UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIOLOGÍA Departamento de Sociología I (Cambio Social) TESIS DOCTORAL Asociacionismo y proceso migratorio: el caso colombiano en la Comunidad de Madrid MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR PRESENTADA POR Jorge García Burgos Director Lorenzo Cachón Rodríguez Madrid, 2016 © Jorge García Burgos, 2015 1 UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIOLOGÍA DEPARTAMENTO DE SOCIOLOGÍA I (CAMBIO SOCIAL) ASOCIACIONISMO Y PROCESO MIGRATORIO EL CASO COLOMBIANO EN LA COMUNIDAD DE MADRID Trabajo de investigación que presenta Jorge García Burgos para la obtención del Grado de Doctor Bajo la dirección del doctor Lorenzo Cachón Rodríguez MADRID 2015 2 3 A mi padre. 4 5 AGRADECIMIENTOS A Lorenzo Cachón, bajo cuya dirección he tenido el privilegio de realizar mi Tesis Doctoral, agradeciéndole la disponibilidad y cercanía durante todo este proceso. A Marta Carballo, gracias a quien empecé a trabajar sobre migraciones y cuyas enseñanzas espero que queden recogidas en esta investigación. A Yolanda Villavicencio, Alicia Escobar y Marco Fidel Vargas por la atención e inestimable ayuda prestada durante el trabajo de campo. A Julián Castrillón, Sully Sánchez y Ángela Zuluaga por enseñarme de cerca el tejido asociativo colombiano. Al Centro de Estudios Políticos e Internacionales de la Universidad del Rosario, especialmente a Juan Carlos Ruiz Vásquez por facilitar los trámites para que pudiera estudiar allí y a Juan Carlos De León Guerrero por acompañar mi trabajo sobre transnacionalismo político. A mis compañeros del Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación de la Universidad Complutense de Madrid, con quienes espero seguir aprendiendo y trabajando durante mucho tiempo. A Leticia, con quien compartí la recta final de esta tesis y a Pablo, que vivió de cerca los inicios y me ayudó con los últimos retoques. A mi familia, por lo mucho que me ha apoyado antes, después y, especialmente, durante la realización de esta tesis. Y, por supuesto, a todas y cada una de las asociaciones de colombianos que han dado sentido a este trabajo: ABENIN, ACEM, Acuerdo Intercultural, ACULCO, AESCO, Alma Latina, Amigos En Acción, Amigos MIRA, ASEVICOM, Asociación María José Guadalupe Invidentes de Colombia, Asociación de Mujeres Emprendedoras Las Guaneñas, Bafolk, Canon Humano, Casa Colombia, Eje Integrado, Estudio 40, Explosión Latina, FEDASCOM, FEIN, La Gaitana, La Parcería, Mestidanza, MIGRACODES, Nativos de Macondo, Red Colombia, Redepaisas y Somos Chibchas. 6 7 ÍNDICE RESUMEN……………………………………………………………………………………………………………………..11 ABSTRACT…………………………………………………………………………………………………………………….13 INTRODUCCIÓN…………………………………………………………………………………………………………….15 CAPÍTULO 1: APROXIMACIÓN AL OBJETO DE ESTUDIO………………………………………………….23 1.1. Asociaciones y asociaciones de migrantes………………………………………………………...24 1.2. Marco normativo sobre migraciones y asociacionismo en España…………………….29 1.3. Los estudios sobre asociacionismo migrante en España…………………………………...39 1.4. Las asociaciones de inmigrantes en la Comunidad de Madrid…………………………...48 1.5. La migración colombiana en la Comunidad de Madrid……………………………………...53 CAPÍTULO 2: MARCO TEÓRICO PARA EL ESTUDIO DE LAS MIGRACIONES Y DE LAS ASOCIACIONES DE MIGRANTES………………………………………………………………………………….…59 2.1. Enfoques teóricos para el estudio de las migraciones: modernidad, dependencia y transnacionalismo…………………………………………………………………….……………………60 2.2. Redes sociales y asociaciones de migrantes………………………………………..…………….71 2.3. Capital social y asociacionismo……………………………………………………..…………………..79 2.4. Los estudios sobre asociaciones de migrantes…………………………………………………..85 2.4.1. Asociaciones e integración de los inmigrantes en el país de destino…………..86 2.4.2. Asociaciones y codesarrollo…………………………………………………………………..…..90 CAPÍTULO 3: CUESTIONES METODOLÓGICAS…………………..……………………………………………97 3.1. Antecedentes y justificación……………………………………………………………………………..97 3.2. Planteamiento del problema de investigación…………………………………………..…….100 3.3. Selección y clasificación de las asociaciones …………………………………………………..103 3.4. El trabajo de campo ……………………………………………………………………………………….114 3.5. Análisis de los datos de campo……………………………………………………………..…………118 8 CAPÍTULO 4: EL PROCESO ASOCIATIVO DE LOS MIGRANTES COLOMBIANOS. SURGIMIENTO, MOTIVACIONES Y COMPOSICIÓN……………………………………………………….123 4.1. El discurso ideal de las asociaciones………………………………………………………………..124 4.2. El contexto fundacional……………………………………………………………………………….….132 4.2.1. El nacimiento de las asociaciones de migrantes colombianos y su contexto social…………………………………………………………………………….………………………….133 4.2.2. Liderazgo y motivaciones individuales……………………………………………….……..138 4.3. Morfología de las asociaciones de colombianos…………………………………………..….162 4.3.1. Relativización de lo étnico………………………………………………………………………..165 4.3.2. Gestión de la vida asociativa…………………………………………………………………....168 CAPÍTULO 5: ESTRATEGIAS DE SUPERVIVENCIA DE LAS ASOCIACIONES: FINANCIACIÓN, AUTOGESTIÓN Y CAPITAL SOCIAL…………………..…………………………………………...……………..179 5.1. La financiación de las asociaciones……………………………………………..…………………..183 5.1.1. Financiación pública y autogestión……………………………………………………………184 5.1.2. Asociaciones culturales y empresas de espectáculos………………………..………197 5.2. Redes interasociativas y ampliación del tejido asociativo………………………..………203 CAPÍTULO 6: PRÁCTICAS EN EL PAIS DE DESTINO…………………………………………………..……215 6.1. Prácticas sociales………………………………………………………………………………………..…..220 6.1.1. Atención primaria y especializada…………………………………………………………….223 6.1.2. Diversificación temática…………………………………………………….……………………..226 6.1.3. Especialización………………………………………………………………………………………….231 6.2. Prácticas Culturales……………………………………………………………………………….………..234 6.2.1. Las asociaciones de orientación cultural…………………………………………..………235 6.2.2. Las prácticas culturales como actividades complementarias…………………….243 6.2.3. Eventos…………………………………..…………………………………………………………….....245 6.3. Prácticas políticas…………………………………………………………………….……………………..257 6.3.1. Apolíticas y apartidistas como discurso ideal……………………………………………258 6.3.2. El lobbying político como estrategia de financiación…………………………….….263 6.3.3. Relación con partidos políticos……………………………………………………..………….268 9 CAPÍTULO 7: PRÁCTICAS TRANSNACIONALES……………………………………………………………..283 7.1. Nivel social………………………………………………………………………………………………………289 7.1.1. Codesarrollo institucional……………………………………………………..………………….292 7.1.2. Codesarrollo espontáneo………………………………………………………………………….303 7.1.3. Entre lo institucional y lo espontáneo…………………………………….………………..310 7.2. Nivel Político……………………………………………………………………………………………………328 7.2.1. Lobbying directo…………………………………………………………………………….………..330 7.2.2. Militancia en partidos políticos…………………………………………….…………………..338 7.3.3. Movilizaciones y campañas………………………………………………………………………341 CAPÍTULO 8: A MODO DE CONCLUSIÓN………………………………………………………………………353 8.1. Las asociaciones de inmigrantes como objeto de estudio…………………………….…353 8.2. El tejido asociativo colombiano en la Comunidad de Madrid……………………….….356 8.3. El sentido de las prácticas asociativas…………………………………………………………..…361 8.4. Futuras líneas de investigación…………………………………………………..……………………363 BIBLIOGRAFÍA…………………………………………………………………………………………………………..…367 Referencias bibliográficas……………………………………………………………………………………………367 Referencias oficiales……………………………………………………………………………………………………380 CUADROS Y GRÁFICOS…………………………………………….………………………………………………….385 SIGLAS Y ACRÓNIMOS…………………………………………………………………………………………………387 10 11 RESUMEN Se presenta un trabajo de investigación en el que se tratan de conjugar los factores determinantes del asociacionismo migrante con el proceso migratorio de los colombianos establecidos en la Comunidad de Madrid. La propuesta responde tanto a algunos vacíos encontrados en la literatura académica, como a ciertas observaciones empíricas. En los trabajos sobre asociaciones de inmigrantes, éstas tienden a ser analizadas como entidades representativas de unas bases sociales a las que se identifica con colectividades étnicas. Las asociaciones aparecen como estructuras intermedias de integración y de cooperación, ya sea mediante la provisión de servicios públicos o como interlocutores con los gobiernos de los países de origen y destino. Incluso los estudios desde enfoques reticulares tienden a identificar a las asociaciones con las redes migratorias. Sin embargo, estudios recientes sobre el asociacionismo migrante en España indican una escasa participación de los inmigrantes en este tipo de organizaciones y una precariedad estructural que hace dudar de su efectividad como representantes colectivos. Este hecho choca a su vez con una observación empírica: la de la alta proliferación de organizaciones constituidas por inmigrantes en España durante los últimos años, especialmente entre 2005 y 2010. A partir de esa fecha, y a pesar del descenso del número de inmigrantes, han continuado registrándose nuevas asociaciones, ajenas a la supuesta falta de representatividad y a las carencias estructurales señaladas en los estudios. Esto invita a preguntarse por las funciones del asociacionismo, no de cara a sus posibles beneficiarios, sino para sus propios miembros: ¿qué peculiaridades tiene la estructura asociativa para que se convierta en un recurso tan recurrentemente utilizado por los migrantes? Las organizaciones de la sociedad civil se caracterizan por ser capaces de producir tanto bienes de utilidad pública como bienes privados para los miembros del grupo. Entre los primeros, existe un amplio consenso académico en que las asociaciones se ajustan a las necesidades que afrontan los migrantes a lo largo del proceso migratorio, comenzando con su acomodación en el país de destino, finalizando con el eventual retorno, y pasando por el mantenimiento de vínculos de distinto tipo con las comunidades de origen. Entre los segundos, un buen número de trabajos han tratado de definir los perfiles de los líderes migrantes, pero hay un factor que, tal vez por evidente, ha pasado desapercibido con frecuencia: su propia condición migrante. 12 Al igual que el público al que se dirigen, los miembros de estas organizaciones afrontan unas necesidades concretas: aquellas específicas de la inmigración. No cabe duda de que el liderazgo o el compromiso cívico están presentes en el surgimiento de las asociaciones de inmigrantes, pero como hipótesis de trabajo se puede afirmar que este tipo de asociacionismo está más determinado por la condición de migrantes de sus miembros que por sus implicaciones asociativas. Esta hipótesis se sustenta a su vez en dos observaciones concretas: la del personalismo de las asociaciones de inmigrantes en España, a las que suele identificarse con sus líderes o representantes, y la rapidez con la que se crean y dejan de funcionar muchas organizaciones. Esto permite ampliar el alcance de la hipótesis, sugiriendo que la vida de las asociaciones corre un curso paralelo al proceso migratorio que afrontan sus miembros. Se presenta así un análisis que no se limita a la detección de comportamientos puntuales que se ajusten a esta afirmación, sino que se extiende a todos los aspectos del proceso asociativo, desde su fundación hasta su declive, pasando por su organización interna y sus prácticas. Para ello se ha realizado trabajo de campo con 28 asociaciones de colombianos establecidas en la Comunidad de Madrid, manteniéndose entrevistas en profundidad con sus líderes y colaboradores, observando sus principales actividades y participando puntualmente en algunas de ellas. La elaboración de una monografía sobre un colectivo nacional frente a otros formatos, como los estudios comparativos, responde a un criterio de utilidad metodológica: el elevado número de asociaciones correspondientes a los principales colectivos de inmigrantes hace que sea necesario priorizar unas organizaciones frente a otras, proceso en el que suelen invisibilizarse las organizaciones más pequeñas, inactivas o de reciente creación. Por otra parte, los estudios comparativos encuentran problemas para dar cuenta de la multiplicidad de prácticas transnacionales realizadas por las asociaciones en función de las nacionalidades de sus miembros. En cuanto a la selección del colectivo colombiano se justifica por sí sola en el elevado número de organizaciones de que dispone y en su diversidad temática. Pero además constituye un volumen considerable de la inmigración laboral que primó en España desde finales de los años noventa, por lo que se espera que buena parte de las conclusiones de este trabajo sean aplicables a otros grupos de migrantes. Palabras Clave Migraciones, asociacionismo, redes sociales, transnacionalismo, Colombia. 13 ABSTRACT The aim of this research is to try to combine the key features of migrant associations with the migration process of the Colombians established in the Community of Madrid. The final goal is to answer to some gaps found in academic literature, and to address certain empirical observations. In the literature, immigrant associations have usually been considered representatives of certain social bases, identified with ethnic communities. These associations appear as intermediate structures of integration and cooperation, whether through the provision of public services or, as partners with governments in origin and destination countries. Moreover, even the studies based on network approaches identify these associations with the migration networks. However, recent works devoted to study migrant associations in Spain have shown low participation of immigrants in this type of organizations together with associative structural weakness, entailing some uncertainties about their performance as collective agents. In contrast, it has been observed a high proliferation of immigrant associations in Spain in recent years, especially between 2005 and 2010. Since then, and despite the drop in the number of immigrants, new organizations have been steadily registering, regardless of the supposed lack of agents and the structural limitations identified. This raise up a paramount question about the immigrant association functionality; what are the singularities of the associative structures that engage immigrants on a recurring basis? Civil organizations are characterized by the capacity of producing goods both of public interest and private, for the own group’s benefit. Among the first, there is broad academic consensus that the associations adjust themselves to fit the needs faced by migrants. These include the accommodation in the destination country through the maintenance of different types of links with the homeland communities, eventually ending with the return to their native countries. Within the seconds, a number of studies attempted to define the profiles of the migrant leaders. However, there is a factor, perhaps because obvious, which has not been paid adequate attention: their own migrant condition. Similarly to the needs of their explicit beneficiaries, the members of these organizations face those that are specifics of from immigration. Definitely, leadership and civic engagement are present in the emergence of immigrant associations, but as working hypothesis, one can assume that this kind of associations are more determined by the immigration status of their members than by their associative significance. 14 This hypothesis is based on two specific observations: the personality-driven characteristics of the immigrant associations in Spain, which are commonly identified with their leaders or representatives, and the speed with which some groups appear and disappear. This situation enlarges the scope of the hypothesis, suggesting that the life time of the associations runs parallel with the migration process of their members. Our analysis is not only bounded to the detection of the specific behaviors that fit this claim, but also extends to all the aspects of the associative process, from foundation to decline and from its internal organization to its daily practices. Therefore, we have carried out specific fieldwork involving 28 Colombian associations, established in the Community of Madrid. Fieldwork involved leaders and employer depth-interviews, allowing us not only to observe their main activities but also to participate in some of them. The advantage of presenting a monograph, based on a national collective, over other formats, such as comparative studies, responds to a methodological criterion: the large number of associations corresponding to the main groups of immigrants. This makes necessary to prioritize some organizations over others, process that often ignores the smaller, inactive or newly established organizations. Additionally, comparative studies have problems to account for the multiplicity of transnational practices implemented by the associations according to the nationalities of its members. The selection of the Colombian collective is justified by the large number of organizations available and their diversity. These associations also constitute a considerable amount of the immigrant labor that prevailed in Spain since late 90’s. Hence, it is expected that many of the conclusions of this research will be applicable to other migrant groups. Keywords Migration, associations, networks, transnationalism, Colombia. 15 INTRODUCCIÓN El objetivo de esta Tesis Doctoral es analizar el asociacionsimo de los inmigrantes colombianos en la Comunidad de Madrid desde una perspectiva cualitativa. La elección de este tema está determinada por circunstancias muy puntuales que no están exentas de importancia epistemológica. Se citarán sólo dos que marcan el principio y el final de una trayectoria: la realización del máster en Cooperación Internacional de la Universidad Complutense de Madrid y posterior incorporación al Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación de la misma universidad (IUDC-UCM) y una estancia en Colombia de 18 meses realizando una Maestría en Estudios Políticos e Internacionales gracias a una beca ofertada por el gobierno colombiano. Entre ambos, se realizó una investigación que sirvió para la obtención del Diploma de Estudios Avanzados dentro del presente programa de doctorado con el título Prácticas transnacionales y asociaciones de inmigrantes en la Comunidad de Madrid. Una de las cuestiones que llama la atención al aproximarse a las distintas explicaciones teóricas de los fenómenos sociales, es su vinculación directa con el contexto en el que se producen. En buena parte, esto puede atribuirse a la complejidad o particularidad de los objetos de estudio de las ciencias sociales. Cuestiones como la mediación social existente durante el proceso de selección de los temas de estudio o la propia condición del investigador como sujeto social evidencian la dificultad para encontrar aproximaciones teóricas asépticas. La categorización de un hecho como problema social atiende a una determinada construcción discursiva del mismo en un momento concreto. Remi Lenoir utiliza la dualidad entre realidad natural y realidad social para explicar este proceso: para que un determinado fenómeno pase a convertirse en un problema social, debe pasar necesariamente por una fase de trabajo social que determinará el sentido dado a dicha realidad, así como las distintas conceptualizaciones en torno a las que será clasificado (Lenoir, 1993: 65-71). Cobran especial interés los contextos en los que se producen los 16 discursos, así como los grupos de formación de opinión y la influencia que estos pueden tener en la difusión de una determinada categoría. La categorización social de la realidad termina por modificar las relaciones sociales, pasando determinados fenómenos a ser tratados como anómalos, saltando a la primera línea de los debates públicos y reglamentándose desde el ámbito político. Esta “institucionalización” de los “problemas sociales” (Ibíd. 71) incluye una estrecha relación entre los ámbitos político y académico, que bien podría definirse en términos de retroalimentación, siendo susceptible de reglamentarse todo aquello relevante desde el ámbito científico, mientras que los objetos de estudio son habitualmente seleccionados en función de las temáticas imperantes en la agenda política del momento. Junto con la vinculación entre los estudios sociales y el entorno social y político en el que estos se producen, existe una marcada relación entre los distintos modelos teóricos y su propio entorno académico o epistemológico. Las teorías sobre distintas dimensiones de la vida social se agrupan formando corrientes teóricas o escuelas de pensamiento, compartiendo algunos elementos fundamentales comunes, y tratando de articular un corpus teórico capaz de dar explicaciones, lo más completas posibles, a fenómenos sumamente complejos e íntimamente relacionados entre sí. Las aproximaciones teóricas al estudio de las migraciones, no escapan a esta problemática. En su mayoría, son elaboraciones realizadas a partir de distintas corrientes de la sociología, la ciencia política o la economía. Del mismo modo, los estudios sobre migraciones guardan una estrecha relación con el contexto social, político y económico en el que se producen, atendiendo tanto a distintas concepciones de la propia migración como a sus diferentes dimensiones. Es por ello que, a la hora de trabajar con unas u otras teorías, es preciso tener en cuenta una serie de consideraciones generales. La primera, es que ninguna teoría es válida para explicar en su totalidad las cuestiones migratorias, pero casi todas lo son parcialmente. Dada la diversidad de modelos migratorios, así como multiplicidad de factores que inciden en los mismos, resulta complicada la idea de una teoría general. Más aún, como 17 señala Arango, las distintas teorías migratorias no parecen haber seguido un proceso acumulativo, siendo más bien aportaciones independientes, e incluso inconexas que, si bien han contribuido considerablemente a la mejora de los estudios sobre migraciones, servirán en mayor o menor medida en función de las especificidades del caso analizado (Arango, 2000: 33). En este sentido, se tomarán las distintas corrientes teóricas como complementarias, conteniendo cada una de ellas elementos interesantes de cara al trabajo empírico. Por otra parte, las distintas propuestas teóricas para explicar la migración están principalmente centradas en un tipo de migración concreta, la migración internacional y, más específicamente, aquella vinculada directamente con el ámbito de las desigualdades internacionales. Al fin y al cabo, la institucionalización de las migraciones como objeto de estudio no se remontaría más allá del último cuarto del siglo XX, marcado por fenómenos como la descolonización, la polarización del mundo en bloques, o la estructuración de un sistema internacional complejo, por lo que no es raro que los propios estudiosos del tema hayan centrado su atención en estos modelos. Las redes sociales o redes sociales transnacionales han sido estudiadas por autores que, siguiendo en la línea de Douglas Massey (1987), han centrado su atención en el conjunto de relaciones interpersonales que vinculan a los migrantes –a través de interacciones con familiares, amigos u otros contactos- con todo el proceso migratorio en los países de origen, tránsito y destino, llegando a ser consideradas como “organizador social del proceso migratorio” (Martínez Veiga, 1997: 130). A efectos prácticos, uno de los elementos más interesantes de las redes de los inmigrantes es la apertura de diversos canales por los que pueden circular bienes e información de diversa índole, en ocasiones susceptibles de modificar la realidad de los distintos países implicados en el proceso migratorio. Tales redes actúan como un importante factor de amortiguación de los efectos de llegada al país de destino, tanto en lo referente a la integración –ubicación, búsqueda de empleo, vivienda, primeras relaciones sociales, etc.- como a la reducción de los costes del periplo migratorio, pudiendo producir distintos efectos en las sociedades de origen, que van desde la perpetuación de los flujos migratorios hasta la contribución, en diversos aspectos, al desarrollo y la mejora de las condiciones de vida 18 tanto familiar –el caso de las remesas enviadas por los emigrantes sirve como ejemplo- como comunitaria –atendiendo a ciertas prácticas implementadas y enmarcables dentro del ámbito del llamado codesarrollo-. Una de las formas más evidentes de cristalización de estas redes sociales es la constitución de asociaciones de inmigrantes que, compartiendo área geográfica o incluso país o localidad de origen, se unen en torno a planteamientos diversos, respondiendo a ciertas cuestiones legales y políticas, pero también sociales, culturales o identitarias. De aquí que el asociacionismo haya sido definido por autores como Garreta como una forma de acomodación y participación, pero también de transmisión de nuevas orientaciones culturales, tanto a los colectivos implicados o asociados como al resto de la sociedad (Garreta, 1998: 198). La adscripción a las distintas asociaciones no sólo depende de los beneficios directos que éstas puedan reportar a sus miembros, entra también en juego un cierto sentido de pertenencia basado en criterios identitarios, por lo que no es extraño que algunas de estas entidades compuestas por migrantes hagan primar la existencia de espacios de reunión y desarrollo cultural, sobre otros servicios de atención a la integración ofertados por las asociaciones de la sociedad civil que trabajan habitualmente con inmigrantes, como asesoría jurídica o búsqueda de empleo. Junto con la perspectiva cultural o identitaria abordada por los primeros estudiosos sobre las organizaciones de inmigrantes, a partir del año 2000 empieza a florecer un nuevo tipo de estudios sobre asociacionismo, más relacionados con la participación política e institucional de los colectivos implicados, ya sea como modo de hacer valer sus derechos ante los poderes públicos o como modelo de participación ciudadana, esto es, de uso de las instituciones democráticas. Con la reglamentación política y la participación de las asociaciones de inmigrantes en espacios creados desde el sector público, se cierra el círculo de la institucionalización de la participación de los migrantes en prácticas colectivas. Si bien tal institucionalización puede suponer un impulso o estímulo a los procesos asociativos, se corre igualmente el riesgo de que las asociaciones modifiquen sus prácticas y discursos originales, 19 adaptándolos a determinados patrones dictados desde los poderes públicos y perdiendo o reduciendo parcialmente su carácter de grupos de interés y su capacidad de transmisión de inquietudes y demandas, así como algunas de sus dimensiones transnacionales. La investigación que aquí se plantea es quizás peculiar en un sentido: centra la atención en las asociaciones de migrantes colombianos establecidos en la Comunidad de Madrid. Una declaración de intenciones como ésta tiene sentido, a pesar de las grandes imprecisiones implícitas en los conceptos que utiliza. El concepto de asociación es aplicable a cualquier organización social constituida para realizar determinados fines. Se trata en este caso de asociaciones formales, en principio, recogidas en la ley como asociaciones sin ánimo de lucro. De hecho, en el ámbito en el que se propone realizar esta investigación, coexisten asociaciones, sin más, que son las que figuran en los listados que suelen facilitar los responsables de los registros, y otras, como alguna de las que se analizarán en esta investigación, que se definen a sí mismas como Organizaciones No Gubernamentales (ONG). Pero ¿qué diferencia hay entre una asociación de inmigrantes y una ONG? En principio, en lo que se refiere a las personas implicadas en el tejido asociativo colombiano en Madrid, formalmente ninguna: ambas son asociaciones sin ánimo de lucro, formadas según la misma ley de 2002 sobre el asociacionismo. Posiblemente coincidan muchos asociados en preferenciar denominaciones menos determinantes para tipificar las diferencias, como pueden ser asociaciones grandes y asociaciones pequeñas. Nominalismos aparte, habrá que analizar en su momento las características que como asociaciones grandes presentan, y comparar en definitiva sus prácticas en relación con otras medianas y pequeñas. La segunda imprecisión que requiere una aclaración es la se comprende en el concepto de migrante, y no sólo porque alguna de las asociaciones, sobre todo de las llamadas grandes, son sucursales de otras que venían funcionando ya en el país de origen, o ellas mismas fundadas en destino se hayan implantado también allí, sino también porque son muchas las que teóricamente están abiertas a nacionales de los países de acogida. Hay que reconocer sin embargo, y por eso se mantiene la denominación, que el protagonismo en las que se han seleccionado como muestra en esta investigación lo 20 ostentan personas provenientes de la migración. Decir protagonismo, en el contexto del asociacionismo migrante, significa algo más que una participación destacada en la planificación y ejecución de los objetivos de la asociación: el concepto implica también propiedad y, como se verá, este hecho es fundamental para llegar a comprender el significado de este tipo de asociacionismo. Lo de colombianos es también precisable. Dos hechos reales al respecto: la mayoría de las asociaciones de la muestra fueron constituidas por migrantes colombianos, pero la mayoría de ellas no se pueden catalogar como asociaciones étnicas, puesto que están abiertas a la participación de otros migrantes, sean latinos o de otros países europeos y africanos, e incluso en muchos de sus servicios a nacionales del país de acogida. En este caso cabe también otra precisión: es frecuente que las asociaciones de migrantes no tengan socios, sino beneficiarios, con lo que es bastante probable que sus pertenencias nacionales se vayan reduciendo cada vez más a una cuestión estadística. Y en relación con la limitación de la investigación a las asociaciones de la Comunidad de Madrid: se trata de una cuestión epistemológicamente estratégica. También en la muestra se detectan asociaciones implantadas en Madrid que son transcomunitarias. Algunas de las grandes tienen sedes en otras comunidades autónomas. Pero esta investigación pretende realizar un estudio en profundidad, con técnicas cualitativas de recogida de datos y, con este fin y desde este punto de vista, se asume que el tejido asociativo madrileño constituye una unidad, es decir un contexto que influye más en la determinación de las prácticas asociativas, que un nombre común o un origen compartido distribuido en diferentes espacios administrativos. Un problema importante en un estudio como el que aquí se plantea es el de la representatividad de las conclusiones. Existen muchas investigaciones sobre migrantes, e incluso sobre el asociacionismo migrante. La mayoría de ellas llegan a generalizaciones por acumulación estadística de los datos recogidos. Sin duda alguna, el mayor número de estudios realizados con esta perspectiva se refiere a países con una larga tradición migratoria. El caso español es diferente, aunque sólo sea porque tiene una antigüedad de poco más de veinte años. Sin duda, los estudios realizados en España sobre el 21 asociacionismo migrante, constituyen ya un acervo de gran interés. Pero no son pocos los autores que al hablar del asociacionismo migrante español destacan por una parte su debilidad, y por otra la discrepancia entre lo que se pretende hacer y lo que realmente se hace. Las causas de este fenómeno están aún por investigar. La conclusión de que si no se cumplen objetivos se debe a la falta de recursos, públicos o privados, que padecen la asociaciones, resulta insuficiente. Esta solución del problema se compadece mal con un hecho incontestable: el de la proliferación de asociaciones de migrantes en la primera década del siglo XXI. Atendiendo exclusivamente a aquellas inscritas en el Ministerio del Interior bajo la categoría movimientos migratorios, figuraban más de medio millar registradas en Madrid en el año 2009, fecha en la que se inicia la llamada crisis económica y aumentando de manera continuada hasta las 692 inscritas a mediados de 2015. Dada la forma y la velocidad con la que circula la información por las redes sociales y la facilidad con la que pueden acceder a ella los individuos que transitan por los mismos espacios ocupacionales, resulta realmente sorprendente que sean tantas las iniciativas que, sin hacer caso de las experiencias anteriores, se arrojen a un más que probable fracaso. Tienen que existir causas positivas que expliquen la proliferación de las iniciativas asociativas en un contexto como el que se describe en los estudios sobre el tema, y que dé cuenta del significado global del asociacionismo migrante. Y estas causas se detectan mejor con un trabajo de campo en el que se recojan cualitativamente los datos que se precisan para su investigación. Las reflexiones anteriores sobre el asociacionismo migrante en Madrid son válidas para todas las asociaciones de migrantes de la Comunidad, sean de la nacionalidad que sean. Por ello, es muy posible que, a nivel general, el estudio que de las asociaciones de migrantes colombianos que se plantea pueda llegar a conclusiones aplicables al resto, aunque para ello sea preciso valorar, a lo largo de la investigación, la forma en que el origen colombiano de las asociaciones afecta o deja de afectar a las conclusiones generales. 22 23 CAPÍTULO 1: APROXIMACIÓN AL OBJETO DE ESTUDIO En La democracia en América (1835), Alexis de Tocqueville define las asociaciones como “la adhesión pública que da cierto número de individuos a tales o cuales doctrinas, y en el compromiso que contraen de contribuir de cierta manera a hacerlas prevalecer” (Tocqueville, 1911: 281). En España, estas entidades suelen relacionarse con el llamado Tercer Sector, compuesto por ONG no lucrativas y regidas por la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación. En la exposición de motivos de dicha ley se delimita el espacio social y político en el que se mueve la problemática que se va a tratar en esta investigación. La ley se justifica en la necesidad de abordar el desarrollo del artículo 22 de la Constitución, en el que se reconoce el derecho de asociación como derecho fundamental. La ley trata de compatibilizar el régimen general del derecho asociación con algunas modalidades específicas que rigen para los “partidos políticos, los sindicatos, las asociaciones empresariales, las confesiones religiosas, las asociaciones deportivas, y las asociaciones profesionales de Jueces, Magistrados y Fiscales”. De este modo se establece un régimen "mínimo y común” al que se ajustan las asociaciones “no contempladas en la legislación especial”. El objeto de estudio de esta Tesis Doctoral queda relegado a la inespecificidad a la que se alude al final del párrafo citado: “asociaciones no contempladas en la legislación especial”. Frente a entidades asociativas bien delimitadas como los partidos políticos, los sindicatos, las agrupaciones empresariales, religiosas, deportivas, jurídicas y cuantas estén reguladas por leyes propias, las asociaciones que se tratan aquí no están constreñidas por ninguna disposición legal que vaya más allá de las simples condiciones organizativas que se describen en la ley de 2002. Esto significa que, a efectos legales, las asociaciones “no contempladas en la legislación especial” se ofrecen a los ciudadanos como estructuras formales de agrupación. Esta peculiaridad es, como se mostrará más adelante, una puerta abierta a la gran heterogeneidad temática del tejido asociativo de cualquier colectivo. 24 1.1. Asociaciones y asociaciones de migrantes Si descendemos del dispositivo jurídico al marco social podemos remitirnos a algunas de las múltiples definiciones en uso para definir el concepto de asociación. Las hay mínimas como la de Knoke: “un grupo formalmente organizado con un nombre, la mayoría de cuyos miembros –ya sean personas u organizaciones- no se ven recompensados económicamente por su participación” (citado en Morales y Mota, 2006: 78) y otras más complejas, como la de Herrera y Ayuso (2009) que hace hincapié en su carácter “relacional”, afirmando que lo verdaderamente específico de una asociación es su estructura reticular. Se trata de una red asentada sobre el sentimiento de pertenencia comunitaria en su dimensión más puramente afectiva: “que los socios la sientan y la vivan como bien propio”. Esto es lo que las diferencia de otras formas de solidaridad, gratuidad o cooperación. Son, por tanto, “comunidades de individuos que se asocian para activar un sistema de acciones colectivas encaminadas a perseguir bienes relacionales comunes a los miembros y, eventualmente, a terceros” (ibíd. 43). La complejidad de la definición no sólo viene de sus implicaciones psicológicas, sino también de la referencia que se hace a esos eventuales “terceros” que, como matizan los autores, serían “terceros internos”, es decir, individuos o entidades con los que preexisten relaciones estables y que forman parte de un nosotros más amplio. Las asociaciones sociales se diferencian así de otras agrupaciones más puntuales y socialmente contingentes, como las denominadas asociaciones de voluntariado. No se crean necesariamente para solucionar un problema puntual –entendido como déficit o patología-, sino como agrupaciones estratégicas para facilitar la consecución de una serie de objetivos en torno a un bien. Frente al carácter más estático del voluntariado, las asociaciones son dinámicas, tienen continuidad en el tiempo y pueden desarrollar nuevos fines y proyectos sin dejar de ser ellas mismas. Desde el punto de vista comunitario tienen la ventaja de dejar en un segundo plano el “proyecto político” que les es inherente, lo que las diferencia de las asociaciones protesta propias de los movimientos sociales (ibíd. 46). 25 Sin duda son muchas las clases de agrupaciones sociales que se ajustan a estas características, y no menos las formas de tipificarlas combinando las peculiaridades que las definen. Atendiendo al carácter individual o colectivo de los objetivos que persiguen y a los medios que ponen en práctica para conseguirlos, Morales y Mota (op.cit. 94) hablan de “asociaciones recreativas o de ocio” –que persiguen bienes privados mediante acciones de tipo social y económico-, “asociaciones tradicionales de orientación social” – que persiguen bienes colectivos a través de acciones de tipo social o económico-, “asociaciones de servicios a colectivos” –que buscan bienes públicos a través de formas de acción centradas en la dinámica interna de la asociación- y “asociaciones político- institucionales” –que persiguen bienes colectivos realizando actuaciones políticas- (ibíd. 96). ¿Y qué pasa con las asociaciones formadas por inmigrantes? Desde luego no quedarían adecuadamente tipificadas colocándolas, como hacen Morales y Mota, dentro de las asociaciones de servicios a colectivos. Son eso, pero son mucho más. Si más arriba se indicaba que la Ley de 2002 diferencia entre las asociaciones que tienen una legislación específica y las que se amparan únicamente en la ley general, las asociaciones de inmigrantes no son específicas como asociaciones pero sí lo son en la medida en que sus miembros son migrantes. Los partidos políticos, los sindicatos, las asociaciones religiosas y las otras organización citadas en el preámbulo de la Ley de 2002 cuentan con una regulación específica como asociaciones; lo específico de las asociaciones de inmigrantes se encuentra en la normativa legal sobre extranjería, que nada dice de las asociaciones, sino de la legitimidad de los sujetos provenientes de otros países para organizarse como ciudadanos en la sociedad civil. En los últimos años se ha producido un buen número de publicaciones sobre el asociacionismo migrante en ciencias sociales como la sociología, la antropología o la ciencia política. Su interés como objeto de estudio gira en torno a una doble problemática social inherente al propio proceso migratorio: la integración de los inmigrantes en la sociedad de acogida y el mantenimiento de vínculos entre los 26 emigrados y su país de origen1. En el tratamiento de estas cuestiones suele tomarse como criterio distintivo la nacionalidad de los asociados. Esta conclusión general se ha obtenido de investigaciones monográficas sobre comunidades de larga tradición migratoria. Independientemente de las motivaciones específicas bajo las cuales se constituyan las distintas organizaciones, el fin último de una asociación de migrantes es siempre el de “mantener unida a la comunidad”, entendida en un sentido amplio que incorporaría tanto a migrantes establecidos en un país extranjero como no migrantes en origen (González Gutierrez, 1995: 65). El mantenimiento de esta unión se hace especialmente complicado en las comunidades de inmigrantes amplias y bien asentadas -ya sea en términos demográficos o temporales-, puesto que el peso de las redes sociales iniciales -normalmente basadas en vínculos familiares o vecinales- suele debilitarse en la segunda generación. Respecto al primer problema, todas las investigaciones llegan a la conclusión general de que las asociaciones de migrantes “juegan un rol central durante todas las partes del proceso migratorio y en la adaptación e incorporación social, cultural, política y económica de los inmigrantes” (Cordero-Guzmán, 2005: 889). Se trata sin duda de una conclusión cierta. Pero no siempre es fácil delimitar la especificidad de las asociaciones de migrantes dentro del tejido asociativo en el país de destino, como consecuencia de su gran heterogeneidad. Tomando como objeto las asociaciones de inmigrantes de la ciudad de Nueva York, Cordero-Guzman establece una tipología en función del servicio prestado, las comunidades en las que trabajan y la clase de miembros y usuarios a los que atienden. Diferencia así tres categorías: i) Hometown Associations, clubes o asociaciones compuestos por inmigrantes de un mismo país y región que mantienen vínculos e iniciativas de carácter económico, social y político en sus áreas de origen; ii) 1 En los últimos años, esta distinción entre el ámbito de la integración y el del transnacionalismo ha sido planteada de diferentes maneras por distintos autores. A propósito de los estudios sobre asociacionismo en Francia, Dumont señala dos corrientes de prioritarias, una relacionada con la integración y otra transnacional, fundamentada en la sociología de las relaciones interétnicas y los estudios sobre redes sociales y desarrollo (Dumont 2010: 117). 27 Organizaciones de inmigrantes, semejantes a ONG u otras entidades del Tercer Sector y dirigidas a la provisión de servicios a migrantes de una misma nacionalidad; y iii) Proveedoras de servicios, dirigidas a suministrar servicios sociales tanto a migrantes de distintas nacionalidades como a no migrantes (ibíd. 893). El segundo problema planteado en las ciencias sociales que se ocupan del asociacionismo entre los migrantes es el del mantenimiento de vínculos entre los emigrados y su país de origen. Los estudios sobre asociaciones y transnacionalismo incorporan la relación mantenida con los países de origen de las comunidades migrantes. Estas relaciones se mueven actualmente en una doble dirección: unas que se fomentan desde los países de origen y otras que arrancan de las iniciativas de los emigrados. Respecto a las primeras, Bakewell (2007) explica cómo en el último cuarto de siglo se aprecian cambios en la actitud de los gobiernos de los países de origen hacia sus ciudadanos en el exterior, pasando de una política de abandono u olvido de la diáspora a la búsqueda de vínculos de distinto tipo con las poblaciones emigradas. El interés de los gobiernos pasa por cuestiones como la captación de inversiones y remesas, la participación de los migrantes en los procesos electorales o la interlocución con las administraciones públicas en cuestiones relativas a la migración. Bakewell identifica cuatro áreas en las que los Estados pueden desarrollar iniciativas de apoyo a sus poblaciones emigradas: asesoramiento previo a la partida –ya sea para preparar a potenciales migrantes antes del viaje o para capacitarles de cara a una mejor inserción laboral en el extranjero-; apoyo constante durante el proceso –a través de los consulados o, en caso de existir, de agencias especializadas en la atención al migrante-; apoyo a la integración –a través de las negociaciones bilaterales con el país de destino, en temas como la seguridad social, el acceso a los servicios o el reconocimiento de derechos religiosos y culturales-; la conservación de lazos más o menos intensos con el país de origen -utilizando para ello a las asociaciones de inmigrantes, pero también a medios de comunicación dirigidos a la diáspora y recurriendo a estrategias como la promoción de la inversión en origen o la participación en los procesos electorales-, y apoyo al retorno. 28 Este tipo de políticas, a las que algunos autores se han referido como “políticas de vinculación” (Cortés y Sanmartín, 2010: 1.149) suponen cambios y medidas en cuestiones como las reformas ministeriales o consulares, las políticas de inversión y atracción de capitales, la extensión de los derechos políticos a los emigrados, la ampliación de las prestaciones estatales a los residentes en el exterior y la puesta en marcha de políticas de refuerzo de la identidad nacional y el sentido de pertenencia. En otras ocasiones las iniciativas de colaboración se promueven desde las propias asociaciones de migrantes. Moctezuma señala que las primeras organizaciones de migrantes mexicanos en Estados Unidos mantenían una mayor relación con las iglesias de sus respectivos pueblos –a través de prácticas sociales y comunitarias como las actividades de convivencia familiar y deportiva- que con las estructuras estatales (Moctezuma, 2005: 65). No es que las iglesias de la época se interesaran especialmente por ellos sino que fueron ellos quienes, a través de las prácticas culturales locales, buscaron y encontraron los medios oportunos para relacionarse con sus comunidades. Con todo, la relación entre el Estado de origen y las asociaciones de migrantes no está exenta de posibles tensiones cuando los intereses de ambos se contraponen. Bakewell se refiere al paternalismo o intentos de cooptación por parte del Estado, y a la oposición de las asociaciones en el caso de que los migrantes provengan de minorías étnicas o políticas. En cualquier caso las relaciones se mantienen sin posibilidad de ruptura, dada la vinculación identitaria de las asociaciones con el país de origen: Construir una relación abierta entre los migrantes y los estados con base en la confianza no significa que las dos partes hayan de estar de acuerdo entre sí. Tienen diferentes intereses y perspectivas… El reto es generar espacios para el diálogo, el debate, el desacuerdo y la negociación… los migrantes tienen que organizarse de forma autónoma, con el objeto de construir una relación productiva con los estados (op. cit. 324). Antes de cerrar esta visión general de las asociaciones de migrantes es necesario señalar uno de los problemas más determinantes de su sostenibilidad: el de su independencia. A lo largo de este estudio se abordará esta cuestión con mayor detenimiento, pero cabe 29 ya señalar aquí la forma general como afecta este problema a la ejecución de sus programas y objetivos. Las asociaciones se enfrentan al dilema de servir a las políticas públicas, aunque eso implique renunciar a su principios fundacionales de defensa de los derechos de los migrantes –convirtiéndose en meras prestadoras de servicios-, o arriesgarse a reducir su capacidad de financiación pública y, coyunturalmente, no poder realizar sus actividades con normalidad (Martín, 2004: 123). El caso español, caracterizado precisamente por la subsidiariedad de las organizaciones de la sociedad civil, constituye un buen ejemplo de ello. 1.2. Marco normativo sobre migraciones y asociacionismo en España La especificidad de las asociaciones de migrantes no radica, por tanto, en el hecho asociativo en sí, sino en su condición de ser constituidas por y dirigidas hacia inmigrantes, o lo que es lo mismo: el marco normativo sobre migraciones se convierte en una especie de legislación especial para las asociaciones de extranjeros. Sin duda alguna los cambios introducidos en la Ley de asociaciones de 2002, en relación con la Ley de 1964, hasta entonces vigente, facilitaron de forma notable la formación de asociaciones. Ya la constitución en su artículo 22 había eliminado el sistema de control preventivo y la ley de 2002 concreta, en la misma dirección, las condiciones mínimas que deben cumplir los promotores de las asociaciones: tienen que ser al menos tres personas y no estar sujetas a ninguna condición legal para el ejercicio del derecho. Se exige el registro de la asociación, no como requisito necesario para la adquisición de su personalidad jurídica, sino únicamente a efectos de publicidad ante terceros. Con ello, la habilitación de extranjeros para la formación de asociaciones y, sobre todo, el espacio que se les facilita para cumplir sus objetivos, dependen totalmente de las disposiciones normativas sobre la integración de los inmigrantes en la sociedad de destino y sobre las relaciones transnacionales entre el país de acogida y el de procedencia. Para entender esta legislación especial es preciso fijarse en la evolución del contexto concreto de análisis en el que se han venido desarrollando ciertos enfoques teóricos 30 como base de estudio de las migraciones internacionales. Los cambios acontecidos en España en torno a las migraciones en los últimos años han dado lugar no sólo a nuevas normativas y planteamientos de cara a la acción, sino también a la visibilización de algunos fenómenos, en torno a los cuales se han venido construyendo una serie de discursos determinantes de la percepción social de los procesos migratorios, incluyendo a tales efectos las mencionadas reglamentaciones, así como aquellos campos de estudio prioritarios, determinados tanto desde el punto de vista del investigador en cuanto que sujeto inmerso en la vida social de la que emanan esos discursos, como, verticalmente, desde una agenda política que demanda y destina partidas presupuestarias a una serie de temáticas de estudio frente a otras. Si hay un rasgo específico del devenir migratorio de España es el paso, en un periodo de tiempo relativamente breve, de emisor a receptor de migraciones. No será hasta mediados de los años ochenta cuando el país pase a tener un saldo migratorio positivo, si bien hasta entonces se contaba con algunos trabajadores europeos ligados a sus países de origen, y un buen número de jubilados europeos atraídos por las costas españolas, siendo menos de un diez por ciento los provenientes de África y América, fundamentalmente refugiados políticos (Cachón, 2007: 68). Durante la última quincena del siglo pasado y con el mencionado cambio de saldo, las nuevas características fenotípicas, económicas y culturales de los extranjeros residentes en España hicieron fácilmente identificable un nuevo tipo de inmigrantes, especialmente diferenciados de los anteriores por tratarse de una migración activa y permanente. Activa, porque va a ocupar determinados lugares en la sociedad de acogida antaño reservados a los nacionales, como son los mercados laborales –y con ello los servicios y prestaciones de la seguridad social-, la educación –habida cuenta tanto de los procesos de reunificación familiar como de la formación de nuevas familias- o, simplemente, los espacios públicos. Igualmente, se trata de una inmigración permanente pues, en la gran mayoría de los casos, el retorno no se contempla más que como una opción remota y, en todo caso, únicamente previsible una vez concluida la vida laboral. Entre las causas de la inmigración tardía hacia España, se han invocado los avances políticos en materia de democracia y derechos, el supuesto bienestar económico de los 31 últimos años o la permisividad legal con respecto a países como Francia, Holanda o Bélgica. Lorenzo Cachón habla de un desajuste en el mercado laboral español, que lleva a los inmigrantes a ocupar puestos de trabajo que los nacionales dejan vacíos como consecuencia de factores como el incremento del nivel educativo y su consiguiente aumento del nivel de aceptabilidad (op. cit. 70). El mismo autor define una tercera etapa migratoria en España, caracterizada por la institucionalización social y política de la migración como problema (Cachón, 2006: 45). Con las imágenes de las pateras, las discusiones y manifestaciones en torno a las leyes de extranjería 4/2000 y 8/2000 y, sobre todo, con los acontecimientos de El Ejido en 2000 y en el accidente de Lorca en 2001, el nuevo siglo se presenta como una época en la que la migración va a cobrar nuevas dimensiones, tanto en el ámbito conceptual como en el político. Desde ese momento, y especialmente a partir de 2000, el Gobierno español comienza a plantearse la colaboración con terceros países como parte de una política inmigratoria integral, alcanzándose acuerdos bilaterales, esencialmente en materia de circulación de personas y readmisión. La mayoría de estos acuerdos giran en torno a la gestión de los flujos migratorios laborales a través de la firma de contingentes de trabajadores, en ocasiones condicionada a la aceptación de ciertos requisitos, como la polémica repatriación de los inmigrantes irregulares interceptados. Por lo tanto, puede considerarse la Ley Orgánica 4/2000 Sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social como la primera legislación que aborda el fenómeno migratorio tal y como es concebido actualmente, es decir, referido a inmigrantes activos y permanentes provenientes de países del Sur, a pesar de que ya existiera, desde finales de los ochenta, la Ley Orgánica de 1 de julio de 1985, reguladora de los derechos y libertades de los extranjeros en España. Uno de los aspectos más polémicos del paso a la Ley Orgánica 8/2000 tiene que ver precisamente con el derecho de asociación –junto a otros como el de huelga, manifestación o sindicación-, que quedaba limitado a los inmigrantes en situación regular, cuestión que fue recurrida ante el Tribunal Constitucional y resuelta como inconstitucional en 2007 (Cachón, 2009: 172). En el año 2000 entra también en vigor el Programa Global de Regulación y Coordinación de la Extranjería (GRECO, Ministerio del Interior, 2000), vigente hasta 2004, y 32 estructurado en torno a cuatro ejes: i) diseño global y coordinado de la inmigración como fenómeno deseable para España, en el marco de la Unión Europea; ii) integración de los residentes extranjeros y sus familias que contribuyen activamente al crecimiento de España; iii) regulación de los flujos migratorios para garantizar la convivencia en la sociedad española; y iv) mantenimiento del sistema de protección para los refugiados y desplazados. Cada uno de los ejes se compone de una serie de medidas, entre las que destacan por su dimensión transnacional la firma de convenios de admisión de migrantes con los países de origen en función de las necesidades del contingente de puestos de difícil cobertura; o el “codesarrollo de los países de origen y tránsito de los inmigrantes”, orientado esencialmente hacia el retorno con medidas como formación para convertirse en agentes de desarrollo, ayuda a la reinserción en origen, orientación del ahorro hacia actividades productivas, o concesión de microcréditos y asistencia técnica en los países de origen (Ministerio del Interior, 2000: 13-14). Durante la primera legislatura del gobierno de Zapatero (2004-2008), el Foro para la Integración Social de los Inmigrantes trabajó en la elaboración de un nuevo Plan Estratégico de Ciudadanía e Integración (PECI), Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 2007), a aplicar entre 2007 y 2010. El PECI supone un avance importante frente al Plan para la Integración Social de los Inmigrantes de 1994 y el GRECO de 2001, por tratarse del primer intento de establecer un marco político global para la integración de los inmigrantes, incorporando en su elaboración a representantes de los principales actores sociales implicados en las cuestiones migratorias y con la pretensión de cambiar el discurso imperante sobre la inmigración en España (Cachón, 2009: 274-288). Se define la integración como un proceso bidireccional de adaptación mutua, en el que deben intervenir tanto las administraciones públicas como los propios inmigrantes y la sociedad civil, siempre abogando por la adopción de un enfoque global, si bien se menciona como elemento esencialmente integrador el acceso de la población inmigrada a los servicios de carácter general (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 2007: 116). Igualmente, se enumeran los tres principios rectores del Plan, como son la igualdad y no discriminación, el principio de ciudadanía y el de interculturalidad (Ibíd. 120). El Plan ofrece también una relación de las áreas de intervención, coincidentes, en gran medida, 33 con los derechos que legalmente se quiere hacer valer a los inmigrantes: educación, sanidad, empleo, vivienda, servicios sociales, participación, etc., añadiéndose una serie de apartados específicos dedicados a infancia y juventud, mujer y codesarrollo. En cada una de estas áreas, se exponen los principios que deben dirigir las actuaciones en la materia, así como algunas de las medidas que deben de tomarse. El PECI identifica “la participación de las y los inmigrantes en las asociaciones, tanto de tipo general como específicas, de inmigrantes en España y en los consejos consultivos o foros para la inmigración y la integración” como uno de los principales ámbitos de intervención en lo que a participación de los inmigrantes se refiere, si bien deja constancia de algunas de las carencias afrontadas por el movimiento asociativo inmigrante, como “la insuficiencia de recursos, la falta de comunicación adecuada entre organizaciones de inmigrantes y asociaciones generales, la dispersión de las asociaciones de inmigrantes, el insuficiente reconocimiento del papel que desempeñan o la indefinición de los objetivos perseguidos por las mismas asociaciones” (ibíd. 316). Parece que las medidas de integración adoptadas por España en cuanto que país receptor de inmigrantes se centran en distintos ámbitos de acción, como son las condiciones estructurales de la sociedad de acogida, el inmigrante como individuo de cara a la integración y, por último, el conjunto de redes sociales, locales, nacionales y transnacionales, que vinculan al inmigrante con su entorno. Sin embargo, si bien, inicialmente, las redes sociales despertaron el interés de las instituciones como una forma de incluir los vínculos con las sociedades de origen en las políticas migratorias, el codesarrollo o las políticas encaminadas a potenciar o aprovechar el vínculo del migrante con su país de origen parecen quedar en un segundo plano, constituyéndose como elemento complementario a alguno de los puntos de las medidas anteriormente citadas. Pese a que la incorporación de cuestiones relacionadas con los países de origen de los inmigrantes en las políticas migratorias y las medidas que las acompañan ha sido más bien escasa, a la inversa, la integración de las cuestiones migratorias en las políticas de cooperación internacional para el desarrollo ha ido cobrando fuerza a lo largo de los 34 últimos años. Sea por intereses personales -aumento de las llegadas de migrantes al territorio español-, o bien por convicción propia, se ha ido paulatinamente perfilando una estrategia al respecto en los ámbitos nacional, europeo e internacional. Los espacios de desempeño se encuentran en consonancia con los planteamientos europeos incluidos en el llamado Enfoque Global, impulsado por la UE y avalado por España, a saber: control de fronteras y lucha contra la inmigración irregular; educación y sensibilización sobre el fenómeno migratorio en contextos de origen, destino y tránsito; migración circular y temporal; implicación de las diásporas en los procesos de desarrollo; mejora de las transferencias económicas y de su impacto en el desarrollo de las zonas de origen; fuga de cerebros, etc. A partir del año 2004, se va a producir una inclusión en la agenda de desarrollo de los temas migratorios. Se aprecia en la evolución una lógica cronológica, partiendo del Plan Director de la Cooperación Española 2005-08 como marco de la política de desarrollo, para bajar al nivel de la planificación anual –los Planes Anuales de Cooperación Internacional (PACI)-, y a una estrategia del país que es emisor de flujos migratorios y receptor de ayuda –los Documentos de Estrategia País y los Marcos de Estrategia País-. Siguiendo igualmente la cronología, aparecen las primeras firmas de los llamados Acuerdos de Segunda Generación y el PECI. En una franja intermedia se sitúa el Plan África, que responde, en su elaboración definitiva, más a una necesidad inmediata –el aumento de llegada de cayucos a Canarias, los saltos de la valla de Ceuta, y la consiguiente crisis humanitaria-, que a una verdadera planificación integradora en torno a la política de desarrollo española. Esto explica el peso que tiene la inmigración y el control de la misma en el citado Plan. De esta forma, las propuestas que articulan la regulación de los flujos migratorios se centran en el enfoque de control y seguridad, apreciándose tres ámbitos de acción complementarios: el plano interno, el plano bilateral y el plano multilateral. El bagaje adquirido por la cooperación española desde el año 2005 se observa también en la directriz que incorpora el PACI 2007 sobre migraciones: “en el año 2007 se trataría de continuar y profundizar las líneas de acción enunciadas ya en el PACI 2006, insertándolas en un marco más amplio de concertación internacional” (Ministerio de 35 Asuntos Exteriores y Cooperación, 2007a: 51). En 2006 aparecen reconocidas las aportaciones y la participación de España en la Conferencia Euroafricana de Rabat (10- 11 de julio) y en el Diálogo de Alto Nivel de Naciones Unidas (14-15 de septiembre), llegando a la aprobación del Documento de Consenso de Codesarrollo en 2007 (Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, 2007b). La plasmación del Enfoque Global europeo se encarna en los Nuevos Acuerdos Marco o Acuerdos de Segunda Generación. Estos acuerdos combinan las repatriaciones con medidas para fomentar la estabilidad, la cooperación, el empleo y el arraigo en los países de origen, sustituyen a los tradicionales acuerdos bilaterales entre gobiernos, y vienen a reforzar los planteamientos generales sobre una política global de migración, incluyendo en sus objetivos la gestión de las migraciones a través de políticas, programas y normas jurídicas; creación de servicios de información y orientación sobre los cauces necesarios para favorecer una migración legal; constitución de observatorios de migración; optimización del contingente a través de procesos de reclutamiento y formación; aplicación de medidas que garanticen la protección de los migrantes y una buena integración; creación de marcos favorables para la recepción de remesas; articulación de la diáspora a través de la generación de un marco favorable, de potenciar su emprendimiento, y facilitar los cauces para mejorar los envíos de remesas económicas. En la actualidad, existen acuerdos de este tipo con varios países africanos. En el Boletín Oficial del Estado se encuentran publicados el Acuerdo Marco de Cooperación en materia de inmigración entre el Reino de España y la República de Gambia, entre el Reino de España y la República de Guinea, y entre el Reino de España y la República de Cabo Verde; a los que cabe añadir los Memorandos de Entendimiento para luchar contra la inmigración ilegal entre España y Ghana de 7 de diciembre de 2005, entre España y Senegal de 24 de agosto de 2006 o entre España y Malí de enero de 20072. 2 Hay que añadir los acuerdos firmados previamente sobre readmisión entre el Reino de España y la República Argelina Democrática y Popular, entre el Reino de España y el Reino de Marruecos, entre el Reino de España y la República de Guinea-Bissau, y entre el Reino de España y la República Islámica de Mauritania. 