / de Luciano; escritas enlengua / Castellana. Yrecogidas por un / Amigo suyo (fols. 47r-76r) (No es diálogo). [Estado del texto]: Se trata de un volumen unitario compuesto por cuadernos del mismo tipo de papel donde se compilan obras de tipo lucianesco transcritas por la misma mano. Consta de una hoja de guarda que forma un bifolio con una hoja en blanco adherida a la parte interna de la tapa delantera, a la que le siguen veinte folios, que contienen el Discurso, numerados con tinta ferrogálica del 1 al 20 en su esquina superior derecha; esta numeración en tinta parece ser la original. A estos le siguen dos folios en blanco con los números 21 y 22 en tinta; a continuación, veintiún folios numerados en tinta del 1 al 21, y a lápiz, siguiendo la secuencia lógica de la foliación del volumen, a saber, del 23 al 43, recogen la copia de la Almoneda. Seguidamente, se encuentran tres folios en blanco con numeración en tinta de 22 a 24, y a lápiz de 44 a 46. A continuación, se copia la última obra encuadernada en este volumen, texto que ocupa del folio 47r a 76r, según la numeración a lápiz del volumen completo, y del folio 1r al 30r de la numeración original a tinta que recibe la obra. A partir del folio 30, se suceden dos folios con los números 31 y 32 en tinta y cinco hojas de guarda fabricadas con otro tipo de papel. Una última hoja en blanco, que forma parte del cuaderno de hojas de guarda hechas de papel diferente, se encuentra adherida a la parte interna de la tapa trasera. El volumen no presenta anomalías que impidan la lectura correcta de los textos, por lo que se puede decir que su estado general es bueno. Con respecto a los folios donde se copian las dos traducciones realizadas por Bravo de Lagunas, al igual que el resto del volumen, ofrece una presentación cuidada de los textos. Tan solo se pueden señalar algunas enmiendas mínimas en las que se añade por la misma mano en el espacio interlineal algún tipo de omisión detectada en una revisión 363 posterior (Discurso, f. 5v), tachaduras de sílabas sobrantes (Discurso, 5v) o sustitución, previa tachadura de la parte incorrecta, de una sílabas erróneas por otras correctas que se incorporan en alguno de los espacios interlineales aledaños (Almoneda, 19r). S. XVIII, 300 x 215 mm, 1 h. (adherida a la parte interna de la tapa delantera) + 1h. + 20 ff. + 2 h. + 21 ff. + 3h. + 30 ff. + 7 h. + 1 h. (adherida a la parte interna de la tapa trasera), papel de calidad media, composición unitaria. Tras el bifolio que constituye la hoja adherida a la parte interna de la tapa y la primera hoja de guarda, se encuentran los cuadernos donde se copian los textos lucianescos, numerados en la esquina superior derecha del folio que inicia cada cuaderno. Así pues tenemos, en primer lugar, un senión, donde se da comienzo al Discurso, seguido de un quinión donde se concluye esta obra. A continuación se encuaderna otro quinión donde comienza la Almoneda, seguido de un cuaternión más un ternión donde se concluye este diálogo. Tras la Almoneda, se encuentra el sexto cuaderno, este de tipo senión, donde se comienza la Vera historia traducida por Francisco de la Reguera, al que le siguen dos quiniones donde se puede leer el final de la obra de Luciano y la continuación original realizada por de la Reguera: 1 senión (f. 12), 1 senión (f. 22), 1 quinión (f. 32), 1 cuaternión (f. 40), 1 ternión (f. 46), 1 senión (f. 58), 1 quinión (f. 68), 1 quinión (f. [78]). Tras esta serie de cuadernos, se encuentra un ternión que realiza las funciones de hoja de guarda, estando la última de ellas adherida a la parte interna de la tapa trasera. La caja de escritura de los folios contenidos en este volumen es de 265 x 120 mm, donde se contiene texto a línea tirada con la excepción de las citas que se pueden leer en el Discurso (fols. 7r, 8v y 15v) y la tabla a tres columnas del final de la Almoneda en el folio 21v). El número de líneas varía entres las 16 y 17 que se cuantifican en la mayoría de los folios que copian las traducciones de Bravo de Lagunas y las 18 que generalmente suelen tener los folios donde se copian la traducción y continuación de Francisco de la Reguera. [Ornamentación]: no. [Observaciones]: El formato del libro es en folio. La encuadernación está hecha de pergamino y mide 310 x 220 mm. En el lomo se lee el título genérico para el volumen Luciano español. En la hoja adherida a la parte interna de la tapa delantera, se puede leer la signatura antigua X. 36., que aparece duplicada, es decir, escrita con tinta ferrogálica y tipografiada en una etiqueta de papel pegada sobre la hoja. A la derecha de esta signatura se lee G-4, y a la izquierda, en la esquina superior de la hoja, se puede 364 leer la signatura actual tipografiada en una etiqueta pegada sobre la hoja. Esta hoja, que forma un bifolio con la primera hoja de guarda del manuscrito, presenta una filigrana distinta de la que presentan los folios donde se copian los textos; asimismo, esta filigrana volverá a aparecer en las tres primeras hojas del ternión que cumple la función de hojas de guarda finales del libro. Se trata de la filigrana que Gayoso Carreira cataloga como N.º 106.2 En los folios que recogen los textos traducidos por Bravo de Lagunas se detecta una filigrana de tres círculos con escudo de Génova en el primero de ellos, las iniciales S P en el segundo y la letra I en el tercero. Esta filigrana es idéntica a la que Valls i Subirà cataloga como 31 en sus sección dedicada a filigranas italianas, salvo por la corona que sí tiene la marca de la manuscrito 8811 y de la que carece la muestra de este repertorio de filigranas. Según Valls i Subirà, esta filigrana data de 1785 y fue encontrada en “Madrid. «Memoria de los materiales y jornales que se han gastado en la casa n.º 22 de la calle Carmen. Madrid, 18 de septiembre de 1785».3 Se detecta esta misma filigrana en los folios 1, 3, 5, 7, 9, 11, 15, 17, 19, 21, 22, 24, 25, 27, 29, 32, 33, 35, 37, 39, 42, 44, 46, 48, 50, 52, 54, 56, 58, 60, 62, 64, 66, 68, 69, 71, 73, 75 y [77], por tanto, esto indica que todas las obras contenidas en este volumen están copiadas en el mismo tipo de papel. Si tenemos también en cuenta que en todas interviene la misma mano y que tienen características literarias comunes, se puede descartar que se trate de un facticio y, afirmar en consecuencia, que es un volumen unitario con forma de colectánea compilado por un aficionado a Luciano en lengua castellana. El manuscrito presenta el sello de la Biblioteca Nacional de España en la primera hoja de guarda y en los folios 2r, 11r, 23r, 38r, 47r, 60r, 71r y 76r. Repertorios y catálogos que documentan este manuscrito: Inventario mss. BNE, XIII, n. 8811 3) Madrid. Nacional, Mss. 3917, ff. 130r-148v [Abreviado como E2] Don Sancho Brauo de Lagunas [trad.] [Título]: Almoneda De Vidas Dialogo de Luciano traduzido / en vulgar Dedicado al Excelentisimo Señor Condeduque (f. 131r), en: 2 “Papel sellado, sello 2º. 1753. Documento de Santiago. Fabricante: T. A. Localidad: ¿?” (Gayoso Carreira, III (1994: p. 58, nº. 106). 3 Valls i Subirà ([1978]-1982: 29 y [55]). 365 Parnaso Español. 6. [Incipit]: El argumento deste dialogo se colije / aun del mismo titulo en el se burla / Luciano delos filosofos refiriendo cassi / todas sus opiniones y escudriñando / lo ridiculo desus setas (f. 131r) [Explicit]: y no le contradigas Y Bosotros vendreis ma / ñana que se hara almoneda de idiotas / oficiales y la demas canalla (f. 148r).4 [Estado del texto]: La traducción realizada por Sancho Bravo de Lagunas se encuentra en un volumen facticio que alberga textos de muy diversos autores y géneros.5 Este facticio se compone de 8 hojas de guarda, a las que le siguen 429 folios con una numeración arábiga principal marcada en tinta ferrogálica en su esquina superior derecha más 19 folios numerados a lápiz que continúan la secuencia anterior hasta el número 447. Tras este folio se encuentran las tres hojas de guarda finales. Existe un error de numeración en el folio [244], al que se le asigna la cifra 233 correspondiente al folio anterior. Hay que destacar también la presencia de dos hojas recortadas y sin numerar, entre los folios 47 y 48, que contienen textos en latín legibles de manera íntegra. Del mismo modo es reseñable la amplia variedad de tamaños que tienen las hojas encuadernadas en este volumen, así como las múltiples manos que se pueden identificar y los restos de otras foliaciones, lo que da cuenta de la procedencia tan heterogénea de los textos encuadernados en este facticio. Asimismo se puede destacar la presencia de folios en blanco intercalados entre algunas de las piezas, aunque estos no se corresponden con omisiones de texto, sino con hojas de guarda que separan unas obras de otras. El estado general de los textos que integran el volumen es bueno. En cuanto a los folios donde se copia la Almoneda de vidas, no se aprecia ninguna incidencia destacable que impida la lectura del texto, por lo que se puede considerar que su estado es bueno. Se distinguen cuatro manos diferentes en la copia del diálogo: la primera de ellas se detecta en el folio 130r, la segunda, en el 131r y los folios 132r-148r, la tercera en el folio 131v y la cuarta y última en el folio 148v. 4 En el vuelto de este folio se puede leer una tabla que contiene el precio que cada filósofo ha alcanzado en la subasta. 5 Simón Díaz (IV, 1959-1993: n. 3191) ha identificado algunas autorías: “José Álvarez de Jaque y Manzaneda, Fr. Juan de Linares, Manuel de Ocampo, Juan Bautista Sibrero, Francisco Navarro, Quevedo, Góngora, Mº. León, Villamediana, Sebastián de Villaviciosa, Fr. Ignacio de Vitoria, Sebastián del Castillo y Peralta, Fernando Monsalve, José Tafalla y Negrete, Catalina de Guzmán, Lorenzo Ramírez, Francisco de Arévalo, Juan de Salinas, Lope de Vega, etc. Además hay muchas anónimas”. 366 SS. XVII y XVIII, material escriptorio de medidas variables entre los 155 x 105 mm de los folios 283-285 y los 210 x 150 mm del folio 395, 1 h. (adherida a la parte interior de la tapa) + 8 h. + 448 ff. + 3 h. +1h. (adherida a la parte interior de la tapa), papel de baja calidad, composición facticia. Este libro facticio se compone de cuadernos pertenecientes a una tipología muy variada. Con respecto a los folios donde se lee la Almoneda de vidas, no se ha podido determinar ningún tipo de cuaderno según el número de bifolios que lo integra debido a las irregularidades que presenta la cantidad de hojas en relación con la ubicación de su cosido. Esto indica que podrían haberse utilizado varios cuadernos incompletos. En cuanto a la filigrana, resulta visible solo de manera parcial en los folios 130, 132, 133, 135, 138, 140, 141, 144 y 145, por lo que no se ha conseguido identificar un modelo preciso, aunque el diseño se asemeja a las dos marcas de agua francesas que Valls i Subirá cataloga como 3 y 9, de los años 1603 y 1650 respectivamente, por lo que se podría fechar el papel utilizado para esta copia en torno a la primera mitad del siglo XVII.6 La caja de escritura donde se puede leer la Almoneda de Vidas es variable, desde los 210 x 130 mm del folio 130 que contiene la dedicatoria a los 200 x 100 mm que ocupa el texto copiado en los folios restantes con la excepción del último, donde se concluye la obra y se aporta una tabla con los precios de venta de los filósofos. El texto transcurre a línea tirada exceptuando los comentarios marginales que se encuentran en varios folios y la tabla compuesta de tres columnas que se lee en el folio 148v. El número de líneas varía entre las 17 del folio 131r y las 25 del folio 132r. Letra humanística. [Ornamentación]: no. [Observaciones]: Se trata de un libro en 4º. La encuadernación está hecha de pergamino y mide 220 x 160 mm. En el lomo, donde también se encuentra una pegatina que indica su signatura actual, se puede leer el título de la colección a la que pertenece el libro y su número de volumen: Parnaso / Español / 6. En el recto de la segunda hoja de guarda se aprecian restos de tinta que podrían indicar una antigua signatura o un número de balda; en el vuelto de esta misma hoja aparece de nuevo su signatura moderna en una pegatina adherida sobre el papel. El libro tiene sello de la Biblioteca Nacional de España en el recto de la segunda hoja de guarda y en los folios 1r, 11r, 16r, 33r, 48r, 49r, 50r, 51r, 52r y v, 52r, 57r, 65r, 76r, 90r, 95r, 118r, 133r, 142r, 148r, 151r, 174r, 180r, 196v, 221r, 6 Según señala Oriol Valls i Subirà (Valls i Subirà, III [1978]-1982: 58), las filigranas de procedencia francesa “se hallan más diseminadas por el norte de la Península, y también en Andalucía, pero en menos cantidad. En Valencia y Catalunya la cantidad es escasa, muy inferior a la italiana”. 367 246r, 249r, 264r, 286r, 291r, 299r, 305r, 319r, 321r, 337r, 344v, 347r, 348r, 370r, 374r, 395r, 398r, 428v y 447v, así como en la segunda de las hojas recortadas que se encuentran entre los folios 47 y 48. B) IMPRESOS 1) Madrid. Nacional, R-5040 (1) [Abreviado como A1] Bravo de Lagunas, Sancho (trad.): Discurso de Luciano: Que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración. En Lisboa. Por Pedro Craesbeeck impresor del Rey. Año I626. 4º.- A-D4 E2.- 6 h., I-23[24] p.- L. red. y curs. Las hojas de los cuadernos que componen este impreso han sido guillotinadas en su margen derecho eliminando las apostillas marginales que, según el ejemplar incompleto con signatura Madrid. Nacional, VC/1117/18, se sabe que tuvo al menos en las cuatro primeras páginas de la parte correspondiente al texto. El ejemplar consultado para hacer esta descripción, Madrid. Nacional, R-5040 (1), se encuentra encuadernado en un mismo volumen junto con un ejemplar del impreso de 1634 publicado en Madrid, en la imprenta de Francisco Martínez, que recoge la primera edición del diálogo de Luciano titulado Almoneda de Vidas y traducido por Sancho Bravo de Lagunas. Este ejemplar recibe la signatura R-5040 (2). Inic. grab.- Titulillos.- Con reclamos.- Apost. marg. [Aunque no se encuentran presentes en el ejemplar utilizado, se sabe, como se acaba de decir, que este impreso tuvo apostillas marginales].- Texto en prosa a línea tirada salvo algunas citas en verso que se encuentran en las páginas 8, 10, 18 y 20. Es reseñable que algunas veces se alterne en el texto la letra redonda con la cursiva sin obedecer a ningún criterio claro. En otros casos, se utilizan letras capitulares sin tener, aparentemente, ninguna funcionalidad definida. [A1] r: Portada: DISCVRSO ǀ DE LVCIANO. ǀ Que no deve darse credito facilmente a ǀ la murmuracion. ǀ Traduzido de Griego en vulgar. ǀ [Escrito a mano con tinta, se puede leer lo siguiente: Por Don Sancho Brabo de Lagunas] ǀ AL EXCELENTISSIMO SEÑOR DON ǀ Gaspar de Guzman Conde de Olivares, Duque de San- ǀ lucar, Sumilier de 368 Corps, Cavallerizo mayor, del ǀ Consejo de estado i guerra de su Magestad, ǀ Gran Canciller de las Indias, Alcaide ǀ perpetuo de los Alcaçares de Sevilla, ǀ Comendador mayor de ǀ Alcantara. ǀ Mediusex Alexandri Parasitis unus alios adhortari solebat, ǀ ne metuerent quodvis crimen in quem vis intendere; ǀ adijciebat´que scelerato praecepto causam appo- ǀ sitam; ut maximè, inquit, vulnus sanet, qui ǀ delatus est; manet tamen cicatrix. ǀ EN LISBOA. ǀ Por Pedro Craesbeeck impresor del Rey. Año. I626. [A1] v: LIÇENÇAS ǀ...ǀ Qve se imprima este discurso visto as licenças do ǀ Sancto Officio, e Ordinario, que ofrece: e despois ǀ de impresso, torne para se taixar, e sem isso naõ ǀ correrà Lisboa 14. de Feuereiro I626. ǀ Inacio Ferreira. Araujo. ǀ Estâ tassado en reis em papel. ǀ A2 r-[B2] r: AL EXCELENTISSIMO ǀ Señor Conde Duque de Sanlucar. ǀ [B2] v: Citas de Cicerón y Salustio: CICERO. ǀ Qvod si quis existimat me aut voluntate esse mutata, aut debili- ǀ...ǀ SALLVSTIVS, ǀ Igitur, vbi animus ex multis miserijs, atq; periculis requievit, & mihi ǀ...ǀ CICERO: ǀ ANimum vincere, iracundiam cohibere, victoriam temperarē, adversa- ǀ p. 1-23: Texto del Discurso de Luciano contra la calumnia: LVCIANO ǀ Que no deue darse credito facilmente a la murmuracion. ǀ Es la ignorancia un terrible mal, i ǀ causa de muchos otros al genero ǀ...ǀ FINIS. ǀ CICERO. ǀ NIhīlest tàm volucre, quàm maledictum nihilfacilius emittitur, nihil ǀ citius exciptur, nihil latius disipatur. ǀ p. [24]: En blanco. Repertorios y catálogos que documentan este impreso: Palau, VII, n. 143421 Ejemplares cotejados: Madrid. Nacional, R-5040 (1) y Madrid. Nacional, VC/1117/18. 2) Madrid. Nacional, R-5040 (2) [Abreviado como A2] Bravo de Lagunas, Sancho (trad.): Almoneda de vidas. Diálogo de Luciano traducido en vulgar. Con licencia. En Madrid. En la imprenta de Francisco Martínez. Año M. DC. XXXIV. 4º.- A-D4.- 2 h., 3-16 f.- L. red. y curs. 369 El ejemplar consultado, Madrid. Nacional, R-5040 (2), está encuadernado en un mismo volumen junto con un ejemplar del Discurso de Luciano: Que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración, publicado en Lisboa por Pedro Craesbeeck en el año 1626. Inic. grab.- Titulillos.- Con reclamos.- Apost. marg. Texto en prosa a línea tirada con la excepción del folio 16v, donde se puede leer una tabla de tres columnas. [A1] r: Portada: ALMONEDA DE VIDAS. | DIALOGO DE LVCIANO | TRADVCIDO EN VILGAR. | Al Ecmo Señor Conde Duque, Gran Canciller de las Indias. | [Grab. Xil. con el escudo nobiliario del Conde-Duque de Olivares dentro de un marco de doble filete] | CON LICENCIA. EN MADRID. | En la Imprenta de Francisco Martínez. | Año M. DC. XXX I V. [A2] r: ECELENTISSIMO SEÑOR, | PRESENTO à los de ojos de V. E. un | [...] Don Sancho Brauo | de Lagunas. | [A2] v: ARGVMENTO. | El Argumento deste Dialogo se coli- | ge aun del mismo titulo: en èl se bur- | la Luciano de los Filosofos, refiriendo casi | todas sus opiniones, i escudriñando lo ridi- |...| mayor libertad trata, esplica, i rie costum- | bres, i opiniones, i casi toda la vida de los | Filosofos. | [A2] v: INTERLOCVTORES. | Iupiter. Mercurio. Vn Mercader. Pita- | goras. Diogenes. Diogenes. Democrito. Heraclito. So- | crates. Crisipo. Otro Filosofo. | [A2] v-16 r: Texto de la Almoneda de Vidas: DIALOGO. | Ivpiter. Prevenid assientos, i componed | este sitio para la gente que viene. I vos | traereis à la memoria las vidas, ò las setas|...| ... i vosotros vẽdreis | mañana, que se harà almoneda de idiotas | oficiales, i demas canalla. | 16 v: Tabla a tres columnas con los precios de venta de los filósofos adquiridos en la almoneda. Repertorios y catálogos que documentan este impreso: Gallardo. Ensayo, II, n. 1484 Moreno Garbayo, I, n. 1194 Palau. VII, n. 143422 Simón Díaz. BLH., VI, n. 5377 Ejemplares cotejados: 370 Madrid. Nacional, R-5040 (2) y Madrid. Nacional, R-16912. Otros ejemplares localizados: Santander. Menéndez Pelayo, R-VI-5-94 Santiago de Compostela. Universitaria, FOLL 257 13 Toledo. Pública, SL/2169 371 V. 7. ESTUDIO ECDÓTICO La edición de estas dos traducciones de Luciano, si bien no presenta los problemas ecdóticos que se estudiaron en los diálogos de Bartolomé Leonardo de Argensola, obliga a la explicación de algunas cuestiones básicas de tipo crítico-textual relacionadas con la transmisión de ambas obras y orientadas hacia una argumentación lo más precisa posible de la propuesta editorial que se podrá leer en páginas sucesivas. En primer lugar, es necesario aclarar que las traducciones hechas por Bravo de Lagunas objeto de este estudio son dos piezas independientes trasladadas al castellano a partir de dos opúsculos de Luciano y editadas una sola vez en ciudades y años diferentes: Lisboa (1626), en el caso del Discurso, y Madrid (1634), en el caso de la Almoneda.1 Se publicaron de manera exenta, es decir, a través de volúmenes independientes en los que solo se recoge una obra.2 Por otro lado, es importante señalar que existe una limitada tradición manuscrita que, como se verá a continuación, no tiene demasiado que aportar a las versiones que nos ofrecen los impresos. Se trata de dos volúmenes que copian y difunden en forma de colectánea las dos obras juntas, a los que hay que sumar un tercero que solo transmite de manera exenta la Almoneda mediante un volumen facticio. En consecuencia, para realizar la edición crítica de estos dos textos, se ha tenido que realizar un proceso de recensio partiendo del cotejo entre los testimonios impresos y manuscritos conservados con el fin de dilucidar la versión óptima y ofrecer así al lector el texto que, según los datos obtenidos, más se aproxima a lo que pudo ser la voluntad del autor. Como ya se ha indicado, según los testimonios disponibles, estos dos textos revisten una dificultad mucho menor que la que se vio en los diálogos de Argensola; sin embargo, se ha aplicado la misma metodología llevando a cabo, siempre que se ha podido o ha sido procedente, las fases del método necesarias para proporcionar el máximo de información posible en relación con el texto que se propone como más válido. 1 Los títulos asignados por su traductor, a saber, Discurso de Luciano “Que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración” y Almoneda de vidas, se abreviarán a lo largo de este estudio ecdótico como Discurso y Almoneda. 2 Para este y otros tipos de difusión, véase la taxonomía desarrollada en el estudio ecdótico de los diálogos de Argensola, p. 238. 372 V. 7. 1. RECENSIO V. 7. 1. 1. COLLATIO CODICUM Tras la búsqueda de testimonios en la fase conocida como fontes criticae, se ha obtenido una serie de resultados que se pueden concretar en un corpus formado por siete ejemplares impresos y tres volúmenes manuscritos. Con respecto a los impresos donde se lee el Discurso, se han localizado dos ejemplares de la edición publicada en Lisboa en el año 1626: a) Madrid. Nacional, R/ 5040 (1) b) Madrid. Nacional, VC/1117/18 El primero de ellos, salvo las notas marginales que han sido recortadas según evidencia el segundo ejemplar, se conserva íntegro, con el texto completo y sus paratextos correspondientes. Del segundo únicamente se conservan los mismos paratextos que se leen en el primer ejemplar y las cuatro páginas iniciales de la obra, aunque posee las anotaciones de las que carece el impreso que contiene el texto completo. Con la excepción de las notas marginales recortadas del ejemplar Madrid. Nacional, R/ 5040 (1) –a partir de ahora abreviado como A1–, legibles, sin embargo, en Madrid. Nacional, VC/1117/18 –abreviado como B1–, no se ha detectado ninguna diferencia ni variante textual entre estos dos ejemplares que permita conjeturar distintas emisiones o estados, por lo que debemos considerarlos como un único testimonio a efectos ecdóticos. En cuanto a los testimonios manuscritos que se han localizado, se pueden referir los siguientes: a) Madrid. Nacional, mss. 2844 b) Madrid. Nacional, mss. 8811 El primer testimonio manuscrito –abreviado como C1 desde este momento– se encuaderna en un volumen facticio que agrupa, además de los testimonios de los tres diálogos originales de Bartolomé Leonardo de Argensola –a los que se les ha asignado 373 la sigla MN4 en su correspondiente edición–, las Historias verdaderas de Luciano, traducidas y continuadas por Francisco de la Reguera, y la Almoneda de Vidas trasladada por Sancho Bravo de Lagunas. Por su parte, el manuscrito con signatura Madrid. Nacional, mss. 8811, – abreviado como D1–, transmite, excluyendo los tres diálogos de Argensola, los mismos textos que se leen en el volumen manuscrito que contiene el testimonio C1, lo que hace pensar desde un primer momento en una posible vinculación entre los dos manuscritos, relación que en breve se analizará más detalladamente. En cuanto a la Almoneda, se han encontrado cinco ejemplares impresos: a) Madrid. Nacional, R/ 5040 (2) b) Madrid. Nacional, R/ 16912 c) Santiago de Compostela. Universitaria, FOLL 257 13. d) Santander. Menéndez Pelayo, R-VI-5-94 e) Toledo. Pública, SL/2169 El primero de ellos, que se abreviará como A2, tiene la particularidad de estar encuadernado de manera facticia junto al ejemplar del Discurso que antes se ha detallado y que se ha abreviado como A1. Todos ellos son ejemplares de una misma edición a la que no se le puede atribuir ninguna emisión o estado que varíe el texto o los elementos paratextuales de la princeps; por tanto, como ya ocurría en el caso del Discurso, se debe considerar que el conjunto de impresos de esta edición madrileña de 1634 constituye un único testimonio de la Almoneda. En cuanto a los manuscritos, se han podido localizar los siguientes: a) Madrid. Nacional, mss. 2844 b) Madrid. Nacional, mss. 3917 c) Madrid. Nacional, mss. 8811 Como se puede apreciar, aparte de los testimonios incluidos en los manuscritos 2844 y 8811 que antes se han mencionado y que en la edición de este texto se abreviarán como C2 y D2 respectivamente, la Almoneda se copia también en un tercer 374 manuscrito que contiene, además de la obra de Luciano, un conjunto de textos de autoría y género muy dispares, testimonio que desde ahora se abreviará como E2. Teniendo en cuenta este corpus de testimonios, se ha procedido a realizar su cotejo para obtener una lista de variantes y esclarecer así sus relaciones de interdependencia en el proceso de transmisión. Para ello se ha escogido en primer lugar un texto de base o texto de colación3 con el que poder efectuar el cotejo entre testimonios. Los dos textos de base elegidos han sido los ejemplares impresos del Discurso y la Almoneda abreviados como A1 y A2. Así pues, una vez comprobado que el resto de impresos pertenece a una misma edición sin emisiones ni estados, con la salvedad de las particularidades anotadas en el aparato de variantes, se han cotejado estos dos ejemplares impresos con los testimonios manuscritos. Los resultados obtenidos son los que se presentan a continuación. V. 7. 1. 2. EXAMINATIO Y SELECTIO Siguiendo el mismo marco teórico que ya se consideró en la edición de los diálogos de Argensola,4 se ha intentado recopilar el mayor número de pruebas posible para identificar las relaciones de dependencia que se establecen entre los testimonios que copian las dos traducciones editadas. Por tanto, una vez realizada la colación, se ha elaborado una lista que contiene una serie de variantes entre las que se pueden distinguir, por reducidos que estos sean, algunos errores válidos para proponer una filiación entre testimonios, errores separativos de diversa naturaleza y errores poco significativos o poligenéticos que no sirven para probar ni refrendar filiación alguna. Algunos de los loci critici analizados se marcan en letra cursiva para distinguirlos con mayor claridad. I. Discurso de Luciano “Que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración” Impreso A1 (ejemplar colacionado como representante del testimonio que transmite la editio princeps) 3 Estos tecnicismos se utilizan en el presente estudio siguiendo a Pérez Priego (1997: 55). 4 Cf. Argensola. Planteamiento crítico-textual, p. 4. 375 No se ha detectado ningún error en este impreso. Manuscrito C1 Se ha localizado un error: 1) Allí, pues, todos, unos a otros, se miran atentísimamente y solo buscan, como los que salen al campo desafiados, con los ojos la parte del cuerpo que está desnuda o mal armada y, queriendo cada uno ser el primero, rempuja y da de cobdo al vecido y echa si puede al que le está delante [C1] Puesto que se trata de combatientes que están a punto de cargar contra el enemigo, resulta difícil que codeen a unos supuestos vencidos, y menos vecidos, como erróneamente transcribe C1, con los que ni siquiera han luchado aún, por lo que parece más coherente la lectura vecino que sí recoge el impreso A1. Sin embargo, en el manuscrito D1 se lee la misma lectura errónea que en C1, aunque sin el error de omisión que se comete en vecidos, lo que implica una vinculación entre ambos testimonios, ya que, a priori, es difícil pensar que los dos copistas hayan cometido este error de manera simultánea: *Allí, pues, todos, unos a otros, se miran atentísimamente y solo buscan, como los que salen al campo desafiados, con los ojos la parte del cuerpo que está desnuda o mal armada y, queriendo cada uno ser el primero, rempuja y da de cobdo al vecino y echa si puede al que le está delante [A1] *Allí, pues, todos, unos a otros, se miran atentísimamente y solo buscan, como los que salen al campo desafiados, con los ojos la parte del cuerpo que está desnuda o mal armada y, queriendo cada uno ser el primero, rempuja y da de cobdo al vencido y echa si puede al que le está delante [D1] Manuscrito D1 Este manuscrito posee una cantidad mucho mayor de errores en comparación con el resto de testimonios donde se lee el Discurso. Se ha encontrado un total de 27 errores; entre ellos se pueden distinguir errores de omisión (1, 3, 5, 17, 24 y 27), 376 paleográficos (2, 6, 10, 13, 15, 16 y 19), de adición por duplografía (4, 7, 11, 12, 20, 22, 23 y 25), de sustitución por antonimia (8 y 14) y de alteración del orden sintáctico (9 y 21), morfológico (18) o silábico (26):5 1) todas las desventuras que llegan a representarse en el teatro hallaremos ser causadas de la ignorancia como de un falso dios que dispone solamente de las que tocan en murmuración contra los conocidos y amigos [D1] *todas las desventuras que llegan a representarse en el teatro hallaremos ser causadas de la ignorancia como de un falso dios que dispone las tragedias. Mas, pudiendo tratar de muchas suertes de ignorancias, lo haré agora solamente de las que tocan en murmuración contra los conocidos y amigos [A1 y C1] 2) encima le dio por esclavo para que le escribiese al mismo Antífilo [D1] *encima le dio por esclavo para que le sirviese al mismo Antífilo [A1 y C1] 3) Fonica [D1] *Fenicia [A1, B1 y C1] 4) junto a él Midas están dos mujeres [D1] *junto a él están dos mujeres [A1 y C1] En este error se vuelve a transcribir, tal vez debido a su proximidad, el nombre del rey mitológico que se lee unas frases antes. 5) si os parece bien, qué cosas son las que trae consigo la murmuración [D1] *si os parece bien, discurramos qué cosas son las que trae consigo la murmuración [A1 y C1] 6) descubriéndola primero con una difinición [D1] *describiéndola primero con una difinición [A1 y C1] 5 Cf. Blecua (2001: 20-30) para la tipología de los errores. 377 7) con el ser beneficios para con sus amigos y no con acusar a los que obran mal con el ser beneficios para con sus amigos y no con acusar a los que obran y procurarles odio [D1] *con el ser benéficos para con sus amigos y no con acusar a los que obran mal y procurarles odio [A1 y C1] 8) Es también fácil de probar que el tal murmurador es injusto, legítimo, impío y dañoso a los que dél se sirven [D1] *Es también fácil de probar que el tal murmurador es injusto, ilegítimo, impío y dañoso a los que dél se sirven [A1 y C1] 9) es obra de justicia la desigualdad y lo de querer para sí lo que como al revés obra de injusticia no para el otro? [D1] *es obra de justicia, como, al revez, obra de injusticia la desigualdad y lo de querer para sí lo que no para el otro? [A1 y C1] 10) ayente [D1] *oyente [A1 y C1] 11 y 12) los cuales mejores de todos tomaban juramento a los jueces de que hubiesen de escuchar igualmente a entrambas ambas las partes [D1] *los cuales tomaban juramento a los jueces de que hubiesen de escuchar igualmente a entrambas las partes [A1 y D1] 13) y otras este atapáremos nuestros oídos contra el acusado [D1] *y, tras eso, atapáremos nuestros oídos contra el acusado [A1 y C1] 14) Y si algunos parecieren los legisladores dignos de crédito [D1] *Y si a alguno no parecieren los legisladores dignos de crédito [A1 y C1] 15) Allí, pues, todos, unos a otros, se miran atentísimamente y solo buscan, como los que salen al campo desafiados, con los ojos la parte del cuerpo que está desnuda o mal armada y, queriendo cada uno ser el primero, rempuja y da de cobdo al vencido y echa si puede al que le está delante [D1] 378 *Allí, pues, todos, unos a otros, se miran atentísimamente y solo buscan, como los que salen al campo desafiados, con los ojos la parte del cuerpo que está desnuda o mal armada y, queriendo cada uno ser el primero, rempuja y da de cobdo al vecino y echa si puede al que le está delante [A1] *Allí, pues, todos, unos a otros, se miran atentísimamente y solo buscan, como los que salen al campo desafiados, con los ojos la parte del cuerpo que está desnuda o mal armada y, queriendo cada uno ser el primero, rempuja y da de cobdo al vecido y echa si puede al que le está delante [C1] 16) No es, litigo, la murmuración cosa de poco más o menos [D1] *No es, luego, la murmuración cosa de poco más o menos [A1 y C1] 17) Porque es cierto no perjudicara [D1] *Porque es cierto que no perjudicara [A1 y C1] 18) actrativo [D1] *atractivo [A1 y C1] 19 y 20) mas poniendo en acertarlo todo su cuidado y guardándose mucho de no levantar cosa totalmente imposible o increíble y portando las más veces torciendo el natural del murmurador hacia la peor parte, hacen creíbles sus detracciones [D1] *mas poniendo en acertarlo todo su cuidado y guardándose mucho de no levantar cosa totalmente imposible o increíble y, por tanto, las más veces, torciendo el natural del murmurado hacia la peor parte, hacen creíbles sus detracciones [A1 y C1] 21) dícenle señor. Oí en el convite por Dios que Filóxeno [D1] *dícenle: “Por Dios, señor, que Filóxeno [A1 y C1] 22) principalmente si es de vicio o materia contraria a la naturaleza inclinación del oyente [D1] *principalmente si es de vicio o materia contraria a la natural inclinación del oyente [A1 y C1] 379 23) Hesfestión [D1] *Hefestión [A1 y C1] 24) y se ensoberbecía como quien no solamente era hijo de dios, mas también como tenía poder de hacer dioses [D1] * y se ensoberbecía como quien no solamente era hijo de dios, más también como quien tenía poder de hacer dioses [A1 y C1] 25) Esto sucede las más veces cuando el murmurador, pareciendo ser amigo viejo del murmurador, todavía le mete la lanza [D1] *Esto sucede las más veces cuando el murmurador, pareciendo ser amigo viejo del murmurado, todavía le mete la lança [A1] *Esto sucede las más veces cuando el murmurador, pareciendo ser amigo viejo del murmurado, todavía le mete la lanza [C1] 26) del que es conocido por enemigo nadie se atreve a murmurar siendo increíble la causación por tener la causa manifiesta [D1] *del que es conocido por enemigo nadie se atreve a murmurar siendo increíble la acusación por tener la causa manifiesta [A1 y C1] 27) porque ante lo que dijo [D1] *porque Antea, la que dijo [A1 y C1] I.1. CONSTITUTIO STEMMATIS DEL DISCURSO DE LUCIANO “QUE NO DEBE DARSE CRÉDITO FÁCILMENTE A LA MURMURACIÓN” Si se analiza el conjunto de errores obtenido tras la colación, se pueden realizar tres afirmaciones. En primer lugar, que existe un testimonio sin errores de copia impreso en 1626 que reproduce la obra íntegra y sus elementos paratextuales, a excepción de las notas al margen que sabemos que tuvo esta editio princeps por las que sí se han conservado en el ejemplar incompleto. 380 En segundo lugar, que disponemos de una copia manuscrita, el testimonio C1, que sigue fielmente el impreso, según se puede ver en el aparato de variantes de la edición, si exceptuamos el error analizado y algunas variantes de lengua de escasa importancia. Finalmente, vemos cómo el testimonio D1, con un gran número de errores, comparte uno de ellos con C1. De la comparación entre el impreso A1 y el manuscrito C1 se puede concluir que son textos idénticos salvo por las variantes señaladas. Dentro de estas variantes, quizá la más concluyente sea la lectura errónea de C1 que sustituye la palabra correcta vecino por vecido, error de sustitución que el copista de C1, copista del s. XVIII, pudo cometer debido a una mala lectura paleográfica de su modelo. Por tanto, teniendo en cuenta estas consideraciones, y atendiendo al pie de imprenta que se puede leer en el incipit del manuscrito (“en Lisboa, año de 1626”), parece evidente que el testimonio manuscrito C1 es una copia descripta del impreso A1. Además, si se valora el hecho de que este manuscrito tampoco tiene las anotaciones que le faltan al impreso y que está copiado por la misma mano que transcribe a continuación la Almoneda, donde queda constancia del nombre del copista y su fecha de transcripción, a saber, el 26 de enero de 1735, resulta muy probable que sea un codice descriptus no de cualquier ejemplar de la princeps, sino exactamente de este impreso A1 donde se encuadernan las dos obras. En cuanto al testimonio manuscrito D1, si se parte del error en común vecido (C1) / vencido (D1), y teniendo en cuenta que C1 es un descriptus, parece lógico pensar que D1 ha seguido a C1 intentando corregir el error por lectio facilior y dando lugar, en consecuencia, a la lectura igualmente errónea vencido que se lee en D1. A esto hay que sumar la carencia de notas marginales que se detecta en los dos testimonios. En cuanto a los errores divergentes entre D1 y C1, se pueden considerar en su conjunto como un grupo de lecturas erróneas poco significativas atribuibles exclusivamente a la transcripción descuidada del copista de D1 y no al modelo de copia que está utilizando. Por tanto, al no existir ninguna prueba clara que demuestre la existencia de una copia corrupta de la cual derivarían ambos testimonios y conociendo, por los resultados que se han analizado, que el manuscrito C1 es descriptus del impreso A1, parece muy probable que el manuscrito D1 esté copiando a su vez a C1. En resumen, el stemma que se propone para representar la transmisión de estos manuscritos es el siguiente: 381 A1 C1 D1 En consecuencia, una vez eliminados los codices descripti, la edición lisboeta de 1626 se presenta como el testimonio óptimo para conformar el texto base de esta edición, aunque, debido a la falta de otros testimonios con los que ser cotejado, no se pueda asegurar que esta editio princeps sea el texto original creado por el autor, pues, como es sabido, cualquier texto original dado a la imprenta puede sufrir cambios en el taller por diversas razones sin dejar evidencia alguna entre sus líneas. II. Almoneda de vidas Impreso A2 (ejemplar colacionado como representante del testimonio que transmite la editio princeps) En este testimonio se han detectado dos errores. El primero de ellos está relacionado con un signo de puntuación improcedente. 1) Ven acá, ¿cualquiera no puede conseguir esto muy fácilmente?, pues no necesitamos para alcançar esta gloria de la erudición ni la elegancia del razonar ni de otras burlerías semejantes? [A2] *Ven acá, ¿cualquiera no puede conseguir esto muy fácilmente?, pues no necesitamos para alcanzar esta gloria de la erudición ni la elegancia del razonar ni de otras burlerías semejantes. [C2] 382 * Ven acá, ¿cualquiera no puede conseguir esto muy fácilmente?, pues no necesitamos para alcançar esta gloria de la erudición ni la elegancia del razonar ni de otras burlerías semejantes. [D2] * Ven acá, ¿cualquiera no puede conseguir esto muy fácilmente?, pues no necesitamos para alcançar esta gloria de la erudición ni la elegancia del raçonar ni de otras burlerías semejantes. [E2] El segundo error de este testimonio parece estar provocado por una impresión incorrecta del tipo correspondiente a la i. Este error se encuentra en una de las notas marginales que también transcribe el copista de E2, pero no los de C2 y D2: 2) Tiene por supuesto el caso del cocodrilo porque se cuenta dél que huye a quien le aguarda y sigue a qu en le huye, y si le coge, le traga luego [A2] En el caso de E2 se puede leer la misma nota; sin embargo, el pronombre de relativo quien aparece de manera abreviada, por lo que no podemos saber con seguridad si transmite el error del impreso, aunque, en caso de que así fuera, sería un error fácilmente detectable y corregible. Manuscrito C2 El testimonio manuscrito C2 contiene un total de seis errores. 1) aunque tú seas ul vulgar idiota [C2] *aunque tú seas un vulgar idiota [A2, D2 y E2] 2) Sócrates. ¿Qué dices?, ¿piensas por ventura que el Pero no es Dios? [C2] * Sócrates. ¿Qué dices?, ¿piensas por ventura que el perro no es Dios? [A2 y E2] * Sócrates. ¿Qué dices?, ¿piensas por ventura que el perro es Dios? [D2] 3 y 4) Mercader. Y di, ¿dónde asisten? Sócrates. No asisten, porque si las sombras tuviesen ser, dejarían de ser sombras. [C2 y D2] 383 *Mercader. Y di, ¿dónde esisten? Sócrates. No esisten, porque si las sombras tuviesen ser, dejarían de ser sombras. [A2 y E2] 5) Digo aquel velloso de cuerpo y severo de rostro, aquel histórico del portal [C2 y D2] * Digo aquel velloso de cuerpo y severo de rostro, aquel estóico del portal [A2 y E2] 6) Mercader. Llégate, amigo, y dime, pues que te compro, ¿qué tal eres? Y ante todas cosas y te pesa de servir y ser vendido. [C2 y D2] *Mercader. Llégate, amigo, y dime, pues que te compro, ¿qué tal eres? Y ante todas cosas si te pesa de servir y ser vendido. [A2 y E2] Como se ve, los cuatro errores compartidos con D2 son lo suficientemente significativos como para establecer una relación de dependencia entre ambos testimonios. Si se tiene en cuenta que la Almoneda ha sido copiada por la misma mano que el Discurso, algo que además confirma su explicit (cf. Almoneda, n. ccvi), y, como dijimos, el Discurso es una copia del manuscrito C1, resulta coherente pensar que el testimonio C2 sirvió como modelo de copia a D2. Manuscrito D2 Del mismo modo que la copia del Discurso que precede a este testimonio de la Almoneda, parece que la transcripción se ha hecho de manera descuidada a juzgar por el considerable número de errores que presenta, siendo su tipología muy similar a la que se vio en el caso anterior. Así pues, encontramos 23 errores. 1) caballera [D2] *cabellera [A2, C2 y E2] 2) Mercader. Pitágoras. Por tu mayor [D2] *Mercader. Pues, por tu mayor [A2, C2 y E2] 384 3) y otra voz por discurso de tiempo te verás de otro cuerpo vestido [D2] *y otra vez por discurso de tiempo te verás de otro cuerpo vestido [A2, C2 y E2] 4) Júpiter. En todo caso, llévenle y traigan otro [D2] *Júpiter. Llévenle y venga otro [A2, C2 y E2] Este error consiste en un salto de igual a igual donde el copista comienza la intervención de Júpiter con un sintagma preposicional, en todo caso, que pertenece a otra intervención de Júpiter que le sigue poco después (véase Almoneda, ns. xxxviii y xl). 5) Júpiter. om. [D2] *Júpiter. En todo caso. [A2, C2 y E2] 6) Mercader. Pues ¿cómo no has vestídote de la piel de León y remedando sus aciones no por ajeno imperio, sino por mi proprio impulso, peleo contra los vicios, y así he cuidado de reformar mi vida. [D2] *Mercader. Pues ¿cómo no has vestídote la piel de león ya que en el cayado le pareces? Diógenes. Esta pequeña capa suple las faltas de la piel del león, y remedando sus acciones, no por ajeno imperio, sino por mi proprio impulso, peleo contra los vicios, y así he cuidado de reformar mi vida [A2 y C2] *Mercader. Pues ¿cómo no has vestídote la piel de león ya que en el cayado le pareces? Diógenes. Esta pequeña capa suple las faltas de la piel del león, y reme donde sus acciones, no por ajeno imperio, sino por mi proprio impulso, peleo contra los vicios, y así he cuidado de reformar mi vida [E2] 7) que nos tiene cansado [D2] *que nos tiene cansados [A2, C2 y E2] 8) y que sirvió a los atiranos de Sicilia [D2] * y que sirvió a los tiranos de Sicilia [A2, C2 y E2] 385 9) Abderas [D2] Abdera [A2, C2 y E2] 10) El uno no cesa de reír y el otro de todo punto llorar [D2] El uno no cesa de reír y el otro de todo punto llora [A2, C2 y E2] 11) ¿Y tú, amigo, de qué lloras? Cierto será mucho mejor hablar contigo que con Demócrito [D2] *¿Y tú, amigo, de qué lloras? Cierto que entiendo será mucho mejor hablar contigo que con Demócrito [A2, C2 y E2] 12) Mercader. Heráclito. Qué es mundo un muchacho, un tahúr [D2] * Mercader. ¿Qué es mundo? Heráclito. Un muchacho, un tahúr, un jugador de dados, un pleiteante. [A2 y C2] *Mercader. ¿Qué es mundo? Heráclito. Un muchacho, o un tahúr. [E2] 13) Sócrates. ¿Qué dices?, ¿piensas por ventura que el perro es Dios? [D2] *Sócrates. ¿Qué dices?, ¿piensas por ventura que el perro no es Dios? [A2 y E2] *Sócrates. ¿Qué dices?, ¿piensas por ventura que el Pero no es Dios? [C2] 14 y 15) Mercader. Y di, ¿dónde asisten? Sócrates. No asisten, porque si las sombras tuviesen ser, dejarían de ser sombras. [D2 y C2] *Mercader. Y di, ¿dónde esisten? Sócrates. No esisten, porque si las sombras tuviesen ser, dejarían de ser sombras. [A2 y E2] 16) Digo aquel velloso de cuerpo y severo de rostro, aquel histórico del portal [D2 y C2] * Digo aquel velloso de cuerpo y severo de rostro, aquel estóico del portal [A2 y E2] 386 17) Mercurio. Digo que este solo es el sabio, el bueno, el justo, el fuerte, el rey, el orador, el rico, el legislador y todo cuanto hay de género. [D2] *Mercurio. Digo que este solo es el sabio, el bueno, el justo, el fuerte, el rey, el orador, el rico, el legislador y todo cuanto hay deste género. [A2, C2 y E2] 18) Mercader. Llégate, amigo, y dime, pues que te compro, ¿qué tal eres? Y ante todas cosas y te pesa de servir y ser vendido. [D2 y C2] *Mercader. Llégate, amigo, y dime, pues que te compro, ¿qué tal eres? Y ante todas cosas si te pesa de servir y ser vendido. [A2 y E2] 19) de calidad y cantidad y lo que hay desentre lo accidentáis y lo que no lo es [D2] * de calidad y cantidad y la que hay entre lo acidental y lo que no lo es [A2 y C2] * de calidad y la que hay entre lo acidental y lo que no lo es [E2] 20) Y si un cocodrilo, que acaso se paseaba a la orilla de un río, le arrebatase, y el cocodrilo prometiese volver el muchacho, ¿qué dirías en tal caso que había decretado el cocodrilo? [D2] * Y si un cocodrilo, que acaso se paseaba a la orilla de un río, le arrebatase, y el cocodrilo prometiese volverle con tal que adivinases la determinación del cocodrilo acerca de volver el muchacho, ¿qué dirías en tal caso que había decretado el cocodrilo? [A2, C2 y E2] 21) solicítimos [D2] *solecismos [A2, C2 y E2] 22) sutilezes [D2] *sutilezas [A2, C2 y E2] 23) om. [D2] *Mercurio. Una moneda griega. [A2, C2 y E2] Manuscrito E2 387 En este testimonio se ha localizado un total de 15 errores. 1) gracia [E2] *Grecia [A1, C2 y D2] 2) fledidad [E2] *fidelidad [A1, C2 y D2] 3) siguinte [E2] *siguiente [A1, C2 y D2] 4) Mercader. Pues ¿cómo no has vestídote la piel de león ya que en el cayado le pareces? Diógenes. Esta pequeña capa suple las faltas de la piel del león, y reme donde sus acciones, no por ajeno imperio, sino por mi proprio impulso, peleo contra los vicios, y así he cuidado de reformar mi vida [E2] *Mercader. Pues ¿cómo no has vestídote la piel de león ya que en el cayado le pareces? Diógenes. Esta pequeña capa suple las faltas de la piel del león, y remedando sus acciones, no por ajeno imperio, sino por mi proprio impulso, peleo contra los vicios, y así he cuidado de reformar mi vida [A2 y C2] * Mercader. Pues ¿cómo no has vestídote de la piel de León y remedando sus aciones no por ajeno imperio, sino por mi proprio impulso, peleo contra los vicios, y así he cuidado de reformar mi vida. [D2] 5) De aquí nace mi llanto, y de no llorar sustancia ni firmeza en cosa alguna [E2] *De aquí nace mi llanto, y de no hallar sustancia ni firmeça en cosa alguna [A1] *De aquí nace mi llanto, y de no hallar sustancia ni firmeza en cosa alguna [C2 y D2] 6) Heráclito. Yo soy quien manda llorar desde su niñez a todos los que me compran o me compran. [E2] 388 *Heráclito. Yo soy quien manda llorar desde su niñez a todos los que me compran o no me compran. [A1, C2 y D2] 7) para mí, cuya república introduje nueva policía [E2] *para mí, en cuya república introduje nueva policía [A2] *para mí, en cuya república introduje nueva política [C2 y D2] 8) Pero el estudiante lógico con su discurso no alcança esta locución, sino la diferencia que hay de calidad y la que hay entre lo acidental y lo que no lo es. [E2] *Pero el estudiante lógico con su discurso no solo alcança esta locución, sino la diferencia que hay de calidad y cantidad y la que hay entre lo acidental y lo que no lo es. [A2] * Pero el estudiante lógico con su discurso no solo alcança esta locución, sino la diferencia que hay de calidad y cantidad y la que hay entre lo acidental y lo que no lo es. [C2] *Pero el estudiante lógico con su discurso no solo alcanza esta locución, sino la diferencia que hay de calidad y cantidad y lo que hay desentre lo accidentáis y lo que no lo es. [D2] 9) Y ruégote, por Dios, le respondas de suerte que le conserves vivo, no sea que anticipe desordenadamente y se le trague [E2] *Y ruégote, por Dios, le respondas de suerte que le conserves vivo, no sea que se anticipe desordenadamente y se le trague [A2, C2 y D2] 10) ¿qué se alcana con tu ciencia? [E2] *¿qué se alcança con tu ciencia? [A2] *¿qué se alcanza con tu ciencia? [C2 y D2] 11) Daneas [E2] Danaes [A2] Este error se encuentra en una de las notas marginales que no copian los testimonios C2 y D2. 389 12) Mercader. ¡Oh, qué bien lo probaste!, pues sentí mis piernas como si fueran las de nieve, frías cual mármol y endurecidas. [E2] *Mercader. ¡Oh, qué bien lo probaste!, pues sentí mis piernas como si fueran las de Níobe, frías cual mármol y endurecidas. [A2, C2 y D2] 13) nieve, mujer de Anfión convertida en piedra [E2] *Níobe, mujer de Anfión convertida en piedra [A2] El error aparece en una de las notas marginales que no se leen en los testimonios C2 y D2. 14) Es templado, justo y bien moriguerado, y lo que es más, que es hombre publicado [E2] * Es templado, justo y bien morigerado, y lo que es más, que es hombre duplicado [A2, C2 y D2] 15) Pirria y su seta de scépticos, o censores, o crítico [E2] * Pirria y su seta de scépticos, o censores, o críticos [A2] El error se encuentra en una de las notas marginales que no copian los testimonios C2 y D2. II. 1. CONSTITUTIO STEMMATIS DE LA ALMONEDA DE VIDAS Recapitulando los resultados obtenidos, se puede plantear una hipótesis argumentada para reconstruir la transmisión de estos testimonios. En primer lugar, tenemos un testimonio con dos errores poco significativos que se corresponde con la primera y única edición conocida de esta traducción realizada por Sancho Bravo de Lagunas e impresa en Madrid en el año 1634. En segundo lugar, contamos con un testimonio manuscrito, el que se abrevia como C2 en esta edición, que, exceptuando los errores de lectura señalados y la carencia de notas marginales, es muy similar al impreso A2. Si se considera el pie de imprenta que aparece transcrito en el incipit, a saber, “en Madrid, año de 1634”, todo parece 390 indicar que este testimonio ha sido copiado de la edición madrileña de 1634 que se encuaderna junto con la edición lisboeta del Discurso en el volumen conservado en la Biblioteca Nacional de España, pues, además, el hecho de que haya sido transcrito por la misma mano que C1 –testimonio que, como se vio, es copia del ejemplar del Discurso encuadernado junto a la Almoneda en este volumen impreso– ayuda a demostrar que C2 es un testimonio descriptus de A2. El análisis de los errores contenidos en el testimonio manuscrito D2, que no pueden atribuirse a un modelo de transcripción, sino a descuidos del copista exceptuando los cuatro errores significativos compartidos con C2, plantea la posibilidad de que D2 sea una copia descripta de C2. Si se tiene en cuenta también que esta copia ha sido elaborada por la misma mano que transcribe el Discurso en el testimonio D1, copia, como vimos, del testimonio C1, una vez más llegamos a la conclusión de que estamos ante un descriptus. Hasta aquí la representación estemática se muestra idéntica a la que se ha propuesto para la transmisión del otro opúsculo de Luciano. Sin embargo, hay que añadir otro manuscrito más, el testimonio E2, que contiene diversos errores ajenos a las otras copias. Según el análisis de las variantes que contiene este testimonio, y la tipología de sus errores, se puede determinar, si valoramos además las notas marginales, que este testimonio es también una copia del impreso publicado en Madrid en el año 1634, aunque en este caso no se puede asegurar que la transcripción se haya hecho del ejemplar concreto A2, sino de un ejemplar indeterminado que transmite el testimonio de esta princeps. Por otro lado, este manuscrito, copia del s. XVII, no pudo haber tenido como modelo el testimonio C2 o D2, puesto que, como se ha dicho, son manuscritos del s. XVIII. En resumen, considerando los resultados que se acaban de examinar, se pueden proponer los siguientes stemmata: 1) A2 2) Editio princeps C2 E2 D2 391 En conclusión, dado que todos los manuscritos son copia de la edición impresa madrileña de 1634, se propone el impreso A2 como testimonio óptimo para el texto base de la edición de la Almoneda de vidas. V. 7. 2. CONSTITUTIO Y DISPOSITIO TEXTUS La edición de las dos obras de Luciano traducidas por Sancho Bravo de Lagunas se ha elaborado partiendo de los ejemplares impresos que se han propuesto como testimonios óptimos en los apartados anteriores. Los manuscritos conservados de cada obra son todos ellos codices descripti cuyo origen se encuentra en la editio princeps correspondiente, por lo que las variantes que albergan no intervienen en la constitución del texto editado. No obstante, todas estas lecturas quedan anotadas en un aparato de variantes negativo que podrá consultar quien esté interesado en seguir cada testimonio. Con respecto a las enmiendas, tan solo se ha realizado de manera ope codicum la corrección del signo de puntuación erróneo que, como ya se ha visto, aparece en la edición impresa de la Almoneda de vidas. En cuanto a la puntuación, se moderniza siempre que no interfiera en el sentido original del texto; se utiliza para ello el sistema de signos vigente que está regulado por la Real Academia. También se adapta a los usos actuales la acentuación y el empleo de mayúsculas y minúsculas. Con respecto a los criterios de edición, se ha seguido una serie de convenciones que se aplican tanto al texto editado como a las variantes registradas en el aparato crítico. A continuación se indica una lista de criterios ejemplificados con muestras textuales en las que se hace referencia a la obra y al testimonio de donde se extraen. V. 7. 2. 1. CRITERIOS DE EDICIÓN 1) Se desarrollan todas las abreviaturas sin indicarlo. 2) Se mantienen los rasgos lingüísticos que podrían identificarse con rasgos dialectales, como el leísmo detectado en dedicársele o acerarle, donde se pronominaliza este discurso (Disc., A1), o volviéndole de griego en latín, con un -le que pronominaliza la palabra diálogo (Alm. A2). Otros ejemplos de conservación de posibles rasgos 392 dialectales son los que representan palabras como isquierda (Disc., A1) en vez de izquierda, revéz en lugar de revés (Disc., A1) o abrazan en lugar de abrasan (Disc. A1). 3) Se conservan todos los casos en los que existe algún tipo de variación vocálica, como tiniéndole (Disc., C1), verisímil (Disc. D1), difinición (Disc., A1), arrepentió (Disc., C1), escuridad (Disc., A1) o selvaje (Alm., A2). 4) No se modernizan los hiatos que, según se detalla en el estudio lingüístico de esta edición (cf. p. 3), puedan considerarse característicos de la morfología del periodo, como ocurre en vían (Disc., A1) o dée (Disc. A1). 5) Se modernizan las grafías de las antiguas sibilantes. Así pues, las grafías ç y z se transcriben indistintamente como c ante e, i, como en traduzir>traducir (Disc., A1), aunque se conserva ante a, o, u, como se puede ver en Alcáçares (Disc., A1) o Çúñiga (Disc., A1). Con respecto a las grafías x y g, se sustituyen por j cuando representan un sonido velar fricativo allí donde las normas ortográficas actuales no obligan a usar g, como en dexando>dejando (Disc., A1) o trage>traje (Disc., A1). Se simplifica la ss en palabras como Cresso>Creso (Alm., A1) o excelentíssimo>excelentísimo (Alm., A2). En cuanto a sc, solo se respeta al principio de palabra, como en scépticos (Alm., A2). 6) Se conserva la morfología culta de palabras como escriptor, dubda, absencia, captivos, cobdo o delicto (Disc., A1), así como las simplificaciones vulgares de acetarle, conceto y contradición (Disc., A1) o dotrina, perfeto, trecientos, ecelencia, esperiencia, docientos, acesorias y acidente (Alm., A2). 7) Se moderniza el uso de v con valor vocálico sustituyéndola por u cuando corresponda, como en Discvrso>Discurso o Lvciano>Luciano (Disc., A1), así como el empleo de b y v con valor de oclusivas sonoras de acuerdo con las normas ortográficas actuales, como en estorvo>estorbo (Discurso, D1). Del mismo modo, se actualiza, según la ortografía moderna, el uso de m delante de b, como en combite>convite (Disc., A1), combeniente>conveniente (Disc., D1) o combidado>convidado (Alm., C2). De la misma manera se procede cuando existe n ante una oclusiva sorda representada por la grafía p, como en tanpoco>tampoco (Disc., D1) o inpulso>impulso (Alm., E2). 393 8) Se moderniza el uso de h, eliminándola en casos como Hespaña>España, formas antihiáticas como trahído>traído o sonrehía>sonreía (Disc., A1) o añadiéndola en desonesto>deshonesto (Alm., C2). 9) Se sustituye y con valor vocálico por i en palabras como ínclyto>ínclito (Disc., A1) y al contrario cuando i tiene valor consonántico en casos como maior>mayor (Disc., D1) o suios>suyos (Men. MN2). Del mismo modo, se reemplaza i por j en iueces>jueces (Disc., A1) o Iúpiter>Júpiter (Alm., B1), así como i por y cuando lo requiere la ortografía moderna, como en el caso de la conjunción copulativa i>y (Alm., A1) o en rei>rey (Alm., A2). 10) Se modernizan los grupos consonánticos cultos ch, th o ph presentes en palabras como theatro>teatro (Disc., C1), Thebas>Tebas (Disc., B1), Thyestes>Tiestes (Disc., B1), Ptholomeo>Ptolomeo (Disc., C1), Antíphilo>Antífilo (Disc., A1) o Baccho>Baco (Disc., A1) y máchinas>máquinas (Disc., A1). También se modernizan los grupos vocálicos cultos como Ptolomaeo>Ptolomeo (Disc., A1), Phoenicia>Fenicia (Disc., A1) o Hefaestión>Hefestión (Disc., A1). 11) Se reducen las dobles consonantes sin valor fonético, como en Perdiccas>Perdicas (Disc., A1) o Apelles>Apeles (Disc., B1). También se simplifica la r doble para adaptarse a la ortografía actual, como en enrredo>enredo (Alm., C2). 12) Se modernizan los diptongos latinos cultos, como Phoenicia>Fenicia (Disc., A1) o Hephaestión>Hefestión (Disc., A1) 13) Se sustituye q por c cuando aparece con u semiconsonante, como en quasi>cuasi (Disc., A1) 14) Se restituye el signo nasal de ñ cuando falta, como en Senor>Señor (Disc., A1) o Çuniga>Çúñiga (Disc., A1). 15) Se conservan las contracciones de preposición de más pronombre personal o demostrativo que hoy no se emplearían, como en dél (Disc., A1), deste (Alm., A2) o dellos (Disc., C1). 394 16) Se separan todas aquellas palabras que no formarían una unidad en el español actual, salvo las excepciones señaladas y los conglomerados marcados mediante apóstrofo como l’alma (Alm., A2) o las construcciones lexicalizadas como buenhora (Alm., A2). 17) Se regularizan los hábitos gráficos que no tengan implicación fonética, como juzgemos>juzguemos (Disc., C1). V. 7. 2. 2 CRITERIOS DE ANOTACIÓN Los criterios de anotación que se han seguido en estas dos traducciones de Bravo de Lagunas son esencialmente los mismos que se han indicado en el apartado correspondiente a la edición de los diálogos de Argensola. Se utiliza un aparato de notas dividido en dos niveles destinado a recoger tanto las notas filológicas como las ecdóticas. En el primero de ellos se emplea una numeración en arábigos que remite a pie de página, donde se ofrece la información relacionada con aspectos lingüísticos, de fuentes o socio-culturales que se ha creído conveniente anotar. En un segundo nivel de notas, consultable al final de la obra editada, se sitúa el aparato de variantes donde se reúnen las lecturas del resto de testimonios y todos aquellos aspectos de tipo ecdótico relacionados con ellos. El fragmento o palabra que se analiza a pie de página aparece siempre delimitado en cursiva; seguidamente, se ofrece la información relativa a lo comentado. En otros casos, también se comenta un fragmento general tras el cual puede aparecer anotada una palabra incluida en ese fragmento que necesite información pormenorizada. Con respecto a las obras que se han consultado para definir los vocablos que podrían resultar más extraños a un lector actual, se han utilizado principalmente el Diccionario de Autoridades de la Real Academia Española de la Lengua y el Tesoro de la lengua castellana o española de Sebastián de Covarrubias, así como diferentes diccionarios citados en el aparato de notas y abreviados de la misma manera que ya se concretó en los criterios de anotación de los diálogos de Argensola. Se ha empleado también la herramienta digital CORDE para documentar algunos usos lingüísticos. 395 En cuanto al sistema de cita, se emplea el método abreviado consistente en indicar el apellido o apellidos del autor precediendo al año de edición y página o páginas, como en (Correas, 1992: 589) –si la información aparece tras una cita entrecomillada o sangrada– o Bompaire (1998: p. 145, n. 1) para el resto de los casos. En las obras greco-latinas, además del año y páginas, se indica el nombre por el que es más conocido el autor, el título de la obra cuando suponga alguna complicación el hecho de omitirlo y la sección o versos donde se encuentre la referencia, como en (Cicerón, “Por [el regreso] de Marco Marcelo”, Discursos, 3 8 y 9, 2011: 280) –tras cita entrecomillada o sangrada– o Aristóteles, República, V, 557c (1992: 258) en el resto de los casos. . 396 V. 8. ESTUDIO LINGÜÍSTICO V. 8. 1. INTRODUCCIÓN A pesar de que la estabilidad de la lengua que se observa en estos textos escritos bien entrado ya el primer tercio del s. XVII no permite extraer una lista de fenómenos lingüísticos tan rica como la de los diálogos de Argensola, se pueden examinar algunas características que posibilitan clasificar estas dos obras dentro del periodo en que fueron escritas. A continuación se presenta un estudio que intenta analizar en su conjunto la lengua que contienen los dos impresos editados, usos lingüísticos que, aunque no sea posible atribuir con total seguridad al autor debido a los múltiples factores que pueden alterar el texto durante el proceso de copia, permiten que nos aproximemos tanto a los hábitos lingüísticos de su creador como a los usos gramaticales característicos de aquellos años. Por tanto, el análisis que se desarrolla a continuación no es una hipótesis sobre los rasgos lingüísticos del traductor de estos dos opúsculos de Luciano, aunque en ocasiones exista algún indicio para plantear alguna suposición, sino un estudio sintético y descriptivo que tiene la intención de extraer las características generales de la lengua que se utiliza en ambos textos. V. 8. 2 VOCALES V. 8. 2. 1. VOCALES ÁTONAS Y TÓNICAS A partir del s. XVII, el fenómeno de la variación vocálica es un hecho residual que, cuando se manifiesta, lo hace a menudo en textos literarios de un registro especialmente culto, siendo casi siempre un resultado lingüístico heredado de periodos anteriores y, por tanto, no originado en los escasos cambios que se encuentran activos durante el siglo.1 En las dos traducciones de Bravo de Lagunas se han identificado algunos casos de variación vocálica, si bien la mayoría puede concretarse en unos pocos ejemplos 1 Cf. Cano Aguilar (2004: 825 y 826); cf. n. 1(Argensola. Estudio lingüístico). 397 donde se encuentra afectada, como es habitual en esta época, únicamente la vocal átona: tiniéndole (Discurso), verisímil (Discurso), difinición (Discurso) o arrepentió (Discurso), donde el fenómeno asimilador cierra la vocal átona en los dos primeros casos y la abre en el tercero, tamburil (Discurso), con un cierre vocálico debido posiblemente al sonido oclusivo bilabial contiguo, selvaje (Almoneda, n. 35), donde, por influencia provenzal, la vocal media sustituye a la a que finalmente heredaría el castellano del catalán, siendo esta última antietimológica con respecto a la i presente en la palabra latina, o escuridad (Discurso), ejemplo de vocal átona ubicada al inicio de palabra en la que, a pesar de su mayor fuerza de articulación en comparación con el resto de átonas, se ha producido una variación en el punto articulatorio pasando del lugar posterior de la o etimológica a la articulación anterior de la e presente en esta innovación patrimonial.2 En cuanto a la variación vocálica en sílaba tónica, tan solo se ha detectado un caso: mesmo (Discurso), forma con e etimológica que ya en el siglo XVII se encontraba en clara minoría frente a mismo.3 V. 8. 2. 2. ADICIÓN Y OMISIÓN DE VOCALES Con respecto a las palabras donde se pierde o añade alguna vocal, se pueden referir contados ejemplos que no resultan anómalos en la lengua del periodo. Así pues, existe un caso de prótesis vocálica en atapará y atapáremos (Discurso), forma que aún recoge el DRAE, aunque la considera vulgar y en desuso. También se ha detectado la elisión de a en l’alma, alternante con la alma (Almoneda), y en buen’hora (Almoneda), que puede aparecer con apóstrofo o sin él, como en buenhora (Almoneda), lo que da indicios de su nivel de lexicalización. Por último, son reseñables algunos casos de apócope que alternan con su forma plena no siempre siguiendo la tendencia contextual de la época.4 De este modo, se pueden encontrar ejemplos del adjetivo gran antepuesto al sustantivo, como en gran rey (Discurso), gran tío (Discurso), gran anterioridad (Discurso), gran número (Almoneda), gran quietud (Almoneda), gran regalón (Almoneda), gran concurso (Almoneda), gran agudeza (Almoneda), pero también de su forma plena grande/-s en la 2 Para las vocales átonas al principio de palabra, véase Penny (2001: 51 y 52); cf. n. 2 (Argensola. Estudio lingüístico). 3 Cf. Penny (2001: 145 y 146); cf. n. 4 (Argensola. Estudio lingüístico). 4 Cf. Keniston (25.2). 398 misma posición, tanto con nombres en plural como en singular, tal como se ve en grandes señores (Discurso), grandes pérdidas (Discurso), grande provecho (Discurso), grandes injusticias (Discurso), grande maldad (Discurso), grande Alejandro (Discurso), grandes victorias (Discurso), grande riesgo (Almoneda), grande lucimiento (Almoneda) o grandes sutilezas (Almoneda). En cuanto a la alternancia cualquier/cualquiera, se observa un predominio de la forma plena en posición antepuesta al nombre, siendo indiferente que el sustantivo al que acompaña sea masculino o femenino, a pesar de que en la época el número de casos combinados con femenino era ligeramente superior:5 cualquiera juicio (Discurso), cualquiera narración (Discurso) o cualquiera estado (Almoneda) frente al único caso de forma apocopada localizado en cualquier monarca (Almoneda). V. 8. 3. DIPTONGO Y HIATO Son escasísimos los ejemplos de palabras donde existan hiatos o diptongos ajenos a la lengua que se habla en la actualidad, lo que sugiere la estabilidad que en estos dos fenómenos lingüísticos había en el siglo XVII y, por tanto, el grado de consolidación que ya tenía el castellano en este periodo. Tan solo ha sido posible localizar tres casos, muy comunes en el español clásico, que son, además, herencia de etapas anteriores. Los tres se presentan en el Discurso, texto que es casi una década anterior a la Almoneda. Uno de estos ejemplos es la forma de pretérito imperfecto vían (Dicurso),6 donde la caída de la vocal radical en veer habría dado lugar a esta forma monoptonga. Otra forma verbal extraña al español vigente es el subjuntivo dée (Discurso), con una doble vocal en hiato posiblemente formada por analogía a la primera y tercera personas del singular subjuntivo de otros verbos pertenecientes a la primera conjugación. Encontramos también la forma monoptonga antigo (Discurso, n. 21), arcaísmo superviviente de la alternancia medieval con la forma diptongada del femenino antigua, y, finalmente, priesa (Discurso, n. 11), forma con diptongo predominante en los Siglos de Oro frente a la forma monoptonga que ha llegado hasta el español actual. 5 Cf. Keniston, 25. 236. 6 Cf. Alvar-Porrier, 2003: 164, n. 27; cf. Discurso, n. 56. 399 V. 8. 4. CONSONANTES Es característica del castellano áureo una convivencia de grupos consonánticos cultos, o grupos latinos derivados de cultismos introducidos durante ese periodo, y simplificaciones consonánticas vulgares.7 En el caso del Discurso se puede apreciar un abundante empleo de grupos latinos que no han pervivido hasta la actualidad; tal es el caso de escriptor, dubda, absencia, captivos, cobdo, o delicto, en coexistencia con simplificaciones como acetarle, conceto o contradición. Sin embargo, la Almoneda no contiene ningún grupo latino que no haya llegado hasta nuestros días, aunque sí se puede apreciar una gran cantidad de formas simplificadas vulgares que hoy han quedado en desuso, tales como tradución, setas en lugar de sectas, dotrina, perfeto, trecientos, ecelencia, esperiencia, docientos, acesorias o acidente. Se observan también algunos procesos de trueque de consonantes, como las metátesis detectadas en prejudicarían (Discurso), prejudicar (Discurso) y prejudiciales (Discurso), o de conservación cultista localizadas en propriedad (Almoneda) o propria (Almoneda). Por otro lado, se registran casos en los que podría existir algún fenómeno de seseo, como en isquierda (Discurso, n. 38), o ceceo, como en revez (Discurso) y abrazan (Discurso), si bien es cierto que en el primer ejemplo la -s- puede ser etimológica y los restantes no representan un número de muestras determinante a la hora de conjeturar una posible influencia de rasgos dialectales meridionales o, en algún caso, aragoneses. Además, los hábitos gráficos antiguos podrían llevarnos a interpretar como seseo lo que no es. En cuanto a los cambios consonánticos que no han llegado a consolidarse, es destacable el caso de arismética, forma vulgar preferida en lugar del cultismo aritmética (Almoneda). Por último, es necesario mencionar la falta de regularidad a la hora de utilizar ç o z ante a y o, de lo que se deduce la confusión que existía en el empleo de las sibilantes y sus correspondientes grafías durante esos años. Algunos ejemplos de ello son palabras como confianças, esperanças, alcançaba, alabanças, fuerças, tropeçando, desvergüença, cabeça, vengança, çancadilla, despedaçan, començaron, caça, fuerça, lança, alcançar, lienço, embaraço o tiçón, en convivencia con estrecheza, 7 Cf. Penny (2001: 102 y 103); cf. n. 7 (Argensola, Estudio lingüístico). 400 encolerizarse, desautorizado, agudeza, ligereza, canonización, aguzando, razones, hizo o plazo, todos ellos ejemplos extraídos del Discurso; o usança, traça, plaça, alcançado, amenaças, desvergonçado, dançar, firmeça, semejança, enseñança, freçadilla, Zaragoça, cobrança, alcanço, junto con belleza, pureza, naturaleza, azacán, pobreza, hazañas, agudeza, riquezas, tropezar, sutilezas, razonamiento, sazonar o perezoso, ejemplos recopilados de la Almoneda. V. 8. 5. NOMBRE V. 8. 5. 1. SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS En cuanto a los sustantivos de estos textos, cabe señalar tan solo dos particularidades que los diferencian de los usos habituales en el español actual. En primer lugar, se pueden señalar algunas palabras femeninas que, aunque comienzan por a tónica, no van precedidas del artículo el que regiría actualmente y que comenzó a generalizarse en estos casos durante el s. XVI; así pues, vemos algunos ejemplos en la agua (Almoneda, n. 18), la haba (Almoneda, n. 20) o l’alma (Almoneda). Por último, es reseñable el claro predominio de las formas sintéticas en las construcciones de adjetivo demostrativo precedido de preposición, como en deste juicio, deste ilustrísimo, deste criado, deste nombre, desta calamidad, desta república, desta inopinada murmuración, desta suerte, desta farsa, desta treta, todos ellos ejemplos del Discurso, o deste estudio, deste diálogo, deste concurso, deste cuerpo, deste mundo, deste género, deste jaez, destas ceremonias, desta enfermedad, desta casta, destas cosas, desta maña, desta sabiduría, destos números, destos términos, todos ejemplos de la Almoneda, frente al único caso de forma analítica representado por de este enredo, también en la Almoneda. V. 8. 5. 2. PRONOMBRES En ambos textos se produce un empleo constante de pronombres en posición enclítica adheridos a verbos que pueden aparecer, al contrario de lo que ocurre en el español actual, conjugados en muy diversos tiempos o modos verbales. Así pues, se pueden aportar ejemplos como servirame, estendíase, díjele, díjome, diome, respondile, parecémonos, valdreme, murmuráronle, tiniéndole, dícenle, enciéndese, desvíase, 401 socorriole, júntase o llégase, todos extraídos del Discurso, o vestídote, hallaraste, engáñaste, júrote, conocile, prométote o motéjasme, de la Almoneda. Uno de los aspectos relacionados con el pronombre más llamativos es el recurrente uso del pronombre le donde correspondería utilizar lo; estos casos de leísmo se detectan en los dos textos, por lo que se podría conjeturar un posible hábito leísta en los hábitos lingüísticos del autor. Así pues, se han encontrado varios casos en el Discurso; como dedicársele y acetarle (en referencia a “este discurso”), o le leyó (con antecedente en “Discurso de que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración”), así como algunos otros en la Almoneda, tal y como demuestran los sintagmas volviéndole de griego en latín y para traducirle en castellano (en referencia a “diálogo”) o le arrebatase, volverle, le conserves vivo y se le trague (en referencia a “muchacho”). Por último, cabe destacar la superioridad de -rl- en los conglomerados formados por infinitivo más pronombre enclítico con función de complemento directo, como, por ejemplo, serle (Discurso), dedicarlo (Almoneda), verla (Almoneda), leerla (Discurso) o irlos (Discurso), frente al único caso de fusión palatalizada detectado en ajustallas (Almoneda). V. 8. 6. PREPOSICIONES Y ADVERBIOS Con respecto a las preposiciones, se pueden señalar algunos usos característicos de esta época. Es el caso de la preposición en, que sirve para introducir participios de presente como en en llegando (Almoneda, n. 65), la carencia de preposición a como marca del complemento directo de persona en volver el muchacho (Almoneda, n. 62) o el uso de la preposición de en lugar de para, como en Servirame, demás desto, de deleitar mi memoria (Discurso). En otros casos se utiliza una preposición distinta de la que rige en el español actual, como se observa en le condenaban en pena de muerte (Discurso). En cuanto a los adverbios, no se han documentado demasiados casos relevantes, salvo la concordancia, habitual en el español clásico, entre el adverbio solo y el adjetivo posesivo al que modifica, como en solos sus pies (Discurso, n. 53) o los arcaísmos agora o dende, ambos ejemplos también del Discurso. 402 V. 8. 7. VERBO En relación a las formas verbales que se utilizan en estos textos, es destacable la proximidad que mantienen con las que emplea el hablante de español actual. Por lo general, no se registran usos exclusivos del siglo en que fueron escritas estas traducciones, salvo tres casos que se apartan de la gramática vigente. Uno de ellos es el participio rompido que interviene en la forma compuesta han rompido (Discurso, n. 30), participio patrimonial sufijado con la terminación -ido propia de la tercera conjugación que durante los Siglos de Oro alternó con su forma fuerte roto. Las otros dos casos ajenos al español moderno son las formas dée y vían, analizadas anteriormente al explicar el hiato.8 V. 8. 8. CONCLUSIONES De la observación de los rasgos lingüísticos aquí analizados se puede concluir que los dos textos que componen esta edición crítica se encuadran dentro de la época en que se crearon, es decir, atendiendo a las particularidades gramaticales que presentan, podemos confirmar que se trata de dos textos característicos de la primera mitad del siglo XVII. Así pues, se detecta cierta variación vocálica que se muestra levemente mediante algunos ejemplos en los que se abre o cierra, sobre todo, la vocal átona. También se registran casos de elisiones vocálicas como l’alma o buen’hora, frecuentes en la época, o hiatos que afectan a verbos dando lugar a formas anormativas en la actualidad, como ocurre en vían o dée. Otro de los rasgos más característicos del periodo es la alternancia entre formas cultas como escriptor, dubda, absencia, captivos, cobdo o delicto y formas simplificadas como acetarle, conceto o contradición, así como la enclisis de pronombres que se ha detallado pormenorizadamente en su apartado correspondiente. Siguiendo con el pronombre, son destacables, quizá como único rasgo dialectal claro, los casos de leísmo que se manifiestan a lo largo de ambos textos. Por último, son reseñables el uso de adverbios arcaicos como agora y dende, o la construcción de participios, posibles en el s. XVII, pero hoy en desuso o característicos del habla descuidada, como rompido en sustitución de su forma fuerte roto. 8 Cf. p. 398. 404 VI. Textos 405 A) Bartolomé Leonardo de Argensola 406 Menipo litigante Diálogo de Filopatroi Arsitas, Menipo.1 ii Arsitas. ¿Y que todavía, oh, Menipo,iii defiendes que fue conforme a raçón el desheredar iv el padre a sus hijos, violando las sacrosantas v leyes de la naturaleça recebidas vi de todas las naciones y respetadas hasta de los bárbaros? 2 vii Menipo. Verdaderamente, oh, Arsitas,viii ahora veo que el aspirar en las disputas más a la vitoria que a la verdad corrompe la prudencia. Tú, por vencer en la porfía, no atiendes a lo que yo digo, porque si atendieses, es cierto que te conformarías con mi opinión.ix Arsitas. Si yo no me engaño, lo que tú dijiste fue que Eróstrato acertóx más que todos los ciudadanos de Atenas en la disposiciónxi que hizo de sus bienes, privando 1El Menipo de este diálogo mantiene algunos de los elementos literarios presentes en los diálogos lucianescos donde aparece, a saber, Icaromenippus, Necyomanteia y Dialogi mortuorum; sin embargo, Argensola no toma fielmente como modelo los textos de Luciano para desarrollar su Menipo litigante, por tanto, no se podría considerar como una mera traducción. En cuanto al subtítulo Diálogo de Filopatro, aparece en cuatro de los testimonios que han transmitido la obra: MN1, MN2 (en una etiqueta superpuesta al papel original), PU y OU. Teniendo en cuenta la ley de la mayoría aplicada en esta edición, se ha decidido conservarlo. Otis H. Green (1935: 281) muestra su desconcierto con respecto a este subtítulo, pues únicamente ve una posible alusión a Philopatris, diálogo atribuido a Luciano que dista mucho del contenido de este texto argensolino. Schwartz y Pérez Cuenca (2011: 171) son de una opinión similar, pues no encuentran una relación directa entre el subtítulo y el contenido de Menipo litigante. A pesar de ello, se podría justificar una vinculación semántica entre el antropónimo Philopatro y la conducta del personaje al que aconseja Menipo, es decir, Eróstrato (Zappala, 1990: 193). Si bien es cierto que Philopatris se puede traducir como amor a la patria o patriota, en el caso de Philopatro se puede argumentar que existe una creación bastante libre por parte del autor, pues en ningún caso el sustantivo latino PATER de la tercera declinación puede terminar en -o, con la que da lugar a un nombre parlante que podría hacer referencia al amor de padre, pues concuerda con el comportamiento que Eróstrato tiene con sus hijos desde el punto de vista de Menipo. Sería, pues, una manera general de referirse a una parte esencial de la historia que se cuenta en este texto a través de un nombre que engloba las características del personaje que motiva el diálogo entre Arsitas y Menipo. Además, no hay que obviar la ironía creada por Argensola partiendo de los significados ‘patria’ y ‘padre’, pues finalmente Eróstrato encomienda a la patria las funciones de padre. Con respecto al otro interlocutor de Menipo litigante, Arsitas, no ha sido posible encontrar ninguna obra histórica o literaria en la que se haga referencia a él, por tanto, todo parece indicar que se trata de un personaje original de Argensola. 2 leyes de la naturaleça [...] respetadas hasta de los bárbaros?: desde la perspectiva tomista, se considera que la ley natural es aquella que de manera innata hace que el ser humano se incline hacia el bien, por tanto, en este caso, Arsitas piensa que los consejos dados por Menipo a Eróstrato van contra natura; de: ‘por’; al no existir un referente concreto e identificable para el complemento agente de la pasiva, el autor opta por utilizar la preposición de en lugar de por siguiendo la tendencia general de la época (Keniston, 35.24). El uso de de con valor agente pervive hoy (DRAE., s.v. de). No se vuelve a anotar. 407 dellosxii a cuatro hijos varones y a otrasxiii tantas hijas a quien, 3 xiv a lo menos por la flaquezaxv del sexo, debieraxvi socorrer por que no hubieran de imitar a las rameras Aspasia y Lais y vivir como ellas torpemente; 4 y no solo estando vecino a la muerte acordó de no escrebir testamento, sino que, con efecto, 5 entregó toda aquella tan abundante hacienda a unos estraños con quien no tenía parentesco ni obligación ni otro vínculo de amistad, y siendo diferentes en la profesión y en la inclinación, porque él pasó toda su vida en el campo y ellos jamás salen de la ciudad y del bullicio. xvii Pues atribuirlo a ingratitud o a otros deméritos de sus hijos no dan lugar a ello la obediencia y virtudes de todos, porque los hijos son la esperança de nuestra república, las hijas la misma honestidad, no las conoce la fama y la envidia les guarda respecto; ¿y con todo esto, defiendes, Menipo, que fue justo desheredarlos y substituir en su lugar a los que no lo conocieron? Dime ahora, ¿qué mayor fue la crueldad de Saturno cuando se comía sus hijos que la de Eróstrato con los suyos? 6 xviii 3 Eróstrato: según varios historiadores, se le atribuye a Eróstrato el incendio del Artemisón de Éfeso, el templo más importante dedicado a Diana, con el único fin de pasar a la posteridad por haber destruido tal portento arquitectónico (Véase Hernández Miñano, 1998-1999: 68 y 69). Aunque el personaje del diálogo de Argensola no persigue la inmortalidad de la fama, lleva a cabo parecido procedimiento destructivo, pues ofrece todos sus bienes de manera voluntaria a los abogados con la débil esperanza de que la misericordia les haga recapacitar y, en consecuencia, restituir el patrimonio de Eróstrato a sus hijos, es decir, sus herederos naturales. Por otro lado, una vez que Menipo ofrece los argumentos adecuados para convencer a su interlocutor, Arsitas manifiesta lo siguiente: “si yo llegare a ese punto, no pienso dar mi hacienda a los adbogados, sino mandarla traer toda a mi presencia y abrasarla y esparcir al aire las cenizas y sembrar de sal mis heredades”. 4 hubieran de imitar a las meretrices Aspasia y Lais: Aspasia y Lais: Plutarco ofrece suficientes datos sobre Aspasia para entender la evolución literaria de este personaje. Señala que fue esposa de Pericles y posible causante de la guerra entre Atenas y Samos. Recoge también varias opiniones despectivas, la mayoría de ellas insistentes en las dotes seductoras de Aspasia, así como otras más favorables en las que se destaca su sabiduría y aptitudes para la política: “Pero como, según parece, hizo la guerra contra Samos por complacer a Aspasia, sería especialmente oportuno plantearse aquí a propósito de esta mujer con qué arte o influencia tan grande logró conquistar a los responsables de la política y brindó a los filósofos no malos ni pocos motivos para hablar sobre ella [...] En cuanto a Aspasia algunos dicen que fue tratada por Pericles, porque la consideraba mujer sabia y entendida en política. Pues también Sócrates la frecuentaba a veces con sus amigos y sus íntimos le llevaban a sus mujeres para escucharla, aunque no dirigía un negocio digno y honrado, sino que formaba a cortesanas dedicadas a la prostitución” (Plutarco, “Pericles”, Vidas paralelas, II, 1996: 472 y 473). Tanto la belleza como la inteligencia a las que se refiere Plutarco eran características de las hetairas griegas. Con respecto a Lais, existe una larga tradición en la literatura que hace de este personaje un símbolo de la prostitución. Ateneo de Náucratis, en su Cena de los eruditos (1994: 94), citando unos versos de Filemón en relación a esta hetaira, dice: “Ella, cuando era una pollita y joven / estaba hecha una fiera por los duros / y hubieras visto a Farnabazo antes que a ella / pero desde que lleva ya una larga carrera en años / y relaja los perfiles de su figura / a ella es más fácil verla que escupir / y ya va volando hacia cualquier parte / acepta igual moneda grande que chica / y tanto le da un viejo como un joven”. 5 con efecto: “Vulgarmente se dice lo que se sigue de alguna causa [...] No haber tenido efeto algún negocio es no haberse conseguido lo que se pretendía. En efeto va en realidad de verdad, y con efeto.” (Cov., s.v. efecto ). 6 la crueldad de Saturno cuando se comía sus hijos: Saturno: Cronos griego, devoró a sus hijos por el temor a ser destronado por uno de ellos debido al vaticinio que su madre, Gea, y su padre, Urano, le habían comunicado (Grim., s. v. Saturno; s.v. Crono); se comía sus hijos: “La a como marca de 408 Menipo. Óyeme, Arsita:xix En todas las accionesxx humanas se debe considerar el fin a que se dirigen, y él es el poderoso para calificarlasxxi; y si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y por ventura adquirieron también aquellos mismos hijos a quien él privó della, no lo condenarías, ni a mí que apruebo lo que él hizo.xxii Arsitas. Yo no sé más de lo que el pueblo vocea, el mal ejemplo de la muerte de Eróstrato, el engaño en que vivíamos los que le tuvimos por prudente, por perfectoxxiii padre de familias y a sus hijos por imitadores suyos.7 Menipo. Si a los juicios del vulgo te sujetas, nunca acertarás ninguno, aunque en la opinión que deste difunto tuvo no se engañó,xxiv porque fue prudente en toda su vida, pero mucho más en la muerte y en eso mismo de que tú lo xxv condenas. Y si el espíritu de porfía de que andas arrebatado hiciesexxvi treguas con tu celebro y con tu lengua,8 oirías de míxxvii el secreto destexxviii hecho, 9 del cual,xxix si no lo sabes, fui yo causa,xxx porque aconsejé a Eróstrato todo lo que hizo.xxxi Arsitas. ¿Tú fuiste la causa de que el padre aborreciese a los xxxii que salieron de sus entrañas?, ¿a losxxxiii que las leyes tienen por una misma cosa con su padre?xxxiv Oh, Júpiter político, ¡aparta de Grecia la pestilencia del derechoxxxv natural!10 ¡Huye, huye, Menipo,xxxvi antes que el pueblo sepa que eres tú el autor desta maldad!xxxvii ¿Eres tú complemento objeto de persona solo se convirtió en obligatoria a finales del Siglo de Oro” (Penny, 2001: 114). 7 padre de familias: forma patrimonial del cultismo paterfamilias. “Paterfamilias es así dicho porque a todos los siervos o servientes puestos en su compaña conseja por amor de padre, así commo los padres a los fijos, e la condiçión o la manera de los siervos non la aparta de amor de los fijos mas abráçalo todo así commo un miembro. E de aquí nasçió este nombre, paterfamilias.” (Anónimo, 1983: 341). 8 celebro: según se infiere de la definición que aporta el Diccionario de Autoridades, en la época predominaba el uso de la alveolar en lugar de la vibrante etimológica: “Viene del latino cerebrum, aunque se usa menos” (Aut., s.v. celebro). Lapesa también destaca el empleo regular de celebro en la literatura de los Siglos de Oro: “La deformación de los cultismos, aparte de los referidos grupos de consonantes, era muy general en la literatura [...] Corrientes eran, además, celebro, paraxismo, plática, rétulo, en vez de cerebro, paroxismo, práctica, rótulo, etc.” (Lapesa, 2001: 390 y 391). 9 de mí el secreto: de: la preposición de equivale a ‘por’, luego hace referencia, junto con el pronombre personal mí, al interlocutor que tiene la capacidad de ofrecer toda la información relacionada con Eróstrato, es decir, Menipo. No se vuelve a anotar; secreto: ‘causa, explicación’. 10 ¡aparta de Grecia la pestilencia del derecho natural!: antífrasis empleada por el autor para condenar el comportamiento de Eróstrato y, por tanto, el asesoramiento previo de Menipo; derecho natural: Cf. n. 2. 409 aquel Menipo que subió con alas artificiales hasta el cielo de Júpiter?,11 xxxviii ¿y el que solía perseguir a los vanos filósofos y reformaba sus setasxxxix y sus barbas?12 No es posible que tú seas, y si eres el mismo,xl sin duda que has enloquecido tantoxli que no te curará todo el eléboro que nace en la isla Anticira. 13 xlii Menipo. Tú eres, oh, locuacísimo Arsitas,xliii el que ha menester el éboro,14 xliv pues me sacas al campo para saber todo esto de mí xlv y no me lo dejas decir. xlvi Pregúntasme diversas xlvii cosas y rehúsas el escuchar la respuesta dellas y, xlviii convertido en Teófanes, el representante, haces exclamaciones como en el teatro.15 xlix Mas, pues me aconsejas que huya,l harelo de buena gana por no oírte, y aún osaré fiarme otra vez de las alas y subirme sobreli los aires por perderte de vista; ansí que óyeme, si quieres, o quédate solo.16 lii 11 aquel Menipo […] Júpiter?: el ascenso al Olimpo de Menipo se desarrolla en el Icaromenippus de Luciano. Además, es importante destacar la ampliación que otros testimonios transmisores de Menipo litigante realizan a la hora de presentar las hazañas anteriores de este personaje. Los testimonios MN3, PU y OU añaden su bajada al Hades, en referencia, por tanto, a los Dialogi mortuorum y Necyomanteia de Luciano. Cf. n. xxxviii. 12 y reformaba sus setas y sus barbas: setas: ‘sectas’; sus barbas: este atributo era característico de los filósofos en la Antigüedad. Arsitas parece referirse al diálogo 20 de los Dialogi mortuorum (numeración que Navarro González le asigna en su edición), donde Menipo corta con un hacha de la nave de Caronte la barba de un filósofo a quien el barquero obliga a desprenderse de ella por sobrepeso en la embarcación (Luciano, IV, 1992: 199). 13 eléboro que nace en la isla Anticira: planta medicinal a la que en la Antigüedad se le atribuían cualidades para curar la demencia. Según los comentarios que Andrés de Laguna hace de Dioscórides, “el eléboro negro purga principalmente los melancólicos [...] de do viene que al que motejar queremos de loco, le solemos comúnmente decir que tiene necesidad de eléboro [...] Curábanse antiguamente con las raíces del eléboro negro en Anticira los locos y melancólicos, a do concurrían de todas partes, y ansí refiere Suetonio, entre otros ferinos hechos y dichos de aquel Calígula, emperador y monstro de Roma, que, como ordenase que fuese muerto un cierto pretor romano, el cual estaba en Anticira curándose, dio por causa que convenía sacarle sangre, pues en tanto tiempo no le había aprovechado nada el eléboro”. (Dioscórides, 1999: 467 y 468). 