CONSTRUYENDO PERTENENCIAS Hijos y nietos de inmigrantes en los suburbios de Madrid y París CONSTRUCTING BELONGING Children and grandchildren of immigrants in the suburbs of Madrid and Paris Cecila Eseverri Mayer Investigadora postdoctoral, Universidad Complutense de Madrid y École des Hautes Études en Sciences Sociales (París) ceciesev@ucm.es Anuario CIDOB de la Inmigración 2017 P. 276-295 ISSN: 2462-6732 E-ISSN: 2462-6740 DOI: doi.org/10.24241/AnuarioCIDOBInmi.2017.276 www.cidob.org Fecha de recepción: 23.12.16 Fecha de aceptación: 05.09.17 1. Introducción 2. El método de la intervención sociológica 3. La cité Les Bosquets: entre el aislamiento, la inversión pública y la participación orquestada 4. El barrio periférico de San Cristóbal: las medidas de austeridad, la precariedad y los nuevos procesos de participación cívica 5. La comunidad musulmana y su influencia en las banlieues: de la pertenencia política a la ambivalencia 6. La oposición al control comunitario en la periferia de Madrid: la voluntad de progreso y la construcción de una pertenencia mixta 7. Conclusiones 277 RESUMEN Este artículo se acerca a una banlieue de París y a un barrio periférico de Madrid para analizar el papel de las redes asociativas cívicas y religiosas en la construcción de la pertenencia social de los jóvenes de origen magrebí y subsahariano que viven allí. Se constatan cuatro diferencias entre ambos contex- tos que influyen en la forma en que los jóvenes de- finen su sentimiento de pertenencia: la primera es el aislamiento de los barrios respecto de la ciudad y la islamofobia percibida por los jóvenes; la segun- da es el contacto con otros grupos étnicos en el interior de los barrios; la tercera tiene que ver con la inversión del Estado en estas áreas urbanas; y la cuarta con la existencia o no de espacios interme- dios de participación juvenil y de colaboración entre estructuras étnicas, religiosas y laicas. Por último, se ofrecen las principales conclusiones del estudio. ABSTRACT This paper uses a banlieue in Paris and a neighbourho- od on the outskirts of Madrid to analyse the role of civic and religious association networks in the construction of the social belonging of young people of Maghrebi and Sub-Saharan origin living there. Four differences are noted between the two contexts that affect the way young people define their sense of belonging: the first is the isolation of the neighbourhoods from the city and the Islamophobia perceived by the young peo- ple; the second is the contact with other ethnic groups in the neighbourhoods; the third concerns the state’s investment in these urban areas; and the fourth relates to the existence or otherwise of intermediate spaces of youth participation and collaboration between eth- nic, religious and secular structures. Finally, the study provides some conclusions. PALABRAS CLAVE migración cualificada, españoles, inmigración, emigración, extranjeros, laboral KEY WORDS ????????? PALABRAS CLAVE Madrid, París, jóvenes de origen magrebí y subsahariano, pertenencia social, segregación étnica, sociedad civil, precariedad, participación social KEY WORDS Madrid, Paris, young people of Maghrebi and Sub-Saharan origin, social belonging, ethnic segregation, civil society, precariousness, social participation CONSTRUYENDO PERTENENCIAS: HIJOS Y NIETOS DE INMIGRANTES EN LOS SUBURBIOS DE MADRID Y PARÍS 278 ANUARIO CIDOB DE LA INMIGRACIÓN 2017 p. 276-295. ISSN: 2462-6732 – E-ISSN: 2462-6740 – www.cidob.org 1. INTRODUCCIÓN La identidad social y étnica de los jóvenes de origen magrebí y subsahariano en Francia lleva estu- diándose desde hace más de 30 años. En los años ochenta del siglo pasado, estallan las primeras revueltas urbanas en las banlieues y se investiga el origen del sentimiento de exclusión que sufre un segmento de la juventud, representado en su mayoría por los hijos y los nietos de la inmigración co- lonial (Dubet, 1987). Una violencia colectiva que revela a su vez la capacidad de acción política de los jóvenes, canalizada en uno de los primeros movimientos antirracistas europeos: el movimiento Beur1 (Bouamama, 1993). En los años noventa el punto de vista cambia y el interés académico se vuelca en el nacimiento de un nuevo islam en los suburbios, distanciado del islam discreto de los padres, que permite a los jóvenes superar la sensación de relegación social y protegerse frente a la discriminación (Khosrokhavar, 1998). Lejos de generar una ruptura con la sociedad mayoritaria, ofrece a los jóvenes la oportunidad de superar las barreras comunitarias y de construir una doble identidad (Cesari, 2004). En España, la investigación en espacios desfavorecidos y sobre hijos de inmigrantes ha sido me- nor que en el norte de Europa. No obstante, existen importantes encuestas que han demostrado la progresiva y positiva adaptación cultural de los jóvenes de origen magrebí a la sociedad españo- la (Portes y Aparicio, 2014; Cebolla, 2011; Gualda Caballero, 2007). Además, otras investigaciones centradas en zonas urbanas concretas han señalado la fuerte identificación de los jóvenes con el país de origen y con la religión musulmana (Veredas, 2011), pero también su sentimiento de per- tenencia al espacio de residencia –el barrio y la ciudad– (Eseverri, 2015) y a la sociedad española en general (Portes et al., 2013). En el contexto actual y tras los atentados de París, Londres, Niza y Barcelona, la investigación en los barrios más relegados alerta del repliegue identitario y de los procesos de «retradicionali- zación» (Lagrange, 2010) de las costumbres de las comunidades musulmanas. Se advierte de la instalación en determinados barrios de una ideología totalitaria y fundamentalista (Kepel, 2013) que se disfraza de un islam que niega toda diversidad y que fomenta el odio. Estos análisis son catalogados por otros autores de «esencialistas» y «culturalistas» por alimentar la creación de un enemigo interno, representado por los jóvenes de los suburbios (Fassin, 2010). Una visión que genera miedo y tensión social y niega las causas (las circunstancias sociales, la crisis de los modelos de integración y la islamofobia) del supuesto vacío de pertenencia que podrían estar viviendo los jóvenes en la actualidad (Roy, 2007; Hajjat y Mohammed, 2016; Téllez Delgado, 2017). 