UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID FACULTAD DE FILOLOGÍA TESIS DOCTORAL El teatro breve de Francisco de Castro Estudio y edición MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR PRESENTADA POR Ramón Martínez Rodríguez Director Javier Huerta Calvo Madrid, 2015 © Ramón Martínez Rodríguez, 2015 EL TEATRO BREVE DE FRANCISCO DE CASTRO ESTUDIO Y EDICIÓN Tesis Doctoral de Ramón Martínez Rodríguez Director Javier Huerta Calvo Facultad de Filología Universidad Complutense de Madrid 2015 A mi propia saga familiar “The dogmas of the quiet past are inadequate to the stormy present” Abraham Lincoln Esta tesis fue realizada gracias a una Beca de Formación del Personal Universitario del Ministerio de Educación ÍNDICE Prólogo. En busca de un autor perdido 1 Abstract 5 Abreviaturas 9 I.- “Si con el sayo un Juan Rana...”. Una gran saga de actores: la familia Castro 13 I.1.- De la afición a la saga familiar: la evolución de la representación en la España Áurea 15 I.2.- Los Castro 23 I.3.- Francisco de Castro 97 Árbol genealógico 105 II.- “... con la pluma otro Quevedo”. La obra dramática de Francisco de Castro 107 II.1.- Las máscaras de los (sub)géneros del teatro breve en la obra de Francisco de Castro 117 II.2.- El Cuerpo del Carnaval: los temas y motivos del teatro breve en la obra de Francisco de Castro 157 II.3.- Las personas de Castro: los personajes de su teatro breve 187 II.4.- La lengua del Carnaval. El lenguaje literario de Francisco de Castro 225 II.5.- El Carnaval en las tablas. Aspectos de la representación en la obra de Francisco de Castro 249 II.6.- La medida del verso. Estudio métrico 269 III.- Muy grande con la boca, pero mayor con la pluma. Conclusiones 287 IV.- Bibliografía 291 IV.1.- Bibliografía de Francisco de Castro 291 IV.2.- Estudios y obras de referencia 321 V.- Edición del teatro breve de Francisco de Castro 343 V.1.- Criterios de edición 345 V.2.- Introducción 347 Introducción para la comedia que se hizo a los años del excelentísimo señor Conde de Salvatierra, ejecutada por sus caballeros pajes, y escrita por uno de sus criados, Francisco de Castro 349 V.3.- Entremeses 369 La boda y los violines 371 La burla de la sortija 385 La burla del figonero 405 La burla del labrador 427 La burla del sombrero 447 La burla del talego 471 La burla de los títeres fingidos 487 Los burlados de Carnestolendas 501 La casa de posadas 513 La casa puntual 533 El cesto y el sacristán 551 Los chirlos mirlos 575 Los cuatro toreadores 595 El destierro del hoyo 607 Los diablillos 627 El enfermo y junta de médicos 637 El estudiante marqués 655 La fantasma 673 El figurón 687 Francisco, ¿qué tienes? 709 El garañón 723 Los gigantones 743 El hechizo de los cueros 757 El inglés hablador 783 Lo que son mujeres 799 El mundinovo 823 Los negros 843 Los niños de la inclusa 861 La Nochebuena 883 El novio miserable 903 El órgano y el mágico 919 Pagar que le descalabren 957 La pastelería y burla de las cazuelas 977 El pésame de Medrano 1001 ¿Quién masca ahí? 1017 El reto 1033 El vejete enamorado 1041 La visita y pleito de la liebre 1059 V.4.- Bailes 1073 El Amor buhonero 1075 El Amor sastre 1093 El dengue 1107 La gallegada 1119 El juego del magíster 1127 V.5.- Mojigangas 1143 La almoneda 1145 El antojo de la gallega 1161 El barrendero 1185 La burla del papel 1207 Las figuras 1227 Ir a ver partir la vieja 1249 El ropero alquilón 1267 Los titanes 1281 V.6.- Fines de fiesta 1297 Doña Parva Materia 1299 La novia burlada 1319 El paseo del río 1335 V.7.- Glosario 1357 V.8.- Registro de variantes 1405 Anexo 1525 Poesías varias que en la soledad de su retraimiento escribió Francisco de Castro 1527 1 Prólogo: En busca de un autor perdido ¿Por qué olvidamos a los autores? Durante estos últimos años hemos presenciado diversas conmemoraciones literarias, quizá con la celebración del quinto centenario de la publicación del Quijote como mayor ejemplo. Pero, mientras tanto, nadie recordaba que el 1 de octubre de 2013 se cumplían trescientos años desde la muerte de Francisco de Castro. Sin pretender una imposible comparación no dejo de preguntarme sobre los mecanismos mediante los que la construcción del canon literario incorpora y ensalza un número determinado de autores y -de forma más rara, pero hay que celebrar que de manera cada vez más frecuente- autoras en tanto un gran número de textos pasan a formar parte del inmenso pozo del olvido. No es oportuno detenernos a analizar la cuestión del valor literario y su injerencia en la construcción del canon, que estudiada en diversas ocasiones y confrontadas sus perspectivas en un interesante trabajo de Idelber Avelar [2009]; ni a las muchas consideraciones posibles sobre el canon y la categoría posible de “raros y olvidados” en que pudiéramos incluir, lato sensu, al autor que ocupa esta tesis doctoral. Recordemos únicamente, con palabras de Cecilio Alonso, que El olvido literario es pluridimensional: afecta irregularmente al desgaste vegetativo de la producción artística, a los fenómenos de cambio de gusto, a las imposiciones deológicas, a los abusos de poder, a los intereses editoriales, a los criterios académicos y pedagógicos... Como estos condicionantes dan lugar a una variada tipología canónica también podría decirse que el olvido es el espacio donde se deposita a los desechados por una selección ineludible [Alonso, 2008: 13] Toda investigación requiere de un momento preciso y propicio para ser llevaba a cabo, y nuestra tarea sería imposible sin el gran trabajo de muchos investigadores que han ido sentando las bases del estudio del teatro breve del Siglo de Oro a lo largo de los últimos años. Desde los primeros acercamientos al género realizados por Emilio Cotarelo en su Colección hace más de un siglo, siguiéndole tiempo después Eugenio Asensio con su Itinerario del entremés, no es sino hasta el inicio de la carrera investigadora de mi maestro, Javier Huerta Calvo, cuando resucita el interés por las mal llamadas formas menores de nuestro teatro. Con su tesis doctoral, y tantas como ha dirigido, los investigadores dedicados al teatro breve español han ido generando una 2 extensa bibliografía que permite que hoy sea sencillo encarar un proyecto como el que nos ocupa. El estudio de los géneros, donde destaca la tesis doctoral de Catalina Buezo dedicada a la mojiganga, así como el trabajo de Gaspar Merino sobre el baile y el de María Luisa Lobato sobre la jácara; los autores que han venido investigándose, desde el primero Gil López de Armesto, a quien dedicara Javier Huerta su tesis, pasando por, entre otros muchos, Suárez de Deza, Antonio de Zamora, Alonso de Olmedo y Francisco de Avellaneda, llevados a cabo por Esther Borrego, Rafael Martín, Francisco José Olmedo y Gema Cienfuegos; el estudio de la figura de la máscara de Juan Rana realizado por Francisco Sáez Raposo, así como los trabajos sobre la representación de las piezas teatrales, campo en que es obligatorio acudir a la bibliografía de José María Díez Borque, y las diversas publicaciones en torno a la vida actoral, desde las utilísimas recopilaciones de documentación llevadas a cabo por Shergold, Varey y Davis, hasta los estudios sobre la técnica actoral de Evangelina Rodríguez Cuadros, pasando por el Diccionario biográfico de actores del teatro clásico español de Teresa Ferrer; constituyen en su conjunto el cimiento sobre el que construir una tesis doctoral como la que nos ocupa. El teatro breve vuelve a ser materia de investigación y materia de teatro, pues hemos visto cómo durante estos últimos años la presencia de los géneros breves, ya vinculados a una comedia, ya como antología, han llegado a nuestra escena, aun de manera puntual. Huerta Calvo [2004] lo asocia a la Posmodernidad, pero ni mucho menos afirmar con ello el imposible histórico de que el teatro breve sea posmoderno, sino que presenta rasgos coincidentes con ciertas tendencias de la modernidad y aun de la postmodernidad.En suma, que la lectura y la representación de estas obrillas consuenan con los gustos de la cultura de hoy en día” [2004: 477] Nuestro propósito en esta tesis es recuperar la vida y obra de Francisco de Castro, comediante perteneciente a una de las más longevas sagas de actores del teatro español y uno de los más prolíficos entremesistas del cambio de siglo, estudiando ambas vertientes de su existencia: la de dramaturgo y la de representante, y hallar entre ellas las relaciones que hagan o no evidente una particularidad en el teatro escrito por actores. Partimos del triste hecho de que Castro ha sido tradicionalmente un autor condenado al olvido, más que olvidado accidentalmente. Tras su muerte, no encuentra más reconocimiento que el de José de Rivas, que preparó en 1742 una edición con las obras de Castro que habían quedado inéditas bajo el título de Cómico festejo, así como algunas ediciones sueltas, muchas de ellas anónimas, hasta finales del siglo XVIII. Si observamos los primeros acercamientos críticos a su obra, por parte de La Barrera y 3 Cotarelo y Mori, veremos cómo lo tachan de autor menor podría decirse que con ensañamiento. La Barrera nos dice de él que no le faltaba ingenio para refundirlas [las piezas de autores anteriores], y le demuestra en sus producciones originales, pero su estilo en general es chavacano, y parece que sólo se propuso merecer y obtener, con tales producciones dramáticas, el aplauso de la más ínfima plebe [LB: 79]. Por su parte, Cotarelo habla de él de un modo bastante menos pasional, afirmando que aunque sin instrucción profunda, una gracia y talento nativos y una gran verbosidad le condujeron a escribir entremeses, remozando chistes h agudezas en gran parte propios de los infinitos que así él como su padre, Matías de Castro, que también fue célebre gracioso, había representado. Muchos de los donaires que hoy parecen fríos ganarían probablemente en su boca, y así podría explicarse que se arrojase a darlos a la imprenta [Colección: cxviii]; y lo tiene en consideración por ser “el más fecundo entremesista de los últimos años del siglo XVII, y bien merece señalar el fin del período más interesante de esta clase de obrillas” [Colección: xcv], sirviéndose de nuestro autor para marcar el fin del período indicado y el comienzo de la decadencia del entremés. No es hasta época muy reciente en que se ofrece una visión más objetiva de nuestro autor, con los catálogos de Herrera Navarro [1993: 96] y Urzáiz [2002: 240], que consiguen con ello al menos limpiar de las subjetividades decimonónicas el nombre del autor; y es al fin Catalina Buezo la primera investigadora que se acerca a su obra, destacando el papel interesante que tienen en ella las tradiciones populares [Buezo, 1993a; 1993b]. Nosotros mismos participamos, al inicio de esta investigación, en el monumental Historia del teatro breve en España dirigido por el profesor Huerta Calvo [Martínez, 2008], dedicándole a Castro un capítulo e iniciando así la recuperación del autor que culmina con esta tesis doctoral, donde el lector encontrará en primer lugar el estudio de la saga de actores de los Castro, centrándose en la vida de Francisco, en segundo punto el estudio de su creación literaria y, por último, la edición de ésta. Pero un trabajo de esta envergadura no habría podido ser realizado sin una multitud de personas en torno al investigador aportando ideas, experiencia, consejos y siempre cariño. Por eso es éste el espacio adecuado para agradecer su participación, de una u otra manera, en esta tesis doctoral que escribe una sola persona, pero que sabe que cuenta con una multitud que lo apoya. En primer lugar he de dar las gracias a mi maestro y amigo Javier Huerta Calvo, por una relación profesional y personal que ya dura años y a lo largo de la que es imposible saber si el aprendizaje ha sido mayor en 4 uno u otro ámbito. Muchas gracias por confiar en mí para llevar a cabo éste y otros tantos proyectos pasados, presentes y futuros, por enseñarme que el trabajo filológico disfruta de una dignidad incomprendida pero que sus resultados son necesarios para que nuestra cultura siga avanzando, gracias por ayudarme a entener. También a todo el Departamento de Literatura Española de la Universidad Complutense, donde he compartido tantos y tantos momentos con grandes profesionales que siempre han tenido una sonrisa amable y un consejo, una referencia, que añadir a mi trabajo, especialmente a Emilio Peral, Julio Vélez, Esther Borrego y Paco Sáez. Y gracias también a otros grandes filólogos que durante los últimos años han incorporado su amistad y sabiduría a mi vida, en especial a Elena di Pinto, por muchas buenas ideas compartidas entre risas cómplices; así como a grandes compañeros que en horas de biblioteca y clases han sabido hacer de la profesión del filólogo una vida que disfrutar: Javier, Roberto, Oihan, Guillermo, las dos Martas, Ana y en especial a Pilar Torres, por su ayuda divina con los procesadores de texto. También quiero destacar la profesionalidad del personal de las bibliotecas donde he pasado los últimos años, en especial las de la propia Universidad Complutense, la Biblioteca Nacional, la Biblioteca de Palacio, la Biblioteca Histórica de Madrid y la Biblioteca Lambert Mata. Junto a ellos el agradecimiento a mi propia saga familiar. Mis padres, abuelos y mi hermana. Gracias los que ya no están, a los que me acompañan y a los que llegarán, a su cariño incondicional y apoyo constante, a nuestra forma de ser, la nuestra es una historia que también merece ser contada. Y gracias a los entornos, a las familias de las ideas y del tiempo compartido, porque en muchas ocasiones a vuestro pesar os he convertido en “castristas”, explicándoos las venturas y desventuras del autor que he rescatado. Elena, Borja, Noelia, Carlos, Rodrigo, Alicia, Héctor, Pablo y Diana, gracias por enseñarme a luchar por lo queremos; Rubén, Gabriel, Yago, Luis, Garcy, Ángel, Amanda, Laura, Emma, Izpia, Cristina, gracias por invitarme a la lucha por lo que necesitamos.Y especialmente a Nacho, por sus constantes aportaciones que me llevan a nuevas aventuras de investigación, y a Arturo, y los dos Davides, por vuestra presenta constante a lo largo de los años. A todos y todas, gracias de corazón por estar allí cuando uno pensaría que no está nadie. Y a Francisco de Castro, por supuesto. Gracias por tu vida y tu teatro, por tus enseñanzas a través de los siglos. Espero haber cumplido. 5 ABSTRACT Title El teatro breve de Francisco Castro: Estudio y edición Introduction Francisco de Castro, one of the most famous actors of his time, was born in 1672 and died in 1713 after several decades devoted to the theater, both as an actor, a trade he learned from his family, possibly the greatest saga of actors of theater history in Spain; in his role as author of short plays. Farruco, that was his nickname in the tables, noted especially in the Gracioso paper, within which specialized in Vejete mask. So in his work found that precisely this is the most developed character and better: he was a writer dedicated to enhance their own ability as an actor. His dramatic work, collected mainly in volumes Alegría Cómica, published in 1702, and Cómico Festejo, in 1742, years after his death, thanks to a few copies of its post-1702 works were held by José de Rivas, consists of a total of thirty- eight entremeses, five bailes, eight mojigangas three fines de fiesta and an introducción . In them we see the creative genius of a man who lived between two centuries, between two very different ways of dealing with reality. In the last years of the Baroque, Francisco de Castro made his short pieces rescuing the issues that worked best on the scene, as he could see when he represented his works. Synthesis Francisco de Castro Gutiérrez, usually named Francisco de Castro and Salazar, (1675-1713) is one of the most important writers of the Golden Age short play. Its relevance consists primarily in being the link between the seventeenth and the eighteenth century, with changing aesthetics of popular theater that marked the arrival of the Borbones and later the Enlightenment in Spain. Unfortunately, today it is still necessary to recourse to the study of Emilio Cotarelo y Mori, in his Colección de entremeses, loas, bailes, jácaras y mojigangas (1911) for an approach to his work. In the last hundred years there has been no specific studies about Castro, himself and his family, of such significance for the history of our 6 theater. In fact, the Castro family was one of the largest and lived; you can find her engaged in various dramatic works from the recent sixteenth century until the late eighteenth. His father, Matías, and his grandfather, Pedro, were also important authors of comedies, writers of some works, now quite forgotten. The work of Francisco de Castro, composed of more than fifty short pieces which make him one of the most prolific authors of the genre, has not been published since 1702, the year in which the author himself gave the press their starters , dances and masquerades. Except for a few isolated cases, dramatic corpus of Castro still waiting for a critical edition, as he also expects a study that reveals the many mysteries and adventures of his life (he was imprisoned during the War of Succession and then lived for some time in exile) not know only by some rumors of the time. In this research we aim mainly perform three objectives: perform a critical edition of the Corpus of short plays of Francisco de Castro, study them according to their subgenres, themes, motifs, characters, style and the particularities of representation, placing Castro’s works in the context in which they were written; and analyze the familiar saga that belonged our author, with special attention to his life. With this we hope to regain the figure of a priority playwriter to understand the change of the seventeenth century to the eighteenth. In relation to said objectives, our methodology has been based, for the critical edition, in the collect of the bibliography of Francisco de Castro theatre, using the brief Spanish Repertory Theatre in the seventeenth century, a project directed Javier Huerta Calvo in 2000, and the collation of manuscripts and printed evidence found in the National Library of Spain, the Royal Palace Library, the Municipal Historical Library of Madrid and the Institute of Theatre of Barcelona. Then, we have established the best text as philological criteria and rigorous textual criticism, and carry out the study of the corpus according theater criticism, using in particular the critical anthropology and semiotic perspectives. At last, we have analyzed historical documentation and resorted to different studies about theatrical context and sociology of the representation to recover the biography or Francisco de Castro and his family. As results, in this thesis we managed to meet all our objectives. Editing, duly noted and following the best testimonies full drama of Francisco de Castro, which has been reconstructed when it was necessary using other offers. This has been possible 7 after a bibliographical research work by different libraries, coming to gather all editions and manuscripts that we have reached the stage corpus of our author. Join edition the study of the Castro’s work, properly placed in context, and divided according to the author makes use of literary genres, themes and motifs, where most significant has been the critical anthropology, characters, literary style and characteristics of the staging and the metric study that allows us to check the most frequent use of Francisco de Castro versification. Furthermore, it offers not only the reconstruction of the biography of Castro, but his whole family, from the late sixteenth century to the mid-eighteenth century. By studying a large number of documents on file, some of them already played and edited, it has been possible to recover the familiar story of a saga of representatives from Pedro de Castro, its initiator, to José Julián Castro, who possibly were the last family member related to the theater. Conclusions Thanks to the work done in this thesis is able to rescue from oblivion Francisco de Castro, discovering that his year of birth was 1672, not 1675, as moved by mistake by all critics, besides being able to reconstruct their passage through the different companies of actors, locations represented and how gradually acquiring new responsibilities within the theater, from being a simple pointer to momentarily directing one of the companies of the Court. We know more also behind this thesis relationships between actors along our Golden Age. We were able to rule out the hypothesis of noble origin of the saga of the Castro, safe invention Damián de Castro to try to bring dignity to his race, and thus link to Pedro de Castro with a large number of actors of the same name before its time. We have also recovered the life and career of Matthias de Castro, acting example of life and father of our author; similarly to discover that it was Francisca de Castro, niece of Farruco, the first woman who sang Italian opera in Spain at the early eighteenth century. Similarly, studying the play of Francisco de Castro has been possible to fit it in context and discover its originality. In a moment of turn of the century, political change and change of life perspective, in the transition from Baroque to the still distant Illustration, our author was able to rescue the classic themes of XVII best made audiences laugh and adapt when they are represented without losing their comic 8 potential. Similarly he used different genres of short plays as usual in his time, confusing the boundaries between them trying to build works of higher quality, walking even without being aware of it towards the constitution of a new hegemonic gender: the sainete; and included all possible scenographic news that his deeds will result attractive enough to the public. Especially matters building their characters holding Castro, since among them the most development and originality have is precisely that he played: the Vejete. This adds to their particular style, that makes it that same character that older monologues and jokes take the stage, making clear that the author of short works did not forget his trade representative, and built himself papers to shine in stage. Thus, this thesis is saved from oblivion the literary work of a great very particular author impossible to understand without considering their real job: to be an actor. 9 ABREVIATURAS AMM: Archivo Municipal de Madrid AHPM: Archivo Histórico de Protocolos de Madrid AP: Archivo de Palacio APSS: Archivo de la Parroquia de San Sebastián Autoridades: Diccionario de Autoridades Autos: Shergold, N. D., Varey, J. E. [eds.], Los autos sacramentales en Madrid en la época de Calderón: 1637-1681 BITB: Biblioteca del Instituto del Teatro de Barcelona BL: British Library BHM: Biblioteca Municipal de Madrid [Histórica] BMP: Biblioteca Menéndez Pelayo [Santander] BNE: Biblioteca Nacional de España BNF: Bibliotheque Nationale de France BP: Palacio Real de Madrid, Biblioteca BRAE: Boletín de la Real Academia Española CCPB: Catálogo del Patrimonio Bibliográfico Español Cartelera: Andioc, René, Coulon, Mireille, Cartelera teatral madrileña del siglo XVIII [1708-1808] [P: corral del Príncipe, X: corral de la Cruz] CATXVII: Urzáiz Tortajada, Héctor, Catálogo de autores teatrales del siglo XVII CATXVIII: Herrera Navarro, Jerónimo, Catálogo de autores teatrales del siglo XVIII Colección: Cotarelo y Mori, Colección de entremeses, loas, bailes, jácaras y mojigangas de fines del siglo XVI a mediados del XVIII CESXVIII: Fernández Gómez, Juan F., Catálogo de Entremeses y Sainetes del siglo XVIII 10 Covarrubias: Covarrubias Orozco, Sebastián de, Tesoro de la lengua castellana o española DICAT: Ferrer Valls [dir.], Diccionario biográfico de actores del teatro clásico español FuentesI: Shergold, N. D., y Varey, J. E. [eds.], Representaciones palaciegas 1603-1699 FuentesIII: Shergold, N. D., y Varey, J. E. [eds.], Teatro y comedias en Madrid: 1600- 1650 FuentesIV: Shergold, N. D., y Varey, J. E. [eds.], Teatro y comedias en Madrid: 1651- 1665 FuentesV: Shergold, N. D., y Varey, J. E. [eds.], Teatros y comedias en Madrid : 1666- 1687 FuentesVI: Shergold, N. D., y Varey, J. E. [eds.], Teatros y comedias en Madrid : 1687- 1699 FuentesVII: Varey, J. E. [ed.], Los títeres y otras diversiones populares de Madrid, 1758-1840 FuentesIX: Shergold, N. D., y Varey, J. E. [eds.], Comedias en Madrid 1603-1709. Repertorio y estudio bibliográfico FuentesX: Shergold, N. D. [ed.], Los corrales de comedias de Madrid, 1632-1745: reparaciones y obras nuevas FuentesXI: Shergold, N. D., Varey, J. E., Davis, Charles [eds.], Teatros y comedias en Madrid, 1699-1719 FuentesXII: Shergold, N. D., Varey, J. E., Davis, Charles [eds.], Teatro y comedias en Madrid: 1719-1745 FuentesXIII: Varey, J. E. [ed.], Los arriendos de los corrales de comedias de Madrid: 1587-1719 FuentesXV: García Gómez, Ángel María [ed.], Casa de las Comedias de Córdoba, 1602- 1694 FuentesXVI: Varey, J. E. y Davis, Charles [eds.], Los libros de cuentas de los corrales de Madrid: 1706-1719 11 FuentesXVII: Pascual Bonis, María Teresa [ed.], Teatros y vida teatral en Tudela, 1563- 1750 FuentesXVIII: Coso Marín, Miguel Ángel, Higuera Sánchez-Pardo, Mercedes, y Sanz Ballesteros, Juan [eds.], El Teatro Cervantes de Alcalá de Henares 1602-1866 FuentesXXI: Varey, J. E., y Davis, Charles [eds.], Los corrales de Comedias y los hospitales de Madrid: 1615-1849 FuentesXXII: Thomason, Phillip B. [ed.], El Coliseo de la Cruz: 1736-1860 FuentesXXVII: Marcos Álvarez, Fernando [ed.], Teatros y vida teatral en Badajoz: 1601-1700 FuentesXXIX: Varey, J. E., Rich Greer, Margaret [eds.], El teatro palaciego en Madrid: 1586-1707 FuentesXXX: Davis, Charles [ed.], Los aposentos del corral de la Cruz, 1581-1823 FuentesXXXII: Varey, J. E., y López Alemany, Ignacio [eds.], El teatro palaciego en Madrid: 1707-1724 FuentesXXXIV: García Gómez, Ángel María [ed.], Actividad teatral en Córdoba y arrendamientos de la Casa de Comedias: 1602-1737 FuentesXXXV-XXXVI: Varey, J. E., y Davis, Charles [eds], Actividad teatral en la región de Madrid según los Protocolos de García de Albertos: 1634-1660 Genealogía: Shergold, N. D., y Varey, J. E., Genealogía, Origen y Noticias de los Comediantes de España RAE: Diccionario de la Real Academia Española RAEB: Real Academia Española, Biblioteca 13 I.- “Si con el sayo un Juan Rana...” Una gran saga de actores: la familia Castro I.1.- De la afición a la saga familiar: la evolución de la representación en la España Áurea I.2.- Los Castro I.3.- Francisco de Castro 15 I.- “Si con el sayo un Juan Rana...” Una gran saga de actores: la familia Castro La construcción de nuestro teatro áureo fue posible gracias a diversos aspectos que confluyeron en el momento preciso para generar todo un universo dramático. Uno de ellos, base fundamental de todo el proceso, es la evolución que se produjo en el arte de representar, desde los actores ocasionales del siglo XVI hasta la absoluta profesionalización que generó grandes familias de comediantes como la que ahora nos ocupa. Estudiaremos en este capítulo la evolución de la actuación hasta la aparición de las sagas familiares de representantes, y pasaremos entonces a presentar los datos recopilados sobre la familia de los Castro. I.1.- De la afición a la saga familiar: la evolución de la representación en la España Áurea Como no podía ser de otro modo, la evolución de nuestro teatro está íntimamente ligada al proceso de consolidación del oficio del actor, que parte de los gremios profesionales en el siglo XVI para cristalizar en la figura del comediante profesional, ligado a una compañía con o sin título, y a menudo perteneciente a una familia de representantes. A) La profesionalización de los representantes Fue Jean Sentaurens uno de los primeros en preguntarse cómo surgieron en España los profesionales del teatro, hallando para dicha cuestión tres posibles soluciones que le ofrecía la crítica: La primera respuesta es el silencio, un silencio impresionante sobre el siglo XVI. Estimando que el actor profesional sólo aparece con la apertura de los primeros corrales de comedias, muchos historiadores consideran normal el que, de un día para otro, varios centenares de histriones pudieran ocupar los numerosos tablados recién edificados en las principales ciudades españolas. [...] La segunda respuesta, más admisible quizás, sugiere una especie de armoniosa filiación natural entre la generación de los “padres” - Lope de Rueda, Alonso de la Vega, Cosme de Oviedo, etc- y la generación siguiente, que participó en la expansión exponencial del teatro profesional. Así y todo, quedan sin explicar el origen y la formación de Rueda y sus compañeros. [...] En cuanto a la tercera respuesta, consiste en privilegiar el papel de los comediantes italianos [Sentaurens, 1997: 297-298]. 16 El autor, en su trabajo, viene a reconsiderar dichas explicaciones para la formación de compañías profesionales, añadiendo el interesante dato de la intervención de los gremios en las primeras celebraciones del Corpus, en los “juegos de oficios”, un conjunto de danzas y representaciones de las que se ocupaban las agrupaciones de artesanos, después de un concurso convocado por las autoridades políticas y religiosas. Pero en 1554, en Sevilla, los gremios dejaron de participar como asociación, y los organizadores de las fiestas se encontraron con la necesidad de buscar quienes los sustituyeran, aunque, como los profesionales de la escena eran muy poco numerosos, tuvieron que seguir interviniendo en las fiestas los mismos comerciantes aficionados al arte escénico. Sentaurens afirma que, si tenemos en cuenta los orígenes sociales de los primeros representantes, encontraremos que la mayor parte de ellos abandonaron una profesión artesana -como es el caso de Lope de Rueda, batihoja- para dedicarse a la escena como profesionales. El autor también señala tres importantes intervenciones de los gremios en la formación del teatro comercial: los artesanos fueron su primer público, sus primeros maestros -ya que considera que las técnicas del oficio del actor las aprendían los aficionados durante los ensayos para la fiesta, y de éstos pasaron a los primeros comediantes profesionales, como Lope de Rueda, de nuevo, en el mismo entorno de los gremios de artesanos- así como sus escenógrafos primeros, ya que, según él “no me parece absurdo imaginar que las técnicas de escenificación que facilitaron el auge de las modernas “comedias de apariencias”, no se debieron sólo a la ciencia de los artífices italianos que trabajaban en la Corte, sino que pudieran remontarse también a la vieja tradición de los castillos, naos y galeras utilizados en los primitivos espectáculos del Corpus” [Sentaurens, 1997: 302]. No obstante la valiosa aportación de Jean Sentaurens, será Alfredo Hermenegildo quien añada una explicación que podrá responder definitivamente a la pregunta que enunciamos al principio. Analizando las formas teatrales a lo largo del primer siglo de nuestra Edad Dorada, el autor diferencia “al público cerrado o cautivo - el que asiste a las representaciones dentro del marco que condiciona su inserción social y asume un papel relativamente ritualizado-, del publico abierto -el que presencia la obra teatral como espectador no definido a priori más que por su condición imprevisible-”, siendo dicha distinción la que justificará un desarrollo de la profesión del actor, ya que “si en un principio vive atado a la liturgia, religiosa o social, poco a 17 poco va dando entrada a la noción de servicio dado y, por lo tanto, de salario merecido” [Hermenegildo, 1997: 155]. Así encontramos que los actores responsables de las primeras manifestaciones teatrales en nuestro país, siempre cortesanas, religiosas o universitarias, concebían su trabajo no como tal, sino como parte de un todo ritual que, por serlo, no tenía la obligación de reportarles beneficios. Con el tiempo, en cambio, empiezan a intervenir en dichas representaciones los primeros actores profesionales, que eliminan el significado ritual de su aportación y aportan el valor económico que dará lugar a la definitiva profesionalización de la escena. Como el propio Hermenegildo afirma en un trabajo posterior, el actor profesional aparece cuando la sociedad está lista para exigirlo y tolerarlo. No antes. Ni después. Y es en el teatro de público abierto y en aquellas manifestaciones públicas, hechas con gran despliegue de medios y firme propósito de “impresionar” a la gente [...] donde se abre la puerta al actor profesional para que la calidad del ejercicio convenza y controle cualquier posible desviación del discurso. En ese sentido, la presencia y las exigencias del público empiezan a ser motivo suficiente para dejar de lado progresivamente las intervenciones de aficionados de buena voluntad o, simplemente, de personas ocupadas más por su condición social -gremios, puestos eclesiásticos, etc...̶ que por el ejercicio actoral [Hermenegildo, 2001: 136]. Es evidente y debe añadirse, así, que el nacimiento actor profesional tiene un factor determinante fundamental, que quizá por lo prosaico prefiera olvidarse pero es necesario tener en cuenta: el económico. De este modo, el actor profesional aparece cuando el público abierto del que hablaba Hermenegildo empieza a solicitar su presencia, cuando aparece una demanda comercial de espectáculos de entretenimiento, esa misma que aprovecha Lope para dar forma a su Comedia Nueva y de la que se queja Cervantes en el prólogo de sus Ocho comedias y ocho entremeses en 1615 por haber acabado con las normas de la poética [García Reidy, 2009: 241-246] . Con todo, la profesionalización de los representantes parece que no consiguió hacer olvidar a los actores sus orígenes como artesanos. Así, en los tiempos de prohibición de comedias, muchos de ellos cambiaron la profesión de las tablas por cualquier otra, como le sucedió a Agustín de Rojas, que nos dice: El mayor [mayorazgo] que yo he hecho en mi vida hice los días pasados aquí, en Granada, cuando quitaron la comedia, que fue poner una tienda de mercería, sin entender lo que era, y salí tan bien con ello que vendía más en un día que otros en toda la semana [Rojas Villandrando, 1977: I193]. Otros, en cambio, cuando les era imposible representar, alquilaban o vendían los materiales para representar que tenían en su poder. Un buen ejemplo de esto es el 18 alquiler de vestuario, que ha sido estudiado en varias ocasiones por Bernardo José García García . Es preciso señalar la controvertida participación de las compañías italianas en el desarrollo de la profesión de los actores. Tradicionalmente se ha pensado que su llegada a España fue decisiva para la formación de nuestro teatro, mientras que hoy día se hace más relativa su influencia. En todo caso, se conocen algunas compañías formadas por italianos que se establecieron en nuestro país en la segunda mitad del siglo XVI, como fueron los Confidenti y, en el especial caso de Madrid, Ganassa, que llegó a la Villa en 1574, haciendo del corral de la Pacheca un teatro estable, para hacer luego una gira de diez años por Sevilla y Valladolid, volviendo a Madrid en 1584. La influencia de estos italianos, si bien quizá no fuera excesivamente importante para la profesionalización de los actores, sí que lo fue para el desarrollo del teatro, ya que con ellos trajeron la Commedia dell’Arte, cuya influencia en nuestras formas de actuación y de escritura dramática, junto a la participación en nuestras representaciones de actores italianos significan, en todo caso y con las palabras de Rafael Maestre, “el último y definitivo perfil del actor renacentista, el nuevo actor” [Maestre, 1998: 197] . Por último hemos de indicar que no sólo fue cambiando progresivamente el concepto de la representación -desde las formas litúrgicas a las comerciales-, sino que, con esta evolución, fueron desarrollándose las técnicas teatrales hasta llegar al período en que aparece la comedia nueva, donde suele el investigador centrar sus trabajos. De este modo podemos observar el progresivo cambio que experimentó la escenografía, desde la primitiva cortina que separaba la escena del vestuario hasta las aparatosas posteriores, con el importante cambio desde los espacios al aire libre -como patios o la misma calle- hacia interiores -salas de palacio debidamente preparadas para la representación- [Maestre, 1998: 199], así como la técnica del actor también fue sufriendo distintas evoluciones hasta que con la llegada del siglo XVIII los eruditos ilustrados intentaron reformarlas [Álvarez Barrientos, 1997] . B) El actor profesional, compañía y familia La definitiva profesionalización del teatro se produce con la aparición de las compañías de título, cuya estructura y funcionamiento han sido tan bien estudiados por Josef Oehrlein [1996: 65 y ss], diferenciadas por fin de otros tipos de agrupaciones de 19 actores que mencionara Agustín de Rojas en el tan valioso y comentado pasaje de El viaje entretenido, donde ofrece las formas del bululú, el ñaque, la gangarilla, el cambaleo, la garnacha, la bojiganga, la farándula y, por fin, la compañía [Rojas Villandrando, 1977: 152 y ss] . De los “cómicos de la legua” que compondrían estas diferentes formas de asociación de actores encontramos bien diferenciada la compañía de título, en cuya formación interviene el poder político, autorizándolas o no. Hay que considerar, con todo, que, si bien los integrantes de una compañía de título eran por definición profesionales del teatro, no ha de negarse la profesionalidad de los cómicos de la legua, si bien, quizá, en un segundo grado, aunque bien diferenciada su labor de la de otros aficionados que representaban de forma ocasional, como los miembros de la nobleza -por ofrecer un caso extremo- en las fiestas cortesanas . Gracias al trabajo de Oehrlein podemos acercarnos con facilidad al universo de la compañía de actores del Barroco. Sabemos, así, que el número de compañías autorizadas variaron en número a lo largo del siglo XVII, desde cuatro a veintiuna, si bien la cifra estuvo normalmente en torno a las ocho. El número de sus integrantes también era variable, desde los siete u ocho hasta los veinte, si bien lo habitual era que contase con no más de quince personas, cuyas funciones se diferenciaban muy bien, ya que la mayoría de las personas que la componían se dedicaba a representar -ocupando cada uno el papel-tipo que se le asignaba, como la dama, el galán, el gracioso, etc...- otros llevaban a cabo labores como las del cobrador, el guardarropa o el apuntador, que no tenían presencia en escena pero eran igualmente importantes para el buen funcionamiento de la compañía, cuya constitución y disolución se explicaba gracias a la temporada teatral, que se extendía desde la Pascua hasta el martes de Carnaval del año siguiente. Así el autor de comedias empezaba a reclutar actores habitualmente en Cuaresma, cuando no podía representar, si bien hay datos que evidencian la frecuencia con que las compañías estaban ya constituidas mucho antes. Oehrlein considera que fue precisamente la formación de estas asociaciones estables de actores, las compañías, la que contribuyó con mucho al esplendor del teatro de la época [1996: 114 y ss], si bien señala también como el definitivo espaldarazo para la profesionalización de los actores y su estabilidad como grupo fue la aparición en la década de 1630 de la Cofradía de Nuestra Señora de la Novena [1996: 241 y ss] , la asociación religiosa que, con sede en la parroquia de San Sebastián, en la madrileña calle de Atocha, dentro del barrio que ocupaban la mayoría de los actores de la corte, reguló sus actividades y los protegió 20 asegurándoles una mínima atención médica, pagos por baja en caso de enfermedad, y los costes de su entierro. Con todo, mientras Oehrlein considera que una de las labores más importantes de la Cofradía de la Novena era la de aportar una imagen contrarreformista al grupo social de los actores, para mejor defenderlos de los diversos ataques de las mentalidades más conservadoras, nos parece más acertada la idea de Evangelina Rodríguez, que afirma “no nos engañemos, el actor no buscaba sólo el pueril reconocimiento del actor como miembro de pleno derecho de la comunidad religiosa [metonimia en este caso de la sociedad global] a través de la garantía de las “honras fúnebres” y el entierro cristiano a cuya privación los había condenado Juan de Mariana en su Tratado contra los juegos públicos [1609]. Buscaba algo tan elemental y humano como la percepción de haberes en caso de enfermedad, un seguro de retiro: aquel derecho que había consolidado al ir entregando a la Cofradía a lo largo de su vida profesional diez reales por cada representación, más las multas por faltar a los ensayos” [1998: 79-80] . Son muchas las biografías de representantes profesionales que se han venido investigando. Se nos presentan hoy memorables los trabajos de los filólogos de principios de siglo XX, como Cotarelo [1896; 1897; 1916; 1933] o Díaz de Escovar [1932; 1934] sobre figuras como Sebastián de Prado, María de Córdoba, llamada Amarilis, María Ladvenant, María del Rosario Fernández, llamada la Tirana, Fernán Sánchez de Vargas, Pedro de la Rosa y otros muchos. Notable es, sobre todo, la breve biografía de Juan Rana, el más célebre autor de nuestro teatro antiguo, que realiza Cotarelo en la introducción de su Colección de entremeses [Colección: clvii-clxiii], y monumental el trabajo que le dedica Francisco Sáez [2005]. En trabajos más recientes han sido estudiados personajes de gran importancia, como María de Navas o Teresa Robles [Buezo, 1998; 2000], o actores menos conocidos, como Alonso de Villalba, el bígamo Alonso de Ávalos, Vergara o Eusebio Vela [González Martínez, 2006; García García, 2004; Inamoto, 1998; Bolaños Donoso, 1998], así como se ha prestado interés a los comediantes que representaron en América [Ramos Smith, 1998], y a las actrices de nuestro Siglo de Oro [Domínguez Matito, 1998b]. Pero la gran obra de la investigación sobre comediantes de la Edad Dorada es el Diccionario biográfico de actores del teatro clásico español, dirigido por Teresa Ferrer Valls, donde se ha volcado la mayor parte de la investigación dispersa acerca de los representantes de la época . 21 No obstante las biografías personales, si bien antes señalamos cómo la aparición de la compañía de título hizo más estable la vida actoral en la Edad de Oro, no hemos de olvidar que uno de los principales motivos de dicha estabilidad también fue la paulatina aparición de grandes familias de representantes, cuyo estudio se ha iniciado con acercamientos a sagas como la de los Prado, Escamilla y Vallejo, investigadas por Oehrlein [Oehrlein, 1993: 92ss], o algunas anteriores que han estudiado Carmen Sanz Ayán y Bernardo García [Sanz Ayán, 1992; 1995; Sanz Ayán, García García, 2000]. Las relaciones endogámicas dentro del oficio de los actores, que se explican fácilmente por la legislación sobre representantes -las mujeres no podían acceder a las tablas si no estaban casadas con un actor, lo que propiciaba que hijas de representantes, necesarias para la escena y muy útiles por conocer el oficio de sus padres, contrajeran pronto matrimonio con otros miembros de la farándula [Oehrlein, 1993: 192], si bien produjeron muchas complicaciones, que en ocasiones acabaron en los tribunales de la Inquisición [García García, 2004: 825-825]-, fueron desarrollando un entramado de relaciones familiares de suerte que, a fines del siglo XVII, bien podemos decir que la mayoría de los grandes actores de España mantenían vínculos de familia no más allá del cuarto grado de parentesco. Aparecen así los llamados hijos de la comedia, fórmula que significaba “no sólo haber heredado el mismo oficio desempeñado por los progenitores o familiares, sino perpetuar, en ocasiones, aquellas mismas especialidades que habían consagrado en la escena a sus antecesores” [Mimma de Salvo, 2004: 197]. Además, debido a la importancia de la familia en la Edad Moderna en la transmisión de los conocimientos acerca de los oficios artesanos, la familia de actores se convertía en cierto modo en una auténtica escuela de teatro, donde los hijos aprendían de los padres las técnicas de representación que los hicieron famosos [Mimma de Salvo, 2004: 195], heredando en algunos casos también los apodos con que se conocía a sus progenitores. Así, en nuestro caso, encontraremos a Matías de Castro “Alcaparrilla”, que hereda su mote del de su padre, ganado tras la magnífica representación del protagonista de un entremés [Mimma de Salvo, 2002: 295, 302]. Gracias a nuestra investigación sobre la familia Castro podemos intuir cómo se desarrollaba esta forma de aprendizaje de las técnicas teatrales. Por las copias de entremeses de los integrantes de nuestra saga que tienen fecha y firma podemos adivinar que una de las primeras labores del “alumno” era la del apuntador, y que el paso siguiente conllevaba ya la presencia en escena, primero en papeles menores, luego ascendiendo hacia los primeros papeles. Aunque, claro está, 22 no siempre el “alumno” conseguía superar alguna de estas fases, por no tener cualidades necesarias o no desearlo. Así nos encontraremos con Ventura de Castro, que siempre se ocupó de ser apuntador, o con personas que rara vez pasaron de terceros y cuartos papeles, como sucede con la mayor parte de los actores que nos ocupan. El grado mayor de la profesión, ser autor de comedias, era el más difícil de alcanzar. En el caso de la saga que nos ocupa veremos que sólo llegaron a él Matías de Castro, durante un largo período de su vida, y, de forma puntual, su hijo Francisco. Si bien, como hemos dicho, las familias de actores han empezado a estudiarse tímidamente, es éste el primer trabajo extenso que se dedica a una de ellas. Reuniremos en las páginas siguientes las diversas noticias que, ordenadas, nos permitirán conocer mejor la historia de una de las mayores familias de comediantes de nuestra escena clásica: los Castro. 23 I.2.- Los Castro Desde mediados del siglo XVI encontramos en nuestro teatro el apellido Castro de manera continua hasta el primer tercio del siglo XVIII, siendo, después de Fernandez, el apellido que más entradas presenta en el DICAT -un total de 95, frente a las 33 de Prado o las 27 de Olmedo, también apellidos relevantes por sus respectivas sagas-. Veremos en este apartado cómo los Castro fueron una saga reconocible de actores, dentro de la que se ubica el protagonista de esta investigación, Francisco de Castro, pero también cómo son muchos otros los actores y actrices que, compartiendo el apellido, no es posible relacionar directamente con la saga. A) Actores y actrices apellidados Castro y sin relación comprobable con nuestra familia El apellido Castro aparece en diversas ocasiones mencionado solo en los documentos, sin que nos sea posible determinar a cuál de todos los posibles actores y actrices hace referencia. Así, Rojas Villandrando menciona un comediante apellidado Castro entre otros muchos que compusieron piezas teatrales [Rojas Villandrando, 1977: 149-151], del mismo modo que Cotarelo encuentra un actor apellidado Castro que aparece junto a su mujer en la compañía de Cristóbal de Avendaño [Cotarelo y Mori, 1901: 30]. De igual manera, en 1588 se menciona a un Castro junto a su mujer en un documento contra la compañía de Rodrigo Osorio que se dirige a la Inquisición de Valencia, donde se denuncia la vida licenciosa de los actores de la compañía [Cotarelo y Mori, 1901: 164-165; Díaz de Escovar, 1925: 188-193]. No consta el nombre de la esposa ni el de pila del dicho Castro, pero Rennert cree podría tratarse del mismo Castro que menciona Rojas en El viaje entretenido, es decir, Cristóbal de Castro, además de identificarlo con el Castro que menciona Cotarelo [Rennert, 1909: 448] y DICAT considera puede tratarse de Benito o Juan, por estar ambos activos a fines del XVI. Creemos que alguno de todos estos pudiera ser igualmente cualquiera de los otros Castro que representaron en torno a esas fechas, señalando además que el que Cotarelo relaciona con Avendaño podría ser el Francisco de Castro de que luego veremos noticias entre 1609 y 1623, por haber representado en su compañía en 1622. 24 En muchos textos teatrales aparece mencionado el apellido entre los repartos, como sucede con el autógrafo lopesco de El cordobés valeroso, don Pedro Carbonero [BNE: Ms/Res166] con licencias para 1607, 1610 y 1617, y tres repartos, correspondientes a la compañía de Antonio Granados, como indica Montesinos, donde figura un Castro sin nombre de pila en el segundo, que DICAT identifica con el Juan de Castro de principios del XVII [Bolaños Donoso, Reyes Peña, 1992: 114; Montesinos, 1922: 135-137]. Del mismo modo, en otro autógrafo de Lope, El poder en el discreto [BNE: Ms/Res90], con licencias para 1625 y 1626, figura un reparto en que se menciona a un Castro tal como anota Rennert [Rennert, 1909: 371], y que DICAT -que afirma que los actores que participan forman parte de la compañía de Juan de Morales Medrano en 1624- sugiere podría tratarse del Francisco de Castro cuya actividad se registra entre 1609 y 1623. Por otra parte, en una copia de Bien vengas mal de Calderón [BNE: Ms/15633] figura un reparto en que se menciona el nombre de Castro, sin más datos. Cotarelo defendió que la compañía pertenecia a Roque de Figueroa [Cotarelo y Mori, 1922: 178], si bien Shergold y Varey no lo mencionan y cuestionan, además, que se pudiera tratar de la compañía de Antonio de Escamilla, mencionado en el manuscrito [Shergold, Varey, 1961: 277]. Por último, un Castro sin nombre es mencionado el apellido en la Genealogía sin más datos que en 1638 aparece la partida de entierro [Genealogía: 302]. DICAT recomienda cotejar el dato con el de la defunción de Bernarda de Castro, si bien pudo tratarse de cualquier otro miembro de la familia, quizá el Pedro de Castro fundador de la saga que nos ocupa. En otras ocasiones encontramos mencionados actores y actrices apellidados Castro, junto a su nombre de pila, si bien no se precisa la fecha en que están en activo. Así la Genealogía menciona varias personas, algunas de ellas descendientes de la tercera generación de la saga Castro, de los que mas tarde hablaremos, que no se dedicaron al escenario, y cuya vida puede ubicarse en el tiempo gracias a sus padres. Así sucede con Juan, Teresa e Ignacia, hijos de Fernando de Castro y Manuela Labaña [Genealogía: 186, 571]; Manuel, hijo de Ventura de Castro y María de Navas [Genealogía: 255]; Juan, hijo de Juan de Castro y de Teresa de la Cueva [Genealogía: 214]; y José, Teresa, y Manuela, hijos de Francisco de Castro y Salvadora López de Estrada [Genealogía: 185]. Del mismo modo, otros personajes sin fechas definidas, ni relación con la familia Castro son Baltasar de Castro, del que sólo nos consta que fue músico 25 [Genealogía: 164], un Francisco de Castro marido de la actriz Margarita González, sin más datos y sin entrada propia en la Genealogía que posiblemente no se dedicara al teatro [Genealogía: 490], Manuel Alonso de Castro, apodado “el Malo”, que, sin precisar fechas, se nos dice que hizo barbas en la compañía de Manuel García “el Sevillano” [Genealogía: 135-136, 358], y que quizá sea el mismo Manuel de Castro que representa en 1662; un Sebastián de Castro que se presenta en la Genealogía -que dice únicamente de él que hizo graciosos- diferenciado del Sebastián de Castro llamado “Carapao” y del hijo de Lorenzo de Castro, de quien DICAT señala que podría tratarse de otro actor, tesis que puede ser perfectamente acertada; y un José de Castro que fue hijo de Sebastián de Castro e Isidora Moya [Genealogía: 265]. Existe, además el problema de identificar a un Pedro de Castro que podría tratarse de Pedro José, hijo de Matías de Castro, perteneciente por tanto a nuestra familia, de quien se dice, en entrada aparte en la Genealogía, que hizo segundos graciosos en la compañía de Juan Ruiz “que empezó en Granada este año [1701]” [Genealogía: 281], si bien, como luego repetiremos al tratar a Pedro José, en aquella fecha éste contaba apenas quince años y tal vez fuera pronto para encontrarlo representando, además de que el Pedro José hijo de Matías fue uno de los informantes de la Genealogía, y ésta misma desmiente, entendemos que de primera mano, que se tratara del mismo actor. Nos aparecen de este modo dos autores apellidados Castro a principios del XVII. Se trata de Juan Blas de Castro, importante músico mencionado y alabado por Hurtado de Mendoza, Lope y Tirso [Colección: ccxxvii], y Juan de Castro autor de danzas teatrales, que se representaron en Sevilla en la primera década del XVII, como La caída de Luzbel, Marida de Orgaz, El sarao de los turcos, y otras [CATXVII: 235; Sentaurens, 1984: 1279]. Es muy posible que éste sea el mismo que menciona Esquivel en su Arte del danzado [Colección: clxixn], y puede que fuera el mismo Juan de Castro, marido de Marcela Martínez y padre de Bernarda de Castro, en activo como actor en estas fechas y de quien más abajo hablamos. Del igual manera, hay importantes actores en nuestra Edad de Oro que presentan el Castro como segundo apellido, y que, no obstante, no tienen relación comprobable con nuestra familia. El primero, cronológicamente hablando, es Tomás Gutiérrez de Castro, uno de los autores más relevantes de la segunda mitad del XVI, que fue calcetero antes de actor y que participa ya en el Corpus de Sevilla de 1573 y cuyo testamento está fechado en 1604 [Cannavaggio, 1989: 84]. Poco más tarde aparece en la 26 escena Diego Díaz de Castro, famoso por ser el marido desde 1589 de Micaela Luján, la amante de Lope de Vega [Rodríguez Marín, 1914b: 272], de cuya actividad comenzamos a tener datos en 1579, en que cobra una deuda a Juan de Ávila [Fernández Martín, 1988: 30] y que otorga testamento en Cartagena de Indias en 1603 [Rodríguez Marín, 1914b: 283]. Pocos datos tenemos de Gonzálo Hernández de Castro, de quien sólo sabemos que tenía veintidós años en 1582, cuando declara, como comediante, en un pleito contra Francisco de Cisneros “el Viejo” y su hijo, apodado “el Mozo” [Lobato, 1988: 208]; como sucede con el comediante Juan Fernández de Castro, que aparece en 1589 -1599, según Rennert- en la compañía de Sebastián de Montemayor [Pérez Pastor, 1914: 337-338; Rennert, 1909: 472], y en la compañía de Lorenzo de Salas para la temporada 1590-1591 [Campa Gutiérrez, Gavela García, Noguera Guirao, 1997: 94]. DICAT se pregunta si puede ser este Juan Fernández el mismo que Juan de Castro, que se nos aparece entre 1610 y 1632 y estuvo casado con Marcela Martínez. Poco más sabemos de Alonso Díaz de Castro, activo desde 1613, en que representa en Logroño junto a Cristóbal de Ayala y Alonso de Aguilar [Domínguez Matito, 1993: 221-222] y desaparece tras figurar en la compañía de Diego de Bustamante en 1630 [Miguel Gallo, 1994: 227; Fernández Martín, 1988: 83]. Mucha más información nos queda de Miguel Bermúdez de Castro y de su hijo llamado del mismo modo y apodado “el Mozo”. El padre casó con María de Salas, de la que nació Miguel “el Mozo”, y luego con Fabiana de Laura, y nos aparece por vez primera en 1633 ingresando en la Cofradía de Nuestra Señora de la Novena dentro de la compañía de José de Salazar, pasando más tarde a la de Roque de Figueroa [Llorden, 1974: 196; Genealogía: 104-105] y convirtiéndose en autor ya en 1651 en Valencia [Juliá Martínez, 1917: 73]. Figura en la compañía de Antonio de Castro para el Corpus sevillano de 1655 [Sentaurens, 1984: 1231], para volver a aparecernos como autor en 1656 en algunas ciudades andaluzas [Genealogía: 415; FuentesXXXV-XXXVI: 412]. En 1660 ya aparece casado con Fabiana de Laura, siendo ambos parte de la compañía de Francisca López en Sevilla [Sánchez-Arjona, 1898: 424; Rennert, 1909: 468], y de nuevo con compañía propia en Córdoba a partir de diciembre de 1662 [FuentesXXXV- XXXVI: 413]. Muere Miguel Bermúdez de Castro, finalmente, en 1676 [Genealogía: 104]. De su hijo Miguel Bermúdez de Castro, “el Mozo”, tenemos menos datos. Aparece como menor de edad en la compañía de Jerónimo de Sandoval en 1673 en 27 Zaragoza, si bien parece que la compañía se disolvió antes de actuar [González Hernández, 1986: 154]. En 1676 figura junto a Martín de Mendoza en Medina del Campo [Rojo Vega, 1999: 288, 342], con quien realarece en 1677 en Tudela [FuentesXVII: 56, 154]; y junto a José Antonio García de Prado en 1679 [Fernández Martín, 1988: 117; Rojo Vega, 1999: 318]. Muere en Madrid en 1685 [Genealogía: 104]. Por último, Gregorio González de Castro aparece también como uno de los actores que llevaron como segundo el apellido que estudiamos. Empieza su actividad en 1659, como apuntador de la compañía de Diego Osorio para las fiestas del Corpus [Autos: 135], para figurar como miembro de la compañía de José Carrillo [Agulló y Cobo, 1983: 112]. Más tarde, en 1688, aparece junto al autor Fulgencio López en Valladolid [Rojo Vega, 1999: 321], y ya en 1670 con Bernardo de la Vega en Córdoba y Granada [Aguilar Priego, 1962: 300]. El último dato que tenemos de su actividad es de 1671, en que continúa con Bernardo de la Vega en un documento donde buscan contratos en Antequera, Málaga y Sevilla [Aguilar Priego, 1962: 300]. Con Castro como primer apellido, nombre de pila y fechas encontramos en la historia de nuestro teatro en primer lugar a Jerónimo de Castro, nacido en Valladolid, hijo de Martín de Castro y María Rodríguez, que nos consta como representante y casado en segundas nupcias con Juana Martínez del Valle en el concierto de 22 de septiembre de 1565 con el resto de herederos de su padre [Rojo Vega, 1999: 295]. Le sigue Lucas de Castro, de quien sólo sabemos que en Madrid, a 11 de junio de 1576, siendo menor de edad y firmando en su nombre Getino de Guzmán, se comprometía a entrar a formar parte de la compañía de Jerónimo Velázquez. En el documento se le menciona como hijo de Miguel de Castro y Catalina de Sepúlveda [Astrana Marín, 1948-1958: III321; Martín Ortega, 1989-1991: II198v; Sanz Ayán, García García, 1995: 113-114; Sanz Ayán, García García, 1992: 496]. Ya en el siglo XVII encontramos la importante figura de Luis de Castro, granadino como como el Juan de Castro de quien ahora hablaremos, casado con Isabel de Ledesma, que le dio dos hijas, Estefanía de Castro y Mariana de Castro [Granja, 1993: 21; San Vicente, 1972: 293; FuentesXXXV-XXXVI: 602]. Puede que en 1601 lo encontremos por primera vez en Lodosa, provincia de Navarra, reclamados para actuar en Tudela, pues es aquella compañía una de “farcistas andaluces' y DICAT cree podría tratarse de una en que interviniera Luis de Castro [FuentesXVII: 83-84]. Ya con toda seguridad aparece en Madrid en 1602, formando compañía junto a Juan de Tapia y 28 Alonso de Paniagua, realizando diversas compras y pagos de vestuario y otros materiales para la representación, y haciendo el Corpus de Borox, provincia de Toledo, y representando en Salvanés, Madrid [Pérez Pastor, 1905: 62, 66-68, 70, 77]. También consta un documento de 17 de marzo en que se compromete a formar parte durante un año, desde el Carnaval, de la compañía dirigida por Francisco de Salazar, Antonio de Clavijo, Gaspar Mesa y Francisco de Corbella [San Román, 1935: 53-54]. De 1603 data una escritura de formación de compañía en que se nos presenta junto a su mujer y otros actores [Pérez Pastor, 1905: 80], con la que quizá se encargara del Corpus de Viana, tal como figura en el libro de fábrica de la parroquia [Labeaga Mendiola, 1995: 536], y también del de Logroño [Domínguez Matito, 1998ª: 264]. Antes tuvo que estar en Zaragoza, donde se le otorgan el 26 de marzo poderes para contratar representaciones [Domínguez Matito, 1993: 219n]. Después de ambas representaciones la compañía pasa a la Villa de Arnedo, donde se había comprometido a representar [Domínguez Matito, 1998a: 264-265]. Como bien señala DICAT, posiblemente de esta compañía, denominada “de los Andaluces”, sea la que se compromete para representar durante las fiestas patronales [Domínguez Matito, 1998ª: 266-267, 187; Granja, 1993: 21]. En 1605 se constituye una compañía denominada “Los andaluces”, tal como consta en el concierto de 15 de marzo en Madrid, en la que participa Luis de Castro -si bien, como hemos venido viendo, era el nombre con que figura en documentos anteriores-, que permanecerá unida hasta el Carnaval de 1606, aportando Luis de Castro el vestuario. Será ésta la misma compañía que representa en Colmenar de Oreja -parece que después de abandonar Villarejo- después del Corpus, aunque sólo figure el nombre de Francisco García de Toledo, integrante de “Los Andaluces” [Pérez Pastor, 1905: 88-90]. En 1606 la compañía representa en Zaragoza y Valencia [San Vicente, 1972: 293; Merimée, 1913: 129; Sarrió Rubio, 2001: 44], para desaparecer nuestro actor a continuación hasta 1610, en que el autor Domingo Balbín le otorga un poder para contratar representaciones, y así Luis de Castro concierta actuar en la octava del Corpus en Torrijos, provincia de Toledo [San Román,: 1935: 159, 161]. Ya en 1614 encontramos una escritura en que aparece Luis de Castro formando una compañía a cuya cabeza parece estar Pedro Bravo [Pérez Pastor, 1905: 149-150]. Las últimas noticias que nos llegan de él son de 1619, en que se compromete a formar parte de la compañía de Jerónimo Sánchez hasta el 15 de agosto [FuentesXXVII: 160-161]. 29 Sus hijas, Estefanía de Castro y Mariana de Castro, fueron también representantes, y así encontramos que Mariana aparece aparece representando en las fiestas de Buitrago, provincia de Madrid, en 1614. En 1620 junto a su hermana Estefanía de Ledesma o de Castro se compromete a participar en las fiestas de Pastrana, provincia de Guadalajara, para aparecer ambas de nuevo, mencionada Mariana como esposa de Jerónimo de Ayala, en 1622 en Cifuentes, Guadalajara. Para 1631 la encontramos sola en el Corpus de Morata, provincia de Madrid, y no vuelven a aparecer Mariana, su marido Jerónimo de Ayala, y su hermana Estefanía hasta 1642, en que actúan haciendo el Corpus y representando el 11 de junio en Trijueque, y representando por el Corpus también en Centenera, Guadalajara. A Estefanía la encontramos sola en 1640, mencionada como viuda, comprometiéndose a hacer el Corpus de El Toboso [FuentesXXXV-XXXVI: 100, 157, 602-603]. Después de Luis de Castro aparece en las tablas Andrés de Castro, cuyo único dato que puede aportarse es que en 1603 lo encontramos otorgando un poder a Juan de Morales Medrano junto a otros actores para que, como autor de comedias, contratara representaciones en su nombre, en Toledo, Madrid u otros lugares, el 19 de enero de 1603 [San Román, 1935: 76-77]. Más datos tenemos de Benito de Castro, que aparece mencionado en los repartos de varios autógrafos de Lope, como La buena guarda, en la compañía de Alonso Riquelme, con licencias para 1610, 1611 y 1614, El bastardo Mudarra, con licencias para 1612, 1613, 1616, 1617 y 1624, La dama boba, con licencia para 1613 y un año ilegible, y El sembrar en buena tierra, con licencia para 1616 [Rennert, 1909: 168, 361-363, 432]. En 1604 encontramos a Bernardo en la compañía de Diego López de Alcaraz en Córdoba [FuentesXXXIV: 404; Rodríguez Marín, 1914: 177; Ramírez de Arellano, 1912: 45]; y en 1607 hizo el Corpus en Sevilla con la compañía de Alonso de Riquelme [Rennert, 1909: 448; Sánchez-Arjona, 1898: 126-127; Sentaurens, 1997: 1984, 1238], y con la de Tomás Fernández en 1611 [San Román, 1935: 168]. Ya en 1619 recibe un poder del autor Pedro Cebrián para contratar en Granada, ciudad donde reside Benito de Castro [Pérez Pastor, 1901: 182]. Finalmente en 1638 aparece en los documentos de la Cofradía de la Novena, enviando dinero a Morales -quizá Jerónimo de Morales, “Moralón”, según DICAT- [Genealogía: 347]. Por su parte, la primera noticia que tenemos de Beatriz de Castro -llamada así por algunos y añadiéndole Rennert el segundo apellido, “y Virués” [Alonso Cortés, 1923: 60; San Román, 1935: 162; Rennert, 1909: 454]- data del 4 de febrero de 1604, 30 cuando contrae matrimonio con Andrés de Claramonte, que formaba parte entonces de la compañía que compartía Baltasar de Pinedo con Beatriz [Rennert, 1909: 454-455; Alonso Cortés, 1923: 59-60; Martí y Monsó, 1898-1901: 556]. En 1605 Andrés se compromete en Sevilla a representar con la compañía de Alonso de Heredia desde el 5 de diciembre hasta el Carnaval de 1606, acompañándole Beatriz, concertándose los dos con Antonio Granados a representar en su compañía durante dos años, a partir del Carnaval de 1606, en un documento de 16 de diciembre firmado en Sevilla [Rodríguez Marín, 1914: 179-182]. De 1609 data un concierto para que ambos, acompañados de Diego de Diego de Valdés y Alonso de Olmedo, representaran en la Olivera, Valencia, hasta el Carnaval de 1610, si bien, como señala DICAT, no debió llegar a efectuarse ninguna representación [Mérimée, 1913: 137-138, 237]. En 1610 Andrés de Claramonte, como autor de comedias y acompañado de Beatriz, citados ambos como residentes en Madrid, debió pasar por Toledo, donde firma un compromiso de pago [San Román, 1935: 162]. Por último, Beatriz de Castro aparece mencionada como esposa de Andrés en la anotación del fallecimiento de éste en el libro de difuntos de San Sebastián, en Madrid, el 19 de septiembre de 1626 [Pérez Pastor, 1905: 211-212]. Tal vez estuviera relacionada con Bernarda de Castro, pues aparecen juntos el marido de ésta, Diego de Valdés, y Beatriz en 1609. Pedro de Castro aparece por vez primera en un documento de 3 de octubre de 1607, ligado a la compañía de Antonio de Granados, comprometiéndose con él y su mujer, Antonia de Morales, a realizar un pago que parece ser no hicieron efectivo, pues los tres fueron encarcelados [Miguel Gallo, 1994: 204-205]. En 1611, ya casado Pedro de Castro con Francisca Vélez de Guevara, se comprometen ambos en Toledo el 17 de diciembre a formar parte de la compañía de Domingo Balbín hasta el Carnaval de 1614, haciendo con él el Corpus de Sevilla en 1613 [San Román, 1935: 169; Sánchez-Arjona, 1898: 154; Sentaurens, 1984: 1230; Rennert, 1909: 449]. En 1615 el matrimonio aparece vinculado a la compañía de Alonso de Riquelme para representar el Corpus en Toledo [San Román, 1935: 206]. De Cristóbal de Castro sabemos que aparece representando al Licenciado del Entremés de un hijo que negó a su padre, conservado en la Biblioteca Nacional de España [Ms/14612-5], perteneciente según Rennert, por su letra, al siglo XVI. Del mismo modo, el crítico señala que pudiera ser éste el Castro que menciona Rojas como autor de loas, farsas y bailes en El viaje entretenido [Rennert, 1909: 406, 448]. Sánchez- 31 Arjona aporta el dato de un Cristóbal de Castro mencionado en las cuentas sobree representaciones de comedias en Sevilla en la temporada 1609-1610 [Sánchez-Arjona, 1898: 144-145]. Opinamos, como DICAT, que puede tratarse del mismo actor o de cualquier homónimo casual. En 1610 encontramos a Juan de Castro formando compañía en Sevilla junto a otros actores y actrices hasta el Carnaval de 1611 [Rodríguez Marín, 1914: 328-329]. Ya en 1614 aparece en la compañía de Francisco Mudarra para representar en Zaragoza hasta el Carnaval de 1615 [San Vicente, 1972: 354-355]. Para 1618 lo encontramos en la compañía de Cristóbal Ortiz junto a su mujer Marcela Martínez, también representante, comprometiéndose a permanecer en la compañía hasta el Carnaval de 1620 [FuentesI: 17-18, 238-239]. El actor debió fallecer antes de 1632, cuando Marcela Martínez, su hija Bernarda de Castro y la hijas de ésta y nietas de Juan, Ana de Castro y María de Valdés Toral, son recibidas en la Cofradía de la Novena junto al marido de Bernarda, Diego de Valdés Toral [Genealogía: 94, 375, 399]. DICAT duda de si es el mismo actor que Juan Fernández de Castro. Quizá, por su relación con Sevilla, se trate del mismo Juan de Castro autor de danzas teatrales representadas en la ciudad del que hablamos más arriba. Su hija Bernarda de Castro aparece mencionada por vez primera el 14 de marzo de 1632, cuando entra a la Cofradía de Nuestra Señora de la Novena junto a su marido, Diego de Valdés Toral, y sus hijas, Ana de Castro y María de Valdés Toral, formando parte de la compañía de Fernando de Rosales [Genealogía: 94, 375, 399]. En 1637 se la menciona como Bernarda de Guzmán en una carta de pago [FuentesXXXV-XXXVI: 56], y como Bernarda de Castro y Guzmán en su compromiso, junto al de su marido, para permanecer en la compañía de Luis Bernardo de Bobadilla haciendo papeles de primera dama [Pérez Pastor, 1901: 260]. En marzo vuelve aparecer con ambos apellidos en otra carta de pago [FuentesXXXV-XXXVI: 57; Pérez Pastor, 1914: 98], y ya en agosto había muerto, pues así lo refleja un documento en que su madre, Marcela Martínez, se presenta como heredera de Bernarda [FuentesXXXV-XXXVI: 66]. Parece ser, según Cotarelo, que nuestra actriz fue asesinada por su marido, y que el 14 de septiembre se anota el recibo del funeral en el Libro de Cuentas de la Cofradía [Cotarelo y Mori, 1915: 275n]. Pérez Pastor añade la posibilidad de que la Bernarda citada entre los actores que abandonan la compañía de Alonso de Olmedo, de cara a la representación del Corpus de este año [Pérez Pastor, 1914: 96]. Las dos hijas de 32 Bernarda, Ana de Castro y María de Valdés Toral no debieron dedicarse a la comedia, pues de ellas no tenemos más datos que la entrada junto a su madre en la Cofradía de la Novena en 1632 [Genealogía: 94, 375, 399]. En 1610 se menciona a Antón de Castro en dos escrituras en que contrata en Burgos con el autor Alonso de Villalba. No se conserva el contenido de los textos, pero es posible se refirieran a la relación de Antón con la compañía de Alonso de Villalba, así que la profesión de comediante de Antón no deja de ser una mera hipótesis [Miguel Gallo, 1994: 210]. Por su parte, referente a Silvestre de Castro sólo conservamos un documento de 3 de abril de 1610 que lo presenta como integrante de la compañía de Diego López de Alcaraz y deudor de un mercader de ropa [Pérez Pastor, 1901: 119]. Confusa resulta también la aparición de Jusepe de Castro, que, aunque es posible se trate únicamente de un arrendador de mulas, aparece mencionado en 1622, a 7 de marzo, cobrando una deuda a Diego López de Alcaraz por ese concepto, además de un préstamo, con motivo de un viaje del autor a Salamanca [Pérez Pastor, 1901: 189]. Una Mariana de Castro aparece por vez primera mencionada como integrante de la compañía de Pedro de Valdés, en un documento de 18 de junio de 1622 en Valladolid [Rojo Vega, 1999: 295, 376]. Como viuda, se la menciona formando parte de la compañía de Cristóbal Ortiz actuando en Madrid en 1623 [Pérez Pastor, 1901: 195]. Posiblemente se trate de la misma Mariana de Castro que aparece entre 1614 y 1631, aunque el marido de ésta sigue vivo después de 1623. Con la actriz María de Castro nos encontramos por vez primera en Madrid en 1623, en la compañía de Juan Bautista Valenciano y su mujer Manuela Enríquez, junto a su marido Alonso de Uceta -llamado Diego por seguro error-, comprometiéndose en ir a representar a Valladolid [Pérez Pastor, 1914: 54]. Parece ser que Alonso de Uceta, una vez muerto Valenciano, se amancebó con Manuela Enríquez, y existe un proceso en que se prohibe al actor, formando parte de la compañía de Juan Jerónimo Valenciano, pertenecer a cualquier compañia en que figure Manuela Enríquez y trabajando siempre en compañía de nuestra María. El proceso se lleva a cabo en Granada, pero sabemos por él que María de Castro vuelve a Madrid desde Valladolid con su madre, a causa de la separación [Granja, 1991: 360-367]. La medida judicial debió ser cumplida y, aunque no tenemos más datos de la actividad de María de Castro, sabemos que en 1632 entra en 33 la Cofradía de la Novena junto a Alonso de Uceta y Ana Díaz, integrantes de la compañía de Cristóbal de Avendaño. A DICAT no le queda claro si Ana Díaz es madre o suegra de María de Castro, pero parece desprenderse del texto que se trata de la suegra de María de Castro, madre de Alonso [Genealogía: 370]. Rennert añade que en 1632 la actriz también formó parte de la compañía de Roque de Figueroa [Rennert, 1909: 449]. Quizá sea ésta la María de Castro que aparece mencionada por motivo de su entierro en 1655 en el Libro de Cuentas de la Cofradía, tal como señala DICAT, pese a que la Genealogía las diferencia [Genealogía: 526]. De Bernardo de Castro sólo sabemos que figura en 1628 como enviado por la compañía de Salazar, en Zaragoza, pidiendo licencia para representar [San Vicente, 1986: 32]. Muchos más datos tenemos de Jerónimo de Castro, casado con Tomasa de Arcos [Genealogía: 86]. El primer dato de que disponemos de su vida lo hallamos en 1631, en que entra a formar parte en la Cofradía de Nuestra Señora de la Novena, junto a su mujer y como perteneciente de la compañía de Juan de Nieva [Aguilar Priego, 1955: 118; Aguilar Priego, 1962: 287], con quien sigue en 1632, donde lo encontramos asistiendo al cabildo de la Cofradía [Genealogía: 86], y en 1635, donde representó con el autor en Córdoba y, con él, se comprometió a hacer el Corpus de Baeza, para marchar después a Málaga [Pérez Pastor, 1901: 287; FuentesXXXIV: 410; Llorden, 1975: 186]. Ya en 1640 lo encontramos en Granada con Antonio de Prado, que se concierta para pasar a Valencia, donde permanece junto al autor en 1641 [Esquerdo, 1975: 499, 501- 502; Juliá Martínez, 1917: 61]. En 1642 sigue con Antonio de Prado, y es retenido en Madrid para la representación del Corpus [Autos: 34; FuentesXXXV-XXXVI: 171]. Ese mismo año vuelve a asistir al cabildo de la Cofradía, en cuyos gastos se anota en 1643 una partida por el entierro del actor [Genealogía: 86]. Lo mismo sucede con Isabel de Castro, a quien encontramos por vez primera haciendo damas junto a Sánchez “el Bueno” [FuentesXXXV-XXXVI: lxxxvi], para aparecer de nuevo con Andrés de la Vega, mencionada como doña Isabel de Castro, para hacer una función especial en El Escorial el 11 de enero de 1635 [Pérez Pastor, 1901: 239-240]. Ya como viuda se compromete en 1636 a representar con Tomás Fernández de Cabredo hasta el Carnaval del año siguiente, sustituyendo a Josefa Román [Pérez Pastor, 1901: 251; Martín Ortega, 1989-1991: V7; Bergman, 1965: 307n]. En 1638 vuelve con Andrés de la Vega durante un año, además de en un documento cancelando una deuda [Pérez Pastor, 1901: 283, 288]. Ya en 1641 hace primeras damas 34 en la compañía de Laurencio de Prado y Peri durante un año [Pérez Pastor, 1914: 113- 114; FuentesXXXV-XXXVI: 115], y en 1643 aparece de nuevo com Andrés de la Vega [Pérez Pastor, 1914: 124-125; FuentesXXXV-XXXVI: 187-188], no obstante hay varios indicios de que en 1643 forma una compañía propia con la que se traslada a representar a Sigüenza y Brihuega [FuentesXXXV-XXXVI: 188, 193, 206]. En los repartos de la Loa con que empezó Tomás Fernández en la Corte y en la segunda parte de El guardainfante, ambos de Benavente, aparece una doña Isabel que Bergman identifica con esta Isabel de Castro [Bergman, 1965: 295, 307n, 471]. Tal vez estuviera relacionada con Jerónima de Castro, por aparecer las dos en las mismas fechas en la compañía de Andrés de la Vega. En 1636 encontramos a Catalina de Castro comprometiéndose a trabajar en la compañía de Antonio Granados hasta el Carnaval de 1637, junto a su marido, Pedro Martínez de Biempica, si bien en fecha posterior hay otro concierto en que el matrimonio se compromete para representar en el mismo periodo con Tomás Fernández de Cabredo. Sabemos que la actriz no sabía firmar [FuentesXXXV-XXXVI: 41, 43, 807; Pérez Pastor, 1914: 91-92]. Es posible su relación con nuestra familia, ya que se encuentran en la compañía de Granados en las mismas fechas. Matías, además, llamó Catalina a una de sus hijas, quizá por esa supuesta vinculación [Genealogía: 151-152]. Quizá relacionada con Isabel de Castro, por aparecer ambas en la compañía de Andrés de la Vega en las mismas fechas, encontramos a Jerónima de Castro figura en ese mismo 1636 mencionada como viuda dentro de la compañía de Andrés de la Vega para representar a lo largo de 1636 en Madrid y hacer el Corpus, así como para participar en el Corpus de Colmenar Viejo [Pérez Pastor, 1901: 243; FuentesXXXV- XXXVI: 34]. En 1637 y 1639 aparece un Pedro de Castro [Villamarín] de quien DICAT duda si es uno solo, o ambas menciones se deben al mismo actor; y, del mismo modo, y él o éllos son los mismos o diferentes actores del Pedro de Castro casado con Francisca Vélez de Guevara y que trabaja entre 1607 y 1615. Así, en 1637 figura un Pedro de Castro como fedatario de la intención de Alonso de Olmedo de formar compañia, a propósito de los requerimientos para el Corpus madrileño de ese año [Autos: 1]; y en 1639 aparece un Pedro de Castro Villamarín perteneciente a la compañía de Juan Bautista Valencia, para hacer el Corpus de Orense [Cid Rodríguez, 1924: 173n]. Pudiera tratarse del mismo al que en 1638 le otorga un poder, junto a Francisco de 35 Alegría, para formar una compañía que representará el 15 de agosto en Seseña, si bien puede tratarse de otro Pedro de Castro, quizá Alcaparrilla [FuentesXXXV-XXXVI: 88]. La primera noticia que tenemos de Josefa de Castro data de 1641, cuando su marido, Gabriel Hidalgo, se compromete en su nombre a representar en Majadahonda, provincia de Madrid, con motivo del Corpus [FuentesXXXV-XXXVI: 122], que celebraría en 1643 en Fuentelaencina, Guadalajara [FuentesXXXV-XXXVI: 177], y en 1647 en Belinchón, Cuenca [FuentesXXXV-XXXVI: 278-279]. En 1648, por último, y ya viuda, acompaña a Jerónimo de Saavedra a festejar el Corpus de Odón, Madrid [FuentesXXXV-XXXVI: 310]. Parece ser que no sabía firmar [FuentesXXXV-XXXVI: 807]. Por otra parte, de Alfonsa de Castro sólo sabemos que figura en la compañía de Agustín Coronel para representar el Corpus en Úbeda en 1643 [González Dengra, 1996a: 231; González Dengra: 1996b, 403]. Escasa es igualmente la información de que disponemos sobre Gabriela de Castro, que únicamente figura en 1645 cuando se compromete a festejar el Corpus en Brihuega y Fuentelencina, ambas en Guadalajara [FuentesXXXV-XXXVI: 233], y que parece ser que no sabía firmar [FuentesXXXVI: 807]. Resulta complicado diferenciar los actores de nombre Francisco de Castro que representaron a lo largo de la primera mitad del siglo XVII. Encontramos seis diferentes: el primero de ellos, activo entre 1609 y 1623, aparece en 1609 comprometiéndose a parte de la compañía de Andrés de Claramonte durante un año [Esquerdo, 1975: 448]. En 1618 se obliga durante un año con el autor Cristóbal Ortiz [FuentesI: 17-18, 238- 239], para aparecer en la temporada 1619-1920 en la compañía de Tomás Fernández Cabredo, mencionado entonces junto a la que entonces era ya su mujer, María de la Candelaria, representando en Tornavacas, provincia de Cáceres [Rennert, 1909: 448- 449; Pérez Pastor, 1901: 168-169; Agulló y Cobo, 1983: 97]. En 1622 formaba parte de la compañía de Cristóbal de Avendaño, representando el Corpus en Madrid [Rennert, 1909: 448-449; Pérez Pastor, Tomillo, 1901: 297; Martín Ortega, 1989-1991: III64]. En 1623 pertenece a la compañía de Manuel Vallejo, a quien otorga poderes en Ávila para buscar un préstamo [Pérez Pastor, 1901: 201]. Posiblemente sea éste el Francisco de Castro del que sólo sabemos que se casó con Dominga López, murió el 30 de enero de 1626, fecha de su partida de defunción, y fue enterrado a costa de Cristóbal de Avendaño [Agulló y Cobo, 1983: 99]. 36 Por otra parte, figura dos veces un Francisco de Castro junto a la compañía de Sancho Paz, en documentos de 8 de octubre de 1620 y 29 de mayo de 1627, éste último para representar en las temporadas 1627-1628 y 1628-1629. Ambos textos están fechados en Nápoles, luego es posible que allí se desarrollara la actividad de la compañía [Prota- Giurleo, 1962: 80-83, 94-97]. Su actividad es compatible con el Francisco de Castro, según Fernández Martín, y de Castro y León según Miguel Gallo, del que sólo se conserva un documento de 16 de marzo de 1630 en que aparece en la compañía del autor Diego de Bustamante, que se obliga a representar doce comedias en Burgos al terminar la Cuaresma [Miguel Gallo, 1994: 227; Fernández Martín, 1988: 83]; al igual que con el Francisco de Castro que estuvo con la compañía de Luis López en 1650 junto a su mujer, Antonia de Santiago. Sánchez-Arjona lo confunde por error con nuestro Farruco. En 1651 aparece junto a Adrián López como uno de los autores del Corpus de Sevilla, representando Francisco El pleito matrimonial y Las pruebas del hombre [Sánchez-Arjona, 1898: 389-390, 393-395; Sentaurens, 1984: 1137n, 1139n, 1231, 1234; Rennert, 1909: 449, 599]. Por las fechas, este último es muy probablemente el mismo que el Francisco de Castro que gana el concurso para realizar la figura del Corpus en 1653 [Autos: 110] y vuelve a presentarse en 1659 y 1661 pero sin conseguir que le encarguen la realización de la tarasca [Autos: 139-140, 150-151]. Como vemos, son un total de seis personas diferenciadas, si bien podríamos entender que el Francisco activo entre 1609 y 1623 es el mismo que el mencionado en 1626, así como suponer que el mencionado en 1620 y 1627 puede ser el mismo, como dijimos, que el que aparece en 1630, 1650 y 1651, y el que se nos presenta en 1653, 1659 y 1661. Ya en la mitad del siglo XVII encontramos otro importante actor apellidado Castro; se trata de Lorenzo de Castro, apodado “el Gallego”, también mencionado como Laurencio [Bernaldo de Quirós Mateo, 1997: 55]. Fue padre de Sebastián de Castro y marido de María de Segura y Peregrín [Genealogía: 45, 365], a quien en ocasiones se la menciona como María de Quesada [Genealogía: 223]. Lo encontramos por primera vez en 1650 en Sevilla con Luis López para el Corpus [Sánchez-Arjona, 1898: 389-390; Sentaurens, 1984, 1234; Rennert, 1909: 449], y en 1653 aparece ya con María de Segura junto a Juan Vivas para representar el Corpus de Talavera, provincia de Toledo [Pérez Pastor, 1914: 152; FuentesXXXV-XXXVI: 349]. El matrimonio figura en la compañía de Francisco Gutiérrez y Gaspar de Segovia para la temporada 1655-1656 37 [Pérez Pastor, 1914: 159; FuentesXXXV-XXXVI: 386-387], y Lorenzo solo aparece mencionado en 1658 para representar en Madrid con Francisco García [Pérez Pastor, 1914: 184-185; FuentesXXXV-XXXVI: 499]. Para 1659 Lorenzo ya es mencionado como autor de comedias, y forma una compañía a la que pertenecen su mujer e hijo y representa en el corral de la Olivera, Valencia [Genealogía: 223; Pérez Pastor, 1914: 187; FuentesXXXV-XXXVI: 508-509; Sarrió Rubio, 2001, 108]. En 1660 la compañía visita Ávila y Segovia [Genealogía: 223; Bernaldo de Quirós Mateo, 1997: 55; Grau Sanz, 1985: 38], y en la temporada 1661-1662 mantiene la compañía, parece ser que en Valladolid, y entrega limosnas a la Cofradía de la Novena [Genealogía: 146; 223; Fernández Martín, 1988: 94]. Debió morir poco después, ya que en 1665 -fecha corregida por DICAT, ya que Llorden ofrece 1655- María de Segura aparece mencionada como viuda para representar en el Corpus de Málaga [Llorden, 1974: 194]. Su hijo, Sebastián de Castro, aparece mencionado en la compañía de la que era autor su padre, Lorenzo de Castro, y su madre, María de Segura, en 1659 [Pérez Pastor, 1914: 187; FuentesXXXV-XXXVI: 508-509]. Posiblemente acompañara a su padre a Valladolid en la temporada 1661-1662 [Fernández Martín, 1986: 94], para apaecer por última vez con la compañía de su madre, María de Segura, representando en Córdoba y trasladándose a Málaga [Llorden, 1975: 200]. Años más tarde encontramos a otro Sebastián de Castro, el apodado “Carapao”, que quizá pudiera ser el mismo que éste, hijo de Lorenzo, a pesar de la distancia en el tiempo, y se nos aparece en 1700 por vez primera en Trujillo con la compañía de Mateo Navaza, donde quizá también representara su mujer Isidora de Moya, con quien tuvo a José de Castro [Genealogía: 265, 505]. En 1706 encontramos al matrimonio en la compañía de Agustín Pardo [Agulló Cobo, 1983: 128], y poco después Sebastián debió retirarse de las tablas para convertirse en maestro de niñas [Genealogía: 265]. Su hijo José de Castro figura en 1700 en la compañía de Mateo de Navaza en Trujillo [Genealogía: 265]. Posiblemente sea el mismo que en 1702 aparece como guardarropa en Zaragoza con la compañía de Jerónima de Sandoval [Genealogía: 281]. Volviendo a la mitad del XVII hallamos a Francisca de Castro, “la Maldegollada”, que en 1655 representa el sainete Las fiestas bacanales de Antonio de Solís junto a la comedia Eurídice y Orfeo, escrita en 1642, publicada en 1662, y convertida en zarzuela por el mismo Solís para una representación en Palacio en 1655. El sainete se escribe a propósito para ésta, si bien el trasiego de manuscritos ha 38 provocado que se feche en ocasiones en 1692, provocando así el error de confundir a “La Maldegollada” con la Francisca hija de Fernando de Castro [Colección: clxvi; Flórez, 2006: 72-74; Rennert, 1909: 433-434; CATXVII: 612-163; Lobato, 1999: 101]. De Manuel de Castro sólo sabemos que en 1662 formó compañía con los autores Antonio de Acuña y Manuel Francisco “el Brillante” [Genealogía: 230]. Poco sabemos, de igual manera, de la Margarita de Castro que, según la Genealogía, hizo quintas damas en Lisboa con la compañía de Isidoro Ruano, apodado “Tomillo”, en 1681 [Genealogía: 521]. DICAT señala que pudo ser la primera mujer de Francisco de Castro, Margarita González, y tomar de él el nombre, cosa que nos parece inviable, ya que en este año nuestro Farruco tenía sólo nueve años. Más datos tenemos de Inés de Castro, o Inés María, que fue hija de Juana de Salas, “la Cornetilla” y casó con Luis Pino “el Mozo” [Genealogía: 467, 509, 512]. Su primera intervención en el teatro data de 1688, en que representa en Portugal con José de Mendiola [Genealogía: 467], compañía que en 1689 permanece en Portugal y aparece mencionada bajo la dirección de Fernando Román y de Mendiola en otras ocasiones [Genealogía: 188, 467, 509, 512; Bolaños Donoso, Reyes Peña, 1989: 885- 86]. En 1704, casada con Jaime Malgoza, forma parte de la compañía de Miguel de Salas, que representa ese año en Madrid y Toledo [Genealogía: 467; Agulló Cobo, 1983: 127]. El 7 de mayo de 1691 figura Francisco Antonio de Castro en un concierto firmado en Zaragoza y en un poder del mismo día, formando parte de la compañía de Manuel Ángel y su mujer, Fabiana de Laura, comprometiéndose para representar hasta el Carnaval de 1692, y otorgando poderes para contratar representaciones [González Hernández, 1986: 135-136, 157, 247-248]; y dos años después, en 1693 a Juan Antonio de Castro como autor de danzas teatrales, parece ser que de raza negra, representando en Sevilla la Danza de Moctezuma [CATXVII: 235; Sentaurens, 1984: 1279]. En 1695 encontramos por primera vez a Miguel de Castro representando segundos barbas con Manuel Ferreira en Valladolid [Rojo Vega, 1999: 295, 313]. Aparece en 1700 como músico con Mateo de Navaza en Trujillo, y volvió a ser segundo barba en 1701 en la compañía de Lucas de San Juan. Se nos informa también de que murió de pena por habérsele impedido su relación con Beatriz Rodríguez [Genealogía: 263, 280; Colección: ccxxvii-ccxxviii]. La Genealogía nos indica que no es el mismo actor que un Miguel de Castro que representa con José Andrés en Zaragoza en 1700, 39 diferenciando a éste último, por error, de Miguel de Castro [Grejes], del que hablamos más abajo [Genealogía: 280]. La Genealogía confunde, y corrige el error a Margarita de Castro con la Margarita con la que aparece en 1681 de que antes hablamos. La que nos ocupa sale a las tablas en 1695 en Granada [Genealogía: 483], y aparece en 1700 en Aranjuez y en Madrid a partir del verano junto a Juan Francisco Saelices [Genealogía: 483], y quizá también en Cádiz con José de Prado -aunque DICAT y Genealogía dudan de este dato, por no parecerles probable la presencia en ambos lugares en un mismo año- [Genealogía: 483], que a nosotros, en cambio, nos parece posible, pues no parece improbable que, una vez concluído el verano, pudiera trasladarse al sur. Sabemos de la existencia de José Antonio de Castro, “Godolleta” o “Goelleta” sólo porque participa en el cabildo de la Cofradía de la Novena en 1697 y se anota su muerte en la Carta de Difuntos en 1699. La Genealogía nos informa de que se especializó en barbas, representó con Domingo de la plana y José Antonio Guerrero y Miguel de Castro, estuvo casado con Sebastiana de Aragón y murió en Sigüenza [Genealogía: 180, 221, 510]. En 1703 encontramos a Ana de Castro mencionada como integrante de la compañía de Gonzalo de Espinosa. Se señala que el autor vive en Granada, el documento se firma en Villanueva de los Infantes, y se nombra apoderado a Juan Ramiro, que vive en Madrid. Entre esas tres ciudades debió actuar la compañía [Agulló y Cobo, 1983: 124]. Mucho más tarde aparece Marcos de Castro, autor de la Folla burlesca y entretenida Disparates concertados dicen bien en todo tiempo, de 1737, quizá impresa antes en 1735, y el Entremés del enfermo, que incluyó en la folla. Dice Moratín que fue actor en torno a 1756, si bien no es un dato comprobado [LB: 83, 516; CATXVIII: 100- 101]. Fue receptor de los Reales Consejos, hijo de Manuel de Castro y María Verde Barona, sobrino de Francisco de Castro, nacido en Toledo, y María de San Juan, y primo de Francisco de Castro San Juan, muerto en 1709 en Madrid [Estepa, 1994: 411- 413]. Su padre, Manuel de Castro, pudo ser cualquiera de los antes mencionados, o tal vez el Manuel de Castro hijo de Ventura, de quien más tarde hablaremos, pese a que Ventura no tuvo, que sepamos, ningún hijo llamado Francisco. 40 Resultan interesantes dos casos de actores que cambiaron su apellido por el de Castro, quién sabe si para aprovechar la fama de que disfrutaba el nombre. El primer caso de falso Castro que encontramos, muy relevante para nuestra investigación, como iremos viendo, es Antonio de Castro, cuyo verdadero apellido fue Zúñiga, a quien Sánchez-Arjona da por error el apodo “Farruco” [Sánchez-Arjona, 1898: 409]. En 1644 lo encontramos por vez primera haciendo el Corpus de Sevilla con la compañía de Juan Acacio, donde también figuraba su primera mujer, María de Torres Laballe [Sánchez- Arjona, 1898: 371-372; Sentaurens, 1984: 1229-1230; Rennert, 1909: 448], para aparecer de nuevo en 1649 ya con compañía propia en Ávila, y haciendo el Corpus de Medina del Campo [Bernaldo de Quirós Mateo, 1997: 54; Rojo Vega, 1999: 294, 311]. Con su compañía celebra San Fermín en Pamplona en 1650 [Pascual Bonis, 1986: 243], y en 1651 entra a formar parte de la compañía de Jacinto Riquelme en Valladolid, donde representan el Corpus [Fernández Martín, 1988: 91-92; Rojo Vega, 1999: 294, 358]. Con este autor repite en 1652 actuando en Sevilla y festejando el Corpus en la ciudad, apareciendo ya junto a su segunda mujer, Catalina Peña -Román, según Sentaurens- [Sánchez-Arjona, 1898: 402-403; Sentaurens, 1984: 1238; Rennert, 1909: 448]. Vuelve a convertirse en autor en 1655 en Sevilla, en cuyo Corral de la Montería representa y de cuyas fiestas del Corpus se encarga [Genealogía: 133; Sentaurens, 1984: 1248]. Igual sucede en 1656, en que sigue representando en el corral y se encarga del Corpus sevillano [Sánchez-Arjona, 1898: 338, 410-411; Sentaurens, 1984: 1248, 1259; Rennert, 1909: 448, 476]. La compañía pasa a Córdoba en 1658 [FuentesXXXIV: 413], y a Badajoz en 1660, -quizá ya desde 1659, pues en ese año, desde Badajoz, Antonio de Mata, actor de la compañía, envía una limosna a la Cofradía de la Novena [Genealogía: 308]-, donde representaba cuando le encargan realizar el Corpus de la ciudad [FuentesXXVII: 238-239]. En 1662 Antonio de Castro es notificado para que no abandone Madrid de cara a la preparación del Corpus [Autos: 160], si bien lo encontraremos realizando la fiesta en Valladolid, desde donde pasará a Medina de Rioseco, a León, y a La Bañeza, a donde se traslada desde Astorga [Fernández Martín, 1988: 95-96; Rojo Vega, 1999: 294; Viforcos Marinas, 1994: 180, 194, 240-241]. Viforcos Marinas lo confunde con Pedro de Castro “Alcaparrilla” [Viforcos Marinas, 1994: 180]. En 1663 aparece nuestro autor en Segovia, donde representa y realiza el Corpus con los autos El refugio y El laberinto [Grau Sanz, 1958: 39; McGrath, 2000: 41 246-247], para pasar a Valencia en 1664 donde se le notifica que no abandone la ciudad, de cara a las fiestas del Corpus [Autos: 175-176]. Finalmente, aparece con su compañía en Logroño en 1666 [Domínguez Matito, 1998a: 334-335], ciudad en la que se retira ejerciendo de alguacil mayor, acompañado de Catalina Peña, y donde muere en 1684 [Genealogía: 133, 430]. Es curioso, como apunta DICAT y ahora estudiaremos, que la misma noticia de ser alguacil en Logroño se anote en la Genealogía al tratar la vida de Pedro de Castro “Alcaparrilla”. La Genealogía afirma que Antonio de Castro representó el papel de galán en las comedias El licenciado Vidriera, Un bobo hace ciento y El afanador de Utrera, de Moreto, Solís y Belmonte, respectivamente, y que en 1655 escribe una Loa sacramental en las fiestas del Corpus de Sevilla que fue representada cuando el autor se encontraba en la ciudad [Sánchez-Arjona, 1898: 409]. Se le atribuyen varias comedias, como Los mártires de Córdoba, impresa en 1650, y El demonio en la mujer y el rey ángel de Sicilia. Primera parte, y El rey ángel de Sicilia y príncipe demonio y diablo de Palermo. Segunda parte, que representó Antonio de Castro [Profeti, 1998: 132-133]. Como indica DICAT, es Ramírez de Arellano quien considera que las tres son suyas, confundiéndolo con Pedro de Castro “Alcaparrilla” [Ramírez de Arellano, 1912: 30-31]. También tenemos como otro caso de falso Castro a Miguel de Castro, cuyo verdadero nombre era Miguel Grejes, que nació en Valencia y casó con Isabel de Mendoza, “la Isabelona”. Ambos aparecen en la compañía de José Verdugo en Valencia en 1679 [Genealogía: 228, 437], y su presencia en las tablas no es documentable de nuevo hasta 1686, año en que Miguel e Isabel María -mencionada como su mujer- figuran en Logroño dentro de la compañía de Cristóbal Caballero, obligándose a permanecer con él un año, hasta el Carnaval de 1687 [Domínguez Matito, 1998a: 384- 387], año en que DICAT duda de si la compañía que representa a nombre de Castro en Alcalá es la de Miguel o de Juan de Castro, si bien, como anotaremos, es posiblense trate de Matías de Castro [FuentesXVIII: 98]. En 1688 Miguel tiene con toda certeza compañía propia, representando en Valencia a partir de septiembre [Genealogía: 471; Sarrió Rubio, 2001: 129-130; Juliá Martínez, 1926: 334], y enviando desde Murcia a Gaspar Fernández a contratarse en Cuenca [Muñoz Barberán, 1981: 704]. La compañía representa en Córdoba desde septiembre de 1690 hasta febrero de 1691 [FuentesXXXIV: 417n; Aguilar Priego, 1962: 309], año en que solicita aumentar el precio de las entradas al corral cordobés para poder representar Mérito es la corona, y encantos de mar y amor, 42 de Agustín de Salazar [FuentesXV: 135-136; Ramírez de Arellano, 1921: 50-51; Costa Palacios, 1984: 266]. En 1693 hallamos a la compañía de Miguel de Castro en Valladolid, representando varias comedias y realizando el Corpus en Peñaranda [Alonso Cortés, 1923: 310-311; Fernández Martín, 1988: 124] además de concertándose para representar en Zamora y Burgos algunas comedias, para pasar después a Zaragoza [Rojo Vega, 1999: 295; Miguel Gallo, 1994: 292-293; San Vicente, 1986: 45]. Volvemos a encontrarlo en Valencia en 1694 a partir de mayo [Genealogía: 228; Sarrió Rubio, 2001: 134; Juliá Martínez, 1926: 335]. Miguel de Castro vuelve a Valladolid en 1695 para representar varias comedias y el Corpus [Alonso Cortés, 1923: 314-316], para pasar después a León desde Medina de Rioseco [Viforcos Marinas, 1994: 85-86, 271-273]. De 1696 sólo sabemos que Miguel de Castro paga una deuda en Valencia [Juliá Martínez, 1926: 335], y no hay datos hasta 1699 en que aparece en Barcelona, según afirma DICAT por una referencia que le presta Albert García Espuche de un trabajo en preparación. En 1700 debe ser, según DICAT, cuando Miguel de Castro representa en la compañía de José Andrés en Zaragoza, junto al que DICAT lo presenta en 1701 en Mallorca, sin aportar la fuente [Genealogía: 228, 260]. Finalmente, en 1707, muere Miguel de Castro, Grejes, en la ciudad de Granada [Genealogía: 228]. En conclusión, hemos podido observar a lo largo de este capítulo cómo el apellido Castro tuvo presencia constante en las tablas durante la segunda mitad del siglo XVI, a lo largo de todo el XVII, y adentrándose en el siglo XVIII. Relacionar unas personas con otras y descubrir así una saga familiar mayor que la que ahora estudiaremos, iniciada por Pedro de Castro “Alcaparrilla”, resulta casi imposible, si bien parece haber indicios suficientes, como en seguida verenos, para suponer que la familia en que centramos nuestro estudio puede ser sólo una parte de una familia mucho más amplia. B) La familia Castro A lo largo del siglo XVII hemos ido encontrando diversos comediantes apellidados Castro, pero nos centramos ahora en la familia a la que perteneció el autor que ocupa nuestra investigación, Francisco de Castro, “Farruco”. Como hemos dicho, es posible que otros de los Castro que hemos mencionado tuvieran algún vínculo con la saga que pasamos a estudiar, si bien resulta imposible, a falta de más datos disponibles, comprobarlo. 43 B.1) El fundador de la saga: la leyenda de Pedro de Castro La historia de nuestra saga de actores, los Castro, comienza en la tradición con la figura de Pedro de Castro Salazar, apodado Alcaparrilla, sobre el que una leyenda que ha llegado el momento de revisar. El origen de este comediante se encuentra en la Genealogía, donde se nos cuenta que Pedro de Castro, bajo el nombre de Pedro Antonio de Castro y Salazar, fue: Natural de Logroño y Alguacil Mayor de la Inquisición de dicha Ciudad. Salió a la comedia abandonando su casa por haberse enamorado de una representanta que se llamaba Antonia Granados, de quien se habla página [dejado en blanco], mujer tan honrada que viéndose pretendida del dicho don Pedro en dicha ciudad donde a la sazón representaba, le dijo que ella solo se rendiría al que fuese su marido, con cuya respuesta determino don Pedro dejar su casa, como lo ejecutó y disfrazado se fue con la compañía a Zaragoza donde se casó con Antonia Granados, llamada por otro nombre la Diuina Antondra, y aunque después de muchos días que se supo este caso le hicieron instancias sus parientes para que se volviese a Logroño y uno dellos, Fray Benito de Salazar, que algunos años después fue General de su religión, y después murió obispo de Barcelona, no quiso el dicho don Pedro de Castro, y luego murió, habiendo sido representante ocho años, al cual le pusieron por nombre Alcaparrilla por un entremés que ejecutó. Deste matrimonio tubo dos hijos y una hija. El primero fue Matías de Castro y Salazar, el segundo Juan de Castro y Salazar, y la hija Luciana de Castro y Salazar, de cuyo sobreparto murió la madre y quedaron todos tres encomendados a un hermano de su madre y tío suyo llamado Antonio Granados [autor muy afamado de aquellos tiempos], quedándoles solo por herencia a los tres una carta ejecutoria que su padre se trujo consigo, la cual para hoy en poder de Damián de Castro [Genealogía: 305]. Esta historia se reproduce fielmente tiempo después en la obra de los investigadores, como sucede con Pellicer en 1804 [Pellicer, 1917: 115-117], La Barrera en 1860 [La Barrera, 1969: 79-80] y Rennert en 1909 [Rennert, 1909: 450]. En 1912 Ramírez de Arellano discrepa sobre origen riojano de Pedro de Castro [Ramírez de Arellano, 1912: 30-31] y lo hace nacer en Bujalance -provincia de Córdoba-; y así en 2002 Héctor Urzáiz Tortajada [CATXVII: 236], respetando los dos últimos también la historia que presenta la Genealogía, que empieza a ser poco fiable cuando empezamos a analizar otros datos. En primer lugar, hemos de considerar la existencia del actor y autor de comedias, Antonio de Castro [Zúñiga], de quien antes hablamos, que, éste sí, pudiera ser de origen noble, y pudo cambiarse el apellido al entrar en la profesión de representante, quizá por haber contraído matrimonio con Catalina de la Peña [Genealogía: 133] . De este modo, tal vez la historia del origen noble de Pedro de Castro sea copiada de Zúñiga, que, como hemos visto, terminó sus días siendo alguacil mayor en Zaragoza. Además, las obras que habitualmente se atribuyen a Antonio de Castro [Zúñiga] han venido presentándose en muchas ocasiones como obras de Pedro 44 de Castro. Existe también otro Antonio de Castro, un autor cordobés, natural de Bujalance -siendo así, con toda seguridad, el que aporta este lugar de nacimiento a la leyenda de Pedro de Castro-, que escribió un Tratado sobre la antigüedad y excelencia de Bujalance . Es prácticamente imposible de comprobar si éste es un tercero o puede identificarse con alguno de los otros dos personajes ya mencionados, aunque todo parece indicar que, en todo caso, podría tratarse del Antonio de Castro autor de comedias, y no del Pedro padre de Matías de Castro. Podemos añadir, para terminar con este punto, que se conoce también otro escritor de Bujalance, Juan de Castro, boticario y autor de un tratado sobre el tabaco y de un discurso político , además de alcalde en 1640 [Ramírez de Arellano, 1997: 125], que bien podría ser familiar del Antonio que escribió el texto sobre el pueblo cordobés. De la vida profesional de Pedro de Castro “Alcaparrilla” no hay apenas datos. Veremos ahora cómo es muy posible que representara graciosos y no galanes, como se ha dicho en varias ocasiones -confundiéndolo de nuevo con Antonio de Castro [Zúñiga]-. Se sabe que ingresó en la Cofradía de la Novena el 17 de julio de 1632, según dice la Genealogía, si bien el autor de ésta, en referencia a este dato, hace a Pedro hijo de su propia hija Lucía [Genealogía: 402], hecho insólito que desmienten los propios Castro que informan al autor de la Genealogía; y podemos suponer que pudiera ser él el Castro sin nombre que muere en 1638 [Genealogía: 302] , contando con que sea cierto el dato de la Genealogía, que afirma que sólo representó durante ocho alos [Genealogía: 305]. Sin que sea posible fecharlo, existe un romance en que un Pedro de Castro se dirige a una tal Catalina [Colección: cclxxv], posiblemente Catalina de Castro, que figura como vimos en la compañía de Antonio Granados en 1636 [Oehrlein, 1996: 303]. Puede que ambos compartieran tablas junto a Granados y, como es fácil suponer por compartir apellido, tuvieran algún vínculo familiar. Se conservan varios datos acerca de otros Pedro de Castro en la misma época. Uno de ellos, el Pedro de Castro que casó con Antonia Morales y Francisca Vélez de Guevara, de quien hablamos antes, que aparece en 1607 en la compañía de Granados; otro, el Pedro de Castro [Villamarín] que se nos presenta en 1637 y 1639. Del mismo modo, un Pedro de Castro firma en 1638 un poder, junto a Francisco de Alegría, para formar una compañía que representará el 15 de agosto en Seseña [FuentesXXXV- XXXVI: 88], sin que podamos precisar cuál de todos puede ser. 45 Como hemos venido diciendo, el apodo que recibió Pedro de Castro fue “Alcaparrilla”, que se dice tomó de un personaje literario. El único de este nombre aparece en el Entremés de la morcilla como uno de los graciosos, obra normalmente anónima atribuida a veces a quien pudiera ser su copista, el propio Matías de Castro, hijo de nuestro Pedro [CATXVII: 105, 235]. En él un parlamento cómico de Alcaparrilla parece vaticinar la problemática que supondría años después el estudio de su biografía, ya que al hablar de su familia el personaje nos dice: En la ciudad de Marruecos nació mi madre y mi abuela, y ambas nacieron de un vientre según dijo la partera. Crió mi madre a mi padre y se casó con mi abuela; mi abuelo nació después y se casó con su nieta. Tuvieron ciento y tres hijos, los noventa y siete hembras, y los otros que quedaron tuvieron de ambas materias [BNE: T/11377-27]. Otro problema que nace de la Genealogía y de su mala lectura, así como de no haber sido cruzados y razonados los datos en los estudios, es el del matrimonio y descendencia de Pedro de Castro Alcaparrilla. La Genealogía afirma que estuvo casado únicamente con Antonia Granados, presupone que madre de Matías y Juan, y que Antonia murió al nacer Luciana, a quien parece mencionarse como hija menor de Matías [Genealogía: 305]. Pero, es más que probable que Luciana fuera la primogénita - ya que aparece casada y con dos hijos en 1632 al entrar en la cofradía, mientras que Matías debía contar con unos tres años entonces-; y que Pedro, viudo de Antonia Granados, volviera a contraer matrimonio después con Juana Moral del Negrete, que menciona como su madre Matías de Castro en su testamento [AHPM: 12.280, fol. 500r], y que esta Juana fuera la que se menciona, como veremos más adelante, como “su madre” recién fallecida, de todos ellos por haber criado a Luciana, alumbrado a Matías y quizá también a Juan, en la entrada de la Cofradía de la Novena en 1632. Para concluir, observamos que si bien la historia de Pedro de Castro “Alcaparrilla” se nos ha transmitido tradicionalmente como la leyenda de un noble que 46 abandonó su casa y se echó a las tablas para seguir a Antonia Granados, no es complicado imaginar que esta historia la inventa su nieto Pedro José, informante de la Genealogía [Genealogía: 99], recogiendo fragmentos de historias de aquí y allá, haciendo que la biografía de su abuelo se confunda con la de Antonio de Castro [Zúñiga]. La presencia, como hemos visto en las páginas anteriores, de un gran número de actores y actrices apellidados Castro en los primeros años del siglo XVII, así como la presencia de algunos de ellos en la compañía de Antonio de Granados, donde aparecen nuestros Castro en 1632, nos obliga a suponer que el origen noble de Pedro de Castro no es tal, sino que posiblemente se trate de un actor hijo de actores, cuyas noticias quizá se confundan con la de los otros Pedro de Castro de la época que hemos citado. De la confusión con Antonio de Castro puede que surgiera el nombre de Pedro Antonio, así como no sería extraño que el Salazar que se le da como segundo apellido partiera de otra pequeña saga de comediantes aún por investigar, que estaría integrada con representantes como Francisco, Juan, Luis y Pedro de Salazar, activos según el DICAT entre 1602 y 1654. No sería extraño suponer que el Pedro de Castro antes mencionado, que aparece preso con Antonio Granados en 1607, marido de Antonia Morales y Francisca Vélez de Guevara, fuera el mismo que el que nos ocupa, si bien habría estado casado entonces cuatro veces. Con todo esto es posible desenredar el nudo gordiano que supone la historia de la vida de Pedro de Castro que, si bien puede parecernos más prosaica, dio origen, quizá no tan legendario, a la legendaria saga de los Castro. B.2) La segunda generación de la saga: Matías, Juan y Luciana B.2.1) Matías de Castro [y Salazar] Matías de Castro -que la Genealogía ofrece como el primer hijo de Pedro de Castro y Salazar y que, como acabamos de ver, posiblemente sea el más joven- es con toda seguridad el miembro de la saga Castro cuya vida profesional es más interesante, pues pasó como veremos de ocupar papeles secundarios en sus primeros años de trabajo a representar como autor de comedias los autos del Corpus en Madrid durante varias temporadas seguidas. Con todo, posiblemente por el olvido a que ha sido injustamente condenado por los historiadores de nuestro teatro, son muchos los datos que no pueden precisarse de su vida, como por ejemplo el nombre de su madre. 47 Dijimos ya que la mujer de Pedro de Castro era, según la tradición, Antonia Granados, pero esto, que se supone cierto para Luciana y quizá para Juan, no está tan claro para él. En dos partidas de bautismo que se conservan en el Archivo de la Parroquia de San Sebastián se menciona a un Matías hijo de Pedro de Castro y de María de Castro, nacido el siete de marzo de 1627, y a otro nacido de Pedro de Castro y doña Inés de Godoy el veinticuatro de febrero de 1625 [APSS: Bautismos, 9, fols. 13r y 204r]. Sabemos, por la Genealogía, que murió a los sesenta y dos años, en 1691, lo que nos haría suponer su nacimiento en torno a 1629, si bien en dicha parroquia este año no se bautizó a ningún Matías de Castro, claro que esto no es impedimento para que así fuese en realidad, pues pudo haber sido bautizado en otra parroquia o incluso no haber nacido en Madrid, ya que hay quien dice que era gallego [Cotarelo Valledor, 1919: 41; Couceiro Freijomil, 1951: I264]. Pero el dato que nos parece más fiable es el que nos ofrece el propio Matías en su testamento, donde menciona a su madre por el nombre de doña Juana Moral del Negrete, de quien no tenemos más datos que éste y de quien hablamos al tratar a Pedro de Castro [AHPM: 12.280, fol. 500r]. Otros datos de su vida que nos ofrece la Genealogía son: Llamáronle Alcaparrilla como a su padre don Pedro, y éste, su hermano Juan y su hermana Lucía de Castro, por muerte de su madre todos tres quedaron encomendados a su tío Antonio Granados, hermano de su madre Antonia Granados, quedándoles solo a los tres por herencia una carta ejecutoria que su padre se trajo consigo, la cual para hoy en poder de Damián de castro y Salazar. Después de algunos años casó Matías de Castro y Salazar con María de la Cruz, natural de Toledo, que no salió a las tablas, en quien tuvo 11 hijos y sólo quedó Ventura de Castro, y habiendo enviudado casó segunda vez con Juana Gutiérrez en Valencia, de la cual tuvo 14 hijos que referidos por el orden de su nacimiento son los siguientes, y de aquellos y aquellas hijas que casaron y salieron a las tablas daremos particular noticia en este libro y en el otro: Juan de Castro, nació en Cádiz. Damián de Castro, nació en Madrid. María de Castro, nació en Antequera. Ángela de Castro, nació en Lucena. Murió niña. Isabel de Castro, nació en Sevilla. Francisco de Castro, nació en Madrid. Pedro Ventura de Castro, nació en Badajoz. Murió niño. Fernando de Castro, nació en Málaga. 48 Pedro Antonio de Castro, nació en Sevilla. Murió niño. Joseph de Castro, nació en Tudela de Navarra. Murió niño. Catalina de Castro, nació en Cádiz. Murió niña. Luis de Castro, nació en Valladolid. Murió niño. Pedro Joseph de Castro, los dos de un parto. Teresa de Castro, nació en Madrid. Murió niña. Murió Matías de Castro de Salazar en Madrid año 1691 y de su edad 62, como consta por la carta de difuntos de dicho año. Hizo graciosos con mucho aplauso [Genealogía: 152]. Sabemos, así, que Matías casó dos veces, primero con María de la Cruz, que no actuó, y de cuya unión sólo sobrevivió Ventura de Castro, y luego con Juana Gutiérrez, de quien nacieron y pudieron llegar a adultos Juan, Damián, María, Isabel, Francisco, Fernando y Pedro José. Además, según Pérez Pastor [1914: 216] menciona en su testamento, y no en la Genealogía, a Juana de Castro, si bien este dato no aparece así en el texto [AHPM: 12.280, fol. 500v]. Como veremos luego, se supone la fecha de nacimiento de Ventura de Castro en 1659, luego no es posible que el segundo matrimonio de Matías se produjera hasta más tarde, pero no más allá de 1662, fecha en que debió nacer Juan, su primer hijo con Juana Gutiérrez. Los lugares en que nacieron los niños nos informan también de la trayectoria profesional de Matías, que pasamos a estudiar: Cádiz, Madrid, Antequera, Lucena, Sevilla, Madrid, Badajoz, Málaga, Sevilla, Tudela, Cádiz, Valladolid y, finalmente, Madrid. De su labor como actor sabemos, como señala la Genealogía, que se especializó en el papel del gracioso, heredando así el apodo de su padre, “Alcaparrilla”. De 1682 es un Romance contra las comedias que lo nombra y critica, y que Cotarelo presenta en sus Bibliografía de las controversias sobre la licitud del teatro en España, si bien haciendo pasar al Castro mencionado sin nombre por Damián, aún demasiado joven para alcanzar tal fama. Dice así: Castro use dientes postizos, supuesto tapa lo calvo; y así, gracia, pelo y dientes lo tendrá todo prestado [Colección: 526], 49 de donde suponemos que en esa época, ya anciano, había perdido el pelo y los dientes, y que quizá no fuera un gran actor -si bien pronto comprobaremos cómo fue un magnífico autor de comedias-, ya que el texto parece acusarle de copiar la manera de representar de otros, si bien la Genealogía defendía que actuó “con grande aplauso” [Genealogía: 152]. Aunque Matías aparece junto a su padre y hermanos inscribiéndose en la Cofradía de Nuestra Señora de la Novena el 17 de julio de 1632 [Genealogía: 99], y Cotarelo, por la Loa para Francisco García “el Pupilo” de Diamante de la que hablamos más abajo, afirma acertadamente que Matías debió debutar en Madrid con la compañía de Adrián López [Colección: xlvii]; el primer dato seguro sobre la trayectoria profesional de Matías de Castro es del 12 de marzo de 1652, fecha de la escritura en que aparece como parte de la compañía de Mariana Vaca, viuda de Antonio de Prado, haciendo los segundos graciosos a cambio de catorce reales y tres caballerías. Con ella se desplazaría hasta Valladolid, para representar allí desde el 12 de abril de 1652 hasta el Carnaval de 1653, como informa una escritura de 26 de marzo de 1652. Los representantes, incluído Matías, recibieron un préstamo de cinco mil reales del mayordomo del Hospital de Niños Expósitos de Valladolid, Bartolomé González, garantizándolo con la hipoteca de sus beneficios por el Corpus, Octavas y otras representaciones [Rennert, 1909: 450; Pérez Pastor, 1914: 157-148, 148-149; FuentesXXXV-XXXVI: 329 y 333-334]. Así figura en carta de pago y carta de obligación de 5 de abril, añadiéndose mil quinientos reales más, y existiendo además un concierto de 14 de abril, en Madrid, por el que Bartolomé González se compromete a pagar el transporte a la llegada a Valladolid y a pagar lo correspondiente por las representaciones para que pudieran saldar su deuda [FuentesXXXV-XXXVI: 335]. En Valladolid nació Agustín Miguel, hijo de Matías y María de la Cruz, como consta en la partida de bautismo de 23 de septiembre de 1652 [Alonso Cortés: 1923, 100; Martí y Monsó, 1898-1901: 567]. Pasa a la compañía de Esteban de Almendros para la temporada 1654-1655, según nos informa un asiento de 9 de marzo de 1654 [Pérez Pastor, 1914: 156; FuentesXXXV-XXXVI: 370-371], con quien sabemos, por contrato de 11 de marzo de 1654, que representa en el Corpus en Mora el 4 de junio de 1654 [FuentesXXXV- XXXVI: 361-362]. Con él estuvo hasta el Carnaval de 1655, para aparecer entonces junto a Gaspar de Segovia, haciendo la “graciosidad” [Nuevos Datos: II560] en el año 50 teatral de 1655-1656, según informa el acuerdo de 28 de febrero de 1655. Parece que la compañía llevaba también como autor a Francisco Gutiérrez, si bien Matías de Castro firma sólo con Gaspar de Segovia, y en los contratos posteriores, ya con el nombre de ambos autores, no aparece. Shergold y Varey suponen que el contrato anterior entre Segovia y Castro seguiría vigente en la nueva compañía conjunta [FuentesXXXV- XXXVI: 386]. Ya en 1658 figura como integrante de la compañía de Francisco García, donde también representa Lorenzo de Castro, personaje del que más tarde hablaremos, en un contrato de 28 de octubre para “representar en la corte 30 representaciones diferentes”, que darían comienzo al recibir la loa necesaria para comenzar [Pérez Pastor, 1914: 184- 185; FuentesXXXV-XXXVI: 499]. En torno a este año debieron escribirse dos loas [Colección: xlvii] en que Matías aparece como integrante de la compañía de Francisco García “el Pupilo”, ambas editadas en 1661 [Rasgos del ocio, 1661: 226-233 y 234-245]. En la Loa para Francisco García “el Pupilo”, que escribió Diamante y debió ser la primera, interviene Matías de Castro con sólo dos versos, si bien aparece con más papel Juana Caro, mujer de Juan de Castro. La otra, titulada sencillamente Loa, es de Sebastián de Villaviciosa y por fuerza posterior, porque Matías ocupa el papel del gracioso, esto es, de sí mismo, y se convierte en pieza central de su argumento: el intento siempre frustrado de realizar un ensayo. Matías menciona a su hermano Juan, también presente en la loa, y por tanto en la compañía, representando el papel del barba, y dice: Hermano de Juan de Castro soy, y unas Carnestolendas con Adrián entré en Madrid, y hice en sus tablas estrena [Rasgos del ocio, 1661: 243], aludiendo así a que sus primeros trabajos como comediante debieron ser en la compañía de Adrián López, como explica Cotarelo, si bien éste mismo nos dice que la loa fue preparada para la compañía de Luisa López, aunque todo indica a que ésta, junto a los Castro, formaba parte de la de “El Pupilo” [Colección: xlvii]. También es posible, como luego veremos, que en este momento también Lucía o Luciana de Castro tuviese un pequeño papel dentro de dicha compañía. Entre 1658 y 1659 nace en Oviedo Ventura de Castro [Genealogía: 255], y por allí debió pasar Matías con su primera mujer, María de la Cruz, si bien es un misterio la 51 compañía con la que se desplazaron. Sabemos que Francisco García, el autor con quien trabajó en 1658, estuvo en Salamanca en 1659 para desplazarse a Madrid, donde representó hasta 1660 [FuentesXXXV-XXXVI: 504 y 509], pero no hay datos de su paso por Oviedo. Tampoco por la parte de Francisco Gutiérrez -con el que coincidió, acompañado de su hija Juana Gutiérrez, en la compañía de Francisco García en 1658 [FuentesXXXV-XXXVI: 499], y a quien conocía al menos desde 1655, en que Matías forma parte de su compañía compartida con Gaspar de Segovia- que debió tener compañía propia y trabajar en Toro, pues allí murió su hijo, Luis Gutiérrez, ese año [Genealogía: 345], y pasar luego por Salamanca desde donde envió dinero a Cosme Pérez para pagar el entierro de Luis López de Sustaete, suegro de Francisco [FuentesXXXV-XXXVI: 460]; para acabar formando Francisco Gutiérrez una compañía en 1659 junto a Vicente Domingo para recorrer los alrededores de Madrid [FuentesXXXV-XXXVI: 469, 495, 506, 507]. No nos consta que ninguno de los dos autores, ya vinculados o no, pues Gutiérrez debió independizarse de nuevo como autor en algún momento de este periodo, pasara por Oviedo, pero hemos de suponer que, dejando a un lado el misterioso viaje al norte, Matías de Castro, ya viudo de María de la Cruz, que quizá muriera en el parto de Ventura, tras contraer matrimonio con Juana Gutiérrez se vinculara a la labor de su nuevo suegro, y así, como sostiene Sánchez- Arjona, formara parte de la compañía de Francisco Gutiérrez en 1661 en Sevilla [Sánchez-Arjona, 1898: 429], que cobra más fuerza cuando encontramos a Matías vinculado junto a Juana, que aparece ya mencionada como su esposa, en la Sevilla de 1662 a la compañía de Juan Pérez de Tapia [Rennert, 1909: 450; Sánchez-Arjona, 1898: 430]. Empieza en esta época el periplo andaluz donde nace en Cádiz su primer hijo con Juana, Juan de Castro [Genealogía: 214], lo que nos lleva a afirmar la presencia de Matías en dicha ciudad en una fecha cercana a 1663, año en que aparece, junto a algunos actores contratados en Granada, por primera vez con compañía propia en Córdoba [Aguilar Prieto, 1962: 297], ciudad donde permanece en la temporada 1664- 1665, y hace sesenta y tres representaciones del 9 de noviembre al 17 de febrero, anotándose el ingreso de 693 reales en el Libro para la Hacienda de la Obra Pía de los Niños Expósitos del Hosptial Señora de la Consolación. Parece que los actores fueron retenidos en la ciudad, pues se les denegó el permiso para partir a Lucena, donde querían representar, ya que Córdoba había estado mucho tiempo sin teatro -desde la 52 Pascua del 1664 hasta la llegada de Matías en noviembre- por la escasa cosecha que hubo ese año y el tiempo excesivamente seco [FuentesXXXIV: 73-74, 284, 285, 414]. No obstante, se marcharon a Lucena, desde donde quizá el matrimonio pasara a Málaga con el autor Francisco Gutiérrez, el suegro de Matías, que se encuentra en octubre de 1665 en la ciudad andaluza, si bien no debió llegar a representar, ya que las comedias se habían suspendido por la muerte de Felipe IV el 17 de septiembre. No volvemos a saber de ellos hasta 1667, en que Francisco Gutiérrez por fin representa en Málaga a partir del 29 de mayo, dando un total de 50 representaciones. En agosto, a partir del 22 o 24, concierta Francisco Gutiérrez ir a Antequera y dar allí 24 representaciones [Llorden, 1976: 121-122] donde nace su hija María. En 1668 sigue el matrimonio en la compañía del suegro, quizá de nuevo en Lucena, -ya que Ángela, que murió siendo niña, nació en dicha ciudad a principios de este año [Genealogía: 151-152]-, y seguro que representando en Sevilla desde octubre hasta el Carnaval de 1669 [Rennert, 1909: 450; Sánchez-Arjona, 1898: 428; Sentaurens, 1984: 1233]. Allí nace Isabel, que a los pocos días o meses se traslada con su padre -que hacía ya los primeros graciosos-, su madre y hermanos, todos en la compañía de Francisco Gutiérrez, a Badajoz para representar los autos del Corpus. El poder que se otorga en Sevilla el 24 de abril de 1669 a Felipe Ordóñez, actor en dicha compañía, para contratar las representaciones en Badajoz incluye también la ciudad de Lisboa, si bien allí no debió conseguirse ningún contrato. Permanecieron en la capital extremeña hasta entrado 1670, pues Matías y su suegro son nombrados, el 24 de agosto, albaceas de Catalina Fernández, actriz de la compañía que debió fallecer en Badajoz [FuentesXXVII: 241-242 y 257]. En 1671 Matías de Castro debió participar en la fiesta del Corpus de Madrid, pues él mismo fue notificado en una orden de que no debía abandonar la ciudad, y Francisco Gutiérrez, también avisado, entregó lista de integrantes de su compañía, donde figuraba Matías desempeñando los graciosos [Autos: 222]. No obstante, a lo largo de 1671 encontramos a nuestro comediante en el norte de Castilla, primero en Palencia y luego en León, como sabemos por un acta del 4 de agosto, en que el Concejo de León adelanta la llegada a la ciudad de la compañía desde Palencia al día 14, celebrando así Nuestra Señora el 15, San Roque el 16 y San Fernando el 18, fiesta para la que habían sido contratados, si bien parece ser que Matías llega desde Burgos, no desde Palencia. Posteriormente Matías se traslada a La Bañeza, para representar desde 53 el 30 de agosto al 1 de septiembre, a cambio de carruaje y 2400 reales -o 2200-. Viforcos Marinas indica también que pudo haber alguna representación más en León [Viforcos Marinas, 1994: 57, 185, 194, 246] En 1672, año en que nace en Madrid su hijo Francisco el 7 de marzo, además de aparecer como testamentario de Luis de Millares en los libros de Nuestra Señora de San Lorenzo de Valladolid [Martí y Monsó, 1898-1901: 567], vuelve a ser notificado para que no abandone la ciudad de Madrid, el 26 de febrero, con la compañía de Félix Pascual [Rennert, 1909: 450; Autos: 232]. Lo mismo sucede en 1673, con orden del 7 de febrero [Rennert, 1909: 450; Autos: 252], ya con su propia compañía, para llevarla después a Sevilla, como se había comprometido con la arrendadora del Corral de la Monteria, representando en el corral de la Montería dos comedias -una nueva y una vieja- cada semana, donde empiezan a representar en octubre, según Sentaurens, o desde el 1 de noviembre, según Sánchez-Arjona [Rennert, 1909: 450; Sánchez-Arjona, 1898: 428 y 459-461; Sentaurens, 1997: 525n, 1984, 1231 y 1248], y donde iban a quedarse según el contrato sólo hasta el martes de Carnaval de 1674, pero permanecen en la ciudad hasta junio y representan en el Corpus, siendo la otra compañía la de Francisco de León. Matías representó Los sueños de José, obra de Juan de la Torre según Sentaurens, si bien Sánchez-Arjona indica que, por los seiscientos reales que le pagaron, posiblemente fue el encargado únicamente de traer la copia desde Madrid [Sánchez-Arjona, 1898: 461-462; Sentaurens, 1997: 1146n, 1157, 1167, 1168, 1259]. Durante esta prórroga en La Monteria reciben de ayuda de costa 278 reales cada día de representación, además de 1.400 reales por la puesta en escena de algunas comedias, si bien éstas ya no eran dos por semana, sino que alargaban cada una el mayor tiempo que les era posible. [Sánchez-Arjona, 1898: 461; Sentaurens, 1997: 1248]. No obstante, las cantidades son dudosas, puesto que en 1675 Laura de Herrera, la arrendadora del corral, fue procesada al ajustarse las cuentas del corral de la Montería, acusada de haber engañado a la Real Hacienda [Sánchez-Arjona, 1898: 461, 475-476]. Por esta época -en 1674 como muy tarde, dado el siguiente embarazo de Juana- debió nacer Pedro Ventura, que murió niño, si bien la Genealogía [Genealogía: 151-152] indica que nació en Badajoz, y esto nos lleva a pensar que mientras representó la compañía en Sevilla se hizo una pequeña incursión en Extremadura o que el orden de los hijos de Matías no aparece correctamente en el catálogo de actores, y el nacimiento de Pedro Ventura se produjo en 1670, cuando Matías se encontraba representando en la ciudad. 54 Llorden señala que en 1675 Matías de Castro, con su compañía, estaba en Granada, suponemos que representando, y firma una obligación de marchar a Málaga, donde nacerá su hijo Fernando, para 70 representaciones a partir del 1 de septiembre de 1675, a cien reales cada una en concepto de ayuda y diecisiete mil reales como préstamo. Luego se renueva el contrato, el 10 de noviembre, pues debió gustar a los malagueños, y se compromete a representar desde el 1 de diciembre del 75 hasta el martes de Carnaval de 1676, representando cuantas comedias fueran posibles a razón de cien reales diarios, además de dos mil reales [Llorden: 1974, 133]. Muy previsor, Matías, antes de terminar las representaciones en Málaga, se hace contratar el 24 de enero para 42 representaciones en Écija, desde la pascua de 1676, obligándose a dar “cada día una [comedia] diferente, menos los de fiesta”, con diez mil reales de préstamo y seiscientos pra el transporte [Llorden, 1974: 133-134] . Matías desaparece entonces hasta 1678, en que, según Sentaurens, volvió a Sevilla, donde representó en primavera [1997: 1984, 1248] y donde debió nacer su hijo Pedro Antonio, muerto niño. En la escritura de 15 de abril se establece el compromiso de representar desde principios de octubre dos comedias a la semana hasta el Carnaval de 1679, además de desplazarse a Carmona, corral del que también era arrendador Juan Muñoz, encargado del de Sevilla, para hacer treinta comedias a partir del 20 de agosto, pero Piedad Bolaños Donoso no lo menciona en su trabajo sobre dicha ciudad [Bolaños Donoso, 1991: 155-166]. Sánchez-Arjona afirma que el desplazamiento se produjo mientras la compañía de Pablo Martín Morales estaba en Sevilla. Curioso es que, en el documento, se le llame Mateo de Castro, y no Matías [Sánchez-Arjona, 1898: 489-490]. Quizá no llegara a ir a Carmona, ya que el 21 de agosto de 1678 lo encontramos en Madrid, representando La desdicha de la voz [FuentesV: 176]. Puede que estuviera ligado a la compañía de Agustín Manuel, pues en la mojiganga Las casas de Madrid, de Juan Francisco Tejera, se menciona a un Castro que, aunque Catalina Buezo dice que es Damián, no puede ser otro que Matías, ya que su hijo contaba entonces con apenas diez años [2000: 185]. A primeros de septiembre lo volvemos a encontrar con su compañía en Córdoba, según Aguilar Priego [1962: 297], para trasladarse a continuación de nuevo a Madrid, pues según un documento de 4 de noviembre nos lo presenta compartiendo autoría con Antonio de Escamilla para El laurel de Apolo y Las armas de la hermosura en el Alcázar a propósito del santo y luego, el 6 de noviembre, del cumpleaños del rey. Del mismo modo, ambos autores aparecen representando en Palacio Dafnedis y Clori, el 55 22 de diciembre por el cumpleaños de la reina Mariana. Ya en 1679 sabemos que los autores no representaron en los corrales para hacer en el Alcázar Montescos y Capeletes el 6 de enero, Endimión y Diana el 18 de enero, La duquesa Rosimunda y El gran tacaño el 13 y 14 de febrero [Pérez Pastor, 1914: 204-205, 725-729; FuentesV: 176-177; FuentesIX: 14, 62-63, 72, 79, 91, 96, 106, 108, 124, 135, 143, 146, 166 y 207]. Encontramos de este modo a Matías ya como autor de una compañía de título en la Corte, donde debió permanecer para hacer las representaciones del Corpus de 1679 [Autos: 341], y también como testamentario de Luisa Lopez de Sustaete, que nombró a Juana Gutiérrez heredera universal [Rojo Vega, 1999: 293, 333-334]. Comienza a partir de entonces la época de mayor esplendor de Matías de Castro, pues trabaja en la Corte, frecuentemente ante los reyes, y acostumbra representar los autos del Corpus. En 1682 ocupa el corral de la Cruz, según sabemos por un testimonio que afirma estuvo representando Dicha y desdicha del nombre desde el 28 de noviembre, después de levantarse la prohibición de representar comedias por motivo de la peste, y otro que pide la ciudad de Córdoba para saber si se permiten de nuevo las representaciones en la Corte [FuentesV: 132; FuentesXXXIV: 327, 326-327; Viforcos Marinas, 1994: 186]. También, junto a la compañía de Simón Aguado, Matías se encarga del Corpus -según obsevamos en la orden de no ausentarse de Madrid y en la lista de la compañía que se conserva, donde, por error, se le llama Matías de Castro Francisco-, no obstante las representaciones de los autos del 28 de mayo se aplazan por enfermedad de la reina. La compañía de Castro hizo El sacro Parnaso, mientras que la de Aguado representó Lo que va del hombre a Dios, y tuvieron que faltar algunos días de los corrales para los ensayos y el posterior desmantelamiento de los carros [FuentesV: 182; Ruano de la Haza, 1997-1998: 247; Viforcos Marinas, 1994: 186; Autos: 479 y 500]. Representa además la compañía de Matías de Castro varias comedias en Palacio durante 1682: También hay duelo en las damas el 15 de enero, Las amazonas el 18, El jenízaro de Hungría el 25, y Los empeños de un acaso [sic] el 1 de febrero, por las que recibe trescientos reales por cada una en pago de 19 de febrero [FuentesI: 147, 242; Subirats, 1977:, 422, 446, 474, 474]. El 31 de marzo hace en Palacio El poder de la amistad, el 2 de abril Donde hay agravios no hay celos, el 9 La duquesa de Sajonia, y el 21 de mayo Hacer remedio el dolor, con trescientos reales cada una, según la orden de pago de 5 de julio, que volvió a emitirse e 13 de abril de 1685, por el pleito que más tarde explicaremos [FuentesI: 148, 242; Subirats, 1977: 439, 440, 56 446, 466], igual que sucede por la representación del 21 de junio de La más hidalga hermosura, cuyo pago de trescientos reales fue ordenado el 5 de julio de 1682 y el 13 de abril de 1685 [FuentesI: 148, 243; Subirats, 1977: 454]. Ya el 28 de noviembre representa en Palacio Dicha y desdicha del hombre, el 6 de diciembre Agradecer y no amar, y el 10 Pitias y Damón, con trescientos reales por cada una, de nuevo, y órdenes de pagos de 16 de marzo de 1683 y 13 de abril de 1685 [FuentesI: 149, 243; Subirats, 1977: 420, 438, 465]; y el 22 de diciembre hace junto a la compañía de Simón Aguado en Palacio Lo mejor es lo mejor, para festejar el cumpleañosmde la reina Mariana, faltando varios días ambas compañías a los corrales para los ensayos de la representación. Simón aguado vuelve a hacerla el 31 de diciembre, pero no consta si también participa la compañía de Castro, y ésta representa en el Alcázar El nacimiento el 27 de diciembre, con nueva orden de pago de trescientos reales emitida el 16 de marzo de 1683 y el 13 de abril de 1685 [FuentesI: 149, 182, 243, 244; Subirats, 1977: 459]. Las representaciones en Palacio continúan en 1683, año en que empieza la compañía de Matías haciendo Industrias contra finezas el 6 de enero, La más hidalga hermosura el 10, La niña de Gómez Arias el 14, Tobías el 2 de febrero, El traidor contra su sangre el 7, Santa Genevieva el 14, Agravios y Celos, el 18, y Pitias y Damón el 24, de nuevo por trescientos reales cada representación y, otra vez, con obligaciones de pago de 16 de marzo de 1683 y 13 de abril de 1685 [FuentesI: 149, 243-244; Subirats, 1977: 439, 454, 460, 465, 471, 475, 476]. Sabemos que el 5 de enero no pudo representar en el Corral del Príncipe -al que habría pasado desde el de la Cruz- por estar ensayando Industrias contra finezas [FuentesV: 182-183; Viforcos Marinas, 1994: 186]. De nuevo vuelve a Palacio el 19 de abril con Cada uno para sí, con el pago de los trescientos reales de 10 de febrero y, posteriormente, 13 de abril de 1685. Shergold y Varey perciben un posible error, pues les consta otra representación del mismo día por la compañía de Francisca Bezón [FuentesI: 151. 244; Subirats, 1977: 429]. Si bien veremos líneas abajo que ésta era la primera dama de la compañía de Castro, también fue la autora de la otra compañía del Corpus. El 6 de junio vuelve a estar Matías en Palacio con Hacer cada uno lo que debe, y el día 10 con San Patricio, con los trescientos reales acostumbrados, y pagos de 10 de febrero de 1685 y 13 de abril de 1685 [FuentesI: 151, 244; Subirats, 1977: 446, 471]. En el Buen Retiro, el 28 de junio, la compañía de Castro representa Los tres afectos de Amor, y de vuelta al Alcázar hace Auristela y 57 Lisidante, el 1 de julio, La exaltación de la Cruz, el 5, y Cada uno para sí, el 12, con órdenes de pago de trescientos reales para cada representación de 10 de febrero de 1685 y 13 de abril del mismo año [FuentesI: 151, 244; Subirats, 1977: 427, 443, 429, 476; FuentesXXIX: 162-163]. Se encarga del Corpus de 1683, con la comunicación de embargos a los miembros de la compañía de 26 de febrero y la solicitud de la lista de las compañías para las representaciones del Corpus, que señala además a Francisca Bezón, primera dama de Castro, como posible autora de comedias si Matías o Simón Aguado no pueden formar compañía para el Corpus. En un documento de 23 de marzo podemos ver finalmente el listado de la compañía de Castro, que no incluye a Francisca Bezón, que se convierte para el Corpus en autora, representando ella Eco y Narciso y Matías La cura y la enfermedad, según el acuerdo de la Junta de Corpus de 6 de mayo. Puede resolverse así el problema antes mencionado de la representación en Palacio de 13 de abril: Francisca Bezón quizá pudo formar parte de la compañía de Castro para esa representación, pues formaba parte como vimos antes de su compañía, si bien ya se había presentado como autora de cara a una futura representación en el Corpus, y así la encontramos con compañía propia en el Príncipe, mientras que Castro ocupaba el Corral de la Cruz, según se los menciona en una certificación que afirma que ambas compañías representaron los autos del Corpus en Palacio y en la Plazuela de la Villa ante el Real Consejo el 17 de junio, sin actuar sus compañías los dias 14, 15 y 16 para ensayar, ni el 18 para la represenración del Corpus en Madrid. Consta además una deuda o un pago de 29 de junio de 180.499 reales a la compañía de Castro [FuentesV: 183; Ruano de la Haza, 1997-1998; 252-257; Pérez Pastor, 1901: 434; Rennert, 1909: 450, Alenda y Mira, 1917: 492-493; Viforcos Marinas, 1994: 186; Autos: 479 y 500]. Para concluir 1683 Alonso Cortés afirma que Castro empezó con su compañía a representar en Valladolid a partir del 28 de octubre -si bien error pone la fecha en 1682, corrigiéndole el dato de Martí y Monsó-. Sabemos así que hizo, por un total de 3641 reales, Cada uno para sí el 28 de octubre, La amistad vence al rigor el 29, y Agradecer y no amar el 30, El marido el 1 de noviembre, El poder de la amistad el 2, Dicha y desdicha del nombre el 3, la primera parte de Semiramis el 4, la segunda parte de La hija del aire el 5 -moviéndonos a pensar que esa Semiramis es igualmente La hija del aire-, La niña de Gómez Arias el 8, Las amazonas el 9, Donde hay agravios no hay celos el 10, La cueva de San Patricio el 12 y el 14, Hacer cada uno lo que debe el 13, No 58 puede ser el 17, El mejor alcalde, el Rey el 18, Agradecer y no amar el 19, Auristela y Lisidante el 20 y 21, La duquesa de Sajonia el 22, La cura y la enfermedad el 23 y el 30, Juanilla la de Jerez el 26, El triunfo de la Cruz el 27 y 28, El negro del mejor amo el 29, y termina nuevamente con No puede ser el 1 de diciembre. [Alonso Cortés, 1923: 283, 291-293; Martí y Monsó, 1898-1901: 567]. También encontramos, tal como informa Bernaldo de Quirós, que en esos mismos meses de octubre y diciembre debió estar Castro en Ávila, pero, sin precisarse las fechas, sólo podemos aceptar el dato si esas representaciones se produjeron en diciembre, después de terminar en Valladolid [Bernaldo de Quirós Mateo, 1997: 57]. En 1684 Matías de Castro dejó de tener compañía propia, y aparece en la de Manuel de Mosquera en los autos del Corpus, [Ruano de la Haza, 1997-1998:, 258-259]. En el Carnaval de 1685 vuelve a aparecer junto a Manuel Mosquera, que hizo Lo que son mujeres, La gitanilla y Abrir el ojo del 4 al 6 de marzo en Palacio, y donde consta un pago a Matías de cien reales en concepto de vestuario [FuentesI: 163-164, 168, 248]; y posteriormente en el Corpus con el mismo autor desempeñando en su compañía el papel de gracioso, con quien repetiría en 1686 en el mismo papel, haciéndose cargo también este año de los embargos a que se somete la actriz Eufrasia María de cara a la representación del Corpus [Ruano de la Haza, 1997-1998: 261-264]. En abril de 1687 es posible que representara en Alcalá de Henares con compañía propia, pues así se le menciona en una petición de licencia para representar veinte comedias que fue respondida favorablemente por el Ayuntamiento [FuentesXVIII:98]. En el Corpus de este año aparece vinculado a Simón Aguado, también como gracioso, en la lista de su compañía u entre los embargos a actores [Ruano de la Haza, 1997-1998: 269, 272]. Con él sigue para el Corpus de 1688, requerido entre otros actores como miembro de su compañía, si bien aparece después en la lista de Rosendo López de Estrada, compañía en que viste a cambio de cuatrocientos reales a la hija de Francisco de Cepeda, que actúa como sobresaliente [Ruano de la Haza, 1997-1998: 277-278, 283]. Tuvo que ser complicado el final de la vida de Matías de Castro. Por los nacimientos de sus hijos, en sitios tan dispares como Tudela, donde nace José, que murió siendo niño, Cádiz, donde vio la luz la también malograda Catalina, Valladolid, donde estuvo en 1683 y nacieron los gemelos Pedro José y Luis, que murió niño, y Madrid, más tarde, donde nace Teresa [Genealogía, 151-152] observamos una movilidad a la que pudo verse sometido para mejorar su situación económica. Quizá 59 fueron las deudas de Palacio las que acabaron con la compañía de Matías, empeorando así su situación. En 1685 aparecen entre los pliegos de palacio varias órdenes de pago para nuestro actor: 1500 reales por orden del Duque de Medinaceli el 5 de julio de 1682, 3300 del 16 de marzo de 1683 y 2100 del 10 de febrero de 1685. Del mismo modo, vimos antes varias órdenes del 13 de abril de 1685, y hay una más de 25 de julio, del propio Rey, ésta para abonarle a Castro la mitad de los 7400 reales que se le adeudaban [FuentesI: 165, 167]. Otra orden de pago encontramos el 12 de enero de 1686 por 500 reales [FuentesXXIX: 176] y, no obstante todo ello, en 1688 redacta él mismo otro documento para el Condestable de Castilla, pidiéndole le pagara “lo que fuere de su gusto” de la mitad de los 7400 reales que prometiera el Rey en 1685, del que recibe respuesta de haber recibido ya 2000 reales, según pagos de 500 reales el 30 de agosto de 1685, otros 500 de 17 de enero de 1686 y 1000 reales del 26 de marzo de 1687 [FuentesI: 189-190]. La situación debió llegar a ser tan precaria entonces para muchos actores, no sólo Castro, que Simón Aguado remite una petición a Palacio para que las compañías de actores recibieran el pago de sus deudas o, al menos, alguna ayuda para mantenerse. El 12 de junio reconoce el Duque de Pastrana una deuda de 23436 reales a las compañías de varios autores, entre ellos Castro, con la recomendación posterior al Rey de ordenar que se facilitase a estos comediantes algún dinero [FuentesI: 196-197]. La economía de nuestro autor debía haber quedado muy resentida, por las deudas de palacio y las suspensiones de las representaciones por motivo de la peste en 1682 [FuentesV: 132] y así no ha de extrañarnos que muera pobre en 1691, según su partida de defunción, el 23 de diciembre [APSS: Difuntos, 16, fol. 413v; Nuevos Datos: II804], el mismo día que en su testamento, que más bien parece una simple declaración de pobre, quiere el autor de comedias añadir algunos detalles conmovedores: Declara tiene por hijos a Ventura de Castro, que lo hubo de primer matrimonio de María de la Cruz, su mujer que fue difunta, y a Juan, Damián, María, Isabel, Francisco, Catalina, Fernando y Pedro de Castro, todos ocho sus hijos legítimos y de la dicha Juana Gutiérrez, su segunda mujer, a quien les pide y encarga le encomienden a Dios y tengan mucho cuidado con la dicha su madre, y lo mucho que la ha querido y quiere [AHPM: 12.280, fol. 500v]. Como vemos, Matías de Castro fue uno de los grandes actores y autores de comedias de su época, reflejo perfecto de la profesión de representante a lo largo del siglo XVII. Su repertorio debió ser envidiable, y vemos cómo su nombre aparece en diversos textos teatrales, como actor, propietario de la copia o incluso como autor, ya 60 que se le han atribuído algunos textos. En la copia de El capitán de Israel de Calderón [BNE: Ms/21815] menciona María Luisa Lobato que la nota final indica “Acabelo de copiar del original que me dio Matías de Castro, año de 1674 en 28 de mayo a las cinco de la tarde [Lobato, 1987: 172]. Del mismo modo, una copia de El sacristán mujer de Calderón [BNE: Ms/15197; Paz y Meliá, 1899: 489] aparece una nota final con su firma, igual que sucede con el decreto de 9 de mayo de 1691 que incorpora el manuscrito de La sombra y el sacristán para que Matías lo llevara ante el Inquisidor [BNE: Ms/18312; Paz y Meliá, 1899: 520; CATXVII, 235]. Como autor se le han atribuído los autógrafos El melonar [Paz y Meliá, 1899: 352; CATXVII, 235], El pardillo [Paz y Meliá, 1899: 419; CATXVII, 235], Los cueros [Paz y Meliá, 1899: 52; CATXVII, 235], Alcalde y toros fingidos, que Paz y Meliá considera autógrafo y del que hay otra copia que lo presenta escrito para la fiesta de sus majestades de 1692 [Paz y Meliá, 1899: 12; CATXVII, 235], Entremés famoso al nacimiento del rey Carlos II, con censuras de Lanini de 1691, año en que lo copia Francisco de Castro, [Paz y Meliá, 1899: 187; Sánchez-Arjona, 1898: 329; CATXVII, 235], Olalla, copia de Juan de Castro, que afirma haberlo sacado de un libro de su padre, el 30 de agosto de 1708, cuyo primer verso coincide con La socarrona Olalla atribuída a Benavente [Paz y Meliá, 1899: 406-407; CATXVII, 235], Soy yo, La negra, La hidalga y La morcilla [CATXVII, 105, 235]. B.2.2) Juan de Castro [y Salazar] Comparada con toda la información disponible sobre Matías, de sus hermanos Juan y Luciana, a veces llamada Lucía, es mucho más difícil encontrar datos. En cuanto a Juan, la Genealogía se muestra muy escueta, diciendo tan sólo que fue Hijo de don Pedro de Castro y Salazar y de Antonia Granados, su mujer. Casó con Juana Caro. No dejaron sucesión [Genealogía: 306], y sólo gracias al registro de su esposa -cuyo apellido en ocasiones se transcribe Cano y no Caro- podemos averiguar algo más: Juana Caro: Hizo cuartas damas en Madrid. Fue casada con Juan de Castro, que era de Sevilla, y tomo este nombre callando siempre el propio suyo, y después, habiendo salido los dos de la Corte, murieron en un mismo año que fue [dejado en blanco] [Genealogía: 464], si bien, como podemos ver, tampoco se nos ofrece demasiada información, ya que el año de defunción de la pareja no se señala, si bien nosotros hemos de suponerlo a 61 principios de la década de 1660, pues es cuando dejamos de tener noticias de ellos, o a más tardar en la década de 1670, si interpretamos que un Juan de Castro de 1673 es el nuestro. De su aspecto físico sabemos, por un documento de 1659, que fue un hombre “de buena estatura, con una señal de herida en la frente” [FuentesXXXV-XXXVI: 506]. Al igual que sus hermanos, el 17 de julio de 1632 se inscribe en la Cofradía de Nuestra Señora de la Novena [Genealogía: 99, 402], si bien la Genealogía parece confundir a Juan, presentándolo como hijo de Luciana, por una lectura errónea de este dato [Genealogía: 102]. En 1636, y al menos hasta Carnaval de 1637, debió pertenecer a la compañía de Antonio de Granados para cantar, bailar y representar, pues así consta en una escritura de 7 de marzo de 1636 para formar la compañía. Cobraría cinco reales y medio por su trabajo [Pérez Pastor, 1914: 93-94; FuentesXXXV-XXXVI: 41-42]. Del mismo modo, en la temporada de 1642-1643 debió estar en la compañía de Cipriano Valerio Enríquez y Luis Fernández de Gandía, con cuatro reales de ración y tres de representación, incluída una caballería para los viajes, según nos informa la escritura de 9 de marzo de 1642 en que se compromete a formar parte de dicha compañía [Esquerdo, 1975: 448]. Aparece en 1643-1644 en la compañía de Pedro Ascanio, con quien también aparece Antonio Mejía, marido de Luciana [FuentesXXXV-XXXVI: 216-217; Flórez, 2006: 380; Pérez Pastor, 1914: 127-128], como sabemos por el concierto entre estos últimos, vigente hasta el Carnaval de 1645, que nos informa de que Juan recibirá cuatro reales de ración ordinaria. Así aparece como músico integrante de la compañía de Ascanio en la lista que se hace llegar a los organizadores del Corpus de Madrid el 19 de marzo de 1644, si bien no figuraba en la lista para el mismo asunto del 4 de febrero [Autos: 45]. De este modo, posiblemente sea él el músico que menciona Cotarelo como uno de los más famosos de 1643, tal como corrobora Subirá [Colección: ccxxvii- ccxxviii, Subirá, 1960: 80]. En 1648 muere Sebastián Caro, el padre de Juana, si bien en el testamento se la menciona como Juana de Morales [el apellido materno] y en un momento “de la Cruz” [FuentesXXXV-XXXVI: 312], apellido que nos lleva a pensar en un matrimonio anterior de Florencia de Morales, del que fuera fruto Juana, quizá con algún pariente de María de la Cruz, primera mujer de Matías de Castro. No volvemos a tener noticias suyas hasta poco antes de su inscripción en 1653 en la Cofradía de Nuestra Señora de la Novena [Genealogía: 464]. En la temporada de 62 1652-1653, de Carnaval a Carnaval, figuran Juan y Juana en la compañía de Diego de Osorio, donde también aparecen Jerónima de Omeño, viuda de Alonso de Olmedo, y sus jóvenes hijos Alonso y Jerónima. La pareja gana 20 reales de parte [Pérez Pastor, 1914: 147; FuentesXXXV-XXXVI: 328-329]. Renuevan el contrato la temporada siguiente con Osorio, hasta el Carnaval de 1654, “para representar, cantar y bailar, ganarán 21 reales de parte”. Juan de Castro es el encargado del “acompañamiento”, que se supone, claro, musical [Pérez Pastor, 1914: 150-151; FuentesXXXV-XXXVI: cxix y 343; Flórez, 2006: 433]. En dicho año de 1654 interviene la pareja, además, en los autos del Corpus madrileño, seguramente en la compañía de Osorio, como los años anteriores, pero quizá en la de Francisco García, el otro autor de ese año con quien trabajarán en los años siguientes [Pérez Pastor, 1914: 167-168]. En dichos festejos del Corpus vuelven a participar en 1656. Juana Caro, autorizada por la firma de su marido, parece que fue a Atienza, a representar en una de las pequeñas compañías que se formaban para las actuaciones en pueblos de poca importancia. Ambos, ya juntos, pudieron representar con Diego de Osorio el día 20 de junio en Getafe, si bien sólo se menciona la compañía y no sus integrantes [FuentesXXXV-XXXVI: 406]. Del mismo modo, en 1657 representan en el Corpus, ya con la compañía de Francisco García [Pérez Pastor, 1914: 167-168; Autos: 125], con quien, parten en diciembre a Zaragoza para hacer 50 representaciones, y se comprometen a volver luego a Madrid el día 15 de febrero de 1658, para actuar desde el 16 hasta Carnaval [Pérez Pastor, 1914: 173; FuentesIV: 123-124; González Hernández, 1986: 158]. De esta época han de ser dos loas en que se mencionan nuestros actores que ya mencionamos al tratar a Matías de Castro, y de cuya relación con Juan y Juana hablaremos más tarde. Complicado resulta el fin de año de 1658 y principio de 1659: el 20 de diciembre de este 1658, con la compañía de Bartolomé Romero, dan comienzo sesenta y seis representaciones en Zaragoza, hasta el Carnaval de 1659, por las que el matrimonio cobraría cuatrocientos reales más sesenta y seis por cada representación, según un protocolo del 6 de enero de 1659 [Pérez Pastor, 1914: 185; FuentesXXXV-XXXVI: 463-464; González Hernández, 1968: 139, 157, 158]. Sucede que el protocolo se firma en Madrid, y hemos de suponer que la compañía actuó en Zaragoza, volvió a Madrid en algún momento, y viajó de nuevo a Zaragoza para, como dice el documento, representar “los días que pudieren hasta el martes de Carnestolendas”. Del 4 de abril de 1659 hay 63 un documento por el que Francisco Gutiérrez y Vicente domingo dan a Juan de Castro poder para contratar fiestas y actuaciones en su nombre [FuentesXXXV-XXXVI: 506]. Un Juan de Castro mencionado en 1659 como integrante de la compañía de Pedro de la Rosa [Genealogía: 302], que a todas luces debe ser el nuestro, ya que tanto él como Juana aparecen en 1660 en la compañía de Antonio de Escamilla, como figura en un documento, que menciona buena parte de los actores pertenecientes a la compañía de Rosa del año anterior, en la que habían de permanecer hasta el Carnaval de 1661. En ese mismo año de 1660 Juan de Castro figura como testigo del testamento de Mateo de Almansa, fechado el 3 de febrero [Pérez Pastor, 1914: 194; FuentesXXXV- XXXVI: 521, 523]. Tres datos más podemos relacionar con nuestro Juan de Castro. En primer lugar, su mujer, Juana, aparece nombrada en la compañía de Sebastián de Prado para el Corpus de 1661, según informa Cotarelo [Cotarelo y Mori, 1915-1916: 26 y n3]. En 1663 un Juan de Castro, que pudiera ser el nuestro, tiene compañía, formando parte de la cual muere un hijo de Francisco de Ponce [Alonso Cortés, 1923: 108]. Por último, en 1673 Rojo Vega nos informa de la presencia de otro Juan de Castro que igualmente pudiera tratarse del hijo de Pedro de Castro como del hijo de Matías en la compañía de Simón de San Mateo en Medina del Campo [Rojo Vega, 1999: 295, 76]. También, gracias a la Loa de Villaviciosa mencionada antes, sabemos que desempeñó el papel del barba, según declaran los dos hermanos: CASTRO Señor, hago las barbas. MATÍAS Tendrá la navaja buena. El que la barba hace muy bien se empeña, pues su barba es dos barbas, por gorda y fresca [Rasgos del ocio, 1661: 242] B.2.3) Luciana de Castro [y Salazar] Por otra parte, tratando ahora a Luciana de Castro, hemos de decir que de ella sabemos mucho menos que de sus hermanos. La Genealogía nos la presenta como hija de Pedro de Castro y Antonia Granados, casada con Antonio Mejía, de quien concibió a Antonio, Vicente, Luciana -que casó con Luis Gutiérrez, hermano de Juana, la esposa de Matías [Genealogía: 407]- y María Mejía, y que esta última “murió monja capuchina 64 en Córdoba” [Genealogía: 402]. Debe añadirse también a una más que posible Isabel María, que aparece mencionada cuando, el 17 de julio de 1632, Luciana, Antonio Mejía y su hija Isabel María son recibidos en la Cofradía de Nuestra Señora de la Novena, estando en la compañía de Antonio Granados, junto a Pedro de Castro y sus hermanos Juan y Matías, según la entrada Vicente Mejía en la Genealogía [Genealogía: 402]. Antes mencionamos, al hablar de Pedro de Castro, la problemática que supone su matrimonio con Antonia Granados, si bien parece que Luciana fue realmente hija de Antonia, no así sus hermanos Matías y Juan, éste último, como dijimos, por error, entendido a veces como hijo de la propia Luciana. En 1635 la encontramos en Valencia, donde junto al autor Sebastián González se menciona a Luciana como hija de “el Alcaparrilla”, para hacer cuartas damas en cincuenta representaciones [Esquerdo, 1975: 462-464]. En 1638 la compañía de Francisco Núñez representó treinta comedias desde Pascua, y en dos documentos de la contratación por parte del Hospital General de Valencia aparece mencionada “la Salazar”, que a todas luces debe ser nuestra Luciana, ya que en la misma compañía se menciona a su marido, Antonio Mejía [Esquerdo, 1975: 483]. Ya el 3 de enero de 1641, en Madrid, figuran Luciana y Antonio Mejía en un documento de compraventa donde se menciona que Antonio está vinculado a la compañía de Tomás Fernández, y hemos de interpretar que así también lo está Luciana [FuentesXXXV-XXXVI: 125]. Sabemos no sabía firmar [FuentesXXXV-XXXVI: 807], y que murió en torno al 6 de junio de 1658, fecha en que otorga testamento, dejando como herederos a sus cuatro hijos, ajustando muchas deudas y empeños, y concluyendo al decir que Declaro que los bienes que hoy hay y tengo en mi casa, como son camas, vestidos y cosas de oro, son de la dicha Luciana Mejía, mi hija, y las pinturas y ropa blanca, que lo a adquirido para sus fiestas y ocupación que a tenido en el uso de la representación, y yo no tengo más vienes que los empeñados y dicha plata; declárolo así para el descargo de mi conciencia. Declaro que desde que murió el dicho Antonio Mejía, mi marido, la dicha Luciana Mejía, mi hija, me a sustentado y a los demás mis hijos, y a echo por todos nosotros lo que a podido de su dinero, haciendo con todos nosotros como buena hija [Pérez Pastor, 1914: 176-177; FuentesXXXV-XXXVI: 465-466]. Si bien parece a primera vista que no salió a las tablas, y que los únicos datos de que disponemos son los ya mencionados, hay un texto donde aparece mencionada una Luciana de Castro que casi con toda seguridad es la que nos ocupa. Montesinos nos 65 informa de que en el autógrafo de El cuerdo loco de Lope, figura parte del reparto, correspondiente a la compañía de Granados, donde Luciana aparece mencionada para desempeñar el papel de Lucinda en el primer acto [Vega: 1922]. No obstante CATXVII fecha el autógrafo en 1602, y anota la impresión en 1620 [CATXVII: 658], la licencia que presenta el manuscrito con el nombre de Antonio Granados es la de 1610 [Bolaños Donoso, Reyes Peña, 1992: 144]. Del mismo modo, en la Loa de Sebastián de Villaviciosa de que hemos hablado, donde aparecen Juan y Matías de Castro, sus hermanos, en la compañía de Francisco García “el Pupilo”, puede que fuera mencionada Luciana, pues Isabel [López] llama a la que debiera ser su criada por el nombre de Lucía [Rasgos del ocio, 1661: 238]. Estos datos, unidos a la suposición anterior de que Luciana era, en realidad, la primogénita de Pedro de Castro, que se corrobora con que cuando Matías era niño ella ya estaba casada y había tenido descendencia, nos indican que Luciana de Castro debió ser mucho mayor que sus hermanos, y Pedro de Castro, de igual manera, representó desde mucho antes de lo que suele anotarse vinculado a la compañía de su primera mujer y su hermano Antonio Granados, con quien aparece Luciana en 1610. Así, la hipótesis de que Pedro de Castro fuera el mismo que es encarcelado junto a Granados en 1607 empieza a adquirir tintes de verdadera teoría, y solucionamos con ello una gran incógnita sobre el origen de la familia Castro. B.3) Tercera generación: los nietos de Pedro de Castro Estudiaremos en este punto de nuestro trabajo la tercera generación de la saga de los Castro, integrada por los numerosos hijos de Matías -y también los sobrinos de éste, hijos de Luciana de Castro-, entre los que destaca Francisco, que pasó a la historia no sólo por ser un buen representante de su época, sino también por haber sido uno de los entremesistas más prolíficos de fines del siglo XVII y principios del XVIII, como estudiaremos más tarde. B.3.1) Hijos de Matías de Castro Es preciso señalar, antes de proseguir, que los datos sobre la infancia y primera juventud de cada uno de los Castro de los que a partir de ahora hablaremos hay que buscarlos en la biografía de su padre, Matías. Apreciamos, de ese modo, que todos sus hijos viajaron con él haciendo gira de representaciones por España y crecieron en tanto 66 que aprendían la profesión. Muy importante es esta pequeña “escuela de actores” que montó Matías con sus propios hijos, ya que consiguió que cada uno de ellos se especializara en una labor distinta, siéndole posible al final de sus días organizar una compañía reuniendo a sus vástagos. Así Ventura fue apuntador, Juan se ocupó del atrezzo, Isabel aprendió los papeles de primera dama, Francisco hizo graciosos, Pedro José fue músico, etc. Por último, hemos de añadir un dato profesional muy curioso que extraemos de la vida de Matías y Juana Gutiérrez en relación con sus hijos, y en el que parece que nadie ha reparado nunca, al menos hasta donde sabemos: que Juana, según los datos que extraemos de la vida de Matías de Castro, subió a escena casi continuamente embarazada, con la curiosa imagen que esto podría producir en el público. Pero, sin detenernos más, pasemos a estudiar las biografías de la tercera generación de los Castro. B.3.1.1) Ventura de Castro El único hijo que sobrevivió de los once que tuvo Matías de Castro con su primera mujer, María de la Cruz, aparece mencionado en la Genealogía como Ventura o Buenaventura de Castro. Se nos dice de él que nació en Oviedo y primero casó con Maria de Fonseca [...] y no parece que tuviesen sucesión. De Maria de Navas, su segunda mujer, tuvo un hijo que se llama Manuel de Castro. Fue apuntador en la comedia. Murió en Madrid de edad de 50 años, como consta por la carta de los difuntos del año de 1709 [Genealogía: 255] y podemos comprobar que realmente murió el cinco de febrero de dicho año, pues así consta en su partida de defunción, añadiendo que, como era costumbre entre los actores madrileños de entonces, fue enterrado en la capilla de Nuestra Señora de la Novena de la Iglesia de San Sebastián [APSS: Difuntos, 18, fol. 434v]. Si creemos la noticia de la Genealogía sobre la edad que tenía al morir, hemos de fechar su nacimiento en torno a 1659, en Oviedo, según los autores de este catálogo de actores. Se casó, como anotábamos antes, con María de Fonseca, si bien parece que no tuvieron descendencia y este matrimonio hubo de disolverse [Genealogía: 477] para casarse entonces con María de Navas, de cuya unión nació Manuel de Castro. Este segundo matrimonio hubo de producirse en torno a la década de 1680, pues en 1681 seguía Ventura casado con María de Fonseca, como veremos enseguida. La Navas, una de las actrices con más personalidad de la época, tuvo que defender la honradez de su matrimonio con Ventura, ya que circularon entonces numerosas piezas poéticas que la 67 acusaban de adúltera y que ya comentó Catalina Buezo [Buezo, 2000: 186-189] . Encontramos así las Coplas hechas a las célebres bodas de Maria de Navas y Ventura de Castro y Buey, su marido, donde encontramos lindezas como: La ceremonia nupcial tan natural se dispone, que a la coyunda de un yugo unieron a los consortes. Fueron a comer contentos de saber de lo que comen, por comer a mediodía lo que rumian a la noche [...] Despidieron los cabestros, y entre cencerros y voces saludaron a la novia bufándola en ese mote: - Marinavas, ¿por qué no mueles? - Porque me beben el agua los bueyes [BNE: Ms/4050, fols. 151r-152v, vv. 33-40 y 57- 62]. Hay también un romance sobre la fiesta de toros que se celebró después de la boda, que termina diciendo: Tamtirum putas, tatirum cuernos, tirum Ventura, tarará Guerrero [BNE: Ms/4050, fols. 153r-154v, vv. 77-80]; -donde Guerrero podría referirse al supuesto amante de María de Navas, quizá José Guerrero, activo entre 1658 y 1711, según DICAT, o alguno de sus hijos-; e incluso un tercer romance del mismo corte: A María de Navas, con ocasión de haber hecho dejación de su virtud llevada por los patacones mejicanos del Almirante de Aragón [BNE: Ms/4050, fols. 195r-196r]. Pero algún autor debió salir en su defensa, ya que no parece que dos textos en que se defiende la Navas fueran escritos por ella misma. Hablamos de la Carta de María de Navas a Manuela de Labaña, que fue como veremos su cuñada, donde María, en primera persona, se defiende atacando la honradez de Manuela, que suponemos la atacaría por el tema de la fidelidad, diciéndole, entre otras muchas cosas: 68 Si yo a Ventura le puse dos dedos en la cabeza, por ventura tú a Fernando le haces un ciervo, Manuela. Si yo dejé a mi marido, tu marido a ti te deja, y en su paciencia y tu culpa lo que otro cabalga, él peca. Si yo he tenido galanes, los más han sido poetas, con que mi mismo pecado me sirvió de penitencia. Si a cuantos me lo pidieron se lo di sin resistencia, más fácil eres tú, pues yo concedía y tú ruegas. si me metí a virtuosa te metes tú a tabernera, que esto sólo te faltaba para ser puta y pelleja [BNE: Ms/2202, fols. 173r-175v, vv. 37-56]. Existe también otro importante escrito, el Manifiesto de María de Navas, la comedianta [1695]. en prosa y muy extenso, donde la actriz sale mejor parada que en los textos en verso, aunque no deja de apreciarse el matiz de sátira. Después de tantos dimes y diretes, parece que el matrimonio se separa en 1700, si bien en su poder para hacer testamento del 25 de noviembre de 1708 [AHPM: 14620, fol. 538] aparecen cada uno como testamentario del otro, y Ventura -que tampoco debió ser un santo varón- menciona una hija llamada María Teresa, de quien pide que cuide la Navas si llegara a faltar él, como en efecto sucedió poco después, en 1709. Con todo, gracias a su unión, como veremos ahora, podemos rellenar algunos huecos de la biografía de nuestro actor. La primera noticia de la labor profesional de Ventura de Castro es de la temporada 1673-1674, cuando lo encontramos en Sevilla junto a su padre, el autor de la compañía, representando en el corral de la Montería desde el 1 de noviembre de 1673 69 hasta el martes de Carnaval de 1674 [Sentaurens, 1984: 1231; Rennert, 1909: 450; Sánchez-Arjona, 1898: 461]. En 1675, de nuevo junto a Matías, lo encontramos en Málaga, y allí, el 24 de enero de 1676, se firma el concierto con el arrendador del corral de Écija, para representar después de Pascua [Llorden, 1976: 133-134]. Hemos de suponer que se mantuvo al lado de su padre durante su gira por el sur, hasta que el 4 de febrero de 1681 encontramos la noticia de que a Ventura de Castro y María de Fonseca, su primera mujer, con la que aún debía estar casado, se les notifica la prohibición de salir de Madrid mientras se preparan las fiestas del Corpus, en el que participará como parte de la compañía de Vallejo [Autos: 351]. Posiblemente con su padre debió trabajar en 1682, en que es embargado en febrero de cara a las representaciones del Corpus, del mismo modo qe en 1683, en que figura en la lista de la compañía de Matías de Castro para las representaciones del Corpus [Ruano de la Haza, 1997-1998: 247 y 255]. En la temporada 1684-1685 un documento sobre gastos de comedias nos indica que Ventura y Juan Francisco Tejera recibieron trescientos reales por ejercer de apuntadores y sacar las comedias de la compañía de Manuel de Mosquera, que representó en Palacio Apolo y Leucotea el 22 de diciembre de 1684 para celebrar el cumpleaños de la reina Mariana y el 6 de enero de 1685 para el de la Emperatriz; y El segundo Escipión el 18 de enero para el cumpleaños de la Archiduquesa [FuentesI: 161- 162]. Curioso es el año de 1686, en que lo encontramos en la primera lista para el Corpus de la compañía de Rosendo López, junto a su hermano Damián y su cuñada Eufrasia María, pero no en la definitiva, quizá por haberse trasladado a Valladolid para representar con Miguel Vela desde la Pascua de 1686 hasta el Carnaval de 1687, tal y como se nos informa en la vida de Damián de Castro [Fernández Martín, 1988: 121; Ruano de la Haza, 1997-1998: 261-262 y 266]. El 1 de diciembre de 1687 muere María de Fonseca en Zaragoza, siendo primera dama con Cristóbal Caballero. González Hernández nos ofrece un documento que nos dice que Ventura “estaba casado con María Fonseca, primera dama en la Compañía de Cristóbal Caballero con el que se encuentra en Zaragoza el mes de abril de 1687, meses antes de la enfermedad de su mujer”. No sabemos si quien estaba en Zaragoza era sólo María de Fonseca, ya separada de Buenaventura, o si seguían juntos. Pero el documento de que hablamos, fechado el 17 de febrero de 1688, menciona a Ventura ejerciendo de apuntador en la compañía de Agustín Manuel [González Hernández, 1986: 124, 156, 70 166, 238]. No podremos saber si Ventura acompañó a su esposa hasta su muerte o la abandonó antes para encontrarse con María de Navas y empezar a trabajar con Agustín Manuel, de cuya compañía formó parte la actriz de 1687 a 1694 [Genealogía: 476-477], autor con que Ventura participó como apuntador en el Corpus de 1688 por doscientos reales, si bien el documento menciona su salida al tablado, de lo que extraemos que debió participar como actor en esa representación [Ruano de la Haza, 1997-1998: 283]. Es posible suponer, a falta de datos, que hasta 1694 Ventura y María de Navas se encontraban, pues así puede documentarse de ella, en la compañía de Agustín Manuel [Genealogía: 476-477] .Ya en 1695 se nos presenta Ventura como integrante de la compañía de Andrea de Salazar, siempre en su papel de apuntador [FuentesI: 212], y autor con quien continúa en 1696, pues lo encontramos mencionado como parte de la misma compañía en un certificado sobre una representación de la comedia El laberinto de Creta en Palacio ante los reyes el lunes de Carnaval, y junto a la compañía de Carlos Vallejo para una representación en Palacio de Apolo y Climene el domingo previo [FuentesI: 216-217, 258]. María de Navas estuvo en Lisboa con compañía propia en Mayo [Bolaños Donoso, Reyes Peña, 1989, 892: 1992, 66]. Puede que Ventura la acompañara hasta la capital lusa, y quizá pasara después con ella a la compañía de Vallejo, con quien figura ésta en 1697, con una incursión con compañía propia de María en Valencia ese mismo año, y luego, en 1699, estuvieran los dos en Madrid con Juan de Cárdenas [Genealogía: 184, 476]. Como dijimos, parece que Ventura se separó de María de Navas en 1700, pues es en esta fecha cuando la Genealogía nos informa de que la actriz se retira a un convento en Madrid, si bien estuvo luego en la compañía de Agustín Manuel en 1701 y volvió a ser autora de comedias en los años 1702 y 1703, en Valencia. Volvió la Navas a Madrid con Juan Bautista Chavarría en 1704 [Genealogía: 476-477], y hasta 1706 no encontramos mencionado a Ventura como integrante de esta misma compañía junto a su mujer y sus hermanos Francisco, Damián y Fernando, sin que nos sea posible precisar qué fue de nuestro actor en los años anteriores ni posteriores -en que sabemos que, de 1704 a 1709 María de Navas formaba parte de la compañía de Chavarría [Genealogía: 476], siendo únicamente posible interpretar que acompañó a su mujer, aunque, con la noticia del retiro al convento en 1700, podemos suponer que la separación de que habla la Genealogía se produjo ese año [FuentesXI: 85]. En la compañía de Chavarría es posible que trabajase Ventura hasta su muerte, si bien no tengamos noticias suyas hasta 71 que la compañía debe dejar de representar el 5 de febrero de 1709 por haber fallecido nuestro actor y no poder acudir su reciente viuda, María de Navas, a la comedia [FuentesXVI: 140 y 363]. B.3.1.2) Juan de Castro Fue el primer hijo de Matías de Castro con Juana Gutiérrez, nacido en Cádiz, entre 1660 y 1664, según nuestros cálculos y los datos que proporciona la Genealogía. En efecto, Matías estuvo en Sevilla, como dijimos, en 1662, y no es raro suponer que, en un viaje hasta Cádiz cercano a esa fecha naciera su primer hijo con Juana. Nos informa la Genealogía de que Casó dos veces, la primera con Mari Gómez, natural de Navarra [que no salió a las tablas], de quien tuvo una hija, que se llamó María de Castro, que murió niña. Casó la segunda vez con Teresa de la Cueva, hija de Salvador de la Cueva y María de San Miguel. Deste segundo matrimonio ha tenido a Feliciana de Castro, a Juan de Castro y a Ignacio de Castro. Caso tercera vez con Angela Díaz, natural de Griñón, criada que era de Damián de Castro. La Feliciana de Castro casó con José Vela y hizo quintas y sextas damas y murió en Madrid. El Julián de Castro es religioso lego. Profeso mercenario descalzo. El Joseph de Castro murió arcabuceado en Barcelona por desertor y el Ignacio está con su padre, y destos tres ninguno representó [Genealogía:, I693, 214], y así sabemos de sus tres matrimonios, con Mari Gómez, madre de María, que murió siendo niña, Teresa de la Cueva, de quien nacieron la actriz Feliciana de Castro, sobre la que volveremos, y Juan e Ignacio, y finalmente con Ángela Díaz, después de que muriera Teresa de la Cueva en 1703 [Genealogía: 214], madre, hemos de suponer, de Julián, fraile, y José, soldado. La fecha de muerte de Juan es difícil de precisar, ya que sus noticias, llegado un punto, se confunden con las de su hijo y sus sobrinos homónimos, también actores. Parece que puede ser él el Juan de Castro seguía vivo en 1730, diciendo que llevaba treinta y cinco años trabajando en Madrid como gracioso y barba [CATXVIII: 101]. Las noticias sobre su vida profesional son intermitentes y escasas. Puede que fuera él, y no su tío, quien en 1673 aparece con la compañía de Simón de San Mateo representando en Medina del Campo [Rojo Vega, 1999: 295, 76]. Con seguridad nos aparece por primera vez en 1683, como guardarropa en la compañía de su padre, representando en Madrid los autos del Corpus y, aunque no vuelve a ser mencionado hasta 1687, en que es elegido para viajar a Murcia y traer a la corte a Alejandro de Guzmán [Ruano de la Haza, 1997-1998: 255 y 274], hemos de suponer que en ese 72 tiempo se dedicó a alguna labor teatral semejante a la de guardarropa y que no le hizo necesario salir a escena. De este modo, aparece de nuevo ocupándose del vestuario de la mojiganga en 1688 a cambio de 1559 reales, en la compañía de Rosendo López de Estrada; y cobrando quinientos reales por haber confeccionado unas insignias de mano que sirvieron como atrezzo en la representación de los autos [Ruano de la Haza, 1997- 1998: 282-283]. Más tarde, en 1694, Juan figura representando segundos barbas con la compañía de Vicente Camacho desde el 1 de noviembre de 1694 hasta el Carnaval de 1695, con una breve incursión navideña en Huesca. Si bien González Hernández adscribe esta noticia a la vida de Juan de Castro, hermano de Matías, pensamos, como DICAT, que es más posible que se trate de este Juan, ya que las últimas noticias del otro son de poco después de 1660 [González Hernández, 1986: 158, 253-254]. No vuelve a haber noticias suyas hasta el domingo de Carnaval de 1699, cuando representa el papel del Camarada Tercero en la zarzuela Júpiter e Io, los cielos premian desdenes, compartiendo la escena con algunos de sus hermanos [Cotarelo y Mori, 1917: 21n], y vuelve a haber un salto en la documentación sobre él hasta 1706, año en que aparece en la compañía de Juan Bautista Chavarría, junto a sus hermanos [FuentesXI: 155]. Formó compañía al menos en 1709, cuando lo encontramos representando en Valencia desde el 1 de abril hasta el 1 de julio, encargándose también del auto Las espigas de Rut para el Corpus de la ciudad, en la que volvió a representar el 13 de mayo de 1710 [Corbató, 1926: 337]. Desaparece otra vez hasta 1712, en que está hasta por lo menos abril con Prado [FuentesXVI: 198], y en junio en la compañía de Garcés, con quien había estado también momentáneamente en marzo [FuentesXI: 155 y 166-167; FuentesXVI: 199]. Interviene además en el Corpus [FuentesXI: 165] y pasa luego al Buen Retiro, ganando veinticuatro reales con la compañía especial que lleva al Coliseo Francisco de Castro [FuentesXI: 161-162]. Su labor como gracioso debió continuarse hasta 1713, pues figura así en la lista de ese año [FuentesXVI: 371], para volver a desaparecer hasta 1716, en que aparece con Juan Álvarez en el Príncipe, y con Prado, en el mismo corral, aportando él mismo los entremeses y sainetes en 1718 [FuentesXVI: 292, 338 y 370], año en que también trabaja como gracioso en la compañía de Juan Álvarez [FuentesXI: 203]. Posiblemente, pues parece que la lista de ese año se copió de la del anterior, 73 siguiera con él en 1719, año en que toda la documentación referente a Juan se limita a un poder a favor de Sabina Pascual [FuentesXII: 79]. A fines de 1719 y principios de 1720 aparece mencionado representando en el Príncipe, seguramente todavía con Juan Álvarez [FuentesXII: 84]. Con un salto de varios años, encontramos a Juan en Lisboa acompañado por su nieta Isabel , como el gracioso de la compañía de José Ferrer, en la temporada de 1724- 1725, cuando representa Las nuevas armas de Amor, el Entremés del sí y la Mojiganga de los gigantones en el Patio de las Arcas de la capital portuguesa, volviendo a Madrid en torno al 10 de junio de 1725 en que se firma el recibo del traslado [Bolaños Donoso, Reyes Peña, 1993: 252-253; 1997, 14-15]. Luego, ya en 1726, lo hallamos en un documento en que se expone la lista de la compañía de Francisco Londoño en 1725 [FuentesXII: 136-137], con quien quizá Juan de Castro siguiera trabajando hasta 1730, en que volvemos a saber de él, en Madrid, trabajando con alguna de las dos compañías, sin que se especifique cuál [FuentesXII: 184], situación que se repite en 1732, donde sólo se menciona su ración diaria: tres reales [FuentesXII:204-205]. Seguramente fuera junto a Manuel de San Miguel, en el corral de la Cruz, ya que este autor de comedias, en 1730 y 1731, lleva a escena un entremés y un sainete que le proporciona nuestro Juan [Cartelera: 153 y 160]. Puede ser él, o su hermano Damián, quien sea el Castro mencionado en los libros de cuentas del corral de la Cruz el 1 de julio de 1736 al frente de El acaso y el error [FuentesXXII: 67]. De una fecha imprecisa a principios del siglo XVIII es un sainete, El jardín de Apolo y Estatuas con alma, en que se le menciona, según Cotarelo, quien también afirma que sería él el Castro sin nombre que aparece en un sainete del que no da título el investigador, pero vuelve a decir que es de principios del XVIII [Colección: cxli y ccxxvi]. La dedicación de Juan a labores de guardarropa, además de creador de atrezzo, como ya vimos, nos hacen pensar que, en las fechas en que no es mencionado como representante, quizá se dedicase a otros menesteres relacionados con el teatro pero de forma más artesana. Esto nos lleva a considerar que pueda ser él mismo el carpintero que vivió al menos entre 1719 y 1744 en la casa que estaba situada paredaña al corral de la Cruz [FuentesXI: 146; FuentesXXX: 50-51; FuentesXXXII: 41, 203 y 212], que en diversas ocasiones realizó algunas reparaciones menores en este teatro, además de construir los bancos y las celosías en 1723 [FuentesXII: 120]. 74 Como copista figura su nombre en varias copias manuscritas, como sucede con El duende y Pero Grullo y Antón Pintado, cuya nota al final indica que se sacaron para Valencia el 26 de julio de 1708 y que Paz y Meliá le atribuye [Paz y Meliá, 1899: 103, 171]. También le atribuye Los putos y con dudas El monstruo nuevo [Paz y Meliá, 1899: 363, 459]. Del mismo modo saca Don Domingo de don Blas, de Zamora, el 20 de octubre de 1707, y la copia de Olalla en que menciona el libro de Matías de Castro, para el 30 de agosto de 1708 [Paz y Meliá, 1899: 163, 406]. Copias suyas encontramos de La capa y las figuras, de 1714, Doña Rodríguez, El maestro de niños y la rosca y Los gorrones, todos de 1721, Los órganos y el reloj, para 1704 [Paz y Meliá, 1899: 78, 167, 231, 325, 472]. Se han conservado además dos libros con diversas piezas breves copiadas por la mano de Juan de Castro, que se conservan en la biblioteca de la Real Academia [RM6913], y, copiado por la mano de Barbieri, en la BNE [Ms/14089], que nos informan de la importante labor que desempeñó Juan como apuntador. B.3.1.3) Damián de Castro De todos los hijos de Matías y Juana Gutiérrez, Damián de Castro [y Salazar] es quizá el que alcanzó más fama como actor. Nació en Madrid [Genealogía: 151-152], en torno a 1665, en algün momento en que la compañía de Marías de Castro, en su gira andaluza, pasara por Madrid, quizá prescisamente en 1665, cuando se detuvieron las representaciones por la muerte de Felipe IV. En todo caso, hubo de ser antes de finales de 1666, ya que su hermana María, la siguiente hija de Matías y Juana según la Genealogía -y suponiendo de nuevo que el orden de los nacimientos es el correcto-, nació en 1667. No hemos podido precisar aún la fecha de su muerte, pero ésta debió ocurrir alrededor de 1735, que es cuando dejamos de tener noticias suyas. De él se dice en la Genealogía que fue Hijo de Matías de Castro y de Juana Gutiérrez. Casó con Eufrasia María de Reina, de quien se hubo de apartar por haberse sabido fue incierta la noticia de que había muerto su primer marido. Nació Damián en Madrid. Está haciendo segundos galanes en Madrid y en lo que más aplauso ha tenido es en todos los papeles de figurones y de chanza, pues los hace con grande propiedad [Genealogía: 170-171]. Nos informa así el catálogo de actores que estuvo casado con Eufrasia María Reina, mujer de armas tomar, como la ya mencionada María de Navas, que después de 75 ordenar a su amante matar a su primer marido casó con Carlos de Salazar y, muerto éste, con Damián, si bien, puesto que nadie asesinara al primero, cuando éste reapareció en la Corte hubo de disolverse el matrimonio con nuestro actor [Genealogía: 421]. Siguiendo la leyenda del origen noble de la dinastía de actores, se supone que Damián, según él mismo confiesa a los autores de la Genealogía, conservaba cuando se redactó ésta la ejecutoria de nobleza de su abuelo Pedro de Castro [Genealogía: 305]. Como actor dice Pellicer que fue un insigne representante, cuya singular habilidad resplandecía en hacer con suma propiedad los papeles de Figurón, por la cual fue aplaudido hasta de los reyes don Carlos II y don Felipe V. Hay quien diga que las principales comedias de figurón, o de carácter, que se escribieron en su tiempo, fue en contemplación suya, para que luciese su representación cómica [Pellicer, 1804: II41], siendo éste el testimonio sobre Damián que siguen las posteriores referencias a su arte . Pellicer, anota, además, cómo fue especialmente llamativa su intervención en las fiestas por la boda de Luis I con la duquesa de Montpensier, en 1722 , donde representó el entremés de El Montañés, que empieza con forma de loa, llamando Damián a los reyes con suma familiaridad, ya que -dice-, por ser montañés tenía sangre tan limpia como la real. Su fama debió ser importante, ya que, según Ramírez de Arellano, para Damián fueron escritas algunas de las comedias de figurón de José de Cañizares [1912: 31]. Reconstruir su vida profesional puede ser en ocasiones algo complicado, ya que la crítica ha confundido muchas veces a Damián con su padre, Matías, creyendo que era el hijo el que intervenía en algunas representaciones en que sólo se mencionaba el apellido Castro cuando, por las fechas, debía ser Matías el representante, ya que Damián era excesivamente joven. Así sucede con Cotarelo, que menciona una sátira contra los actores de 1682 donde se menciona a un Castro que él piensa es Damián, y debe ser Matías [Cotarelo y Mori, 1904: 525-526]; y con Catalina Buezo, que afirma que en 1678 estuvo en la Compañía de Agustín Manuel, pues en la mojiganga Las casas de Madrid, de Juan Francisco Tejera, se menciona a un Castro con quien lo identifica, aunque éste tuvo que ser su padre, Matías, ya que Damián contaba entonces con poco más de diez años. Sí es posible, en cambio, que fuera Damián quien interviniese en la segunda escenificación de esta mojiganga, ya en 1697 [Buezo, 2000: 185]. Otra confusión posible, en los primeros años de su actividad, es identificarlo con el autor Damián Polope, como le sucede a Cotarelo, que cree que nuestro Damián representó el 76 entremés El triunfo del Vellocino junto a la Zarzuela del Templo de Palas en 1675, hecho difícil, de nuevo, por la edad del actor entonces [Cotarelo y Mori: 1917, 24n] . Hay constancia, además, de algunos papeles desempeñados por Damián en los que no podemos precisar la fecha, como el abate ridículo que hizo en El amor acomodador [Colección: ccxvii]. Las primeras noticias que tenemos de Damián nos lo presentan en en Corpus de 1683 en la compañía de Matías de Castro haciendo quintos galanes, y en la misma fiesta de 1684 en la de Manuel De Mosquera, donde también se encontraba Matías [Ruano de la Haza, 1997-1998: 258-259]. Con este autor seguía en 1685, pues representó, junto a su padre, en Palacio las comedias Lo que son mujeres, La gitanilla y Abrir el ojo, recibiendo cien reales [FuentesI: 163-164]. En este año quizá también interviniese en el Corpus con la compañía de Mosquera, de nuevo junto a su padre, pero el documento está tan mal conservado que apenas pueden leerse los nombres de quienes la integran [Ruano de la Haza, 1997-1998: 261]. Ya en 1686 aparece en la primera lista de la compañía de Rosendo López, si bien, en una segunda que presentó a la comisión que organizaba las fiestas del Corpus, ya no figuran en ella ninguno de los Castro que antes eran mencionados, como ocurre con Ventura [Ruano de la Haza, 1997-1998: 262 y 266]. De Damián sabemos que estuvo desde la Pascua de 1686 hasta el Carnaval de 1687 en Valladolid, en la compañía de Miguel Vela, y es así muy posible que le acompañara su familia [Fernández Martín: 1988, 121]. No obstante, el contrato debió cumplirse parcialmente, al menos en el caso de Damián, ya que en este 1687 está representando en Toledo con la compañía de Bernabé Álvarez -que el año anterior hizo primeros galanes en la compañía de Miguel Vela [Fernández Marín, 1988: 120-121]- como tercer galán, dispuesta para ir a Valladolid después de Carnaval, como sabemos por el requerimiento a que responde el Corregidor de Toledo de hacerle llegar a Madrid de cara a la celebración del Corpus [Ruano de la Haza, 1997-1998: 270]. La documentación da un salto hasta 1695, año en que aparece representando como segundo galán en Palacio con la compañía de Andrea de Salazar, con quien sigue el domingo de Carnaval de 1696 en Palacio haciendo ante los reyes Apolo y Climene, unidos a la compañía de Carlos Vallejo, y en solitario el lunes con la comedia El laberinto de Creta [FuentesI: 212, 216-217]. 77 Debió trabajar en Madrid hasta 1699, cuando no pudo notificársele la prohibición de abandonar Madrid porque el escribano no lo encontró en su casa, ya que había pasado la noche en la del Conde de Gálvez [Flórez, 2006: 404n]; y representó el domingo de Carnaval la pieza musical Júpiter e Io, los cielos premian desdenes, encarnando el papel del Barón [Cotarelo y Mori, 1917: 21n]. Desaparece entonces Damián hasta 1706, año en que participa en el Corpus de Madrid, suponemos que con la compañía de José Garcés, en la que aparece, junto a su hermano Pedro, en un documento del primero de noviembre [Rennert, 1909: 448; FuentesXI: 88]. Es este año cuando, aunque fechado el texto erróneamente por Paz y Meliá en 1704, se le menciona en el entremés La saca, copiado por Francisco de Castro, donde se lee “añadiose este figurón para fiesta de Corpus en Madrid, año de 1706, para Damián de Castro, mi hermano y Señor” [Paz y Meliá, 1899: 487; BNE: Ms/17159]. En el año siguiente, 1707, forma parte de la compañía de Juan Bautista Chavarría, en compañía de sus hermanos Francisco, Fernando, Pedro y Ventura [FuentesXI: 85], y es entonces cuando intenta, junto a José Garcés, Antonio Ruiz, Juan Bautista Chavarría, Juan Serqueira, Juan Álvarez y Juan de Cárdenas, arrendar los corrales hasta 1711 -DICAT anota “a partir del 25 de abril de 1711”, por error-, si bien se les deniega la propuesta [FuentesXI: 91; FuentesXIII: 168-169]. Es posible que, en su puesto de segundo galán con Chavarría, siguiese en 1708 [FuentesXVI: 361]. Ya en 1710 comienza una década muy ajetreada para nuestro actor, pues sigue este año representando en Madrid segundos galanes, posiblemente con Prado [FuentesXVI: 361], y en 1711 representa con Garcés, el 30 de enero, en el Príncipe, Veneno es de amor la envidia, pero ese mismo año aparece también en el corral de la Cruz junto a José de Prado, haciendo la misma obra el 6 de febrero [FuentesXVI: 176 y 178]. No hay datos de Damián para 1712, aunque es posible que formara parte de la compañía que Francisco de Castro llevó al Buen Retiro. Ya en 1713 aparece en la compañía de José de Prado [FuentesXI: 176 y 179] para trabajar en 1714 con las dos compañías madrileñas. Con Garcés, en el Príncipe, hace el 19 de enero El músico por amor y el asturiano en Madrid, y más tarde, el 13 de septiembre, con Prado también en el corral del Príncipe, hace Cumplir a un tiempo quien ama con su Dios y con su dama [FuentesXVI: 238 y 245]. Sigue con Prado, en el corral de la Cruz, en 1715, y allí representa el 7 de febrero El honor da entendimiento y el más bobo sabe más], el 22 de septiembre, Las cuentas del Gran Capitán, y el 24 de noviembre Abogar por su ofensor 78 y gran Barón del Pine [FuentesXVI: 258, 272 y 278]. En 1716 se le menciona representando al estudiante en el texto de la Introducción en forma de baile para la comedia de Santa Gertrudis, de Cañizares [Colección: lii], y parece que este año Damián iba a convertirse en el autor de la compañía, pues en la lista de 1716 se menciona la “Compañía de Damián de Castro”, si bien luego se sustituye el nombre por el de José de Prado [FuentesXVI: 359], con quien seguía en 1718, año en que se escribe, según Cotarelo, la Introducción para una dancería de indios, en la que interviene Damián [Colección: ccxxiv]. Finalmente, en 1719, abandona la compañía de José de Prado, siendo sustituido en su papel por el propio autor, tal y como explica la Loa que hizo la compañía de José de Prado el año de 1719 para empezar el año, escrita por Cañizares [Colección: l]. Tuvo que disfrutar hasta entonces de una plaza, posiblemente la de fruta y agua con que luego le encontraremos, pues Ana de Espinosa, la segunda dama de Prado, pide en este año la plaza de Damián, por haberla dejado vacante éste [FuentesXII: 339]. Parece así que nuestro actor, después de abandonar la compañía de Prado, quiso también dejar atrás sus negocios en el corral donde este autor de comedias trabajaba. Pasa así en 1720 a la compañía de Juan Álvarez, con quien representa el 15 de marzo Las amazonas de España, haciendo el papel de “tiesto” [FuentesXXXII: 18], y hace luego las fiestas del Corpus, recibiendo 500 reales [FuentesXII: 96 y 97], y figura como segundo galán también en 1721 [FuentesXII: 98 y 114]. Con todo, no debió encontrarse muy a gusto en dicha compañía, pues en 1722 pasa a la de Ignacio Serqueira, en la que permanece hasta 1724 [FuentesXII: 116, 119 y 125]. Es en 1722 cuando representa, dentro de la gran compañía resultante de fundir la de Prado y la de Serqueira, Angélica y Medoro, haciendo el papel de “Asturias”, con el entremés de El Montañés, del que antes hablamos, para festejar la boda del príncipe Luis con Luisa Isabel de Orleans [FuentesXXXII: 173-174 y 190; Cotarelo y Mori, 1917: 57n; Cotarelo y Mori, 1934: 82-83; Pellicer: 1804, II, 41-42]. Ese mismo año representará, también ante los reyes, Las amazonas de España, La hazaña mayor de Alcides y, ya en 1724, Fieras afemina Amor [FuentesXXXII: 111, 214, 233 y 235]. Además, sabemos que en 1723 debió estar lo suficientemente enfermo para no poder representar, ya que de ese año data el documento donde se sugiere darle alguna limosna por motivos de enfermedad [FuentesXII: 122]. En 1725 pasa a la compañía de Francisco Londoño [FuentesXII: 133], donde posiblemente siguiera en 1726, año en que tenía de ración dos reales [FuentesXII: 137-138]. También en 1726 aparece como el responsable de las plazas de fruta y agua de los dos corrales [FuentesXII: 138], y como mayordomo de la 79 Cofradía de Nuestra Señora de la Novena [Subirá, 1960: 159]. Dicha ración y plaza seguirá disfrutándolas hasta al menos 1732 [FuentesXII: 184 y 204-205]. De finales de la década de los veinte y principios de la siguiente quedan pocos datos. En algún momento debió pasar a la compañía de Manuel de San Miguel [FuentesXII: 215], y en 1733 tuvo problemas para cobrar su ración, cuya mitad debía pagar la ciudad de Madrid, atendiendo a una suerte de subsidio de enfermedad. De los veinticuatro reales que había de dársele en su cargo de segundo galán, Damián se queja de cobrar sólo doce [FuentesXII: 211], recordándole entonces el ayuntamiento que no habían de socorrerle más que con el cincuenta por ciento de su sueldo, y así es como lo habían hecho [FuentesXII: 214]. Suponemos, entonces, que Damián debía estar gravemente enfermo, ya que afirma trabajar sólo en las representaciones de figurón y en aquellas en que se creyera especialmente importante su intervención [FuentesXII: 214]. Su enfermedad parece alargarse hasta 1735, donde vuelve a aparecer junto a Manuel de San Miguel como “sobresaliente” [FuentesXII: 227]. Poco después debió morir Damián de Castro, uno de los mejores actores de principios del siglo XVIII, pues ésta es la última noticia que tenemos de nuestro actor, si bien el 1 de julio de 1736 tenemos constancia de un Castro, quizá Damián o su hermano Juan, representando El acaso y el error, como se menciona en los libros de cuentas del corral de la Cruz [FuentesXXII: 67]. B.3.1.4) María de Castro De María, la hija de Matías y Juana Gutiérrez que nació en Antequera en 1667 - según la fecha de su muerte y la edad que tenía entonces y teniendo en cuenta que en ese año actúa allí Matías-, no tenemos muchos más datos que los que aporta la propia Genealogía, diciendo que era Hija de Matías de Castro y de Juana Gutiérrez [...]. Estuvo en Valencia haciendo terceras damas en la compañía de María Álvarez la Perendenga, que empezó en 14 de mayo 1692. Hizo segundas damas en la compañía de Juan Ruiz en Granada año 1702, y continuo la misma parte en la compañía de Gonzalo de Espinosa en Jaén el año 1703. Fue casada con Juan de Chaves y murió en Toledo en [dejado en blanco] de febrero 1704 de edad de 38 años, y había nacido en Antequera. Tubo un hijo llamado Juan de Chaves y una hija llamada María de Chaves, y ambos murieron [Genealogía: 485]. 80 Así, sabemos que se casó con Juan de Chaves en 1702 [Genealogía: 261], y dio a luz a Juan y María. Su fallecimiento en 1704, dos años y dos hijos después de su matrimonio, nos permiten suponer que murió de parto. Debutó, como dice la Genealogía, con La Perendenga en Valencia, el año de 1692 [Genealogía, 486], para comprometerse a principios de 1693 en Barcelona a formar parte de la compañía de Vicente Camacho desde el Carnaval de ese año hasta el de 1694, periodo en el que se trasladarían a Lérida, Pamplona, Huesca y finalmente a Zaragoza, donde María desempeñaría papeles de segunda dama a razón de cincuenta reales de ayuda de costa ordinaria y un doblón de treinta y dos reales de plata de extraordinaria por representación. La compañía renovaría en Zaragoza, donde permanecería hasta el Carnaval de 1695 [González Hernández, 1986: 117-118, 147-148, 158-159, 253-254; Pascual Bonis, 1997-1998, 212-213 y 217]. Recién casada en Madrid con Juan de Chaves, trabaja en Granada en 1702 representando segundas damas en la compañía de Juan Ruiz, para estar en 1703 junto a Gonzalo de Espinosa en el mismo papel, en Jaén, y morir en Toledo en 1704 [Genealogía: 261, 485]. B.3.1.5) Isabel de Castro Comparada con la vida tan breve de María, su hermana Isabel se nos presenta con una vida teatral verdaderamente importante, llegando a ser incluso autora de comedias. Nació en Sevilla, en 1669, pues es el año en que estaba allí representando Marías de Castro, y murió en Madrid en 1710. Nos informa la Genealogía de que Casó con Vicente Camacho, de quien a tenido dos hijos, una [sic] llamado Juan Camacho, otro Vicente Camacho. En 8 de abril 1696 la nombró el Cabildo a petición suya por Mayordoma, señalando quien sirviese por ella. Estuvo en Valencia haciendo damas en la compañía de Maria Álvarez que empezó en 14 de mayo 1692. Ha hecho segundas damas en Madrid en la compañía de Teresa de Robres el año 1701, en la de Gregorio Antonio el año 1702, en la de Juan Bautista Chavarría el año 1703 y el de 1704, y en la de Antonio Ruiz el año 1705 y 1706. El año 1696 hizo damas en Madrid en la compañía de Carlos Vallejo. Retirose de la comedia y murió en Madrid de edad de 42 años como consta por la carta de difuntos del año 1710. Nació en Sevilla [Genealogía: 443]. 81 Ruano de la Haza [1997-1998: 247] ofrece una Isabel de apellido ilegible entre los actores y actrices embargados para el Corpus de 1682. DICAT considera que puede tratarse de la primera noticia de la vida profesional de Isabel, a la luz de que en este año es Matías de Castro uno de los autores de comedias que llevan a cabo los festejos del Corpus. En 1683, ya sin lugar a dudas, participa Isabel en la compañía de su padre para las fiestas del Corpus, pues es embargada, según el listado de 26 de febrero, y aparece mencionada como integrante de su compañía, desempeñando quintas damas, en la lista presentada a los organizadores el 23 de marzo [Ruano de la Haza, 1997-1998: 252-255]. Podemos imaginarla, aunque no haya datos, junto a su padre en 1684 y 1685 haciendo el Corpus con la compañía de Manuel de Mosquera, ya que con él la encontramos mencionada para hacer quintas damas junto a su padre en la primera lista que presenta el autor en el Corpus de 1686, si bien desaparece la actriz de la segunda, quizá acompañando a Damián de Castro, que marchó a representar a Valladolid [Ruano de la Haza, 1997-1998: 263 y 266]. En 1687 hace cuartas damas en la compañía de Simón Aguado para el Corpus, donde su padre hace los graciosos, cargos en que ambos seguirán en el año 1688, si bien en la compañía de Rosendo López de Estrada, que sustituye a Simón Aguado en la autoría de ese año [Ruano de la Haza, 1997-1998: 272 y 277-278]. En 1692, tras la muerte de su padre, trabaja como dijimos en Valencia con María Álvarez, La “Perendenga”, junto a algunos de sus hermanos [Genealogía: 443]. Con esta autora viaja a Barcelona, donde en 1693 se constituye la compañía de Vicente Camacho, que ya era su marido, -con quien al parecer comparte la autoría [Pascual Bonis, 1997-1998: 212-213]-, y representa los primeros papeles. Esta compañía, comprometida a permanecer unida hasta el Carnaval de 1694, que representa en Barcelona y Lérida, y pasa por Pamplona en torno a octubre de 1693 y por Huesca en algún momento, llega a Zaragoza antes del 6 de noviembre, fecha en que se compromete a dar comedias desde enero de 1694 hasta Carnaval del mismo año, cobrando Isabel ochenta y dos reales de plata por cada representación, cincuenta como ayuda de costa ordinaria y un doblón de treinta y dos reales de ayuda extraordinaria [González Hernández, 1986: 118, 147-148, 158, 253; Domínguez Matito, 1998b: 214n]. El 13 de enero de 1694 Isabel de Castro consigue licencia para representar en Zaragoza [San Vicente, 1986: 45], para marcharse a Valladolid a partir del 20 abril hasta el Corpus, con algunos días sin actuar entre tanto, a representar las comedias Afectos de 82 odio y amor, La desdicha de la voz, Mentir y mudarse a un tiempo, El defensor de su agravio, De fuera vendrá, Roberto el diablo, El príncipe perseguido, El caballero de Olmedo, Antíoco y Seleuco, Antes que todo es mi dama, Prisionero en grillos de oro, Defender al enemigo, Primero es la honra, Manos blancas no ofenden, Casa con dos puertas, La batalla de Pavía, Las armas de la hermosura, El marido de su hermana, El conde Alarcos, La vida es sueño, La fuerza del natural, Ver y caer, El mayor monstruo, los celos, No siempre lo peor es cierto, Las amazonas, La devoción del rosario, La hija del aire, Los juegos olímpicos, Mejor está que estaba, El amo criado, El duelo contra su dama, No puede ser, El monstruo de los jardines y los autos Andrómeda y Perseo y Mística y real Babilonia para el Corpus, por un total de 5220 reales [Alonso Cortés, 1923: 311-131]. Vuelve más tarde la compañía a representar en Zaragoza desde el primero de noviembre de 1694 hasta el martes de Carnaval de 1695, salvo en la Navidad, que representarían en Huesca, a cambio del mismo sueldo de 1693, como había concertado Vicente Camacho el 15 de febrero de 1694 [González Hernández, 1986: 158, 253-254]. En enero y marzo de 1695 Isabel de Castro vuelve a conseguir la licencia para representar en Zaragoza [San Vicente, 1986: 46-47; González Hernández, 1986: 118- 119], pero la encontramos ya en Madrid desde el 18 de julio hasta el primero de septiembre como autora de comedias en el corral del Príncipe [FuentesVI: 210]. Entretanto, realiza durante el verano tres representaciones en Palacio ante los reyes de las comedias La desdicha de la voz, el 23 de julio, El jardín de Falerina, el 2 de agosto, El poder de la amistad, el 6, Donde hay agravios no hay celos, el 28, Antes que todo es mi dama, el 30, y Fuego de Dios en el querer bien, el 1 de septiembre; cobrando 240 reales por cada una de ellas, con sendas órdenes de pago de 24 de julio, pagada ese día, 3 de agosto, pagada el 6, 8 de agosto, pagada el 10, 29 de agosto, pagada ese dia, 31 de agosto, pagada ese mismo día, y 2 de septiembre, pagada también al momento [FuentesVI: 295-296; FuentesIX: 60, 96 y 136; Subirats, 1977: 437, 445, 466]. Ya en 1696, según la Genealogía, se la nombra mayordoma de la Cofradía de Nuestra Señora de la Novena por haberlo pedido ella misma, y poco después debió seguir de gira, pues en 1698 vuelve de Toledo enferma, y no puede representar entonces Juan de Cárdenas, el autor de la compañía donde Isabel hacía segundas damas. Su enfermedad motivará, luego, un regalo de sesenta y ocho reales [FuentesVI: 33, 262- 263, 268]. Seguramente sigue con Cárdenas en 1699, y con él representa el domingo de 83 Carnaval la pieza musical Júpiter e Io, los cielos premian desdenes, haciendo el papel de La Poesía. En la loa, además, aparece caracterizada como Isis; y, para terminar la representación, sale a cantar [Cotarelo y Mori, 1934: 70-71; Cotarelo y Mori, 1917: 21n; Flórez: 2006, 475n]. Los datos de su vida profesional en el siglo XVIII hemos de seguir buscándolos, de momento, en la Genealogía, que ya nos dijo cómo representa segundas damas en 1701 en la compañía Teresa Robles, en 1702 con Gregorio Antonio, en 1703 y 1704 con Chavarría, y en 1705 y 1706 con Antonio Ruiz, para morir, finalmente, en 1710 a los cuarenta y dos años, ya retirada [Genealogía: 443]. Sin que sea posible precisar la fecha, interviene además en un Baile cortado por satírico en que entra un autor de compañía y las damas, que menciona Cotarelo y según él fue ejecutado [a principios del siglo XVIII] en Portugal por una compañía española, de que era autor José de Mendiola. El público grita que salga el autor. Fingiendo no serlo sale para decir que el autor como viejo estará ya en el lecho; pero como siga la petición, se entra, y vestida como el autor sale Isabel [de Castro] la hija del gracioso [Colección, ccxvii]. No tenemos constancia de Isabel formara parte de una compañía que actuara en Portugal y, al ser mencionada en relación a su padre, hemos de pensar que, en caso de que ambos salieran hacia Portugal, debe ser siempre antes de 1691, año en que muere Matías. No obstante, parece que Cotarelo reconstruye el apellido de la actriz, y bien pudiera tratarse de otra Isabel. En todo caso, tenemos en Isabel de Castro un perfecto modelo de mujer entregada a las tablas, capaz de superar a su marido en la tarea de representar y coordinar una compañía, que nada tiene que envidiar a actrices y autoras más conocidas y estudiadas de la época como Teresa de la Cueva, Manuela Labaña y María de Navas, cuñadas todas ellas, por cierto, de nuestra Isabel. B.3.1.6) Fernando de Castro Nació en Málaga, ciudad donde se encontraba la compañía de Matías de Castro representando, como vimos, entre septiembre de 1675 y Carnaval de 1676. De él nos dice la Genealogía que Casó con Manuela Labaña [...] en quien tuvo a Juan de Castro, a Francisca de Castro [...], a Teresa de Castro y a Ignacia de Castro. Murió Fernando en Madrid de edad de 33 años. Consta de su muerte por la carta de difuntos del año 1709 en Madrid. Hizo terceros galanes en la compañía de Juan Bautista Chavarría los años de 1706 y 1707. 84 Estuvo en Valencia haciendo papeles de por medio en la compañía de Maria Álvarez la Perendenga el año 1692. Hallamos en el Libro de los Cabildos que concurrió en los que se celebraron desde el cabildo de 24 de marzo 1697 asta el de 5 de abril 1702. Murió en Madrid como consta por la carta de los difuntos del año 1709 [Genealogía: 186]. La Genealogía nos ofrece un extraño dato, pues menciona la viudez de Manuela en 1703, lo que nos hace pensar bien en un matrimonio anterior de ésta -que no se refiere- tras el cual se casó con Fernando, bien en un error en la fecha que se nos ofrece [Genealogía: 501]. En todo caso, sabemos que de este matrimonio nacieron Francisca, Juan, Teresa e Ignacia [Genealogía: 151, 186, 440] -y posiblemente Maria Antonia de Castro, a quien en ocasiones se menciona como hermana de Francisca [Bolaños Donoso, Reyes Peña, 1993: 273; Subirá, 1960: 142]-; y que fue tan poco dichoso como el de Ventura de Castro con María de Navas, pues en la seguramente apócrifa Carta de María de Navas a Manuela de Labaña la Navas parece defender su honra de los supuestos ataques de Manuela, acusándola de haber sido abandonada por su esposo, haber rogado cariño fuera de su matrimonio y haberse metido a tabernera [BNE: Ms/2202, fols. 173r- 175v]. Pocas noticias nos quedan de la actividad profesional de Fernando. La primera data de 1692, cuando lo encontramos junto a algunos de sus hermanos trabajando en Valencia, con María Álvarez, la “Perendenga”, como dice la Genealogía [186, 391]. Pasó después a la compañía de su cuñado Vicente Camacho, el marido de Isabel de Castro que, como hemos mencionado anteriormente, se mantuvo unida desde febrero de 1693 hasta el Carnaval de 1695, representando fundamentalmente en Zaragoza, pero también en Barcelona, Lérida, Pamplona -en torno a octubre de 1693-, y Huesca, ciudad ésta donde la compañía actúa en la Navidad de 1694. Fernando de Castro representaba cuartos galanes, cobrando cada representación cincuenta reales de ayuda de costa ordinaria y un doblón de extraordinaria [González Hernández, 1986: 117-118, 147, 157, 253-254; Pascual Bonis, 1997-1998: 218]. Entre el 24 de marzo de 1697 y el 5 de abril de 1702 sólo sabemos directamente de Fernando, a través de la Genealogía, que participó en los cabildos celebrados de la Cofradía de Nuestra Señora de la Novena [Genealogía: 186], ligado a la que vuelve a aparecer en 1704, cuando se convierte el 28 de septiembre en su tesorero, manteniéndose durante un año en el cargo, para renovarlo el 6 de marzo de 1705 y desempeñándolo hasta 1706 [Subirá, 1969: 98, 129; García Gutiérrez, 1992: 548]. En 85 este 1706 lo hallamos vinculado a la compañía de Juan Bautista Chavarría, con quien hace terceros galanes también en 1707 [Genealogía: 186; FuentesXI: 85 y 88], y es posible que fuera con esta compañía con la que trabajara hasta su muerte en 1709 a los treinta y tres años [Genealogía: 186; FuentesXVI: 361]. De 1708 únicamente nos consta la amortización de una deuda de Fernando con la Cofradía de Nuestra Señora de la Novena, certificada el 30 de marzo [García Gutiérrez, 1992: 584]. Quizá, sin que nos conste, acompañara Fernando a su esposa Manuela Labaña en los años en que no tenemos noticias de él. Así, sabemos que Manuela, que muere en 1721 tras una larga enfermedad, representó cuartas damas en Madrid con Juan de Cárdenas en 1699, con Teresa de Robles en 1700 y 1701, y con Gregorio Antonio en 1702, y que se la menciona “ya viuda” en 1703 en la compañía de José de Prado, bien por un matrimonio desconocido anteror a Fernando, bien por error de fecha en la Genealogía [Genealogía: 501]. B.3.1.7) Pedro José de Castro Las noticias conservadas sobre la vida de Pedro José de Castro son confusas, pues en ocasiones se le ha confundido con su abuelo, el padre de Matías, y, debido al error de que hablamos antes de hacer al primer Pedro de Castro hijo de su propia hija Luciana, la Genealogía multiplica el número de actores de este nombre, confundiéndolos entre sí. Sabemos que Pedro José de Castro nació en Valladolid, hijo de Matías y Juana, y fue gemelo de un Luis, que murió siendo niño [Genealogía: 151- 152]. La Genealogía nos dice de él que fue Hijo de Matías de Castro y de Juana Gutiérrez. Nació en Valladolid, juntamente de un parto con su hermano Luis, que éste murió niño. Pedro, después de haber representado algunos años, repentinamente tomó el hábito de religioso franciscano descalzo en el Convento de San Gil de Madrid, pero durole poco esta vocación, pues antes de profesar volvió a las tablas y murió en Madrid en 26 de diciembre de 1712 [Genealogía: 306]. Su partida de defunción nos da algunos datos más sobre él, pues gracias a ella sabemos que murió de un accidente a los veintisiete años el 26 de diciembre de 1712, siendo anotada su muerte en el libro de difuntos el día 29 [APSS: Difuntos, 19, fol. 231v], lo que nos lleva a pensar que tuvo que nacer en 1685, pese a que no nos consta la presencia de Matías de Castro en Valladolid ese año, y sí que pudo hacerlo en 1687, acompañando a Damián de Castro, que representó en la ciudad, como hemos dicho anteriormente [Fernández Martín, 1988: 121]. 86 Si bien, como veremos, su actividad profesional no es de gran importancia, ya que murió muy joven, su figura gana relevancia por ser uno de los informantes, como vimos, de los autores de la Genealogía. Ésta, además, aporta el dato de un Pedro de Castro que hacía segundos graciosos en la compañía de Juan Ruiz en 1701, en Granada, si bien luego defiende que éste Castro no es el mismo que su informante, cosa muy posible, ya que nuestro Pedro tenía entonces tan sólo quince años [Genealogía: 281]. Si bien podemos presuponer que acompañó a su hermana Isabel de Castro en la gira por Valencia, Barcelona y Zaragoza de 1692 a 1695, la primera noticia sobre su actividad profesional nos la proporciona Cotarelo -al que copia Subirá-, diciéndonos que fue, en 1706, músico [Colección: ccxxviii; Subirá, 1960: 154], y sabemos que efectivamente estuvo ese año junto a sus hermanos en la compañía de José Garcés y que al año siguiente, 1707, lo encontramos con sus hermanos en la compañía de Juan Bautista Chavarría [FuentesXI: 85 y 88]. Como no tenemos datos suyos de 1708, hemos de suponer que su breve vocación religiosa como franciscano debió producirse ése año, ya que de 1709 a 1712 figura como primer músico en la compañía de Garcés [FuentesXVI: 370], con quien otorga con otros actores poder para contratar actuaciones el 12 de agosto de 1710 [Agulló y Cobo, 1983: 128], y junto a quien sigue para la temporada 1712-1713, trabajando siempre junto a sus hermanos Juan y Francisco [FuentesXI: 155]. Es en 1711 cuando es casi seguro que intervino en el Corpus madrileño [Bolaños Donoso, Reyes Peña, 1997, 15], y en 1712 fue seleccionado por éste último para la compañía de que fue autor en el Buen Retiro, ganando doce reales [FuentesXI: 161-162]. Sólo un mes después de concluidas dichas representaciones, como dijimos, Pedro José de Castro moría por un accidente, una “enfermedad o indisposición, que sobreviene y acomete o repentinamente o causada de nuevo por la mala disposición del paciente” [Autoridades]. Sabemos que Pedro, por alguna enfermedad, no pudo tocar el 27 y 28 de mayo de 1712, impidiendo así que se diera representación esos días [FuentesXVI: 203], y es posible que un nuevo brote de dicha enfermedad fuera el que terminara con su vida. Con Pedro de Castro comprobamos la importancia de la música en nuestro teatro de la Edad Dorada, ya que, como hemos dicho, su falta impedía la representación. Del mismo modo encontramos que, a su muerte, Garcés no pudo sacar a las tablas a su compañía hasta el 7 de enero de 1713, en que debió encontrar un nuevo músico que sustituyera a Pedro [FuentesXVI: 27, 35 y 372]. 87 B.3.2) Los Mejía, hijos de Luciana de Castro y Antonio Mejía, sobrinos de Matías de Castro Pese a tener una vida teatral de poca o ninguna relevancia, también pertenecen a esta generación los primos de estos Castro de quienes hemos hablado: los hijos de Luciana de Castro, la hermana de Matías, y Antonio Mejía. Sabemos, gracias a la Genealogía, que María Mejía, que fue monja capuchina y murió en Córdoba, nunca representó, al igual que su hermana Luciana, casada con Luis Gutiérrez, que murieron ambos jóvenes y no tuvieron hijos [Genealogía: 402]. Posiblemente hubo en la época dos Lucianas de este apellido, pues un tal Juan Navarro Oliver es, según la Genealogía, hijo bastardo de ella y de Juan Navarro, si bien este hijo misterioso parece haberse casado y luego haber muerto en 1679 [Genealogía: 143-144], siendo así probablemente mayor en edad que la Luciana Mejía hija de Luciana de Castro. De Isabel María de Castro, mencionada como hija de Antonio Mejía y Luciana de Castro en su incorporación a la Cofradía de la Novena, como vimos, no tenemos más datos [Genealogía: 99, 402]. La única Isabel de apellido Castro fue hija, como vimos, de Matías, y no existe ninguna Isabel María Mejía. Lo más probable es que Isabel María fuera María, la hija monja de Antonio y Luciana. Caso aparte es Vicente, o José Vicente Mejía, de quien nos dice la Genealogía que era Natural de Madrid. Bautizado en la parroquia de San Martín. Estando en Sevilla para pasar a Indias temió los riesgos del mar y se acomodó con un cirujano, en cuyo ejercicio tampoco permaneció, y a instancia de Isabel María, a quien decían la Isabelina, salió a la comedia, en la cual vive haciendo segundos galanes, en cuya parte ha parecido bien, y asimismo en la de galanes, y ha sido muy buen recitante. Es hijo de Antonio Mejía y de Luciana de Castro y Salazar, hija de Pedro de Castro y Salazar, y así es Vicente primo hermano de los Castros representantes que hay hoy en Madrid. Estuvo en Valencia haciendo segundos galanes en la compañía de Antonia Manuela que empezó en 26 de diciembre de 1683, y en otras ocasiones volvió a Valencia como fueron los años 1685, 1690, 1699, 1700 [Genealogía: 252-253]. En 1682 encontramos a Vicente en Valladolid en la compañía de Eufrasia María de Reina como segundo galán, según un documento de 1 de abril en que se comprometen a representar a cambio de 4000 reales en Peñaranda, igual que conciertan representar en Medina de Rioseco en un documento del 13 de mayo [Fernández Martín, 1988: 117-118; Rojo Vega, 1999: 76, 343, 337]. 88 Más tarde, el 27 de marzo de 1683, Vicente entra a formar parte de la compañía de Antonia Manuela Sevillano, con quien se concierta a permanecer hasta el Carnaval de 1684 y junto a quien representará en Valencia fomo segundo galán [Miguel Gallo, 1994: 274; Genealogía: 253]. En 1688 pasa la compañía de Cristóbal Caballero, con quien contrata el 20 de abril para permanecer con él hasta el Carnaval de 1689 haciendo segundos galanes [González Hernández, 1986: 112, 188, 238] en Zaragoza, donde se compromete a representar con la compañía de María Enríquez hasta el Carnaval de 1690, por veinticuatro reales por representación y siete de parte [González Hernández, 1986: 240, 188]. Quizá pasara con ella a Valencia, donde aparece Vicente en 1690 [Genealogía: 253], y del mismo modo quizá representaran juntos en el Alcázar de Madrid, donde nos consta que la autora llevó a su compañía a representar La dama duende el 21 de agosto de 1690 [Subirats, 1977: 435]. Volveremos a encontrarlo, por último, en Valencia, sin que nos conste en qué compañía, en 1699 y 1700 [Genealogía: 253]. Por último, tal y como apunta DICAT, puede ser nuestro Vicente el mismo que el autor de comedias que lleva su compañía a Lisboa en la temporada 1718-1720, padre de la Ana Mejía que formaba parte de su compañía [Bolaños Donoso, Reyes Peña, 1993: 272]. B.4) Los descendientes: hijos, primos, nietos De la tercera generación de la familia Castro nacieron numerosos hombres y mujeres, algunos de los cuales se dedicaron también al teatro. Manuel de Castro fue hijo de Ventura y María de Navas [Genealogía: 255], y, como veremos, padre de otro personaje importante, José Julián de Castro. Fernando y Manuela de Labaña dieron a las tablas a Francisca y María Antonia, que serán grandes figuras del teatro musical español, y a Teresa e Ignacia, de quienes no tenemos datos. También fue hijo suyo Juan [Genealogía: 186], y otro Juan nació de Teresa de la Cueva y Juan de Castro, de modo que la confusión entre los tres juanes es tan grande que hace imposible un estudio por separado, además de que el hijo de Fernando y el del propio Juan no consiguieron alcanzar la fama de éste, que tuvo también, en su primera mujer, Mari Gómez, a una niña llamada María, que murió al poco de nacer y, luego, con Teresa de la Cueva, a Ignacio, que no representó, al susodicho Juan, y a Feliciana, de quien ahora hablaremos; y, por fin, con Ángela Díaz tuvo a Julián, que se hizo religioso, y a 89 José, que fue soldado y lo ejecutaron por desertor [Genealogía: 214]. De los hijos de Francisco y Salvadora López, que fueron como dijimos Teresa, Manuela, José e Isidora, sólo salió a las tablas Teresa con un pequeño papel en la representación de 1722 de Angélica y Medoro, mencionada en ocasiones como “sobrina de Damián” [FuentesXXXII: 172-174, 190]. Tampoco podemos confirmar si actuaron los hijos de Isabel con Vicente Camacho, Juan y Vicente, si bien este último podría ser el Vicente de Castro que en 1694 aparece mencionado en la compañía de Vicente Camacho e Isabel de Castro haciendo segundos graciosos [Genealogía: 443; González Hernández, 1986: 159, 253-254]. María, de su matrimonio con Juan de Chaves, tuvo a Juan y a María, que debieron morir siendo niños, pues no hay más noticia de ellos [Genealogía: 485]. Y en cuanto a Damián parece que no llegó a tener hijos, pues su matrimonio con Eufrasia María de Reina tardó muy poco en ser anulado, por no ser ésta viuda realmente [Genealogía: 170-171]. Hablaremos en este capítulo de los miembros dedicados al teatro de esta generación de los que disponemos más datos, y alguno importante de la siguiente, como José Julián de Castro. Mencionamos antes a Feliciana, que es, como dijimos, una de las hijas de Juan de Castro, concebida con Teresa de la Cueva. Sólo sabemos que trabajó en Valencia con María de Navas en 1703, haciendo sextas damas [Genealogía: 554] y que el 6 de noviembre de 1695 actuó en Palacio con la compañía de Andrea de Salazar y Carlos Vallejo representando Amor procede de amor, y el día 20 sin que se precise qué obra hace, desempeñando en ambas un papel de sobresaliente [FuentesI: 213, 258]. Casó con José Vela, hijo de Manuel de Labaña y Ángela García, y hermano de Eusebio, y murió en Toledo [Genealogía: 554], abandonada por su marido, que embarcó hacia América con su hermano en 1712 [Genealogía: 287] . Del mismo modo, sabemos muy poco de Isabel, nieta de Juan de Castro, sin que podamos precisar cuál de sus hijos fue su padre, de quien sólo nos consta que aparece, en 1722, sustituyendo a Rita Vela en la representación de Angélica y Medoro [FuentesXXXII: 24, 172-174, 190], y en 1724 acompaña a su abuelo a Lisboa con la compañía de José Ferrer [Bolaños Donoso, Reyes Peña, 1997: 14]; y a un Francisco, pero no “Farruco”, que seguramente tenga alguna relación con nuestra familia de cómicos y probablemente sea él, y no nuestro Farruco, quien en la temporada 1725-1726 aparece como beneficiario, junto a José Garcés, de unas gradas [FuentesXXI: 244]. 90 B.4.1) María Antonia y Francisca de Castro Fueron las hijas de Fernando de Castro y Manuela de Labaña, hermanas de Juan, Teresa e Ignacia, según la Genealogía [Genealogía: 186], en la cual no aparece mencionada María Antonia, posiblemente por no haber nacido cuando se redactaba esta entrada. Francisca debió recibir el apodo de “Frazca”, y María Antonia es denominada también Antonia Maria o simplemente Antonia [Pellicer, 1804: 117; Subirá, 1960: 142; Bolaños Donoso, Reyes Peña, 1993: 273]. La importancia de estas hermanas es, como veremos, fundamental en la historia de la ópera en España. Francisca, que tuvo el honor de ser mencionada por Manuel García de Villanueva [García de Villanueva, 1802: 328], debió nacer antes de 1700 y casó con Ramón de Villaflor y luego con Antonio de Hinestrosa, como indica su partida de defunción, que nos dice murió el 20 de abril de 1738 [APSS: Difuntos, 24, fol. 38]. De María Antonia quedan menos datos, y sabemos sólo que seguía viva aún en 1757. Estudiaremos su vida profesional conjuntamente, ya que en muchos momentos actuaron juntas. Fue primero Francisca la que se lanzó a las tablas, y aparece ya en 1714 y 1715 como sexta dama, quinta en 1716 -si bien este año parece haber sido sustituida por Ángela de Ondarro-, y cuarta en 1717 [FuentesXVI: 360, 365]. No vuelve a figurar entre nuestros datos hasta la temporada 1720-1721, con Juan Álvarez como tercera dama, ya casada con Ramón de Villaflor [FuentesXII: 98, 114], representando en 1720 Las amazonas de España en el papel de Aníbal [FuentesXXXII: 18, 111]. Sigue en 1722 como tercera, esta vez en la compañía de Ignacio Serqueira [FuentesXII: 116], donde representa la pieza musical Angélica y Medoro, representando varios papeles, entre ellos el de Medoro [FuentesXXXII: 23, 173-174; Cotarelo y Mori, 1917: 56n-57n; Cotarelo y Mori, 1934: 82-83], y más tarde La hazaña mayor de Alcides, haciendo a Teseo [FuentesXXXII: 212]. En febrero de 1723 se da a la fuga con su marido y no representan en el Buen Retiro, por motivos que no llegaron a ser aclarados, aunque intuimos que para representar en algún otro municipio de las cercanías de Madrid [FuentesXII: 17, 119]. Sigue aún en 1724 con Serqueira, en su tercera dama habitual [FuentesXII: 125], haciendo el Fieras afemina Amor de ese año en el papel ni más ni menos que de Venus e interviniendo en el baile [FuentesXXXII: 232, 234; Cotarelo y Mori, 1917: 62n; Cotarelo y Mori, 1934: 85n]. Parece que cayó enferma y fue sustituida, pero pagada por el esfuerzo que se le consideraba al estudiar la obra, luego es posible 91 que no llegara a salir a escena [FuentesXXXII: 238]. Pasará luego como tercera a la compañía de Francisco Londoño en 1725 [FuentesXII: 133]. En la temporada 1726-1727 representó segundas damas junto a María Antonia, que tal vez hiciera cuartas, y su marido Ramón de Villaflor, en quintos galanes, en Lisboa. En los documentos de pago del viaje desde Madrid interesa observar que junto a Francisca viajaban cuatro cargas de ropa, sabiendo así que debía tener la actriz una cantidad considerable de vestuario, importante como veremos para su fama como representante de atuendo lujoso. Darían en la capital portuguesa un total de 252 representaciones, desde el 10 de mayo de 1726 hasta el 25 de febrero de 1727 [Bolaños Donoso, Reyes Peña, 1993: 254-256, 273]. Consta, además, que se les pagó el viaje de vuelta a la corte [FuentesXII: 16, 145-146], sin que quede claro si el viaje se realiza en 1728 o 29, luego suponemos que renovaron la temporada en Lisboa al menos en una ocasión. Bolaños y Reyes apuntan que la vuelta fue en 1729, si bien anotan que la afirmación, tomada de Antonio de Sousa Bastos [1898], no tiene fundamento documental. Con todo, quizá en algún momento de 1728 la compañía, o únicamente Francisca con su marido, pasaran por Madrid, ya que en un auto de la Cofradía de Nuestra Señora de la Novena de 22 de mayo ambos renuncian a ciertos préstamos [García Gutiérrez, 1992: 550]. Sabemos que María Antonia representó en el Carnaval de 1730 [FuentesXII: 184], y puede que con ella actuara Francisca, de quien no tenemos noticias hasta 1732, en que ambas son mencionadas por las raciones que percibían de su trabajo en Madrid en la compañía de Manuel de San Miguel. En este año Francisca, por orden, cede el goce que estaba disfrutando de las gradas derechas a su primo Manuel [FuentesXII: 204-205], y ambas reciben algunas ayudas de costa -600 reales María Antonia y 360 Francisca- por gracia del corregidor [FuentesXII: 208]. También representan en este año la zarzuela Milagro es hallar verdad, con texto de Cañizares y música de Coradini [Cotarelo y Mori, 1917: 64n; Cotarelo y Mori, 1934: 94]. En 1733 encontramos que Francisca sirve de ejemplo en el proceso que mantiene su tío Damián para conseguir el subsidio del que ya hablamos, en un documento donde se la menciona en relación al pago a la actriz sólo en los días que representa y no en otros [FuentesXII: 214]. Ese mismo año María Antonia se encuentra con la compañía de Manuel de San Miguel, haciendo cuartas damas [FuentesXII: 227], junto a Francisca, y ambas interpretan Por conseguir la deidad entregarse al precipicio, de José de Bustamante con música de 92 Diego Lana [Cotarelo y Mori, 1917: 67n]. Luego, en 1735 -no hay datos del año anterior-, Francisca aparece sola en la compañía de Ignacio Serqueira, de tercera [FuentesXII: 227], año éste en que su primo Manuel sigue cobrando su parte por las gradas derechas del corral de la Cruz [FuentesXII: 226]. Hemos de suponer que María Antonia estuviera junto a su hermana en esta compañía. En ese mismo año de 1735 se forma en Madrid la que fue la primera compañía de ópera cuyos integrantes eran todos españoles, dirigida por Bernardo Lozano, que representaban obras traducidas en los Caños del Peral y comenzaban de este modo la tradición de la ópera en ese escenario, representando, en primer lugar, Trajano en Dacia, seguida de La cautela en la amistad y robo de las Sabinas, Vencer y ser vencido, en 1736 Dar el ser el hijo al padre, El ser noble es obrar bien, en 1737 Amor, constancia y mujer, y otras muchas, con algunas suspensiones, como la provocada por una enfermedad de Francisca, quizá culpable de su muerte al año siguiente [Subirá, 1960: 142; Cotarelo y Mori, 1917: 66-77; Cotarelo y Mori, 1934: 97-101]. Sabemos que en la temporada 1737-1738 Francisca cobra 1.100 ducados de vellón y María Antonia 1.000 [FuentesXII: 266] por su salario en concepto de “operistas”, después de representar ópera en ochenta días del año [FuentesXII: 277 y 279] . María Antonia, ya muerta su hermana, es requerida por el Ayuntamiento, entre otros muchos, en 1739 para informar de la composición de las compañías para ese año, cosa que nos indica que siguió actuando [FuentesXII: 300]. Pero parece que perdió la voz y siguió actuando en papeles menores. Así, en 1744, la encontramos representado en la Cruz, con José de la Parra, No todo indicio es verdad [Cotarelo y Mori, 1917: 94n]; en 1747, en el mismo teatro con el mismo autor, Para obsequio a la deidad nunca es culto la crueldad, y luego, con Sam Miguel No hay perjurio sin castigo y, con ambos autores, antes que celos y amor la piedad llama al valor; y en 1757 Quien complace a la deidad acierta a sacrificar [Cotarelo y Mori, 1934: 109-111, 121n]. Francisca fue, como hemos visto, la primera “prima donna” española, ya caracterizada, según Cotarelo, por su atuendo de gran lujo [Cotarelo y Mori, 1917: 67], y enfrentada a los castrados que vinieron de Italia e inundaron nuestros escenarios con sus voces. La devoción que por esta gran representante de la familia Castro sintió el pueblo, que ya claramente se oponía a los gustos extranjeros de los Borbones, hizo que aparecieran algunos textos, unos a favor y otros en contra, de nuestra primera soprano. De una forma ciertamente irónica, jugando con el apellido Castro y el nombre del 93 castrato, queda sólo un soneto, que pretende defender la maravillosa voz de Francisca frente a los insultos de sus detractores, llegando incluso a compararla con Ganimedes: ¡Oh, vos, que apostatáis de los barbones, vos, maridos de anillo, hombres sisados; llaves sin guarda, machos degradados, que no sois más que dueñas con calzones! Suspenden, renegados de varones, vuestros tonos blandujos, machucados: cante la Castro, callen los castrados, vayan a la cazuela los capones. Canta, Francisca mía, pues tú puedes, tú, con tu voz canora y lisonjera, de Chipre en el jardín pasar por ave. Y aun Júpiter, en vez de Ganimedes, llevarte al cielo para sí pudiera por beber en tus labios néctar suave [Ángel Medina, 2001: 111-112; Cotarelo y Mori, 1917: 67]. Francisca de Castro fue la madre de Bernarda de Villaflor, que debutó junto a su madre en 1732 en la compañía de Manuel de San Miguel, luego formó parte con ella de la compañía de Ópera en el Teatro de los Caños del Peral, donde seguía representando en 1742 [Cotarelo y Mori, 1917: 64n, 68-77 y 93n]. B.4.2) Manuel y José Julián de Castro Fue Manuel de Castro hijo de Buenaventura y María de Navas y, aunque tenemos muy pocos datos acerca de su trayectoria biográfica -poco podemos hacer sino suponer su nacimiento en torno a 1700, su matrimonio con Juana García, y su muerte en torno a 1739, cuando dejamos de tener noticias suyas-, sí que nos constan noticias de su labor profesional como actor. Manuel García de Villanueva, en su Origen, épocas y progresos del teatro español, nos dice que “Manuel de Castro fue celebrado del pueblo, y aun de los hombres sensatos, en los caracteres de padre consejero, sentencioso y reflexivo” [García de Villanueva, 1802: 326], comentario que nos hace pensar en que debió ser buen actor -aunque DICAT considere que no salió a las tablas-, especializado 94 en galanes y, luego, en barbas, para que lo recuerde un siglo después este historiador, que de la familia Castro sólo menciona, además, a Damián, el hijo de Matías. El primer dato que tenemos de Manuel es de 1711, en que quizá interviniese en el Corpus de Madrid con el papel del Sacristán en la Mojiganga de los Gigantones, de Zamora [Bolaños Donoso, Reyes Peña, 1997: 15], para volver a aparecer en 1716, cuando representa en Madrid papeles de por medio, puede que haciendo luego los quintos galanes en 1717, pues se le tacha de la lista de una de las compañías para ser sustituido por Juan Quirante y entonces parece que se le incorpora en la otra compañía madrileña [FuentesXVI: 362, 368 y 370]. No vuelve a aparecer en la documentación hasta la temporada 1720-1721 en que firma con José de Prado, como cuarto galán [FuentesXII: 98]. Representa entonces, junto a Damián de Castro, el papel de “tiesto” en Las amazonas de España, celebrando el nacimiento del infante don Felipe [FuentesXXXII: 111]. Con Prado siguió trabajando como sobresaliente en 1721, 1722 y 1723 [FuentesXII: 113-114, 116, 119-120]. De este último año es, según Cotarelo, la Loa para empezar la compañía de Prado este año de 1723, quizá de Cañizares, donde aparece mencionado de nuevo como sobresaliente [Colección: l-li], y poco después echó la loa de La hazaña mayor de Alcides, ayudado con el atrezzo de un “tonelete”, representada en 1723 en el Buen Retiro [FuentesXXXII: 214 y 218]. Pasó, en 1724, a formar parte de la compañía de Manuel de San Miguel [FuentesXII: 125], representando Fieras afemina Amor ante los reyes en el Buen Retiro [FuentesXXXII: 233-234]. Con este autor de comedias debió permanecer durante mucho, pues en ella se mantiene en 1725 [FuentesXII: 133] y se le menciona aún en 1733 y 1735 [FuentesXII: 215, 227]. Durante esta época contaba, además de su ración, con el goce de algunas plazas de los corrales, que ya disfrutó en 1726 los corredores del corral de la Cruz [FuentesXII: 138] y de 1732 hasta al menos 1735 las gradas de la derecha [FuentesXII: 205, 226]. Dentro de esa compañía, donde compartía escena con su prima Francisca de Castro, como vimos, llegó a desempeñar el papel de los primeros galanes, en una fecha imprecisa que ha de rondar el comienzo de la década de los treinta, época en que, además, estuvo representando en Zaragoza [FuentesXII: 341]. Casi al final de sus días se convierte en “operista”, como sus primas Francisca y María Antonia, y así aparece mencionado en 1737 [FuentesXII: 279] cobrando por los ochenta días de ópera que se hizo ese año 5.760 reales [Cotarelo y Mori, 1917: 74n]. Debió tener problemas económicos estando ya cercana su muerte, ya que en 1739 pide una subida de sueldo, por parecerle 95 excesivamente escaso el que tuvo en 1738 [FuentesXII: 300-301]. No obstante su pobreza, puede que fingida, terminó sus días haciendo un papel de importancia, ya que, para el Corpus de 1739 se le compró un manto imperial [Cotarelo y Mori, 1934: 104n]. Pero Manuel de Castro debe ser recordado no sólo por su actividad profesional, que como hemos visto es de una intensidad considerable, sino también por haber sido el padre, junto a su mujer Juana García, de José Julián de Castro, a veces apellidado López de Castro, el último integrante de la familia Castro. De su vida, de momento, no sabemos más que lo que nos aportan los catálogos [CATXVIII: 270-271; LB: 221]. Nació en 1723, en Madrid, y logró el título de notario apostólico después de sus estudios, realizados con intención de hacer carrera en la Iglesia. Debió abandonar la vocación del cielo por la de las letras, y se casó con María Villalonga, estableciendo una imprenta en Madrid en 1756, primero en la calle de Jesús María y luego en la del Correo, además de una librería en la calle del Carmen, esquina Puerta del Sol. Su afición por la escritura le llevó a descuidar su negocio y, pobre, murió el 13 de marzo de 1762. Escribió, como veremos luego, algunas piezas dramáticas y también muchas obras que, quitando las dedicadas a la devoción, podríamos catalogar como literatura de humor, además de calendarios con pronósticos variados que realizó para los años 1751, 1753, 1754, 1755 y 1757. De especial interés para los estudiosos de la historia del teatro es un poema lírico, La comedia triunfante, que viene a ser una brevísima historia de la escena, especialmente la española, en verso [Álvarez Baena, 1973: 77-78; LB: 221; CATXVIII: 270]. 97 I.3.