36 El Plan Director 2009-2012 (Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, 2009a), avanza un paso sobre su predecesor, considerando el fomento de las relaciones entre migraciones y desarrollo como una prioridad sectorial de la política española de cooperación internacional. Aunque se disocia cualquier vinculación causal inmediata entre ambos fenómenos, se insta a la coherencia de políticas públicas en lo que a las migraciones se refiere, de modo que la gestión de éstas maximice los efectos positivos sobre el desarrollo mientras minimiza los negativos. En cualquier caso, en el año 2009 puede decirse que se abre una nueva etapa en lo que a las políticas migratorias se refiere, caracterizada por la llegada de la crisis económica y la puesta en marcha de distintos programas de retorno voluntario por parte del gobierno español: el Programa de ayudas complementarias al bono acumulativo y anticipado de la prestación contributiva por desempleo a trabajadores extranjeros extracomunitarios (APRE), dirigido a migrantes con derecho a cobrar la prestación por desempleo; el Programa de retorno voluntario de atención social, para personas en situación de vulnerabilidad, y el Programa de retorno voluntario productivo, mediante el que se apoyan iniciativas empresariales en origen. A estas iniciativas se les deben sumar otras, como las financiadas por el Fondo Europeo para el Retorno, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), o el Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo, en cuya gestión participan ONG y asociaciones de inmigrantes españolas3. Aunque la bibliografía al respecto es todavía escasa, estudios recientes señalan que tales programas no han despertado el interés esperado, en parte debido a la falta de cooperación con los países de origen (Parella, Petrof y Serradell, 2014: 186). Los nuevos acuerdos y avances políticos reiteran la idea que se trata de imponer en España y Europa del tratamiento global del fenómeno migratorio. Lo que no queda claro es si la lógica que lleva a los países occidentales a realizar dicho tratamiento de la 3 Algunos ejemplos son los proyectos Sistema Euro-Latinoamericano para el retorno sostenible a través de la formación profesional y la reinserción en América Latina o Ventanillas únicas: reintegración para América Latina de retornados vulnerables, ambos liderados por la OEI, o Linked Efforts for Reintegration, financiado por el Fondo Europeo para el Retorno y la Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament. Puede verse más información al respecto en Parella, Petrof y Serradell, 2014. 37 migración es la misma que impera en los países de origen, frente a otro tipo de cuestiones. Entre las acciones puestas en marcha por España en materia de migraciones, se observa una tendencia a la primacía de la lucha contra la inmigración ilegal sobre el resto de los ejes anteriormente mencionados, dejando entrever una cierta perversión del modelo de gestión transnacional, al menos en un país cuyo carácter de frontera hacia Europa o las facilidades de empleabilidad en la economía sumergida le convierten en un destino fácil para la inmigración irregular. La colaboración con terceros países en lo que a gestión de las migraciones se refiere puede llegar a prestar una mayor atención a cuestiones como el refuerzo fronterizo o el retorno de migrantes irregulares que a otras, identificadas como prioritarias por el Enfoque europeo, como sería precisamente la unión entre migraciones y desarrollo. Parece que, a pesar de haber adoptado íntegramente tanto la perspectiva transnacional en el tratamiento de las migraciones, como las medidas políticas preexistentes en la línea de los planteamientos englobados dentro del codesarrollo, España sigue teniendo pendiente la asignatura de poner en marcha acciones capaces de promover modelos innovadores de desarrollo vinculados a la migración, del mismo modo que no hay ningún proyecto implementado por iniciativa española que incorpore de manera transversal los principales ejes asumidos como clave para una gestión integral de las migraciones: más bien se trata de acciones independientes, relativas a alguna de las líneas de actuación establecidas, pero lejos de ser asumibles como modelos de abordar la migración desde una óptica global. En este sentido llaman la atención la disonancia existente entre las acciones encaminadas a gestionar la migración, normalmente asociadas a la integración y las demandas laborales, y aquellas en las que la migración es directamente incorporada como un elemento secundario dentro de los planes y acciones de cooperación para el desarrollo, en las que, precisamente, cuestiones como las referentes a la integración quedan absolutamente olvidadas. La implicación de las asociaciones de inmigrantes en las cuestiones vinculadas con las políticas e iniciativas públicas, es muy dispar. Las asociaciones compiten con otras entidades del Tercer Sector en los dos aspectos centrales tanto de las políticas migratorias como de las propias redes de los migrantes: la integración en destino y la 38 participación en intervenciones de cooperación para el desarrollo en origen. Entre los 30 vocales que componen el Foro Para la Integración Social de los Inmigrantes, diez corresponden a las asociaciones de inmigrantes y refugiados, el mismo número que a las administraciones públicas y a las organizaciones sociales de apoyo. Igualmente, se reparten la gestión de determinados servicios públicos para inmigrantes, como los de acogida, orientación laboral, o los distintos planes de retorno voluntario. En el ámbito descentralizado –en el que, a efectos prácticos se desarrollan una buena parte de las políticas de integración de los inmigrantes4- el asociacionismo vuelve a ser tomado en consideración como forma efectiva de participación. En el Plan de Integración 2009-2012 de la Comunidad de Madrid (Consejería de Inmigración y Cooperación de la Comunidad de Madrid, 2009), donde se desarrolla la presente investigación, tras establecer distinción entre asociaciones “de servicios o apoyo a los inmigrantes” y “asociaciones que han sido fundadas y que son gestionadas mayoritariamente por la población inmigrada”, se afirma que son los propios inmigrantes quienes pueden protagonizar la representación de sus intereses y superar la inicial situación de paternalismo de la sociedad receptora (ibíd. 213-217). Por el momento, parece que las acciones realizadas no han avanzado en demasía sobre planteamientos puestos en marcha con anterioridad por otros países, pero se debe tener en cuenta que, pese a haberse consolidado con creces como país receptor de inmigrantes, España sigue siendo un país que ha tardado en convertirse en destino de los flujos internacionales. No obstante, se puede constatar la consolidación de una política pública sobre migraciones que toma en cuenta las dimensiones transnacionales de las mismas y trata de aprovechar algunos de los canales identificados en los estudios sobre migraciones, como las asociaciones de inmigrantes, en la gestión de las mismas. Queda por ver cuál es, a la inversa, la relación mantenida por estas asociaciones con los 4 Se da incluso la paradoja de que en los planes regionales le incluyen continuas alusiones al codesarrollo, algo que en principio entraría dentro de la acción exterior y, por tanto, debería ser competencia del gobierno central. Pueden verse al respecto los planes de integración de la Comunidad de Madrid de 2006 y 2008. 39 distintos niveles de la administración, así como la incidencia de estas políticas públicas sobre la propia configuración y funcionamiento del tejido asociativo. 1.3. Los estudios sobre asociacionismo migrante en España Con el incremento de los flujos migratorios de los últimos 20 años y el desarrollo de una amplia normativa al respecto, los estudios sobre migraciones, incluyendo los relacionados con el asociacionismo, han ido cobrando relevancia en España. Aparicio y Tornos (2010) distinguen dos corrientes cronológicamente diferenciadas en las publicaciones sobre el tema. Una primera que daría comienzo hacia mediados de los noventa, coincidiendo con la creación del Foro para la integración social de los inmigrantes en 1994 –en el que, junto a los representantes de la administración, figuraban entonces ocho asociaciones de inmigrantes- y otra, temáticamente más consolidada, que iría desde el año 2000 en adelante. En la primera etapa, los estudios, inspirados por la obra de Tocqueville y representados por trabajos como el de Garreta (op. cit.) sobre el asociacionismo migrante en Cataluña y Aragón, o el de Veredas (1998) sobre asociacionismo marroquí y peruano en la Comunidad de Madrid, consideran las asociaciones desde la óptica de sus bases sociales, analizando su papel como proveedoras de servicios dirigidos a éstas. A pesar del interés de estos trabajos como pioneros en el estudio de las asociaciones de inmigrantes, se trata normalmente de textos descriptivos, restringidos al ámbito local y sin una metodología común. Pero la mayor parte de las publicaciones sobre asociacionismo migrante se han realizado en la segunda etapa, especialmente tras la primera movilización de inmigrantes en España, de 1999. Se trata de investigaciones que suelen tomar como base el trabajo de Putnam (1994), profundizando en el tema de la participación cívica como elemento sintomático del buen funcionamiento de la democracia. Estos trabajos parten de dos supuestos fundamentales: el grado de integración política de los distintos colectivos de inmigrantes tiene un alto impacto en su integración social y la integración política de los 40 inmigrantes se realiza a través de las asociaciones, es decir, el acceso al espacio público se hace de forma colectiva, y no individualmente desde la esfera privada (Aparicio y Tornos, 2010: 40-41). Este segundo supuesto necesita todavía ser investigado en profundidad, pues contradice alguna de las conclusiones de los estudios anteriores: Garreta, por ejemplo, hablaba de la distancia existente entre las asociaciones y sus bases (op. cit.). En cualquier caso, se trata de medir el nivel de integración política de las asociaciones atendiendo a cuestiones como su inserción en los distintos espacios de participación pública o el tipo de relación mantenida con las administraciones públicas y los partidos políticos. Los estudios realizados en esta segunda etapa se circunscriben generalmente al marco autonómico o municipal y utilizan, para identificar las asociaciones, alguno de los distintos registros oficiales existentes, confirmándose la persistencia de algunas de las características de las asociaciones apuntadas en trabajos anteriores, como su carácter efímero o la escasez de recursos. Se podrían incluir en este grupo estudios como los de Gómez Gil en la provincia de Alicante (2006) y en el País Vasco (2008), Vecina en Baleares (2010) y Morales en Madrid (Ortega y Morales, 2006; González y Morales, 2006). La clasificación de Aparicio y Tornos resulta interesante para conocer la evolución cronológica de los estudios sobre asociacionismo migrante en España, pero se limita principalmente a un tipo de estudios, aquellos relacionados con la integración de los inmigrantes en destino, ya sea a través de la promoción de sus bases sociales o mediante la integración política de las organizaciones. En otra categoría se pueden aglutinar aquellos trabajos relacionados con las dimensiones transnacionales de las asociaciones de migrantes. Dicho de otra manera: cabe establecer una división temática diferenciando, una vez más, las investigaciones orientadas al estudio de la gobernabilidad de las migraciones –o a la vinculación entre las asociaciones de migrantes y las instituciones políticas- y las que se ocupan de la capacidad de incidencia de los migrantes en el desarrollo de sus regiones de origen –es decir, las que enfocan el problema del asociacionismo desde el punto de vista del codesarrollo-. 41 Los tipos señalados denotan preferencias orientacionales y, como no podía ser de otra manera, cada uno de ellos toma insumos teóricos de las dos corrientes mencionadas. De este modo, es habitual que los estudios sobre integración y participación política de los inmigrantes tengan en cuenta algunas de las dimensiones transnacionales de las asociaciones -como la propia selección muestral en torno a grupos nacionales diferenciados o la consideración de los proyectos de codesarrollo entre las actividades realizadas por las organizaciones (Masanet y Santacreu, 2010; Bolívar, 2013)-, del mismo modo que en los estudios sobre transnacionalismo se consideran cuestiones vinculadas a la integración –por ejemplo, el nivel de asentamiento (Sanmartín, 2011; Cebolla y López-Sala, 2015; Lacomba y Cloquell, 2014)- como factores esenciales para determinar la capacidad de incidencia en origen. Así pues, la división cronológica de Aparicio y Tornos se puede completar añadiendo que la segunda etapa -por lo que a los estudios sobre migraciones, desarrollo y transnacionalismo se refiere- se divide a su vez en otras dos: una que abarca la primera década del siglo y otra, en la que nos encontramos, que tiene solamente cuatro o cinco años de antigüedad. Se trata pues de un tema de estudio novedoso y en continua construcción. En relación con este enfoque transnacional de las investigaciones, se puede decir que hasta el 2010 las asociaciones de inmigrantes no eran consideradas como un objeto de estudio en sí mismas, sino más bien como un actor relevante a tener en cuenta para explicar procesos más amplios. Se publican monografías en las que, tomando la identidad nacional como variable de estudio, se analiza –con un cierto optimismo- la contribución de las diásporas a sus comunidades de origen. Cabe citar aquí los trabajos sobre marroquíes (Lacomba, 2004; Castaño et al. 2008), ecuatorianos (Cortés y Sanmartín, 2008; Gadea y Carrasquilla, 2009), o senegaleses (Jabardo, 2006; Carballo y Echart, 2008) producidos en la segunda mitad de la pasada década. Sin embargo, en los últimos años han visto la luz un buen número de trabajos en los que las asociaciones cobran protagonismo constituyéndose como objeto de estudio específico, por estar implicadas en dinámicas diferentes –o no necesariamente 42 idénticas- a las de las comunidades diaspóricas a las que presuntamente representan. En este segundo grupo priman los estudios comparativos, en los que el campo tiende a ampliarse desde el ámbito local o municipal al nacional -si bien los estudios de casos incluidos acostumbran a centrarse en una o varias ciudades españolas-, y las nacionalidades, aunque siguen teniéndose en cuenta en la selección de las muestras, suelen utilizarse para ilustrar diferencias entre los colectivos analizados, alejándose del carácter monográfico de los anteriores estudios sobre codesarrollo. Se pueden incluir en esta categoría los trabajos de López sobre asociacionismo marroquí y maliense (López, 2008), los de Cortés y Sanmartín sobre ecuatorianos y colombianos (2010), o los más generalistas de Sanmartín (op.cit.), Cebolla y López-Sala (2012 y 2015) o Lacomba y Cloquell (op.cit.). Partiendo de estas aportaciones es posible delimitar las características generales del modelo asociativo español, tanto en sus prácticas como en sus dimensiones formales. Este intento de generalización no trata de minusvalorar la especificidad de las asociaciones y de pasar por alto las diferencias que las caracterizan. Las asociaciones de migrantes españolas distan mucho de ser homogéneas: aunque todas están integradas por migrantes, se diferencian según sus objetivos, su organización y sus formas de actuar (Morell, 2005: 116). Basta hacer un seguimiento somero de las asociaciones de inmigrantes registradas en el Ministerio del Interior para darse cuenta de que el asociacionismo migrante empieza a proliferar en España a partir de mediados de los noventa, con el incremento de los flujos migratorios y el desarrollo de la amplia normativa descrita. Entre los desencadenantes del crecimiento del movimiento asociativo, algunos autores señalan el apoyo prestado al mismo por ONG y agrupaciones sindicales, o el acceso de algunas de estas organizaciones –aquellas con mejor capacidad de gestión- a subvenciones públicas para la realización de determinados programas y proyectos. Sustentadas previamente sobre redes de solidaridad, desde los años noventa las asociaciones de inmigrantes en España presentan una acción preferentemente reivindicativa, como evidencian las primeras manifestaciones de los inmigrantes a finales de los noventa en el contexto de los debates en torno la ley de extranjería. Sin embargo, este componente reivindicativo va 43 quedando en un segundo plano en pro de las estrategias de intervención centradas en la interlocución con las autoridades públicas y en la prestación de servicios. Un análisis de las publicaciones desde la perspectiva de la bifurcación temática entre integración en el país de destino y contribuciones de las diásporas a temas de desarrollo en al país de origen, permite delimitar el espacio temático en el que se mueven las asociaciones de inmigrantes en España. La mayor parte de los autores destacan una prevalencia de prácticas diversificadas que paulatinamente van engrosando cometidos y funciones en un proceso al que Morell llama “dinámica de acumulación de funciones”: al aumentar el stock de inmigrantes de una misma nacionalidad y “en la medida que el proceso migratorio se plantea como definitivo”, las organizaciones asumen nuevas funciones sin necesidad de abandonar sus objetivos iniciales (ibíd. 129). Respecto a las prácticas en destino, las actividades y funciones realizadas por las primeras asociaciones se centraban en la asesoría jurídica, la organización y gestión de servicios sociales, la posibilidad de incidir en asuntos políticos de su propio país, la disposición de cauces para movilizarse a favor de sus derechos, y la generación de espacios de encuentro con sus compatriotas y la reafirmación de sus culturas (Aparicio y Tornos, 2010: 36-37). De manera más específica las asociaciones dedican la mayor parte de sus esfuerzos a las tareas de carácter social, realizando un buen número de acciones destinadas a facilitar la integración de los migrantes en la sociedad de destino- asesoría legal y administrativa, asesoramiento e información sobre servicios sociales, programas de formación e inserción laboral, programas orientados a colectivos específicos como mujeres o menores, etc.-. Por el contrario, las que menos interés despiertan, según Morell (op. cit. 130-132), son las prácticas políticas. Esta última consideración es bastante problemática y se deriva del carácter exclusivamente reivindicativo que el autor atribuye a la acción política de los inmigrantes. Más adelante se mostrará el carácter político de otro tipo de 44 prácticas de significado menos explícito y de carácter colaborativo, que ocupan un lugar muy destacado en el entramado de las asociaciones de migrantes. Independientemente del tipo de prácticas realizadas por las organizaciones de inmigrantes, su integración política en la esfera pública ha sido un tema ampliamente discutido por distintos autores. Aunque factores como la estructura organizativa de las asociaciones o el origen étnico suelen incidir en el tipo de integración política, entre las actividades de esta clase preferidas por las asociaciones en España, Aparicio y Tornos señalan, por orden, la interlocución con las autoridades o la prensa para proponer determinadas demandas, la participación en campañas de sensibilización sobre asuntos migratorios y la participación en espacios consultivos de las administraciones, especialmente en los foros municipales de inmigración (op. cit. 44). Precisamente la participación en este tipo de organismos es analizada por González y Morales como uno de los factores que evidencia el grado de integración efectiva de las asociaciones en la esfera pública5. En su estudio sobre organizaciones de inmigrantes en la Comunidad de Madrid, constata una alta participación de las asociaciones en los distintos foros consultivos, de donde se infiere que “logran traspasar un umbral mínimo de acceso a la esfera pública” (op. cit. 33). Sin embargo, el acceso a estos espacios no es necesariamente sinónimo de una participación directa de las asociaciones como canalizadoras políticas de las demandas de sus bases sociales. En su estudio sobre las asociaciones del Foro para la Integración Social de los Inmigrantes, Veredas llama la atención sobre las perversiones del modelo español, que responde a un proceso vertical de construcción de la sociedad civil en el que la cooptación de las asociaciones por parte de las autoridades –principalmente mediante la dependencia de los recursos públicos- pone en riesgo su capacidad de incidir efectivamente en el debate sobre los derechos de los migrantes: El modelo desarrollado en España responde más a parámetros definidos desde las instancias decisorias, que al requerimiento de poblaciones 5 González y Morales señalan cuatro mecanismos de participación política: la realización de actividades políticas, el contacto con organizaciones políticas autóctonas, el contacto con políticos y autoridades y la participación en organismos o mecanismos de toma de decisiones (ídem.). 45 organizadas previamente y con un criterio más o menos definido sobre el modo en que debería articularse su participación en la vida política del país receptor. El análisis de los procesos de creación y consolidación de las asociaciones aquí consideradas evidencia un proceso de construcción de la sociedad civil desde el Estado, puesto que muchas son organizaciones cuyo surgimiento y, sobre todo, continuidad estuvieron y están muy ligados a la obtención de recursos estatales (Veredas, 2003: 221). En esta misma dirección apunta Martín, para quien la dependencia de las asociaciones de los poderes públicos implica una participación jerarquizada respecto a estos y minimiza las posibilidades de confrontación directa, lo que se traduce en una limitación de la capacidad de participación efectiva de las asociaciones en las cuestiones políticas (op. cit. 141). Morales, González y Jorba (2009) se centran en el ámbito de las políticas locales, realizando una comparación entre tres ciudades españolas –Barcelona, Madrid y Murcia- y diferenciando distintos marcos de incidencia: uno compuesto por las normativas y convocatorias dirigidas al Tercer Sector en general, y otro específico para las asociaciones de inmigrantes. Plantean el dilema sobre la idoneidad de cada uno de los modelos políticos, ya que si bien dentro del primero las asociaciones de inmigrantes suelen tener dificultades para posicionarse frente a otras de carácter generalista, el segundo –característico principalmente de la Comunidad de Madrid- no deja de ser en cierto modo excluyente, al categorizar a la población como inmigrante o perteneciente a alguna nacionalidad en concreto. La propia Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI) invita a reflexionar sobre la participación en asociaciones de la sociedad civil como un indicador de integración de los inmigrantes. La ENI distingue entre participación en entidades dirigidas específicamente a extranjeros y aquellas dirigidas a la población general. Autores como Montoro y López han primado la participación de los inmigrantes en asociaciones generalistas como elemento para medir la integración cívica de los inmigrantes, argumentando que “se comparte tiempo de ocio con personas que no son del país de procedencia, se amplía el horizonte de intereses y se profundiza en el conocimiento de 46 los rasgos culturales ajenos” (Montoro y López, 2013:217). Sin entrar a cuestionar la valía del indicador, a la vista de estudios previos tanto en otros países como en España, parece que hay evidencias suficientes para no obviar la participación en asociaciones dirigidas específicamente a la población inmigrante, y particularmente aquellas formadas por los propios migrantes, a la hora de valorar el grado de integración en destino, y particularmente la integración política. En cuanto a las prácticas orientadas hacia sus países o comunidades de origen, llama la atención la diferencia entre el potencial transnacional atribuido a las asociaciones de migrantes en la bibliografía general sobre transnacionalismo o codesarrollo, y las limitaciones de las que dan cuenta los estudios sobre asociacionismo inmigrante como objeto en sí mismo. Las prácticas en origen aparecen, según Morell, como complementarias, destacando la realización de proyectos de desarrollo en las comunidades de origen y teniendo el activismo político transnacional “una presencia casi residual”, reducida a las asociaciones constituidas de manera específica con el fines políticos. (op. cit. 134). Además, el potencial de participación en prácticas de codesarrollo parece chocar con la realidad del contexto español. El propio concepto, de reciente incorporación, aparece como difuso para las asociaciones, que aplican concepciones distintas del mismo y encuentran dificultades para traducir sus propuestas teóricas en acciones sobre el terreno (Sanmartín, 2011). Lacomba y Cloquell señalan las características de las organizaciones que realizan proyectos de desarrollo en sus comunidades de origen: son principalmente aquellas establecidas internacionalmente, con personal contratado y acceso a financiación pública, destacando entre los colectivos analizados6 las asociaciones de marroquíes y colombianos. En cuanto al tipo de prácticas desarrolladas, éstas pertenecen, a grandes rasgos, a los campos de la educación, la promoción de la igualdad de género, la construcción de infraestructuras, el establecimiento de cooperativas y la promoción de la economía social (op. cit. 29). 6 Para su estudio incluyen asociaciones de argelinos, búlgaros, colombianos, ecuatorianos, malienses, marroquíes, rumanos y senegaleses. 47 La delimitación de las prácticas de las asociaciones de inmigrantes en España que se acaba de reseñar, choca con un problema de verificación, que se analizará más adelante en el estudio de las asociaciones de colombianos radicadas en Madrid. Se trata de contrastar los objetivos plasmados en los propios estatutos y divulgados a través de los medios de comunicación con las prácticas reales que de hecho ejecutan las asociaciones. Sin duda existe un decalage entre ambos extremos que únicamente un trabajo de campo intensivo puede dilucidar. Pero de momento, es posible apuntar algunas de las causas estructurales de estas entidades, que subyacen a esta discrepancia. Ya los primeros estudios de los años noventa dibujan un panorama asociativo caracterizado por la configuración de organizaciones de una misma nacionalidad, generalmente con los mismos objetivos oficiales: apoyar a sus miembros en el proceso de integración como inmigrantes en la sociedad de destino. Casi todas presentan una notable disonancia entre sus fines oficiales y lo que realmente hacen. Sus prácticas están muy determinadas por los propósitos personales de sus líderes, por la cultura cívica del país de origen o por las condiciones cambiantes del entorno en el que actúan y al que se tratan de adaptar. Entre los aspectos comunes a las distintas asociaciones señalados en las publicaciones se encuentran la escasez de recursos, la debilidad que padecen y una gran mortalidad. A pesar de la diversidad de enfoques desde los que se ha tratado el asociacionismo migrante, es posible encontrar un común denominador como aproximación al modelo español, caracterizado por un tejido relativamente débil, apoyado en las instituciones públicas y orientado hacia la provisión de servicios. Un modelo impulsado verticalmente desde las administraciones, en el que las asociaciones asumen un rol de mediadoras en el diseño e implementación de las políticas públicas (Cebolla y López-Sala, 2015: 168). Así pues, el tejido asociativo español es débil y fragmentario. A los problemas de financiación señalados más arriba, se añaden otros como la precaria inserción social de los inmigrantes –que dificulta la compaginación entre vida familiar, laboral y asociativa-, la usurpación por parte de las ONG generalistas de algunas de las funciones que debieran ser realizadas por asociaciones de inmigrantes, el desconocimiento de las 48 asociaciones entre los propios migrantes, o la dificultad para encontrar canales de interlocución, tanto con sus bases sociales como con las administraciones públicas (Aparicio y Tornos, 2010: 57). Esto contrasta en cierta manera con la realidad empírica del elevado número de asociaciones de inmigrantes registradas y con el hecho de que, si bien muchas de ellas han desaparecido desde el comienzo de la crisis económica y ante los recortes en la financiación pública (Cebolla y López-Sala, 2015: 176), en los últimos años han seguido proliferando nuevas asociaciones de inmigrantes. La pregunta que surge, casi de manera fortuita, tiene que ver precisamente con las causas que llevan al establecimiento de nuevas asociaciones, a pesar de la cantidad de ellas que se encuentran en activo cubriendo distintas demandas de los migrantes, y de las dificultades adicionales que plantea un contexto político y financiero desfavorable. 1.4. Las asociaciones de inmigrantes en la Comunidad de Madrid A efectos de este trabajo se considerarán asociaciones aquellas entidades formalmente constituidas, es decir, que se encuentran inscritas en alguno de los registros oficiales existentes. Precisamente la diversidad de listados de este tipo es una dificultad a la hora de valorar el fenómeno asociativo en su totalidad: los distintos niveles de la administración disponen de sus respectivas bases de datos en los que las asociaciones pueden apuntarse dependiendo del ámbito de actuación que pretendan abarcar. De este modo hay asociaciones de inmigrantes registradas en el Ministerio del Interior, en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), en la Comunidad de Madrid y en sus distintos municipios, en ocasiones de manera simultánea. Sin pretender realizar un análisis pormenorizado del número de asociaciones que funcionan o han funcionado en la región, que sin duda sería más elevado, una revisión de las asociaciones referidas a “movimientos migratorios” del listado del Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior puede contribuir a dimensionar las similitudes entre la constitución de asociaciones de inmigrantes y los procesos migratorios. No obstante, un solo registro puede igualmente ocultar a un buen número de asociaciones constituidas por migrantes, como aquellas inscritas bajo las categorías de “culturales”, “deportivas, recreativas y jóvenes”, “económicas y profesionales” o “de acción social”. Gráfico 1: Asociaciones registradas en la comunidad de Madrid (1990 Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Registro Nacional de Asociaciones. Según datos de junio de 2015 denominación en la Comunidad de Madrid. Al intentar para el caso colombiano que se trata en esta investigación empezaron a aflorar algunos problemas que invitan, cuando menos, a tomar con precaución la información contenida en el Registro. Si es verdad que la ley de asociaciones de 2002 obliga a los promotores de las asociaciones a registrarse “a título informativo”, y a comunicar su baja cua asociación deja de funcionar, es un hecho constatable que la mayoría de las asociaciones que cesan en su actividad permanecen indefinidamente en un silencioso e la constitución de asociaciones de inmigrantes y los procesos migratorios. No obstante, un solo registro puede igualmente ocultar a un buen número de asociaciones constituidas por migrantes, como aquellas inscritas bajo las categorías eportivas, recreativas y jóvenes”, “económicas y profesionales” o “de Asociaciones registradas en la comunidad de Madrid (1990- laboración propia a partir de datos del Registro Nacional de Asociaciones. de junio de 2015, existen 692 asociaciones registradas la Comunidad de Madrid. Al intentar completar las cifras del para el caso colombiano que se trata en esta investigación empezaron a aflorar algunos blemas que invitan, cuando menos, a tomar con precaución la información contenida en el Registro. Si es verdad que la ley de asociaciones de 2002 obliga a los promotores de las asociaciones a registrarse “a título informativo”, y a comunicar su baja cua asociación deja de funcionar, es un hecho constatable que la mayoría de las asociaciones que cesan en su actividad permanecen indefinidamente en un silencioso 49 e la constitución de asociaciones de inmigrantes y los procesos migratorios. No obstante, un solo registro puede igualmente ocultar a un buen número de asociaciones constituidas por migrantes, como aquellas inscritas bajo las categorías eportivas, recreativas y jóvenes”, “económicas y profesionales” o “de -2014). laboración propia a partir de datos del Registro Nacional de Asociaciones. asociaciones registradas bajo esta completar las cifras del registro para el caso colombiano que se trata en esta investigación empezaron a aflorar algunos blemas que invitan, cuando menos, a tomar con precaución la información contenida en el Registro. Si es verdad que la ley de asociaciones de 2002 obliga a los promotores de las asociaciones a registrarse “a título informativo”, y a comunicar su baja cuando la asociación deja de funcionar, es un hecho constatable que la mayoría de las asociaciones que cesan en su actividad permanecen indefinidamente en un silencioso stand by. Esto 50 hace que los datos relativos al número de asociaciones sean acumulativos. Es decir, se puede afirmar que hasta el año 2015 se habían registrado al menos 692 asociaciones de inmigrantes en Madrid. Posiblemente alguna más si sus promotores las dieron de baja. A partir del trabajo de campo realizado para esta investigación y trabajando con un listado de asociaciones supuestamente vivas facilitado por el Consulado de Colombia, se ha podido constatar que el número de las asociaciones en stand by es elevado, que en los últimos años se han creado algunas nuevas que son pequeñas, muy especializadas y en ocasiones efímeras, y que las más antiguas han reducido de forma notable sus campos de actuación. Por esta razón, las referencias al panorama asociativo vigente entre 2006 y 2010 constituyen una buena plataforma desde la que visualizar el problema y analizar las causas del nacimiento, desarrollo y decadencia del proceso asociativo migrante. Se puede apreciar, atendiendo al listado oficial, que el número de asociaciones registradas cada año con sede en la Comunidad fue aumentando progresivamente desde principios de los años noventa, produciéndose a partir del año 2006 un verdadero salto, que duplica el número de registros anuales: de 36 asociaciones inscritas en 2005 a 66 el año siguiente. Sin duda, la llegada de nuevos colectivos7 y el proceso de regularización extraordinaria de 2005 pudieron contribuir al frenesí asociativo del 2006. Pero atendiendo a las propias características de la dinámica asociativa parece existir, a partir de esa fecha, una predisposición a la creación de asociaciones que no se corresponde en términos relativos con el crecimiento del volumen de las llegadas de inmigrantes a la Comunidad de Madrid. El año 2010 es una referencia obligada para valorar el significado del asociacionismo migrante en la Comunidad de Madrid. Desde luego lo es por el simple hecho de que en esa fecha una población de inmigrantes que había llegado, tras veinte años de incremento ininterrumpido a 1.118.991 personas, inicia por primera vez y de forma 7 Tal sería el caso de algunos colectivos provenientes de países del África Occidental –entre ellos Senegal-, así como aquellos llegados de Europa del Este, que se caracterizan precisamente por disponer de múltiples asociaciones, en ocasiones de carácter informal y poco institucionalizadas. progresiva un descenso que continúa y que ha total de 891.675 personas, en Junio de 2014: una cifra muy similar a la que se registraba diez años atrás. Pero se trata además de un año clave para poder analizar con un cierto rigor el fenómeno asociativo entre Gráfico 2: Evolución total por años Madrid (1998-2014). Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE), Padrón 2015. Para explicar este fenómeno es preciso analizar algunas peculiaridades d político-normativo de la época. En el año 2004, con el cambio de gobierno en España, se inicia una época en la que tanto las concepciones como las distintas normativas en torno a la gestión de las migraciones van a variar considerablemente. Con en 2004 de la Ley de Extranjería y la activación del contingente de trabajadores para la cobertura de determinados puestos de trabajo, el sistema español de gestión de la inmigración se convertirá en uno de los modelos de referencia dentr Enfoque Global de la Unión Europea, en marcha desde 2005 y entre cuyos fines se progresiva un descenso que continúa y que había llevado a la población inmigrante a un total de 891.675 personas, en Junio de 2014: una cifra muy similar a la que se registraba diez años atrás. Pero se trata además de un año clave para poder analizar con un cierto rigor el fenómeno asociativo entre los migrantes. total por años de la población extranjera en la Comunidad de Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE), Padrón 2015. Para explicar este fenómeno es preciso analizar algunas peculiaridades d normativo de la época. En el año 2004, con el cambio de gobierno en España, se inicia una época en la que tanto las concepciones como las distintas normativas en torno a la gestión de las migraciones van a variar considerablemente. Con en 2004 de la Ley de Extranjería y la activación del contingente de trabajadores para la cobertura de determinados puestos de trabajo, el sistema español de gestión de la inmigración se convertirá en uno de los modelos de referencia dentr Enfoque Global de la Unión Europea, en marcha desde 2005 y entre cuyos fines se 51 bía llevado a la población inmigrante a un total de 891.675 personas, en Junio de 2014: una cifra muy similar a la que se registraba diez años atrás. Pero se trata además de un año clave para poder analizar con un cierto de la población extranjera en la Comunidad de Para explicar este fenómeno es preciso analizar algunas peculiaridades del entorno normativo de la época. En el año 2004, con el cambio de gobierno en España, se inicia una época en la que tanto las concepciones como las distintas normativas en torno a la gestión de las migraciones van a variar considerablemente. Con la reglamentación en 2004 de la Ley de Extranjería y la activación del contingente de trabajadores para la cobertura de determinados puestos de trabajo, el sistema español de gestión de la inmigración se convertirá en uno de los modelos de referencia dentro del denominado Enfoque Global de la Unión Europea, en marcha desde 2005 y entre cuyos fines se 52 encontrarían precisamente la asociación efectiva entre países de origen, tránsito y destino de los migrantes, tanto políticamente como a través de la articulación de las diásporas. En las mismas fechas se producen cambios, tanto cuantitativos como cualitativos en el ámbito de la cooperación internacional para el desarrollo, incrementándose progresivamente el volumen de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) hasta 2008 e incorporando nuevas áreas de trabajo en respuesta a la demanda real por parte de ciertas organizaciones del Tercer Sector que concursan en determinadas convocatorias públicas y requieren de nuevos partenariados para implementar su trabajo. De este modo, en 2005 fue aprobado el segundo Plan Director de la Cooperación Española, en el que por primera vez aparecen alusiones a cuestiones como el vínculo entre migración y desarrollo y en el que, dentro del apartado relativo a la coherencia de políticas, se dedica un epígrafe completo a las “políticas de codesarrollo”. El binomio migración y desarrollo irá cobrando relevancia hasta convertirse en una de las “prioridades sectoriales de la política para el desarrollo” del tercer Plan Director (2009-2012), si bien los recortes en la cooperación internacional a partir de 2010 truncaron las expectativas generadas al respecto. No se puede afirmar tajantemente que la inclusión del codesarrollo, o del vínculo entre migraciones y desarrollo, en los documentos oficiales hayan tenido un efecto llamada fundamental en la consolidación del tejido asociativo de la Comunidad de Madrid. Pero por estas fechas se produce una clara institucionalización de la idea de participación y organización de los inmigrantes desde el ámbito público que trasciende el modelo clásico, más vinculado a la integración de los mismos o a la demanda de derechos. La implantación de la idea de una participación efectiva de los inmigrantes como sujetos activos, pese a ser una conceptualización socialmente construida, tiene su reflejo tanto en la reglamentación desde los poderes públicos, como en el ámbito de la estructuración –o institucionalización- de las prácticas sociales en torno a estos, más allá de que la práctica se diera en otros contextos más informales desde tiempo atrás. 53 En cualquier caso, parece que hay indicios para afirmar que existe una correspondencia clara entre los procesos, tanto demográficos como políticos, vinculados a las migraciones y la proliferación de asociaciones de inmigrantes. Un estudio en profundidad permitirá dilucidar en qué medida las organizaciones surgen como respuesta a las demandas de una población migrante en aumento y en cuánto lo hacen incentivadas por un marco normativo favorable al asociacionismo migrante. 1.5. La migración colombiana en la Comunidad de Madrid Tradicionalmente, Colombia ha sido considerada como un país de emigración. Desde los años sesenta, se registraron flujos migratorios estables hacia Venezuela o Estados Unidos, a los que paulatinamente se fueron sumando nuevos destinos. No obstante, en la segunda mitad de los años noventa, y como consecuencia de la crisis económica internacional -que afectó con especial dureza al país- y el recrudecimiento del conflicto armado, se produjo un repunte de la emigración, tan intenso, que menos de un tercio de los migrantes colombianos contabilizados en 2005 habían salido del país en periodos anteriores (Garay y Medina, 2008: 32). En aquel momento, según el censo elaborado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia, España ya se había configurado como el principal destino de llegada de colombianos –con un 29,1% de los emigrados-, seguida de Estados Unidos (27%), Venezuela (17,3%) y Ecuador (4,4%). No se dispone de datos oficiales a partir de esta fecha, pero estimaciones del Banco Mundial y del programa Colombia Nos Une, realizadas en 2010, señalan un descenso del peso relativo de España como destino migratorio, a pesar de mantenerse todavía entre los tres primeros países receptores de migrantes colombianos (Ramírez y Mendoza, 2013: 43). No obstante, como señalan Garay y Medina, “la migración internacional de colombianos no constituye un fenómeno uniforme a nivel nacional, sino más bien un fenómeno de naturaleza regional” (op. cit. 37). La principal región de emigración colombiana hacia España es el llamado Eje Cafetero Caldas, Quindío y Risaralda, seguida del Valle del Cauca ( La selección del colectivo colombiano para este trabajo responde fundamentalmente a un criterio de utilidad, pues sus patrones de llegada y asentamiento sirven como ejemplo vivo de la constitución de la España inmigrante: desde los años llegando algunos migrantes pioneros, muchos de ellos por causas políticas, pero no es hasta el año 1998, y coincidiendo con el cambio de saldo migratorio en España, cuando empieza a consolidarse un reconocimiento institucional queda plasmado en 2001 con la firma del Acuerdo entre España y Colombia migratorios laborales (Cachón, 2004a). de los colombianos en España, emigrantes de estos países establecidos en el territorio español. Gráfico 3: Evolución total por años de la población colombiana empadronada en España (1998-2014). Fuente: INE, Padrón 2014. Eje Cafetero, que comprende los departamentos de Antioquia, Caldas, Quindío y Risaralda, seguida del Valle del Cauca (ibíd. 45). La selección del colectivo colombiano para este trabajo responde fundamentalmente a un criterio de utilidad, pues sus patrones de llegada y asentamiento sirven como ejemplo vivo de la constitución de la España inmigrante: desde los años ochenta ando algunos migrantes pioneros, muchos de ellos por causas políticas, pero no es hasta el año 1998, y coincidiendo con el cambio de saldo migratorio en España, cuando empieza a consolidarse un stock considerable de migrantes laborales, cuyo institucional queda plasmado en 2001 con la firma del Colombia relativo a la regulación y ordenación de los flujos (Cachón, 2004a). Este acuerdo facilitó el establecimiento normal de los colombianos en España, y abrió los cauces de participación social y política a los emigrantes de estos países establecidos en el territorio español. : Evolución total por años de la población colombiana empadronada en España 54 , que comprende los departamentos de Antioquia, La selección del colectivo colombiano para este trabajo responde fundamentalmente a un criterio de utilidad, pues sus patrones de llegada y asentamiento sirven como ochenta fueron ando algunos migrantes pioneros, muchos de ellos por causas políticas, pero no es hasta el año 1998, y coincidiendo con el cambio de saldo migratorio en España, cuando considerable de migrantes laborales, cuyo institucional queda plasmado en 2001 con la firma del relativo a la regulación y ordenación de los flujos Este acuerdo facilitó el establecimiento normal y abrió los cauces de participación social y política a los : Evolución total por años de la población colombiana empadronada en España 55 Según datos del Padrón municipal, en los años 2001 y 2002 se produce el mayor incremento de población colombiana en España, pasándose de 25.247 personas en el año 2000 a 87.209 en 2001 y 191.018 en 2002. Desde entonces, la evolución de la población colombiana en España ha seguido un crecimiento sostenido hasta el año 2009, en el cual se registra la máxima de 296.674 colombianos residentes. A partir del año 2009, en el que comienza a hablarse oficialmente de crisis económica en España, se registra por primera vez un descenso de la población empadronada, que en 2014 se cifra en 181.875personas. Curiosamente, la migración de colombianos hacia España ha transcurrido pareja al devenir de la aplicación de políticas de orientación transnacional por parte del país de destino. Entre el año 2000, en el que se aprueba la Ley 4/2000 Sobre derechos y libertados de los extranjeros en España y su integración social y los años 2009-2010, en los que se producen los recortes de fondos públicos en la cooperación para el desarrollo y entran en vigor los planes de retorno voluntario para los inmigrantes, España puso en marcha distintas propuestas dirigidas a fomentar la colaboración con los países de origen de los migrantes, tomando como referencia el modelo francés de codesarrollo. En el Plan Director de la Cooperación Española 2005-2008 se clasifica Colombia entre los países con atención especial, y desde 2006 ha sido prioritario para la realización de proyectos de codesarrollo tanto para el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid como para la AECID, que en 2007 eligió Colombia para la puesta en marcha de uno de sus cuatro proyectos piloto8. Igualmente, y dado el repentino incremente del volumen de inmigrantes en España durante los primeros años del siglo, se asumieron medidas novedosas de cara a la integración de los foráneos, algunas de ellas dirigidas expresamente a las asociaciones de migrantes, como las recogidas en el PECI. En cuanto a la distribución por comunidades autónomas, Madrid se consolida como el principal destino, con un 23,2% del total de los colombianos empadronados en España. 8 Es interesante que en los demás casos, Ecuador, Senegal y Marruecos, se trata de países prioritarios para la cooperación española. El que a estos se añada Colombia, de atención especial y por tanto con un grado menor de prioridad, evidencia la importancia del peso de las migraciones en la asignación de la ayuda al desarrollo. Le siguen Cataluña y la Comunidad Valenciana, con un 17,2% y un 13,9% respectivamente, por lo que en estas tres regiones se localizaría más de la mitad de la migración colombiana. Algo por detrás se encuentran Andalucía (8%) y Canarias (7%). En las demás comunidades las cifras son considerablemente menores, no superando en ningún caso el 5%. Gráfico 4: Población colombiana empadronada en España por comunidad autónoma. Fuente: INE, Padrón 2014. Para analizar en profundidad el fenómeno del asociacionismo migrante, este trabajo se centrará en las asociaciones de colombianos establecidas en Se ha elegido el marco regional por tratarse del ámbito más proclive para la asociaciones, ya que dada la forma de organización territorial de España, las competencias en materia de prestación de servicios funciones de las organizaciones de inmigrantes autónomas. Por su parte, la Comunidad de Madrid se ha configurado como el principal destino de asentamiento del colectivo colombiano en España, siguiendo patrones Le siguen Cataluña y la Comunidad Valenciana, con un 17,2% y un 13,9% or lo que en estas tres regiones se localizaría más de la mitad de la migración colombiana. Algo por detrás se encuentran Andalucía (8%) y Canarias (7%). En las demás comunidades las cifras son considerablemente menores, no superando en : Población colombiana empadronada en España por comunidad autónoma. Para analizar en profundidad el fenómeno del asociacionismo migrante, este trabajo se centrará en las asociaciones de colombianos establecidas en la Comunidad de Madrid. Se ha elegido el marco regional por tratarse del ámbito más proclive para la asociaciones, ya que dada la forma de organización territorial de España, las competencias en materia de prestación de servicios –oficialmente una de las p funciones de las organizaciones de inmigrantes- corresponde a las comunidades a Comunidad de Madrid se ha configurado como el principal destino de asentamiento del colectivo colombiano en España, siguiendo patrones 56 Le siguen Cataluña y la Comunidad Valenciana, con un 17,2% y un 13,9% or lo que en estas tres regiones se localizaría más de la mitad de la migración colombiana. Algo por detrás se encuentran Andalucía (8%) y Canarias (7%). En las demás comunidades las cifras son considerablemente menores, no superando en : Población colombiana empadronada en España por comunidad autónoma. Para analizar en profundidad el fenómeno del asociacionismo migrante, este trabajo se la Comunidad de Madrid. Se ha elegido el marco regional por tratarse del ámbito más proclive para la asociaciones, ya que dada la forma de organización territorial de España, las oficialmente una de las principales corresponde a las comunidades a Comunidad de Madrid se ha configurado como el principal destino de asentamiento del colectivo colombiano en España, siguiendo patrones evolutivos muy similares a los identificados para el resto del país, aunque con un descenso relativo algo menor a partir de 2009, alcanzando la cifra de 43.109 en 2014. Se trata del cuarto colectivo de inmigrantes extranjeros más numeroso de la región, después de los rumanos, marroquíes y ecuatorianos. Gráfico 5: Evolución total por años de la población colombiana empadronada en la Comunidad de Madrid (1998 Fuente: INE, Padrón 2014. Aunque son conocidos algunos de los trabajos sobre el colectivo co Unidos (Guarnizo, Sánchez y Roach, 1999; Guarnizo, 2006; Guarnizo y Espitia, 2006; Escobar, 2004; Portes, Escobar y Walton Radford, 2006), entre los referidos a los colombianos en España y en la Comunidad de Madrid, destacan los perfil elaborados por Aparicio y Giménez (2003) y Garay (2008), en los que se caracteriza la migración colombiana como eminentemente laboral, reseñándose la importancia de las redes sociales a lo largo de todo el proceso migratorio. Otros estudios ha en las dimensiones transnacionales de la migración colombiana a través del análisis de las remesas (Garay y Rodríguez, 2005; Vicente, Ruiz y Unzueta 2011), las relaciones utivos muy similares a los identificados para el resto del país, aunque con un descenso relativo algo menor a partir de 2009, alcanzando la cifra de 43.109 en 2014. Se trata del cuarto colectivo de inmigrantes extranjeros más numeroso de la región, de los rumanos, marroquíes y ecuatorianos. : Evolución total por años de la población colombiana empadronada en la (1998-2014). Fuente: INE, Padrón 2014. Aunque son conocidos algunos de los trabajos sobre el colectivo colombiano en Estados Unidos (Guarnizo, Sánchez y Roach, 1999; Guarnizo, 2006; Guarnizo y Espitia, 2006; Escobar, 2004; Portes, Escobar y Walton Radford, 2006), entre los referidos a los colombianos en España y en la Comunidad de Madrid, destacan los perfil elaborados por Aparicio y Giménez (2003) y Garay (2008), en los que se caracteriza la migración colombiana como eminentemente laboral, reseñándose la importancia de las redes sociales a lo largo de todo el proceso migratorio. Otros estudios ha en las dimensiones transnacionales de la migración colombiana a través del análisis de las remesas (Garay y Rodríguez, 2005; Vicente, Ruiz y Unzueta 2011), las relaciones 57 utivos muy similares a los identificados para el resto del país, aunque con un descenso relativo algo menor a partir de 2009, alcanzando la cifra de 43.109 en 2014. Se trata del cuarto colectivo de inmigrantes extranjeros más numeroso de la región, : Evolución total por años de la población colombiana empadronada en la lombiano en Estados Unidos (Guarnizo, Sánchez y Roach, 1999; Guarnizo, 2006; Guarnizo y Espitia, 2006; Escobar, 2004; Portes, Escobar y Walton Radford, 2006), entre los referidos a los colombianos en España y en la Comunidad de Madrid, destacan los perfiles generales elaborados por Aparicio y Giménez (2003) y Garay (2008), en los que se caracteriza la migración colombiana como eminentemente laboral, reseñándose la importancia de las redes sociales a lo largo de todo el proceso migratorio. Otros estudios han profundizado en las dimensiones transnacionales de la migración colombiana a través del análisis de las remesas (Garay y Rodríguez, 2005; Vicente, Ruiz y Unzueta 2011), las relaciones 58 familiares (Posso y Urrea, 2007; Rivas y González, 2009; Echeverri 2014), o las prácticas políticas (Bermúdez, 2006 y 2010; Echeverri, 2011). Por último cabe señalar que el número de asociaciones de inmigrantes colombianos existentes en la Comunidad de Madrid es lo suficientemente importante como para que su estudio cualitativo permita llegar a conclusiones de interés sobre el proceso asociativo migrante en España. Como punto de partida y tras una revisión de las organizaciones de colombianos establecidas en la Comunidad de Madrid realizado a partir de distintos registros oficiales, se identificaron hasta 41 asociaciones formadas por colombianos o de orientación colombiana. Sin embargo, un primer mapeo de las organizaciones identificadas evidenció la falta de actividad o de visibilidad de algunas de ellas, sin presencia en páginas de Internet o redes sociales, y en ocasiones con la única referencia de aparecer en el listado correspondiente. En estos casos se ha desestimado preliminarmente a las asociaciones inactivas, quedando todavía 28 organizaciones, de las que se cuenta con información precisa. Algo similar a lo apuntado respecto al asociacionismo migrante español, un sector en constante movimiento, incluso en épocas de crisis: si algunas asociaciones han dejado de funcionar, hay otras, de reciente creación, a pesar del retorno de muchos emigrantes a su país de origen. Se trata de una realidad aparentemente contradictoria, que está en la base de los interrogantes de esta investigación: más allá de la consecución explícita de sus objetivos, cuáles son las causas determinantes del nacimiento, funcionamiento y declive de las asociaciones de inmigrantes colombianos en Madrid. El caso colombiano es suficientemente relevante por sí solo como para merecer un estudio monográfico, pero además tiene la particularidad de constituir un volumen considerable de la inmigración de mano de obra que primó en España durante los últimos veinte años por lo que, independientemente de la posibilidad de generalizar o no las conclusiones de este trabajo para otros colectivos, es seguro que aportará luz sobre el problema general del asociacionismo migrante. 59 CAPÍTULO 2: MARCO TEÓRICO PARA EL ESTUDIO DE LAS MIGRACIONES Y DE LAS ASOCIACIONES DE MIGRANTES En el capítulo anterior se ha puesto de relieve la paradoja normativa de las asociaciones de migrantes: la especificidad que las determina no se encuentra tanto en la ley de asociaciones cuanto en el marco legal de las migraciones. Al desbrozar el marco teórico en el que debemos analizar el fenómeno de las asociaciones de migrantes sucede algo parecido: sin duda son agrupaciones de individuos y, como tales, deben de considerarse bajo la óptica teórica de las organizaciones sociales, pero son también de migrantes, es decir, de sujetos sociales desplazados de un país a otro en el que buscan redefinir sus condiciones de vida. En este contexto no es de extrañar que las teorías clásicas sobre los procesos migratorios abunden en conceptos como los de desigualdad, modernización y dependencia que, de una u otra forma, resultan explicativos de los desencadenantes de los procesos migratorios. Pero el fenómeno migratorio no se explica sólo dando cuenta de las causas de los flujos entre países, sino que además incorpora dimensiones sociales muy complejas que tienen que ver con las formas de migración, con las condiciones laborales de los migrantes y, en general, con su posición social en el país de destino. Sin duda, el desarrollo de las teorías clásicas se ha ido aproximando cada vez más a este tipo de problemas. En esta evolución teórica, destaca el interés actual por los fenómenos sociales, económicos y políticos que, unidos al proceso migratorio, tienen lugar entre los países de destino y los de origen. Se trata de relaciones de muy distintos niveles y que se suelen conceptualizar genéricamente como relaciones transnacionales. El vínculo entre migración y desarrollo o, más recientemente, el llamado codesarrollo, ha despertado un interés muy especial, hasta tal punto que los conceptos de transnacionalismo y desarrollo suelen aparecer conjuntados en un buen número de publicaciones. Por último, si bien el fenómeno del asociacionismo se especifica desde la condición de migrantes de los asociados, no cabe duda de que el agrupamiento de individuos para llevar a cabo determinados objetivos añade una característica peculiar a las prácticas en 60 destino y en origen que llevan a cabo: se trata de prácticas socialmente organizadas. No son pocos los autores que señalan el carácter reticular de las asociaciones como una de sus características más determinantes, lo que conduce directamente al estudio de las asociaciones bajo el marco de la teoría de redes, reformulada para dar cuenta de las prácticas migratorias. Así pues, en el marco teórico que se presenta a continuación, se valoran las teorías clásicas sobre la migración en relación con las causas de la migración y con la posición de los migrantes en los países de acogida, se da cuenta de los estudios sobre transnacionalismo, y se recurre a la teoría transnacional y los enfoques de redes para analizar el fenómeno asociativo en relación con las prácticas migrantes. Por último se hará alusión a los resultados teóricos expresados en los estudios sobre asociacionismo migrante en relación con la integración en destino y con las prácticas transnacionales. 