1. Primer movimiento antirracista en Francia, liderado en 1981 por la juventud de origen magrebí habitante en las banlieues y que derivó en un gran florecimiento asociativo. Para conocer su historia véase Eseverri (2007). CECILA ESEVERRI MAYER 279ANUARIO CIDOB DE LA INMIGRACIÓN 2017 p. 276-295. ISSN: 2462-6732 – E-ISSN: 2462-6740 – www.cidob.org Frente a estos debates que parecen distanciados y dicotómicos, la investigación social cualitativa es una herramienta que permite describir y observar realidades concretas, identificando las difi- cultades que vive la juventud, pero también los recursos con los que cuenta para superarlas. Esta es la finalidad del proyecto Local Youth2, que se traslada a dos espacios urbanos: una banlieue de París (Les Bosquets, situada en el municipio de Montfermeil) y un barrio periférico de Madrid (San Cristóbal de los Ángeles, perteneciente al distrito de Villaverde), con el objetivo de medir la influencia que tienen redes asociativas cívicas y religiosas en la integración de los jóvenes de origen magrebí (marroquí y argelino) y subsahariano (senegalés y malí). Ambos espacios son dos antiguas áreas industriales que vivieron con dureza la reestructuración económica en los años ochenta y también la crisis financiera y económica desde el año 2007, y que concentran proble- máticas muy similares: aislamiento social, precariedad laboral, desempleo crónico y abandono educativo. Son además barrios que reúnen una importante comunidad musulmana, activa desde el punto de vista asociativo y religioso. Sin embargo, son barrios que se diferencian en lo que se refiere a su posición geográfica respecto del centro urbano y a su nivel de segregación-concentra- ción étnica, ambos factores relacionados con la estructura urbana concreta de cada ciudad y con el modo en que las poblaciones migrantes se han ido asentando a lo largo de los últimos 50 años. En este artículo se presenta una parte de los resultados del proyecto Local Youth; en concreto, la relacionada con la definición que los jóvenes hacen de su pertenencia social y la influencia que sobre ella tienen las estructuras de la sociedad civil. Por pertenencia social se entiende el proceso de identificación emocional y psicológica de un individuo a los valores de un grupo determinado, el cual proporciona sentido a sus prácticas cotidianas a través de la complicidad definida por un lenguaje común (Castells, 1997). En investigaciones anteriores (Eseverri, 2015) se pudo compro- bar el papel fundamental de la sociedad civil –que es como Putnam (1993) llamaba a las estructu- ras situadas en el espacio intermedio que se abre entre los individuos y el Estado (la familia, las asociaciones locales, las mezquitas, iglesias y sinagogas)– en la prevención de la marginalidad juvenil y el mantenimiento de la cohesión social. Por lo tanto, con esta nueva investigación se quiere demostrar que, en Les Bosquets (París), la distancia entre las redes asociativas «republica- nas» y «musulmanas» está generando en los jóvenes una pertenencia ambivalente: un repliegue en las tradiciones islámicas como mecanismo de defensa frente al racismo y la discriminación, al mismo tiempo que un deseo de integración socioeconómica en la sociedad mayoritaria. En San Cristóbal (Madrid), en cambio, el contacto y la colaboración en el espacio local entre las aso- ciaciones laicas y étnicorreligiosas permite el desarrollo de identidades mixtas y más flexibles. 2. Proyecto Marie Curie (Grant Agreement number: 328675). Título: Local Youth. Re-linking suburban youths in Madrid and Paris. The «new localism» and the role of social and ethnic networks in the integration of youth from immigrant origin. CONSTRUYENDO PERTENENCIAS: HIJOS Y NIETOS DE INMIGRANTES EN LOS SUBURBIOS DE MADRID Y PARÍS 280 ANUARIO CIDOB DE LA INMIGRACIÓN 2017 p. 276-295. ISSN: 2462-6732 – E-ISSN: 2462-6740 – www.cidob.org Otros factores que influyen en ambos contextos son el aislamiento respecto del centro urbano, la inversión del Estado y la mezcla étnica en el interior de los barrios. 2. EL MÉTODO DE LA INTERVENCIÓN SOCIOLÓGICA La investigación combina el estudio de caso, la perspectiva histórica comparativa y la intervención sociológica (en adelante, IS)3. El trabajo de campo se desarrolló entre octubre de 2013 y abril de 2014 en Les Bosquets y entre abril y septiembre de 2014 en San Cristóbal, siguiendo tres etapas funda- mentales. Primero se desarrolló una observación participante en asociaciones y centros religiosos y se realizaron 59 entrevistas biográfico-focalizadas a jóvenes de entre 18 y 25 años en San Cristóbal (de origen marroquí y senegalés) y 60 en Les Bosquets (jóvenes de la misma horquilla de edad de origen marroquí, argelino, senegalés y malí). En segundo lugar, y para captar la novedad del contexto actual, las historias de vida de 20 adultos que habían pasado su juventud en el barrio durante los años noventa se compararon con las experiencias de los jóvenes en la actualidad. Este trabajo exploratorio permitió llevar a cabo la metodología IS y seleccionar a 15 jóvenes en cada barrio, algunos insertos en asociaciones cívicas y religiosas, otros estudiando o trabajando y otros sin estudios o desempleados. La IS es una metodología que se lleva a cabo reuniendo a un mismo grupo de participantes con dos investigadores4 y un interlocutor una vez por semana durante dos meses, con el objetivo de generar un proceso de comunicación que permita identificar las tensiones/conflictos o acuerdos de los sujetos de estudio con «interlocutores clave» del entorno en el que se inscriben los jóve- nes (Joly, 2016). El proyecto Local Youth invitó a siete interlocutores: un hombre de negocios, un profesor, dos policías, un político local, un imam y un líder de un movimiento antirracista o anti- islamofobia. Además, se realizaron tres sesiones cerradas más con los sociólogos donde se pre- sentaron las hipótesis y se contrastaron con los participantes. Para culminar el trabajo de campo, se pudo organizar en Madrid un intercambio juvenil de seis días entre el grupo de madrileños y el de parisinos en mayo de 2015. El viaje brindó la oportunidad de observar los comportamientos e interacciones de los jóvenes en vivo, pudiéndose realizar tres sesiones más de IS (con un teó- logo, un líder de un movimiento antidiscriminación y un político) con el fin de contrastar la nueva información con los resultados obtenidos previamente en cada contexto. 