14 éboro: ‘eléboro’; en la formación de esta palabra ha podido intervenir un fenómeno de aféresis provocado por su combinación con el artículo el. Uno de los primeros testimonios donde se encuentra documentada esta palabra es un texto castellano sobre cetrería datado en el s. XIV: “den gelo a comer en ssu çeuo & o ssi non tomen del eboro que es criado en huerto” (Anónimo, Gerardus falconarius, 2004, párrafo nº 1. Ejemplo extraído del Corpus diacrónico del español [en línea] [03-07- 2013]). 15 Teófanes: no me ha sido posible encontrar ninguna información sobre un actor griego llamado Teófanes. Schwartz y Pérez Cuenca (2011: 46, n. 146) dicen que fue un “comediante, farsante de nombre también griego, como el del historiador de Mitilene, amigo de Pompeyo”, aunque no aportan ninguna referencia bibliográfica donde se pueda obtener más información o confirmarla. 16 osaré fiarme otra vez de las alas y subirme sobre los aires por perderte de vista; ansí: Argensola vuelve a referirse al Icaromenippus de Luciano; ansí: ‘así’; “Así procede del antiguo sí ( [en línea] [01-12-2012]); además, según José Mª Enguita Utrilla, este es un rasgo característico de la zona del Moncayo, por tanto, en relación con la influencia lingüística aragonesa (Véase Enguita Utrilla, [1991: 109]). No se vuelve a anotar. 412 injusto posesor, lxxxiv lxxxix aunque después pensaba que no era posible que la mentira prevaleciese.lxxxv Los jurisconsultos que yo tenía conducidos para defendermelxxxvi se dieron tal maña que respondieronlxxxvii a sus calumnias de manera que me aseguraba dellas,26 y era cosa notable, oh, Arsita,lxxxviii ver con qué osadía afirmaban que, donde los disponientes27 dijeron que querían que sucediésemos Nearco, mi padre, y yo, y todos nuestros descendientes, se había de entender por sucesión voluntaria, y que no por las palabras se nos adquiría título alguno, sino solamente el que atribuye el derecho común,28 todo para fundar mi exclusión y anular el fideicomiso, para que mis bienes, como libres, pudiesen quedar obligados a las deudas que sobre ellos contrajo mi agüelo.29 ¡Si tú vieras con cuántos argumentos enflaquecían la voluntad escrita trocando el sentido a las palabras, derramando tinieblas y significaciones sobre ellas, dudando aun del sonido vulgar que yere en los oídos30 y del conceto que por él se declara al juicio y consentimiento universal de la patria, violentando toda la oración y, finalmente, haciendo que las palabras declarasen la mente del que las dijo al contrario de como las quiso declarar! Y mira tú, ¿cómo sacarás derecha la línea si doblas en forma de arcoxc la regla por donde ha de andar arrimado el plomo o la plumaxci que la señala? 31 Y pues el juez en la república, para la distribución de la justicia derecha, es lo mismoxcii 26 de manera que me aseguraba dellas: ‘de tal modo que cada vez Menipo tomaba más conciencia de la poca solidez que tenían los argumentos contrarios a su causa’. 27 disponientes: no aparece ni en Covarrubias ni en Autoridades. Esta palabra no sería incorporada por la Real Academia a su diccionario hasta 1791, fecha en la que también se define por primera vez su versión sin diptongar disponente. Sin embargo, disponiente se puede encontrar ya en textos del S. XV: “Principio, otrosí, de nuestro alumbramiento, como causa formal no perficiente, mas disponiente” (Fray Hernando de Talavera, Católica impugnación del herético, p. 123. Ejemplo extraído del Corpus diacrónico del español [CORDE] [en línea] [01-12-2012]). El Diccionario Usual de la Academia publicado en 1791 recoge entre las acepciones de disponer la siguiente: “Obrar libremente alguno en el destino o enajenación de sus bienes por donación, venta, renuncia” (Academia Usual [1791], s.v. disponer). 28 derecho común: aunque la definición que aporta Autoridades lo equipara con el derecho civil, es más lógico pensar que se está refiriendo al derecho comunal, o también llamado derecho de gentes, pues Menipo no puede hacer nada contra una ley que no está escrita: “Es el que no dictó inmediatamente la naturaleza ni estableció algún príncipe, pues solo le introdujo el uso de las gentes y la necesidad en que se hallaron de castigar la malicia y refrenar la codicia humana, cuyos efectos son la separación de las cosas: esto es, que hubiese mío y tuyo, división de pueblos, ciudades y reinos” (Aut., s.v. derecho de gentes). 29 para que mis bienes, [...] agüelo: es decir, con la intención de que los bienes que debería recibir Menipo en herencia, una vez demostrado mediante ardides legales que no le pertenecen y, por tanto, que se encuentran libres de propietario alguno, puedan servir para pagar las deudas que Dulipo, el abuelo de Menipo, supuestamente contrajo con los demandantes. 30 yere: ‘hiere’; la fricativa representada por y es el resultado de la diptongación producida por la yod en hiere. Cf. Penny (2001: 47). 31 plomo: “Estar a plomo la pared, estar derecha; lo contrario se dice estar desplomada porque tiene al cabo una pesilla de plomo que cae con una cuerda perpendicularmente y, como dicen, a plomo. Plomada, el estilo de plomo para señalar” (Cov., s.v. plomo). 413 que la regla para las líneas, dime tú: ¿qué talesxciii saldrán sus decretos siendo formados por ánimo inclinado y torcido? 32 xciv Arsitas. No debrían los jueces ser escogidos dese número de adbogados,33 xcv porque, como se crían descoyuntando verdades, tiénenles poco amor, y acostumbrados los entendimientos a tan pernicioso ejercicio, de buena gana admiten la calumnia, aun cuando la voluntad no está dañada. 34 xcvi Menipo. Pocas veces la voluntad carece de culpa, xcvii por malo que sea el entendimiento. Ellos fundan en ciertas reglas aquella su facultad, por las cuales, ha de caminar la voluntad humana, aunque le pese, y no podrán los mortales querer cosa que salga de aquellos sus aranceles,35 de manera que, nuestros pensamientos, aunque se engendren en nosotros la verdadera idea dellos, a su opinión, la puso Dios en los antojos de los jurisconsultos36 y en sus infinitos libros. Dicen que las proposiciones odiosasxcviii se deben restriñir, 37 xcix y las favorables estender; verdad aprobada por Dios y en que yo fundé toda la de mi causa, pero ellos la admiten cuando se les antoja y a la sombra desta justicia encubren infinitas fraudes,38 de las cuales, y de las sutilezas destos patrones alquilados,39 queda la verdad herida y desquiciada, y la sencillez ahuyentada y como castigada con destierro por la autoridad de otros jurisconsultos que, sirviendo a 32 Y pues [...] torcido: recurso retórico consistente en una antítesis de los conceptos ‘derecho, torcido’ con que el autor critica la parcialidad y falta de rigor que tiene la justicia. Según Schwartz y Pérez Cuenca (2011: 50, n.162), “el chiste sobre los derechos torcidos era tópico en la sátira del XVI y el XVII, desde El Crotalón hasta las variantes de la menipea que compusieron Quevedo y otros escritores de su época”. 33 adbogados: semicultismo procedente de ADVOCĀTUS. 34 y acostumbrados […] dañada: Arsitas hace una defensa de los jueces atribuyendo sus negligencias durante los procesos no a la falta de honradez, sino a una pérdida de la facultad para distinguir la verdad de la mentira, o aquello que es calumnia de lo que no lo es, condicionada por el ejercicio tan dañino de la abogacía que todos ellos han practicado antes de ser jueces. 35 aranceles: “Metafóricamente se toma por regla o norma para obrar o hacer alguna cosa” (Aut., s.v. arancel). 36 la puso Dios en los antojos de los jurisconsultos: antojos: “Los espejuelos que se ponen delante de la vista para alargarla a los que la tienen corta” (Cov., s.v. antojos). El autor utiliza al mismo tiempo la disemia de antojos (‘caprichos’) para denostar a los jurisconsultos. 37 restriñir: “Detener o apretar” (Aut., s.v. restriñir). 38 infinitas fraudes: la palabra fraude, procedente de FRAUS, FRAUDIS, era femenina en su origen, género que aparece inalterado en este ejemplo. Sin embargo, muchas de las palabras terminadas en -e dieron lugar a cambios de género debido a la ambigüedad provocada por la ausencia de terminación en a o en o. Cf. Penny (2001: 125). 39 patrones alquilados: es decir, la verdad y la justicia a las que se acaba de referir Menipo, o, en un sentido más amplio, las normas de procedimiento moralmente aceptadas y propias del ideal de justicia civil que solo son aplicadas de manera transitoria cuando de ello se deriva algún beneficio para la persona que tiene la autoridad de aplicarlas. Se refiere, por tanto, directamente a los jueces, cuyo antecedente se encuentra explícito en el parlamento anterior de Arsitas, y a los jurisconsultos que les dan el soporte jurídico para administrar justicia de esa manera. 414 diferentes causas y sin celo de hallar la verdad natural, sino de su estipendio, fabricaron largos discursos; que como las afirmaciones humanas y aun las materias morales están por su incertidumbre sujetas a equivocación de palabras,c en poniéndolas en el crisol de la sutileza ci se exhala toda su verdad cii y se pierde cuando demasiadamente se inquiere.40 ciii Desto nacen dos monstruosciv más horribles que todos juntos los que produce África,cv y son que nos roban con decreto público y queda por sus cavilaciones apoyada la mentira, de tal manera y tan en igual balanzacvi con la verdad, que viene a ser arbitraria la justicia y voluntariocvii el darla al reo o al actor, sin que pese más el derecho del uno que el del otro. cviii Y ansí, cix el juzgar las causas se hace con poderío tan absoluto y libre de la razón precisa que, si los reyes lo acabasen de entender, no juntarían ejércitos para hacerse señores del mundo, pudiendo, sin el estruendo de atambores,41 agarrarlo con aprender esta facultad todopoderosa.cx Arsitas. En resolución,cxi lo que me quieres decir es que te engolfaste en un profundo pleito. 42 Menipo. Antes en infinitos, porque no hay ninguno que luego no produzgacxii cxviii otros muchos. 43 Viérasme andar macilento, desvelado esperando el suceso, cxiii ya confiado, ya cobarde, y siempre encxiv una confusión estúpidacxv que me quitó los gustos del trato jovialcxvi y los que traecxvii consigo la familiaridad de los amigos. Arsitas. ¿Al fin tus contrarios te ganaron la causa? Menipo. No la ganaron ellos.cxix Arsitas. Luego, ¿tú la ganaste? 40 en poniéndolas [...] inquiere: en poniéndolas: la única preposición que se usaba en castellano clásico para introducir un participio de presente era en. Esta preposición, equivalente a tan pronto como, tenía un valor temporal que indicaba una acción terminada justo en el momento de la enunciación: “Como os alterais en oyendo hablar de frailes [...] en viendo lo verde, desseo o cantar o hablar” (Keniston, 38.215); inquiere: “Buscar cuidadosamente o solícitamente [...] Es del latino inquirere, que significa lo mismo” (Aut., s.v. inquirir). 41 atambores: “Llámase más comúnmente tambor” (Aut., s.v. atambor). 42 engolfaste: ‘embarcaste’; “Engolfarse en algún negocio dificultoso es término muy usado” (Cov., s.v. engolfarse). 43 produzga: sonorización de /k/ ante vocal no palatal que se venía produciendo de manera habitual en castellano desde la Edad Media. Cf. Penny (2001: 64 y 74-75). 415 Menipo. Tampoco la gané yo. Arsitas. Según esto, ¿no llegastes a la sentencia? 44 cxx Menipo. Sí llegamos, y declararon que quedase yo despojado de mis bienes, pero como aquellos causídicos y los consultos no hacían diligencia alguna en el pleito,45 sino precediendo la paga, ni dabancxxi paso ni abrían la boca, sino por precio anticipado, para pagarles hube de andar vendiendo poco a poco aquellocxxii mismo sobre que se litigaba, y ansí, cuando me dieron la sentencia, ya para ambas las partes cayó sobre vacíocxxiii y todos echamos de ver que habíamos pasado nuestras alhajas de nuestras casas a las de nuestros patrones y traspuesto cxxiv nuestros bienes a su poder y puéstonos del todo en sus manos,46 porque fue mucho el tiempo que duró la averiguacióncxxv de nuestras pretensiones, digno de quecxxvi venciera la verdad. Arsitas. ¿Por ventura te descuidaste en atender a la causa y el suceso cxxvii correspondió a tu descuido?cxxviii Menipo. Oh, Arsitas, ¡si tú supiesescxxix cxxxiii las diligencias que hice!; una te diré, pues estamos solos, que te parecerá increíble,cxxx aunque no se me logró.cxxxi Sabe que, como yo vi que ponían toda la dificultadcxxxii del pleito en atinar lo que Alitias, mi bisagüelo, cxxxiv había querido decir en las palabras de su testamento cuando nos instituyó por herederos a Dulipo, su hijo, a Nearco, mi padre, a mícxxxv y a nuestros descendientes, aunque él claramente dijo que quería que sucediésemos todos con efeto,cxxxvi determiné de bajar,cxxxvii y bajé de hecho, a la región escura de Plutón que 44 llegastes: “En latín -stĪ pasó regularmente a -ste, y la terminación padeció las modificaciones que la geografía o la cronología le impusieron [...] Está muy difundido el vulgarismo -stes, cuya -s está tomada de todas las segundas personas que la llevan; la cronología de su documentación es tardía porque, como señala Rosenblat, hasta el siglo XVII la oposición singular ~ plural se basaba justamente en la ausencia o presencia de esa -s (tomaste ~ tomastes) y solo cuando Vosotros generalizó la forma -steis se pudo usar sin ambigüedad -stes como desinencia de la persona Tú; sin embargo, -stes debió emplearse vulgarmente mucho antes, por cuanto ha prevalecido [...] bajo la forma del judeo-español” (Penny, 2001: 204 y 205). Véase también la nota 18 de esta edición. 45 causídicos: “El abogado que trata los negocios y pleitos de las partes, solicitando y abogando por su buen despacho” (Aut., s.v. causídico). 46 patrones: “Defensor, protector o amparador” (Aut., s.v. patrón), aunque en este caso también cabe tener en cuenta la acepción más común (“Vale también lo mismo que amo y señor”; [Aut., ibid.]), aplicable a la clientela de los abogados durante el litigio en este contexto literario. 416 está en el centro de la tierra y la llaman infierno, adonde están las almas o manes de los difuntos,cxxxviii para preguntar a la de mi bisagüelocxxxix la verdad.47 Arsitas. ¿Al infierno?cxl Menipo. Sí, al infierno. Arsitas. Oh, Júpiter, autor y movedor de las obras magnánimas, pues no lo será menos el creer yo esta cxli que el haberla obradocxlii Menipo. Ayúdame tú a reducirme a darle crédito, que yo a solas no puedo ni oso y, por decirlo más claro, no quiero.cxliii Menipo. Luego, ¿tampoco creráscxliv que bajaroncxlv allá Ulises ni Eneas, Teseo y los otros héroes celebrados?48 cxlvi Arsitas. La fama misma que trata dellos cxlvii te los dio por compañeros en esacxlviii empresa, y yo días ha que lo había oído, pero no pensécxlix que lo confesabascl porque te tuve siempre por más verdadero. Menipo. Digo que bajé allá de la misma manera que esos excelentes héroes, con estos pies y en el mismo sujeto que te habla. Demás que, pues cres que subí al cielo, ¿por qué dificultas mi bajada al infierno?49 Arsitas. ¿Y cómo sabes tú que creo tu subida al cielo? Menipo. A la fee, Arsitas; 50 todo lo he andado y no tanto debes admirarte desto como de lo poco que me aprovechó, y reconocer en este ejemplo cuánto es más vencer la obstinación de un juez humano que la de tan increíbles jornadas. Arsitas. ¿Y cómo supiste el camino? cli 47 determiné de bajar, y bajé de hecho, a la región escura [...] la verdad: motivo clásico del descenso al Hades que Argensola reelabora a partir de los relatos de Homero (Odisea, canto XI), Virgilio (Eneida, canto VI) y por supuesto Luciano (Necyomanteia y Dialogi mortuorum). 48 otros héroes celebrados: Heracles y Orfeo. 49 Demás que: locución conjuntiva que solía utilizarse en español áureo para aportar una prueba adicional a una afirmación previamente realizada en el discurso: “demás que son actos de efeminados maricas” (Keniston, 28.41). No se vuelve a anotar. 50 A la fee: expresión aseverativa usual en español clásico (Keniston, 42.33). 417 Menipo. ¿Cómo?, por lo que délclii nos dijeroncliii Homero y sus imitadores. Y ansí, llegadocliv a la boca o puerta dél,51 clv me fui entrando por aquellas concavidades de la tierra que exhalan humo y alcrebite;52 y aunque perdí la luzclvi a pocos pasos y quedé lleno de horror y temblando, cobré ánimo y proseguíclvii a tiento hacia dondeclviii sonaban los ladridos de un mastínclix de tres gargantas y otras tantas cabezasclx que llaman el Cancerbero clxi y es la guarda de la puerta principalclxii del infierno.53 Arsitas. Y llegado a ella,clxiii ¿cómo te dejó pasar? Menipo. Huboclxiv miedo no fuese yo Teseo, el que loclxv ató unaclxvi vez y loclxvii subió ac’arribaclxviii para que le diese la luz en los ojos y loclxix atormentase con ella,54 y también porque le arrojéclxx una grandeclxxi sopa amasada conclxxii cosas que denclxxiii sueño.55 Y ansí, en engulléndola,clxxiv se pusoclxxv a dormir y yo pasé de presto. Luego comencéclxxvi a oír ruidos de cadenas declxxvii aquellos calaboços, el sonido de los látigos, suspiros y llantos de gente atormentada.clxxviii Conocí a muchos y me holguéclxxix de verlos ansí,clxxx y me admiré de ver a otros que viviendo parecían buenos,56 por queclxxxi 51 llegado a la boca o puerta: construcción de participio procedente del ablativo absoluto latino. 52 alcrebite: “Lo mismo que azufre” (Aut., s.v. alcrebite). 53 y es la guarda de la puerta principal del infierno: “Cerbero es el «perro del Hades», uno de los monstruos que guardaban el imperio de los muertos, vedaban la entrada en él a los vivos y, sobre todo, impedían la salida. La imagen que de este monstruo se daba con más frecuencia era la siguiente: tres cabezas de perro, una cola formada por una serpiente y, en el dorso, erguidas, multitud de cabezas de serpiente [...] Uno de los trabajos que Euristeo impuso a Heracles fue enviarlo a los infiernos en busca de Cerbero, para devolverlo a la Tierra [...] Heracles luchó a brazo partido y, casi ahogándolo, consiguió someterlo. Luego lo condujo a Euristeo, quien se asustó mucho y le ordenó devolverlo a su presencia” (Grim. s.v. Cerbero). 54 Hubo miedo no fuese yo Teseo, el que lo ató una vez [...] y lo atormentase con ella: Hubo miedo no fuese yo: la omisión de que era común en la prosa del siglo XVI, excepto si la oración subordinada iba precedida de preposición (Keniston, 42.5); Teseo, el que lo ató una [...] y lo atormentase con ella: Menipo parece confundir a Teseo con Heracles; véase la nota anterior. 55 le arrojé una grande sopa con cosas que den sueño: como el somnífero que Sibila arroja a Cerbero para que Eneas pueda acceder al Hades: “Ve la Sibila que ya eriza el cuello / con manojos de sierpes; le echa un bollo, / narcótico de miel, granos y drogas; / abiertas las tres fauces deshambridas, / la traga al vuelo, y al instante rueda / relajados los miembros gigantescos” (Virgilio, Eneida, VI, vv. 602-607, 1989: 32); grande sopa: el adjetivo grande alternaba con su forma apocopada en castellano clásico, aunque predominaba la forma plena cuando iba precediendo a un nombre que comenzaba por vocal: gran ruido [...] grand trabajo [...] gran insulto [...] grande provecho [...] grande amor” (Keniston, 25.2); sopa: “Pedazo de pan empapado en cualquier licor” (Aut., s.v. sopa). La relación de esta palabra con un significado alusivo al sueño se encuentra detallada en Covarrubias: “Algunos deducen este nombre a sopore, que es el rocío que cae del celebro en los sentidos y, empapándose en ellos, los adormece” (Cov., s.v. sopa). 56 Conocí a muchos [...] viviendo parecían buenos: como el Menipo de Necyomanteia y Dialogi mortuorum, el personaje de Argensola se regocija ante la degradación que algunos condenados sufren en el infierno (ricos y poderosos en Luciano) y se sorprende por las actitudes hipócritas de otros (filósofos en los diálogos del samosatense). 418 veas lo que se puede fiar de apariencias.clxxxii clxxxvi cxcii Mas, oh, Arsitas,clxxxiii ¡si vieras cómo se fatigaba Sísifo clxxxiv con su piedra y cuántos tenían la misma pena!, clxxxv pues tántalos, con el agua a la boca y mançanas a las frentes clxxxvii sin poderse desayunar con lo uno ni con loclxxxviii otro, ixiones clxxxix puestos en ruedas, y ticios que les roen buitres los hígados, espantáraste de vercxc tantas tragedias verdaderas. 57 Arsitas. Terribles espectáculos cxci me cuentas, pero dime, oh, gran Menipo, ¿alcançaste a ver los Campos Elíseos ocxciii alguno de los que habitancxciv en ellos? Menipo.cxcv Un litigante envuelto en astucias, convertido en raposo, ¿quieres tú que viese los lugares del sosiego? Los Elíseos, Arsitas, no llega a verlos ni a divisarlos persona alguna a quien solicite otro cuidado inferior al de la contemplación, pero tuve suerte que vi atravesar al divino Platón,cxcvi que venía de aconsejar a Radamanto58 cxcvii no sé qué reformacióncxcviii de aquella república, que era cxcix ciertos precetoscc muy dulces al oído,59 pero imposibles en la ejecución,cci aunque cuando referí a Luciano Samosatenoccii este mi viaje, adrede le callé el haber vistocciii a Platón porque me lo rogó él mismo por el odiocciv grande que Luciano siempre tuvo a los filósofos.60 ccv 57 Sísifo [...] tántalos, […] ixiones […] y ticios : Sísifo: “Cuando Zeus hubo raptado a Egina, la hija de Asopo, al llevarla de Fliunte a Enone, pasó por Corinto y fue visto por Sísifo. Así, cuando el Asopo se le presentó, en busca de la doncella, Sísifo le prometió revelarle el nombre del raptor a condición de que el dios-río hiciese brotar una fuente en la ciudadela de Corinto. El Asopo consintió en ello, y Sísifo le dijo que el culpable era Zeus. Ello valió a Sísifo la cólera del señor de los dioses. Una versión pretende que Zeus lo fulminó y lo precipitó en los Infiernos, condenándolo a empujar eternamente una roca enorme hasta lo alto de una pendiente” (Grim., s.v. Sísifo); tántalos, [...] ixiones [...] y ticios: debido a la sinécdoque utilizada, los tres antropónimos cambian su número a plural; tántalos: “Tántalo es célebre en la mitología sobre todo por el castigo que hubo de sufrir en los Infiernos, del cual ya se da una descripción en la Odisea, en el «Descenso a los Infiernos», uno de los pasajes más recientes del poema [...] se decía que su suplicio consistía en un hambre y sed eternas: sumergido en agua hasta el cuello, no podía beber porque el líquido retrocedía cada vez que él trataba de introducir en él la boca. Y una rama cargada de frutos pendía sobre su cabeza, pero si levantaba el brazo, la rama se levantaba bruscamente y se ponía fuera de su alcance” (Grim., s.v. Tántalo); ixiones: “Zeus decidió castigar a Ixión: atolo a una rueda encendida que giraba sin cesar y lo lanzó por los aires. Y como, al purificarle, Zeus le había dado a probar la ambrosía que confiere la inmortalidad, Ixión ha de sufrir castigo sin esperanza de que cese jamás [...] A menudo, el castigo de Ixión se ubica en los Infiernos, en el Tártaro, al lado del de grandes criminales” (Grim., s.v. Ixión ); ticios: “Ticio fue fulminado por Zeus y precipitado en los Infiernos, donde dos serpientes (o dos águilas) devoran su hígado, que renace con las fases de la luna” (Grim., s.v. Ticio). 58 Radamanto: “Radamantis gozaba de gran renombre por su prudencia y justicia. Se le atribuía la organización del código cretense que había servido de modelo a varias ciudades griegas, hasta el punto de que, después de su muerte, había sido llamado a los infiernos para juzgar a los muertos, al lado de su hermano Minos y de otro hijo de Zeus, Éaco” (Grim., s.v. Radamantis). 59 era: concuerda con reformación, no con preceptos. 60 el odio grande que Luciano siempre tuvo a los filósofos: se pueden encontrar críticas a los filósofos diseminadas a lo largo de toda la obra lucianesca; una buena muestra de la sátira contra este gremio son Necyomanteia, Vitarum auctio, Icaromenippus y Dialogi mortuorum. 419 Arsitas. ¿Hablástele en cosas de su dotrina?ccvi Menipo. Y le pregunté deccvii las ideas de la mente divina, pero a su discípuloccviii Aristótiles,ccix que leccx venía siguiendo, le dio tal risa que no se logró la respuesta.ccxi Pregunteleccxii que por qué siendoccxiii él tan casto puso ley en aquella su república que fuesen ccxiv las mujeres comunes, 61 a lo cual respondió que por que no lo fuesen: “Porque ccxv la permisión ccxvi y licencia engendra desprecio de lo ccxvii que se os permite”;ccxviii y en raçón destoccxix quiso él cebarccxx a las mujeres con el gusto de la transgresión destaccxxi ley. “Ellas –dijo– habían de ser comunes por fuerçaccxxii de su condición; mándeseles, pues, que sea leyccxxiii su mismo deseo para que, como gente que no guarda leyes, huyendo del preceto, vengaccxxiv a dar en la honestidad y templançaccxxv matrimonial.”62 También quise saber por qué desterró de su república a losccxxvi ccxxviii poetas: “A los buenos –dijo él entonces–ccxxvii no los destierro, yo antes los llamo y convido a ella.63 Mas la verdad te digo, que mis intérpretes trocaron mis palabras, que yo a los jurisconsultos adbogados destierro y aun de todo el mundo fuera más razón desterrarlos, porque aquella república será bienaventuradaccxxix que careciere de adbogados, de la manera que aquellosccxxx mares serán pacíficos que carecieren de piratas.ccxxxi Y como naturalmente las fieras de la Libia se aborrecenccxxxii unas a otras, asíccxxxiii por natural inclinación hacen estos ccxxxiv guerra al sosiego de las gentes, 64 y son dos cosas 61 él tan casto puso ley en aquella su república que fuesen las mujeres comunes: Platón, Diálogos, IV, República, V, 557c (1992: 258): “Que todas estas mujeres deben ser comunes a todos estos hombres, ninguna cohabitará en privado con ningún hombre; los hijos, a su vez, serán comunes, y ni el padre conocerá a su hijo ni el hijo al padre”. 62 “Ellas [...] templança matrimonial”: este razonamiento, con el que se presupone una promiscuidad innata en la mujer, al mismo tiempo que una inclinación natural hacia la desobediencia, no está tomado de la República, sino que, en consonancia con el pensamiento misógino de la época, Argensola lo pone en boca del Platón con el que dialoga su Menipo. 63 También quise saber por qué desterró de su república a los poetas [...] antes los llamo y convido a ella: en la República (II 377b-III 402c [1992: 135-177]), Platón analiza de manera profusa la influencia que la poesía puede tener en la conducta de los integrantes de un estado. Según la conclusión a la que llega Sócrates en el diálogo platónico, el tratamiento inadecuado de los mitos, y en particular el que realizan Homero y Hesíodo, se muestra como un obstáculo en la consecución de la adecuada formación cultural de los miembros de un estado. Por tanto, como dice el Platón de Argensola, y el Sócrates de la República, no son rechazables todos los poetas, sino solo aquellos que no aporten nada en la apropiada educación de un estado: “De ese modo, si arribara a nuestro Estado un hombre cuya destreza lo capacitara para asumir las más variadas formas y para imitar las cosas y se propusiera hacer una exhibición de sus poemas, creo que nos prosternaríamos ante él como ante alguien digno de culto, maravilloso y encantador, pero le diríamos que en nuestro Estado no hay hombre alguno como él ni está permitido que llegue a haberlo [...] En cuanto a nosotros, emplearemos un poeta y narrador de mitos más austero y menos agradable, pero que nos sea más provechoso” (Platón, Diálogos, IV, República, III 398a [1992: 168 y 169]). 64 hacen estos guerra: hacer guerra se utiliza como locución verbal a cambio de un verbo. Este tipo de construcciones lexicalizadas, según Keniston, eran de uso habitual en la época: “A number of verbal 420 incompatibles adbogadoccxxxv y paz; peroccxxxvi mis intérpretes todo lo mudan, y me hacen decir ccxxxvii lo que no pensé. Y la misma ccxxxviii queja tiene Homero y otros infinitos de los que acá estamos, en lo cual, nuestros comentadores imitanccxxxix a estos espíritus de calumnia, ccxl cuyo oficio ccxli es mancillar el verdadero sentido de las palabras de los testamentos, y conccxlii aquella mañosa violencia que les hacen dilatar las lites y enriquecerse con los despojos de los vencedores y de los vencidos,ccxliii y huelgan de ver gente lastimada a ojos enjutos y alegres.65 ccxliv Y la orfandad, la viudez, la pobreça y el desconsueloccxlv son para sus ojosccxlvi lo que para los de los reyes y tiranos de Scitia el entretenimiento de las tigres que están mirando en sus palacios.”66 ccxlvii “Dime, ccxlviii pues –respondí yo–, oh, príncipe de los filósofos, cuando la muerteccxlix os envíaccl estos jurisconsultos,ccli ¿qué lugar se les da en estecclii vuestro reino?”. “Ten por ciertoccliii –respondió Platón–, que si la opinión del justo Sócrates se siguiera,ccliv no fueran ellos admitidos acá por que no inficionaran elcclv infierno,67 que como él murió por la verdad, y estos son ministros de su contraria, aconsejó que, cuando sus almas desamparasen aquellos autoriçados cuerpos, 68 quedasen relegadas entre los litigantes paracclvi castigo de los que quieren pleitear,cclvii y que se entrasen en cuerpos de zorrascclviii y de lobos y de otros animales que viven de sus robos; pero este pareciócclix leve castigo y que lecclx tomaran ellos de buena gana por hallarse puestos en vida muy conforme a sus condiciones.69 cclxi Demás que también se dejó de admitir estocclxii por habercclxiii piedad de los brutos,70 a cuyo linaje se hicieracclxiv terrible guerra entremetiendo en él tan dañosas almas. Y ansícclxv se ordenó que en lo más profundo de las cavernas se les señalasecclxvi una tan escuracclxvii que no se les trasluzga ninguna expressions, consisting of a transitive verb and a noun object, acquires a unit force equivalent to that of a simple transitive verb, and a substantive may be used as a direct object of the whole locution: thus, haber miedo is felt as an equivalent of temer and hence may take a direct object [...] la hizo pedaços; hecho piezas, cada rueda le había de valer un real [...] Hízolo ruedas[...] hacen sombra todo el camino” (Keniston 2.53). 65 lites [...] a ojos enjutos y alegres: lites: “Lo mismo que pleito. Es voz latina usada en lo forense” (Aut., s.v. lite); a ojos enjutos y alegres: ‘con ojos enjutos y alegres’. 66 las tigres: para el uso femenino, véase la nota 38. Tigre es un helenismo introducido en castellano, según afirma Ralph Penny (2001: 236), hacia el siglo XV. 67 inficionaran: ‘infectaran’; según Autoridades y Covarrubias, el infinitivo castellano inficionar procede del latino INFICERE (s.v. inficionar). 68 autoriçados cuerpos: el autor se refiere a la apariencia respetable de los jurisconsultos. 69 que se entrasen en cuerpos de zorras y de lobos y de otros animales [...] en vida muy conforme a sus condiciones: en Necyomanteia, la pena impuesta por los prítanes consiste en que los ricos “reciban castigo igual que el de los demás criminales, y que sus almas, enviadas de nuevo a la vida, se encarnen en los burros, hasta que vivan en tal situación doscientos cincuenta mil años, naciendo burros de burros, llevando pesadas cargas, y arreados por los pobres, después y a partir de entonces se les permitirá morir” (Luciano, II, 1988: 318). 70 brutos: “Comúnmente se toma por el animal cuadrúpedo” (Aut., s.v. bruto). 421 serenidad, aunque algunas veces se les aparta aquella tinieblacclxviii cclxxi cclxxii cclxxiii cclxxiv cclxxv cclxxvi cclxxvii y se les comunica la vista de la tierra para que vean sus casascclxix trastornadas y deshechas por herederos pródigos que derramancclxx aquella presa o por pleitos, que es por donde ella se adquirió, se les deshace entre manos. Luego los vuelve a abraçar la tiniebla y ellos quedan crujendo los dientes y blasfemando,71 y sacudiéndose mojicones los unos a los otros. Y en esta eterna discordia que los ejercita a escuras, litigan y rabian para siempre. Pero sabe que, cuando llega algún jurisconsulto que nunca sustentó adrede causa injusta, ni siendo juez la decretó por buena, y se contentó con estipendio moderado, a este tal, coronado de olivo, lo ponemos en los Campos Elísios.72 Mas, ¿tú por qué tardas tanto siendo pleiteante?, ¿piensas que basta solo el tener justicia para vencer la causa?” Hiriéronme estas palabras en el coraçón y renovaron la ira, y ansí me despedí de Platón, y como litigante cuidadoso, atento solamente a mi negocio,cclxxviii cclxxix cclxxx cclxxxi no paré hasta topar con Alitias, mi bisagüelo, y hallelo en una torre en compañía de otros muchos, desconsolados de que en esta región de luz no se les cumplan las voluntades últimas que en ella tuvieron.73 Lloraban, pero no con mucha abundancia de lágrimas, porque el sentimiento era profundo, y yo creí que lloraban por el humo, porque aquellos aposentos estaban llenos dél.74 Mostró holgarse con mi venida, y 71 crujendo: ‘crujiendo’; la forma sin diptongar no era rara en español clásico, aunque predominaba la forma con diptongo. Ya desde el siglo XV se venía empleando el término monoptongo con el significado que tiene en este contexto: “esa hora, lavósela con el agua marina, cruxendo los dientes, recordándose del dampñio resçebido e por el cozimiento de la salada agua” (Enrique de Villena, Traducción y glosas de la Eneida. Libros I-III [1994: 868]. Ejemplo extraído del Corpus diacrónico del español [en línea] [10-12-2012]). Hay que tener en cuenta, además, que la no diptongación ante yod no era un hecho infrecuente en aragonés (Vian Herrero, 1994: 39), luego, aunque en este ejemplo no hay yod contigua que pueda ejercer su influencia, sí podría haber existido un fenómeno de analogía. Por analogía también pudo influir la característica formación de gerundios en aragonés a partir del tema de perfecto, como en dixendo (Zamora Vicente, 1996: 262). 72 Elísios: la i átona se encuentra justificada etimológicamente debido a su procedencia de la palabra latina ELYSῘUS. 73 Alitias, mi bisagüelo [...] tuvieron: aunque no aparece explícito el antecedente al que hace referencia el pronombre ella, se puede entender que Alitias, el bisabuelo de Menipo, se encuentra junto a otros que cumplen su misma condena, esto es, el desprecio por parte de la justicia de las últimas voluntades con respecto a la herencia que en el mundo terrenal habían determinado dejar a sus descendientes. Alitias desempeña en este texto una función análoga a la de Tiresias en Necyomanteia, pues ambos personajes constituyen la fuente de información perseguida por Menipo. Además, tanto Alitias como Tiresias recurren a una simplificación de la verdad complejizada previamente por Menipo, mostrando su escepticismo ante las elucubraciones filosóficas, en el caso de Tiresias, y el desprecio por el lenguaje artificioso y rebuscado de los juristas en el caso de Alitias. Este último cumple también brevemente con la función de guía que el mago Mitrobarzanes realiza en el diálogo de Luciano. En el texto de Argensola, Menipo es conducido hasta Radamanto, el juez infernal que había revelado a Tiresias en el texto de Luciano el secreto de la mejor vida posible prohibiéndole su confesión a cualquier otro, algo de lo que Tiresias hace caso omiso al contárselo finalmente a Menipo. 74 Lloraban [...] estaban llenos dél: una vez más Argensola trivializa en clave cómica el mundo de los muertos y sus pesares. 422 aun cclxxxii cclxxxiii cclxxxiv cclxxxv cclxxxvi cclxxxvii cclxxxviii cclxxxix ccxci ccxcii ccxciii ccxciv ccxcv ccxcvi ccxcvii ccxcviii los demás se rieron de mí porque porfié dos y tres veces a abraçarle y se me desliçó otras tantas de entre los braços y abracé el aire vano, y sin dejarme hablar, me dijo: “Ya sé yo, Menipo, hijo mío, a lo que vienes. Tú quieres saber de mí el verdadero sentido de las palabras de mi testamento. Yo, Menipo, ni cuando vivía entre vosotros, ni ahora acá donde estoy, supe jamás otro lenguaje sino el que ccxc allí hablé, que es el que comúnmente se habla en nuestra patria y con que nos entendemos los unos a los otros sin que haya duda alguna, 75 y de parte de mis palabras no la puede haber, porque son clarísimas en tu favor.” “Yo, entonces, bien creo, carísimo Alitias, que tu disposición es clara, pero dicen que no cuadra con el arte de los consultos, y que hubieras de conformar con sus precetos en tu lenguaje”. “No creas –dijo él– que estoccxcix cccii ccciii ccciv te haga daño, porque bien se sabe que fui de familia noble y rica, y no tuve necesidad de aprender tales facultades.76 ccc Todo lo cual considerarán muy bien los jueces, y ansíccci no temas sin ocasión de temor, que yo he oído decir a ellos mismos que la justicia no es otra cosa que una voluntad perpetua y constante, atenta a dar a cada cual su derecho.”cccv Respondile: “Mucho ha, gravísimo Alitias,cccvi cccvii cccviii que esa tal justicia huyó de la tierra,77 aunque los jueces no lo confiesan, pero son como los sacerdotes de Tebas, la de Egipto, que dan a entender al pueblo que oyen dentro de su templo la música 75 que es el que comúnmente [...] sin que haya duda alguna: el lenguaje al que se refiere Alitias es el lenguaje usual que sirve como instrumento para la comunicación, algo que entra en clara oposición con el intrincado lenguaje jurídico que se critica a lo largo de este diálogo. 76 no tuve necesidad de aprender tales facultades: es decir, no tuvo la necesidad de aprender el lenguaje jurídico ni sus mañas porque, perteneciendo a una familia acaudalada, no le hacía falta obtener los bienes de los demás por las malas artes de la abogacía. 77 Mucho ha, gravísimo Alitias, que esa tal justicia huyó de la tierra: la huida de la diosa Astrea constituye un motivo mitológico perceptible en la literatura universal desde su origen en los textos grecolatinos. Aunque Ovidio (Metamorfosis vv. 144-150, 2001: 71) es uno de los más imitados en la recreación de este mito, se pueden encontrar referencias a la diosa de la justicia humana que huyó de la tierra debido a los constantes agravios causados por los mortales en Juvenal, Horacio, Hesíodo, Arato, Higinio, Séneca o Luciano. La historia de Astrea se asemeja a la de la diosa Verdad, pues del mismo modo que la Justicia, Verdad se vio forzada a desamparar a los hombres. El significado desesperanzador que implica la ausencia de Verdad en la tierra sería utilizado de manera recurrente en la literatura de los Siglos de Oro, confluyendo en algunos casos con el mito de Astrea por sus innegables elementos en común. Este mito, por tanto, fue considerado por algunos escritores como un recurso óptimo para desarrollar contenidos de crítica social; tal es el caso de la continuación anónima del Lazarillo (1998: capítulo XV) o El Crotalón (1982: Canto XVIII). Según afirma Ana Vian, refiriéndose al tratamiento de esta historia en El Crotalón, “la representación alegórica de Bondad y Verdad expulsadas del mundo por la maldad de los hombres es el tema tópico de la leyenda clásica de Astrea en las literaturas griega y latina. Todo parece indicar que ‘Gnophoso’ ha hecho su propio relato sintetizando distintas versiones de la leyenda [...] La alegoría de la Verdad confinada en una roca del Océano, aparece en otra obra contemporánea del Crot., el Lazarillo de los atunes” (III, 1982: 402, n. 58). Véase también Rallo Gruss (2002: 35-50) para el desarrollo de este tópico desde diferentes perspectivas. 423 del sepulcro de Memón para traer cccix cccxi cccxii cccxiii cccxiv cccxv cccxvi cccxvii cccxviii cccxix cccxx las gentes llenas de horror,78 y con esto sujetas, pero mienten cccx en cuanto publican. Mas hay esta diferencia cuanto a nuestros jueces, que conviene darles a entender que los creemos, y ansí pues, debemos acomodarnos a su opresión y a la coyunda que nos ponen.79 Suplícote, si me amas, que lleguemos al tribunal de vuestro juez Radamanto para que digas esto mismo en su presencia y él mande que se escriba esa relación, y autoriçada con su sello, de manera que se le dé fe en juicio, se me entregue para que yo me la lleve conmigo y la presente a los jueces ante quien pende en Atenas mi causa, y quitada toda duda, si la hubiere, me libren la sentencia en conformidad desta declaración que haces; pues de la misma manera se maravillan de que haya sido tu voluntad que yo suceda en tus bienes, como si no fuera tu bisnieto, y niegan haber sido tu voluntad instituirnos a los de tu línea directa, como si fuéramos tus esclavos o tus enemigos, a quien no es verisímil por atinadas conjecturas que quiso nadie dejar herederos.” 80 Pareciéndolecccxxi cccxxii cccxxiii cccxxiv cccxxv cccxxvi cccxxvii cccxxviii cccxxix cccxxx cccxxxi bien mi consejo, tomó el camino para los estrados de Radamanto y yo le fui siguiendo. Acuérdome que estuve tan contento con la esperança que cobré de salir con vitoria en mi pleito que, diciéndome Alitias “Hecho esto en el juicio,81 será bien que lleguemos adonde veas a tu agüelo Dulipo, Nearco, tu padre, y a Dirce, tu esposa, que saben también de tu venida”, yo le respondí “Ninguna cosa habrá para mí tan dulce como ver las personas que yo más amé viviendo”, pero la verdad era que yo, en teniendo a punto mi relación autorizada, era mi designio volverme sin ver a mis padres, porque para el que 78 como los sacerdotes de Tebas, la de Egipto, que oyen dentro de su templo la música del sepulcro de Memón: “Las tradiciones discrepan sobre la patria de Memnón. A veces se dice que es Siria, a veces la región de Susa y Bactriana, en Asia interior; otras veces, Egipto y el país de Tebas. Esta última identificación fue la que inclinó a llamar Coloso de Memnón a una de las colosales estatuas erigidas por Amenotep III, y se imaginó que cuando los primeros rayos de la aurora herían la estatua, salía de ella una música melodiosa, como para saludar la luz de su madre” (Grim., s.v. Memnón); Memón: evolución vulgar de Memnón. 79 coyunda: “La correa con que se atan los bueyes al yugo” (Aut., s.v. coyunda). 80 Suplícote, si me amas, que lleguemos al tribunal de vuestro juez Radamanto para que digas esto mismo en su presencia [...] y niegan haber sido tu voluntad instituirnos a los de tu línea directa, como si fuéramos tus esclavos o tus enemigos, a quien no es verisímil por atinadas conjecturas que quiso nadie dejar herederos: como ocurre en Icaromenippus (Luciano, I, 1996: 430-433) y Necyomanteia (Luciano, II, 1998: 317 y 318), en Menipo litigante existe un marco asambleario donde un juez –Radamanto en el caso de Argensola, y Zeus y los Prítanes en el caso de Luciano– emite un veredicto desde un espacio divino que tiene consecuencias sobre el ámbito terrenal. En Icaromenippus los filósofos han de ser exterminados, mientras que en Necyomanteia se condena a los ricos a reencarnarse en burro durante doscientos cincuenta mil años. El veredicto emitido por el juez infernal Radamanto en el diálogo de Argensola también busca un propósito en el mundo de los vivos, aunque, como se verá más adelante, la diligencia de su ejecución será muy distinta a la de los casos anteriores; verisímil: cultismo, aún registrado por el DRAE, que en la época se empleaba de manera indistinta con verosímil. 81 Hecho esto en el juicio: Cf. n. 51. 424 litiga de ninguna consideración son todas las otras cosas del mundocccxxxii cccxxxiii cccxxxiv cccxxxv fuera de su pleito, y cuanto a mi mujer Dirce, aunque no tuviera otra ocupación, no me detuviera por verla: tan gustosa me fue su compañía. Llegamos al fin a Radamanto. Era venerable su aspecto, y más la rectitud de sus juicios. Propusimos mi bisagüelo y yo lo que allí nos traía y que le suplicábamos que nos despachase bien y con brevedad. “Yo te despacharé, Menipo, como lo pides –dijo Radamanto– porque los jueces de acá ninguna parte de nuestros oficios convertimos en nuestra propia autoridad ni sujetamos a nuestro gusto a los que nos han menester encadenándolos con su misma necesidad. Pero si tú, cccxxxvi cccxxxvii cccxxxviii para probar la verdad, echaras mano de la mentira y fabricaras escrituras supositicias o adulteraras las verdaderas o las escondieras, 82 o rasgaras algunas hojas del proceso, o tuvieras ánimo para poner de tu boca en las orejas del juez alguna gran promesa o dádiva en sus manos o hacerle a él entender que se le sigue algún gran provecho de que tú ganes, como lo acostumbráis los vivientes, pudieras estar cierto de vencer la causa sin hacer este largo viaje”. Esto dijo Radamanto, más con semblante de reprehender cccxxxix cccxl cccxli cccxlii cccxliii cccxliv cccxlv cccxlvi cccxlvii cccxlviii nuestras costumbres que de aprobar aquellas maldades. Y ansí le repliqué: “Por cierto, divino Radamanto, de la misma suerte nos dan con eso en la cara los dioses, como si no lo fuesen o no tuviesen poder para estorbar o castigar los delincuentes, y como si los hombres pudiesen ofender al cielo sin las fuerças que les concede para todas las acciones el mismo ofendido. ¿Por qué vosotros, los dioses, consentís que solos aquellos83 que proceden por tan abominables medios alcancen su intento y no salga jamás la prosperidad de sus casas, y los buenos que conservan la inocencia sean los desvalidos y desdichados?; ¿es buen modo ese de acreditar vuestro poder, dar ocasión a que los hombres desamen a la virtud y se burlen 82 supositicias: aunque se puede encontrar este cultismo en autores contemporáneos de Argensola (Corpus diacrónico del español [CORDE] [en línea] [16-01-2013]), no sería incorporado al Diccionario de la Real Academia hasta 1803: “Lo mismo que fingido o supuesto” (Academia Usual, s.v. supositicio). 83 solos aquellos: durante los Siglos de Oro, el adverbio solo podía concordar en género y número con el pronombre demostrativo al que modificaba; tal es el caso de “A tu puerta deurian siempre llamar los que tuuiesen seso, y tu abrir a solos aquellos aquien deseases bien” (Keniston, 15.542). Veintisiete casos concordantes fechados entre los siglos XV y XVIII frente a siete que no mantienen la concordancia están registrados en el Corpus diacrónico del español [CORDE] [en línea] [11-12-2012], de lo que se deduce el uso mayoritario de solos cuando el pronombre demostrativo al que acompañaba era plural. 425 della y la tengan por invención ridícula cccxlix cccli hallándose por seguirla puestos cccl en manifiesto oprobrio?”84 A lo cual, Radamanto, con más severidad, se compuso para responderccclii cccliii cccliv ccclv ccclvi ccclvii ccclviii ccclix ccclx ccclxi ccclxii ccclxiii ccclxiv ccclxv ccclxvi ccclxvii ccclxviii ccclxix ccclxx ccclxxi y dijo: “¿Y ansí vosotros formáis queja de que el inico prevalezca contra el justo como si viviésedes en república justa? ¿Merecen, por dicha, vuestras costumbres otra correspondencia en los premios dellas? Demás que, si vosotros estimásedes las cosas de la vida mortal no en más de como ellas son y no les atribuyésedes deidad, no de los sucesos dellas sacaríades argumento contra la virtud, pero, como las adoráis, y como estimadores livianos medís los juicios divinos con vuestra opinión, cada vez que veis perseguido algún justo o que en las lites prevalece la causa injusta, culpáis la Divina Providencia. Y si creyésedes, como debéis, que no se acaba todo con la muerte, esperaríades que en tales casos hay apelación para otra vida. Tú mismo estás viendo que las almas son inmortales y que la verdad, al fin, se examina en tribunales no respetosos.85 ¡Oh, lástima de la razón!, ¡oh, perversión y abuso de los humanos que abraçan la inocencia solo para poseer con ella la común fortuna convirtiendo el objeto 84 oprobrio: semicultismo procedente de OPPROBRῘUM. La Academia no recogería en su diccionario la palabra oprobio hasta 1803; sin embargo, oprobrio sí aparece en Autoridades. Actualmente conviven las dos formas, aunque, según el DRAE, la palabra que aquí se anota está ya en desuso. 85 A lo cual, Radamanto, con más severidad, se compuso para responder [...] Tú mismo estás viendo que las almas son inmortales y que la verdad, al fin, se examina en tribunales no respetosos: Radamanto introduce aquí algunos temas lucianescos que para el pensamiento católico más ortodoxo rozaban la impiedad: no es casual que en las pocas líneas que ocupa este fragmento se traigan a colación asuntos tan polémicos como el libre albedrío, el pensamiento epicúreo, la Divina Providencia o la inmortalidad del alma. El tono serio con el que Radamanto desaprueba la actitud de Menipo, al mismo tiempo que defiende algunos conceptos fundamentales del catolicismo post-conciliar, nos indica la visión argensolina de un Luciano despojado de cualquier idea heterodoxa, coherente con la práctica de la mayor parte de los escritores lucianescos de la segunda mitad del siglo XVI. Parece así excusar el interés que tiene por un autor considerado pernicioso no en términos absolutos, pero sí en las ideas que se desprenden de algunas obras específicas, tanto en ámbito católico como protestante: “Fue largo el sendero por el que Luciano, que servía para el aprendizaje del griego a jóvenes helenistas principiantes, se convirtiera en autor maldito, pese a que algunos padres ilustrados lo consideraran útil incluso para la propagación del evangelio, ya que se burlaba del Olimpo griego. Sin embargo, algunos aspectos se percibieron enseguida como inquietantes: la relación dioses (Dios)-mundo (Icaromenippus, Nigrinus), la falta de providencia (Prometheus, Iuppiter confutatus, Iuppiter tragoedus), el tratamiento de la inmortalidad del alma (Musca, Demonax), la igualdad de los hombres en el reino de los muertos (Dialogi mortuorum, Necyomanteia, Cataplus), el hombre como el animal más desdichado (Gallus), el escepticismo del Hermotimus, etc.; en general, el enfoque humorístico peculiar de algunos temas y su capacidad para poner en solfa la tradición dialogística filosófica despertaron los recelos tanto de Lactancio como de algunos escoliastas bizantinos desde Focio, la Suda y Aretas (siglos IX y X)” (Vian Herrero, 2014: 135). Para la consideración de Luciano desde varios enfoques teológicos, véase Lauvergnat-Gagnière (1988: 133-195); inico: ‘inicuo’; Lapesa, refiriéndose a las palabras cultas introducidas en el siglo XIV dice que “los cultismos, que habían mantenido relativamente pura su forma durante la época alfonsí, vuelven a alterarla como en tiempos anteriores con deturpaciones propias de transmisión oral descuidada y correspondiente ultracorrección [...] junto a iniquo los manuscritos de Heredia usan inico” (Lapesa, 2001: 260). No es casual que un autor aragonés como Heredia elimine el diptongo que implica el fenómeno de wau precedido de consonante velar; como señala Alvar, este es un hecho habitual en el aragonés (1958-1959: 216). 426 en instrumento!86 ccclxxii ccclxxiii ccclxxiv ccclxxv ccclxxvi ccclxxvii ccclxxviii ccclxxix ccclxxx ccclxxxi ccclxxxii ccclxxxiii ccclxxxiv ccclxxxv ccclxxxvi ccclxxxvii ccclxxxviii ccclxxxix cccxc cccxci cccxcii cccxciii cccxciv cccxcv cccxcvi cccxcvii cccxcviii cccxcix cdiii Esta respuesta mía te bastará por ahora, y ansí no sigas tan ardua cuestión, porque solo Júpiter la sabe en su verdadera fuente, y tú no porque no la alcances dejes de respetar sus precetos. Mas, volviendo a tu petición, digo que mires mejor en lo que pretendes. Tú pides que se te entregue relación de lo que tu bisagüelo dice para que nadie interprete su ánimo contra su ánimo. ¿Cómo?, ¿no consideras que el despacho que sobre esto llevares de acá no es más que llevar otro pleito nuevo o, por mejor decir, el mismo? Luego, ¿piensas tú que vuestros consultos no han de hallar en lo que aquí se escribiere las mismas dificultades que en el testamento que tu bisagüelo hizo? Yo al punto mandaré que se te libren los despachos en buena forma, pero si mi consejo siguieses, ningún caso harías de ellos, porque allá, si se les antoja, todo lo negarán. Y aun si tu mismo bisagüelo subiese a Atenas y con voz viva dijese a los jueces el verdadero conceto de sus palabras, no le creerían, porque en tus papeles, que agora se escurecen, 87 tan claro habló y más que en lo que agora va dictando al escribano; o le redargüirían de que no ha lugar su declaración, porque por la primera se adquirió derecho a otros, cuanto más que a muchos atenienses, y aun a tus jueces mismos conviene que tú pierdas por hacer buenas las deudas de uno de tus antecesores. Y aunque por ser tú hijo del último poseedor mandan la ley natural, divina y positiva, y todos los derechos comunes y municipales que se te adjudique la hacienda y que haya de haber palabras más claras que el sol para excluirte, y que, cuando en la escrituracd las hubiesecdi dudosas, se interpreten cdii en tu favor, y si fueren contrarias, se desquicien y desaproprien de su sentido solo para que no seas excluidocdiv por ser tu inclusión tan favorable y la de tus contrarioscdv tan odiosa; con todo eso, y sin embargo de todo ello,cdvi perderás la causa y darán la mano al odio, y con la puerta en los ojos a lo que es favorable, digo a la verdad, tan encomendada por la autoridad del cielo, a quien tanta 86 ¡oh, perversión […] en instrumento!: es decir, los humanos solo claman a la justicia, o presumen de inocencia, cuando hay vulgar fortuna de por medio, esto es, intereses económicos y, en consecuencia, no la valoran como un objetivo para alcanzar la virtud, sino como un medio para conseguir cosas tan mundanas como el dinero. 87 agora: los adverbios agora < HAC HORA y ahora < AD HORA alternaron durante varios siglos, siendo habitual el uso de ambas palabras aún en los Siglos de Oro. Sin embargo, en los albores del Siglo XVIII, como analizan Alvar y Pottier (2003: 334 y 335), agora ya se considera una palabra arcaizante “a finales de siglo (1693), Juan F. de Ayala y Manrique podía decir: «No ay duda que [agora] está bien dicho en castellano, y assí lo han vsado autores muy cultos; pero ya se tiene por palabra antiquada y decimos aora, quitada la g»; después, Juan Ferreras (1700?) señala que «es voz antigua que en este tiempo decimos ahora [...] agora queda relegada a las hablas vulgares o dialectales, lo mismo que otras variantes como aúra”. No se vuelve a anotar. 427 reverencia debe la tierra.cdvii cdviii cdxii cdxiii cdxiv cdxvi cdxvii cdxviii cdxix cdxxi cdxxii cdxxiii cdxxiv cdxxv Y en resolución, sabiendo tú que tus contrarios litigan dentro de su patria y que tú eres nacido en Corinto y estranjero en Atenas, donde solo tienes la habitación por haberte casado allí concdix mujer ática, ¿piensas que se te ha de guardar cdx justicia aunque el mismo Júpiter te patrocine? cdxi Menipo, en Atenas ningún estranjero pida justicia.” Aquí calló Radamanto y trujéronle a firmar la relación88 y, sellada auténticamente, la tomé y puse en el seno y me encaminé haciacdxv la puerta de marfil para salirme y acudir a mi pleito. Y fue con tanta priesa,89 que no me despedí de mi bisagüelo ni quise ver a mi agüelo ni a mi padre,cdxx que de mi mujer no trato. Y yo mismo oí cómo quedaban diciendo: “¡Oh, ingratitud de los mortales, que por el mismo caso que os hacen buenas obras, aborrecéis a los que os benefician en no habiéndolos menester!” Y agora caigo en la mucha razón que tenían y a cuán ruin trato me redujo el ser litigante. Arsitas. ¿Al fin mejoraste tu causa con la nueva escritura? Menipo. Aconsejábanme quecdxxvi cdxxvii cdxxviii cdxxix cdxxx cdxxxi cdxxxii cdxxxiii cdxxxiv cdxxxv cdxxxvi cdxxxvii cdxxxviii cdxxxix no la presentase porque, según decían, aunque de intento se hizo con las más sencillas palabras que se pudo, 90 la començaban ya a aplicar al propósito y favor de mis contrarios: tal es la variedad de los juicios. Presentela, viéronla los jueces, quedó la causa clara, asegurada por todas partes y yo, aunque estranjero, confiado solo en mi justicia, pero no me valió para vencer. Arsitas. Si verdad he de decirte, Menipo, duro se me hace de creer que, siendo tu justicia tan clara como dices, te la quitasen adrede aquellos jueces por más estranjero que seas si no hubo otra ocasión oculta para ello. ¿Supiste acaso si por fuerça de cohechos o dádivas guiadas por rodeos hasta parar en sus manos les torcieron y inclinaron los ánimos a la otra parte? Porque no es verisímil que, no yéndoles a ellos más interés ni provecho en que ganase tu contrario que en que ganases tú, se desvergonçasen contra la pureça de la justicia.cdxl 88 trujéronle: “El medieval troxe, en pugna con traxe [...], se mantuvo como truxe/truje en el Siglo de Oro, pero su uso se ha restringido hoy en día al dominio dialectal” (Penny, 2001: 208). 89 priesa: forma diptongada que en la actualidad, según el DRAE, se considera vulgar, aunque en lengua clásica era frecuente, según se deduce de Covarrubias: “Otros dicen prisa, que es lo mismo que priesa” (Cov., s.v. priesa). 90 de intento: las estructuras formadas por preposición más sustantivo se utilizaban frecuentemente en la época para formar sintagmas con valor adverbial. Cf. Keniston, 39.6. 428 Menipo. Tampoco yo, Arsitas mío,cdxli cdxlii cdxliii cdxliv cdxlv cdxlvi cdxlvii cdxlviii cdxlix cdlii quiero tener a estos jueces por tan malos que crea que de balde, y sin ningún premio, lo hayan querido ser. Si hubo dádivas o promesas, no tengo evidencia, aunque en opinión está puesto. Lo que yo puedo asegurarte es que quien más se maravilló de que yo perdiese fue el mismo contrario mío que ganó, y decía: “¿Es posible?, ¿es posible que con unas puntas de alfileres desarmé la verdad y con tan poco humo escurecí la luz y desterré al mismo Dios?” Arsitas. Y esos jueces, después de tal sentencia, ¿comieron con reposo?, ¿pudieron dormir?, ¿mostraron las cabeças altas y descubiertas?, ¿no quedaron asombradoscdl y temerosos de los rayos de Júpiter? Menipo. Reírme has hecho, Arsitas. Luego, ¿creen ellos que hay Júpiter? Arsitas. Quizácdli estuvo la culpa en sus entendimientos; ellos juzgaron como lo entendieron y, si esto fue ansí, tú mismo verás cuán sin razón te quejas. Menipo. Reniega tú de voluntad prendada,91 cdliii cdliv cdlvi cdlvii cdlviii cdlix cdlxi que ella sabe hacer de manera que atrae a su opinión al entendimiento y él sabe lisonjearla y le guisa la mentira a su modo, solo para que la voluntad tenga siquiera aparente escusa de su maldad, y el entendimiento, como adulador, huelga de que le carguen la culpa solo a él, mas para Dios cdlv no hay fraudes. Arsitas. Admirado me dejas, Menipo, aunque he holgado de escucharte. Pero dime agora: ¿qué tiene todo esto que ver con lo que yo te pregunté al principio tocante a Eróstrato?, ¿cómo sabré yo, por lo que aquí has contado, la causa que le movió a desheredar a sus hijos y dar su hacienda a unos estraños?cdlx Tú prometiste que me lo dirías y cómo fuiste el autor de lo que aquel cruel hizo. 91 reniega tú de voluntad prendada: ‘no infravalores el ánimo predispuesto a conseguir un fin’; prendada: “Vale también ganar la voluntad y agrado de alguno. Úsase regularmente como verbo recíproco, diciendo prendarse” (Aut., s.v. prendar). 429 Menipo. Muy bien dices, Arsitas, y ansí quería ya volvercdlxii cdlxiii cdlxiv cdlxv cdlxvi cdlxvii cdlxviii cdlxix cdlxx cdlxxi cdlxxii cdlxxiii cdlxxiv cdlxxv cdlxxvi cdlxxvii cdlxxviii cdlxxix cdlxxx cdlxxxi cdlxxxii cdlxxxiii cdlxxxiv cdlxxxv cdlxxxvi cdlxxxvii cdlxxxviii cdlxxxix a lo que te prometí. Sabe, pues, que acabada esta mi peregrinación, la conté toda a Eróstrato, el cual fue testigo del agravio que se me hizo. Ponderamos entre los dos la instabilidad de los tiempos y de los entendimientos, la fuerça del amor proprio,92 la sutileza con que los engaña y cuán hondas raíces tiene y cómo no hay en esta vida juicio libre, y cómo está sujeta a las armas de los consultos que tienen tiraniçados hasta los concetos del entendimiento y quedan tributarios a su ambición en el punto que salen declarados por la boca por que93 los interpretan como ellos quieren. El cisne será negro y el sol la más escura de las cosas si a ellos les importare. Pues, como Eróstrato amaba a sus hijos tan tiernamente, agravado de la enfermedad de que murió, los mandó llamar a su presencia habiendo primero llamado a los jurisconsultos que en Atenas había, y puestos a un lado, y los hijos al otro, él se asentó en la cama y, vuelto a los adbogados, les dijo: “Vosotros, varones sabios, sois los árbitros de nuestras aciones y de nuestros pensamientos, y ansí he acordado de llamaros para entregaros, como desde luego os entrego, toda mi hacienda, sin reservar una mínima parte della. Tomalda de presto y haceos señores della. A los soberanos dioses pongo por testigos de que mi designio siempre fue, y agora lo es, que esta hacienda sea de estos hijos míos que veis presentes, pero, pues esto no puede ser, ni yo he hallado palabras con que escrebirlos herederos con tal firmeza que se libren de vuestras interpretaciones,94 tomad vosotros mi hacienda y llevad de una vez a vuestras casas lo que después hubiéredes de llevar poco a poco por los encantos del proceso, ya como adbogados o ya como jueces. Pidoos afectuosamente, si en vosotros cabe afecto paterno, que os acordéis de socorrer a estos hijos huérfanos, pues, como digo, todos mis bienes son suyos y yo los quiero para ellos; dependan de vuestra misericordia y no de su justicia.95 92 instabilidad: cultismo procedente de INSTABILῘTAS-ĀTIS (DRAE, s.v. instabilidad). Instabilidad aparece en Autoridades, sin embargo inestabilidad no estaría presente en el DRAE hasta su edición de 1925; proprio: cultismo de uso común en la época de Argensola. Actualmente se encuentra en el DRAE, pero se considera en desuso frente a propio, donde se produce una disimilación eliminadora de la r etimológica. 93 por que: ‘por la cual’. 94 escrebirlos herederos: “en lo forense es reducir a escrito las causas, formar alegatos y papeles en derecho para que, contando por lo escrito los motivos y fundamentos de las partes y de sus dependencias y litigios, los jueces puedan hacer justicia y determinar según derecho” (Aut., s.v. escribir). 95 dependan de vuestra misericordia y no de su justicia: es decir, de la justicia que le aplicarían a los hijos de Eróstrato, una justicia terrenal falseada. 430 Los jurisconsultos acetaron cdxci cdxcii cdxciii cdxciv cdxcv cdxcvi cdxcvii cdxcviii cdxcix cdxc la donación y prometieron de socorrer a los huérfanos, 96 aunque lo prometieron con tales palabras que se podrán exsimir de cumplirlo y pretender que no se obligaron. Ansí que, Arsitas mío, esto que Eróstrato hizo no fue, como has visto, crueldad, sino necesidad y dejar asegurada, cuanto le fue posible, la hacienda para sus hijos, la cual, por testamento, no lo estuviera. Poco después acabó Eróstrato su vida y la casa quedó llena de llantos, tanto por la muerte del dueño como por ver que ha llegado el siglo a tal calamidad por estos jurisconsultos que no puede un padre dejar sud hacienda a su hijodi sino por el medio de quedii usó Eróstrato. Arsitas. Yo confieso, Menipo, que quedo satisfecho dviii dxiii diii y mucho más de la piedad paterna de Eróstrato, pues halló el verdadero camino de beneficiar a sus hijosdiv en quedv también dio muestrasdvi de admirable prudencia, aunquedvii si yo llegare a ese punto, no pienso dar mi hacienda a los adbogados,dix sino mandarla traer toda a mi presencia y abrasarla y esparcir al aire las cenizasdx y sembrar de sal misdxi heredades para que,dxii ya que mis hijos queden pobres, no queden nuestrosdxiv enemigos ricos.97 Menipo. Mejor consejo es ese, pero entremos en la ciudad dxv si te place. Arsitas. Entremos, ¡oh, ciudad tiranizada dxviidxvi por la mentira!, ¡oh, siglos!, ¡oh, costumbres!98 96 prometieron de socorrer a los huérfanos: al igual que otras preposiciones servían en la lengua del periodo para introducir diferentes tipos de cláusulas, en este caso la preposición de se utiliza en una cláusula de infinitivo con función de complemento directo en la oración principal (Keniston, 37. 54). 97 ya que mis hijos queden pobres, no queden nuestros enemigos ricos: el subjuntivo empleado en esta cláusula concesiva es el que Keniston denomina “polemic subjunctive”; se utilizaba habitualmente para manifestar una opinión negativa sobre un hecho asumido previamente, como en ya que lo tenga, si no usa del, será lo mismo (Keniston, 29.72). 98 ¡oh, siglos!, ¡oh, costumbres!: lugar común procedente del O tempora, o mores! utilizado por Cicerón en la oratio prima de sus Catilinarias (Cicerón, 1993: 18). 431 VI. 1. 1. APARATO DE VARIANTES i Menipo litigante. Diálogo de Filopatro (En MN2 este título aparece en una etiqueta superpuesta al papel original)] Menipo litigante MN1 // Diálogo contra los malos abogados que interpretan falsamente las leyes TP // Para comprobar que siempre se ha declamado contra los que tuercen el verdadero sentido y espíritu de las leyes, insertamos, según se nos ha remitido, el siguiente diálogo. MN3 // Menipo. Diálogo primero en el cual se contiene una sátira contra los abogados y jueces malos MR // om. MN4 // Diálogo de Filopatro ZM ii Arsitas, Menipo.] Personas: Arsitas y Menipo. TP // Interlocutores: Arsitas, Menipo. MN2 // Personas: Arsita y Menipo. MN3 // Arsitas, Menipo. PU OU // Interlocutores: Menipo y Arsitas. MR // om. MN4 // entre Aristas. Menipo. ZM // Arsitas. Menipo. PN iiiArsitas. ¿Y que todavía, oh, Menipo] ¿Y que todavía, oh, Menipo MN1 MN2 //Arsitas. ¿Y todavía, oh, Menipo TP MN3 // ¿Y que todavía, Menipo ZM ivraçón el desheredar] razón el desheredar MN2 MN4 PU MR ZM // razón desheredar TP MN3 // razón el heredar OU v sacrosantas] sagradas TP MN3 // sacrosanctas MN2 vi naturaleça recebidas] naturaleza recibidas MN3 MN4 TP PU OU RM ZM // naturaleza recebidas MN2 PN vii naciones y respetadas hasta de los bárbaros] naciones y respetadas aun de los mismos bárbaros TP MN3 // naciones y respectadas hasta de los bárbaros MN2 ZM viii Arsitas] Arsita TP MN3 // Aristas ZM ix aspirar en las disputas más a la vitoria que a la verdad corrompe la prudencia. Tú, por vencer en la porfía, no atiendes a lo que yo digo, porque si atendieses, es cierto que te conformarías con mi opinión.] aspirar los estudiosos en las disputas más a la vitoria que a la verdad corrompe la prudencia. Tú, por vencer en la porfía, no atiendes a lo que yo digo, porque si atendieses, ¿quién duda que te conformarías con mi opinión? MN1 // atender en las disputas más a la multitud que a la verdad corrompe la prudencia y que, si advirtieras bien lo que dije, te conformaras con mi opinión. TP MN3 // aspirar en las disputas más a la victoria que a la verdad corrompe la prudencia. Tú, por vencer en la porfía, no atiendes a lo que yo digo, porque si atendieses, es cierto que te conformarías con mi opinión. MN2 PU // aspirar los estudiosos en las disputas más a la victoria que a la verdad corrompe la prudencia. Tú, por vencer en la porfía, no atiendes a lo que yo digo, porque si atendieses, ¿quién duda que te conformaras con mi opinión? MR // aspirar los estudiosos en las disputas más a la vitoria que a la verdad corrompe la prudencia. Tú, por vencer en la porfía, no atiendes a lo que yo digo, porque si atendieses, ¿quién duda que te conformaras con mi opinión? MN4 // aspirar en las disputas más a la vitoria que a la verdad corrompe la prudencia. Tú, que por vencer en la porfía no atiendes a lo que yo digo, porque si atendieses, es cierto que te confirmarías con mi opinión. ZM xSi yo no me engaño, lo que tú dijiste fue que Eróstrato acertó] Si no me engaño, dijiste que Eróstrato acertó TP MN3 // Si yo no me engaño, lo que tú dijiste fue que Eróstrato aciertó MN4 xi los ciudadanos de Atenas en la disposición] los buenos de nuestra patria en la disposición TP MN3 // los ciudadanos de Atenas en la dispositión MN2 // los ciudadanos de Atenas en la dispusición PU OU xii dellos] de ellos TP MN3 PU OU MN4 xiii y a otras] y otras TP MN3 xiv quien] quienes TP MN3 xv a lo menos por la flaqueza] a lo menos por la fuerza PU OU // por lo menos por la flaqueza MR xvi debiera] debieras PN xvii no hubieran de imitar a las rameras Aspasia y Lais y vivir como ellas torpemente; y no solo estando vecino a la muerte acordó de no escrebir testamento, sino que, con efecto, entregó toda aquella tan abundante hacienda a unos estraños con quien no tenía parentesco ni obligación ni otro vínculo de amistad, y siendo diferentes en la profesión y en la inclinación, porque él pasó toda su vida en el campo y ellos jamás salen de la ciudad y del bullicio.] no hubieran de imitar a las meretrices Aspasia y Lais y vivir como ellas torpemente; y no solo estando vecino a la muerte acordó de no escrebir testamento, sino que, con efecto, entregó toda aquella tan abundante hacienda a unos estraños con quien no tenía parentesco ni obligación ni otro vínculo de amistad, y siendo diferentes en la profesión y en la inclinación, porque él pasó toda su vida en el campo y ellos jamás salen de la ciudad y del bullicio. MN1 // no imitaran la torpe vida de las rameras Aspasia y Lais; y no solo estando para morir dejó de hacer testamento, mas, con efecto, entregó toda su abundantísima hacienda a unos estraños, con quienes ni tenía parentesco, amistad ni correspondencia de obligación alguna, y diferentes en profesión e inclinación, porque él pasó toda su vida en el campo y ellos jamás salieron al tráfago y bullicio de la ciudad. TP// no imitaran la torpe vida de las rameras Aspasia y Lais; y no solo estando para morir dejó de hacer testamento, mas, con efecto, 432 entregó toda su abundantísima hacienda a unos extraños, con quienes ni tenía parentesco, amistad ni correspondencia de obligación alguna, y diferentes en profesión e inclinación, porque él pasó toda su vida en el campo y ellos jamás salieron del tráfago y bullicio de la ciudad. MN3 // no hubieran de imitar a las rameras Aspasia y Lais y vivir como ellas torpemente; y no solo estando vecino a la muerte acordó de no escribir testamento, sino que, con efecto, entregó toda aquella tan abundante hacienda a unos estraños con quien no tiene parentesco ni obligación ni otro vínculo de amistad, y siendo diferentes en la profesión y en la inclinación, porque él pasó toda su vida en el campo, y ellos jamás salen de la ciudad y del bullicio. PU OU // no hubieran de imitar a las meretrices Aspasia y Lais y vivir como ellas torpemente; y no solo estando vecino a la muerte acordó de no escribir testamento, sino que, con efecto, entregó toda aquella tan abundante hacienda a unos extraños con quien no tenía parentesco ni obligación ni otro vínculo de amistad, y siendo diferentes en la profesión y en la inclinación, porque él pasó toda su vida en el campo y ellos jamás salen de la ciudad y del bullicio. MR // no hubieran de imitar a las meretrices Aspasia y Lais y vivir como ellas torpemente; y no solo estado (En el manuscrito se puede leer una enmienda de estado por estando realizada por otra mano distinta de la del copista de este testimonio) vecino a la muerte acordó de no escribir testamento, sino que, con efecto, entregó toda aquella tan abundante hacienda a unos estraños con quien no tenía parentesco ni obligación ni otro vínculo de amistad, y siendo diferentes en la profesión y en la inclinación, porque él pasó toda su vida en el campo y ellos jamás salen de la ciudad y del bullicio. MN4 // no hubieran de imitar a las rameras Aspasia y Tais y vivir como ellas torpemente; y no solo estando vecino a la muerte acordó de no escribir testamento, sino que, con efeto, entregó toda aquella tan abundante hacienda a unos estraños con quien no tenía parentesco ni obligación ni otro vínculo de amistad, y siendo diferentes en la profesión y en la inclinación, porque él pasó toda su vida en el campo y ellos jamás salen de la ciudad y del bullicio. ZM // no hubieran de imitar a las rameras Aspasia y Lais y vivir como ellas torpemente; y no solo estando vecino a la muerte acordó de no escribir testamento, sino que, con efecto, entregó toda aquella tan abundante hacienda a unos estraños con quien no tenía parentesco ni obligación ni otro vínculo de amistad, y siendo diferentes en la profesión y en la inclinación, porque él pasó toda su vida en el campo y ellos jamás salen de la ciudad y bullicio. PN xviii Pues atribuirlo a ingratitud o a otros deméritos de sus hijos no dan lugar a ello la obediencia y virtudes de todos, porque los hijos son la esperança de nuestra república, las hijas la misma honestidad, no las conoce la fama y la envidia les guarda respecto; ¿y con todo esto, defiendes, Menipo, que fue justo desheredarlos y substituir en su lugar a los que no lo conocieron? Dime ahora, ¿qué mayor fue la crueldad de Saturno cuando se comía sus hijos que la de Eróstrato con los suyos?] Pues atribuirlo a ingratitud o a otros deméritos de sus hijos no dan lugar a ello la obediencia y virtudes de todos, porque los hijos son la esperanza de nuestra república, las hijas la misma honestidad, no las conoce la fama y la envidia les guarda respecto; ¿y con todo esto defiendes, Menipo, que fue justo desheredarlos y substituir en su lugar a los que no lo conocieron? Dime ahora, ¿qué mayor fue la crueldad de Saturno cuando se comía sus hijos que la de Eróstrato con los suyos? MN4 // Pues atribuerlo a ingratitud u otros deméritos de sus hijos, no es posible, porque siempre le fueron obedientes y su loable educación llenó nuestra patria de esperanzas. Las hijas son la misma honestidad, no conocidas de la fama y respetadas de la envidia; ¿y con todo, Menipo, afirmas que fue justo desheredarlos y substituir en su lugar los no conocidos? Dime ahora, ¿puede ser mayor la crueldad de Saturno en comerse sus hijos que la de Eróstrato con los suyos? TP // Pues atribuirlo a ingratitud o a otros deméritos de sus hijos no dan lugar a ello la obediencia y virtudes de todos, porque los hijos son la esperança de nuestra república, las hijas la mesma honestidad, no las conoce la fama y la envidia las guarda respecto; ¿y con todo eso defiende Menipo que fue justo desheredarlos y sustituir en su lugar a los que no lo conocieron? Dime ahora, ¿qué mayor fue la crueldad de Saturno cuando se comía a sus hijos que la de Eróstrato con los suyos? MN2 // Pues atribuirlo a ingratitud u otros deméritos de sus hijos, no es posible, porque siempre le fueron obedientes y su loable educación llenó nuestra patria de esperanzas. Las hijas son la misma honestidad, no conocidas de la fama y respetadas de la envidia; ¿y con todo, Menipo, afirmas que fue justo desheredarlos y substituir en su lugar los no conocidos? Dime ahora, ¿puede ser mayor la crueldad de Saturno en comerse sus hijos que la de Eróstrato con los suyos? MN3 // Pues atribuirlo a ingratitud o a otros deméritos de sus hijos no dan lugar a ello la obediencia y virtudes de todos, porque los hijos son la esperanza de nuestra república, las hijas la misma honestidad, no las conoce la fama y la envidia les guarda respeto; ¿y con todo esto defiende Menipo que fue justo desheredarlos y substituir en su lugar a los que no lo conocieron? Dime ahora, ¿qué mayor fue la crueldad de Saturno cuando se comía sus hijos que la de Eróstrato con los suyos? PU// Pues atribuirlo a ingratitud o a otros deméritos de sus hijos no dan lugar a ello la obedencia y virtudes de todos, porque los hijos son la esperanza de nuestra república, las hijas la misma honestidad, no las conoce la fama y la envidia les guarda respecto; ¿y con todo esto defiende Menipo que fue justo desheredarlos y substituir en su lugar a los que no lo conocieron? Dime ahora, ¿qué mayor fue la crueldad de Saturno cuando se comía sus hijos que la de Eróstrato con los suyos? OU // Pues atribuirlo a ingratitud o a otros deméritos de sus 433 hijos no dan lugar a ello la obediencia y virtudes de todos, porque los hijos son la esperanza de nuestra república, las hijas la misma honestidad, no las conoce la fama y la envidia las guarda respecto; ¿y con todo esto, defiendes, Menipo, que fue justo desheredarlos y substituir en su lugar a los que no lo conocieron? Dime ahora, ¿qué mayor fue la crueldad de Saturno cuando se comía sus hijos que la de Eróstrato con los suyos? MR // Pues atribuirlo a ingratitud o a otros deméritos de sus hijos no dan lugar a ello la obediencia y las virtudes de todos, porque los hijos son la esperança de nuestra república, las hijas la misma honestidad, no las conoce la fama y la envidia les guarda respecto; ¿y con todo esto, defiendes, Menipo, que fue justo desheredar y susbtituir en su lugar a los que no lo conocieron? Dime ahora, ¿qué mayor fue la crueldad de Saturno cuando se comió sus hijos que la de Eróstrato con los suyos? ZM // Pues atribuirlo a ingratitud o a otros deméritos de sus hijos no dan lugar a ello la obediencia y virtud de todos, porque los hijos son la esperanza de nuestra república, las hijas la misma honestidad, no las conoce la fama y la invidia las guarda respeto; ¿y con todo esto defiende Menipo que fue justo desheredarlos y sustituir en su lugar a los que no le conocieron? Dime ahora, ¿qué mayor fue la crueldad de Saturno cuando se comía sus hijos que la de Eróstrato con los suyos? PN xix Arsita] Arsitas MN2 PU OU MR PN xx acciones] ocasiones PU OU xxi y él es el poderoso para calificarlas] y él basta a calificarlas TP MN3 // y él es poderoso para calificarlas MN2 // y es el poderoso para calificarlas PU OU xxii si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y por ventura adquirieron también aquellos mismos hijos a quien él privó della, no lo condenarías, ni a mí que apruebo lo que él hizo.] si supieras el que tuvo Eróstrato en dar a estraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y quizá también ayudaron a adquirir los mismos hijos a quienes él privó de ella, ni a él le condenaras, ni a mí que apruebo lo que hizo. TP // si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y por ventura adquirieron también aquellos mesmos hijos a quien él privó della, no le condenarías, ni a mí que apruebo lo que él hizo. MN2 // si supieras el que tuvo Eróstrato en dar a extraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y quizá también ayudaron a adquirir los mismos hijos a quienes él privó de ella, ni a él le condenaras, ni a mí que apruebo lo que hizo. MN3 // si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y por ventura adquirieron también aquellos mismos hijos a quien él privó de ella, no lo condenarías, ni a mí que apruebo lo que él hizo. PU // si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con tanto trabajo adiquirió y por ventura adquirieron también aquellos mismos hijos a quien él privó de ella, no lo condenarías, ni a mí que apruebo lo que él hizo. OU // si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los extraños la hacienda que con tanto cuidado adquirió y por ventura adquirieron también aquellos mismos hijos a quien él privó della, no lo condenarías, aunque no apruebo lo que él hizo. MR // si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con tanto trabajo adquirió y por ventura adquirieron también aquellos mismos hijos a quien él privó della, no lo condenarías, ni aunque apruebo lo que él hizo. MN4 // si tú supieses el que Eróstrato tuvo en dar a los estraños la hacienda que con todo trabajo adquirió y por ventura también adquirieron aquellos mismos hijos a quien él privó della, no lo condenarías, ni a mí que apruebo lo que él hizo PN xxiii perfecto] perfeto PN xxiv Si a los juicios del vulgo te sujetas, nunca acertarás ninguno, aunque en la opinión que deste difunto tuvo no se engañó] Si te sujetas a los juicios del vulgo, aunque en la opinión que deste difunto tuvo no se engañó TP // Si te sujetas a los juicios del vulgo, nunca acertarás, si bien no se engañó en la opinión que de este difunto tuvo MN3 (A partir de esta variante, el manuscrito TP deja de copiar a MN3) // Si a los juicios del vulgo te sujetas, nunca acertarás ninguno, aunque en la opinión que de este difunto tuvo no se engañó PU // Si a los juicios del vulgo de sujetas, nunca acertarás ninguno, aunque en la opinión que de este difunto tuvo no se engañó OU // Si a los juicios del vulgo te sujetas, nunca acertarás. Ninguno en la opinión que deste difunto tuvo se engañó MR xxv prudente en toda su vida, pero mucho más en la muerte y en eso mismo de que tú lo] prudente en toda su vida, pero mucho más en la muerte y en eso mismo de que tú le MN2 // prudente toda su vida, y mucho más su muerte en lo mismo que le MN3 // prudente en toda su vida, pero mucho más en la muerte, en eso mismo de que tú lo OU xxvi que andas arrebatado hiciese] que te arrebatas hiciese MN3 xxvii y con tu lengua, oirías de mí] y lengua me oyeras MN3 xxviii deste] de este MN3 // del PU OU xxix del cual] de que MN3 xxx fui yo causa] fui la causa MN3 // fui causa OU xxxi todo lo que hizo] cuanto hizo MN3 434 xxxii Arsitas. ¿Tú fuiste la causa de que el padre aborreciese a los] Arsitas. Mas, ¿tú fuiste la causa de que el padre aborreciese a los MN1 // Aristas. ¿Tú fuiste la causa de que el padre aborreciese a los ZM // Arsita. ¿Tú fuiste de parecer que el padre aborreciese los MN3 // Arsitas. ¿Tú fuiste la causa de que el padre aborreciese a los PU OU MR // Arsitas. ¿Tú fuiste la causa de que el padre aborreciese los PN xxxiii los] lo MN3 xxxiv misma cosa con su padre?] cosa misma con su padre? MN3 // misma cosa con sus padres? ZM xxxv derecho] drecho PU OU xxxvi ¡Huye, huye, Menipo,] ¡Huye, Menipo, MR MN4 xxxvii el pueblo sepa que eres tú el autor desta maldad!] el pueblo sepa que eres autor desta maldad MN2 // sepa el pueblo eres el autor de esta maldad! MN3 // el pueblo sepa que eres tú el auctor de esta maldad PU OU // que el pueblo sepa que eres tú el autor de esta maldad PN xxxviii subió con alas artificiales hasta el cielo de Júpiter?] con artificiales alas subió al cielo de Júpiter y, otra vez, penetrando los senos de la tierra, vio los reinos obscuros de Plutón? MN3 // subió con alas artificiales hasta el cielo de Júpiter y otra vez penetró los senos de la tierra y vio los reinos obscuros de Platón? PU OU // subió con alas artificiales hasta el cielo de Júpiter y, otra vez, penetró los senos de la tierra y vio los reinos escuros de Plutón? ZM // subió con las alas artificiosas hasta el cielo de Júpiter y, otra vez, penetró los senos de la tierra y vio los reinos obscuros de Plutón? PN xxxix ¿y el que solía perseguir a los vanos filósofos y reformaba sus setas] ¿y el que solía perseguir la vanidad de los filósofos y el que reformaba sus sectas MN3 // ¿y el que solía perseguir a los vanos filósofos y reformaba sus sectas MR // ¿y el que así persiguió a los vanos filósofos y reformaba sus setas ZM xl y si eres el mismo] y si aquel mismo eres MN3 xli duda que has enloquecido tanto] duda has enloquecido tanto MN3 OU // duda que has enloquecido tanto tanto MN4 (En este manuscrito no existen reclamos, por tanto, resulta anómalo encontrar esta palabra al final del folio 4r y al principio del folio 4v, aunque, en este caso, tal particularidad no supone una oración agramatical) xlii isla Anticira] isla de Anticira PU OU // om. de LSIP [PU] xliii locuacísimo Arsitas!] locuacísimo Arsita! MN3 // loquísimo Arsitas! PU xliv ha menester el éboro] ha menester el eléboro MN2 MN4 TP PU OU MR ZM // necesita de eléboro MN3 // ha menester eléboro PN xlv al campo para saber todo esto de mí] al campo para informarte de mí MN3 // al campo todo esto de mí MR // al campos para saber todo esto de mí ZM xlvi no me lo dejas decir] no me dejas hablar MN3 xlvii diversas] muchas PN xlviii rehúsas el escuchar la respuesta dellas y] recusas el escuchar la respuesta dellas y MN2 // rehúsas oír respuesta de ellas y MN3 // rehúsas el escuchar la respuesta de ellas y PU OU xlix haces exclamaciones como en el teatro] haces exclamaciones teatrales MN3 // haces exclamaciones como en teatro PU OU // haces esclamaciones como en el teatro MN4 PN l pues me aconsejas que huya] pues me aconsejas fiarme que huya TP li y aún osaré fiarme otra vez de las alas y subirme sobre] y aún osasaré otra vez de las alas y subirme sobre TP // y aún otra vez osaré fiarme de las alas y subir sobre MN3 lii ansí que óyeme, si quieres, o quédate solo] y si quieres, u óyeme, o quédate solo MN3 // así que óyeme, si quieres, o te queda solo PN liii desde luego te comienço a oír tan atentamente] desde luego estoy tan atento MN3 // desde luego te comienzo a oír tan atentamente PU MR MN4 liv pues oye, porque antes] pues óyeme, porque antes MN3 // pues oye, que antes MR MN4 lv conviene] importa MN3 lvi la plática de más lejos, y como a hombre que desde la primera edad falta de Atenas, informarte de algunos succesos que en tu ausencia han pasado en ella. Has de saber, Arsitas,] la plática de más lejos, y como a hombre que desde la primera edad falta de Atenas, informarte de algunos sucesos que en tu ausencia han pasado en ella. Has de saber, Arsitas, MN4 // la plática de más lejos, y como a hombre que desde la primera edad falta de Atenas, infórmate de algunos sucesos que en tu ausencia han sucedido en ella. Has de saber, Arsitas, TP // la plática de más lejos, y como a hombre que desde la primera edad falta de Atenas, infórmate de algunos sucesos que en tu ausencia han succedido en ella. Has de saber, Arsitas, MN2 // la plática de más lejos. Has de saber, Arsita, MN3 // la plática de más lejos, y como a hombre que desde la primera edad falta de Atenas, informaré de algunos succesos que en tu ausencia han pasado en ella. Has de saber, Arsitas, PU // la plática de más lejos, y como a hombre que desde la primera edad falta de Atenas, informaré de algunos sucesos que en tu ausencia han pasado en ella. Has de saber, Arsitas, OU // la plática de más lejos, y como a hombre que desde la primera edad falta de Atenas, informarte de 435 algunos sucesos que en tu ausencia han pasado en ella. Has de saber, Arsitas, MR // la plática de más lejos, y como a hombre que desde la primera edad falta de Atenas, informaré de algunos sucesos que en tu ausencia han pasado en ella. Has de saber, Aristas, ZM // la prática de más lejos, y como a hombre que desde la primera edad falta de Atenas, informarte de algunos sucesos que en tu ausencia han pasado en ella. Has de saber, Arsitas, PN lvii todas esas peregrinaciones mías de] todas mis peregrinaciones, de MN3 lviii no tanto las hice por] no las hice tanto por MN3 lix curiosidad filosófica, como todos creístes] curiosidad filosófica, como todos creísteis PU OU MR PN// por curiosidad, como todos creísteis ZM lx pobreça] pobreza MN3 MN4 PU OU MR ZM lxi estado y de mis hijos, que es] estado e hijos, que es MN3 // estado, que es PN lxii y de la diligencia] y diligencia MN3 lxiii ¿Pobreza?] ¿Pobreça? MR MN2 ZM PN // ¡Pobreza! MN3 MR lxiv eres tú hijo] eres hijo MN3 lxv Nearco, que fue uno de] Heareo, que fue uno de MR MN4 // Nearco, uno de MN3 // lect. div. Hearco LSIP [MR MN4] lxvi naturaleza y por testamento] naturaleça y por testamento MN2 // naturaleza y testamento MN3 lxvii todas sus] todas las sus MR MN4 lxviii rentas ordinarias y, finalmente, de aquel gran fideicomiso que pasa en vuestra familia de uno en otro posesor?] rentas ordinarias? MN3 // rentas ordinarias y, finalmente, de aquel gran fideicomiso que pasa en una familia de uno en otro poseedor? MR // rentas ordinarias y, finalmente, de aquel gran fideicomiso que pasa en una familia de uno en otro posesión? MN4 // rentas ordinarias y, finalmente, de aquel fideicomiso que vuestra familia de uno en otro poseedor? ZM // rentas ordinarias y, finalmente, de aquel gran fideicomiso que pasa en nuestra familia de uno en otro posesor? PN lxix Eso mismo fue, Arsita mío, mi perdición] Eso mismo, Arsita mío, fue mi perdición MN3 // Eso mismo fue, Arsitas mío, mi perdición PU OU MR PN // Eso mismo fue, Aristas mío, mi perdición ZM lxx todas las partes] todas partes MN3 lxxi dellas] de ellas MN3 PU OU MN4 lxxii Arsitas] Aristas MN4 ZM lxxiii asalto a tu habitación?] asalto a las casas de tu habitación? MN3 lxxiv cofres y cerraduras amenazándote] cofres y cerraduras amenaçándote MR MN2 TP PN // casas y cerraduras amenaçandote ZM lxxv a tus domésticos con las dagas por que callásedes?] a los de tu casa con dagas por que callases? MN3 // a tus domésticos con las dagas por que calládeses? MN4 lxxvi ¿o en tu ausencia despojaron tu casa tus siervos o otros malhechores?] ¿o estando ausente, tus siervos u otros malhechores despojaron tu casa? MN3 // ¿o en otra ausencia despojaron tu casa tus siervos o otros malhechores? PU OU // ¿o en tu ausencia despojaron tu casa tus siervos u otros malhechores? MR lxxvii Ninguna desas cosas me sucedió] Ninguna de esas cosas me sucedió MN3 MN4 MR PN // Ninguna cosa de esas me succedió PU // Ninguna cosa de esas me sucedió OU lxxviii porque esos tales robos de las alhajas y cosas que el uso las consume no son los que empobrecen del todo a los hombres.] porque semejantes robos de alhajas y cosas que se gastan con el uso no son las que del todo empobrecen a los hombres. MN3 // porque esos tales robos de las alhajas y cosas que el uso las consume no son las que empobrecen del todo a los hombres. MR lxxix de todas las partes, a lo menos de las más vecinas a Atenas, se aparecieron] de todas las partes, o a lo menos de las más vecinas de Atenas, se aparecieron TP MN2 // de todas partes, principalmente de las más vecinas a Atenas, se aparecieron MN3 // de todas las partes, a lo menos de las más vecinas a Thenas, se aparecieron MN4 // de todas las partes, a lo menos de las más vecinas de Atenas, se aparecieron PN lxxx míos, los cuales, por diversas vías, pusieron demanda en el senado a toda mi hacienda. Tenía de su parte cada cual ciertos jurisconsultos y otros ministros que ejecutaban] míos que por diversas vías pusieron en el senado demanda a toda mi hacienda, a cada cual favorecían ciertos jueces y otros ministros que ejecutaban MN3 // míos, los cuales, por diversas vías, pusieron demanda en el senado a toda mi hacienda. Tenía de su parte cada cual jurisconsultos y otros ministros que ejecutaban PU // míos, los cuales, por diversas vías, pusieron demanda en el senado a toda mi hacienda. Tenía de su parte cada cual jurisdición y otros ministros que ejecutaban OU // míos, los cuales, por diversas vías, pusieron demanda en el senado a toda mi hacienda. Tenía cada cual por su parte ciertos jurisconsultos y otros ministros que ejecutaban ZM lxxxi estos] aquellos MN3 lxxxii había sido de mi padre, y él la heredó del suyo] era de mi padre, y él la heredó del suyo PU OU // era de mi padre, y él la hubo de suyo ZM 436 lxxxiii Naturaleza y los vínculos de los primeros fundadores me hacían sucesor forçoso en ella, burlábame del pleito y tenía por locos a los actores. Mostráronse ciertos testamentos de los