2.1. Enfoques teóricos para el estudio de las migraciones: modernidad, dependencia y transnacionalismo Más allá de algunos estudios clásicos, como Las leyes de las migraciones de Ravenstein (1885 y 1889) o El campesino polaco en Europa y en América de Thomas y Znaniecki (1918) y otros trabajos pioneros de la escuela de Chicago publicados entre 1910 y 1949 (Rea y Tripier, 2009: 37-53), la mayor parte de la producción académica sobre migraciones data de los últimos treinta años del pasado siglo. No es extraño, por lo tanto, que se encuentre fuertemente influenciada por las que han sido las corrientes académicas más determinantes en este tiempo, principalmente aquellas relacionadas con el ámbito de las desigualdades internacionales. Los primeros estudios parten de la economía del desarrollo y están muy influenciados por la teoría de la modernización, según la cual las distintas sociedades tienen que transitar progresivamente por una serie de fases para pasar de tradicionales a 61 modernas (Bajoit, 2008: 139-144). Dentro de esta línea destacan autores como Lewis, Todaro y otros, que compondrán la que se viene denominando corriente neoclásica. La teoría neoclásica toma como base las leyes de Ravenstein, centradas en la búsqueda de factores de atracción-expulsión de migrantes y hacen rimar las causas económicas y la elección individual como desencadenantes de la migración. Para Lewis, dentro del sistema capitalista, los movimientos de población desde las regiones periféricas hasta los núcleos de producción son concebidos como formas de equilibrio en un contexto de distribución desigual de capital y mano de obra (Lewis, 1954: 436). Por su parte, Todaro (1969) considera la migración como resultado de los cálculos económicos individuales de los propios migrantes, orientados principalmente a incrementar su nivel de ingresos. El enfoque neoclásico resulta interesante al combinar dimensiones macro –diferencias salariales y de oferta y demanda de mano de obra entre distintos países- y micro estructurales –elección individual racional-. Sin embargo, resulta incompleto para adaptarse a la realidad de la migración. Portes y Böröcz señalan dos problemas fundamentales de esta corriente: las dificultades que encuentra para explicar los diferenciales migratorios entre colectividades –principalmente entre Estados con semejantes niveles de desarrollo-, y las diferencias entre individuos de un mismo país en su posicionamiento frente a la migración (Portes y Böröcz, 1998: 45). Del mismo modo que la teoría de la modernización se convirtió en la primera gran explicación de las desigualdades internacionales, la concepción neoclásica es considerada la primera teoría migratoria contemporánea. Sin embargo, en los años setenta las corrientes modernizadoras y sus derivadas irán perdiendo relevancia en el terreno de las ciencias sociales, en parte debido a los fracasos económicos de muchos de los países en los que se trataron de aplicar estos modelos (Bajoit, 2008: 152-153). Por otra parte, la teoría de la modernización será puesta en tela de juicio por otras corrientes, principalmente desde el enfoque histórico-estructural. Frente a un desarrollo positivo, orientado hacia la modernización, estos autores, inspirados en corrientes marxistas, plantean el sistema económico mundial en términos de dependencia. Según 62 la teoría de la dependencia, las desigualdades internacionales son consecuencia de los desequilibrios propios del capitalismo, y plantea las relaciones entre las distintas regiones en términos de explotación. Las migraciones aparecen como consecuencia de la división desigual del trabajo entre economías centrales y periféricas, contribuyendo a perpetuar los sistemas de explotación y desigualdad (Carballo y Echart, 2007: 58). Los planteamientos en torno a la migración como objeto de estudio, variarán considerablemente de uno a otro enfoque. Si la teoría neoclásica presta atención al individuo como protagonista del proceso migratorio dentro de un sistema de mercado, la teoría de la dependencia apuesta por un estudio diferencial de las migraciones en un sistema de clases, atendiendo a los contextos históricos, sociales y políticos, dentro de los cuales los migrantes aparecen como meros sujetos pasivos. Durante los años ochenta, la teoría neoclásica es revisada por algunos autores, entre los que destacan Oded Stark y David Bloom, que componen lo que se conoce como el modelo de la nueva economía de la migración laboral. Se mantienen el individualismo metodológico y la elección racional como elementos esenciales, si bien se trata de reducir el sesgo economicista de su predecesora, añadiendo nuevas variables de estudio. La migración pasa a ser considerada como una estrategia familiar orientada a minimizar riesgos, incluyendo consideraciones sobre la asunción compartida de los costes del proceso migratorio o los envíos de remesas: Las decisiones migratorias se toman a menudo de forma conjunta entre los migrantes y algún grupo de no migrantes. Los costes y retribuciones son compartidos, estando regulada su distribución por un sistema de compromisos implícitos asumidos por las dos partes. Por ejemplo, un componente importante de las retribuciones directas a los no migrantes de la migración de un miembro de la familia son sus remesas (Stark y Bloom, 1985: 174). El incremento de ingresos queda, por lo tanto, en un segundo plano, incorporándose cuestiones como la desigualdad de ingresos en la comunidad y el sentimiento de privación relativa: 63 Una persona puede migrar desde un lugar hacia otro para cambiar su posición relativa dentro del mismo grupo de referencia, o para cambiar su grupo de referencia […] En general, de una persona con una mayor privación relativa se espera que tenga mayores incentivos para migrar que una persona con menor privación relativa (ibíd. 173-174). La teoría de la nueva economía de la migración laboral, completa y corrige ciertos puntos débiles de la teoría neoclásica, tomando en consideración algunos de los errores habitualmente identificados en el funcionamiento ideal de los mercados. Sin embargo, obvia otros condicionantes estructurales ajenos al propio mercado, haciendo difícil su aplicación al estudio de los distintos casos prácticos. Por otra parte, se centra únicamente en los contextos de salida de la migración, lo que plantea serias limitaciones de cara a trabajar con las migraciones como flujos de población. Las corrientes histórico-estructurales han dado lugar a un vasto elenco de teorías, conceptos y enfoques metodológicos de gran utilidad para el estudio de las migraciones contemporáneas. En el extremo opuesto de las explicaciones de la nueva economía de la migración laboral se encuentra la teoría del mercado de trabajo dual, que toma como base el modelo establecido por Michael Piore (1979). Al igual que Stark y Bloom, Piore se centra en las dimensiones laborales de la migración, pero su explicación gira en torno a los factores de atracción desde los países receptores. Según Piore, los mercados laborales de las economías capitalistas se encuentran divididos en dos sectores distintos, el primario y el secundario. El sector primario se caracteriza por una remuneración generalmente elevada, buenas condiciones de trabajo -incluyendo oportunidades de promoción laboral-, y estabilidad en los puestos de empleo; mientras que el secundario suele tener salarios más bajos, malas condiciones de trabajo, y altos índices de rotación de empleo e inestabilidad (Cachón, 2009: 26). La falta de aceptabilidad de los empleos del sector secundario por parte de los nativos hace necesaria la contratación de trabajadores extranjeros para cubrir determinados puestos, infiriendo una disposición de los migrantes a ocupar estas profesiones, caracterizadas 64 por lo que algunos autores han denominado las tres P: penosidad, precariedad y peligrosidad (Cachón, 2002: 119). La teoría de Piore, constituye una explicación general al funcionamiento de los mercados laborales, tanto desde un punto de vista interno –en los propios países de origen o destino- como internacional. Además, sirve como contrapunto y complemento a las teorías basadas en la elección individual. Sin embargo, ambas corrientes comparten algunas limitaciones de cara a ofrecer una explicación del todo completa al estudio de las migraciones. Por una parte, tanto la teoría de la migración de la mano de obra, como la de los mercados de trabajo duales, se centran en una dimensión específica de las migraciones, como es su relación con cuestiones laborales. Pese a que las condiciones económicas y laborales vinculadas a las migraciones hayan constituido uno de los elementos principales de atención, tanto desde el punto de vista político como académico, resulta demasiado tajante afirmar que son las únicas que intervienen en la migración. Por otra parte, ambos modelos conciben la migración sólo desde uno de los contextos posibles, ya sea desde los países de origen o desde los de destino, resultando, por lo tanto, parcialmente válidos para explicar el proceso en su totalidad. En los años noventa distintos autores han hecho aportaciones orientadas al abordaje de las migraciones desde un enfoque integral, que contemple tanto los contextos de origen como los de destino. Basada en la teoría de la dependencia, la teoría del sistema mundial se centra en el concepto de sistema migratorio, formado por “dos o más países que intercambian migrantes los unos con los otros” (Castles, 2000: 21). La migración no se produce entre compartimentos aislados, sino dentro de un sistema global que transciende las partes y que es fruto de un determinado desarrollo histórico (Portes y Böröcz, 1998: 69). No basta, por lo tanto, con explicar las causas de la migración unilateralmente desde los países receptores o emisores, sino que es preciso tener en cuenta los vínculos históricos, culturales, económicos, políticos o de otro tipo existentes entre ambos, dentro de un sistema internacional marcado por la expansión mundial del capitalismo: 65 El comienzo de la migración implica examinar las condiciones que promueven la emigración en los países de origen y la formación de vínculo objetivos y subjetivos con los países de destino que hacen posible esa migración (Sassen, 1990: 13). El modelo de los sistemas migratorios aporta una buena explicación sobre el origen de los distintos flujos migratorios, al incorporar tanto la perspectiva histórica como el estudio de distintos factores que inciden en la migración. Igualmente, plantea un marco de análisis interesante, orientado hacia las desigualdades internacionales en un contexto global, caracterizado por la internacionalización empresarial y las relaciones de poder asimétricas entre las distintas partes del sistema. El fenómeno migratorio y las teorías expuestas hasta ahora han contribuido así a delimitar un nuevo campo de análisis focalizado en torno a las políticas transnacionales y al papel jugado por los emigrantes en el desarrollo de sus países de origen. Es difícil, en efecto, separar el estudio de las migraciones contemporáneas de los procesos de mundialización y globalización que unen al mundo en un todo en constante interacción, no solamente desde el punto de vista económico, sino también desde otros muchos aspectos que afectan a la vida social de las poblaciones dentro del sistema. La relativización de las distancias y los avances en las comunicaciones tienen una incidencia directa sobre los movimientos de población y dan lugar a comunidades diaspóricas o transnacionales, conectadas entre sí más allá de las fronteras de los Estados nacionales. Como dice Castles: La migración internacional es parte integrante de la mundialización, que puede ser definida como la ampliación, profundización y aceleración de la interconexión mundial en todos los aspectos de la vida social contemporánea. El principal indicador de la mundialización es el rápido aumento de los flujos transfronterizos de todo tipo: finanzas, comercio, ideas, contaminación, productos mediáticos y personas (op. cit. 20). En este punto el trabajo de Massey, Arango y otros, Worlds in Motion: understanding migration at the end of the millenium, constituye una excelente revisión crítica de la 66 teorías del siglo XX, a la luz de la mundialización. En general, la obra rechaza la simplificación implícita de los “dos pilares sobre los que se han asentado las teorías más importantes de los últimos cincuenta años”: el de la asunción, a nivel micro, de que las migraciones son consecuencia de la toma de decisiones de un sujeto racional situado en unas determinadas condiciones de indigencia y, a nivel macro, la del funcionamiento de lo polaridad expulsión-atración, como motor de los movimientos migratorios (Massey et al. 2002: 8). Por el contrario, el análisis de las migraciones internacionales del mundo actual permite concluir que no son los individuos, sino las organizaciones domésticas y otras unidades culturales, los marcos en los que deben explicarse los fenómenos migratorios; y que tampoco cabe magnificar las desigualdades laborales y económicas como desencadenantes exclusivos de las migraciones: de hecho, el incremento del desarrollo y de la producción local pueden dar motivos a los implicados para diversificar riesgos y “moverse” en busca de recursos adicionales que les permitan incrementar su capacidad productiva en origen. Los autores consideran también las diferencias entre las políticas gubernamentales de los países implicados como factores potencialmente determinantes de los movimientos internacionales: temas como los de la seguridad, la cobertura por desempleo, las pensiones y en general los servicios públicos que se ofrecen a los ciudadanos juegan un papel fundamental en los movimientos de personas que se producen en el espacio global de nuestro tiempo (ibíd. 28). Pese a que la aplicación del enfoque transnacional al estudio de las migraciones data de los últimos 20 años9, el término transnacionalismo ya se utilizaba en la economía política del siglo XIX para referirse a las grandes empresas privadas con presencia o con actividades en distintos países (Moctezuma, 2008a: 40). En el ámbito de las migraciones el término cobra un nuevo sentido, tomando inicialmente como modelo el funcionamiento de las comunidades de inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos. Para Alejandro Portes, el transnacionalismo aplicado a los estudios migratorios hace referencia a “los campos sociales que crean los inmigrantes entre sus comunidades y naciones de origen, generalmente pobres, y los países avanzados donde se establecen” 9 El concepto de transnacionalismo fue introducido a principios de los años noventa en los estudios sobre migraciones por Glick-Schiller, Basch y Blanc Szanton (1995) para referirse al proceso por el cual los migrantes construyen relaciones sociales multitrenzadas que vinculan a sus países de origen y destino. 67 (Portes, 2002: 137). Estos campos, incluyen iniciativas de carácter económico, político, cultural o religioso, generando un “flujo continuo y bidireccional de recursos” a través de contactos transfronterizos no oficiales, susceptibles de modificar las realidad tanto de los países de origen como de destino de los migrantes (ibíd. 139). Nina Glick Schiller, Linda Basch y Cristina Santon Blanc señalan algunas de las causas por las que los migrantes, a pesar de estar establecidos en países que son “centros del capitalismo global”, llevan una vida transnacional, aludiendo a cuestiones como los desequilibrios socioeconómicos producidos en los países de origen y destino por la reestructuración global de las formas de acumulación de capital; la inseguridad política y económica a la que se enfrentan los foráneos en las sociedades de acogida, y la reglamentación política de las migraciones en ambos países, vinculada a nuevos modelos de Estado-nación (Glick Schiller, Basch y Santon Blanc, 1995: 50). La condición de los migrantes de individuos a medio camino entre distintos países, ha llevado a un replanteamiento de la lógica de los Estados nacionales, considerándose que la migración trasciende los límites físicos de éstos y que, por tanto, requiere de una aproximación metodológica diferente. Si bien los Estados siguen teniendo un papel relevante a la hora de moldear los flujos migratorios, difícilmente pueden adoptar como propios tales movimientos (Glick Schiller y Levitt, 2006). Al respecto, dice Moctezuma: Hace tiempo que el llamado ‘Estado-nación’ y el ‘nacionalismo metodológico’ han sido rebasados por la realidad. Si a ello le sumamos la galopante globalización de las economías, el impacto que actualmente tienen los modernos medios de comunicación y transporte, así como las consecuencias que acarrea consigo la migración internacional en los países de origen y destino, entonces resulta clara la necesidad de desarrollar formas nuevas de pensamiento, cuya reflexión de lo nacional recoja lo transnacional, y a la inversa: donde el análisis de lo transnacional no deje fuera lo nacional (Moctezuma, 2008a: 41). Dumont señala dos de los efectos de la inclusión del espacio transnacional en los estudios sobre migraciones: la articulación entre nacionalidad y etnicidad y la desconexión entre nacionalismo y territorio (Dumont, 2010: 127). Al respecto, 68 sobresalen algunos de los problemas todavía abiertos en los planteamientos transnacionales, como son las contradicciones derivadas de la desterritorialización del Estado-nación, la falta de un enfoque histórico desde el que abordar el transnacionalismo o la necesidad de replantear la dimensión espacial del fenómeno migratorio (ibíd. 131). Moctezuma indica la existencia de un campo social transnacional que incluye aspectos sociales, económicos, políticos y culturales, siendo en este último en el que se registran los mayores avances, atendiendo a cuestiones como la construcción de la identidad nacional o aquellas relativas al sentimiento de membresía. A propósito de la dimensión cultural del transnacionalismo, se refiere a la “sobrevivencia de distintos cursos de vida; una cierta forma de acoplamiento simultáneo que no necesariamente desaparecerá en las generaciones subsiguientes de los migrantes” (Moctezuma, 2005: 62-63). El transnacionalismo aporta un enfoque novedoso y diferente para abordar las cuestiones migratorias. Más allá de los factores de atracción y expulsión que originan los desplazamientos, se trata de considerar el marco en el que estos se producen, mediado por factores como la globalización económica y cultural, los avances tecnológicos o las desigualdades internacionales. Como apuntan Portes, Escobar y Arana, esta perspectiva se aparta, al menos parcialmente, de los dos temas más abordados en los estudios sobre migraciones -los factores determinantes de la emigración y la integración de los inmigrantes en el país de destino-, para ocuparse de “las relaciones continuas entre los inmigrantes y sus lugares de origen”, así como los “campos sociales que transcienden fronteras nacionales” generados con la migración (Portes, Escobar y Arana, 2009: 269- 270). Sin embargo, los estudios desde la óptica del transnacionalismo han chocado nuevamente con la compleja realidad de las migraciones. Nina Glick Schiller identifica tres obstáculos metodológicos al estudio de las migraciones: las limitaciones de los conceptos de cultura y sociedad, el nacionalismo metodológico y el abordaje de las cuestiones migratorias desde paradigmas asimilacionistas o multiculturalistas (Glick Schiller, 2009: 19). 69 Cuadro 1: Tipos y consecuencias del transnacionalismo migrante. Escenario Tipo Económico Político Religioso Cultural Ciudad y país de acogida Espíritu empresarial como alternativa al trabajo de salario bajo. Movilizaciones a favor de causas en el país de origen. Establecimiento de filiales extranjeras de partidos políticos en del país de origen. Iglesias locales se reorganizan para responder a los intereses e inquietudes de los inmigrantes. Festivales musicales y artísticos organizados en áreas de inmigrantes para celebrar festividades nacionales. Comunidad en país de origen Inversiones de inmigrantes en bienes raíces, construcción y comercio como fuente de crecimiento. Comités cívicos binacionales planificación y financiación de obras públicas. Autoridades locales electas con respaldo de diásporas migratorias. Parroquias locales fortalecidas con donaciones de inmigrantes. Clérigos locales viajan al exterior para guiar a miembros expatriados de su congregación. Se organizan grupos musicales y de teatro para actuar en áreas de concentración de inmigrantes. País de origen Remesas de los emigrantes se convierten en primera fuente de divisas. Se aprueban leyes que garantizan la doble ciudadanía y los derechos al voto, a fin de fortalecer las lealtades de los emigrantes. Las iglesias organizan intercambios binacionales de sacerdotes y pastores. Se reorganiza binacionalmente la industria musical. Iniciativas oficiales para apoyar la difusión de la cultura nacional en el exterior. Fuente: Portes 2002. 70 Además, el propio término transnacionalismo, encierra ciertas ambigüedades y deja abiertos una serie de debates conceptuales a tener en cuenta de cara a examinar su aplicabilidad a la investigación empírica. Entre estos, Moctezuma10 señala la capacidad científica de recoger la simultaneidad de las prácticas sociales transnacionales en origen y destino; las dimensiones del transnacionalismo y los niveles posibles de transnacionalidad; la relación entre migración internacional, bienestar familiar y desarrollo social comunitario; las posibles formas de organización de los migrantes; y la relación entre transnacionalismo, transnacionalidad y globalización (Moctezuma, 2008a: 46). Y el mismo autor, en otro artículo, escribe: La comunidad y la nación son estructuras sociales que dan cuenta del conjunto de relaciones que se producen entre sus miembros, sin sujetarse a las relaciones sociales de un solo territorio; esto mismo sucede con las identidades, la participación política y otros fenómenos afines Por lo tanto, trascendiendo el individualismo y la vida comunitaria, se trata de recoger la simultaneidad de las prácticas organizativas, demográficas, sociales, económicas, culturales y políticas, al tiempo que se diferencian y especifican los sujetos sociales, partícipes, mediante una mirada transdisciplinar que abarque más allá de un solo espacio social (Moctezuma, 2005: 63). Sin embargo, Moctezuma destaca que se suele prestar poca atención a las dimensiones organizativas, “a lo sumo se reduce al ámbito de las prácticas entre comunidad de origen y comunidad filial, cuando, en realidad, las relaciones se extienden a varios destinos y abarcan la migración interna e internacional, incluyendo todo un cúmulo de organizaciones (asociaciones)” (ibíd. 62) Con todo, como dice Portes, el transnacionalismo constituye un marco de referencia “lo suficientemente abstracto para abarcar una amplia gama de factores empíricos y aún lo suficientemente concreto para resultar modificable y refinable con base en los estudios de los mismos procesos” (op. cit. 141). Por otra parte, contiene algunos elementos que lo hacen especialmente adecuado para estudiar el asociacionismo migrante, pues deja a 10 Moctezuma distingue entre los conceptos de transnacionalismo y transnacionalidad: “El transnacionalismo de los migrantes en sentido estricto se refiere a las relaciones de identidad y pertenencia, mientras que la transnacionalidad alude a las prácticas sociales que aquellos desarrollan” (Moctezuma, 2008a: 41). 71 un lado el estudio de las causas de la migración para centrarse en las dinámicas sociales que las facilitan y perpetúan a uno y otro lado de la cadena migratoria. Las asociaciones compuestas por migrantes de una misma nacionalidad están vinculadas a la percepción de un asentamiento permanente en el país de destino, pero no cabe duda de que, al menos desde el punto de vista identitario, guardan una estrecha relación con el de origen. Un análisis pormenorizado de las mismas requerirá, por tanto, considerarlas en tanto que actores trasnacionales, prestando atención a las formas de articular su doble membresía social. Para ello, es preciso definir el concepto de red social transnacional como objeto de estudio habitual en el ámbito del transnacionalismo y como sustento fundamental de las asociaciones de migrantes. 2.2. Redes sociales y asociaciones de migrantes Si el contenido de las políticas sociales sobre migración y las motivaciones explícitas de las asociaciones de migrantes viene determinado por los problemas que giran en torno a la integración en los países de destino y a la vinculación de las migraciones con el desarrollo de los países de origen, la organización de los requisitos y de los medios para conseguirlo acontece a través de relaciones que se abordan actualmente bajo el paraguas teórico de las llamadas redes sociales. La incorporación de las redes sociales transnacionales ha supuesto un considerable paso adelante en los estudios sobre migraciones. Se trata de un enfoque bastante flexible como para adaptarse tanto a los planteamientos individualistas como a los estructurales, así como para abordar diversos campos de la realidad migratoria, como la integración de los inmigrantes, su inserción en los mercados laborales, o el vínculo entre los contextos de origen y de destino. La red social se convierte no sólo en un medio para explicar las migraciones, sino que constituye un objeto de análisis en sí misma. Las redes sociales, han sido estudiadas principalmente desde los campos de la antropología, la sociología, o la psicología social como puntos de conexión entre las estructuras sociales –nivel macro- y los individuos –nivel micro-. Autores como Blau 72 (1964), Coleman (1972) o Emerson (1976), desarrollaron durante los años sesenta y setenta un conjunto de conceptos y marcos de trabajo que constituyen lo que algunos han llamado las teorías sociales del intercambio (Cook, 2003: 481). En el ámbito de la mundialización, las redes sociales que canalizan los constantes intercambios de distinto tipo que se producen entre las diferentes partes del sistema, cobran una dimensión transnacional, pudiendo tomar diversas formas como, por ejemplo, organizaciones internacionales, empresas transnacionales o comunidades y agrupaciones de personas (Castles, 2000: 20). Gurak y Caces, establecen algunas diferencias y semejanzas entre las teorías de las redes migratorias y los enfoques reticulares utilizados en las ciencias sociales. Pese a que estos últimos prestan más atención a las redes como elementos estructurales que a la construcción de éstas mediante vinculaciones individuales, ambos tipos de análisis comparten algunos elementos, como la noción de vínculos débiles, la concepción no territorial de las comunidades y la idea de focos organizativos o elementos en torno a los cuales se estructuran actividades colectivas (Gurak y Caces, 1998: 89-94). Aunque la sistematización de la red social como objeto fundamental de estudio en el ámbito de las migraciones es relativamente nueva, ya en El campesino polaco en Europa y en América se hace referencia a éstas, al hablar de los procesos de “desorganización y reorganización” de los migrantes en América (Thomas y Znaniecki, 2006: 353-404). Uno de los primeros autores en incorporar la óptica transnacional a las redes sociales de los migrantes, fue Dougas Massey en Return to Atzlan, en donde analiza los procesos migratorios entre México y los Estados Unidos. Para Massey, las redes migratorias están compuestas por el conjunto de relaciones interpersonales que vinculan a migrantes y no migrantes a ambos lados de la cadena migratoria. Estos contactos o relaciones no se producen necesariamente como consecuencia de la migración, pero se adaptan a ésta e incluso se refuerzan. Dice Massey: Las redes migratorias consisten en lazos sociales que vinculan a las comunidades de origen con puntos específicos de destino en las sociedades receptoras. Estos lazos unen a migrantes y no migrantes dentro de una compleja red de roles sociales complementarios y relaciones interpersonales 73 que son mantenidas mediante un conjunto informal de expectativas mutuas y comportamientos prescritos. Las relaciones sociales que constituyen las redes migratorias no son exclusivas de los inmigrantes sino que se desarrollan como resultado de los vínculos humanos universales que se acoplan a las circunstancias especiales de la migración internacional. Estos vínculos sociales no son creados por el proceso migratorio, pero se adaptan a él y con el tiempo se ven reforzados por la experiencia común de la migración en sí misma11 (Massey et al. 1987: 139-140). Massey diferencia entre las relaciones de parentesco, de amistad y de paisanaje, señalando la constitución de asociaciones de migrantes como forma de institucionalización de los vínculos generados por las redes (ibíd. 140-147). No obstante, como dicen Gurak y Caces, “la red migratoria no tiene por qué estar fuertemente institucionalizada, sino que puede ser un conjunto de relaciones que giran en torno a algún principio organizativo subyacente a la red” (op. cit. 78). Moctezuma distingue entre redes sociales y comunidades de inmigrantes: Las redes sociales son una característica inherente a las comunidades de los migrantes, pero redes y comunidades son dos conceptos diferenciados entre sí. En sus inicios, las redes pueden ser poco densas, de tipo individual y familiar, sin que lleguen a ser de naturaleza comunitaria. Esto mismo plantea una distinción entre ambos conceptos, ya que, en general, en los lugares de destino, necesariamente florecen las redes sociales, pero esto puede ser un indicio –y solo eso- de que se está formando la comunidad transnacional (Moctezuma, 2005: 66). Los estudios sobre redes migratorias arrojan un foco de luz sobre las causas de perpetuación de las migraciones, más allá de los factores individuales o estructurales de atracción y expulsión. Portes y Böröcz se han referido a las redes sociales como las microestructuras de la migración: Las redes establecidas, gracias al movimiento y al permanente contacto de poblaciones en el espacio, constituyen el corazón mismo de las microestructuras que sostienen la migración en el tiempo. Y es precisamente la inserción de las personas en esas redes, más que los cálculos individuales 11 Traducción propia. 74 de beneficio social, lo que ayuda a explicar las tendencias diferenciales a desplazarse y el carácter duradero de las corrientes migratorias (op. cit. 51). Las funciones habitualmente atribuidas a estas microestructuras son diversas. Gurak y Caces las agrupan en dos amplias categorías, las relacionadas con la adaptación y la selección, y las vinculadas con la canalización del proceso migratorio (op. cit. 79). Entre las primeras, se encontrarían las que tienen que ver con el acomodamiento inicial y con la inserción a largo plazo de los inmigrantes en la sociedad de destino. Las redes sociales, pueden contribuir tanto a abaratar los costes del viaje como a facilitar la llegada de los nuevos migrantes y evitar posibles riesgos, aportando una estructura inicial de sustento y apoyo. González Gutierrez señala que “para el recién llegado, las redes cumplen una función vital, en tanto que amortiguan el arribo a un medio ajeno y en buena medida hostil (op. cit. 59). Entre las funciones relacionadas con la canalización del proceso migratorio, se encuentran aquellas que inciden directamente en la perpetuación de los flujos migratorios entre dos regiones. Las redes introducen ciertos criterios selectivos en función de la naturaleza de los lazos que vinculan a los potenciales emigrantes con la realidad de la migración. Los flujos de información cobran esencial importancia a la hora de determinar la construcción hecha por algunas poblaciones en torno a la idea de emigrar a un país determinado. Las redes migratorias están activas mucho antes de que un individuo tome la decisión de emigrar, enviando continuamente información, a través de familiares, vecinos o amigos que han hecho lo propio. Esta información puede funcionar como factor de atracción, haciendo que la migración pase a ser socialmente considerada como una opción posible. Poco importa que la información que circule por estas redes sea más o menos veraz, lo verdaderamente relevante es que produzcan una determinada imagen capaz de dar continuidad al proceso. Como dice Martínez Veiga: Lo primero que salta a la vista es que el proceso migratorio no parece tener lugar como resultado de una especie de decisión individual que se rige por factores de expulsión y atracción o por la ley de la oferta y la demanda. El proceso migratorio está engastado socialmente dentro de una red de relaciones. Este hecho también explica tasas diferentes de emigración, no 75 sólo entre unos países y otros, sino también entre unos pueblos y otros, o entre diversos grupos sociales (op. cit. 132). No se pretende obviar la importancia de los factores estructurales de la migración, identificados como característicos de los sistemas migratorios –principalmente relaciones histórico-económicas entre los países-, que mueven a algunos pioneros a emigrar, demostrando al resto de los individuos en origen la viabilidad del proyecto e induciendo a nuevos movimientos de población. Igualmente, debe prestarse atención a los diferentes factores –ideológicos, políticos, económicos o geográficos- que inciden sobre el modo de vinculación de las comunidades emisoras y receptoras, introduciendo cambios tanto en las sociedades de origen y acogida como en las propias redes migratorias. Pero parece claro que el tipo de información y recursos que manejan las redes sociales, así como la forma de circular de ésta a lo largo de la cadena migratoria determina, en buena medida, la vinculación de los migrantes con las sociedades de emisión y de acogida. Las organizaciones de la sociedad civil son uno de los actores identificados recurrentemente en los estudios sobre transnacionalismo y redes migratorias. Las redes informales son las bases de las que surgen agrupaciones estables susceptibles de institucionalizarse y de convertirse en asociaciones. La gente se conoce, comparte problemas y objetivos, demarca cualitativamente los espacios y los acontecimientos que tienen lugar en su entorno, y sobre esta base puede agruparse y, eventualmente, presentarse públicamente asumiendo la estructura legal de una asociación. En los enfoques transnacionales cobran una particular relevancia las tipificadas como hometown associations, constituidas por migrantes del mismo origen y sustentadas sobre vínculos y prácticas informales preexistentes en las redes. En Return to Aztlan, Massey atribuye a las organizaciones de voluntariado una parte importante de la relación entre las redes de migrantes y sus lugares de origen. Pone como ejemplo los clubes de fútbol mexicanos en Los Ángeles, en los que una práctica habitual realizada de manera informal por los migrantes recién llegados –jugar al fútbol con otros 76 compatriotas- termina generando una estructura formal –la constitución de un club de fútbol- que cumplirá múltiples funciones características de las redes, más allá de la propia afición por el deporte, facilitando el movimiento de ida y vuelta de los migrantes, favoreciendo su integración en el país de destino y, a la larga, promoviendo su reincorporación en la comunidad de origen. Como señala el autor, las asociaciones voluntarias “pueden cumplir las funciones de cohesión e integración de migrantes en otras comunidades” (Massey et al. 1987: 145-147). Siguiendo la línea de Massey, desde mediados de los noventa distintos autores han trabajado sobre las asociaciones de migrantes mexicanos en los Estados Unidos (González Gutierrez, 1995; Goldring, 2002; Lanly, 2002; García Zamora, 2004; Escala Rabadán, 2005a y 2005b; Moctezuma, 2005 y 2011; Escala Rabadán, Bada y Rivera- Salgado, 2006; Vega y González, 2009). González Gutiérrez muestra cómo las redes familiares son la base de las asociaciones de inmigrantes: no se limitan a facilitar el asentamiento de los recién llegados, sino que mantienen una función representativa de los intereses y demandas de sus bases sociales frente a la comunidad y las autoridades de origen (op. cit. 61). Pero tal vez sea Moctezuma quien más atención ha prestado a la evolución de las redes sociales de los migrantes mexicanos en los Estados Unidos y a las distintas tipologías que se han generado a partir de ellas. Éstablece una relación directa entre las redes sociales y las asociaciones de migrantes, afirmando, de manera resumida, que “la organización de migrantes presenta un ciclo abierto, cuya espiral se inicia con las redes sociales, luego éstas evolucionan hacia las llamadas comunidades filiales12; más tarde dan origen a los comités de pueblos –aunque no siempre sucede así- y, finalmente, hacen posible la asociación de migrantes” (Moctezuma, 2005: 75). En esta línea, destaca la creación de organizaciones de inmigrantes mexicanos desde mediados del siglo XX, partiendo de las “comunidades filiales”, procedentes de grupos de migrantes formalmente establecidos y 12 Moctezuma explica en un artículo posterior el concepto de “comunidad”, señalando que abarca distintos aspectos relacionales entre individuos bajo el común denominador de que “los individuos comulgan con, conviven y comparten los mismos valores a partir de una misma matriz cultural” (Moctezuma, 2008b: 97-98). 77 centradas en las relaciones culturales entre migrantes de una misma localidad o región, tomando como referente simbólico “la territorialidad de las relaciones propias de la comunidad de origen” (ibíd. 65). Respecto a los tipos de asociaciones de migrantes se diferencias según de su nivel de complejidad organizativa. En un primer nivel se sitúan los “comités de pueblos”, que si bien no son asociaciones de migrantes propiamente dichas13, suponen un salto cualitativo frente a las “comunidades filiales” que dará lugar a la “vida comunitaria transnacional” (ibíd. 64). La distinción entre ambos tipos de entidades colectivas se encuentra, según el autor, en “la transición que va de la identidad a la membresía”, entendiendo por membresía “las relaciones prácticas que se construyen binacionalmente con la comunidad, entidad o nación”, mientras que la identidad “aunque incluye elementos prácticos, es más simbólica” (ibíd. 65). Estos comités sociales se caracterizan por ser estructuras formalmente constituidas, orientadas esencialmente hacia las prácticas locales centradas en las necesidades y la identidad. Una de las peculiaridades de estos comités de pueblos es precisamente la realización de obras sociales en sus comunidades de origen a través de acciones “esporádicas, escasas, poco formales e invisibles para el Estado, aspecto que, en muchos casos, aún se mantiene” (ibíd. 66). En un segundo nivel y con un mayor grado de madurez se encuentran las asociaciones de inmigrantes, caracterizadas por mantener “relaciones y prácticas permanentes que llegan a institucionalizarse, por una parte, entre los inmigrantes y sus organizaciones sociales y, por otra, entre las instituciones políticas de un país y su estado” (ibíd. 69). Frente a unas estructuras mínimamente formales pero sin reglamentos estatutarios ni reparto de responsabilidades entre sus miembros –como serían los comités sociales-, se presentan “organizaciones permanentes, con un alto grado de formalización, reconocimiento y legitimidad social, basadas en la colectividad y la práctica binacional de sus miembros” (ídem). Este tipo de distinciones graduales, en función de la madurez, 13 El propio autor señala que “a lo más son organizaciones cívicas que aún carecen de una membresía permanente y que desarrollan actividades diversas, las cuales no difieran mucho de lo que hoy en día hacen las comunidades filiales que poseen un sistema de redes fuerte” (Moctezuma 2005: 66). 78 a propósito de las organizaciones de mexicanos, ha sido utilizado también por otros como González Gutierrez (op. cit.) y Escala Rabadán (2005a). El modelo descrito por Moctezuma para el caso mexicano tiene interés teórico en la medida en que describe una cualidad general de las redes: su capacidad de articularse y rearticularse de forma acumulativa. Las redes se hacen cada vez más complejas en orden a conseguir de forma eficiente objetivos teóricamente más inalcanzables. Moctezuma expresa esta realidad afirmando que “a mayor nivel de organización, menos universo representado pero mayor legitimidad y capacidad de negociación con el Estado” (Moctezuma, 2005: 67). Sin embargo parecer claro que las circunstancias de la migración mexicana a los Estados Unidos tienen poco que ver con los distintos procesos migratorios que han tenido lugar en España durante los últimos veinticinco años. Las asociaciones de migrantes en España se articulan también a partir de las redes informales que acompañan a todo el proceso migratorio -decisión de migrar, forma de hacerlo y ubicación en destino-, adquieren una primera rearticulación étnica a través de elementos históricamente menos consolidados que aquellos a los que se refiere Moctezuma cuando habla de comunidades filiales y de comités de pueblos, y ocasionalmente incorporan elementos multiétnicos del espacio de la migración e incluso autóctono sin llegar casi nunca a consolidarse de forma permanente y con objetivos específicos en unidades superiores efectivas, como podrían ser las federaciones de emigrantes. Esta peculiar articulación se ajusta perfectamente a las características del tejido asociativo migrante español. Si las asociaciones de migrantes sufren graves problemas de financiación y están cortocircuitadas en sus objetivos explícitos por la usurpación de muchas de sus funciones por ONG generalistas, las redes que las sustentan no pueden sino estructurarse de forma oportunista en un espacio de relaciones siempre cercano al de las redes informales de las que nacen. 79 2.3. Capital social y asociacionismo Las asociaciones son organizaciones sociales finalistas. La ley de asociaciones de 2002 parte de un principio fundamental que enuncia rotundamente en su artículo 2.”Todas las personas tienen derecho a asociarse libremente para la consecución de fines lícitos”. Fines que deben quedar descritos “de forma precisa” (artículo 7) en los estatutos de las asociaciones. Si las asociaciones, como se acaba de ver, se estructuran en redes, lo hacen precisamente para generar los recursos necesarios para conseguir esos fines. Recursos que no se hubiesen podido generar individualmente y que conforman un auténtico capital social para los implicados. El concepto de capital social ha sido introducido en las ciencias sociales por autores como Bourdieu, Coleman o Putnam, que han estudiado precisamente los grupos sociales como nexo de unión entre individuos y estructuras. Bourdieu hace hincapié en el papel del capital social en la perpetuación y reproducción de las diferentes estructuras o condiciones sociales: El capital social es la suma de los recursos reales o potenciales que están vinculados a los bienes de una red duradera de relaciones más o menos institucionalizadas de conocimiento y reconocimiento mutuo –o, en otras palabras, la pertenencia a un grupo- que dota a cada uno de sus miembros, con el respaldo del capital colectivamente poseído, de una "credencial" que les hace acreedores, en los diversos sentidos del término. Estas relaciones pueden existir únicamente en su dimensión práctica, en los intercambios materiales y/o simbólicos que ayudan a mantenerlas (Bourdieu, 1986: 51). Para Bourdieu la pertenencia a una red hace que los individuos que forman parte de ella se conviertan automáticamente en acreedores del capital social que acumula la red como organización. Bourdieu habla de capital económico, cultural, simbólico y social, como manifestaciones diferentes del capital y de las formas más o menos institucionalizadas como se puede presentar cada uno de ellos. Quizás la característica más importante de estas manifestaciones es su gran capacidad de transformación. Una forma de capital se puede convertir fácilmente en otra, y estas transformaciones son 80 fundamentales en la activación de los mecanismos de intercambio que tienen lugar en las redes sociales Coleman (1990) define el capital social como los recursos insertos en la estructura de las relaciones sociales. Influenciado por las teorías del intercambio y de la acción racional, centra la atención en cuestiones como la interacción entre actores o los marcos de organización social en la que se desarrolla la acción individual (Millán y Gordon, 2004: 715-723). Es decir, para Coleman el capital social no es una característica de los sujetos individuales sino de la estructura. Esta estructura está conformada por la interacción de los actores sociales, y sustentada por la interdependencia generada en esta interacción. Es en este contexto en el que se generan los vínculos que se pueden convertir en capital social. La cooperación y la coordinación, en la medida en que se estabilizan, permiten a los sujetos apropiarse del capital social de la estructura. En la línea de Coleman, otros autores, entre los que destaca Robert Putnam, han centrado su atención en la relación entre el capital social y los vínculos de cooperación o reciprocidad dentro de la red. Para Putnam el capital social está relacionado con la presencia de redes sociales y normas de reciprocidad concomitantes, es decir, con los vínculos entre los individuos y las normas de reciprocidad y confianza que se derivan de ellos (Putnam, 2002: 14). Atribuye al concepto una dimensión privada o individual, según la cual los individuos forman redes que beneficien sus propios intereses, y otra colectiva o pública, dirigida a la comunidad en sentido más amplio, extendiéndose los beneficios de las redes más allá de las personas directamente implicadas en ellas. Putnam distingue entre capital social inclusivo o “que tiende puentes” –bridging- y exclusivo o “vinculante” –bonding-. El primero hace referencia a las redes que “miran hacia fuera y acogen a personas de diferentes capas sociales”, como serían las asociaciones a favor de los derechos humanos14 o las organizaciones religiosas ecuménicas, mientras que el capital social vinculante hace referencia a formas “por elección o por necesidad, introyectadas, que tienden a reforzar las identidades 14 En su texto original, Putnam se refiere a las asociaciones a favor de los “derechos civiles”. 81 excluyentes y los grupos homogéneos”, entre las que se encontrarían las “organizaciones fraternales étnicas, los grupos de lectura femeninos parroquiales y los clubes de campo de la gente elegante” (íbíd. 20). Pese a que el capital social “que tiende puentes” puede generar “identidades y reciprocidad más amplias”, el capital social vinculante “es bueno para consolidar la reciprocidad específica y activar la solidaridad” (ídem). En cualquier caso estas dos categorías no son excluyentes, y pueden coexistir dentro de una misma red social. La relación entre gobernabilidad y capital resulta interesante de cara a analizar la forma de reglamentación sobre el funcionamiento de las redes sociales. Para Putnam, la presencia de capital social y la existencia de asociaciones cívicas, constituyen las principales causas del funcionamiento de las instituciones democráticas. Distingue entre asociaciones de tipo formal e informal como canales de circulación de capital social, constituyendo las primeras las formas más efectivas de organización interna de la red, así como los canales más directos de comunicación con los elementos externos a la misma, principalmente en el ámbito de lo público. Algunos autores como Scockpol, vinculados con la llamada teoría de la institucionalización, consideran un error minimizar la incidencia del Estado y otras estructuras formales en el desarrollo del capital social, argumentando que “la capacidad de los grupos sociales de movilizarse por intereses colectivos depende precisamente de la calidad de las instituciones formales con las que cuentan” (Woolcock y Narayan, 2000: 233). A pesar de las ambigüedades del término capital social, y de la falta de consenso en cuanto a las definiciones teóricas, el concepto ha tenido un enorme calado desde los puntos de vista académico y político. Como dicen Millán y Gordon, el término se utiliza tanto en los distintos campos de la investigación como en la reflexión desde organismos internacionales y entidades relacionadas con el diseño de políticas (op. cit. 711-712). Partiendo de la definición de capital social de Bourdieu, Alejandro Portes aplica el concepto al estudio de las migraciones. En este cometido trata de explicar cuestiones 82 como por qué algunos colectivos de migrantes consiguen acceder a unas mejores condiciones de asentamiento, puestos de trabajo o movilidad social que otros. Dice Portes: El capital social se refiere a la capacidad de las personas para manejar recursos escasos, en virtud de su pertenencia a redes o estructuras sociales. Estos recursos pueden incluir efectivos económicos, como información sobre las condiciones de los negocios, consejos laborales, y “confianza” generalizada en las transacciones mercantiles. Los recursos no son en sí mismos capital social, el concepto se refiere más bien a la capacidad del individuo para movilizarlos en función de la demanda. La característica conceptual clave de estos recursos es que, desde el punto de vista del mercado, son gratuitos para los destinatarios. Tienen el carácter de "regalo", ya que no se espera que sean reembolsados por una cierta cantidad de dinero u otros valores en un determinado período de tiempo (Portes, 1995: 12) Para Portes, en la capacidad de aprovechamiento de las redes como estructuras de circulación de capital social inciden cuestiones relacionadas tanto con la configuración de las propias redes como con las capacidades del individuo. En términos generales, “actores que poseen redes sociales extensas y diversificadas y que han aprendido las vías ‘adecuadas’ pueden movilizar recursos económicos con mucha más facilidad que otros dentro de los mismos círculos” (Portes, 2002: 133). De manera más concreta y aplicable a estudios sobre comunidades particulares, Portes echando mano de las distintas manifestaciones del capital en términos de Bourdieu, dice que “en el ámbito de las comunidades específicas, el capital social puede definirse como los recursos colectivos disponibles en virtud de la existencia de redes sociales y estructuras sociales más grandes de las que forman parte sus miembros” (ibíd. 134). En el caso de las migraciones internacionales, el carácter transnacional de las redes sociales las convierte en estructuras capaces de movilizar múltiples recursos, ya sea mediante la convivencia con los nativos en los lugares de destino o por medio de las relaciones que mantienen con sus comunidades de origen. Como se ha dicho anteriormente, tales recursos pueden transformar “las relaciones económicas, las 83 instituciones sociales y políticas y la cultura e identidad nacional de todos los países participanes” (Castles, 2000: 22). El impacto producido en los distintos países implicados dependerá, en buena medida, tanto de la disponibilidad de capital social como de sus formas de canalización. De acuerdo con los enfoques derivados de la teoría de la institucionalización, el capital social y otras formas de intercambio vinculados a las redes migratorias, pueden organizarse a través de estructuras más o menos formales. Los procesos de institucionalización han sido frecuentemente abordados desde los estudios de redes sociales. Como dice Turner, los procesos de intercambio tienden a institucionalizarse o a formar pautas de interacción, cuando producen beneficios para los implicados en ellos (Turner, 1978: 201). En el caso de las migraciones, funciones atribuidas desde los marcos teóricos a las redes sociales transnacionales han visto su reflejo institucional en la configuración de asociaciones de inmigrantes y en la reglamentación sobre las mismas desde los poderes públicos. Algunos autores dan cuenta de la relación entre las asociaciones de inmigrantes y el contexto institucional en el que actúan, explicando las movilizaciones étnicas en términos de estructura de oportunidad política, término que se utiliza para hacer referencia a las dimensiones del entorno político en el que las estructuras del Estado crean oportunidades de acción. El concepto fue acuñado durante los años setenta por estudiosos de los movimientos sociales y de la acción colectiva. Para Eisinger (1973) se relaciona con las posibilidades que tienen los grupos de acceder al poder institucional. Tilly (1978) considera que la acción colectiva se desarrolla en un contexto marcado por el papel predominante de las instituciones políticas, que determinan una estructura bajo la cual se facilitará o dificultará la capacidad de incidencia. La estructura de oportunidad política determina en cierta medida la capacidad de acceso de las organizaciones a los recursos, a través de la financiación de ciertas actividades. Navarro y Juaristi distinguen entre la dimensión formal de la estructura de oportunidad política, caracterizada por la presencia de asociaciones en órganos destinados a la toma de decisiones, y la dimensión informal, en la que el ejercicio de facilitación “se traduce 84 en los contactos que mantienen las asociaciones con diversos actores político- institucionales o, si se prefiere, en sus alianzas político-institucionales”. Identifican tres elementos para el análisis de la estructura de oportunidad política: “mediación formal o presencia en órganos de participación, ayuda financiera y contactos informales” (Navarro y Juaristi, 2006: 226). Aunque nuevamente es complicado distinguir hasta qué punto es posible establecer una clara distinción entre estas tres formas de mediación, ya que, como apuntan algunos estudios, suelen estar relacionadas entre sí15. Laura Morales, Amparo González y Laia Jorba han analizado la incidencia de las políticas públicas, tanto relacionadas con el asociacionismo en general como con la integración de los inmigrantes, en la orientación de las asociaciones. Dicen al respecto: Las asociaciones de inmigrantes son correas de transmisión y agentes de recepción y desarrollo de políticas públicas destinadas a permitir la integración de los inmigrantes y sus descendientes, pues desarrollan ciertas funciones imprescindibles para el reconocimiento y la redistribución entre los colectivos presentes en la ciudad. Las asociaciones permiten la agregación de demandas, y su defensa desde plataformas de mayor poder simbólico, al mismo tiempo que canalizan y promueven la participación de sus miembros […] Pero, además, las asociaciones constituyen instituciones de primera acogida y apoyo psicológico-emocional en el proceso migratorio, en clara complementariedad con la labor de las instituciones de la sociedad receptora. Finalmente, permiten de forma colectiva la autoexpresión, el mantenimiento de la identidad como algo valioso para los propios individuos que la sostienen (op. cit. 133-134). Un elemento importante a este respecto lo constituye la mayor o menos implicación de los miembros de las asociaciones en la realización de sus cometidos, considerada por Morales y Mota como “un indicador mejor de las reservas de capital social existentes que la simple pertenencia organizativa” (op. cit. 92). Las autoras elaboran una clasificación de los niveles de activismo asociativo en función de la pertenencia, donaciones, participación en actividades y trabajo voluntario de los miembros de la 15 Veredas (2003) señala cómo existe una relación entre la participación en órganos de participación política y el acceso a financiación pública a través del análisis de las asociaciones pertenecientes al Foro para la Integración Social de los Inmigrantes. 85 asociación en la misma. De este modo establecen una escala entre una participación activa –que irían desde el activista total que participa en actividades, realiza trabajo voluntario y aporta donaciones; hasta el usuario que accede únicamente a las actividades, pasando por los activistas, socios activos y voluntarios- hasta una participación pasiva representada por los socios pasivos y los donantes (ibíd. 93). Estas formas de participación darán lugar a distintos tipos de asociaciones, destacando el caso extremo de las asociaciones sin socios, una tendencia a cuyo incremento apuntan autores como Putnam (2002) y cuya consecuencia inmediata pasaría por “el empobrecimiento de las sociedades contemporáneas en lo que se refiere al capital social disponible” (Morales y Mota, 2006: 92). 2.4. Los estudios sobre asociaciones de migrantes Con el creciente interés en los estudios sobre migraciones por las redes sociales transnacionales han proliferado los trabajos sobre asociaciones de migrantes, consideradas como uno de los actores colectivos cuyo funcionamiento se ajusta a lo que cabría esperar de una red de este tipo. Como se ha visto, existe una amplia bibliografía para clasificar las asociaciones, definir sus funciones o analizar sus relaciones con los poderes públicos. Sin embargo, hay dos cuestiones que llaman la atención por la frecuencia con la que son abordadas en la literatura académica: el papel que juegan en la integración de los inmigrantes en la sociedad de destino y su contribución al desarrollo de sus comunidades de origen. En el largo plazo, las redes pueden perpetuar situaciones de integración o no integración en la sociedad receptora. Si bien durante el proceso de asentamiento de los migrantes la composición y la estructura de la red variarán, en términos generales parece que las redes más cerradas pueden contribuir a aislar al migrante de la sociedad de destino, al relegarle a ciertos nichos laborales espacialmente precarios o a la concentración en ciertas áreas urbanas. A la inversa, también pueden incidir en el tipo de vinculación con 86 las comunidades de origen, maximizando o reduciendo los flujos de bienes e información enviados hacia éstas. 2.4.1. Asociaciones e integración de los inmigrantes en el país de destino Integrar en este contexto significa facilitar su entrada en las redes ciudadanas de los países de receptores. Desde este puno de vista cabe preguntarse, como hace Dumont, si las asociaciones de inmigrantes como tales son integradoras o desintegradoras. Esta controversia se basa, en parte, en que estas asociaciones exigen a sus miembros, como condición de pertenencia, ser inmigrante -o, más aún, tener una u otra nacionalidad-, lo que invita a pensar en la prevalencia de un cierto comunitarismo étnico (op. cit. 122). Para González Gutiérrez, la misma configuración de organizaciones constituye la evidencia de que la integración de los inmigrantes en la sociedad de destino no pasa necesariamente por un proceso de asimilación unidireccional en el que se rompe de manera “quizás dolorosa pero absoluta, con las raíces y tradiciones que los unen a su tierra de origen”, sino que incluye prácticas propias de la sociedad de origen que se conjugan con las de destino (op. cit. 61). El autor señala que el asociacionismo migrante constituye “por un lado, una manera de oponer resistencia a las tendencias desintegradoras de la comunidad y, por otro, representa un esfuerzo por explotar las lealtades naturales de los inmigrantes hacia su tierra de origen” (ibíd. 68). Esta lealtad a la región de origen es explicada como un mecanismo “natural de organización que les permite reafirmar su identidad y conservar vivo el sentimiento de pertenencia a las comunidades donde vivieron su proceso original de socialización” (ibíd. 88). Este planteamiento es el punto de partida de Portes, Escobar y Arana en su estudio sobre la incorporación política de los inmigrantes a la sociedad estadounidense. Frente a un nacionalismo cultural encarnado por autores como Hungtington (2004), según los cuales el establecimiento de organizaciones étnicas y transnacionales dificulta el proceso de integración política de los inmigrantes en destino, estos autores sostienen que “las actividades políticas, étnicas, y transnacionales no son incompatibles sino que, por el 87 contrario, se fortalecen mutuamente, generando sinergias positivas que promueven la integración” (Portes, Escobar y Arana, 2007: 272), planteando la hipótesis de que “la vida asociativa de las comunidades de inmigrantes no es tan segmentada como podría esperarse a primera vista y que, de hecho, las organizaciones transnacionales pueden funcionar como vehículos para una incorporación política exitosa” (ibíd. 277). A la inversa, para algunos autores no parece tan claro que la presencia de tejidos asociativos entre los distintos grupos de inmigrantes sea necesariamente un síntoma de integración efectiva en la sociedad de acogida. Aparicio y Tornos llaman la atención sobre las limitaciones que puede tener la utilización de la densidad asociativa como criterio para medir la integración de los inmigrantes, afirmando que en cualquier caso sería una idea asumible únicamente con mucha reserva (op. cit. 54). En el mismo sentido, algunos autores advierten del peligro de caer en una guetización asociativa (Garreta, 1998; Morell, 2005) mediante la institucionalización de estructuras paralelas a las del común de la población, para solucionar los problemas de los migrantes. En este sentido, una asociación no debería, por ejemplo, intervenir en un conflicto laboral, sustituyendo la tarea de los sindicatos, aunque la persona afectada sea migrante, ni tramitar documentos para los migrantes en vez de derivarles a las administraciones correspondientes. Otros autores plantean este debate recurriendo a la pluralidad de objetivos y funciones de las asociaciones de inmigrantes, distinguiendo entre las prácticas orientadas hacia el grupo y las que se dirigen a la comunidad (Bolívar, 2013: 117). Schover y Vermeulen distinguen entre asociaciones defensivas -es decir, constituidas como respuesta a la exclusión- u ofensivas -provenientes de las propias elecciones de los migrantes-. También pueden ser pro integración -habitualmente es la estrategia de las defensivas- o buscar la diferenciación étnica como base identitaria -algo que pasará muy a menudo en las asociaciones ofensivas- (Schover y Vermeulen, 2005: 82). La consideración de las asociaciones de inmigrantes como buenas -o incluso necesarias- no sólo para defender los intereses de los inmigrantes como tales -es decir, como 88 representación de unas determinadas bases sociales- sino también para su correcta integración y participación en la sociedad de acogida, se corresponde con la idea de Putnam de que las organizaciones de la sociedad civil no sólo cumplen el papel de hacer valer las bases sociales a las que representan, sino que además tienen un fin en sí mismas como evidencias palpables del buen funcionamiento de las instituciones públicas. Siguiendo la línea de Putnam, algunos autores han profundizado en el papel que juegan las asociaciones constituidas por migrantes como elemento de integración política. Desde que Rex (1991) publicara su trabajo sobre movilizaciones étnicas en el Reino Unido se han elaborado un buen número de monografías con de caso en países europeos como Alemania (Yurdakul, 2006), Bélgica (Hooghe, 2005), Holanda (Tillie, 2004), Italia (Caponio, 2005), Suecia (Odmalm, 2004), Noruega (Predelli, 2008) o Finlandia (Pyykkönen, 2007). Estos análisis parten del concepto de estructura de oportunidad política, centrándose en el Estado receptor como marco referencial de acción frente a los factores transnacionales de las migraciones. Morales y Mota (op. cit.) indican que la participación de los migrantes en las asociaciones tiene consecuencias a nivel individual y sistémico -tanto en las actitudes como en el comportamiento de los asociados- que contribuye al establecimiento de sentimientos de confianza hacia otras instituciones sociales y políticas y hacia otros individuos, fomentando el carácter político y reflexivo de las personas que las componen. Además, la participación en asociaciones ha sido un indicador tradicional del nivel de integración social y político de los individuos o, como dicen las autoras, de la existencia o ausencia de reservas de capital social. En esta línea, se sugiere que las asociaciones contribuyen a la integración de los ciudadanos en sus sociedades, permitiéndoles ejercer plenamente la ciudadanía. Por último, apuntan una serie de consecuencias distributivas, siendo las propias asociaciones consideradas como un recurso en sí mismas y con capacidad de distribuir recursos socialmente valorados, incluyendo el poder, entre sus miembros. 89 Los estudios sobre transnacionalismo también han tratado la integración política de los inmigrantes a través de prácticas asociativas. Portes, Escobar y Arana analizan las asociaciones de mexicanos, dominicanos y colombianos en los Estados Unidos, señalando que: Los inmigrantes, individualmente considerados, raras veces participan en la vida política de los Estados Unidos. Por el contrario, lo hacen de manera colectiva respondiendo a la movilización organizada por activistas dentro de sus propias comunidades o a las actividades externas que buscan remediar circunstancias perjudiciales o perseguir objetivos de distinta naturaleza. Por lo anterior, la forma organizativa específica que adoptan estos movimientos cumple un papel decisivo en el proceso de incorporación política (op. cit. 271). Moctezuma hace una interesante apreciación, a propósito de la práctica política de las asociaciones de inmigrantes mexicanos, basada en la idea de un “desdoblamiento formal e institucional” de las asociaciones de inmigrantes con un mayor grado de evolución, con el fin de diferenciar claramente entre este tipo de actividades y aquellas de carácter propiamente comunitario. No obstante, reconoce a las asociaciones la capacidad de participar en la vida política, pero siempre haciendo prevalecer su carácter comunitario, es decir, como organizaciones de la sociedad civil. Para Moctezuma “la actividad comunitaria, aunque sigue siendo central, genera una diversidad de relaciones que hacen posible la organización empresarial y política, encabezada por los líderes de las asociaciones, además de nutrirse externamente, en menor medida, de otros miembros” (Moctezuma, 2005: 72). Una característica de este desdoblamiento de las actividades políticas en entidades de otra naturaleza es el de reducir las tensiones en la organización y proteger el carácter comunitario original de las mismas. 