3. Metodología inspirada en la Teoría de la Acción del sociólogo Alain Touraine (1965) e inscrita en la tradición weberiana, en la que la acción social tiene un sentido subjetivo y expresivo porque hace referencia a situaciones que son definidas por los actores sociales, comprometidos con valores, principios y normas. Desde esta perspectiva, Touraine no se acerca a los objetos de estudio, sino a sujetos de acción, contribuyendo con su intervención al descubrimiento de su capacidad (latente o implícita) de resistencia a las diferentes formas de dominación. 4. La autora de este artículo y titular del proyecto fue acompañada en las sesiones por las sociólogas Danièle Joly (Universidad de Warwick), Alexandra Kassir (École des Hautes Études en Sciences Sociales) y Milena Doytcheva (Université de Lille). CECILA ESEVERRI MAYER 281ANUARIO CIDOB DE LA INMIGRACIÓN 2017 p. 276-295. ISSN: 2462-6732 – E-ISSN: 2462-6740 – www.cidob.org 3. LA CITÉ LES BOSQUETS: ENTRE EL AISLAMIENTO, LA INVERSIÓN PÚBLICA Y LA PARTICIPACIÓN ORQUESTADA El barrio de Les Bosquets (15.000 habitantes) está situado en el distrito 93 (departamento Seine- Saint-Denis, municipio de Montfermeil), a 32 kilómetros del centro de París (una hora y media en transporte público). El Observatorio Nacional de la Ciudad lo incluye en el Grupo A (en una clasificación que va de la A a la D) entre las 20 zonas más aisladas y vulnerables en Île de France. La renta anual familiar es de 19.560 euros (mientras que la media de la región es de 28.000) y la tasa de desempleo del 19%, alcanzando el 26% entre los jóvenes de 18 a 29 años (ONZUS, 2014). Antes de 2014, Les Bosquets no tenía comisaría de policía y los médicos no estaban dis- puestos a desplazarse al barrio para atender a los enfermos. Después de las revueltas urbanas de 2005, el ministère de la Ville pone en marcha el Plan Nacional de Renovación Urbana (PNRU) y las viejas torres son derruidas y sustituidas por edificios nuevos de menor altura y densidad resi- dencial. Se instala una comisaría, se abre un centro juvenil, un centro salud y una nueva oficina de empleo. Sin embargo, los nuevos edificios son bautizados por los jóvenes como «cache misère» (escondites de miseria). La renovación es considerada un lifting que mejora la imagen exterior del barrio, mientras que las familias siguen sufriendo las consecuencias negativas del paro y el empleo precario en el interior de las viviendas. Además, la renovación genera una ruptura de los lazos de solidaridad. El denso tejido asociativo que se formó en los barrios periféricos franceses en los años ochenta y noventa, tras las primeras revueltas urbanas y la aparición del movimiento Beur, se debilita progresivamente. En 1995, según uno de los educadores más veteranos, «había más de 60 asociaciones con fines políticos», fundadas sobre todo por mujeres, jóvenes y migran- tes, convencidos de que presionar a las autoridades era la única forma de canalizar la rabia que generaba la segregación. Hoy existen al menos 107 asociaciones con fines educativos y de ocio, pero solo cinco con fines políticos. La desafección hacia la clase política se expresa cuantitativamente –el número de inscritos en las últimas elecciones municipales fue 12.518 de 26.271 y la abstención fue de un 45,68%, casi 10 puntos porcentuales más que la media nacional5– y también cualitativamente. Los jóvenes participantes en la IS hablan de una «participación orquestada» o dirigida desde el Ayuntamiento: «nos hacen hablar sobre temas (…) pero no nos hacen hablar de lo que sen- timos realmente (…) yo creo que hay un interés electoral, del estilo: el Gobierno da dinero a las asociaciones para que los jóvenes hablen de determinados temas y esos temas los 5. Véase: http://proxiti.info/election-municipale-2014.php?o=93047&n=Montfermeil CONSTRUYENDO PERTENENCIAS: HIJOS Y NIETOS DE INMIGRANTES EN LOS SUBURBIOS DE MADRID Y PARÍS 282 ANUARIO CIDOB DE LA INMIGRACIÓN 2017 p. 276-295. ISSN: 2462-6732 – E-ISSN: 2462-6740 – www.cidob.org encontramos después en el programa electoral del alcalde», declara una mujer de 20 años cuyos padres nacieron en Malí y estudia un módulo de secretariado y contabilidad (sesión de IS, interlocutora: representante política). El control institucional también es mencionado por los dirigentes de las asociaciones: «Cada semana recibo una llamada del Ayuntamiento. Hay mucho miedo (…) miedo al terrorismo, miedo al estallido de una nueva revuelta urbana. Una vez incluso nos acusaron de haber dejado entrar al centro a un salafista para organizar unas jornadas de diálogo entre culturas» (directora del Centro Social Les Bosquets. Entrevista celebrada en octubre de 2013). Las asociaciones se transforman. En opinión de los jóvenes, dejan de ser espacios de soli- daridad y convivencia, para convertirse en pla- taformas institucionalizadas de integración con educadores que se encuentran cada vez más distanciados de los vecinos. Después de las revueltas urbanas de 2005, el Estado inyectó 48.000 millones de euros en 594 áreas urbanas, favoreciendo determinadas estructuras cívicas, educativas y deportivas. Desde ese momento, se crea un sistema que privilegia la colaboración entre el Gobierno municipal, la sociedad civil, los centros educativos, las universidades y las em- presas que está generando nuevas oportunidades educativas y laborales (e incluso políticas) para una élite de jóvenes: aquellos que tienen resultados educativos excelentes, o tienen una habili- dad artística o deportiva. Sin embargo, la conexión con la mayoría de los vecinos, los jóvenes más vulnerables y las asociaciones musulmanas pasa a un segundo plano. La opinión de los jóvenes es clara a este respecto: «Los educadores tienen objetivos