- Francisco de Castro Francisco es, de todos los integrantes de su familia, el único cuya fama ha sobrevivido a la criba de los siglos, por haber compuesto numerosas piezas dramáticas de las que luego hablaremos. Nació en 1672 y no en 1675, como anotan todos los catálogos, por seguir una partida de bautismo equivocada de los archivos de la Parroquia de San Sebastián; y fue en Madrid, no en Galicia, como han defendido algunos [Cotarelo Valledor, 1919, 41; Couceiro Freijomil, 1951-1953: 264]. Sólo Matías Fernández García, por dedicarse en exclusiva al estudio de dicho archivo, ofrece el dato correctamente [1995: 31]. Bautizado como Francisco Luis -y no como Francisco Antonio, nombre que en ocasiones se le ha dado, como veremos luego-, nació el 7 de marzo de 1672 en la calle de las Huertas, hijo de Matías de Castro y Juana Gutiérrez [APSS: Bautismos, 16, fol. 339r] . De él nos cuenta la Genealogía que lo apodaban Farruco. Hijo de Matías de Castro y de Juana Gutiérrez. Casó con Teresa... y enviudó de ella sin tener hijos, y caso después en 27 de mayo 1700 con Salvadora de Estrada, hija de Rosendo López de Estrada y de Teresa de Robles, en quien tubo por hijos a Francisco García, a Joseph, a Teresa y Manuela. Nació en Madrid y murió en la misma villa como consta por la carta de los difuntos del año 1714. Hizo graciosos en las compañías de Madrid y fue muy aplaudido por las chanzas y gracejo que tenia y añadía en la representación y sainetes, y los papeles de vejetes los hizo con particular gracia y compuso buenos versos particularmente en lo jocoso y escribió algunos sainetes que andan impresos y en su conversación fuera de las tablas era muy chistoso y gustaban del mucho las Señoras y Señores con quienes tenia mucha cabida. Estuvo en Valencia por segundo gracioso en la compañía de Maria Álvarez año 1692. No ponemos otras circunstancias que tenemos notadas, por ser tan moderno y conocido [Genealogía: 185]. Este apodo, Farruco, se le dió por destacar especialmente en los papeles de gallego -ya que el término “aplícase en muchas provincias a los gallegos o asturianos recién salidos de su tierra” [RAE] -, uno de los personajes habituales que en la época encarnaba el gracioso, papel que Francisco desempeñó siempre en su vida profesional, heredando sus técnicas, según parece, además de su padre y abuelo, especializados como vimos en tal papel, del mismísimo Juan Rana a través de su suegra, Teresa de Robles [Buezo, 1998: 119]. Como vemos se casó dos veces, primero con María Teresa González, de la que enviudó en 1700, año en que, el día 26 de mayo, contrajo matrimonio con Salvadora Sebastiana López de Estrada [APSS: Matrimonios, 14, fol. 252r]. La Genealogía 98 confunde el nombre de su primera mujer, de la que no tuvo hijos, llamándola Margarita, y así hace aparecer otro Francisco de Castro distinto, si bien es el mismo que tratamos [Genealogía: 490]. De su segundo matrimonio tuvo cuatro hijos, Teresa Luisa, en 1703, Manuela María Silvestra Catalina, en 1705, y José Antonio Francisco Cayetano, en 1706 [Fernández García, 1995: 31] y, más tarde, Isidora, como veremos a continuación. La fecha de la muerte de Francisco de Castro también ha sido imprecisa hasta hoy. Muchos, como La Barrera, la dan en torno a 1742, cuando aparece un tomo con sus entremeses inéditos, el Cómico festejo del que hablaremos más tarde, si bien algunos de los estudiosos ofrece la fecha de 1714 [Rennert, 1909: 449], error explicable por ser éste el año en que se anota su muerte en la Carta de difuntos de la Cofradía de Nuestra Señora de la Novena [Genealogía: 185]. Sólo Cotarelo y, siguiéndole, Héctor Urzáiz y Herrera Navarro aciertan la fecha [Colección: cxviii; CATXVII, 240; CATXVIII, 96], el 2 de octubre de 1713, tal y como comprobamos en su partida de defunción, que nos informa de que su muerte sucedió en su casa de la “calle de Atocha, casas frente de la Pasión”, y añade entre sus hijos antes mencionados a Isidora, que no debía haber nacido cuando se redactaba la Genealogía [APSS: Difuntos, 19, 295v-296r]. Juan de Castro, en cambio, adelanta un día su muerte -lo que nos hace pensar que falleció en la madrugada del día 1 al 2-, ya que en el manuscrito de El Retrato de Juan Rana añade que murió Francisco de Castro a 1º de octubre deste año 1713. Dios le haya dado eterna gloria [BNE, Ms/14515[39]. A la figura de Francisco de Castro, si bien quizá no sea de gran relevancia para la historia de la farándula en España, debe prestarse especial atención, más de la que ha recibido por la crítica, ya que, en palabras de Cotarelo, “Francisco de Castro es el más fecundo entremesista de los últimos años del siglo XVII, y bien merece señalar el fin del período más interesante de esta clase de obrillas” [Colección: xcv]. Suele confundírsele con Francisco Antonio de Castro, y de aquí que en muchas ocasiones se le llame Antonio de segundo nombre, si bien éste fue un caballero de la Orden de Alcántara, gentilhombre de la boca de Felipe V en 1710, que llegó a ser Regidor de Burgos. La confusión nace de que éste noble también debió ser aficionado al teatro, y se conserva una comedia de santos de su pluma: La azucena de Brabante, Santa Genoveva, que se hizo en Madrid en 1728 [CATXVIII: 98-99]. De la vida profesional de Francisco como actor hay menos noticias de las que nos gustaría disponer. La primera noticia que tenemor es de un Francisco de Castro 99 embargado en 1687 en Madrid mientras se preparaban los festejos del Corpus. Podría tratarse de nuesto actor, a pesar de su corta edad por entonces, si bien el dicho Francisco no llegó a formar parte de ellos, como sabemos por la segunda lista que presenta la compañía de [Ruano de la Haza, 1997-1998: 269], quizá por encontrarse, como hemos supuesto de otros integrantes de su familia y suponiendo que se trate realmente de nuestro Francisco, con su hermano Damián de Castro junto a la compañía de Miguel Vela en Valladolid [Fernández Martín, 1988: 121]. En 1692, como dijimos, se encuentra en Valencia en la compañía de María Álvarez, la “Perendenga”. Pasó después con ella a Barcelona, y allí entra a formar parte, ya en 1693, de la compañía de Vicente Camacho, el marido de Isabel de Castro, hermana de Francisco, con quienes viaja a Zaragoza, donde permanece con su cuñado hasta el martes de Carnaval de 1695, tras representar también en Lérida, Pamplona y Huesca, cobrando cincuenta reales de ayuda de costa ordinaria y un doblón de 32 reales de ayuda de costa extraordinaria [González Hernández, 1986: 118, 158, 253; Pascual Bonis, 1997-1998: 218]. Otro Francisco de Castro, este sí mencionado con el segundo nombre de Antonio, también actor, y que quizá fuera el mismo que nos ocupa, debió rondar aquellas tierras en ese tiempo, pues representó con Manuel Ángel en Zaragoza en la temporada 1691-1692 [González Hernández, 1986: 157]. Parece que en 1697 hacía vejetes en Madrid, y que a partir de 1699 actuó siempre en alguna de las dos compañías de la Corte [Cotarelo Valledor, 1919: 41]. En este 1699, el domingo de Carnaval, junto a algunos de sus hermanos, presumiblemente con la compañía de Juan de Cárdenas, Francisco de Castro interviene en la zarzuela Júpiter e Io, los cielos premian desdenes en el papel del Rústico [Cotarelo y Mori, 1917: 21n; Cotarelo y Mori, 1934: 70-71; Flórez, 2006: 61n], y no volvemos a saber de él hasta 1706, tras contraer matrimonio con Salvadora López de Estrada en 1700 [Genealogía: 185], cuando lo encontramos trabajando como primer gracioso en la compañía de Juan Bautista Chavarría, junto a sus hermanos, al igual que en 1707 y 1708 [FuentesXI: 85 y 88; FuentesXVI: 132 y 134]. En 1709 pasa a la compañía de José Garcés, para volver luego a la de Chavarría en 1710, y pasar ese mismo año a la de Prado [FuentesXVI: 136, 156, 158, 167 y 174]. En este año de 1710 pasó un tiempo con Garcés, intercambiándose los autores de comedias madrileños sus primeros graciosos, -ya que Hipólito de Olmedo estuvo con Prado mientras tanto-, y tras la muerte de Olmedo, Castro se reincorpora a la compañía 100 de Prado a partir del 5 de diciembre [FuentesXVI: 362, 371, 363-364n; Agulló y Cobo, 1983: 128]. En 1711 estuvo en Corella, un lugar cercano a Tudela, desde el 16 de abril hasta julio al servicio de Felipe V, volviendo a representar en Madrid a partir del 6 de julio, una vez se había ya representado el Corpus, con la compañía de Prado [FuentesXI: 142; FuentesXVI: 178, 182, 194, 362, 363-364n], con quien sigue en 1712, hasta junio al menos, con una ración diaria de tres reales, y hace el Corpus aportando los sainetes para el auto La divina Filotea [FuentesXI: 155 y 165; FuentesXVI: 202-204, 363-364n]. Más tarde dirige como autor, por mandato expreso del Condestable de Castilla, una compañía especial [CATXVII: 240], que agrupa actores de las dos que representaban en Madrid, la de Garcés entera, que era donde él se encontraba haciendo los papeles de gracioso, y partes de la de Prado. Estuvo en el Coliseo del Buen Retiro desde agosto hasta el 5 de diciembre, tiempo en que estuvo cerrado el corral del Príncipe, mientras los que quedaron de la compañía de Prado seguían en el corral de la Cruz [FuentesXVI: 32, 50 y 104; FuentesXXI: 218, 293, 307]. Parece que en un primer momento ambos corrales estuvieron cerrados, y esto produjo el enfado del Ayuntamiento, que se quedaba sin parte de sus ingresos, así que la ciudad pidió que al menos una de las dos compañías volviese a su corral, y que la que quedara en el Coliseo, precisamente la de Francisco de Castro, aportase parte de sus beneficios a Madrid [FuentesXI: 158 y 160]. Nuestro autor de comedias intentó evitarlo, alegando que el mismo rey le había dado licencia para representar sin tener que aportar dinero a la ciudad, pero finalmente se llegó a un acuerdo en que repartiría sus ingresos con el Ayuntamiento [FuentesXI: 36 y 161-163]. Sabemos, además, que en el mismo año de 1712 Francisco de Castro tenía la plaza de fruta y agua en ambos corrales [FuentesXI: 166-167]. Por fin, en junio de 1713, lo encontramos con Prado en el corral del Príncipe y vuelve a aportar los sainetes para el auto La redención de cautivos que se representa en la fiesta del Corpus [FuentesXI: 179; FuentesXVI: 224, 363-364n], después de haber recibido una ayuda de costa de 1.200 reales por su servicio al rey el año anterior [FuentesXI: 176-177]. Farruco moriría poco después, seguramente por la reaparición de una enfermedad que le impidió representar en 1710 los días 5 y 6 de febrero y 12 de junio [FuentesXVI: 35], ya que sabemos que se encontraba lo suficientemente enfermo como para no sentirse con fuerzas de hacer testamento, y así otorgó a su mujer Salvadora López, que luego se casaría con Manuel Joaquín Bayón de Rojas y moriría en 1751 101 [Fernández García, 1995: 31], un poder para testar en su nombre [AHPM: 15.281, fol. 52]. Puede que nuestro Francisco de Castro, además, estuviera al frente del Corral de la Cruz o tuviera beneficio sobre sus gradas en algún momento, por un asiento contable correspondiente a un pago efectuado en concepto del “usufructo de las gradas concedidas a Francisco de Castro y Joseph Garzés”, entre otros motivos, fechados entre el 1 de abril de 1725 y el 5 de marzo de 1726. Así cabe suponer que se trata de otro Francisco de Castro, quizá hijo del nuestro, o que, muy difícilmente, es éste el pago de una deuda anterior a nuestro autor [FuentesXXI: 244]. Pero no es sólo su vida como actor la que hace de este hombre un personaje interesante. Parece ser que mantuvo cierta relación con la política durante la Guerra de Sucesión, tomando partido por Carlos de Austria para luego ser perseguido y encarcelado al entrar en Madrid Felipe V [CATXVIII: 96]. Aunque no ha sido posible comprobar el dato de su encarcelamiento, en un pequeño volumen de poemas, las Poesías varias que en la soledad de su retraimiento escribió Francisco de Castro, advirtiendo no ser suyas otras que andan en su nombre [1710], además de lo llamativo del título -si bien no han debido conservarse dichas composiciones que se le atribuían- se incluye un Romance Jocoserio, donde leemos Estaba diciendo, Cielos, qué delito cometí para que a río revuelto anden por pescarme a mí. Astros, ¿en qué cooperé? Luces, ¿en qué delinquí? Planetas, ¿en qué os ofendo que así contra mí influís? [...] ¿Yo de las personas reales hablé mal? Todos mentís, que es sacrilegio, y no cabe ese sacrilegio en mí. ¿Yo noticas? ¿Cartas yo? ¿Yo espía? Por San Dionís, por San Cosme y San Damián y el glorioso San Crispín, 102 que es falsedad y primero fuera moro baladí que discurrir la maldad que vosotros discurrís [Castro, 1710, fol. 5, vv. 49-56 y 133-145], En el texto vemos cómo Farruco se defiende de las acusaciones de espionaje a favor del partido del archiduque Carlos y más tarde parece querer explicar -pero no explica- por qué salió de Madrid. Además, en dicho librito se incluye un poema, el primero, titulado Da la bienvenida al católico monarca don Felipe Quinto, que Dios guarde, escrito, sin duda, para intentar congraciarse con el nuevo Rey, a quien colma de alabanzas. Cabe señalar que en varios poemas se menciona a un tal Guerrero, sin duda una de las personas que movieron sus hilos para detener a Francisco de Castro, si bien, no sabemos ni cuándo se produjo tal detención ni quién era este misterioso Guerrero. Podemos aventurar que se trate del autor de comedias José Antonio Guerrero, su hijo José Andrés o Vicente Guerrero, coetáneos de Francisco, y que la historia de la conjura de Castro pueda resolverse, simplemente, con una rencilla entre actores 1 . Francisco de Castro, además de por ser heredero de una gran saga de actores, nos ocupa por su importante producción dramática. En 1702 publica su Alegría Cómica, colección de piezas breves en tres tomos donde reúne las obras que había dado a las tablas hasta ese momento, y que prologa él mismo. En el primero de ellos nos pide benevolencia con sus obras, diciéndonos El celebrado ingenio dignamente de nuestro compatriota Don Francisco de Quevedo dijo que no le pedía al Lector fuese benigno ni piadoso, con la seguridadd de que su obra había de admirar, mirada a cualquier luz; mas yo con otro fundamento voy, con la confiança de que ha de ser bien admitida, pues no pretendo en ella el aplauso del ingenio, que no tengo, y sólo voy a agradar con diversión lícita, y a buscar el alivio de quien quisiere desechar otros cuidados mayores con leer estas cortas tareas, que ha procurado componer y juntar mi buena voluntad, espero tener en ella la correspondencia que merece mi afecto, continuando, como ofrezco, si fuere bien recibida esta Cómica Alegría, proseguirla, para buscar tu alivio, en la segunda y tercera Parte, deseando en todo que no sea perjudicado a las buenas costumbres, quedando sujeto a la mejor corrección. VALE. [Alegría Cómica, 1702: I]. Curioso resulta el prólogo a la segunda parte de la Alegría Cómica, donde vuelve a insistir sobre el fin único de buscar la risa del lector a través de sus obras, recordando lejanamente el “darle gusto” de Lope, y amenaza incluso con reírse de quien no se riera de sus burlas: 1 Nuevos datos aparecerán en breve sobre esta cuestión, de la mano de Alain Bègue, que en las Jornadas de Teatro Clásico de Olmedo de 2013 presentó una ponencia sobre nuestro autor y cuyas novedades aparecerán impresas presumiblemente este mismo año. 103 Saco a la luz (amado lector) esta obra por que no se pueda decir, ni aun de burlas, de la primera que no tiene segunda no por habértela ofrecido, que cuando se promete dar un chasco importa poco que no se cumpla, y yo siempre temí le atribuyeses a tal, por ser hermanos de un parto chascos y burlas, por cuyo parentesco es muy dificultoso el modo de agradar con ellas. Yo discurro no te han disgustado las mías, de que ha sido seña el haberte dedicado a leerlas, y más cuando yo me contentaba sólo con que te rieses. Si no lo has hecho, me vengo con hablarte con segunda y amagarte con tercera, y todo lo que te dejases de reír de mis entremeses me reiré de ti, con que no faltará risa por un lado o por otro, que aunque muchos no tengan concepto algunos, al fin, dan golpazo. Fuera de chanza como de pulla, estoy satisfecho de que no han parecido mal en que se han vendido bien, y así quiero asegundar, porque ni de burlas ni de veras quiero ser ingrato, y porque convenga la guarnición con el vestido, te hablo en este tono, y no cantado, por que no me entiendas la solfa. No soy más largo, porque ya que sea burla no sea pesada, que en esto hay riesgo, pero no en que suplas mis yerros y admitas mi voluntad, que es de que te guarde Dios muchos años. [Alegría Cómica, 1702: II] Ya en el tercer tomo, a modo de despedida, vuelve a dirigirse al lector deseándole salud, gusto y dinero, pidiéndole que celebre “los disparates que incluye este corto volumen”, ya que sólo desea el divertimento de quien se acerque a sus textos; y finalmente que perdone de nuevo sus muchos errores: Amigo lector, breve, ya que no compendiosa, será la arenga que te pretendo hacer; y así no tendrás el trabajo de armarte de paciencia (como dijo el otro, a quien tú ni yo conocimos) para escucharla: ella se reduce a tres puntos. El primero, que Dios te dé salud, gusto y dinero, para que leyendo esta Tercera Parte, sueltes las riendas de la risa, y celebres los disparates que incluye este corto volumen. El segundo, que admitas mi buen deseo; pues siendo su fin sólo el que te diviertas, debes, ya que no premiarle con aplausos, no vituperarle con desprecios. El tercer, que te quedes con Dios, y te guarde muchos años, y suplas los muchos errores que en estos tres libros habrás encontrado, todos hijos de mi insuficiencia, y confío en tu gran benignidad lo ejecutarás como mi afecto te lo suplica. Vale. [Alegría Cómica, 1702: III] Tres prólogos al uso de la época, donde deja Castro claro, no obstante, no sólo ya su fin último de la risa, sino también la influencia de Quevedo, único autor al que cita. Tras estos textos encontraremos entremeses, mojigangas, fines de fiesta y bailes, además de una introducción, y las tres dedicatorias, a Nuño Ibáñez de Mendoza Córdova y Cárdenas, caballero de la Orden de Calatrava, en la primera parte, a Luis Joaquín Mose Rubí de Bracamonte Dávila Henríquez de Velasco y Guzmán, marqués de Fuente el Sol, en el tercer volumen, y en el segundo tomo a José Francisco Sarmiento y Velasco, Conde de Salvatierra, a quien encontraremos dedicada la fiesta donde se representa la única introducción que escribió Farruco. Figuran también, como era usual, una serie de poemas de personas cercanas alabando a nuestro autor. Además de algunos anónimos, es interesante encontrar dos textos de Benito Polope, autor al que en ocasiones se ha atribuido el entremés de La pastelería y burla de las cazuelas, y un texto de Pedro Rustarazo cuyas comparaciones 104 son interesantes -y más que posiblemente exageradas-, al tocar las dos facetas, autor y actor, de Castro: De todas suertes, que puedo, Francisco, decir sin miedo Que sois con gracia temprana, Si con el sayo un Juan Rana, con la pluma otro Quevedo [Alegría Cómica, 1702: II]. No será hasta años después de la muerte de nuestro autor, en 1742, cuando verá la luz Cómico Festejo, al cuidado de José de Rivas, volumen donde se recogen algunos textos posteriores a la Alegría Cómica que no llegaron a ver la imprenta, a los que sigue un segundo tomo, Chistes del gusto, de otros ingenios, y que el autor de la recopilación en su prólogo nos presenta pidiendo al lector no preste los libros, pues le resta ganancia con ello. Encontramos en los poemas preliminares que la alabanza a Castro se desdibuja, sirviendo casi únicamente de fundamento para la alabanza al propio José de Rivas, si bien nos son útiles para evidenciar que, casi treinta años después de su fallecimiento, el recuerdo de Francisco de Castro seguía vivo, como además se aprecia en el texto de la censura donde Fernando de la Cuesta lo considera el “celebrado Farruco, cuyo salado gracejo aún hoy le hace exequias el recuerdo y perpetuamente se las hará en sus memorias el buen gusto cortesano, acordándose de un genio tan cabalmente festivo, que fue gracioso en el dicho y en el hecho, siendo muy raro el que lo es en hecho y dicho”. Conservamos en total una introducción, cinco bailes, ocho mojigangas, tres fines de fiesta y treinta y ocho entremeses que componen el corpus dramático de nuestro autor, al que se han atribuido en ocasiones piezas anónimas como la desaparecida La hidalga, El castigo de un celoso [CATXVII, CATXVIII], Los barberos de la puerta del Sol [CATXVII, CESXVIII] y Las brujas [Nieto-Cuebas, 2013], éste por incluírse en el segundo tomo de Cómico festejo, titulado Chistes del gusto, y donde expresamente se menciona se trata de obras de otros autores; o Los médicos del agua, de José Julián de Castro, pese a la atribución a Francisco de Colección, CATXVII, CATXVIII y CESXVIII, y La saca, de Antonio de Zamora. Veremos a partir de ahora, al estudiar su obra, cómo Francisco de Castro, nuestro Farruco, se posiciona no sólo como un “fecundo entremesista” que finaliza todo un período del teatro breve español, que señalara Cotarelo [Colección: xcv], sino como un autor ciertamente particular que ha quedado injustamente olvidado y que, como hemos contado hasta aquí, fue uno de los grandes representantes de su época, heredero de una larga tradición de cómicos. 105 107 II.- “... con la pluma otro Quevedo”. La obra dramática de Francisco de Castro II.1.- Las máscaras de los (sub)géneros del teatro breve en la obra de Francisco de Castro II.2.- El Cuerpo del Carnaval: los temas y motivos del teatro breve en la obra de Francisco de Castro II.3.- Las personas de Castro: los personajes de su teatro breve II.4.- La lengua del Carnaval. El lenguaje literario de Francisco de Castro II.5.- El Carnaval en las tablas. Aspectos de la representación en la obra de Francisco de Castro II.6.- La medida del verso. Estudio métrico 109 II.- “... con la pluma otro Quevedo”. La obra dramática de Francisco de Castro El teatro cómico es, fundamentalmente, un teatro de la risa. Pero los textos que estudiamos hoy son producto de un contexto cultural determinado, y obtienen su comicidad de una serie de referentes que, siglos después, han desaparecido. Así María Grazia Profeti nos advierte de que es la labor de la filología rescatar ese marco referencial para posibilitar hoy la misma risa de que disfrutaron nuestros antepasados: El teatro breve del siglo XVII puede mover a risa incluso a un espectador diverso, por ejemplo a un espectador de nuestros días. No siempre esto se realiza: una gran parte de los juegos de palabras del teatro barroco pueden hoy resultar incomprensibles para un público “no enterado”, es decir, un público que ha perdido el contexto referencial que hacía posible la alusión. Entonces la posibilidad de reír queda patrimonio de la filología, que trabaja para rescatar dicho contexto [Profeti, 1988: 40]. En la misma línea nos indicaba ya en su momento Cotarelo cómo se había producido una evolución de los motivos del humor, señalándonos que en este teatro breve del Siglo de Oro que analizamos “lo cómico no procedía, como en nuestros días, de la situación psicológica del personaje, sino de la privación momentánea de un placer o una necesidad material o de un temor casi siempre mal justificado o fuera de medida” [Colección: cxviii]. Pero es preciso señalar además un hecho de gran relevancia: la risa del siglo XVII no sólo se vio determinada por un conjunto de referencias posibles. La risa está marcada de manera fundamental por una ideología de contexto, una forma mentis que posibilita al público encontrar lo cómico en una serie de códigos precisos y no en otros. La risa del espectador barroco no es, ni puede ser, la risa del espectador actual, porque siglos después ha cambiado esa ideología colectiva que permite a quien acude a la representación reconocer los elementos que componen el código de lo risible que le es contemporáneo. Nuestra risa no es, ni puede ser, la misma risa de Francisco de Castro. Y así, al verse modificada con el paso del tiempo la sensibilidad del receptor, no sólo está en tela de juicio la posibilidad de comprensión, sino la de participación: una gran parte de las ironías que lastiman capas sociales entonces descalificadas pueden parecernos crueles y desagradables: con el cambio del código ideológico cambia el objeto y los modos de la risa. Siguen teniendo vigencia humorística sólo las situaciones que ponen en función dinámicas psicológicas universales [Profeti, 1988: 40-41]. 110 De este modo nuestra tarea no puede ser únicamente la reconstrucción de un contexto referencial que haga posible al lector y espectador actual entender los motivos cómicos que se ofrecen en los textos que extudiamos: debemos también exponer los cimientos culturales, ideológicos, donde se sustentan esas referencias que en su día movieron a la risa. Sólo con ello nos será posible seguir la sabia indicación de Bajtín: “el canon grotesco debe ser juzgado dentro de su propio sistema” [2005: 33]. Para recuperar los patrones del sistema de la risa en que se encajan los textos de Francisco de Castro es preciso volver la vista hacia las características de la risa previas a su época. Es necesario analizar los rasgos de la risa medieval sobre las que se edifica el teatro cómico que estudiamos. Como teatro de la risa los entremeses, loas, jácaras y mojigangas encuentran un referente absoluto en el Carnaval 2 . Tal como nos indica Asensio, en la atmósfera del Carnaval tiene su hogar el alma del entremés originario: el desfogue exaltado de los instintos, la glorificación del comer y beber -que nos recuerda la de los pastores de Juan del Encina en la Égloga de Antruejo-, la jocoseria licencia que se regodea con los engaños conyugales, con el escarnio del prójimo, y la befa tanto más reída cuanto más pesada [Asensio, 1965: 20] Y consideramos apropiado recordar la crítica de Caro Baroja a la antropología, cuando pretendía elaborar una teorización racional de este hecho cultural a partir de una diferenciación entre Hombre y Naturaleza cuando no resulta del todo correcto intentar “explicar desde un punto de vista intelectual lo que hay que comprender partiendo de emociones y posiciones internas, que no dan pie a una reflexión del todo coherente” [Caro Baroja, 2006: 20], fundamentalmente porque en la cultura carnavalesca lo humano y lo natural, la persona y su contexto, son imposibles de diferenciar. No importa en exceso la oposicion entre el antagonismo del Carnaval que defiende Caro Baroja y la visión unitaria que mantiene Bajtín, como bien indica Huerta Calvo, no son formulaciones incompatibles [1989: 23] y la evidencia es que el cuerpo carnavalesco no tiene, como veremos más tarde, límites que lo separen del mundo sobre el que camina. Así nos encontraremos cómo el Carnaval construye un tiempo festivo, donde la jerarquía y la diferenciación entre clases, sexos, oficialidad y extraoficialidad se desdibujan. El Carnaval posibilita que, una vez al año, las fronteras entre las personas se vuelvan permeables, y ofrece una visión alternativa del mundo a través de una risa propia del pueblo, de lo popular, que es general porque convierte en sujetos de ella a 2 Mucho se ha escrito ya sobre el origen del término “Carnaval”. Para un acercamiento remitimos al trabajo de Julio Caro Baroja [2006: 33-50]. 111 todas las personas, universal porque también todo y todos son objetos risibles, y ambivalente, pues destruye mientras construye y, así, regenera [Bajtín, 2005: 17]. De esta suerte la risa festiva se entrelaza con la sucesión del tiempo y las estaciones y, de algún modo, su principal función era asegurar la posibilidad de un porvenir mejor [Bajtín, 2005: 70-79], de igual manera que las estaciones cambian y con el final del invierno, marcado precisamente por el tiempo del Carnaval, vuelve a aparecer la primavera. No habría sido posible que la cultura carnavalesca se mantuviera intacta a lo largo de la Edad Media si no hubiera colaborado en su preservación la misma cultura oficial. Lo pasional marcó de algún modo el calendario cristiano y así, en su lógica particular, “a la alegría familiar de la Navidad le sucede, o ha sucedido, el desenfreno del Carnaval, y a éste, la tristeza obligada de la Semana Santa (tras la represión de la Cuaresma)” [Caro Baroja, 2006: 23]. Así nos encontramos igualmente que, frente a la seriedad de la festividad litúrgica, las autoridades eclesiásticas medievales tuvieron la necesidad de tolerar ciertas manifestaciones paralelas con cultos de naturaleza cómica, como las “fiestas de los locos”, las festa stultorum, debido a la vigencia de tradiciones paganas como las saturnalia, precisamente porque la oficialidad litúrgica había hecho coincidir sus festejos cristianos con los paganos y porque, además, en un principio “el nuevo régimen feudal era aún relativamente progresista, y, en consecuencia, relativamente popular”. Amparada en esas festividades oficiales, la risa popular genera un espacio propio, vinculándose a ellas y produciendo un sistema de pensamiento articulado en opuestos, que ofrece, frente a lo oficial, un discurso extraoficial que se apoyaba en la risa y lo bajo material y corporal. De esta suerte “existía también una “risa pascual” (risus paschalis) muy popular y libre, consagrada por la tradición. Además, casi todas las fiestas religiosas poseían un aspecto cómico popular y público consagrado también por la tradición” [Bajtín, 2005: 10], y así lo carnavalesco se entendió no sólo como una liberación “una vez al año” del orden habitual, sino como una liberación de las ideas religiosas, de la piedad y del temor de Dios. Se tenía el derecho de ver el mundo con los ojos “de la tontería”, derecho que no pertenecía exclusivamente a la fiesta de los tontos, sino a la parte popular y pública de cualquier fiesta [Bajtín, 2005: 234]. Y veremos cómo, en palabras de Javier Huerta, “no es entendible el fenómeno del Barroco, ningún fenómeno del Barroco, desde las procesiones a los autos de fe, sin este bifrontismo o doble discurso cómico-serio o jocoserio” [1989: 15], empleando el 112 término que utilizó Quiñones de Benavente, el breve fénix de los ingenios, para recopilar su obra. Pero ¿cómo se constituía esta risa medieval asociada al Carnaval? Para ello no podemos sino recurrir al ya citado estudio sobre la cultura popular de la Edad Media y el Renacimiento de Mijail Bajtín, cuya obra crítica pasó tantos años olvidada hasta su recuperación por parte de los investigadores que posibilita hoy un acercamiento más adecuado a los textos populares 3 . Esa risa medieval y carnavalesca presentaba como una de sus características más básicas la universalidad, ya presente en la concepción de la risa que nos ofrecían Aristóteles, Hipócrates y Luciano, que la definen como “un principio universal de concepción del mundo que asegura la cura y el renacimiento, estrechamente relacionado a los problemas filosóficos más imortantes, a los métodos que conducen al “bien vivir y al bien morir” [Bajtin, 2005: 68]; y que en la Edad Media pervive como burla que contiene los mismos temas que el género serio. No sólo no exceptúa lo considerado superior, sino que se dirige principalmente contra él. Además, no está orientado hacia un caso particular ni una parte aislada, sino hacia lo universal e integral, construye un mundo propio opuesto al mundo oficial, una iglesia opuesta a la oficial, un estado opuesto al oficial” [Bajtin, 2005: 83); del mismo modo en que el Renacimiento mantendrá esta concepción de la risa porque posibilita una visión alternativa del mundo, y la empleará además para dirigirse a las clases populares, pues difunde su intención de cambio y se adecua a sus intereses, así como la hace llegar desde lo popular a lo serio [Bajtín, 2005: 65-69, 92-94]. Frente a interpretaciones del hecho cómico como la de Schneegans, que en su Historia de la sátira grotesca, criticada por Bajtín, ofrece tres variantes de la comicidad diferenciadas en lo cómico bufón, de risa directa, lo cómico burlesco, de risa paródica, y lo cómico grotesco, de risa ridiculizadora; es preciso entender que es, en efecto, el cuerpo y las necesidades materiales que éste lleva aparejadas el eje en torno al cual giran las acciones y los personajes del teatro carnavalesco, en cuyo seno hemos asentado los géneros menores. Así, por ejemplo, la mayoría de las burlas que éstos ponen en juego están motivadas por la necesidad de satisfacer el apetito, en unos casos, y el instinto sexual en otros: canto en todos los casos al presente efímero” [Huerta Calvo, 1999a: 15]; 3 Desde los primeros años de la década de 1980 se ha venido introduciendo en España el genial pensamiento de este crítico. Descatamos las primeras aproximaciones, realizadas por Javier Huerta Calvo, “La teoría literaria de Mijail Bajtín (Apuntes y textos para su introducción en España” [1982], y “Lo carnavalesco como categoría poética en la teoría literaria de Mijail Bajtín” [1989]; así como las actas al cuidado de José Romera Castillo, Mario García-Page Sánchez y Francisco Gutiérrez Carbajo Bajtín y la literatura [1995]. 113 y así todas las visiones posibles sobre lo cómico deben ser reagrupadas bajo una única perspectiva con que aproximarse a la risa popular: lo grotesco [Bajtín, 2005: 274- 283]. El realismo grotesco con el que Bajtín se acerca a la obra de Rabelais se constituye de este modo como una visión en la que el principio material y corporal aparece bajo la forma universal de la fiesta utópica. Lo cósmico, lo social y lo corporal están ligados indisolublemente en una totalidad viviente e indivisible. Es un conjunto alegre y bienhechor [Bajtín, 2005: 23]. y que encuentra su mejor espacio para desarrollarse en la plaza pública, donde se genera un tipo de teatro cómico, constituido por farsas, pasos y entremeses; la literatura de cordel, vinculada a los ciegos que pregonan sus coplas y romances, destinados a entretener a un público vario; allí se difunde también la literatura de pronósticos burlescos, adivinaciones y almanaques; allí también esa firma peculiar de comunicación entre la autoridad y el pueblo que es el pregón [Huerta Calvo, 1989: 25] Pero esta concepción unitaria del mundo que sostiene la risa en su forma medieval cambiará con el paso del tiempo. Su fundamentación en una visión particular del cuerpo y su relación con su entorno obliga a la risa carnavalesca a evolucionar según aparecen otras percepciones sobre la realidad del cuerpo. Daba comienzo un camino marcado por el desarrollo de la cultura de la burguesía, y si durante mucho tiempo el individuo se autentificó gracias a la referencia de los demás y a la manifestación de su vínculo con otro (familia, juramento de fidelidad, protección); después se lo autentificó mediante el discurso de la verdad que era capaz de formular sobre sí mismo o que se le obligaba a formular [Foucault, 2005: 61]. Ya el Renacimiento, durante ese siglo XVI en que da comienzo la “puesta en discurso” del sexo [Foucault, 2005: 13], empieza a confundir la perspectiva de lo material como algo universal y regenerador con una percepción ligada a lo particular y a lo rutinario. Fundamentalmente en el siglo XVII las imágenes grotescas del Carnaval se formalizan y “comienzan a degenerar en “caracterización” estática y estrecha pintura costumbrista” [Bajtín, 2005: 37-54], coincidiendo con el nacimiento de las grandes prohibiciones en torno al sexo, con la aparición de la “evitación obligatoria del cuerpo” [Foucault, 2005: 123]. Así en el nuevo modelo se nos presenta un cuerpo perfectamente acabado, rigurosamente delimitado, cerrado, visto del exterior, sin mezcla, individual y expresivo. Todo lo que emerge y sale del cuerpo, es decir todos los lados donde el cuerpo franquea sus límites y suscita otro cuerpo, se separa, se elimina, se cierra, se debilita. Asimismo, se cierran todos los orificios que dan acceso al fondo del cuerpo. Vemos que el soporte de la imagen es la materia del cuerpo individual y rigurosamente delimitado, su fachada masiva y sin falla. Esta superficie cerrada y unida del cuerpo adquiere una importancia primordial en la medida en que constituye la frontera de un cuerpo individual cerrado, que no se funde con los otros. [...] Una frontera rigurosa es trazada entonces entre el lenguaje familiar y el lenguaje oficial “de buen tono” [Bajtin, 2005: 288]. 114 De esta suerte, la decencia verbal que imperó a partir del siglo XVII empieza a llegar a los géneros teatrales más vinculados con la cultura popular. Toda la galería de imágenes que hundía sus raíces en una concepción abierta y colectiva del cuerpo empieza a presentarse únicamente de manera expresiva, convirtiéndose cada vez más en una muestra de lo individual, de lo privado, impidiendo que sirvieran como mecanismos de análisis de la globalidad de la realidad de toda una sociedad [Bajtin, 2005: 288-289]. Y no consideramos que sea casualidad que este proceso de cambio sea contemporáneo del momento en que una de las más importantes cuestiones que atañen al cuerpo, la sexualidad, comenzara a ponerse en discurso. El aumento del valor del cuerpo entraña una relación evidente con el desarrollo de la cultura de la burguesía, pues desde entonces se pretende “maximizar la vida”, esto es, que la clase que florecía pudiera aumentar sus esperanzas de vida a través de un exahustivo cuidado del cuerpo [Foucault, 2005: 131] que modificaba sus consideraciones sobre él. Tal como nos indica Foucault, Todavía a comienzos del siglo XVII era moneda corriente, se dice, cierta franqueza. Las prácticas no buscaban el secreto; las palabras se decían sin excesiva reticencia, y las cosas sin demasiado disfraz; se tenía una tolerante familiaridad con lo ilícito. Los códigos de lo grosero, de lo obsceno y de lo indecente, si se los compara con los del siglo XIX, eran muy laxos. Gestos directos, discursos sin vergüenza, trasgresiones visibles, anatomías exhibidas y fácilmente entremezcladas, niños desvergonzados vagabundeando sin molestia ni escándalo entre las riras de los adultos: los cuerpos se pavoneaban [Foucault, 2005: 3]. Y de este modo, si la incorporación de nuevas imágenes populares colabora con el desarrollo de la cultura popular al suministrarlo de nuevos matices [Bajtín, 2005: 190], precisamente a finales del siglo XVII es posible decir que la revalorización de lo corporal empezaba a alcanzar una influencia que no sólo afectaba ya sólo a la burguesía que comenzaba a ocupar su puesto hegemónico, que fue la clase en que empezó el proceso [Foucault, 2005: 128], sino que las clases populares irían paulatinamente adquiriendo esos mismos valores hasta hacer irrecuperables los planteamientos previos sobre lo corporal, aunque el ámbito de lo popular tardase más en imbuirse de esta nueva cultura sobre el cuerpo y la sexualidad [Foucault, 2005: 129], lo que permitió que algunos restos de su visión corporal de la risa llegasen hasta el siglo XVIII 4 . 4 Para abordar la presencia de la risa popular en los textos literarios del XVIII resultan imprescindibles el estudio de Emilio Palacios El teatro popular español del siglo XVIII [1998], así como su trabajo conjunto con Javier Huerta Al margen de la Ilustración [1998], y el artículo de este último “Comicidad y marginalidad en el sainete dieciochesco” [1999b]. 115 No obstante, del mismo modo en que sucedió tanto con la obra de Rabelais como con el Quijote, los referentes de lo carnavalesco empiezan al malinterpretarse, el tiempo provoca que nuestro teatro breve pierda la clave de su correcta interpretación y comiencen a buscarse claves falsas. La risa marcada por una concepción colectiva del mundo empieza a interesarse desde una visión cada vez más individual, y se reinterpretan los mecanismos de lo cómico de esta manera, de suerte que se transforman los referentes positivos en motivos mezquinos: lo inferior carnavalesco pasa a convertirse en una simple frivolidad [Bajtín, 2005: 64, 106-109]. Culmina entonces un proceso lento de degradación de la risa [Bajtín, 2005: 92-96], y con ella los recursos cómicos de nuestro teatro breve empiezan a cambiar, de lo colectivo a lo individual, de lo universal a lo particular. Las progresivas prohibiciones, reglamentaciones al fin y al cabo de la cultura popular, y del Carnaval fundamentalmente, a lo largo del siglo XVIII provocan una decadencia, si no la desaparición, de una forma particular de observar el mundo: desde el momento en que todo se reglamenta, hasta la diversión, siguiendo criterios políticos y concejiles, atendiendo a las ideas de “orden social”, “buen gusto”, etcétera, etcétera, el Carnaval no puede ser más que una mezquina diversión de casino pretencioso. Todos sus encantos y turbulencias se acabaron [Caro Baroja, 2006: 30]. Así Cotarelo, a la hora de presentar la época de la decadencia del entremés en que sitúa a nuestro Francisco de Castro, no puede sino afirmar cómo el entremés había ido cayendo en lo grotesco y chocarrero. Ni la seriedad cómica, ni la ironía, ni la aguda y mordicante sátira, ni aún el concepto equívoco y picaresco eran ya frecuentes como antes. Aquel lenguaje tan vivo, aquellas frases rebosando ingenio y aquella versificación limpia y armoniosa, han desaparecido casi por completo. Todo el interés cómico se encierra en las situaciones exageradas o inverosímiles, por ser dimanadas de causas inauditas o imposibles [Colección: cxvii]; mientras Felicidad Buendía añade a esta explicacion de la que venimos hablando una realidad más: la influencia de elementos de origen extranjero, si bien quizá desde un punto de vista excesivamente nacionalista: Las circunstancias que determinaron su decadencia, fáciles son de comprender. Iniciada en los últimos años del XVII, después de su mayor apogeo y en franco declive en el siglo XVIII, el entremés, que había reunido en sus limitadas variedades y en su simple contextura una infinidad de matices satíricos, caricaturescos, jocosos, alegres, pero con un denominador común, su referencia al pueblo español, comenzó a sentir las influencias de elementos extraños de origen italiano y francés, que, por otra parte, se habían infiltrado también en ese pueblo. Seguía su trayectoria de reflejo de un sector social, pero ya su estilo era otro, sus elementos se ampliaban o achicaban según lo iban exigiendo los oúblicos a que iban destinados [Buendía, 1965: 29] Y es en este contexto en el que debemos entender a nuestro autor. Castro escribe sus obras en un momento de transición cultural, cuando las claves cómicas de los 116 entremeses que representaba empezaban a ser reanalizadas bajo otros puntos de vista. Si bien no nos resulta posible aplicar a su producción dramática los patrones ideológicos que entendemos como fundamentales del siglo XVIII que le vio morir, tampoco debemos permitirnos emplear en puridad los códigos del humor popular tal como se había venido manifestando en las piezas que componen el corpus del teatro breve del XVII. En el trabajo de 1988 con que empezábamos esta introducción al estudio de la obra de Farruco, Profeti señalaba cómo se ha estudiado poco al emisor como núcleo estructurante. Probablemente opera en esta preterición también un juicio formalista, que se hace más fuerte en relación con géneros definidos “populares”, donde la presencia del código parece más fuerte y determinante que la ruptura estética. Pero si de un lado resulta clara la existencia de un “código” (ideológico, literario, deíctico, lingüístico) común, sobresale en el momento del examen sincrónico una serie de procedimientos particulares, de recursos que cada autor selecciona, elige, prefiere, y después repite con afición dentro del gran repertorio de los posibles” [Profeti, 1988: 45]. A lo largo de las siguientes páginas estudiaremos la obra dramática de Francisco de Castro deteniéndonos especialmente en los rasgos que le son propios, los que comparte con sus coetáneos y los que modifica en mayor o menor medida con respecto a los autores de teatro breve que le precedieron. Sólo así nos será posible comprender la particularidad de la obra de nuestro autor. 117 II.1.- Las máscaras de los [sub]géneros del teatro breve en la obra de Francisco de Castro “Una propuesta o diseño de una poética de la obra corta dramática realizada no sólo a partir de las preceptivas coetáneas, sino, sobre todo, desde los propios textos dramáticos, en forma de alusiones a la conciencia del género que se pone en escena o a la fusión creativa y creadora del actor” [Rodríguez, Tordera, 1983: 20]. Del mismo modo en que Rodríguez y Tordera estudiaron la obra corta de Calderón pretendemos nosotros analizar las diferentes formas o subgéneros con que se manifiesta el teatro breve: entremeses, loas, bailes, jácaras, mojigangas y otras, y el empleo que Francisco de Castro hace de cada una de ellas en una época en que los géneros empiezan a evolucionar hacia las formas dieciochescas. Como dijimos, conservamos de nuestro autor treinta y ocho entremeses, cinco bailes, ocho mojigangas, tres fines de fiesta y una introducción. Veremos cómo estas formas del teatro breve tienen influencia unas sobre otras y cómo también influyen en ellas otras variantes de piezas cortas. No obstante el acercamiento a cada una de las diversas formas con que se nos presentan las piezas del teatro que realizaremos en estas páginas, el entremés propiamente dicho, la loa, la jácara, el baile, la mojiganga y el fin de fiesta, con la incorporación en ocasiones de la denominación del texto como sainete, y con la presencia ocasional de otras subformas que iremos ofreciendo, no está de más volver sobre la idea de la función última del teatro breve, la de hacer reír, para coincidir con Rodríguez y Tordera en que: si seguimos con atención las referencias [ya hemos visto que excasas] que la preceptiva dramática dedica a la obra corta, en ningún momento éstas inducen a una distinción apriorística en géneros o subgéneros. Es evidente por encima de todo el sustrato común de lo festivo, lo irracional, lo paródico, lo carnavalesco. [...] Lo que constituye a un género es su función y ésta [hacer reír] es el horizonte inmediato y común de jácaras, entremeses o mojigangas. La diversidad de formas no implica, por tanto, diferencia esencial de funciones aunque sí la condensación significativa de unos rasgos dramatúrgicos sobre los que el autor pulsará con más insistencia [Rodríguez, Tordera, 1983: 27]. De este modo, partiendo de que las diferentes máscaras de género con que se nos presenta el teatro breve no son sino reflejo de una variabilidad de énfasis en esos “rasgos dramáticos”, empecemos analizándolos, pues a continuación nos llevarán a poder entender mejor las divisiones entre subgéneros que tradicionalmente realiza la crítica. 118 Para Merino Quijano, en su análisis del baile, éste lo conforman cuatro integrantes: hablado, musical, cantado, bailado o, si se prefiere, recitación, música, canto y baile [Merino Quijano, 1981: I175]. En esta idea le siguen, hablando también sobre el baile, Rodríguez y Tordera [1983: 53], pero Huerta Calvo diferencia sólo tres componentes, y referidos a todo el teatro breve: recitado, cantado y espectacular, entendemos subsumiendo el componente musical, por su necesariedad, bajo los de cantado y espectacular, donde se introduce además el habitual integrante de la danza, y realizando una interesante tabla combinatoria, que reproducimos, donde el recitado se corresponde al 1, el cantado al 2, y el espectacular al 3: Entremés: 1+[2+3] Loa: 1+2+[3] Baile: 2+3+[1] Jácara: 2+1+[3] Mojiganga: 3+[1+2] [Huerta Calvo, 2001: 50], resultando así mucho más visual la diferenciación entre los subgéneros del teatro breve, pues resulta ahora claro qué componentes, y en qué orden, se presentan como más relevantes en cada uno de ellos. De esta suerte, el entremés primará el factor del recitado sobre el canto y lo espectacular, la loa la recitación y la canción sobre el espectáculo, que junto al canto adquiere importancia en el baile sobre el recitado, al contrario que la jácara, donde prima cantado, recitado y resulta poco relevante lo espectacular, que es el integrante central, por su parte, de la mojiganga, por encima de canto y recitado. Tenemos así tres grandes subfamilias, la de lo espectacular, con la mojiganga como género primordial, la del canto, con la jácara, que prefiere como acompañante al recitado, y el baile, al que acompaña lo espectacular; y la del recitado, que se equilibra casi con el canto en el caso de la loa, y adquiere relevancia única en el entremés. Nótese que nos centramos en los subgéneros más propios del XVII, que son los más cercanos a la producción de la obra de Castro, y dejamos apartados los ligados al siglo XVI, como son el auto, la égloga, la farsa y el paso, que nos interesan como antecedentes de los que nos ocupan, y para cuyo primer estudio remitimos, por breves y buenos, a los trabajos de Catalina Buezo [2008a; 2008b]. Pasemos ahora a estudiar cada subgénero en profundidad, cuyas particularidades podremos aislar mejor de este modo. Tengamos en cuenta, previamente, que mientras Cotarelo asegura que aunque estos interludios contengan muchas circunstancias comunes y hasta haya existido una especie de compenetración de unos en otros, según veremos, tienen, con todo, tales diferencias y tan características, que el buen método y la claridad piden de consuno que los estudiemos separadamente [Colección: ii], analizando cada forma del teatro breve, además, considerando el orden en que aparecían durante la representación, en relación con la comedia; mientras Catalina Buezo nos advierte cómo 119 los límites entre los géneros no están tan claramente definidos como a simple vista pudiera parecer (“loa entremesada”, “baile entremesado, “jácara entremesada”, “mojiganga entremesada”]. Las fronteras se desdibujan mucho a lo largo del siglo XVII, produciéndose un verdadero sincretismo de géneros explicable por tratarse de piezas cortas donde cualquier recurso es válido para conseguir una gran tensión dramatica. [...] Además, los gustos del público, en nuestra opinión, motivaron muchas interferencias” [Buezo, 2008c: 74-75]. Si bien, es posible añadir cómo Holgueras Pecharromán, al tratar el problema del género de la comedia burlesca, entre comedia propiamente dicha y teatro breve, señala que “tampoco es de despreciar la conciencia genérica de los propios autores del Siglo de Oro, que siempre le otorgan el apelativo de comedia” [Holgueras Pecharromán, 1989: 473], y así habríamos de considerar nosotros si al precisar las diferentes formas del teatro breve hemos de apreciar, también, esa misma conciencia o ánimo de género que puede llevar a los autores a llamar entremés a lo que, según los patrones de género hemos reconstruido años después, quizá debiéramos llamar mojiganga; y cómo los lectores, en cada época, pudieron replantear la denominación de las piezas, entender de modo distinto el etiquetado, y aplicar su conciencia o ánimo de género a obras previas, quizá no identificables, en puridad, con el nuevo término anotado. Cotarelo ofrece el caso de La malcontenta, mojiganga en una copia de fines del XVII, pero entremés a principios de siglo [Colección: ccxciii], y puesto que la copia fue presuntamente realizada por el gracioso de la compañía, cabe preguntarse qué entendía dicho copista por mojiganga a esas alturas del siglo, para poder reconocerla en un entremés: es necesario entender qué contenido aportaba el lector, y el autor también, a cada una de las palabras que definían las formas del teatro breve. Así, a caballo entre una separación categórica de los subgéneros y la consideración de una cierta continuidad entre ellos, de qué manera presentan rasgos comunes en su morfología y desarrollo, estudiaremos ahora con que formas se presentó el teatro breve a lo largo del siglo XVII y cómo Francisco de Castro las empleó para sus composiciones, respetando la etiqueta de subgénero del teatro breve que nuestro autor otorga a sus composiciones, si bien resulta evidente la confusión entre unas y otras formas, como hemos visto. Castro expresó su ánimo de entremés al escribir piezas como Los gigantones, y su ánimo de mojiganga al redactar El antojo de la gallega, si bien ambas nos resultan excesivamente similares para apreciar una diferenciación génerica suficiente. A) El entremés Al enfrentarnos al género del entremés, hemos de precisar, en primer lugar, que con el término nos referimos habitualmente tanto al subgénero del teatro breve como, a modo de nombre genérico, a cualquier forma de pieza breve. Esto sucede por haberse considerado tradicionalmente 120 el entremés como paradigma de todas las formas breves del teatro áureo, tema sobre el que luego volveremos. Así, al mencionarse, por ejemplo, “el mundo del entremés”, habla la crítica, en realidad, del “mundo del teatro breve” 5 . Al mismo tiempo, como nos indican Rodríguez y Tordera, “acaso todo el esfuerzo aportado para la definición de obra corta sea suficiente para caracterizar el entremés. Y realmente lo es, en la medida en que se manifiesta como matriz generadora de múltiples posibilidades combinatorias”, si bien los autores buscan “una “diferenciación” específica del entremés respecto a sus alternativas dramáticas adyacentes” [Rodríguez, Tordera, 1983: 35]. Dicha diferenciación la llevan a cabo fundamentando su análisis en tres referentes: el olvido de su origen, dejando atrás las figuras de madera o cartón que representaban escenas; la fijación literaria, y la presencia de una línea argumental que presente mayor coherencia que la ofrecida por otros subgéneros como la mojiganga y la jácara [Rodríguez, Tordera, 1983: 36-37]. Hablando exclusivamente de término entremés nos indica Catalina Buezo que la palabra “entremés” contó con diferentes significados (platos variados, diversión musical, danza, torneo, momos) hasta que en 1545 y 1550 alcanzó una acepción dramática para aludir a los pasajes protagonizados por personajes rústicos o vulgares que no guardaban relación con el asunto principal de la comedia [Buezo, 2008c: 70]. El origen de la palabra lo busca Cotarelo investigando su presencia en otras lenguas románicas, y desmintiendo algunas afirmaciones erróneas, anotando que en un principio designaba una diversión que consistía principalmente en grupos de figuras de madera, cartón o cualquier otra materia liviana, con movimiento o sin él, representando escenas sagradas o profanas, que esto fueron los entremeses en la Edad Media [Colección: liv]; si bien más adelante, en torno a la mitad del siglo XVI, el término se empleó para denominar a las piezas intercaladas en los autos sacramentales [Colección: lix], tal como afirma Huerta Calvo - mencionando la segunda acepción que ofrece Corominas-Pascual, “entretenimiento intercalado en un acto público”-, comentando que se corresponde el término con ciertos pasos -siendo ésta su otra denominación posible-, aparecidos en procesiones y fiestas en los siglos XIV y XV, para, a mediados del XVI, ser ya las piezas representadas por personas junto a una comedia que hoy entendemos al hablar del entremés [Huerta Calvo, 2001: 85]. Se emplea también en la época, como señalamos, y relacionado con el entremés, en ocasiones el término “farsa” que, por su parte, si bien pudo equivaler en principio a su significado original, el propio entremés, también fue evolucionando basta ser sinónimo de cualquier pieza dramática [Huerta Calvo, 2001: 87]. Sobre la relación del entremés con la farsa europea, que puede explicar la confusión terminológica, Asensio afirma cómo 5 Emplearemos nosotros entremés como forma del teatro breve, evitando emplear la palabra subsumiendo en ella las otras variantes posibles, si bien iremos viendo que el estudio del entremés ha sido, en la mayor parte de las ocasiones, empleado por la crítica para llevar a cabo el estudio de todo el teatro breve en general, tomándolo como decimos por paradigma. 121 el parentesco del entremés con la farsa ha llevado a muchos extranjeros y algunos españoles a calificarlo de “farsa abreviada”. Pero si algunos de ellos admiten esta calificacion, en conjunto no conviene a una variedad teatral tan movediza y experimental, tan desligada de los modos y tradiciones de la farsa francesa o italiana [Asensio, 1965: 17-18]. Así, aunque Asensio reconoce las semejanzas entre el entremés y la farsa [1965: 35], reconoce el nacimiento de aquél como simple episodio cómico primeramente incluido, más tarde segregado del cuerpo de la pieza principal, en la que el aplauso del público le hacía tomar proporciones desmesuradas hasta no caber en ella. Una vez desgajada, esta trama creció pujante y adquirió una morfología especial explicable por su situación de contraste y prolongación de la comedia. El contraste le empuja a contemplar el mundo no como el gran teatro de nobles acciones, sino como la selva de instintos en que el fuerte y el astuto triunfan, o como una vasta jaula de locos. La prolongación le anima de un lado a suplementarla mostrando cuadros que desbordan de la comedia, de otro a remedar sus recursos de estilo y versificación, a veces a parodiar sus temas y personajes [Asensio, 1965: 36]. De esta suerte, y refiriéndose a esos “episodios incardinados en la fábula” [Huerta Calvo, 2001: 86], a las pequeñas obritas en medio de una acción principal, dependientes de la comedia, creados por Sebastián de Horozco y Lope de Rueda, Cotarelo y Huerta Calvo señalan los primeros usos del término entremés en el XVI, indicándonos también que el “carácter entremesil” aparece prefigurado, gracias a autores como Gil Vicente y Sánchez de Badajoz, en obras previas, dependientes e independientes [Colección: lx-lxv; Huerta Calvo, 2001: 86]. Así, como añade Catalina Buezo, estos breves pasajes, desligados de la acción principal de la primitiva comedia, podían tener distinta ubicación dentro de ella o trasladarse de unas obras a otras. Llenaban los entreactos evitando que cesara el espectáculo y a la vez daban la sensación de tiempo transcurrido [Buezo, 2008c: 71]. Cabe señalar, no obstante, que la idea habitual de considerar el entremés una simple pieza desgajada de la comedia antigua, como se viene afirmando desde que Asensio así lo interpretase, ha sido contestada por Rodríguez y Tordera, que sabiamente nos señalan que esto implicaría entender a la comedia como exclusivo punto de partida, descalificar al entremés como género autónomo que no sólo conserva elementos constitutivos de su propia tradición, sino que, a la inversa, logra en ocasiones influir sobre la pieza principal participando en no poca medida en la conformación de otro género, la comedia de figurón. Implica en fin olvidar, en aras del pragmático esquematismo, que no se trata de inferir un género de otro, sino de reconocer caminos paralelos que les llevan a un lugar de encuentros: el teatro como espectáculo organizado [Rodríguez, Tordera, 1983: 36]. De igual manera, mientras Asensio señala, acertadamente, la relación del entremés con géneros no dramáticos como la facecia, de la que extraerá numerosos argumentos, así como el mundo celestinesco que inaugura la Tragicomedia de Rojas, y del mundo picaresco que empieza a tomar forma a lo largo del siglo XVI [Asensio, 1965: 26-32], Rodríguez y Tordera indican también los elementos típicos que toma de la mojiganga, del mundo absolutamente carnavalesco, como son los relativos al campo de la burla y el engaño, y la presencia final del baile o los palos, como un intento de autodescalificarse del propio entremés [Rodríguez, Tordera, 1983: 41-42]. Critican también los cuatro puntos en que resumen la fundamentación del entremés en oposición a la 122 comedia que ofrece Asensio -aceptación del caos del mundo, visión de superioridad sobre los personajes, óptica deformante y primacía del gesto, la música y el ruido- como más propios del mundo de la mojiganga, y no sirven así para aislar el entremés [Rodríguez, Tordera, 1983: 43-44]. Quizá el problema resida, únicamente, en que Asensio entiende por entremés la totalidad del teatro breve, como indicábamos al principio, en tanto Rodríguez y Tordera diferencian el entremés propiamente dicho de la mojiganga, y les resulta así difícil aceptar la afirmación de Asensio, totalmente posible si entendemos teatro breve donde el autor indica entremés. Cabe señalar también, como veremos en el apartado dedicado a la forma de la mojiganga, que Catalina Buezo pone en duda la preeminencia del entremés como paradigma del teatro breve [Buezo, 1993a: 123], afirmando casi una equidistancia como subgénero con la mojiganga, siendo ambos modos diferentes de lo mismo -el teatro breve-, y viéndose modificados únicamente por su expresión, más o menos literaria o coreográfica. En cuanto a la morfología del entremés, retomando de nuevo las ideas vertidas de Asensio y Rodríguez y Tordera sobre su estética, y dejando a un lado la diferenciación de los tres -o cuatro- integrantes que interactúan en el teatro breve -recitado, cantado y espectacular-, pues prima siempre el elemento del recitado en la forma entremesil; para Huerta Calvo el entremés se forma a partir de cinco componentes: acción, situación, personajes, lenguaje literario y lenguaje espectacular, si bien este último, si adquiere importancia, transforma el entremés en otra modalidad de teatro breve: baile, entremés cantado o mojiganga [Huerta Calvo, 2001: 87-88]. La relevancia de dichos elementos en la obra permite a Huerta Calvo ofrecer diferentes paradigmas que estructuran varias modalidades del entremés. Así nos encontraremos con entremeses de acción, en los que se dispone una burla en tres secuencias: preparación, realización y desenlace, ya sea burla propiamente dicha, donde destacan los motivos del robo de prendas, dinero o comida, relacionados estrechamente con los cuentos y facecias, tal como indicaba Asensio, con la intervención de personajes diferenciados en astutos o simples, agentes o pacientes del engaño; o burla de carácter amoroso, en la que una esposa o hija junto a su amante burlan al marido o padre de aquella [Huerta Calvo, 1987: 233-241; 2001: 88-90]. En segundo lugar, hallamos otro paradigma, el de los entremeses de situación, donde prima la puesta en escena de un cuadro de costumbres, que incluyen la personificación ocasional de los espacios aludidos en algunas piezas y en los que “el autor parece haber captado un determinado momento de la vida cotidiana de la época, en la calle, a cierta hora del día; un tipo especial de costumbres, unos modos de comportamiento y hasta un lenguaje de época” [Huerta Calvo, 1987: 241; 2001: 91-92]. Este costumbrismo, esta teatralización de la vida ciudadana [...] nos habla, en efecto, de una progresiva urbanización del teatro breve, impensable en sus primeros momentos, en los que aparecía firmemente vinculado a un espacio rural y un tiempo folclórico [Huerta Calvo, 2001: 92]. 123 Por último apreciamos el paradigma de personaje, en su vertiente de desfile de figuras o de figurón, que construye los entremeses de figuras o de figurón [Huerta Calvo, 1987: 243-246; 2001: 92-94], y el paradigma de debate, con predominio de lo lingüístico, tanto en la propia forma del debate, dialogada, como individualizado, según una particularidad del habla de un personaje concreto [Huerta Calvo, 1987: 246-250; 2001: 94-95]. Esta diferenciación de la tipología del entremés, que sigue Catalina Buezo [ 2008c: 75-76], nos servirá más tarde para estudiar el teatro de Francisco de Castro. Tras la diatriba sobre cómo considerar los antecedentes del entremés, o el teatro breve en general, y la morfología específica del subgénero que nos ocupa podemos partir, como afirman la práctica totalidad de los autores, de Lope de Rueda como primer autor de entremeses, siendo imprescindible la figura de Timoneda, al recoger la obra de aquel, pues explica sin proponérselo a la perfección el origen y evolución de los comienzos del teatro breve -según la idea del desgajamiento de la pieza principal-, pues recopila en tres obras diferentes las tres formas en que se presentan los pasos de Rueda: en el primero van insertos en la comedia o coloquio, en el segundo se desglosan sugiriendo la posibilidad de intercalarlos, mientras en el tercero la portada para nada menciona la posibilidad de injerirlos en el cuerpo de la comedia. Casualidad, ciertamente, pero denunciadora de la progresiva independencia. El divorcio de paso y comedia queda refrendado cuando el nuevo ripo adopta, estrechándole su antiguamente amplio significado, el nombre de entremés, acotando como propia la comicidad de personajes y zonas inferiores [Asensio, 1965: 44]. Asensio lleva a cabo en su clásica obra una historia del entremés donde nos informa de que, una vez pieza definitivamente independiente, y tras los intentos de Cervantes por elaborar una forma de entremés en prosa y cercana a la “comedia antigua”, incorporando a él técnicas de la novela, si bien sin trasladarse su manera de entremesar al común de los entremesistas, que siguen otros caminos [Asensio, 1965: 98-110] 6 ; la evolución del entremés hacia la literatura teatral canónica está determinada por el comienzo del uso del verso en su composición y la fama alcanzada por el tipo del entremés “de figuras”, explicables “por el auge inaudito de la comedia y el romancero, por el nuevo enfoque satírico de la prosa costumbrista” [Asensio, 1965: 63]. Así, el autor estudia tres obras en profundidad, claves para entender el origen del entremés canónico, primero El examinador Miser Palomo, Melisendra y Los romances [Asensio, 1965: 67-77], en que encontramos ya verso y figuras, cuestiones sobre las que volveremos en nuestro estudio al tratar la versificación y los personajes. Al autor al que se atribuye el primero, Antonio Hurtado de Mendoza, dedica Asensio un capítulo entero [1965: 111-123], si bien tanto por su parte como por la del común de la crítica, el interés central recae, a la hora de analizar la historia del entremés, en Luis Quiñones de Benavente, “gran maestro y pontífice del género entremesil” [Colección: lxxiv], que no sólo, 6 Sobre los entremeses de Cervantes, véase el estudio de Vicente Pérez de León Tablas destempladas. Los entremeses de Cervantes a examen [2005]. 124 como veremos, innova generando -o promocionando- otras formas de teatro breve, sino que termina de precisar algunos aspectos del entremés, constituyendo en su obra grandes temas que veremos repetidos hasta la saciedad, como los que se nos ofrecen en los entremeses de sacristanes [Asensio, 1965: 145-149], con la serie de Los alcaldes encontrados, en que aparecen las alcaldadas tan frecuentes a partir de entonces [Asensio, 1965: 149-165], y creando la máscara de máscaras de nuestro teatro breve del Barroco: Juan Rana [Asensio, 1965: 166-171]. Además, es frecuente en Quiñones la atención a la figura del actor, a su capacidad para poner sobre el tablado muchos y diferentes personajes [Asensio, 1965: 125], cuestión sobre la que volveremos, pues recogerá Castro en su obra . A Quiñones de Benavente le debemos, así, varias novedades que lista Asensio: a] las farsas de bolsillo o comprimidas; b] las piezas de academia en marco entremesil; c] los cuadros de costumbres activados con otros ingredientes [..] d] entremeses villanescos de alcaldes y sacristanes; e] piezas de Juan Rana; f] piezas donlemente teatrales sobre la vida de las tablas o para lucimiento de actores en múltiples papeles; g] entremeses alegóricos, revistas musicales con desfile de “figuras” o símbolos, realizadas con música y coreografía [Asensio, 1965: 134] 7 . Añade al respecto Catalina Buezo que “lo que hizo Quiñones de Benavente, en nuestra opinión, fue fijar las variedades entremesiles que implícitamente encontramos en don Francisco [de Quevedo]” [Buezo, 2008c: 73], autor en que Asensio pretende centrar su estudio, afirmando que, por su parte, fertilizó el entremés, directa o indirectamente, de tres modos diferentes: con sus piezas originales; con el almacén de tipos y figuras, de situaciones y ocurrencias que puso a disposición de los cómicos; y últimamente con la ejemplar técnica literaria que aplicó a la pintura del hombre [Asensio, 1965: 177]; y en quien vimos tiene Francisco de Castro un importante referente literario. Cotarelo y Huerta Calvo prosiguen con la historia del entremés más allá de Quevedo, hasta llegar a la época en que se desenvuelve el autor que nos ocupa en este trabajo. Cotarelo diferencia, tras la figura de Quiñones de Benavente y como coetáneos de Calderón, tres periodos comprendidos entre este y Moreto [Colección: lxxix-xciv], entre este último y Francisco de Castro [Colección: xciv-cxvii], y un tercero referido a la decadencia [Colección: cxvii-cxxvi]. En el primero menciona a los autores Luis Vélez de Guevara, Luis de Belmonte Bermúdez, Román Montero, Francisco de Navarrete y Ribera, el propio Calderón, Jerónimo de Cáncer, Rojas Zorrilla, Andrés Gil Enríquez, 7 Para la figura de Luis Quiñones de Benavente y su análisis véase, además del estudio de Asensio [1965], los trabajos de Bergman [1965] y Madroñal en su edición de Quiñones [1996]. 125 Fernando de Zárate, Juan de Zabaleta Francisco Bernardo de Quirós, y finalmente Moreto, a quien valora más que a Calderón, incluyendo comentarios de las obras de todos ellos, como hará con el segundo periodo, en que menciona a Antonio de Solís, Manuel Coello, Vicente Suárez de Deza, Melchor Zapata, Juan de Matos Fragoso, Sebastián de Villaviciosa, Francisco Antonio de Monteser, Francisco de Avellaneda, Juan Vélez de Guevara, Alonso de Olmedo, Manuel de León y Merchante, Gil López de Armesto y Castro, Francisco Bances Candamo y Pedro Francisco de Lanini Sagredo. Por último, en ese periodo decadente, en que el entremés había ido cayendo en lo grotesco y chocarrero. Ni la seriedad cómica, ni la ironía, ni la aguda y mordicante sátira, ni aun el concepto equívoco y picaresco eran ya frecuentes como antes. [...] Todo el interés cómico se encierra en las situaciones exageradas o inverosímiles, por ser dimanadas de causas también inauditas o imposibles [Colección: cxvii], y en que Cotarelo menciona al Conde de Clavijo, Juan de la Hoz y Mota, Antonio de Zamora, José de Cañizares, José Joaquín Benegasi, Diego de Torres y Villarroel, Juan Bautista Arroyo y Velasco, Juan de Agramont y Toledo, y comenzando la época por el actor y dramaturgo que ocupa nuestro trabajo, Francisco de Castro. Por su parte, Huerta Calvo, en su El teatro breve en la Edad de Oro, diferencia sólo dos periodos, después de la aparición de Quiñones de Benavente, tras la mención a la etapa inicial de Lope de Rueda y el capítulo dedicado a Cervantes y su especificidad. En el primero, que capitanea Calderón y donde se mencionan otros autores como Cáncer, Quirós, Solís, Monteser, Olmedo, Suárez de Deza, Juan Vélez, Armesto, León Merchante, Diamante, Villaviociosa, Avellaneda, Coelho y Moreto, definido por ser el momento en que más esplendor alcanza el género [Huerta Calvo, 2001: 41-46], y un periodo último en que aparecen nuestro Castro, Bances Candamo, Lanini, Zamora, Cañizares, Benegasi, que se pierde en el siglo XVIII, donde asistimos a la decadencia del género y posterior revitalización por autores dieciochescos como Ramón de la Cruz, como figura de mayor relevancia [Huerta Calvo, 2001: 46- 47]. La época en que escribe sus obras nuestro Farruco presenta “un entremés urbano, cada vez más apegado a la ridiculización de tipos y la sátira o el puro reflejo de las costumbres” [Huerta Calvo, 2003: 1494]. Así la evolución desde Cervantes a Calderón, momento en que es más habitual el “entremés madrileño” y costumbrista produce una serie de modificaciones en la forma y fondo del entremés, pues evoluciona aproximándose “cada vez más a la realidad a fuer de separarse de su espacio-tiempo ideal: el folklore y el Carnaval” [Huerta Calvo, 1983: 811]. El erotismo de Calderón aparece marcado por una “visión otoñal del discurso popular”, rebajando en mucho sus grados frente a Cervantes, del mismo modo en que la cervantina crítica a las obsesiones castizas aparece en Calderón como caricatura fácil y chiste negro [Huerta Calvo, 1983: 809-810], en la visión invernal de la época de Castro el erotismo no es sino una sentimentalidad fingida, puramente retórica, y la crítica concienciada difícilmente supera la sátira social. 126 Para afrontar el estudio de este momento histórico resulta también muy interesante recurrir a un estudio de Catalina Buezo, que nos indica cómo el entremés se “amojiganga”, cuando el progresivo uso del canto, el baile y la música, lo que supone dar entrada a lo parateatral, no se sitúa hacia el fin de la obra ni interrumpe continuamente su desarrollo, sino que la conforma. Lo extraescénico, constituido en su mayor parte por bailes populares y otras diversiones que se dan en la plaza pública, es el núcleo de la pieza, y llevarlas al tablado es el argumento de la misma [Buezo, 1989: 566]. Y nos será igualmente útil recuperar, al hilo de las anteriores menciones de autores, algunos análisis realizados a sus diferentes corpus dramáticos como el que realizan Rodríguez y Tordera sobre Calderón, precisando su especificidad a través de la presencia de tres estrategias argumentales: un personaje que elabora burlas y engaños, la presentación costumbrista de escenas y figuras, y la inversión paródica que toma como referente otras obras teatrales, así como indicando que la genialidad de Calderón como entremesista reside en no diferenciar radicalmente los subgéneros, posibilitando la influencia de unos en otros, y tres grandes ideas que son el descarte de argumentos insuficientes e ineficaces, primar lo literario sobre lo coreográfico y recuperar la simbología carnavalesca [Rodriguez, Tordera, 1983: 37-38, 45]; o los estudios sobre López de Armesto, Francisco de Avellaneda, Suárez de Deza, Luis Vélez de Guevara, Alonso de Olmedo y Antonio de Zamora que han venido apareciendo como tesis doctorales bajo la dirección de Javier Huerta Calvo. Recuperando los diferentes integrantes que integran el subgénero del entremés, observamos que de las treinta y ocho piezas que han llegado a nuestros días bajo la autoría de Francisco de Castro, si es preciso destacar el integrante hablado como característico del subgénero frente al cantado, tal como se nos indica en el esquema antes mencionado de Huerta Calvo [2001: 50], observaremos la ausencia de música y canto sólo en El cesto y el sacristán, Los burlados de carnestolendas, La fantasma, La burla del sombrero, La burla del labrador y El hechizo de los cueros, en tanto que presentan una canción con o sin baile al final las piezas La burla del figonero, La burla de la sortija, La burla de los títeres fingidos, El novio miserable, El garañón, Los negros, Los diablillos, Los cuatro toreadores, Los chirlos mirlos, Lo que son mujeres, La visita y pleito de la liebre, La nochebuena, La burla del talego, La casa de posadas, El destierro del hoyo, El enfermo y junta de médicos y La pastelería o burla de las cazuelas. Otros textos, como La boda y los violines, El vejete enamorado, El pésame de Medrano, El órgano y el mágico en sus dos partes, El mundinovo, El inglés hablador, El figurón, El estudiante marqués, ¿Quién masca ahí?, Los niños de la inclusa, Los gigantones, La casa puntual, Francisco, ¿qué tienes? y Pagar que le descalabren ofrecen un mayor número de versos cantados, desde la inclusión de algunas breves canciones a lo largo del texto, como ocurre en textos como Los niños de la inclusa y El pésame de Medrano, hasta piezas cuyo componente cantado adquiere relevancia suficiente como para 127 considerar su inclusión bajo el subtipo del entremés cantado, en el caso de obras como El órgano y el mágico. Asimismo, dentro de los diferentes paradigmas del entremés que nos ofrece Huerta Calvo, hallamos en la producción dramática de Castro entremeses de acción, con burlas clásicas como las que se ofrecen en La burla del labrador y La burla del sombrero, con la intención de hacerse con el dinero del bobo, y burlas amorosas que se nos ofrecen en textos como Francisco, ¿qué tienes?, Los chirlos mirlos, La boda y los violines, La burla de los títeres fingidos y El cesto y el sacristán. De situación pueden ser considerados gran parte de los entremeses de Farruco, en esa tónica de fin de siglo de la que hemos hablado en que prima el retrato de las costumbres, y así encontramos la prueba en textos tales como son El pésame de Medrano, El garañón, La Nochebuena, La casa de posadas y El hechizo de los cueros. Los entremeses de personaje se ven ejemplificados en textos, dentro del desfile de figuras, como El inglés hablador, quizá el que mejor representa el subtipo, además de La visita y pleito de la liebre, y El destierro del hoyo; o como entremeses de figurón con las piezas El novio miserable y El figurón. Las obras en que prima el componente del lenguaje, los entremeses de debate, no encuentran entre el teatro breve de Castro un ejemplo claro, pero sí que en algunos pasajes de sus textos es evidente la presencia del diálogo injurioso, como sucede al comienzo de La burla de la sortija, del mismo modo que la atención sobre las particularidades lingüísticas de los personajes son frecuentes en piezas como el mencionado El inglés hablador, con sus diferentes extranjeros, y siempre con la presencia del Gallego o la Gallega en textos tales como Los chirlos mirlos o El figurón. Por otra parte si como dijimos antes es preciso que el entremés otorgue más importancia al componente hablado que al espectacular, siguiendo de nuevo el esquema de Huerta Calvo, encontramos que algunas piezas presentan motivos literarios más propios de la mojiganga, más visuales y espectaculares, como son las obras que presentan figuras propias del desfile de este subgénero: El inglés hablador, Los niños de la inclusa, Los negros, Los gigantones, Los diablillos, y El reto; otras como La burla de los títeres fingidos y Los cuatro toreadores, que incorporan respectivamente el toreo y el torneo, La nochebuena, que presenta varios juegos de sociedad, El vejete enamorado, donde se representa una boda grotesca, El órgano y el mágico en sus dos partes, siendo tan importantes como veremos la magia y el aparato, que hace desaparecer y reaparecer personajes, y compone con todos ellos el artefacto del órgano humano, como sucede en El mundinovo, que presenta el ingenio que le da nombre, del mismo modo que ocurre en El figurón y La casa puntual. De este modo, observamos que Castro recupera dentro del entremés muchas figuras y motivos más propios del Carnaval, los mismos cuyo abandono, según Rodríguez y Tordera [1982: 128 36-37], supuso la fijación literaria del subgénero propiamente denominado entremés. Entendemos que dicha recuperación no corresponde a un intento de volver a los orígenes del subtipo, sino que se trata del efecto de la influencia de la mojiganga, que provoca la confusión entre las formas del teatro breve, producto posiblemente de la recuperación de lo espectacular y festivo en el teatro breve por parte de Calderón [Rodríguez y Tordera, 1983: 45], del intento de llevar a lo escénico la festividad externa a la escena [Buezo, 1989: 566]. Esto explica, de igual manera, que si la fijación del entremés supuso que su línea argumental presentara mayor coherencia frente a la propia de otros subtipos del teatro breve, de nuevo según Rodríguez y Tordera [1982: 36-37], en las piezas dramáticas de Francisco de Castro no encontremos en algunas ocasiones una acción única, sino la superposición de acciones dramáticas, como sucede en El cesto y el sacristán, El órgano y el mágico en sus dos partes, Los niños de la inclusa, Los chirlos mirlos, Lo que son mujeres, y La burla del labrador, que nuestro autor emplea para presentar otras líneas argumentales, en ocasiones muy poco conectadas a la línea principal, para otorgar mayor relevancia a un personaje - interpretamos que más que posiblemente el que fuera a ser interpretado por él mismo, como más tarde comentaremos- o para incorporar una escena cómica difícilmente relacionable con el argumento principal pero que Castro consideró interesante incorporar a su obra. El caso más evidente es el entremés de El reto, compuesto por una pantomima, un monólogo y un brevísimo diálogo que da paso a la danza final, ligados por el tema argumental pero siendo de forma clara piezas perfectamente independientes. Interesa observar cómo esa presencia de lo mímico parece - sólo parece- recuperar el primerísimo entremés, que en muchos casos se trataba de una burda y cortísima “acción cómica”, totalmente emparentada con los antiguos mimos, que debió mucho de su popularidad, propagación y modelación posterior a las procesiones de las fiestas públicas del Corpus. Injertado a trompicones en las farsas sacramentales del primer tercio del siglo XVI, fue perdiendo su inicial independencia a la vez que encontrando su lugar propio, con el correr de los años, tanto en las comedias como en los autos sacramentales [Granja, 1994: 162]. Las situaciones “exageradas e inverosímiles” de que se quejaba Cotarelo [Colección: cxvii] en los entremeses de la época en que nuestro actor alumbró sus textos son producto así de esta confusión entre subgéneros breves de que venimos hablando, y podemos rastrearlas en las composiciones de Castro, que teatraliza la vida, como es propio en su tiempo [Huerta Calvo, 2001: 92] a través de un filtro literario más propio de mojiganga que de entremés, y nos ofrece las distintas categorías de entremeses bañadas en muchas ocasiones de un “ánimo de mojiganga” del que hablaremos en el apartado dedicado a este subgénero. 129 B) La loa La loa, el subgénero del teatro breve con que se daba comienzo a la fiesta teatral, puede ser definida, como hace Huerta Calvo, con la propia función de esta forma del teatro breve: “prólogo o preludio que hacen antes de la representación” [Huerta Calvo, 2001: 50], más relevante de lo que pueda parecernos a primera vista un más o menos sencillo texto inicial, pues la loa, como pieza introductoria, tiene un papel funcional importante en el desarrollo del espectáculo global. No es únicamente una composición literaria independiente y como sobrepuesta a la comedia o al auto; por el contrario, se ha de considerar como uno de los elementos esenciales de los mecanismos de la representación. La loa, lo mismo que la comedia, se recita para ser oída y vista por lso espectadores a quienes se dirigen los cómicos [Flecniakoska, 1975: 51]. Flecniakoska señala cómo la pieza teatral introductoria no es un caso aislado de nuestra escena, pues “Plauto y Terencio la llaman Prologus, la Edad Media francesa Praescentor o Protócolo, los jesuitas Interpres o Prologus y los italianos Prologo” [Flecniakoska, 1975: 15]. Cotarelo, de manera semejante, busca el origen de la loa en Sófocles, Eurípides y Aristófanes, y Plauto y Terencio, con el Prologus latino, además de indicar el teatro italiano del XVI con su Prólogo, recogiendo la tradición del Argumento o Introito de nuestro teatro del XVI y destacando la importancia de Torres Naharro con múltiples ejemplos [Colección: vii-xv]. Lo mismo hace Huerta Calvo, que señala cómo, en la obra de Torres Naharro, que también toma de ejemplo, suele encargarse de la loa el personaje del pastor bobo, que se equipara así por su intervención al bufón cortesano, pues, como él, también podía faltar al respeto libremente al público de la corte [Huerta Calvo, 2001: 50]. No obstante, se tiene por primer ejemplo del subgénero la introducción en verso a la Égloga del Plácida y Victoriano de Encina (1513), según indica Flecniakoska [1975: 32], que al igual que Cotarelo señala la importancia de los prólogos italianos del XVI, en los que ya se pretende mover al espectador a la risa, dándose cita en los textos de nuestras primeras loas tanto las reminiscencias del prólogo italiano como el humor carnavalesco [Flecniakoska, 1975: 26-27]. La evolución del subgénero introductorio fue obligando a ser modificadas algunas de sus características, como la versificación, que abandona quintillas y coplas de pie quebrado por romances y redondillas -estas fundamentalmente para las dialogadas-, hasta el triunfo del concepto de loa para referirse a esta forma de teatro breve [Flecniakoska, 1975: 47], término que se impone gracias a su significado de alabanza [Colección: vi] y, aunque el concepto figura ya a mediados del XVI, junto a otras denominaciones [Plaza Carrero, 2008: 83-84], el concepto teórico o práctico de la loa definido como género literario no aparece en España nasta la primera mitad del siglo XVII. Anteriormente, la función introductoria recibió otras denominaciones, como introito, prólogo o argumento [Plaza Carrero, 2008: 82]. Es la aparición de Agustín de Rojas, y la publicación en 1604 de El viaje entretenido, con sus treinta y cuatro loas en verso y cuatro en prosa, el hecho que marca el esplendor del subgénero. 130 El autor, de quien Cotarelo nos ofrece una precisa biografía [Colección: xv-xviii], se nos presenta, si no como el padre, sí como el potenciador del subgénero, a través de su recopilación -a partir de la cual se generaliza el uso del término [Huerta Calvo, 2001: 51]-, compuesta para “facilitar, a los encargados de recitarlas en las demás compañías, textos seguros y comunes de que hacer uso en cualesquiera ocasión y lugar en que se hallasen” [Colección: xix]. Con él, en su tiempo, se transforma esta forma de la loa, pasando como hemos dicho su argumento de ser anticipo del propio argumento de lo que más tarde se representará a ser un mecanismo no sólo ya de alabanza, en todas sus formas posibles [Flecniakoska, 1975: 85-86], sino también de salutación, para conseguir el favor del público y pedir el importante silencio que se precisa durante la representación [Flecniakoska, 1975: 51-68; Huerta Calvo, 2001: 51], e incluso de vituperio cómico [Colección: vi]. La captatio benevolentiae tenía dos fines fundamentales: evitar la agresión a los integrantes de la compañía, y pedir perdón por los posibles errores del autor y los representantes, que “no dudaban en contabilizar todas las dificultades (económicas, climatológicas, de tramoya, etc) que hubieran sufrido los cómicos y alabar, a su vez, sus propias cualidades” [Plaza Carrero, 2008: 85]; sirviendo además la loa como forma de presentación y advertencia del argumento que se iba a desarrollar a continuación [Colección: vii]. Así, la loa se convierte en una pieza esencial en el entramado de la fiesta dramática, pese a su brevedad (habitualmente no sobrepasaba los doscientos cincuenta versos). Como umbral de la representación, cumplía, por una parte, la función de introducir la obra posterior y, por otra, establecía un contacto y un ambiente receptivo idóneos. Comenzaba el espectáculo con música y golpes en el tablado y, a continuación, seguía la loa [Plaza Carrero, 2008: 84]. De este modo, cuando la loa se ha convertido ya en una costumbre, se produjo un cambio en ellas que consistió en dejar a un lado las propias de cada obra y representar loas de otro tipo, que captasen la benevolencia del público ya ensalzando la ciudad o villa en que representaban, ya aludiendo a sucesos y cosas del momento o bien distrayendo su atención con historias, relatos de aventuras, chistes y otras novedades con que aderezaban una misma pieza cada día que se daba en escena, variando este aliciente para que fuese oída con más gusto [Colección: xv], recurriendo a la “erudición barata” para ofrecer relatos y retahílas de conceptos que amenizasen el texto [Flecniakoska, 1975: 87-99]. Con su cristalización, ya en el siglo XVII, la loa empieza a adquirir rasgos formales del entremés y el baile, y aparecen así las composiciones de Luis Quiñones de Benavente, en las que, si bien “siguen cumpliendo su finalidad básica mediante un tono burlesco y jocoso” [Plaza Carrero, 2008: 86], es notable señalar cómo, a partir de este autor, la loa dejará de alabar y vendrá a ser un verdadero entremés de presentación de compañía, con decorado propio, numerosas figuras y juegos escénicos. En la loa entremesada desaparece la humilde petición de silencio y de la benevolencia, mientras los juegos escénicos sustituyen la facilidad y donaire del que recitaba la loa [Flecniakoska, 1975: 129]. 131 Nace así la loa entremesada, con la presencia de varios personajes en lugar de el habitual monólogo, y de este modo encontramos ya en El viaje entretenido tres piezas en que aparece en escena más de un actor, y el género empieza una transformación final en que se confunde con la forma entremés, bajo unos parámetros muy propios, siendo un ejemplo esta loa que nos ocupa de la importante relación entre público y representantes, prueba de una relevante dimensión social del subgénero [Flecniakoska, 1975: 10]. En cuanto a los diferentes tipos de loa, señala Cotarelo la diferenciación de los Prólogos según la teoría literaria de la época, para pasar a diferenciar varios tipos de loas posteriores a la figura de Agustín de Rojas según el tema tratado en cada una, ofreciendo, como suele, numerosos ejemplos de cada una de ellas [Colección: xxiii-liii], que sigue Huerta Calvo [2001: 52-59]. Así encontraremos loas sacramentales, junto a los autos, que evolucionan desde la comicidad hacia el didactismo de Calderón [Colección: xxiv-xxx; Huerta Calvo, 2001: 53-54], loas a Jesucristo, la Virgen y los Santos, relacionadas con las representaciones teatrales en conventos y fiestas especialmente indicadas como la Navidad [Colección: xxx-xxxii; Huerta Calvo, 2001: 54-55], loas para fiestas reales [Colección: xxxii-xl; Huerta Calvo, 2001: 55], loas para casas particulares, como las anteriores, pero sin la presencia de los reyes como público y destinatario [Colección: xl-xliv; Huerta Calvo, 2001: 56], y loas de presentación de compañías, interesantísimas para analizar el mundo de los representantes, pues con ellas se presentaban los actores en escena y llegaba a explicarse qué personaje desarrollaría cada uno [Colección: xliv-liii; Huerta Calvo, 2001: 56-59]. Aunque entre la obra de Francisco de Castro no encontramos ninguna pieza que se autodenomine como loa, sí nos es posible encuadrar en este subgénero la primera parte de la Introducción para la comedia que se hizo a los años del excelentísmo señor Conde de Salvatierra, pieza singular que se nos ofrece dividida en tres partes. Al diferenciarlas encontramos que tan sólo la primera puede ser entendida expresamente como loa o introducción, quedando ya claro que ambos conceptos son sinónimos y no diferencian subgéneros [Palacios Fernández, 1998: 225], en que asistimos al diálogo entre los criados del Conde de Salvatierra, uno de los cuales, don Domingo, no quiere dar comienzo a la obra y son los demás los que tratan de convencerle, hasta que aparece una voz, la Fortuna, que lo convence; voz que vuelve a ofrecer el título de la comedia cuando don Domingo vuelve a poner la objección de no haber seleccionado la pieza. Observamos de este modo en esta introducción de Castro una forma de loa que presenta el motivo típico de los difíciles preparativos de una obra antes de su comienzo. El resto de la Introducción de Castro no son sino otras dos piezas, introducciones también y puramente mímicas, con una voz que canta o recita desde dentro, para un sarao y torneo y una fiesta de matachines. 132 C) El baile A la hora tratar el subgénero del baile, es preciso en primer lugar precisar conceptualmente a qué nos referimos con el propio término de “baile”, ya que son varios sus significados y es preciso diferenciarlos para afrontar su estudio como forma del teatro breve. En una primera definición, entendemos baile, en su sentido habitual, como casi sinónimo de danza [Merino Quijano, 1981: I147-I153], y de ésta nacerá, como veremos, el subgénero del teatro breve al que nos enfrentamos, con la incorporación de la danza al teatro, ya estudiada por Cotarelo, que diferencia además danzas aristocráticas y populares, siendo estas últimas las que desembarcarán en la escena [Colección: clxvii-clxxxii]. El autor, además, nos ofrece una primera definición del baile, como obra teatral, que sigue Huerta Calvo [2001: 59]: El baile, como género dramático, es un intermedio literario en el que además entran como elementos principales la música, el canto y, sobre todo, el baile, propiamente dicho, o saltación, que le dio nombre. Puede ser monólogo o dialogado como el entremés, pero siempre es más corto, y la letra, acomodada para el canto, unas veces constituye todo el intermedio y otras sólo una parte. Había, pues, bailes todos cantados y otros en parte hablados, que se llamaban entremesados. Aparte de lo literario, que, como es de suponer, constituye hoy para nosotros lo más importante de este drama tan completo y agradable, se componía de una parte de música y canto, que no era esencial, sirviendo tan solamente para graduar y hacer más bello el ejercicio mímico, o sea el verdadero baile [Colección: clxiv]. No obstante la gran información que nos aporta, y que más adelante recuperaremos, pretendemos una definición más precisa, que encontramos en el magnífico estudio de Merino Quijano, que ofrece primero la del Larousse: composición dramática muy breve que combinando la letra, la música y la mímica, se representaba, durante el siglo de Oro, entre la 1ª y 2ª jornada de una comedia. Generalmente la letra de estos bailes consistía en un romance, solo o acabado en un estribillo, como en la Chacona y el baile del “Ay ay ay” o en unas coplas en zéjeles, como en la “zarabanda” [Merino Quijano, 1981: I133], para aportar entonces una definición propia, más precisa y que resulta más útil a la hora de afrontar nuestro trabajo, que seguirán Rodríguez y Tordera [1983: 53]: cualquier intermedio teatral que tenga como motor y fin, como núcleo giratorio, el caminar hacia las mudanzas, bien sea introduciendo “bailes” o “danzas” (aristocráticas o populares) -con sus tonos y músicas correspondientes- formando todo ello un argumento desarrollado por unos personajes, o bien introduciendo otros tonos y músicas creados expresamente, dando así vida juntamente con la letra argumental a una acción consistente, autónoma y dramática [Merino Quijano, 1981: I156]. De este modo, apreciamos que el baile dramático se compone evidentemente de un baile, pero necesita también de una acción que vaya más allá de la música, siendo posible diferenciar entre “baile narrado” y “baile dramático” [Merino Quijano, 1981: I157], dependiendo de si dicha acción se basa en 133 el desarrollo dramático solamente del cantable del baile -incipiente baile dramático- o el desarrollo argumental de un asunto cualquiera, tipo entremés, al que se le incluye o puede incluir la letra cantable de cualquier baile. Y esto sería la madurez y consolidación [Merino Quijano, 1981: I158]. Rodríguez y Tordera, en cuanto al baile narrado, en cambio, prefieren considearlo también como una forma del baile dramático, si bien adecuándose el texto a las exigencias del importante componente coreográfico, pues afirman que los casos de bailes de Calderón, el autor que emplean como referencia en su estudio, no pueden cumplir todas las exigencias que impone Merino Quijano [Rodríguez, Tordera, 1983: 53-54], poniendo como ejemplo la comparación entre los calderonianos entremés y baile de La plazuela de Santa Cruz. A este respecto, creemos que con mejor intuición crítica, Huerta Calvo analiza la conversión del poema bailado de Marizápalos en un baile dramático, sin detenerse en la diferenciación entre uno y otro género, que quizá no sea tan necesaria [Huerta Calvo, 2001: 65]. Para la existencia de un baile dramático, Merino Quijano exige, por último, como imprescindible la presencia de personajes dramáticos, en “conjunción dramática y vital” con el baile [Merino Quijano, 1981: I158]. La falta de esa unión “inclinaría a la pieza o bien al terreno del entremés o bien al de cualquier cantable bailado” [Merino Quijano, 1981: I158-I159]. Como mencionamos ya al comenzar este capítulo, mientras Huerta Calvo anota tres componentes fundamentales del teatro breve, recitado, cantado y espectacular [Huerta Calvo, 2001: 50], para Merino Quijano, a quien siguen en este punto Rodríguez y Tordera [Rodríguez, Tordera, 1983: 53], son cuatro los integrantes analizables en el subgénero del baile: el hablado, musical, cantado y bailado, o la recitacion, la música, el canto y el baile [Merino Quijano, 1981: I175]. En cuanto al integrante hablado Merino Quijano asegura que aparece al menos en el 80% de las piezas, variable en su cuantía, sin que tradicionalmente se le haya dado importancia, en forma de monólogo y más frecuentemente de diálogo. Diferencia el autor el baile entremesado, donde existe el baile unido a la parte hablada, siendo éstos el 80%, como afirmaba, de entremés bailado, el que presenta el baile sólo al final de la pieza -discrepando así con Cotarelo en diversas ocasiones, como por ejemplo sobre el subgénero de El pregonero, de Juan Vélez, que Merino Quijano define como entremés bailado- [Merino Quijano, 1981: I175-I177]. Resulta así que cuando la parte hablada se integra con el canto y el baile, entrelazándose a lo largo de toda la pieza, en unidad armónica y constitutiva, desarrollando al mismo tiempo una acción argumental y con personajes dramáticos, la pieza cobra plenitud estructural como género [Merino Quijano, 1981: I177]. El componente musical por su parte se une en casi todas las ocasiones al componente del canto y no presenta independencia, adecuándose al movimiento, presentando variedad de estilos, y apareciendo en escena al principio de la pieza o acompañando la salida de los personajes, presentado en el dramatis personae bajo el concepto Músicos, o entre una aparición y la siguiente, así como puntualmente, con mayor o menor presencia dramática, sin que pueda precisarse el 134 número de músicos que intervienen, siendo habitual que no se mencione en ninguna parte del texto la aparición de la música [Merino Quijano, 1981: I177-I182]. El integrante cantado se nos presenta como un elemento fundamental del baile, que aparece en cualquier parte de la obra, independiente de la parte bailada, con grandes problemas en ocasiones para precisarse dónde exactamente podemos encontrar la parte cantada, a falta de acotaciones, y siendo posible que la letra la canten tanto los personajes dramáticos como los músicos, y es prácticamente seguro que en los bailes donde se danza a lo largo de toda la pieza son siempre cantados en su totalidad, si bien son pocos los bailes todo cantados [Merino Quijano, 1981: I182- I185]. Por último, el componente de la danza, el integrante bailado, resulta fundamental también, y aparece con mudanzas pausadas, a no ser que el género del baile exija más movimiento. Como el canto, puede aparecer en cualquier parte del texto, siendo frecuente encontrarlo al principio, a la mitad y al fin, y habitual hallar que se pide expresamente en el texto, siendo poco frecuentes los bailes todo bailados. La letra en ocasiones se adecua al movimiento, si bien no se subordinan. Hay varios modos de bailes: acompañados de música, de música y canto o sólo de canto, y pueden corresponderse con danzas populares o cortesanas, cantos populares o cualquier parte cantada, como la seguidilla. El autor anota que suele ser frecuente la ausencia de acotaciones, si bien a través del texto es posible entender la naturaleza de los movimientos, sin que sea tampoco posible precisar exactamente cuántas personas bailan en escena, y sucede que una misma pieza puede corresponderse con distintos movimientos en diferentes copias [Merino Quijano, 1981: I185-I195]. En resumen, estos cuatro integrantes deben aparecer, según exigen Merino Quijano [1981: I195-198] -pero critican por excesivo Rodríguez y Tordera [1983: 53-54]-, en un perfecto equilibrio, como anteriormente dijimos, para identificarse de forma más precisa el subgénero del baile, con las consideraciones que hacen variar esta forma del teatro breve según la época en que nos encontremos. A modo de conclusión, como indicaciones fundamentales en torno al subgénero del baile, señalamos junto a Catalina Buezo que el baile dramático se apoya más en la espectacularidad que en la comicidad, más en los signos escénicos dirigidos a la vista y el oído (evoluciones del baile, adecuación al ritmo musical, cantabilidad de la melodía) que en los aspectos verbales (la frecuente comicidad entremesil basada en los juegos de palabras, insultos, maldiciones y pullas; los disparates adrede de las mojigangas o la marginalidad social y lingüística de la jácara) [Buezo, 2008d: 91]. En cuanto a los antecedentes y orígenes del baile dramático, Huerta Calvo sigue a Cotarelo señalando la importancia de la Danza de la muerte, y la diferenciación entre danzas nobles y populares, siendo estas últimas las que se introducen en el teatro [Huerta Calvo, 2001: 59], añadiendo su “estructura parecida a la de las danzas macabras y también a la revista de vicios y manías que era tópica desde la aparición a fines del siglo XV de la Stultifera Navis, de Sebastian 135 Brant”, con la importante inclusión de los locos [Huerta Calvo, 2001: 61], e indica cómo, por su relación con lo grotesco y lo moralmente reprobable, su carácter “licencioso y procaz” [Huerta Calvo, 2001: 60], “los bailes fueron eliminándose de las comedias y refugiándose en los entremeses”, para terminarlos, o de manera independiente, como un intermedio con identidad propia [Huerta Calvo, 2001: 62]. Así, además, como señala Catalina Buezo, la intolerancia de moralistas y teólogos, por tratarse de una práctica social (la danza) muy extendida contraria a la honestidad y decencia, provocó que zarabandas, villanos, chaconas, zapateados y pavanas se eliminaran de las comedias y se permitieran en los entremeses [Buezo, 2008d: 87]. Como antecedentes, igualmente, Merino Quijano señala las danzas de las celebraciones religiosas, nacidas de la mezcla de danzas cortesanas y populares, entre las que puede destacarse el Canto de la Sibila, muy representado hasta finales del siglo XVI y que era ejecutado en la nochebuena; las historias, con un músico que canta y la representación paralela de los hechos mediante la mímica por una serie de personajes; las danzas habladas; y la propia incorporación del fenómeno del baile al teatro en todas sus formas [Merino Quijano, 1981: I159-I162], siendo su presencia en el entremés, según Merino Quijano, la más relevante [Merino Quijano, 1981: I163], diferenciando la presencia del baile en “adventicio”, como mero pretexto para la conclusión de la obra, u “orgánico”, como parte consustancial de ella, donde el autor encuentre el origen del baile dramático, afirmando en el entremés el origen del baile y la posibilidad de considerar éste una subforma del entremés, cosa probable para Merino Quijano en que muchas piezas dramáticas aparecen presentadas indistintamente como entremeses, bailes o entremeses cantados [Merino Quijano, 1981: I165]. Una postura cercana a la de Asensio, para quien el subgénero nace gracias a la penetración del baile con letra para cantar. Estos cantables, al principio desligados o ligados arbitrariamente al contexto, se deslizan en el cuerpo de la acción, acabando por engendrar un género híbrido: el baile entremesado o el entremés cantado en que brillará Quiñones de Benavente [Asensio, 1965: 76], que aparece en primer término en Cotarelo, que defiende el nacimiento del género de la pluma de Benavente [Colección: clxxxiii]. Son tres las épocas fundamentales que podemos diferenciar en la evolución de los bailes dramaticos, que ofrece Merino Quijano y que sigue Huerta Calvo [2001: 62]. El primero sitúa el nacimiento del baile dramático en 1616, fecha de los primeros impresos, si bien comenta que ya antes se diferenciaba entre comedias, bailes y entremeses [Merino Quijano, 1981: I167]. De esta suerte, justo cuando el entremés llega a su transformación definitiva y ha de regenerarse, se consolida el final en baile y comienza la andadura del baile como un género en constante evolución que a mediados de siglo estaba en pleno auge, un tipo de intermedio situado entre la segunda y tercera jornadas de la comedia [Buezo, 2008d: 89]. 136 Merino Quijano, junto a la práctica totalidad de la crítica, ofrece a Quiñones de Benavente como el primero en desarrollar la forma totalmente, para citar a Cáncer a mitad de siglo como autor que confirma la omnipresencia del género [Merino Quijano, 1981: I167]. De igual manera Huerta Calvo anota la creación del “entremés cantado” por Quiñones de Benavente, que equipara al baile entremesado, y que supone la intromisión de la forma del entremés en el subgénero del baile; con rasgos básicos como la brevedad, la variedad de la métrica, y la temática de sátira moral mediante la alegoría [Huerta Calvo, 2001: 63]. Huerta defiende a continuación que, en tanto que el entremés “va orientando sus asuntos hacia la pintura de costumbres, el baile va derivando hacia una estética más abstracta y fantástica, sin abandonar la intención crítica” primando así la alegoría como tema central del baile, en oposición al entremés [Huerta Calvo, 2001: 63]. Por último nos encontramos a finales del siglo XVII, cuando, según Merino Quijano, el público pedía que se prescindiese de la letra y que solamente hubiese música y baile [...] debido a la influencia francesa que introduce también en ellos (los bailes) sus danzas y movimientos típicos: contradanzas, minués. La influencia italiana se da sobre todo en el siglo XVIII [Merino Quijano, 1981: I168]; tal como señala también Huerta Calvo indicando que este declive del baile dramático va asociado a la importación de los hábitos franceses, a consecuencia del matrimonio de María Teresa de Austria y Luis XIV de Francia, tanto en lo que se refiere al teatro como a las danzas, cuyo repertorio se ve aumentado a base de saraos, contradanzas y minués [Huerta Calvo, 2001: 66]. Es en ésta última época en la que nuestro autor escribe las cinco piezas que de él conservamos bajo la denominación de baile: El Amor buhonero, El Amor sastre, El dengue, El juego del magíster y La gallegada. Recordando el requisito de Merino Quijano sobre el equilibrio entre los componentes hablado, cantado, musical y bailado, así como de la interdependencia necesaria para poder considerar a cualquier pieza baile propiamente dicho o no, veremos ahora cómo se adecuan los bailes de Castro al modelo establecido por la crítica. En primer lugar, tanto El Amor sastre como El Amor buhonero, por ser tan semejantes, pueden analizarse conjuntamente. En ambos encontramos un desfile de figuras, con un personaje alegórico, el Amor, que ejerce como juez de usos y costumbres del resto de los personajes. Apreciamos también que en los dos no toda la pieza es cantada, sino que la canción aparece especialmente cuando el Amor expresa su juicio, así como al presentarse. En El Amor buhonero encontramos al Amor con un estribillo (vv. 54-60, 110-111, 182), que no se nos presenta en El Amor sastre, y hallamos en ambos que la danza, el baile propiamente dicho, no aparece sino al final, con un “minué” (v. 195] con dos “mudanzas” y “por de fuera” en El Amor sastre (vv. 198- 209) y una danza por títulos de comedias en El Amor buhonero (vv. 260-289). Por la presencia de danza sólo al final, que haya partes cantadas, que en El Amor buhonero aparezca un estribillo, y que 137 la acción se apoye en un desfile de figuras encontramos que, en estos dos casos, el baile toma elementos no sólo de la forma clásica del entremés sino también de la mojiganga. En El dengue, por su parte, encontramos el tema de discusión y reconciliación amorosa, con un toque de ambiente pastoril grotesco -pues el nombre del hombre, Anfriso, recuerda a la tradición de pastores, si bien el de la mujer, Menga, nos hace pensar en el personaje grotesco de la Gallega- como dijimos apropiado para las piezas de finales del siglo XVII; que se cante parcialmente, con grandes monólogos cantados de los protagonistas (vv. 21-72 y 73-99), de las mujeres (vv. 100-129], cantos ocasionales posteriores y breves, y la danza que sólo se manifiesta claramente al fin, con un baile de zagales durante el canto a cuatro voces con que se da fin a la pieza. Cotarelo no obstante considera que este texto “es todo él cantado, y la parte bailada, que no se indica, iría interpolada en los descansos de cada estrofa” [Colección: ccii], sin que argumente en qué fundamenta su juicio. En este caso puede que El dengue sea el baile de Castro más cercano a lo que, ya a fines del XVII, pudo considerarse, en puridad, un baile. En cuanto a El juego del magíster, ya Cotarelo nos anuncia que “es entremesado, pero no tiene asunto”, añadiendo que “en todo esto se ve la grande y nueva influencia italiana”[Colección: ccii], al describir los sucesos de este baile. Con grandes partes habladas, salvo por el comienzo cantado, las canciones, a voluntad de las actrices, intercaladas en el recitado, y el final cantado con estribillo, en que suponemos baile igual que anteriormente aparece una danza de negros, casi podríamos afirmar que, más que un baile entremesado nos encontramos frente a un entremés de situación influenciado por la mojiganga, por el desfile de tipos grotescos y la inclusión del juego del magíster, que por su desarrollo en escena, consistente en el cambio de trajes, recuerda mucho al disfraz de mojiganga. Por último, el caso de La gallegada llama la atención por su brevedad y absoluta falta de argumento. Cotarelo, con el habitual gusto por el teatro de Castro, lo denomina “capricho incoherente” [Colección: ccii]. Casi totalmente cantado, y más breve que el resto de los bailes -con 97 versos frente a los 289 de El Amor buhonero, los 209 de El Amor sastre, los 203 de El dengue y los 241 de El juego del magíster, sin más argumento que la canción de los gallegos y sus amores y gusto por la gaita, podríamos encontrar aquí, por el ambiente pastoril pasado por lo grotesco una forma de bailete, más breve y cortesano. De este modo, Castro nos presenta como baile una forma de teatro breve que tiene poco que ver con el paradigma del subgénero, y en la que caben piezas de características muy diferentes. Todos entremesados, salvo La gallegada -que, como dijimos, encaja mejor en el modelo del bailete-, sólo dos de contenido alegórico, El Amor buhonero y El Amor sastre, un baile que es casi 138 un entremés, El juego del magíster, y una pieza más cercana al estereotipo, El dengue, siempre que presumamos que existe baile donde indicaba Cotarelo. D) La mojiganga Catalina Buezo, en su estudio de una de las más interesantes formas del teatro breve, tras realizar un análisis de la etimología y acepciones del término, así como de sus derivados, descontenta con las definiciones de DRAE como fiesta pública u “obrilla dramática”, y con las que ofrece Corominas, que la explica en su tercera acepción como texto dramático, antes de ofrecer el significado de la mascarada carnavalesca y tras presentarla como posible compañía teatral de nuevo o diez actores y como el conocido sentido del portador de la vejiga hinchada [Buezo, 1993a: 2-16]; define la mojiganga como un texto breve en verso, de carácter cómico-burlesco y musical para fin de fiesta, con predominio de la confusión y el disparate deliberados explicable por su raigambre esencialmente carnavalesca [Buezo, 1993a: 22]. El término mojiganga -que no se empleó como etiqueta de subgénero breve hasta después de 1640, una vez ya estaba definido como forma [Buezo, 1993a: 99]- encuentra su origen, para Cotarelo, dejando a un lado la indicación que ofrece Autoridades, que hace nacer el vocablo de mojigato, en las voces bojiganga o boxiganga, ofreciendo las acepciones de compañía dramática -a través de Agustín de Rojas en El viaje entretenido-; de vestido carnavalesco, como se ofrece en El Quijote [II, XI]; y finalmente de mascarada grotesca, de la que ofrece varios ejemplos [Colección: ccxci-ccxcii]. Rodríguez y Tordera, defendiendo el origen carnavalesco del espectáculo, comentan la relación de esa bojiganga o boxiganga con la voxiga o vejiga, esto es, el “instrumento construido con un palo y unas vejigas [...] relacionado con la costumbre carnavalesca de colgar a la cola de perros y gatos mazas, vejigas, cuernos, botes, etc” [Rodríguez, Tordera, 1983: 60]. Huerta Calvo, tras el estudio de Buezo [1993a: 1-14], precisa un poco más, y relaciona la boxiganga con “bojigón, alteración de vejigón, luego mojigón, un tipo de máscara que llevaba unas vejigas atadas a un palo, que le servían para sacudir a quienes contemplaban los festejos carnavalescos” [Huerta Calvo, 2001: 73]. Ahí, en el Carnaval, hemos de encontrar los antecedentes de la mojiganga, como evidencian en ocasiones los propios textos de esta forma de teatro breve [Rodríguez, Tordera, 1983: 58-59]. Como es sabido, antes de que la mojiganga dramática ocupara los escenarios existió la mojiganga parateatral, la comparsa de enmascarados con argumento, que se realizó en especios públicos o privados, tanto abiertos como cerrados, con variantes entre mojigangas de autoridades y de la nobleza, gremiales, eclesiásticas, estudiantiles, populares y urbanas [Buezo, 1993a: 69], a las que 139 Catalina Buezo dedica todo un capítulo en su estudio [Buezo, 1993a: 33-71], no obstante las primeras mojigangas no proceden de estas sino de otra clase de comparsas, danzas burlescas “habladas”, mímicas, denominadas “historias” o “reinados”. Aparecen en Carnaval y formando parte del lado profano del Corpus, es decir, el subtipo más cortesano y palaciego de la mojiganga dramática se documenta en la fiesta pública [Buezo, 1993a: 87]. De mojigangas callejeras y realizadas en recintos palaciegos nos presenta varios ejemplos Huerta Calvo [2001: 74-75], indicándonos que “la mojiganga teatral tenía la obligación de rememorar a los espectadores los aspectos plástico-visuales que acostumbraba a ver en estas mascaradas y en las comparsas callejeras” [Huerta Calvo, 2001: 75]. En resumen, bien puede decirse que la mojiganga dramática tiene su origen en el universo del Carnaval, si bien ya la fiesta de la comparsa fue adquiriendo argumento, en paralelo a las comparsas sin él, y esa festividad callejera llega, amalgamada, a las tablas. Así, para precisar la naturaleza de la mojiganga, es preciso tener en cuenta la íntima relación que la une al Carnaval y, de este modo, en palabras de Rodríguez y Tordera, el género teatral “mojiganga” es una forma dramática en la que cristaliza por estilización, y según los procesos estéticos según los cuales un hecho cotidiano se transforma en obra artística, el fenómeno más amplio de la actividad popular carnavalesca. En otras palabras, que la mojiganga teatral puede ser estudiada como un modelo del carnaval o al menos como un simulacro y reelaboración del mismo, con límites precisos e intenciones detectables, si bien, como siempre ocurre entre historia y literatura, no se puede establecer nunca un simplista y mecánico sistema de correspondencias entre uno y otro campo [Rodríguez, Tordera, 1983: 59]. Partiendo de esto Buezo se plantea si, como suele, la mojiganga debe interpretarse como una variante del entremés, también de origen carnavalesco: nos preguntamos por qué no puede replantearse el punto anterior (el entremés como origen de la mojiganga) de la manera siguiente: la mojiganga o entremés callejero es la unidad básica - entendiendo por tal “originaria”- del teatro breve, que se presenta de forma estilizada como entremés y de manera más directa, recogiendo en una suerte de “simulacro” del Carnaval la actividad popular de esta época, como mojiganga dramática [Buezo, 1993a: 119-120]. Argumenta la hipótesis, que consideramos totalmente acertada, en que al entremés lo “contaminó” su cercanía con la comedia haciéndose su argumento más organizado, cosa que no sucedió con la mojiganga, y así “la sobriedad en cuanto a coreografía y escenificación se pueden explicar por influjo de la comedia que comprime el entremés en tiempo [brevedad] y espacio” [Buezo, 1993a: 121]; y puesto que de ambos puede rastrearse el mismo origen en grupos de figuras que imitan escenas sacras o profanas, concluye afirmando que entremés y mojiganga eran o muy similares o el mismo espectáculo festivo, pero la fijación literaria del primero supuso la reducción de algunos elementos paraverbales. El entremés sufrió una estilización por su carácter de “añadido” o “intermedio” -lo que motivó su nombre-, mientras la mojiganga continuó existiendo en la fiesta pública [Buezo, 1993a: 122]; 140 añadiendo que el resto de subgéneros también se acaban entremesando, y que la mojiganga no sólo lo hace por seguir al entremés, “sino porque el paso del tablado a la escritura necesariamente fomentaba más la letra que lo coreográfico” [Buezo, 1993a: 123], para redefinir así la concepción de “unidad básica del teatro breve” del entremés, negando la posibilidad de que lo sea en cuanto a origen del resto de piezas, sino como modelo estructural de los géneros relacionados, modelo que compartiría con la propia mojiganga, diferenciándose sólo en el componente más o menos literario y más o menos coreográfico hasta que, como dijimos, la mojiganga se entremesa y ambos géneros acaban por identificarse [Buezo, 1993a: 123]. En esta misma línea, Rodríguez y Tordera afirman que los dos rasgos fundamentales que para ellos definen el teatro breve, su brevedad y su función de entretenimiento, se encuentran especialmente en la forma de la mojiganga, y hacen de ella un “prototipo” del teatro breve [Rodríguez, Tordera, 1983: 62]; si bien resultan mucho más interesante una reflexión que nos ofrecen sobre la verdadera naturaleza de la mojiganga, defendiendo que la mojiganga teatral es el lugar escénico y literario en el que se explicitan de manera abrumadora los rasgos definitorios del género “obra corta” [...] de tal manera que podemos detectar una “dimensión de mojiganga” que si bien se da, como es obvio, en este subgénero de manera especial, reaparece con un curioso efecto retroactivo en el resto de subgéneros, esto es, en la jácara, el entremés, etc., confirmando otra vez la dificultad de delimitación de fronteras en el corpus de la obra corta del Barroco [Rodríguez, Tordera, 1983: 59]. Dicha mención a la “dimensión” de la mojiganga la menciona también Catalina Buezo, que nos indica cómo sólo el entendimiento de la dimensión “mojiganga” o carnavalesca, presente en el entremés, en la jácara, en la loa y en la propia mojiganga dramática, permite comprender y reinterpretar todo el teatro breve. Puesto que la constante presencia de lo carnavalesco en el entremés remite directamente a la mojiganga, es aceptable argumentar que es en el entremés callejero o mojiganga pública -que proporciona al entremés dramático la estructura de desfile, los motivos y personajes, entre otros- donde se encuentra la unidad básica o célula inicial del teatro, cuyos orígenes se pierden con los de la Historia [Buezo, 2008f: 109]. Vemos así cómo, en resumen, la poética de la mojiganga puede estar definida por su propia esencia y origen, el Carnaval, y tratarse de este modo de una forma de teatro breve que supere a las propias formas; cómo sería posible que denominásemos mojiganga al espectáculo teatral breve que nos ocupa, de forma precisa, pero también a todo el ambiente carnavalesco que se manifiesta en el teatro breve, por tener todo él su origen en el propio Carnaval, estilizado primero en el entremés, por influencia y exigencia de la teatralidad, y más tarde también encorsetado en el resto de formas breves, como sucede con la propia mojiganga dramática. No obstante, si queremos entender más precisamente la morfología de la mojiganga, respecto a ella Rodríguez y Tordera diferencian cuatro paradigmas que la definen: la corporalidad, donde todo lo referido al cuerpo y sus placeres -y aspectos desagradables- adquiere absoluta relevancia; la naturaleza, a través de la “animación de lo inanimado”; la transformación, 141 modificando las penas en alegrías; y la suspensión del tiempo, que carece de relevancia y se ve detenido por estribillos y bailes que no hacen avanzar la acción [Rodríguez, Tordera, 1983: 63-66]. Huerta Calvo anota como rasgos fundamentales el tono burlesco, la presencia de trajes y disfraces, la música y la coreografía [Huerta Calvo, 2001: 73-74], mientras que, para Catalina Buezo, es lo grotesco y su potenciación en la pieza breve, en suma, lo que define la mojiganga, y así analiza ese factor de lo grotesco como rasgo generalizado de la época [Buezo, 1993a: 141-142]. Por eso Buezo afirma, y volvemos así a la idea de la “dimensión”, que mojiganga puede ser cualquier forma teatral en que sea prioritaria la visión degradada, grotesca, de la realidad, incluyendo también la parodia literaria, resultando así “un género morfológicamente abierto, difícil de sistematizar” [Buezo, 1993a: 154]. Por eso, llevar a cabo una clasificación de la tipología de la mojiganga resulta complicado. La misma Catalina Buezo nos dice que, de acuerdo con las funciones de los personajes, se pueden delimitar los subtipos de la boda burlesca, de la sortija o del torneo bufo, y el subtipo formado por aquellas obras que se estructuran como una escenificación de la mojiganga, entendiendo ésta en su sentido social y festivo [Buezo, 1993a: 154], haciendo notar así la importancia de los personajes para el estudio de la mojiganga [Buezo, 1993a: 146], personajes que luego analizaremos; y remite a la clasificación de Tordera [Buezo, 1993a: 146-154, para añadir, en otro lugar, una clasificación de la mojiganga dependiente de la fiesta teatral a que se adscribe, sacramental, palaciega, burlesca y navideña [Buezo, 2008f: 105]. Importantes resultan así los núcleos temáticos que aparecen según la época del año en que se realiza la representación [Buezo, 1993a: 159], de igual manera que el análisis de los componentes, hablado, musical, cantado y bailado de los que hemos venido hablando [Buezo, 1993a: 156-159]. Con la llegada de la mojiganga al ámbito de lo escénico, la fiesta se transforma, se adecua a las necesidades de la representación y, como indica Buezo, si el entremés sufrió una estilización, una disminucion de sus elementos paraverbales a causa de su fijación literaria como “intermedio”, la incorporación de la mojiganga a las tablas pasó por un proceso semejante. De este modo, la reducción de lo paraverbal a un estribillo que se intercalana en la pieza o a un baile final deliberadamente desordenado fue acercando más las mojigangas a los entremeses, y si en principio la mojiganga es un baile burlesco que se vincula al “entremés cantado” o “baile representado” (recordemos que la representación podía acabar con un segundo sainete). De ahí que algunas piezas se editen, dependiendo del impresor, como mojigangas o como entremeses [Buezo, 2008f: 103-104]. Así, el nacimiento de la mojiganga dramática lo halla Buezo en la mezcla entre géneros que llevó a cabo Quiñones de Benavente [Buezo, 1993a: 95], si bien Asensio admite como primer caso de mojiganga dramática el entremés Los refranes del viejo celoso, que por ello y por su posible atribución a Quevedo estudia Buezo [1993a: 91-95], pues “anticipa los rasgos que esta subespecie del entremés afirmaría luego: el dislocar la atención de la lógica de la historia hacia la sorpresa y visualidad, hacia las máscaras extrañas” [Asensio, 1965: 228]. 142 Esta confusión entre los géneros de Quiñones de Benavente resulta, como hemos venido diciendo, clave para entender la evolución de las formas breves. De la relación entre baile y mojiganga nos habla Catalina Buezo indicando que, si bien ambos se incorporan a la escena desde lo parateatral, difieren en el tono burlesco de la letra, la música de bulla, lo deliberadamente desordenado del baile, y el carácter exótico y grotesco de los dramatis personae. Como en el caso del baile, donde conforman la estructura de tal la suma de baile y personajes dramáticos, en la mojiganga teatral ha de haber mojiganga callejera y dramatis personae. Se asemeja al baile también en que, como éste, es la mojiganga una derivación del entremés y cuena asimismo entre sus precedentes las danzas habladas y el gusto del pueblo por el baile [Buezo, 1993a: 156]. Resultaría, así, aplicable también al baile la apreciación que hace Buezo sobre el cambio de paradigma de Renacimiento a Barroco en la fiesta y su representación, que evoluciona de “abierta a la fiesta cerrada, entendiendo este paso no sólo en un sentido material -ejecutándose las fiestas en interiores- sino también cultural, aumentando su grado de artificio y complejidad” [Buezo, 1993a: 145]. También es relacionable la mojiganga con las loas, que, por su parte, se asimilan a los bailes entremesados; por entonces el baile entremesado en boga es la mojiganga, que consigue el estatuto de género independiente; loas y mojigangas tienen funciones y características semejantes. De ello se desprende que presumiblemente la mojiganga dramática recogiera las funciones de la decadente loa, género que se asimila con Quiñones de Benavente al entremés y más tarde al baile teatral. [...] De ahí que (la loa) acabe o confluyendo con el entremés o con otros géneros escénicos con conflicto dramático que de él se derivan (el baile y la mojiganga) [Buezo, 2008f: 104-105]; y así, a través del entremés cantado de Benavente, se produce una gran confusión entre subgéneros -propiciado por la llegada a las tablas de espectáculos parateatrales, con su posterior estilizacion-, que provocará que muchas piezas se etiqueten en la época con una denominación que, en teoría, no les corresponde [Buezo, 2008f: 103-104], y que, con el tiempo, los géneros se hayan contaminado de tal manera unos a otros que sea realmente complicado diferenciarlos. Pasado Quiñones de Benavente y la mitad del siglo XVII, resulta ser Cáncer el que define y fomenta el gusto por lo grotesco [Buezo, 1993a: 102-103], para alcanzar la plenitud de desarrollo del subgénero con Monteser y Suárez de Deza [Buezo, 1993a: 103-106], y siendo Calderón el responsable de construir definitivamente la mojiganga entremesada, reutilizando temas anteriores, y posibilitando una diferenciación entre mojigangas costumbristas, paródicas, musicales... [Buezo, 1993a: 107-117]. Ya en la época que nos ocupa en este estudio, el final del siglo XVII y los comienzos del XVIII, podemos entender que la forma de la mojiganga ha evolucionado hacia una especie híbrida, perdiendo parte de su idiosincracia y viéndose contaminada por los demás géneros. Así nos indica María Luisa Lobato, en su trabajo sobre la mojiganga en la corte de Carlos II, que la acción que define a la mojiganga dramática, y que se establece a través del diálogo entre 143 personajes, “se “fosiliza” en las [mojigangas] teatrales durante este periodo y coincidirá en lo esencial de las distintas piezas: un personaje busca tipos o figuras que le permitan componer una mojiganga parateatral” [Lobato, 1989: 588]. De este modo, “con Bances Candamo ya no se puede hablar de mojigangas propiamente dichas, sino de bailetes y fines de fiesta, más refinados” [Buezo, 1993a: 117], y así la mojiganga resulta, en el tiempo en que Francisco de Castro representa y publica sus obras, una forma diferente, aun siendo denominada con el mismo término, precisándonos Buezo que “hasta fines del XVII se puede hablar de “mojigangas” como tales; luego, más apropiado es el término “fin de fiesta” o “sainete” [Buezo, 1993a: 101-102]. De nuestro autor conservamos un total de ocho piezas denominadas mojiganga: El antojo de la gallega, El barrendero, El ropero alquilón, Ir a ver partir la vieja, La almoneda, La burla del papel, Las figuras y Los titanes. La “fosilización” que sufre el género en la época que nos ocupa puede apreciarse en el hecho de que el principal argumento se convierta en la propia búsqueda de figuras para organizar la propia mojiganga. Así nos sucede con las piezas La almoneda, en que una Alcaldesa acude a una almoneda a buscar las figuras que servirán para oganizar la danza, produciéndose allí el desfile de los tipos; y con El ropero alquilón, donde Crispín y Anselmo sacan a las figuras, fingiéndose alcalde y escribano que contratarán la danza, para entretener a unas damas, y son sorprendidos por la Graciosa, esposa de Anselmo. Diferentes en su forma de hacer aparecer la procesión de personajes grotescos son La burla del papel, en que un Alcalde que se niega a organizar la mojiganga es engañado, haciéndole creer que él ha convocado a las figuras y presentándose éstas para reclamar su participación en la danza; o El antojo de la gallega, que saca a las figuras con la excusa del antojo de la parturienta, que amenaza con malparir si no consigue volver a verlas, hasta que éstas llegan a escena convocadas por un conjuro, argumento igual al del entremés de Los gigantones. Más originales resulta Los titanes, texto en el que el Escribano ha convocado la danza de los titanes, que llegan a escena para nombrar prototitán al Alcalde, que debe danzar con ellos, previo canto por parte del Gaitero y el Tamboril; y el texto con Ir a ver partir la vieja, que caracteriza a todos sus personajes de una manera burlesca y presenta al final una danza con Fariseos y el maniquí de la anciana que representa la Cuaresma. En todas ellas observamos que el desfile grotesco se produce al final de la pieza, como una variante del baile con que acostumbran concluir los entremeses, y en raras ocasiones las figuras intervienen fuera de esa danza. Sin embargo, otras piezas están más alejadas aún del paradigma de la mojiganga. Sucede con Las figuras, donde la aparición del desfile de figuras no es sino un engaño que organiza para burlar al padre de Catalina el Sacristán, que cuenta para ello con amigos y amigas vestidos con trajes grotescos; y con El barrendero, llena de tipos populares ridiculizados y que incorpora un Saltimbanco con dos matachines, una danza de hombres vestidos de Labradoras acompañadas de 144 Gaitero y Lazarillo y algunas canciones a lo largo de la pieza, si bien parece más entremés de situación, con figuras incorporadas, semejante a El paseo del río, que mojiganga propiamente dicha. Esto nos lleva a recuperar el concepto de la “dimensión de mojiganga” de que nos hablaban antes Rodríguez y Tordera [1983: 59] y Catalina Buezo [2008f: 109], a través del que los personajes y situaciones propios de la mojiganga, esto es, del carnaval, llegan a presentarse en gran parte de los textos no denominados con la etiqueta de este subgénero. Así, tanto en estas dos últimas piezas, que quizá debieran adscribirse mejor al entremés, como en otras muchas denominadas con la marca de otros subgéneros y de las que hemos hablado, nos es posible percibir de manera especial el ánimo del carnaval, resultando que esa “dimensión de la mojiganga” hace difícil ubicar una barrera clara entre unos y otros subgéneros del teatro breve en la producción teatral de Castro. E) El fin de fiesta Fruto de el progresivo cambio en los gustos, la estética de la mojiganga empieza un proceso de decadencia que la hará modificarse. Así, lo chocarrero y, sobre todo, ruidoso de este espectáculo (la mojiganga), que en la plaza pública podía pasar, en cuanto servía de gran divertimento a lo más ínfimo del vulgo, encerrado en las paredes de un escenario tenía que resultar impropio y ejemplo de la mayor incultura”, por eso, “ni aun atenuando algunas de sus formas, cosa que ya desnaturalizaba la mojiganga, pudo conservarse y entonces hubo que buscar otros modos menos groseros de acabar las representaciones dramáticas [Colección: cccv]. Nace así el fin de fiesta, fundamentalmente para “las funciones reales o particulares y aun en el teatro, desde mediados del siglo XVII” [Colección: cccv]. Esta forma del teatro breve, propia del último periodo del Barroco, comparte con la mojiganga el carácter de cierre, y es un nombre que se combina con el de “mojiganga” a partir del último tecio del siglo XVII. Presupone un tipo de espectáculo menos chocarrero y vulgar, más refinado y palaciego [Buezo, 1993a: 24]. Con todo, el fin de fiesta no es considerado género propio por Merino Quijano, ya que no tiene notas propias y fijas que le diferencien de los vistos hasta ahora. Puede reunir ligero argumento, intervenir el canto, el baile en diferentes dosis y formas. Pieza de despedida y heterogénea, con idéntica función dramática que la mojiganga, pero sin su espíritu bullicioso y chocarrero. Por eso, más bien que género dramático hay que considerarlo como modo, formas de representación de estos géneros menores vistos [Merino Quijano, 1981: I120]. Para Huerta Calvo, por su parte, tal es el nombre que sirve de colofón a algunas fiestas palaciegas; suelen ser de carácter más refinado que las mojigangas, pero en muchas ocasiones es difícil distinguir unos de otras. [...] Son muy frecuentes a fines del siglo XVII y en la primera mitad del siglo XVIII [Huerta Calvo, 2001: 78], poniendo como ejemplo una cita de Zamora, del Fin de fiesta para la comedia “El Faetón”, en que se menciona la búsqueda del modo de hacer la mojiganga dentro del fin de fiesta [Huerta Calvo, 145 2001: 78]; así como Buezo, para ejemplificar, cita expresamente la pieza de Castro Doña Parva Materia [Buezo, 1993a: 24]. La misma Catalina Buezo, como ya dijimos, nos indica que “hasta fines del XVII se puede hablar de “mojigangas” como tales; luego, más apropiado es el término “fin de fiesta” o “sainete” [Buezo, 1993a: 101-102], añadiendo además posteriormente cómo los fines de fiesta “se dan sobre todo en las funciones reales o particulares, y aun en el teatro, a partir de mediados del XVII” [Buezo, 2008h: 115]. Bajo esta denominación conservamos tres piezas de Francisco de Castro: Doña Parva Materia, El paseo del río y La novia burlada. En cuanto a la primera de ellas, de las más apreciadas por Cotarelo [Colección: cccvi], observamos en primer lugar la fuerte presencia de lo grotesco, por la construcción del personaje de la dama ridícula y la competencia por ella igualmente cómica. La música y el canto se nos presenta al comienzo de la pieza, a la mitad aproximadamente y de nuevo para terminar la obra, acompañando una danza: el zarambeque. En El paseo del río asistimos a la puesta en escena de una situación de merienda, quizá emparentable con la tradición de ir a la vega del Manzanares en la noche de San Juan [Deleito y Piñuela, 1988: 50-54], si bien Cotarelo lo critica señalando que tiene “pocas escenas características: no era Castro pintor de costumbres” [Colección: cccvi]. Mezcla del costumbrismo con lo grotesco, con una suerte de desfile de figuras que culmina con la aparición en escena de dos Fariseos, a través del recurso del disfraz, y música solo al final, este fin de fiesta parece haberse escrito añadiendo a la estructura del entremés de situación esa dimensión de mojiganga de que hablamos más arriba. Por último, en La novia burlada, nos encontramos con una acción fundada en una burla -que viene a vengar una burla anterior-, haciéndose así la pieza prácticamente un entremés de burla, si bien la presencia del disfraz a la extranjera y la aparición de figuras, títeres, vuelve a darle a la pieza un aire de mojiganga, como ocurría en el caso anterior. De esta suerte, nos encontramos con tres fines de fiesta en que es posible hallar rasgos comunes del entremés, en lo estructural, y de la mojiganga, en lo estético, si bien, como dijimos arriba, con un grado de grotesco rebajado, quizá adeacuado a un contexto de la representación más cortesano. F) Otras formas menores Además de las importantes formas con que se nos presenta el teatro breve que ya hemos comentado y que nos interesan especialmente por ser las etiquetas con que Castro designó su producción teatral, son muchas otras las posibles, entre las que destaca por supuesto la jácara, subgénero al que nuestro autor tristemente no dedicó ninguna pieza, y otras menos frecuentes. Entre 146 estas útlimas Huerta Calvo [2001: 77-83] nos ofrece las posibilidades del sainete, el fin de fiesta, el bailete, el intermedio lírico, el villancico teatral, la folla, los matachines y los títeres; mientras Rodríguez y Tordera, por su parte, consideran algunas de estas otras formas -folla, relaciones, matachines y fin de fiesta- “modos a partir de los géneros”, que interpretan no tanto como géneros o subgéneros diferenciados, sino como variantes de las formas, de los esquemas dramáticos, ya codificados. “Creemos que se trata de crear “modos” aparentemente diferentes del espectáculo, acumulando intensamente sus posibilidades o extrayendo un rasgo particular especialmente del gusto del público para aprovecharlo al máximo” [Rodríguez, Tordera, 1983: 74]. Iremos analizándolas individualmente, para extraer las conclusiones precisas sobre cada una de estas formas teatrales breves y rastrear su relación con el teatro de Castro. F.1) La jácara A pesar de que entre la obra conservada de Francisco de Castro no existe ninguna pieza adscribible al subgénero de la jácara, su importancia por lo temático nos obliga a detenernos en su estudio, que hemos de afrontar, como Huerta Calvo, a partir de la definición que ofrece Corominas: “romance o entremés, de tono alegre, en que suelen contarse hechos de la vida airada” [Huerta Calvo, 2001: 66], explicación que, por excesivamente mojigata, apenas aclara a qué forma breve nos enfrentamos más allá de informarnos de que la palabra se refiere a un “romance” o un “entremés”. Su contenido tan velado, y el origen del concepto, lo hallamos en la palabra jaque, tan bien analizada en sus derivados por Cotarelo -que nos indica además que empieza a presentar el significado que nos interesa en el siglo XVI, al albur de la picaresca- [Colección: cclxxiv], que significa, además del lance del ajedrez, “valentón, perdonavidas” (RAE), o “rufián”, según el Tesoro de Covarrubias; y así podemos precisar que la “vida airada” de Corominas se refiere en realidad al submundo del hampa, de los maleantes, proxenetas y prostitutas. El mismo Cotarelo nos indica, al fin, que la palabra jácara se aplicó en un principio a designar el conjunto de jaques, rufianes o pícaros, su vida y costumbres, o lo que es igual, a la picaresca, pero en lo que tenía de más alegre, ruidoso y menos criminal [Colección: cclxxiv]. La jácara, como hecho literario, nace independientemente del teatro, como creación entre poética, cantada y popular. Cotarelo, una vez explicado el origen del término, se detiene en analizar las funciones del canto y la música en los primeros años de nuestro teatro [Colección: cclxxvi- cclxxix], pues de ellos nacerá la jácara y, aunque tradicionalmente las primeras jácaras se asocian a Quevedo, nos indica Cotarelo que mucho antes de su Escarramán corrían ya algunos romances relacionables con el subgénero [Colección: cclxxix], para dedicarse entonces como suele a 147 comentar numerosos ejemplos del subgénero [Colección: cclxxx-clxxxvi]. Catalina Buezo nos señala, del mismo modo, que los antecedentes de las jácaras hay que buscarlos al parecer en las cancioncillas que se intercalan o sirven de cierre a las obras dramáticas de Juan del Encina, Lucas Fernández y Torres Naharro. Estas composiciones, en principio variadas, acaban cantando la vida de los jaques o maleantes en una lengua también especial y críptica, la germanía. Los orígenes de la jácara como género se encuentran en las poesías germanescas anteriores a Quevedo, destinadas a ser dramatizadas. Las de Quevedo, sin embargo, son recitadas o cantadas por un actor o varios con músicos, de forma narrativa o no dramatizada [Buezo, 2008e: 93]. Gracias al reciente estudio de María Luisa Lobato disponemos del que era ya un más que necesario acercamiento serio a esos orígenes de la jácara en la poesía germanesca, que empieza a escribirse ya en los últimos años del siglo XV y a lo largo del XVI, hasta la aparición de las jácaras en romance, publicadas por vez primera por Juan Hidalgo en 1609 [Lobato, 2014: 17-48], para encontrarnos entonces con las ya mencionadas de Quevedo, que se difunden posteriormente gracias a Cáncer [Lobato, 2014: 49-80], destacando la autora la especial importancia, en su difusión, de las jácaras contrafacta o “devocionales”, adaptada su métrica y universo semántico al contenido religioso, que llegaron a infiltrarse en los villancicos propios de las celebraciones cristianas [Lobato, 2014: 61-142], mientras se vincula paulatinamente la jácara a la representación teatral pues, del mismo modo que la loa o el baile, no es originalmente un género dramático [Buezo, 2008e: 94]. De esa suerte, las jácaras poéticas saltaron pronto a los tablados llamadas por la voz del público que las requería de forma viva. Se trataba de cantar una modalidad de “tonos humanos”, frente a los “divinos” vistos en los capítulos anteriores, con los que los comediantes trataban de calmar la impaciencia del público, mientras comenzaba la comedia, o bien la jácara servía para terminar un entremés o se intercalaba en el propio entremés e incluso en la comedia, como veremos después, manteniendo siempre su autonomía temática respecto al resto de composiciones que constituían la fiesta global [Lobato, 2014: 153-154] Conocedor del éxito de los temas que en las jácaras se contaban, el propio mundo del teatro empieza a producir textos para llevar a escena, con más pericia dramática que las simples composiciones monologadas recitadas, cantadas en incluso bailadas, incorporándose más personajes a su acción [Huerta Calvo, 2001: 67]. Así lo característico de la jácara en su modalidad dramática fue la presencia de un mínimo de intriga dramática, el diálogo entre los personajes, las salidas y entradas en escena, la presencia de música y a veces de baile, según un ritmo marcado que las hacía reconocibles, a menudo vinculadas con el romance como forma métrica [Lobato, 2014: 154], siempre marcada su temática, desde la primerísima jácara escénica La cárcel de Sevilla, de 1612, por la tradición escarramanesca 8 , tan bien estudiada por Elena Di Pinto [2005]. 8 Escarramán, como personaje - y antes baile-, se convierte en una clave de la jácara y su temática. Así “Escarramán no sólo es citado por varios autores en obras de distinto género, piezas no escarramanescas, lo cual indica que es el protorrufián por antonomasia, sino que campa a sus anchas en su propio género como “padre y fundador de la jacarandina”, como dice Rodríguez Marín” [Di Pinto, 2005: 389]. 148 Poco a poco la jácara va contagiándose del resto de subgéneros breves, se introduce el diálogo y un primer intento de acción, y se tornan así semejantes a los bailes que sufrieron la misma evolución [Colección: clxxxvi], pudiendo llegar a confundirse jácara y baile [Buezo, 2008e: 95], para encontrarnos al fin con la loa entremesada. Así, cuando los rufianes actúan como personajes en una breve acción escénica se habla de jácara entremesada. Se alternaban los diálogos con el canto y la danza y se ofrecía una visión del mundo degradada y antiheroica, diferente de la representada en la comedia [Buezo, 2008e: 94]. De este modo, si bien es considerablemente dudosa la representabilidad de los primeros textos, a partir del proceso de dramatización de la jácara no cabe duda de su posible puesta en escena. Esto sucede, como en los demás subgéneros breves, de la mano de Quiñones de Benavente, a mediados del siglo XVII, cuando las jácaras “participan de todo tipo de convenciones dramáticas del teatro menor” [Sánchez Fernández-Bernal, 1989: 591]. Quizá, de esta suerte, en lugar de hablar de simple jácara y jácara entremesada, sea más sencillo y acorde con la realidad incorporar la diferenciación que luego veremos sobre la mojiganga, y entender la existencia de una jácara parateatral, que aparece en las tablas del mismo modo que hacía el baile, como invitada a una fiesta que no es la suya, y de una jácara dramática, que por contagio con la representación, y de la mano de Quiñones de Benavente, se adecua a las estructuras del teatro breve. Muy sabiamente, además, para poder precisar la jácara como subgénero brebe, Rodríguez y Tordera nos indican que lo característico o definitorio de la jácara, independientemente de su ulterior especialización argumental, es su configuración musical, su ritmo y timbre melódico, rasgo que, aun habiendo sido señalado por algunos autores, ha sido frecuentemente descuidado [Rodríguez, Tordera, 1983: 69-70], para concluir definiendo el subgénero por sus rasgos: variedad de motivos, aunque predominio abrumador de la temática de los jaques; configuración musical que identifica la jácara independientemente de su contenido; parentesco, en clave de parodia o degradación, con el romance y, finalmente, riqueza o potencial riqueza del lenguaje [Rodríguez, Todera, 1983: 72]. Una de las cuestiones más habitualmente comentadas a la hora de tratar la jácara es su ubicación dentro de la fiesta teatral pues, frente al lugar predeterminado de la loa, entremés, baile y mojiganga, no tenía un lugar preciso dentro de la representación. Habitualmente se afirma que aparecían en escena a petición del público, primero, y por su fama extraescénica, para, más tarde, presentarse a través de ingeniosos procedimientos por parte de los actores y los dramaturgos, colándose entre los espectadores para pedir, de acuerdo a sus necesidades, la jácara, haciéndose pasar por asistentes a la representación, tanto en los entreactos como durante las jornadas, llegando algunos autores a incluirlas en sus composiciones [Huerta Calvo, 2001: 67-69]. Cotarelo, de quien parte la nota sobre su interpolación en otras obras, nos indica también que, en caso contrario, al presentarse sola “precedía unas veces y seguía otras a la primera jornada, y en algunos casos se 149 cantaba inmediatamente antes del baile, aunque esto era raro” [Colección: iii]. Igualmente Catalina Buezo, repitiendo la idea de su presencia dentro del texto de bailes y mojigangas, indica, como Cotarelo, el canto de la jácara al comienzo del espectáculo, por encontrar su origen en la música con que se iniciaba la representación, y al final de esta, a petición del público entre la tercera jornada de la comedia y un segundo sainete o baile a modo de fin de fiesta que podía tomar el tono de jácara o de la mojiganga, confundiéndose así los géneros [Buezo, 2008e: 94-95]. Por su parte, Sánchez Fernández-Bernal nos señala que la jácara aparecía “después del entremés y antes del baile, por las indicaciones que al respecto se hace en alguna pieza” [1989: 590]. Resulta así que podemos afirmar, al menos, que la ubicación de la jácara es, hasta nuevos estudios sobre la materia, difícil de precisar. La confusión entre subgéneros a que se refiere Buezo nos lleva a pensar que la jácara, una vez incorporada a la representación, se convierte en una forma del teatro breve, pero precisada quizá más por lo temático que por lo puramente morfológico, y así es difícil diferenciarla del entremés o el baile, de no ser por el tema de que se ocupa. En Huerta Calvo [2001, 68-73] encontramos los motivos literarios frecuentes en la jácara: prostitución, cárcel, padecimientos y condenas por diversos delitos... e incluso la jácara a lo divino, convirtiendo personajes sagrados en personajes del hampa [Huerta Calvo, 2001: 72]. Así, en su temática, de forma semejante a la comedia burlesca, los valores se niegan y la vida y la muerte no parecen tener importancia: pues dentro de la estructura dramática, público y personaje parecen perdonar todo tipo de fechorías en beneficio de la fiesta [Sánchez Fernández-Bernal, 1989: 595]. Señalamos también que, entre las características de la jácara, tanto o más importante que los sucesos del hampa relatados resulta su lenguaje de germanía, que ha sido estudiado por Alonso Hernández con gran precisión 9 . El autor nos indica, además, cómo el género, cantado o recitado en las tablas, resulta muy anterior a Quevedo, en quien encuentra no el comienzo sino el inicio de su degeneración, por empezar a desaparecer con él la presencia del argot germanesco [Alonso Hernández, 1989: 621-622], tesis apoyada en cierta medida por María Luisa Lobato, que indica el declive del romance de germanía por la repetición de sus argumentos, cada vez más tremendos [Lobato, 2014: 143-151]. Sea así la jácara un subgénero que alcanza su esplendor antes o después de Quevedo, y remitiéndonos de nuevo a nuestra propuesta de diferenciación entre jácara parateatral y jácara dramática, entre la producción dramática de Francisco de Castro no encontraremos, como dijimos, ninguna pieza que se corresponda con el subgénero, si bien, como veremos, sí nos será útil el modo 9 El estudio del lenguaje de la germanía ha sido afrontado con gran precisión por José Luis Alonso Hernández, en El lenguaje de los maleantes españoles de los siglos XVI y XVII [1979], por César Hernández Alonso y Beatriz Sanz Alonso en su Diccionario de germanía [2002], y por María Inés Chamorro en el Tesoro de villanos [2002]. 150 en que aparece la jácara en escena para analizar algunas particularidades de la obra de Castro, como es la presencia de extensos monólogos y la introducción de algunas canciones a gusto del comediante, que aparecen en piezas como Los niños de la inclusa (acot. v. 146) y El juego del magíster (acot. vv. 191-192). Así además podremos hallar a sus personajes, los jaques y sus daifas, evolucionados después de casi cien años en valientes y guapas, precedentes de los majos dieciochescos, en algunas piezas de nuestro autor como El barrendero, o llevadas a la anécdota como el Niño que aparece vestido de Guapo en la segunda parte de El órgano y el mágico, o la Niña con el mismo traje en la mojiganga de Las figuras. Quizá la jácara pudo desaparecer, antes o después, como subgénero breve; pero sus personajes, sus temas, su ambiente, entraron en el teatro breve para quedarse, porque forman parte de la misma esencia del universo del Carnaval, que busca darle la vuelta al mundo y convertir en héroes a los tipos sociales más marginales. F.2) El sainete Felicidad Buendía señalaba en 1965 cómo, a fines del XVII, el teatro breve sufre los diferentes cambios de los que venimos hablando y nace otra palabra para referirse a él, el sainete: El género se ha alterado, y no es que se sustituye, aunque esta sea la palabra y el hecho que dieron al traste con nuestra pieza [el entremés], sino que dan pie a otro nombre, el sainete, y a otro espíritu de concepción, puesto que distintas eran las mentes que los interpretaban” [Buendía, 1965: 30]. Si bien Garrido Gallardo consiguió definir, tras una reflexión en que trataba de aislar el sainete de otras formas de teatro breve como “el diálogo en un acto escénico (o de semejante duración temporal) que se configura temáticamente por la presentación de un grupo social en cuanto hecho diferencial” [Garrido Gallardo, 1983: 21-22]; el término que serviría para denominar al teatro breve en el siglo XVIII se empleó ya durante el seiscientos, si bien de manera marginal, aunque aumentando durante la segunda mitad del siglo, si bien aparece empleado “como término sinónimo de entremés y agrupador genéricamente de cualquiera de los otros subgéneros” en algunas ediciones [Huerta Calvo, 2001: 77]. Añade Huerta Calvo que sainete no desplaza definitivamente a entremés hasta 1778, con la prohibición de estos. Lo mismo nos indica, quizá de un modo un tanto más taxativo, Cotarelo, que informa de que equivocadamente se ha venido creyendo que las piezas dramáticas que en el siglo XVII llevaban el nombre de sainete eran cosa esencialmente distinta de los entremeses, suponiendo algunos que tenían mayor alcance filosófico, intención moral más declarada y hasta que eran más extensos. Son afirmaciones completamente gratuitas, porque el sainete en el siglo XVII no ha existido: era un nombre genérico y vago que unas veces se aplicaba al entremés; más comúnmente al baile y a la jácara, mojiganga y otros fines de fiesta” [Colección: cxxxviii]. Siguiendo a Cotarelo, Catalina Buezo nos indica que el término sainete se emplea en 1616 por vez primera, como “una forma teatral menor, normalmente cantada y bailada, que acompaña a la obra dramática” [Buezo, 2008g: 109; Colección: cxli], indicándonos además cómo Suárez de 151 Deza denomina así cinco obras suyas que, en realidad, son bailes entremesados que sirven como fin de fiesta [Buezo, 2008g: 109-110; Colección: cxli], para dedicar el resto de su trabajo al sainete como género ya en el siglo XVIII, realizando no obstante una importante apreciación, que es denunciar cómo la crítica ha ocupado sus páginas con estudios de los grandes saineteros, como Cruz o Moncín, olvidando estudios de conjunto o recuperar la figura de dramaturgos de menor relevancia, como nuestro Francisco de Castro [Buezo, 2008g: 112]. Al respecto de nuestro autor, cabe destacar cómo Cotarelo nos indica que “denominó, como Belmonte, muchas piezas suyas “sainete y entremés”, en que sainete quiere decir entretenimiento alegre, y entremés, pieza dramática” [Colección: cxl]. Y así encontraremos que Castro presenta algunas piezas que se autoperciben como sainetes en su propio texto, como son El garañón (v. 316), Los negros (acot. vv. 222-223), Los niños de la inclusa (v. 303 y acot. final), El reto (v. 98), el baile de El juego del magíster (v. 224), el fin de fiesta de Doña Parva Materia (vv. 283 y 318) F.3) Introducción El subgénero de la introducción no es sino otra forma de denominar, tal como indica Palacios Fernández [2008: 547-549], que señala que la introducción no aparece definida en RAE, y dedica este trabajo a hablar de la loa, si bien recuerda que pervive junto a ella la introduccion cómica, y nos remite a su estudio de 1998 sobre El teatro popular español del siglo XVIII, donde estudia las loas de Luis Moncín e indica que la expresión introducción no es sino un sinónimo del género de la loa [Palacios Fernández, 1998: 225]. Entre las obras de Castro encontramos la Introducción para la comedia que se hizo a los años del excelentísmo señor Conde de Salvatierra ya mencionada, dividida en tres partes. La primera, estudiada en el apartado que dedicamos a la loa, funciona como tal, mientras que la segunda y tercera parte, representadas seguramente entre y al final de las jornadas de la comedia no son sino el texto que presenta y acompaña una danza y torneo de cuatro hombres que, representando las cuatro partes del mundo, acuden a celebrar el aniversario del Conde, y el acompañamiento lírico mediante una canción de una danza de matachines, destacando en ese canto el mimso conjuro que escucharemos para convocar a los gigantes en Los gigantones y El antojo de la gallega; piezas ambas que funcionarían en escena como variantes de piezas intermedias más relacionadas con los bailes y matachines. 152 F.4) Bailete Apenas puede considerarse el bailete un subgénero propiamente dicho, sino más bien una variante del baile, tal como indica Huerta Calvo, que aporta sus características básicas: “de más corta extensión aún (que el baile), sin apenas trama argumental y de carácter muy cortesano en cuanto a su temática”, ofreciendo como ejemplo el Bailete con que se dio fin la comedia “Duelos de Ingenio y Fortuna”, de Bances Candamo, e indicando que pudiera emplearse como fin de fiesta [Huerta Calvo, 2001: 78]. En cuanto a su presencia en la obra de Castro, como dijimos en el apartado dedicado al subgénero del baile, el llamado La gallegada quizá sea más adscribible a esta categoría, por cumplir con los requisitos ofrecidos. F.5) Intermedio lírico Según Huerta Calvo, como resultado de la estilización del teatro breve una vez mediado el siglo XVII, se pierden “los valores estéticos y culturales que lo habían animado en sus momentos iniciales y que eran próximos, por no decir fronterizos, a géneros como el cuento, la novela picaresca, la literatura celestinesca...” [Huerta Calvo, 2001: 78]. Como consecuencia de esto, aparecen temas alejados de ese universo conceptual, como los pastoriles, en autores como Gil de Armesto. Así nace una nueva forma del teatro breve, difícilmente encuadrable entre las conocidas, cuyas piezas “son casi totalmente cantadas, en una proporción superior al baile, y el carácter lírico se ve reforzado al ser femeninas todas las voces que se escuchan independientemente de que representen papeles masculinos” [Huerta Calvo, 2001: 78]. F.6) Villancico teatral Para Huerta Calvo este villancico teatral no es sino una variante del villancico lírico, llevada al teatro, parateatral según parte de la crítica. Caracterizadas por el “procedimiento divinizador o contrafactista”, estas composiciones aparecían en el espacio conventual durante la Navidad, fundamentalmente, cantadas o representadas [Huerta Calvo, 2001: 79], incorporando así al ámbito religioso el conjunto de elementos profanos cercanos a la mojiganga, como son los disfraces regionales y de nacionalidades [Huerta Calvo, 2001: 79-80]. Catalina Buezo, por su parte, nos habla de los villancicos como tema necesario para completar el corpus del subgénero del baile, indicándonos que bajo el epígrafe de “bailes” o “sainetes” a la Navidad o al Santísimo Sacramento, se incluyen textos que no son otra cosa que paráfrasis o contrafacta de bailes dramáticos contemporáneos. De hecho, las melodías utilizadas por el maestro de capilla en sus villancicos eran las mismas que cantaban los comediantes en el corral [Buezo, 2008d: 92]. 153 Si bien Castro no nos ofrece ninguna obra adscribible a este subgénero, sí es preciso destacar la importancia del villancico en una de sus piezas, Francisco, ¿qué tienes?, en que es sobre el canto de este género donde gravita el argumento de la burla. F.7) Folla Quizá sea el subgénero de la folla el que más enfrenta a la crítica en su análisis. Así, en tanto que Cotarelo las considera no piezas breves propiamente dichas, sino “clases o maneras de espectáculo” [Colección: cccxiv], del mismo modo que para Huerta Calvo no son sino “una modalidad de espectáculo, que podía agrupar un conjunto de piezas cortas representadas una tras otra en bulliciosa y frenética sucesión, sin la comedia [2001: 80]; para Luis Estepa, en su estudio en profundidad sobre la cuestión, no se trata tanto de un conjunto inconexo como de “pasajes cómicos dramatizados” [1994: 362]. Más conciliadora y apropiada, o tal vez seguidora de Estepa, resulta a nuesto juicio la forma en que Catalina Buezo afronta la folla, que defiende como posible subgénero afirmando que se compone no de la representación de varias piezas breves, una tras la otra, sino de la mezcla heterogénea de pedazos de ellas, uniendo “fragmentos de índole cómica de manera desconcertada con el propósito de dar variedad y dinamismo al conjunto, con ribetes de sátira” [Buezo, 2008h: 117], añadiendo además la definición de Covarrubias, ya mencionada por Cotarelo y Huerta Calvo, que indica que “los comediantes, cuando representan muchos entremeses juntos sin comedia ni representación grave, la llaman folla, y con razón, porque todo es locura, chacota y risa”. Para Rodríguez y Tordera se trata esta forma de “un intento dramático de aislar “en estado puro” la vocación irracional y “desordenadora” de la obra corta” [Rodríguez, Tordera, 1983: 75] y María Luisa Lobato indica antecedentes deesta subgénero o no en ciertas representaciones en palacio, relacionada con las diversiones domésticas del ámbito cortesano, debió de ser una forma de entretenimiento que se practicó en ámbitos aristocráticos de diversos lugares de Europa, a medio camino entre varias artes, pero siempre con un fuerte protagonismo de la oralidad y de la imagen, lo cual ha provocado que sean muy escasos los testimonios conservados, especialmente los del siglo XVII [Lobato, 2007: 91-92]. Sin que Francisco de Castro presente ningún texto denominado bajo este nombre, observamos ahora cómo esta forma de desorden de la composición de la pieza breve pudo haberse manifestado en las obras de nuestro autor, que como ya dijimos en numerosas ocasiones no presenta una única acción en sus entremeses y parece querer mezclar distintos textos preexistentes. De todos ellos, el más evidente es el entremés de El reto, claramente dividido en tres partes: una primera en que se desarrolla una pantomima acompañada de la canción de un músico que en su letra va describiendo la escena, una segunda parte con un largo monólogo cómico del Vejete, y una tercera con un baile de Turcos. La unión de las tres conforma una sola pieza unida débilmente por su 154 argumento, y no resulta excesivamente arriesgado ofrecer una hipótesis, gracias al estudio de la obra de Castro, que solventaría la diatriba entre una y otra forma de entender la folla: es posible reconocer la existencia de una folla como forma de representación disparatada, siguiendo la teoría de Huerta Calvo, y una folla que presenta un solo texto, como sugiere Estepa, pero compuesto con fragmentos de otros o piezas hiperbreves: podemos diferenciar la representación como folla y una folla entremesada. F.8) Relaciones Se trata este de un subgénero prácticamente por estudiar, del que sólo nos informa Cotarelo, que dice cómo pocas veces en el teatro público pero muchas en las funciones caseras, a fines del siglo XVII y primera mitad del siguiente, en lugar de representar una comedia entera, se decían relaciones o trozos, generalmente monólogos, tomados de las más famosas comedias o bien originales, ya describiendo un suceso extraño [como las primitivas loas], o ya pintando las condiciones de mujeres y las de los hombres; bien una matraca estudiantil o ya parodiando las coplas de los ciegos, el poeta de la reunión familiar embromaba en verso a casi todos los concurrentes a la tertulia [Colección: cccxv]; y de las que sabemos su relación con la literatura de cordel gracias a García de Enterría [1973]. En la producción de Castro podemos rastrear de algún modo estas relaciones en la inclusión de largos parlamentos en algunas de sus piezas, como sucede en El reto (vv. 41-91), Los chirlos mirlos (vv. 119-147), El hechizo de los cueros (vv. 184-298) y La burla del labrador (vv. 158-234). F.9) Matachines Con mucha frecuencia en los entremeses, bailes y, sobre todo, mojigangas de fines del siglo XVII, se mencionan los Matachines como espectáculo que se intercalaba en ellos o servía para darles término. No era un simple baile, como pudiera creerse en vista de la frase tan repetida en los referidos intermedios de “danzan los Matachines”. Eran los actores encargados de danzar y hacer otros muchos juegos cómicos, aunque siempre mímicos y de carácter grotesco [Colección: cccviii]. Así explica Cotarelo en qué consistía la danza de los matachines de la escena barroca, como un espectáculo que se incorpora a las formas del teatro breve. Para Covarrubias, esta danza era muy semejante a la que antiguamente usaron los de Tracia, los cuales, armados con celadas y coseletes, desnudos de brazos y piernas, con sus escudos y alfanjes, al son de las flautas, salían saltando y danzando, y al compás dellas se daban tan fieros golpes que a los que los miraban ponían miedo y les hacían dar voces, persuiadidos que, habiendo entrado en cólera, se tiraban los golpes para herir y matar; y así de acuerdo caían algunos en tierra como muertos, y los vencedores los despojaban y, aclamando vitoria, se salían triunfando; y todo esto al son de las dichas flautas [Covarrubias]. 155 Huerta Calvo analiza la aparición de los matachines retomando la definición de Covarrubias y a través de dos textos: un fragmento del Theatro de los theatros de Bances Candamo, y con una acotación sumamente descriptiva de la Mojiganga de los oficios y matachines, de Zamora [Huerta Calvo, 2001: 80-81]. Buezo añade la influencia de la commedia dell'arte, teniendo así un claro origen italiano, indica cómo el espectáculo consistía en movimientos coreográficos burlescos, y encuentra su etimología en matto, “loco” [Buezo, 2008h: 115]; y, si bien señala su frecuencia a fines del XVII, añade que “tenemos noticia de su presencia en España a mediados del siglo XVI [Buezo, 2008h: 116], y resume así los antecedentes que nos ofrece Cotarelo [Colección: cccviii- cccix], que ofrece como de costumbre diversos ejemplos de la aparición de los matachines [Colección: cccx-cccxiv], mencionando además algunas piezas de Castro en que aparecen [Colección: cccxii]. Merino Quijano los considera un género teatral pese a estar ligados al teatro breve y no a la comedia, y añade su carácter es esporádico y restringido y potestativa su ubicación en el espectáculo. No habría dificultad tampoco al considerarlos también “formas de representación” de entremeses, bailes o mojigangas. Las fronteras y el deslinde exacto de géneros, sobre todo menores, es prácticamente imposible [Merino Quijano, : 121]. A lo largo de la producción de Castro es frecuente la aparición de los matachines y su danza, como sucede en la tercera parte de la Introducción, en La casa puntual, Los diabillos, las dos partes de El órgano y el mágico, El vejete enamorado, y la mojiganga de El barrendero. F.10) Títeres Más que como género, Huerta Calvo ofrece esta modalidad de entretenimiento por su importancia y frecuencia fuera de la escena, así como su incursión ocasional en el tablado, mencionando como ejemplos el Sainete de los títeres y la Mojiganga del mundi novo de Suárez de Deza, así como los entremeses de La burla de los títeres fingidos y El mundinovo de Francisco de Castro [Huerta Calvo, 2001: 81-83], además de poder encontrar el recurso en otras piezas, como El figurón, Las figuras, El antojo de la gallega y El barrendero, si bien en éstas y las anteriores es preciso señalar que los títeres pudieran no serlo, sino actores caracterizados como tales. 157 II.2.- El Cuerpo del Carnaval. Los temas y motivos del teatro breve en la obra de Francisco de Castro “Y queriendo hacer reir no hallé chanza que no hubiera servido en otro festín”. Luis Quiñones de Benavente Al cabo de los bailes mil Una vez analizadas las formas con que se nos presenta el teatro breve, y cómo figuran en la obra dramática de Francisco de Castro, es el momento de analizar los temas y motivos que se nos presentan en estas piezas. Como veremos, la temática del entremés está caracterizada fundamentalmente por su visión carnavalesca del mundo, y de esta óptica del Carnaval tomará sus argumentos el teatro breve que nos ocupa, si bien, en la época precisa en que nos encontramos al estudiar la producción de Castro, observaremos no pocas particularidades de interés. Para Javier Huerta Calvo es posible la diferenciación de la temática del entremés en varios ejes fundamentales: el relativo a la mala vida, que se subdivide en la picaresca entremesil, referida al ámbito de lo tabernario y al hampa, con personajes ladrones, rufianes, pícaros y prostitutas, y en los temas con ecos celestinescos, en que se presenta la figura de la famosa tercera y sus motivos; a la honra y el honor, principalmente marcado por las burlas al marido; al tópico carnavalesco del mundo al revés o al referido al mítico país de Jauja; así como un eje en que se presenta una visión más desengañada y pesimista, con personajes que recurren a cualquier argucia para ganarse la vida; y la necesaria mención al entremés burlesco, parodia de otras obras [2001: 129-131]. Por otra parte, la diatriba entre Schneegans y Bajtin sobre las formas de la comicidad de la que hablábamos al comienzo puede ayudar a interpretar el punto de partida desde el que debemos categorizar nuestros temas y motivos. Si para aquél lo cómico se dividía en lo bufón, lo burlesco y lo grotesco, Bajtin nos indica cómo el referente constante de esta literatura cómica popular es lo grotesco [Bajtin, 2005: 274-283], concepto que afecta fundamentalmente a la concepción del cuerpo, tal como indica el mismo Javier Huerta, que diferencia cuerpo grotesco y cuerpo obsceno como las dos formas posibles de presentación del cuerpo en el teatro carnavalesco [1990]. Así, en la cultura popular el cuerpo se nos presenta como una entidad abierta, que aúna infancia y vejez, nacimiento y muerte, que está abierto al mundo, y enredado con él, representante de todo lo material y corporal [Bajtin, 2005: 30]. Se configura así esta corporalidad en íntima relación con lo grotesco, constituyéndose un cuerpo grotesco popular que 158 vivía en las imágenes de la lengua misma, en las formas del comercio verbal familiar; residía también en la base de todas las formas de la gesticulación empleadas para injuriar, rebajar, embromar, etc. (gestos con la nariz, mostrar el trasero, escupir, gestos obscenos diversos); esta concepción inspira, en fin, las formas y géneros folklóricos más variados [Bajtin, 2005: 307], El cuerpo grotesco, de este modo, nace a partir de lo popular, donde se manifiesta como una entidad en movimiento constante, siempre construyéndose y a su vez generando otros cuerpos [Bajtin, 2005: 285]. Existe, además, en la concepción grotesca del cuerpo, una intención de vincularlo con el cosmos, a “abolir las fronteras entre el cuerpo y el objeto, el cuerpo y el mundo y acentuar tal o cual parte grotesca del cuerpo” [Bajtin, 2005: 319]. Esas partes acentuadas son precisamente aquellas en que el cuerpo se encuentra con el exterior, donde se realiza el intercambio recíproco entre lo corporal y lo mundano: el vientre, el falo, la boca y el trasero, puntos en que se desarrollan los actos del drama corporal, desde el nacimiento hasta la muerte, pasando por el sexo, la enfermedad, el despedazamiento..., aquellos en que “el principio y el fin de la vida están indisolublemente imbricados” [Bajtin, 2005: 285-286], siendo posible subsumir en lo grotesco lo que el cuerpo tenía de obsceno en la diferenciación de Huerta Calvo. No obstante y como antes apuntábamos, es necesario observar que, en el momento en que Francisco de Castro compone sus obras, las consideraciones socioculturales sobre el cuerpo se encuentran en un proceso de transición hacia otro modelo de pensamiento. Del mismo modo que ocurría con la cuestión de los subgéneros del teatro breve, también el cambio de mentalidad es patente en la época que nos ocupa, que evoluciona desde el planteamiento sobre lo corporal señalado por Bajtín hacia unos puntos de partida diferentes. Y es a partir de estas consideraciones sobre el cambio de modelo corporal en que vive Francisco de Castro, a través del cual los referentes de la cultura carnavalesca sí podrían, como no sucedía en el caso de Rabelais, ser “restos de una tradición muerta y restrictiva” [Bajtin, 2005: 190]; de donde hemos de realizar el análisis de los temas y motivos propios del teatro breve y su uso particular por parte de nuestro autor. A) El cuerpo hambriento y escatológico Una constante en los temas y motivos del teatro breve es la comida y las referencias a los procesos fisiológicos del cuerpo, como la digestión y la eliminación de excrementos y orina. Como nos indica Bajtín al tratar el nacimiento de Gargantúa, la importancia de la comida se encuentra en su capacidad para unir el cuerpo con el mundo. Así, “Las fronteras entre el cuerpo comido de los animales y el cuerpo humano que come, se esfuman aquí y se borran casi por completo. Los cuerpos se entrelazan y se funden en una imagen grotesca única del universo comido y comedor” [Bajtin, 2005: 199]. Con la alimentación el cuerpo supera sus propios límites y se 159 relaciona con el exterior, se apropia de su entorno engulléndolo [Bajtin, 2005: 252-253], siendo ésta una imagen en que el hombre vence al mundo, propia de la Antigüedad en que se interpreta la comida como “última etapa victoriosa del trabajo”, donde tanto aquélla como éste se celebran de manera colectiva [Bajtin, 2005: 253], como colectivas nos ofrece las comidas de Carnaval Caro Baroja en diversos lugares de España [2006: 112]. Así encontramos habitualmente referencias en nuestro teatro breve a la comida social en que, supervivientes en el imaginario popular, llenas de complejidad en su relación con el contexto [Bajtin, 2005: 254], las imágenes populares ofrecian el motivo del banquete que cumple a menudo en la obra popular las funciones de la coronación. A este respecto, es el equivalente de la boda [acto de reproducción]. Muy a menudo, los dos fines se funden en la imagen de la comida de bodas con la cual concluyen las obras populares. “El banquete”, “la boda” y “la comida de bodas” no presentan un fin abstracto y desnudo, sino un coronamiento siempre henchido de un principio nuevo [Bajtin, 2005: 254-255]; del mismo modo en que sirve al mismo fin de coronación la comida funeraria, nunca la muerte en sí, siguiendo el carácter circular de lo popular que encadena todo fin con un nuevo principio, una nueva vida [Bajtin, 2005: 255]. Nuestro teatro breve está cuajado de referencias a lo gastronómico, como no podía ser de otro modo, tratándose de un teatro carnavalesco: es tópico de las escenas entremesiles las comidas copiosas: alimentos que, por ejemplo, trae el Sacristán, como modo de introducir su galantería. Tales alimentos debían simularse convenientemente en escena, como una manera de atraer los embobados ojos del auditorio [Huerta Calvo, 2001: 123], nos dice Huerta Calvo, y así encontraremos en una acotación de Los burlados de Carnestolendas el modo en que Francisco de Castro nos describe dicha simulación alimentaria: “Sacan una mesa con dos o tres platos de harina” (acot. vv. 80-81). Pero los gorrones de este entremés no llegan a tocar la comida, y este hecho nos lleva al gran motivo del hambre, que se nos presenta en La burla del figonero, reelaboración a partir de El figonero, de Juan Bautista Diamante, cuyo comienzo está marcado por Monoquio y Cirineo, protagonistas, quejándose éste de cómo su fortuna lo mata de hambre, y por Lucía y Estefanía, que nos dice “Más ha de un mes, haciéndolo costumbre / que en mi cocina no se enciende lumbre” (vv. 51-52). Este tipo de mujeres, las que buscan qué comer, y tratan de conseguirlo a costa de los hombres, se corresponden con las que Huerta Calvo llama pedidoras [1983a: 33-37], son reflejo del desengaño y pesimismo como claves alternativas del teatro breve español, que si bien era festivo no dejaba de corresponderse con la realidad de una España maltratada por décadas de crisis económicas [2001: 125-129]. Castro ofrece un recuerdo fosilizado de estos tipos en obras como La pastelería y burla de las cazuelas, en que Casilda exige al Sacristán que le lleve comida con que convidar a unas amigas. 160 El hambre como motivo frecuente nos mueve a analizar la comida también por su ausencia. El deseo irremediable de comer se convierte en un motivo que se presenta en varias piezas, como la ya mencionada La burla del figonero, así como es el deseo de comer compulsivamente el que sirve de motor al engaño de La burla del sombrero con una pareja de Soldados ingeniosos que para saciar su hambre acudirán hasta la venta donde engañarán al Gracioso simple invitándole primero a comer cuanto quiera para venderle después el sombrero mágico que paga la comida; en Los burlados de Carnestolendas, con unos soldados que se invitan a comer a casa de un doctor, que los entretiene en la víspera del miércoles de Ceniza hasta que dan las doce y los alimentos, ya dispuestos en la mesa, no pueden ser ingeridos; y donde escuchamos “con los ojos comiendo estoy la mesa” (v. 85), “vive Dios, que de hambre estoy muriendo” (v. 97), con los que se expresa el deseo durante la espera. Asimismo quizá el mejor ejemplo de hambre sea El enfermo y la junta de médicos, donde la mujer del protagonista lo maltrata haciéndole pasar hambre, pero reúne a unos médicos tratando de descubrir qué enfermedad tiene el marido, si bien éste ya indica desde el primer momento “Pues, ¿soy yo santo / que he de estar sin comer en todo un día? / Dame algo de mascar, Estefanía” (vv. 96-98). A colación de esto es posible tratar otro conocido tópico: el del muerto de hambre, relacionando muerte y resurrección con la comida y que lejanamente se nos presenta en ¿Quién masca ahí?, con un vejete entregado a un letargo que ya dura tres días, que sólo despertará al escuchar a su hija comer, preguntando “¿Quién masca ahí?” (v. 177) y explicándonos entonces que el sueño se debe a seis azumbres de vino (vv. 187-188) y exigiendo “comer quiero” (v. 204) antes de que dé fin el entremés. El tema puede encontrar su origen en una farsa del XVI que nos ofrece Bajtín, Les Morts vivans, donde un loco cree estar muerto y deja de comer y beber, y debe ser engañado para que vuelva a hacerlo y se reponga, resultando así que “la risa, la alimentación y la bebida triunfan sobre la muerte” [Bajtin, 2005: 268-269]. Bajtín también nos recuerda que el “tema recuerda el retato de Petronio La Casta Matrona de Éfeso [tomado del Satiricón]” [Bajtin, 2005: 269]. Desde aquí, tratando del tipo del muerto, alcanzamos el motivo del falso muerto, tema que se nos presenta en El gorigori de Quiñones y que Castro ofrece en La fantasma, donde la burla consiste en hacer creer al marido que ha fallecido, y en La burla del talego, para conseguir la bolsa de monedas del Vejete. Castro nos ofrece también algunas meriendas al aire libre ubicadas en el espacio urbano, bajo una óptica más propia del costumbrismo, dentro de los entremeses de situación de que hablamos en el capítulo anterior. Así sucede en El barrendero y El paseo del río, piezas ambas de clara inspiración en textos de Pedro Francisco Lanini y, más especificamente en El paseo del río de noche de León Marchante en el caso del segundo, recogiendo nuestro autor prácticamente los 161 mismos personajes que se ofrecen en una situación similar, si bien se acentúa lo urbanita, lo costumbrista, y se abandona perceptiblemente la alusión a la comida popular carnavalesca. Empezaba a triunfar una nueva visión burguesa en la que la alimentación supone un proceso privado, que ya no pone en relación cuerpo y mundo y que ofrece una visión alejada de la plaza pública. No representa la victoria, la culminación del trabajo, sino la codicia particular, habiendo sido desde esta perspectiva desde donde se realizó habitualmente el análisis del banquete popular, calificándolo entonces erróneamente como “realismo vulgar” [Bajtin, 2005: 253, 271-272]. De este modo las comidas sociales a puerta cerrada se nos ofrecen también en el teatro de Castro, con ejemplos en La Nochebuena, que comienza con brindis, y El garañón, del que más abajo hablamos. También se asocia a la imagen del banquete, en su vinculación con el cuerpo grotesco, “a la palabra, a la sabia conversación, a la festiva verdad” [Bajtin, 2005: 252]. La comida camina de la mano de la charla, muchas veces parodiando discursos científicos, y un lejano recuerdo de ello nos es posible encontrar en el entremés de Francisco de Castro Los burlados de Carnestolendas, donde la burla se consigue gracias al continuo aplazamiento del inicio de la comida para seguir escuchando las palabras del vejete, que lee en sus libros una y otra vez [Bajtin, 2005: 266-267]. De igual manera, la abundancia y la universalidad del banquete es una constante [Bajtin, 2005: 252], y esto provoca largas enumeraciones de elementos culinarios. Como nos indica Bajtin esta descripción de los productos que iban a degustarse llega a los textos desde la plaza pública, donde podían escucharse, en su ámbito, los conocidos “pregones de París”, “una especie de cocina sonora, un fastuoso banquete sonoro donde cada alimento y cada comida tenían su melodía y su ritmo adecuados” [Bajtin, 2005: 165]. Ejemplo de la riqueza en viandas son, por supuesto, las míticas tierras de Jauja y la Cucaña, bien analizadas por Huerta Calvo [2001: 123-125], cuya abundancia se nos presenta en numerosas obras, de forma canónica en la obra de Encina Égloga de Antruejo, así como en muchas piezas breves, entre las que nos interesa destacar el calderoniano El dragoncillo, cuyo Soldado menciona diversos platos y donde es posible encontar la fuente del Soldado que, en la obra de Castro Los chirlos mirlos declama un largo parlamento que incluye una receta excesiva [vv. 119-147] 10 . Asimismo encontramos la cuestión de la comida vinculada al parto como parte de tradición ya antigua que nos describe Bajtín, donde se transgreden las formas de la sociabilidad y se celebra con la ingesta de alimentos el suceso, poniendo en evidencia una concepción abierta del cuerpo, que come y pare, destruye y genera [Bajtin, 2005: 98], eliminándose “las fronteras entre el cuerpo comido de los animales y el cuerpo humano que come” [Bajtin, 2005: 199], motivo que 10 Son habituales las referencias a algunos productos específicos, como es la arropía junto a otras viandas que aparecen en El garañón, el tabaco, que aparece en El barrendero, y comparado con el chocolate en Las figuras (v. 104), y el chocolate, que se nos presenta en La boda y los violines (vv. 119-125); El garañón, El figurón, La almoneda (v. 210), y Las figuras (v. 59). 162 encontramos modificado, y parodiado rozando lo burlesco, en la pieza de Castro El garañón, donde se celebra con viandas el nacimiento de un animal, en lugar de servirse el propio animal como plato, con una mujer que destaca por su glotonería, al volcarse en las faldas cuanto hay en el plato que se le ofrece (acot. v. 257). Del mismo modo, la vinculación entre la comida y los infiernos, relación explicable pues puede interpretarse el hecho de la muerte como deglución del fallecido por el mundo, además de la posible identificación de lo gastronómico, por ser bajo, con lo infernal, situado igualmente en lo inferior [Bajtin, 2005: 271] fue en su momento conocida, y en nuestro teatro breve es posible encontrar reflejos de ello, como sucede en la pieza de Castro El órgano y el mágico, en su primera parte, donde el mágico invita a comer al doctor y al barbero asistidos por dueñas y matachines infernales. También en relación a este “bajo” encontramos el motivo de la gran boca abierta, como lugar de acceso hacia abajo, una de las imágenes centrales, cruciales, del sistema de la fiesta popular. Por algo una marcada exageración de la boca es uno de los medios tradicionales más empleados para diseñar una fisonomía cómica: máscaras, “fantoches festivos” de todo tipo [Bajtin, 2005: 292], y que serviría en la obra de Castro para caracterizar a personajes glotones como la protagonista de Doña Parva Materia, a quien un solomillo se le antoja muy poca comida (vv. 52- 53), así como para evidenciar el verdadero padecimiento del protagonista de El enfermo y la junta de médicos, que abría la boca ampliamente, señalándosela, para indicar su hambre 11 . Encontraremos también en el teatro de Francisco de Castro un ejemplo de guerra por la comida, en el entremés de Los niños de la inclusa, cuando Gestas y el Lacayo engullen toda la papilla dispuesta para los Niños de la Rollona, que luchan por ella en tanto defienden a sus amas. Del mismo modo, el caso de la comida funeraria nos es posible hallarlo de manera muy lejana, sin comida, en el entremés de El pésame de Medrano, donde se celebra la reunión para acompañar a Medrano y donde hallamos además una revisión burlesca del “muerte a la muerte” [vv. 67-73], que puede seguir muy de lejos El rufián viudo de Cervantes [Asensio, 1965: 106], cuyo tema puede seguir también El tío Bernabé, de Quiñones, y la Comedia del viudo, de Gil Vicente. No es posible olvidar, por último, el tópico del banquete de la seducción, en que el Sacristán, como dijimos, provee de alimentos a la mujer -custodiada por su padre o casada- que pretende seducir, y que no es sino un eufemismo del encuentro sexual [Huerta Calvo, 2001: 25]. Así sucede 11 El agujero, que supone uno de los temas centrales del entremés de Castro El destierro del hoyo rememora de forma lejana la simbología de lo grotesco corporal: el agujero que se encuentra en la tierra, el pozo, está emparentado con los agujeros del cuerpo, en la concepción unitaria del cuerpo-mundo propia de la cultura popular [Bajtin, 2005: 297]. El hoyo de Castro no tiene más sentido en su momento que propiciar el juicio disparatado del alcalde pero, tiempo atrás, era un símbolo de la gran boca abierta que todo lo come para su regocijo. 163 en dos piezas de Francisco de Castro de manera muy evidente: Los chirlos mirlos y El cesto y el sacristán. Pero las referencias a la alimentación están necesariamente vinculadas a las imágenes referentes a lo escatológico, y es que los excrementos son una materia consustancial a la fiesta popular. Como nos indica Bajtín, en la festa stultorum eran el sustituto del incienso en la iglesia, y sobre una montaña de ellos ascendía el sacerdote tras el oficio, además de ser muy habitual el ritual del arrojamiento de excrementos en celebraciones como la cencerrada, definiéndose, a través de una constante presencia en la plaza pública y sus festejos, como un símbolo ligado a la virilidad y la fecundidad. Son una alegre materia, que del mismo modo degrada y agrada, y que llega a formar parte del ritual de los funerales alegres, en que el lanzamiento de excrementos se equipara al arrojar tierra sobre el ataúd [Bajtin, 2005: 133-134, 158]. Un motivo constante en este aspecto será el del cólico resultante del miedo que, como bien señala Bajtín, no sólo sirve como forma de evidenciar la cobardía de un personaje y degradarlo, sino que supone una constante en la literatura carnavalesca [2005: 156-157], y así apreciamos que Rabelais añade la explicación médica del suceso: “La virtud retentiva del nervio que controla el músculo esfínter (es decir, el orificio del culo) desaparece por obra de los vehementes terrores provocados por sus fantásticas visiones” [Bajtin, 2005: 156], y nos es posible hallarlo en numerosas obras de nuestro teatro breve, como sucede en las piezas de Castro, en la primera parte, “Ya por detrás se me exhalan / fragmentos de cierta cosa” (vv. 216-217), y segunda, “Ah, muesamo, [a] aqueste fuelle / el aire se le soltó” (vv. 303-304) de El órgano y el mágico; o en el “irse como una canilla” de El estudiante marqués (v. 32). No obstante en la época que nos ocupa al estudiar a nuestro autor, cuando con el paso del tiempo y el cambio en la visión de la realidad la ambivalencia de lo escatológico, tan indicativo de lo negativo como de lo positivo, pierden este valor y se limitan a corresponderse, hasta nuestros días, con lo grosero y bajo [Bajtin, 2005: 135]; apenas sólo encontramos chistes escatológicos que han perdido su potencial verdaderamente popular. Así sucede en algunas piezas de Francisco de Castro El cesto y el sacristán con la comparación del paño del barbero con un pañal [v. 169]; en La Nochebuena con el chiste del doctor con mocos, “pues jurara / que era yo el que las narices / las tenía condensadas” (vv. 194-196); en los chistes de El destierro del hoyo, “Regidor ¿A dónde vais sin oír estas razones? / Alcalde ¿Lo tengo de vaciar en los calzones?” (v. 33-34), y El paseo del río, “yo apostaré que perfuma / a flatos el vino rancio. / Se te han ido algunas plumas” (vv. 261-263); y en El enfermo y junta de médicos con las diversas referencias a la escatología, sobre todo cuando se habla de “ventricular” [vv. 119-120]. Muy lejos quedaba ya el potencial de la imagen escatológica, que llegó a estar vinculada a la resurrección, ya que “los signos del retorno a la vida tienen una 164 gradación manifiestamente dirigida hacia lo bajo” [Bajtin, 2005:345], nos dice Bajtín analizando la curación del rabelaiseano Empistemón, cuya afirmación vital se produce mediante la flatulencia. Lejano y difícil de vincular a nuestro Castro, que aunque presenta recuerdos de aquellas tradiciones, como en el entremés de ¿Quién masca ahí? donde la necesidad ya no de lo “bajo”, sino simplemente corporal de comer devueve el ánimo al cuerpo, ha perdido el vínculo directo con lo popular, de camino hacia una nueva forma de sensibilidad. B) El cuerpo grotesco, enfermo y loco La puesta en escena del cuerpo grotesco requiere habitualmente de presentar la imagen de un cuerpo que se aparte de los parámetros de la normalidad. Así la presencia de la locura, la enfermedad festiva y de la deformidad resulta una constante. Este cuerpo deforme se convierte en una constante de lo festivo y en la procesión del Corpus, sin ir más lejos, es posible encontrar esa inversión que la cultura popular lleva a cabo sobre la concepción normal de lo corporal. Así indica Bajtín cómo puede decirse incluso que la imagen del cuerpo, en su aspecto grotesco, predominaba en la expresión popular de esta fiesta y creaba un ambiente corporal específico. Así, pues, las encarnaciones tradicionales del cuerpo grotesco figuraban obligatoriamente en la procesión solemne: monstruos [mezcla de rasgos cómicos animales y humanos] que llevaban sobre sus lomos a la “pecadora de Babilonia”, gigantes de la tradición popular, moros y negros [de cuerpos caricaturizados] [Bajtin, 2005: 206]. El mejor ejemplo de la deformidad son las imágenes de los gigantes, gigantillos y gigantones que se ofrecen en textos y desfiles populares, no sólo por su constitución como cuerpos fuera de la norma, sino por una vinculación tradicional con la propia concepción grotesca de lo corporal, que supera los límites de la propia carne y, tal como recuerdan las leyendas populares, impregnan las geografías locales a través de comparaciones entre el cuerpo del gigante y los diferentes accidentes naturales [Bajtin, 2005: 296]. Si bien lo grotesco del gigante puede estar acentuado en mayor o menor medida [Bajtin, 2005: 307], su presencia en nuestro teatro breve es casi constante bajo una única forma: los gigantes que aparecen en los desfiles populares, ya como el propio grupo que recordaba el espectador haber visto en las calles, ya como caso concreto, que intenta corresponder a los gigantes de tradiciones medievales, pero con una apariencia propia de este lenguaje carnavalesco. Así, siguiendo a la tarasca aparecían siempre en las procesiones del Corpus los gigantones y gigantillos, cuya significación aún no está del todo clara pero, en un primer momento, parece que representaron simbólicamente algunos pecados, para pasar luego a convertirse en muestras de cada una de las razas de la tierra. Eso explica su número, pues en ocasiones aparecían siete, como los pecados capitales, si bien más tarde eran habitualmente cuatro parejas, a las que se añadían 165 gigantillos de significado mucho más popular. Para entender la presencia de los gigantes en las procesiones religiosas es imprescindible recordar la atracción desde antiguo por las figuras monstruosas [Río Parra, 2003: 122], que se refleja ya en los textos sagrados del cristianismo. En nuestro teatro breve fueron muy frecuentes, llegados a las tablas directamente desde el festejo popular en la vía pública. Así encontramos el entremés de Los Órganos, de Benavente, que los presenta en la danza final, El gigante, de Cáncer, donde Burguillos se disfraza de gigante, “con cetro y corona”, para poder burlar al marido de la protagonista, y Los gigantones, de Zamora, en el que una mujer esconde en un arca a sus amantes para hacerlos salir luego, transformados en gigantones. En la producción dramática de Francisco de Castro encontramos varios casos en que estos gigantes se muestran en escena: tanto El antojo de la gallega como el entremés de Los gigantes, hermanos en su argumento, presentan el desfile monstruoso, convocado mediante la magia a petición de una parturienta. De igual manera los hallaremos en Los titanes, en el que obligan a un Alcalde bobo a convertirse en prototitán y dirigir su danza y La burla del papel, donde entre otras figuras un gigantón amenaza al Alcalde que no quiere organizar la mojiganga. También presentes, aun bajo la forma de figuras de las que se han disfrazado algunos personajes humanos, los hallamos en Los títeres fingidos y Las figuras, que por su argumento -el gigante, ahora títere o muñeco, colabora con la escapada de la mujer o hija- son los más aproximados a El gigante, de Cáncer; y es especial el caso de la Dueña Monstrua que se nos ofrece en la mojiganga de La almoneda, cuya característica fundamental es el cambio de tamaño, alargándose y acortándose mientras baila, lo que nos permite interpretarla como un derivado del personaje festivo del gigante. Estos gigantones, representados como maniquíes, presentan los rasgos del cuerpo deformado que también puede encontrarse en los muñecos carnavalescos [Bajtin, 2005: 295]. Era habitual, durante el Carnaval y las fiestas con su espíritu, la presencia de diferentes “espantapájaros festivos”, que es como llama Bajtín a los muñecos de carnaval destinados a ser quemados o ahogados una vez concluido el reinado de la fiesta, encargando el año viejo o el inverno ya superado [Bajtin, 2005: 178], tradición que aún perdura, muy modificada, en nuestro Entierro de la Sardina. Ejemplos españoles son el dominguillo que nos presenta Caro Baroja a través de la definicion de Covarrubias: “es cierta figura de soldado desarrapado, hecho de andrajos y embutida en paja, al cual ponen en la plaza con una lancilla o garrucha, para que el toro se cebe con él y le levante en los cuernos, peloteándole” [Covarrubias], con una variante aragonesa denominada botarga o dominguillo de toros; o el pelele de paja llamado Antroiro, en algunos concejos de Ibias, cuyo juego consistía en expulsarlo de la localidad e introducirlo en la vecina, así como los muñecos “compadre” y “comadre”, incinerados por el grupo de sexo contrario, en algunos pueblos gallegos [Caro Baroja, 2006: 101, 109-110]. Caso de especial interés es la figura de la vieja con siete piernas, como las siete semanas de Cuaresma, cuya efigie se coronaba en Madrid tras una procesión triunfal el 166 miércoles de Ceniza, a la que cada siete días se cortaba una pierna, esperando la llegada de la Pascua. Este ritual descrito por Caro Baroja [2006: 144-145] no es sino una actualización, como él mismo indica, del rito de partir la vieja cuando estaba mediada la Cuaresma, que se nos presenta en la Mojiganga de lo que pasa en mitad de la Cuaresma al partir la vieja, donde con varias figuras se expone esta tradición, consistente en acudir a la Plaza Mayor y con escaleras, linternas, faroles y velas, y creían o fingían creer, en efecto, que era posible ver partir a una mujer anciana por la mitad, acto que indicaba que el período cuaresmal también se había partido. Mas corría la voz de que si las velas se apagaban, bien fuera por un golpe de viento, bien por intencionado soplo de los graciosos, no se veía tal partición o aserramiento [Caro Baroja, 2006: 145]. Éste es precisamente el argumento de la mojiganga Ir a ver partir la vieja, de nuestro Francisco de Castro, que presenta la burla de unas mujeres a quienes asistirán al evento, además de la figura de la anciana, articulada de forma que pueda despedazarse. Así encontramos el tópico del cuerpo grotesco despedazado, sobre el que se detiene Bajtín como tema fundamental de los juramentos [2005: 173-175], que no deja de ser una visión grotesca de los relatos de martirio de santos y del culto a sus reliquias [Bajtin, 2005: 315], y que nuestro autor representa, a través de muñecos o argucias de tramoya, en varias ocasiones, como ocurre con el Turco al que se desmonta en El antojo de la gallega, o al Figurón en el entremés El figurón, al que se finge despedazar en una danza de matachines. Por último, son también varios los ejemplos en los que numerosas afecciones colaboran con la construcción del cuerpo grotesco. Además del caso concreto de la sordera de la criada Gallega que nos presenta El figurón, que Castro no emplea más que como un recurso cómico, encontramos la ya mencionada enfermedad festiva del hambre El enfermo y junta de médicos y ¿Quién masca ahí?, es preciso destacar, entre todas las posibles deformaciones del cuerpo la que afecta al pensamiento, la locura. Así nos indica Bajtín cómo el tema de la locura, por ejemplo, es muy típico del grotesco, ya que permite observar al mundo con una mirada diferente, no influida por el punto de vista «normal», o sea por las ideas y juicios comunes. Pero en el grotesco popular, la locura es una parodia feliz del espíritu oficial, de la seriedad unilateral y la «verdad» oficial [Bajtin, 2005: 41]. De esta suerte la concepción grotesca del mundo emplea al loco como un mecanismo para olvidar la supuesta verdad, que se tiene en la cultura popular por falsa, e interpretarla desde una nueva perspectiva [Bajtin, 2005: 49]. El loco, apartado de todos y todo en el mundo serio, se convierte en el carnaval en rey, y así llegamos a la presentación de este motivo de la locura a través de varios personajes en el teatro breve. Sabemos por Javier Huerta Calvo de la incorporación al mundo del teatro breve del loco, con el nacimiento del pastor bobo del XVI, en cuya relativa metamorfosis es obvio hallar reminiscencias de la pareja zanni de la Commedia dell’Arte, con su payaso listo y su payaso bobo, quedando éste solo hasta convertirse bien en un alcalde ignorante, en un marido engañado, o en un loco genial encarnado en el sacristán, que conserva ciertos rasgos de 167 lo bufonesco [Huerta Calvo, 1985-1986: 701-703]. Así encontraremos, tal como dijimos anteriormente, de dos maneras a los locos del entremés, ya solos frente a la gente supuestamente cuerda, en el entremés de figurón, o presentándose en grupo frente a un juez, como ocurre en el entremés de desfile de figuras [Huerta Calvo, 1985-1986: 703-713]. En el caso concreto de Castro encontramos presencias marginales en El pésame de Medrano, con un soldado enloquecido que se empeña en celebrar bodas entre todos los personajes, sea cual sea su sexo, semejante al soldado de La casa puntual, que saca la espada en cuanto escucha un clarín (vv. 37-40), o los temas obsesivos que cada interviniente en el sarao de La Nochebuena nos ofrecen; si bien el caso más ejemplar de locura lo hallamos a través de de las alcaldadas, en que se reúne el desfile de figuras extravagantes frente a un alcalde enajenado que, lejos de las ideas utópicas de la justicia, que nuestro autor nos ofrece en La visita y pleito de la liebre [vv. 11-24], juzga de forma grotesca, conforme a su locura que es, más bien, una visión carnavalesca del mundo. Así encontramos en el mismo La visita y pleito de la liebre, así como en El inglés hablador y El destierro del hoyo, al igual que, en menor medida, en La almoneda y Los titanes, al personaje del loco desempeñando las labores de alcalde, cuyas sentencias, y continuas diatribas con su antagonista el Regidor, nos permiten apreciar los valores de juicio del Carnaval. De este modo en La visita el alcalde decide quedarse con la liebre que se disputan dos cazadores, o resuelve desterrar un agujero aparecido en la plaza del pueblo en El destierro del hoyo; o el caso de la alcaldesa que paga más de la cuenta por las piezas de la mojiganga que debe conseguir en la mojiganga de La almoneda. Más cuerdos están los alcaldes de El inglés hablador, que soporta la locuacidad de un moro, un portugués y un inglés que hablan sin cesar, y el de Los titanes, que se convierte en protititán en una danza de gigantones más por obligación que por locura. Más tarde, al estudiar los personajes del teatro breve, volveremos sobre estos locos geniales del Carnaval. C)- El cuerpo maltratado, humillado y burlado La degradación supone uno de los motivos recurrentes de la literatura popular. En su ánimo de subvertir las jerarquías era preciso expresar la caída hacia lo bajo de quienes ostentaban una posición alta, de poder. Era fundamental “la permutación de las jerarquías: se proclamaba rey al bufón” [Bajtin, 2005: 78], del mismo modo que quien podría considerarse como rey era reubicado como objeto de la risa. Y de esta suerte los golpes que recibe no no son sólo un motivo de risa, “los golpes tienen una significación simbólica más amplia y ambivalente; matan (en un extremo) y dan una nueva vida, terminan con lo antiguo y comienzan con lo nuevo” [Bajtin, 2005: 184-185]. A través de esta violencia no sólo llega a las tablas el discurso de lo violento; también se pone en 168 escena, dentro de la temática de la fiesta popular, el cambio de orden, el renacimiento continuo. Así nos dice Bajtin que las batallas sangrientas, los despedazamientos, los sacrificios en la hoguera, los golpes, las palizas, las imprecaciones e insultos, son arrojados al seno del “tiempo feliz” que da la muerte y la vida, que impide la perpetuación de lo antiguo y no cesa de engendrar lo nuevo y lo joven” [Bajtin, 2005: 189]. En nuestro teatro breve este uso de la degradación violenta que modifica las jerarquías es constante. En primer lugar nos es posible encontrar múltiples referencias a la violencia explícita, a base de golpes, motivo que fuera en su comienzo el final habitual de las obras breves, como ocurre en las obras de Castro El cesto y el sacristán, Los burlados de carnestolendas, La fantasma y La burla del sombrero. Ya hemos hablado del despedazamiento del cuerpo, y hay que añadir sobre este punto cómo el descabezamiento es un derivado, del que puede ser una reminiscencia el afeitado peligroso y se nos presenta de la mano del Vejete barbero y su aprendiz en El cesto y el sacristán-, si bien mientras en el carnaval “la pérdida de la cabeza es un acto puramente cómico” [Bajtin, 2005: 345], es posible interpretar que para Castro el suceso ya no tiene la misma implicación popular que para sus antepasados, cuando la cabeza la perdía el loco, como en la expresión perder la cabeza, sino que se trata de una muestra de capacidad de tramoya, entendida como terrorífica por los personajes. Más alejados del ánimo carnavalesco encontramos igualmente otras formas de agresión. Caso extremo es el de arrojar gente por las escaleras, como se solicita en El figurón (vv. 42-43), o por un balcón, en El estudiante marqués (v. 231) y El novio miserable (v. 216); y otras referencias a los golpes, que hallamos en La burla del figonero, en que un rufián pretende pagar al tabernero ofreciéndole darle un golpe (vv. 273-320), suceso sobre el que conviene recordar el desembarco de Pantagruel en la isla de los quisquillosos, “cuyos habitantes se ganan la vida haciéndose golpear” [Bajtin, 2005: 177], así como que esta facecia aparece igualmente en El buen aviso y portacuentos de Timoneda, del mismo modo que en el entremés de Los habladores [Asensio, 1965: 26-28]. Semejante se nos presenta Pagar que le descalabren, donde un Conde resulta la víctima del valentón que él mismo había contratado para librerse de un competidor, con el grito cómico “¡Que me han roto la tapa de los sesos!” (v. 136). Resulta interesante que el matapecados, instrumento más habitual en el ámbito carnavalesco para propinar golpes, sólo se nos presente en La fantasma (acot. v. 75), y las armas sean casi inexistentes, salvo las grandes navajas como alfanjes de El cesto y el sacristán (v. 189), las espadas asociadas al tipo del Soldado, como la que éste ofrece al Ventero en La burla del figonero, y los alfanjes que portan el Turco de La burla del papel, y los Fariseos de Ir a ver partir la vieja y El 169 ropero alquilón, y los travestidos de El paseo del río, además del mencionado en Los toreadores (v. 20). Además de la violencia física, en la obra de Castro, como en el común del teatro breve, encontramos numerosos casos de violencia simbólica, a través de varios mecanismos de degradación mediante lo que en la cultura seria entendemos como humillación, y que en la cultura popular trata de la conversión del cuerpo en un cuerpo grotesco. Así hallamos al Marqués y al Vejete siendo sometidos al peso en Lo que son mujeres, a varios personajes padeciendo una humillación mediante juegos de los que luego hablaremos en La Nochebuena, entre los que destaca la prueba al Soldado para que enhebre una aguja sobre un almirez con las piernas cruzadas encamisado. Otra de las penas que figura como motivo es la de los enharinados y tiznados, que se nos ofrece en Los niños de la inclusa (acot. vv. 253-254), La Nochebuena (acot. vv. 151-152), y El antojo de la gallega (acot. v. 255), y El cesto y el sacristán, donde los barberos sacan sus bacías llenas de harina, que es preciso relacionar con la tradición carnavalesca de arrojarse harina en determinados lugares de los que nos habla Caro Baroja (2006: 77-78) -lanzamiento que parece ser traslación eufemística del arrojarse excrementos del que hablamos estudiando lo escatológico-; y de manera lejana esta forma de manchar puede relacionarse con la imagen del “Gordo-Guillaume” que nos recuerda Bajtín, un personaje popular del XVII caracterizado como tan monstruosamente gordo que “tenía que hacer varios intentos antes de tocar su propio ombligo”. Llevaba cinturón en dos lugares: bajo el pecho y bajo el vientre, de modo que su cuerpo tomaba la forma de un tonel de vino; su rostro estaba abundantemente cubierto de harina, que se esparcía por todos los lados cuando se desplazaba o gesticulaba. De ese modo, su silueta era la encarnación corporal del pan y del vino. Esta profusión ambulante de bienes terrenales gozaba de un prodigioso éxito entre el pueblo. Gordo-Guillaume era la personificación de la utopía alegre y universal del banquete, del “mundo de Saturno” llegado a la tierra” [Bajtin, 2005: 263]. Por último hemos de afrontar el contenido de los diferentes engaños y escarmientos que se ponen en práctica en el teatro breve. Hemos dicho ya en repetidas ocasiones como la burla constituye uno de los argumentos básicos del entremés, conformando el paradigma de acción, diferenciado en burlas propiamente dichas, diferentes tretas para conseguir un objetivo más o menos material, y burlas al padre o marido que guarda una mujer deseada por otro hombre. En el primer caso el móvil más frecuente es la obtención de dinero, que encontramos en La burla del talego, para conseguir el dinero que tiene el Vejete, fingiendo un muerto que le exige el saco de monedas, en La burla del sombrero, donde se vende un falso sombrero mágico al Gracioso bobo, en La burla del labrador, en que Golilla y Soldado se hacen pasar por conocidos del bobo para poder robarle, en La novia burlada, fingiendo un galanteo ridículo para recuperar las prendas que se quedó una mujer; o la burla de fingirse quien no se es para conseguir favores, como sucede en El estudiante marqués, descrito como pícaro (v. 223). Salvo en este último caso, en que el burlado es todo un pueblo, en el resto apreciamos al personaje del bobo como paciente de la burla, así como a una mujer excéntrica 170 y a un Vejete, que nos lleva a pensar en las burlas de móvil erótico, donde se presenta siempre el anciano como sufridor del engaño y de las que hablaremos en el siguiente apartado. Pero en el teatro de Castro encontramos una desorbitada afición a la violencia, al escarnio de los personajes, como es propio del teatro carnavalesco, y así podemos observar en sus obras no sólo las clásicas burlas humillantes, como al valentón en Los diablillos, o al Vejete y al Noble en Lo que son mujeres, sino también muchas muestras de enfrentamiento. Los verbales son los más habituales, tanto entre enamorados, como la suave disputa que enfrenta a Anfriso y Menga en el baile de El dengue, y entre marido y mujer, en El hechizo de los cueros, como entre dos hombres, competidores por una mujer, en La burla de la sortija, o por sus planteamientos absurdos, como los doctores de El enfermo y junta de médicos, entre alcaldes, regidores y escribanos en Los diablillos, La visita y pleito de la liebre, El inglés hablador y El destierro del hoyo, de una criada contra su ama y una vecina en La casa de posadas, o entre dueña y criado, con mordiscos incluidos, en La novia burlada; y hasta un caso de desafío, como forma ritualizada de esta violencia verbal, que es posible encontrar parodiado en el entremés de El reto. Es prueba del paradigma de debate que propone Huerta Calvo [1987: 246-250; 2001: 94-95], y es preciso detenerse en la importancia de los insultos, de los que más tarde hablaremos, presentes a lo largo de todo el corpus dramático breve. Apreciamos así una gran relevancia de los motivos y temas referidos a la violencia, que se ofrece como espectáculo. Ted L. L. Bergman, en su artículo sobre la criminalidad presentada como diversión en la jácara entremesada [2014], mantiene que la aparición de los motivos violentos, en su caso relacionados con los jaques del teatro breve, “no se debe entender como algo carnavalesco, ya que la gente armada y borracha se relaciona mucho más con la vida cotidiana del hampa que cualquier manifestación teatral de la tradición de Carnestolendas” [Bergman, 2014: 80]. Consideramos que, si bien la realidad social del espectador del Barroco podría estar en mayor o menor medida vinculada a ese mundo hampón y violento -sólo en algunos casos, como es obvio, que es difícil suponer que todo el público del corral estaba compuesto por rufianes-, la presentación de los motivos de la violencia, de la criminalidad hampona, tanto en los que hemos venido apreciendo como en los ofrecidos por el subgénero de la jácara, debe mucho, en su forma de aparecer en escena, al fundamento carnavalesco. Así Elena Di Pinto nos ofrece el descubrimiento de las jácaras de sucesos, esas sí más apegadas a la realidad, a la muestra de la violencia, que las jácaras entremesadas,[2010, 2014]. Que éste fuera desapareciendo paulatinamente es otra cuestión, pero está suficientemente demostrado que, a pesar de los muchos referentes en la vida real, la acción violenta desarrollada en las tablas responde más precisamente a las concepciones cómicas sobre golpes y escarnios, tengan más o menos vinculación al Carnaval. 171 D) El cuerpo amoroso y sexual Hablábamos antes de la concepción abierta del cuerpo popular, de cómo se funde con su entorno, entre otros, a través del sexo. En este aspecto, las imágenes de lo sexual y lo amoroso constituyen uno de las más importantes temas que nos ofrece el teatro breve; las diferentes relaciones entre hombres y mujeres. Ya la sola presencia del cuerpo femenino en escena provocaba debates sobre la licitud de las piezas breves, más aún con la temática que se le asocia y los movimientos “deshonestos” que en él se realizaban [Huerta Calvo, 1983a: 5-9]; y, si bien su relación con los hombres se presenta en ocasiones bajo una visión idílica del amor, en algunos géneros breves como es el baile, son más habituales las expresiones grotescas. Esa forma de presentar el amor bajo una perspectiva ideal es patente y casi exclusiva en algunos textos pertenecientes al subgénero del baile. Bajo diversas alegorías [Huerta Calvo, 2001: 63-64], ya de oficios, como el Baile del cazador o el Baile del herrador de Lanini, que se nos presentan en los bailes de Castro El amor sastre y El amor buhonero; referentes a juegos, como el Baile de la pelota, de Suárez de Deza, El juego del hombre y el Baile del ajedrez, evidentemente relacionables con nuestro El juego del magíster; o el tema recurrente de amor entre gallegos que tenemos en La gallegada y recuerda de lejos a los de López de Armesto Baile de los zagalejos y Pascual y Menga; se da en ellos especial importancia de la configuración de los personajes, pero donde todo responde a la visión platónica del amor, además de enriquecerse con la presentación en escena de los tipos regionales caracterizados por su inocencia. Pero frente a estas visiones son más habituales las expresiones grotescas del amor. Encontramos, en primer lugar la simple mención a tópicos altamente cargados de sexualidad, como es el tamboril roto, y el tambor en general, que tiene en las bodas un importante contenido sexual [Bajtin, 2005: 184] -y sobre el que hablaremos al estudiarlo como pieza musical y parte del desfile de la mojiganga-; y la nariz, símbolo fálico tradicional [Bajtin, 2005: 82-83, 284-285] que hallamos como centro del debate en la obra de Castro La burla de la sortija, donde se insultan Barbero y Licenciado largamente describiendo con metáforas sus respectivas y largas narices. Y, por otra parte, son numerosísimas las piezas cuyo argumento gira en torno a dos ejes fundamentales: el adulterio, que lleva a escena la burla amorosa que la mujer protagonista, ayudada por su amante, pone en marcha para escapar del control de su marido o padre; y la seducción, los requiebros amorosos, casi siempre dichos entre amante y mujer. Javier Huerta analiza varios textos para afrontar este tema de la burla amorosa que tanto afecta a uno de los temas centrales de nuestro Siglo de Oro: la honra. En El dragoncillo de Calderón, Guardadme las espaldas, y Los degollados se nos presenta el tema, señalando la gran apreciación que nos muestra Los ecos, de Monteser, donde se hace evidente que “el honor se 172 plantea como convención ideal, fuera de la realidad”, pues como dice el texto “honor a nadie sustenta” [Huerta Calvo, 2001: 118-121]. El tema del cornudo, de manera específica, se nos presenta en Cornudo y contento, de Rueda, y en el texto de Andrés Gil Enríquez El amigo verdadero [Huerta Calvo, 2001: 90], así como es relevante indicar el motivo recurrente del amante escondido, que se nos ofrece en El sacristán Bonamí de López de Armesto y, particularmente disfrazado el amante de estatua, en El gigante de Cáncer, Los gigantes de Pedro Rosete Niño, y las piezas de Quiñones de Benavente El arca, El fariseo y Otáñez y el fariseo, de igual manera que el descubrimiento del adulterio se soluciona mediante la magia en la cervantina La cueva de Salamanca, El astrólogo tunante de Bances Candamo y el ya mencionado El dragoncillo de Calderón [Huerta Calvo, 2001: 90]. En cuanto al tema de la burla al padre entre las obras de Francisco de Castro encontramos diferentes recursos para llevarla a cabo: el disfraz, en la mojiganga de Las figuras, en que sacristanes y mujeres se transforman en las figuras extravagantes de la procesión de Corpus para atemorizar al padre Vejete pidiéndole que permita la unión entre su hija y el Sacristán Carranque; así como en La burla de los títeres fingidos, en que el engaño ideado por Don Lucas para que las cuatro hijas puedan escapar de casa, consiste en difrazarse los amantes de títeres que representarán en escena el cerco de Zamora para distraer al protector. También la distracción, como recurso para la burla, se nos ofrece en Francisco, ¿qué tienes?, donde el Sacristán acosa al Vejete que vigila a su hija cantando una canción y posibilitando la huida de la joven junto a don Gerundio, el amante; y es fundamental el recurso de la magia, de la que más tarde hablaremos, que se emplea en la segunda parte del entremés de El órgano y el mágico, en una acción secundaria en que se utiliza como recurso para permitir a una Mujer escapar de su padre a través de un ingenio del Mágico. Igualmente secundaria se convierte la burla al padre en ¿Quién masca ahí?, donde el centro argumental es el ruido para despertar al marido, pero se evidencia la intención de disfrutar del amante; y en El pésame de Medrano, en que encontramos al Sacristán y a la joven escapando del padre, para reencontrarlos después, obligados a casarse por el Soldado loco, con el beneplácito impotente del Vejete. Más desarrolladas, y más interesantes por el ingenio que despliega la Mujer, son las burlas que se organizan a los maridos. Así, en La boda y los violines, hallamos una burla semejante a las que se organizan para los padres, a través de la distracción mediante el disfraz -quizá por no haberse aún producido la boda de la Mujer con el Vejete, que se desarrolla en escena-, en que varios personajes toman vestidos de italianos para ayudar a escapar a la novia, siendo posible, además, encontrar en esta pieza paralelismos con las que presentan como tema el de competición por una mujer, de las que luego hablaremos. Por su parte, son muy semejantes Lo que son mujeres, El cesto 173 y el sacristán, y Los chirlos mirlos, en las que la Mujer introduce en casa al amante y lo ayuda a escapar a través de diversos recursos: el engaño óptico en El cesto y el sacristán, distrayendo la esposa al marido haciéndole creer que tiene una paja en el ojo para, mientras se la extrae, impedir que vea cómo escapa de casa el amante, muy semejante al mismo engaño, si bien con la exhibición de un tapiz, en El viejo celoso de Cervantes; la búsqueda de los chirlos mirlos en el entremés así titulado, para propiciar la salida de casa del marido e introducir en ella al amante, exagerándose el antojo a través de desmayos fingidos, de manera similar a la enfermedad fingida de La burla de la sortija que obliga al Vejete a ausentarse del hogar conyugal. El recurso del cesto para hacer huir al amante lo hallamos en El cesto y el sacristán, si bien sirve también en otras ocasiones para lo contrario, posibilitando al marido burlado presenciar, escondido en un serón, cómo su esposa le engaña, como encontramos en Los chirlos mirlos y en Lo que son mujeres. Es curioso observar cómo, en El cesto y el sacristán, la Mujer no duda en delatar a uno de sus pretendientes, el Marqués, para proteger al Sacristán, posibilitando así que el marido centre su atención en la defensa de su honra en el personaje menos culpable de su agravio. Por contra, son varias las piezas en que la causa de la burla no es tanto el intento de disfrutar del amante como la sola intención de maltratar al marido. Así sucede en El enfermo y junta de médicos la esposa intenta matar de hambre al marido; en La fantasma, donde se hace creer al marido Gracioso que ha muerto -recordemos lo dicho anteriormente sobre el falso muerto-; y en La burla de la sortija, obra en que, para conseguir una prenda en juego, la Mujer idea la burla mejor desarrollada del teatro de Castro: se hace creer al marido que su casa ha desaparecido. En todos ellos encontramos las figuras habituales que ocupan el papel de amante, el Sacristán-Astrólogo y el Barbero, si bien su función no es sino la de colaboradores para la intención de burla de la Mujer. La seducción de las mujeres, que en muchas ocasiones sirve para caracterizarlas como tipo, podemos hallarlo en varias obras, como en todas en que encontramos a la Mujer dialogando con su amante y como sucede en El paseo del río con las Tapadas y en El Amor buhonero, entre las Damas, el Soldado y el Golilla [vv. 112-181], con los palos al fin de los Valientes para defender la honra de sus mujeres. Además resulta importante que todos los personajes de la pieza hablen de sus amores, como sucede en El Amor Sastre. Con estas mujeres encontraremos el tipo de la pedidora de que hemos hablado, la mujer que pretende obtener favores, fundamentalmente económicos, a costa de sus galanes, que también se nos presenta en La burla del talego, donde la burla es organizada por una mujer para que su amante consiga el dinero que guarda el Vejete que la galantea. Así, el galanteo se convierte en un motivo grotesco cuando aparece junto a la burla por el dinero en La burla del talego, junto a la competición en Los negros, mezclado con la burla por el dinero en La novia burlada y dentro de la competencia por una dama en Doña Parva Materia. Esta competición 174 por una mujer la encontramos en varias obras, como al comienzo de La burla de la sortija, en El mundinovo, Los negros -que incluye además el motivo del guante caído disputado por los amantes [acot. vv. 129-130]-, Los cuatro toreadores, El vejete enamorado y Doña Parva Materia, donde se añaden, además, las exigencias grotescas de los posibles maridos. Se nos presenta así la tradición del bruscello, proveniente de Italia para festejar bodas, que ofrece la competición de amantes y una de cuyas primeras adaptaciones a nuestras tablas es posible encontrar en la cervantina La guarda cuidadosa [Asensio, 1965: 106-107], o en Los cuatro galanes de Quiñones, con cuatro pretendientes ridículos para cortejar a una dama. La falsa piedad de la mujer, que se evidencia en Los chirlos mirlos [vv. 44-54], ayuda también a definir el tipo, carácter que evoluciona hasta convertirse en algunas amadas ridículas, como las que topamos en El vejete enamorado, con la horrenda doña Lamprea, con la protagonista excéntrica de Doña Parva Materia, y con la amante de El novio miserable, cuya ridiculez consiste en la diferencia social con el enamorado -debemos encuadrar esta idea en los patrones ideológicos sobre la clase de la época, claro está-, que alaba su capacidad para las labores del servicio. Otros motivos femeninos característicos, como la suegra regañona de la que se nos habla en El Amor sastre [vv. 77-102], o la mujer melindrosa, que inventa enfermedades, como ocurre en Los dengues y que aparece como recurso para sacar al marido de casa en Los chirlos mirlos y La burla de la sortija, desde donde puede evolucionar la parturienta con sus antojos, que se nos presenta en Los gigantones y El antojo de la gallega, completan la esfera de los tópicos referidos a la mujer, sobre los que volveremos al afrontar su estudio como personaje. Habitual resultaba en la época la celebración de bodas grotescas. Al hilo de una escena de Pantagruel, Bajtín nos comenta cómo “la nupcias son ficticias y se desarrollan como una farsa de carnestolendas o una mistificación del carnaval”, añadiendo además la costumbre de los puñetazos nupciales que, considerándose un rito asociado a la fecundación y virilidad “concede el derecho a gozar de cierta libertad y hacer uso de cierta familiaridad” [Bajtin, 2005: 181]. Fueron habituales estas bodas grotescas como espectáculo parateatral durante el Siglo de Oro, entre las que destaca la organizada en el Carnaval de 1623, estudiada por Varey [1987]. En el corpus dramático de nuestro autor es posible encontrar muestras aún de este gusto por la ceremonia del matrimonio observada desde posicionamientos carnavalescos. Así sucede en La boda y los violines, como motivo central, y al fin de El pésame de Medrano, en que asistimos a varias uniones, una de ellas entre el Vejete y el Gallego. Adentrándonos un poco más en el tema que nos ocupa nos es posible encontrar las expresiones de la sexualidad que escapan a esta norma de la simple burla al marido o el padre o del galanteo. Así, en primer lugar, encontramos numerosas referencias a la prostitución a través del 175 subgénero de la jácara, ya estudiado, si bien en el caso de Castro, por contra, apenas encontramos alusiones: sólo en El Amor buhonero, a través del Lacayo cuya dama esta recogida en convento (vv. 78-93), así como en El barrendero, con el Santero que ofrece dinero a las damas (vv. 198-200). Las alusiones a la sodomía son del mismo modo frecuentes 12 . A lo largo de la literatura de nuestro Siglo de Oro, si bien lo que hoy conocemos como homosexualidad se consideraba un delito, su presencia en la literatura no era tan extraña como podríamos pensar. Lejos de ser un tabú, las relaciones entre personas del mismo sexo, o las alusiones a ellas, constituyeron un motivo cómico de primer orden. Así, en numerosas piezas del teatro breve encontramos comentarios variados, escenas que suben a las tablas el pecado nefando, como un ardid para buscar la risa, como hace en El Guardainfante de Quiñones don González tratando al juez suavemente, como seduciéndole, para tratar de que le sea favorable, llegando a decirle, cuando se queja de su lenguaje, “yo no soy enfadoso de traseras” [Colección: 525; Asensio, 1965: 242-243]; e incluso suponen el principal argumento de la obra, como sucede en Los putos, de Cáncer, donde mediante un encantamiento mal empleado varios hombres se enamoran de otro. La trayectoria del motivo del pecado nefando en nuestra literatura sufre, en el momento preciso que estudiamos, un importante cambio. Pues si empezó el siglo XVII esta cuestión poco presente en los textos breves, empieza a ser una constante como motivo cómico a partir de El marión, de Quevedo. Ya en la obra dramática de Castro seguimos encontrando referencias, si bien de un modo muy velado, en obras como El Amor sastre, donde dos hombres se enamoran, muy posiblemente entre sí, tras pincharse con una aguja mágica (vv. 173-184); con una posible alusión a la homosociabilidad en El destierro del hoyo, por condenarse los dengues de las mujeres al final, donde se celebra un baile sólo de hombres; con un comentario en El mundinovo (vv. 156-159); o en El pésame de Medrano, donde asistimos a la boda burlesca entre dos hombres, Gallego y Vejete. Estos textos de que venimos hablando en numerosas ocasiones llevan a escena una inversión de los roles de género, en que los hombres se comportan como socialmente se espera que lo hagan las mujeres y viceversa. Así, existe toda una serie de entremeses, conocidos como entremeses de mariones, comenzados por el ya mencionado El marión, de Quevedo, donde la comicidad se consigue gracias a esa inversión de la expresión de género, entre los que contamos con piezas de Quiñones de Benavente, El marión, y de Gil López de Armesto, Los mariones. Castro, por su parte, no se atreve a la inversión completa, y sólo juguetea con el género en piezas como El figurón, donde presenta al hombre pagado de si mismo que roza lo afeminado y menciona brevemente la confusión entre los hijos del Caminante (vv. 160-162), y ofrece de manera recurrente el motivo de las encamisadas, que encontramos al final de El juego del magíster (vv. 216); en El vejete 12 Véase sobre esta y las siguientes cuestiones Martínez “Figurones afeminados en el teatro breve del Siglo de Oro” [2007]. 176 enamorado (acot. v. 212), en El estudiante marqués al fin, cuando se le despoja del vestido; en Soldado en La Nochebuena; y en el Vejete en La burla del talego; motivo que ya se nos presenta en Los valientes encamisados de Francisco de la Calle y que, en lo que tiene como recurso de desproveer al vestido de sus rasgos como personaje, le arranca también buena parte de su género, y recuerda más al ridículo don Quijote en Sierra Morena [Juárez-Almendros, 2004: 42] que a la fiesta desenfadada y caballerescade la encamisada [Deleito y Piñuela, 1988: 96]. Esta importancia del vestido y su relación con el género nos lleva a considerar la importancia del disfraz en el carnaval para entender que no hablamos de travestismo tal como hoy lo entendemos, sino de un verdadero tópico popular que se nos presenta a lo largo de muchas piezas. El disfraz constituía una “renovación de las ropas y la personalidad social” [Bajtin, 2005: 78], y así es constante su aparición en las piezas breves que nos ocupan. Así Castro en sus obras nos ofrece numerosos ejemplos, desde el Sacristán que se hace pasar por Alguacil en La burla del talego, hasta la tapada de El Amor buhonero, con el tópico de invitarla a que se destape y descubrir una cara horrenda (vv. 28-38, 45-50), que también se nos presenta en El paseo del río, donde también se le pide destaparse, pasando por disfraces de títeres en La burla de los títeres fingidos, de extranjeros en La boda y los violines y La novia burlada, los que llevan los Sacristanes y el Soldadón en Ir a ver partir la vieja, los de figuras en Las figuras, y de titán para el Alcalde de Los titanes; para culminar en El estudiante marqués, cuyo protagonista se hace con un traje que le permite parecer quien no es, el engaño a través del vestido supone uno de los motivos principales del teatro del Siglo de Oro, como hemos visto. También los juegos de identidad, sin recurrir al disfraz propiamente dicho, podemos encontrarlos en El Amor sastre, donde el Mozo pide al Amor un traje para parecer que ha triunfado en la Corte al volver a su aldea (vv. 114-122); en el potenciamiento de la identidad que se insinúa en La burla del figonero (vv. 193-196), cuyas mujeres se intentan hacer pasar por “más de lo que parecen” (vv. 193-196), o en la hidalguía presuntuosa del Hidalgo toreador de Los cuatro toreadores (vv. 113-114, 124-126), y a través del motivo del conocido fingido que se nos presenta en La burla del labrador y La burla del sombrero. Estos disfraces, cuando llegan a poder ser considerados travestismo, no son sino una muestra del tópico carnavalesco del mundo al revés, que conlleva habitualmente una clásica inversión de vestidos [Caro Baroja, 2006: 102-103]. Encontramos muy apropiado un ejemplo que nos ofrece Bajtin, sobre uno de los países utópicos más allá de Jauja o Cucaña, Torlore, que es “el “mundo a la inversa”: el rey da a luz y la reina hace la guerra. Esta guerra es, por otro lado, puramente carnavalesca: los combatientes se dan grandes golpes de queso, de manzanas cocidas y de hongos [el rey 177 pariendo y la guerra con productos alimenticios son imágenes típicamente populares] [Bajtin, 2005: 267- 268]. De esta suerte, los juegos con los roles de género llegan a un punto más elevado cuando son los vestidos los que se intercambian entre hombres y mujeres. Desde comedias como el Aquiles de Tirso, que presenta al héroe en el gineceo y cuyo vestido femenino sirve de excusa para enredos amorosos, hasta el motivo recurrente de la mujer en traje varonil, estudiado hace ya tiempo por Carmen Bravo Villasante [1988], el motivo del travestismo llega al teatro breve manteniendo la diferenciación que presenta en la comedia: las mujeres toman el traje del hombre para conseguir determinadas cosas que por su condicionamiento como mujeres les estaban vetadas -además de exponer más claramente en escena el cuerpo de la mujer-, resultando habitual el travestismo en personajes mágicos [Buezo, 1993d: 198]; mientras que los hombres, al vestirse con las ropas de la mujer, suponen un motivo cómico. Así sucede en El Carnaval, La dama fingida, El paseo del río, El marión, y, sobre todo, en Juan Rana Mujer, donde habitualmente al hombre vestido de mujer trata de seducirlo otro varón. En la obra de Francisco de Castro, además de la sugerencia del cambio de género a través del vestido con las prueba de las enaguas y la saga de La burla del labrador, y dejando a un lado el travestismo femenino, cuya finalidad suele ser la de presentar de un modo más claro el cuerpo de la mujer, que encontramos en El antojo de la gallega, con una actriz vestida de Portugués, en El barrendero, con actriz representando el Negro, en El ropero alquilón, y más perfeccionado en Ir a ver partir la vieja con las Mujeres que aparecen de Golilla; hallamos el motivo del travestimos masculino de diferentes formas: travestismo de la representación, con actores desempeñando papeles de mujer, como en la Dueña representada por hombre (acot. vv. 67-68) en El juego del magíster; la Gallega de Los chirlos mirlos (acot. v. 61), las Labradoras de El barrendero y La almoneda, el Hombre de Dueña en La burla del papel, y el importante caso de la doña Lamprea de El vejete enamorado, dama ridícula representada por un varón (acot. vv. 151-152); y travestismo escénico, con personajes masculinos que se visten con prendas femeninas, tal como encontramos con el Licenciado travestido haciéndose pasar por una Gallega en La burla de la sortija (vv. 211- 216); y con los dos Hombres en El paseo del río, que aparecen de Tapadas, para ser luego Fariseos y finalmente hombres. Es necesario recordar la importancia, en cuanto a ambas formas de travestismo, del personaje de la mujer barbuda, pues es en muchas ocasiones ésta la imagen de cuerpo grotesco finalmente conseguida, que Huerta Calvo nos recuerda mediante el retrato de Magdalena Ventura realizado por Ribera, que se nos presenta en piezas como las Mentiras de cazadores y toreadores de Quirós, donde la mujer barbada amamanta a un niño, además, con una bota de vino y es denominada “fiera” y “camello” [2001: 107]. 