90 2.4.2. Asociaciones y codesarrollo Junto a los trabajos relacionados con la inserción a corto plazo y el asentamiento de los migrantes en las sociedades de acogida, con frecuencia los estudios empíricos sobre redes sociales y asociacionismo han focalizado su atención en el impacto económico de las prácticas sociales de los migrantes en sus comunidades de origen. Los enfoques teóricos de las migraciones y su insistencia en cuestiones relacionadas con las desigualdades internacionales han contribuido a situar en un primer plano la relación entre migraciones y desarrollo, tanto desde un nivel macroeconómico como atendiendo a sus dimensiones locales. Los postulados relacionados con la modernidad giran de alguna manera en torno a la idea de diferencial económico entre países, mientras que las corrientes histórico- estructurales consideran generalmente los desajustes económicos introducidos durante el periodo colonial en los países del Sur como la causa fundamental de las migraciones. Sin embargo, los enfoques transnacionales han sido la principal fuente de producción de obras relacionadas con el binomio migración y desarrollo, pues incorpora a distintos actores implicados en la red migrante transnacional en los países tanto de origen como de destino y tránsito. Como indican Carballo y Echart: Quizá el transnacionalismo y el estudio de las redes podrían incluir marcos de análisis para intentar integrar migraciones y desarrollo como binomio, donde el análisis de contextos globales, de origen, tránsito y destino puede acercarnos a explicaciones más completas, ya que las experiencias migratorias actuales han rebasado enormemente el poder de las perspectivas anteriores (Carballo y Echart, 2007: 61). Más allá de las tensiones internacionales vinculadas con los problemas del desarrollo y los efectos de éste sobre los flujos migratorios, el estudio de las redes sociales transnacionales permite, desde el extremo opuesto, abordar el impacto de la propia migración en los procesos de desarrollo, tanto en términos positivos como negativos. Algunos autores clásicos de los enfoques transnacionales han trabajado sobre la incidencia de las migraciones en las comunidades de origen de los migrantes, prestando 91 atención a cuestiones como los envíos de transferencias económicas, la consolidación de organizaciones empresariales transnacionales, la llamada fuga de cerebros o los mecanismos compensatorios entre todos estos factores (Castles y Delgado Wise, 2007: 11). En su estudio sobre migrantes mexicanos, Massey analiza el impacto de la migración en sus comunidades de origen, en ámbitos tan diversos pero cruciales para los procesos de desarrollo como son el sustento familiar, la generación del tejido productivo –o empresarial-, la creación de empleo, el reparto de las tierras o la distribución de la producción agrícola (Massey et al. 1987: 216, 252). Portes señala a las redes como las estructuras más importantes involucradas en las transacciones económicas (Portes, 1995: 8). Los patrones de envío de remesas y los usos de las mismas han sido con frecuencia objeto de estudio a la hora de estudiar el impacto de las migraciones sobre el desarrollo, destacando aquellos trabajos relacionados con las remesas colectivas canalizadas a través de organizaciones de migrantes (Delgado Wise, Márquez y Rodríguez, 2004; García Zamora, 2007; Vega y González, 2009; Moctezuma, 2011). A nivel general, parece bastante establecido que las áreas principalmente identificadas como propias del codesarrollo son precisamente el envío de remesas económicas y el fortalecimiento del tejido asociativo migrante (Sanmartín, 2011: 80). Más recientemente, se han incluido los procesos de retorno de los migrantes y su efecto en las regiones de origen (Portes, Escobar y Walton Radford, 2006: 5). Portes, Escobar y Walton Radford han analizado la diferencia entre la incidencia de las asociaciones de colombianos, dominicanos y mexicanos en el desarrollo de sus regiones de origen. Como punto de partida, sostienen que: La asimilación en el país receptor y la participación en las actividades transnacionales no necesariamente se oponen entre sí; las diferencias en el contexto sociopolítico de salida y el carácter participativo de los gobiernos del país influyen significativamente en la forma y actividades de las organizaciones de inmigrantes, y los contextos de llegada también pueden afectar al inicio de las actividades, según la discriminación que afronten los recién llegados (ibíd. 3). 92 Distinguen entre entidades cívicas –que impulsan una agenda de carácter nacional-, clubes de oriundos –de alcance local- y agencias sociales –proveedoras de servicios públicos en destino pero comprometidas en proyectos en sus países de origen-, concluyendo: Aunque no son universales, las actividades cívicas, filantrópicas, culturales y políticas son comunes entre los inmigrantes de Estados Unidos y, en su conjunto, tienen suficiente peso para afectar a las posibilidades de desarrollo de localidades y regiones, así como para atraer la atención de los gobiernos de los países de origen (ibíd. 39). No obstante, la mayoría de autores se muestran cautelosos a la hora de hacer generalizaciones sobre la vinculación directa entre migraciones y desarrollo. Ninna Nyberg Sorensen da cuenta de la complejidad de la relación entre ambos fenómenos, en la que no siempre se dan las condiciones para que las primeras incidan positivamente sobre el segundo. Más allá de las dimensiones económicas de la migración, es preciso atender a sus aspectos socioculturales, como las relaciones de género y familiares, la existencia de violencia social o los derechos civiles y políticos de los migrantes (Soresen, 2010). Otros, han cuestionado la posibilidad de inferir automáticamente como positivos todos los impactos posibles de las remesas y otras transferencias, señalando algunos desequilibrios que éstas pueden producir a nivel micro (Daum, 2010). En el centro de estos planteamientos se encuentra un concepto central, el de codesarrollo, propuesto por Sami Naïr en 1997 en su informe Balance y orientación de la política de codesarrollo en relación con los flujos migratorios, realizado por encargo para el gobierno francés. El concepto de codesarrollo, tampoco es original del campo de las migraciones, y su origen se encuentra en algunas experiencias piloto de cooperación económica entre Francia y distintos países socios como Argelia, México o India (Wieviorka, 2010: 23). Naïr reorienta el término hacia el ámbito de las migraciones, manteniendo la lógica del beneficio mutuo. El codesarrollo consistiría en una gestión conjunta y consensuada de las cuestiones migratorias de manera que tanto los países 93 emisores como los receptores de flujo migratorios puedan beneficiarse de éstos en términos de desarrollo. Para Naïr la elaboración de una política migratoria integral y coherente pasa por una serie de ejes de acción, como serían el control de los flujos para la integración, la regulación de las migraciones potenciales, la organización de las admisiones en torno a contingentes y el establecimiento de compromisos bilaterales que impliquen a nuevos actores (Naïr, 1997: 4-7). Entre estos actores, señala los Estados, las administraciones territoriales, las ONG y las asociaciones de migrantes, las empresas y las organizaciones profesionales, y las universidades e institutos de investigación (ibíd. 7-8). Pese a lo sugerente de la idea de Naïr, no se ha llegado a un consenso, ni político ni académico, en torno al concepto de codesarrollo. A medio camino entre los ámbitos de las migraciones y de la cooperación para el desarrollo, parece que el término se presentara más como un marco de referencia para aproximarse al vínculo entre migración y desarrollo, que como una categoría sólida para enmarcar un conjunto de iniciativas concretas y claramente diferenciadas. Como señala Lacomba, el codesarrollo puede entenderse desde, al menos, cinco maneras diferentes: como cooperación para el desarrollo en zonas de emigración, como cooperación con participación de los migrantes, como cooperación hecha por los propios inmigrantes, como conjunto de iniciativas que tratan de promover el vínculo entre migración y desarrollo, o como un enfoque metodológico (Lacomba, 2010: 44). Las dos últimas son las que presentan una forma más abierta y capaz de dar cabida al resto de iniciativas y prácticas que tratan de aprovechar los vínculos transnacionales de los migrantes con sus países de origen desde un enfoque innovador, positivo, y directamente vinculado con el actual panorama de las relaciones internacionales. No obstante, las pocas experiencias exitosas de modelos de codesarrollo, vuelven a evidenciar que, al estudiar las migraciones, los casos reales suelen desbordar los intentos de aproximación teórica y conceptual al problema. 94 Por otra parte, a pesar del entusiasmo suscitado por las asociaciones de inmigrantes como potenciales actores de codesarrollo, la casi totalidad de los autores consultados terminan por resaltar, de una u otra manera, la debilidad estructural de este tipo de organizaciones, lo que lleva a reducir considerablemente su capacidad de incidencia en el desarrollo de sus comunidades de origen. Independientemente del impacto real que puedan tener las redes sociales de los inmigrantes en los procesos de desarrollo de sus comunidades de origen –algo difícil de medir en el corto o medio plazo, y sujeto a la multiplicidad de acepciones posibles del término desarrollo-, parece que cuestiones como la participación en prácticas socioeconómicas en origen fortalecen el carácter transnacional de las redes. Del mismo modo, los estudios empíricos demuestran la posibilidad de que determinadas acciones asociadas a las migraciones puedan incidir directamente en la mejora de las condiciones de vida de las poblaciones en los países de origen. ***** Con frecuencia, las aproximaciones teóricas han servido como base conceptual a la hora de elaborar marcos normativos para abordar las migraciones, como sería el caso de los estudios sobre la vinculación existente entre migraciones y desarrollo, no tanto por haber sido capaces de identificar procesos reales de desarrollo liderados por migrantes o familiares en sus comunidades de procedencia, como por haber puesto sobre la mesa el debate en torno a los impactos –tanto positivos como negativos- de la migración en origen, así como la centralidad de las redes sociales transnacionales como unidad fundamental de trabajo. En términos generales puede afirmarse que se está consolidando un interés por las redes migratorias como objeto de análisis académico y político. Tales análisis tienden a centrar su interés en cuestiones como los mecanismos de organización y reproducción de la red social o sobre la circulación a través de éstas de distintos tipos de bienes e información entre las comunidades de origen y destino de los migrantes. Estos flujos de 95 información pueden ser canalizados a través de actores pertenecientes a la red migratoria, y organizados en torno a grupos de adscripción más o menos formales, como la familia o las asociaciones de migrantes. La cantidad de trabajos dedicados al estudio de las asociaciones de inmigrantes deja patente la importancia de éstas en tanto que expresión formal de las redes. En estos se tiende a priorizar el estudio de las cuestiones relacionadas con la integración de los inmigrantes en el país de destino o con la puesta en marcha de iniciativas transnacionales en sus comunidades de origen, es decir, con la utilidad de estas organizaciones, ya sea de cara a sus miembros o a terceros. Sin embargo, el proceso asociativo como tal, ha pasado mucho más desapercibido. Si las asociaciones de migrantes comparten una serie de características y funciones por el mero hecho de estar compuestas por migrantes, cabe pensar, como fundamento de la hipótesis de trabajo que se formulará en el capítulo siguiente, que el fenómeno del asociacionismo migrante se desarrolla de manera paralela a los ciclos migratorios, determinados tanto por la estructura de oportunidad política como por las necesidades concretas que, en cada momento, tienen los migrantes. Un análisis en profundidad del fenómeno asociativo puede contribuir a dilucidar estas cuestiones, analizando el sentido dado por los miembros de estas asociaciones a su militancia durante los distintos tramos del proceso migratorio y bajo condiciones estructurales cambiantes. 96 97 CAPÍTULO 3: CUESTIONES METODOLÓGICAS 3.1. Antecedentes y justificación La primera aproximación a las asociaciones de inmigrantes en la Comunidad de Madrid se realizó entre los años 2009 y 2011, durante la elaboración del trabajo Prácticas transnacionales y asociaciones de inmigrantes en la Comunidad de Madrid, presentado para obtener el Diploma de Estudios Avanzados dentro del mismo programa de doctorado. Se realizó entonces un trabajo de campo con 19 organizaciones correspondientes a ocho colectivos de inmigrantes –tres bolivianos, dos colombianos, dos ecuatorianos, dos peruanos, tres marroquíes, tres senegaleses, tres rumanos y uno búlgaro-, analizando la incidencia de la agenda política del país de destino en la configuración de las iniciativas transnacionales realizadas por las asociaciones en el país de origen. Durante el estudio se pudo evidenciar la consolidación de un modelo propio español, caracterizado por una fuerte institucionalización en torno a la agenda política e inserción en el sistema público de financiación, diversificando tanto el tipo de actividades realizadas como el perfil de los beneficiarios atendidos. Este modelo funcionaría más como lo que se ha llamado agencias de servicios que como hometown associations fundamentadas en los vínculos con las comunidades de origen (Cordero-Guzmán, 2005). En cuanto a las diferencias por nacionalidades, estas quedaron especialmente patentes en el análisis de las prácticas transnacionales realizadas por los distintos colectivos: en el caso senegalés, las asociaciones disponían redes densas de contactos, formales e informales, que facilitaban su implicación en iniciativas de carácter transnacional; en el extremo opuesto, rumanos y búlgaros apenas mostraban interés en este tipo de cuestiones. En un punto intermedio se situarían los colectivos de latinoamericanos y los marroquíes, que al amparo de un clima político favorable comenzaban a interesarse por el codesarrollo o los proyectos de cooperación internacional en sus países de origen. En 98 este sentido apuntan algunos de los estudios realizados en el mismo periodo, como los de Aparicio y Tornos (2010), Cebolla y López-Sala (2012) o Lacomba y Cloquell (2014). Estos elementos se manifestaban de forma más clara en el perfil de las asociaciones más grandes, pero eran tangibles también en otras menores. Dichas asociaciones podrían configurar estadios piramidales atendiendo a criterios como el grado de implantación social, el tipo de actividades realizadas y los años trabajados: en los niveles superiores, unas pocas asociaciones, con largo tiempo en activo, generaban fuentes continuas de financiación, ampliaban su base de actividades y beneficiarios y disponían de diversos canales de interlocución ante las administraciones públicas; en los inferiores, un gran número de asociaciones pequeñas, prácticamente invisibles, con un acusado componente étnico y sujetas a un cierto grado de informalidad en lo que a alcance, acceso a financiación o tipo de vinculaciones con otras entidades se refiere. No obstante, la propia selección de la muestra tenía algunos sesgos que impedían profundizar en las diferencias entre unas y otras asociaciones: habida cuenta de la cantidad de colectivos seleccionados, se priorizó la inclusión en el estudio de aquellas organizaciones con mayor grado de actividad y representatividad, para lo que primeramente se mantuvieron reuniones con miembros de las asociaciones pertenecientes al Foro para la Integración Social de los Inmigrantes y con aquellas que en los últimos años habían accedido de manera recurrente a financiación pública. La elección de las demás asociaciones vino motivada por las informaciones obtenidas en las primeras reuniones, tratando de seleccionar a las que presentaban una estructura con una cierta continuidad temporal y un alto grado de actividad. Con este criterio se produjo un desequilibrio a favor de las asociaciones grandes y altamente institucionalizadas, que en términos numéricos fueron las que ocuparon la mayor parte de la muestra. Los datos sobre las asociaciones menores o más jóvenes –recogidos únicamente para los colectivos de rumano y senegalés- sirvieron, en ocasiones, como contrapunto al primer modelo y, en otras, como evidencia de la implantación de una serie de prácticas institucionales, relativas a cuestiones como el modo de acceso a la financiación o la naturaleza de las prácticas implementadas. 99 Este desajuste, identificado igualmente en buena parte de los trabajos publicados en España, entraña algunas contradicciones metodológicas para analizar un modelo caracterizado, precisamente, por la polarización de las asociaciones en torno a cuestiones como la relación con instituciones gubernamentales y partidos políticos, el acceso a la financiación pública o el grado de reconocimiento por parte de las autoridades. De esta manera, los estudios comparativos entre colectivos resultan útiles como aproximación general al tejido asociativo de un determinado municipio, región o país, pero dificultan el acercamiento al fenómeno asociativo como tal, pues se tiende a primar la presencia de las asociaciones más visibles frente las que lo son menos, las más pequeñas, imprescindibles al fin y al cabo para entender las motivaciones de base para asociarse. Es preciso notar que se trata de entidades formalmente constituidas, con una fuerte vocación profesional y cuyos miembros conocían previamente el tejido asociativo, siendo habitual que hubieran estado previamente vinculados a otras entidades, por lo que no hay motivos aparentes para que sean excluidas de las investigaciones. La idea de realizar una monografía sobre un colectivo en concreto parte de la necesidad de estudiar a las asociaciones de inmigrantes como tales, considerándolas como actores dinámicos con capacidad de acción propia para adaptarse a un entorno cambiante, algo que a veces queda eclipsado al ampliarse el foco hacia categorías más amplias como la de tejido asociativo, asumido de manera implícita como el conjunto de prácticas y comportamientos compartidos por las asociaciones de inmigrantes dentro de un contexto político determinado. Igualmente, se superan las posibles barreras que pueda suponer una distinción de las asociaciones por nacionalidades, pues, al pertenecer todas a la misma, comparten inequívocamente el contexto migratorio tanto de salida como de llegada, un elemento fundamental si se asume que la característica fundamental de éstas es la condición migrante de sus miembros. Como en la mayoría de las investigaciones sobre asociacionismo migrante en España, la delimitación del estudio a la Comunidad de Madrid es resultado de la configuración política de la administración española y de la relevancia en la misma del contexto autonómico. No obstante, el propio planteamiento metodológico del trabajo se presta a ser circunscrito al ámbito local, pues de esa manera se puede abordar en términos 100 cualitativos una muestra amplia y suficientemente representativa del total de la población analizada. 3.2. Planteamiento del problema de investigación Las teorías tienden a focalizar la atención en distintos aspectos de la realidad migratoria, normalmente en retroalimentación con las agendas políticas y la realidad social del momento. En los últimos 20 años, con la creciente relevancia académica de los enfoques transnacionales y del estudio de las redes sociales, se aprecia un interés en el análisis de las asociaciones de inmigrantes. En estos trabajos, las prácticas asociativas de los migrantes cobran sentido en relación con dos problemas fundamentales: el de la integración de los migrantes en destino y el de las redes transnacionales que los siguen vinculando con sus países de origen. Sin duda estas conclusiones generales son estadísticamente ciertas, pero quizás por eso no dan cumplida cuenta de la diversidad asociativa con la que el investigador se puede encontrar si se aproxima de forma cualitativa al tejido asociativo de un lugar, en este caso a las asociaciones de migrantes colombianos de la Comunidad de Madrid. Cuando esto sucede se constatan dos tipos de realidades, una que tiene que ver con las prácticas que realizan las asociaciones y otra con la naturaleza del propio tejido asociativo. Respecto a la primera, es fácil darse cuenta de que no todas las asociaciones trabajan con fines tan explícitos como los de la integración y el codesarrollo y que la flexibilidad de las prácticas es precisamente uno de los elementos fundamentales de su supervivencia. Respeto a la segunda, la impresión es todavía más impactante: en los últimos 25 años han surgido en Madrid varios centenares de asociaciones de inmigrantes y posiblemente han desaparecido otras tantas. La variabilidad es la característica fundamental de este tipo de tejido asociativo. Una variabilidad que no se recoge en los estudios sobre asociacionismo, porque en ellos normalmente se toman como modelo las grandes asociaciones, es decir, aquellas que se ajustan más a las expectativas teóricas del asociacionismo. Se da por supuesto que las 101 menos conocidas y las más pequeñas tratan de ajustarse también a estos elementos canónicos, pero el conocimiento directo e intensivo del sector puede también iluminar algunas de las características del asociacionismo migrante en general, e incluso obtener conclusiones aplicables a las que por su tamaño y antigüedad suelen ser más consideradas en las muestras de los estudios. De aquí la idoneidad de utilizar el estudio de caso como herramienta analítica a través de la cual contrastar algunas de las afirmaciones realizadas en los estudios de carácter general. En contraste con las investigaciones elaboradas a partir de muestras de población amplias y estadísticamente representativas, el estudio de caso se centra en un número limitado de fenómenos para analizarlos en profundidad, tratando de comprenderlos en toda su complejidad y ponerlos en juego con el contexto en el que se desarrollan. Como dicen Neiman y Quaranta, “el estudio de caso consiste en el abordaje de lo particular priorizando el caso único, donde la efectividad de la particularización remplaza la validez de la generalización” (Neiman y Quaranta, 2006: 219). El caso se define como “un sistema delimitado en tiempo y espacio de actores, relaciones e instituciones sociales donde se busca dar cuenta de la particularidad del mismo en el marco de su complejidad” (ibíd. 220). De acuerdo con este planteamiento, se pretende estudiar el asociacionismo migrante colombiano en Madrid prestando especial atención a las prácticas que realiza y a los discursos de sus representantes. De forma más concreta, se trata de conocer el funcionamiento interno de estas asociaciones, atendiendo principalmente a cuestiones relativas a sus contextos fundacionales, su evolución y sus procedimientos organizativos. Se pretende analizar su anclaje institucional y la naturaleza de sus redes sociales y de ponderar en qué medida todo ello contribuye al cumplimiento de sus objetivos expliciticos como asociaciones. En los capítulos anteriores se ha establecido un hecho fundamental: las asociaciones de migrantes están profundamente determinadas por la evolución normativa sobre la migración. Sin duda son asociaciones y, como tales, en su constitución se ajustan a la ley de asociaciones de 2002. Pero el peso de su especificación como migrantes hace que las 102 leyes y normas sobre extranjería sean más determinantes para explicar su funcionamiento que las previsiones legales sobre los procesos asociativos Esta consideración presupone además la existencia de un decalage ente los discursos en torno a ellas de sus líderes y las prácticas que realmente llevan a cabo. De acuerdo con Hammersley y Atkinson, las investigaciones cualitativas “se preocupan más en desarrollar teorías a partir de los datos de campo que en verificar hipótesis ya existentes” (1994: 43). Ha sido la constatación empírica de este desajuste discursivo a lo largo del trabajo de campo, lo que ha generado las preguntas básicas que han ido delimitando esta investigación: ¿qué significa asociarse para un migrante? ¿Qué peculiaridades tiene la estructura asociativa para que se convierta en un recurso tan sorprendentemente utilizado y reutilizado por los migrantes? ¿Por qué la distancia entre la definición estatutaria de las asociaciones y su práctica real suele ser mayor en las asociaciones más pequeñas? ¿Cuál es la casusa de que muchas de las asociaciones registradas dejen de funcionar con la misma facilidad con la que se crean? ¿Por qué durante la crisis de los últimos años, a pesar de descender el número de migrantes, han seguido creándose nuevas asociaciones? ¿Qué relación existe entre los distintos tipos de asociaciones y los contextos políticos y económicos en los que aparecen? Como se verá a lo largo de esta investigación todas estas cuestiones se responden mejor si se asume como hipótesis de trabajo que el asociacionismo migrante está más determinado por la condición de inmigrantes de sus miembros que por sus implicaciones asociativas. Se trata de un proceso complejo en el que las asociaciones, como estructuras reticulares y generadoras de capital social, se convierten en recursos estratégicos para determinados sectores cualificados de la población migrante. Esta hipótesis se refuerza todavía más si se tiene en cuenta la identificación existente entre los fundadores y sus asociaciones. Incluso este hecho, de transcendental importancia, permitiría concluir con una ampliación del alcance de la hipótesis, según la cual la vida de las asociaciones corre el mismo destino que la vida, como inmigrante, de su fundador o fundadores. 103 El alcance de la hipótesis no se limita a la detección de algunos comportamientos que se ajusten a esta suposición, sino que se extiende a todos los aspectos del proceso asociativo, desde su fundación, hasta su declive, si fuera el caso, pasando por su organización interna y por sus prácticas. Una observación importante. La hipótesis que se acaba de formular debe considerarse en su dimensión sociológica y no psicológica. Es decir, esta suposición es del todo compatible con las motivaciones, cívicas, éticas, e incluso altruistas de los fundadores o miembros practicantes de las asociaciones, aunque se afirma que los avatares por los que pasan los asociados como trabajadores y migrantes, condicionan todo el proceso asociativo. En la misma línea sociológica tampoco se excluye que existan asociaciones - como parece suceder con aquellas que proliferan y mueren sin apenas ponerse en funcionamiento y otras cuyos representantes hablan claramente de la forma asociativa como estrategia profesional- en las que, desde un principio, se pasen por alto los fines enunciados en los estatutos de fundación en pro de objetivos más inmediatos, como los de ganarse profesionalmente la vida. 3.3. Selección y clasificación de las asociaciones Uno de los principales problemas identificados durante el estudio realizado entre 2009 y 2011, tiene que ver con la falta de visibilidad de las asociaciones. Resulta complicado acceder a bases de datos completas y actualizadas que contengan información sobre la totalidad de asociaciones de la Comunidad, por lo que se solicitó en el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior un listado completo de las asociaciones de inmigrantes de ámbito estatal con domicilio en la Comunidad de Madrid. Esta información trató de completarse con la de otros registros, como el Registro de Asociaciones de la Comunidad de Madrid Registro de Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo de la AECID. Sin embargo, hay algunos problemas derivados del uso de registros oficiales para la selección de las organizaciones. El primero, tiene que ver con la identificación de las 104 asociaciones correspondientes a las nacionalidades con las que se pretende trabajar. Los registros no establecen distinción nacional alguna, y el único criterio por el que poderse guiar son los propios nombres de las entidades, algo que sin duda se presta a confusiones. Basta echar un vistazo a las asociaciones que constituyen analizadas en este trabajo (ver cuadro 2): algunas incluyen expresamente a Colombia en su nombre o entre sus siglas (Casa Colombia, Red Colombia, ACULCO o ASEVICOM), por lo que serían más fácilmente reconocibles; otras evocan alguna referencia a la cultura colombiana (Nativos de Macondo, Somos Chibchas, La Gaitana o Redepaisas), por lo que requieren de un conocimiento mucho más especializado para diferenciarlas, y otras son directamente imposibles de identificar con algún colectivo concreto (Eje Integrado, Acuerdo Intercultural, Amigos En Acción o Canon Humano), con lo que es fácil que pasen inadvertidas en un estudio. Un segundo problema tiene que ver con el acceso real a las asociaciones o a sus miembros. La única información contenida en los listados consultados era una dirección postal y, al realizar un primer mapeo, se comprobó que en ocasiones era difícil acceder a cualquier dato adicional. De un total de 207 asociaciones identificadas correspondientes a los colectivos prioritarios para el trabajo de DEA16, sólo se localizaron los datos de contacto de 111, a las que se envió un correo electrónico solicitando su colaboración en el estudio. De éstos, 32 fueron devueltos como dirección de correo no válida. Finalmente, tan sólo se recibió respuesta por parte de cinco asociaciones, cuatro de las cuales habían sido contactadas previamente por teléfono, por lo que se tenía certeza de estar utilizando la dirección adecuada. Esto puede deberse fundamentalmente a dos cuestiones: un problema de visibilidad por parte de las asociaciones de inmigrantes o una ausencia de actividad en muchas de ellas, que no por haber dejado de funcionar tendrían necesariamente que darse de baja en el registro. Otros trabajos sobre asociacionismo migrante en España, como los de Aparicio y Tornos (op. cit. 49-51) o Garreta (2013: 12) dan cuenta de problemas similares en la identificación de asociaciones a través de registros oficiales. Para acceder a un listado de 16 La distribución por colectivos sería la siguiente: 14 de bolivianos, 13 de colombianos, 34 de ecuatorianos, 57 de peruanos, 41 de marroquíes, 14 de senegaleses, 29 de rumanos y 5 de búlgaros. 105 asociaciones de colombianos activas, se solicitó al Consulado de Colombia en Madrid el listado de las asociaciones participantes en las mesas de trabajo que se habían organizado en 2011 dentro del programa Colombia Nos Une. De esta manera se garantizaba no sólo el funcionamiento de la entidad, también su vinculación identitaria con Colombia, independientemente del tipo de prácticas realizadas o del origen de los beneficiarios atendidos. Finalmente, se pudo acceder a 18 de las 32 asociaciones incluidas en la lista del Consulado. Entre las restantes, tres de ellas pudieron identificarse fuera de Madrid –en Burgos, Talavera y El Bierzo- y otras tres, según varios de los informantes entrevistados, habían cesado su actividad y sus miembros habían regresado a Colombia. En los demás casos nunca respondieron a los correos electrónicos enviados a las direcciones facilitadas por el Consulado –dos de ellas no incluían este dato, y en otros dos casos los correos fueron devueltos de manera automática- y no se encontró ninguna información adicional que posibilitara contactarlas, ya fuera buscando en Internet o consultando a los informantes entrevistados al respecto, que en ningún caso manifestaron conocerlas. Sólo se tiene constancia de una asociación plenamente activa durante la realización de este trabajo y con la que no se pudo mantener una entrevista: la Asociación Iberoamericana para la Cooperación, el Desarrollo y los Derechos Humanos (AICODE). Constituida en 1995, AICODE es, junto con AESCO y ACULCO, una de las tres organizaciones de colombianos más reconocidas, tanto por otras entidades como por el propio Consulado e incluso los investigadores en el tema (Aparicio y Giménez, 2003). Durante las entrevistas con los distintos actores consultados, era normal que se hiciera referencia de manera conjunta a las tres grandes. Ya en el estudio realizado entre 2009 y 2011 se trató, en dos ocasiones, de contactar con AICODE por correo electrónico sin obtenerse respuesta alguna. Al comenzar en el trabajo de campo de la presente investigación en 2014, se volvió a contactar con la organización, esta vez por teléfono. La persona que atendió la llamada solicitó expresamente que se hiciera la correspondiente solicitud por correo electrónico, pero tampoco fue respondido. A principios de 2015 se hizo un nuevo intento por vía 106 telefónica, con idéntica respuesta, aunque ante la insistencia mostrada y tras haberles comentado las experiencias anteriores, esta vez contestaron con un escueto “desde AICODE se requiere que se concrete la información que se desea de la entidad”. Una vez más, no hubo respuesta a las concreciones dadas. Por último, se invitó a la asociación a un acto con otras entidades, esperando aprovechar el evento para solicitar personalmente la entrevista. A pesar de que, en un primer momento, la presidenta de la organización confirmó su presencia, el día del evento excusó su ausencia y envió para sustituirle a una persona desconocida por los demás asistentes y que se marchó una vez finalizada su intervención, por lo que no se pudo establecer ningún contacto. La evidente falta de disposición de AICODE para colaborar en el estudio hasta que vencieron todos los plazos establecidos para el trabajo de campo, justifica por sí misma una ausencia tan representativa en un trabajo como este. No obstante, es de esperar que su funcionamiento sea similar al de ACULCO, AESCO y otras grandes organizaciones no colombianas entrevistadas durante el primer estudio, como ATIME, ACOBE, ARI-Perú o Rumiñahui, por lo que, sin obviar sus peculiaridades, su modelo general de comportamiento quedaría recogido con las dos mencionadas. Con el fin de evitar los sesgos que pueda tener seleccionar a las organizaciones en función de su inscripción en un programa institucional, la muestra se completa con otras diez asociaciones no estaban incluidas en el listado del Consulado, identificadas en alguno de los registros mencionados o a través de los informantes entrevistados. Cuatro de ellas son de creación posterior a 201117, por lo que sirven para actualizar la muestra del Colombia Nos Une; cinco desaparecieron con anterioridad a esta fecha18, ilustrando un grupo de entidades tan necesarias –y con frecuencia olvidadas- en un estudio en profundidad sobre asociacionismo como son aquellas que han dejado de funcionar. Se considera, por tanto, que el conjunto seleccionado es suficientemente representativo del total de las asociaciones de colombianos establecidas en la Comunidad de Madrid y 17 ASEVICOM, Asociación de Mujeres Emprendedoras Las Guaneñas, Eje Integrado y Explosión Latina. 18 ACEM, Aguas Blancas ASAVIDA, Amigos En Acción, Canon Humano y FEDASCOM. 107 que, dada la amplitud de la misma, es posible que, con excepción de lo relativo a las prácticas transnacionales, también lo sean en buena medida del conjunto de asociaciones de inmigrantes que operan en la región. Antes de comenzar con la descripción de las organizaciones que constituyen la muestra de análisis de este estudio es preciso hacer algunas consideraciones relativas al sistema de clasificación utilizado. Una aproximación inicial a las distintas asociaciones de inmigrantes establecidas en la Comunidad de Madrid invita a clasificarlas en términos esencialmente cuantitativos teniendo en cuenta factores como la antigüedad de la organización, su tamaño o número de socios, o el volumen de los fondos gestionados. Sin embargo no se pueden obviar dimensiones más cualitativas como los contactos mantenidos con las distintas administraciones públicas, la participación en redes y plataformas más amplias o la visibilidad y reconocimiento de las mismas, tanto por los colombianos como por investigadores y en medios de comunicación. A continuación se detallan algunas especificidades para cada uno de estos criterios: Antigüedad: hace referencia no sólo al tiempo que llevan en activo las organizaciones, también al contexto social y político en el que fueron constituidas. En este sentido, caben distinguir varios tipos de organizaciones: aquellas creadas antes del año 1998, considerado por distintos autores la fecha que marca el inicio del boom migratorio de colombianos hacia España; las anteriores a 2005, año en que el gobierno español comienza a incluir de manera sistemática cuestiones relativas al codesarrollo tanto en los programas de integración de los migrantes como en los documentos de planificación de la cooperación internacional para el desarrollo, y las constituidas después de esta fecha. En principio parece que las asociaciones pioneras, constituidas antes de que existiera un stock considerable de colombianos establecidos en España y, por lo tanto, una visibilización del colectivo, podrían atender a patrones distintos que aquellas constituidas con posterioridad, habida cuenta que en el momento de su constitución no existía una problematización en torno a la migración colombiana y, más aún, apenas se disponía de normativa relativa a la integración de los inmigrantes en la sociedad Española. En el segundo grupo se incluirían aquellas organizaciones constituidas desde finales de los noventa y especialmente a partir del año 2000 hasta 2006, un periodo en 108 el que ya se dispone de una normativa mínima para la gestión de las migraciones y para la integración de los migrantes, pero previo a la inclusión de cuestiones transnacionales dentro de éstas, por lo que se esperaría una menor estructuración de las prácticas dirigidas hacia Colombia. El tercer grupo recoge a las asociaciones fundadas en un marco propicio tanto para el asociacionismo como para la realización de proyectos en los países de origen gracias tanto a una normativa favorable como a la financiación con fondos públicos de este tipo de iniciativas. Este grupo contará además con la experiencia de las asociaciones previamente constituidas, en las que podrán fijarse e incluso apoyarse en el momento de su creación. Un cuarto grupo podría recoger a las asociaciones constituidas después de 2010, fecha en que con motivo de la crisis se recorta la financiación tanto para la prestación de ciertos servicios sociales como para la implementación de proyectos de cooperación en los países de origen. Tamaño: a la hora de clasificar a las organizaciones por su tamaño hay un problema fundamental a tener en cuenta: en la mayoría de los casos, no se dispone de ese dato. Esto se debe principalmente a que el rol de socio –en el sentido estricto, como una persona que abona sus cuotas de membresía e interviene de una u otra manera en la toma de decisiones importantes para la organización- no existe o ha quedado exiguo con el paso de los años. La cuantificación del número de personas que participan de la organización podría hacerse atendiendo al número de beneficiarios directos de alguna de las actividades realizadas, si bien este dato es nuevamente engañoso, ya que no establece distinción entre los tipos de beneficiarios atendidos –si han utilizado la organización de forma continuada o sólo para cuestiones puntuales-, y hace primar a las asociaciones que llevan más tiempo establecidas y que irán acumulando cada año más beneficiarios en sus bases de datos, por lo que, en todo caso, debe tomarse con la cautela que merece. Volumen de los fondos gestionados: dentro del volumen de los fondos empleados por las organizaciones hay que hacer dos especificaciones: por una parte, se debe considerar el volumen total de dichos fondos, que se correspondería con el presupuesto manejado por la organización y que se verá reflejado en cuestiones como el mantenimiento de personal asalariado permanente, la disponibilidad de sedes y espacios propios o el 109 número, alcance y naturaleza de proyectos implementados. Por otra, y dadas las características del Tercer Sector en España, se tendrá en cuenta el porcentaje de estos fondos que proviene de financiación pública, el que proviene de la iniciativa privada a través de convenios y convocatorias, y el que proviene de la autogestión de las asociaciones, es decir, de las aportaciones de los socios y sus redes de contactos y de los beneficios derivados de la realización de ciertas actividades o de la venta de servicios a coste social. Contactos con las administraciones: hacen referencia a distintas cuestiones. Por una parte, a la presencia en distintos organismos oficiales de toma de decisiones, como foros –nacionales, autonómicos y municipales- o mesas de diálogo y convivencia; por otra, a la capacidad de mantener interlocución política con los distintos niveles de la administración, tanto española como colombiana, Participación en redes: la participación en redes tiene que ver con las alianzas que se van generando dentro del propio tejido asociativo, y que pueden ser de distinta naturaleza: compuestas por asociaciones de colombianos –de modo similar a las federaciones de las que habla Moctezuma-, por asociaciones de inmigrantes independientemente de su nacionalidad, o por otras entidades del Tercer Sector no necesariamente relacionadas con la migración como ONG o sindicatos. El carácter espacial de estas redes o plataformas puede ser local, nacional o internacional. A efectos de la clasificación se consideran únicamente las redes formalmente constituidas o establecidas bajo acuerdos de colaboración, por lo que no se tendrá en cuenta la participación en otras de carácter informal o la militancia en movimientos sociales más amplios. Visibilidad y reconocimiento: posiblemente, uno de los elementos con más peso a la hora de definir la magnitud de una organización sea el grado de reconocimiento que alcanza de cara al público. Este reconocimiento puede darse de cara a las pretendidas bases sociales de la organización -los migrantes a los que se trata de llegar o representar- o entre un público más amplio, incluyendo a actores no colombianos y no necesariamente migrantes, como medios de comunicación o investigadores. Igualmente es preciso tener en cuenta la importancia que las asociaciones atribuyen a las funciones 110 de comunicación y difusión de sus valores y actividades, tanto en los espacios públicos reservados para ello como en Internet. Cuadro 2: Clasificación de las asociaciones de colombianos entrevistadas. Fuente: Elaboración propia. Tipo Características Nombre Año Tipo 1 − Carácter formal − Continuidad en el tiempo − Alta implantación social − Institucionalización política − Diversificación de prácticas − Presencia en redes nacionales e internacionales AESCO 1991 ACULCO 1992 Nativos de Macondo 2000 Amigos MIRA 2005 Tipo 2 − Carácter formal − Implantación social focalizada (reducida a barrios o colectivos concretos) − Institucionalización política media − Presencia en redes nacionales y locales Alma Latina 1999 Amigos En Acción 2000 ABENIN 2003 FEIN 2005 Estudio 40 2006 La Gaitana 2006 Acuerdo Intercultural 2007 Mestidanza 2007 Redepaisas 2007 Somos Chibchas 2010 La Parcería 2010 Casa Colombia 2010 Tipo 3 − Carácter semiformal (sustentadas en redes familiares o de amistad) − Baja implantación social − Debilidad institucional y falta de apoyos públicos − Autogestión y movilización de capital social Aguas Blancas ASAVIDA 2006 Canon Humano 2005 ACEM 2007 Red Colombia 2008 María José Guadalupe 2008 FEDASCOM 2009 MIGRACODES 2011 Eje Integrado 2013 Bafolk 2013 Las Guaneñas 2015 ASEVICOM 2015 Explosión Latina 111 A grandes rasgos y atendiendo a los criterios expuestos, se pueden clasificar las 28 asociaciones entrevistadas durante el trabajo de campo en tres tipos distintos, tal y como se recogen en el cuadro 2. En el primer grupo, tipo 1, se encuentran cuatro asociaciones: ACULCO, AESCO, Amigos MIRA y Nativos de Macondo. Se trata de organizaciones sólidas, ampliamente reconocidas por los demás actores entrevistados –que habitualmente las citaban en sus discursos-, que llevan un tiempo considerable en activo, mantienen interlocución con distintas instancias públicas y privadas, y tienden a diversificar sus prácticas para ampliar su base social y su capacidad de acceder a recursos, tanto financieros como capital social. Su funcionamiento es muy similar al de las ONG al uso, y tienden a diluir su especificidad colombiana para dirigirse a un público general. Además, todas disponen de un recurso fundamental para el funcionamiento de la vida asociativa, como es una sede propia y se encuentran registradas tanto en España como en Colombia y, eventualmente, en terceros países, por lo que puede afirmarse que son organizaciones transnacionales (Portes, Escobar y Walton Randford, 2006: 13). Sin embargo, existen algunas diferencias entre las cuatro asociaciones. ACULCO y AESCO son, sin duda, las dos más representativas y en un primer momento fueron las únicas identificadas dentro de esta categoría. Al igual que AICODE, fueron constituidas por grupos de inmigrantes colombianos en los años noventa, a finales de los cuales comenzaron sistemáticamente a orientar sus prácticas hacia la atención a los migrantes. Éstas pueden diversificarse en función de las necesidades y las oportunidades del contexto, entre las que se encuentra el acceso recurrente a financiación pública, una fuente de recursos privilegiada y que supone en torno al 70 por ciento de los fondos manejados por las entidades. El caso de Amigos MIRA es algo distinto. Aunque los otros entrevistados no la incluían dentro de las tres grandes, fue citada con mucha más frecuencia que cualquier otra, lo que evidencia, al menos, su alta visibilidad. No en balde, el Movimiento Internacional de Renovación Absoluta (MIRA) fue fundado en 2000 y desde el mismo año tiene representación política en distintos niveles de la administración colombiana, llegando a 112 ocupar un escaño como Representante a la Cámara por los Colombianos en el Exterior su candidata en España. Ana Paola Agudelo. Los miembros del MIRA pertenecen a la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, también de origen colombiano, y Amigos MIRA España funciona como filial de una ONG de asistencia social establecida en 23 Países distintos, por lo que podría decirse que ya contaba con una base social y de recursos desde el momento de su constitución en 2005. Nativos de Macondo, constituida en el año 2000, fue la primera organización de colombianos dedicada a la promoción cultural y el folklore. Su especificidad temática hace que su funcionamiento difiera del de las entidades anteriormente mencionadas, pero es similar al de otras asociaciones recreativas o de ocio no necesariamente formadas por migrantes, en cuanto persigue fundamentalmente bienes privados para sus miembros a través de acciones de índole económica o social (Morales y Mota, 2006: 96), como la participación en espectáculos, la celebración de eventos o la realización de cursos y talleres. Como las otras asociaciones de tipo 1 tiende a diversificar sus prácticas, en este caso hacia las intervenciones de orientación social, llegando, con tal propósito, a abrir una sede en Colombia. Igualmente, su antigüedad, visibilidad y capacidad de interlocución con diversos actores públicos y privados ameritan incluirla en esta clasificación en contraste con las otras asociaciones de carácter cultural recogidas en la muestra. En el tipo 2 se encuentran algunas asociaciones dedicadas a la atención general a los migrantes (Alma Latina, Amigos en Acción, Acuerdo Intercultural y Casa Colombia) junto con otras especializadas en alguna de sus dimensiones, como el codesarrollo (ABENIN, La Gaitana y Redepaisas), la cultura y el folklore colombianos (Estudio 40 Arte Iberoamericano, Asociación Cultural Mestidanza, Somos Chibchas y La Parcería) o la interlocución política –FEIN, una federación de asociaciones de inmigrantes constituida en 2005 pero cuyo funcionamiento poco difiere del de las demás entidades-. Se trata de organizaciones con una implantación social media, reducida a determinados barrios o focalizada particularmente hacia el colectivo colombiano. No obstante mantienen un cierto nivel de institucionalización en torno a la agenda política de las migraciones en 113 España, habiendo recibido puntualmente subvenciones públicas y participando en distintas redes y espacios de toma de decisiones a nivel local. En el tercer grupo se recogen algunas asociaciones de reciente creación (MIGRACODES, Eje integrado, Bafolk, Asociación de Mujeres Emprendedoras Las Guaneñas, ASEVICOM y Explosión Latina) junto con otras inactivas tiempo antes de realizarse el trabajo de campo (Aguas Blancas ASAVIDA19, Canon humano, ACEM y FEDASCOM) y algunas cuya propia idiosincrasia las hace tener un campo de incidencia muy limitado (Asociación María José Guadalupe Invidentes de Colombia y Red Colombia). Aunque se trata de asociaciones formalmente constituidas20, su funcionamiento es altamente informal y se sustentan fundamentalmente en redes familiares y de amistad. No disponen de recursos económicos ni de sedes físicas y realizan sus actividades gracias al trabajo voluntario de sus miembros y simpatizantes. En unos casos por su juventud y en otros por su precariedad estructural, son poco reconocidas por el sector público, que rara vez les brinda apoyo. Por último hay que mencionar dos dinámicas recurrentemente encontradas entre las asociaciones de la muestra: la inactividad y la membresía múltiple. A las cinco asociaciones ajenas al programa Colombia Nos Une que se encontraban inactivas antes de la puesta en marcha de éste, se les deben añadir otras tres que, a pesar de haber 19 La Asociación Aguas Blancas ASAVIDA fue contactada casualmente, durante una investigación sobre empresariado étnico realizada en 2008. Su impulsora es propietaria de un conocido restaurante colombiano en Madrid, y en la entrevista mantenida con ella habló del proyecto que, desde tiempo atrás, realizaba en el distrito Agua Blanca de la ciudad de Cali, al que enviaba ayuda para niños en situación de pobreza recaudada con la venta de “bonos solidarios” en el propio restaurante. A pesar del interés de la iniciativa y de la utilidad de la información aportada para la presente investigación, la entrevista profundizó principalmente en su labor como empresaria más que como líder asociativa, por lo que en el análisis de los datos se ha excluido mayormente la información al respecto, con el fin de no contaminar el resultado final con posibles interferencias propias del contexto de la entrevista. 20 En el momento de la realización de las entrevistas con ASEVICOM y la Asociación de Mujeres Emprendedoras Las Guaneñas, las asociaciones se encontraban tramitando inscripción en el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior, aunque al cierre del trabajo de campo se pudo constatar que ya se encontraban formalmente registradas. En el caso de Explosión Latina, se trata de una compañía de baile con la que se entró en contacto a través de otras organizaciones, con una estructura y funcionamiento muy similares a los de una asociación y cuyos representantes manifestaron su interés en constituirse como tal, aunque no se tiene noticia de que hasta la fecha se haya hecho, por lo que su entrevista sólo se utilizará puntualmente para apoyar algunas cuestiones relativas a las motivaciones para asociarse. 114 participado en el mismo, se encontraban inactivas dos años después21. Muy relacionado con esto está la pertenencia de los líderes entrevistados a distintas asociaciones, ya fuera simultáneamente o creando nuevas entidades cuando un proyecto asociativo se muestra agotado. Diez de las personas entrevistadas pertenecían o habían pertenecido a otras asociaciones de la muestra, cinco de las cuales habían dejado de funcionar previamente. En estos casos, aunque la entrevista se les realizó en tanto que representantes de la entidad vigente durante la misma, se han utilizado las informaciones relativas de manera expresa a las antiguas que muchas veces evidencian la continuidad entre unas y otras. 3.4. El trabajo de campo El trabajo de campo con asociaciones de colombianos se llevó a cabo entre julio de 2014 y enero de 2015. Posteriormente, se realizó una segunda vuelta de entrevistas para recabar con mayor profundidad información sobre algunos temas adicionales entre marzo y abril de 2015. En total se mantuvieron reuniones con 25 miembros de asociaciones. La diferencia entre el total de las organizaciones de la muestra y el número de personas entrevistadas se explica por la membresía activa, pasada o simultánea, de éstas a más de una organización. Más aún, en al menos siete de las asociaciones analizadas se entrevistó a más de un miembro de la entidad. Las entrevistas se completan con la mantenida con la Cónsul General de Colombia en Madrid y con el dinamizador del programa Colombia Nos Une. A pesar de que el listado de asociaciones facilitado por el Consulado aportaba las direcciones de correo electrónico de las mismas, por el anterior estudio realizado se tenía la constancia de que esta forma de contacto no siempre era efectiva. Tras una consulta a las páginas web de aquellas organizaciones que disponían de ella, se contactó telefónicamente con éxito a cuatro, a las que se solicitó información sobre otras que conocieran, estuvieran o no inscritas en el programa Colombia Nos Une. En la mayoría 21 La Gaitana, Redepaisas y Mestidanza. 115 de los casos –todos menos uno-, el dato facilitado era el teléfono particular del representante de la organización, algo que llama la atención, pues en principio parecería una forma de contacto mucho más invasiva que el correo, pero que no deja de ser representativa del personalismo que rodea a estas entidades. Al completar la primera parte del trabajo de campo se había entrevistado a 24 asociaciones de la muestra, incluidas 15 participantes en las mesas del Consulado. A las demás se les envió un email a la dirección institucional que aparecía en el listado, recibiéndose una respuesta positiva de tres de ellas. Otra cuestión reseñable tiene que ver con los representantes que las organizaciones escogieron para realizar las entrevistas: a pesar de que en la toma de contacto no se hizo ninguna precisión al respecto, en prácticamente todos los casos se envió una persona que se correspondía claramente con la imagen del líder asociativo. Esta figura no se corresponde necesariamente con la presidencia de la asociación, que puede ser meramente nominal u honorífica, ni con la de la membresía fundacional, ya que las asociaciones pueden sobrevivir a distintas refundaciones, más bien tiene que ver con ostentar la dirección efectiva de la entidad, ser su gestor principal y, en buena medida, su imagen pública. En las dos únicas organizaciones cuyos líderes no acudieron al primer encuentro, la ausencia estaba justificada, pues residían fuera de España en esos momentos. Se trataba de dos organizaciones de tipo 1, con presencia en distintos países y con portavoces o responsables de comunicación para cada una de sus sedes, que fueron quienes se hicieron cargo de la entrevista. Aun así, en uno de los casos finalmente se pudo mantener una reunión adicional con su líder aprovechando una visita a Madrid. Es importante hacer algunas observaciones sobre el contexto en el que se realizaron las entrevistas. En un proceso de comunicación tanto el canal como el contexto en el que se produce la interlocución condiciona en cierta medida el contenido de la información aportada. Todas las entrevistas se realizaron de manera personal, en la cercanía, por considerarse el canal más adecuado para la recogida de datos cualitativos. 116 Durante el trabajo de campo con las distintas asociaciones de colombianos se primó la realización de las entrevistas en las sedes de aquellas que las tienen o tenían en ese momento o, en su defecto, en los espacios en los que habitualmente desarrollaban algunas de sus actividades. La realización de las entrevistas en las sedes de las organizaciones puede condicionar en cierta medida lo que se diga durante estas, habida cuenta del recurso simbólico que constituye el espacio y la situación de poder en la que se encuentra el informante al hablar desde un espacio institucionalizado en el que ocupa un alto nivel jerárquico. Es de esperar por tanto que los discursos de las personas entrevistadas estuvieran en algún punto condicionados por el cargo ocupado de manera habitual en ese espacio, respondiendo a patrones más o menos estructurados en torno a la imagen pública de la asociación, máxime en los casos en los que había otras personas –miembros de la organización, colaboradores o beneficiarios- presentes. Sin embargo, al celebrarse las reuniones en las sedes de las asociaciones se tuvo posibilidad de observar multitud de matices que se escapan de los discursos y recoger valiosísimas informaciones sobre el área de acción de las organizaciones, su visibilidad, el tipo de recursos –humanos y materiales- con los que se cuenta, los beneficiarios que a ella acuden, las actividades que se realizan, la publicidad y propaganda que se reparte o cuelga en las paredes, la decoración y, sobre todo, el tipo de relaciones que se establecen entre las personas presentes. En otras ocasiones, por distintos motivos, las reuniones se mantuvieron en lugares distintos a los habitualmente utilizados por las asociaciones, ya fueran estos más institucionalizados –sedes cedidas por otras entidades o espacios públicos solicitados expresamente para la realización de las entrevistas- o altamente informales, como viviendas o cafeterías. En términos generales, estas reuniones tuvieron una duración mayor, alternándose largos tiempos con de conversación con la grabadora encendida y apagada, y desviándose frecuentemente las conversaciones hacia cuestiones personales que poco tienen que ver con la asociación propiamente dicha. Puede decirse, por tanto, que el contexto de cercanía permitió compensar la falta de una observación directa del funcionamiento de las organizaciones. 117 Por último, aunque se procuró mantener entrevistas individuales con cada representante asociativo, por voluntad de éstos, cinco de ellas se realizaron a más de una persona a la vez. En dos casos, los informantes pertenecían a la misma organización22, mientras que en otras tres habían invitado a otras entidades amigas a la cita23. De manera improvisada, estos encuentros se convirtieron en una suerte de grupo de investigación, donde a través del diálogo entre los participantes quedaron patentes algunas diferencias en los puntos de vista y formas de actuar de los actores involucrados en el tejido asociativo. De acuerdo con el guión de entrevista diseñado, la información se recogió en torno a seis bloques temáticos, que hacen referencia a algunos de los principales aspectos de interés dentro del mundo asociativo, como son los perfiles de las personas implicadas - tanto miembros o socios como trabajadores y beneficiarios-, las trayectorias seguidas por las organizaciones, el tipo de prácticas implementadas, las maneras de obtener financiación para las mismas, la relación con los partidos políticos y los vínculos con otras asociaciones e instituciones. Junto con las entrevistas, se acudió a algunas de las actividades realizadas por las organizaciones como ensayos de baile, cursos de formación, manifestaciones, jornadas de sensibilización o actos celebrados por el Consulado. Entre éstas, caben destacarse el Festival folclórico cultural de integración de Colombia en Madrid, organizado conjuntamente por 17 entidades asociativas en julio de 2014, coincidiendo con el día de la independencia de Colombia; y el seminario Cooperación internacional en Colombia y la construcción de la paz, en cuya organización se participó durante tres meses de forma activa junto con la con la asociación MIGRACODES y al que se invitó a otras seis organizaciones. Igualmente, se asesoró a una de las entidades sobre la formulación de un proyecto de codesarrollo que querían presentar al gobierno colombiano, 22 Amigos MIRA y Bafolk. 23 Los grupos entrevistados fueron: Mestidanza, Asociación de Mujeres Emprendedoras Las Guaneñas y Estudio 40; La Gaitana y Casa Colombia, y La Parcería y Explosión Latina. 118 obteniéndose información relevante sobre la forma en que se planifican las actividades de las asociaciones. 3.5. Análisis de los datos de campo El primer problema teórico que plantea el análisis de materiales recogidos en entrevistas como las que se han realizado en esta investigación es el de la captación del sentido de la información transmitida por los informantes. Uno de los riesgos habituales en los estudios realizados con entrevistas semiestructuradas consiste en sobredimensionar la importancia del contenido de las narraciones aportadas por los informantes, asumiéndolas en su literalidad sin tener en cuenta que son resultado de un proceso de elaboración discursiva (García, 2000). Hablar es una conducta en la que se seleccionan y combinan elementos lingüísticos según los marcos de referencia que motivan la ejecución del discurso en función de lo que se quiere decir. Además de las secuencias discursivas seleccionadas para expresar lo que se pretende transmitir, en el proceso de comunicación, los informantes dicen unas cosas, callan otras y envían mensajes de refuerzo para justificar, dimensionar o aportar credibilidad a lo que se cuenta a través de reiteraciones, razonamientos complejos o desviaciones hacia temas por los que no se ha preguntado. Otros elementos aparecen de manera espontánea, hablando de cuestiones que transgreden el ámbito temático de la entrevista o incluso introduciendo contradicciones en lo que se cuenta. Estas diferencias, desajustes o contradicciones son a veces difíciles de captar sobre la marcha y, en ocasiones, solo se pueden advertir durante la escucha de las grabaciones de los materiales de campo. Las variaciones discursivas no son exclusivas de los informantes a lo largo de un proceso comunicativo: durante el primer estudio realizado entre 2009 y 2011, se mantuvieron entrevistas con dos asociaciones de colombianos que participaron también en este trabajo, ACULCO y AESCO. En ocasiones estas viejas grabaciones se pueden utilizar para 119 evidenciar cómo los discursos sobre asociacionismo pueden variar en el tiempo, adaptándose a contextos y situaciones cambiantes. Como es obligado hacer con las informaciones sometidas a análisis, se grabaron en audio todas las entrevistas mantenidas, que se complementaron con las notas tomadas en el diario de campo con observaciones sobre el contexto comunicativo o informaciones adicionales sobre lo que se hablaba con la grabadora apagada. Con mucha frecuencia la entrevista, como acontecimiento social, y el discurso espontáneamente emitido por los informantes permiten llegar a conclusiones que avalan la importancia de estas dimensiones del asociacionismo para los migrantes implicados, de forma mucho más contundente que lo que ellos mismos puedan declarar cuando se les pregunta por ello. Durante las entrevistas se trató de formular pocas preguntas y que estas fueran de carácter general, con el fin de incidir lo menos posible en las informaciones aportadas. Generalmente, bastaba con explicar que la investigación trataba sobre las asociaciones de colombianos de Madrid, y que se quería conocer la historia de la asociación, cómo funcionaba y a qué se dedicaba, para que los informantes fueran enlazando unos y otros temas, siendo necesario simplemente reorientar las conversaciones en algunas ocasiones en las que derivaban hacia otros derroteros. Una primera aproximación a los temas emergentes en las entrevistas, es decir, a aquellas manifestaciones que se presentan de forma recurrente por los entrevistados, sin que se les haya preguntado directamente por ellas, permite constatar la coexistencia de dos campos temáticos del discurso, no siempre totalmente compatibles entre sí. Por una parte, las entrevista abundan en elementos que refuerzan un discurso ideal sobre lo que se espera que sea una asociación del Tercer Sector: fuerte compromiso cívico o ético a favor de una determinada causa, profesionalidad y seriedad en su trabajo, apertura a la colaboración con distintos actores, capacidad de autogestión en un contexto de precariedad estructural y desinterés por la política y, especialmente, por los partidos políticos. Esta imagen ideal, que sin duda es la que primaría en un estudio 120 realizado mediante encuestas, puede en cada caso ajustarse más o menos a la realidad de las asociaciones. El segundo campo temático evocativamente expresado tiene que ver con los recursos, financieros y de otro tipo, que facilitan el funcionamiento de las asociaciones. En una entrevista en profundidad se pueden captar los múltiples matices que esconde el discurso y que dan sentido a las actitudes de los líderes, la forma de funcionar de las organizaciones o el tipo de prácticas implementadas. Al referirse a los problemas de las asociaciones, era normal que los entrevistados detallaran su relación con las administraciones, tratando cuestiones como las prácticas de lobbying o incluso la relación con los partidos políticos, al tiempo que destacaban la necesidad de obtener apoyos que garantizaran el funcionamiento de la organización, algo que, en cierta medida, se aleja del ideal de autogestión con el que se relaciona a las entidades del Tercer Sector. En este contexto se hablaba casi ineludiblemente de la importancia de las redes sociales como vías de supervivencia. Dado el tamaño relativamente reducido del universo de estudio, las asociaciones de la muestra se conocían entre sí, manteniendo en ocasiones relaciones de amistad o enfrentamiento que no tenían reparo en manifestar durante las entrevistas. Estos encuentros entre las asociaciones, en los que no se entra a valorar el grado de exactitud de las informaciones aportadas, son especialmente ilustrativos de algunas de las cuestiones dichas más arriba sobre la elaboración de los discursos: en ocasiones las mismas situaciones son narradas de manera diferente por distintos informantes, pero ponen de manifiesto que más allá de la forma de describirlos, estos elementos expresan mejor que otros las dimensiones del imaginario social de los informantes, en relación con el sentido de los procesos asociativos en los que están implicados. Las estrategias de compaginación de los dos espacios temáticos a los que se acaba de aludir -el del compromiso cívico de las asociaciones y el de su viabilidad social y económica- se analizarán detenidamente, a través de sus expresiones concretas, en los capítulos siguientes. El objetivo no es otro que el de buscar una respuesta adecuada a 121 las preguntas formuladas más arriba sobre el significado de las asociaciones de inmigrantes. 