que vienen del Ayuntamiento y que tienen que cumplir, pero el problema es que no están en el terreno y no saben lo que los jóvenes de la siguiente genera- ción necesitan. Se convierten en una especie de bourgeoisie, en intermediarios que conectan a ciertos jóvenes con las grandes escuelas, las becas, ayudas, etc., pero no saben lo que ocurre en la calle» (varón de origen argelino de 24 años que ha abandonado un módulo de educación física hace 6 meses y se encuentra en situación de desempleo. Sesión de IS, interlocutora: re- presentante política). EN OPINIÓN DE LOS JÓVENES, LAS ASOCIACIONES DEJAN DE SER ESPACIOS DE SOLIDARIDAD Y CONVIVENCIA, PARA CONVERTIRSE EN PLATAFORMAS INSTITUCIONALIZADAS DE INTEGRACIÓN CON EDUCADORES QUE SE ENCUENTRAN CADA VEZ MÁS DISTANCIADOS DE LOS VECINOS CECILA ESEVERRI MAYER 283ANUARIO CIDOB DE LA INMIGRACIÓN 2017 p. 276-295. ISSN: 2462-6732 – E-ISSN: 2462-6740 – www.cidob.org «Yo creo que las comunidades cada vez se encierran más en ellas mismas, se repliegan, se agran- dan, pero el Gobierno no se hace cargo de esto (…) Y las asociaciones republicanas y laicas debe- rían acercarse a ellas, ver lo que piensan, porque tienen un rol muy importante en la convivencia (…) El alcalde va una vez al año a la fiesta del Eid para decir: “¡Que guapos sois todos! ¡Ahora vo- tadme!” ¡Así ponemos en peligro la cohesión social!» (varón de 25 años de padre marroquí y ma- dre argelina, vecino de Les Bosquets y padre de dos niñas. Concejal en el Ayuntamiento de Clichy- sous-Bois, encargado de gestionar la vida asociativa y miembro de la Asociación AC Le Feu. Entrevista realizada en noviembre de 2013). La vida cotidiana muestra la desconexión de la sociedad civil con la población mayoritaria del ba- rrio y la brecha existente en el espacio local entre las asociaciones republicanas (representantes del laicismo) y las asociaciones religiosas (en su mayoría musulmanas). Los jóvenes en Les Bos- quets explican cómo les afecta esta ruptura en la construcción de su pertenencia social. «Vamos al colegio de la República porque quieren enseñarnos a ser ciudadanos, pero no nos ense- ñan a construirnos como personas, a lidiar con la realidad que vivimos. Quizás una filosofía de las religiones que nos hablara de nuestros orígenes, de la colonización (…) de la situación actual (…) nos ayudaría más (…) Luego se extrañan de que cuando juega Francia contra Argelia, salgamos con las banderas de Argelia y algunos jóvenes silben cuando se canta La marsellesa» (declaraciones del mismo joven de 25 años y concejal en Clichy-sous-Bois). Por consiguiente, esta tensión dentro del espacio local entre «laicos» y «musulmanes» se refleja en el deterioro de los lazos sociales y en la ausencia de espacios intermedios y mixtos que ofrez- can a los jóvenes la posibilidad de reflexionar y poner en cuestión tanto las tradiciones culturales y étnicas, como los principios republicanos mayoritarios, con el objetivo de encontrar su equili- brio. Un vacío que, según los propios jóvenes entrevistados, les hace más vulnerables frente los peligros del entorno segregado, principalmente la delincuencia, la drogadicción y el radicalismo. 4. EL BARRIO PERIFÉRICO DE SAN CRISTÓBAL: LAS MEDIDAS DE AUSTERIDAD, LA PRECARIEDAD Y LOS NUEVOS PROCESOS DE PARTICIPACIÓN CÍVICA Cambiando de escenario y observando la realidad en el barrio de San Cristóbal (14.980 habitan- tes), encontramos una situación diferente en muchos aspectos. En primer lugar, la situación de aislamiento de este suburbio del sur de Madrid (distrito de Villaverde) es menor. Se sitúa a 11 kilómetros de la Puerta del Sol y está conectado con el metro desde el año 2007. A diferencia de Les Bosquets, un vecino de San Cristóbal tarda 20 minutos en llegar al centro, lo cual hace CONSTRUYENDO PERTENENCIAS: HIJOS Y NIETOS DE INMIGRANTES EN LOS SUBURBIOS DE MADRID Y PARÍS 284 ANUARIO CIDOB DE LA INMIGRACIÓN 2017 p. 276-295. ISSN: 2462-6732 – E-ISSN: 2462-6740 – www.cidob.org que el contacto cotidiano de los jóvenes con la ciudad sea más frecuente. No obstante, San Cristóbal es el tercer barrio más pobre de Madrid (después de Entrevías y Orcasur), con una renta per cápita de 16.971 euros (comparada con los 26.409 euros de media de la ciudad de Madrid) y una tasa de desempleo que ha aumentado dramáticamente desde el comienzo de la crisis económica (de un 7,1% en 2006 a un 28,20% en 2015). El 53% de los jóvenes no llegan a terminar la Educación Secundaria Obligatoria y el desempleo juvenil ha subido de un 11,96% en 2006 a un 39,87% en 2015 (Ayuntamiento de Madrid, 2016; Ministerio de Educación, 2014). Además, a diferencia de Les Bosquets, San Cristóbal no ha contado con un plan de renovación urbana global de sus edificios. Fue excluido del Programa de Renovación de Barrios en los años ochenta y hasta 1999 no se declaró área de re- habilitación preferente, rehabilitándose tan solo el 37% de sus viviendas. La falta de inversión pública y los recortes so- ciales aplicados desde 2007 afectan también a las asociaciones. En San Cristóbal no existe un centro social ni una casa de la juventud, como ocurre en Les Bosquets, y más de la mitad de los menores en el barrio no pueden recibir cla- ses de apoyo escolar por las tardes, según los responsables de la mesa de educación (uno de los organismos participativos del barrio). Las asociaciones son pequeñas estructuras que so- breviven gracias a las subvenciones privadas y europeas y al esfuerzo común de los vecinos y los voluntarios. Como explica esta educadora social nacida en el barrio, las entidades funcionan como mecanismos de contención de la marginalidad. «Ofrecemos un refugio a los jóvenes que se encuentran “en tierra de nadie”. Saben que aquí siem- pre pueden venir, no importa que tengan problemas con la justicia o hayan sido expulsados del instituto. Aquí encuentran al menos un lugar de pertenencia, un lugar en el que son aceptados» (mujer de 50 años, educadora social. Se crió en el barrio de San Cristóbal. Entrevista realizada en junio de 2014). Sin embargo, la ausencia de apoyo institucional ha hecho que el tejido asociativo desarrolle un recurso propio. Se trata de la implicación