predecesores, en los cuales se hallaban] Naturaleza me hacían sucesor forzoso en ella, me burlaba del pleito y tenía por locos a los actores, y solía decir entre mí: “estos sin duda carecen de todo discurso, porque si piensan que mi hacienda no es mía, aunque es credulidad terrible, son locos; mas si no contentos con esto dan a entender que es suya, deseo ver en qué lo fundan.” Mostráronse ciertos instrumentos públicos y testamentos de mis predecesores en que se hallaban MN3 // Naturaleza y los vínculos de los primeros fundadores me hacían succesor forzoso en ella, burlábame del pleito y tenía por locos los actores. Mostráronse ciertos testamentos de los predecesores, en los cuales se hallaban PU // Naturaleza y los vínculos de los primeros fundadores me hacían sucesor forçoso en ella, burlábame del pleito y tenía por locos los actores. Mostráronse ciertos testamentos de los predecesores, en los cuales se hallaban OU // Naturaleza y los vínculos de los primeros fundadores me hacían sucesor forzoso en ella, burlábame del pleito y tenía por locos a los actores. Mostráronse ciertos testamentos de los predecesores, en los cuales se hallaban MR MN4 // Naturaleça y los vínculos de los primeros fundadores me hacían sucesor forçoso en ella, burlábame del pleito y tenía por locos a los doctores. Mostráronse ciertos testamentos de los predecesores, en los cuales se hallaban PN lxxxiv instituidos mis agüelos, mis padres y yo, y nuestra línea y descendientes, pero tales fueron las interpretaciones que aquellos jurisconsultos les dieron que, leyéndolas, yo mismo alguna vez venía a juzgarme por injusto posesor] instituidos mis agüelos, mis padres y yo, y nuestra línea y descendientes, pero tales fueron las interpretaciones que aquellos jurisconsultos les dieron que, leyéndolas, yo mismo alguna vez venía a juzgarme por injusto posesor TP // instituidos herederos mis padres y yo, y la línea de nuestros descendientes, mas tales fueron las interpretaciones que los jueces les dieron que, leyéndolas, yo mismo me venía a juzgar por injusto poseedor MN3 // instituidos mis agüelos, mis padres y yo, y nuestra línea y descendientes, pero tales fueron las interpretaciones que aquellos jurisconsultos les dieron que, leyéndolas, yo mismo venía alguna vez a juzgarme por injusto posesor PU OU PN // instituidos mis abuelos, mis padres y yo, y nuestra línea y descendientes, pero tales fueron las interpretaciones que aquellos jurisconsultos les dieron que, leyéndolas, yo mismo alguna vez venía a juzgarme por injusto poseedor MR // instituidos mis agüelos, mis padres y yo, y en la línea y descendientes, pero tales fueron las interpretaciones que aquellos jurisconsultos les dieron, y que leyéndolas yo mesmo, venía algunas veces a juzgarme por injusto poseedor ZM lxxxv después pensaba que no era posible que la mentira prevaleciese.] después pensaba que no era posible prevaleciese la mentira. MN3 // después porfiaba que la mentira prevaleciese. ZM lxxxvi Los jurisconsultos que yo tenía conducidos para defenderme] Los letrados que pagué para que me defendiesen MN3 lxxxvii maña que respondieron] maña y respondieron MN3 lxxxviii dellas, y era cosa notable, oh, Arsita] de ellas. Era cosa notable, oh, Arsita MN3 // de ellas, y era cosa notable, oh, Arsitas PU OU // dellas, y era cosa notable, oh, Arsitas MR PN // de ellas, y era cosa notable, oh, Arsita MN4 // dellas, y era cosa notable, oh, Aristas ZM lxxxix ver con qué osadía afirmaban que, donde los disponientes dijeron que querían que sucediésemos Nearco, mi padre, y yo, y todos nuestros descendientes, se había de entender por sucesión voluntaria, y que no por las palabras se nos adquiría título alguno, sino solamente el que atribuye el derecho común, todo para fundar mi exclusión y anular el fideicomiso, para que mis bienes, como libres, pudiesen quedar obligados a las deudas que sobre ellos contrajo mi agüelo. ¡Si tú vieras con cuántos argumentos enflaquecían la voluntad escrita trocando el sentido a las palabras, derramando tinieblas y significaciones sobre ellas, dudando aun del sonido vulgar que yere en los oídos y del conceto que por él se declara al juicio y consentimiento universal de la patria, violentando toda la oración y, finalmente, haciendo que las palabras declarasen la mente del que las dijo al contrario de como las quiso declarar!] ver con qué osadía afirmaban que, donde los disponientes dijeron que querían que sucediésemos Nearco, mi padre, y yo, y todos nuestros descendientes, se había de entender por sucesión voluntaria, y que no por las palabras se nos adquiría título alguno, sino solamente el que atribuye el derecho común, todo para fundar mi exclusión y anular el fideicomiso, para que mis bienes, como libres, pudiesen quedar obligados a las deudas que sobre ellos contrajo mi agüelo. ¡Si tú vieras con cuántos argumentos enflaquecían la voluntad escrita trocando el sentido a las palabras, derramando tinieblas y significaciones sobre ellas, dudando aun del sonido vulgar que yere en los oídos y del conceto que por él se declara al juicio y consentimiento universal de la patria, violando toda la oración y, finalmente, haciendo que las palabras declarasen la mente del que las dijo, al contrario de como la quiso declarar! MN2 // ver con qué osadía afirmaban que, donde los disponientes dijeron que querían que sucediésemos Nearco, mi padre, y yo, y todos nuestros descendientes, se había de entender por sucesión voluntaria, y que no por las palabras se nos adquiría título alguno, sino solamente el que atribuye el derecho común, todo para fundar mi exclusión y anular el 437 fideicomiso, para que mis bienes, como libres, pudiesen quedar obligados a las deudas que sobre ellos contrajo mi agüelo. ¡Si tú vieras con cuantos argumentos enflaquecían la voluntad escrita trocando el sentido a las palabras, derramando tinieblas y significaciones sobre ellas, dudando aun del sonido vulgar que yere en los oídos y del conceto que por él se declara al juicio y consentimiento universal de la patria, violentando toda la oración y, finalmente, haciendo que las palabras declarasen la mente del que las dijo al contrario de como la quiso declarar! TP // ver la osadía con que afirmaban que donde los testadores dijeron que sucediésemos mi padre Nearco y yo con todos nuestros descendientes por sucesión voluntaria, que no por las palabras se nos adquiere título alguno, sino solamente el que da el derecho común, queriendo con gran aparato de argumentos enflaquecer la verdad escrita, trocando el sentido de las palabras, derramando sobre ellas tinieblas y diversidad de significaciones, dudando del sentido vulgar que hiere los oídos y del concepto que por él se declara, y del juicio y consentimiento universal de la patria, violando toda razón con sus alegatos y, finalmente, haciendo que las palabras declarasen la mente del que las dijo, al contrario de como él quiso significarla. MN3 // ver con qué osadía afirmaban que donde los disponientes dijeron que querían que succediésemos Nearco, mi padre, y yo, y todos nuestros descendientes, se había de entender por succesión voluntaria, y que no por las palabras se nos adquiría título alguno, sino solamente el que atribuye el drecho común, todo para fundar mi exclusión y anular el fideicomiso, para que mis bienes, como libres, pudiesen quedar obligados a las deudas que sobre ellos contrajo mi agüelo. ¡Si tú vieras con cuántos argumentos enflaquecían la voluntad escrita trocando el sentido a las palabras, derramando tinieblas y significaciones sobre ellas, dudando aun del sonido vulgar que yere en los oídos y del concepto que por él se declara el juicio y consentimiento universal de la patria, violentando toda la oración y, finalmente, haciendo que las palabras declarasen la mente del que las dijo al contrario de como las quiso declarar! PU // ver con qué osadía afirmaban que donde los disponientes dijeron que querían que sucediésemos Neareo, mi padre, y yo, y todos nuestros descendientes, se había de entender por sucesión voluntaria, y que no por las palabras se nos adquiría título alguno, sino solamente el que atribuye el drecho común, todo para fundar mi exclusión y anular el fideicomiso, para que mis bienes, como libres, pudiesen quedar obligados a las deudas que sobre ellos contrajo mi agüelo. ¡Si tú vieras con cuántos argumentos enfalquecían la voluntad escrita trocando el sentido a las palabras, derramando tinieblas y significaciones sobre ellas, dudando aun del sonido vulgar que yerre en los oídos y del concepto que por él se declara el juicio y consentimiento universal de la patria, violentando toda la oración y, finalmente, haciendo que las palabras declarasen la mente del que las dijo al contrario de como las quiso declarar! OU // ver con qué osadía afirmaban que donde los disponientes dijeron que querían que sucediésemos Nearco, mi padre, y yo, y todos nuestros descendientes, se había de entender por sucesión voluntaria, y que no por las palabras se nos adquiría título alguno, sino solamente el que atribuye el derecho común, todo para fundar mi exclusión y anular el fideicomiso, para que mis bienes, como libres, pudiesen quedar obligados a las deudas que sobre ellos contrajo mi abuelo. ¡Si tú vieras con cuántos argumentos enflaquecían la voluntad escrita trocando el sentido a las palabras, derramando tinieblas y significaciones sobre ellas, dudando aun del sonido vulgar que yere en los oídos y del concepto que por él se declara al juicio y consentimiento universal de la patria, violentando toda la oración y, finalmente, haciendo que las palabras declarasen la mente del que las dijo al contrario de como las quiso declarar! MR // ver con qué osadía afirmaban que donde los disponientes dijeron que querían que sucediésemos Nearco, mi padre, y yo, y todos nuestros descendientes, se había de entender por succesión voluntaria, y que no por las palabras se nos adquería título alguno, sino solamente el que atribuye el derecho común, todo para fundar mi exclusión y anular el fideicomiso, para que mis bienes, como libres, pudiesen quedar obligados a las deudas que sobre ellos contrajo mi agüelo. ¡Si tú vieras con cuántos argumentos enflaquecían la voluntad escrita, trocando el sentido a las palabras, derramando tinieblas y significaciones sobre ellas, dudando aun del sonido vulgar que yere en los oídos y del concepto que por él se declara al juicio y consentimiento universal de la patria, violentando toda la oración y, finalmente, haciendo que las palabras declarasen la mente del que las dijo al contrario de como las quiso declarar! MN4 // ver con qué osadía afirmaban que, donde los disponientes dejaron que querían que sucediésemos Nearco, mi padre, y yo, y todos nuestros decendientes, se había de entender por sucesión voluntaria, y que por las palabras se nos adquiría título alguno, sino solamente el que atribuye el derecho común, todo para fundar mi esclusión y anular el fideicomiso, para que mis bienes, como libres, pudiesen quedar obligados a las deudas que sobre ellos contrajo mi agüelo. ¡Si tú vieras con cuántos argumentos enflaquecían la voluntad escrita trocando el sentido a las palabras, derramando tinieblas y significaciones sobre ellas, dudando aun del sentido vulgar que hiere en los oídos y del concepto que por él se declara al juicio y con sentimiento universal de la patria, violentando toda la oración y, finalmente, haciendo que las palabras declarasen la mente del que las dijo al contrario de como lo quiso declarar! ZM // ver con qué osadía afirmaban que donde los disponientes dijeron que querían que sucediésemos Neareo, mi padre, y yo, y todos nuestros descendientes, se había de entender por succesión voluntaria, y que no por las palabras se 438 nos adquiría título alguno, sino solamente el que atribuya el drecho común, todo para fundar mi exclusión y anular el fideicomiso, para que mis bienes, como libres, pudiesen quedar obligados a las deudas que sobre ellos contrajo mi agüelo. ¡Si tú vieras con cuántos argumentos enflaquecían la voluntad escrita trocando el sentido a las palabras, derramando tiniebla y significaciones sobre ellas, dudando aun del sonido vulgar que hiere en los oídos y del conceto que por él se declara el juicio y consentimiento de la patria, violentando vela la oración y, finalmente, haciendo que las palabras declarasen la mente del que las dijo al contrario de como las quiso declarar! PN xc Y mira tú, ¿cómo sacarás derecha la línea si doblas en forma de arco] Mira cómo sacarás derecha la línea si tuerces y doblas como arco MN3 // Y mira tú, ¿cómo sacarás drecha la línea si doblas en forma de arco PU OU PN // Y mira tú, ¿cómo sacarás derecha la línea si endoblas en forma de arco MR xci plomo o la pluma] plomo o pluma MN3 xcii Y pues el juez en la república, para la distribución de la justicia derecha, es lo mismo] Y pues el juez en la república, para la destribución de la justicia derecha, es lo mismo TP MN2 // Y pues el juez, para la distribución de la justicia, es lo mismo MN3 // Y pues el juez en la república, para la distribución de la justicia drecha, es lo mismo PU PN // Y pues el juez en la república, para la administración de la justicia derecha, es lo mismo ZM xciii dime tú: ¿qué tales] dime: ¿qué tales MN3 xciv ánimo inclinado y torcido?] ánimo inclinado? MN3 xcvArsitas. No debrían los jueces ser escogidos dese número de adbogados] Arsitas. No debrían los jueces ser escogidos de ese número de adbogados TP PU OU // Arsitas. No debrían los jueces ser escogidos de ese número de abogados MN2 PN // Aristas. No debrían los jueces ser escogidos de ese número de abogados ZM // Arsitas. En ninguna parte del mundo se debían escoger los jueces del número de los abogados MN3 //Arsitas. No debían los jueces ser escogidos de ese número de abogados MR // Arsitas. No debían los jueces ser escogidos dese número de adbogados MN4 xcvi tiénenles poco amor, y acostumbrados los entendimientos a tan pernicioso ejercicio, de buena gana admiten la calumnia, aun cuando la voluntad no está dañada] tiénenles poco amor, y acostumbrados los entendimientos a mantenimiento tan pernicioso, admite de buena gana la calumnia, aun cuando la voluntad no está dañada MN3 // tiénenles poco amor, y acostumbrados los entendimientos en tan pernicioso ejercicio, de buena gana admiten la calumnia, aun cuando la voluntad no está dañada PU // tiénenles poco amor, y acostumbrados los entendimientos en tan pernicioso ejercicio, admiten de buena gana la calumnia aun cuando no está dañada OU // tiénenles poco amor, y acostumbrados los entendimientos a tan pernicioso ejercicio, de buena gana admiten la calumnia, aun cuando la voluntad no esté dañada MR // tiénenlas poco amor, y acostumbrados los entendimientos a tan pernicioso ejercicio, de buena gana admiten la calumnia, aun cuando la voluntad no está dañada ZM // tiénenles poco amor, y acostumbrados los entendimientos a tan pernicioso ejercitio, de buena gana admiten la calumnia, aun cuando la voluntad no está dañada PN xcvii Pocas veces la voluntad carece de culpa] Pocas veces deja de carecer de culpa la voluntad MN3 xcviii Ellos fundan en ciertas reglas aquella su facultad, por las cuales, ha de caminar la voluntad humana, aunque le pese, y no podrán los mortales querer cosa que salga de aquellos sus aranceles, de manera que, nuestros pensamientos, aunque se engendren en nosotros la verdadera idea dellos, a su opinión, la puso Dios en los antojos de los jurisconsultos y en sus infinitos libros. Dicen que las proposiciones odiosas] Ellos fundan en ciertas reglas aquella su facultad, por las cuales, ha de caminar la voluntad humana, aunque le pese, y no podrán los mortales querer cosa que salga de aquellos sus aranceles, de manera que, nuestros pensamientos, aunque se engendren en nosotros la verdadera idea dellas, a su opinión, la puso Dios en los antojos de los jurisconsultos y en sus infinitos libros. Dicen que las proposiciones odiosas MN1 // Ellos fundan su facultad en ciertas reglas, y por ellas ha de caminar la voluntad humana aunque les pese, y no podemos querer cosa que salga de sus aranceles, de manera que, aunque nuestros pensamientos se engendren en nosotros, la verdadera idea de ellos, según su opinión, la puso Dios en los antojos de los jurisconsultos y en la infinidad de sus libros. Dicen que las proposiciones odiosas MN3 // Ellos fundan en ciertas reglas aquella su facultad, por las cuales, ha de caminar la voluntad humana, aunque le pese, y no podrán los mortales querer cosa que salga de aquellos sus aranceles, de manera que, nuestros pensamientos, aunque se engendren en nosotros la verdadera idea de ellos, a su opinión, la puso Dios en los antojos de jurisconsultos y en sus infinitos libros. Dicen que las proposiciones odiosas PU // Ellos fundan en ciertas reglas aquella su facultad, por las cuales, ha de caminar la voluntad humana, aunque le pese, y no podrán los mortales querer cosa que salga de aquellos sus aranceles, de manera que, nuestros pensamientos, aunque se engendren en nosotros la verdadera idea de ellos, a su opinión, la puso Dios en los antojos de jurisconsultos y en sus infinitos libros. Dicen que proposiciones odiosas OU// Ellos fundan en ciertas reglas aquella su voluntad, por las cuales, ha de caminar la voluntad humana, aunque le pese, y no podrán los mortales querer cosa que salga de aquellos sus aranceles, de manera que, nuestros 439 pensamientos, y la verdadera idea dellos, a su opinión, la puso Dios en los antojos de los jurisconsultos y en sus infinitos libros. Dicen que las proposiciones odiosas MR // Ellos fundan en ciertas reglas aquella su facultad, por las cuales, ha de caminar la voluntad humana, aunque le pese, y no podrán los mortales querer cosa que salga de aquellos sus aranceles, de manera que, nuestros pensamientos, aunque se engendren en nosotros la verdadera idea dellas, a su opinión, la puso Dios en los antojos de los jurisconsultos y en sus infinitos libros. Dicen que las proposiciones odiosas MN4 // Ellos fundan en ciertas reglas aquella su facultad, por las cuales, ha de caminar la voluntad humana, aunque le pese, y no podrán los mortales querer cosa que salga de aquellos sus aranceles, de manera que, nuestros pensamientos, aunque se engendren en nosotros la verdadera idea dellos, a su opinión, la puso Dios en antojos de jurisconsultos y en sus infinitos libros. Dicen que las proposiciones odiosas ZM xcix restriñir] restreñir OU c y las favorables estender: verdad aprobada por Dios y en que yo fundé toda la de mi causa, pero ellos la admiten cuando se les antoja y a la sombra desta justicia encubren infinitas fraudes, de las cuales, y de las sutilezas destos patrones alquilados, queda la verdad herida y desquiciada, y la sencillez ahuyentada y como castigada con destierro por la autoridad de otros jurisconsultos que, sirviendo a diferentes causas y sin celo de hallar la verdad natural, sino de su estipendio, fabricaron largos discursos; que como las afirmaciones humanas y aun las materias morales están por su incertidumbre sujetas a equivocación de palabras] y las favorables estender: verdad aprobada por Dios y en que yo fundé toda la de mi causa, pero ellos la admiten cuando se les antoja y a la sombra desta justicia encubren infinitas fraudes, de las cuales, y de las sutilezas destos patrones alquilados, queda la verdad herida y como castigada con destierro por la autoridad destos jurisconsultos que, sirviendo a diferentes causas y sin celo de hallar la verdad natural, sino de su estipendio, fabricaron largos discursos; que como las afirmaciones humanas y aun las materias morales están por su incertidumbre sujetas a equivocación de palabras TP // y las favorables estender: verdad aprobada por Dios y en que yo fundé toda la de mi causa, pero ellos la admiten cuando se les antoja y a la sombra desta justicia encubren infinitas fraudes, de las cuales, y de las sutileças destos patrones alquilados, queda la verdad herida y como castigada con destierro por la autoridad destos jurisconsultos que, sirviendo a diferentes causas y sin celo de hallar la verdad natural, sino de su estipendio, fabricaron largos discursos; que como las afirmationes humanas y aun las materias morales están por su incertidumbre sujetas a equivocación de palabras MN2 // y estender las favorables, y si bien esto en sí es llana justicia, con todo a la sombra de ello encubren infinitos fraudes y delitos; y de las sutilezas de estos alquilados defensores queda la verdad herida y desquiciada, y la sencillez ahuyentada y castigada con destierro por la autoridad de otros letrados que, sirviendo a diferentes causas sin celo de hallar la verdad natural, y con gana de lograr su estipendio, fabrican largos discursos; y como los dichos humanos y materias morales, por su incertidumbre, están sujetas a equivocación de palabras MN3 (Curiosamente, tanto MN3 como MN1, testimonios con lecciones muy diferentes en su conjunto, recogen la variante que no aparece en los demás testimonios.) // y las favorables estender: verdad aprobada por Dios y en que yo fundé toda la de mi causa, pero ellos la admiten cuando se les antoja y a la sombra de esta justicia encubren infinitas fraudes, de las cuales, y de las sutilezas de estos patrones alquilados, queda la verdad herida y desquiciada, y la sencillez ahuyentada y como castigada con destierro por la autoridad de otros jurisconsultos que, sirviendo a diferentes causas y sin celo de hallar la verdad natural, sino de tu estipendio, fabricaron largos discursos; que como las afirmaciones humanas y aun las materias morales están por su incertidumbre sujetas a equivocación de palabras PU // y las favorables estender: verdad aprobada por Dios y en que yo fundé toda la de mi causa, pero ellos la admiten cuando se les antoja y a la sombra de esta justicia encubren infinitas fraudes, de las cuales, y de las subtilezas de estos patrones alquilados, queda la verdad herida y desquiciada, y la sencillez ahuyentada y como castigada con destierro por la autoridad de otros jurisconsultos que, sirviendo a diferentes causas y sin celo de hallar la verdad natural, sino de su estipendio, fabricaron largos discursos; que como las afirmaciones humanas y aún las materias morales están por su incertidumbre sujetas a equivocación de palabras OU // y las favorables estender: verdad aprobada por Dios y en que yo fundé toda la de mi causa, pero ellos la admiten cuando se les antoja y a la sombra desta justicia encubren infinitos fraudes, de los cuales, y de las sutilezas destos patrones alquilados, queda la verdad herida y desquiciada, y la sencillez ahuyentada y como castigada con destierro por la autoridad de otros jurisconsultos que, sirviendo a diferentes causas y sin celo de hallar la verdad natural, sino de su estipendio, fabricaron largos discursos; que como las afirmaciones humanas, aun en las materias morales, están por su incertidumbre sujetas a equivocación de palabras MR // y las favorables estender: verdad aprobada por Dios y en que yo fundé toda la de mi causa, pero ellos la admiten cuando se les antoja y a la sombra de esta justicia encubren infinitas fraudes, de las cuales, y de la sutileza destos patrones alquilados, queda la verdad herida y desquiciada, y la sencillez ahuyentada y como castigada con destierro por la autoridad de otros jurisconsultos que, sirviendo a diferentes causas y sin celo de hallar la verdad natural, sino de su estipendio, fabricaron largos discursos; 440 que como las afirmaciones humanas y aun las materias morales están por su incertidumbre sujetas a equivocación de palabras MN4 // y las favorables estender: verdad aprobada por Dios y en que yo fundé toda la de mi causa, pero ellos la admiten cuando se les antoja y a la sombra desta justicia encubren infinitas fraudes, de las cuales, y de las sutilezas destos patrones alquilados, queda la verdad herida y desquiciada, y la sencillez ahuyentada y como castigada con destierro por la autoridad de otros jurisconsultos que, sirviendo a diferentes causas y sin celo de hallar la verdad natural, sino de su estipendio, fabricaron largos discursos; que como las afirmaciones humanas y aun las materias morales están por su incertidumbre sujetas a equivocación de palabras ZM // y las favorables estender: verdad aprobada por Dios y en que yo fundé toda la de mi causa, pero ellos la admiten cuando se les antoja y a las obra desta justicia encubren infinitas fraudes, de las cuales, y de la sutileza destos patrones alquilados, queda la verdad herida y desquiciada, y la sencillez ahuyentada y como castigada con destierro por la autoridad de otros jurisconsultos que, sirviendo a diferentes causas y sin celo de hallar la verdad, sino de su estipendio, fabricaron largos discursos; que como las afirmaciones humanas y aun las materias morales están por su incertidumbre sujetas a equivocación de palabras PN ci sutileza] subtileza OU cii su verdad] la verdad MN3 // su virtud ZM ciii inquiere] busca MN3 civ Desto nacen dos monstruos] De esto nacen dos monstruos MN3 PU OU // Desto nacen los monstruos ZM cv que todos juntos los que produce África] que todos cuantos produce África MN3 // que los que produce África OU // que todos juntos cuantos produce África PN cvi y queda por sus cavilaciones apoyada la mentira, de tal manera y tan en igual balanza] y queda por sus cavilaciones apoyada la mentira, de tal manera y tan en igual balança TP MN2 ZM // y por sus cavilaciones queda apoyada la mentira de tal modo y tan en igual balanza MN3 // y queda por sus cavilaciones apoyada la mentira de tal manera y en tan igual balanza MR // y queda por sus cavilaciones apoyada la mentira, de tal manera, y también igual balanza MN4 cvii voluntario] voluntaria PU OU PN cviii el derecho del uno que el del otro] el derecho del uno que del otro MN3 MR // el drecho del uno que del otro PU // el drecho del uno que el del otro OU cix ansí] así MN3 ZM PN cx tan absoluto y libre de la razón precisa que, si los reyes lo acabasen de entender, no juntarían ejércitos para hacerse señores del mundo, pudiendo, sin el estruendo de atambores, agarrarlo con aprender esta facultad todopoderosa.] tan absoluto que, si los reyes quisieran entenderlo, no juntarían ejércitos para hacerse señores del mundo, pudiendo, sin estruendo de cajas ni aparatos bélicos, agarrarlo con aprender facultad tan poderosa como esta. MN3 // tan absoluto y libre de la razón precisa que, si los reyes lo acabasen de entender, no juntarían ejércitos para hacerse señores del mundo, pudiendo, sin el estruendo de atambores, agarrarlo con aprender esta facultad todopoderosa. PU // tan absoluto y libre de la razón precisa que, si los reyes lo acabasen de entender, no juntarían ejércitos para hacerse señores del mundo, pudiendo, sin el estruendo de atambores, agarrarlos con apreender esta facultad todopoderosa. MN4 // tan absoluto y libre de la raçón precisa que, si los reyes lo acabasen de entender, no juntarían ejércitos para hacerse señores del mundo, pudiendo, sin el estruendo de atambores, agarrarlo con aprender esta facultad todopoderosa PN cxi En resolución] En fin MN3 cxii porque no hay ninguno que luego no produzga] porque ninguno hay que no produzca MN3 cxiii suceso] succeso PU cxiv en] con PU OU cxv y siempre en una confusión estúpida] y siempre en una estúpida confusión MN3 // y siempre en una confusión estupenda OU // y iempre en una confusión estúpida ZM cxvi trato jovial] jovial trato MN3 // trabajo jovial OU cxvii trae] traen ZM cxviii Arsitas. ¿Al fin tus contrarios te ganaron la causa?] En conclusión, ¿los contrarios te ganaron la causa? MN3 // om. ZM cxix Menipo. No la ganaron ellos.] Menipo. No la ganaron. MN3 // om. ZM cxx Según esto, ¿no llegastes a la sentencia?] ¿Pues no llegastes a sentencia? MN3 // Según esto, ¿no llegaste a la sentencia? PU OU // Según eso, ¿no llegastes a la sentencia? MR // Según esta, ¿no llegaste a la sentencia? ZM // Según esto, ¿no llegasteis a la sentencia? PN cxxi Sí llegamos y declararon que quedase yo despojado de mis bienes, pero como aquellos causídicos y los consultos no hacían diligencia alguna en el pleito, sino precediendo la paga, ni daban] Sí llegamos, y fue despojarme de todos mis bienes, mas como los causídicos y consultos no hacían diligencias en el 441 pleito, sino precediendo la paga de ellas, ni daban MN3 // Sí llegamos y declararon que quedase yo despojado de todos mis bienes, pero como aquellos causídicos y los consultos no hacían diligencia alguna en el pleito, sino precediendo la parte, ni daban PU // Sí llegamos y declararon que quedase yo despojado de mis bienes, pero como aquellos causídicos no hacían diligencia alguna en el pleito, sino precediendo la parte, ni daban OU // Sí llegamos y declararon que quedase yo despojado de mis bienes, pero como aquellos causídicos y los cónsules no hacían diligencia alguna en el pleito, sino precediendo la paga, ni daban ZM cxxii hube de andar vendiendo poco a poco aquello] hube de vender poco a poco aquello MN3 // hube de andar vendiendo aquello OU cxxiii ansí, cuando me dieron la sentencia, ya para ambas las partes cayó sobre vacío] ansí, cuando me dieron la sentencia, ya para ambas las partes oyó sobre vacío MN2 // ansí, cuando me dieron la sentencia, ya para ambas las partes s’oyó sobre vacío TP // así, cuando dieron la sentencia, cayó sobre vacío MN3 // así, cuando me dieron la sentencia, ya para ambas las partes cayó sobre vacío OU MN4 // así, cuando dieron la sentencia, ya para ambas las partes cayó sobre vacío MR // así, cuando me dieron la sentencia, ya para ambas partes cayó sobre vacío PN cxxiv y todos echamos de ver que habíamos pasado nuestras alhajas de nuestras casas a las de nuestros patrones y traspuesto] y todos echamos de ver que de nuestras casas habían pasado nuestras alhajas a las de nuestros abogados y agentes, y trasladado MN3 // y todos echamos de ver que nuestras alhajas habían pasado de nuestras casas a las de nuestros patrones y traspuesto OU // y todos echamos de ver que habíamos pasado nuestras alhajas de nuestras casas a las de nuestros patrones y traspuestos MN4 // y todos echamos de ver que habíamos pasado nuestras alhajas de nuestras casas a la de nuestros patrones y transpuesto ZM // err. lect. traspuestos LSIP [MR] cxxv su poder y puéstonos del todo en sus manos, porque fue mucho el tiempo que duró la averiguación] su poder, porque fue mucho el tiempo que duró la averiguación OU // su poder y puéstonos del todo en sus manos, porque fue mucho el duro la averiguación ZM cxxvi digno de que] a fin de que MN3 cxxvii descuidaste en atender a la causa y el suceso] descuidaste en la causa y el suceso MN2 // descuidaste en atender a la causa y el succeso PU // descuidastes en atender a la causa y el suceso PN cxxviii a tu descuido?] al descuido? MN3 // a tu cuidado? PN cxxixMenipo. Oh, Arsitas, ¡si tú supieses] Menipo. Oh, Arsita, ¡si supieras MN3 // Menipo. ¡Si tú supieses OU cxxx una te diré, pues estamos solos, que te parecerá increíble] una te contaré, pues estamos solos, que te parecerá increíble TP MN2 // una te diré que te parecerá increíble OU cxxxi no se me logró] no me se logró MN3 cxxxii como yo vi que ponían toda la dificultad] como vi que ponían toda la dificultad MN3 // como yo vi que pendía toda la dificultad ZM cxxxiii toda la dificultad del pleito en atinar lo que Alitias] toda la dificultad del pleito en atinar en lo que Alitias MN1 // toda la dificultad en lo que Alitias MR // toda la dificultad del pleito en lo que Alitias MN4 cxxxiv mi bisagüelo] mi bisabuelo MN2 MR // mi abuelo MN3 // mi agüelo PU OU (En PU no parece tan claro que se pueda leer agüelo en lugar de bisagüelo, ya que la palabra está tachada y presumiblemente enmendada) // bisagüelo mío PN cxxxv cuando nos instituyó por herederos a Dulipo, su hijo, a Nearco, mi padre, a mí] cuando instituyó por herederos a Nearco, mi padre, a mí MN3 // cuando nos instituyó por herederos a Adulipo, su hijo, a Neario, mi padre, a mí PU // cuando nos instituyó por herederos a Dulipo, su hijo, a Neario, mi padre, a mí OU // cuando nos instituyó herederos a Dulipo, su hijo, a Nearco, mi padre, a mí MR // cuando nos instruyó por herederos a Dulipo, su hijo, a Hearco, mi padre, a mí MN4 // cuando nos instituyó por herederos a Dulipo, su hijo, y a Neareo, mi padre, y a mí PN cxxxvi quería que sucediésemos todos con efeto] quería que sucediésemos todos con efecto MN4 PN // quería sucediésemos en efecto MN3 // quería que succediésemos todos con efecto PU // quería que sucediésemos con efecto OU // quería que sucediésemos todos en efecto MR // quería que sucediésemos todos en efeto ZM cxxxvii bajar] bajarme ZM cxxxviii región escura de Plutón que está en el centro de la tierra y la llaman infierno, adonde están las almas o manes de los difuntos] obscura región que está en el centro de la tierra y la llaman infierno, donde están las almas o manes de los difuntos MN3 // región obscura que está dentro de el centro de la tierra y la llaman infierno, adonde están las almas humanas de los difuntos PU // región obscura que está dentro del centro de la tierra y la llaman infierno, adonde están las almas humanas de los difuntos OU // región obscura que está en el centro de la tierra y la llaman infierno, adonde están las almas humanas de los 442 difuntos ZM // región escura que está en el centro de la tierra y la llaman infierno, adonde están las almas o manes de los difuntos PN cxxxix bisagüelo] bisabuelo MN2 MR // abuelo MN3 cxl ¿Al infierno? [...] jornadas] om. MN3 // ¿Al infinierno? [...] jornadas ZM // ¿Al infierna [...] jornadas PN cxli Oh, Júpiter, autor y movedor de las obras magnánimas, pues no lo será menos el creer yo esta] Oh, Júpiter, autor y movedor de las obras magnánimas, pues no lo será menor el creer esta TP MN2 // Oh, Júpiter, autor y movedor de las cosas magnánimas, pues no lo será menos el creer esta OU PN // Oh, Júpiter, autor y movedor de las obras magnamas, pues no lo será menos el creer yo esta MN4 // Oh, Júpiter, autor y movedor de las obras magnánimas, pues no las hará menos el creer yo esta ZM cxlii obrado] dorado ZM cxliii Ayúdame tú a reducirme a darle crédito, que yo a solas no puedo ni oso y, por decirlo más claro, no quiero.] Redúceme tú a darle crédito, que yo a solas no puedo o no me atrevo. MN1 MN4 MR cxliv tampoco crerás] tampoco creerás MN2 MN4 TP PU OU MR PN cxlv bajaron] bajó PN cxlvi Ulises ni Eneas, Teseo y los otros héroes celebrados?] Ulises y Eneas, otros héroes celebrados? OU // Ulises ni Eneas, Teseo ni los otros héroes celebrados? MR // Ulises ni Eneas, Teseo ni los otros héroees celebrados MN4 cxlvii dellos] de ellos PU MR cxlviii esa] esta TP MN2 cxlix días ha que lo había oído, pero no pensé] días ha que lo sabía, pero no pensé PU OU PN // días ha que lo sabía, pero no pensaba ZM cl confesabas] confesaras PN cliesos excelentes héroes, con estos pies y en el mismo sujeto que te habla. Demás que, pues cres que subí al cielo, ¿por qué dificultas mi bajada al infierno? Arsitas. ¿Y cómo sabes tú que creo tu subida al cielo? Menipo. A la fee, Arsitas; todo lo he andado y no tanto debes admirarte desto como de lo poco que me aprovechó, y reconocer en este ejemplo cuánto es más vencer la obstinación de un juez humano que la de tan increíbles jornadas. Arsitas. ¿Y cómo supiste el camino?] esos excelentes héroes, con estos pies y en el mismo sujeto que te habla. Demás que, pues crees que subí al cielo, ¿por qué dificultas mi bajada al infierno? Arsitas. ¿Y cómo sabes tú que creo tu subida al cielo? Menipo. A la fe, Arsitas; todo lo he andado y no tanto debes admirarte desto como de lo poco que me aprovechó, y reconocer en este ejemplo cuánto es más vencer la obstinación de un juez humano que la de tan increíbles jornadas. Arsitas. ¿Y cómo supiste el camino? MN4 TP MR // los héroes, con estos pies y en el mismo sujeto que te habla. Demás que, pues crees que subí al cielo, ¿por qué dificultas mi bajada al infierno? Arsitas. ¿Y cómo sabes que creo tu subida al cielo? Menipo. A la fe, Arsitas; todo lo he andado y no tanto debes admirarte desto como de lo poco que me aprovechó, y reconocer en este ejemplo cuánto es más vencer la obstinación de un juez humano que la de tan increíbles jornadas. Arsitas. ¿Y cómo supiste el camino? MN2 // esos excelentes héroes, con estos pies y en el mismo sujeto que te hablo. Arsitas. ¿Y cómo supiste el camino? PU PN // esos excelentes héroes, con estos pies y en el mesmo sujeto que te hablo. Arsitas. ¿Y cómo supiste el camino? OU // esos excelentes héroes, con estos pies y en el mesmo sujeto que te hablo. Aristas. ¿Y cómo supiste el camino? ZM clii dél] de él MN3 cliii dijeron] dijo MN3 cliv ansí, llegado] ansí, llegando PU OU // así, llegado PN clv ansí, llegado a la boca o puerta dél] así, llegando a la boca o punta de él MN3 clvi exhalan humo y alcrebite; y aunque perdí la luz] exhalan humo y açufre; y aunque perdí la luz MN1 // exhalan humo y alquerbite; y aunque perdí la luz TP PN // exhalan humo y alquirbite; y aunque perdí la luz MN2 // exhalan humo y alcrebite; y aunque perdí la luz MN3 // exhalan humo y alcrebite; y aun perdí la luz PU OU // exhalan humo y azufre; y aunque perdí la luz MR MN4 // exhalan humo y alcarabite; y aunque perdí la luz ZM clvii a pocos pasos y quedé lleno de horror y temblando, cobré ánimo y proseguí] a pocos pasos, proseguí MN3 clviii a tiento hacia donde] atento hacia donde TP MN2 // a tiento hacia donde MN3 // a tiento hacia do OU // atento hacia donde PN clix ladridos de un mastín] latidos de un monstruo MN3 clx cabezas] cabeças TP MN2 ZM PN clxi que llaman el Cancerbero] que llamaban el Cancerbero PU OU// que llaman Cancerbero MR MN4 clxii es la guarda de la puerta principal] es guarda de la principal puerta MN3 clxiii a ella] allá MN2 PU OU ZM 443 clxiv Hubo] Tuvo MN3 clxv lo] le MN3 clxvi una] otra MN3 clxvii lo] le MN3 clxviii ac’arriba] acá arriba MN3 OU MR ZM PN clxix lo] le MN2 MN3 clxx arrojé] arrojo MN4 clxxi grande] gran MN3 clxxii con] en PU OU clxxiii den] dan MN3 MN4 PU OU MR ZM PN clxxiv ansí, en engulléndola] así, en engulléndola TP // ansí engulléndola MN2 PU // así en tragándola MN3 // así engulléndola OU ZM // así, en llegándola PN clxxv puso] echó MN3 clxxvi yo pasé de presto. Luego comencé] yo pasé de presto. Luego empecé MN3 // yo pasé. Luego comencé OU clxxvii de] en MN3 clxxviii calaboços, el sonido de los látigos, suspiros y llantos de gente atormentada] calabozos, el sonido de los látigos, suspiros y llantos de gente atormentada MN2 MN4 TP PU MR // calabozos, sonidos de látigos, suspiros y llantos de gente atormentada MN3 // calabozos, el sonido de los látigos y llantos de gente atormentada OU clxxix y me holgué] y holgueme MN3 clxxx ansí] así MN3 OU PN clxxxi por que] para que MN3 clxxxii de apariencias] de las apariencias MN1 MN4 MR ZM // de aparencias TP clxxxiii Arsitas!] Arsita! MN3 clxxxiv se fatigaba Sísifo] se fatigaban Ixión MN3 clxxxv la misma pena!] su pena misma! MN3 // la mesma pena! ZM clxxxvi pues tántalos] pues pues tántalos TP // Tántalo PU OU // pues [...] verdaderas: om MN3 clxxxvii mançanas a las frentes] mançanas a la frente PU OU // manzanas a las frentes MR MN4 clxxxviii ni con lo] ni lo MR MN4 // om. var. ni lo LSIP [MR MN4] clxxxix ixiones] yxiones TP PU OU // y xiones MN2 // y Giones ZM cxc espantáraste de ver] espantáraste ver PU cxci espectáculos] expectáculos MR // espetáculos MN4 ZM cxcii pero dime, oh, gran Menipo, ¿alcançaste a ver] pero dime, oh, gran Menipo, ¿alcanzaste a ver MN4 PU MR // mas dime, prudente Menipo, ¿alcanzaste a ver MN3 // pero dime, alcanzastes ver OU cxciii Elíseos o] Elisios o MN2 ZM // Elisios u MN3 cxciv habitan] había PN cxcv Menipo.] om. PN cxcvi Menipo. Un litigante envuelto en astucias, convertido en raposo, ¿quieres tú que viese los lugares del sosiego? Los Elíseos, Arsitas, no llega a verlos ni a divisarlos persona alguna a quien solicite otro cuidado inferior al de la contemplación, pero tuve suerte que vi atravesar al divino Platón,] Menipo. Un litigante envuelto en astucias, convertido en raposo, ¿quieres tú que viese los lugares del sosiego? Los Elíseos, Arsita, no llega a verlos ni a divisarlos ninguno a quien solicite otro cuidado inferior al de la contemplación, pero tuve suerte que vi atravesar al divino Platón, TP // Menipo. Un litigante envuelto en astucias, convertido en raposo, ¿quieres tú que viese los lugares del sosiego? Los Elísios, Arsita, no llega a verlos ni a divisarlos ninguno a quien solicite otro cuidado inferior al de la contemplación, pero tuve suerte que vi atravesar al divino Platón, MN2 // Menipo. Los Elisios, oh, Arsita, ni llega a verlos ni aun a divisarlos el que solicitó otro cuidado menor que la contemplación, aunque tuve la suerte de ver atravesar al divino Platón, MN3 // Menipo. Un litigante envuelto en astucias, convertido en raposo, ¿quieres tú que viese los lugares del sosiego? Los Elíseos, oh, Arsitas, no llega a verlos ni a divisarlos ninguno a quien solicite otro cuidado inferior al de la contemplación, pero tuve suerte que vi atravesar al divino Platón, PU // Menipo. Un litigante envuelto en astucias, ¿quieres tú que viese el lugar de los sosiegos? Los Elíseos no llega a verlos ni a divisarlos ninguno a quien solicite otro cuidado inferior al de la contemplación, pero tuve suerte que vi atravesar al divino Platón, OU // Menipo. Un litigante envuelto en astucias, convertido en raposo, ¿quieres que viese los lugares del sosiego? Los Elíseos, Arsitas, no llega a verlos ni a divisarlos persona alguna a quien solicite otro cuidado inferior al de la contemplación, pero tuve suerte que vi atravesar al divino Platón, MR // Menipo. Un litigante envuelto en astucias, convertido en raposo, ¿quieres tú que viese el lugar del sosiego? Los Elísios, Aristas, no llega a verlos ni a divisarlos ninguno a quien solicite otro cuidado inferior al de la contemplación, pero tuve suerte que vi atravesar al divino 444 Platón, ZM // Un litigante envuelto en astucias, convertido en raposo, ¿quieres tú que viese los lugares del sosiego? Los Elíseos, Arsitas, no llega a verlos ni a divisarlos ninguno a quien solicite otro cuidado inferior al de la contemplación, pero tuve suerte que vi atravesar al divino Platón, PN cxcvii Radamanto] Radamonto ZM cxcviii reformación] información MN3 // reformaciones PN cxcix era] eran MN3 PU OU PN cc precetos] preceptos MN2 MN3 MN4 MR PU OU ZM PN cci pero imposibles en la ejecución] pero imposibles a la ejecución MN2 // mas imposibles de llevar a ejecución MN3 // pero imposibles en la esperiencia y en la ejecución ZM ccii Samosateno] Samosetano MR MN4 cciii mi viaje, adrede le callé el haber visto] mi viaje, le callé el haber visto OU / mi viajo, adrede le callé el haber visto MN4 cciv odio] oído TP ccv Luciano siempre tuvo a los filósofos.] siempre tuvo Luciano a los filósofos. MN3 ccvi dotrina] doctrina MN2 MN3 PU MR ccvii de] por MN3 ccviii pero a su discípulo] mas a su discípulo MN3 // pero su discípulo OU ccix Aristótiles] Aristóteles MN2 MN3 TP PU OU MR ZM PN ccx le] lo MN2 MN3 MN4 TP MR // om. ZM ccxi que no se logró la respuesta] que no pude lograr la respuesta MN3 ccxii Preguntele] Preguntule MN4 ccxiii que por qué siendo] que por siendo OU ccxiv en aquella su república que fuesen] en aquella república que fuesen TP MN2 PN // en aquella su república de que fuesen MN3 ccxv : “Porque] , pues MN3 ccxvi permisión] premisión OU ccxvii lo] los OU ccxviii se os permite] se permite MR MN3 ccxix raçón desto] razón de esto MN3 MN4 PU OU MR // razón desto TP ccxx cebar] celebrar ZM ccxxi con el gusto de la transgresión desta] con el gusto de la transgresión de la MN3 // con el gusto de la transgresión de esta PU OU // con la transgresión desta MR ccxxii por fuerça] en fuerza MN3 // por fuerza PU OU MR MN4 ccxxiii mándeseles, pues, que sea ley] mándeseles, pues, por esto mismo que lo sean, y sea ley MN3 // mándeseles que sea ley PU OU ccxxiv preceto, venga] precepto, venga MN4 PU OU MR ZM // preceto, vengan TP // precepto, vengan MN2 MN3 PN ccxxv templança] templanza MN3 MN4 PU OU MR ccxxvi república a los] república los MN3 ccxxvii dijo él entonces] replicó entonces MN3 ccxxviii destierro, yo antes] destierro, antes MN3 // destierro yo, antes MN4 ccxxix En MN4 aparece tachada la palabra aumentada junto con la palabra bienaventurada que corrige el error. ccxxx intérpretes trocaron mis palabras, que yo a los jurisconsultos adbogados destierro y aun de todo el mundo fuera más razón desterrarlos, porque aquella república será bienaventurada que careciere de adbogados, de la manera que aquellos] intérpretes trocaron mis palabras, que yo a los jurisconsultos abogados destierro y aun de todo el mundo fuera más raçón desterrarlos, porque aquella república será bienaventurada que careciere de abogados, de la manera que aquellos MN2 // intérpretes me trocaron las palabras, que yo a los abogados destierro y aun de todo el mundo fuera más razón echallos, porque aquella república será bienaventurada que careciese de semejantes monstruos, de la manera que aquellos MN3 // intérpretes me trocaron mis palabras, que yo a los jurisconsultos adbogados destierro y aun de todo el mundo fuera razón desterrarlos, porque aquella república será bienaventurada que careciere de adbogados, de la manera que aquellos PU // intérpretes me trocaron mis palabras, que yo a los jurisconsultos adbogados, de la manera que aquellos OU // intérpretes trocaron mis palabras, que yo a los jurisconsultos abogados destierro y aun de todo el mundo fuera mejor desterrarlos, porque aquella república será bienaventurada que careciere de abogados, de la manera que aquellos MR // intérpretes trocaron mis palabras, que yo a los jurisconsultos abogados destierro y aun de todo el mundo fuera razón desterrarlos, porque aquella república será bienaventurada que careciere de abogados, de la manera que aquellos ZM // intérpretes trocaron mis palabras, que yo a los jurisconsultos adbogados destierro y aun de 445 todo el mundo fuera más raçón desterrarlos, porque aquella república será bienaventurada que careciere de adbogados, de la manera que aquellos PN ccxxxi que carecieren de piratas] que no los infesten piratas MN3 // que carecieron de piratas OU ccxxxii fieras de la Libia se aborrecen] fieras de Libia se aborrecen MN2 TP MN3 // fieras de la Libia se abracen PU OU ccxxxiii así] ansí MN2 MN3 TP PU OU ccxxxiv estos] esos MN3 ccxxxv adbogado] abogado MN2 MN3 MR // adbogados PU OU PN // abogados ZM ccxxxvi pero] mas MN3 ccxxxvii y me hacen decir] y me oprimen a decir MN1 MR MN4 ccxxxviii misma] mesma ZM ccxxxix infinitos de los que acá estamos, en lo cual, nuestros comentadores imitan] infinitos, y en ello imitan MN3 ccxl calumnia] columnia MN4 ccxli oficio] afecto MR MN4 ccxlii con] en PU ccxliii mañosa violencia que les hacen dilatar las lites y enriquecerse con los despojos de los vencedores y de los vencidos] mañosa violencia que les hacen, dilatan los pleitos, cogen los despojos de vencedores y vencidos MN3 // mañosa violencia que les hacen dilatar las lites y enriquécense con los despojos de los vencedores y de los vencidos PU // mañosa violencia que les hacen dilatar las lites y enriquéncense con los despojos de los vencedores y de los vencidos OU // moñosa violencia que les hacen, dilatan las lites y enriquécense con los despojos de los vencedores y vencidos ZM ccxliv huelgan de ver gente lastimada a ojos enjutos y alegres.] huelgan de ver a ojos enjutos y alegres gente lastimada. MN1 MN4 // huelgan de ver gente lastimada con ojos enjutos y alegres. MN3 // güelgan de ver gente lastimada a ojos enjutos y alegres. OU // huelgan de ver a ojos enjutos gente lastimada. MR // huelgan de ver gente lastimada a ojos enjutos y alegres PN ccxlv Y la orfandad, la viudez, la pobreça y el desconsuelo] Y la orfandad, la viudez, la pobreza y el desconsuelo TP// Y la orfandad, viudez, pobreza y desconsuelo MN3 // Y la orfandad de la viudez, la pobreza y el desconsuelo PU // Y la orfandad, la vivez, la pobreza y el desconsuelo MN4 // Y a la orfandad, la viudez, la pobreça y el desconsuelo PN ccxlvi para sus ojos] para ellos MN3 ccxlvii para los de los reyes y tiranos de Scitia el entretenimiento de las tigres que están mirando en sus palacios] para los reyes tiranos de Scitia el entretenimiento de las tigres que están mirando en sus palacios TP MN2 // para el rey Aquemenes el entretenimiento de los tigres que mira desde su palacio. MN3 // para los reyes y tiranos de la Scitia el entretenimiento de las tigres que están mirando en sus palacios PU // para los reyes y tiranos de Scitia las lides de las tigres que están mirando en sus palacios OU // para los de los reyes y tiranos de Sicilia el entretenimiento de tigres que están mirando en sus palacios MR // para los de los reyes y tiranos de Scitia, tigres que están mirando en sus palacios MN4 // para los reyes y tiranos de la Citia el entretenimiento de las tigres que están mirando en sus palacios ZM ccxlviii Dime [...] la causa?: om MN3 ccxlix muerte] mente ZM ccl envía] invía PN ccli jurisconsultos] juriconsultos OU cclii este]ese TP MN2 ccliii Ten por cierto] Por cierto TP MN2 PU OU PN ccliv del justo Sócrates se siguiera] del justo Sócrates se respetara MN1 MN4 // del jurisconsulto Sócrates se respetara MR // del justo se siguiera ZM cclv inficionaran el] inficionasen el MN2 TP PN // inficionasen al PU OU ZM cclvi desamparasen aquellos autoriçados cuerpos, quedasen relegadas entre los litigantes para] desamparasen aquellos autoriçados cuerpos, se quedasen allá relegadas entre los litigantes para MN1 desamparasen aquellos autorizados cuerpos, se quedasen allá relegadas entre los litigantes para MN4 MR // desamparasen aquellos autorizados cuerpos, quedasen relegadas entre los litigantes para TP MN2 // desamparasen aquellos sus autorizados cuerpos, quedasen religadas entre los litigantes par PU // desamparasen sus autorizados cuerpos, quedasen religadas entre los litigantes para OU // desamparasen aquellos autorizados cuerpos, quedasen religadas entre los litigantes para ZM cclvii quieren pleitear] quisieren pleitear MR // quisieren pleitar MN4 (La palabra pleitar aparece sustituyendo a letigar, tachada en el manuscrito y escrita por la misma mano) cclviii zorras] çorras PN cclix este pareció] esto pareció MR 446 cclx y que le] y que lo ZM // y que ellos lo PN cclxi en vida muy conforme a sus condiciones] en vida conforme a sus condiciones PU OU cclxii esto] este PN cclxiii por haber] por por haber ZM cclxiv hiciera] haría OU cclxv ansí] así OU cclxvi se les señalase] se le señalase PN cclxvii escura] obscura PU OU // oscura PN cclxviii trasluzga ninguna serenidad, aunque algunas veces se les aparta aquella tiniebla] trasluzga serenidad alguna, aunque tal vez se les aparta aquella tiniebla MN1 MN4 MR // trasluzga ninguna serenidad, aunque algunas veces se les apart'aquella tiniebla TP // trasluzga alguna serenidad, aunque algunas veces se les aparta aquella tiniebla OU // err. lect. ninguna serenidad LSIP [MR] cclxix para que vean sus casas] porque vean sus cosas PU OU cclxx derraman] derran OU cclxxi presa o por pleitos, que es por donde ella se adquirió, se les deshace entre manos. Luego los vuelve a abraçar la tiniebla] presa por pleitos, que es por donde ella se adquirió, y cómo se les deshace entre manos. Luego les vuelve a ofuscar y abraçar la tiniebla MN1 // presa por pleitos, que es por donde ella se adquirió, y cómo se les deshace entre manos. Luego los vuelve a ofuscar y abrazar la tiniebla MN4 MR // TP MN2 ZM // presa o por pleitos, que es por donde ella se adquirió, se les deshace entre manos. Luego los vuelve a abrazar la tiniebla PU // presa o por pleitos, que es por donde se adquirió, se les deshace entre manos. Luego les vuelve a abrazar la tiniebla OU // presa o por pleitos, que es por donde ella se adquirió, se les deshace entre manos. Luego los vuelve abraçar la tiniebla PN cclxxii crujendo] crujiendo PU OU MR PN cclxxiii y blasfemando, y sacudiéndose mojicones los unos a los otros. Y en esta eterna discordia que los ejercita a escuras, litigan y rabian para siempre.] y blasfemando, y sacudiéndose mojicones los unos a los otros. Y en esta eterna discordia se ejercitan a escuras para siempre. MN2 TP PU ZM // y blasfemando, y en esto se ejercitan a escuras para siempre. OU // y blasfemando, y sacudiéndose mojicones los unos a los otros. Y en esta eterna discordia se ejercitan a escuras para siempre. PN cclxxiv Pero sabe que, cuando llega algún jurisconsulto que nunca sustentó adrede causa injusta, ni siendo juez la decretó por buena, y se contentó con estipendio moderado, a este tal] Pero sabe que, cuando lleganlgún jurisconsulto que se contentó con estipendio moderado y nunca sustentó adrede causa injusta, ni siendo juez la decretó por buena, a este tal MN1 // Pero sabe que, cuando llega algún jurisconsulto que nunca sustentó adrede causa injusta, ni siendo juez la decretó por buena, y se contentó con el estipendio moderado, a este tal TP // Pero sabe que, cuando llega algún jurisconsulto que nunca sustentó adrede la causa injusta, ni siendo juez la decretó por buena, y se contentó con el estipendio moderado, a este tal PU ZM // Pero sabe que, cuando algún jurisconsulto que nunca sustentó adrede la causa injusta, ni siendo juez la decretó por buena, y se contentó con el estipendio moderado, a este tal OU // Pero cuando llega algún jurisconsulto que se contentó con estipendio moderado y nunca sustentó adrede causa injusta, ni siendo juez la decretó por buena, a este tal MR // Pero cuando llegan algún jurisconsulto que se contentó con estipendio moderado y nunca sustentó adrede causa injusta, ni siendo juez la decretó por buena, a este tal MN4 // Pero sabe que, cuando llega algún jurisconsulto que nunca sustentó adrede la causa injusta, ni siendo juez la decretó por buena, y se contentó con el estipendio moderado, a ese tal PN cclxxv olivo, lo ponemos] olivo, le ponemos MN2 MR // olivo, ponemos OU // olivo, les ponemos MN4 cclxxvi Elísios] Elíseos PU OU MR cclxxvii pleiteante?] pleitiante? MN4 cclxxviii Hiriéronme estas palabras en el coraçón y renovaron la ira, y ansí me despedí de Platón, y como litigante cuidadoso, atento solamente a mi negocio] Hiriérome estas palabras en el coraçón y renovaron la ira, y ansí me despedí de Platón, y como litigante cuidadoso, atento solamente a mi negocio MN1 // Hiriéronme estas palabras en el coraçón y renovaron la ira, y así me despedí de Platón, y como litigante cuidadoso, atento solamente a mi negocio TP MN2 PN // Hiriéronme estas palabras el corazón y, cual cuidadoso litigante atento a solo mi negocio MN3 // Hiriéronme estas palabras y renovaron la risa, y ansí me despedí de Platón, y como litigante cuidadoso, atento solamente a mi negocio PU // Hiriéronme estas palabras y renovaron la risa, y así me despedí de Platón, y como litigante cuidadoso atento solamente a mi negocio OU // Hiriéronme estas palabras en el corazón y renovaron la ira, y ansí me despedí de Platón, y como litigante cuidadoso, atento solamente a mi negocio MR // Hiriome estas palabras en el corazón y renovaron la ira, y ansí me despedí de Platón, y como letigante cuidadoso, atento solamente a mi negocio MN4 // Hiriéronme estas palabras en el corazón y renovaron la ira, y así me despedí de Platón, y como litigante cuidadoso, atendí solamente a mi negocio ZM cclxxix topar con] hallar a MN3 447 cclxxx bisagüelo, y hallelo en una torre en compañía de otros muchos, desconsolados] abuelo que estaba en una torre, acompañado de otros muchos desconsolados MN3 // bisabuelo, y hallelo en una torre en compañía de otros muchos, desconsolados MR cclxxxi región de luz no se les cumplan las voluntades últimas que en ella tuvieron. Lloraban, pero no con mucha abundancia de lágrimas, porque el sentimiento era profundo, y yo creí que lloraban por el humo, porque aquellos aposentos estaban llenos dél. Mostró holgarse con mi venida] región de luz no se cumpla la voluntad última que en ella tuvieron. Lloraban, mas no con mucha abundancia de lágrimas, por ser el sentimiento profundo; creí lloraban del humo, por estar los aposentos llenos de él. Mucho holgó con mi venida MN3 // región de luz no se les cumplan las voluntades últimas que en ella tuvieron. Lloraban, pero no con mucha abundancia de lágrimas, porque el sentimiento era profundo, y yo creí que lloraban por el humo, porque aquellos aposentos estaban llenos de él. Mostró holgarse con mi venida PU OU// región de luz no se les cumplan las voluntades últimas. Mostró holgarse con mi venida MR // región de luz no se les cumpla las voluntades últimas que en ella tuvieron. Lloraban, pero no con mucha abundancia de lágrimas, porque el sentimiento, profundo, y yo creí que lloraban por el humo, porque aquellos aposentos estaban llenos dél. Mostró holgarse con mi venida MN4 // lect. div. cumpla LSIP [MN1] cclxxxii aun] an MN4 cclxxxiii Aquí concluye el testimonio PN. cclxxxiv se rieron] serrioren MN4 cclxxxv porque porfié dos y tres veces a abraçarle y se me desliçó otras tantas de entre los braços y abracé el aire vano] porque porfié dos o tres veces a abraçarle y se me desliçó otras tantas de entre los braços y abracé el aire vano MN2 // por verme porfiar dos o tres veces en buscalle y abrazalle, y otras tantas deshacerse entre los brazos y abrazar el aire vano MN3 // porque porfié dos y tres veces a abrazarle y se me deslizó otras tantas de entre los brazos y abracé el aire vano PU OU MR MN4 // porque porfié dos y tres veces a abrazarle y se me deslizó otras tantas de entre los brazos y abracé al aire vano ZM cclxxxvi hablar, me dijo] hablar primero, me dijo MN1 MN4 MR // hablar, dijo MN3 cclxxxvii Ya sé yo, Menipo, hijo mío, a lo que vienes] Ya yo sé, Menipo, hijo mío, a lo que vienes TP MN2 PU OU ZM // Ya sé, Menipo, nieto mío a lo que vienes MN3 cclxxxviii quieres] pretendes MN3 cclxxxix vosotros, ni ahora acá] ni acá MN3 // vosotros, ni agora acá PU ccxc supe jamás otro lenguaje sino el que] supe otro lenguaje sino el que MN3 // supe jamás otro lenguaje que el que MR ccxci que es el que comúnmente se habla en nuestra patria] que es el común de nuestra patria OU ccxcii con que] con el que MN3 ccxciii y de parte de mis palabras no la puede haber, porque son clarísimas en tu favor”. “Yo, entonces] en cuanto a mis palabras no la pude haber, y son clarísimas y en tu favor”. Díjele yo entonces MN3 // y de parte de mis palabras no la puede haber, porque son clarísimas en tu favor, y yo entonces OU ccxciv bien creo, carísimo Alitias] bien veo, carísimo Alitias TP MN2 // bien creo [...] Suplícote, si me amas, que om MN3 // bien creo, clarísimo Alitias OU MR // bien carísimo Alitias ZM ccxcv consultos] jurisconsultos ZM ccxcvi hubieras] debieras ZM ccxcvii conformar] conformarte ZM ccxcviii precetos] preceptos MN2 MN4 PU OU MR ccxcix esto] eso PU OU ZM ccc facultades] dificultades PU OU ccci considerarán muy bien los jueces, y ansí] considerarán los jueces muy bien, y ansí PU // consideran los jueces muy bien, y así OU // consideran muy bien los jueces, y ansí MR MN4 cccii temas sin ocasión de temor, que yo] temas, que yo OU ccciii voluntad perpetua y constante, atenta] voluntad constante, atenta OU // voluntad perpectua y constante, atenta MN4 ccciv cual] uno TP MN2 cccv En el Ms. MR aparece anotada bajo las líneas del texto la siguiente oración: Constans et perpetuam voluntas jus, suum cuique tribuens. cccvi “Mucho ha, gravísimo Alitias] “Mucho ha, oh, gravísimo Alitias MR cccvii A partir de la palabra Tebas, el manuscrito OU cambia de mano, aunque, según se puede concluir después de examinar las variantes que aún sigue compartiendo con PU, no se puede asegurar que cambie de modelo de copia. cccviii Tebas, la de Egipto, que dan a entender ] Tebas, la de Egito, que dan a entender TP // Tebas, que dan a entender OU cccix Memón para traer] Memnón para traer MN2 TP PU OU MR // Meninón para traer ZM 448 cccx de horror, y con esto sujetas, pero mienten] de horror, pero mienten OU cccxi cuanto a nuestros jueces] cuanto nuestros jueces TP MN2 cccxii creemos, y ansí pues, debemos acomodarnos] creemos, y ansí debemos acomodarnos PU // creemos, y así debemos acomodarnos OU cccxiiiSuplícote, si me amas, que lleguemos al tribunal de vuestro juez Radamanto para que digas esto mismo en su presencia] “Pues si eso es así, abuelo mío, si te place, lleguemos al tribunal de vuestro juez Radamanto para que en su presencia digas lo mismo” MN3 // Suplícote, sin me más detener, que lleguemos al tribunal de nuestro juez Radamanto para que digas esto en su presencia PU OU // Suplícote, si me amas, que lleguemos al tribunal de nuestro juez Radamanto para que digas esto mismo en su presencia MR cccxiv mande que se escriba esa] y él mande se escriba la MN3 // mande que se escriba esta MR cccxv autoriçada con su sello] autorizada con su sello MN4 TP PU OU MR ZM // autorizada y con su sello MN3 cccxvi que se le dé fe en juicio, se me entregue] que haga fe en juicio, se me entregue MN3 // que se le dé fe en juicio y se me entregue MR ZM cccxvii para que yo me la lleve conmigo y la presente] para que la lleve y presente MN3 // para que yo me la lleve conmigo y la represente OU cccxviii quien pende en Atenas mi causa, y quitada toda duda, si la hubiere, me libren la sentencia en conformidad desta declaración que haces; pues de la misma manera se maravillan de que haya sido] quienes pende mi causa en Atenas, y quitada la duda que hubiere, pronuncien sentencia en conformidad de la declaración que haces; pues ansí se maravillan y niegan haber sido MN3 // quien pende en Atenas mi causa, pues de la misma manera se maravillan de que haya sido PU OU ZM // quien pende en Atenas mi causa, y quitada toda la duda, si la hubiere, me libren en la sentencia en conformidad desta declaración que haces; pues de la misma manera se maravillan de que haya sido MR MN4 // om. y LSIP [MN4] cccxix suceda] succeda PU OU cccxx como si no fuera tu bisnieto, y niegan haber sido tu voluntad instituirnos a los de tu línea directa, como si fuéramos tus esclavos o tus enemigos, a quien no es verisímil por atinadas conjecturas que quiso nadie dejar herederos.”] no si yo no fuera tu bisnieto, y niegan haber sido tu voluntad sustituirnos a los de tu línea directa, como si fuéramos tus esclavos o tus enemigos, a quien no es verisímil por atinadas conjecturas que quiso nadie dejar herederos.” MN2 // no si yo no fuera tu bisnieto, y niegan haber sido tu voluntad instituirnos a los de tu línea directa, como si fuéramos tus esclavos o tus enemigos, a quien no es verisímil por atinadas conjecturas que quiso nadie dejar herederos.” TP // como si, en vez de tu nieto, fuera enemigo o esclavo tuyo a quien la inverosimilidad desfavorezca. MN3 // como si no fuera tu bisnieto, y niegan haber sido tu voluntad instruirnos a los de tu línea directa, como si fuéramos tus esclavos o tus enemigos, a quien no es verisímil por atinadas conjeturas que quiso nadie dejar herederos.” PU // como si no fuera tu bisnieto, y niegan haber sido tu voluntad instruirnos a los de tu línea directa, como si fuéramos tus esclavos o enemigos, a quien no es verisímil por atinadas conjeturas que quiso nadie dejar herederos.” OU // como si no fuera tu bisnieto, y niegan haber sido tu voluntad instituirnos a los de tu línea directa, como si fuéramos tus esclavos o tus enemigos, a quien no es verisímil por atinadas conjeturas que quiso nadie dejar herederos.” MR // como si no fuera tu bisnieto, y niegan haber sido tu voluntad instituirnos a los de tu línia directa, como si fuéramos tus esclavos o tus enemigos, a quien no es verisímil por atinadas cojecturas que quiso nadie dejar herederos.” MN4 // como si no fuera tu bisnieto, y niegan haber sido tu voluntad instituirnos a los de tu línea directa, como si fuéramos tus esclavos o tus enemigos, a quien no es verisímil por atinadas conjecturas que quiso dejar nadie heredero ZM // om. var. línia LSIP [MN4] cccxxi Pareciéndole] Pareciole TP PU OU MN3 ZM // Parecielo MN2 cccxxii mi consejo] el consejo MN3 cccxxiii Radamanto y yo] Radamonte y yo MN2 // Radamanto, adonde MN3 cccxxiv Acuérdome que estuve] Acuérdome estuve MN3 cccxxv esperança] esperanza MN3 MN4 PU MR cccxxvi que cobré de salir con vitoria] que cobré de salir con victoria MN2 PU OU MR // que cobré de salir victorioso MN3 // que había de salir con vitoria ZM cccxxvii Hecho esto en el juicio, será bien que lleguemos adonde veas a tu agüelo Dulipo, Nearco, tu padre, y a Dirce, tu esposa, que saben también de tu venida] Hecho esto en el juicio, será bien que lleguemos adonde veas tu agüelo Dulipo, Nearco, tu padre, y a Dirce, tu esposa, que saben también de tu venida TP MN2 // Acabado esto, razón será que lleguemos a ver a Nearco, tu padre, y a Dirce, tu esposa, que son sabedores de tu venida MN3 // Hecho esto en el juicio, será bien que lleguemos adonde veas a tu agüelo Dulipo, a Nearco, tu padre, y a Dirce, tu esposa, que saben también de tu venida PU ZM // Hecho esto en el juicio, será bien que lleguemos adonde veas a tu abuelo Dulipo y a Heareo, tu padre, y a Dirfe, tu 449 esposa, que saben también de tu venida OU // Hecho esto en el juicio, será bien que lleguemos adonde veas a tu abuelo Dulipo, Nearco, tu padre, y a Dirce, tu esposa, que saben también de tu venida MR cccxxviii “Ninguna cosa habrá para mí tan dulce como ver las personas que yo más amé viviendo”, pero] “Ninguna cosa habrá para mí tan dulce como ver a las personas que yo más amé viviendo”, pero MN2 TP PU // “Ninguna cosa habrá para mí, como ver las dos personas que más amé”; aunque MN3 // “Ninguna cosa habrá para mí tan dulce como ver a las personas que yo más amé viviendo”, pera OU // “Ninguna cosa había para mí tan dulce como ver las personas que yo más amé viviendo”, pero MR MN4 // “Ninguna cosa para mí otra tan dulce como ver a las personas que yo más amé viviendo, pero ZM cccxxix que yo, en teniendo] que en teniendo MN3 // que yo, en teniendo MN4 (En MN4 aparece corregida la palabra entiendo con la adición de las letras necesarias para leer la palabra en teniendo) cccxxx autorizada, era mi designio] autoriçada, era mi designio MN2 // autorizada, mi designio era E // autorizada, era mi voluntad PU OU cccxxxi mis padres] mi padre MN3 cccxxxii litiga de ninguna consideración son todas las otras cosas del mundo] litiga no son de consideración las demás cosas del mundo MN3 cccxxxiii y cuanto a mi mujer Dirce, aunque no tuviera otra ocupación] y cuanto a mi mujer Dirce, si me faltara ocupación MN3 // y cuanto a mi mujer, aunque no tuviera otra ocupación OU // y cuanto a mi mujer Dirce, cuando no tuviera otra ocupacio ZM cccxxxiv Era venerable su aspecto, y más la rectitud] Su aspecto era venerable, y mayor la rectitud MN3 // Era venerable su aspecto, y más la retitud MN4 cccxxxv Propusimos mi bisagüelo y yo lo que allí nos traía y que le suplicábamos que nos despachase bien y con brevedad] Propusimos mi bisabuelo y yo lo que allí nos traía y que le suplicábamos que nos despachase bien y con brevedad MN2 MR // Propusimos lo que allí nos traía, y suplicámosle por el bueno y breve despacho MN3 // Propusimos lo que allí nos traía y que le suplicábamos nos despachase bien y con brevedad OU cccxxxvi Yo te despacharé, Menipo, como lo pides –dijo Radamanto– porque los jueces de acá ninguna parte de nuestros oficios convertimos en nuestra propia autoridad ni sujetamos a nuestro gusto a los que nos han menester encadenándolos con su misma necesidad. Pero si tú] Yo te despacharé, Menipo, como lo pides –dijo Radamanto– porque los jueces de acá ninguna parte de nuestros oficios convertimos en nuestra propria autoridad ni sujetamos a nuestro gusto a los que nos han menester encadenándolos con su misma necesidad. Pero si tú MN2 // Yo te despacharé, Menipo, sin dilación alguna, porque acá no las admitimos los jueces vigilantes, mas si tú MN3 // Yo te despacharé, Menipo, como lo pides –dijo Radamanto– porque los jueces de acá ninguna parte de nuestros oficios convertimos en nuestra propia autoridad ni sujetamos a nuestro a los que nos han menester encadenándolos con su mesma necesidad, pero si tú ZM // om. var. propria LSIP [MN2] cccxxxvii echaras mano de la mentira y fabricaras escrituras supositicias o adulteraras las verdaderas o las escondieras, o rasgaras] echaras mano de la mentira y fabricaras escrituras supositicias o adulteradas o escondieras las verdaderas, o rasgaras MN3 // echaras mano de la mentira y favorecieras escrituras supositivas o adulteraras las verdades o las escondieras, o rasgaras PU // echaras mano de la mentira o adulteraras las verdades o las escondieras, o rasgaras OU // echaras mano de la mintira y fabricaras escripturas supositicas o adulteras las verdaderas o las escondieras, o rasgaras MN4 // echaras mano de la mentira y fabricaras escrituras supersticiosas o adulteradas las verdaderas o las escondieras, o rasgaras ZM // om. var. mintira LSIP [MN4] cccxxxviii proceso, o tuvieras ánimo para poner de tu boca en las orejas del juez alguna gran promesa o dádiva en sus manos o hacerle a él entender que se le sigue algún gran provecho de que tú ganes, como lo acostumbráis los vivientes, pudieras estar cierto de vencer la causa] proceso, como lo acostumbráis, pudieras asegurarte de vencer el pleito MN3 // proceso, o tuvieras ánimo para poner de tu boca en las orejas del juez alguna gran promesa o dádiva en sus manos o hacerle entender que se le sigue a él algún gran provecho de que tú ganes, como lo acostumbráis los vivientes, pudieras estar cierto de vencer la causa PU OU ZM // proceso, o tuvieras ánimo para poner de tu boca en las orejas del juez alguna gran promesa o dádiva en sus manos o hacerle a él entender que tú ganes, como lo acostumbráis los vivientes, pudieras estar cierto de vencer la causa MR cccxxxix Radamanto, más con semblante de reprehender] Radamanto con semblante más de reprehender MN3 // Radamanto, más con semblante de reprender MR cccxl aquellas] tales MN3 cccxli Y ansí le repliqué: “Por cierto, divino Radamanto, de la misma suerte nos dan con eso en la cara los dioses, como si no lo fuesen o no tuviesen poder para estorbar o castigar los delincuentes, y como si los hombres pudiesen ofender] Y ansí le repliqué: “Por cierto, divino Radamanto, de la misma manera nos dan los dioses con eso en la cara como si no lo fuesen o no tuviesen poder para estorbarlo o castigarlo, y 450 como si los hombres pudiesen ofender MN2 // Y ansí le repliqué: “Lo que yo veo, divino Radamanto, es que de la misma suerte nos dan consejo en la cara los dioses, como si no lo fuesen o no tuviesen poder para estorbarlo o castigar los delincuentes, y como si los hombres pudiesen ofender MN1 MN4 // Y ansí le repliqué: “Por cierto, divino Radamanto, de la misma manera nos dan los dioses con eso en la cara como si no lo fuesen o no tuviesen poder para estorbarlo o castigallo, y como si los hombres pudiesen ofender TP // Y ansí le repliqué: “Por cierto, divino Radamanto, ansí nos dan en la cara con esos delitos, como si faltase a los soberanos poder para castigarlos y desterrarlos, y como si los hombres pudiesen ofender MN3 // Y ansí le repliqué: “Por cierto, divino Radamanto, de la misma manera los dioses nos dan con eso en la cara como si no lo fuesen o no tuviesen poder para estorbarlo, o como si los hombres pudiesen ofender PU // Y así le repliqué: “Por cierto, divino Radamanto, de la misma manera los dioses nos dan con eso en la cara como si no lo fuesen o no tuviesen poder para estorbarlo, o como si los hombres podiesen ofender OU // Y ansí le repliqué: “Lo que yo veo, divino Radamanto, es que de la misma suerte nos dan con eso en cara los dioses como si no lo fuesen o no tuviesen poder para estorbarlo o castigar los delincuentes, y como si los hombres pudiesen ofender MR // Y ansí le repliqué: “Por cierto, divino Radamanto, de la misma manera los dioses nos dan con eso en la cara como si no fuesen o no tuviesen poder para estorballo o castigallo, y como si los hombres pudiesen ofender ZM cccxlii sin las fuerças que les concede para todas las acciones el mismo ofendido. ¿Por qué vosotros] sin las fuerças que les concede para todas las ocasiones el mismo ofendido. ¿Por qué vosotros MN2 // sin fuerza del mismo ofendido. Haríasme gran bien en decir por qué vosotros MN3 // sin las fuerzas que les concede para todas las acciones el mismo ofendido. Sería gran bien para mí que me dijeses por qué vosotros PU // sin las fuerças que les concede para todas las acciones el mismo ofendido. Sería gran bien para mí que me dijeses por qué vosotros OU ZM // sin las fuerzas que les concede para todas las acciones el mismo ofendido. ¿Por qué vosotros MR MN4 cccxliii solos aquellos que proceden por tan abominables] solos los que proceden por tan abominables TP MN2 PU OU ZM // solo los hombres que usan tan abominables MN3 // solos aquellos que proceden por tan abovinables MN4 cccxliv prosperidad] prospriedad TP // om. var. prospriedad LSIP [TP] cccxlv y los buenos que conservan la inocencia sean los desvalidos y desdichados?] y los buenos sean los desvalidos y desdichados? TP MN2 PU OU // y sean los buenos desvalidos y desdichados? MN3 // y los buenos sean los desvalidos y descchados? ZM cccxlvi vuestro poder] vuestra rectitud MN1 MR MN4 cccxlvii a] para TP MN2 PU OU ZM cccxlviii desamen a la virtud] desamen la virtud MN3 PU OU ZM // om. var. desamen la virtud LSIP [MN3 PU] cccxlix della y la tengan por invención ridícula] de ella, teniéndola por invención ridícula MN3 // de ella y la tengan por invención ridícula PU OU // della y la tengan por invención redícula MN4 // om. var. redícula LSIP [MN4] cccl hallándose por seguirla puestos] hallándose en pago de seguirla puestos TP MN2 PU OU ZM // y que el pago de seguirla sea verse puestos MN3 cccli oprobrio] oprobvio TP // oprobio OU // om. var. oprobvio LSIP [TP] ccclii Radamanto, con más severidad, se compuso para responder] Radamanto se puso con más reveridad para responder MN3 // Radamanto, con más severidad, se puso para responder PU // Radamanto, con más severidad, se puso a responder OU // om. var. puso LSIP [PU] cccliii ¿Y [...] Demás que] om MN3 cccliv dijo: “¿Y ansí vosotros] dijo: “¿ansí vosotros MN2 PU // dijo: “¿así vosotros OU // dijo ansí: “Si vosotros MR ccclv queja de que el inico prevalezca contra] quejas de que prevalezca el inicuo contra MN2 TP // queja de que prevalezca el inicuo contra PU OU ZM ccclvi viviésedes] viviéradeis PU OU ccclvii Merecen, por dicha, vuestras ] Merecen, por ventura, vuestras TP MN2 // Merecen, por dichas, vuestras MN4 ccclviii correspondencia] correspondiencia MN4 // om. var. correspondiencia LSIP [MN4] ccclix dellas] de ellas PU OU ccclx si vosotros estimásedes las cosas] si estimásedes las cosas MN1 MR // si vosotros estimásedeis las cosas PU OU // om. vosotros LSIP [MN4] ccclxi vida mortal no en más de como ellas son] vida mortal como ellas son MN3 ccclxii les atribuyésedes] las atribuyésedes MN3 // les atribuyésedeis PU // les atribuísedes OU // om. var. atribuyésedeis LSIP [PU] 451 ccclxiii deidad, no de los sucesos dellas sacaríades argumento] deidad, de los sucesos de ellas no sacaríais argumentos MN3 // deidad, no de los succesos de ellas sacaríadeis argumento PU // deidad, no de los sucesos de ellas sacaríadeis argumento OU ccclxiv pero, como las adoráis, y como estimadores livianos medís los juicios divinos con] pero, como las adoráis, y juntamente medís los juicios divinos en TP MN2 // mas, como medís los juicios divinos por MN3 // pero, como las adoráis, y juntamente midís los juicios divinos con PU // pero, como los adoráis, y juntamente medís los juicios divinos con OU // pero, como las doráis, y juntamente medís los juicios divinos con ZM ccclxv cada vez que veis] cuando veis MN3 ccclxvi las lites prevalece la causa injusta] los pleitos saca mejor sentencia la peor causa MN3 ccclxvii la Divina Providencia. Y] la Providencia Divina; mas MN3 ccclxviii creyésedes] creyésedeis PU OU ccclxix debéis, que] debéis creerlo, que MN3 ccclxx esperaríades que en tales casos hay apelación para otra vida] esperaríades en tales casos la apelación que hay para otra vida MN3 ccclxxi examina] exsamina MN4 ccclxxii no respetosos. ¡Oh, lástima de la razón! ¡Oh, perversión y abuso de los humanos que abraçan la inocencia solo para poseer con ella la común fortuna convirtiendo el objeto en instrumento! Esta respuesta mía te bastará por ahora, y ansí no sigas tan ardua cuestión, porque] no respetosos. ¡Oh, lástima de los humanos que solamente abraçan la inocencia para poseer con ella a la fortuna convirtiendo el objeto en instrumento! Esta respuesta te bastará por ahora, y ansí deja esta cuestión, porque TP // no respetosos. ¡Oh, lásitma de los humanos que solamente abraçan la inocencia para poseer con ella a la fortuna convirtiendo el objecto en instrumento! Esta respuesta te bastará por ahora, y ansí deja esta cuestión, porque MN2 // desinteresados; cese ya esta cuestión, que MN3 // no respectosos. ¡Oh, lástima de los humanos que solamente abrazan la inocencia para poseer con ella a la fortuna convirtiendo el objeto en instrumento! Esta respuesta te bastará por agora, y ansí deja esta cuestión, porque PU // no respectosos. ¡Oh, lástima de los humanos que solamente abraçan la inocencia para poseer con ella a la fortuna convirtiendo el objeto en instrumento! Esta respuesta te bastará por ahora, y así deja esta cuestión porque OU // no sospechosos. ¡Oh, lástima de la razón! ¡Oh, perversión y abuso de los humanos que abrazan la inocencia solo para poseer con ella la común fortuna convirtiendo el objeto en instrumento! Esta respuesta mía te bastará por ahora, y ansí no sigas tan ardua cuestión, porque MR // no respectosos. ¡Oh, lástima de la razón! ¡Oh, perversión y abuso de los humanos que abrazan la inocencia solo para poseer con ella la común fortuna convirtiendo el objeto en instrumento! Esta respuesta mía te bastará por ahora, y ansí no siguas tan ardua cuestión, porque MN4 // no respetosos. ¡Oh, lástima de los humanos que solamente abrazan la inocencia para poseer con ella a la fortuna convirtiendo el objeto en instrumento! Esta respuesta te bastará por ahora, y ansí deja esta cuestión, porque ZM // err. lect. rrespectosos LSIP [MN1]; om. var. siguas LSIP [MN4] ccclxxiii su] la PU OU ZM ccclxxiv y tú no porque no la alcances dejes de respetar sus precetos (en TP parece haber un cambio de mano a partir de no porque no la alcances)] y tú no porque no la alcances dejes de respetar sus preceptos MN4 PU OU MR // y tú no porque no la alcances dejes de respectar sus preceptos MN2 // y tú no dejes de respetar sus preceptos porque no los alcances MN3 // y tú no porque la alcances dejes de respetar sus precetos OU // y tú porque no la alcances no dejes de respectar sus preceptos ZM ccclxxv que mires mejor en lo que pretendes. Tú pides que se te entregue] que mires mejor lo que hay en lo que pretendes. Tú pides que se te entregue MN1 // que mires lo que pretendes. Pides se te entregue MN3 // que mires mejor lo que hay en lo que pretendes. Tú pides que te se entregue MR MN4 // err. lect. se le LSIP [MN2] ccclxxvi bisagüelo dice] bisabuelo dice MN2 OU MR // abuelo dice MN3 ccclxxvii sobre esto] sobr’esto TP MN2 // sobre desto OU ccclxxviii que] de ZM ccclxxix más que llevar otro pleito nuevo o, por mejor decir] más que cargarte con otro pleito nuevo o, por mejor decir MN3 // más que llevar otro pleito nuevo?, ¿por mejor decir OU // más que otro pleito nuevo o, por mejor decir MR // más que var otro pleito nuevo o, por mejor decir MN4 ccclxxx mismo? Luego, ¿piensas tú que vuestros consultos] mismo? ¿Piensas que los consultos MN3 ccclxxxi hallar en lo que aquí se escribiere] hacer en lo que aquí se escribe PU OU // hablar en lo que aquí se escribe ZM // err. lect. escriuere LSIP [MN1 TP] ccclxxxii testamento que tu bisagüelo hizo? Yo al punto mandaré que se] testamento que tu bisagüelo hiço? Yo al punto mandaré que se MN2 // testamento de tu abuelo? Al punto mandaré se MN3 // testamento que 452 tu agüelo hizo? Yo al punto mandaré que se PU // testamento que tu abuelo hizo? Yo al punto mandaré que se OU // testamento que tu bisabuelo hizo? Yo al punto mandaré que se MR ccclxxxiii despachos en buena forma, pero si mi consejo siguieses, ningún caso harías de ellos] despachos en buena forma, pero si mi consejo se siguiese, ningún caso harías dellos TP MN2 ZM // despachos en forma debida, mas si tomas mi consejo, ningún caso harás de ellos MN3 // despachos en buena forma, pero si mi consejo siguieses, ninguna cosa harías de ellos PU OU // despachos en buena forma, pero si mi consejo siguieres, ningún caso harías dellos MR MN4 ccclxxxiv antoja, todo lo negarán] antoja, lo negarán todo MN3 ccclxxxv bisagüelo subiese a Atenas] abuelo subiese a Atenas MN3 // bisabuelo subiese a Atenas OU MR // bisagüelo subiese Atenas MN4 ccclxxxvi y con voz viva dijese a los jueces el verdadero conceto] y con voz viva dijese a los jueces el verdadero concepto MN4 MR ZM // y con viva voz dijese a los jueces el verdadero concepto MN3 // y con voz viva dijese el verdadero concepto PU // y con vos viva dijese el verdadero conceto OU ccclxxxvii le creerían] lo creerían MN3 PU OU // lo creirían ZM ccclxxxviii tus] los MN3 ccclxxxix que agora se escurecen, tan claro habló y más que en lo que agora va dictando al escribano; o le redargüirían de que no ha lugar] que has presentado, tan claro y más habla que lo que ahora dice, y aún le redargüirán que no ha lugar MN3 // que agora se escurecen, tan en claro habló, más que en lo que agora va dictando al escribano; o le redargüirían de que no ha lugar PU // que ahora se escurecen, tan en claro habló, más que en lo que ahora va dictando el escribano; o le redargüirían de que no ha lugar OU // que ahora se escurecen, tan claro habló y más que en lo que agora va dictado al escribano; o le redargüirían de que no ha lugar MR MN4 // que ahora se escurecen, tan claro habló y más que en lo que ahora va dictando el escribano; o le redargüirían de que no ha lugar ZM cccxc porque por la primera se adquirió derecho a otros] porque por la primera se adquirió el derecho para otros MN3 // porque la primera se adquirió a otros PU OU cccxci Se encuentra omitido en MN3 todo el fragmento que va desde a muchos atenienses hasta la parte donde se habla de la procedencia de Menipo, inmediatamente después de tanta reverencia debe la tierra. En el testimonio MN3 aparece de la siguiente manera: Cuanto más que sabiendo eres de Corinto, donde naciste, y extranjero en Atenas, para continuar igual que en MN1 hasta la siguiente variante. cccxcii cuanto más que a muchos atenienses] cuanto más que a los atenienses MR // cuanto más atenienses MN4 cccxciii de uno de tus antecesores] de tus antecesores OU (En PU el copista corrige sobre la línea con uno de tus, algo que OU no hace. Posiblemente esta parte se leyera con dificultad en el testimonio del que copiaron PU y OU) cccxciv mandan] manda ZM cccxcv la ley natural, divina y positiva] la ley natural y divina y positiva TP MN2 cccxcvi derechos] drechos PU cccxcvii municipales] principales MR MN4 cccxcviii se te] te se MN4 cccxcix excluirte] escluirte TP PU ZM cd escritura] escriptura MN4 cdi hubiese] hubiere OU cdii interpreten] interpretarían ZM cdiii desaproprien] desapropien MN2 MN4 PU OU MR cdiv excluido] escluido TP cdv tus contrarios] tu contrario PU OU cdvi con todo eso, y sin embargo de todo ello,] con todo eso, sin embargo de todo ello, PU OU // om. var. eso, sin embargo LSIP [PU] cdvii en los ojos a lo que es favorable, digo a la verdad, tan encomendada por la autoridad del cielo, a quien tanta reverencia debe la tierra.] en los ojos al favor, digo a la verdad, tan encomendada por la autoridad del cielo y de la tierra. TP MN2 PU OU ZM cdviii Corinto] Corintio PU OU // om. var. Corintio LSIP [PU] cdix casado allí con] casado con MN3 cdx se te ha de guardar] se te guardará MN3 cdxi aunque el mismo Júpiter te patrocine] aunque Júpiter te patrocine? MN3 // aunque el mismo Júpiter te apatrocine? PU OU cdxii estranjero pida] forastero pida MN3 // estranjero pide ZM cdxiii trujéronle] trajéronle MN2 MN3 cdxiv relación] relacio ZM 453 cdxv y me encaminé hacia] y caminé hacia MN3 cdxvi de] del OU cdxvii salirme y acudir a mi pleito] venirme a acudir a mi pleito MN3 cdxviii priesa] prisa OU cdxix bisagüelo] abuelo MN3 // bisabuelo OU cdxx ver a mi agüelo ni a mi padre] ver a mi padre MN3 // ver a mi abuelo ni a mi padre OU cdxxi Y yo mismo oí] Y oí MN3 cdxxii menester!” Y agora caigo en la mucha razón que tenían] menester!” Y agora caigo en la cuenta y en la mucha razón que tenían TP // menester!” Y agora caigo en la cuenta y en la mucha raçón que tenían MN2 // menester! Ahora caigo en la mucha razón que tenían MN3 // menester!” Y agora cayo yo en la mucha razón que tenían PU // menester!” Y ahora cayo yo en la mucha razón que tenían OU // menester!” Y ahora caigo en la cuenta yo y en la mucha razón que tenían ZM cdxxiii ruin trato me redujo el ser litigante] ruin trato y correspondencia reducen los pleitos por noble que sea quien los tiene MN3 // ruin troto me redujo el ser litigante ZM cdxxiv tu] de MN3 cdxxv escritura?] escriptura? MN4 cdxxvi Aconsejábanme que] Antes me aconsejaron que MN3 cdxxvii decían, aunque de] decían, aun de TP MN2 cdxxviii hizo] hiço MN2 cdxxix començaban ya a aplicar] començaban ya aplicar TP // empezaban ya a aplicar MN3 // comenzaban ya a aplicar PU OU MR // comenzaban ya aplicar MN4 // començaban ya de aplicar ZM // om. var. ya aplicar LSIP [MN4] cdxxx propósito y favor de mis] propósito de mis MN3 // propósito y favor de los MR cdxxxi Presentela [...] Admirado me dejas] om MN3 cdxxxii Presentela, viéronla los jueces, quedó la causa clara, asegurada] presentela, diéronla a los jueces, quedó la causa clara y asegurada PU OU cdxxxiii estranjero] extranjero MN4 cdxxxiv ocasión oculta para ello. ¿Supiste] ocasión oculta. ¿Supiste PU OU // ocasión suelta para ello. ¿Supiste MR // ocasión oculta para ello. ¿Supistes ZM cdxxxv fuerça] fuerza MN4 TP PU MR cdxxxviguiadas por rodeos hasta parar] guiadas por rodeos hasta poner TP MN2 // enviadas por rodeos hasta parar OU // err. lect. hasta poner LSIP [PU] cdxxxvii les] las ZM cdxxxviii verisímil] verosímil PU OU // om. var. verosímil [PU] cdxxxix interés ni provecho en que] interés en que OU cdxl desvergonçasen contra la pureça de la justicia] desvergonçasen contra la pureza de la justicia OU ZM // desvergonçasen contra la pureza de la justa TP // desvergonzasen contra la pureza de la justicia PU MR MN4 // om. var. justa LSIP [TP] cdxli Arsitas mío] Aristas mío ZM cdxlii o] y PU cdxliii asegurarte es que] asigurarte que PU // asegurarte que OU ZM// om. var. asigurarte que LSIP [PU] cdxliv mismo contrario mío] mismo contrario mismo OU cdxlv decía: “¿Es posible?, ¿es posible que] decía: “¿Es posible que TP MN2 cdxlvi desarmé la verdad y con tan poco humo escurecí la luz y desterré] desarmé a la verdad y con tan poco humo escurecí a la luz y desterré MN2 MN4 TP ZM // desarme a la verdad y con tan poco humo escurezca a la luz y destierre PU // desarme a la verdad y con tan poco humo escureciese la luz y destierre OU // desarmé la verdad y con tan poco humo escurecí la verdad y desterré MR cdxlvii Arsitas. Y esos jueces, después de tal sentencia] Arsitas. Y esos jueces de tal sentencia MN2 // Arsitas. Esos jueces, después de tal sentencia OU cdxlviii pudieron] podieron OU cdxlix cabeças] cabezas PU MR MN4 cdl asombrados] açombrados OU cdli Quizá] Quiçá TP MN2 OU cdlii y, si esto fue ansí, tú mismo verás cuán sin razón te quejas] y, si esto es ansí, sin razón te quejas TP PU OU // y, si esto es ansí, sin raçón te quejas MN2 // y, si esto es así, sin razón te quejas ZM cdliii atrae a su opinión al entendimiento y él sabe lisonjearla y] atrae a su opinión al entendimiento y él la lisonjea y TP MN2 // atrae el entendimiento y él la lisonjea y PU // atrae al entendimiento y él la lisonjea y OU // atrae a su opinión el entendimiento y él la lisonjea ZM 454 cdliv y el entendimiento, como adulador, huelga // y el adulador del entendimiento huelga TP MN2 PU OU ZM cdlv carguen la culpa solo a él, mas para Dios] carguen a él la culpa, pero para Dios TP MN2 PU OU ZM cdlvi Arsitas. Admirado me dejas, Menipo, aunque he holgado de escucharte. Pero dime agora: ¿qué tiene todo esto que ver con lo que yo te pregunté al principio tocante a Eróstrato?] Arsitas. Admirado me dejas, Menipo, aunque he holgado de escucharte. Pero dime agora: ¿qué tiene todo eso que ver con lo que yo te pregunté al principio tocante a Eróstrato? TP MN2 // Arsitas. Holgádome he, oh, Menipo, de escucharte. Mas dime: ¿qué tiene esto que ver con lo que te pregunté al principio de Eróstrato? MN3 // Arsitas. Admirado me dejas, Menipo, aunque he holgado de escucharte. Pero dime agora: ¿qué tiene esto tanto que ver con lo que yo te pregunté al principio tocante a Eróstrato? PU // Arsitas. Admirado me dejas, Menipo, aunque he holgado de escucharte. Pero dime ahora: ¿qué tiene esto tanto que ver con lo que yo te pregunté al principio tocante a Eróstrato? OU // Arsitas. Admirado me dejas, Menipo, aunque he holgado de escucharte. Pero dime: ¿qué tiene esto que ver con lo que yo te pregunté al principio tocante a Eróstrato? ZM cdlvii sabré yo, por lo que aquí has contado] sabré yo lo que aquí has contado TP MN2 // sabré por lo que has contado MN3 cdlviii desheredar a sus hijos] desheredar sus hijos PU OU cdlix su] la OU cdlx estraños] extraños MN3 cdlxi prometiste que me lo dirías y cómo fuiste el autor de lo que aquel cruel hizo] prometiste que me lo dirías y cómo fuiste el auctor de lo que aquel cruel hizo MN2 // prometiste decírmela y cómo fuiste autor de su crueldad MN3 cdlxii Muy bien dices, Arsitas, y ansí quería ya volver] Muy bien dices, Arsitas, y ansí querría ya volver MN2 PU // Dices muy bien, Arsita, y así quiero volver ya MN3 // Muy bien dices, Arsitas, y así querría ya volver OU // Muy bien dices, Arsitas, y así quería ya volver MR // Muy bien dices, Aristas, y así querría yo volver ZM cdlxiii Sabe] Sabes MN4 cdlxiv peregrinación, la conté toda a Eróstrato, el cual fue testigo del agravio que se me hizo. Ponderamos entre los dos la instabilidad de los tiempos] peregrinación, la conté toda a Eróstrato, el cual fue testigo del agravio que se me hiço. Ponderamos entre los dos la instabilidad de los tiempos MN2 // peregrinación, se la conté a Eróstrato, y los dos ponderamos la instabilidad de esta vida MN3 // peregrinación, la conté toda a Eróstrato, el cual fue testigo del agravio que se me hizo. Ponderamos los dos la instabilidad de los tiempos PU OU cdlxv la fuerça del amor proprio, la sutileza con que los engaña y cuán hondas raíces tiene y cómo no hay en esta vida juicio libre] la fuerça del amor proprio, la sutileça con que los engaña y cuán hondas raíces tiene y cómo no hay en esta vida juicio libre MN2 // la fuerza del amor propio, y cómo no hay en ella justicia libre MN3 // la fuerza del amor propio, la sutileza con que los engaña y cuán hondas raíces tiene y cómo no hay en esta vida juicio libre PU MR // la fuerza del amor propio, la sutileza con que los engaña y cuán hondas raíces tiene y cómo no hay en esta vida juicio libre OU // la fuerza del amor proprio, la sutileza con que los engaña y cuán hondas raíces tiene MN4 // la fuerça del amor propio, la sutileza con que los engaña y cuán hondas raíces tiene y cómo no hay en esta vida juicio libre ZM cdlxvi consultos] letrados MN3 cdlxvii tiraniçados] tiranizados MN3 MN4 TP PU OU MR ZM cdlxviii concetos] conceptos MN3 MN4 PU MR cdlxix tributarios a su ambición en el punto] tributarios de su ambición en el punto MN2 TP PU OU ZM // tributarios de su ambición al punto MN3 cdlxx declarados] declaradas MN4 cdlxxi por que] pues MN3 cdlxxii como ellos quieren] como quieren MN3 cdlxxiii escura] obscura MN3 cdlxxiv Pues, como Eróstrato amaba a sus hijos tan tiernamente, agravado de la enfermedad de que murió, los mandó llamar a su presencia habiendo primero llamado a los jurisconsultos que en Atenas había,] Pues, como Eróstrato amaba a sus hijos tan tiernamente, agravado de la enfermedad de que murió, les mandó llamar a su presencia habiendo primero llamado a los jurisconsultos que en Atenas había, TP MN2 // De aquí nació que, estando Eróstrato agravado de la enfermedad que le acabó, como amaba tan tiernamente a sus hijos, los hizo traer a su presencia habiendo primero llamado todos los jurisconsultos de Atenas MN3 // Pues, como Eróstrato amaba a sus hijos tan tiernamente, agravado de la enfermedad de que murió, los mandó llamar a su presencia y, habiendo primero llamado los jurisconsultos que en Atenas había, PU // Pues, como Eróstrato amaba a sus hijos tan tiernamente, agravado de la enfermedad de que 455 murió, los mandó llamar a su presencia y, habiendo llamado primero los jurisconsultos que en Atenas había, OU cdlxxv y los hijos al otro, él se asentó en la cama y, vuelto a los adbogados, les dijo] y los hijos al otro, les dijo TP MN2 // y a otro los hijos, él se sentó en la cama y, vuelto a los abogados, les dijo de esta suerte MN3 // y los hijos a otro, él se asentó en la cama y, vuelto a los adbogados, les dijo PU // y los hijos al otro, él se açentó en la cama y, vuelto a los abogados, les dijo OU // y los hijos a otro, él se asentó en la cama y, vuelto a los abogados, les dijo MR // y los hijos a otro, él se asentó en la cama y, vuelto a los abogados, les dijo // err. lect. al otro LSIP [PU] cdlxxvi varones sabios] sabios varones MN3 cdlxxvii aciones y de nuestros pensamientos] acciones y de nuestros pensamientos MN2 MN4 PU OU MR ZM // acciones y pensamientos MN3 cdlxxviii ansí] así MN3 OU cdlxxix de llamaros para] vengáis aquí para MN3 cdlxxx della. Tomalda de presto y haceos señores della. A los soberanos dioses] della. Tomadla de presto y haceos señores della. A los soberanos dioses MN2 TP // de ella. Tomadla y haceos señores de todo, y a los soberanos dioses MN3 // de ella. Tomalda de presto y haceos señores de ella. A los soberanos dioses PU // de ella. Tomadla de presto y haceos señores de ella. A los soberanos dioses OU // della. A los soberanos dioses MR ZM cdlxxxi agora] ahora MN3 OU MR MN4 cdlxxxii esta hacienda sea de estos hijos míos que veis presentes, pero,] esta mi hacienda sea destos hijos que veis presentes, pero, TP MN2 ZM // esta hacienda sea de estos mis hijos que tenéis presentes, mas, MN3 // esta hacienda sea destos hijos míos que veis presentes, pero, OU MR MN4 cdlxxxiii escrebirlos herederos] escribirlos herederos MN2 MR TP PU OU ZM // declarallos por herederos MN3 cdlxxxiv firmeza] firmeça MN2 cdlxxxv llevad] llevando MR cdlxxxvi vez] ves OU cdlxxxvii hubiéredes] hubiérades MN2 TP ZM // habíades MN3 PU OU cdlxxxviii encantos] autos MN3 cdlxxxix adbogados o ya como jueces. Pidoos afectuosamente, si en vosotros cabe afecto paterno, que os acordéis de socorrer a estos hijos huérfanos, pues, como digo, todos mis bienes son suyos y yo los quiero para ellos; dependan de vuestra misericordia y no de su justicia.] adbogados o ya como jueces. Pidoos afectuosamente, si en vosotros cabe afecto paterno, que os acordéis de socorrer a estos hijos huérfanos, pues, como digo, todos mis bienes son suyos y yo los quiero para ellos; dependan de vuestra misericordia y de su justicia. TP // abogados o ya como jueces. Pidoos afectuosamente, si en vosotros cabe afecto paterno, que os acordéis de socorrer a estos hijos huérfanos, pues, como digo, todos mis bienes son suyos y yo los quiero para ellos; dependan de vuestra misericordia y de su justicia. MN2 // abogados, ya como jueces, afectuosamente os pido tengáis memoria de socorrer estos hijos huérfanos, cuyos de derecho son todos mis bienes y yo los quiero para ellos, pero gusto mucho más que dependan de vuestra misericordia, que de vuestra justicia. MN3 // adbogados o ya como jueces. Pidoos afectuosamente, si en vosotros cabe afecto paterno, que os acordéis de socorrer a estos hijos huérfanos, pues, como digo, todos mis bienes son suyos y yo los quiero para ellos; dependan de vuestra misericordia y no de su justicia. PU // abogados o ya como jueces. Pidoos afectuosamente, si en vosotros cabe afecto paterno, que os acordéis de socorrer a estos hijos güérfanos, pues, como digo, todos mis bienes son suyos y yo los quiero para ellos; dependan de vuestra misericordia y no de su justicia. OU // abogados, ya como jueces. Pidoos, afectivamente, os acordéis de socorrer a estos hijos huérfanos, pues, como digo, todos mis bienes son suyos y yo los quiero para ellos; dependan de vuestra misericordia y no de su justicia. MR // adbogados, ya como jueces. Pidoos, afectuosamente, os acordéis de socorrer a estos hijos huérfanos, pues, como digo, todos mis bienes son suyos y yo los quiero para ellos; dependan de vuestra misericordia y no de su justicia. MN4 cdxc acetaron] aceptaron MN3 PU ZM // accetaron MN4 // adbogados, ya como jueces. Pidoos, afectuosamente, si en vosotros cabe afecto paterno, que os acordéis de socorrer a estos hijos huérfanos, pues, como digo, todos mis bienes son suyos y yo los quiero para ellos; dependen de vuestra misericordia y no de su justicia ZM cdxci prometieron de socorrer a los huérfanos, aunque lo prometieron con tales palabras que se podrán exsimir de cumplirlo y pretender que no se obligaron. Ansí que, Arsitas mío, esto que Eróstrato hizo] prometieron de socorrer a los huérfanos y, aunque lo prometieron, fue con tales palabras que se podrán eximir de cumplirlo y pretender que no se obligaron. Ansí que, Arsita mío, esto que Eróstrato hizo TP // prometieron de socorrer a los huérfanos y, aunque lo prometieron, fue con tales palabras que se podrán eximir de cumplirlo y pretender que no se obligaron. Ansí que, Arsita mío, esto que Eróstrato hiço MN2 // 456 prometieron socorrer los huérfanos, aunque la promesa fue con tales palabras que se podían eximir de cumplirla y pretender que no se obligaron. Así que, Arsita mío, lo que Eróstrato hizo MN3 // prometieron de socorrer a los huérfanos, aunque lo prometieron con tales palabras que se podrían eximir de cumplirlo y pretender que no se obligaron. Ansí que, Arsitas mío, esto que Eróstrato hizo PU // prometieron de socorrer a los güérfanos, aunque lo prometieron con tales palabras que se podrían eximir de cumplirlo y pretender que no se obligaron. Así que, Arsitas vio esto que Eróstrato hizo OU // prometieron socorrer a los huérfanos, aunque lo prometieron con tales palabras que se podrán eximir de cumplirlo y pretender que no se obligaron. Ansí que, Arsitas mío, esto que Eróstrato hizo MR // prometiendo socorrer a los huérfanos, aunque lo prometieron con tales palabras, que se podrán eximir de cumplirlo y pretender que no se obligaron. Ansí que, Arsitas mío, esto que Eróstrato hizo MN4 // prometieron de socorrer a los huérfanos, aunque lo prometieron con tales palabras que se podrán eximir de cumplirlo y pretender que no se obligaron. Ansí que, Aristas mío, esto que Eróstrato hizo ZM cdxcii necesidad] piedad MN3 cdxciii dejar asegurada, cuanto le fue posible] asegurar todo lo posible MN3 // dejar asigurada, cuanto fue posible PU // dejar asegurada, cuanto fue posible OU cdxciv hacienda para sus hijos, la cual, por testamento, no lo estuviera. Poco después] hacienda para sus hijos, lo cual, por testamento, no lo estuviera. Poco después MN2 // hacienda a sus hijos, pues por testamento nunca lo estuviera. Poco después MN3 // hacienda para sus hijos, lo cual, por testamento, no les pudiera. Poco después PU // hacienda para sus hijos, la cual, por testamento, no les pudiera dejar. Poco después OU cdxcv su] la OU cdxcvi llantos, tanto por la muerte del dueño] llantos, así por la muerte del dueño MN3 // llanto por la muerte del dueño MR cdxcvii ver que ha] ver ha MN3 cdxcviii estos jurisconsultos] los letrados MN3 cdxcix puede] pueda ZM d su] la MN3 di su hijo] sus hijos MN3 dii medio de que] medio que MN3 diii Arsitas. Yo confieso, Menipo, que quedo satisfecho] Arsitas. Confieso, Menipo, que estoy satisfecho MN3 // Arsitas. Yo confieso, Menipo, que quedó satisfecho MN4 div beneficiar a sus hijos] beneficiar sus hijos MN3 dv que] quien PU OU dvi muestras] muestra PU OU dvii prudencia, aunque] prudencia, mas MN3 dviii llegare a ese punto] llegase a este punto MR // llegara a ese punto ZM dix adbogados] abogados MN2 MN3 OU MR dx y abrasarla y esparcir al aire las cenizas] y abrasarla y esparcir al aire las ceniças MN2 OU // y allí abrasarla y hacer esparcir al aire las cenizas MN3 dxi mis] mi MN4 dxii para que] porque MN3 dxiii queden] quedem MN2 // quedan ZM dxiv queden nuestros] vean a nuestros MN3 dxv pero entremos en la ciudad] pero volvamos a la ciudad MN1 MR MN4 // mas entremos en la ciudad MN3 dxvi tiranizada] tiraniçada MN2 dxvii mentira] fraude MN1 MR MN4 457 Demócritoi Damageto, Hipócrates.1ii Damageto.iii Todas esasiv cartas, oh, Hipócrates, he recebidov y visto por ellas lo que te sucedióvi con Demócrito, pero no por eso te has de librar de contármelo ahora sobre mesa, pues ningunos escritos llegan a la voz viva.2 Hipócrates. Con tal rigor quita la medicinavii todo ejercicio a los que acaban de comer que, aun elviii de la imaginación dicen que no es seguro,ix pero no puedo yo oponerme al gusto de Damageto, que por el derechox de la amistad, y ahoraxi por el del 1 Demócrito, Damageto, Hipócrates: Demócrito: “de Abdera (Tracia) (ca. 460-370 antes de J. C.), discípulo de Leucipo [...] Aunque estuvo en Atenas, no se relacionó con los filósofos áticos de su tiempo, por lo cual permaneció relativamente ignorado, bien que Aristóteles se refiera a él, lo mismo que a Leucipo, con el mismo detalle que a los demás presocráticos, en su Metafísica y en otras obras [...] Los argumentos de Demócrito son, según el Estagirita, apropiados a su tema y derivados del conocimiento de la Naturaleza [...] establece Demócrito, en efecto, como «principios», lo lleno y lo vacío, es decir, el «ser» y el «no ser». El «ser» son los átomos, cuyo número es infinito, diferenciándose entre sí no por las cualidades sensibles, como las homeomerías de Anaxágoras, sino por su orden, figura y posición” (Ferrater Mora, s.v. Demócrito); Damageto: este personaje aparece por primera vez en la carta 14 de los textos atribuidos a Hipócrates en los que se basa el diálogo de Argensola. En esta carta Hipócrates le solicita a Damageto un barco veloz llamado “El sol”, navío que el médico había visto en Rodas, la patria de su destinatario. Pausanias documenta otro Damageto que podría tener relación con el personaje de los textos hipocráticos y, por tanto, con el del diálogo de Argensola. Se trata de un rey que gobierna en la ciudad rodia de Yaliso, situada al Nordeste de la isla (Descripción de Grecia, IV, 24, 2, 1994: p. 166 y n. 60); Hipócrates: Hipócrates de Cos fue contemporáneo de Sócrates (469-399 a. C) y uno de los médicos más reconocidos de la Antigüedad. Por los pocos datos biográficos que nos han llegado, se cree que era de pequeña estatura, que hizo diferentes viajes y que murió en Larisa en el año 399 a. C. De acuerdo con Platón, Hipócrates pensaba que no se puede entender la naturaleza del cuerpo sin entender la naturaleza del todo, es decir, en primer lugar, es necesario conocer si el cuerpo es simple o multiforme y, después, cuáles son las fuerzas que genera por sí mismo y cuáles son las que recibe del exterior. Aunque no se conocen sus textos, pues su obra siempre se ha considerado apócrifa, su metodología y doctrina ha sido conocida, o al menos atribuida a este médico, a lo largo de los siglos, desde la Antigüedad hasta nuestros días (Oxford, s.v. Hippocrates). 