178 Estos hombres en traje de mujer culminan su inversión carnavalesca cuando además de los ademanes asociados con lo femenino llegan, como en el anterior ejemplo del rey de Torlore, a parir en escena. Bajtin nos recuerda una escena de Goethe sobre el carnaval de Roma, donde un grupo de hombres disfrazados hace su aparición: unos disfrazados de campesinos, otros de mujeres. Una de las mujeres presenta signos evidentes de embarazo. De pronto una disputa estalla entre los hombres; aparecen los cuchillos (de cartón plateado). Las mujeres separan a los combatientes; espantada, la mujer encina sufre en plena calle los primeros dolores del alumbramiento: comienza a gemir y a contorsionarse, las otras mujeres la rodean, le dan un asiento y, en seguida, ella trae al mundo públicamente una criatura deforme [Bajtin, 2005: 222], que nosotros podemos traducir a nuestro teatro y encontrar en El parto de Juan Rana. Recordemos que el cuerpo grotesco se presenta en muchas ocasiones como generador a su vez de otro cuerpo. En su infinitud, dentro además de la visión carnavalesca y circular de la vida, en que muerte y nacimiento se unen, es habitual encontrar referencias al parto. Así el parto grotesco es habitual en el teatro breve del Siglo de Oro 13 . si bien en el caso de Castro tan sólo lo hallamos en El antojo de la gallega y Los gigantones, donde no llega a producirse y sólo se amenaza con el parto antes de tiempo si no se consigue un determinado antojo 14 . Este motivo del cuerpo embarazado debe ser relacionada con la concepción del cuerpo grotesco como cuerpo dual, formado por dos cuerpos, donde “un eslabón está engarzado en el siguiente, donde la vida de un cuerpo nace de la muerte de otro, más viejo” [Bajtin, 2005: 286]. Así, la exhibición de dos cuerpos en uno, en perpetua sucesión y vinculando muerte de uno con nacimiento-renacimiento en otro [Bajtin, 2005: 30], motivo que explica en la época la importancia de la figura del andrógino, recuperando el tema desde Platón [Bajtín, 2005: 291], es una muestra de la concepción inmortal no sólo del propio cuerpo, sino de todo el pueblo, en todas las épocas y culturas que vayan sucediéndose, como centro mismo del sistema de imágenes de lo festivo popular [Bajtin, 2005: 292]. Lo “bajo” se convierte en el elemento fundamental de la sociedad, porque asegura su porvenir [Bajtin, 2005: 341], si bien observamos, en el teatro de Castro, que en los dos casos de cuerpo embarazado que hemos comentado no se llega a producir el parto: el cuerpo dual queda sin consumar su ritual de renacimiento. Una muestra más de que, en la época que nos ocupa, o al menos en su literatura, las imágenes de la fiesta popular empiezan a modificarse, a apartarse de la plaza pública y centrarse en la retórica de lo puramente literario, que obedece las necesidades del autor, convirtiendo el motivo popular en un recurso más para obtener la comicidad.. 13 Véase sobre el parto grotesco Martínez, “Formas de la maternidad en el teatro breve del Siglo de Oro” [2012] 14 Sobre ambos en particular, en torno a la figura de la parturienta, véanse los trabajos de Catalina Buezo 1993b, “Apuntes sobre la ritual expulsión del mal en la plaza pública y edición de “El antojo de la gallega”, mojiganga de Francisco de Castro” [1993b] y “En torno a la presencia de Celestina en el teatro breve de los siglos XVII y XVIII. Edición de Los Gigantones, entremés de Francisco de Castro” [1993c], además del estudio de María José Martínez “Turcos y gallegos: mito y mojiganga” [1998]. 179 E) El cuerpo ante la magia, el miedo y el infierno Lo sobrenatural resulta de igual manera un tema frecuente de nuestra literatura áurea que se presenta en el teatro breve como forma de ayudar o destronar a través de la ridiculización a los personajes protagonistas. Como hemos visto, el cuerpo reacciona frente a lo inesperado frecuentemente a través de lo escatológico, como producto del miedo, y es el momento de detenernos en los motivos que se relacionan con él. Sabemos que “la degradación del sufrimiento y del miedo es un elemento de gran importancia en el sistema general de las degradaciones de la seriedad medieval, totalmente impregnada de miedo y sufrimiento” [Bajtin, 2005: 157]. Enfrentar al espectador al miedo era una forma de ayudarle a superarlo, y de este modo, en el discurso carnavalesco, el mundo es vencido por medio de la representación de mostruosidades cómicas, de símbolos de poder y la violencia vueltos inofensivos y ridículos, en las imángenes cómicas de la muerte, y los alegres suplicios divertidos. Lo temible se volvía ridículo. Ya hemos dicho que una de las representaciones indispensables del carnaval era la quema de un modelo grotesco denominado “infierno” en el apogeo de la fiesta. No es posible comprender la imagen grotesca sin tomar en cuenta la importancia del temor vencido. Se juega con lo que se teme, se le hace burla: lo terrible se convierte en un “alegre espantapájaros” [Bajtin, 2005: 86]. De este modo el miedo se vence, pero la cultura carnavalesca de la destrucción y la procreación continuas convierte ese temor en algo que genera alegría [Bajtin, 2005: 86-87]. Álvarez Barrientos, al tratar las comedias de magia, diferencia la magia que es considerada como un engaño, de la magia simplemente oral, enunciada como méritos del mago, y de la que tiene presencia escénica, conformándose como un elemento que ya con Rojas Zorrilla pasa de ser algo evitable a un medio de conocimiento [Álvarez Barrientos, 1989: 303-307], planteamiento que puede entroncar con el mundo del teatro breve al descubrir ya con anterioridad la magia entre los conocimientos habituales del personaje del Estudiante. Cabe considerar, además, la posible contribución del uso de la magia dentro del teatro breve a la aparición de las dieciochescas comedias de magia, donde la visión del elemento maravilloso está marcada por el descreimiento, tal como presenta el Don Juan de Espina de Cañizares y no tanto la posterior El mágico de Salerno, de Salvo y Vela, considerada tradicionalmente la primera obra, según el canon, de este subgénero [Álvarez Barrientos, 1989: 308-309]. Lo mágico, que dentro del discurso de la cultura popular, no es sino una forma más de lo real posible, y precisamente en la época que estudiamos, donde vamos viendo que las fuentes de los motivos festivos quedan cada vez más atrás, la intención de presentar el suceso maravilloso no es otra que provocar un efecto cómico, o, como señala Álvarez Barrientos, de “obtener beneficios inmediatos y tangibles para sí mismo y para los que le rodean, sin preocuparse de consideraciones teológicas [1989: 309]. 180 En el caso del teatro breve la magia y el miedo que provoca llega a las tablas de un modo alegre. Además de un buen motivo para desplegar recursos escenográficos, esta es una magia de carnaval que colabora con los intereses de los personajes, ayudando a que consigan sus objetivos, sobre todo si entre ellos está la burla de un tercero. De este modo encontramos en el ámbito del entremés una magia fingida que sirve de excusa para el enredo, así como magia que se narra en escena [Arellano, 1996: 29-31], y que provoca unos usos lingüísticos muy particulares a través de conjuros ridículos, donde destaca el presentado en el calderoniano El dragoncillo [Arellano, 1996: 28]. En la producción dramática de Castro la magia es un elemento central en las dos partes de El órgano y el mágico y, del mismo modo, si bien de otra manera, sucede en Los gigantones y El antojo de la gallega donde un antojo extravagante pone en marcha un suceso mágico o un desfile de figuras, también motivado por la magia. También, además de motivos mágicos puntuales como pueden ser la aguja mágica que produce misteriosos sucesos al pincharse con ella, que se nos presenta en El Amor sastre (v. 170) y hace que dos hombres se enamoren, y que podemos relacionar con cuentos tradicionales como La bella durmiente; o el espejo mágico que se nos ofrece en la segunda parte de El órgano y el mágico y que deja inmóviles a quienes en él se contemplan. Y nos es posible analizar como motivo literario el propio vestuario y atrezo de los personajes mágicos, como el Mágico de El órgano y el mágico, que aparece vestido de Licenciado en la primera parte (acot. vv. 129-130) y en la segunda (acot. v. 1),, la Hechicera de Los gigantones que lleva un “cucurucho de candelillas” (acot. vv. 99-100), y el Astrólogo y el Fantasma en La fantasma, que respectivamente aparecen con “compás, globo y antojos” (v. 63) y “una sábana y una cadena al pie” (acot. v. 114). Del mismo modo el conjuro mágico es un motivo recurrente, que en la obra de Castro se nos ofrece en la primera parte de El órgano y el mágico, de la Hechicera en Los gigantones, del Estudiante en El antojo de la gallega, cuya letra aparecerá ampliada en la tercera parte de la Introducción.... En estos casos el conjuro producirá la aparición de seres sobrenaturales, si bien la magia, sin conjuro alguno, produce también otros sucesos, como el traslado de un personaje dentro de la escena, como ocurre con la magia que usa el Sacristán para escapar del cesto y aparecer por el paño en El cesto y el sacristán -siguiento así su fuente Los refranes del viejo celoso según Buezo [Buezo, 1993d: 94-95], pero también reconocible en otras piezas, como Las figuras y La burla de los títeres fingidos por presentarse el engaño óptico; o la Mujer 1º que, gracias al Mágico, sale de su cuerpo para aparecer en otro punto, en la segunda parte de El órgano y el mágico. Por contra, encontramos también alusiones a la magia que no funciona: casi mágica es la oración que paga la comida al ser recitada pero que no produce efecto que en La burla del figonero (vv. 81- 181 88, 115-151); la medalla mágica que no hace nada en La burla del labrador y el sombrero que paga la comida de La burla del sombrero, relacionables con muchos otros casos de supuestos sucesos maravillosos falsos, tal com el agua de virtudes que Moreto nos presenta en La reliquia [Huerta, 2001: 89-90]. El miedo que produce la magia, o el solo pensamiento de que se está produciendo algo mágico, cuando en realidad se trata de una burla, sirve como decimos para burlar, y destronar así, a determinados personajes, habitualmente con recursos escatológicos. Castro nos lo ofrece en la primera parte de El órgano y el mágico (vv. 215-217), en el que siente el Vejete a costa de la procesión de Las figuras (vv. 192-230), y con la danza de matachines destripadores en El figurón (vv. 223-228) y los diablillos destripadores -y afeitadores- de Los diablillos, donde también se acompañan ruidos y escenografía del terror (vv. 122-129). Estos diablos que nos ofrece nuestro autor en el mencionado Los diablillos, además de en La fantasma y Los burlados de Carnestolendas (con cohetes), junto a la mención del Diablo Cojuelo en la primera parte de El órgano y el mágico (v. 195), y la alusión a este mismo y a Belcebú y Asmodeo en Los gigantones (vv. 123, 141), del mismo modo que hacen una lejana referencia a ese mundo de lo infernal las voces fantasmagóricas que escuchamos dentro, en la primera parte de El órgano y el mágico, y la presencia del mundinovo que en El antojo de la gallega y El barrendero provoca la aparición de figuras; nos llevan a recordar la tradición de los personajes de diablos, caracteres habituales en las representaciones medievales que formaban parte importante del espectáculo en la plaza pública y cuya procesión, las diabladas, encuentra su origen en determinadas tradiciones medievales sobre los infiernos, como la Visión de Tungdal o el ciclo de leyendas sobre la resurrección de Lázaro, pasadas por el tamiz de la visión carnavalesca [Bajtin, 2005: 351], cuyas imágenes se confunden con las del infierno y lo convierten en un espectáculo propio de la plaza. Se produce así la “carnavalización de los infiernos” [Bajtin, 2005: 355] y, a fuerza de la costumbre, se autorizaba a los actores que encarnaban a los diablos a deambular libremente por la vía pública con su traje para la representación [Bajtin, 2005: 85, 238], generando en torno a sí “un ambiente de libertad carnavalesca desenfrenada”, y ajenos a toda ley violaban a veces el derecho de propiedad, robaban a los campesinos y no perdían la ocasión para salir a flote. Se entregaban también a otros excesos, por lo cual ciertos decretos especiales prohibieron que a los diablos se les diera libertad fuera de sus papeles. Pero incluso cuando permanecían dentro de los límites del rol que les había sido asignado, los diablos conservaban una naturaleza profundamente extra-oficial. Injurias y obscenidades formaban parte de su repertorio: actuaban y hablaban en sentido opuesto a las concepciones oficiales cristianas, pues además, el rol mismo lo exigía. Armaban en escena un ruido y un alboroto espantosos, sobre todo si se trataba de la “gran diablada” [Bajtin, 2005: 239]. Este diablo carnavalesco emparentado con el bufón no es sino un símbolo de “la fuerza de lo “bajo”material y corporal que da la muerte y regenera”, cuyos rasgos, por ambivalentes y 182 relativos a lo “bajo”, evidencian su facilidad para transformarse en un elemento cómico popular, y pasa desde los tablados del misterio a la plaza festiva [Bajtin, 2005: 239-240]. Del mismo modo en que Rabelais recuerda las diabladas al describir “la degustación de las almas pecadoras”, como nos recuerda Bajtín [Bajtin, 2005: 313], en la obra de Francisco de Castro, como hemos visto, encontramos algunos lejanos referentes a ellas. Pero es preciso remarcar la diferencia: lo que en la Edad Media y el Renacimiento eran procesiones infernales de corte carnavalesco, o procesiones de carnaval con tintes de infierno, en las piezas del teatro breve no son ya más que reinterpretaciones que la escena elabora a partir de esos orígenes. Los textos de Castro no son directamente una puesta en escena del carnaval popular, son la recuperación de motivos festivos, sí, pero previamente convertidos en motivos escénicos. F) El cuerpo se divierte En el teatro breve de nuestro Siglo de Oro, y en la literatura de inspiración popular en general, es constante que las fronteras entre la fiesta pública y el texto sean difusas. De ese modo, de la misma manera en que la mojiganga callejera llegó a las tablas y cristalizó como subgénero con entidad propia, otras muchas formas de entretenimiento popular y callejero aparecen en las formas breves de nuestro teatro, como muestras de una comunión entre la escena y la plaza pública característica del teatro carnavalesco. Del esta manera la producción dramática de Francisco de Castro se encuentra entretejida de referencias a diversas fiestas populares. Ya hemos hablado de las celebraciones en que participaban diferentes formas de muñecos, y cómo se trasladan al teatro breve fundamentalmente bajo la forma de los gigantones, presentes en Los gigantones, El antojo de la gallega, y de manera menos fiel en Las figuras y La burla de los títeres fingidos, al igual de la presencia del muñeco que representa a la anciana coronada el miércoles de ceniza en Ir a ver partir la vieja. Todas ellas, en sus particulares procesiones, nos recuerdan el desfile de tipos propio de la mojiganga, nutriéndose de sus tópicos y empleándolos como filtro para incorporar al mundo del teatro breve las tradiciones populares. Así vemos a la mencionada vieja de Cuaresma, que si bien no existía realmente en la tradición popular - era una invención del tipo de los gamusinos o los propios chirlos mirlos-, aparece en la mojiganga convertida en un muñeco grotesco y desmontable. También hemos mencionado los danzantes llamados matachines al estudiar los subgéneros del teatro breve, presentes en la tercera parte de la Introducción..., así como acompañados de dueñas en la primera y segunda parte de El órgano y el mágico, vestidos de jabalíes en El figurón, en La casa puntual y Los diablillos; y reconocibles en Los burlados de Carnestolendas. Observamos que 183 su función no consiste ya sólo en la danza, sino que Castro los asimila en muchas ocasiones a lo infernal, y su presencia en escena se relaciona con el tormento de algún personaje. Importa detenernos en el matachín-máquina de El vejete enamorado (acot. vv. 258-259), que aparece acompañado de dos matachines “humanos”, y tiene la peculiaridad de tener cinco cabezas, que mueve durante la danza. Por otra parte el toreo y sus derivados, fiestas frecuentes y muy celebradas en el siglo, como nos enseñó hace décadas Deleito y Piñuela [1988: 81-153], aparecen en el teatro de Castro en repetidas ocasiones. Siempre con toreros y torneadores cobardes, pero que se precian de valentía, semejantes al que nos ofrece Quevedo en El zurdo alanceador de Quevedo, que echa la culpa de su infortunio al toro diciéndole “¡Oh, qué maldita bestia desbocada!” [Asensio, 1965: 194]; la fiesta taurina es tema central de Los cuatro toreadores, si bien en ella no se nos muestra el toro, no como sucede en La burla de los títeres fingidos, donde aparece el animal en escena acompañado de un cohete (acot. vv. 204-205), prueba esta de la acción trepidante del entremés frente al más pausado ritmo de la comedia [Huerta Calvo, 2001: 154]. De igual manera el torneo se nos presenta en Los negros, como forma de competir por su amor que exige la protagonista, y a modo de introducción para un torneo sirve la segunda parte de la Introducción.... También los juegos populares son una referencia habitual. Sabemos por Bajtín que Los juegos de todo tipo (desde los de cartas hasta los deportivos), las predicciones, adivinaciones y augurios de toda clase, ocupaban un lugar preponderante en la expresión popular y pública de la fiesta. Estos fenómenos, estrechamente ligados al ambiente de la fiesta popular, desempeñaban un papel esencial en la obra de Rabelais [Bajtin, 2005: 207], y así nos encontraremos numerosos ejemplos en piezas breves, como es el conocido entremés de El juego del hombre, de Quiñones de Benavente, que se nos presentan en la obra de Castro a colación de celebraciones privadas que nuestro autor lleva a escena. En estas obras de situación no sólo se muestra la celebración al final de las piezas, como ocurre en ¿Quién masca ahí? y El enfermo y junta de médicos, que presentan una comida festiva al finalizar; sino que lo festivo y los motivos que en torno se ofrecen conforman el argumento mismo de las obras. De este modo observamos el propio juego de El juego del magíster, en el sarao que se organiza en el baile con motivo del carnaval, juego que se menciona como importado de Italia (vv. 198) y que se explica detenidamente en la acotación final; la referencia a los naipes en El garañón (vv. 71-74); el zapato, el “pellízcote sin reír”, el caldero que dice el futuro y el palo con luz en la punta mientas suena el cumbé en la celebración que argumenta La Nochebuena; los juegos infantiles que aparecen en Los niños de la inclusa: la mocita, la vieja, la madre, y el pon-pon. De estas fiestas privadas que nos ofrece Castro es posible derivar el motivo de la casa holgona, espacio dedicado a la fiesta y la recreación que se nos presenta en El juego del magíster y 184 La casa puntual, donde, habitualmente mediante un personaje que funciona como presentador de las maravillas, tal como el Trufaldín de El mundinovo, asistimos a la presentación del motivo del mundinovo: el arca con prodigios exóticos que se muestra en escena para los personajes y también para el público 15 , lejanamente emparentable con el motivo del infierno “atributo obligagorio del carnaval, aparecía bajo la forma de un lobo que escupía llamas y se llamaba “boca del infierno y cabeza de Lucifer” [Bajtin, 2005: 143]. Tras la mojiganga de El mundinuevo de Vicente Suárez de Deza, nuestro autor nos presentará este retablo festivo en El mundinovo; en El figurón, con Niños de Dueña y Sacristán que bailan el zarambeque; en La casa puntual; en El antojo de la gallega, en El barrendero; y de un modo muy semejante, en un tinajón de fuelle, para la salida figuras de La almoneda; y en el arcón de los títeres que se convierte en un teatrillo en La burla de los títeres fingidos y que funciona como tal; y observamos cómo este mundinovo, en Castro, empieza a evolucionar ya hacia el motivo dieciochesco, donde el recurso se convierte en un espacio propio de la magia [Buezo, 1993d: 197]. Importa señalar la importancia, en la vinculación a este elemento escénico, de los personajes italianos, por el pronto advenimiento de la compañía de los Trufaldines, de la que más tarde hablaremos. Son también muchas las Otras muchas tradiciones populares o popularizadas que se ofrecen a lo largo de la producción dramática de Francisco de Castro. Así, encontramos diferentes referencias literarias, como en La burla de los títeres fingidos con la aparición de la tradición de El cerco de Zamora, representada por títeres, como narración medieval llevada al teatro; y textos de Quevedo y Calderón popularizados hasta el punto de ser reconocibles por el público en la disputa con insultos con motivo del tamaño de las respectivas narices en La burla de la sortija (vv. 1-38), de inspiración claramente quevedesca, o el monólogo paródico que aparece en El vejete enamorado (vv. 23-46), claramente inspirado en el de Segismundo en la calderoniana La vida es sueño. Además, es posible encontrar narraciones provenientes de cuentos populares en los entremeses de alcaldada, a través de las ocurrencias del Alcalde, como es el del papagayo congelado, del perro que come aceite y de la caza de la liebre en La visita y pleito de la liebre, el acertijo del burro muerto, y los sucesos del albañil, el doctor, los dos hombres que pleitean por haber matado uno accidentalmente al padre del otro en El destierro del hoyo, los romances de ciego en La casa puntual, el villancico a San Isidro en El barrendero, y la tradición del Gigante de Mantible en La burla del papel. Otros motivos son también adscribibles a tradiciones medievales, como el de la prenda engañosa, que encontramos en La burla del figonero a través del manto roto que se descubre y no se acepta en prenda (vv. 73-74, 232-242); o en el arcón con títeres que se deposita en casa del Vejete en el entremés de La burla de los títeres fingidos. Más antigua es la tradición del regalo al ingenio que se 15 Sobre este elemento véase el trabajo de Buezo “El arca del Nuevo Mundo: un artificio escénico del teatro breve español” [2004]. 185 nos presenta a través de la sortija de La burla de la sortija (vv. 95-100), y para cuyo origen podemos remontarnos hasta el juicio de Paris, parodiado aquí haciendo llegar el premio no a la más bella sino a la mujer que mejor y con más gracia burle a su marido. Del mismo modo, pruebas de ingenio como pagar una deuda dejándose dar una cuchillada, que encontramos en La burla del figonero (vv. 278-320); o la burla a través de convertir una casa en otra que se presenta en La burla de la sortija, son también motivos de inspiración popular, que evidencian, junto a todos los estudiados en este apartado, los recursos con los que nuestro Francisco de Castro compone sus entremeses: llevando a las tablas temas y tópicos que encuentra en lo popular y en los textos teatrales que había representado o visto representar en el corral. 187 II.3.- Las personas de Castro: los personajes de su teatro breve “Si la simple lectura de un texto dramático, configuradora de una imaginaria representación teatral, nos lleva a cristalizar la acción dramática vehiculada por los personajes en torno a la figura del actor, la culminación lógica -y ontológica- de dicho texto, es decir, el espectáculo real, hará del intérprete de carne y hueso la única posibilidad de “existencia” del personaje. [...] Ahora bien, este axioma -el personaje sólo existe por y para el actor concreto que lo interpreta en cada ocasión- haría prácticamente imposible cualquier intento de dilucidación y conceptualización del mismo: analizar un determinado personaje exigiría poder estudiar todas sus -en teoría- infinitas encarnaciones” [Sanchís Sinisterra, 1985: 104]. Partiendo de estas interesantes palabras de José Sanchís sobre las que volveremos más adelante, es preciso señalar la complicación que entraña el estudio de la categoría del personaje dramático, si bien resulta un acercamiento imprescindible al teatro que estudiamos pues “un análisis morfológico del género mojiganga dramática [y vale para el resto de subcategorías], con el consiguiente establecimiento de una tipología, debe hacerse teniendo en cuenta las funciones de los personajes” [Buezo, 1993a: 146]. Desde la Poética de Aristóteles hasta hoy, han sido muchos quienes han tratado la cuestión, realizando interesantes aportaciones sobre la materia. Son reseñables los acercamientos teóricos de Spang [1991], García Barrientos [2001] y, sobre todo, el monumental trabajo sobre el personaje teatral de Oliva Bernal [2004]. A través de ellos podemos obtener una teoría del personaje teatral, que parta desde la puntualización del propio concepto, difenciando así el significado de “personaje” como “cualidad ontológica, de apariencia antropomórfica, pues su discurso pertenece a un Ser que participa de las mismas características que una persona real pero cuya vida se desarrolla en la ficción” [Oliva Bernal, 2004: 25]; como parte del texto literario, “un elemento estructural de un sistema de relaciones más amplio en el texto y en la representación, por las cuales precisamente se produce el conflicto del drama” [Oliva Bernal, 2004: 26], y como personaje-actor, de manera indivisible, que debe ser estudiado en escena, cuando se materializa y deja de ser un mero papel [Oliva Bernal, 2004: 27], de igual manera que se establece la diferencia básica entre la persona real, el actor, la persona diegética, el papel, y el personaje dramático, construido cuando el actor representa el papel [García Barrientos, 2001: 154-155]; pasando por la propia denominación del concepto -frecuentemente “personaje”, si bien Spang prefiere denominarlo “figura”, o “tipo” en determinados casos [Spang, 1991: 155-156]-, para llegar hasta las interesantes diatribas sobre la 188 relación del personaje con el actor [Oliva Bernal, 2004: 43-48] y, sobre todo, con la acción [Oliva Bernal, 2004: 28-35] y con la estructura, como parte de ella [Oliva Bernal, 2004: 36-43], cuestión que nos lleva a considerar el personaje como parte de un sistema, donde se integra dentro de una realidad que comparte con el resto de personajes, convirtiéndose en entidades interdependientes, y que nos mueve a considerar el reparto como una configuración [García Barrientos, 2001: 157-162, 166-167], hasta hacernos desembocar en el interesantísimo modelo actancial, desarrollado a partir de Greimas con influencia de Propp, y que nos presenta al personaje como una unidad semántica en relación con el resto de la ficción, desempeñando las funciones semánticas de sujeto, objeto, destinador, destinatario, ayudante u oponente [García Barrientos, 2001: 71-73; Urrutia, 1985]. Centrándonos en el momento histórico que nos ocupa, por recomendación de Oliva Bernal cuando sabiamente nos señala que: El actor “construye” el personaje a partir de códigos de interpretación específicos de cada época (aunque sólo sea para transgredirlos), es decir, en cada momento histórico existen formas muy diferentes de plasmar una cultura, con todo lo que conlleva de elementos ideológicos, psicológicos, artísticos, etc, e incluso posibilidades tecnológicas distintas, estos códigos, en el caso del actor, son aún más personales, pues se utiliza a sí mismo (su físico) para plasmar su arte, ofreciendo junto a una serie de formas culturales propias, una concepción del hombre determinada que surge no ya únicamente del texto, sino además de su cuerpo y de su propia actuación. Así pues, las formas de interpretación, los cambios de modas, la teatralidad frente al realismo, son condiciones que han influido decisivamente a la hora de poder definir qué es un actor y qué significa actuar, de modo que la teoría de la interpretación ha estado ligada, quizá más que cualquier otra en el arte dramático, a un imperante subjetivismo (por parte del descriptor o crítico) que afecta a su percepción de la interpretación” [Oliva Bernal, 2004: 22]. Es preciso tener muy en cuenta las particularidades de la época en que nos encontramos. Así Oliva Bernal nos ofrece diversas teorías renacentistas, contexto teórico en que se enmarca aún la obra que nos ocupa, previa a la evolución del personaje de tipo hacia individuo propia del romanticismo, como son las ideas de Robortello, que diferencia la imitación realizada por el autor del texto y la que desarrolla el actor, de Northbrooke, que diferenció los géneros teatrales según los personajes que aparecían -oponiéndose Corneille a esta idea-, de Estienne, que señala la importancia del personaje en la construcción de la pieza; e introduce el debate de los tipos, que defiende primero Peletier y que conformará la commedia dell'arte. [Oliva Bernal, 2004: 60-63]. De igual manera, nos presenta también las teorías de autores españoles, más cercanos aún a nuestros intereses: Torres Naharro, que sugiere de seis a doce personajes en la obra, Lope de Rueda introduciendo el tipo del bobo, citando a Agustín de Rojas, que en su Loa a la Comedia presenta la evolución que hace aparecer los personajes correspondientes con tipos, Pinciano, que en la línea de Horacio defiende esta tipicidad de los personajes, Lope y a Tirso como autores que se apartaron de la preceptiva clásica, a partir del Arte nuevo de hacer comedias, y González de Salas con sus comentarios a la Poética de Aristóteles, en que presenta un punto de vista centrado en que es 189 preciso abandonar las normas clásicas y hacer al actor sentir como su personaje, para llegar mejor así al público [Oliva Bernal, 2004: 63-68]. En resumen, podemos entender al personaje teatral del Barroco partiendo de la idea que nos indica Maestro: hasta el siglo XVIII, aproximadamente, la literatura universal se interpreta como expresión de una acción externa al sujeto. Aún en las interpretaciones que la Ilustración europea hace del teatro de Shakespeare, y especialmente de los trágicos griegos, los hechos significan por relación a una moral públicamente admitida, absolutamente extrovertida hacia dioses y demás trascendencias sobrehumanas [Maestro, 1998: 21], o a través de las acertadas consideraciones de Langabaum: el personaje del drama tradicional, lejos de dejarse atrapar enteramente en su perspectiva particular, tiene siempre presente la perspectiva general de donde extrae el juicio de sus acciones. Esta es la diferencia crucial que nos separa de tanta literatura preilustrada, y que nos empuja, a juicio de los críticos, a malinterpretar “románticamente” cuando leemos. Nos resulta difícil comprender la resignación que reina entre los condenados por Dante al infierno, o que la simpatía de Dante hacia Francesca no implique una crítica al juicio divino contra ella, o que nuestra simpatía por el héroe trágico no deba implicar una crítica a los dioses y a sus criterios, aparentemente, el orden moral se aceptaba como algo inamovible, del mismo modo en que hoy aceptamos el orden natural; y la combinación de sufrimiento y aquiescencia era probablemente el secreto de la antigua emoción trágica, una emoción de la que hablamos mucho pero que, sospecho, se nos escapa [Langabaum, 1996: 275]. Interesantes son asimismo las ideas de Ynduráin, que afirma “que el teatro español se caracterizaría por ser un teatro llamémosle escolástico, que no pone tanto en escena las fuerzas de la naturaleza como las representaciones de unas ideas” [Ynduráin, 1985: 27], y que, por ello, el personaje del teatro español se corresponde con una idea, una abstracción, y así el nuestro es un tipo de teatro también entonces en el cual se puede organizar muy bien todos esos análisis formalizadores con las funciones de funtores y de actantes y de toda esa serie de planteamientos, porque no hay que estudiar prácticamente nunca la psicología de los personajes, los movimientos profundos, sino unas formalizaciones, como vectores, que se cruzan unos con otros. [...] El personaje, en la comedia española, es, pues, el representante ideal de una clase social, de una condición social de su grupo, pero nunca alguien diferente de todos los demás representantes, o de todos los demás individuos, de lo que se supone que es esa clase social o ese grupo [Ynduráin, 1985: 28]. Por todo esto, siguiendo con la reflexión de Ynduráin, hasta cierto punto, se puede decir que el juego teatral de la comedia clásica española, consiste en resolver la contradicción o el problema que se produce entre las propiedades de los personajes y la situación en la que se les coloca, en cómo esos personajes definidos llegan a un final feliz, o simplemente aceptable, sin dejar de ser lo que son, no en un cambio de personalidad, sino en la manera de llegar a un final que sea aceptable por el público, que responda a unas considerraciones de tipo social, manteniendo siempre las características del tipo al que pertenece. [...] el común denominador de la comedia española creo que es la tipificación, la abstracción de los tipos como definiciones realizadas de antemano. Creo que la comedia española es una especie de tablero de ajedrez, un arte combinatoria, y lo que interesa es el desarrollo de las jugadas, la manera elegante de resolver un jaque al rey, a la dama o al galán, pero no el valor de las figuras: las piezas tienen sus movimientos determinados, su carácter perfectamente determinado y lo que interesa es el movimiento de esas piezas, es decir, las jugadas que se pueden hacer con ellas, pero no, 190 naturalmente, la investigación sobre el carácter individual específico, las pasiones, los elementos que pueden tener de individualizador de cada una de esas piezas [Ynduráin, 1985: 29]. Así nos encontraremos con que los personajes del teatro breve funcionan de una manera idéntica, jugando con la combinatoria posible del tablero del ajedrez escénico, y que, como señala Huerta Calvo, de modo parecido a la comedia del arte, que contaba siempre con un repertorio fijo de personajes - Arlequín, Pantalón, Polichinela, Doctor, etc,-, el entremés pone en juego un elenco en el que se reiteran también una serie de tipos característicos, cuya aparición en escena el público debía reconocer en seguida, tanto por su vestimenta como por su forma de expresarse: Vejete, Sacristán, Bobo, Soldado, Estudiante... [Huerta Calvo, 2001: 95]. Esta fijación de los personajes del entremés debe ser entendida de una manera progresiva, y así comprobamos que, si bien en sus inicios se pretendió un relativo equilibrio entre el personaje y sus acciones, como sucede en la producción dramática de Lope de Rueda, posteriormente el interés del autor de teatro breve recae más específicamente en la descripción y clasificación de un conjunto de tipos sociales [Asensio, 1965: 77], como resultado del interés que en el siglo XVI despertó el dibujo de los caracteres [Asensio, 1965: 180-195], viendo la luz entonces el llamado entremés de figuras, donde la importancia escénica no es tanto el argumento de la obra como la presencia de esos personajes estrafalarios sometidos al juicio del público y de los demás personajes. Así el teatro breve evoluciona hacia el desfile de caricaturas, reconocibles por determinados signos externos, recobrando la tradición de la Danza de la muerte y la Nave de los locos, si bien ofreciendo caracteres más particulares que los que en éstas se ofrecían, subdividiendo los personajes característicos del entremés en otros más específicos, modernizándolos, y siendo transformados en el eje de la comicidad, en detrimento de la acción [Asensio, 1965: 80-82]. De este modo Pasan a segundo término los motivos primarios -hambre, lascivia, prepotencia- y salta al escenario un enjambre de personajes frescos, reducidos a un rasgo o peculiaridad, a una lacra, a un ridículo perceptible exclusivamente para espectadores cuya cohesión y convivencia han aguzado en el grupo la repulsa de la divergencia, y en la minoría el gusto de la extravagancia [Asensio, 1965: 82]. No obstante esta llegada al entremés de las figuras, la crítica reconoce que, por resultar obras carentes de una acción fuertemente cohesionada -desdramatizadas, las llama Asensio- cuya estructura “se fundamenta en el desfile sistemático de personajes estereotipados o figuras”, como sudece en sus primeros ejemplos, El hospital de los podridos y El examinador Miser Palomo, si bien también es posible la opción del entremés de figura única [Huerta, 2001: 92-94]; no desbancan otras formas de entremés y conviven con ellas, si bien llenándolas de su forma particular de ofrecer el personaje ridículo, depositando en ellas sus figuras [Asensio, 1965: 85], frente a la manera de afrontar los seres escénicos que nos ofrece Cervantes, más preocupado por la acción dramática [Asensio, 1965: 101]. Pasadas las décadas, casi cien años después de la incorporación al entremés de estas figuras, Francisco de Castro compone sus entremeses, bailes, mojigangas y fines de fiesta, donde 191 encontramos decenas de personajes, tanto los característicos del universo de las máscaras del teatro breve de los siglos de oro, como otros más específicos, extraídos de un cierto costumbrismo, así como algunos más especiales, personales, definidos por Castro a partir de la evolución de los caracteres tipificados. Como iremos viendo, en su tratamiento del personaje dramático es ya muy difícil desligar el tipo clásico de la figura, diferenciar el carácter heredado de la comedia dell’arte del fantoche de mojiganga que irrumpe en escena, y así sus personajes, muy influenciados por el ánimo de la mojiganga, “son en su mayoría aquéllos que se encontraban en la plaza pública en época de Carnaval, o que formaban parte de espectáculos burlescos representados en la Corte durante esas fechas” [Buezo, 1993a: 177]. Si bien los personajes son muy numerosos, pues tan extensa es su obra, pasamos a estudiar cómo nos ofrece nuestro autor las máscaras más habituales del teatro breve, así como algunas específicas que se incorporan al teatro en esta época. A) Personajes característicos del teatro breve Sabemos que la construcción de las piezas breves, con su intención de presentarse de forma sencilla, requiere de una similar sencillez a la hora de dibujar los personajes. Así, “relegada cualquier voluntad psicológica, los personajes quedan convertidos en signos: de sensualidad, de malicia, de avaricia, de fanfarronería, de impotencia sexual, de pedantería...” [Huerta Calvo, 1999: 30] y, en ese aspecto, las relaciones e influencia con el elenco de personajes de la italiana Commedia dell’Arte es más que evidente, si no por el influjo directo sí por compartir el ámbito festivo del Carnaval, presentando así unos rasgos muy característicos en común los tipos españoles y los italianos, como demuestra Huerta Calvo [2001: 108]. Una constante de los personajes que estudiaremos es su clase, ya que, de manera típica, se defiende la imposible presencia de personajes nobles en el teatro breve [Buezo, 1993a: 177]. Descubriremos que no es tan fácil asegurar este punto y que, en general, hay que prestar especial atención ya no sólo a la caracterización de cada uno de estos tipos, sino también a su funcionalidad dentro de la obra, pues entra ésta a formar parte también de su propia entidad como personaje [Huerta Calvo, 1999: 30-31], y así veremos que su funcionalidad, especialmente en el caso de la mojiganga, se corresponde más adecuadamente a los rasgos de las máscaras habituales del Carnaval parateatral [Buezo, 1993a: 178-179]. Existe, no obstante, una dificultad en este punto, y es que los personajes masculinos que se nos presentan con nombre propio son difícilmente clasificables, por poder adscribirse a unos u otros tipos indistintamente, por la propia indefinición que existe en ocasiones entre las máscaras, y el hecho de que compartan varios rasgos. Así encontramos un tipo que podríamos denominar galán de entremés, enamorado de una joven pero que, a diferencia del Sacristán, necesita de la ayuda de un segundo que lleve a cabo un engaño para conseguir sus objetivos. Se genera así una pareja que 192 décadas después encontraremos en Leandro y Crispín, en Los intereses creados de Benavente, y que Francisco de Castro nos ofrece con Chorizo -don Chorizo, según el dramatis personae-, en La boda y los violines, al que ayuda Garabato a conseguir a Isabela; con Don Claudio en La novia burlada, que aparece en escena quejándose por haber sido estafado por la Graciosa y pidiendo ayuda al Gracioso (vv. 2-18); con Don Gerundio en Francisco, ¿qué tienes?, que intenta librar de la protección de su padre el Vejete a Mencía, ayudado por el Sacristán, y nos presenta muy enamorado, haciendo gala de su amor en su intervenciones (vv. 8-12); con don Pegazo, en Los cuatro toreadores, que tiene intención de acudir junto a don Repollo al torneo y toros que se organiza para convertirse en el esposo de Isabela, la protagonista; y con los cuatro galanes de La burla de los títeres fingidos, Don Crisanto, Don Lupercio, Don Gil, Don Panuncio y Don Lucas, que quieren ayudar a escapar de casa a las cuatro hijas del Vejete, y entre los que funciona como enamorado primero don Crisanto y como ideólogo de la burla don Lucas. Más grotescos son los galanes Don Pierres y Burro Magiz, que se presentan en el fin de fiesta de Doña Parva Materia dispuestos a competir por su mano; y muy diferente es Anfriso, protagonista del baile de El dengue y que galantea a Menga pero se burla de sus quejas hipocondriacas en un largo parlamento cantado (vv. 20-72). Su enfrentamiento con ella lo distancia del carácter del Sacristán, que es el amante por antonomasia. Parecido al dúo del galán y el cooperador es el caso de Don Anselmo y Don Crispín, protagonistas de El ropero alquilón: Crispín quiere ejecutar una mojiganga, pero no lo cree posible, y Anselmo nos explica que lo tiene todo previsto, y tiene organizada una burla para disfrutar de la fiesta, haciendo pasar a cinco Mujeres a quienes quieren entretener por miembros de un Consejo que ha de contratar una danza (vv. 7-44). Una vez terminado el sarao aparecerá en escena la Graciosa, esposa de Anselmo, a quien maltratará por andar festejando a otras damas, dándose fin entonces a la obra. Y también colaborador es y Don Cosme, que aparece junto al Gracioso en Los negros, yendo con él a contemplar el sarao que la protagonista. A.1) El Vejete El Vejete es, como veremos, el personaje más recurrente en la obra de Francisco de Castro. Este tipo, vinculado al Pantalón italiano, avaro y más o menos veladamente impotente, cumple la función habitual de ser el personaje burlado [Huerta Calvo, 1999: 37-38], y “ un personaje que no falta en los entremeses de burlas amatorias, en los que desempeña el papel de marido casado con una mujer mucho más joven que él” [Huerta Calvo, 2001: 99]. Caracterizado por su barba y habla templona [Huerta Calvo, 2001: 108], más adelante interpretaremos por qué aparece en más de la mitad de las piezas teatrales de nuestro autor, que en algunos casos presenta unas particularidades que lo hacen único. Así sucede en la primera parte del entremés de El órgano y el mágico, donde un 193 Vejete Doctor se mete a Soldado, presentándose con características de los tres tipos; o en ¿Quién masca ahí?, con un Vejete que permanece dormido toda la pieza y cuyo rasgo más relevante es su glotonería, ya que sólo despierta cuando escucha el banquete, explicando además su sueño por la ingesta desmesurada de alcohol (vv. 183-194) y emparentando así con el Gracioso. Como galanes se nos muestran los Vejetes de Los negros, don Pierres y otro don Toronjil, según nos informa el Gracioso (v. 21), que se enfrentan por el amor de Isabela, y recitan confusos parlamentos de alabanza a la mujer (vv. 66-74 y 77-86), enfrentándose de palabra y más tarde en un torneo en camisa por su favor, adquiriendo de este modo rasgos propios de los Sacristanes. Semejante es el Vejete de Los cuatro toreadores, ridículo a caballo, para torear y conseguir el favor de Isabela. Como Valentón miedoso hallamos al Vejete enfrentado al Alcalde de Los diablillos, haciendo gala de los muchos méritos de su bravura (vv. 81-88, 99-108) y revelando su miedo más tarde (vv. 109-128). Además de estos casos, en que el Vejete parece una versión envejecida de otras máscaras típicas, sabemos que la caracterización del Regidor en los entremeses de alcaldada coincide con la del anciano, como La visita y pleito de la liebre, con un Vejete en este papel, del mismo modo que sucede con los personajes menores del Portero de Los niños de la inclusa, y del anciano, más fiel a los caracteres de su personaje, en La casa de posadas, donde acude a dormir a la hospedería, presentándose con unos versos enrevesados (vv. 90-94) -que recuerdan a una de las versiones del anciano que estudiaremos ahora-, y quejándose del alboroto que va organizándose alrededor interviniendo con continuos “paciencia”, que recuerdan a los “paciencia, cielos, paciencia” del que se ofrece en La pastelería y burla de las cazuelas, donde se presenta como un personaje secundario, ridículo por su vejez y desvalido, al que roban su comida. También criado envejecido es el Vejete de Pagar que le descalabren, con pocos rasgos que lo adscriban al tipo. Habitualmente, en el teatro breve, el Vejete se nos presenta como una figura de autoridad que va a ser burlada. Su ingenio puede salvarlo del engaño, como en La burla del figonero, en que regenta el figón donde se produce la burla e impide que los pícaros se marchen sin pagar, o en Los burlados de Carnestolendas, prolongando el comienzo de la comida leyendo en voz alta, hasta el inicio de la Cuaresma, para impedir que coman de su mesa los gorrones. Pero más habitualmente el Vejete es el padre o marido que sufrirá una burla por parte de su hija o esposa, ayudada en mayor o menor medida por sus amantes. Así, como padre, lo encontramos casi marginalmente en El pésame de Medrano, y de forma fundamental en La burla de los títeres fingidos el Vejete es padre de cuatro hijas, tacaño que pretende dotarlas sólo con cien reales a cada una (v. 57), engañado por los cuatro pretendientes de sus hijas, que le proponen un negocio que el anciano cree que le será muy productivo, guardando un arcón lleno de títeres, pero que servirá para que las mujeres logren escapar de casa, burla semejante a la que padece el Zurrapulgas de Las figuras, “sujeto muy 194 conocido / por redículo en España” (vv. 71-72), cuya hija introduce en casa unas figuras fingidas para darle miedo y que hará parar cuando consienta en que la mujer se case con el Sacristán. Muy protector se nos presenta en Francisco, ¿qué tienes?, vanidoso de sus composiciones musicales (vv. 57-72)], y burlado por el Sacristán, que le adule y distrae para que escape la hija, a la que el viejo compara continuamente con su madre (vv. 75-81, 84-88, 121-122), mientras se muestra receloso si se aleja de él y la llama (vv. 94, 103, 119-120, 133, 144), para, una vez huida, confesar que en ese aspecto también se parece a su madre (vv. 180-181). Como marido burlado lo encontramos en La burla de la sortija, con una esposa enferma fingida, que lo obliga a salir en busca de un médico para preparar entre tanto una burla especialmente cruel, y que al volver a casa, después de muchos padecimientos (vv. 191-200), se encuentra con que su casa ha desaparecido. Semejante engaño se produce en Los chirlos mirlos, con la mujer exigiéndole al anciano -que de la preocupación por su mujer se desmaya- unos “chirlos mirlos”, para introducir al Sacristán en casa, como verá el Vejete desde un serón. Más celoso, por otra parte, se nos ofrece el viejo de la segunda parte del entremés de El órgano y el mágico, que acude siguiendo a su mujer, mostrándose primero iracundo y tratando de vengar su honor (vv. 49- 65) y es burlado gracias a la magia; al igual que en El cesto y el sacristán, donde se venga de la ofensa del Marqués con un afeitado casi criminal mientras su mujer disfruta del Sacristán, que escapa de casa en tanto la esposa busca una paja en un ojo del Vejete. Resulta interesante observar que el Vejete recurre para vengarse a un Alguacil, y no lo hace por su propia mano (vv. 242-245), y que el entremés acaba a palos, mientras nuestro personaje pronuncia un confuso parlamento (vv. 296-307) que recuerda a los vejetes locos que estudiamos más abajo. Son curiosas las apariciones del Vejete como galán, tal como se presenta en La boda y los violines, donde, según comenta una vecina “se hace una manteca” (v. 74]), y nos cuenta en varios y largos parlamentos cuánta es su felicidad (vv. 46-59, 66-73), para acabar siendo burlado. De igual manera aparece en El mundinovo, con parlamentos confusos (vv. 99-103, 104-112), cantando una larga sátira en que insulta a los Sacristanes (vv. 132-171), compitiendo con ellos por el cariño de la Mujer 1ª, y burlado después por la magia del Sacristán 1º; y en La burla del talego, en que el Vejete canta coplas ridículas en la reja de Escolástica [vv. 80-84], para ser burlado mediante el terror y robado. En esta categoría, es el de mayor interés el “viejo setentón” (v. 61) que aparece en El vejete enamorado, donde el anciano acude a visitar a la horrible doña Lamprea, lamentándose antes con un largo parlamento en que parodia el conocido de Segismundo en La vida es sueño (vv. 23-46) y con algunas canciones después (vv. 53-59). Un Vejete lúbrico, como versión más soez de este viejo galán, encontramos en El barrendero encarnando al Santero, que intenta seducir, a cambio de unas monedas, a Catuja, la Guapa, y más tarde a la Tapada. 195 Si el habla temblorosa, reflejo de la edad, es un rasgo característico del Vejete [Huerta Calvo, 2001: 108], para Castro es habitual abundar en la idea y presentar al personaje del anciano como un hombre cercano a la locura, de expresión muy confusa a través de extraños parlamentos llenos de palabrería, alguno de los cuales ya hemos comentado. Con esta especificidad aparece en diversas ocasiones: presentando sus respetos a la dama en El juego del magíster, con un parlamento en que repite vueseñoría continuamente (vv. 126-137); en Doña Parva Materia “con botas y espuelas muy ridículo” (acot. vv. 171-172) para exponer ante la dama las condiciones ridículas que le pone su señor al matrimonio (vv. 194-245); en El pésame de Medrano, donde -además de ser el padre de la Graciosa al que el Sacristán pretende burlar- aparece “con cortina colorada y un sombrerón” (acot. vv. 90-91), da su pésame al viudo con un confuso parlamento (vv. 99-108), y se casa después con el Gallego por orden del Soldado loco; y, sobre todo, en el brevísimo entremés de El reto, en que acude a escena con un largo parlamento cómico de desafío (vv. 41-91), que pronuncia armado subido en un burro y se convierte en centro del interés de la pieza. No tan ridículos, pero sí muy interesantes, son las apariciones del viejo como recitador de largos monólgos también en La burla del labrador (vv. 158-234) y en El hechizo de los cueros (vv. 184-298). Dentro de esta última categoría podemos incluir también al anciano que se nos ofrece en Lo que son mujeres como personaje de acompañamiento, enfrentándose al Marqués con un parlamento confuso (vv. 113-124), y sufriendo junto a él la burla de ser pesado, quejándose de los muchos achaques de su edad y el peligro para su salud que supone maltratarle (vv. 186-194); y al Rodrigón o Escudero de El paseo del río, que es un Vejete según la acotación (v. 239) y que aparece en escena con unos versos confusos que lo relacionan con esta categoría (vv. 141-144). Además de los casos mencionados, son Vejetes, aunque no se presenten como tales, el Patón que protagoniza Lo que son mujeres que vuelve a su casa metido en un saco para descubrir que su esposa no tarda en olvidarle, creyéndolo muerto; y el Medrano de El pésame de Medrano, que si bien no tiene suficientes rasgos propios para diferenciarlo como tipo corresponde lejanamente al carácter por su condición de viudo, que disfruta sin querer volver a casarse (vv. 78, 87). Y quizá en este apartado pueda incluirse el Cosme u Hombre 1º de El hechizo de los cueros, que deja claro su aprecio por su mujer, si bien tiene que abandonar la casa y recibe una burla de la Mujer 1ª a través de un conjuro mágico mal realizado. Observamos la importancia del personaje del Vejete, más adelante reflexionaremos sobre los motivos, y apreciamos la gran diversidad con que ofrece este tipo Francisco de Castro, constituyéndolo como un personaje de personajes, pues incorpora a su caracterización rasgos de comportamiento del resto de máscaras posibles del teatro breve. 196 A.2) Sacristanes, Licenciados, Estudiantes y Colegiales El Sacristán, tipo en que subsumimos sus variantes, es uno de los personajes fundamentales del teatro breve español del barroco, “una de las figuras más reiteradas en el entremés y tal vez con la que mejor se podría simbolizar y personificar el género” [Huerta Calvo, 1999: 34], caracterizado por “la preocupación por cobrar y el tono cómico de su dignidad” [Díez Borque, 1976: 221], por su astucia, lascivia, glotonería, el uso del latín macarrónico y su presencia habitual como amante adúltero [Huerta Calvo, 2001: 108]. Nace tras la prohibición en el Concilio de Trento de presentar en escena clérigos como fuente de la risa, sustituyendo a éste como tipo del amante lujurioso y glotón, con un lenguaje característicamente plagado de latines macarrónicos, y frecuentemente enfrentado con otro personaje, normalmente el soldado, según Huerta Calvo como reminiscencia de las disputas medievales, ejemplificándose su lascivia en la figura del hisopo, que se puede confundir con el matapecados, más tarde prohibido por la censura [Huerta Calvo, 2001: 100-101]. Si bien poco frecuente en la mojiganga, salvo la entremesada o de tipo navideño, aparece vinculado a la música y la poesía, y enamorado de la hija o mujer del Vejete, conquistándola con su estilo directo y “desparpajo lingüístico” [Buezo, 1993a: 200-201]. Es evidente su relación con la fiesta religiosa, llevando la burla entremesil al serio teatro religioso, y desarrollándose como decimos para adquirir una importante connotación erótica, desde la Danza de la muerte, para evolucionar hasta estancarse “para siempre en la pedantería galante, o en las macarrónicas contiendas con sus colegas” [Asensio, 1965: 22-24]; e importa apreciar su origen en los entremeses de sacristanes de los que nos habla detenidamente Asensio [1965: 145-149]. Veremos, igualmente, que es un tipo habitualmente confundido con el Estudiante y el Licenciado. En la producción dramática de Castro resulta habitual que el Sacristán dé comienzo a la pieza teatral manteniendo un diálogo con su amante, haciendo gala de su destreza con las palabras. Así sucede en El pésame de Medrano, donde le cuenta cuanto padece por su amor en un parlamento hablado y cantado con tintines (vv. 12-31); en La burla del talego, que empieza hablándole de sus ojos (vv. 1-15); en El enfermo y junta de médicos, con un parlamento, tintineante por sus onomatopeyas, que pide que toquen a fuego porque se abrasa de amor (vv. 8-18); en El mundinovo, donde son dos los Sacristanes que recitan sus parlamentos amorosos a Eustaquia, compitiendo por su afecto (vv. 32-46 y 56-72); en la mojiganga de El barrendero, donde recurre al latín macarrónico para declarar su amor (vv. 1-3) y canta un villancico para demostrar su ingenio (vv. 25-46); y en la de Las figuras, que comienza el Sacristán Carranque con un diálogo más fluido con la mujer (vv. 1- 21). Diferente resulta el Sacristán de Francisco, ¿qué tienes?, que da comienzo a la pieza con un diálogo, pero con el que será el galán, de quien se convierte en cooperador. Quizá los más relevantes ejemplos, en este punto, sean el Sacristán de Los chirlos mirlos, que hace variantes sobre 197 el nombre de su amante, Catalina, con muchos ayes después (vv. 1-23), y el de El cesto y el sacristán, que empieza hablándole a la mujer repitiendo su nombre, Justa, para hacer juegos de palabras y retratándola en verso (1-24). También es frecuente que encontremos al Sacristán haciendo uso de su facilidad verbal para enfrentarse de palabra con otros personajes. Así sucede en El enfermo y junta de médicos, donde insulta al Barbero (vv. 53-68), muy brevemente, dos Sacristanes entre sí, en la mojiganga de Ir a ver partir la vieja (vv. 14-17), donde también se denomina a los personajes Estudiantes (acot. v. 178) y Licenciados (v. 218); y en La pastelería y burla de las cazuelas, enfrentado al Alférez. El Sacristán emplea su ingenio habitualmente en organizar burlas y engaños, para conseguir librar a una Mujer de la vigilancia de su marido o padre. Así lo encontramos en La burla del talego, donde hace creer al Vejete que un muerto le acusa de haberle matado y robado el talego con monedas que la protagonista le había pedido al Sacristán que robara; en El estudiante y junta de médicos, en que colabora con su amante para deshacerse del marido de ésta, haciéndole creer que está enfermo y organizando mientras su entierro, para intentar enterrarlo vivo al fin de la obra; en la mojiganga de Las figuras, llevando a casa del Vejete unas figuras -que no son sino amigos y amigas disfrazadas-, que cobran vida para pedirle a su hija. Difieren los casos de El pésame de Medrano, en que aprovecha la locura del Soldado, que entra en escena con varios personajes para que se casen, para pedir para sí a la Graciosa; y de Francisco, ¿qué tienes?, donde el Sacristán no es el seductor, sino el cooperador del protagonista, y ejecuta así la burla en nombre de otro, disponiendo lo que él llama “un arbitrio, el mayor que habréis oído” (v. 34), consistente en recurrir a la música, cantándole al Vejete para distraerle. Mucho menos ingenio del Sacristán tenemos en Los chirlos mirlos, donde el Sacristán obedece las ideas de la Mujer protagonista, casi ninguno en La pastelería y burla de las cazuelas, donde se limita a intentar robar una cazuela para llevársela a su enamorada, y algo más en El cesto y el sacristán, donde éste logra introducirse en casa de la mujer y, al ser sorprendido por el Vejete, debe esconderse en un cesto de hacer la colada para después por arte de magia aparecer al paño. Esta magia la encontramos como uno de los rasgos posibles del Sacristán, si bien la encontraremos también en el Estudiante. De este modo, en El mundinovo el Sacristán 1º recurre a la magia para impresionar a la Mujer 1ª, y así llama a escena a un Trufaldín que presenta un ingenio que hace desaparecer a sus contrincantes. Otra característica, intercambiable esta vez con el Barbero, es la afición por la música, que emplea el Sacristán en Francisco, ¿qué tienes? para la burla. Sabemos, además, por esta misma obra que el Sacristán, según el dramatis personae, debía ser representado por el Gracioso, como una prueba más de que, en ocasiones, los personajes típicos se confunden entre sí. 198 El disfraz es también una de sus habilidades como personaje, como podemos observar en los siete Sacristanes menores, con nombres parlantes como Bragazas, Chanflón, Tiracoces, Calzonazos, Cascaciruelas, Corvillo y Soplalaberza, capitaneados por el Sacristán protagonista, Carranque, en la mojiganga de Las figuras, que se visten de danzantes para aterrorizar al Vejete; o por el Sacristán de La burla del talego, en que se disfraza de Alguacil, empleando una vara como símbolo, según la acotación (vv. 136-137). En esta misma obra encontramos, a través de una especie de refrán “Andar, andere, donde va la sotana, vaya el bonete” (vv. 51-52), el vestuario habitual del personaje del Sacristán, que puede convertirse en figura de mojiganga o mundinovo, como apreciamos a través del Niño-Sacristán que encontramos en El figurón junto a una Dueña, saliendo a escena como parte del ingenio que presenta el Hombre 1º, o puede ser aderezada por algunos adornos burlescos propios de una celebración carnavalesca, como les pasa a los dos sacristanes burlados de la mojiganga de Ir a ver partir la vieja, que aparecen “con una escalera y una sarta de huevos y bulas viejas como se estila en tal función” (vv. 160-161). Con todo, a pesar de que en el Sacristán tenemos uno de los habituales protagonistas del teatro breve, podemos apreciar también apariciones del tipo como parte de una pieza coral, como ocurre en la mojiganga de El barrendero, donde nuestro personaje no tiene más acción propia que el diálogo con la Mujer 1ª; o simplemente anecdótica, como en El estudiante marqués. Como variante del personaje encontramos al tipo del Licenciado, que también equivale en parte al Estudiante, pues así se le llama en La burla del figonero (v. 103) y, Sacristán en origen, en Ir a ver partir la vieja (v. 218). Como Licenciado aparece descrito el Sacristán en El enfermo y junta de médicos (v. 6), y por él mismo en El barrendero (v. 4); y encontramos sólo uno presentado como tal en la obra de Castro, en La burla de la sortija, donde primero desarrolla un largo enfrentamiento de mucha y quevediana agudeza verbal con el Barbero -característica de debate propia del Sacristán-, para transformarse entonces en uno de los personajes que pretende el favor de la protagonista y la ayuda a desarrollar la burla. El papel del Licenciado en este punto importa más que el de sus compañeros, el Barbero y el Soldado, pues es él quien aparece, en disfraz de Gallega, a la puerta de la fingida casa de posadas para burlar al Vejete. Además, estrechamente relacionados con los tipos del Sacristán, Licenciado y Estudiante, encontramos dos personajes: el Mágico y el Astrólogo, donde la máscara resalta su relación con la magia, característica que se añade habitualmente en la mojiganga al personaje del Estudiante [Buezo, 1993a: 178]. Al primero, a quien llama Estudiante el Vejete en la segunda parte del entremés de El órgano y el mágico (v. 61), lo encontramos en este entremés en dos partes, donde es absoluto protagonista y pseudodemiurgo de la acción, realizando diversos encantamientos, como hará en la segunda parte. Más semejante al clásico Sacristán encontramos al Astrólogo que se nos 199 aparece en el entremés de La fantasma, con sotana y manteo (v. 32), trata de burlar al esposo de la Graciosa haciéndole creer que ha fallecido. Por último, quizá en este apartado, por ser hombres todos que aprecian a sus parejas, pueda incluirse el Cosme u Hombre 1º de El hechizo de los cueros, que deja claro su aprecio por su mujer, si bien tiene que abandonar la casa y recibe una burla de la Mujer 1ª a través de un conjuro mágico mal realizado. Por último, el tipo del Estudiante, tan confundido con los anteriores. “Listo, pícaro y resolvedor de las situaciones comprometidas, que salva con sus conocimientos de magia y alquimia” [Huerta Calvo, 1999: 36], además de nunca preocuparse “por móviles como el amor, la gracia, la voz de la sangre, la razón de estado” [Díez Borque, 1976: 222], y de “carácter hampón y hambriento” [Huerta Calvo, 2001: 103], como observamos en La burla del figonero, en que un Estudiante -al que se describe como Licenciado (v. 103)- aparece en el figón, tras haberse hartado de comer, y contándonos en un aparte (vv. 80-88) su intención de irse sin pagar y, además, burlar a unos gallegos, confundiendo al Galopín que le sirve con un extraño juego de diálogo hasta que consigue marcharse. Semejante es su aparición en La burla del sombrero, donde acude a comer junto a un Barbero, aprovechándose de la simpleza del Gracioso. Como el Sacristán empleará un latín macarrónico, que se observa especialmente en La casa de posadas, incluso en sueños (vv. 114- 116, 216-221), y una verbosidad que le permite escapar sin pagar en La burla del figonero, así como la lubricidad que nos presenta en El paseo del río, como galán de una tapada que resulta ser el Hombre 2º, a quien regala ridículas palabras de amor en largos parlamentos (vv. 21-28 y 37-46). Central es la presencia del Estudiante en el entremés de El estudiante marqués, donde aparece como absoluto protagonista e ideador de una burla consistente en hacerse pasar por un marqués y visitar un pueblo para ser agasajado por sus habitantes. El tipo se demuestra un buen engañador, aunque es desenmascarado al final, e interesa, como veremos después, la representación que lleva a cabo del noble fingido. Frente a éste, muy poca relevancia tiene el Estudiante en otras obras como Lo que son mujeres, donde aparece casi como un personaje de acompañamiento, haciendo referencia a su obligación de cantar en misa (vv. 143-145); La Nochebuena, entremés en el que su presencia es constante pero desprovista de sus rasgos definitorios, salvo por la promesa de llevar estampas tras la sangría que pretende hacer el Barbero (vv. 61-62), por la descripción como Licenciado (v. 26), y por el latín (v. 105); y en Los gigantones, donde encontramos un Estudiante que se comporta a lo largo de la pieza como un personaje cualquiera y sólo hace gala de un verso en latín macarrónico: “apropinquate at palerdum” (v. 4). En su obra gemela, la mojiganga de El antojo de la gallega, hallamos otro de los rasgos del Estudiante: sus conocimientos sobre magia, con los que ayuda a la Gallega a que se le aparezcan las figuras que se tiene por antojo ver. 200 Como una variante de este personaje concreto podemos encontrar al Colegial. Uno se nos presenta en El juego del magíster, si bien su presencia, como tío del Ama, nos hacen pensar en que se trata de un personaje de edad y rasgos que corresponden más adecuadamente al personaje noble de que más tarde hablaremos que al tipo general del Estudiante. El otro caso de Colegial se nos ofrece en La burla del labrador, mucho más cercano al tipo que estudiamos, junto a un Fámulo, criado suyo, buscando diversos complementos característicos del tipo del Estudiante en una tienda de telas, como pueden ser la beca, que al final de entremés cambiará por unas enaguas, con la consiguiente burla sobre el género del personaje. A.3) Personajes de la justicia Como consecuencia del triunfo de la serie de Los alcaldes encontrados, de los que largamente nos habla Asensio al tratar la obra de Luis Quiñones de Benavente [Asensio, 1965: 149- 165], los tipos de los personajes de la justicia están muy bien caracterizados en el teatro breve, del mismo modo que lo están las relaciones entre ellos, de suerte que abandonar la norma supone prácticamente una imposibilidad. Emparentado con el tipo del bobo, el alcalde se nos ofrece libre para expresar su locura pero habitualmente víctima de las burlas, debido a su ignorancia [Huerta Calvo, 1999: 38-39], y expresándose en sayagués, un habla dialectal que provocaría la risa del público urbano [Huerta Calvo, 2001: 98], ya nos señala Catalina Bueno cómo el personaje, al menos en la especificidad de la mojiganga, funciona como Rey de Carnaval o mayordomo de sus fiestas, indicándonos cómo su evolución, a lo largo del siglo XVII, fue dejando atrás el positivo humor bufonesco para centrarse en el agravio a otros personajes [Buezo, 1993a: 179-184], añadiendo la vinculación al personaje tanto de Matías como de nuestro Francisco de Castro, siguiendo los pasos de su padre [Buezo, 1993a: 189], después de mencionar que figura del alcalde suele estar desempeñada siempre por un actor particular, como Cosme Pérez, luego Escamilla y después Teresa de Robles, que a la sazón fuera la suegra de nuestro autor. Además de los alcaldes de aparición marginal en El estudiante marqués y El vejete enamorado, que no presentan rasgos de simpleza, Castro nos obrece el caso del alcalde de Los diablillos, más cercano al tipo enfrentándose dialécticamente al Vejete, pero sin participar directamente en su burla, y ya alcaldada plena en El inglés hablador, donde el Alcalde se nos presenta intentando demostrar su buen juicio y padeciendo las paroratas en lengua pseudoextranjera del Portugués, el Moro y el Inglés, hasta acabar “atolondrado” [v. 251]. El destierro del hoyo es sin duda el entremés de alcaldada más desarrollado que nos deja Farruco, con varias sentencias del Alcalde: sobre un hoyo que se encuentra en la plaza del lugar, y que es desterrado, sobre un doctor 201 que pide plaza en la villa, y que es desestimado por no saber curar la enfermedad última, y sobre un hombre que demanda a otro por haber caído del campanario y haber matado a su padre, y al que condena, si quiere resarcirse, tirarse él mismo del campanario sobre el presunto asesino. Del mismo tipo es La visita y pleito de la liebre, donde adivinamos que es el Gracioso quien desempeña el papel de Alcalde, donde ofrece más sentencias disparatadas: el arriero no debe pagar el precio del loro que murió congelado mientras lo transportaba porque el animal no se quejó, el perro que se comió el aceite de un vecino debe servir como candil, y el propio Alcalde se queda con la liebre que se disputan dos cazadores. En los tres encontramos a nuestro personaje enfrentado al Regidor, acusándole de tener ancestros judíos. Algo diferentes, por tratarse de mojigangas, son sus apariciones en La burla del papel y Los titanes. En la primera el Alcalde Gracioso no quiere llevar a cabo la fiesta, y aparecen diversas figuras de mojiganga que lo amenazan para que la realice; en la segunda es un personaje cuerdo, invitado a formar parte de la procesión de los gigantes mediante un papel que le lleva el Escribano, que es aquí el que anda enloquecido. Más particular, por tratarse de una Alcaldesa -que no obstante aparece en otras piezas [Buezo, 1993a: 198]-, es la mojiganga de La almoneda, donde la “loca”, según el escribano (vv. 10 y 71-72), debe seleccionar las danzas para enviar al Corpus madrileño y nos dice ansiosa “vamos, que vierto ponzoña / por hacer una alcaldada / que sea en el mundo notoria” (vv. 76-78). Como contrapunto al personaje del Alcalde se nos ofrecen en primer lugar Regidor, Vejete en La visita y pleito de la liebre y en El inglés hablador, que representa “rey destronado de Carnaval”, que pierde su razón oficialista, reflejo de la realidad social no carnavalesca, frente a la figura del alcalde bobo [Buezo, 1993a: 192-193], como ocurre en El destierro del hoyo, El inglés hablador y La visita y pleito de la liebre, y casi imperceptiblemente en Los diablillos; y el tipo del Escribano -que se nos ofrece en el dramatis personae de El cesto y el sacristán y de El vejete enamorado, si bien no aparecen en el texto-, encargado fundamentalmente no sólo de oponer su razón a la locura del alcalde sino de llevar y leer papeles en escena, como sucede en La burla del papel, con la carta enviada por él mismo para obligar al Alcalde a llevar a cabo la mojiganga, leyendo la misiva de los gigantones en Los titanes, donde empieza enloquecido por ser el día del Corpus, y presentando la nota que envían desde Madrid a la Alcaldesa de La almoneda, para indicarle dónde encontrar figuras que enviar a la corte, además de informarnos en Los diablillos del estado de las casas del Ayuntamiento, con sus fantasmas y duendes nocturnos. Por último el Alguacil, si bien fuera del trío de Alcalde, Regidor y Escribano, es un personaje constante. En Castro lo encontramos casi siempre apareciendo al fin de las piezas, para dar paso al baile o los palos con que terminan. Así ocurre en el caso de El hechizo de los cueros, 202 que antes aparece está ensayando una obra, al final de la segunda parte del entremés de El órgano y el mágico, al fin de la mojiganga de El barrendero, de El cesto y el sacristán y de La burla del labrador. Curiosa es la presencia del Alguacil en La burla del figonero, que se presenta en escena mediado el entremés (vv. 155-176) para detener la pelea del Vejete con los Gallegos, prometiendo volver con el Estudiante, a quien devuelve a escena para dar fin a la pieza. Así, observamos que el personaje no sólo es útil para dar fin a las obras, sino también para reinstaurar el orden, cuando el desorden que exige el teatro breve hace imposible que avance la trama. Diferentes son, en cambio, las participaciones del Alguacil en El antojo de la gallega, donde aparece pronto, al escuchar el alboroto de los otros personajes, y los acompaña como un personaje más, y en El amor sastre, en que el género modifica un tanto el patrón y, cuando el Alguacil - representado por una mujer- aparece dispuesto a detener al Amor, este lo embruja y lo hace caer enamorado y, cantando, da fin a la pieza. Junto a nuestro personaje aparece en esta obra un Examinador -también representado por una actriz-, que bien puede ser considerado en algún punto personaje de justicia, y que corre la misma suerte que el Alguacil en este baile. Por su caracterización hemos de recordar La burla del talego, donde el Sacristán por algún tipo de ministro de justicia y nos indica la acotación que aparece con una vara (vv. 136-137), que entendemos uno de los rasgos característicos de este personaje. A.4) El Soldado El tipo del Soldado, más emparentado en sus características con el Centurio celestinesco que como versión entremesil del miles gloriosus [Díez Borque, 1976: 218-221], sin fortuna, malvestido, y haciendo gala de grandes campañas, “roto, hambriento y gorrón pasa así como por una patética caricatura del orgullo alicaído de la España del Imperio, al modo de los “martes de canaval” que en similar situación de decadencia histórica, llevo Valle-Inclán a sus esperpentos” [Huerta Calvo, 2001: 102-103]; fue frecuente en el ámbito del entremés, si bien mucho menos en la mojiganga, aunque habitual en los desfiles infernales, y en definitiva un tipo más correspondiente a la literatura que a la realidad, convirtiéndose en personaje cómico gracias a sus nombres parlantes, sus fanfarronerías, indumentaria y ciertos gestos [Buezo, 1993a: 202]. Se nos ofrece en numerosas ocasiones en la obra de Francisco de Castro de varias maneras. En la más pura profesión de su oficio, volviendo a su hogar desde la guerra, lo encontramos en Los niños de la inclusa, en una escena que podría recordarnos una jácara, y siendo descrito el personaje por un Vejete como “soldado de comedia” (v. 182); al igual que el que aparece en El hechizo de los cueros, como paseante que alude en varias ocasiones a su historial militar, y en La casa puntual, donde enloquece brevemente nada más escuchar un clarín, pensando que entra en batalla (vv. 37- 203 40), y busca junto a un Golilla el medio para ver los ingenios de un Italiano. Como burlador lo hallamos en La burla del labrador, donde finge otra persona para conseguir el talego con dinero del Labrador simple además de hacer alguna referencia a su valor y a sus heroicos actos en batallas (vv. 5-10], además de en La burla del sombrero, en que son dos quienes venden al Gracioso bobo el fingido sombrero mágico que paga todas las comidas, después de quejarse del hambre que padecen. Dos Soldados hambrientos se ofrecen burlados en Los burlados de Carnestolendas, sin que puedan llegar a probar bocado porque el Vejete les entretiene hasta llegar la Cuaresma, con constantes intervenciones para denunciar su hambre; del mismo modo en que son también soldados hambrientos, según el texto, don Cirineo y probablemente don Monoquio, en La burla del figonero, tratando de saldar la deuda el primero gracias a su ingenio. El mismo Soldado con hambre aparece en Los chirlos mirlos, donde tiene un larguísimo parlamento que desvela su glotonería (vv. 119-147) y trata de seducir a la protagonista. Este Soldado galán se encuentra también en El paseo del río acompañando a una de las embozadas, alardeando de su valor y mérito casi al comienzo de la pieza (vv. 47-65), en el baile de El Amor buhonero, en que trata de seducir a una dama, con un parlamento en que demuestra su bravura (vv. 128-144), y en La burla de la sortija, compitiendo con Licenciado y Barbero por el favor de Cristina, sin más referencias al mundo de la soldadesca en este caso en su forma de hablar, con los gritos “¡A la colina!” (v. 178), “¡a la ensenada!” (v. 186) y”avancemos, no venga el enemigo” (v. 234) cuando va a resolverse el engaño. En la misma línea tenemos al Soldadón ridículo con tintes de figurón de Ir a ver partir la vieja, burlado por dos mujeres, si bien la excentricidad del personaje militar la hallamos mejor caracterizada en la variante del Soldado loco, insinuada ya en La casa puntual y mejor representada en El pésame de Medrano, donde afirma querer dar muerte a la Muerte (vv. 59-73) y se empeña en buscar esposa tanto al viudo como al resto de los personajes; y en La casa de posadas, donde cita grandes enfrentamientos (vv. 49-52) y anda a palos con todos, creyendo estar en la guerra, entre gritos de batalla (vv. 228-232). Menos relevantes son otras apariciones del tipo del Soldado, como la que nos ofrece Lo que son mujeres, sólo caracterizado por un “zis, zas” (v. 137) que puede indicar la amenaza de un corte y la autodefinición como “alférez Mocotinto” (v. 234); La nochebuena, donde se ofende y desenvaina su espada de madera (vv. 97-101); o El juego del magíster, donde un Capitán anota en un momento sus méritos que, por tratarse de un baile, aparecen adaptados al género y consisten en haber cantado arias con un visir en Viena (vv. 186-190). El oficio se nos presenta en la primera parte del entremés de El órgano y el mágico, cuyos Doctor y Barbero deciden hacerse soldados, y aparecen con su vestimenta, y raro resulta el Alférez de La pastelería y burla de las cazuelas, al que Casilda pide comida y éste trata de robar una cazuela en la pastelería. 204 A.5) Graciosos El Gracioso, como personaje que sirve de sustrato a cuantos hemos tratado ya, se presenta en ocasiones como tal, sin ninguna sobremáscara, evidenciando su origen en el bobo de las églogas de Encina y Lucas Fernández, en el inocente que sufre burlas y cuya presencia en la comedia servía como puente entre ésta y el entremés [Asensio, 1965: 36-39, 52-58]. Francisco de Castro, actor especializado en el tipo del Gracioso o Bobo, no nos ofrece como tales tantos personajes, prefiriendo dejar patente su adcripción a las diferentes máscaras entremesiles. No obstante, en algunos casos encontramos al personaje encuadrado puramente en la categoría del Gracioso. A medio camino hacia el Vejete se nos presenta el Gracioso en La fantasma, donde soporta la burla de su mujer, que le hace creer que ha muerto con la ayuda de su amante el Astrólogo, a quien exige antes los instrumentos para observar él mismo las estrellas, violento hasta que aparece su cobardía cuando dos Diablillos acuden al tablado para llevarlo con ellos. Semejante es el caso de El enfermo y junta de médicos en que el Gracioso tiene un pequeño pero importante papel, el del propio enfermo, constantemente hambriento, al que los doctores maltratan tratando de diagnosticar impulsados por su mujer, para acabar a palos con ellos cuando lo dan por muerto. Como puramente Bobo se nos ofrece Domingo, huidizo y ansioso por comer, en La burla del sombrero, donde dos Soldados lo engañan al venderle un sombrero fingidamente mágico que paga la comida. Por contra, como un Soldado [v. 63] se nos presenta el Ortuño Gracioso, que habla muy deprisa (vv. 54 y 113- 114), de Los burlados de Carnestolendas, que lleva a otros dos Soldados a casa del Vejete a cenar gratis, y sufre con ellos la burla del viejo que retrasa la cena hasta llegar la Cuaresma. Más parecido a un Sacristán se nos presenta en La novia burlada, donde figura como colaborador de Claudio, ayudándole a burlar a la dama que lo burló, fingiendo el engaño de hacerse pasar por un extranjero que quiere seducirla. La identificación con el Sacristán se hace evidente en Francisco, ¿qué tienes?, donde se menciona al Sacristán Gracioso, que desarrolla otra burla, ayudando al galán, para despistar al Vejete protector de la Mujer. En el papel de Alcalde lo hayamos en los ya mencionados La visita y pleito de la liebre y La burla del papel. De igual manera, en el baile de La gallegada el Gracioso representa al Gallego protagonista, centrándose su labor en cantar junto a la Gallega simulando el modo de hablar característico, y mucha menor relevancia tiene el Gracioso de Los negros, que es poco más que un personaje guía que interviene en contadas ocasiones. De este modo, apreciamos que, en la obra de Castro, el tipo del Gracioso se confunde con muchos otros, y simbiotiza con ellos sus rasgos. Hemos de considerar, así, que la graciosidad, más que sólo como un estereotipo de personaje, puede considerarse como tal y como una cualidad del actor que representa los tipos de máscaras, a los que añade una especial manera de comportarse, construyendo así un personaje más complejo que el carácter preexistente. 205 A.6) Personajes nobles y criados Si bien ya mencionamos la imposibilidad sistémica de presentar personajes nobles en el teatro breve, encontramos que en el caso de Castro, como en algunos de sus coetáneos, como Zamora, empiezan a aparecer algunos personajes de la nobleza, ridiculizados por sus comportamientos, que dan comienzo ya a los usos entremesiles más propios del siglo XVIII [Huerta Calvo, 2001: 106]. Lejos quedaba la visión de El pasajero, de Suárez de Figueroa, donde se expone que el villano soporta la burla mientras el noble ofendido se venga, y hace así imposible lo cómico, para diferenciar la naturaleza de la obra dependiendo de si el personaje es villano o noble [Ynduráin, 1985: 35-36]. A pesar del Barón que aparece en El vejete enamorado como colaborador del Vejete en sus intentos de seducción de Doña Lamprea y que, por su caracterización está más cerca del Estudiante que del Noble, y del a priori poco relevante Vizconde que se nos presenta en La burla de la sortija, cuya presencia escénica es insignificante, los personajes nobles que hallamos en la obra de Castro corresponden al tipo del figurón, el personaje ridículo por su comportamiento 16 . Así descubrimos al Barón colérico aficionado al juego de naipes y con deudas que nos presenta el El garañón; un Marqués ridículo que se nos ofrece en El cesto y el sacristán, descrito con apariencia de pobre que trata de seducir a la mujer del Vejete y acaba burlado por éste, que intenta degollarlo mientras lo afeita; otro Marqués en Lo que son mujeres, burlado cuando le obligan a pesarse; a don Soplavivo en El novio miserable, ridículo y con un leguaje incomprensible (vv. 41-45), enamorado de una mujer de quien alaba su capacidad para fregar y cocinar (vv. 28-103), tacaño (vv. 168-208) y que maltrata a sus criados y sastres; y a don Gestas en Los niños de la inclusa, que acabará comiéndose la olla de los Niños de la Rollona. Mucho más desarrollado es el noble ridículo que se nos ofrece en El figurón, reuniendo los requisitos del tipo, al igual que el Hidalgo de Los cuatro toreadores, que ante su incapacidad ante el toro, confía en que este se retirará una vez le ponga delante su ejecutoria de nobleza (vv. 113-114, 124-126), y el Conde de Pagar que le descalabren, que quiere eliminar, gracias a un Valentón, a su competidor, y acaba recibiendo él mismo el golpe. Algunos hidalgos encontramos también, sólo como acompañamiento, en El estudiante marqués, en que el Estudiante, para fingirse marqués, se presenta exigente (vv. 50-52), promete cargos y regalos (vv. 121-151), quejicoso (161-164) y dadivoso, a pesar de no tener dinero (191-201). Con este ejemplo de un 16 Sobre el figurón, fundamentalmente en la comedia, véase el trabajo de Olga Fernández La comedia de figurón en los siglos XVII y XVIII [2003] y el tomo editado por Luciano García Lorenzo El figurón. Texto y puesta en escena [2007]; y acerca del noble ridículo, “Nobles ridículos: observaciones sobre la transversalidad de lo grotesco en el teatro áureo” de Domínguez Matito [2013]. 206 personaje fingiendo ser otro podemos entender mejor los estereotipos con que se construye la imagen del noble en el teatro breve. Muy diferente es, por supuesto, la forma de presentar la nobleza que ofrece la Introducción. Esta pieza, como dijimos, está construida ad hoc para una determinada representación, alaba al Conde de Salvatierra y, por supuesto, nada tiene que ver con lo burlesco. En ella intervienen don Domingo Ceballos, don Manuel de Buceta, don Francisco de Lara, don Vicente Escudero y don Diego Vicioso, cortesanos que debieron ser del Conde 17 . Por su parte los criados, que en la comedia adquieren un importante protagonismo en el plano de la comicidad ocupando frecuentemente el carácter del gracioso, aparecen en cambio rara vez en el teatro breve. Quizá la explicación podamos encontrarla en que, si de forma característica el mundo del entremés ofrece personajes bajos, de clases populares, estos se mueven al mismo nivel que los criados, y sólo aparecerán éstos específicamente con la llegada de personajes nobles. Julio Vélez indica la importancia de estos criados de comedia trasladados al entremés en su trabajo sobre el bobo de Torres Naharro, señalándonos la diferencia entre el bobo que se presenta en solitario y se convertirá en Gracioso y el lacayo que en la comedia aparece vinculado a sus amos y en ocasiones se encuentra con iguales para construir el entremés [2009: 37]. Bajo una misma perspectiva hemos de interpretar estos criados de farsa. En el teatro breve de Francisco de Castro aparecen personajes de servicio con relativa frecuencia bajo diferentes nombres. Si bien la función social de criados, lacayos, mancebos, mozos y rodrigones estuvo bien difenciada, en el ámbito del teatro encontramos que todos pueden unificarse, por su participación en la acción dramática y su caracterización, dentro de un mismo grupo de personajes de servicio, cuya función última acostumbra ser la de intervenir brevemente como acompañamiento, anotando momentáneamente una información que ayuda a desarrollar la trama, o como colaboradores de los personajes a quienes sirven, haciendo posible la mejor precisión en la caracterización de estos a través de su interlocución con ellos. No obstante, en ocasiones el traje de servir es sólo uno de los rasgos del personaje cuya caracterización más relevante es otra. Así sucede con el Lacayo que encontramos en El amor buhonero como uno de los interlocutores del Amor (vv. 61-104), más relacionable con el Bobo. Como sirvientes de acompañamiento, dejando a un lado el Criado que figura en el dramatis personae de Los chirlos mirlos pero que no encontramos en el texto, tenemos tres Criados en Los cuatro toreadores, que entendemos que acompañan al Vejete y al Hidalgo; encontramos varios 17 Sobre la participación de la nobleza en los espectáculos teatrales son una referencia obligada los estudios de María Luisa Lobato “Literatura dramática y fiestas reales en la España de los últimos Austrias” [2003] y “Nobles como actores. el papel activo de las gentes de palacio en las representaciones cortesanas en la época de los austrias” [2007]. 207 casos en que la caracterización del personaje de servicio coincide con la del Bobo: un Mancebo, junto al Mercader en La burla del labrador; un Mozo que acompaña al Ventero en La burla del sombrero; un Paje que figura en El baile del magíster junto al Colegial; el Juanico de El estudiante marqués; o más cómicamente Bartolo, de El figurón, que ofrece cebada al Caminante y no a su burra (vv. 108-116), echándosela por encima al personaje, como hará más tarde, con la misma equivocación, con el Figurón (vv. 173-176). Resulta frecuente la caracterización como Lacayo, cuatro en Doña Parva Materia, uno en El cesto y el sacristán, y otro más, gallego, en el baile de El juego de el magíster, así como dos lacayos gallegos en Los niños de la inclusa. Colaborando en el desarrollo de la trama encontramos un Criado en La boda y los violines, y en La novia burlada, donde es un vestido “de golilla ridículo” (acot. vv. 56-57) que se pelea con la Dueña; y así encontramos también a los que colaboran con otro personaje en su caracterización a través del diálogo, como el Fámulo junto al Colegial La burla del labrador, el Rodrigón con la Viuda en El paseo del río, el Galopín que se muestra con el Ventero de La burla del figonero, y al Cosme aprendiz del Vejete Barbero de El cesto y el sacristán. Más relevantes son estos criados cuando son dos, pues se permite así la caracterización del personaje mediante un diálogo en paralelo, como sucede con el dúo que acompaña al Barón en El garañón, el que colabora a definir la excentricidad del protagonista de El Figurón, el dúo de Pajes que se presenta junto al Conde de Pagar que le descalabren, el que sirve a don Soplavivo en El novio miserable junto a dos sastres con semejante función, y los dos Criados de El vejete enamorado. A.7) Personajes femeninos La Mujer es quizá el personaje más relevante del teatro breve, un auténtico “leitmotiv del género” [Huerta Calvo, 1999: 32] que se ofrece tanto de manera positiva, como mujer deseada que lleva a la felicidad, como con todos los defectos que le adjudica la tradición misógina, fundamentalmente a partir de Quevedo [Huerta Calvo, 1999: 33-34]. Gran parte de los argumentos de los entremeses giran en torno a ella, a lo que desea o a quien la desea y así, en toda su variedad para presentarse en las tablas, es remarcable la presencia de su cuerpo deseado por los personajes masculinos, su omnímoda manera de hacer su real gana -fuera de alguna que otra excepción-; su capacidad de torear a maridos y amantes oir igual; su proteica transformación en el elenco de de dramatis personae: ya soltera rebelde al padre tirano, ya mujer malcasada, ya vieja celestinesca componedora de virgos y conchabadora de relaciones adúlteras, etc. Todo un repertorio, pues, de hembras muy activas que, a mayor abundamiento, no se transmutaban a la hora de salir a escena -como en otros teatros europeos- en lampiños mancebos sino en muy atractivas actrices, cómicas que, de hacer caso a los censores moralistas, cumplían una indiscutible función erótica en la representación [Huerta Calvo, 2001: 95]. A.7.1) Las mujeres protagonistas 208 En la producción de Castro, del mismo modo que en el resto del teatro breve, es posible diferenciar la presencia de personajes fememinos teniendo en cuenta si son protagonistas o no de las obras. Entre las primeras encontramos algunas Mujeres que funcionan como guías de la acción dramatica, cuya función no es otra que ir dando paso a diferentes personajes, sin exponer prácticamente en ningún momento unas características propias. Así sucede con la Mujer 1ª, de nombre Eustaquia, en El mundinovo, que recibe en su casa a dos Sacristanes y un Vejete que compiten por su favor, exigiéndoles que realicen alguna cosa que sirva como mojiganga; la Mujer 1ª de El garañón, señora de la casa donde ha nacido el animal, que organiza la fiesta con que se celebra el hecho; la Mujer 1ª de ¿Quién masca ahí? que se queja de su padre dormido y recibe en casa a diversos personajes hasta que dispone una mesa para que todos los presentes se pongan a comer; o Doña Ana, la protagonista de La Nochebuena, Mujer-guía que organiza el sarao en su casa y va proponiendo juegos a sus invitados. Las Mujeres más habituales entre las protagonistas son aquellas que tratan de escapar de la vigilancia de su padre o marido para huir con su amante, a través de una burla, o emplean ésta para ridiculizar a sus pretendientes u obtener favores de ellos. Como burladoras de maridos tenemos a Cristina en La burla de la sortija, se finge enferma para sacar al Vejete de casa y dar comienzo al engaño, sin fines eróticos, eso sí; a Catalina en Los chirlos mirlos, que se deja seducir por el Sacristán mientras envía a su esposo el Vejete a buscar los chirlos mirlos, quejándose por no conseguirlos e incluso fingiendo un desmayo (acot. v. 59]; a Estefanía, en El enfermo y junta de médicos, que burla a su marido haciéndole pasar hambre y padecer la visita de varios médicos, mientras pacta con su amante el Sacristán la organización del entierro; a la Graciosa Lucía, de Lo que son mujeres, que creyendo muerto a Patón no duda en entablar relaciones con Juan, ejemplo perfecto de la consideración sobre la fidelidad de las mujeres; y la Graciosa Justa de El cesto y el sacristán, amante del Sacristán Rincón, a quien ayuda a escapar de casa fingiendo que busca una paja en el ojo de su marido. Como burladora de su padre encontramos a Mencía en Francisco, ¿qué tienes?, esperando a que don Gerundio, ayudado por el Sacristán, acuda a rescatarla de su padre, que la compara con su madre hasta en la huida de casa, si bien no toma la iniciativa como Catalina en Las figuras, que pide al Sacristán Carranque que organice una burla para sacarla de casa de su padre el Vejete, gracias a la que le exigir que le deje que se case con su amante. Tenemos en el entremés de La burla de los títeres fingidos cuatro Mujeres que funcionan como una sola, hijas del avaro Vejete al que cuatro hombres burlan para conseguir que las Mujeres escapen. Extraña resulta Estefanía, en Los burlados de Carnestolendas, con muy poca presencia escénica, que, si lo habitual es que burlara a su padre el Vejete, aquí se ofrece como cooperadora suya para burlar a los Soldados hambrientos. 209 También es frecuente la burla de la mujer casadera a sus galanes, como Escolástica en La burla del talego que pide a su amante el Sacristán que se haga con la bolsa de monedas del Vejete que la galantea; Isabela en Los negros, que idea el modo de entretenerse gracias a dos Vejetes que intentan seducirla; o Casilda en La pastelería y burla de las cazuelas, donde pide al Sacristán y al Alférez que le lleven comida para organizar una fiesta. Semejante es el caso de otra Isabela, en Los cuatro toreadores, que ha organizado un torneo y toros para escoger esposo entre los participantes; o de doña Eustaquia, la protagonista según el dramatis personae -en las acotaciones de locución se la presenta simplemente como Mujer 1ª- de El mundinovo, que recibe a dos Sacristanes y un Vejete en su casa, para galantearla, y les hace competir por su favor. Más especiales, por tratarse casi de una burladora de su marido, son Isabela en La boda y los violines, que desde su primera intervención se muestra anhelante de que su amante, Chorizo, la libre del Vejete con el que va a desposarse; y el dúo de mujeres que encontramos en la mojiganga de Ir a ver partir la vieja, que reciben a dos Sacristanes y un Soldadón, ordenándoles que acudan a la Casa de Campo, donde se presentarán ambas “vestidas de golilla, y muy ridículas, con espadas y broqueles” (acot. vv. 191- 192), para presenciar la burla relativa al festejo carnavalesco. Como antes dijimos, podemos catalogar a todas estas Mujeres como guías, pues sus intervenciones hacen avanzar la acción y cuya presencia acostumbra ser el fundamento de la misma, sin participar directamente en ella. Encontramos además dos casos de mujeres protagonistas definidas por su apariencia ridícula: la glotona Doña Lamprea en El vejete enamorado, representada por un hombre (acot. vv. 151-152) y descrita en una canción que comparten sus dos galanes, el Barón y el Vejete: “Gallega de mis sentidos, / que en esta copia del diantre, / compones con los matices / tus facciones tarascales” (vv. 132-135); y doña Parva Materia, del fin de fiesta homónimo, a la que sus damas van colocandole diversos adornos grotescos, un “trajecillo”, “muy arrebolada” (vv. 40-41), y la peinarán con rizos y “unos clavos grandes entre ellos como esferas” (vv. 135-136), colocándole como collar una ristra de ajos (vv. 151-152), quedando, tal como anota la Dueña, vestida como “princesa de mojiganga” (v. 149). También Menga, la protagonista del baile de El dengue, puede entrar dentro de esta categoría, por su nombre tan de Gallega y sus enfermedades imaginarias, que canta un largo parlamento [vv. 73-99] en que se indigna por las palabras de burla de Anfriso, su galán, gracias a las cuales podemos encontrar una descripción de las manías de la mujer. A.7.2) Las mujeres secundarias Por su parte, son muchas las mujeres que aparecen en escena de una manera secundaria. Dejando a un lado aquellas cuya presencia escénica es mínima, entre las que puede destacar la Mujer 1ª de Los titanes, que aparece para intentar deshacer la locura del Alcalde como su esposa, 210 pero que, por orden suya, presenta una danza con todas las mozas y dar fin así a la pieza; o las mujeres que comentan lo que sucede en escena, habitualmente por parejas, cantando en ocasiones, como las que encontramos en El pésame de Medrano, ¿Quién masca ahí?, La nochebuena, La burla del labrador, La almoneda, El antojo de la gallega, El mundinovo, El garañón: la función principal de las mujeres secundarias es la de colaboradora de la Mujer protagonista, ayudando a que desarrolle mejor su personaje o sirviéndole como segunda compartiendo con ella sus mismas intenciones. Así ocurre en El enfermo y junta de médicos, Los negros, El garañón, Las figuras, El dengue, La fantasma, con el caso más relevante de la ridícula Mujer 1ª de Doña Parva Materia, que funciona como una Criada, y tiene el nombre propio de doña Arrapiezo Beltrán Acevedo Mascafrenos” (vv. 32-33) y el caso, interesante por lo puramente filológico, de doña Tomate, personaje de Los cuatro toreadores del que desconocemos su sexo. No son raros los personajes femeninos secundarios que aparecen disfrazados para participar en burlas, como observamos en las cinco mujeres de la mojiganga de El ropero alquilón, “vestidas de golilla ridículas” (acot. vv. 78-79), o las que aparecen en la mojiganga de Las figuras; o con disfraces de gaitero y tamborilero en Los titanes. En ocasiones encontramos mujeres cuya presencia escénica es muy escasa, pero se corresponden con tipos femeninos de los característicos de la protagonista. Así, en El barrendero aparece una Mujer 1ª como pareja del Sacristán, en El ropero alquilón observamos a la Mujer 1ª como amante del protagonista, en la primera parte del entremés de El órgano y el mágico tenemos a Serafina y Catalina que aparecen, despidiendo al Doctor y al Barbero como hija y mujer, y en la segunda parte del entremés encontramos a la Mujer 1ª que intenta esquivar a su padre. En la La burla del labrador doña Blasa se corresponde con las mujeres- guía estudiadas que organiza un sarao en casa, al igual que la Mujer 1ª que en El antojo de la gallega recibe a los personajes en su casa. Además de todas estas, encontramos en el teatro de Francisco de Castro el tipo de la Dama, “señora noble, de calidad conocida, que no tenga mucha edad” [Autoridades], que frente a la Mujer “criatura racional del sexo femenino” [Autoridades] añade un importante matiz de clase. Se corresponden con los Nobles ridículos antes estudiados y apreciados en algunas de las mujeres protagonistas. Como pedidoras en El Amor buhonero, exigiendo prendas, quejosas en la segunda parte de El órgano y el mágico, diletantes que comentan las gracias de Los niños de la inclusa, casi sin presencia en El paseo del río y las cuatro Madamas que hacen el baile a la francesa en El mundinovo. A.7.3) Las mujeres características 211 En la obra de Francisco de Castro encontramos también personajes femeninos perfectamente tipificados. Algunas son versiones femeninas de sus correspondientes masculinos, como la Alcaldesa de La almoneda ya mencionada, o la Graciosa, que mientras en Lo que son mujeres y El cesto y el sacristán son las protagonistas que burlan a sus maridos, resultan más secundarias urdiendo su propia burla en La fantasma, en conjunción con su amante el Astrólogo, junto a su marido en la primera parte del entremés de El órgano y el mágico; protagonizando como Gallega La gallegada, tratando de escapar de la protección del padre en El pésame de Medrano, o sorprendiendo, colérica, a su marido con otras en el caso especial de El ropero alquilón. La Condesa de Pagar que le descalabren es melindrosa y exigente, cumpliendo con algunos patrones de los personajes masculinos nobles, y especial en este punto es la Graciosa de La novia burlada, descrita como ridícula (acot. vv. 42-43), empeñada en que se le dé trato de señoría, y discutiendo con la Dueña. Sus modos de niña consentida, ridícula pero ya no tanto por su apariencia sino por su comportamiento, parecen presentarnos lo que podría ser un tipo que fue evolucionando hasta dar lugar al carácter de la Petimetra. Como versión femenina de algunos Mágicos que nos ofrece Castro, tenemos el carácter de la Hechicera de Los gigantones, de la que hablaremos más tarde, y la Mujer protagonista de El hechizo de los cueros, que pretende usar la magia para atar a sí a su marido, y realiza mal el conjuro; y encontramos la mención específica de la Criada muy brevemente en La burla del labrador, y La pastelería y burla de las cazuelas, con la criada Barbulilla, y de manera más derrollada en La casa de posadas, donde se enfrenta desde el primer momento a su Ama. Otros, en cambio, son tipos femeninos específicos. Así, y teniendo en cuenta que una de las principales participaciones de las mujeres en las piezas breves es la canción, podemos encontrar mujeres cantoras, sólo como tales, en El juego del magíster. También como personaje específico aparece la Rollona, dibujada como la madama Triquitraque, extranjera, que con acento italiano sale del ingenio del Trufaldín en el entremés de El mundinovo y que queja del acoso de los niños que la rodean, así como la Madre de Los niños de la inclusa, donde aparecen varias Amas, presentes tambien en La casa de posadas, como protagonista que regenta la hospedería y ejerce de guía de la acción, similar al Ama de El juego del magíster, que recibe al resto de personajes en su casa. En El paseo del río encontramos una Viuda quejosa y huraña, que esconde la merienda bajo la basquiña. La Tapada resulta también un personaje interesante, que aparece en La casa puntual como pedidora, en la mojiganga de El barrendero esperando a su amante, y escondiendo bajo el embozo un hombre, que se nos aparece el baile de El Amor buhonero y en El paseo del río, donde son dos. Especialmente importante es el tipo de la Hechicera, versión femenina de algunos Mágicos, y que Castro sólo nos ofrece en Los gigantones, aportando su magia para hacer aparecer la danza que demanda la Gallega. Frente al tipo de la bruja demoníaca, ésta se ofrece como personaje amable y 212 protector, como es habitual en el teatro breve, donde a la Celestina de Rojas se la ha domesticado como bruja buena de entremés [Arellano, 1996; Buezo, 1993b, 1993c]. Entre todos estos, el más destacable dentro de la producción dramática de Francisco de Castro es la Dueña, no tanto una sátira social o costumbrista como una “figura dual, la vieja que lleva en su seno la muerte, la edad anciana, y la juventud, el renacimiento del cuerpo y de la vida” [Buezo, 1993a: 215], importante por ser quizá por excelencia la personificación femenina de lo carnavalesco 18 . El personaje aparece de forma recurrente como uno de los que más fácilmente mueven a risa a través de su apariencia grotesca. A pesar de casos como el de Pagar que le descalabren, donde la Dueña es una simple criada, o El juego del magíster, cuyo comportamiento para con su ama es correcto y donde se explora su aspecto ridículo mediante el hecho de que esté representada por un hombre según la acotación (vv. 67-68), además de ser descrita de forma ambigua, por su sexo de anciana, con el tópico “que no es carne ni pescado” (v. 207); o de la pequeña aparición del personaje como parte amable de un mundinovo, siendo un Niño el que presenta el vestido de Dueña, en el entremés de El figurón; el tipo aparece en la producción dramática de Castro tanto formando parte del desfile de figuras como convertida en un personaje más, especializado en la vertiente grotesca. En el primer caso encontramos las cuatro Dueñas que aparecen junto a los matachines en una danza infernal en la primera parte del entremés de El órgano y el mágico, y dentro del ingenio del órgano en la segunda parte del mismo entremés; como danzantes de la mojiganga en El ropero alquilón y en La almoneda, que presenta “Una Dueña monstrua”, y cuya particularidad se nos explica en la acotación: “Va saliendo una Dueña, la cual sube todo cuanto puede, y al son de la gaita baila, y se encoge y alarga” (v. 188). En segundo lugar, se nos presenta como un personaje más dentro de la acción en La burla del papel, donde aparece un “hombre de Dueña muy ridículo” (acot. v. 166), amenazando al Gracioso con hacerle “añicos / con las manos, con los pies, / con los dientes, con las muelas, / con las uñas” (vv. 169-172); en el fin de fiesta de Doña Parva Materia, cuya Dueña, “ridícula” es la madre de la protagonista, alejada del tipo de la Dueña monstruosa, como la que se ofrece en La novia burlada como una criada más que se pelea con el criado Chinchón. Mucho más complicada es la aparición de la Dueña en la mojiganga de El antojo de la gallega como alter ego del Italiano, a cuya espalda se representa el personaje, convocado por el nombre de Celestina (vv. 210, 226 y 264). B) Personajes populares, profesionales, costumbristas... 18 Véanse sobre el personaje los estudios de Arco y Garay, “La dueña en la literatura española” [1953], “Trifaldi: la dueña como bruja” [1985] de Donahue y Rodríguez López-Vázquez, “De dueñas, celestinas y entremeses” [2003] de Borrego Gutiérrez, y “De criadas mozas y dueñas en el teatro breve de Francisco de Quevedo” [2008] de Sáez Raposo. 213 Fuera de los personajes que hemos estudiado como máscaras habituales del teatro breve, específicas de él, por la obra de Castro se presentan numerosos personajes lo suficientemente tipificados como para poder reconocerlos, pero que se escapan de los caracteres que tradicionalmente incorpora el mundo del entremés. Así, encontramos tipos definidos por su profesión, su breve edad, su toque costumbrista, etc, que iremos presentando en este apartado. B.1) El personaje profesional Aunque a veces en el teatro de Francisco de Castro aparecen personajes muy brevemente, de forma anecdótica, y así es su profesión uno de los pocos rasgos que nos los hace reconocibles, en otras ocasiones su profesión puede servir y sirve como una forma de definirlo, de adscribirlo a un tipo determinado que haga reconocibles una serie de caracteres. Entre los primeros podemos encontrar un Albañil en El destierro del hoyo, dos Cazadores en La visita y pleito de la liebre, una Ventera en El figurón que corresponde más al tipo de Mujer que al de su profesión; y un Ventero en La burla del sombrero, que no hace demasiada referencia al tipo folklórico del tabernero, con los chistes asociados del “gato por liebre” [Buezo, 1993a: 202]; un Herrador en ¿Quién masca ahí?, un Portero Vejete en Los niños de la inclusa, una Castañera en La casa puntual, un Boticario en El cesto y el sacristán, si bien no hace referencia a su profesión, sino que acompaña al Sacristán, confundiéndose sus tipos, un Alojero en El estudiante marqués, que interviene en sólo dos versos (vv. 190 y 196), un Santero en El barrendero, un Botero y su Aprendiz en El hechizo de los cueros, un Mercader en La burla del labrador, un Pasletero en La pastelería y burla de las cazuelas, un Pregonero en La almoneda, un Sastre y un Zapatero en La Nochebuena, que inician la pieza ligados a su trabajo, tomando medidas para traje y zapatos a la protagonista, si bien sirven más tarde como personajes cualquiera, participando en los juegos que se realizan en escena, señalados como tipo de personaje por Buezo como personajes con afán de lucro [1993a: 203], un Correo en la mojiganga de Los titanes, varios Toreros en Los cuatro toreadores, una pareja de Ciegos, hombre y mujer, en La casa puntual, donde importa el hombre, pues es quien aparece vendiendo relaciones y sátiras, como las vende el Ciego de El hechizo de los cueros, trabajo habitual para los ciegos en la época y en el teatro breve [Huerta Calvo, 2001: 104-105], mientras el Ciego de La casa de posadas no se corresponde con el tipo profesional, sino que funciona como otro de los personajes alojados allí, y hace algún comentario jocoso con su ceguera, diciendo que sin luz en la puerta no puede ver (vv. 138-139), alejados ambos de la equivalente figura grotesca de la mojiganga [1993a: 205], un Lazarillo en El barrendero, cercano a la figura del Tamborilero, y el propio Barrendero en la misma, personaje de profesión a cuyo tipo Castro añade el del loco, borracho aturdido según Buezo [1993a: 204], que lo emplea para ejemplificar el tipo del borracho, tan relacionado con el 214 tratamiento grotesco del cuerpo. Más relativos son los oficios de Ladrón en El amor sastre, el Embajador Cristiano, el Turronero, el Aguador y la Limera que aparecen ofreciendo sus respectivas mercancías en el fin de fiesta de El paseo del río, donde también encontramos un Cochero, y otra Limera en el personaje de Chispa, en la segunda parte del entremés de El órgano y el mágico caracterizada de igual manera que la Limera de El paseo del río, en un parlamento cantado donde ofrece su mercancía [vv. 207-236]; el Arriero, que aparece en Los chirlos mirlos, y se enfrenta al juicio del Alcalde en La visita y pleito de la liebre, el Caminante, semejante a los Arrieros, de El figurón, y los Mozos de Sillas y esportilleros gallegos, que aparecen en varias obras, además del Mozo de Pellejos gallego de El amor sastre. Señalemos que gran parte de esos tipos, en tanto que comerciantes, padecían una consideración social muy negativa, con frecuentes alusiones a su condición judaizante [Díez Borque, 1976: 228-231]. Más importantes que el resto, por su tipicidad dentro del mundo del entremés, son las profesiones de Labrador, Barbero y Doctor. En el primer caso, el Labrador es un carácter que evoluciona directamente desde el pastor bobo del teatro del XVI [Díez Borque, 1976: 348-351]. Aunque en piezas como El estudiante marqués su aparición sea simplemente como acompañamiento, y en la mojiganga de El barrendero varios hombres aparezcan vestidos de Labradoras como danzantes; es en La burla del Labrador donde encontramos mejor definido el tipo, por tratarse del protagonista. Como decidmos, se trata de un pastor bobo, que llega a la Corte con dinero para encontrarse con un Soldado y un Golilla que por todos medios tratan de burlárselo. Durante toda la pieza observamos al personaje desconfiar del resto, hasta que empiezan a convencerlo y acaban robándole las alforjas con el dinero. En cuanto al personaje profesional del Barbero, “es un tipo comunísimo en los entremeses; pero casi nunca interviene por razón de su oficio, sino como galán alegre dicharachero, músico vihuelista y enamorado. A veces es el preferido; otros tienen por competidor feliz al sacristán o al valiente” [Colección: cxlviii]. Huerta Calvo [1985: 373] comenta el uso lanceta equivalente al hisopo erotizado del Sacristán, si bien en los textos de Castro no aparece, es descrito por Buezo como uno de los personajes que matan, al igual que el del Doctor, en la inversión carnavalesca de los personajes que en la realidad social se dedican a curar, por Buezo [1993a, 198-199], como encontramos en El cesto y el sacristán, donde es el Vejete el que desempeña el papel del Barbero, y lo encontramos, junto a su ayudante, afeitando ambos a un Marqués y su Lacayo, que galantean a sus respectivas mujeres y, a modo de defensa, intentan degollarlos durante el afeitado; o en Pagar que le descalabren, donde asiste como Cirujano, para reparar la herida del Conde y en El hechizo de los cueros, donde aparece brevemente tras afeitar a un hombre. Más característico, cantarín y seductor, se nos presenta como opositor del Licenciado en La burla de la sortija, o contrario al 215 Sacristán en El enfermo y la junta de médicos, donde el Barbero añade a su tipo el de sanador. Lo mismo sucede en ¿Quién masca ahí? En la primera parte del entremés de El órgano y el mágico, el Barbero, junto al Doctor, se hace soldado, por su poca fortuna en el trabajo de la barbería, ya que sin nada para comer, en “diversos días / sólo me sustentaban las folías / que tocaba” [vv. 19-21]. Muy breves y poco interesantes son sus apariciones en La burla del sombrero, La Nochebuena y en Lo que son mujeres. En tercer lugar encontramos el tipo del Doctor, muy bien caracterizado a lo largo de la obra de Castro y uno de los personajes profesionales más recurrentes en el teatro breve, con relación ocasional con la escatología [Huerta Calvo, 2001: 103-104] y presentado según los rasgos del folklore [Chevalier, 1982: 40], ignorante e incompetente, hablando con latines macarrónicos, vinculado habitualmente a su mula, que le sirve de transporte [Buezo, 1993a: 199; Huerta Calvo, Introducción: 31], y caracterizado por su avaricia. Muy breve es su intervención en el entremés de El garañón, donde aparece acompañado de un Cirujano, y presenta al animal recién nacido ante los demás personajes, empleando un lenguaje confuso y retorcido; del mismo modo que poco sustancial se muestra en La nochebuena, si bien escucha insultos referidos a su fama “muerte disfrazada / en doctor, peste de enfermos, / calavera con sotana, / asesino con licencia...” (vv. 80-83). En El destierro del hoyo encontramos al Doctor examinándose para ocupar una plaza frente al Alcalde, y más adecuado al carácter del Vejete lo hallamos haciéndose soldado en la primera parte del entremés de El órgano y el mágico, “soldado y doctor, claro se advierte / que es lo propio, en metáfora de muerte” (vv. 15-16), como sucede en Los burlados de Carnestolendas, pieza donde descubrimos en el texto que el Vejete es médico. En su característica mula se presenta el Doctor de El hechizo de los cueros, e interesante resulta la aparición del Doctor en la mojiganga de La burla del papel, pues no aparece hasta que empieza el baile, justificando su presencia por el comportamiento de su mula, explicando que no puede salir a escena pues “puede / enfadar a nuestro Rey” (vv. 257-258). Con todo, la mejor exposición de los caracteres del médico la hallamos en los cuatro doctores, un tanto enloquecidos, que estudian el caso de El enfermo y junta de médicos con discusiones llenas de latines y esdrújulos. 2.3.2.2.- Personajes regionales y tópicos nacionales La nacionalidad y la regionalidad son elementos de gran utilidad para construir estereotipos, del mismo modo que lo son las profesiones, como antes comentamos. Así a lo largo de la historia del teatro breve son numerosos los textos donde diferentes personajes de diversas procedencias se suben a las tablas, añadiendo el relativo exotismo de su extranjería, o una visión burlesca sobre la 216 regionalidad, desde un punto de vista adecuado al público urbanita para la construcción de la risa. Es preciso recordar que, pese a la visión que mueve a risa que en este teatro se nos ofrece de la extranjería, donde aparecen “caracterizados habitualmente, entre otros rasgos, por sus ridículos y convencionales modos de expresarse en castellano o en algún idioma “extranjero” [Vesselínova Pavlova, 2004: 1811], en realidad la figura del extranjero fue muy mal considerada, responsable fundamental de la decadencia de España y socialmente marginado, pero que puede resultar exótico, en cierta medida, y de ese modo, además de emplear la risa como forma de exorcismo, se nos presenta en el teatro breve [Díez Borque, 1976: 226-227] la traslación de esas ideas de los españoles sobre personas de fuera de la Corte y de la nación de que nos habló hace años Miguel Herrero García [1966]. En la obra de Castro encontramos algunos extranjeros de nacionalidad no definida, como sucede en Las figuras con “dos a la Extranjera” en la danza (acot. vv. 210-211), que serán ocho (acot. v. 153) en La novia burlada con fingido acento italiano, y cuatro Extranjeros y cuatro Damas en El mundinovo para “un baile a la francesa” (v. 338). Así encontramos también Franceses fingidos en La boda y los violines, con una “canción a la italiana” (v. 219), y danzantes de la mojiganga según tópicos nacionales y regionales, con dos “a la valenciana” en El ropero alquilón (acot. vv. 153-154), o los Gitanos y Gitanas que se presentan para bailar y cantar en Ir a ver partir la vieja y en el dramatis personae de La visita y pleito de la liebre, pero que no aparecen en el texto, caracteriza por sus acciones, el baile -sobre todo el zapateado y con pañuelos y castañetas-, la canción, la buenaventura, el ceceo, el robo y la pedigüeñería [Buezo, 1993a: 209]. El carácter del Portugués es conocido por ser tan arrogante como cortés, ingenioso y adulador [Herrero García, 1966: 157-167], que Castro nos tipifica en El vejete enamorado como competidor del Vejete por la atención de Doña Lamprea, la mujer protagonista, con su habitual forma de hablar, casi incomprensible en algunas partes (vv. 185-189), violento, que presume de su hidalguía (v. 228) y que resulta ser un cobarde al contemplar los matachines (vv. 259-262); y en El inglés hablador, donde el Portugués aparece descrito como “portugués finchado” (v. 34), con la frase característica “soy fidalgo a par du Rey”. Como danzante de mojiganga se presenta con sus rasgos en El antojo de la gallega, acompañado de una Portuguesa, en El ropero alquilón, también en pareja, y en la mojiganga de La burla del papel. Si bien las características del tipo del Italiano no distan mucho de las propias de éste último, dejando a un lado al Galopín de La burla del figonero, que no tiene de italiano más que su habla, en el teatro de Castro el Italiano se presenta con una particularidad importante: es el personaje que trae prodigios en escena. Así aparece en el entremés de La casa puntual, “en lo alto, tocando en cuanto en cuanto una trompeta” (acot. vv. 42-43) para anunciar los prodigios que presenta ofrece diversos 217 números característicos de Italia (vv. 223-227); y en la mojiganga de El antojo de la gallega convocado por el Estudiante -con la particularidad de ser un personaje doble, ya que a su espalda, como comentamos antes, el actor llevaba el carácter de una Dueña-, con un mundinovo. En El mundinovo encontramos un Italiano con nombre propio, Trufaldín, en clara alusión a la compañía de los Trufaldines, de la que más tarde hablaremos, con un mundinovo del que sale la Triquitraque, una madama con acento italiano rodeada de niños como la Rollona. Es posible suponer por sus rasgos que equivale al Zampatortas de La almoneda, aun sin acento extranjero, que sí lo insinúa el Pincharranas de Las figuras con algunos “niente”, “non vollo” y “farsantote” (vv. 242, 245, 247). Por otra parte, el tipo del Italiano aparece fingido en algunas piezas de Castro, como en La burla de los títeres fingidos, con los personajes masculinos disfrazados para organizar el engaño, representandp el papel siguiendo los tópicos; como ocurre en el fin de fiesta de La novia burlada, en que el Gracioso empleando los rasgos lingüísticos característicos. Italiano también, más que inglés, como indica Cotarelo [XXX], es el que se nos ofrece en El inglés hablador hablando sin descanso. Los Moros, Negros, Turcos y Fariseos son una constante del teatro breve, y suelen confundirse unos con otros. Para Buezo, Moros y Negros ocupan una misma categoría, marcados por el habla y el baile -unos el zalá, otros el zarambeque y el guineo-, e interpretándose ridículos por su color [1993a: 209-212], como son equiparables Turcos y Fariseos, uno por gigantón, otro con su gran alfanje en las representaciones sobre los inocentes [Buezo, 1993a: 214-15]. Así los negros, como “elemento exótico y atractivo” [Díez Borque, 1976: 225], y los moros, junto a los judíos, siempre emparentados con el eterno tema de la pureza de la sangre [Díez Borque, 1976: 231- 238], llegan al teatro breve para presentarse fundamentalmente como tipos cómicos de mojiganga. En la obra de Castro encontramos un Moro en el entremés de El inglés hablador, cantando sin parar hasta exasperar al Alcalde. Más característicos se muestran en Doña Parva Materia moros y turcos, hablando con los rasgos característicos del tipo, y aún más como danzantes en Las figuras la pareja de Turcas, y en La burla del papel una Mora y un Turco, quejándose al Alcalde que no quiere organizar la mojiganga, la Mora haciendo gala de su importancia y sus títulos (vv. 89-95) y el Turco más violento, amenazando con degollarlo con su alfanje (vv. 101-106). Igual es el caso de El antojo de la gallega, donde cuatro Turcos acompañan al Gran Turco, lo desnudan y lo desmontan en piezas. Por su parte, en la obra gemela Los gigantones es una Turca Giganta la que aparece al terminar el entremés, cantando (vv. 173-175). A medio camino entre los danzantes de mojiganga y los personajes de entremés están los personajes de El reto: el Gran Turco, el Visir, el Mustí, la Mustina y unos Moros de acompañamiento, que despiden al Vejete y bailan, después de haber participado en la pantomima inicial. 218 Los Negros y Negras, por su parte, son también frecuentes como figuras en el teatro breve de Francisco de Castro, como comparsa de apariencia ridícula que mueve a la risa por su uso del lenguaje [Huerta Calvo, 2001: 105-106]. En El juego del magíster aparecen dos Negros y dos Negras danzando, como sucede en Las figuras. Del mismo modo se presentan en escena al final del entremés de Los negros, en que “salen los seis Negros con sus botargas de badana y sus carcajes y flechas en ellos, y sus arcos y penachos de indios, y toneletes, y ejecutan diferentes plantas” (acot. vv. 222-223], dando la danza nombre a la pieza. Una Negra aparece en escena en La burla del papel con un parlamento según las normas de la especial forma de hablar de los negros (vv. 117-126), y en El barrendero aparece un Negro, “con guitarrona, que será si se puede una mujer” cantando, dentro del mundinovo que presenta el Saltinbanco [vv. 178-190]. Negra es también una de las Gigantas que aparecen al final de Los gigantones, cantando. Pero, entre todos los estereotipos étnicos y nacionales, destaca en la obra de Francisco de Castro un estereotipo regional: el del Gallego y la Gallega, personajes muy característicos de la escena del Barroco, por ser considerados especialmente ridículos 19 , dado su condición asociada a la servidumbre en la Corte, y no olvidar preguntarnos si esta tendencia a generar burla en torno a los caracteres de más baja clase, que aumenta a finales del XVII no tiene poco que ver con el desarrollo de la cultura de la burguesía de que hablábamos al comienzo de este capítulo. Dejando a un lado la confusión que nos produce la mojiganga de El antojo de la gallega , donde se nos presentan muy brevemente un Niño y una Niña Asturianos, que nos hacen pensar en la poca diferenciación entre Gallegos y Asturianos en cuanto a su caracterización, podemos encontrar el tipo del Gallego y la Gallega en un número importante de obras. Ambos tipos, Gallego y Gallega, aparecen en el baile de La gallegada, protagonizado por Gracioso y Graciosa representando la “galleguidad”, acompañados de tres gallegos y tres gallegas. El texto presenta muy bien los rasgos del habla de los gallegos en el teatro breve, infantilizada y con giros propios de su lengua materna, si bien los tipos se definen muy poco. El Gallego aparece insinuado en el baile de El Amor sastre, por el habla del Mozo de pellejos; emparejado con otro Gallego, ambos como simples a los que engaña el Estudiante, en La burla del figonero. Como criado que se queja de sus obligaciones y hambriento (vv. 264-269) se ofrece en El mundinovo, y vestido de Lacayo en El juego del magíster, con “linterna y unos zapatones” (acot. v. 173), pidiéndole dinero al Colegial para gastarlo en bebida; con “aún más narices que cuerpo” (v. 186) aparecerá en El pésame de Medrano, secuestrado por el Soldado casamentero para acabar ofreciendo su mano al Vejete; y con el mismo traje de Lacayo en Los niños de la inclusa, donde se comerá la comida de los Niños, poco gallego en su habla pero sí en su profesión, pues el Gallego es una constante entre los personajes de servicio relacionados con el transporte. Así, en La casa de 19 Véase Martínez”Tontas y gallegas en el teatro breve del Barroco” [2008] para un estudio más pormenorizado de las características e interpretación de los personajes gallegos y gallegas en el teatro breve del Barroco. 219 posadas aparecen dos Mozos de Silla Gallegos, y en la mojiganga de El barrendero se nos presenta un Esportillero Gallego pedigüeño. Del mismo modo, en Ir a ver partir la vieja son dos los Mozos de Sillas Gallegos que llevan a la Vieja, en el fin de fiesta de La novia burlada son cuatro los Esportilleros, y en Pagar que le descalabren son dos, pero no hablan con acento. En La nochebuena vuelve a aparecérsenos el Gallego, pero como un invitado más al sarao, y el Gracioso que se nos ofrece en La burla del sombrero, del que sabemos se llama Domingo [vv. 73, 88, 141, 216] y fue mozo de pellejos [v. 14], aunque no tiene de Gallego más que su simpleza, y no los rasgos lingüísticos habituales, podemos imaginar por su nombre y oficio de criado que, de algún modo, se nos ofrece como un personaje de cierta “galleguidad”. Simple también se nos presenta el Gallego de La pastelería y burla de las cazuelas, a quien roban su comida en la pastelería, quejándose después de los golpes. Por su parte, el personaje de la Gallega es quizá el más definido de cuantos presenta Castro, y resulta con mucho el más original. Muy frecuentemente en el papel de criada, como en El Garañón, respondona enfrentándose violentamente de palabra al Barón, por no pagar a su propia criada, pariente suya (vv. 280-286), maldiciendo dos veces más antes de salir de escena (vv. 292 y 299-300). Igual ocurre en El hechizo de los cueros, donde se describe de manera muy completa en sus diálogos con su ama, y donde su tontería provoca el enredo, al realizar mal un conjuro. En El figurón se le añade un rasgo más, que aumenta su potencial cómico, es sorda y canturrea de manera constante algunas coplas, mientras interpela al resto de personajes con resultado cómico gracias a la sordera. En Los chirlos mirlos, representada por un hombre, lo que facilita la fealdad estereotípica de su aspecto, finge desmayarse para imitar a sus amos, pero simulando un suicidio mediante la bebida de la bota de vino. En Lo que son mujeres tiene menos presencia escénica, pero en La burla del papel una Gallega aparece ya como figura de mojiganga, quejándose ante el alcalde por no querer organizar la mojiganga. Especial es el caso de la Gallega parturienta que se nos presenta en Los gigantones y en El antojo de la gallega, obras en las que su antojo es el que provoca la acción dramática, pues quiere ver el desfile de los gigantones en el primer caso, y un mundinovo en el segundo, con continuas amenazas de malparir. También curioso es La burla de la sortija, donde la Gallega aparece como disfraz, que toma el Licenciado. La proverbial fealdad de la Gallega es empleada por Castro a la hora de crear, en El vejete enamorado, el personaje de Doña Lamprea, gallega también, que el Vejete adora alabándola como “Gallega de mis sentidos” (v. 132). 2.3.2.3.- Personajes costumbristas Personajes más realistas, con intención costumbrista pero filtrados por la visión grotesca del teatro breve, se nos presentan también en las obras de Castro. Ya hemos hablado de diversos 220 personajes profesionales que bien podrían figurar aquí. Nos detendremos especialmente en algunos tipos que nos ofrece Farruco y que se corresponden más con los caracteres del teatro dieciochesco que con los del barroco [Huerta Calvo, 2001: 106]. Es el caso de los Guapos y Guapas, o Valientes y Gorronas que, nos indica Eva Sánchez Fernández-Bernal, a finales del siglo XVII, cuando la picaresca concluía en pro de nuevos gustos, otros personajes hampescos vienen a reemplazar al célebre “jaque”: guapos, valientes, e incluso gorrones, se hallan en piezas entremesiles de carácter costumbrista; temática a la que tiende el teatro menor de finales del siglo XVII. La presencia del valiente o guapo en el entremés, será siempre motivo para que tenga lugar la pendencia, que proporciona acción a la pieza, o en otros casos tan sólo animación” [Sánchez Fernández-Bernal, 1989: 596]. Son así estos, herederos de los protagonistas de la jácara, los que vienen a ocupar las páginas de Francisco de Castro. Un Valiente muy bien definido, alardeando de matasiete, se nos ofrece en Pagar que le descalabren, y dos Valientes aparecen en el baile de El amor buhonero, que acuden a escena para sorprender a sus respectivas mujeres flirteando con el Soldado y el Golilla, a los que dan golpes con la espada. Otra pareja del mismo tipo son el Hombre 1º y el Hombre 2º, que resultan ser muy cobardes al final de La burla del talego como acompañantes del Vejete. Un solo Valiente aparece en la mojiganga de El barrendero, acompañando a Catuja, y mostrándose celoso de que se acerquen hombres a la mujer. Por otra parte, un Niño vestido de Guapo, acompañado de una muchacha en traje de Gorrona, también llamada Catuja, salen a escena en la segunda parte del entremés de El órgano y el mágico, reproduciendo el tipo de la pareja del Valiente y Catuja que hemos visto antes. Es curioso observar el ideolecto del Niño, que utiliza un lenguaje de germanía muy acusado (vv. 247-247). Esta Gorrona Catuja se relaciona fácilmente con la que aparece en la mojiganga de El barrendero acompañando al Valiente, con un pandero, según la acotación (acot.vv. 74-75), y que responde ella misma a los requiebros del Santero, sin necesidad de que sea el Valiente quien la defienda, y cantará, junto a la Tapada, para terminar la obra (vv. 271-276). También encaja en este apartado, por lo que tiene ya de dieciochesco, el personaje del Golilla, poco frecuente en otros autores, si bien aparece presente en las obras de Zamora. Sabemos que el Golilla es “la persona que la viste”, siendo esta cierto adorno hecho de cartón, aforrado en tafetán u otra tela, que circunda y rodea el cuello, al cual está unido en la parte superior otro pedazo que cae debajo de la barba, y tiene esquinas a los lados, sobre el cual se pone una valona de gasa engomada o almidonada. Es moda introducida de cien años a esta parte, con poca diferencia, para el uso de los hombres, y hoy sólo la conservan los ministros togados, abogados y alguaciles, y alguna gente particular [Autoridades]. Entendemos, según la definición de la prenda, y como observamos por su aparición en los textos, que el Golilla se corresponde con el cortesano, como entendemos de que, en El Amor sastre, el Mozo de pellejos, gallego, pida al Amor que le cosa un traje de golilla, para volver a su lugar con traje de cortesano (vv. 114-118); y que en El figurón el protagonista pida a sus Pajes que le vistan 221 con la prenda que estudiamos (v. 16). El traje lo llevan también las cinco mujeres que funcionan como Concejo en El ropero alquilón, y las que organizan la burla en Ir a ver partir la vieja. En La burla del labrador aparece el Golilla como compañero y colaborador del Soldado, a quien pretende ayudar haciendo gala de su ingenio (v. 35), y trazando algunos engaños para poder burlar algún dinero con el que comer, ocupando así las funciones del Sacristán o el Estudiante, como ocurre en en La casa puntual, en que volvemos a encontrar a la pareja de Golilla y Soldado intentando que alguien les pague la entrada a la casa de los ingenios. Junto al Estudiante aparece en El antojo de la gallega, sin que llegue a definirse bien su tipo, que se corresponde en la práctica con la poco relevante presencia del Estudiante de Los gigantones. En El paseo del río aparece de nuevo brevemente sin que se manifieste ningún rasgo característico, en un coche, dando órdenes al Cochero, acompañando a una Dama, de nombre Catuja, que aparece al final para terminar la pieza con baile. Por el nombre de Catuja, típica Gorrona, podemos pensar que este Golilla emparenta de algún modo con el tipo del Valiente; y es también el traje que presenta Chichón, el Criado ridículo y bobo de La novia burlada (acot. vv. 56-57). Del mismo aparece en El Amor buhonero, definido en la acotación como “muy ridículo” (vv. 151-152), intentando seducir a una dama, y hablando de sí mismo como de un “paje de un vizconde” (vv. 173-174), encontrándose otro Golilla en papel de Criado en el Hombre 1º de El garañón. Igual de impreciso resulta el ya mencionado Hombre 1º del baile de El juego del magíster, que según el dramatis personae usa golilla. De este modo, entendemos al Golilla como un personaje un poco más preciso en su caracterización que los simples Hombres que pueblan el teatro breve, pero sin rasgos significativos para resultar un personaje tipo, que puebla un teatro que empieza a ser costumbrista, como reflejo del personaje cortesano. 2.3.2.4.- Los trufaldines La magia es un elemento frecuente en el teatro breve hispánico. Antes hemos hablando de cómo en muchas ocasiones sirve para caracterizar el personaje del Sacristán, y hemos hablado ya de los personajes del Mágico y el Astrólogo, así como de la Hechicera, su versión femenina. En el apartado dedicado a los temas y los motivos nos acercamos a los matachines, diabillos, gigantones y figuras de naturaleza fantástica. Hemos de detenernos ahora en el personaje del extranjero que presenta recursos mágicos como entretenimiento callejero, pregonando sus ingenios entre las gentes y sorprendiendo no sólo a los personajes con los que comparte el tablado, sino también y principalmente al público, manteniendo un perfil de personaje presente en el teatro breve desde la primera mitad del XVII [Buezo, 1993a: 197], pero que vuelve a tener importancia en la escena, al margen del personaje mágico en puridad, por la influencia de las compañías de actores italianos que traían a nuestro país invenciones desde el extranjero. 222 Francisco de Castro nos presenta este tipo a través del Italiano de La casa puntual, que pregona una y otra vez y presenta una danza de matachines. Nos encontramos también con un Saltimbanco en la mojiganga de El Barrendero, que aparece frente al resto de personajes para enseñarles unos prodigios que lleva consigo. De habla italianizante, presenta su mesa del prodigio de donde aparecen dos niños matachines que bailan, semejante a la que ofrece el Hombre 1º en El figurón, parecidos a los que ofrece un Italiano en El antojo de la gallega, que salen a bailar desde su ingenio (vv. 270-285). Mucho más preciso al tipo es, finalmente, el Trufaldín de El mundinovo, con la misma habla italianizada, que traslada la escena al Prado y allí abre el arca de los prodigios, como pozo prodigioso por el que caen los personajes que a él asoma.. Son estos trufaldines teatrales representaciones de ficción de los comediantes italianos que representaban en España, y toman su nombre de la compañía que con esa denominación llega a Madrid en 1703 [Doménech Rico, 2007: 26]. Dato importante éste, porque sirve para diferenciar con claridad los tipos de los volatineros, comediantes previos a la llegada de esta formación, que son los que Castro nos presenta en sus primeras obras, publicadas en la Alegría Cómica de 1702, del Trufaldín que ya con este nombre aparece en El mundinovo, obra posterior y más perfecta sencillamente porque nuestro autor había tenido ya la oportunidad de ver representar a esta compañía, mientras que anteriormente debió tomar sus notas para la constitución de sus personajes pseudotrufaldines de otros representantes con menor destreza. Señalando la importancia de esta compañía en nuestro teatro y su influencia en el teatro breve de la época Fernando Doménech analiza específicamente este El mundinovo de Castro, si bien olvidando las demás obras de Farruco donde presenta caracteres similares, y anotando cómo el Trufaldino de nuestro autor corresponde más adecuadamente con la figura del cobielo, y señala la trama particularmente española del texto, pese al recurso extranjero [Doménez Rico, 2007: 328-332] 20 , 2.3.2.5.- Personajes niños Especial interés tienen los personajes de niños, por ser los que sirvieron de escuela de representación dentro de las familias de comediantes. Observamos que son siempre papeles muy breves, con pocas intervenciones, y centrados principalmente en el baile, sin duda para ser más fácilmente aprendidos por los jovencísimos actores. La presencia del Niño aparece ocasionalmente en el teatro de Francisco de Castro, como en la mojiganga de El barrendero, donde el Niño aparece vestido de esportillero, que desde su aparición (v. 191) descubrimos que añade a su máscara el carácter regional del Gallego. En Ir a ver partir la vieja el traje que presenta el Niño es el de Lacayo, que precede a la silla de manos del muñeco de la Vieja para anunciarla (vv. 201-203), descubriéndose después como valentón (vv. 209-215, 245-249). Muy curiosa resulta la Niña en traje 20 Para el análisis completo de esta compañía y las formas de su representación, véase el trabajo de Fernando Domènech, Los trufaldines y el teatro de los Caños del Peral [2007]. 223 de Guapo que aparece en la mojiganga de Las figuras, que interviene de vez en cuando comportándose según el tipo que representa: “No puedo ver pataratas, / saco el pedernal y yesca, / tomaré una fumarada / que este cuento va despacio” [vv. 61-65]. Caso distinto es la pareja de Niño y Niña en traje de adulto o regional que encontramos en la segunda parte del entremés El órgano y el mágico, en que el Niño aparece vestido de Guapo, y la niña con mantilla, de Gorrona, galanteada por él (vv. 247-269), también presentes como Niño Gallego y Niña Asturiana en El antojo de la gallega, forman parte del ingenio que presenta el Italiano, del que salen a bailar (vv. 270-285). Especial resulta la pareja del entremés de El figurón, formada por un Niño de Sacristán y otro travestido de Dueña, que aparecen como piezas para el Corpus que lleva en su capa el Hombre 1º, que los descubre y los observamos cómo fingen quererse para luego bailar (vv. 206-212), así como los Niños que encontramos como figuras del Reloj en la mojiganga de Las figuras. Por su parte, interesantes resultan también los niños representados por adultos, los conocidos Niños de la Rollona, figuras de la cultura popular estudiadas por Faliu-Lacourt [1991] y Buezo [1993a: 217-223], presentes en las mojigangas El mundinovi, Los niños de la Rollona y lo que pasa en las calles, referentes seguros de Castro, y emparentables con los Gigantillos. Podemos encontrarlos en Los niños de la inclusa, donde son cinco los niños que interactúan con las amas, resultando su participación, sus “niñerías” lo más llamativo de la pieza, para al fin enfadarse, cuando descubren que se han comido su papilla, volcar la cuna y atacar a don Gestas y su Lacayo. 225 II.4.- La lengua del Carnaval. El lenguaje literario de Francisco de Castro “La palabra en la obra corta es humor, manipulación lúdica, artificio estilístico y, en fin, espectáculo verbal (acústico y conceptual)” [Rodríguez, Tordera, 1983: 89] Con estas palabras de Evangelina Rodríguez y Antonio Tordera, en su trabajo sobre el teatro breve de Calderón, damos comienzo al estudio de los diferentes recursos de que se sirve Francisco de Castro para que, en su producción dramática, el uso de la palabra se convierta, como todos sus ingredientes, en un elemento cómico. Y es que la cosmovisión carnavalesca exige que el teatro breve presente no sólo unas formas precisas, en cuanto a sus géneros, unos temas y motivos determinados y unos personajes recurrentes; también requiere de un uso del lenguaje apropiado para que todos y cada uno de los integrantes que venimos estudiando se trasladen al público empleando los mismos referentes de la cultura festiva que observamos anteriormente. Tomamos del magnífico estudio de Javier Huerta Calvo las categorías con que divide el análisis del lenguaje literario en el corpus entremesil barroco [2001: 133-150]. A) La escritura “teatrante” Javier Huerta Calvo toma este concepto de Francisco Nieva muy acertadamente, y así lo compartimos. En él nos apoyamos al afirmar, en cuanto a lo que nos ocupa, que la palabra resulta esencial en un género que somete a constante chacota las convenciones del teatro y la literatura idealistas. Frente al discurso uniforme de la comedia nueva, con una limitada variedad de registros -hecha excepción de las intervenciones del gracioso-, el entremés semeja un enorme campo de experimentación lingüística [Huerta Calvo, 2001: 137]. Así, el uso que el teatro breve hace del lenguaje debe ser entendido como prueba también de su ánimo carnavalesco, como reflejo de los usos lingüísticos que se empleaban en la plaza pública, donde se escuchaban los dichos del lenguaje familiar, que llegaban casi a crear una lengua propia, imposible de emplear en otra parte, y claramente diferenciado del lenguaje de la iglesia, de la corte, de los tribunales, de las instituciones públicas, de la literatura oficial, y de la lengua hablada por las clases dominantes (aristocracía, nobleza, clerecía alta y media y aristocracia burguesa) [Bajtin, 2005: 139]; 226 y donde encontramos ubicadas las acciones de los primeros entremeses, cuyos usos lingüísticos serán reflejo de esa lengua de la plaza pública, para evolucionar hacia un lenguaje más conceptual, con mayores artificios literarios [Huerta Calvo, 1999: 44-45]. Sólo durante el carnaval ese lenguaje festivo y popular alcanzaba las esferas en que únicamente era posible emplear la lengua seria y, de este modo, la subversión carnavalesca propiciaba una forma singular de expresión y comunicación entre todas las personas, sin ningún tipo de restricción [Bajtin, 2005: 20-21]. Así alcanza a todos los espacios, entre tantas otras cuestiones, el uso popular del pregón, del voceo público de mercancías, cuyas enumeraciones y descripciones se convierte en parte del conglomerado estilístico de la lengua carnavalesca, en la que resulta fundamental el grito, frente a la sobriedad de la lengua seria [Bajtin, 2005: 138, 163-164]. El lenguaje oficial se abandona y sólo reinan los tonos familiares y, de este modo, se eliminan las distancias que estructuran la sociedad seria y oficial y se provoca así una construcción de la realidad a través del uso de la palabra sin ningún tipo de lógica, de modo que, como nos indica Bajtín, es “imposible edificar sobre estas esferas verbales un juicio serio, un pensamiento ideológico válido o una imagen artística de valor [Bajtin, 2005: 380]. Únicamente desde los mismos fundamentos de lo carnavalesco, lo festivo y popular, es posible estudiar el uso del lenguaje que, tomándolo de la vía pública, hace el teatro breve. A.1) Los registros de la expresividad Una de las constantes del Carnaval es dar rienda suelta a la injuria, que como la risa es universal y a todos puede proferirse [Caro Baroja, 2006: 96], y como consecuencia del espíritu carnavalesco la diferenciaciones de la realidad desaparecen y renace la ambivalencia, también en el universo de las palabras [Bajtin, 2005: 379]. El lenguaje, sólo neutralizado en la lengua seria, se convierte a través de la perspectiva de la fiesta popular al mismo tiempo en laudatorio e injurioso [Bajtin, 2005: 390]. Encontraremos nuestro teatro breve cuajado de diversas pullas, que no son sino insultos con un alto componente literario y, además del vituperio directo, se construyen mediante diversos recursos, como la comparación con animales, la alusión judaizante, los gestos obscenos... [Buezo, 1993a: 270-273]. Pero, en origen, son también injurias con carga positiva. Rodríguez y Tordera nos hablan de las pullas “al revés” entre padre e hija en Las carnestolendas, de Calderón (v. 9 y ss), destacan su valor irónico [1983: 96], y del mismo modo ambos Catalina Buezo interpreta los nombres burlescos de los sacristanes de Las figuras como injurias [Buezo, 1993a: 273], pero creemos que no puede olvidarse el importante componente de ambigüedad de la lengua del teatro breve, y así la pulla “al revés”, si bien irónica, no deja de ser elogio, del mismo modo que los 227 nombres propios injuriosos no dejan de ser nombres propios. De esta suerte en el contexto carnavalesco los elogios están llenos de injurias, y ya no es posible distinguir unos de otros, ni decir donde empiezan o terminan unos y otros. Lo mismo ocurre con las injurias. Aunque en las alabanzas ordinarias, los elogios y las injurias están separados, en el vocabulario de la plaza pública ambas parecen referirse a una especie de cuerpo único, aunque bicorporal, que es injuriado y elogiado al mismo tiempo. Esto explica por qué en el lenguaje familiar (y sobre todo en las obscenidades) las injurias tienen frecuentemente un sentido afectuoso y laudatorio [Bajtin, 2005: 149]. Alabanza e insulto se convierten en “las dos caras de una misma moneda”, en un “Jano de doble rostro” que explica un mundo con dos cuerpos al mismo tiempo [Bajtin, 2005: 149, 375], y así en la figura del elogio de nuestro teatro breve “destaca el uso de historiadas comparaciones burlescas” [Huerta Calvo, 2001: 140]. No son afrentas ni adulaciones, porque se trata de ambas a un mismo tiempo: en el universo de lo familiar, de la cultura festiva, no existe otra forma de elogiar que mediante la injuria. No obstante, al referirse a los agravios de contenido judaizante en la serie de Los alcaldes encontrados, ya nos informa Asensio de que, si bien encajan dentro de una tradición antisemita, son chistes viejos, repetidos, y cuya única novedad consiste en trasladar el discurso de la pureza de la sangre a los villanos [1965: 159-162]. Así, en el teatro breve de Francisco de Castro encontraremos los mismos motejos que denuncian el pasado judaico de algún personaje. Además de alguna alusión a Pilatos, como el Gracioso Alcalde ofrece al Vejete Regidor en La visita y pleito de la liebre (v. 25), El destierro del hoyo (vv. 30, 275) y El inglés hablador (v. 30), o a Longinos, en El destierro del hoyo (v. 18), El pésame de Medrano (v. 150), en La visita y pleito de la liebre (v. 86), con el caso especial del Vejete de Los diablillos, cuyo nombre es directamente Longinos Coroza (vv. 33-34); encontramos alusiones directas, como “el decano sois vos de los judíos” de El destierro del hoyo (v. 10), o el “judigüelo” de El destierro del hoyo (v. 22), “judío” en Lo que son mujeres (v. 94), así como insinuaciones de su presencia en el Calvario como única forma de conocer a Dios, en El destierro del hoyo (vv. 11-14), hallazgos de parecidos entre el personaje que recibe la pulla judaizante y algún tipo característico de la tradición, como el Vejete de La visita y pleito de la liebre, que se parece, según el Alcalde “al que tiraba / de la soga en un paso de Cuaresma” (vv. 34-35), o el “Judas en Semana Santa” al que se parece el Soldado de La burla del sombrero (v. 56); y alusiones al degüello de los Inocentes: REGIDOR Si no viera que sois un inocente... ALCALDE Me degollarais, si lo fuera. ESCRIBANO Tente. [El destierro del hoyo, vv. 15-16] y al fuego inquisitorial: 228 VEJETE Que en mil Inquisiciones tengo parientes. GRACIOSO Hechos ya carbones. VEJETE Aún hay cenizas de mi origen claro, y de vos quizá no. GRACIOSO Eso reparo, y es que quemaron huesos ascendientes y quedaron cenizas. VEJETE Mientes, mientes. [La visita y pleito de la liebre, vv. 38-43]. Estos comentarios injuriosos sobre el pasado y presente judaizante de un personaje no es posible entenderlos mediante la óptica del elogio/injuria habitual del Carnaval, pues emparentan más bien con toda una tradición antisemita, ya muy literaturizada, que recurre de manera continua a los mismos tópicos. Caso distinto son las injurias, aun ofrecidas como elogios, por otros motivos, como los rasgos físicos. Al comienzo de La burla de la sortija encontramos un extenso debate en que Barbero y Licenciado describen con metáforas injuriosas la nariz del otro (vv. 1-38), elemento que en otras ocasiones también se emplea para la pulla, como la “nariz de chimenea” de El enfermo y junta de médicos (v. 50), y del que hemos de recordar su potencial sexual, convirtiéndose así la injuria en elogio, pues se ensalza al personaje rebajándolo o, mejor, afirmando su adecuación a los patrones estéticos del cuerpo grotesco. Del mismo modo otros elementos físicos pueden servir como insulto, si no todos a un tiempo: SACRISTÁN ¿A mí te atreves, di, don Calandrajo? ALFÉREZ ¿Pues quién eres tú, lechuza, fondo en grajo? Todo en gordo, eres más, hablando en veras, que hurón de cabos, consume vinagreras. Yo sí que soy, por abreviar el cuento, cabo de escuadra, alférez y sargento, paje, gineta, capitán y un poco fui general del tercio de don Moco. SACRISTÁN Sólo por eso habréis sido sonado, cara de pimentón avinagrado, modelo de espantajos y visiones, Cancerbero infernal, dejad baldones. [La pastelería y burla de las cazuelas, vv. 21-32] 229 donde encontramos referencias a diversos rasgos, además de una nota importante: el Alférez agravia al Sacristán y se alaba él mismo, si bien el elogio se construye con los mismos recursos de la injuria, y se precia de su propia mucosidad. Los más elaborados, no obstante, son los insultos del Vejete en El mundinovo, por hacerlos en forma de canción, donde va describiendo no sólo defectos físicos, sino también vicios de sus opositores, los sacristanes, con una clara alusión a la sodomía, tema habitual de la injuria: En una albarda sentado ha de estar el sustentante, que aunque no ha sido estudiante tiene un ojo remellado, el bonete de letrado y en los pies dos espolones; [El mundinovo, 156-161] También en forma de gestos obscenos la pulla es ambivalente. Quizá los mejores ejemplos los encontramos no en los pasajes que hoy entendemos como simples agravios, sino en los que apreciamos por su valor de declaración erótica. Así, el verso “Dios te bendiga, toma una higa” que el Sacristán ofrece a su enamorada en El mundinovo (v. 45), la bendice y la ofende, si entendemos esa higa como el “gesto obsceno que se ejecuta con la mano, cerrado el puño, mostrando el dedo pulgar por entre el índice y el cordial, con el que se señalaba a las personas infames o se hacía desprecio de ellas” [RAE]. De este modo apreciamos que los diferentes piropos que pronuncian los hombres están imbuidos de estos usos lingüísticos particulares. Así el Hidalgo halaga diciendo “Isabela, más bella que un tomate” en Los cuatro toreadores (v. 55), el Vejete realiza comparaciones positivas de su hija con su madre, hasta que la hija escapa de casa y emplea la misma expresión para hablar de cómo también en eso son iguales, en Francisco, ¿qué tienes? (v. 181), y en La pastelería y burla de las cazuelas el Sacristán dice a Casilda “¿qué dices, loca de almendras? / Arrope de aquestas gachas” (v. 66-67). Los ejemplos más grotescos los hallamos de boca del Vejete, el personaje más interesante de Castro, como dijimos en su momento. Así en El mundinovo nos describe sus sentimientos hacia la protagonista empleando el recurso de la diseminación y recolección propio del cancionero, pero con conceptos y acciones bajos: Así que te mira el alma parece que la ar[r]empujan de adentro o que con tenazas me tiran del corazón, o que con catorce escarpias me clavan el claro afecto; porque en mirando esa cara, 230 alma, corazón y afecto al punto se despatarran. [El mundinovo, vv. 104-112] Y más evidente es aún en El vejete enamorado, donde el protagonista, acompañado del Barón, entona una canción de amor para describir la belleza de doña Lamprea, si bien observamos cómo son todo injurias las que ofrece: “Gallega de mis sentidos, que en esta copia del diantre, compones con los matices tus facciones tarascales. No prosigas, no alientes, tus cláusulas callen, y la intrínsica peste que ocultas, no respires, no alientes, no infestes el aire”. [El vejete enamorado, vv. 132-139] Por otra parte nos encontramos en los textos de nuestros entremeses numerosos casos de juramentos burlescos, que aparecen igualmente dentro del ámbito de la plaza pública, como parte del tumulto en que se dan encuentro diversos pregoneros cuya expresividad requiere de una forma de jurar y maldecir determinada, que se irá desarrollando en el teatro breve con el paso del tiempo, alcanzando cada vez formas más elaboradas, más literarias y menos cercanas al exabrupto popular [Huerta Calvo, 2001: 137-138]. Estas formas carnavalescas de blasfemia llegaban a dividirse según las particularidades de los grupos sociales que los empleaban, incluso concretándose en un uso invididual, y aun estando porhibidos por lo religioso, lo civil y por parte del pensamiento humanista, esto no hacía sino reforzar su potencial transgresor [Bajtín, 2005: 170]. Catalina Buezo los diferencia según empleen o no el santoral, con menciones a Cristo y a diferentes santos, o al demonio, así como a personajes y entidades variadas [Buezo, 1993a: 274-275]. En la obra de Castro son frecuentes los simples “¡Por vida...”, ya sea sin nada que siga a la expresión, incluyendo o no un “de”, como ocurre en La Nochebuena (vv. 204, 231), El novio miserable (v. 220), ¿Quién masca ahí? (v. 114), La visita y pleito de la liebre (v. 177), El antojo de la gallega (vv. 206, 259), El barrendero (v. 123), La novia burlada (v. 125); o expresando a quién se refieren, “el demonio” en La burla de la sortija (v. 251), “Escandervey” en El inglés hablador (v. 132) y “Escandervey” en La burla del papel (v. 86), “de mi madre” y “de mi padre” en La visita y pleito de la liebre (vv. 36, 37), “de mi suegra” en El ropero alquilón (v. 7), y “de Juan, mi hijo, / que es sacristán en Asturias” en El paseo del río (vv. 166-167). Otros juramentos los encontramos proferidos mencionando entidades diversas, como “por el siglo de mi madre”, en La burla del 231 talego (v. 105), “por el padre que me hizo”, en El cesto y el sacristán (v. 171), y “por el sol, / por las estrellas y plantas”, en El reto (vv. 65-66). También el juramento de tipo “Voto a” es frecuente, y así encontramos el clásico “¡voto a bríos!” en La burla del talego (v. 112), y es habitual mencionar en cualquier blasfemia personas divinas, como Dios, en La burla del figonero (v. 6) y El pésame de Medrano (v. 123), Cristo, en La pastelería y burla de las cazuelas (v. 119), o personajes del santoral real o carnavalesco 21 , como san Pablo, que se nos ofrece en La boda y los violines (v. 9), Los burlados de Carnestolendas (v. 89), El enfermo y junta de médicos (v. 71), Ir a ver partir la vieja (vv. 16, 70), y La novia burlada (vv. 134, 152); san Lesmes, en Los burlados de Carnestolendas (v. 143), El ropero alquilón (v. 3), El hechizo de los cueros (v. 388), El inglés hablador (v. 93), El antojo de la gallega (v. 15); santo Domingo de Guriñón, en Los gigantones (v. 130) y El antojo de la gallega (v. ); san Pedro, en Los gigantones (v. 125); san Lino, en Los cuatro toreadores (v. 139), san Peco, en El antojo de la gallega (vv. 42, 205), Los titanes (v. 184), Lo que son mujeres (v. 18), El hechizo de los cueros (vv. 75, 342), Los gigantones (v. 80) y El cesto y el sacristán (v. 198); san Pito, en Lo que son mujeres (v. 306), santa Lucía, en El garañón (v. 122), santa Marta, en El hechizo de los cueros (vv. 100, 294, 360), santa Susana, en El inglés hablador (v. 220), santa Olaya, en El mundinovo (v. 229), santa Librada, en La Nochebuena (v. 132), santa Bárbara gloriosa, santa Eurosia, santa Leocadia, santa Polonia, en El Órgano y el mágico, primera parte, (vv. 119, 135, 140, 215), santa Quiteria, santa Tecla, en La pastelería y burla de las cazuelas (v. 83, 104), santa Ana, en El hechizo de los cueros (v. 389) y La casa puntual (v. 172), santa Gerarda, en La burla del talego (v. 104) y Los diablillos (v. 129), santa Elena, en La casa de posadas (v. 222), Los niños de la inclusa (v. 251) y La visita y pleito de la liebre (v. 55), y la santa Cruz de Ferro característica de los gallegos, en La burla del figonero (v. 177), Los gigantones (v. 30) y El antojo de la gallega (v. 50). Curiosa es la blasfemias “voto a los ajenos / de Dios”, en Los niños de la inclusa (vv. 177-178), por invertida. Entre todos ellos destaca el juramento militar como retahíla del Soldado en La casa de posadas, SOLDADO Teresa, por la batalla naval, por el sitio de Viena, por la rendición de Buda y las paces de Nimega, que te sosiegues y que hagas 21 Sobre el santoral carnavalesco, véase el trabajo de Morel D’Arleaux “El santoral burlesco: un ejemplo de desacralización” [2004], el de Ángel Iglesias Ovejero, “Iconicidad y parodia: los santos del panteón burlesco en la literatura clásica y el folclore” [1982]; y los apartados que dedican al tema Rodríguez, yTordera [1983: 97-98] y Buezo [1993a: 266-270]. 232 las camas. [La casa de posadas, vv. 48-54]; y el similar que encontramos en La Nochebuena: ¡Por este montón de luces, por ese huevo de nácar, por ese escobón luciente, por ese harnero de plata, que me la habeis de pagar o he de arrancarme las barbas! [La Nochebuena, vv. 205-210]. Si bien en estos juramentos, como nos informa Bajtín, tenían como temática dominante el propio cuerpo humano, en sus diversas partes, y eran más escandalosos aún cuando se referían al cuerpo de la divinidad [2005: 170, 173], en nuestro caso no hacen referencia a lo corporal, posiblemente por la época ya tan avanzada en que nos encontramos. Pero sí presentan uno de los recursos más habituales de la lengua carnavalesca, las repeticiones, acumulaciones y enumeraciones. Como señala Huerta Calvo, estas retahílas de adjetivos ofrecen en realidad lo contrario de lo enunciado, del mismo modo en que son frecuentes las intensificaciones léxicas mediante la derivación [Huerta Calvo, 2001: 139-140], y uno de sus puntos a favor era la facilidad para ser memorizadas [Buezo, 1993a: 273]. Como señalamos, esta acumulación de adjetivos, en el mismo o diferentes grados, corresponde a un rasgo específico de lenguaje carnavalesco. Ya Bajtín señala cómo Rabelais ofrece “la más rica enumeración de objetos militares y armas de la literatura mundial” [Bajtin, 2005: 159], como era frecuente que sucediera en los misterios medievales, a semejanza de la costumbre de hacer en la plaza pública una relación de las armas que portarían los soldados que se enrolaban, tratando “de impresionar por medio de la cantidad de nombres y títulos y por la longitud de los mismos” [Bajtin, 2005: 159]. Así, las listas de sustantivos y adjetivos se convierten en un tópico del lenguaje festivo y llegan a nuestro teatro breve, acompañadas de la repetición de algunas de ellas, recurso que, para Asensio, emplea Quiñones no sólo de manera expresiva, sino también como mecanismo con el que “pauta, a modo de estribillo, pasajes informes por lo prolijos, e individualiza el personaje” [Asensio, 1965: 135]. Castro no fue indiferente a la tendencia, y a través de su producción dramática encontramos algunos casos de retahíla y repetición, como encontramos en el parlamento del 233 Gracioso en Los burlados de Carnestolendas, con repetición de comparaciones (vv. 114-124), o con la acumulación que se ofrece en Las figuras: Matusalén con sotana, almanaque con bigote y cimenterio con barbas, protocolo de los siglos, fondo en Cancerbero, guarda tu hermosura sin querer... [Las figuras, vv. 12-17] y El mundinovo: di a ese pobre monigote, alquitive de mo[h]atra, chorizo de Extremadura, morcilla de Salamanca, que si es hombre salga aquí, [El mundinovo, vv. 65-69] De forma semejante hallamos casos donde Castro recurre a la derivación para componer retahílas, como ocurre en Lo que son mujeres con los derivados de zampoña, el “Instrumento rústico pastoril a modo de flauta o compuesto de muchas flautas. [...] Llaman por modestia los poetas al proprio numen poético, especialmente hablando de sus composiciones pastoriles” [Autoridades], que el Marqués entiende como sinónimo de judío: PATÓN No dé usía tantos gritos, que no gusto de zampoñas. MARQUÉS ¿Zampo qué? PATÓ Zampoña digo. MARQUÉS Tú serás el zamponista y el bergante que te hizo el zampoñero, zampoña por los siglos de los siglos. [Lo que son mujeres, vv. 84-90] o con derivaciones a partir de un nombre, como en las interpelaciones del Sacristán a Catalina en Los chirlos mirlos: Catalina, Catanla, catarata, cata ribera que de amor me mata, 234 cata melones, cata de sandía, Catalinorra, Catalinita mía, Catuja, cata Francia, Montesinos, catalicón. [Los chirlos mirlos, vv. 1-6] La acumulación de términos acaba produciendo lo que llamamos palabrería: parlamentos confusos, frecuentemente por abusar de la hipérbole y los vocablos más pretendidamente cultos o latinos, con los que un personaje acostumbra a querer epatar, para bien o para mal al resto. Lo que es posible entender como un gusto por la palabrería puede encontrar su origen en el género cómico popular del coq-à-lâne, el “despropósito”, descrito por Bajtin como un género de sinsentido cómico, de lenguaje dejado en libertad, que no tiene en cuenta ninguna regla, ni siquiera la de la lógica elemental. Las formas del sinsentido verbal gozaban de extensa propagación en la Edad Media. Este elemento figuraba, bajo uno u otro aspecto, en numerosos géneros, pero existía también uno especial llamado el «fárrago». Se trataba de poesías formadas por un montaje sin sentido, de palabras ligadas por asonancias o rimas, y que no poseía ningún vínculo de sentido o de unidad de tema. En el siglo XVI se encuentran a menudo estos sin-sentidos verbales en las soties [Bajtin, 2005: 381]. En nuestro teatro existen formas semejantes de recrearse en la palabra a través de su multiplicidad. Huerta Calvo nos comenta cómo “el autor se complace en el juego de preguntas y respuestas ad infinitum” [2001: 140], del mismo modo en que, en cuanto a la semántica propia de la expresión lingüística del teatro breve, la verbosidad característica obliga a los constantes juegos de palabras, y a la reinterpretación de frases hechas y refranes [Huerta Calvo, 2001: 141], realizando juegos metafóricos aun a costa de la acción dramática, como hace Quiñones en sus contiendas de Sacristanes [Asensio, 1965: 138], tras el período en que el refinamiento preferido por Cervantes y Hurtado de Mendoza nos lleva a una “progresiva complacencia en el rasgo ingenioso” [Asensio, 1965: 122]. Fruto de la libertad del Carnaval, cuando toma el mundo de las palabras, éstas son libres de asociarse o disociarse a voluntad, creando nuevos vínculos para conseguir el grotesco a través de ellos y, aunque estos no puedan mantenerse más allá del caso concreto, consiguen cuestionar el orden lingüístico establecido, ofreciendo una nueva realidad a través de los ojos populares [Bajtin, 2005: 382]. Castro presenta en este aspecto numerosos ejemplos de cómo llenar de palabras y asociaciones rocambolescas un texto, y encontramos parlamentos de este tipo en muchas de sus piezas, recurriendo a crear la confusión empleando vínculos de parentesco contradictorios, como ocurre en El barrendero, donde la Tapada habla de un primo que es también “un cuñado, / bisabuelo de mi tío” (vv. 130-132), o en la segunda parte de El órgano y el mágico, en que la Mujer 1ª confunde padre y cuñado (v. 42); además recurrir a respuestas rimadas para provocar la confusión, como hace con el Galopín el Estudiante de La burla del figonero (vv. 95-102), y 235 ofreciendo grandes parlamentos de contenido médico como los que encontramos en El estudiante y junta de médicos. También rebosa un uso incomprensible de la lengua la descripción que trata de ser muy culta de su dama que hace don Soplavivo en El novio miserable (vv. 41-46), o la intervención de la Mujer 3ª al presentarse para felicitar el nacimiento de El garañón: Al instante que lo supe, porque yo no lo sabía, me dio acá dentro un aquél tan grande, por vida mía, que claro está, ya se sabe, no sé cómo te lo diga, que el gozo no me dejaba aquellar la fantasía. [El garañón, 144-150] Pero, entre todos, es el personaje del Vejete el que más presenta este uso y abuso de la palabrería enredosa, en sus primeras intervenciones en El mundinovo (vv. 92-98, 100-102, 104- 112), el saludo del Vejete en La casa de posadas (vv. 90-94), el parlamento de absoluta confusión con que termina El cesto y el sacristán (vv. 296-307), las quejas por su salud del Vejete en Lo que son mujeres (vv. 186-194), las alabanzas a Isabela junto a don Pierres en Los negros (vv. 66-74, 77- 87); y en textos como el monólogo del Vejete en el baile de El juego del magíster, que para presentarse dice Señora, a los pies de Usía y vueseñoría crea que soy de vueseñoría, y lo seré hasta que muera, porque usiría me honra con tan espontánea aquélla, que crea vueseñoría que siempre que se le ofrezca a vueseñoría algo me hallará con la fineza que puede vueseñoría considerar. [El juego del magíster, vv. 131-137] Si bien, entre todos, destaca el que el mismo Vejete realiza como pésame en El pésame de Medrano: VEJETE Señor Medrano, lalala, ¡ay, la señora! 236 ¡Ay Dios nuestro Señor! ¡Ah, mundo borracho! Ello ha sido una cosa tan, tan, aquélla, que ay, que Dios la tenga en gloria, pero como dijo el otro es, es, me- nester aquellarse*, ah, a lo que somos. Y, en fin, señor Medrano, yo, yo he que- dado hay tan sin aquel, que, que no po- dré significar el quédese usted con Dios. Dale el pésame y vase. [El pésame de Medrano, 99-108] cuya incomprensibilidad no sólo nos afecta a nosotros, sino también a quienes lo escuchan en la propia obra: MEDRANO Por Dios, que el pésame ha sido breve y compendioso. [MUJER] 2ª Es cierto. [MUJER] 1ª Pero lo que más alabo es, hermano, lo discreto. [El pésame de Medrano, 109-112] Este gusto de Francisco de Castro por los parlamentos enrevesados le lleva a presentar en escena al Vejete como recitador de largos monólogos, útiles por servir al personaje para describirse como figura [Asensio, 1965: 84-85]. Sucede en El reto (vv. 41-91), con un desafío caballeresco (vv. 41- 91), en La burla de labrador con un juego de palabras encadenadas (vv. 158-234), El hechizo de los cueros, simulando que busca el papel de su personaje en una metarrepresentación teatral (vv.184- 298) y, esta vez por parte del Soldado, en Los chirlos mirlos, con la receta pantagruélica de cómo cocinar un huevo (vv. 119-47). Recordando además el parlamento de El vejete enamorado, donde se parodia el monólogo de Segismundo en La vida es sueño (vv. 23-46), resulta evidente que Castro recurre, para aumentar el entretenimiento del espectador, a la inclusión de grandes textos provenientes directamente o emparentados con tradiciones y cuentos populares, realizando paráfrasis sobre ellos e incorporándolas fuera de la acción, como ocurre en estos casos, o llevando argumentos conocidos a sus obras, como apreciamos ya con la historia de pagar a base de dejarse dar cuchilladas en La burla del figonero. Es lo que Rodríguez y Tordera llamaron, muy acertadamente, considerar “la obra corta como centón” [1983: 106-108]. Prueba de ello son también las cartas festivas, que estudiara Catalina Buezo [1993a: 259-263], entre las que destaca la misiva en prosa que lee el Escribano en Los titanes (vv. 113-114), en que Castro se recrea en el lenguaje 237 grotesco, propio de la mojiganga de gigantones, y en sus nombres parlantes, de los que más tarde hablaremos. A.2) Las hablas paródicas Empleamos, como indica acertadamente Catalina Buezo, el concepto de parodia para acercarnos a los diferentes usos lingüísticos que se asocian a determinados personajes según su procedencia, clase o condición. Así, “la parodia lingüística forma parte de la atmósfera de confusión y mundo al revés que se logra mezclando razas, naciones, lenguas, instrumentos, etc” [Buezo, 1993a: 289]. Ya Bajtin nos indicaba la importancia de una gramática festiva, que emplea los usos dialectales como elementos constituyentes del personaje, creando así la máscara lingüística, tal como sucede en la Commedia dell’Arte [Bajtin, 2005: 425-426]. En nuestro teatro breve sucede lo mismo, y cada personaje, cada carácter, tiene una forma propia y específica de emplear la lengua, y en el entremés se dan cita voces diversas que proceden de distintas lenguas, de ámbitos profesionales específicos o de capas sociales marginadas. Italianos, portugueses, gallegos, vizcaínos y otras minorías étnicas como moriscos y negros resultan ridiculizados [Huerta Calvo, 2001: 142], además de caracterizaciones lingüísticas particulares, propias de un personaje específico de nuestros entremeses, como puede ser el Vejete, que como símbolo de lo antiguo puede presentar múltiples aliteraciones relacionadas con la vejez -toses, sofocamientos, carraspeos, etc.-, como le ocurre al Janotus de Gargantúa [Bajtin, 2005: 194-195]; Hemos de comenzar señalando que la forma de expresión carnavalesca de la que hablábamos explicando pullas y juramentos, como transgresión de la regla lingüística formal, se va desarrollando de tal manera que alcanza a cristalizar en una especie de jerga propia, una forma de expresión para cierto grupo de personas específicas, reflejo absoluto del habla popular [Bajtin, 2005: 168-169] que en el caso español identificaremos como el lenguaje de germanía, cuyos juramentos y groserías, “perfectamente autorizados en las plazas públicas, se infiltraron fácilmente en todos los géneros festivos” y que “sumergidos en el ambiente del carnaval, adquirieron un valor cómico y se volvieron ambivalentes” [Bajtin, 2005: 139, 22], con la ambivalencia carnavalesca de la regeneración que camina junto a la destrucción, y que nuestro teatro breve presenta de manera recurrente [Huerta Calvo, 2001: 146], sobre todo en el subgénero de la jácara, pero que inunda con su léxico el resto de obras. En el caso de Castro el lenguaje germanesco, con todo, ha evolucionado ya y está más cerca de una jerga propia de guapos y guapas, muy cercanos a los tipos dieciochescos. Así, hallamos al Niño Guapo de Ir a ver partir la vieja, que emplea “amuerecado” (v. 254), la “tracamandana” del Vejete en Las figuras (v. 256), la “daifa” de El hechizo de los cueros (v. 8), y las “rufas” y “tocayos” de El paseo del río (vv. 331-332). Destaca entre todos el Niño que se nos 238 ofrece en la segunda parte de El órgano y el mágico, con dos versos que lo presentan como carácter valentón: NIÑO ¡Hola, Catuja! Amandoque, acania, que me amarueco. [El órgano y el mágico, II, vv. 247-248]. En cuanto a los usos lingüísticos de los personajes de procedencia no castellana, apreciamos que cada tipo presenta unos rasgos propios, mediante la unión de elementos dialectales, regionales o vulgarismos; incorrecciones fonéticas y/o morfosintácticas en clave humorística; creaciones léxicas de tipo burlesco o juegos omomatopéyicos [...]; acumulación de términos de determinados campos semánticos, etc. Tampoco falta un intento de reproducir ciertos rasgos, principalmente fonéticos, al parecer derivados de los modos de hablar reales de algunos de estos personajes, heredados ya en gran parte de la tradición y convertidos en un componente casi tópico de tales jergas [Vesselínova Pavlova, 2004: 1815-1816] Así el negro, “cuyas posibilidades cómicas había explorado ya Lope de Rueda en alguno de sus pasos” [Huerta Calvo, 2001: 142], ofrece características diferenciables en formas guineanas, imitadas del habla rústica y del andaluz, portuguesas, y humorísticas [Buezo, 1993a: 292-293]. Así Castro nos presenta en La almoneda un Negro que repite su estribillo “jala, jela”, se presenta con un “Dioz gualde al ziolo” (v. 142), y canta al final sin acento, poco revelador del tipo, semejante al ofrecido en El barrendero, con su estribillo “hala, hela, a la Flancica a molena, / hala, hela” (vv. 179-180) y un “plimo” (v. 189) que desvela el habitual cambio de -r- por -l-. En Los gigantones canta una Negra, siguiendo el tipo de Negro portugués: O melero me enganó con una saca de fariña, que le dese miña saudade que u Dumingo pagaría”. [Los gigantones, vv. 168-171], y más precisamente en La burla del papel la Negra amenaza al Alcalde: ¡Ven acá berra, embostera! ¿La nengla se ha de bulver [a] Angola, sin zarambecus, ni sin baylar el guiné, que es esa, decil, beliaco, volve a decildo otra vez? ¿no ha de haber más mojiganga, y que se dirá dempués, de mana Flachica Tomé? 239 Nola mala pala él. [La burla del papel, vv. 117-126], donde comprobamos todas sus particularidades: confusión entre “r” y “l”, “s” y “c”, y “b” y “p”. Curioso es que el Alcalde la responda en su mismo ideolecto, “para jella, manamplina” (v. 127). Por su parte, Moros y Turcos comparten peculiaridades, la aspiración de la “h” y el cambio de “ll” por “li” [Buezo, 1993a: 293]. Castro nos ofrece, además de la Mora y el Turco de La burla del papel, un caso paradigmático: el del Moro de El inglés hablador, que explica su caso cantando de forma continuada con las características mencionadas, añadiendo la confusión “b”-”p”: “¿Qué tengo que pretender, si estar nocente, y lo brueba este lianto que verter?” [El inglés hablador, vv. 66-68] Por otr lado el italiano, en sus usos lingüísticos, plantea sus propias particularidades específicas. Ya estudió Bajtín la influencia italiana en la lengua francesa, reflejo de las diferentes técnicas y elementos culturales importados [Bajtin, 2005: 425-426], y del mismo modo nuestro teatro breve se llenará de personajes italianos que hablan a la italiana. Castro, por su profusión en el tipo, ofrece muchos ejemplos. Quizá el más curioso sea el del supuesto Inglés de El inglés hablador, que realmente se expresa según el tipo italiano: Seniur sentate no esté, que es desacate muy grande que vos lo estéis, e iu en pee. [El inglés hablador, vv. 68-70]. Propiamente italianos son los que aparecen en La burla del figonero, con algunos registros del Galopín, La casa puntual, El mundinovo, El antojo de la gallega y El barrendero, donde encontramos como rasgo más característico realizar el final de palabra en -e. Así encontramos casos en que sus particularidades en el habla son poco más que ésta, como sucede en El antojo de la gallega: Señores, tengan chillencho. Estes son tres pelotilles, las cuales pongo aquí en medio. Tómate la una. [El antojo de la gallega, vv. 193-196], y otros, como El mundinovo, en que se añaden términos procedentes del italiano, creando un tipo lingüístico mucho más completo: ¿Qui volite, qui volite? 240 ¿Volite que ancora, haga multi cosa, cosa bela, y que adesso salga, salga el mundi novi, y la tropa del señor duque de Mantua, la ópera de Milán con el carnaval de Italia? [El mundinovo, 194-201]. Interesan, además, los italianos fingidos de La burla de los títeres fingidos, La boda y los violines y La novia burlada por ser personajes castellanos que imitan el tipo y emplean sus mismas características, reforzando la teoría de la función paródica de estos usos lingüísticos, pues se imita a la perfección lo que ya es una imitación: Con tal mandate, fuerza es que obedezca. Cantemos aquel duo, mis hermanes, que los tres aprendimes en Milanes. [La novia burlada, vv. 149-151]. Por su parte, los rasgos del Portugués son similares a los del Gallego. Exceptuando un pasaje difícil, con el Portugués de El vejete enamorado (vv. 185-189), muy elaborado, gracias al que se nos presenta en El inglés hablador encontramos sus características: Patife desvergoñado foi qualquiera, que non dixo que al portugués más fidalgo 215 y con una espada fize tembrar a mil castellanos. [El inglés hablador, vv. 213-217], que podemos encontrar más simplificadas en el tipo del Gallego, muy habitual en la obra de Francisco de Castro -recordemos su apodo Farruco-, y cuyo ideolecto se presenta puntualmente, en los casos de personajes secundarios, y de forma más relevante cuando el carácter adquiere protagonismo. Así, en Los gigantones observamos a la Gallega parturienta explicando su caso Escoitadme cabaleiros. Anoite me convidaron para ver un nacimeinto, y estaba muito garrido, y vi en él... ¡Ay, ay! [Los gigantones, vv. 12-16], gracias al que descubrimos que el signo más significativo es la presencia de la yod, además de muchos juramentos, como “Ay de mí, coitada” en Los chirlos mirlos (v. 63), y las menciones a la “Santa 241 Cruz do Ferro” presentes en La burla del figonero (v. 177), Los gigantones (vv. 30, 147), y El antojo de la gallega (v. 50). Así, si bien a través de Asensio recordamos cómo Quevedo indica en su España defendida que “por donaire” los cómicos mezclan registros de otras lenguas en la castellana, evitando el uso perfecto de otro idioma en aras del entendimiento” [Asensio, 1965: 204], como hemos señalado la intención no era sólo hacerse entender, sino generar un auténtico ideolecto que definiera a los personajes, construir, como dijimos al comienzo, una máscara lingüística. Además de los mencionados usos particulares de la lengua, según el origen del personaje, resulta relevante la incorporación a su discurso de formas que parodian un determinado lenguaje oficial, principalmente el discurso religioso que, aun siendo exclusivo de la Iglesia, podía parodiarse bajo formas cómicas, asemejándose a los hábitos de pregón en la vía pública y la feria, y llenando sus expresiones de latines macarrónicos [Bajtin, 2005: 148; Huerta Calvo, 2001: 143; Buezo, 1993a: 293-296]. Ejemplos de la parodia religiosa encontramos en el santoral burlesco del que hablamos al tratar los juramentos y pullas, ya sólo un recuerdo de aquellas carnavalescas “groserías blasfematorias dirigidas a las divinidades y que constituían un elemento necesario de los cultos cómicos más antiguos” [Bajtin, 2005: 21-22]. La parodia de los lenguajes cultos, religioso y de la ciencia, lo encontramos en los latines macarrónicos de sacristanes y doctores. Así el Sacristán de El barrendero se dirige a su enamorada empleando como referente el rezo del rosario: Dómina mea, dómina pulquérrima, dómina de las hembras celebérrima, ego sum sacristán tuos [El barrendero, vv. 1-3], y encontramos en textos como El enfermo y junta de médicos largas peroratas llenas de conceptos pretendidamente cultos en que los médicos grotescos exponen sus teorías: Yo soy de parecer que se sangrara antes que el parálisis le apretara, porque tiene el humor atrabilario, y sofucatos es, que el Sagitario le amenaza en el cuarto de esta Luna. [En enfermo y junta de médicos, vv. 163-167] De igual manera, “resulta muy frecuente la parodización de lenguajes esotéricos, como el de los conjuros” [Huerta Calvo, 2001: 144], que se presentan en el teatro breve habitualmente con el recurso de las palabras inventadas, hasta tal punto de que pueden llegar a componer una jitanfáfora, como ocurre en La fábula de Orfeo y Los putos de Cáncer, resultando habitual también esta utilización de lenguajes y conceptos inventados en el estilo del teatro breve [Huerta Calvo, 2001: 242 143-144]; como sucede en la obra de Francisco de Castro, en cuyo Los gigantones y su Introducción... encontramos el siguiente texto que funciona como conjuro: “Númenes diabólicos genios zurumbáticos, las lóbregas cláusulas oíd de mi cántico”. [Los gigantones, 160-163]. Por último, también el lenguaje poético resulta frecuentemente parodiado en el estilo del entremés. Resultan muchos los casos donde, como era frecuente en el contexto de la literatura del Siglo de Oro, se ridiculizan los usos gongorinos empleando de manera exagerada uno de sus más habituales recursos, el hipérbaton [Huerta Calvo, 2001: 145]. Francisco de Castro, por su parte, no llegará tan lejos, pero sí versionará, de forma cómica, algún texto que ya entonces debía ser muy conocido, como sucede el monólogo de Segismundo en la calderoniana La vida es sueño en El vejete enamorado. B) La expresión del erotismo La sexualidad y su expresión supone también una cuestión interesante a la hora de analizar el estilo literario del teatro breve. Motivo frecuente, por su vinculación al cuerpo, el sexo impregna gran parte del lenguaje del entremés, reforzado a través de la gesticulación, para “subrayar la obscenidad de alguna palabra o expresión, en un apasionante juego por burlar la censura” [Huerta Calvo, 2001: 146]. Huerta Calvo señala, además, la importancia del lenguaje profesional, con las particularidades de cada oficio, para generar metáforas que se refieran veladamente a la sexualidad, y cómo es esta sexualidad encubierta la que genera buena parte de la comicidad en las piezas burlescas [2001: 147]. Así ya Catalina Buezo ofrece El figurón de nuestro autor como ejemplo de la metáfora gastronómica de contenido erótico [1993a: 283], apropiado por estar dirigido a una Ventera, con el doble sentido de “picante” y “salpimentar”: Ya sabes, ingrata aleve, que el alma me salpimientas con esos ojos picantes. [El figurón, 141-143] Pero, mientras en los primeros entremeses la libertad fue característica y encontramos tanto en ellos como en los que nos llegan en forma manuscrita una serie de expresiones concretas y fácilmente entendibles relacionadas con la sexualidad, en muchos otros es rastreable el peso de la censura, que provoca que los textos del XVII empleen otras expresiones que evitan la palabra 243 grosera, pero bien conocidas en su acepción erótica por parte del público, como se comprueba por su presencia en la poesía popular [Huerta Calvo, 2001: 160-161]. Y así llegamos hasta Castro, ya en una época tan avanzada, donde se hace extremadamente difícil hallar alusiones sexuales reconocibles. En Los chirlos mirlos el Sacristán se dirige a Catalina de la siguiente forma: No te admires, si a risa te provoco, que en viéndote, mi bien, me vuelvo loco. Ay, que me muevo, ay, que me zarandeo, ay, mi Cataluja, que me bamboleo. Mas di, si tu marido se halla en casa, no me coja las manos en la masa, [Los chirlos mirlos, vv. 7-12], y observamos que, salvo la alusión a los continuos movimientos, que pueden explicarse por el tono musical de la intervención, y la expresión “las manos en la masa” no existe ya el mismo potencial sexual que encontramos en otras piezas, como ocurre con la bastante evidente metáfora de La sierpe de Quiñones de la que nos habla Huerta Calvo [2001: 146-147], que también nos señala las referencias al banquete, de tanta implicación sexual [2001: 25], que en Castro siguen apareciendo, pero sin su potencia original, como apreciamos en El barrendero, cuando el Sacristán explica a su enamorada la merienda que le lleva, compuesta por “ jamón, lechugas y rabanos, / quesito y pan” (vv. 51-52). Y las imágenes de lo contrario, la impotencia, tan presentes en torno a la figura del Vejete, se resumen en nuestro autor al comentario “Qué importa, amiga, si la viña es seca / y no puede dar fruto” de La boda y los violines (vv. 75-76). Como venimos diciendo, asistimos a una época de cambio, y los principales ingredientes del teatro breve, también de sus particulares usos del lenguaje, empezaban a cambiar hacia un nuevo período para nuestra escena. Castro, de este modo, presenta una considerable limitación del doble sentido erótico, y se recrea en las imágenes de la expresión sentimental, aunque ambigua por el grotesco, de las que hablábamos al tratar la injuria. C) La onomástica grotesca También los mismos nombres de los personajes se emplean en el entremés como recurso cómico, como pullas a los personajes con la que éstos se identifican [Buezo, 1993a: 273]. Huerta Calvo ofrece numerosos casos de nombres parlantes [2001: 149-150], y García Lorenzo nos recuerda la importancia de la nominación como recurso de la comicidad, alterando nombres reales conocidos por el público, generando otros que no aparecen en el referente, y utilizando diminutivos e hipocorísticos, en el caso concreto de la comedia burlesca [1994: 89-90]. Es preciso recordar que, en el lenguaje festivo de la plaza pública, existe una visión diferente sobre la denominación de las 244 personas a la habitual en el lenguaje serio pues, como indica Bajtin, se hace más borroso el límite entre nombre propio y nombre común y este debilitamiento de las fronteras entre nombres propios y nombres comunes es, además, un fenómeno recíproco. Tanto éstos como aquéllos apuntan hacia un objetivo común único: el sobrenombre elogioso-injurioso. [...] Si un nombre posee un valor etimológico determinado y consciente que, además, caracteriza al personaje que lo lleva, deja de ser un nombre y se convierte en un sobrenombre. Este nombre-apodo depone su carácter neutro, pues su sentido incluirá siempre una idea de apreciación [positiva o negativa]; es, en realidad, un blasón. Todos los verdaderos sobrenombres son ambivalentes, es decir, poseen un matiz elogioso-injurioso [Bajtin, 2005: 415]. De este modo encontramos varios ejemplos en la producción dramática de Francisco de Castro. Además de Juanes, Cosmes, Anas, Cristinas, etc, nuestro autor emplea otros muchos nombres para ayudar a la construcción de sus personajes. Son un ejemplo, en primer lugar, los nombres de los personajes regionales, tales como los gallegos, que se llaman Toribio o “Turibio” en La gallegada, La novia burlada (v. 148) y Los titanes (v. 134), Domingo en La casa de posadas (v. 150) y en La burla del sombrero para el Gracioso (vv. 13, 40), Menga, en La Gallegada, y Dominga, protagonista de La gallegada, con diversos apellidos y procedencias: la Barela en Los gigantones (v. 53), de Cangas en La burla del papel (vv. 159-160), o de Guriyón en El antojo de la gallega (v. 190), que sirvió, junto a su masculino Domingo, como nombre propio del simple en muchas ocasiones [Buezo, 1993d: 178]. También los negros tienen su nombre, como el Flanchico de El barrendero (v. 182), o la Flanchica Tomé de La burla del papel (v. 125), los moros, como el Jamet, Samer o Jametilio de El inglés hablador (vv. 61, 62 y 141) , y los italianos, ya sean verdaderos, como el Saltimbanco llamado Jaconte (v. 151) o Jacome (v. 257) en El barrendero, o fingidos, personajes que se hacen pasar por italianos o extranjeros y toman un nombre italianizado, como sucede en La burla de los títeres fingidos, donde don Lucas se hace llamar Julio Capoli (v. 77), o don Claudio en La novia burlada (v. 137), como el ficticio y extraño don Baymundi de Anfiniesto que aparece en La boda y los violines (v. 85). De manera similar, el nombre de Catuja, derivado de Catalina, que fuera protagonista de la Jácara del Pardillo, se nos presenta para las guapas de El barrendero y El paseo del río, muy adecuado para el tipo costumbrista, y colaborando así con su caracterización. Más interesantes son los nombres parlantes que nos ofrece Castro. Así tenemos a don Repollo, por la hortaliza (v. 103) en La fantasma (v. 103) y en Los cuatro toreadores, donde también aparece don Pegazo, del verbo pegar; a Chorizo y Garabato en La boda y los violines, altamente parlantes, don Soplavivo en El novio miserable, una curiosa unión de soplar y ser muy vivo, el pseudo italiano Pincharranas de Las figuras, de significado evidente, el don Zampatortas de La almoneda y don Panuncio Zampatortas en La almoneda (v. 54), el Patón de Lo que son mujeres, “que tiene grandes patas” [RAE], don Pierres, que parece extranjero, en Doña Parva Materia y Los negros, el locuaz Burro Magiz de Doña Parva Materia, por asno y parece que derivado de magia, el 245 Chinchón, que equivale a “chichón” [RAE], de La novia burlada, Zumaque, “vino de uvas” [RAE] en La burla del talego (v. 69), el Marqués de Cacabelo que aparece en El cesto y el sacristán (v. 110), por una construcción entre “caca” y “belo”, que puede ser una versión italianizada de “bello”, y su lacayo Coscajo o Coscojo (vv. 115 y 135), el barbero Salpicón (v. 28), el Trompeta Sardinera (v. 30) de ¿Quién masca ahí?, barbero Braguillas en Doña Parva Materia (vv. 41-42), señor Pepino en La burla de la sortija (v. 240), el doctor Durazno, el barbero Corbete Berdolaga y el licenciado- mágico Zascandil Palomo en la primera parte de El órgano y el mágico (vv. 7, 9, 167), Zurrapulgas el gracioso de La novia burlada (v. 43), Mojarra, nombre decididamente carnavalesco, en Los cuatro toreadores (v. 3), el mozo de la venta Gualdrapa, “calandrajo desaliñado y sucio que cuelga de la ropa” [RAE] (v. 82), el estudiante Colines (v. 260) y el barbero Mocotera (v. 261) en La burla del sombrero, el Barón Cascachinas (v. 26) y el doctor Matatías (v. 232) en El garañón, el gallego Bragazas (v. 20) y el estudiante Trapaza (v. 26) en La Nochebuena, el astrólogo Calzorras (v. 36) en La fantasma, el italiano don Pietro Zarapallón (v. 57) en La casa puntual, don Gestas en Los niños de la inclusa, que también aparece como nombre del Colegial en El juego del magíster (v. 171), del regidor en El destierro del hoyo (v. 260) y en Los niños de la inclusa, donde se apellida Tripillena (v. 213) por la gesta como “conjunto de hechos memorables” [RAE]; y hasta la mula del doctor en La burla del papel recibe el nombre de Candonga, por “zalamera y astuta” [RAE] (v. 251). Curiosos suelen ser los nombres de los sacristanes, como el licenciado Cuatroojos de El barrendero (v. 4), el Mocotinto de Doña Parva Materia (v. 41-42), Carranque en Las figuras, cuyo nombre puede encontrar origen en las definiciones “ímpetu de cólera, piedad, amor u otro afecto”, “prontitud demasiada en alguna acción”, u “ocurrencia viva o pronta que no se esperaba” [RAE]-, Chirini en La burla del talego (v. 11), en clara alusión a la Chirinos del cervantino El retablo de las maravillas; los vejetes, como Ziquiricata de La burla del labrador (v. 146), Calzorras, por las calzas, en La almoneda y en El vejete enamorado, Triquitraque, como una onomatopeya, en La burla del talego (v. 22), Don Toronjil Matacaspa en Los negros (v. 21), don Letuario, de electuario [RAE], un tipo de medicamento, en ¿Quién masca ahí? (v. 68), Pintamonas en La burla de la sortija (v. 121), don Cerote Fuelles, de cera seguramente, en El reto (v. 43), Mastranzos (v. 94), como la planta, en El pésame de Medrano; Longinos, como se llama al vejete-regidor en La visita y pleito de la liebre (v. 86), alusión judaizante, más obvia con el vejete de Los diablillos, don Longinos Coroza (v. 33), llamado más tarde don Matamonas (v. 149); y de los soldados, Cascaciruelas en Ir a ver partir la vieja (v. 121), Sabañón en La casa de posadas (v. 245), Calzonazos, o Calzones o Calzoncillos en La burla de la sortija (vv. 48, 49 y 51), Capitán Chinchilla como el animal, en El pésame de Medrano (v. 62), don Trompapitaina en La burla del sombrero (v. 36), Valdragas en La burla del labrador (v. 2), Maladros, derivado de malandro, “delincuente” [RAE], en Lo que son mujeres (v. 138), si bien el propio soldado más tarde se 246 autodenomina alférez Mocotinto (v. 234), y Lanceta, como el instrumento médico, en El paseo del río. Y también los nombres de mujeres encierran grandes mensajes, como la Escolástica de La burla del talego, muy apropiada para pareja del sacristán, Doña Lamprea en El vejete enamorado, referido a la proverbial fealdad de la lamprea, Chispa en la segunda parte de El órgano y el mágico, nombre también mencionado en El estudiante marqués (v. 14), por ser como una “partícula encendida que salta de la lumbre, del hierro herido por el pedernal” [RAE], Barbulilla, como llama el Vejete a una de sus hijas en La burla de los títeres fingidos, quizá por barbulla, “ruido, voces y gritería de quienes hablan a un tiempo confusa y atropelladamente” [RAE], doña Pilonga en La almoneda, “extremadamente alta y flaca” [RAE], la Parva Materia, por su glotonería, de la pieza a la que da nombre, doña Simplicia en El garañón (v. 138), Escotofia, quizá de cofia, en la segunda parte de El órgano y el mágico (v. 68), la onomatopéyica Triquitraque de El mundinovo, la infanta doña Galga en El reto (v. 4), doña Ana, apellidada Sota de Copas, quizá por su afición a la bebida, en La Nochebuena (v. 41), y la clásica Celestina, que es el nombre de la hechicera de Los gigantones (v. 99) y de la dueña que lleva detrás el italiano de El antojo de la gallega (v. 210), pieza en que se apoda a dos personajes con los nombres parlantes de Tripagüeca, Tripe, en diminutivo, y La Corvilla (vv. 187, 235, 192) y, además, la gallega reconoce a uno de los niños asturianos como el célebre y popular Juan de las Viñas (v. 280). Además de los mencionados, observamos que la presentación de muchos nombres siguen la técnica de la acumulación y retahíla que hemos visto, y resulta gracias a ello un conjunto mucho más grotesco. De este modo se llama a los demonios Garabato, Monicango, Patacoja, Tripahueca y Macarrón en la primera parte de El órgano y el mágico (vv. 202-206), y se suceden varios nombres en Las figuras, para llamar a sacristanes y compañeras a ejecutar la burla: Bragazas, Chanflón, Tiracoces, Calzonazos, Cascaciruelas, Corvillo, Soplalaberza, Flojonal, Relamida, Malapeste y Mamaluca de Lobayna; que recuerdan a los mencionados en semejante inventario en la carta que se lee en Los titanes: el sacristán Pedro Mofletes, apodado “el Despanzurrado”, don Mascafrenos Churrete Calvere Panzadecocos Ocicodecafre, de apodo “el Desmolado”, Tirafuelles de Lobaina, Escocido de Tiralabraga, Marimínguez “la Desvencijada”, Barbasdeestopa, el Corcovadillo, Soplalaberza, Juan de las Viñas, Zascandil, el Zambigo, el Garullero, el Mochingo, Bigotesdehilo, el Podrido, Patagalana, Mocoverde, y Manodelanza; por la que sabemos además que el alcalde se llama Perote Valdragas, “el Mellado”. Otros personajes recibirán su nombre también con esta misma técnica, como la Dueña llamada doña Arrapiezo Beltrán Acevedo Mascafrenos en Doña Parva Materia, en que el galán se llama don Pierres Zumaque Tiracoces de Corbete Bebeconblancoycontinto (vv. 194-196), la viuda doña Licurga Acevedo Pincharranas en El paseo del río (vv. 149-150), el soldado “Chicharra, el Capitán Zumaque Trompetapitaina” en La Nochebuena (vv. 75-76), la ya mencionada Escotofia, que se apellida Mandingo Bebeconblanco, en 247 la segunda parte de El órgano y el mágico (vv. 189-190), el vejete Zurrapulgas Corbete Dacalamaza en Las figuras (vv. 69-70), y hasta el nombre femenino fingido del Hombre 1º de El paseo del río, que se hace llamar Zamudia Gurupera de Lobaina Baldragas de Mamaluca (vv. 115-117). Los nombres de los personajes, como vemos, pueden servir simplemente para denominarlos, y ser así nombres corrientes, para generar la comicidad a través de la acumulación de palabras sin sentido o, al mismo tiempo, ofrecer un rasgo característico de su personalidad. Recordemos que “el nombre del personaje en la obra corta constituye en muchas ocasiones la acotación más taquigráfica para su caracterización” [Rodríguez, Tordera, 1983: 111]. 249 II.5.- El Carnaval en las tablas. Aspectos de la representación en la obra de Francisco de Castro “Si el capítulo de la escenografía de nuestra comedia barroca es, a pesar de ciertos trabajos muy meritorios,una de las asignaturas pendientes a la hora de reconstruir el universo dramático de la época, más pobre es aún la atención prestada en ese terreno a los denominados géneros menores” [García Lorenzo, 1989: 127] Han pasado muchos años desde estas palabras que denunciaban el abandono a que se ha visto sometido el estudio de los aspectos escénicos del teatro breve y, aunque el gran problema al que se enfrentaba entonces el investigador ha sido enmendado en algunos puntos, gracias a grandes obras como La técnica del actor español en el Barroco de Evangelina Rodríguez, o la recuperación de importantes documentos por parte de Shergold, Varey y Davis; si bien conocemos hoy mejor las habilidades actorales de nuestros antiguos actores, disponemos de documentación suficiente y han florecido los análisis de los aspectos escenográficos de nuestras comedias, el teatro breve sigue adoleciendo de un buen acercamiento a su puesta en escena. Trataremos de estudiar en las líneas siguientes los recursos de Francisco de Castro para llevar a las tablas sus piezas breves, con la esperanza de que sirvan para un estudio de conjunto suficiente que aún está por hacer. A) La puesta en escena Pocos debían ser los recursos de los que disponía el entremés, al comienzo de su andadura, para presentar en las tablas sus argumentos y personajes. No más de la tan citada manta vieja de la que nos habla Cervantes al presentarnos sus comedias y entremeses. Por eso, desde un comienzo, “el éxito escénico del entremés primitivo debió radicar en el concurso de la palabra, como indica el paso de La tierra de Jauja, y, sobre todo, en la gestualidad, la mímica, según la tradición interpretativa de los cómicos del arte” [Huerta Calvo, 2001: 150]. Pero desde aquel siglo XVI con pocos más recursos que escotillones verticales y tramoya horizontal para apariciones y desapariciones hasta la época de Castro los recursos escenográficos posibles evolucionaron mucho, gracias al gusto de la Corte por las representaciones teatrales, a la que habrán de ser suministrados verdaderos alardes escenográficos [Buezo, 1993a: 364-365]. Calderón será el ideólogo fundamental de estas innovaciones, y Bances Candamo tras su muerte, para quedar la tramoya desolada en el 250 momento en que nuestro autor compone sus piezas, teniendo que recurrir, como recurre, a los diversos ingenios y máquinas que observa a los comediantes italianos. En el ámbito de la escena son relevantes las diferenciaciones espaciales de lo público frente a lo privado y de lo interior frente a lo exterior [Rodríguez, Tordera, 1983: 132]. Así nos es posible diferenciar los textos de Castro en aquellos que se desarrollan en un espacio abierto, público y social, que encontramos en textos costumbristas tales como El barrendero, El paseo del río, El pésame de Medrano, El garañón y La Nochebuena. Tanto la celebración de lo festivo en el exterior en los dos primeros casos como de puertas adentro, en los otros tres, vincula argumento y escenografía hacia la amplitud. Por contra, lo privado se nos presenta en diversos textos donde el tema es fundamentalmente familiar y lo escénico se nos vuelve mucho más doméstico, como ocurre con Los chirlos mirlos, Lo que son mujeres, El cesto y el sacristán, etc. No obstante, aún en la época de Castro las diferenciaciones entre público y privado no están tan desarrolladas como décadas después, y el asunto privado toca y mucho las esferas de lo público, como se demuestra de las burlas al marido que se organizan en la calle y con la ayuda de toda la vecindad en La burla de la sortija. Valga entonces la distinción dentro/fuera, frente a una aún borrosa público y privado, donde sólo irrumpe el amante, pero no tanto así el invitado, y preguntémonos cómo se desarrollan escénicamente las diferenciaciones entre el espacio abierto y el espacio cerrado. Encontraremos que en este teatro pequeño la escenografía de mayor relevancia es la más pequeña, el atrezzo, pues “la afirmación más segura es que el valor significativo de la escenografía no viene dada por la construcción de decorados, sino por signos escénicos que pertenecen al actor, que están en el actor. Efectivamente, son los objetos y los vestidos los elementos fundamentales de la escenografía” [García Lorenzo, 1989: 131]. De esta suerte serán los elementos transportables por los actores, y sus propios movimientos, los que nos desvelen el espacio en el que se desarrolla la escena, además de diferentes didascalias. Así, mesas y sillas junto a un ajuar más o menos preciso compondrán la representación del hogar, y movimientos como la caminata continuada desvelarán la amplitud de un espacio público, además del símbolo de la puerta, que implica necesariamente un cambio de espacio y hallamos en La burla de la sortija como objeto que propicia el engaño, al ser cambiada una por otra y con un cartel donde se lee “Casa de posadas” y un farol simbolizar todo un cambio escenográfico (acot. v. 181). La acotación que ofrece La burla del sombrero resulta igualmente útil para observar cómo se realiza el cambio espacial y se presenta un nuevo espacio interior: Entran por una puerta y salen por otra, y el VENTERO saca la mesa y dos asientos, y la ponen entre él y un MOZO que le sale acompañando. [La burla del sombrero, acot. v. 79] 251 Semejante uso de entrar por una puerta y salir por otra hallamos en Los diablillos (vv. 108- 109), El estudiante marqués (v. 102), La fantasma (vv. 115-116), y sirviendo para la aparición de nuevos personajes, en nuevo espacio, tras la entrada de otros, en Pagar que le descalabren (vv. 166- 167) y La almoneda (acot. v. 48); y hallamos diferentes puertas para diferentes personajes en Los negros (acot. vv. 65-66, 201-202), El Amor buhonero (vv. 231-232) y La gallegada (acot. final) De igual manera en El cesto y el sacristán se menciona la puerta, que sirve sólo como diferenciación del dentro-fuera que protege a Justa y su amante el Sacristán ante la llegada del Vejete, y por la que podrá escapar el joven tras un engaño (acot. v. 34), importante porque más tarde será cerrada cautelarmente cuando vuelven a encontrarse los amantes (acot. v. 248), e impedirá la entrada de la justicia y el marido. Semejante es su función, como elemento escenofráfico que separa el adulterio, en lo privado, del marido legítimo, en la calle, al comienzo de Los chirlos mirlos, y sólo se abrirá cuando el Sacristán haya sido escondido (vv. 42-43), en La fantasma, donde no se oculta al Astrólogo, y en Las figuras (v. 138), donde el que queda fuera es el padre, no el marido. La puerta cerrada también se utiliza como garante de la privacidad de la magia, en El antojo de la gallega (vv. 133-134), si bien luego los elementos mágicos pedirán que se les abra la puerta para entrar, esto es, vienen de fuera (v. 330). La mesa, por su parte, no sólo simboliza el espacio cerrado, sino que también es fundamental para que se desarrolle el banquete, que encontramos en Lo que son mujeres (v. 303), ¿Quién masca ahí? (acot. vv. 162-163), La burla del sombrero (acot. v. 79), Los chirlos mirlos (acot. vv. 215-216), y Los burlados de Carnestolendas, en cuya acotación “Sacan una mesa con dos o tres platos de harina” (acot. vv. 80-81) observamos cómo se representaba que los platos estaban llenos, aun fingidamente, de suerte que el resultado convenciera al público [Huerta Calvo, 2001: 123]. Importantes son además, dejando a un lado la mesa donde el turronero ofrece su mercancía, en El paseo del río (acot. vv. 197-198), las mesas vinculadas con la magia, bien sea para comer y que en torno a la comida se presenten los diablillos, matachines y dueñas que estorban la comida, como sucede en El figurón (acot. vv. 217-218) y en el final de Los burlados de Carnestolendas (acot. vv. 80-81) u ofrecen alimentos infernales, en el caso de la primera parte de El órgano y el mágico (acot. vv. 227-228); bien sea para constituirse como retablillos y presentar un ingenio como variante del mundinovo, que se nos ofrece con un italiano en El antojo de la gallega: saca una mesa y recado de jugar de manos, y la mesa se abre por en medio y encima de cada esquina estará con dos abujeros por donde dos niños sacan la cabeza, uno de GALLEGO y otro de ASTURIANA. [El antojo de la gallega, acot. v. 132] y en El barrendero: 252 Sale el SALTIMBANCO con una mesa cubierta de lienzo, la cual a su tiempo se abre por enmedio y saldrán dos niños de MATACHINES, y ejecutarán lo que dicen los versos, y sacará uno lo que dicen los versos. [El barrendero, acot. vv. 132-133] La semejanza entre ambos recursos llevados a la escena por un Italiano y un Saltimbanco nos hacen pensar que este entretenimiento particular de la mesa con personajes dentro, fue bien conocido en el Madrid de Castro, y quiso trasladarlo a la escena del mismo modo en que ofrecía ejemplos de festejos públicos. Así, nuestro autor recurre en varias ocasiones a presentar este tipo de ingenios que requieren de un cierto desarrollo escénico. De este modo en El figurón, después de la comida aparecen en escena unos Jabalíes, que no son sino matachines disfrazados, que desnudan al personaje “y hacen que le despedazan y le sacan las tripas”, sacando “cuatro platos con pólvora que sacan al fin y los encienden” (acot. vv. 217-218), llevando a la escena no sólo una particularidad en el vestuario del personaje, que debe permitir el desmembramiento, como sucede en Los diablillos (acot. vv. 128- 129), sino el fuego como elemento escénico, que también encontraremos en la primera parte de El órgano y el mágico, cuando se ofrece el banquete infernal ya mencionado descrito de este modo en la acotación: Salen CUATRO DUEÑAS con sus cantarillas y hacen que llenan, y después echan las cantarillas fuego como el de la fuente; y cada una tiene en una mano un vaso, y al son del tañido se ponen en perspectiva con la fuente. Aunque los dan de beber, se espantan, y se hunde la fuente, que ha de ser al natural muy hermosa, con doce caños y en una figura que tendrá por remate habrá otro caño que sale hacia arriba, y todo como dicen los versos. Y la mesa la sacan las cuatro DUEÑAS, y con cuatro alambres que tendrá vuela a su tiempo y vuelan también dos sillas que bajan de arriba. [El órgano y el mágico, I, acot. vv. 227-228] La presencia en escena del fuego es frecuente por el empleo de cohetes. En el mismo El órgano y el mágico se simula la tormenta cuando “corren unos cohetes por el teatro” (acot. vv. 118- 119), y los encontramos también al final de Los burlados de Carnestolendas los Diablillos encienden cohetes en las sillas de los comensales (acot. vv. 80-81, 156, 161), como hacen los matachines de La casa puntual (acot. vv. 231-232). Además, en Los títeres fingidos se enciende un cohete a un toro en escena (acot. vv. 204-205), animal cuya presencia escénica en Los cuatro toreadores no está clara, y pudo haberse fingido entre bambalinas. Más ingenios de tramoya encontramos en El cesto y el sacristán, en que al fin se esconden los amantes, Sacristán y Boticario, en un cesto, mientras el Vejete y la justicia aporrean la puerta, para aparecer por el paño una vez entran en la casa (vv. 281-282), recurso de escotillón éste que se presenta de manera muy similar en la segunda parte de El órgano y el mágico, con un truco mágico consistente en que la mujer que huye de su marido aparece con un manto y basquiña preparados para hacer el efecto de descender y aparecer por otro sitio: 253 Sale MUJER 1ª con manto y basquiña, unido uno en otro, puesto sobre un tontillo muy ligero de aros, y luego de él nacen unos alambres, que van haciendo la gracia del manto, y esto sube hasta la cabeza, donde van a rematar en un cartón para que la figura afirme todo el armazón en él, de suerte que, ejecutado, cuando se pone en el escotillón, que estará hecho a la medida de las faldas, no se conozca movimiento ninguno al hundirse la MUJER 1ª, que ha de salir, como se ha dicho, viéndola todos la cara. Y después, cuando sale hilando, se manifestará bien, para que duden si es ella, que así se hizo y logró el primor de la velocidad el aplauso. [El órgano y el mágico, II, acot. vv. 38-39] En El mundinovo, la más tardía, se presenta también el escotillón, a través del mundinovo que lleva a las tablas el Trufaldín, ya como figura perfectamente definida, llamado por el conjuro del Sacristán. Se recurre además a más elementos de tramoya: el personaje aparece en una rueda que desciente del cielo (acot. vv. 192-193), que se mueve despacio para acelerar con el último verso de su canto (acot. vv. 223-224); y por el mundinovo que comunica con la parte inferior del tablado desaparecen cuantos personajes se van asomando, además de presentarse en escena cuatro mujeres y cuatro hombres que bailan “a la francesa” (acot. v. 338), y la dama Triquitrate, como Rollona rodeada de “unos diables de chiquilios / que triquetraque me llaman, / trayéndome al retortero” (vv. 246-248). Semejante uso se da al escotillón en el caso de La almoneda, donde las figuras van apareciendo a través de un “tinajón de fuelle” (acot. v. 98), que sube y baja para simular que los danzantes de la mojiganga aparecen de la nada. Además de estos grandes ingenios que Castro nos ofrece en sus obras, importan numerosos objetos que colaboran, como símbolos, para el desarrollo del argumento. Dejando a un lado la cuna de Los niños de la inclusa, que se vuelca para que los de la Rollona corran por la escena (acot. vv. 261-262) y que más que una cuna al uso debiera ser una determinada disposición del espacio, con rejas, para que cupieran dentro cinco adultos, los pequeños objetos con los que se relacionan los personajes tiene un valor simbólico, son fruto de una tradición cultural popular, o simplemente son llevados a escena para provocar la carcajada (García Lorenzo, 1989: 131-132). Así sucede con el cesto donde se esconden Sacristán y Boticario en El cesto y el sacristán, con el serón desde donde el Vejete puede observar la traición de su esposa en Los chirlos mirlos, en los paños sucios y las bacías con harina del Vejete Barbero en Lo que son mujeres, o conel espéjo mágico de la segunda parte de El órgano y el mágico, así como la aguja mágica de El Amor sastre. Entre todos ellos, el sombrero, que vertebra el entremés de La burla del sombrero y que girando sobre la cabeza de los Soldados burlones y del Gracioso bobo hizo reír tanto, seguro, al público de Castro. No obstante, estos pequeños elementos con que se puede presentar cada personaje llegan a constituir, en conjunto, una gran creación escenográfica. Así, en la segunda parte de El órgano y el mágico, encontramos un órgano compuesto por los personajes a los que el Mágico ha ido encantando, que se describe: 254 se corre una cortina, donde se aparecen en unas gradas cuatro DUEÑAS con un cañón de cartón plateado imitando a los de los órganos puestos en la cabeza, TRES MATACHINES del mesmo género y todos con antojos, y uno con un violín, otro con una trompeta, otro con un tambor y una flauta, otro con unas sonajas, otro con una chirimía, otro con un palo que tendrá unos cascabeles; y la DUEÑA que está en el remate con un bajón, y por adentro algunos con algunas pajarillas de barro llenas de agua, para que cuando se suelte el órgano suene todo el ruido, advirtiendo que el bajón acompaña a lo que se canta. Y dos mozos se aparecen también de MATACHINES, uno a cada lado, que sirven de fuelles, y el GALLEGO los va levantando las piernas, las cuales poco a poco las van bajando, imitando a los fuelles; y a los DOS CHIQUILLOS les pone el MÁGICO dos cañones pequeños y se arriman a todos, teniendo un tamborilillo el uno y el otro una cornetilla. [El órgano y el mágico, II, acot. vv. 275-276] y comprobamos el ingenio de nuestro autor para desarrollar grandes efectos de aparato con los recursos más básicos. Eso sí, resulta evidente que, pese a que las obras breves son susceptibles, por su sencillez, de ser representadas en cualquier espacio, los corrales y el ámbito de Palacio permitían mayores posibilidades, que los autores, como el nuestro, supieron aprovechar, dejando muy atrás la clásica manta que hacía de fondo. Esto provoca, como es lógico que, “a medida que los medios escénicos se van haciendo más complejos, va complicándose también el texto secundario de las acotaciones” [Huerta Calvo, 2001: 153-154], hasta encontrar los largos y detallados textos que nos ofrece Francisco de Castro. B) La interpretación: el papel de los actores Sobre los representantes descansa la mayor parte de la responsabilidad de levantar el texto desde el papel y hacer que funcione en escena. Su caracterización, su capacidad técnica para el desempeño de los gestos precisos para cada acción, de los tonos concretos para cada palabra, terminan de darle a la pieza dramática la forma global que quiso darle su autor. Bien conocía esto Francisco de Castro, comediante heredero de toda una tradición, que aprendió su oficio en las tablas y llegado el momento supo crear nuevas ficciones. Suele decirse que sabemos poco de la técnica de la representación durante los Siglos de Oro. Además del mencionado estudio de Evangelina Rodríguez sobre la cuestión [1998], que desvela no pocas dudas sobre la materia, es posible recurrir a Huerta Calvo para entender una importante diferenciación de la técnica, pues “frente a la comedia, que debía imponer un tipo de interpretación más contenida y natural, los entremeses exigían un histrionismo más acentuado” [2001: 155]. Así observamos algunos parlamentos largos, mencionados antes, que no eran sino una gran excusa para que el actor pusiera en práctica sus conocimientos profesionales e hiciera reír al público con el único recurso de su cuerpo, su voz, y un texto teatral. Sabemos que algunos personajes llevaban aparejadas diferentes formas de recitar. El Vejete estaba caracterizado por su habla temblorosa, reflejo de su edad, frente al tono desafiante de los jaques [Huerta Calvo, 2001: 156], en tanto que el Gracioso, en ocasiones representado por una mujer, bien podría ejecutar su texto a voces, como 255 indica Buezo [1993a: 301], y como comprobamos en Los burlados de Carnestolendas, en que se nos indica que recita siempre deprisa (acot. vv. 54, 113-114). Cabe interpretar una entonación especial cuando el personaje está leyendo, como sucede en La burla de la sortija, con el Vejete leyendo el cartel de “Casa de posadas” donde antes estuviera su domicilio (acot. vv. 201-201), el Golilla de La casa puntual con el parlamento leído en el cartel de la puerta de la casa holgona (vv. 52-62), los escribanos que informan a los alcaldes de las causas que han de juzgar, como el que lee en El destierro del hoyo (vv. 119-123), o el Vejete a lo largo del entremés de Los burlados de Carnestolendas leyendo en latín mientras maldice con latines a sus comensales. Importante debe ser la diferenciación además en un parlamento como el que hace el Vejete en El hechizo de los cueros, acudiendo de forma recurrente a un papel porque olvida su texto sin conseguir encontrar el papel correcto (vv. 250-298), pretendiendo hacer de esa confusión un recurso cómico conocido. Y lo mismo sucedería con las acotaciones que indican que un personaje llora, debiendo el actor entonces adecuar su personaje a la expresión lacrimosa, como el Gallego de La Nochebuena (vv. 132-133), o la criada respondona que “Llora y se araña” (acot. vv. 20-21) en La casa de posadas. Igualmente importante es el vestuario a la hora de permitir que los comediantes levanten sus personajes. Los trajes debían hacer reconocibles a los estereotipos del teatro breve, y así al Bobo lo define su sayo y caperuza, al alcalde su sayo y vara, además del habla villana, mientras que el vejete presenta una barba característica y el rufián la espada y daga, junto al sombrero de ala [Huerta Calvo, 2001: 155-156]. De este modo encontramos en los textos de Francisco de Castro algunas referencias al vestuario característico, ya sea definiendo un atuendo preciso por el estereotipo al que representa, como el “niño de Guapo” de la primera parte de El órgano y el mágico (acot. vv. 246- 247), con algunos de sus complementos, como la “Niña, que sale con mantilla” de la misma acotación, y la Niña de Guapo en Las figuras, que sale fumando, con “yesca, eslabón, y piedra y una pipa” (acot. vv. 61-62); los zapatones del Gallego en El juego del magíster (acot. vv. 172-173), la vara de Alguacil con que se disfraza el Sacristán en La burla del talego (acot. vv. 136-137), el “compás, globo y antojos” del Astrólogo en La fantasma (v. 63), la “cortina colorada y un sombrerón” con que se nos presenta el Vejete en El pésame de Medrano (acot. vv. 90-91), o su espada y broquel cuando se enfada y debe ocupar el papel de Valiente en Francisco, ¿qué tienes? (acot. vv. 163-164). Para conseguir aumentar la comicidad no son pocas las ocasiones en que los papeles femeninos los representa un varón, o un personaje masculino se viste de mujer, como ya comentamos, y asi encontramos al Licenciado “vestido de gallega en paños menores” en La burla de la sortija (acot. v. 211). En la misma línea apreciaremos las acotaciones que marcan “ridículo” y que evidencian el componente sumamente grotesco del atuendo de un personaje [Buezo, 1993a: 256 311], como sucede con los trajes del Vejete e Isabela en La boda y los violines (acot. vv. 38-39), el Vejete en camisa y el Estudiante en jubón y calzón blanco de La casa de posadas (acot. vv. 108, 116), el Golilla y Soldado de La casa puntual (acot. inicial), o el Estudiante desnudo de El estudiante marqués (acot. vv. 236-237). También puede precisarnos Castro qué entiende por ridículo, como sucede con las acotaciones de El figurón, que sale “vistiendo con ropa de chambra y birrete ridículo” (acot. inicial), o El vejete enamorado, en que doña Lamprea, representada por un hombre, aparece “con tocado redículo, y los demás arreos de abanico y perifollos” (acot. vv. 151- 152), a quien sus damas peinan con “rizos y unos clavos grandes entre ellos como esferas” (acot. vv. 135-136) y adornan con una ristra de ajos (acot. vv. 141-142). Junto a estos rasgos de vestuario resulta relevante apreciar los diferentes disfraces que emplean tanto los actores para representar determinados personajes como los propios tipos en escena. Así veremos que los jabalíes de los que se nos habla en El figurón no son sino matachines disfrazados (acot. vv. 217-218), y que el toro presente en Los títeres fingidos bien pudo no ser real y presentarse en escena como un muñeco o un actor vestido como tal (acot. vv. 204-205). Los personajes emplean disfraces para esconder su personalidad, y así los encontramos en La boda y los violines, como franceses (acot. v. 204), el del Sacristán como Alguacil y amencionado en La burla del talego, las mujeres vestidas de Golilla en El ropero alquilón, y el caso de los dos hombres travestidos en El paseo del río, que acaban apareciendo en traje de Fariseos. Como éstos encontramos especialmente divertida el intercambio de ropas que se desarrolla al final de El juego del magíster, con la excusa de éste, donde quedan todos los personajes -aún caracterizados de algún modo como el que eran- con el vestido de otro, “quedando la Dueña de Soldado”, como se nos explica detenidamente en la acotación final; o en La burla de los títeres fingidos, donde los amantes despistan al Vejete transformándose en muñecos, descritos del siguiente modo: Saca un batidor y todo, como que le va sacando del arca. Se harán los títeres, comenzando aquellos de muelles que vinieron de Italia, y los CUATRO GALANES harán los títeres en los trajes que les corresponde, y sale DOÑA URRACA cantando, y pasa de un lado a otro. [La burla de los títeres fingidos, acot. vv. 148-149], y dejándonos ver la influencia las argucias escénicas italianas en nuestro autor una vez más, a través de estos títeres fingidos. Tenemos también el caso de Las figuras, en que por el mismo motivo de burla al anciano mujeres y sacristanes se hacen por unas determinadas figuras, descritas en la acotación diciéndonos: Salen dos FIGURAS con dos cubas y se ponen en las dos puntas del tablado a caballo en las cubas, con su compás, y un pellejo al lado, y rotulado las cubas que digan “al bon vin”, hacen una mueca, toca la flauta, y se queden meneando las cabezas y se les alargan las narices y se encogen. Después de los del bon vin salen las DOS todas metidas en unos calzones que llegan hasta el pescuezo sin brazos, corcobas y golillas; y después dos NEGRAS, y luego DOS cabeza abajo y pies arriba, luego DOS a la extranjera, luego DOS a cuestas en las figuras de pasta con sonajas; luego dos de TURCAS y luego el RELOJ, donde vienen los dos muchachos, que a su tiempo se abre y se ven dentro con una 257 campana en medio, ellos con dos martillos, que en tirando una cuerda dan en la campana la hora; y estarán vestidos de lienzo pintado, bigoteras de lo propio y gorras. Y, como se tiene dicho, en tocando la flauta se paran en diferentes plantas y sólo menean las cabezas, imitando a las figurillas de yeso, unas como diciendo que no y otras que sí con severidad, y en tocando el tamboril vuelven a danzar, menos las del bon vin, que siempre están a caballo meneando las cabezas y en cuando en cuando, en quedando alargan las narices, y en tocando la gaita las encogen y en tocando el tamboril las alargan. [Las figuras, acot. vv. 210-211] No son sino tipos de mojiganga, como los muchos personajes característicos de ella que hemos estudiado con sus particularidades. Por su parte la gesticulación, el movimiento del cuerpo, hunde sus raíces en la concepción grotesca de éste. Tal como indica Bajtín, hay en la base de la abrumadora mayoría de los gestos y trucos tradicionales una puesta en escena más o menos neta de tres actos esenciales de la vida del cuerpo grotesco: el acto carnal, la agonía- expiración (bajo su expresión grotesca y cómica: lengua afuera, ojos absurdamente desorbitados, asfixia, estertores, etc.) y el alumbramiento. Muy a menudo, además, estos tres actos se van transformando uno en otro, se funden en la medida en que sus síntomas y manifestaciones aparentes son idénticos )esfuerzo, tensión, ojos desorbitados, sudor, temblor de los miembros, etc.). Se trata de un juego cómico original de la muerte-resurrección realizado por el mismo cuerpo, que cae sin cesar en la tumba para incorporarse luego sobre el nivel de la tierra” [Bajtin, 2005: 318]. Así, tal como indica Catalina Buezo, frente a la esfera de la improvisación, se levanta una cierta tradición gestual. Hay gestos procedentes de la realidad, como las salidas apresuradas; otras veces se trasponen a la escena gestos formalizados que parten del ceremonial, como las reverencias, o se dan trasposiciones paródicas de efectos procedentes de la realidad que cobran un nuevo significado en escena, de tipo grotesco. Por otra parte, hay ciertos gestos que pueden haber pertenecido a la esfera de la vida cotidiana, y que el teatro ha retenido, o se pueden haber gestado en el propio teatro, como el repetido “dale con el matapecados”. Existía, pues, un subtexto físico gestual cuyo significado corría paralelo al del texto verbal [Buezo, 1993a: 320-303]. Encontramos de este modo acotaciones y didascalias que nos indican una particular gestualidad del actor. Temblores de miedo como el de Justa y su amante cuando escuchan llamar al Vejete en El cesto y el sacristán (acot. v. 24) o el de Aguedilla cuando ha de contarle al Soldado que ha llevado a su hijo al hospicio en Los niños de la inclusa (v. 24); de cólera, que mueve al Soldado enfadado de El Amor buhonero (acot. vv. 144-145), o de nervios, en el caso del Vejete cuando va a aparecer en escena su dama en El vejete enamorado (v. 194). Sustos, como el de los niños cuando desenvaina el Vejete con espada y daga en Los niños de la inclusa (v. 135) y el del Golilla cuando ha de presentar a la Gallega parturienta en El antojo de la gallega (acot. vv. 105- 106), donde el Italiano que por detrás es Dueña asusta a todos los personajes con sus cambios (v. 229), y muchos otros que suponemos a partir de peticiones de personajes de que otro no se asuste, como ocurre en La novia burlada (v. 126), Las figuras (vv. 29, 201), El antojo de la gallega (vv. 119, 157, 329), La almoneda (v. 134), El órgano y el mágico, segunda parte (v. 311), y El mundinovo (v. 176). 