de sus asociaciones y grupos vecinales en la partici- pación y la creación, en 2004, de un sistema de diálogo con las administraciones que permite trasladar las demandas vecinales y crear un partenariado para la resolución de determinados LA AUSENCIA DE APOYO INSTITUCIONAL HA HECHO QUE EL TEJIDO ASOCIATIVO DESARROLLE UN RECURSO PROPIO, UN SISTEMA DE DIÁLOGO CON LAS ADMINISTRACIONES QUE SE IMPLEMENTA A TRAVÉS DE LAS MESAS DE PARTICIPACIÓN CECILA ESEVERRI MAYER 285ANUARIO CIDOB DE LA INMIGRACIÓN 2017 p. 276-295. ISSN: 2462-6732 – E-ISSN: 2462-6740 – www.cidob.org conflictos vecinales y problemas sociales. Este sistema se implementa a través de mesas de participación. A día de hoy, hay cinco mesas funcionando en el barrio –salud, educación, re- habilitación, vecindad y juventud–, lo cual permite que todos los meses líderes de distintas asociaciones juveniles, culturales, deportivas, religiosas, étnicas, de mujeres, etc., se reúnan con profesionales de distintos servicios sociales y representantes del Ayuntamiento. Una rutina que ha creado un espacio de participación que funciona desde hace ya 13 años, donde se han tratado conflictos entre bandas juveniles, problemas de convivencia en los edificios, situaciones de hambre en familias y niños, prevención de embarazos en adolescentes, violencia hacia los profesores, etc. Además estas mesas, permiten –de forma indirecta pero constante– un diálogo intercultural e interreligioso que ha favorecido significativamente la cohesión social y la emergencia de una identidad de barrio compartida por los «viejos» y los «nuevos» vecinos. Este proceso de cono- cimiento mutuo y de diálogo favorece la apertura de espacios intermedios y mixtos donde los jóvenes juegan un papel fundamental. Cuando se celebran encuentros, fiestas, debates o mani- festaciones, la labor de los jóvenes es decisiva, ya que ayudan en los preparativos, y se implican en la comunicación y la ejecución de las acciones. De este modo, la comunidad local consigue incluir a los jóvenes de forma plena y mostrarles su utilidad. Dicha participación tiene un efecto muy positivo para los jóvenes españoles de origen magrebí y subsahariano en San Cristóbal, porque genera un sentimiento de pertenencia social al barrio que va más allá de las diferencias ideológicas, culturales y religiosas. Un joven de origen marroquí que se define como «ateo» ex- plica su experiencia y su sentimiento de pertenencia. «Cuando le dije a mis padres que era ateo, lloraron. Mi madre gritaba: “¡Qué hemos hecho conti- go!”. Fue como si les dijera que era el diablo. Todo lo que les preocupaba era lo que la gente fuera a pensar (…) Vine a la asociación para ser voluntario y dar clases de informática a las mujeres y aquí estoy. Ahora participo en las fiestas del barrio e incluso hablo y discuto con el imam (explica entre risas)» (varón de 21 años y de origen marroquí. Llegó a España con 5 años. Estudia un módulo su- perior de informática. Sesión de IS, interlocutor: predicador islámico). A la pregunta «¿De dónde te sientes?» una joven del barrio respondió lo siguiente: «El otro día un policía me dijo que mi nombre era moro cuando me pidió el DNI. “¿Pero no ves que es un DNI español?”, yo flipo, vamos. Yo me siento española y marroquí, claro, pero ¡sobre todo de San Cristóbal!» (mujer de 19 años y de origen marroquí, nacida en España. Abandonó los estudios a los 15 años y está inscrita en el programa de educación de adultos en la Asociación ECyS). CONSTRUYENDO PERTENENCIAS: HIJOS Y NIETOS DE INMIGRANTES EN LOS SUBURBIOS DE MADRID Y PARÍS 286 ANUARIO CIDOB DE LA INMIGRACIÓN 2017 p. 276-295. ISSN: 2462-6732 – E-ISSN: 2462-6740 – www.cidob.org 5. LA COMUNIDAD MUSULMANA Y SU INFLUENCIA EN LAS BANLIEUES: DE LA PER- TENENCIA POLÍTICA A LA AMBIVALENCIA En París no existen guetos, en el sentido americano del término (Préteceille, 2011; Wacquant, 2008). No obstante, y a pesar de no existir estadísticas étnicas, los últimos cálculos demográfi- cos en el distrito 93 indican que las poblaciones de origen norteafricano y subsahariano tienden a experimentar una menor movilidad residencial y se concentran más que otras poblaciones en las banlieues. Son, por lo tanto, las poblaciones de las antiguas colonias y mayoritariamente musulmanas las que suelen vivir en distritos periféricos como Seine-Saint-Denis (Pan Ké Shon, 2011: 478). Esta segregación étnica, unida a la crisis social y la desafección política ha generado en los últimos años una nueva efervescencia del asociacionismo de tipo étnico-religioso en esta zona urbana (Kepel, 2013). La primera asociación islámica que se abrió en Les Bosquets fue en 1990 y se emplazó en un antiguo local de bicicletas en los bajos de una de las torres del barrio. Los fundadores pertenecían a la corriente Tabligh, un movimiento islámico fundado en India y que aboga por la paz social y el riguroso cumplimiento del estilo de vida descrito en los hadiths, los dichos, hábitos y acciones del profeta Mahoma. Un tipo de islam que, según el relato de mu- chos vecinos, beneficia mucho a los jóvenes que han conocido la droga o han coqueteado con la delincuencia. «No sé qué haríamos sin la mezquita. La mezquita es la salvación de muchos jóvenes del barrio», dice una mediadora vecinal de origen argelino refiriéndose a los jóvenes que se encuentran más excluidos. Paralelamente, surgen otros dos tipos de asociaciones: las pequeñas asociaciones dedicadas al trabajo educativo fundadas por los jóvenes de la «segunda y la tercera generación» que participa- ron en el movimiento Beur y otro tipo de asociaciones musulmanas fundadas por miembros del movimiento de los Hermanos Musulmanes. Estas últimas se reagrupan en la Union des Associa- tions Musulmanes du 93 (UAM93), una federación que ejerce por primera vez como lobby políti- co (al estilo judío), defendiendo los derechos de los musulmanes (el uso del hiyab en las mujeres, la distribución de la alimentación halal, la construcción de mezquitas, etc.). En contraste con las primeras asociaciones islamistas-socialistas y como explica su secretario general M’hammed Henniche: «la UAM93 quiere más poder para los musulmanes a