122 123 CAPÍTULO 4: EL PROCESO ASOCIATIVO DE LOS MIGRANTES COLOMBIANOS. SURGIMIENTO, MOTIVACIONES Y COMPOSICIÓN La expresión sin ánimo de lucro que condiciona la constitución de organizaciones sociales como las que aquí se estudian determina todo el proceso asociativo, desde la planificación y constitución de una asociación, hasta su consolidación, desaparición, o puesta en stand by, pasando por las prácticas que realiza y el tejido social por el que circula e invierte el capital social que produce y con el que trata de cumplir sus objetivos. Según el texto clásico de Olson sobre La lógica de la acción colectiva (1992), existen asociaciones orientadas a la producción de bienes colectivos y otras dedicadas a la producción de bienes privados. Sin embargo, lo que aquí se plantea es que la flexibilidad del tejido asociativo es tanta que da lugar a iniciativas mixtas, capaces de producir bienes colectivos y privados según el momento. La constitución de las asociaciones de inmigrantes guarda relación con dos dimensiones concretas del proceso migratorio: por una parte el contexto general, que determina tanto la visión que de la inmigración se tiene en el país de destino, como las necesidades concretas a las que hacer frente como entidades del Tercer Sector y, especialmente, la estructura de oportunidad política en la que actúan estas organizaciones; por otra, las motivaciones individuales que, como migrantes, tienen los líderes asociativos. Estas motivaciones individuales y coyunturales no son exclusivas de los contextos fundacionales, sino que se extienden a todo el ciclo de vida de las asociaciones, fuertemente determinado por los incentivos institucionales y por el proceso migratorio de las personas que las constituyen. En contraste, las asociaciones se definen legalmente como tales por tratarse de entidades no lucrativas y de utilidad social. A pesar de la multiplicidad de iniciativas que pueden categorizarse como bien social, se trata de categorías fuertemente expuestas a lo que socialmente se espera de ellas, constituyendo la imagen pública de las organizaciones y determinando buena parte de las prácticas asociativas. 124 4.1. El discurso ideal de las asociaciones Tal y como se ha comentado, un rasgo compartido por la totalidad de las organizaciones es su orientación social. El hecho de acogerse a la ley de asociaciones las obliga en cierta manera a comportarse como tales, es decir, a tener beneficiarios y utilidad. La ley, en su artículo 1, apartado 4, delimita por exclusión el ámbito de aplicación del asociacionismo regulado: “quedan excluidas del ámbito de aplicación de la presente Ley las comunidades de bienes y propietarios y las entidades que se rijan por las disposiciones relativas al contrato de sociedad, cooperativas y mutualidades, así como las uniones temporales de empresas y las agrupaciones de interés económico”. Esta orientación de utilidad social de las organizaciones aparece reflejada en los estatutos de las mismas, en los que frecuentemente se hace referencia a cuestiones como la promoción de la solidaridad, la cooperación, los derechos humanos o el desarrollo, es decir, un amplio elenco de temas dentro de los cuales pueden enmarcarse la práctica totalidad de las asociaciones de migrantes. Un extracto de las definiciones que de sí mismas dan ACULCO y AESCO, las dos asociaciones más antiguas analizadas24, da cuenta de cómo éstas abarcan prácticamente todo el espectro imaginario de la solidaridad hacia los migrantes y sus regiones de origen: ACULCO es una entidad sin ánimo de lucro nacida en España en el año 1992 de la mano de personas colombianas residentes en el país, dedicada a la acogida, información y acompañamiento de personas migrantes en Europa, a la sensibilización social sobre el fenómeno migratorio así como a la interculturalidad y la construcción colectiva de una sociedad diversa, plural e inclusiva. En Colombia se dedica fundamentalmente al diseño, 24 No se ha incluído a la asociación AICODE por no encontrarse dentro de la muestra de asociaciones analizadas en el estudio, pero en esencia es muy similar a sus contemporáneas: “Creada y dirigida por Inmigrantes latinoamericanos. Entre otros objetivos, pretende propiciar la integración del inmigrante en la sociedad de acogida mediante su inserción legal y social y promocionar, desarrollar y consolidar programas orientados a la divulgación y defensa de los principios de la Cooperación al Desarrollo de los Derechos Humanos, resaltando la defensa y promoción del inmigrante en la Sociedad de Acogida” (AICODE). 125 implantación y ejecución de proyectos de cooperación y codesarrollo con fondos de la Ayuda Oficial al Desarrollo española25 (ACULCO). América, España Solidaridad y Cooperación, (AESCO), es una organización de ámbito internacional, sin fines de lucro, creada en 1991 y, tras 8 años de intensa labor, declarada de utilidad pública. Fue constituida con el propósito de fomentar la solidaridad y los proyectos de cooperación al desarrollo entre Europa y América Latina y promover programas de acción social dirigidos a colectivos en situación de vulnerabilidad y exclusión social26 (AESCO). Tras destacar el hecho de tratarse de organizaciones sin ánimo de lucro, las asociaciones pasan a hablar de cuestiones como la integración y la cooperación para el desarrollo, precisamente los dos temas que aparecen reiteradamente en la bibliografía sobre asociacionismo como prioritarios. Se trata de conceptos complejos y bajo los cuales se puede dar cabida prácticamente a cualquier actividad que se pretenda. Este hecho, que podría comprenderse en el caso de las asociaciones más grandes y con mayor diversificación de las prácticas realizadas, está igualmente presente en las medianas y pequeñas, a pesar de que su capacidad de acción y de implementar proyectos es mucho más limitada. Esto permite definir un primer perfil asociativo de carácter generalista, con unos objetivos similares a los que tendrían las organizaciones del Tercer Sector dirigidas a población inmigrante pero no necesariamente formadas por migrantes. En estos casos el parecido de las asociaciones medianas y pequeñas con las grandes de tipo 1 es mucho más evidente: Redepaisas es una asociación sin ánimo de lucro, conformada por socios y voluntarios de diferentes nacionalidades. Nuestra labor está dirigida a potenciar el desarrollo integral de las personas y de su entorno social, mediante proyectos de acción social, cooperación y codesarrollo. El nombre de la Asociación hace alusión a la red de personas y países que necesitamos fomentar, para trabajar movilizando recursos y generando posibilidades para muchos27 (Redepaisas). 25 Disponible en: http://aculco.org/quienes-somos/ 26 Disponible en: http://www.ong-aesco.org/quienes-somos/ 27 Disponible en: http://www.redepaisas.org/nosotros/ 126 Acuerdo Intercultural es una asociación sin ánimo de lucro con naturaleza sociocultural, de derechos humanos, cooperación internacional y codesarrollo, creada en 2006 e inscrita en el registro de asociaciones del Ministerio del Interior de España en 2007 bajo el número 588.80228 (Acuerdo Intercultural). Comprometidas con colectivos vulnerables, promovemos la democracia participativa, el ejercicio de los derechos humanos, la igualdad de oportunidades y de trato, así como la sostenibilidad del medio ambiente. Favorecemos el Codesarrollo a través de procesos, con trabajo transparente, de calidad y en Red. Impulsamos y apoyamos iniciativas formativas, culturales, económicas y sociales de personas integrantes de la Entidad29 (La Gaitana). Llama la atención en las asociaciones más modernas las alusiones al codesarrollo en lugar de a la cooperación para el desarrollo en general. Como se verá más adelante, esto tiene que ver en buena medida con el contexto de creación de las asociaciones, ya que se trata en todos los casos de organizaciones creadas hacia la segunda mitad de la pasada década, en la que el discurso sobre codesarrollo tomaba fuerza tanto en lo referido a la integración de los migrantes como en los documentos de planificación de la cooperación española para el desarrollo. Es preciso igualmente señalar que el cambio de término no implica necesariamente una variación sustancial en el tipo de prácticas realizadas: más bien parece adaptarse a las exigencias de un guión dictado desde las agendas públicas. En el caso de las asociaciones dirigidas a un público más concreto suele cambiar únicamente la focalización del colectivo objeto, manteniéndose a grandes rasgos los principios y valores positivos comúnmente atribuidos a la cooperación internacional para el desarrollo o a la atención social, dos grandes temáticas en las que al fin y al cabo se podrían integrar la práctica totalidad de las acciones realizadas desde las organizaciones del Tercer Sector. Sirvan como ejemplo las presentaciones que en sus respectivas páginas web realizan de sí mismas ABENIN y Alma latina, ambas focalizadas 28 Disponible en: http://www.acuerdointercultural.org/ 29 Disponible en: http://aslagaitana.blogspot.com.es/ 127 en la infancia y juventud, si bien la primera se centra sobre todo en la cooperación en determinadas regiones de Colombia, mientras que la segunda trabaja fundamentalmente en el ámbito de la Comunidad de Madrid: Ben por la Infancia (ABENIN) es una asociación sin ánimo de lucro, que asentada en el Municipio de Alcobendas (Madrid), desarrolla iniciativas y proyectos de concienciación de cooperación al desarrollo, enfocados a mejorar la vida de la infancia, con especial énfasis a la problemática de este colectivo en el territorio de la Comunidad de Madrid y de Latinoamérica (ABENIN). Asociación sin ánimo de lucro dedicada a la educación para la inclusión y el desarrollo de la juventud y la infancia en un ambiente intercultural y familiar (Alma Latina). Al igual que la suplantación del término cooperación para el desarrollo por el de codesarrollo no implica necesariamente un cambio en las prácticas realizadas, la redacción del párrafo de una u otra manera no es óbice para que las organizaciones puedan coincidir en buena parte de las actividades implementadas. Precisamente, las dos organizaciones señaladas coinciden en la realización de actividades de sensibilización, ya sea a través de la participación activa en espacios creados por terceros -como jornadas y seminarios sobre los derechos de la infancia- u organizando ellas mismas jornadas y eventos solidarios. El paraguas bajo el que se cobijan es tan amplio y tan flexible que da cabida a iniciativas de diversa índole. Es llamativo el caso de las asociaciones dedicadas a la promoción cultural. En este caso, la propia cultura o las prácticas artísticas son el bien social que pretenden defender. Sin embargo, mantienen de alguna manera la misma retórica en sus definiciones de utilidad y compromiso social: Somos Chibchas es una agrupación folclórica y cultural radicada en Madrid- España. Desde el año 2010 se dedica a la investigación, creación, difusión y defensa del folclor de Colombia. La misión de “Somos Chibchas” es contribuir a la conservación del folclor y las tradiciones culturales de los distintos pueblos de Colombia, llevándolas por todo el territorio Español y Europeo y 128 presentándolas como un espectáculo de primera categoría30 (Somos Chibchas). La Parcería es una asociación cultural permeadora de espacios con goteras de arte y cultura. Liberadora de fronteras. Creadora de puentes virtuales para el libre tránsito de propuestas artísticas con impacto social. Una Plataforma para la difusión de propuestas, discursos, ideas, saberes, haceres. Una asociación para el compartir. Los proyectos que desarrolla La Parcería responden a necesidades específicas del contexto social donde se realizan, utilizando la creatividad artística como instrumento de activación de dinámicas culturales y artísticas que inicien una reflexión, una reacción; para facilitar y disfrutar el dialogo urbano. El dialogo intercultural31 (La Parcería). Es interesante la idea de aprendizaje intercultural, repetida bajo distintas fórmulas en las definiciones que de sí mismas dan las asociaciones culturales, pues refuerza considerablemente la idea de utilidad social necesaria en las asociaciones a la vez que da cabida a una amplia variedad de prácticas. Un ejemplo paradigmático lo constituye la Asociación Cultural Mestidanza (ASOCULFOME), inicialmente dedicada al baile y los ritmos latinos y actualmente centrada en el trabajo con menores a través de talleres. Se refieren a sí mismos como ONG dedicada a la “promoción cultural” y la “formación lúdica”32. En su página web se definen, brevemente, de la siguiente manera: ASOCULFOME, trabaja por el crecimiento cultural, formativo y evolutivo de las personas, a través de las artes, las lenguas y las ciencias sociales (Mestidanza). Sin embargo, entre las asociaciones pequeñas se pueden encontrar algunas excepciones. Aunque se mantiene un discurso en el que se transluce claramente la orientación social de la organización, la justificación de su existencia deja de ser externa, es decir, referida a un grupo de beneficiarios o público objeto ajeno a la asociación, para centrarse en los beneficios que reporta a sus propios miembros. Son de organizaciones de base cuyos 30 Disponible en: http://somoschibchas.jimdo.com/acerca-de-somos-chibchas/ 31 Disponible en: http://laparceria.org/about/ 32 Disponible en: http://www.mestidanza.org/ 129 integrantes se sienten altamente identificados con problemáticas concretas, en este caso las víctimas del conflicto armado colombiano y las madres cabeza de hogar: Somos una Asociación de Víctimas del Conflicto Armado Colombiano dispuestas a luchar porque se reconozcan nuestros derechos en el exterior33 (AEVICOM). Somos una asociación de mujeres que tenemos un arte, un oficio, y sobre todo empuje, para sacar adelante a nuestras familias, a través de nuestros talentos, los cuales queremos explotar, a fin de enseñar a otros. También vendemos nuestros productos, para así, obtener una mejor calidad de vida, por medio de la economía social34 (Las Guaneñas). Se trata de asociaciones fuertemente sujetas a las especificidades de las circunstancias personales de sus miembros. En estos casos es posible distinguir algunas de motivaciones relacionadas con los beneficios personales que reportan a los miembros de la organización. No obstante, son ambas asociaciones de reciente creación -las dos se estaban consolidando durante la realización del trabajo de campo- es decir, asociaciones con menos de tres años de existencia, lo que las excluye de la posibilidad de concurrir a convocatorias públicas. Si en su día pretendiesen hacerlo deberían orientar sus objetivos hacia un grupo externo, lo que posiblemente las llevaría a replantear su definición pública. Sin duda alguna esta forma atípica de presentarse responde a una cierta inexperiencia y a un desconocimiento de las estrategias adecuadas de visibilización. Las asociaciones más antiguas suelen llevar también a cabo modificaciones en la definición pública de sus objetivos, pero generalmente van en la línea de incrementar su capacidad de llegar a un mayor número de beneficiarios. Tal vez esto, y un mejor asesoramiento, explique el hecho de que una de las asociaciones culturales entrevistadas, precisamente de las de más reciente creación, se 33 Disponible en: https://asevicom.wordpress.com/2015/05/16/somos-una-asociacion-de-victimas-del- conflicto-armado-colombiano/ 34 Disponible en: https://www.facebook.com/lasguaasoc/info?tab=page_info 130 defina a sí misma en términos más acordes con las expectativas y hable, entre sus objetivos, de tareas de formación: La agrupación artística Bafolk nace tras la iniciativa de una pareja colombiana que desea continuar con su profesión artística en el exterior. Dan sus inicios impartiendo clases de ritmos latinos a domicilio, clases grupales y la formación del grupo base juvenil e infantil35 (Bafolk). El caso de Bafolk es especialmente interesante, ya que presenta en su página web los mismos criterios definitorios que utilizan las ONG al uso: objetivos, misión y visión. Sin embargo, la manera de abordarlos es diferente a la de los demás casos analizados. A pesar de que resaltan el carácter del baile “como un bien personal y social”, dejan clara su condición de bailarines profesionales que pretenden proyectarse “a nivel nacional e internacional por su profesionalismo en escena y la diversidad de proyectos artísticos- culturales”. No parece a priori que el comportamiento de esta asociación difiera esencialmente del de una compañía de baile al uso. Sin embargo, como se verá más adelante, nuevamente el contexto fundacional aportará algunos elementos atractivos de cara a la adopción de esa forma jurídica frente a cualquier otra. ¿Quiere esto decir que las asociaciones más pequeñas o de más reciente creación atienden a motivaciones personales o egoístas y que las más antiguas están condicionadas por las exigencias del entorno frente a una verdadera vocación activista? En modo alguno. Es interesante rescatar en este punto las definiciones de capital social vuelto hacia dentro y vuelto hacia fuera de Putnam. El primero tiende a “fomentar los intereses materiales, sociales o políticos de sus propios miembros”, mientras que el segundo estaría orientado hacia el “bien público” (Putnam, 2003: 19). La voluntad o necesidad de los miembros de la organización determinará la orientación de la misma hacia una u otra forma de capital social. No obstante, es preciso evitar caer en considerar sistemáticamente a las organizaciones vueltas hacia fuera como “superiores social o moralmente” a aquellas vueltas hacia dentro, ya que el capital social es difícilmente 35 Disponible en: http://bafolk.com/quienes-somos/ 131 cuantificable. Putnam utiliza precisamente el ejemplo de las organizaciones étnicas vueltas hacia dentro, señalando cómo algunas de las prácticas que desempeñan -como las uniones de crédito- pueden producir efectos tanto o más beneficiosos que ciertas prácticas volcadas hacia fuera36 (ídem.). En cualquier caso, en un sentido lato, el capital social de las organizaciones que miran hacia fuera es inclusivo, es decir, tiende, en términos de Putnam, a “a crear puentes” o, lo que es lo mismo, a vincular a personas de grupos sociales diferentes. Puede parecer que algunas asociaciones más jóvenes hacen primar el capital social hacia dentro, frente a las que tienen una mayor trayectoria o visibilidad. Sin embargo, todas las asociaciones estudiadas presentan un cierto decalage entre sus propuestas teóricas y sus prácticas reales. Todas se arrogan objetivos relacionados con el capital inclusivo pero en sus prácticas recurren frecuentemente a un capital social exclusivo o vinculante, cuya puesta en circulación tiende a delimitar las identidades grupales y los objetivos particulares de sus asociados. Estas dos formas de capital social no solo no son excluyentes, como reconoce Putnam, sino que, como se verá, su articulación forma parte de hipótesis que se maneja en este trabajo: la gran flexibilidad del tejido asociativo permite iniciativas capaces de producir bienes públicos y bienes privados en distintas circunstancias 36 En El declive del capital social (2003), Putnam y Goss contraponen el caso de “un cuerpo de servicio juvenil volcado hacia fuera que limpia un terreno de juego urbano” con el de “una unión de crédito volcada hacia dentro que ha permitido el florecimiento de una comunidad nueva de inmigrantes”, argumentándose que en modo alguno el primero incrementa las reservas de capital social más que el segundo (ibíd. 19). 132 4.2. El contexto fundacional Una vez presentadas las organizaciones, se pasará a analizar cuáles son las causas que determinan el surgimiento de una asociación. Las asociaciones de inmigrantes se presentan al público como entidades no lucrativas, con una utilidad social definida en torno a los valores de la solidaridad o la justicia, y orientadas hacia un grupo de beneficiarios concretos. La propia debilidad organizativa de las asociaciones, constituidas por unos pocos individuos y con escasas vistas de crecimiento en torno a la membresía, determina que estos beneficiarios sean personas externas que acuden de manera más o menos puntual a alguna de las actividades realizadas. La pregunta que se plantea en este punto tiene que ver con la articulación entre estas dos cuestiones, entre los individuos que constituyen las organizaciones y la causalidad de la utilidad social de estas, dicho de otro modo, las motivaciones que llevan a sus fundadores a crear una asociación. Las asociaciones de inmigrantes han proliferado durante los últimos 30 años en los países de destino. Escala Rabadán atribuyen este incremento al establecimiento de nucleos migratorios, el interés de los migrantes por agruparse en torno a objetivos específicos, la existencia de contextos favorables, la disponibilidad de líderes y, “de manera especial”, la puesta en marcha de políticas públicas para la atención a las comunidades migrantes (Escala Rabadán, 2005a: 66). Estas características se pueden dividir y reagrupar en dos grandes bloques: unas referidas al contexto socio-histórico en el que aparecen y otras más personales, centradas en la figura de los líderes asociativos, sin los cuales, por muy favorables que sea el contexto, las asociaciones nunca hubiesen visto la luz. 133 4.2.1. El nacimiento de las asociaciones de migrantes colombianos y su contexto social El primer elemento que requiere ser analizado para comprender el surgimiento de las asociaciones de inmigrantes es el contexto, tanto social como político, en el que nacen, pues establecerá en buena medida la estructura de oportunidad política en la que actúan estas entidades. Como organizaciones abiertas al público, cuestiones como el stock de migrantes de una u otra nacionalidad en las sociedades de acogida, la imagen que de ellos se tenga en ésta, la existencia de un marco normativo para la gestión e integración de los inmigrantes, o el establecimiento de iniciativas de vinculación de la diáspora desde el país de origen determinan, de una u otra forma, la capacidad para organizarse de los potenciales líderes. En el caso de las asociaciones de colombianos se pueden distinguir, a grandes rasgos, tres grupos generacionales. En el primero, estarían las asociaciones constituidas hasta el año 2000. Esta fecha es señalada como la de la “constitución de la España inmigrante” (Cachón, 2004b), pues la visibilización de algunos sucesos relacionados con la inmigración y, sobre todo, los debates políticos en torno a las leyes de extranjería de 2000 y los procesos de regularización de 2000 y 2001, cambian el panorama con el que se encuentran los migrantes, introduciendo nuevos incentivos para la creación de asociaciones. Dentro de esta categoría se contabilizan cinco de las asociaciones entrevistadas: dos de las pertenecientes al tipo 1 definido en el capítulo 3 (AESCO y ACULCO), dos de tipo 2 (Alma Latina y Amigos en Acción) y una cultural (Nativos de Macondo); aunque, de manera estricta, sólo AESCO y ACULCO fueron fundadas antes de 1998, en 1991 y 1992 respectivamente. Las asociaciones creadas antes de la institucionalización de la cuestión migratoria en España se encontraron con un contexto bien distinto al actual, en el que no había un interés mediático por las migraciones y tampoco existía un volumen tan alto de inmigrantes colombianos a los que representar o entre los que darse a conocer. El marco en el que las asociaciones podían desarrollar su acción estaba marcado por el desconocimiento de los migrantes de muchas de las nuevas nacionalidades, que se 134 traducía frecuentemente en prejuicios o en el mejor de los casos en desinterés. Existía también la necesidad de buscar interlocutores por parte de las autoridades, los investigadores o los medios de comunicación para asesorarse sobre cuestiones relativas a la migración. Este carácter novedoso de las primeras asociaciones les ayudaba a darse a conocer, tanto entre la diáspora colombiana establecida en España como entre los nuevos migrantes que seguían llegando, principalmente a partir del año 2000 en el que se ponen en marcha mecanismos de gestión política de las migraciones basados en la firma de acuerdos de contratación de mano de obra en los países de origen, siendo Colombia y Ecuador prioritarios para ello. La morfología de este nuevo tipo de migración y la necesidad de estos nuevos migrantes de asesoría en cuestiones relativas a la normativa de visados, al régimen de seguridad social o a las posibilidades de reagrupación familiar, así como la persistencia de ciertos vínculos interpersonales, dentro de las redes de los establecidos en España, con miembros de asociaciones de migrantes, eran algunas de las razones que llevaban a los recién llegados a acudir a éstas en busca de ayuda en el momento de llegada. Estos primeros contactos con unas administraciones desconocedoras de las dinámicas de la migración e incapaces de proveer de manera adecuada a los migrantes de los servicios vinculados con la integración, así como las necesidades específicas de unos migrantes colombianos recién llegados a España y faltos de una red densa de contactos determinan en parte el carácter de las asociaciones que vivieron esta época: asociaciones con una alta visibilidad y bien valoradas, reconocidas por su carácter dialogante con las administraciones –tanto en destino como en origen-, que funcionan como prestadoras de servicios públicos, diversificando sus prácticas de acuerdo a las nuevas necesidades propias del contexto cambiante de la migración de principios del presente siglo. En un segundo grupo se sitúan las asociaciones creadas entre 2001 y 2009. Se trata de un periodo caracterizado por la bonanza económica y por el hecho de que España se haya convertido oficialmente en un país receptor de migrantes, lo que conlleva una cierta normalización de las cuestiones migratorias, así como una diversificación de los 135 perfiles de los inmigrantes y de los espacios reservados a ellos en la sociedad de acogida. Dentro de este grupo, mucho más numeroso -14 de las asociaciones entrevistadas- se presta especial atención al cambio que se produce a partir del 2004, con la reglamentación de la ley de migraciones y el establecimiento de un clima favorable para la configuración de asociaciones reflejado en el PECI o en los documentos de planificación de la cooperación española, en los que se insta a los actores implicados a promover el trabajo con asociaciones de migrantes en aras de favorecer el codesarrollo; así como en el establecimiento de partidas presupuestarias destinadas a financiar las actividades de las organizaciones. Si bien las asociaciones pueden modificar su conducta para adaptarse a un contexto cambiante, es imposible pretender reproducir entornos idénticos para distintos grupos de personas y en distinto momento. Las asociaciones surgidas después de 1998, y especialmente aquellas que lo hacen después del 2000 se encuentran con un escenario diferente, en el que la migración aparece como una cuestión políticamente relevante, ya reglamentada a través de distintas normativas y visibilizada socialmente. Por ello, las asociaciones surgidas a partir de este momento tienden a especializarse, en algunos casos, para trabajar en cuestiones relacionadas directamente con la inmigración a España o alguna de las dimensiones de la misma (Amigos en Acción, FEIN, Alma Latina, La Gaitana), mientras que en otros, la orientación hacia Colombia es más evidente - como la Asociación Cultural Nativos de Macondo, dedicada a la promoción del folklore colombiano o la Asociación Ben Por la Infancia, dedicada a la ayuda de los menores víctimas del conflicto armado colombiano-. A partir del año 2005, con la entrada del gobierno de Rodríguez Zapatero y la creación de un clima favorable tanto para la participación de los inmigrantes en la sociedad civil como para la cooperación internacional con los países de origen de los migrantes establecidos en España a través de proyectos de codesarrollo, las nuevas asociaciones siguen diversificando el tipo de prácticas realizadas, añadiendo a las mismas algunas dimensiones transnacionales que van desde la participación en iniciativas de desarrollo o codesarrollo en Colombia, hasta la implicación, de manera permanente o puntual, en cuestiones políticas del país, o en la promoción de artistas colombianos en España. 136 No se pretende afirmar que el clima político en España, y particularmente el establecimiento de una legislación favorable a la realización de prácticas transnacionales sea el único motivo para incrementar la orientación de las asociaciones hacia Colombia a partir del año 2006. Más aún, los programas y proyectos de codesarrollo apoyados desde la administración española se centraron casi con exclusividad en el apoyo socioeconómico a los países de origen de los migrantes, bien a través de mecanismos para incrementar el efecto de las remesas, o de proyectos de cooperación en las principales áreas emisoras de migración colombiana hacia España, por lo que difícilmente supondrían una explicación al incremento de manifestaciones políticas, religiosas o culturales en los últimos 10 años. Habría que tener igualmente en cuenta cuestiones como los cambios políticos que se han ido produciendo por la parte colombiana, la diversificación de los perfiles migratorios, o los avances registrados en materia de telecomunicaciones, que facilitarán el establecimiento de canales de participación transnacional de la diáspora. El tercer grupo lo constituyen nueve asociaciones formadas después de 2009, en un contexto marcado por la crisis económica, con importantes repercusiones en los nichos laborales habitualmente ocupados por migrantes, y los recortes, que afectarán de manera flagrante tanto a las entidades del Tercer Sector, como a los presupuestos de la cooperación para el desarrollo. El contexto en el que se desarrollan las asociaciones de inmigrantes y que, al fin y al cabo, es el contexto general de la migración en España, está presente de forma transversal en las motivaciones fundacionales de las organizaciones, determinando su tipo de orientación cívica o ética, el grado de reconocimiento de los líderes entre los círculos de inmigrantes, el tipo de relación mantenida con las demás asociaciones e incluso la formación considerada en cada momento más adecuada para el desempeño de las tareas asociativas. Por ello, al analizar las motivaciones para crear asociaciones que se derivan de los discursos de los entrevistados, es necesario tomar como criterio distintivo de los diferentes tipos de asociaciones el año de creación, aunque éste no siempre coincida con la tipología gradual de las organizaciones presentada en el cuadro 2. Igualmente la fecha de constitución ofrece algunas condiciones que inciden de 137 distinta manera en la determinación que adoptan los individuos para constituirse en asociación, aportando por ejemplo marcos jurídicos más favorables, como se verá cuando se haga referencia al ropaje asociativo y a los recursos manejados por las organizaciones. Otra tendencia destacable en este periodo es el establecimiento de entidades superiores a las asociaciones o interasociativas como federaciones o redes de asociaciones. La primera federación identificada y constituida por iniciativa de migrantes colombianos es la Federación Española de Inmigrantes Extra y Comunitarios (FEIN), formada en 2005 y de carácter mixto. En años posteriores tuvieron lugar otras dos iniciativas: la Federación de Asociaciones de Colombianos en España (FEDASCOM), impulsada desde AESCO en 2009 y que finalmente quedó en un intento, y Red Colombia, constituida en 2008 por distintas asociaciones pequeñas y medianas y que continúa funcionando en la actualidad. Así pues, la consideración del contexto histórico en el que emergen y se desarrollan las asociaciones es interesante de cara a evitar caer en generalizaciones a propósito de la edad de las asociaciones como distintivas de uno u otro de los tipos señalados. El hecho de que las asociaciones más grandes, representativas o institucionalizadas (tipo 1) sean más antiguas que las demás no quiere decir que todas las asociaciones con el tiempo tiendan necesariamente a ampliar su base social, incrementar su visibilidad o institucionalizar las relaciones mantenidas con las administraciones públicas. La visión que se tenga en la sociedad de acogida sobre la inmigración, y especialmente el tratamiento político que se le esté dando en cada momento determinan en buena medida la estructura de oportunidad política de las asociaciones y su capacidad de crecimiento. 138 4.2.2. Liderazgo y motivaciones individuales El marco asociativo es tremendamente elástico y puede dar cabida a iniciativas de muy diversa índole. Atender a las motivaciones personales para la constitución de cada una de las organizaciones representadas sería tan complicado como definir en profundidad la personalidad de cada una de las personas entrevistadas. Sin embargo todas ellas encuentran una buena explicación en el espacio sociológico del liderazgo. Para González Gutiérrez las asociaciones de migrantes37 son las únicas en las que el liderazgo es “autóctono”, es decir, el control está en mano de migrantes de primera generación; el impulso organizativo es endógeno, ya que normalmente parte de un proceso de base de la propia comunidad de inmigrantes; y su agenda de acción gira en torno a los problemas de los migrantes (op. cit. 60). El perfil de los líderes asociativos ha sido un tema recurrente en distintos estudios: estos líderes provienen en ocasiones de organizaciones empresariales, sindicales o eclesiásticas, si bien como señala González Gutiérrez “prácticamente en todos los casos se trata de voluntarios que asumen la responsabilidad de organizar a su comunidad como un compromiso adicional e independiente de sus actividades profesionales” (ibíd. 74). A esto se añaden otras características socioeconómicas, como el tratarse de gente que se autoemplea y que, por tanto, tiene una cierta disposición de tiempo para dedicarse a los asuntos asociativos. El objeto del presente estudio no son los líderes asociativos sino las asociaciones en sí, por lo que en ningún momento se planteó la necesidad de que estos acudieran como representantes a las entrevistas. La única indicación dada durante la toma de contacto fue que, a ser posible, se tratara de personas que conocieran bien el funcionamiento de las entidades, y en todo caso desde éstas se decidió enviar a los presidentes, directores o fundadores. Tampoco durante las entrevistas se realizó pregunta alguna sobre sus circunstancias personales o las motivaciones que les llevaron a constituir una asociación. 37 A propósito de su estudio sobre los clubes de mexicanos en los Estados Unidos, el autor señala los sindicatos y las agrupaciones comunitarias o vecinales promovidas por la Iglesia como algunas de las formas más habituales de organización social de los migrantes (González 1995:60). 139 Sin embargo, en los discursos de los informantes se dejan ver continuamente estos aspectos, algo que evidencia el personalismo de este tipo de organizaciones, pero especialmente interesante de cara al análisis del discurso: los líderes entrevistados consideran en cierta medida la asociación como una parte de sí mismos, al estar profundamente ligada con sus historias de vida como migrantes, sus valores u orientaciones sociopolíticos, o su posición social tanto previamente a emigrar como tras llegar al país de destino. Aparicio y Tornos identifican cuatro elementos legitimadores del surgimiento de las asociaciones de inmigrantes: el compromiso cívico o ético de sus fundadores, su reconocimiento dentro de las redes sociales de los migrantes de una misma nacionalidad o etnia, el mantenimiento de experiencias previas con otras asociaciones o empresas y el nivel de estudios (op. cit. 101). Los dos primeros tienen que ver de alguna manera con el carácter militante de sus miembros, que asumen unos determinados posicionamientos de cara a la migración y se conforman como portavoces de un grupo, mientras que las segundas están relacionadas con la profesionalización de esta militancia, que se compagina con distintas formas de empleo. Entre las organizaciones analizadas se pudo constatar una fuerte persistencia de los factores legitimadores o motivacionales que se acaban de enunciar, siendo habitual que se encuentren todos ellos de manera simultánea en los discursos de los entrevistados. Sin embargo, entre los líderes de las asociaciones más antiguas o con mayor exposición al público -vueltas hacia fuera-, estos elementos se hicieron especialmente visibles, apareciendo de manera espontánea durante las conversaciones y siendo reiterados una y otra vez. En el caso de las organizaciones más jóvenes o vueltas hacia dentro estos temas solían aparecer de forma menos estructurada, en ocasiones de manera circunstancial para complementar explicaciones no necesariamente relacionadas con la asociación. Esto obliga a reflexionar sobre la importancia de la elaboración de los discursos. Las asociaciones más antiguas han contado muchas veces su historia, llegando a construir un ideal de lo que se considera que debería ser una asociación: una entidad de orientación cívica, sustentada en redes de solidaridad, profesionalizadas y conocedoras 140 del funcionamiento del tejido asociativo, dentro del cual tratan de presentar una entidad diferente a las demás. Es sabido que los discursos que tienen por objeto explicar realidades más que informar de acontecimientos, se suelen construir a partir de esquemas socioculturales vigentes en el imaginario social. Hablar es seleccionar y combinar realidades desde la perspectiva de esos esquemas. Lo fundamental no es, en este contexto, que los aspectos seleccionados y combinados sean los que mejor representan la realidad, sino los que están más en consonancia con los esquemas que dirigen el discurso. Por eso es habitual que en este tipo de manifestaciones habladas, se produzca un decalage entre lo que se dice y lo que se hace. Como es de prever, los discursos que motivan la creación de las asociaciones de migrantes concuerdan bien con el esquema sociocultural de lo que es una organización social sin ánimo de lucro. A continuación se prestará atención a cada uno de los elementos señalados por Aparicio y Tornos como legitimadores del surgimiento de las asociaciones de migrantes. Se analizarán las características de los líderes asociativos colombianos, tal como quedan relatadas en las entrevistas de la muestra que se está utilizando. Compromiso cívico o ético Se ha visto cómo la utilidad social es uno de los criterios utilizados formalmente por las asociaciones a la hora de presentarse como tales. Al fin y al cabo se trata de organizaciones sociales, a las que es habitual referirse como cívicas, por lo que no es de extrañar que así sea. Como se ha visto previamente, los valores que revisten estas descripciones que de sí mismas dan las asociaciones son de orientación filantrópica, asociados al imaginario de la integración social y de la cooperación para el desarrollo. La defensa de estos valores o la identificación con los mismos no se quedan únicamente en estas presentaciones. Durante las reuniones mantenidas con los líderes de las organizaciones estos hicieron continuamente gala de los mismos, aludiendo a temas como la solidaridad, la justicia o las necesidades de sus beneficiarios. Si bien las asociaciones que llevan más tiempo activas presentan estos valores de manera implícita al relatar las distintas acciones de orientación social realizadas a lo largo de los años. Sin 141 embargo, este discurso se hace explícito a través de la bifurcación de objetivos: unos específicos y otros emergentes en cualquier sitio en el que se presente la necesidad: Hay mucho trabajo y nosotros intentamos priorizar… Aora nos interesa mucho el tema de trabajo y emprendimiento. También el tema de economía social… Estamos trabajando todo el tema de respuesta social ante los CIE, cómo estando fuera de la banca tradicional logramos que haya más dinero público para el sector cooperativo… Hay una franja entre los 45 y 50 años que lo tienen muy mal: estamos hablando de un millón de personas. Hacemos intervención social a nivel local en Vallecas. Hacemos alfabetización, estamos haciendo cursos de inglés, estamos trabajando el apoyo escolar con los niños magrebíes que han nacido allá o acá, pero que sus padres son magrebíes… A nivel local trabajamos en el territorio en el que estamos, lo que es más asistencial, entrega de alimentos, informes sociales, renta básica, ayuda a la población magrebí; y a nivel estratégico en el tema de empleo y emprendimiento trabajamos con latinoamericanos, seguimos con Colombia, con Ecuador, con Bolivia (AESCO). Amigos MIRA España nació en el 2005. Los primeros que llegamos aquí traíamos una ideología, éramos muy amigos del proyecto político MIRA en Colombia. Pero ellos eran un movimiento político, nuestros ideales eran seguir una línea parecida aquí pero dirigidas a unas necesidades que traían los que venían, y nadie las atendía. Entonces se reúne un grupo de personas en el 2005 y planifica la atención, centrada sobre todo en la regularización de las personases, es decir,empleo y estabilidad laboral, personal y familiar. Luego MIRA va creciendo y hay una segunda etapa en la que lo que nos interesa es la reagrupación… Regularización, reagrupación, nacionalidad, y ya, por último, atención a los problemas que le crea al individuo el estar aquí tantos años… Va creciendo MIRA y se constituye en las 27 ciudades en las que estamos hasta hoy (Amigos MIRA). No sólo las grandes asociaciones explicitan su interés por atajar las necesidades allá donde surjan. Con frecuencia el tema de la ayuda general se presenta, también en las más pequeñas, como la razón de ser de la propia asociación. A partir del 99, entre el año 99 y hasta 2003, fueron los años de los grandes movimientos migratorios y había muchas personas que demandaban atención. Las asociaciones que había eran insuficientes porque cuando una está localizada en una parte de la ciudad no cubre otros puntos. El problema entonces es la movilidad… Se fueron creando muchas asociaciones en los pueblos en los que vivían los que llegaban. La gente tenía miedo a venir a Madrid, por los papeles y eso. Y además había gente que no tenía ni para el ticket de autobús. La gente que llegaba no tenía nada. Buscaban en esas 142 localidades solventar su situación. Entonces nos reunimos un grupo de amigos, vimos esa necesidad y creamos esas estructuras para poder ayudar (FEIN). Fíjate bien lo que te voy a decir: el futuro del mundo lo harán las asociaciones… Porque el fin de las asociaciones es poder ayudar, porque estamos más cerquita del pueblo, de la gente, estamos compartiendo con ellos, viviendo con ellos, ese tiene que ser el fin de las asociaciones, y no conseguir lucrarse (Nativos de Macondo). Este discurso está igualmente presente en las organizaciones constituidas posteriormente, ya sea de manera explícita en torno a la idea genérica de ayudar o de forma más refinada al posicionarse frente a un determinado hecho: Mi máxima es: el que no vive para servir no sirve para vivir (Asociación María José Guadalupe). Aquí venimos a un país con una cultura diferente, en la que todo el mundo tiene su espacio y las cosas se ven de otra manera, pero me ha gustado muchísimo conocer a gente distinta, ayudar y ver un poco cómo es la vida de guerrilleros, de líderes comunitarios, sindicalistas… Amenazados que reciben una llamada, y tienen que salir de un día para otro, sin nada… Duro y terrible (La Gaitana). El codesarrollo es el reconocimiento del migrante como actor de cooperación a través de las remesas sociales y financieras que puede aportar a su país de origen y a través del aporte social y económico que hace al país de destino. Para mi es que hay que poner al migrante como centro, darles todas las capacidades para que puedan empoderarse a sí mismos en el ámbito transnacional y empoderar a su familia y a su entorno, pero empoderarlo a él, no echarlo, que es lo que se ve: el migrante mandando remesas, siendo explotado por su familia y quedando las familias completamente desintegradas, empoderarlo a él para el trabajo en destino. Aquí no hay apoyo claro, sino que según el director de migración los presupuestos son pocos y para temas muy puntuales de solidaridad, recepción de inmigrantes, pero codesarrollo hay muy poco y tampoco hay proyectos transnacionales. (MIGRACODES). En el caso de la relación mantenida con Colombia, y apoyada en los valores y principios de la cooperación internacional para el desarrollo, las diferencias entre asociaciones son mayores. En términos generales, y contrariamente a lo que cabría deducir de textos como el de Morell -en el que se propone la idea de que los migrantes que tienen 143 expectativas de retorno inmediato tienden a focalizar su orientación hacia el país de origen y los más integrados, con perspectivas de permanencia o de retorno a largo plazo, se orientan más al país de acogida-, los líderes de las asociaciones más antiguas mostraron un mayor patriotismo u orientación hacia Colombia que las más nuevas. Esta afirmación puede constatarse en hechos como que tres de los cinco líderes de las asociaciones constituidas antes de 2001 declaren públicamente su pertenencia o colaboración con partidos políticos colombianos, e incluso que se hayan presentado a las elecciones como candidatos en el exterior. La sensibilización hacia la problemática de su país de origen se encuentra igualmente presente en los discursos recogidos durante las entrevistas: Nosotros tenemos interés en modificar la imagen de Colombia. Por eso seguimos manteniendo la denominación de Colombia a pesar de atender a todos los inmigrantes. Además esta entidad tiene un origen colombiano. Colombia es un país muy complejo que ha tenido muchos problemas en los últimos cincuenta años: una guerra civil, narcotráfico, problemas de seguridad nacional, corrupción… Pero también es un país con “fenómenos interesantes” como por ejemplo la inmigración colombiana. Colombia es, por eso, un referente obligado para nosotros (ACULCO). Yo vivo de mi trabajo, no vivo de la asociación. En este momento yo le meto plata a la asociación. Esto lo hago por amor a la patria… Esto a mí me da vida… Y me recompensa (Nativos de Macondo). En el caso de las organizaciones de más reciente creación hay distintos criterios. Uno de los elementos para determinar la orientación más clara de una entidad hacia Colombia se encuentra en su propia constitución ya que, en términos generales, las asociaciones mixtas, compuestas por miembros de diferentes nacionalidades además de la colombiana, tienden a evitar demostrar preferencias ante uno u otro país. Sin embargo, todas las organizaciones forman parte de alguna manera de lo que vendría a ser el tejido asociativo colombiano, puesto que se conocen y relacionan de distinta manera entre sí y, lo que es más determinante, participan en las mesas de trabajo del Consulado dentro del programa Colombia Nos Une. Más bien parece que se tratara de evitar caer en la etnicización de sus asociaciones de cara a atraer un público más amplio. Sin embargo, el compromiso explícito hacia Colombia está también presente en algunas de las más 144 jóvenes. Con la crisis este interés se focaliza en el retorno y en contribuir a solucionar los problemas que encuentran los retornados en su país de origen: MIGRACODES busca crear una red que integre diagnósticos y propuestas resolutivas sobre migraciones España Colombia, donde participen la APC, la AECID, investigadores como tú y hacer un boletín sobre eso y darle participación a la sociedad civil. Si se quiere trabajar codesarrollo lo urgente es trabajar en destino para que la gente no se vaya así. La situación de los colombianos es muy clara, hay quien ha caído en el desempleo porque perdió su residencia, no pueden pedir RMI y les toca ir a Cáritas, no pueden ir a otra entidad, y no están bien informados sobre el retorno, algunos se han ido allá peor de lo que estaban, no han encontrado apoyo Por ejemplo, en la ley de víctimas no hay información, y a la gente le da miedo ir a contar sus muertos (MIGRACODES). Yo fui un líder del movimiento de desplazados colombianos. Aquí llevamos ya diez años. Fui refugiado político. He renunciado con mi nacionalidad al refugio y al asilo. Pero Colombia no tiene ningún proyecto para nosotros, no hay ningún programa de retorno para nosotros. Dicen que vayamos y nos presentemos, pero debe ser para ir a la calle. Han venido muchos de Colombia aquí, delegados, el defensor del pueblo, pero nadie responde de nada. No se nos tiene en cuenta. No somos nadie y las condiciones de vida son muy malas. Si por mí fuera mañana estaría en Colombia, pero no puedo regresar porque nadie nos va a garantizar nuestra seguridad (ASEVICOM). Parece que entre las motivaciones inherentes a todas las organizaciones analizadas se encuentra el posicionamiento de los individuos que las componen hacia determinadas problemáticas sociales. Algunas de las personas entrevistadas mostraron claramente las motivaciones personales que les llevaron a pensar y actuar de esa manera. Se trata normalmente de asociaciones pequeñas o, en todo caso medianas, cuyos miembros han sufrido de cerca los problemas con los que ahora pretenden colaborar. Es preciso matizar que el hecho de tratarse de asociaciones fuertemente influenciadas por las vivencias personales de sus líderes en torno a determinados fenómenos no implica necesariamente que sean asociaciones volcadas hacia dentro. Al contrario, los casos que se muestran a continuación corresponden a organizaciones de orientación claramente altruista, en las que sus líderes no reciben ninguna compensación económica a cambio y tienen ocupaciones laborales que nada tienen que ver con la vida asociativa. 145 El ejemplo más rotundo de esto lo constituye la Asociación María José Guadalupe. Ya la misma denominación delata el universo de la organización: es el nombre de una niña ciega. Su abuela funda una asociación pensando en ella con el objetivo de visibilizar en Colombia la invidencia entre los videntes, partiendo de Madrid como plataforma. Aquí se recolectan libros en braille, bien a partir de la ONCE, o consiguiendo donaciones de invidentes que se los legan al morir. La asociación se encarga de trasladar los libros a las bibliotecas públicas de Colombia o a los colegios colombianos en los que hay niños ciegos. Para ello cuentan con un contrato con Avianca, y el trabajo de la asociación consiste en colocar periódicamente los libros en el Aeropuerto de Madrid, tarea que se realiza con los recursos particulares de la fundadora. Las motivaciones altruistas de la asociación quedan perfectamente expresadas en un par de sentencias: En los ojos de mi nieta veo a todos los ciegos colombianos. Estoy segura que ella, algún día, dará continuidad a este proyecto (Asociación María José Guadalupe). Sin implicaciones tan personales, el altruismo constituye el ideal de compromiso cívico o ético preferible en la presentación de una asociación por definición no lucrativa. Vale la pena detenerse en la forma en la que la fundadora de Nativos de Macondo, constituida antes del año 2001, explica sus motivaciones originales: Hacer las cosas sin dinero es muy duro. No hemos recibido nunca financiación. No la hemos recibido porque yo empecé sola… No tengo conocimientos, soy mayor… Lo hice por amor a la patria, así de simple. Tengo una junta directiva pero es una junta directiva para la parte oficial, y ahora este año se ha metido gente que viene porque ha visto el trabajo y dice: “tú nunca has conseguido ayuda y ¡tienes tanto que mostrar!, tu eres la que más derecho tienes a conseguir ayuda…”. Formé la asociación al año de llegar a España y la formé por la propia necesidad de la soledad… Yo viví aquí la soledad… Yo trabajaba en una casa y cuando tenía libre me sentaba en un banco a ver pasar la gente p’ arriba y p’ abajo… Formé la asociación para ayudar a los demás, para que la gente que venía y no tenía nada se encontrase aquí con una gran familia colombiana (Nativos de Macondo). Se trata de una asociación cultural dedicada al folklore con una larga trayectoria y un alto reconocimiento externo, por lo que es probable que a lo largo del tiempo haya 146 mediado una determinada construcción discursiva. De hecho, se ha podido constatar cómo la misma persona cuenta la historia de manera similar en otras entrevistas publicadas en medios de comunicación o en Internet. No obstante, introduce algunos elementos interesantes como el que montó la asociación por necesidad de la soledad padecida en primera persona y frente a la cual, una vez constituida en asociación, podría ayudar a otros inmigrantes, a modo de gran familia. La idea de gran familia se irá repitiendo a lo largo de la entrevista. La reiteración continua de estos elementos no quiere decir que necesariamente sean ciertos o que sucedieran literalmente. Al contrario, las repeticiones idénticas suelen evidenciar la asunción de un discurso construido como válido, independientemente del rigor con el que se ajuste a la realidad. Sin embargo, durante la realización de la entrevista se pudo observar una situación que vendría a confirmar el compromiso de la informante con los colombianos recién llegados. Entraron en su vivienda -donde se realizaba la entrevista- una mujer y su hija pequeña que había sido reagrupada recientemente en España. Resulta interesante rescatar algunos fragmentos de la conversación mantenida entre ambas: ¡Hola! ¿Qué tal? Esto es la casa de todos… Pasa adelante siéntate. [Dirigiéndose al entrevistador] Mira esta niña es colombiana y hace poco que sus papás la reagruparon… Y me dijeron: “mira ésta es una niña que baila tan bueno…” y la trajeron. Entonces necesitamos una representante infantil para que fuese la reina, y ella va a ser la reina de este año. Vienen a probarse el vestido. Está feliz. Entonces tu sabes, el poder llevar esa alegría a estos niños, a estos jóvenes es lo que hace que tú te motives a seguir p’ alante. Todos hacemos un gran esfuerzo, todos, porque el hecho de que estos jóvenes los fines de semana, aunque hayan trasnochado, rumbiado, lo que sea, vengan puntuales al ensayo, eso es un mérito muy grande. ¡Qué lástima que nuestros representantes del gobierno no lo vean así! [Pasa un tiempo y vuelve la niña con el vestido que se acaba de probar] Eres muy linda, ¿sabías eso? Eres una negra preciosa, tienes que estar orgullosa… Tenemos que ser precisos… A ver ¿cómo se llama este vestido? Todos los vestidos tienen que tener un nombre… Tenemos que ponerle un nombre, ¿qué te gusta más, “Bello Amanecer” o “Colores del Carnaval”? [La niña elige el último] ¿Te gusta, amor? [Dirigiéndose al entrevistador] Yo quiero que esté feliz ese día. 147 El significado de esta escena en la propia vivienda de la entrevistada, a la que llama la casa de todos y la alusión a la alegría de la niña como causa suficiente para seguir adelante, respalda claramente el valor de su discurso sobre la gran familia colombiana. Resulta por tanto evidente que el compromiso cívico de los individuos que constituyen las asociaciones de inmigrantes no sólo se encuentra presente en los momentos fundacionales, sino que persiste en el tiempo reproduciéndose a través de los discursos. Sin embargo, el compromiso por sí solo no basta para determinar la constitución de una organización de este tipo. La propia presencia en las asociaciones de personal voluntario, sin duda también comprometido con los valores que se defienden desde la organización, evidencia la necesidad de que los ideales se conjuguen con otra serie de factores en la creación de las asociaciones. Reconocimiento entre migrantes: el papel de los líderes en las redes Como se ha visto en el capítulo 2, las asociaciones de inmigrantes toman su base de las relaciones interpersonales que se dan en el seno de las redes sociales de los migrantes. Estas relaciones pueden ser más o menos formales o institucionalizadas. La mayoría de las asociaciones nacen en contextos de una cierta informalidad, apoyándose sobre distintas estructuras previas como grupos de estudiantes, movimientos sociales o redes sociales de solidaridad. Por tanto, es previsible que las funciones de cada uno estuvieran en mayor o menor medida determinadas de antemano de acuerdo con los roles ocupados dentro de estas redes. Si bien ésta es una cuestión que rara vez se expresa de forma directa, en los discursos de los informantes se deja entrever la importancia de estas redes en la constitución de las asociaciones. La líder de Nativos Macondo que hablaba de la gran familia colombiana, desarrolla más esa idea mostrando claramente cómo se formó y desarrolló la red en la se apoyó para constituir su asociación: Pasó así: yo llegué aquí y entonces se iba a cerrar ya la frontera o algo así y se vino muchísima gente colombiana. Y no sé cómo se formó la bola de que en mi casa se podía venir… Yo no le cerraba la puerta a nadie. Y llegaron a 148 estar en mi casa 20 personas viviendo. Dormían en el suelo, en el pasillo, donde podían… Y la única que trabajaba era yo… Y entonces un día llegué del trabajo y habían como cinco chicas entre ellos y habían como tres músicos en el grupo; entonces las chicas pusieron una radio y empezaron a bailar. Entonces yo les dije, “oye, ustedes cómo bailan de bien, podemos formar un grupo y ganar dinero con esto”. Porque la gente estaba desesperada, buscaban trabajo y no había. Y entonces: “tú toca el acordeón, tú tocas el tambor, el otro toca una flautica…” y nos fuimos p’ al Retiro todos. Y con esos tres músicos y todos los muchachos y las muchachas que estaban allí bailando, tocamos una cumbia y se fue llenando así de gente, y nos echaban dinero, que antes se permitía, ahora no se permite, y cómo te parece que se fue llenando, llenando y recogimos dinero suficiente, que cuando lo repartimos entre todos les alcanzaba para comprar un bono de diez viajes, para comprar una tarjeta de Orbitel, y para comerse un kebab con una cerveza Mahou. Y ellos estaban tan felices… Y yo de verles esa cara de felicidad, porque no tenían nada. Con eso fueron llegando más gente. Cuando yo me di cuenta el grupo era un supergrupo. Entonces yo le conté a mi hermana lo que me estaba pasando, y ella me hizo algunos vestidos corriendo, de cuadrito de cumbia… Y con los vestidos nos creímos los reyes del universo. ¡Si nos creíamos grandes sin vestuario te puedes imaginar con vestuario! Y entonces así empezó lo de la asociación. Para los trámites legales nos constituimos como asociación, pero esa asociación es una gran familia colombiana (Nativos de Macondo). El discurso presentado es especialmente rico, pues muestra con claridad el papel de las redes sociales de los inmigrantes en la constitución de asociaciones, además de incorporar algunos de los distintos elementos legitimadores mencionados: la informante deja ver su proyección como líder dentro de una red antes de emigrar, ya que había personas que llegaban directamente desde Colombia y se quedaban en su casa. Precisamente cumplía al menos una de las funciones destacada por Gurak y Caces (op. cit.) como propia de las redes transnacionales, la de asesorar y prestar apoyo a los recién llegados. Nuevamente aparecen los ideales de compromiso y solidaridad a través del énfasis puesto en abrir las puertas a todo el que viene, ayudar al que lo necesite, o ser como una familia. Por otra parte se aprecia una división de las funciones de los miembros de la futura asociación en torno a la profesionalización de la misma: aunque la mujer que habla dice, en otro momento de su entrevista, que no tiene estudios ni experiencia, el resto son músicos, lo que deja para ella el papel de representante de la asociación, especialmente 149 apropiado si se tiene en cuenta que se trata del miembro más antiguo del grupo y presumiblemente el mejor integrado en el nuevo país, como muestra al indicar que era la única persona que tenía trabajo y que conocía el lugar apropiado –el parque del Retiro- para poder conseguir recursos para el grupo. Es igualmente interesante cómo destaca las peculiaridades del contexto, hacia el año 2000, en el que todavía había un stock relativamente bajo de inmigrantes colombianos y apenas existían tres asociaciones que comenzaban a visibilizarse. Es preciso reiterar que poco importa la precisión con la que los discursos se ciñan a la realidad de los hechos. Las historias sobre el contexto fundacional eran relatadas generalmente al inicio de las entrevistas, durante la presentación de las asociaciones, por lo que es habitual, como ya se ha dicho, que hayan sido repetidas en multitud de ocasiones, especialmente en el caso de las entidades más antiguas. Es normal que con el paso de los años los discursos hayan ido metamorfoseando y adaptándose a la imagen ideal que de sí mismas desean transmitir las organizaciones. El interés principal de los mismos radica en el hecho de que se utilicen para legitimar el rol de líder asociativo. Los líderes de las dos asociaciones más antiguas y fundadas años antes de que existiera de un stock de colombianos en España no eran los presidentes originales de sus organizaciones, sino que entraron a ocupar el cargo a finales de los años noventa, cuando la inmigración comienza a ser un hecho socialmente relevante. No obstante, durante las entrevistas pusieron mucho énfasis en dejar claro que su liderazgo se legitimaba en unas circunstancias inéditas derivadas de los cambios producidos tanto entre los migrantes como en el país de acogida: Los fundadores fueron un grupo de 30 personas que vinieron a España. Era la España del 92… Yo creo que fue la España más interesante que ha habido. Era la España del gran boom, el país de moda, el país que celebró las olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla… La época más interesante de España. Fueron otros tiempos. Éramos estudiantes, teníamos pretensión de crear una asociación que fuese cultural, estudiantil e incluso profesional pero nos encontramos en el camino con el fenómeno migratorio, que cambió el espectro no sólo de lo que nosotros hacíamos, sino de lo que el gobierno español empezó a hacer (ACULCO). 