258 Más relevantes son los golpes, enmarcados en la tradición carnavalesca en la que el maltrato, como ya mencionamos, era tan ambivalente como la injuria [Bajtín, 2005: 184-185], que encontramos marcados desde los simples “dale” del Barón al Hombre 1º en El garañón (acot. v. 104), del Valiente al Santero en El barrendero (acot. v. 251), o el referido al golpe de la mula del Doctor contra el Gracioso en La burla del papel (acot. v. 282), o algunos “cáscale”, como en La casa puntual a la Castañera (acot. v. 88), al Estudiante de El estudiante marqués (acot. vv. 246- 247), al Portero en Los niños de la inclusa (acot. vv. 201-202), al Doctor en la primera parte de El órgano y el mágico (acot. v. 271), al Alférez en La pastelería y burla de las cazuelas (acot. vv. 282- 283), al Paje en El juego del magíster (acot. vv. 112, 158) y al Portugués de La burla del papel (acot. v. 225); hasta los que nos informan de cómo y con qué se da el golpe, como el “dale con un palo” con que Cristina pega a su marido en La burla de la sortija (acot. v. 247), “dale un sopapo” del Soldado al Italiano en La casa puntual (acot. vv. 246-247), “dale de puñadas” de un Hombre a otro en La visita y pleito de la liebre (acot. v. 171), los “dale una bofetada” de Soldado y Golilla a sus damas en El Amor buhonero (acot. vv. 175-176 y 178-179), “dale con la vara” de La visita y pleito de la liebre (acot. v. 88), y varios golpes de espada, del Soldado al Botero en El hechizo de los cueros (acot. v. 373), de un Hombre al Sacristán en La pastelería y burla de las cazuelas (acot. vv. 275-276), y del Valiente al Lacayo en El Amor Buhonero (acot. vv. 237-238). Entre todos ellos, el único caso en que se menciona el clásico matapecados en La fantasma, con el Astrólogo pegando con él al Gracioso (acot. v. 75). Muchos más son los casos en que encontramos señalados otros movimientos, como las caídas del Hombre 1º tras el golpe del Barón en El garañón (acot. v. 104), o del Vejete en La visita y pleito de la liebre (acot. v. 88), así como desapariciones de escena con el frecuente “Vase”, besamanos, como en Las figuras (acot. vv. 147-148) y La burla del papel (acot. vv. 230-231), y genuflexiones, en La burla del sombrero (acot. v. 215), El enfermo y junta de médicos (acot. v. 225), El estudiante marqués (acot. vv. 113-114, 116-117, 141-142, 153-154), El vejete enamorado (acot. v. 220), La burla del papel (acot. v. 106), Las figuras (acot. vv. 147-148), Los titanes (acot. v. 170). Pero especial importancia tiene el movimiento en algunas obra concretas, donde se desarrolla una auténtica pantomima. De este modo en El juego del magíster apreciamos cómo el juego que da nombre al baile se describe brevemente con un simple “Hacen lo que va haciendo en posturas ridículas” (acot. vv. 217-218) pero se precisa en la acotación final, donde se indica Se advierte que todos traen dos trajes, y debajo camisa ridícula, y se ponen en media luna, y el magíster en medio con un bonete muy grande; y en diciendo el magíster “docebat discípulos suos et faciebat siqui”, se agarra la nariz, y todos lo hacen, y luego hará todo lo que se prevenga, y los demás le siguen, y después se empieza a desnudar diciendo sin cesar “magíster”, y se quitan a su tiempo las pelucas, y luego se empiezan a vestir trocando todos los trajes, encargándose cada uno 259 del que se vuelve a poner, quedando la Dueña de Soldado, y así todos, que así se hizo y alborotó; y la Dueña cuando se queda como los demás, en camisa, en enaguas muy rotas y justillo. Que todo lo advierto, que como no le han visto es fácil no dar en el chiste. [El juego del magíster, acot. final], y quedan así aclarados, para “dar en el chiste” los movimientos que Castro prescribe a los actores. Semejante es la acotación ya mencionada de la segunda parte de El órgano y el mágico (acot. vv. 275-276), cuando los personajes en el tablado componen, con atrezzo, el instrumento, y realizan diferentes movimientos según su papel; y mucho más perfecta es la pantomima que nos presenta el comienzo de El reto (vv. 1-40), en que el Músico precisa con su canto salidas y movimientos, como indica la acotación: “Sale el MÚSICO y canta, y como va diciendo irase ejecutando, y hasta que le[s] nombren no saldrán” (acot. inicial). Parecidas encontraremos las intervenciones de los matachines, de las que ya hemos hablado, y los diferentes bailes con sus mudanzas, que comentaremos más adelante. Por último, tras apreciar las diferentes formas con las que nuestro Farruco indica a los actores directa o indirectamente sus tonos, vestuario y movimientos, hemos de tener en cuenta que estas prescripciones del autor son siempre el punto de partida para llevar una obra a las tablas y que “dentro de este patrón común, los actores añadían sus singularidades interpretativas”, entre las que destacan las capacidades de Cosme Pérez, el celebérrimo actor que sustentaba la máscara de Juan Rana [Huerta Calvo, 2001: 157-160] y cuya técnica particular habría llegado hasta Castro compartiendo habilidades con diferentes representantes, entre los que destaca Teresa de Robles, madre de Salvadora de Estrada, esposa de nuestro comediante, y heredera de Cosme Pérez desempeñando el personaje particular de Juan Rana [Buezo, 1998: 170]. Además, es necesario observar el importante hecho de que Farruco, como sabemos, se especializó en graciosos, si bien no en cualquier tipo, sino que, como se nos traslada en la Genealogía, “los papeles de vejetes los hizo con particular gracia” [Genealogía: 185]. De este modo entendemos mejor la importante presencia del personaje, con sus múltiples cualidades, y sus largas intervenciones: eran los papeles que Castro escribía para él mismo. C) El teatro en el teatro Mientras en el entremés primitivo la ficcionalidad de las piezas no se rompe salvo en casos específicos, como el comienzo de un entremés o los finales en que se llama a los músicos para dar fin a la obra [Huerta Calvo, 2001: 162-164], es decir, se respeta la barrera entre la ficción y la realidad salvo en los puntos en que no hacerlo supone una convención dramática [Buezo, 1993a: 372] “es, sin embargo, a partir de Quiñones de Benavente cuando la función que hemos dado en llamar metateatral toma carta de naturaleza en el texto entremesil” [Huerta Calvo, 2001: 164]. Así 260 encontraremos en la época en que escribe sus obras Francisco de Castro como habitual que la cuarta pared pueda romperse en cualquier momento y los personajes dirigirse directamente al público. Como es sabido, es habitual al finalizar las obras pedir la opinión del público, como en Los negros (vv. 226-230), o solicitar directamente el aplauso, como ocurre en Las figuras (vv. 284-288). Castro nos dice también que desearía tener siempre buenas obras para divertir al “ilustre auditorio”, en El Amor sastre (vv. 198-201), y como era costumbre pide perdón a los asistentes, como en El dengue: Canta MUJER 2ª “Dejen esa contienda, y acabe el baile, no enfaden al congreso con disparates”. Canta ANFRISO “Acabe, y este chiste perdón merezca, pues yo también los dengues perdono a Menga”. [El dengue, vv. 196-203] También encontramos alusiones directas a los Reyes, asistentes a la representación, como sucede en El antojo de la gallega, donde a ambos se menciona y desea prosperidad: Canta [MUJER] 3ª “Acabemos diciendo que el gran Filipo con María Luisa viva mil siglos. Y así baila, que en Corpus, etc. [El antojo de la gallega, vv. 361-365] y es interesante el final de El mundinovo, donde el Mágico se despide del público diciendo “Adío, patrones, / hasta mañana sin falta” (vv. 342-343). Pero, como decimos, las interpelaciones al público, bajo diversas formas, constituían una constante motivada por la necesidad de la captación de los espectadores, frecuentemente en los finales, pero ocasionalmente también al comienzo, como una especie de prólogo, de pequeña loa antes de comenzar la acción, que llegaba a mencionar al autor de la pieza [Huerta Calvo, 2001: 165- 166]. Así lo hace Castro al comenzar El Amor buhonero y más veladamente en El Amor sastre: Canta AMOR “Un poeta macarrón, de éstos que llaman ingenios, para hacer un baile quiso que fuese el Amor buhonero; [El Amor buhonero, vv. 1-4] 261 AMOR canta “Andando buscando novedad la idea de qué hacer un baile conmigo tropieza. [El Amor sastre, vv. 1-4] Además de la naturaleza metateatral del aparte, que “supone cierta complicidad con el público, al ser un discurso del personaje dirigido a sí mismo (y por lo tanto, al auditorio)” [Buezo, 1993a: 298], siempre que el aparte no se realice entre dos personajes a espaldas de otro, claro está, son muchas las ocasiones en que un personaje o más pueden hablar directamente al público sin que esto sirva como final para la pieza. De este modo a veces el actor se dirige al público directamente para injuriarlo. Así en Ir a ver partir la vieja el Sillero 1º nos dice “La vieja que estoy mirando / allí enfrente, bien se puede / prevenir para otro año” (vv. 229-231), y en la primera parte de El órgano y el mágico el Barbero se dirige al público motejándoles: “Cuántos con muchos fieros / veo yo desde aquí que son piqueros” (vv- 31-32). Más completo es el ejemplo que ofrece La burla del sombrero, donde señala el Gracioso hacia el público acusando a alguno de estar acostumbrado a “pasarlo de mogollón”, es decir, no pagar nunca lo que consume y ser siempre invitado: GRACIOSO Por ese camino vaya, que hay en Madrid infinitos conocidos que lo pasan de mogollón y de oque; y alguno, en cargo de mi alma, veo con mucha peluca que me está escuchando y calla. [La burla del sombrero, vv. 64-70] Muy interesantes son las alusiones metateatrales sobre el propio hecho del teatro. Como nos indica Huerta Calvo “a finales del siglo XVII las formas breves viven, en cambio, un estado de agotamiento y descomposición, y el entremés empeiza a tratar del entremés mismo o del teatro en general como marco en el que se instala” [Huerta Calvo, 2001: 167]. De este modo en la producción de Farruco hallamos numerosos ejemplos en los que el propio teatro hace referencia a sí mismo. Encontramos en Los niños de la inclusa que el Vejete describe al Soldado como “un soldado de comedia” (v. 182), en El ropero alquilón a Crispín que pide a Anselmo que cese sus requiebros, porque alguien puede escucharles y la situación acabaría como entremés de Corpus”, esto es, a palos (vv. 117-120), o cómo se pide en La fantasma que, si existe algún “lince discreto” entre el público que dudase de que ocurre en escena “suceder no puede en tal tragedia / vea que es entremés, y no comedia” (vv. 98-101). Los personajes son conscientes de las obras que están representando, y lo apreciamos en La burla del papel, en que se invita a participar al Doctor porque “una mojiganga 262 hacemos / y es razón que entréis también” (vv. 284-285), y éste se excusa argumentando que no debe, para no enfadar al Rey (vv. 255-258), aludiendo a la prohibición El entremés que más alusiones metateatrales nos ofrece es Los negros, donde no sólo encontramos al personaje dirigiéndose al público, sino que lo hace en alusión a la diferenciación entre teatro mayor y menor, cuando el Gracioso, al observar que el Vejete y don Pierres se pelean por el guante caído de Isabela, nos dice “en un entremés, señores, / ¿quién vio paso de comedia?” (vv. 135-136); sino que los diálogos entre Isabela y Lucía hacen referencia continua a la naturaleza ficcional de la pieza en que se encuentran: ISABELA Dígame, ¿tiene dispuesta... LUCIA Dispuesto dirás. ISABELA Amiga, el asonante me fuerza lo que la dije. [Los negros, vv. 40-43] LUCIA Pues dime, ¿a mí me lo cuentas? Si todo pasó ante mí. ISABELA ¿Hay más graciosa friolera? Mira, yo a ti te lo digo para que todos lo sepan. [Los negros, vv. 198-200] No obstante, en El hechizo de los cueros encontramos toda una acción dramática centrada en el hecho mismo del teatro, con una serie de personajes que se reúne para ensayar una obra y da paso a un monólogo del Vejete, cuyo tema gravita sobre el recitado de la pieza que se ensaya y, ante el olvido del texo, la búsqueda del papel adecuado para leerlo. Así observamos que no sólo es habitual en la producción de Francisco de Castro seguir la convención teatral y dirigirse al espectador al final de la obra, sino que durante su desarrollo son diferentes las ocasiones en que se hace evidente que el teatro breve es una ficción de la que participa siempre el público. D) Canciones y danzas 263 Convencionalmente situados al fin de la pieza, como recurso para cerrar la obra [Rodríguez, Tordera, 1983: 134; Buezo, 1993a: 319-320], la música y el baile son dos elementos fundamentales del teatro breve de la Edad de Oro, como dos recursos de gran eficacia para acompañar el desarrollo del argumento. Analizamos en estas líneas el componente cantado y buena parte del espectacular, según la mencionada diferenciación de Huerta Calvo [2001, 50] o los componentes cantado y bailado, según la distinción que realiza Merino Quijano [1981: I175]. No obstante, cinco entremeses de Francisco de Castro se nos presentan sin ninguna referencia musical o alusión al baile. Se trata de Se trata de los entremeses de El cesto y el sacristán, Los burlados de Carnestolendas, El hechizo de los cueros, La fantasma y La burla del labrador, que terminan con palos. Igualmente terminan sin música, pero sí presentan otras partes cantadas que luego estudiaremos La burla de los títeres fingidos, que termina a palos, El mundinovo, y La burla del sombrero. La tónica habitual es, como decimos, que la pieza breve termine con música y danza. Así, sin que Castro nos indique qué tipo de canción nos ofrece hallamos La burla de la sortija (vv. 257- 260), La burla del figonero (vv. 343-349), El novio miserable (vv. 238-241), Los diablillos (vv. 149-152), Lo que son mujeres (vv. 363-366), La visita y pleito de la liebre (vv. 186-189), La casa de posadas (vv. 261-264), El destierro del hoyo (vv. 267-278), La pastelería y burla de las cazuelas (vv. 299-313), y El enfermo y junta de médicos (vv. 229-232). Con otras partes cantadas a lo largo de la obra pero este final impreciso tenemos también los casos de La burla del talego (vv. 211-217), El figurón (vv. 237-246), El estudiante marqués (vv. 253-260), ¿Quién masca ahí? (vv. 205-208), Los negros (vv. 223-226), Francisco, ¿qué tienes? (vv. 184-187), Ir a ver partir la vieja (vv. 285- 288), El ropero alquilón (vv. 191-200), Los titanes (vv. 199-205), La novia burlada (vv. 215-218) y en el final a tres voces con baile de la segunda parte del entremés de El órgano y el mágico (vv. 320-343) y de El antojo de la gallega (vv. 346-365), con la especificidad de los últimos versos de Los niños de la inclusa (vv. 288-307) que siguen la música “Por el sarao de la Comedia del Vizconde” (acot. vv. 287-288) realizando un baile con candiles (acot. final) sin que se precise de qué tipo, y del baile final por títulos de comedias de El amor buhonero (vv. 260-289). Por otra parte, en muchas obras obras se nos dice expresamente qué tipo de ritmo es el que acompaña a los últimos versos y qué danza es la que se nos ofrece. Así encontramos la tarantela, el “tañido violento, que se baila sin escuela alguna y dicen ser el son que tocan a los que están mordidos de la tarántula” (Autoridades), para cuya presentación Cotarelo, que afirma que es baile recogido de los Trufaldines, recurre a La franchota, de Calderón, al Ayo, de Moreto, y a nuestro autor [Colección: cclxi-cclxii], en cuyos entremeses de El inglés hablador (vv. 274-282) y Los cuatro toreadores (vv. 149-157) se ofrece esta danza, descrita por un personaje de este último 264 diciéndonos “éste sí que es canto gracioso, y la tonada es muy bella” (vv. 152-153), y en cuyo estribillo es especialmente relevante el juego fonético: Cantan LAS 2 “Turumbé con la turumbela, vamos bailando la tantarantela”. [Los cuatro toreadores, vv. 154-155] También se nos ofrece el minué, no descrito en Autoridades, y consiste en un “baile francés para dos personas, que ejecutan diversas figuras y mudanzas. Estuvo de moda en el siglo XVIII” (RAE), que si bien Cotarelo describe con gran precisión gracias al Baile del Tá-tá [Colección: ccliv], en el caso de Castro, que lo presenta en su El amor sastre (vv. 195, 198-209), no encontramos más que dos acotaciones que marcan “mudanza” (acot. vv. 201, 205) y otra que indica “por de fuera” (acot. final). Éste puede ser también el baile que se menciona como “a la francesa” (acot. v. 338) en El mundinovo, así como pudiera tratarse de la Marsella, ritmo al compás del que se realiza la danza de El antojo de la gallega con que se desmonta al turco (acot. vv. 231-232, 311- 312). Un zalá moro da fin al entremés de El reto, indicándose varias mudanzas (vv. 99-106), del que no tenemos más datos que los de la propia obra, como nos sucede con el cumbé que termina Los gigantones (vv. 168-175), donde una Negra y una Turca cantan con acento gallego o portugués, lo que, en el caso especial de la primera, nos informa de que ha de tratarse de un baile de negros. De estos mismos es típico el zarambeque, que se define como “tañido y danza muy alegre y bulliciosa, la cual es muy frecuente entre los negros” (Autoridades). Cotarelo, que ofrece muchos ejemplos de esta danza, nos informa de que también se lo denominó zumbé [Colección: cclxxii], y es aquí donde es posible encontrar el origen del cumbé. Castro nos lo ofrece en varias de sus obras: en medio de El figurón (vv. 209-213), y para terminar Doña Parva Materia (vv. 300-322), El destierro del hoyo (vv. 277-278) y Pagar que le descalabren (vv. 222-231), donde encontramos su estribillo TODOS [Cantan] “Zarambeque, teque, lindo zarambeque”. [Pagar que le descalabren, vv. 230-231] También son importantes las seguidillas, baile excesivamente libre, según los críticos, que se menciona por vez primera en el Guzmán de Alfarache, según nos dice Cotarelo [Colección: cclxi], y que Castro nos presenta en El garañón (vv. 307-320), Los chirlos mirlos (vv. 258-261), El juego del magíster (vv. 222-241) -con “que lendergue” como estribillo (vv. 226, 229, 232, 235, 238, 241)- y en El vejete enamorado, a dos voces (vv. 269-278), donde están presentes la gaita y el pandero (vv. 265 265-268). Por su parte la tonadilla 22 se nos ofrece para finalizar a dos voces El Pésame de Medrano (v. 221, 223-239) y El paseo del río (vv. 318-344), donde se indica “según la tonadilla que se canta vulgar de “suene, suene” (acot. vv. 314) y se acompaña de pandero, instrumento popular que también estará presente en los finales de Las figuras (vv. 266-288) y El barrendero, que termina a dos voces y donde aparece también la gaita (vv. 269-281), elementos que no es difícil suponer estarían presentes en la danza de zagales que aparece al final de El dengue acompañando los versos cantados a cuatro voces (vv. 184-203); y que por lo aldeano pudieran relacionarse con el villano, que se nos ofrece en La gallegada (vv. 66-89), con su conocido estribillo “al villano se lo dan / la cebolla con el pan”, que Cotarelo analiza detenidamente [Colección: cclxiii-cclxiv] y que consiste en el “tañido de danza española, llamado así porque sus movimeintos son a semejanza de los bailes de los aldeanos” [Autoridades]. La tonada, del mismo modo, se presenta al comenzar El juego del magíster, con la particularidad de ser “la tonada del Retiro” (acot. inicial), que entendemos se refiere a una composición en particular cuya música reutiliza Castro, del mismo modo que la que se menciona como “Cupido amado y lo que está en venir el amor al mundo”, que se nos ofrece en la primera parte de El órgano y el mágico (acot. vv. 71-72). La zarabandilla termina La casa puntual (vv. 253-257) y Cotarelo encuentra sólo este ejemplo de la danza [Colección: cclxxi], que ha de ser una variante de la zarabanda, baile bien conocido, consistente en el “tañido, y danza viva, y alegre, que se hace con repetidos movimientos del cuerpo poco modestos” (Autoridades), y que don Emilio estudia detenidamente [Colección: cclxv-cclxxi]. Castro nos la presenta al terminar La almoneda (vv. 213, 219-224) y la La burla del papel (vv. 292-305), si bien ésta tiene un final anterior interrumpido por la salida del Doctor, que se nos presenta como un baile “a lo portugués” (vv. 266-275), que ha de ser semejante al baile “a la italiana” con que termina La boda y los violines (vv. 219-221) mientras se recitan los últimos versos. Además encontramos en ¿Quién masca ahí?, donde el ruido es fundamental, al Barbero prometiendo la mencionada zarabanda (v. 64), que no llega a tocar, y las folías y el canario para intentar despertar al dormido. Ni con las folías (vv. 77-80), “cierta danza portuguesa en que entran varias figuras con sonajas y otros instrumentos, que tocan con tanto ruido y el son tan apresurado, que parece están fuera de juicio.” [Autoridades], sobre las que se detiene Cotarelo [Colección: ccxlv-cclxvi], ni con el canario (acot. v. 82), de origen evidente y “tañido músico de cuatro compases, que se danza haciendo el son con los pies, con violentos y cortos movimientos” [Autoridades], que estudia Cotarelo también en extenso [Coleccion: ccxxxvi-ccxxxvii], consigue 22 La tonadilla, tanto como baile como música, si bien adquiere su esplendor máximo en el siglo XVII, se empleaba ya bajo los nombres de “tono” o “tonada” para piezas de canto [Buezo, 1993a: 328]. Véase, sobre el género de la tonadilla en el XVII, el estudio de José Subirá La tonadilla escénica, sus obras y sus autores [1933]. 266 despertarlo del sueño. Folías también hallamos al fin de La nochebuena, como indica la acotación (acot. v. 271), y al comienzo de Pagar que le descalabren (acot. inicial). Son, por último, varias las danzas que se nos ofrecen, tanto al fin como durante las obras, propias de la mojiganga, como los ya mencionados matachines y las danzas de figuras propias del desfile. Así hemos de entender el zalá ya mencionado de los turcos, y la valentona que se menciona al fin de la primera parte de El órgano y el mágico. Observamos así cómo, si ya Merino Quijano nos menciona que, en el caso concreto del subgénero del baile éstos pueden bailarse según sean danzas y bailes populares o cortesanas, cantares populares y realizando movimientos acompasados sobre cualquier estrofa cantada [1981: 190-191]; las piezas de Castro, bailes o no, presentan todo tipo de danzas, con especial importancia de las extranjeras. Recordemos a Huerta Calvo cuando nos anunciaba cómo “el declive del baile dramático va asociado a la importación de los hábitos franceses” [Huerta Calvo, 2001: 66] para comprobar que, en las postrimerías del Barroco, la influencia es palpable. Dejando a un lado los diferentes bailes que se presentan a lo largo del teatro breve de Francisco de Castro, y los motivos musicales y de danza que emplea para finalizar las obras, hallaremos en numerosas ocasiones textos cantados a lo largo de sus piezas. A pesar de las arias que llegan a nuestro teatro por influencia de la nueva dinastía [Buezo, 1993a: 323], Castro recurre fundamentalmente a la introducción de parlamentos cantados en metros castellanos. Coplas como las que se nos presentan en la segunda parte de la Introducción (vv. 307-347) o las que dice cantar el Sacristán en El pésame de Medrano (v. 20), así como las que canta el Portugués de La almoneda (acot. vv. 138-139) y la Tapada de El barrendero (acot. vv. 185-186)., seguidillas y tonadas como las que hemos mencionado son el recurso habitual para la música de nuestro autor. Interesa especialmente la inclusión de canciones populares en sus obras. Así encontramos en El figurón una copla, incluida por Suárez de Deza en El barbero y por Ambrosio de Cuenca en Los tejedores, que forma parte de la larga tradición, vuelta a lo jocoso, del rondador sediento [Pedrosa, 1991: 79; García de León Griego, 2002: 146]: [MÚSICOS] “Amarilis, Amarilis, asómate a esa ventana y dame un jarro de sed, que vengo muerto de agua”. [El figurón, vv. 37-40] Emparentada con ésta, por el motivo de la ronda, puede estar una canción grotesca que se nos ofrece en La burla del talego (vv. 80-83) y donde observamos la posibilidad de que también en los textos cantados estuviera presente el espíritu carnavalesco de la sinrazón: 267 “Asómate a esa ventana y, en estando en la ventana, quítate de la ventana: no estarás en la ventana”. [La burla del talego, vv. 80-83] La Gallega, en El figurón, menciona además versos de otras canciones, como “Ese emperador de u mundo” (v. 89), cuyo estribillo es “la serena de la noche / la clara de la mañana”, que aparece en otras obras de Castro más desarrollada: La gallegada (vv. 55-65) y Los titanes (vv. 85-95). También figura en Lo que es Madrid, de Francisco de Avellaneda, y la Mojiganga de la negra, atribuida a Matías de Castro [CATXVII, Frenk, 2003: 727]; y “assenteime en un formigueiro” (v. 125), que continuaría “docho a o demo lo assentadeiro” aparece en La gallega Mari Hernández de Tirso. Del mismo tema cercano a los gallegos se nos presenta el villano en La gallegada (vv. 66- 89), cuyo estribillo “al villano se lo dan / la cebolla con el pan” inunda nuestra literatura y mencionamos al hablar de las danzas. En El vejete enamorado encontramos otro texto popular: Cantan [MÚSICA] “Eché leña en tu corral, pensando casar contigo, dame mi leña, te digo, que no me quiero casar”. [El vejete enamorado, vv. 176-179], que Pagar que le descalabren ofrece con la única variante de “daca”, en lugar de “dame” (vv. 1-4), y que también ofrece Quiñones en Los ladrones y el reloj [Madroñal, 1996: 211], y recogida por Correas en su Arte Castellana [Alín, 1991: 505]. Y en este mismo Pagar que le descalabren encontramos un texto del Romancero del Cid [1998: 75], que Cervantes imita en el Romance de la misa de parida de la reina doña Margarita [1981: II285]: “Salió a misa de parida a san Isidro, en León, la noble Gimena Gómez, mujer del Cid Campeador”. [Pagar que le descalabren, vv. 21-24] Otra de las músicas que Castro emplea para sus textos es posiblemente la de la Jácara con variedad de tonos, donde hallamos los versos “el curso transparente”, que menciona el Vejete en El pésame de Medrano (v. 203) y “don Pedro, a quien los crueles”, que indica qué tono empleará el Moro de El inglés hablador para acompañar sus parlamentos (acot. vv. 52-53) [Lambea Castro, Josa, 2009]. También en El pésame de Medrano se nos presenta otra canción popular para concluir (vv. 223-239), muy conocida y que describe Cotarelo como “algunas coplillas graciosas” [Colección: cxxi] 268 Canta SOLDADO “Por el Andalucía vienen bajando que y unos ojuelos negros de contrabando. [El pésame de Medrano, vv. 223-226] En ¿Quién masca ahí? (vv. 77-80) se presentan unas folías que comienzan “Si queréis que os enrame la puerta” y cuya tradición, con muchas variantes, figura en diferentes textos como Los cantares, de Lope [Frenk, 2003: 848-849]. También en El barrendero, menos populares, que recoge José Bisso en la Crónica general de la provincia de Sevilla [1869: 18]: Canta CATUJA “Dicen que te vas mañana, y anda con Dios, dueño mío, mira no bebas el agua de la fuente del olvido”. [El barrendero, vv. 105-108]. El villancico “ay, infeliz de aquella” de Francesc Valls [Valls, 1997: 198] se os ofrece tanto en Doña Parva Materia (acot. vv. 40-41, vv. 41-43) como en la primera parte de El órgano y el mágico (acot. vv. 101-102). Pero todas las canciones populares es especialmente relevante la que se nos ofrece en Los chirlos mirlos, por haber generado el motivo vertebrador del entremés: Mi marido fue a la mar chirlos mirlos fue a buscar; siquiera venga, siquiera no, que chirlos mirlos me tengo yo [Los chirlos mirlos, vv. 236-239] y que ha sido estudiada en su tradición como chiste y motivo literario por José Manuel Pedrosa [1995]. Es interesante, por último, observar que en algunos momentos el autor permite cierta libertad al actor a la hora de cantar, y únicamente señala a través de una acotación que debe cantar lo que quisiere. Así sucede en El figurón con la última de las canciones de la Gallega (acot. vv. 108), en dos ocasiones en Los niños de la inclusa (acot. v. 146, 175-176), en La burla del sombrero, a la salida del Gracioso (acot. vv. 51-52), en La almoneda, con el Negro que debe cantar, en portugués, las coplas que quiera a partir de su primera intervención y que irá repitiendo (vv. 137- 138, acot. vv. 138-139, acot. v. 142), y en el baile de El juego del magíster, donde las dos Mujeres cantan piezas de su elección (acot. vv. 183-184 y 191-192). 269 II.6.- La medida del verso. Estudio métrico A pesar de que los primeros textos relacionables con el entremés, como los de Timoneda, se escribieran en verso, es conocido que en su comienzo la escritura de estas piezas breves empleó la prosa como forma de expresión, para alcanzar su verdadero apogeo, a partir del éxito de El examinador Miser Palomo, con esa reaparición del verso [Asensio, 1965: 67-69], hecho que marca la evolución del teatro breve hacia la literatura teatral canónica y explicable “por el auge inaudito de la comedia y el romancero” [Asensio, 1965: 63]. Así, como señala Huerta Calvo, pese al origen en prosa del teatro breve, “la progresiva estilización que el género experimenta con el paso del tiempo termina a la postre por cuestionar el uso de la prosa y por preferir el cauce del verso” [2001: 134], a la que es preciso añadir un cierto refinamiento que se introduce en la versificación a partir de Cervantes y Hurtado de Mendoza [Asensio, 1965: 122-123]. Si bien el Pinciano prefirió la prosa, por la evidente verosimilitud que con ella se obtenía [Huerta Calvo, 2001: 134], se pone sobre la mesa la cuestión de preferir antes que esa verosimilitud el deleite que ofrece el texto en verso, que finalmente acaba triunfando, no con poca influencia de la comedia que, representada en comunión con el teatro breve, impondría su verso, pues “las diferencias entre ambos géneros eran ya suficientemente explícitas en el plano temático como para resaltarlas aún más mediante una expresividad tan diferente” [Huerta Calvo, 2001: 134]. Con todo, es preciso destacar que “el entremés -salvo cuando parodia o se mestiza con el intermedio musical- adopta una versificación cercana al habla” [Asensio, 1965: 76-77]. En cuanto al uso de la versificación en el texto, hemos de recordar que “tras un breve intento de usar versos líricos, escoge el entremés las dos esenciales formas adecuadas a su tonalidad cómica: el endecasílabo, ya suelto con un pareado al final de cada parlamento, ya en silva con rimas frecuentes: [y] el romance” [Asensio, 1965: 63]. De esta suerte nos encontramos cómo entremés y mojiganga comienzan habitualmente con una silva de endecasílabos y heptasílabos, seguida de otra secuencia octosilábica con rima romance o, a veces, dispuesta como redondilla, mientras que jácara y baile suelen dar comienzo ya con versos de ocho sílabas, más propicios para ser adecuados a la música, y que es frecuente concluir las obras con algunas seguidillas. No hay que olvidar, tampoco, la diferente extensión entre entremés, loa entremesada y mojiganga, más largos, y baile y jácara, más breves; y las posibilidades que la rima ofrece frente al texto en prosa y, de este modo, serán 270 habitual el uso de rima esdrújula, como parodia, o de rimas truncadas, con la intención de provocar el grotesco en la misma expresión del lenguaje [Huerta Calvo, 2001: 135-136]. Teniendo en cuenta que “las dos series no estróficas de la silva y el romance, las más próximas a la prosa dentro del verso, facilitaban el diálogo teatral” [Buezo, 1993a: 230], encontraremos que son estos los metros preferidos por Francisco de Castro a la hora de construir sus obras. Algunos textos se nos ofrecen enteramente en romance, como El hechizo de los cueros, o sólo presentándose el final como la habitual canción, en el caso de Los negros, La Nochebuena, El novio miserable, El garañón, La casa de posadas, Lo que son mujeres, Los diablillos y El reto. No obstante las largas tiradas en romance, no es extraño encontrarse cambios en la rima, para evitar la monotonía [Buezo, 1993a; 230], que es lo que encontramos en Los gigantones, donde las tiradas recitadas llevan rima e/o y las tiradas cantadas rima a/o; del mismo modo que es frecuente encontrar obras que, si bien tienen una estructura básica en romance, introducen algún otro metro muy puntualmente, como suele ocurrir con las canciones, en los casos de Los niños de la inclusa (vv. 140-144), La casa puntual (vv. 137-142), o por otros metros, como son las redondillas que aparecen en La burla del labrador (vv. 149-152, 235-238), que alterna además rima a/a con e/a, en El inglés hablador, cuya redondillas (vv. 157-173) se emplean para cambiar de la rima é a a/o y a/e, con un final cantado en pareados, en El estudiante marqués, que introduce canción (vv. 171-178) y una terceta (vv. 245- 247); o El vejete enamorado, que ofrece unas seguidillas (v. 23-46, 72-76), canción (vv. 72-73) y cambios de rima e/o a rima ó y e/a. La segunda parte de El órgano y el mágico ofrece romance rimado a/o y o/e, pero incluye pareados (vv. 25-38) y canciones (vv. 292-302, 309); y en la estructura de El mundinovo, apreciamos la base en romance rimado en a/a pero cuyas partes cantadas, con metro de villancico. Como dijimos son las combinaciones de endecasílabos y heptasílabos rimados en silva las más habituales del teatro breve, y así Castro ofrece muy frecuentemente la que parece junto al romance su estrofa favorita: la silva de pareados que, en realidad, presenta escasos heptasílabos. Algunos textos ofrecen únicamente esta forma métrica, exceptuando la posible canción final, como son La burla de la sortija, La visita y pleito de la liebre, Francisco, ¿qué tienes? y Los burlados de Carnestolendas; otros son interrumpidos excepcionalmente, como en el caso de los romances, por alguna otra forma estrófica, y así sucede en Los chirlos mirlos, donde se introducen cuatro octosílabos pareados, donde aparece el motivo de los chirlos mirlos explicado, en La boda y los violines, donde se ofrecen dos villancicos (vv. 39-45, 153-159), el inicio de una canción (v. 83) y una lira (vv. 194-213), ésta como metro culto que emplea Castro para expresar más noblemente, pero con tratamiento paródico, como es costumbre con los metros cultos [Buezo, 1993a: 231], los sentimientos elevados del Vejete. 271 Otras silvas de pareados aparecen junto a tiradas de versos en romance, caso como hemos visto el más frecuente en el género. Así sucede en El enfermo y junta de médicos, Los cuatro toreadores, El destierro del hoyo, La burla del sombrero, La burla de los títeres fingidos, que cambia romance rimado en e/a por la rima en i/o, El cesto y el sacristán, La fantasma y La burla del figonero, que incluye una tirada de pareados octosílabos (vv. 115-124). Y es habitual que ambas tiradas de romance y silva de pareados dejen paso en ocasiones puntuales a otros metros, como el villancico, en La pastelería y burla de las cazuelas (vv. 53-65, 299-313), El pésame de Medrano (vv. 23-31) y en Pagar que le descalabren (vv. 222-232), que empieza con una seguidilla, metro que también ofrece ¿Quién masca ahí?, además de incluir un serventesio (vv. 77-80) y una seguidilla (vv. 151-154); canciones, como en El figurón (vv. 37-40, 89, 125), cuartetas, tercetas y ovillejos en la primera parte de El órgano y el mágico (vv. 23-26, 103-105, 196-210), y villancico, terceto, redondillas y canción (vv. 1-15, 53-55, 60-67, 80-83, 191-194, 211-217) en La burla del talego. El paso de uno a otro metro acostumbra a realizarse según convenga a un cambio de argumento o de escena, o simplemente porque así se desea, del mismo modo que es habitual transformar uno en otro al pasar de un pasaje cantado a uno recitado [Buezo, 1003a: 230]. Así nos encontramos el villancico como metro específico que usa Castro para algunas partes cantadas, y que se incorpora a la tirada de silva de pareados o romance, como ocurre en La boda y los violines (vv. 39-45); o el cambio de silva de pareados a romance para cambiar de escena en La burla de los títeres fingidos (vv. 48/49), donde se cambia la rima del romance al empezar la representación de las figuras (vv. 148/149); la rima en e/o a la rima en a/o dependiendo de si los versos se cantan o se recitan en Los gigantones, o la conversión de los pareados endecasílabos en octosílabos cuando son los gallegos quienes hablan en La burla del figonero (vv. 115-124), o se cita un cántico popular en Los chirlos mirlos (vv. 236-239), así como las redondillas con que saluda el Vejete en La burla del labrador (vv. 149-152), o en éste mismo para dar paso a otra escena (vv. 235-239), y que utiliza el Vejete cuando eleva, aun de forma paródica, el tono de su discurso y el Hombre 3º cuando sale y adquiere un tono sentencioso en La burla del talego (vv. 60-67, 80-83, 191-194). A) Introducción Introducción para la comedia que se hizo a los años del excelentísimo señor Conde de Salvatierra, ejecutada por sus caballeros pajes, y escrita por uno de sus criados, Francisco de Castro [Primera parte] 272 Romance a/o 1-54 Canción 55-90 Cantado Romance a/o 91-174 Romance 7/5 e/o 175-180 Cantado Romance a/o 181-216 Cantado Canción 217-220 Cantado Romance a/a 221-280 [Segunda parte] Estancia 281-247 Cantado [Tercera parte] Romance a/o 248-391 Cantado B) Entremeses La boda y los violines Silva de pareados 1-38 Villancico 39-45 Cantado Cuarteta 46-49 Silva de pareados 50-81 Suelto 82 Inicio Canción 83 Silva de pareados 85-151 Suelto 152 Villancico 153-159 Silva de pareados 160-193 Lira 194-213 Silva de pareados 214-221 La burla de la sortija Silva de pareados 1-256 Canción 257-260 273 La burla del figonero Silva de pareados 1-114 Silva de pareados 8 115-124 Romance e/o 125-343 Canción 344-349 Cantado La burla del labrador Romance a/a 1-148 Redondilla 149-152 Romance e/a 153-234 Redondilla 235-238 Romance a/a 239-312 La burla del sombrero Silva de pareados 1-46 Romance a/a 47-306 La burla del talego Villancico 1-15 Silva de pareados 16-52 Terceto 53-55 Silva de pareados 56-59 Redondilla 60-67 Silva de pareados 68-79 Redondilla 80-83 Romance a/e 84-190 Redondilla 191-194 Romance a/e 195-210 Canción 211-217 Cantado La burla de los títeres fingidos Silva de pareados 1-48 274 Romance e/a 49-148 Romance i/o 149-206 Los burlados de Carnestolendas Silva de pareados 1-163 Suelto v. 43 La casa de posadas Romance e/a 1-260 Canción 261-264 Cantado La casa puntual Romance a/a 1-136 Canción 137-142 Romance a/a 143-253 Canción 254-257 El cesto y el sacristán Silva de pareados 1-70 Romance e/o 71-307 Los chirlos mirlos Silva de pareados 1-235 Silva de pareados 8 236-239 Silva de pareados 240-257 Canción 258-261 Cantado Los cuatro toreadores Silva de pareados 1-140 Romance e/a 141-146 Silva de pareados 147-155 Cantado 275 El destierro del hoyo Silva de pareados 1-266 Romance e/e 267-278 Cantado Los diablillos Romance e/o 1-148 Canción 149-152 Cantado El enfermo y junta de médicos Silva de pareados 1-224 Romance a/o 225-228 Canción 229-233 Cantado El estudiante marqués Romance i/a 1-170 Canción 171-178 Cantado Romance i/a 179-244 Terceta 245-247 Romance i/a 248-252 Canción 253-260 Cantado La fantasma Silva de pareados 1-137 Suelto v. 77 Romance ó 138-158 El figurón Sueltos 1-2 Silva de pareados 3-36 Canción 37-40 Cantado Silva de pareados 41-66 Romance e/a 67-88 276 Inicio canción 89 Cantado Romance e/a 90-124 Inicio canción 125 Cantado Romance e/a 126-236 Romance e/a 237-246 Cantado Francisco, ¿qué tienes? Silva de pareados 1-187 Sueltos vv. 83-84, 101-103, cantados 124-125, 137 El garañón Romance i/a 1-306 Canción 307-320 Cantado Los gigantones Romance e/o 1-98 Suelto 99 Romance e/o 100-149 Romance a/o 150-153 Cantado Romance e/o 154-159 Romance a/o 160-163 Cantado Romance a/o 164-167 Canción 168-175 Cantado El hechizo de los cueros Romance a/a 1-415 Sueltos vv. 174, 366 El inglés hablador Romance a/o 1-58 Romance é 59-62 Cantado Romance é 63-65 Romance é 66-68 Cantado Romance é 69-140 Romance é 141-142 Cantado 277 Romance é 143-152 Redondilla 153-156 Romance a/o 157-173 Romance a/e 174-212 Romance a/o 213-217 Romance a/o 218-219 Cantado Romance a/o 220-233 Romance a/o 234-235 Cantado Romance a/o 236-273 Cantados vv. 246 y 265, 258 Silva de pareados 278-282 Cantado Lo que son mujeres Romance i/o 1-362 Canción 363-366 El mundinovo Romance a/a 1-132 Villancico 133-138 Cantado Romance a/a 139-142 Villancico 143-162 Cantado Villancico 163-171 Cantado Romance a/a 172-323 Villancico 324-332 Cantado Suelto 333 Romance a/a 334-343 Los negros Romance e/a 1-226 Canción 227-230 Cantado Los niños de la inclusa Romance e/a 1-139 Canción 140-144 Cantado Romance e/a 145-287 278 Romance e/a 288-307 Cantado La nochebuena Romance a/a 1-269 Canción 270-273 Cantado El novio miserable Romance a/o 1-236 Canción 237-240 Cantado El órgano y el mágico [primera parte] Silva de pareados 1-22 Cuarteta 23-26 Silva de pareados 27-72 Canción 73-92 Cantado Romance o/a 93-102 Terceta 103-105 Cantado Romance o/a 106-119 Canción 120-123 Cantado Romance o/a 124-161 Romance o/o 162-169 Cantado Romance o/a 170-195 Ovillejos 196-210 Cantado Romance o/a 211-251 El órgano y el mágico [segunda parte] Romance a/o 1-24 Cantado Silva de pareados 25-38 Rima asonante vv.37-38 Romance a/o 39-206 Romance o/e 207-234 Cantado Romance o/e 235-238 Romance o/e inicio 239 Cantado Romance o/e 240-278 Romance o/e 279-283 Cantado 279 Romance o/e 284-291 Canción 292-302 Cantado Romance ó 303-308 Canción inicio 309 Cantado Romance ó 310-319 Canción 320-343 Cantado Pagar que le descalabren Seguidilla 1-4 Cantado Silva de pareados 5-20 Romance ó 21-24 Cantado Silva de pareados 25-221 Sueltos vv. 177-178, 185 Villancico 222-232 Cantado La pastelería y burla de las cazuelas Silva de pareados 1-52 Villancico 53-65 Romance e/a 66-298 Villancico 299-313 Cantado El pésame de Medrano Silva de pareados 1-12 Romance e/o 13-22 Villancico 23-31 Cantado Silva de pareados 32-91 Romance e/o 92-98 Suelto 99-108 Parlamento del Vejete, sumamente oscuro Romance e/o 109-202 Canción inicio 203 Cantado Romance e/o 204-208 Romance á 209-222 Canción 223-239 Cantado 280 ¿Quién masca ahí? Silva de pareados 1-48 Romance a/o 49-76 Serventesio 77-80 Cantado Romance a/o 81-150 Seguidilla 151-154 Cantado Romance a/o 155-182 Romance í 183-194 Cantado Romance a/o 195-204 Canción 205-208 Cantado El reto Romance a/a 1-40 Cantado Romance a/a 41-98 Canción 99-106 Cantado El vejete enamorado Romance e/o 1-8 Romance e/o 9-14 Cantado Romance e/o 15-20 Sueltos inicio 21-22 Seguidillas 23-46 Romance e/o 47-52 Romance ó 53-59 Cantado Romance ó 60-71 Seguidillas 72-76 Cantado Romance e/a 76-131 Romance a/e 132-139 Cantado Romance e/a 140-175 Seguidilla 176-179 Cantado Romance e/a 180-268 Canción 269-278 Cantado 281 La visita y pleito de la liebre Silva de pareados 1-184 Sueltos v. 35 y 66 Silva de pareados 185-188 Cantado C) Bailes El Amor buhonero Romance e/o 1-22 Cantado Romance e/o 23-32 Canción 33-36 Cantado Romance a/o 37-44 Canción 45-48 Cantado Romance a/o 49-53 Romance e/a 54-60 Cantado Romance e/o 61-72 Canción 73-76 Cantado Romance e/o 77-109 Romance e/o 110-111 Cantado Romance é 112-127 Cantado Romance e/o 128-152 Romance e/o 153-172 Cantado Romance e/o 173-181 Romance e/o 182 Cantado Romance e/o 183-201 Canción 202-205 Cantado Romance e/o 206-279 Tercetos 280-289 Cantado El Amor sastre Romance e/a 1-32 Cantado Romance e/a 33-58 Canción 59-62 Cantado Romance e/a 63-64 282 Canción 65-68 Cantado Romance e/a 69-98 Canción 99-106 Cantado Romance e/a 107-137 Canción 138-145 Cantado Romance e/a 146-157 Romance á 158-163 Cantado Romance á 164-172 Romance a/a 173-183 Cantado Romance á 184-197 Romance a/a 198-209 Cantado El dengue Romance e/e 1-20 Canción 21-24 Cantado Villancico 25-109 Cantado Canción 110-129 Cantado Romance e/e 130-135 Canción 136-139 Cantado Romance e/e 140-143 Canción 144-147 Cantado Romance e/e 148-158 Romance é 159-169 Cantado Romance é 170-183 Canción 184-203 Cantado La gallegada Canción 1-48 Cantado Sextilla 49-54 Canción 55-89 Cantado Sueltos 90-92 Canción 93-98 Cantado El juego del magíster 283 Ovillejos 1-12 Cantado Romance e/a 13-18 Cantado Ovillejos 19 Cantado, suelto Romance e/a 20-38 Canción 39-42 Canción 43-46 Cantado Romance e/a 47-66 Ovillejos 67 Cantado, suelto Romance e/a 68-212 Canción a placer vv. 183-184, 191-192 Sueltos 213-215 Romance e/a 216-223 Sextillas 224-241 Cantado D) Mojigangas La almoneda Romance o/a 1-80 Sueltos 81-83 Romance o/a 84-91 Suelto 92 Romance o/a 93-111 Suelto 112 Romance o/a 113-131 Suelto 132 Romance o/a 133-136 Canción 137-138 Romance o/a 139-159 Suelto 160 Romance o/a 161-173 Suelto 174 Romance o/a 175-178 Seguidilla 179-182 Romance o/a 183-194 Suelto 195 Romance o/a 196-218 284 Romance e/a 219-224 Cantado El antojo de la gallega Romance e/o 1-137 Seguidilla 138-141 Cantado Romance e/o 142-143 Seguidilla 144-147 Cantado Suelto 148 Romance e/o 149-239 Seguidilla 240-243 Cantado Romance e/o 244-345 Canción 346-349 Cantado Décimas 350-365 Cantado El barrendero Silva de pareados 1-24 Villancico 25-46 Silva de pareados 47-74 Romance i/o 75-104 Seguidilla 105-108 Cantado Romance i/o 109-174 Pareado 175-176 Romance i/o 177-178 Canción 179 Cantado Romance i/o 180-226 Canción a placer vv.185-186, cantado, v. 188 Canción 227-230 Cantado Romance i/o 231-269 Villancico 270-280 Cantado La burla del papel Romance é 1-266 Seguidillas 267-275 Cantado Romance é 276-291 Villancico 291-305 Cantado 285 Las figuras Romance a/a 1-267 Villancico 268-288 Cantado Ir a ver partir la vieja Romance a/o 1-150 Seguidillas 151-158 Cantado Romance a/o 159-284 Seguidilla 285-288 Cantado El ropero alquilón Romance a/a 1-78 Romance e/a 79-190 Seguidillas 191-200 Cantado Los titanes Romance ó 1-84 Canción 85-95 Cantado Romance ó 96-113 Largo texto en prosa Romance ó 114-141 Suelto 142 Romance ó 143-192 Pareado 193-194 Romance ó 195-198 Villancico 199-205 Cantado E) Fines de fiesta Doña Parva Materia Romance á 1-40 286 Terceta 41-43 Cantado Cuartetas 44-91 Sueltos 92-93 Cuartetas 94-101 Cantado Cuartetas 102-117 Cuarteta 118-121 Cantado Cuartetas 122-157 Romance e/e 158-299 Villancico 300-322 Cantado La novia burlada Silva de pareados 1-56 Romance a/o 57-172 Romance ó 173-178 Cantado Romance a/o 179-185 Suelto 186 Romance a/o 187-214 Seguidilla 215-218 Cantado El paseo del río Romance u/a 1-36 Villancico 37-46 Romance u/a 47-317 Canción 318-344 Cantado 287 III.- Muy grande con la boca, pero mayor con la pluma. Conclusiones “El más absoluto valor estético debe ser aquél que nos permita, a cada momento, desarmar completamente los absolutos y volver a rearmarlos” [Avelar, 2009: 221]. A lo largo de estas páginas ha sido nuestro empeño rescatar del olvido la figura de Francisco de Castro, como uno de los mejores y más conocidos comediantes de su época y un autor de teatro breve cuya obra había obviada de las historias de la literatura hasta hace muy pocos años, con un progresivo acercamiento a su figura que culmina con la realización de esta tesis doctoral. Perteneciente como demostramos a una de las más grandes sagas de representantes de la historia de nuestro teatro, si no la mayor, Castro tuvo como herencia familiar unas técnicas de actuación muy precisas para desempeñar su oficio sobre las tablas; que da comienzo con Pedro de Castro, Alcaparrilla, su abuelo, sobre el que gravita una leyenda acerca de su posible origen nobiliario, y que más seguramente no fuera sino un actor perteneciente a una familia de comediantes anterior que no es factible reconstruir, que Damián de Castro, hermano de nuestro autor, confecciona pretendiendo ofrecer a la Genealogía un origen más digno, según los cánones de la época, del que realmente tuvo esta saga familiar. Le sigue Matías de Castro, padre de nuestro autor, que le transmitió sus conocimientos pero no su apodo familiar, y constitutó una auténtica compañía teatral con sus numerosos hijos, cuyas venturas y desventuras familiares, sus enredos matrimoniales, que no fueron pocos, y sobre todo su trabajo sobre las tablas hemos tratado de presentar de forma que los simples datos recuperen el relato, el hilo que vertebró las vidas de estos comediantes. Entre todos ellos, nuestro Farruco, que aprendió el oficio de la representación hasta llegar a ser reconocido como uno de los grandes actores de su tiempo, dirigir representaciones y actuar frente a los reyes y, además, tuvo a lo largo de su trayectoria tiempo e ingenio suficientes para ir más allá de la elaboración de copias de entremeses y mojigangas y componer sus propias obras, recuperando de entre los libros donde su familia y compañía guardaba diferentes piezas breves los recursos que mejor había observado que funcionaban en el teatro, incorporándoles nuevos chistes, introduciendo nuevos argumentos, y constituyendo así la que fuera una constante de su producción dramática: la imitación de modelos previos que, al adecuarse a un entorno muy particular producen unas obras de una originalidad muy específica, sólo entendible en su propio contexto cultural. 288 En sus obras encontramos un tratamiento de los subgéneros del teatro breve muy particular, pero adecuado a su época. A finales del siglo XVII se viene abajo la diferenciación entre entremeses, mojigangas, bailes, fines de fiesta, loas, etc., que nunca fue tan precisa como sería útil a la crítica, fundamentada en las combinaciones presuntamente equilibradas entre el componente recitado, cantado y espectacular. La pérdida de la estabilidad entre sus relaciones, con la proliferación de las piezas entremesadas y la irrupción en el propio entremés del canto, así como la paulatina incorporacion de elementos espectaculares, esa “dimensión de mojiganga” que nos ofrecían Rodríguez y Tordera, provoca una progresiva tendencia al caos, un aumento en el desorden del sistema del teatro breve del Siglo de Oro que convierte la distinción entre unos subgéneros y otros una tarea harto complicada. Así, el momento en que Castro elabora sus piezas coincide con el de mayor entropía en los componentes del teatro, y encontramos casos de entremeses que pasarían por mojigangas y viceversa, si bien es siempre necesario respetar la conciencia de género del autor, como indicaba Holgueras Pecharromán. Del mismo modo hemos de preguntarnos por la vigencia de las imágenes de la cultura festiva en el momento en que nuestro autor compone sus obras y también si las toma directamente de la plaza pública o las hereda de la tradición literaria. Hemos ido observando a lo largo del estudio de los temas y motivos que Francisco de Castro introduce en sus piezas cómo buena parte de ellos tienen un origen evidentemente enmarcable en la recuperación de recursos literarios a partir del conocimiento de anteriores textos del teatro breve. Pero también hemos señalado que incorpora en muchas ocasiones referentes propios del contexto real del cambio del siglo XVII al XVIII, como son los diferentes ingenios de entretenimiento popular ofrecidos en las calles de Madrid, que saltan a la escena. La cuestión es cómo se entendían los referentes propios de la cultura carnavalesca en un contexto donde la concepción del cuerpo, su eje vertebrador, evolucionaba desde un sistema de pensamiento a otro, en el preciso momento en que se redefinía la lectura de estas imágenes, con la incorporación de nuevas consideraciones sobre la realidad. La originalidad de Castro, en este punto, consiste en la correcta adecuación de los temas y motivos propios de la cultura festiva al contexto particular de cambio de mentalidad, en evitar la paradoja de enfrentarse a una presunta traslación de elementos populares no reconocibles en lo que en el momento en que se representan las obras se entiende como popular; durante el proceso que convierte la concepción abierta y colectiva del cuerpo en un planteamiento sobre él como un elemento cerrado y privado. También podrían ser entendidas atentiendo a este momento de cambio histórico las particularidades de Francisco de Castro a la hora de construir los personajes que habitan en sus obras. Las máscaras del teatro breve, cuyo rasgo más representativo es la especialización, la exitencia como tipos concretos que representan un valor, o un vicio, más bien, determinado se nos 289 ofrecen en la producción dramática de Farruco tanto de una manera fiel al canon del personaje típico como de una manera mucho más original, en que los rasgos se combinan de forma que el personaje que ocupa la escena se convierte en una entidad única, cuyas características no es posible hallar en otros textos. Pero la realidad es mucho más material, y no por ello menos propia del contexto del Carnaval: los personajes así dibujados, alejados de las máscaras habituales y sus rasgos precisos, no son prueba del ingenio del autor de teatro que adecua su creación al tiempo particular donde se desarrollará la representación, sino de la inventiva del comediante que otorga mayor originalidad a los tipos que van a ser desempeñados por él mismo. Así sucede con el personaje del Vejete, la máscara que Castro con más gracia hacía, fundamentalmente porque era la misma persona quien representaba el papel que había escrito. Semejante se nos ofrecen sus particularidades en cuanto al estilo, donde son también los textos que recita o canta el carácter del Vejete los que más ingenio demuestran, frente a los usos estilísticos habituales reservados para el resto de personajes. Y en cuanto a lo puramente espectacular es necesario considerar también que la incorporación a los recursos escenográficos de elementos de entretenimiento en la vía pública no sólo servían, como nos dice el autor en los prólogos a su Alegría Cómica, a la intención única del divertimento del espectador; sino que se incluían en el desarrollo de las tramas como un recurso más para, sobre ellos, llevar a la escena las particulares capacidades representativas de nuestro Farruco. Huerta Calvo defendió que la recuperación de nuestro teatro breve durante los últimos años había sido posible, en parte, gracias al espíritu de la Posmodernidad y la coincidencia entre algunos de los principios ideológicos de ésta con algunos de los que se ofrecen en el ámbito del entremés. Tenemos así vinculando esos puntos de partida en su propia persona y obra a Francisco de Castro, cuyo olvido no se debe tanto a la imposibilidad de que su producción literaria tuviera cabida en el sistema estético actual, a nuestros cánones literarios, sino a a la necesariedad de un trabajo de recuperación como éste, para que sus planteamientos y su contexto, debidamente analizados, hicieran posible su correcta comprensión en nuestra época. Castro, Farruco, como individuo a caballo entre dos mundos, actor en los tablados de un período de cambio, autor de transición entre el Barroco y un nuevo siglo XVIII que ofrecería nuevos planteamientos estéticos, ocupa una tierra de nadie, extraña y cambiante: aun presentando los rasgos propios de la época a la que le adscribimos nos deja claro a través de sus textos que ese mundo popular del Carnaval, con sus imágenes festivas, empezaba a convertirse en un simple recurso literario. El final de una era llamaba a las puertas de nuestro teatro, atrás quedaba una época en que, en palabras de Foucault, “los cuerpos se pavoneaban”. 291 IV.- BIBLIOGRAFÍA IV.1.- Bibliografía de Francisco de Castro A) Colecciones Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, Tomo I: BNE: U/2912, Ti/111(1); Biblioteca Central Universidad Oviedo; Biblioteca Pública Episcopal del Seminario de Barcelona: 860 Cas -- Inc.: només hi ha v. 3. Enq. perg., òxid i humitat -- Segell de la BPEB -- Reconversión -- R. 34.477; BL: 11725.aa.12.; 243.a.9.; BNF: YG- 3101; YG- 3102; YG- 3103 Tomo II: BNE: U/2913, Ti/111(2); Biblioteca Central Universidad Oviedo; Biblioteca Pública Episcopal del Seminario de Barcelona: 860 Cas -- Inc.: només hi ha v. 3. Enq. perg., òxid i humitat -- Segell de la BPEB -- Reconversión -- R. 34.477; BL: 11725.aa.12.; 243.a.9.; BNF: YG- 3101; YG- 3102; YG- 3103, : 8- BL- 30697; · BP: IX/5009 Tomo III: BNE: U/2914, Ti/111(3), T/9048; Biblioteca Central Universidad Oviedo; Biblioteca Pública Episcopal del Seminario de Barcelona: 860 Cas -- Inc.: només hi ha v. 3. Enq. perg., òxid i humitat -- Segell de la BPEB -- Reconversión -- R. 34.477; BL: 11725.aa.12.; 243.a.9.; BNF: YG- 3101; YG- 3102; YG- 3103; Biblioteca de Castilla La Macha. Biblioteca Pública del Estado (Toledo): 1-1315 Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, Tomo I: · BNE: T/22426, Ti/137, Ti/139, Ti/184, : T/9715; Real Academia Española: 38- XI-42(1); Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid): C-1429(1); Biblioteca Central Universidad Oviedo; BL: 11725.aa.13 Tomo II: BNE: T/22426, T/9716; Real Academia Española: 38-XI-42(2); Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid): C-1429(2); Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid): C-1430; BL: 11725.aa.13 292 B) Teatro breve B.1) Introducción INTRODUCCIÓN PARA LA COMEDIA QUE SE HIZO A LOS AÑOS DEL EXCELENTÍSIMO SEÑOR CONDE DE SALVATIERRA, EJECUTADA POR SUS CABALLEROS PAJES, Y ESCRITA POR UNO DE SUS CRIADOS, FRANCISCO DE CASTRO i) Edición Introducción para la comedia que se hizo a los años del excelentísimo señor Conde de Salvatierra, ejecutada por sus caballeros pajes, y escrita por uno de sus criados, Francisco de Castro, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 144-159 ii) Manuscritos Introducción para la comedia que se hizo a los años del excelentísimo señor Conde de Salvatierra, ejecutada por sus caballeros pajes, y escrita por uno de sus criados, Francisco de Castro, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. B.2) Entremeses LA BODA Y LOS VIOLINES i) Edición Entremés de la boda y los violines, en , Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, 46-55. ii) Manuscrito Entremés de la boda y los violines, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, como en otros momentos señala CESXVIII. Representado en En Pamplona, por la compañía de Carlos Vallés, en 1767 y 1768, y por la compañía de Blas Tormos en 1770, según CESXVIII. 293 [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LA BURLA DE LA SORTIJA i) Edición El chasco de la sortija, 1710, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 109-122. La burla de la sortija y casa de posadas, s.l., s.i., s.a., BNE: T/15325 Recogida en el facticio Entremeses. La burla de la sortija y casa de posadas, s.l., s.i., s.a., BNE: T/26352 La burla de la sortija y casa de posadas, s.l., s.i., s.a., BNF: 8- YG PIECE- 378 De 1710, según el catálogo. ii) Manuscritos La burla de la sortija y casa de posadas, BNE: Ms/3704 La burla de la sortija y casa de posadas, 1710, BITB: 46576 La burla de la sortija y casa de posadas, 1710, BITB: 46578 Copia de Entremeses sueltos, según CESXVIII. La burla de la sortija y casa de posadas, BITB: 46558-8 Copia de Cómico festejo, según CESXVIII. La burla de la sortija y casa de posadas, BNE: Ms/14514-23 La referencia de este manuscrito la ofrece CESXVIII, si bien en él encontramos un entremés llamado La aprehensión, que nada tiene que ver con el que nos ocupa. CESXVIII cita por separado El chasco de la sortija y La burla de la sortija y casa de posadas, si bien son la misma obra. Preferimos La burla, por ser el título que se le da en la mayoría de los testimonios, quedando sólo El chasco en Cómico Festejo, donde se asegura que la obra es de 1710. [ LB. CATXVII, CATXVIII y CESXVIII]. 294 LA BURLA DEL FIGONERO i) Edición Entremés de la burla del figonero, en , Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 1-16. Burlas del figonero, compuesto por Farruco de Castro, s.l., s.i., s.a., BNE: T/15325, T/26547 Entremés de la burla del figonero, s.l., s.i., 1750?, BL: 11726.e.1.(6) ii) Manuscrito El chasco del figonero, BNE: Ms/9279 El figonero, BNE: Ms/14599-4 El chasco del figonero, BITB:46558-1 Copia de Cómico Festejo, según CESXVIII. [ LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LA BURLA DEL LABRADOR i) Edición La burla del labrador, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 159-174. La burla del labrador, Valencia, Estevan, 1816, BNE: T/8563, BHM: 211-83 Editado como entremés anónimo. ii) Manuscrito La burla del labrador, BITB: 46558-11 Copia de Cómico Festejo, según CESXVIII. [ LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LA BURLA DEL SOMBRERO i) Edición Entremés de la burla del sombrero, Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 52-67. 295 Entremés de la burla del sombrero, BNE: T/25715 Entremés de la burla del sombrero, BNE: T/21140 Entremés de la burla del sombrero, BNF: 8- YTH- 65086; 8- YTH- 65087 Entremés de la burla del sombrero, Barcelona, Matheo Barceló, s.a., Biblioteca de Montpellier, Libro nº V, 11293; Biblioteca de Cataluña - Fondo Tusquets de Cabirol (Barcelona): TusRes. 263- 12º; Villanueva y Geltrú, Biblioteca-Museo Víctor Balaguer: XVIII-698; Ripoll, Biblioteca Pública Lambert Mata: 963 Entremés de la burla del sombrero, Agustín Laborda y comp., Valencia, s.a., BNE:T/25714 Entremés de la burla del sombrero, en Entremeses de diferentes autores, Sevilla, Pedro Alonso de Padilla, 1722, BNE: T/16284 Recogido dentro del ejemplar facticio cuya portada manuscrita reza Entremeses de diferentes autores, en la imprenta de Pedro Alonso de Padilla, Sevilla, 1722. En otros casos el texto se ofrece como impreso por Francisco de Hermosilla, en Sevilla. Entremés de la burla del sombrero, Quiroga, Madrid, 1793, BNE: T/25712 ; T/25713 La burla del sombrero, en Siete entremeses de Francisco de Castro, ed. de J. A., Barcelona, Talleres de Gráficas Aymamí, 1957 Entremés de la burla del sombrero, en Huerta Calvo, Javier (ed.), Antología del Teatro Breve del siglo XVII, Madrid, Taurus, pp. 333-361 ii) Manuscrito Entremés de la burla del sombrero, BNE: Ms/1499-11 Con variantes, según CESXVIII. Entremés de la burla del sombrero, BITB: 46576 Copia de Colección de entremeses, con notas de Cotarelo, según CESXVIII. Entremés de la burla del sombrero, BNE: Ms/14599-41 De Bartolomé Ibáñez, posible copista o propietario, fechado en Zaragoza, 29 de agosto de 1763 Se representó en Pamplona, por la compañía. de Carlos Vallés, en 1767 y 1768, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] 296 LA BURLA DEL TALEGO i) Edición Entremés de la burla del talego, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 36-45. ii) Manuscrito Entremés de la burla del talego, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LA BURLA DE LOS TÍTERES FINGIDOS i) Edición Entremés de la burla de los títeres fingidos, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, fol. 143-152 La burla de los títeres fingidos, en Buezo, Catalina, 2005,Mojigangas dramáticas, Madrid, Cátedra, 317-328 [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LOS BURLADOS DE CARNESTOLENDAS i) Edición Entremés de los burlados de Carnestolendas, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 107-114. ii) Manuscrito Entremés de los burlados de Carnestolendas, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] 297 LA CASA DE POSADAS i) Edición Entremés de la casa de posadas, , en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 145-158. Entremés de la casa de posadas, s.l., s.i., s.a., BMP:33570 Entremés de la casa de posadas, s.l., s.i., s.a., BNE: T/25902 Entremés de la casa de posadas, s.l., s.i., s.a., RAEB: 41-IX-49(18) Entremés de la casa de posadas, s.l., s.i., s.a., RAEB: 41-IX-45(23) Entremés de la casa de posadas, s.l., s.i., s.a., BP: IX/5013(8) Entremés de la casa de posadas, s.l., s.i., s.a., BNF: 8- YTH- 65111; 8- YTH- 65111; MICROFICHE M- 21907 Entremés de la casa de posadas, Sevilla, M.N. Vásquez, s.a., BNF: 8- YG- 1402 (25) Entremés de la casa de posadas, Sevilla, J. Pedrino, s.a., BNF: 8- YG- 1402 (14) Entremés de la casa de posadas, en Entremeses de diferentes autores, Sevilla, Pedro Alonso de Padilla, 1722, BNE:T/16284(30) Recogido dentro del ejemplar facticio cuya portada manuscrita reza Entremeses de diferentes autores, en la imprenta de Pedro Alonso de Padilla, Sevilla, 1722. En otros casos el texto se ofrece como impreso por Francisco de Hermosilla, en Sevilla. Entremés de la casa de posadas, Madrid, Libr. Quiroga, 1792, BNE: T/21121 ; T/25885; Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Madrid): 029357(14) Impreso como anónimo. ii) Manuscrito Entremés de la casa de posadas, BITB: 46576 Copia tardía de Entremeses sueltos, según CESXVIII. Entremés de la casa de posadas, BNE: Ms/14515(27) iii) Traducción L'hotellerie, en Rouanet, Léo (ed.), Intermédes espagnols du XVIIe. Siécle, Paris, A. Charles, éditeur Imp. Noizette et Cie., 1897, BNE: T/8967 298 CESXVIII lo fecha en 1701, y cita el Catálogo de Salvá, donde aparece como anónimo, además de informarnos de que se representó en Pamplona, por la compañía de Carlos Vallés, en 1767 y 1768. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII, Madroñal, 1995b] LA CASA PUNTUAL i) Edición Entremés de la casa puntual, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 95-106. ii) Manuscrito Entremés de la casa puntual, BITB: 46572 Copia de la Alegría Cómica, según CESXVIII. EL CESTO Y EL SACRISTÁN i) Edición Entremés del cesto y el sacristán, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 47-66. ii) Manuscrito Entremés del cesto y el sacristán, 1708, BITB: 46558-4 Copia de Cómico Festejo, según CESXVIII. CESXVIII lo fecha en 1708, y dice que Fernández Guerra afirma que es un plagio a veces de Quevedo, Los refranes del vielo celoso. En el Cómico Festejo se dice en efecto que es de 1708. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LOS CHIRLOS MIRLOS i) Edición Entremés de los chirlos mirlos, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 79-92. ii) Manuscrito 299 Entremés de los chirlos mirlos, BITB: 46558-6 Copia de Cómico Festejo, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LOS CUATRO TOREADORES i) Edición Entremés de los cuatro toreadores, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 20-26. Entremés de los cuatro toreadores, Córdoba, Colegio de Nuestra Señora de la Asunción, s.a., BNE: T/55359 Entremés de los cuatro toreadores, Córdoba, s.i., 1840?, BL: 11725.aa.3(43) ; 11726.aa.4(69) ii) Manuscritos Entremés de los cuatro toreadores, BNE: Ms/16528 Con letra del XVIII, según CESXVIII. Entremés de los cuatro toreadores, BITB: 46576 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] EL DESTIERRO DEL HOYO i) Edición Entremés del destierro del hoyo, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 33-46. ii) Manuscrito Entremés del destierro del hoyo, BITB: 46558-3 Copia de Cómico festejo, según CESXVIII. Entremés del destierro del hoyo, BITB: Vitr.A.Est.1 Entremés del destierro del hoyo, BNE: Ms/14514-17 300 En cubierta “Entremés del Destierro/ del Ocio [tachado y al margen “Hoyo”] / De Sebastián de Quesada”. En primera página “Entremés / del destierreo / del oio”. Entremés del destierro del hoyo, BRAE: R.M.6913 Ejemplar facticio de obras de Juan de Castro, del que copia Barbieri para el volumen BNE: Ms/14089. Entremés del destierro del hoyo, BNE: Ms/14089-14 Copia de BRAE: R.M.6913 realizada por Barbieri. Con letra de éste la obra aparece titulada como debe, si bien otra mano añade “ocio”, tachando “hoy”, y quedando así El destierro del ocio, además de añadir esa misma mano la autoría de Castro y que aparece impresa en el Festejo cómico, en lugar del Cómico Festejo. Entremés Nuevo del Destierro del / Oyo / Año de 1774 / De Chinita, BHM: 1-186-60A Al final del manuscrito se ofrece una anotación sobre los actores que representaron cada papel “Regidor Campano / Escribano Tadeo / Dotor Soriano /Albañil Callejo / Hombre 1º El nuevo / Hombre 2º Codinas / Preso 1º Baltasar / Preso 2º Quevedo”. Entremés del / Destierro del Hoyo, BHM: 1-186-60B CESXVIII lo fecha en 1710, señalando problemas en el título (“ocio”). Habla también de otro ejemplar idéntico ¿al de BMM? “de Chinita”. En Cómico festejo se dice en efecto que es de 1710. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LOS DIABLILLOS i) Edición Entremés de los diablillos, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 24-30. ii) Manuscrito Entremés de los diablillos, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] 301 EL ENFERMO Y JUNTA DE MÉDICOS i) Edición Entremés del enfermo y junta de médicos, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 79-90. ii) Manuscrito Entremés del enfermo y junta de médicos, BRAE: R.M.6913(32) Ejemplar facticio de obras de Juan de Castro, del que copia Barbieri para el volumen BNE: Ms/14089 Entremés del enfermo y junta de médicos, BNE: Ms/14089 Se trata de la copia que Barbieri realizó del manuscrito MA de la biblioteca de la RAE. Sólo anotamos las diferencias con MA. En la portadilla Barbieri señala que se representó el 6 de octubre de 1709 en Zaragoza, por la compañía de Matarés, para ofrecer en la contraportada dos elencos distintos, siendo el primero “Enfermo, gracioso - Juan de Castro; Estefanía - Sª Águeda; Una mujer 2ª - Sª Rosa; Sacristán - Sr. de la Calle; Barbero - Sr. Manuel de Castro; El doctor Racimo - Sr. Fuentes; El doctor Rabicano - Sr. Guerrero; El doctor Milano - Sr. Nicolás; El doctor Papeta - Sr. Francisco Antonio” y el segundo “Enfermo - Juan de Castro; Estefanía - Sra Manuela Labaña; Una mujer - Sra Borja; Barbero - Sr. Ramón Berdugo; Sacristán - Sr. Alonso de Olmedo; Doctor Rabicano - Sr. Londoño; Doctor Pateta - Sr. Molino; Doctor Chancleta - Sr. Manuel de Castro; El doctor Milano - Sr. Juan de Castro” Entremés del enfermo y junta de médicos, BITB: 46572 (copia Alegría Cómica, s/ CESXVIII) Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. Se representó posiblemente en Pamplona, por la compañía de Carlos Vallés, 1767 y 1768 con título Junta de Médicos, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII, Madroñal, 1995b] EL ESTUDIANTE MARQUÉS i) Edición Entremés del estudiante marqués, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 103-115. ii) Manuscrito 302 Entremés del estudiante marqués, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LA FANTASMA i) Edición Entremés de la fantasma, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 169- 187. Entremés de la fantasma, s.l., s.i., s.a., BNE: T/25723 Entremés de la fantasma, s.l., s.i., s.a., RAEB: 41-IX-45(11) Entremés de la fantasma, Sevilla, Francisco de Hermosilla, s.a., Real Colegiata de Roncesvalles - Biblioteca (Roncesvalles, Navarra): 21-B-2-30 (10) Recogido dentro del ejemplar facticio cuya portada manuscrita reza Entremeses de diferentes autores, en la imprenta de Pedro Alonso de Padilla, Sevilla, 1722. Entremés de la fantasma, en Entremeses de diferentes autores, Sevilla, Pedro Alonso de Padilla, 1722, BNE: T/16284 Podríamos suponer que se trata de la misma edición que el anterior, de Francisco de Hermosilla en Sevilla, ya que los Entremeses de diferentes autores de Pedro Alonso de Padilla, en Sevilla, 1722, no son sino una colección facticia de obras breves, con una portadilla manuscrita donde se nos da la información sobre la recopilación. Otros entremeses (La casa de posadas y La burla del sombrero) aparecen también en la colección de 1722, si bien en ellos, al fin, se da la información sobre la edición de Francisco de Hermosilla, en Sevilla. El problema es que este colofón no aparece en el entremés de La Fantasma, y son varias las diferencias de este testimonio respecto al anterior. Puede tratarse, así, de una segunda edición en la misma imprenta, que añade algunos errores. Entremés de la fantasma, Barcelona, Matheo Barceló, 1779, BNE: T/20014, T/20070, T/25748 ; BMP: 33603 ; Ripoll, Biblioteca Pública Lambert Mata: 979 Entremés de la fantasma, en Siete entremeses de Francisco de Castro, ed. de J. A., Barcelona, Talleres de Gráficas Aymamí, 1957 303 ii) Manuscrito Entremés de la fantasma, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. Entremés de la fantasma, BITB: 47085 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. García de la Huerta, lo ofrece como anónimo. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] EL FIGURÓN i) Edición Entremés del figurón, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 1-14 ii) Manuscrito Entremés del figurón, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] FRANCISCO, ¿QUÉ TIENES? i) Edición Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, , I, fol. 11-19. Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, s.l., s.i., s.a., BNE: T/15298/26 Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, s.l., s.i., s.a., BNE: T/25746 Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, s.l., s.i., s.a., BITB: 46570 Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, s.l., s.i., s.a., BMP: 33439 Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, s.l., s.i., s.a., BNE: T/25750 Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, s.l., s.i., s.a., BNE: T/15095 Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, s.l., s.i., s.a., RAEB: 41-IX-45 304 Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, s.l., s.i., s.a., BP: IX/5012(40) ; MC/444 Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, Colegio Ntra Sra. Asunción, Córdoba, s.a., BNE:T/25747 Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, Barcelona, Pedro Escuder, c.1730, BNF: 8- YTH- 65271; MICROFICHE M- 21920; MICROFICHE M- 21919 Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, Sevilla, Nicolás Vázquez, s.a., Real Colegiata de Roncesvalles - Biblioteca (Roncesvalles, Navarra): 21-B-2-30 (46) Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, Barcelona, Matheo Barceló, 1779, Biblioteca de Cataluña (Barcelona): 15-V-88, 6-V-24/21; Villanueva y Geltrú, Biblioteca-Museo Víctor Balaguer: XVIII- 698; Ripoll, Biblioteca Pública Lambert Mata: 973; Guadalupe, Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, Biblioteca: L. 2960(4); BL: 11725.aa.1(16); 11726.aa.4(34) El catálogo de la BL lo fecha en 1770. Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, Madrid, Libr. Quiroga, 1792, BNE: T/20006, T/25745; Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Madrid): 029357(26) Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, Valladolid, Fernando Santarén, s.a., BNE: U/10764, Logroño, Instituto de Educación Secundaria Práxedes Mateo Sagasta: 860/ZOR/dra(6) Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, en Siete entremeses de Francisco de Castro, ed. de J. A., Barcelona, Talleres de Gráficas Aymamí, 1957 ii) Manuscrito Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, BITB: 46576 Copia de Entremeses sueltos, en Valencia, 1765, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII, Madroñal, 1995b] EL GARAÑÓN i) Edición Entremés del garañón, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, I, fol. 17-32 ii) Manuscrito Entremés del garañón, BNE: Ms/14598-34 Al final Franco. de Castro, pero no es la firma, sino más bien consigna la autoría. 305 Entremés del garañón, BNE: Ms/14516-25 Letra de fines del XVII, de 1795, según CESXVIII. Entremés del garañón, BITB: 46558-2 (copia Cómico Festejo, s/CESXVIII) Copia de Cómico Festejo, según CESXVIII. CESXVIII lo fecha en 1675, según dice por el manuscrito de BNE, pero es imposible, por la edad del autor. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LOS GIGANTONES i) Ediciones Entremés de los gigantones, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 79-87. Entremés de los gigantones, s.l., s.i., s.a., Biblioteca de Montpellier, Libro nº V, 11293 Entremés de los gigantones, Barcelona, Matheo Barceló, s.a. , BNE: T/25765, T/20078, T/20077 ; Villanueva y Geltrú, Biblioteca-Museo Víctor Balaguer: XVIII-698; Ripoll, Biblioteca Pública Lambert Mata: 977; Instituto Nacional de Gestión Sanitaria: 029357(28) Entremés de los gigantones, Málaga, Don Félix de Casas y Martínez, s.a., BNE: T/15298/12, T/15298/29 Los gigantones, Buezo, Catalina, 1993c, “En torno a la presencia de Celestina en el teatro breve de los siglos XVII y XVIII. Edición de Los Gigantones, entremés de Francisco de Castro”, Celestinesca, XVII, 1, 67-85 ii) Manuscrito Entremés de los gigantones, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] EL HECHIZO DE LOS CUEROS i) Edición 306 Entremés del hechizo de los cueros, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 175-195 ii) Manuscritos Entremés del hechizo de los cueros, BHM:Tea 1-186-27 Manuscrito anónimo, con letra fines XVII o primeros XVIII, sin anotaciones más allá de consignar al final “finis coronat opus”. Entremés del hechizo de los cueros, BITB:46558-12 (copia Cómico Festejo, s/CESXVIII) [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] EL INGLÉS HABLADOR iii) Edición Entremés del inglés hablador, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 128-139. iv) Manuscrito Entremés del inglés hablador, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LO QUE SON MUJERES i) Edición Entremés de lo que son mujeres, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, , fol. 123-141. ii) Manuscrito Entremés de lo que son mujeres, BNE: Ms/14518-13 Anónimo, con letra del siglo XVIII, según CESXVIII. Entremés Nuevo de lo que son las mujeres / Año de 1774, BHM: 1-186-26A 307 Ofrecido como anónimo, señalando abajo “Chinita”, lo que nos lleva a pensar que se trata de la copia manuscrita que empleó Chinita para preparar la representación. Es así el otro manuscrito que cita CESXVIII. Entremés Nuevo de lo que son las mujeres / Año de 1774, BHM: 1-186-26B Ofrecido como anónimo. Curioso por aparecer en el primer folio, en el verso, la nota de los materiales necesarios para realizar la representación: “Serón / Varas de arriero / Dos ruecas con estopa / y dos vasos / Un paño para tapar / el serón / Mesa con comida y bebida / matapecados / Alforjas / Velador con candil / Sillas 2”. Entremés Nuevo de lo que son las mujeres / año de 1774, BHM: 1-203-43 Ofrecido como anónimo. Letra más moderna que los dos anteriores, parece la misma que escribe BNE: Ms/14518-13. Entremés de lo que son mujeres, BITB: 46558-9 Copia de Cómico Festejo, según CESXVIII. CESXVIII afirma que se representó en Madrid los días 7 y 8 de junio y el 25 de octubre de 1831, el 7 y 9 de septiembre y el 24 de diciembre de 1833, el 2 y 3 de agosto de 1836, el 17 y 21 de junio de 1838, más el 17 de agosto, el 22 de octubre y el 1 de diciembre 1839. Como comedia en 1844 y desde 1846 a 1849, pero es muy posible que se trate de otra obra, como la homónima de Rojas Zorrilla. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] EL MUNDINOVO i) Edición Entremés del mundinovo, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 93-108. ii) Manuscrito Entremés del mundinovo, BITB: 46558-7 Copia de Cómico Festejo, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] 308 INTRODUCCIÓN Y ENTREMÉS DE LOS NEGROS i) Edición Introducción y entremés de los negros, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 73-83 ii) Manuscrito Introducción y entremés de los negros, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. Según CESXVII, se representó en Pamplona, se representó por la Compañía de Carlos Vallés, en 1767 y 1768, aunque no parece haber sido éste, sino el de Simón Aguado. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LOS NIÑOS DE LA INCLUSA i) Edición Entremés de los niños de la inclusa, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 88-102. ii) Manuscrito Entremés de los niños de la inclusa, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LA NOCHEBUENA i) Edición Entremés de la Nochebuena, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 125-128. Entremés de la Nochebuena, Sevilla, Diego López de Haro, s.a., BNE: T/25918 ii) Manuscrito Entremés de la Nochebuena, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. 309 [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] EL NOVIO MISERABLE i) Edición Entremés del novio miserable, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 1-11. ii) Manuscrito Entremés del novio miserable, BHM: 89-9 Ofrecido como anónimo. Entremés del novio miserable, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] EL ÓRGANO Y EL MÁGICO (PRIMERA Y SEGUNDA PARTE) i) Edición Primera parte del entremés del órgano y el mágico, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 23-34. Segunda parte del entremés del órgano y el mágico, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 35-51. Primera parte del entremés del órgano y el mágico, s.l., s.i., s.a., BMP: 33253 Primera parte del entremés del órgano y el mágico, Barcelona, Mateo Barceló, s.a., Biblioteca de Cataluña, Fondo Tusquets de Cabirol: TusRes. 263-12º; Ripoll, Biblioteca Pública Lambert-Mata: R. 975 Segunda parte del entremés del órgano y el mágico, Barcelona, Mateo Barceló, s.a., BNE: T/25886 (sólo la 2ª parte); Ripoll, Biblioteca Pública Lambert-Mata: R. 975 Primera y segunda parte del entremés del órgano y el mágico, Siete entremeses de Francisco de Castro, ed. de J. A., Barcelona, Talleres de Gráficas Aymamí, 1957 310 ii) Manuscrito El órgano y el mágico, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] PAGAR QUE LE DESCALABREN i) Edición Entremés de pagar que le descalabren, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 65-78 ii) Manuscrito Entremés de pagar que le descalabren, BITB:46558-5 Copia de Cómico Festejo, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LA PASTELERÍA Y BURLA DE LAS CAZUELAS i) Edición Entremés de la pastelería y burla de las cazuelas, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 142-158 ii) Manuscrito Entremés de la pastelería y burla de las cazuelas, 1718, BNM:Ms/14089-8 Copiado por Barbieri de una colección de Juan de Castro, según XXX, si bien no figura en el manuscrito BRAE: R.M.6913, como sucede en otros casos. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] EL PÉSAME DE MEDRANO i) Edición 311 Entremés del pésame de Medrano, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 68-78. Entremés del pésame de Medrano, s.l., s.i., s.a., BNE: T/15095 Entremés del pésame de Medrano, Valencia, Agustín Laborda, s.a., BNE: T/11423; RAEB: 41-IX- 45; BP: IX/5012(9), MC/444; BNF: 8- YTH- 65496 ii) Manuscrito Entremés del pésame de Medrano, BITB: 46576 Entremés del pésame de Medrano, BITB: 76326 Con letra del XVIII, según CESXVIII. Entremés del pésame de Medrano, BNE: Ms/15.516-39 Con letra del XVIII, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] ¿QUIÉN MASCA AHÍ? i) Ediciones Entremés de ¿quién masca ahí?, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 1-10. Entremés de ¿quién masca ahí?,Barcelona, Mateo Barceló, 1779, BNE: T/25711; Ripoll, Biblioteca Pública Lambert-Mata: 969; Biblioteca de Cataluña: 15-V-88; Villanueva y Geltrú, Biblioteca- Museo Víctor Balaguer: XVIII-698 Entremés de ¿quién masca ahí?, Siete entremeses de Francisco de Castro, ed. de J. A., Barcelona, Talleres de Gráficas Aymamí, 1957 ii) Manuscrito Entremés de ¿quién masca ahí?, BNE:Ms/15593 Con autoría, y letra de fines del XVII o principios del XVIII, según CESXVIII. Entremés de ¿quién masca ahí?, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. CESXVIII señala que en ocasiones aparece coo ¿Quién marca ahí? [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] 312 EL RETO i) Edición Entremés del reto, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 140-144. ii) Manuscrito Entremés del reto, BNE: Ms/15687 Con letra de fines del XVII, según CESXVII. Entremés del reto, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] EL VEJETE ENAMORADO i) Edición Entremés del vejete enamorado, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 11-22 Entremés del vejete enamorado, Barcelona, Mateo Barceló, 1779, BNE: T/25981, T/20032; BMP: 33502 ; Ripoll, Biblioteca Pública Lambert Mata: 960; Real Monasterio de Santa María de Guadalupe - Biblioteca (Guadalupe, Cáceres): L. 2960(35) Entremés del vejete enamorado, Valencia, Agustín Laborda, s.a., BNE: T/25973; RAEB: 41-IX- 49(15) Entremés del vejete enamorado, en Arcadia de Entremeses, Madrid, 1723, BITB: 32438bis Entremés del vejete enamorado, en Siete entremeses de Francisco de Castro, ed. de J. A., Barcelona, Talleres de Gráficas Aymamí, 1957 ii) Manuscrito Entremés del Vejete Enamorado / Para fiesta de Corpus de este año de 1701, BNE: Ms/17145 De 1701 y autógrafo, según CESXVIII. Entremés del vejete enamorado, BNE: Ms/15700 Con letra de fines del XVIII, según CESXVIII. La portadilla manuscrita lo atribuye a Juan de Castro, y hace referencia al otro manuscrito conservado en la BNE 313 Entremés del vejete enamorado, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. CESXVIII lo fecha en 1701, porque dice que parece que impreso nada más componerse (¿?).. Añade que se representó en Pamplona, por la compañía de Carlos Vallés, en 1767 y 1768 [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LA VISITA Y PLEITO DE LA LIEBRE i) Ediciones Entremés de la visita y pleito de la liebre, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 29-35. Entremés de la visita y pleito de la liebre, Córdoba, Coleg. Ntra. Sra. Asunción, s.a. , BNE: T/20026,T/25992 ii) Manuscrito Entremés de la visita y pleito de la liebre, BNE: Ms/17049 Con letra del XVIII, según CESXVIII. Entremés de la visita y pleito de la liebre, BNE: Ms/16504 Con letra del XVIII, según CESXVIII. Entremés de la visita y pleito de la liebre, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] B.3) Bailes EL AMOR BUHONERO i) Edición Baile del Amor buhonero, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 56- 68. 314 ii) Manuscrito Baile del Amor buhonero, BITB:46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII lo presentan como entremés. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] EL AMOR SASTRE i) Edición Baile del Amor sastre, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, fol. 160-169 LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII lo presentan como sainete. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] EL DENGUE i) Edición Baile del dengue, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 187-195. CESXVIII lo ofrece como entremés, pero señala que LB y Salvá lo ponen como baile. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LA GALLEGADA i) Manuscrito BAILE / de la Gallegada / nuevo / de Francisco de Castro. / Se estrenó en Mari Hernández la Gallega. / Año de 1704, BNE: Ms/14088-19, fol. 140-144. Añade al final: “Soy de Juan de Castro Salazar, esclavo de la Virgen, y morirá por esta verdad”, refiriéndose a que la copia era propiedad del cristianísimo hermano de Francisco de Castro. [CATXVII. CATXVIII] 315 EL JUEGO DEL MAGÍSTER i) Manuscrito Baile nuevo del / JUEGO DEL MAXISTER / Es entremesado y muy bueno; escrito por / Francisco de Castro: año de 1709, BNE: Ms/14088-31, fol. 224-233. [CATXVII. CATXVIII] B.4) Mojigangas LA ALMONEDA i) Edición Mojiganga de la almoneda, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 68-78. Mojiganga de la almoneda, Barcelona, Matheo Barceló, 1779, Ripoll, Biblioteca Pública Lambert Mata: 978; Villanueva y Geltrú, Biblioteca-Museo Víctor Balaguer: XVIII-698 ii) Manuscrito Mojiganga de la almoneda, BITB:46572 Posible copia de Alegría Cómica, como señala CESXVIII en otros casos. Mojiganga de la almoneda, BNE:Ms/16764 Atribuida a Calderón o Moreto. [LB. CATXVII. CATXVIII] EL ANTOJO DE LA GALLEGA i) Edición El antojo de la gallega, Buezo, Catalina, 1993b, “Apuntes sobre la ritual expulsión del mal en la plaza pública y edición de “El antojo de la gallega”, mojiganga de Francisco de Castro”, en Revista de dialectología y tradiciones populares, 48, 1, 81-102 ii) Manuscritos Mojiganga nueva del Antojo de la Gallega, escrita para el auto del Tesoro Escondido año de 1705. La escribió dicho don Francisco de Castro, BNE: Ms/14804 316 Autógrafo. Puede ser el citado por LB autógrafo en la biblioteca de Osuna, de 1703. En la última página se ofrece el reparto para la representación: “Estudiante - Franco. de Castro; El Golilla - Juan de Castro; La Gallega - Diego Rodríguez; El Alguacil - Gamarra; El Portugués - Sra. Antonia Montiel; Portuguesa - Sra. Isabel de Castro; Italiano Dueña - Antonio Ruiz; El Niño - Vicente Camacho; La Niña - La hija de Gamarra; El Turco - Ignacio de Figueroa (tachado y sobrescrito “Fernando); Criados Danzantes - Fernando, Bartolo, Juan Álvarez y Joseph Vella; Mujer 1ª - Sra Teresa de Robles; Mujer 2ª - Sra. Paula de Olmedo; Mujer 3ª - Sra. Beatriz Rodríguez Mojiganga del Antojo de la Gallega. Escribiola Francisco de Castro para el Auto del Tesoro Escondido que se representó el año de 1705, BNE: Ms/15200 El antojo de la gallega, BITB: 61540 Según Urzáiz, figura en Alegría Cómica, pero no es así. Indica también que en 1705 acompañó a la representación de El tesoro. [LB. CATXVII] EL BARRENDERO i) Edición Mojiganga del barrendero, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 445-58. ii) Manuscrito Mojiganga del barrendero, BITB: 46572 Posible copia de Alegría Cómica, como afirma CESXVIII en otros casos. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LA BURLA DEL PAPEL i) Edición La burla del papel, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 31-44. ii) Manuscrito La burla del papel, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. 317 [LB. CATXVII. CATXVIII] LAS FIGURAS i) Edición Las figuras, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 103-143. ii) Manuscrito Las figuras, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII] IR A VER PARTIR LA VIEJA i) Edición Ir a ver partir la vieja, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 90-103. [LB. CATXVII. CATXVIII.] EL ROPERO ALQUILÓN i) Edición El ropero alquilón, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, fol. 14-23 El ropero alquilón, en Buezo, Catalina, 2005, Mojigangas dramáticas, Madrid, Cátedra, 239-250 ii) Manuscrito El ropero alquilón, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII] LOS TITANES i) Edición Los titanes, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 115-126. 318 ii) Manuscrito Los titanes, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII] B.5) Fines de fiesta DOÑA PARVA MATERIA i) Edición Doña Parva Materia, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 59-73. ii) Manuscrito Doña Parva Materia, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] LA NOVIA BURLADA i) Edición La novia burlada, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 84-94. ii) Manuscrito La novia burlada, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] EL PASEO DEL RÍO i) Edición El paseo del río, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 127-142. ii) Manuscrito 319 El paseo del río, BITB: 46572 Copia de Alegría Cómica, según CESXVIII. [LB. CATXVII. CATXVIII. CESXVIII] IV.1.C.- Poesías i) Edición Castro, Francisco de, Poesías varias que en la soledad de su retraimiento escribió Francisco de Castro, Madrid, Diego Martinez Abad, 1710, BNE: 2/15120(1), R/11693/42, VE/641/118(2), VE/1273/1; Seminario Mayor o Conciliar de San Julián (Cuenca): 208-E-05 (1); Biblioteca Regional de Madrid: A-Caj.26/4; Real Academia de la Historia: 9/3543(65); Real Colegiata de Roncesvalles. Biblioteca (Navarra, Roncesvalles): 13-A-10-20 (39); BL: 8042.bbb.60.(26.); BNF: YG- 1585 321 IV. 2.- Estudios y obras de referencia Aguilar Priego, Rafael, 1955, “Verdadera patria del comediante Roque de Figueroa”, en Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, 72, 115-120 ____, 1962, “Aportaciones documentales a las biografías de autores y comediantes que pasaron por la ciudad de Córdoba en los siglos XVI y XVII”, en Boletín de la Real Academia de Córdoba, 84, 281-313 Agulló y Cobo, Mercedes, 1983, “100 documentos sobre el teatro madrileño (1582-1824)”, en Andrés Peláez Martín, Fernando Delgado Cebrián y Fernanda Andura Varela (coords.), El teatro en Madrid, 1583-1925. Del corral del Príncipe al teatro de arte, Madrid, Ayuntamiento de Madrid-Delegación de Cultura, 84-135 Alín, José María (ed), 1991, Cancionero Tradicional, Madrid, Castalia Alenda y Mira, Jenaro, 1916-1923 “Catálogo de autos sacramentales, historiales y alegóricos”, en Boletín de la Real Academia Española, III (1916), 226-239, 366-391, 576-590, 669-684; IV (1917), 224-241. 350-376, 494-516, 643-663; V (1918), 97-112, 214-222, 365-383, 492-505, 668-678; VI (1919), 441-454, 755-773; VII (1920), 496-512, 663-674; VIII (1921), 94-108, 264-278; IX (1922), 271-284, 387-403, 488-499, 666-682; X (1923), 224- 239 Álvarez Baena, José Antonio, 1973, Hijos de Madrid ilustres en santidad, dignidades, armas, ciencias y artes, Madrid, Atlas, (facs. Madrid, Benito Cano, 1789). 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Con todo, respetando la voluntad del autor, que bien pudo retocar alguna de sus composiciones expresamente para esta edición, es ése el testimonio que seguimos por defecto, corrigiendo tan sólo en los casos de errores de copia muy evidentes. Diferente es la transmisión de las obras que nos han llegado manuscritas o recogidas en la colección titulada Cómico festejo, de 1742, pues la mayor parte de ellas proviene de papeles de compañías y actores, con los muchos y variados errores propios de tales documentos. Así, la reconstrucción del original resulta más complicada en tales casos. Ofrecemos aquí la práctica totalidad de las obras que habitualmente se asocian a nuestro autor, si bien algunas de ellas no han sido consideradas para formar parte de esta edición, como La saca, pieza que realmente es obra de Antonio de Zamora, pero cuya copia es de mano de Francico de Castro, Los médicos del agua, realmente escrita por José Julián de Castro, y los anónimos Los barberos de la puerta del sol, El castigo de un celoso y Las brujas. Clasificamos las piezas según se denominen entremeses, bailes, mojigangas o fines de fiesta, y las ofrecemos en orden alfabético, dentro de su categoría, ya que la mayor parte sólo puede fecharse en relación al año de edición de Alegría Cómica, 1702. Se actualiza la ortografía y puntuación de las obras salvo en los casos en que su pronunciación debiera diferenciarse de la actual por diversos motivos, como los ejemplos de consonantes trabadas (promto), ofrecen los usos particulares de habla de un personaje extranjero o con peculiaridades regionales, que forman parte de un registro evidentemente rústico o son lengua extranjera (doze, déxenme, sebolla, toti quanti), del mismo modo que respetamos la acentuación de las palabras que la hayan cambiado por exigencia de la rima y el metro. Se ofrecen notas explicativas al pie sobre cuestiones culturales, y sigue a la edición un glosario para todos aquellos términos marcados con *. 347 V.2.- Introducción Introducción para la comedia que se hizo a los años del excelentísimo señor Conde de Salvatierra, ejecutada por sus caballeros pajes, y escrita por uno de sus criados, Francisco de Castro 349 INTRODUCCIÓN PARA LA COMEDIA QUE SE HIZO PARA LA COMEDIA A LOS AÑOS DEL EXCELENTÍSIMO SEÑOR CONDE DE SALVATIERRA Aunque no la menciona Cotarelo en su Colección, encontramos esta Introducción en el tomo segundo de la Alegría Cómica de nuestro autor (fol. 144-159). Como se nos informa en su propio texto, se representó junto a la comedia de Calderón Lances de Amor y Fortuna. Se trata no sólo de una introducción, como se ha venido recogiendo, sino de tres piezas que acompañarían a la representación de la comedia, al sarao y torneo realizados en la fiesta y al fin de fiesta con matachines. La primera de ellas presenta a los criados del Conde de Salvatierra, que debió ser protector de Castro, pues a él dedica el segundo tomo de su Alegría Cómica, tratando de convencer a don Domingo de que participe en la representación, cuando la voz de la Fortuna les informa de lo que deben hacer. La segunda y terceras partes son de acompañamiento a dos danzas, y mientras la primera servía como loa de la comedia éstas debieron intercalarse entre sus jornadas. 351 INTRODUCCIÓN / PARA LA COMEDIA / QUE SE HIZO A LOS AÑOS / DEL EXCELENTÍSIMO SEÑOR / CONDE DE SALVATIERRA, / EJECUTADA POR SUS CABALLEROS / PAJES, Y ESCRITA POR UNO DE SUS CRIADOS, / FRANCISCO DE CASTRO Personas Don Domingo Zevallos Don Manuel de Buzeta Don Francisco de Lara Don Vicente Escudero Don Diego Vicioso Música Salen DON MANUEL y DON DOMINGO. DON MANUEL ¿Donde te vas, don Domingo, en día que cumple años el Conde mi señor? DON DOMINGO Cumpla, don Manuel, muchos mi amo con salud, en compañía 5 de aquel bellisimo astro, que, iluminando las almas con sus benévolos rayos, abrasa los corazones de sus humildes criados, 10 que yo me voy donde no me vea nadie. DON MANUEL Pues ¿cuando nuestros afectos rendidos en plausibles holocaustos*, víctimas de su grandeza, 15 humildes sacrificamos 352 en loor de tan glorioso natalicio, cuando andamos discurriendo qué festejo, qué asamblea, qué sarao, 20 qué bailete, qué comedia, y, en fin, qué otra fiesta hagamos para celebrar los días del mecenas soberano de nuestra humildad, te vas? 25 No haces bien, no, aquesto es llano, porque hacerse reparable en tan manifiesto caso es dar a la emulación motivo quizás. DON DOMINGO Aspacio, 30 señor don Manuel, que eso es ya (según el adagio) harina de otro costal. Nadie, vive Dios, osado se propasará a pensar 35 de mí cosa indigna, cuando saben todos que yo soy del Conde un humilde esclavo, y si me voy, es por ver que no soy para saraos, 40 asambleas, ni comedias. mándenme aplaudir sus años, en que ande yo con la dueña* por la comida a porrazos que de la opípara* mesa 45 sobra, y ella me dé araños* (porque es una sierte viva con medias y con zapatos) 353 y verán si lo hago bien, para lo demás no valgo, 50 y así ustedes me perdonen. DON MANUEL Pues, ¿habrá más que dejarlo? DON DOMINGO Dejarlo. Dentro DON VICENTE que haze la FORTUNA. Canta una VOZ No lo dejéis. DON MANUEL ¿Quién acorde contradice lo que hablamos? Canta la FORTUNA "No hagáis caso de un loco, 55 dejadle todos, que si dél hacéis caso, seréis más locos. Emprended la comedia, aunque él lo impugna; 60 madre de los osados es la Fortuna. En el plaustro* dichoso de dos deidades, se mantiene al obsequio, 65 no el disparate. Una de las grandezas de los discretos, es huir los errores de aquél que es necio. 70 Ya conocéis bien todos a don Domingo, y sabéis que de corto, 354 se pasa a omiso*. La beldad soberana 75 que os instimula predomina en los astros y en la Fortuna. Siempre habita en lo noble de su agasajo, 80 a espaldas de lo afable, lo soberano. Se compiten lo hermoso con lo discreto, pero ambos atributos 85 se dan por buenos. Emprender, como digo, vuestra Comedia, viva, viva el obsequio, y ande la fiesta”. 90 DON DOMINGO ¿Quién en belipendio mío promulga tal desacato? DON MANUEL ¿Quién me alienta a que prosiga el festejo que he ideado? Sale DON DIEGO y DON FRANCISCO DE LARA, cada uno por su puerta. DON DOMINGO ¿No me responde? DON MANUEL Enmudece. 95 DON DIEGO Don Manuel, ¿qué haces? DON MANUEL Dudando. 355 DON DIEGO ¿En qué piensas, don Domingo? DON DOMINGO ¿Qué sé yo? En un desagravio. DON MANUEL En quién habrá sido estoy quien con su dulzura ha dado 100 más vigor a mis impulsos. DON DOMINGO Si eres hombre, si eres diablo, tigre, lobo, jabalí... Mirando adentro y andando por el tablado, empuñando la espada. DON DIEGO Loco se ha vuelto. [DON] DOMINGO ... o lagarto,... DON DIEGO Sosiégate. DON DOMINGO ... sapo o rana, 105 y, en fin, por decirlo claro, dueña, que es más ponzoñoso animal, más fiero y bravo; sal aquí, que yo te haré con mi furia mil pedazos. 110 DON DIEGO ¿Qué es esto, don Manuel? DON MANUEL Es que como confederamos entre todos un festejo, en celebridad del sacto 356 natalicio de Joseph 115 glorioso, de nuestro amo, que añadiendo a su grandeza el blasón de lo[s] Velasco, (por dar con sus esplendores más lustre a lo soberano) 120 llegué a hablar a don Domingo, y él con su genio al aplauso se opuso, diciendo que él no entiende de saraos, de comedias, ni asambleas, 125 y estando los dos hablando en esto una dulce voz con cadencias y trinados, dulce embeleso del aire y de las almas encanto, 130 hechizo de las potencias, de los corazones pasmo, me persuadió que no deje el obsequio, ni haga caso de don Domingo. Él entonces, 135 colérico y indignado, se enfureció de manera que no basta a sosegarlo vuestra persuasión. DON DOMINGO Señores, yo me conozco. ¿Hay tal chasco? 140 La voz quisiera saber de quién es. Mirando a un lado y otro. DON DIEGO Ya estás cansado, 357 sea de quien fuere tú, don Domingo, has de ayudarnos a una comedia, que aunque 145 lo inútil reconozcamos de nuestras habilidades, no obstante, sacrificando el sonrojo por los hierros, alcanzará (no lo extraño) 150 nuestra humildad el perdón de los soberanos astros de tan sublime congreso. DON DOMINGO ¿Quién duda de lo realzado de tanta soberanía, 155 perdón, silencio y aplauso? DON MANUEL Lo propio yo le decía. DON DOMINGO Hará bien, ya los reparos de nuestra desconfianza abandono, pero hallo 160 otro inescusable. TODOS ¿Cuál? DON DOMINGO Que qué comedia o sarao hemos de hacer, pues será gran friolera* el hallarnos como niños de la escuela 165 sin antes premeditarlo, y así mírenlo primero. DON MANUEL Dice bien. 358 DON DIEGO Este reparo es evidente. DON MANUEL Pues hoy, ¿cómo es posible pensarlo, 170 siendo el día doce, y siendo de agosto en que cumple años el Conde mi señor? DON DOMINGO ¿Veis si temía bien? TODOS Es llano. Suenan dentro instrumentos, y dice la que cantó antes, que es la FORTUNA. Canta VOZ "Oíd, atended, 175 escuchad los acentos, que un clarín formó de mi aliento, para intimaros a todos el inviolable precepto. 180 La Fortuna soy, aquella inconstancia de los astros, pues suelo dar al humilde lo que usurpo al soberano. Soy aquélla cuya rueda 185 muevo con tal sobresalto que hago infeliz al dichoso, y al infeliz, feliz hago. Soy aquélla que en el orbe todas las glorias reparto, 190 y a veces suelo olvidarme 359 del noble y no del villano. Soy aquélla que a lo hermoso me opongo, pues se ve claro que de la hermosura siempre 195 es seña lo desgraciado. Soy aquélla cuyo ceño del valor siempre contrario, abatiendo la osadía, a la cobardía ensalzo. 200 También soy aquélla que al atrevido le amparo y le instimulo a que logre el objeto a que ha anhelado. Y en fin, por lo introducida 205 en Palacio, ya me hallo siendo entre el grande y el chico sabandija de Palacio*. Y porque conozcan todos que es este argumento claro, 210 hoy en un cómico asunto virisímil han de hallarlo. 'Lances de amor y fortuna' se represente, en que hallo de todo lo referido 215 manifiesto el desengaño. Estribillo Vean de la fortuna las inconstancias, entre Amor y entre ella representadas". 220 DON MANUEL Pues que la fortuna alienta y nos conmueve que se haga, 'Lances de amor y fortuna' sea la comedia. 360 TODOS Vaya. DON DIEGO Don Manuel, porque con ella 225 de nuestra parte, ya nada hay que temer, y digamos rendidos en alabanza de nuestro amo, que viva feliz por edades largas. 230 TODOS ¡Viva, viva! DON MANUEL Y su consorte, que, girasol de sus llamas, ama vehemente sus luces, sus reflejos idolatra, y en unión feliz, y amante, 235 nos dé un infante a quien hagan nuestras almas holocaustos de su grandeza en las aras. DON DOMINGO Y pues ya la mejoría de la aurora soberana, 240 madre del Sol, y ama nuestra, emporio de luces tantas, Clicie* también de estos rayos, el júbilo nos declara de mi amo, pues ha vuelto 245 de Mondéjar*, ¡quién lo extraña! (yendo allá de Viernes Santo con una cara de Pascua); sirva también este obsequio de celebrar dicha tanta. 250 361 DON DIEGO Y también de la eminente, la suprema, la elevada, la generosa, la insigne, la invicta, que señas tantas ¿de quién pueden ser si no 255 de doña Francisca?, alma de lo discreto, dechado de perfecciones tan raras que lo Fernández en ella y lo Córdova se ensalzan. 260 Celebremos hoy las glorias de aquesta animosa Palas, de aquesta célebre Venus, de aquesta Ceres sagrada, que, señora de la tierra, 265 patrocina lo que manda en sus humildes vasallos, de ésta que impera en las altas soberanías, pues no hay ninguna que a sus plantas 270 (como superior a todas) no rinda, postre y avata despojo de su coturno*, siendo de su huella estampa, diciendo al compás 275 de la fortuna, pues se muestra grata, que vivan, que triunfen por edades largas. 280 363 INTRODUCCIÓN PARA EL SARAO, Y TORNEO A LOS AÑOS DEL EXCELENTÍSIMO SEÑOR MI SEÑOR EL CONDE DE SALVATIERRA. CANTA DESDE ADENTRO, Y DESPUÉS SALEN LOS CUATRO DE GALA AL SON DE CAJA Y PÍFANO, CON VARAS DE TORNEO, Y EJECUTANDO TOMAN HACHAS, Y HACEN UN VISTOSO SARAO, Y ACABAN BAILANDO. [VOZ DENTRO] Estribillo "Ah de la fértil Europa, ah del África abundante, ah de la América hermosa, ah del Asia generosa, donde es cada rosa 285 bruñido azabache. Venid del mundo alegres las cuatro partes, a celebrar sin engaños los ínclitos años 290 del Adonis más fuerte, del más galán Marte, y en cultos obsequiosos, con plausibles disfraces, aplaudid, aclamad, 295 en bélico certamen, en el plaustro dichoso de tantas deidades al Adonis más fuerte al más galán Marte. 300 Suene el pífano* sonoro, retumbre oprimido el parche, y en confusa melodía, háganle salva trompetas, y clarines, 305 pífanos y cajas. Coplas Y porque sepáis quién es quien os convoca a esta estancia, mirad, que es Matilde, 364 consorte de Adonis, deidad soberana. 310 Aquélla que con sus ojos forma tan benigna llama que el alma ilumina, alumbra los pechos y no los abrasa. Es la divina Amaltea, 315 reina de puras fragancias, pues tiernos favonios* el clavel partido de su boca exala. Es la hermana del amor, gracia mejor de sus gracias, 320 pues vemos en ella donaire, elocuencia, hermosura y gracia. Y en fin, es de las beldades perfección tan sublimada, que las que hay en todas 325 solamente unidas en ella se hallan. Esta mariposa amante, este tornasol que el nácar hidrópica* bebe de Febo brillante, que fina idolatra, 330 hoy procura con aplausos festejar la edad temprana del tierno Cupido, del fuerte mecenas que a todos ampara. Y así venid, no tardéis, 335 y con obediencia grata, rendid oblaciones*, postrad sacrificios de amor en las aras. Y pues que aquí la obediencia premia la Venus gallarda 340 con benevolencias, con honras copiosas lograd dicha tanta. Y al más fuerte Adonis 365 que impera en las almas, háganle salva 345 trompetas y clarines, pífanos y cajas". 367 TERCERA INTRODUCCIÓN PARA EL FIN DE FIESTA DE LOS MATACHINES EN CELEBRIDAD DE LOS AÑOS DEL EXCELENTÍSIMO SEÑOR, MI SEÑOR CONDE DE SALVATIERRA. QUE DESPUÉS DE CANTAR SALEN Y HACEN CUATRO MATACHINES* DIFERENTES MUECAS, Y SE DA FIN A LA FIESTA. [VOZ DENTRO] "Númenes diabólicos, genios zurumbáticos 1 , las festivas cláusulas 350 oíd de mi cántico 2 . Venid y con júbilos de risibles párrafos unos años mínimos festejad del Máximo. 355 Llegad y con célebres muecas a lo jácaro, aunque echéis los hígados, bailad hoy con ánimo. Seguid la metáfora, 360 brincad como zánganos, y a pesar de médicos no estaréis perláticos. Ea, venid tísicos, duendecillos lánguidos, 365 y una cena insípida os daré de espárragos. Despreciad las fúnebres tinieblas, y cándidos romperéis los límites 370 donde habitáis pálidos. Danzad, pues sois cómicos no como los párbulos que sin ser muy líricos 1 El término “zurumbáticos” es, según Buezo “término creado presumiblemente a partir de zurrumbera (“bramadera”, “juguete”), por lo que significaría “ruidosos, alborotadores” [Buezo, 1993c]. 2 Estribillo que a modo de conjuro presenta Francisco de Castro también en Los gigantones y El antojo de la gallega.. 368 saltan como sátiros. 375 si fuereis acrósticos os daré de un cántaro el agua muy líquida; pero si no, un rábano. Cuando vaya a México 380 y pase al Artático, os trairé de pórfido dos cargas de pámpanos. No os pretendo místicos, ni ceremoniáticos, 385 sonad como pífanos por vida de Tártaro. Principio a lo célebre se dé, y luego vámonos mis señores pícaros 390 por los Montes Áridos". 369 V.3.- Entremeses La boda y los violines La burla de la sortija La burla del figonero La burla del labrador La burla del sombrero La burla del talego La burla de los títeres fingidos Los burlados de Carnestolendas La casa de posadas La casa puntual El cesto y el sacristán Los chirlos mirlos Los cuatro toreadores El destierro del hoyo Los diablillos El enfermo y junta de médicos El estudiante marqués La fantasma El figurón Francisco, ¿qué tienes? El garañón Los gigantones El hechizo de los cueros El inglés hablador Lo que son mujeres El mundinovo Los negros Los niños de la inclusa La nochebuena El novio miserable 370 El órgano y el mágico (primera parte) El órgano y el mágico (segunda parte) Pagar que le descalabren La pastelería y burla de las cazuelas El pésame de Medrano ¿Quién masca ahí? El reto El vejete enamorado La visita y pleito de la liebre 371 LA BODA Y LOS VIOLINES Este entremés, conservado en la primera parte de la Alegría Cómica (fol. 46-55), lo resume Cotarelo diciéndonos que su acción consiste en que, para burlar a un viejo y quitarle la novia, que no le quería, se disfraza el galán, con dos de sus amigos, de músicos italianos, y suponiendo al final hacer “unos bailetos” que el pretendiente dice haber traído de Italia, se van con la muchacha bailando, mientras el viejo queda en el tablado esperando, en la creencia de que tal fuga es parte del bailete. Tiene alguna remota semejanza con Las cortesías” [Colección, p. cxviii]. CESXVIII nos indica que fue representado en Pamplona, por la compañía de Carlos Vallés, en 1767 y 1768, y por la compañía de Blas Tormos en 1770. Como vemos en el resumen que hace Cotarelo, se trata de una obra cuyo principal interés son los italianos fingidos que posibilitan una fuga a través de sus danzas, además de la presentación del tipo del Vejete galán, seguramente desempeñado en escena por el propio Castro. . 373 ENTREMÉS DE LA BODA Y LOS VIOLINES Personas Don Chorizo Garabato Hombre 3º Músicos Vejete Isabela Unas Vecinas Y Criados Sale CHORIZO con GARABATO 3 , y el otro como desesperado. CHORIZO Hoy os debo la vida, si eso es cierto, pero ¡ay, amigos, que me caigo muerto! Que pienso que el vejete ha de logralla, porque su padre dijo ha de matalla, si con él no se casa. ¡Ay, Isabela, 5 más dulce que la azúcar y canela! Ella me quiere, mas que no a un bodigo*, uno que es de zoquetes* muy amigo. GARABATO Cese ya, por san Pablo, la quimera, pues vos propio veréis de la manera 10 que se logra la burla a tu cuidado. CHORIZO ¡Ay amigos, que estoy enamorado! ¡Piedad, cielos, piedad, ay, que me abraso! ¿No haya quien me traiga agua? 3 Don Chorizo y Garabato son dos nombres parlantes que ofrece Castro para dibujar mejor el carácter grotesco de sus máscaras. Uno por el "pedazo corto de tripa relleno de carne picada" (Autoridades), que alude a la comida, si bien cabe señalar que "chorizos" fueron llamados en su día los espectadores afines al madrileño Teatro de la Cruz; y otro por el garabato, "instrumento de hierro, cuya punta vuelve hacia arriba en semicírculo. Sirve para colgar y sostener algunas cosas, o para asirlas o agarrarlas. [...] Cierto aire, garbo, brío y gentileza, que suelen tener las mujeres, que aunque no sean hermosas les sirve de atractivo. [...] Letras o enscritos mal formados. [...] Acciones descompasadas con dedos y manos" (Autoridades), de lo que se deduce el vínculo, fiambre y gancho donde colgarlo, además de la referencia al donaire y la torpeza. 374 HOMBRE 3º ¡Extraño caso! Don Chorizo, callad. CHORIZO ¡Que no hallo un medio! 15 GARABATO ¿No os he dicho que ya topé el remedio y que avisados tengo a los vecinos? ¿Por qué hacéis, don Chorizo, desatinos? CHORIZO Porque soy desgraciado. HOMBRE 3º Desgraciado sea el Diablo. ¿Hay tal enfado? 20 GARABATO Mirad, ya yo he dispuesto que esta noche al tiempo de la boda venga un coche y que vamos los tres bien disfrazados con aparato grande de criados, como que a ver la boda hemos venido, 25 que a Isabel ya en esto la [he] instruido, y queda muy contenta y muy pagada, porque toda la gente está avisada de lo que han de hacer luego. CHORIZO ¿Qué me dices, amigo caro? GARABATO Pese a mis narices. 30 CHORIZO Vamos a disfrazarnos, que es gran medio. Hoy lograre a Isabela sin remedio. ¿Conoce a alguno el viejo? GARABATO No me ha visto. 375 HOMBRE 3º Ni a mí tampoco. CHORIZO No, por Jesucristo, que ha de haber esta noche lindo rato. 35 Vamos a disfrazarnos, Garabato, y digamos los tres con voz festiva que viva mi Isabela. LOS 3 ¡Viva, viva! Vanse. Salen el VEJETE y ISABELA con trajes ridículos, y VECINAS del propio género al son de la música. Cantan [TODOS] “En hora dichosa venga el enero a unir su abril 40 en los brazos de Isabela, graciosa, bella y gentil. Ven Himeneo, ven a venir las flores entre nieve, la tierra entre carmín”. 45 VEJETE ¡Oh, qué bien en mis oídos estas alabanzas suenan, pues las quiero como mías y las juzgo como ajenas! Ya Isabela, adorado dueño mío, 50 idolatrado bien de mi albedrío, se llegó el plazo fuerte donde temo que un gusto me dé muerte. Llega, pues, a mis brazos, donde verán unidos en dos lazos 55 lo que tanto he querido: un amante con nombre de marido. 376 Cese el llanto, mi bien, ven mi deseo, donde te llaman glorias de Himeneo. ISABELA [Aparte] Chorizo, mucho tardas en librarme, 60 pues muerte me he de dar, y no casarme, ¡Que con esta vejez mi padre quiera que casada estuviera! Antes permita Dios que un rayo fuerte venga y me dé la muerte. 65 VEJETE [Aparte] ¡Qué vergonzosa que es la corderilla! Como gente hay aquí, la palomilla avergonzada está. ¡Es muy honesta! Pocas mujeres hay hoy como aquesta. Cada vez que la veo 70 se mete capuchino mi deseo, y al verla tan perfeta mi esperanza se mete anacoreta. VECINA 1ª [Aparte] El vejete se hace una manteca*. VECINA 2ª [Aparte] Qué importa, amiga, si la viña es seca 4 75 y no puede dar fruto. VEJETE ¡Sillas! ¡Hola! ISABELA [Aparte] Fortuna, dadme amparo esta vez sola. Sentaos, esposo amado. [Aparte] Quién te viera, vejete, derrengado*. VEJETE Dichoso aquél que mereció que hablaras; 80 de que me adoras son las señas claras. 4 Clara alusión sexual a la impotencia del Vejete, que es uno de sus rasgos definitorios como personaje. Sobre éste, véase en el estudio el apartado dedicado a los personajes. 377 Prosiga tono y letra todo a un tiempo. Canta “En hora dichosa, etc”. [VOZ] Dentro Fordiqui, fora digi. VEJETE ¿Qué es aquesto? Sale 1 CRIADO Mi señor don Baymundi de Anfiniesto, 85 sabiendo que se casa vuesiería, viene con le profunde cortesía que requiere tal bode, el dos hermanes, a honrares, y no vienen muy en vanes, pues que vienen los tres a lo que saben 90 porque después su ingenio les alaben. VEJETE Yo les estimo mucho la visita, pues que de honrarme sólo solicita ese señor y esos otros dos hermanos. CRIADO [Aparte] Vejete, tus intentos erran vanos. 95 Voy a decir que entren. Vase. VEJETE Norabuena, fuerza será tenerles grande cena. Prevengan luego al punto chiquilaten 5 . VECINA 1ª [Aparte] No dejaré de reírme, aunque me maten de pensar en los tales picarones. 100 VECINA 2ª [Aparte] Qué no sabrán fingirlo los bribones. 5 Este “chiquilaten”, como variante de chocolate, será uno de los productos de alimentación más habituales en la obra de Castro ante la llegada de invitados, y viene a constituir una reducción al máximo del banquete de Carnaval, como motivo literario. 378 [VOZ] Dentro Fordiqui, fora digi, apártate un chiquerte, fora migi. CRIADO Ya van entrando con su usiría sus hermanes, que vienen a porfía 105 de galas y libreas. Salen los TRES de franceses con violines ridículos. VEJETE Extranjeros me parecen aquestos caballeros, señor, muy bien venido sea usería donde está un marido aguardando la mano de Isabela. 110 CHORIZO Por certu, que la novia está muy bela. HOMBRE 3º Es por estreme rare su hermosure. GARABATO No vi jamés tan bele criature. ISABELA A los pies de usiría. Una criada estima, mi señor, verse honrada 115 de tan nobles ilustres caballeros. VEJETE La cortesía viene de extranjeros. GARABATO ¿Estais en todo? VECINA 1ª Sí. VEJETE De sentar traten, nos sacarán al punto el chiquilaten. 379 CHORIZO Por mi vida, señor, que no le gasten, 120 los complementos con nosotros basten. GARABATO El chicolate certu es escusade, saquen un poco vini, el pan tostade. VEJETE No quiero porfiar, que es desatino. CHORIZO El mejor chiquilate, es el bon vino 6 . 125 VEJETE Señor, en tal grandeza ¡qué bien parece cierto la llaneza! CHORIZO Con ella me he criade y el gastar cumplemente es escusade. ISABELA [Aparte] Chorizo de mi vida, ¿quién pudiera 130 contigo hablar aquí lo que quisiera? Una seña me ha hecho, ya he entendido. CHORIZO [Aparte] El vejete me ha visto, soy perdido. VEJETE Mucho mira usería hacia Isabela. CHORIZO Es por mi vidu belo damasela, 135 el pezqüez* y los ojes bela cosa, parecen a la Puente de Tortosa. GARABATO El pezqüez y los ojes cosa mucha. HOMBRE 3º La nariz está en forma de una trucha. 6 Resulta curiosa la oposición entre el chocolate del Vejete y el buen vino que demanda chorizo, que conforma una diferenciación en los planteamientos de cómo ha de ser celebrada la fiesta: con bebidas exquisitas o bebidas populares. Que el Vejete vaya a ser el burlado en esta obra deja clara cuál de las dos visiones vence. 380 VEJETE Pues que no toma lo que acá en Castilla, 140 ¿quiere usía le saque una costilla? CHORIZO No, señor, que me hará notable falta. VEJETE No lo digo por eso. CHORIZO [Aparte] Vejez alta. VEJETE ¿No cantará usería alguna cosa? CHORIZO No supe, mi señor, nunca tal cosa, 145 qui a mi me tocan siemple mis florines. VEJETE Por algo traen usías los violines. ISABELA Que cantéis, mi señor, mi fe os merezca. CHORIZO Con tal mandate, fuerza es que obedezca. Cantemos aquel duo, mis hermanes, 150 que los tres aprendimes en Milanes. LOS DOS Norabuena, cantemos. Al son de los violines. Cantan “En Milanés, en Milanés, alli juntico a Milanés, encontreme un Milanés 155 que veniú de Milanés, y tan taran tararane, que el que bebiere vinu o ha de minchar nulu pane”. 381 VEJETE [Aparte] Muy bien, cierto, 160 pueden dejar las voces a uno muerto. ISABELA Canción muy peregrina, ¿es la tonada canto, piedra o china? CHORIZO Señor, esto es un vicio que a cualquier gran señor saca de juicio. 165 Ea, pues, este día es de alegría, cese ya, mi señor, la cortesía, y vamos aquí haciendo unos bailetos, que de Italia he traído muy perfetos. Que puesto que usería aquí me honrade 170 es muy justo que usía quede pagade haciendo yo en persona este festejo que muy justo pagar... HOMBRE 3º [Aparte] ¡Cuál está el viejo! CHORIZO ... las honras y mercedes. ISABELA Tenga usía; de mi esposo verá la melodía 175 con que dice unos versos, que yo quiero, supuesto que hoy a honrarme sois primero, que haga su habilidad, y luego puede comenzar el baileto. CHORIZO Bien sucede. VEJETE A una afrenta me pones. TODOS Vaya, diga, 180 382 pues lo manda su esposa. VEJETE Eso me obliga, que cierto que no sé cosa que valga y es preciso que aquí a vergüenza salga delante de tan nobles caballeros. CHORIZO Siempre en honrarnos somos los primeros. 185 ISABELA Vaya, esposo. VEJETE ¡Jesús, qué dulce nombre! El amor que me tienes es bien que asombre. Vaya, pues, y diré con voz canora, pues manda en mí la prenda que me adora, las quejas de a Diana dio una diosa, 190 que del dios Momo andaba algo quejosa 7 . Y direlas muy bien, porque mirando la prenda estoy que estoy idolatrando. TODOS Prosiga pues. VEJETE ¡Oh, soberana Diosa! Así a tu Indimión goces segura, 195 sin que vivas celosa, ni desprecie por otra tu hermosura que te duela este llanto, pues sabes que es amar y amaste tanto. Fuese mi dueño ingrato, 200 a no sé qué concierto de su gusto. ¡Ay, Dios, y qué maltrato! 7 Estas alusiones mitológicas, que encontraremos en otras ocasiones a lo largo del texto, son empleadas por Castro, a modo de lo que se ha venido en llamar “erudición barata”, como mecanismo para permitir la retahíla de conceptos de aspecto aparentemente culto. 383 ¡Castigue amor un caso tan injusto! Y tú, Diana bella, mira este llanto, escucha mi querella, 205 darete el blanco toro de quien Europa enamorada goza, de Midas el tesoro, y de Febo, tu hermano, la carroza, el vellocino hermoso, 210 que de Jasón fue premio venturoso, y por bella y lozana juzgaré que merece la manzana. CHORIZO ¡Vítor mil veces, vítor! OTRO ¡Qué bien dicho! VEJETE Estos versos, señor, son de capricho, 215 dé principio al sarao usería. CHORIZO Con vuestra esposa yo la cortesía aguardaré, señor. VEJETE De buena gana. CHORIZO Comiéncese la canción a la italiana. Sácala a bailar con sus EXTRANJEROS, y todos harán lo proprio, haciendo un baile con grandes figuradas, y se entrarán, dejando al VEJETE en el tablado, que quedará sentado en una silla. Y luego hará él lo propio, y en el sarao dirá CHORIZO estos versos a la ISABELA, y se acabará el entremés con bulla* y risa. CHORIZO ¡Mi bien! 384 ISABELA ¡Dueño querido! 220 CHORIZO Seguirásme, mi sol. ISABELA Ya te he entendido. 385 LA BURLA DE LA SORTIJA Conservado este entremés en el Cómico Festejo (fol. 109-122), que lo fecha en 1710, y denominado en ocasiones El chasco de la sortija, señala Cotarelo cómo su argumento “es la tercera de las burlas que se hacen en Los tres maridos burlados, de Tirso de Molina” [Colección, p. cxx]. Se trata, además de por la recuperación de un tema conocido, de una de las mejores piezas de Castro, donde más desarrollada está la burla y más puede lucir el personaje del Vejete. Los tópicos de la enfermedad fingida con que la Mujer consigue la salida del marido, el debate de injurias entre Licenciado y Barbero con que se da comienzo a la pieza, además de la peculiaridad de que la burla al marido no se desarrolla con una intención erótica sino económica, conseguir una sortija, y que en ella participa todo el vecindario, no sólo la protagonista ayudada por una segunda y su amante, convierten este entremés, si bien es una imitación del argumento de Tirso, en una de las mejores recreaciones que desarrolla nuestro autor. . 386 ENTREMÉS DE LA BURLA DE LA SORTIJA (1710) Personas Un Barbero Un Licenciado Un Soldado Un Vizconde Un Vejete Tres Hombres Cristina Dos Mujeres Salen riñendo 8 el BARBERO y el LICENCIADO con unas narices muy grandes. BARBERO La casa desocupe el muy vinagre, cara de almazarrón*, fondo en usagre*. LICENCIADO Salga fuera el nariz de indiano caco, nariz, esponja y goma* de tabaco. BARBERO Por ti dijo Quevedo el celebrado 5 “érase un hombre a una nariz pegado” 9 . LICENCIADO Por tus narices dijo muy perito que en la cara de Anás 10 fueran delito. BARBERO Pues cómo que las tengo grandes dices siendo tú el protocolo* de narices. 10 8 Comienza el entremés recurriendo al tópico del enfrentamiento entre dos personajes, que en sí mismo supone una retahíla de insultos. Sobre esta cuestión, véase en el estudio el apartado dedicado a los temas y motivos literarios. 9 La referencia a Quevedo no resulta gratuita, ya que sabemos, como se explica en el estudio, que es uno de los dos autores a los que Castro tiene por referentes, tal como menciona en el prólogo a la Alegría Cómica. Con él lo compara incluso Pedro Rustarazo, autor de uno de los poemas que se ofrecen en los preliminares de dicha colección. 10 Anás era el sumo sacerdote del Sanedrín, personaje judío que se cita para emplear el tópico de la gran nariz de los judíos. 387 Vete, sopista*, o llevarás en ancas. LICENCIADO Si yo el protocolo, tú eres el Simancas 11 , con que ese apodo no me maravilla, narizota, Giralda de Sevilla. BARBERO Váyase luego y nada me reproche, 15 seor sacristán, nariz lanza de coche*. LICENCIADO Tus narices, y cese la disputa, más largas son que un pleito de tenuta*. BARBERO Jesús, señores, miren cómo garla el nariz legua de Getafe a Parla. 20 LICENCIADO No hables, nariz estoque con resuello. BARBERO Calla, nariz pescuezo de camello. LICENCIADO Anda, nariz garganta de cigüeña. BARBERO ¡Ah, nariz de tarasca*, fondo en dueña*! LICENCIADO ¡Ah, narizotas! BARBERO ¡Ah, nariz embudo*! 25 LICENCIADO ¡Ah, nariz remolacha! BARBERO ¡Ah, narigudo! LICENCIADO ¡Ah, nariz arpa, con su funda y todo! 11 Se refiere al Archivo de Simancas, archivo central de protocolos del Reino. 388 BARBERO Calla, nariz tacón, llena de lodo. LICENCIADO Nariz piedra de esquina con hocicos. BARBERO Ay, el nariz sombrero de tres picos. 30 LICENCIADO Nariz de mascarón*, ¿tú me haces cocos*? BARBERO ¡Ah, nariz canalón de vaciar mocos! LICENCIADO ¡Ah, nariz albañal*! ¿Eso me dices? BARBERO ¡Ah, cuenta del millón de las narices! LICENCIADO Pues no te quieres ir, toma esos lapos*. 35 BARBERO Pues recibe primero esos sopapos. ¡Ah, perro! ¿Traes puñal? LICENCIADO ¿Qué es lo que dices? ¿Adónde está el puñal? BARBERO En tus narices. Sale un SOLDADO Fuera rumor. ¿Qué es esto, camaradas? BARBERO Dejadme, le daré cuatro puñadas. 40 SOLDADO Sacristán Moco Tinto*, sosegaos, y vos, señor Braguillas, reportaos. LICENCIADO Servidor, seor Braguillas. 389 BARBERO Lindo instinto, que es mejor llamarse Moco Tinto. Di, nariz alfangia* con ternillas*. 45 LICENCIADO Usted tiene razón, señor Braguillas. SOLDADO Por los nombres no tengan embarazos, que a mí también me llaman Calzonazos 12 . LICENCIADO A no ser por usted, señor Calzones, le diera cuatrocientos torniscones. 50 BARBERO A no ser por usted, seor Calzoncillos, le quitara a sopapos los colmillos, pues me saca el bribón de mis casillas. LICENCIADO Usted tiene razón, señor Braguillas. Sale CRISTINA Oh, seor Braguillas, oh, seor Calzonazos, 55 seor Moco Tinto, vengan esos brazos. SOLDADO La milicia es primero. LICENCIADO Esa es quimera, en nada fue la Iglesia la postrera. BARBERO Ah, caballeros, valga cortesía, ¿cómo dejan atrás la cirugía? 60 SOLDADO ¡Ay, mi bien! 12 Nuevos nombres grotescos que nos ofrece Castro, Moco Tinto, Braguillas, por braga: "trapo que se pone a los niños dentro de las mantillas, para que no se ensucien en ellas" (Autoridades), y Calzonazos. Véase en el estudio el apartado de estilo dedicado a la onomástica burlesca. 390 BARBERO ¡Ay, querida! LICENCIADO ¡Ay, dueño amado! SOLDADO Oigan el monigote*. BARBERO Aparte a un lado. LICENCIADO Dame los brazos. SOLDADO Dame a mí los codos. BARBERO A mí un dedo siquiera. Abrázalos a todos. CRISTINA Para todos abrazos hay. SOLDADO ¡Jesús, qué hermosa niña! 65 BARBERO ¿Cómo, qué abrazos? Va a la rebatiña*. LICENCIADO Yo llego por un lado. CRISTINA ¿Hay tal manía? SOLDADO Desalojen, que va la infantería. Están el BARBERO y el LICENCIADO uno detrás de otro, en hilera, como que van a abrazar, y desde la esquina del tablado viene corriendo el SOLDADO y los deja caer. BARBERO ¿No tendrá usted más modos? 391 CRISTINA ¿En qué reparas? SOLDADO Más modo tengo que él, desuella caras. 70 LICENCIADO Atropellarme así fue desbarato. SOLDADO Apártate, Cristina, que los mato. CRISTINA Váyanse noramala los groseros. SOLDADO No se anublen, por Dios, los dos luceros, que ya esto está acabado. 75 LICENCIADO Por mí cesó. BARBERO Por mí ya está dejado. Y dinos, ¿con qué intento nos convocas a tu casa a los tres? CRISTINA Cierren las bocas, y en breve les diré todo mi intento. TODOS Como en misa estaremos. CRISTINA Va de cuento, 80 y cesaré si alguno me reprocha. Una tarde, saliendo el Rey a Atocha 13 , yo y otras dos amigas a ver fuimos a nuestro gran monarca y descubrimos una sortija con diamantes nuevos, 85 porque son, no es mentira, como huevos. 13 Alusión a la Basílica de Nuestra Señora de Atocha, patrona de la Casa Real española desde Felipe IV, situada al comienzo de la madrileña avenida de la Ciudad de Barcelona. 392 Entre las tres tuvimos gran porfía porque el anillo cada cual quería para sí, pretendiendo cada una atribuirse a ella la fortuna. 90 Un vizconde, vecino de mi casa, en un coche simón* por allí pasa; conocióme y me dijo que qué había, contéle el caso y dio su señoría un arbitrio* que fue que la que hiciera 95 mayor burla a su esposo consiguiera la sortija; que fuese limpiamente, sin pasar de su línea lo decente. Convenímonos todas al oíllo, y en él depositamos el anillo. 100 Las otras dos sus chascos* han logrado y cada una a su esposo se le ha dado, haciéndoles creer las dos de cierto una al suyo que es fraile, otra que es muerto. Mi burla es la postrera y he trazado... 105 Allá dentro sabréis lo que he pensado. Mi marido a las diez se viene a casa que está pintando fuera. Aquesto pasa: ya son cerca y vendrá sin dilaciones, oficiales hay dentro ya y peones, 110 las amigas del barrio, prevenidas, están en sus cuarteles repartidas; y espero, sin que nada aquí me aflija, con los tres el llevarme la sortija. SOLDADO Eso dalo por hecho, vida mía. 115 Botasela*, avanzar, caballería. BARBERO Cristina, tu temor se desembuche, que todo está en que yo saque el estuche. 393 LICENCIADO Domina mea, fugit los temores, pues corren por mi cuenta los clamores. 120 Dentro VEJETE ¡Ah de casa! CRISTINA Ya viene Pintamonas 14 . SOLDADO Pues a embarcarse van nuestras personas. CRISTINA Adentro está el vizconde con la gente, que es el juez de la danza. TODOS Lindamente. Vanse. [Dentro] VEJETE Abre, que el cielo en agua se desata. 125 CRISTINA La noche me ha venido como plata. Ya está abierto. Hace que abre, y sale el VEJETE. VEJETE ¿Qué hacías, di, lucero? CRISTINA ¿Qué hacía? ¡Ay, Jesús! ¡Ay, que me muero! ¿Que vengas a estas horas y tu esposa sola, afligida, mala y cuidadosa, 130 rabiando como un perro lindamente, sin tener quien la llame...? VEJETE Hija, detente, y discúlpeme aquí... 14 Nombre grotesco, de pintamonas: "pintor de corta habilidad" (RAE). Véase en el estudio el apartado dedicado a la onomástica burlesca de los personajes. 394 CRISTINA Llévelo el diablo. VEJETE ... el ver que estoy pintando aquel retablo que tú sabes, por eso vengo tarde. 135 CRISTINA Hacéis muy bien, y que tu esposa aguarde. ¡Ay, uh, uh! VEJETE ¡Uh, uh! Dime, ¿qué quieres? ¡Ah, mi bien, ah, Cristina! CRISTINA Si pudieres al médico llamar, ¡pena insufrible! que me ha dado un dolor y es tan terrible 140 que me va ahogando. ¡Ay, triste! VEJETE Hablar procura. CRISTINA Para ver si me ordena alguna untura. Dios te lo pagará. VEJETE Volando, amores, traeré, si uno no basta, cien dotores. A los Desamparados voy a velle. 145 CRISTINA ¿Por ese vas? No tienes que traelle sino vas por el mío. VEJETE No des gritos. CRISTINA No vayas. VEJETE ¿Dónde vive? 395 CRISTINA En Leganitos. VEJETE ¿Pues desde el Lavapiés 15 quieres que vaya por él a Leganitos? CRISTINA ¡Ah, bien haya 150 quien con él me casó! VEJETE ¡Linda quimera! CRISTINA No vayas, que no importa que me muera. Acuéstate y descansa sin desvelo. VEJETE Las once son y se desgaja el cielo. Ya voy, no llores. CRISTINA Lo que yo te debo. 155 VEJETE ¿Dónde es la casa? CRISTINA Junto al Prado Nuevo. Allí hay un cirujano a aquesta mano; preguntarás por él al cirujano. VEJETE [Aparte] Son buenas señas, fuerza es no reproche. ¿Cirujano a las doce de la noche 160 y a esta mano? Mas di, sin que te asombre, ya que la casa no, siquiera el nombre. 15 El Vejete trata de buscar el médico más cercano y así pretende acudir a la costanilla de los Desamparados, que une la calle Atocha con la calle de Moratín. En cambio su mujer le pide que acuda al de Leganitos, calle situada al otro lado del Madrid de la época, mucho más alejada del barrio de Lavapiés: Más adelante se hablará del Prado Nuevo, paseo madrileño cercano a la actual Plaza de España, y del Convento de los Afligidos, hoy desaparecido, que se encontraba poco después de comenzar la calle de la Princesa, hacia el cuartel de Conde Duque. 396 CRISTINA Se llama... no me acuerdo. VEJETE [Aparte] ¡Que esto pasa! Con esas señas no erraré la casa. ¡Vive Cristo! Ea, dame una linterna. 165 Si Dios quiere vendré sin una pierna. CRISTINA Aquí está, toma, ¡uh! VEJETE [Aparte] Miren si aprieta, con cada ‘uh’ me mete una saeta. Adiós querida y dame aquesos brazos. Toma, mientras yo vuelvo, unos humazos*. 170 Vanse, y salen todos los que dicen los versos, y los peones luego con la puerta. CRISTINA ¡Ah! ¿Caballeros? TODOS ¿Qué hay? CRISTINA ¿No me han oído? VIZCONDE Sí, cierto, y por mi fe que lo has fingido de suerte que me vi casi engañado. SOLDADO ¿Cómo vendrá el pobrete? CRISTINA Remojado. VIZCONDE Cristinica, bien va, por vida mía. 175 CRISTINA Dios guarde muchos años a usiría. Mas manos a la obra. 397 SOLDADO A hacer fagina*. CRISTINA Saquen aquesa puerta. SOLDADO ¡A la colina! A la calle, señores, sin ruido, que todo el barrio se halla recogido. 180 HOMBRE 1º Vive Dios que reviento. Sacan DOS HOMBRES la puerta de igual a la otra, que habrá puesta al lado izquierdo, y será de distinta hechura. Entran por un lado y salen por otro. Quitan la puerta, que estará con unas almellas* de encaje, y la otra, que es al propio igual, se encaja en las almellas, y ponen encima una tablila que diga: Casa de Posadas, y un farol, con su luz, encima de la puerta. HOMBRE 2º Ayuda, perro. SOLDADO Yo lo hiciera, si fuera aqueste entierro. HOMBRE 1º Venga aquesa piqueta*. VIZCONDE ¡Raro vicio! HOMBRE 2º La palanqueta*. HOMBRE 1º Ya salió de quicio*. HOMBRE 3º Pongamos ésta. SOLDADO Afirma la estacada*. 185 398 HOMBRE 2º Ya encajó. BARBERO ¡Gran sangría! SOLDADO A la ensenada*. HOMBRE 1º ¿Qué le parece a usted? CRISTINA Va de perilla*. Oyes, pon tú el farol, tú la tablilla. ¡Jesús! Se ha de aturdir. VIZCONDE Adentro, hija, que si se aturde, tuya es la sortija. 190 Vanse, y sale el VEJETE en camisa. VEJETE Oh, mal haya el dotor. Cuatro mil gritos, por Afligidos, Prado y Leganitos, vengo de dar diciendo, aunque fue en vano, “¿dónde vive un dotor u cirujano?”. Nadie me respondió y en la derrota 195 dos gatos* me dejaron en pelota; y después un mastín me mordió fiero, pensando el animal que era trapero. ¡Qué bueno vuelvo a casa, brava risa, sin dotor, remojado, y en camisa! 200 ¿Qué dirá mi mujer? Las tres son dadas. Llama, y lee en la tablilla. Llamo a la puerta. ‘Casa de Posadas’. Yo he perdido la calle, aquesto es cierto. Pero no, que aquí vive Juan el tuerto, 399 allí el barbero, Antonia la pollera 205 allí vive también en la otra cera, y esta casa del lado es la de mi vecino el abogado; esto es cierto. Yo llamo con patadas porque respondan. ¿Casa de Posadas? 210 Pero llamo. Llama, y lee, y se asoma el LICENCIADO vestido de GALLEGA en paños menores, con un candil 16 . LICENCIADO ¿Quién es? VEJETE ¡Ah, suerte escasa! [¿Sabe usted si yo vivo en esta casa?] LICENCIADO Mire el zarapallón*. VEJETE ¡Bien me reciben! LICENCIADO En aquesta posada sólo viven señorazos garridos forasteros. 215 VEJETE Pues tu cara más es de esportilleros*. Aquí llamo Llama, y se asoma por el otro lado la MUJER PRIMERA. MUJER 1ª ¿Quién es? VEJETE Si no la enfado, 16 El tópico de un actor varón o un personaje masculino desempeñando un papel femenino o adquiriendo su vestido momentáneamente es uno de los recursos comicos que más habitualmente nos ofrece Castro, consciente de su potencial grotesco. Sobre esto, véase en el estudio el apartado dedicado a los motivos literarios relacionados con el cuerpo y el erotismo. 400 ¿me sabrá usted decir si me he mudado? MUJER 1ª Si llamo a mi señor, al picarote le saldrá a recibir con un garrote. Vase. 220 VEJETE No sé qué me sucede, ¡Santos Cielos! ¿Que quieren apostar que tengo pelos? Llamo en casa del letrado. Llama, y se asoma la MUJER SEGUNDA. MUJER 2ª A aquesta hora, ¿quién llamará tan recio? VEJETE Yo, señora. MUJER 2ª ¿Pues qué quiere? ¡Ay, Jesús! Susto recibo. 225 VEJETE ¿Me sabrá usted decir adónde vivo? MUJER 2ª En los infiernos. [Aparte] Verle así me pasma, [voy a decir que he visto una fantasma.] Vase VEJETE ¿No lo dije? ¿Yo sueño o tengo vino? Voy al instante a casa de Pepino 230 mi amigo, a darle cuenta. ¡Ay, desdichado! ¿Si su casa en mesón se habrá mudado? Vase. CRISTINA Ya se ha ido, a mudar la puerta digo. Salen todos. SOLDADO Avancemos, no venga el enemigo. 401 Quitan la puerta y ponen la otra. HOMBRE 1º Ya está la puerta puesta de manera 235 que sólo yo el engaño conociera. CRISTINA Pues que ya queda puesta y viene el día vamos allá dentro. BARBERO ¡Ay, vida mía! Vanse, y sale el VEJETE, y HOMBRE TERCERO. HOMBRE 3º Eso no puede ser. VEJETE Usted lo vea, señor Pepino, y luego no me crea. 240 HOMBRE 3º Veamos, pues. ¿Es esta vuestra casa? VEJETE Sí, amigo. ¡Yo no sé lo que me pasa! HOMBRE 3º Llamad. CRISTINA adentro. CRISTINA ¿Quién está ahí? VEJETE Querido dueño, tu esposo Pintamonas. Sale CRISTINA Con un leño me pagarás, infame, la tardanza, 245 y de mis celos tomaré venganza. 402 VEJETE ¡Que me mata! Dale con un palo. HOMBRE 3º Teneos. VEJETE De ella huyo. VIZCONDE Concluya el chasco*, que el anillo es suyo. VEJETE ¿Qué es esto? Vive Dios! SOLDADO No eche usted fieros, pues tiene en la posada caballeros. 250 VEJETE ¡Por vida del demonio! CRISTINA Esposo amado, perdóname este chasco que te he dado por aquesta sortija, y seré tuya. VEJETE ¿Tuya dijistes? CRISTINA Sí. VEJETE Pues aleluya. SOLDADO Vaya de bulla*. TODOS Vaya de bureo, 255 y celebre las paces Hymeneo. Canta CRISTINA “Yo llevo la sortija”. Canta VEJETE “Aqueso es cierto, tú la llevas, y sólo 403 yo el chasco llevo”. 260 405 LA BURLA DEL FIGONERO Este entremés, que conservamos gracias al Cómico Festejo (fol. 1-16), lo decribe Cotarelo diciendo que es pieza graciosa, bien que inverosímil, La burla del figonero. Está calcada de un cuento popular en su última parte. A un figonero burlan: un estudiante que se va sin pagar; unos gallegos a quienes habían dicho se pagaba rezando por el fundador de la obra pía, que era el figón; unas mujeres, que dejan en prenda un manto viejo, y un guapo que, sabiendo que el figonero de mozo había sido de la hoja, le pregunta cuánto le costaba una cuchillada mediana, con alguaciles, médico, hilas, estipas, huevo, etcétera. Y, al enterarse de que solos 100 reales, le dice que los 26 que él y su compañero habían comido, con más 14 de las mujeres, hacen 40; que le diese los otros 60 y le pegase una cuchillada de las ordinarias, pues él no tenía un solo maravedí. Este episodio es el primero del entremés de Los habladores” [Colección, p. cxix]. Existe una obra seguramente posterior, El chasco del figonero, que se conserva en la BNE: Ms/9279 y que menciona CESXVIII, pero que no se corresponde con el entremés de Castro, en el que se nos presenta de nuevo un argumento conocido: el de los hambrientos que buscan cómo comer sin pagar, además del motivo literario del que se deja acuchillar a cambio de saldar su deuda. Nuestra pieza se representó en numerosas ocasiones a lo largo del siglo XVIII, tanto en el Teatro de la Cruz como en el del Príncipe, llegando a ser puesta en escena casi todos los años en el último cuarto de siglo y adentrándose en el XIX, tal como informa la Cartelera [643]. 407 ENTREMÉS DE LA BURLA DEL FIGONERO* Personas Don Monoquio Don Cirineo Estefanía Lucía Un Estudiante Un Alguacil El Vejete Un Galopín* Unos Gallegos Salen don CIRINEO, y don MONOQUIO de soldados, y CIRINEO con la espada desnuda. CIRINEO Don Monoquio, apartad. MONOQUIO Detente, espera. CIRINEO Dígole a usted que fuera y que refuera. La he de matar. MONOQUIO ¿A quién, que a nadie veo? ¿Con quién os indignáis, don Cirineo? No me aburráis con esas patochadas*. 5 CIRINEO ¡Por Dios, que la he de dar dos cuchilladas! Sal, si eres hombre, aquí, pues te provoco. MONOQUIO Hombre de mil demonios, ¿estás loco? CIRINEO Tan, tarantán, tan, tan. MONOQUIO ¿Hay tal manía? 408 CIRINEO Que tocan a embestir, caballería. 10 Toca tarara* y lleve en caperuza*. Fuera, que empieza ya la escaramuza*. MONOQUIO ¡Ay, que me ha muerto! Cae en el suelo MONOQUIO. CIRINEO Tomen en míi ejemplo. MONOQUIO [Aparte] El hombre tiene un lobo* como un templo. Sosiégate o, por Dios, que aquí me pierda. 15 CIRINEO Váyanse desfilando por la izquierda y fórmense después en la ensenada, que pretendo coger en la emboscada. MONOQUIO ¿A quién has de coger? ¡Suerte importuna! CIRINEO Amigo don Monoquio, a mi fortuna, 20 que me trata con iras y desvelos. MONOQUIO ¿No dije yo que el hombre tiene pelos*? Dime lo que te ha hecho. ¿Hay tal enjambre*? CIRINEO No más, Monoquio, que matarme de hambre. ¡Ay, que me ahilo, ay, que me clareo! 25 MONOQUIO ¿Qué decís? CIRINEO Lleve el diablo lo que veo de la necesidad que me da enojos, que hasta la vista falta de mis ojos. 409 Yo he de comer, si el diablo me acomete 17 . MONOQUIO ¿De qué suerte, decid? ¡Lindo bonete! 30 CIRINEO ¿En aqueste figón* no dan abasto? MONOQUIO Así es verdad, porque es casa de pasto y por dinero dan a todo el mundo lo que pide. CIRINEO Mi ingenio es muy profundo; allá habemos de entrar. ¿No nos han dicho 35 que el figonero es hombre de capricho, y que en sus mocedades... MONOQUIO ¡Linda floja! CIRINEO ... ha sido muy tentado de la hoja, por lo cual los matones, en cuadrillas, le rinden parias en las Maravillas 18 40 y consultan con él, como decano, quimeras en invierno y en verano? MONOQUIO Así es verdad. CIRINEO Pues mira, yo he pensado... Mas después te diré lo que he ideado, que habemos de comer, porque te asombre, 45 hasta más no poder. 17 La presentación del hambre como motivo literario es consustancial en nuestro teatro breve a la de la celebración del banquete. Sobre esta cuestión véase en el Estudio el apartado dedicado al cuerpo y sus necesidades físicas. 18 El madrileño barrio de Maravillas se corresponde con el actual de Universidad, si bien en la época en que nuestro autor escribe era muy diferente: una barriada lejana de arrabal, donde ya en el siglo XVIII aparecerían los chisperos, nombre que nace de su especialidad profesional de herreros. 410 MONOQUIO ¿Qué dices, hombre? ¿Sin dinero? CIRINEO Pues esa es la maraña. ¡A saquear el figón y cierra España! Vanse, y sale LUCÍA y ESTEFANÍA. LUCÍA Que con aquestas caras no haya habido quien nos haya abordado me ha aturdido. 50 ESTEFANÍA Más ha de un mes, haciéndolo costumbre, que en mi cocina no se enciende lumbre por falta de carbón. LUCÍA ¡Linda bambolla! ¿De qué sirve la lumbre, si no hay olla? ESTEFANÍA Pero habrás de saber, Lucía amiga, 55 que hoy más que ningún día me fatiga el hambre. LUCÍA A mí también, y saciarla trazo. ESTEFANÍA ¿Comes de carne? LUCÍA Sí. ESTEFANÍA Cómete un brazo, que yo no hallo otro medio en mis andanzas. LUCÍA Cierto que están mis ganas para chanzas. 60 ¡Ay, qué olor de tajadas* me ha venido! 411 ESTEFANÍA Lo mismísimo a mí me ha sucedido. Entremos a comer a puerta franca. LUCÍA ¿Con qué, si entre las dos no hay una blanca? ESTEFANÍA Yo he de comer tajadas de carnero, 65 porque su olor me trae al retortero*. LUCÍA Entrar en un figón fuera dislate dos mujeres de garbo. ESTEFANÍA Es disparate decir tal cuando yo, con esta cara, por comer bien en el infierno entrara. 70 LUCÍA Me conformo. Mas di, sin calderilla, ¿cómo nos han de dar? ESTEFANÍA Calla, bobilla. Sobre este manto, que a empeñar llevaba, comeremos muy bien. Enseña el manto, lo descubierto nuevo y [lo] doblado hecho pedazos. LUCÍA Vamos, acaba. ESTEFANÍA La calle de la Paz es ésta. Entremos. 75 LUCÍA Quiera Dios que en la paz guerra no hallemos. ESTEFANÍA Un figonero aquí dicen que ha puesto una casa de pasto. 412 LUCÍA Vamos presto. Vanse. Sale el ESTUDIANTE, y el GALOPÍN. ESTUDIANTE Bien he comido. GALOPÍN Buen provecho os faga. ESTUDIANTE Allá vos la veredes a la paga. 80 Con los gallegos ha de haber gran risa, que allá dentro comiendo están con prisa, a los cuales les dije que rezando algunas oraciones y llorando después de haber comido, se pagaba 85 cuanto en aquesta casa se mascaba, aplicando oraciones a porfía por aquél que fundó tal obra pía. ¿Qué debo yo? GALOPÍN Señor, de macarrones, de pollastre*, empanada y de pichones, 90 veinte reales debéis, según mi cuenta. ESTUDIANTE Pues no digas mañana que son treinta. GALOPÍN No, mi señor. Y debe usted de vino, de formache*, aceitunas y tocino otros diez reales más. Usted los cuente. 95 ESTUDIANTE No me digas mañana que son veinte. GALOPÍN Vengan los treinta reales al momento. ESTUDIANTE No me digas mañana que son ciento. 413 GALOPÍN Ya bajo hasta diez reales de la cuenta. ESTUDIANTE Pues no digas mañana que son treinta. 100 GALOPÍN ¿En aqueso quedamos? Tente, tente. ESTUDIANTE No me digas mañana que son veinte 19 . Vase, y sale el VEJETE. GALOPÍN ¡Ah, patrone! VEJETE ¿Qué hay? GALOPÍN El lichinchiado ha mañado, y se ha ido. VEJETE ¿Y te ha pagado? GALOPÍN No, que se fue diciendo el insolente, 105 ‘non dichite mañana que son veinte’ 20 . VEJETE Vive Dios que si pesco al monigote* por acá le he de hacer un almodrote*. ¿Estafas en mi casa? Estoy corrido. ¿Burlas a mí, que general he sido? 110 GALOPÍN Metamos en la cuenta a los gallegos lo que el otro se lleva, que son legos. 19 El Estudiante, como prueba de su ingenio, rasgo que lo caracteriza especialmente, burla al mozo del mesón rimando cada una de sus frases. Sobre este tipo de recurso lingüístico que busca la comicidad, véase en el estudio el apardado dedicado al estilo literario de Castro. 20 A pesar de los términos italianizados del Galopín, es evidente que no se corresponde con el modo en que Francisco de Castro acostumbra presentar sus personajes italianos. Sobre ellos, véase en el estudio el apartado dedicado a estas máscaras. 414 VEJETE Has dicho bien, y estimo la advertencia. GALOPÍN Oh, lo que es mi patrón tiene conciencia. Salen dos GALLEGOS con los brazos cruzados. GALLEGOS Aquesto que hemos comido 115 y mais lo que hemos bebido con lo que se nos ha dado aplicamos de contado por el que con tanta estima aquí fundó esta obra prima. 120 Y pedimos con anhelo que esté gozando el Cielo. Y por ver si esto alcanzamos, todos juntos lo lloramos. VEJETE Tal algaraza en mi vida 125 he visto, por Dios eterno. GALOPÍN Es que allá en su tierra deben dar gracias así en comiendo. VEJETE Voy [a] ajustarles la cuenta. Oyen, el gasto que han hecho 130 monta noventa y seis reales. GALLEGO 1º Meu señor, ya lo entendemos y por eso gracias damos a vusted y al caballero, que fundó aquesta obra pía. 135 Y nos vamos repitiendo aquesto que hemos comido, etc. 415 VEJETE Gallegos, ¿estáis borrachos? La obra prima es el dinero. [Aparte] No es mala la jerigonza. 140 GALOPÍN Si ancora dijeran estos ‘no diga usted que son veinte’ fuera lindo. VEJETE Venga presto la moneda. GALLEGO 1º Meu señor, un estudiante allá dentro 145 nos dixo, aquesto es verdad, que rezando y ofreciendo se pagaba la comida. VEJETE ¡Ah, sopista* marrullero*, venga mi dinero al punto! 150 No entiendo de ofrecimientos. GALLEGOS No hay en todos una blanca. VEJETE Pues a palos, vive el Cielo, habéis de pagar la costa. GALLEGOS Que nos matan. Sale un ALGUACIL. ALGUACIL ¡Deteneos! 155 Ténganse aquí a la justicia y digan qué ha sido esto. 416 GALLEGO 1º Que me hundió la paletilla. VEJETE Señor, aquestos gallegos el figón* me han asolado, 160 y ahora me pagan diciendo... GALLEGOS Aquesto que hemos comido... ALGUACIL ¡Ah, pícaros! ¿Sin respeto no miráis aquesta vara? GALLEGOS Meu señor... ALGUACIL Diga, ¿qué es esto? 165 GALLEGO 1º Un monigote nos dixo que rezando y ofreciendo se pagaba todo el gasto. Y así nos facemos eso, por el que aquesta obra prima... Repiten. 170 ALGUACIL Callad, ved que os lo entrego*, que yo traeré al estudiante, porque si es el que yo pienso por otras mil picardías tengo ya orden de prenderlo 175 y irán juntos a la cárcel. Vase. GALLEGOS ¡Jesús, Santa Cruz de Ferro! ¿Cuánto va que nos enforcan*? VEJETE Es cierto que bien me estreno. Con buen pie puse el figón. 180 417 Salen las dos MUJERES. ESTEFANÍA ¡Ay, hija mía, qué estruendo hay en el figón! LUCÍA No importa. Entremos adentro. ESTEFANÍA Entremos. Señores, muy buenos días. VEJETE Dios guarde a ustedes. ESTEFANÍA ¿Tendremos 185 algo que comer? VEJETE No falta. ESTEFANÍA Escuche, señor maestro: antojadizas venimos de tajadas de carnero. VEJETE Las hay, como de ternera, 190 chorreando sangre. ESTEFANÍA Me huelgo. VEJETE Despacha aquesas señoras. LUCÍA Éntrenos a un aposento incógnito, porque somos más de lo que parecemos, 195 donde no haiga zurriburri*. Vase. 418 GALOPÍN Venite aqua. VEJETE No es mal pelo: pagaránme, por san Dimas, el gasto de los gallegos. Éntranse, y salen MONOQUIO y CIRINEO. CIRINEO ¿Que nos haya detenido 200 el demonio del sargento más de dos horas? MONOQUIO El hombre es pesado como hierro. CIRINEO Dios sea en aquesta casa. Llaman. VEJETE ¿Qué se ofrece, caballero? 205 CIRINEO Entrar socorro en la plaza que está apretada. Éntranse, y salen las dos MUJERES. VEJETE Ya entiendo. Despacha aquesos señores. ESTEFANÍA Diga usted ¿cuánto debemos? VEJETE Dilo, mozo. GALOPÍN Señor, deben 210 catorce reales y medio. 419 ESTEFANÍA Tome usted. LUCÍA No, tome usted. ESTEFANÍA No andemos en cumplimientos. Yo he de pagar. LUCÍA No harás tal, o me enojaré sobre eso. 215 GALOPÍN Mas que éstas rezan también. ESTEFANÍA ¿Pero, ay, Lucía, que es esto? El bolsillo* me han quitado. LUCÍA ¿Qué decís? ESTEFANÍA Lo que te cuento. LUCÍA ¡Quién vio tan gran picardía! 220 Tome usted. ¿Pero qué veo? Del mío han hecho lo propio. VEJETE ¡Quién vio tan raro suceso! GALOPÍN Recen ustedes y ofrezcan. VEJETE Apártate allá, camello. 225 ESTEFANÍA Ahora venimos las dos de comprar (estoy muriendo) este manto en la Puerta de Guadalajara, y sospecho 420 que allí (¡qué ansia!) nos quitaron 230 los bolsillos dos gatuelos que yo conozco. Y en tanto que buscarlos resolvemos tomad este manto en prendas* 21 . VEJETE Bien se conoce que es nuevo, 235 pero yo no tomo prendas sin registrarlas primero. Veré cuántas camas tiene. Descubre el manto y le desdobla. ESTEFANÍA Cogionos de medio a medio. VEJETE Pregunto, señoras mías, 240 ¿es éste manto u harnero*? LUCÍA Yo no sé qué responder. ESTEFANÍA A mí me ha cubierto un yelo. VEJETE ¡Qué estupenda celosía! Dígame usted, ¿es de Toledo? 245 LAS DOS Nosotras... VEJETE Como le doblen como estaba yo prometo perdonar cuanto han comido. ESTEFANÍA Para eso es menester tiempo. 21 El motivo de la prenda engañosa para dar una burla aparece también en el entremés de Los títeres fignidos. Véase también el estudio en el apartado dedicado a los temas y motivos literarios. 421 GALLEGO 1º ¿Es red para ir a pescar? 250 VEJETE Venga al punto mi dinero u les quito las basquiñas*. Salen los dos. CIRINEO Fuera rumor, ¿qué es aquesto? VEJETE ¿Qué ha de ser? Que estas bribonas, en pago de lo que han hecho 255 de gasto, salen ahora con darme este manto viejo. CIRINEO ¿Es reja de locutorio? VEJETE Vengan las basquiñas presto. ESTEFANÍA Mire usté por nuestro honor. 260 MONOQUIO Bandera de tercio viejo parece el manto, por Dios. CIRINEO Estando yo de por medio no he de sufrir tal injuria, y así a pagar me prefiero 265 todo el gasto. VEJETE Aqueso vaya. CIRINEO ¿Cuánto es el daño que han hecho? GALOPÍN Lo daño son vinti chinco 422 reales y medio. CIRINEO Me alegro. VEJETE Con que, con lo de esas damas, 270 montan cuarenta. CIRINEO Me huelgo. MONOQUIO Dios nos saque bien de aquí. CIRINEO Antes que lo pague tengo que consultar con usted un caso arduo. Siéntanse y se retiran los demás. VEJETE Ya os atiendo. 275 CIRINEO Siéntese usted, y apartad. VEJETE Apartad, y ya me siento. CIRINEO Señor, yo tengo noticia que usted ha sido travieso*. VEJETE Más cuchilladas he dado 280 que hay estrellas en el cielo. CIRINEO Pues, señor, siendo yo alférez tuve un bien pesado cuento con otro sobre una dama. Sacó la espada un sargento, 285 tío de un sobrino suyo, 423 el cual altivo y soberbio me quiso ajar de palabras. VEJETE ¿El sargento? CIRINEO Aquese mesmo. VEJETE Ésa fue una desvergüenza. 290 CIRINEO Oíd hasta el fin del cuento. Busquele para matarle. VEJETE ¿Al alférez o al sargento? CIRINEO Al sargento. Huyó el gallina... VEJETE ¿Cuál de los dos? CIRINEO Oíd atento. 295 Y sabiendo que está aquí... VEJETE ¿El alférez u el sargento? CIRINEO Pretendo vengar la injuria dándole de medio a medio una cuchillada. Cuánto 300 me costará, de dos dedos que no llegue a profundar del pericráneo* a los sesos, entrando en ella los gastos de alguaciles y barberos, 305 estopas, huevos y paños, hoy de usted saber pretendo, por ser en estas materias, 424 por su valor, perro viejo. VEJETE Señor, cuando las daba, 310 de esta suerte bien me acuerdo que me costaban cien reales. CIRINEO ¿No más? VEJETE En eso estoy cierto. CIRINEO Pues sobre cuarenta reales que me ha dicho usted que debo 315 por mí y por estas señoras, cúmplame usted hasta ciento y deme una cuchillada que no pase de dos dedos, porque yo no tengo blanca 22 . 320 Le da la espada y baja la cabeza. VEJETE Por vida... MONOQUIO Bueno va esto. VEJETE ¿Zumbas a mí? CIRINEO Usted me casque y venga aquese dinero. Sale ALGUACIL Aquí está ya el estudiante. VEJETE Yo le perdono, supuesto 325 22 Este motivo del pago a través de recibir una cuchillada entronca con una larga tradición literaria. Véase en el estudio el apartado que se le dedica. 425 que no es solo el que me burla, porque sin duda el infierno en todos estos demonios infundió sus embelecos*. CIRINEO Usted me dé los sesenta 330 que con cuarenta hacen ciento, y deme la cuchillada. VEJETE Aparta, diablo. GALLEGOS Ya rezo. ESTEFANÍA ¿Qué le parece a usted el manto? ESTUDIANTE Con que quedamos en eso: 335 no diga usted que son veinte. VEJETE Callad, diablos. ESTUDIANTE Todo esto pare en bulla*. VEJETE Norabuena, y solemne juramento hago de no tener ya figón. 340 CIRINEO Deme usted aquese resto y sacúdame. VEJETE Ya basta. Y rematemos diciendo: Canta ESTEFANÍA. 426 ESTEFANÍA “Figone, figone, figonero, ¿cómo le ha ido 345 en el trato que ha puesto?” Canta VEJETE. VEJETE “A este precio, señora embustera, a este precio muchísimo vendo”. 427 LA BURLA DEL LABRADOR Encontramos este entremés en el Cómico Festejo (fol. 159-174), siendo ubicado por Cotarelo entre los entremeses inferiores de nuestro autor, resumiéndolo brevemente con un “El chasco del labrador, a quien engañan un golilla y un soldado, robándole las alforjas;” [Colección, p. cxxi]. Se trata de un entremés característico de burla al bobo, pero adornado con otros temas y acciones que se introducen en él, como es una escena metateatral en que algunos personajes se reúnen para ensayar una comedia, y donde el Vejete recitará un largo parlamento de palabras encadenadas. Encontramos así en esta pieza una de las tendencias más habituales de Francisco de Castro: mezclar diversas acciones tratando de ofrecer un texto más variado, casi emaparentando el subgénero del entremés con la forma de la folla. Por la mención de la batalla de Brihuega, ocurrida en 1710 durante la Guerra de Sucesión, hemos de fechar la pieza entre ése y el año de muerte de nuestro autor, 1713. 429 ENTREMÉS DE LA BURLA DEL LABRADOR Personas Un Vejete Un Soldado Un Golilla* Un Labrador Un Colegial* Un Fámulo* Doña Blasa Una Criada Mujer 1ª y 2ª Un Alguacil Un Mercader Un Mancebo* Salen SOLDADO y GOLILLA. GOLILLA ¿Adónde con tanta prisa, señor sargento Valdragas? ¿Vais por la Puerta del Sol? SOLDADO A los infiernos. ¡Que haya quién se enamore! Mejor 5 era estar en la batalla de Birhuega 23 adonde inmoble, con mi brío y con mi espada, en igual de peladillas* me estuve tragando balas. 10 Por vida... GOLILLA Usted se sosiegue. SOLDADO ¡Que un hombre de aquesta planta esté a estas horas a flux*! 23 La batalla de Brihuega se produjo durante la Guerra de Sucesión española, el 8 de noviembre de 1710, donde resultó victorioso el bando de Felipe V. Nótese el cambio en el nombre de la batalla, que puede ser tanto un error de copia como un carácter del habla del Soldado. 430 GOLILLA ¿Con que tendréis buenas cartas? ¿Qué tenéis? ¿Que puede ser 15 que yo os remedie? SOLDADO ¿Sí? Vaya. Pues sabed, don Celedón, que hoy es víspera de Pascua de Navidad, donde todos meten la flota en su casa 20 del cascajo*. GOLILLA Ya lo sé. SOLDADO Pues sabed que doña Blasa, a expensas de mi bolsillo, convida la barriada y me ha mandado (¡qué pena!) 25 que lo necesario traiga, y que si no, luego, luego que me vaya noramala. GOLILLA ¡Fuerte decreto! Y así es fuerza no disgustarla. 30 SOLDADO Por vida... GOLILLA Tened, paciencia, que cosas tan necesarias más quieren maña que fuerza. SOLDADO Yo tengo fuerza y no maña. GOLILLA Ya sabéis mi ingenio. 431 SOLDADO Selo. 35 GOLILLA Tiéndete de largo a larga porque sale un colegial. Veré si pega una traza para recoger dinero. SOLDADO Tiéndome pues me lo mandas. 40 Sale el COLEGIAL y FÁMULO. COLEGIAL ¿Fámulo? FÁMULO Señor. COLEGIAL ¿La beca* viene bien proporcionada sobre los colaterales* al presbiterio*? Di, acaba, brutazo, incapaz. ¿No respondes, 45 majadero? FÁMULO ¿Con quién habla? COLEGIAL Contigo. ¿Viene el cerchón* de aquesta media naranja, de aqueste individuo craso, de aquesta pera o manzana, 50 en su auge*? Dicas, dicas. FÁMULO ¿Ahora osté en latín me habla? COLEGIAL Di, ¿cae todo en equilibrio? 432 FÁMULO Yo no le entiendo palabra. COLEGIAL Miren ustedes aquí, 55 y ha estado en amor compaña de fámulo en el colegio conmigo, ahí en Villamanta seis meses, que ya podía, si a los textos se aplicara, 60 decorar correlativa la historia de doña Urraca 24 . No hay paciencia. Ven conmigo a comprar a doña Eustaquia mi prima, que está en Carranque 25 , 65 animal, unas enaguas. SOLDADO ¿Me he de quedar así? GOLILLA Espera. Para hacer bien por el alma... SOLDADO Mejor fuera por el cuerpo. GOLILLA ... de este hombre, a quien la guadaña 70 le cortó el vital estambre*. SOLDADO ¿Qué estambre, algodón, ni lana? COLEGIAL ¡Jesús, qué fatalidad! FÁMULO ¡Madre de Dios, qué fantasma! 24 Son muchas las Urracas que aparecen en la historia de España y a las que puede referirse el personaje grotesco. Posiblemente se trate de Urraca, reina de Zamora, hija de Fernando I de León. 25 Carranque es un municipio toledano, que aparece frecuentemente en la obra de Castro, bien como toponímico, bien como nombre para un personaje. 433 COLEGIAL ¿Qué ha sido? GOLILLA Que aqueste hombre le dieron 75 esta noche una estocada, y pido para enterrarle. Mete la mano y le da la que dice y se va, y quedan los dos mirándose. COLEGIAL Tomad. SOLDADO Victoria, que avanza. GOLILLA Él se clavó. COLEGIAL ¡Pobre mozo! GOLILLA ¿Qué me dais? COLEGIAL Una medalla 80 que rezándola en ayunas ni alma ni cuerpo se saca. SOLDADO Cara de joya sin piedras. GOLILLA ¿A mí apodos, paja larga? SOLDADO ¿Éste es tu ingenio? GOLILLA Tente, 85 que hacia aquí viene un panarra*. Veremos si trae dinero observando en lo que habla. 434 Salen LABRADOR y CRIADA. LABRADOR ¿Antona? CRIADA ¿Qué hay, mi Santiago? ¿A qué vienes con espada 90 y sombrerón a la Corte? LABRADOR A comprar mil zarandajas*. CRIADA ¿Y traes dinero? LABRADOR Sí traigo. SOLDADO Ése es el que a mí me falta. GOLILLA Calla, amigo. CRIADA Oyes, ¿y el cura? 95 LABRADOR Ansina, ansina lo pasa. CRIADA ¿Y su sobrino Perico? LABRADOR ¡Cuánto ha que se fue a campaña! GOLILLA Oyes, éste has de ser tú. SOLDADO Y aun Periquito Urdemalas 26 . 100 26 Periquito Urdemalas es un personaje del folclore español, de origen medieval y aparición muy frecuente en el teatro breve. Digna de tener en cuenta es la comedia de Cervantes que lleva su nombre por título y, sobre todo, el Viaje de Turquía. 435 CRIADA Da recados a mi abuela, y a la tía Maripanda, y adiós, porque estoy de prisa, que está esperando mi ama y es un diablo si se enoja. 105 Adiós. Vase. LABRADOR Con la colorada*. ¡Pobre moza! GOLILLA Ahora es el cuento. SOLDADO ¿Amigo? Encuentra con él. LABRADOR ¿Usté con quién habla? SOLDADO Contigo. ¿No me conoces? LABRADOR En mi vida le eché paja. 110 SOLDADO El tiempo todo lo muda. ¿Que no conoces, repara, a Perico el sobrinillo del cura? LABRADOR En cargo de mi alma que por más que deshollino* 115 las cejas y las pestañas, que no me parece él. SOLDADO ¿Y la tía Maripanda? LABRADOR Si a Maripanda conoce es cierto que es él. 436 SOLDADO Abraza. 120 GOLILLA Abrázame a mí también. Mete el GOLILLA la mano en las alforjas. LABRADOR ¡San Jorge, mata la araña! ¡Cuidado con las alforjas! SOLDADO ¿No me conoces? Acaba. LABRADOR Sí, ya caigo. Pero antes 125 no teníais esas zancas. SOLDADO Esto lo causa, Domingo, el yelo, el aire, y la escarcha. ¿Cómo está mi tío? LABRADOR Bueno. SOLDADO ¿Y a qué venís? GOLILLA ¡Gran panarra! 130 LABRADOR A comprar unas camisas porque se casa estas Pascuas el alcalde, y da a la novia las vistas* en ropa blanca. SOLDADO Pues yo tengo un mercader 135 y haré que os las den baratas, que no quiero que os engañen. ¿Queréis vos? 437 LABRADOR De buena gana. [Aparte] Si no he encontrado a Perico puede ser que me engañaran. 140 Vanse y sale DOÑA BLASA. BLASA ¡Que no venga este sargento, y llegan las convidadas! Salen las DOS MUJERES. MUJER 1ª ¿Hija? MUJER 2ª ¿Querida? BLASA ¿Señoras? LAS 2 Dios te dé tan buenas Pascuas como las dos deseamos. 145 Sale la CRIADA Ahí está Ciquiricata. BLASA Nos dirá algo mientras se hace hora de otra cosa. CRIADA Acania. Sale el VEJETE En hora dichosa el juicio celebre con realidad 150 la Noche de Navidad del glorioso natalicio. LAS 2 ¡Ay, qué gracia! 438 BLASA Es muy discreto. Y porque la tarde sea plausible, diga usted algo 155 mientras que la noche llega. LAS 2 Haceldo, por vida mía. VEJETE Como un hombre no lo aquélla. El duque es muy cuerdo en todo, el que es cuerdo cae en la cuenta, 160 quien cae en la cuenta no cae, quien no cae, en pie se queda, quien se queda en pie está firme, el que es firme persevera, el que persevera aguarda, 165 el que aguarda considera, el que considera duda, el que duda da otra vuelta, quien da otra vuelta se cansa, y el que se cansa lo deja; 170 el que lo deja no incurre, el que no incurre no peca, el que no peca es un santo, aquél que es santo le rezan, el que reza es Rosario, 175 el Rosario tiene cuentas, quien tiene cuenta administra, y el que administra gobierna: aquél que gobierna es juez, el que fuere juez sentencia, 180 el que sentencia es letrado, el letrado tiene letras, quien tiene letras es libro, el que es libro se encuaderna, 439 el que se encuaderna* sana, 185 aquél que está sano enferma, el que enferma tiene males, quien tiene males se acuesta, quien se acuesta entra en la cama, quien entra en la cama sueña, 190 aquél que soñare duerme, aquél que duerme no vela, aquél que vela* imagina, aquél que imagina piensa, el que piensa es un borrico, 195 el que es borrico es un bestia, aquél que es bestia es un tonto, aquél que es tonto bobea, el que bobea enamora, el que enamora flaquea, 200 el que flaquea no es justo, quien no es justo se condena, quien se condena se culpa, y aquél que se culpa yerra; el que yerra es errador, 205 el errador es albéitar*, aquél que es albéitar sabe, aquél que sabe consuela, el que consuela es torrezno*, en el torrezno hay manteca, 210 la manteca es el dinero, el dinero es la moneda, la moneda es la que corre, aquél que corre no vuela, el que no vuela se para, 215 y el que se para se sienta; el que se sienta descansa, el que descansa sosiega, 440 quien sosiega se está quieto, el quieto no se menea, 220 quien no se menea es poste, el poste es de palo o piedra, la piedra llaman granizo, el granizo es agua enjerta, las engertas son castañas, 225 las castañas no son peras, las peras suelen pudrirse, pudrirse es de mala seta*, el de mala seta rabia, aquél que rabia se emperra, 230 quien se emperra se consume, el que se consume tenga sarampión en esta vida, y en la otra vida viruelas 27 . TODOS ¡Vitor! Vámonos adentro 235 a dar ciertas providencias. VEJETE Yo voy a unas incumbencias y al punto vuelvo a mi centro. Vanse y se descubre la tienda de MERCADER y MANCEBO. MERCADER Muchacho, mira si alguno pasa por la calle y llama. 240 No seas lerdo o te enviaré otra vez a la Montaña; no des, como el otro día, al medir por sesma*, vara. 27 Largo monólogo construido con palabras encadenadas que supone uno de los motivos frecuentes en la producción de Castro. Sobre la importancia de esta cuestión, véase en el estudio el apartado dedicado al estilo literario. 441 MANCEBO Ya lo entiendo: que por sesma 245 tengo de dar una vara. ¿No dice usted eso? MERCADER No, brutazo, salvaje. MANCEBO ¿De qué se enfada, si ésta es la segunda vez? MERCADER Pero, oyes muchacho, llama, 250 que pasa gente. MANCEBO ¡Ah, señor! ¿Quiere por sesma una vara? Sale el COLEGIAL y FÁMULO. MERCADER ¡Qué animal! ¿Se ofrece algo? COLEGIAL ¿No tenéis unas enaguas? MERCADER Y bien ricas que las tengo. 255 COLEGIAL ¿Bien ricas? Pues a ver, daca. FÁMULO Yo tomara una camisa aunque ella fuera de Holanda. COLEGIAL Muy buenas son; mas primero será menester probarlas. 260 Póntelas fámulo y echa al infierno la sotana. 442 Desnúdase el FÁMULO y se pone las enaguas. FÁMULO ¿Yo? COLEGIAL Sí, que tienen tu cuerpo. FÁMULO Si ello ha de ser, pardiós vaya. Sale el VEJETE. VEJETE Alabado sea el señor. 265 MANCEBO ¿Quiere por sesma una vara? VEJETE ¿No tendrá usté unos encajes de ojo de gallo? FÁMULO Y son anchas. MERCADER No, señor. ¿Para qué son? VEJETE Son para hacerme una saya, 270 que me hace mal el sereno. MERCADER Pues hecha la tengo en casa. VEJETE Pues venga al punto. MERCADER Tomad. Dale la saya. VEJETE Probaré cómo me encaja. COLEGIAL Saque usté otras, que parecen 275 443 aquéllas un poco largas. Me las probaré. MERCADER Aquí hay otras. Quítase la beca y se pone las enaguas el COLEGIAL. COLEGIAL Quítome las sopalandas* 28 . Salen SOLDADO, GOLILLA, y LABRADOR. SOLDADO Aquí tendrá usted camisas de crea, morlés u Holanda. 280 COLEGIAL ¿No es éste el muerto y el otro? Pero la vista me engaña. LABRADOR ¿Oyes? Haz que me despachen. MERCADER De todas suertes no faltan. Aquí están. SOLDADO No fuera malo 285 el que alguna te probaras, que el alcalde es de tu cuerpo. VEJETE ¡Qué bien me sienta la saya! LABRADOR Yo, sí. SOLDADO Pues pon la alforja a un lado. 28 Se presenta aquí el motivo de la encamisada, no sólo una forma particular de festejo sino también un mecanismo de injuria. Véase en el estudio el apartado dedicado a los motivos y temas. 444 Pónela a un lado. LABRADOR De buena gana. 290 FÁMULO Pareces disciplinante*. COLEGIAL A mí me vienen pintadas. LABRADOR Cuidado con las narices. Cogen los dos los trastos de todos y corren. GOLILLA Ojo avizor, camarada. SOLDADO Escapemos. LABRADOR ¡Mis alforjas! 295 MERCADER ¡Mi camisa! FÁMULO ¡Mi sotana! COLEGIAL ¡Mi beca con mi equipaje! MANCEBO ¡Que se llevan las enaguas! VEJETE ¡Mi capa, Cielos divinos! SOLDADO ¿Quién a ese ladrón me agarra? 300 Salen ALGUACILES. ALGUACIL Ténganse aquí a la Justicia. 445 GOLILLA Apártese. Vase. ALGUACIL ¿Hay tal infamia? ¿Quién es el ladrón? SOLDADO Es loco. Vase corriendo y dando al ALGUACIL un empujón. ALGUACIL ¿Quién es el loco? LABRADOR ¡Ay, mi prata! Vase. ALGUACIL ¿Quién es prata? MERCADER ¡Mi camisa! Vase. 305 ALGUACIL ¿Qué camisa? FÁMULO ¡Mi sotana! Vase. ALGUACIL ¿Qué sotana? COLEGIAL ¡Mi beca! Vase. ALGUACIL ¿Qué beca, hombre? MANCEBO ¡Las enaguas! Vase. ALGUACIL ¿Qué enaguas, ni qué demonios? ¿Sabéis qué es esto? VEJETE ¡Mi capa! Vase. 310 446 ALGUACIL ¡Quién vio tan grande embeleco*! El demonio que allá vaya. 447 LA BURLA DEL SOMBRERO Uno de los entremeses más conocidos de Francisco de Castro, aparecido en la segunda parte de su Alegría Cómica (fol. 52-67), y que circuló impreso y como manuscrito a lo largo de todo el siglo XVIII. Cotarelo señala que también dimana de otro cuento vulgar La burla del sombrero, en que un soldado engaña a un pobre mozo que con dos mil reales se retiraba a su pueblo, asegurándole que con el sombrero soldadesco podía comer de balde en cualquier parte. Se lo vende en los dos mil reales, y, sin salir de la venta en que la burla se hace, entérase el pobre corito de que el sombrero no posee aquella virtud [Colección, p. cxix]. Fue representada en Pamplona, por la compañía. de Carlos Vallés, en 1767 y 1768, según informa CESXVIII, habitual de los Teatros del Príncipe y de la Cruz entre 1764 y 1778 [Cartelera: 644], y recientemente dentro de los Clásicos locos de Fernando de Urdiales, en 1995, con el Teatro Corsario [Huerta Calvo, 2004: 485]. Encontramos en él un texto muy conseguido de entremés de burla, con un Gracioso bobo al que dos Soldados engañan y quitan todo su dinero, con la excusa de venderle un sombrero supuestamente mágico. Frente a la acusación de La Barrera a Castro de ser “chabacano”, al hilo de este entremés nos dice Huerta Calvo cómo es cierto que “no tiene nada de chabacano, y sí mucho de entretenido” [1999, 333]. 449 ENTREMÉS DE LA BURLA DEL SOMBRERO Personas Soldado 1º Un mozo Soldado 2º Un Ventero El Gracioso Un Estudiante Un Barbero Salen los dos SOLDADOS, y el primero con una sombrerera en que trae un sombrero viejo empapelado y una limpiadera* o cepillo en la mano. SOLDADO 1º Señor cabo de escuadra. [SOLDADO] 2º Señor sargento. [SOLDADO] 1º Usted me escuche. [SOLDADO] 2º Ya yo estoy atento. [SOLDADO] 1º ¿Usté ha comido hoy? [SOLDADO] 2º Ni ayer. [SOLDADO] 1º ¿Qué hiciera por comer? [SOLDADO] 2º A diez trozos* embistiera de dragones. ¿Pues eso me preguntas 5 cuando tengo tal hambre que, si juntas las hambres que padecen mil soldados, con la mía no valen dos bocados? 450 [SOLDADO] 1º Vos habéis de comer. [SOLDADO] 2º ¿Qué decís, hombre? [SOLDADO] 1º Lo que digo, y el caso no te asombre, 10 es pues (estadme atento), es pues el cuento... [SOLDADO] 2º Ya me caigo de puro estar atento. [SOLDADO] 1º ... que Dominguillo, un simple sin reflejos, animal que fue mozo de pellejos (atended, porque el caso especifique) 15 en ese bodegón de San Felipe 29 , se va a su tierra, y lleva el mentecato dos mil reales metidos en un gato*. [SOLDADO] 2º ¿Metidos en un gato? [SOLDADO] 1º Ved qué yerro. Mas yo espero que el gato lleve perro, 20 pues con este sombrero, si tú quieres y a ser criado mío te prefieres, se los he de quitar a este simplicio. [SOLDADO] 2º Y aun tu esclavo seré, que es peor oficio. [SOLDADO] 1º Pues mira, el cuento está que en la posada 25 donde lleva el simplote su jornada yo he de estar, y después de haber comido me tendrás el sombrero prevenido 29 Se nos informa de la situación de este bodegón: San Felipe, que ha de referirse a uno ubicado en las proximidades de San Felipe Neri, la desaparecida iglesia unicada al comienzo de la calle Mayor madrileña donde se encontraba el célebre mentidero de la Villa.: 451 limpio, y me le pondré, y al mesonero le darás en secreto aquél dinero 30 que monte la comida, y con cuidado di que responda así: ‘ya está pagado’ en diciéndole ‘en fin, ¿cuánto se debe?’, y porque el tonto el chasco limpio lleve tú has de decir que blanca no le diste. 35 Di, don Trompapitaina, ¿lo entendiste? [SOLDADO] 2º Y muy bien. [SOLDADO] 1º Lo demás está a mi cuenta. Vámonos acercando hacia la venta Paséanse. donde hemos de lograr lo que te cuento. Mas ya viene Domingo, ¡bravo cuento! 40 Toma, en ese bolsillo van cabales Dale una bolsa. cuatro pesos y seis o siete reales (que no me acuerdo bien). Dale al ventero lo que cueste el comer, y en el dinero no repares. ¿Entiendes? [SOLDADO] 2º Ya lo entiendo. 45 [SOLDADO] 1º Vete aprisa, hombre. [SOLDADO] 2º Alón. [SOLDADO] 1º Vete corriendo. 452 Vase el SOLDADO 2º con la sombrerera y la bolsa, y sale el GRACIOSO con alforjas y un gato dentro, donde [se] supone trae el dinero, y se queda el 1er SOLDADO. GRACIOSO ¡Qué canse tanto el andar! Es mucho viniendo a pata. Voy a la venta a ver si hallo una tajada* de vaca 50 con que aforrar el baúl*. Antes de salir canta algo el GRACIOSO, y sale hablando. [SOLDADO] 1º ¿Domingo? GRACIOSO ¿Lunes? [SOLDADO] 1º Abraza. ¿Adónde vas? Di, pobrete. Abrázale y él le mira. GRACIOSO Pues de verdad que su traza no es de muy rico. Parece 55 Judas en Semana Santa 30 . [SOLDADO] 1º Domingo, ¿no me conoces? GRACIOSO Yo, por vida de mi alma, que no le he visto otra vez. Déjeme ir. 30 Con esta comparación de “Judas en Semana Santa” se injuria al Soldado haciendo evidente, por sus rasgos, su posible condición de cristiano nuevo. Sobre esta cuestión,véase en el estudio el apartado dedicado a los temas y motivos literarios: 453 Hace que se va y le detiene. [SOLDADO] 1º Abraza, abraza, 60 yo soy... GRACIOSO El diablo. [SOLDADO] 1º ... el que iba tantas veces a tu casa a comer de mogollón*. GRACIOSO Por ese camino vaya, que hay en Madrid infinitos 65 conocidos que lo pasan de mogollón y de oque*; y alguno, en cargo de mi alma, veo con mucha peluca que me está escuchando y calla 31 . 70 Sale [SOLDADO] 2º Ya tiene usted, señor mío, la comida aderezada. [SOLDADO] 1º Ven, Dominguillo, a comer. GRACIOSO ¿Me convidáis? [SOLDADO] 1º Cosa es clara. GRACIOSO ¿Si no iré de mogollón? 75 [SOLDADO] 2º Ya está la droga* entablada. Aparte. 31 Importante referencia al público por parte del Gracioso. Como hemos señalado en el estudio al hablar de los aspectos de la repreentación, romper la barrera entre público y personajes era algo habitual en el teatro breve, incluso en este caso para insultar a algún espectador en particular. 454 [SOLDADO] 1º Bien está. Aparte. GRACIOSO Cuidado gato, que hay ratones en campaña. Aparte. [SOLDADO] 1º Vos primero. Entran por una puerta y salen por otra, y el VENTERO saca la mesa y dos asientos, y la ponen entre él y un MOZO que le sale acompañando. GRACIOSO [Aparte] ¿Vos primero? ¡Qué gente tan cortesana! 80 VENTERO Mucha gente hay en la venta. Pongamos presto, Gualdrapa, esta mesa. MOZO Ya está puesta, y lo que a mí más me espanta es que pagasen primero 85 la comida. VENTERO Es gente honrada. Salen [SOLDADO 1º, 2º y GRACIOSO]. [SOLDADO] 1º Sentaos, Domingo. GRACIOSO Sentaos. [SOLDADO] 1º ¡Ah, muchacho! 455 [SOLDADO] 2º ¿Qué me mandas? [SOLDADO] 1º A esa fantasma con ojos di que saque la vianda*. 90 VENTERO A ese rocín con peluca decid que ya está sacada. Siéntanse y van sacando platos. [SOLDADO] 1º Bien huele. Limpia el sombrero. [SOLDADO] 2º Ya lo hago. Pónese en el lado derecho del tablado, y saca de la sombrerera el sombrero y le limpia con muchos ademanes. GRACIOSO Pues, ¿no masca* el amigo? [SOLDADO] 1º Mis criados 95 mientras yo engullo, no mascan. GRACIOSO ¡Cierto, que es muy linda moda! [SOLDADO] 1º Huésped*, el cocido saca. Saca otro plato. VENTERO Tu lengua, don Jerigonza, ¿viene al hospital por mantas? 100 GRACIOSO ¿No bebemos? 456 [SOLDADO] 1º Venga un trago. VENTERO Aquí está, y de Ribadavia. Pruébalo y escúpelo. GRACIOSO Así tengas tú las muelas como en eso verdad hablas. Pruébalo el SOLDADO 1º y pregunta con zanga. [SOLDADO] 1º Diga usté, ¿acá quién bautiza? 105 VENTERO El cura. ¡Pregunta extraña! Pues, ¿quién ha de bautizar? [SOLDADO] 1º Podía usted. VENTERO ¡Qué soflama! [SOLDADO] 1º ¿No tenéis vos potestad? VENTERO La mía es muy limitada. 110 [SOLDADO] 1º No es mucho, pues que sabéis convertir el vino en agua. GRACIOSO ¿Qué diablos limpia aquel hombre, que con tantas garambainas* da voltetas al sombrero? 115 [SOLDADO] 1º Si vos supierais la alhaja que es, no lo preguntarais. Príncipe no hay en España 457 que tenga otra como ella, y porque veáis que no es chanza 120 daca el sombrero, que ya esto se acabó. VENTERO A Dios gracias. Quítase el que tiene, y se pone el que le da el SOLDADO 2º. [SOLDADO] 2º Quitaos ése y poneos éste. [SOLDADO] 1º Dámele. GRACIOSO ¿Qué patarata es ésta? [SOLDADO] 1º Ya lo veréis. 125 ¿Cuánto se debe, mi alma? Tentándose el sombrero y dándole vueltas dice los versos el SOLDADO 1º para que después el GRACIOSO le remede. VENTERO Ya está pagado, mi vida. [SOLDADO] 1º ¿Se debe algo de vianda? VENTERO Ya está pagado. [SOLDADO] 1º ¿De vino? VENTERO Ya está pagado. [SOLDADO] 1º ¿Qué falta? 130 458 VENTERO Ya está pagado. Hablan los tres como recelándose del VENTERO. [SOLDADO] 1º ¿Le disteis el dinero? [SOLDADO] 2º Yo, ni blanca*. [SOLDADO] 1º ¿Y vos? GRACIOSO Yo no he dado ochavo*. [SOLDADO] 1º Ni yo. GRACIOSO Pues digo, ¿quién paga? [SOLDADO] 1º ¿Que está pagado no oíste? 135 GRACIOSO Sí. [SOLDADO] 1º Pues ésa es la maraña. GRACIOSO El demonio que lo entienda. [SOLDADO] 1º Vaya seor huesped, y traiga unos postres y aceitunas. VENTERO Iré de muy buena gana. Vase. 140 [SOLDADO] 1º Quiero decirte, Domingo, si es que el secreto me guardas... GRACIOSO Yo seré una Inquisición. 459 [SOLDADO] 1º ... deste sombrero las gracias. Pero antes, amigo mío, 145 me has de dar mano y palabra... [SOLDADO] 2º No lo fíe usté de nadie. [SOLDADO] 1º ... de no decir lo que pasa a un alma. GRACIOSO La mano os doy y, si la mano no basta, 150 os daré las pantorrillas. [SOLDADO] 1º Pues tiene el sombrero tanta fuerza que el que se le pone, aunque pida las viandas que quisiere, comerá 155 sin que le cueste una hilacha*. Y esto no salga de aquí, y porque veáis que el alma os adora... GRACIOSO ¡Hola! ¿A quién digo? Mirad bien que tengo barbas 32 . 160 [SOLDADO] 1º ... quiero que vos le tengáis puesto, porque cuando salga el ventero preguntéis con gran brío y elegancia ‘¿cuánto se debe?’, y entonces 165 32 Se asusta el Gracioso al escuchar un sencillo requiebro del Soldado, pensando que se trata de una alusión a la sodomía, motivo de injuria y comicidad no poco frecuente en el teatro breve, y así corre a recordarle su masculinidad. 460 reconozcáis la eficacia del sombrero, pues dirá al momento (¿quién lo extraña?) ‘ya está pagado’. GRACIOSO ¿Qué dices? ¿Lo dirá? [SOLDADO] 1º [Y con voz muy clara]. 170 Pónese el sombrero, y sale el VENTERO. VENTERO Aquí están las aceitunas. [SOLDADO] 1º ¿Fuisteis por ellas a Irlanda? ¡Jesús, lo que habéis tardado! Come el GRACIOSO. GRACIOSO Comed. [SOLDADO] 1º Yo no tengo gana. GRACIOSO Pues quitad esto, ahora bien... 175 Quita los platos. [SOLDADO] 1º Con gravedad. Aparte. [SOLDADO] 2º Que te clavas. Aparte. GRACIOSO [Aparte] Ya lo entiendo. Señor huésped. VENTERO Señor, ¿qué es lo que usté manda? 461 Hace el GRACIOSO lo que hizo el SOLDADO con el sombrero. GRACIOSO ¿Cuánto se debe? VENTERO ¿No he dicho que está pagado? [SOLDADO] 1º Bien, vaya. 180 GRACIOSO ¿Cuánto se debe?, pregunto. VENTERO Ya está pagado. [Aparte] ¿Hay tal maza*? [SOLDADO] 1º Decid, ¿qué os parece? Aparte. GRACIOSO Un pasmo. Aparte. Yo suelto una carcajada; este sombrero es un ángel. 185 Quita los manteles. VENTERO Yo no entiendo pataratas y, pues la garrama* tengo, voyme y allá se las hayan. MOZO Muy bien dice usté, señor. VENTERO Marchemos de aquí, Gualdrapa. 190 Vase, y deja la mesa y los asientos y se levantan. [SOLDADO] 1º ¿Qué os parece? 462 GRACIOSO Que con él podéis andar toda el Asia [desde el gran Cairo hasta Europa y desde África hasta Holanda] comiendo a trompa y talega*. 195 [SOLDADO] 1º Es un primor de la Italia. Empapélale con tiento. Empapélale con muchas pataratas. [SOLDADO] 2º Ya lo está. [SOLDADO] 1º Vamos. GRACIOSO Aguarda. ¡Jesús, qué lindo sombrero! ¿Toparé otro, camarada? 200 [SOLDADO] 1º No hay más que tres en el mundo. GRACIOSO ¿Quién los tiene? ¡Cosa rara! [SOLDADO] 1º Uno el Gran Turco, otro yo, y otro el Rey de Dinamarca. Pero vamos. Detiénele. GRACIOSO ¿Me queréis 205 vender el sombrero? [SOLDADO] 2º Agarra. Aparte. 463 [SOLDADO] 1º ¿El sombrero? Bueno es eso. ¿Habláis, Domingo, de chanza? GRACIOSO No, por vida de mi suegra. [SOLDADO] 1º Yo os quiero tanto que basta 210 el que vos me lo mandéis, pero me hará grande falta. No me resuelvo. GRACIOSO ¡Ay, amigo! Por todas las cinco llagas que me le vendáis. Híncase de rodillas. [SOLDADO] 2º Señor, 215 ved que Domingo lo manda. [SOLDADO] 1º Pues si lo manda Domingo hágase todo piltrafas*. GRACIOSO ¡Lo que yo debo a este mozo! ¿Y qué es su coste? [SOLDADO] 1º En Italia 220 él me costó seis mil reales, dad dos mil y santas pascuas. GRACIOSO Contado me han el dinero, pero por llenar la panza [a] cada instante aún es muy poco. 225 Aquí los lleváis en plata. Pero venga mi sombrero. 464 Da el gato y toma la sombrerera y el cepillo. [SOLDADO] 2º Tomadle. GRACIOSO El gozo me salta. [SOLDADO] 1º Y adiós, que vamos de prisa, que sale presto la armada 230 y en el tercio del embudo* se pasa muestra mañana. Y estimadle. GRACIOSO Ya le estimo. [SOLDADO] 1º Vos, vos me daréis las gracias y os acordaréis de mí. 235 GRACIOSO Lo creo. ¿Queréis echarla otra vez? [SOLDADO] 1º No, amigo mío. [SOLDADO] 2º El demonio que aguardara. Aparte. [SOLDADO] 1º Agur, que pinta la uva. Las lágrimas se me saltan. Se abrazan. 240 GRACIOSO A mí también, id con Dios. [SOLDADO] 2º [Aparte] ¡Ay, pobre, lo que te aguarda! Vanse. GRACIOSO Yo he de volver a comer. 465 Salen BARBERO y ESTUDIANTE. ESTUDIANTE Dios sea en esta casa. BARBERO Señor huésped. ESTUDIANTE Señor huésped, 245 ¿dónde está usté? Sale el VENTERO. VENTERO ¿Quién me llama? BARBERO Un barbero. ESTUDIANTE Un estudiante. BARBERO ¿Habrá qué comer? VENTERO No falta. GRACIOSO Sacad todo cuanto hubiere, que yo pago. VENTERO ¿Usté lo manda? 250 Se hará. GRACIOSO Que he de convidar a estos caballeros. VENTERO Vaya. ¿No acabó usté de comer? GRACIOSO Sí, pero tengo ya gana, 466 que só flaco de estómago. 255 VENTERO Se ejecutará sin falta. LOS 2 Usté viva dos mil años. GRACIOSO Al sombrero dad las gracias. Aparte. ESTUDIANTE Sentémonos. BARBERO ¿Quién será, Colines, este panarra? 260 ESTUDIANTE Yo no lo sé, Mocotera 33 . BARBERO Comámosle, pues, al mandria* medio lado. Ha desatado la sombrerera y en limpiando el sombrero le pone a un lado. ESTUDIANTE Norabuena. ¿Qué limpia con tal flemaza*? BARBERO Un sombrero, ¿no lo veis? 265 ESTUDIANTE ¿Hay más gracioso fantasma? GRACIOSO Ya está limpio mi sombrero. Sale VENTERO Ya está la comida en tabla*. 33 Nuevos nombres parlantes que nos ofrece Castro: Colines y Mocotera: Nombres parlantes, por colín "barra de pan pequeña, larga y muy delgada" (RAE). y de origen escatológico. 467 Va sacando platos con comida, y el MOZO también saca de comer. GRACIOSO ¿No habrá más gente en la venta que venga a comer? VENTERO Ni un alma. 270 ESTUDIANTE Vive Dios, que es generoso. VENTERO Dos pollas* y media pava. GRACIOSO Venga más. MOZO Medio cabrito. GRACIOSO Más. VENTERO Un menudo de vaca. ESTUDIANTE Vino venga. Echa en una salvilla vino. MOZO Aquí lo tienen. 275 BARBERO Que me ahogo. GRACIOSO ¡Lo que envasan*! VENTERO ¿Queréis más? GRACIOSO Ya estoy harto. 468 LOS 2 Y yo. VENTERO ¡Qué brava ganancia! GRACIOSO Alcanzadme ese sombrero. Dale el sombrero. MOZO Aquí está ya. LOS 2 Edades largas 280 viváis. GRACIOSO Perdonad señores. Empecemos la maraña*. Aparte. Seor huésped, ¿cuánto se debe? VENTERO Señor, de la media pava y lo demás son cien reales, 285 y muy buen provecho os haga. GRACIOSO Digo que cuánto se debe. VENTERO Yo también lo digo, ¿es chanza? GRACIOSO Sin duda se me ha olvidado Aparte. cómo el otro lo agarraba. 290 A ver ahora. BARBERO Él es tonto. ESTUDIANTE El hombre es bestia con alma. GRACIOSO Diga usté, ¿cuándo se debe? 469 LOS 2 ¿Hay más graciosa ignorancia? VENTERO Cien reales. Pónese el sombrero de diferentes maneras y le mira, y le da vueltas cuando pregunta. GRACIOSO A este sombrero Aparte. 295 ya se le acabó la gracia. ¿Cuánto se debe? VENTERO ¿Se burla? GRACIOSO ¿Cuánto se debe? VENTERO Ya escampa. Cien reales, ¿no se lo he dicho? Cien reales. ESTUDIANTE Mas, ¿que hay patadas? 300 GRACIOSO Responde ‘ya está pagado’. Lleve el demonio tu alma que dos mil reales me cuesta. Tira el sombrero contra la mesa. VENTERO Mi dinero. GRACIOSO Pues no hay blanca, que me lo llevó un soldado. 305 VENTERO ¿A mí burlas? 470 GRACIOSO ¡Que me matan! Embiste el VENTERO con él, y los otros le detienen, y a porrazos se acaba. 471 LA BURLA DEL TALEGO El entremés de La burla del talego aparece en el primer volumen de la Alegría Cómica (fol. 36-45). Para Cotarelo se trata de una obra menor, resumida en los “enredos de un sacristán para befar a un vejete que pretendía a su novia” [Colección, p. cxxi], pero es preciso alabar la buena construcción y desarrollo de la acción, en que una mujer pide a su amante que burle al Vejete que trata de seducirla y se haga con el talego lleno de monedas que siempre lleva consigo. La burla, además, interesa por recurrir al motivo del muerto fingido, que habla directamente con el anciano y la justicia, indicando que fue el viejo quien lo asesinó y, así, poder quitarle la bolsa. 473 ENTREMÉS DE LA BURLA DEL TALEGO* Personas Un Sacristán Dos Valientes Hombre 4º Y otros El Vejete Escolástica Hombre 3º Y otros Sale el SACRISTÁN y ESCOLÁSTICA. SACRISTÁN Bella Escolástica mía, ¡ah! tus ojos son tan bellos que pueden en cualquier día pasar por día, y ser ellos soles de más bizarría*. 5 Apenas vi que el farol del Cielo se ha recogido escondiendo su arrebol*, cuando a buscar he venido las luces del mayor sol. 10 Chirini 34 me llamo (aquí mi nombre ha venido bien) y jugaremos, pues vi, que me tratas sin desdén, vida a Chirini con ti. 15 ESCOLÁSTICA Mi Sacristán, mi bien, no adulaciones gastes conmigo. SACRISTÁN Yo, tus perfecciones 34 Interesa el nombre de este sacristán, Chirini, que recuerda a Chirinos, célebre protagonista del cervantino Entremés del Retablo de las Maravillas. 474 dan lugar a esto y más que no te hablo: ¿Yo adulaciones? ESCOLÁSTICA Tente, hombre del Diablo, y si acaso me quieres, di, ¿qué hicieras 20 por esta cara? SACRISTÁN Cuanto me pidieras. ESCOLÁSTICA ¿Conoces al Vejete Triquitraque 35 , agüero con honores de almenaque 36 ? SACRISTÁN Y cómo que conozco, ¿qué desea? ESCOLÁSTICA Ay, que no es nada. SACRISTÁN ¿Qué? ESCOLÁSTICA Me galantea. 25 SACRISTÁN ¿Qué dices, el Vejete? Yo estoy ciego. ESCOLÁSTICA Sosiégate por Dios. Tiene un talego con muy buenos doblones, el taimado, y no puedo pillarle, ni aún cornado, porque dice el tiñoso 30 que todo será mío, si mi esposo consigue ser. Repara, yo quisiera que al Viejo le pescáramos la pera* 35 Triquitraque es un nuevo nombre parlante que ofrece Castro, de triquitraque "voz inventada para explicar el sonido ruidoso y como a golpes de alguna cosa" (Autoridades). 36 Injuria, que como sabemos es también un elogio en el lenguaje del Carnaval, por agüero, "Los gentiles llamaban así a cierto género de adivinación por el canto, el vuelo y otras señales que tenían observadas en las aves", y almanaque, "La distribución del año por meses y días, con noticia de las fiestas, vigilias, lunaciones y otras cosas para el gobierno eclesiástico y civil" (Autoridades). Viene a establecer comparación entre algo bajo que se atribuye una categoría superior a la que tiene. 475 para casarnos luego con contento los dos. Sacristán mío, éste mi intento: 35 esta noche a la una viene a darme una música, y si alguna industria* tú buscaras... SACRISTÁN Ya la he hallado. ¿No dices que esta noche está citado, y a dar música viene a tus balcones? 40 El Viejo volverá sin los doblones o poco he de poder, que no soy lego*. ESCOLÁSTICA Y consigo los trae en el talego al pescuezo colgados, y siempre dos matones muy armados 45 trae consigo el Vejete. SACRISTÁN Si viniera todo Flandes con él, no le temiera, que en mi ingenio me fío, no en mi brazo. ESCOLÁSTICA Vete con Dios, mi bien. SACRISTÁN Caerá en el lazo*. Y di, ¿si serás mía? ESCOLÁSTICA Y cómo. Vete 50 porque ya se hace tarde. SACRISTÁN Andar, andete, donde va la sotana, vaya el bonete*. Dame un abrazo. ESCOLÁSTICA Estimo tu persona. 476 SACRISTÁN Esta sí que es la vida bona, vida, vámonos a chacona 37 . 55 ESCOLÁSTICA Anda, vete con Dios. SACRISTÁN A Dios. Vase. ESCOLÁSTICA La noche ha de ser estupenda. Yo echo coche si se logra la burla, y al momento a la reja me voy, que ruido siento. Vase, y sale el VEJETE, y otros dos con espadas, y broqueles* todos, y una guitarra. VEJETE Ésta que veis es la reja 60 donde mi dueño ha de estar, aquí habemos de cantar, que han de explicar mi queja. Con algún temor estoy, que hay muchísimos ladrones; 65 tened cuidado doblones; con mucho cerote* voy. HOMBRE 1º No tiene que temer, so Triquitraque, porque viene conmigo. VEJETE Seor Zumaque, ya yo sé vuestro brío, y no os trujera 70 a esta función si ya no os conociera. 37 Se alude al estribillo de la conocida danza de la Chacona, cuyo tema fundamental era la alegría y despreocupación, la vita bona, que estuvo prohibida en la época. Véase la Colección para más información sobre esta y otras danzas. 477 HOMBRE 2º Conmigo viene usted, el miedo aparte, que con la espada en mano soy un Marte y si la calle de hombres llena viera, a todos los matara. VEJETE Pues yo hiciera... 75 HOMBRE 2º Vive Dios, que lo hiciera, no te asombres. VEJETE No puede un hombre andar sin estos ho[m]bres. A cantar empecemos, caballeros. ESCOLÁSTICA a la reja Ya el viejo miro allí, y los cancerberos. Canta VEJETE “Asómate a esa ventana 80 y, en estando en la ventana, quítate de la ventana: no estarás en la ventana” 38 . ESCOLÁSTICA ¡Qué discreta letra, cierto que el concepto es admirable! 85 VEJETE Dueño de mi corazón, si es que gusto acierto a darte, me tendré por muy dichoso. Dame esa mano suave, para besártela. ESCOLÁSTICA ¿Ahora?, 90 ¿con el sereno* que hace, queréis que se me resfríe? 38 Canción grotesca, relacionable con el motivo de la ronda, donde destaca la reiteración de una palabra hasta el absurdo. Véase en la introducción el apartado dedicado a las canciones y las danzas. 478 ¿Y el talego? VEJETE Aquí delante le traigo. ESCOLÁSTICA Dámele a ver. VEJETE Con el sereno que hace, 95 ¿queréis que se me resfríe? SACRISTÁN al paño Ya está el vejete en la calle, ya es tiempo que se ejecute nuestro intento. HOMBRE 3º Que me place. VEJETE Dueño mío, sol hermoso... 100 Disparan dentro. SACRISTÁN ¡Tiradle, amigos, matadle! ESCOLÁSTICA Ya se logró, yo me voy. Vase. HOMBRE 1º ¡Hola!, ¿qué es esto, compadre? VEJETE ¡Válgame Santa Gerarda! HOMBRE 2º ¡Por el siglo de mi madre, 105 que va de veras el cuento! Dentro HOMBRE 3º Muerto soy. VEJETE ¡Qué fiero lance! 479 HOMBRE 1º Temblando estoy, vive Dios. VEJETE Amigos míos. SACRISTÁN dentro Tiradle. Disparan. HOMBRE 1º ¿Qué amigos, ni qué Demonios? 110 HOMBRE 2º Los arneses* se me caen de cólera, voto a bríos. VEJETE Bravo par de sacristanes 39 he traído, vive Cristo. Sale el SACRISTÁN, y los que pueden trayendo al HOMBRE 3º de muerto con una sábana. SACRISTÁN Amigos, en esta parte 115 le dejemos, y cubierto con esta sábana. VEJETE Zape*. SACRISTÁN Quedará, por si es que viene la justicia no nos halle. Escapemos al momento 120 de aquí huyamos. Vanse. VEJETE ¡Fiero lance! Un muerto como un cochino, 39 Se refiere a los Hombres 1º y 2º, como anfibología con el posible sentido de "una ropa interior que usaban las mujeres, con unos aros de hierro pendientes de unas cintas, que se ataban a la cintura" (Autoridades), como sinónimo del femenil tontillo con que el Vejete pretende tildar de afeminados a ambos personajes y oponiendo a la figura del Valiente la del Sacristán. 480 más largo que un elefante, aquí han dejado y se han ido. HOMBRE 1º Yo me voy, porque el cadáver 125 parece que se menea. Vanse dejando todo lo que traen en el suelo. HOMBRE 2º El puto* que aquí aguardare. VEJETE ¡No os vais, no os vais! Ya se han ido. ¡Que he de hacer yo solo, ángel de mi guarda, con un muerto! 130 Yo me escapo. HOMBRE 3º Espera. VEJETE ¡Tate! Por Dios, que me habló el difunto. HOMBRE 3º Desnúdese aquí al instante, o le llevaré conmigo. VEJETE ¡No haga usted tal! HOMBRE 3º ¿No lo hace? 135 VEJETE Si, señor, ya le obedezco. Desnúdase, y queda en camisa, y sale el SACRISTÁN con vara*, y otros, y sacan al HOMBRE 4º preso y tapan al VEJETE. SACRISTÁN Venga a la cárcel. Mas, ¿qué es esto? 481 VEJETE Qué sé yo. HOMBRE 1º Un hombre en camisa. VEJETE Andares. SACRISTÁN Y aquí hay uno muerto. HOMBRE 1º Tenga 140 paciencia, señor Alcalde, que estos sin duda le han muerto, y aqueste preso escaparse quería, y este ladrón (¿puede haber maldad mas grande?) 145 quiso dejar sus vestidos y los del muerto llevarse, por ser mejores. SACRISTÁN Es cierto. VEJETE Señores, el Cielo sabe mi inocencia. SACRISTÁN Calle, digo. 150 VEJETE Vive Cristo, seor Alcalde, que el muerto es el capeador*, porque él mandó desnudarme y yo no soy hombre de eso. SACRISTÁN Aquí los broqueles hablen, 155 y espadas, que hay en el suelo. 482 VEJETE Son de dos ciertos marchantes* guapos*, de estos que se usan, y vieron. SACRISTÁN Venga a la cárcel, y el también, que allá dirán 160 quien ha sido en esto parte. HOMBRE 4º Pues no es mejor, que aquí el muerto quién le ha muerto diga, y saque a ustedes de aquese error, ¿que padecen? SACRISTÁN Disparate; 165 ¿el muerto lo ha de decir? HOMBRE 4º Mire usted, señor, hay lances que los muertos lo declaran, cuando fijo no se sabe quién le mató, y no podéis 170 esta apelación negarme. SACRISTÁN Decís bien. VEJETE Guardo el talego. SACRISTÁN Y mi duda satisfaces, como lo declare el muerto. VEJETE Si quiere hablar muy bien sabe; 175 y si no, dígalo yo. ¿Quién me metió en esto? HOMBRE 4º Aparten. 483 HOMBRE 3º Rabiando estoy por hablar. HOMBRE 4º Hagan un corro muy grande: muerto, levántate al punto, 180 y declara aquí al instante, quién te ha quitado la vida. VEJETE Y pues mi inocencia sabes, vuelve por ella. Lev[ántase] el muerto. HOMBRE 3º Sí haré. Quien fue el agresor infame 185 fue este vejete... VEJETE Es mentira, vive Cristo. HOMBRE 3º ... por quitarme un talego de doblones. Ésta es la verdad. VEJETE ¡Desastre!. HOMBRE 3º Yo me voy a descansar, 190 y os suplico por más palma, pues la verdad han oído, que del talego perdido, digan misas por mi alma. Vase. HOMBRE 4º ¿Están ustedes contentos? 195 484 VEJETE Miente el muerto. SACRISTÁN Dime, infame, ¿dónde tienes el talego? ¡Responde! VEJETE En ninguna parte, que este muerto está borracho. SACRISTÁN Aquí está, venga a la cárcel. 200 VEJETE ¿Yo a la cárcel? ¡Mi talego! Sale ESCOLÁSTICA Tenga usté paciencia, aguarde, que todo esto ha sido burla. VEJETE Pues ¿conmigo? SACRISTÁN Metan paces los instrumentos. ESCOLÁSTICA Y sepa 205 si acaso usté no la sabe, que el sacristán es mi dueño; usted se quedó en la calle. VEJETE Ya lo veo. SACRISTÁN Dueño mío, cantemos, y va in pace. 210 Canta ESCOLÁSTICA “Del talego, la burla todos celebran”. 485 Canta SACRISTÁN “Y guárdese el vejete de otro de arena”. Canta VEJETE “Yo lo prometo, 215 y vayan con mil diablos los regodeos”. 487 LA BURLA DE LOS TÍTERES FINGIDOS Este entremés con tintes de mojiganga que encontramos en el tercer tomo de la Alegría Cómica (fol. 143-152), según Cotarelo, tiene mucha semejanza en el procedimiento con el entremés anónimo del Arca y otros que estriban en la introducción oculta del amante. Aquí un amigo de los cuatro novios de las cuatro hijas del vejete se declara italiano y lleva un arcón de títeres, como depósito, en tanto que el titerero vuelve a Italia a buscar uno que le falta. Abierta la caja, los galanes se llevan las hijas del confiado viejo. Parece haber motivado este entremés unos famosos títeres que habían traído de Italia, como dice el mismo autor; “Se harán los títeres comenzando aquellos de muelles que vinieron de Italia, y los cuatro galanes harán los títeres en los trajes que les corresponde [Colección, p. cxx]. No nos ofrece ninguna de sus habituales valoraciones negativas Cotarelo, pues éste es un entremés bastante conseguido. Catalina Buezo publica esta obra en su colección de mojigangas dramáticas, por el interés especial que suscita el texto “por la mezcla de retales de entremeses y mojigangas anteriores” [Buezo, 2005: 317]. Como comentan ambos críticos, en la pieza encontramos a esos títeres que pudieran haber sido representados por personas, sin limitarse al retablo del predistigitador, además de una mojiganga taurina que se realizó en el Retiro y que Castro reproduce. 489 ENTREMÉS DE LA BURLA DE LOS TÍTERES FINGIDOS Personas Un Vejete Sus Cuatro Hijas Don Crisanto Don Lupercio Don Gil Don Panuncio Don Lucas Y otros de títeres Salen don CRISANTO, don LUPERCIO, don GIL, don PANUNCIO y don LUCAS. DON CRISANTO En fin, amigos, el vejete fiero, sobre tener muchísimo dinero, tiene cuatro hijas bellas que lo de menos es el ser doncellas, y entre ellas tiene, ¡oh, hado riguroso!, 5 la que a mí robado me ha el reposo; y no quiere casarlas sus traiciones porque soltar no quiere los doblones. Antes desde hoy ha dado en otro vicio, que es en dar prestado 10 sobre prendas, por años o por meses; pero lleva terribles intereses, conque el viejo logrero*, guardando más las mozas que el dinero, ha de dar fin de aquellas desdichadas, 15 muertas de hambre, tristes y encerradas. DON LUCAS Y decid, don Crisanto, ¿no habrá modo de que a ese viejo se le quite todo? DON LUPERCIO Facilillo es el cuento, 490 más las guarda que a un santo mandamiento. 20 ¡Ay, que entre ellas está doña Mencía! DON GIL La mía está también. DON PANUNCIO También la mía. DON LUCAS ¿No decís que el menguado sobre prendas dinero da prestado? Pues si él es codicioso, 25 dadle por engañado del tramposo, que ya yo he discurrido el modo de dejarle destruido sin hijas ni dinero. DON CRISANTO Tú sólo eres amigo verdadero. 30 DON PANUNCIO Y amigo más que hermano. DON LUCAS ¿Sabe alguno parlar en italiano? [DON] GIL Eso no es cosa grave, pues lo podrá fingir quien menos sabe 40 . DON LUCAS Y vosotros, ¿sabréis salir vestidos 35 con los trajes que tengo discurridos? [DON] GIL Sabremos esas y otras pataratas*. DON PANUNCIO Tú no sabes la gente con quien tratas. 40 Como veremos en breve, uno de los principales rasgos del disfraz ha de ser imitar el habla italiana, característica en el teatro de Castro. Véase en el estudio el apartado dedicado a las hablas regionales y extranjeras.. 491 DON LUCAS Digo, ¿y sabéis si me conoce el viejo? [DON] CRISANTO Si con él no ha tratado tu despejo*, 40 ¿cómo ha de conocerte? DON LUCAS ¿Y sabréis, si eso pasa de esa suerte, si mi traza, sutil y soberana, de estrenarla por vos tendré yo gana? [DON] PANUNCIO ¿Hay hombre tan menguado? 45 ¿Tú mismo no te habías convidado a engañar a este viejo marrullero*? [DON] LUCAS En fin, ¿todos queréis? TODOS Sí. [DON] LUCAS Pues yo no quiero. Vanse. Salen el VEJETE y las CUATRO HIJAS. VEJETE Hijas mías, Barbulilla, Andreíta, Dorotea, 50 Ginesita, ¿qué hacéis, niñas? HIJA 1ª Agarradas a la media*, encerradas todo el día, trabajar como unas perras. VEJETE Ea, callen, que bien presto, 55 si bien la fortuna rueda, tendrá cien reales de dote cada una, con que pueda casarse muy a su gusto. 492 HIJA 2ª ¡Maldita sea tu miseria! 60 HIJA 3ª Es buen dote, para ser de prometido. VEJETE ¿Qué piensan? El granjear cada ochavo sabe Dios lo que me cuesta. ¡Oh, si saltara un empleo! 65 Pero, porque no me tengan por mísero, tomen un cuarto para una merienda. HIJA 4ª ¡Dios te pague la limosna! VEJETE Mas llamaron a la puerta. 70 HIJA 1ª Un extranjero parece con un ganapán*, que a cuestas trae un arcón muy terrible. HIJA 2ª Alguna entruchada* es ésta. Aparte. VEJETE Ea, mira tú quién es. Vase una. 75 Negocio es de consecuencia. HIJA 3ª El señor Julio Capoli, de la nación genovesa, dice que te quiere hablar. VEJETE Hoy doblo toda mi hacienda, 80 mire si lo dije yo, 493 arcón, ginovés y prendas, no le dejaré yo ir. Sale de extranjero DON LUCAS, con un GANAPÁN y un arcón. [DON] LUCAS ¿Oís, muchachas? Alerta. Aparte. ¡Oh, patrone mío caro! VEJETE ¿Caro? 85 HIJA 1ª Y más caro que piensas. [Aparte.] [DON] LUCAS Vueseñoría me abrache. GANAPÁN Señor, descárgueme apriesa, porque vengo reventado. Ayúdale el VEJETE. VEJETE ¡Ira de Dios, lo que pesa! 90 [DON] LUCAS ¡Ea, no pilla fastidio! Pillate fiato. VEJETE Aquí deja, mozo, el cofre, que después te pagarán a la puerta. ¿Qué manda el señor don Julio? 95 [DON] LUCAS Vostra fama piu parlera me ha donato la noticia de la veritate vestra y vollo fare uno cambio qui frute chenta per chenta. 100 494 VEJETE Estos genoveses son gente de ciencia y conciencia. ¿Y qué ha de ser el negocio? [DON] LUCAS Cueste paquetín encierra multi títere preciosi, 105 tuti de purichinela 41 , qui con un molle, al instanti, quita li gorra e li besa y toca lo vigolino, cosa preciosa y piu bela. 110 Lo latrone me ha pillato un títere y es piu fuerza ir a Yénova por altro, vueseñoría li tenga, que vale dos mil escuti 115 cada uno y, mia conciencia, he per lefar el viaque, chenti dupli me dé apriesa que yo de torna viaco promito darte duchenta. 120 HIJA 2ª ¿Qué dudas, señor? Admite. VEJETE Por ver lo que el arca encierra daré el dinero al instante. HIJA 3ª Señor, abra usted apriesa. Abren el arca junto al vestuario. 41 Se observa la alusión a la Commedia dell’Arte a través de la figura de Polichinela, convertido en uno de los títeres que presenta el fingido italiano. En la tradición de títeres española llegó a ser equivalente el nombre de la máscara italiana con el muñeco articulado, como comprobamos, ya en el siglo XX, con el conocido cuplé El polichinela. 495 HIJA 4ª ¡Jesús, el oro y la plata 125 que tiene! VEJETE Gran cosa es ésta, seguro va mi dinero. [DON] LUCAS ¿Qué le pare, piquimuelas? VEJETE Mirad, el dinero es éste, mas, pues el arca aquí queda, 130 veamos qué habilidades estos títeres encierran, que quiero verlos despacio ya que me cuestan mi hacienda. [DON] LUCAS Comi van para la Corti, 135 parlan españolo y echan la historia del rey don Sancho 42 , que es un maravilla verla, porque nostro rey Filipo 43 yo volite que lo veya. 140 VEJETE Sacadlos, por vuestra vida, porque a las niñas diviertan. HIJA 4ª ¡Ay, padre, qué bellos son! [DON] LUCAS Sentite, sentite apriesa, y en forma de vestuario 145 cuestus tafetanes tengan. 42 Sancho IV de Castilla, hijo de Alfonso X, de frecuente aparición en el romancero. 43 Felipe V, rey de España entre 1700 y 1746, con el breve reinado de su hijo Luis I en 1724. La mención en el texto nos hace suponer que el texto se creó para ser representado frente a él, así que es preciso fechar el entremés después de 1700. 496 HIJA 1ª Ya están. [DON] LUCAS Pillate las luces. HIJA 2ª De este modo se la pega. [Aparte.] Saca un batidor* y todo, como que le va sacando del arca. Se harán los títeres, comenzando aquellos de muelles que vinieron de Italia 44 , y los CUATRO GALANES harán los títeres en los trajes que les corresponde, y sale DOÑA URRACA cantando, y pasa de un lado a otro. URRACA [Canta] “Rey don Sancho, rey don Sancho, no dirás que no te aviso, 150 que del cerco de Zamora un gran traidor ha salido 45 ”. Vase. Salen el REY y BELLIDO. BELLIDO “Rey don Sancho, no lo creas, porque yo soy don Bellido, y se me pueden fiar 155 reyes, don Sancho, molidos”. REY En fin, ¿que tú eres leal? BELLIDO Sí, señor, leal y fino. REY ¡Jura! 44 Referencia a la presencia habitual de comediantes italianos en España, y a los ingenios escenográficos que traían a la Corte. Véase el estudio el apartado dedicado a los Trufaldines. 45 Se representa aquí la historia del rey don Sancho, si bien transformada en espectáculo de títeres, como una variante de la comedia burlesca. 497 BELLIDO Por vida de usted REY ¡Alza el dedo, panarizo! 160 ¿Y mi hermana doña Urraca? BELLIDO ¡Buena está para serviros! Ahora tiene unos flatos. REY ¿Y qué toma? BELLIDO Tamarindos*. REY ¿Cuándo me da a Zamora? 165 BELLIDO ¿La ciudad o esotro, amigo? Sale DON DIEGO LAÍNEZ a caballo. REY ¡Oh, mi don Diego Laínez! DIEGO Dejadme, que estoy mohíno* de ver con vos un traidor. REY Callad, que es un pobrecillo. 170 DIEGO Pues dadnos los violines, que es hora de divertirnos, y llamad a doña Urraca 46 . Toman los TÍTERES violines, y tocan dentro. 46 De nuevo encontramos la referencia a doña Urracas, reina de Zamora e hija de Fernando I de León, y observamos que Castro recurre repetidamente a los mismos motivos de la tradición literaria para construir sus obras. 498 URRACA Aquí está, si en eso os sirvo. [DON] LUCAS ¿Que us parece? TODOS Linda cosa. 175 [DON] LUCAS Es piu belo, muitu lindo. REY Mas, ¡ay de mí! LAÍNEZ ¿Qué os ha dado? Escóndese URRACA. REY Un apretón* bien prolijo, y aun no cabe lo que siento en todo lo que no digo. 180 BELLIDO Venid, que yo os mostraré un aventajado sitio para el caso. REY Vamos presto. BELLIDO Y te diré de camino, por dónde puedes ganar 185 la ciudad. REY A eso me aplico. BELLIDO Ahora he de darle muerte. Aparte. Sale DOÑA URRACA. 499 URRACA Rey don Sancho, hermano mío, ¿dónde vas con ese aleve*? DIEGO Ya yo se lo había advertido, 190 mas, ¿qué es esto? Dentro el REY. REY ¡Muerto soy! VEJETE Yo también digo lo mismo. Disparan dentro, echan a rodar teatro y luces y se van las HIJAS y los TÍTERES, y el EXTRANJERO y el VEJETE caen. [DON] LUCAS Pillate voseñoría pachencha. VEJETE ¿Qué dices, hijo? [DON] LUCAS Porque manca lo pio belo 195 del fin de la festa. VEJETE Lindo, pues, ¿qué falta, hombre del diablo? LUCAS Ancora cuatro novillos, que acuesta es la mojiganga que fachite en el Retiro 47 . 200 Dentro ¡Jau, jau, jau, qué bravo toro! 47Se refiere al Coliseo y Palacio de Buen Retiro, hoy desaparecido, que se alzó cercano al Museo del Prado, construido entre 1630 y 1640 y destruido durante el reinado de Isabel II, al resultar imposible su restauración. Se refiere específicamente a una mojiganga, representada en el Retiro, y que Castro reproduce. 500 HIJAS ¡Vamos de aquí! Vanse. VEJETE ¡Cristo mío! LUCAS No pille fastidio ancora, que salite. VEJETE Ya le miro. Salen los CUATRO que se hallan de hombres en cuatro caballos al son de caja* y clarín, y después sale un toro y le torean y le encienden un cohete*. BELLIDO ¡Ay, que me ha muerto! OTRO ¡San Pablo! 205 VEJETE ¡Que me quemo! OTRO ¡San Francisco! 501 LOS BURLADOS DE CARNESTOLENDAS Recogido en la tercera parte de la Alegría Cómica (fol. 107-114), estos burlados, como indica Cotarelo, “desarrollan el mismo tema que El convidado, de Quiñones, y los que imitaron tan repetido asunto” [Colección, p. cxx]. No obstante la imitación, entendemos que se trata fundamentalmente de un entremés donde el personaje del Vejete ha de exponer sus habilitades para burlar, en lugar de ser burlado, convirtiéndose así más en pieza de figura que de burla propiamente dicha. Importa especialmente cómo, para finalizar la pieza Castro ofrece la aparición de unos diablillos, que realmente son matachines, para atormentar al los burlados. CESXVIII indica que a veces aparece como Los burladores de Carnestolendas, como sucede en el manuscrito de BITB. 503 ENTREMÉS DE LOS BURLADOS DE CARNESTOLENDAS Personas El Vejete Estefanía Soldado Primero Soldado Segundo Ortuño, gracioso Unos mozos de diablos. Salen el VEJETE y ESTEFANÍA. VEJETE ¿Está todo dispuesto, Estefanía? ESTEFANÍA Todo está ya dispuesto. ¿Hay tal porfia? VEJETE Pues sea con cuidado, que el haber hoy a Ortuño convidado adviértote que ha sido 5 por vengarme de cuanto me ha comido, y, como sabes son Carnestolendas, que en todo el mundo es tiempo de meriendas y de holguras, pues luego de repente la ceniza nos plantan en la frente. 10 Yo en las tripas pretendo, pues deste soldadón tanto me ofendo, el ponérsela hoy, y así he querido que esté todo a la vela prevenido, pues no puedo aguantar que este soldado 15 cada día me coma medio lado. ESTEFANÍA Escuchándote he estado muy atenta, y cierto no he quedado muy contenta en haberte escuchado, y perdona, señor, que me he enfadado 20 504 pues de asesino el arte hoy ejercitas. ¿El vengarte con burlas necesitas? Pues doctor y asesino bien colijo que es lo proprio (que un docto así lo dijo), pues son con evidencia 25 asesinos que matan con licencia, y con grandeza suma si uno mata con plomo, otro con pluma. Digo, señor, ¿hay más que usar de treta y, en estando indispuesto, en la receta 30 aplicarle unos polvos que sean duchos en matar (que de aquestos sabes muchos), y despacharle luego, y no vengarse con burla que Galeno ha de quejarse si lo llega a saber? ¿Eres mi padre? 35 ¡No puedo más, por vida de mi madre! VEJETE Cierto que me has dejado, hija, aturdido. Discreta eres, por Dios; gracia has tenido. Pero, ¿qué ruido es este? ESTEFANÍA Suerte escasa, ¿llamaron a la puerta? VEJETE Sí. Dentro [ORTUÑO] ¡Ah de casa! 40 ORTUÑO [Dentro] ¿Está en casa un doctor tan excelente que por sus muchas letras y su mente le llaman el ministro* de la muerte? ESTEFANÍA En casa está, señor. 505 ORTUÑO Señora mía, Salen TRES SOLDADOS. serviros quiere la obediencia mía. 45 VEJETE Señores, bien llegados. ¡Vive Cristo que trae dos convidados! Atiende, Estefanía... ESTEFANÍA Ya te entiendo. VEJETE ... que en las otras dos sillas... ESTEFANÍA Voy corriendo. Vase. LOS 2 SOLDADOS A recibir merced todos llegamos, 50 y tan grande favor hoy le alcanzamos por el seor don Ortuño Cigarrales, descendiente de Alonso de Perales. Deprisa ORTUÑO En fe del gran volumen de mercedes que he recibido yo de vuesarcedes, 55 valiéndome del cuento de “un convidado hacerlo puede a ciento”, me he atrevido a traerlos a esta casa, donde verán (y no con mano escasa) el atropellamiento de regalos, 60 que nos da el seor doctor. VEJETE [Aparte] Gentiles palos merece el tal Ortuño, ¡qué menguado!, ¡qué gran bellacón es!, mas es soldado. Señores, yo me hallo algo aturdido con una cura que ahora me han traído, 65 y es fuerza resolver aquí a Avicena, mientras hora se hace de la cena, 506 y así me esperarán... ORTUÑO Atento escucho. VEJETE ... mientras que con Galeno un poco lucho. ORTUÑO Mira usted, no quisiera (¡estoy perdido!) 70 que vuesarcé elevado... VEJETE Ya he entendido. Diréis que si me ofusco en Avicena, y dan las doce, se perdió la cena. ORTUÑO Eso es, y no quisiera que la cena, señor, te se perdiera, 75 porque como mañana de Ceniza Miércoles es. SOLDADO 1º y 2º Es cierto. VEJETE [Aparte] Brava risa. ORTUÑO Ése es mi buen deseo. VEJETE Ya lo veo, ¿y he de pagaros yo ese buen deseo? Saquen luego el condumio. ESTEFANÍA Aquí esta todo. 80 507 Sacan una mesa con dos o tres platos de harina 48 , y un libro grande, y cuando salen los criados, salen de diablos, al fin, a encender los cohetes* de las sillas, y atarlos. VEJETE Aquí empieza Galeno deste modo. Pónese a leer el VEJETE muy disimulado. ORTUÑO Oye usted, seor doctor. VEJETE Por Dios que aguarde. ORTUÑO Mire usted que parece ya muy tarde. SOLDADO 1º Amigo don Ortuño, dale priesa. SOLDADO 2º Con los ojos comiendo estoy la mesa. 85 VEJETE ¿Qué hora es ésta que da? ORTUÑO Las diez dio el norte, ¿es hora ya? VEJETE Usted se me reporte, que no tardaré mucho. SOLDADO 2º ¡Por san Pablo! SOLDADO 1º Sosiégate, por Dios, hombre del diablo. ORTUÑO Mire usted que la cena. 90 48 Con esta acotación observamos cómo se fingían los alimentos en escena, tratando de hacer más verosímil para el público el deseo de comer que tenían los personajes. No obstante, por ser la harina un elemento habitualmente empleado para la denigración a través de su arrojamiento y consecuente mancha, tiene no poco de recurso carnavalesco. 508 VEJETE Mucho aprieta, por Dios, aquí Avicena, en cosas de comer. Aquí me advierte: ‘non avid que comer’. SOLDADO 2º Llego mi muerte. ORTUÑO ¿’Non avid que comer’? Bueno, por Cristo. SOLDADO 1º ¿Qué dice ese borracho? SOLDADO 2º Tal no he visto, 95 Ortuño. ORTUÑO Ya te entiendo. SOLDADO 2º ¡Vive Dios que de hambre estoy muriendo! ORTUÑO Mire usted... Mira el VEJETE como a la tabla, y hojea y lee. VEJETE Liber diez, texto catorce, fiebre consicopal dos mil y doce. Aunque el hambre le apriete, aquí Galeno 100 dice no comerá, porque no es bueno, y se estará en ayunas diez semanas. ORTUÑO Bueno es esto, por Dios, para mis ganas. Advierta usted, señor... SOLDADO 2º Usted repare... VEJETE 'Ventosorum, si el hambre le apretare 105 509 y si acaso en el hambre desvaría, hacia el lado del hambre una sangría'. SOLDADO 2º ¿Sangría? SOLDADO 1º Tal me pasa. ORTUÑO Por Cristo, que mi suerte es bien escasa. SOLDADO 2º ¡Yo ya no puedo más! SOLDADO 1º Llego mi hora. 110 ORTUÑO Mi pecho mil volcanes atesora. Mira usted ya las once... SOLDADO 1º Buen despacho. VEJETE ¿Qué tal que están? SOLDADO 2º Por Dios que está borracho. Dice ORTUÑO estos versos muy depriesa. ORTUÑO Por Cristo, seor doctor, que es gran dislate que a mi firme amistad así maltrate, 115 cuando sabe que es resplandeciente más que la luna cuando está en creciente, más que el sol cuando luce al medio día, más fragante que flor de alejandría, más alegre (direlo, pues me hincha) 120 que caballo andaluz cuando relincha, y se va ya dañando y corrompiendo al ver la gran traición que estáis haciendo 510 cuando ella es tan legal... 49 VEJETE ¡Qué bien que habla! ORTUÑO ... y se ofende de ver... VEJETE Busco la tabla: Hojea y lee. 125 'si es que aprieta al costado parte del hambre', dice el celebrado y entendido Cartucho (que en materias del hambre trató mucho), 'que será de importancia, 130 enviar a Bayona la de Francia por café y almodrote y hacerle almondiguillas de cerote*, y aplicándola al deudo más cercano, es real y literal que estará sano 135 a prueba de doctores'. Da una palmada como ponderando. SOLDADO 2º ¡Vive Cristo! ORTUÑO ¿En el mundo tal cosa se habrá visto? SOLDADO 2º ¡Que me muero de hambre! SOLDADO 1º Ya se me acaba a mí el vital estambre*. ORTUÑO Por Cristo, que las doce... 140 49 Este monólogo de Ortuño es un buen ejemplo del recurso literario para generar la comicidad de la acumulación de comparaciones. Vemos además cómo el personaje, según se marca en la acotación, recita muy velozmente, aumentando así su capacidad de provocar la risa al espectador. 511 VEJETE Capítulo noventa, ciento y doce. Hojea. ORTUÑO Las doce han dado ya. VEJETE ¿Las doce han dado? ¡Por san Lesmes, me ha dado grande enfado! ¿Cómo se hace conmigo aquesta injuria? ¿Os debo yo (brotando estoy de furia) 145 que así me hayáis corrido? ¿Chascos a mí, que general he sido? ¡Que a mí me haya engañado tan vil gente! SOLDADO 2º Pardiez, señor doctor, que usasted miente, que si usted nos creyera 150 la cena, vive Cristo, no perdiera. SOLDADO 1º ¿Ahora sales con eso? VEJETE Aquesa mesa quítenla luego al punto. ORTUÑO ¡Buena es esa! Vive Cristo, comernos cuanto hubiere, y más que sea el día que se fuere. 155 VEJETE ¡Hola, diablos! Salen los que puedan de DIABLOS, con cordeles y mecha encendida, y los atan, y a su tiempo encienden los cohetes, que están en las sillas 50 . 50 La salida de los matachines vestidos de diablos, referencia lejana a la tradición de la diablada, constituye una constante en la obra de Castro. Véase en el estudio el apartado que se le dedica a estas figuras.. 512 Salen CRIADOS Señor. VEJETE Lo que he mandado ejecutad al punto. MOZOS De contado, estense quedos, porque habrá desmocha*. SOLDADOS Socorrendos aquí, Virgen de Atocha. MOZOS Ya están. VEJETE Pues luego, luego. 160 MOZOS Di, ¿qué ordenas? Encienden los cohetes, y aprietan a correr atados. SOLDADOS ¡Detente! VEJETE Bota fuego. ORTUÑO ¡Que me quemo, ay de mí! OTRO ¡Virgen María! VEJETE De los tres me vengó la artillería. Unos rodando y otros corriendo se van, y se acaba el entremés. 513 LA CASA DE POSADAS Este entremés aparecido en la primera parte de la Alegría Cómica (fol. 145-158) es, según Cotarelo, "La casa de posadas, o mejor, casa de dormir pobres, curioso por otros respectos no literarios" [Colección, p.cxxi], si bien no nos informa de cuáles. Se trata de un entremés a medio camino entre el paradigma de situación y el de figuras, donde diferentes personajes, un soldado, un vejete, un estudiante y un ciego, acuden a dormir a la hospedería, y van desfilando, cada uno con su tema particular, para acabar el soldado a palos con todos ellos. CESXVIII lo fecha en 1701, además de informarnos de que se representó en Pamplona por la compañía de Carlos Vallés en 1767 y 1768, también llevada a escena el 23 de septiembre de 1763 en el Teatro de la Cruz por la compañía de María Hidalgo y por la compañía de Manuel Martínez el 12 de octubre de 1778 en el del Príncipe [Cartelera: 255, 347, 652]. 515 ENTREMÉS DE LA CASA DE POSADAS (¿1701?) Personas Un Estudiante Un Soldado Un Ciego El Ama Una Criada Una Vecina Dos Mozos de Silla Un Vejete Salen AMA y CRIADA. AMA Haz esas camas, muchacha, que ya es hora de que vengan los huéspedes cotidianos. CRIADA ¡Madre de Dios, qué tarea! AMA ¿Qué rezas? CRIADA Es que me acuerdo 5 de la bruja de mi suegra, y la encomiendo al Señor. AMA ¡Oh, qué gentil rezonglera*! CRIADA ¡Oh, qué gentil habladora! AMA ¿Qué dices, borracha? CRIADA Ea, 10 no alce usted la mano, oiga, que no soy esclava. 516 AMA ¡Ah, puerca, cochina, desvergonzada! Por esta cara de negra... CRIADA ¿Digo yo acaso que es blanca? 15 AMA Haz esas camas, ¿qué esperas? CRIADA Espero... AMA ¿A qué? CRIADA ... a tener gana. AMA ¡Ah, pícara sinvergüenza! CRIADA El ama que a esto me trajo mil veces maldita sea. 20 Llora y se araña. AMA ¡Ay, que se araña, señores! ¿Es Lucifer? CRIADA Agradezca el ver que lo hago conmigo y que no lo hago con ella. AMA ¿Conmigo? CRIADA Con ella, pues. 25 AMA ¡Ah, desvergonzada! 517 CRIADA ¡Ah, puerca! VECINA ¿Qué es aquesto? AMA ¿Qué ha de ser? Se engarrafan* y sale una VECINA. Esta pícara... CRIADA Esta... VECINA Ea, por amor de Dios, ¿que es esto? ¿Cómo te atreves, Teresa, 30 a tu ama? CRIADA ¿Y a usasted. quién le mete en eso? AMA Elena, déjala. VECINA ¿Que a mí te atreves? CRIADA A ella, y a mil como ella. VECINA ¡Ah, pícara! Pues conmigo... 35 CRIADA Mire usted, y qué duquesa, si no una pobre fregona. VECINA ¡Ah, mala mujer! 518 CRIADA ¡Ah, buena! Engarráfanse. Sale SOLDADO Paz sea en aquesta casa, sosiéguense. AMA ¡Mala hembra! 40 Para ésta... CRIADA Para estotra... VECINA ¿Hay tan grande desvergüenza? SOLDADO ¿Qué ha sido esto? Sepamos, y sosiéguense. AMA Esta perra, porque la dije que hiciese 45 las camas, como una fiera conmigo embistió, y también con la vecina. SOLDADO Teresa, por la batalla naval, por el sitio de Viena, 50 por la rendición de Buda* y las paces de Nimega 51 , que te sosiegues y que hagas las camas. CRIADA Muy norabuena. 51El Soldado en su perorata hace referencia a diferentes conflictos bélicos. Una batalla naval, que bien pudiera ser la de la Invencible (1571), la rendición de Buda, otro nombre para Breda (1625), y la más recientepaz de Nimega (1678), que da fin a la guerra entre Holanda y Francia.. 519 SOLDADO No haya más, señoras. Empieza a hacer las camas, que se verán en el tablado, y las otras ayudan. LAS 2 Basta 55 que lo mandéis. AMA Vete, Elena. VECINA No, hija, yo ayudaré a hacer las camas. SOLDADO Apriesa, que es tarde. Voyme al instante a ver si hallo en la estafeta 60 de Toledo alguna carta de Flandes. Ya doy la vuelta, que me quiero recoger. Vase. AMA ¡Jesús, y qué mala hembra! CRIADA ¿Tengo que hacer otra cosa? 65 Ya estan las camas compuestas. AMA Que aparejes el candil. Vase gruñendo entre sí. VECINA Así medres como rezas. AMA ¿Has visto tal? VECINA Es demonio, 520 ¡no sé cómo la toleras! 70 AMA Como tengo este ejercicio de alquilar camas en esta casa de posadas, no me puedo pasar sin ella. Mas ya estoy en despedilla; 75 es un demonio, una fiera. VECINA Harás bien, que mala calle es ésta de la Gorguera 52 para casas de posadas. AMA Como viene sólo a ella 80 gente de escalera abajo, no importa, me va de perlas con ellos, pues con tres cuartos que cada uno da, se acuesta acompañado, y si solo 85 seis cuartos, de esta manera junto hasta diez u once reales, y luego, amiga, la fiesta que hay con ellos es lo más... Saca en un velador* un candil. CRIADA Aquí está la luz. Sale VEJETE Dios sea 90 en aquesta casa, y guarde la coruscante* asamblea de luna, sol, y luceros, 52 La caalle de la Gorguera es hoy la madrileña calle de Núñez de Arce, que une la calle de la Cruz con la Plaza de Santa Ana. 521 las beldades circunspectas. AMA Señor Taguada, no gaste 95 tantas flores, tanta arenga, que por acá no se usa. VEJETE Perdonad. Sale ESTUDIANTE Domina mea, quam miqui vobis prestabid dineri. AMA No hay quien le entienda. 100 VEJETE Con licencia, que cansado vengo de ver la comedia de ese Corral de la Cruz 53 , y quiero acostarme. AMA Tenga, ¿y los tres cuartos? VEJETE Aquí 105 los tengo. AMA Pues luego vengan. VEJETE Estos son. No me eche usted al soldado. 53 Este Corral de la Cruz fue uno de los dos grandes centros de actividad teatral del Madrid del Barroco. Situado en el actual tramo de la calle de Espoz y Mina que une la plaza del Ángel con la propia calle de la Cruz, sabemos que en él representó Castro durante algunos años, como se comprueba en el estudio de su vida, que ha de verse. 522 Vase desnudando, y quédase en camisa ridículo, y se mete en la cama. AMA Como vengan. Si tanto regalo quiere vaya a su casa. VEJETE Paciencia. 110 ESTUDIANTE Apropincate al parlendum. AMA Quítese allá. Mire el bestia... VECINA Un esqueleto viviente, es el Taguada. ESTUDIANTE La hortera* quiero quitarme, el manteo, 115 la sotana... Quítase lo que dice, y se queda en jubón* y calzón blanco ridículo. VECINA ¡Qué indecencia! VEJETE Hable usted más aspacito, que me duele la cabeza y no puedo sosegar. ESTUDIANTE Quiero hablar recio. VEJETE Paciencia. Échase. 120 Sale CRIADA ¿He de hacer ahora otra cosa? 523 La ensalada está compuesta. AMA Que vayas por vino. CRIADA Yo no salgo de noche fuera; ya sabe usted que con ese 125 conque* me alquilé. VECINA Se enmienda. ESTUDIANTE Voyme a acostar. AMA Señor mío, la mosca* primero venga. ESTUDIANTE Ve usted aquí mis doce mais. Métese en la cama el ESTUDIANTE, y desata un nudo de la camisa, donde trae el dinero. AMA Recójase. ESTUDIANTE Norabuena. 130 VEJETE Oye usted. CRIADA ¿Qué quiere, padre? Levántase como buscando el orinal. VEJETE Ponga usted el orinal cerca, 524 que de noche el mal de orina 54 terriblemente me aprieta, y no le topo. CRIADA No quiero, 135 vaya al infierno. VEJETE Paciencia. ESTUDIANTE Buenas noches. Échase y métese el ESTUDIANTE en la cama. AMA Dios le guarde. Sale CIEGO Alumbren a aquesta puerta, que está a obscuras y no veo. AMA Siempre usarced viene a ciegas. 140 CIEGO Señora Lucía. AMA Amigo. ESTUDIANTE Daca los pollos. CIEGO No sea desvergonzado. AMA Callemos, no haya ruido. 54 Este mal de orina era el nombre que en el siglo XVII se daba a diversas enfermedades urológicas. Los cuidados para su curación pueden observarse en la Instrucción de enfermeros de Andrés Fernández, publicada originalmente en 1617.: 525 CIEGO Me marea este pícaro sopista*. 145 ESTUDIANTE Daca los pollos. Salen dos MOZOS DE SILLAS con sus correones, y uno saca un farol. VEJETE Gran fiesta. Sale GALLEGO 1º y 2º Santo Turibio bendito, seia con vustedes. TODOS Sea. AMA Sea usted muy bienvenido, señor Domingo Varela. 150 Dios guarde a usted, seor Santiago. GALLEGO 2º ¿Qué hay, nuestra ama? VEJETE Me revientan con tanto hablar. AMA ¿Y de dónde tan tarde? GALLEGO 1º De las comedias que ahora se han hecho en Palacio; 155 de llevar a la primera dama a su casa, en la silla de manos. 526 AMA Vaya. ¿Se acuestan? LOS 2 Sí, nuestra ama, los seis cartos tiene vusted aquí. AMA Pues vengan. 160 VECINA El ciego se ha desnudado. CIEGO Ponga usted la luz más cerca, porque me quiero espulgar. AMA ¿Hay manía como ella? ¡Espulgarse quiere el ciego! 165 GALLEGO 1º Muesa ama, con su licencia. AMA Acuéstense. Sale SOLDADO Buenas noches. AMA Señor Sabañón, la vuelta no fue aprisa. SOLDADO Es que me estuve hablando de varias guerras 170 ahí en la Puerta del Sol. VEJETE Ha salido la gaceta*, señor capitán? SOLDADO Si es jueves, ¿cómo han de salir gacetas? 527 CIEGO ¿Es ésta mi cama? AMA Sí. 175 CIEGO Diga usted, ¿quién está en ella? AMA El estudiante. CIEGO Los diablos le lleven. ESTUDIANTE ¿Qué va que lleva si es hablador? AMA Ya no falta nadie, y así vamos fuera, 180 ¿no me da usted los tres cuartos? SOLDADO En cargo de mi conciencia, que no tengo sino seis maravedís. Desátalos de un pañuelo muy roñoso y dáselos al AMA. AMA ¡Qué friolera! SOLDADO Mañana se los daré, 185 que no me voy. AMA Norabuena. Adiós, señores. TODOS Adiós. 528 AMA Cierra, muchacha, esas puertas. CRIADA Ya están cerradas. AMA Ya es tarde, anda, vete a casa, Elena. 190 SOLDADO Si gustare de quedarse, no faltará conveniencia. AMA Yo lo estimo, buenas noches, hasta mañana. TODOS Adiós, reinas. Vanse LAS 3. VEJETE Por vida suya, que mire 195 vuesarced cómo se acuesta, que también doy mi dinero. SOLDADO Llevará, si me marea, dos sopapos, y así, calle, o por vida que... VEJETE Paciencia. 200 SOLDADO ¿Oiga el ataúd con calzas? ¿Oiga la tumba con medias? ¿Oiga el réquiem con bigotes y el flato* con pedorreras*? Se desnuda y se queda hacia la gente. CIEGO Dejen con luz el candil. 205 529 SOLDADO Los pollos de Marta 55 . CIEGO Ea, no empecemos ya, señores. El ESTUDIANTE, como que sueña, le da al CIEGO. ESTUDIANTE Aje, aje. CIEGO ¡Me revienta! Tente, con dos mil demonios. SOLDADO ¿No está mirando que sueña? 210 CIEGO Si entre sueños tira coces, ¿qué será cuando despierta? GALLEGO 1º Caballeiros, tengan modo, o vatu a Cristu... VEJETE Paciencia. GALLEGO 1º Que damos noso dineiro. 215 El ESTUDIANTE entre sueños. ESTUDIANTE Musca es femenino, atienda: por templum, templi, vamasca, por deis, dei, lantejas, y por musa, muse, alforjas 56 ; y al que este argumento niega 220 55 Parte de un refrán popular: “Los pollos de Marta: piden pan y danles agua”. 56 Apreciamos en este breve parlamento del Estudiante cuál es su tema, dentro de las locuras específicas de cada máscara: las declinaciones, que repite entre sueños molestando al resto de personajes.. 530 sabré matarle a patadas. Échale de la cama de una patada al CIEGO el ESTUDIANTE. CIEGO ¡Que me ha muerto! ¡Santa Elena! VEJETE ¿Qué ha sido eso? CIEGO Este hombre, que a patadas argumenta, y me ha echado de la cama. 225 El SOLDADO soñando, y a su tiempo coge la espada y pega con todos. SOLDADO A la colina. VEJETE Ya empieza estotro por otro lado. SOLDADO ¡A ellos, la victoria es nuestra! ¡Santiago, y a la muralla! ¡No ganen la ciudadela! 230 ¡Toca trompeta! ¡A ellos, arma! ¡Viva el Rey y el Moro muera! VEJETE Mira, hombre, que soy cristiano. SOLDADO ¡Nadie viva, todos mueran! Se ha levantado en camisa el SOLDADO y con la espada da tras de todos. GALLEGO 1º ¡Ay, que me ha descalabrado! 235 531 ESTUDIANTE Por pasiva... CIEGO ¡Ay, mi cabeza! ESTUDIANTE Mas, ¿qué es esto? CIEGO Cepos quedos. [Sale el] AMA Señores, ¿qué bulla es ésta? VEJETE Que este soldado ha cogido algún lobo*, y le desuella 240 soñando alguna batalla. SOLDADO ¡Viva el Rey y el Moro muera! AMA Viva, como deseamos. Téngase usted. SOLDADO ¡Arma! ¡Guerra! AMA Señor Sabañón. SOLDADO ¿Qué es esto? 245 ¿Dónde estoy? AMA ¡Qué friolera! En mi casa, ¿no lo ve? SOLDADO Jurara que estaba en Ceuta y me hallaba en la batalla. AMA Muchos no hacen lo que sueñan. 250 532 VEJETE Pues valga el diablo su vida, ramillete de taberna, ¿no mirará lo que hace? SOLDADO Pues, ¿cómo a mí? AMA Tengan, tengan, que aquí no ha de haber disgusto. 255 TODOS Basta que usarced lo ordena. AMA Y con fiesta se celebre la batalla de Sansueña. ¿Qué dicen? TODOS Que está muy bien. AMA ¿Y el so Taguada? VEJETE Paciencia. 260 Canta AMA “Muchos sueñan batallas, y asaltos sueñan, y se hallan en la cama, mas no en la guerra”. 533 LA CASA PUNTUAL Este entremés que figura en el tercer volumen de la Alegría Cómica (fol. 95- 106), lo describe Cotarelo diciendo Muy animada y graciosa debía de resultar en la representación La casa puntual, donde un soldado, para que una dama coma castañas que él no le puede comprar, derriba el tenderete de la castañera; para que oiga una relación de ciegos, les quita y rompe el paquete de ellas; y, por final, entra a la fuerza en la barraca de los italianos, que tenían unas vistas, abofeteando al que cobraba a la puerta. Todo cede y se rinde ante aquel falso energúmeno. El título procede del anuncio que, a son de trompeta, hace uno de los italianos” [Colección, p. cxix]. Observamosen esta obra un entremés situación en el que se dan cita varios personajes, algunos de toque ciertamente costumbrista como la castañera o los ciegos, para acudir luego a la casa de prodigios donde se introduce la figura del volatinero que ofrece diferentes entretenimientos, destacando el retablillo de autómatas –que pudieran ser actores reales. 535 ENTREMÉS DE LA CASA PUNTUAL Personas Un Soldado Un Golilla* Una Tapada Una Castañera Un Ciego Una Ciega Un Italiano Seis Matachines Salen el GOLILLA y SOLDADO, ridículos. GOLILLA Amigo, ¿vos en la Corte y no haber ido a mi casa? Tal traición a mi amistad no lo creyera. SOLDADO De Italia acabé ayer de llegar, 5 perdóname la tardanza. ¿Como está esa mi señora? GOLILLA Amigo, con cataratas. SOLDADO ¿Y los niños? GOLILLA Juan con tiña*. SOLDADO ¿Y Mariquita? GOLILLA Con sarna. 10 SOLDADO ¿Y Periquito? 536 GOLILLA Con lepra. SOLDADO ¿Y Antonio? GOLILLA Con almorranas. SOLDADO Pues es cierto, don Zamudio, que tenéis buena la casa para llevar convidados. 15 GOLILLA Pues ¿qué es esto, amigo? SOLDADO Nada, sin duda que Faraón os ha prestado sus plagas 57 . GOLILLA ¿Y a qué habéis venido acá? SOLDADO A entretener*. GOLILLA Esa cara 20 está insípida, ¿de qué estáis triste? Pues ¿hay causa que os tenga tan saturnino*? Habladme sin pataratas*. SOLDADO Los que estamos enseñados 25 a la pólvora y las balas, extrañamos el sosiego de la Corte. 57 Esta referencia a las siete plagas que padece Egipto con la presencia de Moisés no deja de ser una alusión parcialmente injuriosa hacia el Golilla, por equipararse tradicionalmente la población gentil del Antiguo Testamento con los no cristianos de la Espaá del Siglo de Oro.. 537 GOLILLA Linda gracia, cuanto es mejor el sosiego que estar entre la algazara 30 a pique de que le quite a uno de comer las ganas un balazo, Dios me libre. SOLDADO No hables eso, que es de mandrias*; no hay fiesta para un soldado 35 como zurrar la badana*. Tocan un clarín. GOLILLA Mas, ¿qué es esto? SOLDADO ¿Qué ha de ser? Saca la espada. ¡Vive Dios, tocar al arma! ¡Al muro, a embestir, amigos! ¡A ellos, que es nuestra la plaza! 40 GOLILLA ¿Qué plaza ni que plazuela? SOLDADO Pues ¿qué es esto? GOLILLA Tente, guarda. Estará un ITALIANO en lo alto, tocando en cuanto en cuanto una trompeta. ITALIANO ¡Venite a vedere cosas en casa puntuala de prodigios! 538 GOLILLA ¿No lo escuchas? 45 SOLDADO Sí, Zamudio. GOLILLA En esta casa es la bulla*. SOLDADO Me parece, Toca. según toca el tal panarra desburriado, trompeta de las de Semana Santa. 50 Pero leed el cartel. Hay un cartel con lo que se dice escrito. Lee GOLILLA 'Señores, en esta casa que la Puntual se nombra, se demuestran cosas varias conforme cada uno pide. 55 A real de plata se paga. Don Pietro Zarapallón es quien gobierna la danza. Madrid, a tantos del mes, con licencia de la sala'. 60 Esto dice. Di, ¿qué haremos?, porque yo no tengo blanca*. SOLDADO ¿Esto dices? Asaltar a sangre y fuego la plaza, o tomarla por asedio 65 después de bien bloqueada, si no nos dejan entrar. ITALIANO ¡Benite a vedere damas! 539 Sale TAPADA Caballeros, ¿qué es lo que se ha de ver en esta casa? 70 SOLDADO Cosas varias, ¿queréis verlas? GOLILLA Mirad que no tengo blanca, ¿y vos? SOLDADO Yo tampoco, pero se tocará una tarara*. TAPADA Yo sí las viera, si vos 75 me hicierais gusto que entrara. SOLDADO Claro está. Sale una CASTAÑERA con castañas. CASTAÑERA ¡Castaña enjerta! ¡Calenticas! TAPADA Hay castañas. ¿Me haceis merced? GOLILLA ¡Vive Cristo! SOLDADO Esto va malo. CASTAÑERA ¡Castañas! 80 TAPADA ¿Me convidáis? SOLDADO Sí, señora. 540 GOLILLA Hombre, si no tenéis blanca. SOLDADO ¿Qué he de hacer? ¡Ah, castañera! CASTAÑERA ¿Qué queréis? SOLDADO Da unas castañas a esta señora. ¿Qué miro? 85 ¿Esto traeis? ¡Pese a tu alma! ¿Qué castañas son aquéstas? ¿Qué bazofia? Cáscala, y derriba las castañas. CASTAÑERA ¡Ay, mis castañas! ¡Justicia de Dios, justicia! GOLILLA ¿Qué habéis hecho? SOLDADO ¿Esta madama 90 comer había ese bodre? CASTAÑERA Es un pícaro. TAPADA Hija, calla, que su mercé hará que entres a ver lo que en esta casa se encierra, con que con eso 95 quedarás desenojada, y después yo haré te pague el daño de tus castañas. CASTAÑERA Callo, porque uste lo ha dicho. 541 GOLILLA Pescáronte. Aparte. SOLDADO ¿Y qué embaraza? Aparte. 100 GOLILLA ¿Qué has de hacer? Aparte. SOLDADO Entrar a saco Aparte. y forrajear* la casa de todas las novedades que hubiere. (¡Qué linda cara!). ITALIANO ¡Venite a vedere cosas [Toca.] 105 en la casa puntuala! GOLILLA El demonio del trompeta tocando se despedaza. TAPADA Vamos. Pero allí dos ciegos vienen, ¿hay una jácara? 110 Quiero, porque en este mundo no hay cosa que tanto me haga bullir el gusto. GOLILLA Yo escapo, que esta mujer tiene traza, que se le antojen los niños 115 de la doctrina*. SOLDADO ¡Oye, aguarda! GOLILLA Ya vuelvo, aguárdame un poco. Pero serán las espaldas. [Aparte.] El puto* que aquí esperare 542 que le maten a patadas. Vase. 120 TAPADA ¿Dónde se fue? SOLDADO Es que padece, señora, mal de garganta, y le ha dado un apretón. ITALIANO ¡Venite a ver cosas varias! SOLDADO ¡Lo que aprieta! CASTAÑERA Ahora yo quiero 125 ir cogiendo mis castañas. TAPADA Ya se van apropincuando* los ciegos hacia esta estancia. Salen CIEGO y CIEGA. CIEGO La relación* verdadera y sátira que se canta 130 contra las zarapallonas* mozas de servicio. SOLDADO Vaya. Cantan [CIEGOS] "Las mozas de servicio no son calladas, que a las diez de la noche 135 todas se vacian. ¡Y ayres, niña! “¡Agua va!” dicen ellas de las ventanas. 543 “¡Agua va!” dicen todas, 140 pero no es agua. ¡Y ayres, niña!" TAPADA ¡Jesús, y qué linda cosa! Qué discreta es la jácara. SOLDADO Es sátira. ITALIANO ¿No venite Toca. 145 a vedere cosas varias? Cantan [CIEGOS] "Lo que vacían perfuma como una algalia*, y las que fueron uvas, ahora son pasas. 150 ¡Y ayres, niña!, etc" 58 . CASTAÑERA Entre aquellas y entre esotras ya he cogido mis castañas. SOLDADO Gracioso caso, por cierto. TAPADA Se parece en la desgracia. 155 SOLDADO ¿A cuál? Decídmelo. TAPADA Al de la niña de Gómez Arias 59 . Compradle, por vuestra vida. 58 Este canto satírico del Ciego tiene un fuerte contenido escatológico. Sobre la cuestión de los referentes de este tipo véase en el estudio el apartado que se les dedica. 59 A la Tapada el canto del Ciego le recuerda al canto popular “Señor Gómez Arias /duélete de mí, / que soy niña y sola /y nunca en tal me vi”, que aparece en El viejo celoso de Cervantes y se toma como referente popular para La niña de Gómez Arias, título tanto de Luis Vélez de Guevara como de Calderón. 544 SOLDADO Al instante. (Ello no hay blanca, pero válgame la industria) 160 Oyes, ciego. CIEGO ¿Quién me llama? CIEGA Mira no te engañen, Pedro. SOLDADO Una sátira. CIEGO ¿Y quién paga? SOLDADO ¿Eso dices, bribonazo? Quítale todos los papeles y rómpelos. CIEGO ¿Qué hace usted? SOLDADO Hacer migajas 165 cuantos papeles traéis. ¿Conmigo desconfianzas? Andan a palos. TAPADA Deteneos. CIEGO ¡Vive Cristo! TAPADA El palo de ciego anda. En la bulla* se vuelven a verter las castañas. CASTAÑERA ¡Las castañas se han vertido 170 545 otra vez! ¡Andallo pavas!* TAPADA Sosegaos, hijos, que yo os satisfaré. CASTAÑERA ¡Santa Ana! CIEGOS Es muy grande desvergüenza. TAPADA Ved que una dama lo manda. 175 CIEGO Fuera digo. CIEGA Cepos quedos. CASTAÑERA Agua va. SOLDADO Fuera canalla. TAPADA No basta que diga yo que os satisfaré. CIEGOS Vaya. ¿Como ha de ser? TAPADA ¿Cómo? Entrando 180 los dos en aquesta casa, y pagará este señor lo que viereis. CIEGOS Linda chanza, siendo ciegos. TAPADA Hijos míos, 546 haced la intención, que basta. 185 ¿Entramos adentro? SOLDADO Sí. ITALIANO ¡Venita a ver cosas varias! CIEGA Aun bien que yo te lo dije. CIEGO Por Dios que es buena ganancia. SOLDADO Oyes, hombre. ITALIANO ¿Qué bolite? 190 SOLDADO Da al momento puerta franca, que yo pago. ITALIANO Ya está abierto el patacone*. SOLDADO Panarra*, ¿no te he dicho que yo pago? ITALIANO No entender niente. SOLDADO ¡Qué brava 195 friolera! Entren señores. ITALIANO ¿No donais el rial de piata? SOLDADO ¿Un real de plata no más ha de dar (¡qué linda maula!) un hombre como yo? A cuatro 200 547 doblones daré por barba. ITALIANO Cu[a]tro dupias*, bela cosa. Aquesta he la mía casa, do verá vueseñoría tuto lo mellor de Italia; 205 e si bolite manchar francoline* en empanata, macarrone con formache*, belo faisane, e piñata, como non maque dinari 210 peri tuti hay porta franca. Entran todos y salen por otro lado. CASTAÑERA Si tú vieres un ochavo [Aparte.] que me quiten las agallas. ITALIANO Señor pillate pachença, y vueseñoría asentata 215 domandate: ¿qué bolite? Siéntanse en un banco que hay a un lado. CIEGO Aquí nos sentemos, Ana, que parece que hay un banco. SOLDADO Todo lo que aquesta dama te mandaré has de enseñar. 220 CASTAÑERA Siéntome a ver en que para. ITALIANO Do mandate. 548 TAPADA ¿Qué hay que ver? ITALIANO Danza a la moda de Italia de muchos purichinela, tarantela mascarada, 225 matachine de Venencia, y espineta 60 . TAPADA Luego salgan aquestos purichinelas. ITALIANO Les purichinelas salgan aquí a deso que fachemo. 230 TAPADA ¡Ay, Jesús, y qué fachadas! Salen SEIS MATACHINES, los cuales con varas de aspa ejecutan diferentes plantas y juegan un estafermo*, y le ponen un cohete en una tabla, atado a la cintura, y al fin se le encienden, y con el trueno se hunde, y los otros se van. Y es de advertir que, así que le ponen en el escotillón, le pone uno el broquel*, otro la vejiga, y otro el cohete, todo a compás de la marsella. Y estos versos se dicen mientras danzan, y se ponen a caballo en las varas, y toman espadas de palo. CASTAÑERA Cosa pasmosa, por cierto, ya doy por bien empleadas las castañas. CIEGO Yo las coplas por haber visto esta daza. 235 CIEGA Oyes, Pedro, por mi vida, 60 El italiano ofrece los diversos entretenimientos que se encuentran en su casa. Destacamos entre ellos los polichinelas, sinónimos de títeres, y los matachines, figuras ambas muy presentes en la producción de Castro. Sobre estos, véase en el estudio el apartado dedicado a los aspectos de la representación. 549 que han hecho lindas mudanzas 61 . TAPADA ¡Cosa grande! SOLDADO ¿Queréis más? TAPADA Bastante he visto, mañana volveré a ver lo demás. 240 SOLDADO Norabuena. CIEGOS Santas Pascuas. ITALIANO Pues venga lo patacone. SOLDADO Si mañana aquesta dama ha de volver, todo junto se pagará. TAPADA Sí, mañana. 245 ITALIANO Yo no entender el cuatrín*. Dale un sopapo. SOLDADO Toma, borracho. ITALIANO ¡Ay, mi facha! TAPADA Ténganse todos, y en fiesta remate el chiste. 61 Que sea precisamente la Ciega la que llame la atención sobre las mudanzas realizadas debe llamar la nuestra sobre la configuración de este personaje, que en realidad ve. La mala fama de los comerciantes del Siglo de Oro se extiende así a otras ocupaciones, si es que como tal se puede interpretar el tipo del Ciego de las gacetas, a quien se supone fraudulento porque finge su condición de invidente. 550 CASTAÑERA ¡Castañas! CIEGO Fuera de abajo, que doy. 250 SOLDADO Tengo de hacerlos piltrafas. ITALIANO Aquesta es poltronería. TAPADA Vaya de bulla y de chanza. Cantan por la zarabandilla. [TODOS] "En la casa del gusto se celebra con gracia 255 ver de valde la fiesta entrando a puerta franca". 