través de alianzas con todos los partidos, sin importar su color político» (entrevista realizada en Aulnay sous Bois, diciembre de 2013). Dentro de esta federación, se encuentra la asociación musulmana más importante de Les Bosquets, la Asociación sociocultural y educativa de Montfermeil (ASCEM), que hoy se encarga de gestionar la mezquita del barrio y acoge a más de 500 personas todos los viernes. Actualmen- te, ASCEM está recaudando fondos para construir una nueva mezquita, con la ambición de que se convierta en la más grande de Francia. CECILA ESEVERRI MAYER 287ANUARIO CIDOB DE LA INMIGRACIÓN 2017 p. 276-295. ISSN: 2462-6732 – E-ISSN: 2462-6740 – www.cidob.org Por tanto, nace un nuevo islam público y orgulloso entre los jóvenes, que rechaza el antiguo islam de sumisión de los padres y los abuelos y el islam basado en la movilización social de los hermanos mayores. Uno de los principales éxitos de las asociaciones islámicas en Les Bosquets es que han conseguido que la mayoría de jóvenes definan su pertenencia social en términos religiosos y tradicionales. Aunque en este distrito existe una parte de la juventud que se define claramente como «francesa y republicana», y defienden el laicismo entendido como la necesidad de relegar al ámbito privado las costumbres y prácticas religiosas, y otra parte que se define como «de izquierdas, musulmán y ciudadanos del mundo», comprome- tidos con la lucha por los derechos de los más desfavorecidos, surge una tendencia más mayo- ritaria que reivindica los orígenes y la adhesión a las tradiciones del islam. La pertenencia a la sociedad francesa pasa a un tercer o cuarto pla- no. Una joven dice: «yo primero soy musulmana, luego africana-senegalesa, y después francesa y europea»; y un joven explica: «soy musulmán, argelino y ciudadano de nacionalidad francesa». Para Yasin, de 43 años, educador social y exmili- tante del partido comunista, el problema es que: «Hoy no hay ideología política. Todo se sustituye con la religión. Nosotros queríamos cambiar el mundo, queríamos viajar, ligar con chicas francesas (…) Hoy los jóvenes están muy orgullosos de sus orígenes, no se dejan maltratar tanto como nosotros, que nos daba vergüenza hablar de nues- tro origen. Lo que pasa es que hoy se toma la religión como bandera y se pierde mucha libertad» (entrevista realizada en Les Bosquets, enero de 2015). Se invierte el estigma. El hecho de «ser musulmán» se convierte en un atributo positivo, en un símbolo de progreso y hasta de superioridad en oposición a los «laicistas» y «blancos» que son clasistas, islamófobos y que han dañado los valores de libertad, igualdad y fraternidad y viven una crisis moral (muchos jóvenes aluden al machismo occidental, al consumo de alcohol y drogas y a la legalización del matrimonio homosexual como síntomas de esta crisis). De los jóvenes que participaron en la IS, 13 de un total de 15 dieron la razón al imam cuando hablaba del patriarcado como forma de organización social; las mujeres decían no permitirse a sí mismas casarse con un no musulmán y todos asumían la imposibilidad de realizar un trabajo interpretativo y reflexivo de las escrituras del Corán (la ijtihad). No obstante, este discurso, basado en la importancia de la familia, la comunidad y los valores tradicionales, se contradice con el comportamiento cotidiano. NACE UN NUEVO ISLAM PÚBLICO Y ORGULLOSO ENTRE LOS JÓVENES, QUE RECHAZA EL ANTIGUO ISLAM DE SUMISIÓN DE LOS PADRES Y LOS ABUELOS Y EL ISLAM BASADO EN LA MOVILIZACIÓN SOCIAL DE LOS HERMANOS MAYORES CONSTRUYENDO PERTENENCIAS: HIJOS Y NIETOS DE INMIGRANTES EN LOS SUBURBIOS DE MADRID Y PARÍS 288 ANUARIO CIDOB DE LA INMIGRACIÓN 2017 p. 276-295. ISSN: 2462-6732 – E-ISSN: 2462-6740 – www.cidob.org El intercambio juvenil entre ambos colectivos de Les Bosquets y San Cristóbal en Madrid y las entrevistas individuales con cada participante, permitieron saber que los jóvenes necesitan cons- truir un discurso que muestre una seguridad en sí mismos y necesitan guardar las apariencias frente a su familia, su comunidad y los vecinos del barrio, pero, en privado, rompen las normas (salen por la noche, beben, fuman y se relacionan con el sexo opuesto) y desarrollan relaciones de pareja que no se corresponden con los roles tradicionales. «Yo no puedo decir que cambio pañales (…) porque este se supone que no es mi papel. Pero me toca hacerlo y lo paso mal (…) me gustaría que las cosas fueran distintas (…) Me gustaría tener un trabajo y no depender de mi mujer» (varón de 24 años y de origen malí. Tiene un bebé de 6 meses y está des- empleado. Su mujer es funcionaria en los servicios sociales. Entrevista realizada en marzo de 2015). «Para mí mi identidad ya no es francesa. No es que no me sienta francés, pero tengo la sensación de que…, con la mundialización, se ponen las cosas en contexto. Los europeos no son negros, ¿no?, como los asiáticos no son blancos o los africanos no son amarillos (…) Creo que hay que hablar claramente (…) Yo soy musulmán y quiero cumplir con las tradiciones, los valores, las nor- mas… pero luego hay muchas cosas que te distraen (…) Nosotros, aunque no queramos, siempre seremos musulmanes à la française (dice entre risas)» (varón de 24 años y de origen argelino, ha abandonado un módulo de educación física hace 6 meses y se encuentra en situación de desem- pleo. Sesión de IS, interlocutora: representante política). Por consiguiente, una parte cada vez más importante de los jóvenes de Les Bosquets se mueve entre la defensa de la tradición y la identificación con la comunidad musulmana (a nivel mundial), pero al mismo tiempo es consciente de sus contradicciones. Una ambivalencia que en ocasiones viven con sufrimiento porque, por un lado, desean ser aceptados por la familia y la comunidad (cumpliendo un rol tradicional), pero por otro lado quieren integrarse socialmente (tener un buen nivel adquisitivo y desarrollar las mismas actividades que los jóvenes franceses). En muchas ocasiones, la realidad les muestra que ambos deseos son difíciles de obtener completamente, lo cual les puede generar una gran frustración. 