150 Yo sí estuve en ese periodo fundacional, pero la presidencia fue más hacia el 98... En el 98 siendo yo ya presidenta empezó a llegar la migración… Nosotros habíamos estado muy centrados en la cooperación y el proceso de paz, en todo lo que siguió a la reforma constitucional… Vamos, que había un contexto diferente, y cambiamos las siglas, de llamarnos América España Solidaridad y Cooperación con Colombia a América España Solidaridad y Cooperación (AESCO). Parece que el cambio en el contexto determina en cierta medida una reestructuración de la organización, que se traduce en una refundación por parte de AESCO y en la conversión de asociación cultural a ONG en el de ACULCO. Es normal que en este proceso surjan nuevos líderes, puesto que, en cierta manera, en este momento nace una nueva asociación. La diferencia es que ésta se fundamenta en una red altamente institucionalizada como sería la asociación primitiva, de la que mantiene la estructura jurídica. Llama la atención el hecho de que en ambos casos se haga alusión a la marcha de los demás miembros fundadores como un elemento legitimador del liderazgo: Con la migración te encuentras con gente de tu país que no necesariamente encontrarías en tu país, gente de todo el país. Vas viendo las idiosincrasias locales. Tú conoces tu país fuera de tu país. La mayoría de los fundadores se marcharon de ACULCO como tal. Es más, yo no fui el primer presidente. El primero era un estudiante que estaba haciendo el doctorado en arte, pero tuvo problemas personales y me tocó a mí coger el barco. Yo tenía más claro, no lo que éramos, sino a dónde íbamos (ACULCO). AESCO surge en el 91 por una iniciativa de gente colombiana que estaba acá. Particularmente eran refugiados o gente que venía a estudiar y todavía no había migración colombiana… Ni se pensaba que España fuera a ser país de acogida, pero sí de hospitalidad con los refugiados en aquel entonces. Entonces esas personas crearon AESCO. Eran gente que provenía del M-19... Algunos han muerte hasta en accidentes, otros han ido a Cuba y hay otros que retornaron a Colombia (AESCO). Aunque todas las organizaciones toman como base alguna red interpersonal, no siempre son del mismo tipo. En asociaciones creadas en años posteriores, en un contexto institucional más favorable para el asociacionismo y en el que el trabajo requiere de una mayor especialización, se aprecia una tendencia al establecimiento de asociaciones fundamentadas en redes profesionales, más que en las redes de solidaridad al uso: 151 Estudio 40 es de 2006, pero empezó antes en el 2000. Empezó como un espacio un poco más cerrado. Cuando yo empecé aquí tenía una galería, un espacio que, aparte de galería, tenía un vivero de artistas… Y claro, cuando empiezas a manejar, no tenías experiencia realmente, pero de allí salió Estudio 40 (Estudio 40). Empezamos a finales del 2009 o principios del 2010. Éste es el quinto año de la asociación La Parcería, que tuvo dos etapas, una de reunirnos… Primero nos encontramos dos colombianos: yo vine a estudiar cine, el compañero estaba también estudiando cine. Vinimos a estudiar cine y nos encontramos en una película. Los dos teníamos la idea de armar aquí un ciclo de cine latinoamericano, colombiano… Resulta que su chica estaba en aquel momento trabajando en el Reina Sofía, y tenía una amiga de Brasil que también trabajaba en el Reina Sofía. Nos reunimos los cuatro y decidimos mostrar la cultura española allí y la nuestra aquí, que son culturas muy parecidas. Hicimos un proyecto de defensa cultural… La asociación la teníamos en estatutos, en ideas y en todo aunque no se llevó a cabo hasta seis meses después, cuando vino un grupo de Colombia, Alerta Camarada, y les organizamos un concierto. Ésa era la idea: aprovechar que por aquí pasaban todos los grupos, los cineastas, los literatos y toda la gente y aprovechar a ver cómo hacer algo con ellos (La Parcería). La Asociación nace en 2006 como fruto de conversaciones, inquietudes y ganas de hacer cosas entre varias profesionales, más como del área social, entre ellas una trabajadora social y una comunicadora social, una periodista. Surge inicialmente con la idea de hacer una comunicación intercultural, facilitar el entendimiento entre culturas y, desde allí, trabajar distintos aspectos de lo que tú vives en una sociedad de acogida. Empezamos algunos chilenos y colombianos… Y luego se unieron otros voluntarios de apoyo, entre ellos varios españoles, uruguayos... Acuerdo Intercultural surge desde distintas inquietudes, cada uno con su trabajo. Yo estaba antes en una ONG, mi amiga chilena estaba haciendo un doctorado en el área social y la otra compañera había hecho una especialización en Derechos Humanos. Entonces, alrededor de un proyecto subvencionado por el Ministerio de Trabajo, empezamos a desarrollar la idea a través de la página Web (Acuerdo Intercultural). Los intereses profesionales de distintas personas insertas en una determinada red hacen que terminen por crear una asociación, en ocasiones como exigencia administrativa de cara a formalizar una iniciativa que venían desarrollando de otra manera, ya fuera de forma independiente, en el marco de un proyecto o de la mano de otra entidad: Mestidanza la fundó mi compañero Rafael. Empezó a partir de un grupo de baile, con una iniciativa que tuvo a título personal con el CEPI Hispano- 152 Colombiano, que hoy por hoy está cerrado, como todos los centros hispanos, si no estoy mal enterada… El Hispano-Colombiano era el que mejor funcionaba, en Ronda de Segovia de la Puerta de Toledo… Allí nació Mestidanza. Rafael daba clases allí de ritmos latinos y empezó a tener mucho auge. Participamos en varios festivales con mucho reconocimiento. Entonces, una vez que tienes reconocimiento, la misma sociedad te empuja a institucionalizarte. Entonces, en 2007, nos convertimos en Asociación Cultural Mestidanza. Estábamos sólo dedicados a temas de baile, éramos tres. Rafael hacía baile, yo teatro y otra compañera hacía de secretaria. Con la crisis los otros dos volvieron a Colombia, y sólo quedo yo, que no soy bailarina, y entonces lo que hago es unirme con otras asociaciones (Mestidanza). En el Colombia Nos Une surgieron varias mesas de trabajo, hay una mesa de políticas públicas, una de investigación, una de apoyo psicosocial y familiar, una de cultura, pero que se enfocaba a promoción sociocultural, no a cultura transnacional; dentro de la mesa de investigación yo propuse crear MIGRACODES como un grupo de investigación, y se aprobó MIGRACODES para incorporar gente de otras asociaciones (MIGRACODES). La capacidad de acceso a financiación pública, especialmente a partir del año 2005 favoreció el florecimiento de este tipo de asociaciones vinculadas a iniciativas o proyectos concretos. Su constitución se debe principalmente a la necesidad de adoptar una forma jurídica que les permitiese concursar en convocatorias públicas. Sin duda esto guarda relación con una de las motivaciones ocultas o latentes del asociacionismo, como es la necesidad de ganarse la vida. El hecho de que algunas asociaciones contraten personal externo asalariado o la reiterada coincidencia del nacimiento de una asociación con la implementación de un proyecto profesional, son muestras de las oportunidades que ofrece el Tercer Sector como mercado laboral. En el caso de algunas asociaciones jóvenes y estructuradas en torno a redes poco densas, de pocas personas o de carácter familiar, las cuestiones relativas al liderazgo dentro del grupo quedan en un segundo plano o simplemente no se aprecian, destacándose entonces la idea de la asociación como un proyecto cuasi empresarial: La razón de ser de Las Guaneñas es llevar a cabo talleres para las mujeres emprendedoras, hacer manualidades para rescatar la artesanía, es decir, crear de las manos. Traemos acá muchos precedentes, saberes de Colombia, y queremos mostrarlos en ferias. ¿Tintes políticos reivindicativos? Claro que sí, como colombianos que somos, pero estamos asociados para ganarnos la 153 vida dignamente ofreciendo talleres, pero no tenemos un sitio para ofrecer nuestros talleres y tenemos que estar pidiendo el favor (Las Guaneñas). Funcionamos desde hace dos años. Nosotros, mi esposa y yo, toda la vida hemos bailado. Mi esposa y yo hemos bailando desde pequeñitos, desde muy jóvenes. Al llegar a España queríamos dedicarnos a lo que siempre habíamos hecho que era bailar y entonces decidimos como hacer alguna convocatoria de gente que quisiera bailar, que tuviera algo básico o así, y empezamos a conocer a gente y a dirigir personas, jóvenes más que nada, para que se unieran a nuestra asociación. Hombre, tal como asociación lo hacemos para estar en un marco legal, porque debe ser así (Bafolk). A la inversa, durante la realización del estudio se pudo constatar la emergencia de una serie de iniciativas semejantes a aquellas implementadas por las asociaciones de inmigrantes, desde otro tipo de entidades colectivas como grupos de estudiantes, colectivos artísticos o incluso negocios étnicos. Aunque este tipo de prácticas no parecen estructuradas en torno a la vida asociativa propiamente dicha, en ocasiones llegan a adquirir un carácter continuo e incluso terminan por gestar asociaciones propiamente dichas. Tal es el caso de la asociación Aguas Blancas ASAVIDA, creada a partir de una iniciativa personal de apadrinamiento de menores por parte de la propietaria de un conocido restaurante colombiano de Madrid o el grupo de baile Explosión Latina, que tras haber participado en distintos eventos culturales junto con otras asociaciones, en el momento del trabajo de campo se planteaba constituirse como tal. Experiencia Otra característica de los líderes consultados es el mantenimiento previo de vínculos o relaciones con otras entidades del Tercer Sector, y especialmente con otras organizaciones de colombianos. El tipo de experiencia mantenida puede ser de distinto tipo, desde haber ostentado la presidencia o el liderazgo en otra asociación, hasta el mero conocimiento, a través de colaboraciones puntuales, del funcionamiento de terceras, pasando por la implicación en ellas como voluntario o personal contratado por un espacio de tiempo. En cualquier caso, el hecho de que durante las entrevistas 154 manifestaran conocer de cerca el mundo asociativo viene a legitimar en cierta manera la iniciativa de constituirse como asociación. Por una parte, dejan claro que no son unos novatos o inexpertos en el ámbito del Tercer Sector; por otra, les permite destacar las especificidades o ventajas de su organización frente a las demás. De las personas entrevistadas durante el trabajo de campo, 21 fueron identificadas como líderes asociativos. Llama la atención el hecho de que al menos ocho de ellos manifestaran militar en más de una asociación o haberlo hecho en el caso de entidades extintas. Cinco habían ostentado en el pasado la presidencia de alguna otra entidad -en uno de los casos, de tres-, de la que hablaban en primera persona y con la que demostraban sentirse verdaderamente identificados, y siete dijeron haber trabajado o colaborado en otras asociaciones antes de constituir la propia. En el caso de las organizaciones más antiguas, es reseñable que en el momento de su constitución no existían otras asociaciones de inmigrantes, más allá de algunas organizaciones incipientes pertenecientes a otros colectivos de anterior llegada38. En este contexto, se fijarán principalmente en la forma de trabajo de las ONG generalistas en las que se atendía a inmigrantes, de las que tratan de diferenciarse destacando el hecho de que no tenían los conocimientos o la sensibilidad necesaria para atender a las peculiaridades de los recién llegados: Las grandes asociaciones de toda la vida, Cáritas, Cruz Roja, etc., cubrían esas demandas… Pero faltaban asociaciones que se identificasen más con la población de origen (FEIN). Luego vinieron los procesos de abordaje a nivel de intervención social, de cómo abordar los problemas de los inmigrantes cuando nadie tenía experiencia, ni el gobierno, ni las ONG españolas como Cáritas, Cruz Roja, ACCEM… Es más, empezaron a crear como un apartado de migraciones, porque nadie sabía de eso. Nosotros empezamos a aprender también, con la garantía de que nosotros siempre hemos sido protagonistas, es decir, actores y espectadores del fenómeno. Cuando una ONG española se acercaba, y me atrevo a decir se acerca todavía al tema migratorio, lo hace desde una mirada que es la del autóctono que mira al migrante desde el asistencialismo puro y duro. Es lo que más nos ha dolido, que nos mirasen como a menores 38 Tales son los casos de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes en España (ATIME) o la asociación Voluntariado Madres Dominicanas (VOMADE), fundadas respectivamente en 1989 y 1992. 155 de edad, como gente que había que proteger, y ese es el modelo que más nos molesta, ese ha sido el modelo Cáritas y de Cruz Roja (ACULCO). Es curioso que la persona que habla señala como una carencia el hecho de que las asociaciones tradicionales no dispusiesen de áreas específicas dedicadas a la inmigración, ya que en parte contradice uno de los discursos fundamentales de las asociaciones, especialmente de las de tipo 1: el de no reconocerse como asociaciones étnicas, ya que para ellas la integración de los inmigrantes pasa por la normalización del acceso de estos a los servicios generales de los que disfruta el resto de la población. Al contrario, legitiman su existencia sobre la base de que a ellos, el hecho de ser foráneos, les aporta un plus a la hora de trabajar en asuntos migratorios, equiparable en cierta medida a tener experiencia directa como ONG. Se hace primar un elemento identitario, como el hecho de ser inmigrantes, frente a otros como serían la experiencia o la disposición de recursos. En el caso de las asociaciones jóvenes, no se manifiestan explícitamente como imitadores a distancia de las más antiguas, sino que valoran, más bien, el hecho de conocerlas en primera persona por haber trabajado en ellas como una muestra de la experiencia laboral que les cualifica para gestionar cualquier otra asociación. Yo estoy con dos asociaciones. Empezamos en 2008 y hemos tenido que coger planes de contingencia, porque cada año han ido cambiando las cosas y nos hemos tenido que ir adaptando y acoplando a las necesidades. Lo que empezó como un hobby acabó siendo una forma de ganarnos la vida. Yo tengo una ventaja, porque trabajé en AESCO, dos años en AESCO Colombia y dos años aquí. Conocí la cooperación internacional. Tengo experiencia. Ahora lo que nos interesa es la reivindicación cultural. Para nosotros el objetivo es el desarrollo humano entendido como rescate de valores. El cambio que hemos ido haciendo, adaptándonos a las circunstancias, ha sido bien valorado por el Consulado (Mestidanza). Casa Colombia surgió porque yo siempre, desde que emigré, he trabajado en el Tercer Sector. Hice una maestría en la Carlos III, en Acción Social Solidaria de Europa, e hice las prácticas en Amigos de la Tierra: ahí fui responsable de cooperación internacional ocho años, pero teniendo idea de hacer algún trabajo con Colombia, pensé en trabajar con los inmigrantes aquí. Era el boom del codesarrollo y dije ¡vale, hay que empezar a trabajar la inmigración desde aquí! Renuncié a Amigos de la Tierra y traté de vincularme a 156 asociaciones de migrantes, pero tuve mala experiencia con una asociación de peruanos y un grupo de colombianas en Getafe. Entonces unas amigas me animaron, ¿por qué no hacemos una organización nosotras y nos organizamos como queramos? Y así surgió la asociación (Casa Colombia). Nuevamente, en los discursos aparecen distintos elementos legitimadores del asociacionismo: el compromiso cívico, la persistencia de redes sociales o los estudios de que se dispone. Entre ellos, llama la atención la forma como destacan la experiencia profesional o la proveniencia del mundo asociativo entre las causas que les motivan a crear su propia organización. Al lado de la experiencia laboral en otras asociaciones, como parte de los recursos formativos que les acreditan para ser líderes migrantes, es importante la participación en otro tipo de redes informales en el seno del tejido asociativo. Estas redes suponen la principal fuente de capital social de las asociaciones y en ocasiones son determinantes en la creación de nuevas organizaciones. No son pocas las asociaciones que nacen al amparo de alguna entidad mayor, yendo las posibles vinculaciones entre ambas desde apoyos puntuales en cuestiones formales relativas a la constitución de la entidad - redacción de los estatutos, ayuda con los trámites de inscripción, etc.- hasta la filiación real de miembros de asociaciones más antiguas. Normalmente es la organización dinamizadora la que manifiesta haber ayudado en la constitución de otras, algo que, nuevamente refuerza la idea de experiencia de las asociaciones -conocemos tan bien el funcionamiento de una asociación que podemos incluso contribuir a la creación de otras-, a la vez que acalla sospechas sobre la competitividad entre entidades: Las delegaciones surgen por intereses de grupos locales. Así de claro. Es más, por estos intereses hemos llegado a muchas ciudades. Una asociación de Zaragoza que se llama… Bueno, no me acuerdo, me llama. Como asociaciones de inmigrantes ellos van viendo que no pueden ir más allá, porque chocan con la administración, son informales y se quieren dedicar a lo que todas las asociaciones, a la gastronomía y a la música, a bailar… Y generan así un proceso de nostalgia, que puede ser alimentada pero que no pasa de eso. Ese era un esquema que tenía entonces también la administración española (ACULCO). Nuestra relación es mucho más flexible y mucho más… Nosotros entendemos. Con las asociaciones pequeñas intentamos no arrollarles, por 157 ejemplo CODEIN fue un invento donde intentamos coordinar organizaciones pequeñas y, de entrada, nosotros renunciamos a estar en cualquier órgano directivo, precisamente para respetar el proceso de las asociaciones pequeñas. Cuando tú te sitúas así a la hora de trabajar con la gente, y además les ofreces tu estructura cuando tienen que hacer un proyecto y no tienen técnicos, y entonces les ayudamos… Entonces, al no intentar zampárnoslos, viven de una manera muy cómoda el trabajar con nosotros (AESCO). Este tipo de relaciones en las que se ayuda a crear asociaciones no se producen solamente desde las más antiguas o con experiencia. Las asociaciones noveles muchas veces son dinamizadas desde otras que, sin ser necesariamente notorias o visibles, están compuestas por amigos o conocidos. Esto es lo que dice la representante de Mestidanza en relación con la Asociación de Mujeres Emprendedoras Guaneñas: Somos como sus madrinas, pero formalmente no somos de las Guaneñas. El trabajo [de preparar todos los requisitos para hacerse asociación] se está haciendo desde hace dos años, pero ahora vamos a registrarla: ya están los estatutos y el acta fundacional. (Mestidanza). Esto tiene que ver con lo dicho acerca del liderazgo en las redes, pero también legitima al que viene del mundo asociativo: Esta asociación a mi me ha buscado desde que estaban organizando los estatutos, nunca quise participar porque tuve una mala experiencia con otra asociación, que estuvimos trabajando con una ONG… Fuimos los primeros en llevar un proyecto de codesarrollo con el Ayuntamiento de Madrid… La asociación creció y se posicionó bien, pero el resultado final fue fatal con el último proyecto. Todo lo que habíamos hecho desde 2004 a 2010 se acabó, y esos seis años se fueron a la basura. Trabajamos con una ONG española, y nuestra asociación de colombianos se llamaba La Gaitana. Pues yo fui presidenta los seis años porque nadie más quería, a mi alguien muy sabiamente me dijo “tu te quitas de presidenta y la asociación se acaba”, yo no lo creía pero mira, así pasó (Red Colombia). Es interesante la cadena de organizaciones que intervienen en esta historia: la primera asociación, presidida por la informante, es dinamizada por una organización no especializada en migraciones, mientras que la nueva requiere de su presencia y 158 experiencia como líder reconocida. La cita demuestra el valor de la experiencia no sólo como discurso legitimador de quien lo emite, sino también a la hora de seleccionar posibles colaboradores para nuevas entidades. No es extraño que sea así ya que, a la inversa, es fácil de entender el que entre las organizaciones mayores se seleccionen, como posibles trabajadores o voluntarios, a aquellas personas con una mejor preparación. Curiosamente, y a pesar de que muchas de las personas entrevistadas pertenecían o colaboraban simultáneamente con más de una organización, no se encontró ningún caso en el que se compaginaran la presidencia efectiva de varias organizaciones al mismo tiempo. La asunción de nuevos liderazgos pasa necesariamente por el abandono de los anteriores, o al menos por la hibernación de la organización más antigua. Sin embargo, guarda una relación evidente con la profesionalización de las asociaciones, que llegan a diferenciar en sus funciones entre técnicos y directivos, ofreciendo distintos incentivos a unos y otros. Formación Junto con la participación en otras organizaciones, la formación de los líderes asociativos, particularmente la posesión de estudios superiores, fue otro de los argumentos utilizados reiteradas veces para justificar la profesionalización de la asociación. De hecho, es normal que se hablara de la formación a la vez que de la experiencia en otras organizaciones, como si se tratase de dos aspectos necesarios en un curriculum profesional. Se ha visto cómo los interlocutores de las dos asociaciones más antiguas, AESCO y ACULCO, remarcan el hecho de haber sido fundadas por grupos de estudiantes colombianos durante los años noventa: Aparicio y Tornos señalan dos connotaciones evidentes de alusiones de este tipo: por una parte, denotan que las personas que las componían sabían lo que hacían, a pesar de la juventud de las asociaciones, pero también indica que tenían una ideología relacionada con el compromiso social o ético, dada la “generosidad progresista” que suele atribuirse a los movimientos de estudiantes (op. cit. 102). 159 Durante el trabajo de campo se dejó ver una tercera connotación, más relacionada con las motivaciones individuales que con el ideal asociativo, y que tiene que ver con la valoración del Tercer Sector como nicho de empleo. No se puede olvidar que el asociacionismo migrante adquiere su especificidad en el contexto de los procesos migratorios. Sin duda, en los países de acogida es más fácil para un inmigrante encontrar empleos disponibles en espacios laborales no cualificados que en otros que exigen una formación superior. El marco asociativo es un excelente recurso para ejercer una profesión cualificada en un país extranjero. El hecho de que la gran mayoría de los líderes consultados manifestaran tener estudios universitarios pone nuevamente de manifiesto la idea de que las personas que trabajan en el asociacionismo migrante buscan una salida profesional lo más acorde posibles con su formación. Una característica general de los líderes asociativos consultados es su juventud, al menos en el momento de la creación de la organización. Normalmente se trata de personas por debajo de los 40 años, formadas en Colombia y con la intención de desempeñar un trabajo acorde con lo aprendido. Esta formación puede complementarse con otros cursos universitarios –normalmente de posgrado-, ya en España, es decir, en el proceso de integración al mercado laboral del país de destino: Después de ser estudiante acá estuve un año indocumentada, porque yo me vine a hacer el curso de experto en ONG, me encantó, volví a Colombia, pero me encantó España y quise volver… Pero estaba indocumentada, en aquella época hicimos Mestidanza, trabajaba en la radio y tal, pero me escondía de la policía porque en aquella época hacían redadas cogiendo inmigrantes y yo decía ¿pero por qué me tengo que esconder si yo estoy aportando a la sociedad española? Yo no soy delincuente (Mestidanza). Yo estuve haciendo cooperación para el desarrollo en la Universidad de Comillas. Soy abogada. Pero me fui decantando porque creé una empresa con mi marido, que es español, y en paralelo yo creé una asociación. Con esa asociación dicté cursos a todos los colombianos que venían para poderles legalizar… Yo cogía a toda esta gente que venía sin papeles a trabajar a nuestra empresa y les sacaba los papeles. Y si ellos encontraban un mejor trabajo, yo les dejaba irse, aunque a mi marido no le parecía muy bien. Me fui decantando hacia esta parte de migración y extranjería. Ayudaba a que viniesen los familiares de los que estaban aquí, a que los obreros trajesen a los hijos… Les conseguíamos colegio y si iban atrasados en el nivel de estudios les ayudábamos (Asociación María José Guadalupe). 160 Normalmente, los líderes de las asociaciones tienen formación específica en alguno de los temas abordados desde su asociación, ya sea en el sector social -mediación social, gestión de organizaciones del Tercer Sector, cooperación internacional- o en el cultural - estudios de cine, danza, artesanía, etc.-. En las entidades de más reciente creación se dispone de este tipo de estudios previamente a su constitución, lo que en parte se puede explicar habida cuenta de que en los últimos 20 años se han incorporado a la oferta formativa distintas titulaciones antaño inexistentes, pero también como consecuencia de la profesionalización de las entidades del Tercer Sector y la demanda creciente de formación desde las mismas. Esto concuerda con el hecho de que muchas de las personas que fundaron asociaciones antiguas se formaron en estas temáticas años después, ya con las entidades consolidadas. Esto es lo que ha sucedido en las dos asociaciones más antiguas. En ambos casos, los presidentes de las organizaciones manifestaron haber realizado estudios posteriores sobre cooperación para el desarrollo, una de las áreas de trabajo a las que precisamente se dedican estas asociaciones. Vale la pena detenerse en el caso de las asociaciones culturales, y particularmente en aquellas dedicadas al baile y a la promoción del folklore colombiano. A pesar de que, como se ha visto, en su carta de presentación aparece recurrentemente la idea de utilidad social a través del aprendizaje intercultural, el tipo de organización es esencialmente distinto a las demás, ya que los beneficiarios no se encuentran definidos en torno a un colectivo determinado sino que van dirigidas a la sociedad de acogida en general. Se trata de asociaciones esencialmente orientadas a movilizar recursos privados para sus miembros. De alguna manera, los fundadores de estas entidades manifiestan de forma clara una apuesta por ganarse la vida con su formación, que es lo que realmente les legitima: no son un grupo de bailarines aficionados sino profesionales que quieren gestionar su propia empresa. Cuando llegué me encontré con Macondo, no seguí con ellos porque yo tenía una preparación pedagógica y quería montar mi propio trabajo. Antes había estado haciendo un trabajo en el Consulado, con un grupo de niños y otro de 161 adultos, pero dije, no quiero ser cola de ratón, quiero ser cabeza de león y hacer mi propio trabajo. Mi esposo me apoyó, y se embarcó en mi locura (Somos Chibchas). En Colombia bailábamos en un grupo, nos formamos en ese grupo como diez años, pero en Colombia el arte cultural no te da para vivir. Cuando hay una agrupación o una academia de baile, los directivos son los que llegan a ganar el dinero, no los bailarines. Pero tuvimos la parte buena que fue crecer, instruirnos profesionalmente en el baile y alcanzar muchas cosas que si no hubiésemos estado en una academia no hubiésemos podido alcanzar, ni viajar, ni conocer muchas culturas que sin el baile no hubiésemos podido conocer. Tuvimos una formación, aprendimos baile, y eso nos sirve (Bafolk). Como contraste, se ha reseñado más arriba el único caso en el que la fundadora de una asociación cultural manifestó no tener ningún tipo de formación en la materia. Se trata de la organización más antigua de la muestra, fundada en el año 2000, en un contexto en el que como se ha mencionado cobra especial relevancia el papel de los futuros líderes dentro de las redes sociales de los inmigrantes. El recurso a no tener formación de manera reiterada durante la entrevista cumple, al menos, dos funciones evidentes: por una parte, potencia el ideal de compromiso ético en la organización, que funciona como una red de solidaridad en la que se ayuda en todos los niveles, desde la redacción de los estatutos hasta la realización de tareas concretas. Por otra, refuerza su carácter de líder dentro de una red, en la que el resto de personas se prestan a colaborar con ella. Sin embargo, junto al hecho de no tener formación, señala en todo momento la profesionalidad de la asociación y asume en primera persona la cualificación de los músicos y bailarines que la componen, incluso para llevarla y transmitirla en su país de origen: En Colombia saben que somos una asociación de emigrantes. Y les dije: “yo les voy a enseñar a danzar, y lo van a hacer mejor que el grupo que yo tengo en España”. Porque aquí está la materia prima, sin contaminación, tienen que ser los mejores, porque cuando ustedes sean el grupo mejor, yo les voy a hacer que conozcan el mundo, porque eso es lo que yo he hecho en España y por qué no hacerlo con ustedes (Nativos de Macondo). 162 En alguna ocasión llega incluso a ironizar sobre otras asociaciones culturales en las que sus líderes carecen de formación: Hay otra asociación que también baila [la cita] pero creo que no tienen ningún grupo de danza. Son como una bola de humo… Una vez contacté al director para que nos uniéramos para un desfile de carnaval… Y no sabía ni siquiera bailar él; y le dije: pero ¿cómo vas a enseñar a bailar si tú no sabes? ¿Cómo un ciego va a llevar a un cojo? (Nativos de Macondo). 4.3. Morfología de las asociaciones de colombianos Una de las principales cuestiones al considerar la composición de las asociaciones es el número de miembros que tienen, lo que permite cuantificar en cierta manera la capacidad de acción social de las entidades, así como el grado de complejidad de sus estructuras organizativas. Algunos autores relacionan el tamaño de las asociaciones con el ciclo vital de las mismas, sugiriendo que “a mayor edad de la organización, mayor es su tamaño y más probables es que haya desarrollado una estructura organizativa formalizada, compleja e interrelacionada con su entorno” (Méndez y Mota, 2006: 212). Los estudios cuantitativos sobre asociaciones de inmigrantes ofrecen un primer balance sobre su tamaño. Ortega y Morales calculan que el tamaño medio de las asociaciones de inmigrantes en la Comunidad de Madrid es de 1.080 miembros, una cifra sobreestimada por la presencia de algunas asociaciones mayores en el estudio -con más de 2.000 miembros según la información aportada-, situando la mediana en torno a los 100 socios. Sin embargo las autoras llaman la atención sobre la alta presencia de participantes no afiliados frente a miembros activos -729 frente a 152 de media- y de beneficiarios de servicios, que duplican a los socios formales (op. cit. 13). Esto guarda relación con lo señalado por Aparicio y Tornos acerca de la composición de las asociaciones en su estudio cualitativo, en el que dicen que las entidades no suelen tener constancia firme sobre el número de socios, siendo habitual que éstas tengan una suerte de “mala conciencia” en cuanto a su magnitud, lo que las hace responder de manera imprecisa a las preguntas al respecto (op. cit. 98). En el mismo sentido, Garreta y Llevot (2013) identifican una pretensión en ciertas asociaciones de “darse importancia a 163 través del número de personas a las que dicen representar”, siendo difícil discernir entre el número de asociados y de beneficiarios, es decir, “de personas que reciben algún beneficio de la existencia de la asociación aunque no estén asociadas a ellas” (ibíd. 20). En las organizaciones que constituyen la muestra del presente estudio estas tendencias pudieron verse claramente reflejadas. Más aún, en muchos de los casos, las personas entrevistadas hacen referencia a una cierta dificultad para discernir entre los asociados y beneficiarios, los que lo son como meros numerarios, y los que tienen una relación real – de mayor o menor intensidad- con la asociación. Se trata mayormente de asociaciones en las que los socios registrados o que abonan cuota de membresía constituyen una proporción muy pequeña –y en la mayoría de los casos inexistente- de los participantes, por lo que no hay forma de objetivar las cifras aportadas por los entrevistados. Si es difícil objetivar cifras, mucho más complicado resulta generalizar. Con todo, sus discursos, tomados como tales, son suficientemente elocuentes. He aquí los dos casos más extremos de contabilidad de miembros, por arriba y por abajo, encontrados en todas las entrevistas realizadas: Trabajadores contratados en toda España estamos en torno a 40 personas. Esto fluctúa porque va en función de programas concretos, que son finalistas. Luego tenemos un volumen de voluntarios colaboradores que puede ser del orden de otras 40 personas activas, trabajando. Luego tenemos también becarios y becarias de la universidad… Y tenemos gente que se moviliza en torno a AESCO. En los últimos meses nosotros estamos poniendo en la calle, con la reivindicación del tema hipotecario, entre 300 y 1000 personas de forma semanal. Esas son personas que tienen sentido de pertenencia a AESCO y que participan de sus reivindicaciones, que se plantan por ejemplo en Caja Madrid, en la plaza de Celenque, no sé, hace un mes pusimos a 1000 personas allí reclamando que hay que buscar una solución al tema del sobreendeudamiento. Y hay gente que se mueve en torno a esto. Hacemos actos… Semanalmente hacemos talleres con temas relacionados con lo ciudadano y con consumo, y menos de 150 personas no vienen a cada acto. Es decir, tenemos una amplia base social. Luego tenemos unas bases de datos en las que tenemos unos 8.000 o 9.000 socios, a los que se les manda convocatorias de todo tipo. Luego, donde hay un grupo de gente que se quiere organizar les damos la autonomía suficiente para que constituyan su AESCO particular… Ahora, por ejemplo, en Sevilla hemos construido la AESCO de Sevilla en torno a 300 personas, que se empezaron a mover considerándose AESCO, pero iban a su bola, hasta que ya les dijimos: “¡venga, organizaros, hacer vuestra directiva y vamos a ver qué actividades 164 podemos subvencionar con proyectos y qué otra parte tenéis que financiar con vuestra actividad!” (AESCO). En el otro extremo: La asociación soy yo, y mis dos hijas me colaboran… Esto es muy así, a nivel muy elemental, pero muy eficiente. Aquí están mis dos hijas. María José es la presidenta honoraria, yo soy la secretaria únicamente y ejerzo, bueno sí, eso es la asociación (Asociación María José Guadalupe). Y entre ambos extremos algo más habitual: Vamos haciendo lo que podemos con los recursos y el trabajo voluntario de las personas que estamos en la junta directiva y fundamentalmente yo que soy el pilar de allí. En libro tenemos a casi 60 personas, pero nadie paga cuota, están inscritas porque se han acercado para colaborar, pero vienen un mes… Dos meses y ya no vuelven. En la junta directiva, cuando hacemos una actividad, participan diez o doce personas y, eventualmente, cuando hacemos las actividades de navidad, vienen más de 100 (Casa Colombia). La integración de nuevos socios suele estar vinculada al desempeño de actividades más o menos puntuales -ya sea como miembros de la junta administrativa o como técnicos adscritos a actividades concretas- o como meros beneficiarios de los proyectos, siendo raro que tengan que abonar cuota de membresía, más allá de los eventuales pagos cobrados por el acceso a algunos de los servicios ofertados. No obstante, este modo de crecimiento tiene que ver habitualmente con la diversificación de las prácticas que acompaña la evolución de las organizaciones, para las que se tiene que contratar a personal externo con el fin de cubrir una serie de demandas no necesariamente contempladas en el momento fundacional. La forma de crecimiento de las asociaciones guarda una estrecha relación con su proceso de profesionalización. Algunos indicadores del mismo son el alto nivel de estudios de los miembros de las organizaciones o la presencia de una trayectoria asociativa previa (Masanet y Santacreu, 2010: 62). Como señala Odmalm cuanto más profesionalizada sea una asociación, menos dependerá de los individuos que las 165 componen, ya que tendrá que contratar a terceros a través de procesos de selección (op. cit. 473). Sin embargo, dada la peculiar composición de las asociaciones de inmigrantes en España y, particularmente, de las organizaciones colombianas entrevistadas, es habitual encontrar una fuerte orientación personalista en torno a los líderes. Si bien en las organizaciones más grandes este personalismo puede no llegar a abarcar todas las áreas de la asociación, sigue presente en forma de orientación ideológica, portavocía o, simplemente, capacidad de toma de decisiones, incluso en las entidades más grandes y con mayor número de contratados. A continuación se presentan algunas de las características de la composición de las asociaciones de inmigrantes colombianos de la Comunidad de Madrid. 4.3.1. Relativización de lo étnico Lo primero que llama la atención al acercarse a las asociaciones de colombianos de Madrid es la presencia de personas con nacionalidades distintas a la colombiana, e incluso españoles, en buena parte de las asociaciones, especialmente en las de tipo 1 y 2, ya sea como voluntarios, personal contratado o miembros de la junta directiva. En ocasiones esta relación ha estado presente desde los momentos fundacionales, mientras que en otros se han ido incorporando con el paso del tiempo. En estos casos, suele hacerse hincapié en que se trata de una asociación de inmigrantes o una ONG, pero no una organización exclusivamente colombiana. Este discurso aperturista, está, de cualquier manera, mucho más presente, y de forma más generalizada, a la hora de hablar de los beneficiarios de la organización. Por lo que respecta a las asociaciones mayores y con un largo recorrido a sus espaldas, es necesario hacer mención a la apertura de miras en lo que al alcance de los beneficiarios se refiere. Frente a cualquier pretensión de etnicización de las asociaciones, casi todas ofrecen, o dicen ofrecer sus servicios al conjunto de los inmigrantes residentes, en cada caso, en la Comunidad o en sus municipios, más allá de 166 nacionalidades específicas. Incluso además de los servicios a inmigrantes, algunas de las asociaciones consultadas incluyen en sus actividades a españoles, ya sea en cuestiones relacionadas con la sensibilización, como en otras de carácter más genérico, como pueden ser los cursos de idiomas En este momento la mayoría [de beneficiarios] son ecuatorianos, pero hay mucha diversidad. Tenemos de todas partes. Por ejemplo, hasta hace poco nosotros estábamos más allá de Alcalá de Henares, en Torres de la Alameda y esos sitios… Y por allí la mayoría eran rumanos… Por Torrejón y Alcorcón la mayoría son magrebíes, en Madrid la mayoría son ecuatorianos… Un poco tiene que ver con cuál es la realidad que hay en los distintos sitios donde estamos… Pero nosotros trabajamos con ese sentido amplio, con todos los colectivos (AESCO). ACULCO nació como asociación de estudiantes colombianos. Primero nos dedicamos a dar servicios jurídicos, Luego festivales de danza para impulsar el conocimiento de América Latina en España. También hicimos una revista, Tiempo Iberamericano. Iberoamerica es la protagonista de las acciones de ACULCO. También ofrecemos servicios; al cambiar los estatutos, y al avanzar los años, ya empezamos a atender a todos los inmigrantes, aunque la mayoría siguen siendo hispanoamericanos (ACULCO). El mundo de las asociaciones, aquí en España, se ha movido un poco por las identidades, son étnicas. Yo he sido siempre generalista. Empezamos por Colombia, pero en menos de un año ya estábamos atendiendo a gentes de otras partes del mundo. Pero en la mayoría, el trabajo asociativo en España siempre se ha fundamentado en el hecho identitario: el colectivo ecuatoriano, el colectivo peruano, dominicanos, bolivianos… Todos han querido trabajar con su propio colectivo. Es muy complicado hablar de una organización que, folklóricamente, culturalmente, recoja lo del resto, porque cada una exalta la cultura de su pueblo (FEIN). Trabajamos con connacionales de acá [colombianos], con población latinoamericana, aunque muchos han nacido acá, y nuestro fin es la intervención socioeducativa dirigida a jóvenes y menores (Alma Latina). Aunque los contactos entrevistados hicieron especial referencia a los beneficiarios de origen colombiano al contar historias particulares sobre la organización o al hablar de asociaciones, durante la realización de las entrevistas se pudo constatar la afluencia de individuos de distintas nacionalidades en las sedes y oficinas de las asociaciones, por lo que es difícil discernir hasta qué punto la no inclusión de éstas en los discursos de los 167 líderes asociativos se debe a la propia articulación de la realidad a partir de sus experiencias personales como migrantes o a ciertos criterios de inclusión de sus compatriotas frente a terceros. Lo dicho hasta aquí sobre el carácter étnico de las asociaciones debe matizarse al hablar de las asociaciones culturales, ya que sus características son muy distintas a las del resto. Se trata de organizaciones con una orientación principal: dar a conocer la cultura y especialmente el folklore de Colombia en España. Están compuestas prácticamente en su totalidad por colombianos, aunque en algunas se constató la participación de españoles o personas de terceras nacionalidades en las formas mencionadas anteriormente. Esta orientación principal, reflejada en prácticas concretas como exposiciones, espectáculos de danza o clases de baile están claramente orientada hacia un público lo más amplio posible, lo que implicaría en cualquier caso ampliar la base social colombiana. Igualmente, en los casos en los que las organizaciones han llegado a incorporar otro tipo de actividades de corte más típicamente social, como talleres con menores o cursos de formación, éstas se dirigen a la población general, sin privilegiar criterios étnicos o nacionales. Los únicos casos en los que las asociaciones tenían un componente étnico destacable son las asociaciones más pequeñas y vueltas hacia dentro. La Asociación de Víctimas del Conflicto Armado Colombiano (ASEVICOM), la Asociación María José Guadalupe Invidentes de Colombia o el Grupo de Estudio e Investigación en Migración y Cooperación (MIGRACODES) son ejemplos de ello. Se trata de organizaciones con unos objetivos muy particulares y estrechamente relacionados con las historias personales de sus fundadores y que pasan necesariamente por su relación con Colombia. Pero también se trata de entidades de reciente creación, con una base social muy pequeña y sin apenas recursos, por lo que no sería extraño que la orientación étnica fuera una manera de priorizar objetivos ante las carencias estructurales adolecidas, y no una cuestión ineludible. Sea como fuere, y a pesar de los múltiples elementos de hibridación que han ido configurando el actual panorama asociativo en la región, parece claro que, si bien muchas de las asociaciones nacen vinculadas a un origen étnico o nacional determinado, 168 en una segunda fase y una vez afianzado su proceso de institucionalización sociopolítica, es habitual que traten de abrir su campo de influencia, actuando, en lo que a prestación de servicios se refiere, de manera similar a la de otras asociaciones pro-inmigrantes, o que trabajan con inmigrantes pese a no estar específicamente constituidas por ellos, más que como asociaciones étnicas similares a los clubes de oriundos o hometown associations descritas en el capítulo 2. 4.3.2. Gestión de la vida asociativa Masanet y Santacreu destacan la singular importancia que para el mantenimiento de las asociaciones de inmigrantes tienen las personas que trabajan en la junta directiva. Identifican dos modelos de asociaciones, uno formado por asociaciones consolidadas con un organigrama “propio y autónomo”, es decir una junta directiva con división de funciones (presidente, vicepresidente, secretario, tesorero, vocales), y otro en el que la junta directiva tiende a difuminarse a favor de uno o varios “responsables” (Masanet y Santacreu, 2010: 49). En la misma dirección apuntan Aparicio y Tornos distinguiendo tres lógicas de funcionamiento asociativo en función del tamaño de las organizaciones: un grupo de asociaciones mayores en número de socios estructuradas diferenciando funciones, otro de asociaciones menores que aceptan serlo diferenciando apenas más figuras que las del líder y sus seguidores, y un tercero formado por organizaciones con mala conciencia que “se complican a sí mismas con estructuras ficticias” (op. cit. 99). Vivanco distingue entre la figura de “gestor” –cuyo poder de influencia sobre sus subordinados viene determinado por el puesto ocupado- y la de líder –en la que la capacidad de influencia se debe a cualidades personales como la confianza que transmiten-, afirmando que los propios valores que inspiran a las entidades del Tercer Sector reclaman que las funciones directivas sean desarrolladas por los segundos (Vivanco, 2009: 124). En el caso de las asociaciones de colombianos de la Comunidad de Madrid se pudo constatar la preeminencia de este modelo de liderazgo, hasta el punto de llegar a caer en un excesivo personalismo. 169 Independientemente de que las asociaciones tengan o no un organigrama oficial con funciones repartidas, en la mayoría de los casos el número de miembros que participan activamente en ellas es muy reducido y no va mucho más allá del entorno de sus líderes. Las asociaciones se constituyen normalmente por iniciativa de grupos muy reducidos de personas, a los que ocasionalmente pueden sumarse otras, del mismo modo que algunos de los miembros fundacionales pueden desaparecer. Sin embargo, en la práctica totalidad de los casos analizados la actividad fundamental de la organización gira en torno a un líder -sea éste en la forma de director o presidente-, con el que suele identificarse a la propia asociación. Este fue un elemento identificado durante el trabajo de campo, en el que los informantes solían referirse a terceras asociaciones por el nombre de su presidente o director, y siendo en ocasiones incapaces de pronunciar correctamente las siglas que componen el nombre de las organizaciones. El personalismo de las organizaciones tiene importantes consecuencias tanto en la orientación original de la entidad como en su devenir, muy vinculado al mantenimiento del compromiso inicial por parte de los impulsores del proyecto, e incluso en la capacidad de generar capital social, puesto que el papel ocupado por estos líderes dentro de las redes sociales determina en buena medida su capacidad de interlocución con las autoridades públicas o con otras organizaciones sociales. En términos generales hay poca rotación entre los líderes de las organizaciones, manteniéndose normalmente como tales alguno de los miembros fundadores. Más aún, en algunas de las asociaciones extintas o cuasi extintas con las que se contactó, se manifestó que uno de los motivos de su inactividad había sido el abandono de la organización por parte de los fundadores. Es difícil distinguir entre los cargos de presidente y director en las asociaciones de migrantes, especialmente en las de tipo 1 y 2. En los casos en los que existen ambos puestos, casi siempre se trata más de una bicefalia que de un reparto claro de funciones. Es igualmente reseñable que, a la hora de ostentar alguno de estos cargos, la elección recaiga habitualmente en alguno de los miembros fundadores. En algunos casos en los que la presidencia o dirección no estaban o estuvieron ocupados por fundadores de la organización, se encontraron reproches o manifestaciones de lejanía respecto de algunas de sus posturas por parte de los miembros originales. 170 En las dos organizaciones más grandes y de tipo 1, AESCO y ACULCO, sus actuales presidentes, aunque estuvieron presentes en el momento constitutivo de las entidades, no fueron los primeros presidentes de sus asociaciones, sino que ocuparon el cargo años más tarde, al quedar vacante la presidencia, por retorno de los titulares a Colombia. En ambos casos se trata de personas con un amplio reconocimiento tanto entre la comunidad colombiana como de cara a las administraciones públicas. Ambos son presidentes desde 1998, precisamente el año en el que comienza a repuntar la migración colombiana, por lo que es probable que el cambio se deba a una ampliación tanto del sentimiento identitario (dejan de ser colombianos, como una nacionalidad más de extranjeros, para considerarse inmigrantes) como a una apertura a otros beneficiarios distintos de aquellos a los que se dirigieron en primera instancia. Además, en el caso de AESCO, el cambio de presidente fue acompañado de una refundación. La presencia de personal contratado, y especialmente de personal a tiempo completo es uno de los indicadores más claros de profesionalización de una organización. Algunos autores indican la coexistencia de asociaciones altamente profesionales con otras en las que el trabajo recae principalmente en socios y voluntarios (Méndez y Mota, 2006: 213). Los propios líderes de las asociaciones están sujetos a esta capacidad de contratación, distinguiéndose asociaciones en las que ésta es su fuente de ingresos principal y otras en las que el trabajo se realiza sin recibir remuneración alguna. Garreta y Llevot distinguen entre asociaciones “profesionalizadas”, que en ocasiones llegan a parecer “casi una empresa”, y “voluntaristas”, cuyo funcionamiento se basa en el voluntariado (op. cit. 29). En cualquier caso, la mayor o menor profesionalización de las organizaciones guarda una estrecha relación con su capacidad de movilizar recursos: aquellas asociaciones que pueden acceder fácilmente a capital económico, ya sea a través de donaciones privadas o de financiación pública, tienen capacidad para disponer de personal contratado, mientras que las asociaciones más pequeñas y sin recursos deben recurrir al trabajo voluntario de sus miembros y a las colaboraciones de terceros cercanos que formarían parte del capital social que la entidad es capaz de movilizar. En un primer momento, la gran mayoría de las asociaciones se componen de una serie de miembros fundadores 171 que desarrollan distintas tareas de manera gratuita o voluntaria, compaginando las prácticas de la organización con otro u otros trabajos con los que mantenerse económicamente. Este es un argumento reiterado en buena parte de los discursos de los líderes asociativos consultados, tanto en las grandes y longevas asociaciones –en forma de alusión al pasado- como en las más pequeñas o jóvenes –en relación con el presente- . Aunque en fases posteriores algunas asociaciones tienden a la profesionalización de su plantilla -tanto en forma de salarios para sus propios técnicos y directivos, como de contratación de profesionales cualificados para una mejor prestación de servicios-, todas ellas continúan utilizando uno de los elementos que ha caracterizado la mano de obra en las organizaciones del Tercer Sector, como es el del voluntariado. Sin duda, la imagen social de las organizaciones incide positivamente en su capacidad de atraer voluntarios: Los voluntarios no los buscamos nosotros, se acercan ellos a nosotros. Nos conocen por Internet, o por personas que nos conocen, estos son los que nos hacen el marketing. Nosotros les comentamos, hacemos cursos de voluntariado… Y hemos tenido visitas muy gratas de aquí de Madrid, que llegan y se dan cuenta de la labor que hacemos. A quien le gusta la labor social le gusta y punto, pues ya está. Hacemos también labor hacia fuera, por ejemplo el 20 de Julio, que es el día de la Independencia, lo hacemos en parques, en distritos, en San Blas, lo hemos hecho en Barajas, y la gente se acerca: retenemos nuestros objetivos, los cumplimos y no nos alejamos de ahí (Amigos MIRA). El grado de profesionalización de las asociaciones se corresponde con la tipología presentada en el capítulo 3, pudiendo diferenciarse tres modelos distintos: En el primero, se encuentran las asociaciones de grado 1, AESCO, ACULCO, Amigos MIRA y Nativos de Macondo, capaces de llegar a una amplia base social, además de contratar profesionales de manera permanente o temporal y movilizar voluntarios. No obstante hay algunas peculiaridades que merecen ser analizadas. AESCO y ACULCO son las dos organizaciones con más personal contratado, ya sea de manera permanente o temporal. En ambos casos manifestaron tener en torno a las 50 172 personas, a las que habría que añadir un número similar de voluntarios. En AESCO dijeron tener 40 personas contratadas en toda España y en ACULCO 12 en sede y 70 en total39, unas cifras un tanto imprecisas pero muy superiores a las de las otras. Algunos de estos trabajadores se encuentran vinculados mediante contratos por obra y servicio para la realización de proyectos concretos, pudiendo garantizar la permanencia de estos en el caso de que persista la financiación para las actividades que realicen. Entre los puestos para los que habitualmente se contratan terceros están aquellos relacionados con la oferta de servicios para inmigrantes, como los de trabajador social, abogado, profesor de idiomas o técnico de proyectos de cooperación, así como otros expresamente relacionados con la gestión de las organizaciones, como los de administrativos o representante de comunicación. Este último cargo es especialmente llamativo, ya que evidencia la clara proyección hacia el exterior de este tipo de entidades más generalistas y similares a una ONG al uso. En Amigos MIRA el número de personal asalariado es mucho menor, cinco personas a tiempo completo, siendo destacable su gran capacidad para movilizar voluntarios, que son los principales encargados de llevar a cabo las actividades de la organización. Nativos de Macondo respondería a un modelo algo distinto, ya que se encuentra a medio camino entre un grupo de espectáculos folklóricos, cuya capacidad de contratación sería similar a la de un colectivo autónomo que se sustenta con los fondos recaudados por las actuaciones –y, por tanto, sujetos a la disponibilidad de contratantes-, y una asociación con proyectos o cursos de formación, para los cuales se cuenta tanto con personal voluntario como con contratados por obra y servicio. Las asociaciones medianas de grado 2 funcionan gracias a la implicación de colaboradores puntuales que, de manera más o menos formal, son contratados para la realización de las actividades. Se trata de profesionales conocidos por los líderes de las organizaciones y que colaboran con de manera semivoluntaria -profesores de baile, trabajadores sociales, abogados, etc.-, recibiendo remuneración cuando existen fondos 39 Es preciso señalar que durante el desarrollo del trabajo de campo se tuvo constancia del cierre de algunos de los proyectos e incluso de algunas sedes de las organizaciones, por lo que es probable que el número actual de personas contratadas por éstas sea menor. 173 para ello. Es curioso cómo en todas ellas se tiende a repetir un mismo esquema organizativo en el que hay unas pocas personas fijas –tres o cuatro, normalmente miembros fundadores de la organización o personas muy cercanas a los dirigentes- y un grupo algo mayor de voluntarios que parecen rotar en torno a determinadas actividades: Lo más importante es el trabajo en red. Casi todos son voluntarios que cuando tenemos recursos los contratamos (Alma Latina). En aquella época éramos unas 15 personas: cuatro permanentes y el resto rotatorio, todos voluntarios. Obviamente, cuando se generaba un proyecto había la posibilidad de contratar. Entonces se contrataba por obra y servicio a los que estaban allí voluntarios (FEIN). Estamos ahora cuatro personas fijas. Somos voluntarios fijos, que no queremos que esto se acabe. Pero cada uno está buscándose su vida. Los recursos son mínimos, hay mucha competencia (Acuerdo Intercultural). Hicimos un evento el día del libro. Colaboraron unos 20 voluntarios, aunque siempre había cuatro o cinco personas fijas (Redepaisas). Ahora estoy yo sola de encargada en la asociación, y las otras personas que colaboran son de otras asociaciones o voluntarios en eventos concretos. Total, somos yo y tres o cuatro voluntarios itinerantes (Mestidanza). Yo soy muy directa… He colaborado con otras asociaciones como “honoris causa”, pero no me puedo convertir en el títere de otros para que saquen ellos sus beneficios. Otras asociaciones querían todo gratis…. En cuanto pides que te paguen ya no eres útil… Llaman a otros. No puedo regalar mi trabajo, yo quiero dignificar mi trabajo (Somos Chibchas). Las asociaciones de orientación generalista suelen requerir de perfiles profesionales similares a aquellos utilizados por las asociaciones de tipo 1 con los que procura contarse para la realización de proyectos financiados, mientras que las asociaciones culturales contratan habitualmente profesores o pagan el caché de los artistas y el trabajo de los colaboradores que acuden a algún evento. Los líderes de estas organizaciones manifestaron mayormente no dedicarse con exclusividad a la asociación, a pesar de haber podido cobrar puntualmente alguna 174 cantidad vinculada a la realización de ciertas tareas. De cualquier manera en los discursos es habitual que se deje entrever el ideal de llegar a vivir trabajando como profesional para la organización. Unas veces esto se pone de manifiesto en las continuas alusiones a los estudios cursados, y otras dando cuenta del poco tiempo del que disponen para dedicar a la organización, ya que tienen que buscarse la vida. En el caso de las organizaciones más pequeñas es destacable la práctica ausencia de personal contratado. Se trata de entidades que, ya sea por su escasa consolidación o por su precariedad, no tienen capacidad de disponer de personal asalariado, algo que se extiende a la figura del presidente. No se pretende afirmar que ninguno de los implicados en la organización perciba remuneración alguna por su trabajo, ya que en algunos casos, como en el de las asociaciones culturales de bailarines, cobran por ofrecer clases o por realizar sus espectáculos. Pero rara vez se trata de una fuente de ingresos principal y en ningún momento se plantean la posibilidad de contratar más personas. Más bien se apoyan en sus redes cercanas para buscar colaboradores que les faciliten la realización de ciertas actividades. Ahora vamos a las universidades, no se puede contar siempre con técnicos porque están hartos de que les tomen el pelo, la gente se aburrió porque es una tomadura de pelo, entonces para este evento de cooperación queremos buscar gente que se vincule. Queremos conseguir estudiantes de la universidad que nos ayuden, sin recursos no se puede hacer otra cosa (MIGRACODES). Al principio éramos un equipo multicultural. Estábamos yo, una antropóloga peruana y un misionero canadiense. Los dos tuvieron que marcharse, uno por movilidad, y la antropóloga por cuestiones de trabajo: yo no podía dar un sueldo a nadie. Y me quedé sólo cuando empezó la crisis, y fue entonces cuando traté de recomponerla: me acompañaron dos empresarios, uno que era biólogo y otro economista, de Ecuador, y otro que era policía y antropólogo en la Comunidad de Madrid. El policía no podía participar mucho por temas de trabajo, y los empresarios montaron una franquicia y se fueron a Ecuador (ACEM). Estos cambios de personal recuerdan a los que cuentan las asociaciones más veteranas de sus orígenes. En cualquier caso, y a pesar de las diferencias explicitadas entre los 175 distintos tipos asociativos, parece que la membresía en asociaciones de colombianos de la Comunidad de Madrid no se corresponde con la idea de afiliación por carnet esperada de las organizaciones cívicas, sino que se acerca a las “empresas de protesta” a las que se refieren Morales y Mota (op. cit. 91). No obstante, esto no las invalida como estructuras capaces de movilizar capital social tanto para sus miembros como para terceros, pues al fin y al cabo la afiliación formal no conlleva necesariamente una implicación activa en la vida asociativa. Como indica Putnam, “lo que importa de verdad desde el punto de vista del capital social y el compromiso cívico no es sólo la afiliación nominal, sino una afiliación activa y comprometida” (Putnam, 2002: 71). No cabe duda de que las formas de membresía identificadas, como líder, profesional contratado o voluntario, evidencian un compromiso e implicación que las hacen mucho más adecuadas para calibrar el tamaño de las entidades que cualquier listado de personas inscritas que se pudiera facilitar. ***** En su estudio pionero sobre clubes de mexicanos en Estados Unidos, González Gutierrez (op. cit.) señala algunos de los factores desencadenantes del asociacionismo migrante. Los primeros son coyunturales, como la importancia relativa de la población inmigrante de primera generación en el conjunto de la diáspora, el avance de las comunicaciones que permite mantener contacto permanente con las comunidades de origen, o la existencia de una legislación favorable. Un segundo desencadenante tendría que ver con la antigüedad –no sólo en el lugar de destino, sino también en lo referente a las tasas de emigración per cápita en origen- de las comunidades migrantes, siendo más propensas al asociacionismo las más antiguas. El tercer elemento está relacionado con la dicotomía entre lugares de origen y de destino y las transformaciones de clase que se producen al cambiar las formas de trabajo de los migrantes, asunto que trasciende lo puramente económico, y que adquiere, para el implicado, dimensiones políticas y culturales. Otros factores hacen referencia a la disponibilidad de líderes asociativos entre los migrantes 176 de primera generación, con el nivel de experiencia y compromiso requeridos, y a un cierto “efecto demostración” de las asociaciones exitosas sobre las comunidades, especialmente aquellas que comparten lugar de origen. A la vista de lo expuesto, no cabe duda de que todos estos elementos están de alguna manera presentes en el surgimiento de las asociaciones entrevistadas: formadas por migrantes de primera generación según va incrementándose el volumen de colombianos establecidos en España, atendiendo a un modelo paradigmático de migración laboral, y con una prevalencia de los líderes que deja patente su importancia como impulsores del proyecto. Sin embargo, esta exposición de motivos pasa por alto la importancia del contexto de destino, que es donde al fin y al cabo surgen estas asociaciones. La situación económica del país receptor, la percepción social que se tenga de la inmigración y, sobre todo, el marco político para las migraciones y el asociacionismo, determinan buena parte del comportamiento asociativo de los migrantes. La literatura sobre asociacionismo inmigrante en Europa da buena cuenta de ello, incluyendo la estructura de oportunidad política como referencia a los incentivos del entorno para la acción (Fennema y Tille, 1999; Bousetta, 2000) aunque suele focalizar la atención en los factores desencadenantes de las movilizaciones étnicas más que en el proceso asociativo en sí mismo (Odmalm, 2004; Hooghe, 2005). Por otra parte, los estudios monográficos sobre distintas nacionalidades de inmigrantes tienden a primar el componente étnico de las asociaciones (Portes, Escobar y Walton Radford, 2006: 39). A pesar de la importancia de las dimensiones étnicas del asociacionismo, especialmente para los estudios sobre transnacionalismo migrante, lo expuesto sobre la composición de las asociaciones de colombianos de Madrid hace que deban tomarse con cautela en tanto que factores desencadenantes. En esta línea se mueven otros estudios sobre asociacionismo en España como el de Aparicio y Tornos, para quienes, en contraste con otros colectivos como el marroquí o dominicano, “las asociaciones colombianas y peruanas no muestran en su constitución un especial interés por la temática de su identidad nacional” (op. cit. 95). Si bien la evocación a Colombia suele estar presente en los discursos de los líderes, la diversificación de los perfiles atendidos y el tipo de membresía en torno a la profesionalización hacen pensar en la 177 variable migrante o, de manera precisa, trabajador migrante como mejor aglutinadora de las personas que participan de la entidad. Por último, contrasta la relevancia que otorga la literatura americana a las asociaciones de inmigrantes como actores colectivos con la escasa participación real destacada por los estudios sobre asociacionismo en España y contrastada durante el trabajo de campo con organizaciones de colombianos. Es interesante cómo se refiere Moctezuma al “migrante colectivo transnacional”. Se trata de un migrante organizado que: Cuenta con el nivel de asociación; por tanto, éste es un tipo de organización superior a las de redes o clubes de migrantes. A su vez, se trata de estructuras organizativas formales, permanentes, con capacidad de negociación ante el Estado y de reconocimiento binacional. Su grado de institucionalización le permite diferenciar entre los intereses comunitarios y aquellos de índole empresarial y de militancia política (Moctezuma, 2008b: 93). Ninguna de las asociaciones analizadas, ni si quiera las más grandes e institucionalizadas soportarían con firmeza una definición así. Se trata de organizaciones con muy pocos miembros, estructuradas en torno a la figura del líder y con más vocación de agencia de servicios que de hometown association (Cordero-Guzmán, 2005, 893). En todo caso se asemejarían las organizaciones cívicas descritas por Moctezuma, una suerte de asociaciones en estado embrionario que desarrollan acciones diversas, sin membresía permanente pero estructuradas en torno a una red (Moctezuma, 2005: 66). Su capacidad de crecimiento en términos de participación o membresía estará, por tanto, determinada por la posibilidad de ampliar la oferta de actividades realizadas, que al fin y al cabo posibilita la contratación de personal y el acceso a un mayor número de beneficiarios. 