551 EL CESTO Y EL SACRISTÁN Este entremés, que nos llega a través de su inclusión en el Cómico Festejo (fol. 47-66), lo fecha CESXVIII en 1708, añadiendo que a veces es un plagio de Los refranes del viejo celoso de Quevedo. Para Cotarelo “Es divertido el entremés del Cesto y el sacristán, aunque tiene dos acciones. En la primera el vejete, barbero, desuella y ensucia al marqués porque sabe lo que pretende a su mujer. Pero ésta, que prefiere al sacristán, se concierta en verse con él en la tienda. Sorprendido por el marido, así como el boticario, amante de la hermana, los encierra en el cestón de la colada. Pero las mujeres consiguen sacarles, y cuando el barbero, creyendo tenerlos encerrados, se presenta con la justicia, entran ellos por la puerta pidiéndole que les afeite. Al mismo tiempo vuelve el marqués con sus criados para vengarse y el alguacil también se torna en contra suya por lo que cree una burla” [Colección, p. cxix]. Apreciamos nosotros que las dos acciones que Cotarelo recrimina a esta pieza son precisamente uno de los rasgos característicos de Francisco de Castro, que acostumbra incorporar a sus obras cuantas acciones sea necesario para ofrecer un texto que provoque más a risa y resulte de mayor entretenimiento. En éste,como veremos, la clásica burla al marido se adorna con la venganza que el Vejete Barbero consigue contra uno de sus oponentes. Presente está también la magia, que posibilita al Sacristán huir de la casa de su amante, si bien Castro no se detiene aquí sobre esta cuestión 553 ENTREMÉS DE EL CESTO Y EL SACRISTÁN Personas El Sacristán Rincón Un Boticario El Vejete Un Marqués Alguacil Un Escribano Justa, Graciosa Juana Cosme, aprendiz Un Lacayo Acompañamiento Salen JUSTA, y el SACRISTÁN RINCÓN 62 . SACRISTÁN Justa, querida Justa, de quien gusta mi vida que a quererte bien me ajusta; Justa, a quien mi deseo humilde implora, que de justa te has vuelto pecadora; Justa, que tienes, a lo que imagino, 5 todas las propriedades del buen vino, buen color, buen sabor... Mas ¿quién se atreve a hablar del vino aquí, sin que lo pruebe? JUSTA ¿Tan linda soy, Rincón? SACRISTÁN En breve rato hago pincel mi lengua y te retrato: 10 frente más espaciosa y placentera que una criada cuando sale fuera; ojos que desojando sin perjuicio hacen más muertes que un dotor novicio; garganta que es cuando el cristal se luce 15 62 El nombre de Rincón, otorgado aquí al Sacristán, debe recordarnos al tipo de Rincón, en Rinconete y Cortadillo, pieza cervantina muy relevante para la picaresca. 554 hija de abad, que toda se trasluce; y, en fin, tus perfecciones son tan claras... JUSTA Ay, Rincón, yo gustara que me amaras mas no tengo lugar, y así te dejo, que estoy casada con celoso y viejo. 20 SACRISTÁN Pierde el temor, mi bien, porque un barbero es sólo guapo con el postemero*; con que así, su guapeza no me asusta, porque soy tan feroz... Tiembla ELLA y el SACRISTÁN. Dentro VEJETE Abre aquí, Justa. JUSTA ¡Ay, mi marido! SACRISTÁN ¡Oh! Pese a mi linaje. 25 ¿Hay escalera, di, por donde baje? JUSTA Yo te pondré en la calle sin recelos y esta tarde haz por verme. SACRISTÁN ¡Caramelos! JUSTA Y que venga también el boticario, porque Juana le aguarda. SACRISTÁN Un letuario* 30 estoy hecho. Escóndese RINCÓN en el lado izquierdo, y abre JUSTA. 555 VEJETE Oye, Justa, dos palabras: ¿no me darás un chasco? ¡Que me abras! JUSTA Ten paciencia, ya voy. ¿Cómo has venido tan temprano? Hace que le mira JUSTA el ojo y él pone la cabeza, y a su tiempo va saliendo RINCÓN por la puerta derecha. VEJETE El calor la causa ha sido, por temerle temprano me recojo. 35 JUSTA Hijo, espera, ¿qué traes en ese ojo? La cabeza poned algo más baja. VEJETE ¿Qué tengo? JUSTA Ya lo veo. VEJETE ¿Qué? JUSTA Una paja, y es grande, que te hará notable daño. [Aparte] Si es que saldrá Rincón mientras le engaño. 40 VEJETE A fe que me ha dolido esta mañana, quitádmela, mujer. Por entre el paño saca Rincón la cabeza. JUSTA De buena gana. SACRISTÁN Ella le quita a él, como taimada 556 la paja, y él a ella la cebada 63 . VEJETE ¿Sale? JUSTA Ya sale. VEJETE Mucho va doliendo. 45 ¿Sale? JUSTA Válgate Dios, ya va saliendo. VEJETE No la dejes acá. Mientras estos versos va saliendo Rincón, y se va. JUSTA No haré, marido. VEJETE ¿Ha salido, mujer? JUSTA Sí, ya ha salido 64 . VEJETE Mira bien si salió. JUSTA Ya salió fuera, que no os dejara yo si no saliera. 50 VEJETE ¿Queréisme mucho, a fe? JUSTA Luego, ¿no os quiero? ¡Ay mi Rincón, por verte ya me muero! Aparte. 63 Juego de palabras consistente en quitar la paja, "frase del estilo jocoso con que se nota al que ha gustado el vino antes de los otros" (Autoridades), al que se opone quitar la cebada, como oposición de caracteres entre marido y mujer. 64 Es evidente la ambivalencia del "salir", pues se refiere tanto a la paja inexistente en el ojo del Vejete como al Sacristán que debía escapar. 557 Mira, hijo, hoy es sábado y quisiera, pues que soy en mi casa lavandera, colar la ropa con mi hermana Juana, 55 la que habemos lavado esta semana para que salgas tú limpito a misa, con jubón, calzoncillos y camisa; y hacerlo no podré, si está ocupada la tienda. VEJETE ¿Con que hacer quieres colada? 60 JUSTA Claro está, mas la casa es tan estrecha, que hacerla aquí es preciso. VEJETE ¿Y no está hecha? Decidme, aquel marqués, que esotro día os habló por detrás de celosía y luego (¡en ira el pecho se me abrasa!) 65 muy placentero se coló acá en casa, ¿que quería? Hablad claro, que os prometo no haceros mal, mujer. JUSTA ¡Extraño aprieto! Aparte. Mas diré la verdad y así aseguro tener a mi Rincón, como procuro. 70 Hijo mío, ese marqués es un grande majadero. VEJETE Ya sé yo que los marqueses son así, cual más, cual menos. JUSTA Este tal me galantea, 75 pero yo, que mi honra aprecio... 558 VEJETE Lo que le alabo es el gusto. [Aparte] Proseguid, que ya os entiendo. JUSTA ...le respondo a sus porfías con un paciente despecho. 80 VEJETE Si tú así le respondiste [Aparte.] me derrienguen* con un leño. JUSTA Que me deje, que mi fama es quien publica mi esfuerzo. VEJETE Vuestra fama días ha [Aparte.] 85 que pregona vuestros hechos. JUSTA Me ha prometido un vestido si consigue sus intentos. VEJETE Un marqués, por conseguir, prometerá cuatrocientos. 90 JUSTA Dice que tiene una sed de amor que le abrasa el pecho. VEJETE Es obra de caridad [Aparte.] dar de beber al sediento. JUSTA Seguro puedes estar 95 de lo mucho que te quiero. VEJETE ¡Jesús! Que te creo yo, [Aparte.] como ahora llueven torreznos. JUSTA Hétele por dónde viene. 559 Dentro el MARQUÉS. MARQUÉS Hola, ¿está en casa el maestro 100 que me tunda estos carrillos? VEJETE Oyes, Justa, éntrate adentro. JUSTA En un rincón me estaré si es tu gusto, amado dueño. Sale el MARQUÉS y un LACAYO. MARQUÉS ¿Dónde está el rapaquijadas? 105 VEJETE Picó el marqués en el cebo. Señor, aquí está a los pies de usiría. MARQUÉS ¡Bravo cuento! Que se esté desgañotando* el marqués de Cacabelo 65 , 110 y no respondan que sí. Claro está. ¡Gran majadero! VEJETE Aqueste ofrece vestidos y el suyo parece harnero*. MARQUÉS ¡Ah, Coscajo! LACAYO Meu señor. 115 65 Nombre parlante y grotesco formado por "caca" y "belo", siendo éste último emparentado con un "bello" con aire italianizante. 560 MARQUÉS Atisba con gran silencio si ves la prenda que adoro. VEJETE Decid si serviros puedo en algo. MARQUÉS ¡Que este fantasma atropelle mis aquéllos! 120 Vengo a que me desmontéis los carrillos. VEJETE No os entiendo. MARQUÉS A que me podéis la barba. VEJETE ¿Podar? ¿Qué es podar? MARQUÉS ¡Qué necio! A ver si así me entiendéis: 125 a que me seguéis el pelo con la hoz de la navaja. Anda mirando el LACAYO. VEJETE ¿No era mejor el pescuezo? MARQUÉS ¿Qué decís? VEJETE Es una chanza. MARQUÉS ¡Ah, Coscajo! ¿Ves? LACAYO No veo. Aparte. 130 561 VEJETE Señor, si no me habláis claro... MARQUÉS Vengo a afeitarme, camueso. VEJETE ¿A afeitaros? Eso vaya, que para mi esotro es griego. MARQUÉS ¡Ah, Coscajo! ¿Has visto algo? 135 LACAYO Lleve el diablo lo que veo. [Aparte.] VEJETE ¿Qué andáis mirando? LACAYO Miraba... MARQUÉS ¿No tiene ojos? VEJETE Sí, por cierto. [Aparte] Ésta era una insinuación. MARQUÉS Almoháceme* y acabemos, 140 y acepillen al Lacayo que yo pago el esquileo. Sale el APRENDIZ. VEJETE Así será. Hola, Cosmito. COSME Señor. VEJETE ¿Qué haces? COSME Allá dentro estaba al pájaro echando 145 562 de comer. VEJETE ¿Y dice aquello? Aparte. COSME Habla como un papagayo. VEJETE Saca las navajas presto, y di a tu ama que traiga el agua de rosa hirviendo. 150 MARQUÉS ¿Hirviendo? ¿Somos cochinos? ¿Qué nos quiere pelar, maestro? VEJETE La templo yo con la fría. MARQUÉS Eso vaya. VEJETE Aquí hay asientos. Saca cada uno lo que dice, advirtiendo que los paños sean sucios y las bacías con harina. LACAYO El aprendiz tiene traza, 155 por la mitra de mi abuelo, de echarme, si me apercolla*, los mofletes en el suelo. COSME Aquí está el recado. JUSTA Aquí el agua está. JUANA Y los lienzos 160 y toallas. 563 MARQUÉS ¡Ay, Justa mía! ¡Que por ti me vea en esto! Siéntanse en dos taburetes, cada uno en su esquina del tablado. VEJETE Siéntese usía. COSME Sentaos. JUSTA ¡Ay, marqués, lo que me temo! JUANA Déjale, que le desuellen. 165 MARQUÉS ¿Tiene este paño otro empleo? Huele el paño al ponerle. VEJETE No, señor. MARQUÉS Huele que rabia. Huele el LACAYO el paño, y escupe. LACAYO ¡Fuego de Dios! COSME ¿Pues qué es eso? LACAYO ¿Éste es pañal de algún niño? COSME ¿Qué pañal? Estese quieto. 170 LACAYO Por el padre que me hizo, que huele a ahíto*. 564 Van echando agua en las bacías. COSME ¿Hay tal jumento? VEJETE Agua. COSME Agua. LACAYO Mejor es vino. MARQUÉS Hombre, no tundes tan recio, que eso es más abofetear 175 que bañar. VEJETE Me iré con tiento. LACAYO Lleve el diablo tu barriga, zarapallón*, doute au demo. MARQUÉS ¿Qué ha habido? LACAYO Que este aprendiz tiene un mazo en cada dedo 180 y me hace escupir us dentes. MARQUÉS Por acá pasa lo mesmo. VEJETE Los que son recios de barba aguantan el bataneo. Las navajas. Da cada uno su navaja al suyo. 565 JUSTA Aquí están. 185 MARQUÉS ¡Ah, tirana! JUSTA Ahora es el cuento. MARQUÉS Muy suave, porque mi cutis está como un terciopelo. LACAYO Esa es navaja u alfanje*. COSME No sea pataratero. 190 MARQUÉS Hombre, ¿mondas algún nabo? ¿O piensas que mi pellejo es panza que así le raes? Más suave. VEJETE Me iré con tiento. MARQUÉS ¡Ay, Justa hermosa! LACAYO Maldita 195 sea tu mano. COSME Estese quieto, o le echaré los gañotes a los pies. LACAYO Voto a san Peco, que me saca la piltrafa como el ala del sombrero. 200 MARQUÉS Hombre, que me despilfarras; 566 con piedad. VEJETE Me iré con tiento. Y de una duda sacadme vos a mí. MARQUÉS Diga el buen viejo, y cuidado que es la nuez 205 esa en que andáis. VEJETE Ya lo veo. Aquél vestido que usía mandó a mi mujer… MARQUÉS ¡San Diego! VEJETE … para no andar preguntando, ¿será de color u negro? 210 Hace que le da con la navaja. MARQUÉS Yo… que… si... VEJETE Tome el figura. MARQUÉS ¡La unción, la unción, que me ha muerto! Ah, perra, que me has vendido. Cae. VEJETE Cosme, mata ese gallego. JUSTA ¡Válgame Dios, qué desdicha! 215 LACAYO ¡Válgame San Nicodemus! Huyamos. Cae. 567 MARQUÉS Ah, maestrillo, yo te haré moler los huesos. VEJETE Aguarde. Colad la ropa, Vanse y cierra. que yo me voy. Vase. LAS DOS Bravo cuento. 220 JUSTA Cosmito, sigue a tu amo. COSME El pájaro os encomiendo. Vase. JUSTA Allá vayas y no vuelvas. JUANA Justa, saquemos el cesto para lo que sucediere. 225 JUSTA Has dicho muy bien, saquemos. Sacan un cesto como de colar. JUANA Ya está puesto donde debe. JUSTA Rincón vuelve, abrirle quiero. JUANA Y mi amante el boticario. Salen Sacristán y Boticario. SACRISTÁN ¿Es hora, flamante dueño... 230 568 BOTICARIO ¿Es hora, dueño flamante... SACRISTÁN ... de verte? BOTICARIO ... de ver tu cielo? Abrázanse; y el VEJETE y COSME al paño. JUSTA Sí, mi bien. JUANA Sí, vida mía. SACRISTÁN ¡Ay, qué gloria! BOTICARIO ¡Ay, qué trofeo! VEJETE Vuelvo a mi casa. ¿Qué miro? 235 ¡Ah, Cosmito! COSME Ya lo veo. VEJETE Rincón es, y el boticario. ¿Si habrán la colada hecho? ¡Venganza, Cielo, venganza! SACRISTÁN ¿Y el vejete gargajiento*? 240 JUSTA Fuera está. JUANA Pero es de juicio. VEJETE Cosmito, rabio de celos. Avisaré a la justicia 569 (pues con los dos no me atrevo) que castigue esta insolencia. 245 COSME Has dicho bien. VEJETE Vamos presto. JUSTA ¿Cerraste la puerta? JUANA No. JUSTA Buen cuidado. Cierra JUANA la puerta. SACRISTÁN Cierra quedo. BOTICARIO ¿No merendaremos? SACRISTÁN Pus. JUSTA Hacer rancho, caballeros. 250 Saca unos manteles. JUANA Voy. Dentro el VEJETE. JUSTICIA Abran aquí a la Justicia. SACRISTÁN ¡Válgame San Nicodemus! BOTICARIO ¡Fiera purga! 570 JUSTA Muerta estoy. JUANA Yo sin vida. LOS DOS Di, ¿qué haremos? 255 JUSTA En este cesto os meted de colar y fingiremos que haciéndola estamos. SACRISTÁN Zape*. BOTICARIO ¿Y si miran lo que hay dentro? SACRISTÁN No importa, porque mi magia 66 260 obrará, que para eso el licenciado Manojo y yo estudiamos a un tiempo la nigromancia en Carranque. ALGUACIL [1º] Echad la puerta en el suelo. 265 VEJETE Deme usted por testimonio que se agazapan. Dentro VEJETE, ALGUACILES y COSMITO. JUSTA Ea, presto. JUANA Arriba, despacha, acaba. 66 Mientras en Cervantes encontramos una magia carnavalesca y jocosa que se estudia en Salamanca, Castro nos ofrece una mucho más popular, la estudiada en el municipio toledano de Carranque, tan habitual en la obra de nuestro autor. Con ello se denigra incluso el ya denigrado tópico de la magia en el entremés: ya no llega siquiera a magia salmantina.. 571 VEJETE Por la cerradura veo a los pájaros, Cosmito. 270 ALGUACIL 2º No abren la puerta, ¿qué es esto? Abre y salen. JUSTA ¿Quién llama? VEJETE Soy yo, tirana. Sitiad el cestón. MINISTROS Sí haremos. VEJETE Cuidado que no se escapen. BOTICARIO Rincón, buena la hemos hecho. Húndese. 275 JUANA Aquí estoy yo. LAS DOS ¡Qué desdicha! VEJETE ¿No lo veis? JUSTICIA No. VEJETE Aguarda, perro. ALGUACIL 1º Si me decís la verdad el ampararos prometo. LAS DOS Sabe Dios nuestra inocencia. 280 572 VEJETE Ah, infames. COSME Aquí los pesco. Sale el Sacristán por el paño. SACRISTÁN ¿Habrá quien quite la barba a dos amigos? VEJETE ¿Qué veo? ALGUACIL 1º ¿No decíais que aquí estaban? VEJETE Si los vi, señor. JUSTA ¿Veis esto? 285 ALGUACIL 1º Venga el vejete a la cárcel porque juró. Dentro MARQUÉS Entremos dentro y muera este barberillo. ALGUACIL 1º La justicia, caballeros. MARQUÉS ¿Qué justicia? ALGUACILES Resistencia. 290 SACRISTÁN Sígueme. JUSTA Ya te obedezco. BOTICARIO Tú haz lo propio. 573 JUANA Ya te sigo. MARQUÉS Allí está el rapapescuezos. ALGUACIL 2º ¿No os queréis tener? Chocan y se entran todos. MARQUÉS Ne quaquam, que ha de morir. ALGUACILES Pues a ellos. 295 VEJETE Fiero lance, ¡raro asombro! la Justicia, ¡extraño empeño! el Marqués, ¡rara osadía! mi mujer, ¡terrible aprieto! con Rincón, a espacio penas, 300 cierro el labio, oprimo el pecho. ¡Ay, hermosos cocodrilos! ¡Oh, apetecido veneno! ¡Oh, dulce encanto! ¡Oh, mujeres! ¡Oh, hechizo del pensamiento! 305 Nunca acá hubieras venido, mal haya vuestro pellejo. 575 LOS CHIRLOS MIRLOS El entremés de Los chirlos mirlos se recoge en el Cómico Festejo (fol. 79-92), y si bien Cotarelo ubica esta pieza entre los entremeses inferiores de nuestro autor, diciendo de ella “Los chirlos mirlos, en que un arriero apuesta con el posadero que le engaña su mujer, cosa que desde el principio sabe ya el público” [Colección, p. cxxi], es, por seguir una larga tradición en el motivo de la burla, uno de los que más interés de nuestro autor. Bien es cierto que la larga inclusión del monólogo del Soldado elimina la pretendida pureza de la única acción que se requiere a la pieza breve, si bien sabemos que éste es un rasgo muy propio de Castro, que incluye dicho parlamento permitiendo – o permitiéndose- mayor protagonismo de un actor en particular. El motivo de los chirlos, además, supone un buen símbolo de la costumbre de nuestro autor de rescatar tópicos conocidos de la tradición popular para ensamblar on ellos sus obras. Aquí, de este modo, se recupera el tema de unos chirlos mirlos inventados que permiten que el marido salga de casa para que la mujer pueda holgar con su amante, si bien les interrumpe un Soldado glotón que participa a su vez de su propia tradición carnavalesca. Sabemos que fue representada, al menos en el Teatro del Príncipe el 14 de septiembre de 1764, por la compañía de María Hidalgo [Cartelera: 258, 679] 577 ENTREMÉS DE LOS CHIRLOS MIRLOS Personas Un Sacristán Catalina Un Arriero Un Criado Un Vejete Un Soldado Una Gallega Vecinos Sale el SACRISTÁN y CATALINA. SACRISTÁN Catalina, Catanla, catarata, cata ribera que de amor me mata, cata melones, cata de sandía, Catalinorra, Catalinita mía, Catuja, cata Francia, Montesinos, 5 catalicón 67 . CATALINA ¡Jesús, qué desatinos! SACRISTÁN No te admires, si a risa te provoco, que en viéndote, mi bien, me vuelvo loco. Ay, que me muevo, ay, que me zarandeo, ay, mi Cataluja, que me bamboleo. 10 Mas di, si tu marido se halla en casa, no me coja las manos en la masa, y me dé, porque es guapo*, algunos chirlos*. CATALINA Ha salido a buscar los chirlos mirlos 68 , 67 Encontramos en este pequeño parlamento del Sacristán no sólo una muestra de su ingenio con las palabras sino también un buen ejemplo del recurso estilístico de la acumulación de términos mediante la derivación, aquí del nombre de la protagonista. Véase sobre esto el estudio. 68 La expresión aparece en diversos textos de los siglos de Oro, siempre con el significado de algo ficticio. Destaca que lo emplee Jerónimo de Cáncer en La muerte de Valdovinos, de 1651. 578 que dije se me habían antojado. 15 SACRISTÁN Di, ¿qué son chirlos mirlos? CATALINA ¡Qué menguado! Qué han de ser, más que una idea, que a mí se me ha propuesto, porque sea difícil de cumplirse. SACRISTÁN Ya lo veo. Ay, mi Catanla, que me bamboleo*. 20 En viéndote tirito. Hasta la noche, que es cuando encierra su flamante coche Apolo, no vendré. CATALINA Mira que aguardo. SACRISTÁN ¿Cuándo en obedecerte, mi bien, tardo? Dentro VEJETE Abre esta puerta, Catalina hermosa. 25 CATALINA Mi marido. ¡Ay de mi! SACRISTÁN Fiera ventosa*. CATALINA Yo me he cortado. SACRISTÁN Busca aquí mi aprisco*, mujer de los demonios, que me cisco*. VEJETE Abre, lucero. SACRISTÁN Fuego, y lo que aprieta. El viejo me da fuerte cantaleta. 30 579 ¿Por donde escaparé? ¿No traes tontillo*? Méteme debajo. CATALINA Al corralillo te puedes ir, y por sus tapias salta. SACRISTÁN Que me quiebre una pierna sólo falta. Dentro VEJETE ¿No me respondes, luz de mi bujía? 35 Abre esta puerta, Catalina mía. CATALINA Vete con Dios. SACRISTÁN Adiós, hasta la noche. Dios quiera no me vea algún espioche. Vase. VEJETE ¿No respondes? CATALINA ¿Quién es? VEJETE Yo, Catalina de mi cariño, hermosa anacardina, 40 singular en mi afecto. CATALINA ¿Hay tal manía? VEJETE Abre esta puerta, Catalina mía. Abre la puerta. CATALINA Ya está abierta, que estaba sosegando. VEJETE Es una santa, y estaría rezando. 580 CATALINA Allá en mi cuarto estaba retirada. 45 VEJETE Sin duda alguna que estaría arrobada. CATALINA De que llamabas tú no tuve indicios. VEJETE Se estaría poniendo los cilicios*. CATALINA Pues presumí llamaban las vecinas. VEJETE Buscaría, quizás, las disciplinas*. 50 CATALINA Perdona si llamando tú tardaba. VEJETE Quizás estaría en cruz cuando llamaba. CATALINA Y así suple por Dios tardanza tanta. VEJETE No nos cansemos, que ella es una santa. CATALINA ¿Me traes los chirlos mirlos que te dije? 55 Porque el antojo y el dolor me aflije. VEJETE Yo no he encontrado tales animales. CATALINA ¿No digo yo que en todo son fatales mis deseos? Yo muero. Cae desmayada en una silla. VEJETE ¿Qué te ha dado? ¡Ay, Jesús! ¡Que mi bien se ha desmayado! 60 ¡Luciguela! 581 Sale un hombre vestido de GALLEGA 69 . GALLEGA Señor. VEJETE Mira si hay vino con que rociar el rostro peregrino de tu señora. GALLEGA Ay de mí, coitada, que mi señora está encarrafollada. VEJETE Tráele, no tardes. Mi desdicha infiero. 65 GALLEGA ¿Y han de venir en jarro o en pochero? VEJETE ¿Eso preguntas? Ve, mujer maldita. GALLEGA ¿No lo he de pescudar? ¿De qué se irrita? Vase. VEJETE Eclipsada la luz que yo venero, y yo vivo. ¡Ay de mí! ¿Cómo no muero? 70 Esta mano, que fue jazmín fragante, se ha convertido en yelo en un instante. Di, ¿qué te ha dado, Aurora? CATALINA Importa desmayarme por ahora. Aparte. VEJETE No me respondes, y turbado ya el aliento, 75 69 El tipo grotesco de la Gallega fue habitualmente ejecutado en las tablas por actores varones, para conseguir así mayor comicidad gracias a su aspecto varonil. Véase en el estudio el apartado dedicado a los motivos del cuerpo y la sexualidad. 582 torpe la voz y mudo el movimiento, fallezco, pues fallece el sol amado. ¡Ay chirlos mirlos, lo que habéis costado! Desmáyase. CATALINA También se ha desmayado. Sale la GALLEGA con una bota. GALLEGA Aquí esta el vino. El viejo se tendió como un cochino; 80 y yo, al verlo, también se me alborota el corazón. Empino, pues, la bota, porque no me mate su licor severo: coitadiña de mí, que de esta muero. Cae en el suelo y sale un SOLDADO. SOLDADO Alabado sea Dios. ¿Pero que es esto?; 85 ¿están muertos o están atolondrados? CATALINA ¿No mira usted que estamos desmayados? SOLDADO Aquesta me parece que es el ama. Oye usted, mi señora. CATALINA ¿Quién me llama? SOLDADO Un soldado, que viene aquí alojado 90 a este mesón. CATALINA Pues sea bien llegado. 583 GALLEGA Yo quiero levantarme, pues aora también se ha levantado mi señora. SOLDADO Válgate mil demonios, la gallega, que fieros pelos tiene. GALLEGA ¿E quen lo nega? 95 CATALINA ¡Ay, Dios! Que mi marido yace yerto, si Dios quisiera que se hubiera muerto. Aparte. Vuelve de ese accidente, dueño amado. VEJETE ¡Ay chirlos mirlos lo que habéis costado! ¿Quién es este señor? SOLDADO Soy un soldado, 100 que estoy a vuestros pies, sin cumplimiento, pues llegando hoy aquí mi compañía en vuestra casa la fortuna mía me ha repartido con prudencia sabia. VEJETE El soldadillo tiene brava labia. 105 Señor, en el mesón desconveniencias suele haber, y dos mil impertinencias, y prevención no tengo de comida: con que así podeis ir, por vuestra vida, a pretender que os echen a otra casa. 110 SOLDADO No os aflijáis, amigo, si eso pasa, que yo como muy poco. VEJETE ¿Hay tal sargento? SOLDADO Y es un huevo escalfado mi sustento 584 en todo un día. VEJETE ¿Un huevo solamente? SOLDADO Sí, señor, y el guisado es excelente, 115 y al paladar es cosa soberana, como le escalfo yo a la italiana. VEJETE ¿Y cómo, diga usted, escalfa el huevo? SOLDADO Oigan atentos, que es guisado nuevo. Cogerase una vaca, no muy flaca, 120 y ha de abrirse por medio aquesta vaca; sácasele el bandullo* de manera que en su cóncavo quepa una ternera. Ábrese la ternera, y luego, entero, en su barriga métese un carnero. 125 Abrirase el carnero, y queditito al punto ha de meterse allí un cabrito. El cabrito también se abre hasta el cabo, y luego dentro se le mete un pavo. Ábrese el pavo, (es cosa peregrina) 130 y pelada se mete una gallina. Ábrese la gallina, y en su centro una paloma se le mete dentro. Ábrese la paloma, y con gran tino en el hueco se mete un palomino. 135 Ábrese el palomino, bien cebado, y un gorrión se le mete de contado. Abrese el gorrión, y decir debo que en las pechugas se le mete un huevo. Todo aquesto ha de ser en un instante; 140 y la vaca se coge con bramante. Hácese un hoyo, y todo aquesto junto 585 en el hoyo se mete luego al punto. Y en mirando que todo esta dispuesto, una hoguera se enciende encima de esto. 145 Pruébase, y en hallando que está asado, es la seña que el huevo esta escalfado 70 . VEJETE No es malo el guisadillo. SOLDADO Es cosa leve. CATALINA Y es cosa extraña. GALLEGA El diablo que le lleve. VEJETE Váyase usté al infierno, camarada, 150 a comer esos huevos. SOLDADO Que no es nada. CATALINA Si usted quiere ayudarme, yo prometo regalarle muy bien. SOLDADO Digo que aceto. CATALINA Hijo, ¿y los chirlos mirlos? VEJETE ¿No te dije que no los he hallado? CATALINA Ya el dolor me aflije. 155 70 Este largo monólogo del soldado ofreciendo una receta pantagruélica nos recuerda tanto el interés de la comida en la cultura carnavalesca como la importancia de los largos parlamentos en la obra de Castro, como recurso para que un determinado actor –él mismo- hiciera gala de sus capacidades. Véase sobre ambas cuestiones el estudio, en el apartado de temas y motivos y en el referente al estilo literario de nuestro autor. 586 Yo sé bien que los hay, y tú no quieres darme este gusto. SOLDADO Cuantos tú quisieres se toparán. No sé lo que me digo, pero ayudemos. Aparte. VEJETE ¿Donde están, amigo? Dilo, pues que mi alivio así dispones. 160 SOLDADO Allá en la mar los hay así a montones. VEJETE ¿En la mar? Buen despacho, ¡vive Cristo! SOLDADO Oye, seor patrón, yo los he visto, son como gazapillos*. VEJETE Bravo cuento. CATALINA ¿Quieres ir a buscarlos al momento? 165 ¿quieres ir, hijo mío? VEJETE Y sin gran pena traeré, si se te antoja, una ballena. Di al mozo que la yegua me disponga. SOLDADO Haga lo que la mandan la mondonga*. VEJETE Dame un abrazo. CATALINA Adiós, esposo amado. 170 Vanse CATALINA y la GALLEGA. 587 VEJETE ¡Ay chirlos mirlos, lo que habéis costado! SOLDADO ¿Quédome en casa? VEJETE Sí. SOLDADO Luego al momento vuelvo a reconocer mi alojamiento. Vase el SOLDADO y sale un ARRIERO. VEJETE A irme resuelvo, cuidadme de esta casa mientras vuelvo. 175 ARRIERO Alabado sea Dios. VEJETE ¿Qué hay, camarada? ARRIERO Yo supongo que usted tendrá posada. VEJETE Si la habrá, aunque me voy. ¡Ay, mi querida! ARRIERO Dígame usted, ¿adónde es la partida? VEJETE A la mar voy por chirlos, me acongojo, 180 y solo por cumplirle cierto antojo a mi mujer. ARRIERO Mirad que esa es quimera; y que yo sé (decirlo no quisiera) que vuestra esposa (ya tiemblo al decillo) os ofende con un sacristancillo. 185 VEJETE ¿Que decís? ¿Eso es cierto? 588 ARRIERO ¿Cómo cierto? Veinte mil veces yo la hubiera muerto si algo a mí me tocara vuestra ofensa. VEJETE ¿De una paloma cándida tal piensa? No lo creo, que es casta y es honesta. 190 ARRIERO ¿Usted quiere que hagamos una apuesta? VEJETE Norabuena. Gran daño de aquí infiero. Aparte. ARRIERO Yo perderé mi macho cebadero, si no fuere verdad que os dan la vaya.* Vos habéis de perder la yegua baya*, 195 si cierto fuere. VEJETE En eso me convengo. ARRIERO Pues en aquel serón*, que allí prevengo para encerrar las cargas, luego al punto os habéis de meter. Mas ya barrunto que sale vuestra esposa, id de contado. 200 VEJETE ¡Ay chirlos mirlos, lo que habéis costado! Sale CATALINA Oh, querido Polán, sea bien venido. ARRIERO Dios guarde a usted. CATALINA ¿Sabéis si mi marido... ARRIERO Ya se fue. 589 CATALINA Pues la mesa, Luciguela, saca al instante, y pon aquí una vela. 205 ARRIERO Permitid que un serón, de cierto hidalgo, entre aquí, porque no me quiten algo. CATALINA Entradle norabuena. Vase y sale el SACRISTÁN. SACRISTÁN Catalina pues tu esposo se fue a fondo en cecina, vamos cenando, y luego habrá parleta. 210 CATALINA ¡Oh, sacristán! Sacan al VEJETE en el serón. ARRIERO Con tiento. SACRISTÁN Linda holgueta. ARRIERO Aquí le pongan. SACRISTÁN Mira que me matas. VEJETE ¿No parezco serillo de batatas? Pero ya el sacristán está enjaulado. ¡Ay, chirlos mirlos, lo que habéis costado! 215 Saca la GALLEGA una mesa con comida, y luz. CATALINA Saca la cena. 590 SACRISTÁN ¿Cena? Me consuelas. Plegue a Dios que te dé... VEJETE Un dolor de muelas. GALLEGA Aquí esta todo. SACRISTÁN Estimo tu agasajo. VEJETE Ahora parezco carga de pan bajo. Sale el SOLDADO Alabado sea Dios. CATALINA Señor soldado... 220 SOLDADO Usted perdona, si es que me he tardado. CATALINA No hay de qué. SACRISTÁN ¿Quién es este? CATALINA Es un sargento que han señalado en casa alojamiento. Siéntese usted. SOLDADO Ya lo hago CATALINA Es mi pariente. VEJETE Y lo es cercano muy bastantemente. 225 CATALINA Sentaos, Polán. VEJETE Ah, perro monacillo. 591 SACRISTÁN Ruego a Amor que te de... VEJETE Mal tabardillo. SACRISTÁN Parienta, a tu salud. ARRIERO ¿Es testimonio? VEJETE La yegua baya se llevo el demonio. SACRISTÁN Dame un abrazo. SOLDADO Aparte el monigote. 230 VEJETE También el soldadón saca su escote; y según lo que ve mi vista fiera, si tuviera dos yeguas, las perdiera. ARRIERO ¿Su marido de usted dónde fue ahora? VEJETE A los infiernos. ARRIERO Diga usted, señora 235 CATALINA Mi marido fue a la mar chirlos mirlos fue a buscar; siquiera venga, siquiera no, que chirlos mirlos me tengo yo 71 . SACRISTÁN Yo me ando por estos cantones 240 71 Canción popular que recoge Hernán Núñez que en c1549, en los Refranes o proverbios en romance, a partir de la que Castro obtiene el motivo central de esta pieza. Prueba, una vez más, la capacidad de nuestro autor para rescatar motivos ya clásicos y adecuarlos a la escena de su época. 592 comiendo buenas pollas y capones. ARRIERO Tú que estas en el serón salta y oye esta canción. VEJETE Pues que se que perdí la yegua baya. Ténganme al sacristán, no se me vaya. 245 Sale el VEJETE del serón y anda a palos con todos. SACRISTÁN ¡Ay, que me matan! CATALINA ¡Ay, que me han hundido! SOLDADO ¿Emboscada? CATALINA ¡Jesús, que es mi marido! Ah, vecinos. Salen hombres y mujeres. VECINOS ¿Qué hay? VEJETE Aguarda, perra. VECINOS Téngase usted. SOLDADO Embiste, al arma, cierra. CATALINA Perdóname, querido. SACRISTÁN Ya me postro. 250 VEJETE Digo que la hermosura es fiero monstruo. 593 CATALINA ¿Me perdonas? SACRISTÁN ¿Y a mí? VEJETE Ya está acabado. ¡Ay, chirlos mirlos, lo que habéis costado! VECINOS Celébrese el pesar y haya bureo. SACRISTÁN Si hay baile me arremango mi manteo. 255 SOLDADO Vaya de bulla. VEJETE ¡Ay, fiera Catanlilla! Dese fin con aquesta seguidilla. Canta CATALINA “¿Qué dices de este cuento, marido mío?” Canta VEJETE “Que una yegua me cuestan 260 los chirlos mirlos”. 595 LOS CUATRO TOREADORES Publicado en el primer tomo de la Alegría Cómica (fol. 20-26), este entremés ha sido fechado por Cotarelo tanto en 1702, por la edición, como en 1704, argumentando “pues es fiesta en honor de Felipe V” (Colección, cclxi, cclxii), si bien ha de ser anterior a 1702, pues como comprobamos aparece en la Alegría Cómica, quedando posible el período 1700-1702 para su composición. Castro mezcla en él diversos motivos, entre los que destaca el toreo y cómo a esta forma de torneo se enfrentan los personajes que compiten por el favor de una dama, pero resulta relevante también la competición en sí entre varios hombres, que encontraremos en otras de sus piezas y siempre se nos presenta de un modo grotesco que mueve a risa. Interesante resulta, además del omnipresente Vejete, el burlado Hidalgo, que pretende emplear como único arma frente al toro su ejecutoria de nobleza, colocándola en la punta de la lanza. Sobre el animal, además, no queda claro si llega a aparecer en escena, y es posible que debamos entender que el combate real del toreo se realiza entre bambalinas, hacia donde miran los personajes y ofrecen comentarios sobre lo que van viendo, para que el público pueda imaginarlo. 597 ENTREMÉS DE LOS CUATRO TOREADORES Personas Isabela Doña Tomate Un Hidalgo Un Vejete Don Pegazo Don Repollo Toreadores [Tres Criados] Sale DON PEGAZO, y DON REPOLLO PEGAZO Sabrás, Repollo amigo, que en la Villa están unos hidalgos de Sevilla y pretenden la hija de Mojarra*, que es por quien hoy mi alma se desgarra. El uno, amigo mío, es un vejete 5 muy matón, que parece matasiete*; el otro es un hidalgo que dice que desciende de don Galgo, porque han venido (aquí pierdo el instinto) a ver las fiestas de Philipo Quinto 72 . 10 Y ella responde que quien más brioso viere esta tarde (¡ay Dios!) será el dichoso, en un torneo y toros. Y así quiero, puesto que sois mi amigo verdadero, que conmigo salgáis, haciendo alarde, 15 a torear de padrino* aquesta tarde. REPOLLO ¿Yo de padrino? PEGAZO Sí. 72 La referencia a Felipe V nos permite fechar la redacción de este entremés con posterioridad a 1700, fecha en que el monarca empieza a gobernar, pese a la Guerra de Sucesión. 598 REPOLLO ¿Tenéis caballos? PEGAZO Ya están dispuestos, vamos a montallos. REPOLLO ¿Tenéis armas y cotas? PEGAZO Y a lo turquesco alfanjes* y marlotas*. 20 REPOLLO ¿Tenéis un morrión* con su visera? PEGAZO Si, amigo, ya está todo. ¿Hay tal quimera? REPOLLO ¿No tendréis una daga? PEGAZO Pues, ¿para qué? REPOLLO Sin ella no puedo torear. PEGAZO Vamos por ella. REPOLLO ¿Tenéis estribo y silla a la gineta*? 25 PEGAZO Todo está prevenido. ¿Es cantaleta? REPOLLO ¿Que ya está todo prevenido? PEGAZO Sí. REPOLLO Pues yo no puedo salir a torear, que tengo miedo. PEGAZO ¿Ahora me sales, di, con esa fresca? 599 ¡Que hacer esto por mí no te merezca! 30 Moriré sin consuelo. ¡Ay Isabela, más dulce que la azúcar y canela! Ten lástima de mí, mira este llanto. ¡Ay divina Isabela! ¡Ay dulce encanto! REPOLLO No prosigas que ya, de haberte oído, 35 como ves, sí, por Dios, me [he] enternecido, y a seguirte estoy pronto. PEGAZO ¿Qué he escuchado? Ya de muerto me habéis resucitado. Pues, ¡a la arma! PEGAZO A lograr vuestros intentos. REPOLLO Ya el clarín hace seña (pensamientos, 40 rogad, amor, que os logre). PEGAZO A la venganza, aunque el contrario fuera Sancho Panza 73 . PEGAZO Venid y repetid con voz festiva que viva mi Isabela. LOS DOS ¡Viva, viva! Vanse, y salen a un balcón DOÑA TOMATE y ISABELA. ISABELA Ya el torcido metal rompe el ambiente 45 y convoca su acento dulcemente para ver la función de aquesta tarde, 73 Se refiere al célebre escudero de Don Quijote. Fuera del dúo que conforma con éste, podemos encontrar a Sancho convertido en un personaje popular del folclore, como ocurre en el Baile de los oficios, de Moreto, donde se canta “¡Vaya, vaya, vaya / todos tus sucesos / son de Sancho Panza. 600 Tocan un clarín. donde harán mis amantes noble alarde de su amor, de su garbo y bizarría. Todo ha de ser hoy júbilos el día. 50 Salen el VEJETE y el HIDALGO a caballo con varas de torneo, y los que pudieren de TOREROS. VEJETE Ya por ti, mi Isabela, estoy como aquí ves, puesto a la vela. ¡Detente! ¡So, pardillo! ¡Qué brioso! Mira que no te quiero tan furioso. HIDALGO Isabela, más bella que un tomate, 55 ruega, amor, que el torillo no me mate. Tente animal del diablo (¡ay, desdichado, que este rucio me quiere hacer rodado!) VEJETE Lo que alabo a mi potro es el garbillo. ISABELA Parecen caballeros del trapillo. 60 ¿No le ves bien, amiga? Tocan el clarín. TOMATE Lindamente. PEGAZO ¡Tente, animal del diablo! ¡Tente, tente! Sale PEGAZO y REPOLLO como los otros. UNO 1º Teneos muy fuerte. PEGAZO Arrímense vecinos, que éste parece el potro de Longinos. 601 OTRO 2º Ya el caballo, señor, se ha sosegado. 65 PEGAZO Gracias a Dios, que estaba con cuidado. REPOLLO Yo no soy para aquesto, que imagino han de matar a palos al padrino. Desta me saque bien el santo Cielo, ya no doy por mi vida un caramelo. 70 Este rocín me trae con tal despecho que sin ser ginovés quebrar me ha hecho 74 . ISABELA ¡Válgame Dios, qué inquietos animales! TOMATE Cierto, que todos cuatro son fatales. VEJETE Ya estamos en la plaza, caballeros. 75 Callen las lenguas y hablen los aceros. REPOLLO ¡Qué guapo* que es el viejo! Por s[an] Pablo, que este Longinos me ha de dar al diablo. HIDALGO A Isabela la bella, ¿quién si no yo ha podido merecella? 80 VEJETE Eso dirá el valor en un torneo y luego lo dirá en el rejoneo. PEGAZO ¡Berza en boca, callar, dad en el bollo, que a nadie temo, estando con Repollo! Pues estando conmigo el amiguillo 85 me he de llevar la polla de codillo. 74Frase que alude a la consideración en que se tenía a los genoveses como personas de maneras muy refinadas. Se compara burlescamente así al toro con el extanjero que obliga a hacer reverencia. 602 REPOLLO [Aparte] ¿Este hombre qué está fanfarreando si de miedo, por Dios, estoy temblando? ¿Tú sabes lo que hablas, Don Pegazo? PEGAZO Ya yo sé lo que tengo en este brazo. 90 VEJETE Toca, trompeta, pues, con voz más clara la botasela*, el monta*, y la tarara*. Tocan y empiezan a tornear, y empezarán a coces y cairán en el suelo los que dirán los versos. ISABELA ¡Brava función! TOMATE El toro la difina. HIDALGO ¡Válgame aquí la madre Celestina! CRIADO 1º ¿Qué ha sido? VEJETE Ahí que no es nada; 95 enterrar ese muerto, Luis Quixada 75 . REPOLLO ¿Quién diablos me ha metido en ser padrino? PEGAZO Cierto, que en vos contemplo otro Tarquino 76 . REPOLLO ¿Qué Tarquino? Por Dios, gentil despacho, 75 Luis Quijada fuue el hombre al que Carlos V encargó el cuidado de don Juan de Austria siendo un niño. La frase “enterrar ese muerto, Luis Quijada”, es frase célebre atribuída al emperador cuando pidió a Quijada que se hicera cargo del niño, que se ofrece en varios textos, sibien conjugando adecuadamente el imperativo. 76 Lucio Tarquinio el Soberbio (534aC-509aC) fue el último rey de Roma, caracterizado por su despotismo, su gusto por los asesinatos y las guerras. Podría, si bien resultaría menos razonable dado el contexto, tratarse de su hijo, Sexto Tarquinio, famoso por el intento de violación contra Lucrecia. 603 si a esto vino Tarquino, fue un borracho. 100 DENTRO ¡Bravo toro! ¡Jau, jau! REPOLLO Ya le jaugean. Unos borrachos son los que torean. PEGAZO Ven a aguardar al toro y ten la brida. REPOLLO Miren a qué merienda me convida. VEJETE Mi despique ha de ser el toro fiero. 105 HIDALGO A el toro he de aguardarle yo el primero. VEJETE Dame rejones, Pedro, y ten cuidado. CRIADO 2º Bien puede usía ir en mí fiado. HIDALGO Yo he de poner rejones de capricho. Arrímate al caballo. CRIADO 3º ¿No te he dicho 110 que puedes ir fiado? HIDALGO ¿Es la primera vez que he toreado? Si me veo afligido y sin victoria al toro enseñaré mi ejecutoria*. Fiado voy en ella, 115 que un hidalgo no puede andar sin ella. ISABELA Hacia el toril se van con gran reposo. DENTRO ¡Bravo toro ha salido! 604 ISABELA ¡Qué furioso! TOMATE Dios los saque con bien de tal conflicto. ISABELA El corazón le tengo tamañito. 120 TORERO 1º Llamad al toro. VEJETE Bueno. ¿Cara a cara? OTRO Llamadle presto. VEJETE ¡Ay, que olió la vara! HIDALGO A mí se va llegando. Mi carta ejecutoria voy sacando, póngola en la garrocha. ¡Tente, bruto! 125 Mira que soy hidalgo. ¡Ah, toro astuto! TODOS Al hidalgo le ha muerto. HIDALGO ¡Ay, desdichado! ¿No dijiste que fuera en ti fiado? PEGAZO Torillo, morirás hoy a mi aliento. TODOS Por la nuca le dio, ¡qué bravo tiento! 130 ¡Vítor, mil veces! ¡Vítor, Don Pegazo! PEGAZO Otros treinta murieran a mi brazo. LOS 4 ¿Quién vos merece? ¿Quién es más brioso? 605 ISABELA Pegazo solamente es el dichoso. VEJETE Después de muy molido, 135 cierto que os he quedado agradecido. HIDALGO Yo salgo bien pagado, después de haberme el toro aporreado. REPOLLO Yo salgo aficionado, por san Lino 77 . PEGAZO ¿A qué, Repollo, amigo? REPOLLO A ser padrino. 140 ISABELA Señores, pues ya mis bodas están hechas, será fuerza que se celebre el consorcio con música, baile y fiesta. TODOS Bien ha dicho. REPOLLO Pues bailemos. 145 ISABELA Allá va el baile. TODOS Que venga. Canta ISABELA “Turumbé con la turumbela, vamos bailando la tantarantela*. Torear es disparate, a riesgo de que a uno mate 150 el torillo, si es furioso”. 77 Uno de los muchos santos burlescos que podemos encontrar en el teatro breve. Véase en el estudio el apartado dedicado al juramento como rasgo de la lengua del Carnaval. 606 Canta TOMATE “Éste sí que es canto gracioso, y la tonada es muy bella”. Cantan LAS 2 “Turumbé con la turumbela, vamos bailando la tantarantela”. 155 607 EL DESTIERRO DEL HOYO Este entremés, publicado en el Cómico festejo (fol. 33-46), es resumido por Cotarelo diciéndonos que en él se da como protagonista al alcalde de un pueblo de Aragón. Ello es que el alcalde monterilla (que en el entremés no se dice dónde) manda desterrar un grande hoyo que había en la plaza del pueblo; y el destierro se ha de hacer abriendo otro más lejos, y, con la tierra que de él se sacare, rellenar el primero. Más lejos aún, abrir otro hoyo, y, con su tierra, llenar el segundo; luego otro, y así sucesivamente hasta sacar el hoyo fuera del término municipal. Sin embargo, el autor quiere presentar a este alcalde como una especie de sabio rústico, dejando al regidor y al escribano pasmados, cuando les pregunta si a un arriero que tiene seis pollinos y se le muere uno, cuántos le quedan. Aquéllos responden que cinco; pero él les demuestra que no queda sino uno: el muerto, porque los otros siguen su camino. Otras sentencias de este Salomón villano son: al hijo del que fue muerto por habérsele caído encima, desde una torre, otro hombre, que repita el hecho, poniéndose debajo el homicida. Como es de presumir, el hijo de la víctima perdona la muerte de su padre antes de hacer la prueba. Al médico le dice que si no cura la última enfermedad que para qué sirve, pues las otras curadas están sin él. Estos dichos y fallos se repiten en otros entremeses, porque el pueblo gustaba de oirlos. El entremés acaba bailando todos un ¡Zarambeque, teque, / lindo zarambeque¡" [Colección, p.cxix]. Fue publicado, y así aparece en muchos catálogos, también como El destierro del ocio, por error de copia y, como en el extenso resumen de Cotarelo puede comprobarse, se trata de un entremés de alcalde, frente al que se presentan diferentes personajes, si bien con asuntos serios para que el bobo responda de forma festiva. No es un desfile de figuras, como sucede en otras ocasiones, incluso entre la misma producciónde Castro, entre la que encontramos Inglés hablador.. CESXVIII lo fecha en 1710, tal como en el propio Cómico festejo se nos indica. 609 ENTREMÉS DEL DESTIERRO DEL HOYO Personas Un Regidor Un Alcalde Un Escribano Un Dotor Un Albañil Hombre primero Hombre segundo Unos presos Salen el ALCALDE, el REGIDOR, y el ESCRIBANO. REGIDOR Hoy hay que proponer en el Concejo cosas bien importantes, y por viejo decir me toca resolváis algunas, las que más arduas sean o importunas; que se queja el lugar en mil clamores 5 ver se cometen cuatro mil errores por no haber quien resuelva con codicia, en la omisión culpando a la Justicia, y siento, por decano*, sus desvíos. ALCALDE El decano sois vos de los judíos. 10 REGIDOR ¡Vive Dios! ESCRIBANO Reportaos, no deis voces. ALCALDE ¿Para qué juras a quien no conoces? REGIDOR ¿Cómo que no conozco, perdulario*? Mejor que vos. ALCALDE Sería en el calvario. 610 REGIDOR Si no viera que sois un inocente... 15 ALCALDE Me degollarais, si lo fuera. ESCRIBANO Tente. Dejadlo, que decís mil desatinos. ALCALDE Pues decid que me deje ese Longinos 78 . ESCRIBANO Lo que dice es razón. ALCALDE Pues si lo fuere, yo haré... ESCRIBANO ¿Qué habéis de hacer? ALCALDE Lo que quisiere. 20 REGIDOR Déjate por salvaje mi fiel celo. Aparte. ALCALDE Calla, no refunfuñes, judigüelo. Hacedme relación breve, escribano, que ya escucho. REGIDOR ¡Ah, vil hombre! Aparte. ALCALDE ¡Ah, luterano! [Aparte] ESCRIBANO Alabado sea siempre el Sacramento. 25 78 Son muy habituales los insultos de Alcaldes a Regidores acusándolos de conversos, construídos gracias a diferentes alusiones al Antiguo y Nuevo Testamento. Aquí encontramos la figura de Longinos, el soldado cuya lanza atravesó el pecho de Cristo. Más adelante encontraremos otros comentarios de este mismo estilo, y para su análisis remitimos al estudio, donde se trata la cuestión al hablar de la injuria. 611 ALCALDE Santa palabra, pero no es del cuento. ESCRIBANO Aquesta es petición de los vecinos, en que incluye... ALCALDE Serán mil desatinos. REGIDOR Si no la dejáis ver... [Aparte] ¡A ira provoca! ALCALDE Señor Pilatos, callo, punto en boca. 30 ESCRIBANO En que incluye, otra vez a decir vuelvo, dos puntos de Justicia. ALCALDE [Luego vuelvo.] Levántase deprisa. REGIDOR ¿Adónde vais sin oír estas razones? ALCALDE ¿Lo tengo de vaciar en los calzones? REGIDOR Deteneos. ESCRIBANO ¿Quién vio tal ignorante? 35 ALCALDE Ya el apretón cesó, pasa adelante. ESCRIBANO Es el un punto ver lo que embaraza un hoyo, que hay en medio de la plaza en el cual ha caído mucha gente, y que alguno se mate es evidente; 40 con que para evitar tan gran mancilla apelan al remedio de la Villa. 612 REGIDOR ¿Lo ha visto el albañil? ESCRIBANO Señor, lo ha visto. ALCALDE ¿Y qué dice? ESCRIBANO Aquí está. ALBAÑIL Loado sea Cristo. Sale el ALCALDE. ALCALDE Qué mala cara puso el fariseo 45 al alabar a Dios. ¡Ah, vil hebreo! REGIDOR Pues habéis visto el hoyo, Carrizales, ¿qué costará el reparo? ALBAÑIL Dos mil reales, porque es preciso hacer, al recibillo, debajo de él dos machos de ladrillo, 50 y las piedras serán de sillería, que los machos abracen a porfía, para que tenga fuerza una argamasa que hago con cal y huevos, que traspasa una pared maestra, en que se vea 55 lo fuerte del betún, con que desea mostrar mi habilidad con fe sencilla el afecto que tengo a aquesta Villa, pues llevando dos mil, en mi conciencia que la hago otros dos mil de conveniencia, 60 si es que la obra llego a ejecutalla. 613 ALCALDE Por Dios que gasta linda faramalla*. REGIDOR Me parece barato. ALCALDE Aqueso es hierro, y así, al hoyo al instante le destierro. REGIDOR ¿Al hoyo desterrar? ¿Qué decís, hombre? 65 ALCALDE Que salga de la Villa, y no os asombre, desterrado algún trecho. ALBAÑIL ¿Hay tal pollino? ESCRIBANO Decid, ¿cómo ha de ser? REGIDOR ¡Qué desatino! ALCALDE Escuchad, albañil, más adelante reparad si mi ingenio es elegante: 70 del hoyo otro hoyo haced, y con la tierra que salga del segundo, al punto cierra el primero; y después otro abujero habéis de ejecutar, que es el tercero, delante del segundo, tan profundo, 75 cegando el primero; y después otro y en fin, por no cansar, de esta manera hoyos se irán haciendo, hasta que fuera del lugar salga el hoyo que embaraza, y ha hecho tantos estragos en la plaza, 80 quedando por mi ingenio castigado el hoyo así, pues sale desterrado. 614 REGIDOR No discurriera más Juan de la Encina 79 . ALCALDE ¿Qué os parece mi industria? REGIDOR Es peregrina. ALCALDE Así pudiera yo con mis cuidados 85 desterrar otros hoyos más dañados 80 . ALBAÑIL No hay qué decir, el hombre es un orate. ESCRIBANO A mí me ha parecido disparate, salvo meliore. REGIDOR No hay quien lo resista. ALCALDE ¿Vos no sabéis que era yo arbitrista*? 90 ESCRIBANO No, señor, y yo soy un insensato. ALBAÑIL No vi jamás tan fiero mentecato. ALCALDE Ejecutadle al punto, albañilejo. ALBAÑIL Así se hará, mandándolo el Concejo. ALCALDE Y antes decidme, pues que sabéis tanto 95 de machos, de ladrillos, cal y canto, a un arriero, que va con seis pollinos, ya sea en el lugar u en los caminos. 79 La alusión a Juan de la Encina por parte de Castro aúna en un verso la práctica totalidad de nuestro teatro breve en el Renacimiento y Barroco. El conocido autor de los primeros años del Quinientos fue, a través de sus obras, padre de nuestro teatro: 80 Referencia clara a la sodomía. Es interesante observar, como puede comprobarse en el aparato crítico, que ambos versos no figuran en todos los testimonios de la pieza, posiblemente por censura del propio impresor, que pudo considerarlos demasiado obscenos. 615 si se cae uno muerto, ¿cuántos quedan, porque mi ingenio así conocer puedan? 100 ALBAÑIL Esa, señor alcalde, es fácil cosa. ALCALDE Pues si lo es, responded sin gastar prosa. ALBAÑIL Si lleva seis, y el uno se cae muerto, cinco le quedarán. REGIDOR Aqueso es cierto, según en su guarismo enseña Moya 81 105 en el párrafo quince. ESCRIBANO ¡Aquí fue Troya! ALCALDE Los dos sois ignorantes de consumo. ALBAÑIL Digo que cinco son. ALCALDE No es más que uno el que muerto quedó, ¿qué estáis hablando?, porque los otros cinco van andando. 110 REGIDOR Ha dicho bien, no hubiera discurrido Ovidio más. ALBAÑIL Por Dios que me ha cogido. ALCALDE ¿Qué os parece mi ingenio? ESCRIBANO Es un portento. 81 Se refiere a Juan Pérez de Moya, autor del más conocido volumen sobre matemáticas del XVI, los Diálogos de aritmética práctica y especulativa, de 1562. 616 ALCALDE Id, y haced lo que mando. ALBAÑIL Iré al momento. Vase. ALCALDE Discurro muy sutil. REGIDOR Ha sido cosa 115 esa del asno bien maravillosa. ALCALDE Y supuesto que un punto está arrimado, vamos al otro punto. ESCRIBANO De contado. Lee. Aquesta es petición: Pedro de Luna, en nombre de la villa de Porcuna 82 , 120 ante ustedes parezco con despecho, y en la forma mejor que hay en derecho, y digo de mi parte... ALCALDE ¡Hola, Escribano! Dejad de petición, vamos al grano. ESCRIBANO Pide el lugar dotor, pues que le tiene 125 este lugar vecino, y se conviene todo junto, y insolidum a darle lo que el Concejo guste de nombrarle. ALCALDE En eso no convengo. 82 Porcuna es un municipio jienense al oeste de la capital, a medio camino entre Andújar y Baena. Castro debió conocer este pueblo durante los viajes por Andalucía en su infancia, acompañando a su padre Matías de Castro.. 617 REGIDOR Yo convengo, 130 porque en efecto somos racionales, y está lleno el lugar de treinta males sin haber quién los cure, pues primero que de fuera el dotor venga, y el barbero al enfermo que coge preparado 135 en dos horas le tiene despachado. ESCRIBANO Es razón que le haya, y es justicia. ALCALDE Pues si es justicia, venga sin malicia. ¿Hay dotor? ESCRIBANO Sí, señor. ALCALDE Id, y llamadle, que yo quiero examinarle. 140 REGIDOR Sin saber medicina, es barbarismo. ALCALDE No importa, que quizás sabrá lo mismo, que yo el dotor; veréis mi ciencia grave y después me diréis quién es quien sabe. ESCRIBANO Aquí el dotor está. Sale el DOTOR. REGIDOR Sea bien llegado. 145 DOTOR Dios guarde a ustedes. ALCALDE Y al dotor honrado. ¿Que, al fin, queréis matar en esta villa? DOTOR ¿Matar yo? No señor. 618 REGIDOR Tal mojarrilla* es incapaz que haya. ESCRIBANO No hagáis caso. DOTOR Es mi deseo sólo en este caso 150 el servir al lugar. ALCALDE ¿Qué enfermedades son las que vos curáis? Hablad verdades. DOTOR Yo curo con acierto el garrotillo*, el dolor de costado, el tabardillo*, la sincopal*, demencia*, y perlesía*, 155 la gota, el flux de sangre*, y pulmonía*; y otras muchas, que callo por prolijas. REGIDOR Es gran hombre y es justo que le elijas. ALCALDE ¿Qué sabéis vos? Veréis con esta labia cómo yo le aturullo. REGIDOR Me da rabia 160 que se meta este simple en lo que ignora. ESCRIBANO Él es fiero animal. ALCALDE Vamos ahora, señor dotor, a cierta preguntilla. DOTOR Siempre estoy a la orden de la Villa. 619 ALCALDE ¿Vos curáis, después de tantos males, 165 la última enfermedad de los mortales? DOTOR No señor, que no curo la postrera. ALCALDE Si no la ha de curar, échenle fuera, pues ¿de qué sirve ya el dotor profundo si el doliente se ha de ir al otro mundo, 170 que quiera, que no quiera su cuidado, en estando de arriba decretado? Porque si está de Dios que no se muera, los otros males curará cualquiera; y así yo en el lugar dotor no quiero, 175 pues cura éste lo mismo que el barbero. DOTOR Suplico a usted, señor. REGIDOR ¡Bravo bonete*! ALCALDE Ah, escribano, metédmele en un brete al dotor matasanos, si porfía. ESCRIBANO Idos sin replicar. DOTOR ¡Qué picardía! Vase. 180 ALCALDE ¿Qué os parece? REGIDOR Vos sois hombre erudito y, salvo lo camueso, muy perito. ALCALDE Si la enfermedad última no cura ¿de qué sirve el dotor, ni el matadura? 620 ESCRIBANO Es cierto. REGIDOR ¡Que abonéis error tan grave! 185 ESCRIBANO No nos cansemos, que el alcalde sabe. ALCALDE ¿Hay otra cosa? Dime. ESCRIBANO Hay un proceso que ver de un delincuente, que está preso por una muerte. REGIDOR Verlo es importante. ALCALDE ¿Digo acaso que no? ¡Bravo ignorante! 190 REGIDOR Salga el preso y la parte. Haced justicia mostrando integridad y pudicicia. Sale HOMBRE PRIMERO y SEGUNDO. ALCALDE ¿Por qué estáis preso? Hablad. HOMBRE 1º El escribano os hará relación. ALCALDE Hablad, hermano. HOMBRE 2º Señor, mató a mi padre, y yo la muerte 195 le pido. ALCALDE ¿Cómo fue? 621 ESCRIBANO De aquesta suerte: en el año de mil y setecientos, a ocho del mes... ALCALDE Dejémonos de cuentos, y a la sobstancia vamos brevemente que el estómago aprieta fuertemente. 200 ESCRIBANO Pues es el cargo, porque el caso asombre, que repicando estaba aqueste hombre, según afirma Antón el boticario, y el cuerpo se le fue del campanario a tiempo que el difunto abajo estaba, 205 el cual dice el testigo que gozaba del sol de mediodía, y de lo alto de la torre con grande sobresalto vio caer despeñado con fiereza al agresor, y sobre la cabeza 210 perpendicularmente, porque asombre, dio del padre, señor, de ese buen hombre, el cual murió sin apretar la mano y él en pie quedó muy bueno y sano. ALCALDE ¿No dijera agua va? REGIDOR ¡Fiero trabajo! 215 HOMBRE 1º No pude, que aturdido llegué abajo. HOMBRE 2º Justicia, alcalde, regidor, justicia, o al Rey me quejaré de tal malicia. 622 REGIDOR Ya en él se ejercerá, que así conviene. ALCALDE La pena del Talión* este hombre tiene. 220 REGIDOR Su inocencia está clara. ALCALDE Si inocente estuviera, él avisara al tiempo de caer, y sin rencillas al otro no le hundiera las costillas. Esto ha de ser. HOMBRE 2º ¡Justicia! REGIDOR ¡Qué imprudente! 225 HOMBRE 1º No castigues, señor, a un inocente, que no lo quise hacer. ALCALDE Esa es quimera, y le aplastastes al otro la mollera. Mando en efeto, porque al mundo asombre que al campanario suban a este hombre, 230 y que a estotro le pongan porque cuadre en el mesmo lugar adonde el padre de ese mancebo estaba; y de repente le dejarán caer furiosamente de lo alto de la torre, de cuclillas, 235 de suerte, que le rompa las costillas; la pena del Talión así lo ordena: hágase al punto, y pagará su pena éste que vuestro padre mató airado, si allí vos le dejáis despachurrado. 240 623 HOMBRE 1º Ejecútese luego. HOMBRE 2º ¡Vive Cristo! De la instancia me aparto. ALCALDE En él la insto. HOMBRE 2º Ved que me he de estrellar. ALCALDE ¿De esa manera no mató a vuestro padre? HOMBRE 2º Esa es quimera. Si él se libró, señor, tuvo fortuna, 245 y eso se suele errar de dos la una. ALCALDE Yo vengo en la sentencia. ESCRIBANO Pongo el voto. ALCALDE Al instante. REGIDOR Teneos. Gritan dentro. HOMBRE 1º ¡Qué alboroto! HOMBRE 2º Digo, pues, que me aparto, y que perdono la muerte de mi padre. REGIDOR Y yo lo abono. 250 ALCALDE Ya yo cedo también. ¿Qué bulla* es ésta? ESCRIBANO Son los presos, señor, que están de fiesta. 624 ALCALDE Pues que salgan acá, porque ahora quiero bailar con ellos. REGIDOR Calla, majadero. ALCALDE Pues después de una audencia tan cansada, 255 ¿será mucho, di, hacer una alcaldada*, bailando con primores y placeres? REGIDOR ¿Con quién has de bailar si no hay mujeres, que son la sal y salsa de las fiestas? ALCALDE ¡Ay, Dios! ¡Que se derrite el señor Gestas! 260 Con los hombres no más, que es gran fortuna el no sufrir los dengues* de ninguna. Haced que salgan todos. REGIDOR ¡Qué insolencia! Ya los presos están a tu obediencia. ¿Qué quieres? ALCALDE Que bailemos. TODOS Norabuena. 265 ALCALDE A todos los absuelvo de la pena. Canta VEJETE “Dígame el alcalde”. Canta ALCALDE “Diga el seor vejete”. Canta VEJETE “¿Adónde aprendió vuesarced las leyes 270 625 con que ha sentenciado tantos delincuentes?” Canta ALCALDE “En usted ya tengo quién me las enseñe, porque es un Pilatos 275 que pica en hereje”. TODOS “Zarambeque, teque, lindo zarambeque”. 627 LOS DIABLILLOS Esta pieza, conservada únicamente en el tercer volumen de la Alegría Cómica (fol. 24-30), es descrita brevemente por Cotarelo calificándola de “farsa carnavalesca y absurda” [Colección, p. cxxi]. En este entremés Castro ofrece una disputa entre Alcalde y Regidor, pero que lejos de convertirse en entremés de alcaldada acaba con el Vejete burlado al querer pernoctar en las casas del Ayuntamiento, que están encantadas. Sigue así la tradición de burlas al valentón que en el fondo es un cobarde, y esta cobardía sirve a nuestro autor para regalar al personaje, que él mismo habría de interpretar, grandes parlamentos donde el actor puede desarrollar sus técnicas de representación. Importa destacar la figura de los diablillos, presentados como duendes que recuerdan a los cobiellos, que como matachines acuden a molestar al personaje, caso típico en la obra de Francisco de Castro, que presenta la danza asociada habitualmente a lo infernal. 629 ENTREMÉS DE LOS DIABLILLOS Personas Un Regidor Un Escribano Un Vejete Un Alcalde Una Mujer Cuatro Duendes Salen riñendo a palos el VEJETE y el ALCALDE. La MUJER, el ESCRIBANO y el REGIDOR deteniéndolos. VEJETE Le he de matar. ALCALDE Fuera digo. VEJETE ¿A mí un alcalde estafermo*? ALCALDE ¿A mí un vejete estantigua*? VEJETE Aquí acabarás. MUJER ¡Ah, perro! ¿Tú a mi marido? REGIDOR Tened 5 señor alcalde. ESCRIBANO Teneos, seo regidor. VEJETE Seor escribano: es caso tan estupendo el de mi injuria, que no hay 630 con qué reportarme, y creo 10 que ya estuviera acabado a no estar vos de por medio. REGIDOR Decidme, ¿qué causa ha habido para tan terrible exceso? ALCALDE Yo us lo diré: ese vejete, 15 escobón de los infiernos... VEJETE Ese alcalde papanatas, hombre envainado en jumento. ALCALDE ... es, regidor, sigún dice del llugar de Grallañejos 83 . 20 VEJETE Vine a ciertas comisiones de importancia a aqueste pueblo, y debiéndome hospedar con el debido respecto, que se debe a mi persona, 25 mi edad, mi valor y puesto, me dice que no hay más casa que la suya, donde puedo hospedarme, como si fuera facilillo el cuento 30 de que un alcalde ordinario mereciese, cuando menos, en su casa a don Longinos Coroza 84 , cuyos abuelos, 83 No nos consta ningún municipio con tal nombre, luego debe tratarse de un lugar inventado por el propio Castro para desarrollar en él la acción. 84 Longinos Coroza es el nombre parlante que el Vejete se da a sí mismo. En Castro encontramos habitualmente el nombre de Longinos, si bien aquí se acompaña con el apellido Coroza, que hace referencia evidente, en tanto el vejete habla de su supuesta condición de castellano viejo, al “capirote o 631 antes que él fuese, ni fuesen, 35 fueron, yeron y vinieron. ALCALDE Velay su mercé la causa de muesa riña. REGIDOR ¿Por eso riñen dos hombres de modo? ESCRIBANO ¿Hay más de que en todo el pueblo 40 se busque la mejor casa para el tal hospedamiento? VEJETE No, señor, no he de hospedarme en este lugar, no siendo, por más decencia, en las mismas 45 casas del Ayuntamiento. ESCRIBANO ¿Qué decís? REGIDOR ¿Estáis en vos? ESCRIBANO Vos no sabéis, según eso, lo que sucede. VEJETE Pues, ¿qué hay? REGIDOR Que están casi por el suelo 50 de inhabitables, porque anda un fiero ruido dentro. cucurucho, que se hace de papel engrudado, y se pone en la cabeza por castigo, y sube en diminución, poco más o menos de una vara, pintadas en ella diferentes figuras conforme el delito del delincuente, que ordinariamente son judíos, herejes, hechiceros, embusteros y casados dos veces, consentidores y alcahuetes. Es señal afrentosa e infame” (Autoridades). 632 ESCRIBANO Aderezadas están de cama y trastos, creyendo que os hospedaseis en ellas. 55 Mas mirad que os amonesto que no lo admitáis, porque andan en los aposentos unas terribles fantasmas* o duendes*, que a muchos de ellos 60 han espantado, y no hay quien tenga ni atrevimiento para pasar por la calle. MUJER Yo vi un día muy sereno al anochecer estar 65 al balcón un hombre negro con unos ojos de llamas, y a su lado estaba un perro que ladraba poco a poco. Y esto que vi, en un momento 70 se deshizo al ir a dar al sacristán cuenta dello. ESCRIBANO Y así, si aquesta posada queréis, vuestra es desde luego. TODOS Pero mirad lo que hacéis. 75 VEJETE Andad, que ése es embeleco. Yo jamás creí en fantasmas, en sombras*, duendes, ni enredos. Dadme la llave. Dale una llave. REGIDOR Tomad, mas si despues teneis miedo... 80 633 VEJETE ¿Qué es miedo? ¿Sabéis quién soy? Yo degollé al Cancerbero, maté a la Hidra lernea, a las furias del Averno 85 he dado cuatro mil coces, 85 y, en fin, tanto valor tengo, que cuando voy a la Corte me tienen las dueñas* miedo. ¿Yo temor? ALCALDE Muy bien está. ¡Ah, Dios mío, si yo dentro 90 estuviera de los duendes, cuál le pusiera el pellejo! ESCRIBANO Ya tenéis la llave, adiós, que ya viene anocheciendo. REGIDOR Idos, pues, a recoger. 95 VEJETE Bien está. Adiós, caballeros. TODOS Que ya apenas amanezca una visita os haremos. Vanse. VEJETE Adiós, señores. Jamás he creído en estos cuentos 100 de duendes y de fantasmas, y más entre majaderos, que están aquellas cabezas 85 Menciona el vejete en sus bravuconadas tres figuras de la mitología griega: el Cancerbero, perro de tres cabezas que custodiaba la puerta del inframundo, la Hidra de Lerna (lernea), monstruo con forma de serpiente con varias cabezas que mató Hércules, y las Furias, Erinias en Grecia, las tres fuerzas ancestrales que castigaban los delitos y que Castro sitúa en el Averno. 634 hartas de migas y queso, y por tener qué contar 105 fomentan estos enredos. Ésta es la casa, hacia aquí tiene la puerta. ¿Qué veo? Entra por una puerta y sale por otra 86 . Está todo guarnecido de telarañas el techo. 110 Allí descubro la cama junto a un candil macilento que más que alumbra agoniza. Por Dios que no, no las tengo todas conmigo, señores. 115 ¿A qué he entrado yo aquí dentro? Pero ánimo, corazón, y pues de cualquiera miedo el sueño es refugio, sea acostarme lo primero. 120 Rezaré mis devociones. ¡Jesús, como ahora es invierno, que fría que está la ropa! Pero, ¡ay, Virgen!, ¿qué es aquesto? Hacen ruido de cadenas. Ruido de cadenas oigo. 125 ¡Ay, señores, que era cierto! ¡Ay, qué miedo! Mas ¿qué digo?, ¿cómo yo echaré el resuello? 86 Resulta interesante, para el estudio de la escenografía del teatro breve, esta didascalia, ya que el personaje ha entrado a escena nada más salir y ha sido, evidentemente, imposible realizar un cambio en la decoración para incorporar los elementos que nos relata. Sobre ello, remitimos al estudio, en cuyo apartado sobre la cuestión escénica se reflexiona sobre el uso de las puertas. 635 Métese debajo de la ropa, salen los MATACHINES, y tráenle adelante, y siéntanle en un banquillo, sacan paños muy sucios, y bacía* y dos navajotas, y al compás del tañido quítanle la barba, dejándole con una calva. Y después muele uno colores, y otros con unos pincelotes le van pintando la cara de diferentes colores; y luego le agarran y le tienden en el suelo, y sacan unos cuchillones y hacen que le desgarran por los lados, y le van sacando unas cintas que imitan las tripas, y luego se las vuelven a meter y sacan unas agujas y le van cosiendo. Y luego con cuatro vejigas le dan, ocupando su tañido, y él se queda tendido. Y ellos se van con su compás, y él hace al compás también sus aspamientos a cada cosa que ve 87 . VEJETE ¡Válgame Santa Gerarda! ¿Qué me sucede? Salen TODOS ¿Qué es esto? 130 ¿Venció a la sierpe lernea? ALCALDE ¿Cómo queda el Cancerbero? VEJETE ¡Ay, señores! Aturdido estoy, por no decir muerto. Yo confieso mi pecado 135 y ya las bravatas dejo, que escarmentados me dejan los martirios que me han hecho estos duendes del demonio. ¡No más casas de concejo*! 140 TODOS No lo quisisteis creer 87Gran acotación que nos ofrece Castro para hacer muy específica el atrezzo de los matachines-diablos- duendes y sus formas de torturar al burlado, que recuerdan el destripamiento a que se somete a El figurón.. 636 y os lo estuvimos diciendo. Contadnos lo que ha pasado. VEJETE ¿Aquí? Esto será allá dentro. ALCALDE Pues ahora vaya de bulla, 145 celebrando con gracejo este chiste. TODOS Bien ha dicho. Vaya de bulla y contento. Canta [MUJER] 1º Señor don Matamonas 88 , sepa que hay duendes 150 que abaten el orgullo de los valientes. 88 Nombre burlesco que se da al vejete por sus alardes de valentón, pero que no es el propio, pues hemos visto que se llama, no con menos carga grotesca, Longinos Coroza. De los nombres como mecanismo de la injuria nos habla Buezo [1993a: 273], y sobre ello tratamos en el estudio, al acercarnos al estilo literario de Castro.. 637 EL ENFERMO Y JUNTA DE MÉDICOS Conservado en la primera parte de la Alegría Cómica (fol. 79-90), “es casi igual al Médico y el enfermo, de Quiñones de Benavente, y a La visita graciosa, de Cáncer”, según Cotarelo [Colección, p.cxx], según nos cuenta Cotarelo, si bien que fuera uno de los entremeses más famosos a lo largo del siglo XVIII nos obliga a pensar en la perfección de su composición para el público no sólo presente sino también venidero. El argumento consiste en el hambre que hace pasar a su marido una mujer, para burlarlo al llevar a casa una junta de médicos que reflexiona largamente sobre todas las pruebas y remedios que pueden hacerle, hasta empezar a acordar con el Sacristán, su amante, el entierro del hambriento, que continuamente pide algo que comer. Además, se introduce, para dar comienzo al entremés, un enfrentamiento entre Sacristán y Barbero que recurre a numerosas metáforas injuriosas, recurso habitual en Castro que debía funcionar especialmente entre el público. Se representó posiblemente en Pamplona, según CESXVIII, por la compañía de Carlos Vallés, en 1767 y 1768 con título Junta de Médicos; y del mismo modo Barbieri, en el manuscrito BNE:Ms/14089, nos informa de su representación el 6 de octubre de 1709 en Zaragoza, por la compañía de Matarés. 639 ENTREMÉS DEL ENFERMO Y JUNTA DE MÉDICOS Personas El Doctor Rabicano El Doctor Pateta El Doctor Chancleta El Doctor Milano Un Sacristán Un Barbero Estefanía Mujer 1ª El Gracioso Sale ESTEFANÍA y MUJER 1ª. ESTEFANÍA Mucho el sacristán tarda. [MUJER] 1ª Y el barbero. ESTEFANÍA Tardar no puede ya. [MUJER] 1ª Me desespero. ESTEFANÍA Yo quisiera que hubieran ya venido, porque temo despierte mi marido. Sale SACRISTÁN Perdona, niña mía, si he tardado, 5 que más no se ha podido. ESTEFANÍA Licenciado. SACRISTÁN Vida mía. ESTEFANÍA Sacristán de mi vida. 640 SACRISTÁN Tan, tan, tan toquen a fuego, tin, tin, que se abrasa este confín, 10 y aun todo el mundo se abrasa, que esta dentro desta casa el Mongibelo 89 entre nieve. Señores, ¿no hay quien me lleve de caridad a bañar? 15 Que me estan viendo quemar y a nadie ablande mi ruego... ¡toquen a fuego! ESTEFANÍA ¡Jesús, qué loco estas! Sale el BARBERO A haber podido es cierto que más pronto hubieras sido, 20 obedecida, niña. [MUJER] 1ª Mi barbero. BARBERO ¿Mi, dijistes? ¡Qué lindo! ¿Y a qué espero que no me vuelvo loco? [MUJER] 1ª Aparta a un lado, parece que el barbero está endiablado. BARBERO ¡Ay, luz deste candil! ¡Ay, bellas manos! 25 ¡Ay, dedos de cristal! ¡Ay, carambanos! [MUJER] 1ª Sabed que os he llamado. 89 Mongibelo es el nombre con el que antiguamente se conocía el volcán Etna. Lo encontramos, entre otros muchos, gracias a CORDE, en La Arcadia de Lope de Vega: "Así los días de invierno que sale, sale cubierto del humo que como Mongibelo vomita tras los ardientes suspiros que de su pecho despide" (1598). 641 BARBERO Dime, ¿qué quiere aquí este licenciado? ESTEFANÍA Mira, mi sacristán, que hagas espero... SACRISTÁN Antes dime ¿qué quiere aquí el barbero? 30 ESTEFANÍA Es menester también para mi intento. [MUJER] 1ª Es menester también. BARBERO Mucho lo siento, porque no corro bien con esa droga*. SACRISTÁN El verle me fastidia, el verle me ahoga. BARBERO ¿Qué es lo que dice? ESTEFANÍA Nada. [MUJER] 1ª ¡Fiero empeño! 35 SACRISTÁN Oye el barbero, pues si cojo un leño... BARBERO Morcilla de bayeta, rapa cabos, arancel de taberna, zampa nabos, tumba alquilada, saco de cochambre: tú no eres sacristán, eres enjambre; 40 bodigo con sotana, lechuza del aceite en carne humana, ladrón de iglesias, chupa vinagreras, puerco curado al humo, lame horteras, gorrista consumado, 45 gualdrapa* de doctor, chorizo ahumado, cara de gigantón, que causa espanto, 642 sacristán alquilado en Jueves Santo, garduña* de bodega, nariz de chimenea, a mí te llega 50 y verás si se trueca lo del leño. ESTEFANÍA ¿Quieren dejarlo ya? [MUJER] 1ª ¡Terrible empeño! SACRISTÁN Almacén de la droga y picardía, cara de chirimía*, verdugo con lanceta* desalmada: 55 cuando sangras, no sangras, das lanzada. Sastre de heridas, fondo en zapatero, tundidor de mejillas, ruin barbero, tormento de la Villa, espetera de piojos con golilla*, 60 sabañón, almorrana, carnicero civil de carne humana, echa calas*, ventosa* con astucia, tropezón asqueroso en calle sucia, matadura, asentista de las llagas, 65 peste continua, agente de las plagas, saca muelas, afrenta de barberos, 90 ¿a mí te atreves, di? ESTEFANÍA Ya, caballeros, pueden dejarlo, al ver que os lo suplico. SACRISTÁN A mandato tan alto no replico, 70 que si no yo le hiciera... 90 Dos largas intervenciones del enfrentamiento entre Sacristán y Barbero, que evidencian el gusto por la acumulación de adjetivos, y la importancia de la injuria, en origen vinculada al elogio. Véase en el estudio el apartado dedicado a la injuria como motivo del Carnaval. 643 BARBERO Por san Pablo. [MUJER] 1ª Déjalo tú también. BARBERO Palabra no hablo. ESTEFANÍA Atendedme y sabed que mi marido está algo malo. LOS DOS Ya lo hemos sabido. ESTEFANÍA Pues sabed que a este simple, a este tirano, 75 le visita el doctor don Rabicano, y en tener una junta ha convenido, que dice está muy malo mi marido. El pobre hoy morirá, según mi cuenta, y así, sacristán mío, lo que intenta 80 mi buena inclinación es que el entierro lo tengas prevenido y los clamores, que hoy morirá, pues anda entre doctores. A usted, señor barbero, pues mi amiga ya le habrá dicho a usted lo que la obliga 85 para haberle llamado, volvérselo a decir será escusado. SACRISTÁN A obedecerte voy luego al instante. ESTEFANÍA Mi mano será tuya. SACRISTÁN Adiós, mis ojos. Vase. ESTEFANÍA Aquí dentro se meta. Mis enojos 90 hoy los he de vengar. Veré corriendo 644 si el simplón todavía está durmiendo. Escóndese el BARBERO. Dentro GRACIOSO ¡Ah, mujer! ESTEFANÍA ¿Qué quieres? GRACIOSO Válgaos el diablo, ¿no me responderéis, no veis que os hablo? Corredme esta cortina. Corren la cortina y aparece en la cama. ESTEFANÍA No habléis tanto, 95 que os desvaneceréis. GRACIOSO Pues, ¿soy yo santo, que he de estar sin comer en todo un día? Dame algo de mascar, Estefanía. MUJER 1ª Lorenzo, ¿cómo os va? GRACIOSO ¿Quién es? ESTEFANÍA Mi amiga. GRACIOSO Pregúnteselo usted a mi barriga. 100 ESTEFANÍA El doctor se salió desconsolado. GRACIOSO Mas que el diablo le lleve. ESTEFANÍA ¡Ay, hijo amado! 645 GRACIOSO No lloréis, que me aflijo. ESTEFANÍA Tres doctores a buscar han salido, los mejores, que quieren tener junta, para ver... 105 GRACIOSO ¿Si será para darme de comer? ESTEFANÍA No es si no porque el mal te va apretando. GRACIOSO El hambre más me aprieta, ¡estoy rabiando! Oyes, yo me quisiera haber morido como fuera después de haber comido. 110 Dentro DOCTORES ¡Ah de casa! y RABICANO LAS 2 Ya vienen los doctores. Salen los DOCTORES. LOS 4 Buenos días, señoras. LAS 2 ¿Qué hay, señores? RABICANO ¿Qué hay del enferrmo?, diga. ESTEFANÍA Está amarrido*. GRACIOSO Es la verdad, señor, que no he comido. RABICANO Venga la lengua, amigo, ¿qué sabor? 115 646 Métele el dedo en la boca. GRACIOSO El que trae en el dedo, señor doctor. RABICANO Apretadillo* está. CHANCLETA Verle deseo. Vanle tomando todos el pulso conforme se siguen, con grandes ponderaciones. PATETA ¿Qué le parece a usted? CHANCLETA Malo lo veo. MILANO ¿Vintriculó*, señora? ESTEFANÍA No ha podido. GRACIOSO ¿Qué he de vintricular, si no he comido? 120 MILANO Pues una ayuda* luego. GRACIOSO ¡Suerte fiera! Sale el BARBERO con ella. BARBERO Ya estaba prevenida, afuera, afuera. Estese usted quedito. GRACIOSO ¡Que me pringa! ¿Ésta es ayuda, dígame, o jeringa? Yo me muero. 647 Levántase en camisa, y el BARBERO tras él. RABICANO ¡Qué exceso! MILANO ¡Qué locura! 125 LOS 2 Ya desvaría con la calentura. MILANO Informe usted del mal de que adolece aqueste hombre, a ver qué nos parece. RABICANO Sentémonos, señores. Siéntanse en cuatro sillas de paja. LOS 3 Que nos place. ESTEFANÍA Si acaso te murieres, Dios lo hace. 130 RABICANO Lo primero, la bilisplituita* se ha apoderado dél. PATETA Ella es maldita. RABICANO Y los músculos tiene intercostales con malditas señales. GRACIOSO Denme aquí de comer, porque me muero. 135 LOS 4 ¿Usted quiere dejarnos, caballero? RABICANO Él padece también la pulmonía. MILANO Los accidentes* son de gran cuantía. 648 CHANCLETA Atiéndame usancé. RABICANO ¿Qué me pregunta? GRACIOSO Junta de fariseos es la junta. 140 CHANCLETA ¿Sabe usted la cebada a cómo pasa? RABICANO A diez y siete reales, puesta en casa. PATETA Cara la han puesto. RABICANO Son unos bribones, mi mula sólo come... MILANO ¿Qué? RABICANO ... granzones, porque purga con ellos, y se ensancha. 145 MILANO ¡Oh, qué buena que está mi mula pancha*! CHANCLETA ¿Es la muleta viva? RABICANO Es una ardilla, ha andado en los chirriones* de la Villa; el mayor lance fue que se ha topado... LOS 3 ¿Cuánto le costó a usted? RABICANO Medio ducado. 150 PATETA Ello hay lances extraños. 649 ¿Qué edad tendrá, decid? RABICANO Setenta años. Pero me desconsuela ver que no tiene... LOS 3 ¿Qué? RABICANO ... diente ni muela. MILANO No se le dé a usted nada, 155 que todo eso se ahorra de cebada. [MUJER] 1ª ¡Qué de misterio están! ESTEFANÍA Son muy peritos. GRACIOSO ¿De mí qué hacer querrán estos malditos? RABICANO Hola, no nos escuchen. GRACIOSO ¡Que me muero! LOS 4 ¿Usted quiere dejarnos, caballero? 160 RABICANO Volvamos a la junta. LOS 3 Que nos place. ESTEFANÍA Si acaso te murieres, Dios lo hace. RABICANO Yo soy de parecer que se sangrara antes que el parálisis le apretara, porque tiene el humor atrabilario*, 165 650 y sofucatos es, que el Sagitario le amenaza en el cuarto de esta Luna. MILANO Yo la sangría apruebo. GRACIOSO ¿Qué aceituna? CHANCLETA Yo no, porque el combulcio del cogote no se apodere dél. RABICANO No se alborote 170 usted, señor Chancleta. PATETA Bien dice, la sangría es imperfeta, que la espinal medula está abrasada. MILANO Si la epilicia está ya apoderada, señor Pateta, dél, es bobería 175 repugnar que se le haga la sangría. PATETA Señor, así lo enseña Blas Espliego. MILANO No conozco ese autor. CHANCLETA Es autor griego. RABICANO Escúchenme por Dios: humor hernático padece aqueste hombre en el escrótico, 180 con que si no le sangra, se irá a ético y a pique está, que se nos pase asmático. GRACIOSO ¡Jesús! Hombres mirad, que de hambre muero. LOS 4 ¿Usted quiere dejarnos, caballero? 651 ESTEFANÍA Marido, calla. PATETA Yo que unas ventosas 185 me parece serían provechosas digo. CHANCLETA Ha dicho usted bien. GRACIOSO Fuerzas no tengo. RABICANO En cuanto a las ventosas, me convengo, porque el sexto transverso está abrasado, y él por lo transversal está inflamado. 190 MILANO A usted me arrimo yo, que eso es lo cierto. GRACIOSO No tienen que curarme, ya estoy muerto. CHANCLETA ¿Cómo quiere, si esta ya apoderado de la ahijada el neupfritis? GRACIOSO ¡Qué malvado! PATETA Si usted sabe que está el peritoneo 195 dañado, ¿cómo quiere... GRACIOSO Oírle deseo. PATETA ... que las sangrías sean provechosas? RABICANO Porque ese daño excluyen las ventosas, 652 y en su libro lo dijo Juan Cincaves 91 , hablando de la podroga* y del tabes*, 200 y el capítulo quince lo remata con la putrefagcionen condensata. PATETA No apruebo. RABICANO Sí aproborum. MILANO La sangría es melior. CHANCLETA No el ventosorum. RABICANO Ello se ha de sangar. CHANCLETA Mas no en mis días. 205 PATETA Ventosas han de ser. MILANO Serán sangrías. RABICANO Ha de ser lo que digo, por s¿Y lo de atran Pablo, aunque al enfermo se le lleve el diablo. GRACIOSO A ti, por si me engañas. Andan a sillerazos los cuatro. PATETA ¡Descocado!, ¿a mí te atreves, di? RABICANO Desvergonzado, 210 91 Si bien debe tratarse de un médico conocido de la época, si bien no se ha podido asociar a ningún personaje en particular [Alonso Hernández, Huerta Calvo, 128]: 653 desta manera el pleito ha de acabarse. LAS 2 Háganos ya favor de sosegarse. Sale SACRISTÁN Aquí vengo a saber, si es que no yerro, ¿a qué hora ha de ser aqueste entierro? ESTEFANÍA Los señores dirán lo que hay en eso, 215 que yo por mí al instante. GRACIOSO ¿Cómo es eso? Mala peste os dé Dios. LOS 4 Tras eso andamos, dentro de media hora despachamos. Sale BARBERO La sepultura abierta, mi señora, está ya. Del entierro se hace hora. 220 ESTEFANÍA Cargar pueden con él, que ya está muerto. GRACIOSO Mientes como borracha. Salta de la cama, y empieza a palos con todos. LOS 4 Bien, por cierto. BARBERO y SACRISTÁN Llevémosle. GRACIOSO Aguardad. SACRISTÁN Ved, que es demonio. GRACIOSO Lleven de aquesta cura testimonio. 654 ESTEFANÍA Perdónanos ya, Lorenzo. Híncanse de rodillas. 225 GRACIOSO Bien tengo que perdonaros. TODOS Pues ahora vaya de fiesta. ESTEFANÍA Vaya de festivo aplauso. Canta “Cese ya la pendencia, marido mío”. 230 Canta GRACIOSO “Para darte dos muertos, aún estoy vivo”. 655 EL ESTUDIANTE MARQUÉS En el primer volumen de la Alegría Cómica (fol. 103-115) se encuentra esta pieza, sobre la que Cotarelo señala El estudiante marqués, aunque no está bien urdido, por cuidarse poco la verosimilitud, resultan graciosos el enredo y castigo del estudiante gorrón que se finge marqués en el pueblo de Olías y es recibido con gran fiesta y promete ventajas y colocaciones a los que le regalan, hasta que de Toledo, de donde había salido, llega el que le había prestado el traje rico que puesto traía, le desnuda y le escarnecen todos [Colección, pp. cxviii-cxix]. Así, pese a que Cotarelo buscara verosimilitud en los entremeses de carácter festivo, nos encontramos con la interesante apropiación por parte de Castro de un argumento propio de comedia, que se nos presenta particularmente en El caballero de Illescas, de Lope, en que, como aquí, un personaje del entorno toledano se hace pasar por quien no es, si bien, en el caso del entremés, acaba burlado. Las exigencias y vanidades del Estudiante, cuyo ingenio lo convierte en noble, no sólo ayudan a describir el carácter de esta máscara del teatro breve, sino que ofrecen un punto de vista muy preciso sobre los defectos de la nobleza, funcionando como una auténtica sátira de costumbres que, a través de la figuronización del tipo, entronca con obras como El figurón y Pagar que le descalabren, también de nuestro autor. 657 ENTREMÉS DEL ESTUDIANTE MARQUÉS Personas El Estudiante Dos Alcaldes Dos Regidores Juanico Hombre 1º Marica El Sacristán 4 Labradores [e Hidalgos] 6 Zagalas Un Alojero Acompañamiento Música Sale el ESTUDIANTE de capigorrón* y dice paseándose por el tablado. ESTUDIANTE Con hambre y poco dinero mal puedo pasar la vida, y, pues me sobra caudal de ingenio, con picardía quiero aprovecharme dél, 5 que pues que ya tengo urdida una droga* con un cierto individuo que aquí habita, representante que asiste en aquesta compañía 10 de cómicos que se halla en Toledo; y mi venida fue de Torrijos 92 aquí sólo a eso, pues don Chispa dijo en un corro ‘un amigo 15 tengo en esa compañía muy íntimo, y yo le he escrito 92 Torrijos es un municipio situado al norte de la provincia de Toledo, cercano a Olías. 658 venga a las fiestas propincuas* de toros que aquí se hacen’. Y yo con esta noticia 20 fingiéndome primo suyo (porque no puedo ser prima*) vine a Toledo, y me he hecho amigo suyo. Me estima mucho, me da chocolate 25 por las tardes, y agua fría; le he dicho que cierta alhaja se acaba en la platería* para su esposa, y por primo del otro me da las tripas*, 30 y en favores y agasajos se va como una canilla*. Ahora le he dicho que tengo una nueva fiestecita en unas monjas y que, 35 sabiendo lo que me estima, me han pedido que les dé un vestido, que hoy vendría por él, me ha dicho que sí, con que con él solicita 40 mi maña engañar a otros, fingiéndome hay en Olías 93 marqués (perdonen lo largo, que es fuerza que lo repita, por ser caso verdadero, 45 con más de catorce citas*). Mas ya sale nuestro amigo; ficción*, alerta mentiras. 94 93 Olías del Rey, municipio de la provincia de Toledo, cercano a la capital y el primero en el camino hacia Madrid. 659 Sale HOMBRE 1º Señor mío, ¿tanto bueno? ESTUDIANTE Ya se está aquella alhajilla 50 acabando. Estoy corrido de la tardanza. HOMBRE 1º Por vida vuestra que no habléis en eso. ¡Hola! Dentro MARICA Señor. HOMBRE 1º Mariquilla, dale al señor el vestido. 55 ¡Qué bravo mozo, Marica! Vase con los trastos haciendo muchas cortesías. Sale MARICA Aquí está el vestido ya. ESTUDIANTE Pues adiós, que estoy de prisa, y creed que os acordaréis de esta galantería. 60 HOMBRE 1º No he visto hombre como éste que obre así de cuatro días de amistad. MARICA El que es bizarro* al instante lo vomita*. 94 Largo monólogo de situación, casi como comedia, que posibilita, además de ofrecer los datos necesarios para entender la acción de la pieza, que el actor que representa al Estudiante empiece a generar la risa a través de su presentación. 660 Pero, señor, la sotana 65 malas señales indica de tanta sopropopeya. HOMBRE 1º Calla tú, bachillerilla*, que éste es un hombre que tiene mil aranzadas* de viñas, 70 quince mulas de labranza, más de cuatro mil olivas*, y, en fin, el diamante más engastado en plomo brilla, por que es... ¿Mas qué hablo yo en esto? 75 Vamos adentro, Marica, y métete tú en fregar los platos a la cocina. Vanse. Salen 2 ALCALDES y 2 REGIDORES, y se sientan en forma de Concejo*. REGIDOR 1º Concejo en día de fiesta, pues ¿qué hay de nuevo? ALCALDE 1º Me avisa 80 el cura cómo ha llegado a su casa con gran prisa el Marqués del Cigarral, y es preciso que la Villa salga de madre* en hacerle 85 Lenvántanse todos y hacen la cortesía siempre que le nombrare. fiestas a tu señoría, porque el marqués, mi señor, viene a pie, por cierta niña 661 que ha tenido hoy en Toledo el Marqués su señoría. 90 Así me ha insinuado el cura lo contó, aunque con fatiga, y si ve demostraciones de festejos, puede a Olías sacar de pobre, que estamos 95 empeñados. ALCALDE 2º Grande dicha, en casa se nos ha entrado el bien de Dios. REGIDOR [1º] Luego aprisa, vamos allá. ALCALDE 1º Estos señores son como el Sol, que iluminan, 100 vivifican, corroboran, alientan... Entran por una puerta y salen por otra. TODOS Vamos aprisa. ALCALDE 2º Vaya el regidor Camacho y avise a las doncellitas que se junten para un baile. 105 REGIDOR 2º Voy. Vase. ALCALDE 1º El señor Matatías vaya, prevenga la fruta más sabrosa. ¡Grande dicha 662 nos prometemos! ALCALDE 2º Sí, cierto. ¿No se va? REGIDOR 1º Voy. Vase. ALCALDE 1º Grande dicha. 110 Pero el Marqués con la bulla* de hidalgos viene. Sale el ESTUDIANTE muy ricamente vestido a la militar con el acompañamiento de todos los HIDALGOS y LABRADORES, el SACRISTÁN, el SOBRINO del cura, haciéndole grandes cortesías. ESTUDIANTE ¿Habrá misa? ¿Ha dado ya la plegaria? TODOS de rodillas conforme van hablando. HIDALGO 1º No alteza. HIDALGO 2º No, señoría. HOMBRE 3º No, majestad. HIDALGO 4º No, eminencia. 115 TODOS No, usted. ESTUDIANTE ¡Qué cortesanía! Llegan los dos ALCALDES, cada uno por su lado, muy turbados, y se hican de rodillas. 663 ALCALDE 1º La Villa, ¡temblando llego! Llega turbado. dice que prefencia... ESTUDIANTE Diga. ALCALDE 2º ... que se pone... ALCALDE 1º ... que está puesta... ALCALDE [2º] ...a la... ALCALDE 1º ... sí, señor, Olías... 120 ESTUDIANTE Estupenda explicación, admirable narrativa, no sé cómo celebrar la súbdita prototipa acorde sinceridad 125 con que a la Villa de Olías se muestra afable y canora* en cantar la melodía de tu agasajo. ALCALDE 2º Señor, son estas muestras debidas 130 a vuestras... ¿cómo se llama? ESTUDIANTE ¿Y vos? ALCALDE 1º Sí, señor, Olías. ESTUDIANTE Al cura yo le haré obispo, por la vida de mi prima, 664 (¡qué bien ha andado!) es bizarro, 135 y también a sus sobrinas es precio darles dotes, para monjas son muy lindas. A Juanico, tu sobrino, capitán de infantería, 140 y al sacristán, buen provete, Llégase JUANICO de rodillas, y le da con la mano en la cabeza, y al SACRISTÁN cuando le nombren y todos al mismo tenor. arcediano* de Sevilla, y a todos los demás curas racioneros* de las Indias, que eso lo tengo en la mano 145 con escribir dos letricas. Al alcalde de un partido* que tengo de treinta villas le ofrezco el corregimiento, y a todos, por vida mía, 150 ofrezco el acomodarlos, más será de ropa limpia. Aparte. TODOS ¡Válgame Dios, qué fortuna! Sale el REGIDOR 1º con una cesta en el brazo y una ciruela en la mano, turbado, se hinca de rodillas. REGIDOR 1º Esta fruta, señoría, tomad, por ser muy extraña 155 de flor. Comésela. 665 ESTUDIANTE Buena es (de rodillas se ha puesto) a la hora de ahora cuál está el de la alhajilla. Aparte. REGIDOR 2º Y esta pera... ESTUDIANTE Levantaos. REGIDOR 2º ... fruta es. ALCALDE 1º Sí, señor, Olías. 160 ESTUDIANTE La mano me duele mucho, que al coger (mucho me pica) una berengena (fuego) me herí. ALCALDE 1º Sí, señor, Olías. ALCALDE 2º Pero ya suena la bulla 165 de las doncellas vecinas que vienen a festejarnos, porque ha dispuesto la Villa que os regocijen ahora. ESTUDIANTE ¿Y vos? ALCALDE 1º Sí, señor, Olías. 170 Salen todas las LABRADORAS con panderos y bailan. Canta [UNA] “La Virgen del Sagrario que está en Toledo ilumina las almas 666 con sus reflejos”. Canta OTRA “Todas las toledanas 175 tienen en Tajo y en sus corrientes claras vivo retrato”. ESTUDIANTE Cierto que cantan muy bien, cualquiera capellanía* 180 se puede proveer en ellas. La de lo azul es bonita, y he de ir allá esta noche. ALCALDE 2º Señor, en aquesta Villa se vive con gran recato 185 y siento que... ESTUDIANTE Chilindrina, callad. Primero es mi gusto que el recato* de diez villas. Ved si dio ya la plegaria. HIDALGO 1º Sí, señor. ALOJERO ¡Aloja* fría! 190 ESTUDIANTE ¡Ah, mozo! Da de beber a todas esas chiquillas lo que pidieren (perdonen, que aquí no hay botillería*) hasta que venga mi cava*. 195 ALOJERO Beban todas. Dales de beber a todos. 667 LABRADORA Viva usía dos mil años, mi señor. ESTUDIANTE Dejen esa porquería. Juanico paga la aloja, que ya la mesada* mía 200 vendrá, y lo satisfaré. JUAN Toma, mozo. ¿Manda Usía otra cosa? Paga al ALOJERO. ESTUDIANTE No, por cierto, ved si el cura ha dicho misa. ¿Donde está el sacristancillo? 205 SACRISTÁN [Sale] Aquí estoy. ESTUDIANTE Ve a la cocina del cura, y mira si está prevenida la comida. SACRISTÁN ¿Qué gustáis para principio? ESTUDIANTE Cosa leve, dos pollitas*, 210 un solomo* de carnero, y un plato de albondiguillas. Y vos, alcalde, alcaldillo, mirad... Vase el SACRISTÁN. ALCALDE 1º Sí, señor Olías. REGIDOR 1º Pero, ¿qué bulla* se oye? 215 ESTUDIANTE Mas que viene mi familia. 668 Ved si son mis capellanes. REGIDOR 1º Ya voy. Vase. ESTUDIANTE ¿Habrá quién me diga quién me prestará un caballo? HIDALGO 1º Yo daré a usted mi borrica. 220 ESTUDIANTE Que quiero ir a ver los toros. Salen el dueño del vestido, el SACRISTÁN y el REGIDOR. HOMBRE 1º Cuanto os ha dicho es mentira. Es un pícaro. ESTUDIANTE ¿Qué veo? HOMBRE 1º Escuchad. ESTUDIANTE Linda partida. HOMBRE 1º Éste es un hombre malvado. 225 ALCALDE 1º Hombre, y es su señoría. HOMBRE 1º Que me ha estafado el vestido que veis. ALCALDE [1º] ¿Quién? ¿Su señoría? ESTUDIANTE [Aparte] Perdido soy, vive Dios. ¿Qué dices, hombre? Es mentira, 230 echadle por un balcón. 669 HOMBRE 1º Bribón. ALCALDE [1º] ¿Quién? ¿Su señoría? ESTUDIANTE Ya estoy cortado*. TODOS ¡Qué engaño! Esto es burlar de la Villa, y se debe castigar. 235 HOMBRE 1º Venga mi vestido aprisa. Desnúdanle entre todos, y quede lo más ridículo que pueda. SACRISTÁN ¡Mi arcedianato voló! JUAN ¡Mi bengala*! ESTUDIANTE ¡Qué desdicha! ¿Que esto se haga conmigo aquí? ALCALDE [1º] Sí, señor, Olías. 240 TODOS Ya está en camisa el bergante*. OTROS ¡Qué visión! HOMBRE 1º ¡Qué picardía! Adiós, cobré mi vestido. ¿Cuál queda su señoría? Vase con el vestido. 670 TODOS Esto se ha de castigar. 245 ESTUDIANTE ¡Que me matan, vive Cristo!. Cáscanle todos. ALCALDE 1º ¡Engañar a este lugar! SACRISTÁN Llévole a mi sacristía, que en efecto somos hombres. Vase el SACRISTÁN con él. ALCALDE 1º Ahora con fiesta y con gira, 250 celebremos entre todos esta burla. TODOS Vaya. OTROS Digan. Canta UNA “¿Qué dirán los que sepan la burla, amigas?” Canta OTRA “Que el jabón de Getafe 95 255 se vino a Olías”. [Canta] OTRA “¿Qué dirán de este chasco los que le han visto?” 95 Es complicado interpretar esta expresión, ya que "jabón" no presenta ningún significado semejante a "pícaro". No obstante debe hacer referencia al castigo que se impone al estudiante: podemos observar que RAE recoge la expresión "jabón de Palencia", como equivalente a "zurra de palos", y "dar a alguien un jabón", como "castigarlo o reprenderlo ásperamente". Getafe es un municipio madrileño, situado a medio camino entre Toledo y Madrid. 671 [Canta] OTRA “Que a muchos en el mundo pasa lo mismo”. 260 673 LA FANTASMA Conservado en la segunda parte de la Alegría Cómica (fol. 169–187), Cotarelo coloca esta pieza entre los entremeses inferiores de nuestro autor, diciendo de ella “El fantasma, asunto trillado del bobo, a quien hacen creer que se ha muerto, la mujer y un astrólogo, su amante” [Colección, p. cxxi]. Si bien no es una estructura argumental novedosa, emparenta con la tradición de los muertos fingidos y los locos que se tienen por muertos, como en la farsa del siglo XVI Les Morts vivans que nos recuerda Bajtín. En la misma producción de Castro hallamos el entremés de La burla del talego, donde el recurso del falso muerto permite la burla y robo al Vejete, y no es posible olvidar el entremés de Juan Rana mujer, donde a la máscara entre máscaras, aprovechando su sueño, su mujer coloca ropa femenina y hace creer que es mujer y debe casarse. Nuestro autor vincula una tradición con otra, siguiendo el tópico de hacer creer a alguien que es quien no es para burlarlo, y nos ofrece esta trama vinculada a la burla al marido y, para terminar, la presencia de unos diablillos, menos matachines que otros tantos, que se llevarán al protagonista a los infiernos, destapando también su cobardía tras haberse mostrado muy violento al comenzar el entremés. Así dos motivos conocidos unidos a la alusión mágica y a los diablos componen una pieza realmente original, si bien construida con materiales prestados. Ésa es, como sabemos, uno de los rasgos más propios de Castro: conseguir ser original a través de, precisamente, no serlo.. 675 ENTREMÉS DE LA FANTASMA* Personas El Gracioso La Graciosa Mujer 1ª Mujer 2ª Diablillo 1º Un Astrólogo Hombre 1º Hombre 2º [Hombre 3º] Diablillo 2º Músicos Salen la GRACIOSA y las DOS MUJERES. MUJER 1ª ¿Eso tratas, amiga? GRACIOSA El cielo sabe que razón tengo y que es mi pena grave. MUJER 2ª Dinos la causa y suple, por amigas, el enfado de que ahora nos la digas. GRACIOSA Pues escuchadme, amigas... LAS DOS Vaya el cuento. 5 GRACIOSA ... porque os quiero decir mi pensamiento. Como me hallo oprimida sin gusto para nada en esta vida, con mi amante el astrólogo he trazado una burla que hacerle a este menguado 10 de mi marido. 676 LAS DOS Y di cuál es, amiga, si se puede saber. GRACIOSA ¿Que yo os lo diga queréis? Y así escuchad: es, pues, el caso que ha de hacerse esta noche, ¡lindo paso! una burla... Mas callo, ruido siento, 15 no nos coja en el hurto este jumento. [Sale] ASTRÓLOGO Amada y queridísima Crispina, más luciente que el sol, pues le domina tu luz con rayos bellos, y tu luz trae su luz por los cabellos, 20 luciente linternón, luz... GRACIOSA Más no digas, mira que están aquí mis dos amigas. ASTRÓLOGO Mas que esté quien esté, que mis amores no temen ni un colegio de doctores. Crispina, más excelente 25 que las estrellas, farol que afrenta su luz al sol, desde Levante a Poniente deja que aquí incontinente me abrase en tus rayos rojos, 30 deja que quemen tus ojos la sotana y el manteo*, ay, amor, que al Cielo veo y no he menester antojos. MUJER 1ª Debe de haber cogido treinta zorras*, 35 según viene de loco. 677 GRACIOSA Di, ¡oh, Calzorras de mi vida! ¿has trazado y has mirado bien el cómo burlar este menguado? ASTRÓLOGO Ya están más de ducientos amiguitos (para casos como éstos muy peritos) 40 advertidos del caso. Dentro GRACIOSO Hola, Crispina, abre esta puerta aprisa. GRACIOSA ¿Qué imagina hacer tu ingenio? ASTRÓLOGO Espere, no se aflija, que haré lo que pudiere. Dentro GRACIOSO Hola, mujer del diablo, hola. ¿A quién digo? 45 ¿No respondéis? Abren la puerta, y sale el GRACIOSO. GRACIOSA Ya voy. Cuidado, amigo. GRACIOSO Di, ¿qué hacías, mujer? GRACIOSA Con mis amigas divirtiéndo aquí estaba mis fatigas. GRACIOSO Y vos, decid, ¿qué hacéis haciendo gestos, Calzorras? Responded. ASTRÓLOGO Casos funestos 50 son los que estoy mirando en las estrellas. 678 GRACIOSO Acabad, responded. GRACIOSA Ya echa centellas. GRACIOSO ¿Qué miráis? ¿Qué miráis? ASTRÓLOGO ¡Qué fatal suerte! ¿Qué he de mirar, amigo? Vuestra muerte. GRACIOSO ¿Qué decís, hombre? ASTRÓLOGO No hay que poner duda. 55 GRACIOSA ¿Con que dentro de una hora estoy viuda? ASTRÓLOGO Es infalible. MUJER 1ª ¡Ay, mozo malogrado! MUJER 2ª ¡Qué lástima, Jesús! GRACIOSA ¡Ay, desdichado! GRACIOSO Astruéngalo u demonio, ¿va de veras? Habladme la verdad. ASTRÓLOGO Dejad quimeras. 60 ¿Te había de engañar? ¡Ay, fatal suerte, que todas las señales son de muerte! Hace lo propio que el ASTRÓLOGO. 679 GRACIOSO Dadme acá ese compás, globo y antojos 96 , que quiero ver mi muerte por mis ojos, y veré tus quimeras y patrañas, 65 que he de molerte a palos si me engañas. ASTRÓLOGO ¿Yo engañaros? Tomad. Dale los trastos, y hace lo que vio hacer al ASTRÓLOGO. GRACIOSO Allí al desgaire una estrella me mira de mal aire. ¡Oh, si es que yo acá [a]bajo la cogiera qué bravas bofetadas que la diera 70 a la borracha! [MUJER] 2ª ¿En qué parará esto? Aparte. [MUJER] 1ª Aqueso, amiga, se ha de ver muy presto. Aparte. ASTRÓLOGO ¿Qué habéis hallado en los influjos* malos? GRACIOSO He hallado... ASTRÓLOGO ¿Qué? Decid. GRACIOSO ... que os mate a palos. ASTRÓLOGO ¡Ay, mis costillas! Va poniendo el globo y lo demás en el suelo, y saca un matapecados y pega con él [al] ASTRÓLOGO. 96 Conocemos así los elementos de atrezzo con que se reconoce la figura del Astrólogo, como personaje tipo del teatro breve: compás, globo y antojos para componer todo un carácter. Véase en el estudio el apartado referente a la puesta en escena, especialmente el relativo al atrezzo. 680 GRACIOSA Deteneos, marido. 75 LAS DOS ¿Por qué así le cascáis*? GRACIOSO Porque ha mentido diciendo que me matan las estrellas. Cenar quiero y dempués quiero acostarme, idos de casa todos, y dejarme. ASTRÓLOGO Mirad que media hora falta sola, 80 disponed vuestras cosas. GRACIOSA Dale bola. LOS 3 Ya nos iremos. Escondidos aqui te esperaremos. GRACIOSO Mujer, vení a [a]costarme. GRACIOSA ¿Con un medio difunto he de quedarme? 85 GRACIOSO Entrad, pataratera. GRACIOSA Dios nos saque con bien desta quimera. Vanse, y salen los tres. ASTRÓLOGO Ya se entraron, Dios quiera que salgamos muy bien de aquesta burla que trazamos. Sale GRACIOSA Digo. ASTRÓLOGO ¿Qué hay? 681 GRACIOSA Ya duerme este jumento, 90 que con el vino le pescó al momento el sueño. LOS 3 ¿Qué decís? GRACIOSA Que cual carraca hace el ruido durmiendo. ASTRÓLOGO ¿Qué matraca ha de llevar? Pregunto... GRACIOSA ¿Qué, mi amado? ASTRÓLOGO ... si tu marido tiene muy pescado 95 el sueño, que si no, no se hará nada. GRACIOSA Es de bronce, es de piedra. ASTRÓLOGO Eso me agrada. GRACIOSA Si a algún lince discreto pareciere que es sobrenatural lo que aquí viere y suceder no puede en tal tragedia, 100 vea que es entremés, y no comedia 97 . [MUJER] 1ª Disponedlo, pues duerme como un zollo. ASTRÓLOGO Don Amaro, don Fausto, don Repollo. 97 Interesante comentario metateatral donde no sólo la Graciosa se dirige al público directamente, sino que emplea esta ruptura de la cuarta pared para reflexionar sobre la diferencia entre el teatro mayor y teatro breve en relación a los sucesos trágicos, según el orden del drama que establece Aristóteles. Castro nos dice, de este modo, cómo en el entremés está permitido saltarse las reglas: 682 Salen los 3 [HOMBRES] ¿Qué mandas, que aquí estamos? [MUJER] 1ª Doña Elena. [MUJER] 2 Ya me río. ASTRÓLOGO ¿La sábana y cadena 98 105 y lo demás traéis? LOS TRES Aquí está todo. ASTRÓLOGO Vamos los cuatro adentro, que de modo lo dispondré, que sea celebrado lo que tiene mi ingenio ya trazado. Vanse. GRACIOSA Ya a la cama se llegan, ya le ponen 110 en la sábana. Ellas se quedan diciendo estos versos mirando adentro. [MUJER] 2ª Amiga, lo disponen de pasmo. [MUJER] 1ª Atiende, Elena, porque al pie le han atado una cadena, y ya le sacan. Sacan al GRACIOSO envuelto en una sábana y una cadena al pie. ASTRÓLOGO Todo el mundo calle, y muy quedo saquémosle a la calle. 115 98 Encontramos ahora el atrezzo propio del fantasma, y observamos que esta estética del terror que nos ofrece Castro en ésta y otras muchas piezas son siempre recurrentes algunos motivos. Sobre ellos, véase en la introducción el apartado dedicado a los temas referentes a la magia y el miedo. 683 Entran por una puerta y salen por otra. HOMBRE 3º Ya está en ella. ASTRÓLOGO Tendido le dejemos. [MUJER] 2º ¡Qué sueño tan pulido! ASTRÓLOGO Dispara don Repollo luego, luego, y vámonos nosotros. Dispara una pistola junto a él, vanse todos, y despierta el GRACIOSO. [MUJER] 2º Vota fuego. GRACIOSO ¡Jesucristo, qué ruido! ¿Qué estoy viendo? 120 Dentro TODOS ¡Qué brava risa! GRACIOSO ¿Si aún estó durmiendo? ¿Qué es aquesto? ¿Con sábana y cadena? ¿Qué quieren apostar que so alma en pena? La verdad el astruéngalo me dijo. ¿Que me he muerto de veras? Yo me aflijo. 125 ¿Yo en la calle? Salen HOMBRE PRIMERO y SEGUNDO. ASTRÓLOGO Miradle. GRACIOSA Sal ahora. 684 [HOMBRE] 1º Líbrenos Dios de una menguada hora. [HOMBRE]2º ¿Pues qué ha habido? [HOMBRE]1º ¿Qué [ha] habido? GRACIOSA Va excelente. Aparte. [HOMBRE]1º ¿Que se ha quedado muerto de repente Lorenzo? GRACIOSO Buen despacho*, 130 tú mientes como pícaro borracho. Da un grito, y ellos se espantan y se van. [HOMBRE]1º ¡Jesús, Jesús nos valga! [MUJER] 2ª Atiende Elena. [HOMBRE]1º Huyamos de Lorenzo, que anda en pena. Corre tras ellos, y vanse. GRACIOSO ¿Yo alma en pena? No sé lo que me pasa, ¿no me acosté esta noche bueno en casa? 135 Mas sin duda fue cierto lo que dijo el astruéngalo: yo he muerto. Sale HOMBRE TERCERO con una campanilla y un farol. HOMBRE 3º Para el alma de Lorenzo, que de repente murió, 685 dé limosna quien pudiere. 140 GRACIOSO ¿Qué es esto que oyendo estoy? Vive Dios, que va de veras. Quiero tentarme mejor. HOMBRE 3º Limosna para Lorenzo me den, por amor de Dios. 145 GRACIOSO ¿Sabéis de qué murió, amigo? Mírale y hace que se espanta. HOMBRE 3º Se murió de qué sé yo. ¡Válgame Dios, qué fantasma! ¡San Francisco! ¡San Antón! GRACIOSO Yo me quiero ir a mi casa, 150 que no sé si donde estoy es el infierno o el limbo. Hace que se va, y salen DOS DIABLILLOS. DIABLILLOS ¿Dónde vas? GRACIOSO ¡Válgame Dios! A mi casa. DIABLILLOS Es el infierno. GRACIOSO Pues ya a mi casa no voy. 155 DIABLILLO 1º ¿Cómo no? Veníos conmigo. 686 GRACIOSO No quiero. DIABLILLO 2º Llevareos yo. GRACIOSO ¡Ay, que me llevan los diablos! Cargan con él, y a porrazos se da fin. 687 EL FIGURÓN Esta obra, que nos llega en el tercer volumen de la Alegria Comica (fol. 1-14), la coloca Cotarelo entre los entremeses inferiores de nuestro autor, diciendo de ella que “El figurón, que es un caballero que corteja a una ventera que se mofa de él, modelo de piezas insulsas” [Colección, p. cxxi]. Si bien no es la mejor pieza de nuestro autor, sí que es un buen ejemplo de, precisamente, el entremés de figurón, y aquí encontramos representado el personaje del hombre ridículo, pagado de sí mismo y que desprecia a sus criados. Vanidoso, enamorado de una Ventera que pretende burlarlo y, así, cuando acude a la venta, se encuentra con un banquete al que acuden unos matachines disfrazados de jabalíes para danzar a su alrededor, simulando que lo destripan. Una Gallega, criada en el establecimiento, salva un tanto este entremés, pues con el recurso cómico de su sordera provoca situaciones de confusión entre lo que oye y lo que cree oír, cogiendo por tema que continuamente la preguntan, así escucha, por unas lentejas. También un mozo bobo aparece, con sus particulares momentos de comicidad característica del simple. 689 ENTREMÉS DEL FIGURÓN* Personas El Figurón Dos Pajes Músicos Una Ventera Hombre Primero Un caminante Una Gallega sorda Bartolo, mozo de paja y cebada Un niño de Sacristán Otro de Dueña* Y cuatro Jabalíes Sale el FIGURÓN ridículo, como que se sale vistiendo con ropa de chambra* y birrete* ridículo. FIGURÓN ¡Hola, escuderos, pajes, mayordomos, maestres de sala! ¿No hay quien me responda? ¡Hola! PAJE 1º Señor. PAJE 2º Señor. FIGURÓN Cuando yo llamo, ¿por qué no acuden todos al reclamo? ¡Qué gentil desverguenza y picardía! 5 ¿no sois de guarda* vos? [PAJE] PRIMERO No, señoría. FIGURÓN De daros pan, animalón, me corro. ¿Pues quién era de guarda? [PAJE] SEGUNDO Don Chamorro. 690 FIGURÓN Péiname el perruquín*. [PAJE] 2º Ya está peinado. [PAJE] 1º Pero no tiene polvos*. FIGURÓN ¿No hay salvado*? 10 [PAJE] 2º No, señor. [PAJE] 1º No, señor. FIGURÓN ¿En qué imaginas? ¿Pues quién se le ha comido? [PAJE] 1º Las gallinas, que cría vusiría en sus corrales. FIGURÓN Di, ¿no son estupendos animales? [PAJE] 1º Sí, señor. Van sacando todo lo que nombra, muy ridículo. FIGURÓN El espejo. [PAJE] 1º [Aparte] ¿Hay tal polilla*? 15 FIGURÓN Ten mejor el espejo. La golilla. Hoy me voy a batida* a mi aldegüela porque hace un año que murió mi abuela y es fuerza celebrar con alegría tan gran fatalidad. 691 [PAJE] 2º Diga usiría. 20 FIGURÓN Y de camino iremos a la venta a ver a Mariquilla, que revienta mi corazón por vella. ¿No es bonita? ¿No es juguete donoso* Mariquita? [PAJE] 1º Y cómo que es bonita. Si supieras 25 lo que te espera allá, qué poco fueras. [Aparte] FIGURÓN En almorzando he de ir. [PAJE] 1º Soy firme escollo*. FIGURÓN ¿Qué dices, picarón, que vaya al rollo*? Por vida de mi prima que te mate si eres desvergonzado. El chiquilate 99 . 30 [PAJE] 2º Aquí está ya, señor. FIGURÓN Mis musicones llamad. Salen los músicos ridículos. [PAJE] 2º Ya estan aqui. FIGURÓN ¡Que picarones! ¡Qué brava retahíla de salvajes tengo en casa en los músicos y pajes! 99 El chocolate, como ya indicamos, se presenta habitualmente en la obra de castro como un producto exquisito, que prefieren tomar los personajes más pretendidamente nobles, frente al vino popular que toman las máscaras más clásicas del teatro breve. 692 MÚSICOS Merced que nos hacéis. FIGURÓN ¡Bravo, borricos! 35 ¡Hola! Cantadme. MÚSICOS ¿Qué? FIGURÓN Diez villancicos. Cantan MUSICOS [MÚSICOS] “Amarilis, Amarilis, asómate a esa ventana y dame un jarro de sed, que vengo muerto de agua” 100 . 40 FIGURÓN ¡Qué malos picarones! ¡Cosa fiera! Los músicos echad por la escalera. Despachad, arrojadlos, pues lo mando. PAJES Vayan fuera. Arrónjanlos. MÚSICOS ¡Ay de mí! [PAJE] 1º Ya van rodando. [PAJE] 2º ¿Tomáis el chocolate? FIGURÓN ¿Qué? ¿eh? Sí, daca. 45 Decid, ¿me le habrán hecho con Guajaca 101 ? 100 Canción popular que pertenece a la llamada tradición del rondador sediento. Suárez de Deza la incluye en El barbero. Véase en la introducción el apartado dedicado a las canciones y danzas en el teatro de Castro. 693 [PAJE] 2º Con Guaxaca está hecho. ¿Quién lo niega? FIGURÓN Más parece que está con jirapliega*, porque, por Cristo, que la espuma sabe a purga*, con su punta de jarabe. 50 ¡Fuego de Dios! Sacad... Arrójalo. [PAJE] 1º Mande usiría. FIGURÓN ... el recado que está de montería*. [PAJE] 2º Aquí está todo ya. [PAJE] 1º Con la escopeta. FIGURÓN Ponédmelo bien todo. Es cantaleta. ¿Y el potrillo? Vanle poniendo bolsas*, un sombrero de plumas de papel, y una escopeta. [PAJE] 1º Señor, afuera aguarda. 55 FIGURÓN El marqués de Toronja 102 otro me guarda que me dicen que corre de excelencia. [PAJE] 1º ¿Qué marqués de Toronja? FIGURÓN El de Valencia. Pero vamos, que es tarde, y Mariquilla 101 Guajaca, en realidad Oaxaca, es una región mexicana célebre por su producción de chocolate. 102 Nombre burlesco, de Toronja "wspecie media entre limón y naranja, aunque mayor y más carnosa, y con olor semejante al de la cidra" (Autoridades). Como se puede comprobar más abajo, dicho Marqués es valenciano, tierra ésta famosa por los cítricos. 694 ya me pellizca el alma. ¡Ah, picarilla! 60 [PAJE] 1º ¿Adónde tengo de ir? FIGURÓN En ese Paje, porque tiene unos cuartos de un salvaje. De un brinco se pone en él. [PAJE] 2º ¿Soy mula de alquiler? [PAJE] 1º ¿Quién tal ha visto? [PAJE] 2º ¡Mira que me revienta, Jesucristo! [PAJE] 1º Arre, diablo. [PAJE] 2º Por vida. FIGURÓN Ande el camello. 65 [PAJE] 2º Hombre, quítate, mira que te estrello. Vanse, y sale la VENTERA, y la GALLEGA haciendo media. VENTERA ¡Gallega de mil demonios, tú quieres con tu sordera hacerme perder el juicio! Borracha, ¿por qué no friegas? 70 Responde, acaba. GALLEGA Señora, que a cómo van las lantejas certu que yo non lo sey. 695 Déxenme vusté hazer media*. VENTERA ¿Qué lantejas? GALLEGA Oiga el diabro, 75 ¿pues lo he de saber por fuerza? VENTERA Que friegues digo. Despacha. GALLEGA La borracha será ella. ¿Tantu me ha vistu beber? Déxeme con mi calceta*. 80 Enséñala una artesa con unos platos y recado de fregar. VENTERA Lo que te digo es que friegues. [Aparte] Será de aquesta manera. Esto te digo. GALLEGA Eso vaya. El demonio que la entienda. VENTERA Sí, que no hay un plato limpio 85 si algún pasajero llega. Válgate el diablo. GALLEGA Yo friego Pónese a fregar. al compás de aquesta llietra. Canta “Ese emperador de u mundo, etc” 103 . Sale un CAMINANTE. 103 Verso de la canción popular cuyo estribillo es “la serena de la noche / la clara de la mañana”, que aparece en otras obras de Castro, como La gallegada y Los titanes, además de Francisco de Avellaneda en Lo que es Madrid y en la Mojiganga de la negra. La recoje Frenk [2003: 727]. Véase en la introducción el apartado dedicado a las canciones y danzas. 696 CAMINANTE ¿Hay posada? VENTERA Sí hay posada. 90 CAMINANTE Dios con la ventera sea. VENTERA Sea, y usted bien llegado. CAMINANTE Diga usté al mozo que tenga cuidado con la borrica. VENTERA Se hará como usté lo ordena. 95 ¡Ah, Bartolo! Sale BARTOLO. [BARTOLO] Diga usted. VENTERA Mete adentro esa jumenta*. ¿Qué cebada? CAMINANTE Yo un cuartillo*. VENTERA Y saca un cuartillo apriesa de cebada, que el señor 100 pide. BARTOLO Muy enhorabuena. Vase GALLEGA ¿Sabe usted, aunque perdone, a cómo van llas llantejas? CAMINANTE ¿Qué preguntas? 697 VENTERA No hagáis caso, porque ha dado en esa tema*. 105 Está sorda. GALLEGA Lo pescuda* mi señora. VENTERA Friega, bestia. CAMINANTE Dejadla. Vuélvese a fregar y canta lo que quisiere; y saca BARTOLO un arnero de cebada y pónesela a la boca al CAMINANTE. BARTOLO Ya la cebada tiene usté aquí. CAMINANTE Tente, espera. VENTERA ¿Qué haces? BARTOLO ¿Pues no me dijo 110 que un cuartillo le trajera? CAMINANTE Para la borrica. BARTOLO ¡Oh! Yo pensé, bestia por bestia, que su mercé la comía. Pero yo no he de volverla, 115 y así, come. Échale la cebada encima. 698 CAMINANTE ¡Vive Cristo! VENTERA Anda, vete. CAMINANTE ¡Qué simpleza! VENTERA Acaba tú de fregar, porque has de hilar seis madejas. GALLEGA ¿Las lantejas no la he dicho 120 que no lo sé en mi conciencia? CAMINANTE ¿Qué lantejas? GALLEGA No he comido llantejas ni en la Quaresma. Déxeme voste fregar. Canta “Assenteime en un formigueiro, etc.” 104 125 CAMINANTE Ya escampa y llueve lantejas. Dentro FIGURÓN ¡So, tordillo! [Dentro PAJE] 1º ¡So, bragado! Dentro FIGURÓN ¡Para, para! CAMINANTE Gente llega. VENTERA Aqueste es un figurón, 104 Canción popular, “assenteime en um formigueiro / docho a o demo lo assentadeiro”. Aparece en LA gallega Mari Hernández, de Tirso. Véase en la introducción el apartado dedicado a las canciones y danzas. 699 señor, que me galantea 130 como veréis; y he trazado que los mozos de la venta le hagan una burla hoy con que tendremos gran fiesta, y así esté en ella usarced. 135 CAMINANTE Norabuena. VENTERA Ya se apea. Sale el FIGURÓN y los PAJES. FIGURÓN ¿Qué hay, Mariquilla? ¿Qué hay? VENTERA Señor, ¿usía en la venta? FIGURÓN Si, que me vine a cazar y te quiero honrar en ella. 140 Se llega a ella y la dice a parte. Ya sabes, ingrata aleve, que el alma me salpimientas* con esos ojos picantes. VENTERA Ya lo sé. CAMINANTE ¡Qué gentil bestia! Aparte. VENTERA Ya verás lo que te aguarda. Aparte. 145 FIGURÓN Mariquita, linda pieza, ¿hay huéspedes, eh? Responde. 700 VENTERA Sí, señor. FIGURÓN ¿Dónde? VENTERA En la venta no hay más que este caballero. FIGURÓN ¿De qué patria? CAMINANTE De Vallecas. 150 FIGURÓN ¿Qué ejercicio*? CAMINANTE ¿Hay tal pregunta? FIGURÓN Hable, acabe. CAMINANTE ¿Es cantaleta*? Músico. FIGURÓN Diga, ¿es casado? CAMINANTE Si, señor. FIGURÓN ¿Y tiene suegra? CAMINANTE No, señor. FIGURÓN ¡Brava fortuna! 155 Reniego de todas ellas. Apellídese dichoso si le falta esa epidemia. ¿Y tiene hijos? 701 CAMINANTE Dos tengo, ya grandes. FIGURÓN ¿Son macho y hembra? 160 CAMINANTE Aseguro a vusiría que no lo sé. FIGURÓN ¡Qué friolera! No hay cosa como Marica. ¡Qué pulidas bigoteras*! Tómala la cara. VENTERA Estese usiría quedo. 165 FIGURÓN ¡Diablo! Corrido me dejas. GALLEGA ¿Las lantejas dize usted? FIGURÓN ¿Qué dices, monstruo? GALLEGA En mi tierra las llantejas no se comen porque a los puercos se echan. 170 VENTERA Friega y calla. GALLEGA Oiga el demonio, ¿pues lo he de saber por fuerza? VENTERA Perdonad. FIGURÓN Todo eso es paja. 702 Al nombrar la paja sale BARTOLO con una criba llena y a su tiempo se la echara al FIGURÓN encima. BARTOLO Ya está la paja aquí fuera. Coma usted. FIGURÓN Quita, bribón. 175 BARTOLO No será desta manera. Vase. FIGURÓN ¿Hay tan grande atrevimiento? ¿Conmigo aquesta insolencia? VENTERA Sosí[e]guese vusiría, que es un simple. FIGURÓN Es desvergüenza, 180 y a no estar vos de por medio... Hagan prevenir la cena. PAJES Yo iré por ella. VENTERA Quitaos. ¡Qué buenos postres te esperan! Aparte. Dentro ruido [FIGURÓN] ¿Pero qué ruido es aquél? 185 VENTERA Como es mañana la fiesta de Corpus, todo es pasar a Madrid diversas piezas. FIGURÓN ¿Si éste traerá algo de gusto? 703 Lo veré mientras la cena 190 se manipula. VENTERA Ya viene. Sale HOMBRE PRIMERO, y saca en unas alforjas UN NIÑO DE SACRISTÁN y OTRO DE DUEÑA*, tapados con una capa, la cual les quita a su tiempo el FIGURÓN. HOMBRE 1º Dios en esta venta sea. FIGURÓN ¿Quién sois? HOMBRE 1º Soy un caminante que a la Corte con presteza para la fiesta de Corpus 195 llevo dos grandes piezas. FIGURÓN Veámoslas. HOMBRE 1º De ningun modo. La novedad no se estrena hasta que llegue a Madrid. FIGURÓN ¡Qué Madrid, ni madriguera! 200 Donde estoy yo no hay más Flandes 105 . Quite la capa, ¿qué espera? ¡Qué miro! Tira de la capa y se descubre lo dicho. HOMBRE 1º Es un sacristán. 105 Paremia popular que expresa que no es posible oponerse a lo dicho, o que lo antes manifestado es lo mejor que puede encontrarse. 704 TODOS ¿Y lo de atrás? HOMBRE 1º Una dueña*. FIGURÓN Sáquelos fuera. HOMBRE 1º Ayudadme. 205 Sácanlos de las alforjas, y se miran el SACRISTÁN y DUEÑA, y se abrazan y bailan a su tiempo. DUEÑA Sacristán. SACRISTÁN Domina mea, ego sum tuus. DUEÑA Yo tuya. LOS DOS ¡Ay, mi bien! VENTERA ¡Cómo se aprietan! FIGURÓN Hagan algo. SACRISTÁN El zarambeque*. LOS DOS Bailemos. DUEÑA Mi bien empieza. 210 HOMBRE 1º El zarambeque bailen al punto, que esperan. 705 Bailan el zarambeque. GALLEGA Doite a o demo cúmo bailan. FIGURÓN No hay qué decir. ¡Linda pieza! VENTERA Pues aún falta lo mejor. 215 FIGURÓN ¿Qué, Mariquilla? VENTERA La cena. FIGURÓN Dices bien. Tráiganla al punto. Sacan los PAJES una mesa, y se sienta. Cuando pide los postres salen CUATRO JABALÍES haciendo muecas, y al compás del tañido ponen el FIGURÓN en medio del tablado y le desnudan y hacen que le despedazan y le sacan las tripas, y otras muecas que se han de ejecutar: cuatro platos con pólvora que sacan al fin y los encienden. PAJES Ya está la mesa aquí fuera. FIGURÓN Siéntome. Bueno está todo. ¿Son servidos? ¿Eh? TODOS ¡Qué bestia! 220 Viva usía dos mil años. FIGURÓN Los postres. VENTERA Ya están afuera. FIGURÓN ¿Qué es esto? ¡Válgame Dios! 706 VENTERA Sosiéguense, nadie tema, porque a nadie han de hacer mal, 225 sino a este animal. GALLEGA ¡Lantejas! FIGURÓN Muerto he quedado, ¡ay de mí! Confesión. TODOS ¡Qué brava fiesta! VENTERA Levántese, que esto ha sido una burla, porque sepa 230 que no me ha de galantear. FIGURÓN Yo te lo ofrezco. TODOS ¿Qué resta? VENTERA Que pues es tiempo de Corpus ande la bulla* y la fiesta, celebrando el regocijo 235 esta burla. TODOS Norabuena. Canta VENTERA “Siempre que venga a caza le tendré esta menestra*”. Canta FIGURÓN “No quiero, Mariquilla, que es comida indigesta”. 240 Canta VENTERA “¡Ay, mamaluco* mío!” 707 Canta FIGURÓN “¡Apártate allá, perra!” Canta VENTERA “¿Quieres más jabalíes?” Canta FIGURÓN “El nombrarlos me altera”. Canta VENTERA “¡Ay, mamaluco mío!” 245 Canta FIGURÓN “¡Apártate allá, perra!” 709 FRANCISCO, ¿QUÉ TIENES? Este entremés, uno de los más difundidos de Francisco de Castro, aparece en el primer tomo de su Alegría Cómica (fol. 11-19.). Cotarelo nos dice que este entremés puede incluirse en la serie de los de falsas consultas, pues para robar la hija de un maestro de capilla, finge un amigo del novio que canta con el maestro un villancico, que empieza: Francisco, ¿qué tienes? Y cuando el viejo maestro se percata del rapto, el sacristán (que es el amigo del novio) le aturde cantando el villancico y persiguiéndole con la música y el estribillo [Colección, p.cxx]. Estas faltas consultas de que nos habla Cotarelo no son sino mecanismos para despistar al viejo protector mientras se fuga la hija o esposa, y si en otras obras de Castro el recurso empleado atemorizar al Vejete con unos personajes de mojiganga amenazantes, como en Las figuras, o entretenerlo con una danza a la extranjera, como en La boda y los violines, aquí, más sencillo, simplemente se hace crecer el ego del anciano y es distraído mientras canta sus propias composiciones, idea que el Sacristán pone en marcha para ayudar a Gerundio. Vemos así que no es el Sacristán quien ejecuta la burla en beneficio propio, sino para ayudar a otra persona, y pasa a ser un colaborador, si bien él toma el papel fundamental en el desarrollo de la burla. CESXVIII advierte que el entremés empieza del mismo modo que El pésame de Medrano, si bien son piezas diferentes; y encontramos en este texto una característica particular que evidencia el alboroto con que debía ser representado: Sacristán y Vejete han de cantar mientras los dos amantes recitan sus partes, generando así mucho ruido, si bien dificultando la tarea de poder ordenar adecuadamente la versificación de la pieza. Por esto no tenemos en cuenta para la numeración de los versos las partes cantadas, salvo en el primer caso, en que se expone la letra de la canción que será absoluta protagonista de la obra. Fue representado en numerosas ocasiones en los teatros del Príncipe y de la Cruz entre 1764 y 1779 [Cartelera: 723]. 711 ENTREMÉS DE FRANCISCO, ¿QUÉ TIENES? Personas Un Vejete Mencía Don Gerundio Gracioso Sacristán Música Salen GERUNDIO con el GRACIOSO. GERUNDIO Sacristán de mi vida. SACRISTÁN ¿Qué me dices? GERUNDIO Amigo, amigo, ¡ay, ansias infelices! SACRISTÁN Deja ya tanto amigo, y dime el caso. GERUNDIO Has de saber, amigo, que me abraso. ¡Ay, que me quemo! SACRISTÁN Tente, por tu vida. 5 GERUNDIO ¡Ay, que rabio de amor! SACRISTÁN Linda partida. Acaba de decir tu pensamiento. GERUNDIO Pues, si lo he de decir, estame atento. Has de saber que todo mi quebranto, mi pena, mi dolor, mi ansia, mi llanto, 10 es por la hija... Pero no prosigo. ¡Ay, amigo del alma! ¡Ay, fiel amigo! 712 SACRISTÁN Baste ya de la chanza la rencilla, y explícate en lenguaje de Castilla, y porque hasta aquí vascuences me has hablado. 15 GERUNDIO Pues, si lo he de decir, id con cuidado. Como digo, yo adoro, por mis males, a la hija de Ortuño Cigarrales, maestro de capilla en esta Villa que fue llamado aquí con campanilla. 20 Ella me quiere, yo la adoro a ella, ¡ay, amigo del alma, que es muy bella! Ya tengo dispuesto ir a su casa, mirad si mi fortuna es bien escasa, a sacarla esta noche, 25 pero como soy pobre y no ando en coche, el modo no le alcanza a mi porfía de hablarla, por poder (¡ah, suerte impía!) en santo casamiento, ¡ay, desdichado! lograr en su belleza mi cuidado. 30 Mirad, amigo mío, en tanta pena, ¿qué hará un alma que vive de ella ajena? SACRISTÁN ¿Eso decís? Callad, que he discurrido un arbitrio*, el mayor que habréis oído. Él, como me habéis dicho, es gran solfista*, 35 y así, porque se logre a letra vista, sabed también que es grande amigo mío y de ordinario es de quien me fío para los villancicos que tenemos, y también, si los dos juntos nos vemos, 40 un parce mihi en tono comenzamos, y cantando los dos nos las pelamos*; y así venid conmigo con cuidado, 713 que allá hemos de entrar y, embelesado luego al punto en papeles diferentes, 45 veréis que tiene el alma entre los dientes, con que así, al descuidillo, a ella os llevaréis por estribillo, que no dudo, si el caso no se arruga, que al compás de la solfa haréis la fuga. 50 GERUNDIO Vida me has dado, vamos luego al punto. SACRISTÁN Venid luego a su casa. GERUNDIO Mas pregunto que, en fin, mientras él canta, ¿he de roballa? SACRISTÁN Si, amigo, aunque el vejete es una audalla; pero no temáis nada, ni os dé espanto. 55 GERUNDIO ¡Ay, divina Mencía! ¡Ay, dulce encanto! Vanse. Sale VEJETE ¡O cuidados de aquesta vida humana! No he descansado un día en la semana. Como me hallo maestro de la Villa, y me tienen metido en la capilla, 60 todo el día revuelvo mis papeles que parezco acaqum con arambeles*, sin tener un ochavo en mi bolsillo, que vengo a ser el sastre del campillo. ¡Qué falta me hace el sacristán amado 65 que es solfista y, si yerro, me habla claro! Tengo ahora una obrilla razonable y probarla quisiera. ¡Oh, cuán estable es de mi habilidad mi vigilancia, que merecía estar por par en Francia! 70 714 En mis obras no hablemos, que los de habilidad eso tenemos. ¡Hola, Mencía! Sale MENCÍA Señor padre, ¿qué es lo que me manda usted? VEJETE Toda es a su madre. Dios te bendiga. Miren los ojuelos, 75 pues su madre era así. ¡Valedme, cielos!, no me acordéis de aquella prenda cara la belleza. ¡Qué poco que ella usara el tontillo*, la gala*, ni otra cosa! no lo hubo menester, porque era hermosa. 80 ¡Ay, hija! no olvidéis su retrato en nada. MENCÍA Señor padre, sí haré. VEJETE Eso me agrada. ¿Han venido a buscarme? MENCIA Señor padre, no han venido. VEJETE Hasta en esto es a su madre. ¿Qué se entiende saber ella en el mundo 85 lo que pasaba en casa? Es muy profundo el sentimiento que hago en su memoria cuando me acuerdo. Dios te tenga en gloria. Oís, doña Mencía, si vinieren a buscarme y acaso aquí estuvieren 90 no os vais. MENCÍA Harelo así, mi padre. 715 VEJETE ¡Qué obediencia! Toda a su madre es en mi conciencia. Pero ya el sacristán se tarda mucho. Dentro SACRISTÁN ¡Ah de casa! VEJETE Sin duda es el que escucho. ¡Hola, doña Mencía! MENCÍA Señor padre. 95 VEJETE No os apartéis de mí. Toda es a su madre. Sale SACRISTÁN ¡Oh, señor Don Ortuño Cigarrales! VEJETE ¡Seor sacristán! SACRISTÁN En todo son iguales a nuestra amistad firme los contentos. MENCÍA [Aparte] ¿No es este Don Gerundio? GERUNDIO [Aparte] Pensamientos, 100 permitid que yo logre mi fatiga. VEJETE ¿Quién es este señor? ¡Hola, Mencía! MENCÍA Señor padre. VEJETE A mi lado. SACRISTÁN Este es un grande amigo, aficionado en ver obras, y, habiéndole informado 105 de vuestra habilidad, vino a esta Villa. 716 GERUNDIO Sólo a ser capellán de su capilla. VEJETE En fin, ¿que también vos... ¡Hola, Mencía! MENCÍA Señor padre. VEJETE A mi lado. ... de ver obra pía sabéis la habilidad? GERUNDIO No supe nada, 110 mas tuve la afición adelantada. SACRISTÁN Dejemos las preguntas y respuestas, y probemos papeles, que estas fiestas novedad habrá habido. VEJETE Id con cuidado mirando este papel semicopado*. 115 GERUNDIO Mencía, está avisada. MENCÍA Ya te entiendo. GERUNDIO En avisando yo. MENCÍA Eso pretendo. SACRISTÁN Es muy lindo papel. VEJETE Es elegante. ¡Hola, Mencía!, ponte aquí adelante, no te retires tanto, por tu vida. 120 717 MENCÍA Señor padre, aquí estoy. VEJETE ¡Oh, qué entendida! Su madre, ella por ella. Id prosiguiendo. SACRISTÁN La letra me decid, que no la entiendo. VEJETE [Canta] “Francisco, ¿qué tienes?, ¡ay! ¿qué tienes?, Jesús, ¡qué gracia que tienes!” 125 Y en este compasillo id avisado para que aquel pasaje que he ligado camina con memol*, y mi corchera* en entrando en cruzado salga fuera. SACRISTÁN Ya lo entiendo. GERUNDIO ¿Qué, en fin, he de lograrte? 130 MENCÍA Dueño del alma, sí. GERUNDIO Quiero abrazarte. VEJETE Mirad que esta patilla... ¡Hola, Mencía! MENCÍA Señor padre. VEJETE A mi lado. MENCÍA ¿Ay tal porfía? SACRISTÁN Empezad a cantar, que yo acompaño. VEJETE Pues para acompañar bien tenéis paño. 135 Dice la letra así: 718 [SACRISTÁN] [Bien me previenes.] Mientras cantan dirán los versos GERUNDIO, y MENCÍA 106 . Cantan LOS 2 “Francisco, ¿qué tienes?, ¡ay! ¿qué tienes?” MENCÍA ¿Y cómo ha de ser, dime, la partida? GERUNDIO En la ocasión será. MENCÍA Pues, por tu vida, que luego sea. VEJETE Id con cuidado, 140 que aquel remifasol le habéis errado. SACRISTÁN ¿Cómo errar? Tened por Dios, amigo. VEJETE ¿No veis aquesta clave*? Mas, ¿qué digo? ¡Hola, Mencía! MENCÍA Señor padre. VEJETE Al lado. GERUNDIO El vejete es un lince. VEJETE Id con cuidado. 145 Cantan [SACRISTÁN “Francisco, ¿qué tienes?”, etc. Y VEJETE] 106 Como indicábamos, con esta acotación se evidencia que la canción del Sacristán y el Vejete se produce al mismo tiempo que el diálogo de los enamorados. y se genera así una gran confusión en escena. 719 GERUNDIO Sígueme, que ya es hora. MENCÍA Vamos luego. Vanse. VEJETE Tened por Dios, parece que estáis ciego, ¡si no entráis en compás! ¡Hola, Mencía! ¿Pero adónde habéis ido, vida mía? Canta SACRISTÁN “Francisco, ¿qué tienes?”, etc. VEJETE ¡Ah, Mencía! ¡Ah, Mencía! Callad digo. 150 SACRISTÁN canta “Jesús, ¡qué gracia, ay, que tienes!” VEJETE ¿Dónde aquel camarada se habrá ido? Canta SACRISTÁN “Francisco, ¿qué tienes?”, etc. Vejete [En confusión me ha puesto]. ¿Sabéis donde Mencía está? ¿Qué es esto? Canta SACRISTÁN “Jesús, ¡qué gracia, ay, que tienes!” VEJETE Callad con Bercebú, que me amostazo*. SACRISTÁN Oíd, que ya le entono. Canta “Francisco, ¿qué tienes?”, etc. VEJETE ¿Hay tal pelmazo? 155 Dejad ya de cantar que, en lo que muestro, mi hija me han robado. SACRISTÁN ¡Ah, seor Maestro! Aguardad, que ya voy entrando el paso. 720 VEJETE ¿Eso dices? ¡De cólera me abraso! Allá dentro he de entrar. ¡Hola, Mencía! 160 Aguardad que ya salgo. ¡Ay, honra mía! Vase. SACRISTÁN Pues se entró yo me voy, porque en saliendo conozca don Hortuño que lo entiendo. Vase. Sale con espada y broquel*. VEJETE ¡Ah, perros! Vive Cristo, que me la habéis armado. ¿Quién ha visto 165 tal engaño? ¿Quién creyera de nuestra amistad grande tal quimera? Irelos a buscar, ya que mi honra con “Francisco, ¿qué tienes?” se deshonra. Salen todos. [GERUNDIO] Téngase, por su vida, 170 y, pues ya no hay remedio en su partida, sepa que es mi mujer su hija amada, y que ya en facie Ecclesiae 107 está casada. VEJETE ¿Éste es el pago que en vos hallo? Decid, ¿aqueste trago 175 quedaba de mi vida por cuenta?. MENCÍA Señor padre, ¿qué quiere? SACRISTÁN Pues su afrenta ya satisfecha está, sean amigos. 107 Expresión canónica referida a la celebración del matrimonio con la publicidad y el ceremonial y requisitos preestablecidos. 721 VEJETE Séanme testigos, que se salió de casa. ¡Qué ruin trato! 180 Hasta en eso a su madre es un retrato. GERUNDIO Celébrese la burla, porque cuadre. VEJETE ¿Queréis, hija, bailar? MENCÍA Sí, señor padre. Cantan [TODOS] “Quien se fía de amigos, no anda acertado, porque el más fiel amigo suele dar canto”. 185 Canta SACRISTÁN “Pero ya con casarse todo se excusa”. Canta VEJETE “De lo que más me ofendo es de la fuga”. 723 EL GARAÑÓN Conservado en el Cómico Festejo (fol. 17-32), Cotarelo dice de esta pieza que “El entremés del Garañón pretende ser una sátira de los excesivos y a veces ridículos festejos que muchas personas solían hacer al nacimiento de un hijo o nieto. A una dama le nace, de una borrica que tenía para su comodidad, un borriquito, y todas sus amigas y amigos le van a dar la enhorabuena, empleando las mismas frases, encomios y vaticinios que si fuese una persona el recién nacido. Ella, a su vez, les obsequia con tablillas, castañas, agua de fresas, garapiá, chocolate y, al fin, con la presencia real del objeto de tan efusivos extremos” [Colección, p. cxx]. CESXVIII lo fecha en 1675, por el manuscrito de BNE, según dice, pero observamos que en la cubierta del manuscrito, a mano distinta del texto, se menciona "Entremés del Garañón, de Fracisco / de Castro que se yzo / año de 1695 / es de Juan de Castro". Como vemos, la fecha correcta es 1695, a los veintidós años de nuestro autor, y no a los tres. Se representó el 4 de mayo de 1764 en el Teatro de la Cruz, por la compañía de María Hidalgo [Cartelera: 260, 727]. Se trata de un entremés de situación donde se realiza una sátira social, como comenta Cotarelo, pero que sirve para presentar un desfile de figuras grotescas en torno a un motivo que lo es aún más: el nacimiento de un animal celebrado con los rituales propios del nacimiento de una persona. Empieza con un diálogo, como es habitual, entre dos hombres, los únicos que parecen tener conciencia de la realidad, que deciden acudir a observar el festejo, y allí van comentando en apartes lo que se va ofreciendo al público. 725 ENTREMÉS DE EL GARAÑÓN* Personas Un Barón Un Dotor Un Cirujano Hombre 1º Hombre 2º Criado 1º Criado 2º Una Gallega Músicos Mujer 1ª Mujer 2ª Mujer 3ª Mujer 4ª Mujer 5ª Salen el HOMBRE PRIMERO de golilla * y el SEGUNDO de camino*. HOMBRE 1º Mucho me alegro de veros, don Cerbero 108 . ¿Qué venida es ésta a Almagro 109 ? Decidme el motivo que os obliga, que estoy dudoso. HOMBRE 2º Yo, amigo, 5 aunque paso muy de prisa, la amistad no me permite que os deje de ver y os diga que quedan vuestros parientes buenos. HOMBRE 1º Mi afecto os estima 10 el cuidado de venir a traerme esa noticia. 108 Nombre parlante, por Cancerbero, el perro de tres cabezas que en la mitología custodiaba la puerta de los infiernos. 109 Localidad de la provincia de Ciudad Real, célebre desde antiguo por su corral de comedias. 726 Mas no puedo detenerme. Adiós, porque me precisa la obligación a dejaros 15 aunque la amistad lo riña. A la vuelta nos veremos más despacio. HOMBRE 2º ¿Qué os obliga? Deteneos. HOMBRE 1º Ni un instante. HOMBRE 2º No me diréis... HOMBRE 1º Pues porfía, 20 es fuerza contarle el caso. Ya vos sabéis que mi tía, viéndome en Madrid perdido con un vasar* por golilla, procuró el acomodarme 25 con el barón Cascachinas 110 , que es regidor en Almagro y vizconde en Angorrida; tiene este tal una hermana, y esta tal tiene una hija, 30 hijastra de prima suya, que es andada de una prima de mi amo. HOMBRE 2º No lo entiendo pero, en fin, usted prosiga. 110:Nombre parlante, de cascar “quebrantar” (RAE) , y china “piedra pequeña” (RAE). 727 HOMBRE 1º Le ha nacido un garañón, 35 en fin, a la tal sobrina. HOMBRE 2º ¿Garañón? ¿Qué dices, hombre? HOMBRE 1º ¿No lo entendéis? HOMBRE 2º Yo ni pizca. ¿Pues es fácil entenderos si habláis en algarabía*? 40 HOMBRE 1º Pues mirad: garañón es un borrico que se estima mucho acá por el producto que deja a cualquier familia en mulas y machos*; y éste, 45 así que nace, se estila enviar un papel de aviso a todas las señoritas, a los hidalgos y hidalgas para que juntos asistan 50 a celebrar el natal del asno con siguidillas*, y les dan un gran refresco a todos los que combidan, que van con joyas y galas. 55 Yo, por ganar las albricias*, voy a dar cuenta a mi ama, y así de que no prosiga me dad licencia. Adiós. HOMBRE 2º Tente, que aunque me tarde cien días 60 728 he de verlo todo. HOMBRE 1º Vamos, don Cerbero, aprisa, que habéis de tener gran rato. HOMBRE 2º Jamás escuché en mi vida celebrar el nacimiento 65 de un borrico. HOMBRE 1º ¿Qué os admira? ¿Pues no nacen mayorazgos*, y lo vemos cada día? Echad por aquesta calle. [HOMBRE 2º Ya voy tras ti.] Vanse, y sale el BARÓN rompiendo unos naipes y dos CRIADOS reportándole. BARÓN ¿Piececicas? 70 Hacerme trampa* un realillo y luego hacer que vomita. Pero estos naipes me paguen la traidora alevosía*. CRIADO 1º Un barón... BARÓN ¿Ella no es hembra? 75 CRIADO 1º ¿Quién lo niega? BARÓN ¿Piececicas? 729 CRIADO 1º Jesús, ¿por un real de plata sólo, así te encolerizas, y más con una mujer? BARÓN ¡Qué linda bachillería*! 80 Con un real de plata puedo hartarme de longanizas. Y vos no seáis hablador, que os desharé las encías si me provocáis. CRIADO 1º Señor, 85 mirad que soy... BARÓN ¿Piececicas? CRIADO 2º ¿Por qué ha sido la cuestión? CRIADO 1º Jugó con doña Toribia y le ganó ese que dice. Y haciendo la enfurecida 90 viene del modo que veis, y ella quedó tan corrida de ver que el barón se enoje por materia tan inicua, que le resultó del susto 95 el darle una perlesía*. BARÓN ¿Qué estáis diciendo, bribón? LOS 2 Nada, señor. BARÓN ¿Piececicas? 730 [Sale Hombre 1º y 2º.] HOMBRE [1º] Gracias a Dios que te hallé. BARÓN Lesmillos, ¿qué hay? HOMBRE 1º Albricias. 100 BARÓN De que he perdido mi hacienda te las daré. HOMBRE 1º Deme usía. BARÓN Veinte puñadas* bribón. Toma, toma. Dale. HOMBRE 1º ¡Ay, mis costillas! Cae. HOMBRE 2º Si de esa manera os dan, 105 vos seréis rico en dos días. BARÓN ¿Qué hay de nuevo? Yo las mando. HOMBRE 2º [Aparte] ¿Hay tan raro mojarrilla*? BARÓN Decid, porque me sufoco. HOMBRE 1º Señor, que vuestra sobrina... 110 BARÓN ¿Se ha metido fraile? HOMBRE 1º No. BARÓN La trampa me desatina. 731 HOMBRE 2º [Aparte] El hombre es un animal. BARÓN Despacha, porque me indignas. ¿Qué hace mi sobrina? HOMBRE 1º Tiene 115 (no quepo de mi alegría) sucesión. BARÓN ¿Qué dices, hombre? Dime, ¿tú hablas o relinchas? ¿Sucesión siendo doncella? HOMBRE 1º Si no me atiende usiría... 120 Le ha nacido un garañón. BARÓN ¿Garañón? ¡Santa Lucía! Voy a ver el parentico. Decid a doña Toribia que la indulto de la trampa, 125 sólo por esta noticia. HOMBRE 2º[Aparte] No he de parar hasta ver esta historia concluida. Vanse, sale MUJER PRIMERA, y SEGUNDA. MUJER 1ª ¡Luciguela! MUJER 2ª ¿Qué me mandas? MUJER 1ª Que estén prontas las bebidas, 130 732 el chocolate y los dulces, que vendrán ya las visitas. MUJER 2ª Norabuena. Vase. MUJER 1ª Doy al Cielo Santo gracias infinitas de que ha dado a mi casa 135 en un asno tantas dichas. Sale MUJER SEGUNDA. MUJER 2ª Señora. MUJER 1ª ¿Qué hay, Luciguela? MUJER 2ª Que pide doña Simplicia 111 licencia de entrar. MUJER 1ª Que entre. Sale MUJER TERCERA con los brazos abiertos y la abraza. MUJER 3ª Sea enhorabuena, hija, 140 y veas nietos y choznos* del garañoncito. MUJER 1ª Amiga. MUJER 3ª Al instante que lo supe, porque yo no lo sabía, me dio acá dentro un aquél 145 111 Nombre parlante, de “simple”, en el sentido de “mentecato, abobado” (RAE). 733 tan grande, por vida mía, que claro está, ya se sabe, no sé cómo te lo diga, que el gozo no me dejaba aquellar* la fantasía. 150 MUJER 1ª Yo lo creo. [Aparte] ¡Rara pieza! MUJER 2ª Mi señora doña Elvira. MUJER 1ª Que pase adelante. Sale la MUJER CUARTA. MUJER 4ª Es cierto que no sé cómo lo diga, de gusto no estoy en mí. 155 Que veas tantos querida, que colmes de garañones a tu casa y tu familia. MUJER 1ª Para serviros será. MUJER 3ª A la obediencia. MUJER 4ª Simplicia, 160 bésote la mano. ¿Cómo está el pariente? MUJER 3ª Ansí, ansina lo pasa, pero en efeto. MUJER 4ª Estupenda explicativa. 734 MUJER 2ª Mi señora doña Elena. 165 MUJER 1ª Dile que entre. Estaos queditas. Sale MUJER QUINTA. MUJER 5ª Así que me lo dijeron, no pudo, Tomasa mía, mi cariño dejar de venirte a dar la debida 170 enhorabuena, que el Cielo te conceda verle aprisa, para alivio de esta casa, cabeza de tu familia. MUJER 1ª Yo lo creo de tu afeto. 175 Pásate a sentar, querida. Siéntase. MUJER 5ª Buenas tardes. MUJER 4ª ¿Qué hay Elena? MUJER 3ª No se me eche usted encima, que yo también, claro está, ya se ve estoy de visita, 180 y me aquello con la aquélla. MUJER 4ª [Aparte] ¡Hay más graciosa tontina! ¿Cómo tenéis a don Roque? MUJER 5ª Don Roque está con tericia* y Blasito con viruelas. 185 MUJER 1ª Habéis hecho, Elena amiga, 735 muy mal de venir acá hasta los cuarenta días, no sea que se le peguen al querido de mi vida. 190 TODAS Que no querrá Dios. MUJER 3ª [Aparte] Algunas personas me desbautizan*, ¡que no sepan callar cosa! MUJER 5ª Toma, ponle aquesta higa*. Dale una higa con un lazo muy grande. MUJER 2ª El dotor y el cirujano. 195 MUJER 1ª Pues entren. Arrimen sillas. Sale el DOTOR. DOTOR Señora, si el corazón, como Hipócrates explica en metáfora de nave es el timón de la vida, 200 y éste en el mar del cariño hacia el rendimiento vira, que es el puerto del afecto donde da fondo la dicha; en esta suposición 205 salva hace la artillería de esta nave al natalicio del garañón, cuya vida prospere el Cielo, porque 736 logre con tiernas caricias 210 hacer en yeguas más tiros que hay en la Corte pretinas* 112 . CIRUJANO Yo digo lo propio, y crea usted que mi amistad fina quisiera ser el jumento, 215 sólo por lograr la dicha de nacer en vuestra casa. Dentro BARÓN ¿Adónde está mi sobrina, que no sale a recibirme? Sale. ¿Con que parió la borrica? 220 MUJER [1ª] Sí, señor. BARÓN ¿Cómo parió? ¿Boca abajo o boca arriba? MUJER 1ª Como todas las demás digo yo que pariría. BARÓN Decidme, ¿tuvo buen parto? 225 ¿Estuvo mucho en la silla? ¿La comadre estuvo pronta? Dadme de todo noticia, que si... Señoras, perdonen, que no las vi, por mi vida. 230 ¿No me ven la joya? Acá está el dotor Matatías y el barberillo. ¿Qué cosa? 112 Observamos en este parlamento del Doctor un recurso habitual del estilo literario propio del teatro breve: la acumulación de palabras, que en el caso de Castro suelen presentarse como discursos enrevesados llenos de palabrería. Véase el apartado dedicado el estilo en el estudio. 737 DOTOR Señor, a los pies de usía, hablando con el debido 235 respeto... BARÓN ¡Qué bobería! Siéntese el buen Aguilera. CIRUJANO Yo, por la atención debida, os beso... BARÓN ¿Qué ha de besar? Vaya a besar a su tía 240 el majadero. HOMBRE 2º [Aparte] ¿Hay tal hombre? BARÓN ¡Hola! Arrimen una silla; Siéntase. MUJER 1ª Id sacando el agasajo. Sacan unas fuentes y en ellas lo que se dice. MUJER 4ª Toma tú. BARÓN Vengan tablillas*. ¿Qué me das? Ésta es oblea, 245 pues ¿es carta mi barriga que la he de cerrar, a pique que me dé un dolor de tripas? MUJER 2ª Tome usía lo que hallare y calle. 738 BARÓN Es arriscadilla*. 250 CIRUJANO Yo juzgué que eran ciruelas, y son castañas cocidas. Sacan unos vidrios con agua. BARÓN Oyes, el agua de fresas me sabe un poco a arropía*. MUJER 2ª Es que tendrá mucha azúcar. 255 BARÓN Buena está la garapiña*. MUJER 1ª Toma. Vuélcase la fuente en las faldas. MUJER 3ª Por no ser porfiada... HOMBRE 2º [Aparte] ¡Fuego de Dios en la niña! MUJER 1ª El chocolate. TODAS No tienes que sacarle. MUJER 3ª Quita, quita, 260 que por las tardes me enciende. Pruébalo y escupe. BARÓN Dadme acá esa golosina*. ¡Fuego de Dios! Dime, moza, 739 ¿por qué no le echas vainica*, que, por Cristo, que parece 265 jirapliega* desleída*? ¿No hemos de ver al pariente? TODAS Haz que le saquen, amiga. MUJER 1ª Gallega. GALLEGA [Dentro] Señora. MUJER 1ª Saque a mi queridito aprisa, 270 con mucho tiento. GALLEGA Aquí está. Saca la GALLEGA un borrico encintado*, con una carpeta* encima. BARÓN San Antón 113 te le bendiga. MUJER 3ª A usía se le parece. BARÓN Menos en las pantorrillas. MUJER 4ª Los ojos son de la madre. 275 MUJER 3ª Y del padre es la boquita. BARÓN En las narices no he visto 113 San Antón, en realidad San Antonio Abad, que en la tradición popular es el patrón de los animales, tiene una larga trayectoria en relación a estos. Aún hoy, el 17 de enero son muchas las personas que se acercan a su santuario para que sus mascotas sean bendecidas.. 740 jamás cosa parecida tanto como a esta gallega. GALLEGA Lleve el diablo tu barriga, 280 diabro, zarrapallón*. Mejor fuera que a Dominga, mi paisana, le pagaras los seis cartos* de morcilla que le debes. Mala muerte 285 te dé el Cristo de la Oliva. BARÓN ¡Ah, bribona! TODOS Deteneos. BARÓN Esto es una picardía. Yo mandaré a dos lacayos que te den una paliza. [Vase.] 290 HOMBRE 2º [Aparte] Allá vayas y no vuelvas. GALLEGA Amén pregas* a Dios. MUJER 3ª ¡Qué risa! MUJER 1ª Señor dotor, ¿qué os parece? DOTOR Según la fisonomía, que ha de tener sucesión 295 antes que pasen vendimias*. MUJER 1ª Vuélvele a meter con tiento allá dentro. 741 HOMBRE 2º [Aparte] ¿Hay tal manía? GALLEGA Mal rayo te escarafolle, amén, plegue a Dios. Éntrase la GALLEGA con el borrico. MUJER 1ª ¿Qué gritas? 300 ¿Queréis que se asuste y que le dé alguna alferecía*? CIRUJANO No vi mejor animal. MUJER 1ª Pues ahora, con seguidillas, se celebre el nacimiento 305 del garañoncito. TODOS Siga. Canta MUJER 1ª “Dime ¿qué te parece, querida, el asno?” Canta MUJER 3ª “Que es de vueseñorías vivo retrato. 310 Da vuelta, niña, etc”. Canta MUJER 4ª “Dígame usted si ese asno vivirá mucho”. Canta DOTOR “Sí vivirá, que tiene fuertes los pulsos*”. 315 742 Canta MUJER 2ª “Acábese el sainete, que si se alarga nos dirán que esta ha sido más borricada. Da vuelta, niña, etc”. 320 743 LOS GIGANTONES Este entremés, que conservamos en la segunda parte de la Alegría Cómica (fol 79–87), no aparece mencionado en la Colección de Cotarelo. Con el recurso de la presencia en escena de los gigantones, los personajes que aparecían en la procesión del Corpus entre la tarasca y la parte más seria de la festividad, nos ofrece Castro también las mojigangas de El antojo de la gallega y Los Titanes, así como encontramos en el teatro breve las piezas Los gigantones, mojiganga de Antonio de Zamora, y, anterior a todos, El gigante, entremés de Cáncer, verdadero iniciador de esta pequeña tradición de entremeses de gigantes, cuya aparición en escena generaba al mismo tiempo terror, por lo grotesco de sus formas, y fascinación, por esto mismo. El argumento es compartido con El antojo de la gallega: se presenta corriendo una Gallega parturienta que amenaza con malparir si no consigue ver de nuevo las figuras que pudo contemplar en la procesión. Así, en el caso de este entremés, un Hombre y un Estudiante la acompañan hasta la casa de una Hechicera, que convoca a los gigantones mediante un conocido conjuro, que se presenta también en El antojo de la gallega. Sobre la diferenciación de la presentación del argumento en los subgéneros de la mojiganga y el entremés, ha escrito dos artículos Catalina Buezo, editando además ambas obras [1993b, 1993c]. 745 ENTREMÉS DE LOS GIGANTONES Personas Una Gallega Un Estudiante Hombre 1º Dos Gigantillas Hombre 2º Una Hechicera Ocho Gigantones Un Gaitero Salen la GALLEGA, ESTUDIANTE, y HOMBRE 1º corriendo. GALLEGA ¡Ay de mí, coitada! ESTUDIANTE Aguarda dómina. [HOMBRE] 1º Di, ¿con qué intento das esas voces? ¿Qué tienes? ESTUDIANTE Apropinquate at parlendum 114 . GALLEGA Déxenme fusir. LOS 2 Aguarda. 5 [HOMBRE]1º ¿Qué tienes? GALLEGA Mal parir queiro 115 . 114 Como es frecuente, el personaje del Estudiante acostumbra emplear en su habla latines macarrónicos. Su “Apropinquate at palerdum” bien podríamos traducirlo como “acércate (de appropinquare) al tonto- (palerdo)”. 746 Hace que se va, y la detienen. [HOMBRE]1º ¡Pléguete Cristo conmigo! ESTUDIANTE Pues, ¿ahora sales con eso? GALLEGA ¡Ay, ay, ay, Santo Dumiño de Guriñón 116 , que revento! 10 ESTUDIANTE ¿Es de antojo? Proseguid. GALLEGA Escoitadme cabaleiros. Anoite me convidaron para ver un nacimeinto, y estaba muito garrido, 15 y vi en él... ¡Ay, ay! Vuelve a hacer extremos, y la detienen. LOS 2 Teneos. GALLEGA ... unos gigantes de pasta* ballando. Yo como teño la barriga hasta la boca, aficionándome delos, 20 los queiro aquí ver ballar. Voy a buscarlos, no encuentro a mis gigantones ya, que estaba todo defeito. 115 El motivo del parto y la parturienta resulta un tópico del Carnaval, donde el cuerpo dual muere y genera al mismo tiempo. Sobre esta cuestión, véase en el estudio el apartado dedicado al tema.. 116 Se trata de uno de los tantos santos y advocaciones burlescas que encontramos en el teatro breve, como luego veremos con la Santa Cruz do Ferro y San Peco. Esta variante de Santo Domingo podemos hallarla también en la mojiganga de Castro El antojo de la gallega. Intuimos que Guriñón se refiere a un lugar, si bien no existe en el mapa ninguno que pueda relacionarse con el nombre. 747 Me han dicho que por aquí 25 viven, verlos ballar queiro, ey si no malpariré. Gigantones queiro presto, enséñemelos al punto por la Santa Cruz de o ferro. 30 ESTUDIANTE Pléguete Cristo conmigo, ahora salimos con eso. GALLEGA ¡Ay, ay, ay, ay, que se me escurre! [HOMBRE]1º No es posible. GALLEGA Parir queiro. ESTUDIANTE A las doce de la noche 35 ¿quién ha de enseñarlos? [HOMBRE]1º Eso es menos dificultoso, y lo más es que deshechos los tendrán, porque en la Pascua de Navidad de provecho 40 no son, pues sólo en el Corpus sirven siempre. GALLEGA ¡Parir queiro! ESTUDIANTE ¿Quién demonios me ha metido a mí en tal lance? Sale HOMBRE 2º ¿Qué es esto? ¿Para qué hacen tanto ruido, 45 748 interrumpiendo el sosiego de los que están entregados en los brazos de Morfeo? Váyanse de aquí o, por vida, que los haré... ESTUDIANTE Caballero, 50 la causa deste alboroto es esta mujer. [HOMBRE]2º ¿Qué veo? ¿Dominga Barela no es, la medidora*? GALLEGA Eso es certo, medidoira soy. ESTUDIANTE ¿Qué dice? 55 [HOMBRE]1º Vive Dios, ¿y por aquésto estamos tan afligidos? Para u reviente. Hace que se va y le detienen. ESTUDIANTE Teneos, porque dos hombres de bien cuando en un lance se vieron 60 como éste, no han de mirar ni distinguir de sujetos. Es mujer, y eso le basta. GALLEGA Habláis como caballeiro. Mire usté que se resbala. 65 749 [HOMBRE]1º Sosegaos. GALLEGA ¡Ay! ESTUDIANTE ¿Quereisnos decir quién es el que cuida de los gigantones, que eso ver ahora se le antojó a esta pobrecilla? GALLEGA Queiro 70 gigantones o malparo. [HOMBRE]2º En esta puerta llamemos, que aquí vive. ESTUDIANTE Ya lo hago. Llaman. [HOMBRE]2º No responden. [HOMBRE]1º Pues, ¿qué haremos? [HOMBRE]2º Es escusado llamar 75 porque, ahora que me acuerdo, esta mañana fue al Pardo con su mujer. ESTUDIANTE Peor es eso. [HOMBRE]1º ¿Ahora salimos con esa?. GALLEGA ¡Ay, ay! 750 ESTUDIANTE Voto a san Peco. 80 [HOMBRE]2º Si me queréis escuchar, yo daré a todo remedio. GALLEGA ¡Ay, miño morgado*! ESTUDIANTE Di. [HOMBRE]2º ¿Habéis de guardar secreto? ESTUDIANTE De eso doy mano y palabra. 85 [HOMBRE]2º Pues atended, que en fe de eso os diré cómo aquí vive una hechicera... Teneos, Espántanse todos. no os espantéis, que es mi amiga, y si la llamo, al momento 90 saldrá, y hará que al instante la danza salga. Mas quiero advertiros que es preciso darla su porqué*. LOS 2 Eso es cierto. [HOMBRE]2º Es una buena mujer 95 y la pobre come de eso. GALLEGA Deus se lo lleve adelante. ESTUDIANTE ¿Y hay gigantes? 751 GALLEGA Eso queiro. [HOMBRE]2 ¡Ah, señora Celestina 117 ! Sale una HECHICERA con un cucurucho de candelillas 118 . Canta HECHICERA ¿Quién me llama, qué quiere, 100 quitándome el contento de andar en mi botica componiendo en los botes los ungüentos? Déjenme, no me impidan, porque entre manos tengo 105 unas muelas de ahorcado 119 para hacer un gigote* 120 al cancerbero. ¿No me ven que la cima del pelicranio llevo adornada de luces 110 que componen pirámides de fuego? [HOMBRE]2º Sosiégate, porque soy Santiago el sotacochero*, que te traigo aquí una obra que hagas hoy por mí. 117 El nombre de la más famosa bruja y alcahueta de nuestra literatura se empleó en numerosas ocasiones para referirse a estas brujas de entremés que tienen numerosas diferencias con la de Rojas. Fundamentalmente, frente al carácter tétrico de ésta, las celestinas del teatro breve son personas mágicas, pero su fin y utilidad en la obra acostumbra ser bondadoso, facilitando que los demás personajes puedan cumplir sus deseos. Véase Buezo, [1993c: 65-75] 118 Anota Buezo como este elemento del vestuario de la bruja podemos encontrarlo en otras obras con personaje mágico, como es el entremés de El mago, de Quiñones de Benavente. Si bien en su edición de esta obra García Valdés señala la pieza se representó de noche, y el juego de las luces debió ser de gran efecto, no es posible conocer el momento de la representación de la obra que nos ocupa y podemos entender que Castro escogió el cucurucho de luces como una prenda cargada de simbolismo para representar un personaje mágico, o lo tomó como elemento de otra pieza, como pueda ser la de Benavente. 119 Diversos elementos extraídos de los ahorcados fueron frecuentes en los conjuros y filtros mágicos. Véase Vian Herrero, “El pensamiento mágico en Celestina” [1990] 120 Señala Buezo [1993c: 71] cómo esta acción, preparar la comida para el Cancerbero, viene a hacer evidente que esta Celestina orienta “la magia hacia lo gastronómico y culinario”, dejando de ser, así, un personaje de terror para convertirse en una máscara burlesca. 752 ESTUDIANTE ¡Qué aspecto! 115 [HOMBRE]1º Temblando estoy, vive Dios. GALLEGA San Martín de Ribadeo me acompañe en miña cuita. HECHICERA Sosiéguense caballeros. ¿Qué se ofrece, mi Santiago? 120 Ya sabes lo que te debo, y por ti haré que al instante suba aquí el diablo cojuelo 121 , y se lleve (si tú gustas) cuantos me escuchan. GALLEGA ¡San Piedro! 125 [HOMBRE]2º Estos señores se hallan aquí con un grande aprieto, y es que aquesta Dominguilla está preñada, y deseo (u antojo) tiene de ver 130 los gigantones y, viendo está fuera el que los guarda, yo les consolé diciendo cómo vos haríais que saliesen luego al momento 135 y se cumpliría el antojo. HECHICERA Yo lo haré, pero primero es menester se me dé 121 Se refiere, como es evidente, a la obra de Luiz Vélez de Guevara (1641). Buezo anota cómo el personaje aparece en la mojiganga de Sebastián de Villaviciosa Las figuras y lo que pasa en una noche. 753 mi trabajo y estipendio, que es preciso regalar 140 a Bercebú y Asmodeo como padres de la andola*. Echan mano a las faltriqueras y le dan lo que quieren. ESTUDIANTE Aquí tenéis... [HOMBRE]1º Aquí tengo... LOS DOS ... en este bolsillo todo nuestro caudal y dinero. 145 HECHICERA Pues empiezo así el conjuro... GALLEGA Válgame la Cruz del ferro. HECHICERA ... y vuesarcedes repitan lo que yo fuere diciendo. Canta HECHICERA “Gigantillos mínimos 122 , Repiten. 150 gigantillos párvulos, Repiten. las lóbregas cláusulas Repiten. oíd de mi cántico”. Repiten. ESTUDIANTE Ya las paredes se arruinan 123 122 Este conjuro, estudiado por Buezo [1993c: 72-73], aparece de manera similar en Los gigantones, mojiganga de Antonio de Zamora, vv. 160-167. Señala la autora que, más que una forma paródica (por los esdrújulos) del conjuro, estamos “ante una forma marginal de poesía oral, ligada en su poética a cancioncillas tradicionales, romances, etc” [1993c: 73]. Buezo afirma que la coincidencia entre Castro y Zamora puede deberse a la popularidad de la canción, si bien hemos de tener en cuenta que la mojiganga de Antonio de Zamora se conserva en el manuscrito 14090 de la BNE, que fue propiedad de Juan de Castro, hermano de Francisco, y bien puede ser que fuera éste quien conociera la obra de Zamora. 123 Didascalia que indica al espectador cómo el conjuro va surtiendo efecto. Estas mutaciones con truenos, según Buezo, “abundan en la puesta en escena del teatro breve de fines del XVII y principios del XVII” [1993c: 84]. 754 y desde este sitio veo 155 algunos de los gigantes. Truenos dentro. [HOMBRE]2º ¡Fuego de Cristo, qué estruendo! GALLEGA Proseguid en el conjuro. HECHICERA Ya le prosigo, silencio. Canta “Númenes* diabólicos 160 genios zurumbáticos, las lóbregas cláusulas oíd de mi cántico 124 ”. ¿No os movéis? GIGANTONES [Dentro] Ya obedecemos. ESTUDIANTE Pues vayan saliendo a rancho. 165 GALLEGA Tras ellos nos hemos de ir todas las calles ballando. Van saliendo al son de la gaita por enmedio del teatro los GIGANTONES, primeramente dos niños de GIGANTILLOS con sonajas, y detrás de ellos los ocho GIGANTONES, dos a dos, siendo cuatro de mujer, imitando en vestidos y severidad a los naturales, y cuatro hombres del proprio género, con sus posturas al natural. Y como van saliendo van echando por de fuera, y hacen el arrimón*, quedándose en media luna en ala, y las dos mujeres, una NEGRA y otra TURCA, se quedan por guías, y en haciendo el arrimón para la gaita, tocan los instrumentos el cumbé* y la Negra toma las sonajas de uno de los GIGANTILLOS, que están en las esquinas del tablado, y va pasando cantando su copla delante de todos, y los GIGANTES y GIGANTAS se descomponen y bailan el cumbé. Vuelve a tocar la gaita y se vuelven a quedar graves así que la oyen, y hacen una mudanza al son de ella, volviendo a tomar las guías como 124 Este estribillo lo ofrece Castro también en El antojo de la gallega y la tercera parte de la Introducción, también con intenciones mágicas. 755 salieron los GIGANTILLOS, y se quedan en la misma forma que al principio, haciendo el arrimón. Para la gaita, tocan instrumentos, vuelven a bailar, toca la gaita, se paran los instrumentos, y al fin de la postrer copla se paran todos al mismo son, y la GALLEGA tras ellos. Canta NEGRA “O melero me enganó con una saca de fariña, que le dese miña saudade 170 que u Dumingo pagaría”. Mudanza. Canta TURCA “Maricota de San Payo come rata con tuciño, pero en chegando el verano ya no posse beber viño”. 175 757 EL HECHIZO DE LOS CUEROS Este entremés, que encontramos en el Cómico Festejo (fol. 175-195)., es para Cotarelo una especie de parodia de La hechicera, de Quiñones de Benavente, o de Los putos, de Cáncer, al suponer que por haber traído una criada pelos de los cueros de casa de un botero, mezclados con los del galán a quien se había de hechizar en el sentido de que se fuese tras la dama, los cueros cuyos pelos habían entrado en el conjuro, saltan y corren hacia el hechizado [Colección, p. cxx]. En efecto, apreciamos en su argumento el recurso de la magia que funciona mal y produce un efecto cómico, si bien en el texto encontramos la habitual mezcla de acciones que nos ofrece nuestro autor, persiguiendo poder incluir en sus obras cuantos recursos cómicos sea posible. Así, además del toque costumbrista de ofrecer una plaza pública con comercio, hallamos en este texto toda una acción secundaria que centraliza el largo monólogo del Vejete –preparado como es frecuente para ser recitado por el propio Castro-, en una acción secundaria cuyo principal argumento es el ensayo de una obra, donde el anciano recita el monólogo que le corresponde en ella para olvidarse a la mitad del texto y comenzar a buscar el papel adecuado para proceder a leerlo, encontrando en su lugar muchos otros documentos que lee por error y comenta. Se representó el 7 de enero de 1773 en el Teatro del Príncipe por la compañía de Manuel Martínez [Cartelera: 313, 735] 759 ENTREMÉS DEL HECHIZO DE LOS CUEROS Personas Un Soldado Un Alguacil Un Dotor Un Barbero Don Gil Mujer 1ª Mujer 2ª Mujer 3ª Una Gallega Un hombre Un Ciego Un Vejete Un Botero Un Aprendiz Sale don COSME, y la MUJER 1ª deteniéndole. COSME Déjame, doña Cecilia. MUJER [1ª] Ya entiendo tus entruchadas*. Te has de aguardar. COSME No es posible. MUJER [1ª] Oye, míreme a esta cara. COSME Ya la miro, ¿qué tenemos? 5 MUJER [1ª] ¿Qué? Poca vergüenza. COSME Calla. No te enojes, vida mía. MUJER [1ª] ¿Se va usted en cas de la daifa* a tener la tarde buena? 760 COSME No viéndote será mala. 10 MUJER [1ª] Malaya quien tal creyera. COSME ¿Quieres dejar pataratas*? Si sabes que estoy sirviendo y que no puedo hacer falta, ¿de qué sirven los enojos? 15 MUJER [1ª] ¡Ah, vil! ¡Ah, infame! ¡Ah, canalla! Embístele. COSME ¡Tente! Con dos mil demonios, mujer, que me despilfarras. MUJER [1ª] En efecto, ¿usted se va? COSME ¿No te dejo ya entablada 20 la fiesta para esta noche y la comida sobrada, la merienda bien dispuesta para dar a los que ensayan la comedia que han de hacer? 25 ¿Te hace algo falta, mi alma, mi cielo, mi amor, mi dueño? MUJER [1ª] Mi mal, mi muerte, mi rabia. COSME Yo veré si acaso puedo volver esta noche. MUJER [1ª] Vaya 30 761 usted y nunca acá vuelva. COSME Voy a quitarme la barba en casa de ese barbero que vive en Puerta Cerrada 125 , que aún no he tenido lugar 35 de afeitarme esta mañana por servirte. MUJER [1ª] Yo lo estimo. COSME Mi bien, ¿quedas enfadada? MUJER [1ª] ¡Qué linda zalamería! Para ésta. COSME ¿Me amenazas? 40 MUJER [1ª] Has de venir respahilando*, aunque no quieras. COSME Ea, daca esa mano, y queda a Dios. MUJER [1ª] ¿Con que te vas? COSME Ya hago falta. MUJER [1ª] ¿A la señora? COSME Anda, tonta, 45 125 Plaza del llamado Madrid de los Austrias en que se encuentran entre otras la Cava Baja y las calles de Segovia y de Cuchilleros. Encuentra su nombre en que fue allí donde se encontraba una de las puertas de la muralla madrileña. 762 dame... MUJER [1ª] Cinco puñaladas, si fueran los cinco dedos cinco puñales. COSME ¡Qué gracia! Yo volveré. MUJER [1ª] Usted se quite. COSME Mas que me enfado. MUJER [1ª] ¿A mi plantas? 50 COSME Pues agur. MUJER [1ª] La ida del humo. COSME ¡Ay, qué ceño! Vase. MUJER [1ª] ¡Ay, qué zalama! ¿No dice que va a afeitarse? Pues mi cólera ¿a qué aguarda? ¿No tengo unos ciertos polvos 55 guardados en esta caja que mi tía me dejó que tienen la virtud rara de atraer hombres y brutos, que todo es uno, en volandas 60 echando entre ellos su pelo? 126 126 El motivo de los polvos mágicos, y de la magia en sí, se presenta en esta obra de una manera amable, dentro de la burla, como es habitual en el teatro breve. Como veremos, este recurso es el que, mal usado, 763 Pues, ¿a qué espera mi rabia que no hace que este traidor venga y se postre a mis plantas? Por trofeo de mis iras 65 a nadie novedad haga que estando celosa busque el modo de la venganza. ¿Dominga? Sale GALLEGA Señora mía, ¿qué es lo que me manda muesa ama? 70 MUJER [1ª] Que al instante, que al momento, irás a la Cava Baja 127 a traer vino de la Puebla 128 para comer. GALLEGA Eso vaya. Traeréle, voto a san Peco, 75 mas quitarele la paja. MUJER [1ª] Oyes, y compra una bota, que hasta tres cuartillas haga de camino en los boteros*. GALLEGA ¿Qué boteiros? ¿Los que calzan? 80 MUJER [1ª] ¿Qué han de calzar? GALLEGA Las botas provoca el enredo, del mismo modo en que en Los putos, de Cáncer, un papel mágico leído por la persona equivocada provocaba el amor homosexual. 127 Famosa calle del llamado Madrid de los Austrias, que recorre el camino entre la plaza de Puerta Cerrada hasta la plaza del Humilladero. 128 Puede referirse a diferentes localidades de tal nombre, como la zamorana Puebla de Sanabria o la sevillana Puebla del Río. Nota histórica sobre enología. 764 de los soldaidos. MUJER [1ª] Mal haya tu entendimiento, demonio. GALLEGA Vosted perdone, muesama, que no se me indilga más... 85 MUJER [1ª] Los boteros... GALLEGA ¿Qué se enfada? MUJER [1ª] ... son los que hacen los pellejos* para echar el vino. GALLEGA Y agua los taberneros. Ya entiendo, ya lo enquillotro, muesama. 90 MUJER [1ª] Y de camino entrarás... GALLEGA ¡Jesús, las cosas que mandas! MUJER [1ª] ... en la barbería que está ahí en Puerta Cerrada, donde hallarás a don Cosme 95 que se está haciendo la barba, y con grande disimulo, como que por allí pasas, y entras a verle, al descuido le cogerás... GALLEGA ¡Santa Marta! 100 765 MUJER [1ª] ... algunos cuantos cabellos, fragmentos de sus quijadas, y luego, sin que te vea, échalos en esta caja, que yo... GALLEGA Esa es brujería, 105 y yo tengo en Ponferrada 129 un hermano sacristán. MUJER [1ª] No hables desatinos, calla. La saya de teletón* te doy, si vas. GALLEGA ¿Por mi alma? 110 ¿Y tiene cola? MUJER [1ª] Y muy grande. GALLEGA Cuando yo a mi tierra vaya con cola, ¿qué me dirán los galleguiños de Cangas 130 ? Vase. Van saliendo todos. MUJER [1ª] Ya vienen los de la fiesta. 115 Señor don Gil Berdolaga, bien venido. GIL A la incumbencia 129 Ciudad leonesa, capital de la comarca de El Bierzo. Es muy frecuente que los personajes gallegos hagan referencia a esta comarca, pues tradicionalmente se la ha considerado parte, al menos en lo lingüístico, de Galicia. 130 Cangas es el lugar del que proceden habitualmente los gallegos bobos, sin que se precise exactamente cual es en concreto el referido, de entre los municipios de ese nombre.. 766 de usted. MUJER [1ª] Oh, señor Cazcarria 131 . VEJETE ¿Cazcarria soy? Es verdad. Pero, si yo soy cazcarria, 120 de las cazcarrias de amor proceden estas cazcarrias, que las cazcarrias del gusto son cazcarrias de la capa de mi afecto cazcarriento; 125 pero más dulces que casca ni cazcarria de Valencia, viniendo por esta causa de estos polvos estos lodos, cazcarria de mis cazcarrias 132 . 130 MUJER [1ª] Buena es la derivación cazcarrienta. VEJETE ¡Ay, qué cazcarria de luz echan tus dos ojos! MUJER [1ª] Pues, ¿tengo acaso legañas? Sale MUJER 2ª ¿Amiga Sicilia? MUJER 1ª Amiga. 135 MUJER 2ª ¿Cómo va? ¿No hacemos nada? 131 Nombre parlante, por cazcarria "lodo o barro que se coge y seca en la parte de la ropa que va cerca del suelo". 132 Monólogo que emplea la repetición del término cazcarria como recurso para la comicidad. Sobre él, véase en el estudio el apartado dedicado al estilo literario de Castro. 767 MUJER [1ª] Ahora. MUJER 2ª ¿Qué tienes? MUJER 1ª Estoy un poco desazonada. MUJER 2ª ¿Y don Cosme? MUJER 1ª Se ha ido fuera; mas ya vendrá. MUJER 2ª Seo Cazcarria. 140 VEJETE Don Blas me llamo. Sale 3ª MUJER Querida. LAS DOS Amiga doña Tomasa. MUJER 3ª Doña Brígida. LAS 2 Sicilia, hija mía. MUJER 3ª Servitor, seo Cazcarria. VEJETE Don Blas me llamo. GIL El vejete 145 parece que está de mala. Sale ALGUACIL ¿Ensayamos o qué hacemos? 768 MUJER 1ª Ahora, gaste usted cachaza*. ALGUACIL Es que sé bien el papel y no quiero que se vaya. 150 Señores, a la obediencia. LAS 3 Dios guarde a usted. ¡Fiera planta! ALGUACIL Don Gil. GIL Don Bruno, a tu orden. ALGUACIL Servitor, señor Cazcarria. VEJETE Don Blas me llamo. ALGUACIL Esa es buena. 155 Mas que usted se llame Blasa, desde el principio al ensayo. GIL Empiece el seor Cazcarria. VEJETE Don Blas me llamo, señor don Gil, fondo en papanatas*. 160 MUJER 1ª Vamos adentro, señores, para componer la sala. VEJETE Es que esto era proponer el modo y la circunstancia. ALGUACIL Sabrélo para otra vez. 165 MUJER 2ª Yo no he de decir palabra 769 de mi papel. MUJER 3ª Si me turbo será buena pampringada*. ALGUACIL Y yo, que hago a Valdovinos, y no tengo medias blancas. 170 DON GIL No he topado quien me alquile un tonelete con franjas. ALGUACIL ¿Y usted sabe su papel bien? MUJER 1ª Con eso al amigo. ALGUACIL ¿Quién, el seo Cazcarria? 175 VEJETE Don Blas me llamo. GIL Olvideme. VEJETE Señora, de la jornada primera tengo el romance más en memoria. TODOS Pues vaya, mientras de comer es hora. 180 MUJER 1ª Y a la tarde, lo que falta se ensayará. TODOS Bien has dicho. 770 GIL Empiece usted, seo Cazcarria. VEJETE Don Blas me llamo, señor don Gil, fondo en papanatas. 185 Pues solicitáis que os diga alguna de mis hazañas, escuchad, porque la historia es prodigiosa, aunque rara. ‘Una noche tenebrosa, 190 obscura, fúnebre, infausta, por no encontrarse conmigo se vistió de nubes pardas; la Luna, por ser menguante se ocultó, porque las damas 195 no gustan de que las vean allá en sus horas menguadas; mas yo, arrimado a una esquina, solo entre congojas y ansias, esperé que las dos diesen 200 para hablar a doña Juana, aquel hechizo del pecho, aquel encanto del alma, aquel veneno del cuerpo, aquel, oh, cómo se llama 205 del corazón, que me tiene sin potencias las entrañas. Estando en estos discursos oigo abrir una ventana y que me dicen desde ella, 210 ceceándome con voz baja, ¿sois vos? Yo soy, respondí, y, arrojándome una escala, el bulto que abrió se fue, y terciándome la capa, 215 771 componiéndome el broquel*, poniendo en forma la daga, el puñal en su lugar, en la cintura la espada, en el hombro el arcabuz, 220 las pistolas en la charpa*, el chuzo* en la mano izquierda, y en esotra una alabarda, subo por la escala arriba, y, como iban ocupadas 225 las dos manos, con los dientes iba supliendo su falta. Subí, en fin, ligeramente y, estando en la ventana, para que no me sintiesen 230 me puse unas alpargatas. Entré los cuartos adentro, llegué pronto hasta la sala, alzo, para entrar en ella, una bayeta, que estaban 235 de bayeta negra todas las paredes ocupadas, y en medio de seis blandones*, y en ellos seis negras hachas*, un túmulo reconozco 240 en cuyo hueco sonaba un ruido’; no me acuerdo de estas raras circunstancias, mas volveré a repetirlo, pues que la memoria falta: 245 ‘alcé, y para entrar en ella un ruido’; aquí es el demonio, mas pues la memoria tarda, juzgo que la traigo escrita 772 Saca papeles y lee, según los versos. en el revés de esta carta. 250 Ésta juzgo que ha de ser, quiero ponerme las gafas. ‘Memoria de mis pecados para la Semana Santa’, no es muy malo esto ahora 255 con la materia que se trata. Ésta creo que ha de ser. ‘Lista de la ropa blanca que llevó la lavandera el lunes de esta semana: 260 dos cosidos de escarpines*, tres pañuelos y una toalla con el paño’; del demonio que te lleve; ¿hay tal porcaina? Aquí dice una gorrona* 265 que ha días que anda descalza, que la envíe unos zapatos y medias de punto; vaya con mil diablos, ¿no le doy cuatro reales de mesada? 270 No es mala la petición para quien no tiene una blanca. Gracias a Dios, ya la hallé. ‘He recibido del ama seis reales en calderilla 275 para el gasto de mañana. He gastado lo siguiente: media libra de una falda, cinco y medio de la vela, dos y dos que se olvidaban 280 773 de la vela, y de la vela...’; maldita sea tu alma, montañés de los demonios, ¿tres veces la vela encajas? Ésta es una picardía, 285 cuenta errada, que no valga. Ya creo que la he pillado, éste es papel de mi dama, en que dice que la envíe un coche para mañana 290 con merienda, que va al río; lleve el demonio su casta si el coche yo la enviare. ¿Yo merienda? Santa Marta, señores, yo me confundo, 295 y, pues la memoria falta, si ustedes me dan licencia volveré por ella a casa. TODOS ¡Vitor, vitor! Bien se sabe. VEJETE No gratuléis mi eficacia, 300 que el respeto fervoroso con el aplauso se exhala por los poros del deseo y la vergüenza se acaba. MUJER [1ª] Bien dicho, vamos adentro 305 para componer la sala. ¿Si el diablo de la gallega, porque es en extremo zafia, lo habrá errado? Estoy perdida. MUJER 2ª ¿Qué tienes? 774 MUJER 1ª No tengo nada. 310 ¡Ah, traidor, por ti estoy hecha Aparte. un basilisco! TODOS Entra, acaba. Seo alguacil de la limpieza, ¿no entra usted? ALGUACIL Voy a que barran la calle de los Boteros. 315 Luego vuelvo. GIL No hagáis falta. Éntranse todos, y se descubre una tienda de BOTERO con cuatro pellejos y botas; el MAESTRO rayendo* uno, y el APRENDIZ cosiendo otro, los cuales, a su tiempo, se han de mover lo más primoroso que se pueda discurrir. BOTERO Muchacho, cose esa bota, que es del arriero de Arganda 133 , y vendrá por ella. APRENDIZ Ya poco, señor maestro, me falta. 320 Sale el SOLDADO. SOLDADO Por vida de los demonios, que después de diez campañas que hice en Ginebra y Varsovia 133 Localidad madrileña, ubicada entre Rivas Vaciamadrid y Perales de Tajuña, al sureste de la provincia. 775 me hallé a estas horas sin blanca. Sale el CIEGO. CIEGO Gaceta* del martes, y 325 la arenga tan celebrada que hizo el gran Pipiripao al soberbio Rey de Hircania 134 , sátira de los ratones, la del gato... SOLDADO Ciego, daca 330 una gaceta de esas. CIEGO Tome usted. SOLDADO Veré si habla aquí algo del Gran Mogol 135 en los cantones del Holanda. CIEGO ¿Me da usted el dinero? SOLDADO Espera. 335 BOTERO Niño, ¿te embobas? Trabaja. APRENDIZ Es la colabre muy recia. CIEGO Señor mío, ¿usted me paga? 134 La "tierra de Pipiripao" es en la tradición literaria española equivalente a la tierra de Jauja o de Cucaña. Así, encontramos en CORDE dos ejemplos en que se muestra de tal modo, La vida y hechos de Estebanillo González (1646) y El Pasajero (1617) de Cristóbal Súarez de Figueroa. En cuanto al rey de Hircania, hemos de señalar que se trata en la realidad de la historia antigua de una región del imperio aqueménida, junto al mar Caspio. 135 Se refiere al máximo dirigente del Imperio Mogol, correspondiente hoy a la India y Pakistán. 776 SOLDADO Ciego, ¿quieres no enfadarme? Mas que te mato la capa. 340 CIEGO ¿A mí? ¿Por qué? SOLDADO Anda a escardar. Sale la GALLEGA. GALLEGA Por San Peco, que mi ama es bruja, como yo soy Dominga de Ponferrada. A don Cosme le pillé 345 los pelos que le esquilaban, y a una mula de un dotor arranqué otros de la zaga; pero por diobre que aquí también los pellejos rapan. 350 Cogeré los que pudiere, y revueltos en la caja los echaré, porque, al fin, a más moros, más ganancia. BOTERO Oyes, gallega. GALLEGA Nues amo. 355 BOTERO ¿Qué buscas? GALLEGA Lo que buscaba es una bota. BOTERO Ahí las hay. 777 CIEGO Señor, ¿usted me despacha? SOLDADO Fiero choque* hubo en Moscovia el día de Santa Marta. 360 CIEGO Mi dinero. SOLDADO Calla, ciego, o te desharé la cara. CIEGO Vive Cristo. SOLDADO El Rin, a trece. BOTERO ¿No callará, camarada? CIEGO Mi gaceta. SOLDADO No quiero. 365 BOTERO Es mal hecho. SOLDADO ¿Y quién le mete al botero u al fantasma en eso? BOTERO Es ésta mi tienda, y pues que la calle es ancha, no me quite usted la venta. 370 SOLDADO ¡Ah, pícaro! ¿Con Valdragas 778 Rompecureñas 136 te metes? Tómate ésa. Dale con la espada. BOTERO ¿Hay tal infamia? APRENDIZ ¡Que matan a mi maestro! GALLEGA Mientras la paliza anda 375 pesco los pelos pardiobre y los zampuzo* en la caja con esotros. Echa los pelos en la caja y saltan los pellejos. SOLDADO ¿Mas qué es esto? APRENDIZ ¡Ay, que los pellejos saltan! CIEGO Cepos quedos, caballeros. 380 Sale el DOTOR corriendo. DOTOR So, mula descomulgada. Sale el BARBERO. BARBERO ¿Dónde va usted de esa suerte, a medio quitar la barba? 136: Nombre burlesco, más comprensible si conocemos el significado de cureña: "lo mismo que afuste. [...] Se llama también el palo de la ballesta", siendo "afuste" la "máquina donde se asientan las piezas de artillería, la cual se compone de un eje y dos ruedas de gruesos tablones ferrados" (Autoridades). 779 Sale DON COSME, a medio quitar la barba, con paños y bacía. DON COSME ¿Qué sé yo? Sale el ALGUACIL. ALGUACIL ¿Qué bulla* es ésta? SOLDADO Yo daré cuenta a la Santa. 385 APRENDIZ ¡Ay, mi cabeza! BOTERO ¡Ay, mi brazo! BARBERO ¡Ay, mi cholla! CIEGO ¿Quién me casca? DON COSME ¡Que me han hundido! ¡San Lesmes! ALGUACIL Aquí hay encanto. ¡Santa Ana! GALLEGA Yo me escurro. Vase. BOTERO ¡Vive Cristo! ¡Oh, 390 que los pellejos se escapan! Vase. APRENDIZ ¡Ay, que se escurren las botas! Vase. DOTOR ¡Que la mula se dispara! Vase. ALGUACIL ¿No me dirá usté qué es esto? DON COSME ¡Que me llevan embolandas! Vase. 395 780 BARBERO ¡Que se lleva la bacía! Vase. ALGUACIL Seor militar. SOLDADO Aguarda, botero de los infiernos. Vase. CIEGO Mi gaceta, que se escapa. Vase. ALGUACIL Voy tras ellos, por si puedo 400 de esto formar una causa*. Vase. Salen todos los del ensayo con palillos en la boca, y a su tiempo sale la GALLEGA con una bota detrás, y los pellejos tras ellos, y el DOTOR con un pellejo detrás de la mula, y DON COSME con otro atado atrás, y corren por el tablado, y se van por el palenque*. MUJER 2ª ¡Gran comida! DON GIL Ea, al ensayo. Dentro la GALLEGA. GALLEGA ¡Aquí del Rey, que me matan! VEJETE ¡Qué ruido! MUJER 2ª ¿Qué estruendo es éste? MUJER 3ª ¿Qué rumor? GALLEGA ¡Ay, que me agarran! Sale. 405 781 MUJER 1ª ¿Qué es esto? GALLEGA Que usted es bruja. DON COSME ¡Mi vida! Salen todos y se van por el palenque con su pellejo. MUJER 1ª ¿Qué has hecho, zafia? BOTERO ¡Mis pellejos! BARBERO ¡Mi bacía! DOTOR ¡So, muleta! SOLDADO ¡Toca al arma! ALGUACIL Dense a prisión. TODOS Tómate ésa. 410 CIEGO ¡Mi gaceta! APRENDIZ Botas de mi alma. UNOS Aquí hay hechizo, corramos. OTROS Sí, pues los pellejos bailan. TODOS El alma que aquí parare. VEJETE ¡Jesús, y qué zalagarda*! 415 783 EL INGLÉS HABLADOR Este entremés, recogido en la primera parte de la Alegría Cómica (fol. 128-139), fue situado por Cotarelo entre los entremeses inferiores de nuestro autor, diciendo de ella “El inglés hablador, que lo mismo puede ser de otro país; lo que dice son coplas de disparates, como los de Juan del Encina” [Colección, p. cxxi]. Si bien no es realmente una de sus mejores obras, en el asistimos a un entremés de alcaldada en que frente al Alcalde se presentan para ser juzgados un Moro que habla cantando, un Portugués vanidoso que recrimina el poco tacto con que se le trata, y un Inglés, que realmente en su habla manifiesta los rasgos del personaje típico del Italiano. Todos hablando sin parar aturden al Alcalde, y es justamente la exposición de los caracteres lo que genera la comicidad de la pieza. 785 ENTREMÉS DEL INGLÉS HABLADOR Personas Un Moro Un Portugués Un Inglés Vecinos Un Alcalde Regidor Un Escribano Música Sale el ALCALDE, el ESCRIBANO y el REGIDOR. ESCRIBANO ¿Esto ha de ser en efeto? ALCALDE Esto ha de ser, escribano; no ha de quedar vagamundo* que no castigue mi brazo. REGIDOR Y puesto que a vos os toca 5 hoy la visita*, ajustando se vaya todo proceso, para que se vaya ahorcando; y esto sin réplica alguna. ESCRIBANO Callaré lo que ha pasado. 10 Con los tres presos que tienen hoy tendremos lindo rato, porque todos tres son piezas que por su camino es llano que hasta hoy no se habrá visto 15 cosa como ella. REGIDOR Al caso, y, pues te tengo ya dicho 786 lo que has de hacer, acertado me parece es que se saquen los presos y, averiguados 20 los delitos, castigar con energía sus daños; y esto os lo digo porque me agradezcáis industriaros*, por ser tan antiguo 25 en cosas de prender. ALCALDE Eso está claro, y en cuanto a los prendimientos sabéis que sois celebrado. REGIDOR Me hacen merced. ALCALDE Dicen sois tan buen juez como Pilatos. 30 Ea, escribano, decidme los presos que hay. Lea ESCRIBANO Asentados los tengo: primeramente es un portugués finchado*, luego un moro, y un inglés, 35 y todos están culpados en una muerte, y no quieren... ALCALDE ¿Qué no quieren? ESCRIBANO ... confesarlo, y es fuerza que se averigue. ALCALDE ¿No hay más? 787 ESCRIBANO No señor. Vase. ALCALDE Sacadlos, 40 que hoy se ha de ver mi justicia, por Fray Junípero el Sabio 137 , que no ha de quedar ninguno que no castigue. Sacadlos. REGIDOR ¡Oh, cuánto me huelgo, alcalde, 45 veros encolorizado! ALCALDE Esto lo aprendí de vos, un día que os vi en un paso, allá por Semana Santa 138 . REGIDOR No digáis eso, menguado. 50 ALCALDE Pues, ¿no queréis que lo diga, cuando oigo decirlo a tantos? Salen el ESCRIBANO y el MORO, y responde a todo cantando por “Don Pedro, a quien los crueles” 139 , con mesura. ESCRIBANO Llega, morillo, porque el alcalde está aguardando y el regidor. Aquí está 55 el moro. 137 Puede tratarse de Fray Junípero Serra, famoso fraile franciscano, si bien su nacimiento no se produce hasta 1713, siendo así imposible que Castro lo mencionara. Podría ser, entonces Fray Junípero de Asís, uno de los primeros compañeros de San Francisco. 138 Como hemos señalado, las alusión a la condición de judeoconverso de su interlocutor son un tópico en la figura del Alcalde. Sobre esto, véase en el estudio el apartado dedicado a la injuria como motivo carnavalesco. 139 La música que emplea el Moro para sus parlamentos tiene su origen en la Jácara con variedad de tonos [Lambea Castro, Josa, 2009]. Véase en la introducción el apartado dedicado a las canciones y las danzas en el teatro de Castro. 788 ALCALDE Dime, perrazo*... REGIDOR Eso me parece bien. ALCALDE ... ¿quién fue quien mato al cristiano? Canta MORO “Don Pedro, a quien los crueles le amar con razón cruxel, 60 ver que a Jamete ha brendido, sin tener culpa Samet”. ALCALDE Con música me responde. Dime, moro, de Muley 140 * descendiente, ¿tú pretendes...? 65 Canta MORO “¿Qué tengo que pretender, si estar nocente, y lo brueba este lianto que verter?” ALCALDE ¡Vete con dos mil demonios! Arrimadlo allí, escribén, 70 y el portugués salga fuera, que él pagará, si quién es no dice el agresor. REGIDOR Salga afuera el portugués. ESCRIBANO Ya esta aquí. Sale el PORTUGUÉS. ALCALDE Dime, villano, 75 140 En realidad se trata de un término empleado como fórmula de tratamiento medieval, si bien observamos que se emplea como nombre propio, referido a un muley cualquiera de la antigüedad. 789 prosigue, dime, ¿quién fue quien le dio muerte a este hombre? PORTUGUÉS Escuite boza merced: los mininos eiran doze, las mininas eiran dez; 80 un minino a la minina*, que eis mais rubia que la mel, su obre no sé ei qué palabras, la diu un pancada*; aquí foi donde arraicando la folla 85 tan gran boite la tiré que hize tembrar la terra de un bofido que ei solté; ei por estu, vatu a Cristo, soy fidalgo a par du Rey. 90 ALCALDE Yo me voy amohinando*, dime diablo o portugués, por san Lesmes, lo que importa, y es que aquí relación deis de la muerte de ese hombre, 95 y os haré... PORTUGUÉS Lla Armada foi, quien abançó allé en Lisboa la rua de San Andrés, y en la rua de las arcas soi yo sólo el que me haché, 100 animando a los soldados, diziendo por aquí soi, dispara, ¡tum, tum!; la hazaña 790 foi celebrada en Orens 141 ; ei por estu, vatu a Cristu, 105 soy fidalgo a par du Rey. ALCALDE Hombre del diablo, ¿qué dices? Regidor, ¿qué debo hacer? Sopladme vos por detrás, que me hallo afligido. REGIDOR ¿Qué? 110 Que el escribano al instante saque acá afuera al inglés, que será hombre de más juicio, y dél vos podréis saber lo que hay en esta materia, 115 que estos dos deben de ser locos o simples. ALCALDE Me allano; pero si acaso este inglés es peor que aquestos dos, en tal caso, ¿qué he de hacer? 120 REGIDOR Ahorcarlos a todos juntos. ALCALDE Bien has dicho. Hola, escribén, saca al inglés al instante. ESCRIBANO Salga a juicio aquí el inglés. ALCALDE Permita Dios que le tenga. Sale el INGLÉS. 125 141 Segura deformación de Orense, una de las cuatro capitales gallegas. 791 ESCRIBANO Dad vuestro descargo al juez. Mirad que sentado espera... INGLÉS Seniur sentate no esté, que es desacate muy grande que vos lo estéis, e iu en pee. 130 ALCALDE ¿Qué es lo que dices, vinagre*? ¡Por vida de Escandarvey 142 ! INGLÉS No nos dé vozes, que qui no les hemos menester. REGIDOR Aún peor está que estaba. 135 ALCALDE Tiene más juicio el inglés. REGIDOR Que sé yo lo que me diga. ALCALDE Lo que ahora habéis de hacer, escribano, es que los lleven y enjorquen a todos tres. 140 Canta MORO “¡Ay, mísero Jametilio! ¿quién te truxo aquesto a ver?” ALCALDE Calle el perrazo, ¿qué vuelve a la musquina otra vez? PORTUGUÉS Vatu a nelas, vatu a nelas, 145 que las serpens, si me vein, tembran de ver enojado 142 Se refiere a Skanderbeg, pseudónimo de Gjergj Kastriot (1405-1468), héroe nacional de Albania que se rebeló contra la dominación otomana. 792 a un fidalgo a par du Rey. ALCALDE No os ha de salir de valde la burla que de mí hacéis, 150 y aquí todos tres veréis si so alcalde o no so alcalde. REGIDOR Ejecute la violencia lo que el amor no ha podido, y ajórquense (¡estoy perdido!). 155 Sacadlos ya de la Audiencia. ALCALDE Ajórquenlos al momento. ESCRIBANO No podréis sin el descargo*. INGLÉS Y aunque eso non sorá, yo non pote morir ahorcado. 160 ALCALDE Pues, ¿por qué? INGLÉS Yu lo diré: yo so sobrino de Orlando, chermane de Calahorra, hige de Petru Milane, 165 parentu de Borbellana, niete de Diegue Celaurer, vizniete de Calamorre, tartara niete de Claudio; mirad con aquestas partes, 170 si merezque ser ahorcate. ALCALDE Sí merecéis, picarón, porque la ley lo ha mandado. 793 INGLÉS Siniur no hay ley contra mí, porque yo no estoy culpade, 175 que aquese hombro que dicen que mi brazo le ha matade es prime hermane del otro y sobrine de mi hermane; contaré tota la historia 180 para dar yo mi descargue. Venía ese hombro a pie en un muy fuerte cavalle embarcade desde Londres en una mula de pase, 185 encontréle y con el mío lu navíu se ha topade, el capitán de la barca, que iba en cueres navegande, se apeó a coger coneges 190 en un gran bosque vedade, donde avía lindis truches; de este enfedade mi hermane embiú orden a Vallecas que no valga el pan 143 tan care; 195 súpolo este hombro que dice, y sobre este echó un embargue a cuantas mulas de sillas por el mar van navegande; las mulas, picadas de esto, 200 dieron quenta a sus criades (que también tienen las mulas criades como los ames). En fin, yo me fui a Tolede, 143 El más famoso, por su calidad, en la época de los panes de que disponía Madrid era el hecho en Vallecas, entonces municipio al sur de la Capital y hoy convertido en distrito de Villa de Vallecas. 794 del café muy enfadade, 205 porque yo non pote ver cosa injuste donde ande. Y así mirad, seniur míu, que yo inocente me halle y a este hombro no conozco, 210 ni en mi vida yu le echade jamés paja ni cebada. PORTUGUÉS Patife desvergoñado foi qualquiera, que non dixo que al portugués más fidalgo 215 y con una espada fize tembrar a mil castellanos. Canta MORO “Yo estar testigo de aquesto, que aquí los dos han jablado”. REGIDOR ¡Válgame Santa Susana! 220 REGIDOR Yo estoy medio atolondrado. PORTUGUÉS Voza merced no conoce lo que alá pode un fidalgo, ei mais si son como eu; escoite voaze, es un pasmo. 225 ALCALDE Callad, que no quieros oíros. REGIDOR ¡Válgame aquí el abogado de la madre Celestina 144 ! 144 La mención del personaje de Celestina no es rara en el teatro breve, ni en la obra de Castro. Con ese nombre podemos encontrar muchas hechiceras de entremés, entre las que, por cercanía, tenemos a la que protagoniza Los gigantones y El antojo de la gallega de nuestro mismo autor. 795 ESCRIBANO ¡Jesús, y lo que han hablado! ALCALDE Idos de aquí. INGLÉS Ya non pote, 230 porque he de dar mi descargue en Chichilia. ALCALDE Calla hombre, que harto nos has ciciliado 145 . Canta MORO “Jametilio estar nocente, porque él estar bon cristiano”. 235 ALCALDE Calla perro. PORTUGUÉS ¿Vozé ha visto una tronada en veraino que despide un rayo forte? Pues eu so así si me enfado. ALCALDE Favor pide la justicia, 240 que aquí la matan hablando. REGIDOR Confesión pido, que muero. ALCALDE Llevadlos de aquí, escribano. INGLÉS Seniur yo non pote menos, porque he de dar mi descargue 245 145 Juego de palabras entre la ciudad italiana de Sicilia y el "cicilio", como deformación de cilicio, "vestidura corta, tosca, tejida de cerdas, por cuya aspereza la usan inmediata al cuerpo las personas penitentes" (Autoridades), y "faja de cerdas o de cadenillas de hierro con puntas, ceñida al cuerpo junto a la carne, que para mortificación usan algunas personas" (RAE). 796 en Milanes. Canta MORO “En Torquía”. PORTUGUÉS Ei en Portugal. REGIDOR Cielo santo, que me matan. Salen TODOS ¿Qué es aquesto? ALCALDE ¿Qué ha de ser? Que aquestos diablos, cada cual por su camino, 250 me tienen atolondrado. REGIDOR Y a mí, y todo. TODOS Deteneos, tened sosiego. ¿Hay tal caso? INGLÉS Seniur, yo non pote menos, porque he de dar mi descargo 255 en Perpiñán. ALCALDE Calla hombre, que harto nos has perpiñado 146 . Canta MORO “Mirad que yo estar nocente”. ALCALDE Calla, pues. PORTUGUÉS ¿Y que u fidalgo...? 146 Nuevo juego de palabras, a semejanza del anterior entre Sicilia y cilicio, si bien "perpiñar" no tiene ningún significado. 797 VECINOS Tente, hombre. PORTUGUÉS ¡Vatu a Cristu! 260 ALCALDE Tente, hombre. VECINOS Está ajustado, con que ninguno se ofenda, y que aquí todos bailando, la tristeza en alegría se vuelva. Canta MORO “Estar liano”. 265 PORTUGUÉS Y por fidalgo también. TODOS Ea, pues, vamos bailando. ALCALDE Mas no ha de entrar el inglés, que me ha dejado enfadado. INGLÉS Seniur, yo non pote menos, 270 porque he de dar mi descargo en Saboya. ALCALDE Tente, hombre. TODOS Callad y vamos bailando. Canta 1 “Turumbé con la turumbela, vaya, bailemos la tatarantela. 275 La visita del inglés, la del moro y portugués, 798 dígame usted cómo ha sido”. Canta ALCALDE “Calle, que estoy aturdido con tan fiera escarapela*”. 280 Canta INGLÉS “Turumbé con la turumbela, vaya, bailemos la tatarantela”. 799 LO QUE SON MUJERES Este entremés, recogido en el Cómico Festejo (fol. 123-141), lo describe Cotarelo diciendo que Lo que son mujeres es entremés intencionado. Un galerero apuesta con su criado Juanico sobre la fidelidad y el amor de su mujer, y la prueba es fingir que se volcó la galera y le mató. Juanico consuela a su ama y le propone casarse con él, cosa que la mujer acepta en el acto. Hay en él rasgos de costumbres de galereros y un tipo no malo de marqués colérico [Colección, p. cxviii]. y añade en nota al pie “es procedente de un cuento popular, porque el asunto se halla ya en la farsa francesa Robinet baudin. (Petit de Julleville, p. 221)” Se trata de una de las piezas de Castro cuya acción secundaria está más desarrollada, y en ella encontramos una trama sobre una galera embargada que culmina con el peso humillante del Vejete y un Marqués, dibujado como figurón. La acción principal tiene como fundamento la burla al marido, pero cambiada, porque la Mujer no dispone de amante y se limita a aceptar las proposiciones del criado, que en realidad la está probando, para enfado de su esposo, que observa la traición desde un serón donde se ha escondido para poder espiar. Así, no es sino la dramatización de una apuesta sobre la fidelidad de las mujeres, muy propia de la tradición misógina. Fue representado el 4 de junio de 1778 en el Teatro de la Cruz por la compañía de Manuel Martínez [Cartelera: 349, 755] y, según CESXVIII, en Madrid los días 7 y 8 de junio y el 25 de octubre de 1831, el 7 y 9 de septiembre y el 24 de diciembre de 1833, el 2 y 3 de agosto de 1836, el 17 y 21 de junio de 1838, más el 17 de agosto, el 22 de octubre y el 1 de diciembre 1839. Como comedia en 1844 y desde 1846 a 1849, pero es muy posible que se trate de otra obra, como la homónima de Rojas Zorrilla. Se conserva también una posterior, de Eduardo Mazo, ya en 1865. 801 ENTREMÉS DE LO QUE SON MUJERES Personas El Patón Juan Una Gallega Lucía, Graciosa Un Marqués Un Soldado Un Estudiante Un Barbero Mujer 1ª y 2ª Un Vejete Salen PATÓN y JUAN de galereros* y LUCÍA. LUCÍA Adiós, Patón de mi vida. PATÓN Adiós, Lucía. LUCÍA Juanico, cuida mucho de tu amo. JUAN Así lo haré. LUCÍA Adiós, hechizo*. Gallega, trae las alforjas. 5 PATÓN ¿Éste es gobierno? ¿Éste es juicio? Sale GALLEGA Meu señor, aquí está todo. LUCÍA Ay, Juan, que es como un narciso. PATÓN ¿Que tenga yo tal mujer? Qué pocas hay en el siglo 10 como ella. 802 JUAN Si yo lo creo me lleve el diablo. Aparte. PATÓN ¿Qué has dicho? JUAN Que ya parece muy tarde, y hay que andar mucho camino. PATÓN Presto volveré. LUCÍA Mis ojos 15 serán dos fuentes, dos ríos, hasta que te vuelva a ver. GALLEGA Por San Peco que me aflijo. LUCÍA ¿Me has de escribir? PATÓN Al instante. LUCÍA Dame los brazos, bien mío. 20 GALLEGA De verlos me escarafollo. Oyes, ven acá conmigo, Abrázanse. aforquíñame* el costal. JUAN Apártate, basilisco*. LUCÍA ¡Ay, qué amor! 803 PATÓN ¡Ay, qué mujer! 25 JUAN ¡Ay, qué droga*! GALLEGA ¡Ay, qué respingo*! PATÓN ¿Me guardarás fe? LUCÍA ¿Qué dices? ¿Yo otro amor? ¿Yo otro cariño? ¡Jesús! En sólo pensarlo es cosa que me aniquilo. 30 PATÓN No te aflijas, que lo creo. GALLEGA Adiós, Juan. LUCÍA Adiós, Juanico. JUAN Señora, adiós. LUCÍA A tu amo te encargo. Vanse. JUAN Lo dicho, dicho. Paseándose. PATÓN Juan, ¿has visto la fineza 35 de tu ama? JUAN Ya la he visto. Pero de todo su llanto, si he de hablar verdad, me río. 804 PATÓN ¿Pues por qué? JUAN Porque las más en el mundo hacen lo mismo, 40 y en muriéndose el que tienen rabian por otro marido. PATÓN ¡Jesús! Me parece a mí que yo apostara... JUAN ¡Ah, espacito! ¿Qué apuestas, y lo verás 45 practicable*? PATÓN Todo el tiro apuesto de la galera*. JUAN Eso es mucho, señor mío. Yo sólo tengo un majuelo*, que heredé de mi sobrino. 50 Vaya contra un par de mulas que todo lo que has oído de llantos y de finezas, si yo que te has muerto finjo, a que remata en consorcio 55 olvidando tus cariños. PATÓN La apuesta va a que mi esposa no ejecuta eso conmigo, que su fineza... JUAN Es candonga*. 805 PATÓN Su sentimiento... JUAN Es fingido. 60 PATÓN Su llanto... JUAN Que es patarata. PATÓN Sus sollozos... JUAN Desatinos. PATÓN ¿Todo es mentira? JUAN Lo es, como tres y dos son cinco. PATÓN Pues a la [a]puesta. JUAN A la apuesta. 65 PATÓN Mas di, ¿a los que conducimos a Murcia qué les diremos? JUAN ¿Qué hay embargo*? Sale el MARQUÉS ridículo con botas. MARQUÉS Patoncillo, ¿es esto para mañana? Mi equipaje prevenido, 70 mi recámara, mi tren, y marchando los oficios, ¿y tú con toda esa flema? 806 Eh, bribón, ¿qué, pues, conmigo, si ya no me ves con botas 75 para picar el cañizo? Por la vida o por la muerte del sotaconde, mi tío, que murió de un zaratán* que le salió en un tobillo. 80 que haré, mira que soy diablo, la vez que me encolorizo; mi recámara, mis pajes. PATÓN No dé usía tantos gritos, que no gusto de zampoñas*. 85 MARQUÉS ¿Zampo qué? PATÓN Zampoña digo. MARQUÉS Tú serás el zamponista y el bergante* que te hizo el zampoñero, zampoña por los siglos de los siglos. 90 JUAN Señor marqués, tenga usía. MARQUÉS ¿Zampoña a mí? ¡Vive Cristo! Qué zampoña en latín quiere... JUAN ¿Qué quiere decir? MARQUÉS Judío. Sale el SOLDADO ¿Qué ruido es éste? 807 Sale el ESTUDIANTE ¿Qué bulla*...? 95 Sale MUJER 1ª ¿Qué alboroto...? Sale MUJER 2ª ¿Qué bullicio...? Sale VEJETE ¿Qué greguería...? Sale el BARBERO ¿Qué zambra...? TODOS ... es aquesta que aquí ha habido? MARQUÉS ¿Qué ha de ser? Que ese bribón me ha dicho... TODOS ¿Qué? MARQUÉS Un latrocinio. 100 Oyes tú, el de la zampoña, yo te pondré como un lirio. SOLDADO ¿No sabremos qué ha sido esto? JUAN Señores, aquesto ha sido que el alcalde de la galera 105 ha embargado para el trigo que ha de enviar a campaña, y el seor marqués ha venido echando pestes. Mi amo, que es un poco mal sufrido, 110 dijo no sé qué, alterose... MARQUÉS Por la zampoña, hijo mío. 808 VEJETE Señor, cuando predomina el precepto no hay delito, y así debiera a usiría 115 (como dijo Tito Livio en el capítulo trece hablando del argelino, cuando degolló a Maleque 147 porque comía tocino 120 y no rezaba el rosario), suspender lo vengativo de la impaciencia, hasta tanto que [se] subsane el perjuicio. MARQUÉS ¿Qué ha de subsanar, vejete? 125 ¿Quieres apostar, erizo, que si me enfado, que a ti te subsano los hocicos? VEJETE Repórtese vusiría y hable con cortés estilo, 130 que aquesto era proponer. MARQUÉS Voy a ver a este alcaldillo, y hacerle que desembargue la galera de improviso mi equipaje, mi tren, que... 135 SOLDADO Sí, señor, lo mismo digo, y si no, zis zas, ¿qué cosa? MUJER 1ª Maladros, muy bien ha dicho. 147 Este personaje, Maleque, parece provenir de alguna tradición fruto de una mala traducción te Tito Livio, entendiendo “maleque” como nombre propio y no como “male-que”, semejante al reanalizado “in diebus illis” qu e generó el término “busilis”. 809 BARBERO Yo he de quitarle la barba si no desembarga el tiro. 140 MUJER 2ª Barbero, tenme cuidado mientras voy por jazminico. ESTUDIANTE Yo tenía que cantar un parcemiqui el domingo y con esto, requiescat. 145 PATÓN Va otra droga. MARQUÉS Adiós, querido. PATÓN Aguarde vuseñoría, que falta otro pecadito. MARQUÉS ¿Tenemos otra zampoña? PATÓN No, señor, pero es preciso 150 romanear* a usiría, para ver, como es estilo, cuántas arrobas*... MARQUÉS ¿Qué dices? PATÓN ... pesa usía. MARQUÉS ¿Estás sin juicio? Pues dime, hombre, ¿soy yo acaso 155 pellejo* de vino tinto, saca de lana, ni sera de carbón de canutillo 810 que por arrobas he de ir? PATÓN Si no, nada hay de lo dicho. 160 SOLDADO Déjese usía pesar, que no importa dos cominos. MARQUÉS Un marqués ir por arrobas, ¿qué han de decir? SOLDADO Señor mío, no será usía el primero. 165 MARQUÉS ¿No? SOLDADO No, señor. MARQUÉS Pues pesa, hijo, con cuatrocientos demonios. Qué, ¿mi equipaje se ha ido? MUJER 2ª ¿Por arrobas un marqués? PATÓN Señor vejete. VEJETE ¿Qué hay, amigo? 170 PATÓN Prevéngase usté también para pesarse. VEJETE ¡Dios mío! ¿Soy tercio de bacalao o soy canal* de tocino para pesarme? 811 PATÓN Oyes, Juancho, 175 en tanto que al marqués lío trae una romana*. JUAN Voy a pedírsela a Toribio. Vase. PATÓN Seor soldado, usté me ayude. Lían al MARQUÉS. MARQUÉS Mira cómo atas, maldito, 180 no me hagas echar el bazo por la boca. PATÓN Estaos quedito. Sale JUAN Aquí está ya la romana. PATÓN Ata al viejo mientras miro lo que el marqués pesa. JUAN Voy. 185 VEJETE Ah, Juan, por san Agapito, que mires cómo me atas, que tengo los entresijos* vulnerados en lo íntegro del manantial corrusivo 190 hacia la cisterna quile*, porque me ha salido un cirrio* en la parte occidental 812 junto al hueso sacro mismo. JUAN No os haré mal. Átale al VEJETE. MARQUÉS Hombre, ¿piensas 195 que soy yo costal de cisco? PATÓN No se queje usía. VEJETE Juan, átame más aspacito, que me bazucas* las tripas y me haces verter el quilo*. 200 JUAN No se queje. MUJER 2ª ¡Ay, Dios! ¡Qué risa! Pesan al MARQUÉS. ESTUDIANTE ¡Habrá mayor desatino! PATÓN Meta usté ese garabato*. MARQUÉS Cuidado con el ombligo. BARBERO Ayudemos todos. Cogen la tranca y pesan. ESTUDIANTE Vaya. 205 813 MARQUÉS Señores, más aspacito. Hombre, que me desvencijas. VEJETE Por mí, sin duda se dijo el refrán, cuando la barba veas pelar de tu vecino... 210 No es nada lo que me aguarda. PATÓN Señores, ya esto está visto: cuatro y siete. MARQUÉS Esas son once 148 . VEJETE ¿Quieres despenarme*, niño? Señor, estos son pecados 215 que contra ti he cometido. Dejan al MARQUÉS liado, pesan al VEJETE. MARQUÉS ¿Y he de quedarme yo así? PATÓN Aguarde usía un poquito. Veamos el viejo. VEJETE Parezco ahora melón invernizo. 220 ¿Con cuántas entra? PATÓN Con cuatro. VEJETE No es mucho, más fueran cinco. 148 La correspondencia de la arroba (@) en kilogramos (kg) depende de cada región. En Aragón 1@=12,5kg, en Castilla 1@=11,5002325kg, y en Cataluña 1@=26 libras=11,79340162kg. Así 11@ pueden ser 137,5kg en Aragón, 126,5kg en Castilla, o 129,73kg en Cataluña. 814 JUAN Clave usted. VEJETE Mira lo que haces, no rasgues el pergamino. Ay, miren que ya el braguero 225 pienso que se me ha escurrido. MARQUÉS Hombre, ¿quieres desatarme? MUJER 1ª Ya va. MARQUÉS Fiero rabanillo. PATÓN Siete y tres 149 . VEJETE Siete mil años de un lado estés, plegue a Cristo. 230 PATÓN Ahora vaya el seor soldado. SOLDADO ¿Pesarme a mí? ¿Quién tal dijo? MARQUÉS ¿Quieres desatarme, hombre? SOLDADO ¿El alférez Moco Tinto por arrobas? ¿Pues acaso 235 piensan que yo soy corito*? Desata a ambos. JUAN Ya está usía desatado. 149 Ocurre como en la anterior nota sobre mediciones. 10@ equivalen a unos 115kg. 815 VEJETE ¡Ah, Juan! ¿Me quedo hecho lío? PATÓN No haya disgusto que a todos llevo por el peso mismo, 240 chico con grande... TODOS Eso vaya. PATÓN Del marqués. MARQUÉS ¡Aqueso es lindo! Con que al vejete y a mí sólo tocó el sacrificio. TODOS Que no importa. MARQUÉS Bien está. 245 Yo te haré, descomedido, que por la zampoña y peso vayas mañana a un presidio. PATÓN Viva usía dos mil años. MARQUÉS Voy en cas del alcaldillo 250 al desembargo, venid. TODOS Vamos todos. MARQUÉS Adiós, hijo. VEJETE Sepa usted, señor Patón, que le estoy agradecido. Vanse. 816 PATÓN ¿Qué hemos de hacer? JUAN Ir a casa, 255 pues que veis que ha anochecido, y en aquel serón... Mas aquesto el suceso ha de decirlo. Vanse, y sale LUCÍA y la GALLEGA hilando y ponen un candil en un velador*. LUCÍA Hila delgado, gallega,... GALLEGA Yo siempre delgado hilo. 260 LUCÍA ... porque hemos de hacer camisas cuando vuelva mi querido. GALLEGA ¿Quién es querido, señora? LUCÍA ¿Quién ha de ser? Mi marido. ¿Hay otra luz en mis ojos? 265 GALLEGA La del candil allí atisbo. LUCÍA ¿Dónde estará? GALLEGA Digo yo que estará en el propio sitio. Llama JUAN y sale muy triste, como que no puede hablar. Dentro JUAN ¡Ah de casa! 817 LUCÍA ¿Oyes gallega, quién llama? GALLEGA No lo adivino. 270 ¿Quién es? JUAN Yo, señora. LUCÍA ¿Eres tú, Juan? JUAN Señora, el mismo. Abre. LUCÍA Gran mal recelo. ¿Y tu amo? JUAN Dios te tenga en gloria. LUCÍA Dilo. JUAN Mi amo, yendo en la galera, 275 se volcó y el pobre se hizo cuatro mil pedazos. LUCÍA ¡Ay! GALLEGA ¡Válgame Santo Toribio! JUAN Aquí le traigo en un serón (que la gente de improviso 280 escapó) para enterrarle de secreto. LUCÍA ¡Ay, hijo mío! ¡Ay, luz de mis ojos! ¡Ay! 818 JUAN De nada sirve afligiros. LUCÍA ¿Pues qué he de hacer? 285 JUAN Consolaros. Tira del serón, y la GALLEGA, y le ponen a un lado. PATÓN [Aparte] No parezca desvarío que ande un marido arrastrado*. GALLEGA ¡Doyte a u demo! JUAN Aquí a un ladito. LUCÍA ¡Ay de mí! Yo quiero ahorcarme. PATÓN [Aparte] ¡Qué fineza! JUAN ¡Quién tal dijo! 290 Señora, mejor será cenar algo. PATÓN [Aparte] ¡Ah, buen amigo! LUCÍA Veneno cenara antes. PATÓN [Aparte] Ea, que el majuelo es mío. GALLEGA Juan dice bien, cene usted. 295 PATÓN [Aparte] ¡Ah, gallega, fondo en mico*! 819 JUAN Por amor de Dios, señora. Vive Dios que estoy perdido Aparte. si porfía, y el majuelo se lo llevó Calaínos 150 . 300 LUCÍA Son tantas tus expresiones que cenar algo es preciso. Saca, pues, la mesa, llega. GALLEGA Todo estaba prevenido. PATÓN Parece que ya se anima. Aparte. 305 JUAN Ya aliento. PATÓN [Aparte] ¡Voto a san Pito que se asienta! Las dos mulas las doy ya por dos borricos. Comen, y ella está como que no puede. JUAN Coma usted. LUCÍA Se me hace estopa en la boca. GALLEGA Vaya vino. 310 PATÓN [Aparte] Bonitamente lo hace. JUAN [Aparte] ¿Qué dirá de esto el amigo? 150 Conocido personaje Romancero, el moro Calaínos desafió por amor a Roldán y fue decapitado por él. Con todo, es preciso observar la expresión “coplas de Calaínos”, como “noticias remotas e inoportunas” (RAE), para observar que en este contexto más que referirse al personaje del Romancero se usa una expresión que quita valor a lo dicho antes. 820 A la salud del difunto. Se bebe LUCÍA un vaso. LUCÍA Porque le tuve cariño hago la razón. PATÓN [Aparte] No fuera 315 eso plomo derretido. JUAN Señora, en un disparate (¡Jesús, y qué desvarío!) pensaba ahora... LUCÍA ¿Y cuál era? JUAN Tengo vergüenza. LUCÍA Ea, dilo. 320 JUAN Es que... LUCÍA No seas vergonzoso. PATÓN [Aparte] Ella masca a dos carrillos. JUAN Oye, pues. Decía yo que puesto que ha fallecido mi amo y me he criado en casa, 325 y quien te cuide es preciso de la hacienda, que si quieres que yo me case contigo. PATÓN [Aparte] Va que la respuesta es 821 deshacerle los colmillos. 330 LUCÍA No pases más adelante, permita Dios... PATÓN [Aparte] ¿No lo digo? LUCÍA Que aquí, luego de repente sin menearme de este sitio, con este bocado me ahogue 335 si no pensaba en lo mismo. Desde el serón. PATÓN Vivas mil años, Lucía, que te estoy agradecido. LUCÍA ¡Ay, Jesús! GALLEGA El muerto habló. JUAN El par de mulas es mío. 340 PATÓN Ven acá, Lucía ingrata. ¿Son aquestos los cariños? ¡Qué bien me dijiste, Juan! LUCÍA ¡Ah, traidor, que me has vendido! Dentro MARQUÉS Abran luego. JUAN ¿Quién está ahí? 345 [Sale] MARQUÉS Adónde está el Patoncico, 822 que le he de descalabrar al zampoñero, por Cristo. PATÓN Aquí estoy. SOLDADO Yo he de matarle. TODOS El alcalde nos ha dicho 350 que fue fingido el embargo. PATÓN Y yo lo mismo les digo, que fue por averiguar cierto engaño. Y así pido perdón a todos y a usía. 355 LUCÍA Lo mismísimo suplico. MARQUÉS Patón, llevado por bien soy lo propio que un pollino. MUJER 2ª [Aparte] Como llevado por mal. MARQUÉS Pues andar. JUAN Báilese, digo, 360 y al instante marcharemos. TODOS Vaya, pues, de regocijo. Canta PATÓN “Tus finezas, Lucía, ya las he visto”. Canta LUCÍA “Pues todas las mujeres 365 hacen lo mismo”. 823 EL MUNDINOVO Recogido en el Cómico Festejo (fol. 93-108), esta pieza de Castro se nos presenta por Cotarelo diciéndonos que en El mundi novo, un sacristán que pretende a una mujer hace venir un trufaldín con un mundinovo, donde hay una trampa en que van cayendo cuantos se asoman a ella, incluso dos rivales suyos que luego salen de nuevo, vestidos de otra suerte, y todos hacen ‘un baile a la francesa’ [Colección, p. cxix]. Se trata de un entremés de competición de amantes, donde escuchamos los ingenios de uno de los Sacristanes y las coplas injuriosas del Vejete, si bien el centro de su argumento es el Trufaldín al que llama el Sacristán 1º y baja de los cielos con un mundinovo donde caen al asomarse los otros dos galanes de entremés, y del que salen figuras como la Triquitraque, una suerte de Rollona italiana que se queja de los niños que la asedian, y una danza. La importancia de esta pieza radica en que, frente a textos previos de Castro donde se incluía la figura del volatinero italiano y sus diversos ingenios y retablos, éste toma el nombre de la compañía de los Trufaldines, llegada a la Corte después de la publicación de la Alegría Cómica. Así éste se convierte en el más perfecto de los entremeses donde nuestro autor presenta esta figura, con su mundinovo estudiado por Catalina Buezo [2004], y gracias a la influencia de la compañía de comediantes italianos a la que Fernando Doménech dedicó su tesis doctoral [2007], donde se nos indica que el tipo de este Trufaldín es, más adecuadamente, un cobielo, una suerte de duende danzarín y que provoca enredos [Doménech, 2007: 317, 330]. Hay además piezas homónimas previas a este entremés, de Francisco de Avellaneda y Vicente Suárez de Deza, de las que Castro pudo tomar el motivo del mundinovo. 825 ENTREMÉS DEL MUNDINOVO Personas Doña Eustaquia 1ª Mujer 2ª Sacristán 1º Sacristán 2º Vejete Un Gallego La Triquitraque Trufaldín 4 Damas 4 Extranjeros [Voces dentro] Salen MUJER PRIMERA y SEGUNDA. MUJER 1ª Amiga mía, ¿es posible que merece aquesta casa tenerte? MUJER 2ª Ese cumplimiento para mí es moneda falsa y en el comercio, querida, 5 de mi cariño no pasa. MUJER 1ª ¿Cómo estás? MUJER 2ª Para servirte, a veces en vilo anda la imaginación y otras transitoriamente anda, 10 que catecúmena* suele hallarme tan solitaria; que es falta de caridad los desvelos que me pasan, sin malicia. 826 MUJER 1ª [Aparte] Por mi vida 15 que no la entiendo palabra. Pues hoy te divertirás, porque el sacristán de Parla 151 y el de Olías 152 , mis amantes, han de venir a mi casa. 20 Con que discurre si ellos harán cosas endiabladas por lograr de estos jazmines la integridad y fragancia. MUJER 2ª Yo lo creo. MUJER 1ª Pero juzgo, 25 hija, que a mi puerta llaman. MUJER 2ª Yo lo creo. Llaman dentro. Dentro SACRISTÁN 1º Abran la puerta al gran sacristán de Parla graduado en picardía en Alcalá y Salamanca 153 30 por el padre de la andola*. MUJER 1ª Ya está abierto. Sale SACRISTÁN 1º. SACRISTÁN [1º] Bella Eustaquia, prototipo de mis penas, 151 Localidad madrileña al sur de la capital. 152 Olías del Rey, municipio de la provincia de Toledo, cercano a la capital y el primero en el camino hacia Madrid. 153 Se refiere a las dos universidades españolas de más prestigio en la época, vinculadas además a la magia desde el Entremés de la Cueva de Slamanca y su tradición.. 827 protocolo* de mis ansias, erario* de mis sentidos, 35 tesoro de mi esperanza; aquí el sacristán Recumen tienes postrado a tus plantas, y abate, por licenciado, de la gran villa de Parla. 40 Cuando al órgano me pongo y entono con voces blandas un parce mihi, me dicen las mozas y las ancianas. Dios te bendiga, toma una higa*, 45 ¡ay, cómo canta el grajo de Parla! MUJER 1ª Muy bien dicho. MUJER 2ª Yo lo creo. MUJER [1ª] Ya sabes... SACRISTÁN [1º] Yo no sé nada en estando en tu presencia. MUJER 1ª ... que hoy se ha de ver si me amas, 50 pues viene tu opositor. SACRISTÁN 1º No temo a ese papanatas*, pues con mi ciencia haré cosas inauditas. Dentro SACRISTÁN 2º ¡Ah de casa! MUJER 1ª Ya está a vista el enemigo. 55 828 SACRISTÁN 1º Ea, amor, pues toca al arma. SACRISTÁN 2º Eustaquia, más bella que Venus, Ceres y Diana, más rica que el mismo oro, más hermosa que la plata, 60 más tersa, líquida y pura que la leche y lo que cuaja; ya tienes en la palestra al sacristán que te ama, di a ese pobre monigote, 65 alquitive de mo[h]atra*, chorizo de Extremadura, morcilla de Salamanca, que si es hombre salga aquí, y verá como mi magia 70 le deja corrido y logro ser tu esposo, prenda amada. SACRISTÁN 1º ¿Conmigo? SACRISTÁN 2º ¿Conmigo? MUJER 1ª Ea, aquí no ha de haber desgracias; y pues es día de Corpus, 75 y es fuerza haya mojigangas, ya que no buena a lo menos que consiga ser extraña, yo os llamo para que hagáis algo los dos de importancia, 80 y aquél que mejor se porte será el hombre de mi casa. 829 SACRISTÁN 1º Yo haré que por esos vientos vengan diablos y fantasmas a divertirme. SACRISTÁN [2º] Yo haré, 85 por ver si te cae en gracia, que al que ronca en las narices cuatro corcovas* le salgan. SACRISTÁN 1º Yo haré... SACRISTÁN 2º Yo haré... MUJER 1ª Caballeros, todo eso no vale nada; 90 y así, manos a la obra, o me enfadaré. Dentro VEJETE ¡Ah de casa! ¿Está en ella o está fuera, está buena o está mala, está florida o agreste 95 la perfectísima Eustaquia, la imponderable hermosura, Clicie 154 que Apolo idolatra? MUJER 1ª En casa está. VEJETE Dios sea aquí. Caballeros, buenas Pascuas, 100 señoras, buenas auroras, auroras, buenas mañanas. 154 En la mitología, ninfa que, enamorada de Apolo y abandonada por el dios del sol, se convirtió en girasol para poder seguir su curso a diario. 830 ¿Cómo va? LAS 2 Para serviros. VEJETE Así que te mira el alma parece que la ar[r]empujan 105 de adentro o que con tenazas me tiran del corazón, o que con catorce escarpias me clavan el claro afecto; porque en mirando esa cara, 110 alma, corazón y afecto al punto se despatarran. MUJER 1ª Yo lo estimo. SACRISTÁN 1º ¡Hola! También el vejete sus resquebrajos* nos gasta. SACRISTÁN 2º El escobón de la muerte 115 por Cristo que se hace gachas*. MUJER 1ª Señor Zambudio, ya que logra la dicha esta casa de tenerle, será justo que algo de busilis* haga 120 antes que estos licenciados den principio a la batalla para que los he citado. VEJETE Tú eres dueño, manda, manda, ordena, dispon, da la orden, 125 que a mí toca ejecutarla. 831 MUJER 1ª Pues sea darles vejamen* sobre tener los panarras* ganforrones* conclusiones. VEJETE Será como tú lo mandas. 130 MUJER 1ª ¿Va bien, hija? MUJER 2ª Yo lo creo. VEJETE Alcánceme una guitarra. Canta “Juntáronse cierto día los señores ganforrones, para tener conclusiones, 135 y el aperrador* les dijo nones a las conclusiones de los ganforrones, etc”. SACRISTÁN [1º] Por mí, sin duda, lo dice. SACRISTÁN [2º] Por mí, sin duda, lo canta. 140 MUJER 1ª ¿No va bueno? MUJER 2ª Yo lo creo. VEJETE Oigan, que vuelve la dama. Canta “Juntáronse en un cortijo los señores ganforrones para tener conclusiones, 145 y el aperrador les dijo a un punto responden nones; vengan a las conclusiones, etc. Es la cátedra un pesebre, 832 y en ella estaba un ganforro 150 con los ojos como zorro y la boca como liebre; yo temo no se le quiebre de difinir disensiones; vengan, etc. 155 En una albarda sentado ha de estar el sustentante*, que aunque no ha sido estudiante tiene un ojo remellado* 155 , el bonete* de letrado 160 y en los pies dos espolones; vengan, etc. Respondió un ganforrón cómo los gansos ayer abuntum el cacer ya secaguntum; 165 cebada, David, molquilum ergo por algun sequilum, provo secundum aratum, y pues la paja saltatum, sustentabur con granzones 156 ; 170 vengan, etc”. SACRISTÁN 1º ¡Que aquesto sufra mi brío! SACRISTÁN 2º ¡Que esto mi valor aguanta! MUJER 1ª Vítor, vítor. 155 Alusión a la sodomía, de remellar, “en las tenerías, raer el pelo de las pieles” (RAE), y la alusión al ojo evidente. 156 Esta curiosa canción con la que el Vejete injuria a los Sacristanes tratando de impresionar a su dama presenta una forma muy completa de ofrecer no sólo ya el tema de la humillación sino también de la particular forma de expresarse del personaje. Véase en el estudio tanto el apartado dedicado al motivo de la injuria como al habla de los personajes, para comprobar que los latines y originalidad de este Vejete parecen corresponderse también con los rasgos de un Sacristán. 833 MUJER 2ª Yo lo creo. MUJER 1ª Haga usted algo de importancia. 175 SACRISTÁN 1º Nadie se asuste; este espejo se ha de mirar cara a cara que es el que tiene en encanto, y así... VEJETE Desacoto*, magia. SACRISTÁN [1º] Atención, que se comienza, 180 que esto es por la magia blanca. MUJER 1ª Miremos. SACRISTÁN 1º Nadie se aturda. Vaya fuera la sotana y en el traje de hechicero 157 me quedaré porque haga 185 más fuerza para el conjuro; O tú, Trapolín de Irlanda, que estás ahora allá haciendo habilidades extrañas, con un mundinovo ven, 190 disponiendo en esta sala lo mismo que allá ejecutas. Asi que hace el conjuro baja el TRAFALDINO en un mundinovo y se pone en medio, de suerte que a su tiempo ande con la rueda, y él dentro. 157Sobre las características de este traje de hechicero, que pueden corresponderse al atrezzo del Astrólogo de La fantasma, o al “cucurucho de candelillas” de la Hechicera de Los gigantones, véase en el estudio el apartado dedicado a los aspectos de la representación. 834 Sale TRUFALDÍN Ya obedezco, ece quam amas. ¿Qui volite, qui volite? ¿Volite que ancora, haga 195 multi cosa, cosa bela, y que adesso salga, salga el mundi novi, y la tropa del señor duque de Mantua, la ópera de Milán 200 con el carnaval de Italia? SACRISTÁN 1º Sí quiero. MUJER 1ª Renuncio el pacto. MUJER 2ª Yo lo creo. VEJETE Ésta me enfada con “yo lo creo”. SACRISTÁN 1º Prosigue. SACRISTÁN 2º Mucho aprieta el camarada. 205 Como que acomoda el mundi novo, que con cuatro espigas se encaja en medio, y tiene una trampa que a él asomarse, caen dentro como ratonera. TRUFALDÍN Plantate aquí el mundi novo, ancora porque se faga de ma risa tote quante persona destraviata quiera con curiositate 210 vedere il mondo con gracia, 835 le avemo de hacer fegura para que cayga en la trampa, passemos al Prado Viejo 158 desúbito. VEJETE ¡Ay, que me agarra! 215 SACRISTÁN 1º Trasplantémonos al Prado, Trufaldín, pues tú lo mandas. TRUFALDÍN Vengan, vengan, caballeros a verede cosa estraña, el Rey de Polonia, el duque 220 de Salerno y la madama; el Gran Turco y toti quanto [h]ay en Moscovia y Valaquia. VEJETE Si ustedes me dan licencia, (mi curiosidad es rara) 225 veré lo que incluye este mundi novo de la Mancha 159 . TRUFALDÍN Vedere, vedere ancora. Asómase y cae por el mundi novo. VEJETE Asómome. ¡santa Olaya, que me llevan los demonios! 230 SACRISTÁN 1º Ah, seor vejete, ¿no canta a los ganforrones? 158 Paseo madrileño, conocido hoy como Paseo del Prado. 159 Cabe señalar lo interesante de este "de la Mancha", como medio para convertir el Mundinovo en un elemento cercano, propio del terruño, y posiblemente, de poca relevancia. 836 SACRISTÁN 2º Bien. MUJER 1ª Yo estoy medio atolondrada. MUJER 2ª Yo lo creo. SACRISTÁN [1º] Oíd, que viene la ridícula madama 235 a quien llaman Triquitraque 160 de muchachos sitïada. Dentro VOCES Triquitraque. Sale MADAMA ¡O, españolete! Que aquesto pase en España; por vita... Bribone, gates, 240 borrachos, perros, canalla, marmitones y coquines. Per vita de la taraca* que me la avéis de pagar. SACRISTÁN 1º ¿Qué es lo que tienes, Madama? 245 MADAMA Unos diables de chiquilios que triquetraque me llaman, trayéndome al retortero* a una moquier de mi casa que en Flandes, Saboya, e Londres 250 ha sido tan estimada. ¡Ah, gates! ¡Ah, bribonazos! Yo daré cuenta mañana 160 Nombre parlante, de triquitraque "voz inventada para explicar el sonido ruidoso y como a golpes de alguna cosa" (Autoridades). 837 al Rey. SACRISTÁN 2º Ea, sosegaos, y por si enojo pasa, 255 mirad ese mundi novo. MADAMA Estimo la cortesana insinuatoria. ¡Ay, qué belo! Aquesto es lo que me agrada. Asomase y cae. Voy a verlo. ¡Ay, Santu Diu! 260 MÁGICO Ya también se entró en la jaula. MUJER 1ª ¿Hay cosa tan estupenda? MUJER 2ª Yo lo creo. SACRISTÁN 2º Esto es chanfaina*. Sale el GALLEGO Que me hagan ir al curreu a llevar aquestas cartas 265 sin averme dado pizca de almorzar, pese a mi alma, mal rayo me escarafolle, amén, quando yo allá vaya. MÁGICO Vengan a ver con linda 270 cosi, una cosi estraña; la señora Mariquita; el Gran Turco; la batalla de Buda, y la escaramuza 838 de la Vega de Granada. 275 GALLEGO ¡Santu Turibio bendito! ¿Mundi novo? MUJER 1ª Éste se clava. Aparte. SACRISTÁN 1º Sí, nuevo flamante. GALLEGO ¿Y dejan verle? SACRISTÁN 1º Si dejan lana*. GALLEGO ¿Cuánto se da? SACRISTÁN 1º Dos cuartos*. 280 GALLEGO ¿Dos cuartos? SACRISTÁN 1º Sí. GALLEGO Por su alma, ¿quiere seis maravedís? Porque no traigo mas blanca*. MÁGICO Vedere. Destapa un pañuelo y da dinero. GALLEGO Pues velos ahí, lleve el demonio las cartas. 285 ¿Adónde está Mariquita? SACRISTÁN 1º Alarga un poco la gaita. 839 GALLEGO ¡Jesús, que me escarafollo! Cae. SACRISTÁN 2º Ya cayó el pobre panarra. MUJER 1ª ¡Linda cosa! MUJER 2ª Yo lo creo. 290 MUJER 1ª Querida, ya me machacas con “yo lo creo”. SACRISTÁN 2º Es verdad. MUJER 1ª ¿Oyes, sacristán? SACRISTÁN [1º] ¿Qué mandas? MUJER 1ª ¿Si engañarás al amigo? SACRISTÁN 1º Como hay viñas. Cómo andan 295 vacilantes los amigos véalos, seor licenciado, es una cosa que pasma. SACRISTÁN 2º Si piensa que a mí me engaña, que temo, cuando yo soy 300 el primer hombre en la magia... Yo lo veré. ¿Qué es aquesto? ¡Ah, Dardano! ¿Ahora me faltas? Cae. SACRISTÁN 1º Ya cayó en la ratonera también con su sopalanda* 305 el mago del baratillo*. 840 MÁGICO ¡Bela cosa! MUJER 1ª Estoy pasmada. Tuya soy, mi sacristán. SACRISTÁN 1º Pues ahora, para que haya alguna cosa de gusto, 310 todas las figuras salgan corpóreras, muy bien vestidas como a la moda polaca, con sus cuatro damiselas, y en una rueda adornada 315 vaya andando el mundi novo. Y después con una danza, para mayor diversión, acabe la mojiganga. MUJER 1ª Norabuena. MUJER 2ª Yo lo creo. 320 SACRISTÁN 1º Ea, Trufaldín, ¿no cantas? Empieza la cantinela. MÁGICO Yo lo reverisco en gracha. Mientras canta anda la rueda a espacio y al ultimo verso aprisa. Canta “La señora Mariquita, la señora Francisquita 325 841 y también el Gran Mogor 161 , salgan aquí con primor a dar una vueltecita. Salgan todos, por mía vita, porque lo manda el señor 330 y también la señorita. Hala, hala, aprisita”. SACRISTÁN 1º ¿Qué te parece? MUJER 1ª Es un pasmo. MUJER 2ª Yo lo creo. SACRISTÁN 1º Da otra vuelta y empiécense las mudanzas. 335 MUJER 1ª Linda cosa, sacristán. SACRISTÁN 1º Hija mía de mi alma. MUJER 1ª Ésta es mi mano. Da otra vuelta y después empiezan las CUATRO MADAMAS y los CUATRO HOMBRES un baile a la francesa. SACRISTÁN 1º Pues ahora todo aquesto se deshaga y el Trufaldín a su tierra 340 vuelva al punto. MÁGICO Andallo pabas. 161 Deformación de Gran Mogol, máximo dirigente del Imperio Mogol, correspondiente hoy a la India y Pakistán. 842 Andiamo. Adío patrones, hasta mañana sin falta. Vuela con el mundo nuevo, y acabado el baile se da fin. 843 LOS NEGROS La Introducción y entremés de los negros, que nos llega en el tercer volumen de la Alegría Cómica (fol. 73-83), fue definida por un ofendido Cotarelo como “pieza repugnante en que una dama obliga a luchar a dos viejos que la pretenden” [Colección, p. cxxi]. Entendemos que el argumento que se ofrece resulta desagradable para una estética contemporánea, pues dos mujeres se entretienen observando a dos Vejetes enfrentarse por el afecto de una de ellas. La Mujer les pide que le ofrezcan una propuesta de entretenimiento cada uno, pero antes los obliga a tornear descamisados y, cuando uno es vencedor, le solicita la danza de Negros que había prometido. Entendemos así que es la danza lo que llamó la atención sobre esta pieza, y no tanto el duelo entre los Vejetes, que debe corresponder a la introducción a la mojiganga, porque en tal subgénero es más apropiado calificar el baile. Quizá fuera representada en Pamplona, por la Compañía de Carlos Vallés, en 1767 y 1768, aunque es posible que el exto ofrecido fuera realmente el de Simón Aguado, según nos informa CESXVIII. 845 INTRODUCCIÓN Y ENTREMÉS DE LOS NEGROS Personas Los seis Negros El Gracioso Isabela Mujer Primera Vejete Primero Vejete Segundo Don Cosme Hombre Primero Hombre Segundo Músicos Salen el GRACIOSO y DON COSME. GRACIOSO Gran día hemos de tener si se logra lo que intenta doña Isabela, don Cosme. DON COSME Pues, ¿qué hay?, di. GRACIOSO Sabe que en esta villa de Madrid hay unos 5 caballeros de gran testa*, el uno es un viejo rancio, y el otro es un viejo... DON COSME Apriesa. GRACIOSO ... pigmeo*, que cuanto el otro hace, al instante remeda, 10 y a Isabela la enamoran los dos... COSME ¿Qué dices? 846 GRACIOSO ... mas ella, como es tan grande bellaca, me parece ser que ordena el burlarlos. COSME ¿Cómo, amigo? 15 GRACIOSO Eso a ella sola reserva, pues no me ha dicho la burla, sólo me ha dicho la intenta. COSME Ella lo hará, que es demonio. GRACIOSO Demonio, y cómo. COSME Gran fiesta. 20 GRACIOSO Don Toronjil Mata Caspa 162 , que es viejo de cuarta y media, dice que la ofrece una fiesta de grande opulencia con diferentes diabluras, 25 con que presumo que ella la quiere ver; y don Pierres con esto se desespera porque dice que la trae otra cosa también nueva. 30 Pero yo no sé cual de ellos tendrá fortuna en la oferta, 162 Nombre de evidente raíz burlesca. Toronjil es la “planta herbácea anual, de la familia de las Labiadas, con muchos tallos rectos de cuatro a seis decímetros de altura, hojas pecioladas, ovales, arrugadas, dentadas y olorosas, flores blancas en verticilos axilares, y fruto seco, capsular, con cuatro semillas menudas. Es común en España, y sus hojas y sumidades floridas se usan en medicina como remedio tónico y antiespasmódico” (RAE). 847 que ella sabe mas que el diablo. Y así vamos allá apriesa, porque es tarde. Ven amigo. 35 COSME Dios quiera que logro tenga la burla, porque riamos. GRACIOSO Yo pienso que ha de haber gresca. Vanse y sale ISABELA y MUJER 1ª. ISABELA Doña Lucía. LUCIA ¿Señora? ISABELA Dígame, ¿tiene dispuesta... 40 LUCIA Dispuesto dirás. ISABELA Amiga, el asonante me fuerza 163 lo que la dije. LUCIA Ya todo está, señora, a la vela*. ISABELA Los vejetes mucho tardan. 45 Verá, Lucía, la idea cómo se logra. Por vida de toda mi descendencia, que me han de pagar los viejos 163 Importante alusión metateatral, en que ambas mujeres no sólo son conscientes de su propia teatralidad y la de su texto, sino que ante una corrección se argumenta la necesariedad de la rima para cambiar el género a una palabra. Véase en el estudio el apartado dedicado al análisis de estas formas de metateatralidad que ofrece Castro. 848 su atrevimiento. Sale el GRACIOSO y DON COSME. GRACIOSO Dios sea 50 en aquesta casa. ISABELA ¡Reyes! Bien venidos. LOS DOS ¿Qué hay, mi reina? GRACIOSO ¿Qué hay de nuevo? ¿No han venido los vejetes? ISABELA No. Dentro ruido. GRACIOSO ¿Qué intentas? ISABELA Allá se verá. LUCIA Señora, 55 ruido se oye en la escalera. Dentro [VOZ] Afuera, aparta. GRACIOSO Ya vienen. Sale HOMBRE 1º Aguardando está a la puerta don Toronjil Mata Caspa, y entrará si dais licencia. 60 ISABELA Decid que entre. Vase. 849 Dentro [VOZ] Fuera, aparta. Sale HOMBRE 2º Don Pierres vuestra licencia está aguardando. ISABELA Que entre. GRACIOSO Ya me río. Dentro [VOZ] Fuera, fuera. TODOS ¿Hay más notables figuras? 65 Sale PIERRES lo mas ridículo que pueda, y VEJETE 1º del mesmo modo, haciendo lo que el otro hiciere, y salen por diferentes puertas. PIERRES Alumbre la luz febea el coruscante* epiciclo*, el linternón de esa esfera, el barrendero de sombras, y escobón de las tinieblas, 70 vuestra hermosura, señora, para que mis ojos tengan más donde cegar, pues ¿quién delante de vos no ciega? ISABELA Dios os guarde. GRACIOSO ¿Qué os parece? 75 COSME Aguarda, que el otro llega. Sale VEJETE 1º Ese dosel zafiraco, 850 esa sábana de estrellas, ese harnero* de luceros, esa criba de planetas, 80 ciernan luces a tus plantas, granzones* de tu belleza, para que conozca el mundo que subordina la esfera a tu luz todas sus luces, 85 que eres tú la luz febea 164 . ISABELA Bienvenido, Toronjil. PIERRES Vive Cristo, ¿me remeda? VEJETE 1º ¿Me remeda, vive Cristo? PIERRES Que a no estar en la presencia... 90 VEJETE 1º Que a no ver que está delante... PIERRES ... de la divina Isabela... VEJETE 1º ... de la Isabella divina... PIERRES ... yo le hiciera... VEJETE 1º ... yo le hiciera... ISABELA Baste, Toronjil, callad. 95 PIERRES Es muy grande desvergüenza. 164 Estas dos intervenciones de los vejetes refuerzan, con su modo de hablar, su caracterización grotesca a través de el uso de términos arcaicos con una sintaxis complicada y una repetición exagerada de adjetivos. Véase en el estudio el apartado dedicado al estilo y las retahílas de conceptos que se acostumbra emplear. 851 VEJETE 1º Es desvergüenza muy grande. ISABELA Dejadlo, por vida nuestra. PIERRES Ay, mi luz, pues tú lo mandas, candado echaré a mi lengua. 100 VEJETE 1º Yo le echaré otro candado, luz mía, pues tú lo ordenas. PIERRES Todo lo que digo dice. VEJETE 1º Todo lo que hablo habla el bestia. GRACIOSO [Aparte] Graciosos están. ISABELA Yo quiero 105 preguntaros. LOS 2 VEJETES Di, ¿qué ordenas? PIERRES Que al punto... VEJETE 1º Que al momento... PIERRES Calle. VEJETE 1º Él ha de callar. PIERRES ¡Es buena que un trastillo* me remede! VEJETE 1º ¡Que un vejete me eche piernas*! 110 852 ISABELA Callad y decid si ya tenéis dispuesta la fiesta que me ofrecisteis. PIERRES Pues ¿cómo puede dudar tu belleza que tu precepto en mi pecho 115 imprime carácter? LUCIA Buena. VEJETE 1º ¿Cómo dudas, dueño mío, que carácter en la imprenta de mi amor tu orden imprime? LUCIA [Aparte] Jesús, lo que cacarean. 120 PIERRES Ya tienes aquí el festejo. VEJETE 1º Y ya el festejo a la puerta. PIERRES Aguardando está. VEJETE 1º Él aguarda. PIERRES No se canse, que mi fiesta ha de ver y no la suya. 125 VEJETE 1º La suya y qué poco, el bestia, querían fuese mi obsequio desechado, linda fresca. PIERRES No ha de ser. 853 VEJETE 1º Sí será tal. Cáesele un guante y ásenle los dos. ISABELA Vuesasmercedes atiendan: 130 un guante se me ha caído. PIERRES No merece aquesta prenda otro que yo. VEJETE 1º Que yo otro la prenda no es bien merezca. GRACIOSO En un entremés, señores, 135 ¿quién vio paso de comedia? 165 PIERRES Chuchumeco*, suelta el guante. VEJETE 1º Chuchumeco, el guante suelta. Quítasele. ISABELA Suéltenle. [Aparte] Ya está entablada la burla que hacer intenta 140 a estos dos mi genio. LOS DOS VEJETES Mira que delante de ti es fuerza que quede airoso. ISABELA Ese guante será... 165 Nueva referencia metateatral, esta vez por parte del Gracioso, al que le parece que dejar caer un guante es más propio de una comedia que de un entremés.Véase en el estudio el apartado dedicado a la metateatralidad, dentro de los aspectos de la representación. 854 LOS DOS VEJETES ¿De quién? ISABELA De quien sepa mantener en un torneo 145 lo que pretende. GRACIOSO Ésa es buena. PIERRES Yo ser tu esposo pretendo. VEJETE 1º Y yo ser tu esposo. ISABELA Atiendan. Los dos han de tornear, y porque vistoso sea 150 será en camisa. LOS DOS VEJETES ¿Señora? ISABELA Que no era bien se dijera que ocultaban los vestidos armas u otra estratagema de que usar suelen cobardes; 155 y así, si queréis, contenta daré la mano de esposa a aquél que más valor tenga. ¿Qué respondéis? PIERRES Yo, señora, no me atrevo, porque yela 160 demasiado. ¡En camisa! VEJETE 1º Por diciembre es cosa fiera 855 salirse un hombre a matar en camisa. LUCIA Linda flema. ISABELA Si no queréis, id con Dios. 165 PIERRES ¡Ay, amor, a lo que fuerzas! Ya estoy resuelto, en camisa tornearé, pues tú lo ordenas. TORONJIL También tornearé en camisa, dulce y regalada prenda. 170 COSME [Aparte] Ya están clavados. ISABELA Después se celebrará la fiesta del vitorioso con una de las danzas. LOS VEJETES Norabuena. PIERRES Venid, seréis mi padrino*. 175 VEJETE 1º A ser mi padrino venga vuesamerced. LOS DOS Soy contento. Vanse los VEJETES, cada uno con su padrino. PIERRES A embestir. 856 VEJETE 1º Toca trompeta. LUCIA Los vejetes se han de helar porque hace un aire que pela. 180 ISABELA Páguenlo los picarones: siendo viejos galantean. LUCIA El vejezuelo pigmeo me causa risa. ISABELA ¡Es gran pieza! Después que hayan torneado 185 han de coronar la fiesta estos negros, que han venido de las Indias. LUCIA Cosa bella, ya salen. ISABELA Graciosos vienen. Las varas para esta empresa 190 mandé hacer a un carpintero conocido; y la trompeta y el tambor tuve escondido dentro desta mesma pieza, porque no faltase nada. 195 LUCIA Pues dime, ¿a mí me lo cuentas? Si todo pasó ante mí. ISABELA ¿Hay más graciosa friolera? Mira, yo a ti te lo digo 857 para que todos lo sepan 166 . 200 LUCIA Sentémonos, que ya salen. Salen en camisa, cada uno por su puerta, al son de caja y clarín, con sus varas, y los padrinos delante, y hacen sus levadas* con grandes pataratas*. PIERRES Ya, Isabela, en tu presencia a don Pierres en camisa tienes. VEJETE 1º En presencia vuestra tenéis a don Toronjil 205 en camisa. Tocan y cae PIERRES en el suelo. PIERRES ¡Al arma! VEJETE 1º ¡Guerra! TODOS ¡Víctor el grande Toronjil! PIERRES ¡Que aquesto a mí me suceda! ISABELA Ya mi mano ha de ser tuya. VEJETE 1º ¿Con el guante? ISABELA Norabuena. 210 166 Quiza la más interesante nota metateatral que ofrece Castro. Isabela habla de algo que ya conoce Lucía, y justifica su relación por la necesidad de que el espectador conozca los hechos. Véase el apartado dedicado a las referencias metateatrales en el estudio. 858 VEJETE 1º Otros quinientos matara al impulso de mi diestra. ISABELA Recójase, señor Pierres. PIERRES Los bigotes se me yelan, estoy corridu. ISABELA Pues ahora 215 solamente lo que resta es que los negros principio den al festín. GRACIOSO Pues atiendan, que ya salen. VEJETE 1º Yo a tu lado sentado veré la fiesta. 220 Hola, que salgan los negros, que así mi esposa lo ordena. Salen los seis NEGROS con sus botargas* de badana y sus carcajes y flechas en ellos, y sus arcos y penachos de indios, y toneletes, y ejecutan diferentes plantas, y se acabara el sainete con estos versos: GRACIOSO ¡Víctor mil veces! Y ahora, pues fenecida la idea está, ¿qué resta, señores? 225 ISABELA Que se dé fin a la gresca. Canta “Dígame usted, ¿los negros qué han parecido?” 859 VEJETE 1º Canta “Eso aquestos señores han de decirlo”. 230 861 LOS NIÑOS DE LA INCLUSA Recogido en el tomo segundo de la Alegría Cómica (fol. 88–102), Cotarelo coloca esta pieza entre los entremeses inferiores de nuestro autor, diciendo de ella “Los niños de la Inclusa, pieza burlesca. Al fin se hace un sarao en que en lugar de antorchas sacan candiles” [Colección, p. cxxi]. Olvida hacer referencia al que resulta el motivo central de esta pieza: los niños de la Rollona, que se nos presentan dentro del orfanato realizando diversos juegos, para risa del público al contemplar a adultos ataviados como recién nacidos. La presentación de los niños grotescos se vehicula gracias a una acción muy leve, con un Soldado que acude a la inclusa a buscar a un hijo y se encuentra con un particular entremés de situación, en que aparecen dos personajes dispuestos a comer la papilla de los niños, enfadándoles y provocando que se vuelque la cuna y anden a palos. Parece así, por su contenido, esta obra un intento no muy conseguido de actualizar al contexto de Castro un motivo literario conocido, si bien pierde parte de su potencial grotesco por escrito y puede que la técnica de los actores supliera lo que nos parece una pieza un tanto monocorde. 863 ENTREMÉS DE LOS NIÑOS DE LA INCLUSA* Personas Un Niño 1º Niño 2º Niño 3º Niño 4º Niño 5º Don Gestas Un Lacayo La Madre Ama 1ª Ama 2ª Ama 3ª Aguedilla Un Soldado El Portero Dama 1ª Dama 2ª Salen AGUEDILLA y el SOLDADO ridículo. AGUEDILLA Enhorabuena mis ojos te vean, y enhorabuena, Bambute de mis entrañas, hayas vuelto (¡dicha inmensa!) con salud. Abrázale. SOLDADO Dame esos brazos, 5 Aguedilla, fue la guerra para mí un jardín ameno. ¿Y nuestro hijo? AGUEDILLA Esa es buena. ¿No sabes que me dejastes un año habrá (¡pena fiera!) 10 encinta sin un remedio, salió a luz y me fue fuerza echarle a la inclusa? 864 SOLDADO ¿Cómo tal hiciste? AGUEDILLA Tente, espera. SOLDADO Que venga a mi casa en día 15 de Corpus y me suceda hallar por una picaña* menos mi querida prenda. ¡Ay, hijo de mis entrañas, sucesor de mis proezas, 20 primogénito de asaltos, de bloqueos* y interpresas*! ¿Dónde está esa santa casa? AGUEDILLA ¡Jesús, el alma me tiembla! Aparte. Es aquí en Majalahonda 167 . 25 SOLDADO Pues ¿cómo, dime, embustera, en un lugar tan pequeño puede haber tanta grandeza? AGUEDILLA Como murió la viuda de don Zamudio Pereira 30 y dejó esa fundación con las circunstancias mesmas que en otras partes, pues hay una madre que gobierna a todas las demás amas; 35 hay portero, con las mesmas oficinas. 167 Majadahonda, municipio madrileño situado en el camino entre Madrid y El Escorial. 865 SOLDADO Allá voy, déjalo estar, mala hembra. Mas, dime (¡muero de ira!) ¿el chiquillo es macho u hembra? 40 AGUEDILLA Varón. SOLDADO ¿Y cómo se llama? AGUEDILLA Se llama... SOLDADO ¿Qué haces la mueca, gatica de Mari Ramos 168 ? AGUEDILLA Ambrosio de Cebolletas. ¿Quieres que vaya contigo? 45 SOLDADO Quédese a guisar la cena, que luego vuelvo. AGUEDILLA Sí haré. SOLDADO Y la pícara agradezca que con un garrote ahora no la quiebro la cabeza. 50 Y otra vez no eche a la inclusa hijos de hombres de mis prendas. Vase. AGUEDILLA ¡Ay, Dios, él me ha de matar! Temblando quedo, estoy muerta. Vase. 168 Se refiere al refrán popular que tiene diversas variantes. Correas recoge “La gata de Mari Ramos, que está muerta y caza ratos, o ratones” y “que se hacía muertecina para cazar los ratos”. Existe también la variante “gatita de Mari Ramos, que halaga con la cola y araña con las manos”, y en ocasiones la gata es propiedad de Juan Ramos, con diversas manifestaciones también en los textos [Alonso Hernández, Javier Huerta Calvo, 2000: 278]. Hay también una zarzuela con libreto de Cristóbal Oudrid y música de Mariano Pina: La gata de Mari Ramos: zarzuela fantástica en dos actos y en verso, de 1870. 866 Dentro MADRE Háganse al punto esas camas, 55 y los niños acá fuera saquen las amas, porque en esa sala se queman y este patio está más fresco. Dentro AMAS Madre, ya salen afuera. 60 Sale AMA 1ª Calla, hijo, calla. Sale MADRE ¿Qué tiene ese niño que revienta llorando? Saca el AMA PRIMERA al NIÑO PRIMERO en un carretón. AMA 1ª Mas que reviente. Ha visto un pan de Vallecas 169 y le quiere. MADRE Luego al punto 65 se le da. Saca un pan y se le da al NIÑO PRIMERO, y se le come. AMA 1ª Muy norabuena. NIÑO 1º Ma, ma, ma. MADRE Pues diga el niño la mocita. 169 Tipo de pan que debió ser famoso por su calidad. En La villana de Vallecas de Tirso encontramos “El pan de Vallecas es, por branco y bien sazonado en Madrid más estimado”.. 867 Hace como los niños: “diole la mocita en la calabacita” 170 . NIÑO 1º Nena, nena. MADRE ¿No sacáis los demás niños? AMA 2ª Anda, Juanito. MADRE ¿Hay tal flema? 70 AMA 2ª No se puede más, señora. MADRE Si una mujer no anda alerta, no hacéis cosa de provecho. ¡Jesús, Dios me dé paciencia! ¿Por qué llora ese chiquillo? 75 Saca el AMA SEGUNDA al NIÑO SEGUNDO en una carretilla. AMA 2ª Porque le den la merienda. MADRE Pues, ¿por qué no se la das? AMA 2ª No está todavía hecha. ¿Hay tal tragar? Hace la vieja como suelen los niños. MADRE Calla, calla. Ea, Juanito, haz la vieja, 80 170 Son muchas y muy diferentes las gracias que hacen los niños de la Rollona, con la clara intención de provocar la risa del público al contemplar a hombres adultos comportarse como recién nacidos. Véase en el estudio el análisis del motivo. 868 y te daré el tres*. ¡Qué gracia! Haz algo que se entretenga. AMA 1ª Oye usté. MADRE ¿Qué dices, ama? AMA 1ª Que todo el pan de Vallecas se ha embocado. MADRE Buen provecho, 85 Angelona. AMA 3ª dice dentro Madre, tenga paciencia, que está Ambrosito haciendo la caca. MADRE ¿Hay flema semejante? Pues, ¿por qué, noramala para ella, 90 no ha hecho que el niño la haga dos horas ha? Saca el AMA TERCERA el NIÑO TERCERO con andadores. AMA 3ª No es mala ésa. Pues diga usté, madre mía, ¿mando yo en sus abujetas? MADRE ¿Qué hay, querido? NIÑO 3º Ba, ba, ba. 95 MADRE ¿Agua? Muy enhorabuena, 869 si hace primero el pon-pon. Hace la madre 171 y el NIÑO TERCERO también. NIÑO 3º Y pon-pon, yo quiero teta. MADRE Y pon-pon, muy lindamente. AMA 1ª Este chiquillo a la puerta 100 han echado. Saca un NIÑO metidos los brazos y fajado. MADRE ¿Y quién ha sido? AMA 1ª No hay ninguno que lo sepa. MADRE Por no dejar la limosna los echan de esta manera. ¡Ay, Dios! ¿Si estará cristiano? 105 AMA 1ª Aquesta cédula... Dala un papel. MADRE Venga. AMA 1ª ... lo dirá. MADRE Este animalón portero no sé en qué piensa. ¡Ah, Taguada! 171 pon-pon y hace la madre: Juego infantil o contexto escatológico de este fragmento, aunque ninguno de los diccionarios consultados aporta luz al significado de ambas expresiones, podemos apoyarnos en los significados de madre (“alcantarilla o cloaca por donde corren las inmundicias” Autoridades) y “Heces del mosto, vino o vinagre” (DRAE) y en el coloquial “hacer pon” para referirse a la acción de defectar (expresión que misteriosamente no recoge ningún diccionario) para hacer evidente el tema que tratan la Madre y el Ama 1ª. 870 Sale el VEJETE de portero. VEJETE Madre mía. MADRE Diga, ¿por qué no está alerta? 110 Está en casa para eso. VEJETE Pues, ¿qué tenemos? MADRE ¿Chochea? ¿No ve que han echado un niño? VEJETE Mas que echen una docena, ¿qué culpa le tengo yo? 115 MADRE ¿Puede haber mayor simpleza? ¿Con que no ha de tener culpa, y está para eso a la puerta? VEJETE Aquésta es casa de Dios, y a ninguno se le niega 120 el divino refrigerio. MADRE ¿Quién dice al contrario, bestia, insensato, animalón? VEJETE ¡Que sufra yo esta insolencia! MADRE Si está borracho a dormir 125 se puede echar. VEJETE Usté advierta... 871 MADRE No hay qué advertir. VEJETE Usté mire... MADRE No hay qué mirar. VEJETE Vaya. MADRE Venga. VEJETE Es una desvergonzada. MADRE ¿Hay tan grande desvergüenza? 130 Empuña espada y daga TAGUADA. VEJETE No soy yo hombre... MADRE Claro está. AMA 1ª Tente, Taguada. VEJETE ¿Qué es tenga? MADRE ¿Para mí la espada y daga? Saca espada y daga y se va. VEJETE Si es hombre salga acá fuera. AMA 1ª Los niños se han asustado. 135 MADRE Yo le daré al jefe cuenta. Mete ese niño en la cuna. 872 Meten al que salió en una cuna que habrá en el tablado. AMA 1ª ¡Ira de Dios, cómo pesa! MADRE Quiero ver la cedulilla. AMA 2ª “Ea, ea, ea, ea. Mécele y canta. 140 Que a los pies tienes la luna, y el sol a la cabecera 172 . Ea, ea, ea, ea, duerme niño, ea, ea”. MADRE Ya está cristiano, y Perico 145 se llama. Canta lo que quisiere. AMA 2ª Calla, ea, ea. MADRE ¿Y la papilla? AMA 1ª Cociendo. MADRE ¡Madre de Dios, qué ginebra*! Sácala afuera al instante. AMA 1ª Ya voy. Vase. Dentro DAMA 1ª Oye usté, no sea 150 hablador por vida suya, que no gasto chanzonetas. 172 Recogido por Francisco Rodríguez Marín en la forma “Duérmete niño de cuna / que a los pies tienes la luna / y a la cabecera el sol” [1948: 847]. 873 MADRE ¿Qué es eso? Sale VEJETE Son dos mujeres que ya en el patio se entran. Vase. AMA 2ª ¿No se te seca el gallejo 155 de llorar? Salen DAMA 1ª y SEGUNDA. DAMA 1ª Tenga usté buenas tardes. MADRE Así las tengáis. Ese chiquillo se quiebra. AMA 2ª Ya le mezo, y él no quiere callar. MADRE Pues dale la teta. 160 Sácale de la cuna y se pone a la punta del tablado, y le da el pecho. DAMA 1ª Jesús, bendígate Dios, y qué cara tan perfecta. MADRE Haz el cocón*. NIÑO 1º ¡Bu, bu, bu! DAMA 1ª ¿Hay tal gracia? 