2 Todas esas cartas, oh, Hipócrates, he recebido [...] a la voz viva: Argensola toma como modelo para escribir este diálogo original unas cartas espurias que el famoso médico Hipócrates de Cos habría intercambiado con diferentes personajes, a través de las cuales deja constancia de cómo los abderitas reclamaron su presencia con la intención de sanar al filósofo Demócrito de Abdera [véase O. H. Green (1935: 277)]. Según Schwartz y Pérez Cuenca (2011: 185), estas cartas podrían haber sido escritas en torno al siglo I. d. C., recibiendo diferentes traducciones al latín y a varias lenguas romances durante los siglos XVI y XVII. Su primera edición moderna, realizada por Émile Littré y publicada junto con otras obras atribuidas a Hipócrates, data del s. XIX (París, 1839-1861); las cartas se pueden leer en el volumen IX bajo el epígrafe “Lettres, décrets et harangues”; ningunos escritos: como ya se vio en el caso de solos aquellos (cf. Menipo, n. 83), en el castellano clásico no era infrecuente que algunas clases de palabras, como los adverbios o los adjetivos indefinidos, concordaran en plural con el sustantivo o palabra con función nominal a los que precedían: “Después de éstos, ningunos escritos han quedado en la memoria de los hombres que merezcan igualarse con los de Baltasar Castellón y del Molsa” (Fernando de Herrera, Comentarios a Garcilaso, [1972], p. 423. Ejemplo extraído del Corpus diacrónico del español [en línea] [16-06-2013]). Keniston también documenta este tipo de concordancia en 40.65. 458 hospedaje, tiene comigo fuerça xviii xii de ley.3 Mas, porque la repeticiónxiii de algunas cosas suelexiv ser importuna, començaré xv prosiguiendo desde lo último que te escrebí.xvi Damageto.xvii Todo lo que dejare Hipócrates de decir será pérdida cierta. Hipócrates. Mucho ha que tú eres juez sospechoso en mis causas, pero entremos en el caso.4 Ya tú sabes por mis cartas cómo el senado de los abderitas me pidió por sus embajadores que fuese a curar a su ciudadano Demócrito, que lo tenía loco el estudio de la filosofía. Damageto. xxiii xxvii xxviii xix Muy bien me acuerdo desoxx y de que, cuando me escrebistexxi pidiéndome que te remitiese aquel navío que en Rodas llamamos “El sol”, tan ligero y seguro,xxii dijiste que deseabas que te llevase con alas,5 porque te parecían pereçosos los remos para acudir a curar a aquel filósofo y, aunque alabéxxiv tu cuidado, en mucho más tuve el de los abderitas, y dije muchas veces que ya por lo menos alcançaronxxv el más generoso renombrexxvi que se puede merecer con obras humanas, pues, con piedad general, buscaron el remedio para un hombre particular atraídos de sola su virtud. Hipócrates. Es eso de manera que, cuando desembarqué en Abdera,xxix hallé en el puerto toda la ciudad que esperaba mi venida, hombres y mujeres, viejos y niños, tristes por la enfermedad de su ciudadano; y abraçándome, xxx decían: 6 “Bien seas llegado, Hipócrates, a curar un varón insigne en quien está enferma toda la patria y todas nuestras leyes. Ven, pues, a dar salud, no a un hombre solo, sino a todo un senado enfermo y a toda una ciudad, y ten por cierto que no solo llegas como médico, sino 3 comigo: “Cummecum debería haber dado *comego, pero tomó la i de mi y rehizo la inicial con-, según el modelo conmigo, contigo. La forma intermedia comigo era conocida en la literatura antigua (Cid, Berceo, etc.) y duraba en el S. XVI (Torquemada); hoy subsiste en asturiano (cumigu). En aragonés se oye con mí (y con ti)” (Alvar-Pottier, 2003: 125). No se vuelve a anotar. 4 Mucho ha que tú eres juez sospechoso en mis causas: Damageto, viejo amigo de Hipócrates, ha perdido la imparcialidad y objetividad de un interlocutor exento de afecto alguno. Por tanto, de manera proléptica, se anuncia el rol discípulo que Damageto desempeñará durante todo el diálogo marco frente a la maestría ejercida por Hipócrates. 5 alas: ‘velas náuticas’; “En la náutica son unas velas de lienzo crudo o coleta, por la parte superior angostas, que vienen de los penoles de las vergas de las gavias a los penoles de las vergas mayores” (Aut. s.v. ala). 6 hallé en el puerto toda la ciudad que esperaba mi venida: aquí ciudad es un sustantivo colectivo personificado, por tanto, el español actual exigiría que el sintagma nominal en el que se encuentra fuera precedido de la preposición a; sin embargo, como ya se ha visto (cf. Menipo, n. 6), esta preposición no sería obligatoria para estos casos hasta finales del Siglo de Oro. 459 como fundador della, xxxii xxxiii xxxiv xxxvi xxxvii xxxviii xxxix xliii 7 xxxi y que con esta obra la dejarás cercada de sagradas murallas.” Decían otros: “Una ciudad muy noble, mas antes la Grecia toda te suplica que conserves el cuerpo de la sabiduría, y hazxxxv cuenta que la misma dotrina nos envía a ti por embajadores para esto mismo.8 En los siglos futuros serás gratificado por la misma verdad que ambos inquirís, 9 y tampoco faltan obligaciones particulares en este caso, pues tú descendiente eres de Esculapio,xl y este, sobrino de Hércules, de quien descendió Abdero, xli que dio nombre a nuestra ciudad. 10 Estos premios te proponemos, pues tú rehúsas todos los ordinarios y sabemos que tu ánimo es despreciador de los tesoros, y que no lo inclinaron los del xlii mayor de los reyes, Artajerjes, ni la grandeça pérsica que él te prometía a xliv que acudieses a su mandamiento,11 ni después las amenaçasxlv de destruir tu patria y hundir en el agua la isla de Coo, porque estimas en más la sabiduría que la riqueza.”xlvi 7 como fundador della: o, mejor, como refundador, pues la sanación del filósofo Demócrito implica la cura y el fortalecimiento de toda la ciudad, lugar que, en opinión de los abderitas, dejará cercado con “sagradas murallas” tras cumplir su trabajo con éxito. Además, como se dice a continuación, Hipócrates es descendiente de Asclepio, emparentado con Hércules, fundador de la ciudad, y con Abdero, en cuyo honor el héroe griego puso nombre al nuevo asentamiento (Apolodoro, Biblioteca, II, 8, 1996: 110). 8 conserves el cuerpo de la sabiduría [...] para esto mismo: el cuerpo de la sabiduría: ‘el colectivo de sabios griegos, representado en este caso por Demócrito’; “Se llama también el agregado de personas que componen un pueblo, república o comunidad” (Aut., s.v. cuerpo); la misma dotrina: ‘la misma sabiduría’. 9 ambos: ‘Hipócrates y Demócrito’. 10 Esculapio [...] Abdero, que dio nombre a esta ciudad: Esculapio: “Asclepio, el Esculapio de los latinos, es a la vez el héroe y el dios de la Medicina. Hijo de Apolo, las leyendas relativas a su nacimiento varían de un modo considerable. La más corriente –y es la versión seguida por Píndaro– cuenta que Apolo había amado a Corónide, hija del rey tesalio Flegias [...] a la que hizo concebir un hijo. Pero durante este embarazo, Corónide había cedido al amor de un mortal, Isquis, hijo de Élato. Advertido de su falta por la indiscreción de una corneja –o tal vez por sus dotes adivinatorias–, Apolo dio muerte a la infiel y, en el momento en que su cuerpo era colocado sobre la pira para quemarlo, el dios arrancó de su seno al niño, vivo aún [...] El culto a Asclepio, comprobado en Tesalia, en Trica, donde tal vez tuvo su origen, se estableció principalmente en Epidauro (Peloponeso), donde se desarrolló una verdadera escuela de medicina, cuyas prácticas eran sobre todo mágicas, pero que preparó el advenimiento de una medicina más científica. Este arte era practicado por los Asclepíadas, o descendientes de Asclepio. El más célebre es Hipócrates, cuya familia descendía del dios.” (Grim., s.v. Asclepio); Abdero: según dice Apolodoro, Abdero era hijo de Hermes y favorito de Hércules. Le ayudó en su octavo trabajo custodiando las yeguas antropófagas de Diomedes, aunque finalmente Abdero perdió la vida siendo arrastrado por estos animales. Una vez que Hércules dio muerte a Diomedes e hizo huir al resto de tracios, fundó la ciudad junto al sepulcro del amigo caído (Apolodoro, Biblioteca, II, 8, 1996: 110). 11 que no lo inclinaron los del mayor de los reyes, Artajerjes: [...] a que: Hipócrates fue requerido por el rey Artajerjes para librar a los persas de una peste que estaba diezmando a sus ejércitos. Así se cuenta en la primea carta espuria de Hipócrates (Hipócrates, IX, 1861: 313). Tras la negativa del médico de Cos, el rey Artajerjes, tal y como dicen los abderitas en el diálogo de Argensola, amenaza a Hipócrates en la carta octava con hundir su isla patria en el mar (Hipócrates, IX, 1861: 319). Las cartas de Hipócrates podrían referirse a Artajerjes Mnemon (405-359 a. C.), primogénito de Darío II y Parisatis. En el 401 a. C. tuvo que defender su trono ante Ciro el joven, su hermano, resultando victorioso tras dar muerte al insurrecto en Cunaxa. De su reinado destaca el incremento de la importancia dada al culto de los dioses Mitra y Anahita, la pérdida de Egipto como región del imperio persa y la fama de su carácter justo, sensato y valiente (New Pauly, s.v. Artaxerxes); a que: ‘para que’: esta es una de las conjunciones que, a diferencia de para que, porque y que, Keniston considera marginales o de muy poco uso en las construcciones de valor final: “envió mensajeros a que se diesen por vasallos de V. M.” (Keniston, 29.464). 460 Damageto. Estraños xlvii xlviii efectos de amor y dignos de mayor ponderación, considerando de qué pechos nacían, porque si una muchedumbre de filósofos lamentara el peligro del gran Demócrito, ninguno se maravillara, pero un vulgoxlix que se sustenta de industrias mecánicas, una ciudad ocupada en el tráfago de la mercancía, llorar la enfermedad de un sabio novedad es a que no darán fácilmente crédito los hombres. Hipócrates. También, oh, Damagetol mío, me lo pareceli a mí, pero es sin duda que, por hacer los abderitas tan diferentelii profesión, creyeron que Demócrito estaba loco.liii Damageto.liv ¿Qué señales vieron en él para creer que lo estaba? Hipócrates. Vieron que no era como ellos. “De todos los negocios humanos – decían– está olvidado, lviii lxiii lv y más de sí mismo. Pasalvi las noches y los días velando, estase riyendo 12 lvii de todas las cosas, tanto de las importantes como de las pequeñas y, persuadido de que esta vida es nada, la pasa sin lograrla.13 Cuando vee lix que uno se casa, otro ejercita la mercancía,lx otro adbogalxi en las causas, otro navega, otro edifica, este salelxii por embajador, aquel aspira al magistrado y manda a los demás, el otro es herido o muerto, o enfermo, Demócrito se ríe de todo y de todos cuando los vee alegreslxiv o tristes.14 Demás desto –añadían– anda especulando los profundos secretoslxv 12 estase riyendo: la risa de Demócrito sobre la vanidad de los problemas humanos, en oposición al llanto de Heráclito, se encuentra documentada en escritores latinos como Séneca (Sobre la ira, 10, 5 [2000: 170 y 171]) o Juvenal (Sátiras, X, vv. 29-53, 1996: 128 y 129). La pareja de filósofos aparece también representada con los rasgos tradicionalmente atribuidos a cada uno de ellos en Vitatum auctio de Luciano, donde el escritor samosatense lleva al extremo la antítesis de los dos caracteres con la intención de parodiar ambas escuelas de pensamiento; riyendo: en la presencia de la palatal representada por -y- han podido confluir dos fenómenos lingüísticos: por un lado, la yod que se produjo en el tema latino de presente RĪDEŌ > riyo y, por otro, la consonante antihiática documentada en el infinitivo reyir. El recurso de introducir una consonante palatal para deshacer el hiato era particularmente característico en aragonés y, como señala Lloyd, aún pervive en la actualidad: “Esta consonante antihiática se extendió a otras formas verbales, como las variantes de los infinitivos: cayer, creyer, oyir, rayer, reyir, seyer y veyer por caer, creer, oír, raer, seer y veer. Estas formas siguen existiendo en leonés y aragonés modernos (Dworkin, 1974, 177).” (Lloyd, 1993: 378). 13 sin lograrla: ‘sin aprovecharla’; “Se toma asimismo por aprovecharse o valerse de alguna cosa: como lograr la ocasión, el tiempo, etc.” (Aut. s.v. lograr). 14 Cuando vee que uno se casa [...] cuando los vee alegres o tristes: esta trivialización de penas y alegrías humanas se lee en la sátira X de Juvenal, vv. 51-53 (1996: 129), quien dice sobre Demócrito lo siguiente: “Se burlaba asimismo de las cuitas y alegrías de la gente, / en ocasiones, también de las lágrimas, mientras que él por su parte cuando le amenazaba la Fortuna, / la mandaba a la horca y le hacía bonitamente la higa”; vee: es el resultado medieval de la forma utilizada en latín para designar la tercera 461 del centro, y desto lxvii lxviii lxxii lxvi escribe.15 Dice que esos aires están llenos de ídolos y espíritus, pone el oído atento a los cantos de las aves y muchas veces se levanta de noche y le oímos murmurar versos, y suele decir que se entregalxix en la inmensidad de las cosas.” Damageto.lxx Según todas ellas excedenlxxi a la capacidad humana, muy creíble pudiera hacer la locura de Demócrito. Hipócrates. Ansílxxiii lxxiv lxxvi lxxvii lxxviii lxxix lxxxi lxxxii lxxxiii lxxxiv lxxxv lxxxvi lxxxvii es, pero, en mi opinión, más locos estaban ellos, y con harta más necesidad de probar el eléboro lxxv y las otras yerbas que yo llevaba prevenidas para sanar a Demócrito.16 Sabe, Damageto, que los idiotas tienen por demasía la dotrina de que ellos carecen y, por esto, la excelencia y grandeça della cobra en los ánimos vulgares opinión de enfermedad, por la ignorancia de los que lolxxx juzgan; porque cada uno aquellos dones que a él le faltan los condena por superfluos en el otro que los tiene, y ansí, al tímido le parece cosa infructuosa la fortaleza, y al avaro, la magnanimidad, y juzgan que todo exceso de virtud sale de la debida moderación. Y como Demócrito, excluidos todos los cuidados inferiores, vivía o en alguna cueva o entre los árboles, apartado siempre del estruendo que suele turbar la especulación de las obras de Dios,17 y como desengañado de las de los hombres, le venían a ser materia de risa, de aquí nació el tenerle por loco; y como si todos los de aquella ciudad no tuvieran otra alma que la de aquel su ciudadano, persona del singular (VIDET). Según Penny (2001: 183), la contracción de esta /ee/ fue tardía; “En la edad de oro, este verbo se conjugaba con un doble paradigma: veo, ves, ver y veo, vees, veer, que acabó fundiendo las ee en una e (veemos, veeis, veen > vemos, veis, ven), pero el imperfecto vía, vías repuso su e (veía, veías) de manera un tanto sorprendente” (Alvar-Pottier, 2003: 163, n. 27). No se vuelve a anotar. 15 anda especulando los profundos secretos del centro: parece que los abderitas se refieren a la teoría del átomo planteada por Leucipo y desarrollada por Demócrito, en base a la cual el cosmos está compuesto de vacío y átomos que se combinan entre sí para formar la materia, cuyos elementos básicos son el fuego, el agua, el aire y la tierra (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, IX, 44, 2011: 477). 16 eléboro y las otras yerbas: eléboro: en relación a esta planta medicinal a la que se le atribuye la capacidad de curar la locura, véase la nota 13 de Menipo litigante; yerbas: la grafía y representa la forma patrimonial con consonante palatal resultante de la yod vocálica (cf. Menipo, n. 30). 17 Demócrito, excluidos todos los cuidados inferiores, vivía o en alguna cueva o entre los árboles, apartado siempre del estruendo que suele turbar la especulación de las obras de Dios: según refiere Diógenes Laercio, era proverbial la capacidad de ensimismamiento que tenía Demócrito cuando se encontraba ocupado en sus indagaciones filosóficas: “Demetrio dice (hablando de la herencia que recibió el filósofo) que su parte fue superior a cien talentos, que se gastó por entero. Cuenta también que era tan laborioso que en el jardín que rodeaba la casa se había dispuesto una pequeña celda en la que se encerraba. Y una vez su padre trajo un buey para el sacrificio y lo dejó atado allí, y no se dio cuenta durante largo rato, hasta que su padre le hizo levantarse con el motivo del sacrificio y le habló del buey” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, IX, 34, 2011: 473). 462 parece que cayeron enfermos cuando él lo estuvo, y a la verdad, ellos enloquecieron de la verdadera cordura de Demócrito. Damageto. lxxxviii lxxxix Eso que dices, ¡de cuán cansada cosa es para los ánimos plebeyos! La excelencia de cualquiera virtud es una de las más antigasxc verdades de la tierra,18 pero, ¿cómo estuviste tan constante en no creerxci a las cartas de los abderitas ni a toda una república?, ¿resulta que te persuadistexcii que estaban todos en ella locos antes que Demócrito? Hipócrates. Porque ha mucho tiempo que sé yo los desconciertos de un senado indocto y laxciii xcvii xcviii costumbre de interpretarxciv con error las actionesxcv de los varones insignes. A esto se junta que, luego que supe la locura de Demócrito, habiendo yo dormido quietamente una noche, cuando se començaba a mostrar el alba xcvi se me ofreció un sueño que me lo aseguró. Parecíame que veía al mismo Esculapio al tiempo que yo entraba por la ciudad de Abdera, y no mostraba el semblante suave y apacible como el de sus imágenes, xcix sino horrendo y turbado. Seguíanle ciertos dragones disformes arrastrando los cuerpos y dando silbos y, entre ellos, algunos ministros con vasijas llenas de medicamentos. Estendió hacia mí aquel Dios la mano, y yo, asiéndola,c le rogabaci que se fuese comigocii y no me desamparase en aquella cura, pero él me respondió: “Ninguna necesidad tienes de mi presencia. Esta, que es común diosa de los mortales e inmortales, seráciii siempre contigo.” Yo vuelvo los ojos y veo una mujer con toda perfición,civ hermosa, bien dispuesta, sencillamente adornada.19 Sus 18 cualquiera virtud es una de las más antigas verdades de la tierra: cualquiera: aunque en la actualidad predomina la forma apocopada si precede a un nombre, ya sea masculino o femenino, en castellano clásico este adjetivo indefinido podía aparecer en ambas formas ante nombres tanto masculinos como femeninos; antigas: ‘antiguas’; la forma monoptonga antigo procedente de /K + wau/ fue el resultado predominante durante la Edad Media, sin embargo, no era habitual que en el mismo caso ante a perdiera el diptongo latino, como ocurre en ANTĪQUA > antiga (Penny, 2001: 80; Lloyd, 1993: 373). Alvar señala que la wau tras consonante tiende a eliminarse en aragonés antiguo; aporta como ejemplo la palabra aquí analizada: “GW. Tiende a suprimirse el elemento semiconsonántico, por disimilación eliminadora. Jaca: antigas (7, fol. 2v, 11)” (Alvar, 1958-1959: 216). Además, se han hallado resultados en CORDE relacionados con varios autores aragoneses que emplean esta misma forma; es el caso de Juan Fernández de Heredia, Lupercio Leonardo de Argensola o el mismo Bartolomé: “Llamaua a las naciones enemigas, / pródigas de mis hijos a su gusto, / las crueldades imitando antigas”, Rimas, [1951], págs. 549 y 550. Ejemplo extraído del Corpus diacrónico del español [en línea] [10-06-2013]). 19 Yo vuelvo los ojos [...] bien dispuesta, sencillamente adornada: según Schwartz y Pérez Cuenca (2011: p. 189, n. 76), Argensola reformula este encuentro onírico de carácter profético basándose en la carta decimoquinta del epistolario atribuido a Hipócrates: “Argensola imita la carta 15, que desarrolla un sueño premonitorio de Hipócrates (1962, pp. 339-343). Mantiene los elementos más importantes del mismo: la descripción del dios Esculapio, que inspiraba temor, su cohorte de dragones y reptiles, y la figura de la diosa Verdad, acompañada de Opinión, que habitaba entre los abderitas. Sobre el carácter profético de los sueños, Argensola se hace eco del manual de Artemidoro, Oneirocrítica, muy conocido en el XVI y el 463 ojos en todo el círculo resplandecían con cierta luz pura, que pensaras que era la de las estrellas, y en esto se me desapareció Esculapio, cviii cxiii cxvii cxviii cxxii cxxiii cxxiv cv pero asiome aquella mujer benignamente por la mano y, a pasoscvi muy lentos, me llevó por la ciudad hasta que, llegados a la casa donde yo me había de hospedar, también se me desapareció como visión imaginada. Solo esto me dijo: “Mañana te hallaré con Demócrito”. Y queriendocvii ya partirse, “suplícote –le dije–, señora, que me digas quién eres y con qué nombre quieres ser llamada.” “Yo soy –dijo ella– la Verdad, y esa otra que llega agora – y pareció de improviso otra mujer no fea, pero de aspecto atrevido y lleno de solicitud– se llama Opinión, y habita concix los abderitas.”cx Yo recordécxi en esto,20 y como no desprecio los sueños cuando guardan alguna cxii orden porque entonces tienen algo de vaticinio, púseme a interpretarcxiv este y hallé que el desaparecérseme Esculapio cxv significaba no tener Demócrito necesidad de medicina,cxvi y que la verdad estaba en él y la opinión en sus ciudadanos; pero, sin embargo desto, di orden en que Crateva,cxix excelente herbolario, buscase y recogiese de su mano diversas yerbas, y hicecxx otros apercibimientos proporcionados concxxi la dolencia falsa de Demócrito y con la verdadera de su república.21 Damageto. Dime, Hipócrates, ¿tanto cuidado deben tener del enfermo los que profesan tu facultad y tan grande le han de aplicar para entender la curación que aun los sueños del médico han de ser ministros de la salud? Hipócrates. Ningunas prevenciones son superfluas en el perfectocxxv médico. Damageto. Plegacxxvi a los dioses que todos los médicos te imiten.22 XVII, cuando se publican numerosas ediciones en latín y en italiano”; perfición: “La yod eleva invariablemente la vocal que precede a la sílaba acentuada aun en el caso en que haya desaparecido después [...] PERFECTIŌNE > perfición” (Lloyd, 1993: 323). 20 recordé: ‘desperté’; “despertar el que duerme, o volver en acuerdo” (Cov., s.v. recordar). 21 Crateva: Este personaje aparece en la carta 16. Según se dice en esta carta, es nieto de otro Crateva o Cratevas, al que no le va a la zaga en sus habilidades como herbolario. Aunque Crateva no sea contemporáneo de Hipócrates y Artajerjes, podría haber sido tomado por los escritores de las cartas hipocráticas como arquetipo de la profesión: “Cratevas –que vivió entre finales del siglo II y I a. C. y fue, probablemente, médico y farmacólogo de Mitríades VI Eupátor, al que dedicó una planta con el nombre Mithridatia según información transmitida por Plin. HN 26. 62– es mencionado por Dioscórides en el prólogo de su materia médica “herbolario”, o mejor, en terminología moderna «botánico, persona especialista en el conocimiento de las plantas»” (González Castro, 1999: 477). 22 Plega a los dioses: ‘quieran los dioses’. 464 Hipócrates. Oh, Damageto, cxxvii cxxviii cxxix cxxxi cxxxii cxxxiii cxxxiv cxxxv cxxxvi cxxxvii cxxxviii sabe que si por alguna causa me tengo por descendiente de Apolo es por un vehemente espíritu de vaticinio que, cuando me embiste y arde en mí, me está dando el ánimo;23 que han de llegar tiempos en que, por la ignoranciacxxx de los artífices, ha de venir a ser la medicina no más que una cierta mentira autoriçada, y que, a la sombra deste su aplauso, será ministro principal de la muerte, 24 y nuestros escritos lo mismo que las flechas de los scitas, bañadas del veneno de las yerbas por el mal uso de mis secuaces,25 y aun agora parece que habla el mismo Apolo en mí. Damageto. Ansícxxxix cxlii cxliii cxliv cxlvi cxlvii cxlviii cxlix es por cierto, porque te vas abrasando y tu semblante se vuelve más agradable, pero parece que te desmayas, ¡ah, Hipócrates, Hipócrates!cxl Sin duda está llenocxli del furor de su progenitor, Apolo. Yertos los labios, forceja por hablar, pero sin menearlos, respira y sale por ellos voz formada. Oyamos lo que dice.26 Hipócrates. ¡Oh, vosotros, los de los siglos venideros, que naceréis en lo último de Europa, en aquella grande provincia dividida hacia la parte oriental por largos montes, y todo lo demás por los dos mares, Océano y Tirreno!cxlv Aunque por vuestros vicios será vuestra naturaleza tan corrupta que apenas habrá entre vosotros quien tenga salud entera. ¡Huid, huid de vuestros médicos mal fundados en filosofía!, ¡no confiéis de su habilidad ni unos sabañones! Damageto. Ya parece que ha vuelto en sí ese Hipócrates. Rapto ha sido de Apolo.cl Hipócrates. Ansícli es por cierto, y que yo no le pude resistir, pero volvamos a mi jornada. 23 si por alguna cosa [...] espíritu de vaticinio: Apolo, tras dar muerte a Pitón y retomar la protección del oráculo délfico que el monstruo había dejado vacante, fue considerado en la mitología greco-romana como el dios del vaticinio. 24 ha de venir a ser la medicina no más que una cierta mentira autoriçada, y que, a la sombra deste su aplauso, será ministro principal de la muerte: la sátira a los médicos y, en particular, su analogía con profesiones vinculadas a la muerte, como los guerreros que quitan la vida salvajemente a sus enemigos, se encuentra presente ya en textos clásicos: “Ahora eres gladiador: antes habías sido ocultista / Hiciste como médico lo que haces como gladiador” (Marcial, Epigramas, VIII, epigrama 74, 1997: 94). Esta crítica a los médicos en tono burlesco fue muy popular entre los escritores de los Siglos de Oro (cf. Bartolomé Leonardo de Argensola, Rimas, I, soneto 57, 1974: 167). 25 secuaces: ‘seguidores’. 26 Oyamos: ‘oigamos’; cf. n. 12. Señala un aparte dialógico. 465 Damageto. cliii clii Decías que, desembarcado en Abdera, te acompañaban los vecinos della desde el puerto. Hipócrates. Todos, a mi parecer, y todos llorando, clvii clviii clxii clxiii clxiv clxvi clxvii clxviii clxix clxxi clxxii clxxiii clxxiv clxxv clxxvi clxxvii clxxviii cliv aunque yo les daba esperanças clv de que su amado ciudadano sanaría. Y con esto se consolaban. clvi Quisieron llevarme luego a descansar a casa de mi huésped,27 Filopemenes, pero yo no quise, antes les rogué que me llevasen sin más tardar a ver a Demócrito, que ninguna cosa deseaba más que verle y tratar luego de su salud.28clix Holgáronse destoclx y, alabando mi cuidado, me llevaron por una grande plaça,clxi en la cual, y en las calles, rodeado yo de aquel engañado pueblo, no se oían otras voces sino: “¡Sana, oh, Hipócrates, al mejor varón de Grecia; sana esta ciudad enferma, ayúdala, remédiala!”. No lejos, vimos la casa de Demócrito, porque estaba pegada al muro. Tras una torre se parecía un collado alto,29 poblado de espesos y negros álamos, entre cuya sombra descubrimos la habitación de Demócrito y al clxv mismo Demócrito, sentado debajo de las ramas estendidas y sombrías de un plátano. Un vestido grosero le caía desde los hombros, solo, descalço sobre una piedra, pálido y macilento, la barba prolongada. Por la una parte, junto a su lado derecho,clxx sonaba un arroyuelo que caía blandamente de lo alto, adonde había un pequeño templo dedicado a las ninfas, rodeado de algunas parras silvestres que la tierra produce de suyo.30 Tenía Demócrito, con gran compostura sobre las rodillas, un libro, y muchos esparcidos alderredor y, entre ellos, diversos animales despedaçados y cortados. Mirábamos que, algunas veces, abajándose como incitado, escrebía, otras estaba quieto y, puesto dentro de sí mismo, meditaba. Decíanme los abderitas, y no sin lágrimas: “¿Has notado, Hipócrates, cuán loco está Demócrito?”. Y todos decían esto mismo, con tan altos gemidos, que los oyó él y se reía. Yo entonces hice que los abderitas se quedasen allí esperando. “Yo solo –les dije– llegaré a 27 huésped: ‘anfitrión, hospedador’; “Se toma algunas veces por el mismo que hospeda en su casa a alguno” (Aut., s.v. huésped). 28 Filopemenes: este personaje, al igual que en el diálogo de Argensola, aparece como hospedador de Hipócrates en la carta 12 (Hipócrates, IX, 1861: 331). 29 se parecía: ‘se veía’; “Aparecer o dejarse ver alguna cosa” (Aut. s.v. parecer). 30 Un vestido grosero [...] que la tierra produce de suyo: la austeridad de la vida fundamentada en el ascetismo que practicaba Demócrito se puede entender gracias a la afirmación de Séneca, quien dice que “Demócrito renunció a las riquezas porque las consideraba un estorbo para la salud del alma” (De la providencia, VI, 2; 2000: 75), aunque, según señala Diógenes Laercio, Demócrito “al regresar de sus viajes, vivía de manera humilde, por haber gastado toda su fortuna. Y que a causa de su indigencia era mantenido por su hermano Dámaso” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, IX, 37, 2011: 474). 466 Demócrito,clxxix clxxx clxxxi clxxxii clxxxiii clxxxiv clxxxv clxxxvi clxxxvii clxxxviii clxxxix cxcii cxciii cxciv cxcvi cxcvii cxcviii cxcix cciii ccvii ccviii y en sus palabras y en otras señales reconoceré su enfermedad y trataré de aplicarle remedios.” Diciendo esto, bajaba yo poco a poco y con algún trabajo por una senda áspera. Y llegué a Demócrito a tiempo que, al parecer, escrebía alguna cosa muy ardua y como inspirada por algún dios. Esperé que se sosegase y, cuando acabó de escrebir, dejó la pluma y, vuelto a mí, me dijo: “Sálvete Dios, huésped.” Respondile: “A ti también, ¡oh, Demócritocxc sapientísimo!” Mas él, como corrido de no me haber saludado por mi nombre, “y a ti –dijo–, ¿cómo te llamaremos?,cxci porque el ignorar tu nombre ha sido causa de que te llamase huésped.” Respondile: “Yo soy Hipócrates, médico.” Y luego él: “La nobleza de la descendencia de Esculapio y la gloria de tucxcv sabiduría en la facultad de medicina también han llegado a mi noticia. ¿Qué negocios, oh, amigo, te han traído por acá? Pero asiéntate primero, que ya ves que este asiento, mas antes este montón de hojas, es agradable y aún está verde y blando, y para sentarte en él, más suave que las envidiosas sillas de la fortuna.” Al fin, habiéndome asentado, él prosiguió: “¿Traes algún negocio privado o público? Dímelo sencillamente y ayudarete en él cuanto pudiere.”31 “Ningún otro –le respondí–, sino solo el verte por comunicar con un varón sabio. También tiene cierta causa la patria, cuyo embajador soy ahora.” “Pues acepta –dijo luego– el hospedaje de mi casa.”cc Yo entonces, por atentar el sujeto,cci aunque para mí era certísimo que no estaba loco: “¿Conoces –le dije– a Filopemenes?”ccii “Muy bien le conozco, respondió él, y habita junto a la fuente Hermaida, y soy grandecciv amigo de sus padres.”32 Luego, yo: “Pues ese me tiene hospedado,ccv pero tú, Demócrito, aposentarme puedes en mejor alojamiento, y para esto, dime primero, ¿qué es lo que escribes?” Él entonces, deteniéndose algo, respondió: “Escribo de la locura.” “¡Oh, Júpiter –dije yo–, cuán a propósito escribe este contra su ciudad!” “¿Qué dices –dijo él– de la ciudad?” Y luego, yo: “Acaso se me salió esa palabra; no era nada. Pero dime, ¿qué es lo que escribesccvi de la locura?” “Qué tengo de escrebir –dijo él–, sino declarar lo que ella es y cómo se engendra en los 31 ayudarete: ‘te ayudaré’; en esta forma verbal se encuentra latente la síntesis de la forma analítica latina que dio lugar a la forma de futuro actual. Considerada ya arcaizante en la época de redacción de este texto, algunos autores aún seguían utilizando la forma analítica vulgarizada: “Entre el infinitivo y el verbo haber podía ir intercalado un pronombre átono (como es posible en el portugués actual) [...] Y todavía escritores con resabios arcaizantes podían poner, por 1552, verlo eys, tratarlos he [...] o, en 1585, pareceros ha bien” (Alvar-Pottier, 2003: 248 y 249). Por su parte, Lapesa dice que “como el infinitivo y la terminación constituían una sola unidad significativa, fue desapareciendo la escisión besarte he, engañar me ha, en beneficio de besaréte o te besaré, engañaráme o me engañará. Sin embargo, aún emplea Gracián excusarse ía en el Criticón” (Lapesa, 2001: 392). 32 Hermaida: ‘relativa a Hermes’. 467 hombres, y cómo se ha de curar; porque es la enfermedad más general y menos entendida y conocida del mundo, y mayor en los mismos que piensan que carecen della, y ansí, ccxii ccxiii ccxiv ccxvi ccxvii ccxviii ccxix ccxxi ccxxii ccxxiii ccxxiv ccxxv ccxxvi ccxxvii ccxxviii ccxxix ccxxx ccxxxi ccxxxii ccxxxiii ccxxxiv ccxxxv ccxxxvi ccxxxvii ccix todos estos animales que ves,ccx por esta causa los hago pedaços,ccxi no porque yo aborrezca las obras de Dios, sino por buscar en ellas la naturaleza y asiento de la cólera, pues, como tú sabes bien, ella es la causa del furor en los hombres cuando redunda en demasía.33 En todos la puso la naturaleça, pero en algunos más y en otros menos, de manera que la demasía es enfermedad de locura,ccxv siendo la cólera la materia della, unas veces mala y otras buena.” “¡Por Júpiter! –dije yo– que es esa la verdad, y que lo dices todo admirablemente. Dichoso tú que gozas de tanta quietud y triste de mí que no me es permitido participar della.”ccxx “¿Y por qué, oh, Hipócrates, no te es permitido?” “¿Por qué? –dije yo–, porque me lo estorban los cuidados domésticos de la hacienda, de las rentas y de los campos, y los de los hijos, las enfermedades, las muertes de unos, los casamientos de otros, los siervos, la familia y otros accidentes como estos que me quitan la oportunidad del sosiego.” Oyendo esto Demócrito, vuelto a su acostumbrado afecto, se començó a reír y prosiguió la risa difusamente.34 Yo entonces: “¿No me dirás, Demócrito mío, por qué te ríes? ¿Esto que he dicho es bueno o malo?” Pero él mucho más se reía, tanto que los abderitas, que de lo alto del collado nos miraban, afligidos de verlo, se torcían las manos y se herían en las cabezas y se mesaban las barbas porque,35 como después ellos mismos me dijeron, nunca mayores risadas había Demócrito dado, ni más derramadas36 que entonces. Volviendo, pues, a mi pregunta, le dije: “Yo deseo, Demócrito sapientísimo, conocer la causa desta tu costumbre de reír y saber de ti de qué risa te he parecido digno para que, bien entendida la causa, o yo me aparte de mi queja o tú, justamente reprehendido, refrenes esas risas dadas fuera de tiempo.” “¡Oh, Hércules! –dijo 33 ella es la causa [...] en demasía: según Séneca, la ira en exceso es una de las causas de la locura: “ésta es toda convulsión o incontinencia, causante de locura por un apetito inhumano de dolor, guerra, sangre, tormento. Se olvida de sí misma con tal de dañar al prójimo; se lanza de frente a las armas, deseosa de una venganza que arrastra consigo al vengador” (De la ira, I, 1; 2000: 105). Además, recogiendo la afirmación de Horacio (Epístolas, I, 2, v. 62, 2003: 363), Séneca dice que “algunos varones sabios llamaron a la ira locura de corta duración, ya que, como ésta, no es dueña de sí misma, se olvida del decoro, descuida toda norma, se obsesiona y obstina en su objetivo, se cierra a razones y consejos, se angustia por motivos banales, es incapaz de discernir lo justo y verdadero, y se parece mucho a las ruinas que se destrozan al caer sobre lo que aplastan” (De la ira, I, 2; 2000: 105). 34 afecto: ‘pasión, sentimiento’; “propiamente es pasión del ánima que, redundando en la voz, la altera y causa en el cuerpo un particular movimiento con que movemos a compasión y misericordia, a ira y a vengança, a tristeza y alegría, cosa importante y necesaria en el orador” (Cov. s.v. afecto). 35 se torcían las manos: “Hácese por pesar y arrepentimiento” (Correas, 1992: 652). 36 derramadas: “Derramarse, vale divertirse [...] Derramado: el divertido en muchas cosas” (Cov. s.v. derramar). 468 él–; Hipócrates mío, si tú con razónccxxxviii ccxxxix ccxli ccxlii ccxliii ccxliv ccxlv ccxlvi ccxlvii ccxlviii ccxlix cclii ccliii ccliv cclvi cclvii cclviii cclix cclxi cclxii cclxiii cclxiv cclxv cclxvi cclxvii cclxviii cclxix cclxx cclxxi cclxxii me pudieres reprehender, habrásccxl hecho la mayor cura del mundo.” “¿Cómo no reprehenderte? –le repliqué yo; luego, ¿piensas tú que no eres digno de reprehensión cuando, según dicen, te ríes de ver que se mueren los hombres, o de sus enfermedades, de sus desvaríos, de sus melancolías,37 de sus heridas o muertes violentas y de otras cosas como estas o más tristes, y, al contrario, de sus bodas, de sus fiestas, de la crianza de los hijos, de los misterios que veneran, de los magistrados, de las honras y otros acaecimientos alegres? Mira cuán manifiesto es tu error, que te ríes de las cosas de que debieras apiadarte y haces burla de las queccl fuera justo holgarteccli con ellas, y viene con esto a no ser distinto, en tu opinión, lo bueno de lo malo.” Respondió Demócrito: “O no te han contado, Hipócrates, la verdadera causa de mi risa o ahora tú no la atinas, pero será muy fácil topar con ella en parándote a considerar con cuántas veras tratan los hombres de lo que no es digno de ningunas,cclv sino de que todos se rían de aquel afán con que forcejan por haber lo que no merece ningún mínimo precio.”38 “Con todo eso –repliqué yo–, tiene fuerça mi argumento, porque si tú te quedas riendo de cuanto se hace, manifiestamente repugnas al mismo Dios, pues de dos admirables cosas que él puso en esta fábricacclx del mundo,39 que son el gozo y la tristeça, tú repruebas la una dellas y la excluyes del todo. Bienaventurado serías, por cierto, Demócrito, si jamás estuviese enferma tu madre, tu padre, tus hijos, tu esposa o tus amigos, o si se conservasen en salud entera solo por beneficio de tu risa, pero si esto no puede ser y cuando los vees enfermos te ríes, y cuando mueren te alegras, y cuando les succede algún daño te regocijas, yo hallo que eres el pésimo de los hombres y el que más lejos está de ser sabio. Mira, pues, cómo vuelves por ti, porque ya obligado quedas a defender tu causa.” Él entonces, como teniendo las riendas a la risa, començó la defensa della diciendo: “Tú, oh, Hipócrates, piensas que dos cosas son la materia de mi risa: o lo bueno o lo malo. Y que a lo primero ha de corresponder el gozo, y a lo segundo, la piedad, pero no niegas que el mundo anda de manera que, o nos habemos de lastimar de sus cosas o reírnos 37 melancolías: “enfermedad muy conocida y pasión muy ordinaria donde hay poco contento y gusto” (Cov. s.v. melancolía). 38 precio: “Traslaticiamente significa estimación, importancia o crédito” (Aut. s.v. precio). 39 fábrica: “en una significación se toma por cualquier edificio sumptuoso en cuanto se fabrica y por cuanto es necesario irse reparando, porque el tiempo, que todo lo consume, va gastando los edificios” (Cov. s.v. fábrica). 469 dellas. cclxxiii cclxxiv cclxxv cclxxvi cclxxvii cclxxviii cclxxix cclxxx cclxxxi cclxxxii cclxxxiii cclxxxiv cclxxxv cclxxxvi cclxxxvii cclxxxviii cclxxxix ccxci ccxcii ccxciii ccxciv ccxcv ccxcvi ccxcvii ccxcviii ccxcix cccii ccciii 40 Quiero, pues, que ahora ansí, indistintamente, sepas que yo destos dos afectos escogí el de la risa, y que solamente del hombre me río, del hombre porque lo veo lleno de locura y vacío de actiones justas, gobernándose puerilmente en todos sus consejos, tomando sobre sí trabajos inútiles, como si naciera sin ningunos. Verasle penetrar los senos y fines de la tierra para sacar oro y plata sin reposar jamás ni en la última vejez de las ansias de adquirir, porque no le queda edad para gozar lo adquerido, que tantos la cavan y desentrañan que, con haber visto morir a otros oprimidos della, porque se les cayó a cuestas, prosiguen sin escarmentar aquel afán en aquella voluntaria necesidad, detenidos como en patria, hasta que, a fuerça e industria, le sacan de su centro todos los daños de la vida. Y haciendo examen del polvo de que resulta lo que ellos llaman opulencia, le abren las venas, convirtiendo en madrastra a la que es verdadera madre común. Admíranse de su fecundidad y, por otra parte, la tienen en poco. Compran mucha, contienden entre sí por ella y, como avergonçados de que salga de sus entrañasccxc el sustento común, dan a entender que pueden vivir sin ella. Desprecian la conocida, desean la oculta, porque aman lo que ignoran en el mismo grado que ignoran lo que aman. Todo esto, ¿no es digno de risa? Pues los que, llevados sobre las alas de la opinión, se llaman príncipes y, sabiendo que no se saben mandar a sí mismos, quieren mandar a otros, ¿quién habrás visto que no lleve siempre el coraçón sedicioso entre los tumultos de temores y de esperanças por no quedar inferior a nadie?, ¿a quién no le parece grande vergüença no ser dichoso en aquella falsa felicidad que él ha inventado?, ¿quién no tiene por mengua el guardar constancia y vivir con regla?41 Cásanse y luego aborrecen susccc mujeres; alcançan ccci los hijos que desearon y críanlos tan perniciosamente que fuera mejor desampararlos. Algunos desean riquezas y, cuando las tienen, las ocultan y viven en la misma pobreça que antes. Pues los que se dedican a la mercancía, ¡qué invenciones de relançar el dinero con ingeniosas usuras!, ¡qué navegaciones tan desiguales en que es tanto mayor el peligro que la causa dél, cuanto es más honrada la muerte que útil el uso superfluo de las cosas!, ¡qué guerras!,42 ¡qué ofensas! ¡Qué furor sin que ellos 40 habemos: para la segunda persona del plural “era forma corriente en el siglo XVI y duraba en el XVII” (Alvar-Pottier, 2003: 231, n. 69). 41 regla: “En sentido moral se toma por aquella razón que debe servir de medida con que se han de ajustar las acciones para que salgan rectas” (Aut. s.v. regla). 42 ¡qué invenciones de relançar el dinero [...] qué guerras!: compárese con la opinión del Gallo en el canto duodécimo de El Crotalón, II, xii (1982: 354): “Agora, pues, óyeme y sabrás que como yo considerase en el mundo con gran cuydado todas las cosas que ay entre los mortales y hallase ser todas 470 mesmosccciv cccvi cccvii cccviii cccix sepan quién loscccv obligó a tales crueldades! Desean lo imposible, desaman lo bueno en cuanto es fácil de alcançar. ¿Quién guarda leyes?, ¿quién pone límite a sus deseos?, ¿quién escarmienta alguna vez y queda de los trabajos con prevención para los venideros? Y, finalmente, ¿quién se acomoda a la sencillez de la naturaleza?; ninguno. ¿Pues, no quieres que me ría? Ríome igualmente cuando veo sus buenas dichas y cuando veo sus desdichas, porque ni aquellas son buenas ni estas malas, sino que, como los licores destilados toman alguna vez el gusto y resabio de las alquitaras y vasos por donde pasaron, asícccx las dichas o desdichas de los mortales. La buena o mala calidad la cobran de la opinión humana que las pondera, y no de los principios de su esencia, que son muy diferentes.” Pareciome replicarle aquí y díjele: “Todo eso, Demócrito, es como tú lo dices, tanto que de ninguna manera se puede tan bien declarar la miseriacccxi cccxii cccxiii cccxiv cccxv cccxvi cccxvii cccxviii cccxix cccxx cccxxi cccxxii cccxxiii cccxxiv cccxxv cccxxvi cccxxvii de los mortales, pero bien sabes que todas sus cosas traen consigo aneja la necesidad de hacer tales diligencias de las industrias, apercibimientos domésticos, navegaciones y contratos para que las familias vivan en aquellos estados diversos que por fuerça ha de haber en el mundo, 43 porque la naturaleça no fabricó al hombre para dedicarle al ocio. Desta necesidad nació la ambición, halláronse los metales y la política, el uso dellos, y ella es causa de que los hombres hagan las cosas como si no se hubiesen de acabar, y aun para esto mismo les infunde la misma naturaleza cierto provechoso olvido con que socorre a sus alteraciones. ¿Quién se casaría, quién navegaría, quién edificaría teniendo siempre presentes los peligros y las mudanças de tales negocios?” Demócrito, en esto mezclando, cccxxviii cccxxix cccxxx cccxxxi cccxxxii cccxxxiii cccxxxiv cccxxxv cccxxxvi a mi parecer, severidad con la risa y serenándose un poco, prosiguió diciendo: “Por cierto, Hipócrates, muy temprano has atajado mi discurso; óyeme. Bien sé yo que las cosas humanas viven por la diligencia y que del hombre son las acciones, y que él nació para ellas. Antes te aseguro que, quien a mí en esta vida más risa me causa son los ociosos, mas es menester que entiendas que aquella primera necesidad que la naturaleza hizo juntamente con el mundo no la repruebo yo. A los brutos vistió de pieles, de escamas, de conchas, de plumas y de lana, y los arma de uñas, de cuernos y de garras poderosas. Solo al hombre parece que desampara, porque lo pone en dignas de risa, bajas y pereçederas: las riquezas, los imperios, los ofiçios de República y mandos...”; relançar: “volver a cobrar lo que ya se cobró otra vez" (Fontecha, s.v. relanzar). 43 contratos: ‘acuerdos’. 471 los umbrales de la luz desnudo y necesitado de todocccxxxvii cccxxxviii cccxxxix cccxl cccxli cccxlii cccxliii cccxliv cccxlv cccxlvi cccxlvii cccxlviii cccxlix socorro, pero escóndele en el seno el uso de la razón, que es el abrigo verdadero y las armas con que se aventaja a todos los animales.44 Vemos que la razón a ninguna cosa le aplica primero, después del conocimiento de su hacedor, que a la diligencia, 45 pero juntamente le manda que no la pierda de vista, ni excluya la prudencia de ninguna de sus acciones. Pues, si yo veo que el hombre con acuerdo hace todo lo contrario, olvida el preceto, sigue su antojo, conociendo él que el preceto le conviene, y su antojo lo confunde, ¿no quieres que tenga por justa mi risa? Dícesme tú que me quedo riendo de lo que debiera lastimarme. A esto te responderé después si me lo acuerdas y sabrás por qué no me entristezco de los desatinos humanos. Ahora, volviendo a lo primero, digo, Hipócrates, que el acudir los 44 A los brutos vistió de pieles, de escamas, de conchas, de plumas [...] pero escóndele en el seno el uso de la razón, que es el abrigo verdadero y las armas con que se aventaja a todos los animales: al detallar las circunstancias paupérrimas en que vienen a la vida los seres humanos, Plinio señala lo siguiente (Historia natural, 1, 2003: 8): “En primer lugar, es el único de todos los seres vivos que se cubre con recursos ajenos. A los demás les concedió diversos modos de cubrirse: caparazones, cortezas, pieles, espinas, pelo, púas, crines, plumas, alas, escamas, lana [...] sólo al hombre en el día de su nacimiento, desnudo y en la tierra desnuda, lo incita al vagido y al llanto, y a ningún otro entre tantos animales lo incita a verter lágrimas, y éstas inmediatamente después del comienzo de su vida”. Sin embargo, el Demócrito de este diálogo incide en el uso de la razón característico del género humano como medio para contrarrestar sus deficiencias físicas. También Aristóteles dedica algunos fragmentos de su Investigación sobre los animales a estudiar la psicología de los seres vivos (Investigación sobre los animales, I, 1, 488a12-b18; VIII, 1, 588a16-589a9; IX, 1, 608a11-633b11, 1992: 45-48; 411-414; 479-566). La atribución de facultades intelectivas a los animales despertó gran interés en la Europa del siglo XVI. Gracias a la difusión de la obra de Plutarco durante el Renacimiento, se difundieron las ideas sobre la inteligencia de los animales que el queroneo desarrolla principalmente en su diálogo Grilo. España no fue ajena a ese debate quinientista en torno a la capacidad de razonar que algunos clásicos y contemporáneos concedían a los animales, siendo la polémica entre Gómez Pereira y Franciso de Sosa una de las más destacadas del periodo. En opinión de Vian Herrero (2014: 95), este era un “tema de discusión apasionada y candente en la Europa y la España quinientistas. Como muestras pueden recordarse en Italia la obra de Girolamo Rorario, Quod animalia bruta saepe ratione utantur melius homine (c. 1547), que no se publicó hasta 1648, y en España la sonada polémica de dos probables coterráneos del autor de El Crotalón: el médico Gómez Pereira, con su Antoniana Margarita (Medina del Campo, 1554), que –como luego haría Descartes– defendía el automatismo o mecanicismo animal, negaba la posesión de alma sensitiva y razón a los animales, y Francisco de Sosa, con su Endecálogo contra Antoniana Margarita (Medina del Campo, 1556), con el objetivo principal de combatir a Gómez Pereira y mostrar que «tienen ánima viviente» e incluso pueden «sentir por alguno de los cinco sentidos más agudamente que los hombres»; los animales tienen memoria, sueñan, exceden a veces al entendimiento humano, adoptan costumbres y aprenden”. También Jacqueline Ferreras (2003: 207) dedica algunas líneas a este tema tan polémico, especialmente a lo largo de todo su epígrafe III. 1, donde trata la “naturaleza humana”; allí se puede leer la siguiente reflexión: “La obsesiva comparación con el animal aparece también como la expresión privilegiada, acaso, de la nueva relación que el individuo establece con este mundo, de la nueva mirada que echa sobre la vida y sobre sí mismo. ¿Qué opinión puede formarse de sí el hombre al compararse con las otras especies naturales, qué puede pensar de sus condiciones de vida en cuanto que criatura, qué puede esperar de esta vida y cuál es su finalidad? Este debate es el objeto del Diálogo de la dignidad del hombre de Fernán Pérez de Oliva”. 45 Vemos que la razón [...] a la diligencia: ‘la razón predispone al hombre, en primer lugar, para el conocimiento de su creador y, después, para el trabajo’; aplica: “acomodar una cosa con otra, y en la oración y razonamiento, el ejemplo dicho, cotejarle con lo que hace a nuestro propósito. Aplicarse al estudio es allegarse con voluntad y gana de saber” (Aut. s.v. aplicar). 472 hombres a aquellas necesidades cccli ccclii cccliii cccliv ccclv ccclvi ccclvii ccclviii ccclix ccclx ccclxi ccclxii ccclxiii ccclxiv ccclxv ccclxvi ccclxvii ccclxviii cccl primeras que nacieron con él no es para mí materia de risa, pero, ¿qué juzgarás de las segundas, terceras, centésimas y milésimas y infinitas, todas voluntarias e infructuosas, que él mismo ha inventado y cargado sobre su cerviz? 46 ¿Qué me dirás de las leyes de cierta fantasma que llaman honra,47 de los subtiles embelecos della? ¿Quién le mandó al hombre formado en purísima sencillez exponerse a que lo embistan siempre tantos espíritus de mentira sabiendo él que la verdadera honra nace solamente de la verdadera virtud, como la sombra resulta del cuerpo? 48 Mira, Hipócrates, en tu isla de Coo y en esta de Abdera, menos reprehensibles son las gentes, pero si hubieses visto, como yo, lo que pasa en esa corte del rey Artajerjes, cierto estoy de que no condenarías mi risa.” “Bien pudiera saberlo –dije yo entonces–, pero rogado y amenaçado lo rehusé por no beneficiar al enemigo común de Grecia, aunque todos publican maravillosas muestras del natural de aquel príncipe y, al valor, aun en el enemigo, se le debe alabança.” “No trato –dijo él– de lo natural del sujeto, pero cuanto a la pompa de su autoridad, ¿qué piensas que son para mí aquellos sátrapas superiores y inferiores, 49 sus ansias por entrar en la gracia de su rey y después por quedarse a solas en ella sin llamar a la parte a nadie? ¿Por ventura no es esta la 46 ¿qué juzgarás [...] cargado sobre su cerviz?: según la noticia que da Séneca sobre la opinión que Demócrito tenía acerca de las cargas de trabajo desproporcionadas, las labores inabarcables pueden conducir a la ira, y, por tanto, en lugar de conllevar un hecho virtuoso, el trabajo excesivo implicaría una falta de virtud: “Nos será útil aquel saludable precepto de Demócrito, según el cual se alcanzará la paz interior si ni privada ni públicamente acometemos empresas que sobrepasen nuestras energías o envergadura: nunca discurrirá el día para el que mucho abarca tan felizmente, que no le surja, provocado por una persona o por una cosa, un contratiempo capaz de predisponer su espíritu a la ira” (De la ira, III, 6; 2000: 142). 47 cierta fantasma: lo habitual es que la palabra fantasma se entendiera como femenina durante los Siglos de Oro (cf. Cov.), aunque en los registros más cultos, conocedores de su procedencia griega, llegó a alternar con marcas de masculino: “los neutros terminados en -a pasaron a ser femeninos. Un grupo muy importante lo constituyen los helenismos terminados en -ma. Cuando son cultos, mantienen el género masculino, que en español continúa, formalmente, al neutro: el panorama, el esquema, el teorema; sin embargo, las voces de este tipo que han pasado a la lengua popular son femeninas: la crisma, la calma, la flema. La alternancia de género que se documenta en ocasiones no hace sino confirmar lo que decíamos: el término culto (procedente de un conocimiento libresco o escolar) es masculino (el reuma, el eczema, el fantasma), mientras que el pueblo lo convierte en femenino (la reuma, la cema, la fantasma)” (Alvar- Pottier, 2003: 48). 48 sabiendo él que la verdadera honra nace solamente de la verdadera virtud: esta relación de causalidad entre virtud y honra era ya un tópico en tiempos de Argensola. De 1595 data el siguiente apunte del regimiento de príncipes escrito por Pedro Ribadeneyra: “Los romanos con ninguna cosa se adelantaron y ennoblecieron más su república que con los premios honrosos y grandes que daban a los que eran dignos dellos [...] Y dedicaron un templo a la honra, y a la virtud, que estaba por medio dividido con una pared para que se viese que no era lo mismo honra y virtud, sino que la virtud era la causa, y la honra era el efecto; la una el merecimiento, y la otra el premio; la virtud la raíz, y la honra el fruto de la virtud. Y para que esto mejor se entendiese, no tenía el templo de la honra puerta por sí, sino que se entraba a él por el templo de la virtud (Ribadeneyra, 1595: 316). 49 sátrapas: “es una dicción persiana y significa gobernador de alguna provincia. Al que es gran bullidor de negocios solemos decir que es un sátrapa” (Cov. s.v. sátrapa). 473 materia donde se prueba que no reconoce el hombreccclxix ccclxx ccclxxi ccclxxii ccclxxiii ccclxxiv ccclxxv ccclxxvi ccclxxvii ccclxxviii ccclxxix ccclxxx ccclxxxi ccclxxxii ccclxxxiii ccclxxxiv ccclxxxv ccclxxxvi ccclxxxvii ccclxxxviii ccclxxxix cccxc cccxci cccxcii cccxciii por tan enemigos a los tigres ni a los leones ni a otra fiera como a otro hombre? ¿Qué celos pensarás que padece sobre esto, qué sospechas, qué desconfianzas? ¿Piensas que el reír, el llorar, el callar ni la modestia misma ni el pestañear se pueden hacer sin causar alguna sospecha y sin que cada efeto destos carezca de interpretación maliciosa? Sus palacios, sus gentes de guarda, la muchedumbre de la familia y toda aquella opulencia pérsica cuya soberbia los mueve a desear ser adorados como dioses, viviendo ellos como brutos; aquel gobierno tiránico de los que salen a regir o a despojar las provincias, la prodigalidad desenfrenada tanto en los príncipes como en la plebe; la demasía de sus trajes, la inconstancia y variedad de los que traen sus mujeres, y a los seres que dieron nombre a las sedas y los demás que después las han tejido ignoran invenciones y formas de labores. Aquel estimar los diamantes y rubíes y otras piedras, no preciosas por sus propiedades saludables, ignoradas casi de todos ellos, sino por los visos y resplandores, 50 y aun las plumas de las aves y las perlas, raras por culpa de su abuso en tantos talentos51 y el comprarlas por diez mil y treinta mil solo para traerlas en los tocados o para mostrar más lascivas las gargantas con el adorno dellas, o pendientes del pecho y de las orejas, y los hombres para los anillos. Todo esto, y lo demás de aquella bárbara corte, ¿qué piensas que es para mí sino un teatro de representantes que nos hacen ver fábulas traçadas de improviso o compuestas por poetas idiotas o sueños desconcertados de embriagos o de enfermos que por fuerça han de provocar a risa a la mesma melancolía?52 Primeramente, qué tal 50 visos: “Se toma también asimismo por la onda de resplandor que hacen algunas cosas heridas de la luz” (Aut. s.v. viso). 51 talentos: “Moneda o suma de monedas que usaron los antiguos en diversos reinos cuyo valor fijo no está averiguado” (Aut. s.v. talento). 52 ¿qué piensas [...] a la mesma melancolía?: la comparación entre la existencia humana y una representación teatral, al menos en su vertiente cómica, procede de los textos clásicos según afirma Eugenio Frutos Cortés en su prólogo a la edición de El gran teatro del mundo: “El tema de la vida como teatro es antiquísimo. Aparece sobre todo en los pitagóricos, estoicos y neoplatónicos [...] Sosíscrates, citado por Diógenes Laercio, dice que Pitágoras comparaba la vida humana a unas fiestas, «Pues así como unos vienen a ellas a luchar, otros a comprar o vender, y otros, que son los mejores, a ver; también en la vida unos nacen esclavos de la gloria, otros cazadores de los haberes, y otros filósofos, amantes de la virtud» [...] En Séneca se encuentra el tema en las Epístolas a Lucilio. Pasó a los neoplatónicos, encontrándose varios pasajes de Plotino en que se glosa [...] La vuelta a los autores antiguos renovó el tema en el renacimiento” (Calderón de la Barca, 1974: 25 y 26). Las perspectivas cómica-pagana de los clásicos y la trágico-católica de Calderón de la Barca armonizan perfectamente en El Crotalón: “Cada uno piensa, trata, habla y se exerçita según su condiçión particular y pareçer, mientra en el teatro deste mundo dura la representaçión desta farsa; y después de acabada (que se acaba con la muerte) todas las cosas vuelven en silençio y quietud, y todos, desnudos de sus disfraçes que se vistieron para esta representaçión, quedan iguales y semejantes entre sí, porque acabó la comedia; que mientra estuuieron en 474 sea el mismo Artajerjes se podrácccxciv cccxcv cccxcvi cccxcvii cccxcviii cccxcix cdiii cdvii cdviii cdxii cdxiii cdxiv cdxvi cdxvii bien inferir de las costumbres de los súbditos que le obedecen, porque para ellos ninguna ley puso el cielo tan eficaz como el ejemplo de su rey. El ejemplo real es la regla de sus acciones. En salud se sangran muchos, porque su príncipe lo hizo en dolencia: tanto imitan y tanto lisonjean.” “Serán –dije yo– muy generosos, porque la nobleça de aquel príncipe muy celebrada es, y cuán benignamente recibió el jarro de agua que le presentó un labrador, agradeciendo la voluntad y, por ella, el don.”53 “Muchas virtudes –respondió– publican de Artajerjes, pero, ¿juntamente dicen cuán mal usan de ellascd los que están apoderados de su gracia? Y aun en este artículo me suelo yo reír decdi que piensecdii aquel rey que cumple con sus obligaciones librando el peso dellas en sus ministros, como si Júpitercdiv se lo hubiera mandado. Y ríome también de que quiera Artajerjes que, cuando en su reino se yerran las cosas,cdv la culpa se atribuya a los ministros y, cuando se aciertan, se le dé a élcdvi la alabança. Juzga tú qué diferencia hubiera de su persona a la de Júpiter si fuera solamente capaz de gloria y no de infamia; mas también cuanto a los súbditos, por otra parte, son tan desiguales a sí mismos y tan desunidoscdix del sujeto real que, examinandocdx bien el interior, no sirvencdxi a su rey, sino a su púrpura, al cetro y diadema, atentos solamente a ciertas ceremonias en que hay cuestiones que aprender como en una facultad grave. Y en estas se funda la grandeza, siendo verdad que casi todas nacieron de la desconfiançacdxv y poca seguridad de su vida, como el hacelles la salva de las viandas y bebida, que la introdujo el el teatro todo quanto representaron era vurla y risa” (El Crotalón, II, xii, 1982: 365); embriagos: “Borracho o embriagado. Es voz de poco uso” (Aut. s.v. embriago). 53 cuán benignamente recibió el jarro de agua [...] agradeciendo la voluntad y, por ella, el don: según Antonio Castro (1989, I: 157), esta anécdota protagonizada por una labrador y el rey persa Artajerjes se encuentra en la dedicatoria de los Apotegmas que Plutarco dirigió al emperador Trajano, aunque también aparece en Vidas paralelas, de donde la tomaría Erasmo para incorporarla a sus Apotegmas (V, Artaxerxes Alter, 25): “Una vez, durante un viaje en el que unos y otros le iban ofreciendo regalos varios, un campesino, que no encontraba nada para la ocasión, corrió al río y le ofreció el agua que había tomado con sus dos manos. Artajerjes, complacido, le envió una copa dorada y mil dáricos (Plutarco, Vidas paralelas, VII, “Artajerjes”, 2009: 511). Jesús Sepúlveda, tras comentar la versión de esta anécdota que se puede leer en la Silva de varia lección de Pedro de Mexía, da cuenta de la gran popularidad que alcanzó en la literatura española de los Siglos de Oro: “la anécdota se convirtió en una especie de tópico, especialmente en los prólogos o dedicatorias, como es el caso de Mexía o el de Diego Gracián, quien la utiliza al dedicar su traducción de las Moralia de Plutarco a Carlos V, insertándola de nuevo en el ámbito del tópico del servicio [...] Tanto rodó el cuentecillo, que allá por 1568 Juan de Mal Lara lo recuerda, por excesivamente conocido, con un evidente distanciamiento en la dedicatoria de su Filosofía vulgar a Felipe II [...] Y tampoco parece exenta de ironía la alusión con la que la utiliza, de nuevo en una dedicatoria, Diego Alfonso Velázquez de Velasco en su comedia El Celoso ya a principios del siglo XVII [..] Siempre como manifestación del tópico de la voluntad de servicio –si bien con muy diferente objetivo– se sirve de la anécdota el mismísimo Lope de Vega, a principios de 1616, nada más y nada menos que dirigido a Góngora en una de las epístolas que los dos se cruzaron con ocasión de la polémica provocada por la aparición de las Soledades en la corte” (Sepúlveda, 2005: 12 y 13). 475 temor del veneno, cdxviii cdxix cdxxi cdxxii cdxxiii cdxxiv cdxxv cdxxvi cdxxvii cdxxviii cdxxix cdxxx cdxxxi cdxxxii cdxxxiii cdxxxiv cdxxxv cdxxxvi cdxxxvii cdxxxviii cdxxxix cdxli cdxlii cdxliii 54 la gente de guarda y vigilias en los mismos aposentos en que duermen, que algunos hay que duermen como almas desobligadas por asegurar el sueño real de las asechanças a que convida la noche. cdxx Verás en todos los súbditos admitida una maldad, establecida como ley, que anda negociando premios de la virtud por medios no virtuosos, y los piden muchas veces por servicios hechos al bien universal, y es lo peor que no los alcançan cuando solo en la virtud estriban,55 y ansí andan anhelando por su acrecentamiento, pospuesto el de la patria, y algunas veces se tienen por bien pagados con que Artajerjes los intitule y gradúe con ciertos vocablos casi vacíos a que aspiran. Y aquel rey se hace dificultoso en concedérselos, y ellos se afligen con verdadero sentimiento, y le contribuyen por ello. Y esto es de manera que, quien viere la porfía y el afán de los unos y de los otros, juzgará que lo que pretenden es cosa sustancial y verdadera, siquiera tanto como el humo. Y cuando al fin salen, con ser llamados del vulgo con aquellas sonorosas voces, ellos, a su parecer, quedan obligados a ser menos afables con los otros hombres. Y muchos piensan que se les da privilegio para ser o mostrarse descomedidos con ellos o menos corteses que antes, para escrebir ruines caracteres de letra, para ser más viciosos y más ignorantes, y para gastar desigualmente sobre las fuerças de sus haciendas. Pues, ¿qué diré de los sofistas y consejeros de diversos consistorios, venerables en la aparencia, pero de tan limitado poder que no parece que le tienen para premiar la virtud, sino los clientes y siervoscdxl de los ministros mayores?56 Y ansí verás allí mendigando infinitos ingenios y sus estudios acobardados, y las virtudes morales y naturales desamparadas y aun aborrecidas. Tanto que en aquella corte es proposición cierta que, para alcançar algún premio, pone certísima dificultad o imposibilidad el merecerlo, y también me río de los que por esta causa encubren sus buenas partes para ser galardonados, porque estos más estiman la comodidad que el ser dignos della. 54 hacelles la salva de las viandas y bebida: “Previnieron que el maestre sala, poniendo el servicio delante del señor, le gustase primero sacando del plato alguna cosa de aquella parte de donde el príncipe había de comer, haciendo lo mesmo con la bebida derramando del vaso en que ha de beber el señor alguna parte sobre una fuentecica y bebiéndola. Esta ceremonia se llamó hacer la salva, porque da a entender que está salvo de toda traición y engaño” (Cov. s.v. salva). 55 y es lo peor que no los alcançan: ‘y lo peor es que no los alcanzan’; este tipo de construcción con atributo y sujeto pospuesto en hipérbaton al verbo copulativo no era extraña en los Siglos de Oro (c.f. CORDE). 56 sofistas: ‘este nombre fue antiguamente honesto y bueno, y vale tanto como sabio [...] pero después algunos arrogantes habladores que parecían saber mucho, y eran charlatanes y se aplicaban este nombre, les dejaron con él, y sin ninguna honra, antes con vituperio, y los verdaderos sabios se llamaron filósofos” (Cov. s.v. sofista). 476 Y,cdxliv cdxlv cdxlvi cdxlvii cdxlviii cdxlix cdlii cdliii cdliv cdlvi cdlvii cdlviii cdlix cdlxi cdlxii cdlxiii cdlxiv cdlxv cdlxvi cdlxvii cdlxviii cdlxix cdlxx cdlxxi cdlxxii cdlxxiii cdlxxiv cdlxxv cdlxxvi sobre todo, ¿no quieres que se me rasguen los pulmones de risa viendo que todos esos premios que reparten entre sus amigos y vernáculos se los dan a título de sus virtudes y méritos, siendo en la verdad el mismo vicio y desvalor?57 De manera que roban a la virtud aquello mismo que le dan, y veo que la alaban y vocean que es justo abrigarla, y la pobreta se está helando sin que la ampare nadie. Nadie digo, ni aquellos ministros principales que están dedicados al culto della,cdl que son ciertos sacerdotes que cuidan de la religión de los persas. Porque estos, viéndosecdli adornados de sus autoriçados mantos, desdicen de su institución y atienden a procurar de ser venerados con aquel mismo aplauso y con aquellos magníficos títulos y vocablos con que tratan a los magnates de la milicia, los cuales, digo los unos y los otros, estiman en tan poco la religión, aquella misma religión que blasonan,cdlv por no decir que profesan, que la posponen a cualquiere caso inferior.58 Dicen que la traen en las almas, las cuales no niegan ser inmortales, antes afirman que han de ser castigadas o premiadas por Júpiter en otra vida que no se acaba, y es cosa redícula ver cómo, sin embargo desto, toman esta su religión por achaque para dar color y olor sagrado con ella a los efetos que obra por sus manos la utilidad y amor propio. Para lo cual verás que interpretancdlx las leyes y obligaciones de la religión acomodándolas a sus designios y gustos, y aquella secreta voz divina que habla dentro de nuestros ánimos, y en ella el autor dellos, que vulgarmente llaman conciencia, no es escuchada ni admitida, aunque en lo exterior muestran que se siguen por ella. De aquí nace tan general estrago que, si acaso hay alguno en la república que en su estado privado mostraba sana inclinación, en hallándose empleado en oficio de jurisdictión y en el manejo de la hacienda pública, se le contaminan las manos que poco antes eran inocentes y limpias, y ninguna cosa está más lejos de su pensamiento que el celo del bien universal.” “Agora –dije yo–, oh, Demócrito, aborrezco menos a los persas, porque veo que respetan con religión a los dioses, aunque el abuso della la haya menoscabado.” “Sí respetan –respondió Demócrito–, y tanto que es muy grande el número de los que se consagran a ella renunciando el poderío en que los pone la fortuna y las glorias de la fama y las promesas de la ambición, y se abraçan con pobreça y desnudez. Para estos hay edificados suntuosos edificios donde habitan en aquel ocio sagrado para que no den lugar a los cuidados de que se 57 que se me rasguen los pulmones: Juvenal refiere una imagen similar (Sátiras, X, v. 33, 1996: 128): “Demócrito solía sofocarse los pulmones de risa”. 58 cualquiere: adjetivo indefinido de uso habitual en el castellano de los Siglos de Oro (Keniston, 21.2). No se vuelve a anotar. 477 despojaron, pero mira qué otra ocasión portentosa para mi risa: verás que, cuando los tales entran en estas cdlxxvii cdlxxviii cdlxxix cdlxxx cdlxxxi cdlxxxii cdlxxxiii cdlxxxiv cdlxxxv cdlxxxvi cdlxxxvii cdlxxxviii cdlxxxix cdxci cdxcii cdxciii cdxciv cdxcv cdxcvi cdxcvii cdxcviii cdxcix congregaciones, se obligan con sacros santos juramentos a la observancia destas cosas y, a pocos días, se truecan muchos dellos, de manera que son los más ambiciosos y de más inquietos coraçones de aquella república. Cuando los leones en África pelean con otra fiera, verás que se retiran como huyendo, mas hácenlo para cobrar espíritus nuevos y, con sus mismas colas, se açotan y sacuden sus cerros con que se les embiste nueva ira para proseguir la batalla.59 Ansí, estos religiosos de Persia parece que al tiempo que se despojaban de los honores seculares lo hicieron para tomar aliento con que aspirar a ellos con más ahínco que los cortesanos y profanos.” “¿Y cuál juzgas –dije yo–, Demócrito, que será la causa de tales arrepentimientos?” “Muchas son –respondió él–. La primera es general y abarca a todas las repúblicas, que es no examinar cada cual su habilidad y inclinación al principio, antes de entregarse al oficio en que se ha de ocupar, para que las elecciones de los tales oficios sean fructuosas, que, porque esto no se hace, lo dejan de ser; y nadiecdxc vive contento con su suerte porque no topó con su oficio, digo con aquel para el cual lo formó Naturaleza, y en esta universal desorden me verás ejercitar la risa sin que jamás falte materia para ello.60 Pero ya que este exsamen y prevención no precede a todo, debrían los hombres hacerse dueños de sí mismos cuando se hallan puestos en el oficio que ellos no escogieron ni le escogieran si el caso y el tiempo no los ocupara. Debieran, digo, entonces, convertir la violencia en inclinación y, no pudiendo poseer lo que aman, venir a amar lo que poseen. ¿Qué te diré de los jueces? Pensar que entre aquellos doseles y adornos soberbios de los tronos y tribunales tiene entrada la causa de la viuda ni la de los huérfanos, ni que se exsaminad 59 y, con sus mismas colas, se açotan y sacuden sus cerros con que se les embiste nueva ira para proseguir la batalla: cerros: ‘lomos’; “se llama también el lomo del animal” (Aut. s.v. cerro). Esta observación sobre el comportamiento de los leones puede proceder de la Historia natural de Plinio, VIII, 49 (2003: 139): “La cola es el indicio del estado de ánimo de los leones, como las orejas lo son del de los caballos; efectivamente, la naturaleza atribuyó estos signos a los animales más nobles. Inmóvil indica que está en calma, suavemente agitada que está tranquilo, lo que es raro; es más frecuente, en efecto, la cólera; cuando ésta comienza, golpean la tierra y, cuando aumenta, se golpean el lomo como si se azotaran”. 60 La primera es general y abarca a todas las repúblicas, que es no examinar cada cual su habilidad y inclinación al principio [...] y en esta universal desorden: en su Epístola a un caballero estudiante, Argensola apoya de la siguiente manera la decisión que toma su destinatario cuando rechaza el estudio de las leyes en favor del ejercicio de la poesía: “En ti sabrás cuán raro beneficio / para nuestra república sería / el topar cada ingenio con su oficio. / Que si el guerrero al ocio se desvía, / si el filósofo empuña una bandera / y el causídico estudia Geometría, / si ninguno en su centro persevera, / o para investigarle pierde el tino, / deste común desorden ¿qué se espera? (Bartolomé Leonardo de Argensola, “Epístola a un caballero estudiante”, Rimas, II, vv. 19-27, 1974: 77); y en esta universal desorden: en los Siglos de Oro, orden y desorden alternaban en género masculino y femenino (cf. CORDE); el Diccionario de Autoridades considera que es una forma ambigua (Aut. desorden). 478 su justicia ni que son allí de consideración lágrimas (bien sé que no lo han de ser para torcer al juez), dviii dxiii dxvii dxviii dxxii dxxiii dxxiv 61 pero débeseles adbitriodi y favor, porque Dios comiençadii donde el mundo desampara, y el juez la persona de Dios representa; aldiii fin, allí es donaire pensar que se atiende a la ley de Naturaleza, sino a negociación y trazasdiv que, por secretos arcaduces, acomodan su particular interés.62 Y verás en estodv desquiciada la justicia, ydvi parece que está asentada,dvii porque todo esto puede la violencia vestida con la túnica de la suavidad.” “No es mucho –le repliquédix yo–, oh, Demócrito, que estando Artajerjes tanto tiempo ha con las armas en las manos y todos sus súbditos dados a la profesión militar no tengan por agoradx lugar allí las letras ni los estudios, porque ya tú sabes que la república castrense excluye o no abraçadxi del todo la debida estimación de los que siguen las ciencias.”dxii A lo cual, Demócrito respondió: “Pues eso es, Hipócrates mío, lo que mayor risa me causa, que si estos que desprecian las letras dxiv fuesen valerosos, tendrían alguna escusa dxv de su ignorancia o, por decir mejor,dxvi de su maldad, pero es lo peor, que no tienen más de la milicia que el traje y la soltura de los ademanes y el título de soldados o capitanes, porque han reducido la generosa arte militar a maña y mercancía, y cuanto a la noticia de los peligros y a la osadía para no rehusarlos, yo te digo que no es tan ingenioso ningún avaro para conservar su ídolo como ellos para escusarsedxix de pelear.63 Y, dime, ¿qué disculpa tienes apercebidadxx para el destierro de la justicia electiva y distributiva, y para el haberdxxi puesto en su lugar a la fraude y a la astucia? ¿Y cómo librarás de culpa la lenta providencia de quien hubiera de remediar tan abominables abusos? ¿Con qué defenderás la inconstancia que te he dicho de los que se consagraron al culto de los dioses y al desengaño del siglo? ¿Sabes, demás desto, quiéndxxv son los tiranos absolutos 61 Pensar que [...] torcer al juez): Según Guillermo Serés, este fragmento tiene “curiosas concomitancias con la intercenal Cynicus, donde el protagonista juzga a ciertos gobernantes y administradores de justicia inicuos”. Para ejemplificar su afirmación, Serés traduce el pasaje latino escrito por León Battista Alberti en los años 30 del s. XV: “CÍNICO. [...] Aprendieron a ser prepotentes protegiéndose completamente con el escudo de la ley [...]. En el ejercicio de las magistraturas ciudadanas y en la administración de justicia robaron a las viudas, a los huérfanos y a cualquier ciudadano indefenso. Como hombres políticos, no defendieron la libertad, sino que siguieron los peores instintos; les odiaron todos los ciudadanos que se mostraban atacados en las instituciones libres” (2009: 87); ni que son allí de consideración lágrimas (bien sé que no lo han de ser para torcer al juez): Demócrito defiende la compasión en los tribunales, pero no su uso como estratagema para dirigir a conveniencia las decisiones de un juez. 62 trazas [...] arcaduces: trazas: “metafóricamente significa el medio excogitado en la idea para la conservación y logro de algún fin” (Aut. s.v. trazas); arcaduces: “Se llaman los vasos o cangilones con que se saca agua de las norias” (Aut. sv. arcaduces). 63 ídolo: “Metafóricamente se llama el objeto demasiadamente amado o la profesión que arrastra algún sujeto” (Aut. s.v. ídolo). 479 de aquella interesal y inculta corte?: dxxvi dxxvii dxxviii dxxix dxxxi dxxxii dxxxiii dxxxiv dxxxv dxxxvi dxxxvii dxxxviii dxxxix dxlii dxliii dxliv 64 los jurisconsultos causídicos, gente nacida para atormentar a los magnates, amargura de la paz, veneno de la república y uno de los más atroces suplicios a que el hombre se quiso sujetar. Y es cosa graciosa que, siendo estos los que jamás usan del desengaño, ni le dan a nadie, se intitulen ministros de la verdad. Y por no cansarte más, ¿sabes lo que me admira y, al fin también, para en hacerme reír como otras cosas?: que los unos y los otros, entre tantos trabajos de la naturaleza y de la fortuna, temores, afanes, injurias de adulterios,dxxx robos, perfidias, odios, venganzas, enfermedades, menguas y todo el tropel de desventuras que salió del infausto vaso de Pandora, sin embargo de todo, tienen corazones y hallan sazón para sus gustos. 65 ¿Quién pone treguas al desorden de sus deseos, aunque se esfuerce el Cielo a reformarlo con calamidades? Duro es el hombre y dueño de sí mismo.” Aquí me pareció buena ocasión para acordarle la palabra que me había dado y díjele: “Notado he, oh, Demócrito, que entre las cosas de que te sueles reír has puesto muchas de que debieras lastimarte so pena de no ser humano. Dime, pues lo prometiste, ¿por qué te ríes dellas?” A lo cual respondió: “Muy bien has preguntado, aunque satisfecho pudieras quedar con solo haber advertido que los siniestros succesos del hombre en él no son forçosos, sino voluntarios, y esto basta para justificar mi risa. Entristeciérame dxl yo si viera al hombre sujeto a la necesidad del hado, porque en este caso, padeciendo sin culpa, lastimoso espectáculo es el de un inocente condenado, pero si todo esto va al revés y él es dueño libre de sí mismo y su voluntad eldxli artífice de su buena o mala suerte, ¿no me reiré del que escoge la infelicidad y desecha a su contraria sin que ninguna causa superior le obligue a ello?66 Sabe también, oh, Hipócrates, que la poca o ninguna esperança 64 ¿Sabes [...] inculta corte?: quién son: la discordancia entre el pronombre con función de sujeto y el verbo copulativo era un fenómeno común en las oraciones de tipo atributivo: “no sabe quien son [...] con saber quien somos [...] Mirad quién son estos feroces [...] os suplico que me digais a quien llamais plebeyos y vulgares. In all the examples noted, except the last, quién is subjective complement” (Keniston, 14.171). 65 infausto vaso de Pandora: según la narración de Hesíodo, se trata de una jarra que Pandora, la primera mujer creada por los dioses, destapó llevada por su curiosidad dejando que los males que contenía en su interior se extendieran por la Tierra: “Mas la mujer, la gran tapa del jarro al quitar con las manos, / los dispersó, y a los hombres preparó tristes pesares” (Hesíodo, Los trabajos y los días, 1979: vv. 94 y 95). 