178 179 CAPÍTULO 5: ESTRATEGIAS DE SUPERVIVENCIA DE LAS ASOCIACIONES: FINANCIACIÓN, AUTOGESTIÓN Y CAPITAL SOCIAL Hasta el momento se han visto algunas de las circunstancias que llevan a la constitución de asociaciones de inmigrantes, principalmente aquellas relacionadas con el contexto social en el que surgen y con el papel de sus líderes o fundadores. En términos generales puede decirse que en España, y concretamente en la Comunidad de Madrid, ha habido un marco propicio para el surgimiento de asociaciones de inmigrantes desde aproximadamente el año 2001. Este asociacionismo alcanza su máximo apogeo hacia el 2005, con las medidas tomadas por el gobierno de Rodríguez Zapatero, tanto en torno a la inmigración como a la cooperación para el desarrollo, en la que se va introduciendo progresivamente el uso del codesarrollo. Los discursos fundacionales de los líderes pueden relacionarse con su carácter militante -su compromiso ético o el papel que desempeñan dentro de las redes de los inmigrantes- o profesional -la experiencia previa que tenga en el tejido asociativo o los estudios de que disponga-. Pero tanto el contexto como las motivaciones de los miembros fundacionales son cambiantes, por lo que sus características puntuales no bastan para explicar por qué algunas organizaciones logran mantenerse activas en el tiempo y ampliar su plantilla y su base social, mientras que otras desaparecen a los pocos años de formarse o combinan intermitentemente periodos de actividad e inactividad. En buena medida esto depende de la disponibilidad de recursos para desarrollar adecuadamente su trabajo: se requieren espacios para realizar las actividades, publicidad para darse a conocer y profesionales especializados. Es preciso no confundir estas necesidades de las asociaciones sin ánimo de lucro, con los recursos necesarios para el funcionamiento de las entidades del Tercer Sector. El hecho de tratase de organizaciones no lucrativas no implica que no necesiten producir algún tipo de ingresos o recursos para sustentarse. La especificidad de las entidades del Tercer Sector radica en el hecho de que estos recursos son invertidos en la propia organización, en torno al ideal de la autogestión. Hay profesionales remunerados cuya 180 principal fuente de ingresos puede proceder del sector no lucrativo, si bien su salario es cuantificado como un gasto de las entidades, y no un beneficio (Vivanco, 2009: 16). La siguiente cita, tomada de una de las informantes entrevistadas, sirve para dar cuenta de cómo este ideal de autogestión se contrapone a la percepción que muchas veces se tiene de las organizaciones de la sociedad civil como entidades íntegramente altruistas y autosuficientes: Aquí en España hay muchas asociaciones que se constituyen por un fin específico y luego se quedan ahí, en el olvido. Si ves cuántas asociaciones funcionan de las existentes verás que son muy pocas. La dificultad que tenemos es que la gente piensa que asociación es igual a gratis. Si le dices a alguien que por unos servicios le vas cobrar y le dices que eres asociación te replica: “ah, entonces ¿no me lo haces gratis?” (Mestidanza). Respecto a la estructura de oportunidad política, caben resaltar algunos incentivos contextuales en el momento del boom asociativo de principios de siglo. Desde el punto de vista laboral, el marco asociativo tiene algunas ventajas fiscales frente a otras organizaciones ocupacionales (Moro, 2009: 357-398). La Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo, establece las explotaciones económicas exentas del Impuesto sobre Sociedades. Entre estas se señalan una serie de actividades “de prestación de servicios de promoción y gestión de la acción social, así como los de asistencia social e inclusión social”. En la lista, se encuentran prácticamente todas las prácticas realizadas por las organizaciones de inmigrantes, como la asistencia a personas en riesgo de exclusión, a minorías étnicas, a refugiados y asilados, a inmigrantes, la protección de la infancia o la cooperación para el desarrollo. Igualmente, se incluyen “las explotaciones económicas consistentes en la organización de representaciones musicales, coreográficas, teatrales, cinematográficas o circenses”, a las que se dedican las asociaciones culturales, “las explotaciones económicas de enseñanza y de formación profesional, en todos los niveles y grados del sistema educativo, así como las de educación infantil hasta los tres años, incluida la guarda y custodia de niños hasta esa edad, las de educación especial, las de educación compensatoria y las de educación 181 permanente y de adultos”, y “las explotaciones económicas consistentes en la organización de exposiciones, conferencias, coloquios, cursos o seminarios”. En definitiva, se trata de las prácticas más comúnmente ofertadas a coste social para los beneficiarios y con las que buena parte de las organizaciones se financian. Uno de los aspectos más relevantes de este contexto de oportunidad es el que se refiere a la posibilidad de contratar personal fijo con cargo a los recursos legalmente obtenidos por las asociaciones. La organización administrativa española, con niveles de gestión relativamente autónomos a nivel local, comunitario y estatal, conforma una estructura de oportunidad política especialmente propicia para el acceso a financiación de las asociaciones de orientación social. Como destacan Navarro y Juaristi: La prestación de servicios relacionados con las políticas de bienestar podría así estar dando cuenta de la medida por la que las asociaciones se benefician del esfuerzo de facilitación pública en términos de financiación. Además del ámbito local, el gobierno autonómico actúa como agente facilitador, una tendencia que está obviamente relacionada con la progresiva descentralización del Estado de bienestar en España (op. cit. 236). Este “esfuerzo de facilitación pública” se vio especialmente reforzado en los años posteriores a 2005, sufriendo fuertes recortes en el contexto de la crisis, desde 2010 hasta hoy, como se verá más adelante. En la misma línea Méndez y Mota señalan cómo las comunidades autónomas han favorecido “la generación de políticas destinadas al sostenimiento de asociaciones voluntarias que tengan entre sus objetivos la promoción de esta nueva arena política [por el Tercer Sector]” (op. cit. 216). Pero el marco normativo no es el único elemento favorable a las asociaciones de cara a la obtención de recursos. La imagen positiva proyectada por éstas a través del ideal de utilidad social las convierte en entidades especialmente propicias para la captación de fondos a través de cuotas o donaciones que, junto con la oferta de servicios a coste social o la venta de determinados productos, son algunas de las principales maneras de acceder a fondos privados. Incluso la imagen de entidades sin ánimo de lucro favorece 182 que se beneficien de aportaciones que en la mayoría de los casos les sería realmente complicado contabilizar como capital económico, pues algunos de ellos son disfrutados en forma de intercambios o colaboraciones voluntarias. Es también destacable la capacidad de las asociaciones para movilizar recursos de manera informal o semiformal, en la medida en que pertenecen a redes más amplias de intercambio de bienes e información, en las que se integran ONG, sindicatos, partidos políticos, universidades u otras asociaciones de inmigrantes. Participan así del capital social movilizado en estas redes a través de contactos que pueden ampliarse y extenderse durante el tiempo de vida de la organización. Lo que aquí se plantea es que el asociacionismo ofrece un marco especialmente propicio para la movilización de múltiples recursos, tanto públicos como privados. Algunos de ellos pueden ser cuantificados económicamente, mientras que otros forman parte del capital social de las organizaciones. Recursos fundamentales para el desempeño de las actividades de cualquier entidad, como la disponibilidad de personal cualificado o de infraestructuras físicas en las que trabajar, y que en cualquier empresa estarían contabilizados en sus balances económicos, difícilmente se podrían recoger con precisión en los estados de cuentas de las asociaciones, al estar frecuentemente manejados a través de prácticas de voluntariado o de intercambios sujetos a distintos grados de formalidad. 183 5.1. La financiación de las asociaciones La financiación de las asociaciones puede proceder de diversas fuentes, tanto privadas como públicas. Entre las primeras, se encuentran distintas formas de obtener recursos como las cuotas de los afiliados, las donaciones, la recaudación de fondos o la venta de productos o servicios a coste social. En lo que a la financiación pública se refiere, ésta ha ido cobrando una creciente importancia en los últimos años, en los que con las transformaciones del Estado de bienestar el Tercer Sector estaría asumiendo algunas de las funciones tradicionalmente reservadas al sector público (Méndez y Mota, 2006: 216). No es fácil calibrar el volumen, el tipo y la naturaleza de los fondos manejados por las asociaciones entrevistadas, porque no ha sido posible tener acceso directo a su contabilidad. Sin embargo, durante las entrevistas se realizaron preguntas que permiten diferenciar, por categorías, los recursos utilizados. De manera específica, se preguntó a los entrevistados por las formas de financiación y más concretamente por el acceso a la financiación pública. Igualmente se les pidió información sobre la disponibilidad de sedes o espacios propios y sobre la forma de acceso a los de terceros. También se preguntó por la capacidad de contratación de personal, por la dedicación a tiempo completo de los líderes a la asociación y por el número, naturaleza y continuidad de los proyectos realizados. A través de estas preguntas se obtuvo información suficiente para valorar no sólo las distintas maneras que tienen las asociaciones de inmigrantes de obtener los recursos necesarios para mantenerse en activo -es decir, para poder realizar actividades con una cierta regularidad-, sino también la existencia de unos ciertos ideales de financiación, manifiestos no tanto en la forma de actuar propia como en las carencias achacadas a un sistema precario o en el cuestionamiento del proceder de terceros. 184 5.1.1. Financiación pública y autogestión Tradicionalmente, la mayoría de asociaciones de la sociedad civil se suelen financiar con las cuotas que pagan sus asociados y ésta es una de las maneras más importante de obtener recursos privados. Sin embargo, la peculiar morfología de las asociaciones de inmigrantes de la muestra hace que esta opción no sea viable, al menos como forma principal de sustento: se trata de entidades compuestas por un número muy reducido de personas que suelen dirigir sus objetivos a un público externo y numeroso. Esta asimetría entre asociados y beneficiarios hace que generalmente las asociaciones, y particularmente aquellas consolidadas que cuentan con una amplia base social, no puedan autofinanciarse para subsistir y dependan de fuentes externas de financiación. Esto no quiere decir en modo alguno que los miembros de la organización no aporten nada a la entidad. Muchos de ellos contribuyen con recursos económicos personales, a los que hay que añadir el trabajo realizado de manera voluntaria, tanto por ellos como por terceros. El término preferido por los entrevistados para resumir esta forma peculiar de reunir recursos, tanto económicos como humanos, desde distintas fuentes de financiación es el de autogestión. El ideal de la autogestión, como complemento a la financiación pública, se encuentra de manera explícita en los discursos de las dos grandes asociaciones de inmigrantes incluidas en el estudio. Sí, tenemos financiación pública, a lo mejor en un 70 por ciento. Pero tenemos la mentalidad de que si se acaba, si se termina, entonces ya no hay trabajo para 12 meses, y a lo mejor sólo se puede trabajar diez meses. Y luego lo que hemos desarrollado es una capacidad de autogestión que yo creo que pocas asociaciones la tienen, porque en España no existe mucha responsabilidad corporativa, ni patrocinio alguno, porque las empresas no tienen esa conciencia social. Entonces, si no hay clientes no hay nada. Lo que hemos hecho es desarrollar una línea de venta de servicios propia, con convenios con la administración por licitación. Por ejemplo, la oficina que tenemos en Fuenlabrada funciona con contratos. Nosotros vendemos a la administración, a los ayuntamientos pequeños, los servicios que ellos no pueden llevar en temas como migración, hipotecas, empleo, emprendimiento… Estamos hablando de contratos de cuatro mil o cinco mil euros… Que los profesionales especialistas los llevan a cabo como autónomos 185 y ellos facturan a la entidad, pero queda un poquito para el mantenimiento. Otra forma es la autofinanciación a través del servicio jurídico. Estamos reclamando la justicia gratuita pero, como han puesto unos requisitos bastante difíciles de cumplir, la gente no accede y entonces llevamos esos casos con una tarifa menor que la del colegio de abogados: cobran los profesionales que los llevan, pero queda algo para la asociación. Nosotros los facturamos, nos encargamos de que se mantenga una línea política, pero el operativo lo hacen ellos. Y otra línea es la formación: cursos que no ofertan los servicios públicos los hacemos nosotros a coste social, ofreciendo también prácticas con las empresas, porque la gente está muy cansada de hacer cursos y cursos y de que no realicen ninguna actividad. Tenemos convenios con empresas que se comprometen a que, por cada cuatro que hagan prácticas, contratan después a uno. Todo eso supone el 30 por ciento de los ingresos (AESCO). Mucho de lo que hacemos lo hacemos a través de proyectos concretos y subvencionados. No cobramos nada por esos servicios asistenciales porque están subvencionados, pero nos permiten una intervención social asistencial directa. El resto de lo que hacemos es participativo, queremos crear siempre autogestión, tanto en cooperación al desarrollo como en codesarrollo como en la intervención con inmigrantes (ACULCO). Hay varios aspectos interesantes en los discursos de las grandes asociaciones en torno a la autogestión: el primero es que en ningún caso hacen alusión a cuotas de socios o donaciones particulares como fuente de ingresos por lo que, si las hubiera, no tendrían mucha importancia en los montos totales manejados. Este hecho es particularmente relevante ya que se trata de organizaciones con una amplia base social y que podrían utilizar sistemas de socios como hacen muchas ONG. Por otra parte, utilizan el discurso de la autogestión para enumerar algunas de las actividades o servicios por los que cobran, algo que da cuenta del esfuerzo por diversificar recursos y, en cierta manera, refuerza un discurso de precarización al que continuamente hacen referencia las asociaciones: al no disponer de recursos suficientes para abordar sus objetivos de manera adecuada requieren de la diversificación de insumos gracias a la cual intentan autogestionarse. Es necesario recordar que, sin poner en duda la escasez de recursos a la que hacen frente las asociaciones, estos siempre se consideran insuficientes para dar cobertura a los amplios y complejos problemas a los que se hace referencia en los estatutos. 186 Pero lo más llamativo, es cómo se utiliza el ideal de autogestión para contraponerlo al de financiación pública, de alguna manera vinculada con la subsidiariedad y la dependencia de las administraciones. En ambos casos, las organizaciones dijeron recibir más de un 70 por ciento de sus fondos a través de financiación pública, ya fuera ésta en forma de ayudas o de subvenciones específicas para proyectos. De hecho, a la hora de hablar de proyectos y prácticas concretas, suelen hacer referencia a los proyectos financiados con fondos públicos, lo que contrasta con la minuciosidad con la que se hablan de los servicios ofertados a coste social en torno a la idea de autogestión. Más aún, los propios entrevistados aluden a la dependencia de la financiación pública como un problema, a pesar de que tradicionalmente haya sido su fuente principal de ingresos y les haya permitido crecer como entidades del Tercer Sector. En el primero de los discursos presentados, esta evidencia queda plasmada en la alusión a la rotación del personal vinculado a proyectos financiados con fondos públicos y que debe abandonar la organización cuando se termina el trabajo. En el caso del segundo informante, es interesante rescatar algunos fragmentos tomados de distintos momentos de la entrevista en los que se habla de la obtención de fondos para la organización: Pensamos que el Tercer Sector tiene que tener un firme propósito de fortalecer la sociedad civil. A pesar de que nosotros somos subvencionados por las administraciones públicas, no queremos ser un apéndice de ellas, ni que estas entidades se vuelvan paraburocráticas o paraoficiales y que, al final, acabemos siendo autofuncionarios… Que es lo que hemos acabado siendo… Yo soy muy crítico con esto. En esta sede puede haber unas catorce personas trabajando y ACULCO puede tener 60 o 70 contratados con los que hay en Colombia… Pero que todo el personal esté pagado por proyectos oficiales y por dinero público me sigue chocando. Sería interesante que nosotros no estuviésemos tan controlados por los recursos públicos. A diferencia de lo que pasa en los Estados Unidos, ni en España ni en Europa se ha creado un modelo que integre al sector privado (ACULCO). Es curioso que vuelva a señalar la dificultad para contratar personal fijo como el mayor problema ocasionado por la dependencia del sector público, pues la capacidad de contratación es uno de los principales indicadores de profesionalización de una 187 organización. Pero no lo es menos cómo contrasta su contundente afirmación, en contra de la dependencia del sector público y a favor de vincular a las empresas privadas, con lo que dice unos minutos más tarde, al hablar de los primeros años de la asociación: Empezamos a hacer un lobby que nos permitiera primero acceder a recursos públicos… Entonces, ya en 1998, nos dieron la primera subvención que recuerdo que fue un millón de pesetas por parte del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, que era lo que había en ese momento. A partir de ahí, el Ministerio fue el gran subvencionador nuestro; desde 1998 hasta ahora ése ha sido el proceso continuo de subvencionar la entidad. Llama la atención que, a pesar de destacar los esfuerzos de autogestión de la organización y los problemas de dependencia de la financiación pública, reconozca que desde los comienzos de la asociación se dedicaron a hacer un lobby para acceder a recursos públicos, así como haber sido financiados continuamente por el Ministerio de Trabajo, su gran subvencionador. Otro extracto de la entrevista, en el que habla de los festivales realizados durante los primeros años, arroja algo más de luz sobre las formas de diversificar ingresos en torno al ideal de la autofinanciación y la dependencia final de la financiación pública: Aún acabo de estar en Alicante con asociaciones de toda América Latina y yo les escuchaba y me parecía estar como 15 años atrás. Decían “queremos hacer un festival para ganar dinero, queremos ganar dinero para abrir una sede… Entonces queremos que usted nos ayude, queremos vender empanadas chilenas, empanadas colombianas, poner música”. Ese esquema, que ciertas administraciones españolas han cogido, aunque ya menos, por ejemplo la Comunidad de Madrid, era tomar un proceso folklórico, que manejaba a los colectivos nacionales más a la luz de la etnicidad, y manejaba unos valores que respondían un poco a la pregunta ¿a los colombianos qué les gusta? A pesar de que el emisor del discurso manifiesta su preocupación por la dependencia de la financiación pública, se muestra en cierta manera crítico con las prácticas que realizan las asociaciones con menos recursos, no por el interés recaudatorio, sino por la escasa concreción del que tendría que ser el principal objetivo de las asociaciones: la 188 integración de los inmigrantes. Sin embargo según va hablando del tema y criticando este tipo de iniciativas en las demás asociaciones, se acuerda de que ACULCO en el pasado, cuando no disponía de la financiación pública a la que ahora puede recurrir40, también las utilizó y, como disculpándose por ello, dice: Bueno, para que tú lo sepas, también tengo que decirte que nosotros en otro tiempo utilizamos el modelo porque fue interesante. La sorpresa viene cuando desarrolla el tema y descubre con detalles muy relevantes no sólo lo que hicieron, sino lo que todavía piensan hacer. Nosotros utilizamos ese modelo, por ejemplo, para hacer macrofestivales dedicados a América Latina. ACULCO lleva nueve años haciendo festivales, uno de primavera, una fiesta nacional de Colombia, un festival internacional de las Américas que, claro, movíamos gente, cuatro mil, cinco mil personas. Hemos hecho festivales durante 9 años. Aún ahora haremos fiestas de Colombia en Zaragoza, Valencia, Alicante y seguramente en Madrid, con ACULCO. En estos festivales, ahí sí, los financiadores fueron siempre empresas privadas por intereses mercadotécnicos. A La Caixa le interesaba coger usuarios y, claro, La Caixa durante dos o tres años nos financió todos los festivales, Western Unión nos envió dinero y apostó por este tema durante algunos años. A mi ese dinero me sirvió para fortalecer ACULCO, porque reinvertimos el capital permanentemente, no hay ganancia porque hay reinversión para fortalecer la estructura y el plan contable, que las cuentas estén claras si hay auditorías internas o externas. En el caso de las asociaciones medianas o de tipo 2, si la principal característica de su estrategia de captación de fondos es la diversificación, el discurso sobre la autogestión se hace mucho más evidente, aunque no siempre explícito, y parece que el equilibrio se vuelve hacia la recaudación de fondos a través de la venta de servicios que se pagan con las contribuciones de los beneficiarios. A éstos se les deben añadir los recursos obtenidos a través de la colaboración con distintas entidades, tanto públicas como 40 Estos extractos pertenecen a una entrevista realizada durante la primera fase de la investigación, en el año 2010, por lo que es normal que se haga alusión a la posibilidad de obtener financiación pública de una manera relativamente sencilla. No obstante, el mismo informante fue entrevistado en 2014, y reconocía que seguían recibiendo fondos de distintas entidades públicas, a pesar de los recortes acontecidos. 189 privadas o del Tercer Sector, un elemento prácticamente ausente en las grandes asociaciones. Para llevar a cabo nuestros objetivos tenemos que trabajar también con las familias. Tenemos un programa que se llama Redfamilias, que luego lo llevamos a Red Colombia, y en el que colaboramos con el colegio de Sociólogos de la Comunidad de Madrid. El objetivo es que las familias se empoderen con sus hijos en un sistema educativo diferente al suyo. Tiene mucho éxito. Hacemos reuniones mensuales, intercambiamos prácticas… Se hacen terapias individuales (Alma Latina). Los primeros años de la asociación hicimos tareas de sensibilización, hicimos documentales, historias de vida. El primer acto que hicimos tuvo que ver con la solidaridad con un pequeño desprendimiento de Tierra en Medellín, en La Gabriela, hubo muchos niños afectados. Hicimos un evento navideño solidario para recoger fondos y les mandamos kits escolares a los niños para empezar el año. Todo lo que hacíamos en ese periodo era con voluntariado. En el evento de Navidad la gente dio un aporte de entrada, y luego vendíamos cosas, comidas, fue una actividad folklórica cultural… Luego al año siguiente hicimos varios eventos en el marco del codesarrollo (Redepaisas). La financiación pública aparece como una cuestión puntual, vinculada a proyectos concretos y normalmente en referencia al pasado. En ocasiones incluso, la financiación privada que les puede llegar se focaliza hacia proyectos públicos de mayor relevancia y renombre, en los que las asociaciones medianas no pueden participar. Antes teníamos apoyo de la Dirección General de Inmigración de la Comunidad, ahora hace dos años que ya no. Aquí en el distrito de La Latina hemos colaborado en la creación de una mesa que se llama Mesa Comunitaria de La Latina. Hace ocho años que trabajamos aquí, y desde hace cuatro nos derivan a los jóvenes y niños que necesiten apoyos… Y ellos son los que pagan. Y con ello pagamos el local, y a los profesores individuales… Nos ayudaba el Ayuntamiento y teníamos apoyo de empresas privadas, hasta que aparecieron los CEPI: es lo que pasó con Orbitel, una empresa colombiana de comunicaciones, al principio nos ayudaba pero después se fue con el CEPI Hispano-Colombiano de la Ronda de Segovia. Como era de la Comunidad de Madrid, les pareció mejor irse con ellos También nos colaboraron Telefónica y algunas empresas latinoamericanas y también gente que se enamora de nuestro trabajo… (Alma Latina). 190 La llegada de las crisis ha puesto a prueba la capacidad de adaptación de este tipo de asociaciones. En general, el proceso va siempre en la misma dirección: se pasa de una financiación pública puntual y focalizada hacia programas muy concretos de actuación, a una oferta de servicios diversificada que les lleva directamente a la autogestión: En la etapa de lanzamiento, te estoy hablando de la etapa 2006-2007, nos salieron varias cosas de formación en el área de comunicación intercultural. Hicimos formación sobre todo a funcionarios de distintos ayuntamientos, cursos online. Tuvimos un proyecto que nos financiaron para la página web que iba acompañada con muchos talleres y reuniones con profesionales de varias disciplinas… Y otros proyectos, por ejemplo uno de ocio y tiempo libre y otro del coro, que nos financiaba la Comunidad de Madrid. Luego, ya con la crisis, hemos abierto algunas fuentes de autogestión, una representación artística de estudiantes que llegan por algún tiempo y que nos colaboran… Nosotros somos sus representantes en algunas de las representaciones que hacen. Mantenemos el servicio de asesoría jurídica a otras ONG, incluso a alguna grande que con la crisis han perdido personal… Como AESCO… AESCO es la entidad con la que yo colaboré cuando llegué (Acuerdo Intercultural). Nos subvencionaba sobre todo la Comunidad de Madrid. Luego autopromoción. Sacamos cursos de pago a coste social. Lo que no nos subvencionaban lo hacíamos a coste mínimo: 20 euros de matrícula y 40 euros mensuales, por ejemplo (FEIN). En estos casos, el discurso sobre la autogestión vuelve a utilizarse para enumerar las prácticas que han realizado o realizan a coste social, pero en ocasiones aparecen complementadas con actividades llevadas a cabo al amparo de la iniciativa pública, a través de proyectos subvencionados. Al contrario que en las asociaciones más grandes, no parece que la financiación pública haya constituido una fuente relevante de ingresos, o al menos no un porcentaje tan alto como para condicionar la continuidad de la entidad. De hecho, por la forma de estructurar los discursos, con continuas referencias al pasado y a acciones que parecen haberse interrumpido , se deja ver una cierta discontinuidad en el trabajo realizado por estas asociaciones en función de la disponibilidad o no de recursos para implementarlas. Es algo similar a la dependencia que reconocen las grandes asociaciones con respecto a la financiación pública para 191 realizar sus actividades, la diferencia estriba en el origen de los fondos, pero es evidente que sin ellos es imposible dar continuidad a las distintas iniciativas impulsadas. El hecho de que estas organizaciones no dependan principalmente de la financiación pública no quiere decir que carezcan de interés por ella o que no aspiren a recibirla si es que no lo habían hecho ya. Aunque la diversificación de recursos y la no dependencia de la financiación pública hayan sido uno de los factores que ha ayudado a las asociaciones de este tipo a mantenerse con vida, a pesar de los recortes acontecidos desde el año 2010, se deja ver una cierta proyección hacia ella como garante del funcionamiento y de la profesionalización de las asociaciones: Luego ya en una segunda etapa de la asociación, como todos los que estábamos ahí teníamos experiencia asociactiva, empezamos a pedir proyectos… La Comunidad de Madrid nos financió el primero y luego La Caixa y la Fundación Santa María nos colaboraron también. Así fuimos avanzando con proyectos y fortaleciendo la asociación: los que antes éramos voluntarios nos convertimos en personal contratado, y ejecutábamos los proyectos y hacíamos de todo. En los años siguientes tuvimos el proyecto sobre desarrollo personal y apoyo social para la integración, con la Comunidad de Madrid. Lo conseguimos por convocatoria pública de la Dirección de Inmigración. Tuvo dos fases y duró hasta finales de 2013. Ya después no presentamos ningún proyecto más. Ahí se cerró ese ciclo (Redepaisas). Todos los años se abre una convocatoria pública en Getafe y en Leganés y hemos recibido ayudas de esos dos ayuntamientos, también de la fundación La Caixa. Hemos hecho una investigación sobre cómo afecta la crisis a los inmigrantes en Getafe. Hemos recibido financiación privada de La Caixa un año y casi cuatro del Ayuntamiento de Getafe. La última todavía no la hemos recibido, pero ahí está, aunque no es mucho, pero bueno, por lo menos para la tinta de la impresora (Casa Colombia). La verdad es que hemos dejado de hacer gestión porque hay mucha competencia y los recursos son mínimos. Entonces lo que hacemos es un poco continuidad de los proyectos que teníamos. Tuvimos uno con el Ministerio de Trabajo, también nos subvencionó el Ayuntamiento de Alcorcón, el de Torrejón. Trabajábamos en esos municipios también, pero procurábamos que los trabajos que nos encargaban se pudiesen realizar de forma itinerante. Estuvimos colaborando con el CEPI Hispano-Colombiano primero, el que estaba en Estrecho. Allí estuvimos haciendo apoyo escolar, éramos los encargados del programa y estuvimos allí unos dos años (Acuerdo Intercultural). 192 La importancia simbólica concedida a la financiación pública, a pesar de no suponer más que un porcentaje relativamente pequeño de los fondos manejados por las organizaciones, se pone igualmente de manifiesto en las fricciones que ésta genera entre las asociaciones grandes, medianas y pequeñas, como competidoras por los recursos. Algunos informantes llamaron la atención sobre una desigualdad de oportunidades, que se traduce en dificultad por parte de las organizaciones más pequeñas para acceder a subvenciones, ya sea por falta de experiencia o por requisitos puramente formales o administrativos: Era muy difícil acceder a los concursos porque había que cumplir muchos requisitos. Una asociación nueva lo tenía difícil, pues entre otras cosas pedían antigüedad… Y en algunas convocatorias pedían hasta tres años. O sea, que siempre se presentaban las más antiguas y las tradicionales y los que empezaban tenían muchos problemas. Por eso muchas de las primeras asociaciones eran culturales o actuaban en eventos culturales o gastronómicos (FEIN). Al ser una asociación pequeña y reciente tenemos buena presencia en lo local, en Getafe. Hicimos algo en Leganés y Villalba, pero son cosas muy pequeñas. Vamos logrando tener apoyo público, pero con toda la crisis se ha reducido al 80 por ciento. En Getafe la ayuda a la inmigración, la ayuda a las asociaciones, es mínima, 2000 euros al año, muy poco para lo que hacemos, además no pagan antes de hacer el proyecto sino después de justificar el gasto, un año después, así que una asociación que está empezando lo tiene difícil (Casa Colombia). Esto da a entender que, en cierto modo, la diversificación de prácticas en torno a la obtención de recursos no es mera consecuencia de un seguimiento estricto del ideal de autogestión, sino más bien una necesidad derivada de la dificultad con la que se encuentran estas organizaciones para acceder a fondos públicos. El caso más evidente de esta orientación hacia la financiación pública es el de algunas organizaciones, generalmente de tipo 3, es decir pequeñas, surgidas precisamente entre los años 2005 y 2009 al calor de un contexto, tanto normativo como económico, 193 favorable. Al igual que muchas otras entidades, optaron por constituirse como asociación con el fin de disponer de una personalidad jurídica bajo la cual poder realizar sus acciones, pero en estos casos el objetivo explícito era el de acceder a subvenciones. Las propias autoridades públicas favorecieron este modelo de asociacionismo, no sólo con el efecto llamada producido por la existencia de distintas convocatorias destinadas a entidades que trabajaban con inmigrantes, sino también mediante la persuasión a potenciales líderes sobre las ventajas del asociacionismo: En Madrid existían más de 2.800 asociaciones en el Registro, pero la mayoría no funcionaban. Se creaban porque cuando ibas a pedir algo a los consejeros, te decían “creen una asociación para que nosotros podamos ayudarles” Porque cuando uno iba y decía que estaba trabajando con la Federación, o con otras alianzas… Le decían los mismo consejeros: “no, no, con estos no, cree una asociación que nosotros se la financiamos”. La financiación era el único objetivo de las asociaciones, a costa de apoyar al PP y, en menor medida, al PSOE (FEDASCOM). A mí me interesaba sobre todo la investigación. Y concretamente la inmigración desde el punto de vista de las minorías religiosas. Por medio de las iglesias evangélicas de Madrid, la Comunidad de Madrid nos financió un proyecto para investigar el culto evangélico en Madrid. Se nos pidió facturar, y como esto se podía hacer a través de la asociación, pensé en ello más que en hacer una empresa. Hacer un instituto de investigación implicaba más trasmites: había que tener cuenta en un banco y yo no podía tener una entidad jurídica y económica que no fuera una asociación. A través de la Asociación podía tener colaboradores, personas voluntarias, aunque en la investigación repartíamos, a partes iguales. Lo de la asociación fue una cuestión pragmática (ACEM). Algunas observaciones sobre estos fragmentos. En ambos relatos, los hechos son narrados en tiempo pasado. Conviene aclarar que en los dos casos referidos se trata de organizaciones totalmente inactivas en el momento de la realización del trabajo de campo, por lo que no habrían sobrevivido a la crisis y a la desaparición de las subvenciones. FEDASCOM es una federación compuesta por distintas asociaciones de colombianos, por lo que las personas que trataron de impulsarla continuaron trabajando en sus respectivas entidades, de las que se habló durante la entrevista. 194 En la segunda referencia, el informante habla de la única, o al menos de su última experiencia en asociaciones de inmigrantes, por lo que es posible hacer un seguimiento del ciclo de vida de la organización en torno a la existencia de un contexto de oportunidad política especialmente favorable. Se trata de una organización constituida en el año 2007 con motivo de la realización de una investigación relacionada con el tema sobre el que había desarrollado su tesis doctoral poco tiempo antes. El constituirse como asociación suponía simplemente una serie de ventajas jurídicas frente a otro tipo de entidades como empresas o institutos de investigación, pero sobre todo la posibilidad de realizar, a modo de autónomos, el proyecto mencionado, única actividad que se realizó bajo dicha fórmula: Realizamos nuestro trabajo, lo entregamos y no seguimos con ellos por la crisis económica. Las personas que estaban en la investigación conmigo emigraron. A continuación, introduce el discurso de la autogestión: No hay financiación, Siempre busqué la autogestión, incluso puse parte de mi dinero para mantener activa la asociación, pero hace tres años que la tengo ahí parada, aunque sigue inscrita. Continúa hablando de cómo entra en contacto tanto con el tejido asociativo como con las administraciones públicas. Es interesante constatar cómo se incluyen en el discurso algunos de los elementos legitimadores sugeridos en el capítulo anterior: el papel ocupado dentro de las redes sociales como potencial líder -llevaba 20 años residiendo en el barrio y presidía una mesa de diálogo-, el conocimiento del tejido asociativo -a través de las entidades participantes en la mesa de diálogo- o la formación -destacando su perfil académico como posible causa para su selección como presidente de una mesa de diálogo municipal-: La interlocución con la Comunidad de Madrid se produce a través de la mesa de diálogo. La mesa de diálogo fue un aparato creado por el Ayuntamiento de Madrid en la época de Concepción Dancausa y Esperanza Aguirre. A 195 través de la mesa de diálogo entré en contacto con la Comunidad. En la mesa se abrió una convocatoria, a nivel local, para presidirla. Se podía presentar cualquiera, y yo me presenté como uno más. Se hacía una presentación de cada uno, y yo hablé a título personal… Y me dijeron que presidiera la mesa de diálogo: seguro que fue por los 20 años que llevaba viviendo en el barrio, desde que vine de Colombia. Conozco a mucha gente aquí, quizás por mi perfil académico me eligieron para la mesa. Cuando vi el proyecto publicado en la red, me interesó, contacté con el consejero de inmigración y me ofrecieron el estudio de los evangélicos. Sin embargo, el informante no tiene reparo en señalar que el verdadero motivo por el que constituye la asociación es el de disponer de una personalidad jurídica con la que acceder a convocatorias: Intentamos participar con proyectos en varias convocatorias, y avalé a otros, a alguna emisora de radio. A ellos les dieron la subvención solicitada, a mí no. Tenía más fuerza la emisora. Yo, en aquel momento, no tenía una entidad jurídica reconocida. Un agravio comparativo. Por último, cuenta cómo se produce el declive de la asociación relacionándolo directamente con la falta de fondos públicos para mantener las iniciativas asociativas que las mismas instituciones públicas -en este caso el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid- habían puesto en marcha: En la mesa de diálogo al principio se apuntaron algunos colombianos a título personal, luego el único que había era yo. En la primera reunión había cerca de 200 personas, luego… Hicimos un acto en el auditorio de este centro cultural. Fue perdiendo peso. Aquello fue un pantallazo del Ayuntamiento, se fue diluyendo, politizando… Había altercados. La izquierda se autoexcluyó… A mí mismo se me acusaba diciendo que estaba al servicio del PP. Pero las asociaciones se mantuvieron en la Mesa… Estuvieron también partidos políticos, pero se fueron. Quedaron las asociaciones y el Ayuntamiento seguía manteniendo aquello, pero no había fondos para nada. Estamos aquí haciendo un papelón, yo mismo… Para hacer un foro que fue lo único que hicimos, prácticamente lo hicimos con las uñas, no había nada. Todo esto fue un paripé para que pareciera que el Ayuntamiento estaba trabajando a favor de la integración. Cundió el desánimo… Y yo mismo me desanimé. Aquello era paja. Se creó un ente, que costó millones, se llamaba… No me acuerdo, tenía como 15 funcionarios, había mucho clientelismo… Se creó para 196 coordinar las mesas de diálogo, miles de euros en publicidad… Pero a los barrios nunca nos llegó un duro. Durante toda la entrevista, el informante deja claro que se trataba de una organización incentivada desde el marco normativo desarrollado por la Comunidad de Madrid en el que se promovía el asociacionismo como modo de integración y destinada a la captación de fondos públicos. Una vez que desaparece la posibilidad de acceder a dichos fondos, el entrevistado dice perder el interés en los temas asociativos, consciente de que están haciendo un papelón en torno a unos determinados intereses políticos. Termina la entrevista igual que comenzó, hablando del ideal de autogestión y de cómo mantiene la asociación abierta por puro idealismo, reforzando el discurso de compromiso ético por su parte. Sin embargo, deja ver nuevamente la concepción de la organización como algo similar a una empresa, que puede constituir un legado para su hija trabajadora social, es decir, una forma de ganarse la vida. He mantenido la asociación abierta sin actividad porque soy un soñador y tengo la esperanza de poder reactivarla algún día con mis propios recursos. He sido un convencido de la autogestión… Esa es la idea por la que la mantengo aún abierta. No declaro ahora a hacienda. Hace poco me llegó lo de asociaciones de interés social, me llegó incluso el justificante para declararla de interés social, pero ahí está… Mi hija ha terminado trabajo social y pensaba que a lo mejor algún día la activaría… Y que podría ser un legado, pero los hijos tienen otros intereses. A pesar de las peculiaridades del caso presentado, no deja de guardar una continuidad con los antes citados, especialmente en lo que se refiere a la peculiar manera de entender la autogestión en un contexto favorable a la financiación pública, más vinculada a la idea de autonomía en el desempeño de su trabajo que a la de independencia de las administraciones. 197 5.1.2. Asociaciones culturales y empresas de espectáculos Las asociaciones de carácter cultural, independientemente de su tamaño, merecen ser tratadas aparte, ya que tienen algunas peculiaridades importantes de cara a la movilización de recursos. Se trata de entidades compuestas por profesionales del arte con la intención de darse a conocer y poder vivir de su profesión amparadas por un marco jurídico, del que no dispondrían como colectivo artístico o grupo musical, bajo el que eventualmente se puede dar cabida a otro tipo de iniciativas ad hoc. Aunque con el tiempo algunas de estas organizaciones hayan implementado acciones de carácter social, las principales fuentes de financiación de las mismas proceden de la realización de eventos o de impartir clases particulares. El funcionamiento de las clases particulares es similar al de las asociaciones que venden servicios a coste social, es decir, los beneficiarios -en este caso los alumnos- pagan una cuota con la que es posible contratar a un profesor y dejar algún remanente para el sostenimiento de la organización. En cuanto a la realización de eventos, ésta es especialmente propicia a la recaudación de fondos de diverso tipo, que pueden provenir de venta de productos, patrocinios privados, e incluso financiación pública. En estos casos, la convivencia del ideal de autogestión con un entorno público en el que se favorece el asociacionismo parece entrañar menos contradicciones que en las organizaciones de orientación social: Llevamos una labor sin recursos. Yo sin ser modista, por necesidad, hago los vestuarios. Hago vestidos folklóricos. Por necesidad. Tenemos una escuela donde impartimos enseñanza. Los mismos alumnos pagan una pequeña cuota, y con eso pagamos al profesor (Nativos de Macondo). Todas las actividades son financiadas por la venta de bebidas. A veces ponemos bote y la gente da. ¡Autogestión y autoempleo dentro de una economía sumergida! Hemos concursado en Iberescena, pero no nos seleccionaron (La Parcería). Contamos con pocos recursos, pero aprovechamos lo que sabemos. Nosotros nos hemos autogestionado todo: nuestra página de Internet, nuestra tarjeta de presentación, los diseños… Las camisetas, los uniformes… Esas cosas que te da la experiencia y la calle… Mi esposa ha sido muy emprendedora desde siempre, yo tengo conocimientos de informática… Así que medianamente hacemos lo que podemos (Bafolk). 198 La forma, tanto ideal como real, de obtener fondos es muy similar en todas las asociaciones de carácter cultural, con independencia de que estén más o menos consolidadas o manejen mayor volumen de recursos. El interés por la financiación pública aparece como una cuestión secundaria. Llama la atención la forma como se refuerzan los discursos de precariedad y el de autogestión, a la hora de dar cuenta de la falta de apoyo desde la administración pública. Esta falta de apoyo es suplida, o al menos paliada, por el trabajo interasociativo en forma de trueques o alianzas, es decir, aprovechando el capital social que son capaces de movilizar como actores dentro de una red: Nunca tuvimos subvención. Las actividades conjuntas que hacemos con otras asociaciones las hacemos con pequeños aportes. Como ahora hay crisis, una empresa no te va a dar 200 o 300 euros para una actividad porque están ahorrando. Entones nosotros lo que hacemos es sacar muy, muy, muy pequeños aportes de cada empresa. Entonces nosotros los ponemos como patrocinadores del evento… Son facilitadores de aportes, como gastos de papelería, de transporte, de merienda… La comida es algo muy cultural y si nos reunimos en un restaurante para planificar el evento a lo mejor nos dan el almuerzo y hacemos entonces un almuerzo de trabajo, que es capitalizar una ayuda. Estamos haciendo una especie de trueque, estamos trabajando con muchos trueques. Colaboran con nosotros muchas entidades colombianas y también españolas (Mestidanza). Nos autosubvencionamos. No tenemos entradas de dinero… Pero ya con el trabajo de los niños, como es una escuela, ya se cobra una mensualidad. Empezamos el proyecto de escuela de música y danza con los niños, lo formalizamos más para ir llenando la hucha y pagar a los profesores y para dignificar nuestro trabajo. Los padres se encargan del vestuario de sus hijos, y ya está. Tenemos también un grupo de adultos y los nuevos pagan una mensualidad de 13 euros, para vestuario (Somos Chibchas). Las dos personas que hablan forman parte de asociaciones relativamente consolidadas, constituidas al final del periodo de bonanza señalado (2005-2010). En ambos casos manifestaron disponer de estudios avanzados relativos a su área de trabajo y haber colaborado previamente en asociaciones, lo que apoya la idea de que en el emprendimiento de su actual organización se ha pretendido, entre otras cosas, ganarse 199 la vida de manera independiente o como autónomos. La nueva estructura organizativa se constituye de manera similar a una nueva empresa, en la que se pretenden aprovechar tanto la formación profesional como la experiencia laboral previa. En el caso de las referencias a las subvenciones públicas, estas pueden deberse al hecho de que, a pesar de no haberlas recibido nunca, las informantes habían trabajado en otras organizaciones en el periodo en el que primaban este tipo de prácticas, por lo que son conocedoras de ellas y no renuncian a su eventual uso como manera de financiarse. En cualquier caso, parece haber algunas diferencias entre el apoyo económico que pretenden tener del sector público las organizaciones de carácter social y las culturales. Si en las primeras la idea que primaba era la de la financiación, las segundas, dado el tipo de actividades a las que principalmente se dedican -al menos de cara al exogrupo- se prestan más a la contratación desde entidades públicas, principalmente en el ámbito municipal: Este año estamos contratados en Matadero, como asociación cultura. Para lo del cine. A Matadero les solicitamos un espacio para hacer un homenaje al poeta Gonzalo Arango. Lo pedimos con dos semanas de antelación y había que pedirlo al menos con seis meses, y nos dijeron que no nos lo podían ceder, pero que si lo queríamos para dentro de seis meses nos lo dejarían, y dijimos que sí. Empezamos a pensar, en reuniones mensuales, para ver lo que podíamos hacer. Pensar, diseñar y ejecutar un Carrito Cultural. Con el programa “Carrito Cultural” pensamos en un trabajo colectivo. Se financiaba con algo de dinero que teníamos del Salsódromo. Era un Carrito Cultural abierto a otras cuatro asociaciones (La Parcería). Llevamos cinco años trabajando por amor al arte, porque es muy difícil que nos apoyen económicamente. Te piden una cuenta, cuando vas a pedir ayuda económica, pero ¡cómo la vamos a tener, si no tenemos dinero! Además, si una va con una idea pequeña y se la presenta al grande, el grande va a ver cómo se la lleva a su terreno. Mira, por ejemplo, algo tan particular en el tema de la autogestión: en el año 2013 hicimos la experiencia en el Centro Cultural de Torrejón de Ardoz. Después de hacer el curso gratis, al año siguiente le dijimos a la directora que si podríamos cobrar por el taller, ya que nos conocían y los padres estaban motivados. No les vamos a cobrar 30 euros por cada niño, le dijimos, pero a lo mejor 15. Y nos dijo que no. ¿Y por qué no? Porque está Tritoma que es la empresa privada de los Centros Culturales de Madrid, que sabemos de dónde viene y por qué viene, y cobra 60 euros al mes a cada niño por los cursos. Y lo tenemos que hacer gratis. Es 200 un problema del sistema, que es un sistema opresor que solo da garantías a la empresa privada (Mestidanza). De las asociaciones culturales entrevistadas, el único caso en el que se manifestó recibir financiación para la implementación de un proyecto con una cierta regularidad es el de La Parcería, constituida en 2010 por dos estudiantes de cine colombianos. En un tiempo relativamente corto la asociación ha conseguido un nivel de visibilidad relativamente alto –participando en diversos espacios públicos y siendo reconocida por otras entidades culturales-, y un volumen de recursos considerable –tanto económicos como en forma de espacios-, lo que la lleva indudablemente a ser clasificada dentro del tipo 2. En el siguiente fragmento, extraído de la entrevista con uno de sus representantes, se pueden ver algunas claves del éxito de la organización: Empezamos en el 2012 a proyectar cine latinoamericano con derechos en el Campo de la Cebada; fue un Proyecto con 15 embajadas. En esa misma plaza introducimos baile de salsa… De ahí viene el nombre de Salsódromo y el proyecto salió grande, porque era abierto y tuvo mucho éxito Tras el Salsódromo continuamos con los ciclos de cine. Hicimos cineforum para bebés en Matadero. La idea era que las madres pudieran ver cines con sus hijos, que pudiesen darles de comer o cambiarles los pañales durante la película. Tuvimos mucho éxito: la sala era para 60 y metimos 100. Tuvieron que darnos otra sala. Proyectábamos películas de dominio público en blanco y negro, esas que todo el mundo lleva en el inconsciente… De los años cincuenta. Lo importante fue que creamos allí un espacio relacional, en Legazpi: un lugar de encuentro para la gente. Tenemos una programación mensual en casi todos nuestros proyectos. Algunos, como los cines de verano, queremos hacerlos ahora semanalmente (La Parcería). En un primer momento, realizan una actividad del todo coherente tanto con la profesión de sus miembros como con el origen étnico de la asociación: proyectar películas de directores latinoamericanos. Aunque es clara la continuidad de este tipo de prácticas, ya que la casi totalidad de las actividades enumeradas tienen que ver con el cine, hay al menos dos formas en las que diversifican su actuación, una hacia dentro del grupo – entendido este como el colectivo migrante- y otra hacia fuera. 201 La primera es el Salsódromo, un evento mensual de baile abierto al público –se autofinancia con la venta de bebidas- que se presenta como “un proyecto de difusión centrado en las Manifestaciones Populares y Culturales Iberoamericanas, en este caso la Salsa”41, lo que evidencia una clara orientación hacia los latinoamericanos. La segunda está bien reflejada en Balbuceando, un ciclo de cine para madres y bebés de hasta tres años. En el Salsódromo se renuncia al cine y en Balbuceando a la orientación latinoamericana, pero ambas se mantienen fieles de alguna manera a la esencia original de la asociación adaptándose a las oportunidades que ofrece el entorno. En el caso de las asociaciones culturales, son también interesantes las referencias al Consulado y a la Embajada de Colombia como potenciales financiadores públicos, mucho más frecuentes que en el caso de las asociaciones dedicadas a la provisión de servicios sociales, principalmente enfocadas hacia las administraciones españolas. No deja de ser una muestra de cómo el componente étnico se convierte en un elemento distintivo, llegando a considerarse una suerte de embajadores culturales de Colombia que les hace merecedores de recibir apoyo por parte de sus representaciones oficiales en el exterior. Particularmente, se habla de una cierta expectación en torno al programa Colombia Nos Une como plataforma para dar a conocer a artistas colombianos en el exterior: expectativas que no parecen haberse cumplido, a tenor de lo manifestado por los informantes: El año pasado, cuando se postuló María Margarita para cónsul, nos citó. Decían que iba a haber dinero para los proyectos, y nos sentamos en la mesa asociación por asociación a darle unas memorias de lo que habíamos hecho. Nosotros fuimos y le presentamos nuestros proyectos, pero no pasó de ahí… Ahí están los gestores culturales, que son contratados por el gobierno y están ahí, detrás de un escritorio, autorizando espacios y gestionando cosas. No quiero yo deslegitimar esta figura de los gestores culturales, que también son necesarios, pero deberían de pensar en la gente que está ahí a pie. A veces organizas cosas, dedicas tiempo y al final te preguntas ¿qué voy a sacar yo de todo esto? (Mestidanza). Yo pediría al gobierno colombiano que nos diera partidas mensuales. Tú llegas aquí y tienes que comprar tu bono, hay que llenar la nevera, tienes que 41 Disponible en: http://laparceria.org/salsodromo/ 202 comer, y a primero de mes tienes que pagar la comunidad, el recibo de la luz, Internet… Me ha tocado ser camarero, asesoro y me pagan por mis servicios, pero si ésta es la base principal de mi trabajo, debería de estar compensada. Y ¿qué pido yo? Pues yo le diría al gestor cultural: “¡hombre, colabóreme con una partida mensual!” (Estudio 40). La necesidad nos ha llevado a pedir ayuda al Consulado, aunque nunca nos han dado nada… Pero nos conocen y, desafortunadamente y tristemente, tengo que decirte que de parte del Consulado y de la Embajada, cuando nos contratan, son los que peor nos pagan, y si pueden conseguir que se lo hagamos gratis, para ellos mejor. Es triste, pero es la verdad, es la verdad. Pero ¿qué vamos a hacer? ¡Eso es lo que tenemos! (Nativos de Macondo). Todo es muy complicado con el Consulado y con Colombia Nos Une. El año pasado vinieron unos actores del teatro experimental de Cali a presentar una obra de teatro, que era de un director español y pedimos una difusión a la Embajada para que invitase a la comunidad colombiana. Les mandamos la carta y nunca nos publicaron nada... Yo paso mucho de todo eso, digo ¡puf, qué pereza trabajar con la Embajada! Trabajar con esta gente es un quemadero… Yo qué sé, si les propones una cosa lo tienes que hacer todo tú. Si no lo haces tú nadie lo va a hacer por ti… Es mejor que te busques otra vía de financiación, autogestión, de cooperación. Con un apoyo real del Consulado y de la Embajada se hubiesen hecho muchas cosas en los últimos diez años. Yo me contentaría con que cada año hiciesen tres cosas: editar un libro, producir un cortometraje, y patrocinar una obra de teatro… Pero nada (La Parcería). Se evidencia pues que las asociaciones se constituyen en el contexto migratorio como organizaciones estratégicas para la obtención de los recursos, tanto públicos como privados, que necesitan para llevar a cabo sus actividades con una cierta regularidad, siendo especialmente relevante a tales efectos la capacidad de funcionar como un medio de obtención de ingresos para sus miembros. Esta necesidad de recibir ingresos a modo de salario no se contradice en absoluto con la no lucratividad de las organizaciones: al contrario, es una muestra de sus ansias de profesionalización y de ampliación de sus horizontes, como demuestra el hecho de que una de las primeras cosas que manifiestan hacer al disponer de recursos adicionales es contratar personal, ya sea a tiempo fijo o a tiempo parcial y vinculado a proyectos concretos. 