874 DAMA 2ª ¿Hay tal belleza? MADRE Escupe y la pegaré. 165 Escupe el NIÑO PRIMERO en la mano de la MADRE. NIÑO 1º Pu, pu, pu. Hace que las casca* la MADRE. DAMA 1ª ¡Ay, que me pega! DAMA 2ª A mí también, ¡ay, ay, ay! DAMA 1ª Y se ríe. ¿Hay inocencia? Y quién tuviera tu alma. DAMA 2ª Quién a besos te comiera 170 esa cara. MADRE La mocita, Hace la mocita el 1º. y tú, Juanito, haz la vieja. Hace la vieja el SEGUNDO, y el TERCERO hace el pon-pon. AMA 2ª Chito, chito, que dormido se ha quedado, y si despierta alborotará la casa. 175 Métele en la cuna, y canta algo. DAMA 1ª Hija mía, nadie alienta. Dentro SOLDADO Padre, voto a los ajenos 875 de Dios, que si no tuviera esas canas, le enseñara a tener modo*. VEJETE Usté sepa... 180 MADRE ¿Qué es eso? Diga, Taguada. VEJETE Un soldado de comedia, que dice que quiere entrar. MADRE Que entre, no tenga pendencia. VEJETE Como usté dijo en enantes. 185 MADRE Es muy distinta materia lo que le dije a Taguada. Vase. VEJETE El demonio que la entienda. Sale SOLDADO Alabado sea el Señor en los cielos y en la Tierra. 190 TODOS Por siempre. SOLDADO ¿Quién es quien cuida 190 de estas criaturas, reinas? MADRE Yo soy. SOLDADO Aunque usté perdone, Ambrosio de Cebolletas, un chiquillo que aquí trujo una moza que es mi prenda, 195 876 ¿cuál es? MADRE Aquél que comiendo está aquel troncho de berza. SOLDADO ¡Jesucristo, qué tarasca*! Dentro GESTAS Porterillo de la legua, ¿conmigo gastas floreos, 200 picarón? Tómate ésa. Cáscale, y sale GESTAS, y el LACAYO con una talega donde tray un niño. Sale VEJETE ¡Ay de mí! Me lleve el diablo si me pusiere a la puerta. Entren moros y cristianos. LACAYO ¡Madre de Deus cómo pesa! 205 MADRE ¿Qué es eso? ¿Quién alborota? LACAYO Ya las costas se me quiebran. GESTAS Bufón, gentil mequetrefe, a los hombres de mis prendas para jamás se pregunta 210 adónde salen u entran. DAMA 1ª Oyes, ¿que traerá el lacayo de don Gestas Tripillena 173 en la talega o costal? 173 Apellido burlesco originado por tripa y llena, que hace evidente la gula del personaje. 877 DAMA 2ª Alguna limosna. MADRE Tenga 215 usté paciencia, señor. ¡Que no distingas, no adviertas...! VEJETE ¿Qué tengo de distinguir? ¿Para qué lo manda ella? Llama aparte a la MADRE. GESTAS Pichi, ¿quién recibirá 220 aquesta parva materia? MADRE Yo, señor. ¿Qué será esto? Vacía la talega y sale un NIÑO con capillo*, y metidos los brazos, que es un hombre 174 . GESTAS Oyes, vacía esa talega. LACAYO Ya lo está. MADRE ¿Qué estoy mirando? LACAYO Ahí va la maula. DAMA 1ª Es muy buena. 225 MADRE Oye usté, carquen con él 174 Con esta acotación se asegura por fin que los niños son en realidad niños de la Rollona. A pesar de ser éste el único del que sabemos seguro que fue representado por un adulto, hemos de suponer que todos los niños eran hombres. 878 que acá hay hartos. GESTAS Friolera, ahora en este mismo instante me le han echado a la puerta y yo no crío chiquillos. 230 MADRE Quédese muy norabuena, pero venga la limosna. GESTAS Aquesa es otra materia. De alimentos le señalo catorce reales de renta 235 cada año. Sale el AMA PRIMERA con dos ollas muy grandes y cucharones, y otros con paños, y se las pondrá a los niños. MADRE Bravo dinero. AMA 1ª La papilla. MADRE Servilletas, y váyanselas poniendo. AMA 2ª Miren y cómo se alegran. GESTAS De verdad que huele bien. 240 DAMA [1ª] ¡Válgame Dios, qué limpieza! LACAYO Si pesco cerca la olla me pondré la tripa buena de papilla. Mas, pardiobre, 879 que la pillé. Mientras andan dando con una olla papilla a los NIÑOS, coge el GALLEGO la otra, y él y GESTAS comen. AMA 1ª Que se queman. 245 NIÑO Gua, gua, gua. MADRE Soplen, señoras. LACAYO De verdad que está bien feita. GESTAS Di, ¿me quieres dar un poco? LACAYO Coma usté muy norabuena. Apártanse a un lado a comer. GESTAS Arrimémonos a un lado. 250 SOLDADO ¡Cómo embuten, Santa Elena! MADRE Ya esta olla se ha acabado. GESTAS Pues esotra, ¿no está llena? NIÑOS y ellos se llenan de harina las caras 175 . MADRE Venga la otra. ¡Qué miro! GESTAS Es una chanza. 175 Motivo habitual de la burla carnavalesca es manchar con harina a los viandantes. Sobre esto, véase en el estudio el apartado dedicado a las injurias del Carnaval. 880 DAMAS ¿Hay tal pieza? 255 La papilla de los niños se han comido. MADRE ¿Hay desvergüenza? GESTAS Es una chanza. AMA 1ª Ni pizca aquí han dejado siquiera. GESTAS Es una chanza. Embisten con él todas. MADRE Pues tome, 260 si es una chanza, el badea*. Vuélcase la cuna, y los NIÑOS ruedan. AMA 1ª ¡Ay, la cuna se volcó! GESTAS ¡Que me matan! LACAYO ¡Que me pelan! MADRE Es una chanza. LOS NIÑOS A ellos, madre, pues tienes en tu defensa 265 los niños de la Rollona. GESTAS Que me matan. 881 SOLDADO Linda fiesta. Deténgase todo el mundo, que no es día de pendencia día tan santo de Corpus . 270 Vaya de gira y de fiesta. TODOS Muy bien ha dicho el soldado. Retumbre la castañeta. GESTAS La chanza, por Jesucristo, que me salió verdadera. 275 MADRE Bien está. Cada chiquillo vaya a buscar a su abuela, y las amas sus maridos, y por si hallarlos no aciertan tomen candiles. Toman todos candiles. TODOS Sí haremos. 280 MADRE Y remátese la idea con un sarao burlesco. TODOS Norabuena, norabuena. MADRE Y todas ayudaremos a tan elevada fiesta, 285 que en el día del Señor las locas son las más cuerdas. 882 Por el sarao de la Comedia del Vizconde 176 . Canta “Congreso elevado, pues hoy manifiestas en plausibles cultos 290 tu augusta grandeza. Sea norabuena”. Canta SOLDADO “Y si los chiquillos a servir aciertan, sacarán las risas 295 de las frioleras. Sea, etc”. Canta DAMA 2ª “Las amas gustosas están, pues son ellas quien del Sacramento 300 las glorias celebran. Sea, etc”. Cruzando redondo. Canta DAMA 1ª “Acaba el sainete, y de la burlesca inclusa los niños 305 mil vítores tengan. Sea, etc”. Hacen diferentes plantas todos y todas con los candiles, y se acaba el sainete. 176 Desconocemos cuál es este sarao. Es posible que se refiera a alguno que se hizo durante una representación ante un vizconde, quizá el de Salvatierra, protector de Castro. 883 LA NOCHEBUENA Este entremés, recogido en el primer volumen de la Alegría Cómica (fol. 125- 128), lo califica Cotarelo como curioso, no poco para el estudio de ciertas costumbres domésticas y juegos de sociedad, es el entremés de La Nochebuena. En casa de una Doña Ana, que obsequia a sus conocidos, empiezan a beber con abundancia un capitán, el doctor, el sastre, el barbero, el zapatero, el gallego y varias mujeres y vecinos; y antes de las doce de la noche, en que han de ir a maitines, hacen varios juegos como el del zapatero, el de Pellízcote sin reír, en que cada uno tizna al otro sin que lo vea el que padece. Luego las penas son pedir la suerte ante un caldero de agua, en que se ve el tiznado; enhebrar una aguja sobre un almirez resbaladizo, etc. Al final bailan al son del Cumbé y de las Folías [Colección, p. cxix-cxx]. Se trata como indica Cotarelo de un entremés de situación que permite el desfile de diversos personajes, si bien poco caracterizados como máscaras. El principal atractivo son no tanto las figuras sino las actividades a que se dedican, con juegos de sociedad acompañados de la celebración de un banquete navideño. El ambiente del Carnaval, en la celebración de diciembre, nos recuerda el espíritu carnavalesco que tuvieron esas fiestas. Hay un homónimo anterior de Tapia y Ballesteros. 885 ENTREMÉS DE LA NOCHEBUENA Personas Un Estudiante Dos Mujeres Doña Ana Un Soldado Vecinos Un Barbero Un Doctor Un Gallego Un Sastre Un Zapatero Se oirán voces dentro, y salen 1ª y 2ª MUJER. DOCTOR [Dentro] Vaya un trago a la salud de mi señora doña Ana, que ha fundado esta obra pía. SOLDADO [Dentro] Yo atizo con dos castañas el candil de los gañotes. 5 Echa aceite. ESTUDIANTE [Dentro] Camarada, todos hemos de beber. DOÑA ANA [Dentro] ¡Hipocrás! ¡Ay, que se matan! Salen [MUJER] 1ª y 2ª Buenas noches, Andreguela. [MUJER] 2ª Así las tengas, Catanla 177 . 10 [MUJER] 1ª ¿Qué bulla* es ésta? 177 Hipocorístico de Catalina. Recuérdense los juegos con este nombre que realiza el Sacristán en Los chirlos mirlos. 886 [MUJER] 2ª Las noches de Navidad, tiene mi ama costumbre de convidar a hacer colación a cuantas personas en todo el año 15 la asisten; y ésta se hallan convidados el doctor, el barbero, el que a la plaza va por el recado, aquel esportillero Bragazas 20 que tú conoces; también (este es un lindo fantasma*) el capitán su pariente, el sastre, y el que la calza, y también (¡muero de risa!) 25 el licenciado Trapaza, su sobrino, y otras muchas figuras de esta calaña. En fin, con ellas, amiga, hay gran fiesta, porque trazan 30 mil juegos, y luego todo suele parar en puñadas*. Y yo creo que esta noche ha de andar en Cantillana el diablo suelto, porque 35 las cabezas chamuscadas tienen todos. Pero oye, que otra vez dice la zambra. Sale SOLDADO A la salud, la salud de mi señora, y mi hermana 40 doña Ana Sota de Copas. 887 [MUJER] 2ª A flux* está el camarada. Salen todos y DOÑA ANA, y ellos como borrachos, haciendo lo que dicen los versos, con unos palillones en la boca. DOÑA ANA Buen provecho, caballeros. BARBERO No se hable en eso palabra. DOCTOR Me alegro de veros buena. 45 DOÑA ANA ¿De veras? DOCTOR Sí, cierto. DOÑA ANA Basta. DOCTOR Pero con todo quisiera verla con unas tercianas. Aparte. SOLDADO No pudo dar Baltasar mejor colación. GALLEGO Nuestra ama, 50 compre busté una esportilla*. DOÑA ANA Calla, animal. ¿Qué hay, muchachas? [MUJER] 1ª Buenas noches, mi señora. ¡Qué bravas figuras! Aparte. DOÑA ANA Calla. Aparte. BARBERO Si usted se quisiere sangrar, 55 888 traigan al instante agua que yo ya saco el estuche. Saca una bota. [MUJER] 2ª ¡Jesús, cuál está! ZAPATERO ¿Se calza usted, señora, o me voy? DOÑA ANA ¿Dónde se ha de ir? ZAPATERO A la cama. 60 ESTUDIANTE En habiendo conclusiones, yo te traeré dos estampas. SASTRE ¿Oye usted? DOÑA ANA ¡Cuál está el hombre! Saca una medida y tijeras, y va tomándole la medida. SASTRE ¿Ha de llevar la casaca mantones a la turina? 65 [MUJER] 1ª ¿Hay fiesta más sazonada? DOCTOR Aunque usted perdone, ¿cae el Viernes Santo por Pascua de Navidad? [MUJER] 2ª No señor, que cae por Semana Santa. 70 DOCTOR ¿Por Todos Santos?, ¿bien dice? 889 Por septiembre, calabazas. SOLDADO ¿Calabazas? Tú lo eres, vejete, mira que hablas con Chicharra, el capitán 75 Zumaque Trompapitaina, y te cortaré las piernas, hocico de perro de agua. DOCTOR Por eso el de usted es de vino. SOLDADO Oyes, muerte disfrazada 80 en doctor, peste de enfermos, calavera con sotana, asesino con licencia... DOCTOR ¡Miren ustedes quién habla! Espantajo de una higuera, 85 traje de daca la maza. DOÑA ANA Señores, no haya pendencia, y pues se hallan en mi casa, la noche es bien se celebre con bulla, con gira y chanza, 90 inventando algunos juegos. DOCTOR Lo que dijere doña Ana se ha de hacer, y no otra cosa, que es galena de las almas, y es de las vidas... [MUJER] 2ª ¿Qué es? 95 Decidlo. 890 DOCTOR Emplasto de ranas. SOLDADO Por vida del Rey de Bastos, mi primo, que el que palabra dijere en contra le quite la cabeza con mi espada, 100 que es una hoja... Saca la espada que será la hoja de palo. TODOS ¿De donde? SOLDADO De la sierra de Vizcaya. El ZAPATERO anda con el marco. ZAPATERO ¿Usted querrá los zapatos que lleven la suela blanca? ESTUDIANTE En dari está el argumento 178 . 105 Habla DOÑA ANA con la CRIADA aparte. DOÑA ANA La sartén. [MUJER] 2ª Ya está con harta tizne, y todo prevenido. DOÑA ANA Hágase corro, muchachas. Salen VECINOS Buenas noches. 178 El uso del latín macarrónico es uno de los rasgos habituales del Estudiante. Recuerda este caso concreto al de La casa de posadas, que declinaba mientras dormía. Sobre el tipo, véase en el estudio el apartado dedicado a los personajes.. 891 DOÑA ANA ¿Qué hay, vecinos? VECINOS Dios guarde la gente honrada. 110 DOÑA ANA Pues a tan buen tiempo llegan también entrarán en danza. Siéntense. Siéntanse todos en corro, y los vecinos con sus versos. VECINOS Muy enhorabuena. SOLDADO A la obediencia. [MUJER] 1ª Ya escampa. DOÑA ANA Empecemos, vaya el juego 115 del zapato 179 . [MUJER] 2ª Linda chanza. DOÑA ANA Y pues que todos le saben la explicación escusada será. Quédese el gallego en medio a cogerle. TODOS Vaya. Siéntanse todos. 120 GALLEGO Yo le pescaré al instante. 179 Comienzan los juegos de sociedad con que se entretiene la concurrencia a la celebración navideña. Sobre la importancia del juego como motivo carnavalesco véase en el estudio ek aoartado sobre los motivos literarios: 892 SOLDADO Mi zapato es bueno. Quítase el SOLDADO el zapato, y hacen todos un corro grande, y el GALLEGO anda en medio, y le dan a su tiempo, como dicen los versos, lo mejor que se pueda. ESTUDIANTE Daca. SOLDADO Es un zapato frisón*. DOÑA ANA Vaya, pues. TODOS Y ande la tanda. GALLEGO ¡Ay, mis costillas! [MUJER] 2ª ¡Qué risa! 125 GALLEGO Aquí le cojo. SOLDADO No hay nada. Danle. GALLEGO Éste le tiene. DOCTOR Es mentira. Danle. GALLEGO Pues estará... ZAPATERO En tus espaldas. Danle. GALLEGO No juego más, ¡doyte a u demo! ¡Ay, mis costas! DOÑA ANA Otro vaya 130 893 que no perjudique tanto. No llores. Llora el GALLEGO. GALLEGO Santa Librada, mal rayo os escarafolle. DOÑA ANA ¿El qué ha de ser? [MUJER] 1ª Aquí hay maula. DOÑA ANA Es el de ‘pellízcote, 135 sin reír’, que es bueno. TODOS Vaya. SOLDADO Se hará lo que usted ordenare. DOÑA ANA Y el que se riyere, paga la pena que yo dijere, ¿entienden? TODOS De buena gana. 140 GALLEGO Doyte a u demo, si jugare. DOÑA ANA No te harán mal, calla, calla, salvaje. Mientras el VIEJO habla con el GALLEGO, DOÑA ANA aparte con todos, y luego con el VEJETE y GALLEGO, haciendo les da algo en secreto. DOCTOR Untaré el bazo con el zumo de alcaparras, 894 con eso no hará fluxión* 145 lo sanguino* a las espaldas. GALLEGO ¡O vello, doite a marzoque! ¿Qué dices, muerte con barbas? Tendrá cada uno una taza con tizne. DOÑA ANA A todos dije en secreto que él solo es el que se escapa, 150 mas todos se han de clavar. Siéntanse como la primera vez, y empiezan las otras MUJERES, que estarán consecutivas, y la MUJER PRIMERA ha de estar untada, y tizna al primero, después de la MUJER PRIMERA se sigue el ESTUDIANTE, y como se siguen los demás. [MUJER] 1ª Vaya el juego. SOLDADO Andallo, pavas. DOÑA ANA Pellízcote, sin reír. [MUJER] 2ª Yo me sigo. [MUJER] 1ª ¡Hola, muchacha! [MUJER] 2ª Pellízcote, sin reír. 155 DOÑA ANA Desde aquí empieza la chanza. [MUJER] 1ª Pellízcote, sin reír. SOLDADO ¡Cuál queda mi camarada! 895 ESTUDIANTE Pellízcote, sin reír. ¡Madre de Dios, qué fachada! 160 SOLDADO Pellízcote, sin reír. ¡Jesucristo, qué tarasca*! DOCTOR Pellízcote, sin reír. ¡Que fiero carantamaula*! SASTRE Pellízcote, sin reír. 165 ¡Del Tisiano 180 es esta cara! ZAPATERO Pellízcote, sin reír. ¡Jesús, qué estupendas barbas! GALLEGO Pellízcote, sin reír. ¡Es tizon de luminaria! 170 VECINA 1ª Pellízcote, sin reír. ¡Parece éste a Sanchopanza! BARBERO Pellízcote, sin reír. ¡Linda figura de pasta! VECINA 2ª Pellízcote, sin reír. 175 Desde mí vuelva la tanda. SOLDADO Pellízcote, sin reír. 180 Los personajes se descubren tiznados unos a otros, celebrando la burla con comentarios en que se compara el resultado del juego con la pintura de Tiziano, por su evidente parecido fonético con “tiznar”, además de hacerse referencia a Sancho Panza, figura de lo grotesco por antonomasia en nuestras letras, y a las figuras de pasta, que entroncan con la tradición de muñecos grotescos de Carnaval y que aparecían también en las procesiones de Corpus., 896 DOCTOR ¡Jesús, la risa me salta! DOÑA ANA Pues el doctor se riyó, pague la pena. TODOS Es bien dada. 180 DOCTOR ¿Cuál es, que yo la obedezco? DOÑA ANA Que en este caldero de agua lea su signo, advirtiendo que es la esencial circunstancia el ponerse boca abajo 185 y ha de meter en el agua la boca. Pónese como se ha dicho, y se ve la cara y se espanta, y a su tiempo dirá los versos dentro del caldero, que estará con agua. DOCTOR Muy norabuena, mas si fuera Hipocrás... TODOS Vaya, cumpla la pena. DOCTOR Ya voy. ¿Tengo tiznada la cara? 190 DOÑA ANA No señor, que ése es el humo que de las luces se exhala, y se condensa en lo frío del caldero. DOCTOR Pues jurara 897 que era yo el que las narices 195 las tenía condensadas. DOÑA ANA Despache. DOCTOR Muy norabuena, mas no soy hombre de chanzas. Voy a buscar mi destino. Dime, ¿en qué pararé, agua? 200 SOLDADO Usted parará en pollino, pues en cuatro pies se halla. DOCTOR ¿Cómo conmigo? TODOS Gua, gua. DOCTOR ¡Por vida...! DOÑA ANA Tente. DOCTOR ¡Ah, canalla! ¡Por este montón de luces, 205 por ese huevo de nácar, por ese escobón luciente, por ese harnero* de plata, que me la habeis de pagar o he de arrancarme las barbas! 210 Embiste con él y todos le detienen, y se queda a un lado el VEJETE, ponderando lo que dijo DOÑA ANA. ESTUDIANTE ¡Ah, señor caga la holla! 898 DOCTOR ¡Ah, bodoque con sotana! DOÑA ANA Téngase usted, que éste es juego, o váyase enhoramala. DOCTOR Aquesa cortesanía 215 me ligó manos y patas. [MUJER] 1ª También se riyó el soldado, que yo lo vi. SOLDADO Fue de rabia. Niña, mira lo que dices, que no hice tal. DOÑA ANA Luego vaya, 220 y encima de este almirez enhebre... Saca un almirez y lo que dicen los versos. SOLDADO Mujer, ¿qué mandas? DOÑA ANA ... esta abuja, y en camisa, y con las piernas cruzadas. Desnúdase y hace lo que se ha dicho, y cae a su tiempo. SOLDADO Más quiero hacer esto que 225 tener tiznada la cara. Voy al punto, ropa afuera, ¡Cristo mío de mi alma! Se pone sobre un almirez a enhebrar. 899 TODOS ¡Que no puede, y se ha caído! ¡Cola, cola! SOLDADO ¿Me dan vaya? 230 ¡Por vida de... DOÑA ANA Usted se tenga. SOLDADO A no ser noche de chanza, yo le hiciera... [MUJER] 2ª El vino es mucho. DOCTOR Tengo las manos atadas. DOÑA ANA Vaya otro juego. GALLEGO Sin penas, 235 porque yo no he de pagarlas. DOÑA ANA Norabuena. Invente uno el seor capitán. DOCTOR ¡Qué infamia la del pícaro sopista! Tengo las manos atadas. 240 GALLEGO ¡Doyte a u demo, el monigote! SOLDADO Parienta, pues tú lo mandas, se hará. Venga un instrumento. [MUJER] 1ª Aquí está. 900 Sacarán lo que va pidiendo. SOLDADO Dame, muchacha, con luces en los extremos 245 un palo de hasta una vara. [MUJER] 2ª Quitémosle de la escoba. Aquí prevenido estaba. SOLDADO Agárrense en retahíla. TODOS Norabuena. SOLDADO Andallo, pavas. 250 Doña Ana no entre en el juego, porque es dueña de la casa y a quien se hace la fiesta. DOÑA ANA Dice muy bien. SOLDADO Pues aparte, y cuidado, que chamusco. 255 DOÑA ANA Yo estaré viendo la danza. Pónese el SOLDADO el palo en la boca, el cual tiene una luz en cada punta, y se agarran de los demas, y al son del cumbé* hace que los quema y a su tiempo caen. GALLEGO ¡Ay, que me ha quemado! DOCTOR ¡Tente, que me chamuscas las barbas! 901 ESTUDIANTE ¡Tente, hombre, que me estupras*! ZAPATERO ¡Que me quemo! SASTRE ¡Que me abrasa! 260 GALLEGO ¡Confisión! ¡Aquí del Rey! SOLDADO Pues por mía la campaña ha quedado, bota fuego. DOÑA ANA Pues que son las doce dadas, vámonos a maitines, 265 diciendo con la sonaja y pandero, con la bulla. TODOS Bien dices, de fiesta vaya, que no es noche de disgusto. Canta DOÑA ANA "Pues en noches tan sublimes 270 se regocijan las almas, Canta por las folías*. el Divino Nacimiento celebren las consonancias*". 903 EL NOVIO MISERABLE Este entremés, publicado en la primera parte de la Alegría Cómica (fol. 1-11), fue considerado por Cotarelo como una de las piezas inferiores de nuestro autor, diciendo de ella “El novio miserable, gracioso en el lenguaje: burla o chasco de dos sastres que se prometían mucha ganancia en los trajes de una novia” [Colección, p. cxxi]. Presenta fundamentalmente el tipo del noble ridículo, debiendo ser entendido más como entremés de figura que como entremés de burla, aunque el resultado sea un moderado escarmiento de los sastres que pretendían cobrar las vistas. La acción es prácticamente inexistente, y los personajes se dedican fundamentalmente a permitir que don Soplavivo, el figurón de nombre parlante y parlamentos enrevesados que alaba especialmente las habilidades que se suponen menos honrosas en su novia, vaya exponiendo su excentricidad al tiempo que, frente a otros tipos semejantes, no se deja engañar por los sastres y les devuelve la burla. 905 ENTREMÉS DE EL NOVIO MISERABLE* Personas Acacio Soplavivo Faustino Criado 1º Criado 2º Y bulla* Salen FAUSTINO y ACACIO. ACACIO Faustino, ¿vamos allá? FAUSTINO Vamos allá, amigo Acacio. ACACIO Porque dicen es galante. FAUSTINO Porque dicen es bizarro*. ACACIO Y nos dará de las vistas* 5 que antes de ayer acabamos a doña Isabel su esposa ocho escudos como un cuarto. FAUSTINO ¿En eso quién pone duda? ACACIO Dicen que le dio a un criado 10 el otro día, porque le trajo de ella un recado, seis doblones y un cintillo de diamantes como ochavos*. FAUSTINO Pues, amigo, según esto 15 a nosotros, no lo extraño, 906 [n]os dará los ocho escudos y un grandísimo regalo por las vistas. ACACIO ¿Quién lo duda? ¿Eso decís? Como un cuarto. 20 FAUSTINO ¿Pues vamos allá? ACACIO Al instante. FAUSTINO No doy por ocho ducados lo que a mi toca. ACACIO Yo no lo doy por veinte y cuatro. Vanse. Sale DON SOPLAVIVO 181 . SOPLAVIVO Hola, salid al momento, 25 picarones o criados, si no lo sois todo junto. Salen CRIADOS. CRIADOS ¿Que me ordenas? SOPLAVIVO ¿Ha enviado aquel divino candil, aquel lucero estrellado, 30 aquel farol o linterna del celestre cielo claro, 181 Nombre parlante, de "soplar" y "vivo" en su significado de "eficaz o intenso. [...] Sutil e ingenioso" (Autoridades). 907 recado alguno? CRIADO 1º Señor, no hemos visto a nadie. SOPLAVIVO Andallo. No quiero acabar de creer 35 que muere por mis pedazos, Eh... Sí... ¿Qué? Ya... ¿No me entiendes? El desvelo y el cuidado no tengo con que pagalle, ¿Qué dices? CRIADO 2º Eso es un pasmo*. 40 SOPLAVIVO Las prendas que la circundan aquel individuo cráseo*, no hay en la circunferencia de aqueste globo diáfano guarismos* que las numeren. 45 ¿Eh? ¿Me entiendes, Don Pascasio? CRIADO 1º Si, señor. (Puede el demonio entenderle.) SOPLAVIVO ¿Con quién hablo? CRIADO 2º Sí, señor, ¿ya no te dije eso propio? SOPLAVIVO Gentil asno. 50 Mas dime la verdad, dilo. CRIADO 1º Por la fe de buen cristiano, 908 que no me queda otra cosa. SOPLAVIVO Verla limpiar los zapatos es una cosa que admira, 55 no es pasión de enamorado; con una toalla de estopa la vi el invierno pasado limpiar unos de tres suelas que yo me quedé insensato, 60 ni mi lacayo podía limpiarlos con tanto garbo. CRIADO 2º Ya yo tengo gran noticia de todo eso. SOPLAVIVO Y un fregado cómo lo ejecuta, es cosa 65 que desbautiza*. Muchacho, Hace una cruz. por ésta que la vi un día fregar veinte y siete platos, y después de cuatro horas de andar con el estropajo, 70 con la arena y el jabón, los dejó tan aseados, que me pareció, sí, cierto, que no los había tocado. ¿Eso es cosa? CRIADO 1º Habilidad 75 extraordinaria. 909 SOPLAVIVO Es un pasmo, Don Pascasio. Esto me admira: unos huevos estrellados como los hace también es una cosa de encanto: 80 con rescoldo de carbón y quinta esencia de esparto y tres panillas* de aceite, los hace sobredorados sin ser los huevos de plata, 85 y después de bien tostados los saca de la sartén y los pone sobre un plato, y con su sal y naranja, y su puntica de clavo, 90 hace una cosa... CRIADO 2º ¿Qué es? SOPLAVIVO Se los come en dos bocados. CRIADO 1º Pues eso yo me lo hiciera. SOPLAVIVO Los revueltos no le alabo, porque aunque los hace bien 95 les echa algo de más ajo, y no me agrada que use de comida de villanos; como digo uno, digo otro, aunque ella fuera mi hermana, 100 tengo de hablar la verdad, ¿Qué te parece, Zamarro? CRIADO 1º Digo, señor, que es lo cierto 910 eso que dices. Llaman dentro. SOPLAVIVO ¿Llamaron? CRIADO 1º Digo, señor. ¿Quién es quien llama 105 con tanta prisa? Sale 1º SASTRE Un criado. 2º SASTRE Otro criado. SOPLAVIVO ¿Quién es? SASTRE Dos retales desastrados que vienen a que Usiría, para remendar los labios, 110 les dé para bebederos dos retazos mexicanos. SOPLAVIVO Siéntese. ¿Qué, buena gente? LOS DOS Así estamos bien. SOPLAVIVO Sentaos. ¿Qué os parece el gabinete*? 115 LOS DOS Es cosa grande. SOPLAVIVO Sentaos. LOS DOS Señor. SOPLAVIVO ¿Hay tal? Majaderos, siéntense, pues que lo mando. 911 ACACIO Mas vale el obedecer, que sacrificar. FAUSTINO Es claro. 120 Siéntanse. SOPLAVIVO ¿Y qué se ofrece? ACACIO Señor, las vistas que se acabaron para mi señora Doña Isabel. SOPLAVIVO Fueron de garbo*; es cierto que estaban buenas. 125 Bien haya tan lindas manos. FAUSTINO Pues, ¿señor? SOPLAVIVO No hay qué decir, que estoy tan subordinado de la limpieza y aseo con que lo manipularon, 130 que claro está, ya se ve, que claro está, son un pasmo. FAUSTINO Aunque lisonja*, la estimo. SOPLAVIVO No es lisonja. ¿Han refrescado? ACACIO No, señor. SOPLAVIVO Pues ¡hola, al punto! 135 912 FAUSTINO ¿No os dije que era bizarro? ACACIO ¿No lo dije yo también? SOPLAVIVO Sacad... ACACIO Bueno va. SOPLAVIVO ... dos jarros.... FAUSTINO Sobre que es galante... SOPLAVIVO ... de agua. LOS DOS ¿De qué, señor? CRIADO 2º Ya los saco. 140 SOPLAVIVO De agua. ACACIO No la saque usted. FAUSTINO Los sastres no la gastamos. ACACIO Agua yo no la he bebido más ha de catorce años. FAUSTINO Más ha que yo no la pruebo 145 ni me he lavado las manos con agua, porque la tengo un horror por cierto caso que con ella me pasó. 913 SOPLAVIVO Pues no la saques, muchacho. 150 ¿Qué les parece esta manga? ACACIO Con brava flema* nos vamos. FAUSTINO Está bien hecha. SOPLAVIVO Le falta un ojal en cada lado; y si los quieren hacer. 155 es un instante. ACACIO Volando se harán, señor, que aquí hay seda y tijeras. Pónese en cruz, y cada SASTRE por su lado cose los ojales. FAUSTINO ¿Acabamos con ello? ACACIO Paciencia, hombre, hasta pillar. SOPLAVIVO Con cuidado. 160 ACACIO Mi señor don Soplavivo, déme usía esotro brazo. SOPLAVIVO ¡Qué estupenda habilidad! ¡Qué bravo par de gazapos* son estos dos oficiales! 165 FAUSTINO Vive Dios, que ya me enfado. 914 ACACIO Ya esto se acabó. SOPLAVIVO Mañana haré tasar el trabajo desta obra (están muy buenos los ojales) y en estando 170 tasada de un sastre antiguo, les daré a ustedes volando su coste. ACACIO Señor, nosotros por esto nada llevamos, que en cosas de poco precio 175 no se repara. SOPLAVIVO ¡Qué garbo que tienen los picarones! No me corran, yo he de darlos lo que un examinador* dijere. FAUSTINO Lo que buscamos 180 es sólo que nos dé usía de las vistas lo ordinario, que es estilo, cuando un novio como usiría, cercano tiene su feliz consorcio*, 185 pues sabe cuánto gustaron a su esposa los vestidos. SOPLAVIVO Pues digo, si no me engaño, ¿no les dio doña Isabel cuatro de plata en ochavos 190 915 a ustedes por esa obra? ACACIO Si, señor, no he de negarlo. Mas eso fue por su parte y a usía toca otro tanto. SOPLAVIVO No he tenido tal noticia 195 de que pague[n] por su lado el novio y la novia vistas. Yo buscaré un novio anciano, y haré me informe de todo; si fuere estilo, ipsofacto 200 haré a la contaduría* que se les pague volando, sin dilación, al instante su estipendio* y su trabajo. Y así quédense con Dios 205 porque es tarde, y no he cenado. Se verá, sí, por mi vida... ACACIO Mire usiría.... SOPLAVIVO ... de contado... FAUSTINO ... que hemos menester... SOPLAVIVO ... harelo. ACACIO ... que se nos dé... SOPLAVIVO Buen muchacho. 210 FAUSTINO ... lo que es estilo, ... 916 SOPLAVIVO Sí, cierto. ACACIO ... y que no... SOPLAVIVO ¿Las ocho han dado? CRIADO 2º Si, señor. SOPLAVIVO Váyanse al punto. ACACIO Pues, ¿cómo así? SOPLAVIVO ¿Están borrachos? ¿Quieren que me encolerice*? 215 FAUSTINO Pues, ¿cómo así? SOPLAVIVO ¡Hola, arrojadlos! CRIADOS Váyanse. SOPLAVIVO Si no se van haré los maten a palos. Vanse. Quédanse los SASTRES remendando lo que el otro dijo. ACACIO ¿Quedamos buenos? FAUSTINO Sí, cierto. ACACIO ¡Por vida! FAUSTINO Las ocho han dado. 220 917 ACACIO Ya me falta la paciencia. FAUSTINO Yo buscaré un novio anciano y haré me informe de todo... ACACIO ¿Qué dices? FAUSTINO Están borrachos. ACACIO ¿Pues que tú me das con ella 225 viéndome desesperado? FAUSTINO Amigo, así me consuelo. Dentro SOPLAVIVO Pues ¿no se han ido? Matadlos. LOS DOS ¿Esto tenemos ahora después de llevar el chasco*? 230 SOPLAVIVO Dejadlos, y de las vistas se celebre con aplauso la burla. FAUSTINO Pues somos cisnes que hemos de morir cantando. TODOS Vaya de bulla y de fiesta; 235 vaya de festivo aplauso. Canta SOPLAVIVO “Ya llevaron las vistas, que me pidieron”. Canta ACACIO “Yo no las llevo, miente, que son mis huesos”. 240 919 EL ÓRGANO Y EL MÁGICO Entremés dividido en dos partes independientes, recogido en el segundo volumen de la Alegría Cómica (fol. 23–34, 35–51). De él únicamente comenta Cotarelo “Las dos partes de El órgano y el mágico, sobre todo la segunda, tienen parecido con El rejoj y los órganos, de ¿Cáncer?” [Colección, p. cxx]. Se trata de dos piezas en las que Castro ofrece una mayor capacidad escénica, empleando el recurso de la magia para hacer aparecer diferentes prodigios. En la primera parte nos encontramos con un Doctor y un Barbero que deciden abandonar sus oficios para enrolarse en la milicia, despidiéndose largamente de sus respectivas esposas. Andando camino de la guerra, con hambre y sed, se les aparece un Mágico, entre truenos que les asustan mucho –y que se fingen con unos cohetes-, que quiere ofrecerles comida y bebida. No obstante, para ello hace aparecer una fuente de fuego con dueñas y matachines como camareros, y los dos se niegan a comer ni beber nada, para acabar con una danza de matachines y dueñas. En la segunda parte anda el Mágico en la calle cuando una mujer le pide auxilio para escapar de su marido, y a través de la magia del escotillón se desvanece entre sus ropas para poder aparecer por otra parte del escenario cuando el Vejete se presenta buscándola, engañado por el ingenio. Pero el verdadero objeto de la pieza es la composición de un órgano humano, que el Mágico va confeccionando obligando a diferentes personajes a mirarse en un espejo, tras de lo cual quedan repitiendo únicamente una nota musical, que es la que harán cuando se organice todo el órgano, en una pantomima musical vistosa. Así encontramos dos piezas de Francisco de Castro cuya motivación fundamental consistía en ofrecer el entretenimiento al público mediante la puesta en escena de recursos escenográficos curiosos. 921 PRIMERA PARTE DEL ENTREMÉS DEL ÓRGANO Y EL MÁGICO Personas Catalina, Graciosa Serafina, [Mujer] 2ª El Doctor Vejete El Barbero El Mágico Matachín* 1º Matachín 2º Dueña* 1ª Dueña 2ª Dueña 3ª Dueña 4ª Matachín 3º Matachín 4º Y Músicos [Una Voz, dentro] Sale el BARBERO y el DOCTOR de soldados, ridículamente vestidos, y CATALINA y SERAFINA tras ellos. SERAFINA Tente señor. CATALINA Aguarda, esposo amado. DOCTOR Estoy rabioso. BARBERO Estoy desesperado. CATALINA ¿Por qué te vas, mi bien? Di, mi consuelo. BARBERO ¿Que lo diga pretende? CATALINA Sí. BARBERO Direlo. SERAFINA Dime, ¿por qué te ausentas de repente? 5 922 DOCTOR Escucha, Serafina, atentamente. BARBERO Calle usted seor Durazno 182 , le suplico, que he empezado primero. DOCTOR No replico, y hable uced, seor Corbete Berdolaga, hasta que vuesasted se satisfaga, 10 pues ya sabe que estoy subordinado a ser su esclavo y su mejor soldado. SERAFINA ¿Tú soldado? ¿Has perdido la memoria que eres doctor, señor? DOCTOR Pica en historia*, y soldado y doctor, claro se advierte 15 que es lo propio, en metáfora de muerte. BARBERO Ya sabes, Catalina, que soy barbero aquí en Fuentelaencina 183 , y que diversos días sólo me sustentaban las folías* 20 que tocaba (¡ay de mí, que se desgarra el alma de pensarlo!) en la guitarra, sin tener con qué hacer ni aún un puchero [pues sabes que por pobre soy piquero]. Y aquesta es verdad franca, 25 porque es piquero aquel que está sin blanca*. Y ahora en mis faltriqueras, por no ricas, se podían jugar muy bien dos picas, 182Nombre parlante y cómico, por durazno, "Especie de fruta, así llamada o por la natural dureza y dificultad de digerirse, que tenía al principio cuando de Persia se trajo a Europa, o por la tenacidad con que está la carne asida y casi inseparable del hueso" (Autoridades). 183 Municipio alcarreño cercano a Sacedón y Pastrana. 923 sin tropezar (de aquesto no me alabo) blandiéndolas a un tiempo en un ochavo*. 30 Cuántos con muchos fieros veo yo desde aquí que son piqueros 184 . Viendo, pues, mi capricho lo que he dicho, llamé al doctor, que es hombre de capricho, y hallándole piquero y que no cobra 35 blanca porque también su ciencia sobra, porque tiene su casa tan escasa que se ayuna también como en mi casa, en aqueste aposento le dije mi atrevido pensamiento 40 (que para hechos lucidos tengo yo pensamientos atrevidos), y en fin nos resolvimos, ¡fieros hados!, sentar plaza en Madrid y ser soldados. Para este efecto todo lo he vendido 45 y compré este espadín y este vestido. Y el doctor, que a mis voces se instimula, vendió libros y mula y la gala compró que estáis mirando solamente, señoras, deseando 50 volver muy ricos para socorreros en sobrando la fama y los dineros. Y en tanto os ingeniad, sin embarazos; quédate a Dios y dame aquesos brazos. DOCTOR Esto propio te digo, cese el llanto. 55 ¡Ay, bella Serafina! ¡Ay, dulce encanto! SERAFINA ¿No veis que son locuras declaradas? 184 Alusión metateatral al público, acusándo a alguno de sus miembros de piquero, término oscuro que no puede tener su significado de “soldado que servía en el ejército con la pica” (Autoridades), y debe tratarse más bien de un término relativo a la pobreza. 924 CATALINA Líbrenos Dios, amén, de horas menguadas. BARBERO Ya verás cómo campo cuando te vuelva a ver maestre de campo. 60 DOCTOR Trocarás la tristeza en alegría viéndome capitán de infantería, y aún será muy barato si acá no vuelvo con generalato. CATALINA Escucha, Berdolaga de mis ojos. 65 SERAFINA Atiende, padre, y cesen los enojos. CATALINA A lo que hacer me obligo. LAS 2 Porque tú no te vayas. ¡Qué tosigo*! DOCTOR ¿Qué harás? BARBERO ¿Qué harás? CATALINA Escucha atentamente, y súplame tu oído lo elocuente. 70 SERAFINA Escúchame en efecto y suplan tus orejas lo discreto. Cantan por la tonada de “Cupido amado y lo que está en venir el amor al mundo”. Canta CATALINA “Traeré de tanta encina como ese monte adorna 925 para ti el fruto opimo* 75 y verás cómo engordas”. Canta SERAFINA “Yo iré a sacar cardillos de la tierra fragosa, y me pondré en la Corte a vender achicorias”. 80 Canta CATALINA “Y si esto no bastare para saciarte ahora, mientras que llega el verde, comerás zanahorias”. Canta SERAFINA “Iré de puerta en puerta 85 pidiendo una limosna, que ya yo sé que eres lindo zampalimosnas*”. Canta CATALINA “Porque te sobre el agua, ya que falte la olla, 90 pues de amor estoy ciega me pondré a andar la noria”. BARBERO Es cierto que tu armonía me ha dejado el alma boba, pero no tiene remedio, 95 Catalina, aquesto importa. DOCTOR Serafina, aunque cantaras siete millones de coplas ausentarme es importante. Paciencia y irte a la sopa*. 100 LAS 2 ¿Que, en fin, os vais? 926 LOS 2 No hay remedio. Cantan por “ay, infeliz de aquella” 185 , y vanse. LAS 2 Pues digan las voces roncas: Cantan “¡Ay, Jesús, quién os viera volver a casa rotas las cabezas!” Vanse. 105 DOCTOR Antes que tal vean, cieguen. BARBERO No me admiro, están quejosas. Caminemos. DOCTOR Caminemos. Andan por el tablado. BARBERO Lástima es no traer alforja, que tengo un hambre que es plaga. 110 DOCTOR La sed me da más congoja. BARBERO ¡Hola! Parece que el cielo sus reflejos encapota y amenaza tempestad. Empieza a tronar. DOCTOR Eso nos faltaba ahora. 115 185 Villancico de Francisco Valls. Véase en la introducción el apartado dedicado a las canciones y danzas en el teatro de Castro: 927 BARBERO Oraciones de las niñas sin duda son estas. ¡Sopla! ¡Qué relámpago, Jesús! Corren unos cohetes por el teatro. DOCTOR Santa Bárbara gloriosa. Canta dentro LICENCIADO “Desde Illescas 186 a Madrid 120 dijo un medidor de leguas que no hay una pizca más que hay desde Madrid a Illescas”. DOCTOR Por Dios, que trae buena chanza, sin duda que no se moja. 125 BARBERO ¿Quién será quien ahora canta? DOCTOR El diablo, ¿pues eso ignoras?, que no teme de los rayos de la artillería espantosa. Sale el MÁGICO de licenciado 187 . LICENCIADO ¿Quién va? DOCTOR Somos dos soldados 130 bisoños. LICENCIADO ¿De qué se asombran? 186 Municipio toledano en el camino de Toledo a Madrid. 187 En el estudio, en el apartado dedicado a los personajes, se comenta ya la habitual confusión entre ambas máscaras. De su vestuario es posible suponer que a la sotana y bonete característicos del Sacristán, Estudiante y Licenciado debe añadirse algún elemento de atrezzo particular, para pasar a desenvolverse como Mágico. Véase sobre esto el apartado del estudio donde se analizan los diferentes rasgos de vestuario. 928 BARBERO ¡Buena fresca! De los truenos. LICENCIADO Poca menestra. DOCTOR Antes sobra. LICENCIADO Pues escuchen vuesarcedes, que, impelidos... BARBERO ¡Santa Eurosia 135 me valga! LICENCIADO ... de mis conjuros, se irán a Constantinopla. Fugid truenos, fugid rayos. ¿No escurrís? Cesan los truenos. Dentro VOZ Como una bola. DOCTOR ¡Válgame santa Leocadia! 140 BARBERO ¡Válgame un millón de cosas! DOCTOR ¿Quién es usté, señor mío? LICENCIADO Zascandil, que vengo... DOCTOR ¿Hay cosa? LICENCIADO ... de Salamanca, de Huesca, de París, de Barcelona, 145 929 de Alcalá, de Guatimala, de Sevilla y de Lisboa, de Londres y de Toledo; y en fin, de toda la Europa de estudiar la magia blanca 150 y hago unas cosas que asombran sólo con aquesta ciencia. Y si a ustedes les importa haré que el mundo se hunda, que se conviertan en monas, 155 que se queden sin narices, que les salgan dos corcovas*, que queden mudos y ciegos, que llueva el cielo bellotas; que todo al punto lo haré 160 como quien no hace tal cosa. Canta “Que yo soy un hombre mágico famoso por quien dijo el orbe 'de aquestos hay pocos'. 165 Y en fin, yo me llamo Baila. Zascandil Palomo 188 , que yo me lo guiso y yo me lo como”. BARBERO Este mágico es el diablo. 170 DOCTOR ¡Válgame Dios! LICENCIADO ¿Qué se arroba*? Cáscale. DOCTOR No, señor, que estoy diciendo 188 Nombre parlante, por zascandil, "hombre astuto, engañador y que anda de una parte a otra por lo regular estafando" (Autoridades), junto al apellido Palomo, célebre por su aparición en el refrán. 930 de las gracias que Dios dota a sus criaturas. LICENCIADO Pues decidme, ¿qué queréis? DOCTOR ¿Yo cosa? 175 BARBERO No necesito de nada, seor Zascandil, por ahora. Usted viva muchos años. Cógelos de las manos. LICENCIADO Que ya os entiendo la trova. No ha mucho, no, que decías 180 que la sed te ahogaba. DOCTOR ¡Soga*! LICENCIADO Y tú que el hambre, y que era lástima no traer alforja. LOS DOS ¿Por dónde usted lo ha sacado? LICENCIADO Yo por las cuentas de Moya 189 . 185 Y así daros solicito de cenar bien. BARBERO Usted honra a sus criados. 189 Se refiere a Juan Pérez de Moya, autor del más conocido volumen sobre matemáticas del XVI, los Diálogos de aritmética práctica y especulativa, de 1562. 931 LICENCIADO Y a vos de beber. DOCTOR No sea aloja porque me da mal de madre 190 . 190 LICENCIADO Agua, y de una fuente heroica. DOCTOR En todo el campo la hay. LICENCIADO Ha de venir por tramoya, que ejecutará a mi influjo el diablo cojuelo. DOCTOR ¡Moscas! 195 Canta el MÁGICO y responden dentro a cuatro muy triste. Canta LICENCIADO “¡Ah del centro pavoroso!” Cantan a 4 [VOCES] “¿Quién brioso?” Canta LICENCIADO “¡Ah de la espelunca* ciega?” A 4 [VOCES] “Aquí llega”. Canta LICENCIADO “¡Ah de la tiniebla obscura!” 200 A 4 [VOCES] “¿Qué procura?” Canta LICENCIADO “Que llaméis a Garabato”. 190 Inversión cómica y referente a la borrachería. La aloja, bebida dulce, interesa menos al Doctor que el vino, seguramente, y amenaza con padecer mal de madre, enfermedad propia de las mujeres. 932 A 4 [VOCES] “¿Está insensato?” Canta LICENCIADO “Monicango y Pata Coja”. A 4 [VOCES] “¿Qué se arroja?”. 205 Canta LICENCIADO “Tripahueca y Macarrón 191 ”. A 4 [VOCES] “¿A esta mansión?” Canta LICENCIADO “Decidles que Zascandil ha menester sus personas para cierto niquiscocio*”. 210 Dentro [VOCES] Nuestra obediencia está prompta a tus voces. BARBERO Cristo mío, yo ofrezco meterme monja si salgo bien de este cuento. DOCTOR ¡Válgame santa Polonia! 215 Ya por detrás se me exhalan fragmentos de cierta cosa 192 . LICENCIADO Pues mi voz os notifica pongáis aquí enmedio pronta una fuente de alabastro 220 y jaspe hecha a toda costa. 191 Garabato, Monicango, Patacoja, Tripahueca y Macarrón son nombres burlescos de fácil análisis para los diablillos entremesiles. Sobre la contribución del nombre propio y su composición véase en el estudio el apartado dedicado a la onomástica grotesca. 192 No es muy habitual en la obra de Francisco de Castro encontrar alusiones escatológicas. Sobre lo escatológico como motivo eminentemente corporal véase el estudio. 933 Dentro [VOZ] Ya obedecemos, señor. DOCTOR ¡Jesús, que la tierra aborta rayos! Sube la fuente como se dice. BARBERO ¿Qué es esto, señores? El campo se ha vuelto Troya. 225 LICENCIADO Luego al punto cuatro dueñas salgan a servir la copa. Salen CUATRO DUEÑAS con sus cantarillas y hacen que llenan, y después echan las cantarillas fuego como el de la fuente; y cada una tiene en una mano un vaso, y al son del tañido se ponen en perspectiva con la fuente. Aunque los dan de beber, se espantan, y se hunde la fuente, que ha de ser al natural muy hermosa, con doce caños y en una figura que tendrá por remate habrá otro caño que sale hacia arriba, y todo como dicen los versos. Y la mesa la sacan las cuatro DUEÑAS, y con cuatro alambres que tendrá vuela a su tiempo y vuelan también dos sillas que bajan de arriba. Y cuando salen los MATACHINES es liados con unas fajas largas, dos con dos al contrario, y entre los cuatro forman una X y dando vueltas se van alargando hasta las cuatro esquinas, y las DUEÑAS en medio, cada una en su lugar. Y todo con primor y pronto, así que los llame el MÁGICO al son del tañido con unas castañetas grandes todos. BARBERO A las cuatro ya yo he visto en Logroño 193 con corozas. 193 Se refiere, casi cien años después, al proceso por brujería que se realizó en Logroño en 1610 a las conocidas brujas de Zugarramurdi:Es preciso tener muy en cuenta la distancia en el tiempo para 934 LICENCIADO Beba usted. BARBERO Señor, lo estimo. 230 LICENCIADO ¿No queréis beber? DOCTOR Ni gota. Húndese la fuente. LICENCIADO Pues la fuente se deshaga, y saquen la mesa pronta. Al instante que lo dice la sacan. DOCTOR ¡Oh, qué lindos reposteros tiene el señor Patacoja! 235 LICENCIADO Siéntense. BARBERO No tengo gana. DOCTOR Ni yo. BARBERO Vuesamerced coma, señor Zascandil. LICENCIADO Llevadlos. Los agarran las CUATRO DUEÑAS y los quieren hacer sentar. BARBERO ¡Dios mío, misericordia! comprender que la publicidad de motivo lo hacía reconocible y se había transformado ya en un motivo popular. 935 DOCTOR Vaya, por no ser cansado. 240 LICENCIADO Pues ya no quiero que coman, vuele todo. Dentro [VOZ] Ya obedezco. Se desaparece todo pronto. DOCTOR Cuánto va que nos ahorcan. LICENCIADO Cuatro diablos disfrazados salgan y hagan cualquier cosa 245 que me diviertan. BARBERO Señores, no entiendo esta jerigonza*. MÁGICO A ustedes se hace la fiesta. LOS 2 Estimamos la lisonja. BARBERO ¡El alma que aquí parara! 250 DOCTOR Yo no aguardo más candongas*. Vanse, y mientras bailan dicen los postreros versos; y acaban el entremés las DUEÑAS con castañetas chicas y los MATACHINES con grandes, haciendo la valentona. 937 SEGUNDA PARTE DEL ENTREMÉS DEL ÓRGANO Y EL MÁGICO Personas El Mágico Chispa Un figurón* Un Vejete Dama 1ª Dama 2ª Un Alguacil Un Niño guapo* Una Muchacha de gorrona* Mujer 1ª Mujer 2ª [Mujer 3ª] Cuatro Dueñas* Cinco Matachines* Música Sale el MÁGICO de licenciado cantando. MÁGICO “Señores, yo soy un hombre mágico muy celebrado, en cuyo genio se cifra el encanto sin encanto. Fue conmigo Zoroactres 5 lego, un bobo fue Dardano, Tiridante fue un simplicio, y Arnufio 194 un escarabajo. Dejo, por no ser prolijo, a más de treinta borrachos 10 que por dar en esta droga se los ha llevado el diablo. Con mi magia haré se vuelvan los que traen pelucas calvos, 194 Castro cita para comparar la argucia y capacidad del mago a Zoroastro, el filósofo, a Dardano, usurpador del trono de Arcadia que acabó reinando en Frigia, y los inventados Tiridante, Arnufio: Nótese que son nombres decididamente grotescos, que acompañan debidamente al tema de la magia. 938 los menífluos* vivas cubas, 15 y los narigudos chatos. De este espejo, que Medea dejó para mí encantado, he de sacar esta tarde para un baile un chiste extraño; 20 pues quien hizo aquella fuente y todos los demás trastos, hará que estos y los otros parezcan primos hermanos”. Recitativo. Haré con armonía 25 un órgano en que cifre la alegría de dulces consonancias, sin que falten en él las circunstancias de acordados registros peregrinos, que de algo han de servir nuestros vecinos. 30 Y así, cuidado pido con la vista y oído, que en ajustando los seis puntos de solfa que buscando ando, que en el infierno 35 no se canta porque es lamento eterno, se ha de empezar. Cuidado, no se descuide nadie con el mago. Sale MUJER 1ª con manto y basquiña*, unido uno en otro, puesto sobre un tontillo* muy ligero de aros, y luego de él nacen unos alambres, que van haciendo la gracia del manto, y esto sube hasta la cabeza, donde van a rematar en un cartón para que la figura afirme todo el armazón en él, de suerte que, ejecutado, cuando se pone en el escotillón, que estará hecho a la medida 939 de las faldas, no se conozca movimiento ninguno al hundirse la MUJER 1ª, que ha de salir, como se ha dicho, viéndola todos la cara. Y después, cuando sale hilando, se manifestará bien, para que duden si es ella, que así se hizo y logró el primor de la velocidad el aplauso. MUJER 1ª Caballero. MÁGICO ¿Qué decís? MUJER 1ª Muerta soy. MÁGICO Pues enterraos. 40 MUJER 1ª Ese hombre que me sigue es mi padre, es mi cuñado, y me quiere dar la muerte. Harto os he dicho, miradlo. MÁGICO Pues no tenéis qué temer, 45 cubríos con ese manto, que yo desvaneceré su malicia. Ahora se pone, y se hunde. MUJER 1ª Estoy temblando. Sale el VEJETE con la daga desnuda, y así que dice ella estos postreros versos se pone en el escotillón y se hunde ella, quedando el armazón allí, y sube al instante otra figura con abanico, y se entremete en el hueco y se abanica y hace que habla con el MÁGICO, para que se engañen cuando sale hilando la MUJER PRIMERA. 940 VEJETE ¡Ella es, vive Dios! Darela muerte. Mas, ¿qué estoy mirando?, 50 con un escolar allí se ha parado a hablar agravios. ¡Que lo esté viendo y que esté yo con mi daga en la mano! ¿Qué espero? Mas si ésta es 55 alguna ilusión, que el diablo suele fingir realidades con aparentes engaños... Pero no, la vi la cara, fuerte cuento, ¡raro caso! 60 ¿Si mataré al estudiante? No, yo voy, detengo, ando... ¡Que lo vea y que me esté yo con mi daga en la mano! Mas quiero satisfacerme. 65 MÁGICO Él se ha quedado elevado. VEJETE Llamar a mi casa quiero, y si Escotofia al reclamo no sale, sin duda es ella. ¡Ah de casa! Llama y sale hilando por el lado derecho, y en acabando se vuelve al escotillón y se mete en el vestido que dejó. MUJER 1ª ¿Quién llamando 70 está a la puerta? VEJETE ¿Qué veo? 941 MÁGICO Pues no ha sido por ensalmo. MUJER 1ª ¿Queréis algo, padre mío? VEJETE No. Vase como se ha dicho. MUJER 1ª Pues agur. VEJETE ¿Es encanto? Me pareció que era ella. 75 Ah, demonio, cuántos, cuántos engañas desta manera. Ya conozco mi pecado. Inocente corderilla, mi paloma, mi descanso. 80 Consentí, ya lo conozco, malicié, ya lo declaro; sospeché, ya lo promulgo, a espacio, penas, a espacio, cuando mi amada en su casa 85 quieta y sosegada hilando para tramar una tela (si es que ya no la ha tramado), estaba, yo presumía que se andaba en picos pardos. 90 Por ese montón de luces, por ese arnero estrellado, por ese huevo de nácar, por ese pueblo de rayos, por ese escobón luciente, 95 por esa criba de astros, que he de pedirla perdón, pues encuentro, admiro, alcanzo que son estos (¿quién lo duda?) 942 los empeños de un acaso 195 . 100 MÁGICO Ya se fue. MUJER 1ª De fiero susto he salido. ¿Quién hablando estaba con él? MÁGICO Tú propia. MUJER 1ª ¿Yo? Pues si no me he apartado de aquí, ¿cómo puede ser? 105 No lo creo. MÁGICO Ése es el caso, que fue por encantamento. MUJER 1ª ¡Jesús mío, verbum caro! MÁGICO Esperad. Y ya que yo deste lance os he sacado 110 pretendo que me ayudéis para un órgano que trazo. MUJER 1ª Yo no puedo, perdonad, que estoy con gran sobresalto. MÁGICO Y estáis muy descolorida, 115 en este espejo miraos, y veréis cómo es verdad lo que digo. 195 Se refiere a la comedia de Calderón Los empeños de una casa, que cambió su nombre en una de sus tradiciones de copia hasta llegado el siglo XIX. 943 Mírase al espejo y se queda diciendo el postrer acento de ud, y sale una MUJER 3ª. MUJER 1ª No lo extraño, que soy corta de sal-ud. MÁGICO Ya el primer punto he topado. 120 ¡Qué bien entona! MUJER 1ª Ud, ud. MÁGICO Aquí llega regañando una mujer. MUJER 3ª ¡Picarona! MÁGICO Esta canta con trabajo. MUJER 3ª ¿Conmigo aquestos estilos? 125 Yo te haré moler a palos. ¿Sucediera esto en hablitas? MÁGICO Decid, ¿qué fue? MUJER 3ª Estoy que rabio. ¿Sabes quién soy? MÁGICO Responded. Mirando siempre a dentro. MUJER 3ª Di a remendar este manto. 130 y me le ha echado a perder una pícara. La he dado 944 unas bofetadas y ella me puso también las manos. Veis aquí toda la historia, 135 mas no se ha de ir alabando. MÁGICO ¿Puede haber más picardía? El rostro os ha ensangrentado. MUJER 3ª Tales araños me dio, por vida del conde Claros 196 , 140 mi pariente (que Dios haya) y del pasante mi hermano, que he de hacerla un latricidio. ¿En el rostro sangre? ¿Es chasco? Dígame usted la verdad. 145 MÁGICO En este espejo miraos y veréis, señora mía, que no soy hombre que engaño. MUJER 3ª Dádmele acá, bueno es tras no haberme re... MÁGICO ...-mendado 150 quiso decir, y quedóse. Pónelos el espejo a MUJER 1ª y 3ª, y dice cada una su punto. MUJER 1ª Ud. 196 El Conde Claros es uno de los personajes más conocidos del Romancero, y el romance más extenso de entre ellos, que se convirtió en un motivo literario recurrente, como comprobamos aquí, donde no guarda relación su mención con la historia de su romance.. 945 MUJER 3ª Re, re. MÁGICO ¡Qué bravo paso! Ya los dos puntos de solfa tengo. Arrímolos a un lado. Sale MUJER SEGUNDA. MUJER 2ª ¡Jesús, el hombre! ¡Ay, Jesús, 155 lo que me dijo! MÁGICO Sepamos lo que fue. MUJER 2ª Que no valía (¿hay tan grande desacato?) para enviar por aceite, que tengo los ojos zaínos* 160 (¿hay mayor atrevimiento?). MÁGICO Porque veáis que eso es falso miraos en este espejo. MUJER 2ª ¿Espejo tenéis? Andallo, dejad verme esta hermosura 165 y lo pasado, pasado; que quiero ver si mis ojos, si mi cara, si mi... Se queda diciendo mi, mi. MÁGICO ... garbo*; yo lo diré por usted. 946 MUJER 2ª Mi, mi, mi. MÁGICO ¿Si llama al gato? 170 Pero dos damas parace se vienen apropincuando. Salen DAMA 1ª y 2ª con mantos. DAMA 1ª ¡Ay, qué tos! Doña Jimena, ¿si habrá carta de mi hermano, el marqués de Chirivía 197 ? 175 DAMA 2ª Será muy fácil mirarlo, que cerca está la estafeta. DAMA 1ª ¡Que vengamos sin lacayo! Pero aquí está un escolar. Oye usted, señor hidalgo. 180 MÁGICO ¿Qué manda usted, reina mía? DAMA 1ª ¿Quiere usted ir en un salto al correo y ver si halla una carta de mi hermano el marqués, que está en Sevilla? 185 MÁGICO Sí, señora. DAMA 1ª Yo me llamo... MÁGICO Eso es menester saber. 197 Nombre grotesco, por ser llamada chirivía la lavandera, un “Ave paseriforme, de figura grácil y cola larga que sacude continuamente. El plumaje es gris y negro combinado con blanco o amarillo, según las especies” (RAE). 947 DAMA 1ª Dile tú cómo me llamo. DAMA 2ª Se llama doña Escotofia Mandingo Bebe con Blanco. 190 MÁGICO ¿Quiere usted mirar primero si este espejo que he comprado para una hermanilla mía es claro y bueno? Mírase al espejo y queda con el fa. DAMA 1ª Dacaldo y lo diré. Estas marcas 195 que pasan (¡Jesús, qué asco!) me dan fastidio, fa, fa... La segunda queda diciendo sol. DAMA 2ª A ver, señor licenciado, si estoy tostada del sol... MÁGICO ¡Lindamente se ha logrado! 200 El punto la, la me falta del pésame de Medrano 198 . Aprisa le toparé, porque allí viene cantando una muchacha. Caerá 205 (o poco podré) en el lazo. 198 El pésame de Medrano es, como sabemos, un entremés de Castro que se refiere aquí a su propia obra. 948 Sale la CHISPA con cesta y mantilla, y canta; y unas limas en la mano. CHISPA [Canta] “De Valencia limas, cañamones compren, lleven las naranjas, los agrios limones. 210 ¿No me compran? Digo cañamones y tostones*. Yo soy la Chispa del Prado, cuyos adustos rigores tray para el que se me atreve 215 el agrio de mis limones. De Valencia limas, cañamones y tostones. Estas naranjas que vendo tomaron siempre conformes 220 de mi condición lo amargo, la dulzura de mis voces. De Valencia, etc. Con mucho acíbar las limas traigo para unos adonis 225 que con plantas satisfacen el gasto de lo que comen. De Valencia, etc. Y, en fin, soy aquel juguete cuyo donaire en la Corte, 230 solicitándole a pares, a todos responde nones. De Valencia, etc”. Yo soy.." Pero no prosigo. Representa. ¡Que no haya habido quien compre 235 una lima! 949 MÁGICO Reina mía, yo le compraré a usted doce aunque soy pobre estudiante. Canta CHISPA “De Valencia limas, etc”. MÁGICO ¿No me quiere usté escuchar? 240 CHISPA ¿Qué he de escucharle, si es pobre? MÁGICO Que me dé usted unas limas. CHISPA Enseñe primero el cobre. MÁGICO No gasto yo esa moneda, muchacha, que es plata doble. 245 CHISPA ¡Brava planta! MÁGICO Es cosa mucha. Sale un NIÑO DE GUAPO* galanteando a una NIÑA, que sale con mantilla, y a su tiempo el GALLEGO con dos cántaros, y mientras habla el MÁGICO, están como hablando. NIÑO ¡Hola, Catuja! Amandoque, acania, que me amarueco* 199 . MÁGICO Este espejo. CATUJA ¡Oigan el hombre! 199 Observamos la aparición en este Niño de Guapo de la lengua de germanía, característica del habla de las jácaras y los valentones. Sobre ella, véase en el estudio las diferentes jergas paródicas que se analizan en el apartado dedicado al estilo. 950 CHISPA Sí quiero. MÁGICO Pues mírale 250 si te gusta. CHISPA Cautivome, ¡Jesús! ¿Espejo? Daré las limas y los tostones. CATUJA No sea grosero, señor, que soy cosas de don Roque. 255 Sale el GALLEGO. GALLEGO Por dos caminos de agua un carto*, me escarafolle un rayo si allá volviere. Mírase al espejo y se queda diciendo la, la. CHISPA Quiero ver mis perfecciones, parda parece la... MÁGICO ... luna; 260 yo lo diré, usted perdone. Mira el cuarto. GALLEGO Hola, parece que es falso. NIÑO Pues si es que saco el estoque... MÁGICO El guapo es de más de marca. 951 Hace que se le cae, y le busca. GALLEGO ¡Adiós, que el carto perdiose! 265 MÁGICO Pues ya tengo los seis puntos para flautados menores, destos dos he menester. NIÑO ¡Quede simple! Pasales el espejo. CATUJA ¡Quede inmoble! MÁGICO Este gallego será 270 para que el órgano entone. Gallego, mírate aquí. Pase el espejo al GALLEGO. GALLEGO ¡Santu Dumiño! ¡San Cosme! MÁGICO Ahora miremos por si están los puntos conformes. 275 Pásales el espejo a las SEIS MUJERES, que estarán en ala, como se sigue: con las manos extendidas para que sirvan de tecla los dedos; y así que les pase el espejo dice cada una el punto que le toca de va, re, mi, fa, sol, la;, y después dice el MÁGICO esto que se sigue: 'Lindamente. ¡Hola! ¿A quién digo?, Niña, no se desentone'. Y después que cantan responden de adentro DUEÑAS y MATACHINES el verso que dice 'todos están a la vela', y se corre una cortina, donde se aparecen en unas gradas cuatro DUEÑAS con un cañón de cartón plateado imitando a los de los órganos puestos en la cabeza, TRES MATACHINES del mesmo 952 género y todos con antojos, y uno con un violín, otro con una trompeta, otro con un tambor y una flauta, otro con unas sonajas, otro con una chirimía, otro con un palo que tendrá unos cascabeles; y la DUEÑA que está en el remate con un bajón, y por adentro algunos con algunas pajarillas de barro llenas de agua, para que cuando se suelte el órgano suene todo el ruido, advirtiendo que el bajón acompaña a lo que se canta. Y dos mozos se aparecen también de MATACHINES, uno a cada lado, que sirven de fuelles, y el GALLEGO los va levantando las piernas, las cuales poco a poco las van bajando, imitando a los fuelles; y a los DOS CHIQUILLOS les pone el MÁGICO dos cañones pequeños y se arriman a todos, teniendo un tamborilillo el uno y el otro una cornetilla. Lindamente. ¡Hola! ¿A quién digo? Niña, no se desentone. Y pues esto está compuesto: Canta “Impelidos de mis voces, salid aquí matachines 280 y dueñas, porque se logre el órgano que he dispuesto con registros y cañones”. Salen [TODOS] Todos están a la vela. MÁGICO Pónganse sus capirotes. 285 Ellos por fuelles se queden, y el gallego... TODOS ¿Qué dispones? MÁGICO Los sople, que ya el teclado está en música conforme. 953 TODOS Ya todos te obedecemos. 290 MÁGICO Pues repitan nuestras voces. Canta “Suene el carín, dirirí, dirirí; El postrer acento le dicen cantando las 6 MUJERES, remedando al órgano en música. retumbe el tambor, bon, bon, bon, aturda el timbal, dan, dan, dan, resuele el bajón, bin, bin, bon, 295 y el violín, tiritín, tiritín, y el clarín, dirindín, y el tambor, don, don, don, y el timbal, dan, dan, dan, y el bajón, bon, bon, bon, 300 y en dulces consonancias hagan salva al amor, diridín”. GALLEGO Ah, muesamo, [a] aqueste fuelle el aire se le soltó. Sale el ALGUACIL. ALGUACIL ¿Quién alborota este barrio? 305 MÁGICO Un mágico encantador y porque mejor lo sepa vuelva a decir la canción. Canta “Suene el clarín, etc”. ALGUACIL ¡Ay, Dios! ¿Qué diablos es esto? 310 MÁGICO No se asuste. Y porque hoy haya fiesta, se deshaga todo el órgano a mi voz. 954 Suéltase el órgano, y al fin de cada seguidilla suene todo del proprio género, haciendo las mudanzas al compás del estruendo las SEIS MUJERES y el MÁGICO, estando siempre el órgano en su forma hasta que al fin de las seguidillas vuelven a echar la cortina y se encubre todo. MUJER 3ª ¡Ay, mi manto! CHISPA Mis naranjas. MÁGICO No haya voces, porque yo 315 he sido, señores míos, quién hizo aquesta invención, y así acabe con un baile. TODOS Norabuena. MÁGICO Pues alón. Canta “Del órgano que toco 320 todos se admiran, que tengo lindos dedos para organista. Toca el pandero, y ande la zambra, 325 que este día, este día, todo es de chanza”. Canta CHISPA “Ya las limas no vendo, que es cosa clara, que del órgano salgo 330 más entonada. Toca el pandero, y ande la zambra, 955 que este día, este día, todo es de chanza”. 335 Canta DAMA 1ª “Alegrémonos todas, de fiesta vaya, y las cartas se queden para mañana. Suene el pandero, 340 y ande la zambra, que este día, este día todo es de chanza”. Hacen una mudanza, y a la vuelta de los instrumentos se acaba. 957 PAGAR QUE LE DESCALABREN Este entremés, ofrecido en el Cómico Festejo (fol. 65-78), Cotarelo nos dice que en él un conde se concierta con un valienten en que por cien reales ha de dar una cuchillada a cierto competidor en amores. Le anticipa cincuenta reales y sale, llevado de su impaciencia, a ver cómo el guapo cumple su oferta, en ocasión en que, confundiéndole con el esperado, le da al conde la cuchillada. Llevado a su casa, y cuando más afligido se halla en poder de los que le curan, preséntase el jaque pidiendo el resto de lo ajustado, pretextando que por su parte ha cumplico, y amenaza al conde con descubrir la verdad del suceso. El conde le paga, lo que no impide que al parecer la condesa le cuente el bribón ce por be todo lo que había pasado, con lo cual, enfurecida la dama, arremete con su marido [Colección, cxx] y añade cómo “este entremés está tomado de otro anterior muy semejante”, sin que se nos informe de cuál se trata. Observamos así una recuperación más de la pluma de Castro, que presenta un argumento típico de burlador burlado, no sin incorporar a este conde los rasgos propios del figurón nobiliario que ya presentara en El figurón y El novio miserable. 959 ENTREMÉS DE PAGAR QUE LE DESCALABREN Personas Un Conde Una Condesa Un Valiente Una Dueña Un Barbero Paje Primero Paje Segundo Sillero Primero Sillero Segundo Vejete y Músicos Cantan dentro por las folías*, y salen los PAJES ridículos, y a su tiempo el CONDE con bata. Cantan [dentro] “Eché leña en tu corral pensando casar contigo. Daca mi leña, te digo, que no me quiero casar 200 ”. PAJE 1º Ya se sale a vestir su señoría 5 al retrete*, que cae al mediodía. PAJE 2º ¿Aquello dices? Mi hambre te reproche, ¿que es medio día aquí ni media noche? Y tras esto nos trata su aspereza con gran desdén. PAJE 1º Lo causa su tristeza, 10 que le aflige porque es de tomo y lomo, y ha mandado que busque el mayordomo un asesino. 200 Canción popular recogida por Correas en su Arte Castellana (1627) y que ofrece Quiñones en Los ladrones y el reloj. Castro la emplea también en El vejete enamorado. Véase en la introducción el apartado dedicado a las canciones y danzas. 960 PAJE 2º ¡Válgame san Lino! Pues di, ¿para qué quiere el asesino? PAJE 1º Yo no lo sé, Ciriaco. Él no reposa 15 y se anda recatando* de su esposa. Mas con la bata sale. PAJE 2º Él pierde el juicio. Dentro el CONDE Proseguid, musicones, el canticio y no sean canarios*, ni folías, que no está mi dolor para alegrías. 20 Salen MÚSICOS, y el CONDE con bata y bonete. MÚSICOS “Salió a misa de parida a san Isidro, en León, la noble Gimena Gómez, mujer del Cid Campeador 201 ”. CONDE Buena letra es el tono. ¡Pena fiera! 25 A esos brutos echad por la escalera y no vuelva yo a oír con tanto anhelo tono con que arrullaron a mi abuelo, con lo que ahora se vienen. ¿Cinamomo 202 ? 201 Canción proveniente del Romancero del Cid, que Cervantes lo imita en el Romance de la misa de parida de la reina doña Margarita. Véase en la introducción el apartado dedicado a las canciones y danzas en el teatro de Francisco de Castro. 202 Nombre burlesco que nace de cinamomo: “Árbol tan grande y pomposo como el saúco. La hoja semejante a las del azufaifo, que remata en punta con muchos piquitos alrededor, la flor menuda y morada, parecida algo a la de la violeta, muy olorosa, con un pezoncito negro en medio. El fruto es una bolita amarilla, como cuenta mediana de rosario, que después se seca y mondada queda acanelada y blanca. La corteza de este árbol tira a encarnada y el corazón es blanco. Son muchas las diferencias que hay de cinamomo, según las provincias en que se cría” (Autoridades); y también “sustancia aromática que, según unos, es la mirra, y según otros, la canela” (DRAE). 961 PAJE 1º ¿Qué mandas? CONDE ¿Ha venido el mayordomo? 30 PAJE 1º Pienso... CONDE ¡Bravo animal! PAJE 1º ... que no ha venido. CONDE Si el asesino habrá (yo estoy perdido) encontrado que un conde, con cuidados, los quiere para casos reservados. ¿Que un monigote vil (¡qué picardía!) 35 se atreva a enamorar a mi Lucía? Pero ya viene. Un siglo habéis tardado. Sale de prisa el VEJETE. VEJETE No se ha podido más. CONDE ¿Y se ha logrado? Aprisa, que saberlo determino. Taracea 203 , ¿topaste al asesino? 40 VEJETE Sí, señor, y por él hay mil entierros. CONDE Decid, ¿cómo se llama? VEJETE Espantaperros 204 . 203 Nombre burlesco, que proviene de taracea, forma frecuente de ataracea “Adorno u disposición de una cosa de dos colores echados como a manchas con proporción y hermosura” (Autoridades). 204 Nombre burlesco, de origen evidente, para el Valiente. 962 CONDE Haced que entre al momento. PAJE [1º] ¿Hay tal manía? CONDE Ah, sí, ¿sabe que tengo señoría? VEJETE Sí, señor, ya de todo está advertido. 45 CONDE No haya en qué tropezar. VEJETE Ya lo he entendido. Vase. CONDE Mientras hablo con este mensajero, vosotros me vestid. PAJE 1º ¡Gran majadero! VEJETE Entre usted. Salen el VALIENTE y el VEJETE. CONDE ¡Fiero hombrón! VALIENTE Dios sea loado, y guarde a vusiría. CONDE Bien llegado, 50 Espanta Perros, ¿toma chocolate? De franchipán* le tengo. VALIENTE [Aparte] ¡Qué dislate! De franchipán. Por Dios que es brava treta. CONDE Si no, que se le saquen de carpeta*. 963 De todo hay provisión. VALIENTE Viva usiría 55 mil años. CONDE Yo le llamo (¡ay, vida mía!) para que a un monigote que me enfada en solfa* me le dé una cuchillada. VALIENTE ¿Grande? CONDE No. Que le coja, al recibilla, del pericráneo hasta la rabadilla. 60 ¿Ciriaco?. LOS DOS Señor. Se quita la bata y se queda en jubón ridículo. CONDE Esto me mata. Haz que luego empapelen* esa bata, que si no me la guardas y la soplas se tomará*, que es tela de manoplas*. Y así, lo que quisiera... Se pasean y le visten. VALIENTE Ya he entendido, 65 que le aguarde y le dé... CONDE Me has comprendido. ¿Y cuánto te he de dar? (¡Ansias fatales!) VALIENTE La cuchillada ciento y treinta reales 964 vale como dos mil. CONDE No seas tirano, algo baja, que soy buen parroquiano. 70 VALIENTE Pues sean ciento, y crea vusiría que le hago la mitad de cortesía, porque valía más, es evidencia. CONDE El asesino es hombre de conciencia. VALIENTE Mas venga la mitad. CONDE Ahí van cabales 75 en esa bolsa los cincuenta reales. Vive la moza que con ansia adoro... VALIENTE La casa sé muy bien, que nada ignoro. CONDE ¿No es perfecta? El broquel*. VALIENTE ¿Broquel de día? CONDE No sé lo que me digo. (¡Ay, vida mía!) 80 La capa pido. El caso me atribula. VALIENTE Lástima es que a este hombre tomen bula*. CONDE Idos con Dios. VALIENTE Y queda concertado que otros cincuenta, en dándole al taimado la cuchillada,... 965 CONDE ¡Lindos desatinos! 85 VALIENTE ... me ha de dar vusiría.... CONDE ¿Somos niños? VALIENTE ... No tengamos después... CONDE ¡Qué tabaola*! VALIENTE ... si son fritas o asadas,... CONDE Dale bola*. VALIENTE ... que mi dinero al punto... CONDE ¡Qué recelos! VALIENTE ... se me ha de dar. CONDE El hombre tiene pelos*. 90 VEJETE Mi señora aquí sale. CONDE No te vea, que es sierpe mucho peor que la lernea 205 . VALIENTE Ya me voy. CONDE En cogiéndole de plano, por vida vuestra, que apretéis la mano. 205 de Lerna, ciudad de donde era originaria la Hidra mitológica. 966 Vase, y sale la CONDESA. CONDESA Ah, primillo*, ¿qué hacéis? CONDE Aquí me estaba, 95 y de mis quisicosas* me quejaba. CONDESA Taracea. VEJETE Señora. CONDE ¡Ay, dulce hechizo! CONDESA Mande poner, pues es caballerizo enjerto* en mayordomo... VEJETE ¿Hay tal quimera? CONDESA ... la silla al punto, porque salgo fuera, 100 y de cámara el coche. PAJE 1º ¿Hay tal pelona*? VEJETE El forlón* hay no más de la persona. CONDE Póngasele a mi prima, si eso pasa, porque así como así me quedo en casa. CONDESA Ya os entiendo, conmigo habéis de ir, primo, 105 de rodrigón* en él. CONDE Mucho lo estimo. CONDESA Ya pasan a evidencias mis recelos, 967 que, aunque no se lo digo, tengo celos. ¡Ah, primo! Obedeced, porque me enfado. Sale DUEÑA Mire usía que tiene ya recado. 110 CONDESA La silla se prevenga. CONDE De camino me he de escapar a ver si el asesino encontró al monigote con Lucía y le sacudió el palo. (¡Ay, vida mía!) Vanse todos y sale el VALIENTE embozado, como reconociendo la calle. VALIENTE Seis horas ha que rondo aquesta calle 115 y quiere mi fortuna que no halle lo que vengo buscando. Ésta es la casa; en su portal me meto y, si es que pasa de las puertas adentro el licenciado, ha de llevar el chirlo* concertado. Vase. 120 Sale el CONDE. CONDE Mientras mi esposa queda en la visita, el saber mi cuidado solicita si encontró el asesino al monigote, y si le sacudió de bote en bote. Entro con pie derecho, como un rayo, 125 pues con aquesta capa de lacayo no puedo ser de nadie conocido. ¿Si el pícaro colega habrá venido? Vase. Dentro VALIENTE Los disfraces conozco. Buena pieza. 968 Dentro CONDE Tente, hombre del demonio. ¡Ay mi cabeza! 130 Limpia la espada. VALIENTE Pues ya esto se logró, voy descontado a que el Conde me dé lo concertado. Vase. Sale el CONDE Confesión, que me han muerto por Lucía. Sale el PAJE 1º Mi señora echó menos a usiría y le viene a reñir por sus excesos. 135 Se echa al suelo. CONDE ¡Que me han roto la tapa de los sesos! PAJE 1º Dime, ¿quién fue el traidor?, que no adivino. CONDE Muy buena hacienda ha hecho el asesino. Salen todos. VEJETE Hacia aquí está. PAJE 1º Ya salen. CONDESA Hoy mis celos vengaré. ¿Mas qué es esto? CONDE Caramelos. 140 CONDESA Dime, ¿qué ha sido lo que al cielo plugo? 969 CONDE Que pague los azotes al verdugo. CONDESA Cuenta el suceso, si mi amor te aprieta. CONDE La cabeza me han hecho castañeta. VEJETE Dinos, ¿qué sientes, di, tan dolorido? 145 CONDE Ser peor lo roto que lo descosido. PAJE 2º [2?] Cuéntanos la verdad, sin dar enojos. CONDE Me han sacudido el monte de los piojos. CONDESA ¿Qué ha sido esto? Decid, que ya me enfado. CONDE No más, prima, que haberme desnucado. 150 VEJETE Si te parece a casa le llevemos y el caso por extrenso allá sabremos. CONDESA Bien dices. ¡Ay de mí! Llegue la silla. CONDE El cogote me han hecho una tortilla. VEJETE Llega, Toribio. Sacan una silla de manos muy rota DOS SILLEROS, y le meten dentro. PAJE 1º Arrima. CONDE Asesinillo, 155 970 hoy te he de hacer poner en Peralvillo 206 . CONDESA La vida ha de costarme, Taracea. CONDE Escarmentad de andar en pecorea*. CONDESA Adelante, y llama a un cirujano. PAJE 1º Voy en volandas. SILLERO 1º Carga. SILLERO 2º Echa una mano. 160 CONDE Y pidan, pues en silla me llevan a curar, para aqueste pobre enfermo que llevan al Hospital. TODOS Para aqueste pobre enfermo 165 que llevan al Hospital. Éntranle por una puerta, y por la otra sale DUEÑA, PAJE [1º] y CIRUJANO. PAJE [1º] ¡Qué gran fatalidad! DUEÑA ¡Qué ha sucedido? 206 “Un pago junto a Ciudad Real, a donde la Santa Hermandad hace justicia de los delincuentes que pertenecen a su jurisdicción con la pena de saetas. Proverbio: La justicia de Peralvillo, que después de aseteado el hombre le fulminan el proceso; fúndase en que los delitos que se cometen en el campo, que merecen muerte, son atroces, y piden breve ejecución constando el delito, especialmente si le han cogido in fraganti al delincuente; con la sumaria y con la publicidad hacen justicia, y después por ventura ponen más en forma el proceso y extienden los actos” (Covarrubias). Peralvillo fue también nombre de farsa, como encontramos en el Entremés del niño y Peralvillo en Madrid, de Quevedo. 971 BARBERO ¡Estopas*! DUEÑA ¿Para qué? PAJE 1º Han herido al Conde. Mas ya llega aquí el estruendo. Sácanle en la forma que le entraron, siéntanle en una silla, y el CIRUJANO, con muchos aspamientos, reconoce la herida. Y en saliendo el VALIENTE, se pone a hablar con el VEJETE hasta su tiempo. CONDE Muy poco a poco, que me voy muriendo. 170 CONDESA Arrímale ese asiento. BARBERO Una ventosa* fajada es menester. CONDE ¡Qué linda cosa! BARBERO Pútrida está y corrusa. CONDESA ¡Qué locura! CONDE Es que yo tengo mala encarnadura. Sale VALIENTE Alabado sea Dios. CONDE A buena cuenta, 175 si el pícaro vendrá por los cincuenta. VALIENTE ¿Y el conde mi señor? 972 VEJETE Ahora no puede ver a su señoría. Llega a hablar al CONDE. VALIENTE No entiendo de eso. ¿Oye vusiría? Ya aquello se logró. CONDE ¡Qué picardía! 180 VALIENTE La cuchillada di de bote en bote*. CONDE Y si no, que lo diga mi cogote. ¿No miras que soy yo a quien diste el lapo? VALIENTE Yo los cincuenta pido. VEJETE Yo me escapo. CONDESA ¿Qué es aqueso? CONDE No es nada. 185 VALIENTE Despácheme Usiría, antes que haga que huela mal el cuento si no paga. CONDE Me ha de hundir si lo sabe mi parienta. Toma, con mil demonios, los cincuenta. ¿A quién ha sucedido, en quién se ha hallado 190 pagar la cuchillada que le han dado? CONDESA ¿Qué es aqueso? Decid o, vive el Cielo que, si me enojo, que ande al redopelo*. 973 VALIENTE El conde me llamó para que diera a uno una cuchillada. CONDE ¿Qué es quimera? 195 Que tengo de perder, borracho. VALIENTE Airado el conde fue a la casa disfrazado a ver la señorita y, con fiereza, pensando que era el otro, en la cabeza le di una cuchillada. CONDE Bien me acuerdo. 200 VALIENTE Según he visto... CONDE Mira que me pierdo. VALIENTE ... pido lo ajustado. CONDE Él se ha vaciado*. VALIENTE Con que su señoría me ha indignado, y me los dio, y así... CONDE Lengua malvada. VALIENTE ... perdonad si quedáis muy enfadada. 205 CONDESA ¿Que tengo de sufrir tales crueldades? Ah, primo, ¿qué es aquesto? CONDE Mocedades. 974 CONDESA ¿Que tal ofensa mi valor alcanza por una picarona? CONDE Es una chanza. CONDESA De aquesta suerte. Embístele. CONDE ¡Tente, que me matas, 210 prima mía! CONDESA No entiendo pataratas*. VEJETE Pase por burla el caso que te altera porque en día como éste no hay quimera. Pues ves que tu ofensa te ha vengado el conde mi señor descalabrado. 215 PAJE 1º Dice bien. LOS OTROS No haya más. DUEÑA Baile usiría, y remate este cuento en alegría. CONDESA Norabuena, bailemos el guineo*. CONDE En mi el refrán se cumple, según veo. ¡Ay, mis cien reales! ¡Ay, mi chola hendida! 220 CONDESA ¿Qué es ello? CONDE Que resuello por la herida. Por el zarambeque*. 975 Canta CONDESA “Conde de mi vida”. Canta CONDE “Condesa de mi muerte”. CONDESA “Di, ¿te duele mucho?” CONDE “Los ciento me duelen”. 225 Mudanza ahora, y siempre lo que se canta es bailado sin quebrar cada uno como le toca. CONDESA [Canta] “¿Me quieres?” CONDE [Canta] “Te adoro”. CONDESA [Canta] “¡Jesús, cómo mientes! ¡Júralo!” CONDE [Canta] “Si miento los diablos te lleven”. TODOS [Cantan] “Zarambeque, teque, 230 lindo zarambeque”. 977 LA PASTELERÍA Y BURLA DE LAS CAZUELAS Este entremés, aparecido en el Cómico Festejo (142-158), donde se atribuye a Castro, autoría que reconoce Cotarelo, que sólo dice de él que es es "largo y soso y de asunto conocido" [Colección, p.cxxi], también se ofrece atribuido por CESXVIII a nombre de Benito Polope, como figura en el manuscrito, si bien sería ésta la única obra que conocemos de este comediante, autor de unos versos laudatorios dedicados a nuestro Farruco que aparecieron en la Alegría Cómica. Así, si bien la autoría es dudosa, nos parece adecuado ofrecerlo. Trata la pieza de una Mujer que pide a un Sacristán y un Alférez que consigan algo de comida con que invitar a quienes espera en casa, y así parten ellos a la pastelería dispuestos a apropiarse de las cazuelas ajenas, pudiendo encontrarnos allí con un argumento de enredo, que no abandona lo costumbrista, pues todos los personajes son burladores o potenciales burlados para conseguir algo que comer. 979 ENTREMÉS DE LA PASTELERÍA* Y BURLA DE LAS CAZUELAS Personas Un Alférez Un Sacristán Un Vejete Un Gallego Hombre 1º Hombre 2º Hombre 3º Pastelero Casilda Barbulilla Mujer 1ª Mujer 2ª Sale el ALFÉREZ. ALFÉREZ Amigo, yo he de ser el preferido. Sale SACRISTÁN Solamente he de ser el elegido. ALFÉREZ A mí solo idolatra su cuidado. SACRISTÁN Sólo soy yo su fino enamorado. ALFÉREZ Mira, pues, si me quiere, ¿pues hay este? 5 Saca un billete. SACRISTÁN Decid, seor sargentón, ¿es barro aqueste? Saca otro. ALFÉREZ [Aparte] ¡Ah, taimada! ¿A otro quiere tu porfía? SACRISTÁN [Aparte] ¿A otro estimas, cruel, siendo ya mía? Mas veré en su papel lo que me dice. 980 ALFÉREZ En sus letras veré si soy felice. 10 Lee SACRISTÁN Entre una y dos de aquesta misma tarde ven, mi dómine, a casa. Dios te guarde. Lee ALFÉREZ Mi sargento, a las tres está prevista. Te espero en casa. Adiós, hasta la vista. SACRISTÁN Aquí me escribe a mí, sin solecismo*, 15 vaya a su casa. ALFÉREZ A mí dice lo mismo, que solo soy llamado está sabido. SACRISTÁN Tú eres llamado, pero yo escogido. Solo pretendo ir. ALFÉREZ A ir me prefiero. SACRISTÁN Si quiero yo será. ALFÉREZ Será si quiero. 20 SACRISTÁN ¿A mí te atreves, di, don Calandrajo*? ALFÉREZ ¿Pues quién eres tú, lechuza, fondo en grajo? Todo en gordo, eres más, hablando en veras, que hurón de cabos*, consume vinagreras. Yo sí que soy, por abreviar el cuento, 25 cabo de escuadra, alférez y sargento, paje, gineta*, capitán y un poco fui general del tercio de don Moco. 981 SACRISTÁN Sólo por eso habréis sido sonado, cara de pimentón avinagrado, 30 modelo de espantajos y visiones, Cancerbero infernal, dejad baldones*. ALFÉREZ Mirad que he de ir solo yo a su casa. SACRISTÁN Yo iré también, veremos lo que pasa. ALFÉREZ Cuidado no te encuentre, camarada, 35 que os habéis de quedar en la estacada. SACRISTÁN Si te hallo con el bien que ya no es tuyo, con un requiem aeternam te destruyo. ALFÉREZ Cuidado, sacristán, con lo que digo. SACRISTÁN Alerta, sargentón. ALFÉREZ Adiós, amigo. 40 Vanse cada uno por su lado, y sale CASILDA y BARBULILLA. CASILDA ¿Barbulilla? CRIADA Señora. CASILDA Ten cuidado. CRIADA ¿Qué manda usted, señora? CASILDA ¿Hay tal agrado? Mira que el agasajo esté cumplido, las jícaras pequeñas, ¿lo has oído? 982 del pan las rebanadas sin bambolla, 45 delgadas como tela de cebolla, bizcochos y agua fría, lo ordinario, no esté hecho el chocolate lectuario*. CRIADA Todo se hará. [Aparte] ¿Habrá tal tarabilla*? CASILDA Todo lo tengo en ti, mi Barbulilla. 50 Ea, despacha, aprisa, ve volando, porque estoy por instantes aguardando. Vase BARBULILLA, y sale el SACRISTÁN. SACRISTÁN Luego que vi tu papel, que primero fue arambel* en mano de una trapera, 55 a mi dicha placentera mil parabienes le di, y dije ansí: ¿Casilda me escribe a mí? No lo creo, sí lo creo, 60 repique, pues, mi deseo el campanillaje afán, diciéndole al bien que aspira tan tin tan tin tan tiritira tan tirira tin tin tan. 65 ¿Qué dices, loca de almendras? Arrope de aquestas gachas, ¿quid me mandas? ¿Quid me ordenas? Dímelo, per vitam tuam, y taciabo, vitam meam. 70 CASILDA Deja ya, mi sacristán, de borbotonear finezas 983 que una solamente quiero. SACRISTÁN Pues explícate, ¿a qué esperas? CASILDA Yo tengo unas convidadas... 75 SACRISTÁN ¿Convite? Bien mal empieza. Aparte. CASILDA ... esta noche. SACRISTÁN Y tú querrás que yo me halle en la fiesta como dueño del cortijo. CASILDA Es cierto, mas será fuerza... 80 SACRISTÁN ¿Qué? CASILDA Que me traigas qué darlas. Empieza a temblar. SACRISTÁN ¡Válgame Santa Quiteria! ¡Ay! CASILDA ¿Qué te ha dado? SACRISTÁN Un gran flato*. CASILDA ¿Dónde? SACRISTÁN Hacia las faldriqueras. CASILDA ¿Quieres manteca de azahar? 85 984 SACRISTÁN No, que es mi azar la manteca. Señores, sin engullir Aparte. ya estoy ahíto de cena. CASILDA ¿Se te aminora? SACRISTÁN Ya, ya. CASILDA ¿Pues qué dices? SACRISTÁN Que me es fuerza Sosiégase.90 obedecer. CASILDA Tuya soy. Abrázala. SACRISTÁN Pues amor, requiem aeternam. Mas digo, ¿qué he de traer? CASILDA Cosa pegajosa sea, y sea lo que quisieres. 95 SACRISTÁN Pues te traeré... CASILDA ¿Qué, Chinela? SACRISTÁN ... un muy grande plato de... CASILDA Di. SACRISTÁN ... trementina* y jirapliega*. Mas descuida Casildilla. CASILDA Bien está. 985 SACRISTÁN Una industria buena Aparte. 100 para quedar bien he hallado. Adiós, boca de jalea. CASILDA Adiós. Dentro ALFÉREZ ¿Entro, Casildilla? CASILDA ¡Válgame Dios! SACRISTÁN ¡Santa Tecla! El alférez. CASILDA Soy perdida. 105 SACRISTÁN Si me coje, me derrienga. CASILDA Cielos, ¿qué haré? ALFÉREZ ¡Ah, Casildilla! SACRISTÁN Aquí me valga una [e]scena de don Pedro Calderón 207 . ¿Hay un manto? CASILDA Un poco espera. Vase. 110 SACRISTÁN ¿Que espere? Pese a mi alma. ALFÉREZ ¿No respondes? 207 Menciona aquí, atribuyéndoselo a Calderón, el recurso de la manta para esconder a alguien que emplea Cervantes en el Entremés del viejo celoso. 986 SACRISTÁN Cómo aprieta. Sale CASILDA con un manto muy malo. CASILDA Aquí está el manto. SACRISTÁN Pues daca. Anda y ábrele la puerta. Pónese el manto como cayere y se pone detrás de CASILDA, y al tiempo que entra el ALFÉREZ se le pone delante, y el ALFÉREZ le da un rempujón y el SACRISTÁN se la jura diciendo los versos. CASILDA Entra, mi alférez. ALFÉREZ ¿Quién es? 115 Repara el ALFÉREZ y CASILDA le detiene con estos versos. SACRISTÁN Para esta, para esta. ALFÉREZ ¡Hay friolera más rara! Al paño SACRISTÁN Adiós, adiós. ALFÉREZ ¿El colega es? ¡Por Cristo matarele! Mas disimular es fuerza 120 por Casilda. SACRISTÁN Mamola. ALFÉREZ Yo te pillaré. 987 CASILDA ¿Licencia pides para entrar a verme? ALFÉREZ ¡Qué linda pataratera! Hija mía, los soldados 125 obramos con experiencia jamás sitiamos la plaza sin antes reconocerla. CASILDA ¿Ese agravio a mi recato? ALFÉREZ [Aparte] ¡Ah, perras! ¿Quién os friera? 130 Mas a lo que importa vamos. CASILDA Dices bien, mas tenme cuenta. Yo, pues tengo una función, y he menester... ALFÉREZ ¿Mi bandera? ¡Al punto toquen al arma, 135 pónganse en forma de guerra, marche el campo! CASILDA Tente, aguarda, que no hay necesidad de ella. Con unas amigas quiero quedar bien. ALFÉREZ ¡Hijos, a ella, 140 que nos embisten de recio! CASILDA ¿Aún prosigues con la tema*? Si no me escuchas, me enojo. 988 ALFÉREZ ¡Toca a retirar, trompeta! CASILDA Para darlas de cenar 145 traerásme. ALFÉREZ Atajar es fuerza al enemigo, pues ya por todas partes nos cerca. CASILDA Si no me escuchas, me voy. Hace que se va y la detiene. ALFÉREZ Casildilla mía, espera, 150 que ya yo tengo entendido lo que pides. CASILDA ¡Linda flema*! ALFÉREZ ¿Como qué cosa ha de ser? CASILDA De pastelería sea, y sea lo que se fuere. 155 ALFÉREZ Bien está. [Aparte] Blanca ni media me acompaña. Ea, industria, ¿un abracito siquiera? Abrázale. CASILDA Todo lo que tú quisieres. ALFÉREZ ¡A marchar toca, trompeta! 160 Vase, y sale BARBULILLA. 989 BARBULILLA Señora, tus dos amigas por el cubículo entran. Salen PRIMERA y SEGUNDA MUJER con mantos. CASILDA Bien venidas, mis queridas. MUJER 1ª Ay, amiga, vengo muerta. MUJER 2ª Yo hecha dos mil pedazos. 165 CASILDA ¡Jesús, y lo que me pesa! MUJER 1ª Querida mía, los lodos de suerte me salpiquean que las medias eran blancas mas ya son de felpa negra. 170 MUJER 2ª Pues a mí del olor solo ya me ha entrado la jaqueca. CASILDA Entrad, y descansaréis. LAS 2 Ay, amiga verdadera. Vanse y se descubre una pastelería y un hombre, que hace el PASTELERO, con su pala. Habrá dentro del horno cuatro o cinco cazuelas de Alcorcón, que tendrá cada una alguna cosa de palo dentro, como polla, y lonjas de tocino. Sale el HOMBRE 1º. HOMBRE 1º Ésta es la pastelería 175 de más fama que se encuentra 990 en todo aqueste lugar. Sale el SACRISTÁN con capilla. SACRISTÁN Hombre, cuenta con la cuenta. Hacia aquí nos retiremos, [a] ver cómo el pecador llega 180 para echarle la garfiada*. HOMBRE 1º Harase como lo ordenas. PASTELERO Vengan aquesas perdices, perdiga aquesa lamprea. Dentro UNOS Esos besugos asados. 185 OTROS Ahí va esa pava rellena. Sale el VEJETE con muleta. VEJETE Que a un hombre de mis años, tieso a fuerza de muleta, sin poder echar un paso porque los pies me atormentan, 190 sabañones que me comen y espolones que me cenan, le hagan venir por un pavo con más traza de cigüeña a aquesta pastelería... 195 Paciencia, Cielos, paciencia. SACRISTÁN ¿Pavo dijo? ¡Bravo lance! Sale un GALLEGO. 991 GALLEGO Pardiobre que ya estoy cerca. HOMBRE 1º ¿Quién va allá? GALLEGO Domingu Pierres. ¿Piensa que soy algún bestia? 200 SACRISTÁN Calla o te haré mil pedazos. VEJETE Paciencia, Cielos, paciencia. Salen ALFÉREZ y HOMBRE 2º por otro lado. ALFÉREZ A lindo tiempo llegamos. GALLEGO Oye vosté, ¿una cazuela que tengo con seis perniles 205 y diez libras de terneira? HOMBRE 2º ¿No has escuchado al Corito? ALFÉREZ Sí, y es famosa la empresa. VEJETE Yo llego, digo: seo hidalgo usté en el horno me meta 210 (fuera de la pulla) un pavito que tengo en una cazuela que es, por más señas, vidriada. PASTELERO ¿Y acertaré por las señas? Usted se espere, o se vaya. 215 VEJETE Paciencia, Cielos, paciencia. 992 ALFÉREZ Yo estoy por entrar a saco. SACRISTÁN Esto va con mucha flema. HOMBRE 1º Y 2º Ten paciencia. SACRISTÁN ¿Eso me dices cuando mi Casilda espera? 220 ALFÉREZ ¿Que me aguarde y estará Casildilla hecha una fiera? GALLEGO Despache usted a Domingo. VEJETE ¿No hay forma de mi cazuela? PASTELERO Daca la señal, corito*. 225 GALLEGO Aquí está. HOMBRE 1º Amigo, alerta. SACRISTÁN Por si acaso se me escapa yo me paso a la otra [a]cera haciendo la agachadiza*. Pasa el SACRISTÁN muy embozado por delante de todos tosiendo y se pone delante del ALFÉREZ. PASTELERO Toma, Domingo. HOMBRE 2º Ya llega. 230 993 ALFÉREZ Malo, que hay un embozado. GALLEGO Par Dios que huele de perlas. HOMBRE 1º Yo lo veré. Cógele el HOMBRE PRIMERO por delante y el SACRISTÁN pasa adelante y se va. SACRISTÁN Suelta, infame. VEJETE Adiós, voló doña Elena. GALLEGO ¡Que me roban! Dentro SACRISTÁN Corre, amigo. 235 HOMBRE 1º Ya te sigo. Vase dando un rempujón al GALLEGO. GALLEGO ¡Ay, mi cazuela! Vase. ALFÉREZ Fuerte presa hemos perdido. HOMBRE 2º No importa, que el viejo queda. VEJETE ¿No hay forma de despacharme? PASTELERO La señal. VEJETE ¡Qué linda flema! 240 Tome usted. Venga al instante. 994 Sale el GALLEGO. GALLEGO ¿Ha visto usted mi cazuela? VEJETE ¿Qué cazuela o qué puchero? HOMBRE 2º Ya la agarra. ALFÉREZ Pues a ella. Mas mientras el viejo paga 245 quiero irme a hacerle frontera allí enfrente. Pasa por detrás del vestuario y se queda retirado a un lado. HOMBRE 2º Aquí me quedo. VEJETE ¿Usté ha ajustado la cuenta? PASTELERO Ya lo está. Ocúltase la pastelería. VEJETE Mucho recelo Vase muy despacio dando vuelta. hallar una contingencia. 250 Perdereme, si se atreven. ALFÉREZ Ya lo verás. HOMBRE 2º Suelta. 995 ALFÉREZ Suelta. Vase. VEJETE ¡Ah, perros! ALFÉREZ Sígueme, amigo. HOMBRE 2º Ya voy. Deja caer al viejo. Sale el GALLEGO y tropieza con el HOMBRE 2º. GALLEGO Venga mi cazuela. HOMBRE 2º Tomad este mojicón. Vase. 255 GALLEGO ¡Que me ha rompido una muela! Vase. Sale HOMBRE TERCERO con espada. HOMBRE 3º ¿Quién da aquí voces? ¿Quién es? VEJETE Una parva materia. HOMBRE 3º Levantaos. Pues, ¿qué ha sido? VEJETE Que unos bribones me llevan 260 una cazuela robada. HOMBRE 3º Es muy grande desvergüenza. ¿Por dónde van? VEJETE Por aquí tomaron la callejuela. 996 HOMBRE 3º Vamos, que si los encuentro 265 la han de pagar. GALLEGO ¡Mi cazuela! Vanse, y salen SACRISTÁN y HOMBRE PRIMERO muy despechados*. SACRISTÁN Pues libres de la justicia pudimos tomar la vuelta quiero llamar. ¡Ah de casa! Dentro CASILDA ¿Quién es? SACRISTÁN Yo, Casilda bella. 270 CASILDA Ya bajo, vil. HOMBRE 1º ¿Qué es aquesto? SACRISTÁN Que estará hecha una perra por lo que me he detenido. Sale el VIEJO y HOMBRE TERCERO. VIEJO Según las señas ese ha sido el agresor. 275 Saca la espada el HOMBRE TERCERO, dale al SACRISTÁN le deja caer la cazuela y se tiene, y escapa el HOMBRE PRIMERO. HOMBRE 1º Sí, pues llévese ésta. SACRISTÁN ¡Ay, que me han muerto! ¡Jesús! 997 VEJETE Restituye la cazuela. SACRISTÁN Ahí la tienes hecha cascos. VEJETE Así tengas la cabeza. 280 SACRISTÁN Muy poco menos. Salen el ALFÉREZ y HOMBRE SEGUNDO muy de prisa. ALFÉREZ La casa... HOMBRE 3º Deje al punto lo que lleva. Cáscale y hace lo que el SACRISTÁN. ALFÉREZ Ya lo está. ¡Ay, mis costillas! HOMBRE 2º Fuego. Vase. Sale GALLEGO Aquí está mi cazuela. Yo la busco. ¡Cómo huele! 285 Salen CASILDA y BARBULILLA. CASILDA Digan, ¿qué bulla* es aquesta? SACRISTÁN Por mí lo digan mis cascos. ALFÉREZ Mis costillas son mi lengua. LOS DOS Por ti. CASILDA Dejad los clamores, 998 porque en noches como aquestas 290 no ha de haber llanto. BARBULILLA Es verdad. HOMBRE 3º Pues acabe el chasco en fiesta, que el vejete ayudará. VEJETE Si no me dejan las piernas. HOMBRE 3º Pues bailar con el cogote. 295 VEJETE Paciencia, Cielos, paciencia. CASILDA Toquen, y yo bailaré. BARBULILLA Y yo y todo. TODOS Pues empieza. Canta CASILDA “La burla del combite bien me ha costado”. 300 Canta SACRISTÁN “A nosotros, Casilda, cuesta más caro”. Canta CASILDA “Mariquilla, mi enamorado, a la guerra le llevan a ser soldado, Mariquilla, mi enamorado”. 305 Canta BARBULILLA “Mucho siento del viejo las compasiones. Mariquilla, las compasiones”. 999 Canta VEJETE “Mucho más siento, niña, mis sabañones. 310 Mariquilla, mi enamorado, a la guerra le llevan a ser soldado, Mariquilla, mi enamorado”. Bailan, y se da fin. 1001 EL PÉSAME DE MEDRANO Este entremés, recogido en la primera parte de la Alegría Cómica (fol. 68-78), es considerado por Cotarelo como una de las piezas inferiores de nuestro autor, diciendo de ella “El pésame de Medrano, cuyo verdadero tema es la de un soldado que obliga a casarse a todos los que topa” [Colección, p. cxxi]. Si bien ésta puede resultar la acción más cómica de esta pieza, nos encontramos frente a una mezcla de géneros habitual en Castro: da comienzo con lo que parece que va a ser un entremés de burla al padre, y cuyo primer verso comparte con Francisco, ¿qué tienes? Pasa entonces a convertirse en un entremés de situación en que diferentes personajes se presentan en la casa de Medrano para darle su pésame, con la especial intervención de un Vejete en el que es el parlamento más enrevesado de cuantos ofrece Castro, construido a propósito para que el resto de personajes dialoguen sobre lo supuesta e irónicamente culto del anciano. Para finalizar, el consabido soldado loco reaparece, con algunos personajes atados a una soga –entre ellos la Graciosa y el Sacristán del comienzo-, obligando a todos a casarse, incluído el Gallego, que ha de contraer matrimonio con el Vejete, de modo que se organiza una boda grotesca. De este modo, si bien puede tratarse de una pieza de poca calidad, como anota Cotarelo, por la cohesión entre sus integrantes y lo diverso de ellos hemos de revalorizarla como buen ejemplo de los rasgos habituales de nuestro autor. Se representó en numerosas ocasiones tanto en el Teatro del Príncipe como en el de la Cruz entre 1763 y 1772 [Cartelera: 811]. 1003 ENTREMÉS DEL PÉSAME DE MEDRANO Personas Un Sacristán Un Soldado Un Gallego Mujer 1ª Medrano La Graciosa El Vejete Mujer 2ª Salen la GRACIOSA y el SACRISTÁN. GRACIOSA Sacristán de mi vida. SACRISTÁN Dueño hermoso, dichoso yo, dichoso que ese nombre he escuchado. ¡Ay, ojos bellos! GRACIOSA Tuya soy de los pies a los cabellos. SACRISTÁN ¡Ay, vida mía! Porque me cuadre*, 5 ¿ha salido de casa ya tu padre? GRACIOSA Ya salió, muy temprano. SACRISTÁN ¿Dónde fue, dime? GRACIOSA En casa de Medrano, el pésame a dar fue, que se le ha muerto su mujer doña Elena (aquesto es cierto). 10 SACRISTÁN Darte un abrazo quiero. GRACIOSA Toma cinco, 1004 sacristán mío. SACRISTÁN De contento brinco, dueño mío, y porque veas si es mucho lo que te quiero te diré en brevis oracio 15 lo que hago por ti. Al momento que me subo al campanario, como ya el curso hecho tengo, empiezo a cantarte coplas, y me sirven de instrumentos 20 las campanas. Oye una que te hice a esos ojos negros: [Canta] “Ojos negros de zafir, tin, tin, tin, que quemáis como un tizón, din, din, don, no miréis con retintín, din, din, din, 25 porque matar no es razón, din, din, don, a quien ya lo está, din, din, por mirarte a ti, din, don, tiritintín, tiritintón. Que hoy vivo en Antón Martín, din, din, din, 30 y mañana en La Pasión 208 , din, din, don”. GRACIOSA Cosa admirable. SACRISTÁN Di, ¿no es arrogante? GRACIOSA Sí, esposo mío. SACRISTÁN Vamos al instante 208 Antón Martín es una famosa plazuela madrileña, que nace del encuentro de la calle de la Magdalena y del León con la calle de Atocha. La Pasión se refiere al Hospital de La Pasión, ubicado en la misma calle Atocha, más cerca de la plaza de Carlos V, en el solar donde hoy se levanta el Colegio de Médicos. Como puede observarse en la Introducción, fueron éstos lugares importantes en la vida de Francisco de Castro, y sabemos que el final de sus días los pasó en una casa frente a dicho Hospital. 1005 donde estamos citados, y donde Dios nos haga bien casados. 35 GRACIOSA Bien dices, vamos luego. SACRISTÁN Amor añejo, sácame bien de aquí, no venga el viejo. Vanse. Sale MEDRANO y MUJER 1ª. MEDRANO No hay consuelo a mi pena, habiéndome faltado doña Elena. Por fingir he mostrado sentimiento, Aparte. 40 que yo, me lleve el diablo si lo siento. [MUJER] 1ª Mira por tu salud, hermano mío, repara que te acabas. MEDRANO Desvarío es querer aliviar mi pena grave. No hay para mí consuelo, no, ni cabe. 45 Ya estoy desesperado, hermana mía. Vive Dios, no he tenido mejor día Aparte. en mi vida que el de hoy, en que he enviudado. ¡Qué bravamente finjo! ¡Ay, desdichado! [MUJER] 1ª Hermano mío, mira... MEDRANO Oírla es vicio. [Aparte] 50 [MUJER] 1ª ... que aquesa pena ha de quitarte el juicio. MEDRANO Déjame ya o te mato. 1006 [MUJER] 1ª ¿A mí te inclinas? MEDRANO Apártate, mujer. [MUJER] 1ª Salid vecinas, venid, porque está loco, ¡ay, Dios!, mi hermano. Sale [MUJER] 2ª Tenga, sosiegue usted, señor Medrano. 55 [MUJER] 1ª Él está loco, amiga. MEDRANO ¡Lindo paso! [MUJER] 2ª Dios lo ha hecho, y así no hay que hacer caso. MEDRANO Así os llevara a todas. ¡Suerte escasa! [MUJER] 1ª Sosegaos hermano. Dentro SOLDADO ¡Ah de casa! ¿No vive aquí un viudo que ha enviudado 60 sólo por enviudar? Sea Dios loado. Sale. MEDRANO Seor Capitán Chinchilla 209 . SOLDADO Sosiegue vuesarced la tarabilla*. ¿Quien mató a su mujer? MEDRANO Señor, la muerte. 209 Nombre burlesco, por chinchilla: "animalejo pequeño como ardilla, que se cría en la sierra del Perú. Tiene el pelo muy blando y sus pieles se traen por cosa regalada y saludable para abrigar el estómago, y partes que tienen necesidad de calor moderado" (Autoridades). 1007 SOLDADO ¿La muerte la mató? MEDRANO Sí. SOLDADO ¿De qué suerte? 65 MEDRANO Matándola no más. SOLDADO Pues dime, infame, que este nombre es razón que ahora te llame, ¿no pudiste avisarme, di, insolente, en ocasión tan grave y tan urgente? Verías que a la muerte desahogada 70 la hacía mil pedazos con mi espada, y logrando la acción, de aquesta suerte, con ella acabaría y no habría muerte. MEDRANO Señor Chinchilla. SOLDADO Calle, que con la primer moza que en la calle 75 topare he de casarle aqueste día. MEDRANO Yo no quiero casarme, ¿hay tal manía?, porque me hallo muy bien siendo vïudo. SOLDADO Oye usted, si replica le sacudo, y ellas se han de casar, o aqueste acero... 80 LAS 2 ¿Eres soldado, di, o casamentero? SOLDADO Yo me voy, no repliquen en lo dicho. 1008 TODOS Anda, vete con Dios. SOLDADO Lo dicho, dicho. Vase. MEDRANO Yo le he temido al hombre, no te asombre. [MUJER] 1ª Yo en cuanto [a] vino 210 , sí, no en cuanto hombre. 85 [MUJER] 2ª ¡Que nos casemos dice! MEDRANO Fiero potro, ¡salgo de un riesgo y quiere entrarme en otro! Dentro VEJETE ¡Ah de casa!, tras, tras. [MUJER] 1ª ¿Quién será, hermano? ¿Quién está ahí? Sale VEJETE ¿Está el señor Medrano en casa, reina mía? 90 Sale con cortina colorada y un sombrerón. [MUJER] 1ª En casa está, señor. VEJETE ¡Qué fatal día! Llegue usted, diga si puedo darle un pésame que traigo. [MUJER] 1ª Tu amigo Mastranzos 211 . 210 Juego de palabras, por vino, con el sentido de "cualquier cosa que arrebata la razón y como que la embriaga" (Autoridades), o su significado propio y habitual, tildando así al personaje de borracho. 211 Nombre burlesco, por mastranzo: "Especie de hierba buena salvaje, que produce un tallo cuadrado, velloso y algún tanto bermejo. Las hojas redondas, aserradas, tiernas y muy olorosas. Echa unas flores purpúreas en el nacimiento de cada tallo" (Autoridades). 1009 MEDRANO Presto, dile que llegue. [MUJER] 1ª Llegad. 95 VEJETE Ahógueme mi sentimiento. MEDRANO A mí me ha de ahogar la risa. LAS 2 ¡Qué gracioso viene el viejo! VEJETE Señor Medrano, lalala, ¡ay, la señora! ¡Ay Dios nuestro Señor! ¡Ah, mundo borracho! 100 Ello ha sido una cosa tan, tan, aquélla, que ay, que Dios la tenga en gloria, pero como dijo el otro es, es, me- nester aquellarse*, ah, a lo que somos. Y, en fin, señor Medrano, yo, yo he que- 105 dado hay tan sin aquel, que, que no po- dré significar el quédese usted con Dios 212 . Dale el pésame y vase. MEDRANO Por Dios, que el pésame ha sido breve y compendioso. [MUJER] 2ª Es cierto. 110 [MUJER] 1ª Pero lo que más alabo es, hermano, lo discreto. Dentro ruido. 212 Monólogo incomprensible, prueba del gusto por palabrería propia del estilo grotesco para presentar el carácter del personaje del Vejete. Véase en el estudio el apartado dedicado al estilo y cómo éste parlamento ejemplifica lo que vinismos en llamar la “palabrería”. 1010 Dentro SOLDADO ¿Han de venir? Dentro UNOS No hemos de ir. [MUJER] 1ª ¡Ay, hermano! ¿Qué es aquello? MEDRANO Vive Cristo, que el soldado 115 tray aquí más de ducientos hombres y mujeres, y atados como unos cestos. Aquí llegan, mas también el vejete viene entre ellos. 120 ¿Que querrá este soldadón? Sale el SOLDADO tirando de una soga, en la cual trae atados al VEJETE, al SACRISTÁN, la GRACIOSA y el GALLEGO y otro hombre. [MUJER] 1ª ¿Qué sé yo? ¡San Nicudemos! SOLDADO Voto a Dios que han de casarse, o ver para qué nacieron. SACRISTÁN Hombre del diablo, ¿qué intentas? 125 GRACIOSA Si me ve mi padre, hoy muero. TODOS Desátenos, seor soldado. Acabe, diga su intento. SOLDADO Es mi intento que aquí todos han de casarse. GALLEGO Eso nego, 130 que yo teño ayá en la tierra 1011 a mi muller, e non puedo ser casado, meu señor, porque me forcarán luego. SOLDADO Calle el gallego, o por vida... 135 GALLEGO Eu callarei como un muerto. MEDRANO ¿Qué hombre es este, vive Dios, que en solo mirarle tiemblo? TODOS Casarnos quieres, ¿qué dices? SACRISTÁN Digo, ¿para eso cogiendo 140 nos ha ido en esa calle, conforme nos iba viendo? Sepa usted, seor Capitán, que yo me iba a hacer lo mesmo sin que usted se meta en tanto. 145 VEJETE Vive Cristo, que es mal hecho, con un hombre como yo y de mi sangre, hacer esto. SOLDADO Calle el vejete, o por vida... VEJETE Ya callo, Longinos nuevo. 150 MEDRANO Hombre, repara, ¿qué intentas? SOLDADO Váyanse casando luego. Destape, reina, esa cara. Descubre a la GRACIOSA el SOLDADO. 1012 VEJETE Infame, ¿tú en este puesto? SOLDADO Oye, calle; dé la mano 155 al seor Medrano. SACRISTÁN Es mi dueño y ha de casarse conmigo. MEDRANO Pues yo casarme no quiero. GRACIOSA Yo tampoco. SOLDADO ¿Cómo no? Hagan lo que mando luego 160 o los haré mil pedazos. MEDRANO Ya yo me caso de miedo. GRACIOSA Y yo de miedo me caso. SOLDADO Dé ella la mano al momento al sacristán, él a esotra. 165 TODOS ¿Hay más notable embeleco? VEJETE ¿Qué enredo es éste, San Cosme? GALLEGO Eu cirbatu me quedu, que no hay noiva para min. SOLDADO ¿Cómo que no? Con el viejo 170 ha de casarse. 1013 GALLEGO ¿Qui dice? VEJETE Hombre, di, ¿estás en tu seso? ¿Pues no ves que somos hombres? SOLDADO No me toca saber eso. Dense la mano al instante, 175 ¿a qué esperan? GALLEGO Por San Piedro, que tene mais potestade que no el cura de mío pueblo Ésta, bello, es la mi mano. VEJETE Ésta es mi mano, gallego. 180 SACRISTÁN ¿Hay enredo más notable? MEDRANO ¿Hay más notable embeleco? GALLEGO Por Jiesu Cristu, ca a noiva tene mais cerdas que un cerdu. VEJETE Por Dios, que el gallego tiene 185 aún más narices que cuerpo. 213 SOLDADO Y pues que ya están casados y yo me quedo soltero, es preciso que haya bulla* donde ha habido casamiento. 190 213 Las comparaciones del cuerpo del "marido" realizadas por otro hombre con el que debe contraer matrimonio burlesco son casi siempre referidas al tamaño de sus manos y nariz. Véase Juan Rana Mujer, de Cáncer, donde las manos de Juan Rana son comparadas con patatas. 1014 TODOS Dice bien. SOLDADO Cante el vejete algo de gusto. VEJETE Es bien cierto que me holgara, mas no sé. SOLDADO ¿Cómo que no? Usted ha de hacerlo o ver para qué nació. 195 VEJETE Digo, señor, que obedezco. Vaya “el curso transparente”, que es el tono que en mis tiempos cantaba con mayor gusto. GALLEGO Eu representarei lueigo, 200 puesto que mia muller canta. TODOS Vaya “el curso”. VEJETE Pues silencio. Canta “El curso transparente, etc” 214 . SOLDADO Represente ahora el gallego pues lo ofreció. GALLEGO Paose usted 205 cadeira aquí enmeido, prestu, seor matalo toudo. SOLDADO Ya está puesta. 214 Este verso del Vejete da comienzo a una canción cuyo origen se encuentra en la Jácara con variedad de tonos [Lambea Castro, Josa, 2009] 1015 GALLEGO Puis empeizo. Altas veinen las Cabrillas, valgame Deu, ¿qué serai? 210 Deibe de ser que ha cenadu muito cedo el Sancristán. No es esu, ¡vállame Cristu! miña mai, ¿qué serái?, non me respondeis, ¿non fillo? 215 Pues lléivete Barrabás. SOLDADO Vítor mil veces, y ahora ¿qué es lo que resta? VEJETE Acabar el entremés, si os parece, con alguna novedad 220 de tonadilla*. TODOS Bien dice. VEJETE Vaya de bulla* y solaz*. Canta SOLDADO “Por el Andalucía vienen bajando que y unos ojuelos negros 225 de contrabando. ¡Ay, amor!, que no puedo darte la lima, que dámela con tus ojos alegres niña. 230 ¡Ay, amor!, que no puede, que no puede ser, 1016 que y olvidar a Juanillo y amar a Manuel”. Canta GRACIOSA “Uno de medias blancas 235 me galantea, siendo así que no tiene blanca ni media. Ay, amor, etc”. 1017 ¿QUIÉN MASCA AHÍ? Este entremés, conservado en el segundo tomo de la Alegría Cómica (fol. 1-10), lo presenta Cotarelo comentando Quién masca ahí desenvuelve la materia ya tocada por Matos Fragoso en El dormilón, con más naturalidad y orden, aunque no con tanta gracia. El asunto un glotón aletargado, a quien no despiertan ni la música, ni el martillo del herrador, ni las trompetas, panderos y tambores, ni aun las ventosas y garrotes que el médico manda aplicarle; pero que se levanta ligero en cuanto siente comer, preguntando: ‘¿Quién másca ahí?’” [Colección, p. cxx]. Observamos así que se trata de nuevo de la refundición de una obra anterior bajo la pluma de Castro, atendiendo a los argumentos que mejor le parecía que funcionaban en escena. El motivo del durmiente con hambre nos recuerda la farsa del XVI que ofrece Bajtín, Les morts vivans, donde un hombre cree haber muerto y debe ser alimentado. Aquí el letargo se debe, como el Vejete señala al despertar, a las azumbres de vino que ha tomado el personaje, que soportará todo tipo de ruidos y despertará cuando escuche el banquete. 1019 ENTREMÉS DE ¿QUIÉN MASCA* AHÍ? Personas Tres mujeres Un Tambor Un Herrador Un Barbero Un Vejete Un Trompeta Un Pífano* Salen las TRES MUJERES. MUJER 1ª Buenos días Josefa. MUJER 2ª ¿Qué hay, amiga? MUJER 3ª ¿Cómo va? MUJER 2ª ¿Cómo va? MUJER 2ª No sé qué os diga, con esto que le pasa a la infausta*, a la pobre de mi casa. LAS 2 Pues, ¿qué tiene? MUJER 1ª ¡Ay, Jesús! Desdichas mías. 5 LAS 2 Dinos, ¿qué tienes? MUJER 1ª Hijas, cuatro días que está con un letargo*… ¡Ay, padre mío! ¡Ay, consuelo! ¡Ay, mi bien! 1020 LAS 2 ¡Qué desvarío! Dinos, pues, lo que tienes. MUJER 1ª Hijas mías, perdonad, porque son melancolías 10 las que ocasionan a dolor tan grave, y solamente Dios mi pena sabe. LAS 2 Dinos la causa, pues, de tu lamento. MUJER 1ª Pues queréis que os lo diga, va de cuento. Mi padre hace hoy tres días que entregado 15 a un profundo letargo está, y no he hallado remedio que volver hacerle pueda, pues el doctor Zamudio Avellaneda le ha hecho dar mil garrotes*, y ventosas* fajadas, capirotes, 20 ayudas*, humos*, le han disciplinado* con ortigas, y, en fin, no se ha dejado remedio de martirio* que no he hecho, pero ninguno ha sido de provecho. Y, por fin, de consuelo tan perdido, 25 yo y el doctor habemos discurrido llamar al herrador, y ese barbero que llaman Salpicón, ¡ay, que me muero! al pífano, y tambor, y aquel trompeta que por mal nombre llaman Sardineta, 30 para que uno le toque, ¡ay, ansias mías! al oído el canario* y las folías*, el pífano, y la caja, ¡ahí será ello! con la trompeta unidos, a degüello, y el otro en la bigornia* a golpes muela. 35 Y si nada de aquesto me consuela, haciéndole volver con tal estruendo, 1021 me pienso ahorcar y irme de aquí huyendo donde nadie me vea. ¡Ay, hijas mías! ¿No os condoléis de las desdichas mías? 40 MUJER 3ª Sí, por cierto. MUJER 2ª Llorando me ha dejado tu pena. MUJER 3ª Sollozando a mí también. MUJER 1ª ¡Ay, hijas de mi vida! Si me falta mi padre, soy perdida. MUJER 2ª Que Dios querrá que vuelva. MUJER 3ª ¡Ay, que es gran padre! 45 MUJER 1ª No hay consuelo, queridas, que me cuadre. Pero el barbero sube, según toco*, por la escalera arriba. MUJER 3ª El hombre es loco. Sale el BARBERO ridículo con una guitarra. BARBERO Dios sea en aquesta casa, y guarde y reguarde a cuantos 50 hay en la circunferencia. MUJER 1ª Sea usted muy bien llegado. MUJER 2ª Arrancado de un tapiz* 1022 parece. ¡Jesús, qué andrajo! BARBERO En fin, señora, ¿qué hay? 55 ¿Qué tenemos de letargo? MUJER 1ª Como se estaba se está. BARBERO ¿Las píldoras no han obrado? MUJER 1ª No, señor. BARBERO ¿Las sanguijuelas? MUJER 1ª Como si fuera de mármol. 60 BARBERO Ea, manos a la obra, y vamos, pues, aplicando unas pocas de folías, zarabandas*, y canarios*. MUJER 1ª Saquémosle afuera. TODOS Vaya. 65 MUJER 1ª Que no costará trabajo, pues está en cama de ruedas. Sácanle en la cama y le gritan. BARBERO ¡Ah! ¿Señor don Letuario 215 ? A esotra puerta*. 215 Nombre parlante, que si bien significa “especie de mermelada” (RAE) también tiene su origen en “electuario”, “Medicamento de consistencia líquida, pastosa o sólida, compuesto de varios ingredientes, casi siempre vegetales, y cierta cantidad de miel, jarabe o azúcar. En sus composiciones más sencillas tiene la consideración de golosina” 1023 TODOS ¿Oye usted? MUJER 1ª Amigas, no hay que cansaros. 70 ¡Ay, padre de mis entrañas! LAS 2 Detente, hija. BARBERO Sosegaos y empecemos esta obra. Voy aplicando un emplasto* admirable de folías 75 (como de ranas). Quitaos. Canta "Si queréis que os enrame la puerta, Toca las folías. vida mía de mi corazón, si queréis que os enrame la puerta, vuestro enramadorcito soy" 216 . 80 MUJER 1ª No se mueve. A esotra puerta. ¡Padre mío! BARBERO Va el Canario. Toca el canario. MUJER 2ª Pues a estas voces no ha vuelto, no esperéis que vuelva. MUJER 3ª Es llano. MUJER 1ª ¡Ay, Jesús, y qué desdicha! 85 MUJER 2ª Sí el herrador... Sale el HERRADOR. 216 Canción popular que se presenta en diferentes textos como Los cantares, de Lope. Véase en la introducción el apartado dedicado a las canciones y danzas. 1024 HERRADOR Sea loado Jesucristo. ¿Qué hay señora? ¿Cómo va? MUJER 1ª Con mi trabajo, como siempre. Ahora el señor Salpicón... BARBERO De usted criado. 90 MUJER 1ª ... ha tocado las folías, el canario, y ha cantado, y no ha servido de nada. HERRADOR La bigornia que he enviado, herraduras y martillo, 95 ¿dónde está? Sacan la bigornia*, y toma su herradura, y empieza a trabajar junto a él, y no vuelve, y canta la jácara. MUJER 1ª Aquí. HERRADOR Pues andallo. Vean ustedes si vuelve. MUJER 1ª Como piedra. Para el martillo. MUJER 2ª Como mármol. HERRADOR Pues allá va otro poquillo. Vuelve a trabajar. 1025 MUJER 2ª A mí me aturde los cascos. 100 MUJER 1ª No os canséis, que ya el que vuelva parece caso negado con lo que se ha hecho. BARBERO Es cosa tan fuera del calendario esto que sucede, que 105 no lo dice Sagitario en retentionem bullarum. MUJER 2ª El tal barbero es un asno. HERRADOR Ya he dado yo en cómo puede ser que vuelva del letargo. 110 MUJER 1ª ¿Cómo? HERRADOR Sacudiéndole con el martillo los cascos. Hace que le va a dar y le detienen. MUJER 1ª Tente, hombre. MUJER 2ª Usted se tenga. HERRADOR ¡Por vida de…! MUJER 3ª ¿Está borracho? BARBERO ¿Eso hace un hombre de juicio? 115 1026 HERRADOR ¿Qué quiere usted? Me ha picado el ver que aqueste martillo suele despertar un barrio, aunque duerman como zorros*, y aquí, habiendo ejercitado 120 su ruido instrínseco, no ha podido despertarlo. MUJER 1ª No es todo uno, señor mío, que ese es sueño, este es letargo. Salen el TROMPETERO, PÍFANO, y TAMBOR. TROMPETA Criado de usted, madama. 125 MUJER 1ª Señor Sardineta, guapos*, bienvenidos, bienvenidos. TODOS Dios guarde a usté. ¿Ha despertado? MUJER 1ª No por cierto. TODOS Pues ¡al arma! ¡Cierra España! ¡A ellos, Santiago! 130 MUJER 1ª Ya escampa y llueve ruido. Tocan a un tiempo los tres. TAMBOR No se mueve. PÍFANO A esotro barrio. MUJER 2ª En efecto. También, hija, 1027 yo quiero probar la mano, y obre Dios. ¿Tienes pandero 135 y sonajas? MUJER 1ª Sí. MUJER 2ª Volando sácalo afuera. MUJER 1ª Aquí está, que como andan los muchachos siempre enredando con ello lo tenía aquí a la mano. 140 MUJER 2ª Pues toca tú las sonajas*, tú el pandero, usted cascando al compás en la bigornia, toquen todos. MUJER 3ª ¡Qué aparato! MUJER 2ª Yo cantaré, y todos juntos, 145 alrededor alborotando, veremos si acaso vuelve. TODOS No es mal medio. HERRADOR Pues andallo, empecemos esta obra. BARBERO Vamos pues. LAS MUJERES Cuidado guapos. 150 1028 Cantan por las folías, y todos a compás tocan. MUJER 2ª [Canta] "Despierta de ese profundo letargo a que te entregaste, mira la vida no laste, que te irás al otro mundo". MUJER 1ª ¿Esto no tiene remedio? 155 BARBERO ¡Válgante trescientos santos el borracho del vejete, qué fuerte lobo* ha pescado! HERRADOR Yo le quitara los sesos, amigo, con lo más blando 160 del martillo. LAS DOS ¡Jesús mío, qué accidente! MUJER 3ª Verbum caro. Sacan una mesa con algo de comer, y se ponen a un lado a comer. MUJER 1ª Señores, pues no hay remedio y ustedes lo han trabajado, razón será que reciban 165 aqueste corto agasajo de mi cariño. LOS DOS Señora, lo que todos deseamos es vuestro alivio. 1029 LAS DOS ¿Hay tal cosa? ¿Para qué ha sido este gasto? 170 MUJER 2ª No, hija mía, ¿con nosotras no estaba cumplido? MUJER 3ª Es llano. BARBERO ¡Qué bueno está lo fiambre*! HERRADOR Mejor me sabe lo asado. Comen todos. MUJER 1ª Come niña, no seas corta. 175 MUJER 3ª Ya me animo. MUJER 2ª Bien lo hago. Levántase con gran flema el VEJETE. VEJETE ¿Quién masca ahí? TODOS ¿Qué es aquesto? MUJER 1ª ¡Padre mío! HERRADOR ¡San Pascasio! BARBERO Al mascar ha vuelto y no al estruendo que se ha armado. 180 TODOS ¿Qué ha sido esto? 1030 MUJER 1ª Dilo padre. HERRADOR Vive Cristo que es bellaco. Canta VEJETE "No sé a que sombras funestas me dormí, que en realidad ignoro 185 si estoy allá o aquí. Para este encanto sólo seis azumbres* bebí, que es cierto me supieron mejor que toronjil. 190 ¡Ay, ay, ay! ¿Qué es aquesto? ¡Que me escuece, ay de mí! Que a rebanadas tengo sajado el trasportín". MUJER 1ª Esos han sido remedios 195 que habemos ejecutado para que vuelvas. VEJETE Ninguno ha sido como el mascacio. MUJER 1ª Pues celébrese entre todos con gira, fiesta, y aplauso, 200 el haber vuelto mi padre, señores, del otro barrio*. TODOS Bien dices, vaya de bulla*. VEJETE Comer quiero. MUJER 1 Eso, en bailando. 1031 Canta MUJER 1ª "Padre, ¿qué no volvieses 205 a tal estruendo?" Canta VEJETE "No hija, que más bulla metió el almuerzo". 1033 EL RETO Este brevísimo entremés, que se recoge en el primer volumen de la Alegría Cómica (fol. 140-144), no aparece mencionado en la Colección de Cotarelo. Resulta buen ejemplo de cómo construía Francisco de Castro sus piezas, pues en él hallamos al comienzo una pantomima, en que el músico va relatando una historia que representan los personajes mundos, para dar comienzo entonces el monólogo del Vejete desafiante, cómico y extenso que recurre a los tópicos del reto si bien pasados por el filtro de lo grotesco, y termina con una danza, el zalá, que los Turcos y Moros ejecutan en escena. Es casi posible hablar de entremés follado, pues en su construcción parece haber intervenido la forma de la folla, la recopilación de textos diversos dispuestos en conjunto e hilados sus argumentos de manera más o menos conseguida. Observamos además de nuevo la importancia absoluta del personaje del Vejete, con un monólogo extenso y muy cómico que permite que el actor que lo representa, que sería el propio Castro, haga uso de todas sus capacidades interpretativas. Se representó posiblemente el 17 de julio y 30 de noviembre de 1768, y 24 de enero de 1770 por la compañía de María Hidalgo en el Teatro de la Cruz [Cartelera: 287, 289, 296, 833]. 1035 ENTREMÉS DEL RETO* Personas El Vejete El Gran Turco El Visir* Unos Moros La Infanta El Mustí* La Mustina* Un Embajador Cristiano Música Sale el MÚSICO y canta, y como va diciendo irase ejecutando, y hasta que le[s] nombren no saldrán. Canta [MÚSICO] "Grandes guerras se previenen por la muerte de Brianda, el Gran Turco 217 está muy triste y la Infanta doña Galga. Saliendo van con gran duelo 5 todos los turcos y damas, y el Gran Turco va detrás llorando con doña Galga. Mas la infanta le consuela, también los turcos y damas, 10 pero él de nada hace caso, antes de verlos se enfada. El Visir sale muy triste, dándole de esta desgracia mil pésames, y él entonces 15 se lo agradece y abraza. Por otro lado el Musti, con su esposa la Mostaza 218 , 217 Gran Turco: Nombre que se le daba al emperador del Imperio Otomano, que acabó convirtiéndose en un personaje frecuente en el teatro breve. Véase en el estudio el apartado dedicado a los personajes. 1036 salen arrastrando lutos y hacia el Turco se llegaban. 20 Todos se llegan a ver y él les dice se apartaran, que quiere hablar un secreto porque es cosa de importancia. El secreto que le ha dicho 25 es que el padre de Brianda le envía un embajador, y los turcos se arañaban. Ya el embajador va entrando Siéntase. al son de muy roncas cajas*, 30 asiento le dan y, luego, prosigue con la embajada. Así que la ha dado, todos al embajador agarran, y conforme está sentado, 35 le echan por una ventana. Y hace seña el atambor, los clarines se escuchaban, y el padre sale a caballo en un palafrén* de albarda*. 40 Sale el VEJETE por un lado del vestuario en un borrico armado como dirán los versos, y los TURCOS cogen todo el tablado, y el VEJETE echa el reto, y a su tiempo se irán todos, como se dirá adelante. VEJETE Buenos días os dé Dios, perros de infames prosapias. Yo soy don Cerote Fuelles 219 , 218 Antes mencionada como Mustina, evidentemente busca un juego de palabras con el alimento. 219 Nombre grotesco del Vejete, de cerote, “mezcla de pez y cera, o de pez y aceite, que usan los zapateros para encerar los hilos con que cosen el calzado” (RAE). 1037 que a retar vengo a campaña por mal cristiano al Gran Turco 45 y tirano de mi casa. En este bruto andaluz, cola riza*, piel manchada, estrella atrás, y adelante, ojos zaínos*, barba cana, 50 el lomo con mataduras*, las clines enmarañadas, los pies cuatralbos* y negros, la nariz abigarrada. Y, en fin, en este animal 55 de docilidad tan alta, que es un asno si se mueve y es un burro si se para, mantengo que ha sido injusta la muerte de mi Brianda, 60 que si la hallasteis con otro, ello es sobra, que no es falta, pues antes era virtud que anduviese acompañada. Y así juro por el sol, 65 por las estrellas y plantas, de no quitarme las botas, el peto, morrión*, ni lanza, ni quitarme la camisa hasta que vaya a la cama, 70 ni comer pan en manteles, sino es que sea en barraca*, ni afeitarme los bigotes sin tijeras o navajas, ni acostarme en cama dura 75 si no es de pluma muy blanda, ni dejar de beber vino 1038 hasta vengar esta infamia. Y, en este mismo animal que un aguador me señala 80 para esta función de reto; sal, vinagre, sal, panarra*, sal, bigotazos de erizo. Y si mi animal te espanta, alquila otro a un aguador, 85 que hartos hay aquí, a Dios gracias. Sal y verás que mi brazo te hace con aquesta lanza garzota* del aire vago de la diáfana campaña. 90 A todo esto, ¿qué respondes? TURCOS Que te vayas noramala. VEJETE ¿Eso respondéis, vinagres*? Pues, trompeta, toca al arma. Toca el clarín. Va. TURCO Para que dél nos zumbemos, 95 bailemos a nuestra usanza. TODOS Ha dicho bien. TURCO Un zalá*, por fin del sainete se haga. Mudanza a lo moro. Canta la INFANTA “Aunque esta viudo el Gran Sultán, 100 se alegra mucho por enviudar”. 1039 TODOS "Zalá, y zalema, Segunda mudanza. zalai, zalá, zalai, zalema, 105 la morismá". Hacen unas mudanzas a lo moro, y con grande algaraza* se entran. 1041 EL VEJETE ENAMORADO Aparecido en la segunda parte de la Alegría Cómica (fol. 11-22), sobre esta pieza nos dice Cotarelo que El vejete enamorado hace extremos a lo Calixto, lamentándose, en unas décimas parodia de las que Segismundo dice en La vida es sueño, de las penas de amor. De noche da serenata a su dama; pero un rival portugués le obliga a él y a un barón, su primo, que le acompaña, a ponerse en camisa, hasta que la presencia de la ronda les da ánimos. Aunque burlesca, es graciosa esta pieza, especialmente la escena del portugués [Colección, p. cxviii]. Posiblemente sea éste el mejor ejemplo de Vejete galán, que comienza la pieza quejándose amorosamente de su afecto hacia la horrenda doña Lamprea, parodiando incluso el monólogo de Segismundo en La vida es sueño. Al llegar a visitar a su amada se encuentra con un Portugués que le reta, y ambos, encamisados, pelean por el afecto de Lamprea, para ser interrumpidos por un Alcalde que trae un autómata para divertimento del público, con cuya puesta en marcha y canción se da fin a la pieza. Según CESXVIII se representó en Pamplona por la compañía de Carlos Vallés en 1767 y 1768. 1043 ENTREMÉS DEL VEJETE ENAMORADO Personas Un Vejete El Barón Doña Lamprea Un Portugués Un Alcalde Escribano Criado 1º Criado 2º y Música [Dos Matachines*] [Matachín, máquina] Salen los DOS PAJES muy ridículos, y con los versos descubren al VEJETE, que se aparece dormido con un retrato en la mano, pintada en él DOÑA LAMPREA 220 , y salen los MÚSICOS. CRIADO 1º Cantad con tanto sigilo, que no le interrumpa el sueño. [CRIADO] 2º Yo le corro la cortina. [CRIADO] 1º A mí, por su camarero, me toca. [CRIADO] 2º No, sino a mí. 5 [CRIADO] 1º Menos voces, caballero, que no estamos en la calle, aunque estamos aquí dentro. MÚSICA "Durmiendo estaba Calzorras 220 Nombre parlante, por la lamprea, "Pescado muy parecido a la anguila. su cuero es blando y liso, de color blanco, y por el lomo cubierto de manchas cerúleas. Tiene la boca redonda y escavada hacia adentro como la sanguijuela, y en aquella convavidad tiene repartidos sus dientes, los cuales son colorados" (Autoridades). Es evidente que la fealdad del animal se emplea como método para crear el nombre burlesco del personaje. 1044 en el catre* de un lamento, 10 que la cama de su pena le mulló su sentimiento, no le despertéis picarillos, queditito, quedo". VEJETE ¡Ay del que nace a ser trágico ejemplo, 15 que a la fortuna representa el tiempo! [CRIADO] 1º Parece que ha despertado. [CRIADO] 2º No, que hablando está entre sueños. [CRIADO] 1º Y repite con tristeza. [CRIADO] 2º Y pronuncia con lamentos. 20 VEJETE ¡Ay del que nace!, etc. TODOS Escuchemos lo que dice. VEJETE Penetrar, ¡Cielos!, pretendo. ¿Qué delito he cometido en nacer y en que Cupido 25 al punto me echase el vendo? Mas disculparte he querido, y que me castigues dejo, porque el delito de un viejo mayor es haber nacido. 30 Nace el gato, y con las uñas que le dio naturaleza, rascándose la cabeza afila las diez garduñas* con grande serenidad 35 1045 sacudiéndose las parvas*; ¿y que yo con estas barbas tenga menos libertad? Nace el burro, y luego al punto que empieza a morder el prado 40 con un rebuzno extremado entona su contrapunto* con grande solemnidad y armonioso susurro; ¿y que no siendo yo burro 45 tenga menos libertad? 221 [CRIADO] 1º Mira que te acabas. VEJETE Arre. [CRIADO] 2º Mira por tu vida. VEJETE Bueno. [CRIADO] 1º Y que si nos faltas... VEJETE Lindo. [CRIADO] 2º ... se acabará. VEJETE Bueno es esto. 50 LOS DOS Ea, señor, divertirse, y no decir con lamentos... Canta VEJETE levantándose de la silla. 221 Encontramos uno de los monólogos burlescos más célebres de Castro, no tanto por su técnica como por la fuente a la que parodia, eel célebre monólogo de Segismundo de La vida es sueño. 1046 Canta VEJETE "Déjenme por Dios, déjenme por Dios siquiera esta pobre imaginación, que cuando estoy entregado 55 al gusto del qué sé yo, se me vengan dos salvajes a meter entre él y yo; déjenme por Dios, etc". [CRIADO] 1º Dejémosle con su tema. 60 [CRIADO] 2º ¡Qué este viejo setentón así se haya enamorado! [CRIADO] 1º Que no reserva el amor edades, que, como es niño, con todos es juguetón. 65 VEJETE Diga la música a un tiempo para que repita yo, imitando en manos blancas aquel paso superior del amor de César cuando 70 dijo así con triste voz. MÚSICA "De amores de doña Aquélla, facilísimo imposible, está triste, que es contento, Calzorras el infelice." 75 Canta VEJETE "¡Ay de mí, triste, que mi vida estas voces me repiten!" 1047 MÚSICA "Porque la vio en una tabla al ólio pintada, dice 80 que no hizo el amor Jordán hermosura más horrible." Canta VEJETE "¡Ay de mí triste!", etc. Dentro BARÓN ¡Hola!, ¿está en casa mi primo? CRIADO 1º En casa está, señor. Sale BARÓN Sean 85 con él todos los influjos, de signos, luna y estrellas, que carbunclos* luminosos argentan* la azul esfera. [CRIADO] 1º ¡Qué estupenda retahíla! 90 VEJETE Cierto que estoy para fiestas. BARÓN ¿Eh? ¿La verdad? ¿Qué hay primillo de las estotras, y aquellas, que martirizan a un hombre el individuo? VEJETE Mis penas 95 cada día van a más. BARÓN Es muy grande desvergüenza que os maltraten, porque a un hombre de aquesa prosopopeya* las penas desvergonzadas 100 es mal hecho que se atrevan. 1048 ¿Eh? ¿Qué? Sí, ya. [CRIADO] 1º Sí, señor. VEJETE El barón es hecho a prueba de salvajes. BARÓN Primo mío, hablando de otra materia, 105 porque hablando de otras cosas estas cosas son materias, yo he sabido vuestro amor, y sé de la ingrata fiera la calle, y quiero llevaros, 110 porque me lo ha dicho ella, a que una música deis, que aunque un portugués la cela con mi valor nada importa. VEJETE ¡Ay, primo! ¿De esta belleza 115 sabéis la calle? BARÓN Sí, primo. VEJETE Mirad qué cara. BARÓN Es perfecta. A mi esposa, que Dios guarde, se parece en esta ceja. VEJETE ¿Para ser gallega has visto, 120 primo, cara más perpleja? BARÓN No, por cierto, es un milagro, 1049 en cargo de mi conciencia. VEJETE Pues digamos, primo mío, con suavidad y tristeza 125 aquel dúo. BARÓN ¿El de veneno?. VEJETE Primo, tú diste en la tecla, y pues ya le hemos cantado otra vez a esta belleza digamos con voz sutil 130 que parezca que se quiebra: Cantan a dúo "Gallega de mis sentidos, que en esta copia del diantre*, compones con los matices tus facciones tarascales*. 135 No prosigas, no alientes, tus cláusulas* callen, y la intrínsica peste que ocultas, no respires, no alientes, no infestes el aire". [CRIADO] 1º ¡Qué bien explicado amor! 140 BARÓN Bien sin lisonja. VEJETE La pena explica el cómo se llama, con mucha cómo se aquella. BARÓN Presto, recado* de ronda*. [CRIADO] 1º Espada. 1050 [CRIADO] 2º Broquel*. [CRIADO] 1º Linterna 145 tienes aquí. VEJETE Pues vosotros Todo muy ridículo. de aquesta misma manera nos seguid. Venid, bribones, apriesa. LOS 2 Muy enhorabuena. VEJETE A verte voy, ¡ah, tirana, 150 esquiva, adorada prenda! Vanse, y sale a una ventana doña LAMPREA con tocado redículo, y los demás arreos* de abanico y perifollos*. Lo será un hombre. LAMPREA ¡Jesús, qué enfadada estoy! ¿Que me ahíte de esta manera sin haber comido más que seis libras de ternera, 155 dos panes, y tres azumbres* de Esquivias 222 que hacen seis medias? ¡Válgame Dios qué estómago! Salen los que se entraron. [CRIADO] 1º Allí está doña Lamprea. VEJETE Alza, muchacho, esta luz. 160 222 Localidad de la provincia de toledo, entre Seseña e Illescas. Se toma como sinécdoque, Esquivias por vino de Esquivias. 1051 ¡Válgame Dios, qué belleza! [CRIADO] 1º Para molde de tarascas* puede servir en la fiesta del Corpus. BARÓN Miradla, primo. LAMPREA Yo me escondo hasta que sepa 165 si éste es mi amante Calzorras. [Vase.] VEJETE Espera, luciente tea. BARÓN Callad, primo, que yo haré que con la música vuelva. VEJETE Aprisa. BARÓN Cantad, bribones, 170 musiquillos de la legua, la letra que me rabiasteis cuando me casé en Vallecas. VEJETE ¡Que en una aldea se oculte tan peregrina belleza! 175 Cantan [MÚSICA] "Eché leña en tu corral, pensando casar contigo, dame mi leña, te digo, que no me quiero casar" 223 . 223 Canción popular, recogida por Correas en su Arte Castellana (1627) y que ofrece Quiñones en Los ladrones y el reloj. Castro la ofrece también en Pagar que le descalabren. Véase en la introducción el apartado dedicado a las canciones y danzas. 1052 VEJETE Buena letra, primo mío, 180 y buen tono es. BARÓN En conciencia, que la escribí en siete días sin pasar noche por ella. [Sale a la ventana.] LAMPREA Vuelvo a salir. VEJETE ¿Dueño mío? LAMPREA Aquí estoy. Sale PORTUGUÉS En la sinela, 185 hollando estoy la magana, por la hostia con jalea*, que he de votar a pancadas* a cuantos falan coela. VEJETE Gente ha entrado en la estacada. 190 BARÓN Ea, valor a la empresa, tosió, y es el portugués; ¡oh, si ahora muermo* le diera! VEJETE Primo, tiemblo. BARÓN ¿Y yo qué hago? PORTUGUÉS ¿Quién va alá? CRIADOS Mas que hay pendencia. 195 1053 LAMPREA El susto me ha descompuesto. PORTUGUÉS ¿No falan? VEJETE Puede mi abuela. LAMPREA ¡Ay, desdichada de mí! ¡Mas que ha de haber mil tragedias por este rosado espino, 200 por esta mustia azucena! PORTUGUÉS Vatu a Christo ubis maganos a vos, y a toda Castela, con una respirazaon votarei por axanela, 205 a vista de la menina. VEJETE Ya ésta es mucha desvergüenza a los ojos de mi dama; a él, hijos. BARÓN ¡Ay, mi cabeza! PORTUGUÉS Ponebus aquí en camisa. 210 VEJETE ¡Que esto a un hombre le suceda delante de la que adora! Desnúdanse todos, quedando en camisa. BARÓN ¡Que esto a un hombre de mis prendas le pase! 1054 PORTUGUÉS Despachen logu, por la pala de a forneira. 215 LAMPREA ¡Qué gentil encamisada! Aquí de u Rey, ¡ay pobreta! Que me matan a Calzorras. PORTUGUÉS A, patifes, no me temblan. TODOS Sí, señor, misericordia. Híncanse de rodillas. 220 PORTUGUÉS Por Cristu que os faga pezas. Sale el ALCALDE. ALCALDE Favor aquí a la Justicia, ¿no respetan mi presencia? HOMBRE 1º Tomaré fe y testimonio, que me han roto la cabeza. 225 PORTUGUÉS Ubis dessa borgoñado, conmigo a justicia tembra, que un figalgo como eu, pode fazer resistencia en Castela, y mais Lisboa. 230 BARÓN ¿A la casa solariega no respetan de un barón? CRIADO [1º] Un diablo es. Corre tras ellos. PORTUGUÉS Patife, espera. 1055 ALCALDE En un brete han de dormir, y ella ha de ir a la galera, 235 porque es una picarona. VEJETE ¿Eh? ¿Qué? Sí, ya, ah. Sale doña LAMPREA. LAMPREA Alcalde, espera; y pues que todo esto ha sido por este rostro de perlas, 240 casándome con Calzorras, sea todo gira, y fiesta. VEJETE Y juntamente este día solemnicemos, que es fuerza, que en día de Corpus haya 245 lo que no hay en la Cuaresma. ALCALDE Pues yo con aquese intento tengo una pieza bien nueva que la mandé en Alcorcón 224 hacer para que la fiesta 250 del Corpus nos celebrara. TODOS ¿Y qué es? ALCALDE Para que lo sepan, es un matachín, que tiene más de setenta cabezas, y las mueve todas juntas, 255 que es una cosa que eleva. 224 Municipio madrileño al sur de la capital, que aparece en diversos entremeses y mojigangas siempre emparentado con las figuras burlescas que se mandaban a la Corte. 1056 TODOS Pues ya es de día, veamos cómo lo hace. ALCALDE Norabuena. Sacan entre DOS MATACHINES el MATACHÍN con cinco cabezas, y baila, y entre todos ejecutan unas muecas. PORTUGUÉS Por Cristu morro que tembro, eis ser peste de Castela, 260 ubis maganos, ¿qué es esto, que inde aquí fugir podeira? TODOS Vítor mil veces, y ahora... ALCALDE ... que acabe el entremés resta con algunas seguidillas* 265 de pandero y castañeta*: toca, gaitero, la gaita, y hagan corro. Tocan la gaita, y el pandero, y cantan. TODOS Pues a ellas. ALCALDE [Canta] "Anden las lozanías, ande la gresca, 270 y abran del regocijo todos las puertas". BARÓN [Canta] "La vida y el corazón, etc. Suene el cascabel gordo, la castañeta, 275 1057 porque en día de Corpus todos se alegran, la vida", etc. 1059 LA VISITA Y PLEITO DE LA LIEBRE Este entremés, que aparece en la primera parte de la Alegría Cómica (fol. 29-35), no figura en la Colección de Cotarelo. Se trata de un entremés de alcaldada, semejante a El destierro del hoyo, de nuestro mismo autor. Frente al Alcalde irán desfilando varios casos, como es el de una disputa del dueño de un loro que murió congelado durante el viaje con el arriero, al que exculpa el protagonista porque el loro podría haberse quejado del frío; una disputa entre dos vecinos porque el perro de uno se comió el aceite del otro, de donde sale condenado el perro a servir como candil, y un enfrentamiento entre cazadores por la propiedad de una liebre que los dos afirman haber cazado, y sobre la que el Alcalde sentencia que él mismo se la ha de quedar. Apreciamos la composición del personaje del Alcalde, dentro del tipo del bobo ingenioso, enfrentado a un desfile de casos que lo van perfilando como loco genial. Se representó el 25 de julio de 1765 por la compañía de Nicolás de la Calle, y por la de Manuel Martínez el 18 de diciembre de 1775, 26 de noviembre de 1777, y 18 de octubre de 1779, siempre en el Teatro de la Cruz [Cartelera: 266, 330, 345, 356, 814]. 1061 ENTREMÉS DE LA VISITA*, Y PLEITO DE LA LIEBRE Personas Vejete Gracioso Un Escribano Un Arriero Dos Cazadores Dos Gitanas Unos Gitanos Un Hombre Músicos Sale el GRACIOSO corriendo y el VEJETE detrás, y el ESCRIBANO del propio genero. VEJETE ¿Amigo alcalde? GRACIOSO ¿Regidor, amigo? VEJETE Sed más cruel. GRACIOSO No puedo más conmigo. ESCRIBANO Tratad de hacer justicia. GRACIOSO Paréceme, escribén, que tenéis codicia, por lo que a vos se os pega en las prisiones. 5 ESCRIBANO ¿De vos llego yo a oír tales razones, viendo mi realidad y mi limpieza? GRACIOSO Ea, no me quebréis más la cabeza. ESCRIBANO Señor. 1062 GRACIOSO No repliquéis, que a fe de hidalgo, que si me enojo, llevaréis con algo. 10 VEJETE No os toca decir esto, y después más que hagáis cualquier incesto*. La justicia ha de estar (¿pensáis que es chanza?) siempre en el equilibrio su balanza, porque, según nos dice el gran Trajano, 15 ha de estar el rigor en esta mano, en estotra lo pío, y no doblarse, sino severo y recto ha de mostrarse. El que ejerce la vara y la justicia ha de atender a que la pudicicia 20 siempre ha de ir por delante resplandeciente y semicoruscante*; esto, como solía, ¡vejez mía!, hacerlo yo; mas ya pasó, solía. GRACIOSO Por Dios, que ni Pilatos 225 25 predicara mejor. VEJETE Que a mentecatos les dejo documentos; peor es hacer caso de jumentos. GRACIOSO Llegad aquí una silla. VEJETE ¡Lo que tarda! GRACIOSO Ponedme a mí una silla, a éste una albarda 226 . 30 225 Alusión judaizante, que compara al personaje con Pilatos, el personaje bíblico que gobernaba Israel durante la Pasión de Cristo. Encontraremos más a lo largo del texto, como una comparación con el personaje que tira de la soga a la que va atado Cristo en las procesiones y los parientes carbonizados por la Inquisición. 1063 ESCRIBANO Dél no hagáis caso, regidor amigo. GRACIOSO Ah, regidor, mirad, ¿sabéis que os digo? VEJETE ¿Qué decís? GRACIOSO Reparaba, que os parecéis… VEJETE ¿A quién? GRACIOSO ... al que tiraba de la soga en un paso de Cuaresma. 35 VEJETE ¿Pullas a mí? ¡Por vida de mi madre! GRACIOSO ¿Voces a mí? ¡Por vida de mi padre! VEJETE Que en mil Inquisiciones tengo parientes. GRACIOSO Hechos ya carbones. VEJETE Aún hay cenizas de mi origen claro, 40 y de vos quizá no. GRACIOSO Eso reparo, y es que quemaron huesos ascendientes y quedaron cenizas. VEJETE Mientes, mientes. 226 Alusión velada a la sodomía, por ofrecerle al Vejete Regidor una albarda, símbolo fálico, en la que sentarse. 1064 ESCRIBANO ¿Quieren ya sosegarse y tener juicio? Esto ha de acabarse. 45 VEJETE Por mí ya esta acabado. GRACIOSO Y por mí, y todo. ESCRIBANO Por Cristo, que en la audiencia estén con modo. VEJETE Llamad a la visita. GRACIOSO A vos os toca. ESCRIBANO Yo la llamaré. ¿Hay tal? GRACIOSO Pues punto en boca. ESCRIBANO Hola, digo, salid a la visita. 50 GRACIOSO Ah, escribano, no me meta tanta grita, que si es que han de venir a visitarme, Grita. dar tantos gritos antes es matarme. Sale un ARRIERO. DENTRO Allá va un preso. GRACIOSO Venga norabuena. Quiero espetarme*. ARRIERO Sea santa Elena 55 conmigo. 1065 GRACIOSO ¿Quién sois vos? ARRIERO Un arriero que llevo y traigo a todo pasajero. Diéronme un papagayo que llevara para que a cierto quidan le entregara. Dicen que el papagayo… GRACIOSO Ya os escucho. 60 ARRIERO … tenia entendimiento, hablaba mucho. Y una noche, pasando por Moncayo, se salió de la jaula el papagayo. Con el frío, señor, quedose helado, y por aquesto a mí me han condenado. 65 Mirad, si él se salió, qué culpa tengo para que yo le pague. GRACIOSO Es cosa brava, y dice bien, que si el borracho hablaba, podía haberle dicho en tal conflicto al arriero, en baja voz o en grito, 70 si es que de helarse tuvo algún recelo: ‘Tápame con tu capa, que me yelo’. Este hombre ha de ir libre y sin costillas 227 . VEJETE Hombre, ¿que dices? GRACIOSO Que haces maravillas. 227 Juego de palabras, por las costillas del pecho y el diminutivo de costa, "El gasto o expensas que se hacen en alguna cosa", con el significado específico de condenar a costas, "hacer pagar todo el coste que ha tenido el pleito civil o causa criminal al litigante que puso la demanda con temeridad, por no tener acción o derecho a lo que litigaba, o al reo en parte de pena por el delito que cometió y dio motivos para que se formasen los autos" (Autoridades). 1066 VEJETE ¿De qué digáis tal cosa? ESCRIBANO ¿Hay tal menguado? 75 ARRIERO ¿Yo sin costillas? ¡Ay de mí, cuidado! VEJETE Sin las costas, diréis. GRACIOSO ¡Qué tarabillas! Pues, ¿qué más tienen costas, que costillas? Decidlo por pasiva, o masculino; todo quiere decir nonis pepino. 80 VEJETE Callad, alcalde, no deis tantos gritos. GRACIOSO Estoy yo harto de romper pulpitos. Idos con bercebú, que ya me enfado. Vase. ARRIERO Con mis costillas voy muy consolado. VEJETE Mostrad más energía en las palabras. 85 GRACIOSO Viejo Longinos 228 , mira lo que habras. ¿Qué es eso de herejía? Tú y tu abuelo sois los herejes. Dale con la vara, y déjale caer. VEJETE ¡Válgame aquí el Cielo! ESCRIBANO ¿Qué es eso? 228 Nueva alusión judaizante, por Longinos, el soldado romano que, prendido Cristo en la cruz, lo atravesó con su lanza. 1067 GRACIOSO Una lanzada, que le he dado al maeso cuchillada. 90 VEJETE Mirad, si no mirara… GRACIOSO Fuerais ciego. VEJETE … que erais un mentecato. ESCRIBANO Lo que os ruego, alcalde y regidor, es que estéis quedos. No se os dé, regidor, de esto dos bledos. DENTRO Otro sale. Sale uno. ESCRIBANO Este, señor Alcalde, es un vecino 95 de otro que vende en casa aceite y vino. Tiene el reo que veis un perdiguero* que hace mil males; es un perro fiero, el cual entro en la casa del vecino, y se comió, ¡mirad que desatino! 100 una arroba de aceite y seis pescados; y por esto le pide seis ducados el dueño del aceite; y él responde que el perro se salió, sin saber dónde; que cerrara su puerta; y ha apelado 105 a la disculpa que a venir ha dado. VEJETE Si atado el perro en casa le tuviera al vecino el aceite no comiera. Yo soy de parecer que se le multe porque el perro en su casa siempre oculte. 110 GRACIOSO Yo no, que es desatino. 1068 ¿Comió estotro el aceite a su vecino? VEJETE ¿Qué importa, si es su perro? GRACIOSO Páguelo el animal, pues hizo el yerro. Escribano, al mimento 115 id a tomar al perro el juramento de como fue este caso… VEJETE ¿Eso decís? ¡De cólera me abraso! GRACIOSO … y en estando tomado, con gran tino le llevaréis en casa del vecino, 120 y al mimento, escribano, al perdiguero, pondreisle una torcida en el zaguero*, y que esté bien ardiendo se procure el tiempo que el aceite al perro dure, que yo creo, en habiéndole gastado, 125 todo el aceite quedará pagado; y pues no hay otro modo de cobrarse, en igual de candil puede alumbrarse. HOMBRE ¿No veis que es barbarismo, aunque es un animal? GRACIOSO Por eso mismo. 130 Y si soltáis el perro en vuestra vida os he de hacer poner otra torcida. HOMBRE Quédese usted con Dios. GRACIOSO Idos, hermano. La justicia ha de estar en esta mano, y en estotra lo pío. 135 1069 Idos con Dios. HOMBRE Harelo, señor mío. Vase. VEJETE No he de hablarle palabra en treinta meses. GRACIOSO Oyes, regidorcillo, no me rece. VEJETE Yo no rezo, mentís, ni pienso en eso. GRACIOSO Que no rezareis nunca yo os confieso. 140 DENTRO [Voz] Otros salen. ESCRIBANO Señor, aquestos hombres (escucha, que del caso es bien te asombres) juntos a cazar fueron y entre unas matas a esta liebre vieron, a la cual tiraron 145 y del tiro a la pobre la mataron. Fueron entrambos a cogerla, pero no se sabe, señor, cuál fue primero quien la cogió, pues dicen es costumbre, por evitar entre ellos pesadumbre, 150 que el que antes la agarrare se la lleve. Pleito han puesto por cosa que es tan leve. GRACIOSO Pon la Liebre aquí en medio, para ajustarlos ya topé remedio. HOMBRE 1º Que me la deis a mí, señor, es justo. 155 HOMBRE 2º Si a mí no me la dais es caso injusto, que yo la alcé primero. 1070 HOMBRE 1º Es un engaño. HOMBRE 2º Bien sabes la verdad. HOMBRE 1º Es en tu daño. VEJETE ¿A dar voces se vienen a la audiencia? GRACIOSO ¿No reparan que están en mi presencia? 160 HOMBRE 2º Pues si yo… HOMBRE 1º Yo el primero… GRACIOSO A hacer justicia a entrambos me prefiero. ¿No decís que la liebre, sea el que fuere, es de aquél que primerito la cogiere? LOS DOS Es así. GRACIOSO Pues primero 165 yo la he cogido, echadla en mi puchero VEJETE A entrambos dejó iguales, ¡no habrán visto otra cosa los mortales! HOMBRE 2º ¡Qué brava friolera! [HOMBRE] 1º Mi liebre ha de venir. GRACIOSO ¿De qué manera? 170 [HOMBRE] 2 º ¿De qué manera? 1071 Dale de puñadas. [HOMBRE] 1º De esta fuerte, aguarde. VEJETE Tente, hombre temerario. [HOMBRE] 2 º Es un cobarde. GRACIOSO Ah, escribano, metedlos en un brete. ESCRIBANO Vengan al punto. LOS DOS Váyase el pobrete. Salen TODOS ¿Qué es aquesto, señores, qué es aquesto? 175 ¿Vos en la audiencia, alcalde descompuesto? Sosegaos. GRACIOSO ¡Por vida… TODOS Acábese, por Dios. HOMBRE 2º Linda partida. VEJETE Es grande desvergüenza, picarones. LOS DOS Váyanse, que ellos son unos bribones. 180 1ª MUJER Esto se ha de acabar, por vida mía. HOMBRE 1º Basta que usted lo mande, reina mía. GRACIOSO Por mí ya se ha acabado. 1072 VEJETE Y por mí, y todo. 1ª MUJER Vaya de fiesta, y digo de este modo. Canta "Cazadores, sosiéguense, acaben, 185 escuchen, atiendan, y en esto reparen, que el coger una liebre, eso es cosa que lo hace cualquiera en mitad de la calle". 1073 V.4.- Bailes El Amor buhonero El Amor sastre El dengue La gallegada El juego del magíster 1075 EL AMOR BUHONERO En el primer tomo de la Alegría Cómica (fol. 56-68) nos encontramos con este baile de Francisco de Castro, cuyo argumento nos resume Cotarelo diciendo que, además de seguir el estilo de El Amor sastre, en él “el Amor pregona sus bujerías y salen a comprarle tipos ridículos todos, que no tienen relación con el disfraz de Cupido ni éste les contesta, cual acontece en otros bailes semejantes. Al final ejecutan un baile serio, según dícen, pintando una dama en Títulos de comedias” [Colección, p. ccii]. Así, se presentan en primer lugar ante el Amor una Tapada y un Lacayo, a quienes contesta sobre sus deseos amorosos, para pasar entonces a una escena donde un Soldado y un Golilla tratan de seducir a dos Mujeres, que los desprecian pero solicitan regalos. Acuden así al Amor buhonero, para aparecer entonces los dos Valientes parejas de ambas, y darse fin cuando el Amor interfiere en la pelea que va a dar comienzo. 1077 BAILE DEL AMOR BUHONERO Personas El Amor Dama 1ª Dama 2ª Un Lacayo Un Golilla* Un Soldado Valiente 1º Valiente 2º Una tapada, que la hace un hombre Sale el AMOR de buhonero*, cantando como andan. Canta AMOR “Un poeta macarrón* 229 , de éstos que llaman ingenios, para hacer un baile quiso que fuese el Amor buhonero; que los poetas 5 más circunspectos se agarran en esta era, señores, de un chiste ardiendo. Vayan comprando, miren que vendo 10 bujerías* de gusto, juguetes nuevos. Lleven, que traigo, compren, que llevo alfileres y abujas; 15 tomen, que vendo abujetas*, cordones; miren que es bueno. Lleven señores, 229 Alusión metateatral al propio Francisco de Castro, tópico del comienzo de algunas obras. Véase sobre este punto el apartado dedicado a la representación. 1078 vayan viniendo, 20 alfileres y abujas, compren, que llevo, etc”. Sale un hombre de mujer TAPADA. TAPADA ¡Ah buhonero! AMOR ¿Quien llama? TAPADA Ven acá, ¿llevas... AMOR Sí llevo. TAPADA ... alguna cosa de filis* 25 con que colgar a don Diego, mi amante, que cumple años? AMOR Déjeme ver ese cielo. TAPADA ¡Ay, Jesús, que grosería! Bonita soy para eso. 30 AMOR Pues si no, no la doy nada. TAPADA ¿Pues por qué? AMOR Porque pretendo Canta “darle cosa de gusto para ese guapo* si conforma la cara 35 con el boato*”. TAPADA Este es el frontis*, ¿qué cosa? 1079 AMOR ¡Válgame Venus, qué espanto! TAPADA ¿Pues qué tiene, picarón, atrevido, descocado? 40 Yo diré a don Diego, que es un capitán de caballos en Varsovia, que te rompa a palos el pelicranio. Canta AMOR “Bien se ve que milita 45 y anda a la moda, pues en usted don Diego tiene dragona*”. TAPADA ¿Dragona a mí? ¡Qué insolencia para ésta, mal hablado! Vase. 50 AMOR Pero vuelvo a ver si vienen a comprar de aquestos trastos diciendo con la armonía: Canta “vayan comprando, miren que vendo 55 bujerías de gusto, juguetes nuevos. Lleven, que traigo; compren, que llevo alfileres y abujas, etc”. 60 Sale LACAYO ¿Oye vosté? AMOR Cuando importa. LACAYO ¿Mira vosté? 1080 AMOR Cuando quiero. ¿qué pides? LACAYO Quiero un rosario de lágrimas*, y sea presto, que voy muy de prisa por 65 unas cartas al Correo de San Felipe. AMOR Un lacayo lágrimas busca, ¿qué es esto? Mundo, ya no te conozco, ¿trocado está tu hemisferio? 70 LACAYO ¿Me despacha osté o me escurro? ¿No responde? AMOR Voy a eso. Canta “Las lágrimas que pides yo no las tengo, que el amor no las gasta 75 con majaderos”. LACAYO Buena partida el Amor es. Pues no sabe que quiero una probeta, y está por mi cuenta en un Convento 80 Real, donde doy para el gasto de su porte y su alimento seis cartos todos lus días de mi ración. AMOR Bueno es esto. 1081 ¿En un Convento Real? LACAYO Sí, 85 que así lo dice el lletrero que está a la puerta. AMOR ¿Y adónde, di, salvaje, es el Convento? LACAYO ¿Dunde? En la calle de Atocha, como se va (si me acuerdo) 90 al Hospital General 230 . AMOR Éste (si mal no lo entiendo) se ha de llamar la Galera* 231 . LACAYO Digo yo que San Lorenzo. Pero lo que mas sentí 95 fue... AMOR ¿Que la metieran dentro? LACAYO No, sino que como a mula la trasquilaron el pelo. AMOR Vete y déjame, salvaje. LACAYO Ya me voy. Oiga el jumento, 100 no rempuje. Voyme a echar un cuartillo de lo bueno, que es el amor que yo uso. 230 El Hospital General fue uno de los hospitales que existían en el Madrid del siglo XVII, ubicado donde hoy se levanta el Museo Reina Sofía. 231 La Galera era una cárcel para mujeres, ubicada hasta 1750, en que pasa a la calle Atocha, en la calle Ancha de San Bernardo. 1082 AMOR Vete apriesa. LACAYO Doyte au demo. Vase. AMOR ¡Qué de estos hay en el mundo! 105 Pero dos, a lo que veo, vienen aquí, con dos damas de mantilla. A entonar vuelvo por si acaso compran algo. Canta “Vayan comprando, 110 miren que vendo, etc”. Sale un SOLDADO y DAMA 1ª. Canta DAMA 1ª “Oye, seor cabo de escuadra, ¿con quién habla vuesarcé? ¿No sabe usted que soy cosas del sordillo Pedro Andrés, 115 lo llega a inferir, lo llega a entender, y que si lo sabe (Dios me libre, Amén) le ha de hacer como el vestido 120 la cabeza un arambel*? Váyase usted, váyase usted, y déjeme ir, no lo llegue a ver, porque es un hombre del diablo revestido en Lucifer, 125 no lo llegue a oír, que le estará bien”. SOLDADO ¿Qué sordillo? Aquesto es bueno, no temblé hallarme en la brecha 1083 cuando mi ejército entero 130 estaba sobre Canillas, sino antes bien, como un Héctor, las bombas que me tiraban, con este brazo derecho, las volvía al enemigo 135 como pelotas de viento, ¿y he de temblar a un sordera? De un puntapié a los infiernos le tirara, a merendar con Plutón y el Cancerbero 140 si aquí le viera. ¡Qué lindo! Mas ya la cólera ha hecho su efecto, y ya la calambre sube por muslos y cuerpo. Hace que tiembla. DAMA 1ª ¡Oh, qué bravo fantasmón! 145 Hace que la toma las barbas. SOLDADO Encaja todo ese cielo en estas cinco azucenas. DAMA 1ª ¡Quítese allá! Mire el puerco... SOLDADO ¿Puerco al grande Zarrapulgas, cabo de escuadra del tercio 150 del embudo, vive Cristo? Ven acá. DAMA 1ª No sea grosero. 1084 Sale DAMA 2ª, y un GOLILLA muy ridículo, y canta la DAMA por diferente tonada que la primera. Canta DAMA 2ª “Señor golilla de piojos, váyase usted luego, luego, no le desbarate el frontis 155 con los garfios de mis dedos, que soy una sierpe y así le protesto: que si da un paso adelante, por esta cara de cielo 160 (aunque yo lo diga), haré que le curtan el pellejo con tres cuartas de garrote reservadas para ello. Y así, no prosiga, 165 refrene su intento, que, aunque me ve con mantilla, no soy mujer de estos tiempos, porque yo a mi hombre le guardo el respeto. 170 Ya se lo he dicho, váyase luego”. GOLILLA Anda, mujer, con un paje de un vizconde, cuando menos, ¿quién quieres tú que se meta? 175 Dale una bofetada. DAMA 2ª Ese sopapo. GOLILLA ¡Ay, mis huesos! 1085 DAMA 1ª Señor soldado, ¿usted quiere dejarme y irse? SOLDADO No quiero. Dale una bofetada. DAMA 1ª ¿No? Pues llévese este lapo. SOLDADO Lo que un ejemplar ha hecho; 180 ven aquí un buen natural. Canta AMOR “Vayan comprando, etc”. SOLDADO ¿Gustas de algo? Di, lucero. GOLILLA ¿Quieres algo de la tienda? SOLDADO Si aceta, quedo muy fresco, 185 pues ni un ochavo* me asiste. GOLILLA Si admite el ofrecimiento soy perdido, pues ni un cuarto en todo mi poder tengo. DAMA 1ª Así le he de castigar. 190 DAMA 2ª Así he de vengar mi ceño. DAMA 1ª Dadme algunas bujerías. DAMA 2ª A vuestra elección lo dejo. 1086 SOLDADO Por Dios, que me la ha pegado. GOLILLA Airoso he quedado cierto. 195 ¡Buhonero! AMOR ¿Qué me manda? GOLILLA Dame... AMOR En dándome primero. GOLILLA ... para esta niña unas... AMOR Diga presto. GOLILLA ... abujetas de perro. DAMA 2ª ¿Qué puede dar un perrera*? 200 Vaya noramala el puerco. Canta AMOR “Estos pajes, mi reina, con mucha planta, más presto dan un perro que ocho de plata”. 205 Llama el SOLDADO al BUHONERO desde la esquina. SOLDADO Vaya una droga. Ce, ce, arre, diablo. AMOR ¿Qué hay de nuevo? SOLDADO ¿Tienes...? 1087 AMOR De cuanto usted pida. SOLDADO [Aparte] Qué hablador es el mozuelo. ... unas abujas, dedales, 210 unos cordones muy buenos de Granada? AMOR Sí, señor, perfectísimos los tengo. SOLDADO Pues dámelos. AMOR Con la mosca delante; si no, no quiero. 215 Dar y tomar es mi estilo, porque soy amor del tiempo. SOLDADO Anda, pícaro. DAMA 1ª ¿Qué ha sido? Embiste con él. SOLDADO Le doy un doblón de peso y me responde que es corto. 220 AMOR ¡Qué gentil faramallero*! DAMA 1ª No es mala ésa. Al paño los dos VALIENTES. VALIENTE 1º ¿Qué miro, la Chispa allí en documentos con un soldado? 1088 VALIENTE 2º ¿Qué alufro*, la Zayna allí en manoteos 225 con un golilla? DAMA 1ª ¿Usted quiere irse y dejarme? SOLDADO No quiero. DAMA 2ª ¿Quiere irse y dejarme usted? GOLILLA No conviene. Salen los dos VALIENTES. [VALIENTE 1º] ¿Cómo es eso? Pues de esta suerte lo hará. 230 VALIENTE 2º De esta suerte habrá de hacerlo. Sale cada uno por su puerta y les dan con la espada. LAS 2 Que se matan. AMOR Tenga, tenga, que estoy aquí. SOLDADO Caballero, yo no lo dije por tanto. GOLILLA Sepa usted que me chanceo. 235 LOS 2 Vayan, que son unos mandrias*. 1089 Sale LACAYO ¿Por donde se va al Curreo? Dale con la espada al LACAYO. VALIENTE 1º Por tus cascos. LACAYO ¡Que me matan! AMOR Repórtense, caballeros. LACAYO Mal rayo te escarafolle. 240 SOLDADO Coger a un hombre indefenso es mal hecho. LOS VALIENTES ¡Vive Cristo! Quieren darlos y huyen. DAMA 1ª Tente Alonso. DAMA 2ª Espera Diego. AMOR Que estoy de por medio yo, que soy el amor. LOS VALIENTES Laus Deo, 245 basta que usted nos lo mande, que si no... AMOR Yo lo agradezco. Y esta idea se fenezca (pues todo ha sido gracejo) 1090 con algo serio. TODOS Bien dice. 250 DAMA 1ª Y todos ayudaremos, Amor, si das el asunto. AMOR Pues sea pintar el cielo de Fílida, aquella ninfa de Manzanares portento, 255 en títulos de comedias 232 . LAS 2 Ha dicho bien, empecemos. SOLDADO Y, aunque figuras de risa, bailaremos a lo serio. Canta AMOR “A Fílida pintar quiero 260 y, si no puedo alcanzarlo, para mí basta intentarlo”. Canta DAMA 1ª “Su cabello en crenchas suelto es, por lo negro y hermoso, el negro más prodigioso”. 265 Canta DAMA 2ª “Su frente en el primer Cielo es con rayos que devana la mejor luna africana”. Mudanza. 232 Empieza a continuación una enumeración de títulos de comedias barrocas, que se emplean para construir la letra de la canción. Así encontramos Para mí basta intentarlo, de Felipe Godínez, El negro más prodigioso, de Diamante, La mejor luna africana, de tres ingenios, Los áspides de Cleopatra, de Rojas Zorrilla, Las hermanas bandoleras, de dos ingenios, El iris de las pendencias, de Gaspar de Ávila, Mañanas de abril y mayo, La fiera, el rayo y la piedra, ambas de Calderón, El hechizo sin hechizo, de Salazar y Torres, y Para mí basta callar, de Calderón también. 1091 Canta AMOR “Las cejas de sus dos soles son, para quien la idolatra, 270 los áspides de Cleopatra”. Canta DAMA 1ª “Son sus ojos, por matar entre montes y entre fieras, las hermanas bandoleras”. Canta DAMA 2ª “Su nariz entre dos ojos 275 es, por vencer inclemencias, el iris de las pendencias”. Canta AMOR “Son sus mejillas con rosas y claveles, sin desmayo , Mudanza. mañanas de abril y mayo”. 280 Canta DAMA 1ª “En su boca están unidas contra Amor niño que medra la fiera, el rayo y la piedra”. Canta DAMA 2ª “Su talle, brío, y su gala son, pues que mi pecho quiso, 285 el hechizo sin hechizo. Canta AMOR “Ésta es, Fili, tu pintura. Si no te supe pintar, para mí basta callar”. 1093 EL AMOR SASTRE Impreso en el segundo volumen de la Alegría Cómica (fol. 160-169), este baile famoso, pese a su fama, “no lo parece tanto, porque los personajes que vienen a vestirse con él no son graciosos ni interesantes para la sátira: un ladrón, un sobrino que busca unas mangas para una tía, y un gallego, mozo de pellejos. Al fin se baila un minué”, según nos dice Cotarelo [Colección, p. ccii]. Interesa además concretar a qué se acerca cada personaje al Amor, pues en su oficio de sastre va tomando la medida a cada uno de los personajes, y así recomienda latigazos al ladrón, mangas de parroquia para la tía regañona, y al mozo que quiere volver a su tierra vestido de golilla cortesana le recomienda acudir al establecimiento donde se hacen las riendas y demás elementos propios de las bestias. Aparecen entonces un Examinador y un Alguacil, que se disponen a detener al Amor por no tener licencia. Semejante como vemos al baile de El amor buhonero, es evidente que el ingenio de Castro para el resto de subgéneros no se correspondía con su capacidad para construir bailes entretenidos, si bien el desfile de figuras y la sátira se corresponde adecuadamente con los patrones del género. 1095 BAILE DEL AMOR SASTRE Personas El Amor Un Mozo de pellejos* Un ladrón Hombre 1º Un Examinador* Un Alguacil Sale el AMOR de sastre ridículo con medidas y tijeras en la pretina*, y canta. AMOR canta “Andando buscando novedad la idea de qué hacer un baile conmigo tropieza. Que soy para cuanto 5 imagina y piensa pericón* de chistes, pendanga* de fiestas. Ahora me hace sastre y, siéndolo, intenta 10 que el baile le vista de una cosa nueva. Y aunque hay mucho paño para mis tijeras, por mucho que sobre 15 siempre falta tela. Mas dejando zumbas y hablando de veras, si encuentro entre tantos alguien que me crea. 20 Digo que he trocado 1096 a medida venda, a dedal la aljaba*, y a agujas las flechas; que dejar pretendo 25 a las almas quietas, vivan lo que vivan, mueran lo que mueran. Vengan a vestirse todos a mi tienda, 30 que el amor de burlas es sastre de veras”. Sale LADRÓN Yo soy maestro de la uña. AMOR Alabo la desvergüenza. LADRÓN Pues, ¿de qué sirve mentir? 35 Y he salido de una fiesta mayordomo, con que intento lucirla, estrenando en ella un jubón, y así pretendo me diga usted de qué tela 40 le parece le saque, cuántas varas, qué entretelas, qué aforros, de qué parte le sacaré. AMOR ¿Que usté intenta que yo se lo diga? LADRÓN Sí. 45 AMOR Tomarle medida es fuerza. 1097 Saca medida, tijeras, y lo demás, y tómale la medida. LADRÓN Tómela usté. AMOR Fiera espalda. LADRÓN Ancho de sisas. AMOR Es fuerza, siendo yo sastre, las sisas* anden anchas. LADRÓN Friolera. 50 AMOR Ya esto está sabido. LADRÓN Maestro despache, que estoy de pri[e]sa. AMOR Según aquestas medidas necesita de ducientas varas. LADRÓN Hombre, ¿estás borracho? 55 ¿Ducientas? AMOR Como una sesma*, que es usté ancho de cuadriles*. LADRÓN ¿Y dónde toparé tela? Canta AMOR “Siendo usté ladroncito, para su espalda 60 la tela que le incumbe 1098 ya está zurrada*”. LADRÓN ¿Por qué me aplicas, maestro, esa tela de baqueta*? Canta AMOR “Porque para su espalda 65 la tela propia me parece sería de palmatoria*”. Vase, y encuentra con HOMBRE PRIMERO. LADRÓN Dios me libre, Dios me libre. ¿No mirará cómo entra? 70 HOMBRE 1º Usté perdone, señor maestro. AMOR No se detenga. ¿qué se ofrece? HOMBRE 1º Yo he venido a que usted me favorezca en decirme cuánto habré 75 menester... AMOR Sin tanta arenga. HOMBRE 1º ... para unas mangas, que quiero regalar la buena vieja de una tía de mi esposa, que es otra sierpe lernea, 80 porque está hecha un basilisco* conmigo sobre una cierta 1099 pendencia que con la niña tuve; en fin, riña casera con que, como hombre entendido, 85 me valgo de la prudencia, y sobornarla pretendo su mal natural. AMOR Pues sepa que para esa tía tengo unas mangas estupendas, 90 y están hechas. HOMBRE 1º ¿Qué me dice? ¿Y dónde están? AMOR Aquí cerca. HOMBRE 1º Vamos por ellas al punto. AMOR Vaya usted solo a la Iglesia de San Sebastián, que allí 95 las hay con gran conveniencia. HOMBRE 1º Sastre u demonio, ¿qué dices? AMOR La verdad, usted me atienda. Canta “Porque para una tía tan regañona, 100 son muy lindas las mangas de la Parroquia”. Canta HOMBRE 1º “¿Qué hará después la tía si eso la llevo?” 1100 Canta AMOR “Irá a ser calavera 105 del cimenterio”. HOMBRE 1º ¡Oh, quién en eso se viera! Diera luego estos dos dedos, y aun toda la mano diera, y aun el brazo, quede a Dios. Vase. 110 AMOR Mangas, amigo, o paciencia. Sale un MOZO DE PELLEJOS. MOZO Noso Señor sea bendito, señor mayeso. AMOR ¡Qué bestia! MOZO Yo soy mozo de pellejos, y quisiera irme a la tierra 115 con vestido de guriya*, porque Duminga me vea al uso de cuertesano. Tengo calçón de baeta, y me falta la rupiya. 120 Mire vosté, yo quixera una que me venga ancha. AMOR Yo se la daré estupenda, más primero la medida quiero tomarle. Tómale la medida. MOZO Y bien feyta, 125 1101 ¿entiende vosté? AMOR Sí, amigo. MOZO Mida vosté la zaguera. AMOR ¡Qué atroz bestiaza! MOZO ¿Vosté quiere venir a echar media? AMOR No, amigo. ¡Fiero salvaje! 130 Ya esto está visto, en mi tienda es fijo que no ha de haber ropilla que bien le venga; donde usted la hallará es en la ropería de bestias, 135 que es donde albardas* y jalmas* se fabrican. MOZO ¿Por qué? AMOR Atienda. Canta “Al que de hombre no tiene más que la pinta, mejor sienta una albarda 140 que una ropilla”. Canta MOZO “Doite u demo mi parte; muito mais queiro que con tales rupiyas andarme en cueros”. 145 1102 Salen todos, y un EXAMINADOR, y un ALGUACIL, que son dos damas 233 . TODOS Éste es. ALGUACIL Venga a la cárcel. AMOR ¿Por qué? EXAMINADOR Porque sin licencia ni haberle dexaminado vuesasted [ha] abierto tienda. AMOR Ya yo estoy examinado. 150 EXAMINADOR Miente en Dios, y en mi conciencia. AMOR Lo de Dios se le concede, lo de conciencia se niega, porque un sastre... Ya me entiende. ALGUACIL No gastemos frioleras, 155 venga a la cárcel. AMOR Primero vuesas mercedes atiendan. Canta “Yo soy amor, aquel Dios rapaz, que en lenguas de sastre 160 vengo a declarar con forma fingida 233 Muy diferentes eran los personajes masculinos desempeñados por mujeres al caso contrario. En éste se busca fundamentalmente la exhibición del cuerpo de la mujer, y poder emplear su voz para construir un determinado personaje. En el otro prima lo grotesco. Véase el estudio donde se aborda la cuestión al tratar los temas y motivos literarios. 1103 la verdad, la verdad”. LADRÓN Bien dice, a mí me la dijo. HOMBRE 1º A mí también. MOZO Voto a San, 165 que me la dijo a mí, y todo. EXAMINADOR No por eso ha de dejar de venir preso. AMOR Teneos. ALGUACIL Venga al instante. AMOR Aguardad, que si os herís con la aguja, 170 os tengo de escarmentar. LOS 2 ¿De qué suerte? AMOR Desta suerte, rebeldes. Pica a los dos, y dicen a dúo. Canta[n LOS 2] el a dúo “Ay, ay, ay, ay, que me quema, me enciende, me hiela, me pasma, 175 siendo extremos opuestos el fuego y la escarcha, para darme tormento, parciales se hallan, 1104 ay, que el hielo no es hielo, 180 no es fuego el que abrasa, sino es iras, furores, celos y rabias. Ay, ay, ay”. MOZO Fuego de Dios, no podía hacer más mal 185 una aguja de espartero. TODOS Perdónalos. AMOR Ya lo están. EXAMINADOR Ya me alivio. ALGUACIL Ya descanso. AMOR Y sepan que, si a enfadar se llega a un sastre, es peor 190 que una peste general, y aun que sus tijeras. LOS 2 Bien. ALGUACIL Pues con júbilo y solaz celebremos este chiste. EXAMINADOR Con un minué. TODOS Bien está. 195 MOZO Cavalleiros, que se alarga. 1105 TODOS Ha dicho bien, a empezar. Canta AMOR “Ilustre auditorio tener celebrara, para divertiros 200 siempre obra cortada”. Mudanza. Canta EXAMINADOR “Pues Amor es sastre, yo prometo a todos, que nunca en su oficio falte el amor propio”. Mudanza. 205 Canta ALGUACIL “Acabe la obra, que el sastre hilvana, que se arriesga el chiste si la idea canta”. Por de fuera. 1107 EL DENGUE Recogido en el segundo tomo de la Alegría Cómica (fol. 187-195), este baile es para Cotarelo “bonito y gracioso. Se ridiculizan en él los melindres de las damas a pretexto de enfermedades imaginarias o insignificantes, como los flatos de que ya se burló Calderón en el entremés de este título. Este baile de Castro es todo él cantado, y la parte bailada, que no se indica, iría interpolada en los descansos de cada estrofa” [Colección, p. ccii]. Encontramos así un texto con largas intervenciones cantadas, en que Anfriso y Menga, los enamorados, se enfrentan por el carácter melindroso de ésta. Mientras él se queja de los dengues ella responde afirmando que no han de ser tenidos en cuenta en su valoración. Así llega el resto de personajes y trata de poner paz en su enfrentamiento, para terminar cantando. Se representó el 12 de septiembre de 1764 en el Teatro del Príncipe por la compañía de María Hidalgo y por la misma compañía el 24 de septiembre de 1765 en el de la Cruz [Cartelera: 258, 267, 686] 1109 BAILE FAMOSO DEL DENGUE* Personas Menga Zagales Anfriso Mujer 1ª Mujer 2ª Y Músicos Salen MENGA, y ANFRISO 234 , y MUJER 2ª y 1ª. MENGA ¡Ay, mi cabeza! ¡Ay, mis flatos*! ¡Ay, qué tos! ANFRISO ¡Ay, qué perene*! ¡Lo que me enfada esta loca! MUJER 2ª Dinos, en fin, ¿qué padeces? MENGA Cantando lo insinuaré, 5 por ver si así se divierte este inferior flatulento, este insípido accidente. MUJER 2ª Dilo pues. MENGA Ya voy a eso, pero no puedo. ANFRISO ¿Hay más dengues? 10 234 Observamos una clara oposición en los nombres de los protagonistas pues, mientras Anfriso recuerda la tradición pastoril, y como tal se nos ofrece en El burlador de Sevilla, Menga tiene por nombre uno habitual del tipo de la Gallega, conocido por su aspecto grotesco. Véase sobre esto el apartado dedicado a la onomástica en el estudo.. 1110 MENGA Que me cansan, déjenme confabular mis aquéstes con un aquél, que lo entienda la tacamaca*, ¡ay, mis sienes! Anfriso, llama un quirurgo*. 15 ANFRISO Dime, ¿qué animal es ese? MUJER 2ª ¿Quieres que canten? MENGA Me aflije. MUJER 1ª ¿Que se rían? MENGA Me entristece. TODOS ¿Pues qué quieres? MENGA Qué sé yo. ANFRISO Escuchen, que oír esto quiere. 20 Canta “Vaya otro dengue, niña, vaya otro dengue, que te están, que te están lindamente. Vaya otro dengue, 25 no, no los dejes, lindo donaire*, bello chiqueo*, qué gracia tienes. Vaya otro dengue, niña, 30 vaya otro dengue. Miraditas sobre el hombro 1111 andar con medio relieve, toser con mil quebradillos, y responder de chisguete*. 35 Vaya otro dengue, niña, vaya otro dengue. El beber frío te mata, el chocolate te enciende, y el sol te da tabardillos, 40 aun por el mes de diciembre. Vaya otro dengue, etc. Con una almendra te ahítas, pues que te sustenta advierte que no eres cuerpo glorioso, 45 aunque por deidad te tienes. Vaya otro, etc. Que estás muy mala me dices, Bercebú, Menga, te lleve, y a mí (cuando aun desahuciada) 50 que lo has estado creyere. Vaya otro, etc. Por esdrújulos te explicas con voces intercadentes, ¿quién quieres tú que te entienda, 55 si tú misma no te entiendes? Vaya otro, etc. Andas con flatos continuos, y jaquecas permanentes, a mí que las vendo, digo 60 a engañar a otro pobrete. Vaya otro, etc. Que padeces hipocondrios y que nada te divierte, que la música te aflije 65 y el que se rían te ofende. 1112 Vaya otro, etc. Con un melindre de encina moliera tus esquiveces, por ver si tantos esguinces* 70 se acababan de esta suerte. Vaya otro, etc”. Canta MENGA “¡Qué atrevimiento! ¡Qué desahogo! ¡Jesús mil veces! 75 No lo creyera. ¡Ay, qué descoco! ¡Qué demasía! ¿A mí ofenderme? ¡Qué atrevimiento! 80 ¡Qué desahogo! ¡Jesús mil veces! ¿A mí decirme en mi cara tanto improperio un aleve, violando su grosería, 85 la ley de lo reverente? ¡Qué atrevimiento! ¡Qué desahogo! ¡Jesús mil veces! ¿Tratarme con vilipendio 90 por hallar en mis desdenes su amor desaires de a vara, y menosprecios de a jeme*? ¡Qué atrevimiento!, etc. ¿Ajar a mi vanidad 95 con palabras descorteses? ¿Y sobre todo a los flatos darles el nombre de dengues? ¡Qué atrevimiento!, etc”. 1113 Canta MUJER 2ª “Cese, cese, cese 100 el rigor, la rencilla, cese, cese; que no es bien que se diga, no es razón que se oiga, no es justo que se vea, 105 que así se ofenden dos amantes tan unos siempre en quererse; cese, cese, cese, etc”. Canta MUJER 1ª “Pasa tú con tus flatos, 110 pues ya se advierte, que es pensión de lo hermoso lo intercadente”. Canta MUJER 2ª “No extrañes tú que tenga tu dama esguinces, 115 que en todas las deidades reina el melindre”. Canta MUJER 1ª “A una dama el despego da más realce, pues es menos divino 120 lo más tratable”. Canta MUJER 2ª “Si pretendes con ella ser fino amante, de hipocondris ocultis non iudicavis 235 ”. 125 235 Este “de hipocondris ocultis / non iudicavis”, en el latín macarrónico característico del entremés y en contexto con el argumento de la obra, viene a significar algo como “no juzgues los dengues”. 1114 Canta MUJER 1ª “Háganse aquestas paces, ved que lo ruego, dando con vuestros brazos punto a los ceños”. ANFRISO Yo no he de hablarla palabra. 130 MENGA Yo no he de llegar a verle. MUJER 2ª Ea, señores. ANFRISO Fenisa, deja tú que me lo ruegue. MUJER 2ª ¿Una dama ha de rogar? ANFRISO Sí, señora. MUJER 2ª ¿Cómo? Canta ANFRISO Advierte. 135 “Para mí la belleza más elevada es mucho más divina cuando se humana”. MUJER 2ª Ea, niña. MENGA No he de oírle. 140 MUJER 2ª Que soy la tercera debes considerar, y no puedo volver desairada. 1115 MENGA Atiende. Canta “De Cupido en el lazo pocas cayeran 145 si acogida no hallaran las influencias”. Representa Y así llego, que tu influjo tanta eficacia en mí tiene que he de atropellar desaires, 150 he de abandonar... Llégase a él. ANFRISO ¿Qué quieres? MENGA Yo nada. ANFRISO Hermosa está, ¡Cielos!. MUJER 2ª Esos esguinces se dejen, y abrácense. ANFRISO Norabuena. Lléganlos, y se abrazan. MENGA Porque la paz se celebre, 155 llamemos a los zagales diciendo acordes y alegres. Cantan a 4 “Zagales venid, venid y veréis la unión más festiva 160 que amor pudo hacer. Corred, volad, volad, corred, no paréis, no, 1116 venid y veréis 165 la unión más festiva que amor pudo hacer. Corred, volad, volad, corred”. Salen ZAGALES Impelidos de la acorde 170 armonía (sin saber el motivo) aquí venimos, decidnos, ¿qué nos queréis? MENGA Que celebréis, zagalejos, de Anfriso y Menga... TODOS ¿Qué? 175 MUJER 2ª ... las paces, que habían reñido, sin por qué ni para qué, sobre los dengues de Menga. TODOS Preciso es obedecer, y así, manos a la obra, 180 diciendo (porque se dé fin a la idea) gustosos todos una, y otra vez: Canta ANFRISO “Yo te querré si dejas Menga los flatos, 185 por ser uso en las damas muy ordinario”. Canta MENGA “Quiéreme con mis tachas buenas o malas, y si no, amigo mío, 190 1117 me llamo antana*”. Canta MUJER 1ª “Dices discretamente, Menga, habla claro, para que en ningún tiempo se llame engaño”. 195 Canta MUJER 2ª “Dejen esa contienda, y acabe el baile, no enfaden al congreso con disparates”. Canta ANFRISO “Acabe, y este chiste 200 perdón merezca, pues yo también los dengues perdono a Menga”. 1119 LA GALLEGADA El baile de La gallegada, que encontramos en el Ms/14088-19, (fol. 140-144) de la Biblioteca Nacional de España, fechado en 1704, lo describe Cotarelo como “un capricho incoherente en que anda mezclado lo gallego con lo asturiano, que para Castro era uno mismo. Al final, los gallegos convencionales de la pieza cambian de carácter y bailan el Villano, que todavía era vivo” [Colección, p. ccii]. Encontramos casi un bailete, por su corta extensión, donde Gracioso y Graciosa, gallegos ambos, acompañados de un coro del mismo origen, se cantan sus amores desde una perspectiva idílica, recurriendo a los cantos populares habituales, como el villano. Se representó el 15 de agosto de 1767 en el Teatro de la Cruz por la compañía conjunta de Nicolás de la Calle y Juan Ponce, éste último la llevó el 7 de agosto de 1768 al del Príncipe y de nuevo por ambas en el de la Cruz el 30 de julio de 1769 [Cartelera: 280, 284, 294, 726] 1121 BAILE DE LA GALLEGADA (1704) Personas La Graciosa Gallega Gracioso Otros tres gallegos Otras tres gallegas Músicos Salen la GRACIOSA y el GRACIOSO de gallegos cantando lo que se sigue por el tañido de la gaita gallega. GRACIOSO “¿Quién me dirá de Duminga garrida, quién me dirá de la miña Duminga?” GRACIOSA “¿Quién me dirá 5 de Turibio garrido, quién me dirá, ay, del mi Turibiño?” GRACIOSO “Eu te diré, Duminguiña garrida”. 10 GRACIOSA “Ya mi Turibio se alivian mis cuitas”. GRACIOSO “Ay, que de verte tudo me enquillotro”. GRACIOSA “Eu por lo mismo 15 1122 ya fago lo propio”. GRACIOSO “Dime, Duminga, si muito me quieres”. GRACIOSA “Si nun lo fago que un diabro me leve. 20 ¿Y tú me adoras?” GRACIOSO “Como un basilisco*”. GRACIOSA “¡Ay, mi Tori, Toribio garrido!” GRACIOSO “Di cuánto pesa 25 tu amor”. GRACIOSA “Sete libras”. GRACIOSO “Ay, mi Dumi, Duminga garrida, ¿de dónde veine?” GRACIOSA “Eu vengo de Cangas, 30 y un vigardeiro tentome la manga”. GRACIOSO ¿Quei le diciste?” GRACIOSA “Ladrón vigardeiro, la miña manga 35 no leva dineiro”. Grita[n] dentro. 1123 GRACIOSO “Ya los galegos que van a la sega todos en tropa, Duminga, aquí legan”. 40 GRACIOSA “Pues ballaremos, ¿qué dices?” GRACIOSO “Palabra, eu ballaré, Duminga, si ballas”. Salen los TRES GALLEGOS y las TRES GALLEGAS bailando con sus castañetas* grandes. Cantando [TODOS] “Vengo de Cangas 45 e voy para Oviedo, rápela u diabro la blanca que levo”. Representando GALLEGO 1º Mentras que u balle se hilbana. Cantemos a troche y moche 50 la serena de la noite, la crara de la mañana 236 . TODOS Has dicho bien, y así empeise Turibio con linda galla. Canta, y responderán todos cantando también. 236 Canción popular que aparece en otras obras de Castro, como El figurón y Los titanes, además de Francisco de Avellaneda en Lo que es Madrid y en la Mojiganga de la negra. La recoje Frenk [2003: 727]. Véase en la introducción el apartado dedicado a las canciones y danzas. 1124 GRACIOSO “Si me enturbio por Dios, 55 que he enturbio esta casa la serena de la noite, la crara de la mañana”. TODOS “La serena de la noite, etc”. GRACIOSO “Ese emperador del mundo 60 tenía una hija bastarda”. TODOS “La serena de la noite, etc”. GRACIOSO “No la cría para monja, ni menos para casada”. TODOS “La serena de la noite, etc”. 65 GRACIOSA Canta por el tañido del villano “Dejad aquesa cantiña y empecemos a ballar, porque es tono más garrido éste que dice a compás: Al villano se lo dan, 70 la sebolla con el pan”. Baila sola y luego hacen mudanza con pernada* en cruz y luego vueltas hechas y derechas. GALLEGA 2ª “Vaya de baile, gallegos, y la serena dejad, que el cura dice que encanta, y nos puede enfeitizar. 75 Al villano se lo dan, la sebolla con el pan”. 1125 Baila sola. GALLEGA 3ª “Hagamos cuatro mudanzas, que Duminga bailará, porque el nombrar la sirena 80 eso es hablar de la mar. Al villano se lo dan, la sebolla con el pan”. Baila sola. GALLEGA 4ª “Los coritos* se hagan rajas* bailando y acabe en pas, 85 que es tarde y por la mañana tenemos que ir a segar. Al villano se lo dan, la sebolla con el pan”. La misma mudanza en ala y vueltas hechas y derechas. Representando. GRACIOSA Turibio, vámonos, 90 y al son de la castañeta demos fin diciendo todos: Por el tañido de la gaita gallega. “Nada me gusta”. GRACIOSO “Nada me alegra”. GALLEGA “Sólo me gusta 95 1126 la gaita gallega”. TODOS “Sólo me gusta la gaita gallega”. Harán una mudanza al son de la gaita gallega, y se entrarán al vestuario en dos alas, cada una por su puerta, y darán fin en nombre de Jesús Nazareno y del glorioso Patriarca San José, que sean con todos y conmigo. Amén. Jesús. 1127 EL JUEGO DEL MAGÍSTER Este baile sólo conservado en el Ms/14088-31 (fol. 224-233) en la Biblioteca Nacional de España está fechado en 1709, y de él nos dice Cotarelo que “es entremesado, pero no tiene asunto. En casa de una viuda se reunen sus amigos para oír cantar a dos mujeres arietas; ver bailar unos negritos como en Guinea, y luego dicen: ‘Pues ahora / con un juego se fenezca, / que se llama del Magister, / que allá en Italia se juega’. Acaban con seguidillas y se van a cenar por ser Carnestolendas. El juego del Magister consistía en ponerse uno como maestro en medio, y los demás en corro imitaban sus acciones y movimientos ridículos”, destacando la acotación final, tan detallada, como prueba de la influencia italiana [Colección, p. ccii]. Más que de la influencia italiana la nota final es necesaria para, como ella misma dice, poder entender la gracia del juego. Como baile entremesado para Cotarelo tiene muchas características de un entremés de situación, no demasiado alejado de piezas como La Nochebuena, pues reúne igualmente en un domicilio a diferentes personajes para realizar juegos de sociedad. Un Colegial y su Paje, un Golilla y un Soldado, junto a un Vejete y el Ama de la casa holgona proceden al juego tras una introducción, más cantada y bailada, en que se proponen Hombres y Mujeres ir a visitar dicha casa, con una danza de negros intercalada. 1129 BAILE NUEVO DEL JUEGO DEL MAGÍSTER (1709) Personas Hombre 1º, de Golilla* Mujer 1ª Mujer 2ª Una Dueña* Una Ama Un Colegial* Un Paje Vejete Un Gallego Un Capitán Dos Negros Dos Negras Dos Mujeres Mujer 3ª Voces Cuatro hombres Salen cantando y bailando por la tonada del Retiro. Cantan a 4 “Viva, viva el Dios vendado, pues ha dado con su arpón tan dulce herida que da vida cuando hiere, y más airado 5 viva, viva el Dios vendado, etc”. Canta [MUJER] 1ª “Viva el rapaz ceguezuelo, pues un anhelo el desdén trueca en cariño, sabio niño, 10 pues da al pesar el consuelo”. A 4 “Viva el rapaz ceguezuelo, etc”. HOMBRE 1º de golilla Señores, ¿no me dirán, para que todos la sepan, 1130 a qué asunto es este baile? 15 MUJER 1ª ¿A qué asunto ha de ser, bestia, sino a querernos holgar? Con que, así, a decir se vuelva: Canta “viva el rapaz ceguezuelo, etc”. HOMBRE 1º Pues si sólo es el holgarse 20 por divertir la tarea al tiempo el asumpto no se logra lo que desean, pues cantar y hacer mudanzas es una cosa tan vieja 25 que están llenos los teatros de bailes de Gila y Menga 237 , y los saben de memoria los muchachos de la escuela. Y así si queréis venir 30 a una casa que aquí cerca está, que llaman la holgona, donde asisten bravas piezas de extrañas y raras líneas, donde cantan, donde juegan, 35 donde danzan, y en fin donde anda la marimorena, tendréis un famoso rato. MUJER 1ª Anda, vete, menguado, tú a esos festines, 40 que donde hay mojiganga no entra el esguince. 237 De una manera metateatral se alude aquí a los bailes de gallegos, entre los que Castro es autor de La gallegada. Se demuestra la profudión de piezas de este corte que se representaron en la época. 1131 Canta [MUJER] 2ª “Los asuntos rosiles son para todos, porque siempre apetecen 45 lo más jocoso”. HOMBRE 1º Pues si ustedes dan en eso, agua, que yo voy apriesa en casa de la señora doña Elda la Vizcondesa 50 de Estoraque y Concertaina, a reírme y holgarme de veras, que siempre por este tiempo cerca de Carnestolendas, tiene asamblea en su casa, 55 y tiene negros y negras, que el vizconde, su velado*, condujo desde Guinea, que bailan que es un contento; y otros. Mas adiós, mis reinas, 60 que hago falta en el festín. Vase. LAS 2 Allá vayas y no vuelvas, y prosigamos nosotras nuestro baile. UNOS Vaya. OTROS Venga. MUJER 1ª Y así, por aquestas calles, 65 repitan las voces nuestras: Canta “viva el rapaz ceguezuelo, etc”. Vanse bailando. 1132 Así que se van, sale una DUEÑA con luz, que será un hombre. DUEÑA Pues que ya sale mi ama a esta sala, será fuerza irlo previniendo todo 70 antes que la bulla* venga. AMA Doña Blasa. DUEÑA ¿Ama señora?. AMA ¿Lo tiene todo a la vela*? DUEÑA Sí, señora, ya está pronto lo que toca a mi incumbencia. 75 AMA ¿Y los negritos? DUEÑA Adentro, bailando que se las pelan. AMA Esta noche se holgará, porque mi tío don Gestas, el colegial de Carranque, 80 se ha de hallar en la asamblea que mi viudez ha dispuesto, y creo que habrá merienda. DUEÑA Dios quiera que venga presto. [Dentro] COLEGIAL ¿Dónde está la Vizcondesa 85 de Estoraque, mi sobrina, 1133 que dicen que es mi parienta desde la nuca al tobillo, desde el talón a la ceja? AMA Aquí estoy. Salen el COLEGIAL y el PAJE. COLEGIAL Parienta mía, 90 me alegro de verte buena. AMA Tío mío, bienvenido. COLEGIAL ¿Con que tendremos algazara? AMA Sí, señor, que en tales noches se estila en mi casa haberla, 95 que en Carnestolendas, ¿quién se entristece? COLEGIAL Al que le pegan, si no dígalo mi paje, que hoy ha llevado azoteas. AMA ¿Por qué? COLEGIAL Es el mayor goloso 100 que se conoce, y lo apuesta con no sé quién de comerse una orza* que de Valencia me enviaron de limoncillos, y la ganó, pues apenas 105 la pilló cuando más limpia 1134 la dejó que la bayeta. AMA Ésa es propiedad de pajes. PAJE Valga el diablo la mollera, y para eso me ha cascado. 110 COLEGIAL Ah, pícaro, ¿te me encrespas? AMA No haya más. COLEGIAL Yo te echaré Cáscale. una mordaza en la lengua. Y agradece a mi sobrina que por esa desvergüenza 115 no te bajo los calzones y de doy una docena. DUEÑA Señora, ya van viniendo los tertulianos. Ama Que vengan. Van saliendo por su orden. UN GOLILLA Señora, estimo a la suerte 120 esta fortuna. Don Gestas, bésote la mano. COLEGIAL Digo, decid para que lo sepa, ¿en qué bodegón los dos hemos comido? 1135 GOLILLA ¿Hay tal pieza? 125 Sale el VEJETE ridículo. VEJETE Señora, a los pies de Usía y vueseñoría crea que soy de vueseñoría, y lo seré hasta que muera, porque usiría me honra 130 con tan espontánea aquélla, que crea vueseñoría que siempre que se le ofrezca a vueseñoría algo me hallará con la fineza 135 que puede vues señoría considerar 238 . COLEGIAL ¿Hay tal bestia? Sesenta vues señorías le ha encajado como media. AMA Estimo tantos favores. 140 DUEÑA Doña Elvira y doña Elena. AMA Las cantoras di que entren. Salen dos Mujeres. LAS 2 Señora, nuestra obediencia 238 Monólogo del Vejete donde hace gala de su lenguaje confuso mediante la repetición. Véase en el estudio el apartado dedicado al estilo sobre este aspecto. 1136 nos trae prontas a serviros. COLEGIAL ¡Estupendas bigoteras*! 145 Cualquiera capellanía se puede proveer en ellas. GOLILLA Bravas caras. AMA Sentaos, hijas, no estéis así. Siéntanse. LAS 2 Norabuena. AMA Y prevenid cada una 150 alguna cosilla nueva para cantar a su tiempo. LAS 2 Se hará todo lo que ordenas. COLEGIAL ¿No le dijiste al lacayo que trajese la linterna? 155 Responde como refunfuñando. PAJE Sí, señor, ya se lo dije. COLEGIAL ¿Te empingorrotas, babera, para responderme? [Cáscale.] PAJE Yo 1137 se lo contaré a mi abuela. Llora. Sale el SOLDADO. SOLDADO Señoras, felices noches. 160 AMA Seor capitán Tripahueca, bienvenido. CAPITÁN ¿Habrá jolgorio? COLEGIAL ¿Jolgorio? ¡Brava llaneza! CAPITÁN Ah, señor colegial. COLEGIAL Amigo, siempre estoy a tu obediencia. 165 VEJETE Señor, aunque usted perdone, ¿ha salido la gaceta*? CAPITÁN No gasto de novedades. VEJETE Usted perdone. COLEGIAL Parienta, ¿no empezaremos a holgarnos? 170 Sale la DUEÑA, y siempre que sale se vuelve a entrar. DUEÑA Ya tiene el señor don Gestas recado. COLEGIAL Di a mi lacayo 1138 que entre. Sale el GALLEGO de lacayo y saca linterna y unos zapatones. LACAYO San Dumingo sea en esta casa. COLEGIAL Toribio, ¿traes zapatos 239 y linterna? 175 LACAYO Sí, señor. COLEGIAL Aguarda un poco, te divertirás. LACAYO ¡Qué buena! Mejor me divertiría si me dieses para media. AMA Chito, y daremos principio, 180 porque es ya tarde, a la fiesta. Para que empecemos bien, canta, niña, una arieta*. Canta algo 240 . 1ª MUJER Norabuena, norabuena. 239 Hace referencia a una de las características propias del tipo popular del gallego, que no se ponía el calzado para no gastarlo. Véase el apartado que se dedica a este personaje en el estudio. 240Encontramos numerosos ejemplos, referidos en el estudio al tratar el empleo de canciones y danzas, de esta libertad que otorga Castro a los representantes para cantar las piezas que consideren más adecuadas para el momento de la representación. 1139 AMA ¿Qué os parece? TODOS Víctor, víctor. 185 Un pasmo. CAPITÁN Allá en Viena canté yo con el visir hasta unas diez arietas y aquel tono celebrado de a malas lanzadas nuevas. 190 AMA Ahora canta tú, hija mía. Canta lo que quisiere. 2ª MUJER Allá voy con otra arieta. TODOS Víctor. AMA Ahora los negrillos bailen como allá en Guinea. Salen DOS NEGROS y DOS NEGRAS y bailan. TODOS No cabe más. AMA Pues ahora, 195 con un juego se fenezca que se llama del magíster, que allá en Italia se juega. COLEGIAL Yo haré el magíster, pues ya le he jugado. 1140 El COLEGIAL hace el magíster. TODOS Norabuena. 200 COLEGIAL Pero advierte que han de hacer cuanto hiciere. TODOS Aquesto es fuerza. COLEGIAL Prevengo que esas señoras sólo están de centinela sin jugar, aunque de aquesto 205 no se liberta la dueña, que no es carne ni pescado. TODOS Bien está. COLEGIAL Pues hagan rueda. AMA Aquí tenéis el bonete. COLEGIAL Mención que se comienza, 210 aunque otros miren que el baile en mojiganga se trueca 241 . Magíster etc docebat discipulos suos faciebat sique. 215 AMA ¡Jesús, y qué encamisada! MUJERES ¡Qué figuras tan horrendas! 241 Puede observarse la conciencia del autor sobre el cambio que se produce en el género dramático al incorporarse a la acción determinados motivos propios de la mojiganga. Véase el apartado dedicado a los subgéneros del teatro breve en el estudio. 1141 Hacen lo que va haciendo en posturas ridículas. AMA Pues el juego se ha acabado, adentro aguarda la cena, porque ya está prevenida. 220 Y ahora la idea fenezca, con algunas seguidillas. UNOS Ha dicho bien. OTROS Vengan. Canta [MUJER] 1ª “Acabemos el sainete con alegría y solaz, 225 que lendergue, lendergue andar, porque en las Carnestolendas es todo festividad. Que lendergue, etc”. COLEGIAL canta “El oficio de magíster 230 bien le supe yo argentar, que lendergue, lendergue andar, que tales puestos los tienen hombres de mi autoridad. Que lendergue, lendergue, etc”. 235 AMA [Canta] “Acabemos esta idea, que si se alarga será que lendergue, lendergue andar. El que sirva de molestia deseando sólo agradar 240 que lendergue, lendergue, etc”. 1142 Se advierte que todos traen dos trajes, y debajo camisa ridícula, y se ponen en media luna, y el magíster en medio con un bonete* muy grande; y en diciendo el magíster “docebat discípulos suos et faciebat siqui”, se agarra la nariz, y todos lo hacen, y luego hará todo lo que se prevenga, y los demás le siguen, y después se empieza a desnudar diciendo sin cesar “magíster”, y se quitan a su tiempo las pelucas, y luego se empiezan a vestir trocando todos los trajes, encargándose cada uno del que se vuelve a poner, quedando la Dueña de Soldado, y así todos, que así se hizo y alborotó; y la Dueña cuando se queda como los demás, en camisa, en enaguas muy rotas y justillo. Que todo lo advierto, que como no le han visto es fácil no dar en el chiste. 1143 V.5.- Mojigangas La almoneda El antojo de la gallega El barrendero La burla del papel Las figuras Ir a ver partir la vieja El ropero alquilón Los titanes 1145 LA ALMONEDA Conservamos esta mojiganga en la segunda parte de la Alegría Cómica (fol. 68- 78). Cotarelo la menciona en último lugar y afirma únicamente que se trata de una obra "inferior a las precedentes" [Colección, p.ccxcviii]. En realidad se trata de una pieza interesante, por presentar el poco habitual personaje de la Alcaldesa, versión femenina del Alcalde y con sus mismos rasgos de locura carnavalesca. Aquí, acuciada por la necesidad de enviar desde Getafe a Madrid danzas y gigantones para acompañar la fiesta del Corpus, acude junto al Escribano a una almoneda, donde Zampatortas, una suerte de volatinero español, ofrece diversas figuras, que aparecen de un escotillón camuflado bajo una gran tinaja de fuelle, del que sale una danza de Labradoras y luego una dueña que se alarga y se encoge. En la competencia por obtenerlas, la Alcaldesa ofrece siempre más dinero del pactado, y la pieza acaba con la danza de todas ellas. Observamos de este modo el modelo del que busca la mojiganga en esta pieza, con un recurso escenográfico de escotillón frecuente en Castro. 1147 MOJIGANGA DE LA ALMONEDA* Personas Una Alcaldesa Un Escribano Don Zampatortas 4 hombres de Labradoras Músicos Calzorras, Pregonero Doña Fausta Doña Pilonga Un Gaitero Una Dueña* Monstrua Sale la ALCALDESA y el ESCRIBANO con una carta cerrada que saca la ALCALDESA. ALCALDESA Leed esta carta, escribano, que la Villa, mi señora, de Madrid, con un correo, ha enviado por la posta a mi marido, y no estando 5 en Getafe 242 a mí me tocan ausencias y enfermedades por su legítima esposa como bienes gananciales. ESCRIBANO (La mujer se ha vuelto loca) Aparte. 10 ¿La Villa de Madrid? ALCALDESA Sí. ESCRIBANO Cierto que es extraña cosa que la aldea de Getafe haya logrado tal honra. 242 Municipio de la provincia de Madrid, ubicado al sur de la capital, en el camino hacia la ciudad de Toledo. 1148 ALCALDESA Cuando hay alcaldes en ella 15 de tan estopenda cholla* como la mía, no es mucho. Rompe la yema*. Dale la carta y ábrela. ESCRIBANO Es gran honra. Así dice: 'Alcalde amigo: Lee. La Villa que haga notoria 20 esta orden me ha mandado a vuesamercerd, que importa, y así atended. Ya sabéis que es esta fiesta forzosa del Corpus, que está a su cargo, 25 y, viendo agotadas todas las novedades de danzas, gigantones y otras cosas que incumben a estos festejos, le ha parecido que ponga 30 en vuestra noticia que embarguéis al punto todas cuantas figuras hallareis piezas nuevas, que si logras hacer aqueste servicio...' 35 ALCALDESA ¿Hay más graciosa tramoya? Aqueso de hacer servicios a Alcorcón sólo le toca, no a Getafe 243 . 243 Nota explicativa responsabilidad villas en torno a Madrid de ofrecer mojigangas a la Corte. Alcorcón, municipio situado al sur de la provincia de Madrid, en el camino hacia Talavera de la Reina, muy 1149 ESCRIBANO Callad digo. Prosigue. '... a Madrid, será forzosa...' 40 ALCALDESA No leas más, escribano, al mimento, al punto, ahora despachad. ESCRIBANO ¿Qué? ALCALDESA Treinta autos como requinquesitorias* a cuantas figuras* haya 45 dentro de la Villa. ESCRIBANO Pronta se ejecutará vuestra orden. ALCALDESA Que Madrid es gran persona (y aun algo pariente mío) y es fuerza hacer lo que toca 50 en su servicio. ESCRIBANO Pues vamos. Pero escuchad, por si importa: ya sabéis que en esta Villa don Panuncio Zampatortas, hombre curioso en extremo, 55 se ausenta y deja mil cosas notables, porque su casa es mojiganga, y, porque ahora se va a las Indias, lo vende próximo a Móstoles, tenía la obligación de enviar anualmente algunas de estas diversiones para participar en la procesión del Corpus. 1150 todo, y hoy (que así me consta) 60 abre la almoneda, y puedes escoger las más curiosas piezas que te parecieren por el tanto. ALCALDESA Linda cosa. Tú diste en el hito*, amigo. 65 ESCRIBANO Y si faltaren las otras se buscarán en Madrid (que figuras 244 hay de sobra). ¿Qué os parece? ALCALDESA Lindamente. Vamos, tiémblenme las monas. 70 ESCRIBANO Pero advertid, que os tendrán por loca, si de esa forma os ven ir. ALCALDESA Callad, salvaje, ténganme por siete locas; haga yo mi gusto y digan. 75 Vamos, que vierto ponzoña por hacer una alcaldada que sea en el mundo notoria, pues so alcalda este año no digo más, punto en boca. 80 Vase, y se aparece CALZORRAS en lo alto pregonando, colgando una cortina; y sale FAUSTA, y PILONGA 245 , ridículas, de camino. 244 Juego de palabras, por los significados de figura como parte de la mojiganga y por las figuras y personajes curiosos que se ven paseando en Madrid. 1151 CALZORRAS El almoneda, a la rica almoneda de las figuras, y todo lo demás. ¿Quién lo pone en precio? PILONGA Fausta, dos leguas no más faltan a Madrid, diez horas 85 desde las Ventas 246 acá se me han hecho. FAUSTA El polvo ahoga, no más coches de Toledo. PILONGA No pueden traer personas, más de catorce asaduras 90 el cochero encajó. FAUSTA Bobas. CALZORRAS Al almoneda, etc. PILONGA Mas, ¿qué es esto? FAUSTA Una almoneda. PILONGA ¿Habrá alhajas de gran costa? FAUSTA ¿En Getafe? Calla niña, 95 no hables desatinos. PILONGA Oigan; 245 Nombre parlante, por pilonga en su significado de "extremadamente alta y flaca" (RAE).. 246 Seguramente se trata de Las Ventas de Retamosa, municipio al norte de la provincia de Toledo a medio camino entre Madrid y Talavera de la Reina. 1152 mas entremos mientras come el ganado. Entran por una puerta, y salen por otra y habrá en el lado izquierdo un tinajón de fuelle, el cual se baja y sube a su tiempo, para que salgan las figuras 247 . FAUSTA Bien entona. ZAMPATORTAS 248 ¿Quieren algo, reinas? FAUSTA ¿Qué hay de busilis*? ZAMPATORTAS Dos mil cosas 100 hay, alhajas de gran chiste, hay piezas muy primorosas. LAS DOS ¿Y adónde están? ZAMPATORTAS ¿Donde están? En esta tinaja todas, que las he ido almacenando 105 por ganar con ellas, y ahora, como me voy, es preciso venderlas. ¡Hay grandes cosas! LAS 2 ¿No las veremos? ZAMPATORTAS Al punto. 247 Sobre éste y más usos del escotillón véase en el estudio el apartado dedicado a la representación.. 248 Nombre parlante, de zampar, "Meter alguna cosa en otra de prisa, de suerte que no se vea. [...] Vale también comer con apresuración descompuesta y excesivamente", y torta "masa de pan dispuesta y formada en figura redonda, en que se echan varios ingredientes según su calidad, como aceite, huevos, mosto, etc, y estando todo incorporado se cuece en el horno a fuego lento. El tamaño es voluntario" (Autoridades) 1153 LAS 2 Pues enseñe usted. ZAMPATORTAS Pregona 110 Aguarden que venga gente. Pregona en cuando en cuando, y sale la ALCALDESA y el ESCRIBANO. CALZORRAS Ea, el almoneda, etc. PILONGA Veamos esta quisicosa*. ALCALDESA Dios os guarde, don Panuncio. ESCRIBANO Servidor, don Zampatortas. 115 ZAMPATORTAS Beso las manos de ustedes. ALCALDESA Notificalle la hestoria. ESCRIBANO La señora alcalda viene a ver las cosas curiosas que vendéis, porque Madrid 120 le envió un expreso ahora a su marido, y no estando en Getafe, presurosa pretende dar cumplimiento al orden, porque estas cosas 125 es preciso se ejecuten. ALCALDESA Por lo que otro diere, hola. ZAMPATORTAS Bien está, pero esperad, 1154 por si gente viene. Entona. Pregona. PILONGA ¿Oyes, hija? La alcaldesa 130 me parece brava tonta. CALZORRAS El almoneda, etc. ALCALDESA ¿No vienen? ZAMPATORTAS Pues allá va, no se me asusten, señoras. Baja la tinaja, y sale el NEGRO con la zambomba. LAS 2 Dios sea conmigo. ALCALDESA San Pabro. 135 PILONGA ¡Qué visión tan horrorosa! NEGRO Jala, jela, a Flancica molena, jala, leja, etc. Canta las coplas que quiere en portugués. TODOS El negrillo es un demonio. ALCALDESA En cargo de mi alma toda, 140 que lo ha hecho de prodigio. NEGRO Dioz gualde al ziolo. Repite el NEGRO el jala, jela siempre que quisiere. 1155 PILONGA ¿Hay cosa? ZAMPATORTAS Tres años ha que encerrado le tengo ni a sol ni a sombra. Ha salido por venderle 145 algo caro. ALCALDESA Brava droga. ¿Cuánto queréis por el negro? ZAMPATORTAS Él me ha tenido de costa cien reales en los tres años. ALCALDESA ¿Dábaisle a comer por onzas? 150 ZAMPATORTAS Cien reales, y mil por él, son cien ducados. ALCALDESA ¡Zanahorias! Muy caro es, ¿queréis tres mil? ESCRIBANO ¿Qué decís? ALCALDESA Linda limosna. PILONGA Ochocientos reales doy 155 por el negro. ALCALDESA Zampatortas, yo doy lo proprio. ZAMPATORTAS Es muy poco, pero al fin dilo, Calzorras. 1156 CALZORRAS Por el negro dan ochocientos reales, etc. ALCALDESA Parece que no hay quien puje. 160 ZAMPATORTAS Digo. ¿Se alientan, señoras? LAS 2 No damos más. ZAMPATORTAS Pues remata. CALZORRAS Que buena pro y buena compra, pues no hay quien puje le haga al comprador que las compra. 165 ESCRIBANO Vuestra es ya, señora alcalda. ALCALDESA Ello es rematada cosa. NEGRO Jala, jela. PILONGA Calla, negro. NEGRO Déjeme cantar, ziola. ALCALDESA Vamos viendo lo demás. 170 Suena gaita zamorana. ZAMPATORTAS Norabuena. ALCALDESA Gaita, hola. ¿Dónde suena? ZAMPATORTAS En la tinaja. 1157 TODOS ¿Qué dice? ESCRIBANO ¿Es encanto? ALCALDESA ¡Alforjas! CALZORRAS Al almoneda. ITALIANO 249 Aquesto pretendo ver. 175 Escuchen. Baja la tinaja y sale el GAITERO, y CUATRO HOMBRES DE LABRADORAS. ALCALDESA Salgan. PILONGA ¿Qué cosa? FAUSTA ¡Ay, Jesús! ZAMPATORTAS Vayan saliendo las doncellas. ALCALDESA ¡Bravas mozas! Cantan y bailan las LABRADORAS. Cantan [LABRADORAS] "Que si tiene la liga verde, ¡ay, Jusepe!, y el calzón pardo, 180 no consiste en la seda, ¡ay, Jusepe!, 249 Observamos como éste Italiano no es otro que Zampatortas, que gracias a esta marca de locución equivocada, que no corregimos por su interés, es presentado como un Italiano, caracterizado por su vinculación a los prodigios. Véase en el estudio el apartado dedicado a estos personajes. 1158 ¡ay, Jusepe!, sino el paño". ZAMPATORTAS Éstas son unas que suelen ir a la Virgen de Atocha a celebrar su Asumpción. 185 ESCRIBANO ¿Bailan bien? ALCALDESA Son primorosas. Salga lo demás, y todo se comprará junto. Va saliendo una DUEÑA, la cual sube todo cuanto puede, y al son de la gaita baila, y se encoge y alarga. PILONGA ¿Hay cosa? ZAMPATORTAS Allá va. ALCALDESA San Babilés. PILONGA ¡Qué visión! FAUSTA ¡Qué fantasmona! 190 ALCALDESA ¿Cuánto me pedís por las doncellas, gaitero y monstrua? ZAMPATORTAS Tres mil reales. PILONGA Yo los doy. ALCALDESA Yo también. 1159 ZAMPATORTAS Dilo, Calzorras. CALZORRAS Tres mil reales, etc. 195 ALCALDESA Ya que es mío, lo que quiero es que se ensayonen todas con alegría y con bulla*, y luego marche la flota de figuras a Madrid 200 yendo yo misma en persona por más custodia con ellas. TODOS Bien dice. ZAMPATORTAS ¿Pero la mosca? ALCALDESA Eso en mi casa. CALZORRAS ¿Y a mí? ALCALDESA También. TODOS Pues ande la loza*. 205 CALZORRAS ¿Qué picardía es aquésta? NEGRO A ziola, jala, jola. GAITERO ¡Ay, Jesús, cómo me río! DONCELLAS Si no nos dan a nosotras buen chocolate de Esquivias 250 210 250 Localidad de la provincia de toledo, entre Seseña e Illescas. 1160 no cantaremos. ALCALDESA Pelotas. Todo se hará como piden. NEGRO Con zarabanda* gozosa se ensaye la mojiganga, con sonaja que alborota, 215 y con pandero que aturde, que es lo que se estila en todas, digamos con fiesta y gira: Canta "Pues el Rey de la Gloria hala, tan benigno se muestra, hela, 220 viértanse por los labios hala, gozos que le veneran. hela, Y en día tan plausible hala, ande la gira y fiesta. hela". Hacen una culebra hurtada y se acaba la mojiganga. 1161 EL ANTOJO DE LA GALLEGA Conservada en la Biblioteca Nacional de España, en el Ms/14804, esta interesante mojiganga, que no menciona Cotarelo, se hermana con el entremés de Los gigantes de nuestro mismo autor y con el del mismo título de Antonio de Zamora, así como recibir la tradición de los gigantones en el teatro breve de Cáncer, con su El gigantón. Difiere un tanto, no obstante, el argumento de esta mojiganga con el del entremés, pues aquí no es una Hechicera la que interviene para que la Gallega parturienta que amenaza con malparir si no vuelve a ver el mundinovo que presenció el anterior día vea su deseo satisfecho. Por contra, en este caso el Estudiante, que se revela como Mágico, convoca con un conjuro a un Italiano que en su espalda tiene el personaje de una Dueña con que asusta al resto de personajes y que hace aparecer las figuras. Primero pone en funcionamiento el retablillo del que salen los títeres a bailar, dos niños de Gallego y Asturiana, para ofrecer entonces una danza de Portugueses, diversos juegos entre los que observan los prodigios, y finalmente la danza de turcos con su rey, al que desmembran. Encontramos con éste y Los gigantones un caso de Castro reutilizando sus propios argumentos, en lugar de tomar los de otros autores o adaptar tradiciones, de suerte que resulta una mojiganga y un entremés que, aun siendo de tema conocido, debieron hacer reír al público, pues su mismo autor estaría en escena estudiando la reacción de los espectadores. Se representó, como indica el manuscrito BNE:Ms/15200, junto al Auto del Tesoro escondido en 1705. 1163 MOJIGANGA DEL ANTOJO DE LA GALLEGA Personas Una Gallega Un Estudiante Un Golilla Un Portugués Un Niño Gallego Un Italiano [-Dueña] Un Alguacil Mujer 1ª Mujer 2ª Mujer 3ª Una Portuguesa Una Niña Asturiana El Gran Turco 4 Danzantes Sale la GALLEGA corriendo del GOLILLA y ESTUDIANTE. GALLEGA ¡Ay de mí, coitada! ESTUDIANTE Aguarda, dómina. GOLILLA Di, ¿con qué intento das esas voces? ¿Qué tienes? GALLEGA ¡Ay, ay, ay, malparir quiero 251 ! ¡Válgame Santu Dumingo 5 de Guriyón, que revento! ESTUDIANTE ¿No fuera por un ijar*? GALLEGA Déjenme fusir. 251 Sobre la parturienta, como motivo del Carnaval, en relación con la concepción dual del cuerpo propio de la fiesta, que envejece, muere y genera vida a un mismo tiempo, véase en el estudio el apartado dedicado a los temas y motivos.. 1164 GOLILLA Teneos, y sepamos vuestro susto. GALLEGA Escochadme, caballeros: 10 Anoite, en las Maravillas, llamaron un mundi nuevo (que me da la pataleta así que a nombrarlo llego)... GOLILLA Sosiégate, por san Lesmes, 15 y prosigue. GALLEGA Ya escompienzo: ... para celebrar la boda de un fillo de Mondoñedo, mi paisano. Había en él más de duzientos muñecos 20 que hacían dos mil diabruras. Yo me enamoré de verlos, y así he venido a buscarlos otra vez, y a nadie encuentro, que me han dicho que se han ido 25 a pasear por esos puebros, y así quiero malparir, pues no logro mi deseo. ¡Ay, que me aforquiño, ay, que la paletilla al suelo 30 se me cae con los livianos! ¡Ay, que rabio! ¡Ay que pateo! Sale el ALGUACIL ¿Qué ruido es este en la calle? Vengan al instante presos. GOLILLA Señor, aquesta mujer 35 1165 lo causa, pues con extremos viene dando dos mil gritos y, su motivo inquiriendo, nos dice que es un antojo el cual no tiene remedio. 40 Esto es todo lo que pasa. GALLEGA ¡Ay, ay, ay! ESTUDIANTE ¡Voto a San Peco! ALGUACIL Siendo así yo lo perdono, porque, aunque hombres, no sabemos en qué nos podremos ver. 45 ESTUDIANTE Si saben guardar secreto, yo me atrevía a hacer que se cumpliesen los deseos de aquesta mujer. GALLEGA ¡Coitada de mí! ¡Santa Cruz de o ferro! 50 Esto es castigarme porque no vos cumplí el juramento 252 . Mire osté que se resbala, que se escurre. TODOS Deteneos. GOLILLA Pues yo prometo callar. 55 ALGUACIL Y yo también lo prometo. 252 Es motivo habitual la referencia al juramento que las gallegas hacían frente a la Cruz do Ferro al salir de Galicia de volver vírgenes. 1166 GALLEGA ¡Jesús, que me despilfarro! Mire vosté que revento. ESTUDIANTE Pues en fe de lo propuesto, les digo a ustedes que yo 60 soy grandísimo hechicero, y, si quiero, haré venir por esos aires... ALGUACIL ¡San Diego! ESTUDIANTE ... a todo el infierno junto con mi conjuro. GOLILLA ¡Ahí va eso! 65 Pues, amigo, yo me voy a mi casa, porque tengo que prevenir dos mil cosas que conducen al obsequio de las fiestas del Señor, 70 como me hallo sin remedio prioste* aqueste año de ellas en esa villa de Meco, y así adiós, porque hago falta... ALGUACIL Yo he de hacer un prendimiento 75 y voy a la ejecución. ESTUDIANTE Ya os entiendo, ya os entiendo. ¿Queréis escaparos? Nones. ¿A delatar de mí? Nego. No me obliguéis a que haga 80 que luego esos firmamentos 1167 se vengan abajo. GALLEGA ¡Zape! GOLILLA Me conformo. ALGUACIL Me convengo. ESTUDIANTE Veréis diferentes piezas de diversión y gracejo. 85 GALLEGA Mire vosté que malparo. GOLILLA Vamos a mi casa luego. Y tú, gallega o demonio, síguenos. ESTUDIANTE Pero te advierto que no digas lo que vieres. 90 GALLEGA Yo no más que a todo el pueblo. Vanse y salen las tres mujeres. [MUJER] 2ª En hora buena, doña Alda, del Señor en los festejos te emplees. MUJER 3ª En hora buena goces el dichoso empleo 95 de priosta* dos mil años en vida de don Anselmo, tu pariente. 1168 MUJER 1ª En hora buena recibo con gusto inmenso vuestros parabienes, hija. 100 MUJER 2ª La mujer es un portento. Dentro GOLILLA ¡Ah de casa! MUJER 1ª ¡Mi marido! GOLILLA Abran esta puerta presto. MUJER 1ª Ya voy, hijo. Mas, ¿qué tienes que vienes tan macilento? 105 Sale como asustado el GOLILLA. GOLILLA No traigo nada. Haz al punto desocupar... Mas, ¿qué veo? Perdonad, señoras, que no os había visto (¡Estoy muerto!); Esta sala... LAS DOS Con nosotras 110 no es menester cumplimientos. GOLILLA ... que viene aquí una gallega que, antojada de buñuelos, sin haberlos en mi casa vine a cumplir sus deseos; 115 y así a hacer dos mil diabluras el estudiante Berrueco con ella viene, ninguna se asuste. 1169 MUJER 3ª Yo verlo quiero. MUJER 2ª Y yo también. GOLILLA Entren todos. 120 MUJER 1ª Hijo, mira que te adiverto que los danzantes han dicho que todos estarán luego a darte la muestra. Salen todos. GOLILLA Vengan. ¿No entran ustedes? ¿Qué es esto? 125 ESTUDIANTE Señoras, buenas auroras. MUJER 1ª Bienvenidos, caballeros. ALGUACIL Estoy al aquél de usted. MUJER 2ª Me alegro de veros bueno. GALLEGA Mire vosté que malparo. 130 GOLILLA Calla, diablo del infierno. MUJER 1ª ¡Jesús, qué horrible tarasca! ESTUDIANTE Cierren esa puerta presto, porque voy a hacer mi oficio y, pues ya informado vengo 135 1170 de las piezas que agradaron más a esta gallega, empiezo. Canta. “Númenes diabólicos, genios zurumbáticos, las fúnebres cláusulas 140 oíd de mi cántico” 253 . Truenos. ALGUACIL ¡Ya las paredes se arruinan! GOLILLA ¡Ya todo se viene al suelo! Canta ESTUDIANTE “Muñequillos mínimos, muñequillos párvulos, 145 salid de la insípida caverna muy lánguidos”. Representa ¿No obedecéis a mis voces? Dentro UNO Sí, señor, ya obedecemos. ESTUDIANTE Pues salga un italiano 150 y con primor haga un juego de manos. Sale uno de ITALIANO y por detrás de DUEÑA, y hará lo que dirán los versos, y saca una mesa y recado de jugar de manos, y la mesa se abre por en medio y encima de cada esquina estará con dos abujeros por donde dos niños sacan la cabeza, uno de GALLEGO y otro de ASTURIANA. ITALIANO Patrón, bon chorno. GOLILLA ¡Válgame San Nicudemus! 253 Estribillo mágico que presenta Castro también en la tercera parte de la Introducción y en Los gigantones. 1171 [MUJER] 2ª ¡Ay, Jesús, que me desmayo! GALLEGA Éste vi en el mundi nuevo, 155 aunque era más piquinino. ESTUDIANTE No tomen susto de verlo, prosiga, hágase corro, empieza, y haya silencio. ITALIANO Venite qua, qua venite. 160 GOLILLA ¿Benito? Me llamo Anselmo. ALGUACIL ¿Qué dice? ¿Si vendo agua? ITALIANO No entender niente. GOLILLA Esto es hecho. ESTUDIANTE Dice que os lleguéis allá. GOLILLA Si ello ha de ser, obedezco. 165 ALGUACIL Obedezco, si ha de ser. GOLILLA Pero, amigo, no burlemos. ¿Qué mandáis? ALGUACIL ¿Qué me ordenáis? ITALIANO Que para hacer este juego de manes, de lazarilles 170 me sirváis. 1172 GOLILLA Ya yo estoy puesto. ALGUACIL Fuera capas. GALLEGA Yo quisiera ser la lazarilla, o luego aquí malparo. ESTUDIANTE ¿Hay tal simple? Ea, señores, en esto 175 se le ha de dar también gusto. ALGUACIL Yo me zafo. GOLILLA Y yo me quedo. ITALIANO Plantache questi bonete, y vos estotro al momento. GALLEGA ¿No parezco encorozada? 180 GOLILLA ¿Quién me metió en este enredo? Fuerza es aguantar la mecha. ITALIANO Ahora bien, empiezo el juevo. ¿Cómo se llama vosté? GOLILLA Yo me llamo don Anselmo. 185 ITALIANO Pues ahora se ha de llamar Tripagüeca. GOLILLA ¡Vive el Cielo! 1173 ITALIANO ¿Y vos? GALLEGA Yo me chamo... aguarde, que no sé si me recuerdo.... Dominga de Guriyón. 190 ITALIANO Pues que se llame ahora quiero la Corvilla. GALLEGA ¡Va pardiobre! ITALIANO Señores, tengan chillencho. Estes son tres pelotilles, las cuales pongo aquí en medio. 195 Tómate la una. Va la GALLEGA a tomarla y le da con la mano en los dedos. GALLEGA ¡Ay, mi mano! ¡Mal diabro te afogue! ITALIANO Es juego. La varita es de virtud, non pille fastidio de eso. TODOS Calla, simple, que esto es chanza. 200 ITALIANO Toma tú estotra. Va a tomarla el GOLILLA y le da. GOLILLA Flamenco, mira que no gasto chanzas. ¿Con qué así? 1174 GALLEGA Toma buñuelos. GOLILLA Oyes, finflón de los diablos, ¿a mi también? ¡Por san Peco 205 que te he de matar! ¡Por vida...! ESTUDIANTE Sosiégate, don Anselmo, ¿no ves que es juego de manos? GOLILLA No ha sido sino de dedos, he de hacer... ESTUDIANTE ¡Ah, Celestina 254 ! 210 Asusta a este majadero. Vuélvese el ITALIANO de dueña por detrás de que viene vestido, habla como tal. ITALIANO ¿Qué es esto, picarillo? ¿Hay tan grande atrevimiento? MUJER 1ª ¡San Cosme, que me da el flato! MUJER 2ª ¡Ay, qué visión! GALLEGA Zepos quedos. 215 GOLILLA Señora, soy un borracho, un hablador sin respeto que no sé lo que me digo. 254 El nombre de Celestina, ahora transformada en Dueña, recuerda el personaje prácticamente ineludible al tratarse la magia. También se el da este nombre a la Hechicera de Los gigantones y, como aquí, observamos un tipo edulcorado, adecuado al teatro breve, lejos de la magia negra que presenta en la obra de Rojas. 1175 ITALIANO Pues, por vida de mi abuelo, que si vuelves a enfadarme 220 que os envíe a los infiernos a que cenes unas migas. GOLILLA ¿Con quién? ITALIANO Con Pedro Botero. GOLILLA Yo lo estimo. MUJER 3ª ¿No hay quien traiga quien conjure este aposento? 225 ESTUDIANTE Ya se acabó, Celestina. ITALIANO Basta estar tú de por medio. Vamos al juego de manos. Vuélvese el ITALIANO al segundo verso. TODOS ¡Ay, qué susto! GALLEGA ¡Doite au demo! ITALIANO Tómate esta pelotilla, 230 y tú estotra, y ahora adentro las tirad. De ellas, decidme, ¿qué queréis que salga? Tira cada uno su pelotilla. GALLEGA Quiero 1176 un portugués con guitarra. ITALIANO ¿Y tú, Tripe? GOLILLA Según eso, 235 yo quiero una portuguesa. ITALIANO Obedeced los preceptos de Tripagüeca y Corvilla, salgan y hagan algo bueno. Sale una mujer de PORTUGUÉS y otra de PORTUGUESA, y cantan y bailan. Salen LOS DOS y cantan “Maricota de San Payo 240 come rata con tocino y, en chegando lo domino, ya non poso beber vino”. ALGUACIL Bailan como unos demonios. MUJER 3ª Linda cosa. [MUJER] 1ª Ya me alegro. 245 ITALIANO De esta pelotilla ancora saco dos y, al mismo tiempo, dos cabezas de muchachos de los cubiletes mesmos saco. Sacan por las esquinas de la mesa las cabezas. ALGUACIL ¡Válgame San Dimas! 250 1177 [MUJER] 1ª Hoy aquí anda el diablo suelto. GALLEGA ¡Ay, qué bonitos que son! ITALIANO Sóplate, gallega, luego este cubilete, y vos sóplate esotro. Soplan los dos y se llenan el GOLILLA y la GALLEGA de tizne y harina 255 . [MUJER] 1ª ¿Qué veo? 255 Ésta es una desvergüenza. ¿Con mi marido estos juegos? GALLEGA ¿No parece chimenea? GOLILLA ¡Por vida! Vuélvese de dueña. [ITALIANO] ¿Como valio me provocan otra vez? 260 TODOS ¡Quién estuviera en Marruecos! ITALIANO ¡Que los haré mil pedazos! No callan, ¿eh? LOS DOS Callaremos. 255 Hemos comentado ya el tópico de mancharse con harina como una de las injurias habituales en el Carnaval. Véase más en el estudio, donde figura el motivo en el apartado dedicado a la temática del teatro breve. 1178 ESTUDIANTE Sosiégate, Celestina. ITALIANO Por ti sólo me sosiego. 265 Vuélvese de italiano No pillen pavura, vengan. TODOS Pues, ¿quién sois? ITALIANO El extranjero. Y ancora aquestas cabezas al proviso tomen cuerpo. Ábrese la mesa por el medio y salen NIÑO y NIÑA de asturianos. NIÑA Turibiño de mis ollos, 270 di, ¿quieres ballar? NIÑO Ballemos. NIÑA Yo te adoro. NIÑO Yo te estimo. NIÑA ¡Ay, miña alma! NIÑO ¡Ay, miño cuerpo! ¡Ay, la miña feitizera! NIÑA ¡Ay, el miño feitizero! 275 NIÑO Amores, dame un abrazo. Abrázanse. NIÑA Amores, toma ducentos. 1179 TODOS ¡Ay, Jesús, que se requiebran! ESTUDIANTE Di, gallega, ¿quién son estos? GALLEGA Aquesti es Juan de las Viñas 256 280 y Mariquita. LOS NIÑOS Empecemos. ESTUDIANTE Bailen la gaita gallega. NIÑA Ea, miña alma, ballemos. GALLEGA Ellos son mis paisanos, y quiero ballar con ellos. 285 Bailan, y al fin se entromete la GALLEGA y baila. ESTUDIANTE Basta, vamos a otra cosa. ITALIANO Pues salga el Rey de Marruecos en acto de desnudarse a la usanza de su reino. Tocan instrumentos y salen 4 TURCOS, y detrás el REY. TURCO Yo me entro a mi gabinete 290 a descansar, porque vengo fatigado del camino, donde, a usanza de mi pueblo, quiero que me desnudéis para acostarme al momento, 295 256 Sobre Juan de las Viñas como conocido personaje popular véase Alonso Hernandez y Huerta Calvo [2000, 332-333] 1180 y verán que soy de piezas aunque me miran entero. [Éntrase.] [MUJER] 2ª Señora, aquí anda el diablo. [MUJER] 1ª Y el demonio, que es lo mesmo. GALLEGA ¡Doite a demo, qué barbazas! 300 GOLILLA ¿Quién me ha metido a mí en esto? [MUJER] 1ª En mi alcoba se ha campado. ITALIANO No pillen fastidio de esto. [MUJER] 3ª ¡Que traigan agua bendita y sahumarla con romero! 305 ESTUDIANTE Ea, señoras, apartar. GALLEGA Todo esto es del mundi nuevo. Dentro TURCO ¡Fámulos, a desnudarme! TURCOS Ya, señor, te obedecemos. ESTUDIANTE Hagan lugar, porque ya 310 se escuchan los instrumentos. Corren una cortina y se ve sentado el TURCO, y al son de la Marsella le van quitando lo que dicen los versos, y otros con bandejas van recibiéndolo y se hacen algunas plantas ejecutando lo que dicen los versos. 1181 TURCO Tiradme de aquesta manga. [MUJER] 1ª ¡El brazo le quitó entero! 257 TURCO Ahora tiradme de estotra. [MUJER] 2ª ¡Del otro han hecho lo mesmo! 315 TURCO Al punto idme descalzando. [MUJER] 3ª ¡Una pierna le han deshecho! TURCO ¿No dije que era de piezas? Descalzadme estotro presto. GALLEGA ¡Todo se ha despilfarrado! 320 TURCO Pues que sabéis que no duermo con cabeza, ¿qué aguardáis? Arrancádmela al momento. GALLEGA Si se la quitan, malparo. Quítanle la cabeza. GOLILLA ¡Jesús, que sólo el pescuezo 325 le han dejado! [MUJER] 1ª ¡Qué congoja! [MUJER] 2ª ¡Que me asusto! 257 El despedazamiento como motivo habitualde la cultura lo ha señalado Bajtín al enfrentarse a la obra de Rabelais. Véase en el estudio el apartado que se le dedica a la presentación del cuerpo como motivo fundamental del teatro breve.. 1182 [MUJER] 3ª ¡Que me muero! GALLEGA Señores, que se resbala. ESTUDIANTE No se asusten, que es supuesto, y así... Dentro DANZANTES Abran estas puertas, 330 que al seor priostre queremos dar la muestra de la danza que se ha de ir mañana a Meco. GOLILLA Entren y hagan dos mudanzas. Salen CUATRO DANZANTES. DANZANTE 1º Con las espadas haremos 335 algunos lazos, amigos. LOS TRES Con cuidado. [DANZANTE] 1º Empieza, Pedro. TODOS ¡A la salud del priostre! Hacen unas mudanzas con espadas y dagas negras. GOLILLA Ea, bueno está lo bueno. ESTUDIANTE Acabe, todo esto es broma, 340 y los sustos volaverunt, y, pues es día de Corpus, todos saquen instrumentos, 1183 y acabe esta mojiganga. TODOS Norabuena. ESTUDIANTE Ea, empecemos. 345 Canta [MUJER] 1ª “Resuenen las sonajas y los panderos, trocando las tristezas por los obsequios. Y así bailen, que en Corpus 350 todo lo alegra el panderillo, la tonadilla, la sonajilla, la castañeta, y, al compás de los gritos, arpa y vigüela”. 355 Canta [MUJER] 2ª “Gallega antojadiza, con esa cara, tienes lo más andado para tarasca. Y así baila, que en Corpus, etc. 360 Canta [MUJER] 3ª “Acabemos diciendo que el gran Filipo con María Luisa viva mil siglos. Y así baila, que en Corpus, etc. 365 1185 EL BARRENDERO Esta mojiganga, que se nos ofrece en la tercera parte de la Alegría Cómica (fol. 45-58), nos la presenta Cotarelo como mejor que Los Titanes, comentando La escena es en el Sotillo. Salen a merendar diversas parejas, un santero que dice chicoleos a las jóvenes; un saltimbanqui italiano; un sacristán y su moza; una tapada que espera su merienda; un valiente y su coima; un negro; un gaitero, y labradores de Fuencarral. El barrendero es un borracho que molesta a todos yéndose a barrer a su lado. De unos y otros, con más un alguacil, que llega a las voces del santero, descalabrado por el valiente, cuya moza le sobajaba, se forma el baile con que termina esta mojiganga de Corpus [Colección, p.ccxcviii]. Observamos que su principal característica es la presencia de una visión costumbrista, que nos ofrece diferentes tipos en una merienda, cuyo vínculo es el Barrendero con el tema de tener que barrer continuamente y molestando al resto de personajes. Entre ellos, un santero lúbrico que trata de prostituir a varias mujeres, un valiente y su pareja, el Sacristán y su amante, y destacando un italiano con un retablo de autómatas, y un negro que canta. Encontramos así un retrato pasado por la óptica de la mojiganga de la fiesta de Santiago el Verde, celebrada en el Sotillo madrileño como romería e 1 de mayo. 1187 MOJIGANGA DEL BARRENDERO Personas Un Sacristán El Barrendero Catuja Un Gaitero Un Niño de Esportillero* Un Santero* Un Valiente* Unos hombres de Labradores Dos Matachines* Mujer 1ª Mujer 2ª Hombre 1º Un Negro Un Saltimbanco* Un Alguacil Sale el SACRISTÁN, y MUJER PRIMERA. SACRISTÁN Dómina mea, dómina pulquérrima, dómina de las hembras celebérrima, ego sum sacristán tuos. MUJER 1ª ¡Que enojos! SACRISTÁN Licenciado llamado Cuatroojos, perito (y aún camueso*) en cualquier ciencia, 5 que por ti haré... MUJER 1ª ¡Jesús, qué impertinencia! ¿Quiere quitarse allá? SACRISTÁN ¿Qué es lo que dices? MUJER 1ª Mire no le deshaga las narices. SACRISTÁN Di que quieres que haga, por tus ojos 1188 luces deste farol, del alma abrojos*, 10 para que yo al instante te obedezca, dic mulier, dic, acaba. MUJER PRIMERA ¡Linda fresca! En fin, seor licenciado, ¿que usté en favorecerme está empeñado? SACRISTÁN ¿Eso dudas, mi bien? MUJER 1ª Pues le suplico 15 que le haga a San Isidro un villancico, porque el que me lograre... SACRISTÁN ¡Brava treta! MUJER 1ª ... quiero saber primero si es poeta, porque gusto muchísimo de versos. SACRISTÁN Yo versos hago, pero son perversos. 20 Mas vaya de repente un villancico, cálamo currente. MUJER 1ª Prosigue, pues. SACRISTÁN Inspírame, Talía. MUJER 1ª Vaya de villancico. SACRISTÁN ¡Ay, vida mía! San Isidro Labrador 25 hizo con gracia extremada que al impulso de su hijada (movida de su fervor) 1189 diese una peña licor. Mas viendo que se desagua 30 la peña, dije, pues fragua tal milagro este divino Santo, vuélvanos en vino la fuente que hizo de agua, y háganle salva, 35 (no digo los mosquitos, sino las ranas.) Y toquen las trompetas al arma, al arma, diciendo en voces altas: (no digo los mosquitos, sino las ranas) 40 Mas si convierte en vino la fuente clara, haganle salva los mosquitos, las zorras, lobos y ranas, 45 háganle salva, etc. MUJER 1ª Cosa pasmosa, tuya es ya mi mano, cuatro ojos de mi vida. SACRISTÁN ¡Ay, cielo humano! Di, ¿no merendaremos? MUJER 1ª Merendemos, y nuestra boda así celebraremos. 50 Siéntanse a un lado, y sacan lo que dice. SACRISTÁN Aquí hay jamón, lechugas y rabanos, 1190 quesito y pan 258 . MUJER 1ª No vengo de villanos. ¿Y la bota? SACRISTÁN Aquí in pectore. MUJER 1ª Un traguito vaya. SACRISTÁN Venga. MUJER 1ª Allá va. Sale el BARRENDERO. BARRENDERO ¡Dios sea bendito! ¡Cómo empina la moza bravamente! 55 Echa a la bota coplas de repente. SACRISTÁN ¡Qué bueno está! MUJER 1ª ¡Y qué frío! SACRISTÁN Merendar qué bien sabe junto al río. BARRENDERO Quiero barrer. Barre encima de ellos, siguiendo esta tema con todos los que salen. SACRISTÁN ¿Qué hace? 258 Esta referencia a la comida es un recuerdo lejano del motivo del banquete carnavalesco, eufemismo como sabemos de las relaciones sexuales. Véase en el estudio el apartado de análisis de los motivos y temas referentes a la comida. 1191 MUJER 1ª ¿Está endiablado? BARRENDERO Usted perdone, porque soy mandado. 60 SACRISTÁN No me obligue haga en él una desmocha. BARRENDERO Es hoy domingo y baja el Rey a Atocha, y barrer me han mandado. SACRISTÁN Es un borrico. A Atocha y barre el Soto 259 . BARRENDERO A usted suplico. SACRISTÁN Exi foras, borracho. MUJER 1ª El barrendero 65 tiene trazas de ser un gentil cuero*. Déjale, por tu vida. SACRISTÁN Por dejado. BARRENDERO Quiero barrer. SACRISTÁN En buena tema ha dado. BARRENDERO Dígame usted, si acaso está despacio, ¿es ésta la plazuela de Palacio? 70 SACRISTÁN Aqueste es el Sotillo. 259 Atocha puede referirse tanto a la madrileña calle de ese nombre como al santuario de Nuestra Señora de Atocha, patrona de la Casa Real española; en tanto que el Sotillo era e lugar donde se encontraba la Ermita de San Felipe y Santiago el Verde, cuya fiesta, el 1 de mayo, es la que encontramos en esta pieza. 1192 MUJER 1ª ¿Hay tal zamarro? BARRENDERO Es la calle de Atocha, pues yo barro. MUJER 1ª Por tu vida, cuatro ojos, le dejemos, que es un zorro*. SACRISTÁN Bien dices, merendemos. Sale el VALIENTE y CATUJA con pandero. VALIENTE En esta parte, Catuja, 75 pues está brindando el sitio, recostarme en tu regazo quiero un poco. CATUJA Sí, bien mío, Tiracoces de mi vida, sentémonos. BARRENDERO A un ladito 80 se aparten. VALIENTE ¿Está borracho? CATUJA ¿Hay tan gentil dominguillo*? VALIENTE Vive Cristo. BARRENDERO Usted perdone, porque yo he de hacer mi oficio. VALIENTE ¿Qué oficio? 1193 BARRENDERO El de barrendero. 85 VALIENTE ¿Pues por qué barre el Sotillo? BARRENDERO Porque se va el Rey al Pardo. VALIENTE Hombre del diablo, ¿qué has dicho? BARRENDERO Que me deje usté barrer la calle de Leganitos 260 . 90 CATUJA Borracho está, déjale, por tu vida. VALIENTE Vive Cristo que me apuro. Saca un papel de tabaco. BARRENDERO Valga flema, quiero tomar un polvillo. Sale TAPADA* Un poco al Soto me vengo, 95 por ver si acaso me alivio de estas intrinsiquidades que padezco de continuo. BARRENDERO Aparte a un lado. TAPADA Borracho, no me seas atrevido. 100 260 Calle madrileña que une la que hoy es Plaza de España con la Plaza de Santo Domingo. En la época, era ya calle muy a las afueras. 1194 BARRENDERO Usté perdone. VALIENTE Catuja, manotea el panderillo, porque me quiero arrullar. BARRENDERO Vaya un polvo. TAPADA Oiga el corito. Canta CATUJA “Dicen que te vas mañana, 105 y anda con Dios, dueño mío, mira no bebas el agua de la fuente del olvido” 261 . VALIENTE Bueno ha estado el repiqueo. Sale el Vejete de SANTERO con campanilla. SANTERO Den limosna a San Cirilo, 110 que les libre de tercianas*, viruelas y garrotillo*. VALIENTE ¿Qué hombre es éste? CATUJA Es un vejete que asiste en un lugarcillo, y la limosna aquí viene 115 a pedirla de continuo. VALIENTE Toca, y déjale que chille. 261 Canción popular, recogida por José Bisso en la Crónica General de la provincia de Sevilla [1869]. Véase en la introducción el apartado dedicado a las canciones y danzas del teatro de Francisco de Castro. 1195 SANTERO Jesus, qué lindos ojillos, niña ¿quieres cuatro reales, y venirte aquí conmigo? 120 CATUJA No sea desvergonzado, el picarón. VALIENTE ¿Qué te ha dicho? CATUJA Nada me ha dicho. VALIENTE ¡Por vida...! SANTERO Den limosna a S[an] Cirilo. Toca una campanilla. SACRISTÁN Apacible tarde. MUJER 1ª Buena. 125 BARRENDERO Quiero atizar. Empina la bota. SANTERO Ah, buen hijo. TAPADA Mucho tarda don Clemente con la merienda y me aflijo. BARRENDERO Ah, muchacha, vaya un trago. TAPADA Que no esté ahora aquí mi primo. 130 MUJER 1ª ¿Qué primo, diga? TAPADA Un cuñado, 1196 bisabuelo de mi tío 262 . Sale el SALTIMBANCO con una mesa cubierta de lienzo, la cual a su tiempo se abre por enmedio y saldrán dos niños de MATACHINES, y ejecutarán lo que dicen los versos, y sacará uno lo que dicen los versos. SALTIMBANCO Bon chorne, patrones. TODOS ¿Qué hay? TAPADA Que hace bochorno. ¡Qué lindo! SALTIMBANCO ¿Sentite bolite ber 135 un nunca visto prodiyo? TODOS Sí. SALTIMBANCO Pues venga el patacone*. SANTERO Ahora a la moza me arrimo. Digo hermanita... TAPADA ¿Qué quiere? SANTERO Si venir quiere conmigo 140 a cenar, yo la daré... TAPADA ¿Qué ha de dar? SANTERO Cuatro realicos, 262 En las intervenciones que hacen uso del lenguaje atrabilario que caracteriza al Carnaval uno de los motivos recurrentes son las confusiones provocadas por las relaciones de parentesco. Véase en el estudio el apartado dedicado al estilo. 1197 en moneda mexicana. TAPADA Váyase el puerco, cochino, sumidero de tabaco, 145 al infierno. SANTERO ¡Jesucristo! BARRENDERO ¿Que es eso, diga? TAPADA No es nada. SANTERO Den limosna a San Cirilo. TAPADA Que salga de casa yo sin dos pajes y un rodrigo. 150 VALIENTE Toma, Jaconte, qué gusto que lo vea mi cariño. SALTIMBANCO Venite qua, qua venite. SACRISTÁN ¿Qué si me llamo Benito? VALIENTE ¿Qué dice, si vengo agua? 155 SALTIMBANCO No entender niente. SANTERO No ha dicho sino que os lleguéis allá. SALTIMBANCO Patrón, yo vi reverisco. MUJER 1ª ¿Berberisco le ha llamado? 1198 TAPADA No llamó sino Francisco. 160 SACRISTÁN ¿Qué quieres? VALIENTE Ya estoy aquí. SALTIMBANCO Plantache este bonetillo*. LOS 2 ¿Pues para qué? SALTIMBANCO Porque vollo a executar un prodiyo. LOS 2 Norabuena. Póneles un bonete* a cada uno. BARRENDERO Apártate a un lado, 165 porque yo he de hacer mi oficio. SALTIMBANCO ¿Qué farfantonada e aquasta? VALIENTE No hagáis caso. BARRENDERO Va un polvillo. SALTIMBANCO Soplate este cobilete, soplate vosté lo mismo, 170 de esta pelotilla ancora, Soplan, y se llena uno de tizne y otro de harina. fatodos, ya lo proviso, dos cabezas de mochachos mostrate. 1199 Sacan las cabezas los dos chiquillos de debajo del cubilete. TAPADA ¡Jesús, qué hechizo! SALTIMBANCO Ancora con presteza 175 fato que tome corpo la cabeza. Abre la mesa, y salen los MUCHACHOS y bailan. TODOS ¡Gran cosa! TAPADA ¡No cabe más! SALTIMBANCO ¿No os dije que era un prodiyo? Sale el NEGRO con guitarrona, que será si se puede una mujer. NEGRO [Canta] "Hala, hela, a Flancica a molena, hala, hela". VALIENTE El negro de la guitarra. 180 MUJER 1ª Cuatro ojos, mira el nigrillo. SACRISTÁN Ya le miro. NEGRO Cangayera, ¿quieren que toque Flanchico? TODOS Canta, que ya pagaremos. NEGRO Pues atención. 1200 TAPADA Vaya, hijo. 185 Canta las coplas que le parece. NEGRO Empiezo con la copliya a tocar lo guitarillo. TODOS Buena pieza. NEGRO [Canta] "Hala, hela". TAPADA ¿Hay cosa tan linda? NEGRO Ah, plimo. TODOS Gran cosa por cierto. Sale HOMBRE 1, y un ESPORTILLERO, con esportilla*. HOMBRE 1º Mozo. 190 GALLEGO ¿Meu señor? HOMBRE 1º Éste es el sitio. GALLEGO Mire vosté que revento. TAPADA ¿Habías de haber venido? HOMBRE 1º No he podido más. Descarga. GALLEGO ¿E quien me paga? HOMBRE 1º Corito*, 195 1201 ya te pagarán. BARRENDERO Barre Aparte, porque yo he de hacer mi oficio. SACRISTÁN No haga usted caso. SANTERO Hermanita. MUJER 1ª ¿Qué quiere? SANTERO Si es que conmigo quiere venir, la daré... 200 MUJER 1ª ¡Vaya de ahí! SACRISTÁN ¿Que te dijo? MUJER 1ª Nada me dijo. SACRISTÁN Oye, hermano... SANTERO Den limosna a San Cirilo. TAPADA La campanilla hace mala vecindad a mis oidos. 205 GALLEGO ¿Quién me paga. meu señor? HOMBRE 1º Toma mozo. GALLEGO Dos cartiños es poco, venga otro carto. 1202 HOMBRE 1º Toma y vete. GALLEGO Otro cartiño, que tres son muy poco certo. 210 Suena dentro ruido de gaita. VALIENTE Digo, ¿de qué es este ruido? MUJER 1ª Gaita suena. HOMBRE 1º Las doncellas de Foncarral 263 , que han venido para la fiesta del Corpus, y a ensayarse aquí al Sotillo 215 vendrán. GALLEGO Deme oste otro carto. TAPADA ¡Qué cansado picarillo! HOMBRE 1º Toma muchacho. GALLEGO Otro carto. BARRENDERO Ah, paisano, ¿no partimos? GALLEGO Non, paisano. BARRENDERO Ven a echarla. 220 TAPADA ¡Ah, señores! ¿son servidos? 263 Fuencarral, hoy distrito madrileño junto a El Pardo, y hasta 1948 municipio independiente. 1203 TODOS Viva usted mil años, reina. TAPADA Qué lindo está. GALLEGO Otro cartiño. HOMBRE 1º Oiga el zarapeto*. TAPADA ¿Hay tal? GALLEGO ¿No me da usté un bocadiño? 225 Sale una mujer de GAITERO, y el otro chiquillo, que hizo el matachín, de LAZARILLO, y los hombres que puedan vestidos de LABRADORAS, bailando y cantando. SALTIMBANCO Ya salite la danzanta. Cantan [LABRADORAS] “Pues que el día del Corpus hoy se celebra, el soto, con el mundo, se anegue en fiestas”. 230 TAPADA ¡Ay, Jesús! ¡Que me dio el flato! HOMBRE 1º Tome usté un trago de vino. TODOS ¿Cómo va? TAPADA Mejor me siento con este unguento amarillo. Dale la bota y bebe. BARRENDERO Apártense. 1204 LABRADORAS Oiga el borracho. 235 BARRENDERO ¿Sabranme decir de fijo si voy bien para Vallecas saliendo por San Francisco 264 ? GAITERO ¿Qué pregunta? TODOS Es un borracho, no hagáis caso. GALLEGO Otro cartiño. 240 VALIENTE No fuera malo, que un baile se armara aquí, pues que miro que en día tan grande es fuerza sea todo regocijo. TODOS Bien ha dicho, vaya el baile. 245 SACRISTÁN Yo he de bailar de prodigio. SANTERO Niña, ¿es posible? CATUJA ¡Oiga el hombre! VALIENTE ¿Cuánto va que lleva un chirlo* si me enfada? CATUJA Dásele. 264 Vallecas, hoy el distrito madrileño de Villa de Vallecas, se encuentra al sur de la capital, mientras que la iglesia de San Francisco, cercana a la calle bailén y a la avenida dedicada al mismo santo, se encuentran al oeste. Observamos así como San Francisco no es, precisamente, la mejor salida de Madrid para llegar a Vallecas. 1205 SANTERO Den limosna a San Cirilo. 250 VALIENTE De esta suerte. Dale. SANTERO ¡Ay, mi cabeza! BARRENDERO Den limosna a San Cirilo. [Sale] ALGUACIL ¿Qué ha habido aquí? ALGUACIL Vengan todos a la cárcel. NEGRO Milen que eztá aquí Flancico. 255 SALTIMBANCO Y don Jacome. TAPADA ¡Ay de mí! Toda la sangre se ha ido a la punta del zapato. GALLEGO ¿No me da usté otro cartiño? ALGUACIL Vengan, ¿en qué se detienen? 260 VALIENTE De esta suerte. Andan a golpes todos. CATUJA Tente, hijo. ALGUACIL Que me matan, confesión. CATUJA Téngase usted, señor mío, que en día tan grande hay para estos y otros delitos 265 1206 mil indultos generales. ALGUACIL Yo me doy por convencido. TODOS Toquen la gaita y pandero. GALLEGO Yo he de bailar por San Pito. Canta CATUJA “El día tan plausible, 270 que el mundo aclama, es del Rey de los Cielos y de las Almas. Ay, dueño mío, que he estado mala, tengo miedo, y no puedo darte la daga”. 275 Canta TAPADA “Vaya de regocijo, vaya de fiesta, todo sea alegría, y ande la gresca. Ay, dueño mío, etc”. 280 1207 LA BURLA DEL PAPEL En la tercera parte de la Alegría Cómica (fol. 31-44) se conserva esta mojiganga, sobre la que nos dice Cotarelo que “este papel es el que sirvió para llamar, en nombre del alcalde que no quería mojigangas, a las diversas figuras de ella: gigante, mora, turco, negra, portugués, gallega, dueña. Todas van saliento y diciendo injurias y amenazas al alcalde y zurrándole algunas. al fin bailan "a lo portugués, con desgarro y panzada". También es de Corpus" [Colección, p.ccxcviii]. Apreciamos de este modo uno de los temas principales de la mojiganga, pero en negativo. Frente al que busca la mojiganga encontramos al Alcalde que la rehúye, y al que el Escribano burla enviando una invitación a las figuras, que acudirán a quejarse de la falta de mojiganga para la fiesta. 1209 MOJIGANGA DE LA BURLA DEL PAPEL Personas Un Turco Una Dueña* Un Doctor Un Portugués Un Gigante Una Gallega El Gracioso de Alcalde Un Escribano Una Negra Una Mora, y Musicos Salen el GRACIOSO y el ESCRIBANO. GRACIOSO No ha de haber más mojiganga, escribano. ESCRIBANO Di, ¿por qué? GRACIOSO ¿Queréis que os lo diga? ESCRIBANO Sí. GRACIOSO Escuchad, y os lo diré. Vos y otras buenas alhajas, 5 cuando os digo que ha de haber mojiganga me decís que si pago el alquiler de los vestidos, la habrá, sin mirar, sin entender 10 (noramala para todos) que el ejecutarla es ley de espontánea voluntad, sin mirar al interés por ser para festejar 15 1210 el plausible día en que el Señor de cielo y tierra se muestra por nuestro bien en una cándida oblea* sacramentado; y la fe, 20 como ciega, a los obsequios ha de entrar ciega también conmovida del fervor. Y supuesto que queréis ahora que haya mojiganga, 25 por vida de mi mujer, que no la ha de haber, por esto que he dicho. Que yo también tengo mis caprichos, puesto que so de decir y hacer, 30 y a mí no me vale nada el bailar, como bailé antaño y los otros años las folías y el cumbé, por señas que al dar un brinco 35 medio me despanzurré, y me vestí de mojarra* sin llevar ni un alfiler. Por esto ni por estotro que no so hombre ya se ve, 40 ni presona, claro está, que no se lo dije a usté de aquellos, esto es verdad, y pus que me conocéis y también a mi collera*, 45 idos con Dios, escribén, y acá no tornéis jamás. Ea, no me provoquéis, que no ha de haber mojiganga, 1211 aunque me lo mande el Rey. 50 ESCRIBANO Señor alcalde. GRACIOSO ¿Qué alcalde? ESCRIBANO Señor mío. GRACIOSO Usté lo es. ESCRIBANO Digo que eso es imposible, porque llegaron ayer de diferentes provincias, 55 llamados por tu papel, sujetos para el festejo que en la aldea se ha de hacer. GRACIOSO ¿Yo los he llamado? ESCRIBANO Vos. GRACIOSO Mas que me lo hacéis creer. 60 ESCRIBANO Los amigos, que ya están Aparte. prevenidos, te han de hacer que lo creas, vive Dios, o muy poco he de poder. GRACIOSO Pues no ha de haber mojiganga, 65 escribano, no os canséis. ESCRIBANO Pues alcalde, tú con ellos ajústate, que no es bien que pague yo lo que no 1212 comí ni bebí. Vase. GRACIOSO ¿Qué? ¿Qué? 70 ¿A mí amenazas? ¡Qué lindo! Váyase vuesta merced desengañado, que ya más mojiganga ha de haber. Sale un GIGANTE con maza. GIGANTE ¿Qué dices, simplote, bruto? 75 ¿No sabes que soy aquel salvaje que la Mantible 265 puente tan feroz guardé? El luengo tiempo de aquellos malandrines tiémblame, 80 que aun el Coloso de Rodas se ha postrado con sandez* a la furia de mi maza? GRACIOSO ¡Válgame San Bubilés! GIGANTE ¿Qué es no ha de haber mojiganga, 85 por vida de Escanderbey? GRACIOSO Yo me escurro poco a poco por este lado. Hace que se va por el lado izquierdo y sale la MORA. MORA Tened. ¿Y la mujer del Visir, 265Se refiere al Puente de Mantible, protegido en la leyenda por un gigante. Véase Ruiz Galarreta [1959]. 1213 la reina de Tremecén, 90 duquesa de Tetuán, sultana de Mequinez, y, en fin, por decirlo todo, hermana del rey de Fez, se ha de volver desairada... 95 GRACIOSO El diablo te lleve, amén. MORA ... habiendo sido llamada, beliaco, bor tu papel? GRACIOSO ¿Qué papel es éste, Cielos? Hace que se va y sale un TURCO. TURCO El Gran Turco... GRACIOSO ¡Ay, qué lebrel! 100 TURCO ... es el que sale a quitarte con este alfanje* el pezquez. Si no tener mojeganga aquí te dar a escoger: o mojeganga o degüello. 105 Desbonde abrisa. Cógele de los cabezones* y enarbola el alfanje, y él se hinca de rodillas. GRACIOSO Tened (Herodes mío) el alfanje, y aquí no me degolléis, que yo no soy inocente. 1214 TURCO Jabla, perro. GRACIOSO Usted lo es, 110 y todos los de su casta. TURCO ¿Qué decir? GRACIOSO Que la tendré la mojiganga. (Si salgo Aparte. de aqueste lance con bien, no en mis días). TURCO Pues levanta, 115 toma tu cabalio y vet. Hace que se va y sale la NEGRA. NEGRA ¡Ven acá berra, embostera! ¿La nengla se ha de bulver [a] Angola, sin zarambecus, ni sin baylar el guiné 266 , 120 que es esa, decil, beliaco, volve a decildo otra vez? ¿no ha de haber más mojiganga, y que se dirá dempués, de mana Flachica Tomé? 125 Nola mala pala él. Hacele un gesto con la cara la NEGRA, y con la boca lo que se suele a los negros. 266 Vuelven a mencionarse el zarambeque y el guiné, variante de guineo, "cierta especie de baile o danza que se ejecuta con movimientos prestos y acelerados y gestos ridículos y poco decentes. Es baile propio de negros, por cuyo motivo se le dio este nombre" (Autoridades). 1215 GRACIOSO Para jella manamplima, que yo soy blanco. NEGRA ¡Ah, soez! Sale PORTUGUÉS Patife desbergoñado, ¿a u fidalgo conocéis? 130 ¿No olláis que so Mendo Brito Silveyra? GRACIOSO Silbato es. ¿Y qué se me da a mi de eso? PORTUGUÉS Ainda parente de u Rey de Portugal. Batu a nelas 135 que te faza postas*. GRACIOSO ¿Qué? PORTUGUÉS Postas, magano, ¿tú burlas? GRACIOSO ¿Y vino a eso a posta usted? PORTUGUÉS Ollay desabergoñado. GRACIOSO El borgoñón será él. 140 PORTUGUÉS Chegay para ca fusis, por la miña may farey, que te transformes en serpe por tener mais que vencer. ¿Qué es no ha de haber mosiganga? 145 Brega conmigo. 1216 GRACIOSO No sé por Dios lo que me sucede. Yo escapo. Quiere irse y sale una GALLEGA. GALLEGA ¡Tente! PORTUGUÉS Bin gein. GALLEGA Ni de la gale sandía tampoco burla fazer. 150 ¿Qué es andar yo descalciña por los camiños de allén, alcaldiño, y cuando chego a ballar y a entretener, con la gaita a quien me vea, 155 decir (yo me enforco) que no ha de haber más mojiganga, para qué escribio el papel el picarón a Duminga de Cangas, diga el soez? 160 Ay, cuitadiña de mi, en esto me chego a ver, pero bein lo he merecido, pues que creí a un embuster. GRACIOSO ¿Yo papel? Mientes, borracha. 165 Señores, ¿qué es esto? Hace que se va y sale un hombre de DUEÑA muy ridículo. DUEÑA Ten, 1217 bribón. ¿Piensas que, aunque dueña me veo, no sabré hacer que mi brío te haga añicos con las manos, con los pies, 170 con los dientes, con las muelas, con las uñas? GRACIOSO San Miguel me socorra. DUEÑA Que soy diablo. GRACIOSO Aun por esto con gran fe, sabiendo que sois el diablo, 175 a San Miguel invoqué. DUEÑA ¿Qué es 'no ha de haber mojiganga'? GRACIOSO Señores, por San Mamés, que me dejéis. TODOS No queremos, que mojiganga ha de haber. 180 PORTUGUÉS ¿Enganarme? Batu a nelas. GRACIOSO ¿Quién te ha engañado? TURCO Muley el Zancarrón de Majoma mandar degollar. Enarbola el alfanje*. 1218 GRACIOSO ¿A quién? TURCO A ti, berro. GRACIOSO Sal aquí. 185 MORA Si mis vasallos te ven vengar por mí aquella infamia del engaño del babel. GRACIOSO ¿Qué papel es éste, Cielos? NEGRA Oye, zonior cangayer, 190 aunque negla non tiznamo, zepalo anzi vuezanzé, ¡o que blava pulquelía!. GALLEGA Mi morgado, si sopeir el escarnio que habéis feito, 195 el vengará mi sandez. GIGANTE Y del gigante en Mantible, ¿qué han de decir, dime, qué, si saben que desairado se vuelve? Por vida de... Hace que le da. 200 TODOS ¿Qué nos respondes? ¿Qué dices? GRACIOSO Señores, sí la ha de haber. Más ¿me harán mal? TODOS Ni por lumbre, si mojiganga tenéis. 