66 Entristeciérame yo si viera al hombre sujeto a la necesidad del hado [...] ¿no me reiré del que escoge la infelicidad y desecha a su contraria sin que ninguna causa superior le obligue a ello?: al igual que ocurre con Radamanto en Menipo litigante (cf. n. 85), aquí Demócrito se convierte en un defensor de nociones católicas en oposición a otros conceptos que, como el azar o la predestinación, se relacionan con el paganismo o la heterodoxia cristiana. En particular, Demócrito rechaza el destino trágico que, ya desde Plinio (Historia Natural, VII, 1, 2003: 7-10]), se le presupone al ser humano. Para ello acude principalmente al concepto de ‘libre albedrío’, mediante el cual, cada acontecimiento, ya sea dichoso o luctuoso, es fruto de una decisión tomada en libertad. La idea pliniana fue, sin embargo, entendida de modo diferente según la sensibilidad de cada época: “El motivo pliniano (Nat. Hist. VII, 1-4) del hombre 480 dliii dlvii dlviii dlxii que yo tengo de que los hombres se han de enmendar hace que no me entristezca, porque pregunto: si yo, viendo los desatinos del mundo, me entristeciera y me dejara llevar de la compasión y tras eso los hombres, de cuyos disparates yo enternecido llorara, no hicierandxlv enmienda dellos,dxlvi ¿no me desesperara?, ¿no me arrojara en un poço? dxlvii ¿Piensas dxlviii que la tristeça dxlix proseguida concede progreso dl al sujeto frágildli de los mortales como lodlii concede la risa?, ¿o que hay manantial de lágrimas sin menoscabo del coraçón? Engáñaste si lo piensas. Demás que a los hombres la antigüedad de sus vicios los ha hecho tan avillanados y descorteses que creendliv que el que se lastima de sus desatinos les ruega como inferior, pero el que se ríe parece que con cierto modo de imperio los castiga. Y a esta cuenta, pues con las lágrimas se ensoberbecen y con la mofa se humillan, de indignos de la compasión se hacen dignos de la risa.” “Luego –dije yo–, ¿sin enmienda son nuestros daños?” “Eso no –respondió él–, porque los hombres libertad tienen,dlv como he dicho, aun para sujetar al hado, pero ellos se han envejecidodlvi tanto en su daño que no parece que le tienen.” “Pues eso es – repliqué yo– lo que se ha de llorar.” A lo cual, Demócrito: “Antes, cuando los daños no tienen remedio, son superfluas las lágrimas. Mayor esperanza, mas antes mayor temor, tuvo de la enmienda general del siglodlix Timócaris,67 que es este labrador que aquí viene, el cual, de su voluntad, se encargó del cuidado de cultivar mis campos y los suyos, y con su agricultura nos sustentamos ambos sin comprar ningún mantenimiento.” 68 Llegó en esto un labrador con semblante alegre y, habiéndonos saludado y hablado al oído a Demócrito, prosiguió diciendo: “Sabe, Hipócrates, que Timócaris, que ves presente, heredó de sudlx padre, que era mercader, gran cantidad de dinero. Y pudiera ganar tantodlxi con él que lo doblara y cuatrodoblara si quisiera comprar a buen precio de otros mercaderes, que se partían a priesa de Grecia, muchos rubíes y diamantes, esmeraldas y otras piedras y perlas preciosas que, llevadas a la corte como único animal que nace llorando, indicio de las penalidades que ya no le abandonarán, querido a otros varios clásicos (Axiochus, Séneca, Lucrecio), llega a convertirse en un valor moral y simbólico que define la naturaleza del hombre, adoptado tanto por la tradición patrística, con fines penitenciales (Gregorio, Agustín, Lactancio, y sus derivados defensores de la miseria del hombre desde los siglos XI- XII, muy en particular desde Inocencio III), como por los humanistas que siguen su estela de modo más problemático (Petrarca, Alberti, Manetti, Poggio, Brandolini, Pérez de Oliva, Bruscioli, Alonsótegui, Trujillo, Luis de Granada e incluso Marino o Gracián)” (Vian Herrero, 2014: 107, n. 53); véase tambén el trabajo de Mª J. Vega (2009: 457-564), donde se analiza cómo el motivo del llanto del niño roza en diversos autores nociones teológicas polémicas (Providencia, inmortalidad del alma, etc) y afloran comportamientos heterodoxos y neoepicúreos. 67 Timócaris: no se ha encontrado ninguna referencia a este labrador en las fuentes clásicas. Únicamente se ha podido documentar la existencia de un astrónomo griego con este nombre que vivió en época de de Ptolomeo I (c. 300 a. C) [New Pauly, s.v. Timocharis]. 68 y con su agricultura [...] ningún mantenimiento: cf. n. 30; mantenimiento: ‘alimento’; “El alimento y sustento necesario para la vida” (Aut. s.v. mantenimiento). 481 de Artajerjes, le dierandlxiii dlxiv dlxvi dlxvii dlxviii dlxix dlxxi dlxxii dlxxiii dlxxiv dlxxv dlxxvi dlxxvii dlxxviii dlxxix dlxxx dlxxxi dlxxxii aquellos vanos príncipes por cada una seis y diez veces lo que le hubieradlxv costado,69 y quiso más degenerar noblemente del oficio de su padre y emplear su dinero en campos y su tiempo en cultivarlos y sustentarse con aquella limpia y natural ganancia de las cosechas que de esa otra artificiosa y llena de solicitud.”70 Yo entonces, volviendo la plática al labrador: “¿No me dirás –le dije– oh, Timócaris, por qué siendo tan cierta la ganancia, por aquella vez siquiera, la rehusaste, y dejaste pasar un lance tan seguro?” “¿Sabes –me respondió– por qué lo rehusé? Porque cuando yo me hallaradlxx dueño de tantas perlas y piedras, cuya estimación consiste solo en las opiniones, hube miedo no amaneciesen un día cuerdos todos los hombres y yo me quedase pobre.” Aquí fue cuando Demócrito dio mayores gritos de risa por ver un temor tan mal fundado. Yo entonces, echando de ver que la venida de Timócaris era para llamar a Demócrito, quise abreviar la plática y solamente le dije esto: “Demócrito mío, yo estoy muy contento de haber sabido de ti tan particularmente las causas de tu afecto, pero para que en las otras visitas no tratemos desta materia, haré sola una pregunta que será por esta vez la última: si los reyes, los príncipes, los religiosos, los mercaderes y, finalmente, todos los estados de hombres y mujeres que componen el cuerpo de la república te hacen reír tan a voces, ¿qué género de risa tienes reservado para los enamorados?” Apenas le hube preguntado esto cuando le vieras romper en una risa tan extraordinaria como si a cosquillas muy importunas se la hicieran resonar, y díjome: “¿De esos 69 pudiera [...] doblara y cuatrodoblara [...] quisiera [...] dieran: todas ellas son formas verbales procedentes del perfectivo anterior latino en modo indicativo: “Las formas etiquetadas como «anteriores» expresan acciones concluidas con anterioridad a algún momento «pasado» preestablecido (esto es, se corresponden con lo que tradicionalmente se denomina «pluscuamperfecto» (Penny, 2001: 158). Según Lloyd, “El pluscuamperfecto en -ra siguió existiendo como forma, pero, sintácticamente, su uso se fue restringiendo progresivamente al campo de las construcciones hipotéticas, en la medida que el pluscuamperfecto compuesto (con aver [mod. haber]) se iba haciendo más frecuente. Esta restricción de la forma -ra llevó a una creciente pugna con las construcciones del pasado de subjuntivo” (1993: 584). 70 quiso más degenerar [...] llena de solicitud: se trata de la clásica oposición, tan característica en la literatura española de los Siglos de Oro, entre el villano feliz que lleva una vida austera en su medio rural y el cortesano ambicioso preocupado por subir peldaños en la jerarquía de la sociedad. En su epístola poética a Nuño de Mendoza, Bartolomé, en tono irónico, aconseja lo siguiente a este padre que quiere mandar a sus hijos a la corte: “si tus amadas prendas (a quien mira / como a su luz tu patria) ver deseas / despojos de la pública mentira; / y si cebarse en las mohatras feas / (habiendo el patrimonio trastornado) / te presüade alguno que los veas; / si ciegos al honor, y del cuidado / del gobierno político incapaces, / y de las calidades de su estado; / si viciosos, al fin, y contumaces / en lujuria y en gula, vengan presto; / tráelos a la Corte; muy bien haces” (Leonardo de Argensola, I, vv. 25-36 (1974: 92 y 93). De esta epístola son también estos otros versos con alusión al vuelo menipeo incluida: “Si tú pudieses ver, como el Menipo / de Luciano, en los aires sustenido, / cuando hierve esta corte de Filipo, / de su desorden, tráfago y rüido, / sin otros argumentos importantes, / quedarías asaz persüadido” (Leonardo de Argensola, I, vv. 589-594 (1974: 114 y 115); degenerar: “Vale también declinar del estado natural, genio o de otra circunstancia” (Aut. s.v. degenerar). 482 perenales me acuerdas? dlxxxiii dlxxxiv dlxxxv dlxxxvi dlxxxvii dlxxxviii dlxxxix dxcii dxciii dxciv dxcvi dxcvii dxcviii dxcix dciii dcvii dcviii 71 Muy tarde me los pones en las manos; quisiera mucho que habláramos dellos muy despacio. Por agora bastará que yo te asegure que, aunque ves cuán de buena gana me río dellos, puedes tener por cierto que ninguna de las cosas humanas me suele mover tanto a lástima, aunque tengo su afecto por el más generoso y por digno de los mismo dioses.” Damageto. Mucho me pesa de quedxc no discurriese Demócrito sobre ese linaje de distraídos. dxci Hipócrates. Por entonces no trató dellos; pidiome mucho que me quedase a comer con él, pero no pude aceptar el convite por haber de acudir al que en casa de Filopemenesdxcv me tenían apercebido entre infinitos locos, que eran los magistrados y hombres graves de la ciudad, a los cuales después desengañé. Damageto. Mayor cura hiciste, oh, Hipócrates, de lo que pensabas si saliste con desengañarlos. Hipócrates. A peligro me puse de ser tenido dellos por loco juntamente con Demócrito. Damageto.dc Yo estoy cierto de que quisieras tú más serlo con Demócrito que con los abderitas. Hipócrates. Con todo eso, cuando creyeron que su filósofo estaba sano, hicieron fiestas públicas. Toda la ciudad resonaba de instrumentos músicos y la noche pudo competir con el sol pordci los fuegos y luces con que desterró las tinieblas, y por espacio de tres días parecieron las mujeres adereçadasdcii de los trajes con que van a sacrificar, los cabellos sueltos por los hombros y coronadas de flores, y con ramos en las manos, cantando himnos.dciv Y los ciudadanos, ceñidasdcv las sienes de olivo y con palmas, fueron a dar gracias al templo celebrando a voces a Júpiter, conservador de la sciencia;dcvi y vieras dançar todo un pueblo, hasta los viejos decrépitos, que todos perdieron el seso para mostrar que se holgaban de que solo uno lo tuviese. 71 perenales: ‘sin remedio posible’; “lo que es perpetuo, del latino perennis. Fuente perenal: la que corre siempre sin secarse. Loco perenal: el que en ningún momento vuelve en su juicio” (Cov. s.v. perenal). 483 Damageto.dcix Gran obra dejas hecha en Abdera, cuya alabançadcx se debe más a tu autoridad que a tu medicina. Hipócrates. Yo hice lo que pude, pero dcxiidcxi Júpiter es quien perficiona las obras humanas. 484 VI. 2. 1. APARATO DE VARIANTES i Demócrito] Demócrito. Diálogo de Filopatro TP PU OU // Demócrito. Diálogo segundo en el cual se reprehenden diversas locuras de los hombres MR (Curiosamente, tanto PU como OU vuelven a subtitular el diálogo como “Diálogo de Filopatro”; este subtítulo ya apareció en el “Menipo” de ambos testimonios. La única diferencia es que en “Menipo” escriben “Filopatro” con “Ph-”, mientras que en Demócrito lo hacen con “F-”. Esta variante común ayuda a reforzar la filiación en torno a un sub– arquetipo entre PU y OU). // Diálogo sobre Demócrito ZM ii Damageto, Hipócrates.] Damegeto, Hipócrates. PU OU // Demócrito. Damageto. Hipócrates. MR // Damageto, Hiprócate. MN4 (Se encuentra corregido por otra mano indicando la secuencia -ocr- sobre la palabra errónea Hiprócate) // Entre Damageto, Hipócrates ZM iii En los manuscritos MN1, TP, MN4 y ZM no aparece explícito el nombre del interlocutor que comienza este diálogo, pero se sobrentiende que se trata de Damageto. Sí aparece de manera abreviada “Dame.” en PU y OU; en MR se puede leer el nombre desarrollado “Damageto”. De aquí en adelante desarrollo sin indicarlo los nombres abreviados según corresponda, tal como se ha procedido en la edición de los otros textos. iv esas] estas TP v recebido] recibido MN4 TP PU OU MR ZM // om. var. recebido LSIP [MN1] vi sucedió] succedió TP PU // om. var. succedió LSIP [TP PU] vii Con tal rigor quita la medicina] De tal manera quita la medicina TP PU OU // Con tal rigor quita la medecina MN4 // De tal manera quita la medesina ZM // om. var. medecina LSIP [MN4] viii que, aun el] que, ni aún el PU OU ZM ix dicen que no es seguro] dicen es seguro PU OU x Damageto, que por el derecho] Demegeto por el drecho PU OU // err. lect. Damegeto LSIP [PU] xi ahora] agora TP ZM // om. var. agora LISP [TP] xii comigo fuerça] conmigo fuerza MN4 TP PU OU MR // conmigo fuerça ZM xiii repetición] repitición MN4 // om. var. repitición LSIP [MN4] xiv suele] suelen ZM xv començaré] comenzaré MN4 PU MR xvi desde lo último que te escrebí] desde lo último que te escribí MN4 MR // desde las que te escribí TP // desde la que te escribí PU OU // desde lo que te escribí ZM //om. var. escrebí LSIP [MN1] xvii Damageto] Damegeto PU OU // Damagesto MN4 xviii Todo lo que dejare Hipócrates de decir] Todo lo que dejares, Hipócrates, de decir MR // Todo lo que dejare Hiprócrates de decir MN4 // om. var. Hiprócrates LSIP [MN4] xix Damageto] Damegeto PU OU // om. var. Damegeto LSIP [PU] xx deso] de eso TP PU OU // om. var. de eso LSIP [TP PU] xxi escrebiste] escribiste MN4 TP PU OU MR ZM // om. var. escrebiste LSIP [MN1] xxii “El sol”, tan ligero y seguro,] “El sultán”, ligero y seguro, MR xxiii deseabas que te llevase con alas, porque te parecían pereçosos los remos para acudir a curar a aquel filósofo] deseabas que te llevase con alas, porque te parecían perezosos los remos para acudir a curar a aquel filósofo MR MN4 // deseabas que te le inviase porque te parecían perezosos los remos para acudir a curar aquel filósofo PU // que te le enviase porque te parecían pereçosos los remos para acudir a curar aquel filósofo OU // deseabas que te llevase por el aire, porque te parecían peresosos los remos para acudir a curar aquel filósofo ZM xxiv aunque alabé] aunque te alabé ZM xxv alcançaron] alcanzaron MN4 PU MR ZM xxvi renombre] nombre TP // err. lect. ronombre LSIP [MN1 PU MN4] xxvii con] en PU OU xxviii atraídos de sola su virtud] atraídos de sola virtud PU OU xxix Abdera] Addera MN1 MN4 xxx abraçándome] abrazándome MN4 PU OU MR xxxi della] de ella TP // de de ella PU // om. var. de de ella LSIP [PU] xxxii otros: “Una ciudad] otros: “No una ciudad PU OU ZM xxxiii noble] om. ZM xxxiv antes la Grecia toda te] antes toda la Grecia te PU OU ZM xxxv haz] has TP xxxvi misma dotrina] misma doctrina MR PU OU // mesma doctrina TP ZM // om. var. doctrina LSIP [MR PU TP]; om. var. mesma LSIP [TP] xxxvii siglos] tiempos PU OU ZM 485 xxxviii misma] mesma ZM xxxix inquirís] inquerís MN4 // om. var. inquerís LSIP [MN4] xl Esculapio] Asculapio TP xli descendió Abdero] desciende Abdero PU OU // desendió Abdera ZM xlii los del] las del MR // om. var. las LSIP [MR] xliii Artajerjes, ni la grandeça pérsica] Artajerjes, ni la grandeza pérsica MN4 MR // Artajerjes, ni de la grandeza pérsica PU //Artajerses, ni de la grandeza pérsica OU // om. var. de LSIP [PU] xliv a] para MR xlv amenaças] amenazas MN4 PU OU MR xlvi la riqueza] las riqueças TP // err. lect. riquez LSIP [MR] xlvii Damageto. Estraños] Damegeto. Estraños PU OU // Damageto. Extraños MN4 xlviii nacían] nacieron ZM xlix pero un vulgo] mas el vulgo TP l Damageto] Demegeto PU OU // om. var. Demegeto LSIP [PU] li parece] pareció ZM lii abderitas tan diferente] abderitas diferente MR liii que Demócrito estaba loco] que Demócrito estaba loco del estudio de la filosofía ZM liv Damageto] Damegeto PU OU lv está olvidado] estaba olvidado TP PU OU // está obligado MN4 // err. lect. esta oluidado LSIP [TP] lvi Pasa] Por OU lvii estase riyendo] estase riendo TP MR PU ZM // estase riiendo OU // err. lect. estaba LSIP [TP]; om. var. riyendo LSIP [MN1 MN4] lviii la] lo OU lix vee] ve PU MR ZM // om. var. vee LSIP [MN1 TP MN4] lx mercancía] memoria PU OU // om. var. memoria LSIP [PU] lxi adboga] aboga MR ZM // om. var. aboga LSIP [MR] lxii sale] suele ZM lxiii ríe] riye MN4 lxiv cuando los vee alegres] cuantos lo ven alegres PU // cuantos lo veen alegres OU // cuando los ve alegres MR ZM lxv Demás desto –añadían– anda especulando los profundos secretos] de esto –añadían– anda especulando los profundos secretos PU MN4 // Demás desto, añadían especulando los profundos secretos OU lxvi del centro, y desto] de el centro, y de esto PU // del centro, y de esto OU MN4 lxvii esos] estos TP lxviii oímos murmurar] vimos murmurar PU OU // oímos mormurar MN4 // om. var. mormurar LSIP [MN4] lxix entrega] entriega MN4 // om. var. entriega LSIP [MN4] lxx Damageto] Damegeto PU OU lxxi todas ellas exceden] todos ellos exceden PU OU // todas ellas exeden MN4// om. var. exeden LSIP [MN4] lxxii pudiera] pudieran TP lxxiii Ansí] Así PU OU // om. var. Así LSIP [PU] lxxiv pero] mas PU OU ZM // om. var. mas LSIP [PU] lxxv eléboro] elébaro TP lxxvi yerbas] hierbas MN4 // om. var. hierbas LSIP [MN4] lxxvii Damageto] Damegeto PU OU lxxviii dotrina] doctrina TP PU MR // om. var. dotrina LSIP [MN1 MN4] lxxix grandeça della] grandeza de ella PU // grandeza della OU MR MN4 lxxx lo] la TP lxxxi ansí] así PU OU MR // om. var. así LSIP [PU MR] lxxxii infructuosa] infrotuosa MN4 ZM // om. var. infrotuosa LSIP [MN4] lxxxiii magnanimidad] magnimidad TP // om. var. magnimidad LSIP [TP] lxxxiv de la debida] delavidauida ZM lxxxv del] de TP // de el PU lxxxvi desengañado de las de los hombres] desengañado de los hombres PU OU lxxxvii aquel su ciudadano] aquel ciudadano MR MN4 lxxxviii Damageto] Damegeto PU OU lxxxix cualquiera] cualquier PU OU ZM // om. var. cualquier LSIP [PU] xc antigas] antiguas MN4 TP PU OU MR ZM 486 xci creer] crer OU xcii ni a toda una república, resulta que te persuadiste] ni toda una república resuelta?, ¿que te persuadiste PU // ni toda una república, resulta que te persuadiste OU xciii y la] y a la PU OU xciv interpretar] intrepetrar MN4 // om. var. intrepetrar LSIP [MN4] xcv actiones] acciones MR TP PU OU ZM xcvi cuando se començaba a mostrar el alba] cuando se comenzaba a mostrar el alba PU OU // cuando comenzaba a mostrarse el alba MR // cuando se mostraba se comenzaba el alba MN4 // cuando se comensaba a mostrar el alba ZM xcvii aseguró. Parecíame] aseguró. Pareciome TP // asiguró. Parecíame PU OU// om. var. asiguró. LSIP [PU] xcviii Esculapio] Asculapio TP xcix imágenes] imágines TP // imaginaciones MR MN4 c asiéndola] asiéndole PU OU ci rogaba] rogué ZM cii comigo] conmigo MN4 TP PU OU MR ZM // om. var. comigo LSIP [MN1] ciii Esta, que es común diosa de los mortales e inmortales, será] Esta, común diosa de los mortales e inmortales, será MR // Esta es común diosas de los mortales e inmortales, será MN4 civ perfición] perfección MN4 TP PU OU MR ZM // om. var. perfición LSIP [MN1] cv desapareció Esculapio] desapareció Asculapio TP // despareció Esculapio PU cvi En el manuscrito MN4 se encuentra escrito “ya passamos” o “y a passamos”, aunque han sido tachadas las letras sobrantes para formar “y a pasos”. cvii queriendo] quiriendo OU cviii y esa otra que llega agora –y pareció de improviso] y esa otra que llega agora –y pareciendo de improviso TP // y esa otra que llega ahora –y pareciose de improviso PU OU // y esotra que llega agora –y pareció de improviso MR cix se llama Opinión, y habita con] llámase Opinión, y habita en TP PU // llámase Opinión, habita en OU cx abderitas] adberitas MN4 cxi recordé] desperté MR cxii alguna] algún MR cxiii tienen] tiene OU cxiv interpretar] impetrar PU // om. var. impetrar LSIP [PU] cxv desaparecérseme Esculapio] desaparecérseme Asculapio TP // desaparecerse Esculapio PU OU // desampararme Esculapio MR MN4 // err.lect. desamparme LSIP [MN4] cxvi medicina] medecina MN4 ZM // om. var. medecina LSIP [MN4] cxvii sus ciudadanos] los abderitas TP PU OU ZM cxviii desto] de esto PU OU cxix orden en que Crateva] orden que Crateva TP // err. lect. Cratevas LSIP [MN4] cxx yerbas, y hice] yerbas, hice PU OU cxxi apercibimientos proporcionados con] apercibimientos propios y proporcionados con TP // apercebimientos proporcionados con PU // apercimientos proporcionados con OU cxxii Damageto] Demegeto PU // Damegeto OU // err. lect. Damegeto LSIP [PU] cxxiii tan grande le han de aplicar] tan grande ha de aplicar PU OU cxxiv entender] ententender MN4 (Se repite la secuencia “ten” con la que termina la última palabra del renglón anterior dando lugar a la palabra “ententender” si se lee teniendo en cuenta la escritura de los dos renglones al mismo tiempo) // om. var. ententender LSIP [MN4] cxxv perfecto] verdadero MR cxxvi Damageto. Plega] Damageto. Plegue TP ZM // Damegeto. Plegue PU OU cxxvii Oh, Damageto] Oh, Damegeto PU OU cxxviii espíritu] spíritu OU cxxix vaticinio que, cuando] vaticinio, y cuando PU OU cxxx ignorancia] inorancia OU cxxxi ha] he OU cxxxii medicina] medecina ZM cxxxiii autoriçada, y que] autorizada, y que MN4 MR ZM // autorizada que PU // autoriçada que OU cxxxiv deste] de este PU cxxxv ministro] ministerio MR MN4 cxxxvi scitas] ocitas OU // escitas MR cxxxvii En MN4 aparece la palabra “bueno” tachada y corregida por “veneno”. 487 cxxxviii agora] ahora PU OU MR ZM // om. var. ahora LSIP [PU MR] cxxxix Damageto. Ansí] Demegeto. Así PU // Damegeto. Así OU // err. lect. Damegeto LSIP [PU] cxl desmayas, ¡ah, Hipócrates, Hipócrates!] desmayas, ¡Hipócrates, Hipócrates! MR cxli duda está lleno] duda está está lleno TP cxlii Yertos los labios, forceja] Yerto, los labios forceja MN4 cxliii último de Europa] último de la Europa PU OU // om. la LSIP [PU] cxliv grande provincia dividida] gran provincia dividida PU OU // grande providencia dividida MN4 cxlv largos montes, y todo lo demás por los dos mares Océano y Tirreno] largos montes, y todo lo demás por los dos mares Océano y Tireno PU OU //largos mares Océano y Tirreno MR // lasgos montes, el Océano y Terreno MN4 // largos mares Océano y Terreno ZM // err. lect. todos los demás LSIP [MR TP PU]; om. var. mares LSIP [MR]; om. var. Terreno LSIP [MN4] cxlvi corrupta] correcta ZM cxlvii confiéis] confíes MN4 cxlviii ni unos] ni en unos PU OU cxlix Damageto] Damegeto PU OU cl en sí ese Hipócrates. Rapto ha sido de Apolo] en sí Escul. Hipócrates, rapto ha sido de Apolo OU // en sí Hipócrates. Rapto ha sido de Apolo MR // en sí ese Hipócrates. Racto ha sido de Apolo ZM // om. var. en sí Hipócrates LSIP [MR] cli Ansí] Así TP PU OU // om. var. Así LSIP [TP PU] clii Damageto] Damegeto PU OU// om. var. Damegeto LSIP [PU] cliii della] de ella TP PU cliv Todos, a mi parecer, y todos llorando] Todos compadecidos, y todos llorando MR // todos comparecer, y todos llorando MN4 clv esperanças] esperanzas MN4 TP PU OU MR clvi consolaban] aconsolaban PU // om. var. aconsolaban LSIP [PU] clvii Quisieron llevarme luego a descansar] Quisieron luego llevarme a descansar ZM clviii huésped, Filopemenes] huésped, Filomenes PU OU ZM // huésped, Filopomenes MR // huéspede, Filopemenes MN4 // om. var. huéspede LSIP [MN4] clix y tratar luego de su salud] y tratarle de su salud PU OU clx desto] de esto PU OU clxi plaça] plaza MN4 TP PU OU MR clxii aquel engañado pueblo] aquel pueblo ZM clxiii ayúdala] ayúdadala MN4 // om. var. ayudádala LSIP [MN4] clxiv Tras una torre] Tras de una torre TP ZM // om. de LSIP [TP] clxv al] el OU clxvi sombrías] sombras TP OU // om. var. sombras LSIP [TP] clxvii plátano] plantano ZM clxviii descalço] descalzo MN4 PU OU MR clxix pálido y macilento] macilento y pálido OU clxx junto a su lado derecho] junto a su lado drecho PU OU// junto a su lado a su lado derecho ZM // om. var. drecho LSIP [PU] clxxi muchos esparcidos alderredor] muchos esparcidos alrededor TP ZM // muchos desparcidos alderredor OU // muchos alrededor MR clxxii despedaçados] despedazados MN4 TP PU OU MR clxxiii Mirábamos] Miábamos ZM clxxiv abajándose] bajándose PU OU clxxv escrebía] escribía MN4 TP PU OU MR ZM // om. var. escrebía LSIP [MN1] clxxvi meditaba. Decíanme los abderitas, y no sin lágrimas: “¿Has notado, Hipócrates, cuán loco está Demócrito?”] medita. Decíanme los abderitas, y no sin lágrimas: “¿Has notado, Hipócrates, cuán loco está Demócrito?” TP // meditaba; y habiendo hecho esto, se levantaba y paseaba, y reconocía aquellas entrañas y miembros de animales, y volvíase a asentar. Decíanme los abderitas: “¿Has notado, Hipócrates, cuán loco está Demócrito?” PU // meditaba; y habiendo hecho esto, se levantaba y paseaba, y reconocía aquellas entrañas y miembros de animales, y volvíase a sentar. Decíanme los abderitas: “¿Has notado, Hipócrates, cuán loco está Demócrito?” OU // meditaba. Decíanme los adberitas, y no sin lágrimas: “¿Has notado, Hipócrates, cuán loco está Demócrito?” MN4 // meditaba; y habiendo hecho esto, se levantaba y paseaba, y reconocía aquellas entrañas y miembros de animales, y volvíase a sentar. Decíanme los abderitas, y no sin lágrimas: “¿Has notado, Hipócrates, cuán loco está Demócrito? ZM clxxvii Y todos decían esto mismo] Y todos esto mismo TP // om. var. Y todos esto mismo LSIP [TP] clxxviii oyó] oía PU OU 488 clxxix “Yo solo –les dije– llegaré a Demócrito] Yo solo les dejé llegar a Demócrito MN4 // om. var. dejé LSIP [MN4] clxxx y en sus palabras y en otras señales] y en sus palabras y otras señales OU MN4 // om. var. y otras señales LSIP [MN4] clxxxi aplicarle] aplicalle TP // aplicar PU OU clxxxii yo] ya PU OU // om. var. ya LSIP [PU] clxxxiii áspera. Y llegué] áspera. Llegué PU OU // om. var. áspera. Llegué LSIP [PU] clxxxiv a] al MR // om. var. al LSIP [MR] clxxxv escrebía] escribía MN4 TP PU OU MR ZM // om. var. escrebía LSIP [MN1] clxxxvi En MN4 se puede leer se sosegase, pero se han sobrescrito varias grafías en las originales que impiden ver las palabras primigenias. clxxxvii cuando acabó] cuando la acabó PU OU clxxxviii escrebir] escribir MN4 TP PU OU MR ZM // om. var. escrebir LSIP [MN1] clxxxix Respondile: “A ti también] Respondile: “Y a ti también TP PU OU cxc Demócrito] Demócrato MN1 cxci llamaremos?] llamaré? PU OU cxcii “Yo soy Hipócrates, médico.” Y luego él] “Yo soy Hipócrates.” Y luego él ZM cxciii descendencia] descendecia MN1 cxciv Esculapio // Asculapio TP cxcv tu] su PU OU cxcvi medicina] medecina ZM cxcvii y blando, y para sentarte] y blando para asentarte PU OU // y blando, y para sentarse MR // err. lect. sentarte LSIP [MR]; om. var. asentarte LSIP [PU] cxcviii envidiosas] invidiosas PU OU // om. var. invidiosas LSIP [PU] cxcix pudiere” “Ningún] pudiere” “Ninguno PU OU // err. lect. pudiese LSIP [MR] cc Pues acepta –dijo luego– el hospedaje de mi casa.] Pues accepta –dijo– el hospedaje de mi casa. PU // Pues acepta –dijo– el hospedaje de mi casa. OU // om. var. accepta –dijo– el hospedaje LSIP [PU] cci sujeto] subjeto ZM ccii Filopemenes?] Filomenes? PU OU ZM // Filopomenes? MR // om. var. Filopomenes LSIP [MR] cciii junto a la fuente Hermaida] junto a la puente Hermaida TP // junto la fuente Hermaida PU // junto a la fuente Hermoida MR ZM // om. var. puente LSIP [TP] cciv grande] gran TP // om. var. gran LSIP [TP] ccv padres.” Luego, yo: “Pues ese me tiene hospedado] padres.”, y luego yo: “Pues ese me tiene hospedado PU OU // padres.” Luego, yo: “Pues me tiene hospedado MR // padres.” Luego, yo: pues este me tiene hospedado MN4 // padres.” Luego: “Pues ese me tiene hospedado ZM ccvi ¿qué es lo que escribes] ¿qué escribes TP ZM ccvii escrebir] escribir MN4 TP PU OU MR // om. var. escrebir LSIP [MN1] ccviii sino declarar] sino sino declarar OU ccix la enfermedad más general y menos entendida y conocida del mundo, y mayor en los mismos que piensan que carecen della, y ansí] la enfermedad más general y menos entendida del mundo, y mayor y menos entendida en los mismos que piensan que carecen de ella, y ansí TP // la enfermedad más general y menos entendida del mundo, y mayor y menos entendida en los mismos que piensan que carecen de ella, y así PU // la enfermedad más general y menos entendida en los mismos que piensan que carecen della, y así OU // la enfermedad más general y menos conocida del mundo, y más estendida en los mismos que piensan que carecen della, y ansí MR // la enfermedad más general y menos conocida del mundo, y mayor entendida en los mismos que piensan que carecer della, y ansí MN4 // la enfermedad más general y menos entendida del mundo, y mayor y menos entendida en los mesmos que piensan que carecen della, y ansí ZM ccx ves] vees TP OU ZM // om. var. vees LSIP [TP] ccxi pedaços] pedazos MN4 PU OU MR // padecer ZM ccxii ellas] ellos PU OU ZM ccxiii naturaleça] naturaleza MN4 TP PU OU MR ZM ccxiv algunos más y en otros menos] algunos y en otros menos OU ccxv es enfermedad de locura] es enfermedad de la locura PU // es enfermedad es enfermedad de la locura OU // om. la LSIP [PU] ccxvi la cólera la materia della] la cólera la materia de ella TP PU // la materia della ZM ccxvii y otras buena] y otras veces buena ZM ccxviii que es esa la verdad] qu’es esa la verdad TP // que es la verdad PU OU ccxix gozas] goças TP 489 ccxx della] de ella TP PU ccxxi no te es permitido?”] no te es primitido?” OU ccxxii y los de los hijos] y de los hijos OU ccxxiii de unos, los casamientos de otros] de los unos y los casamientos de los otros PU // om. var. de los unos y los casamientos de los otros LSIP [PU] ccxxiv que me quitan] que no me quitan TP ccxxv acostumbrado] costumbrado MN4 // om. var. costumbrado LSIP [MN4] ccxxvi començó] comenzó MN4 PU OU MR ccxxvii ¿No me dirás, Demócrito mío, por qué te ríes?] ¿No me dirías, Demócrito, por qué te ríes? PU OU ccxxviii de lo] del MR ccxxix collado] monte TP ccxxx verlo] verle MR ccxxxi herían en las cabezas] hirían en las cabeças ZM ccxxxii risadas había Demócrito dado, ni más] risadas Demócrito había, ni más TP ccxxxiii derramadas] deramadas OU ccxxxiv desta] de esta PU OU ccxxxv he] ha OU ccxxxvi entendida] entienda PU OU ccxxxvii refrenes] reformes ZM ccxxxviii razón] raçón TP ccxxxix pudieres] pudieras PU OU ZM ccxl habrás] habías ZM ccxli cura] hazaña ZM ccxlii ¿Cómo no reprehenderte? –le repliqué yo–] ¿Cómo reprehenderte? –le repliqué yo– TP // ¿Cómo no reprehenderte? –repliqué yo– PU OU // om. var. ¿Cómo reprehenderte? LSIP [TP] ccxliii reprehensión cuando] reprehensión y cuando ZM ccxliv melancolías] melanolías OU ccxlv y] o TP ZM ccxlvi los] sus PU OU MR ZM // om. var. sus LSIP [PU MR] ccxlvii acaecimientos alegres? Mira] acaecimientos alegres te entristeces? Mira MR // err. lect. le entristeces LSIP [MR] ccxlviii de las cosas de que debieras apiadarte] de las cosas que te debieras apiadar TP // de las cosas que debrías apiadarte PU OU // de cosas que debías apiadarte ZM // err. lect. debría apiadarte LSIP [PU] ccxlix haces] hacer OU ccl de las que] de los que TP ccli holgarte] holgarse TP // om. var. holgarse LSIP [TP] cclii distinto] distincto TP PU // om. var. distincto LSIP [TP PU] ccliii Respondió Demócrito: “O no te] Respondió Demócrito: “No te MR ccliv contado] contentado MN4 cclv ningunas] mingunas ZM cclvi sino de que] si no es de que TP cclvii precio] aprecio MR // om. var. aprecio LSIP [MR] cclviii fuerça] fuerza MN4 PU OU MR cclix dos admirables cosas] dos cosas admirables ZM cclx esta fábrica] esta su fábrica PU OU // om. su LSIP [PU] cclxi gozo] goço TP ZM cclxii tristeça] tristeza MN4 TP PU OU MR ZM cclxiii dellas] de ellas PU cclxiv Bienaventurado serías, por cierto, Demócrito] Bienaventurado serías, Demócrito MR cclxv o si se conservasen] o si conservasen OU cclxvi vees] ves TP PU OU MR // err. lect. veas LSIP [MN1 MN4] cclxvii succede] sucede MN4 PU OU MR ZM // om. var. succede LSIP [MN1 TP] cclxviii yo hallo que eres el pésimo de los hombres] yo que eres el más pésimo de los hombres TP // yo hallo que eres el más pésimo de los hombres PU OU ZM // yo hallo eres el pésimo de los hombres MN4 cclxix las riendas a la risa, començó] las riendas a la risa, comenzó MN4 TP PU OU MR // las riendas a la risa, comiença ZM // err. lect. la rienda LSIP [MN4] cclxx la defensa della diciendo: “Tú, oh, Hipócrates] la defensa de ella diciendo: “Tú, Hipócrates PU // la defensa della diciendo: “Tú, Hipócrates OU MR // la defensa della: “Tú, Hipócrates MN4 cclxxi corresponder el gozo] correspondel el goço TP 490 cclxxii pero no niegas] pero no me niegas PU OU // om. me LSIP [PU] cclxxiii de manera que, o nos habemos de lastimar de sus cosas o reírnos dellas] de manera que, o nos habemos de lastimar de sus cosas o reírnos de ellas TP // de manera que nos habemos de lastimar de sus cosas o reírnos de ellas PU // de manera que nos habemos de lastimar de sus cosas o reírnos dellas OU cclxxiv Quiero, pues, que ahora ansí indistintamente sepas que yo destos dos afectos] Quiero, pues, que ahora ansí indistintamente sepas que de estos dos efectos TP // Quiero, pues, ahora así indistinctamente sepas que yo de estos dos efectos PU // Quiero, pues, ahora, así, ni distintamente, sepas que yo destos dos efectos OU // Quiero, pues, que ahora así indistintamente sepas que yo destos dos afectos MR // Quiero, pues, ahora, indistintamente sepas que yo destos dos afectos ZM cclxxv escogí el de la risa,] escogí de la risa, OU cclxxvi y que solamente del hombre me río, del hombre porque lo] y solamente del hombre me río, del hombre porque le PU OU // y solamente me río del hombre porque lo ZM // om. var. y solamente LSIP [PU] cclxxvii actiones] acciones TP PU MR ZM // om. var. actiones LSIP [MN1 MN4] cclxxviii naciera] naciese PU OU // om. var. naciese LSIP [PU] cclxxix penetrar] prenetar MN1 // pernetar MN4 // err. lect. penetar LSIP [MN4] cclxxx adquirir, porque] adquir, porque MN1 // adquirir, cuando MR // om. var. adquir LSIP [MN1] cclxxxi para gozar lo adquerido, que tantos la cavan y desentrañan que, con haber visto] goçar lo adquirido, que tantos lo cavan y desentrañan que, con haber visto TP ZM// para gozar lo adquirido, que tantos la cavan y desentrañan que, con haber visto PU OU // para gozarlo; ríome de ver que tantos la cavan y desentrañan, los cuales, con haber visto MR cclxxxii della] de ella PU OU cclxxxiii fuerça e] fuerza e MN4 MR // fuerça y TP ZM // fuerza y PU OU // om. var. e LSIP [MN1 MN4 MR] cclxxxiv le] la MR ZM cclxxxv daños] años ZM cclxxxvi examen] exsamen MN4 ZM cclxxxvii común. Admíranse] común, admirándose PU OU cclxxxviii Compran mucha, contienden entre sí] compran mucha contienda entre sí PU OU // compra mucha, contienden entre sí MN4 // om. var. contienda LSIP [PU] cclxxxix avergonçados] avergonzados MN4 PU OU MR ccxc entrañas] entreñas PU // om. var. entreñas LSIP [PU] ccxci pueden] pue ZM ccxcii Todo esto, ¿no es digno de risa?] Todo esto esto, ¿no es digno de risa? OU ccxciii mismos] mismo ZM ccxciv mandar a otros, ¿quién habrás] mandar a otros, ¿quién habrá TP // mandar a otros, ¿de qué risa no son dignos?, ¿quién habrás MR // mandar a otros, ¿quién has ZM // err. lect. risa u no LSIP [MR] ccxcv lleve siempre el coraçón] lleve el corazón PU OU // lleve siempre el corazón MR MN4 ccxcvi de esperanças] de esperanzas MN4 PU MR // esperanças TP ccxcvii vergüença] vergüenza MN4 PU OU MR ccxcviii ha inventado?] ha’umentado? MN4 ccxcix mengua el guardar constancia y vivir con regla?] mengua vivir con constancia y con regla? TP PU OU // mengua vivir con costancia y con reglas? ZM ccc sus] las MR ccci alcançan] alcanzan MN4 PU OU MR cccii viven en la misma pobreça] viven en la misma pobreza MN4 PU // vienen en la misma pobreza PU // vienen a la misma pobreza OU // viven en la mesma pobreça ZM ccciii ¡qué invenciones de relançar el dinero con ingeniosas usuras!, ¡qué navegaciones tan desiguales en que es tanto mayor el peligro que la causa dél, cuanto es más honrada la muerte que útil el uso superfluo de las cosas!, ¡qué guerras!] ¡qué invenciones de relançar el dinero con ingeniosas usuras!, ¡qué navegaciones tan desiguales en que es tanto mayor el peligro que la causa dél, cuanto es más horrenda la muerte que útil el uso superfluo de las cosas!, ¡qué guerras! TP // ¡qué invenciones de relanzar el dinero con ingeniosas usuras!, ¡qué navegaciones tan desiguales en que es tanto mayor el peligro que la causa de ellas, cuanto es más horrenda la muerte que útil es el uso superfluo de las cosas!, ¡qué guerras! PU OU // ¡qué invenciones para acrecentar el dinero con ingeniosas usuras!, ¡qué guerras! MR // ¡qué invenciones de relanzar el dinero con ingeniosas usuras!, ¡qué navegaciones tan desiguales en que es tanto mayor el peligro que la causa dél, cuanto es más honrada la muerte que útil el uso superfluo de las cosas!, ¡qué guerras! MN4 // ¡qué invenciones de relançar el dinero con ingeniosas usuras!, ¡y qué navegaciones tan 491 desiguales en que es tanto mayor el peligro que la causa dél, cuanto es más horrenda la muerte que útil el uso superfluo de las cosas!, ¡qué guerras! ZM // om. var. horrenda LSIP [TP PU] ccciv mesmos] mismos TP PU OU ZM // om. var. mismos LSIP [TP PU] cccv los] les PU OU cccvi fácil de alcançar] fácil de alcanzar MN4 PU OU MR // fácil alcançar TP // om. var. fácil alcançar LSIP [TP] cccvii leyes?] ley? TP cccviii cuando veo sus buenas dichas y cuando veo sus desdichas, porque] cuando veo sus buenas dichas, porque PU OU // cuando veo dos buenas dichas, porque ZM cccix sino que, como los licores destilados] sino, como los liquores distilados TP // como licores destilados OU // sino, como los licores destilados ZM // om. var. liquores distilados LSIP [TP] cccx así] ansí ZM cccxi la miseria] las miseria PU // las miserias OU // om. var. las LSIP [PU] cccxii sus] las PU OU ZM cccxiii traen] traeen MN4 // om. var. traeen LSIP [MN4] cccxiv aneja] anejas ZM cccxv apercibimientos] apercebimientos PU // om. var. apercebimientos LSIP [PU] cccxvi fuerça] fuerza MN4 PU OU MR cccxvii naturaleça] naturaleza MN4 PU OU MR ZM cccxviii dedicarle] dedicarlo TP PU OU // err. lect. didicarlo LSIP [TP] cccxix Desta] De esta PU cccxx halláronse los metales y la política, el uso dellos] halláronse los metales y la política del uso dellos TP // halláronse los mortales y la política, el uso de ellos PU OU // om. var. del LSIP [TP]; om. var. mortales LSIP [PU] cccxxi cosas] casas MR cccxxii hubiesen] hubieran ZM cccxxiii y aun para esto] y para esto ZM cccxxiv aun para esto mismo les infunde la misma naturaleza] aun para esto mismo les infunde la naturaleça TP // aun para esto les infunde la naturaleza PU OU cccxxv edificaría] edificara MR MN4 cccxxvi siempre presentes los peligros] siempre delante los peligros TP // siempre los peligros presentes ZM cccxxvii mudanças] mudanzas MN4 PU MR cccxxviii mezclando] mesclando ZM cccxxix severidad con la risa y serenándose] severidad con la risa y serenidad ZM cccxxx mi] un MN4 // om. var. un LSIP [MN4] cccxxxi aseguro] asiguro PU OU // om. var. asiguro LSIP [PU] cccxxxii en esta vida más risa me causa] más risa en esta vida me causa PU cccxxxiii ociosos] occiosos MN4 cccxxxiv entiendas] atiendas ZM cccxxxv naturaleza hizo] naturaleza hiço TP // naturaleça hizo OU cccxxxvi los arma] las arma MR // los armó ZM cccxxxvii desnudo y necesitado de todo] de el mundo necesitado de todo PU OU // del mundo y necesitado de todo ZM cccxxxviii razón] raçón TP cccxxxix que es] qu’es TP cccxl razón] raçón TP cccxli le] lo TP PU OU ZM cccxlii hacedor] hecedor ZM cccxliii juntamente le manda] juntamente se le manda TP // om. se LSIP [TP] cccxliv la prudencia] lo prudente ZM cccxlv acciones] actiones OU cccxlvi preceto] precepto MN4 TP PU OU MR // om. var. preceto LSIP [MN1] cccxlvii su antojo, conociendo él que el preceto le conviene, y su antojo lo confunde] su antojo, conociendo él que el precepto le conviene, y su antojo lo confunde TP // el antojo, conociendo él que el precepto le conviene, y su antojo le confunde PU OU // su antojo, si el precepto le conviene, y su antojo lo confunde MR // su antojo, el que el precepto le conviene, y si antojo lo confunde MN4 // su antojo, conozciendo él que el precepto le conviene, y su antojo lo confunde ZM cccxlviii A esto te responderé después si me lo acuerdas] A esto responderé después si me lo acuerdas MR // A esto te respondoré si me lo acuerdas ZM // om. var. esto responderé LSIP [MR] 492 cccxlix Ahora] Agora PU MR // om. var. Agora LSIP [PU MR] cccl a aquellas necesidades] a aquellas cosas y necesidades TP cccli centésimas] centísimas OU ZM ccclii infinitas] indifinitas TP cccliii e infructuosas,] e infrutuosas, OU MR // e infrotuosas, MN4 // y infructuosas ZM // om. var. infrotuosas, LSIP [MN4] cccliv cargado sobre su cerviz] carcagado sobre su cerviz ZM ccclv subtiles] sutiles OU MR ZM // om. var. sutiles LSIP [MR] ccclvi della] de ella PU ccclvii purísima] parisina ZM ccclviii embistan siempre tantos espíritus] embistan tantos espíritus PU OU ccclix en esta de Abdera] en esta, Abdera OU ccclx si hubieses visto, como yo, lo que pasa en esa corte del rey Artajerjes] si hubieses visto en la corte del rey Artajerjes PU OU // si hubieras visto lo que pasa en la corte del rey Artajerjes ZM ccclxi estoy de que no] estoy que no MR // om. var. estoy que no LSIP [MR] ccclxii amenaçado] amenazado MN4 PU OU MR ccclxiii y, al valor, aun en el enemigo] que, al valor, aun al de el enemigo PU OU // y el valor, aún al enemigo ZM ccclxiv alabança] alabanza MN4 TP PU OU MR ccclxv trato] trajo MN4 // tanto ZM ccclxvi superiores y inferiores, sus ansias] superiores e inferiores, sus ansias OU MR // superiores inferiores sus ansias MN4 // om. var. superiores inferiores sus ansias LSIP [MN4] ccclxvii entrar] estar TP // om. var. estar LSIP [TP] ccclxviii no es esta la] no esta la TP MN4 ccclxix que no reconoce el hombre] que no es reconoce el hombre ZM ccclxx ni a otra fiera] ni otras fieras PU OU ZM // err. lect. ni a otras fieras LSIP [MR] ccclxxi esto] estos MR MN4// om. var. estos LSIP [MR MN4] ccclxxii desconfianzas] desconfianças TP ZM ccclxxiii el reír, el llorar, el callar ni la modestia] el reír, el callar, el llorar ni la modestia PU OU ccclxxiv alguna sospecha y sin que cada efeto destos] alguna sospecha y sin que cada efecto destos TP ZM // alguna sospecha sin que cada efecto de estos PU // alguna sospecha sin que cada efecto de estos OU // alguna sospecha sin que cada afecto destos MR // om. var. alguna sospecha sin que cada afecto destos LSIP [MR] ccclxxv de la familia] de familia TP // de su familia PU OU ccclxxvi pérsica] persla OU // percisa ZM ccclxxvii viviendo] viendo TP // om. var. viendo LSIP [TP] ccclxxviii tiránico] tiraniçado TP // tirano PU OU // timárico MN4 ccclxxix o a despojar] o gobernar PU OU ccclxxx desenfrenada] desemfrenada MN4 ccclxxxi de los que traen] de los traen ZM ccclxxxii sus mujeres, y a los seres que dieron nombre a las sedas y los demás que después las han tejido ignoran invenciones y formas de labores. Aquel estimar] sus mujeres, y a los seres que dieron nombre a las sedas y los demás que después lo han tejido ignoran invenciones y formas de labores. Aquel estimar TP // sus mujeres, y a los siras que dieron nombre a las sedas y los demás que después las han tejido ignoran invenciones y formas de labores. Aquel estimar PU OU ZM // sus mujeres. Aquel estimar MR // sus mujeres, y a los señores que dieron nombre a las sedas y los demás que después las han tejido ignoran invenciones y formas de labores. Aquel estimar MN4 ccclxxxiii por los visos] por visos ZM ccclxxxiv comprarlas] comprarlos TP ccclxxxv y treinta mil] y por treinta mil PU OU // om. por LSIP [PU] ccclxxxvi traerlas] traerlos TP ccclxxxvii lascivas] lacsivas ZM ccclxxxviii dellas] de ellas TP PU ccclxxxix pendientes del pecho y de las orejas] pendientes del pecho y las orejas MR MN4 // pendientes del pecho o de las orejas ZM cccxc traçadas] trazadas MN4 PU OU MR ZM cccxci o de enfermos] o enfermos OU cccxcii fuerça] fuerza MN4 PU OU MR cccxciii mesma] misma TP PU OU ZM // om. var. misma LSIP [TP PU] 493 cccxciv podrá] podría OU cccxcv sangran] sangraron PU OU cccxcvi hizo] hiço TP cccxcvii tanto imitan y tanto lisonjean.” “Serán] tanto lo imitan y tanto lo siguen y lo lisonjean.” “Serán TP cccxcviii nobleça] nobleza MN4 TP PU OU MR cccxcix presentó] representó PU cd de ellas] dellas TP MR ZM cdi de] por ZM cdii piense] piensa ZM cdiii dellas] de ellas PU OU cdiv como si Júpiter] como Júpiter MN4 cdv Artajerjes que, cuando en su reino se yerran las cosas] Artajerjes de que, en su reino se yerra las cosas TP cdvi aciertan, se le dé a él] acierta, se dé a él TP cdvii alabança] alabanza MN4 PU OU MR cdviii si fuera solamente capaz de gloria] si solamente fuera capaz de gloria ZM cdix cuanto a los súbditos, por otra parte, son tan desiguales a sí mismos y tan desunidos] cuanto a los súbditos, son tan desiguales a sí mismos por otra parte y tan desunidos MR // cuanto a los súbditos, por otra parte, son tan desiguales a sí mismos y tan de suhunidos MN4 // om. var. de suhunidos LSIP [MN4] cdx examinando] examinado PU // exsaminando MN4 cdxi sirven] sirvan TP cdxii púrpura] persona TP cdxiii atentos] atento PU OU cdxiv estas] esto MR cdxv desconfiança] desconfianza MN4 TP PU OU MR cdxvi como el hacelles] como el hacellas MN1 MN4 // como el hacerles PU OU ZM // como la de hacer MR cdxvii de las viandas y bebida] de las viandas y bebidas OU // de las viandas y de la bebida MR // de las viandas que hice bebida MN4 // desas y bebidas ZM cdxviii duermen, que algunos hay que duermen como almas desobligadas] duermen como almas desobligadas MR cdxix asegurar el sueño] asegurarl el sueño OU cdxx asechanças a que convida la noche] asechanzas a que convida la noche PU OU MR ZM // asechanzas que convida la noche MN4 cdxxi Verás en todos los súbditos] Verás sentados los súbditos PU // Verás asentados los súbditos OU cdxxii anda] andan TP PU OU ZM cdxxiii alcançan] alcanzan MN4 PU OU MR ZM cdxxiv cuando solo en la virtud] cuando en sola la virtud TP PU OU ZM // om. var. cuando en sola la virtud LSIP [TP PU] cdxxv acrecentamiento] acresentamiento ZM cdxxvi Artajerjes los intitule y gradúe con ciertos vocablos casi vacíos a que aspiran. Y aquel] Artajerjes les dé títulos que son ciertos vocablos vacíos a que aspiran. Y aquel TP // Artajerjes les dio títulos que son ciertos vocablos vacíos a que aspiran y a que el PU OU // Artajerjes les dé títulos que son ciertos vocablos vacíos a que aspiran. Y a aquel ZM cdxxvii se hace] se le hace ZM cdxxviii concedérselos] concedérseles PU OU // concederlos MR MN4 cdxxix pretenden] pretende TP cdxxx Y cuando al fin salen, con ser llamados del vulgo] Y cuando al fin salen ser llamados del vulgo ZM cdxxxi piensan que se les] piensan se les TP // err. lect. piensanse LSIP [TP] cdxxxii para ser o mostrarse descomedidos] para mostrarse descomedidos TP PU OU // para ser o mostrarse descomodidos MN4 // para mostrarse desconocidos ZM // om. var. descomodidos LSIP [MN4] cdxxxiii corteses] bien criados TP PU OU ZM cdxxxiv escrebir] escribir MN4 TP PU OU MR ZM // om. var. escrebir LSIP [MN1] cdxxxv letra, para ser ] letra y para ser TP cdxxxvi desigualmente] de su igualmente MN4 cdxxxvii fuerças] fuerzas MN4 PU OU MR ZM cdxxxviii consistorios] consejos TP PU ZM // En OU la palabra está abreviada; por tanto, podría poner “consistorios” o “consejos”. cdxxxix aparencia] apariencia MN4 TP PU MR ZM // om. var. aparencia LSIP [MN1] 494 cdxl de tan limitado poder que no parece que le tienen para premiar la virtud, sino los clientes y siervos] de poder tan limitado que no le tienen para premiar a la virtud, sino a los clientes y siervos TP ZM // de poder tan limitado que no le tienen para premiar la virtud, sino a los clientes y siervos PU // de poder tan limitado que no le tienen para premiar la virtud, sino a los siervos OU cdxli Y ansí verás allí mendigando infinitos ingenios y sus estudios acobardados] Y ansí verás mendigando infinitos ingenios y sus estudios acobardados MN1 // Y ansí verás allí infinitos ingenios y sus estudios arrinconados TP PU ZM // Y así verás allí infinitos ingenios y sus estudios arrinconados OU cdxlii que, para alcançar algún premio, pone certísima dificultad o imposibilidad el merecerlo] que, para alcanzar algún premio, pone certísima dificultad o imposibilidad el merecerlo MN4 // que hace grande daño para alcançar algún premio el merecello TP // que hace grande daño para alcanzar algún premio el merecerlo PU OU // que, para alcanzar algún premio, pone ciertísima dificultad o imposibilidad el merecerlo MR // que hace grande daño para alcançar algún premio el merecerlo ZM // om. var. ciertísima LSIP [MR] cdxliii galardonados] gualardonados PU // om. var. gualardonados LSIP [PU] cdxliv el ser dignos della. Y] el merecerla. Y TP PU OU // el ser dignos de ella. Y MN4 // que el merecella. Y ZM cdxlv pulmones] plumones MN4 // pulmanos ZM // om. var. plumones LSIP [MN4] cdxlvi sus virtudes y méritos, siendo en la verdad] sus virtudes, siendo en la verdad ZM cdxlvii le] la MR cdxlviii pobreta] pobre TP // probeta OU MN4 cdxlix ampare nadie. Nadie digo, ni aquellos] ampare nadie, digo ni aquellos TP // acompañe nadie, digo ni aquellos ZM cdl della] de ella PU OU MR cdli estos, viéndose] estos, en viéndose PU OU cdlii autoriçados] autorizados MN4 PU OU MR cdliii de la] de esa TP // om. var. de esa LSIP [TP] cdliv unos] uno ZM cdlv religión, aquella misma religión que blasonan] religión, aquella misma que blasonan OU // religión que blasfeman MR cdlvi cualquiere] cualquier TP OU // om. var. cualquier LSIP [TP] cdlvii redícula] ridícula TP PU OU MR ZM // om. var. redícula LSIP [MN1 MN4] cdlviii desto] de esto PU // destos MN4 cdlix efetos] efectos MN4 TP PU OU MR // afectos ZM // om. var. efetos LSIP [MN1] cdlx interpretan] intrpretan TP // om. var. intrpretan LSIP [TP] cdlxi acomodándolas] acomodándola TP cdlxii dellos] della TP // de ellos PU OU cdlxiii siguen] rigen MR // om. var. rigen LSIP [MR] cdlxiv estrago] extrago OU cdlxv jurisdictión] jurisdicción TP MR // jurisdición PU OU ZM cdlxvi contaminan] contraminan PU OU MN4 cdlxvii universal] espiritual MR cdlxviii Agora –dije yo–, oh, Demócrito] Agora –dije yo–, Demócrito PU // Ahora –dije yo–, Demócrito OU cdlxix respetan] respectan MN4 ZM // om. var. respectan LSIP [MN4] cdlxx religión a los dioses] religión los dioses MN4// err. lect. religio LSIP [MR] cdlxxi della] de ella PU OU cdlxxii haya menoscabado] haya menos acabado OU // había menoscabado MR cdlxxiii Sí respetan –respondió Demócrito–] Sí –respondió Demócrito– ZM cdlxxiv abraçan con pobreça] abrazan con pobreza MN4 PU OU MR // abraçan con pobrezca ZM cdlxxv suntuosos] sumptuosos TP PU OU ZM // om. var. sumptuosos LSIP [TP PU] cdlxxvi habitan] habiten TP PU cdlxxvii los tales entran en estas] los tales entran entran en estas PU // om. var. entran entran LSIP [PU] cdlxxviii sacros santos] sacrosantos MN4 MR TP OU ZM // sacrosanctos PU// om. var. sacrosanctos LSIP [PU] cdlxxix destas] de estas PU OU cdlxxx dellos] de ellos PU OU cdlxxxi coraçones] corazones MN4 PU OU MR ZM cdlxxxii nuevos] buenos PU OU cdlxxxiii açotan] azotan PU OU MR ZM cdlxxxiv Ansí] así OU 495 cdlxxxv que será la causa] que será causa MR // om. var. será causa LSIP [MR] cdlxxxvi abarca] abraza OU cdlxxxvii examinar] exsaminar ZM cdlxxxviii cual] uno TP ZM cdlxxxix fructuosas] frutuosas OU MN4 // om. var. frutuosas LSIP [MN4] cdxc nadie] naide TP // om. var. naide LSIP [TP] cdxci topó] topa ZM cdxcii lo formó Naturaleza] le formó Naturaleza PU ZM // le formó la naturaleza OU // lo firmó Naturaleza MN4 cdxciii ello] ella ZM cdxciv exsamen] examen TP PU OU MR // om. var. exsamen LSIP [MN1 MN4] cdxcv precede] preceda MR MN4 // puede ZM cdxcvi no escogieron ni le escogieran si el caso y el tiempo no los ocupara. Debieran, digo, entonces, convertir] no escogieron si el caso y el tiempo no los ocupara. Debieran, digo, entonces, convertir PU OU // no escogieron ni le escogieran si el caso y el tiempo no los ocupara. Debiera –dijo entonces– convertir MR // no escogieron ni le escogieran si el caso y el tiempo no los ocupara. Debiera, digo entonces, convertir MN4 // no escogieron ni escogieran si el caso y el tiempo no los ocupara. Debrían, digo entonces, convertir ZM cdxcvii adornos] adornados MN4 cdxcviii tiene] tienen PU OU // om. var. tienen LSIP [PU] cdxcix de la viuda ni la de los huérfanos] de la viuda ni de los huérfanos PU OU // de la viuda, la de los huérfanos MR MN4 d exsamina] examina TP PU OU MR di lágrimas (bien sé que no lo han de ser para torcer al juez), pero débeseles adbitrio] lágrimas (bien sé que no lo han de ser para torcer al juez), pero débeseles arbitrio PU OU MR ZM // lágrimas, pero débeseles arbitrio TP dii comiença] comienza MN4 TP PU OU MR diii al] en MR div trazas] traças TP ZM dv esto] esta OU dvi y] aunque MR dvii asentada] asolada ZM dviii todo esto puede la violencia] todo puede la violencia OU dix repliqué] respondí TP dx agora] ahora TP OU // om. var. ahora LSIP [TP] dxi excluye o no abraça] excluye o no abraza MN4 TP OU OU MR // escluye o no abraça ZM dxii ciencias] sciencias TP PU // om. var. sciencias LSIP [TP PU] dxiii mayor] más ZM dxiv que si estos que desprecian las letras] que si estos desprecian las letras OU dxv escusa] excusa MN4 dxvi decir mejor] mejor decir TP MR dxvii arte militar] arte de militar ZM dxviii yo te digo que no es tan ingenioso ningún avaro para conservar] yo te digo que no está tan ingenioso ningún avaro para conservar PU ZM (en ZM se sobrescribe –o en avara). dxix escusarse] excusarse MR dxx disculpa tienes apercebida] disculpa tienes apercibida OU MR // disculpas tienes apercebida MN4 dxxi y para el haber] y para haber PU OU ZM dxxii astucia? ¿Y cómo librarás] justicia? ¿Cómo librarás OU dxxiii abominables] abobinables MN4 // om. var. abobinables LSIP [MN4] dxxiv la inconstancia que te he dicho] la inconstancia de los que te he dicho ZM dxxv desto, quién] de esto, quién PU MN4 // de esto, quiénes OU dxxvi y inculta corte] e inculta corte PU OU MR // y oculta corte ZM dxxvii intitulen] intitulan TP MR ZM dxxviii por] para MR dxxix y al fin también para en hacerme reír] y también para en hacerme reír MR // y al fin para hacerme reír ZM // om. var. y también LSIP [MR] dxxx injurias de adulterios] injurias y adulterios PU OU // injurias, adulterios MR ZM dxxxi venganzas] venganças ZM dxxxii corazones] coraçones TP 496 dxxxiii al desorden de sus deseos] al de este de sus deseos OU dxxxiv Demócrito, que entre] Demócrito, de que entre ZM dxxxv debieras] debrías PU OU dxxxvi dellas] de ellas PU OU // dellos ZM dxxxvii con solo haber advertido] con solo advertido OU dxxxviii succesos] sucesos OU MR MN4 ZM dxxxix forçosos] forzosos MN4 PU OU MR // forsosos ZM dxl Entristeciérame] Entresticiérame MN4 // om. var. Entresticiérame LSIP [MN4] dxli el] es PU OU // om. var. es LSIP [PU] dxlii desecha a su contraria] desecha su contraria PU OU // om. var. desecha su contraria LSIP [PU] dxliii Sabe también, oh, Hipócrates] Sabes también o tiempo orates MN4 dxliv esperança] esperanza MN4 TP PU OU MR dxlv hicieran] hirieran ZM dxlvi dellos] de ellos PU dxlvii poço] pozo MN4 PU OU MR dxlviii Piensas] Piensa PU OU dxlix tristeça] tristeza MN4 TP PU MR ZM dl concede progreso] con cada progreso ZM dli frágil] fácil PU OU dlii lo] le MR // los ZM // om. var. le LSIP [MR] dliii coraçón] corazón MN4 PU MR ZM dliv creen] cren OU dlv libertad tienen] tienen libertad PU OU dlvi pero ellos se han envejecido] pero se han envejecido TP dlvii tanto en su daño que no parece que le tienen” “Pues eso es –repliqué yo– lo que se ha de llorar.”] // tanto en su daño que no parece que la tienen.” “Pues eso es –repliqué yo– lo que se ha de llorar.” TP ZM // tanto en su daño.” “Pues eso es –repliqué yo– lo que se ha de llorar.” PU OU // tanto en su daño que no parece que la tienen” “Pues eso es –repliqué yo– lo que se ha de llorar.” MR (“le” aparece enmendado por “la” mediante el trazo de una mano aparentemente distinta). dlviii esperanza] esperança ZM dlix siglo] mundo ZM dlx su] tu MN4 dlxi ganar tanto] ganar luego tanto PU dlxii que lo doblara y cuatrodoblara si quisiera] que le doblara y cuatrodoblara si quisiera TP // que lo cuatrodoblara siquiera OU // que lo dobrara y cuatrodoblara si quisiera ZM // om. var. le LSIP [TP] dlxiii dieran] darían MR MN4 dlxiv y] o TP // om. var. o LSIP [TP] dlxv lo que le hubiera] lo que hubiera PU OU // lo que le habían ZM // om.var. lo que hubiera LSIP [PU] dlxvi de esa otra artificiosa] de esa artificiosa TP // desa otra artificiosa MR MN4 dlxvii ganancia por] ganancia para MR // gancia por ZM // om. var. para LSIP [MR] dlxviii seguro] siguro TP // om. var. siguro LSIP [TP] dlxix rehusé?] hice? ZM dlxx hallara] hallar OU dlxxi perlas y piedras] piedras y perlas TP PU OU ZM dlxxii consiste solo en las opiniones] consiste en solas las opiniones TP PU OU ZM // consistió solo en las opiniones MR MN4 dlxxiii amaneciesen un día cuerdos todos los hombres] amanecieran un día cuerdos todos los hombres TP // amaneciesen cuerdos todos los hombres MR // amaneciesen cuerdos un día todos los hombres ZM dlxxiv mayores] grandes PU OU ZM dlxxv fundado. Yo entonces, echando de ver que la venida] fundado, y yo entonces, echando de ver que la venida PU // fundado, y yo entonces, conociendo que la venida OU dlxxvi desta] de esta PU OU dlxxvii que componen] que se componen OU dlxxviii tienes reservado para] tienes para PU OU // tienes reservada para ZM dlxxix hube] hubo OU dlxxx romper en una risa] romper una risa PU OU // om. var. romper una risa LSIP [PU] dlxxxi cosquillas] cozquillas PU OU // om. var. cozquillas LSIP [PU] dlxxxii la] las MR MN4 dlxxxiii dellos muy despacio] de ellos despacio TP OU // de ellos muy de espacio PU ZM 497 dlxxxiv agora bastará] ahora basta TP // ahora bastará PU ZM // ahora batará OU dlxxxv asegure] asigure PU OU // om. var. asigure LSIP [PU] dlxxxvi ves] vees ZM dlxxxvii dellos] de ellos TP PU OU dlxxxviii afecto] efecto PU OU // err. lect. afeto LSIP [MN1] dlxxxix Damageto] Damegeto PU OU dxc pesa de que] pesa que PU OU dxci discurriese Demócrito sobre ese linaje de distraídos] discurrieses, Demócrito, sobre ese linaje de distraídos MN1 MN4 // discurriese Demócrito sobre este linaje de distraídos PU OU dxcii dellos] de ellos TP PU OU dxciii quedase] quedara PU OU dxciv aceptar] acetar TP // acceptar PU dxcv Filopemenes] Filomenes ZM // err. lect. Philomenes LSIP [TP PU] dxcvi apercebido] apercibido OU MR MN4 dxcvii graves] graver TP dxcviii Damageto] Damegeto PU OU // om. var. Damegeto LSIP [PU] dxcix dellos] de ellos PU OU dc Damageto] Damegeto PU OU // om. var. Damegeto LSIP [PU] dci por] con PU OU dcii adereçadas] aderezadas MN4 MR // adrezadas PU // adreçadas OU dciii los hombros y coronadas de flores] los hombros, coronadas de flores PU OU ZM dciv himnos] hismnos MN4 // om. var. hismnos LSIP [MN4] dcv ceñidas] ceñidos TP dcvi la sciencia] las ciencias MR MN4 // la ciencia ZM dcvii vieras dançar] vieras danzar MN4 PU MR // vieran danzar OU dcviii mostrar que] mortrar que TP // mostrar cuánto MR // mostrar cuán MN4 // om. var. cuán LSIP [MN4] dcix Damageto] Damegeto PU OU // om. var. Damegeto LSIP [PU] dcx alabança] alabanza MN4 PU OU MR dcxi pero] mas ZM dcxii perficiona] perfecciona MR // pefeciona MN4 // om. var. perfeciona LSIP [MN4] 498 El Dédalo1i Dédalo, Polites. Dédalo.ii Pues, como yo vi que al fin de tantos años mandó el rey Minosiii que los ministros del fisco lo fuesen también de su ira y que, formandoiv contra mí una larga acusación ante su mismo tribunal, començaron v a fulminar el proceso, túveme por perdido; y entonces, como desesperado, comencé a traçarvi mi fuga.2 1 El Dédalo: del contenido político de este diálogo habla ya Pellicer en su edición del Diálogo de Mercurio y la Virtud, citando asimismo una carta que Bartolomé mandó a Miguel Martín Navarro en 1628 donde alude al espinoso tema latente en este texto: “el tercero [en referencia a este diálogo] cifra las prisiones de Antonio Pérez. De este último dice en carta a Don Miguel Martín Navarro: «El Diálogo Dédalo reformaré un día destos, porque algo de misterioso que hay en él, ya no es tiempo. Misterioso le llamo por escondido, pero no por excelente. Vm. tendrá luego aviso dello» (Pellicer, 1778: 114). Se refiere a las revueltas que se produjeron en Zaragoza durante el año 1591. Utilizando la causa del ex- secretario real Antonio Pérez, la jerarquía política aragonesa intentó defender sus fueros contra lo que consideraban un atropello más, en este caso ya intolerable, de la política de Felipe II. Así pues, se llegó a organizar un ejército comandado por Juan de Lanuza, que ocupaba el cargo de Justicia de Aragón, viéndose implicados varios aristócratas, entre ellos, el duque de Villahermosa, protector de Bartolomé. Este es, por tanto, un texto que, de manera explícita habla de la razón de estado sirviéndose de una historia mitológica, aunque, de manera implícita, como señala Pellicer, codifica el cautiverio de Antonio Pérez y los desmanes absolutistas de Felipe II. Otis H. Green (1935: p. 285, n. 45) considera que Argensola pudo tener a la vista la segunda edición de las Relaciones de Antonio Pérez, publicadas en París en 1598. Sobre este suceso véase, también de Otis H. Green (1952: 7-112), así como los trabajos de Jesús Gascón (1995) –donde recoge una completa bibliografía especializada en el tema–, (2003) –estudio en el que se examina la literatura que produjo este conflicto entre Aragón y Felipe II–, (2007) y (2010) – donde contextualiza el enfrentamiento dentro de la monarquía filipina–; también las Alteraciones populares de Zaragoza, año 1591, de Bartolomé Leonardo de Argensola (ed. G. Colás Latorre, 1996) y “Las alteraciones aragonesas y los Argensola”, de Lía Schwartz (1998: 815-832). 2 Dédalo, Polites, Minos [...] fulminar el proceso: Dédalo: “Dédalo es un ateniense perteneciente a la familia real que tiene su origen en Cécrope [...] Es el prototipo del artista universal, a la vez arquitecto, escultor e inventor de recursos mecánicos. Se le atribuyen, en la Antigüedad, las obras de arte arcaicas, incluso las que tienen un carácter más mítico que real, como las estatuas animadas a que se refiere Platón en el Menón. [...] Dédalo trabajaba en Atenas, donde tenía por discípulo a su sobrino Talo, hijo de su hermana Pérdix. Talo se mostró sumamente hábil, hasta el punto de llegar a despertar los celos de Dédalo; y el día en que el muchacho, inspirándose en la mandíbula de una serpiente, inventó la sierra, el maestro lo precipitó desde lo alto de la Acrópolis. Pero el crimen fue descubierto, y Dédalo hubo de comparecer ante el Areópago, que lo condenó. Desterrado, el artista huyó a Creta, junto al rey Minos, llegando a ser su arquitecto y escultor habitual. Pasífae, esposa de Minos, se había enamorado de un toro, y él le construyó una vaca de madera [...] También construyó para Minos el Laberinto, palacio de complicados corredores donde el rey encerró al Minotauro. Después, cuando Ariadna quiso salvar a Teseo, que había venido a combatir con el monstruo, la doncella pidió a Dédalo la manera de ayudarle. Éste le inspiró la astucia que salvó al héroe al aconsejarle que le diese un ovillo de hilo que había de permitirle, desenrollándolo a medida que avanzase, volver luego sobre sus pasos. Minos, al conocer el éxito de Teseo y el ardid de que se había valido, encarceló en el Laberinto a su cómplice Dédalo, junto con su hijo Ícaro –que había tenido con una esclava de palacio llamada Náucrate–. Pero Dédalo se fabricó unas alas para sí y otras para su hijo, las pegó con cera y los dos huyeron volando [...] Dédalo llegó sano y salvo a Cumas, y Minos lo persiguió por todos los países, mientras él se ocultaba en Camico (Sicilia), en la corte del rey Cócalo” (Grim., s.v. Dédalo); Polites: “Polites es uno de los hijos de Príamo y Hécuba. Desempeña un papel en varios episodios de la Ilíada: por ejemplo, acude en socorro de Troilo atacado por Aquiles, y participa en los combates en torno a las naves, donde salva a su hermano Deífobo, herido por Meríones. De los hijos de Príamo, Polites fue el último en sobrevivir –si se exceptúa a Héleno–. Fue muerto por Neoptólemo en el altar de palacio, a la vista de su padre. Virgilio cita un hijo de Polites llamado Príamo entre los concurrentes a los juegos fúnebres de Anquises. Tal vez sea este hijo el personaje a quien se 499 Polites. Espera, Dédalo, que antes que me cuentes cómo volaste, he de disputar contigo un rato, porque, con tu licencia, yo pienso que no es buen argumento de la inocenciavii de tus acciones ese temor del examenviii dellas. Dédalo. Tienes raçón, ix pero dame tú mi causa puesta en manos de jueces neutrales y verás la confiançax con que me entrego en ellas. El día que esto sea, les suplicaréxi importunamente que sentencien el proceso sin acordarse de la piedad, sino de solo aquel rigor de justicia que llaman lo sumo della y suma injuria.3 Porque pregunto: ¿qué mayor vengançaxii pudiera yo desear de aquel rey que la sentencia que cayera sobre él? Pero, si el juicio era inicoxiii y los jueces no más que ciertos puros ejecutores del antojo de su señor,4 el cual, ocupando todo el campo del proceso y encubierto en diferentes nombres, era él mismo el juez, la parte contraria y los testigos,xiv ¿por qué te ha de parecer a ti que el huir yo de tal juicio es argumento de conciencia dañada? Polites. Si el rey Minos pudo destruirte con solo un volver de ojos y no lo hizo, antes quiso poner su queja en duda y averiguarla judicialmente, ¿quién dirá que este no fue acto de clemencia? Dices tú que los jueces eran ministros suyos, pues, ¿qué había de hacer contigo?, xviii xv ¿fundar el juicio ante otro rey?, ¿por ventura no vemos cada día causas fiscales en que el rey es el actor o el reoxvi quedar vencidas y condenadas por esos mismos jueces que tuvistexvii tú por sospechosos?, ¿quién oyó jamás condenar por injusta la pretensión del fisco sino en los tiempos de príncipe justo?5 xix hace remontar la fundación de la ciudad de Politorio, en el Lacio. Otro Polites era un compañero de Ulises que fue metamorfoseado por Circe.” (Grim., s.v. Polites); Minos: “Minos es un rey de Creta que vivía, según se dice, tres generaciones antes de la guerra de Troya [...] A la muerte de Asterión, Minos reinó solo en Creta. Cuéntase que, cuando manifestó la pretensión de quedarse con todo el poder, sus hermanos opusieron objeciones. Minos respondió que los dioses le destinaban el reino, y, para probarlo, afirmó que el cielo le concedería cuanto le pidiese. Ofreciendo un sacrificio a Posidón, rogó al dios que hiciese salir un toro del mar, y le prometió, en correspondencia, sacrificarle el animal. Posidón envió el toro, lo cual valió a Minos el poder sin más discusión; pero el rey no sacrificó el animal [...] Se trataría del mismo toro por el que Pasífae, la esposa de Minos, concibió más tarde una pasión culpable” (Grim., s.v. Minos); fulminar el proceso: “Es hacerle y substanciarle hasta ponerle en estado de sentencia” (Aut. s.v. fulminar el proceso). 3 solo aquel rigor de justicia que llaman lo sumo della y suma injuria: ‘la justicia aplicada con el máximo rigor puede conducir a la máxima injusticia’; procede del aforismo latino summum ius, summa iniuria utilizado por Cicerón en Sobre los deberes, I, 33 (1989: 19). 4 inico: ‘inicuo’; cf. Menipo, n. 85. 5 ministros suyos [...] príncipe justo?: Argensola parece referirse a la regulación del impuesto denominado vicésima que Trajano consideró injusto, continuando así con la reforma que de él ya hizo Nerva, su padre adoptivo. Con este impuesto el fisco recaudaba el 5% de todas las herencias que recibían los hijos tanto de su padre como de su madre, pero también afectaba a las herencias que padres y/o madres recibían de sus hijos. Nerva ya había eximido del pago de este impuesto a los hijos herederos de madre y las madres 500 Dédalo. ¡Oh, Polites xxiii xxvii xxviii xxxii xxxiii xxxiv xx mío! ¡Con cuánta razón, a mi parecer, te encomendaríaxxi a ti el rey Cócalo este su reino de Sicilia, el gobierno general de élxxii y el segundo lugar en la autoridad de su cetro!6 ¡Cuán bien descubres en lo que dices la rectitud de tuxxiv ingenio! Justo y sencillo eres, dos fundamentos en que estriba la perfectiónxxv de los gobernadores de las repúblicas. Y ansí, por eso mismo, si llegaras a serlo, pues por fuerçaxxvi habrás de tratar con reyes, alianças o paces, o cosas tales en beneficio común, será bien que adviertas que, cuando quisieres atinar los concetos de un tirano, no los busques por los tuyos ni tengas a Creta por Sicilia.xxix Pregunto yo: si Minos tuvo no fingido deseo de exsaminarmexxx en verdadera justicia, ¿pora quéxxxi me guardó tantos años preso sin tratar de mí?7 La cárcel para guarda de los reos ha de servir, y cuando se convierte en pena y toma las veces del castigo es después del conocimiento de la causa. ¿Quién no creyera que tan estrechas prisiones y la duración dellas hubieran aplacado un pecho real, aun en caso de verdadera y no presumida ofensa? Y sucedió todo al revés, porque, cuando esperé libertad, se començaron a poner en juicio no las razones de mi prisión, sino otras muy diferentes. Polites. Pues, ¿qué le pudo mover a Minos a no seguir derechamente el conocimiento de su agravio? Dédalo. Yo te lo diré si me escuchas con paciencia y a mí me deja alguna xxxvi xxxvii xxxviii xxxv para hablar la memoria reciente de los casos por donde me ha traído mi desdicha. Vosotros, acá en Sicilia, y todas las gentes a cuya noticia ha llegado esta historia, tenéis creído que, habiéndose la reina Pasífae enamorado de un toro, le di yo la traça para gozar dél fabricando una vaca de madera cubierta de verdadera piel de vaca, dentro de la cual se encerró la reina, a quien, en esta forma, tuvo acceso aquel su amado herederas de hijos, así como a los hijos herederos de padre; fue Trajano quien liberó de este impuesto también a los padres que heredaban de sus hijos: “Por consiguiente, tu liberalidad añadió de inmediato a las concesiones de tu padre el que, así como en relación con la herencia de su padre el hijo estaba exento de impuestos, así también lo estuviese el padre respecto a la herencia de su hijo, con el fin de que, en el mismo momento en que un padre dejase de serlo, en ese momento no perdiese igualmente la condición de haberlo sido” (Plinio el Joven, Panegírico del emperador Trajano, 38, 1 2007: pp. 754 y 755; ns. 165 y 167 ); ministros suyos: ‘sirvientes del rey’. 6 Cócalo: “Cócalo es el rey de la ciudad de Camico, en Sicilia (la actual Agrigento). Dédalo se refugió en su casa cuando, por los aires, escapó de Creta, donde Minos lo retenía prisionero.” (Grim., s.v. Cócalo). 7 pora: forma primitiva en castellano de la preposición moderna para; “ya en el año 864, un documento de San Millán podía escribir «uno asino per ad equas», pero la fórmula que se estableció fue pora (ya en el Cid), de donde el moderno para, cuya a primera no está bien explicada, si no partimos de un inicial per + ad” (Alvar-Pottier, 2003: 300 y 301). 501 bruto, xxxix xliii 8 y que por esto fui yo preso, y que estos irracionales abraçosxl se descubrieron porque, habiendo quedado la reina preñada, como también lo estaba del rey, su marido, parió dos hijos, dando a cada padre fruto de sus amores. 9 El uno fue el hermoso Andrageo, al rey Minos,xli y el otro, el monstruo llamado Minotauro, cuyo medio cuerpo era humano y lo demás de toro, semejante al padre adúltero.10 Pero, ¿cómo pude yo tener culpa de lo que sucedió en Creta antes que yo llegase a ella? La primera vez que vine al servicio del rey, ¿no le hallé ya padre del Minotauro?xlii Sí, que nacido era mucho antes, y los dioses saben de qué padres. 11 Créeme, Polites, no quisieron atender la verdad ni conformarxliv los tiempos. Bien se sabe que yo salí de Atenas huido por la sospecha de que maté a Atalo, xlv mi sobrino, hijo de Perdices, mi hermano.12 Bien se sabe cuánto antes estaba hecho aquel daño, si hubo alguno, del toro, mas fue necesario en odio de tan flaco sujeto como el mío infamar la inocenciaxlvi para adular a la ira del rey. 8 Pasífae [...] bruto: Pasífae: “esposa de Minos [...] La leyenda más célebre de Pasífae tiene Creta por escenario. Se refiere a sus amores monstruosos con un toro [...] No sabiendo cómo satisfacer su pasión, Pasífae pidió consejo al ingenioso Dédalo, el cual fabricó una ternera tan perfecta y tan semejante a un animal verdadero, que el toro se dejó engañar. Pasífae se había ocultado en el interior del simulacro, y así pudo realizarse la monstruosa cópula. De estos amores nació un ser medio hombre medio toro, el Minotauro [...] Minos, al enterarse de la aventura, se irritó contra Dédalo, y le prohibió salir de Creta.” (Grim., s.v. Pasífae); bruto: “Comúnmente se toma por el animal cuadrúpedo” (Aut., s.v. bruto). 9 parió dos hijos, dando a cada padre fruto de sus amores: el parto múltiple se relaciona desde antiguo con la infidelidad, pues se entendía que la mujer que paría más de un hijo había sido fecundada por más de un hombre. Este tabú tendrá resonancias en la literatura castellana medieval, tal y como demuestra el comentario que realiza Diego Catalán del romance viejo titulado Espinelo (Catalán, 1992: 451-489). 10 Andrageo [...] Minotauro: Andrageo: “Androgeo es uno de los hijos que Minos tuvo de Pasífae [...] Este hijo, destacado en todos los juegos atléticos, acudió a participar en las competiciones organizadas por Egeo en Atenas, donde venció a todos sus rivales. Envidioso, Egeo lo mandó a luchar con el toro de Maratón, que asolaba el país, pero Androgeo sucumbió. Otros dicen que, después de sus victorias de Atenas, el joven se aprestaba a concurrir a los juegos de Tebas cuando sus contendientes desafortunados lo atacaron en el camino y lo asesinaron.” (Grim., s.v. Androgeo); Minotauro: “ En realidad se llamaba Asterio, o Asterión, y era hijo de Pasífae, esposa de Minos, y de un toro enviado por el propio Posidón a este [...] Minos, asustado y avergonzado al nacer este monstruo, fruto de los amores contranatura de Pasífae, mandó construir al artista ateniense Dédalo, que entonces vivía en su corte, un inmenso palacio (el Laberinto), formado con un embrollo tal de salas y corredores, que nadie, excepto Dédalo, era capaz de encontrar la salida. Allí encerró al monstruo, y cada año –otros dicen que cada tres años, o incluso cada nueve– le daba en pasto a los siete jóvenes y otras tantas doncellas que, como tributo, le pagaba la ciudad de Atenas” (Grim., s.v. Minotauro). 11 nacido era: las construcciones formadas por el auxiliar ser más un verbo intransitivo, aunque aún vigentes en el siglo XVI, se consideraban arcaizantes y en desuso a finales de siglo; “The older usage of forming the compund tenses of intransitive verbs with the auxiliary ser instead of haber survives in sixteenth-century Castilian. But the construction is losing ground; out of the 59 counted examples, 27 occur in the first quarter of the century, 20 in the second quarter, and only 12 are found in the second half of the century [...] los griegos ... son nacidos entre personas doctas ” (Keniston, 33.82). 12 Atalo: cf. n. 2. 502 Polites. Pues, ¿no fuera mejor que allegaras xlvii xlviii la verdad deste hecho en tu defensa que volver las espaldas a ella?13 Dédalo. Luego, ¿piensas que trata desto mi proceso ni que me hicieron cargo de haber dado ayuda a este nefando amor? Polites. Con razón lo llamas nefando. Dédalo. Pues ni aun eso es como lo digo. Llégate acá y direte al oído lo que estoxlix fue. Polites. Ya te escucho. Dédalo. Ríete de todo eso del toro. La verdad es que a la reina le pareció bien un caballero llamado Toro, secretario del rey, su marido, y por ser mi amigo quiso el rey dar a entender que gozaronl de sus amores con intervención mía y en mi casa, pero nada desto puso en juicio.14 Y cuando por justificarse redujo su ira a pleito, solamente me cargó la muerte de mi sobrino, que se hizo en Atenas, adonde no se estiendeli su reino, y en tiempo en que yo no era súbdito suyo. Y para esto acumuló lii otros cargos tan ridículos liii que los que los liv sabían y cotejaban con ellos mis largas prisiones lv se lastimaban y se reían de la ceguedad de aquel rey. Polites. No me admiro de que guardase en el seno una injuria tan atroz si con esto conservaba su autoridad.15 ¿Y sin razón se reían de un príncipe puesto en tanta amargura?; si no, dime, ¿en qué se fundaban los que eso hacían?lvi 13 allegaras: ‘alegaras’; “Proponer, traer por la causa que se defiende las razones y motivos que hay para probar y justificar su derecho, ahora sea por escrito, fundándolo con las leyes y autoridades de los autores, ahora sea verbalmente, como hacen los abogados en los estrados y tribunales, si bien ya el uso llama a la defensa verbal informar. Es tomado del latino Allegare” (Aut. s.v. alegar). 14 La verdad es que [...] y en mi casa: una versión similar se puede encontrar en Plutarco, donde Tauro es uno de los generales de Minos: “Demón dice, además, que Tauro, el general de Minos, perdió la vida combatiendo con las naves en el puerto, cuando Teseo trataba de zarpar [...] Tauro estaba mal mirado por todos [...] su poder era odioso, por su carácter, y tenía sobre sí el infundio de que se acostaba con Pasífae” (Plutarco, “Teseo”, Vidas paralelas, I, 19, 3, 4 y 7, 2000: 177). 15 No me admiro [...] su autoridad: el ocultamiento de una verdad que puede afectar al rey y, por extensión, al estado, enlaza con la idea de la disimulación, vinculada al pensamiento maquiavélico y muy discutida entre los pensadores españoles debido al dilema moral que suponía. Aun así, la práctica mayoría de ellos termina concluyendo que la disimulación, usada en beneficio de la república, no solo es lícita, sino recomendable en el monarca prudente y virtuoso (Fernández-Santamaría, 1986: 81-117). Polites 503 Dédalo. Lastimábanse de su afán y del mal ejemplo que daba a los lviii lvii súbditos en perseguirme por él sin perseguirme por él, pero reíanse de ver cómo perdía su autoridad y decoro por las mismas vías por donde pensaba conservarle. Polites. ¡Oh, mujer loca! ¿Es posible que ni el verte reinalix pudo enfrenar tus deseos? Dédalo. Tampoco lxiii lxvii lxviii lx quiero consentir lxi que en esa opinión convengas con el vulgo, no porque el amor no se atreva a las coronas, porque debajo de ellaslxii suele poner pensamientos indignos. Digo indignos al mentiroso modo de graduar los sujetos que el mundo ha introducido, que cuanto al que la naturaleza, que no yerra, manda guardar la verdad del merecimiento, y no la función que llamamos calidad; es la que debe mover a un gentil espíritu.16 Mas, en efeto, la reina Pasífae, en ese agradolxiv que tuvo de Toro, no excedió en su favor, es de los límites lxv que a las matronas heroicas tiene permitidoslxvi el consentimiento público de las gentes, mas, para el ánimo sospechoso no hay ojeto limpio. Polites. Tanto mayores causas hallo que te obligaban a hacer rostro y no huir del juicio de Minos cuanto sois más inocentes todas las personas de esa tragedia. Dédalo. Yo lo siento de otra manera, y digo que tantas y tanto más justas fueron las causas de mi huida cuanto éramos menos culpados los reos. Polites. No alcançolxix ese misterio. Dédalo. Pues escúchalo y respóndeme a lo que te preguntare: lxxii lxx cuando la verdad está oprimida del poderío, ¿no es lícito acudir a la fuerça y a la industria?17 lxxi Polites. Concédolo. anticipa, además, una parte esencial del concepto de razón de estado que será desarrollado por Dédalo a continuación. 16 graduar: “Medir y regular el exceso físico o moral de las cosas dando a cada una el grado que le corresponde” (Aut. s.v. graduar). 17 industria: “Se toma también por ingenio y sutileza, maña o artificio” (Aut. s.v. industria). 504 Dédalo. Y por conservar la vida y el honor, ¿no puede cualquierelxxiii intentarlo todo? Polites. Antes lo debe hacer ansí, so penas justísimas. Dédalo. Luego, según todo eso, ¿justamente me aventuré a tan peligrosa fuga?, porque menos padecieralxxiv lxxvi lxxvii lxxviii mi honor muriendo derribado como Ícaro, mi hijo, que condenado por una sentencia.18 ¿Quién acabara de persuadir al mundo que estaba yo sin culpa si él me viera públicamente condenado por ella? Créeme, Polites, no sé qué se tienelxxv este nombre de causa y de juicio que apenas cree el mundo que hay sentencias injustas si no son las partes contra quien se dieron, ni que hay jueces que juzguen mal, sino engañados. Y solamente en esto se muestra cortés y piadosa la malicia del vulgo que siempre los disculpa. Polites. ¿Por ventura el rey, mal informado, pensaba que era verdadera y real tu culpa en el caso de Toro y Pasífae? Dédalo. Pues, ¿por qué atajó el curso de la verdad y no quiso que de ella se hiciese pesquisa? ¿Qué más cierta señal de que sabía el rey mi inocencia que el no tocar estas materias y buscar otra vereda de persecución? Polites. Pues alguna grande consideración depositada en el pecho real le debió de mover a desviarse dese camino. Dédalo. La que yo sospecho te diré: sin duda fue la que llaman razón de estado y, por otro nombre, buen gobierno, que es una policíalxxix soberbia que suele atropellar altivamente estas trabaçones lxxx proporcionadas y santas de la justicia y las fieles 18 Ícaro: “Ícaro es hijo de Dédalo y de una esclava de Minos llamada Náucrate. Cuando Dédalo hubo enseñado a Ariadna cómo podría Teseo encontrar su camino en el Laberinto, y, tras de haber dado muerte Teseo al Minotauro, Minos, irritado, encerró en el laberinto a Dédalo y a su hijo. Pero Dédalo, a quien faltaban recursos, fabricó para Ícaro y para sí mismo unas alas, y las fijó con cera en los hombros de su hijo y en los suyos propios, hecho lo cual, ambos emprendieron el vuelo. Antes de partir, Dédalo había recomendado a Ícaro que no remontase con exceso ni volase demasiado bajo. Pero Ícaro, lleno de orgullo, no atendió los consejos de su padre; elevóse por los aires, y se acercó tanto al Sol que la cera se derritió, y el imprudente fue precipitado al mar. Este mar, desde entonces, se llamó mar de Icaria (el que rodea la isla de Samos).” (Grim., s.v. Ícaro). 505 correspondencias della,lxxxi lxxxii lxxxiii lxxxiv por virtud de las cuales, sigue la pena a la culpa, y no más ni mayor pena de lo que tiene de peso y medida la culpa a que corresponde, y con sus leyes atribuye a cada cual lo que es suyo y pone posesores justos en los bienes de la vida.19 Polites. No es creíble que el rey Minos despreciase tal justicia por seguir la razón d’estado, voz inhumana y del más horrendo de los monstruos. Porque notorio es el celo que ese rey tiene de que se administre la justicia en su reino con toda igualdad, hasta en las mínimas causas, y cómo no aparta sus ojos de las manos de los jueces para que anden diligentes y limpias. Dédalo. Mira, Polites, si con propriedadlxxxv lxxxvi lxxxvii lxxxviii habemos de hablar,20 justicia libre no la hay en la tierra, como yo te lo diré después, pero acomodándonos al uso del error, que piensa que la hay, digo que en las causas ordinarias y, particularmente, en las menores y entre litigantes no poderosos, como son de los pleitos de injurias y disensiones y delitos, y sobre vínculos y herencias de las haciendas, disposiciones de testamentos de los contratos y obligaciones con que moralmente está engaçada la república,21 mucho huelgan los reyes de que se haga justicia y de que se ejecuten las leyes della, pero en atravesándose alguna suya o en las de los súbditos 19 La que yo sospecho te diré [...] justos en los bienes de la vida: aunque las bases de la idea de razón de estado moderna fueron teorizadas por Maquiavelo en El Príncipe y en los Discursos sobre la primera década de Tito Livio, fue Giovani Botero el que popularizó esta frase en su obra Della Ragione di Stato, publicada en Venecia en 1589. Las ideas de Maquiavelo generaron una intensa polémica en la España de los Siglos de Oro. Por un lado, se produjo una oposición casi unánime a Maquiavelo, más aún después de la prohibición de sus obras en el índice de 1559, por el carácter inmoral de sus planteamientos políticos y, sobre todo, por el uso de la religión como arma subordinada al éxito de una república. Sin embargo, se entendió que la razón de estado, adaptada a la fe católica y justificada por el pensamiento de la moral cristiana, era el medio perfecto para maniobrar en el escenario político europeo del momento: “Ribadeneyra, Barbosa, el portugués Alvia de Castro, Mariana, etc., son autores que, desde una postura de rechazo a Maquiavelo, intentan introducir sus propias tesis en la doctrina tradicional, reelaborándolas y adaptándolas mediante una interpretación positiva conforme a la ética católica. Arropan la descarnada razón de las necesidades políticas estatales con el moralismo de la religión católica. Las componentes política y cristiana de los príncipes se armonizan y desembocan en la razón de Estado cristianizada, de la que tenemos un claro exponente en el murciano Diego Saavedra Fajardo” (Navarro Aznar, 1987-1990: 111); trabaçones: “Metafóricamente vale conexión o dependencia que tiene una cosa con otra” (Aut., s.v. trabazón); y con sus leyes atribuye a cada cual lo que es suyo: Platón, República, I, 335a (1988: 72): “se dice que es justo dar a cada uno lo que se debe”. 20 propriedad habemos de hablar: propriedad: se trata de un cultismo procedente de PROPRIĚTAS que aún recoge el DRAE, aunque lo considera en desuso (DRAE, s.v. propriedad); habemos de hablar: ‘hemos de hablar’ (cf. Demócrito, n. 40). 21 engaçada: ‘enlazada, engarzada’; “Trabar, encadenar una cosa con otra uniéndolas entre sí por medio de un hilo de oro, plata o alambre. Viene, según Covarrubias, del hebreo gazal, que significa ‘asir’, y añadida la preposición en se dijo engazar. Algunos dicen engarzar, pero quitada la r se suaviza más la pronunciación” (Aut. s.v. engazar). 506 algún respetolxxxix xciii xcvii de su interés o de su gusto,22 que es esto que ellos llaman causasxc graves, no se determinan ningunasxci sino por la razón d’estado,xcii y sería para ellos ministro ridículo el que en tales negocios atendiese a la justicia inferior, que ellos ansí la llaman, como si el poderío de las personas litigantes o la cantidadxciv del negocio pudiese calificar a la justicia.23 Has visto, que sí habrás, los artífices mecánicos que viven de labrar la lana, el hierro, la madera, las piedras y el yeso o semejantes materiales, que en los días del trabajo que ocupan en quella labor se visten de ciertos avantales de cuero o de sayal y de gabanes del peor paño en que reciben las manchas y golpes de aquel servil ministerio,24 pero en los días de las fiestas en que con el ocio veneran a los dioses, salen adornados con otras vestiduras lucidas y vistosas. xcv Pues de la misma maneraxcvi has de saber que, para los reyes, la verdadera justicia es lo mismo que los vestidos viles para los mecánicos, y la razón de estado viene a ser aquel otro vestido reservado y precioso, y deste usan en sus negocios como en honor de alguna deidad, pero esto desean que se haga tan encubierto que parezca a los ojos de quien lo mira que solamente corre la justicia escrita, no movida de otro soplo sino del suyo mismo, de su pureça y sencillez. Mas el que lo especula con más atención luego 22 en atravesándose: construcción característica de este periodo formada por un participio de presente introducido por la preposición en; cf. Menipo, n. 40. 23 y sería para ellos [...] la justicia inferior: si bien es cierto que la razón de estado cristianizada, tal como se entiende en la España de la época, rechaza todo exceso de poder injustificado por parte del monarca, se insiste en que la justicia debe ser administrada por los funcionarios mejor preparados para conservar este ideal. Sin embargo, los administradores de justicia son elegidos por el rey, convirtiéndose, por tanto, en un instrumento burocrático inapelable creado por y para el monarca. Por eso, según Dédalo, un ministro que aplica justicia de la misma manera en las causas civiles y en las causas de estado es un ministro inútil para el rey. En la clasificación de las diferentes partes que componen la razón de estado, Fernández- Santamaría (1986: 3 y 4) analiza el concepto de justicia de la siguiente manera: “A primera vista, podría parecer innecesario subrayar la relación que la justicia guarda con la razón de Estado. Después de todo, aquélla, como factor responsable del mantenimiento de la armonía dentro de la república, es de hecho un elemento indispensable en la vida de la comunidad. Y así, sin excepción, lo reconocen todos los pensadores españoles. Es más, la justicia es un fin deseable en sí mismo como objetivo primordial de una forma cristiana de vida. Pero lo cierto es que los escritores políticos del Barroco español van más allá de los loci communes, y frecuentemente usan la palabra justicia dentro de un contexto claramente relacionado con ciertos aspectos de la razón de Estado que transcienden el significado comúnmente asociado con esta frase. La dificultad estriba en que, las más de las veces, también omiten toda referencia explícita a esta insospechada relación. Afortunadamente, Pedro Fernández Navarrete es una excepción. La función política de la justicia, nos informa este arbitrista, consiste en hacer posible el buen funcionamiento de la maquinaria del Estado. La justicia, pues, es el faro que guía a la burocracia estatal. Consejeros, privados, embajadores, corregidores, ministros, jueces, todos han de ser elegidos por el rey en base a una orientación dada por la justicia conmutativa y distributiva. Surge así, y en forma ciertamente inesperada, una razón de justicia o razón de Estado administrativa definida como el canon que rige, simultáneamente, la selección y el comportamiento oficial de los colaboradores del príncipe”. 24 artífices [...] avantales: artífices: “El maestro en algunas de las artes mecánicas o manuales” (Aut. s.v. artífice); avantal: “Paño de seda, lana, algodón o lino de que usan las mujeres por adorno o limpieza, trayéndose atado a la cintura sobre la basquiña o brial” (Aut. s.v. avantal). 