6. LA OPOSICIÓN AL CONTROL COMUNITARIO EN LA PERIFERIA DE MADRID: LA VOLUNTAD DE PROGRESO Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA PERTENENCIA MIXTA En el barrio de San Cristóbal, la concentración étnica es menor. A pesar de que Madrid es la ciudad de Europa, después de Londres, con uno de los niveles de segregación residencial más importantes (Musterd et al., 2015), la concentración de determinados colectivos nacionales no se CECILA ESEVERRI MAYER 289ANUARIO CIDOB DE LA INMIGRACIÓN 2017 p. 276-295. ISSN: 2462-6732 – E-ISSN: 2462-6740 – www.cidob.org da de forma tan clara como en el norte de Europa, debido a que las pautas de asentamiento de los inmigrantes llegados a la ciudad de Madrid se diversificaron desde los años noventa, instalán- dose en la periferia, pero también en el centro urbano y las áreas metropolitanas (Leal y Domín- guez, 2008). San Cristóbal es el barrio con mayor porcentaje de población extranjera de la ciudad (43%). Los habitantes autóctonos representa el 67% y la inmigración es «hija de la globalización» (Arango, 2009), reuniendo a más de 45 nacionalidades. Los residentes latinoamericanos (de al menos 11 países distintos) representan el 10% del total de la población del barrio, mientras que la población procedente de países musulmanes (Bangladesh, Pakistán, Senegal y Malí, especial- mente) representan un 8% (Área de Estadística, Ayuntamiento de Madrid, 2014). El islam en San Cristóbal hasta hace aproximadamente cinco años, cuando llegó el primer imam al barrio, era un islam trasplantado (Dassetto y Bastenier, 1984), un islam practicado desde el ámbito privado. La necesidad de crear una asociación cultural-religiosa en el ámbito local no se da hasta los años 2000, cuando se funda la Asociación de Marroquíes de San Cristóbal y se alquila un local de reunión y rezo. Su presidente, dueño de dos fruterías y una carnicería halal, ofrecía una acogida a los inmigrantes recién llegados, dándoles trabajo y obteniendo a su vez mano de obra a buen precio. Pero su desprestigio hizo que la asociación se disolviera en 2012 y se creara una nueva bajo el nombre de Asociación de Musulmanes de San Cristóbal. El nuevo presidente dice que los vecinos «necesitan aprender los verdaderos principios del islam» y para ello ha conseguido que un imam egipcio, huido en el momento del golpe de Estado de al-Sisi y de la corriente de los Herma- nos Musulmanes, ofrezca el sermón de los viernes al que acuden entre 250 y 300 personas. Su mujer se ocupa de dar clases de árabe clásico a los jóvenes y a las mujeres del barrio. Los jóvenes entrevistados en San Cristóbal se oponen en su mayoría al islam que se transmite en la mezquita. Dicen que las personas que la frecuentan ponen en marcha un sistema de vigilancia que les juzga en función de su imagen y sus actos, generando una imagen y una reputación nega- tiva sobre aquellos que, según su opinión, se salen de la norma. Todos los jóvenes condenan esta forma de control y la mayoría los juzga como hipócritas, por anteponer las normas y la imagen de las personas a los verdaderos valores humanos y espirituales del islam. «Están todo el día en la mezquita, son unos vagos, no trabajan. Rezan cinco veces al día, pero luego se pasan el día jugando a las cartas en el bar. No creo que eso sea un ejemplo de moralidad. Me da mucha rabia, porque es gente muy ignorante que trata de decirle a los demás cómo tienen que vi- vir. Yo creo que en este barrio se confunde mucho entre tradición y religión» (joven español de 20 años y de origen marroquí. Dejó el instituto, pero obtuvo el título de la ESO en la Asociación ECyS. Actualmente trabaja en Telefónica). CONSTRUYENDO PERTENENCIAS: HIJOS Y NIETOS DE INMIGRANTES EN LOS SUBURBIOS DE MADRID Y PARÍS 290 ANUARIO CIDOB DE LA INMIGRACIÓN 2017 p. 276-295. ISSN: 2462-6732 – E-ISSN: 2462-6740 – www.cidob.org «Yo cuando paso por delante subo la cabeza y miro a otro lado. Ya sé que van a decir que llevo unos pantalones ajustados o que no llevo velo, pero me da igual. Un día fui a las clases de árabe que da Jadiya, porque mi padre me insistió que tenía que ir a la mezquita, y el primer día me empieza a comer la cabeza con que tengo que vestir de otra manera… Y pensé: ¡pues si esto es lo que te enseñan en la mezquita, yo no vuelvo!» (joven española de 23 años y de origen marroquí. Dejó los estudios antes de terminar la ESO y ahora está en situación de desempleo). Una parte importante de los jóvenes de la muestra de San Cristóbal han nacido en los países de origen y han llegado a Madrid antes de los cinco años de edad. Según ellos, su familia ha luchado mucho por integrarse en España y ellos dicen querer aprovechar las oportunidades que el país les ofrece, tanto desde un punto de vista económico como cultural y social. «Estamos aquí para aprender, para salir y para conocer otras cosas. La religión yo la dejo para lue- go, ahora quiero aprovechar mi juventud. Igual cuando me case y tenga hijos…» (joven, 25 años, español de origen marroquí, estudiante de restauración). A diferencia de los jóvenes de Les Bosquets, los jóvenes de San Cristóbal sí creen que las nuevas generaciones de musulmanes en España reinterpretarán el Corán. También creen que las muje- res tendrán un papel muy importante en este proceso. De hecho, en la sesión de IS en la que se invitó a un divulgador islámico de la cadena de televisión Córdoba Internacional, dos amigos, un chico y una chica españoles de origen marroquí, trajeron una edición del Corán subrayada en algunas de sus aleyas para cuestionarlas, sobre todo aquellas dedicadas a la mujer y a la relación de pareja. Los jóvenes no hacen una distinción clara entre «ellos» (los no musulmanes) y «nosotros» (los musulmanes), no viven la discriminación y la separación dentro de la ciudad de una manera vio- lenta y todos dicen frecuentar el centro urbano al menos dos o tres veces por semana. Además, a pesar de que los grupos de pares en el barrio se forman en función del origen nacional o el grupo étnico, la calle, los bares, las áreas deportivas y las estructuras intermedias (las asociaciones, movimientos y mesas de participación) aseguran el contacto interétnico e interreligioso. Este contacto y fricción