1219 PORTUGUÉS Eso non fala cumigu. 205 GRACIOSO ¿Por qué no habla con usté? PORTUGUÉS Porque eu me he de vengar, ainda que le perdonéis, pues que fizo de mí burla. Patife, aguarda. Va tras él y todos le detienen. TODOS Tened. 210 PORTUGUÉS ¿Qué es detenerme, bilauns? Con mi folla he de fazer postas a todos, maganos. Cada uno como va hablando le va cascando, y lo mas vivo que se pueda. GIGANTE Oye el fantarrón. DUEÑA Infiel. GALLEGA El corito*. TURCO El haragán. 215 MORA El zancarrón*. NEGRA El... GIGANTE El... 1220 DUEÑA El... PORTUGUÉS Hola, bay coidan que ballo con tanto el, el, le, le, le. TODOS ¿Piensa que aquí somos mancos? PORTUGUÉS Con miñas maus. Patea en el suelo el PORTUGUÉS. GRACIOSO Pateé. 220 PORTUGUÉS Bos tengo de fazer trozos, porque son, escutay ben, dos rayos, son dos centellas, Deus las guarde para ben. Bésaselas. TODOS Pues tome. Cáscanle. PORTUGUÉS Teneos, bilauns. 225 ¡San Antonio! GRACIOSO Tome usté, señor mío, el de las manos ‘Deus las guarde para bein’. Remédale. PORTUGUÉS Perdón pido. TODOS ¡Gua, gua, gua! ¡Cuál quedo el seor portugués! 230 Coge el GRACIOSO las manos y las besa, remedándole segunda vez. 1221 GRACIOSO Jesús, y qué lindas manos, Deus las guarde para bein. PORTUGUÉS Oh, baeta. GRACIOSO Oh, baladrón*. PORTUGUÉS Oh, mosila. GRACIOSO Porque dé fin este cuento, bailemos. 235 TODOS Eso me parece bien, y sepa que fue ficción lo que ha visto y lo que ve, porque somos del lugar. GRACIOSO ¡Qué dicen! TODOS La verdad es. 240 PORTUGUÉS Y yo soy el boticario. GRACIOSO Boticario el portugu[é]s, por eso ha habido de todo. Sale ESCRIBANO Señor alcalde. GRACIOSO Éste es el que armó este testimonio, 245 aunque el primero no es que él ha armado. 1222 TODOS Ea, bailemos, vaya de gira y placer. GRACIOSO Pues toquen esas chicharras. Tocan los instrumentos, y así que se ponen en forma de bailar, sale el DOCTOR en una mula, como que sale disparada, tirando coces a unos y a otros, y dice sus versos y todos huyen y le llaman, y se vuelve a entrar en acabando los versos, y siempre que sale es del proprio género que la primera vez. DOCTOR ¿Que ruido es éste? ¡Tened! 250 ¡So, Candonga 267 , so, Candonga! Como ha olido el alcacer* de la mojiganga, el diablo que la pueda contener. GRACIOSO Seor doctor, tenga. DOCTOR No puedo, 255 que es pieza vieja y no es bien que me introduzca, que puede enfadar a nuestro Rey. Vase. GRACIOSO Válgate el diablo la mula, y qué retozona que es. 260 TODOS Alcalde, ¿no hay mojiganga? ALCALDE ¿Y cómo empecemos, pues? 267 Nombre parlante para la mula, por candonga, " La zalamería disimulada que hace uno para engañar a otro lisonjeándole y conquistándole con halagos y apariencia de amistad y cariño. Y generalmente se toma por todo lo que es mentira, lisonja y engaño. Es voz vulgar. [...] Se llama también la mula vieja, que ha servido ya mucho tiempo y está llena de ajes. Y también se toma por cualquiera cosa vil y de poco servicio, que por no ser buena para nada, se dice vulgarmente que es una candonga" (Autoridades). 1223 PORTUGUÉS Pues tomen todos guitarras, y una danza que vi hacer a unos portugueses hoy 265 se ejecute. Toman todos guitarras y bailan a lo portugués. TODOS Ha dicho bien. Canta PORTUGUÉS “Ah, Maricota de u brejo, ninguín achegar cuela, porque trae en los zapatos, ay, ay”. TODOS [Cantan] “Ay, ay, rosa de sita amarela”. 270 Por la desgarrada, mudanza con panzada al son de las guitarras, que será cruzado redondo y en cuando en cuando, al fin del ay, ay, dizen todos rodad. Canta NEGRA “Miniñas de barrio alto, baja a labar a u mondego, y veréis que sus cristales, ay, ay, bos dizen mi pensamiento, ay, ay”. TODOS [Cantan] “Ay, ay, vos dicen mi pensamiento”. 275 Segunda mudanza con devanadera*, y al fin sale el DOCTOR como la primera vez, tirando a pares las coces a un lado y otro, como acostumbra cuando se dispara. DOCTOR So, mula, detente, por Cristo. GRACIOSO Señor doctor, ¿otra vez? 1224 TODOS ¿Qué es esto? A pares las tira. Seor doctor, vuesa merced deténgase. DOCTOR No es posible 280 el poderme detener. ¡So, Candonga! Dale al GRACIOSO y cae en el suelo. GRACIOSO ¡Que me ha muerto! DOCTOR No es el primero usancé. ESCRIBANO Una mojiganga hacemos y es razón que entréis también. 285 DOCTOR Es pieza vieja la mula. TODOS Que vos flamante la haréis. DOCTOR Pues vaya de fiesta, vaya. TODOS Vaya de bulla y placer. DOCTOR Protesto la fuerza, y siga. 290 GRACIOSO No se dispare otra vez. Canta NEGRA “Ande la zarabanda*, suene el pandero, todo sea alegría, gusto y contento. 295 1225 Y en santo obsequio celebremos las glorias del Sacramento”. Mudanza. Canta GRACIOSO “Pues misterio tan puro, santo y divino, 300 es de nuestros placeres fiel incentivo. Todos contentos, aplaudamos las glorias del Sacramento”. 305 1227 LAS FIGURAS La mojiganga de Las figuras, recogida en el segundo tomo de la Alegría Cómica (fol. 103-143) es presentada por Cotarelo diciéndonos cómo "a la vista no resultaría mal esta mojiganga, compuesta de figuras imitando las de yeso que vendían los italianos, unas que movían la cabeza diciendo sí; otras a los lados, no; otras imitando un reloj de campana; otras montadas en cubas, etc. Entran en esta pieza no menos que siete sacristanes, que son los que hacen las principales figuras" [Colección, p.ccxcviii]. Se trata de una mojiganga tan entremesada que puede presentarse como entremés, no demasiado alejado del de Los títeres fingidos. Del mismo modo que en éste, para librar a una mujer de la protección paterna el Sacristán idea una burla, que consiste en introducir en la casa a un gran número de personas disfrazadas de figuras que resultarán ser casi mágicas, y responderán sólo al sonido de la flauta que controla la Mujer. Con ella amenazará al Vejete, que aterrorizado permitirá que e case con su amante. 1229 MOJIGANGA DE LAS FIGURAS* Personas Catalina El Sacristán Carranque Sacristán 1º Sacristán 2º Sacristán 3º Sacristán 4º Sacristán 5º Sacristán 6º Sacristán 7º Eufrasia Mujer 1ª Mujer 2ª Mujer 3ª Mujer 4ª Mujer 5ª Una Niña Un Niño Pincharranas Zurrapulgas Y Músicos Salen CARRANQUE 268 y CATALINA. CATALINA ¿Carranque? CARRANQUE ¿Mi Catalina? CATALINA ¿Carranque? CARRANQUE ¿Vida adorada? CATALINA ¿Carranque? CARRANQUE No carranquees. CATALINA ¿Carranque mío? 268 Nombre parlante, siendo Carranque un municipio toledano situado al norte de la provincia, cercano a Illescas, y en el camino desde Toledo a Madrid. 1230 CARRANQUE Ya escampa. CATALINA Ya sabes, dueño adorado, 5 qué fina te adora el alma, sin faltar en nuestro amor aquellas ciquiricatas* correspondientes a él. CARRANQUE Ya lo sé, bella Catanla, 10 y sé que que tu fiero padre, Matusalén con sotana, almanaque con bigote y cimenterio con barbas, protocolo de los siglos, 15 fondo en Cancerbero, guarda tu hermosura sin querer... CATALINA No prosigas, calla, calla, que has de ver como mi ingenio busca medios, halla trazas, 20 con que seas mi marido. CARRANQUE ¿De qué suerte? CATALINA ¿Esta mañana no recibiste un papel? CARRANQUE Y avisé a mis camaradas como me dices en él. 25 CATALINA Pues has de saber... CARRANQUE Aguarda. Llaman dentro. ¿Llamaron? 1231 CATALINA Sí me parece. CARRANQUE ¿Dónde me esconderé? CATALINA Eufrasia mi vecina es, no te asustes. Sale EUFRASIA Catalina, abrasa, abrasa. 30 CATALINA Eufrasia mía. EUFRASIA ¿Qué hay, niña? Vengo a ver lo que me mandas, y a mis vecinas, que esperan. CATALINA Ya te haré incapaz, Eufrasia. Presto, llama a tus amigos, 35 y tú a tus amigas llama. CARRANQUE Muy norabuena. ¡Ah de adentro! Salid, que Carranque os llama. No os detengáis. Dentro TODOS Ya salimos. CARRANQUE Pues despachad. Sale la NIÑA de guapo*. NIÑA Santas pascuas. 40 ¿Empezamos esta obra? CARRANQUE Sosiégate. 1232 NIÑA Pues al alma del negocio. CATALINA Bien está. CARRANQUE Dios nos libre si él se enfada. ¿Bragazas? Van saliendo los SACRISTANES con sus versos. SACRISTÁN 1º Aquí me tienes. 45 CARRANQUE ¡Ah, Chanflón 269 ! SACRISTÁN 2º Pronto me hallas. CARRANQUE ¡Tiracoces! SACRISTÁN 3º Aquí estoy. CARRANQUE ¡Calzonazos! SACRISTÁN 4º Di, ¿qué mandas? CARRANQUE ¡Cascaciruelas! SACRISTÁN 5º ¿Qué quieres? CARRANQUE ¡Corvillo*! SACRISTÁN 6º Di lo que trazas. 50 269 Se produce a partir de aquí una auténtica retahíla de nombres parlantes. Sobre ellos, véase en el estudio el apartado dedicado a la onomástica grotesca. 1233 CARRANQUE ¡Soplalaberza! SACRISTÁN 7º ¿Qué ordenas? CARRANQUE Aguardad una migaja en esa sala metidos, que yo os diré lo que trata después Catalina. TODOS Bien, 55 haremos lo que nos mandas. EUFRASIA ¡Flojonal! MUJER 1ª Di lo que quieres. Salen las MUJERES como las van llamando. EUFRASIA ¡Relamida! MUJER 2ª ¿Qué hay, Eufrasia? EUFRASIA ¡Malapeste! MUJER 3ª Ya he salido. EUFRASIA ¡Mamaluca de Lobayna! 60 MUJER 4ª ¿Qué dispones? EUFRASIA Que escuchéis. 1234 Saca yesta, eslabón*, y piedra y una pipa, y hace que enciende y a su tiempo como que toma tabaco. NIÑA No puedo ver pataratas*, saco el pedernal y yesca, tomaré una fumarada que este cuento va despacio. 65 CARRANQUE Prosiga la historia. CATALINA Vaya. Ya sabéis todos y todas cómo yo, por mi desgracia, soy hija de Zurrapulgas Corbete Dacalamaza, 70 sujeto muy conocido por redículo en España. Ya sabéis también que tiene... NIÑA Ya la yesca se me acaba. CATALINA ... ejercicio de vender 75 prendas y muchas alhajas, para que las distribuya le entregan personas varias. Pues ha veinte días... TODOS Di. CATALINA ... que ausente de aquí se halla, 80 y me dejó (aquí entra el cuento) encargado... NIÑA Ya te apagas. 1235 Lleve el demonio tu vida, maldita sea tu alma. CATALINA ... que recibiera con tiento 85 y con cuidado guardara unas figuras de yeso que traería Pincharranas, un extranjero su amigo, de éstas que vendiendo andan. 90 que menean las cabezas así con una artimaña que incógnita traen, y tienen algunas graciosas caras; y otras dicen al bon vin 95 con un reloj de campana con otras dos figurillas. TODOS Son cosas extraordinarias. CARRANQUE Muchas veces las he visto. EUFRASIA Unas quince hay en mi casa. 100 NIÑA No es mala la jerigonza*. EUFRASIA Deje usté el tabaco. NIÑA Dama, perdone uced, que este es mi chocolate de Guajaca. CATALINA Pues yo viendo que no quiere 105 que dé la mano (¡qué rabia!) a Carranque el sacristán, 1236 perdidas las esperanzas, ideo mandar hacer vestidos, casas de pasta 110 y, en fin, otros dos mil trastos que imiten las mismas fachas, los mismos vestidos y lo mismo con que se hallan adornadas las figuras, 115 con que ustedes, si me amparan, se compongan para que cuando el viejo venga a casa lleve un susto. TODOS Lindamente. CATALINA Y les dé mano y palabra 120 de que ha de ser mi marido Carranque. TODOS No sino el alba. CARRANQUE Ya todo lo he comprehendido. CATALINA Hoy ha de venir sin falta, que en una carta me avisa. 125 ELLAS Buena industria. ELLOS Buena traza. CATALINA ¿Me ayudaréis? ELLAS Pues, ¿hay duda? 1237 CATALINA ¿Me ampararéis? ELLOS ¿Eso extrañas? CARRANQUE ¿Serás mía? CATALINA Luego al punto, y sirva de mojiganga 130 esta idea que por nueva pasará como otras pasan. Y si no, tened paciencia. ELLAS A vestirnos. ELLOS Toca al arma. Vanse. NIÑA Déjelo usté por mi cuenta. 135 CATALINA Ya lo dejo. NIÑA Adiós, toca ya. Vase. Dentro VEJETE. VIEJO ¡Ah de casa, Catalina! Abre esta puerta. ¡Ah de casa! CATALINA ¡Hola, mi padre ha venido! Señor. Sale con botas, casaquilla, todo ridículo. VEJETE Catalina amada, 140 ¿cómo te ha ido en mi ausencia? 1238 CATALINA ¿Cómo quieres que me vaya? Con mil sustos. VEJETE Yo lo creo. [Aparte] Me quiere bien, no me espanta. ¡Qué pocas hay como tú! 145 Dios te conserve en su gracia y, si no, poquita cera*. Híncase de rodillas y le besa la mano. CATALINA Dame la mano. VEJETE [Aparte] ¡Ella es santa! ¡Qué humildad! Dios te haga buena y mi bendición te caiga. 150 ¿Se ha vendido algo? CATALINA No [ha] habido quien llegue a la puerta a nada. ¿Quieres, señor, que te quite el vestido? Haré la cama porque vendrás muy molido. 155 VEJETE No, querida. ¿Pincharranas, el italiano mi amigo, te entregó aquellas madamas y figuras de yeso? CATALINA Sí, señor, ya están guardadas 160 como dejaste ordenado. VEJETE Son una cosa extremada, 1239 según me ha significado. CATALINA ¡Ay, pobre, lo que te aguarda! Aparte. VEJETE Voy a verlas. CATALINA Padre mío, 165 yo, que ya más manejadas las tengo, las sacaré. VEJETE Pues mira no te se caigan. CATALINA Voy a decir que hagan bien Aparte. la droga* que está entablada. Vase. 170 VEJETE Estas figuras me tienen mil señoras encargadas. Sale CATALINA Ya van saliendo, señor. VEJETE Pues di, Catalina, ¿andan? CATALINA Sí, señor. VEJETE ¿Como demonios? 175 CATALINA Él me dio esta llave de arpa para soltar los tornillos que ocultan en las espaldas, con que, en dándoles la cuerda, andarán hasta mañana 180 y, si se ofrece, menean la cabeza una semana. Él así me lo enseñó 1240 y me entregó aquesta flauta para que se paren todos 185 cuando importe, que al tocarla inmobles se quedan, menos las cabezas. VEJETE ¡Cosa rara! CATALINA Y este tamboril, que dijo que, en tocándole... VEJETE Despacha. 190 CATALINA ... vuelven a proseguir todos... VEJETE ¡Válgame Dios! CATALINA ... en la danza. VEJETE Renuncio al pacto. CATALINA Eso quiero. Aparte. VEJETE ¡Hola, parece que bailan! Dime, ¿tocan instrumentos? 195 CATALINA Sí, señor, ¿de qué te espantas? En soltando los tornillos tocan y hacen mil mudanzas. Mas ya salen. VEJETE ¡Jesucristo! ¡Ay de mí! Toca la flauta. 200 1241 CATALINA No te asustes, mira cómo las narices se le alargan. Toco el tampor. VEJETE ¿Qué es aquesto? Aprisa, toca la flauta. CATALINA ¡Que te asombres de ese modo! Toca. 205 VEJETE No puedo más. CATALINA Porque salgan otros toco el tamboril. Toca. VEJETE Aprisa, toca la flauta. CATALINA No te harán mal. VEJETE Hija mía, muy diestra estás en la danza. 210 Salen dos FIGURAS con dos cubas y se ponen en las dos puntas del tablado a caballo en las cubas, con su compás, y un pellejo al lado, y rotulado las cubas que digan “al bon vin”, hacen una mueca, toca la flauta, y se queden meneando las cabezas y se les alargan las narices y se encogen. Después de los del bon vin salen las DOS todas metidas en unos calzones que llegan hasta el pescuezo sin brazos, corcobas y golillas; y después dos NEGRAS, y luego DOS cabeza abajo y pies arriba, luego DOS a la extranjera, luego DOS a cuestas en las figuras de pasta con sonajas; luego dos de TURCAS y luego el RELOJ, donde vienen los dos muchachos, que a su tiempo se abre y se ven dentro con una campana en medio, ellos con dos martillos, que en tirando 1242 una cuerda dan en la campana la hora; y estarán vestidos de lienzo pintado, bigoteras de lo propio y gorras. Y, como se tiene dicho, en tocando la flauta se paran en diferentes plantas y sólo menean las cabezas, imitando a las figurillas de yeso, unas como diciendo que no y otras que sí con severidad, y en tocando el tamboril vuelven a danzar, menos las del bon vin, que siempre están a caballo meneando las cabezas y en cuando en cuando, en quedando alargan las narices, y en tocando la gaita las encogen y en tocando el tamboril las alargan. CATALINA Me he estado ensayando en ella mientras han estado en casa. Salen las NEGRAS. VEJETE Toca la flauta. CATALINA No quiero. VEJETE La muchacha es bien mandada. Salen DOS pies arriba y cabeza abajo. CATALINA Éstas no dan tanto miedo. 215 Salen las DOS a la extranjera. VEJETE Catalina. CATALINA ¿Qué me mandas? Salen DOS a cuestas en las de pasta con sonajas. VEJETE Toca la flauta. 1243 CATALINA Ya toco. Toca y se quedan como se ha dicho. VEJETE Hija mía, haz que se vayan. CATALINA No seas pataratero. VEJETE Yo daré cuenta a la Santa, 220 y tú, Pincharranas, y ellas habéis de ir allá mañana. Toca el tambor y salen las TURCAS. CATALINA Vuelvo a tocar el tambor. VEJETE Maldita sea tu alma, toca la flauta. Salen andando con el RELOJ y se queda enmedio. CATALINA Ya toco. 225 VEJETE ¡Jesús, cómo está mi casa! Abre el RELOJ y se aparecen dentro los niños, tira un cordel y dan doce campanadas. CATALINA Abro el reloj. VEJETE ¿Qué es aquello? CATALINA Veré qué hora es. 1244 VEJETE Ya escampa. CATALINA Las doce son. VEJETE Doce diablos te lleven. ¡Si lo dejaras! 230 Dentro PINCHARRANAS ¡Ah de casa, abran al punto, abran al punto, ah de casa! CATALINA Pincharranas, padre mío. VEJETE Lindo mozo es Pincharranas. Sale PINCHARRANAS ¡Jesucristo!, ¿qué es aquesto? 235 VEJETE ¿Hace usté ahora la gatada? Pues vive Cristo. PINCHARRANAS ¿Qué [es] aquesto? VEJETE Usté lo verá mañana en la Santa Inquisición. PINCHARRANAS ¡Jesús, qué carantamaula! 240 CATALINA Bueno es haberlos traído, y hacer ahora pataratas. PINCHARRANAS No, Sancho, niente. VEJETE ¿Qué dientes? Lleve el demonio tu casa. 1245 Carga con ellas. PINCHARRANAS Non vollo. 245 CATALINA ¿Quién os trajo? TODOS Pincharranas. PINCHARRANAS O, farsantone. CATALINA Decidme, ¿os queréis salir de casa? Hacen con la cabeza que no. ¿Queréis quedaros? Dicen con las cabezas que sí. VEJETE Sí dicen, deben de estar bien halladas. 250 Pues, ¿qué quieren? TODOS Que nos des a Catalina... VEJETE ¡Ah, taimada! TODOS ... para el sacristán Carranque. VEJETE Eso no. TODOS Pues ven. 1246 VEJETE Aguarda, que yo lo ofrenzo. Hija aleve, 255 tuya es la tracamandana*. CATALINA Padre. VEJETE No me hables, infame. CARRANQUE Suegrecito de mi alma, perdona. VEJETE Ya yo perdono. PINCHARRANAS Éste tiene mala facha. 260 CARRANQUE Con júbilo se celebren nuestras bodas, pues se hallan vestidos. Y pues es Corpus, hágase una mojiganga en loor del Sacramento. 265 ¿Qué os parece? TODOS Muy bien. CARRANQUE Vaya. Cantan por una tonadilla de pandero. Canta CATALINA “Ande la sonajilla, suene el pandero, y los días celebren del Sacramento. 270 Ea, bailemos, pues es día de gira, 1247 de gusto y obsequio”. Canta EUFRASIA “A los que tales cultos fieles consagran 275 contribuyan las voces con alabanzas. Ea, bailemos”. Vuelta en el puesto y medio cruzado, y cuarterones. Canta MUJER 1ª “Sacramento inefable hoy se celebra, 280 que para ello la forma nos dio materia. Ea, bailemos”. Canta CATALINA “Acabemos el chiste, no sea muy largo, 285 y sirva de molestia lo que es aplauso. Ea, bailemos, etc”. Hacen las mudanzas y después echan por de fuera, y se acaba la mojiganga. 1249 IR A VER PARTIR LA VIEJA Esta mojiganga, recogida en el primer tomo de la Alegría Cómica (fol. 90-103), no aparece mencionada por Cotarelo. Se trata en realidad de una burla, pero hay que conocer la fiesta a la que se refiere para poder comprenderla. Mediada la Cuaresma en Madrid se decía que en la Plaza Mayor se podía ir a ver cómo, en representación de la época del año, se serraba por la mitad a una anciana, y así mucha gente acudía tratando de ver el suceso, si bien era imposible contemplarlo si se apagaba el farol que cada cual había de llevar. Evidentemente, no era más que una excusa para reunirse y jugar a apagarse mutuamente los faroles , burlando a los crédulos. Castro nos presenta este tema encuadrado en la burla que dos mujeres organizan a sus pretendientes, citándolos en la Casa de Campo, donde aparecerán tal como se exige mientras ellas visten como golillas, y aparece entonces la procesión del muñeco, que tras una danza de labradores acaban desmontando los matachines. Pero la que pudiera parecer una obra muy original sobre fiestas populares no lo es tanto, pues existe la Mojiganga de lo que pasa en mitad de la Cuaresma al ir a ver partir la vieja. 1251 MOJIGANGA DE IR A VER PARTIR LA VIEJA Personas Sacristán 1º Sacristán 2º Mujer 1ª Mujer 2ª Un Soldadón Un Niño de Lacayo Dos Mozos de silla 4 Fariseos 8 Gitanos y Gitanas Música Salen SACRISTÁN 1º y 2º y las DOS MUJERES. SACRISTÁN 1º ¿Es hora, bella Casilda, que aqueste sacristanazo llegue a lograr tu hermosura? SACRISTÁN 2º ¿Es hora, luciente pasmo, es hora, reflejo ardiente 5 de este globo tachonado de huevos de resplandores, de poder darte un abrazo? MUJER 1ª ¿Uno? Toma dos. SACRISTÁN 2º ¡Qué dicha! MUJER 2ª Toma tú otro, licenciado. 10 SACRISTÁN 1º ¡Ay, qué fortuna! SACRISTÁN 2º ¡Ay, qué gloria! LAS 2 Entrambos están borrachos, 1252 pero el chasco* llevarán. SACRISTÁN 1º Servitor, dómine armario. SACRISTÁN 2º Servitor, dómine alforja. 15 SACRISTÁN 1º ¿Alforja a mí, por san Pablo? SACRISTÁN 2º ¿Armario a mí, por San Piro? LAS 2 ¿Qué es aquesto? Sosegaos. MUJER 1ª ¿Dos amigos así riñen? SACRISTÁN 1º ¡Andad, oh, desvergonzado! 20 SACRISTÁN 2º ¡Andad, oh, muy atrevido! MUJER 1ª Callad, y vamos al caso. SACRISTÁN 1º Para ésta. SACRISTÁN 2º Para estotra. LAS 2 Callad, porque ya me enfado, y escuchad. LOS 2 Ya os atendemos. 25 MUJER 1ª Tú, sacristán celebrado de Caramanchel de arriba 270 . 270 Hoy Carabanchel Alto, barrio del distrito de Carabanchel que fue independiente hasta la década de 1940. 1253 MUJER 2ª Tú, sacristán del de abajo. MUJER 1ª Calla, que yo les diré para qué son hoy llamados. 30 Ya sabéis lo que os queremos. MUJER 2ª Sí, como a todos los diablos. Aparte. MUJER 1ª Y sabiendo que vosotros por nosotras haréis cuanto fuese gusto de las dos. 35 LOS 2 Eso dad por asentado. MUJER 1ª Os queremos suplicar una cosa. LOS 2 Pues al caso. MUJER 1ª Sabed, pues, que aquí en Madrid se estila todos los años, 40 en mediando la Cuaresma, (que es un estilo bien raro) el que se parta una vieja; y habiéndola aqueste año, (por haber entrado el Rey 45 en la Cuaresma indultado), quieren que se parta ahora. LOS 2 ¿Dónde? MUJER 1ª En la Casa del Campo, que la han tenido guardada en la leonera. 1254 LOS 2 Andallo. 50 ¿Y qué queréis? MUJER 1ª Que los dos vayáis allá, pero armados, siguiendo en todo el estilo que se acostumbra en tal caso. SACRISTÁN 1º ¿Para qué hemos de ir así? 55 Mujer, ¿te has endemoniado u has bebido de Peralta 271 ? SACRISTÁN 2º Pues si nos ven los muchachos y nos toman a su cuenta nos harán dos mil pedazos. 60 LAS 2 Andad, gallinas, si no queréis esto se ha acabado. Idos muy enhoramala. SACRISTÁN 1º ¡Detente! SACRISTÁN 2º ¡Espera! LAS 2 ¿Aceptaron? SACRISTÁN 1º Sí, mi dueño. SACRISTÁN 2º Sí, mi vida. 65 LAS 2 Pues nosotras allá vamos 271 Municipio cercano a la frontera sur de Navarra, célebre por su producción vinícola. 1255 a mirar como se portan. MUJER 2ª Yo a ti el cabello te encargo para hacer agua de cara. MUJER 1ª Yo a ti, sacristán,... SACRISTÁN 1º ¡San Pablo! 70 MUJER 1ª ... te encargo lo que quisieres, porque lo fío a tu garbo*. Id con Dios, porque ya es tarde. SACRISTÁN 1º Murietur. LAS 2 Id. SACRISTÁN 2º Enterratum. Vanse. MUJER 2ª ¿Que hayas intentado esto? 75 MUJER 1ª Sí, mujer, por si librarnos podemos de estos salvajes que vienen a marcarnos cada día. MUJER 2ª Mojiganga se puede escribir al caso. 80 Ahora falta el soldadón. [MUJER] 1ª Esto mismo le he mandado que ejecute, y prevenidos tengo en la Casa del Campo a don Lesmes, don Ortuño, 85 1256 don Crispín, y don Pascasio, que han de argentear esta burla y tienen extraordinarios sujetos para este intento, hija mía, convocados. 90 Pero el soldadón ya entra. Sale el SOLDADÓN muy ridículo. SOLDADÓN Jesucristo sea loado entre calvos y tiñosos. Dueño mío, dulce encanto, archivo de mis potencias*, 95 de mis pasiones erario, protocolo* de mis ansias, Abrázala. sumidero de mis brazos. MUJER 1ª Quítese allá, ¿cómo no ha hecho lo que le he mandado 100 al picarón? SOLDADÓN Hija mía, mándame dar un asalto, manda sitiar una plaza, manda andar a chincharrazos con un ejército entero; 105 mas que vaya, ¡fuerte caso! a ver partir una vieja es una cosa del diablo. ¿Yo con tanto arrapajizo? ¿Yo risible? ¡Verbum caro! 110 ¿Yo con luminarias? ¡Guarda! ¿Yo en camisa? ¡San Hilario! Un hombre, que por sus hechos 1257 es sargento reformado, ¿qué diría de mí el mundo? 115 Mira sin pasión el caso, mete la mano en tu pecho, dueño mío, dulce encanto, ¡vive Cristo! MUJER 1ª Si no quieres, Cascaciruelas, dejarlo. 120 [MUJER] 2ª Ah, señor Cascaciruelas, hacerlo. SOLDADÓN ¿Yo encamisado 272 ? Primero me haré gigote*. Mi padre fue muy honrado y mi madre. ¿Yo estafermo*? 125 De pensarlo me atraganto. [MUJER] 1ª Id con Dios, que ya en mi vida ni tengo de oíros ni hablaros, idos aprisa, ¡oiga el hombre!. SOLDADÓN No te enojes, dulce encanto, 130 que me pondré más risible que Judas Sábado Santo. [MUJER] 1ª Pues aprisa a obedecer. SOLDADÓN Amor, hijo de algún diablo debes de ser, pues obligas 135 hacer esto a un hombre honrado. 272 Nueva eferencia a la encamisada, motivo como dijimos más deshonroso que caballeresco. Véase en el estudio analizado en el apartado sobre la injuria en el Carnaval. 1258 Toca a embestir, botasela*, Dame esos brazos, ¡Santiago! Vase. [MUJER] 2ª ¿Sabes, hermana, qué veo? Que no se va ya entablando 140 mala mojiganga, es cierto. Vámonos. [MUJER] 2ª Vamos allá volando. [MUJER] 1ª Y nos pondremos las dos los trajes de cortesanos. Vanse. Salen dos LABRADORES y dos LABRADORAS con panderos y castañuelas, y tocan la gaita y bailan a su son y cantan. LABRADOR 1º Toca esa gaita, gaitero, 145 y aquí, en la Casa del Campo, al compás del panderillo podemos ensayonarnos lo que al Rey nuestro señor hemos de cantar. TODOS Pues vamos. 150 Canta LABR[ADOR] 1º "Viva nuestro Gran Monarca, viva, y el Cielo supremo le numere allá las diebas, felices por los trofeos". Canta LABR[ADOR] 2º "Viva, y el Cielo conceda 155 darle a montones aciertos, porque todos sus vasallos alegres los celebremos". 1259 TODOS ¡Vítor, vítor! Mas, ¿qué es esto? ¡Qué fantasma! ¡De aquí huyamos! 160 Vanse, y sale el SACRISTÁN 2º con una escalera y una sarta de huevos y bulas viejas, como se estila en tal función. SACRISTÁN 2º Lleve el demonio a la Vieja, y lleven también los diablos a quien me manda hacer esto. Sea conmigo san Pablo. Arrimo aquí mi escalera. 165 Dentro [VOCES] Dale, tírale al zamarro*. ¡Gua, gua, gua! Daca la maula*. Sale SACRISTÁN 1º ¡Que a aquesto venga un cristiano! Sea por amor de Dios. Sale como el otro. Ya veo allí al licenciado. 170 ¡Arropía, cuál está! SACRISTÁN 2º ¡Cuál viene, Jesús, qué espanto! SACRISTÁN 1º Arrimo aquí mi escalera. Buenas noches, licenciado. SACRISTÁN 2º Así las tengas tú siempre. 175 Dentro [VOCES] ¡Al soldadón! ¡A él, muchachos! ¡Gua, gua, gua! ¡Tírale recio al fantasmón! Sale [SOLDADÓN] como los demás estudiantes. SOLDADÓN Lindo aplauso 1260 se gana con la escalera. Ya yo vengo derrengado. 180 Si me viera así mi madre me diera dos mil abrazos, porque es cierto que estoy lindo. Mas, ¿qué veo? Yo me vacio por cierta parte del mundo. 185 Dos demonios u dos diablos están allí con candelas. ¡Ay, ay, que trasudo flatos! Pero arrimo mi escalera. Hace que sube y se cae, y en fin sube con miedo. LOS 2 Hacia aquí se va llegando. 190 SOLDADÓN ¿Cuando vendrá aquesta vieja? Salen las dos MUJERES vestidas de golilla*, y muy ridículas, con espadas y broqueles. MUJER 1ª Mira los animalazos cómo están. MUJER 2ª Muero de risa. SOLDADÓN ¿Ya tenemos embozados? SACRISTÁN 2º ¿Embroquelatidos hay? 195 SACRISTÁN 1º Aquí me matan a palos. SOLDADÓN No daré por mis costillas el valor de cuatro cuartos. 1261 ¿Que a esto haya venido yo? Pero está bien empleado. 200 Sacan una silla de manos muy ridícula dos MOZOS DE SILLA, dentro vendrá una VIEJA, hecha de suerte que se puedan quitar los brazos y la cabeza, cuando los cuatro que salen de FARISEOS la saquen, y al compás de un tañido con los alfanjes* la desarme, y al propio la armen brazos y cabeza, que son los que quitan los FARISEOS. Esto se ejecute con el mayor primor que se pueda, y sale de lacayo un NIÑO con espada y broquel, con un farolillo en la mano, y los FARISEOS embozados para que a su tiempo se descubran y ejecuten lo dicho. NIÑO Den lugar para que pase la Marquesa de Lorraterio, que viene en aquesta silla. MUJERES No queremos apartarnos. SOLDADÓN ¿Qué diablos es esto? ¿Aquí 205 también hay silla de manos? Buena función es aquesta. SILLERO 1º Aforquiña*. NIÑO Háganse a un lado. MUJERES No queremos. NIÑO Pues, por vida, que eso es ya desmasiado 210 y, aunque me ven tamañito, tengo un corazón de un ganso. 1262 Deja el farol y arranca espada y broquel y pega con ellos. Ea, pícaros bribones, pajuncios* desvergonzados, esto ha de ser desta suerte. 215 SOLDADÓN Un demonio es el muchacho. SACRISTÁN 1º ¿En que ha de parar aquesto? MUJERES ¡Cuál están los licenciados! Dentro [VOCES] Toquen a partir la vieja. Suenan dentro ruido de cencerros, caja y clarín. SILLERO 1º Cual pesa, llévete u diabro. 220 SOLDADÓN Ya empieza la sarracina*. ¡Qué prodigioso retablo! Descúbrense los FARISEOS, y sacan a la VIEJA de la silla y la ponen en medio del tablado, y empiezan las mudanzas arriba dichas, y al instante que la sacan, todos se espantan. SACRISTÁN [1º] Éste es diablo, que no es vieja. SILLERO 1º ¡Ah, Dumingu! SILLERO 2º ¿Qué hay, Santiago? SILLERO 1º ¡Qué brava maula traemos! 225 SILLERO 2º ¡Sabe Dios que estoy tembrando! 1263 SILLERO 1º ¡Jesús, qué zarapallones* están allí! SILLERO 2º ¡Verbum caro! SILLERO 1º La vieja que estoy mirando allí enfrente, bien se puede 230 prevenir para otro año 273 . Todos los que están subidos a las escaleras caen, y SILLEROS y FARISEOS entran a vestir de GITANOS. SOLDADÓN ¡Ay, que la han descuartizado! Muerto soy. Embisten los SAYONES con ellos, y caen. MUJER 1ª Sayones míos, a ellos, partirlos, descuartizarlos. SOLDADÓN Muerto soy. SACRISTÁN 1º Yo estoy lo mismo. 235 SACRISTÁN 2º Yo lo propio. MUJER 1ª Levantaos, que aquesto ha sido una burla que hemos hecho, por vengarnos de vosotros. 273 Nota metateatral referida a la cazuela, como injuria honrosa, que involucraba al público en la representación. Véase el apartado dedicado a la cuestión en el estudio. 1264 SOLDADÓN ¿Pues, si no fuera burla, yo a sopapos 240 no matara a fariseos, a vieja y a licenciados? SACRISTÁN 1º Bien supe yo que era burla. SACRISTÁN 2º Bien supe yo que era chasco*. NIÑO Oyen, oyen, picarones, 245 hablen un poco más bajo que los mataré a patadas, vive Dios, si me amoztazo que soy si me enojo un tigre. SOLDADÓN Vive Dios, que el renacuajo 250 es valiente. ¿Quién es, diga? SACRISTÁN 1 º ¿Quién es usted? NIÑO Soy el diablo; el que me trago a los niños cuando estoy amuerecado*. TODOS ¡Qué gracia ha tenido! ¡Viva! 255 ¿Qué es aquesto? Bulla* dentro. MUJER 1ª Los gitanos, que a Madrid van a la fiesta del Corpus. SOLDADÓN Ea, llamadlos. MUJER 2ª Vengan acá, gitanillos. 1265 Salen los que hicieron los FARISEOS y SILLEROS, y los que puedan y mujeres de GITANOS. Salen los GITANOS ¿Qué se ofrece? TODOS Que bailando 260 dé fin esta mojiganga, pues a buen tiempo llegaron, y hagan aquí dos mudanzas. SOLDADÓN Bien ha dicho. GITANA 1ª Pues andallo. Ea, puez, ande la zambra, 265 gitanillaz, y gitanoz, dezid la buena ventura a nueztro Monarca Izpano el Grande Philipo Quinto. TODOS Dioz noz le guarde mil añoz, 270 que ez como un oro zu cara. GITANA 1ª Digo que ez todo un milagro. GITANA 2ª Digo que ez todo un prodigio. GITANA 3ª Y que todo ez un encanto. GITANA 1ª Digo que zerá dichozo 275 en todo, zegún loz aztroz de zuz ojoz noz influyen. Hacen una mudanza de pañuelos, y otra de paloteado*. 1266 TODOS ¡Viva, viva! GITANA 1ª Andallo guapoz, y vaya la gitanada. Ayuden todoz. TODOS Andallo. 280 SOLDADÓN Acabe con zarabanda*, por diversar. SACRISTÁN 1º El soldado ha dado en el hito; a ella, que ya bullen los cascos. Canta GITANA 1ª "Puez ez día de guzto, lindo, 285 en que el mundo celebra, buena, ezte gran zacramento, lindo, ande la gira y fiezta, buena". 1267 EL ROPERO ALQUILÓN En el tercer tomo de la Alegría Cómica (fol. 14-23) encontramos esta mojiganga sobre la que Cotarelo dice curiosa para saber cómo se formaban las danzas del Corpus y las mojigangas para los pueblos cercanos a Madrid es la del Ropero Alquilón, que eran los que alquilaban los disfraces de las figuras que salián en ellas. En lo demás vale poco, pues sólo aparecen una danza de fariseos, otra de valencianas y otra de dueñas [Colección, p.ccxcviii], y así gracias a ella conocemos que, si bien se trata de una burla organizada por dos hombres para congraciarse con unas mujeres, imitan entre todos una reunión del Concejo municipal frente a la que han de desfilar las figuras de la mojiganga para ser o no contratadas. Así pasan frente a ellos, con diversos comentarios, una danza de fariseos, de portugueses, de valencianas, un paloteado y unas dueñas, hasta que aparece la Graciosa, casi como una figura más de la mojiganga, recriminando a voces a su marido andar galanteando a otras mujeres. 1269 MOJIGANGA DEL ROPERO ALQUILÓN Personas Don Anselmo Don Crispín Mujer 1ª Mujer 2ª Mujer 3ª Mujer 4ª Mujer 5ª La Graciosa Dos Danzantes Portugueses Dos Fariseos Dos Dueñas* Dos Valencianos Un Gaitero Músicos Salen don CRISPÍN y don ANSELMO. CRISPÍN Amigo don Anselmo, no es posible. ANSELMO ¿Cómo que no es posible? Pues mi maña, don Crispín, ¿de qué sirve? ¡Por san Lesmes que se ha de ejecutar la mojiganga! CRISPÍN Si no hay vestidos. ANSELMO No harán falta. CRISPÍN ¿Gente? 5 ANSELMO Tampoco faltará. CRISPÍN Dejad las chanzas. ANSELMO ¿Cómo chanzas? ¡Por vida de mi suegra, que fue bruja en Logroño celebrada con más coroza que la torrecilla 1270 y con más plumas que gallina caira* 274 , 10 que ha de haber mojiganga! El modo es éste: Ya vos sabéis que habita en esta casa un ropero que alquila los vestidos aquí en Illescas para hacer las danzas en Añover, Vicálvaro y Getafe 275 , 15 en lugares, en fin, de la comarca. Hoy, víspera del Corpus, vienen todos por sus trajes, y yo, con esta vara, fingiéndome ministro* (el cuento es éste) entraré dando voces y patadas, 20 echando votos más que un carretero y maldiciones más que una madrastra; y, en viéndose que probándose están ellos las ropillas, los sayos y botargas*, diré “Pena de mil ducados, vengan 25 de la suerte que están a cierta casa donde manda el Concejo que los lleve, que ha hecho falta la danza valenciana y quieren escoger en pleno acuerdo entre todos aquellos que bien bailan”. 30 Ellos se han de aturdir a este precepto, también con pena de no hablar palabra, por las calles, las plazas, ni plazuelas, tapándose los trajes con las capas, irán con gran sigilo y gran recato. 35 Holgáranse infinito nuestras damas, que quedan disfrazadas lindamente como verás, y sus amigas se hallan disfrazadas también para el intento 274 Referencias a los procesos por burjería, en los que una de las habituales penas era manchar con brea a la supuesta bruja y luego llenarla con plumas. 275 Localidades españolas, siendo Illescas municipio al norte de la provincia de Toledo, en el camino hacia Madrid, como lo es Getafe, si bien éste ya en la provincia de Madrid y muy cercano a la capital; y Añover de Tajo municipio al sur de la provincia de Madrid, muy cercano a Aranjuez, mientras que Vicálvaro, que antes fue municipio independiente, es hoy ya distrito del municipio de Madrid. 1271 (hoy ha de ser el día mojiganga). 40 Entrarán, danzarán, y luego el chasco celebrará la zumba y carcajada, y el antojo cumplido de las niñas rematará en bizcochos y agua clara. CRISPÍN ¡Hombre de los demonios! Pues, ¿no adviertes 45 que si es que aquesta industria sale mala (porque es natural) que los danzantes nos han de dar más coces y patadas que cuartillos de vino beben cuando van bailando delante de unas andas? 50 Yo no apruebo la industria. ANSELMO ¿Qué se pierde? CRISPÍN No, porque, si nos dan, antes se gana. ANSELMO Yo espero en Dios que salga como digo. CRISPÍN Si sale como digo, ¡ay, mis espaldas! ANSELMO Nuestras damas esperan, no hay remedio. 55 CRISPÍN Pues que esperen los palos nuestras damas. Si tu mujer lo sabe, ¿te parece que no habrá sarracina*? ANSELMO Amigo, calla. ¿De dónde quieres tú que ella lo sepa? Cuanto y más que para eso hay una estaca. 60 Escuchad, que ya empiezan a dar gritos y dicen dentro. 1272 Dentro FARISEOS Tres vestidos faltan de fariseos, que dejé apartados y di señal OTRO [Dentro] ¿No mira lo que habla? DUEÑAS Dentro Los vestidos de dueñas. OTRO [Dentro] Ahí los tienen. 65 PORTUGUESES [Dentro] De danzante[s] seis pares de casacas. DANZANTE [Dentro] Cascabeles, sonajas y panderos dejé pagados para Esquivias 276 . OTRO [Dentro] Vayan. Pruébense los vestidos. AVESTRUZ [Dentro] Bien me vienen. PORTUGUESES [Dentro] Los de Getafe. OTRO [Dentro] Esos son. ANSELMO Ya escampa. 70 FARISEOS [Dentro] Vicálvaro. DUEÑAS [Dentro] La Puebla. AVESTRUZ [Dentro] Valdemoro. 276 Localidad de la provincia de toledo, entre Seseña e Illescas, conocida por su producción de vino en la época. 1273 PORTUGUÉS [Dentro] Los dos Caramancheles. OTRO [Dentro] Guadarrama 277 . ANSELMO Venid conmigo, amigo. CRISPÍN ¿Yo? ¿A qué efecto? ANSELMO Es para autorizar la patarata* fingiéndote escribano. CRISPÍN Si me muelen 75 daré fe que ante mí fue la sotana. ANSELMO ¿Qué sotana? CRISPÍN ¿Cuál? Una de Palencia 278 que espero en Dios me den como una manta. Vanse y salen las CINCO MUJERES vestidas de golilla ridículas. [MUJER] 1ª Si logra Anselmo, queridas, su intento, tendremos fiesta. 80 [MUJER] 2ª Mira, un hombre enamorado no habrá cosa que no emprenda. [MUJER] 3ª Nosotras con las golillas* y tan malas cabelleras parecemos hidalgotes 85 277 Municipios españoles, siendo La Puebla de Montalbán localidad toledana cercana a la capital, Valdemoro ubicado al sur de Madrid, cercano a Aranjuez, Guadarrama una localidad también madrileña al noroeste, fronteriza con la provincia de Segovia, y los Caramancheles, hoy Carabancheles, antes municipios y ahora distrito del municipio de Madrid. 278 Capital de provincia española perteneciente a la actual Castilla y León. 1274 (puestos en limpio) de aldea. [MUJER] 4ª Nadie se ría, señores, aunque vea lo que vea, que se echará a perder todo. [MUJER] 5ª ¡Que haya quien eso prevenga! 90 [MUJER] 1ª Más grave estaré que un tío rico llegando a la puerta algún sobrinillo pobre. [MUJER] 2ª Yo estaré más circunspecta que una doncella que rabia 95 por casarse y dice ella, al decírselo, fruncida: ‘lo que Dios quisiere sea’. [MUJER] 1ª Tú has de servir de portero, tú de mayordomo. Ruido dentro. [MUJER] 4ª Ea, 100 que ya suena la algazara y suben por la escalera. ¡Ira de Dios, los que vienen! [MUJER] 1ª Sentémonos, linda fiesta. Dentro ANSELMO Aquí se aguarden un poco, 105 hasta que yo la orden tenga de lo que han de ejecutar. Dentro DANZANTE Despáchenos usté apriesa, que hacemos notable falta 1275 en nuestros lugares. ANSELMO Tengan 110 paciencia, que ya se irán. Sale. Dueño mío. [MUJER] 1ª Tente, espera, ¿no miras esta golilla*? ANSELMO ¡Ay, mi bien, que estás perfecta de cualquier modo! Sale CRISPÍN Demonio, 115 que los danzantes esperan. Déjate ahora de requiebros, no entiendan algo y la fiesta en palos acabe como entremés de Corpus. ANSELMO Puestas 120 en sus asientos las tres estén, y ustedes... CRISPÍN ¡Que entran! ANSELMO También se sienten. MUJERES 5ª y 4ª Nosotras ya tenemos la incumbencia de mayordomo y portero. 125 ANSELMO Dos de cada danza vengan, y los primeros que entren sean los que están de dueñas. 1276 CRISPÍN Mientras bailan, yo las lío, por si esto acaba en tragedia. Vase. 130 Siéntanse las tres y van saliendo de dos en dos los DANZANTES, como los fueren llamando, haciendo todos sus muecas ridículas. [MUJER] 1ª ¡Lindamente! [MUJER] 2ª Bien lo han hecho. [MUJER] 3ª Merecen se les atienda. [MUJER] 1ª Ya lo confabularemos. ANSELMO Bueno va, ¿qué cosa, reinas? Aparte. LAS 3 ¡Es un pasmo! Aparte. [MUJER] 1ª Mayordomo. 135 [MUJER] 4ª ¿Qué vusirías ordenan? [MUJER] 1ª Prevenga cuatro de plata al punto, en buena moneda, para que esa pobre gente, en saliendo de aquí, beba. 140 [MUJER] 4ª Norabuena. LAS 3 Que entren otros. ANSELMO Los fariseos. 1277 Salen los dos FARISEOS con sus alfanjes*. [MUJER] 5ª Ya entran. [MUJER] 1ª ¡Jesucristo, qué alfanjazos! [MUJER] 2ª Esta danza me degüella. [MUJER] 3ª Muy bien lo han hecho. [MUJER] 1ª Y la gaita 145 les toca que se las pela. ¡Hola! [MUJER] 5ª Señor. [MUJER] 1ª Que entren otros. ANSELMO De la danza portuguesa entren dos. Salen uno de PORTUGUÉS y otro de PORTUGUESA. [MUJER] 1ª ¡Ay, qué fontanche! [MUJER] 2ª ¡Ay, qué cara! [MUJER] 3ª ¡Ay, qué fiereza! 150 [MUJER] 1ª ¡Lindamente lo han bailado! ANSELMO De la valenciana vengan otros dos luego insofagro. 1278 Salen DOS a la valenciana. [MUJER] 3ª Si un paloteado* hicieran entre todos, me alegrara. 155 ANSELMO Si lo harán, salgan apriesa, paloteen los danzantes. Conforme han ido bailando los que han salido, se han ido entrando y ahora salen de DANZANTES y hacen el paloteado. DANZANTES Ya estamos a tu obediencia. TODOS ¡Bueno ha estado! ANSELMO ¿Qué os parece? LAS TRES Es fuerza se les atienda. 160 Sale la GRACIOSA y agarra a ANSELMO de los cabellos. GRACIOSA Aquí, infame, hallarte preciso era, festejando a estas borrachas. ¡A mis manos! ANSELMO ¡Que me pela! [MUJER] 1ª ¿Está loca esa mujer? 165 Mayordomo, echadla fuera. GRACIOSA ¿A mí loca, bribonaza? Va a embestirla. DANZANTE Señora, usted se detenga, 1279 ¿no ve que son los señores del Concejo? GRACIOSA ¡Buena es esa! 170 Y son unas picaronas que han estado en la galera* toda su vida. DANZANTE ¿Qué dices? GRACIOSA Lo que oyen. Y esta fiesta el picarón ha traído 175 para festejar las perras. Llora. ¡Hacerme a mí mal casada y no hacer vida, por ellas, conmigo aqueste bribón con trece hijos! ANSELMO ¡Buena es esa! 180 Dice tiene trece hijos y no hago vida con ella. DANZANTE ¡Muera!, pues aquí engañados nos ha traído. [MUJER] 1ª Detengan la mano, y aqueste chiste 185 celebren con gira y fiesta, por ser en día de Corpus muy impropias las pendencias. TODOS Norabuena, corra el baile y fenézcase la idea. 190 1280 Canta [MUJER] 1ª "Pues a día tan plausible regorcijarle es preciso, ¡suene, suene la sonaja y retumbe el panderillo!" Canta [MUJER] 2ª "Derrámese la alegría 195 y con raudales festivos en honor del Sacramento digamos todos a gritos:" TODOS "¡Suene, suene la sonaja y retumbe el panderillo!" 200 1281 LOS TITANES Esta mojiganga, convervada en la parte tercera de la Alegría Cómica (fol. 115- 126), fechada en 1702 por Cotarelo, que la describe como “sosa y pesada: los titanes son figuras ridículas que en nada recuerdan los de la mitología" [Colección, p.ccxcviii], sólo puede ser así interpretada si no se tiene en cuenta que los titanes de los que se habla son los gigantones propios de la mojiganga, que llegan a las tablas desde las procesiones de Corpus. Así esta obra se relaciona con otras dos de Castro, Los gigantones y El antojo de la gallega, y a su vez con la tradición de los gigantes, que nace en el teatro breve con El gigante, de Cáncer, pero cuyo argumento es bien diferente. Un alcalde, y un Escribano entusiasmado con la celebración del Corpus, no pueden llevar a cabo la mojiganga, pero consiguen algunas figuras, para llegar entonces una larga carta remitida al Alcalde declarándolo prototitán y jefe del titanario, e invitándolo a vestirse y salir en procesión junto a los gigantes. Si ya la carta es divertida, el Alcalde introduciéndose en el papel para ser sorprendido entonces por una Mujer lo es más. Tenemos así la tercera de las recreaciones que hace Castro de las figuras de los gigantones, gran aficionado como fue a trasladar a las tablas los espectáculos públicos de mayor gusto entre el público. 1283 MOJIGANGA DE LOS TITANES* Personas El Alcalde El Escribano Mujer Primera Mujer 2ª de Tamborilero Mujer 3ª de Gaitero Músicos Un Correo* Todos los hombres que pudieren salir de Titanes . Salen el ALCALDE y el ESCRIBANO corriendo. ESCRIBANO Gran día, Alcalde, gran día es en el que estamos hoy. ALCALDE Aguardad, ¿estáis borracho? ESCRIBANO De contento sí lo estoy. ALCALDE Vuestro contento es el vino, 5 por eso lo digo yo. ESCRIBANO ¡Válgame Dios, qué gran día! ALCALDE Acabad, por San Antón. Di, ¿qué día es este, hombre? ESCRIBANO No hay mayor día que el de hoy, 10 aunque entren cuantos hubiere desde el mayor al menor. ¡Válgame Dios qué gran día! ALCALDE [Aparte] Él está hecho un cuero. No 1284 me enfadéis, decidme, hombre, 15 quién diablos os alborotó. ESCRIBANO El día. ALCALDE ¿Qué día es éste? ESCRIBANO Escucha, válgame Dios, Alcalde. ¡Jesús, qué día! ALCALDE De juicio parece con 20 estas vuestras pataratas*. Mil pedazos hecho estoy, válgate el diablo por hombre. ESCRIBANO ¡Qué día tan superior! ALCALDE Decid, por la Virgen Santa, 25 qué día es este de hoy que tánto gritáis, escribá. ESCRIBANO Decirlo quiero. ALCALDE Par Dios, ¿nos burlamos? ESCRIBANO No, por cierto. ALCALDE Di, ¿haréis más? Decidme? ESCRIBANO No, 30 ni por lumbre. ALCALDE Pues decidme, 1285 hombre, ¿qué causa os movió, qué día es, para que dieseis tantas voces? ESCRIBANO A eso voy. Mira, hoy es día del Corpus, 35 día tan grande que Dios, en una cándida oblea* ha salido en procesión por esas calles, y el gozo los sentidos me embargó 40 sin dejarme sosegar el gusto; ved si en razón fundo deciros “gran día alcalde, tenemos hoy”. ALCALDE Bien decís, pero a este día 45 ya he topado parangón que es tan grande como él. ESCRIBANO ¿Como éste? ALCALDE Sí, tontón. ESCRIBANO ¿Cuál? ALCALDE El del año pasado, un día tal como hoy, 50 ESCRIBANO ¡Qué friolera*! ALCALDE Mas dime, ¿qué hemos de hacer sin tambor ni flauta, porque el gaitero 1286 ya sabes que se alquiló para esta aldea vecina? 55 ESCRIBANO Prevenido tengo yo gaitero y tamborilero. ALCALDE ¿Qué dices? ESCRIBANO No, sí, no, no, y otra cosa... mas callar quiero. ALCALDE Decidlo, por Dios. 60 ESCRIBANO Una danza de titanes. ALCALDE ¿Titanes? ¿De dónde son? ESCRIBANO De Cataluña una danza que sale para función muy grande, y me la ha enviado 65 un hombre que tengo yo corresponsial. ALCALDE ¿Vendrá luego? ESCRIBANO Ya no puede tardar. Tocan dentro gaita zamorana y tamboril, y saldrán a su tiempo la MUJER 2º de gaitero y otra MUJER [3ª] de lazarillo*. ALCALDE Vos me daréis un grande gusto. Mas ¿qué es esto que sonó? 70 1287 ESCRIBANO El gaitero y tamboril. ALCALDE Haced que salgan. ESCRIBANO Ya voy. Amigos, salid afuera. ALCALDE ¡Ay, qué bonitillos son! GAITERO A su meste, Dios le guarde. 75 TAMBORILERO A su meste, guarde Dios. ALCALDE ¿De dónde sois, paisanos? GAITERO Yo de Oviedo, mi señor. TAMBORILERO Y yo soy de la Montaña 279 . GAITERO Parece muy preguntón. 80 ALCALDE ¿Y sabéis cantar? LOS DOS Un poco, pero es vieja la canción. ALCALDE No importa, canten al punto. LOS 2 Si vos gustáis, allá voy. 279 Oviedo, la Montaña: "Por antonomasia se entiende la tierra de las montañas de Burgos, y así al que dice que es de la Montaña se le entiende por natural de esta tierra" (Autoridades). 1288 Hace que tembla la gaita, sonando otra dentro, y canta el GAITERO y le responde el TAMBORILERO. GAITERO “La serena de la noche, 85 la clara de la mañana”. TAMBORILERO “La serena de la noche, la clara de la mañana”. GAITERO “Este emperador del mundo tenía una hija bastarda”. 90 TAMBORILERO “Este emperador”, etc. GAITERO “No la guarda para monja, ni menos para casada”. TAMBORILERO “La serena de la noche, la clara de la mañana” 280 . 95 GAITERO ¿Qué os parece? ALCALDE Linda cosa. GAITERO Perdone busté por Dios, porque no sabemos más. Sale un CORREO. CORREO ¿Quién es el alcalde? ALCALDE Yo, ¿no me veis con esta vara? 100 280 Canción popular que aparece en otras obras de Castro, como La gallegada y El figurón, además de Francisco de Avellaneda en Lo que es Madrid y en la Mojiganga de la negra. La recoje Frenk [2003: 727]. Véase en la introducción el apartado dedicado a las canciones y danzas. 1289 ¿Qué preguntáis, salvajón? ¿Qué queréis? CORREO Leed esta carta. ALCALDE ¿Es para mí? CORREO Sí, señor, que me la dio don Titán, hijo de don Titanón. 105 ALCALDE Apartad, que dice así. ¿Tenéis antojos? ESCRIBANO ¿Pues no? Aquí los tengo, tomad. Póneselos y hace que lee, y luego se los da al ESCRIBANO, y la carta, la cual lee. ALCALDE Vengan apriessa, que yo sin ellos no leo bien. 110 Dice así... Pero leed vos, escribano, porque a mí in totum se me olvidó. Lee ESCRIBANO El día ocho de Junio, día de San Salustiano, entre dos y tres de la tarde, cuando tocaba a vísperas el sacristán Pedro Mofletes, alias “el Despanzurrado”, pasaba con la ópera de los titanes por esta Villa de Meco 281 (alias 'palos y pedradas') el prototitán don Mascafrenos Churrete Calvete Panzadecocos, Ocicodecafre (alias “el Desmolado”) a la muy imperial Villa de Majalaonda, de orden 281 Municipio madrileño cercano a Alcalá de Henares y parte de su comarca. 1290 de sus alcaldes; al cual, después de haber llenado el bandullo* de callos de vaca, lantejas rellenas, cecina fiambre, salchicha envainada y zumo de Esquivias, le dio un parasismo (fondo en cernícalo) el cual declararon Tirafuelles de Lobaina y Escocido de Tiralabraga, albeitares y médicos de dicha Villa de Meco, ser vino y no otra cosa el accidente del prototitán. Mas, no obstante su declaración, se le llevó Dios, no sabemos adónde, y estando todos avispados del Gran Turco, por las noticias que de vos el alcalde de Majalaonda Perote Valdragas nos ha dado dicho Gran Turco, pasamos a nombrar cabeza mayor que manipule la danza, y fueron propuestos por nuestro escribano tres, como se estila, y vos en primer lugar, y convocando a concejo a cencerro tañido, acudimos todos en el bodegón de Marimínguez (alias 'la Desvencijada'), y sentados en los bancos de la borrachina, en una sala (que más que de concejo parecía de tomar unciones) con cuartillo en mano, tajada en boca, ceremonias que estilamos, después de estar cada uno como Dios quiere las almas, empezamos a gomitar (digo a votar) y revuelto el voto con el vino, salió la mayor parte de votos por vos, quedando en pleno acuerdo elegido por presidente de los titanes, de lo cual os damos la enhorabuena, y no hagáis lo contrario, pena de nuestro rigor. Para lo cual os damos la presente, firmada de nuestras manos y pies, y sellada con el sello nuestro de un codillo y una bota. En Meco, a tantos del mes de dicho año de tantos y cuantos, Barbas de Estopa, el Corcovadillo, Soplalaberza, Juan de las Viñas, Zascandil, el Zámbigo, el Garullero, el Mochingo, Bigotes de Hilo, el Podrido, Patagalana, Moco Verde, Mano de Lanza. Por acuerdo de los titanes, el Mellado, señor Perote Valdragas. CORREO Negar no podéis, alcalde, que ha sido grande favor. 115 ALCALDE Yo lo aceto, pues me veo titán por aclamación. 1291 CORREO Mucho ha hecho en esto el Gran Turco. ALCALDE ¿El Gran Turco? CORREO Sí, señor. ALCALDE Pues al Turco, como al Gran 120 Turco le conozco yo. CORREO Señor, venid a vestiros, porque el traje para vos y el escribano le tengo prevenido en el mesón. 125 ALCALDE Vamos al instante, amigo. CORREO Venid, que ya se escuchó el estruendo de que llegan. ESCRIBANO Vamos de aquí. ALCALDE Vámonos. Vosotros aquí esperad. 130 GAITERO Norabuena, meu señor. ALCALDE Que so el alcalde titán, aunque pese al diablo. Vanse. ESCRIBANO Alón. GAITERO Oyes, Turibio. 1292 TAMBORILERO ¿Qué hay, Piedro? GAITERO ¿Qué será esto? TAMBORILERO ¿Qué sé yo? 135 A nosotros lo que dijo el escribano fue que hoy habíamos de tocar. GAITERO Pues ya se escucha el rumor, empecemos a tañer. 140 TAMBORILERO Oyes, sigue bien el son. Tocan y salen los TITANES metidos entre dos pedazos de lienzo o bayeta muy largos, cada uno de su color, sacadas las cabezas por él, y van uno de otro la distancia de vara y media; el cual lienzo les llega hasta los hombros, cogiendo con las manos cada uno el pedazo donde va metido, y muy tirantes todos, vestidos muy ridículos con toneletes a la romana, con unos cocuruchos sumamente altos, llenos de cascabeles, y calzadillos de oropel también al mismo género, y el gracioso irá detrás de todos más ridículo que ellos, con bigotes y diferente traje, y al son de la gaita irán saliendo severos, acompañando el son con los pies y debajo de compás, las cabezas las mueven al contrario unos a un lado y otros al otro, y van tomando una media luna, y se entran para desembarazarse de la manga en que vienen metidos y ejecutan diferentes lazos. Titán, titán, titán, etc. ALCALDE ¿Quién me metió en ser titán? El demonio me engañó. Válgate el diablo el Gran Turco, 145 y el alma que le parió. 1293 Éntranse por un lado y salen por otro, con espadas y dagas negras, y ejecutan un par de lazos con ellos. ESCRIBANO A quitar este embarazo vamos, y muden de son. ALCALDE El villano que le dan toquen (¡ay, qué confusión!). 150 Déjenlo ya. ESCRIBANO Pues lo manda el titán, nuestro señor, nadie prosiga. TODOS Ya todos prontos están a su voz. Sale MUJER 1ª Señor Alcalde, ¿qué es esto? 155 Vos con aquese ropón y lleno de cascabeles como loco, cuando yo pretendía festejar hoy el día del Señor 160 con las muchachas bailando al pandero con primor, os hallo de esa manera? En efeto yo me voy, pues veo que estáis sin juicio. 165 ALCALDE Detenedla. Agárranla. MUJER 1ª Ya lo estoy. ALCALDE ¿No miráis soy el titán, 1294 rey del titanario? MUJER 1ª Vos, ¿qué decís? ALCALDE Y estos son todos mis vasallos. TODOS Sí, señor, Híncanse de rodillas. 170 y a tus plantas lo decimos. MUJER 1ª ¿Quién vio mayor confusión? ALCALDE Y así os mando que aquí luego salgan sin más dilación todas las mozas, y juntos 175 se hagan rajas en loor del día en que nos hallamos. MUJER 1ª Norabuena. TODOS Eso es mejor. MUJER 1ª Salgan todas al instante. Salen con pandero y sonajas las MOZAS. Salen TODAS Aquí estamos. ALCALDE Vive Dios, 180 que éstas para mis titanes no es muy mala colación. HOMBRE 1º Pues hágase corro y ruedo. 1295 GAITERO Por San Peco, que allá voy. TAMBORILERO Y yo, pajas*. MUJER 1ª Di, ¿qué gustas 185 que se haga? ALCALDE Lo que yo quiero ver es, entre todos, una gitanada. TODOS Alón, tomemos todos pañuelos y palotes, y la voz 190 repita una y muchas veces con dulzura y con primor ‘tres hojas enarbolé, meneabansé’. Repiten estos dos versos postreros mientras dura la danza, y hacen con los pañuelos la gitanada, y palotean, y después se acaba con el pandero y la sonaja. ALCALDE ¡Vítor, vítor! Ahora falta 195 que se acabe este rumor con el pandero. MUJER [1ª] Bien dices, acabemos la función. Canta “No haya quien con santo celo no se alegre en este día, 200 pues toda nuestra alegría se descubre en blanco velo. 1296 Aplaudamos con anhelo al Señor de tierra y cielo”. Cantan TODOS “Aplaudamos”, etc. 205 1297 V.6.- Fines de Fiesta Doña Parva Materia La novia burlada El paseo del río 1299 DOÑA PARVA MATERIA Impresa en el tercer volumen de la Alegría Cómica (fol. 59-73), Cotarelo la define como la mejor pieza de los fines de fiesta de Castro, dándonos su argumento: "Doña Parva Materia, dama, se ve obligada, por orden de su madre, a elegir entre dos pretendientes de su mano, uno de ellos turco, y se ofrece al que venza en lucha con el otro. Lidian y cae el turco del caballo. Es pieza de gracia gruesa. Al final se baila el Zarambeque" [Colección, p.cccvi]. Encontramos aquí convertido en fin de fiesta uno de los temas recurrentes en Castro: la competición por una dama, a la que se ofrecen dos rivales, cristiano y moro, presentados por sendos embajadores que en sus respectivos monólogos disponen las imposibles y grotescas condiciones de sus señores para aceptar el matrimonio. Salen luego los posibles novios, y se enfrentan en torneo, ante la mirada de Parva Materia, dibujada como princesa de mojiganga. 1301 FIN DE FIESTA DE DOÑA PARVA MATERIA Personas Doña Parva Materia Un Embajador Moro Embajador Vejete Una Dueña Don Pierres Burro Magiz Cuatro mujeres Dos Lacayos de Pierres Dos Lacayos del Moro Sale la DUEÑA y la MUJER PRIMERA, ridículas. DUEÑA ¿Qué hace la niña? MUJER 1ª Señora, en el gabinete está de los basiliscos*, hecha un mar de llanto, con las doncellas que están tocando 5 el instrumento vital de la cítara del pelo con el peltro de boj*. Y has de saber, que ella acompaña con el amargo trinar 10 de sus ayes la dulzura de la acorde suavidad. DUEÑA Siente en extremo que yo la case, pero escusar no se puede, que la uva 15 de su hermosa y tierna edad está a pique de ser pasa, y colgar quiero su faz 1302 en el matrimonio casto de un amoroso desván 20 que las cuerdas de sus ojos pretende para invernar con los grumos de sus manos porque luego, en el lagar del cariño, se haga mosto 25 aquello que es ahora agraz*. Y en fin, ya sabes que aguardo dos hombres de allén del mar, hoy sin falta, que embajadas para este cuento me train; 30 y así prevén el estrado, doña Arrapiezo Beltrán Acevedo Mascafrenos, y que todo este puntual de tu cuidado lo fío. 35 [PARVA] suspira desde adentro muy recio. Mas ay, que siento llorar a doña Parva Materia 282 , diciendo con el compás de la música su pena, a tiempo del bostezar. Vanse. 40 Corren la cortina y se ve a doña Parva en trajecillo, en el tocador, peinándola las Damas, muy arrebolada*, y todas las demás tambien ridículas. Y ella canta por "ay, infeliz de aquella" 283 lo que se sigue, y la Dueña y Criada se van. 282 Nombre parlante que, por parvo "Lo mismo que pequeño" (Autoridades) viene a significar "Doña Poca Cosa". 283 Villancico de Francisco Valls. Véase en la introducción el apartado dedicado a las canciones y danzas en el teatro de Castro 1303 Canta PARVA “Ay, infeliz de aquella que ha de casarse quiera o que no quiera”. Representa Apartad, no me toquéis, dejadme sola quejar. 45 MUJER 2ª ¿Quieres, señora, almorzar? PARVA ¿Qué prevenido tenéis? MUJER 2ª Te tengo lo acostumbrado. PARVA Es poco, por vida mía. MUJER 2ª ¿Poco se le hace a usiría 50 un solomo* de adobado? PARVA No tengo yo (qué miseria) para un diente en lo que como. MUJER 3ª Para esta Parva un solomo es una parva materia. 284 55 MUJER 4ª ¿Quieres... PARVA ¡Qué bravo dilate! MUJER 3ª ... que te traiga... PARVA Desatino. MUJER 2ª ... una... 284 Encontramos en estos versos la explicación del nombre parlante de la protagonista, que es insaciable en lo culinario, y vemos como en esos términos mantiene el diálogo con sus criadas. 1304 PARVA ¿Es azumbre* de vino? LAS 3 ... jícara de chocolate? PARVA Con notables aparatos 60 me la llegáis a ofrecer. MUJER 4ª ¿Quieres la vaya a traer? PARVA No señora, que da flatos*. MUJER 3ª Unos menudillos saca al instante a mi señora. 65 PARVA Con uno hay harto, Teodora, si el menudillo es de vaca. MUJER 4ª Anímate. PARVA ¿Yo casarme? MUJER 2ª ¿Pues qué pretendes hacer? MUJER 3ª Ello es preciso, ha de ser. 70 PARVA Primero tengo de ahorcarme. MUJER 4ª ¡Jesús! ¿Quién tal decir pudo? PARVA Lo digo, ¿qué hay para eso? MUJER 3ª Sin duda has perdido el seso. 1305 PARVA ¿Cómo no train el menudo? 75 MUJER 4ª Traerle, señora, no quiero, como estás de esa manera. PARVA ¿Pues que importa que me muera para que almuerce primero? Porque entre proprios y ajenos, 80 dice un refrán castellano, que en invierno y en verano los duelos con pan son menos. MUJER 2ª ¿Por qué te matas sin ver que en ti tu furia se venga? 85 PARVA Porque cuando el doctor venga halle ya menos que hacer. MUJER 2ª Señora, advierte que dices mil locuras con el dejo. PARVA No he menester tu consejo, 90 que yo tengo hartas narices, y pues que no me han querido dejar, cantando diré: Canta “Déjenme, déjenme, que me muera, me muera, 95 no más que esta vez. Déjenme, déjenme. Que mi madre así me aflija con casorios que aborrezco. Señor, a ti te lo ofrezco 100 en descuento”. Sale la DUEÑA. 1306 DUEÑA ¿Qué haces, hija? PARVA Señora, en el tocador. MUJER 4ª ¿Y alegrarse no es posible? DUEÑA ¿Hay hija más infalible? PARVA ¿Hay madre más exterior? 105 DUEÑA Canten algo, aunque reviente, que la divierta. PARVA ¡Qué error! DUEÑA Apriesa. PARVA ¿No era mejor un cuartillo de aguardiente? DUEÑA Que tal digáis, me da enojos. 110 MUJER 4ª Prosiga el cuatro. DUEÑA ¿Qué esperas? MUJER 4ª [Canta] "De a malas lanzadas mueras, grajos te saquen los ojos". DUEÑA Aquese no vale cosa, que es satirico. MUJER 3ª Así es. 115 1307 DUEÑA Canten el cuatro las tres de 'inocente mariposa'. Cantan [MUJERES] “Inocente mariposa que te arrojas a las llamas, si no has de mirar a Félix, 120 dime, ¿para que te abrasas?” PARVA De la rabia son retratos cuando cantan mis doncellas. DUEÑA Tienes, hija mía, en ellas linda capilla de gatos. 125 Ea, acabad de vestir y componed con primores a Parva, que embajadores hoy sin falta han de venir. Vanle a poner el tontillo* y le arroja. MUJER 3ª El tontillo. PARVA Eso es tramoya. 130 Quitadle, que es afligirme. MUJER 2ª Pues di, ¿qué quieres? PARVA Vestirme a la moda de Saboya. MUJER [3ª] Bien está. ¡Raras quimeras! MUJER 2ª Vayan los vuelos postizos. 135 1308 Ponen los rizos y unos clavos grandes entre ellos como esferas 285 . PARVA Hola, el cielo de mis rizos llénamele bien de esferas. DUEÑA Pónselos aprisa, anda. PARVA Dios te dé mucha salud. Ponedme la esclavitud*. 140 MUJER 3ª Con linda libertad manda. Sacan en una fuente una ristra de ajos. MUJER 4ª Aquí está ya. PARVA ¿Qué trabajos me aguardan? ¿Qué traes? MUJER 4ª Señora, la esclavitud. Llora así que la ve. DUEÑA ¡Ay, que llora! PARVA Esa es una ristra de ajos. 145 DUEÑA No importa, no. PARVA Linda ganga. 285 Se termina con estas esferas en el pelo y el siguiente collar de ristra de ajos de vestir a la protagonista, cuyas ropas grotescas perfilan el personaje. Véase en el estudio el apartado dedicado a hablar del vestuario. 1309 DUEÑA ¡Ea, despachad, mujeres! ¿No adviertes, niña, que eres princesa de mojiganga 286 ? A componer te acomoda, 150 Parva, que es tarde. La van vistiendo todo lo que dicen mientras hablan. PARVA ¿Hay tal prisa? ¿No veis que es cosa precisa el que me vista a la moda? Tocan. DUEÑA Pero ya suena el clarín y ya retumba el tambor. 155 MUJER 4ª Ya llega un embajador. MUJER 3ª Y el otro alegra el confín. Sale MUJER 1ª Señora, licencia piden para entrar dos diferentes embajadores. El uno 160 (según el traje) parece del Turco, y el otro juzgo es del príncipe don Pierres, mediante el vestido y barbas. ¿Qué he de responder? Vase la primera MUJER. 286 Observamos, por cómo han ido vistiendo a Parva Materia, que se le ha dado el tratamiento de persona muy nombre si bien todos sus aderezos han venido siendo ridículos, componiendo así una imagen grotesca como es menester en la mojiganga. Añadir información imagen grotesca de Buezo. 1310 DUEÑA Que entren 165 las sillas de embajadores al instante. Sacan dos sillas muy rotas. CRIADAS Aquí las tienen. DUEÑA Aquesas son de enviados extraordinarios. MUJER 2ª ¿Qué quieres? Las otras están, señora, 170 a adobar, con unos fuelles. Sale el Vejete con botas y espuelas muy ridículo y el Turco con su traje, cada uno por su puerta muy ridículos, al son de caja y clarín. TURCO Zala mele. VEJETE El Cielo guarde y el sol alumbre y caliente esta esfera, este pensil de flores tan excelentes. 175 DUEÑA Dios os guarde. PARVA Ea, cubríos. Ojalá de tiña* fuese. Aparte. Siéntanse y se cubren. TURCO El zonior Burro Majiz. 1311 VEJETE ¿Pues cómo quiere el perrengue hablar primero que yo? 180 TURCO Porque a mí me tocar sempre, y he de jablar. Empuñan las espadas. VEJETE No ha de ser. TURCO Sí ha de ser, aljarab*. DUEÑA Cese vuestra contienda. TURCO Zoniora, advertid... DUEÑA ¿Qué es esto? VEJETE Advierte... 185 PARVA ¡Ay, qué mastín! MUJER 3ª Lindo mozo, doña Parva, es el vejete. DUEÑA Hable el cristiano primero... VEJETE Norabuena. DUEÑA ... que conviene al servicio de la niña, 190 1312 que se haga así. VEJETE Lo que ordenes se ejecutará, señora. TURCO Yo calarié. DUEÑA Pues empiece. VEJETE El gran don Pierres Zumaque* Tiracoces de Corbete 195 Bebeconnlancoycontinto, (no quitando lo presente) mi señor, salud te envía, y dice que habrá seis meses (oh, bella Parva Materia) 200 que te vio pintada adrede (que son buenos los retratos que se hacen adredemente) y que quedó (¡fuerte lance!) ciego (¡oh, amor, lo que puedes!) 205 sin poder (¡rara desdicha!) desde entonces (¡pena fuerte!) bailar (caso bien notable) por el carnaval (atiende) con los grandes de su corte 210 la gaita ni el zarambeque*. Y que como había de dar en comer barro, pretende dar en el vicio de novio, y así, que si consiguere 215 el serlo tuyo, ha de ser (porque dél nunca te quejes) debajo de aquestos pactos. 1313 Éstos son, señora, advierte: Saca un papel y se pone antojos y lee. Lo primero que has de ir, 220 aunque llueva, truene y nieve, si se apagare el candil a la tienda por aceite. Lo segundo has de fregar los platos en que comieres. 225 Lo tercero has de lavar, aunque Jesucristo yele, los pañales que ensuciaren los chiquillos que parieres. Lo cuarto... PARVA Grandes partidos. 230 VEJETE ... ha de ser que si viniere tarde a comer o acostarse no has de enojarte imprudente, ni nunca has de preguntar dónde va ni dónde viene. 235 Lo quinto que aunque te muela con un leño y te deriengue no has de ir luego con el chisme a contarlo a tus parientes, si no es haciendo costilla, 240 callar y apretar los dientes. Levántase y dala un retrato. Éste es su retrato y éstas las condiciones. Resuelve 1314 con prontitud y de todo dime lo que te parece. 245 PARVA No puedo negar que el hombre se conoce que me quiere. DUEÑA No te buscara yo novio que de esta suerte no fuese. Hija mía, ¿es cosa? PARVA Madre, 250 si no me da un accidente no cumplo con mi recato. DUEÑA Parva Materia, ¿no quieres dejar de darme pesares? PARVA Soy sincera, ¿qué me quieres? 255 Prosigue, Turco, que ya se responderá a don Pierres. TURCO Zoniora, yo no ser lango, ne andar con tantos arengues. El zonior Burro Majiz 260 decirte que si lo quieres por su marido, ser tú la sultana permanente, que para que te entretengas ya brevenido te tiene 265 en palacio mucho esparto que machaques lindamente. Que te dara jigos chumbos, arros, cabra con jazeyte, caracoles y de vistas 270 1315 te dará dos alquizeles*. Levántase y dale el retrato. Este es su retrato, mera aprisa que responderme. PARVA Tan malo es uno como otro, del que fuere más valiente 275 me dejaré devorar. VEJETE ¿Eso dices? MORO ¿Eso quieres? Hace seña con un pañuelo. VEJETE Pues hago la seña, que él aguarda allí con su gente. TURCO Yo jazer también la seña, 280 porque a fuego y sangre entre. Hace seña. DUEÑA Sea palestra la sala porque no alargue el sainete. TODAS Gran día. VEJETE Ya me entendieron. TURCO Ya el zonior Burro entenderme. 285 Sale don PIERRES muy ridículo por un lado a caballo, y viene delante un criado, también a caballo, y en él sus timbales, que sale tocando, y los que pueden de CRIADOS, con varas de torneo, y por el otro lado el TURCO a caballo, y otro criado también a 1316 caballo, tocando el clarín, y los que puedan de MOROS, con varas, hacen su entrada, y luego se queda cada uno en su esquina, hasta la escaramuza y torneo. PIERRES No me ha mentido la copia que impresa tengo en mi aqueste. TURCO No menterme los retratos, que es más de lo que parece. LOS 2 ¿Qué pretendes? PARVA Que lidiéis. 290 DUEÑA Y que al que Dios se la diere San Pedro se la bendiga. Hacen su torneo y escaramuza, y al cabo dél cae el Moro en el suelo. PIERRES ¡Toca al arma! TURCO ¡A embestir! TODOS ¡Cierren! TURCO Muerto soy. TODOS Muera el perrazo y viva el señor don Pierres. 295 PIERRES Dame la mano. PARVA Ésta es. 1317 DUEÑA Pues bailando se celebre este consorcio. TODOS Bien dice. VEJETE Pues hágase corro y ruede. Canta DUEÑA “Zarambeque, teque, 300 lindo zarambeque. Parva de mi vida”. [Canta]PARVA “Madre de mi muerte”. Canta DUEÑA “¿No es lindo tu esposo?” Canta PARVA “El diablo le lleve. 305 Zarambeque, teque, etc”. Canta VEJETE “Oye usted, señora, no hable de esa suerte porque es mucho hombre el señor don Pierres. Mudanza. 310 Zarambeque, etc”. Canta PARVA “¿Quién le mete en eso, dígame, al vejete. ¿Quiere le dé cuatro pares de cachetes? Mudanza. 315 Zarambeque, etc”. Canta VEJETE “No, señora mía”. Canta DUEÑA “Acabe el sainete, 1318 y todos las bodas diciendo celebren 320 zarambeque, teque, lindo zarambeque”. 1319 LA NOVIA BURLADA Impreso en la tercera parte de la Alegría Cómica (fol. 84-94), este fin de fiesta es, para Cotarelo, que la fecha en 1702, “del mismo asunto y tratado de igual modo que La Condesa, La Dama fingida y otros”, [Colección, p.cccvi]. Trata del intento de venganza que en forma de burla organiza el Gracioso para reparar el daño que una novia excéntrica ha hecho a su amigo Claudio. Para ello recurren al disfraz de italiano, presentándose ante la mujer como un posible pretendiende rico y su acompañante, y aprovechan para recuperar las prendas que le había quitado al joven. 1321 FIN DE FIESTA DE LA NOVIA BURLADA Personas El Gracioso Don Claudio La Graciosa Dos Esportilleros* Un criado Chichón, simple Una Dueña Dos Extranjeros Dos Extranjeras Músicos Sale CLAUDIO y el GRACIOSO. CLAUDIO ¡Ay, triste! GRACIOSO ¿Qué tenéis? CLAUDIO Mi pena es mucha. GRACIOSO Declárate conmigo. CLAUDIO Pues escucha: Yo he querido (¡ay de mí, que hablar no puedo!) a una mujer (nombrarla me da miedo) tan sátrapa, tan vil, y tan tacaña, 5 que es imposible haya otra en toda España. Sabrás que esta tirana me ha estafado, y muy enhoramala me ha enviado sin mi plata, vestidos y dinero. Y así, amigo del alma, de ti espero 10 me has de amparar, así tu ingenio viva, haciéndola una burla de inventiva para que yo restaure lo perdido. A tus pies humillado esto te pido, 1322 y si no moriré desesperado 15 al mirar llego a ser tan desgraciado que de un hombre que tengo confianza mi pena y mi dolor tan poco alcanza. GRACIOSO Notable es el suceso. CLAUDIO ¿Qué te parece, amigo? GRACIOSO ¿Y para eso 20 son esas ansias, esas pataratas*? Por san Fraile bendito que me tratas, no como amigo. Di, ¿la estafadora (en ella me parece caigo ahora) no es una muy preciada de condesa... 25 CLAUDIO Esa misma. GRACIOSO ... que dice que a la mesa la saquen señoría por principio? CLAUDIO Aquesa es. GRACIOSO Pues no gastemos ripio, que yo te he de vengar. Ella revienta por casarse con hombre de gran cuenta, 30 y así sabed que, porque al mundo asombre la burla que he de hacerla, aquese hombre he de ser yo. CLAUDIO ¿Qué dices? GRACIOSO Lo que digo. 1323 CLAUDIO ¡Ay, Zurrapulgas 287 , verdadero amigo! ¡Ay, Zurrapulgas, Zurrapulgas mío! 35 ¡Ay, Zurrapulgas, hoy en ti me fío! ¡Ay, Zurrapulgas...! GRACIOSO Quedo con el diablo, con tanto Zurrapulgas, ¿con quién hablo? CLAUDIO Yérrame luego al punto, hombre, ¿qué esperas? GRACIOSO Que vengáis, y dejéis esas quimeras, 40 porque mi ingenio lo que aquí desea es que el poder de la amistad se vea. Vanse. Sale la GRACIOSA ridícula, y una DUEÑA a su tiempo. GRACIOSA ¡Hola! ¿Doña Crispina, doña Éufrates? ¿Esta casa es de orates*? DUEÑA Señora, ¿qué mandáis? GRACIOSA ¡Gran picardia! 45 ¿Se os ha olvidado darme señoría 288 , bribonaza? DUEÑA Señora. GRACIOSA ¡Que esto pasa! Idos enhoramala de mi casa. DUEÑA Yo lo diré otra vez. 287Nombre parlante y grotesco, de zurrar, "curtir y adobar las pieles quitándoles o rayéndoles el pelo" (Autoridades), y pulgas. 288 Una de las estridencias de la protagonista consiste en la obsesión por el tratamiento, dentro del catálogo de tópicos que se satirizan a la nobleza en el teatro deCastro. 1324 GRACIOSA Séame atenta y sepa que el usía me sustenta 50 y corrobora este individuo craso. Señoría me dad a cada paso, y espero en Dios, según mis profecías, que ha de ser excelencia en pocos días. ¿Qué te parece? DUEÑA Es noble pensamiento, 55 y hace usiría bien. GRACIOSA Este es mi intento. Sale CHICHÓN simple, de golilla* ridículo. CHICHÓN Señora usía. GRACIOSA ¿Qué hay? CHICHÓN Que a nuestra puerta ha llegado, preguntando por usía, un caballero bizarro* 60 diciendo que a usía busca con estruendo y aparato. Me dijo quiere de usía ser esposo, trae cargados hasta unos diez caballeros, 65 todos del tusón de esparto 289 , y así dígame usiría, ¿qué he de responder? 289 El tusón es "el vellón del carnero o la piel del mismo con su lana" (Autoridades). El diccionario hace referencia del mismo modo a que con "tusón" se llamó a la Orden del Toisón de Oro, luego es ésta la gracia de la expresión, que contrapone oro y esparto. 1325 GRACIOSA Volando vaya y dígale que entre. Mire usted si lo que hablando 70 estábamos sale cierto. Vaya presto. CHICHÓN Adeu, siau. Vase. GRACIOSA Gran dicha es la que me espera. DUEÑA [Aparte] Que me quemen si no es chasco*, mas no he de hablarla palabra. 75 CHICHÓN Señoría, ya va entrando el caballero que os dije. Al son de caja y clarín saldrá el GRACIOSO a la extranjera, y los más que puedan acompañándole, y don CLAUDIO del proprio género. GRACIOSO Prospere ese tachonado, gloves de esperes y signos, vostro hermosura mil años. 80 GRACIOSA Y a vusiría le guarde este luminoso astro, rey de estrellas y luceros. Cierto que es cortesano. CLAUDIO ¡Ah, perra! ¡Ahora lo verás! Aparte. 85 GRACIOSA ¿Qué dices? 1326 GRACIOSO Niente cavallo. GRACIOSA Siéntese usía. GRACIOSO Sí haré, pues que usía lo ha mandado. GRACIOSA Saquen chiquilate. GRACIOSO No es bebida que yo gasto, 90 haga usiría portar un poco de vino blanco. CHICHÓN tiene la tema* con la DUEÑA, y se altera el GRACIOSO y va como a sacar la espada. CHICHÓN Estate queda. GRACIOSO ¿Qué es esto? GRACIOSA Es un simple, sosegaos. DUEÑA ¡Este simplote! GRACIOSO ¡Ah, Chichón! 95 CHICHÓN ¡Pues si me tiró un bocado! GRACIOSO Señora. GRACIOSA ¿Qué manda usía? GRACIOSO Yo vi en Londros un retrato 1327 de vusiría y quedé al mirarle aprisionato, 100 y a ser vostre espose vengue, si gustáis. Habladme claro. GRACIOSA Yo soy la que gano en eso. Ésta, señor, es mi mano. GRACIOSO Aguarda un poque, señora, 105 cuanto más novio, más clare. CLAUDIO ¡Zurrapulgas! GRACIOSO ¡Vive Cristo que te he de zurrar los cascos si más las pulgas me zurras! GRACIOSA ¿Que es aqueso? GRACIOSA Es mi criato. 110 GRACIOSA Prosiga usiría en lo que iba a decir. GRACIOSO En mi estado es costumbre cuando casa un hombre deste boato que sepa primero el dote 115 que trae la novia (esto es llano) y así aprisa decí el vostro para escribirlo a mi hermano. GRACIOSA Señor, tengo (que gran dicha!) mucha plata. 1328 GRACIOSO Eso buscamos. Aparte. 120 GRACIOSA Muchos diamantes. CLAUDIO También. Aparte. GRACIOSA Mas no lo tengo tasado, y así no sé lo que vale. CLAUDIO Yo sí, pues que lo he comprado, ¡por vida de...! GRACIOSA ¿Qué es aqueso? 125 GRACIOSO No os asustéis, mi criato. Si vos gustáis, fácil cosa será llevarlo al contrasto, que es donde aqueso se tasa. GRACIOSA Yo sí gusto, esposo amado, 130 que lo lleven luego al punto. GRACIOSO Ya este pez está pescado. [Aparte.] CLAUDIO ¡Zurrapulgas, bueno va! ¡Zurrapulgas...! GRACIOSO Por san Pablo, que ya me enfado. GRACIOSA ¿Qué es eso? 135 GRACIOSO Niente, esposa, es mi criado. 1329 Don Lucas. CLAUDIO Señor. GRACIOSO Al punto entrad de mi esposa al cuarto, y sacad cuanto allí hubiere, diamantus, plata labradu, 140 y al contrasto llevareslo que lo tasen con cuidado. Dale unas llaves y vase. GRACIOSA Éstas son las llaves. CLAUDIO Voy. GRACIOSO Ole, haced que entren volande. ESPORTILLERO 1º Aquí está. 145 GRACIOSO Ponte hacie llí, ¿estés borracho? ESPORTILLERO 1º Vatu a Cristu, que reventu. ESPORTILLERO 2º A Turibio echa una mano. ESPORTILLERO 3º Non poso, Cosme, non veis que también vengu cargado 150 con este diabro o figura. ESPORTILLERO 4º Cómo pesa, por san Pablo, que non poso mais. 1330 Van saliendo los ESPORTILLEROS con una figura a la extranjera, cada uno con la suya, y los MÚSICOS con sus instrumentos y todos boca arriba y por su orden, se van poniendo en el tablado; y se advierte que son ocho los EXTRANJEROS de la danza, y cuatro hombres de mujeres a la extranjera con los MÚSICOS. GRACIOSA ¿Qué es esto? GRACIOSO Una danza que he portade para celebrar mis bodes. 155 DUEÑA ¿Hay más fieros mamarrachos? CHICHÓN ¿Hay más notables figuras? ESPORTILLERO 1º ¿Quién me paga miu traballo? DUEÑA Callen, que ya pagarán. ESPORTILLERO 1º Eu callerei como un santo. 160 GRACIOSA ¿Y cómo baila esta danza? GRACIOSO En tocando este silbato bailan, toquen, canten, dancen, cualquier cose. GRACIOSA ¡Caso raro! Los va tentando. Y están calientes. GRACIOSO Tal beben. Aparte. 165 CHICHÓN Estate queda. 1331 DUEÑA Borracho, pues ¿quién llega a ti? GRACIOSO ¿Qué es estu? Saca la espada. GRACIOSA No haga usiría caso. DUEÑA Es este simple. GRACIOSA ¡Chichón! CHICHÓN ¡Pues si me tiró un bocado! 170 GRACIOSA Comiencen luego a bailar. GRACIOSO Amén, pues toque el silbato. Toca el silbato y se mueven las figuras y cantan, tocan, y bailan. Cantan [EXTRANJEROS] "A las felices bodes que dispone el amor, totes los danzantes 175 vayan bailande aqueste son, y repitiendo en ecos harmoniosos, suenen las voces con dulce suspensión". Cantan a lo extranjero, y no dejen de bailar hasta el fin que toque el silbato el GRACIOSO, aunque allá lo hubiere, y en la fuga de la GRACIOSA más, y hacen ruido de espadas dentro, y sale un criado. CRIADO Señor. GRACIOSO ¿Qué es eso? 1332 CRIADO Señor, mirad que os estan matando 180 les cocheres y les pajes, les laques, les lacayes, y si aprisa no salís, les han de hacer de mil pedaces. GRACIOSO ¡Pléguete Criste conmige! 185 GRACIOSA Tente esposo. GRACIOSO Ni un instante. Vanse el GRACIOSO, CHICHÓN y el CRIADO. GRACIOSA ¡Ay, desdichada de mí! DUEÑA Y estotros se están bailando. Sale CHICHÓN Mire usía... GRACIOSA ¿Qué decis? CHICHÓN ... que todo esto ha sido engaño, 190 pues tal pendencia no ha habido. GRACIOSA ¿Que dices? DUEÑA ¡Qué bravo chasco! GRACIOSA Dejad, perros, de bailar. DUEÑA Si no tocan el silbato, 1333 ¿cómo es posible? CHICHÓN Señora, 195 ésta me tiró un bocado. GRACIOSA ¿Qué bocado o qué demonio? ESPORTILLEROS Págueme usted meu traballo. GRACIOSA Ven conmigo. Sale el GRACIOSO, don CLAUDIO y TODOS. GRACIOSO Deteneos, que todo esto fue trazado 200 por vengar aqueste amigo, y, como le deis la mano, se os volverá lo que es vuestro, ¿os parece? GRACIOSA Sí. ¡Ah, bellaco...! GRACIOSO Pues porque cese la danza 205 vuelvo a tocar el silbato. Toca el silbato y para toda la bulla*. GRACIOSA ¿Hay enredo como éste? CLAUDIO Ésta, mi bien, es mi mano. GRACIOSA Y ésta es la mía, pobrete. ESPORTILLERO 1º ¿Quién me paga meu traballo? 210 1334 ZURRAPULGAS Calla, animal, y esta burla celebrémosla cantando. CLAUDIO Dices bien, vaya de bulla. TODOS Vaya de festivo aplauso. Canta ZURRAPULGAS "Si a todas cuantas estafan 215 las hicieran de estas burlas, yo te aseguro, muchacha, que se enmendarían algunas". 1335 EL PASEO DEL RÍO Impreso en el tercer volumen de la Alegría Cómica (fol. 127-142), este fin de fiesta es descrito por Cotarelo señalando sus "pocas escenas características: no era Castro pintor de costumbres. Al final bailan seguidillas" [Colección, p.cccvi]. Semejante a la mojiganga de El barrendero, volvemos a encontrar una obra de situación de costumbrismo acerbado que nos ofrece personajes profesionales que pregonan sus mercancías, un Golilla en coche con su Dama, junto al Cochero, una Viuda, con algunos caracteres que recordarían al estereotipo de la Dueña muy rebajado, con su Rodrigón, y un Soldado y un Estudiante que galantean a dos tapadas, que se dejan agasajar para descubrirse al final con un disfraz de fariseos y andar a palos. Muy alejada del lenguaje del Carnaval, y como indica Cotarelo no excesivamente brillante en su retrato de costumbres, sí que disfruta de una cohesión mayor que otras piezas del autor donde las diferentes acciones se vinculan de forma aún más difícil. 1337 FIN DE FIESTA DEL PASEO DEL RÍO Personas Un Soldado Un Estudiante Hombre Primero de mujer Hombre 2º de mujer Una Dama Un Cochero Un Aguador Una Limera Un Turronero Un Rodrigón* Una Viuda Un Golilla* Sale HOMBRE PRIMERO de mujer, y Lanceta, SOLDADO, galanteándola. Y a su tiempo por el otro lado el ESTUDIANTE, galanteando al SEGUNDO, que es la mujer. HOMBRE 1º ¿Quiere no ser porfiado? Déjeme por vida suya, que no soy de las que piensa. SOLDADO Hermosa deidad oculta, lucero entafetanado, 5 antorcha, farol, carbuncla*, aquí al capitán Lanceta tienes. Haz que se descubra el sol de tu bella cara que densas nieblas anublan. 10 Advierte niña que soy hombre. HOMBRE 1º De linda estatura. Dejeme, señor. SOLDADO Avanzo. 1338 La ciudadela descubra que quiero entrar en la plaza. 15 HOMBRE 1º Téngase (que brava burla Aparte. está dispuesta para este trasto* si logro la industria; y el otro amigo que está en el mesmo traje). Se pone a un lado a hablar, y por el otro sale el segundo de mujer y el ESTUDIANTE. SOLDADO ¿Es muda? 20 ESTUDIANTE Cuando el sol está nublado están las luces confusas, y así como vos estáis con esa tiniebla obscura, no dejáis, señora, que 25 las brillantes luces luzcan. Quitáos el manto y me oiréis, que aquí ipsofato mi mula hace al gallo de san Pedro una letra peliaguda. HOMBRE 2º Déjenos ahora de versos, seor colega, que no gusta 30 mi genio de esas ambrollas*. ESTUDIANTE Escúchalos por san Lucas, abogado de los cursos. SOLDADO ¿Eso dices? Oye una batalla en que me hallé [e] hice 35 1339 mil proezas. HOMBRE 1º ¡Qué locura! ESTUDIANTE Cierto dómine lloró a eso de la media noche, y no lloró a troche y moche, que cien azumbres* vertió. 40 El gallo lo promulgó, y aunque cantar no le vi, juraré que esto es así, y que dijo con donaire, llenando de aplauso el aire, 45 tres veces quiquiriquí. HOMBRE 2º Es muy bueno. SOLDADO En Malacuca 290 , plaza del grande Mogor 291 , habrá dos años que en una refriega me hallé, y yo solo 50 desalojé con mis uñas más de seis mil enemigos que andaban por las costuras de la muralla comiendo (la cólera me atribula) 55 de mis proprias carnes el forraje, que en la oculta maraña había era mío. Mas no les salió la burla de valde, que puesto el sol, 60 290 Además de un municipio de Tarragona, Malacuca se refiere con toda probabilidad y como vemos después al mencionar Malucas, a Malacca o Melaka, población de Malasia. 291 Deformación de Gran Mogol, máximo dirigente del Imperio Mogol, correspondiente hoy a la India y Pakistán. 1340 (en menos que lo pronuncia mi lengua) no quedó nadie que mi ira no despachurra. Y por esta acción me hicieron subalterno en las Malucas. 65 HOMBRE 1º Pues esa hazaña la hace cualquiera si se desnuda. SOLDADO Como tenga que matar. HOMBRE 1º En eso, señor, [no] hay duda. ESTUDIANTE ¿Que así despreciáis mis ansias? 70 HOMBRE 2º ¿Qué dará porque descubra el frontis*, diga? ESTUDIANTE Aquí droga*. Aparte Un bolsillo*. HOMBRE 2º A verle. ESTUDIANTE Zupia* que acepto, ¿cómo queréis, mirarle, señora, ascuras, 75 sin las luces de esos ojos? HOMBRE 2º Pues sin atizar, ¿no alumbran? SOLDADO ¿Es posible que mi brío no te mueve? HOMBRE 1º Linda ayuda 1341 de costa por vida mía, 80 mas me moviera si una cosa hiciera. SOLDADO ¿Cuál es, dila, madama? HOMBRE 1º Vaya de industria . Aparte. El que fuésemos al río, si os parece, con alguna 85 cosilla que merendar. SOLDADO La mujer me dio en la nuca, Aparte. pues me lleve Dios si blanca* tengo en las dos espeluncas*. Mas qué he de hacer, vaya yo 90 y consiga su hermosura, que después muy poco importa que la maula* se descubra. HOMBRE 1º Parece os habéis quedado sin hablar, ¿entráis en muda? 95 SOLDADO No, señora, que pensasba en las cosas oportunas de que gustaréis. HOMBRE 1º Con unos callos de vaca y algunas zarandajas*, como son 100 queso, vino y aceitunas, tocino de algarrobillas y ensalada de lechugas; tenéis bastante, que yo 1342 no soy de aquellas que usan 105 estafar a los galanes. SOLDADO La mujer es lacayuna, Aparte. mas en efeto un soldado no repara en estaturas. Si me aguardáis en el río 110 iré a prevenir la runfla* de cosas que me pedís. HOMBRE 1º Mirad que aguardo. SOLDADO No hay duda, que al instante volveré. ¿Cómo os llamáis? HOMBRE 1º Yo Zamudia 115 Gurupera de Lobayna Baldragas de Mamaluca*. SOLDADO Bien esté, vuelvo al instante. Aparte. Haré que voy y confusa la he de tener esperando 120 la merienda, que pelusa* no tengo ni en el vestido. HOMBRE 1º No tardéis. SOLDADO ¿Quién tal pronuncia? Vase. HOMBRE [1º] Aguardaré a que se vaya el colega. HOMBRE 2º ¡Ay, qué locura! 125 1343 ¿Descubrirme? Venga el bolso. Enséñale el bolsillo y suena como que hay dinero. ESTUDIANTE En que le daré, no hay duda, miradle lleno (pero es Aparte. de unos callos de herraduras*). HOMBRE 1º Váyase usted hacia el río, 130 que allá voy. ESTUDIANTE Voy como una onza. Ved que aguardo, ángel, ¡ay, luminaria noturna! Vase. HOMBRE 1º Perico. HOMBRE 2º Antonio. HOMBRE 1º Ya dos cayeron. HOMBRE 2º Pues vamos juntas 135 (en metáfora de damas) a que haya un poco de bulla*. HOMBRE 1º ¿Y el traje? HOMBRE 2º Puesto le tengo. HOMBRE 1º Y yo. HOMBRE 2º Pues arre acá burra. 1344 Vanse y sale una VIUDA y un ESCUDERO. VIUDA ¿Se ha puesto ya el sol, Otáñez? 140 OTÁÑEZ La coruscante* y colura* luz ocipital señala hacia la parte cerulia* eclipses y pararelos. VIUDA ¡Oh, qué gen[t]il matadura*! 145 ¿No le he dicho no me hable en esas voces confusas? El hombre es un animal. OTÁÑEZ Señora doña Licurga Acevedo Pincharranas, 150 hableme usí[a] sin pullas, que no soy hombre. VIUDA Es verdad, ¿pues quién pone en eso duda? OTÁÑEZ Pues si yo me voy, veremos quien a usía manipula. 155 VIUDA Con la ración que le doy al viejo (fondo en garulla*) no me faltarán criados que me den la embestidura. OTÁÑEZ Qué ración o qué morcilla. 160 VIUDA Dígame, Otáñez, ¿se atufa*? 1345 ¿Pues no la doy? OTÁÑEZ En tres plazos. VIUDA ¿Cómo? OTÁÑEZ Tarde, mal, y nunca. ¿Para qué vende fanfarrias*? VIUDA Que se atreva a esta mesura. 165 ¡Por vida de Juan, mi hijo, que es sacristán en Asturias... OTÁÑEZ No juremos. VIUDA Ello es fuerza. [Aparte] Que yo a este esqueleto sufra hasta ir a casa. Ea, Otáñez, 170 no haya más por vida suya, que yo le perdono todo lo atrasado. OTÁÑEZ ¡Buena zumba*! Que me lo pagase usía fuera mejor, que en ayunas 175 estoy sin haber entrado en mi cuerpo cosa alguna. VIUDA No faltará qué meriende. OTÁÑEZ Las tripas me escaramuzan. VIUDA A ese lado nos pongamos. 180 1346 Pónense al lado izquierdo, y salen los dos hombres de mujer y el ESTUDIANTE y el SOLDADO siguiéndolos. OTÁÑEZ Venga usía. VIUDA No me gruña. SOLDADO Bueno esta el río. HOMBRE 1º Y qué fresco. SOLDADO Al del Sabo 292 se figura en lo profundo. HOMBRE 1º Al Sábado se parece en la grosura. 185 Mucho tarda la merienda. SOLDADO Y tardará. No habrá duda Aparte. en que estará aquí muy presto, porque encargué en la bayuca* que la remitiese presto 190 la bodegonera rubia. ESTUDIANTE Señora, quitad el manto. HOMBRE 2º En estando más ascuras, que soy doncella y no quiero que me vean. SOLDADO Mas no encubras 195 el hermoso frontispicio. 292 Posiblemente se refiera, por citar luego lo profundo, al río Sabor de Zamora. 1347 HOMBRE 1º Deje que la noche encubra el sol, que soy recatada. Salen con sus versos un TURRUNERO con mesa, turrón y demás adherentes*, y una LIMERA con limas, y el AGUADOR no sale, que ése desde adentro pregona el agua y lo puede hacer el COCHERO. AGUADOR ¡Agua! TURRONERO ¡Turrón! LIMERA ¡Rica fruta, de Valencia limas dulces! 200 HOMBRE 1º Veamos las limas. SOLDADO San Lucas, que no tengo blanca*. Dale las limas, ocupando el tiempo que el ESTUDIANTE y la segunda hablan con el TURRONERO. LIMERA ¿Cuántas? HOMBRE 1º Una docena. SOLDADO ¡Aceitunas! HOMBRE 2º ¡Ah, turronero! TURRONERO Señora. HOMBRE 2º Daca. 1348 ESTUDIANTE Lanzadas. TURRONERO ¿Dos o una? 205 HOMBRE 2º Dame hasta catorce o quince. ESTUDIANTE Llevó el diablo la morusa*. HOMBRE 1º ¿A cómo, di? LIMERA A diez mais son, señora. SOLDADO Niña, escucha al oído. Llegase la LIMERA y la habla al oído el SOLDADO. LIMERA Norabuena, 210 yo aguardaré. SOLDADO Bien la industria me salió, porque la dije que aguardara a don Cicuta que fue a trocar un doblón. HOMBRE 2º ¡Qué mala almendra y azúcar! 215 TURRONERO ¿Mala azúcar y está hecho con miel de retama? Dale el turrón al segundo y lo come. 1349 ESTUDIANTE ¡Zupia*, perversa cosa! ¿A cómo es? TURRONERO A tres cuartos cada una, con que son cuarenta y cinco 220 cuartos. LIMERA ¡Limas dulces! AGUADOR ¡Agua! VIUDA Otáñez, al río hoy ha bajado la rebusca. Qué gente tan chabacana. El ESTUDIANTE muy severo le pregunta al del turrón lo que sigue y él se enfada. ESTUDIANTE ¿Quieres ser tiólogo? Escucha. 225 TURRONERO Venga el dinero, señor. ¿Qué teulugía o qué bulla*? LIMERA ¿Viene el que trocó el doblón? SOLDADO No tardará don Cicuta. ESTUDIANTE Va de jurisprudencia: 230 ¿por dónde va musa, musa? TURRONERO Qué sé yo por dónde va. Los cuarenta y cinco. ESTUDIANTE Alubias. 1350 Di niño, ¿y sermo sermonis? TURRONERO Diga, ¿el dómine se burla? 235 OTÁÑEZ Oye usía, ¿merendamos? VIUDA Póngase delante, encubra con la capa de esta gente lo que sacaré. Pónese el Vejete con la capa tapándola y ella se levanta la basquiña y en el tontillo saca una cesta con ensalada picada y un plato, y aceitera, y vinagrera, y todo colgado de suerte que lo vea la gente y todo lo demás que dirán los versos, y adereza la ensalada y se ponen a comer, y a su tiempo saca la bota de debajo de la basquiña, por detrás. TURRONERO Usted cumpla. VIUDA Aquí hay ensalada, plato, 240 aquí sal, en esta alcuza* vinagre, aceite en estotra; aderezo las lechugas, y saco el pan de esta alforja. OTÁÑEZ ¿Hay espetera más sucia? 245 TURRONERO Señor, usted me despacha. ESTUDIANTE Diga el verbo de lechuza. LIMERA ¿Y el del doblón? SOLDADO Ya vendrá. 1351 HOMBRE 1º Mas que el merendar se anubla. HOMBRE 2º Esto parará en puñadas. 250 El GOLILLA dentro y el COCHERO. GOLILLA Pedro, métete en la bulla y da dos vueltas al río. COCHERO Yo no puedo con dos mulas, meu señor. GOLILLA ¿Hay tal salvaje? Pues, borracho, quite una. 255 OTÁÑEZ La ensalada está de pasmo. Comen. VIUDA Mejor me sabe la cruda que la cocida. OTÁÑEZ Bebamos, que me atraganto. Álzase la basquiña por detrás, donde trairá una bota. VIUDA Aquí oculta traigo la bota, alce, Otáñez. 260 OTÁÑEZ [Aparte] Yo apostaré que perfuma a flatos* el vino rancio. Se te han ido algunas plumas*. VIUDA ¿Quién tal dice? Beba y calle. 1352 OTÁÑEZ Bebo y paso esto por chunga*. Bebe. 265 VIUDA Yo hago la razón también. SOLDADO ¡Cómo empina la viuda! TURRONERO ¿Usted me quiere pagar? LIMERA ¿No ha venido don Cicuta? ESTUDIANTE Canis, canis, perro o perra, 270 acus, acus es la abuja, y mur, muris el ratón. Dentro la DAMA grita. DAMA Tente, Pedro, que me estrupas. ESTUDIANTE Zoramacapole. TURRONERO Droga. ESTUDIANTE Zoramacapola. TURRONERO ¿Hay tal zumba? 275 ESTUDIANTE ¿Boticario o boticaria? Sale el COCHERO y la DAMA [y el GOLILLA]. DAMA ¿Que se consienta esta injuria? ¿Que nos haya este borracho volcado? COCHERO ¿Tengo yo culpa? 1353 Si ustedes con dos candongas* 280 flacas al río en ayunas se vienen. Con una daga va el GALÁN al COCHERO y él con el latigo se defiende. GOLILLA Le he de matar, por vida de mi Catuja. COCHERO Fuera digo. HOMBRE 1º Tente, hombre. VIUDA ¿Hay tal estruendo? DAMA Aguarda, Lucas. 285 TURRONERO ¿Pues no me da mi dinero? LIMERA ¿Pues no viene don Cicuta? TURRONERO La he de quitar la basquiña*. LIMERA Yo el manto con que se oculta la quito. La LIMERA y el TURRONERO van a quitarlas lo que han dicho al hombre primero y segundo, y se les cae de golpe manto y basquiña, y quedan de Fariseos, lo más horribles que se pueda, cada uno con un alfanje* en la mano y corren tras de todos y ellos huyen. TURRONERO ¡Válgame el Cielo! 290 1354 LIMERA ¡Jesucristo, qué figura! VIUDA ¡Que me desmayo! ESTUDIANTE ¡Egciforas! DAMA ¡Ay, qué miedo! SOLDADO ¡Fuera, brujas! OTÁÑEZ Adiós plato y vinagrera, llevose el diablo la alcuza. 295 HOMBRE 1º Deténgase todo el mundo, que esto sólo ha sido burla que hemos pretendido hacer a los que en el río buscan damiselas de tontillo*, 300 y, así, todo pare en bulla*. SOLDADO Pues si no supiera yo que era chanza, que era chunga, quedara ninguno vivo. ESTUDIANTE Y yo huevos. OTÁÑEZ ¡Aceitunas! 305 DAMA Vaya de fiesta y de baile. GOLILLA Y pues pandero, Catuja, trajiste, haciéndose corro de las seguidillas que usan 1355 las mozuelas de servicio 310 canta por tu vida algunas. DAMA Norabuena, y también sepa que ha de bailar la viuda. VIUDA Muy bien está. Ella se pone a tocar por la tonadilla que se canta vulgar de "suene, suene", y los demas bailan al son del pandero, imitando a los bailes del río. TURRONERO ¿Y mi turrón? LIMERA ¿Y mis limas? HOMBRE 1º Linda fruta. 315 HOMBRE 2º Avíspenos el pandero los cascos. DAMA Toco y alufra*. Canta “Suene, suene el pandero y ande la gresca, y con el panderillo 320 la castañeta. Suenen los clarines en tu aposento, en el mío los oigo y me dan contento. 325 Suenen los ratones en tu alacena, para la ensaladilla de Nochebuena. 1356 Al paseo del río 330 en el verano suelen bajar las rufas* con sus tocayos*. Suenen los clarines, etc. No se admiren se vuelvan 335 las damas diablos, que muchos en mujeres van disfrazados 293 . Suenen, etc. Remátese la bulla 340 y ande la gresca, y con gira se acabe la zumba nuestra. Suenen, etc”. Mientras cantan y tocan se advierte que no dejan las DAMAS de bailar; y ahora a lo último echan por de fuera, y van todos en tropa al son del pandero, con gira y fiesta. 293 Es preciso encuadrar esta alusión a la mujer como demonio en la tradición misógina, ya no tanto como oponente cósmico a lo varonil, como es característico en el discurso ideológico del Carnaval.. 1357 IV.7.- Glosario ¡andallo pavas!: “Modo vulgar de hablar con que la gente común expresa y da a entender alegría y regocijo” (Autoridades). a esotra puerta: “Frase adverbial con que se reprende la terquedad y porfía, con que uno se mantiene en algún dictamen sin ceder a las razones. Úsase también para explicar que alguno no oye lo que se dice” (Autoridades). a la vela: “Con la prevención o disposición necesaria para algún fin” (Autoridades). a trompa y talega: “Modo adverbial, que vale sin reflexión, orden ni concierto” (Autoridades). abrojo: “El fruto que da la planta llamada tríbulo, por las tres puntas que produce en el abrojo. éste de cualquier suerte que caiga levanta en algo una punta aguda. [...] También se llama así el que artificialmente se hace de hierro de la misma hechura que el campesino. Sirven estos para sembrarlos en los parages por donde se quiere impdeir que pase la caballería” (Autoridades) abujeta: Variante de agujeta, “la tira o correa de la piel del perro o carnero curtida y adobada, con un herrete en cada punta, que sirve para atacar los calzones, jubones y otras cosas, y también se hace de seda, colonia, hilo o lana para el mismo uso” (Autoridades). accidente: “Toda calidad que se quita, y se pone en el sujeto sin corrupción suya, o por la cualidad que sin riesgo de la substancia puede estar o no estar en ella: como el color, la blancura, etc. [...] Vale también caso no prevenido ni pensado, suceso inopinado y casual. [...] Llaman los médicos la enfermedad o indisposición que sobreviene y acomete o repentinamente o causada de nuevo por la mala disposición del paciente” (Autoridades). adherentes: “Todos los requisitos que concurren a la composición de alguna obra. [...] Lo que sirve para componer alguna ocsa o guisar la comida. [...] Todo instrmento que pertenece al oficio de algún artífice” (Autoridades). aforquiñar: Variante de “aforcar”, que es a su vez variante galleguizada de “ahorcar”, usado aquí metafóricamente como “abrazar con fuerza”. agachadiza: “Ave más pequeña que la chorcha perdiz, casi de su color y sabor. Llámase así porque comúnmente vuela muy inmediata a la tierra” (Autoridades). Es metáfora evidente por un modo de andar. agraz: “La uva de vid sin madurar. [...] Se llama también el zumo que se saca del agraz y que sirve para hacer salsas y bebidas, y para otros fines” (Autoridades). 1358 Nótese que con el término se da fin a una cadena de metáforas relacionadas con la enología. ahíto: “La indigestión o embarazo de estómago” (Autoridades). al redopelo: “Contra el curso u modo natural, violentamente”. Traer al redopelo “ajar a alguno, trayéndole a mal traer y con desprecio y vilipendio” (Autoridades). al retortero: “La vuelta alrededor. Úsase regularmente en el modo adverbial 'al retortero', y así se dice 'andar al retortero' o 'traer al retortero', que es traer a uno a vueltas, o de un lado a otro” (Autoridades). albarda: “El aparejo que ponen a las bestias de carga para que puedan comodamente llevarla y sin lastimarse el lomo” (Autoridades). albéitar: “El que cura las enfermedades de las bestias conforme a arte” (Autoridades). albricias: “Las dádivas, regalo u dones que se hacen pidiéndose, o sin pedirse, por alguna buena nueva, o feliz suceso a la persona que lleva u da la primera noticia al interesado” (Autoridades). alcacer: O alcacel, “es la mies de todo género de grano, cuando está verde y va creciendo, antes que acabe de secarse y granar, pero con más propiedad se dice de la cebada, mientras está la caña tierna, y tiene el grano de la espiga por cuajar, que entonces sive para purgar y engordar caballos y mulas” (Autoridades). alcaldada: “La acción imprudente, mal considerada y arrojada, ejecutada por el alcalde con la autoridad de la justicia. [...] Metafóricamente se dice cualquiera acción o dicho ejecutado con afectación de autoridad, superioridad o soberanía” (Autoridades). alcamonías: “Varios género de semillas, que de ordinario se gastan en ollas y guisados, como anís, alcaravea, culantro, comino y otras, y de la última parece haber tomado el nombre esta junta o unión de semillas” (Autoridades). Tiene también el significado en desuso, según RAE, de “alcahueterías”. alcuza: “La vasija en que se tiene el aceite para el gasto ordinario, que regularmente es de barro, latón u hoja de lata, pero puede ser de otros metales” (Autoridades). aleve: “Vale lo mismo que infiel, desleal, perfido, alevoso y traidor” (Autoridades). alevosía: “Acción ejecutada cautelosa y engañosamente contra uno, faltando a la fidelidad y amistad, y maquinando contra él o su vida debajo del seguro de la confianza” (Autoridades). alfanje: “Especie de espada ancha y corva, que tiene corte sólo por un lado, y remata en punta, y solo hiere de cuchillada” (Autoridades). alferecía: “La primera especie de enfermedades convulsivas que consiste en una lesión y perturbación de las acciones animales en todo el cuerpo, o en alguna de sus partes, con varios accidentes, como son 1359 el apretar y rechinar los dientes, echar espumarajos por la boca, y ordinariamente con contracción del dedo pulgar” (Autoridades). algalia: “El sudor que despide de sí el gato llamado de algalia, al cual se le fatiga batiéndole con unas varas, de suerte que se le hace sudar, y recogiendo el sudor con una cucharilla junto hace ocmo una especie de manteca, la cual es sumamente odorífera” (Autoridades). algarabía: “La lengua de los alárabes o algárabes, que quiere decir gente que vive hacia el poniente” (Autoridades), pero más precisamente su significado es “gritería confusa de varias personas que hablan a un tiempo” (RAE). algaraza: Variante de algarada, “grita y vocería grande, hecha por tropel de gente” (Autoridades). aljaba: “La caja donde se llevaban las flechas, que llamaban por otro nombre goldre o carcaj” (Autoridades). aljarab: Quizá proveniente de harab, en árabe “luchador”. almazarrón: “Lo mismo que por otro nombre llamamos Almagra o Almagre”, esto es, “especie de tierra colorada muy semejante al bol arménico, que sirve para teñir o untar diferentes cosas” (Autoridades). almella: Variante de armella: “anillo de hierro u otro metal, que por lo común suele tener una espiga para clavarle y asegurarle en parte sólida, como son aquellas por donde entra el mástil del candado” (Autoridades). almodrote: “Especie de guisado o salsa con que se sazonan las berenjenas, que se hace y compone de aceite, ajos, queso y otras cosas” (Autoridades). almohacer: El término no aparece en los diccionarios, si bien encontramos gracias al CORDE un “almohace” en La hora de todos y la Fortuna con seso, de Quevedo, en 1635: “y no conviene que le almohace ningún mozo de caballos francés”. Es lógico suponer un significado semejante a “despellejar”. almoneda: “La venta de las cosas que públicamente se hace con invervención de la justicia a voz de pregonero, que publica la cosa que se vende y el precio que dan por ella, para que vayan pujando unos a otros los compradores y se acreciente el precio y se remate. También se llama así la que particularmente se hace sin intervención de la justicia de aquel que voluntariamente vende sus alhajas y bienes” (Autoridades). aloja: “Bebida compuesta de agua, miel y especias” (RAE). alquicel: “Tejido de lana o de lino y algodón de bastante anchura, hecho todo de una pieza, para diferentes usos: como para capas, sobremesas, cubiertas de bancos, mantas, etc” (Autoridades). alufrar: “Ver con presteza y prontamente y sobre todo desde lejos, y lo mismo que atisbar. Es voz usada en Aragón, aunque 1360 entre gente vulgar, y por esto baja “ (Autoridades). amarrido: “Lo mismo que triste, pesaroso, afligido y confuso” (Autoridades). amarueco: Variante de amurcar, “enfadarse, atacar, embestir” (Villanos). ambrolla: “Lo mismo que enredo, trampa o engaño con que se confunden varias cosas” (Autoridades). amohinar: “Enfadar, enojar, irritar al otro” (Autoridades). amostazar: “Irritar, enojar” (RAE). amuerecado: Deformación de amurcar, “enfadarse, atacar, embestir” (Villanos). andola: “Voz voluntaria y que no tiene significado cierto, ni otro uso, que el que le han dado los poetas en estribillos de coplas festivas” (Autoridades), esto es, “cancioncilla popular del siglo XVII” (DRAE). antana: “Voz que sólo tiene uso en la frase vulgar llamarse antana (que otros dicen andana) y se da a entender con ella que alguno niega con tenacidad lo que ha dicho u ofrecido” (Autoridades). aparato: “Prevención, adorno, pompa, suntuosidad. [...] Apresto, prevención, y lo que es necesario para una obra, y otra cosa: como un ejército, armada, viaje, etc” (Autoridades). aperador: “El que cuida de la hacienda del campo y está encargado de ella y de todas las cosas pertenecientes a la labor” (Autoridades). apercollar: “Coger y asir del cuello o por el cuello a alguno” (Autoridades). apretadillo: Por el significado de apretado “arduo, peligroso” o de la locución “estar alguien muy apretado”, que significa “Hallarse en gran aprieto o peligro” (RAE). apretón: “Opresión, ahogo, aflición, sea del ánimo y espíritu o sea del cuerpo” (Autoridades), con un evidente sentido escatológico. aprisco: “El cercado, la estancia o redil donde los pastores recogen y ponen al abrigo de los vientos su ganado” (Autoridades). apropincuar: Del latín “ appropinquare”, acercarse. aquellar: “Era usado en sustitución de otro verbo, cuando se ignoraba este o no se quería expresar” (RAE). arambel: “Colgadura que se hace de paños pintados para adornar las paredes. [...] Metafóricamente se toma por lo mismo que andrajo o trapo despreciable; y así del que anda mal vestido y andrajoso se dice que está hecho un arambel” (Autoridades). aranzada: “Medida de tierra plantada de viñas u olivas. Díjose aranzada porque ocupa la porción de tierra que puede arar un par de mulas o bueyes cada día” (Autoridades). araño: “La señal que deja el rascuño o rasguño en la carne rompiendo ligeramente el cuero o pellejo con la uña. También se llama así la que se hace y queda empresa en 1361 otras cosas, como en la pared, en el metal, plata, etc, cuando se hieren levemente con las uñas, con un hierro o garfio o con otra cosa que las arañe y señale” (Autoridades). arbañal: “Canal o conducto que da salida a las aguas inmundas” (RAE). arbitrio: “Facultad y poder para obrar libremente y sin dependencia alguna, y lo mismo que albedrío. [...] Vale también y se toma por voluntad absoluta, libre y despótica, que no conoce superioridad. [...] También vale deliberación, elección, disposición y acto facultativo para resolver y obrar. [...] Se halla tal vez usado por suerte, fortuna y contingencia, como cuando se dice 'se suspendió tal negocio y se dejó al arbitrio del tiempo'. [...] El medio que se propone extraordinario y no regular para conseguir algún fin, como los medios que se discurren para socorrer las necesisdades del Príncipe, por lo regular gravosos a los pueblos. [...] Algunas veces se toma por medio, razón y fundamento para obrar, hacer o no alguna cosa; y en fuerza de esto se dice comunmente 'No hay arbitrio para ejecutar lo que se pide', 'ya he hallado arbitrio para hacerlo”“ (Autoridades). arbitrista: “El que discurre y propone medios para acrecentar el erario público o las rentas del Príncipe” (Autoridades). arcediano: “La cabeza o príncipe, o el primero de los diáconos, y es una de las dignidades que hay en las iglesias catedrales” (Autoridades). argentar: “Platear, cubrir y bañar con plata, como suele hacerse sobre el cobre u otro metal a fuerza de fuego, o con panes de plata sobre la madera y otras cosas” (Autoridades). arieta: “Composición, música que consta de dos estancias, que la segunda se contiene en la misma clave de la primera, que es sólo la que se repite, den que de los compases graves y recitativos muda método la armonía, aun en lo patético, a compases más cortos y a gran variedad de notas que no tiene el recitado” (Autoridades). arnés: “Armas de acero defensivas, que se vestían y acomodaban al cuerpo enlazándolas con correas y hebillas para que le cubriese y defendiese” (Autoridades). arrastrar: “Vale lo mismo que traerle fatigado y ahogado, sin permitirle descanso” (Autoridades). arrebol: “Color rojo, que toman las nubes heridas con los rayos del sol, lo que regularmente sucede al salir o al ponerse. [...] El color que se pone la mujer en el rostro, llamado así por ser de color encarnado y por el efecto que hace” (Autoridades). arrebolado: De arrebolar, “hermosear dando el color del arrebol”, esto es el “color rojo, que toman las nubes heridas con los rayos del sol, lo que regularmente sucede al salir o al ponerse. [...] El color que se pone la mujer en el rostro, llamado así por ser de color encarnado y por el efecto que hace” (Autoridades). 1362 arreo: “Atavío, compostura y adorno con que se engalana y viste una persona, según su estado y calidad” (Autoridades). arrimón: “Voz burlesca, que significa el estado de arrimarse, dejándose caer de lado u de espaldas de medio cuerpo arriba, junto a una pared u otra parte, como suelen hacer con los gigantones los que los llevan, para descansar; y así hacer el arrimón es arrimarse para descansar” (Autoridades). arriscadilla: De arriscado, “arriesgado, expuesto a peligros y riesgos” (Autoridades). arroba: “Pesa de veinte y cinco libras de a diez y seis onzas cada una. [...] Es también medida para cosas líquidas, que en algunas partes se llama cántara o cántaro, y contiene regularmente ocho azumbres” (Autoridades). arrobarse: “Trasponerse, elevarse, arrebatando tras si la parte superior a la inferior. [...] Vale también quedarse pasmado, y como asombrado y suspenso” (Autoridades). arropía: “Melcocha” (RAE), esto es, “miel que, estando muy concentrada y caliente, se echa en agua fría, y sobándola después, queda muy correosa” o “pasta comestible compuesta principalmente de esta miel elaborada” (RAE). atrabilario: Deformación de atrabiliario, “lo perteneciente o que tiene parte de atrabilis, como lo es el humor colérico, a quien regularmente aplican este epíteto” (Autoridades) atufar: “Enfadar, enojar” (Autoridades). auge: “El punto superior del excéntrico de los planetas y el más apartado de la tierra, como exaltación y aumento a lo sumo. [...] Metafóricamente es el punto más alto y elevado a que puede exaltarse alguna cosa” (Autoridades). ayuda: “Medicamento de que se usa para exonerar el vientre, y se llama así porque asiste y contribuye para que la naturaleza obre” (Autoridades). azumbre: “Cierta medida de las cosas líquidas, como agua, vino, vinagre o leche, que es la octava parte de una arroba [...] Por antonomasia se entiende la del vino; y así casi generalmente se halla usado y escrito, en especial en lo jocoso y familiar” (Autoridades). bachillera: Si bien “se llama el que ha recibido el grado de bachiller en cualquiera de las facultades que se enseñan en las universidades o estudios generales” (Autoridades), en especial se emplea como insulto con el significado “el que habla mucho fuera de propósito y sin fundamento” (Autoridades). Pero en el imaginario colectivo, el significado último suele empelarse en femenino, y así en el diccionario RAE de 1869 aparece propiamente “bachillera”, como “la mujer que habla mucho, o sin concierto ni oportunidad”. bachillería: “Locuacidad sin fundamento, conversación inútil y sin aprovechamiento, palabras, aunque sean agudas, sin 1363 oportunidad e insubstanciales” (Autoridades). bacía: “Vasija cóncava que usaban los barberos para remojar la barba, y que tenía, por lo común, una escotadura semicircular en el borde” (DRAE). badea: “Persona floja” (RAE). baladrón: “El fanfarrón y hablador que siendo cobarde blasona de valiente y gasta muchas palabras, sin tener manos ni obras en los lances y ocasiones” (Autoridades). baldón: “Oprobio, denuesto y palabra afrentosa con que se da en rostro a alguno, se le injuria, menosprecia y tiene en poco” (Autoridades). bambolear: “Lo mismo que bambalear”, esto es, “no tener firmeza y menearse a una parte y otra, como quien no está firme” (Autoridades). bandullo: “El vientre o conjunto de tripas del hombre o del animal” (Autoridades). baqueta: “La vara que en las bocas de fuego está puesta en la caja, y sirve para atacar las cargas que se ponen en ellas. Su figura es tan larga como el cañón, ancha por el extremo lo mismo que la boca de él y va en disminución” (Autoridades). baratillo: “El sitio, lugar o paraje donde se venden y truecan cosas menudas y de ruin precio” (Autoridades). barraca: “La choza o habitación rústica cubierta de fagina, que para defenderse de las inclemencias del tiempo disponen los que habitan en el campo o los soldados cuando están en campaña y no tienen tiendas” (Autoridades). basilisco: “Especie de serpiente, que según Plinio y otros autores se cría en los desiertos de África. [...] Es fama vulgar que con la vista y resuello mata, por ser eficacísimo su veneno” (Autoridades). basquiña: “Ropa o saya que traen las mujeres desde la cintura al suelo, con sus pliegues, que hechos en la parte superior forman la cintura, y por la parte inferior tiene mucho vuelo” (Autoridades). batida: “Un género de montería de caza mayor, que se hace batiendo el monte para que salgan todas las reses que hubiere a los puestos donde están los cazadores esperándolas para tirarlas con facilidad” (Autoridades). batidor: “Instrumento para batir” o “peine claro de púas y a veces compartido en dos mitades, una más espesa que otra” (RAE). baúl: “Se suele llamar por alusión el vientre” (Autoridades). bayo: “Color dorado bajo, que tira a blanco, y es muy ordinario en los caballos” (Autoridades). bayuca: “Voz jocosa y de la germanía. La taberna o lugar donde come o bebe la gente ordinaria” (Autoridades). bazucar: “Menear una cosa mezclándola y confundiéndola, como sucede con lo líquido, que se maltrata con menearlo y revolverlo” (Autoridades). 1364 beca: “Hoy no está este nombre en uso, si no es en los colegios y sus individios, los cuales traen esta insignia de diversos colores, para distinguirse los de un colegio de los de otro, y es una como faja o lista de una cuarta de ancho y cuatro varas de largo, hecha de paño o grana, y tal vez de seda, la cual se cruza por delante del pecho y subiendo por los hombros desciende por las espaldas hasta cerca de los pies, y se pone sobre el manto y en el lado izquierdo se forma la rosca que está alta del suelo como media vara, y fija en la punta del dicho lado izquierdo de la beca” (Autoridades). bengala: “Vara delgada, insignia militar propria de los capitanes, que al un extremo tenía un casquillo de plata, y se doblaba con facilidad” (Autoridades). bergante: “Lo propio que picarón, sinvergüenza, de malas costumbres y condición, no sólo vil, sino perversa y maliciosa” (Autoridades). bigornia: “Instrumento de hierro de que usan los herradores y cerrajeros para machacar y adobar el hierro, y los plateros para la plata, el cual es en forma de una pilastra corta y gruesa, con su meseta encima, de la cual salen dos orejas, una a un lado en forma de pico puntiagudo, y la otra al otro lado opuesto, que es roma, y sobre ellas se machaca la pieza, que está arqueada como la herradura” (Autoridades). bigotera: “Cierta funda de camuza (sic) suave, o de badanilla, que se usaba en tiempo de los bigotes para meterlos en ella, cuando estaban en casa o en la cama, para que no se descompusiesen y ajasen, la cual era proporcionada a los bigotes y por los extremos tenía unas cintas con que se afianzaba en las orejas” (Autoridades). bilisplituita: Deformación de bilis pituita, uno de los humores que, en la medicina antigua, recorrían el cuerpo humano. Hoy diríamos, simplemente, mucosidad. birrete: “Especie de bonete de varias formas, según los usos. A los principios eran comunmente colorados o rojos” (Autoridades). bizarría: “Generosidad de ánimo, gallardía, denuedo, lozanía y valor” (Autoridades). bizarro: “Generoso, alentado, gallardo, lleno de noble espíritu, lozanía y valor. [...] Vale también lúcido, muy galán, espléndido y adornado” (Autoridades). blanca: “Moneda de vellón” (Autoridades). blandón: “Hacha de cera para alumbrar. [...] Por metonimia se entiende aquel hachero o candelero grande en que ordinariamente se ponen las hachas o blandones de cera, y esta es ya la significación en que más comunmente se usa esta voz” (Autoridades). bloqueo: “La acción de cercar desde lejos una plaza, sin estrecharla con ataques y baterías” (Autoridades). boato: “El tono de la voz afectada, presuntuosa y arrogante. [...] Más comúnmente se toma por el fausto exterior y pompa que se gasta en los hechos y cosas 1365 que salen a la vista de todos, como son criados, vestidos, etc.” (Autoridades). bodigo: “Panecillo hecho de la flor de la harina, que suelen llevar a las iglesias por ofrenda” (Autoridades). bolsa: “Taleguilla de tafetán o moaré negro con una cinta en la parte superior que usaban los hombres para llevar recogido el pelo” (RAE). bolsillo: “El bolso pequeño para traer dinero en plata u oro, que regularmente es de cuero adobado o de alguna tela, y se cierra y abre con cordones o muelle” (Autoridades). bonete: “Cobertura, adorno de la cabeza, que traen regularmente los eclesiásticos colegiales y graduados. Es de varias figuras con cuatro picos que salen de las cuatro esquinas, y unos suben a lo alto, como en los de los clérigos, y otros salen hacia afuera, como los de los graduados y colegiales” (Autoridades). botarga: “Una parte del traje que se traía antiguamente que cubría el muslo y la pierna y era ancha. [...] vulgarmente se llama hoy un vestido ridrículo, que sirve de disfraz y es todo de una pieza, que se mete por las piernas y después entran los brazos y se abotona con unos botones gordos. Está hecho de varios colores casados en contrario, para causar risa a los circunstantes” (Autoridades). “En las mojigangas y en algunas representaciones teatrales, vestido ridículo de varios colores” (RAE). botasela: “Tañido o señal que hace el clarín en la caballería, con que se avisa y ordena a los soldados que ensillen los caballos. Es voz de la milicia” (Autoridades). botero: “El oficial que hace pellejos y botas para vino, vinagre, aceite, aguardiente, etc” (Autoridades). botillería: “Sitio público donde se hacen bebidas compuestas y heladas para vender, que muchas suelen ser en las mismas casas de los señores, por tener este trato sus reposteros, que así se llaman hoy los que antes se llamaban sus botilleres” (Autoridades). broquel: “Arma defensiva, especie de rodela o escudo redondo, hecho de madera, cubierto de ante encerado o baldrés, con su guarnición de hierro al canto y en medio una cazoleta de hierro, que está hueca para que la mano pueda empuñar el asa o la manija que tiene por la parte interior” (Autoridades). broquel: “Arma defensiva, especie de rodela o escudo redondo, hecho de madera, cubierto de ante encerado o baldrés, con su guarnición de hierro al canto y en medio una cazoleta de hierro, que está hueca para que la mano pueda empuñar el asa o la manija que tiene por la parte interior” (Autoridades). buhonero: “El tendero que en una cesta grande que trae colgada del pescuezo anda por las calles vendiendo cosas de poco valor como son agujas, alfileres, dedales, 1366 cuchillos, tijeras y otras semejantes” (Autoridades). bujería: “Mercadería de estaño, hierro, vidrio, etc, de poco valor y precio” (RAE). bulla: “Ruido causado del concurso de mucha gente en alguna acción o solemnidad” (Autoridades). busilis: “Palabra inventada aunque muy usada del vulgo, o en el estilo jocoso y familiar, y significa el punto principal en que consiste alguna cosa que a primera vista no se entiende ni se percibe” (Autoridades). cabezón: “Cierta lista o tira de lienzo que rodea el cuello y se prende con unos botones a la cual está afianzada la camisa, que para que pueda estrecharse al tamaño del cabezón se le hacen unos pliegues o rayados que se cosen a él, el cual suele ser labrado de hilo y en algunas partes de seda” (Autoridades). cachaza: “Demasiada flema, dejo y espacio en el modo de proceder, como el de los que no se matan, ni apresuran en los negocios, aunque sean importantes, y se pudieran hacer breve y ligeramente” (Autoridades). caira: “El gallo o gallina que tienen en la cabeza un penacho o moño de pluma, que en lo demás son como las otras de su especie, solo que la gallína pone los huevos algo más obscúros. Llamáronse así por haver venido del Cairo su casta” (Autoridades). caja: “Tambor” (RAE). cala: “La tienta del cirujano, con que va penetrando la herida y su profundidad” (Autoridades). calandrajo: “Metafóricamente se llama el hombre ridículo, de poco cuerpo y que quiere parecer sujeto y meterse en todo”, por calandrajo, “ la parte del vestido, o ropa desgarrada, o rota que anda colgando. Y así se llama también por semejanza cualquier trapo viejo o retazo de paño u otra cualquiera tela “ (Autoridades). calceta: “La media de hilo que se calza en la pierna a miz (sic) de la carne, y regularmente debajo de las de seda, estambre o lana” (Autoridades). Entendemos, como en la nota anterior, que vuelve a referirse a las labores de tejido. callo de herradura: “El pedazo ya gastado de ella con el mucho ejercicio, el cual por lo trabajado es bueno para hacer herramientas fuertes y firmes” (Autoridades). camueso: “Árbol que lleva las camuesas. [...] Metafóricamente se llama así al hombre insensato, tosco y simple que no tiene gracia ni es para nada” (Autoridades). Nótese la relación entre el sentido metafórico de “camueso” como opuesto a “perito”, y la relación con la fruta de ambos términos variando sus acepciones. canal: “Se llama también la res muerta y abierta después de sacadas las tripas, que por lo regular se entiende la del cochino” (Autoridades). canario: “Tañido músico de cuatro compases, que se danza haciendo el son con 1367 los pies, con violentos y cortos movimientos” (Autoridades). candonga: “La zalamería disimulada que hace uno para engañar a otro lisonjeándole y conquistándole con halagos y apariencia de amistad y cariño. Y generalmente se toma por todo lo que es mentira, lisonja y engaño. Es voz vulgar. [...] Se llama también la mula vieja, que ha servido ya mucho tiempo y está llena de ajes. Y también se toma por cualquiera cosa vil y de poco servicio, que por no ser buena para nada, se dice vulgarmente que es una candonga” (Autoridades). canoro: “Sonoro, entonado, y que tiene melodía en la voz y dulzura en el modo de articular y cantar” (Autoridades). cantaleta: “El ruido que se forma cantando y metiendo bulla desordenada con algunos instrumentos desconcertados, lo cual se hace para dar chasco y burlarse de alguno, haciéndole o dándosele a su puerta o ventana de noche; y de aquí todo el chasco que uno da a otro zumbándole se llama cantaleta” (Autoridades). capeador: “El ladrón que sale de noche a quitar capas a los que andan por la calle” (Autoridades). capellanía: “Institución hecha con autoridad del juez ordinario eclesiástico, y fundación de renta competente, con obligación de misas y algunas con asistencia a las horas canónicas” (Autoridades). caperuza: “Cobertura de la cabeza o bonete que remata en punta inclinada hacia atrás”. Se refiere más precisamente a la caperuza con que se tocaban los reos de la Inquisición. capigorrón: “El que anda de capa y gorra, para poder más fácilmente vivir libre y ocioso. Dícese más comunmente de los estudiantes que andan en este traje pegando petardos, y viviendo licenciosamente” (Autoridades). capillo: “Vestidura de tela blanca, a manera de muceta, que se pone sobre los niños al tiempo de bautizarlos” (Autoridades). carantamaula: “Careta de cartón, de aspecto horrible y feo” (RAE). carbunclo: “Piedra preciosa muy parecida al rubí que según algunos creen, aunque sea en las tinieblas luce como carbón hecho brasa” (Autoridades). caroca: “La palabra afectada o la acción cariñosa con que se tira a engañar o lisonjear a alguno para lograr de él lo que se quiere” (Autoridades). carpeta: “Cubierta de badana aderezada, que se pone sobre las mesas para más aseo y limpieza, la cual está dada de color” (Autoridades). carpeta: “Manta, tapiz o paño que se pone en las puertas de las tabernas” (Autoridades). cascajo: “Las frutas secas con cáscara que se comen por las Navidades: y regularmente se suelen entender las nueces, avellanas, 1368 piñones y castañas, por las muchas cáscaras y broza que dejan al partirse y mondarse” (Autoridades). cascar: “Dar a uno golpes con la mano, palo u otra cosa” (Autoridades). Se refiere a que pega a las damas. cascar: “Quebrantar” (RAE). castañeta: “Instrumento de palo o marfil compuesto de dos mitades, que por unos agujeros que tienen en una como ceja hecha a un lado se unen con una cinta con que se atan a uno de los dedos. Están cóncavas estas dos mitades y juntan las circunferencias y con dar contra la palma de la mano o apretando el dedo de en medio contra el pulgar, hacen ruido” (Autoridades). catecúmeno: “Persona que se está instruyendo en la doctrina y misterios de la fe católica, con el fin de recibir el bautismo (RAE). catre: “Cama pequeña con sus pies, que suele tener pilares para colgadura, la cual sirve para dormir y se hace regularmente de palos, que se doblan para poderlos llevar fácilmente en las jornadas y caminos” (Autoridades). causa: “En lo forense significa el pleito contestado entre las partes ante el juez, pero más comúnmente se entiende hoy por causa el proceso criminal que se actúa contra algún reo” (Autoridades). cava: “Se llama en Palacio la oficina que viene a ser como repostería, donde se cuida de la bebida de las personas reales: la cual tiene un sumiller, con sus ayudas y mozos de oficio” (Autoridades). Cabe no obstante destacar en significado en Venezuela que ofrece RAE, “nevera portátil”, que bien pudiera ser más preciso para este punto. cera: “Metafóricamente se llama asi todo lo que es suave, blando, tierno, dócil, flexible y fácil” (Autoridades). cerchón: “La tabla o tablas de madera, cortada con la misma concavidad del arco o bóveda, que sirven de ejemplar y pauta para su formación” (Autoridades). cerote: “Masilla o pasta, compuesta de pez y aceite, de que usan los zapateros para untar o encerar los hilos con que cosen los zapatos. [...] Translaticiamente suele significar el miedo grande, con alusión poco limpia al efecto que a veces ocasiona el temor” (Autoridades). cerulia: Deformación de cerúleo: “dicho del color azul, propio del cielo despejado, o de la alta mar o de los grandes lagos” (RAE). chacona: “Son o tañido que se toca en varios instrumentos, al cual se baila una danza de cuenta con las castañetas, muy airosa y vistosa, que no sólo se baila en España en los festines, sino que de ella la han tomado otras naciones, y le dan este mismo nombre” (Autoridades). “Vita bona” era el estribillo del baile en cuestión. chambra: “vestidura corta, a modo de blusa con poco o ningún adorno, que usan las mujeres sobre la camisa” (RAE). chanfaina: “Metafóricamente vale cosa de poca monta o aprecio, o en la entidad o en 1369 el modo; y también mezcla de cosas, confusa o mal ordenada” (Auroridades). charpa: “Cinto ancho de ante o vaqueta, del cual pende al lado siniestro un pedazo de cuero de figura cuadrada, en que se traen las pistolas enganchadas en diferentes travillas” (Autoridades). chasco: “Burla, chanza, cantaleta o engaño jocoso y de pasatiemp, de hecho o dicho, que se hace a otro” (Autoridades). chiqueo: “Mimo, halago” (RAE). chirimía: “Instrumento músico de madera encañonado a modo de trompeta, derecho, sin vuelta alguna, largo de tres cuartas, con diez agujeros para el uso de los dedos, con los cuales se forma la harmonía del sonido según sale el aire. En el extremo por donde se le introduce el aire con la boca tiene una lengüeta de caña llamada pipa, para formar el sonido, y en la parte opuesta una boca muy ancha como de trompeta, por donde se despide el aire” (Autoridades). chirlo: “Herida en el rostro prolongada, como la que hace la cuchillada, y la señal o cicatriz que deja después de curada” (Autoridades). chirrión: “Carro en forma de caja, de dos ruedas y pértigo muy fuerte, con mucho herraje y abundancia de volanderas, por lo cual hace un chirrío áspero, recio e inaguantable, de donde vino a llamarse Chirrión. Es acomodado para conducir arena, tierra, basura y otras cosas” (Autoridades). chisguete: “Corta cantidad de vino que se bebe por vasija estrecha de boca, como calabaza o botija” (Autoridades). cholla: “La parte de la cabeza que empieza encima de la frente hasta la parte superior, que contiene los sesos y cría pelo. [...] Figuradamente se toma por buen seso, juicio y capacidad; y así se dice Fulano es hombre de cholla, esto es, de buena cabeza, juicio y capacidad” (Autoridades). choque: “En la milicia se toma por el reencuentro, combate o pelea que por el poco número de tropas o duración no se puede llamar batalla” (Autoridades). chozno: “El cuarto nieto o nieta, que son correlativos al cuarto abuelo o abuela” (Autoridades). chuchumeco: “Apodo o nombre que se da normalmente al hombre chico, de mala figura, despreciable e inconstante en sus acciones. Parece que se pudo tomar metafóricamente de los chichimecas, primeros pobladores de Nueva España, en quienes concurrían estos defectos” (Autoridades). chulo: “La persona graciosa y que con donaire y agudeza dice cosas, que aunque se oyen con gusto, no dejan de ser reprensibles, así poe el modo como por el contenido. [...] En germanía vale muchacho” (Autoridades). chunga: “La zumba o burla alegre que se tiene con alguno o entre algunos, especialmente haciendo desprecio de lo que 1370 alguna persona ha hecho o dicho” (Autoridades). chuzo: “Arma blanca ofensiva, que consta de un hasta de madera de dos varas o más de largo, con un hierro fuerte en el remate, redondo y agudo” (Autoridades). cilicio: “Vestidura corta, tosca, tejida de cerdas, por cuya aspereza la usan inmediata al cuerpo las personas penitentes” (Autoridades), y “faja de cerdas o de cadenillas de hierro con puntas, ceñida al cuerpo junto a la carne, que para mortificación usan algunas personas” (RAE). ciquiricata: “Ademán o demonstración con que se intenta lisonjear a alguien” (RAE). cirrio: Variante de cirro, “tumor duro, sin dolor continuo y de naturaleza particular, que se forma en diferentes partes del cuerpo” (RAE). ciscarse: “Lajarse, aflojarse, soltarse el vientre con ocasión de algún susto o miedo repentino” (Autoridades). citas: “Se llama también así la autoridad que se saca al margen del libro, señalando el capítulo o el folio del autor, que se refiere en prueba de lo que se dice o asienta” (Autoridades). cláusula: “El período o razón entera que contiene, así en lo escrito como en lo hablado, un cabal sentido, sin que falte o sobre palabra para su inteligencia y perfección” (Autoridades). clave: “En la música es el signo que se coloca al principio de una de las líneas del pentagrama para determinar a qué signo corresponde cada una de las otras líneas y espacios: y los signos de que se usa para este fin son solamente tres: Gesolreut, Cesolfaut y Fefaut” (Autoridades). coche simón: “Coche de plaza”, es decir, “con destino al servicio público por alquiler y que tiene un punto fijo de parada en plaza o calle” (RAE). cocón: De coco, “figura espantosa y fea, o gesto semejante al de la mona, que se hace para espantar y contener a los niños” (Autoridades). cohete: “Artificio o juego que se hace de un cañuto de papel, reforzado con muchas vueltas, o de caña fortificada con hilo empegado alrededor, el cual se llena de pólvora” (Autoridades). colaterales: “Lo que está al lado de alguna cosa. Llámanse así regularmente las capillas o altares que están en las iglesias a los lados de la mayor” (Autoridades). colegial: “La persona que tiene beca o plaza en cualquier colegio” (Autoridades). collera: “Cierta invención que se hace de cuero, como bolsa, de dos varas de largo, la cual se rellena de paja o borra y se pone a las mulas, caballos y en algunas partes a los bueyes en el pescuezo, atando las dos puntas por abajo, y sobre ella unos palos de su misma hechura que llaman horcones, a los cuales se atan las cuerdas o tirantes en que las mulas caballos o bueyes se afirman 1371 para tirar del carro, galera o arado, sin que los horcones los lastimen. [...] Adorno del cuello del caballo, cuando se le adereza ricamente para funciones célebres. [...] La cadena de forzados o presidiarios, que se conducen a las galeras o presidios” (Autoridades). colura: De coluro, “Cada uno de los dos círculos máximos de la esfera celeste, los cuales pasan por los polos del mundo y cortan a la Eclíptica” (RAE). con la colorada: “Locución para despedirse” (RAE). concejo: “Ayuntamiento o Junta de la Justicia y Regidores que gobiernan lo tocante al público de alguna ciudad, villa o lugar” (Autoridades). concejo: “Ayuntamiento o junta de la justicia y regidores que gobiernan lo tocante a lo público de alguna ciudad, villa o lugar” (Autoridades). conque: “Condición con que se hace o se promete algo” (RAE). consonancias: “Armonía que resulta de la unión acordada de dos o más voces, o del instrumento o instrumentos bien templados, cuyos sonidos agradables divierten y deleitan” (Autoridades). consorcio: “Participación y comunión de la suerte buena o mala con otros” (Autoridades). contaduría: “La oficina donde se lleva la cuenta y razón del producto de algunas rentas y de su distribución. [...] Se llama también el mismo oficio de contador” (Autoridades). contrapunto: “Es una concordancia armoniosa de voces contrapuestas” (Autoridades). corchera: Deformación de corchea, “la séptima nota o punto de música, que en el tiempo de compasillo vale la octava parte de un compás, y en el compás mayor la décima sexta” (Autoridades). corcova: “El bulto que se levanta sobre las espaldas a los que son contrahechos o lisiados del espinazo o del pecho” (Autoridades). corito: “Nombre que se daba antiguamente a los montañeses y vizcaínos” (Autoridades). correo: “El que tiene el oficio de llevar y traer cartas de una parte a otra” (Autoridades). cortado: “Abierto o esculpido en piedra” (Autoridades). coruscante: “Resplandeciente, sumamente lúcido y brillante. Es voz puramente latina y permitida en lo poético” (Autoridades). corvillo: Referido tanto al miércoles corvillo, “miércoles de Ceniza” (RAE), como a corvo, “arqueado o combado” (RAE). coturno: “Calzado de sueña de corcho sumamente gruesa usado por los actores trágicos de la Antigüedad grecorromana para parecer más altos. [...] Calzado inventado por los griegos y adoptado por 1372 los romanos, que cubría hasta la pantorrilla” (RAE). cuadrar: “Dicho de una cosa: conformarse o ajustarse a otra” o “dicho de una cosa: agradar o convenir con el intento o deseo” (RAE). cuadril: “Hueso que sale de la cía, de entre las dos últmas costillas, y sirve para formar el anca. [...] Anca. [...] Cadera” (RAE). cuartillo: “Medida de capacidad para áridos, cuarta parte de un celemín, equivalente a 1156ml aproximadamente” (RAE). cuarto: “Moneda de cobre española cuo valor era el de cuatro maravedís de vellón” (RAE). cuatralbos: “Que tiene blancos los cuatro pies” (RAE). cuatrín: “Moneda de pequeño valor que corría antiguamente en España” (RAE). cuero: “Por translación festiva se llama así al borracho o gran bebedor” (Autoridades). cumbé: “Baile de negros, que se hace al son de un tañido alegre, que se llama del mismo modo, y consiste en muchos meneos de cuerpo a un lado y a otro” (Autoridades). daifa: “Huéspeda a quien se trata con regalo y cariño” (Autoridades), esto es, “concubina” (RAE). dale bola: “Frase familiar que denota enfado en el que se ve importunado para que diga, haga u oiga alguna cosa a que tiene repugnancia, y así dice en significación de su enfado: dale bola” (Autoridades) dar en el hito: “Frase vulgar con que se da a entender se acertó en alguna cosa o se dio en el punto de la dificultad” (Autoridades). de bote en bote: “Se dice por una cosa que está llena del todo y sin que quepa más en ella” (Autoridades). En AC de bote embote. de camino: “Se dice del traje y avíos que suelen usar los que van de viaje” (RAE). de guarda: En el sentido de guarda de “que tiene a su cargo y cuidado la conservación de alguna persona, lugar o cosa [...] Se toma también por el cuidado y diligencia que se pone en la custodia de alguna cosa” (Autoridades). de perilla: “Modo adverbial que vale a propósito o conforme” (Autoridades). decano: “El más antiguo de alguna junta, cuerpo o comunidad” (Autoridades). del otro barrio: “El otro mundo, la enternidad” (RAE). demencia: “Locura, falta de juicio” (Autoridades). dengue: “Melindre mujeril que consiste en afectar damerías, esguinces, delicadezas, males y a veces disgusto de lo que más se suele gustar. Es voz modernamente inventada” (Autoridades). derrengar: “Descaderar, maltratar, quebrantar gravemente los riñones o lomos del hombre o animal. Tiene la anomalía de recibir la i en algunas personas de los tiempos presentes, como Yo derriengo, 1373 derrienga tú, derriengue aquél” (Autoridades). desacotar: “Levantar la veda o quitar el coto. [...] Vale también apartarse del concierto o de lo que se está tratando” (Autoridades). desatino: “Falta de tieno o de tino, por lo cual no se acierta a ir o andar derecho, o se yerra el camino que se intenta. [...] Vale también locura, disparate, despropósito u error” (Autoridades). desbautizarse: “Deshacerse, irritarse, impacientarse mucho” (RAE). descargo: “Satisfacción de las obligaciones de justicia y desembarazo de las que gravan la conciencia” (Autoridades). desgañotar: Si bien el término no aparece en los diccionarios, resulta evidente que vale como “quitar el gañote”, esto es, “el cañón u órganos que están en lo interior de las fauces, por donde sale el aliento y la voz del animal” (Autoridades). deshollinar: Quitar el hollín, “las partes crasas y oleosas del humo, que se pegan a las chumeneas y techos de las cocinas”. Metafóricamente, vale como suciedad. desleír: “Separar o desatar las partes de algún cuerpo con algún licor” (Autoridades). desmocha: “Disminución o destrucción de gran parte de alguna cosa” (Autoridades). despacho: “Expediente, resolución y determinación. [...] Vale también el acto mismo de despachar. [...] Se llama también la cédula, título o comisión que se da a uno para algún empleo o negocio” (Autoridades). despechado: de despechar, “dar pesar, causar indignación, ocasionar rabia, furor y desesperación” (Autoridades). despejo: “Desembarazo, soltura en el trato o en las acciones. [...] Claro entendimiento, talento” (RAE). despenar: “Sacar a alguno de pena” (Autoridades), que tendría un uso metafórico, como sinónimo de matar. devanadera: “Se llama en los teatros de las comedias un instrumento sobre el que se mueve un bastidor, delante del cual se ve alguna cosa y dando vuelta aparece otra diferente a la espalda” (Autoridades). diantre: “Lo mismo que dianche”, esto es, “lo mismo que demonio o diablo. Es voz vulgar y muy usada de los ignorantes, pareciéndoles que con la mudanza de las letras evitan la malicia de la significación” (Autoridades). disciplina: “Intrumento de que se usa para el ejercicio de los azotes. Suele formarse de alambre para mayor rigor; pero lo regular es de cáñamo torcido y separado en diferentes ramales. Úsase comúnmente en plural” (Autoridades). disciplinante: “El que disciplina o se disciplina. Llámase frecuentemente así el que se va azotando para andar con más mortificación las estaciones, y seguir las procesiones en cuaresma y otros tiempos. Comúnmente van cubiertos de una túnica blanca, que deja desnudas las espaldas, las 1374 que se hieren o llagan y azotan con un ramal ordinariamente de hilo, y en la cabeza llevan un capirote blanco, con el cual cubren la cara” (Autoridades). disciplinar: “Azotar u dar disciplina por mortificación o por castigo” (Autoridades). Suponemos que se trata, claro está, de hacer uso de ello con fines médicos. dominguillo: “Muñeco de materia ligera, o hueco, que lleva un contrapeso en la base, y que, movido en cualquier dirección, vuelve siempre a quedar derecho” y “Pelele en figura de soldado que se ponía en la plaza para que el toro se cebase en él” (RAE). donaire: “Gracia y agrado en lo que se habla” (Autoridades). donoso: “Agraciado, pulido, aseado, chistoso y que atrae la vista y la voluntad, por lo gustosa que es su conversación” (Autoridades). dormir como zorros: Por el significado de zorro “apodo al que afecta simpleza e insulsez, especialmente por no trabajar y hacer tarda y pesadamente las cosas” (Autoridades). dragona: “Cinta o cordón que se pone como por divisa sobre el hombro derecho en la casaca, que pegado y cosido en ella forma uno como lazo o alamar, quedando las dos puntas o ramales sueltos. Es voz moderna” (Autoridades). droga: “Embuste, mentira disfrazada y artificiosa, pretexto engañosamente fingido y compuesto” (Autoridades). Como elogio puede servir aproximadamente como “Sustancia o preparado medicamentoso de efecto estimulante, deprimente, narcótico o alucinógeno” (RAE). duendes: “Especie de trasgo u demonio, que por infestar ordinariamente las casas, se llama así” (Autoridades). dueña: “Se entienden comunmente aquellas mujeres viudas y de respeto que se tienen en Palacio y en las casas de los señores para autoridad de las antesalas y guarda de las demás ciradas. Estas andaban vestidas de negro y con unas tocas blancas de lienzo o beatilla, que pendiendo de la cabeza bajaban por la circunferencia del rostro y uniéndose debajo de la barba se prendían en los hombros y descendían por el pecho hasta la mitad de la falda, y asimismo llevaban siempre un manto negro prendido por los hombros, desde donde remataban las tocas de la cabeza” (Autoridades). dupias: Forma “italianizada” de rupia, “moneda de plata usada en la India y en el Pakistán” (RAE), si bien entendemos que en la época valía por cualquier otra moneda. eche piernas: “Preciarse o jactarse de galán o valiente” (DRAE). ejecutoria: “El instrumento legal de lo determinado en juicio, por dos o tres sentencias conformes, según el estilo y práctica de los tribunaes reales o eclesiásticos” (Autoridades). Se trata aquí de la carta ejecutoria “la de hidalguía, que tiene el que es hidalgo por haber litigado y salido con ella” (Autoridades). El diccionario nos habla de la diferencia del 1375 hidalgo de ejecutoria, que ha tenido que litigar por conseguirla, con el de privilegio “así dicho por haberle hecho el Rey la gracia de exención de pechar”. ejercicio: “Acción y punto de ejercer” (RAE), en el sentido de trabajar. embargo: “Prohibición del comercio y transporte de armas u otros efectos útiles para la guerra, decretada por un gobierno. [...] Retención, traba o secuestro de bienes por mandamiento de juez o autoridad competente” (RAE). embeleco: “Embuste, fingimiento engañoso, mentira disfrazada con razones aparentes” (Autoridades). embudo: “Instrumento a modo de un vaso, ancho por arriba, que baja en diminución (sic) hasta terminar en un cañuto por donde se envasa el vino, agua y los demás licores, [...] Metafóricamente equivale a trampa, engaño artificioso y caso lo mismo que embuste. [...] En la germanía significan los zaragüelles” (Autoridades). empapelar: “Envolver en papeles alguna cosa, como dulces secos y otros géneros que son capaces de envolverse en ellos” (Autoridades). emplasto: “Medicamento compuesto de varias cosas o drogas, muy bien molidas” (Autoridades). encamisada: “Cierta fiesta, que se hacía de noche con hachas por la ciudad, en señal de regocijo, yendo a caballo, sin haber hecho prevención de libreas ni llevar orden de máscara, por haberse dispuesto repentinamente, para no dilatar la demostración pública y celebración de la felicidad sucedida” (Autoridades). encintar: “Adornar y engalanar con cintas alguna cosa” (Autoridades). encolerizar: “Hacer que alguien se ponga colérico” (RAE). encuaderna: “Juntar, unir, coser varios pliegos o cuadernos y ponerles cubiertas. [...] Unir y ajustar voluntades, afectos, etc” (RAE), metafóricamente, vale como recomponerse físicamente. enforcar: “Lo mismo que ahorcar. Es voz anticuada” (Autoridades). engarrafar: “Agarrar y asir fuertemente alguna cosa con las garras o garfios” (Autoridades). enjambre: “Muchedumbre de personas o animales juntos” (RAE). Más precisamente parece tomar el sentido de “embrollo”. enjerto: “Mezcla de varias cosas entre sí” (DRAE). ensenada: “Un género de recodo y sitio a la orilla del mar, formado a manera de seno, donde las embarcaciones pueden estar pero no con la seguridad que en un puerto” (Autoridades). entregar: “Ceder a la opinión ajena” (RAE). entresijo: “Tela gruesa y llena de gordura, entretejida de nervios, venas y arterias, y con muchas landrecillas o mollejas. Vulgarmente se toma por el medio del cuerpo y que está debajo del vientre” (Autoridades). 1376 entretener: “Divertir, recrear el ánimo, dar algún solaz y gusto” (Autoridades). entruchada: “Operación hecha a escondidas con disimulo y de ordinario con malicia y engaño. Es término muy usado en la germanía” (Autoridades). entruchada: “Operación hecha a escondidas con disimulo y de ordinario con malicia y engaño. Es término muy usado en la germanía” (Autoridades). envasar: “Por semejanza [con su otra acepción] vale beber con exceso agua, vino u otra cosa líquida” (Autoridades). epiciclo: “Círculo que, en la astronomía ptolemaica, se suponía descrito por un planeta alrededor de un centro que se movía en otro círculo alrededor de la Tierra” (DRAE). erario: “El tesoro público del reino o república, o el lugar donde se recoge y guarda el dinero del público” (Autoridades). escaramuza: “Cierto género de pelea entre los jinetes o soldados de acaballo. [...] Se suele tomar también por contienda, disputa o pendencia entre dos o más personas o vivientes, auunque sean irracionales” (Autoridades). escarapela: “Riña o cuestión que empezando con voces y denuestros para en obras y se llega a las manos, arañándose las caras y arrancándose los cabellos, como suelen ser las riñas de las mujercillas ordinarias” (Autoridades). escarpín: “Funda pequeña de lienzo blanco, con que se viste y cubre el pie, y se pone debajo de la media o calza” (Autoridades). esclavitud: “Cierta especie de hermandad, cofradía o congregación en que se juntan y concurren varias personas, así hombres como mujeres, a hacer diferentes actos de devoción” (Autoridades). [Parva Materia] Se refiere a la banda que distingue la pertenencia a una u otra hermandad o cofradía. escollo: “Peñasco que está debajo del agua, o a las orillas del mar” (Autoridades). esguince: “Ademán hecho con el cuerpo, esquivándole, hurtándole y torciéndole para evitar algún golpe o caída. [...] Vale también demostración de disgusto o desdén manifestada con algún movimiento de cabeza, de la boca u otras partes del cuerpo que indique la pasión del ánimo” (Autoridades). eslabón: “Hierro con parte de acero con que se saca fuego de un pedernal y de ordinario sirve para encender la yesca y después con ella la luz” (Autoridades). espelunca: “Concavidad de tierra y lo mismo que cueva” (Autoridades). espetarme: “Ponerse muy tieso y derecho, afectando gravedad y soberanía, y presumiendo ser persona de autoridad. [...] Por ampliación vale encajarse, meterse en alguna parte estrecha, o fijarse en ella” (Autoridades). esportilla: “Diminutivo de espuerta”, esto es, “capacho o especie de vaso y cesta, 1377 fabricado de esparto, de palma silvestre u otra materia semejantem, con la cual se portea y lleva de una parte a otra lo que se quiere” (Autoridades). esportillero: “Ganapán, mozo del trabajo que anda acarreando con una espuerta” (Autoridades). estacada: “La obra y reparo hecho con estacas clavadas en la tierra, o ya sea para encerrarse y pertrecharse con ellas, como sucedía en las guerras y milicia antigua, o para cerrar los huertos, detener la corriente de las aguas, y otras obras en que con faginas, tierra y estacas se formas reparos y defensas convenientes” (Autoridades). estafermo: “La figura de un hombre armado, que tiene embrazado un escudo en la mano izquierda, y en la derecha una correa con unas bolas pendientes, o unos saquillos llenos de arena, la cual está espetada en un mástil, de manera que se anda y vuelve a la redonda. Pónese en medio de una carrera, y viniendo a encontrarla los que juegan o corren, con la lanza puesta en el ristre, le dan en el escudo y le hacen volver, y al mismo tiempo sacude al que pasa un golpe (si no es muy diestro) con lo que tiene en la mano derecha, y con esto hace reír a los que están mirando este juego y festejo. Es palabra italiana, que vale Está firme y derecho, y de los italianos, donde se inventó este juego, tomamos con él también la palabra [...] Por metáfora se dice el que sin servir de cosa alguna, presume hacer papel; y también el que está o queda parado esperando” (Autoridades). estantigua: “Visión, fantasma que se ofrece a la vista, causando pavor y espanto [...] Por traslación se da este nombre a la persona que es de figura deforme, o anda vestida en traje ridículo semejante a la fantasma” (Autoridades). estipendio: “Sueldo, paga, salario, gaje que se da y paga a alguna persona en remuneración de su servicio” (Autoridades). estopa: “Lo grueso y basto del lino que queda en el rastrillo cuando se peina y rastrilla. [...] Se llama también la tela gruesa que se teje y fabrica con la hilaza de la estopa” (Autoridades). estuche: “Caja pequeña, donde se traen las herramientas de tijeras, punzón, cuchillo y otras piezas” (Autoridades). estuprar: “Violar por fuerza una doncella, teniendo concúbito ilícito con ella” (Autoridades). examinador: “El que examina, reconoce y experimenta la idoneidad, capacidad y habilidad de los que profesan facultades y oficios públicos” (Autoridades). fagina: “Hacecillo pequeño de ramas delgadas o brozas, las cuales sirven mezcladas con tierra para hacer aproches y también para cegar los fosos y otras cosas” (Autoridades). fámulo: “Sirviente de la comunidad de algún colegio, y lo mismo que familiar en este sentido” (Autoridades). fanfarria: “Vana arrogancia y baladronada del fanfarrón” (Autoridades). 1378 fantasma: “La representación de alguna figura que se aparece, o en sueños o en flaqueza de la imaginación, o por arte mágica. Dícese también de cualquiera figura extraña y que pone miedo. [...] Se toma también por la imagen de lo que se imagina o percibe” (Autoridades). faramalla: “Enredo o trapaza. [...] El estilo de hablar mucho, de prisa y sin substancia: y al que habla desta suerte se dice que es un faramalla” (Autoridades). faramallero: “El que habla mucho y deprisa, sin fundamento y urdiendo embustes” (Autoridades). favonio: “El viento que viene del verdadero poniente, que por lo más común se llama Céfiro” (Autoridades). ficción: “Simulación con que se pretende encubrir la verdad, o hacer creer lo que no es cierto” (Autoridades); o más precisamente “en estilo familiar se toma por gesto o figura que se hace con el rostro” (Autoridades). figón: “Tienda donde se guisan y venden diferentes manjares, proprios para la gente acomodada: lo que sirve de gran beneficio al público, porque a cualquier hora y en cualquier tiempo se halla pronto lo que se necesita para comer” (Autoridades). figonero: “El que tiene por su cuenta el figón, compone y guisa las viandas que en él se venden” (Autoridades). figura: “Estatua o pintura con que se representa el cuerpo de algún hombre u otro animal. [...] Se llama jocosamente al hombre entonado que afecta gravedad en sus acciones y palabras. [...] Por extensión se toma por hombre ridículo, feo y de mala traza. [...] Se llaman los personajes que representan los comediantes, fingiendo la persona del rey, de la dama, y de otros diferentes estados” (Autoridades). figurón: “El que se hace reparable, por la afectación que usa de nobleza o riqueza, siendo en la realidad todo lo contrario” (Autoridades). filis: “Habilidad, gracia y menudencia en hacer o decir las cosas para que salgan con su última perfección. [...] Juguetillo de barro muy pequeño que solían usar las señoras, atado en una cinta prendida en el brazo” (Autoridades). finchado: “Ridículamente vano o engreído” (RAE). flato: “Respiración o soplo del viento. [...] En la medicina es una porción de aire interceptado en los conductos por donde hace su tránsito la sangre, que embarazando el libre paso a los espíritus causa dolor y molestia o falta de respiración y a veces la muerte” (Autoridades). flema: “Pereza, lentitud, demasiada tardanza en las operaciones. Llámase así por la causa de que proviene que es el humor de la flema” (Autoridades). flux de sangre: Variante de “fluxo de sangre”, “Enfermedad muy peligrosa, que consiste en salir la sangre con abundancia por la boca, narices u otra parte del cuerpo. 1379 algunos dicen flux, pero es barbarismo” (Autoridades). flux: “Término del juego de las quínolas y otros. El concurso de todas las cartas de un mismo palo. [...] Hacer flux. Frase metafórica con que se explica que alguno consumió y acabó enteramente con alguna cosa, como su hacienda o la ajena, quedándose sin pagar a nadie” (Autoridades). “En ciertos juegos, circunstancia de ser de un mismo palo todas las cartas de un jugador” (RAE). fluxión: “Acumulación patológica de líquidos en el organismo” (RAE). folías: “Cierta danza portuguesa en que entran varias figuras con sonajas y otros instrumentos, que tocan con tanto ruido y el son tan apresurado que parece que están fuera de juicio” (Autoridades). forlón: “Coche antiguo de caballos de cuatro asientos, sin estribos, cerrado con puertas, colgada la caja sobre correones y puesta entre dos varas de madera” (DRAE). formache: Variante de formaje, “Forma o molde para hacer quesos. [...] Queso” (RAE). forrajear: “Segar y recoger el forraje. [...] Dicho de un soldado: Salir a coger el pasto para los caballos” (RAE). franchipán: “Confección olorosa muy exquisita con que se adobaban las pieles para hacer guantes y otras cosas, y también servía para echar en las bebidas compuestas, con que se hacían muy delicadas. Diósele este nombre por haber sido su inventor un caballero romano de la casa de Frangipan, y con poca inflexión se dijo franchipán” (Autoridades). francoline: Forma italianizada de francolín, “ave poco mayor que la perdiz” (Autoridades). friolera: “Dicho o hecho de poca importancia y que no tiene sustancia, gracia ni utilidad alguna” (Autoridades). frisón: “Se llama todo lo que es grande, corpulento, y que excede a la medida regular” (Autoridades). frontis: “Fachada o delantera de un edificio u otra cosa” (Autoridades), que metafóricamente se emplea como sinónimo de rostro. gabinete: “Pieza o aposento en los palacios o casas de los principales señores, en lo más interior de ellos, destinado a su recogimiento o a tratar negocios particulares y discurrir sobre ellos” (Autoridades). gaceta: “Publicación periódica en la que se dan noticias comerciales, administrativas, literarias o de otra índole” (RAE). gachas: “Un género de comida compuesto de harina y miel, suelta con agua, y cocida al fuego. Algunos añaden aceite, arrope, ajos fritos u otras cosas, conforme al gusto de cada uno” (Autoridades). gala: “Vestido alegre, sobresaliente, rico y costoso para las funciones de fiesta, regocijo, lucimiento y fuera del modo ordinario de vestir cada uno. [...] Significa 1380 también gracia, garbo y bizarría que uno tiene o muestra en la ejecución de alguna cosa, haciéndola con cierto aire y modo que se deleitan los sentidos; y así se dice comúnmente que uno tiene gala en el decir, en el cantar, tocar, etc. [...] Se toma asimismo por lo más esmerado, exquisito y selecto de alguna cosa; y así se dice que uno es la gala del pueblo, lugar, ciudad, etc. [...] Se llama también el particular aplauso, obsequio u honra que se hace a alguno, en atención a lo sobresaliente de su mérito, acciones o prendas, en competencia de otros” (Autoridades). galera: “El carro grande de cuatro ruedas, que tiran algunos pares de mulas, para llevar mucha carga y regularmente va por la parte de arriba cubierta de cañas en forma de bóveda. [...] La casa donde la justicia recoge y encierra las mujeres encandalosas en pena de sus delitos” (Autoridades). galerero: “El que gobierna las mulas que llevan la galera, y también el que es dueño de ella”, siendo la galera “el carro grande de cuatro ruedas, que tiran algunos pares de mulas, para llevar mucha carga y regularmente va por la parte de arriba cubierta de cañas en forma de bóveda” (Autoridades). galopín: “El paje de escoba en los navios. [...] Vale también el que sirve en la cocina, en los ínfimos ministerios de ella” (Autoridades). ganapán: “El mozo del trabajo, que adquiere su sustento llevando cargas y transportando lo que le mandan de una parte a otra” (Autoridades). ganforro: “Bribón, picarón o de mal vivir” (Autoridades), puede ser variante, además, de zangarrón, “Moharracho que interviene en la danza” (RAE). garabato: “Instrumento de hierro, cuya punta vuelve hacia arriba en semicírculo. Sirve para colgar y sostener algunas cosas, o para asirlas o agarrarlas. [...] Cierto aire, garbo, brío y gentileza, que suelen tener las mujeres, que aunque no sean hermosas les sirve de atractivo. [...] Letras o enscritos mal formados. [...] Acciones descompasadas con dedos y manos” (Autoridades). garambainas: “los gestos, visages y ademanes que hace alguno torciendo el cuerpo y la boca. [...] Se llaman asimismo los rasgos y letras mal formadas, que no se pueden leer” (Autoridades). garañón: “El asno grande que se echa a las yeguas o a las burras, para la procreación de machos o mulas. Dícese también de los camellos” (Autoridades). garapiña: Son bizcochos de garapiña, que así “llaman a un género de bizcochos largos y angostos de mucha más suavidad y delicadeza que los ordinarios” (Autoridades). garbo: “Cierto aire y modo de hacer las cosas con perfección, que las hace más agradables y vistosas. [...] Significa también gentileza y buen aire en el andar y manejar el cuerpo” (Autoridades). 1381 garduña: “Animal muy semejante en todo a la zorra, menos en la cola, aunque en el cuerpo es muhco menor. Las uñas de las manos y pies son tan agudas y fuertes que trepa por las paredes” (Autoridades). garfiada: O garfada, “la acción de tirar a agarrar con las uñas, especialmente los animales que tienen la uña corva a manera de garfio, de donde se tomó la voz” (Autoridades). gargajiento: “Aquél a quien le bajan con frecuencia las flemas de la cabeza a la garganta, y de ella las extrae a la boca y las arroja” (Autoridades). garrama: “Cierta especie de tributo, contribución o pecho que pagaban al Rey los moros que vivían en poblado o en los aduares” (Autoridades). garrote: “Ligadura que se da con cuerdas más delgadas en brazos o muslos, comprimiendo la carne de ellos: y suele usarse para hacer volver de accidentes violentos que privan el sentido” (Autoridades). garrotillo: “Enfermedad de la garganta por la hinchazón de las fauces que embaraza el tránsito del almiento o la respiración” (Autoridades). garulla: “La uva desgranada, que queda en los cestos y cestas de ella. [...] Se llama también la gente baja cuando se junta” (Autoridades). garzota: “Ave muy semejante a la garza, aunque algo menor, y no vuela tan alto como ella” (Autoridades). gato: “Ladrón ratero, que hurta con astucia y engaño. [...] Se llama también a la piel de este animal, aderezada y compuesta en forma de talego o zurrón” (Autoridades). gazapo: “El conejillo tierno de no muchos días” (Autoridades). gigote: “Especie de guisado que se hace rehogando carne en manteca y picándola en piezas muy menudas, se pone a cocer en una cazuela con agua y después se sazona con diversas especias” (Autoridades). ginebra: “Ruido confuso de voces humanas sin que ninguna pueda percibirse con claridad y distinción” (Autoridades). gineta: “Cierto modo de andar a caballo recogidas las piernas en los estribos, al modo de los africanos” (Autoridades). golilla: “La persona que la viste” (Autoridades), la golilla, que es “cierto adorno hecho de cartón, aforrado en tafetán u otra tela, que circunda y rodea el cuello, al cual está unido en la parte superior otro pedazo que cae debajo de la barba, y tiene esquinas a los dos lados, sobre el cual se pone una valona de gasa engomada o almidonada. Es moda introducida de cien años a esta parte, con poca diferencia, para el uso de los hombres, y hoy sólo la conservan los ministros togados, abogados y alguaciles, y alguna gente particular” (Autoridades). golosina: “manjar delicado, que sirve más para el gusto que para el sustento” (Autoridades). 1382 goma: “Licor ácueo viscoso, que procede naturalmente de las plantas, o por incisión artificial, y se endurece con el calor del sol” (Autoridades). gorrona: “La mujer de baja suerte que sale a prostituir su cuerpo para ganar torpemente su vida” (Autoridades). granzones: “Nudos de la paja que quedan cuando se criba, y que suele dejar el ganado en el pesebre” (RAE). greguería: “Confusión de voces, que no se perciben clara y distintamente. Formose esta voz de la analogía de la elocución griega, a los que no entienden este idioma” (Autoridades). gualdrapa: “La cobertura de seda o lana que cubre y adorna las ancas de la caballería hasta cerca de los pies, y sirve para defender al que va a caballo de las salpicaduras del lodo y del sudor y pelo de la bestia” (Autoridades). También “Calandrajo desaliñado y sucio que cuelga de la ropa” (RAE). guapo: “Animoso, valeroso y resuelto, que desprecia los peligros y acomete con bizarría las empresas arduas y dificultosas” (Autoridades). guarismo: “El orden de los caracteres y notas para contar el número de las cosas” (Autoridades). guriya: Galleguizado, vale como golilla. hacer cocos: “Halagar a alguien con fiestas o ademanes para persuadirle a hacer algo” pero más bien con el sentido de coco de “gesto, mueca” (RAE). hacer trampa: “En el juego vale el ardid o artificio prohibido, con que se pretende engañar a otro y ganarle el dinero” (Autoridades). hacerse rajas: “Hacerse pedazos” (RAE). hacha: “La vela grande de cera, compuesta de cuatro velas largas juntas y cubiertas de cera, gruesa, cuadrada y con cuatro pábilos” (Autoridades). harnero: “Lo mismo que cribo”(Autoridades), esto es “especie de instrumento que se forma de un cerco o aro de madera delgada con el suelo de cuero crudo de caballo u de otro animal, todo agujereado, el cual sirve ordinariamente para limpiar el trigo y otras semillas” (Autoridades). hechizo: “Vale atractivo amoroso, que se lleva tras sí los afectos y arrastra suavemente las atenciones. [...] Se toma también por diversión que deleita, o cosa que recrea y da mucho contento y gusto” (Autoridades). hidrópica: “Que padece hidropesía, especialmente de vientre. [...] Insaciable. [...] Sediento con exceso” (RAE). higa: “Amuleto con que vanamente se persuadían los gentiles que se libraba del ascino y mal de ojo, y apartaban de sí los males que creían podían hacer los envidiosos, cuando miraban a las personas o a las cosas. La figura era de una mano, cerrado el puño, mostrando el dedo pulgar 1383 por entre el dedo índice y el de enmedio. La significación y representación de la figura es de cosa torpísima, y estaba dedicada a Príapo. Suelen no obstante ponerla entre otros dijes a los niños en España; y los moros, que la usan aún, se persuaden que tiene la virtud que le fingieron los idólatras” (Autoridades). hilacha: “El hilo pequeño, que se desprende de la tela” (Autoridades). Aquí vale metafóricamente como algo nimio. holocausto: “Sacrificio especial, en que se consumía enteramente toda la víctima por medio del fuego. [...] Figurativamente se toma por la misma víctima” (Autoridades). hortera: “Escudilla de palo, que ordinariamente usan los pobres, y la traen colgada a la cintura, para recibir la comida que les dan; y en algunas provincias de España es el uso común de las casas pobres” (Autoridades). huésped: “Se toma algunas veces por el mismo que hospeda en su casa a alguno” (Autoridades). humazo: “El humo que sale del papel doblado y retorcido, chpándole y recibiendo el humo en la boca, y también el que se da por las narices con lana encendida. Es remedio que se da a las mujeres cuando padecen algún flato o mal uterino, y también lo usan los muchachos pajes, echando al que está dormido el humo del papel en las narices, para que despierte” (Autoridades). humo: “Se llama por extensión el vapor que exhala cualquier cosa que se fermenta” (Autoridades), lo que hoy correspondería con “inhalaciones”. hurón de cabos: De hurón “la persona que averigua y descubre lo escondido y secreto” y cabos, “en el vestido se llama todo lo que no es la tela principal de que se hace” (Autoridades). huso: “Instrumento muy conocido en que las mujeres que hilan van revolviendo la hebra y formando la mazorca. Hácese de madera y tiene un palmo o poco más de largo” (Autoridades). La alusión fálica resulta más que evidente. ijar: “Ijada del hombre y de algunos mamíferos” (RAE). incesto: “Cópula o acceso carnal con parienta por consanguinidad o afinidad” (Autoridades), metafóricamente, con un significado cercano a “enredo”. inclusa: “La casa u hospital donde se recogen y crían los niños expósitos. Parece que se llamó así por ser la casa en que se encierran y que contiene estos niños. Llámase así en Madrid y otras partes, y en otras se llama Cuna, y en otras la Casa de niños expósitos, en otras la Piedra” (Autoridades). industria: “Destreza o habilidad en cualquier arte. [...] Se toma también por ingenio y sutileza, maña o artificio” (Autoridades). industriar: “Enseñar, adestrar e instruir en alguna arte u otra cosa” (Autoridades). 1384 infausto: “Infeliz, desgraciado u de mal agüero” (Autoridades). influjos: “Flujo de la marea” (RAE). Evidentemente se trata de un concepto astrológico, con origen en “influir” los astros en las personas. interpresas: “Acción militar súbita e imprevista” (DRAE). irse (o enviar) al rollo: “Frase con que se despide a alguno, o por desprecio o por no quererle atender en lo que dice o pide” (Autoridades). irse como una canilla: “Se dice de los que hablan con poca reflexión y que fácilmente se les saca y hace decir lo que se quiere saber de ellos; y de los que confiesan apremiados lo que se les pregunta” (Autoridades); si bien no debemos olvidar el significado más escatológico de la expresión: “frase que se usa ponderando los que tienen flujo de vientre o cámaras continuas” (Autoridades). jalea: “Conserva del zumo o licor del membrillo o de otras frutas, que traban y congelan de modo que queda transparente y como helado” (Autoridades). jalma: Vale como enjalma, “especie de aparejo de bestia de carga, como una albardilla ligera” (RAE). jeme: “Distancia que hay desde la extremidad del dedo pulgar a la del índice, separado el uno del otro todo lo posible” (RAE). jerigonza: “Lenguaje de mal gusto, complicado y difícil de entender” (RAE). Empleado, más que con su acepción de jerga, como equivalente a lo narrado por Eufrasia. jirapliega: “Especie de electuario, compuesto de diferentes ingredientes, en que entra el xylobálsamo o el ligno aloes, el palo de lentisco, la canela, la espica índica, el áfaro y otras especies, las cuales hechas polvos se mezclan con tres partes de miel clarificada; y echada en las ayudas o calas sirve para purgar el estómago, para quitar las obstrucciones y para purificar la sangre” (Autoridades). “Electuario purgante compuesto de acíbar, miel clarificada y otros ingredientes” (RAE). jubón: “Vestido de medio cuerpo arriba, ceñido y ajustao al cuerpo, con faldillas cortas, que se ataca por lo regular con los calzones” (Autoridades). jumenta: “Hembra del jumento” (RAE), esto es “pollino, asno, burro” (RAE). lágrima: “Objeto en forma de gota, especialmente cada uno de los adornos de cristal que penden de ciertas lámparas” (RAE). lana: “En estilo festivo y jocoso se suele tomar por el dinero” (Autoridades). lanceta: “Instrumento de acero muy agudo y delgado de que usan los sangradores para romper la vena” (Autoridades). lanza de coche: “Por semejanza se llama en el coche o galera un palo redondo de tres varas de largo, y de grueso más que el de un 1385 brazo. Éste se asegura en la tijera del coche por un extremo y en el otro, que es algo más delgado, hay un casquillo de hierro con su clavija de lo mismo, que sirve para poner los cejaderos” (Autoridades). lapo: “Bofetada” (RAE). lazarillo: “El muchacho que guía y dirige al ciego” (Autoridades). lazo: “Engaño, asechanza, tropiezo y ardid” (Autoridades). lectuario: Variante de letuario, “Lo mismo que electuario, de donde se corrompió” (Autoridades), es decir “género de confección medicinal que se hace con diferentes simples o ingredientes con miel o azúcar, formando una a modo de conserva en consistencia de miel, de que hay varias especies purgantes, adstringentes o cordiales” (Autoridades). lego: “Falto de letras o noticias” (Autoridades). letargo: “Síntoma de varias enfermedades nerviosas, infeccioas o tóxicas, caracterizado por un estado de somnolencia profunda y prolongada” (RAE). letuario: “Lo mismo que electuario, de donde se corrompió” (Autoridades), es decir “Género de confección medicinal que se hace con diferentes simples o ingredientes con miel o azúcar, formando una a modo de conserva en consistencia de miel, de que hay varias especies purgantes, adstringentes o cordiales” (Autoridades). levadas: “Aquellos movimientos que para manejar airosamente la lanza preceden al de ponerla en el ristre para ejecutar el golpe en las justas, torneos y otros juegos semejantes”. Es también término de esgrima “ida y venida o lance que de una vez y sin intermisión de tiempo juegan los dos que esgrimen” (Autoridades). limpiadera: “Lo mismo que cepillo, para limpiar los vestidos” (Autoridades). lisonja: “La nimia complacencia y afectada fineza que se tiene en alabar y ponderar las prendas, obras o palabras de otro” (Autoridades). lo fiambre: “Lo que después de asado u cocido se ha dejado enfriar, para no comerlo caliente” (Autoridades). En Autoridades figura como adjetivo, de ahí que venga precedido de un pronombre, pues a la vista está que en la época no se había sustantivizado aún. lobo: “Se llama en estilo festivo la embriaguez o borrachera” (Autoridades). logrero: “El que da dinero a logro, y lo mismo que usurero” (Autoridades). loza: “Todo lo que se fabrica de barro fino y lustroso, como son platos, fuentes y escudillas”. Es evidente que el verdadero significado de la expresión debe nacer de un apócope de lozanía, “gallardía, despejo, donaire y alegría” (Autoridades). macarrón: Por macarrónico, “epíteto que se aplica a las composiciones burlescas en que se confunde el latín con el romance, y por extensión se aplica también al latín que 1386 está lleno de solecismos y voces inventadas” (Autoridades). macho: “Animal del sexo masculino o viril. [...] Por antonomasia se entiende el hijo de caballo y burra, o de yegua y asno” (Autoridades). majuelo: “La viña recién plantada. [...] Llaman en la Rioja a la cepa nueva” (Autoridades). mamaluco: “Necio, tonto, insensato y bobo. Es voz jocosa y de poco uso” (Autoridades). mancebo: “El mozo o joven que no pasa de treinta o cuarenta años. [...] Se llama también el oficial que trabaja por su salario ordinario, en algún oficio o arte” (Autoridades). mandria: “Apocado, inútil y de escaso o ningún valor” (RAE). manteca: “La gordura de cualquier animal, especialmente la del lechón. [...] Se llama también a la substancia pingüe y oleosa de la leche” (Autoridades). manteo: “La capa que traen los eclesiásticos, que tiene sólo un cuellecito angosto de dos o tres dedos y les cubre hasta los pies” (Autoridades). maraña: “Enredo, confusión y embuste con que cautelosamente se pretende enredar y descomponer alguna dependencia o negociado” (Autoridades). marchante: “traficante”, si bien es muy posible el significado americano de “parroquiano” (RAE). marlota: “Cierta especie de vestidura morisca, a modo de sayo vaquero, con que se ciñe y aprieta el cuerpo. Es traje que se conserva para algunos festejos” (Autoridades). marrullero: “Astuto, cauteloso, doblado y fingido, con halago” (Autoridades). mascar: “Partir y desmenuzar con los dientes el manjar, prepararlo y perficionarlo para poderlo tragar y pasarlo al estómago” (Autoridades). mascarón: “La máscara grande. Llámanse así regularmente unas caras muy grandes y disformes con que se cubren los rostros ridículamente, y por semejanza se llaman así las que fingen en las fuentes u otras obras de arquitectura” (Autoridades). matachín: “Hombre disfrazado ridículamente con carátula, y vestido ajustado al cuerpo desde la cabeza a los pies, hecho de varios colores, y alternadas las piezas de que se compone, como un cuarto amarillo y otro colorado. Fórmase destas figuras una danza entre cuatro, seis u ocho, que llaman los matachines, y al son de un tañido alegre hacen diferentes muecas y se dan golpes con espadas de palo y vejigas de vaca llenas de aire” (Autoridades). mataduras: “La llaga o herida que se le hace a la bestia de lucir el aparejo” (Autoridades). matasiete: “El espadachín, fanfarrón, preciado de valiente y animoso” (Autoridades). 1387 maula: “Lo que uno se halla en la calle u otra parte, o la alhaja que se compra por precio bajo. [...] Vale también engaño y artificio encubierto, con que se pretende engañar y burlar a alguno” (Autoridades). “Pedazo de tela, piel o chapa que se vende como saldo o resto de mercancías” (RAE). mayorazgo: “Se llama también el hijo primogénito de alguna persona ilustre” (Autoridades). maza: “Persona necia, pesada y molesta en su conversación y trato” (Autoridades). media: “Prenda de punto, seda, nailon, etc., que cubre el pie y la pierna hasta la rodilla o más arriba” (RAE). En este caso entendemos que se refiere a la acción de tejer. medidora: “El que mide una cosa” (Autoridades); “Oficial que mide los granos y líquidos” (DRAE). memol: Deformación de bemol, “La tercera propriedad en la música, y es cuando el hexachordo empieza con la clave de fefaut” (Autoridades); o, más claramente, “de entonación un semitono más bajo que la de su sonido natural” (RAE). menestra: “Cierto género de guisado u potaje, hecho de diferentes hierbas o legumbres” (Autoridades). menífluo: Vale como melífluo, “dulce, suave, delicado y tierno o en el trato o en la explicación” (Autoridades), con un significado, por su oposición a “vivas cubas”, que debe ser semejante a “abstemio”. mesada: “La porción de dinero u otra cosa que se da o paga todos los meses” (Autoridades). mico: “Especie de mona con cola, que se cría en Etiopía, Arabia y la India” (Autoridades). minino, minina: Variación de menino y menina, “Caballerico que entra en Palacio a servir a la reina o a los príncipes niños” y “señora que desde niña entraba a servir a la reina en la clase de dama” (Autoridades). ministro: “El que sirve y ministra a otro alguna cosa” (Autoridades). miserable: “Desdichado, infeliz y desafortunado. [...] Abatido, sin valor ni fuerza. [...] Significa también avariento, escaso y apocado” (Autoridades). modo: “Carácter o calidad que constituye a alguno digno de estimación o respeto” (Autoridades). mogollón: “Entrometimiento de alguno adonde no le llaman o es convidado. Dícese comúnmente de los que se introducen a comer a costa de otro” (Autoridades). mohatra: “Compra fingida o simulada que se hace o cuando se vende teniendo prevenido quien compre aquello mismo a menos precio, o cuando se da a precio muy alto, para volverlo a comprar a precio ínfimo, o cuando se da o presta a precio muy alto. Es trato prohibido” (Autoridades). mohíno: “Enojdo, airado o enfadado contra alguno” (Autoridades). 1388 mojarrilla: “La persona que siempre está de chanza, fiesta, burla y alegría. Es voz del estilo familiar” (Autoridades). mondonga: “Nombre que daban en palacio a las criadas de las damas de la reina” (Autoridades). monigote: “voz que da el vulgo a los legos de las religiones y por extensión llaman así a otro cualquiera que juzgan ignorante en su profesión” (Autoridades). monta: “la señal que se hace en la guerra para que monte la caballería al especial toque de clarín” (Autoridades). montería: “La caza de jabalíes, venados y otras fieras, que llaman caza mayor” (Autoridades). morgado: Variante de morgaño, o murgaño, “especie de ratón de campo” (DRAE). morrión: “Armadura de la parte superior de la cabeza, hecho en forma del casco de ella, y en lo alto de él suelen poner algún plumaje u otro adorno” (Autoridades). morusa: “Lo mismo que dinero. Es voz baja y festiva” (Autoridades). mosca: “Llaman en estilo familiar y festivo al dinero” (Autoridades). muermo: “Enfermedad que da a las bestias, procedida de reumas que caen del cerebro al pecho y causan tos, falta de respiración y otros accidentes, parecidos a los que padecen las personas que tienen romadizo o catarro” (Autoridades). mustí, mustina: El mustí es “entre los mahometanos doctor de la ley, sacerdote” (RAE1832). Entendemos así que la mustina debe ser su esposa. Un manuscrito de El reto ofrece EL PAPAZ y LA MUJER DEL PAPAZ, información útil ya que sabemos que papaz es el el “Nombre que dan en las costas del África a los sacerdotes cristianos y por eso llaman así los cristianos a los que los moros tienen en lugar de sacerdotes” (Autoridades). niños de la doctrina: “Son los muchachos huérfanos que se recogen en algún colegio, con el fin de enseñarlos y criarlos hasta que estén en edad de ponerlos a oficio, y en este tiempo ayudan a la casa asistiendo a los entierros y procesiones públicas” (Autoridades). niquiscocio: “Negocio de poca importancia o cosa poco útil o despreciable que se trae frecuentemente entre manos. Es voz bárbaramente inventada entre la gente vultar” (Autoridades). númenes: “Lo mismo que deidad” (Autoridades). oblación: “Ofrenda y sacrificio que se hace a Dios” (Autoridades). oblea: “Hoja muy delgada hecha de harina y agua, que se forma en un molde y se cuece al fuego” (Autoridades). ochavo: “Moneda de Castilla hecha de cobre, con un castillo en la cara y un león en el reverso. Vale dos maravedís o la mitad de un cuarto” (Autoridades). oliva: “Lo mismo que olivo” (Autoridades). omiso: “Flojo y descuidado” (RAE). 1389 opimo: “Rico, fértil, abundante” (RAE). opíparo: “se aplica al convite o banquete espléndido y copioso” (Autoridades). oque: En la expresión “de oque”, locución que significa “de balde” (RAE). orate: “La persona desbaratada, sin asiento ni juicio” (Autoridades). orza: “Vasija vidriada de barro, alta y sin asas, que sirve por lo común para guardar conserva” (RAE). padrino: “El que apadrina en las justas, torneos, juegos de cañas, desafíos y otras funciones públicas” (Autoridades). pajas: “Especie de interjección de que se usa para dar a entender que en alguna cosa no quedará uno inferior a otro” (Autoridades). pajuncio: “Paje” (RAE), de forma despectiva. palafrén: “El caballo manso en que solían montar las damas y señoras en las funciones públicas o para la caza, y muchas veces los reyes y príncipes para hacer sus entradas. [...] Se entiende hoy comúnmente por el caballo en que va montado el criado o lacayo que acompaña a su amo cuando va a caballo” (Autoridades). palanqueta: “La palanca pequeña. Úsase regularmente por una barreta de hierro con doz cabezas, que suele servir en la carga de la artillería” (Autoridades). palenque: “La valla o estacada que se hace para cerrar algún terreno en que ha de haber lid, torneo u otra fiesta pública” (Autoridades). palmatoria: “Instrumento de que usan los maestros de escuela para castigar los muchachos, que consta de una tablita redonda en que regularmente hay unos agujeros, con un mango proporcionado, en cuyo remate suelen tener las correas con que los azotan, y porque con él les dan golpes en la palma de la mano se le dio este nombre” (Autoridades). paloteado: “Danza rústica que se hace entre muchos, con unos palos en las manos, como baquetas de tambor, con los cuales bailando dan unos contra otros, haciendo un ruido concertado al compás del instrmento” (Autoridades). pampringada: “Lo mismo que pringada de pan. [...] Figuradamente y por antítesis, se usa para significar cualquier cosa de poca substancia, o que es fuera de propósito” (Autoridades). panarra: “Simple, mentecato, dejado y flojo” (Autoridades). pancada: “Golpe dado con el pie. Es voz usada en Galicia” (Autoridades). pancha: “Tranquilo, inalterado. [...] Satisfecho con algo. [...] Vientre, barriga, panza” (RAE). panilla: “Medida que se usa sólo en el aceite, y es la cuarta parte de una libra” (Autoridades). 1390 papanatas: “Apodo que dan al hombre simple o demasiadamente cándido y fácil de engañar” (Autoridades). partido: “Se llama también el distrito o territorio que está comprehendiendo de alguna jurisdicción o administración de una ciudad principal, que se llama su cabeza” (Autoridades). parva: “Vale muchedumbre o cantidad grande de alguna cosa” (Autoridades). pasmo: “Suspensión o pérdida de los sentidos y del movimiento de los espíritus, con contracción o impedimento de los miembros. [...] Admiración grande, que ocasiona una como suspensión de la razón y el discurso. [...] Se toma también por el objeto mismo que ocasiona la admiración o suspensión” (Autoridades). pasta: “Una especie de cartón, que se hace de papel deshecho y machacado” (Autoridades). Se refiere, como es evidente, a la materia de la que estaban construidos los gigantones. pastelería: “La tienda donde se hacen y venden los pasteles”, entendiendo por pastel “composición de masa de harina, manteca y carne picada, que se hace formando una caja de dicha masa, y poniendo en ella la carne, se cubre con otra masa más delicada, que llaman hojaldre; y así se cuece en el horno para comerla” (Autoridades). patacone: Forma italianizada de patacón, “Moneda de plata de peso de una onza” (Autoridades). patarata: “Ficción, mentira o patraña. [...] Demostración afectada de algún sentimiento o cuidado, u exceso demasiado en cortesías y cumplimientos” (Autoridades). patochada: “Disparate, necedad, despropósito, o dicho grosero y basto” (Autoridades). pecorea: “El hurto o pillaje que salen a hacer los soldados desmandados del cuartel u de la tropa” (Autoridades). pedorreras: “Los calzones justos, que por otro nombre se llamaron escuderiles, sin duda porque usaban de ellos los escuderos o rodrigones” (Autoridades). pegarla: “Modo de hablar que vale engañar la confianza de alguno, no usando de ella como debía” (Autoridades). peladilla: “Almendra confitada con un baño de azúcar” (RAE). pelárselas: “Frase con que se da a entender que alguno apetece o ejecuta alguna cosa con vehemencia, actividad o eficacia” (Autoridades). pellejo: “El cuero o piel de animal. [...] Se llama también el cuero adobado y dispuesto para conducir cosas líquidas como vino, vinagre, aceite” (Autoridades). pellejo: “El cuero o piel de animal. [...] Se llama también el cuero adobado y dispuesto para conducir cosas líquidas como vino, vinagre, aceite” (Autoridades). 1391 pelona: “Se dice del que no tiene medios ni caudal y también del que es miserable y cuitado” (Autoridades). peltro de boj: Deformación por “plectro”, que es el “instrumento para herir y tocar las cuerdas de la lira, cítara u otro instrumento músico”, siendo el boj un “árbol o arbusto muy común en varias partes de España. crece en algunas partes hasta más de veinte pies de altura, y en otras no llega a dos. Es muy ramoso, y conserva todo el invierno las hojas, que son pequeñas, duras y lustrosas, por lo que se cultiva para adorno en los jardines. Su madera es de color amarillo sumamente dura y muy apreciada para obras de tornería y otros usos” (Autoridades). pelusa: “Aquel como vello o pelo que suele haber en algunas plantas o frutas y que despiden de sí fácilmente. [...] Se llama también la parte de pelo o lana que despiden de sí las ropas o vestidos que se van envejeciendo o gastando, y especialmente se halla entre la tela y el aforro. [...] Se llama asímismo el vello que se cría en el cuerpo cubierto de los vestidos. [...] Significa en estilo festivo el dinero u otros bienes” (Autoridades). [Paseo río] Observamos que la expresión, “no tengo ni en el vestido”, hace envidente el juego con los diferentes significados de pelusa. pena del Talión: “Pena que se imponía al delito igual y correspondiente a él, castigando por el mismo modo que se delinquía. Los hebreos le usaban rigurosamente, dando ojo por ojo. Los romanos sólo en los delitos atroces. Hoy está abolida, substituyendo otras penas correspondientes” (Autoridades). pendanga: “La mujer de mal vivir, deshonesta y escandalosa. [...] Llaman en el juego de quínolas a la sota de oros, porque tiene el privilegio de poderla hacer, el que la tiene, del palo o carta que quiere o le conviene” (Autoridades). pera: “Metafóricamente se toma por caudal o cantidad de dinero” (Autoridades). perdiguero: “Perro u otro animal que caza perdices” (Autoridades). perdulario: “El que es sumamente descuidado en sus intereses o en su persona” (Autoridades). perene: “Vale como perenne” (RAE). pericón: “Nombre que dan en el juego de quínolas al caballo de bastos, porque se puede hacer y vale lo que cualquiera otra carta, y del palo que quiere y le conviene al que le tiene. [...] Se llama también una especie de abanico muy grande de varillas” (Autoridades). pericráneo: “Voz de la cirugía. Membrana densa y de mucho sentido que cubre el casco por fuera” (Autoridades). perifollo: “Se llaman vulgarmente las cintas y otros adornos vistosos que se ponen las mujeres” (Autoridades). perlesía: “Resolución o relajación de los nervios, en que pierden su vigor y se impide su movimiento y sensación” (Autoridades). 1392 pernada: “El golpe que se da con la pierna o el movimiento violento que se hace con ella” (Autoridades). perrazo: Del significado de perro, “metafóricamente se da este nombre por ignominia, afrenta y desprecio, especialmente a los moros o judíos” (Autoridades). perrera: “Empleo u ocupación que tiene muco trabajo o molestia y poca utilidad. [...] Llaman asímismo al mal pagador” (Autoridades). perruquín: Peluquín, “la peluca pequeña y corta” (Autoridades). pescudar: “Lo mismo que preguntar. Es voz antigua, que ahora sólo tiene uso en el estilo bajo o rústico” (Autoridades). pezqüez: Vale por pescuezo, “parte del cuerpo del animal o humano desde la nuca hasta el tronco” (RAE). picaña: “Pícaro, holgazán, andrajoso y de poca vergüenza” (DRAE). picar en historia : “Frase que vale aludir lo que se dice a otra cosa, que no se quiere declarar o se oculta con cuidado” (Autoridades). pífano: “Instrumento militar, bien conocido, que sirve en la infantería, acompañado con la caja. Es una pequeña flauta de muy sonora y aguda voz, que se toca atravesada” (Autoridades). pigmeo: “Se aplica a la persona que es de estatura o tamaño muy pequeño” (Autoridades). piltrafa: “La parte de carne flaca que casi no tiene más que el pellejo, inútil y asquerosa” (Autoridades). piqueta: “Especie de azadón que consta de un pico de hierro por un lado y por el otro una plancha de hierro puntiaguda o cortante” (Autoridades). platería: “La calle o sitio donde trabajan y tienen sus tiendas los plateros” (Autoridades). plaustro: “Lo mismo que carro” (Autoridades). pluma: “Se llama en estilo familiar y festivo la porción de aire que se expele con estruendo por la parte posterior” (Autoridades). podroga: Deformación posible de podagra, “ña enfermedad de gota que da en los pies” (Autoridades). polilla: “Metafóricamente vale lo que menoscaba o destruye insensiblemente alguna cosa” (Autoridades). polla: “La gallina nueva, medianamente crecida, que aún no pone huevos, o ha poco tiempo que los ha empezado a poner” (Autoridades). pollastre: “Pollo o polla algo crecidos” (RAE). polvos: “Se llama en Portugal a cierta especie de confites muy menudos” (Autoridades). Se refiere a los polvos cosméticos que debe aplicarse a la peluca. 1393 porqué: “Cantidad o porción que se da a uno, para su manutención u otro fin” (Autoridades). posta: “Tajada o pedazo de carne, pescado u otra cosa” (Autoridades). postemero: “Instrumento de cirugía que es como una lanceta grande, que sirve para abrir las apostemas” (Autoridades). potencias: “Por antonomasia se llaman las tres facultades del alma de conocer, querer y acordarse; que son entendimiento, voluntad y memoria” (Autoridades). practicable: “Lo que se puede practicar o poner en práctica” (Autoridades). pregar: Deformación de plegar, verbo de plegaria, “La rogativa, deprecación o súplica que se hace para conseguir alguna cosa” (Autoridades). prenda: “La alhaja que se da o entrega para la seguridad de alguna deuda o contrato” (Autoridades). presbiterio: “Área del altar mayor hasta el pie de las gradas por donde se sube a él, que regularmente suele estar cercada con una reja o barandilla” (RAE). pretina: “Cierta especie de correa, con sus hierros para acortarla o alargarla, y su muelle para cerrarla y atarla a la cintura encima de la ropilla. [...] Se toma también por la misma cintura donde se ciñe la pretina” (Autoridades). prima: “Una de las partes en que los romanos dividñían el día artificial, y era de las tres primeras horas de la mañana. Úsase hoy desta voz en las universidades, en donde se llama lección de prima la que se explica a esta hora, y catedrático de prima el que tiene este tiempo destinado para sus lecciones” (Autoridades). Vemos que se trata de un juego de palabras, que juega con el significado que ofrecemos de Autoridades y con el género del término. prioste: “Mayordomo de una hermandad o cofradía” (RAE). propincuo: “Allegado, cercano, próximo” (RAE). prosopopeya: “Figura retórica con la cual el orador o poeta finge y representa varias personas, haciendo hablar a los ausentes o difuntos, o introduciendo ciudades y otras cosas inanimadas que hablen” (Autoridades). protocolo: “El libro en que el escribano pone y guarda por su orden los registros de las escrituras y otros instrumentos que han pasado ante él, para que en todo tiempo se hallen” (Autoridades). pulmonía: “Enfermedad que consiste en inflamación del pulmón o tubérculo en él contenido” (Autoridades). pulsos: “El latido de la arteria, por donde se conoce la intensión de la calentura y sus especies. [...] Se toma asimismo por seguridad o firmeza en la mano, para hacer alguna acción con acierto” (Autoridades). puñada: “El golpe que se da con el puño cerrado” (Autoridades). 1394 puñada: “El golpe que se da con el puño cerrado” (Autoridades). purga: “Medicina que se toma por la boca, a fin de mover los malos humores, y expelerlos por la parte posterior; y aunque se hacen de diversas maneras, como son de materia líquida para beber de materia sólida en píldoras, y otras reducidas a polvos, la que por lo común se llama purga es la bebida” (Autoridades). puto: “El hombre que comete el pecado nefando” (Autoridades). quicio: “Aquella parte de las puertas o ventanas en que entra el espigón del quicial, y en que se mueve y revuelve” (Autoridades). quilo: “Linfa de aspecto lechoso por la gran cantidad de grasa que acarrea, y que circula por los vasos quilíferos durante la digestión” (RAE). quirurgo: “Cirujano” (RAE). quisicosa: “Enigma u objeto de pregunta muy dudosa y dificultosa de averiguar. Es voz familiar” (Autoridades). racionero: “El prebendado que tiene ración en alguna iglesia catedral o colegial” (Autoridades). raer: “Quitar como cortando y raspando la superficie de alguna cosa, con instrumento áspero o cortante” (Autoridades). rebatiña: Arrebatiña: “la acción de recoger arrebatada y presurosamente alguna cosa entre muchos que la pretenden agarrar” (Autoridades). recado: “Provisión de todo lo necesario para algún fin” (Autoridades). recatar: “Encubrir o ocultar alguna cosa que no se quiere se vea o sepa” (Autoridades). recato: “Cautela o reserva [...] Se toma también por secreto [...] Se toma regularmente por honestidad y modestia” (Autoridades). relación: “La narración o informe que se hace de alguna cosa que sucedió” (Autoridades). remedio de martirio: Por remedio: “medicamento, u por cualquiera cosa, que sirve para recobrar o conservar la salud” (Autoridades), añadido el martirio, “dolor o sufrimiento, físico o moral, de gran intensidad” (RAE), para diferenciarlo de remedios que no provocan dolor. remellar: “En las tenerías, raer el pelo de las pieles” (RAE). requinquesitorias: Variante de requisitoria, “despacho en que un juez requiere a otro para que ejecute un mandamiento del requirente” (RAE). respahilar: Como raspahilar, “moverse rápida y atropelladamente” (RAE). respingo: “El movimiento que hace la bestia al tirar las coces, cosquillándose y gruñendo. [...] Metafóricamente se toma por aquel despego, enfado o repugnancia que tiene alguno en ejecutar lo que se le manda, con algún movimiento que lo demuestre” (Autoridades). 1395 resquebrajo: “Lo mismo que resquebradura”, esto es, “la hendedura, grieta o quiebra de alguna cosa” (Autoridades). Con todo, parece lógico suponer que se emplea como un sinónimo de requiebro. reto: “Provocación o citación al duelo o desafío” (Autoridades). retortero: “La vuelta alrededor. Úsase regularmente en el modo adverbial 'al retortero', y así se dice 'andar al retortero' o 'traer al retortero', que es traer a uno a vueltas, o de un lado a otro” (Autoridades). retrete: “Cuarto pequeño en la casa o habitación, destinado para retirarse” (Autoridades). rezonglero: Deformación de rezonguero, que rezonga, esto es, “gruñir, refunfuñar a lo que se manda, executándolo con repugnancia o de mala gana” (Autoridades). rizo: “El ensortijamiento o dobleces que se hacen en el pelo o en algunas ropas” (Autoridades). rodete: “Una como rosca, hecha de lienzo o paño, que se ponen las mujeres en la cabeza para cargar y llevar sobre ella algún peso. [...] Significa también la rosca que, de las trenzas del pelo, hacen las mujeres en el vértice de la cabeza, para adorno o para tenerle recogido. [...] Llaman también el adorno de la misma u otra tela que se pone en las mangas de las casacas de las mujeres por encima de la sangría del brazo” (Autoridades). rodrigón: “El criado que sirve de acompañar algunas mujeres” (Autoridades). romana: “Especie de peso de brazos desiguales, cuyas partes principales son cuatro: hastil o vara, que dividida en partes iguales sirve para definir los pesos de las cosas; un asa de quien se suspende y a quién, con juego libre, está unida mediante el eje de su movimiento; un garfio o balanza para sustentar las cosas que se pesan; y el pilón que pendiente del brazo mayor del hastil se mueve a cualquiera punto de los allí señalados y determina, según su mayor o menor distancia del centro, el peso de las cosas cuando llega a formar con ellas equilibrio” (Autoridades). romanear: “Pesar con la romana” (Autoridades). ronda: De rondar, “andar de noche, visitando la ciudad o plaza, para estorbar los desórdenes” (Autoridades). rufa: Posiblemente versión femenina de rufián, “el que trata y vive deshonestamente con mujeres, solicitándolas, o consintiéndolas el trato con otros hombres” (Autoridades) runfla: “La multitud de un mismo género o especie de cosas que están una en pos de otra” (Autoridades). sabandija de Palacio: Del significado derivado de sabandija “persona pequeña o despreciable, por su forma, acciones o estado” (Autoridades), era empleado habitualmente para referirse a los bufones. 1396 salir de madre: “Frase que además del sentido recto de rebosar el río, metafóricamente significa exceder con superabundancia en alguna acción, ya sea buena o mala” (Autoridades). salpimentar: “Adobar alguna cosa con la mezcla de sal y pimienta. [...] Por translación significa también componer, disimular y afectar con razones o hechos alguna cosa. [...] Se toma también por decir a alguno palabras desabridas o picantes” (Autoridades). saltimbanco: Que vale como saltabancos, esto es, “El que blasonado de químico, puesto sobre un banco o mesa, junta el pueblo y relata las virtudes de algunas hierbas, confecciones y quintas esencias que trae y vende como remedios singulares a no muy subido precio” (Autoridades). Cabe recordar también el significado que ofrece RAE de saltabanco “vendedor o artista ambulante”, por el importante factor artístico que puede entrañar el personaje en esta obra. salvado: “La cáscara del trigo, que queda gruesa y basta en la harina después del molido” (Autoridades). sandez: “Locura, despropósito o simpleza” (Autoridades). sanguino: “La cosa que abunda en sangre, o la aumenta y cría” (Autoridades). santero: “La persona que pide limosna para el santo de alguna ermita y tiene cuidado de ella” (Autoridades). sarracina: “La pelea entre muchos, especialmente cuando es el acometimiento con confusión y sin orden” (Autoridades). saturnino: “Melancólico, triste, silencioso y poco sociable” (Autoridades). seguidilla: “Composición métrica de cuatro pies, en que el segundo ha de ser asonante del cuarto, los cuales constan de cinco sílabas, y el primero y tercero de siete. Úsase frecuentemente en lo jocoso y satírico. Llámase así por el tañido a que se cantan, que es consecutivo y corriente” (Autoridades). semicopado: “Sincopado” (RAE). semicoruscante: Medio coruscante, esto es, “resplandeciente, sumamente lúcido y brillante” (Autoridades). sereno: “Humor que desciende sobre la tierra después de puesto el sol. Compónese de unas tenuísimas partículas de vapor ácueo, que apenas falta el calor de los rayos del sol se condensan en gotillas imperceptibles y caen sobre la tierra” (Autoridades). serón: “La sera grande”, siendo sera la “espuerta grande, regularmente sin asas, que sirve para conducir el carbón y otros usos” (Autoridades). sesma: “La sexta parte de cualquier cosa. Tómase regularmente por la de la vara” (Autoridades). “Pieza de madera de hilo” (RAE). seta: “La cerda del puerco. [...] una especie de hongos menos dañosos” (Autoridades). 1397 sincopal: Se refiere a la fiebre sincopal, “fiebre que se junta con el síncope”, es decir, “pérdida repentina del conocimiento y de la sensibilidad, debia a la suspensión súbita y momentánea de la acción del corazón” (RAE). sisa: “La pequeña parte que ocultamente se hurta. [...] En los vestidos es el corte que se hace quitándole alguna parte pequeña de la tela para darle su formación” (Autoridades). soga: “Interjeccion con que se explica la extrañeza de alguna novedad, o la aversión de alguna cosa que no nos conviene” (Autoridades). solaz: “Consuelo, placer o alivio de los trabajos, huelga o festín” (Autoridades). solecismo: “Defecto en la estructura de la oración, respecto a la concordancia y composición de sus partes” (Autoridades). solfa: “Concordancia y conformidad de acciones entre personas de diversa clase o autoridad[...] en estilo festivo se llama a la zurra de golpes” (Autoridades) solfista: “La persona que es diestra en la música” (Autoridades). solomo: “Lo mismo que solomillo, y se dice también por extensión del lomo del puerco adobado, y se llama así porque está debajo del lomo” (Autoridades). sombra: “Espectro, u fantasma, que se percibe como sombra” (Autoridades). sonaja: “Un instrumento rústico que usan en las aldeas, hecho de una tabla delgada, ancha como de cuatro dedos, puesta en círculo, y en ella unos agujeros más largos que anchos con igual proporción. En medio de ellos se ponen unos arambres (sic) con unas rodajas de azófar, para que dando unas con otras hagan el son” (Autoridades). sopa: “Comida que dan a los pobres en los conventos por ser la mayor parte de ella pan y caldo” (Autoridades). sopalanda: “Unos hábitos de bayeta algo raídos y destrozados que suelen traer los tunantes o escolares que van a las universidades” (Autoridades). sopista: “Lo mismo que sopón”, esto es, “la persona que vive de limosnas y va a la sopa de las casas y conventos” (Autoridades). sotacochero: “El cochero de las mulas delanteras, o el que suple por el cochero mayor” (Autoridades). sustentante: “El que defiende conclusiones, o acto público en alguna Facultad” (Autoridades). tabaola: “Ruido o bulla de voces descompasadas, en que hablan todos sin orden ni tiempo causando grande confusión” (Autoridades). tabardillo: “Enfermedad peligrosa, que consiste en una fiebre maligna que arroja al exterior unas manchas pequeñas como picaduras de pulga, y a veces granillos de diferentes colores, como morados, cetrinos, etc” (Autoridades). tabes: “Extenuación, enflaquecimiento, consunción” (RAE). 1398 tabla: “Se toma también por la mesa en que se come” (Autoridades). tablilla: “Un género de masa mezclada con algún dulce, y extendida como las tabletas, que venden los barquilleros en los paseos” (Autoridades). tacamaca: “Especie de goma o resina que sale de un árbol del mismo nombre que se cría en las Indias, parecido al álamo blanco” (Autoridades). tajada: “Porción o parte de alguna cosa cortada, y separada de otra: como tajada de carne, de queso, etc” (Autoridades). talego: “Saco de lienzo basto y ordinario de figura angosta y larga, que sirve para guardar alguna cosa o llevarla de una parte a otra” (Autoridades). tamarindo: “Árbol de la familia de las papilionáceas, con tronco grueso, elevado y de corteza parda, copa extensa, hojas compuestas de hojuelas elípticas, gruesas y pecioladas, flores amarillentas en espiga, y fruto en vainillas pulposas de una sola semilla. [...] Fruto de este árbol” (RAE). tantarantela: Variante de la tarantela “Tañido violento que se baila sin escuela alguna y dicen ser el son que tocan los que están mordidos de la tarántula” (Autoridades). tapada: “Se decía de la mujer que se tapaba con el manto o el pañuelo para no ser conocida” (RAE). tapiz: “Tejido fabricado de lana, seda, y algunas veces de hilo de oro, en que se figura un paso de historia u montería, el cual se hace poniendo el dibujo debajo y labrando por él las imágenes o figuras con los adornos, colores y matices correspondientes” (Autoridades). tarabilla: “Persona que habla mucho, deprisa y sin orden ni concierto” y “tropel de palabras dichas de este modo” (RAE). tarara: “La señal o toque de la trompeta en la guerra para poner en orden los soldados de caballería y aprontarlos para la batalla” (Autoridades). tarasca: “Figura de sierpe que sacan delante de la procesión del Corpus que representa místicamente el vencimiento glorioso de nuestro señor Jesucristo por su sagrada muerte y pasión del monstruoso Leviatán (Autoridades). tela de manoplas: “Tejido de seda con flores grandes de oro o que le imitan” (Autoridades). teletón: “Tela de seda, parecida al tafetán con cordoncillo menudo, pero de mucho más cuerpo y lustre que él” (Autoridades). tema: “Oposición caprichosa con alguno. [...] Porfía, obstinación o contumacia en un propósito o aprensión [...] Significa también aquella especie que se les suele fijar a los locos y en que continuamente están vacilando y hablando” (Autoridades). tener pelos: “Frase metafórica, que vale tener dificultad, enredo o embarazo algún negocio” (Autoridades). 1399 tenuta: “Posesión de los frutos, rentas y preeminencias de algún mayorazgo, que se goza hasta la decisión de la pertenencia de su propriedad, entre dos o más litigantes” (Autoridades). terciana: “Especie de calentura intermitente que repite al tercero día, de donde tomó el nombre, y cuando repite todos los días se llama doble, [...] Vale Ictericia” (Autoridades), esto es “enfermedad que causa en el cuerpo una amarillez extraña, ocasionada de derramarse la cólera por las partes de él” (Autoridades), lo que, actualizado es la “enfermedad producida por la acumulación de pigmentos biliares en la sangre, cuya señal exteriro más perceptible es la amarillez de la piel y de las conjuntivas” (RAE). ternilla: “Parte interior del cuerpo del animal, más dura que la carne y más blanda que el hueso” (Autoridades). testa: “Entendimiento, capacidad y prudencia en la acertada conducta de las cosas” (Autoridades). tiene pelos: “Tener dificultad, enredo o embarazo algún negocio” (Autoridades). tiña: “Especie de lepra, causada de un humor corrosivo y acre, que va royendo y haciendo agujerillos, como la polilla, en el cutis de la cabeza, donde se cría costra” (Autoridades). titán: “Persona de excepcional fuerza, que descuella en algún aspecto” (RAE). [Titanes] Es evidente su identificación con el término “gigantón”. tocar: “Saber alguna cosa ciertamente o por experiencia, que se ha tenido de ella” (Autoridades). tocayo: Rufián, posiblemente del significado de tocar “el que protege” (Villanos). tomarse: “Cubrirse de moho u orín” (Autoridades) tonadilla: “Tonada alegre y festiva” (Autoridades). tontillo: “Una especie de faldellín o guardapiés que usan las mujeres, con aros de ballena, o de otra materia, puestos a trechos, para que ahueque la demás ropa. Llamábase en lo antiguo guardainfante” (Autoridades). torrezno:”Pedazo de tocino cortado, frito o para freír. [...] Familiarmente se llama el libro de mucho volumen o cuaderno de muchas hojas” (Autoridades). tósigo: “Veneno, ponzoña. [....] Angustia o pena grande” (RAE). tostón: “Garbanzo tostado” (Autoridades). tracamandana: Por “tracamundanas, “enredos, tretas” (Villanos). trasto: “Se llama por desprecio a la persona inútil o que no sirve sino de estorbo o embarazo, o al enfadoso y de mal trato” (Autoridades). 1400 travieso: “Inquieto y revoltoso. [...] Se dice del que vive distraído en vicios” (Autoridades). trementina: “La resina o goma que destila el árbol llamado Terebinto, dicha así, cuasi terebintina” (Autoridades). tres: “Llaman los niños a cualquier moneda que se les da para juguete o diversión” (Autoridades). tripas: Son varios los significados posibles a esta expresión, “las interiores partes de algunas frutas” (Autoridades), o “todo el vientre, y con especialidad por el de la hembra elevado con la preñez” (Autoridades). trozo: “Cuerpo de tropas de caballería” (Autoridades). usagre: “Especie de sarna muy acre, que va royendo y comiendo la carne” (Autoridades). vaciarse: “Decir lo que se debía callar, sin reparo u no observando el secreto” (Autoridades). vagamundo: “Lo mismo que vagabundo” (Autoridades). vainica: O vainilla, “fruto de Indias, especie de algarroba de su mismo color y forma, aunque más angosta. Es sumamente olorosa, por lo que se suelen servir de ella como ingrediente para el chocolate, y también llaman así el arbusto que las produce” (Autoridades). valiente: “Fuerte y robusto en su línea. [...] Se aplica también al sujeto esforzado, animoso y de valor” (Autoridades). vara: “La que por insignia de jurisdicción traen los ministros de justica en la mano, por la cual son conocidos y respetados” (Autoridades). vasar: “El poyo o poyos de hierro u otra materia, que sobresaliendo en la pared, especialmente en las cocinas, despensas y otras oficinas, sirve para poner en él varios vasos, de cuya voz se forma” (Autoridades). vaya: “Burla o mofa que se hace de alguno, o chasco que se le da”. vejamen: “Reprensión satírica y festiva con que se ponen de manifiesto y se ponderan los defectos físicos o morales de alquien” (RAE). vela: “Metafóricamente se toma por cuidado, vigilancia y desvelo en las cosas” (Autoridades). velado: “Marido o mujer legítima” (RAE). velador: “Candelero regularmente de palo, en que se coloca la luz, para alumbrarse los oficiales que trabajan de noche” (Autoridades). velador: “Candelero regularmente de palo, en que se coloca la luz, para alumbrarse los oficiales que trabajan de noche” (Autoridades). velar: “Estar sin dormir el tiempo destinado para el sueño. [...] Observar atentamente alguna cosa” (Autoridades). 1401 vendimias: “Tiempo en que se hace la vendimia”, esto es, la “recolección y cosecha de la uva” (RAE). ventosa: “Instrumento de cirugía, que es un vaso por lo regular de vidrio, angosto de boca y ancho de barriga, que calentándole con estopas encendidas se aplica a algunas partes del cuerpo, para atraer con violencia los humores a lo exterior; y suelen fajar algunas veces aquella parte, y entonces las llaman ventoras fajadas” (Autoridades), vianda: “El sustento y comida de los racionales” (Autoridades). vinagre: “Metafóricamente se llama el sujeto de genio áspero y desapacible. Dícese por apodo” (Autoridades). vintricular: Deformación de ventricular, “hacer de vientre”. visir: “El primer empleo en el imperio de los turcos, que por lo elevado de la dignidad, se le da siempre el renombre de grande” (Autoridades). visita: “El acto de jurisdicción con que algún juez o prelado se informa del proceder de los ministros inferiores o de los súbditos, o del estado de las cosas en los distritos de su jurisdicción, pasando personalmente a reconocerlo o enviando en su nombre a quien lo ejecute” (Autoridades). vistas: “Llaman los vetidos y tocador, que los novios envían a sus futuras esposas. Llámase así también el juego de ropa, que estas envían a los novios” (Autoridades). vital estambre: O estambre de la vida, “poéticamente se entiende el curso mismo del vivir, la misma vida, y el ser vital del hombre” (Autoridades). vomitar: “Metafóricamente vale decir, o prorrimpir en injurias, dicterios o expresiones de ira. [...] Vale también descubrir lo que estaba secreto” (Autoridades). yema: Si bien ni RAE ni Autoridades (que lo recoge como “hiema”) dan significados de este término más convenientes que el de “brote embrionario de los vegetales” o “porción central del huevo” (RAE), existe también el de “dulce seco compuesto de azúcar y yema de huevo” (RAE), que nos permite interpretar aquí una metáfora con ese significado del lacre de un sobre. zaguero: “Lo que va, se queda o está atrás” (Autoridades). zaíno: “Llaman también a cualquier caballería que tiene señales y da indicios de ser falsa, como es mirar al soslayo, torciendo la vista” (Autoridades). zalá: “La adoración o reverencia que hacen los moros a Dios y a Mahoma, doblando el cuerpo y poniendo la mano en el pecho con varias ceremonias y palabras” (Autoridades). zalagarda: “La emboscada dispuesta para coger y dar sobre el enemigo cuando está descuidado y sin recelo. [...] Es también el acometimiento y retirada de los jinetes para inquietar el enemigo. [...] Se toma también por el alboroto repentino de gente ruin, para 1402 espantar a los que están descuidados. [...] Significa también la pendencia, regularmente fingida, de palos o cuchilladas, en que hay mucha bulla, voces y estruendo” (Autoridades). zamarro: “El vestido de pieles de cordero que tienen el pelo suave y corto de que usan los regalones y delicados para defensa del frío. [...] Se toma también por las mismas pieles. [...] Por semejanza se llama el hombre tosco, lerdo, rústico, pesado y sin aseo” (Autoridades). zampalimosnas: “Persona pobretona o estrafalaria que anda pidiendo comida o dinero” (RAE). zampoña: “Instrumento rústico pastoril a modo de flauta o compuesto de muchas flautas. [...] Llaman por modestia los poetas al proprio numen poético, especialmente hablando de sus composiciones pastoriles” (Autoridades). zampuzar: “Meter alguna cosa en agua, de suerte que quede cubierta. [...] Vale lo mismo que zampar, o meter alguna cosa en parte donde no se vea, aunque no sea en agua” (Autoridades). zancarrón: “El hueso del pie desnudo y sin carne. [...] Por extensión se dice de cualquier hueso grande, o seco, o sin carne. [...] Por semejanza se llama al flaco, viejo, feo y desaseado” (Autoridades). zape: “Voz que se usa para espantar los gatos, acompañada muchas veces con golpes, por lo que huyen al oírla. [...] Se usa también como interjección de extrañeza, o de aversión al daño, o riesgo sucedido o que amenaza” (Autoridades). zarabanda: “Tañido y danza viva y alegre que se hace con repetidos movimientos del cuerpo poco modestos” (Autoridades). zarambeque: “Tañido y danza muy alegra y bulliciosa, la cual es muy frecuente entre los negros” (Autoridades). zarandajas: “Cosa menuda, sin valor, o de importancia muy secundaria” (RAE). zarapallón: “El que anda muy estrafalario, sucio, mal trazado y andrajoso. Es voz vulgar” (Autoridades). zarapeto: “Llaman vulgarmente al que es listo y redomado” (Autoridades). zaratán: “Un género de enfermedad de cáncer, que da a las mujeres en los pechos, el que les va royendo y consumiendo de tal suerte la carne que por lo regular vienen a morir de esta enfermedad” (Autoridades). zoquete: “El pedazo de madera grueso y corto, que regularmente queda cortado, del que se labra o ajusta a lo que se necesita. [...] Por alusión se toma por el pedazo de pan o mendrugo, que queda de sobra, o se corta del pan entero. [...] Por semejanza llaman al que es feo y de mala traza, especialmente si es pequeño y gordo” (Autoridades). zorra: “Llaman asimismo en estilo familiar la borrachera” (Autoridades). zorro: “Llaman por apodo al que afecta simpleza e insulsez, especialmente por no trabajar y hacer tarda y pesadamente las cosas” (Autoridades). 1403 zumaque: “Hierba que tiene los tallos gruesos y crecidos y las hojas largas y asperas. Los granos de la simiento son negros y tiene muy mal olor, parecido al de la sentina de la nave. [...] En estilo festivo se toma por el vino” (Autoridades). zumba: “El cencerro grande. [...] Se toma también por la vaya o chasco ligero que en conversación festiva suelen darse unos a otros. [...] Se toma también por lo mismo que chanza o expresión festiva y alegre, que no se dice con seriedad o de veras” (Autoridades). zupia: “El vino revuelto, que tiene mal color y gusto. [...] Por extensión se toma por cualquier cosa líquida y de mala vista y sabor. [...] Metafóricamente se toma por lo más inútil y despreciable de cualquier cosa” (Autoridades). Observamos que funciona más bien como interjección de contrariedad que con cualquiera de sus significados estrictos. zurrar la badana: Conocida expresión coloquial, que “vale lo mismo que tratar a uno mal de palabra o de obra, y de ordinario se entiende por aporrearle”, por zurrar, “Curtir y adobar las pieles quitándoles o rayéndoles el pelo” y badana, “piel de carnero u oveja, curtida, blanda y de poca dura” (Autoridades). zurrar: “Curtir y adobar las pieles quitándoles o rayéndoles el pelo” y badana, “piel de carnero u oveja, curtida, blanda y de poca dura” (Autoridades). zurriburri: “El sujeto vil, despreciable y de muy baja esfera” (Autoridades). Parece que se emplea en singular, pero no como adjetivo, sino sustantivo abstracto que se refiera el común de los “zurriburris”. 1405 IV.8.- Registro de variantes IV.8.1.- Introducción INTRODUCCIÓN PARA LA COMEDIA QUE SE HIZO A LOS AÑOS DEL EXCELENTÍSIMO SEÑOR CONDE DE SALVATIERRA, EJECUTADA POR SUS CABALLEROS PAJES, Y ESCRITA POR UNO DE SUS CRIADOS, FRANCISCO DE CASTRO AC: Introducción para la comedia que se hizo a los años del excelentísimo señor conde de Salvatierra, ejecutada por sus caballeros pajes, y escrita por uno de sus criados, Francisco de Castro, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 144-159. Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. PERSONAS: AC ofrece como interlocutor a Don Vicente Escudero que, como refleja la acotación del verso 54, desempeña el papel de Voz de la Fortuna y así aparece mencionado en las marcas de locución. v. 45: AC ofrece "opípora", claro error tipográfico que corregimos por "opípara". v. 118: AC no ofrece la “s” de “los”, que reconstruimos. acot. v. 154: AC presenta como marca de locución Don Diego, si bien es el personaje que habló inmediatamente antes. Posiblemente se trate de don Domingo, y así lo corregimos. acot. v. 173: AC ofrece la marca de locución de don Manuel, que habló antes. Seguramente se trata de nuevo de don Domingo, y así lo corregimos. v. 184: AC ofrece, por error tipográfico, "osurpo", que corregimos por "usurpo". acot. v. 348: Del mismo modo que la marca de locución al verso , como comienzo de la segunda parte de esta Introducción, está reconstruida con un [Voz Dentro] ya que así lo indica la acotación previa, en este caso, si bien no hay indicación alguna en la acotación, entendemos se trata del mismo caso, y reconstruimos del mismo modo. 1406 IV.8.2.- Entremeses LA BODA Y LOS VIOLINES AC: Entremés de la boda y los violines, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 46-55 Se conserva también copia de esta edición en la BITB, nº 46572. PERSONAS: AC menciona "3 Hombres", pero puesto que a lo largo del texto sólo se menciona al "Hombre 3º" entendemos que es un error y así lo corregimos. Del mismo modo, los Músicos no aparecen en escena y, si bien AC habla de Criados, sólo aparece uno. acot. v. 1: AC: Salen Chorizo con Garabato Corregimos el anacoluto. vv. 55-56: Son versos confusos, que quizá sean más fáciles de entender si suponemos dos errores tipográficos y resultan así "donde verás unido en dos lazos / lo que siempre has querido". v. 72: AC: y al verla tan perfecta Corregimos por "perfeta", pues así lo exige la rima con el verso siguiente. v. 92: AC: Yo les estimo mucho la vesita Corregimos un claro error tipográfico. v. 120: AC: Por mi vida, señor, que no le gastin Corregimos el error tipográfico por exigencia de la rima. v. 121: AC: los complementos an nosotros basten. Corregimos el claro error tipográfico a "con". v. 165: AC: que a cualquier gran señor saca de juizo Corregimos el error tipográfico. acot. v. 173: AC: HOMBRE 1º Corregimos el que debe ser un error tipográfico por HOMBRE 3º v. 220: AC: ¡Diseño querido! Corregimos tal como indica la fe de erratas de AC. Reconstruimos varios Aparte a lo largo del texto, por considerarlos necesarios por el contexto en que los personajes pronuncian sus frases. 1407 LA BURLA DE LA SORTIJA CF: Entremés del chasco de la sortija. Compuesto por Francisco de Castro, año de 1710, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 109-122. IA: Entremés de la burla de la sortija y casa de posadas, s.l., s.i., s.a., BNE:T/15325 IB: Entremés de la burla de la sortija y casa de posadas, s.l., s.i., s.a., BNE:T/26352 MA: Entremés de la burla de la sortija y casa de posadas, BNM:Ms/3704 TÍTULO: Todos los testimonios ofrecen La burla, salvo Cómico Festejo, que nos presenta El chasco. PERSONAS: MA: “Un Barbero, Un Licenciado, Un Vizconde, Vejete, Un Soldado, Cristina, 3 Hombres, 2 Mujeres”. IA, IB : "Un Barbero, Francisco Rubert. Un Sacristán, Salvador de Torres. Un Soldado, Palomino. Un Vizconde, Flores. Un Vejete, Joseph de Ribas. Christina, Rosa Rodríguez. Tres Mujeres. Una Gallega, Juan Plasencia. Tres Hombres". IA e IB sustituyen en todos los casos el Licenciado de CF por Sacristán, no anotamos así esa variación más que cuando afecte a alguna otra parte del texto. acot. v. 1: MA: Salen el Barbero y el Licenciado. IA, IB: Salen riñendo el Barbero y Sacristán. v. 4: MA, IA, IB: nariz, esponja y gomia de tabaco. v. 9: MA: Pues cómo que las tengo largas dices v. 11: MA: Vete, sopista, o llevarás en las ancas. v. 12: MA, IA, IB: Yo el protocolo, tú eres el Simancas, v. 14: IA e IB saltan hasta el v. 19. En este y los siguientes dos casos de saltos MA presenta los versos que faltan en IA e IB marcados por una línea vertical, lo que nos mueve a pensar que, de algún modo, MA es el manuscrito del que nacen IA e IB. v. 20: IA e IB saltan al v. 23. v. 25: MA: ¡Ah, narizote! v. 26: IA e IB saltan al v. 33. v. 33: CF: ¡Ah, nariz arbañal! ¿Eso me dices? MA, IA e IB albañal, que es la forma correcta, y así lo corregimos. La interrogación del segundo fragmento no aparece en CF, pero la incluimos por considerarla mejor lectura. v. 35: MA: Pues no te quieres ir, toma estos lapos. 1408 v. 36: MA, IA, IB: Pues recibe primero estos sopapos. MA anota a la derecha la acotación Riñen. v. 39: IA, IB: Fuera rumor. ¿Qué es eso, camaradas? vv. 41-56: Los nombres burlescos aparecen con minúsculas en CF, MA, IA e IB. v. 44: MA, IA, IB: pues es mejor llamarse moco tinto. v. 45: MA: Di, nariz alfagia con ternillas v. 55-56: MA: Oh, seo Braguillas, oh, seor Calzonazos, / seo mono tinto, vengan esos brazos. IA e IB muestran en ambos casos "seor". v. 57: IA, IB: La milicia es primera. MA, como CF, muestran primero. v. 60: IA e IB saltan al v. 73. v. 63: MA ofrece los dos fragmentos de este verso invirtiendo las intervenciones: la primera parte la pronuncia el Soldado y la segunda el Licenciado. acot. v. 64: MA no ofrece esta acotación. acot. vv. 68-69: MA sustituye esta acotación por otra que resulta ilegible por la costura del códice. v. 81: IA, IV: o cesaré si alguno me reprocha. CF y MA coinciden en ofrecer y. v. 107: MA: Mi marido a las 10 se viene a casa v. 110: MA: oficiales hay dentro y ai peones, v. 113: IA, IB: y espero, sin que nada a mí me aflija, v. 116: IA, IB: Botasela, a avanzar, caballería. v. 118: IA, IB: que todo está en que saque yo mi estuche. MA: que todo está en que yo saque mi estuche. acot. v. 124: IA, IB: Vanse los hombres. MA y CF coinciden. acot. v. 125: Reconstruimos la acotación que sólo aparecen en IA e IB, pues aunque sea un añadido en ambas ayuda a comprender la ubicación del personaje y clarifica el texto. acot. v. 127: IA e IB no ofrecen la acot. y la sustituyen antecediendo un Sale a la intervención del Vejete. MA tampoco ofrece la acot. y quizá aparezca el Sale, como en IA e IB, si bien no puede verse por la costura del códice. v. 128: MA, IA, IB: ¿Qué hacía? ¡Ay, ay, Jesús! ¡Ay, que me muero! v. 131: IA e IB no lo presentan como pregunta, CF y MA sí, y queda rabiando como un perro lindamente, sin.. v. 133: MA: Llévele el diablo. v. 137: MA, IA, IB: ¡Ay, uh, uh, uh! v. 147: Ma añade tras el primer fragmento de verso la acotación Recio. 1409 vv. 160-161: En IA, IB aparecen como pregunta, mientras que MA los ofrece como exclamación y en CF no aparece el signo de interrogación, que consideramos necesario. v. 163: MA: Él se llama... No me acuerdo. acot. vv. 170-171: IA e IB sustituyen la acot. añadiendo un Vase al fin del verso anterior y luego, centrado, colocando Salen los tres Hombres y el Vizconde. MA hace lo mismo, no ofrece la acot. de CF, introduce Salen los 3 y el Vizconde (después de la intervención en que Cristina los llama, no como IA, IB, que lo hacen antes) si bien en MA no se distinque el Vase. v. 177: MA añade al fin del primer fragmento de verso la acotación Se hará lo que dicen los versos. acot. v. 181: MA añade Sale antes de la intervención del Hombre 1º. La acotación de MA se limita a Salen con la puerta 2 hombres si bien no se lee bien por introducirse en la costura del códice.. v. 182: IA, IB atribuyen este verso al Sacristán (Licenciado en otros testimonios). En MA adivinamos que en origen figuraba Licenciado, si bien aparece sobreescrito 2º, sin tener en cuenta que el hombre 2º acaba de hablar. MA ofrece el verso: Yo lo hiciera, si fuese aqueste entierro. v. 183: MA: ¡Bravo vicio! v. 186: En MA aparece tachado, bajo Gran sangría, Brava sangría. acot. v. 186: CF ofrece, como marca de locución de la primera parte de este verso, a un supuesto HOMBRE 3º, mientras IA e IB lo atribuyen al HOMBRE 2º. acot. vv. 190-191: MA sustituye la acot. por un Vanse al final del verso anterior y añadiendo Sale antes de la entrada del VEJETE. v. 191: MA, IA, IB: Oh, malaya el dotor. Cuatro mil gritos, acot. vv. 201-202: En IA e IB no aparece la acot. MA la sustituye añadiendo al fin del siguiente verso la acot. Lee. v. 209: MA: esto es cierto. Llamo con patadas acot. 211-212: IA, IB se asoma un hombre, y sustituye las acotaciones de intervención del Licenciado por las de la GALLEGA. MA modifica toda la acot, haciendo aparecer al Soldado en lugar de al Licenciado: Sale arriba el Soldado de gallega con un can..., si bien no se lee bien la última palabra, que consideramos pudiera ser candil. v. 211: MA, IA e IB ofrecen este verso, que no aparece en CF y resulta necesario para que el verso anterior no quede suelto. acot. v. 217: MA no ofrece la acot., y presenta a la MUJER 1ª como UNA MUJER. 1410 v. 217: MA: Si no lo á aenfado acot. v. 223: IA e IB sustituyen la acot. anteponiendo un Dentro a la invervención ón de la MUJER 2ª. MA no ofrece ni la acot. de IA-IB ni la de CF. acot. v. 225: IA, IB antepone la acot. Sale a la Mujer 2ª. v. 228: Reconstruimos este verso que no aparece en CF y sí en el resto de testimonios, para evitar que quede suelto el verso 227. acot. vv. 227-228: CF ofrece Vase al fin del v. 227, porque no ofrece el 228, e IA e IB al fin del 228. Ma no la ofrece, o aparece en el lomo por la costura del manuscrito. Nosotros la ubicamos en 228, como es lo lógico. v. 230: MA, IA, IB: Voy al instante en casa de Pepino acots. vv. 233-234 y vv. 234-235: IA e IB eliminan esta acot y la que sigue, sustituyéndolas por una que reza Salen todos, quitan la puerta y ponen la otra que se ubica antes de la intervención de CRISTINA. MA sustituye también la acot Salen todos, si bien el texto de su acotación se pierde en la costura del manuscrito. MA respeta luego las acotaciones Quitan la una y ponen la otra, que ubica al margen del v. 235, y más abajo Y quitan la tablilla y el farol. vv. 235-236: IA, IB, atribuye esta intervención al HOMBRE 2º. No podemos saber qué hace MA, pues la acotación de personaje se esconde en la costura del manuscrito. v. 236: MA: que yo solo el engaño conociera. vv. 237-238: MA: Puesto que queda puesta y viene el día / vámonos allá dentro. acot. vv. 238-239: IA e IB presentan la acot. antes de la intervención del Barbero. MA ofrece sólo Vanse, también antes de que intervenga el BARBERO. La salida del VEJETE y el HOMBRE 3º se pierde, como suele, en la costura del códice. v. 241: MA: Veamos, pues. ¿Es aquesta vuestra casa? acot. v. 243: MA, IA e IB no presentan la acot. y tampoco un Dentro" antes de mencionar a Cristina. v. 245: MA: me pagarás, infame, esta tardanza, v. 246: IA, IB: y de mas celos tomaré venganza. CF y MA coinciden. acot. v. 247: IA e IB no presentan la acot. MA ofrece Cáscales, si bien la introduce después de la intervención de CRISTINA. v. 247: MA, IA e IB introducen tras el segundo fragmento de verso la acotación Salen Todos. v. 250: IA, IB: pues tiene en la posada caballero. MA y CF coinciden. 1411 v. 253: IA, IB: por aquesta sortija, y será tuya. (importante cambio, se ofrece la joya en lugar de a sí misma) MA y CF coinciden en “seré”. v. 257: MA: Yo llevo la sortija, marido. IA e IB sustituyen toda la intervención por Canta ROSA Yo sólo la sortija / llevar intento / en dar adoraciones / a tanto cielo. / Ea, vaya, / rompe penosa, / rompa usted, que ese garvo / ea, vaya, rompe, / es mucha cosa. v. 258: MA: Es cierto. (Sin ofrecer "aqueso"). También sustituyen IA e IB toda esta intervención por Canta LAVENÁN Competirte quisiera, / pero no acierto, / que aun al respeto ciegan / estos reflejos. / Ea, vaya, etc. v. 260: MA introduce después de el texto final de CF parte del texto que ofrecen IA-IB: Canta ROSA: Yo sólo la sortija / llevar intento / en dar adoraciones / a tanto Cielo. Canta LAVENÁN Competirte quisiera, / pero no acierto / que un al respecto ciegan / tantos respetos. STEMMA: En la transmisión de esta pieza apreciamos que del Original nacen dos itinerarios, uno del que nace la copia de Cómico festejo y otro del que copia MA, al que a su vez copiará MB. LA BURLA DEL FIGONERO CF: Entremés de la burla del figonero, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 1-16 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46558-1. IA: Burlas del figonero, compuesto por Farruco de Castro, s.l., s.i., s.a., BNE:T/15325 IB: Burlas del figonero, compuesto por Farruco de Castro, s.l., s.i., s.a., BNE:T/26547 (añade a lápiz Francisco). MA: El figonero, BNE: Ms/14599-4 1412 PERSONAS: IA e IB: "Estefanía, Antonia de Fuentes. Lucía, Gertrudis Verdugo. Don Monoquio, Salvador de Torres. Don Cirineo, Francho. Un Ministro, Flores. Un Vejete Hostelero, Joseph de Ribas. Un Galopín, Juan Ángel. Unos Gallegos, Plasencia y Labenán. Unas Gallegas, las demás mujeres". MA no ofrece dramatis personae. Observamos que, además de añadir el reparto, sustituyen la figura del Alguacil por la de "Un Ministro", que mantendrá a lo largo de la obra. acot. v. 1: IA, IB: Salen de Soldados DON CIRINEO y DON MONOQUIO. v. 2: MA presenta todos los "usted" del entremés como "Vm", abreviatura de vuestra merced, si bien por la métrica no puede sino corresponderse con usted. v. 3: MA: Aquí nadie veo. v. 9: MA: Tarán, tarantán, tan. v. 10: IA, IB añaden centrado tras este verso la acot. Dan carreras. v. 11: MA: Toca taratata y lleve en caperuza acot. v. 13: En MA, IA e IB no aparece esta acot. v. 14: IA, IB: Sosiégate, por Dios, que aquí me pierda. v. 18: IA, IB: que pretendo cogerle en la emboscada. v. 23: IA, IB: Dime lo que te hecho. ¿Hay tal enjambre? v. 26: IA, IB: ¿Qué dices? v. 28: MA: que hasta la vista falta de los ojos. v. 29: IA, IB: Yo he comer, si el diablo me acomete. v. 33: MA: y por dineros dan a todo el mundo v. 43: MA: Pues yo he pensado... v. 47: IA, IB: ¿Y sin dinero? acot. vv. 48-49: En MA no aparece esta acot., sino que se divide en un Vanse al fin del verso anterior y una acotación centrada con Salen Lucía y Estefanía. IA e IB ofrecen Vanse, y salen Estefanía y Lucía con mantos. vv. 48-49: IA e IB intercalan los siguientes dos versos "UCÍA Acabado está el mundo, Estefanía. / ESTEFANÍA Rematado está todo, amiga mía. v. 50: CF, IA, IB: quien nos haya abordado me he aturdido. Para la correcta comprensión del texto debemos seguir a MA, que ofrece "ha", y así corregimos. v. 58: MA: Pues cómete un brazo. v. 61: IA, IB: ¡Ay, qué olor a tajadas me ha venido! v. 62: IA, IB: Lo mismo a mí me ha sucedido. 1413 v. 66: MA: porque su olor me trae a el retortero. v. 67-68: MA: ¿Entrar en un figón fuera acertado / dos mujeres de garbo? v. 69: MA: de decir tal cuando yo, con esta cara, v. 72: IA, IB: Anda, bobilla. acot. v. 74: En MA, IA e IB no aparece esta acotación. v. 78: En MA el Vamos presto forma parte de la intervención de ESTEFANÍA. acot. vv. 78-79: IA e IB: unifican las acotaciones y ofrecen centrado Vanse, y salen Estudiante y Galopín. v. 79: MA: Bien comido. GALOPÍN: Buen provecho os haga. IA, IB: Bien he comido. GALOPÍN: Bon provecho os haga. v. 89: MA: ¿Qué debo? GALOPÍN: Señor, de macarrones, En MA hay al fin de este verso una anotación que menciona "Vejete", sin que podamos dilucidar si es un Sale o simplemente el copista quería remendar el reparto de personajes de cara a una posible representación. v. 90: MA: de pollastras, de empanada y pichones, v. 92: MA: Pues no me digáis mañana que son treinta. v. 96: IA, IB: Pues no digas mañana que son veinte. v. 99: MA: Ya bajo diez reales de la cuenta. v. 101: CF, IA e IB hacen este verso y el siguiente continuación de la intervención que comienza el ESTUDIANTE en el v. 100. Restauramos las acot. que encabezan los vv. 101 y 102, pues sólo hace sentido el 101 si es pronunciado por el GALOPÍN. acot. vv. 102-103: En MA no aparece esta acot., sino que, como antes, es dividida en un Vase para el ESTUDIANTE, y una acot. centrada que marca la entrada del VEJETE. Curiosamente junto a esta acotación y algo más abajo, a la altura del v. 105, el copista anota Gallegos. IB hace lo mismo, un Vanse tras la intervención del ESTUDIANTE y antepone un Sale el a la primera intervención del VEJETE. v. 103: MA: ¡Ah, patrón! VEJETE: ¿Qué hay? IA, IB: ¡Ah, patrón! VEJETE: Di, ¿qué hay? v. 104: MA: El licenciado manchato / y se ha ido. (Podría ser "marchato", o manchiato de mangiare, pero hay una mancha de tinta en la tercera letra de la palabra que impide la lectura) IA, IB: El Licenciado / ha comido y se ha ido. v. 106: MA, IA, IB: no me digas mañana que son veinte. v. 107: MA: Vive Dios que si pesco al insolente v. 108: MA: no aparece por acá, el v. es "le he de hacer un almodrote ". v. 111: MA: metamos en la cuenta los gallegos 1414 v. 113: IA, IB: Has dicho bien, estimo la advertencia v. 114: IA, IB: No, lo que es mi patrón tiene conciencia. acot. vv. 114-115: MA sustituye la acot. por un simple Salen los gallegos. IA, IB sustituye por Salen los dos Gallegos y la Gallega rezando el rosario todos juntos. acot. v. 115: IA, IB: LOS GALLEGOS v. 122: MA, IA, IB: que esté gozando del Cielo v. 126: IA, IB: Todos juntos los lloramos. MA, IA e IB añade al fin del verso la acot. Lloran. v. 128: MA: de dar gracias así en comiendo. v. 129: MA, IA, IB: Voy a ajustarles la cuenta. Consideramos que la ausencia de la a en CF es un error tipográfico que rectificamos. v. 130: MA: Y el gasto que tienen hecho acot. v. 132: IA e IB GALLEGO, sin numerarlo. v. 134: IA, IB: a vostei y al caballero, MA: a busted y a el caballero, v. 135: Todos los testimonios, salvo MA, ofrecen: que fundó aquesta obra prima. Entendemos que se trata de un error tipográfico transmitido, y corregimos por pía, como ofrece MA. v. 137: En MA no aparece este verso. En IA e IB aparece con la previa acot que marca que lo pronuncian Todos los GALLEGOS. v. 139: MA, IA, IB: La obra pía es el dinero. vv. 141-142: IA, IB: Si agora dijeran estos / 'no diga usted que son veinte' MA: Si acaso dijeren estos / no me digáis que son veinte v. 144: IA, IB: el dinero acot. v. 144: En IA e IB la intervención es del GALLEGO 2º v. 146: IA, IB: nos dixo, aquesta es verdad, En MA no aparece nos dixo. v. 148: MA: se paga la comida. acot. v. 152: En IA e IB la intervención pertenece a la GALLEGA. v. 154: MA: habéis de pagar las costas. MA, además, añade al fin del verso la acot. Dales. acot. v. 155: IA, IB: LOS GALLEGOS. La acotación intercalada en el verso no aparece en MA, IA e IB, y se convierte en un simple Sale antes de mencionar al ALGUACIL como personaje que pronuncia lo siguiente. IA e IB mencionan aquí ALGUACIL, y no MINISTRO como dijeron en el dramatis personae. acot. v. 158: En IA e IB la intervención es del GALLEGO 2º. 1415 v. 162: MA añade etc. Lo mismo sucede en IA e IB, que además ofrece el verso como parte de la intervención del VEJETE y ofrece después la acot. Los GALLEGOS con el VEJETE. v. 165: IA, IB: Digan, ¿qué es esto? vv. 166-170: MA: Un monigote nos dijo / que rezando y ofreciendo / se pagaba la comida. / Y assí nos vamos diciendo, / por el que aquesta obra pía... IA e IB ofrecen también pía en lugar de prima. Los tres testimonios, MA, IA e IB eliminan la acot. Repiten del final, y además, IA e IB añaden tras el v. 169 la acotación Rezan. vv. 171-172: MA: Callad, ver que os los entrego, / que yo traeré a el estudiante, IA, IB: Callad, ved que os los entrego, / que yo trairé al estudiante, acot. v. 176: En IA e IB no aparece la acot. de salida. acot. v. 177: IA, IB: GALLEGA V. 178: MA: ¿Cuánto va que nos anforcan? acot. vv. 180-181: En MA no aparece esta acot. y se sutituye por Salen Estefanía y Lucía. IA e IB por Sale Estefanía y Lucía. v. 183: MA: Vamos adentro. ESTEFANÍA Entremos dentro. v. 187: IA, IB: Escucha, señor maestro. v. 193: IA, IB: Entremos a un aposento v. 196: MA: donde no hayga zurribure. IA, IB: importa estar recatadas; y elimina la acotación, que coloca como Vanse después de la intervención del GALOPÍN. v. 197: IA, IB: Venite qua acot. vv. 199-200: En MA no aparece esta acot., que se sustituye por un Vanse al fin del v. anterior y una acotación centrada que reza Sale DON MONOQUIO y DON CIRINEO. IA e IB ofrecen simplemente Salen MONOQUIO y CIRINO, sin indicar la salida del VEJETE. v. 203: MA: es pesado como un yierro. IA, IB: es pesado como el hierro. acot. v. 204: En MA no aparece esta acot. sino Salen. En IA e IB no aparece. v. 205: MA: ¿Qué se ofrece, caballeros? v. 208: IA, IB: Despacha esos señores. MA: Despacha aquí a los señores. Añade después Vanse, referido a los dos hombres y el VENTERO, y a continuación, centrado, Sale ESTEFANÍA y LUCÍA, eliminando la acot del v. 207. IA e IB hacen lo propio, elimina la acot. del v. 207 y ofrece centrado después del v. 208 Éntranse y salen LUCÍA y ESTEFANÍA. v. 209: IA, IB: Dígame usted ¿cuánto debemos? 