507 descubre la violencia del movedor encubierto. xcviii 25 Yo fui tan gran maestro desta ciencia que descubrí presto el manantial de mi daño y supe hurtarme a los golpes de él,xcix aunque todo lo que yo entonces sabía no era nada comparado con lo que después aprendí en mejor escuela.26 Polites. Ansí es por cierto, que debistec de saber mucho desas artes; y efetosci suyos fueron la industria del hilo con que sacaste a Teseo del laberinto, el manjar que infundía sueño, la muerte del monstruo que lo cii comió y el robo de las hermosas infantas Ariadne y Fedra. Pero dime, ¿por qué se justifican los reyes con su pueblo siendo tan poderosos que sin humillarse a eso salieranciii con sus antojos?27 Dédalo. Porque ningunociv llega a serlo tanto que no ande llenocv de temor y recelo, antes crece en sus pechos al mismo paso que su grandeçacvi y tanto como ella. Polites. Eso está bien, pero, ¿qué hallaste contra ti en la razón d’estado cviii cvii para temer el paradero de ella?28 Dédalo. Yo te lo diré:cix proposiciones son de tiranos que, por reinar, se deben violar los derechos. Que no importa ser los reyes aborrecidos si a precio deste odio son temidos; que el que manda a los suyos cosas justas solamente, y con esto se hace amar,cx reina por gracia y merced del pueblo, y que este imperio, por poco arraigado, no es durable.29 Destos horribles principios nacen todos los efetoscxi de la tiranía, porque 25 Mas el que lo especula [...] movedor encubierto: Dédalo se refiere al concepto de disimulación como algo rechazable en el gobernante. 26 supe hurtarme a los golpes de él: ‘supe esquivar sus peligros’; hurtarme: “desviarse de algún paraje por evitar algún riesgo o por inadvertencia” (Academia Usual [1780], s.v. hurtarse). 27 Ansí es por cierto [...] antojos: el primero de los sucesos hace referencia al ovillo que Ariadna, por consejo de Dédalo, le proporciona a Teseo para posibilitar su huida del Laberinto (cf. n. 2). En cuanto al manjar con propiedades somníferas, puede estar relacionado con el que Eneas suministra a Cerbero en la Eneida para acceder al Hades, aunque en ningún momento se logra la muerte del monstruo, como sí ocurre en este texto que no menciona al perro guardián del infierno (Virgilio, Eneida, VI, vv. 602-607, 1989: 32); cf. Menipo, n. 55. Con respecto a los robos de las dos hijas de Minos y Pasífae, Ariadna y Fedra, no ha sido posible encontrar ninguna referencia que señale a Dédalo como captor, tan solo como propiciador de la huida de Teseo y el consecuente rapto de Ariadna por parte del héroe ático. 28 paradero: “Metafóricamente se toma por el fin o término de alguna cosa” (Aut. s.v. paradero). 29 que el que manda [...] no es durable: entre los pensadores españoles que reflexionaron en torno a la razón de estado, igual de reprobable se consideraba un gobierno tiránico fundado en el terror que las políticas indulgentes de un monarca que únicamente se rigiera por la bondad: “Evidentemente, Lipsio, como Mariana, Márquez, Santa María, Vera y Zúñiga, López Bravo y tantos otros, cree que una actitud puramente evangélica puede tener resultados desastrosos en el campo de la política. Es un hecho, [...] que la tradición política española siente profundo temor de tres tipos de gobernantes: político, santurrón, y sabio. Setani opina lo mismo que Lipsio. «Los hombres puramente buenos y bien intencionados piensan 508 todos los derechos sirven de cxiii cxvii cxviii cxii antojo del tirano. En el horror y en la crueldad fundan su dominio, y todas estas cosas son menester para introducir adoración, que es lo que llaman la autoridad real, y porque no puede nadie negar que las verdaderas virtudes hacen mejor estos efectos,cxiv engañan al pueblo dándole a entender que son ellas las que gobiernan, siendo la verdad que no son sino ciertas imágenescxv falsas y vestiduras suyas, que después te dirécxvi quién las trae vestidas. Los ojos del pueblo topan en estas imágines y, con esto, lleva bien sus rigores, porque los juzga hijos de la virtud, a quien naturalmente respeta.30 cxix Polites. ¿Que es posible que no sabría el ingenio humano concertar lo útil con lo honesto?, ¿esa razón d’estadocxx con la justicia de manera que no repugne la una a la otra? Dédalo. Algunos se han esforçado cxxii cxxiii cxxiv cxxi a hacerlo, y hallan ciertas distinciones en que no reposa el entendimiento. Yo, para mí, por certísimo tengo que no hay razón de estado amiga de la virtud si excede los límites en que se incluye la justicia natural, y esta es la que Dios conoce por hija suya; y así queda él obligado al resguardo de todos los daños que a los mortales se les siguieren, si esto puede ser, de administrar con fiel ejercicio los preceptos desta su purísimacxxv justicia.31 Que si tú, Polites, la que todas las cosas se han de hacer conforme sería razón que se hiciesen, y por esto, careciendo de la industria y sagacidad que piden el manejo y trato de los negocios (de que se forma la práctica), echan a perder todo lo que emprenden, en virtud de sus buenas intenciones» (Fernández-Santamaría, 1986: p. 83, n. 7). 30 y porque no puede nadie negar [...] a quien naturalmente respeta: de nuevo se hace una crítica al concepto de disimulación característico de los planteamientos maquiavélicos que aconsejaban al gobernante aparentar falsas virtudes aunque este hecho fuera contrario al concepto cristiano de ‘verdad’, algo que será dudosamente criticado entre los politólogos españoles de la época dependiendo de la conveniencia del fingimiento: “Condenable, harto condenable era, sin embargo, su famoso consejo de que el príncipe no tiene necesariamente que poseer todas las buenas cualidades de la lealtad, sinceridad, etc., pero sí debe aparentar que las posee, y ello, porque el ejercicio constante de aquellas es perjudicial, mientras que la apariencia de su posesión es provechosa. Con ello quedaba legitimada la figura del malvado hipócrita ejerciendo el poder. Con los fines e ideas rectoras de Maquiavelo hubiera podido conciliarse, sin duda, la exigencia para el príncipe de una actitud moral interior, siempre que ésta se combinara con la fuerza necesaria para, en caso de necesidad política, echar sobre sí el conflicto entre moral individual e interés del Estado, realizando así un sacrificio trágico” (Meinecke, 1997: 42); imágines: cultismo que conserva la i etimológica presente en IMĀGῘNES. 31 ¿Que es posible que no sabría el ingenio humano [...] desta su purísima justicia: Argensola, como buen conocedor del debate en torno a la razón de estado existente en la España de finales del siglo XVI, sintetiza en este fragmento del diálogo entre Polites y Dédalo el punto principal de la polémica. Como ya se dijo antes, aunque las ideas maquiavélicas fueron mayoritariamente rechazadas en España, casi todos los pensadores del momento intentaron armonizar el componente pragmático del florentino con la moral cristiana tradicional. Ya en 1576, el pensador francés Juan Bodino intentó regularizar la arbitrariedad jurídica implícita en el concepto de razón de estado mediante la apelación a la justicia natural y divina. Meinecke (1997: 64), analizando las ideas de Bodino, señala lo siguiente: “La afirmación de que el príncipe no se encuentra vinculado por las leyes no quiere, por eso, decir en absoluto que no esté vinculado por ninguna ley, «ya que todos se hayan [sic por “hallan”] sometidos a la ley divina y a la ley 509 vieses cual yo la he visto, más de veras llorarías su ausencia, y créeme que lo más de la razón de estado consiste en la soberbia atrevida que intenta de reformar la ley de Dios y ponecxxvi cxxvii tacha en su sabiduría y en su providencia, y esta debe ser aquella hueste de gigantes que cuenta la antigüedad que dio asalto al cielo confiada en el vano fundamento de los montes que amontonaron para pelear sobre ellos, con el succeso que se sabe.32 Polites. Concedo que todo eso es como lo dices, pero, ¿cuál parte dello te toca a ti? Dédalo. ¿Cuál parte?, todas juntas, porque determinado un tirano a destruirmecxxviii cxxix cxxxi cxxxii cxxxiii cxxxiv cxxxv cxxxvi cxxxvii con tanta resolución que me guardaba como víctima, a la sombra de las leyes había de ahogar las leyes, a lo menos las que hablasencxxx en mi favor, y escureciera mi inocencia, la cual, en competencia de su enojo, había de quedar desvalida y huérfana. ¿Quién no adulará a la ira del rey? Las mismas leyes se acomodarán a las maliciosas interpretaciones y mortífera violencia que en ellas suele ejecutar el ingenio caviloso de los jurisconsultos. Esto pudiera yo temer aun en caso que me guardara justicia, que no la hubo ni en el rito del libelo,33 cuanto más que el no formar contra mí cargos tocantes a Pasífae y al toro; y, por otra parte, gustar de que el mundo entienda el caso como anda divulgado razón de estado es, para que de aquí se infiera que, pues el rey no pone en duda la averiguación de su afrenta, tiene secreta certeza del que la cometió. Desto nació mi recelo. Pero otra mayor causa tuve para temer, y fue acordarme de cuán grande artífice fui yo en esa inhumana disciplina cuando estuve en la gracia del rey Minos. Considerando esto dentro de mi de la naturaleza». Asimismo añadía que también tiene fuerza vinculante el Derecho común a todos los pueblos, aun cuando no coincida con el Derecho natural y divino. Sin embargo, para él el centro de gravedad se hallaba en el Derecho divino y natural como límite de la voluntad del Estado. «El príncipe no puede traspasar los límites que Dios mismo, cuya imagen viva él es, ha establecido por medio de las leyes constantes de la naturaleza». El príncipe no puede, por eso, hacer nada que sea «vituperable o injusto por naturaleza». Obrar honestamente significa también obrar de acuerdo con la equidad de la naturaleza”. 32 y créeme que lo más de la razón de estado [...] con el succeso que se sabe: Dédalo critica el menosprecio del cristianismo que implica la razón de estado maquiavélica cuando usa la religión adaptándola a las maniobras políticas conducentes al éxito de una república, y no al contrario, tal y como opinaban los opositores a la doctrina de Maquiavelo. De acuerdo con esta opinión, Dédalo compara a los usurpadores de las leyes establecidas por Dios con los gigantes mitológicos que se rebelaron contra Zeus fracasando mortalmente en su intento (Ovidio, Metamorfosis, I, vv. 150-161, 2008: 236 y 237); soberbia atrevida que intenta de reformar la ley de Dios: las construcciones de infinitivo introducidas por la preposición de se utilizaban habitualmente como modificadores de un nombre (Keniston, 37.63). 33 libelo: “Lo mismo que petición o memorial. Es voz latina usada en lo forense [...] Y también el que no guarda la orden del derecho procediendo sin libelo o sin contestación de pleito” (Aut. s.v. libelo). 510 ánimo, a mi parecer, con voz formada me avisaba cierto espíritu que me había su podercxxxviii cxxxix de castigar en aquello mismo que yo contrapuse a sus leyes, y que de los mismos cordeles con que yo las maniaté, había él de formar el açote de mi atrevimiento, como ello sucedió. Polites. En efecto, cxl dentro de nosotros traemos maestro que nos enseña si quisiésemos oír su voz. Dédalo. Pocas veces se oye o se escucha esa voz en el bullicio de las prosperidades, aunque grite mucho. Polites. Dime, Dédalo, ¿cómo siendo tan gran profesor de la razón de estadocxli quedaste tan enemigo della? ¿Quién te enseñó el desengaño? Dédalo. Pregúntasme bien, amigo Polites, y ansí te lo declararé tan de propósito, y será el saberlo de tanta importancia que querría que nos oyese todo el mundo para que se enmendase en fecxlii cxliii cxliv de que tiene en su mano la felicidad y la desdicha, como lo sabrás en el progreso desta plática, y por ella verás que el hombre es solamente el enemigo del hombre, pues no padece calamidad que no sea fabricada porcxlv su mano, ansí que óyeme de aquí adelante con más atención.34 Polites. Todo me recojo en mis oídos; prosigue. Dédalo. Pensaba yo en mis prisiones todas estas y otras cosas cuando noté que en lo alto de la torre, y casi pegado a las vigas, susurraba un enjambre, y iban y venían las abejas; y, aunque por pequeño agujero, entraban y salían. Y ansí averigüé que en lo hueco de la pared tenían sus panales. “¡Oh, divino Aristeo! 35 -dije yo entonces 34 Pregúntasme bien, [...] que no sea fabricada por su mano: en oposición a la idea del mundo cambiante sometido a la fortuna en el que operan las leyes maquiavélicas, Dédalo introduce el concepto cristiano del ‘libre albedrío’, contrario también a la predestinación luterana, justificando de esta manera la ordenación del caos mediante una conducta siempre guiada por la doctrina católica. 35 Aristeo: “Hijo de la ninfa Cirene, hija del rey de los lapitas Hipseo, a su vez lo era de la náyade Creúsa y del rey tesalio Peneo. [...] Las ninfas lo adiestraron también en las faenas de la lechería y la apicultura, así como en el cultivo de la vid. Él, a su vez, enseñó a los hombres lo que había aprendido de las diosas [...] Aristeo era honrado en Arcadia –donde él había introducido la cría de las abejas– y en Libia, el país de Cirene, adonde se decía que había seguido a su madre y en donde había plantado la preciosa planta llamada silphium, de la que se extraía un medicamento y una especia.” (Grim., s.v. Aristeo). 511 levantados los ojos al cielo-, si te fue cara en algún tiempo la invención de la miel y la conservación de las abejas, permite cxlvi cxlvii cxlviii cxlix cliii clvii clviii clxii clxiii clxiv clxvi clxvii que el haber llegado a melificar en este techo, por ser ellas entre todas las cosas vivientes el ejemplo de la perfecta prudencia y industria, redunde en beneficio de los que esta cárcel oprime tan necesitados de tales socorros.” Apenas hube dicho esto cuando, cayéndose la parte de paredcl que atapaba el misterioso escondrijo, se descubrió aquella maravillosa fábrica de cera distilando cli gotas de oro por todas partes, que tal parecía la miel de que abundaba.36 No faltó en qué recogerla y esprimir los panales, y aunque Ícaro, por su tierna edad incapaz de mayores cuidados y de la infilicidad clii presente, estuvo contentísimo con aquel licor, yo en la cera, con improviso consejo, puse de presto mis esperanças.37 cliv Consideré que, en caso que pudiésemos librarnos de aquella cárcel, fuera imposible escaparnos de Creta.clv Por mar no pudiéramos, porque los navíos del rey loclvi ocupaban, y discurrían por tierra sus ministros y sus ejércitos. “Tentemos – dije– este nuevo camino conocido solamente de las aves. Esos aires, Ícaro mío, nos han de dar libertad. Los dos nos habemos de arrojar a nadar en ellos.” El muchacho se començó a reír y, sacando yo al sol la nueva cera para amasarla mejor y hacerla tratable, vi que a los rayos dél, suspendidas en alto, se despojaban cuatro águilas y, batiendo las alas, arrojaban las plumas sobre nuestro techo, de manera que yo las pude alcançar.clix Conocí notoriamente la mano de Dios, que me daba la traçaclx para nuestra fuga y, ansí, no sin muchas lágrimas, dije: “Ya, ya soberano Júpiter, entiendo lo que mandas.clxi Nosotros te seguimos sin tardar. Cera y plumas solamente nos envías, pero ningún instrumento es flaco venido de tu piedad. Tus socorros de tu mano y no de sí mismos cobran las fuerças, y por esto yo de la cera a solas pensaba fiarme.38 Las águilas en esto, como haciendo ostentaciónclxv del nuevo vigor, volaron a otra parte. Yo, con aquel agüero, junté las plumas y fabriqué dos pares de alas para Ícaro y para mí, aunque él alguna vez, con su pueril inquietud, estorbaba la obra alargando la mano a lo que yo componía, mas proseguila encajando los gruesos cañones en la cera con grande artificio, imitando la forma de las verdaderas alas. Compuse en diversas órdenes las plumas, escamando las unas sobre las otras, y en lo más grueso del alón de cada 36 distilando: distilar procede de DESTILLĀRE (DRAE), luego la primera i se podría explicar por un fenómeno de asimilación a la segunda, tónica. Según Autoridades, no era infrecuente el uso de distilar en lugar de destilar (Aut. s.v. destilar). 37 infilicidad: como se acaba de ver en distilar, la segunda i se debe a la acción asimilatoria de las íes contiguas a la tónica. 38 a solas: ‘solamente’. 512 una dellas sus aldabas de la misma cera, clxviii clxix clxxi clxxii clxxiii clxxiv clxxv clxxvi clxxvii 39 fabricadas sobre muchos hilos para embraçarlas de manera que se ajustasen en la parte donde el braço se junta con el hombro y, probándomelas yo primero y començandoclxx a volar en aquel poco espacio, al muchacho le vino cudicia de hacer lo mismo, 40 que era lo que yo deseaba. Muchos días duró este juego, ejercitándonos ambos en él, tanto que pudiéramos competir con algunos pájaros. En el mismo tiempo hice que entendiese Ícaro la causa que nos tenía sin libertad y el peligro de quedar sin vida, y cómo para alcançar estas dos cosas había hecho las alas y aprendido el uso dellas; él, saliendo de su edad y como quien recuerda de un sueño, abrió los ojos y supo echar de ver su suerte y la de entrambos, que no el impedimento de la niñez ni la criança della en las prisiones pudo vencer el natural magnánimo y rehusar la gran hazaña que le propuse. Persuadíale yo cuando le enseñaba a volar que no por haberlo aprendido con tanta destreza, cuando se viese sobre los aires, se subiese tan alto que el Sol le derritiese las alas, ni se abajase tanto que la vecindad del mar se las humedeciese. “Por la región de medio pasaremos - le dije- segurísimos.” Esto le enseñaba yo a Ícaro cuando nos avisaron los porteros que mi proceso andaba tan adelante que se podía presto esperar el succeso. Fue tan grande mi alteración que, aunque no tuviera alas, me arrojara desesperado. Polites. Pues mira cuán al revés lo siento yo. Paréceme a mí que, pues estaba ya la causa tan en el umbral de la sentencia, debieras esperarla a lo menos hasta tener barruntos della, que siempre le preceden algunos. Dédalo. Polites, yo sé quién son causídicos, y tú me puedes creer que estuve yo más seguro en el viento sobre mis plumas que encomendado en las clxxviii de los escribanos.41 Polites. Todavía pienso que ningún súbdito tiene derecho para huir de su legítimo príncipe, aunque no le guarde justicia, pues tal cual fuere se leclxxix dio el cielo por superior.42 39 diversas órdenes [...] alón: diversas órdenes: Autoridades asigna género femenino a la palabra orden, aunque también la entiende como ambigua (Aut., s.v. orden); alón: “la mesma ala del ave pelada y desnuda de sus plumas” (Cov., s.v. alón). 40 cudicia: en esta palabra se mantiene la u etimológica de CUPIDῘTAS. Autoridades recoge aún los lemas cudicia y codicia. 41 causídicos: “El abogado que trata los negocios y pleitos de las partes, solicitando y abogando por su buen despacho” (Aut., s.v. causídico). 513 Dédalo. ¿Cuándo será, Polites, el día que yo te vea reír de esas finezas clxxx clxxxi clxxxii clxxxiii clxxxiv clxxxv fantásticas? Sabe que, en dejando un príncipe de hacer justicia, lo deja de ser, demás que a nadie en la tierra se le dio poder ni jurisdicción sobre la ley natural que obliga a cada uno a su defensa; antes el poder de los reyes se debe emplear, y para eso se les dio, en la conservación deste derecho natural, y tanto son ellos injustos cuanto se desvían deste fin.43 Polites. Yo me conformo con tu opinión, sigue tu viaje. Dédalo. Digo, pues, que el otro día que esto supe, temiendo clxxxvi clxxxvii clxxxviii clxxxix cualquier tardança por mortal, nos armamos Ícaro y yo de nuestras alas y, puestos en pie sobre las más altas ventanas del alcázar al tiempo que el sol mostraba sobre la mar lo blanco de sus rayos para dar principio al día, “¡oh, sacrosanta deidad!” –le dije–, “¡oh, Sol, fuente de luz, acuérdate que eres padre de la reina Pasífae, por cuya causa padecemos tantos daños, y por la misma nos aventuramos a la más generosa temeridad que han visto ojos humanos!44 ¡Danos tu favor para este hecho!” ¡Ay de mí, que no fui oído para Ícaro!, pero si él perdió el respeto a la majestad de su luz, ¿qué mucho fue irritarse contra él? Al fin, habiéndole invocado, estendí mis braçoscxc y comencé a hender los aires.45 Arrojose Ícaro tras mí haciendo lo mismo y, en poco tiempo, nos vimos volar sobre los campos vecinos de Creta, donde ya los labradores estaban arando; y algunos, desamparados los arados, quedaban los ojos en el cielo, mirándonos admirados de ver tan esquisitas aves, de manera que lo pudimos notar. Poco a poco nos 42 tal cual fuere se le dio el cielo por superior: esta es una idea defendida con entusiasmo por la reforma luterana de la que a menudo se sirvieron los príncipes alemanes para justificar cualquier acción política en contra de los opositores a su poder en la tierra; un ejemplo de ello es la revuelta de los campesinos de 1524. Asimismo, el derecho divino legitimaba el absolutismo regio frente al poder del Papa, argumento que no desaprovecharon los países donde mayor éxito tuvieron las ideas de Lutero y Calvino. En resumen, los puntos esenciales de la teoría del derecho divino consistían en las siguientes afirmaciones: “1) La monarquía es una institución de ordenación divina [...] 2) El derecho hereditario es irrevocable [...] 3) Los reyes son responsables solo ante Dios [...] 4) La no-resistencia y la obediencia pasiva son prescripciones: En cualquier circunstancia, la resistencia al rey es un pecado y acarrea la condenación eterna” (John Neville Figgis, 1982: 16). 43 ¿Cuándo será, Polites [...] son ellos injustos cuanto se desvían deste fin: como ya se ha dicho, los límites del poder real están delimitados por el Derecho natural, luego un monarca que actúa contra estos principios, no es digno de ejercer soberanía alguna ante su pueblo (cf. n. 31). 44 acuérdate que eres padre de la reina Pasífae: “Pasífae, la esposa de Minos [...], es hija de Helio y de Perseis [...]. Sus hermanos son Perseo y Eetes, rey de Cólquide, y su hermana, la maga Circe” (Grim., s.v. Pasífae). 45 hender: “Se toma a veces por romper o hacer lugar” (Aut., s.v. hender). 514 fuimos levantando y dejábamos inferiores los más altos montes. Los hombres nos parecían hormigas, y las casas y las ciudades menores que los escondrijos y nidos de los pájaros. Llevaba yo los ojos puestos en la tierra y el oído en el sonido de las alas de mi hijo.46 ¡Oh, Ícaro mío!,cxci ¿es posible que puedo acordarme de ti sin deshacerme en lágrimas? Polites. Ea, Dédalo, pasa por eso varonilmente y sigue tu vuelo. Dédalo. Proseguiré si pudiere. Ya nos habíamos alejado tanto y estendido el vuelo sobre la mar, que la gran isla de Creta y las otras que el archipiélago muestra en sus ondas me parecían unas pequeñas losas esparcidas sobre el agua. Considerando yo esto, y como andaba perdiendo de vista todo este orbe inferior, decía dentro de mí mismo: “¡Válgame Dios, por cuán poco espacio de tierra hacen guerra los cretenses con los de Atenas y toda Grecia, que arde en el furor de la guerra sobre acrecentarcxcii cxciii cxciv cxcvi cxcvii cxcviii cxcix los límites y entrarse en los campos ajenos! Si viese desde aquí por cuán poca cosa pone incendio a las ciudades, despoja los templos y dacxcv lugar a la desenfrenada furia militar para que se atreva a la venerable vejez, a la honestidad virginal y a las leyes de la naturaleza, ¿podría ser por dicha que no abraçasen la paz viendo que todo ese globo que yo miro es tan pequeño que ya casi no lo diviso?47 ¡Oh, ambición de reinar, súbete a este lugar sobre mis alas y conocerás a la prueba del sentido que dentro de cosa tan pequeña no puede haber ninguna grande!” Al fin, toda la Tierra, en partes abraçando al mar y en partes abraçada dél, me parecía una pequeña bola o balacc hecha de cera de dos colores con las manchas desiguales,48cci y dejándome llevar algo más alto, dejé de verla, y procurándolo y abriendo bien los ojos, no divisaba más que un punto o un átomo. Acordeme entonces de algunos griegos que la fama celebra por tan amigos de sus patrias que se dejaron hacer pedaçosccii por adelantar un mojón de los términos dellas, un palmo, y reíme de buena gana. No quiero olvidarme de una notable novedad que pasó por mí. Acuérdome de que, cuanto más me llegaba a las 46 Los hombres nos parecían hormigas: al igual que las colonias de hormigas con las que compara Menipo las ciudades que ve durante su vuelo en Icaromenippus (Luciano, I, 1996: 423). 47 Si viese desde aquí [...] es tan pequeño que ya casi no lo diviso?: la trivialización de los dominios conseguidos por unos y otros en las guerras se asemeja al fragmento de Luciano en el que Menipo, en compañía de Empédocles, observa la pequeñez de la tierra por la que luchan los hombres en Icaromenippus (Luciano, I, 1996: 422 y 423). 48 bala hecha de cera: “Se llama también una pelotilla hueca hecha de cera, y dada de algún color, dentro de la cual se pone agua de olor o común, y en las carnestolendas por juego y festejo se suele tirar.” (Aut. s.v. bala). 515 regiones superiores, me sentía más ligero, y el peso del cuerpo era tanto menor que hasta entonces, que juzgara yocciii ccvii ccviii ccxii ccxiii ccxiv que estaba sin él. Esto se anduvo perficionandocciv y yo mejorando en todo,49 y en la luz del entendimiento, de manera que, en cada cosa sensible de las que topaba, reconocía yo otra muy diferente. Y los ojetosccv de la vista servían de instrumento para traer otros a la del entendimiento. Entremetime las nubes adentro y a muchas les vi los senos, y en ellos estraños efetosccvi naturales. Parecíame cada nube de aquellas un príncipe de los que yo había tratado ac’abajo, abultados y pomposos, pero penetrables y gofos como ellas,50 o como humo espeso, o nieblas algo más apretadas que la que se levanta sobre la tierra pantanosa. En estas nubes vi por mis ojos lo mismo que yo tenía visto en los príncipes a quien me acordaron, que ansí ccix como en los campos de Egito, ccx mojados de las inundaciones ccxi del Nilo, producen los terrones grasos calentados del sol ratones tan súbitamente que muchas veces vemos cómo se menea medio cuerpo de ratón siendo aún tierra el otro medio,51 ansí en las entrañas de las nubes vieras engendrarse ranas, sapos, lagartos y otras diversas sabandijas como las que produce por acá la putrefacción o el polvo cuando lo humedece la lluvia, cuya materia, dispuesta con última disposición, brota estos animales tan formados como si los propagase la especie misma dellos. Polites. Demasiada verdad dices, efetos son de la prosperidad, que no sabe ocupar el ocio loablemente. Dédalo. Pues a más ccxvi ccxvii ccxviii ccxix ccxv se estienden estas generaciones, que yo vi caer de otras nubes algunos becerros medio vivos y liebres, y aún lechones oí cómo gruñían. Y hacia otra parte, donde se engendraban los graniços, aunque no sin temor de los truenos y rayos que salían con relámpagos, vi salir pedaços de hierro en forma de sierras y de espadas, y de hoces y piedras trianguladas, pues llover sangre y otros humores estraordinarios yo lo vi;52 no sé yo si llegaron a la tierra. Púseme yo a dudar si 49 perficionando: “Algunos dicen perfeccionar, formando este verbo de la voz perfección, pero más natural es perficionar del latino perficere, que significa lo mismo” (Aut. s.v. perficionar). 50 gofos: “Necio, ignorante y grosero” (Aut. s.v. gofo). 51 producen los terrones grasos calentados del sol ratones [...] siendo aún tierra el otro medio: según dice Plinio cuando se refiere a las inundaciones del Nilo, “Al retirarse el río aparecen ratones, criaturas de agua y tierra inacabadas, con una parte del cuerpo animada y otra aún forma terrosa” (Historia Natural, IX, 179, 2007: 237). Asimismo, señala que estos ratones “tienen el pelo como los erizos” y, como los ratones de los Alpes, “son capaces de andar erguidos sobre dos patas” (Plinio, Historia Natural, X, 186, 2007: 319). 52 humores: “Cuerpo líquido y fluido” (Aut., s.v. humor). 516 acaso estos cuerpos superiores enviaban también, como los de los cielos, algún influjo sobre los ánimos de los hombres, por las inclinaciones que en los de muchos poderosos había visto, furiosas, disolutas y ignorantemente soberbias. Polites. Por la nueva bondad que adquirías ccxxi ccxxii ccxxiii ccxxiv ccxx volando debiste de entrar en esa duda, porque grande gana fue de disculpar esas malas inclinaciones el sospechar que eran por influjo y no por voluntad;53 y yo llamo inclinaciones a lo mismo que tú, que son el gusto con que se entregan a tan irracionales ejercicios. Pero, ¿cómo no hubiste miedo de hallarte presente a esos horrores? Dédalo. No solamente no me atemorizó nada desto, antes quisiera suspender el vuelo, porque, como te dije, en cada uno destos prodigios aprendía yo desengaños y enmienda de la vida. Polites. ¿De qué manera? Dédalo. Porque en aquellos súbitos nacimientos conocí que los consejos acelerados y toda ejecución no pensada de antes no pueden ser sino sabandijas asquerosas; ccxxv ccxxvi ccxxvii ccxxviii ccxxix ccxxx ccxxxi ccxxxii ccxxxiii ccxxxiv ccxxxv ccxxxvi ccxxxvii ccxxxviii 54 y en los rayos, truenos y relámpagos, y en los monstruos y graniços, lluvias y nieves, entendí que la bondad y benignidad de Dios es tanta que, ansí como es obligación de los hombres darle gracias, es sacrilegio formar de él quejas, pues no padecen daño que no le hayan fabricado ellos mismos. Sabe, Polites, que la mayor particularidad que yo noté en todo mi viaje fue que vi subir por esos aires desde la tierra diversos vapores della, los cuales, aunque eran sutiles, los divisaba yo por el color que andaban tomando cuando más se avecinaban a la región del aire. Noté cómo se condensaban en nubes o eran recebidos en los vientres dellas, y allí se convertían en lluvias, nieves, graniços, rayos y en las otras cosas que te he dicho, que volvían a caer sobre la tierra o se 53 porque grande gana fue de disculpar esas malas inclinaciones el sospechar que eran por influjo y no por voluntad: una vez más se oponen la predestinación reformista (en diversas tendencias) y el libre albedrío católico. 54 Porque en aquellos súbitos nacimientos conocí [...] sabandijas asquerosas: Dédalo se refiere a la prudencia y, como parte integrante de ella, la moderación necesaria para actuar de manera virtuosa en política. 517 convertían en cometas, que son ese fuego colecticioccxxxix ccxli ccxlii ccxliii ccxliv ccxlv ccxlvi ccxlvii ccxlviii ccxlix cclii ccliii ccliv cclvi cclvii cclviii cclix que arde en lo puro del aire,55 y allí dura otro tanto como la vena de su alimento. Pues de la misma manera vi subir mucho más alto que las nubes las culpas y delictosccxl de los mortales, digo que las vi o me parece haberlas visto. Subían en forma de columnas de humo de diversos colores: negras, pálidas, sangrientas y pardas, según la calidad de cada una; otras de variedad y mistura de jaspe.56 Si vieras cual subía el homicidio, el robo, la traición, las amistades fingidas, pasiones de jueces, desvalor de príncipe, soberbia de pobres, jactancia sin efeto! 57 El vapor más abundante y más dispuesto para transformarse en fuego era el de la lujuria, pero el peor de todos, y tanto que daba de sí pestilencial olor era el que enviaba la ingratitud y la pérfida feccl que tanto ejercita el mundo. Seguíale el de la astucia, que engaña a la viudez y a la orfandad, la mentira, repartidora de esperanças,ccli la tibieça de los amigos;58 y noté que era más negro este vapor que el de la malicia de los enemigos declarados, porque subían juntas estas dos humaredas. Más espeso y condensado subía el sacrilegio, la hipocresía, parda y desleída, el desprecio de la religión, el mal uso della y la abominable culpa de los que la hacen servir a sus intereses, pero el vapor que mayor pesadumbre causabacclv al olfato, a lo que pude juzgar, era el que salía de la desvergüença de los que dan mal ejemplo y el que envía la sorda ostinación a la voz secreta de la conciencia y a la exhortación amorosa. Subía, haciendo vueltas en el aire, la disoluta risa y mofa que persigue a los virtuosos. Todas estas exahalaciones subían tan veloces que penetraban las regiones del aire y del fuego, y los mismos cielos hasta llegar al de Júpiter.cclx Polites. Dédalo, mira que no será descortesía no creer que las culpas humanas pudiesen subir al cielo; ¡oh, dime tú!, ¿a qué fin las admite Júpiter en él?cclxi 55 colecticio: ‘caótico, desordenado’; “Bisoño, mal disciplinado en alguna profesión, arte o ejercicio, lo que regularmente se dice del ejército que se compone de gente nuevamente alistada y no hecha al fuego” (Aut., s.v. colecticio). 56Subían en forma de columnas de humo de diversos colores [...] jaspe: estas columnas recuerdan al humo procedente de los sacrificios que Zeus recibe por uno de los orificios destinados a las plegarias humanas en el Olimpo de Icaromenippus (Luciano, I, 1996: 428); jaspe: “Piedra manchada de varios colores, especie de mármol” (Aut., s.v. jaspe). 57 el homicidio, el robo, la traición, las amistades fingidas, pasiones de jueces, desvalor de príncipe, soberbia de pobres, jactancia sin efeto: todos ellos son elementos atribuibles a la razón de estado más puramente maquiavélica. 58 la astucia, que engaña a la viudez y a la orfandad: Dédalo parece seguir la opinión expresada por Inocencio Gentillet en sus Discours, publicados en 1576. Al analizar las opiniones de este aristócrata francés, dice Meinecke (1997: 56): “respecto al astuto consejo de Maquiavelo, de que si el príncipe hace matar a alguien debe siempre dejar intacta la herencia de los hijos, lo único que se le ocurre observar es que para toda persona decente importan más el honor y la vida que los bienes materiales”. 518 Dédalo. Digo que suben y que Júpiter las llama a su tribunal; claro está que no es para coronarlas, pero ordenó que suban allá para que en su presencia haga su rectitud cclxii cclxiii cclxiv cclxv cclxvi cclxvii cclxviii cclxix cclxx cclxxi cclxxii cclxxiii cclxxiv cclxxv cclxxvi en ellas. 59 Lo mismo que la naturaleza hace en las exhalaciones materiales, las cuales suben hasta las nubes vapores, y de allí, transformados, bajan hechos lluvias, rayos y graniços y otras congelaciones portentosas y vivas, ansí mismo suben aquellos humos de nuestras culpas hasta la presencia de Júpiter y descienden sobre los dueños convertidos en penas y en castigos, de manera que, cuando llueven sobre los humanos las enfermedades, las guerras, los malos succesos en las pretensiones, el valor perseguido, la ignorancia con el cetro, las caídas de la honra, la cudicia sin contradición, amenaçada la voz que los exshortaba, castigado el buen celo y otros monstruos como estos que, aunque son delictos, los envía el cielo por castigo de delitos, debemos saber que son nuestras mismas culpas que all’arriba se transforman en açote y calamidad, que se hizo de la masa de la culpa y, en efeto, es la misma materia a quien el cielo dio otra forma, pero diósela porque la halló por nosotros suficientemente dispuesta para recebirla y ser de allí adelante pena, y por esto te decía yo que es sacrilegio quejarnos sino de nosotros mismos.60 Polites. Si nuestros deméritos suben para transformarse en suplicios, ¿también subirán las virtudes para transformarse en premios? Dédalo. La virtud, Polites, consigo se trae el premio, y solamente en el castigar quiso Júpiter que hubiese tardança por dar más espacio a la enmienda. Polites. Yo no dudo que todo eso es ansí, pero, ¿quién te dio a entender lo que era cada cosa pasando tú de vuelo? 59 rectitud: “Metafóricamente se llama la recta razón o conocimiento práctico de las cosas que debemos obrar” (Aut., s.v. rectitud). 60 suben aquellos humos de nuestras culpas hasta la presencia de Júpiter [...] y por esto te decía yo que es sacrilegio quejarnos sino de nosotros mismos: en este fragmento se puede distinguir la influencia del Icaromenipo lucianesco, donde el samosatense describe a Zeus soplando las plegarias impías para que ni siquiera se queden en el cielo (Luciano, I, 1996: 428). Argensola, sustituyendo las plegarias por los pecados y el destino por el libre albedrío, cristianiza el texto pagano. 519 Dédalo. Yo te lo diré, escucha. Ya tú debes de saber que yo de mi cosecha tuve el ingenio despierto, pero como te decía, apliquelo tanto a las cosas de la tierra, y particularmente a los inicoscclxxvii cclxxviii cclxxix cclxxx cclxxxi cclxxxii cclxxxiii cclxxxiv cclxxxv cclxxxvi cclxxxvii cclxxxviii cclxxxix principios del gobierno de que tratábamos poco ha, que todas las otras especulaciones fueron para mí estudio ridículo. Mas luego que comencé a volar de la tierra, me sentí desocupar maravillosamente el entendimiento de la niebla,61 digo de aquella ignorancia donde se escondían algunas de mis antiguas opiniones, y, como si le corrieran un velo, descubrió tantas verdades que quedó admirado.62 Cuando me vi las nubes más inferiores que lo está la Tierra dellas, y a mí puesto en aquella parte toda serena, toda limpia y libre de las contiendas de los elementos, halleme sin saber cómo bañado de cierto rocío oloroso y suavísimo, y con esto tan ligero que ya las mismas alas con que volaba me venían a hacer carga y estorbo. Allí pues, con vista tan poderosa que pudiera sostener los rayos del sol, vi, pero más resplandeciente que él, a la verdadera justicia con túnica de diamante sin dobles ni cinta alguna, la espada puesta en la vaina y las balanças arrimadas, y el fiel de ellas trabado, ambos instrumentos con que un tiempo puso igualdad entre los mortales, inútiles en el ocio y destierro.63 Servíanle algunos ministros desnudos, de cuerpos transparentes como cristal, entre los cuales y con buena gracia suya, doblé un poco las alas y me apeé sobre aquellos umbrales diáfanos. Aquí acabé yo de saber lo que no pude por mí mismo. “Esta diosa -me dijeron- es Astrea, la que vosotros desterrastes con toda su familia.64 No se ha querido alejar más de los hombres por acudirles más presto en abriéndole la puerta, porque, aunque ellos la desterraron, no por eso deja de atender a su enmienda, pero esta esperança más se funda en la nobleça de la condición de Astrea que en la del mundo”. Yo me postré luego, y con gran reverencia puse los ojos en su rostro; y con ser hermoso sobre el uso de la hermosura, puedo asegurar que ni le tenía alegre ni triste, tan esenta está de nuestros afectos. Díjele que, pues era tan grande su poder, por qué no lo 61 me sentí desocupar maravillosamente el entendimiento de la niebla: Dédalo libera su pensamiento de la nebulosa en que hasta ese momento se encontraba. 62 y, como si le corrieran un velo, descubrió tantas verdades que quedó admirado: entendimiento es el complemento indirecto pronominalizado con le, así como el sujeto con el que concuerdan los verbos descubrió y quedó. 63 fiel: “En el peso es un hierro colocado perpendicularmente y fijado sobre el punto medio del astil, el cual señala la igualdad de los pesos que hay en las balanzas” (Aut., s.v. fiel). 64 Esta diosa –me dijeron– es Astrea, la que vosotros desterrastes con toda su familia: Astrea: “Nombre de Virgo (la constelación) en la época en que reinaba sobre la Tierra. Hija de Zeus y Temis (la Justicia), hermana del Pudor (Pudicitia, difundió entre los hombres los sentimientos de justicia y virtud. Esto ocurría en la Edad de Oro, pero al degenerar los mortales y apoderarse la maldad del mundo, Astrea se volvió al cielo, donde se convirtió en la constelación de Virgo” (Grim., s.v. Astrea), cf. Menipo, n. 77; desterrastes: ‘desterrasteis’, cf. Menipo, n. 18. 520 ejercitaba desde allí contra los que la habían ccxci ccxcii ccxciii ccxciv ccxcv ccxcvi ccxcvii ccxcviii ccxcix cccii ccciii ccxc desterrado. “¿No te parece –respondió ella– que le ejercito a toda furia, pues los dejo perseverar en sus errores? ¿Qué mayor justicia tengo de hacer en ellos que dejarlos vivir sin justicia?” “Pues tus sillas –le repliqué yo– no están vacías, aunque tú no las honras.” Y luego ella: “Pues ese es el mayor castigo y más debido a la malicia humana. Bien veo yo que ocupan mis sillas aquellos dos tiranos que me desterraron. Es villano el uno y noble el otro, ambos cubiertos con mis vestiduras y adornados con mis insignias. El villano maneja todas las causas civiles y criminales de la gente de menos poder; es astuto, caviloso, interesal y desvergonçado y, aunque por verse en el traje de la verdadera justicia se atreve a usurpar mi nombre, el suyo es amor propio. El otro tirano, que se precia de noble porque se arroga las causas de los que lo son, y de los monarcas y reyes muy venerables, con mis ropas talares, que también me usurpa el nombre, del mismo linaje es que el otro, y osa llamarse raçón d’estado y competir conmigo en la calidad.” “A entrambos conozco –dije yo–, y los he tratado familiarmente y sé que en lo interior no son tan horribles los centauros, la Hidra, ni las mismas furias, hijas de la noche como ellos”. Al fin, Polites mío, mucho más me hubiera detenido allí y aprehendido maravillosas verdades, pero afligíame el alma el ver que no había llegado Ícaro lugo tras mí,65 ni pasado por aquella parte, y era ansí que él había subido hasta el palacio del Sol, como emulación del pensamiento, sin acordarse de que vio él mismo fabricar sus alas y de la materia que eran. Hube de despedirme y volver a volar para buscalle. Polites. ¡Oh, cuán cierto es que embaraçan los cuidados y más los afectosccc paternos al que se dedica alccci conocimiento de las obras de Dios! Dédalo. Y para cualquier otra son los afectos el mayor de los estorbos. Salí, pues, al aire y comencé a dar voces: “¡Ícaro, Ícaro, por esta parte!, ¡ah, Ícaro, ah, hijo, donde quiera que estés, acude a mis voces!” Polites. Mucho debes, Dédalo, a tus calamidades, pues son ellas las que te mostraron tantos desengaños. 65 lugo: esta forma del adverbio castellano luego, que ha evitado la diptongación y cerrado la vocal, se encuentra documentada en textos aragoneses antiguos (Alvar, 1958-1959: 253 y Prince, 2007: 11). Se puede encuadrar dentro del área occidental de Aragón (Sánchez, 2011: 863). 521 Dédalo. Ninguno se llegará al cielo que no tope con ellos, y tú tienes razón, porque a mí las calamidades me llevaron a él. Mas, porque ninguno de los gozosccciv cccvi cccvii cccviii cccix de la vida deja de tener su descuento, permitieron los dioses que en lo mejor del vuelo y cuando más cebado me vieron en sus maravillas, siento nuevo ruido, vuelvo los ojos y veo caer por muy cerca de mí una de las alas de Ícaro, deshecha ya y sin forma de ala, y luego al mismo Ícaro dándome voces: “¡ah, padre, padre,cccv socórreme que muero!”. Imagina tú cual debí de quedar entonces; inhumano soy, pues no me dejé precipitar tras él. En efecto él cayó sobre el mar que por esto habéis llamado vosotros Icario, y yo, desesperado, volé hacia el frío setentrión, y calando desde allí el aire abajo con larguísima línea, descendí a la ciudad de Cumas, la euboica,66 donde edifiqué el templo tan venerado en que consagré mis alas al justo Júpiter y acabara la vida en él retirado si el rey siciliano no me sacara de allí para su servicio. Tuviera siquiera un gusto y fuera llorar debidamente la pérdida de mi hijo. Polites. Ícaro se llegó tanto al sol que en el mayor peligro olvidó tus precetos y no esperó a que su culpa subiese en vapores, él mismo la llevó a presentar al cielo y súbitamente se la convirtió en castigo, pero ten por cierto que la fama no dejará de encomendar a la inmortalidad la grandeça de su ánimo, divulgando la generosa causa de su caída con que dio nombre a uno de los mares de Grecia. Dédalo. ¡Oh, Polites, que en descuento desa gloria no habrá poetilla ni pedagogo retórico que no lo cccxi cccxii cccx traiga de aquí adelante por ejemplo de los que con poca suficiencia, que lo compararán a sus alas de cera, emprendieron cosas grandes, y vendremos a ser Ícaro y yo uno de los lugares comunes de que usan en sus pláticas los ingenios ordinarios.67 Polites. Mayores daños puedes tú mismo recompensarte en este sosiego que el rey te concede en su reino, en su palacio y en su gracia, que es lo más. 66 euboica: “Perteneciente a la isla de Eubea” (Academia Usual [1884], s.v. euboico). 67 en descuento desa gloria [...] emprendieron cosas grandes: en descuento desa gloria: ‘a modo de compensación’; descuento: “Baja, parte de satisfacción o compensación de la deuda” (Aut., s.v. descuento); por ejemplo de los que con poca suficiencia, que los compararán a sus alas de cera, emprendieron cosas grandes: ‘como ejemplo de los que con pocos y sencillos medios, como las alas de Ícaro, acometieron grandes gestas’. 522 Dédalo.cccxiii cccxiv Dices bien, que es lo más, y como yo lo entiendo, lo más peligroso. Polites. Quizá en este medio te perdonara Minos y te restituyera a Creta. Dédalo. Haría Minos una muy desollada cccxv cccxvi cccxvii cccxviii cccxix cccxx necedad en admitirme, 68 y yo mayor en fiarme dél. Demás que, por vía de perdón no quiero su gracia; y tengo por cierto que el día que yo anduviese en esperanças subtiles, que son las que resultan de confianças muy hondas, haría mi fe dudosa. Ya, Polites, ya para mí se acabó aquella sofistería engañosa. La santa sencillez me abrace, líbreme Dios de mí mismo, el que fui, pues solamente le conoce a él quien huye de sí mismo. Polites. Ya es hora de acudir al rey. Dédalo. Pues guía, que yo te sigo. 68 desollada: “Vale también descarado, libre, arrufinado y que no tiene vergüenza ni empacho” (Aut., s.v. desollado). 523 VI. 3. 1. APARATO DE VARIANTES i El Dédalo] Dédalo. Diálogo tercero en el cual se cifran las prisiones y fuga del infeliz secretario Antonio Pérez MR // Diálogo entre Polites y Dédalo ZM ii No aparece explícito el nombre del interlocutor en MN1, MN4 ni ZM, pero se sobrentiende que se trata de Dédalo; en MR se lee Dédalo. De la misma manera que en la edición de los otros textos, de aquí en adelante se desarrollan las abreviaturas onomásticas sin indicarlo. iii Minos] M MN4 (Aparece la letra capitular M seguida de un espacio en blanco) iv formando] firmando MN4 v començaron] comenzaron MN4 MR vi traçar] trazar MN4 MR ZM vii inocencia] ignocencia MN4 // om. var. ignocencia LSIP [MN4] viii examen] exsamen MN4 ZM ix Tienes raçón] Tienes razón MR ZM // Tiene razón MN4 x confiança ] confianza MN4 MR xi suplicaré] aplicaré MN4 xii vengança] venganza MN4 MR xiii inico] único MR MN4 (La palabra único no puede considerarse como errónea, pues tiene pleno sentido dentro de la oración. Por tanto, debería ser la lectura editada por la ley de la mayoría; sin embargo, se ha escogido inico por considerarla más apropiada en el contexto general de la intervención que realiza Dédalo). xiv era él mismo el juez, la parte contraria y los testigos] era él mismo juez, la parte contraria y testigo MR xv ¿qué había de hacer contigo?] ¿qué de hacer contigo? MN4 (Existe un espacio en blanco en el verbo que omite MN4). xvi o el reo] o reo MN4 MR xvii En el manuscrito MN4 aparecen tachadas las palabras tuviste tú y enmendadas por otra mano que las escribe sobre la tachadura, de manera que se pueden leer más separadas que como aparecen en la copia de la primera mano. xviii oyó] vio MR xix de príncipe justo?] del príncipe justo? MN1 // om. var. del LSIP [MN1] xx Polites] Poliste MN4 // om. var. Poliste LSIP [MN4] xxi encomendaría] encomendarías MN4 xxii de él] dél MN4 MR ZM xxiii rectitud] retitud MN4 xxiv tu] su MN4 xxv perfectión] perfección MN4 MR ZM xxvi fuerça] fuerza MN4 MR xxvii alianças] alianzas MN4 MR xxviii concetos] conceptos MN4 MR xxix Sicilia] Cicilia ZM xxx exsaminarme] examinarme MR xxxipora qué] para qué MN4 MR // por qué ZM // om. var. pora LSIP [MN1] xxxii hubieran] hubiera ZM xxxiii començaron] comenzaron MN4 MR xxxiv razones] raçones ZM xxxv Yo te lo diré si me escuchas con paciencia y a mí me deja alguna] Yo te lo diré me escuchas con paciencia y a mí me deja alguna MN4 // Yo te lo diré si me escuchas con paciencia y a mí me daxa alguna ZM xxxvi traça] traza MN4 MR ZM xxxvii gozar] goçar ZM xxxviii encerró] enceró ZM xxxix esto] eso ZM xl abraços] abrazos MN4 MR xli Andrageo, al rey Minos] Androgeo, parecido al rey Minos MR // om. var. Androgeo LSIP [MR] xlii ¿no le hallé ya padre del Minotauro?] ¿no le hallé al caso del Minotauro? ZM xliii atender] entender MR // om. var. entender LSIP [MR] xliv conformar] confrontar MR // confirmar MN4 // om. var. confrontar LSIP [MR]; om. var. confirmar LSIP [MN4] xlv maté a Atalo] maté Atalo MN4 // om. var. maté Atalo LSIP [MN4] 524 xlvi infamar la inocencia] informar la ignocencia MN4 // informar la inocencia ZM // om. var. ignocencia LSIP [MN4] xlvii allegaras] alegaras MR ZM xlviii Polites. Con razón lo llamas nefando.] Polites. Con razón le llamas nefando? MR xlix esto] eso ZM l gozaron] goçaron ZM li estiende] entiende MN4 lii acumuló] acomuló MN4 // om. var. acomuló LSIP [MN4] liii ridículos] redicidos MN4 // err. lect. redicios LSIP [MN4] liv los] lo MN4 lv mis largas prisiones] mis largas mi prisiones MN4 // err. lect. largas mis prisiones LSIP [MN4] lvi Polites. No me admiro de que guardase en el seno una injuria tan atroz si con esto conservaba su autoridad. ¿Y sin razón se reían de un príncipe puesto en tanta amargura?; si no, dime, ¿en qué se fundaban los que eso hacían?] Polites. No me admiro de que guardase en el seno una injuria tan atroz si con tanto empeño conservaba su autoridad y sin razón se reían de un príncipe puesto en tanta amargura; si no, dime, ¿en qué se fundaban los que eso hacían? MR // Polites. No me admiro de que guardase en el seno una injuria tan atroz si contento conservaba su autoridad. ¿Y sin razón se reían de un príncipe puesto en tanta amargura?; si no, dime, ¿en qué se fundaban los que eso hacían? MN4 // Polites. No me admiro de que guardase en el seno una injuria tan atrós si con esto conservaba su autoridad. ¿Y sin raçón se reían de un príncipe puesto en tanta amargura?; si no, dime, ¿en qué se fundaban los que eso hacían? ZM lvii los] sus MR lviii perseguirme por él sin perseguirme por él, pero reíanse de ver] perseguirme por él sin perseguirme por él, pero reíanse de ver? MN1 // perseguirme por él, pero reíanse de ver MR MN4 lix ni el verte reina] ni verte de reina MR MN4 lx Tampoco] Tampo MN1 // Tanipo MN4 lxi consentir] conseguir ZM lxii de ellas] dellas MN4 MR ZM lxiii graduar] guardar ZM lxiv ha introducido, que cuanto al que la naturaleza, que no yerra, manda guardar la verdad del merecimiento, y no la función que llamamos calidad; es la que debe mover a un gentil espíritu. Mas, en efeto, la reina Pasífae, en ese agrado] ha introducido. Mas, en efecto, la reina Pasífae, en este agrado MR // ha introducido, que cuando al que la naturaleza, que no yerra, manda guardar la verdad del merecimiento, y no la fución que llamamos calidad; es la que debe mover a un gentil espíritu. Mas, enfecto, la reina Pasífae, en este agrado MN4 // ha introducido, que cuanto al que la naturaleza, que no yerra, manda guardar la verdad del merecimiento, y no la ficción que llamamos calidad; es la que debe mover a un gentil espíritu. Mas, en efeto, la reina Pasífae, en el agrado ZM // err. lect. quando al que LSIP [MN1] lxv su favor, es de los límites] su favor de los límites MR // en sus favores de los límites ZM lxvi permitidos] permitido MR lxvii a hacer rostro y no huir del juicio] a hacer rostro, no huir del juicio MN4 lxviii de esa] desa MR ZM lxix alcanço] alcanzo MN4 MR ZM lxx preguntare] pregunto ZM lxxi ¿no es lícito acudir a la fuerça y a la industria?] ¿no es lícito acudir a la fuerza y a la industria? MN4 // ¿no es lícito a la fuerza y a la industria redimirla? MR lxxii Concédolo] Concedo ZM lxxiii cualquiere] cualquiera MR ZM lxxiv padeciera] padecera ZM lxxv qué se tiene] qué tiene MR lxxvi de ella] della MR // de ellas MN4 // della ZM lxxvii estas] esas ZM lxxviii desviarse dese camino] desviarte dese camino MR // desviarse de ese camino MN4 lxxix policía] política MR ZM lxxx trabaçones] trabazones MN4 MR ZM lxxxi correspondencias della] correspondiencias dellas MR // om. var. correspondiencias LSIP [MR] lxxxii sigue la pena a la culpa] sigue a la pena la culpa MR lxxxiii d’estado] de estado MR ZM lxxxiv mínimas causas] mismas cosas ZM lxxxv propriedad] propiedad ZM 525 lxxxvi te lo] err. lect. te la LSIP [MN1] lxxxvii moralmente está engaçada la república] mutuamente está encargada la república MR // engazada la república ZM // om. var. encargada LSIP [MR] lxxxviii huelgan] guelgan MN4 // om. var. guelgan LSIP [MN4] lxxxix respeto] respecto MN4 ZM xc que es esto que ellos llaman causas] que esto es lo que ellos llaman causas MR // que es esto que ellos llaman cosas ZM // om. var. que esto es lo que ellos llaman LSIP [MR] xci determinan ningunas] determina ninguna MN4 MR // determina ZM // om. var. determinan ningunas LSIP [MN1] xcii d’estado] de estado MR xciii ansí] así ZM xciv cantidad] calidad MR xcv Has visto, que sí habrás, los artífices mecánicos que viven de labrar la lana, el hierro, la madera, las piedras y el yeso o semejantes materiales, que en los días del trabajo que ocupan en quella labor se visten de ciertos avantales de cuero o de sayal y de gabanes del peor paño en que reciben las manchas y golpes de aquel servil ministerio, pero en los días de las fiestas en que con el ocio veneran a los dioses, salen adornados con otras vestiduras lucidas y vistosas.] Has visto, que sí habrás, los artífices mecánicos que viven de labrar la lana, el hierro, la madera, las piedras y el yeso o semejantes materiales, que en los días del trabajo que ocupan en aquella labor se visten de ciertos avantales de cuero o de sayal y de gabanes del peor paño en que reciben las manchas y golpes de aquel servil ministerio, pero en los días de las fiestas en que con el ocio veneran a los dioses, salen adornados con otras vestiduras lucidas y vistosas. MN4 // ¿Has visto, que sí habrás, los artífices mecánicos que viven de labrar la lana, el hierro, la madera, las piedras y el yeso o semejantes materiales, que en los días del trabajo que ocupan en aquella labor se visten de ciertos avantales de cuero o de sayal y de gabanes del peor paño en que reciben las manchas y golpes de aquel servil ministerio, pero en los días de las fiestas en que con el ocio veneran a los dioses salen adornados con otras vestiduras lucidas y vistosas? MR // Has visto, que sí habrás, los artífices mecánicos que viven de labrar la lana, el yerro, la madera, las piedras, el yeso o semejantes materiales, que en los días del trabajo que se ocupan en aquella labor se visten de ciertos avantales de cuero o de sayal y de gabanes del peor paño en que reciben las manchas y golpes de aquel servil ministerio, pero en los días de las fiestas en que con el ocio veneran a los dioses, salen adornados con otras vestiduras lucidas y vistosas. ZM xcvi manera] suerte ZM xcvii pureça] pureza MN4 MR ZM xcviii manantial] maniantal MN4 xcix de él] dél MR ZM c que debiste] quebiste ZM ci efetos] efectos MN4 MR ZM cii lo] le ZM ciii salieran] saldrían ZM civ ninguno] ninguna ZM cv lleno] leño ZM cvi en grandeça] su grandeza MN4 MR ZM cvii d’estado] de estado MN4 MR cviii de ella] della ZM cix Dédalo. Yo te lo diré] Yo te lo diré MN1 MN4 // om. Dédalo LSIP [MR] cx amar] amor MN4 ZM // om. var. amor LSIP [MN4] cxiefetos] efectos MN4 MR ZM cxii de] al MR ZM // om. var. al LSIP [MR] cxiii llaman la autoridad] llaman autoridad MR cxiv hacen mejor estos efectos] hacen estos efectos MR cxv imágenes] imgines MN1 MN4 cxvi después te diré] después diré MR cxvii imágines] imágenes MR // om. var. imágenes LSIP [MR] cxviii virtud] verdad MR cxix respeta] respecta ZM cxx d’estado] de estado MR ZM cxxi esforçado] esforzado MN4 MR cxxii excede los] excede de los ZM cxxiii así] ansí ZM 526 cxxiv preceptos] precectos ZM cxxv purísima] purisma MN4 // om. var. purisma LSIP [MN4] cxxvi pone] poner MR // om. var. poner LSIP [MR] cxxvii succeso] suceso MN4 MR ZM cxxviii determinado un tirano a destruirme] determinando un tirano destruirme ZM cxxix resolución] resolucción MN4 cxxx hablasen] hablaban ZM cxxxi inocencia] inoccencia MN4 cxxxii competencia] copetencia MN4 // comparación ZM // om. var. copetencia LSIP [MN4] cxxxiii del libelo] de libelo MR cxxxiv al] a ZM cxxxv caso] coso ZM cxxxvi grande] gran ZM cxxxvii esa] esta MR cxxxviii su poder] Júpiter ZM cxxxix açote] azote MR ZM cxl efecto] efeto ZM cxli de estado] d’estado MN4 cxlii fe] fee MN4 // om. var. fee LSIP [MN4] cxliii que] cómo ZM cxliv calamidad] calamidas ZM cxlv por] de ZM cxlvi la miel y la conservación de las abejas, permite] las miejas, permite ZM cxlvii el haber llegado a melificar en este techo] el haber melificado en este techo MR // el haber a melificar en este techo MN4 cxlviii y] e ZM cxlix redunde en beneficio de los que esta cárcel] redunde en beneficio los que esta cárcel MN4 cl pared] parede ZM cli distilando] destilando MR clii infilicidad] infelicidad MR ZM // infidelidad MN4 cliii improviso] err. lect. imporviso LISP [MN1 MN4] cliv esperanças] esperanzas MN4 MR clv en caso que pudiésemos librarnos de aquella cárcel, fuera imposible escaparnos de Creta] en caso que pudiésemos librarnos de aquella cárcel, fuera escaparnos de Creta MR // en caso que pudiésemos librarnos de aquella cárcel, fuera impusible escaparnos de Creta ZM clvi lo] le ZM clvii nuevo] nueevo MN4 // om. var. nueevo LSIP [MN4] clviii començó] comenzó MN4 MR clix alcançar] alcanzar MN4 MR clx traça] traza MN4 MR clxi que mandas] que me mandas MR ZM // om. me LSIP [MR] clxii seguimos] siguimos MN4 // om. var. siguimos LSIP [MN4] clxiii plumas] pluma MN4 // om. var. pluma LSIP [MN4] clxiv venido de tu piedad. Tus socorros de tu mano y no de sí mismos cobran las fuerças, y por esto yo] venido de tu piedad. Tus socorros de tu mano y no de sí mismos cobran las fuerzas, y por esto yo MN4 MR // venido de tu mano, y no de sí mismos cobran las fuerças, y por eso yo ZM clxv ostentación] ostentacción MN4 clxvi proseguila] proseguí ZM clxvii escamando las unas sobre las otras, y en lo más grueso] escamando unas sobre otras, y lo más grueso MR clxviii embraçarlas] embrazarlas MN4 MR clxix braço] brazo MN4 MR clxx començando] comenzando MN4 MR clxxi cudicia] codicia MN4 MR // om. var. cudicia LSIP [MN1] clxxii alcançar] alcanzar MN4 MR clxxiii En MN1 aparece tachada la palabra "temor" entre "y" y "como". clxxiv criança] crianza MN4 MR clxxv podía] podría MR MN4 clxxvi succeso] suceso MN4 MR ZM // om. var. succeso LSIP [MN1] 527 clxxvii umbral de la sentencia] vinbrar de la sentencia ZM clxxviii las] la MN4 // om. var. la LSIP [MN4] clxxix le] lo ZM clxxx de esas finezas] desas finezas MR ZM // desas fineças ZM clxxxi ser] reír MN4 clxxxii jurisdicción] jurisdición MN4 ZM // om. var. jurisdición LSIP [MN4] clxxxiii les] los MN4 MR clxxxiv tanto] tantos MN4 clxxxv conformo] confieso ZM clxxxvi temiendo] // err. lect. teniendo LSIP [MN1] clxxxvii tardança] tardanza MN4 MR clxxxviii fuente de luz] fuente de la luz MN4 MR // fuerte de luz ZM clxxxix respeto] respecto MN4 ZM // om. var. respecto LSIP [MN4] cxc braços] brazos MN4 MR cxci de mi hijo. ¡Oh, Ícaro mío!] de mi hijo. ¡Ícaro mío! ZM cxcii acrecentar] acresentar ZM cxciii viese] viesen MR cxciv pone] ponen MR cxcv despoja los templos y da] despoja a los templos y da MN4 // despojan a los templos y dan MR cxcvi abraçasen]abrazasen MN4 MR // abrazase ZM cxcvii lo] le ZM cxcviii abraçando] abrazando MN4 MR ZM cxcix abraçada] abrazada MN4 MR ZM cc bola o bala] bala o bola MR cci colores con las manchas desiguales] colores, las manchas desiguales MN4 MR ccii pedaços] pedazos MN4 MR ZM cciii que hasta entonces, que juzgara yo] que hasta entonces, juzgara yo ZM cciv anduvo perficionando] andaba perficionando MR // andubo perfecionando ZM // om. var. andaba LSIP [MR] ccv ojetos] objetos MR ZM // om. var. objetos LSIP [MR] ccvi efetos] efectos MN4 MR ZM // om. var. efetos LSIP [MN1] ccvii gofos] fofos MR ccviii nieblas algo más apretadas] niebla algo más apretada MR ZM // niebla algo más apretadas MN4 // err. lect. niebla LSIP [MN1] ccix ansí] así ZM ccx Egito] Egipto MR ZM ccxi inundaciones] innundaciones MN4 ccxii putrefacción] intrefacción MN4 // putrefación ZM ccxiii lo] le ZM ccxiv efetos] efectos MN4 MR ccxv a más] demás MN4 ccxvi lechones oí cómo gruñían] leones oí cómo rugían MR // leones oí cómo gruñían MN4 // lecones y oí cómo gruñeron ZM ccxvii graniços] granizos MN4 ccxviii pedaços] pedazos MN4 MR ccxix hierro] yerro MN4 MR ccxx adquirías] adquiriste MR ccxxi irracionales] irraciones MN4 ccxxii ¿Pero cómo no hubiste miedo] ¿Pero cómo nu hubiste miedo MR // om. var. nu LSIP [MR] ccxxiii como te dije] como dije ZM ccxxiv cada uno destos prodigios aprendía yo] cada uno de estos prodigios aprendía yo MN4 // cada cosa aprendía yo ZM ccxxv graniços] granizos MN4 MR ZM ccxxvi nieves] nubes MR MN4 (Aunque no existe error en la palabra nubes y, en consecuencia, por la ley de la mayoría debería ser la lectura editada, si atendemos al sentido de este fragmento y a la lista de elementos que Dédalo enumera más abajo, parece más lógica la palabra nieves) ccxxvii ansí] así ZM ccxxviii de él] dél MN4 MR ZM ccxxix no padecen daño] no padecen los hombres daño MR // no padece daño ZM 528 ccxxx le] lo MR ccxxxi Sabe, Polites, que la mayor particularidad] Sabe, Polites, que mayor particularidad ZM ccxxxii sutiles] subtiles ZM ccxxxiii avecinaban] avecinaba MR MN4 ccxxxiv recebidos] recibidos MN4 MR ZM // om. var. recebidos LSIP [MN1] ccxxxv dellas] de ellas MN4 ccxxxvi se convertían] convirtiéndose MR ccxxxviigraniços] granizos MN4 ZM // granizo MR ccxxxviii dicho, que volvían] dicho, volvían MR // dicho, quien bulusan MN4 ccxxxix colecticio] colectivo ZM ccxl delictos] delitos MN4 MR ccxli en forma de columnas de humo] en forma de humo MR // en forma de colunas de humo ZM ccxlii pálidas] subidas MR ccxliii de cada una] de unas MR ccxliv cual] cómo MN4 MR // om. var. cual LSIP [MN1] ccxlv pasiones] paisanos MN4 ccxlvi príncipe] príncipes MR ZM ccxlvii jactancia sin efeto] jactancia sin efecto MR // jactancias sin efecto MN4 ZM // om. var. jactancias LSIP [MN4] ccxlviii olor] hedor MR ccxlix enviaba la ingratitud] enviaba la enviaba la ingratitud MN4 ccl fe] fee MN4 // om. var. fee LSIP [MN4] ccli esperanças] esperanzas MN4 MR cclii tibieça] tibieza MN4 MR ZM ccliii que era] quiera MN4 // om. var. quiera LSIP [MN4] ccliv y la abominable] y abominable MR cclv causaba] causa MR cclvi desvergüença] desvergüenza MN4 MR cclvii envía] enviaba MR ZM // om. var. enviaba LSIP [MR] cclviii ostinación] obstinación MR ZM cclix exahalaciones] exhalaciones MN4 MR / esalaciones ZM cclx Júpiter] // err. lect. Juper LSIP [MN1] cclxi ¡oh, dime tú!, ¿a qué fin las admite Júpiter en él?] ¡oh, dime tú!, aquel fin las admite Júpiter en él. MN4 // om. var. aquel LSIP [MN4] cclxii rectitud] retitud MN4 cclxiii exhalaciones] esalaciones ZM cclxiv exhalaciones materiales, las cuales suben hasta las nubes] exhalaciones materiales. Suben hasta las nubes MR // exhalaciones materiales, las que les suben hasta las nubes MN4 // om. var. las que LSIP [MN4] cclxv graniços] granizos MN4 MR ZM cclxvi descienden] decienden ZM cclxvii succesos] sucesos MN4 MR ZM cclxviii contradición, amenaçada] contradición, amenazada MN4 ZM // contradicción, amenazada MR cclxix la voz que los exshortaba, castigado el buen celo] la voz que los exhortaba, castigado el buen celo MR // la voz y esortaba da castigado el buen celo ZM cclxx delictos] delitos ZM cclxxi delitos] delictos MR cclxxii açote] azote MR ZM cclxxiii efeto] efecto MN4 MR cclxxiv porque la halló] porque halló ZM cclxxv recebirla] recibirla MN4 MR ZM// om. var. recebirla LSIP [MN1] cclxxvi tardança] tardanza MN4 MR ZM cclxxvii inicos] amicos MN4 cclxxviii verdades] verdaderas MN4 cclxxix diamante] diamantes MR // om. var. diamantes LSIP [MR] cclxxx dobles] doblez ZM cclxxxi ni cinta alguna, la espada] ni cinta, la espada MR cclxxxii balanças] balanzas MR // balananzas MN4 // om.var. balananzas LSIP [MN4] cclxxxiii de ellas] dellas MR ZM 529 cclxxxiv ocio] occio MN4 cclxxxv pude] pude pude MN4 cclxxxvi desterrastes] desterrasteis MR cclxxxvii esperança] esperanza MN4 MR ZM cclxxxviii nobleça] nobleza MN4 MR ZM cclxxxix le] la MN4 ccxc habían] había MN4 ccxci Pues tus sillas –le repliqué yo-] Pues tus sillas –repliqué yo- ZM ccxcii desvergonçado] desvergonzado MN4 MR ccxciii arroga] arroja ZM ccxciv venerables] venerable ZM ccxcv otro] otoro MN4 ccxcvi raçón d’estado] razón d’estado MN4 // razón de estado MR ZM ccxcvii aprehendido] aprendido MR ccxcviii lugo] luego MN4 MR ZM ccxcix embaraçan]embarazan MN4 MR ZM ccc afectos] afetos ZM ccci al] el MN4 cccii afectos] efectos MN4 ccciii Salí, pues, al aire] salí al aire MR ccciv gozos] goços ZM cccv “¡ah, padre, padre] "ah, padre, ah, padre MR cccvi inhumano soy, pues no me dejé] inhumano soy, no me dejé ZM cccvii precetos] preceptos MR cccviii convirtió] convertió ZM cccix grandeça] grandeza MN4 MR ZM cccx lo] la MR MN4 cccxi con poca suficiencia, que lo compararán a sus alas de cera, emprendieron cosas grandes] con poca suficiencia emprendieron cosas grandes MR // quien la compararán a sus alas de cera, emprendieren cosas grandes MN4 // con poca suficiencia, que la comparan a sus alas de cera, emprendieron cosas grandes ZM cccxii te concede en su reino, en su palacio y en su gracia, que es lo más] te concede en su palacio y en su gracia, que es lo más MR // en ttu reino, en su palacio y en su gracia, que es lo que más MN4 cccxiii MR omite esta intervención de Dédalo y la de Polites que le sigue. cccxiv restituyera] restituyra MN4 // restituirá ZM // om. var. restituyra LSIP [MN4] cccxv desollada] conocida MR cccxvi vía] vida MN4 cccxvii en esperanças subtiles] en esperanzas subtiles MN4 // esperanzas sutiles MR // esperanças sutiles ZM cccxviii hondas] honradas ZM (se puede leer honradas, aunque una mano diferente de la del copista escribe hondas en la parte superior de la palabra primigenia). cccxix de mí mismo, el que fui] de mí y del que fui MR cccxx hora] ahora MN4 // om. var. ahora LSIP [MN4] 530 Diálogo de Luciano Por Bartolomé Leonardo.1i Mercurio, Virtud.2ii Mercurio.iii La Virtud me ha rogado por un enfadoso billete suyo que me llegaseiv aquí fuera, y así salgo a ver lo que quiere,v pero volvereme prestovi a la presenciavii de Júpiter. Virtud. ¡Dios te salve, Mercurio! Infinitas veces te agradezco la buena obra que me haces, porque a tu bondad y benignidad debo el no ser de elviii todo excluida del concilio de las diosas.ix Mercurio.x Virtud, esperando estoy lo que me quieres decir, hazmexi placer de no me detener mucho en palabras, porque Júpiter me ha mandado que vuelva presto allá. 1 Diálogo de Luciano / Por Bartolomé Leonardo: se trata del diálogo Virtus, escrito en latín por León Battista Alberti entre 1432 y 1439. Ya desde el siglo XV se empezó a atribuir erróneamente a Luciano. En opinión de Green (1935: 275-277) y Ezpeleta Aguilar (1997: 995-1003), Argensola habría tomado como modelo para su traducción la que a su vez hizo al italiano Niccolò da Lonigo del texto latino de Alberti. Véanse el capítulo sobre traducción (102-108) y el estudio ecdótico (316 y 317). 2 Virtud: A menudo se asocia con Honor: “Divinidades abstractas que, normalmente, forman una pareja. Desde muy temprano figuran en el cortejo de Marte. En el 233 a.C. se dedicó un templo a Honor. Años después, Claudio Marcelo hizo voto de transformarlo en un templo a Honor y Virtud, pero los pontífices se opusieron, alegando que dos dioses distintos no podían compartir la misma morada, por lo que hizo construir un templo a Virtud, que anexionó al de Honor [...] A Honor se le representa como un joven, armado con una lanza, de cabellos abundantes y rizados, coronado de laurel, y llevando una rama de olivo y la cornucopia; a Virtud, como una joven de abundante cabellera, con un casco ricamente adornado” (Diccionario de la religión romana, s.v. Honor y Virtud). Como ya se ha visto en el caso de Menipo Litigante con Radamanto, Demócrito con Esculapio, Opinión y Verdad, o Dédalo y su breve coloquio con Astrea, la intervención de dioses mitológicos tiene la función de solucionar el conflicto presentado en cada texto, es decir, de dar respuestas a los interrogantes que plantean los personajes de cada diálogo. Sin embargo, este mensaje es siempre desesperanzador y crítico con la condición humana; así ocurre en Menipo litigante, donde Radamanto desengaña a Menipo sobre cualquier tipo de justicia terrenal debido a la corrupción del sistema ateniense, o en Demócrito, donde Esculapio, con el “semblante turbado”, y la diosa Verdad dejan finalmente paso a Opinión, “de aspecto atrevido y lleno de solicitud”, en el sueño que tiene Hipócrates. El diálogo de Mercurio y la Virtud no es una excepción a este esquema dialogal donde el humano desempeña el papel de discípulo y el dios de maestro, pues, en este caso, Virtud, como diosa menor y plebeya en opinión de Fortuna, busca respuestas en las palabras de un dios mayor, Mercurio, con el mismo mensaje que en casos anteriores: frustración y desesperanza. Según Guillermo Serés (2009: 83), hablando de la relación entre los diálogos argensolinos y las Intercenali albertianas, “no es poco lucianesco reforzar la tendencia a la creación de personificaciones alegóricas; basta ver las protagonistas homónimas de las respectivas Intercenales”. 531 Virtud. ¿Es posible que ni aun ahora xviii xii contigo he de poder yo contar mis miserias?, ¿quién hará pues venganzaxiii de mis injurias, si ni aun con el mismo Máximo Júpiter se me concede descansar nixiv dolerme,3 ni contigo tampoco, a quien siempre he amado y honrado como hermano?xv ¡Oh, miserable de mí!, ¿a quién acudiré por socorro?, ¿quién me dará ayuda? Verdaderamente, si de estaxvi manera he de quedar despreciada de todos, más querríaxvii ser un pedazo de leño que una diosa. Mercurio. Entretanto que tengo lugar para escucharte, di presto lo que me quieres. Virtud. Yo lo haré así, xxiii xxvii xxviii xix escúchame. Ya tú ves cuán destrozada vengo y llena de lodo; sabe que la causa de ello ha sido la presunción y poca verdad de la Fortuna.4 xx Yo me estaba en paz en los Campos Elíseos,xxi bien acomodada con mis amigos viejos Platón, Sócrates, Demóstenes, Cicerón, Arquímedes,xxii Policreto, Prasíteles y otros doctos y excelentes varones que viviendo me reverenciaron sobre todas las cosas y hicieron de míxxiv la debida estimación, y estando con todos estos, y con otras insignes personasxxv que venían a mí a saludarme,xxvi llega hacia nosotros aquella arrogante, temeraria, presumptuosa, embriaga y disoluta Fortuna rodeada de gran turba de soldados con pasos soberbios.5 Y así,xxix pomposa, llega para mí y me dice: "¡Oh, 3 descansar: “Significa asimismo tener alivio en lo que se padece, perder el cuidado que se tenía” (Aut. s.v. descansar). 4 Fortuna: “se identifica con la Tique griega. Se representa con el cuerno de la abundancia, un timón – puesto que dirige el rumbo de la vida–, ora sentada, ora de pie, casi siempre ciega” (Grim., s.v. Fortuna); El texto de Alberti recoge las inquietudes filosóficas de su época; la pugna entre la virtud y la fortuna, según Ezpeleta Aguilar (1997: 996), era un tema recurrente entre los humanistas italianos: “Eugenio Garín señala cómo hay una coincidencia de actitudes ante este asunto en los intelectuales que pertenecen al llamado humanismo civil florentino del siglo XV: en todos hay una permanente llamada a la virtud humana para que se sobreponga a la fuerza del destino”. No es extraño que en este contexto las ideas del florentino Nicolás Maquiavelo fueran criticadas precisamente por su aceptación de la fortuna como regidora del destino humano, fuerza únicamente contrarrestable, en su opinión, con una adaptación individual, en muchos casos no exactamente virtuosa, a las leyes con las que opera (cf. Dédalo, n. 34). 5 bien acomodada con mis amigos viejos [...] gran turba de soldados con pasos soberbios: esta es la eterna disputa generada por el debate entre las letras y las armas. El primer oponente es representado aquí por Virtud y sus eminentes comentaristas (Sócrates, Platón, Demóstenes y Cicerón), así como por sus seguidores (el ingeniero Arquímedes y los escultores Policleto y Praxíteles). Las armas, por tanto, se personifican en la diosa Fortuna y su horda comandada por Marco Antonio. En opinión de Guillermo Serés (2009: 83), el diálogo de Alberti “Virtus, con todo, es fundamentalmente una batalla alegórica entre virtudes y vicios, entre las armas y las letras (los sabios vencidos por el guerrero Marco Antonio), una modalidad literaria que se remonta a la Psicomaquia de Prudencio y, después de numerosas imitaciones medievales, entre las que destaca el Anticlaudianus de Alano de Lille, ya en el siglo XV habría alcanzado una representación heroica y monumental”; presumptuosa: cultismo procedente de PRAESUMPTUŌSUS (DRAE., s.v. presuntuoso). En esta forma arcaica con presencia de una consonante nasal han podido también influir por analogía los hábitos ortográficos del aragonés: “En el plano gráfico, han de mencionarse algunas peculiaridades que sirven para identificar los textos aragoneses medievales e 532 diosa plebeya!, ¿no harás tú desde lejos reverencia a los grandes dioses cuando los ves venir?". Sentí vivamente estas palabras y que las dijese xxxii xxxiii xxxiv xxxvi xxxvii xxxviii xxxix xliii xlvii xlviii xxx sin haberle yo dado ocasión alguna, y así,xxxi algo turbada, le respondí: "No podrás tú jamás hacer, ¡oh, gran diosa!, que yo sea plebeya, y en caso que yo haya de ceder a los mayores, no se estenderá tu poder a tanto que yo me humille a ti". Vínose para mí oyendo esto, diciéndome descompuestas palabras, las cuales dejaré de contar por no detenerte, con presupuesto que fueron las más deshonestas y desvergonzadas de elxxxv mundo. Comenzó en esto aquel gran filósofo Platón a tratar del conveniente oficio con que se había de reverenciar a las personas de los dioses, mas ella, enfadada: "Quita allá –le dijo–, esos tus disparates, que no está bien a los siervos meterse en defender las causas y diferencias de los dioses". Quiso también Cicerón decir algunas buenas razonesxl para persuadir lo mismo que Platón, pero salióxli de aquella compañía de gente armada Marco Antonio,xlii que parecía un valeroso gladiator, y, alzando el brazo en alto, plantó un mojicón en la cara a Marco Tulio,6 xliv el cual, y todos aquellos amigos míos amedrentados de esto, volvieronxlv las espaldas y dieron a huir. Porque ya tú ves que nixlvi Policleto con el pincel, ni Fidias con su escoplo, ni Arquímedes con el cuadrante ni todos los demás sin armas se podían defender contra aquellos hombres atrevidos y armados, y pláticos en la guerra,7 y acostumbradosxlix a hacer homicidios. Por esta ocasión, hallándomel yo mezquina, abaldonada de todos los hombres y de algunos hombres que allí se hallaron presentes,8 aquellos feroces cargaron en mí con mojiconesli y coces, y me despojaron de mis vestiduras y me arrojaronlii en el lodo, y dejándome de estaliii manera se fueron riendoliv tan ufanos que parecelv triunfaban de mí y de todas mis cosas.lvi Pero yo, acoceada y acosadalvii de aquella incluso, todavía, de siglos posteriores [...] unos cuantos casos de -p- expletiva para separar consonantes nasales en contacto, fenómeno que también alcanza a los textos redactados en latín: solempnidad, solempne” (Enguita Utrilla, 2004: 575); embriaga: “Borracho o embriagado. Es voz de poco uso” (Aut. s.v. embriago). 6 gladiator [...] mojicón: gladiator: cultismo que se recoge en Autoridades; la versión vulgar con interdental sonora no aparece lematizada (Aut., s.v. gladiator); mojicón: “el golpe que se da a puño cerrado, por otro nombre puñada” (Cov., s.v. moxicón). 7 pláticos: “Diestro y experimentado en alguna cosa” (Aut. s.v. plático). 8 abaldonada: ‘despreciada’; “Envilecer, hacer despreciable” (Aut. s.v. abaldonar). Se establece aquí una analogía entre el desprecio sufrido por Virtud y la huida de Astrea y Verdad de la tierra por el mismo motivo. En este juego intertextual, que remite a Menipo litigante (cf. n. 77), Demócrito (cf. p. 476) y Dédalo (cf. pp. 519 y 520), se puede identificar un nexo común entre los cuatro diálogos que, al mismo tiempo, armoniza con la constante moralista de la obra íntegra de Argensola: “La historia de Virtud se adecua o combina, en Alberti y Argensola, con otras historias paralelas como la de la Verdad y la de Justicia o Astrea. El alejamiento de la tierra, su suplantación o postergación las acomunan; también su ausencia: la de la Verdad deja al mundo sumido en las apariencias, la falsedad, el engaño a los ojos; la de la Justicia se asume con pesimismo y comporta la preponderancia de gobiernos ineficaces y la infelicidad de los gobernados” (Serés, 2009: 84). 533 manera, cuando pude volver un poco en mí, determinélviii lxiii lxvii lxviii lxxii lxxiii lxxiv lxxvi lxxvii lxxviii lxxix lxxxi lxxxii lxxxiii lxxxiv lxxxv lxxxvi de subir ac'arribalix para quejarme al potentísimo y rectísimo Júpiter.lx He subido, como ves,lxi y sea Dios alabado. Ya ha un mes entero que estoy esperando que alguno me introduzgalxii allá dentro, y no he dejado de rogar a cuantos van y vienen que me negocien una breve audiencia, y siempre me dan alguna nueva escusa por respuesta. Dícenme algunas veces que los dioses están ocupados cómo las calabazas florezcanlxiv en tiempo convenientelxv y otras que están trazandolxvi que todas las mariposas nazcan con las alas bien pintadas. ¿Continuamente han de tener tantas ocupaciones que siempre me esté yo acá fuera sin ser escuchada? Pues en verdad que ahoralxix lo podría ser,lxx porque ya las calabazaslxxi van floreciendo y las mariposas vuelan ya con las alas bien adornadas, y aun los hortelanos tienen particular cuidado de que las calabazas no mueran de sed, pero de mí no hay hombre que se acuerde ni a dios alguno le pase por el pensamientolxxv mi socorro. Por tanto, ¡oh, Mercurio!, pues eres tú el principal mensajero de los dioses, yo te ruego y te suplico no una vez, sino muchas, que quieras abrazar esta mi causa justísima y honestísima. Yo te hago cabeza y patrón de ella, suplícote que la aceptes.lxxx En ti solo está puesta mi esperanza, no me desprecies, porque si me ven tan ignominiosamente despreciada de vosotros, los dioses, los hombres me perderán el respeto, y aun al colegio de los dioses será poco honor consentir que estos hombrecillos, aunque yo fuese la más infame de las deidades, me estimen tan poco que hagan de mí la mofa que te he contado.9 Mercurio. Yo he entendido bienlxxxvii lxxxviii lxxxix xciii todo el caso y cierto que he tenido particular sentimiento de él, mas por nuestra antigua amistad te quiero aquí entre los dos advertir que tú has emprendido una cosa gravísima y llena de dificultad en querer contender contra la Fortuna, porque el mismo Júpiter, dejado los otros dioses,10 xc reconoce, por una parte, estarle en obligación por los beneficios recebidosxci de su mano, y, por otra, teme sus fuerzas y señorío,xcii porque en efeto ha sido ella por quien los dioses han venido a serlo en el cielo y, cuando se le antojare, los podrá echar de élxciv con aquella su gente armada. Así que, si tú eres prudente, créeme y vuélvete a estenderxcv entre tus plebeyos y vulgares a lo menos hasta tanto que se aplaque estexcvi odio que la Fortuna tiene contra ti. 9 colegio: “compañía de gente que se ocupa en ejercicios de virtud, y están todos entre sí unidos y ligados” (Cov., s.v. colegio). 10 dejado los otros dioses: ‘dejando aparte a los otros dioses’: “nunca les ví meter mano en otra cosa, dejado a parte de comida” (Keniston, 40.885). 534 Virtud. Ahora bien, Mercurio, bien lo entiendo todo, y sé que nunca tendrá fin este mi negocio. Vuélvete a la presencia y antecámara de Júpiter, y yo a la tierra, donde pasaré desnuda y despreciada. 535 VI. 4. 1. APARATO DE VARIANTES i Diálogo de Luciano. Por Bartolomé Leonardo.] Diálogo de Luciano TP // Diálogo de Luciano traducido por Bartolomé Leonardo de Argensola entre ZM // Diálogo de Luciano traducido por Leonardo de Argensola PN ii Mercurio, Virtud.] Virtud, Mercurio. TP // Mercurio. Virtud. ZM iii Mercurio] om. ZM (Aunque en ZM está omitido el nombre del interlocutor, se sobrentiende que es Mercurio). iv billete suyo que me llegase (En el Mss. PU aparece dos veces la palabra billete, aunque tachada una de ellas)] papel suyo que me llegase TP // enfadoso billete suyo me llegase ZM v y así salgo a ver lo que quiere] y así ver lo que quiere PN vi pero volvereme presto] pero volverme he presto OU vii presencia] privanza PN viii de el] del TP OU ZM PN ix concilio de las diosas.] juicio de los dioses y de su consilio. TP // concilio de los dioses PN x En el Mss. TP aparece la abreviatura Vir tachada y enmendada por la abreviatura Mer. xi hazme] hasme TP xii ahora] agora ZM PN xiii venganza] vengança OU xiv ni] y PU OU xv como hermano?] como a hermano? TP xvi de esta] desta TP OU ZM PN xvii querría] quería OU // quisiera ZM xviii pedazo] pedaço OU ZM PN xix así] ansí TP xx Ya tú ves cuan destrozada vengo y llena de lodo; sabe que la causa de ello ha sido la presunción y poca verdad de la Fortuna] Ya tú ves cuan destroçada vengo y llena de lodo, ¿sabe que la causa de ello ha sido la presumtión y poca bondad de la Fortuna? TP // Ya tú vees cuan destroçada vengo y llena de lodo; sabe que la causa dello ha sido la presumpción y poca verdad de la Fortuna OU // Ya tú ves que destroçada vengo y llena de lodo; sabe que la causa dello ha sido la presunción y poca bondad de la Fortuna ZM // Ya sabes que destroçada vengo y llena de lodo; sabe que la causa dello ha sido la presunción y poca bondad de la Fortuna PN xxi Elíseos] Elísios TP ZM xxii Arquímedes] Arquímides OU xxiii Policreto, Prasíteles] Policleto, Prasíteles TP ZM // Policleto y Prasíteles PN xxiv las cosas y hicieron de mí] las cosas, hicieron de mí OU xxv con todos estos, y con otras insignes personas] con estos, y otros insignes personas TP xxvi venían a mí a saludarme] venían a saludarme TP xxvii presumptuosa, embriaga] presumptuosa, embriagada TP // presuntuosa, embriaga ZM xxviii con pasos] compasos TP xxix así] ansí PN xxx estas palabras y que las dijese] estas palabras y que me las dijese TP // estas palabras, que las dijese ZM xxxi sin haberle yo dado ocasión alguna, y así] sin haber dado yo de ocasión, y ansí TP // sin haberle yo dado ocasión alguna, y ansí ZM PN xxxii le] la TP xxxiii Aquí concluye el testimonio PN. xxxiv estenderá tu poder a tanto que yo me humille a ti"] estenderá tu poder atanto que yo me humille a ti" OU // extenderá Júpiter atanto que yo me humille a ti" TP xxxv deshonestas y desvergonzadas de el] deshonestas y desvergonçadas del TP // deshonestas y desvergonçadas de el OU // descompuestas y desvergonçadas del mundo ZM xxxvi Comenzó] Començó TP OU ZM xxxvii aquel gran filósofo Platón a tratar] aquel gran filósofo a tratar TP xxxviii había de reverenciar a las personas] habían de reverenciar las personas TP xxxix meterse en defender] entrometerse a defender TP xl razones] raçones TP ZM xli lo mismo que Platón, pero salió] lo mismo, pero salió TP xlii Marco Antonio] Murio Antonio PU // Murio Antlo OU xliii alzando el brazo] alçando el braço TP ZM 536 xliv Tulio] Lulio OU // Julio ZM xlv amedrentados de esto, volvieron] amedrentados, volvieron TP // amedrentados desto, volvieron OU ZM xlvi ni] mi ZM xlviiArquímedes] Arquímides OU xlviii atrevidos y armados] atrevidos, armados ZM xlix guerra, y acostumbrados] guerra, acostumbrados TP l hallándome] callándome TP li mezquina, abaldonada de todos los hombres y de algunos hombres que allí se hallaron presentes, aquellos feroces cargaron en mí con mojicones] mezquina, abondonada de los hombres y de algunos dioses que allí se hallaron presentes, aquellos feroces cargaron en mí con magicones TP // mesquina, abandonada de todos los hombres y de algunos que allí se hallaron presentes, aquellos feroces cargaron en mí con mojicones ZM lii arrojaron] echaron TP liii de esta] desta TP OU ZM liv riendo] riyendo OU lv parece] parecen OU lvi y de todas mis cosas] y de mis cosas TP lvii acosada] acoceada ZM lviii volver un poco en mí, determiné] volver en mí un poco, determiné TP lix ac'arriba] acá arriba TP OU lx quejarme al potentísimo y rectísimo Júpiter] quejarme desto al rectísimo y potentísimo Júpiter TP lxi ves] vees OU lxii introduzga] introduzca OU lxiii a cuantos van y vienen que me negocien una breve audiencia] a cuantos y vienen que me negocien una breve audiencia TP // a cuantos van y vienen que me negocien una breve audencia OU // a cuantos van y vienen una breve audiencia ZM lxiv Dícenme algunas veces que los dioses están ocupados cómo las calabazas florezcan] Dícenme algunas veces que los dioses están ocupados en dar orden cómo las calabazas florezcan TP // Dícenme algunas veces que los los dioses están ocupados cómo las calabazas florezcan OU // Dícenme algunas veces cómo los dioses están ocupados cómo las calabazas florescan ZM lxv conveniente] conviniente TP lxvi trazando] traçando TP lxvii bien pintadas. ¿Continuamente] bien pintadas. ¿Qu’es posible que continuamente TP lxviii me esté] m’esté TP lxix ahora] agora TP lxx podría ser] po ser OU // podría hacer ZM lxxi porque ya las calabazas] porque las calabaças TP lxxii vuelan ya con las alas bien adornadas] vuelan ya con sus alas bien adornadas TP // vuelan ya con las bien adornadas OU lxxiii calabazas] calabaças TP lxxiv pase] pasa TP ZM lxxv por el pensamiento] por pensamiento TP lxxvi dioses, yo te ruego] dioses, te ruego TP lxxvii abrazar] abraçar TP OU ZM lxxviii cabeza] cabeça TP ZM lxxix de ella, suplícote] della, suplícote TP OU ZM lxxx aceptes] acceptes OU lxxxi puesta mi esperanza] puesta toda mi esperanza ZM lxxxii despreciada] desechada TP lxxxiii los dioses, los hombres me perderán el respeto] también los hombres me perderán el respeto TP // los hombres me perderán el respecto OU ZM lxxxiv aun] au TP lxxxv será poco] será de poco TP ZM lxxxvi infame de las deidades, me estimen tan poco] ínfima de las deidades, me estiman en tan poco (aparece la palabra Diosas tachada y enmendada por deidades) TP // infame, me estimen tan poco OU // infame de las deidades, me estimen en tan poco ZM lxxxvii Mercurio. Yo he entendido bien] Mercurio. Ya yo he entendido muy bien TP lxxxviii de él] dél TP 537 lxxxix emprendido] emprehendido TP xc el mismo Júpiter, dejado los otros dioses] al mismo Máximo Júpiter, dejo los otros dioses TP xci recebidos] recibidos TP OU ZM xcii de su mano, y, por otra, teme sus fuerzas y señorío] de su mano, sus fuerças y señorío TP (el manuscrito presenta un espacio en blanco en las palabras omitidas que sí se encuentran recogidas en el resto de manuscritos) // de su mano, y, por otra, teme sus fuerças y señorío OU ZM xciii efeto] efecto TP xciv de él] dél TP ZM xcv Así que, si tú eres prudente, creeme y vuélvete a estender] Así que, si tú eres prudente, creeme y vuélvete a esconder TP // Ansí que, si tú eres prudente, vuélvete a estar ZM xcvi este] ese TP 538 B) Sancho Bravo de Lagunas 539 Discurso de Luciano Que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración Traducido de griego en vulgar.1i AL EXCELENTÍSIMO SEÑOR DON Gaspar de Guzmán, Conde de Olivares, Duque de Sanlúcar, Sumilier de Corps, Caballerizo Mayor, del Consejo de Estado y Guerra de su Majestad, Gran Canciller de las Indias, Alcaide Perpetuo de los Alcáçares de Sevilla, Comendador Mayor de Alcántara.2 Mediusex Alexandri Parasitis unus alios adhortari solebat, ne metuerent quodvis crimen in quem vis intendere; adijciebat que scelerato praecepto causam appo- sitam; ut maxime, inquit, vulnus sanet, qui delatus est; manet tamen cicatrix.3 EN LISBOA. 1 Se trata de la primera traducción impresa castellana de Calumnia, si bien es cierto que Bravo de Lagunas no fue el primero en trasladar este texto de Luciano, como erróneamente considera Vives Coll, pues Juan de Aguilar Villaquirán ya había traducido no más tarde de 1617 este opúsculo que nunca publicó, aunque la colección manuscrita en la que se inserta a veces semeje un original de imprenta que no puede ser tal según argumenta Grigoriadu (cf. Vives Coll, 1959: 29; Díez Fernández, 2006: XXVI y Grigoriadu, 2010: 25 y 26). 2 Hijo de don Enrique de Guzmán, embajador en la corte papal de Sixto V, Gaspar de Guzmán se convirtió de manera inesperada en el tercer conde de Olivares tras la muerte de sus dos hermanos mayores. Emparentado con la poderosa casa de Medina Sidonia, el Conde Duque de Olivares logró en parte las aspiraciones que sus ascendientes más directos -su abuelo don Pedro y su padre don Enrique- habían pretendido sin obtener la recompensa deseada de la monarquía a la que tan fielmente habían servido durante años, siendo tal vez uno de los éxitos más representativos el titulo de Grande de España que finalmente don Gaspar consiguió y que tanto había anhelado su padre. El Conde Duque de Olivares se convertiría durante la primera mitad del s. XVII en el omnipotente valido del rey Felipe IV, tan hábil en su ascenso como incapaz a la hora de frenar su predecible caída política en los años centrales del siglo (Elliot, 1991). 3 Su traducción aproximada sería: “Alejandro solía exhortar a los parásitos que ha de temerse el crimen que se quiere perpetrar; añadía que la ley criminal es causa de unidad, y que, además, el herido termina sanando; el calumniado, sin embargo, mantiene la cicatriz”. Se trata de uno de los apotegmas de Erasmo, recogido por Jean Le Clerc en el libro VIII de apotegmas (t. IV de Desiderii Erasmi Roterodami Opera Omnia, Leiden, Petrus van der Aa en 1703, XXVII, pp. 371 y 372). Bravo de Lagunas pudo haber leído este apotegma en alguna de las muchas ediciones de los Apophtegmata o en las polianteas que circularon con enorme éxito durante el siglo XVII. 540 Por Pedro Craesbeeck, impresor del Rey. Año 1626.4 LICENÇAS O Padre Mestre Fr. Thomas de S. Domingos veja este tratado e, com seu parecer, para se imprimir torne. Lisboa, 7 de feuereiro, 1626.5 O Bispo Inquisidor Geral. Vi este tratado traduzido de grego em lingua vulgar castelhana: et naõ tem impedimento por parte da sancta fê catholica, ou bons costumes; antes serȃ de grande reparo o conhecimento delle contra os grandes males da murmuraçaõ que, segundo Luciano, aqui a pintou, saõ mayores e mais para temer a aquelles que acupaõ no mũdo mayores lugares, e seguem a corte dos monarchas delle; e assi julgo este trabalho por digno de se estampar e andar em pratica principalmente entre todos os discretos e grandes cortesoens. Lisboa, no Mosteiro dos Pregadores. 7 de Feuereiro, 1626. Fr. Thomas de S. Domingos Magister. Podese imprimir. Lisboa, 7 de feuereiro, 1626. O Bispo Inquisidor Geral. 4 Craesbeeck: “Portuguese printing dynasty. Having been apprenticed in Antwerp under C. Plantin, Pedro Craesbeeck (1572-1632) established a Lisbon press in 1597. He and his descendants Lourenço (1597- 1679), Paulo (1605-60), and António Craesbeeck de Mello (1640-84) dominated Portuguese printing for nearly a century” (The Oxford companion to the book, s.v. Craesbeeck family). 