cotidianas hacen que incorporen valores, elementos culturales y hábitos de los jóvenes latinos (como es la música, el baile, el contacto en la calle, la moda) y de los españoles (como es la participación en asociaciones, las acciones reivindicativas, el tipo de ocio, las relacio- nes de género) y desarrollen una pertenencia social compleja y mixta. Una identidad que no es ideológica, sino que tiene un carácter multidimensional, cambiante y dinámico, según la define Lamo de Espinosa (1995). La forma en que este joven se define resulta ilustrativa: CECILA ESEVERRI MAYER 291ANUARIO CIDOB DE LA INMIGRACIÓN 2017 p. 276-295. ISSN: 2462-6732 – E-ISSN: 2462-6740 – www.cidob.org «Nosotros nos movemos como los dominicanos, bailamos como ellos. A mí me dicen que si soy do- minicano (…) Me gusta la música latina, ando a veces con dominicanos, pero también tengo amigos españoles, voy a un bar que es español. Y yo soy musulmán» (joven de 19 años, español de origen senegalés. Trabaja en una fábrica de metal por las noches. Canta y baila en un grupo de música). 7. CONCLUSIONES Durante el intercambio juvenil en Madrid (mayo de 2015), un joven español de origen senegalés re- lató que mientras realizaba sus estudios de cocina y restauración, pasó un año como cortador de jamón ibérico en varios restaurantes. Explicó que para él no fue fácil porque sabía que estaba actuando en contra de los preceptos del islam. La mayoría de los jóvenes franceses condenaron su decisión y le juzgaron por traicionar sus orígenes, mientras que la mayoría de los españoles le entendieron, defen- diendo que lo más importante no eran las normas, sino aprovechar las oportunidades. La mayoría de los jóvenes entrevistados en el barrio de Les Bosquets se apoyan en el islam como forma de pertenencia, generando un sentimiento de co- munidad y cohesión que les protege del sentimien- to de marginalidad social y discriminación, como ocurría en los años noventa (Khosrohavar, 1998). No obstante, en la actualidad la diferencia reside en que los jóvenes en su mayoría no subrayan su pertenencia a la República francesa. Desarrollan una pertenencia social ambivalente que se basa en la contradicción entre la mistificación de las creencias y tradiciones musulmanas, la rabia hacia el racismo francés y el deseo de asimilación cultural, integración económica y capacidad de consumo. No obstante, no podemos hablar simplemente de que los jóvenes se hacen más tradicionales, como advierte Lagrange (2010). No respondería a la complejidad de la situación. Esta investiga- ción ha detectado que una mayoría de jóvenes vive esta situación de ambivalencia, precisamen- te, porque lo que muestran es un deseo de pertenencia a los dos mundos en los que han crecido (el mundo de la familia y de la comunidad étnica y el mundo de la sociedad mayoritaria) y lo que observan en el entorno adulto que les es más cercano es la tensión cada vez más creciente entre LOS JÓVENES NO HACEN UNA DISTINCIÓN CLARA ENTRE «ELLOS» (LOS NO MUSULMANES) Y «NOSOTROS» (LOS MUSULMANES), NO VIVEN LA DISCRIMINACIÓN Y LA SEPARACIÓN DENTRO DE LA CIUDAD DE UNA MANERA VIOLENTA Y TODOS DICEN FRECUENTAR EL CENTRO URBANO AL MENOS DOS O TRES VECES POR SEMANA CONSTRUYENDO PERTENENCIAS: HIJOS Y NIETOS DE INMIGRANTES EN LOS SUBURBIOS DE MADRID Y PARÍS 292 ANUARIO CIDOB DE LA INMIGRACIÓN 2017 p. 276-295. ISSN: 2462-6732 – E-ISSN: 2462-6740 – www.cidob.org ambos mundos. La falta de contacto con el centro urbano, la ausencia de diversidad social y étnica y la inversión estatal en Les Bosquets también han influido. La reciente tendencia a la institucionali- zación del tercer sector ha generado importantes beneficios de integración educativa y económica para una élite de jóvenes, pero está teniendo como contrapartida un deterioro y un agotamiento de las distintas formas de participación y comunicación cívica, intercultural e interreligiosa. En esta situación, los jóvenes se ven encajonados entre el Estado laico, que pone trabas a la expresión de las creencias religiosas y legitima en cierta medida las distintas formas de racismo cotidiano, y la religión, representada por asociaciones que defienden una visión conservadora de la tradición, po- niendo trabas a la construcción de una doble pertenencia. La comparación con el barrio de San Cristóbal en Madrid resulta reveladora porque muestra que los jóvenes entrevistados se definen como «marroquíes y musulmanes» o como «senegaleses y musulmanes» y al mismo tiempo desarrollan también una identidad de barrio y se identifican con la diversidad étnica, desarrollando una pertenencia mixta, flexible y cambiante. El contacto cotidiano de los jóvenes con el centro urbano, la menor sensación de racismo o islamofobia cotidiana, las amistades mixtas (en términos étnicos, religiosos y de género) y las posibilidades de participa- ción en el entorno asociativo también influyen positivamente. Paradójicamente, la «deserción del Estado» durante los años de la crisis ha hecho que la sociedad civil desarrolle nuevas habilidades de supervivencia, creando un sistema de colaboración que está asegurando el contacto entre los distintos grupos étnicos. No obstante, si esta falta de inversión pública perdura, las consecuencias en términos de inserción educativa y laboral para los jóvenes pueden ser muy negativas en el futu- ro. Además, si se quiere prevenir la marginalidad juvenil y el desarrollo de ideologías extremistas, el apoyo y sistematización de estos modelos de colaboración entre entidades de la sociedad civil resulta urgente. En barrios desfavorecidos como San Cristóbal y Les Bosquets, el papel de las estructuras asociati- vas con fines sociales y políticos (musulmanas y no musulmanas) será clave en los próximos años. De la relación que se establezca entre ellas y con el Estado dependerá, en buena medida, la posi- bilidad de que los jóvenes puedan acceder a nuevas formas positivas de inclusión y pertenencia. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Aparicio, R y Portes, A. Crecer en España: La integración de los hijos de inmigrantes. Madrid: Fundación La Caixa, 2014. 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