1416 acot. v. 216: IA, IB: GALLEGA (resulta curioso, porque los gallegos no han vuelto a escena según IA e IB). v. 219: MA, IA, IB: ¿Qué dices? v. 222: MA: De el mío han hecho lo mismo. IA, IB: Del mío han hecho lo proprio. acot. v. 224: IA, IB: GALLEGO 1º (aunque siguen sin haber salido a escena los gallegos en IA, IB, como antes). v. 225: MA: Aparteta allá, camello. Por claro error de transcripción. v. 226: IA, IB: Ahora venimos los dos vv. 227-228: CF trasforma ambos versos en de comprar de la Puerta, quedando un verso así suelto. Por la métrica parece recomendable reconstruir el texto de MA, IA e IB. vv. 229-231: MA: de Guadalajara, sospecho / de que allí nos le quitaron / del bolsillos dos gatuelos v. 233-234: MA: que buscarlo resolvemos / tomar este manto en prendas. IA, IB: que buscarlos resolvemos / tened este manto en prendas. IA, IB: añade la acot. Dale un manto muy roto y doblado, y el VEJETE lo desdobla. vv. 236-237: MA: pero yo no tomo prendas / sin que las mire primero. IA, IB: pero yo no tomo prenda / sin registrarla primero. acot. vv. 238-239: En MA, IA e IB no aparece esta acot. v. 241: MA: ¿Éste es manto u harnero? v. 242: IA, IB: Yo no sé qué responderle v. 245: MA: Diga usted, ¿es de Toledo? IA, IB: Dígame usté, ¿es de Toledo? v. 246: MA salta esta intervención del VEJETE. acot. v. 250: MA: GALOPÍN IA, IB: GALLEGO 2º vv. 251-252: MA: Venga al punto mi dinero / o las quito las basquiñas. IA, IB: Venga presto mi dinero / u las quito las basquiñas. acot. vv. 252-253: En MA no aparece esta acot., sino Sale MONOQUIO y CIRINEO. En IA e IB no aparece ninguna acot. v. 260: MA: Mire usté por nuestra honra. IA, IB: Mire usted por nuestro honor. v. 264: Por lógica debería presentar han en lugar de he, ya que son las mujeres quienes sufrirían la injuria. v. 265: IA, IB: y así a pagar me resuelvo v. 266: MA: todo lo que hayan comido v. 268: MA: Los gastos son veinte y cinco IA, IB: Lo daño son veinte y chinco v. 270: MA: Con que, con el de esas damas, 1417 acot. v. 275: En MA, IA e IB no aparece esta acot. v. 275: MA: Ya entiendo vv. 277-279: MA: Apartad, ya me siento. / CIRINEO Señor, yo tengo noticias / de que usted ha sido travieso. v. 285: IA, IB: Sacó la cara un sargento, MA convierte este verso y el anterior en el confuso sobre una espada, un sargento. v. 289: IA, IB: Aquese mismo. v. 294: IA, IB: Huyó, es gallina... v. 295: MA: ¿Cuál de los dos, el alférez o el sargento? v. 296: MA: Y sabiendo que aquí está v. 297: MA: ¿El alférez o el sargento? v. 300: MA: una cuchillada. Qué cuánto v. 303: MA: del pelicráneo los sesos v. 304: IA, IB: entrando en ellos los gastos v. 307: IA, IB: hoy de usted saber espero v. 308: MA, IA, IB: por ser en esta materia v. 310: MA, IA, IB: Señor, cuando yo las daba v. 311: MA, IA, IB: de esa suerte bien me acuerdo v. 313: MA, IA, IB: En esto estoy cierto. v. 320: IA, IB: porque yo no tenglo blanca. acot. vv. 320-321: En MA no aparece esta acot., sino Saca la espada y se la da al VEJETE. En IA e IB ninguna acot. v. 323: MA: Y venga aca ese dinero. acot. v. 324: En MA no aparece esta acot. sino, centrada, Sale el Estudiante y Alguacil. IA e IB hacen lo mismo, si bien añade Salen el Alguacil y Estudiante. v. 329: IA e IB a partir de aquí terminan CIRINEO Dese fin al sainete / TODOS Vaya de bulla y festejo / y concluya una tonadilla del Jiquiri Juayco. / Tonadilla De la Jamaica ha llegado / de tonadas una flota, / que las jamaicanas cantan /a los jamaicos que adoran. / Estribillo El jiqueri juayco jalán jamayquín / se baila y se bulle y se canta así: / ay qué chusco, ay qué lindo, / ay qué alegre le vi venir / al jiquiri juayco galán jamayquín. / OTRA No hay más tonada de gusto / que mirar, que la ansia goza / en la mayor de las dichas, / la dicha de mayor gloria. / Estribillo El jiquiri juayco, etc. v. 332: MA finaliza a partir de aquí con VEJETE Ya basta / Y rematemos diciento / mueran estos perros, mueran / GALOPÍN Mueran, mi señor / a ellos. 1418 v. 333: Todos los testimonios ofrecen Y arrezo, si bien, por el contexto, parece tratarse de un error que se transmite desde el original, y que debemos leer Ya rezo. Así lo corregimos. STEMMA: Nuevamente nacen dos diferentes itinerarios a partir del Original. En uno de ellos encontramos el testimonio que nos ofrece Cómico festejo, mientras que el otro debe tener al menos un ejemplar perdido, del que copian tanto MA como el grupo IA-IB. LA BURLA DEL LABRADOR CF: Entremés de la burla del labrador, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 159-174 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46558-11. v. 216: CF: y el que se para se alienta; Corregimos por sienta, para que haga sentido con el verso siguiente en el juego de palabras encadenadas. v. 278: CF: Quítome las solapalandas Corregimos por solapandas, que es término acertado, pues así lo exige la métrica y, fuera de parecer un rasgo del habla del personaje, consideramos que se trata de un mero error tipográfico. v. 291: CF ofrece el verso como pregunta, lectura que consideramos errónea. LA BURLA DEL SOMBRERO AC: Entremés de la burla del sombrero, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 52-67 IA: Entremés de la burla del sombrero, s.l., s.i., s.a., BNE:T/25715 1419 IB: Entremés de la burla del sombrero, s.l., s.i., s.a., BNE:T/21140 IC : Entremés de la burla del sombrero, Agustín Laborda y comp., Valencia, sa, BNE:T/25714 ID : Entremés de la burla del sombrero, en Entremeses de diferentes autores, Pedro Alonso de Padilla, Sevilla, 1722, BNE:T/16284 IE : Entremés de la burla del sombrero, Quiroga, Madrid, 1793, BNE:T/25712, T/25713 IF : Entremés de la burla del sombrero, Matheo Barceló, Barcelona, s.a., Biblioteca Pública Lambert Mata (Ripoll, Girona): 963 MA: La burla del sombrero, de Bartolomé Ibáñez, fechado en Zaragoza, 29 de agosto de 1763, BNE:Ms/14599-41 Siete : La burla del sombrero, en Siete entremeses de Francisco de Castro, 1957 HC: La burla del sombrero, en Antología del Teatro Breve del siglo XVII, Madrid, Taurus, (ed. Huerta Calvo), 333-361 PERSONAS: IA, IB, IC, IF, HC: "Soldado 1º, Soldado 2º, Un Estudiante, El Gracioso, Un Ventero, Un Mozo, Un Barbero". IE: "Dos Soldados, un Estudiante, El Gracioso, Un Ventero, Un Mozo, Un Barbero". MA: “Soldado 1º, Soldado 2º, Ventero, Un Mozo, Dos Estudiantes, Gracioso”, y observamos cómo cambia el BARBERO por un ESTUDIANTE más, que aparecerán en el texto como 1º y 2º. Siete: “Dos Soldados, Un Ventero, Un Estudiante, Un Mozo, El Gracioso, Un Barbero”. acot. v. 1: MA Salen 1º y segundo soldados. v. 1: AC, IA, IB, IC, ID, IE, IF, HC: Seor Sargento. MA, Siete: Señor Sargento. v. 2: AC, IA, IB, IC, ID, IE, IF, MA, Siete: Usted me escuche. HC: Usted me escucha. v. 3: ID, IE, MA, Siete: ¿Usted ha comido hoy? AC, IA, IB, IC, IF, HC: ¿Usté ha comido hoy? v. 4: Siete: para comer? vv. 3-4: HC versifica SOLDADO 2º Ni ayer / SOLDADO 1º ¿Qué hiciera por comer / SOLDADO 2º A diez trozos embistiera. v. 7: IA, IB, HC: las hambres que padecen mis soldados, acot. v. 19: MA parece tachar la acot. que hace al SOLDADO 1º pronunciar el segundo fragmento del verso, para repetirlo al inicio del verso 20. Resultaría, entonces, que “ved que yerro” sería pronunciado por el SOLDADO 2º, y los versos 20-23 por el SOLDADO 1º. 1420 v. 24: HC: Y aun tu esclavo seré, que es perro oficio. AC, IA, IB, IC, ID, IE, IF, MA, Siete: Y aun tu esclavo seré, que es peor oficio. v. 29: MA: limpio, y me le pondrás, y al mesonero vv. 32-33: HC unifica este v. y el anterior, resultando di que responda así: en fin, ¿cuánto se debe?. acot. v. 38: En IA, IB, IC la acotación aparece junto al verso anterior. HC sigue este criterio, si bien en lugar de presentarla tras el verso lo hace centrando la acotación, como IE, que también la ofrece centrada antes del verso 38. En MA no aparece. v. 39: MA: donde hemos de lograr hoy nuestro intento. acot. vv. 41-42: MA no ofrece esta acotación. v. 44: IF: lo que cueste el comor, y en el dinero v. 46: MA: Pues vete aprisa. acot. vv. 46-47: Reconstruimos el se que ofrece sólo Siete. La mención al 1ER SOLDADO varía, pues HC ofrece PRIMER SOLDADO y Siete SOLDADO PRIMERO. MA sustituye esta acot. añadiendo después del Alón del v. 46 un Vase para el SOLDADO 2º y al inicio del v. 47 un Sale para el GRACIOSO. vv. 47-48: MA: Que canse tanto el andar / no es mucho viniendo a pata; Siete hace también una lectura en que une ambos versos en una misma oración, si bien no introduce el no que inventa MA. v. 51: Siete: con que forrar el baúl. acot. vv. 51-52: En MA no aparece la acot. Siete la introduce antes de que el GRACIOSO empiece a hablar. v. 53: MA: Pues ¿adónde vas, pobrete? acot. vv. 53-54: En MA no aparece la acot. v. 54: Siete: Pues de verdad que tu traza v. 55: Siete: no es de muy rico. Pareces v. 56: MA: Judas de Semana Santa. acot. v. 60: En MA no aparece la acot. v. 67: MA añade al fin de este verso una acotación ilegible. y de mano diferente, posiblemente para aclarar algún punto de la representación. acot. v. 71: IE divide la acotación: ofrece antes de este verso un Sale SOLDADO 2º, para luego indicar que es él quien interviene. 1421 v. 75: El verso puede entenderse de dos modos, como un aparte del GRACIOSO (o una simple afirmación, como lee Siete) o, como interpreta HC, como una pregunta. Seguimos este criterio. acot. v. 77: En MA no aparece el Aparte. acot. v. 78: IA, IB, IC, IE, MA ubican el Aparte al fin del verso anterior. ID, IF y AC coinciden en colocarla en el v. 78. HC no la presenta. acot. v. 79: IA, IB, IC, IE, HC introducen acot. después de la intervención del gracioso. AC, ID, IF y Siete coinciden. MA no presenta la acotación, sino que añade al fin del v. 80 Vanse y salen Ventero y Mozo. v. 79: Pese a que ningún testimonio ofrece signos de interrogación en el segundo fragmento de este verso, HC los coloca y aporta así una lectura mejorada del comentario del GRACIOSO que, consideramos debe ser un aparte y como tal reconstruimos la acot. v. 82: IE: Pongamos presto, Galdrapa. acot. vv. 86-87: Siete ofrece la acot. al fin del verso 86, mientras que el resto de testimonios lo hacen al fin del primer fragmento del verso 87. Consideramos más apropiado ofrecerla centrada entre ambos versos, y reconstruir como hacemos los personajes que salen. acot. vv. 92-93: En MA no aparece la acot. Siete la ofrece antes de la intervención del Ventero. acot. v. 94: En MA no aparece la acot. v. 95: MA: aquel amigo? v. 97: Nuevamente existen dos lecturas posibles ¡Cierto que es muy linda moda!, que presenta Siete, o ¡Cierto, que es muy linda moda!. HC ofrece esta última y seguimos su criterio. v. 98: MA: huéspede, el cocido saca. acot. vv. 98-99: En MA no aparece la acot. vv. 99-100: La lectura de este pasaje se hace complicada. Así lo presenta HC y seguimos su criterio, si bien señalamos que en todos los testimonios, incluído Siete, aparece Tu lengua (don Jerigonza / viene al hospital por mantas?). acot. vv. 102-103: En MA no aparece la acot. v. 104: IE: como en esto verdad hablas. acot. vv. 104-105: En MA no aparece la acot. v. 105: IA, IB, IC, IE, IF, MA, HC, Siete: Diga usted, ¿acá quién bautiza? v. 108: MA: qué gran soflama! 1422 v. 117: Son diferentes las lecturas de este preguntarais dependiendo de los diversos testimonios. AC, IC, ID, IE, IF ofrecen –arias, en tanto que IA, IB y MA -arais. HC lo corrige como –aríais, si bien, para conservar el octosílabo, considero –arais la mejor lectura. v. 118: IE: Prince no hay en España v. 122: MA: he comido. VENTERO A Dios las gracias. acot. vv. 122-123: En MA no aparece la acot. En Siete el 2º aparece con letra. v. 225: Reconstruimos la a que se hace necesaria en este verso. acot. vv. 126-127: En MA no aparece la acot. Siete introduce la acot. antes de que empiece a hablar el SOLDADO 1º. v. 129: MA introduce a continuación SOLDADO 2º ¿Qué falta / de vino?, eliminando la intervención del SOLDADO 1º correspondiente al v. 129. acot. v. 131: En MA no aparece la acot. v. 131: MA: ¿Diste v. 132: MA: Ni blanca. v. 135: Siete: Qué esta pagado, ¿no oiste? v. 138: MA: Vaya seor huespede, y traiga acot. v. 140: HC ofrece la acot. centrada siguiendo a este verso. v. 147: IE, MA, Siete: No lo fíe usted de nadie. v. 153: MA, ID, Siete: fuerza que el que se lo pone, v. 160: Son dos las lecturas posibles: Mirad bien que tengo barbas, que apoya HC y sigo, en que la subordinada es complemento directo de la principal, y Mirad bien, que tengo barbas, que apoya Siete. v. 170: En AC, ID, IF y Siete no aparece esta intervención del SOLDADO, quedándose el verso cojo. Así lo reconstruimos. MA, por su parte, en lugar de este fragmento ofrece No sino el alba. acot. vv. 170-171: En MA no aparece la acotación y el texto se limita a añadir el Sale antes de la intervención del VENTERO. acot. vv. 173-174: En MA no aparece la acotación. v. 175: HC: Pues quitad eso, ahora bien... acot. vv. 175-176: MA no ofrece ninguna de las tres acotaciones que aparecen en estos versos. v. 178: MA, HC, Siete: Señor, ¿qué es lo que usted manda? acot. vv. 178-179: En MA no aparece la acotación. 1423 v. 181: AC, ID y Siete ofrecen Cuánto se debe pregunto?, con la interrogación que consideramos mal colocada. v. 182: HC restaura el aparte y sigo su criterio. Siete lee (¡ay tal maza!)” acot. v. 183: En MA no aparece ninguno de los dos Apartes de este verso. v. 184: IA, IB, IC, ID, IE, IF, MA, HC, Siete: Yo suelto la carcajada; v. 185: HC: Este sombrerero es un ángel. acot. vv. 185-186: En MA no aparece la acotación. v. 187: HC: y, pues la ganancia tengo, MA; la garra ma llevo (Quizá intentando simplificar garrama en garra me, si bien con la a sería incomprensible). v. 188: MA: voyme y allá se las hayga. v. 189: MA, Siete: Muy bien dice usted, señor. acot. vv. 190-191: En MA no aparece la acot. Se limita a añadir un Vanse al fin del v. 190. IF ofrece levanta, en lugar de levantan. v. 192: MA: podéis andar de mohatra vv. 193-194: Estos versos aparecen únicamente en IA, IB, IC, IE y HC, y no en AC, ID, IF, MA y Siete. Los restauramos y tenemos en cuenta para la numeración de los versos. acot. vv. 197-198: En MA no aparece la acot. v. 200: HC: ¿Toparé otros, camarada? v. 205: MA: Pero vámonos. GRACIOSO ¿Queréis acot. v. 205: MA no ofrece la acotación. v. 213: MA: Pero no me resuelvo. v. 215: MA, Siete: que me lo vendáis. acot. v. 215: En MA no aparece la acot. v. 219: MA: ¡Lo que le debo a este mozo! vv. 220-221: MA: ¿Y es su coste? [SOLDADO] 1º Allá en Italia / me costó seis mil reales. v. 226: MA: Aquí lo lleváis en plata. HC: Aquí los lleváis en lata. acot. vv. 227-228: En MA no aparece la acot. Siete la ofrece antes de la intervención del GRACIOSO. v. 228: HC, Siete: El gozo me falta. v. 232: IA, IB, IC, Siete: se pasa nuestra mañana. vv. 235-238: HC versifica el siguiente fragmento de este modo: y os acordaréis de mí. GRACIOSO Lo creo / ¿Queréis echarla otra vez? SOLDADO 1º No amigo mío / SOLDADO 2º El demonio que aguardara. v. 236: IA, IB: La creo. ¿Queréis echarla 1424 v. 237: MA: No, amigo. acot. v. 238: AC, ID, IF y MA no ofrecen este Aparte. v. 240: Siete: Las lágrimas se me faltan. acot. v. 240: IE y HC ofrecen la acotación centrada después de este verso, no junto a él. MA no ofrece la acotación. acot. v. 242: IE no ofrece esta acotación. HC lo hace centrándola después de este verso. MA del siguiente modo Vanse y salen los estudiantes. acot. vv. 243-244: En MA no aparece la acotación, por haberla ofrecido antes. En MA, a partir de ahora, el ESTUDIANTE será el ESTUDIANTE 1º, y el BARBERO el ESTUDIANTE 2º. IA, IB, IC, IE, HC ofrecen la acotación Salen el BARBERO y el ESTUDIANTE, mientras que AC, ID, IF, Siete ofrecen Salen BARBERO y ESTUDIANTE. v. 244: IA, IB, IC, IE, MA, HC: Dios sea en aquesta casa. v. 245: En MA ambos señor huésped los pronuncia el ESTUDIANTE 2º, esto es, el BARBERO. Sobre la grafía de ambos huésped es preciso señalar cómo IE, HC y Siete ofrecen huésped, si bien MA huéspede y AC, IA, IB, IC, ID IF güesped. v. 246: IE, Siete: ¿dónde está usted? En MA no aparece este fragmento, que se sustituye atribuyendo al Ventero ¿Quién da voces?. acot. v. 246: En MA no aparece la acotación. vv. 245-249: MA ofrece estos versos de otro modo: 2º Señor huespede, señor huéspede? / VENTERO Quién da voces, quién me llama? / 1º ¿Tendrá usted algo de comer? / Porque tenemos gran gana. / VENTERO Sí, señor, no faltará. v. 249: MA: Sacad todo cuanto haya, v. 250: ID, MA, Siete: ¿Usted lo manda? v. 251: MA: Que yo quiero convidar v. 255: MA, Siete: que soy flaco de estómago. v. 257: MA, IE, Siete: usted viva dos mil años. acot. v. 258: En MA y Siete no aparece el Aparte. v. 260: MA: Colindres, este panarra? vv- 259-260: HC puntúa ¿Quién será? / Colines, ¿está Panarra?, modificando además este por está. acot. v. 263: Siete ofrece esta acot. antes de la intervención del GRACIOSO en el v. 258. v. 266: MA: ¿Hay más graciosa fantasma? 1425 acot. v. 268: Igual que en el caso anterior del SOLDADO, IE divide la acotación y antes de este verso introduce Sale el VENTERO, para seguir mencionándolo antes de su intervención. MA y Siete hacen lo mismo pero no mencionan el Sale. acot. vv. 268-269: HC Van sacando platos con comida... En MA no aparece esta acotación. v. 272: Siete: Dos pollos y media pava. acot. v. 275: En MA no aparece la acotación. v. 275: MA: Aquí le tiene. v. 277: IA, IB, IC, ID, IE, IF, MA, Siete: Ya yo estoy harto v. 278: MA: [ESTUDIANTE] 1º Y yo. / [ESTUDIANTE] 2º Y yo. VENTERO ¡Brava ganancia! acot. vv. 279-280: En MA no aparece la acotación. acot. v. 282: En MA y Siete no aparece el Aparte. v. 283: IE, Siete: Señor huesped, ¿cuánto se debe? MA: Seor güéspede, ¿cuánto se debe? v. 284: IA, IB, HC: Seor, de la media pava v. 287: Si bien todos los testimonios puntúan el verso como Digo, que, con la interrogación al fin, creo, como HC, que no debe ser una pregunta. v. 289: En MA no aparece el Aparte. vv. 290-291: MA elimina el verso 290 y el segundo fragmento del verso 291. v. 293: IE, MA, Siete: Diga usted, ¿cuándo se debe? v. 294: Siete lee Ay, más graciosa ignorancia. acot. v. 295: MA no ofrece ninguna de las acotaciones de este verso. AC, ID y MA no ofrecen el Aparte, pero sí la acotación centrada. v. 297-298: MA salta dos fragmentos, y así resulta el verso ¿Cuánto se debe? VENTERO Ya escampa. acot. v. 300: MA no menciona al ESTUDIANTE, y hace esta intervención continuación de la del VENTERO. v. 300: Si bien AC, ID, IF y Siete ofrecen una lectura Más que hay patadas, todos los demás testimonios ofrecen esta lectura, que aprueba HC y seguimos. acot. vv. 303-304: En MA no aparece la acotación. v. 305: MA: que se lo llevó el soldado. v. 306: HC: ¡Que me mata! acot. v. 306: En MA no aparece la acotación y en su lugar sólo se menciona matapecados. 1426 STEMMA: Muy complicada es la transmisión de La burla del sombrero, y eso explica las variantes entre los diferentes testimonios. Del Original nacen cuatro itinerarios, copiando de cada uno de ellos el grupo IA/IB, IC, IE, y un arquetipo perdido, que genera a su vez tres copias distintas: MA, ID, y AC. Quedando tan alejada Alegría Cómica del original hemos de proponer la hipótesis de que Original y arquetipo sean realmente dos versiones de la misma pieza, la segunda adecuada por el propio Castro para dar a la imprenta su colección de entremeses. Así, los tres itinerarios que se alejan de AC copiarían de una versión anterior, quizá a través de los papeles de la compañía. LA BURLA DEL TALEGO AC: Entremés de la burla del talego, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 36-45 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. PERSONAS: Los DOS VALIENTES que menciona el dramatis personae de AC aparecen luego en el texto como HOMBRE 1º y HOMBRE 2º. v. 2: AC: ¡ah! mis ojos son tan bellos Corregimos mis por tus, como indica Alegría Cómica en su fe de erratas. vv. 24-25: La rima en AC se rompe, pues AC ofrece el verso 24 como Y cómo que conozco, ¿qué deseas?. Corregimos por desea, que parece hacer mejor sentido al hablar del VEJETE y respeta así la rima con el verso 25. v. 63: AC ofrece “ande”, en lugar de “han de”, si bien se corrige en su fe de erratas. v. 79: AC ofrece, por error tipográfico seguramente, camerveros, que corregimos como cancerberos. 1427 acot. v. 149: AC ofrece como marca de locución HOMBRE 4º, si bien, por el contexto, el verso debiera pronunciarlo, el VEJETE, como reconstruimos. v. 189: AC ofrece el segundo fragmento de verso, pronunciado por el VEJETE, como De sastre, si bien podría ser más lógico leer Desastre. v. 193: AC: que de el talego perdido, Corregimos por del. vv. 202, 206: Si bien AC ofrece originalmente “v.m.”, en su fe de erratas corrige ambos por “usté”, tal como ofrecemos. v. 211: AC: Al talego, la burla Corregimos por del. LA BURLA DE LOS TÍTERES FINGIDOS AC: Entremés de la burla de los títeres fingidos, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 143-152 Buezo: Buezo, Catalina (ed.), 2005 Mojigangas dramáticas, Madrid, Cátedra, 317328 v. 73: AC ofrece terreble, que corregimos como evidente error tipográfico. v. 110: AC: cosa preciosa y piubela. Separamos en piu bela. acot. vv. 148-149: Saca un batidor y todo, como que le va sacando del arca. Buezo ofrece “como que lo va sacando”, sin justificar por qué elimina el leísmo. v. 164: AC: Tamarendos. Debe ser tamarindos, para que se mantenga la rima. Así lo corregimos, pese a que Buezo respeta el original que imposibilita la rima en i/o. v. 176: AC: Es piubelo, muitu lindo. Separamos en piu belo. v. 195: AC: Porque manca lo piobelo. Separamos en pio belo. LOS BURLADOS DE CARNESTOLENDAS AC: Entremés de los burlados de Carnestolendas, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 107-114 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. v. 24: AC: que es lo proptio (que un docto así lo dijo). Corregimos por proprio, considerando un error tipográfico la confusión entre t y r. 1428 v. 28: AC: si uno mata con plomo, otro con piuma. Corregimos por pluma, considerando de nuevo el error tipográfico la confusión esta vez entre i y l. acot. vv. 40-41: Encontramos un problema frecuente en la edición de las obras de Castro: los versos Dentro no se presentan claramente como pronunciadas por los personajes, y así es frecuente encontrar un verso o un fragmento de verso acompañado de la sola acotación Dentro, para toparnos luego con la acotación del propio personaje junto al siguiente verso. Aquí hemos de reconstruir, en primer lugar, la acotación de personaje que acompaña a la acotación Dentro, para luego ser necesario reconstruir una acotación dentro ya que el personaje no sale a escena hasta tiempo después. v. 67: AC: mientras hora le hace de la cena, Corregimos por considerarlo un error tipográfico evidente. v. 77: AC: Brava riza. Corregimos el error tipográfico por risa. acot. v. 141: La acotación aparece en AC junto al verso siguiente, 142, si bien hace sentido en el v.141. LA CASA DE POSADAS AC: Entremés de la casa de posadas, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 145-158 IA: La casa de posadas, s.l., s.i., s.a., BNE:T/25902 IB: La casa de posadas, s.l., s.i., s.a., RAE 41-IX-49(18) IC: La casa de posadas, s.l., s.i., s.a., RAE 41-IX-45(23) ID: La casa de posadas, s.l., s.i., s.a., BP: IX/5013(8) IE : La casa de posadas, Francisco de Hermosilla, Sevilla, s.a., recogido dentro del ejemplar facticio cuya portada manuscrita reza Entremeses de diferentes autores, en la imprenta de Pedro Alonso de Padilla, Sevilla, 1722. BNE:T/16284-30 IF: La casa de posadas, Libr. Quiroga, Madrid?, 1792 BNE:T/21121, T/25885 MA: La casa de posadas, BNE:Ms/14515(27) v. 11: Todos los testimonios ofrecen el plural oigan, si bien corregimos, por ser anacoluto, con oiga. v. 19: IA, IC, ID, IE, IF: El alma que a esto me trajo 1429 v. 26: IA, ID ofrecen tras este verso la acot. que AC ubica más abajo. IF ofrece al fin de este verso la acot. Se engarrafan, y a continuación Sale una VECINA y dice: sustituyendo a la marca de locución de la VECINA. Luego no ofrecen la acot. de AC, IC e IE. v. 37: IA, IC, ID, IE, IF: sino una pobre fregona. acot. v. 39: IF: Sale un v. 45: IA, IB, IC, ID, IE, IF: porque le dije que hiciese Respetamos el laísmo de AC. acot. v. 55: IA, IC, ID, IF: ...que verán en el tablado... IA, IB, IC, ID, IE, IF ofrecen la siguiente marca de locución como LAS DOS. v. 75: IE, ID: Mas ya estoy en despedirla acot. vv. 89-90: IE: Saca un velador y un candil. acot. v. 90: IF: Sale el v. 92: IA, IC, ID, IE, IF: la coruscante asamblea AC: corruscante, que corregimos como error tipográfico. acot. v. 98: IF: Sale un v. 98: IE: Domine mea v. 99: IF: quam mihi vobis prestabid IE: miquis acot. v. 109: IF: ... quédase en camisa ridículo, y métese en la... v. 111: IF: Apropincate ad parlendum. v. 116: IE, IF: y la sotana v. 117: IE: Hable usted más espacito, acot. v. 121: IF: Sale la v. 132: AC: Ponga usté el orinal cerca, v. 135: IE: y no lo topo. acot. v. 138: IF: Sale el v. 139: IE: que está abscuras y no veo. v. 147: IF: Santo Toribio bendito, v. 148: IE: sea con bustedes. ID, IF: seya AC, IA, IB, IC: seia v. 149: IE: Sea usté muy bienvenido, v. 159: IE: Sí, nuestra ama, los seis cuartos v. 160: IA, ID: tiene bosted aquí. IF: vosted AC, IA, IB, IC, IE: busted v. 161: IE ofrece este verso como pregunta. acot. v. 167: IF: Sale el acot. v. 194: IF ofrece la acot. Vanse las tres Mujeres centrada a continuación de este verso. 1430 v. 196: AC: vuesarcé cómo se acuesta v. 214: IA, IC, ID, IF: o votu a Christo... v. 216: IF: Musa es femenino, atienda: v. 217: IF: por templum, templi, va masca v. 218: IF: por dies, diei, lentejas AC, IC, ID, IE: dei. v. 219: IF: y por musa, musæ, alforjas; acot. vv. 234-235 IE: ... y con la espada pega con ellos. v. 238: Reconstruimos la acot. Sale el que introduce IF, de manera que se marque la nueva entrada del Ama. v. 258: IF termina el entremés con este verso. STEMMA: Las diferencias entre IE y el resto de testimonios nos obligan a pensar en que existen dos itinerarios en la transmisión de este texto, uno del que copia el propio IE y otro que nace de al menos una copia perdida, de donde nacen tanto el grupo IA/IC/ID, muy posterior y que corrige algunas expresiones, como IB, IF, y AC, de la que a su vez copia MA. LA CASA PUNTUAL AC: Entremés de la casa puntual, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 95-106 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. v. 49: AC: desburriad o trompeta Corregimos por desburriado trompeta. v. 116: AC: aguarde. Corregimos por motivos de la rima. v. 136: Debe ser vacian y no vacían para respetar la rima. 1431 v. 159: El Ello oscurece el verso hasta el punto de no hacer sentido, sin que sea posible considerar más que un posible error de copia por Pero. acot. v. 168: AC presenta la abreviatura CIEG. sin que podamos descubrir si se trata del CIEGO o la CIEGA. Añadimos la -o, por ser el CIEGO el último que intervino. EL CESTO Y EL SACRISTÁN CF: Entremés nuevo: el cesto y el sacristán. Compuesto por Francisco de Castro, año de 1708, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 47-66 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46558-4. PERSONAS: CF menciona un solo ALGUACIL, si bien a lo largo del texto comprobamos que, en realidad, son dos los que aparecen. acot. v. 24: Haría más sentido esta acotación si apareciera inmediatamente después a la intervención del VEJETE desde dentro, que es cuando resulta más lógico que tiemblen de miedo los personajes. v. 32: La puntuación de este verso resulta complicada, y la que ofrecemos nos parece la que mayor sentido hace. CF ofrece no me darás un chasco, que me abras?. v. 50: CF ofrece el primer fragmento de este verso con una interrogación, que elminamos considerando que hace mejor sentido si no se ofrece como una pregunta. acot. vv. 81, 85, 93 y 97: Reconstruimos los Apartes pues parece evidente, sobre todo en el último caso, que son comentarios irónicos del VEJETE. v. 130: CF ofrece Coscojo, que corregimos por Coscajo, como se llama al personaje en los v.. 115 y 135. acot. vv. 154-155: Resulta insuficiente como acotación, ya que no menciona a JUSTA y JUANA, que serán quienes saquen lo mencionado. Podría solucionarse suponiendo un error, y que la acotación comenzara con Saca cada una, en femenino, o que fueran mencionadas ambas mujeres en ella. acot. vv. 184-185: De nuevo sucede como en la anterior acotación, y no se menciona a las mujeres. El error podría ser el mismo, y solucionarse con un Da cada una, en femenino. 1432 vv. 208-210: Observamos un error en el uso de los tiempos verbales del VEJETE, que en el verso 208 habla del vestido que, en pasado, el MARQUÉS mandó a su mujer, para preguntar en el verso 210, en futuro, de qué color será. v. 293: En CF se menciona Rapa Pescuezos, que consideramos más apropiado unir para formar un sólo término. LOS CHIRLOS MIRLOS CF: Entremés de los chirlos mirlos, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 79-92 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46558-6. PERSONAS: CF ofrece UN CRIADO que no aparece en el entremés. acot. v. 1: CF ofrece la acotación antes del dramatis personae. v. 1: CF ofrece Cantala, que corregimos por Catanla como error tipográfico. v. 31: CF: ¿Por dónde escapere? Error evidente que corregimos. v. 48: CF: Se estaría poniendo los silicios. Creemos se trata de un simple error tipográfico y lo corregimos. v. 151: CF acentúa y añade una coma: Qué, no es nada. Consideramos más apropiada la lectura que ofrecemos. v. 192: CF presenta el verso en dos fragmentos, como dos versos distintos. v. 202: CF: Oh, querido Polau, sea bienvenido. Corregimos el evidente error tipográfico. v. 209: CF: Pues tu esposo se fue a fondo en cecina. La frase resulta confusa, eliminando la a y poniendo en su lugar una coma, conseguimos que fondo en cecina sea un insulto más evidente. LOS CUATRO TOREADORES AC: Entremés de los cuatro toreadores, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 20-26 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46576. IA: Los cuatro toreadores, Colegio Nuestra Señora de La Asunción, Córdoba, s.a. 1433 MA: Los cuatro toreadores, con letra del XVIII, según CESXVIII. BNE:Ms/16582 PERSONAS: MA ofrece el personaje de DOÑA TOMATE, como mujer, mientras que AC e IA nos presentan a DON TOMATE. A lo largo del texto hay diferencias más allá del simple nombre para marcar sus intervenciones, pues se diferencian ambos testimonios en "amigo/amiga". Lo más posible es que se trate de una mujer, que hace de segunda de la protagonista, y así nos lo revela la fe de erratas de Alegría Cómica, que corrige “amigo” por “amiga” en el v. 61. Ofrecemos por tanto al personaje en femenino. v. 3: AC, IA: y pretenden la hija de Mogarra v. 10: MA: a ver las fiestas de Felipe Quinto. v. 11: MA: añade a en sobrelínea (que a quien) v. 23: MA: Pus, ¿para qué? Anotándose la e en sobrelínea, a modo de corrección. v. 27: AC, IA y MA: Pues yo no puedo ofrecido como verso aparte, pero, por necesidad de la rima, debe unirse a lo anterior para evitar un verso suelto, a pesar de que resulte hipermétrico. v. 35: MA: No prosigas que yo, de haberte oído, v. 36: MA: como ves, sí, por Dios, me he enternecido, v. 41: MA: rogad a amor que os logre). v. 42: AC: aunque el contrario fuera Sanchopancha acot. vv. 44-45: MA: Vanse y tocando un clarín salen a un balcón DOÑA TOMATE y ISABELA. MA no incluye la siguiente acotación, por haber mencionado en esta el toque de clarín. AC, IA ofrecen DON TOMATE. v. 53: AC: ¡Detende! ¡So, pardillo! ¡Qué brioso! Corregimos el error tipográfico evidente. v. 61: AC: amigo, MA: amiga (Véase la variante del Dramatis Personae y cómo la fe de erratas de Alegría Cómica corrige el error). v. 83: AC, IA y MA: ¡Berza en boca, callar, dad en el bollo, Respetamos el error en el imperativo, por considerarlo característico de los usos lingüísticos de Castro. v. 96: AC, IA y MA: enterrar ese muerto, Luis Quixada. Seguimos respetando el error de Castro con el imperativo. v. 104: IA no ofrece este verso. vv. 110-111: Observamos un problema de sentido en este fragmento: los criados 2º y 3º insisten en el fiado al vejete y el hidalgo. Es posible que haya un error, no reflejado en AC, IA ni MA, ya que el criado 3º no puede insistir en algo que antes no ha mencionado. 1434 Quizá los personajes aparezcan cambiados, y las intervenciones del HIDALGO y el CRIADO 3º sean, en realidad, del VEJETE y el CRIADO 2º. El problema se agrava si la siguiente frase del Hidalgo Es la primera vez que he toreado la entendemos o no como pregunta (figura con interrogación en AC, IA y sin ella en MA). De ser una pregunta es evidente que se debe a que su criado, el 3º, le habla de su fiado. De no serlo podemos pensar en el error en la anterior mención de personajes, siendo entonces esta la primera del Hidalgo. Pero el caso se agrava más, ya que en el v. 128 el HIDALGO afirma, tras caer, no fuera en ti fiado, haciendo así referencia a la intervención del CRIADO 3º, hecho que quizá nos indique que el único error es del CRIADO 3º, que insiste en algo que no ha dicho. v. 112: AC, IA ofrecen la invervención como pregunta, pero MA no. Véase la nota anterior para las posibles lecturas de una y otra opción. vv. 128-129: Se introducen tanto en MA, IA y AC los vv. 97 y 98, que suprimimos al considerarlo claro error de copia. La marca de locución debe ser la de PEGAZO, pues a él vitorean luego TODOS. v. 132: MA: Otros treinta murieron a mi brazo v. 133: MA: ¿Quién os merece? ¿Quién es más brioso? v. 150: MA: al riesgo de que a uno mate v. 153: MA: y la tonada es muy bela v. 155: MA añade al fin: Repiten todos y dase fin. STEMMA: Del Original copian los tres testimonios, que comparten el error de los vv. 128-129 y presentan diferencias entre ellos. 1435 EL DESTIERRO DEL HOYO CF: Entremés nuevo del destierro del hoyo. Compuesto por Francisco de Castro, año de 1710, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 33-46 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46558-3. MA: Entremés nuevo del destierro del oyo, BRAE: R.M.6913 MA1: Entremés nuevo de El destierro del hoyo [tachado, y al margen “ocio”], de Francisco de Castro, impr. en el Festejo Cómico, Copia de Barbieri de BRAE: R.M.6913, BNM:Ms/14089-14 MB: Entremés del destierro/ del ocio [tachado y al margen "Hoyo"] / De Sebastián de Quesada, en primera página Entremés / del destierreo / del oio, BNE: Ms/14514-18 MC: Entremés del / destierro del hoyo, BHM: Tea 1-186-60B MD: Entremés nuevo del destierro del / oyo / Año de 1774 / De Chinita, BHM:Tea 1- 186-60A PERSONAS: MA ofrece Hombre 1º y Hombre 2º, en lugar de presentarlos con letra, además de ofrecer "Doctor" en lugar de "Dotor", y así lo presenta en todas las marcas de locución del personaje y en el texto. MB respeta el dramatis personae, si bien invierte el orden entre Dotor, que presenta sin c, como CF, y Escribano, ofreciendo primero al Dotor. acot. v. 1: MA: y ESCRIBANO (no figura el artículo). v. 2: MB: cosas bien inportantes, y por viejo v. 3: MB: decir me toca resolváis alguna, v. 5: MD: que se queja el lugar con mil clamores v. 6: MA: ver que cometen cuatro mil errores vv. 7-8: MD, MC suprimen ambos versos. El resto ofrece un pasaje ciertamente oscuro. v. 12: MB: ¿Para qué juráis a quien no conocéis? v. 14: MD ofrece después del primer fragmento del verso una anotación, con otra mano, incomprensible: Alb.'pºra. v. 15: MA ofrece signo de exclamación. MB-CF no. 1436 v. 16: MB: Me degollaras, si lo fuera. MA ofrece interrogación para este primer fragmento, MB-CF no. En el segundo fragmento del verso MD ofrece Tente, si bien previos dos tachones, Teneros y Teneos. MC ofrece casi ilegible Teneos. v. 17: MC ofrece tachado decidís, corregido con decís. v. 20: MA1-CF ofrece interrogación el segundo fragmento del verso, MB, MA no. acot. v. 21: MB no ofrece el Aparte. v. 22: MA: Calla, no refunfuñes, judigüelo. MC: judifuelo. acot. v. 24: MB, MD no ofrece el Aparte después del segundo fragmento del verso. MA añade acot. Aparte al final del verso, pero CF, MB, MD no la ofrecen. v. 25-26: MD y MC suprimen ambos versos. v. 28: MA no ofrece el segundo fragmento del verso. v. 29: MA: Si no la dejáis ir v. 30: MD, MC salta hasta el v. 37. v. 32: MA ofrece esta intervención del ALCALDE, que no aparece en CF y MB y para evitar el verso suelto. v. 36: MA: Ya el apretón cesó, paso adelante. MB-CF: pasa v. 37: MB: Es el un punto ver lo que enbaraza MD: Es lo primero ver lo que embaraza. v. 42: MA: apelan al remate de la Villa. acot. vv. 44-45: MA, MD ofrece la acot. Sale el ALBAÑIL, antes de la intervención de éste. MB, MC ofrece Sale como acot. anterior a la primera marca de locución del ALBAÑIL. CF no ofrece sentido a esta acot. de ese modo. vv. 49-50: MA: porque es preciso hacer, al recibillos / debajo del dos machos de ladrillos. v. 54: MD ofrece argamamasa para tachar el final y anotar encima sa. v. 54: MA1: que hago con cal, y huesos, que traspasa MA: huevos v. 57: CF, MB: mostrar mi habilidad con fe cencilla Error tipográfico que corregimos. v. 58: MA1: el afecto que tengo aquesta (sin a). MB: tengo a questa (sin la otra a). MA=AC v. 64: MD: con que al instante a el hoyo le destierro. v. 66: MD ofrece entre paréntesis (y no os asombre). v. 67: MA: desterrado un gran trecho. v. 70: MD ofrece el verso entre paréntesis. v. 73: MA1: el primero; y después otro agujero v. 76: MB: cerrando el primero; y después otro 1437 v, 77: MA, MB: y en fin, por no cansar, desta manera v. 84: MA, MD ofrece el segundo framento del verso con signos de exclamación. MD y MC saltan desde éste al verso 87, eliminando la referencia a la sodomía. v. 85: MA: Así pudiera yo con mil cuidados v. 89: MA: salvo meliori. MA, además, no ofrece el segundo fragmento del verso. v. 90: MD: ¿Vos no sabíais que era yo arbitrista? MB: ¿Vos no sabéis quera yo arbitrista? v. 92: MA ofrece signos de exclamación. v. 93: MA, MB: Ejecútese luego, albañilejo. MD, MC: Ejecútese al punto, albañilejo. v. 94: MB: Así será, mandándolo el Concejo. v. 95: MB: Y antes decidme, pues que sabes tanto v. 100: MA ofrece este verso sin interrogación, que termina al fin del anterior v. 104: MA1: Aquesto es cierto. CF-MA: Aquesso es cierto. v. 108: MA: Digo que son cinco. v. 109: En MD otra mano pone la pregunta entre paréntesis. v. 115: MB: discurso muy sutil. CF, MA, MD: discurro acot. v. 118: MA ofrece la acot. en medio del v. siguiente, que separa MA en dos. v. 121: MD, MC: ante ustedes paresco con despecho, v. 121: MB: y en la forma mejor que haya derecho, v. 123: MA, MB: y digo que mi parte... vv. 126-127: MD ofrece ambos en plural, se convienen / todos juntos. v. 127: Todos los testimonios ofrecen insolidum, salvo MA1, que seguimos para la corrección. v. 130: MA ofrece el primer fragmento del verso como continuación del anterior, e introduce otro verso que completa la rima: ALCALDE No he de venir en ello. REGIDOR Pues yo vengo. v. 131: MA1: porque en esto somos racionales, v. 134: MA: que de fuera el lugar venga el barbero v. 139: MA1: Id a llamalle v. 140: MA: que yo quiero primero examinalle. MD añade, de otra mano, la acot. Vase ESCRIBANO. acot. v. 145: MA1 ofrece a continuación del verso 144 la acotación centrada Sale ESCRIBANO, si bien MA solo el "sale" antes de marca locucion. En cuanto a la acot. de 1438 salida del DOCTOR, MA1 la ofrece inmediatamente antes de su intervención, y MA antes marca locucion.. MB la ofrece al margen entre éste y el v. anterior. v. 145: MB: Aquí está el dotor. REGIDOR Sea bienvenido. MD ofrece tachado el está de CF para colocarlo después de otra mano igual que MB. vv. 150-151: MB: invierte el orden de versos en esta intervención del DOCTOR: El servir al lugar / es mi deseo sólo en este caso. v. 152: MB: son las que vos curáis? Hablad de veras. v. 153: MB: Yo curo con acierto el garotillo v. 156: MA1: la gota, el fluj de sangre, y pulmonía; MA flux v. 178: MA: Es gran hombre y es justo que le elija v. 179: MA1: cómo yo le aturullo. MA, MB, MD, CF: aturrullo. v. 162: MB: Es fiero animal. (sin él). v. 166: MB no ofrece este verso. v. 169: MA: ¿pues de qué sirve el ser doctor profundo MD ofrece al margen izquierdo una acot. Los 2 PRESOS ora., de otra mano, posiblemente para que se prepararan los actores que debían salir a escena inmediatamente. v. 173: MC: Porque si está de Dios que se muera v. 188: MA: Ah, escribano,metémele en un brete MD: brevete v. 180: MB ofrece el primer fragmento de verso por boca del ALCALDE. vv. 181-182: MD no ofrece las intervenciones de ALCALDE y REGIDOR en estos versos, suprimiendo ambos. v. 183: MB: Si enfermedad última no cura (sin la). v. 184: MD, MC saltan al verso 187, con la intervención del ALCALDE. v. 187: MA otra forma de interrogaciones: ¿Hay otra cosa, dime?. v. 192: MD, MC: mostrando integridad y pudicia. acot. vv. 192-193: MA: Salen HOMBRE 1º y 2º. MB: Sale HOMBRE 1º y 2º, colocado después del verso siguiente, justo antes de la primera intervención del HOMBRE 1º. v. 193: MB: ¿Por qué estáis preso? Acabad. v. 194: MD suprime el primer fragmento del verso. v. 196: MB: De esta suerte: MA ofrece la acot. Lee centrada después de este verso, que no ofrece MB, MD ni CF v. 197: MB: en este año de mil y setecientos, v. 199: MA1: y a la sustancia vamos brevemente MA: sostancia 1439 v. 200: MA1: que el estómago apriera bravamente. (apriera se debe a un claro error de copia). MA aprieta v. 203: MD ofrece este verso entre paréntesis. v. 204: MB no ofrece este verso. v. 207: MA: del sol del mediodía, y de lo alto v. 211: MA: perpendicularmente, porque no asombre, v. 214: MD: y él en pie se quedó muy bueno y sano. MC: y en el pie se quedó muy bueno y sano. MD salta luego al verso 217. v. 220: MB: La pena del Taleón este hombre tiene. v. 223: MA1: al tiempo de caer, y sin rencilla MA: rencillas v. 226: MA: No castigue, señor, a un inocente, MD, CF: castigues v. 228: MA, MD: y le aplastaste al otro la mollera. MB apladtastes CF: aplastastes MC: y le apastastes al otro la mollerera. v. 229: MA1: Mando al efeto, porque al mundo asombre MA: en v. 231: MB: y que aqueste otro le pongan porque cuadre v. 232: MA: en el mismo lugar adonde el padre v. 237: MB: la pena del Taleón así lo ordena: v. 239: MB: ese que vuestro padre mató airado, v. 241: MB ofrece por error evidente Chisto v. 242: MA1: En ella insto. (Parece que es un él la unido por un trazo posterior). MB: En el la inisto. (Y así parece que la lectura debe ser En ella insisto). MD: En ella insto. v. 247: MD ofrece el segundo fragmento de verso con interrogciones. v. 248: MB termina a continuación del primer fragmento de este verso, añadiendo únicamente TODOS Pues a palos matemos / a este ignorante, añadiendo la acot. Aquí se acaba a matapecados dándole fin. acot. v. 248: MA, MB: Grita dentro. MB ofrece la acot. al fin del v. anterior. v. 256: MA1: ¿será mucho de hacer una alcaldada, v. 264: CF no incluye ninguna acot. de salida para los PRESOS, y MA tampoco, si bien ofrece éste y el primer fragmento del verso siguiente por boca de los PRESOS. MD, MC tampoco ofrece acot. de salida. v. 266: MD termina a partir de aquí con PRESOS Todos agracedidos respondemos / que bailemos, alcalde. ALCALDE Que bailemos / y primero será que aqueste Gestas / a el punto el escribano tome a cuestas / y entre todos le demos un revato. / PRESOS Dice el 1440 alcalde bien. REGIDOR Qué infame trato. Toma el escribano a el Regidor a costillas y con los matapecados se da fin. MC termina aquí, sin añadir nada. vv. 269-270: MA: ¿A dónde ha aprendido / vuesa merced las leyes" v. 277: MA: Zarambeque y teque, STEMMA: Del Original nacen tres itinerarios: MA, del que Barbieri hizo la copia MA1 corrigiendo algunos puntos; y dos ejemplares perdidos A y B. Del primero, A, copian CF y MB, que transmiten un error de copia en el v. 57, añadiendo MB muchas diferencias con respecto al resto de testimonios. Del segundo, B, copian MC y MD, suprimiendo ambos algunos versos, y justificándose la existencia del ejemplar perdido en las diferencias entre ambos, como el v. 173 en que MC añade un “no” que no transmite MD. MC no puede ser copia de MD pues en éste falta el primer fragmento del v. 194, que aparece en aquél, así como los vv. 214-216. Al revés, copiando MD a MC, sería posible, obviando los versos añadidos al final de MD y pensando en la corrección de MD del añadido “no” en el v. 173 por MC. LOS DIABLILLOS AC: Entremés de los diablillos, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 24-30 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. PERSONAS: Si bien en AC se menciona la presencia de dos MUJERES, a lo largo de la pieza observamos que únicamente interviene una, y así corregimos este error. vv.5-7: AC ofrece estos versos como una intervención conjunta de REGIDOR y ESCRIBANO, que separamos para hacer el fragmento más comprensible. 1441 v. 9: AC: al de mi injuria, que no hay Corregimos el evidente error tipográfico. acot. v. 149: Entendemos y reconstruimos que es, como suele, la mujer la que canta. EL ENFERMO Y JUNTA DE MÉDICOS AC: Entremés del enfermo y junta de médicos, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 79-90 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. MA: Entremés del enfermo y junta de médicos, BRAE:R.M.6913(32) MA1: Entremés del enfermo y junta de médicos, (Copia de Barbieri de BRAE:R.M.6913(32) ), BNE:Ms/14089 PERSONAS: MA ofrece, además del encabezamiento como Personas que hablan en él, la mención a la MUJER 1ª con letra (MUJER PRIMERA), y añade el adjetivo enfermo a la mención del GRACIOSO (GRACIOSO ENFERMO). acot. v. 1: MA: Sale Estefanía y mujer primera. acot. v. 5: MA1 ofrece la acotación centrada antes de este verso, Sale el Sacristán. v. 5: MA: Perdóname si he tardado v. 7: MA: Niña mía. v. 17: MA1: y a nadie ablanda mi ruego... v. 23: MA añade la acotación Vala a abrazar al final del primer fragmento. v. 28: MA1: Dime, ¿qué quieres aquí este licenciado? v. 43: MA1: ladrón de iglesiass, chupa vinagreras, v. 45: MA: gorista consumado, v. 51: AC ofrece y verás si se trueca lo del seño, por claro error tipográfico que corregimos. v. 55: MA1: verdugo con la zenta desalmada: v. 63: MA1: echa cá las ventosas desalmadas v. 65: MA1: mataduro, asentista de las llagas, v. 83: MA1: le tenga prevenido y los clamores, acot. vv. 92-93: MA en lugar de esta acotación ofrece la siguiente: Habla el GRACIOSO los primeros versos dentro y con los versos se aparece metido en su cama en camisa y 1442 calzoncillos y habrá cuatro asientos para los médicos que saldrán vestidos muy ridículamente y uno de VEJETE. v. 93: MA: ¿Qué queréis? acot. v. 95: MA ofrece en lugar de esta acotación Core la cortina. MA1 copia core y corrige encima corre. v. 98: MA1: Dadme algo de mascar, Estefanía. v. 100: MA: Pregúnteselo usted a mi bariga. MA1 corrige por barriga. v. 103: MA1: No llores , que me aflijo. v. 105: AC: que quiere tener junta, para ver... Corregimos según MA, quieren v. 109: AC: Oyes, yo me quixera haber morido Corregimos según MA, que actualiza quisiera acots. v. 111: MA ofrece la primera marca de locución como Dentro LOS 2 DOCTORES, mientras que MA1 ofrece como marca de locución DOCTORES y anticipa centrada la acotación Dentro los cuatro DOCTORES. En la segunda de este verso, MA ofrece esta marca de locución como LAS DOS MUJERES. MA1 ofrece LAS 2 MUJERES. acot. vv. 111-112: MA no ofrece la acotación, si bien MA1 ofrece Salen los cuatro DOCTORES. acots. v. 112: MA ofrece la primera marca de locución como Salen LOS 2 DOCTORES, mientras que MA1 ofrece DOCTORES. En la segunda, MA ofrece la marca de locución como LAS DOS MUJERES y MA1 ofrece LAS 2 MUJERES. v. 113: MA: Está amarido. acots. vv. 115-116 y vv. 117-118: MA no ofrece ninguna. En su lugar, junto al verso 117 ofrece Con estos versos le van tomando el pulso con grandes ponderaciones. v. 116: MA: El que trae en el dedo, seor doctor, acot. vv. 121-122: MA ofrece en lugar de ésta la acotación Sale el BARBERO con una jeringa y andará tras el gracioso y los médicos le vuelven a la cama. acot. v. 125: MA no ofrece esta acotación. acot. v. 126: MA ofrece esta marca de locución como LOS OTROS 2 MÉDICOS. acot. v. 129: MA ofrece en lugar de ésta la acotación Siéntanse a un lado del tablado LOS 2. MA1 ofrece Siéntanse a un lado del tablado los cuatro. Además, la segunda marca de locución de este verso aparece en MA como LOS 3 MÉDICOS. v. 131: MA: Lo primero, la Vilisplutuita acot. v. 136: MA ofrece esta marca de locución como RABICANO, uniendo así éste con el siguiente verso en una sola intervención. 1443 v. 142: MA: A diecisiete, puesta en casa. MA1: diez y siete v. 144: MA: Grancones, MA1: Granzones, vv, 147-149: MA no ofrece esta intervención de RABICANO. v. 150: MA salta de éste al segundo fragmento del verso 159, modificando el primer fragmento como Pero, hola, no nos escuchen?, en boca de MILANO. acot. v. 157: AC ofrece esta marca de locución como MUJER 2ª, si bien tanto en el dramatis personae como antes la llama MUJER 1ª. Es así que corregimos el error, explicable teniendo en cuenta que la verdadera MUJER 1ª de la compañía, a la hora de representar este texto, aparece como ESTEFANÍA, no sin nombre propio como tantas veces suele suceder. acot. v. 160: MA ofrece esta marca de locución como LOS 2 DOCTORES. MA1 ofrece LOS 4 DOCTORES. acot. v. 161: MA ofrece esta marca de locución como LOS 3 DOCTORES. v. 165: AC ofrece eumor, por claro error tipográfico que corregimos. MA1: porque tiene el humor atribilario. v. 166: MA: y sufocatus es, que el Sagitario v. 167: MA: le amenaza en el cuarto desta Luna. v. 168: AC: sangraria, que corregimos como MA por error tipográfico. v. 171: Aunque se ofrece imperfecta, la rima exige el vulgarismo y así corregimos por imperfeta. v. 174: MA1: Si la epilepsia está ya apoderada, v. 179: MA: Escúchenme por Dios: humor asnático MA1: Escúcheme por Dios: humor asmático acot. v. 184: MA ofrece esta marca de locución como LOS 4 DOCTORES v. 184: MA salta de éste al verso 187 a partir de la intervención de CHANCLETA. v. 187: MA salta del primer fragmento de éste al verso 203. v. 200: todos los testimonios ofrecen deltabes, que debe separarse en del tabes para hacer sentido, y así lo corregimos. v. 203: MA: No aprobo. MA1: No apruebo. v. 204: MA: La sangría es milior. En el segundo fragmento, Ma ofrece Yo en lugar de no (pero sobrescrita la y sobre una anterior "n"). MA1 ofrece yo. acot. v. 209: MA no ofrece esta acotación, sino a continuación del verso 211 Andan a porrazos LOS 4. v. 209: MA: Desbocado. 1444 acot. v. 212: MA ofrece esta marca de locución como LAS 2 MUJERES. v. 212: MA comienza este verso con un Señores que no ofrece AC. acot. v. 213: MA ofrece esta marca de locución como Sale el SACRISTÁN. MA1 la ofrece como acotación antes, y presenta la marca de locución sólo como SACRISTÁN. v. 217: MA1: Mala peste us dé Dios. acot. v. 217: MA ofrece esta marca de locución como LOS 4 MÉDICOS. acot. v. 219: MA ofrece esta marca de locución como Sale el BARBERO. MA1 la ofrece como acotación antes, y presenta la marca de locución sólo como BARBERO. acot. v. 222: MA no ofrece ésta sino la acotación junto al verso 223 Levántase de la cama y anda a palos con todos. Además, MA ofrece la segunda marca de locución del verso como LOS 4 MÉDICOS. acot. v. 225: MA añade después de otra mano "y TODOS" a esta marca de locución, y así MA1 copia también "y TODOS". Además, MA no ofrece la acotación final de este verso. STEMMA: Al Original copian AC y MA, del que a su vez realiza Barbieri la copia MA1. EL ESTUDIANTE MARQUÉS AC: Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 103-115 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. PERSONAS: La acotación intercalada en el v. 112 habla de la aparición de LABRADORES e HIDALGOS, si bien el dramatis personae sólo menciona a los primeros. Reconstruimos así la presencia de los HIDALGOS en el dramatis personae. v. 60: AC: de que esta galantería. Eliminamos el que, que parece a todas luces ser un error del tipógrafo, y rompe la métrica. 1445 v. 67: AC: de tanta sopropopeya. El error evidente por prosopopeya puede ser un fallo del tipógrafo, si bien, por ser posible también considerar que se trata de una característica del habla del personaje, lo respetamos. acot. vv. 85-86: Tendría más sentido esta acotación inmediatamente después de la primera mención del MARQUÉS en el Consejo, si bien respetamos el texto original. v. 89: AC: que ha tenido al hoy en Toledo, Eliminamos el al, que es un error evidente del tipógrafo y hace confuso el texto. acot. v. 98: AC no menciona si el REGIDOR que inverviene es el primero o segundo. Reconstruimos el primero, pues es quien empezó la conversación. acot. vv. 116-117: AC ofrece esta acotación entre ambos fragmentos del v. 118, si bien por su contenido debe ser éste el lugar adecuado. acot. v. 117: AC la presenta tras el primer fragmento del v. 116, pero por sentido debe ser éste su lugar. acot. v. 116 y v. 118: Observamos que se repite la acotación que presenta la turbación de los ALCALDES. La acotación del v. 118, referida a todos los ALCALDES, debería presentarse antes del verso, y no en medio de éste, para hacer mejor sentido. Y, asimismo, la acotación del v. 116 quizá debería no aparecer, pues está claro que no hace referencia al Todos y al siguiente ESTUDIANTE, sino a la intervención del ALCALDE 1º. Respetamos el texto tal y como lo presenta AC. acot. v. 120: La reconstrucción aquí del 2º que le falta a la acot. del ALCALDE es sencilla, puesto que su interlocutor es el ALCALDE 1º. acot. v. 156: AC ofrece la acot. al fin del primer fragmento, si bien, por referirse al personaje del ESTUDIANTE, creemos menos confuso ofrecerla de este modo. v. 157: Es evidente que este verso resulta hipermétrico, y esto podría solucionarse si entendemos un error del copista, con un a la hora de ahora, en lugar de un simple ahora. Respetamos AC, si bien no obstante señalamos el más que posible error. v. 183: AC: he de iralla aquesta noche. Se hace difícil elegir entre las opciones de lectura que suscita el error evidente. El verso puede ser he de ir alla esta noche, he de ir aquesta noche o el hipermétrico he de ir alla aquesta noche. Corregimos con la primera opción, que parece más lógica por no ser preciso eliminar ningún elemento del verso. acot. v. 206: Reconstruimos la acot. que marca la salida del SACRISTÁN. acot. v. 228, v. 232 y v. 240: Como sucedía antes, se hace casi imposible deducir cuál es el ALCALDE que interviene, y reconstruimos que se trata del primero pues es quien mantenía la conversación. 1446 v. 246: AC: Que me matan, vive criva. Consideramos, ya que no hace ningún sentido el uso del término criba en un juramento, que debe tratarse de un error por Cristo, y así lo corregimos. LA FANTASMA AC: Entremés de la fantasma, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 169–187 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572 y 47085. IA: Entremés de la fantasma, s.l., s.i., s.a., BNE:T/25723 IB1: Entremés de la fantasma, Francisco de Hermosilla, Sevilla, s.a., BNE: T/11377 IB2: Entremés de la fantasma, en Entremeses de diferentes autores, Pedro Alonso de Padilla, Sevilla, 1722, (ejemplar facticio) BNE:T/16284 IC: Entremés de la fantasma, Matheo Barceló, Barcelona, 1779, BNE:T/20014 Siete : Entremés de la fantasma, en Castro, Francisco de, Siete entremeses de Francisco de Castro, 1957 PERSONAS: IA: El Gracioso, La Graciosa, dos Mujeres, dos Diablillos, Un Astrólogo, Dos Hombres y Músicos. IC: Personas que hablan en él, y no menciona a los Músicos, hecho lógico pensando que no aparecen en escena. Siete: El Gracioso, La Graciosa, Dos Mujeres, Dos Hombres, un Astrólogo, Dos Diablillos. Ningún testimonio menciona al HOMBRE 3º, cuya mención reconstruimos. v. 2: IB2: que razón tengo y es mi pena grave. v. 4: Siete ofrece enojo en cursiva, en lugar de enfado. Suponemos que intenta enmendar un error y lo señala haciendo uso de esa cursiva, pero observamos que es el único testimonio que así lo ofrece. v. 8: Siete: sin gusto por nada en esta vida, v. 11: Siete: Y cuál es, amiga, v. 12: IA, IB1 y IB2: ¿Que yo os la diga v. 13: Siete: queréis? Y así escuchad: es, pues, del caso v. 21: Siete: luciente linterna, luz... v. 31: Siete: deja que miren tus ojos v. 33: IA: ay, amor, que el Cielo veo 1447 v. 34: Siete: y no he de menester antojos. v. 35: La rima hace necesaria la terminación en –as, si bien todos los testimonios ofrecen “zorros”. v. 39: IA: Ya están más de doscientos amiguitos Siete: Ya están más de docientos amiguitos v. 49: AC: Y vos, decid, ¿qué hacéis heciendo gestos, Se trata de un claro error tipográfico. v. 59: Siete: Astruéngalo o demonio, ya de una vez v. 61: IA: ¿Te había de engañer? ¡Ay, fatal suerte, v. 63: Siete: Dadme acá ese compás, globo y anteojos, v. 69: Reconstruimos la a de abajo, pese a que ningún testimonio la ofrece v. 72: Siete: Aquesto, amiga, se ha de ver muy presto. acot. v. 75: Reconstruimos el al que no ofrece ningún testimonio, menos Siete, que además ofrece la acotación al final del v. 74, que hace más sentido. v. 78: IB2, Siete: Cenar quiero y después quiero acostarme, v. 79: IB2: dos de casa todos, y dejadme. Si bien en este verso todos los testimonios ofrecen dejadme, es preciso corregir por dejarme, para respetar la rima del pareado. acot. v. 82: Pese a que en todos los testimonios la abreviatura GRAC. hace imposible saber si se trata del GRACIOSO o la GRACIOSA, por el contexto entendemos que debe ser ella quien hable.. v. 84: IA, IB1, IB2: Mujer, venid acostadme. Siete: Mujer, ¿vienes a acostarte? v. 85: IB2 ofrece este verso como continuación de la intervención del GRACIOSO, sin mencionar a la GRACIOSA. v. 87: IB2 vuelve a ofrecer este verso como del GRACIOSO, que habría dicho así los últimos cuatro versos. acot. vv. 87-88: Siete: Vase, y salen los tres. v. 90: IA, IB1 y IB2: Sale GRACIOSA: ¿Qué hay?, eliminandoo así Digo de la GRACIOSA y la mención del ASTRÓLOGO para el siguiente fragmento. El fragmento que da fin al verso, Ya duerme este jumento, IA, IB1 y IB2 lo ponen en boca del ASTRÓLOGO, en lugar de GRACIOSA, error que provoca la anterior confusión. v. 95: Siete: si tu marido tiene muy pesado. Puede tratarse de un error de los demás testimonios, o puede ser una deturpación, errando así Siete pues el resto ofrecen pescado, que puede referirse al pescar anterior. v. 102: Siete: Disponedlo, pues duerme como un sollo. 1448 acot. v. 105: IA, IB1 y IB2 hacen del último fragmento de este verso y del siguiente intervención de la GRACIOSA. La abreviatura, GRAC, nos hace suponer que el error no es tan grande como para achacársela al GRACIOSO. acot. v. 117: Reconstruimos MUJER, si bien pudiera ser el HOMBRE 2ª, ya que sólo IC y Siete lo muestran abreviado (MUG.) o desarrollado, respectivamente. vv. 118-119: Siete: Dispara don Repollo luego, y luego / vámonos nosotros. acot. v. 119: Reconstruimos MUJER, si bien pudiera ser el HOMBRE2ª, ya que sólo IC y Siete lo muestran abreviado (MUG.) o desarrollado, respectivamente. v. 121: Siete: ¡Qué brava rifa! GRACIOSO ¿Si aún estoy durmiendo? v. 123: Siete: ¿Qué quieren apostar que soy alma en pena? acot. v. 126: Siete coloca la acot. después de la intervención de la GRACIOSA, que hace mejor sentido. v. 128: Siete elimina la intervención del HOMBRE 1º en este verso. vv. 128-130: Hay en estos versos un complicado problema en las intervenciones. En AC, IC, IB1 e IB2 el que avido aparece sin interrogaciones, y sí las lleva que se ha quedado muerto de repente / Lorenzo. Así, no tiene sentido el juego pregunta-respuesta, incluso puede que el HOMBRE 1º que pregunta por LORENZO sea el 2º. Siete ofrece la última frase como afirmación y no pregunta, y elimina el ¿Qué ha habido? acot. v. 132: Reconstruimos MUJER, si bien el problema estriba en que este personaje pregunta por Elena, a pesar de que antes era la MUJER 1ª la que preguntaba por Elena, y no sentido con el dialogo de los dos hombres, en tanto que la GRACIOSA se llama Crispina. IC y Siete desarrollan abreviaturas y presenta HOMBRE en todo este pasaje... v. 145: Siete: que me den, por amor de Dios, acot. vv. 146-147: La acotación haría mejor sentido después del verso 147, si bien respetamos el original. v. 157: Siete: Llevaros yo. STEMMA: Del Original copian AC e IC (desde donde se realiza la edición de Siete), además de un ejemplar perdido, en un tercer itinerario, justificado por el v. 90, que genera el grupo IA, IB1 e IB1, del que copian IA e IB1, siendo éste copiado por IB2. 1449 EL FIGURÓN AC: Entremés del figurón, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 1-14 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. v. 6: AC: No, señora. Pese a que resulta más gracioso que el paje emplee señora en lugar de señoría dado el afeminamiento del figurón, comprobamos por la rima que debe ser señoría, y que se trata de un error tipográfico. Así lo corregimos. acot. v. 26: Reconstruimos el Aparte que parece necesario por tratarse de una ironía. FRANCISCO, ¿QUÉ TIENES? Seguimos la edición de Alegría Cómica, en cuyo ejemplar BNE: U/2912 aparecen anotadas a mano diferentes cambios, que incluímos entre las notas de la edición crítica por la luz que arrojan sobre las variantes y que nos hacen comprender que ese ejemplar conservado en la BNE es, posiblemente, el que se empleó para corregir pruebas de imprenta, ya que algunas de las correcciones que allí se realizan a mano se transmiten a un conjunto de testimonios. AC: Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, Empleamos el ejemplar BNE:U/2912, con anotaciones a mano de algunos cambios, relevantes para el estudio crítico, que consignamos en nuestras notas. Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46576. 1450 IA1: Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, s.l., s.i., s.a., BNE:T/15298/26 IA2: Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, s.l., s.i., s.a., BNE:T/25746 IA3: Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, s.l., s.i., s.a., BNE:T/25750 Idéntico al ejemplar IA1. IA4: Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, s.l., s.i., s.a., BNE:T/15095 Idéntico a los ejemplares IA1 e IA3, salvo dos erratas. IA5: Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, s.l., s.i., s.a., RAE: 41-IX-45 Idéntico a AC IA6: Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, s.l., s.i., s.a., BP: IX/5012(40) Idéntico a AC e IA5, salvo una diferencia en el v. 163. IB: Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, Colegio Nuestra Señora de la Asunción, Córdoba, s.a., BNE:T/25747 IC: Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, Matheo Barceló, Barcelona, 1779, Biblioteca Pública Lampert Mata: 973 ID: Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, Libr. Quiroga, Madrid, 1792, BNE:T/20006, T/25745 IE: Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, Fernando Santaren, Valladolid, s.a., BNE:U/10764 Siete : Entremés de Francisco, ¿qué tienes?, en Siete entremeses de Francisco de Castro, 1957 PERSONAS: IA2 e ID: "Un Vejete, Un Sacristán, Don Gerundio, Doña Mencía". IB, IC: "Un Vejete, Mencía, Música, Don Gerundio, Sacristán, Gracioso", que viene a ser el mismo que AC e IA3, con la salvedad de ubicar la Música en la columna central. IC, Personas que hablan en él. IE ofrece "Gerundio, Sacristán, Vejete, Mencía". Siete: "Un Vejete, Don Gerundo, Mencía, Sacristán, Gracioso, Música". acot. v. 1: IA2, IB, IC, ID, Siete: Salen don GERUNDIO y el SACRISTÁN. IE: Salen GERUNDIO y SACRISTÁN. v. 2: IB, IC, Siete: Amigo, amigo, ¡ay, canas infelices! v. 5: IB, IC: ¡Ay, y que me quemo! v. 6: Siete ofrece el primer fragmento del verso sin exclamaciones. v. 11: IB, IC, Siete: es por la hija... Pero ya no prosigo v. 13: IA2, ID, IE: de la chanza y la rencilla ; AC, IA1, IA3, IA4, IB, IC sin y. 1451 v. 15: IA2, IC, ID, IE no ofrecen la y. AC BNE:U/2912 ofrece la y tachada a mano. El resto de testimonios parten de AC previa corrección y ofrecen la y, como hace Siete. IE: que hasta ahora vascuence me has hablado. IA2, ID, IE: vascuence. AC BNE:U/2912 aparece la -s tachada a mano. El resto de testimonios parten de AC previa corrección. v. 18: AC, IA1, IA3, IA4, IA5, IA6: a la hija de Hortuñoz y Garrales.; IA2, IB, IC, ID, Siete: Hortuño Cigarrales; IE: Ortuño Cigarrales. No seguimos la lectura de AC, pues ella misma se corrige en su fe de erratas. No haber prestado atención a la corrección, o copiar desde el manuscrito del que nace AC provoca una transmisión clara del error. v. 22: AC BNE:U/2912 ofrece este verso marcado a mano entre paréntesis. IA1, IA2, IA3, IA4, IB, IC, ID, IE no lo ofrece. v. 23: AC BNE:U/2912 ofrece anotada a mano una y al comienzo del verso. IA1, IA2, IA3, IA4, IB, IC, ID, IE no la añade. v. 24: IA2, IB, IC, ID, IE, Siete coloca el verso entre paréntesis. IA1, IA3, IA4, AC no. v. 26: IE: pero como pobre soy y no ando en coche, v. 27: AC, IA1, IA3, IA4, IB, IC, Siete: le ; IA2 no ofrece el le ; ID, IE: lo. La preposición a aparece tachada a mano en AC BNE:U/2912. IB, IA1, IA3, IA4, IC la pone. IA2, ID, IE no la ofrecen. v. 28: Siete no ofrece el paréntesis del verso. v. 29: IA2, IB, IC, ID, IE introduce entre paréntesis el Ay, desdichado!. AC, IA1, IA3, IA4, Siete no. v. 41: IC y Siete presentan Parce mihi, en cursiva v. 43: IA2, ID, IE: y así venid conmigo con cuidado,; AC, IA1, IA3, IA4: veos; IB: veeos IC y Siete: veníos. Corregimos siguiendo IA2, ID e IE, pues el resto son errores tipográficos claros. vv. 52-53: Siete ofrece la versificación como Mas, pregunto; que en fin, mientras él / canta, ¿he de roballa? v. 54: Siete ofrece andalla, resultando igualmente confuso el término. v. 55: IE: pero no temáis nada, no os dé espanto. acot. v. 56: IB no ofrece la acot. de salida. Siete la ofrece antes de la marca de locución, Sale VEJETE. v. 58: IB: No he descansado un día en la lemana (por error tipográfio, que nos hace pensar en que copia en un texto antiguo que mantenga la S alta, como IA1, IA3, IA4, IC. 1452 v. 62: IA2, IB, IC, ID: que parezco acacum con arambeles, Siete: acacum con arombeles, IE: a Cacum . AC BNE:U/2912 tacha y anota al margen lo que parece azacan... Observamos que sólo IE da una lectura inteligible. vv. 68-70: IB e IC ofrecen toda la exclamación entre paréntesis. v. 73: IA2, ID, IE: ¡Hola, Mencía, hija! acot. v. 73: Siete la ofrece antes de la marca de locución, Sale MENCÍA. vv. 73-75: Siete ofrece el segundo fragmento del verso 73 y el primero del verso 74 como uno solo, dejando el segundo fragmento del 74 como verso aparte, que además ofrece entre exclamaciones. v. 74: IA2, ID, IE, Siete: ¿qué es lo que manda usted? AC BNE:U/2912 tacha a mano el me. IA1, IA3, IA4, IB, IC lo presentan. IA2, ID, IE: Toda a su madre (sin el es). v. 75: Siete lo presenta con exclamaciones en ambas oraciones. v. 77: IB, IC: no me acordéis de aquella prenda chara v. 80: Siete: Ni lo hubo menester, porque era hermosa. v. 81: IB, IC: ¡Ah, hija! no olvides su retrato en nada. IA2, ID, IE: su trato Siete no ofrece las exclamaciones. vv. 82-84: Siete ofrece cada una de las intervenciones como un verso, diferenciando así estos cuatro versos no por su métrica sino por la marca de locución. vv. 89-90: Siete: Oís, Doña Mencía, si viniesen / a buscarme, y acaso aquí estuviesen v. 91: IA2, ID: no os vais del lado. IE: no os vayáis de mi lado. Siete ofrece cada uno de los fragmentos de este verso como versos diferentes. v. 92: IA2, ID e IE unifican éste y el último fragmento del verso anterior en lo que parece un solo verso, que rompería la rima: ¡Qué obediencia! ¡Todita es a su madre!. vv. 94-95: Siete ofrece cada uno de los fragmentos de estos versos como versos diferentes. v. 96: IA2, ID, IE: No os apartéis de mí. Toda a su madre (sin el es). v. 97: IE: ¡Oh, señor Don Ortuño Cigarrales! v. 98: AC, IA1, IA3, IA4: ¡Soor sacristán!; que entendemos como error tipográfico que corregimos. IB, IC: Sor IA2, ID, IE: ¡Seor sacristán! EA: ¡Señor Sacristán! v. 98-100: Siete ofrece cada uno de los fragmentos de estos versos como versos diferentes. v. 100: Siete ofrece el Aparte que no muestran el resto de testimonios y que creemos necesario reconstruir. v. 101: IA2, ID, IE: permitid que yo logre mi porfía. 1453 v. 103: IA2, ID e IE sustituyen la intervención de MENCÍA por un sólo Padre. Siete ofrece cada uno de los fragmentos de este verso como versos diferentes. v. 104: IA2, ID, IE: Es un aficionado v. 105: Siete: en ver obras, habiéndole informado v. 109: IA2, ID, IE: A mi lado. ...de obra pía (sin el ver). AC BNE: U/2912 ofrece a mano tan, quedando ver obra tan pía. IA1,IA2, IA3, IA4, IB, IC, ID, IE no acusan cambio, si bien la desaparición del ver podría explicarse a partir de esta anotación a mano. Siete ofrece el primer fragmento de verso entre interrogaciones, y presenta cada uno de los fragmentos de este verso como versos diferentes. v. 110: Siete ofrece cada uno de los fragmentos de este verso como versos diferentes. v. 112: IB, IC, Siete: Dejemos preguntas y respuestas, v. 114: EA ofrece cada uno de los fragmentos de este verso como versos diferentes. v. 115:Sólo IA2, ID e IE ofrecen el correcto semicopado, que corregimos al resto, donde figura sed mi copado. En el ejemplar de AC BNE:U/2912 se tacha a mano la -d de sed, resultando así se mi copado. v. 116: Siete: Mencía, ¿estás avisada? vv. 116-118: Siete ofrece cada uno de los fragmentos de estos versos como versos diferentes. v. 120: IA2, ID, IE: no te retires, hija, por tu vida. IA1, IA3, IA4: no te retires, por tu vida. IB, IC, AC, Siete ofrecen el tanto. v. 121: Siete ofrece cada uno de los fragmentos de este verso como versos diferentes. v. 124: Siete ofrece la acotación Cantando, que reconstruimos por el habitual Canta. vv. 124-125: Siete ofrece el estribillo, ahora y en las siguientes apariciones, como Francisco, ¿qué tienes? / ay, ¿qué tienes? / ¡Jesús! ¡Qué gracia tienes! v. 125: IB: ¡ay! ¿qué tienes?, Jesús, ¡qué gracia qce tienes! (por error tipográfico). vv. 124-125: IA2, ID, IE modifican el estribillo colocando el ¡ay del segundo verso al comienzo del primero: ¡Ay Francisco, qué tienes, / qué tienes, Jesús, qué gracia que tienes!. En las siguientes menciones del estribillo de la canción sucederá igual, siempre comenzando por el ¡Ay!. AC BNE:U/2912 anota a mano un ay y una y al segundo verso del estribillo, resultando ay, qué tienes, ay, Jesús, y qué gracia que tienes. v. 128: IA2, IB, IC, ID, IE: camine con memol, y mi corchera AC, IA1, IA3, IA4: camina EA: camine con bemol, y mi corchea vv. 130-131: EA ofrece cada uno de los fragmentos de estos versos como versos diferentes. 1454 v. 133: AC BNE:U/2912 corrige a mano lo que es un error evidente de este verso, que corregimos en nuestra edición. Se ofrece a MENCÍA pronunciando Señor Padre, a mi lado y luego al VEJETE pronunciando ese mismo A mi lado, que es tal como lo presentan IA5 e IA6. IA1, IA3, IA4 ofrecen el a mi lado de MENCÍA. El resto (IA2, IB, IC, ID, IE, EA) entienden el error y lo corrigen, o disponen de una versión corregida. EA ofrece cada uno de los fragmentos de este verso como versos diferentes. v. 136: IA2, ID, IE ofrecen después de la intervención del VEJETE el fragmento de verso pronunciado por el SACRISTÁN, que reconstruimos pues soluciona la rima del verso siguiente. acot. vv. 136-137: IA2, ID ubica la acot. después del primer verso de la canción, y la ofrece: Cantan los dos, y GERUNDIO y MENCÍA hablan aparte. IE no ofrece la acot. vv. 139-141: EA ofrece estos versos diferenciados por las marcas de locución, y dispone los versos 140-141 Id con cuidado, que aquel remifasol / le habéis errado. v. 140: IA2, ID, IE: que sea luego al punto. v. 142: IA2, ID, IE: ¿Cómo errado? Tened por Dios, amigo. v. 144: AC BNE:U/2912 anota a mano en el último fragmento del verso mi, tachando la l con la m. IA1, IA2, IA3, IA4, IB, IC, ID, IE, EA no acusan el cambio. v. 145: IB, IC: El vejete es un lynce. v. 144-146: EA ofrece cada uno de los fragmentos de estos versos como versos diferentes. acot. vv. 145-155: IA2, ID, IE ofrecen la acot. Cantan al fin del verso anterior. EA ofrece siempre (Cantando). acot. vv. 149-154: IA2, ID, IE no ofrece ni ninguna de las acot. que marcan que el SACRISTÁN canta. v. 149: EA salta hasta el verso 152. v. 150bis: IA2, ID: ¡Ay, Jesús, qué gracia que tienes! ; IE: ¡Ay qué gracia, Jesús! ¡Qué gracia tienes! v. 151: IA2, ID: ¿A dónde se habrá ido aquel amigo? v. 152: IA2, ID, IE ofrecen este verso que reconstruimos y facilita la rima. v. 153bis: IA2, ID, IE: Jesús, ¡qué gracia que tienes! v. 154: IA4: Callad con Barcebú, que me amostazo. IB, IC, EA: Belcebú IA1, IA2, IA3, ID, IE: Bercebú v. 155: EA ofrece cada uno de los fragmentos de este verso como versos diferentes. 1455 v. 156: Todos los testimonios, salvo IA2, ID e IE que ofrecen muestro, presentan veo, también EA, que corregimos tal como indica la fe de erratas de Alegría Cómica. v. 157: AC, IA1, IA3, IA4: ¡Ah, soor Maestro! ; IB, IC: Sor EA: Señor Corregimos como error tipográfico con la lectura Seor que ofrecen IA2, ID, IE. EA ofrece cada uno de los fragmentos de este verso como versos diferentes. v. 159: EA ofrece exclamaciones en ambas oraciones. acot. v. 161: IA2 e ID ofrece la acot. centrada debajo del verso. EA también, pero muestra (Sale). v. 163: IA1, IA2, IA3, IA4, IA5, IA6, ID, IE ofrecen lo, mientras AC, junto con EA, es el único testimonio que ofrece le, así lo corregimos como más que posible error de copia. IE ofrece Ortuño, sin h. acot. vv. 163-164: IA2, ID, IE unifica la acot. anterior de salida del SACRISTÁN con ésta: Vase, y sale el VEJETE con espada y broquel. v. 164: IA2, ID, IE: ¡Ah, perros! Vive Crispo v. 166: IA2, ID, IE: tal engaño? ¡Oh, maldad! ¿Y quién creyera acot. v. 170: IA2, ID, IE ofrecen esta acot. de intervención de GERUNDIO, que no ofrecen AC, IA3. v. 171: IA2, ID, IE: y, pues ya no hay remedio en la partida, v. 173: IA2, ID, ofrecen el término eclessiae en minúscula. EA ofrece Eclesiae IE: pues se halla conmigo desposada. v. 174: IA2, ID, IE: Este, hija, es el pago v. 176: IA2, ID, IE: de mi vida quedaba por tu cuenta? AC BNE:U/2912 añade a mano tu, quedando así quedaba por tu cuenta. v. 177: EA ofrece cada uno de los fragmentos de este verso como versos diferentes. v. 179: IA2, ID, IE: Pues séanme testigos v. 180: IA1, IA3, IA4: que se salió de su casa. ¡Qué ruin trato! v. 181: IA2, ID, IE: Hasta en esto a su madre es un retrato. v. 183: EA ofrece cada uno de los fragmentos de este verso como versos diferentes. v. 184: IA4: Quien se fía de migos, no anda acertado, IA1, IA2, IA3, IB, IC, ID, IE: de amigos v. 185: IA2, ID, IE: porque el más fiel amigo suele dar chasco. IE, además, termina aquí el entremés. vv. 184-187: EA duplica estos versos, dividiéndolos, y ofrece como marca de locución para el primer fragmento de la canción final VEJETE, no el TODOS, que se corresponde 1456 mejor con la acotación en plural, que reconstruimos. Las acotaciones, como suele, son las tres (Cantando). STEMMA: Al Original lo copian tres diferentes itinerarios de testimonios, diferenciados por el verso 43: el grupo IA2/ID, del que copia IE (diferencia en v. 173); el testimonio IC, del que copia IB, con diferencia en el v. 58 y coincidencias en 2,5 y 11; y un ejemplar perdido, del que nacen dos subgrupos, agrupados por la transmisión del nombre del personaje en el v. 17 y el error del v. 120: Uno formado por IA1/IA3, del que copia IA4 (con diferencia en v. 154), y otro formado por AC/IA5/IA6. EL GARAÑÓN CF: Entremés del garañón, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, 1ª parte Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46558-2. MA: Entremés nuevo del garañón, letra de fines XVII, de 1795, según CESXVIII, anotado "es de Juan de Castro", BNE:Ms/14516-25 MB: Entremés nuevo del garañón. Compuesto por Franco. de Castro, año de 1708, al final anotado “Franco. de Castro”, como consigna de autoría, BNE:Ms/14598-34 PERSONAS: MA y MB únicamente cambian DOCTOR por el DOTOR de CF. acot. v. 1: MA: Salen HOMBRE 1º de golilla y 2º de camino. v. 6: MB: aunque paso muy de priesa, 1457 acot. v. 10: CF ofrece la intervención a cargo del HOMBRE 2º, mientras que MA y MB a cargo del HOMBRE 1º. Consideramos un error de CF, pues el HOMBRE 2º es quien habla antes y después de esta intervención, y así seguimos el testimonio de los manuscritos. v. 28: CF: y vizconde en Angorrida, MB: y vizconde en Angorilla, Seguimos el testimonio de MA, ya que Angorrilla es la forma correcta en que se escribe el apellido. v. 31: MA: hijastra de un primo suyo, MB: hijastra de un primo hermano, v. 35: CF: La ha nacido un garañón, Corregimos por considerarlo error tipográfico, si bien refleja el laísmo del copista. v. 38: MA: ¿No lo entiende? v. 52: MA, MB: del asno con seguidillas, v. 57: MA, MB: voy a dar cuenta a mi amo, acot. v. 61: CF ofrece la intervención a cargo del HOMBRE 2º, mientras que MA y MB a cargo del HOMBRE 1º. Consideramos un error de CF, pues el HOMBRE 2º es quien habla antes y después de esta intervención, y así seguimos el testimonio de los manuscritos. v. 62: MA, MB: don Cerbero, amigo, apriesa, acot. v. 66: CF ofrece la intervención a cargo del HOMBRE 2º, mientras que MA y MB a cargo del HOMBRE 1º. Consideramos un error de CF, pues el HOMBRE 2º es quien habla antes y después de esta intervención, y así seguimos el testimonio de los manuscritos. v. 70: MA y MB añaden el fragmento HOMBRE 2º Ya voy tras ti, que soluciona el hipométrico Piececicas de CF, que, por su parte, ofrece ese Piececicas sin indicar a qué personaje lo pronuncia, ya que la acotación que indica que es el BARÓN quien habla aparece en el verso 71. Reconstruimos la acotación antes del segundo fragmento del verso 70 y la eliminamos del 71, como hacen MA y MB. MA ofrece Piececitas, sin interrogación, igual que MB. acot. v. 70: MB diferencia esta acot. en el Vanse de los dos HOMBRES, al margen del verso anterior, y en un siguiente Sale el BARÓN rompiendo unos naipes y dos criados reportándole. v. 72: MA: y luego hacer que gomita. v. 75: MA, MB no ofrecen el segundo fragmento del verso como pregunta, CF sí. v. 76: MA: Piececitas. Sin interrogaciones, tampoco en MB. v. 78: MA, MB: sólo, así te encolorizas, v. 86: MA: Piececitas. Sin interrogaciones, tampoco en MB. v. 94: MB: por materia tan eniqua, v. 97: MA, MB: ¿Qué estáis diciendo, bribones? 1458 acot. v. 98: MA: LOS DOS v. 98: MA, MB: Piececitas. Sin interrogaciones. acot. vv. 98-99: CF no ofrece esta acotación, necesaria para avisar de la salida de los personajes que van a intervenir, por ello la restauramos. acot. v. 99: Reconstruimos la numeración del HOMBRE que interviene, que ofrecen MA y MB y no CF. acot. v. 100: MA no ofrece la numeración del HOMBRE que interviene. acot. v. 104: MA unifica las dos acotaciones de este verso en Dale y cay y las ofrece al fin del primer fragmento del verso. MB los ofrece separados, pero coloca Dale al fin del verso 103 y Cae al fin del primer fragmento del verso 104. v. 108: CF:¿Hay tan rara mojarrilla? Corregimos por la concordancia en género según MA y MB. v. 109: MA: Decid, porque me sofoco. acot. vv. 128-129: MA ofrece en su lugar dos acotaciones contiguas: Vanse y salen Mujer 1ª y segunda. y Ponen un estrado. MB también separa, pero ofrece la segunda acot. Sale Mujer 1ª y 2ª. v. 130: CF, MB: Que estén promptas las bebidas v. 135: MA, MB: de que le ha dado a mi casa acot. vv. 136-137: MA no ofrece la acot. MB la presenta con un Sale la Mujer 2ª. acot. vv. 139-140: MA ofrece Sale mujer tercera. v. 147: MA: que claro está, ya sabe, MB: que claro está, ya se ve, v. 153: MB no ofrece el primer fragmento del verso. acot. v. 153: MA ofrece Sale cuarta mujer. MB ofrece antepuesto a la acot. de locución Sale la MUJER 4ª. v. 163: MA, MB: lo pasa, pero en efecto. acot. vv. 166-167: MA ofrece la acotación al margen del verso 167: Sale 5ª MUJER. MB la ofrece con un Sale antepuesto a la marca de locución, mientras que CF la presenta centrada entre los versos 167 y 168. Reubicamos aquí la acotación tal como la transcribe CF, por parecernos el lugar más apropiado para ella. v. 172: CF, MA, MB: te conceda verle apriesa, Corregimos como aprisa por las exigencias de la rima. v. 173: MA, MB: para alivio desta casa, v. 176: MA, MB ofrece este querida como Queridas y como comienzo de la intervención de la MUJER 5ª. 1459 acot. v. 176: MA: Siéntase encima de Simplicia. (Lo que explicaría mejor la siguiente intervención de la MUJER 3ª). v. 180: MB: Ya sabe estoy de visita, v. 182: MA: ¡Hay más gracioso tontina! v. 184: MA, MB: Don Roque está con tiricia v. 187: MA: muy mal en venir acá v. 194: CF: liga Corregimos con MA y MB, que ofrecen higa, que hace sentido de acuerdo con la siguiente acotación, en que todos los testimonios ofrecen higa. v. 196: MA, MB: Que entren, arrimen dos sillas. acot. vv. 196-197: MA: Salen doctor y cirujano. MB ofrece Sale antepuesto a la marca de locución. v. 200: MA: en el timón de la vida, v. 212: MA, MB: que habrá en la Corte pretinas. v. 218: MA ofrece como acot. al margen del v. anterior Adentro. acot. v. 221: Reconstruimos la numeración de la MUJER que interviene, que ofrecen MA y MB y no CF. v. 225: MA: Dicidme, ¿tuvo buen parto? v. 227: MA, MB: ¿La comadre estuvo prompta? v. 231: MA: ¿No me ven la saya? Acá v. 236: MA, MB: respecto... v. 238: MA, MB: Yo, por antención debida, acot. v. 242: MA: Siéntanse. v. 246: MA: pues ¿es carta mi borrica vv. 252-257: MA omite estos versos, modificando la acotación del v. 257 y colocándola centrada antes de su primer fragmento. Curiosamente, en MB las intervenciones de MUJER 2ª, BARÓN y MUJER 1ª aparecen acompañadas de un sí, no sí y sí, respectivamente, anotados al margen, en los versos 255, 256 y 257. v. 254: MB: me sabe un poco arropía. acot. v. 257: MA: Vuelca en las faldas toda la fuente. MB: Vuélcase la fuente en las faldas. CF: Vuélvase. Corregimos el error de CF según MB. v. 261: MB ofrece este verso como el primero de la siguiente intervención del BARÓN. acot. vv. 261-262: MA, MB: Prueba y escupe. v. 262: MA, MB: Dame acá esa golosina. 1460 acot. v. 269: MB añade la acotación Dentro GALLEGA. a continuación del segundo fragmento del verso, si bien CF no la ofrece y MB ofrece la que aparece entre los versos 271 y 272. Reconstruimos un Dentro posterior a la marca de locución, pues como vemos por la siguiente acotación de salida, la GALLEGA no está aún en escena. v. 270: MA, MB: a mi queridito apriesa, acot. vv. 271-272: MA ofrece la acot. antes de la intervención de la GALLEGA, Saca la Gallega un borrico encintado chiquito y si lo puediese sacar en brazos será mejor. MB y CF ofrecen la misma acot., si bien MB la coloca antes de la intervención de la MUJER 1ª del v. 269. v. 276: MA: MUJER 5ª Y del padre la boquita. vv. 280-281: MA: Lleve u demo tu barriga / droguero zarapallón. MB: Lleve el diablo tu barriga / dorguero zarrapallón. acot. v. 290: CF no la ofrece, si bien la reconstruimos a partir de MA y MB, comprobando que el BARÓN ha salido de escena. v. 292: MA no ofrece el primer fragmento de este verso. MB: Amen, pregue a Dios. v. 297: MA: Vuélvale a meter con tiento v. 300: MB: Amén, pregue a Dios. acot. v. 300: MA Entránse con el borrico. CF y MB ofrecen la misma acot., si bien MB lo hace antes de la intervención del HOMBRE 2º en el v. 298. v. 301: MA, MB: ¿Quieres que se asuste y que v. 304: MA: Pues ahora, con siguidillas, v. 308: MA acaba desde aquí Canta 2ª Que yo conozco a un hombre / que es su retrato. / Canta 3ª Acábese el sainete / que si se alarga / nos dirán que ésta ha sido / más borricada. / Da vuelta, niña, etc. Al margen de todo el final, la acot. Da vuelta niña, etc, y mudanza. vv. 309-310: MB: Que yo conozco a un hombre / que es su retrato. v. 312: MB: Dígame usted si el asno v. 314: Este verso se presenta como el último de la anterior intervención de la MUJER 3ª en CF, si bien corresponde al DOCTOR, como ofrece MB, que la responde, y así lo corregimos. STEMMA: Copian al Original MA, MB y CF, presentando este último diferencias con los otros dos testimonios. 1461 LOS GIGANTONES AC: Entremés de los gigantones, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol 79–87 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. IA: Entremés de los gigantones, Matheo Barceló, Barcelona, s.a., BNE:T/25765 IB: Entremés de los gigantones, Don Félix de Casas y Martínez, Málaga, s.a., BNE:T/15298/29 (En notas, IB) Buezo: Buezo, Catalina, 1993 En torno a la presencia de Celestina en el teatro breve de los siglos XVII y XVIII. Edición de Los Gigantones, entremés de Francisco de Castro”, Celestinesca, XVII, 1, 67-85 PERSONAS: IA y IB: Personas que hablan en él. Se ofrecen siempre SEIS GIGANTONES, que corregimos por OCHO, que son los que luego aparecerán, acompañados de dos GIGANTILLOS. v. 2: Buezo cuenta éste o el verso anterior como dos y mantiene a lo largo de la obra una numeración equivocada. El error no resulta de haber dividido un verso en dos, sino nace, posiblemente, de la confusión a que lleva la tabulación del Aguarda del ESTUDIANTE. v. 6: IB: Mal parir quiero. v. 15: IB: y estaba muyto garrido, v. 21: IA y IB: los quiero aquí ver ballar. Buezo: los queiro aquí ver ballar. v. 24: IB y Buezo: que estaba todo deseito. v. 53: Buezo: Dominga Varela no es, v. 54: IA: Esso es certo, v. 55: Buezo: medidora soy. 1462 v. 64: IB: Habláis como caballero. v. 77: Buezo corrige el Pardo de todos los testimonios por Prado, explicando el cambio por la importancia del paseo del Prado como lugar de ocio para los madrileños. Estaríamos de acuerdo a no ser porque en el texto se nos dice ser las doce de la noche (v. 35), y se afirma que el encargado salió por la mañana. De tratarse del Prado sería un viaje muy largo para no haber tenido tiempo de volver. v. 79: Buezo lee ¿Ahora salimos con ello?, y afirma corregir en el original ella, si bien en todos los testimonios aparece essa. acot. vv. 167-168: IA: y va pasando cantando su cobla Error tipográfico que corregimos. IA y IB: gigantes y gigantones. mientras que Buezo y AC: gigantes y gigantas. AC: haciende el arrimón Nuevo error tipográfico que corregimos. v. 169: Buezo propone leer con ua saca de fariña, en lugar de una, para conseguir el octosílabo. v. 170: Al igual que antes, para conseguir el octosílabo Buezo propone leer eu, en lugar de le. v. 172: IA y IB: Mariquota de San Payo v. 175: IB: ya no pose beber viño. STEMMA: Los tres testimonios, AC, IA e IB copian directa o indirectamente del Original, pero no con interferencias entre sí, ya que son bastante semejantes. EL HECHIZO DE LOS CUEROS CF: Entremés del hechizo de los cueros, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 175-195 MA: Entremés del hechizo de los cueros, BHM:Tea 1-186-27 1463 PERSONAS: MA: Un Soldado, Un Alguacil, Un Dotor, Un Barbero, Don Gil, Un Ciego, Un Vejete, un Botero, Mujer 1ª, Mujer 2ª, Mujer 3ª, Una Gallega, Hombre 1º, Un Aprendiz, Don Cosme, Acompañamiento. acot. v. 1: MA no ofrece el deteniéndole de la acot. acot. v. 2: CF no ofrece la numeración en la marca de locución de ninguna de las intervenciones de la MUJER 1ª, que sí presenta MA. v. 7: MA: No te enojes, por tu vida. acot. vv. 16-17: MA: Embiste con él. v. 36: MA: de afeitarme esta semana ; MA salta desde éste al v. 41. v. 42: MA salta desde el primer fragmento de éste a la segunda mitad del v. 48, con la intervención de COSME. v. 69: MA ofrece tras el segundo fragmento del verso una acot. extraña: Ir, rodeada de un círculo. v. 70: MA: ¿qué es lo que me manda muesama? vv. 71-72: MA sustituye ambos por Que te pongas la mantilla / que has de ir a la Cava Baja. v. 74: MA: Esu vaya. v. 75: MA: Traeréle, vatu a san Pecu, v. 78: MA: que hasta tres cuartillos haga v. 81: MA: ¿Qué? Las botas v. 82: MA: de los soldados. v. 85: MA: que no se me endilga mas... v. 90: MA: que estoy más enquillotrada. v. 92: MA: ¡Jesús, las cosas que manda! v. 98: MA añade a partir de éste los versos G[ALLEG]A ¿Pasas de sol o lexía? [MUJER] 1ª Maldita sea tu casta / G[ALLEG]A Y por qué aora me maldize? / [MUJER]1ª Atiende a lo que te digo: / has de echar en esta caja / algunos cuantos cabellos / fragmentos de sus quijadas. / ¿Lo has entendido? ¿A qué esperas? / G[ALLEG]A¿Peras? Bien, peras y pasas / [MUJER]1ª Llévete el diablo, gallega / G[ALLEG]A Lleve u demu a Castillana / [MUJER]1ª Pon cuidado en lo que digo / G[ALLEG]A Que eche aquí peras y pasas, / y las quixadas también / de don Cosme. Mas muesama / ¿ha de caber aquí todo? / [MUJER]1ª El diablo lleve tu alma. / G[ALLEG]A O demu cargue contigo / [MUJER]1ª Atiende G[ALLEG]A Non diga nada; / ya lo entendí, solamente / tengo de poner la lana / aquí del 1464 señor don Cosme, / digo la de las quijadas, / mas digo si es brujería / nun quiero, que en Ponferrada / tengo un tío sacristán; y salta hasta el verso 108. v. 111: MA reduce el segundo fragmento a un simple Sí, quedando el v. hipométrico. acot. vv. 114-115: MA no ofrece esta acot. v. 117: MA añade al fin la acot. Salen VEJETE y DON GIL. v. 118: CF y MA ofrecen en todo momento cazcarria, si bien el resto de testimonios lo ofrecen con s. v. 130: MA: cazcarria de mis entrañas. v. 135: MA: ¿Amiga Secilia? v. 141: MA salta desde el primer fragmento del verso hasta el v. 145, uniendo el primer Don Blas me llamo con el siguiente. acot. v. 145: MA ofrece esta intervención a cargo de la MUJER 2ª. v. 147: MA ofrece este verso, pero tachado, y ofrece como interlocutor, en lugar del ALGUACIL, al HOMBRE 2º. v. 151: MA: Señoras, a la obediencia. MA salta a continuación hasta el v. 154, que también pronuncia el ALGUACIL. v. 154: MA confunde de nuevo éste con el siguiente Don Blas me llamo, saltando hasta el siguiente, v. 159. v. 157: CF: desde el principio a el ensayo. Corregimos actualizando por al. v. 161: MA: Señores, vamos adentro. v. 162: MA salta hasta el v. 305. Como puede comprobarse, en CF se ofrece los vv. 161-162 como Vamos adentro, señores / para componer la sala, y los vv. 305-306 Bien dicho, vamos adentro / para componer la sala, mientras que MA ofrece Señores, vamos adentro / para componer la sala, saltándose los versos correspondientes al monólogo del VEJETE. v. 299: CF ofrece, como vemos, se sabe, que respetamos, si bien apreciamos puede tratarse de una errata, que confunda una l con una s alta, y tratarse entonces de un le, que, pese al leísmo, haría mejor sentido. vv. 313-314: MA hace este verso y el siguiente de DON GIL, no pronunciados por TODOS. v. 314: MA: entre usted. acot. vv. 316-317: MA sustituye la acot. por un Vanse todos junto al verso anterior, colocando al margen a continuación Descúbrese una tienda de botero con 4 pellejos y bota. El MAESTRO rayendo uno y el APRENDIZ cosiendo otro, los cuales a su t[iem]po se han de mover lo más primoroso que se pueda. Nótese que es la misma acot. que en CF. 1465 acot. vv. 320-321: MA sustituye la acot. anticipando un Sale a la intervención del SOLDADO. acot. vv. 324-325: MA vuelve a sustituir la acot. anticipando el Sale. v. 325: MA no ofrece la y final del verso. v. 327: MA: que hizo el gran Piripao v. 329: MA: sátira de los tontillos, v. 330: MA: de las suegras... v. 331: MA: una gacetilla de esas. v. 337: MA: Es la colambre muy recia. v. 339: MA salta hasta la salida de la GALLEGA, v. 342, saltándose la acot. y ubicando un simple Sale antes de su intervención. v. 342: MA: Por san Pecu, que mi ama v. 349: MA: pero par diobre que aquí v. 355: MA ofrece la abreviatura nro. amo. v. 356: MA: Lu que buscaba v. 358: MA: Ah, señor, ¿usted me paga? v. 365: MA salta del primer fragmento de este al segundo del v. 366. v. 368: MA: al botero o al fantasma v. 372: MA: el ayudante te opones? acot. v. 378: MA: Así que hecha los pelos en la caja saltan los pellejos. acot. v. 379: MA ofrece la acot. del APRENDIZ tachada, y anota antes TODOS. v. 380: MA: Cepos quedos, arre allá. acot. vv. 381-382: MA ofrece la acot. al margen: Sale el DOTOR a caballo corriendo y el barbero con bacía, DON COSME con los paños puestos., no ofreciendo, así, las dos siguientes acot. v. 383: CF: a mediodía quitar la barba? Corregimos por el verso de MA, que hace mejor sentido. acot. v. 384: Para MA el ALGUACIL es ahora por fin ALGUACIL, no como antes sucedía, que lo llamaba HOMBRE 2º. vv. 386-389: MA los rodea con un círculo, y anota al margen izquierdo no dos veces. v. 390: MA no ofrece el ¡Oh, v. 395: MA: ¡Que me llevan en volandas! v. 396: MA: ¡Que se llevan la bacía! 1466 v. 397: MA: Señor militar. En todo caso, el verso debería pronunciarlo el BOTERO, pues en el v. 298 obsevamos al soldado responderle a él, no al ALGUACIL. acot. vv. 401-402: MA ofrece en su lugar al margen la acot. Salen todos los del ensayo con palillos en la boca y a su t[iem]po la GALLEGA y los pellejos tras ella, el DOTOR, DON COSME y los demás corriendo. acot. v. 402: MA atribuye esta intervención de DON GIL AL 2º, sin indicar hombre o mujer. v. 402: MA: Ea, al ensayo. CF ofrece a el, que actualizamos, siguiendo a MA. acot. vv. 402-403: MA no ofrece esta acot., por haber presentado la anterior. acot. vv. 404-405: MA atribuye las intervenciones de la MUJER 2ª y 3ª a la MUJER 1ª y 2ª respectivamente. acot. v. 405: MA ofrece la acot. de salida antes de la intervención de la GALLEGA. v. 406: MA ofrece la intervención de la GALLEGA como una pregunta. acot. v. 407: MA ofrece en su lugar al margen la acot. Ahora salen cada uno con su pellejo atado y hechan a correr por el palenque. v. 409: MA termina desde aquí añadiendo APRENDIZ Mis botas CIEGO Y mi gaceta? ALGU[ACIL] Dense a prisión. / [Mujer] 1ª Santa Marta. / UNOS Aquí hay hechizo, corramos. / OTROS Jesús, y que zalagarda. STEMMA: Al Original copian indistintamente CF y MA. EL INGLÉS HABLADOR AC: Entremés del inglés hablador, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 128-139 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. 1467 v. 215: AC: que al portugués nan fidalgo. Corregimos el que consideramos error tipográfico. LO QUE SON MUJERES · CF: Entremés de lo que son mujeres, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, I, fol. 123-141 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46558-9. MA: Entremés de lo que son mujeres, BNE:Ms/14518-13 MB: Entremés nuevo de lo que son las mujeres pª Gabriel López año de 1774, BHM: Tea 1-186-26A MC: Entremés nuevo de lo que son las mujeres / año de 1774, BHM: Tea 1-186-26B MD: Entremés nuevo de lo que son las mujeres / año de 1774, BHM: Tea 1-203-43 PERSONAS: MA: "El Patón / Juan / Un Vejete / Lucía, Graciosa / Una Gallega / Un Marqués / Un Soldado / Un Estudiante / Un Barbero / Mujer 1ª / Mujer 2ª", MB: "El Paón, Juan, Gallega, Lucía, Un Marqués, Un Soldado, Un Estudiante, Un Barbero, Mujer 1ª, Mujer 2ª", MC: "Ruano Antón /Polª Lucía / Juan el gracioso Aldª / Gallega Callejo / Vecinos". Vemos que en todo momento el personaje de Patón aparece mencionado como Antón. MD: "El Patón, Juan, Gallega, Lucía, Un Marqués, Un soldado, Un estudiante, Un barbero, Mujer 1ª, Mujer 2ª, Vejete". acot. v. 1: MA: Salen el PATÓN y JUAN de galereros, y LUCÍA. MB, MD: Salen el PATÓN y JUAN de galereros, y LUCÍA, Grac[io]sa. MC no ofrece la acotación. v. 3: MA: cuídame mucho de tu amo. v. 5: MA: Gallega, tray las alforjas. v. 7: MA: Meu señora, aquí está todo. MC: Meu señor, aquí está todu. v. 10: MB: qué pocas que hay en el siglo. v. 11: MA, MC: Si yo lo creo CF, MB, MD: Si yo la creo Corregimos por lo, que corresponde mejor para referirse tanto al personaje masculino como a lo que dice. acot. v. 12: MB ubica el Aparte al fin del verso anterior. MD no lo ofrece. v. 18: MC: Por San Pecu que me afliju. Observamos que la modificación del texto galleguiza más a la GALLEGA. 1468 v. 19: MD: A el instante. v. 21: MC: De verlos me escarafollu. v. 22: MC: Oyes, ven acá cunmigu. acot. vv. 22-23: MC: no ofrece la acotación. MA, MB y MD la ofrecen a continuación de este verso. v. 28: MA, MB, MD: ¿Yo otro amor? ¿Otro cariño? v. 30: MB y MD añaden la acot. Llora. v. 31: MA: no te aflijas, dueño hermoso. v. 32: MA sustituye por una intervención de LUCÍA Adiós, mi dueño querido. MB y MD añaden la acot. Llora y se va. después del fragmento pronunciado por la GALLEGA. acot. v. 34: MB y MD sustituyen la acot. por Vase. MC no presenta la acotación. acot. vv. 34-35: MA, MB, MC y MD no presentan la acotación. MC en su lugar ofrece dos versos más de la despedida: LUCÍA Adiós, la luz de mis ojos / GALLEGA Adiós, Juan del colodrillo. Vanse las 2. v. 44: MC sustituye el primer fragmento por que yo apostara ahora mismo / por lo que toca a mi esposa / que aunque muriera.... MA, MB, MC, MD ofrecen en el segundo fragmento Aspacito. v. 41: CF: Vaya contra un par de muelas. Corregimos el evidente error tipográfico. v. 57: MC: La puesta va a que mi esposa v. 60: MA: Su entendimiento... MB y MD saltan desde el segundo fragmento del verso al v. 65 Pues a la apuesta. v. 62: MC: Desatino. v. 65: En el primer fragmento MA, MB ofrecen apuesta y CF, MC puesta. Reconstruimos la a. v. 67: MB, MC, MD: a Murcia qué les diremos? CF, MA: a Murcia qué los diremos? Corregimos por les, si bien señalamos el loísmo como una característica interesante. v. 68: MC sustituye por Decirles de que ahora mismo / el alcalde la galera / ha embargado para el trigo / que hay que llevar a Madrid / y estás libre. / ANTÓN Bien has dicho / Qué hemos de hacer? JUAN Ir a casa / pues que ves que ha anochecido / que yo le diré a mi ama / como se espantó el tordillo / a el salir por el lugar / y habiéndote tú caído / te cogió una rueda ANTÓN Bien / lo dispones de prodigio. / En aquel serón... Mas esto / JUAN el succeso ha de decirlo / ANTÓN Vamos pues, pero el majuelo / No dudo que será mío. Vanse y salen Lucía cosiendo y la Gallega ilando, y sacan velador con candil. Salta entonces MC hasta el v. 259. 1469 acot. v. 68: MA: Sale el Marqués redículo con botas. MB, MD: Sale el Marqués muy ridículo. v. 73: MB y MD saltan hasta la intervención de PATÓN, en el v. 84. v. 75: MA: si, ola, no, me ves con botas v. 80: Todos los testimonios ofrecen Que le salió en un tobillo., si bien seguimos a MA, que ofrece le, para corregir el laísmo. v. 93: CF: ¿Qué zampoña? ¿En latín quiere? MA, MB y MD ofrecen una lectura mejor, que zampoña en latín quiere..., que es la que ofrecemos. acot. vv. 95-97: MA sustituye todas las acot. de salida de cada uno de los personajes anotando al margen Van saliendo con sus versos todos. v. 103: MB, MD: ¿No sabremos qué fue aquesto? v. 105: MA, MD: que el alcalde la galera v. 113: MB y MD añaden la acot. Al Marqués. v. 115: CF: y así debiera a usiría MA, MB, MD no presentan la a, y así ofrecemos, pues hace mejor sentido. v. 123: MB, MD: de la paciencia , hasta tanto v. 124: MA, MB, MD: que se subsane el perjuicio. Reconstruimos el se que no ofrece CF, posiblemente por error tipográfico. v. 127: MB, MD: que si me enfadas, a ti Ambos testimonios ofrecen mejor sentido, si bien respetamos CF, como de costumbre. v. 128: MA: te subsane los hocicos? v. 129: MA: Repórtese usiría MB, MD: Repórtese v. señoría v. 132: MB, MD: Voy a ver este alcaldillo, v. 134: MA: la galera al improviso MB y MD saltan hasta el v. 143, con la intervención del ESTUDIANTE. v. 138: MA: Maladros, muy bien has dicho. v. 145: MA: y con esto ya requiescat. v. 146: MB, MD: Adiós, queridos. v. 147: MA, MB, MD: Aguarde vueseñoría, v. 151: MA: romanear a vseñoría, v. 160: MA: Si no, nada hay en lo dicho. v. 167: MB y MD saltan al v. 170 con la intervención de PATÓN. v. 168: MA: pues mi equipaje se ha ido. MA ofrece mejor sentido que CF, si bien respetamos éste. 1470 acot. v. 169: MA: MUJER 1ª v. 170: MA, MB, MD: sor Vejete. v. 171: MA: Prevéngase usted también v. 172: MA: para pesarle. (por error evidente en la s alta). v. 177: MA: tray una romana. v. 179: MB, MD: Seo soldado, usté me ayude. MA: Seor soldado, usted me ayude. acot. vv. 179-180: MA, MB y MD no ofrecen la acotación v. 181: MB y MD añaden la acotación Líanlo. v. 188: MB y MD: cuenta con los entresijos Saltan ambos luego hasta el v. 195, con la intervención de JUAN. v. 190: MA: de el manantial corrusivo v. 194: MA: junto al gueso sacro mismo. acot. v. 195: En MA la acotación aparece al margen como Ata Juan al Viejo. En MB y MD la acotación es Átale., que aparece junto al verso anterior. v. 196: MA, MB, MD: Que yo soy costal de cisco? v. 197: MA confunde este verso y el v. 201, saltándose el que nos ocupa y tomando el 201, sin el usía. acot. v. 201: MB, MD: TODOS en lugar de MUJER 2ª. acot. vv. 201-202: MA no presenta esta acot. v. 203: MB y MD añaden luego BARB[ER]O: Vaya. v. 204: MB, MD: Cuenta con mi ombligo. v. 205: MB, MD ofrecen PATÓN Ayudad todos. ¡Arriba!, y saltan ambos luego hasta el v. 209, con la intervención del VEJETE, saltándose la acotación. v. 214: Cabe la posibilidad de un error tipográfico compartido entre todos los testimonios, que podría convertir despenarme en despeñarme, si bien la interpretación apenas se vería afectada. Respetamos, por tanto, lo que nos ofrecen los testimonios. acot. vv. 216-217: MA: Dejan al MARQUÉS liado y pesan al VEJETE. MB, MD: Dejan al MARQUÉS liado, y van al VEJETE. v. 220: MA: ahora melón ibernizo. v. 224: MB y MD saltan al v. 227, con la intervención del MARQUÉS. v. 225: MA: Ay, ay, miren que ya el braguero v. 228: MB, MD: Qué fiero chillido. v. 230: MB y MD saltan hasta el v. 237 con la intervención de JUAN. acot. vv. 236-237: MA no presenta la acot. 1471 v. 241: MB, MD: SOLDADO Pues vaya. Saltan los dos manuscritos hasta el v. 253, añadiendo para salida de los personajes TODOS Viva el Patón. Vanse. / MARQUÉS Bravo, chico. Vase. v. 244: MA: sólo toca el sacrificio. acot. v. 254: MB, MD sustituye la acot. por Vase. v. 256: MB, MD: Pues que ves que ha anochecido, v. 257: MA, MB, MD: y en aquel serón... Mas esto acot. vv. 258-259: MB y MD modifican la acotación, añadiendo al fin del verso anterior Vanse, y en ésta señalando Salen hilando LUCÍA y GALLEGA con candil y velador. v. 260: MB, MC, MD: You siempre delgado hilo. v. 262: MA: vuelva a mi querido. v. 265: MC: ¿Hay otra luz de mis ojos? v. 266: MC: La del candil allí miro. v. 267: MA: Digo que (es el que del v. siguiente, que MA tacha y coloca en este, sin ofrecer el yo) MB, MD: Digo you v. 268: MA: Que estará en el proprio sitio. MC: Que estará en el mismo sitio. acot. vv. 268-269: MB, MD: Sale Juan mui triste y pensativo. MC no ofrece la acotación. v. 271: MA: Mira quién es? MB y MD no presentan el ¿Quién es?, dejando el verso cojo. En el segundo fragmento MC ofrece Señora, Yo soy. Triste. v. 271: MB, MD: Sí, señora; Juan, el mismo. Ábrenle. MC: Soy el mismo (y no presenta luego acot.) MA: Soy el mismo, e introduce la acot. junto al Eres tu, Juan anterior. v. 274: CF, MA, MB, MD: Dios te tenga en gloria. Seguimos a MC, que ofrece le y hace mejor sentido. v. 275: MC introduce dos versos a continuación a el salir (ay pobrecito) / del lugar (qué gran trabajo). v. 277: MB y MD añaden al fin del verso la acotación Trémula. v. 279: MA, MB, MC, MD: Ahí le traigo en un serón v. 286: MC añade tras el primer fragmento Entrémosle aquí a un ladito / vamos, ayuda, Gallega. MC ofrece en el segundo fragmento No parezca desatino. acot. v. 286: MB y MD no presentan esta acot., sino un Sacan el serón colocado al fin del verso 288. CF ofrece una acot. con el y la Gallega que no hace sentido. MA, consigna, dos versos más abajo, con la intervención de Patón, Tiran del seron, y la Gallega, y le ponen a un lado. Podemos suponer que uno transmite al otro el olvido de 1472 un é”: Tiran del serón él y la Gallega. MC: Le sacan entre los dos en un serón tapado con un paño, y le ponen a un lado. vv. 286-287: MB y MD no presentan esta intervención de PATÓN. v. 287: MC añade que a otros sucede lo mismo y salta al v. 289. v. 288: MB, MD: ¡ Doyte ao demo! acot. v. 290: MC marca este aparte, así como los siguientes reconstruidos. v. 293: MC: Bueno! Cenar? Antes que (sin sentido el final, claro). v. 295: MB, MD: Juan dice bien, cene usté. acot. v. 298: MC, MD no marcan el Aparte. CF, MA y MB sí v. 300: MB, MC, MD: lo CF, MA: se le llevó Calaínos. Corregimos el leísmo siguiendo a MB, MC y MD. v. 301: MB: Son tantas tus aprensiones v. 303: MA; MB, MC, MD: Saca la mesa, Gallega. MB además ofrece la acotación Siéntense. v. 304: MC añade la acot. La saca. acot. v. 305: MA, MB, MC y MD no presentan el Aparte. v. 306: MA: Ya alienta. v. 307: MA, MB, MC, MD: que se sienta! Las dos mulas acot. vv. 308-309: MB, MC y MD no presentan la acot. MA ofrece una acotación dos versos después Comen, y ella hace como que no puede mascar. v. 309: MB, MD: Coma usté. acot. v. 312: CF, MA, MC y MD no presentan el Aparte, si bien MB sí y lo incorporamos por creerlo necesario. v. 313: MC añade la acotación Bebe. acot. vv. 313-314: MA, MB, MC y MD no presentan la acotación. v. 315: MC añade la acotación Bebe. al fin del primer fragmento. v. 318: MA, MC: (¡Jesús, y qué desatino!) v. 319: MB, MC: ¿Y qué era? v. 325: MB, MD: y amo y me crié en casa, MC: mi amo y que me criado / en casa desde chiquito / y que tú te quedas sola v. 330: MB, MD: deshacerle los hocicos. acot. vv. 336-337: MA, MB y MD no presentan la acotación. MC ofrece Saca la cabeza, si bien junto a los vv. de PATÓN, no antes. 1473 v. 339: MB y MD no presentan la intervención de LUCÍA. MD: El mueto ablou. Por error tipográfico evidente. MB: El muerto ablou. v. 341: MC: Ah, perra Lucía ingrata Sale v. 344: MC termina desde aquí: ANTÓN A palos has de morir / LUCÍA Ay que me mata! Vecinos / acudir / Salen TODOS Qué bulla es esta? LUCÍA Que me mata mi marido / JUAN Cese el enojo, señor, / que la perdones te pido / y me saldo de la puesta / ANTÓN Agradécelo a Juanillo. / Nostante una mula es tuya, / pues por tu industria he sabido / lo que mi mujer me quiere. / JUAN Pues acabe en regocijo / puesto que has resucitado / TODOS Lo mismo todos pedimos / ANTÓN Pues que perdonen las faltas / TODOS De quien desea serviros. v. 345: MB y MD añaden la acot. Abre y salen Todos. acot. v. 346: MB añade antes de la marca de locución Sale. v. 348: MB, MD: a el zampoñero, por Cristo. v. 349: MB, MD: He de matarle. v. 354: MB y MD finalizan a partir del punto a mitad del verso: LUCÍA Perdón, hijo / PATÓN Yo te perdono, si cantas / una tonada. LUCÍA Precisa / será para que con ella / haya perdón sino vítor. MD termina, además, con un "Fin / año de 1774". Por su parte MB añade al fin el "Repartimiento / Lucía Sª Polonia / Mujer 1ª Sª Tordesillas / Mujer 2ª Sª Cortinas / Gallega Callejo / Juan Tadeo / Marqués Soriano / Vejete Campano / Soldado Baltasar / Barbero Codinas / Estudiante Quevedo". v. 358: MA: soy lo mismo que un pollino. STEMMA: Al Original copian CF, diferenciado del resto por errores como el del v. 307, MA, con múltiples variantes, MC, con las suyas propias, y un ejemplar perdido del que copiarían MB y MD, con diferencias entre sí, pero que coinciden en no reproducir las mismas tiradas de versos. 1474 EL MUNDINOVO CF: Entremés del mundinovo, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 93-108 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46558-7. PERSONAS: Aparece en CF DOÑA EUSTAQUIA 1ª, si bien en el cuerpo del texto se la presenta siempre como MUJER 1ª. Reconstruimos además la aparición de VOCES Dentro, que aparecerán a lo largo del entremés. v. 8: CF: a veces embilo anda acot. v. 32: Reconstruimos el 1º de la acotación de personaje, y colocamos centrada la acotación de salida, que CF ofrece a la derecha del primer fragmento del verso. acot. v. 48: En ambas reconstruimos el 1º y 1ª, pues son estos los personajes que hablan antes y después. acot. v. 82: Reconstruimos 2º pues el otro interlocutor es el SACRISTÁN 1º. v. 136: CF ofrece aperrador, que corregimos como error tipográfico. acot. vv. 139-140: Reconstruimos 1º y 2º comparando con la respuesta al canto del VEJETE en los vv. 172-173. v. 173: AC ofrece aguante, pero por exigencia de la rima, en romance a/a, debemos corregir como aguanta. acot. v. 180: Reconstruimos 1º pues es el personaje que hablaba antes de ser interrumpido por el VEJETE. v. 216: CF: Tras, plantemonos al Prado. Corregimos el evidente error tipográfico. acot. v. 234: Reconstruimos 1º, pues sigue siendo este el SACRISTÁN que se encarga de guiar la magia. vv. 236 y 238: CF ofrece Triqui Traque como nombre, que modernizamos como Triquitraque. v. 287: CF: Alarga un poco la gayta. acot. v. 293: Reconstruimos 1º pues es el personaje que sigue la conversación. v. 333: CF ofrece en el segundo fragmento pasmo, si bien por la rima en romance a/a sabemos que debería figurar pasma y que este verso ha debido ser copiado erróneamente, sin que sea posible reconstruir el original. 1475 v. 342: CF: Andiamo. A Dio patrones, Corregimos para facilitar la comprensión del texto. LOS NEGROS AC: Introducción y entremés de los negros, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 73-83 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. v. 104: AC: Todo lo que hablo habla el bestia. El verso resulta hipermétrico, y consideramos que es posible un error en la copia y se repite hablo y habla. La exigencia de la rima obliga a mantener bestia, así que el error debe ser la repetición. Respetamos no obstante el verso que ofrece AC, ya que el verso anterior digo/dice parece requerir aquí un hablo/habla, de suerte que no es posible eliminar nada sin comprometer la intención del autor. v. 108: Aunque AC ofrece bueno, el romance e/a exige buena, que corregimos. v. 120: AC: Jesús, lo que caractean. Entendemos un error tipográfico, pues lectura debe ser cacarear, como los gallos. vv. 127-129 encontramos problemas con los plurales. AC presenta querían, han y serán. Corregimos los dos últimos y respetamos el primero puesto que, quizá, sólo si coordina con el bestia debería estar en singular. Se mantendría el plural si el personaje habla de unos terceros anónimos, como sujeto general. acot. v. 169: Se menciona en la marca de locución al VEJETE 1º por su nombre, TORONJIL, cambio que respetamos. v. 215: AC corridn, por error del tipógrafo. Leemos así corridu y respetamos la terminación considerando que el nombre del personaje, PIERRES, es referencia clara a un origen extranjero. LOS NIÑOS DE LA INCLUSA AC: Entremés de los niños de la inclusa, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 88–102 1476 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. acot. v. 27: Reconstruimos 1ª, con el único argumento de ser la que más veces a intervenido a lo largo de la pieza, si bien pudiera perfectamente ser la DAMA 2ª. acot. v. 241: Reconstruimos en la marca de locución 1ª, con el único motivo de ser la que más veces a intervenido a lo largo de la pieza, si bien pudiera ser la DAMA 2ª. acot. v. 246: No se indica en AC qué niño es el que interviene, o si es uno solo o varios. v. 292: AC muestra éste y los siguientes estribillos en cursiva. LA NOCHEBUENA AC: Entremés de la Nochebuena, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 125-128 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. IA: Entremés de la Nochebuena, Diego López de Haro, Sevilla, s.a.,BNE:T/25918 acot. v. 1: IA: Se oirán voces dentro. Es lógico que el impreso suprima el resto, porque aparece después, cuando salen de verdad las dos MUJERES. v. 10: IA: Así las tengas, Catana. v. 20: puede interpretarse bragazas como simple adjetivo o como nombre parlante del ESPORTILLERO, cosa que parece más probable. v. 21: es posible leer que tú conoces, también tanto como que tú conoces tan bien, si bien respetamos la lectura que parece más cercana al original. v. 40: IA añade la acot. Sale al fin del verso. v. 47: IA coloca al fin de este verso, y no del siguiente la acot. Aparte. v. 49: IA: No pudo dar Balthasar v. 50: IA: Nosa ama, v. 51: IA: compre usted una esportilla. v. 55: IA: Si usted le quiere sangrar acot. v. 57: IA: añade a la acot. y bebe. acot. v. 63-64: IA: Saca el sastre una medida y tijeras, y va tomándole la medida. v. 75: IA: con Chicarra, el capitán 1477 v. 76: IA: Zumaque, trompa pitaina, a diferencia del “Trompeta” que ofrece AC y luego corrige en su fe de erratas. v. 78: IA: hocico de perro de aguas. v. 80: IA: Espantajo de higuera v. 90: IA: con bulla, con risa y chanza, acot. vv. 105-106: IA: Habla la Criada aparte con doña Ana. acot. v. 109: IA elimina la acotación previa a la marca de locución de Salen y añade centrado antes del verso la acotación Salen 2 vecinos. acot. v. 103: IA: Siéntanse todos. v. 129: IA: No juego más, ¡doite a u demo! acot. v. 132: IA: Lora el Gallego. v. 133: IA: mal tyro o escarafolle. v. 138: IA: Y el que se riere paga v. 139: AC: la pena, que yo divere, Enmendamos el claro error tipográfico que no comete IA. v. 141: IA: Doite a u demo, si jugare v. 143: IA: Úntate el bazo v. 145: AC: flucción, IA: fluxión. Corregimos como IA. v. 147: IA: O veito, doire a Marcoque! v. 148: IA: ¿Qué decís, muerte con barbas? acot. vv. 151-152: IA: la MUJER 1ª que ha de estar untada y tiznada al primero, v. 166: IA: ¡Del Tyciano es esta cara! vv. 168-169: IA elimina estos versos, de suerte que el verso 170 ¿Es tizón de luminaria? lo pronuncia el ZAPATERO, y el GALLEGO no interviene. acot. v. 171: Las VECINAS 1ª y 2ª son las mismas dos MUJERES. Cabe señalar que la MUJER 1ª da comienzo al juego y ahora vuelve a participar. v. 188: IA termina el verso con una interrogación. v. 203: IA: Gua, gua, gua. v. 205: IA: Por ese monte. En AC podría leerse también ese y no este ya que la t aparece desdibujada y podría tratarse de una s alta. vv. 211-212: AC presenta ambos versos con interrogaciones, si bien parecen más apropiados los signos de exclamación. v. 222: IA: le enhebre v. 223: IA: ... esta aguja, y en camisa 1478 acot. 224-225: En IA no figura a su tiempo. acot. 228-229: IA: Se pone sobre el almirez a enhebrar. v. 241: IA: Doite a u Demo el Monegoite v. 252: IA: porque es dueño de la casa v. 260: IA: que me abraso acot. v. 271: No aparece la acotación en IA. STEMMA: Tanto AC como IA copian al Original. EL NOVIO MISERABLE AC: Entremés del novio miserable, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 1-11 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. PERSONAS: Se ofrece en AC y Bulla al fin de la primera columna del dramatis personae. Nosotros reubicamos, para dar sentido a la copulativa, el orden de exposición de los personajes. v. 17: reconstruimos la "n", por tratarse de una primera persona evidente, tal como corrige la fe de erratas del primer tomo de la Alegría Cómica. acot. v. 28: Es posible dudar si intervienen ambos criados o la frase la pronuncia uno solo. v. 200: AC: si fuere estilo, insofacto Corregimos el más que posible error tipográfico. 1479 EL ÓRGANO Y EL MÁGICO AC: Primera parte del entremés del órgano y el mágico, y Segunda parte del entremés del órgano y el mágico, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 23–34, 35–51 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. IA: Primera parte del entremés del órgano y el mágico, s.l., s.i., s.a., BMP:33253 IB: Segunda parte del entremés del órgano y el mágico, Mateo Barceló, Barcelona, s.a., BNM:T/25886 Siete: El órgano y el mágico, en Siete entremeses de Francisco de Castro, 1957 (En notas EA) Primera parte: PERSONAS: AC no ofrece una VOZ DENTRO, que reconstruimos, y menciona a los MÚSICOS, que en realidad no salen. IA ofrece el mismo dramatis personae que AC, si bien al final presenta Músicos, sin la y. Siete: "Catalina, Graciosa, El Mágico, Serafina, El Doctor Vejete, El Barbero, Cuatro Dueñas, Cuatro Matachines, Músicos", confundiendo la característica de CATALINA de GRACIOSA con un personaje más de la pieza. v. 1: Siete: Entre, señor. v. 4: Siete: ¿Que lo diga pretendes? v. 7: Siete: Calle usted, señor Durazno, le suplico, v. 9: Siete: y hable usted, seor Corbete Berdolaga, v. 10: Corregimos por “mejor” el “menor” que se ofrece. v. 24: IA: pues sabes que por pobre soy piquero. Reconstruimos este verso, que no ofrece AC y que permite que no quede suelto el verso anterior. v. 52: Siete: y cobrando la fama y los dineros, v. 68: Siete ofrece ¡Qué tosigo! como parte de la intervención del DOCTOR. En todos los casos aparece tosigo y no tósigo, que sería la forma correcta. Respetamos el término como palabra llana para que sea posible mantener la rima. acot. vv. 73, 77, 81, 85, 89: Siete ofrece, en lugar de Canta antes de la marca de locución, Cantando a continuación de ella. v. 100: Siete: paciencia, e irte a la sopa. 1480 acot. v. 103: Siete ofrece Cantando, antecedida de la marca de locución LOS DOS, por claro error. acot. v. 105: IA ofrece Vase. acot. v. 120: Siete ofrece Cantando dentro a continuación de la marca de locución, no antes. v. 130: Siete: Señor, dos soldados v. 138: Siete: ¡Huid, truenos! ¡Huid, rayos! acot. v. 139: Siete ofrece la marca de locución UNA VOZ, seguida de la acotación Dentro. v. 142: Siete: ¿Quién es usted, señor mío? v. 146: Siete: de Alcalá, de Guatemala, acot. v. 163: Siete: Cantando. acot. vv. 178-179: Siete la ofrece a continuación de la marca de locución del LICENCIADO. acot. vv. 196-212: Siete no ofrece ninguna de las acotaciones que marcan la canción, ofrece las A 4 como A Cuatro, y marca la última intervención de las voces como fragmento cantado, también. v. 204: Siete: Monicargo y Pata Coja. v. 219: AC: pongáis aquí enmedio prompta Actualizamos como en los demás casos. acot. vv. 227-228: En la última frase AC ofrece prompto, que actualizamos como de costumbre. acot. Siete ofrece algunas variantes: Aunque les dan de beber... con cuatro alambres que tendrá vuelva a su tiempo... cuando salen los MATACHINES liados con unas fajas largas... v. 232: IA: Oh, qué lindo repostero v. 233: AC: y saquen la mesa prompta. Actualizamos nuevamente. v. 236: IA: Sientanse. acot. vv. 242-243: AC: Se desaparece todo prompto. Actualizamos la forma. Siete: Se desaparece todo de pronto. acot. v. 249: Siete ofrece como marca de locución LOS DOS. Segunda parte: PERSONAS: IB Personas que hablan en él. AC ofrece un FIGURÓN, que entendemos debe ser el manto que hace el juego de la desaparición, y un AGUADOR, que corregimos como ALGUACIL, ya que es el personaje que aparece, como sucede en IB, que además da la cantidad de personajes con número (4 DUEÑAS, 5 MATACHINES), y ofrece un 1 antes de la 1481 MUCHACHA de gorrona, que quizá indique que el personaje debe ser interpretado por la misma actriz que representa a la MUJER 1ª. Siete, por su parte, ofrece como EN la primera parte del entremés DOS DAMAS, DOS Mujeres, y, como AC e IB, un Aguador que debe ser ALGUACIL. Además, Siete ofrece UNA MUCHACHA, sin indicar que debe aparecer de gorrona. Reconstruimos la mención a la MUJER 3ª, que no figura aquí pero aparece en el texto. v. 5: Siete: Fue conmigo Zoroastres v. 7: Siete: Tiridanto fue un simplicio, v. 11: IB: que por dar en esta dogra v. 13: Siete: Con mi mágica haré que vuelvan v. 14: IB, Siete: los que traen pelucalvos Entendemos que se trata de un error tipográfico. v. 16: IB: y los nariguados chatos. v. 38: IB, Siete: no se descuide nadie con el mágico acot. vv. 38-39: AC e IB ofrecen ... y luego dél nacen... , que actualizamos. acot. v. 39: Siete ofrece MUJER PRIMERA, y observamos a lo largo de todo el texto como en ningún momento ofrece el número de ninguno de los personajes numerados. v. 44: Siete: harto os he dicho, miradle. acot. v. 48: Siete ofrece este fragmento a cargo de la MUJER SEGUNDA. acot. v. 74: Siete la ofrece entre la marca de locución de la MUJER 1ª y su fragmento del verso. v. 81: Siete: consentía, ya lo declaro; acot. v. 118: Siete la ofrece a continuación del verso 119. v. 119: IB parece ofrecer fal-ud, por claro error tipográfico. acot. vv. 129-130: Siete la ofrece entre la marca de locución de la MUJER 3ª y el texto que pronuncia. v. 135: Siete: véis aquí la historia, v. 148: IB, Siete: que no soy hombre que engañe. acot. vv. 151-152: IB: Pónelos el espejo a MUJER 1ª y MUJER 3ª, y dice cada una su punto. Siete: Póneles el espejo a la MUJER PRIMERA y MUJER TERCERA y dice a cada una su punto. acot. vv. 172-173: IB: Salen DAMA 1ª y DAMA 2ª con mantos. v. 174: IB por error tipográfico ofrece aurá, lógico porque AC ofrece avrá. v. 190: Siete: Mendigo, bebe un blanco. 1482 v. 194: Siete: Sacadlo, Cabe plantearse, si bien respetamos AC, si este Dacaldo debiera ser Dacadlo o el mismo Sacadlo de Siete. acot. vv. 194-195: IB: Mírase al espejo y se queda con el fa. Siete, que ofrece la acotación entre los vv. 197-198, ofrece Mírase en el espejo y quédase con el fa. v. 199: Siete: si estoy toda del sol. acot. vv. 197-198: IB: La segunda se queda diciendo sol. Siete, que ofrece la acotación entre los vv. 199-200, ofrece La Segunda se queda diciendo sol. v. 201: IB: el punto la, me falta acot. vv. 206-207: Sale la CHISPA, con cesta y mantilla, y canta, unas limas en la mano. v. 215: Siete: trae para el que se me atreve v. 224: Siete: Con mucho azíbar las limas acot. v. 239: Siete ofrece Cantando después de la marca de locución, y no Canta antes. v. 239: Siete: De Valencia, etc. acot. vv. 246-247: AC, IB y Siete ofrecen mientras hablan el MÁGICO, que es un claro anacoluto que corregimos. Siete intenta corregirlo convirtiendo el siguiente están en está, oscureciendo de este modo el texto. v. 252: Siete: Jesús, el espejo? Daré acot. vv. 258-259: Siete la ofrece en el v. 260, entre ambas intervenciones. acot. vv. 261-262: Siete la ofrece tras la marca de locución del GALLEGO en el v. 262. acot. vv. 264-265: Siete la ofrece tras el v. 265. v. 265: AC, IB: ¡A Dios, que el carto perdiose! acot. v. 269: Siete la ofrece antes del verso. v. 273: IB: Santu Dumiño! ¡Sain Cosme! Siete: ¡Santu Domiño! ¡Sain Cosme! acot. vv. 275-276: AC e IB ofrecen aquí dos errores claros: como se siguen: con las manos estendidas, que corregimos por sigue y extendidas. Siete sólo ofrece el Siguen. Los tres, además, ofrecen entre paréntesis los fragmentos citados, que nosotros marcamos con comillas simples. Cabe señalar también, que se menciona la primera nota, el do, como va en AC e IB, si bien en el texto se le denominó du, y así la ofrece Siete. Siete, tras esta acotación, vuelve a ofrecer la marca de locución del MÁGICO. acot. v. 279: Siete ofrece Cantando. vv. 285-287: Siete pone esta intervención del MAGO en boca del anterior [TODOS]. v. 291: Siete: Pues repitan vuestras voces: acot. v. 292: Siete ofrece Cantando. v. 292: Siete: Suene el clarín, diridí, diridí. 1483 acot. vv. 292-293: Siete: El postrer acento lo dicen cantando las seis MUJERES semejando al órgano en música. v. 293: Siete: Retumbe el tambor, bom, bom, bom. v. 295: IB: y el violín, tirirín, tirín, Siete: Y el violín tirizin, tizin. v. 296: Siete: Y el clarín, diridin. v. 303: Reconstruimos la a necesaria que no presentan AC, IB ni Siete. acot. v. 309: Siete ofrece Cantando. v. 310: IB: Ay, Dios, ¿qué diablo es esto? vv. 312-313: Siete los ofrece intercambiados. acot. vv. 313-314: Siete: ...de cada seguidilla, suena todo del propio género... acot. v. 320: Siete ofrece Cantando. vv. 326, 334, 342: Siete ofrece el verso dividido en dos: que este día, / que este día, acot. vv. 328 y 336: Siete ofrece Cantando tras la marca de locución. acot. v. 343: IB, Siete: Hacen una mudanza, y a la vuelta se acaba. STEMMATA: Al Original, en ambas partes, copian indistintamente AC y las impresiones IA e IB, de los que hace su particular lectura Siete. Primera parte: Segunda parte: 1484 PAGAR QUE LE DESCALABREN CF: Entremés de pagar que le descalabren, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 65-78 v. 82: CF: tomen bula, que respetamos si bien es preciso señalar cómo no hace adecuado sentido y debería figurar un más apropiado burla, a pesar de que rompería la rima. vv. 165-166: Es posible que ambos versos, al ser repetición de los dos anteriores, fueran cantados originalmente, si bien no lo refleja así CF. v. 177: Resulta evidente que se trata de un verso incompleto, al que le falta una segunda parte que complete y haga la rima. v. 185: Sucede lo mismo, ya que este verso, suelto, se debería completar con otro, posiblemente perdido. v. 202: CF ofrece ojustado. Corregimos el evidente error tipográfico. LA PASTELERÍA Y BURLA DE LAS CAZUELAS CF: La pastelería y burla de las cazuelas, en Castro, Francisco de, Libro nuevo de entremeses intitulado Cómico Festejo, Madrid, Gabriel del Barrio, 1742, fol. 142-158 MA: La pastelería y burla de las cazuelas, fechado en 1718 copiado por Barbieri de una colección de Juan de Castro, BNM:Ms/14089-8 PERSONAS: MA: Un Alférez (Gracioso) ; Un Sacristán ; Un Vejete ; Un Gallego ; Hombre 1º ; Hombre 2º ; Hombre 3º ; Un Pastelero ; Casilda (graciosa) ; Mujer 1ª ; Mujer 2ª ; Barbulilla ; Músicos. acot. v. 1: MA: Sale el SACRISTÁN y el ALFÉREZ como celosos, muy ridículamente vestidos y sacan dos papeles cuando lo digan los versos, y no marca luego la salida del SACRISTÁN ni la aparición de los papeles. v. 5: MA: Mirad, , pues, si me quiere, ¿pues hay éste? acot. v. 7 y 8: MA añade un Aparte. tras cada marca de locución, que reconstruimos. acot. v. 13: CF ofrece Vase por error. v. 17: MA: que solo estoy llamado está sabido. 1485 v. 19: MA ofrece el primer fragmento del verso en boca del ALFÉREZ, lo que hace que los demás cambien de personaje hasta que el SACRISTÁN termina el v. 20 y dice entero el 21. v. 22: MA: ¿Pues quién eres, lechuza, fondo en grajo? v. 25: MA: Yo sí que soy, para abreviar el cuento, v. 32: MA ofrece el fragmento Dejad baldones dicho por el ALFÉREZ, junto al v. siguiente. acot. vv. 40-41: MA: Vanse cada uno por su lado, y salen CASILDA y BARBULILLA. v. 42: MA añade tras el primer fragmento del verso el siguiente texto: CASILDA Que el estrado / le compongas aprisa y las almohadas / sacúdelas muy bien, porque entrapadas / estarán, no me extraño y maravillo / porque es la felpa esposa del polvillo / BARBULILLA Volando a hacerlo voy", y cambia "¿Hay tal agrado?" por "Eso me agrada. / Mas, oye, Barbulilla, está avisada. acot. v. 49: Reconstruimos el Aparte. que sí ofrece MA. v. 50: MA añade tras el verso el siguiente texto: BARBULILLA A saber las visitas me prevengo. / CASILDA Las mayores amigas que yo tengo: / doña Rata Garbanzo, la primera / y la segunda doña Ratonera. / BARBULILLA Raros sus nombres son, y según eso / no fuera malo prevenirlas queso. / CASILDA Acá se han de quedar aquesta noche. / BARBULILLA ¡Cielos! Ella convida a troche y moche / y todo el agasajo prevenido / fiado de la tienda se ha traído; y cambia el verso 51 por CASILDA ¿Qué dices, Barbulilla? Ve volando. v. 63: MA: diciéndole al bien que espira vv. 64-65: MA ofrece estos dos versos tan, tin, tan, tin, tan, tira, / tan, tirira, tan, tin, tan. v. 70: MA: ita ciabe, vitam, mean v. 76: CF termina el verso con empiezo, que no se ajusta a la rima, mientras MA ofrece, correctamente, empieza, que seguimos. acot. v. 76: MA ofrece la acot. Aparte SACRISTÁN centrada antes de este verso. acot. vv. 81-82: MA: Empieza a temblar el SACRISTÁN. v. 83: MA no ofrece el ¡ay! del primer fragmento de este verso. acot. v. 87: MA ofrece la acot. centrada antes de este verso. acot. v. 90: MA ofrece la acot. al fin de la anterior intervención del SACRISTÁN. vv. 90-91: MA ofrece la intervención del SACRISTÁN: Esfuerza / el obedecer. acot. v. 91: MA ofrece la acot. centrada después del verso siguiente. 1486 v. 92: MA: Pues amor, requiem eternam. v. 96: MA: CASILDA ¿Qué jirela? acot. v. 100: MA ofrece la acot. al fin del verso siguiente. v. 102: MA ofrece al comienzo de este verso la acot. Alto. acot. v. 103: MA sustituye la acot. junto a la marca de locución por otra centrada antes de este verso: Llama dentro el ALFÉREZ. v. 104: MA no ofrece el primer fragmento de verso, pronunciado por CASILDA, sino que hace que el SACRISTÁN pronuncie ¡Santa Tecla! ¡Santa Tecla!, en lugar de una vez sola. v. 107: MA no ofrece el ¡Ah! del segundo fragmento de verso. acot. v. 110: MA sustituye esta acot. por otra centrada a continuación: Sale CASILDA y saca manto y saya) Además no ofrece la posterior acot. que marca la salida del manto. v. 111: MA: ¿Que me espere? Pese a mi alma. v. 114: MA: Anda y abre la puerta. acot. vv. 114-115: MA ofrece la acot. Pónese el manto y basquiña y al tiempo que entra el ALFÉREZ tropieza con él, y cae el ALFÉREZ y él se va jurándosela muy tapado. acot. vv. 115-116: MA ofrece la acot. centrada después del Adiós, adiós del SACRISTÁN de este modo: Repara el ALFÉREZ y conoce que es el SACRISTÁN y quiere ir tras él y CASILDA le detiene. acot. v. 118: MA no ofrece esta acot, sino que aparece una centrada, Al paño el Sacristán antes de su siguiente intervención. v. 121: MA: por Casildilla. MA añade al fin del verso la acot. Vase. v. 124: MA añade centrado después de este verso un Aparte. v. 126: MA: hablamos con experiencia acot. v. 130: MA ofrece el aparte al final del verso, que reconstruimos aquí pues CF no lo ofrece. v. 130: MA: ¡Ah, perras! ¿Quién os friyera? Además, MA añade tras éste los versos:: Quién se había de atrever / siendo tú mi antorcha bella / a despabilar la luz / de tu zascandil belleza? v. 135: MA: ¡Al punto toquen alarma, v. 142: MA: ¿Aún prosigues con tu tema? acot. vv. 149-150: MA ofrece en su lugar entre los vv. 148-149 la acot. El ALFÉREZ a todos estos versos se hace desentendido dando carreras por el tablado y voces hasta que ella se quiere ir. v. 155: MA: y sea lo que fuere 1487 acot. v. 156: MA sí ofrece este aparte que reconstruimos en CF, si bien MA lo muestra centrado entre los dos fragmentos de verso, que ofrece como versos distintos. v. 157: MA: me acompaña. La industria, acot. v. 158: MA no ofrece esta acot. y en su lugar, después de la siguiente intervención de CASILDA, nos da Abrázanse y vase el ALFÉREZ. acot. vv. 160-161: MA ofrece Vase, y sale BARBULILLA, y luego 1ª y 2ª MUJER con manto, no dando después la salida de ambas MUJERES. v. 167: MA: Querida mía, los dos v. 174: MA: Qué amiga tan verdadera. acot. vv. 174-175: MA ofrece la acot. (Vanse y descúbrese un bastidor imitado de horno de pastelería, y detrás habra una mesa donde se puedan meter y sacar cazuelas, y el que hace de PASTELERO estará vestido así mismo, sacando cazuelas y metiendo como lo dijera los versos. Y sale HOMBRE 1º y SACRISTÁN con capas como recatándose), y no ofrece así la salida de ambos personajes. v. 180: Reconstruimos la a que sí ofrece MA. acot. v. 185: MA sustituye la acot. por una centrada antes (VOCES dentro), además de ofrecer en singular las marcas de locución (UNO y OTRO). acot. vv. 186-187: MA: Sale el VEJETE con su muleta. v. 187: MA: Que a un hombre ya de mis años, vv. 191-192: MA: sabañones que comen / y espolones que me suenan acot. vv. 197-198: MA: Sale el GALLEGO vestido de lacayo. v. 198: MA añade después de este verso, centrada, la acot. Tropieza el GALLEGO con el HOMBRE 1º. v. 199: MA: Dumingu Pierres. v. 201: MA: Calle o le haré mil pedazos. acot. vv. 202-203: MA: Salen ALFÉREZ y HOMBRE 2º por el otro lado. v. 204: MA: Olle busted, ¿una cazuela v. 209-211: MA: Yo digo: seo hidalgo / usted en el horno me meta / fuera de pulla, un pavito v. 213: MA: pues por más señas vidriada v. 223: MA: Despache busted a Domingo. v. 228: MA ofrece la a que reconstruimos. acot. vv. 229-230: MA ofrece la acot. antes de la intervención del SACRISTÁN, de esta forma: Pasa el SACRISTÁN tosiendo al otro lado, y se pone delante del ALFÉREZ. 1488 v. 230: MA: Toma, amigo. v. 232: MA: Por Dios, que güele del perlas. (Barbieri en su copia anota un "sic" al fin de este verso). CF ofrece Par Dios" respetando el idiolecto gallego estereotipado. acot. v. 233: MA ofrece la acot. antes de la intervención del HOMBRE 1º de este modo: Así que el GALLEGO toma la cazuela el HOMBRE 1º le coge por detrás y el Sacristán le quita la cazuela y el GALLEGO llora. acot. v. 236: MA: Vase dando un empujón al GALLEGO y cae en el suelo. Luego MA no ofrece la acot. de Vase del GALLEGO. acot. vv. 241-242: MA ofrece la acot. El GALLEGO desde el patio. v. 246: MA: quiero ir a hacerle frontera acot. v. 247: MA ofrece la acot. antes de la intervención del ALFÉREZ, de este modo: Pasa el ALFÉREZ al otro lado, y el VEJETE se va recelando y con los versos le agarra el HOMBRE 2º y el ALFÉREZ le quita la cazuela. v. 248: MA: ¿Usted ha ajustado las cuentas? acot. v. 249 y vv. 249-250: MA no ofrece las acotaciones. v. 252: MA: de perderme, si atreven... acot. v. 252: MA no ofrece la acot. de salida y, además, pone ambos Suelta! en boca del HOMBRE 2º, eliminando la marca de locución del ALFÉREZ. vv. 254-259: MA no ofrece la acot. del verso 254, ni la intervención del HOMBRE 2º en el mismo verso. Además, ofrece cambios importantes hasta el v. 259: (GALLEGO desde el segundo vestuario) / GALLEGO ¿Ha visto usted mi cazuela? / VEJETE ¿Qué cazuela, endemoniado? / ¡Ay de mí, triste! ¡Paciencia! / (A las voces que da el VEJETE sale HOMBRE 3º con la espada desnuda y broquel) / HOMBRE 3º ¿Quién da aquí voces? / ¿Quién es? VEJETE Nadie, señor / es una parva materia. v. 266: MA: me la han de pagar. En el segundo fragmento MA cambia el fragmento pronunciado por el GALLEGO por una intervención del VEJETE: ¡Canela! acot. vv. 266-267: MA: Vanse y sale el SACRISTÁN y HOMBRE 1º muy deprisa, con la cazuela, y llaman y se asoma CASILDILLA a una ventana, muy enojada. No ofrece luego MA la acot. previa a la marca de locución de CASILDA que reza Dentro. v. 271: MA: Ya bajo a abrir. MA salta, además, desde este primer fragmento hasta el v. 274, con la intervención del VEJETE. acot. vv. 273-274: MA ofrece Sale el VEJETE y HOMBRE 3º y dale de cintarazos y suelta la cazuela temblando. MA no ofrece, luego, la acot. donde cae la cazuela. v. 275: MA: este ha sido el agresor. 1489 v. 278: MA salta hasta el v. 281, si bien lo ofrece todo pronunciado por el ALFÉREZ ¡Ah de casa! ¡Ah de casa!, ampliando su segundo fragmento hasta convertirlo en el verso entero. acot. v. 281: MA ofrece Sale el ALFÉREZ muy deprisa con su cazuela y déjala caer a su tiempo. acot. vv. 282-283: MA no ofrece esta acot. vv. 284-285: MA no ofrece ni la intervención del HOMBRE 2º, ni su acot de Vase (ya que su salida ni siquiera, como vimos, ha marcado) ni la acot. de salida del GALLEGO, y en su lugar ofrece la acot. Cae la cazuela y sale el GALLEGO. MA modifica después los dos versos de la intervención del GALLEGO: ¿Ha visto usted mi cazuela? / Ya la he visto. ¡Cómo güele! y Barbieri vuelve a marcar un "sic". acot. vv. 285-286: MA: Salen CASILDA y las demás MUJERES. v. 286: MA: Tengan, ¿qué bulla es aquesta? MA va a terminar a partir de este verso con: VEJETE ¿Qué ha de ser? Que estos ladrones / nos quitaron dos cazuelas. / CASILDA Déjense ya los clamores, / y pues mis amigas quedan / sintiéndolo como ustedes / vuélvase la bulla en fiesta. / HOMBRE 3º El vejete ha de bailar. / VEJETE Si no me ayudan las piernas. / Pero cante el pingorrongo / el alférez tripaguela ["sic", marca Barbieri en su copia]. / Canta el ALFÉREZ ¿Qué siente, reina mía, / de mi tristeza? / Canta CASILDA Que soy niña y muchacha / en tierra ajena. / y aunque sin gana / Le he de cantar un tono / a tu ventana. / ¿Por qué me pide / uno de tu cuadrilla / que no te olvide? / No te olvidara / si todo el mundo entero / me lo mandara. / ALFÉREZ Doña Casilda / de Pingorrongo / dame una cinta turca / para mi moño / de berros verdes. / Mira doña Casilda / lo que te pierdes, / zarapallona, cara de mona / ya no te quiero. / No echarás más especies / en mi puchero. / Repiten todos y dase fin al entremés, adivirtiendo que es todo un fuego vivo, porque cuando se estrenó disimuló lo largo el saberse como el Ave María. Invoquemos todos esta dulce palabra y llamemos todos a su dulcísimo hijo que viven y reinan por los siglos de los siglos, amén. Y moriré por esta verdad yo Juan de Castro Salazar". STEMMA: Al Original copian CF y MA. 1490 EL PÉSAME DE MEDRANO AC: Entremés del pésame de Medrano, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 68-78 IA: Entremés del pésame de Medrano, Agustín Laborda, Valencia, s.a., BNE:T/11423 IB: Entremés del pésame de Medrano, Agustín Laborda, Valencia, s.a., BNE:T/15095- 19 MA: Entremés del pésame de Medrano, con letra del XVIII, según CESXVIII, BNE:Ms/14.516-39 PERSONAS: IA e IB cambian la mención de la MUJER 1ª por UNA MUJER. v. 5: IA, IB: ¡Ay, vida mía! Porque más cuadre, MA: ¡Ay, vida mía! Porque más me cuadre, v. 10: IA e IB no ofrecen el paréntesis. v. 15: IA, IB: te diré en brevis oratio v. 22: IA, IB: que te hice a esos ojos regios: v. 25: IA, IB: no miréis con retintín, din, din, din, din, v. 29: IA, IB: terin tin, tin, terin tin, ton, MA: tiritín, tirititón, v. 32: IA, IB: Di, ¿no es prodigiosa y arrogante? v. 35: MA: y adonde Dios nos haga bien casados. acot. vv. 37-38: IA e IB unifican las acot. en Vanse y sale MEDRANO y MUJER PRIMERA. MA la ofrece como AC, si bien no numera a la MUJER que aparece. acot. v. 40: IA y MA no marcan el aparte. IB y AC sí lo hacen v. 41: El yo, que consignan AC, IA, IB, MA, no hace sentido si no es seguido de una coma, como hace IA, IB y como aparece corregida a posteriori en MA. v. 44: AC: es querer aliviar mi pena garve. Corregimos el error tipográfico. 1491 v. 46: IA, IB, MA: Yo estoy desesperado, hermana mía. acot. v. 47: IA y MA no marcan el Aparte. IB y AC sí lo hace. acot. v. 50: Reconstruimos el Aparte, que se presenta en otros puntos del discurso del personaje. v. 51: IA, IB: ... aquesta pena ha de quitarte el juicio. MA: ... que aquesta pena ha de quitarte el juicio. v. 55: IA, IB: Tenga, sosiegue usté, señor Medrano. MA: Tenga usted, señor Medrano, sosiegue (si bien aparece el sosiéguese tachado y añadido después el sosiegue del final). v. 57: IA e IB añaden después los versos que las cosas, amiga, es fina prueba, / que él las pone y el diablo se las lleva. v. 58: IA, IB: Así os llevara a todos. ¡Suerte escasa! v. 62: IA, IB, MA: Señor Capitán Chinchilla. v. 65: IA, IB: ¿La muerte le mató? AC ofrece al final serte, por claro error tipográfico que corregimos. v. 68: AC: ¿no pudiste avisarme, di, insolante, Corregimos el error tipográfico. v. 72: IA, IB: y logrando la ocasión, de aquesta suerte, AC, MA: y logrando la acción, de aquesta muerte, Corregimos el error tipográfico con el verso siguiente. vv. 74-76: IA e IB versifican Chinchilla / SOLDADO Calle, que con la primer moza, / que en la calle topare / he de casarle aqueste día, añadiendo un problema con la rima. v. 77: IA, IB: Yo no quiero casarme, ¿hay tal porfía? v. 78: IA, IB: porque muy bien me hallo siendo viudo. v. 80: IA e IB sustituyen este verso por una intervención de MEDRANO ¡Temblando estoy de miedo! acot. v. 81: AC: LOS DOS Debe ser un error, y así lo corregimos, ya que sólo hay dos hombres en escena, MEDRANO y el SOLDADO, y DOS MUJERES, que deben ser quienes pronuncian este fragmento. v. 85:Reconstruimos la a que sólo ofrecen IA e IB, ya que hace mejor sentido al verso. v. 87: IA, IB: ¡salgo de un riesgo y quiere meterme en otro! MA: ¡salgo de un riesgo y quiere que entre en otro! vv. 88-90: IA e IB versifican de otro modo, uniendo fragmentos de verso erróneamente de forma que rompen la rima. acot. vv. 90-91: IA e IB sustituyen la acot. de salida del viejo y ésta por Sale el VEJETE muy ridículo. v. 94: IA e IB no ofrecen Presto, originando así un problema de rima. 1492 v. 96: IA, IB: ¡Oh! ¡Ahógame mi sentimiento! Además añaden al final del verso la acot. Sale. vv. 99-108: Este es el fragmento más complicado de versificar del texto, y consideramos que posiblemente se trate de un texto en prosa, si bien lo numeramos como versos, tal como nos sugieren todos los testimonios. IA-IB ofrece el texto igual, si bien no parte palabras, y las desarrolla en el verso donde comienzan (menester, quedado, podré), además de dejar el último verso como con Dios, añadiendo el con del verso anterior] MA ofrece el texto exactamente igual repartido, partiendo también las palabras, con la única diferencia de que el Dios final ocupa el fin del verso anterior. No deja de ser interesante que MA anote con la característica línea vertical el fragmento desde ello ha sido... hasta ... a lo que somos, para eliminarlo de la representacion v. : IA, IB: aquerellarse, ah, a lo que somos. MA: -nester aquellarse a lo que somos. acot. v. 108: IA, IB sustituye esta acot. por un Vase que figura al fin del primer verso de MEDRANO. v. 111: IA, IB: Pero lo que más le alabo acot. v. 112: IA-IB ofrece la acot. al fin de la siguiente intervención del SOLDADO. v. 113: IA e IB ofrecen el primer fragmento del verso como pregunta, que consideramos una lectura más acertada, y, además, junto con MA no ofrecen el segundo fragmento. v. 116: IA, IB, MA: trae aquí más de ducientos v. 117: IA, IB: hombres y mujeres, v. 122: Pese a que los testimonios ofrecen Nicodemus, la rima nos obligaría a reconstruir Nicodemos. v. 127: IA, IB: Desátenos, señor soldado. MA: Desátenos, seo soldado. v. 130: IA, IB: Esso negu, v. 131: IA, IB: que yo teño allá en mia tierra MA: que yo teño alá en la terra v. 132: IA, IB: a mi muller, en on puedo Lo que resulta un claro error tipográfico que comparten ambos testimonios. MA: a mi muller, y non puedo v. 134: IA, IB: porque me forcarán luegu v. 136: IA, IB: Eu callaré como un morto v. 138: IA, IB: que en solo mirarlo tiemblo? v. 140: IA, IB, MA: Digo, y para eso, cogiendo IA-IB, además, no ofrecen este y los siguientes dos versos como pregunta. v. 143: IA, IB: Sepa usted, señor Capitán, v. 144: Ia, IB: que yo iba a hacer lo mesmo 1493 v. 152: AC: Váyanse cansado luego. Claro error tipográfico que corregimos. acot. vv. 153-154: IA, IB, MA: Descubre el SOLDADO a la GRACIOSA. v. 155: IA, IB: Oye, calle, y usted, reina, dé la mano v. 156: IA, IB: al señor Medrano. v. 164: IA, IB: Dé ella la mano luego v. 165: IA, IB: al sacristán, él a esa otra. v. 168: MA: Eu tiribatu me quedu, Pudiera ser también riribatu ó riribatu, ya que la primera letra está tachada y corregida luego (parece que primero fue c y luego r o s alta). IA, IB: Eu, firvatu, meque du , encontrándonos con un error tipográfico y la duda S/F, que en IB parece más S. v. 169: IA, IB: que no hay noiva para mi. v. 171: IA, IB: ¿Qué dice? MA: ¿Quei dice? vv. 177-178: IA, IB: que tiene mais potestade / que lo cura de lo mio puebro. vv. 179-180: MA: Ésta, bello, es miña mano. / VEJETE Y esta es mi mano, gallego. v. 183: IA, IB, MA: Por Jesu Christro, que a noiva v. 184: IA, IB: tiene más cerdas que un puerco. MA: tene mais cerdas que un cerdu. vv. 191-218: MA tacha con una gran X el texto, para eliminarlo de la representación, enlazando así con la intervención del VEJETE en el v. 218. v. 200: IA, IB: Eu representaré lueigo, v. 202: IA, IB: Pues silencio, que ya empiezo. v. 203: IA e IB desarrollan más la canción El curso transparente, / de su corriente clara, / para, para, para. vv. 205-207: IA, IB: Pouse usted / la sadura aqui en medro / prestu, señor Matalu tudu. MA: Poasse usted / cessa deira aqui en medio / presto, seor Matalo toudo. AC corrige en su fe de erratas “cessa deira” por “cadeira”, tal como ofrecemos. v. 208: MA: Ya está puesto. vv. 208-216: IA, IB: Puis empeisso / Altas veinen las cabrillas, / válgame Deu, qué seráy! / Deve de ser, que assenadu / muytu sedu el Sacristán. / No es esso, vállame Christu! / mi niña, may, qué seráy? / No me respondéis, non fillo? / Pues llévete Barrabás. MA: Pueis empiezo / altas veinen las cabrillas / válgame deu, qué serái? / Deibe de ser que ha cenado / muito cedo el sacristán. / no es esso, vállame Cristo, / miña mai, qué serái? / non me respondeis, non fillo? / Pues llévesei Barrabás. v. 221: IA e IB no ofrecen el primer fragmento de este verso. v. 225: MA: que y unos ojuelos negros Pero tacha el que y. IA, IB no lo ofrece. 1494 v. 229: IA, IB: dámelas con tus ojos vv. 231 y 234: MA antepone la acotación no+. v. 233: IA, IB: que olvidar a Juanillo v. 234: MA: y querer a Manuel. v. 239: IA e IB desarrollan más el estribillo Ay, amor, que no puede, / que no puede ser, / olvidar a Juanillo, / y amar a Manuel. STEMMA: Al Original copia AC y MA junto a IA e IB (entre los que existe alguna diferencia, pese a tratarse supuestamente de la misma edición, lo que nos hace pensar en dos tiradas diferentes de imprenta, como las acot. a los vv. 40 y 47). Entre MA y los dos impresos sueltos IA e IB existen coincidencias, como en los vv. 46, 62, 116, 140, acot, vv 153-154. v. 183, lo que nos lleva a pensar en un ejemplar perdido del que copian los tres testimonios. ¿QUIÉN MASCA AHÍ? AC: Entremés de ¿quién masca ahí?, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 1-10 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. IA: Entremés de ¿quién masca ahí?, Mateo Barceló, Barcelona, 1779, BNE:T/25711 MA: Entremés de ¿quién masca ahí?, letra de fines del XVII o principios del XVII, según CESXVIII, BNE:Ms/15593 Siete: Entremés de ¿quién masca ahí?, enSiete entremeses de Francisco de Castro, 1957. 1495 PERSONAS: MA: "Tres mujeres, Un Trompeta, Un Herrador, Un Barbero, Un Vejete, Un Tambor, Un Pífano". v. 17: AC, IA y MA: remedio que volver a hacerle pueda , cuya a carece de sentido y entorpece una buena lectura. La eliminamos, por tanto, siguiendo la mejor lectura de Siete. v. 52: MA añade al fin de este verso Señor Salpicón, y ubica el fragmento como si fuera el verso siguiente. acot. vv. 67-68: MA no ofrece esta acot. v. 74: MA: Voy a aplicarle un emplasto acot. v. 77: IA y AC ofrecen la acot. centrada tras el v. 78. MA la ofrece a continuación del primer verso del HERRADOR. v. 80: IA: vuestro enramadorcico soy. MA: Vuestros amores míos son. acot. v. 82: IA y AC ofrecen la acot. centrada tras el v. 83. MA la ofrece en este lugar, que preferimos. v. 86: AC, IA: Sí, el herrador. MA: Si el herrador. acot. v. 86: IA ofrece la acot. centrada después de este fragmento. v. 94: MA: La bigornia que he imbiado acot. v. 98: IA ofrece la acot. centrada después de este fragmento de verso. MA ofrece ésta y la siguiente, como suele el manuscrito, en el margen derecho. v. 107: MA: en retencionem buluram. v. 115: IA: Eso hice un hombre de juicio? v. 119: MA: aunque duerman como zollos acot. vv. 131-132: MA ofrece la acot. a continuación del v. 130, quizá más acertadamente que AC e IA, si bien respetamos AC. v. 146: AC: al reedor alborotando, por evidente error tipográfico. v. 153: AC, IA: Mira la vida no laste. MA ofrece un *aste, con una grafía casi ilegible que podría ser una l, si bien puede parecer una g, que hace sentido con el contexto, y así la preferimos a la ilegible. acot. vv. 162-163: MA ofrece esta acot. a continuación de la siguiente intervención de la MUJER 1ª. acot. v. 174: MA presenta la acot. al fin del verso anterior. acot. vv. 176-177: MA, como suele, ofrece la acot. al margen, siguiendo al primer verso del VEJETE. 1496 STEMMA: Al Original copian indistintamente AC, IA y MA. EL RETO AC: Entremés del reto, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 140-144 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. MA: Entremés del reto, o desafío, con letra de finales del XVII, según CESXVIII, BNE:Ms/15687 PERSONAS: MA: Un Vejete, El Gran Turco, Unos Moros, Un Embajador, El Visir, La Infanta, El Papaz, La mujer del Papaz, Músicos y los que pudieren. acot. v. 1: MA: y como va diciendo irá ejecutando v. 8: MA: llorando su suerte amarga. v. 11: MA: mas él de nada hace caso v. 18: MA: con su esposa la Mustaza v. 23: MA: que quiere hablar en secreto v. 27: MA: le imbía un embajador v. 37: MA: Ya hace seña el atambor v. 40: AC: palabrén Corregimos el seguro error tipográfico. acot. vv. 40-41: MA: Sale el VEJETE por el patio v. 44: Si bien todos los testimonios ofrecen irritar, AC se corrige en su fe de erratas por “retar”. v. 48: MA: cola rissa y piel manchada, v. 50: MA: ojos zaínos, barba larga, v. 52: MA: las crines enmarañadas, Parece no obstante corregido sobre clines. 1497 v. 63: MA: Pues antes era decente v. 83: MA: sal, bigotes de escabeche. v. 85: MA: alquila otro a un yesero v. 89: AC a tinta garzota en el ejemplar U/2912 de la BNE, si bien impreso aparece garlota, que se corrige como “garçota” en la fe de erratas de AC. MA sustituye este verso y el siguiente por dos mil pedazos, bergante. / Y yo vengaré la infamia / que con la muchacha hiciste / perro de infame canalla. acot. v. 94: AC añade a tinta una y antes del va. La acotación en MA es Vanse los TURCOS y tocan el clarín, y el VEJETE aprieta al borrico y se sale corriendo del patio. Y salen los TURCOS y bailan un zala. v. 98: MA: por fin de sainete se haga acot. vv. 98-99: Esta acotación no aparece en MA, como tampoco la siguiente Segunda mudanza. v. 102: MA: por ver el zala. vv. 103-106: En MA se cantan estos cuatro versos de la siguiente manera Zala y Zulema, / Zalalila y Zá, / Zala, turquesillos, / vaya de zalá. v. 106: morismá debe ser aguda, por exigencias de la rima. acot. v. 106: MA modifica la acotación con un Repiten y dase fin. STEMMA: Al Original copian tanto AC como MA. EL VEJETE ENAMORADO AC: Entremés del vejete enamorado, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 11-22 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. 1498 IA1: Entremés del vejete enamorado, Mateo Barceló, Barcelona, 1779, BNE:T/25981 IA2: Entremés del vejete enamorado, Mateo Barceló, Barcelona, 1779, BNE:T/20032 IB: Entremés del vejete enamorado, Agustín Laborda, Valencia, s.a., BNE:T/25973 MA: Entremés del vejete enamorado. Para fiesta de Corpus de este año de 1701, autógrafo firmado, BNE:Ms/17145 MB: Entremés del vejete enamorado, letra de fines del XVIII, según CESXVIII, atribuído a Juan de Castro en portadilla, BNE:Ms/15700 Siete: Entremés del vejete enamorado, en Siete entremeses de Francisco de Castro, 1957 PERSONAS: MB: Calzorras, Vejete; Un Barón; Dª Lamprea; Un Portugués; Dos Pajes; Dos Matachines. IA ofrece el mismo que MA-AC, separando en dos líneas al Criado 2º y la Música. IB: Calzorras, Vejete; Su primo el Barón; Doña Lamprea; Un Portugués; Dos pajes; Dos matachines; Música. Siete ofrece el dramatis personae como AC, si bien habla de Dos Criados, en lugar de Criado 1º y Criado 2º. acot. v. 1: MB, IB: Salen los DOS PAJES muy ridículos, y con los versos después descubren al VEJETE,.... MB: ...un retrato en la mano, y en él pintada DOÑA LAMPREA... ; IA1-2, Siete: ...un retrato en la mano, pintado en él DOÑA LAMPREA...; IB: ...un retrato en la mano de DOÑA LAMPREA... IB no numera, en la acotación de locución, al CRIADO, si bien a todas luces debe ser el 1º. v. 2: IB: que no le interrumpáis el sueño. v. 5: IB no ofrece el fragmento de verso que pronuncia el CRIADO 2º, y la siguiente intervención del CRIADO 1º la pone en boca del 2º. v. 8: MB: mirad que [ilegible] aquí dentro . La palabra que se nos presenta como ilegible lo es por haber sido enmendada de suerte que no puede apreciarse la anterior (que quizá fuera atiende) ni mucho menos la corrección. IB: mirad que hay gente aquí dentro. MA, AC e IA ofrecen claramente aunque estamos aquí dentro. v. 12: Siete: le nubló el sentimiento, v. 14: MB, IB: quedito, quedo. MA: queditico, quedo. v. 15: AC, MB, IA 1-2: ¡Ay del que nace a ser tráfico ejemplo, Error tipográfico que enmendamos. v. 17: MA: Parece que ha dispertado. v. 21: IB ofrece los dos versos completos del estribillo del VEJETE en lugar del "etc". Siete lo ofrece como cantado. 1499 acot. v. 22: IB: LOS DOS v. 26: IB: me echase el vendo? (sin al punto). v. 37: IB: ¿Y yo con con estas barbas v. 44: MA, AC, IA1-2 e IB: y armonioso zuzurro. En MB observamos que una primera mano anotó zuzurro, mientras que una segunda mano corrige por susurro. v. 50: MB: Bueno es esto, corregido por la segunda mano que anota Qué es aquesto!. IB: ¿Qué es aquesto? acot. vv. 52-53: Siete: Canta el VEJETE levantándose de la silla. acot. v. 53: Siete ofrece, en lugar de Canta junto a la marca de locución, un Cantando a continuación de ella. v. 58: MA: a meter entre él yo MB ofrece el verso igual a AC, si bien la segunda mano corrige el entre él y yo por un casi ilegible de coz y de coz. IB: a meter de coz, y de coz? v. 59: IB desarrolla el etc: Déjenme por Dios, déjenme por Dios, / siquiera esta pobre imaginación. Siete únicamente duplica el último verso de la canción: Déjenme, por dios, / Déjenme, por Dios. acot. v. 76: IB ofrece la acot. centrada antes de este verso: Canta el VEJETE. Siete ofrece, en lugar de Canta junto a la marca de locución, un Cantando a continuación de ella. v. 77: IB: que mida estas voces Claro error tipográfico que corregimos. vv. 80-81: Siete actualiza olio por óleo, y elimina Jordán del texto. Observamos que ese Jordán podría ser un error transmitido entre los testimonios, y quizá resultara mejor jamás. acot. v. 83: IB ofrece la acot. centrada antes de este verso: Canta el VEJETE. Siete ofrece, en lugar de Canta junto a la marca de locución, un Cantando a continuación de ella. v. 83: IB desarrolla el etc, como en el anterior canto del VEJETE. acot. v. 84: IB ofrece la acot. centrada antes de este verso: Dentro el BARÓN. Siete no ofrece la acotación. acot. v. 85: MA ofrece el verso pronunciado por el CRIADO 1º, mientras que AC e IA2 no distinguen si éste es el 1º o 2º CRIADO, y MB e IB ofrecen el verso pronunciado por el CRIADO 2º. En cuanto a la acotación del BARÓN, IB la sustituye por otra centrada antes de este verso: Sale el BARÓN lo más ridículo que pueda, peluca mala, sombrero grande, capa corta, calzón grande, espada vieja; y dirá saliendo lo que sigue.; mientras que Siete no ofrece ninguna acotación de salida. v. 87: AC, IA, Siete: designios, Luna y Estrellas, v. 96: MA ofrece cada día en el verso anterior, tachado, y luego en su lugar. 1500 v. 99: MA: de aquesa prosopeya Debe ser error del copista, ya que así queda el verso hipométrico. v. 102: Siete lee ¿Eh, qué sí? ¡Ya!. v. 111: AC, MB, IA ofrecen el verso entre paréntesis IB: (porque ella me lo mandó) v. 114: IB: con mi valor poco importa. v. 115: MB añade al margen la acot. Saca el retrato. IB ofrece la acot. Saca el retrato y se lo enseña. al fin del verso siguiente. v. 119: MB añade al margen la acot. Señala. IB ofrece la acot. Señala la ceja. v. 121: MA: primo, cara más perfecta ? v. 126: IB y Siete ofrecen la intervención El del veneno como una pregunta, mientras que el resto de los testimonios no. Nos parece mejor lectura y así lo ofrecemos. acot. v. 132: IB ofrece aqué sólo la acot. Cantan, mientras que antes de este verso, centrado, ofrece Cantan a dúo el VEJETE y el BARÓN. v. 135: MA: tus facziones tarascales. ; MB: tus faziones tarascales. v. 139: IB ofrece el verso en dos partes: No respires, no alientes, / no infestes el aire. v. 143: IB: con mucha cómo sea aquella. v. 144: IB introduce a continuación, centrada, la acot. Sacan esto los PAJES, todo muy ridículo, y no ofrece la acot. al margen del v. 146. acot. v. 146: MA ofrece la acot. al fin del fragmento Espada del verso anterior. MB ofrece la acot. al fin del verso anterior. IA1-2 centrada después de este verso. Siete la ofrece entre la marca de locución y el primer fragmento del verso. v. 148: IB: nos seguid, venid, bribones, aprisa. acot. v. 149: IB ofrece este verso pronunciado por el CRIADO 2º. acot. vv. 151-152: MB: Vanse, y sale a una ventana DOÑA LAMPREA con tocado ridículo, y los demás apreos de abanico y perifollos, y la será un hombre. IB: Vanse y sale DOÑA LAMPREA, con tocado ridículo, y los demás apreos de abanico muy grande y perifollos, y lo será un hombre por la ventana. Siete: Vanse, y sale a una ventana DOÑA LAMPREA con tocado ridículo, y los demás arreos de abanico y peripollo; lo será un hombre. MA no ofrece el final “lo será un hombre”, sino que ofrece Vanse y sale a una ventana Dª LAMPREA con todos redículo y los demás arreos de abanico y perifollos. Entendemos que este todos de MA puede ser, por error tipográfico tocado. v. 153: MB: ¿Que me ahíte desta manera acot. v. 158-159: MB, IB ofrece la acot. Salen el VEJETE, el BARÓN y los dos PAJES. acot. v. 162: IB hace este verso del CRIADO 2º. 1501 v. 162: IB: Para molde de tarasca ; Siete: Para modelo de Tarascas v. 166: IB: si es este mi amante Calzorras. acot. v. 166: MB, IB añade al margen la acot. Vase., que reconstruimos por considerarla necesaria. v. 167: IB: Esperad, luciente teda. Siete recupera Thea, que aparece también así escrito en AC, y abre la posibilidad de interpretar la palabra como tea, que arde, o thea, diosa en griego, si bien esta última opción nos parece excesivamente complicada. v. 171: IB: misiquillos de la legua, acot. v. 176: IB ofrece esta acot. como Música, en tanto que ofrece centrada antes de este verso Canta la Música. Siete ofrece, en lugar de Cantan junto a la marca de locución, un Cantan a continuación de ella. acot. vv. 183-184: MA no ofrece la acot. (que sí ofrecen AC e IA, y que tiene más sentido en MA pues antes no salió LAMPREA). MB ofrece la acot. Sale a la ventana DOÑA LAMPREA. IB: Vuelve a salir a la ventana LAMPREA. Siete: LAMPREA sale a la ventana. v. 184: MB no ofrece el segundo fragmento del verso como una pregunta. acot. v. 185: IB cambia esta acot. por una centrada antes de este verso: Sale el PORTUGUÉS muy finchado. Siete ofrece también antes Sale PORTUGUÉS. vv. 185-186: Siete lee Eu la siuela / ollando estoy la magana, v. 187: IB: por la hostia conjelada, v. 188: IB: que he de postrar a pancadas v. 189: MA: a cuantos falan conela. v. 195: IA1-2: ¿Qui en va alá? MA: ¿Quein va alá? AC, MB, IB: ¿Quien va alá? Siete: ¿Qui en va alá? acot. v. 195: MB, IB ofrece la acot. LOS CRIADOS. v. 197: Sólo IB ofrece la intervención del PORTUGUÉS como una pregunta, si bien por el contexto apreciamos se trata de una mejor lectura, no como el resto de testimonios, que lo ofrecen como una afirmación. v. 202: MB: Vatu a Christu ubis maganos IB: Voto a Christu, ubis magnes Siete: Botu a Chisto, ubis maganos v. 204: MA: con una respirazion IB: con una respirazon ; MB ofrece respirazaon, si bien la segunda mano corrige y tacha la a, quedando respirazon, como IB. Siete: con una respirazao v. 205: MA botarei por axanela, IB: vota rey por agalena, Siete: votarei por a xanela 1502 vv. 205-209: MB no presenta diferencias con AC, si bien la segunda mano tacha todos estos versos, aunando así las dos intervenciones del PORTUGUÉS, que es como presenta IB el fragmento, sin ofrecer estos versos. v. 210: IB: ponebos aquí en camisa. acot. vv. 212-213: MB, IB, Siete: Desnúdanse todos , quedándose en camisa. v. 214: MA: Despachen logo, v. 215: MA: por la pala de aforneira. MB: por la pala de aforneyra.; IB: por la pala de la forneyra. Siete: ¡por la pala de a forneira! v. 216: MB, IB añaden al fin de este verso la acot. Vase, y no ofrece los dos versos siguientes. v. 217: Como marca de locución a este verso AC, IA1 e IA2 ofrecen un GALLEG, que debe ser la propia LAMPREA que sigue su intervención. Somos fieles a MA, que no lo ofrece, y eliminamos el que de seguro se trata de un error de copia. MB e IB no ofrecen este y el siguiente verso, como antes se señaló. acot. 220: MA no ofrece la acot. IB ofrece Híncanse de rodillas todos, y coloca la acot. centrada antes de este verso. IA1-2 y Siete la ofrecen centrada después de este verso. v. 221: IB: Por Cristu que os faga pesas. Siete: Por Chistu que os faga pezas. MB e IB saltan desde éste al verso 226. acot. vv. 221-222: MA ofrece la acot. acompañando a la siguiente marca de locución, Sale ALCALDE. v. 225: MA ofrece dos versos más Yo voy en cas de un barbero / que me cosa la mollera, además de que no ofrece HOMBRE 1º (como AC e IA), sino simplemente 1º y puede tratarse de un criado. v. 226: IB: Ubis desavergoñados MA, MB: Ubis desaborgoñado (que resulta lo mismo que AC e IA1-2, pero junto). v. 227: MA: conmigo a justizia tembra, IB: conmigo todo hombre tembla, MB: conmigo tudo home tembra, v. 228: AC, IA: que un figalgo como cu, Por error tipográfico claro. v. 229: IB: pode facer resistencia Siete: poder fazer resistenza v . 230: IB: en Castela, e mays Lisboa. v. 232: IB: no respeta de un barón? acot. v. 233: MA, AC e IA1-2 no ofrecen el número de la marca de locución, mientras IB y MB ofrecen aquí al CRIADO 1º. En cuanto a la acotación al fin del verso, MA no la 1503 ofrece, e IB la trasnforma en una centrada a continuación: Vanse los CRIADOS a la cortina y se visten de matachines. v. 233: MB, IB salta hasta el verso 237. Observaremos que, así, se elimina la participación de un personaje, el ALCALDE, ya que luego se va modificando el texto en todo momento para evitarlo. v. 234: MA: En un brete han de morir, v. 237: MA: Eh, qué, sí, ya ah, mi dueño. acot. vv. 237-238: MA y MB no presentan esta acot. y en su lugar añade Sale antes del nombre de LAMPREA. IB, en cambio, ofrece la acot. Sale LAMPREA fuera muy deprisa. v. 238: MB, IB: Hombre, espera; v. 242: MB añade a continuación los siguientes versos para terminar la pieza: VEJETE Enhorabuena, mi vida / ¿hay mayor dicha que ésta? / Haced que vengan al punto / a afeitarme, prenda bella. / LAMPREA Decís bien. Hola, Criados, / haced que el barbero venga. / Salen dos matachines con su bacía y sus navajas y al son del tañido le van afeitando y tiembla el Portugués / PORTUGUÉS Por Cristu morro que tembro / ysto es peste de Castela / obis maganos, ¿qué es isto / quen daquí fugir podrá? [nótese que coincide ésta con la intervención del Portugués en el final de AC] / VEJETE Adiós mejilla, el juanete / me arrancó, ¡que esto suceda! / Vive Cristo que los mate. / Levántase el Vejete lleno de harina la cara y a porrazos se da fin. La segunda mano, además, añade en MB un papel suelto, que debe incluir antes de la acotación última, como añadido al final del entremés: [CRIADO] 1º Señor Calzorras, paciencia / y no por cosas tan pocas / se sofoque; y así atienda / que es menester con la novia / hoy día parez... [este verso aparece tachado] / Le llenan la cara toda de harina [acot. ubicada al margen] / darle gusto en mi presencia / Y así [tachado] por eso venimos [tachado venimos] hemos venido / prontos a esta diligencia / para componerle un poco / esta barbita de perlas /. CALZORRAS Señores [tachado] Demonios que me queréis / ¿venis conmigo [a] hacer pruebas? / pues voto hoy a la tarasca [añade al margen la acot. Enfurecido] / que habéis de pagar a medias / las inominias que hacéis / a mi persona tan regia. / Y así aparejáos al caso / y llevadlo con paciencia [añade al margen la acot. Empieza con ellos con los matapecados y ellos con él y éntranse deprisa]". En este papel suelto la misma segunda mano, con diferente tinta, añade dos versos al final: pues fuisteis tan atrevidos / y con tanta insolencia, que otra tinta corrige posteriormente convirtiendo este último en y con tan gran insolencia. 1504 IB ofrece desde aquí el final, editado después de las correcciones de MB: Vístese el VEJETE y el BARÓN. / VEJETE Enhorabuena, mi vida / ¿hay mayor dicha que ésta? / Haced que vengan al punto / a afeitarme, prenda bella. / LAMPREA Decís bien. Hola, Criados, / haced que el barbero venga. / Salen dos matachines con su bacía y sus navajas y al son del villano le van afeitando y tiembla el Portugués / PORTUGUÉS Por Cristu morro que tembor / isto es peste de Castela / obis maganos, ¿qué es istu / quenda quí fugir podrá? [nótese que coincide ésta con la intervención del PORTUGUÉS en el final de AC] / Hace que quiere levantarse. / MATACHÍN 1º Señor Calzorras, paciencia, / y no por cosas tan pocas / se sofoque; y así atienda / que es menester a la novia / Le llenan la cara toda de harina / darle gusto en su presencia / MATACHÍN 2º Y por eso hemos venido / prontos a esta diligencia / para componerle un poco / esta barbita de perlas /. VEJETE Demonios que me queréis / ¿venis conmigo a hacer pruebas? / Enfurecido. / Pues voto hoy a la tarasca / que habéis de pagarme a medias / las ignominias que hacéis / a mi persona tan regia. / Levántase de la silla. / Y así aparejáos al caso / y llevadlo con paciencia / pues fuisteis tan atrevidos / y con tan gran insolencia / Péganse con matapecados y se da fin. v. 249: Siete: que la mandé en Alarcón acot. vv. 258-259: MA: Sacan entre dos MARACHINES el MATACHÍN con 5 cabezas y baila. Y entra todos ejecutan unas mudanzas. v. 259: Siete: Por Chistu morro que tembro, v. 261: Siete: ubis meganos, que es esto, v. 262: MA: quein de aquí fugir podeira? MB (En su versión del final): quen daquí aquí fugir podeira? IB (en su versión): quenda qui aquí fugir podeira? v. 278: Siete: La vida y el corazón, etc. STEMMA: Al Original copia MA -que por ser autógrafo puede ser el propio original, si bien modificado en AC como segunda versión-, y MB, del que copia IB, como comprobamos de sus muchas coincidencias y de la eliminación en IB de los versos marcados en MB, y AC e IA como grupo, que por sus errores en común en la marca de locución del v. 217 y el error tipográfico del v. 228 pueden copiar de un ejemplar perdido, que copiaría del Original. 1505 LA VISITA Y PLEITO DE LA LIEBRE AC: Entremés de la visita y pleito de la liebre, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 29-35 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. IA: Entremés de la visita y pleito de la liebre, Coleg. Nuestra Señora de la Asunción, Córdoba, s.a., BNE:T/20026, T/25992 MA: Entremés de la visita y pleito de la liebre, letra del XVIII, según CESXVIII, BNE:Ms/17049 MB: Entremés de la visita y pleito de la liebre, letra del XVIII, según CESXVIII, BNE:Ms/16504 PERSONAS: Los CAZADORES aparecen luego mencionados como HOMBRE 1º y HOMBRE 2º, y los GITANOS que se menciona deben los TODOS que salen al fin. acot. v. 1: IA: corriendo y el VEJETE, y el ESCRIBANO v. 3: MB no presenta este verso. v. 4: MB: Paréceme, escribén, tenéis codicia, v. 9: MA: No repriqueis, que a fe de hidalgo, MB: Ea, no repliquéis, que a fe de hidalgo, v. 12: MB: y más que hagáis cualquier incesto. En MB aparece borrosa la palabra incesto, por la costura del ms. Parece ncesto, con simbolo antes de la c que podría ser una s. v. 18: MB: rostro, no sino severo y recto ha de mostrarse. v. 22: MA: resplandeciente (Elimina el resto del verso). MB: resplandeciente y semiporuscante. 1506 v. 23: MA y MB: esto como solia (Eliminan el resto del v). v. 24: El solía con que termina el verso no hace buen sentido, si bien aparece en todos los testimonios. Por ser fundamental para la rima y no ser posible reconstruir otra forma de este verso lo mantenemos, si bien se hace así evidente que todos los testimonios nacen de uno anterior perdido y deturpado, copiado a su vez de uno donde ese solía tuviera sentido. v. 27: MA y MB: les dé yo documentos; en tanto el resto de testimonios ofrecen “dejo”, como ofrece AC, si bien esta misma se corrige en su fe de erratas. v. 31: IA: De él no hagáis caso, regidor amigo. v. 33: MA: Que reparaba v. 39: MB: Hechos ya tizones. v. 42: MB: y es que quemaron vuestros descendientes. AC ofrece también “descendientes”, en su texto original, si bien lo corrige en su fe de erratas como “ascendientes”. acot. v. 52: MA y MB ofrece Gritan al final del v. 53. acot. vv. 53-54: MB: Sale uno ARRIERO. MA ofrece la acotación inmediatamente antes de que el ARRIERO hable. v. 69: MA: podía haberle dicho en tal conflito v. 70: MB: al arriero, baja voz o en alto grito, v. 74: MB: Que hacéis maravillas. v. 76: MA y MB: ¿Yo sin costillas? ¡Ay de mí, cuitado! v. 78: MB: Pues, ¿qué más tiene costas, que costillas? acot. v. 83: MA, MB y IA la ofrecen al fin del siguiente verso. v. 86: MB: Viejo Longinos, mira lo que hablas v. 87: MB: ¿Qué es eso de herejía? Tú y abuelo acot. v. 88: MB: Dale con la vara, y le deja caer. IA: Dale con la vara, y déjalo caer. v. 90: MA y MB: que le he dado al maestro cuchillada. acot. v. 95: MA no la ofrece. v. 102: MA y MB: y por esto le pide tres ducados v. 105: MB: que cerrara y a que estaría apelado v. 107: MB: Si atado el perro en casa se estuviera v. 125: MA y MB: que yo creo, en habiéndose gastado v. 136: El primer fragmento de este verso aparece junto al anterior en AC, MB y IA e independiente en MA. Es necesario, por la rima, que sea parte de este verso. 1507 v. 138: MA, MB y IA: Oyes, regidorcillo, no me reces. v. 141: MB: añade acot. Salen DOS. v. 145: MA y MB: a la cual la tiraron v. 152: MB: Y pleito han puesto por cosa que es tan leve. v. 161: MB: Si yo el primero v. 164: MA y MB: es de aquél que primero la cogiere? v. 166: MA: yo la cogí, echadla en mi puchero v. 171: MA no presenta el primer fragmento de este verso. acot. v. 171: MA y MB la sitúan al fin del verso, que haría mejor sentido. v. 173: AC: Ah, escribano mete dos en un brete MA: Ah, escribano, meteldos en un brete. MB: Ah, escribano, metedlos en un brete. IA: Ah, escribano, metedlos en umbrete. Ofrecemos metedlos, pues AC se corrige a sí misma en su fe de erratas. acot. v. 181: MA: MUJER 1ª vv. 185-186: MA: Cazadores, escuchen, acaben, / sosiéguense, atiendan, y en esto reparen, vv. 185-188: IA cambia la canción: Cazadores sosieguen, / miren que es fácil / el coger una liebre / aun en la calle. v. 188: MB: que cualquiera lo hace en mitad de la calle. MA añade como acot. final Repiten y dase fin. STEMMA: Del Original copian AC e IA, y un ejemplar perdido del que a su vez copiarían MA e MB, pues ambos comparten la ausencia de un fragmento de verso en el v. 23 y múltiples coincidencias que difieren de AC e IA. 1508 IV.8.3.- Bailes EL AMOR BUHONERO AC: Baile del Amor buhonero, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, , I, fol. 56-68. Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. v. 79: AC: una proveta, y está Considerando las particularidades lingüísticas del personaje gallego del LACAYO, hace referencia a una pobreta, esto es, mujer pobre o, más bien, “prostituta” (DRAE). v. 86: AC: que así lo dice el lletrero. Con doble ll en AC, que respetamos por ser característica del habla de los personajes gallegos. v. 104: AC: Vate apriesa. Corregimos pues puede tratarse de un error por vete, lo más posible, o quizá, si suponemos unas interrogaciones, vaste, si bien esta opción hace menos sentido. v. 134: AC: con este brozo derecho Corregimos el seguro error. v. 149: AC: ¿Puerco al grande Zarrapulgas, Posiblemente se trate de un error tipográfico y el nombre verdadero sea Zurrapulgas, si bien lo respetamos como lo ofrece AC. acot. vv. 152-153: AC menciona por claro error a la MUJER 1ª, que corregiomos por MUJER 2ª, ya que aquélla ya había salido a escena. acot. v. 231: En la acotación aparece Salen los dos VAL. 1, uniéndose la acotación de salida con la marca de locución del primero de los valientes. Corregimos por obviedad del error, ya que en AC parece que el primer verso lo dicen ambos VALIENTES, si bien luego responde el segundo. v. 252: AC: Amor, si das el asumpto. Actualizamos en "asunto". EL AMOR SASTRE AC: Baile del Amor sastre, Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, , II, fol. 160-169 1509 v. 52: AC: despache, que estoy de prisa. Restauramos la e para que se mantenga la rima del romance. v. 149: AC: vuesasted abierto tienda. Restauramos el verbo. acot. v. 173: En AC la acotación reza Canta el a dúo. Debemos entender que la canción, por el contexto, deben representarla los picados por el amor, el EXAMINADOR y el ALGUACIL, y es por ello necesario modificar dicha acotación al margen, de acuerdo con la anterior acotación. La expresión el a dúo la interpretamos como una sustantivación de a dúo. v. 175: AC: me yela, me pasma, Modernizamos y corregimos por hiela. v. 180: AC: ay, que el yelo no es yelo, Modernizamos y corregimos en ambos casos por hielo. v. 182: En AC no se ve bien la palabra que leemos como furores, pues aparece dividida y con la f confusa con una s alta. Del ilógico sur ores, entendemos por contexto furores. v. 207: AC: que el sastre dilvana, Corregimos el error por hilvana. EL DENGUE AC: El dengue, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, , II, fol. 187–195. PERSONAS: AC menciona a los MÚSICOS, si bien no aparecen en escena. v. 26: AC: no, no, no los dejes, Es preciso eliminar uno de los noes para respetar la métrica. v. 135: Si bien la acotación de Canta incluye también a este verso, entendemos que éste es representado y los siguientes cantados, y por esto no lo ofrecemos entrecomillado. v. 164: AC: no paréis, no, no, Suprimimos uno de los noes por cuestiones métricas. LA GALLEGADA MA: BAILE / de la Gallegada / nuevo / de Francisco de Castro. / Se estrenó en Mari Hernández la Gallega. / Año de 1704, BNE:Ms/14088-19, fol. 140-144. vv. 9-12: Estos cuatro versos aparecen en MA como dos (9-10 y 11-12), que aquí dividimos por su métrica. 1510 v. 23: MA: Ay, mi Tori, mi, si bien el último mi sobra, tanto por métrica como por la comparación con los versos 27-29, de estructura paralela. v. 44: MA: mi Duminga, si ballas, si bien es evidente, por comparación con otras estructuras del mismo baile, que sobra el posesivo. acot v. 45: Reconstruimos TODOS, que se refiere a los personajes recién incorporados a la escena y no al anterior GRACIOSO. EL JUEGO DEL MAGÍSTER MA: Baile nuevo del / JUEGO DEL MAXISTER / Es entremesado y muy bueno; escrito por / Francisco de Castro: año de 1709, BNE:Ms/14088-31, fol. 224-233. acot. v. 1: Suponemos que salen las MUJERES 1ª y 2ª, el HOMBRE 1º, en traje de golilla, y un segundo personaje masculino, seguramente, que no interviene más que en el Cantan a 4, y que el autor olvida especificar. v. 22: MA: al tiempo el asumpto no Actualizamos por asunto. v. 22: MA ofrece asumpto, que actualizamos, como siempre, por asunto. v. 23: En MA, tachado, se sustentan. v. 43: MA: Los asuntos rosiles El término debe ser risibles, para hacer sentido, si bien respetamos el extraño rosiles. v. 79: MA: porque mi tío don Jestes Como vemos luego y de acuerdo con la rima, ha de ser Gestas. acot. v. 85: Reconstruimos la acotación, ya que el COLEGIAL, como se comprueba con la siguiente, aún no ha salido a escena. v. 89: MA ofrece caja, como claro error tipográfico, que corregimos por ceja, tal como requieren rima y sentido. v. 110: No obstante así aparece este verso en el manuscrito, hace más sentido si el para se sustituye por un por y se encierra entre interrogaciones: ¿y por eso me ha cascado?. v. 158: Después de este verso el COLEGIAL debería cascar de nuevo al paje, para que fuera más lógico su llanto posterior. Quizá, de este modo, el copista haya olvidado un Cáscale como los anteriores, que reconstruimos. acot. v. 160: Respetamos la marca de locución SOLDADO, que aparece también en la acot. vv. 159-160, si bien a partir de este punto siempre se refiere el texto al personaje como CAPITÁN. 1511 vv. 213-215: Este pasaje en latín macarrónico es estribillo del juego popular. Barbieri, el copista del manuscrito, anotó seguido a este fragmento un Sic. Notamos, por ver después en el estribillo dónde se presenta, que el etc no debe estar correctamente colocado, no obstante nos abstenemos de corregirlo. acot. vv. 217-218: MA: Hacen lo que van haciendo en posturas ridículas. Corregimos el van, pues se refiere al personaje del COLEGIAL, singular. IV.8.4.- Mojigangas LA ALMONEDA AC: La almoneda, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 68-78 Se conserva también copia de esta edición en la BITB, nº 46572. IA: La almoneda, Matheo Barceló, Barcelona, 1779, Biblioteca Pública Lambert Mata (Ripoll, Girona): 978 PERSONAS: AC e IA no ofrecen el personaje del NEGRO que aparecerá en el texto. v. 46: AC ofrece prompta, que actualizamos en pronta. v. 76: AC e IA ofrecen pinzoña, que corregimos como error tipográfico por ponzoña. v. 110: AC e IA ofrecen Pregona como parte del texto de ZAMPATORTAS, si bien luego, v. 129, encontraremos una acotación idéntica. Aunque en el v. 110 la rima exige una palabra en o/a, es posible que ese Pregona sea en realidad una acotación y se haya perdido texto. acot. vv. 111-112: IA ofrece ALCALDA. acot. v. 175: AC e IA ofrecen ITAL., en referencia a ITALIANO, que no puede ser otro que ZAMPATORTAS. acot. v. 205: AC ofrece LOD. como marca de locución, que entendemos como error tipográfico por TOD., esto es, TODOS. v. 219: AC ofrece Glora, que entendemos un error tipográfico y corregimos por Gloria. vv. 219-224: AC e IA ofrecen las interjecciones hala y hela de este modo, como una columna a la derecha, que respetamos. 1512 STEMMA: Al Original copian AC e IA. EL ANTOJO DE LA GALLEGA MA: Mojiganga nueva del Antojo de la Gallega, escrita para el auto del Tesoro Escondido año de 1705. La escribió dicho don Francisco de Castro, BNM:Ms/14804 MB: Mojiganga del Antojo de la Gallega. Escribiola Francisco de Castro para el Auto del Tesoro Escondido que se representó el año de 1705, BNM:Ms/15200 Buezo: Buezo, Catalina, 1993b, "Apuntes sobre la ritual expulsión del mal en la plaza pública y edición de "El antojo de la gallega", mojiganga de Francisco de Castro", en Revista de dialectología y tradiciones populares, 48, 1, 81-102 PERSONAS: MA y MB ofrecen un ITALIANO, sin evidenciar su doblete como DUEÑA. MB, además, menciona Tres MUJERES, sin ofrecerlas cada una con su número, del mismo modo que repite Un PORTUGUÉS en el lugar que debiera decir "Una PORTUGUESA", y habla de Un NIÑO ASTURIANO, en lugar de NIÑA. Buezo reordena: el estudiante, el golilla, la gallega, el a[l]guacil, el portugués, [la] portuguesa, italiano/dueña, el niño [gallego], la niña [asturiana], el [Gran] Turco, criados y danzantes, mujer 1ª, mujer 2ª, mujer 3ª". acot. v. 1: MB: Sale la GALLEGA corriendo del GOLILLA y del ESTUDIANTE. v. 5: MB: Válame Santu Dumingo v. 8: MB: Deixenme fugir. MA: Déjenme fusir. Buezo: Déjenme fujir. v. 10: MB: Escochayme cavaleros vv. 12-13: Buezo los ofrece sin paréntesis. v. 14: MB: assí que a nombrarlo chiego v. 16: MB: Ya escopienzo; vv. 20-22: MB: mais de ducentos muñecos / que hazían dos mil diabruras; / yo me enamorey de verlos, 1513 v. 26: MB: a pasear por essos puebros v. 27: MA: tachado y así y sobrescrito con otra mano con que. MB: con que queiro malparir, v. 28: MB: pois non logro mey deseyo. vv. 31-32: MB: se me cae con os livianus. / ¡Ay, que rabio, ay,m que pateu! acot. v. 33: MB ofrece Sale el ALGUACIL después del verso. Buezo lo ofrece centrado entre los vv. 32-33. vv. 43-44: MB: Siendo así yo los perdono / pues los hombres no sabemos v. 47: MB: yo me atrevo a hacer que v. 48: MA tachado los y sobrescrito con otra mano sus. MB, Buezo: se le cumplan sus deseos v. 49: MB: a esta mujer. / GALLEGA ¡Ay, coytada v. 50: MB, Buezo: de mi, Santa Croiz de Ferro! v. 58: MB no ofrece este verso. v. 59: Buezo: Pues en fee de lo propuesto v. 66: MA tachado entero, sobrescrito con otra mano yo tengo un poco que hacer. v. 87: Buezo añade centrado después del verso la acotación Vanse. vv. 88-93: MA los muestra tachados por otra mano. MB no los ofrece, y hace del verso 94 el que ofrecemos como 92, pronunciado por la MUJER 2ª, añadiendo al margen la acotación Vanse y salen las dos MUJERES. acot. vv. 91-92: Buezo ofrece Salen las tres MUJERES. v. 95: MB: gocéis el dichoso empleo (repite el verso al pasar la página, del mismo modo). v. 100: MB: esos parabienes, hija. acot. v. 101: Buezo ofrece el Dentro centrado antes del verso, no previo a la marca de locución. acot. vv. 105-106: MB ofrece como acotación un simple Sale junto a la marca de locución del GOLILLA. v. 108: MB: perdonad, señora, que v. 109: Buezo ofrece dentro del paréntesis la acotación Aparte. v. 110: MA tachado Con nosotras y sobrescrito por la otra mano Para mí. MB: Para mí. No obstante MB ofrece como marca de locución LAS 2, sin modificarlo por MUJER 2ª. Buezo ofrece en el primer fragmento en la sala. vv. 113-114: MB no ofrece estos versos. 1514 v. 115: En MA la otra mano tacha y sobrescribe para dejar el verso como a cumplir ciertos deseos, que es precisamente lo que ofrece MB en este verso. v. 119: MB convierte a la MUJER 3ª que habla aquí en la MUJER 1ª. acot. v. 124: MB no ofrece esta acotación. v. 125: MB: Señoras, buenas auroras. v. 130: Buezo: Mire vosté que malparo. acot. vv. 137-149: Buezo ofrece todas centradas entre dos versos, olvidando el Representa del verso 148. v. 150: MB: Pues salga aquí un italiano acot. v. 152: MB: ...para lo que dijeren los versos... v. 156: MB: aunque era mais pequenino. v. 158: MB, Buezo: prosiga, y hágase corro, v. 170: MB, Buezo: de manos, de lazarillos v. 172: MB: Fuera capa. vv. 173-175: MA ofrece tachado desde el o luego del verso 173 hasta el verso 175 todo. MB suprime esa parte exacta, si bien une el primer fragmento del verso 173 con el En esto" del 175, haciendo un solo verso a partir del que continúa. v. 179: MB: e vous estotro al momento. v. 180: Buezo: ¿No parezco encorvada? vv. 181-182: MB no ofrece estos versos. v. 187: MB: Tripa Hueca. v. 188: MB: Yo me llamo... aguarde... v. 193: MB: Señores, tengan chilencho. acot. v. 196: MA ofrece mano tachado y sobrescrito de otra mano vara. MB ofrece vara en lugar de mano. v. 198: MB: la varita es de virtudes, acot.v. 201: Buezo la ofrece entre los fragmentos del v. 203. v. 202: MA ofrece tachado chanzas y sobreescrito de varias manos distintas burlas, que es lo que ofrece MB. v. 210: Buezo: y he de hacer... acot. vv. 211-212: MB ofrece al final y habla como tal. v. 215: Buezo: Cepos quedos. v. 221: MA ofrece tachado os y sobrecrito de otra mano te. MB; que te imbíe a los infiernos. 1515 acot. vv. 228-229: MB no ofrece esta acotación. acot. vv. 233: MB no ofrece esta acotación. v. 238: MB: de Tripa Hueca y Corvilla acot. v. 240: MB ofrece como marca de locución Cantan LOS 2. Buezo ofrece Salen LOS DOS y cantan. como acotación centrada antes del verso, y reconstruye luego la marca de locución [LOS DOS]. acot. v. 245: MB ofrece este verso pronunciado por las MUJERES 2ª y 1ª. v. 247: MB, Buezo: fato dos y, al mismo tiempo, acot. v. 250: MB no ofrece esta acotación. v. 253: MA ofrece tachado luego" y sobrescrito de otra mano recio, precisamente lo que ofrece MB. v. 259: MA, MB: Como valio, Buezo: Como valso. acot. v. 259: MB no ofrece esta acotación. v. 266: MB: non pillven pavura, vengan. acot. v. 266: Buezo la ofrece centrado tras el verso. v. 271: MB: NIÑO Baylemos. acot. v. 276: Buezo la ofrece centrada después del verso. vv. 284-285: Pus quellos son mis paysanus / eu quero ballar con ellos. acot. vv. 289-290: Buezo: Tocan instrumentos y salen de TURCOS y, detrás, el REY. acot. v. 297: MB ofrece esta acotación, si bien MA no, y la reconstruimos por parecernos fundamental a la hora de interpretar la siguiente acotación de salida del TURCO. vv. 298-307: MA ofrece tachados y prácticamente ilegibles los versos 298-303 y los versos 305-307. En el verso 305 ofrece uno alternativo otra mano: y den aquí un sahumerio". Además en MA otra mano más en el verso 305 ofrece tachado -le y sobrescrito con otra mano -nos. MB no ofrece estos versos, si bien si, por error, debió copiar el verso 304 y el copista lo tachó después. vv. 308-309: En MA aparece de otra mano la acotación Descúbrese con este verso, que no incorporamos al texto por redundar en lo que nos indica la siguiente. acot. v. 308: Buezo la ofrece centrada antes del verso. vv. 310-311: MB no ofrece estos versos. v. 317: MB olvida modificar en este punto a la MUJER 3ª por otra, y así ofrece la misma marca de locución que MA. v. 320: MB: ¡Todo le han despilfarrado! 1516 acot. vv. 324-325: MA la ofrece, como Buezo, entre los versos 323-324, pero observamos, por el verso que pronuncia la GALLEGA, que es éste el lugar que debe ocupar. MB la ofrece Quítanle también la cabeza, en el mismo lugar que MA. acot. v. 327: Buezo: MUJER 1ª, en lugar de 3ª. acot. v. 330: Buezo ofrece la acotación centrada antes del verso. acot. v. 335: MB ofrece DANZANTES y no DANZANTE 1º. vv. 341-342: MA ofrece ambos versos tachados por otra mano. MB no los ofrece. acot. vv. 346: Buezo la ofrece centrada antes del verso. vv. 350-355: MA los ofrece tachados por otra mano, y añade al margen los versos Suene el pandero / ande la chanza / que este dia / este dia / todo es de gracia, que es el estribillo que ofrece MB. acot. vv.356: Buezo la ofrece centrada antes del verso. vv. 360 y 365: MA los ofrece tachados de otra mano y anotado al margen el verso Suene el pandero, sustituyendo así un estribillo por otro, que es precisamente el verso que ofrece MB. MB, además, termina con la acotación Repítese y dase fin. acot. vv. 361: Buezo la ofrece centrada antes del verso. vv. 360 y 365: Buezo desarrolla los estribillos que resumen MA y MB. EL BARRENDERO AC: El barrendero, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 45-58 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. PERSONAS: AC menciona Unos hombres de LABRADORES, si bien en en la acotación de salida aparecen de LABRADORAS. Del mismo modo se menciona SALTINVANCO, que 1517 actualizamos; y anotamos el caso de la MUJER 2ª, que en el texto aparece mencionada como TAPADA. v. 151: AC menciona Jaconte, y más tarde Jacome, como nombre para el SANTIMBANCO. Respetamos ambas grafías, pues pueden indicar diversas formas de entender la lengua italianizada. acot. vv. 171-172: AC ofrece la acotación a la derecha del verso 171, pero, dada su dimensión, hemos de presentarla centrada tras éste por cuestiones de espacio. acot. v. 178: Reconstruimos Canta pues observamos que la presencia de los característicos hala, hela del NEGRO indican a todas luces que su texto se trata de una canción. Más adelante, v. 188, sucederá lo mismo, y del mismo modo reconstruiremos la acotación. acot. vv. 185-186: Observamos que esta acotación que da comienzo a la canción del NEGRO debe aparecer dos versos después, cuando en realidad canta. No obstante, respetamos el lugar donde la ofrece AC. acot. v. 196: Presentamos la acotación Barre a continuación de la marca de locución del BARRENDERO, si bien AC la ofrece a la derecha del primer fragmento del verso 196, resultando así confusa pues parece referirse al personaje del HOMBRE 1º. vv. 254-255: AC ofrece entre estos versos, repetidas, las inmediatamente anteriores intervenciones del SANTERO y el BARRENDERO, que corresponden a la segunda parte del v. 251 y al v. 252. Consideramos que se trata de un evidente error, y así los eliminamos. LA BURLA DEL PAPEL AC: La burla del papel, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 31-44 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. v. 83: AC presenta una mancha en el texto que no permite leer más que fu en la segunda palabra del verso. Reconstruimos con furia, si bien fuerza sería igualmente válida. v. 119: Reconstruimos la a que no ofrece AC, si bien dentro del habla de la NEGRA quizá no estuviera incluída, creemos que facilita la lectura y comprensión del texto. v. 138: AC ofrece aposta, que corregimos como a posta. 1518 v. 215: AC ofrece coriro, que corregimos por corito como error tipográfico. acot. v. 225: AC presenta la acotación en redonda. Corregimos nosotros la evidente acotación, no parte del verso, dándole la forma en cursiva. LAS FIGURAS AC: Las figuras, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, II, fol. 103-143 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. Personas: AC menciona la aparición de una MUJER 5ª y unos MÚSICOS, que ofrecemos por respeto al testimonio si bien no aparecen a lo largo del texto. v. 30: Respetamos el abrasa, abrasa de AC por considerarlo quizá significativo del modo de hablar del personaje. acot. v. 47: AC ofrece, en lugar de la marca de locución de CARRANQUE, la misteriosa abreviatura RAM., que entendemos error tipográfico o, tal vez, referencia al actor que interpretara el papel en su momento. Lo corregimos por CARRANQUE, como es lógico por el contexto. acot. v. 61: AC ofrece, en lugar de la marca de locución de MUJER 4º, un simpre "3", que entendemos error, ya que la MUJER 3ª es la que aparece inmediatamente antes, y corregimos así como MUJER 4ª. acot. v. 140: AC ofrece sodo que corregimos por todo como error tipográfico evidente. v. 194: Aunque no hay acotación que marque la salida de las figuras hasta el v. 210, es preciso suponerla mediante la didascalia del vv. 199, si bien el VEJETE, en este verso, comenta que parece que bailan, como si ya las hubiera visto. IR A VER PARTIR LA VIEJA AC: Ir a ver partir la vieja, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, I, fol. 90-103 1519 PERSONAS: AC ofrece, por claro error tipográfico que corregimos, Saldadón, en lugar de Soldadón. v. 109: AC: ¿Yo con tanto arrapazijo? Corregimos la transliteración como error tipográfico. acot. v. 141: AC ofrece Vámonos como acotación, si bien es más que posible que se trate de un fragmento de este verso o del siguiente puesto en cursiva por error, o un error de copia del siguiente vamos. acot. vv. 151 y 155: Ac ofrece como marcas de locución la abreviatura LABR., que bien puede indicar que el texto lo pronuncien ya LABRADORES ya LABRADORAS. v. 184: El texto ofrece un vacío que debe convertirse en vacio, para respetar la rima a/o. v. 221: AC ofrece zarracina, si bien creemos, por el significado y el contexto, que es lógico suponer sarracina", ya que con z significa "ventisca con lluvia" (RAE) y con s, como consignamos, " La pelea entre muchos, especialmente cuando es el acometimiento con confusión y sin orden" (Autoridades). acot. v. 223: Reconstruimos la numeración del SOLDADO en la marca de locución como SOLDADO 1º, pues suponemos que se trata de éste, que es el mencionado anteriormente. v. 248: AC ofrece amoztazo, que respetamos por ser quizá significativo para la pronunciación del personaje, pese a que parece más que posiblemente un error tipográfico. acot. vv. 264-285: Las marcas de locución hacen referencia abreviada a GITAN., sin que sepamos si se trata de GITANOS o GITANAS. Entendemos GITANAS, pues son las que acostumbran cantar al fin. acot. vv. 277-278: AC ofrece paloreado, que corregimos por paloteado siendo éste el nombre correcto del baile. v. 282: AC ofrece diversar, en lugar del lógico divertir. Lo respetamos, pues puede ser muestra de una particular forma de hablar del SOLDADÓN. EL ROPERO ALQUILÓN AC: El ropero alquilón, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 14-23 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. 1520 Buezo, Buezo, Catalina (ed.), 2005, Mojigangas dramáticas, Madrid, Cátedra. 239-250 v. 47: AC: (porque no es natural) que los danzantes Seguimos a Buezo, que elimina ese no, haciendo mejor sentido. vv. 57-58: Buezo ofrece ambos versos en boca de ANSELMO, y así ofrece después la intervención de éste en boca de CRISPÍN. Respetamos AC, pues no creemos el cambio de Buezo suficientemente justificado. vv. 62-72: Este pasaje presenta un problema. Observamos que, en diversos puntos, se indica que son voces dentro, y así se evidencia en el primer fragmento del v. 62, de boca del personaje de ANSELMO. No obstante, AC y Buezo no ofrecen la acotación Dentro en todas las intervenciones que deben presentarla, y así la reconstruimos. Señalamos, además, la posibilidad de que ese primer fragmento del v. 62 sea, en parte o en su totalidad, una acotación que, al no aparecer en cursiva, haya sido confundida con parte del texto. acot. v. 62: Buezo ofrece la acotación Dentro después de la marca de locución FARISEOS, no después, como hace AC. v. 64: AC ofrece el segundo fragmento como pregunta, mientras que no así Buezo, que seguimos. v. 66: Buezo ofrece DANZANTES, en plural, y AC en singular. Reconstruimos la [s], siguiendo a Buezo. v. 78: AC: como una manta. Buezo ofrece maula, también válido, pero respetamos AC. v. 102: AC: y suben pnr la escalera. Corregimos el evidente error tipográfico. acot. v. 152: AC ofrece como marca de locución la abreviatura DANÇ, que entendemos debe ser DANZANTE, tal como ofrece Buezo, pero que debiera ser ANSELMO, que es quien va ordenando la procesión de personajes de la mojiganga. Corregimos en este sentido. LOS TITANES AC: Los titanes, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, , III, fol. 115-126. Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. 1521 v. 15: AC: me enfadáis, decidme, hombre, Corregimos por enfadéis, considerando el texto de AC un error tipográfico. v. 46: AC: ya he topada parangón Corregimos por topado, pues es claro que AC ofrece un error tipográfico. v. 107: AC: Pues no, Entendemos este fragmento de verso como una pregunta, para que pueda hacer sentido con los siguientes versos, en que el ESCRIBANO ofrece al ALCALDE unas gafas. IV.8.5.- Fines de Fiesta DOÑA PARVA MATERIA AC: Doña Parva Materia, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 59-73 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. PERSONAS: Observamos que, si bien se ofrece BURRO MAGIZ y EMBAJADOR MORO como señor y criado por la parte de los pretendientes musulmanes, a lo largo del texto tanto uno como otro aparecen mencionados como TURCO, salvo en el v. 277 en que el embajador es llamado MORO por AC, y en la acotación entre los versos 292-293 en que BURRO MAGIZ es igualmente llamado MORO. acot. vv. 35-36: Reconstruimos el nombre del personaje, para facilitar la comprensión de esta acotación. vv. 112-113: AC no los ofrece como cantados, pero entendemos por el contexto que sí lo son, y así los marcamos y reconstruimos la acotación pertinente. acot. v. 134: Reconstruimos el número de la MUJER, en la marca de locución, entendiendo que es el personaje que interactúa, junto a la MUJER 2ª, con la protagonista. acot. v. 277: AC ofrece MORO como marca de locución a la segunda parte del verso, si bien debería tratarse de TURCO, como viene siendo habitual. No obstante, respetamos AC. 1522 LA NOVIA BURLADA AC: La novia burlada, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 84-94 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. v. 172: AC: Anem, pues toque el silbato. Corregimos por amén, ya que es con seguridad un error tipográfico. EL PASEO DEL RÍO AC: El paseo del río, en Castro, Francisco de, Alegría Cómica, Zaragoza, s.i., 1702, III, fol. 127-142 Se conserva también copia, según CESXVIII, de esta edición en la BITB, nº 46572. vv. 16-20: Este pasaje resulta confuso, principalmente por los versos 19 y 20, en que es evidente la referencia al HOMBRE 2º, si bien con una extraña construcción. v. 28: AC: que aquí insofato mi mula Corregimos el más que posible error tipográfico. v. 35: AC: batalla en que me hallé hice Reconstruimos la e copulativa que es necesaria para que el texto haga buen sentido. v. 69: Reconstruimos un no que parece ser necesario para el texto, motivado además en que AC ofrece un espacio previo al hay, donde podemos suponer faltan dos tipos correspondientes a este no. acot. vv. 73 y 77: AC ofrece HOMBRE 1º, si bien entendemos se trata de un error, y así lo corregimos, pues quien viene hablando con el ESTUDIANTE es el HOMBRE 2º. En el v. 125 vuelve a hablar el mismo personaje y comprobamos que, en efecto, se trata del HOMBRE 2º. acot. v. 124: AC no ofrece el número del HOMBRE en la marca de locución, si bien, como antes, entendemos que se trata del HOMBRE 1º, por ser quien viene hablando con el SOLDADO. 1523 v. 143: AC: hacia la parte zerulia Actualizamos por "c", entendiendo que el término es una deformación de cerúlea. v. 144: Respetamos pararelos por paralelos, pues puede tratarse de una confusión realizada a propósito dentro de la retahíla de términos confusos. v. 145: AC: ¡Oh, qué genil matadara! Reconstruimos la t que evidentemente falta y corregimos por matadura, como exije la rima. v. 152: AC: que no soy hombre. Cabe considerar si el texto, donde el no aparece semiborrado, podría mejorar ententiendo la negación como un yo. Respetamos no obstante AC. acot. v. 201: AC ofrece DAMA 1ª en lugar de HOMBRE 1º, si bien observamos que se trata del mismo personaje, travestido como antes, y corregimos el error para evitar la confusión al lector. v. 221: AC ofrece los tres fragmentos del verso como cuartos. -¡Agua! -¡Limas dulces!. Apreciamos que de este modo se rompe la rima en u/a, que bien se solucionaría invirtiendo las intervenciones del aguador y la limera, de suerte que la rima recaiga sobre agua, que, de hacer hiato, respetaría la rima en u/a. Lo corregimos de este modo. v. 245: AC ofrece "lucia", que corregimos como error tipográfico motivado por la s alta. v. 273: Respetamos estrupas por estupras, pues entendemos esa deformación como rasgo lingüístico propio del personaje. acot. v. 282: Respetamos la mención al GALÁN referida al GOLILLA. 1525 ANEXO Poemas de Francisco de Castro (1710) 1527 [fol. 1v] POESÍAS VARIAS, / QUE EN LA SOLEDAD DE SV / RETRAIMIENTO ESCRIVIÓ / FRANCISCO DE CASTRO. / Advirtiendo no ser suyas otras, que andan en su nombre manu- / escriptas, y impresas a diferentes asuntos, ni las Coplas aña- / didas a este Romance, en que se refiere por qué se fue, y por qué / se vino de Valladolid a esta Corte, pues sólo lo que / va aquí expresado es lo que / ha escrito. / Año [Escudo de Madrid] 1710 / CON LICENCIA. / En Madrid: Por Diego Martínez Abad, Impresor de / Libros, en la Calle de la Gorguera. / Hallaráse en su Casa, y en la Puerta de Guadalaxara. [fol. 2v] CONSAGRA ESTA CORTA OBRA A la muy Leal, y Coronada Villa de Madrid, su más afecto criado Francisco de Castro, con esta DÉCIMA Mi afecto con fe sencilla, por el mucho honor que cobra, dedica esta corta obra a la Coronada Villa. Y no será maravilla, 5 porque esto es puesto en razón, que su gran suposición dé al instante providencia, pues dió de imprimir licencia, para pagar la impresión. 10 [fol. 2v] PRÓLOGO AL LECTOR 1528 Amigo lector, recibe esta corta ofrenda que te dedica mi humildad, que la saca a la luz, por ver si puede conseguir el que te diviertas; y te pido que la leas con la sinceridad que yo la he escrito, pues ya sabes que en mí no puede haber nada sospechoso, ni al tiempo de concebirla en la idea mi corto discurso, ni menos al parirla en el borrador el torpe cálamo, porque este preñado fue sin sospechas (como dicen las viejas), y te aseguro, así en éste como en otros, nunca me faltó la regla para tratar las cosas soberanas, aunque en lo escrito no se disimulan las faltas; pero tiene gran trabajo quien escribe para tontos, que atribuyen a sátira lo que el discreto tiene por más primor. Y en suposición de que tú lo eres, te explicaré un caso al caso: un soldado del Rey Darío se pasó al campo de Alejandro Magno, el cual entre otras honras le hizo la de sentarle a su mesa, por merecerlo su gran valor y persona; y en un convite célebre brindó a la salud de Alejandro el soldado, vituperando la real persona de Darío; y colérico el Magno Príncipe al oír tal desacato le atravesó el pecho con la aguda lanza (que nunca apartó del lado), diciendo estas palabras: “Yo te solicité por tu valor para que batallases contra Darío, pero no para que sacrílego blasfemes contra la real persona de Darío”, dejándole muerto a sus pies (que siempre el que habla mal se expone al castigo, y no al premio), que para alabar a un Príncipe no es elogio el vituperio de otro Príncipe, como dijo Calderón: “una cosa es la saña y otra la urbanidad de la campaña”; y así, amigo Lector, cada cual a su negocio, y perdona lo jurisconsulto, por lo moralista, aplicando este cuentecito a la materia de que se habla, y diviértete un poco con los disparates adjuntos, riyendo otro poco (si tuvieres gana), y no te aflijas, que en todos tiempos no hay cosa peor que morirse, proque a falta de pan buenas son tortas. VALE. [fol. 3r] DA LA BIENVENIDA AL CATÓLICO Monarca Don Felipe Quinto (que Dios guarde) en este SONETO Salve del Orbe valeroso atlante, salve David segundo perseguido, salve de España sol esclarecido, 1529 salve colu[m]na de la fe constante. Salve luciente espejo, a donde amante 5 se mira el leal afecto agradecido, salve enviado de Dios, salve escogido caudillo de su Iglesia militante. Salve mil veces, siendo en feliz hora tan bien venido cuanto deseado 10 del firme afecto que leal te adora; y pues tan gran fortuna ya ha logrado permita Dios, pues él tu bien mejora, te inmortalices en tu Real Estado. [fol. 3v] Envía a una dama de esta Corte estos romances, con los demás adjuntos, debajo de una cubierta, cuyo sobrescrito fue esta QUINTILLA Los dos romances, señora, (dignos de esculpirse en bronces) pues mi suerte se mejora, impresos van como ahora, pero estritos como entonces. 5 Pregunta qué hace a la misma señora en esta QUINTILLA Hoy de usted saber espero, pues no lo llego a inferir, (porque soy un majadero) si me sabrá usted decir qué me quería Guerrero. 5 1530 [fol. 4r] Envía a un amigo el romance con esta DÉCIMA Hoy a tu piadoso aprisco, Francisco un romance envía, que aunque le dictó Talía, es quien le escribió Francisco. Francisco en sufrir es risco, 5 señor, el tropel de males que le acometen fatales, escúchalos sin desvíos si acaso sus desvaríos llegaren a tus umbrales. 10 ENVÍA AL CONDE DE CLAVIJO ESTE ROMANCE CON el adjunto Francisco de Castro Señor Conde de Clavijo, ahí remito ese romance que aunque desnudo de coplas va vetido de verdades. Ya tiene usía noticia 5 que yo soy un botarate, debajo de este supuesto, no extrañe mis disparates. Sabed que estoy retraído de resultas de un viaje, 10 por embelecos que el vulgo ha querido adjudicarme. Dicen que traje unas letras, y solo entre otros cantares fue con la que vine aquella 15 1531 de las tres ánades madre. También que traje noticias cuando mi memoria frágil no se acuerda para darlas de lo que pasó el día antes. 20 Que cartas algún tahur ha querido barajarme la verdad, y con mis cartas ha querido descartarse. Dios aclarará lo cierto, 25 pero mientras no lo aclare yo sé que de claro en claro ya me clareo de hambre. Por dejarme en cruz y en cuadro Guerrero anda en mis alcances, 30 ofreciendo cierta talla al que entregue este ensamblaje. Haced los buenos oficios que vuestro garbo hacer sabe por este salvaje pobre, 35 molde de vaciar salvajes. El de Cervellón me honra y las diligencias hace de este jubileo pleno que no dudo que le gane. 40 El de Fontanar también, y si vos queréis honrarme, son tres condes, cuando un conde basta para condenarme. Pero vuestras expresiones, 45 Conde, son tan eficaces, [fol. 4v] que en el alma de una roca aún imprimirán carácter. Haceldo, así el Cielo os haga 1532 mil veces conde y no pare, 50 hasta que de Miquinez lleguéis a ser condestable, siendo conde, y condadura, y ruego a Dios que no os falte cebada para las mulas, 55 como a otros suele faltarles. Y pues que van estas coplas a las ancas de un romance en respuesta venga otro sin coluros ni celajes, 60 porque paso, Conde mío, notables necesidades, y necesidades sumas piden socorros muy grandes. La respuesta estimaré 65 mucho más que pan y carne, con ser la carne y el pan dos cosas tan apreciables. Hoy espera mi humildad la súplica que te hace, 70 y así entre tanto que llega, Conde mío, Dios te guarde. ROMANCE JOCOSERIO que escribe Francisco de Castro, en que manifiesta por qué se fue, y por qué se vino. ROMANCE A solas con el discurso en cierto chirivitil que honores, con mi hospedaje, goza de zaqui-zamí. En cierto obscuro retrete 5 1533 donde solamente vi desde que entré agonizar un desahuciado candil. En cierto lago de hormigas donde pude conseguir 10 que cuide un amigo u ángel de este Daniel infeliz. En cierto desván gatero, de las ratas camarín, donde suelen decir zape 15 así que escuchan el miz. En cierto almacén de pulgas que cebadas contra mí (por engordar) ya me tienen casi comido un pernil. 20 En cierto tabuco, donde (para que pueda dormir en colchones) las arañas me fabrican el terliz. En cierta espelunca triste 25 la cual, según destinguí, en vez de yeso ha hubieron de fabricar con ollín. En cierto nido de chinches a donde la hay tan civil 30 que una hizo presa del pie y me arrancó un escarpín. [fol. 5r] En cierto agujero o pozo a donde me zambullí ocho estados, porque a siete 35 me viera algún zaoril. En fin, en cierta zahurda que no puedi difinit si era sala o si era alcoba, 1534 si era desván o sivil, 40 pues no supo mi temor por dónde me escabullí si era subir el bajar, o si bajar el subir. Pero juzgo (y juzgo bien) 45 que siendo centro tan ruin, trocara por este encierro mi gallego su toril. Estaba diciendo, cielos, qué delito cometí, 50 para que a río revuelto anden por pescarme a mí! Astros, ¿en qué cooperé? Luces, ¿en qué delinquí? Planetas, ¿en qué os ofendo, 55 que así contra mí influís? ¿En qué erré, decid, en qué? ¿Calláis? ¿Con qué puedo, así, probar que estoy inocente pues no me reconvenís? 60 ¿Qué culpa en mi se ha encontrado, o qué malicioso ardid, para que los soldadicos no me dejen rebullir? Ni para que por mi ofrezca 65 el señor Guerrero, en fin, mil ducados, nunca supe lo mucho que le debí. Pero, tate, ya la sé, que ha sido porque me fui 70 a Valladolid, y vuelvo ahora de Valladolid. ¿Esta es culpa? Si lo es, 1535 dice el discurso sutil, porque aquel correr de entonces 75 es quien ahora te hace huir. Yo confieso que es verdad, seor discurso; y siendo así no me prendan porque vuelvo, préndanme porque me fui. 80 Mas quiero satisfacer a quien dice que hay aquí malicia, pero ¿quién puede cerrar la boca a un mastín? Yo me fui, por irse todos 85 mis amigos, pero vi sus casas desmanteladas y a mi choza me volví. No me ausenté de temor, pues contra nadie serví 90 de influencia al padecer en criminal ni civil. Nunca fui de lo de viva, vocinglero, zascandil, que juzga que es el gritar 95 idioma del aplaudir. Tampoco me hallé en cuestiones, ni fui acusador ruin, ni cooperé en si aquél dijo, este habló, ni al otro oí. 100 A mi ocupación no más celoso siempre asistí, que no soy de los que viven a expensas del faldellín. [fol. 5v] Diga alguno si me oyó 105 (responda todo Madrid, a quien pongo por testigo 1536 de los que hablan contra mí). Jamás en pro, ni en contrario, ni me oyó nunca argüir 110 en juntas, sobre si toca a Pedro, Diego o Martín. Me vieron en las tertulias de prado, huerta o jardín, donde agostó la verdad 115 los volcanes del mentir? ¿Contra unos, ni contra otros conspiré ni persuadí siendo país ginovés de quien estudié el vivir? 120 ¿Qué sujeto soy, en suma, para poder prorrumpir voceando viva ni muera el preste Juan ni el Sofí? Los príncipes soberanos 125 a quien siempre conocí y veneré por deidades en uno y otro país sólo han de ser aplaudidos, que al hombre bajo o civil 130 le toca el obedecer mas no le toca elegir. ¿Yo de las personas reales hablé mal? Todos mentís que es sacrilegio y no cabe 135 ese sacrilegio en mí. ¿Yo noticias? ¿Cartas yo? ¿Yo espía? Por San Dionís, por San Cosme y San Damián y el Glorioso San Crispín, 140 que es falsedad y primero 1537 fuera moro baladí que discurrir la maldad que vosotros discurrís. Que es maldad ni contra un pobre 145 trompetero o ministril a quien el jarro al fa sol, le suele hacer faemí. No digo yo contra él, pero ni contra Fermín, 150 un herrador que me calza en la Red de San Luís. Yo espía, ni aun en la farsa ese papel (voto a Cris) hice nunca, por el riesgo 155 que encontraba en el fingir. Primero fuera tiñoso, calvo, zurdo, sastre y vizconde, que es cuando puede un hombre de bien decir. 160 Si tal cosa imaginé, pleque a Dios, que luego aquí me nazcan dos zaratanes en mitad de la nariz. Yo pía, espía, ni aca, 165 ¿En la piel de de este rocín, de la clin a las cernejas vieron borrón ni matiz? Tengo yo traza de espía? Repárenme bien, por si 170 perciben señal que yo hasta ahora no percibí. ¿Las espías (según dicen) procurándose encubrir no huyen como el gavilán 175 1538 de las garras del neblí? [fol. 6r] ¿No andan por montes y riscos siempre, como el volatín, temerosas de caer en manos de su alguacil? 180 ¿O buscan la madriguera como el hurón, porque así consguir pretenden todo lo que van a conseguir? ¿No idean cómo la zorra 185 (que sabe más que Merlín) primero que el embrender la vereda del huir? Pues si esto hacen, y unas veces para poder desmentir 190 su intención, mudan el traje verde, en el de azul turquí, yo que vine en un babieca (que con ser tan viejo en fin el del Cid) este nació 195 mucho antes que aquel del Cid, con mi cara descubierta, más conocida en Madrid que en Indias la plata, y que en Galicia el pan de maíz, 200 hecho un don Quijote y Sancho por volante, que no vi (en ningún tapiz) mejores dos figuras de tapiz: él con la calza caída, 205 porque perdió un cenogil, y yo con entrambas sueltas porque ambas a dos perdí. Yo que en la Fonfría cuando 1539 al catre de carmesí 210 el sol sumiller del alba corrió el velo de carmín, que dispertó entre sollozos de nácar y de rubí, a ilumnar, porque en ella 215 no hay sollozar sin lucir. Por señas (la disgresión perdonad) que percibí, que así que empezó a llorar se empezó el prado a reír, 220 el ruiseñor a trinar, la tortolilla a gemir, la abeja a libar la flor, y Clicie hermosa a engreir, el corderillo a correr, 225 el arroyuelo a bullir, lo aromático a exalar, y las aves a esparcir, el horizonte a alegrar, la triste noche a encubrir, 230 las selvas a matizar, y las plantas a pulir. Yo, que en la Fonfría (vuelvo el hilo que dejé allí pendiente a coger, porque 235 no se pierda el hilo aquí), que encontré con la Gran Guardia vigilante y varonil, que en aquel confín estaba celando todo el confin, 240 y sabe Dios lo que hice de miedo así que la ví, pues yo solo y mis greguescos 1540 saben lo que pasó allí. ¿Yo, que la hablé y ella astuta, 245 que hizo anotomía de mí mirando sin reservar del zapato al perruquín, [fol. 6v] qué traza tengo de espía? Pero llegó a concebir 250 qué decís, por decir solo sin saber lo que os decís. ¿Después no fui a Guadarrama donde en su recinto vi húsares, que cada uno 255 me pareció un puercoespín con unos sables u alfanges que al llegarlos a esgrimir temblara solo de verlos aun el mismo Belianís? 260 Donde había unos gigantes (perdóneme el Rey David) que era enano el Goliat con el menor Filistín. Bigotes, fondo en hisopos, 265 tenían, y comprendí que eran de algodón con ellos las cerdas de un jabalí. Con su cara la del tigre me pareció un serafín, 270 y con las suyas, del oso las manos suaves Taví. Cebellina era el erizo, pues uno me llegó [a] asir y con la lija del cutis 275 sin cutis me dejó a mí. Al punto me rodearon, 1541 ¿qué dierais por verme allí metido como Cubielo entre tanto Trufaldín? 280 No me habló el General Pepe, un anglicano adalid, tan astuto en preguntar como prudente en decir. No me examinó, y después 285 sin que pudiese inferir lo que me dijo, pues fueron las palabras en latín, por un intérprete suyo (a quien tampoco entendí) 290 que hablaba en griego, y no nunca supe quera quis, vel qui. No hizo darme pasaporte por señas, que un mallorquín hecho un fariseo, al pobre 295 cura dijo: “escriba ahí”. Y él pensando que quería devoto mandar decir misas, el tal pasaporte empezó con recibí. 300 “¿Qué recibió, pese a tal?”, dijo el sargento civil, “si recibir quiere, puede dos húsares recibir”. Dijo el cura “usted perdone, 305 que esto no me toca a mí, ni sé lo que es pasaporte, pasa acá ni pasa allí. Las fes de bautismo escribo y anatazmias, que así 310 de unas gozo los derechos 1542 y de otro cobro el caiz”. Cuando a este tiempo entra un húsar la cuestión a decidir, tembló el cura y yo temblé 315 al instante que le vi. “Prosiga”, dijo el Sargento. “No se puede proseguir”, replicó el cura, “si está ese fariseo ahí”. 320 [fol. 7r] Sacó el sable y al instante que le vimos relucir al cura dio perlesía y calambre me dio a mí. En fin, para no cansar, 325 (que esto también cansa, en fin), le suplió el General todo lo que tuvo que suplir. ¿No le firmó? ¿No me vine? ¿No está el pasaporte ahí? 330 ¿Pues qué tenemos ahora si venís o no venís? No hablé con el Mariscal, en quien luego comprendí sutil discurso, muy fuera 335 de afectación no sutil. Gran modestia en el valor, prudencia en el discurrir, noble astucia en lo sagaz y gran fondo en el ardid. 340 No estuve con Atalaya, lusitano tan gentil, que siendo en la paz Adois sabe ser Marte en la lid. Galán, com portugués, 345 1543 como español, varonil, discreto como Trajano y como César feliz. ¿Hallaron en mi maldad, reconocieron en mí 350 más que una sinceridad que no le supo fingir?. ¿Pues qué hay aquí? Presunción ¿Presunción? Sí, con que en fin presumís y me hacéis cargo 355 de aquello que presumís. Pero qué me admiro yo si del mundo siempre vi ser la vil malicia tela de que se adornó lo vil. 360 El que tramó esos enredos será algún chisgaravís, y me hizo a mí lanzadera del cuento que él quiso urdir. De que no me presenté 365 qué delito colegís. Pregunto yo ¿el ignorar es lo mismo que incurrir? Yo me hubiera presentado al saberlo al punto y 370 con una higuita en el brazo fuera por más fililí. Como talego de ochavos, como cordobés barril, como pablo en Navidad, 375 corriera todo Madrid. El caballo presentara con vergüenza, pues no vi quien por él, teniendo cuartos 1544 me diera un maravedí. 380 Presentara hasta el gallego y a una vieja fregatriz que en cualquier nacimiento puede ser el hazme reír. Y si pareciera poco 385 cuanto he presentado aquí lo pretérito y futuro hiciera presente allí. ¡Jesús! Si yo lo supiera luego, por no delinquir, 390 viera al señor Presidente, después al de Antón Martín, [fol. 7v] y detrás de éste al de Atocha, y después al de San Gil, y a todos los presidentes 395 que hay desde España a Turín. ¿Yo espía? Por San Onofre, y por todas once mil vírgenes y confesores y mártires, que mentís. 400 Para el tribunal sagrado cito al que habló así de mí donde sentencie esta causa el gran Dios de Adonaý. Ah, Señor, como estás viendo, 405 por el celestial viril, sin confundir la verdad, que me quieren confundir. Acude, que la devora el perjudicial mastín 410 como a sincera ovejuela que ha robado del redil. Como a aquellos que conspiran 1545 contra una vida infeliz a quien tira a aniquilar 415 su envenenado influir. Rayos, ¿no os abrasáis? Cielos, ¿no los confundís? Abismos, ¿no los tragáis? Ondas, ¿no los sumergís? 420 Pero bien hacéis, dejadlos, que no me remedia aquí verlos padecer la pena de lo que ya padecí. Hombre, ¿te hice mal? Responde. 425 ¿Padeciste tú por mí? Pues si no, ¿por qué deseas verme padecer así? Por una voz sospechosa que fomentaste en tu vil 430 pensamiento, y malicioso me la quisiste atribuir. Fugitivo de mi casa me tienes, pobre de ti, si no te desdices antes 435 que Dios te haga desdecir. Vuelve en ti, pide perdón, porque aunque yo desde aquí te perdono, el Cielo no sé yo si lo hará por sí. 440 Pide a Dios misericordia que (aunque es juez) es padre en fin, y a un pequé con llanto nunca a la gracia negó el sí. Ciego estoy ya de llorar, 445 sin aliento de gemir, inmoble de padecer 1546 y insensible de sentir. Dios mío, vengan más penas, que aunque parezca al sufrir 450 que este es sumo padecer, es más lo que te ofendí. Bien sabes que contra nadie (que te hago testigo a ti de esta verdad) en mi vida 455 cooperé ni delinquí. Padeciendo estoy sin culpa y, pues sabes que es así, ten de mí misericordia, duélete, Señor, de mí. 460 Y así, Padre mío, socórreme aquí, que soy niño y solo nunca en tal me ví. [fol. 8r] DÉCIMAS Que no es razón (según siento) andar huyendo aturdido, dentro de un cofre metido de un convento a otro convento, donde un lego desatento 5 (contra el baúl que le espanta) embistió con furia tanta que rodamos por sus fieros yo y los cuatro esportilleros, el cofre y la media manta. 10 Después del tantarantán dije (oyendo donde estoy) 1547 Francisco de Castro soy, ábrame Padre Fray Juan; y el portero hecho un bausán, 15 oyendo el eco profundo, imaginó foribundo sin duda (para más pena) que venía un alma en pena en cofre del otro mundo. 20 Llamó al prelado y salió diciento a los mensajeros ‘“¿qué es aquesto, caballeros? ¿Quién el cofre os entregó?” “Una mujer nos le dio”, 25 dijeron con grande astucia, “y al ver lo que nos ensucia el olor que en él se estanca, bien puede ser ropa blanca, pero huele a ropa sucia. 30 Plata labrada pesada parece, según desloma, aunque el olor que se asoma más es de plata vaciada”. Esto dijo un camarada, 35 y otro replicó al oíllo: “Según el tal olorcillo que expele el cofre u el arca bien puede tener la marca, mas no es plata de martillo”. 40 Respondió el padre muy grave al oír razón tan golosa: “si es plata, eso es otra cosa, venga al instante la llave”. De la llave nadie sabe, 45 y él como gallego caco 1548 quiso al cofre entrar a saco y el hábito se rasgó con que al fraile dije yo “la codicia rompe el saco”. 50 Fue a abrir el cofre con prisa, y al mirarme se espantó, con que el prelado corrió y yo tras él en camisa. El portero a otros avisa, 55 los mozos desatentados, los frailes atolondrados andan de aquí para allí, todos huyedo de mí cuando yo de los soldados. 60 Salió un fraile con estola, hisopo y caldero en mano a conjurar (aunque en vano) la fantasma fondo en bola. Pero entre la bataola 65 echándome agua bendita escaparse solicita diciendo en voces perversas: [fol. 8v] “Fugite partes adversas, exiforas maledicta”. 70 Del susto que me atormenta recobrado ya el aliento, aunque me libré de un cuento, no me escapé de otra cuenta. El porte pedir intenta 75 ganapán descomunal, todos hacen otro tal, y entre unas y otras jorobas me pesaron por arrobas como si fuera canal. 80 1549 Uno un elogio me expresa, por dar la cuenta más larga, diciéndome que mi carga tanto vale como pesa; uno tanteome y que es gruesa 85 le dice a otro Pedro Grullo, yo de oírlo me atorrullo, y con la cuenta me asustan, pues por arrobas ajustan cuarenta, sin el bandullo. 90 A dos reales me pidieron por la arroba con exceso, y así con tal contrapeso ellos sí que a mí me hundieron, no menos, me respondieron, 95 oyéndome replicar. Yo, viendo que remediar no puedo el mal que me aflige, me eché con la carga y dije que me vuelvan a llevar. 100 Esta voz les causa grima, unos a otros se miraron y por no hacerlo, acordaron de darme dinero encima. En fin, mi fe les intima 105 su precio, y tocando a raja, este cuento se destaja, y, aunque algo refunfuñaron, se fueron y me dejaron limpio de polvo y de paja. 110 Quedé al Cielo dando loores porque en estos intervalos me libró de tantos malos y de otros mucho peores. 1550 Diluvios temo, señores, 115 de sustos que da la parca, y más cuando el patriarca Noé, sin llegarlo a dudar, no tiene cofres que dar y tiene muy llena el arca. 120 Conforme me sucedió y en el cofre me libró el glorioso San Onofre, Él me escapó de un godofre, 135 que me quiso coger fiero, el cual fue el señor Guerrero, que a tantos causó inquietud. Dios le de mucha salud, que es famoso caballero. [fol. 9r] Escribió a un amigo soltero este SONETO Dichoso tú mil veces que soltero los cuidados desechas, descuidado. Triste de aquel que al verse ya casado es un cuidado todo un siglo entero. Goza la vida, goza placentero, 5 no te aventures, bienaventurado, ni te engolfes en mar, que ha zozobrado el más diestro piloto marinero. Si es fea la mujer, pena notoria. Si hermosa es la mujer, riesgo notorio. 10 Si es honrada, se tiene a vanagloria. Esto es lo principal, que lo accesorio del matrimonio tiene poca gloria 1551 siendo toda la vida purgatorio. [fol. 9v] Viendo que los más afectos suyos, en la ocasión de retraimiento eran sus mayores contrarios, escribió a este asumpto Francisco de Castro esta GLOSA Lo que va de ayer a hoy aprended flores de mí, que ayer maravilla fui, y hoy sombra mía aún no soy. DECIMAS Ayer, la Corte aplaudía todo cuanto ejecutaba, ayer por chiste alababa cuando en su cortejo hacía, y hoy la Corte en contra mía 5 cuando el mismo que ayer soy, se conspira (muerto estoy). Mirad Cielos soberanos en los afectos humanos lo que va de ayer a hoy. 10 No presumáis bellas flores de que fragantes vivís, si hoy verdores esparcís mañana no habrá verdores. Si el cierzo aja los candores 15 mustias quedaréis aquí, no os devanezcáis así, y para estar con cuidado en lo presente y pasado 1552 aprended flores de mí. 20 Tomad ejemplo en la pena que padece mi desgracia, ayer aplaudio la gracia el mismo que hoy la condena. De mí propio me enajena 25 la pena que paso aquí, y así escarmentad en mí, flores, con dolor profundo, vedme hoy estrago del mundo que ayer maravilla fui. 30 Ayer, luz de la alegría, alegraba este horizonte, y hoy en la falda del monte sólo doy melancolía. Pues ved si en vano porfía 35 flores, mi consejo hoy en lo que a advertiros voy, y es que lleguéis a saber cómo yo era luz ayer y hoy sombra mía aún no soy. 40 [fol. 10r] A un médico, que fue por un mondongo al rastro (por haber falta de carne) en una mula muy flaca, escribió Francisco de Castro este romance jocoso ROMANCE Por haber falta de carne (en una mula sin ella) se fue por mondongo al Rastro un doctor a la gineta. Mas llegó tan bazucado 5 1553 que antes que el ajeno encuentra el propio mondongo suyo ya estaba junto Alcobendas. Era la mula trotona, aunque no era muy traviesa, 10 por ser vieja, pero ya también travesean las viejas. A esta mula (¡extraño caso!), según el médico cuenta, la tuvo un mes en adobo 15 y después anduvo en ella. Ahora es cecina, y cecina pero que de cabra y oveja, porque estas dos ya se comen pero estotra ni se cena. 20 Dos puertas tiene la mala con que las moscas que entran por la puerta principal le salen por la trasera. Como es tan delgada y larga, 25 y está por adentro hueca, de antojo de larga vista sirve para ver las tiendas. Para descubrir el campo la suben a la zotea, 30 que aplicando un ojo al suyo se alcanzan a ver seis leguas. Viéndola con tantas zancas, y de pescueco tan luenga, un fraile dijo “buen tiempo 35 que ha venido la cigüeña”. Ética estaba la pobre, y tísica de caderas, por lo sutil era abuja 1554 por lo agudo, lesna. 40 Leche la daba de burra el doctor las primaveras, y ella decía “cebada es lo que más me refresca”. Uno preguntó a la mula 45 “¿eres de Almagro, doncella?”, y le respondió “yo soy natural de Villa Seca”. Los iviernos se pelaba, y es al revés de otras bestias, 50 pero esta como no come tiene un hambre que se pela. Por las mañanas la echaban a pacer a la plazuela, porque a falta de cebada 55 buenos son tronchos de berza. [fol. 10v] En remojo quiso echarla un médico una Cuaresma y dijo “como es pescada pueda ser que así se venda”. 60 Quiso tasarla primero y le respondió el albéitar “déjela usted a un carpintero, que yo no taso madera”. Como la lengua colgaba, 65 al desdichado que pesca como otras con lengua besos, daba bocados con lengua. Tuvo tos, quiso sangrarla, y al ir a picar la vena 70 en vez de sangre serrín de corcho salió por ella. Pero vamos al mondongo 1555 que el doctor se desespera y las enfermas más prisa 75 le dan que su mula enferma. Llegó el doctor reventado porque, si a otras mulas tienta el demonio siete veces, tentó a estotra cuatrocientas. 80 Y es que encerraban un carro de paja en una cochera, y como si fuera verde con lo pajizo se alegra. Y fueron tantas las coces, 85 que como espuerta de piedras, que se vacían al tirarlas, sonaban las chocozuelas. Llegó al Rastro ya sin tripas el doctor, y a la rastrera 90 como a dama de palacio por la mano hablar empieza. “¿Qué me pide, que no entiendo?”, le respondió la gallega, y él replicó “mi mondongo”, 95 y el mozo dijo “atrás queda”. Viendo la mula tan flaca el diablo de la mozuela le preguntó “¿este menudo es para él o para ella?”. 100 “Para mí, pese a tus tripas”, dijo el doctor, y ella terca le respondió “pues la mula bien se holgara de tenerlas. Compre una panza a la pobre 105 porque necesita de ella, y, pues no la tiene propria, 1556 remédiese con la ajena. Y será de aquí adelante (si este remiendo la echa) 110 como castaña cocida en carnero muli-injerta”. El doctor alucionado estaba echando centellas y le decía a la moza 115 “guárdate de mis recetas”. Pasó a este tiempo un barbero y le dijo al doctor le hiciera favor para una sangría de prestarle su lanceta. 120 “¿Qué lanceta?” preguntó, y el respondió “buena es ésa, qué lanceta me pregunta? y viene a caballo en ella”. Para jugar a la argolla 125 un mozo, viendo tan tiesas las orejas a la mula, quiso cortar las orejas. [fol. 11r] Otro le dijo “no, amigo, según lo que se clarean, 130 mejor eran para palas de jugar a la raqueta”. En fin, ya le dio el mondongo y al metérsele en la cesta hizo la mula colada 135 y sin lavar se le cuela. El doctor quedó aturdido y un texto echó de Avicena: “mula, mondongo nequaquam”, y dijo la mula “etiam”. 140 “Es contra natura” dijo, 1557 el doctor, y dijo ella “también no darme cebada es contra naturaleza”. Dijo al médico un sopista 145 “o se han errado mis letras o esta mula es muy humana, pues que la carne la tienta”. De un chirrión en la calle se cayó una mula muerta, 150 y uno preguntó al doctor “la mula que murió, ¿es ésa?”. “¿Ésta? Pese a su linaje, y ahora se comió mi cena y siento, que sobre otras, 155 el que dé en esa flaqueza”. En fin, el doctor calló y le dijo a la gallega “dame otro mondongo presto sin que la mula lo vea”. 160 Diósele y se vino a casa, y la mula placentera ojo a la cesta iba echando, y el doctor ojo a la cesta. Pero como el alimento 165 no era natural, apenas hizo ejercicio la mula cuando la dio una correncia. Como se le ablandó el vientre ella de cantar no deja 170 al compás de su pandero las seguidillas manchegas. Limosna al doctor pidieron y él muy grave con su pera respondió (como a otros Dios) 175 1558 “hijos, la mula os provea”. Sosegose y desde entonces barriga tuvo la bestia, aunque no pudo lograr tener la barriga llena. 180 Contando el médico en casa la historia, dijo una vieja “otro caso como ese sucdió el año de treinta”. Otro día fue por pan 185 el doctor a Villanueva en la mula, y de un bocado dicen que arrancó la reja, metió al instante el hocico porque a su amo, aunque vocea, 190 no dan pan, y en un instante alcanzó tres panes ella. Dijeron al ver la mula los muchachos de la escuela “san Jorge, mata la araña”, 195 empezando a coger piedras. El doctor, que los atisba correr a la mula intenta, y el animal no se pica por mucho que la espolea. 200 [fol.11v] Unos hijos de vecino matar a la mula intentan; al ir pasando un arroyo juzgando que era ballena. En fin, el doctor los libros 205 registra y calabacea, porque no encuentra en ninguno lo que en esta mula encuentra. Desde entonces el doctor 1559 a la mula macilenta 210 (porque no se cebe en carne) con la cebada la ceba. A UN MUCHACHO QUE COMÍA MUCHAS BELLOTAS de día y de noche se dormía junto al brasero, con cuyo calor hacía salir diáfanas las que entraban corpóreas, escribió Francisco de Castro este ROMANCE Chiquillo, si las bellotas que te dan sin duda el diantre entran con cáscara y todo, ¿cómo sin cáscara salen? ¿Qué virtud tiene ese cuerpo 5 para que tú, en un instante, a la madera de encina la hagas madera del aire? Bellotas dulces las llaman al venderse por las calles, 10 y tú las haces amargas al tiempo que las deshaces. Advierte niño u demonio que para los circunstantes cuantas bellotas tú comes 15 son dobles ventosidades. Como al brasero te pones y empiezas a calentarte, con el calor las bellotas expelen las humedades. 20 Hijo, la cáscara escupe y acuérdate de tu padre así que al fuego te pongas para que el huevo no salte. 1560 Anoche en aquestas barbas 25 dos mil bellotas me echaste, y fueron en estas solas por no haber otras delante. Que tú, me parece a mí, con el brío que empezaste 30 proverías de bellotas a tres conventos de frailes. Pero lo que allí alabé (si tengo que hablar verdades) fue ver una cosa puerca 35 la limpieza con que sale. Con la tercera bellota tembló el cuarto y al instante a su estrépito cayeron los platos de los vasares. 40 Yo no me espanto de nada, que soy humano bergante y aunque no como bellotas tengo mis humanidades. [fol. 12r] De lo que me espanto es ver 45 que tú por la boca cargues el mosquete y que al revés por la culata dispares. Sin duda eres arquitecto, y arquitecto de los grandes, 50 pues lo córporeo, en tu vientre, hacerlo diáfano sabes. Como tienen las bellotas las cáscaras tan süaves, con la suavidad que entran 55 con esa suavidad salen. Yo te quise dispertar, nunca fuera a dispertarte, 1561 que al rebullirte, de un tiro dos varas de ti me echaste. 60 Una bellota chisposa salió y, al desparramarse, dos veces en las narices me hizo el trueno “triqui, traque”. Otra bellota pelada 65 salió al tiempo de rascarte en cierta parte del mundo que tienes tus ciertas partes. Otra se asomó quejando que era muy gorda y no cabe 70 por la tronera, y por lo alto salió el truco en un instante. Después a la carambola con las bellotas jugaste de tres en tres, que a este juego 75 el demonio que te gane. Otra salió suspirando y entre repetidos aires lo lagrimoso del llanto remojó lo lamentable. 80 Soltóse la artillería y una salva real me haces disparando un cañón solo la munición de seis tardes. Desde el mortero las bombas 85 empiezan a remontarse, pero al caer todas ellas sobre mis narices caen. Siguió la fusilería y con tan diestro donaire 90 que igualando el bombardeo fueron sus tiros iguales. 1562 Al ruido dispertó el perro, la gata negra malpare, el humo apagó el candil, 95 y el olor apestó el aire. Cayó el brasero al estruendo, yo no pude levantarme, porque con silla y rosario me tendí como un salvaje. 100 La vecindad se alborota, sale a ver qué tiempo hace, porque imagino que oía terremoto en los desvanes. Subió tu ama, aquí es el cuento, 105 y como quiso llamarte de repente un bellotazo la diste que la tumbaste. A tu amo le sacudiste otro en mitad del gaznate 110 al decirte Martinillo que estuvo a pique de ahogarse. Lleve el diablo tus bellotas, viente de buitre o de cafre, que quien dijiere bellotas 115 dijerirá pedernales. [fol. 12v] No bastaba la garulla con la cual más de dos tardes llenaste con el arrope toda la casa de ubate. 120 sino que ahora con bellotas nos atolondres y espantes, anda véselas a dar a la puerca de tu madre. Luego andarán las castañas, 125 y cuando las disparares 1563 se oirán los castañetazos aún más allá de Getafe. Como a los gatos de algalia (si vuelves a embellotarte) 130 antes que tú el olor eches yo el admizcle he de sacarte. Tesis Ramón Martínez Rodríguez PORTADA ÍNDICE PRÓLOGO : EN BUSCA DE UN AUTOR PERDIDO ABSTRACT ABREVIATURAS I. - "SI CON EL SAYO UN JUAN RANA... II. - "...CON LA PLUMA OTRO QUEVEDO" III. - MUY GRANDE CON LA BOCA, PERO MAYOR CON LA PLUMA. CONCLUSIONES IV.- BIBLIOGRAFÍA V. EDICIÓN DEL TEATRO BREVE DE FRANCISCO DE CASTRO ANEXO