5 O Padre Mestre Fr. Thomas de S. Domingos: según un documento de la Academia Real de la Historia Portuguesa datado en 1723, se cree que fue nombrado diputado del tribunal inquisidor lisboeta en 1628: “O Padre Mestre Fr. Thomás de S. Domingos da Sagrada Ordem dos Prégadores, foy collegial de Santo Thomás, leu Artes e Theologia nos Estudos Geraes da sua ordem, e pela liçaõ della tomou o grao de Doutor e Mestre da sua Provincia. Ancha-se affinado Deputado desta Inquisiçaõ em 2 de Julho de 1628” (Collecçam dos documentos e memorias da Academia Real da Historia Portugueza [1723: 452]). Antes aparece como calificador en los paratextos de Varia fortuna del soldado Píndaro, la obra de Gonzalo de Céspedes y Meneses publicada en Lisboa en 1625 (1975: 4). 541 Podese imprimir. Moniz. Qve se imprima este discurso visto as licenças do Sancto Officio e Ordinario que ofrece: e despois de impresso, torne para se taixar, e sem isso naõ correrà. Lisboa, 14 de feuereiro, 1626. Inacio Ferreira. Araujo. Estȃ tassado en reis em papel.ii AL EXCELENTÍSIMO Señor Conde Duque de Sanlúcar. Excelentísimo Señor,iii Con referir a Vuestra Excelencia la ocasión que tuve de traducir este discurso, quedará no solamente disculpado el atrevimiento de dedicársele,6 siendo cosa tan poca, mas probado también serle debido de justicia, como Vuestra Excelencia recíprocamente obligado a acetarle con su natural y acostumbrada benignidad.7 Servirame, demás desto, de deleitar mi memoria con una que siempre me es muy agradable y,8 finalmente, de saber Vuestra Excelencia la verdadera causa de no cansarle ni importunarle pidiéndole mercedes cuando el mundo piensa, y aun clama, que se me deben muchas y emplearán bien todas, porque todo esto nace de un mismo principio. Hallándome en Aranjuez en mayo de 1622 huésped de don Baltasar de Çúñiga, mi señor, que Dios haya, como la merced que Su Excelencia me hacía y estrecheza de 6 dedicársele: se trata de un caso de leísmo debido al uso incorrecto del pronombre le en lugar del lo pertinente desde un punto de vista etimológico para pronominalizar el sustantivo discurso y, por tanto, para desempeñar la función de acusativo en esta oración. Según Lapesa, el leísmo fue un fenómeno habitual entre los hablantes de Castilla la Vieja, Madrid y zonas limítrofes en época áurea: “La muestra más frecuente es el uso de le para el acusativo masculino, sobre todo referente a personas: en la primera mitad del siglo XVI este acusativo le domina en los escritores de Castilla la Vieja y León, a los que se suman después alcalaínos y madrileños, como Cervantes, Lope, Tirso, Quevedo, Calderón y Solís.” (Lapesa, 2001: 405). 7 acetarle: cf. n.6. 8 con una que siempre me es muy agradable: el recuerdo de los sucesos que refiere a continuación. 542 amistad con que me trataba era tanta, estendíase hasta querer saber qué libro había traído conmigo para los ratos que me vacasen del breviario.9 Díjele que un tomo griego de Luciano, autor igualmente apacible en las burlas que docto en las veras. Admirose Su Excelencia de la segunda parte deste juicio y díjome que se holgaría de satisfacerse della con que le tradujese en romance algo de lo serio que había en aquel cuerpo.10 Con las razones que yo tenía de obedecerle, lo ejecuté luego, y con tanta priesa que el día siguiente le presenté el Discurso de que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración,11 que a este escogí por más conveniente a la eminencia de aquella cumbre. Su Excelencia le leyó con tal gusto que no paró dende la primera plana hasta la postrera,12 con ser ellas 24 y estar aún en el borrador, y dejando aparte por excesivamente favorable la censura que hizo de la versión y sus circunstancias, de la obra me certificó no haber visto en escriptor alguno otra más a propósito para ministros mayores, ni aun para todo género de personas públicas, y que formaba de Luciano un nuevo y diferentísimo conceto, y diome más a entender que se holgaría de volver a leerla impresa añadiendo que, si yo siguiese su voto,13 no encubriría en ella mi nombre, pues no se dedignara el gran rey de Aragón y Nápoles, Don Alonso, de ser y llamarse intérprete de los Oficios de Cicerón y de las Epístolas de Séneca; y que muchos grandes señores y caballeros en otros autores hicieron lo proprio.14 Respondile que, para servirle 9 don Baltasar de Çúñiga [...] vacasen del breviario: don Baltasar de Çúñiga: tío del Conde Duque de Olivares por vía materna, desempeñó diferentes puestos diplomáticos durante el reinado de Felipe III. El prestigio y experiencia que adquirió durante estos años le sirvieron para obtener en 1617 una plaza en el Consejo de Estado, cargo en el que se consolidó debido a su aptitud para el análisis de la política internacional europea de la época. Tras la muerte de Felipe III en 1621, las maniobras políticas ideadas por don Baltasar desde la legitimidad que le concedía el respeto ganado en el Consejo ayudaron a que el Conde de Olivares ocupara la primera línea en la corte de Felipe IV, desde donde en años sucesivos aceleraría su ascenso político hasta convertirse en el personaje más influyente de la monarquía ejercida por el nuevo rey Habsburgo (Elliot, 1991: 61-67); vacasen: “Cesar por algún tiempo o suspender los negocios, estudios o trabajo en que alguno se emplea” (Aut., sv. vacar). 10 Admirose Su Excelencia de la segunda parte deste juicio: es decir, se sorprende de que Luciano fuera “docto en las veras”, pues el tono serio de este discurso no es el habitual en la producción del samosatense. 11 priesa: esta forma diptongada, según se deduce de Covarrubias, era la predominante en el español clásico: “Otros dicen prisa, que es lo mismo que priesa” (Cov. s.v. priessa). 12 le leyó [...] dende: le: otro caso más de leísmo (cf. n. 6); dende: ‘desde’; arcaísmo que aún tenía vigencia en los textos del s. XVII, aunque en claro retroceso frente a desde (cf. CORDE). Según Autoridades, este adverbio ya se encontraba en desuso a principios del XVIII: “Equivale a lo mismo que desde. Es compuesto de la preposición de y el adverbio ende, suprimida una e, pero ya tiene poco uso” (Aut., s.v. dende). No se vuelve a anotar. 13 voto: ‘consejo’; “Por extensión se toma por cualquier dictamen o parecer dado sobre alguna materia” (Aut., s.v. voto). 14 no se dedignara el gran rey de Aragón y Nápoles, Don Alonso, de ser y llamarse intérprete de los Oficios de Cicerón y de las Epístolas de Séneca [...] proprio: dedignara: “Desdeñarse de hacer, decir o admitir alguna cosa” (Aut., s.v. dedignarse); gran rey de Aragón y Nápoles, Don Alonso, de ser y llamarse intérprete de los Oficios de Cicerón y de las Epístolas de Séneca: aunque es bien conocida la introducción del humanismo en Aragón a través de la conquista y consolidación de los territorios italianos 543 en todo lo que fuese de su gusto, no había yo menester más que presumirle,15 pero que estimaba mucho aquellos ejemplos para defenderme de los puntos de mi nación cuando por esto me hiciese algún cargo, y todavía que, para no salir sola obra tan tenue, antes acompañada de algunas otras, tomaba de plazo lo que restaba de aquel año. Mas todo cesó con llevársele Dios dentro de cinco meses,16 cuando más el mundo le había menester, quitando a España el Sócrates y el Catón della, que, a pesar de Grecia y Roma, juntas las virtudes de entrambos, aun abstrayendo la diferencia de religión verdadera y falsa, no igualarían las deste ilustrísimo héroe, porque pasan a veces siglos enteros sin verse un tan glorioso sujeto. Yo, porque en grandes pérdidas públicas no era bien que lamentase las particulares mías, ni aun como quien profesaba alguna libertad de ánimo debía rendirme demasiadamente al dolor, procuré mucho sacar desta calamidad un grande provecho, y fue abrir todos los ojos y conocer claramente. –Quantum est in rebus inane.17 iv ¡Caso y cosa fatal!, que, como debía a este ínclito dueño mío en su vida confianças íntimas y esperanças de grandísimos beneficios, aun en su muerte le viniese a deber desengaños, no de menos valor estos que aquellos, si bien para hacérmelos mayores y justificarlos desenterraba abuelos sepultados y resucitaba memorias muertas ya de puro olvidadas en el mismo tiempo que otros deudores míos muy obligados morían por sepultarme vivo.18 Con tanto, pues, acabé de persuadirme y resolverme en que no debe el varón fuerte de depender más que de sí mesmo para no ser esclavo de afectos ajenos el que consiguió no serlo de los proprios, y constituyendo mi felicidad, cuanto a lo humano, en mis estudios, me metí en este rincón, con la resignación que me enseñaron tan varios sucesos, cediendo también a la envidia que tanto se irritaba y encendía con ver las grandes mercedes que Dios me hacía, y aquí he pasado los mejores tres años y medio que de mi vida me acuerdo, pudiendo con verdad decir dellos cada día por Alfonso V “el Magnánimo” (n. 1396 y m. 1458), no se ha encontrado ningún testimonio en que el rey aragonés figure como traductor de Cicerón o Séneca; proprio: cultismo que hoy se considera en desuso frente a su evolución con disimilación eliminadora de la r (c.f. DRAE, s.v. proprio). 15 para servirle en todo lo que fuese de su gusto, no había yo menester más que presumirle: es decir, tan solo le habría bastado intuir la voluntad de su señor para cumplir con ella sin necesidad de recibir justificación alguna. 16 Mas todo cesó con llevársele Dios dentro de cinco meses: don Baltasar de Zúñiga murió en sus aposentos de palacio el 7 de octubre de 1622 (Elliot, 1991: 147), por lo que se podría fechar la conversación aquí narrada en torno al 7 de mayo de ese mismo año, si creemos las palabras del intérprete. 17 “¡Ay obsesiones del hombre! ¡Ay, qué vacío más grande hay en la vida!” (Persio, Sátiras, I, v. 1, 2006: 5). 18 Véase el estado de la cuestión sobre Sancho Bravo de Lagunas. 544 lo del filósofo: Perieramus nisi perijssemus.19 v Porque tiene el ánimo un continuo ejercicio de letras, aun de mayor número de horas que cuando bogaba en la más trabajosa galera desta república,20 y de efectos mucho más lucidos, como espero que en beneficio suyo verán los presentes y quiçá admirarán los venideros, siendo todo él, y estando todo yo, aun en este estado de pasajero, dedicado al servicio y bien público, en la cual ocupación, revolviendo estos días varios papeles para irlos disponiendo y sacando en limpio, encontré con el discurso que dije de Luciano y, apartándole, le leí una vez y otra contentándome de cada una más, porque de nuevo descubro en él grandísimos secretos que no alcançaba cuando le traduje, ni alcançara si no me hubieran después los desatinos del tiempo ocasionado mayor perspicacia. Con que la obra me pareció dignísima de, sin más dilación, salir a luz. Porque, si bien no es para vulgo, ni dél tiene más que el lenguaje, todavía agradará sin dubda a todos los ingenios levantados, principalmente a los que reparan más en la substancia que en los accidentes, porque en interpretarla atendía a la fidelidad y verdadero sentido, no a la elegancia con que necesariamente se pierde mucho de la nativa y original. De lo dicho, Señor Excelentísimo, se colige ser esta obra de Vuestra Excelencia por todos cuantos títulos pueden considerarse, porque la mandó labrar aquel gran tío suyo de cuyas virtudes Vuestra Excelencia fue heredero en muerte como dechado en vida. Porque las manos son deste criado de Vuestra Excelencia, criado digo, y criado tan antigo y continuo que,21 si Vuestra Excelencia recurriere despacio su memoria, me confesará gran anterioridad a cuasi todos los que hoy vemos. En las sublimes ruedas colocados.22 vi Y, finalmente, porque en ninguna otra persona prejudicarían tanto al mundo murmuraciones creídas como en la de Vuestra Excelencia,23 bien como ninguna sombra 19 Perieramus nisi perijssemus: “habría sido nuestra ruina no habernos arruinado” (Plutarco, “Temístocles”, Vidas paralelas, II, 29, 1996: 310). 20 Véase el estado de la cuestión sobre Sancho Bravo de Lagunas. 21 antigo: aunque en los orígenes del castellano existió una alternancia entre las formas con diptongo del femenino y las monoptongas del masculino resultantes de /K/ más wau, terminaron por imponerse las primeras en detrimento de la morfología del masculino ya durante la Edad Media (Penny, 2001: 128). Por tanto, el adjetivo sin diptongar antigo podría considerarse un arcaísmo marginal en la lengua del período áureo, según confirma además la aplastante mayoría de casos encontrados con diptongo en CORDE frente a los ejemplos que aparecen sin él. 22 En las sublimes ruedas colocados: endecasílabo de la famosa lira garcilasiana Ode ad florem Gnidi: “ni aquellos capitanes / en las sublimes ruedas colocados, / por quien los alemanes, / el fiero cuello atados, / y los franceses van domesticados” (Garcilaso de la Vega, 2007: 160). 23 prejudicarían: cultismo procedente del verbo latino PRAEIUDICĀRE. 545 o escuridad causa las tinieblas y eclipses que la que se pone delante del sol, con el cual y sus dotes se me ofrecía gentil ocasión de discurrir algo en las rarísimas de Vuestra Excelencia, mas en tan corto lienço fuera solamente deslucirlas. Y ya que la modestia de Vuestra Excelencia es tanta que huye todo género de alabanças suyas y se da por ofendido de que se digan, siendo verdaderas a todas luces, una vez siquiera que con ellas haya de ofenderle, quiero hacerlo de tal suerte que gane a lo menos las gracias de la posteridad con darle de Vuestra Excelencia, si a tanto llegaren mis fuerças, el retrato más natural y más bien acabado de todos, digno, en fin, de que a sus pies yo fije mi nombre y me quite del todo la máscara. Guarde Dios a Vuestra Excelencia como deseo y he menester. 21 de febrero, 1626. El intérprete.vii CICERO Qvod si quis existimat me aut voluntate esse mutata, aut debilitata virtute, aut animo fracto vehementer errat: mihi, quod potuit vis, & injuria, & sceleratorum hominum furor detrahere eripuit, abstulit dissipavit, quod viro forti adimi non potest, id manet & permanebit.24 SALLVSTIVS Igitur vbi animus ex multis miserijs, atque periculis requievit & mihi reliquȃ aetatem à republica procul habendam decrevi non fuit, consilium secordia, atque desidia bonum ocium conterere: neq; vero agrũ colendo, aut venando, servilibus officijs intentum aetatem agere, sed a quo incoepto studioq, me ambitio mala detinuerat, eodem regressus statui resgestas populi Romani strictim, ut quaeq, memoria digna videbantur perscribere, eo magis quod mihi à spe metu partibus reipublicae animus liber erat.25 24 Qvod si quis existimat me aut voluntate [...] id manet & permanebit: “Y si alguien cree que yo soy de voluntad vacilante, de escaso valor o de ánimo abatido, se equivoca totalmente. A mí, todo cuanto la violencia, la injusticia y la locura de los hombres pudieron arrancarme, me lo han arrebatado, quitado de las manos y destruido; pero permanece y permanecerá todo lo que no puede arrebatársele a un hombre valiente” (Cicerón, “En agradecimiento al pueblo”, Discursos, 8, 19, 1994: 84). 25 “Por lo demás, cuando llegué a tranquilizarme después de tantas calamidades y peligros, y resolví pasar el resto de mi vida apartado de los negocios públicos, no fué mi propósito consumir aquel preciado 546 CICERO Animum vincere, iracundiam cohibere, victoriam temperarē, aduersarium nobilitate, ingenio virtute prestantem nŏ modo extollere jacentem, sed etiam amplificarecius pristinam dignitatem, hac qui faciat, non ego sum summis viris comparo sed simillimum Deo iudico.26 Luciano Que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración Es la ignorancia un terrible mal yviii causa de muchos otrosix al género humano, porque echa en los negocios cuasi una niebla con que escurecex la verdad y cubre como con sombra la vida de cada uno. Parecémonos pues a los que andan vagando en las tinieblas,27 o, por mejor decir, padecemos lo mismo que los ciegos, ya tropeçandoxi contra la razón, ya excediendo de lo conveniente, porque no vemos lo que tenemos cerca y delante de los pies y estamos temblando de lo que está lejos y muy distante como de un grandísimo estorbo y embaraço,xii y por decirlo en una palabra, jamás dejamos de resbalar en cada cosa de cuantas hacemos.28 Esta es la que da infinitas ocasiones y materiaxiii a los poetas trágicos y les ofrece los lamentables casos de los labdácidas y de los pelópidas y sus semejantes, porque cuasixiv todas las desventuras que llegan a representarse en el teatro hallaremos ser causadas de la ignorancia como de sosiego en la indolencia y el ocio, ni vivir dedicado a la caza o al cultivo del campo, menesteres que no pasan de serviles, sino que, tornando al intento y empeño de que la malvada ambición me había apartado, me propuse referir los hechos del pueblo romano tomándolos uno a uno según me fuesen pareciendo más dignos de memoria. Animábame, además, a ello el hallarme libre de aspiraciones, de recelos y de toda pasión de partido” (Salustio, Conjuración de Catilina, 4, 1954: 17). 26 Animum vincere [...] Deo iudicio: “Dominar el ánimo, reprimir la cólera, ser templado con el vencido, al adversario que sobresale por su nobleza, ingenio, valor, no sólo levantarlo si está caído, sino incluso aumentar su anterior dignidad: quien haga esto no lo comparo yo con los hombres más excelsos, sino que lo considero muy semejante a la divinidad” (Cicerón, “Por [el regreso] de Marco Marcelo”, Discursos, 3 8 y 9, 2011: 280). 27 Talbot (Lucien de Samosate, II, 1857: p. 284, n. 2) y Bompaire (Lucien, 1998: p. 145, n. 1) señalan que la fuente procede de Lucrecio, La naturaleza, II, v. 14 y siguientes. 28 Talbot (Lucien de Samosate, II, 1857: p. 284, n. 3) y Bompaire (Lucien, 1998: p. 145, n. 1) señalan que procede de Lucrecio, La naturaleza, II, v. 34 y siguientes. 547 un falso dios que dispone las tragedias. xviii xxiii 29 Mas,xv pudiendo tratar de muchas suertes de ignorancias, lo haré agora solamente de las que tocan en murmuración contra los conocidos y amigos,xvi las cuales han destruido casas enteras, han asolado ciudades, han hecho a muchos padres enfurecerse contra sus proprios hijos y a hermanos contra sus hermanos, y a hijos contra sus padres, y a personas amadas contra sus amantes. ¡Qué de amistades se han rompido!,30 ¡qué de familias desbaratádose por darse crédito a semejantes murmuraciones! Pues para que, siendo posible, no caigamos en ellas, quiero de palabra retratar la murmuración como en un lienço,xvii tratando qué cosa sea y qué efectos obre o, por mejor decir, valdreme de Apeles, pintor efesioxix que muchos tiempos ha se nos adelantó en describirxx esta imagen.31 Murmuráronle, delante del rey Ptolomeo, de haber sido cómplice con Teodotexxi en la conjuración que contra él se conspiró en la ciudad de Tiro, siendo así que nixxii Apeles había jamás estado en Tiro ni sabía quién era Teodote, si no era de haber oído que Ptolomeo tenía un virrey deste 29 de los labdácidas y de los pelópidas: la saga de los labdácidas debe su nombre al rey tebano Lábdaco, padre de Layo y abuelo de Edipo. Otra estirpe maldita con algunos rasgos en común es la de los pelópidas, o descendientes de Peleo, quienes cayeron en desgracia desde que Tántalo, su padre e iniciador del linaje trágico, ofreciera a su hijo como banquete a los dioses (véase María Cruz García Fuentes, 2006: 57 y 58). Bompaire (Lucien, 1998: p. 338, n. 3) remite a la Poética de Aristóteles, 1452 a. 30 rompido: la terminación -ido, habitual en los participios de la tercera conjugación, se mostró muy productiva también en los participios débiles formados a partir de verbos de la segunda. Tal es el caso de rompido, en alternancia con su forma fuerte roto desde época medieval y, aunque en claro retroceso desde los Siglos de Oro frente a su forma etimológica, presente aún en Autoridades y en el habla vulgar de la actualidad (Penny, 2001: 216 y 217; Aut. s.v. rompido). 31 Apeles, pintor efesio: a pesar de que Espinosa de Alarcón (Luciano, I, 1996: p. 230, n. 4), insistiendo en la misma opinión que ya planteara Talbot (cf. Lucien de Samosate, II, 1857: p. 285, n. 4) en el s. XIX, señala que “no debe confundirse con el gran pintor Apeles de Cos, contemporáneo de Alejandro y Tolomeo”, sino que se trata de “Apeles de Colofón, ciudadano de Éfeso”, las obras consultadas no distinguen entre uno y otro. Según las referencias utilizadas, el protagonista de la anécdota lucianesca nació en Colofón (Jonia) en torno al 380-375 a. C. Se convirtió en uno de los pintores más famosos de la Antigüedad, aunque ninguna de sus obras ha llegado hasta nosotros. Estudió en Éfeso, teniendo como maestro al pintor Pánfilo de Anfípolis, al frente de la escuela de Sición. Desarrolló su carrera profesional en la corte macedonia de Filipo y Alejandro, llegando a ser el pintor oficial de este último. Al final de su vida trabajó de manera muy activa en Cos, donde pintó Afrodita Anadiomena, una de sus obras más famosas. Una breve estancia en la corte ptolemaica de Alejandría fue la que generó la difamación urdida por su rival Antífilo, lo que hizo que Apeles pintara la Calumnia, la obra que posteriormente describiría Luciano y que varios pintores del Renacimiento italiano, como Botticelli y Mantegna, intentarían reproducir (New Pauly, s.v. Apelles). En esta misma línea se mantiene la opinión de Bompaire (Lucien, 1998: p. 338, n.6), quien, además, añade información complementaria sobre la anécdota de Apeles y el resto de intervinientes que la protagonizan: “Apelle d’Ephèse (en fait de Colophon) est l’un des plus grands peintres de l’antiquité. Il est contemporain de Philippe et d’Alexandre, dont il avait fait les portraits, et de Ptolémée Ier. C’est un maître de la peinture héroïque ou allégorique (il peignit Tychè, Charis); il avait représenté plusieurs Aphrodites nues, dont la célèbre Anadyomène de Cos. «Omnes prius genitus futurosque postea superavit» (Pline, N.H. 35, 79-80). Lucien cite plusieurs fois Apelle, associé aux artistes les plus célèbres (Imág. 3, 7, Merc. cond. 42). Mais l’anecdote ici rapportée est apocryphe puisque la conspiration de Théodotos (sic recte) contre Ptolémée IV Philopator et son ralliement à Antiochos III datent de 219, cf. Polybe, V, 40, 61 sqq; il s‘agit d’ailleurs de la prise de Ptolémaïs et non de Péluse. P. Bayle dénonçait déjà cette confusion, Dict. hist. et critique., s.v. Apelles. On a parfois distingué à tort deux Apelle (le grand Apelle étant dit «de Cos», parce que son chef d’œuvre est l’Aphrodite de Cos, cf. Pline l.c.)”. 548 nombre al xxvii xxviii xxxii xxiv cual había cometido y entregado todo lo que tocabaxxv a la provincia de Fenicia.32 xxvi Y, con todo esto, un hombre de la misma arte de Apeles llamado Antífilo, envidioso de la honra que el rey le hacía, con la emulación que engendra el ser de la misma profesión,33 le denunció delante del rey Ptolomeo de que era participante de todo aquel negocio y de que había quien le viera en Feniciaxxix comer a la mesa con Teodote y estar hablándole en secreto al oído todo el tiempo que duró la comida, y por remate hizo grandes demonstracionesxxx a Ptolomeo de que haber Teodotexxxi hecho rebelar la ciudad de Tiro y ganado la de Pelusio procediera todo del consejo de Apeles.34 Ptolomeo, que tampoco en las demás cosas no era demasiadamente cuerdo, como aquel que se criara con la adulación que suelen los grandes señores, así se 32 Teodote [...] cometido: Teodote: parece que se refiere a Teodotos -o Teodoto-, quien, como dice el texto, se alzó en armas contra su antiguo señor Ptolomeo, en este caso IV de la dinastía, pero no como general rebelde de la provincia de Fenicia, sino como comandante del rey seleúcida Antíoco III en la batalla de Rafia (217 a. C.). Teodotos habría entrado al servicio de su antiguo enemigo movido por la venganza tras ser desterrado con intrigas de la corte alejandrina (New Pauly, s.v. Theodotos). Para Teodoto, Talbot (Lucien de Samosate, II, 1857: p. 285, n. 3) remite al libro V de las Historias de Polibio. El historiador griego señala en su libro (V, 40, 1996: 59) que Teodoto era gobernador de Celesiria; además, explica algunas de las razones de su traición a Ptolomeo: “A continuación, y no mucho después, vino la conjuración de Teodoto, el gobernador de Celesiria, de linaje etolio. Éste, por un lado, despreciaba al rey tanto por su política como por su vida disoluta y, por el otro, no se fiaba de los cortesanos. No hacía mucho tiempo que había prestado al monarca, entre otros servicios inestimables, una gran ayuda en los primeros problemas que surgieron con Antíoco a propósito de Celesiria, y no solo no obtuvo ningún agradecimiento, sino que, al contrario, fue llamado a Alejandría, donde casi corrió peligro su vida. Ello le indujo a entrar en tratos con Antíoco para entregarle las ciudades de Celesiria”. También dice que “Teodoto, Panétolo y sus hombres le salieron al encuentro y Antíoco les acogió amablemente; ocupó Tiro y Ptolemaida, y se apoderó de los pertrechos que había en ella” (Polibio, V, 62, 1996: 89) Como se puede observar, y ocurre a menudo en Luciano, existe un desfase histórico considerable entre el pintor Apeles que, según varias fuentes, da lugar a la anécdota de Luciano y los personajes históricos que protagonizan su calumnia, pues, en todo caso, Apeles podría haber coincidido con Ptolomeo I Sóter, pero no con Ptolomeo IV Filopátor (cf. n. 31); cometido: “Dar uno sus veces a otro, poner a su cargo y cuidado la ejecución de alguna cosa” (Aut., s.v. cometer). 33 Antífilo [...] emulación: Antífilo: Pintor helenístico griego procedente de Egipto. Contemporáneo de Filipo de Macedonia y Alejandro Magno, fue rival de Apeles. Estuvo activo durante algún tiempo en la corte ptolemaica de Alejandría (New Pauly, s.v. Antiphilus). Talbot (Lucien de Samosate, II, 1857: p. 285, n. 4) señala una referencia a este pintor en Plinio, Historia natural, XXV, x; por su parte, Bompaire (Lucien, 1998: p. 148, n. 8) indica que “Antiphile d’Egypte est un peintre connu, cf. Pline N. H. 35, 114, 138”; emulación: “En los que obran bien, imitando la virtud y hechos heroicos de otros, es una imitación de la virtud, y en los que, envidiosos todo lo murmuran y echan a mala parte, es en rigor una maligna envidia” (Aut., s.v. emulación). 34 Pelusio: ciudad situada en la esquina nordeste del delta del Nilo, Pelusio, cuya fundación se atribuye a Peleo y a Isis, tuvo un lugar destacado como ciudad fortificada fronteriza en las guerras sirias entre ptolemaicos y seleúcidas (New Pauly, s.v. Pelusium); Talbot (Lucien de Samosate, II, 1857: p. 285, n. 5) señala que Polibio no habla de la toma de Pelusio, sino de Tolemaida (cf. n. 32). Bompaire no dice nada al respecto. Sí lo hacen Jufresa, Mestre y Gómez (2000: p. 85, n. 5), quienes afirman, con respecto a Pelusio, que “difícilmente podía ser ésta la ciudad conquistada por Antíoco, ya que Ptolomeo lo detuvo en Rafia, bastante más al este de ella”; Jufresa et al. (2000: p. 85, n. 4) también citan a Polibio V, 12 en relación con lo que se cuenta en Calumnia aclarando que “no hay coincidencia completa: según Polibio la ciudad que cae es Ptolemaida, ciudad ligeramente al sur de Tiro, lo cual parece más verosímil respondiendo a la penetración en Fenicia de Antíoco III”. Espinosa Alarcón (Luciano, I, 1996: p. 231, n. 8), remitiendo asimismo al libro V de Polibio ya citado, señala que “la ciudad objeto de toma por los conjurados era Tolemaida”. 549 encendió y perturbó destaxxxiii xxxiv xxxvi xxxvii xxxviii xxxix xliii xlvii xlviii inopinada murmuración que, no discurriendo cosa alguna de las que era bien ponderar, es a saber que el murmurador era del mismo oficio y que no era un pintor persona en que cupiese traición de tanto porte, principalmente tiniéndolexxxv el dicho rey tan beneficiado y aventajado a todos los pintores, sus concurrentes, y sin haber ni aún examinado la posibilidad que es si había Apeles alguna vez navegado a Tiro,35 començó luego a encolerizarse y a henchir el palacio de clamores llamándole a gritos ingrato, traidor y conspirador, con tales estremos que, si uno de los que por el caso estaban presos, impaciente de la desvergüença de Antífilo y compadecido de la miseria de Apeles, no descubriera que él no había tenido en el caso complicidad alguna, sin falta le hubieran cortado la cabeçaxl y, sin culpa alguna suya, llevara la pena del mal caso dexli Tiro. Cuéntase también que Ptolomeo se arrepentióxlii tanto de lo hecho que premió a Apeles con un donativo de cien talentos,36 y aun encima le dio por esclavo para que le sirviesexliv al mismo Antífilo. Apeles, pues, acordándose del peligro en que se había visto, en vengançaxlv de la murmuración, hizo esta pintura.xlvi A la mano derecha está sentado un hombre con unas orejas muy grandes, casi semejantes a las de Midas, dando la mano a la Murmuración que aún viene lejos.37 Junto a él están dos mujeres, que yo entiendo ser la Ignorancia y la Sospecha. De otra parte viene la Murmuración, figurada por una mujer pequeña, mas de maravilloso parecer y aseo, mostrando todavía demasiado calor y arrojamiento como 35 la posibilidad que es si había Apeles alguna vez navegado a Tiro: ‘la posibilidad de que Apeles hubiera navegado alguna vez a Tiro’. 36 se arrepentió [...] talentos: se arrepentió: este verbo, con terminación –ĒRE en latín (REPAENITEŌ, – ĒRE), pasó a la tercera conjugación del castellano cambiando su terminación por –ir (Penny, 2001: 167). En consecuencia, la yod resultante en algunas de sus formas hizo que la e contigua se cerrara en i (Alvar- Pottier, 2003: p. 26, n. 19), algo que no se cumple en este caso, que mantiene solución analógica debido probablemente a un afán arcaizante o gusto por el latinismo del traductor, tal como ocurre en algunos textos de Garcilaso o el infante Don Juan Manuel (cf. CORDE, s.v. arrepentió [en línea] [09-01-2014]); talentos: “Moneda o suma de monedas que usaron los antiguos en diversos reinos cuyo valor fijo no está averiguado por dársele variamente según la diversidad de las provincias: como hebraico, pérsico, babilonio, siriaco y otros” (Aut., s.v. talento). 37 Esta pintura [...] un hombre con unas orejas muy grandes, casi semejantes a las de Midas: Esta pintura: según Bompaire (2000: 707), la écfrasis, ejercicio típico de las escuelas de retórica, fue encumbrada a la categoría de género por varios escritores de la Antigüedad, siendo Luciano uno de los que mejor contribuyeron a ello. La mayoría de las ecfraseis de Luciano son de tipo pictórico, como esta en la que se reproduce la tabla que supuestamente pintó Apeles tras haber sufrido la calumnia de Antífilo (Bompaire, 2000: 713). De esta y otras ecfraseis de Luciano se ocupa Bompaire en su capítulo titulado “L’ecphrasis ou la synthèse de l’art et de la littérature” (2000: 707-735). Véase también el capítulo dedicado a la caracterización genérica del corpus (200-202); un hombre con unas orejas muy grandes, casi semejantes a las de Midas: aparte de la leyenda más conocida sobre el don concedido por Dionisio, Midas también interviene en otra historia que da lugar a la comparación que aquí hace Luciano: “la de Pan (o Marsias) y Apolo. Errando por los bosques, se encontró en el monte Tmolo en el momento en que el dios de la montaña acababa de pronunciar su sentencia, declarando a Apolo vencedor. Sin que se le pidiese su opinión, Midas declaró que esta sentencia era injusta, ante lo cual Apolo, irritado, hizo que le creciesen a ambos lados de la cabeza un par de orejas de asno. Según otra versión, Midas había sido nombrado juez, junto con otros, y habría sido el único en votar en favor de Marsias” (Grim., s. v. Midas). 550 de ira o saña, teniendo en la mano isquierda un tiçónxlix encendido y, con la derecha, colgado de los cabellos, un muchacho, el cual estiende las manos al cielo, como que llama a los dioses por testigos y valedores suyos.38 Va delante guiándola un hombre pálido y feol de aguda vista que parece, de puro seco y consumido, que acaba de levantarse de alguna larga enfermedad: fácilmente juzgarán todosli ser este la Envidia. Síguense luego otras dos mujeres que incitan, acompañan y van afeitando a la murmuración y, según me dijo quien me declaraba la pintura, son la Traición y la Falacia. Detrás de todo se seguía otra mujer vestida con vestidos negros de luto, arañándose la cara, y su nombre es Penitencia o Arrepentimiento. Esta volvía el rostro hacia atráslii y, con vergüença,liii miraba a la Verdad, que se le venía llegando. Y ya que desta suerte retrató su proprio peligro, nosotros, si os parece bien, discurramos qué cosas son las que trae consigo la murmuraciónliv según el arte del pintor efesio,lv describiéndolalvi primero con una difinición, porque esta ha de ser agoralvii nuestra pintura. Es la murmuración una acusación que nace de la absencia o del desamparo, lviii 39 ignorándola el acusado, creída por oírse sin contradición, por relación solamente de una de las partes. Este será el argumento de nuestro discurso y, siendo tres las personas, como en las comedias, es a saber el murmurador, el murmurado y el delante de quien se murmura, consideremos, como conviene, lo que particularmente toca a cada uno.40 Y primero que todos, si me dan licencia, saquemos en público al que hace el primer papel desta farsa, quiero decir, al artífice de la murmuración. Y que este no sea hombre de bien pienso que me lo concederán todos. Porque ninguno que lo fuere será causador de algún mal a su vecino, antes se señalan y hacen conocidos los taleslix adquiriendo fama de benevolencia con el ser benéficos para con sus amigos y no con acusar a los que obran mal y procurarles odio.lx Es también fácil de probar que el tal murmurador es injusto, ilegítimo,lxi impío y dañoso a los que dél se sirven, porque, ¿quién no ha de confesar que la igualdad en todo, y el querer para otro lo que para sí, es 38 isquierda: con /s/ en el español antiguo, según Lloyd, citando a Malkiel, el cambio morfológico a la forma actual pudo deberse a “una extensión analógica de la /ϴ/ de la forma 1 de los verbos incoativos en –esçer [...] La existencia de numerosos verbos que han pasado de su anterior forma /-esko/ a la forma 1 de la moderna /-eϴko/ podría haber proporcionado un modelo a otros casos en que se daba este grupo” (Lloyd, 1993: 559). 39 absencia: ‘ausencia’. Cultismo procedente de ABSENTῘA, en desuso al menos desde el s. XVIII según señala Autoridades: “Es voz anticuada y puramente latina” (Aut., s.v. absencia). 40 tres las personas, como en las comedias: lo habitual en la comedia clásica griega. Bompaire (Lucien, 1998: p. 151, n. 18) señala que Luciano se inspira en Heródoto VII, 10. 551 obra de justicia, como, al revez, lxiii lxvii lxviii 41 obra de injusticia la desigualdad y lo de querer para sí lo que no para el otro?lxii Y el que murmura escondidamente contra los absentes, ¿quién negará ser injusto y demasiado42 queriendo ganar para sí enteramente al oyente con preocuparle sus oídos y cerrárselos y hacérselos incapaces de más verdadera información porlxiv estar poseído de la murmuración? Y ser esto obra de una última injusticia confesarían los mejores de todos los legisladores, como Solón y Dracón, los cuales tomaban juramentolxv a los jueces de que hubiesen de escuchar igualmente a entrambas las parteslxvi y dar igual acogimiento a todos los que han de ser juzgados en tanto grado que la razón del que dice en segundo lugar llegue a proponerse tan a la par con la del primero que pueda aparecer luego más o menos justa que la otra. Y si no se cotejase la acusación con la defensa, entendían que había de ser cualquiera juicio o sentencia impía y perversa.43 Y aún podremos seguramente decir que los mismos dioses no podrán sufrirnos si diéremos lugar a que el acusador diga sin miedo cuanto se le antojare y, tras eso, atapáremos nuestros oídos contra el acusado y, callando con la boca, como captivoslxix de la primera información,44 diéremos nuestro voto contra él. De todo lo cual, podrá cada uno entender que las murmuraciones son contra la justicia, contra las leyes, contra el juramento de los jueces. Y si a alguno no parecieren los legisladores dignos de crédito,lxx en cuanto nos amonestan que juzguemoslxxi con tanta justicia y tan sin bandearnos, podré traer en confirmación de lo que digo al mejor de los poetas que, demostrando lo proprio, o por mejor decir, legislando, dice: No juzgues pleito alguno, sin escuchar a entrambos.45 41 revez: ejemplo ortográfico de la confusión entre sibilantes debido a la neutralización que se produce en posición implosiva. 42 demasiado: “lo superfluo, y el descortés que ha estado descomedido con quien debiera respetar” (Cov. s.v. demasiado). 43 Solón y Dracón: Solón, nacido en el año 640 a.C., es uno de los legisladores griegos más importantes del período arcaico, así como uno de los primeros poetas atenienses en adquirir cierta fama. A Dracón se le atribuye la redacción de los primeros estatutos atenienses en el año 620-621 a. C. (New Pauly, s.vs. Solon; Draco). No se ha conseguido documentar la anécdota que se narra en este texto. 44 captivos: cultismo procedente de CAPTĪVUS, hoy en desuso, aunque recogido tanto en Autoridades como en el DRAE (Aut; DRAE., s.v. captivo). 45 No juzgues [...] a entrambos: “Esta sentencia aparece frecuentemente citada en la antigüedad, pero no sabemos con certeza quién es su autor. Se atribuye a Focílides y Hesíodo” (Luciano, I, 1996: 234, n. 15). Talbot (Lucien de Samosate, II, 1857: p. 287, n. 1) indica que se encuentra en Las avispas de Aristófanes; y así es, según demuestra la intervención del personaje llamado Bdelicleón en esta comedia: “¡Por los dioses!, padre, no condenes antes de oír a ambas partes” (“Las avispas”, Comedias, II, v. 920, 2011: 207). 552 Porque sabía, según yo pienso, que habiendo en la vida grandes injusticias, ninguna se hallaría peor ni más inicua que ser condenados los que no han sido llamados y oídos en juicio, antes privados dél, que es lo que totalmente procura alcançarlxxii lxxiii lxxiv lxxvi lxxvii el murmurador haciendo plato del murmurado aún no oído a la ira y saña del oyente,46 y quitándole la defensa con el secreto de la acusación.47 Y es cierto que el tal murmurador es hombre tímido y cobarde, no haciendo nada a las claras, bien como los que alevosamente dende algún lugar encubierto están tirando saetas de tal suerte que ni es posible oponérseles ni defenderse dellos. Con que viene necesariamente el acusado a perecer sin remedio por no saber de dónde se le hace la guerra. De lo cual se saca que el murmurador no dice cosa alguna digna de estimación, porque el que supiere ser verdad lo que dice del otro, imagino yo que no dubdará de decirlo en público,48 antes lo encaminará y descubrirá con su razón, siendo así que nadie que pudo vencer de bueno a bueno usó nunca de tretas contra sus enemigos.49 Y es muy de considerar que los murmuradores principalmente se hallan en los palacios de los reyes y en las amistades de los grandes señores y poderosos, adonde es mucha la envidia e infinitas las sospechas y mil las ocasiones de lisonjas y de murmuraciones. Porque adonde hay mayores esperanças,lxxv allí son más fuertes las envidias y más peligrosos los odios y más artificiosas las emulaciones. Allí, pues, todos, unos a otros, se miran atentísimamente y solo buscan, como los que salen al campo desafiados, con los ojos la parte del cuerpo que está desnuda o mal armada y, queriendo cada uno ser el primero, rempuja y da de cobdo al vecino y echa si puede al que le está delante y como con çancadilla le derriba, donde el que llana y realmente es bueno luego queda desautorizado y escarnecido, y al cabo ignominiosamente despedido, y el más lisonjero 46 haciendo plato: “Hacer platillo de una persona” es “hablar y murmurar de ella en conversaciones, y hacer mofa” (Correas, 1992: 590). 47 secreto de la acusación: aunque existe una evidente similitud entre la frase castellana de Bravo de Lagunas –“y quitándole la defensa con el secreto de la acusación”– y la que utiliza Melanchthon en la traducción editada por Moltzer –“defensorum parteis suas clancularia sectione arceat” (1538: 260r)–, no parece casual la elección del sintagma “secreto de la acusación” en lugar de la “clancularia sectione” que le es vedada al acusado para evitar su defensa en la versión latina: este “secreto de la acusación” podría hacer referencia a las denuncias anónimas de testigos a las que el acusado debía hacer frente sin conocer la identidad de sus acusadores en un proceso inquisitorial. Sobre el secreto, que debía guardarse con celo en varios aspectos de los procedimientos inquisitoriales bajo duras penas en caso de ser revelado, véase Galván Rodríguez (2001). 48 dubdará: semicultismo procedente de DUBITĀRE. 49 Talbot (Lucien de Samosate, II, 1857: p. 288, n. 2) indica que la fuente de esta afirmación es Quinto Curcio; se trata de la respuesta que da Alejandro a Parmenión y Poliperconte ante la propuesta de una estrategia bélica: “Lo que me proponéis es una artimaña propia de ladrones y salteadores de caminos, cuyo único deseo es no dar la cara” (Quinto Curcio, Historia de Alejandro Magno, IV, 13, 1986: 201). 553 y de mejor pico en las malicias queda victorioso y, en una palabra, vence el que se adelanta y hacen verdadero el lugar de Homero: En la guerra común matan al matador.50 Y como la batalla es sobre cosa de mucha importancia,lxxviii lxxix lxxxi lxxxii lxxxiii lxxxiv van inventando nuevos caminos de prejudicar, de los cuales, el de la murmuración se halla ser el más breve y seguro, porque toma el principio de la envidia y, mediante la esperança,lxxx acaba en fines muy lastimosos, trágicos y llenos de grandes calamidades. No es, luego, la murmuración cosa de poco más o menos, o de poco saber, mas que ha menester mucha arte y no poca agudeza, antes bien un grandísimo cuidado. Porque es cierto que no perjudicara tanto si no se hiciera con modo verisímil ni venciera a la cosa de todas más poderosa, que es la verdad, si no fuera mucho lo atractivo y persuasivo que tiene con otras mil cosas, que todas se preparan para engañar a los oyentes.51 Es murmurado ordinariamente el muy estimado y, por la misma razón, envidiado de los que lelxxxv lxxxvi lxxxvii lxxxviii lxxxix son en algo inferiores,52 porque todos los tales a este tiran viéndole delante como a un impedimento, estorbo y embaraço. Y piensa cada uno que ha de ser el primero luego que hubiere vencido a este principal y le hubiere quitado y como desnudado de sus amigos, que es cuasi lo que sucede a los que corren en las fiestas de carreras públicas, adonde el que es valiente corredor, luego que sale del puesto, deseando solamente llegar al paradero que tiene delante de sus ojos, allí dirige su intento y, teniendo puesta la esperança de la victoria en solos sus pies,53 en nada maltrata al que se le va acercando ni se mete a escudriñar curiosamente los pasos de su opositor, pero el ruin y cobarde, desesperando de su ligereza, se vuelve a la 50 En la guerra [...] matador: Homero, Ilíada, XVIII, 309 (2010: 408). 51 Porque es cierto que no perjudicara tanto [...] que todas se preparan para engañar a los oyentes: Talbot (Lucien de Samosate, II, 1857: p. 289, n. 1) y Bompaire (Lucien, 1998: p. 155, n. 32) indican que procede de Cicerón, Pro Cluentio, LXV. 52 Es murmurado ordinariamente el muy estimado y, por la misma razón, envidiado de los que le son en algo inferiores: Talbot (Lucien de Samosate, II, 1857: p. 289, n. 2) y Bompaire (Lucien, 1998: p. 155, n. 33) indican que la fuente procede de Lucrecio, La naturaleza, III, v. 74 y siguientes. 53 solos sus pies: como ya se vio en Menipo litigante y Demócrito (c.f. Menipo. n. 83 y Demócrito. n. 2), no era extraño que en español clásico el adverbio solo concordara en plural con la palabra que modificaba, en este caso, el adjetivo posesivo sus. Según los resultados obtenidos en CORDE, este tipo de concordancia era incluso más frecuente que el uso del adverbio solo en singular independientemente del número de la palabra que modificara (CORDE, s.vs. solos sus). 554 trampa considerando solamente cómo detendrá al otro que va corriendo o con qué estorbos por desalentarle le atapará la boca como quien, no usando desta xciii xc treta, no podría vencer.54 Esto proprio sucede en las amistades de los poderosos, adonde el que es aventajado luego padece traiciones y, no guardándose, le cogen en medio sus enemigos, donde le despedaçan.xci Y ellos se hacen buen lugar y son tenidos por amigos por aquello en que mostraron hacer daño a los otros, y van no como quiera procurando hacer verisímil la murmuración, 55 mas poniendo en acertarlo todo su cuidado y guardándose mucho de no levantar cosa totalmente imposible o increíble y, por tanto, las más veces, torciendoxcii el natural del murmurado hacia la peor parte, hacen creíbles sus detracciones,xciv como si dijésemos que al médico le culpan de que ordena y recetaxcv purgas venenosas, y al rico le pintan tirano, y al que en república libre es aficionado al gobierno real, le hacen cargo de traidor. Sucede también algunas veces que el proprio oyente da ocasiones de que delante dél xcvii xcviii xcvi se murmure y, con eso, conformándose los malintencionados con su condición, aciertan al blanco, porque si le conocen naturalmente celoso, dícenle: “Señor, oí en el convite hizo fulano del ojo a vuestra mujer y,56 mirándola, suspiraba, y Stratonice hacía lo proprio, y no de mala gana, antes muy blanda y derretida, y otras murmuraciones tocantes a esta materia de adulterios.57 Y si fuere hombre que se pique de poeta y que en esto ponga su punto, dícenle: “Por Dios, señor, que Filóxeno se estaba burlando de vuestros versos y los mordía diciendo que no tenían medida ni trabazón”.58 Y a uno que fuere muy devoto y amigo de Dios le dicen que su amigo es 54 como quien, no usando desta treta, no podría vencer: ‘como quien, no usando de esta treta, no pudiera vencer’; “The conditional is used in a subordinate clause instead of a past subjunctive [...] para que, no habiendo parte, serian encubiertos sus accesos” (Keniston, 32. 68). Este uso del condicional con valor subjuntivo no solo se restringe al español septentrional y, en concreto, a zonas de influencia vascuence, sino que se extiende por otras áreas peninsulares y algunas regiones de Hispanoamérica, siendo visible incluso en otras lenguas romances (cf. Pato, 2004). 55 no como quiera: ‘no de cualquier manera’. 56 hizo fulano del ojo a vuestra mujer: “Avisar o llamar con señas” (Correas, 1992: 589). 57 Stratonice: fue “hija de Demetrio Poliorcetes y esposa de Seleuco I Nicátor” (Luciano, I, 1996: 237, n. 19). Su matrimonio, en 299/298 a.C., se debió a una alianza entre Demetrio y Seleuco. Tras su muerte, fue deificada en varias ciudades griegas llegándose a identificar con Afrodita (New Pauly, s.v. Stratonice). Para Stratonice, Talbot (Lucien de Samosate, II, 1857: p. 290, n.1) remite a Luciano, Dea Siria, 19 y siguientes. 58 Filoxeno: es posible que se refiera a Filóxeno de Citerea, poeta ditirámbico que vivió entre los años 435 y 380 a.C. Ferécrates lo presenta como un innovador musical. Al parecer, en su obra Los misios compuso un ditirambo mezclando la modalidad doria y la frigia. En su trabajo más famoso, Los cíclopes, canta un solo de lira, lo que hace pensar que Filóxeno introdujo los solos en el género coral” (The Oxford Classical Dictionary, s.v. Philoxenus). Este poeta “fue castigado, por negarse a alabar los versos del tirano Dionisio de Siracusa, con trabajos forzados en las famosas canteras de esta ciudad” (Luciano, I, 1996: 237, n. 20). Bompaire (Lucien, 1998: p. 157, n. 40) remite a Plutarco, Alex. fort. et virt, 2, 1. 555 ateo e impío y que desprecia las cosas divinas, y que niega o cviii xcix siente mal de la providencia. Y el oyente, herido por los oídos con este aguijón, enciéndese, como es justo, y desvíase del amigo no aguardando que, de lo que ha oído, se le haga exacta demonstración.c Porque, en suma, inventan y dicen lo que saben que ha de provocar a saña y furor a los oyentes. Y al puntoci que saben en lo bueno que cada uno se aventaja y profesa, a aquello tiran y allí le alanceancii para que, turbado luego de la ira,ciii no se sosiegue jamás ni dée lugar al examen y averiguaciónciv de la verdad, antes, si alguno quisiere defenderle, no le admita por estar tan preocupado de la admiración de aquella grande maldad, como si ella fuese verdadera. Porque es muy agradable y poderoso el rostro de la murmuración, principalmente si es de vicio o materia contraria a la naturalcv inclinación del oyente.cvi Y por esto, delante del rey Ptolomeo, llamado Baco, hubo quien murmuró de Demetrio, filósofo platónico, de que él solo bebía agua en las fiestas bacanales y que entonces no se vestía como los demás en traje de mujer, y sí como fue llamado la mañana siguiente, y bebió vino a vista de todos y se vistió una saya, y tocó el tamburil y bailó; no lo hubiera hecho, le hicierancvii morir como a hombre a quien no agradaba la vida que el rey hacía, antes era contrario y opuesto a sus gustos y deleites.59 Y delante del grande Alejandro era la mayor acusación de todas no venerar y adorar a Hefestión después que, muerto él, Alejandro, por lo mucho que le amaba, quiso añadir a las demás magnificencias la canonización del muerto haciéndole dios, luego, pues, las ciudades començaroncix a levantarle templos y se le labraron varias capillas y altares, y se celebraban sacrificios y fiestas a este nuevo y disparatado dios, y era entonces el nombre de Hefestióncx el mayor de todos los juramentos, y si alguno se sonreía de lo que pasaba o le víancxi no muy devoto, le condenaban en pena de muerte.60 Conociendo, 59 Ptolomeo, llamado Baco [...] Demetrio, filósofo platónico: Ptolomeo, llamado Baco: nacido entre el 115 y 117 a. C., Ptolomeo XII Neo Dionisio, también llamado Auletes (‘el flautista’), se caracterizó por su política servil ante el pujante imperio romano (The Oxford Classical Dictionary, s.v. Ptolemy). Parece que su mente trastornada le llevó a creerse la reencarnación del dios Dionisio (Luciano, I, 1996: 238, n. 21); Demetrio, filósofo platónico: no se ha encontrado ninguna información concluyente sobre este filósofo y su anécdota protagonizada en la corte ptolemaica. 60 Y delante del grande Alejandro era la mayor acusación de todas [...] vían no muy devoto, le condenaban en pena de muerte: Plutarco, utilizando un evidente discurso peyorativo, da noticia de la desproporcionada reacción de Alejandro al conocer la muerte de su íntimo amigo: “Alejandro encajó la desgracia de forma irreflexiva y sin ninguna moderación: al punto mandó afeitar las crines a todos los caballos y mulos en señal de duelo, hizo derribar las murallas de las ciudades de los alrededores, mandó crucificar al desdichado médico y prohibió en el campamento, durante largo tiempo, el sonido de las flautas o de cualquier otro tipo de música, hasta que le llegó un oráculo de Amón que le instaba a hacer sacrificios en honor de Hefestión y a honrarle como a un héroe. Alejandro, sirviéndose de la guerra como un medio de paliar su dolor, salió de campaña como quien va a la caza del hombre; sometió al pueblo de los coseos e hizo masacrar a todos los varones adultos (a esto le llamó «el sacrificio en honor de Hefestión») (“Alejandro”, Vidas paralelas, VI, 72, 2007: 118 y 119). Por su parte, Flavio Arriano dice que Alejandro “ordenó hacer sacrificios en honor de Hefestión, como si se tratara de un héroe; esto es lo 556 pues, los lisonjeros cxiii cxvii cxviii cxii y murmuradores este pueril deseo de Alejandro, le encendían más y le picaban contándole sueños y otros varios aparecimientos de Hefestión, atribuyéndole curas de varias enfermedades y haberles revelado cosas que habían de suceder, y últimamente le hacían sacrificios como a dios asistente y salvador. Alejandro se holgaba al principio de oír estas impertinencias y, al cabo, llegaba a creerlas y se ensoberbecía como quien no solamente era hijo de dios, más también como quien tenía poder de hacer dioses.cxiv ¿Cuántos de los amigos de Alejandro fueron entonces punidos, siendo murmurados y denunciados de que no honraban al dios que todos los demás? Entonces también fuecxv cuando a Agatocles Samio, siendo uno de los maestres de campo de Alejandro y de los que él más estimaba, poco faltó para ser echado a un león, murmurado de que llorara pasando por el sepulcro de Hefestión. Mas socorriole, según se cuenta, Perdicas, jurando por todos los dioses, y por el mismo Hefestion, que él le apareciera en forma de dios andando a caçacxvi y le encomendara que de su parte dijese a Alejandro que perdonase a Agatocles porque no llorara como hombre incrédulo de su divinidad ni como por muerto, mas por la memoria y soledad de su antigua amistad.61 Tuvo en aquella sazón la lisonja y la murmuración lugar conforme al humor y afecto de Alejandro, porque así como en el sitiar ciudades no se llegan los cercadores a los lugares más altos de las murallas ni a los fuertes, despeñaderos y precipicios, antes solamente adonde sienten que está alguna parte mal guardada, flaca o baja allí acuden con toda la fuerça porque pueden fácilmente entrarla y ganarla, así los murmuradores, a la parte del ánimo que sienten más flaca, débil y fácil de vencerse, a aquella se llegan. Allí asientan sus máquinas y al cabo la ganan no habiendo quien les haga contradición, y ni aúncxix quien sienta que han entrado. Y luego que están de las que dicen al menos la mayoría de sus historiadores, aunque algunos otros afirman que Alejandro envió una legación a que preguntara al dios Amón si era procedente ofrecer sacrificios a Hefestión como si de un dios se tratara; la respuesta del oráculo fue que no procedía. En lo que todos concuerdan es en que Alejandro estuvo tres días tras la muerte de Hefestión sin probar alimento alguno, ni preocuparse del cuidado de su cuerpo, sino que permaneció acostado, ya en silencio lastimero, ya en medio de grandes gemidos. Ordenó que se levantara en Babilonia una pira en su honor por importe de diez mil talentos, o aún más cara según creen algunos” (Anábasis, VII 14, 1982: 225 y 226); vían: la pérdida de la vocal radical en veer dio lugar a esta forma monoptonga del imperfecto, aunque, como señalan Alvar y Pottier, se terminara reponiendo de manera inesperada por efecto de la analogía (Alvar-Pottier, 2003: 164, n. 27). 61 Agatocles Samio [...] Perdicas: Agatocles Samio: no se ha encontrado referencia alguna a un Agatocles de Samos entre los comandantes de Alejandro Magno ni a su supuesta murmuración; Perdicas: llegó a convertirse en uno de los más prestigiosos generales de Alejandro Magno. Fue escolta personal del rey, consiguiendo ascender en la jerarquía de su ejército hasta el segundo puesto, solo por detrás de Crátero. Tras la muerte de Hefestión, Perdicas pasaría a desempeñar las funciones de chiliarca y líder de la caballería macedonia (The Oxford Classical Dictionary, s.v. Perdiccas). 557 murallas adentro, todo lo abrazan, cxxii cxxiii cxxiv 62 queman, cxx matan y derriban,cxxi como es verisímil que pase en un ánimo conquistado y metido ya en esclavitud. Y los ingenios de que se valen contra el oyente para persuadirle son el engaño, la mentira, el perjurio, el ruego, la desvergüença y otras infinitas ruindades, principalmente la mayor de todas, que es la lisonja, parienta, o, por mejor decir, hermana de la murmuración. Porque no hay hombre alguno tan generoso ni muralla alguna tan de diamantes en guarda del alma que no se rinda y deje vencer de la conversación y trato lisonjero, principalmente si la murmuración va escondidamente minandocxxv y cavándole los cimientos, y esto cuanto toca a lo de fuera. Pero mirando a lo de dentro, júntanse a combatir al oyente para que quede captivo y engañado muchascxxvi cxxvii cxxviii cxxix cxxxi suertes de traiciones, dándose todas unas a otras las manos, abriendo las puertas y ayudándose de todas maneras. Porque primeramente concurre el amor de los hombres a todo lo nuevo, y la facilidad en enhastiarse de lo que ya tienen, y lo mucho que nos penetra y deleita cualquiera narración peregrina y admirable holgándonos todos ocultamente y casi sin sentirlo de los cuentos secretos que se nos refieren. Y más si van llenos de otras sospechas, porque he visto algunos deleitarse tanto con la murmuración que se dice a sus orejas como si se las estuvieran rascando o con una pluma haciéndoles cosquillas.63 Adonde, pues, llegan los murmuradores con todas estas ayudas, vencen a pura fuerça,cxxx aunque sin eso no les fuera difícil la victoria faltando quien se les oponga y repare los golpes, rindiéndoseles los oyentes voluntariamente e ignorando los murmurados la traición con que los matan estando durmiendo, como cuando de noche y por interpresa se gana una ciudad.64 Y lo que sobre todo lastima es que el triste murmurado, no sabiendo lo que ha pasado, llégase muy alegre al amigo como quien de sí no sabe ni conoce ruindad alguna, y dice y hace lo que solía, siendo así que ha padecido el miserable todas maneras de traición. Mas el oyente que fuere de ánimo generoso, ingenuo y libre, luego cede de la 62 abrazan: ‘abrasan’; se vuelve a producir una confusión entre la grafía z y la s correspondiente, lo que, sumado al otro caso que se ha señalado con anterioridad (revez en lugar de revés, n. 19), podría implicar un posible ceceo del traductor de esta obra, si bien es cierto que únicamente de los dos ejemplos analizados no se podría inferir una posible procedencia de alguna zona influida por rasgos dialectales del castellano meridional. En cuanto a un posible seseo que ayudara a confirmar esta hipótesis, tan solo se ha detectado el caso de isquierda en lugar de izquierda y, como ya se ha visto, esta s no es necesariamente el resultado de una confusión de sibilantes, sino el efecto producido por un fenómeno de analogía (cf. n. 38). 63 he visto algunos: “La a como marca de complemento objeto de persona solo se convirtió en obligatoria a finales del Siglo de Oro” (Penny, 2001: 114). 64 interpresa: “Acción militar improvisa, súbita o ejecutada cautelosamente y sin que la pueda prevenir el enemigo” (Aut., sv. interpressa). 558 saña que tenía y deja la ira y, a la postre, él mismo va presintiendo las razones de la defensa y reconociendo que vana, falsa y injustamente le habían irritado y provocado contra el amigo. Pero si el oyente no es generoso, mas vil y bajo, y de ánimo sospechoso, hácele buen acogimiento y, fingidamente, se sonríe como con las puntas de los labios, mas aborrécele y, escondidamente, está contra él aguzando los dientes como con una sierra. Y, como dice el poeta: En el centro más íntimo del alma labra de ira y de saña un edificio. cxxxii cxxxiii cxxxiv cxxxv cxxxvi cxxxvii cxxxviii cxxxix cxlii cxliii cxliv 65 Y del que tal hiciere no pienso yo que hay hombre más injusto ni más servil, porque está mordiendo el labio y alimentando la ira y aumentando el odio encerrado en sí mismo, escondiendo una cosa en el ánimo y diciendo otra, cubriendo con cara alegre y como de comedia una tragedia lastimosa y llena de miserias. Esto sucede las más veces cuando el murmurador, pareciendo ser amigo viejo del murmurado, todavía le mete la lança, porque ya entonces no quiere el necio oyente ni aun oír la voz del murmurado o del que se defiende, ganando crédito la murmuración del ser antigua la amistad, no considerando que aun entre los amicísimos suceden muchas ocasiones de odios que los otros ignoran. Y muchas veces, de lo mismo que uno se siente culpado, se anticipa y adelanta en acusar a su prójimo por evitar que no le murmuren o acusen del proprio delicto. Por donde, generalmente, del que es conocido por enemigo nadie se atreve a murmurar siendo increíble la acusación por tener la causa manifiesta, mas acomete a los que parecen más amigoscxl tomando para ganar la gracia de los oyentes por pretexto el decir que solamente por servirles y por la verdad ni aun con su padre y parientes se ahorraría. Hay también algunoscxli de tal calidad que, aunque después conozcan que falsa e injustamente murmuraron de sus amigos en presencia dellos, con todo, corridos de las cosas que creyeron, no se atreven a tratarlos ni aun a mirarlos, como que están injuriados de que los hayan hallado inocentes, puros y limpios. Sácase pues de lo dicho que está el mundo lleno y aun relleno de mil males por murmuraciones creídas fácilmente y sin un muy riguroso examen, porque Antea, la que dijo: 65 En el centro [...] un edificio: Bompaire (Lucien, 1998: p. 163, n. 60) remite a Homero, Odisea, VIII, 273; IX, 316; XVII, 66. 559 Mueras, ¡oh, Proeto!, o mata justamente a Belerofonte falso y alevoso, que procuró violarme en tu desprecio.66 fue la que primero le tentó y, siendo dél menospreciada, faltó poco que no muriese el virtuoso mancebo en la batalla que tuvo con la Quimera en pago de su castidad y del respetocxlv que tuvo al huésped siendo falsamente murmurado de la lujuriosa mujer.67 Y Fedra, acusando del proprio crimen a su entenado Hipólito, hizo que su padre le maldijese estando, ¡oh, dioses!, estando, digo, inocente.68 Diranos pero alguno todavía: “Señor, parece que debemos agoracxlvi cxlvii cxlviii cxlix creer a este murmurador por ser hombre fidedigno y en otras ocasiones justo y entendido”. Y bien, ¿cómo no habíamos de creer al que nunca hizo ruindad? A lo cual respondo: “¿Es por ventura más justo Arístides, pues este, con serlo mucho, todavía conspiró contra Temístocles y acedó e irritó contra él al pueblo, picado, según dicen, de ambición en negocios tocantes a la república?”.69 Justo era Arístides comparado con otros, pero era hombre y podía airarse, y así amaba a unos y aborrecía a otros y, si es verdadero el caso de Palamedes,cl consta que el más sabio de todos los griegos y el mejor en todas 66 Homero, Ilíada, VI, vv. 164 y 165 (2010: 146). 67 faltó poco que no muriese el virtuoso mancebo en la batalla que tuvo con la Quimera: “Preto envió a Belerofonte en busca de su suegro Yóbates, rey de Licia, con una carta en la que pedía a éste que diera muerte al portador de la misiva. Preto no quiso matar con sus propias manos a Belerofonte porque era su huésped y una antigua costumbre prohibía matar a un hombre con quien se había comido en la misma mesa. Cuando hubo leído la carta, Yóbates ordenó a Belerofonte que eliminase a la Quimera, monstruo que, por la parte anterior, era león, y por la posterior, dragón con cabeza de cabra que lanzaba llamas” (Grim., s.v. Belerofonte). 68 Faedra [...] entenado: Faedra: “hija de Minos y Pasífae, hermana de Ariadna [...] Su hermano Deucalión la dio en matrimonio a Teseo cuando éste reinaba en Atenas, a pesar de que estaba ya casado con la amazona Antíope, o Melanipa, o Hipólita [...] Fedra dio dos hijos a Teseo: Acamante y Demofonte. Pero se enamoró del hijo que Teseo había tenido con la amazona: Hipólito. El joven, que detestaba las mujeres, rechazó los favores que su madrastra le solicitaba. Fedra, temiendo que Hipólito revelase a Teseo las insinuaciones que ella le hiciera, preparó una escena y acusó a Hipólito de haber tratado de violentarla, por lo cual Teseo rogó a Posidón que hiciese morir a su hijo. Al poco tiempo, sus caballos le arrastraron y mataron (Grim., s.v. Fedra); entenado: ‘hijastro’: “El hijo o hija que nacieron antes y llevan al matrimonio los que de nuevo le contraen y pasan a segundas nupcias” (Aut., s.v. entenado). 69 ¿Es por ventura más justo Arístides, pues este, con serlo mucho, todavía conspiró contra Temístocles y acedó e irritó contra él al pueblo, picado, según dicen, de ambición en negocios tocantes a la república?: “al remover Temístocles muchas cosas con audacia y oponerse y romper toda su política, Aristides también se veía forzado, bien para defenderse, bien para frustrar la fuerza de aquél que aumentaba con el favor de la mayoría, a oponerse, en contra de su opinión, a lo que hacía Temístocles, por considerar que dejar a un lado algo de lo que convenía al pueblo era mejor a que aquél se afirmase por dominar en todos los asuntos” (“Aristides”, Vidas paralelas, IV 3, 2007: 23); acedó: ‘agitó’; “Metafóricamente, vale tanto como turbar, disgustar, ocasionar desazón o sinsabor” (Aut., s.v. acedar). 560 las demás cosascli forjó traición y engaño contra un hombre de su sangre, su amigo y que había corrido sus mismos peligros, de pura envidia.70 Tan natural es a todos los hombres el ser ruines en esta materia. Pues, ¿qué diremos de Sócrates, murmurado y acusado de impío y de traidor ante sus mismos atenienses?, ¿qué de Temístocles?, ¿qué de Miltíades?, los cuales, después de alcançarclii tan grandes victorias, vinieron a ser murmurados y sospechosos de que conspiraban contra su patria Grecia.71 Y dejo otros millares de ejemplos por la mayor parte muy sabidos. ¿Qué debe luego hacer el cuerdo que profesa virtud y verdad? Pienso yo que lo mismo que Homero quiso por vía de enigma significarnos en la fábula de las sirenas mandando que los navegantes pasasen con mucha priesa por estos prejudiciales gustos y deleites de los oídos, y que se atapasen las orejascliii y que no las abriesen fácilmente a los que están preocupados de algún afecto.72 cliv Póngase luego un escrupuloso portero a cuanto se dijere, el cual será el discurso y consideración para dar solamente entrada y admitir a quien fuere justo y cerrar y repeler a quien lo mereciere. Porque sería cosa muy ridícula poner porteros a las puertas de las casas y dejar los oídos, que son las puertas del alma, abiertas de par en par. Cuando, pues, se llegare alguno diciendo alguna cosa sospechosa o de mal sentido, 70 el caso de Palamedes [...] de pura envidia: “Cuéntase, en efecto, que Ulises obligó a un troyano que había capturado bajo amenazas a escribir una carta supuestamente enviada por Príamo, de la cual se desprendía que Palamedes había ofrecido a éste traicionar a los griegos. Después sobornó a un esclavo de Palamedes para que escondiese oro bajo el lecho de su amo. Finalmente, hizo circular la carta por el campamento; esta carta fue encontrada por Agamenón, quien mandó detener a Palamedes y lo entregó a los griegos. Estos lo lapidaron.” (Grim., s.v. Palamedes). 71 Pues, ¿qué diremos de Sócrates [...] ¿qué de Temístocles?, ¿qué de Miltíades?: Sócrates: fue formalmente acusado de corromper a los jóvenes atenienses y de no creer en los antiguos dioses de la polis, así como de introducir la creencia en otros nuevos; Temístocles: este político y general ateniense desempeñó un papel fundamental en la victoria griega durante la Segunda Guerra Médica apoyando, en primer lugar, la construcción de una armada ateniense fuerte y liderando, después, la flota que haría sucumbir a los persas en el estrecho de Salamina (480 a. C.). Debido a su enemistad con Esparta, Temístocles fue condenado a muerte y se vio obligado a huir a los dominios de sus antiguos enemigos, pasando a ser vasallo de los reyes persas Jerjes I y Artajerjes I; Miltíades: se refiere a Milcíades el joven, uno de los estratēgós que lideró las tropas atenienses en la batalla de Maratón (490 a. c.). Tras su victoria contra los persas, Milcíades fue el encargado de comandar una campaña de pillaje contra los persas en el Egeo, pero, tras ser herido en el asedio de Paros, decidió poner fin por su cuenta a la expedición, lo que le costaría una condena a pagar los enormes gastos generados y su consecuente desprestigio (New Pauly, s.vs. Socrates; Themistocles; Miltiades). 72 lo mismo que Homero quiso por vía de enigma significarnos en la fábula de las sirenas mandando que los navegantes pasasen con mucha priesa por estos prejudiciales [...] preocupados de algún afecto: “Con su aguda canción las Sirenas lo atraen y le dejan / para siempre en sus prados; la playa está llena de huesos / y de cuerpos marchitos con piel agostada. Tú cruza / sin pararte y obtura con masa de cera melosa / el oído a los tuyos: no escuche ninguno aquel canto” (Odisea, XII vv. 44-48, 1997: 200); prejudiciales: cf. n. 23. 561 conviene no creerla a ciegas, mas examinarla clvii clv sola de por sí, sin repararse en la edad del que la dice ni en su manera de vivir ni en su agudeza probada en otros negocios, antes, cuanto cada uno parece más digno de crédito, tanto mayor examen ha menester algunas veces todo lo que dijere. Y así no debe nadie dar crédito al juicio ajeno o, por mejor decir, al odio del murmurador o acusador, mas guardar y reservar para sí proprio el examen de la verdad dejando la envidia para solo el murmurador. Y habiendo hecho clara averiguación del intento de cada uno, entonces aborrezca o ame como conviniere. Porque, si acaso se deja mover de la primera murmuración o información sin preceder estas diligencias, realmente hace cosa muy pueril, muy vil y muy contra razón. Es, luego, de todas estas cosas la verdadera causa la ignorancia, como decíamos al principio, y el estarnos ocultas y encubiertas las condiciones de cada uno. Y es certísimo que, si Dios las descubriera y revelara, huyera la murmuración y no parara sino en el infierno porque hallara todos los demás lugaresclvi alumbrados de la clarísima luz de la verdad. FINIS Cicero. Nihil est tam volucre, quam maledictum nihil facilius emittitur, nihil citius excipitur, nihil latius dissipatur.73 73 Nihil est tam volucre [...] nihil latius dissipatur: “Nada hay tan volátil como la maledicencia; nada se emite con mayor facilidad, nada se escribe con mayor avidez, nada se extiende más” (“En defensa de Gneo Plancio”, Cicerón, Discursos, VIII, 23 56, 2013: 397). 562 VI. 5. 1. APARATO DE VARIANTES i Se añade de forma manuscrita Por Don Sancho Bravo de Lagunas en el impreso A1, a diferencia del ejemplar B1, donde se mantiene sin adiciones la portada original de esta edición única. En el manuscrito C1, tras el nombre del traductor, se lee: en Lisboa, año de 1626. Después, prescindiendo de los elementos paratextuales que aparecen en la edición, se encuentra el título Que no debe darse crédito fácilmente a la murmuración, tras el cual comienza el texto. El manuscrito D1, además de tener exactamente las mismas carencias que C1 con respecto a los impresos, omite el nombre del traductor, así como la fecha y lugar que sí se pueden leer en este último manuscrito. ii En B1 se añade a mano el número 40 en el espacio en blanco ubicado entre en y reis. iii A partir de aquí, toda la dedicatoria, salvo las excepciones que se encuentran anotadas al pie, aparece impresa en letra cursiva en ambos ejemplares de la edición. iv En letra redonda no cursiva, a diferencia del resto de la dedicatoria, en ambos ejemplares de la edición. v En letra redonda no cursiva en los dos ejemplares de la edición. vi En letra redonda no cursiva en los dos ejemplares de la edición. vii En letra redonda no cursiva en ambos ejemplares de la edición. viii El ejemplar con signatura B1 de la edición de 1626 tiene notas marginales hasta la página 4, última de este ejemplar incompleto. El ejemplar A1 no conserva ninguna de estas anotaciones por haber sido recortados sus márgenes. La nota al margen, ubicada junto a la conjunción y, que se puede leer en esta parte del texto es la siguiente: Exordio y lugar común de los daños de la ignorancia. ix muchos otros] otros muchos D1 x escurece] obscurece D1 xi tropeçando] tropezando C1 D1 xii embaraço] embarazo C1 D1 xiii Aquí comienza una nota marginal en B1 que dice lo siguiente: Eteocles y Polinices, hijo de Oedipo, nietos de Layo, bisnietos de Labdaco, reyes todos de Tebas, fueron argumento de grandes tragedias, como también Atreo y Tiestes, hijos de Pélope. xiv En el manuscrito C1 aparece casi y, sobre esta palabra, qua a modo de enmienda. Parece tratarse de la misma mano. xv En el margen izquierdo, junto a Mas, se puede leer en B1: Intento de la obra. xvi que dispone las tragedias. Mas, pudiendo tratar de muchas suertes de ignorancias, lo haré agora solamente de las que tocan en murmuración contra los conocidos y amigos] que dispone solamente de las que tocan en murmuración contra los conocidos y amigos D1 xvii lienço] lienzo C1 D1 xviii obre] obra D1 xix efesio] efiseio D1 xx En el margen izquierdo del impreso B1 se lee la siguiente nota: Notable historia del pintor Apeles. xxi Teodote] Teodonte D1 xxii En el margen derecho de B1 se lee: Con más arte se murmura hoy en las cortes. xxiii Teodote] Teodonte D1 xxiv al] el C1 D1 xxv lo que tocaba] lo que le tocaba D1 xxvi Fenicia] Foenica D1 xxvii En el margen derecho del impreso B1 se lee: En los iguales o cuasi se ceba la envidia, y así al caballero, señor y caballero son los que le envidian. Cic. xxviii Ptolomeo] Tolomeo C1 xxix Fenicia] Fonica D1 xxx demonstraciones] demostraciones C1 D1 xxxi Teodote] Teodonte D1 xxxii En el margen derecho del impreso B1: Criarse con adulación hace comúnmente a los hombres mentecatos. xxxiii desta] de esta D1 xxxiv discurriendo] discuriendo D1 xxxv tiniéndole] teniéndole D1 xxxvi començó] comenzó C1 D1 xxxvii En el margen izquierdo de B1 se lee: Arrojamiento inconsiderado que en un ánimo regio para en arrepentimiento, mas en un vil y bajo en empeño o de perpetuo odio. xxxviii estremos] extremos C1 D1 563 xxxix desvergüença] desvergüenza C1 D1 xl cabeça] cabeza C1 D1 xli En el margen izquierdo de B1 se lee: Generosidad real no solo reconocer su yerro, mas premiar al infamado. xlii arrepentió] arrepintió D1 xliii En el margen izquierdo de B1 se lee: Sesenta mil ducados poco más o menos. xliv para que le sirviese] para que le escribiese D1 xlv vengança] venganza C1 D1 xlvi En el margen izquierdo de B1 se lee: Pintura de Apeles contra la murmuración. xlvii Junto a él están dos mujeres] junto a él Midas están dos mujeres D1 xlviii Aquí termina el ejemplar incompleto B1. xlix isquierda un tiçón] isquierda un tizón C1 // izquierda un tizón D1 l pálido y feo] pálido, feo D1 li En el manuscrito C1 esta palabra se encuentra escrita, posiblemente debido a una omisión por error, en el interlineado superior entre juzgarán y ser. lii hacia atrás] hacia tras D1 liii vergüença] vergüenza C1 D1 liv si os parece bien, discurramos qué cosas son las que trae consigo la murmuración] si os parece bien, que cosas son las que trae consigo la murmuración D1 lv efesio] efeseo D1 lvi describiéndola] descubriéndola D1 lvii agora] ahora D1 lviii En el manuscrito C1 esta palabra se encuentra escrita en el interlineado superior entre lo y particular. En D1 se añade por una mano diferente la conjunción y y el pronombre que en la cláusula y lo que particularmente toca a cada uno. lix y hacen conocidos los tales] y hacen conocidos tales D1 lx con el ser benéficos para con sus amigos y no con acusar a los que obran mal y procurarles odio] con el ser beneficios para con sus amigos y no con acusar a los que obran mal con el ser beneficios para con sus amigos y no con acusar a los que obran y procurarles odio D1 lxi ilegítimo] legítimo D1 lxii es obra de justicia, como, al revez, obra de injusticia la desigualdad y lo de querer para sí lo que no para el otro?] es obra de justicia la desigualdad y lo de querer para sí lo que como al revés obra de injusticia no para el otro? D1 lxiii oyente] ayente D1 lxiv información por] información y por D1 lxv los cuales tomaban juramento] los cuales mejores de todos tomaban juramento D1 lxvi a entrambas las partes] a entrambas ambas las partes D1 lxvii igual] igualmente D1 lxviii y, tras eso] y otras este D1 lxix captivos] cautivos C1 D1 lxx Y si a alguno no parecieren los legisladores dignos de crédito] Y si algunos parecieren los legisladores dignos de crédito D1 lxxi juzguemos] juzgemos C1 lxxii alcançar] alcanzar C1 D1 lxxiii nada a las claras] nada a claras D1 lxxiv dellos] de ellos D1 lxxv esperanças] esperanzas C1 D1 lxxvi vecino] vecido C1 // vencido D1 lxxvii çancadilla] zancadilla C1 D1 lxxviii Y como la batalla es sobre cosa de mucha importancia] y como la batalla es de mucha confianza D1 lxxix se halla ser el más breve] se halla el ser más breve D1 lxxx esperança] esperanza C1 lxxxi luego] litigo D1 (En C1 también parece que pone litigo, sin embargo, teniendo en cuenta la caligrafía usada en el manuscrito, es más probable que se trate de luego. Quizá el punto erróneo que se distingue al comienzo de u y la cursividad de los rasgos de e en C1 hayan dado lugar a la lectura errónea de D1). lxxxii es cierto que no perjudicara] es cierto no perjudicara D1 lxxxiii hiciera con modo verisímil] hiciera como verisímil D1 lxxxiv atractivo] actrativo D1 564 lxxxv le] lo D1 lxxxvi impedimento] empedimento D1 lxxxvii embaraço] embarazo C1 lxxxviii esperança] esperanza C1 D1 lxxxix solos] solo D1 xc desta] de esta D1 xci despedaçan] despedazan C1 D1 xcii y, por tanto, las más veces, torciendo] y portando las más veces torciendo D1 xciii murmurado] murmurador D1 xciv detracciones] detraciones D1 xcv receta] recepta D1 xcvi dél] de él C1 xcvii dícenle: “Señor, oí en el convite] dícenle: “Oí en el convite D1 xcviii dícenle: “Por Dios, señor, que Filóxeno] dícenle señor. Oí en el convite por Dios que Filóxeno D1 xcixy que niega o] y que te niega y D1 c exacta demonstración] exacta demostración C1 // exsacta demostración D1 ciDesde “Y al punto” hasta “inclinación del oyente” se utiliza la mayúscula en ambos ejemplares de la edición. cii alancean] alcanzan D1 ciii turbado luego de la ira] turbado de la ira D1 civ averiguación] abriguación C1 D1 cv natural] naturaleza D1 cvi Aquí termina la mayúscula. cvii y bailó; no lo hubiera hecho, le hicieran] y bailó, si no lo hubiera hecho, le hicieran D1 cviii Debido al deterioro de la tinta, no se puede apreciar –ie-, aunque es fácilmente deducible. cix començaron] comenzaron C1 D1 cx y se celebraban sacrificios y fiestas a este nuevo y disparatado dios, y era entonces el nombre de Hefestión] y se celebraban sacrificios y fiestas a este nuevo y disparatado dios, y era entonces el nombre de Hefestión C1 // y se celebraban sacrificios y fiestas a este nuevo y dispararon varias luminarias a este nuevo y disparatado dios, y era entonces el nombre de Hefestión D1 cxi vían] veían D1 cxii Conociendo, pues, los lisonjeros] Conociendo que los lisonjeros D1 cxiii Hefestión] Hesfestión D1 cxiv como quien tenía poder de hacer dioses] como tenía poder de hacer dioses D1 cxv que todos los demás? Entonces también fue] que todos los demás? También fue D1 cxvi caça] caza C1 D1 cxvii precipicios] precipios D1 cxviii fuerça] fuerza C1 D1 cxix contradición, y ni aún] contradición, ni aun D1 cxx abrazan, queman] abrasan y queman D1 cxxi derriban] deriban D1 cxxii perjurio] perjuicio D1 cxxiii desvergüença] desvergüenza C1 D1 cxxiv diamantes] diamante D1 cxxv minando] minándole D1 cxxvi engañado muchas] engañado con muchas D1 cxxvii en enhastiarse] en hastiarse D1 cxxviii casi] cuasi D1 cxxix rascando o con una pluma] arascando con una pluma D1 cxxx fuerça] fuerza C1 D1 cxxxi como quien de sí no sabe] como de quien de sí no sabe D1 cxxxii murmurado] murmurador D1 cxxxiii lança] lanza C1 D1 cxxxiv ni aun oír la voz] ni aun de oír la voz D1 cxxxv En mayúsculas desde “Y muchas veces” hasta “delicto”. cxxxvi se anticipa y adelanta en acusar] se anticipa ya en acusar D1 cxxxvii delicto] delito D1 cxxxviii Aquí acaban las mayúsculas del impreso. cxxxix acusación] causación D1 565 cxl más amigos] más increíbles amigos D1 cxli En mayúsculas desde “Hay también algunos” hasta “puros, limpios”. cxlii dellos] de ellos D1 cxliii Aquí acaban las mayúsculas. cxliv porque Antea, la que dijo] porque ante lo que dijo D1 cxlv respeto] respecto D1 cxlvi agora] ahora D1 cxlvii Temístocles] Timístocles D1 cxlviii tocantes] tocante D1 cxlix En C1 la palabra era se encuentra transcrita a modo de enmienda en el interlineado superior que existe entre pero y hombre. cl Palamedes] Pelamedes D1 cli en todas las demás cosas] en todas las cosas D1 clii alcançar] alcanzar C1 D1 cliii y deleites de los oídos, y que se atapasen las orejas] y deleites, que se atapasen las orejas D1 cliv afecto] efecto D1 clv examinarla] exsaminarla D1 clvi todos los demás lugares] todos los lugares D1 clvii En C1 se encuentran transcritas al margen, con el fin de aprovechar el vuelto del folio 144, las palabras comprendidas entre infierno y la sentencia ciceroniana, que en el manuscrito se omite. En D1 la copia termina en la palabra verdad. 566 ALMONEDA DE VIDAS DIÁLOGO DE LUCIANO TRADUCIDO EN VULGAR.1 Al Excelentísimo Señor Conde Duque, Gran Canciller de las Indias.2 i [Escudo del Conde Duque de Olivares] CON LICENCIA. MADRID. En la Imprenta de Francisco Martínez.3 Año M. DC. XXX IV. 1 Después de la de Aguilar Villaquirán a principios del s. XVII (cf. Grigoriadu, 2010: 899), esta es la segunda traducción al castellano del diálogo de Luciano Vitarum auctio. Como el propio Bravo de Lagunas deja entrever a continuación, toma como referencia la traducción latina incluida en la Luciani Samosatensis Opera quae quidem extant, omnia, e Graeco sermone in latinum, partim iam olim diuersis autoribus, partim nunc demum per Iacobum Micylum, que cunque reliqua fuere, translata, publicada por Jacobo Moltzer “Micyllus” en Frankfurt (1538). 2 Cf. Discurso, n. 2. 3 Francisco Martínez: este impresor desarrolló su actividad en Madrid desde 1627 a 1645. Fue “uno de los principales impresores madrileños de la primera mitad del siglo XVII, con casi 150 obras en su haber, todas ellas descritas por Justa Moreno Garbayo, quien ofrece, además, un comentario sobre sus principales impresiones, desiguales en cuanto a calidad tipográfica pero de interés por las portadas, letras capitales y viñetas [...] Entre sus impresiones, muy variadas en su temática, se pueden destacar Diálogos de la pintura, de Vicencio Carducho, el Origen y dignidad de la caza de Juan Mateos y la Relación del juramento que hicieron los reinos de Castilla y León al Sermo. don Baltasar Carlos, las tres de gran interés en cuanto a ilustraciones. Interesantes por otros conceptos son una edición del Quijote de Cervantes 1636-1637, punto de partida para la que realizará la Academia en el siglo siguiente, y De bene disponenda bibliotheca (1631) de Francisco de Araoz, uno de los primeros tratados españoles de clasificación de libros” (Diccionario de impresores españoles, s.v. Martínez, Francisco). 567 Excelentísimo Señor,ii Presento a los ojos de Vuestra Excelencia un ramillete de flores que produjo Grecia,iii jardín, el más florido y abundante, de sabios y filósofos que vio la Antigüedad, y compuso y graduó el festivo y picante ingenio de Luciano, autor de este diálogo. Su variedad y belleza, apartada con la distancia de la lengua en que quedó escrito, descubrió Martín Bolero, su primero intérprete, volviéndole de griego en latín, que me dio aliento para traducirle en castellano.4 Osadía de grande riesgo por la fidelidadiv que se debe a la sentencia y propriedad a la frasis cometida al pincel de la tradución y ejecutada con poca dicha comúnmente.5 Así la hubiera yo conseguido, como he acertado en dedicarlo a Vuestra Excelencia, que con la generosidad de su ánimo admitirá la humildad destev estudio amparándole con el crédito de su censura y con el favor de su patrocinio. Dios guarde a Vuestra Excelencia en perpetua felicidad. Don Sancho Bravo de Lagunas 4 Martín Bolero, su primero intérprete, volviéndole de griego en latín, que me dio aliento para traducirle en castellano: Martín Bolero: aparte de su conocida colaboración en el equipo de traductores organizado por Moltzer para la célebre edición del corpus lucianeum (cf. n. 1), poco más se sabe de este helenista: “nous ne savons rien de Martinus Bolerus, qui signe ici trois traductions (Vitarum auctio, Judicium vocalium, le dixième Dialogue des morts) (Bib., 2096), sinon qu'il est l'auteur d'un poème en l'honneur d'un évêque de Syrie et qu'il a annoté le Pro Archia de Cicéron” (Lauvergnat-Gagnière, 1988: 52). Según el cotejo efectuado con la edición de Vitarum auctio que incluye Moltzer en las Opera omnia de Luciano, no cabe duda de que Bravo de Lagunas siguió el texto que tradujo Bolero (se ha consultado el ejemplar de la editio princeps custodiado por la Biblioteca “Marqués de Valdecilla” de la Universidad Complutense de Madrid con signatura BH FLL 28257). No obstante, si bien es cierto que Bravo de Lagunas sigue la traducción latina de Bolerus, no oculta las referencias contemporáneas a su época que se desprenden de algunas palabras: “As in the case of Calumnia, Laguna’s version is quite close to the original except for the affective, evaluative language typical of all Golden Age translations and the tendency to inscribe contemporary culture into the text: engaño, misterio, admiración are referred to where they do not appear in the original; «reales de plata» coexists with «dracmas»” (Zappala, 1990: 142 y 143); primero intérprete: en castellano clásico no era infrecuente que la forma plena de este numeral ordinal alternara con su forma apocopada precediendo tanto a nombres masculinos como a femeninos (Keniston, 25. 242); volviéndole [...] traducirle: como ya se vio en el caso del Discurso, parece que el traductor de este diálogo de Luciano adopta usos leístas de manera recurrente (cf., Discurso, n. 6). 5 propriedad a la frasis cometida al pincel de la tradución: ‘lealtad al texto mimetizado por la actividad traductora’; propriedad: cultismo procedente de PROPRIĚTAS (DRAE, s.v. propriedad); “Se toma también por la debida proporción, naturalidad o perfección con que se usa de alguna cosa o se habla de ella sin quitar ni añadir circunstancia que la altere o desluzca” (Aut., s.v. propriedad). No se vuelve a anotar. http://cisne.sim.ucm.es/search%7ES6*spi?/hBH+FLL+28257/hBH!x+FLL!x+!e28257/-3,-1,,B/browse 568 Argumento El argumento deste diálogo se colige aun del mismo título. En él se burla Luciano de los filósofos, refiriendo casi todas sus opiniones y escudriñando lo ridículo de sus setas.6 Así finge venales sus costumbres y que Júpiter, a usança de mercader, las pone en venta. Y como los mercaderes cuando venden esclavos, animales y mercaderías, proponen la calidad y precio de cada cosa, así Luciano, con esta traça y mayor libertad,7 trata, esplica y ríe costumbres y opiniones, y casi toda la vida de los filósofos. Interlocutoresvi Júpiter. Mercurio. Un mercader. Pitágoras. Diógenes. Demócrito. Heráclito. Sócrates. Crisipo. Otro filósofo. Diálogo Júpiter. Prevenid asientos y componed este sitio para la gente que viene. Y vos traeréis a la memoria las vidas o las setas y opiniones de los filósofos, y aquí las presentaréis por su orden, pero adornándolas antes, de manera que parezcan hermosas y soliciten gran número de compradores. Y tú, Mercurio, pregona en buenhora y llama mercaderes que lleguen ya a la plaça,vii y digamos en alta voz las vidas de todo género de filósofos y la variedad de sus setas.8 Y si alguno no pudiere pagar de contado, a lo menos de fiador, que pagará el año siguiente.viii 6 El argumento deste diálogo se colige aun del mismo título. En él se burla Luciano de los filósofos, refiriendo casi todas sus opiniones y escudriñando lo ridículo de sus setas: esta sátira de los filósofos, que aparece diseminada a lo largo de toda la obra del samosatense, se evidencia de una manera más clara en, además del presente diálogo, Piscator, Necyomanteia, Icaromenippus o Dialogi mortuorum; setas: ‘sectas’. 7 traça: “Metafóricamente significa el medio excogitado en la idea para la conservación y logro de algún fin” (Aut., s. v. traza). 8 llama mercaderes [...] en buenhora: llama mercaderes: “la a como marca del complemento objeto de persona sólo se convirtió en obligatoria a finales del Siglo de Oro” (Penny, 2001: 114); en buenhora: aunque existía cierta alternancia, en castellano clásico era más frecuente la forma apocopada buen que la 569 Mercurio. Muchos llegan y no conviene dilatarlo más y detener los compradores. Júpiter. Vendamos pues. Mercurio. ¿Quién mandas que se manifieste primero?ix Júpiter. Aquel joniox de la cabelleraxi que trae consigo cierta gravedad. Mercurio.xii Ea, Pitágoras,xiii baja y déjate ver destexiv concurso. Júpiter. Pregona. Mercurio. Vendo la vida mejor y más venerable, ¿hay quien la compre? ¿Hay quien quiera ser más que hombre?, ¿y quien desee saber la conveniencia del todo?, ¿y quien volver otra vez a los umbrales de la vida?9 Mercader. En verdad que no tiene rostro de esclavo, pero ¿en qué facultad salió eminente? Mercurio. En la arismética y astronomía, en la judiciaria y geometría, en música y juego de manos, y compone elegantes versos.10 Mercader. ¿Podré preguntarle? Mercurio. Pregunta en buenxv hora. Mercader. ¿De dónde eres? Pitágoras. De Samo.11 xvi Mercader. ¿Dónde estudiaste? plena buena en este sintagma preposicional (Keniston, 25. 215). No se vuelve a anotar ninguna de estas dos aclaraciones. 9 ¿y quien volver otra vez a los umbrales de la vida?: en referencia a la capacidad que tenía Pitágoras para recordar sus vidas anteriores (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, VIII 4, 2011: 418 y 419). 10 arismética y astronomía, en la judiciaria y geometría, en música y juego de manos: arismética: forma vulgar en convivencia con la forma culta aritmética durante los Siglos de Oro y recogida aún en el DRAE, aunque considerada actualmente en desuso (cf. CORDE., DRAE., s.v. arismética; Cov., s.v. arithmetica., Corominas., s.v. Aritmética); en la judiciaria: ‘adivinatoria’; “la que quiere elevarse a la adivinación de los casos futuros y fortuitos se llama astrología judiciaria, y esta en todo o la mayor parte es incierta, ilícita, vana y supersticiosa” (Aut., s.v. astrología); juego de manos: “Se llama asimismo la habilidad o agilidad de manos con que los titiriteros engañan y burlan la vista con varias suertes de entretenimientos con que hacen creer una cosa por otra” (Aut., s.vs., juego de manos). 11 de Samo: “En efecto, unos aseguran que era Samio; Neantes, en cambio, en el quinto libro de sus Relatos míticos, que era un sirio de la ciudad de Tiro, en Siria, y que, con ocasión de una escasez de trigo que acució a los samios, arribó a la isla con trigo para ofrecerlo en venta, y fue recompensado con la ciudadanía” (Porfirio, Vida de Pitágoras 1, 1987: 25). 570 Pitágoras. En Egipto, fueron mis maestros los sabios que allí están.12 Mercader. Ea, y si te compro, ¿qué me enseñarás? Pitágoras. Cierto que no se me ofrece cosa, pero sabré aconsejarte bien. Mercader. ¿En qué forma? Pitágoras. Lo primero, constituiré pureza en tu alma limpiando bien las manchas con que ahora está desconocida.13 Mercader. Haz cuenta ya que he alcançado toda pureza, dime, ¿qué contienenxvii tus consejos? Pitágoras. El primero encierra gran quietud y silencio sin hablar en cinco años enteros.14 Mercader. Por cierto, amigo, que estará mejor enseñar esa dotrinaxviii al hijo de Creso15 xix que a mí, que quiero hablar y no ser estatua, pero, ¿qué se sigue al quinquenio y a tal silencio? Pitágoras. El ejercicio de la música y geometría.16 12 En Egipto, fueron mis maestros los sabios que allí están: “Estuvo, pues, en Egipto, donde precisamente Polícrates lo recomendó a Amasis por medio de una carta. Y aprendió a fondo la lengua de los egipcios, según dice Antifonte en su Acerca de los prominentes en la virtud, y visitó a los Caldeos y a los Magos. Más tarde, en Creta, en compañía de Epiménides, bajó a la caverna del Ida; así como en Egipto había penetrado en los santuarios, y aprendió las doctrinas secretas sobre los dioses y las ceremonias mistéricas” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, VIII, 3, 2011: 418). Porfirio da una noticia similar sobre la educación de Pitágoras: “Antifonte, en su tratado Sobre la vida de los que sobresalieron en virtud, refiere su austeridad en Egipto, cuando expone que Pitágoras apreció el modo de vida de los sacerdotes egipcios y deseó asumirlo, por lo que pidió al tirano Polícrates que escribiera a Amasis, el rey de Egipto, amigo y huésped suyo, para participar en los métodos educativos que recibían aquellos. En consecuencia, una vez que llegó ante Amasis, recibió su instrucción junto a los sacerdotes” (Porfirio, Vida de Pitágoras 7, 1987: 29). 13 Lo primero, constituiré pureza en tu alma limpiando bien las manchas con que ahora está desconocida: para Pitágoras, “La pureza se obtiene con purificaciones y baños y lustraciones y mediante ritos de purificación después de un duelo fúnebre, el parto y cualquier mancha (míasma)” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, VIII, 33, 2011: 429). 14 El primero encierra gran quietud y silencio sin hablar en cinco años enteros: Según Diógenes Laercio, guardar silencio durante un lustro era un requisito imprescindible para formar parte del grupo de discípulos de Pitágoras: “Así, sus discípulos depositaban sus pertenencias en un único montón. Durante un período de cinco años se mantenían en silencio, escuchando solo sus palabras, y sin ver siquiera a Pitágoras hasta superar un examen” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, VIII, 10, 2011: 421). 15 estará mejor enseñar esa dotrina al hijo de Creso: “Creso tenía dos hijos; uno de ellos tenía un defecto, pues era sordomudo” (Heródoto, Historia, I, 34, 1977: 113). 16 la música y geometría: ambos elementos constituyen temas centrales en la filosofía de Pitágoras: “Él fue quien condujo la geometría a su perfección, siendo Meris quien había descubierto los principios de los 571 Mercader. Es de muy buena gracia lo que dices, que primero me conviene ser músico que sabio. Pitágoras. Tras estoxx estudiarás arismética. Mercader. También yo sé contar ahora. Pitágoras. ¿Cómo cuentas? Mercader. Uno, dos, tres, cuatro. Pitágoras. Repara xxiii xxvii xxi que son diez los que te parecen cuatro y que se incluyen dentro destos números un perfetoxxii triángulo y un juramento nuestro.17 Mercader. Pues, por tu mayorxxiv y más alto juramento, ¿cuál es el número cuarto?, que no alcançoxxv misterios tan sólidos y divinos. Pitágoras. Después desto, huésped, estudiarás la materia de los elementos, tierra y aire, agua y fuego, xxvi qué ímpetu, forma y movimiento tengan. Mercader. Luego, ¿forma tiene el fuego y la agua y el aire? Pitágoras. Es cierto, y que no es obscura,xxviii porque sin especie y forma no podrían moverse, fuera de que también sabrás que hasta el mismo Dios es número y harmonía.18 elementos de esta ciencia, como afirma Anticlides en el segundo libro de su Sobre Alejandro. Pero Pitágoras estudió sobre todo su aspecto aritmético. Y encontró el canon (musical) de una sola cuerda” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, VIII, 11 y 12, 2011: 421). 17 Repara que son diez los que te parecen cuatro y que se incluyen dentro destos números un perfeto triángulo y un juramento nuestro: tanto el número tres, con el que se forma el triángulo perfecto del teorema, como el número 10 son esenciales en la cosmogonía pitagórica. Porfirio, al hablar de los planteamientos pitagóricos, señala lo siguiente: “en la naturaleza existe algo que tiene principio, medio y fin. De tal forma y de tal naturaleza proclamaron el número tres. Por ello, también dicen que es triforme todo lo que se basa en una situación medial. [Y de este modo también denominaron a todo lo que tiene fin]. Y lo que es final dicen que se conforma a ese principio y en él se ordena. No pudiendo denominarlo de otra manera, se sirvieron del nombre de tríada; y, al querer llevarnos a esa concepción, nos introdujeron en ella por medio de esa forma. Esa concepción se da también para los demás números. Estas son, en efecto, las normas según las cuales se ordenaron los números de que hablamos. Los siguientes se mantienen en una clase y potencia, a la que llamaron «década», como si fuera un receptáculo. Por ello, también, dicen que el diez es un número perfecto, más bien, el más perfecto de todos, porque comprende en sí toda diferencia numérica, toda clase de razonamiento y toda proporción” (Porfirio, Vida de Pitágoras, 51 y 52, 1987: 53 y 54). 18 estudiarás la materia de los elementos, tierra y aire, agua y fuego [...] fuera de que también sabrás que hasta el mismo Dios es número y harmonía: “Dice Alejandro en sus Sucesiones de los filósofos que también encontró en los Apuntes pitagóricos estas sentencias: Que el principio de todo es la unidad (o mónada). Que de esta unidad surge la dualidad (o díada) infinita, que se establece frente a la unidad originaria como la materia (frente a la forma). De la unidad y la dualidad infinita se originan los números, 572 Mercader. Cuentas maravillas.xxix Pitágoras. Oye más, que tú también pareces uno solo y no eres el mismo que pareces. Mercader. ¿Qué dices?, ¿yo soy otro y no el que ahora hablaxxx contigo? Pitágoras. Ahora el mismo eres, pero antes andabas en otro cuerpo y tenías otro nombre, y otra vezxxxi por discurso de tiempo te verás de otro cuerpo vestido. Mercader. ¿Así lo dices?, ¿que yo he de ser inmortal y que destexxxii cuerpo saldré a probarme uno y otro?19 No más, quédese aquí. Y en cuanto a la calidad del sustento, ¿qué cosas comes? Pitágoras. No me alimento de carnes de animales, cuanto quier que no rehúso otra vianda sino habas. Mercader. ¿Por qué aborreces las habas? Pitágoras. No las aborrezco, si bien no las uso porque son sagradas y encierran dentro de sí cierta admirable naturaleza, además que es cierto ser incentivas y que ayudan a la generación. Y quitando la cáscara a la haba verde, verás en su hechura el retrato de los miembros viriles, y comiéndolas en agua cocidas, sentirás verter sangre algunas noches, y sobre todo es ley de Atenas que los votos delxxxiii magistrado se den con habas.20 y de los números los puntos; y de éstos las líneas, de las que se forman las superficies planas, y de las superficies nacen los volúmenes sólidos. De ellos se producen los cuerpos sensibles, cuyos elementos son justamente cuatro: fuego, agua, tierra y aire” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, VIII, 24 y 25, 2011: 426); la agua: el uso del artículo el, procedente del medieval ela, se generalizó en el siglo XVI cuando precedía a nombres femeninos con a- tónica, sin embargo, aunque con menor frecuencia, también era posible encontrar casos con la en el castellano de los Siglos de Oro: “toda la Asia [...] voy a arrancarle la alma” (Keniston, 18. 121). 19 ¿que yo he de ser inmortal y que deste cuerpo saldré a probarme uno y otro?: según cuenta Diógenes Laercio, remitiendo a Heráclides Póntico, Pitágoras “decía de sí mismo que antaño había sido Etálides, considerado como hijo de Hermes. Y que Hermes le dijo que eligiera lo que prefiriera a excepción de la inmortalidad. Entonces él le había pedido conservar memoria de sus vivencias tanto vivo como muerto. De manera que lo recordaba todo. E incluso después de haber muerto conservaba la memoria de todo lo pasado”. A Pitágoras, por tanto, se le atribuyó la capacidad de recordar todas sus reencarnaciones, así como el honor de ser “el primero en manifestar que el alma, que muda de cuerpos en el ciclo de la fatalidad, está incorporada unas veces en uno y otras en otro en distintas especies de animales” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, VIII, 4-14, 2011: 418-422). Las transmigraciones de Pitágoras constituyen también el eje argumental del Gallus de Luciano. 20 No me alimento de carnes de animales, cuanto quier que no rehúso otra vianda sino habas [...] es ley de Atenas que los votos del magistrado se den con habas: la omisión de las habas en la dieta pitagórica es un tópico recurrente; según la noticia que ofrece Diógenes Laercio, Pitágoras aconsejaba “Abstenerse de 573 Mercader. Has discurrido a maravilla con primores de propriedad y religión, pero quítate ese vestido, que deseo verte desnudo. ¡Oh, Dios, qué miro!, ¡de oro es el muslo!, ¡alguna deidad parece y no hombre mortal! Comprarele sin duda. ¿Cuánto piden por él? xxxiv 21 Mercurio. Diez dracmas. xxxv Mercader. Por el tanto es mío. xxxvi 22 Júpiter. Escribe el nombre y patria del mercader. Mercurio. Parece de aquella parte de Italia que está puesta junto a Crotón y Tarento,xxxvii xxxviii confinante a Grecia. Y aquel mercader no es uno, sino casi trecientos, y le pagan entre todos de conformidad.23 Júpiter. Llévenle y venga otro. Mercurio. ¿Quieres que salga aquel asqueroso delxxxix Ponto?24 Júpiter. En todo caso.xl las habas, ya que al contener gases participan extraordinariamente del hálito vital. Y, por lo demás, al no tomarlas, queda el estómago más ordenado. Y de tal modo se presentan claras y sin perturbaciones las visiones de los sueños” (Diógenes Laercio, Vidas de los filósofos ilustres, VIII, 24, 2011: 426); en cuanto a la función de las habas como elemento electoral, Navarro González señala que “es cierto que se empleaban en los sorteos de los cargos públicos, si bien existen otros procedimientos” (Luciano, 1988: p. 34, n. 4); la haba: “During much of the sixteenth century initial h-, derived from Latin f-, was an aspirate, particularly in the south of Spain. Feminine nouns beginning with ha- therefore took the feminine article [...] la habla” (Keniston, 18. 122). 21 ¡de oro es el muslo!: Plutarco señala que “dejó ver su muslo de oro en las Olimpíadas al pasar por medio de los asistentes” (Plutarco, “Numa”, Vidas paralelas, I, 8 8, 1985: 358). Diógenes Laercio dice que “También se cuenta que, en cierta ocasión en que se desnudó, pudo verse que tenía un muslo de oro” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, VIII, 11, 2011: 421). Por su parte, Porfirio afirma que: “exhibió el muslo de oro a Ábaris el hiperbóreo, cuando éste conjeturó que Pitágoras era el Apolo de los hiperbóreos, de quien, precisamente, Ábaris era sacerdote, y aseguraba que el hecho era cierto” (Vida de Pitágoras, 28, 1987: 40). 22 Por el tanto: ‘a tal precio’, “Lo mismo que al tanto, y se usa en lo material de las compras, ventas u otras semejantes enajenaciones” (Aut., s.vs. por el tanto). 23 aquella parte de Italia que está puesta junto a Crotón y Tarento, confinante a Grecia. Y aquel mercader no es uno, sino casi trecientos, y le pagan entre todos de conformidad: es decir, las tierras comprendidas de norte a sur por el Golfo de Tarento, una parte de la Magna Grecia, donde Pitágoras difundió su pensamiento y tuvo un mayor número de seguidores. Por tanto, ese comerciante colectivo formado por “casi trescientos” que “pagan entre todos de conformidad” parece referirse a un grupo de pitagóricos dispuestos a invertir la cantidad necesaria para comprar la vida de su maestro. 24 asqueroso del Ponto: “Diógenes era de Sinope, hijo de Hicesio, un banquero”. Según García Gual, “Sinope, en el Ponto, era una ciudad muy helenizada en esa época”, es decir, entre finales del siglo V y principios del IV a.C. Además, “Hicesio es un nombre real en esa ciudad, según testimonios arqueológicos” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, VI, 20, 2011: p. 288 y n. 23). 574 Mercurio. Oyes, amigo, el del zurrón xliiixli pendiente,xlii llega aquí y da una vuelta en torno. Vendo una vida conocidamente varonil, vida muy perfetaxliv y generosa, vida libre. Mercader. ¿Qué pregonas?, ¿que es libre? Mercurio. Y lo vuelvo a decir. Mercader. Según eso, ¿no temes se querelle de ti como de plagiarioxlv y que has de parecer en el Consejo de Areópago?25 xlvi Mercurio. No tiene pena de que yo le venda, que en cualquiera estado se juzga libre.26 Mercader. Bien está, pero ¿yo para qué quiero esclavo tan inmundo y vil si no es para azacán o cavador?27 Mercurio. Para más es, porque si también le encargares la guarda de tu casa, escederá en la fidelidad a los perros, además que se apellida así. xlvii xlviii 28 Mercader. ¿De qué tierra es y qué arte sabe? Mercurio. Pregúntaselo tú, que esto es lo que sabe por ecelencia. 25 Areópago: “El tribunal supremo de Atenas” (Aut., s.v. areopago). 26 No tiene pena de que yo le venda, que en cualquiera estado se juzga libre: “Cuenta Menipo en su Venta de Diógenes que, cogido prisionero y siendo vendido como esclavo, le preguntaron qué sabía hacer. Respondió: «Gobernar hombres». Y dijo al pregonero: «Pregona si alguien quiere comprarse un amo» [...] Le decía a Jeníades, que lo compró, que debía obedecerle, aunque fuera un esclavo” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, VI, 29, 2011: 292). 27 azacán: ‘aguador’, “es el que trae o administra el agua. Nombre arábigo usado en la ciudad de Toledo, adonde comúnmente los aguadores son gabachos” (Cov., s.v. açacan). 28 Para más es, porque si también le encargares la guarda de tu casa, escederá en la fidelidad a los perros, además que se apellida así: “Acudió una vez Alejandro hasta él y le dijo: «Yo soy Alejandro el gran rey». Repuso: «Y yo Diógenes el Perro». Al preguntarle por qué se llamaba «perro», dijo: «Porque muevo el rabo ante los que me dan algo, ladro a los que no me dan y muerdo a los malvados” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, VI, 60, 2011: 306); “Un escoliasta de Aristóteles dice que «hay cuatro razones por las que los cínicos son llamados así. La primera es por la indiferencia de su manera de vivir (dià tó adiáphoron tês zoês), porque cultivan la indiferencia y, como los perros, comen y hacen el amor en público, van descalzos y duermen en toneles y encrucijadas... La segunda razón es porque el perro es un animal impúdico, y de ellos cultivan la desvergüenza, no como algo inferior a la vergüenza, sino por encima de ésta... La tercera es que el perro es un buen guardián y ellos guardan los principios de su filosofía... La cuarta razón es que el perro es un animal selectivo que puede distinguir entre sus amigos y sus enemigos; así ellos reconocen como amigos a quienes atienden a la filosofía, y a éstos los tratan amistosamente, mientras que a los contrarios los rechazan, como los perros, ladrándoles» (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, 2011: p. 294, n. 32). 575 Mercader. Temo su rostro asaz triste y severo, y que, si llego, me ladre, y aun por Dios recelo que me muerda, y más trae un palo escondido y, con su sobrecejo, es retrato de un furioso envuelto en bramidos y amenaças.xlix Mercurio. No temas, que antes es blando y apacible. Mercader. Amigo, dime lo primero, ¿de dónde eres? Diógenes. ¿De dónde quieres tú? Mercader. ¿Qué es lo que dices? Diógenes. Que mi patria es todo el mundo.29 Mercader. ¿A quién imitas? Diógenes. A Hércules. Mercader. Pues ¿cómo no has vestídote la piel de león ya que en el cayado le pareces? Diógenes. Esta pequeña capa suple las faltas de la piel del león, y remedando sus acciones,l no por ajeno imperio, sino por mi proprio impulso, peleo contra los vicios, y así he cuidado de reformar mi vida.30 Mercader. ¡Qué sabio acuerdo! Mas dime, ¿a qué profesión eres dado y en qué parte saliste eminente? Diógenes. En criar hombres libres y también en aplicar remedios a sus afectos. En suma, me precio de profetali verdadero y atrevido en mi razonamiento.lii Mercader. Ahora bien, profeta,liii ¿qué me enseñarás si te compro? 29 Que mi patria es todo el mundo: “Preguntado que de dónde era, respondió: «Cosmopolita»” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, VI, 63, 2011: 307). 30 Pues ¿cómo no has vestídote la piel de león [...] de reformar mi vida: es decir, Diógenes adopta la virtud representada por Hércules, aunque, a falta de la piel de león y la clava características del héroe tebano, no duda en suplirlos por el cayado y la capa. Diógenes Laercio da noticia de su indumentaria enfatizando la austeridad que se le atribuye al cínico: “Comenzó a apoyarse en un bastón cuando cayó enfermo. Pero después lo llevaba en toda ocasión, no solo en la ciudad, sino también en sus vagabundeos iba con él y con su hato [...] Había encargado una vez a uno que le buscara alojamiento. Como éste se retrasara, tomó como habitación la tina que había en el Metroon, según relata él mismo en sus cartas. Y durante el verano se echaba a rodar sobre la arena ardiente, mientras en invierno abrazaba a las estatuas heladas por la nieve, acostumbrándose a los rigores” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, VI, 23, 2011: 290); no por ajeno imperio, sino por mi proprio impulso: ‘no por mandato ajeno, sino por voluntad propia’. 576 Diógenes. Luego que estés a mi cargo, desnudo de regalos y vestido de esclavina, te entregaré a la pobreza y luego te obligaré a que trabajes, que duermas en el suelo, que bebas agua y que comas también lo que deparare la suerte. Asimismo, echarás al mar el dinero que tienes, descuidando de tu mujer y hijos, y patria, porque esto todo debe estimarseliv como vanidad y locura, y olvidada la proprialv casa paterna, habitar una cueva o una desierta torrecilla o una tinaja. Demás desto, andarás con tu alforja llena de yerbaslvi y libros, y así, morigerado y dispuesto, puedes juzgarte por más dichoso y bienaventurado que cualquier monarca riquísimo.31 Y si alguno te hiriere o atormentare, no debes tenerlo a mal ni recibir molestia y pesadumbre. Mercader. ¿Qué dices?, ¿que sintiendo dolor en la herida no me lamente y me queje? ¿Soy yo lagostino o de concha de tortuga?32 Diógenes. Procura seguir el parecer de Eurípides mudando algunas palabras. Mercader. ¿Cómo dice? Diógenes. Así: lviiilvii “Quéjese l’alma, lix pero no la lengua.”33 Y ante todas cosas profesarás lo siguiente: que te precies de atrevido, maldiciente y desvergonçadolx con todos, sin diferencia de reyes ni vasallos, y valdrá esto para que todos pongan en ti los ojos estimándote por varón fuerte.34 Será tu voz estraordinaria,lxi tu habla bronca y que disuene imitando algúnlxii perro en su ladrido. Tu rostro desenvuelto, y tus pasos que 31 Luego que estés a mi cargo, desnudo de regalos [...] puedes juzgarte por más dichoso y bienaventurado que cualquier monarca riquísimo: la precariedad en la que vivía Diógenes era proverbial (cf. n. 30). El rechazo de todo bien superfluo en favor de una simplificación de las costumbres representa una de las constantes en el pensamiento del cínico según se deduce de las anécdotas que sobre él refiere Diógenes Laercio: “Al observar una vez a un niño que bebía en las manos, arrojó fuera de su zurrón su copa, diciendo: «Un niño me ha aventajado en sencillez»”; “Dijo que la pasión por el dinero es la metrópoli de todos los males” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, VI, 37; 50, 2011: 295 y 296; 302); esclavina: “Vestidura larga y tosca que usan los que van en romería o peregrinación. Pudo tomarse del nombre esclavo o porque fuese vestidura propria para ellos o por la obligación y esclavitud que uno contrajo por razón del voto o promesa de cumplir la tal peregrinación” (Aut., s.v. esclavina). 32 lagostino: ‘langostino’; no se ha encontrado la entrada lagostino en ninguno de los diccionarios consultados, tan solo se ha podido documentar un caso en un texto del s. XV: “Ende te quemara fuego, e te cortara el espada; comer tea commo lagostino; cresçe commo lagostino, cresçe commo lagosta [...] lagostino se estendio, e bolo” (Anónimo, Biblia ladinada I-i-3, 1995, p. 341VA. Ejemplo extraído del Corpus diacrónico del español [en línea] [23-01-2014]). 33 Quéjese l’alma, pero no la lengua: “Hipólito. ̶ Mi lengua ha jurado, pero no mi corazón” (Hipólito, v. 610, 1977: 349). 34que te precies de atrevido, maldiciente y desvergonçado con todos, sin diferencia de reyes ni vasallos, y valdrá esto para que todos pongan en ti los ojos estimándote por varón fuerte: “Cuenta Dionisio el estoico que, apresado tras la batalla de Queronea, fue conducido a presencia de Filipo. Entonces le preguntó éste quién era, y contestó: «Un observador de tu ambición insaciable». Así suscitó su admiración y quedó en libertad” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, VI, 42, 2011: 298). 577 imiten el semblante. Y en fin serás en tus costumbres selvaje lxiii lxvii 35 y bruto. Destierra de tu ánimo la blandura, modestialxiv y vergüença,lxv y no por eso te salgan colores al rostro. Hallaraste asimismo en lugares públicos y en medio del mayor concurso de gente, donde estarás solo y retirado de comercio, sin traer a tu lado al amigo nilxvi al forastero, que nuestra monarquía es libre y esenta destas ceremonias. Harás también, en presencia de todos, lo que ninguno se atreviera a emprender de secreto, y escogerás el ejercicio y modo más ridículo del acto venéreo.36 Y últimamente podrás, si quisieres, acabar tu vida comiendo de algún pulpo crudo o calamar, y en esto se cifra toda la felicidad y dicha que te procuramos.37 Mercader. Calla ya, que todo cuanto dices es impiedad y gravísimo delito. Diógenes. Ven acá, ¿cualquiera no puede conseguir esto muy fácilmente?, pues no necesitamos para alcançarlxviii lxxii lxxiii lxxiv lxxvi esta gloria de la erudición ni la elegancia del razonarlxix ni de otras burlerías semejantes.lxx El camino es breve, de manera que, aunque tú seas unlxxi vulgar idiota, tal como zurrador o tendero o trocador u oficial, no será parte todo para que no consigas admiración, con tal que te muestres atrevido notablemente y desvergonçado, y aprendas con ecelencialxxv el arte de injuriar a voces a todos.38 Mercader. Yo no te he menester para los ejercicios que sabes, si ya no es que acaso de marinero o de hortelano fueses de provecho en alguna ocasión, y eso será si a lo sumo te dieren por dos monedas. 35 selvaje: ‘salvaje’. Se trata de la forma antigua procedente del provenzal selvatge, que también alternaba con salvatge tanto en provenzal como en catalán, siendo esta última la que daría lugar al adjetivo salvaje del castellano actual. Todas estas formas se remontan al original latino SILVATĬCUS (DRAE, s.vs. selvaje y salvaje). El adjetivo selvaje era menos frecuente que salvaje durante los Siglos de Oro, de hecho, no sería introducido en el Diccionario de la Real Academia hasta su edición de 1832 (Academia Usual [1832], s.v. selvaje). 36 Harás también, en presencia de todos, lo que ninguno se atreviera a emprender de secreto, y escogerás el ejercicio y modo más ridículo del acto venéreo: “Acostumbraba a realizarlo todo en público, tanto las cosas de Deméter como las de Afrodita. Y exponía unos argumentos de este estilo: «Si el comer no es nada extraño, tampoco lo es en el ágora. No es extraño el comer. Luego tampoco lo es comer en el ágora». Masturbándose en público repetidamente, decía: «¡Ojalá se calmara el hambre también con frotarse la barriga!»” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, VI, 69, 2011: 310 y 311). 37 Y últimamente podrás, si quisieres, acabar tu vida comiendo de algún pulpo crudo o calamar: otra de las costumbres de Diógenes era la de comer alimentos crudos para demostrar que, como el resto de bestias, no necesitaba de ninguna cocción previa para su ingesta. Tal fue el extremo al que llevó este planteamiento que “después de haberse comido un pulpo vivo, tuvo un tremendo cólico y murió a consecuencia de éste” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, VI, 76, 2011: 314). 38 zurrador o tendero o trocador u oficial: zurrador: “El que tiene por oficio zurrar y curtir los cueros” (Aut., s.v. zurrador); trocador: “La persona que permuta o trueca una cosa por otra” (Aut., s.v. trocador); oficial: “El que se ocupa o trabaja en algún oficio” (Aut., s.v. oficial). 578 Mercurio. Tuyo es el esclavo, que de buena gana salimos dél, que nos tiene cansadoslxxvii con sus voces y ofendidos con escarnios y afrentas. Júpiter. Ve y llama otro, aquel cirineo vestido de grana y coronado. lxxviii39 Mercurio. Ea, abrid los ojos, que es cosa costosa, que ha menester ricos compradores. Esta es una dichosísima y alegre vida. ¿Hay quien quiera delicias?, ¿hay quien quiera un gran regalón?40 Mercader. Llégate y di qué sabes, que, si me está a cuento, te compraré. Mercurio. Amigo, no le preguntes ni le turbes, ¿no ves que está borracho y que no puede responder con lengua borrosa? lxxix 41 Mercader. ¿Qué hombre de juicio comprará tan vicioso y perdido esclavo, tan fragrante y oloroso? ¡Oh, cómo va dando traspiés y resbalando ajeno de luz y razón! Pero, lo cierto, Mercurio, ¿qué sabe hacer este esclavo y qué facultad tiene? Mercurio. En suma, él es continuo convidado y buen bebedor, y sabe muy bien bailar y dançar lascivo lxxxi lxxxii lxxxiii lxxx y deshonesto al son de una flauta mujeril y en lisonja de un príncipe amante y perdido. Fuera desto, tiene buen gusto en sazonar un plato estraordinario y dispone el aparato de la vianda estremadamente. Al fin, sabrás que este es el padre del deleite, que estudió en Atenas y que sirvió a los tiranos de Sicilia, y 39 aquel cirineo vestido de grana y coronado: Aristipo de Cirene (c. 433-350 a. C.), fundador de la escuela cirenaica, fue el primer discípulo de Sócrates que cobró por sus servicios filosóficos. Debido a la alta remuneración que demandaba, llevó una vida bastante desahogada, de ahí que se presente de “grana y coronado” en esta almoneda. 40 ¿Hay quien quiera delicias?, ¿hay quien quiera un gran regalón?: para Aristipo y sus seguidores, el placer es el fin, y como los placeres son varios, la suma de estos placeres particulares es la que conlleva la felicidad: “Los que se mantuvieron fieles a la doctrina de Aristipo y son llamados Cirenaicos sostienen las tesis siguientes: toman como básicos dos estados de ánimo (pàthe), placer y dolor, de los que uno, el placer, consiste en un movimiento suave, y el otro, el dolor, en un movimiento áspero. Que no difiere un placer de otro, ni ninguno es más placentero que otro. Y lo uno (el placer) es agradable a todos los seres vivos, y lo otro (el dolor) es objeto de rechazo [...] el placer del cuerpo, que es justamente el fin, según dice también Panecio en su obra Sobre las escuelas filosóficas, no es el placer estable, el originado en la remoción de los dolores y que se presenta en la ausencia de perturbación, que Epicuro admite y que afirma que es el fin. Ellos opinan que el fin y la felicidad difieren. Pues el fin es el placer en particular, y la felicidad consiste en la combinación de los placeres particulares, entre los que se cuentan también los pasados y los futuros” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, II, 86 y 87, 2011: 126 y 127); regalón: “Acomodado, delicado o no acostumbrado al trabajo o fatiga” (Aut., s.v. regalón). 41 ¿no ves que está borracho y que no puede responder con lengua borrosa?: de acuerdo con la vida regalada que se acaba de referir (cf. n. 40); con lengua borrosa: acotación descriptiva con la que se pone de relieve la dificultad para hablar que tiene el personaje debido a su estado de embriaguez. 579 lo estimaron mucho. lxxxiv 42 El epílogo de su intento, o de su dotrina, es menospreciarlo todo, servirse de todo y tomar en todo solaz y contento. Mercader. Tiempo es ya de buscar mercader rico y sobrado, que yo no me acomodo a emplear mi dinero en tan alegre vida. Mercurio. Aqueste, ¡oh, Júpiter!, no se venderá según el estado presente. Júpiter. Llévale y trae otro, o sácanos primero aquellos dos, que uno dellos (natural de Abdera)lxxxv lxxxvi lxxxvii lxxxviii lxxxix xciii se ríe, y el otro de Éfeso llora, y ambos huelgan de ser vendidos juntos.43 Mercurio. Poneos aquí en medio. ¿Hay quien compre dos vidas perfetísimas y los varones más sabios de todos los filósofos? Mercader. ¡Oh, Dios, qué cosa tan disforme! El uno no cesa de reír y el otro de todo punto llora. ¡Hola!, digo, ¿qué misterio es ese? Parece que está llorando por alguno. ¿Por qué te ríes?xc Demócrito. ¿Preguntas?, porque todo cuanto hacéis los hombres me parece ridículo, y aun vosotros mismos. Mercader. ¿Qué dices?, ¿que tú te ríes de nosotros y en nada preciasxci nuestras obras? Demócrito. No lo niego, pues no veo cosa de grande lucimiento y arte en todas ellas. Todo es burla y mentira, y una junta de átomos, y un infinito. Mercader. Engáñaste tú si verdaderamente eres vano y sin esperiencia alguna. ¡Oh, desverguença!,xcii ¡que no cese de reírse! ¿Y tú, amigo, de qué lloras? Cierto que entiendo será mucho mejor hablar contigo que con Demócrito.xciv 42 que estudió en Atenas y que sirvió a los tiranos de Sicilia, y lo estimaron mucho: como se ha dicho, Aristipo fue discípulo de Sócrates en Atenas. Posteriormente entraría al servicio de Dionisio de Siracusa; según señala Diógenes Laercio, “Era hábil para adaptarse al lugar, a la ocasión y a la persona, y en cualquier circunstancia recitaba su papel convenientemente. Por eso gozaba de más prestigio que los otros en la corte de Dionisio, disponiendo siempre la coyuntura en su favor” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, II, 66, 2011: 119). 43 aquellos dos, que uno dellos (natural de Abdera) se ríe, y el otro de Éfeso llora: la oposición entre el llanto de Heráclito y la risa de Demócrito como representación de un sistema dual de análisis filosófico es conocida desde la antigüedad; buenos ejemplos de ello los aportan Séneca (Sobre la ira, 10, 5; 2000: 170 y 171) o Juvenal (Sátiras, X; 1991: vv. 29-55). 580 Heráclito. ¡Oh, huésped!, yo soy quien piensa que cualesquier acciones de los mortales son desgraciadas y lastimeras, y que provocan a dolor y llanto sin reservar parte alguna que no esté sujeta y obediente al imperio del hado, y así me afligen y las lloro. No estimo en mucho lo presente xcvii xcviii xcv y lo venidero juzgo sin duda por caduco y frágil, y que ha de abrasarse y consumirse sintiendo esta máquina la misma calamidadxcvi y ruina. De aquí nace mi llanto, y de no hallar sustancia ni firmeça en cosa alguna, que todo se revuelve y mezcla a semejançaxcix de la bebida compuesta de varios licores. La ciencia es ignorancia,c lo mucho es poco y una misma cosa nos aflige y deleita juntamente, y cuantas cosas hay se trastornan y mudan de alto abajo en la farsa y juego desteci mundo. Mercader. ¿Qué es mundo? Heráclito. Un muchacho, un tahúr,cii un jugador de dados, un pleiteante. Mercader. ¿Y qué son los hombres? Heráclito. Dioses mortales.44 Mercader. Y los dioses, ¿qué son? Heráclito. Hombres inmortales. Mercader. ¡Hola!, ¿dices enigmas o cuentas cuentos? Respondes como Apolo y no te esplicas.45 ciii 44 Dioses mortales: este tipo de antítesis encaja a la perfección con los fundamentos del pensamiento heraclíteo, pues precisamente es en la oposición donde se origina todo lo que existe: “Todo sucede según el destino y por la concurrencia de los contrarios se ensamblan los seres [...] Todas las cosas surgen por oposición y fluyen en el conjunto a modo de un río, el todo es limitado y constituye un cosmos” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, IX, 7 y 8, 2011: 460). 45 ¡Hola!, ¿dices enigmas o cuentas cuentos? Respondes como Apolo y no te esplicas: según Diógenes Laercio, incluso el rey Darío, después de constatar la complejidad de su retórica, se vio obligado a solicitar la presencia de Heráclito en Persia por ser incapaz de descifrar sus palabras: “Has publicado un tratado Acerca de la naturaleza difícil de comprender y de explicar. Al interpretarlo en algunos pasajes de acuerdo con tu estilo expositivo, se advierte que contiene una base teórica para explicar el universo entero y los sucesos que acaecen en el mismo, que se deben a un movimiento divino. Pero en la mayoría de temas me encuentro sin entenderlo porque hasta los más enterados en literatura se desconciertan acerca de la interpretación correcta de lo que tú has escrito. Por tanto el rey Darío, hijo de Histaspes, quiere participar de tu enseñanza, y de la educación helénica. Conque acude rápidamente a mi presencia y al palacio real (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, IX, 13, 2011: 462). Debido a esta complejidad retórica, el mercader dice que Heráclito responde “como Apolo”, es decir, de manera tan enigmática como los vaticinios délficos. Al parecer, también Sócrates, según refiere Laercio en la biografía del ateniense, tuvo que vérselas con esta extrema oscuridad discursiva: “Cuentan que Eurípides le dio el tratado de Heráclito y le preguntó: «¿Qué te parece?», y él le contestó: «Lo que he entendido, excelente. Y creo que también lo será lo que no he entendido. Pero es que requiere un buceador de 581 Heráclito. Ni hago caso de vosotros. Mercader. Ni de ti se acordará hombre de seso para comprarte. Heráclito. Yo soy quien manda llorar desde su niñez a todos los que me compran o no me compran.civ Mercader. En verdad que desta enfermedad está cerca de parar en locura, y así no trato de emplear en esta mercadería.46 cv Mercurio. Y estos también quedan en casa por no hallar salida. Júpiter: Venga otro. Mercurio. ¿Quieres aquel ateniense discreto? Júpiter. En buenhora.cvi Mercurio. A ti digo, amigo, ven acá. ¿Hay quien apetezca vida prudente y ajustada?, ¿hay quien compre un varóncvii purísimo? Mercader. Dime, ¿a qué estudio te aplicaste con mayor afición? Sócrates. A querer y amar muchachos, y encaminar con dirección prudente las costumbres de cada uno.47 Mercader. ¿Y qué precio tienes?, que te comprara para maestro de un bello muchacho mío. Delos»” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, II, 22, 2011: 101); ¡Hola!: “Algunas veces se usa desta voz como de admiración cuando se oye alguna cosa que hace novedad” (Aut., s.v. hola). 46 emplear: “Gastar el dinero en alguna compra” (Cov., s.v. emplear). 47 A querer y amar muchachos, y encaminar con dirección prudente las costumbres de cada uno: Sócrates se refiere a la relación que mantenía con sus alumnos, es decir, una relación de erasta, o amante, que se correspondía con el hombre maduro y sabio capaz de ejercer una labor pedagógica, y el erómenos, o amado, que se identificaba con el adolescente tutelado por un adulto de mayor experiencia. Para Sócrates, la relación amorosa entre un erasta y un erómenos, a diferencia del amor “vulgar” o aquel en que se aman “más sus cuerpos que sus almas”, “procede de Urania, que, en primer lugar, no participa de hembra, sino únicamente de varón –y es éste el amor de los mancebos-, y, en segundo lugar, es más vieja y está libre de violencia. De aquí que los inspirados por este amor se dirijan precisamente a lo masculino, al amar lo que es más fuerte por naturaleza y posee más inteligencia. Incluso en la pederastia misma podría uno reconocer también a los auténticamente impulsados por este amor” (Platón, Banquete, 181b-d, 1997: 206). Heródoto da también noticia de la relación entre adultos y adolescentes en la Grecia antigua cuando, hablando de las costumbres de los persas, asegura que “cuando tienen noticias de cualquier tipo de placer, se entregan a él; por ejemplo, mantienen relaciones con muchachos, cosa que aprendieron de los griegos” (Eródoto, Historia, I, 135, 1977: 204). 582 Sócrates. No puedes hallar cosa más a cuento para la compañía y enseñançacviii de ese hermoso niño, porque nocix soy amante de la bellezacx del cuerpo, sino de la hermosura que contemplo en su alma. Y aunque mis discípulos duermen conmigo siendo a todos común una misma freçadilla,cxi es cosa cierta, y ellos lo saben, que no les soy enojoso en locxii más grave que pudieran padecer.48 Mercader. Cosas son increíbles que, siendo amigo de niños, no estés enamorado de otra cosa sino del alma, y más estando hechos a dormir juntos. Sócrates. Júrote por el perro y el plátano que te trato verdad. Mercader. ¡Por júpiter!, ¡que me burlo de esos dioses! Sócrates. ¿Qué dices?, ¿piensas por ventura que el perro no es Dios?cxiii Sin duda ignoras el lugarcxiv que ocupa el perro en Egipto, y la Canícula en el cielo, y el Can Cerberocxv en las sombras infernales.49 Mercader. Dices bien, y confieso mi pecado, mas tratemos ahora de los ejercicios de tu vida. ¿En qué te ocupas? Sócrates. En la fábrica y edificio de cierta ciudad que fundé para mí, en cuya república cxvii cxviiicxvi introduje nueva policía, y se guardan y observan mis decretos y leyes.50 Mercader. Deseo saber alguna de tus premáticas.cxix 48 Y aunque mis discípulos duermen conmigo siendo a todos común una misma freçadilla, es cosa cierta, y ellos lo saben, que no les soy enojoso en lo más grave que pudieran padecer: Alcibíades cuenta lo siguiente sobre la noche que pasó con Sócrates: “me eché debajo del viejo capote de ese viejo hombre, aquí presente, y ciñendo con mis brazos a este ser verdaderamente divino y maravilloso estuve así tendido toda la noche. En esto tampoco, Sócrates, dirás que miento. Pero, a pesar de hacer yo todo eso, él salió completamente victorioso, me despreció, se burló de mi belleza y me afrentó; y eso que en este tema, al menos, creía yo que era algo, ¡oh jueces! –pues jueces sois de la arrogancia de Sócrates-. Así, pues, sabed bien, por los dioses y por las diosas, que me levanté después de haber dormido con Sócrates no de otra manera que si me hubiera acostado con mi padre o mi hermano mayor” (Platón, Banquete, 219 b-d, 1997: 278); freçadilla: “La manta tejida de lana y peluda que se echa sobre la cama” (Cov., s.v. fraçada). La forma freçada, alternante en minoría con fraçada durante los siglos XVI y XVII según demuestran los resultados obtenidos en CORDE, pudo derivar analógicamente del verbo freçar que, aunque significa ‘arrojar estiércol’, podría haber tenido una vinculación con el carácter humilde y en ocasiones andrajoso que se le atribuye a este cubrecama: “La frazada pequeña, rota y despreciable [...] «Caminó por la aspereza de aquellos montes sin más prevención que su breviario y una frazadilla que tendía en el suelo para dormir »” (Aut., s.v. frezadilla). 49 el perro en Egipto, y la Canícula en el cielo: en referencia al dios Anubis, en el primer caso, y a la estrella de Sirio, perteneciente a la constelación del Gran Perro, en el segundo. 50 nueva policía: ‘nuevas costumbres, nuevas normas de conducta’; “La buena orden que se observa y guarda en las ciudades y repúblicas cumpliendo las leyes u ordenanzas establecidas para su mejor gobierno” (Aut., s.v. policia). 583 Sócrates. Oye, pues, el más célebre acuerdo mío, que contiene el parecer que di acerca del matrimonio: su tenor es que no se casen las mujeres, sino que cada una se acomode fácilmente con quien las quisiere.51 Mercader. ¿Eso dices?, ¿y que se borren las leyes del adulterio? Sócrates. Sí, por Dios, y no esas solas, sino todas las otras burlerías desta casta. cxxii 52 Mercader. ¿Y qué sientes de los muchachos que son de conveniente edad? Sócrates. Que esos se repartan ente los insignes y famosos varones en premiocxx de sus hazañas,cxxi no más que para que los quieran bien. Mercader. ¡Oh, qué licencia!, ¡oh, qué sabiduría! Y, en fin, ¿qué más contiene toda tu enseñança? Sócrates. La consideración de las ideas y ejemplares de todo cuanto tiene ser, porque todo lo que miras, la tierra y lo que está sobre ella, el cielo y el mar tiene su retrato en dibujo,cxxiii cxxiv cxxvi su imagen en bosquejo fuera del distrito del mundo.53 Mercader. Y di, ¿dónde esisten? Sócrates. No esisten,cxxv porque si las sombras tuviesen ser, dejarían de ser sombras. Mercader. Yo no sé qué figuras o apariencias son esas ni las veo. Sócrates. Con razón, porque tu alma, sin la luz del entendimiento, está confusa y ciega, al contrario de lo que pasa en mí, que estoy viendo el retrato de cada uno, el tuyo y el mío que está escondido, y últimamente veo duplicado cuanto hay. Mercader. Mío serás en conclusión, pues eres sabio y tienes tan aguda vista. Acaba, Mercurio, di qué quieres por este. Mercurio. Dos talentos. cxxvii54 51 su tenor es que no se casen las mujeres, sino que cada una se acomode fácilmente con quien las quisiere: Aristóteles, República, V, 557c (1992: 258). 52 burlerías: “Vale asimismo engaño, ilusión y apariencia engañosa y falaz” (Aut., s.v. burlería). 53 La consideración de las ideas [...] fuera del distrito del mundo: en alusión a la teoría de las ideas. 54 talentos: “Moneda o suma de monedas que usaron los antiguos en diversos reinos cuyo valor fijo no está averiguado por dársele variamente según la diversidad de las provincias” (Aut., s.v. talento). 584 Mercader. Mío es por el tanto, y después entregaré el dinero. Mercurio. ¿Cómo te llamas? Mercader. Dióncxxviii cxxix de Zaragoça.55 Mercurio. Llévale en buen’hora, y llega ya, cxxxi cxxxii cxxxiii cxxx Epicuro. No sé si habrá quién le compre por ser éste discípulo del que se reía, y también del otro borracho que ha rato pregonamos, si bien este les hace ventaja en la inteligencia de una cosa, y por otra parte fue más impío que ellos, y fuera desto se dejó llevar de la gula y deleite.56 Mercader. ¿Y cuánto pides? Mercurio. Docientos reales de plata.57 Mercader. Helos aquí, y dime, que lo ignoro, ¿de qué se alimenta? Mercurio. Bien come dulces y cosas de miel, y especialmente higos. Mercader. Bien está, yo le daré cuanto pan de higos hubiere. Júpiter. Llama otro.cxxxiv cxxxv cxxxvi Digo aquel velloso de cuerpo y severo de rostro, aquel estoico del portal.58 55 Dión de Zaragoça: es decir, Dión de Siracusa, o Zaragoza de Sicilia, topónimo por el que también era conocida esta ciudad en los Siglos de Oro: “todos dicen que la isla de Sicilia se llamó primero Siciania, de los sicanos, primeros pobladores. Tomaron este apellido de Sicorio, Río de España, que pasa por Lérida. Navegaron a Sicilia con grandes compañías de españoles; esto fue antes de la guerra de Troya, y edificaron la ciudad antigua de Zaragoça de Sicilia. Nadie puede dudar que haya sido desta ciudad aquel Italo que reinó muchos años en la dicha ciudad de Zaragoça de Sicilia y después pasó a Italia, donde fue el primero rey de aquella tierra y dio su nombre a la nación y la provincia” (Carlos Martell, Anales del mundo desde la creación de él y un tratado del origen de las poblaciones de toda Europa, pp. 39 y 40, Zaragoza, 1662 [Madrid. Complutense, BH FLL Res.493]). Dión de Siracusa fue un íntimo amigo y discípulo de Platón. Intentó aplicar en Sicilia el ideal de estado planteado por su maestro. Sin embargo, Dionisio II, tirano regente en la isla y sobrino de Dión, se negó a seguir la filosofía política del ateniense, lo que condujo a Dión al exilio tras la trama urdida por el consejero real Filisto. Años más tarde, después de conocer por Platón en Olimpia que el tirano no se encontraba en la isla, Dión comandaría una exitosa campaña que derrocaría a Dionisio II de Siracusa (New Pauly, s.v. Dion). 56 y llega ya, Epicuro. No sé si habrá quién le compre por ser éste discípulo del que se reía [...] y fuera desto se dejó llevar de la gula y deleite: “Epicuro –que se opuso a las concepciones fundamentales de los estoicos, platónicos y peripatéticos, acercándose, en cambio, a las de los cirenaicos- partió de una doble necesidad: la de eliminar el temor a los dioses [...] y la de desprenderse del temor a la muerte [...] La felicidad se consigue, por consiguiente, cuando se conquista la autarquía y a través de ella, la ataraxia, no para insensibilizarse por completo, sino para alcanzar el estado de ausencia de temor, de dolor, de pena y de preocupación. El sabio debe suprimir todos los obstáculos que se oponen a la felicidad y cultivar todo aquello (por ejemplo, la amistad) que contribuya a aumentarla” (Ferrater Mora, s.v. Epicuro). Aunque el pensamiento de Epicuro se encuentra influido por Demócrito y Aristipo de Cirene, según Laercio, citando a Apolodoro, fue discípulo de Nausífanes y de Praxífanes (Diógenes Laercio, Vidas de los filósofos ilustres, X, 13, 2011: 516). Para Epicuro, véase García Gual (2002). 57 reales: “Moneda de plata que vale treinta y cuatro maravedís, por tener las armas reales” (Cov., s.v. real). http://cisne.sim.ucm.es/search%7ES6*spi?/hBH+FLL+Res.493/hBH!x+FLL!x+Res!t.!c493/-3,-1,,B/browse 585 Mercurio. Bien dices, y me parece que gran concurso de gente le espera, que le salió en la plaçacxxxvii cxxxviii al encuentro. Vendo la misma virtud y el vivir más ajustado y puro. ¿Hay quien guste de saberlo todo? Mercader. ¿Qué dices? Mercurio. Digo que este solo es el sabio, el bueno, el justo, el fuerte, el rey, el orador, el rico, el legislador y todo cuanto hay deste género. Mercader. Y dime, amigo, por Dios, si acaso es este solo el cocinero y el zurradorcxxxix y el oficial, y todo lo que hay deste jaez.59 Mercurio. Así me lo parece. Mercader. Llégate, amigo, y dime, pues que te compro, ¿qué tal eres? Y ante todas cosas sicxl te pesa de servir y ser vendido. Crisipo. De ninguna manera, que estas no son de las cosas que están en nuestra mano, y las que no están a nuestra disposición y debajo de nuestro poder son indiferentes. Mercader. Yo no entiendo lo que dices. Crisipo. ¿Qué dices?, ¿no sabes que hay destas cosas unas principales y otras, al contrario, acesorias?cxli Mercader. Ni aun ahora lo entiendo. Crisipo. Tienes razón, porque no has estudiado nuestras vocescxlii cxliii cxliv ni tienes disposición para aprender fácilmente. Pero el estudiante lógico con su discurso no solo alcança esta locución, sino la diferencia que hay de calidad y cantidad y la que hay entre lo acidental y lo que no lo es.60 58 aquel estoico del portal: “Una stoá, palabra griega que ha dado nombre a los estoicos, es lo más parecido a una galería o porche” (Luciano, II, 1988: p. 44, n. 13). 59 zurrador: cf. n. 38. 60 la diferencia que hay de calidad y cantidad y la que hay entre lo acidental y lo que no lo es: “Cantidad se dice, según Aristóteles, de «lo que es divisible en dos o varios elementos integrantes, cada uno de los cuales es, por naturaleza, una cosa única y determinada». Según ello, una multiplicidad es una cantidad si es numerable, y una magnitud si es mensurable”. El concepto de cantidad forma parte de las categorías aristotélicas, al igual que el de cualidad, que es “aquello en virtud de lo cual alguien tiene algo, es decir, la cualidad es algo perteneciente a la «gente». Puede entenderse esta concepción entendiendo que las cualidades son propiedades como ‘es blanco’, ‘es alto’, ‘es estúpido’, etc., pero puede ampliarse esta 586 Mercader. Por tu filosofía te ruego que hayas por bien esplicarme cxlvi cxlvii cxlviii cxlix cxlv qué es acidente y fuera de acidente, que tiene un no sé qué la repetición destos términos que me cansa. Crisipo. Harelo de buena gana. Haz cuenta que un hombre estuviese cojo y, en el mismo pie de que cojea, se hiriese de repente en alguna piedra: este tal, por acidente, se halla cojo, y la nueva herida, sobre acidente.cl Mercader. ¡Gran agudeza! Y bien, ¿qué estudio hiciste con eminencia? Crisipo. La sofistería de mis razones, cliii cli con que enredo y ato, y al fin hago enmudecer a los que argumentan conmigo y en cierta forma los reprimo y refreno. Su nombre destaclii maña u oración es el muy célebre silogismo.61 Mercader. Ordena, por Dios, un valiente silogismo sofístico que no tenga respuesta. Crisipo. Helo aquí: ¿tienes algún muchacho? Mercader. Sí tengo. Crisipo. Y si un cocodrilo, que acaso se paseaba a la orilla de un río, le arrebatase, y el cocodrilo prometiese volverle con tal que adivinases la determinación del cocodrilo acerca de volver el muchacho, ¿qué dirías en tal caso que había decretado el cocodrilo?62 cliv definición de cualidad afirmando que la cualidad es aquello en virtud de lo cual alguna cosa tiene alguna propiedad: alto, hermoso, rugoso, redondo, etc.” (Ferrater Mora, s.vs. cantidad; cualidad). Con respecto al tecnicismo filosófico accidente, según la perspectiva aristotélica que parece seguirse en el texto, es “«lo que pertenece a un ser y puede ser afirmado de él en verdad, pero no siendo por ello ni necesario ni constante» [...] Lo accidental se distingue por ello de lo esencial, de tal modo que el accidente es fortuito y contingente, puede existir o no existir” (Ferrater Mora, s.v. accidente). 61 el muy célebre silogismo: “La palabra, que en su origen significa cálculo y que Platón usara como razonamiento en general (cf. Teet., 186d), fue adoptada por Aristóteles para indicar el tipo perfecto del razonamiento deductivo, definido como «un discurso en el cual, puestas algunas cosas, otras resultan necesariamente» (An. Pr., I, 1, 24b 18; I, 32, 47 a 34). Las características fundamentales del S. aristotélico son: 1) su carácter mediato; 2) su necesidad. El carácter mediato del S. depende del hecho de ser la contraparte lógico-lingüística del concepto metafísico de sustancia. En virtud de esto, la relación entre dos determinaciones de una cosa no se puede establecer sino a base de lo que la cosa es necesariamente, o sea de su sustancia y, por ejemplo, si se quiere decidir si el hombre tiene la determinación de «mortal», lo único que se puede hacer es considerar la sustancia del hombre (lo que el hombre no puede ser) y razonar de la manera siguiente: “Todos los hombres son animales; todos los animales son mortales; por lo tanto, todos los hombres son mortales” (Nicola Abbagnano, s.v. silogismo). 62 le arrebatase, y el cocodrilo prometiese volverle [...] volver el muchacho: se detecta un uso leísta en el pronombre proclítico de arrebatar y el enclítico de volver. Asimismo, según se ha señalado antes (cf. n. 7), la preposición a como marca de objeto directo de persona no fue obligatoria hasta final del s. XVII, de 587 Mercader. La pregunta tiene difícil respuesta porque dudo lo que debo adivinar para que se me vuelva el muchacho.clv Y ruégote, por Dios, le respondas de suerte que le conserves vivo, no sea que se anticipeclvi desordenadamente y se le trague.63 Crisipo. Ten buen ánimo, que pienso enseñarte otras cosas que te asombren y pasmen. Mercader. ¿Como qué? Crisipo.clvii clviii clxii Al que siega, al que señorea y, sobre todo, la Electra, y el escondido razonar.64 Mercader, ¿Qué sofistería es esa?, ¿y quién es la Electra de que tratas? Crisipo. Electra es la muy celebrada hijaclix de Agamenón, que a un mismo tiempo sabía una misma cosa y no la sabía, y así sucedió que, no habiendo conocido a su hermano Orestes, que estaba en pie delante della,clx sabía bien que Orestes era su hermano y no sabía si era aquél Orestes. Demásclxi desto, oirás otro enigma no poco misterioso y admirable. Responde, ¿conociste a tu padre? Mercader. Conocile muy bien. Crisipo. Y si yo pusiese junto a ti una figura cubierta y te preguntase “¿conócesla?”, ¿qué responderías? Mercader. Que no la conocía. Crisipo. Pues, si siendo este tu padre, no le conoces, claro está que no conociste a tu padre. lo que se deduce que la contracción al formada con el artículo tampoco lo fuera en casos como volver el muchacho. 63 le conserves vivo [...] se le trague: una vez más, se pueden identificar usos leístas. 64 Al que siega, al que señorea y, sobre todo, la Electra, y el escondido razonar: “Continúa Crisipo anonadando a su eventual comprador. Se trata de cuatro tipos de lógoi que cómodamente traducimos por «razonamientos». Dado que «Electra» y el «Oculto» se explican, procede decir dos palabras respecto de los primeros. El «Segador» se basa en un empleo engañoso de la negación; al parecer, alguien se encargaba de demostrar que un hombre que iba a segar un campo no podía hacerlo; de ahí su nombre. El «Señor» consiste en que de cuatro proposiciones deben escogerse tres, al tiempo que se desecha una. Si observamos el funcionamiento del «Electra» y el «Oculto», veremos que todo se basa en el empleo ingenioso y sistemático de la falacia, para que, pase lo que pase y se responda lo que se responda, el oponente lleve siempre las de perder” (Luciano, II, 1988: 46 y 47, n. 17). 588 Mercader. No vengo en eso, pues corriendo el velo con que está cubierto se descubrirá el engaño. Pero dime, ¿qué se alcançaclxiii con tu ciencia?, y, al fin, ¿qué harás en llegando a lo sumo de la virtud?65 Crisipo. Procurar las cosas que ocupan el primer lugar en la naturaleza, como riquezas y buena salud, y otras destaclxiv clxvi clxvii clxviii clxix casta. Los principios serán dificultosos por el mucho trabajo y estudio de libros de muy pequeña letra, y juntar interpretaciones y tropezarclxv a cada paso en solecismos y mal lenguaje y, en suma, no se puede llegar a la cumbre desta sabiduría de otra manera que habiendo primero bebido tres veces por su orden la yerba vedegambre.66 clxx Mercader. Superiores son tus documentos y dignos de un fuerte varón. Empero, ser logrero mísero,67 cual te miro, ¿cómo se compadece con ser también varón que usa de tal bebida y está ya capaz de toda virtud? Crisipo. Prométote que es solo de un sabio saber dar a logro, y que, siendo propioclxxi clxxii clxxiii clxxiv clxxv de un filósofo coger con silogismos, no está muy lejos de adquirir con logros, y que así le toca al sabio ejercitar lo uno como lo otro.68 Y más que no debe contentarse, como se usa, con una ganancia sola, sino traer por consecuencias unas usuras de otras, si acaso no es que ignoras que hay cambios y recambios primeros y segundos a fuer de dilatada descendencia. También sabrás que se ordena vulgarmente cierto silogismo en esta forma: si uno logreare una vez, puede coger segundo logro. Este cogió ya el premio primero, luego puede coger el segundo. Mercader. Según eso, diremos que haces la misma cuenta en la cobrança del salario que te pagan tus discípulos, debiendo ellos solos tener remuneración de su virtud. 65 en llegando: en el castellano áureo únicamente se podía utilizar la preposición en para introducir participios de presente. Su valor es siempre temporal y, pudiendo ser sustituida semánticamente como ‘tan pronto como’, solía indicar una acción terminada justo en el momento de la enunciación (Keniston, 38. 215). 66 no se puede llegar a la cumbre desta sabiduría de otra manera que habiendo primero bebido tres veces por su orden la yerba vedegambre: “Crisipo, para excitar su inventiva, purificó su mente por tres veces con eléboro” (El satiricón, 89, 1984: 124); vedegambre: “yerba conocida, dicha eléboro blanco” (Cov., sv. vedegambre). 67 logrero: ‘usurero’, “el que tiene ruin trato. Dar a logro, algunas veces, sinifica dar alguna cosa a persona que nos la ha de gratificar mejorada” (Cov., s.v. logrero). 68 coger [...] logros: coger: “coger a uno a palabras, hacerle caer en la red para obligarle o engañarle” (Cov., s.v. coger); logros: es decir, aquí ‘embustes’, al igual que los silogismos, que sobrepasan la argucia meramente dialéctica añadiendo un componente pecuniario, “del nombre latino lucrum, que es la ganancia que proviene ultra de la suerte o capital” (Cov., s.v. logro). 589 Crisipo. Está bien, pero también es cierto que no llevo gajes por mí, sino por el gusto de quien me los da. Y si hay desperdiciados y guardosos, yo sigo a los unos y a mis discípulos acomodo con los otros.69 Mercader. Por mí fe que te engañas, pues al mancebo obligas a ser pródigo y al rico como tú limitado y estrecho. Crisipo. ¿Y tú, hola, burlas?, ¿y motéjasme? Guárdate, no te coja con algún intricado silogismo.70 Mercader. ¿Qué me puedes hacer con tales armas? Crisipo. ¿Qué?, meterte en dudas, ponerte en silencio y confundir y trastornarte el sentido, y, sobre todo, transformarte en piedra si se me antoja. Mercader. ¿Qué transformación es esa de piedra?,clxxvi clxxvii ¿cómo, amigo?, dímelo, que ni aún tú me pareces a Perseo.71 Crisipo. Yo te lo diré. Pregunto, ¿la piedra es cuerpo? Mercader. Sí es. Crisipo. Y el viviente, ¿no es también cuerpo? Mercader. Concedo. Crisipo. ¿Tú eres viviente? Mercader. Claro está. Crisipo. Luego, pues eres cuerpo, piedra eres. 69 gajes [...] desperdiciados [...] guardosos: gajes: ‘sueldo’, “el acostamiento que el príncipe da a los que son de su casa y están en su servicio, aunque antes se estendía a sinificar las pagas que se hacían a los soldados y gente de guerra” (Cov., s.vs. gages); desperdiciados: ‘derrochadores’, “Se toma también por desperdiciador y que gasta por hábito y costumbre” (Aut., s.v. desperdiciado); guardosos: “El que tiene gran cuidado en no enajenar ni expender sus cosas ni desperdiciar nada” (Aut., s.v. guardoso). 70 ¿Y tú, hola, burlas?, ¿y motéjasme? [...] intricado: es decir, Crisipo no entiende que el mercader desprecie el sistema filosófico tan conveniente que le está vendiendo y, además, se permita el lujo de criticar su actitud moral; intricado: “llamamos intricado todo lo confuso, mal digesto, reversado” (Cov., s.v. intricado). 71 que ni aún tú me pareces a Perseo: es decir, a Perseo utilizando la cabeza de la Gorgona Medusa como arma para convertir en piedra, tal y como hizo con Fineo, tío y pretendiente de Andrómeda, o con Polidectes, el tirano de la isla de Sérifos, hasta que se la entregó definitivamente a Atenea (Grim., sv. Perseo). 590 Mercader. Niego, pero por Dios me saques de esteclxxviii clxxix clxxx clxxxi clxxxii clxxxiii clxxxiv enredo y me vuelvas hombre. Crisipo. No es muy difícil, ya te restituyo. Ten cuenta y dime, ¿todo cuerpo es viviente? Mercader. No es viviente. Crisipo. ¿Por ventura la piedra es viviente? Mercader. Niego. Crisipo. ¿Y tú eres cuerpo? Mercader. Visto está. Crisipo. Luego, si tú eres cuerpo, ¿viviente eres? Mercader. ¡Oh, qué bien lo probaste!, pues sentí mis piernas como si fueran las de Níobe, frías cual mármol y endurecidas. Pero no quedaré sin el esclavo. ¿Cuánto he de pagar? Mercurio. Mil y docientos reales de plata. Mercader. Helos aquí. Mercurio. ¿Y tú solo eres el comprador? Mercader. No, por Dios, sino todos aquellos que ves allí. Mercurio. A fe que hay hartos de robustas fuerças, y fuera más conveniente que trabajaran con los segadores del campo. Júpiter. ¿En qué te detienes? Llama otro. Mercurio. Ea, que te llamo, peripatético. clxxxv72 A ti digo, el honesto, el rico, el honrado. Acaba ya, que entre todos eres el más precioso y vendible, como quien solamente lo sabe todo. 72 Ea, que te llamo, peripatético: Diógenes Laercio explica el origen de este adjetivo en su biografía de Aristóteles: “Dice Hermipo en sus Vidas que estando él de embajador en representación de Atenas en la corte de Filipo fue designado escolarca en la Academia Jenócrates. En cuanto él regresó y vio que la escuela estaba dirigida por otro, eligió el paseo que hay en el Liceo para filosofar en compañía de sus 591 Mercader. ¿Qué tal es este? Mercurio. Es templado, justo y bien morigerado,clxxxvi clxxxvii clxxxviii clxxxix y lo que es más, que es hombre duplicado. Mercader. ¿Cómo es eso? Mercurio. Digo que parece un esclavo dentro y otro fuera, y así, si los llevares a casa, advierte que a uno llames interior y esterior al otro. Mercader. ¿Qué ha estudiado profundamente? Mercurio. El conocimiento de tres suertes de bienes, que son los de la alma, cuerpo y fortuna.73 Mercader. Lo natural sabe, ¿y en cuánto se vende? Mercurio. En dos mil reales de plata. Mercader. Mucho es, cierto. Mercurio. En verdad que te engañas, porque el esclavo parece adinerado y por más que te alargues en el precio no has de perderte en la mercadería. Fuera de que puede también enseñarte qué tiempo vive un mosquito y cuántos grados de hondura penetran en el mar los rayos del sol y, finalmente, qué alma tienen los ostiones.74 Mercader. ¡Ay, Dios, y qué grandes sutilezas!cxc Mercurio. Si eso te admira, oirás cosas más agudas de la sustancia genital, esto es, de la generación y de la forma del embrión en el vientre, y cómo se ríe el hombre y cómo el jumento, siendo animal también, no puede reírse ni navegar ni edificar. Mercader. Cierto que es admirable lo que cuentas, y tu dotrina de mucha utilidad, y por tanto te compraré en los dos mil reales.cxci discípulos dando vueltas hasta la hora de las unciones de los atletas. Por eso fue llamado peripatético. Sin embargo, otros dicen que fue porque acompañaba a Alejandro, que se recordaba dando paseos tras una enfermedad y charlaba con él” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, V, 2, 2011: 229 y 230). 73 El conocimiento de tres suertes de bienes, que son los de la alma, cuerpo y fortuna: según Laercio, Aristóteles dijo que “la felicidad era la conjunción de tres bienes: los del alma, a los que califica como principales por su poder; en segundo lugar los del cuerpo, salud, vigor, belleza y los parecidos; y en tercer lugar, de los externos, como riqueza, nacimiento noble, buena reputación y otros por el estilo” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, V, 20, 2011: 243); la alma: cf. n. 18. 74 ostiones: ‘especie de ostra’, “pescadillo de concha [...] Hay muchas especies dellas. Algunos corruptamente la dicen ostia y ostión” (Cov., s.v. ostra). 592 Mercurio. ¿Quién resta ahora? Aquel filósofo escudriñador. Llégate, Pirria,cxcii cxciii cxciv que luego hemos de pregonarte, y así durará poco la almoneda. ¿Hay alguien que le compre?75 Mercader. Yo, pero dime, que se apartan y corren muchos, ¿qué sabes? Filósofo. Nada. Mercader. Pues, ¿por qué? Filósofo. Porque es nada todo cuanto hay. Mercader. Luego, ¿ni nosotros somos algo? Filósofo. Ni aun eso sé yo. Mercader. Luego, ¿ni tú tampoco eres algo? Filósofo. Eso sé yo mucho menos. Mercader. ¡Oh, ignorancia! Pero, dime, ¿qué significa ese peso? Filósofo. De censurar opiniones y ajustallas con igualdad, mas después que conozco su semejança y que tienen igual peso, me quedo en la mismacxcv duda que antes de su verdad y valor. Mercader. Y dejando esto aparte, ¿cómo te portas en lo demás? Filósofo. A todo salgo, si no es a correr esclavos fugitivos. cxcvi 76 Mercader. ¿Por qué?, ¿tan difícil es? Filósofo. Sí, amigo, porque no los alcanço. Mercader. Tienes razón, y así me pareciste flojo y perezoso.cxcvii Y, en fin, ¿cuál es el blanco de tu profesión? 75 Pirria: o Pirrón de Élide, conocido por ser el primer escéptico. El pirronismo plantea la imposibilidad de llegar a certeza alguna: “se cree que filosofó del modo más severo, introduciendo la doctrina de la incomprensibilidad (acatalepsía) y de la suspensión del juicio (epoché), como afirma Ascanio de Abdera. Pues aseguraba que nada es bueno ni malo ni justo ni injusto. Y de igual modo que en todas las cosas nada es verdad, sino que los hombres actúan en todo por convención y costumbre, pues no es cada cosa más lo uno que lo otro” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, IX, 61, 2011: 486). Aunque aquí se menciona su nombre, es curioso que en la lista de interlocutores se le designe como “otro filósofo” y “filósofo” sin más en las intervenciones que realiza en el diálogo. 76 correr: “Vale asimismo perseguir, acosar y maltratar a alguna persona” (Aut., s.v. correr). 593 Filósofo. Ignorar y no oír cosa ni verla.77 Mercader. ¿Que también eres sordo y ciego juntamente? Filósofo. Y añade más la falta de juicio y, en suma, soy un gusano. cxcviii cxcix 78 Mercader. Por eso he de comprarte. ¿Qué dinerillo pides? Mercurio. Una moneda griega. Mercader. Helacc aquí. Hola, ¿qué dices?, ¿que ya eres mío? Filósofo. Que no es cierto. Mercader. No vengo en eso porque te compré y pagué de contado. Filósofo. Pensándolo estoy y lo estoy dudando. Mercader. Déjate de eso y acompáñame como debes. Filósofo. ¿Quién sabe si es verdad lo que afirmas? Mercader. ¿Quién?, el pregonero y mi dinero, y los que estaban presentes. Filósofo. Luego, ¿hay aquí algunos dellos?cci ccii Mercader. Ahora bien, yo probaré a tu costa que soy tu dueño echándote a una tahona.79 Filósofo. Todavía lo dudo. Mercader. Por Dios que te he condenado y notificado la sentencia. 77 Ignorar y no oír cosa ni verla: la impasibilidad es uno de los comportamientos más representativos de la actitud pirrónica; Diógenes Laercio refiere varias anécdotas al respecto: “una vez que Anaxarco cayó en un pantano, pasó de largo sin socorrerle. Como algunos lo acusaran de esto, el propio Anaxarco lo elogió por su carácter impasible e indiferente [...] Cuentan también que, cuando le aplicaron unos medicamentos abrasivos, incisiones y cauterizaciones en una herida, ni siquiera contrajo el entrecejo” (Diógenes Laercio, Vida de los filósofos ilustres, IX, 63 y 67, 2011: 487-489). 78 la falta de juicio: es decir, la carencia de afirmación alguna por no poder llegar a ninguna conclusión fiable. 79 tahona: lo mismo que atahona: “es un molino en seco de que usan dentro de las fortalezas y en los lugares donde no tienen molinos de agua, a veces mueven la rueda los hombres, a veces bestias” (Cov., s.v. atahona). 594 Mercurio. Y tú, filósofo, acaba ya de acompañar a tu dueño, pues te compró. Y no le contradigas, y vosotros vendréis mañana, que se hará almoneda de idiotas, oficiales y la demás canalla. Esclavos.cciii Graduaciones. Precios. Sócrates Primero 12000.rs.de plata. Aristóteles Segundo 2000.rs. de plata. Crisipo Tercero 1200.rs. de plata. Epicuro Cuarto 200.rs. de plata. Pirria Quinto 100.rs. de plata. Pitágoras Sexto 10.rs. de plata. Diógenes Séptimo 12.mrs. de plata. Aristipocciv Heráclito Demócritoccv 595 VI. 6. 1. APARATO DE VARIANTES i En el impreso R/ 16912 se ha añadido un punto manuscrito con tinta sobre el punto que sigue a Indias, formando así dos puntos, tras los cuales se puede leer mi señor, adición que también se realiza de manera manuscrita. Por tanto, teniendo en cuenta solamente esta última característica, no se puede afirmar que existan dos estados diferentes de la prínceps de 1634. El manuscrito C2, como ya ocurría en el caso de la copia del Discurso que le precede, transcribe el pie de imprenta del impreso: en Madrid, año de 1634. En el manuscrito E2 se lee Dedicado al Excelentísimo Señor Condeduque después de traducido en vulgar. A continuación se transcribe el argumento, concluyendo con una rúbrica indeterminada. En este folio se detecta la segunda mano de las cuatro que se distinguen en el testimonio E2, ya que la primera se registra en el folio que le precede (130r), donde se puede leer la dedicatoria. Esta es la mano que copia la mayor parte del diálogo, exceptuando los fragmentos indicados en la anotación del aparato de variantes. En D2 tan solo se lee el título Almoneda de vidas seguido de Diálogo de Luciano, dando paso a su vez a la lista de nombres de los interlocutores y, finalmente, al diálogo. ii En esta dedicatoria, ubicada antes del título y el argumento, se registra la primera de las cuatro manos que se han localizado en el testimonio E2. iii Grecia] gracia E2 iv fidelidad] fledidad E2 v deste] de este E2 vi Desde la relación de interlocutores hasta consigo cierta gravedad aparece copiado por la tercera mano detectada en E2. vii plaça] plaza C2 D2 viii siguiente] siguinte E2 ix manifieste primero] manifieste el primero E2 x Junto a esta palabra se encuentra un asterisco en el impreso que lleva a una nota marginal donde se puede leer: Pitágoras y su seta de pitagóricos. Los manuscritos C2 y D2 no contienen estas notas marginales que se pueden leer en la editio princeps. El manuscrito E2 tiene las mismas notas marginales que el impreso; son idénticas, salvo por las variantes que se indican en este aparato crítico. xi cabellera] caballera D2 xii A partir de esta intervención de Mercurio, continúa la copia realizada por la mano principal en E2, es decir, la misma mano que transcribe el título, el argumento y el resto del diálogo hasta su final. xiii Mercurio. Ea, Pitágoras] Mercurio. Pitágoras D2 xiv deste] de este D2 xv La palabra está abreviada como buẽ en el impreso, por tanto, se podría hacer la lectura tanto de buen como de buena; en este caso, teniendo en cuenta el resto de testimonios, se ha elegido la forma apocopada. xvi La palabra Samo se encuentra anotada al margen: Samo: Isla del mar jonio, a la vista de Éfeso. xvii contienen] contiene D2 xviii dotrina] doctrina C2 D2 xix Con nota al margen en la que se lee: El hijo de Creso habló de seis meses de edad. xx esto] desto E2 xxi Nota marginal en la que se lee Hace la cuenta así; a continuación se indica una columna de números desde el 1 (primero de la columna) hasta el 4 (último). Después de esta columna, una raya y, debajo de esta, un 10 señalando la suma de los números anteriores. Por último, debajo del 10, hay otra raya que cierra la cuenta. xxii perfeto] perfecto D2 xxiii La palabra nuestro tiene un asterisco que lleva a la siguiente nota: Alude a dos observaciones suyas; en el número 3, su triángulo, y en el número 4, su juramento. xxiv Mercader. Pues, por tu mayor] Mercader. Pitágoras. Por tu mayor D2 xxv alcanço] alcanzo C2 D2 xxvi Después desto, huésped, estudiarás la materia de los elementos, tierra y aire, agua y fuego] Después desto, güésped, estudiarás la materia de los elementos, tierra, aire, agua y fuego E2 // Después de esto, huésped, estudiarías la materia de los elementos, tierra y aire, agua y fuego D2 xxvii la] el C2 D2 xxviii obscura] oscura E2 xxix Cuentas maravillas] Cuentas más maravillas D2 xxx habla] hablo E2 xxxi vez] voz D2 596 xxxii deste] de este D2 xxxiii del] de el E2 xxxiv dracmas] dragmas C2 D2 xxxv La palabra Dracmas se encuentra anotada: Diez reales de plata poco más. xxxvi del] de el E2 xxxvii Con nota que dice: Antiguamente se llamó Magna Grecia. xxxviii Júpiter. Llévenle y venga otro.] Júpiter. En todo caso, llévenle y traigan otro D2 (parece que ha existido un salto de igual a igual con respecto a la siguiente intervención de Júpiter, donde se omite el sintagma preposicional En todo caso erróneamente aquí copiado; cf. n. xl). xxxix del] de C2 D2 xl Júpiter. En todo caso.] Júpiter. D2 xli zurrón] çurrón E2 xlii Con nota donde dice: Diógenes y su seta de cínicos. xliii llega aquí y da] llega aquí, da E2 xliv perfeta] perfecta D2 xlv Anotado: Plagiario es quien compra o vende libres o esclavos hurtados. xlvi Según la nota marginal, Areópago: Tribunal severísimo de Atenas. xlvii Anotado: Alude al sobrenombre de Diógenes Cínico o Canino. xlviii ecelencia] excelencia E2 D2 xlix amenaças] amenazas C2 D2 l Mercader. Pues ¿cómo no has vestídote la piel de león ya que en el cayado le pareces? Diógenes. Esta pequeña capa suple las faltas de la piel del león, y remedando sus acciones] Mercader. Pues ¿cómo no has vestídote la piel de león ya que en el cayado le pareces? Diógenes. Esta pequeña capa suple las faltas de la piel del león, y reme donde sus acciones E2 // Mercader. Pues ¿cómo no has vestídote de la piel de León y remedando sus aciones D2 (error por salto de igual a igual). li profeta] profecta E2 lii razonamiento] raçonamiento E2 liii profeta] profecta E2 liv El pronombre esto se encuentra tachado en C2 entre todo y debe, y escrito a manera de enmienda en el espacio superior entre porque y todo, con lo que se lee porque esto todo debe estimarse en lugar de porque todo esto debe estimarse. lv propria] propia E2 lvi Con nota: Yerbas que se llaman hombrecillos, o cuerpo de hombre, y se comen en vez de espárragos. lvii En el impreso hay un punto y aparte, no dos puntos. La frase de Eurípides se encuentra sangrada a continuación; después Diógenes prosigue con sus consejos. lviii l’alma] el alma E2 lix Con apóstrofo en el impreso. lx desvergonçado] desvergonzado C2 D2 lxi estraordinaria] extraordinaria C2 D2 lxii imitando algún] imitando a algún E2 lxiii selvaje] salvaje D2 lxiv En C2 la palabra modestia aparece a modo de enmienda en el espacio superior entre blandura y vergüenza. lxv vergüença] vergüenza C2 D2 lxvi La conjunción y se encuentra tachada y corregida por ni. lxvii destas] de estas E2 lxviii alcançar] alcanzar C2 lxix razonar] raçonar E2 lxx ni de otras burlerías semejantes] ni otras burlerías semejantes? A2 Esta oración causal aparece en el impreso con un signo de interrogación al final, signo que considero erróneo. lxxi un] ul C2 lxxii zurrador] çurrador E2 lxxiii u] un E2 lxxiv desvergonçado] desvergonzado C2 D2 lxxv ecelencia] excelencia E2 D2 lxxvi Con nota: De valor de doce marcos de plata poco más o menos. lxxvii cansados] cansado D2 lxxviii Con nota marginal: Aristipo y su seta de cirenaicos. lxxix razón] raçón E2 597 lxxx y sabe muy bien bailar y dançar lascivo] y sabe muy bien bailar y danzar lascivo C2 // y sabe muy bien danzar lascivo D2 lxxxi Anotación: Dionisio Tirano de Zaragoça de Sicilia. lxxxii sazonar] saçonar E2 lxxxiii a los tiranos] a los atiranos D2 lxxxiv Aqueste] Aque este D2 lxxxv Abdera] Abderas D2 lxxxvi Con nota: Abdera ciudad marítima de la Tracia o Romania. lxxxvii Palabra anotada: Éfeso ciudad ilustre de la Jonia, provincia de Grecia. lxxxviii perfetísimas] perfectísimas C2 D2 lxxxix llora] llorar D2 xc Nota: Demócrito y su seta de democríticos. xci precias] aprecias D2 xcii desverguença] desvergüenza C2 D2 xciii Nota: Heráclito y su seta de heraclíticos. xciv Cierto que entiendo será mucho mejor hablar contigo que con Demócrito] Cierto será mucho mejor hablar contigo que con Demócrito D2 xcv No estimo en mucho lo presente] No estimo mucho lo presente D2 xcvi calamidad] calidad E2 xcvii hallar] llorar E2 xcviii firmeça] firmeza C2 E2 D2 xcix semejança] semejanza C2 D2 c ignorancia] inorancia E2 ci deste] de este D2 cii Mercader. ¿Qué es mundo? Heráclito. Un muchacho, un tahúr] Mercader. ¿Qué es mundo? Heráclito. Un muchacho, o un tahúr E2 // Mercader. Heráclito. Qué es mundo un muchacho, un tahúr D2 ciii esplicas] explicas E2 civ o no me compran] o me compran E2 cv mercadería] mercaduría D2 cvi buenhora] buena hora D2 cvii Con Nota: Sócrates y su seta de académicos. En el manuscrito E2 se lee: Sócrates y su seta decademicos. Bajo esta nota marginal, y como comentario general al pasaje, se puede leer lo siguiente en el impreso: Este delito se imputó a Sócrates, y no se averiguó y murió indefenso voluntariamente, y el pueblo castigó a los acusadores y dedicó estatua a su memoria. Esta aclaración no se encuentra en el manuscrito E2. cviii enseñança] enseñanza C2 D2 cix En C2 Aparece que a modo de enmienda entre por y no. cx belleza] belleça E2 cxi freçadilla] frazadilla C2 D2 cxii lo] la D2 cxiii que el perro no es Dios] que el Pero no es Dios C2 // que el perro es Dios D2 cxiv Con nota: Los egipcios adoraban al dios Mercurio en figura de perro. cxv Can Cerbero] Cancerbero E2 cxvi Con nota: República imaginaria. cxvii para mí, en cuya república introduje] para mí, cuya república introduje E2 cxviii policía] política C2 D2 cxix premáticas] pregmáticas E2 cxx los insignes y famosos varones en premio] insignes varones, y en premio D2 cxxi hazañas] haçañas E2 cxxii enseñança] enseñanza C2 D2 cxxiii dibujo] dibojo E2 cxxiv esisten] asisten C2 D2 cxxv esisten] asisten C2 D2 cxxvi En C2 aparece que y si de manera abreviada y a modo de enmienda sobre por y tu. cxxvii Con nota: Valen doce mil reales de plata. cxxviii Con nota: Dion fue de la seta de Sócrates y dicípulo de Platón. cxxix Zaragoça] Zaragoza C2 D2 cxxx buen’hora, y llega ya] buen hora, y llega ya C2 // buen hora. Llega ya D2 cxxxi Con nota: Epicuro y su seta de epicúreos. 598 cxxxii Con nota: Alude a Demócrito y a Aristipo. cxxxiiiCon nota: Sintió que la felicidad consistía en el gozo del ánimo y negó la providencia de los dioses. cxxxiv Llama otro] Llama a otro E2 cxxxv estoico] histórico C2 D2 cxxxvi Con nota: Crisipo y su seta de estoicos. cxxxvii en la plaça] en la plaza C2 // a la plaza D2 cxxxviii deste] de D2 cxxxix zurrador] çurrador E2 cxl si] y C2 D2 cxli acesorias] accesorias C2 D2 cxlii porque no has estudiado nuestras voces] porque no has atendido ni estudiado nuestras voces D2 cxliii no solo alcança] no alcança E2 // no solo alcanza C2 D2 cxliv de calidad y cantidad y la que hay entre lo acidental y lo que no lo es] de calidad y la que hay entre lo acidental y lo que no lo es E2 // de calidad y cantidad y lo que hay desentre lo accidentáis y lo que no lo es D2 cxlv esplicarme] explicarme C2 D2 cxlvi acidente y fuera de acidente] accidente y fuera de accidente C2 D2 cxlvii repetición destos] repitición de estos C2 // repetición de estos D2 cxlviii hiriese] hiciese D2 cxlix acidente] accidente C2 D2 cl acidente] accidente C2 D2 cli razones] raçones E2 clii desta] de esta C2 D2 cliii Mercader. Ordena, por Dios, un valiente silogismo sofístico que no tenga respuesta] Mercader. ordena, por Dios, un valiente silogismo que no tenga respuesta C2 (estas palabras se encuentran transcritas por la misma mano en los espacios interlineales, como si estuvieran completando un fragmento de la copia que en la primera transcripción se hubiera omitido por error) // Mercader. Por Dios, ordena un valiente silogismo que no tenga respuesta D2 cliv y el cocodrilo prometiese volverle con tal que adivinases la determinación del cocodrilo acerca de volver el muchacho, ¿qué dirías en tal caso que había decretado el cocodrilo?] y el cocodrilo prometiese volver el muchacho, ¿qué dirías en tal caso que había decretado el cocodrilo? D2 clv Con nota: Tiene por supuesto el caso del cocodrilo porque se cuenta dél que huye a quien le aguarda y sigue a qu en le huye, y si le coge, le traga luego. En el manuscrito E2 aparece abreviado el pronombre quien. clvi no sea que se anticipe] no sea que anticipe E2 clvii Con nota: Sofismas que no declara. clviii razonar] raçonar E2 clix Electra es la muy celebrada hija] Electra es muy celebrada hija D2 clx della] de ella C2 D2 clxi que Orestes era su hermano y no sabía si era aquel Orestes. Demás] que Orestes era su hermano y no sabía si era aquel Orestes. Además E2 // que Orestes era aquel. Demás D2 clxii Aparece en C2 la palabra admirable tachada entre enigma y no poco, aunque se puede leer y admirable al final de misterioso. clxiii alcança] alcana E2 // alcanza C2 D2 clxiv desta] de esta C2 clxv tropezar] tropiezos D2 clxvi solecismos] solicítimos D2 clxvii desta] de esta C2 D2 E2 clxviii primero bebido] bebido primero E2 clxix vedegambre] vegegambre D2 clxx Con nota: Yerba que purga los humores dañosos al celebro. clxxi propio] proprio C2 D2 clxxii cambios y recambios primeros] cambios primeros D2 clxxiii a fuer de dilatada descendencia] a fuerza de dilatar la descendencia D2 clxxiv logreare] lograre D2 clxxv cobrança del] cobranza del C2 D2 / cobrança de el E2 clxxvi ¿Qué transformación es esa de piedra?] ¿Qué transformación en piedra es esa? D2 clxxvii Con nota: Perseo, hijo de Júpiter y Danaes, mató a Medusa, una de las Gorgones que convertían en piedra cuantos las veían. En el manuscrito E2 se lee el error Daneas en lugar de Danaes. 599 clxxviii de este] deste E2 clxxix En D2 se omite esta intervención de Crisipo. clxxx Níobe] nieve E2 clxxxi Con nota: Níobe, mujer de Anfión convertida en piedra. En el manuscrito E2 se lee el error nieve en lugar de Níobe. clxxxii Con nota: Alude a la copiosa seta de estoicos. clxxxiii fuerças] fuerzas C2 D2 clxxxiv Llama otro] Llama a otro E2 clxxxv Con nota: Aristóteles y su seta de peripatéticos o que se pasean. En el manuscrito E2 se lee: Aristóteles y su seta de peripatéticos que se pasean. clxxxvi morigerado] moriguerado E2 clxxxvii duplicado] publicado E2 clxxxviii a uno llames] a uno le llames E2 clxxxix esterior] exterior C2 D2 cxc sutilezas] sutilezes D2 cxci dos mil reales] dos mil reales de plata D2 cxcii Con nota: Pirria y su seta de scépticos, o censores, o críticos. En E2 se lee el error crítico en lugar de críticos. cxciii Pues, ¿por qué?] Pues, ¿qué? D2 cxciv semejança] semejanza C2 D2 cxcv misma] mesma C2 D2 cxcvi alcanço] alcanzo C2 D2 cxcvii perezoso] pereçoso E2 cxcviii Esta intervención de Mercurio se encuentra omitida en D2. cxcix Con nota: Valía cien reales de plata. cc Hela] Hele D2 cci dellos] de ellos D2 ccii Con nota: Alude a que este filósofo tenía secuaces. cciii Esclavos] Sclavos C2 D2 cciv En D2 se sitúa a Aristipo en el último lugar de esta lista. ccv Al concluir la lista de filósofos y sus precios, en C2 se puede leer una nota que dice: Fueron acabados de trasladar estos dos diálogos de Luciano a 26 de enero del año 1735 por Joseph Castillón. En E2 esta lista se encuentra copiada por una mano diferente de las otras tres detectadas en esta copia manuscrita. 601 VII. Conclusions After studying and editing the six works that comprise the corpus of this thesis, some conclusions can be offered that provide a general perspective on the different topics that have been researched. Firstly, we must highlight the enormous interest that Lucian inspired in Spain even after the first half of the 16th century when the new spirit of the Counter- Reformation had removed him from the central position he had occupied in literature in the Erasmian tradition earlier in the century. However, as is explained in the commentary here, this is a Lucianism that is far from the irreverence of the original model or the criticism that characterizes the Erasmianized Lucian, as it prefers to revisit the much more moderate, while equally conflictive, moralizing tone that it had taken on in the Quattrocento. Both the five dialogues as well as the rhetorical discourse have a strong instructional component aimed at emphasizing base passions or human stupidity. Along these lines, we see how greed is attacked in Menipo litigante, as is ignorance in Demócrito, unlimited political power in Dédalo, arrogance and violence in the Diálogo de Mercurio y la Virtud, slander and falsehood in Discurso, or philosophical quackery in Almoneda de vidas. The criticism developed in Bartolomé Leonardo de Argensola's dialogues is based on several of the devices that Lucian often used in his texts. To demonstrate the lawyers' greed and the madness of the litigant in Menipo litigante, Argensola employs references to the underworld that are so common in Lucianesque dialogues. This is combined with other fantasy-style resources that, in the same way, are closely linked to the heritage of Menippean satire that Lucian included in his works. This is the case of the air travel that occurs in Dédalo, which enables the interlocutor to have a perspective from above, aimed at showing elements of reality that could not have been seen otherwise. Thanks to this device, the main character, from his exceptional position (as happens in many of Lucian's texts), can describe some of the senselessness of the human condition, such as wars fought for possession of small pieces of land or the insignificance of human beings as seen from the air. In Demócrito it is dreams, another fantasy element from the Menippean satire used by Lucian in his texts, which allow the 602 interlocutor to have information that is ignored by the rest. As with the underworld or air travel, dreams here are used as an element that allows the interlocutor and, therefore, the reader, to reach the truth. This makes it possible to criticize the immorality that is presented in the text from an almost omniscient position, from which one can separate the good from the bad, the just from the unjust, and the authentic from the false. The translation of the pseudo-Lucian text that in this edition is entitled Diálogo de Mercurio y la Virtud also shares many of the defining traits of Lucian's work. As in other texts by Lucian, this piece includes a main interlocutor in the form of an allegory (the goddess Virtue) who participates in a dialogue in a heavenly scenario with one of the gods most common to Lucian's texts, Mercury. The god, in his role as teacher, reveals a truth that is presented here enveloped in pessimism. As in Menipo litigante, this truth corresponds to the despair caused by the fact that there is no human or divine justice. However, the Diálogo de Mercurio y la Virtud, except for a few small elements that may cause the reader to laugh, lacks the humorous component that is common in Lucian satire and the majority of his dialogues. As can also be perceived in Dédalo, this text's tone is much more somber than that of Menipo litigante or Demócrito, thus emphasizing the message of disenchantment that characterizes not only this piece, but also a good deal of the works with Lucianesque influences that were written during the second half of the 16th century. As regards the texts translated to Spanish by Sancho Bravo de Lagunas, it is important to note that they are some of the most frequently translated of Lucian's works. In addition to the piece studied in this research, there are three other Spanish translations of Calumnia from around the first half of the 17th century, which offers significant evidence of the relevance of this text among Bravo de Lagunas' contemporaries. The dialogue Almoneda de vidas seems to have also connected with the sensibilities of 17th-century readers; in addition to the translation edited here, there is in a significant way another Spanish version that was done just a few years earlier. As with the dialogues, these two texts are further from the more sarcastic and biting Lucian, as well as from the heterodox spirit of the Erasmian texts from the first half of the 16th century. On the contrary, they once again offer his more moralistic side in the rhetoric discourse and, in the dialogue, a satire that adheres to a parody of pagan philosophical systems that was not likely to offend post-conciliar Catholic thought. 603 Additionally, some of the questions that were posed at the beginning of this work regarding the genre classification of the corpus edited here have been resolved. After analyzing the traits that define each of the works studied, we can conclude that there are five dialogues and one short rhetorical piece. If we consider some of the elements present in the former, such as the agreement that takes place between the interlocutors, the conversational mimesis, the role the interlocutors play in relation to the ideas developed, or the argumentative process used to express the different points of view, it can be seen that these works fall into the long tradition of the genre of dialogue, which was still very prevalent in the years in which they were written or translated. As regards the second, that is, the rhetorical piece against slander, although it presents some characteristics of genre very different from the rest of the texts edited here, it can be seen that it shares both some thematic as well as author-related features that make it necessary to include it in the set of works that comprise this thesis. From the beginning, one of the most problematic aspects of this research was the textual criticism of the corpus. As stated previously, while it is true that the dialogues linked to Bartolomé Leonardo de Argensola required a more comprehensive critical- textual study than the Bravo de Lagunas texts due to the complexity of their transmission, each block of texts has been accompanied by a prologue aimed at collecting all of the ecdotical information obtained during the research process. For each one of the works edited, a baseline text was chosen, to which different variants detected in the rest of the documents were added. Furthermore, the different phases of the neo- Lachmannian method have been used, where suitable, to offer (to the extent possible) texts that aim to be a faithful reflection of the author's intentions. Although several of the objectives proposed before beginning this thesis have been achieved, it has not been possible to achieve others, which may be fundamental for the future study of these works. One of the unknowns that must be cleared up by future research is the biography of Sancho Bravo de Lagunas. Despite the research done in archives and libraries, no information has been found on him, beyond that which can be deduced from his work. Therefore, the biographic profile of one of the golden translators of Lucian must still be created, a study which becomes all the more necessary when we consider the few Spanish translations that were done during this period. This information would allow for 604 insight into the mentality and circumstances of those who took an interest in Lucian's work. Thus, if each historical period receives Lucian's texts in a different way according to the interests of its society, we should also study the individual, and not just collective, motivations of those who have imitated or translated this work. While with Argensola we have seen how specific biographical experiences are hidden behind some of his texts, which can be seen in the opinions of the interlocutors, plots, or literary influences in the dialogues he wrote, in the case of Bravo de Lagunas, almost no personal information is available that can be used to relate to the texts. While this information is not absolutely necessary, it would certainly be helpful. On the other hand, it must be mentioned that in this edition it has not been possible to include all of the known documents related to the Argensola dialogues. Although several of the texts that best preserve these dialogues have been used, and it can be considered that the four texts offered in this thesis are very faithful versions of what Lucian himself may have written, there are still other versions to compare, which, as was mentioned in the textual criticism, were not able to be included in the recensio textus for various reasons. To conclude, it can be said that the work presented in this thesis offers a study on the two ways in which Lucian's work was received, that is, through imitation and translation, at a time of the Spanish golden age of literature that has been less studied by specialized critics than its height during the first half of the 16th century. Therefore, these imitations and translations produced between the end of the 16th century and the beginning of the 17th are not only solid evidence of the importance that Lucian still had in this period (while different from other periods), but are also an example of the new direction taken in the always-changing adaptation of his work to the way of thinking of the different societies throughout history. 605 VIII. BIBLIOGRAFÍA CITADA VIII. 1. BIBLIOGRAFÍA PRIMARIA1 LEONARDO DE ARGENSOLA, et al., [Menipo litigante], Demócrito y El Dédalo, BNE, Mss. 2844, ff. 1r-111r. 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Aparato de variantes VII. Conclusions VIII. Bibliografía