203 5.2. Redes interasociativas y ampliación del tejido asociativo Las redes están relacionadas con los intercambios de bienes e información y con la producción de capital social (Portes, 2012: 21-24). Una de las maneras de incrementar la fuerza de las asociaciones, y por lo tanto su supervivencia, es participar en redes interasociativas, como plataformas o federaciones. Los estudios sobre migración mexicana en Estados Unidos dan cuenta de la tendencia entre los clubes de zacatecanos a constituir federaciones bajo las que aunar objetivos comunes (Goldring, 2002; García Zamora, 2004; Moctezuma, 2011).Para otros, las redes interasociativas influyen en la integración de los migrantes en el país de destino (Fennema y Tillie, 1999; Tillie, 2004). La utilización de las redes sociales es una forma de ampliación de los recursos de la asociación. Bolíbar (op. cit. 121-131) parte de la distinción entre capital social bonding - hacia dentro- y brindging -hacia fuera- de Putnam, identificando el primero con aquellos beneficios derivados de relaciones de confianza –cohesión, identificación y mantenimiento de apoyo directo-, y el segundo con las relaciones mantenidas entre los diferentes grupos sociales, facilitando la integración de la organización en su entorno local, afirmando que “en este segundo tipo de relaciones se incluyen las redes interasociativas que adquieren relevancia por el hecho de que permiten el mantenimiento de la propia identidad e interdependencia, al mismo tiempo que incrementan las posibilidades de conseguir recursos informativos u otros” y maximizan así su capacidad de actuación. (ibíd. 132). En el caso colombiano, llama la atención la práctica inexistencia de estructuras formales de este tipo. Tan solo se identificaron tres organizaciones que respondían a este modelo, FEIN, FEDASCOM y Red Colombia. Solamente la última, la más joven del grupo, dio muestras evidentes de mantenerse activa en el momento de la realización de la entrevista. Pero así y todo su funcionamiento no parece incrementar la potencialidad correspondiente a cada una de las asociaciones que la componen: Todos los que componen Red Colombia tienen sus asociaciones: Alma Latina, MIGRACODES, Integrando Raíces… Y el que no tiene ninguna trabaja con AESCO… O sea, que la única que está sola soy yo, así que prácticamente no 204 hay trabajo, no se ha podido hacer ningún plan operativo porque todos están con sus compromisos en los barrios donde trabajan. Así que me pregunto: ¿Cuál es la función de Red Colombia? Indirectamente, Red Colombia se hace ver porque todos los que están en ella están en juntas municipales, mesas de convivencia, aunque no están como Red Colombia. Nosotros no tenemos local. Yo he dado la dirección de mi casa (Red Colombia). Las que funcionaron en el pasado no tuvieron mucho más éxito y acabaron sucumbiendo ante la falta de la financiación, que ellos pretendían conseguir para sus asociaciones: Las administraciones siempre buscaban un interlocutor, no 20. Esto fue el origen de la federación: llegar a lugares donde cada asociación por su falta de recursos o de representatividad no podía llegar. Pero la falta de financiación hizo que la federación dejase de funcionar como tal (FEIN). Si las federaciones no funcionaron mucho menos lo consiguieron las plataformas y otro tipo de agrupaciones mayores. Las asociaciones grandes hablan de su participación en este tipo de entidades más como elementos valorados de un curriculum que como estrategia para llevar a cabo tareas de mayor envergadura: [El proyecto] “Fortaleciendo Iberoamérica” logró unir asociaciones de América Latina. Hay muy buena relación con la Casa Chile, con Rescate Cultural con Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. (ACULCO) Tenemos relaciones con muchas federaciones de asociaciones de inmigrantes de distintos países. Con la Federación Nacional de ecuatorianos, con la Federación de asociaciones de Peruanos, con FEDASCOM, que es la que ayudamos a fundar nosotros: Federación de Asociaciones de Colombianos en España, Y tenemos relaciones a través de CODEIN y de acuerdos bilaterales con casi todas las organizaciones de migrantes extranjeros de España: con magrebíes, chinos, búlgaros, dominicanos… Con todos. (AESCO) El último párrafo corresponde a una entrevista con AESCO realizada en el año 2009. Es interesante cómo cinco años más tarde cambian los interlocutores pero el discurso se 205 mantiene parecido. Se trata de una participación algo imprecisa, reconociéndose que a veces no se hace nada: Participamos en plataformas españolas y europeas. Participamos en el foro estatal de la inmigración, en el foro europeo de la inmigración, en la plataforma 18 de diciembre, que es una plataforma europea, más reivindicativa, para que se ponga en marcha en los países que no lo han hecho todavía la convención de las Naciones Unidas sobre el derecho de los migrantes al reagrupamiento familiar… Este año no han hecho nada, pero en anteriores sí… En cualquier caso, no hay ya muchas plataformas y van desapareciendo las que había. (AESCO) La inexistencia y, en su caso, el fracaso de este tipo de organizaciones mayores confirma la tesis que se está defendiendo aquí sobre el sentido de las asociaciones de migrantes: no se trata tanto de actuar como asociaciones sino como migrantes asociados. Los fines financieros condicionan las dos dimensiones que las configuran: la de cubrir necesidades de los inmigrantes y la de ocupar un espacio laboral adecuado para la profesionalidad y la condición migrante de los asociados. Las organizaciones interasociativas, sin financiación, no contribuyen en nada a mejorar el cumplimiento de estos dos objetivos. El que este tipo de organizaciones superiores no funcionen, no quiere decir que no lo hagan, y de forma muy importante, las redes sociales. Del mismo modo que es habitual que los miembros de las asociaciones pasen de una a otra entidad o funden nuevas organizaciones, existe una cierta tendencia hacia la colaboración entre organizaciones. La práctica totalidad de las personas entrevistadas manifestaron conocer otras entidades colombianas, en ocasiones a partir de colaboraciones laborales y otras veces a través de vínculos interpersonales con alguno de sus miembros. Con frecuencia, las grandes asociaciones declaran haber participado en la constitución de las pequeñas instruyéndolas sobre los requisitos legales necesarios para constituirse. En esto hay más parecidos con las organizaciones de mexicanos en Estados Unidos estudiadas por Moctezuma, que “mantienen estrechos vínculos entre sí, incluso su desarrollo y desenvolvimiento está íntimamente relacionado” (Moctezuma, 2005: 70). Moctezuma cuenta cómo algunas asociaciones pioneras de emigrantes zacatecanos en 206 Los Ángeles impulsaron la creación de otras organizaciones de inmigrantes provenientes de la misma comunidad. Obviamente este tipo de colaboración no se limita a los momentos fundacionales ni a la burocracia que los acompaña. Se extienden a toda la vida de la asociación y se caracteriza por la conjugación oportunista, dentro de las redes, de la competitividad y de la colaboración. El oportunismo hace que las prácticas se lleven a cabo de forma segmentada, es decir, es posible pedir ayuda a las grandes en los momentos fundacionales y aliarse con las menores, frente a las grandes para conseguir recursos o llevar a cabo programas de actuación más complejos. Esta colaboración es importante también para las asociaciones culturales que ofrecen espectáculos. A veces las grandes las invitan a participar en eventos organizados por ellas. Cuando las relaciones se establecen entre entidades grandes y pequeñas, la participación suele tomar la forma de contrato. No deja de ser una dimensión valorada el que las grandes cuenten preferentemente con ellos para sus eventos, pero no siempre las condiciones que se les imponen dejan de generar roces y enfrentamiento. He aquí un ejemplo de la ambivalencia de este tipo de relaciones: Una vez nos contrataron para un evento en Vallecas y nos dieron 300 euros, aunque tardaron un año en pagarnos… Recuerdo de otro que nos pagaba 200 euros por un evento que le habían encomendado. Como queríamos bailar, íbamos… Y nos pagaba cuando le daba la gana… Luego me enteré que a él le daban, por organizar el evento, 1.800 euros, y nos daba 200 a nosotros… Otra, de Majadahonda [dice el nombre] también es de “agárrate lorito”, la más ratera de los rateros. Los de [dice el nombre de otra] pagan mal… Pero si me llaman voy con todo el amor del mundo. ¿Sabes por qué? porque veo lo que están haciendo, están ayudando a la gente que lo necesita. Y si yo, lo que tengo que hacer es bailarles gratis para contribuir a la obra que ellos están haciendo, eso y más (Nativos de Macondo). Las asociaciones de colombianos se conocen tanto entre las que se dedican a los mismos ámbitos -por ejemplo, culturales-, como las dedicadas a temáticas diferentes. Lo más normal es que para la realización de prácticas sociales, se activen más fácilmente las 207 redes que vinculan asociaciones del mismo tamaño. Se prestan espacios, y se realizan colaboraciones en proyectos concretos, e incluso se reivindica esa colaboración entre ellas como una forma de sobrevivir ante la gran competencia de las grandes. Este tipo de redes funcionan de forma oportunista y siempre dentro del equilibrio entre prácticas realizables y financiación. Actualmente, con la crisis, parece estarse profundizando cada vez más la línea divisoria que separa las grandes y las pequeñas asociaciones. En este contexto las pequeñas plantean una vez más ir juntas, para impedir que las grandes acaparen los recursos que serían necesarios para que ellas funcionasen también adecuadamente. El establecimiento de redes hacia fuera no incluye exclusivamente a otras organizaciones de colombianos, sino que está abierta a incorporar asociaciones de inmigrantes de otras nacionalidades, ONG, sindicatos, universidades e incluso partidos políticos. Muchas de las asociaciones de tipo 3 subsisten sin financiación de ningún tipo, ni pública ni privada, más allá de las aportaciones puntuales que puedan realizar sus miembros. La mayor parte de los recursos utilizados por estas organizaciones serían difícilmente inventariables, ya que son obtenidos a través tanto del trabajo voluntario de sus miembros y a su capacidad de movilizar capital social dentro de una red de contactos. Se dedican a hacer actividades puntuales y relativamente dispersas en el tiempo aunque suelen estar orientadas a áreas de acción más concretas, lejos de la diversificación apuntada por las entidades de mayor envergadura. La necesidad de nutrir la red de contactos para generar capital social se encontró durante la realización del trabajo de campo, en el que algunas asociaciones jóvenes o con pocos recursos solicitaron expresamente colaboración en actividades de su asociación a lo largo de la entrevista. En algunos casos, se trataba de ayudas puntuales, como transportar alguna cosa aprovechando un viaje del investigador a Colombia o asesorar con la formulación de un proyecto. En el uno de los casos, las peticiones son temáticamente más significativas y vale la pena comentarlas con mayor detenimiento. Se trata de MIGRACODES, una asociación joven 208 constituida por investigadores, cuyo propósito es elaborar y difundir documentos sobre la situación de las migraciones y el codesarrollo entre España y Colombia, así como generar espacios de debate en los que discutir sus propuestas. Es llamativo cómo las explicaciones sobre el origen y los objetivos de la organización se mezclan con reiteradas peticiones de colaboración para poder realizar un acto en fechas próximas: Hemos hecho una asociación dentro de las mesas de trabajo de Colombia Nos Une… Al final la única mesa que ha sobrevivido es esa, por mi interés de promover eso. Ahora estamos promoviendo la presentación de la cooperación España-Colombia, entonces se está organizando ahora un evento con la Cancillería, quería hablar con el IUDC para que participara en un seminario sobre “Cooperación España Colombia, nuevos retos nuevas oportunidades”, que se haga una presentación institucional de qué es y a dónde va la cooperación. Busco hacerlo institucionalmente, que haya una respuesta para que cada año se pueda hacer, y que se haga un boletín de cómo funciona la cooperación España Colombia, sería Chévere que usted nos colaborara (MIGRACODES). Conviene señalar algunas cuestiones relevantes para analizar el discurso emitido: aunque los miembros de la organización tienen sobrada experiencia dentro del tejido asociativo, su inserción institucional en el campo académico, principalmente representado en el caso español por las universidades, es todavía escasa. Ninguno se dedica profesionalmente a ello, y el propio líder de la asociación se encontraba realizando estudios de doctorado en el momento de la entrevista. Por otra parte, es destacable el hecho de que, al no disponer de sede, la entrevista se realizó en un despacho de la Universidad Complutense de Madrid, lo que introducía en el contexto un elemento claro de asimetría a favor del investigador. Pero la propia orientación académica de la organización –y de su representante- favorecía un clima de especial cercanía, habida cuenta de que en ambos casos se trabajaba de temáticas muy similares y se compartían distintos espacios, tanto físicos como simbólicos, por el hecho de pertenecer a una misma red, el mundo académico, que no debe confundirse con la red interasociativa pero que, como muestra el caso, pueden llegar a interactuar en 209 determinados momentos. El informante continúa hablando de cómo movilizar a distintos actores dentro de una red transnacional más amplia: A nivel burocrático, los consulados y las embajadas son un fortín para muchos partidos políticos, la demanda es muy grande… Pero entonces no hay técnicos de cooperación ni nada de esas cosas… Y con la APC queremos hacer unos seminarios… ¿Qué es lo que buscamos para que tú nos colabores? Queremos alguien que hable del futuro del codesarrollo en Colombia, para hablar de este tema, crear un escenario de análisis mismos para que ellos se puedan comprometer… Y me gustaría que nos colaboraras y participara el IUDC… Se puede hablar de a dónde va la cooperación triangular, Sur-Sur y cuál es el futuro de la cooperación europea. Pues como tengo que confirmar, estamos buscando salón, si sabes de algo… Esta petición de colaboración no es casual. Parece que ha sido utilizada en otras ocasiones para la realización de prácticas similares. Continúa el informante: He hecho eventos con la Universidad Rey Juan Carlos, con la OIM en temas de retorno, para integrar diagnósticos y propuestas, voy a hablar con la vicedecana de económicas a ver si se pueden hacer carteles de promoción para que se una la gente a MIGRACODES, porque necesitamos estudiantes para colaborar, que hagan boletines, porque un evento que no genere un boletín no sirve de nada. Hay que integrar diagnósticos y propuestas en un boletín y enviárselo al poder legislativo y ejecutivo para que sepa qué está pasando por ejemplo con el tema del retorno, que cada uno tiene un discurso. Nosotros hacemos un evento en el que invitamos al representante político de retorno en la cancillería y a los actores sociales, y hacemos como una recopilación de cómo está el tema… Por ejemplo, si te invitamos a ti a dar una ponencia, lo integramos en el diagnóstico… Lo vamos a empezar a hacer este año, estábamos haciendo algo transversal y que no se pudo hacer, entonces ya no contamos con el Colombia Nos Une, porque no se puede conseguir nada, al director que estaba consiguiendo recursos lo cambiaron. A pesar de focalizar sus prácticas en objetivos más concretos u orientados hacia el propio grupo, las asociaciones necesitan ampliar su red social para generar recursos en forma de capital social. Más aún, cuanto menor sea la capacidad de recaudar recursos económicos por parte de las organizaciones, mayor será su necesidad de generación de 210 esta forma de capital. Cabe señalar que el informante no sólo solicitó ayuda durante la entrevista sino que también la ofreció, interesándose por la temática de la presente tesis, aportando contactos para el trabajo de campo o enviando información sobre eventos realizados por asociaciones de colombianos. Lo importante no es tanto la obtención o no del recurso requerido, sino el establecimiento de contactos con un actor que puede ser de utilidad en futuras ocasiones. ***** De las entrevistas reseñadas es posible extraer algunas consideraciones no sólo sobre el tipo y el origen de los recursos manejados, sino también sobre su importancia y sobre la prospectiva de las organizaciones en el futuro. La primera observación tiene que ver con la precariedad. Las entrevistas coinciden en esto con lo que se dice en una buena parte de los estudios sobre asociacionismo migrante en España. Se trata de una precariedad estructural tanto en lo que respecta a su escasa base social como a las dificultades que encuentran para acceder a recursos que les permitan dar continuidad a las prácticas que realizan, e incluso a la misma organización y a las infraestructuras básicas, como sedes y locales en los que realizar sus actividades (Ortega y Morales, 2006; Gómez Gil, 2008; Sanmartín, 2011). La solución a esta situación de precariedad la suelen buscar las asociaciones en la diversificación de sus prácticas. No se puede decir que esta diversificación se aleje de sus objetivos explícitos, tanto más cuanto que las declaraciones de principios plasmadas en los estatutos suelen ser, como se ha visto, tan sumamente amplias y genéricas que son capaces de acoger actividades inicialmente no previstas, siempre que no contradigan de forma fragante la imagen social de las asociaciones sin ánimo de lucro. Hay expresiones como a coste social o a precio de coste que son bien significativas a este respecto. La mayoría de las asociaciones estudiadas recaudan fondos a través de actividades como la prestación de servicios, impartición de cursos, venta de productos o realización de eventos. Se trata de las principales fuentes de ingresos privados, a los que habría que 211 añadir ocasionalmente las donaciones realizadas, ya sea por sus propios miembros o por terceros y, de manera muy marginal, cuotas o aportaciones periódicas. También en lo relativo a la financiación pública, las asociaciones de la muestra se ajustan bastante, al menos intencionalmente, a lo que se dice sobre el particular en algunos estudios más generales. Méndez y Mota señalan que, a pesar de que la propia definición de Tercer Sector implica la producción de bienes públicos desde la iniciativa privada, en España las asociaciones muestran una alta dependencia de la financiación pública para la realización de sus actividades (op. cit. 216). En el campo concreto de los estudios sobre asociacionismo migrante, esta dependencia puede traducirse de distintas maneras, bien reduciendo su carácter de organizaciones de base y optando por un modelo clientelar en torno a las administraciones públicas (Veredas, 2003; Masanet y Santacreu, 2010; Toral, 2010) o en la reorientación de las prácticas y la capacidad de realizar determinados tipos de acciones, entre las que destacan aquellas de carácter transnacional, favorecidas especialmente por el gobierno español en torno a la idea de codesarrollo (Cebolla y López-Sala, 2012; Lacomba y Cloquell, 2014). La relación más extrema de dependencia viene evidenciada por el caso de asociaciones en las que la presencia o falta de financiación pública condiciona su propia supervivencia o al menos su continuidad temporal. Se ha visto que las asociaciones grandes, en épocas de bonanza económica, encuentran una buena fuente de recursos en la financiación pública, pero las administraciones distan mucho de convertirse en una fuente de financiación relevante y duradera para las organizaciones medianas, sean éstas de carácter social o cultural. Sin embargo, no existe una renuncia expresa a la misma por parte de ellas, ni se conforman con verla como una mera cuestión del pasado: al contrario, las continuas alusiones a la financiación pública, ya sea destacando los proyectos que han realizado bajo su amparo, comparándose con las entidades mayores a la hora de acceder a las ayudas, o lamentando la falta de estas, indican que es una cuestión especialmente importante para ellas, con independencia de que la hayan disfrutado en alguna ocasión. Son conscientes de que tienen una personalidad jurídica favorable a la recepción de fondos públicos, ya sea mediante subvenciones o contratación, y parece atraerles la idea de aprovechar ese recurso. 212 Las alusiones a la financiación pública, comprensibles en las asociaciones que en alguna ocasión han accedido o han optado a ella, está igualmente presente en los discursos de los representantes de las organizaciones más pequeñas de la muestra. Y esto es sorprendente, porque lo más normal es que por los motivos que sean –faltos de experiencia, exceso de requisitos formales o administrativos para solicitarla, etc.- no hayan disfrutado de ninguna subvención. Sin embargo, parecen conscientes de la existencia de esta posibilidad, a la que en unas ocasiones se acercan tímidamente, y en otras optan por desechar, a sabiendas de las pocas oportunidades que tienen frente a otros actores. Se puede constatar también cómo las ideas sobre la precariedad y la autogestión se refuerzan en los discursos complementarios presentes en la totalidad de las entrevistas realizadas. Respecto a la precariedad, independientemente de que las asociaciones disfruten de más o menos recursos, todas manifiestan la insuficiencia de los mismos para desempeñar sus labores adecuadamente. Tales carencias, inherentes de alguna manera a todas las entidades del Tercer Sector, se han visto acrecentadas por el contexto de crisis y recortes que han hecho desaparecer buena parte de la financiación pública destinada a la prestación de servicios sociales y a la cooperación para el desarrollo. Sin embargo, no parece que esta precariedad afecte de la misma manera a todas las organizaciones, ya que mientras algunas no disponen prácticamente de ningún recurso más allá del trabajo voluntario de sus miembros y del capital social movilizado de manera semiformal a través de redes sociales, otras cuentan con personal contratado, distintas sedes, y acceso regular a financiación tanto pública como privada. En estos casos, no parece que la escasez de recursos pueda poner en riesgo la propia supervivencia de la entidad, más bien limita su capacidad de crecimiento y, sin duda, la aleja de cumplir sus objetivos generales, siempre ambiciosos y complejos. En cuanto a la autogestión, está presente en los discursos de los informantes a modo de ideal organizativo, pero también de distinta manera: fueron pocos los casos que señalaron el establecimiento de cuotas o las donaciones de sus miembros como una fuente principal de ingresos, que vendrían generados principalmente por las prácticas realizadas. En este contexto, todas asociaciones tienden a diversificar sus actividades en 213 torno a las distintas fuentes de financiación posibles, esencialmente a través de la oferta de servicios. Sin embargo, algunas de ellas combinan este modelo de autogestión con la recepción de fondos públicos de manera más o menos frecuente para la realización de proyectos subvencionados. Es interesante constatar que la autogestión como ideal acaba convirtiéndose en un elemento legitimador de la persistencia de la organización en el tiempo a pesar de su no lucratividad. Así pues, por lo que respecta a la financiación las asociaciones de migrantes colombianos se pueden clasificar en tres grandes bloque, prácticamente coincidentes con la clasificación hecha en el cuadro 2. En el primero estarían las grandes asociaciones de tipo 1, caracterizadas por la disponibilidad de recursos, de origen público y privado, suficientes como para poder funcionar de manera continuada en el tiempo, contratar personal de manera permanente o disponer de infraestructura propia para la realización de sus prácticas. Se trata de entidades que, a pesar de las adversidades económicas del contexto, tienen garantizada su supervivencia, al menos durante un margen de tiempo lo suficientemente amplio como para poder readaptarse en función de los cambios. En un segundo grupo se encuentran las asociaciones medianas o de tipo 2, caracterizadas por la inestabilidad en el acceso a los recursos, que se traduce en una diversificación de las prácticas en torno al ideal de la autogestión. Estas prácticas tienen más o menos continuidad según la disponibilidad de fondos para realizarlas y, en ocasiones, posibilitan la contratación de personal con cargo a proyectos o actividades concretas. Puntualmente, pueden acceder o haber accedido a financiación pública, sin embargo son pocas las asociaciones activas en el momento de realización de la entrevista que manifestaron confiar en las subvenciones como fuente fija o probable de ingresos. Por último, hay una serie de asociaciones pequeñas que, ya sea por su juventud, la especificidad de su tema de trabajo, o la propia voluntad de sus miembros, apenas han contado con recursos para el desempeño de sus actividades. Se trata de organizaciones 214 compuestas por unos pocos miembros que realizan tareas de manera voluntaria durante su tiempo libre o como complemento a su trabajo habitual. Las iniciativas realizadas por estos grupos pueden estar más orientadas hacia el exogrupo –como la realización de eventos informativos, reivindicativos o culturales- o hacia el endogrupo –venta de productos, clases particulares, etc.-, pero que en todo caso requieren de pocos recursos materiales para su realización y llegan a un público relativamente reducido. La idea de la financiación pública aparece como lejana para estas organizaciones, muchas de ellas surgidas en el contexto de la crisis y ajenas a las prácticas subsidiarias habituales hasta el año 2010. Estas asociaciones requerirán especialmente del capital social generado de la interacción con otros actores, ya sean éstos asociaciones de inmigrantes, universidades, organizaciones religiosas u otros. 215 CAPÍTULO 6: PRÁCTICAS EN EL PAIS DE DESTINO Hasta ahora se ha utilizado una clasificación cuantitativa o gradual de las asociaciones para delimitar su nacimiento y su financiación. Ahora, y de forma cualitativa, se puede hacer referencia a su naturaleza temática. Para ello, se presta atención a sus prácticas tanto en el país de destino como en el de origen. Ambas cuestiones se abordarán en este capítulo y en el siguiente. Morales y Mota clasifican las asociaciones de la sociedad civil en función tanto de sus objetivos -orientados a la consecución de bienes públicos o privados- como del modo en que intentan alcanzarlos -principalmente mediante prácticas sociales y económicas o político-institucionales- (op. cit. 97). Según estos criterios se podría hablar de cuatro tipos de asociaciones: recreativas o de ocio -deportivas, culturales, de aficiones, etc.-, de orientación social -religiosas, caritativas, de promoción de la salud, lucha contra la pobreza, atención a la familia, orientadas a empleo y formación, etc.-, de servicios a colectivos -de ayuda a mujeres, inmigrantes, jubilados, profesionales, etc.- y político- institucionales -partidos políticos, sindicatos, agrupaciones pacifistas, asociaciones étnicas etc.-. Las primeras persiguen fundamentalmente bienes privados a través de actividades sociales y económicas, mientras que el resto se orientan hacia la consecución de bienes públicos, ya sea a través de prácticas socioeconómicas -en el segundo y tercer grupo- o políticas -en el cuarto-. En teoría, las asociaciones de inmigrantes tendrían cabida de manera expresa en los grupos tercero y cuarto -de servicios a colectivos, y políticas “relacionadas con cuestiones étnicas o multiculturales”-. Sin embargo, las asociaciones conceden también relevancia a cuestiones recreativas y sociales. Así pues, las organizaciones de colombianos analizadas en este trabajo podrían subclasificarse dentro de las diferentes categorías señaladas y, de acuerdo con su orientación principal, en recreativa, sociales o políticas. 216 En la práctica, y a la hora de distribuir a cada asociación dentro de estos sistemas clasificatorios, la tarea se complica. Una primera mirada a las organizaciones entrevistadas invita a distinguir entre las asociaciones generalistas –relacionadas con la problemática de la migración en todas sus dimensiones- y las que se dedican a temas particulares. En el primero de los casos las asociaciones se comportan fundamentalmente como ONG, dedicándose a la prestación de servicios vinculados a la problemática general de la inmigración y se complementan con actividades de incidencia política o de carácter lúdico: asesoría jurídica, orientación profesional, campañas de sensibilización, eventos de promoción cultural o proyectos de cooperación para el desarrollo, son algunos de los ámbitos a los que las asociaciones, especialmente aquellas con una clara orientación hacia el exogrupo, dirigen su actividad cotidiana. A este clase pertenecen tres de las asociaciones de tipo 1 (ACULCO, AESCO y Amigos MIRA) y algunas de tipo 2 (Acuerdo Intercultural, Casa Colombia, La Gaitana, Redepaisas, Alma Latina). Considerar a estas asociaciones como generalistas no implica que carezcan de un ámbito prioritario de actuación –como se verá más adelante todas tienden a preferenciar alguno de ellos-, ni que realicen necesariamente prácticas en todos los ámbitos señalados. Tal tratamiento responde principalmente a una consideración de la asociación como entidad especializada en las necesidades generales de los migrantes, sean éstas del tipo que sean, mostrando su disposición para realizar iniciativas de distinto tipo siempre que la situación lo requiera y lo permita. En un segundo grupo se podrían clasificar las asociaciones que se dedican de manera exclusiva a alguna de las dimensiones anteriormente señaladas, ya sean de carácter social, político o cultural. Muchas entidades pequeñas y medianas tienden a focalizar su acción en algún tema o colectivo en particular, vinculado generalmente con la implicación de los dirigentes o fundadores en alguna problemática concreta. De este modo, se identificaron asociaciones dedicadas específicamente a la inserción laboral (Amigos en Acción, Canon Humano, Eje Integrado), a la búsqueda de incidencia política – caso de entidades interasociativas como FEIN, Red Colombia y FEDASCOM, o 217 asociaciones con objetivos eminentemente políticos como ASEVICOM-, a la implementación de iniciativas puntuales de desarrollo en origen (ABENIN, Aguas Blancas, María José Guadalupe), o a la realización de investigaciones (ACEM, MIGRACODES). Las asociaciones de carácter cultural o folklórico merecen una mención especial. Una buena parte de las que siguen activas en la Comunidad de Madrid se dedica como tarea principal a promover la cultura colombiana, ya sea mediante la participación en eventos folklóricos, literarios, exposiciones de arte, foros de cine, venta de artesanía o clases particulares. Se trata de asociaciones, generalmente medianas y pequeñas que, por sus motivaciones, orientaciones y problemáticas, son muy distintas a las ONG, por lo que son fácilmente diferenciables del resto. Sin embargo, en ocasiones pueden diversificar sus prácticas hacia otras áreas de actuación, como en los casos de Nativos de Macondo, Mestidanza o Las Guaneñas. No obstante si, como advierten Morales y Mota, en la realidad no existen tipos ideales que soporten su clasificación, en el caso de las asociaciones de inmigrantes la confusión suele ser mayor puesto que su especificidad tiene que ver con la cuestión migratoria, y amplían y especifican sus prácticas en función del contexto, tanto social como político del fenómeno migratorio. Por eso, para este capítulo se ha considerado más conveniente hacer referencia a las distintas prácticas que realizan las asociaciones, más que a la orientación de las asociaciones hacia uno u otro tipo de prácticas, algo que en la mayoría de los casos sería muy complicado, pues con el tiempo muchas asociaciones han llegado a asumir nuevas tareas manteniendo la “dinámica de acumulación de funciones” apuntada por Morell (op.cit. 129). De este modo, se pueden clasificar las prácticas realizadas por las asociaciones de colombianos como de carácter político, social42, y cultural. 42 Dentro de la categoría social pueden agruparse de manera amplia las prácticas realizadas por las asociaciones tipificadas por Morales y Mota como de “orientación social” y de “servicios a colectivos” (op. cit.). 218 Si algo es peculiar en el tema de las asociaciones de migrantes es su doble vinculación identitaria. Morell distingue entre “actividades orientadas hacia el país de origen” y “actividades orientadas hacia el país de destino”. La creciente importancia política y académica que han cobrado en España las dimensiones transnacionales de la migración desde que se publicara el artículo de Morell, justifican el que las prácticas orientadas hacia el país de origen sean tratadas como un área de acción diferenciada, recogida bajo la categoría prácticas transnacionales. Aunque todas las asociaciones entrevistadas están compuestas por colombianos y participan en el tejido asociativo colombiano, el tipo de orientación hacia Colombia puede variar considerablemente entre unas y otras. No se pretende en este punto analizar el sentido que otorgan las asociaciones o sus miembros al hecho de ser colombianos, ni la vinculación simbólica que pudieran tener con el país de origen, sino cómo explicitan en sus descripciones este componente. Así pues, hay asociaciones relacionadas con cuestiones genuinamente colombianas, ya sea en España –culturales- o en Colombia –sociales y políticas-; otras orientadas a todos los colectivos migrantes, pero con una especial atención hacia Colombia –tanto culturales como generalistas- y otras dirigidas a un público general en el que, en principio, apenas habría menciones a Colombia. El cuadro 3 presenta algunas de las principales prácticas realizadas dentro de cada una de las áreas señaladas, así como las asociaciones que en alguna medida se han dedicado a ellas. El que las asociaciones realicen distintos tipos de prácticas no implica que todas tengan el mismo nivel de importancia para ellas o que todas respondan a las mismas pautas de actuación. Algunas se realizan de manera más explícita, constituyendo la cara visible de la organización, mientras que otras se llevan a cabo frecuentemente de manera implícita, al menos en lo que se refiere a la imagen pública de la asociación. Entre las primeras pueden ubicarse las prácticas sociales, culturales, y algunas de las iniciativas políticas y transnacionales -como las campañas de sensibilización o los proyectos de codesarrollo-, mientras que buena parte de las prácticas políticas así como ciertas orientaciones hacia el país de origen –como el lobbying o la militancia en partidos- se hacen de forma implícita durante el desarrollo de otras actividades. 219 Cuadro 3: Principales áreas de acción de las asociaciones de inmigrantes. Ámbito Prácticas Tipo 1 Tipo 2 Tipo 3 Social - Servicios a beneficiarios: asesoría jurídica, bolsa de empleo y orientación profesional, cursos de formación, talleres, servicios focalizados. ACULCO AESCO Amigos MIRA Acuerdo Intercultural Alma Latina Casa Colombia FEIN, Mestidanza Redepaisas Amigos en Acción Canon Humano Eje Integrado Cultural - Realización de eventos culturales y folklóricos, participación espectáculos de baile, venta artesanía, clases particulares (baile, artesanía, etc.). ACULCO AESCO Amigos MIRA Nativos de Macondo ABENIN Alma Latina Casa Colombia Estudio 40 La Gaitana La Parcería Mestidanza Somos Chibchas Redepaisas Bafolk Explosión Latina Las Guaneñas Político - Lobbying, participación en espacios de toma de decisiones, militancia en partidos políticos, participación en campañas de sensibilización y búsqueda de incidencia política. ACULCO AESCO, Amigos MIRA Acuerdo Intercultural Casa Colombia Estudio 40 FEIN La Parcería ASEVICOM FEDASCOM La Gaitana Las Guaneñas MIGRACODES Red Colombia Transnacional - Proyectos de codesarrollo institucional, iniciativas étnicas autónomas, militancia política transnacional ACULCO AESCO Amigos MIRA Nativos de Macondo ABENIN Alma Latina La Eje Integrado Estudio 40 FEIN La Gaitana Redepaisas Aguas Blancas Las Guaneñas María José Guadalupe MIGRACODES Red Colombia Fuente: Elaboración propia 220 6.1. Prácticas sociales Las prácticas sociales guardan una estrecha relación con el ideal de compromiso cívico o ético que se encuentra en los discursos motivacionales, y con la imagen social positiva de las asociaciones. En cierta medida es lo que se espera de las entidades del Tercer Sector. A las organizaciones de inmigrantes se les suponen actuaciones similares, enfocadas, eso sí, hacia la problemática concreta de la migración. En esta dirección apuntan algunos de los estudios realizados en España, en los que se identifican estas prácticas como el área principal de interés de estas entidades (Morell, 2005: 130; Ortega y Morales, 2006: 29). En el caso de las asociaciones de colombianos analizadas en este trabajo y a la vista de lo expuesto en el cuadro 4, no resulta tan evidente esta preferencia por los temas sociales, al menos si se atiende al número de asociaciones que hacen prácticas sociales frente a las que realizan iniciativas de otros tipos. Sin duda en este punto entran en juego cuestiones como la definición que cada autor maneje de práctica social o de tipo social o el grado de importancia relativa que las asociaciones conceden a cada uno de los ámbitos de acción señalados, pero también otros factores relacionados con el contexto de actuación. Así pues, con todas las precauciones evidenciadas en los comentarios anteriores, y según su relación con las prácticas sociales, las asociaciones de la muestra se pueden clasificar como indica el cuadro 4. Casi todas las asociaciones que tienen como objetivo principal la atención a los inmigrantes corresponden a los tipos 1 y 2, ya que dos de las tres identificadas como de tipo 3 (Canon Humano y Amigos En Acción) se encontraban inactivas en el momento de realización de las entrevistas y parecían estarlo desde hacía tiempo, y sus líderes dirigían en entonces otras organizaciones. La única excepción la constituye la asociación Eje Integrado, que precisamente tiene algunas peculiaridades que la diferencian del resto: se trata de una asociación joven, fundada en 2013 por personas que venían de liderar otras asociaciones que podrían considerarse de carácter cultural. La nueva estructura se 221 presenta en su espacio web como una “plataforma de servicios profesionales, que apoya iniciativas empresariales, desde la inteligencia emocional y el desarrollo de sus habilidades sociales43”, por lo que se alejaría considerablemente del imaginario de integración de los inmigrantes asumido por el resto de las entidades que realizan prácticas sociales. En este sentido se acercaría más a lo que Morales y Mota llaman “asociaciones de orientación social” que “de servicios a colectivos”, con las que se corresponden buena parte de las prácticas hechas por las demás entidades. Cuadro 4: Asociaciones que realizan prácticas de tipo social. Tipo 1 Tipo 2 Tipo 3 Como actividad principal AESCO ACULCO Amigos MIRA Alma Latina Acuerdo Intercultural Casa Colombia Amigos En Acción Canon Humano Eje Integrado Como actividad complementaria FEIN La Gaitana Redepaisas Mestidanza Fuente: Elaboración propia. En el resto de los casos es llamativo el que se trate esencialmente de asociaciones antiguas, estando dentro de este grupo todas las organizaciones de la muestra constituidas antes de 2001 salvo Nativos de Macondo, de carácter eminentemente cultural, mientras que las demás fueron fundadas antes del comienzo de la crisis –se encuentran registradas antes del 2007-, salvo Casa Colombia, inscrita a principios de 2010-. Es de esperar, por tanto, que la orientación hacia la realización de actividades de tipo social guarde una relación directa con el contexto migratorio en el que se realizan, 43 https://www.facebook.com/pages/Eje-Integrado/297893530250844?sk=timeline&ref=page_internal 222 lo que vendría a apoyar la hipótesis que aquí se mantiene, según la cual el peso de las cuestiones migratorias determinan en buena manera los procesos asociativos. Todas las asociaciones generalistas otorgan una importancia central a las iniciativas de carácter social. En el caso de las tres asociaciones de tipo 1 (AESCO, ACULCO y Amigos MIRA) a pesar de conceder distintos grados de importancia a las prácticas políticas, culturales o transnacionales, prefieren ser consideradas ONG de orientación social. Según la información que ofrecen al público en sus páginas web, AESCO tiene cuatro áreas principales de acción -formación, empleo, mujer y economía social-, ACULCO tres - acción social, salud sexual y género, y cooperación y codesarrollo- y Amigos MIRA seis - asesoría jurídica, educación, empleo, mujer, salud y vivienda-, aunque en sus memorias aparecen reflejadas muchas otras iniciativas, políticas, culturales y transnacionales. Dada la multiplicidad de áreas de intervención abarcadas por estas asociaciones, se trató de completar la información relativa a las prácticas, recogida en sus memorias de actividades, con las respuestas a un cuestionario semiestructurado en el que se les preguntaban cuestiones como qué clase de organización se consideran o el tipo de prácticas realizadas y la frecuencia de las mismas. A la primera pregunta, ACULCO y Amigos MIRA respondieron que se consideraban una ONG, mientras que AESCO optó por la opción “asociación de inmigrantes”. La categoría prácticas sociales es lo suficientemente amplia para dar cabida a iniciativas muy diversas. En una primera aproximación se podrían diferenciar prácticas que se realizan como respuesta a las demandas inmediatas de los beneficiarios y que tienen una cierta ineludibilidad, de otras que plantean objetivos para un futuro más o menos próximo. Entre las primeras, sobresalen todas las que tienen que ver con las necesidades legales y laborales de los inmigrantes en el momento de llegada, es decir prácticas de primera atención, atención diaria. En el segundo bloque entran ya todas aquellas actividades que de una u otra forma tienen que ver con la integración a medio y largo plazo, y con la promoción sociolaboral. En este apartado es el que las entrevistas hablan de cursos, 223 talleres y formación en general. La iniciativa en su conformación y configuración pertenece, más que a los beneficiarios, a los responsables de las asociaciones. Mientras que las prácticas del primer grupo se definen desde la dinámica misma de la acción social y se legitiman en alguna de las acepciones del concepto de necesidad inmediata, las del segundo son más ideológicas y se configuran como respuesta a planteamientos específicos de sus promotores. Es en el estudio de este espacio, en el que se entrecruzan las necesidades de los beneficiarios y el de las asociaciones que protagonizan las ofertas. 6.1.1. Atención primaria y especializada Las prácticas de atención primaria emergen y se desarrollan en paralelo con el proceso migratorio. No es de extrañar que su proliferación tenga que ver con el incremento de la inmigración y que su declive acontezca a finales de la primera década del siglo, con la llegada de la crisis y el retorno de un buen número migrantes a sus países de origen. Fueron estas demandas las que, según los fundadores, legitimaron en los comienzos del boom migratorio la fundación de las asociaciones de inmigrantes. En las entrevistas estas intervenciones sociales se presentan como ineludibles a lo largo de todo el periodo. Cualquier asociación, por el simple hecho de serlo, tenía que tener la sensibilidad social necesaria para responder de forma casi automática a la evidencia de las necesidades de los que iban llegando. La lógica de estas prácticas es bien simple y suele expresarse así: había muchas necesidades y había que hacer algo o la gente nos venía y había que atenderla. Estos servicios de asistencia inmediata, es decir de atención primaria, son fundamentales en la visibilizarían de la asociación y consecuentemente en la construcción pública de su imagen. Las principales preocupaciones de aquellos tiempos pasaban por la integración social de los inmigrantes, entendida esencialmente en términos de asentamiento en destino. El eje sobre el que la práctica totalidad de las asociaciones, tanto grandes como medianas, 224 han sustentado gran parte de su acción y de su vinculación con los socios o beneficiarios, es el servicio de atención jurídica y laboral. Si bien los enfoques desde los que son proporcionados estos servicios varían considerablemente de una a otra asociación o a lo largo del tiempo –pasándose de un modelo asistencialista a otro más orientado hacia la atención y posterior derivación a las correspondientes instituciones destinadas a la población general-, entre las actividades más demandadas por los usuarios están aquellas relacionadas con la regularización de permisos y la búsqueda de empleo. La atención primaria a los migrantes marca una línea de intervenciones que se han ido transformando con el tiempo: antes se les ayudaba al llegar, ahora se les echa una mano para salir; Ahora vamos a enfocar más el esfuerzo hacia los retornados. Estamos teniendo un problema que, ya le dije a la cónsul, la gente está llegando sin nada, desprotegidos, a un Estado que les tiene olvidados, sin salud, sin vivienda, sin educación… Queremos intentar generar estrategias de choque. Los proyectos de retorno en los que participamos nos obligan a hacer un seguimiento del itinerario del retornado y eso lo voy a asumir yo desde Bogotá, en la medida que pueda (ACULCO). Una derivación de estas atenciones a los inmigrantes afines se pone de relieve en la apertura de las asociaciones hacia los problemas de este tipo que se presentan en sus lugares de implantación. Se actúa allí donde se está y, en este contexto, la definición de asociación prevalece sobre las demás adjetivaciones: es lo que ya se ha visto que hace AESCO con los magrebíes de Vallecas, gente muy resignada y vapuleada pero a la que hay que ayudar, sin perjuicio de que los programas más especializados se reserven para los latinoamericanos. Así expresa la representante de Redepaisas el proceso de adaptación de sus prácticas a las circunstancias del entorno con el que se van encontrando: Estamos aquí en la zona de Usera, pero por el barrio San Fermín. Es una población muy vulnerable, gitanos, rumanos, latinos… Y entonces cuando llegamos allí nos dimos cuenta que la idea que teníamos era súper bonita y que la gente la quería, pero la verdad, que nos suponía mucho más para 225 hacer que participaran. Pensábamos trabajar con un grupo de adultos pero acabamos formando grupos de niños, uno de cero a tantos años, otro infantil, otro de alfabetización, porque los padres no tenían con quién dejar a los niños. Aunque la mayoría eran extranjeros también había bastantes españoles (Redepaisas). Las prácticas primarias son un instrumento utilizado para visibilizar la asociación, atraer miembros –sea como colaboradores o beneficiarios-, y establecer redes de colaboración con otros actores. El público al que se pretende llegar es diverso, y no discrimina entre recién llegados, asentados permanentemente e incluso nacionales de otros países, incluido el de destino. El segundo grupo de intervenciones constituye un espacio de mayor o menor especialización, más planificado en el tiempo y sujeto a las posibilidades de financiación. Nueve de las 13 asociaciones clasificadas en el cuadro 4 manifestaron durante las entrevistas realizar este tipo de prácticas, lo que por otra parte suele quedar reflejado en sus memorias. Es interesante, no obstante, constatar la concreción de las prácticas sociales que se refleja en algunas de las entrevistas realizadas: se trata de actividades sociales que cumplen la doble función de atender a los beneficiarios y consolidar a la asociación. Por ello suele tratarse de prácticas en cierta manera oportunistas, en cuyas estrategias de intervención se conjuga el beneficio de los destinatarios y la visibilidad y buena imagen de los promotores. La determinación fundamental de este tipo de prácticas viene de su orientación hacia las posibilidades de financiación. Sin duda, sobre todo en las grandes, la orientación preferencial es hacia la financiación pública. Se ha hablado además del ideal de autogestión y, en este contexto, las prácticas sociales se planifican también en relación con esta forma de obtener recursos. Ante esta encrucijada se ponen en marcha estrategias que implican modificaciones que afectan tanto a la estructura de las asociaciones como a sus cambios. Todas tienen que ver con la adaptación de las asociaciones y de sus prácticas a los las variaciones 226 acontecidas en su contexto de actuación. Esta adaptación puede tomar formas muy diversas que van desde los cambios estructurales de las asociaciones a la oportuna conjugación de la diversificación o especialización de las prácticas sociales, pasando por la activación de algunas de las dimensiones implícitas en sus planteamientos o la ampliación temática de objetivos. 6.1.2. Diversificación temática El ejemplo más evidente de adaptación a un contexto cambiante a través de la diversificación o ampliación de objetivos lo representa AESCO. Se trata de una entidad que es habitualmente considerada como una asociación concebida, desde su origen, con finalidades políticas (Aparicio y Tornos, 2010: 99). Durante las entrevistas mantenidas con sus distintos representantes no se ocultó en ningún momento esta vocación militante; al contrario, se hablaba de ella de manera continuada. Es conocida la relevancia que la organización sigue atribuyendo a las acciones de incidencia política y sensibilización. Sin embargo, la reorientación de las prácticas realizadas en función de las necesidades impuestas por el contexto migratorio parece mucho más que una simple incorporación de nuevas actividades, como muestra el que ésta haya supuesto dos refundaciones de la asociación: AESCO ha tenido como tres refundaciones, por llamarlo así: empieza como una ONG fundada sobre todo por gente que viene saliendo de Colombia del conflicto político, gente muy politizada del entorno de la izquierda, que construye aquí una ONG de cooperación con Colombia. Tiene una primera refundación cuando la avalancha de inmigrantes es muy grande y el perfil de la inmigración ya no es tan político sino de otro tipo, con lo cual empieza a gestionar el tema de la inmigración, y también a darse cuenta de que esto necesita políticas por detrás que lo ordenen, no que lo ordenen en términos disciplinarios, pero sí que le ponga política por encima de otras cosas, ¿no? En una segunda refundación, empieza a trabajar el hecho migratorio; y la tercera es cuando, además, en los últimos años nos damos cuentas de que no solamente es eso, sino que la capacidad de ser un sujeto con actoría real de los inmigrantes, tanto acá como en el origen, permite ir hacia un movimiento social más amplio, con lo cual hemos pasado de ser una entidad nacional a ser una entidad transnacional y que no tiene ninguna identidad étnica ni 227 nacional, y ahora a buscar que los inmigrantes se entiendan en términos de ciudadanía, de ciudadanía universal y de incidencia social y política para construir una realidad distinta (AESCO). Pese a las continuas alusiones a cuestiones políticas durante las tres refundaciones a las que se hace referencia, hay distintos elementos que evidencian la importancia de las prácticas de tipo social para la asociación. La organización, que previamente ha sido definida por el interlocutor como una asociación de inmigrantes fue originalmente concebida como una ONG de cooperación con Colombia. No deja de llamar la atención que, a pesar de tratarse de personas con un fuerte compromiso político -siempre según la versión del informante-, optasen por una ONG de cooperación y no por otro tipo de plataforma, o que al menos prefieran ser recordados así, pues refuerza el discurso legitimador sobre el compromiso cívico o ético y abre las puertas a la posibilidad de realizar otro tipo de actividades, no necesariamente políticas, sino más bien vinculadas con las cuestiones sociales. La primera refundación -a la que el informante se refiere como la segunda, por tratarse de la segunda fundación de la entidad- supone una reorientación en términos identitarios, pues pasa a primar la condición de inmigrante sobre la nacionalidad colombiana como elemento definitorio de la organización. El motivo aducido no puede ser más claro: con el incremento de los flujos migratorios el perfil de los inmigrantes se diversifica en lo que a cuestiones políticas o ideológicas se refiere, por lo que el mantenimiento de una actitud exclusiva o excesivamente militante pierde relevancia en relación con los recién llegados. Esta primera refundación es la más importante para la propia asociación, y es a la que hacen alusión más adelante tanto el informante como otras personas entrevistadas frente a la segunda, que sólo fue mencionada en la cita reseñada. El cambio de ONG formada por colombianos a asociación de inmigrantes va mucho más allá de la modificación nominal: pasan a gestionar el tema de la inmigración, pero también parece que modifican la orientación política como muestra el que empiecen también a darse cuenta de que esto necesita políticas por detrás que lo ordenen: no se trata de los 228 mismos posicionamientos que tenían originalmente en torno a la situación de Colombia o del conflicto, sino que empiezan a pensar políticamente en términos de la gestión de las migraciones, a la que se dedican. Aplican su orientación política hacia su área de trabajo, la gestión de las migraciones, y no al revés. La segunda refundación -en el texto se refiere a ella como la tercera- incorpora claramente dos de los debates más relevantes en torno a la inmigración en el momento de realización de la entrevista: las cuestiones transnacionales y las relativas a la ciudadanía. Es preciso señalar que el fragmento reproducido corresponde a una entrevista llevada a cabo durante la primera fase de acercamiento al campo, en el año 2010, y que el entusiasmo con el que se refiere a estas cuestiones no está presente en los discursos de informantes pertenecientes a la misma organización y entrevistados en años posteriores. Es interesante cómo introduce para cada refundación la expresión de refuerzo nos dimos cuenta como elemento legitimador de las modificaciones en la orientación de la organización: la utilización de la primera persona frente a los cambios acontecidos en el contexto, da a entender que son ellos los que se han percatado de los mismos, justificándose la incorporación de nuevas prácticas como un hallazgo autónomo, resultado de la experiencia propia, y eludiendo cualquier referencia a que desde las administraciones públicas fueron igualmente capaces de señalar estas novedades y promover la dedicación de esfuerzos hacia las mismas, como muestra la proliferación de normativas y programas dirigidos a la migración. El hecho de que estos elementos se enmarquen dentro de un discurso fuertemente político es la manera que tiene el informante de manifestar que no por haber reorientado las prácticas de la asociación han renunciado a los valores u objetivos fundacionales. Pero de alguna manera parece que adaptan sus prácticas a la visión oficial que desde las administraciones españolas se tiene de la inmigración y, consecuentemente, de la integración de los inmigrantes, pasándose de un modelo asistencialista al de empoderamiento de los inmigrantes en torno al imaginario de ciudadanía transnacional-. 229 En cualquier caso, las cuestiones políticas aparecen en cierta medida supeditadas a los hallazgos sociales realizados, como una aportación adicional a la que guía el trabajo de la organización. En las memorias de la asociación, en las que estas quedan recogidas bajo el epígrafe general “actividades relevantes”, junto con otras prácticas puntuales, principalmente de carácter social, como encuentros y jornadas informativas, talleres de formación y sensibilización, o eventos lúdicos. Más aún, solamente se presentan las acciones de carácter político que responden a uno de estos formatos –similares a los utilizados en algunas prácticas sociales, como charlas y talleres sobre derechos de los migrantes o coloquios sobre la situación política en Colombia- eludiendo u obviando las múltiples campañas políticas en las que de distinta manera colabora AESCO –como manifestaciones o acciones de denuncia-. Esto evidencia la importancia de las prácticas sociales de la organización como forma de visibilizarse, tanto ante sus financiadores como de cara a su público objeto o potenciales beneficiarios. La estrategia de AESCO para adaptarse a los cambios del contexto implica unas transformaciones temporales que, a pesar de ser tildadas de refundaciones, han permitido mantener la identidad de la asociación desde su fundación hasta la actualidad. Otra forma de conseguir este objetivo, sin necesidad de recurrir a transformaciones de tanto calado, es la de la activación de dimensiones implícitas desde el punto de partida, de forma que los ajustes contextuales se puedan producir sin modificaciones puntuales de la estructura asociativa. Es el caso de Amigos MIRA, que se constituye como una estructura paralela a un movimiento político-religioso con el mismo nombre, dedicada exclusivamente a fines sociales. A pesar de la evidente continuidad entre ambas estructuras, el hecho de constituirse como “organización sin ánimo de lucro, con carácter socio-comunitario” – según la definición ofrecida en su página web- le permite atraer en diferentes contextos distintos tipos de recursos, tanto financieros como en forma de capital social y aproximarse a una base de beneficiarios que transciende ampliamente a sus militantes o feligreses. 230 Una segunda estrategia utilizada por las grandes asociaciones y algunas medianas para realizar prácticas sociales con financiación pública y, en su defecto, con autogestión de recursos, consiste en la diversificación temática de sus objetivos sociales. La variedad de tareas encuadrables bajo la categoría social –no solamente como tipo ideal, también en términos de lo que comúnmente suele entenderse como prácticas sociales- permite diversificar las ofertas de acuerdo con las exigencias de un contexto cambiante. El ejemplo de ACULCO, otra de las grandes, y de Acuerdo Intercultural, una mediana, es muy significativo: Prestamos servicio en todas las delegaciones que tienen que ver con las asistencias básicas: jurídica, psicológica, primera atención, formación, todo el tema de formación para buscar empleo… Todo lo sociolaboral, informática. Ahora, a pesar del corte de recursos, la ONG ha podido mantenerse gracias a los voluntarios. Mantenemos la asesoría jurídica y la asesoría psicológica. Mantenemos cursos, ahora sin subvención, y lo que hacemos es cobrar algo... Tenemos cursos de manipulación de alimentos, de inglés, francés y clases de castellano, algo de informática básica…. Tenemos unos veinte cursos en marcha (ACULCO). Al lado de esto salieron cosas de formación en el área de comunicación intercultural, formación a funcionarios de distintos ayuntamientos, hicimos también cursos online. Todo en esta parte inicial de lanzamiento, estamos hablando de 2006-2007. El proyecto que conseguimos para la página Web, fue acompañado de talleres con profesionales de varias disciplinas y varias personas que se asociaron también con el proyecto inicialmente… De muchas nacionalidades uruguayos, argentinos españoles chilenos, colombianos y luego se sumó otro compañero egipcio… A partir de 2012, con la crisis, mucha gente que nos estuvieron apoyando retornaron, otros no podían ya dedicar su tiempo a la asociación, otros eran estudiantes que estaban acá provisionalmente, de paso… Y entonces muchas actividades que hacíamos no las pudimos mantener… Y ahora mismo hacemos actividades puntuales como son servicio jurídico, apoyo escolar, algunas actividades lúdicas con temas específicos, como por ejemplo violencia contra la mujer… Aunque nuestro eje es la comunicación intercultural, trabajamos problemáticas específicas que nos afectan a todos (Acuerdo Intercultural). El ajuste estructural de AESCO a las condiciones cambiantes del entorno, el mantenimiento de una base fuertemente estructurada, como la de Amigos MIRA, o la diversificación extrema de la oferta por parte de ACULCO e incluso Acuerdo 231 Intercultural, para sobrevivir en un contexto cambiante, solo se lo pueden permitir asociaciones muy consolidadas. La mayoría de las de la muestra que se dedican a prácticas sociales se han visto obligadas a poner en marcha otras estrategias de actuación, tanto en lo que se refiere a la obtención de financiación pública, como a la autogestión. 6.1.3. Especialización Sin duda alguna, el recurso más eficaz de las pequeñas asociaciones para adaptarse a los cambios de entorno es el de la especialización. Esta especialización de las pequeñas se presenta de dos maneras: focalizando un espacio temático muy concreto dentro del campo de las prácticas sociales, o adosando, de forma más genérica, las prácticas sociales a una especialización temática de la asociación relacionada con otro tipo de intervenciones. Algunos ejemplos del primer tipo: Tenemos tres grandes líneas de trabajo, empleo, igualdad en mujer e integración. Vamos caminando poco a poco… Colaboramos con la gente que busca empleo, asesoramos sobre cómo se constituye una cooperativa y hemos ayudado a constituir ya tres cooperativas. Queremos trabajar en la igualdad y que las mujeres víctimas de violencia encuentren un espacio para buscar apoyo (Casa Colombia). Nuestro objetivo es la intervención socioeducativa dirigida a jóvenes y menores para favorecer su integración en la sociedad. Tenemos varios programas: uno se llama transformar y va dirigido a la juventud y a la infancia. Transformar infancia consiste en proporcionar apoyo escolar y en actividades lúdicas, deportivas y artísticas. Otro programa es “Transforma Jóvenes” y lo vamos a llevar a Buitrago de Lozoya que hay allí una escuela de oficios… A ver si les gusta la historia de la eco-agricultura ecológica para la fabricación de cosmética natural. Con la cosmética natural queremos garantizar que ellos, en poco tiempo, en dos meses, estén vendiendo y recibiendo dinero mientras la empresa produce. Porque ellos lo que necesitan es tener dinero como todo el mundo y empoderarse y aprender un oficio (Alma Latina). 232 La segunda forma de especialización señalada consiste en la realización de prácticas sociales por asociaciones con objetivos principales en otras áreas de intervención. En principio, es interesante que en las asociaciones de tipo 2 que realizan prácticas sociales, sin que éstas constituyan su actividad principal, les concedan también una alta importancia. Dos de ellas (La Gaitana y Redepaisas) son asociaciones a las que se podría considerar generalistas, pero en ambos casos señalaron claramente dedicarse a los proyectos de codesarrollo en origen. Sin embargo, las prácticas sociales parecen haber jugado un papel en ocasiones determinante para la organización. Tal sería el caso de Redepaisas, cuyas acciones de codesarrollo llegaron hasta el año 2011, mientras que la atención social –realizada en torno a la atención a las familias- tuvo continuidad hasta 2013, año en el que la asociación dejó de funcionar de forma continua. Las memorias de la asociación, disponibles desde el año 2008, recogen tres proyectos de carácter social: Taller Creativo de Aprendizaje Social y Emocional dirigido a Familias, financiado por la Comunidad de Madrid (2010-2011); Proyecto de Inteligencia Emocional y Aprendizaje Social, financiado por Obra Social La Caixa (2012), y Desarrollo personal y apoyo social para la integración financiado por la Comunidad de Madrid (2011-2013), frente a tres iniciativas de codesarrollo –la única de ellas que tiene continuidad es la puesta en marcha de un Grupo de Economía Solidaria, ya que en los otros dos casos se trata de iniciativas puntuales vinculadas a problemáticas muy concretas en Colombia-, realizadas sin apoyo financiero de las administraciones públicas y gracias a la movilización de capital social. En el caso de La Gaitana no se dispone de las memorias institucionales, pero atendiendo a la información ofrecida en su página web, se aprecia una orientación clara hacia las acciones de codesarrollo e incluso políticas. De manera complementaria se han realizado talleres sobre asociacionismo, proceso migratorio, emprendimiento o microfinanzas, temáticas que, si bien pueden ubicarse en la órbita del codesarrollo, tienen una evidente similitud con algunas de las prácticas sociales descritas. Ambas asociaciones tienen similitudes, como la señalada participación en iniciativas de distinto tipo, y el haber sido creadas en el mismo periodo de tiempo: fueron fundadas 233 respectivamente en 2006 y 2007, los años en los que el codesarrollo adquirían una creciente importancia en la agenda política y se consolidaba como un nuevo campo de acción con inmigrantes dentro del Tercer Sector. Las prácticas especializadas, tanto con financiación pública como autogestionadas, sólo son viables con la apertura del campo de beneficiarios. Se ha visto cómo la ampliación de los beneficiarios rebasa los límites étnicos, regionales e incluso migratorios. Resulta interesante constatar cómo la especialización se concreta en ofertas dirigidas a colectivos específicos como infancia, mujeres o desempleados y, en general, a colectivos vulnerables o en riesgo de exclusión, no necesariamente migrantes. Los espacios de exclusión, sean de inmigrantes o de nativos, figuran en el imaginario social como campos privilegiados de actuación social para los movimientos asociativos. Si, a efectos analíticos, se han diferenciado los procesos de diversificación y de especialización como estrategias distintas de adaptación al ambiente cambiante, lo fundamental es tener en cuenta que se trata de fenómenos cualitativamente complementarios en relación con la captación de recursos, tanto económicos –por ejemplo, en forma de financiación para la prestación de servicios de atención o de pagos por la matrícula de los cursos- como en forma de capital social - a través de la activación de las redes sociales y de otros recursos no financieros, como el del voluntariado-. De esta dimensión estratégica se ha hablado al tratar la financiación de las asociaciones. La relación entre especialización y diversificación está relacionada con una circunstancialidad que deriva tanto de la oferta como de la demanda 234 6.2. Prácticas Culturales Este apartado podría también llevar el título de Profesionales asociados y asociaciones en el proscenio, con el que se resumiría un argumento aplicable a dos formas distintas de utilizar la cultura en las asociaciones de migrantes. La primera es la de las asociaciones llamadas explícitamente culturales. En ellas se agrupan profesionales capaces de ofrecer algún tipo de espectáculo asociado con el folklore o la cultura del país de origen, pero que no lo hacen arropados por ninguna de las formas habituales de agrupación artísticas como las que se utilizan financieramente en el mundo del espectáculo -grupos, compañías, sellos, productoras, etc,-, sino como asociación. Los concomitantes de este apelativo en la legislación vigente y en el imaginario social conllevan ineludiblemente la necesidad de actuar en el espacio de las prácticas sociales que definen a las asociaciones sin ánimo de lucro. Cuadro 5: Asociaciones que realizan prácticas de tipo cultural. Tipo 1 Tipo 2 Tipo 3 Como actividad principal Nativos de Macondo Estudio 40 La Parcería Mestidanza Somos Chibchas Bafolk Las Guaneñas Explosión Latina Como actividad complementaria ACULCO AESCO Amigos MIRA ABENIN Acuerdo Intercultural Alma Latina Casa Colombia La Gaitana Redepaisas Eje Integrado Red Colombia Fuente: Elaboración propia. 235 Pero por, otra parte, esta puerta abierta entre el espectáculo y las prácticas sociales se utiliza también en la dirección contraria, permitiendo a no pocas asociaciones de tipo social, político o transnacional, organizar puntualmente espectáculos artísticos como formas complementarias de hacerse visibles y de obtener recursos para su financiación. A la vista del cuadro 5, las prácticas culturales son las verdaderas estrellas entre los distintos tipos de actividades realizadas por las asociaciones de inmigrantes. Ocho asociaciones de la muestra manifestaron considerarse asociaciones culturales y, en al menos 11 casos más, se tiene constancia de que las asociaciones han participado con mayor o menor regularidad en este tipo de prácticas. 6.2.1. Las asociaciones de orientación cultural Las asociaciones culturales constituyen una categoría numerosa y claramente diferenciada del resto de entidades de la muestra. En estos casos la especificidad que aporta la condición migrante de sus miembros no está relacionada con su conocimiento en primera persona del proceso migratorio, sino con tratarse de portadores de otra cultura, cuyas manifestaciones merecen conservarse entre los colombianos residentes en el exterior y difundirse entre los autóctonos del país de residencia. Se trata de agrupaciones de carácter profesional, cuyos miembros tienen formación y experiencia previa en distintos campos como el baile, el cine, la promoción artística o los trabajos artesanales. Las prácticas de estas organizaciones giran exclusivamente en torno a las manifestaciones artísticas o folklóricas, con muy escasa participación en las demás áreas de actuación señaladas en el cuadro 3. Sin embargo, por uno u otro motivo, han optado por constituirse como asociación frente a cualquier otra fórmula vigente en el mercado profesional. Este hecho, de especial importancia al analizar el comportamiento y las prácticas de este tipo de organizaciones, puede deberse a distintas cuestiones: el conocimiento previo del tejido asociativo -a través de contactos con otras asociaciones, ya sean generalistas o culturales-, la facilidad para inscribir una asociación frente a otras fórmulas posibles –como empresas, escuelas de arte, etc.-, o la 236 posibilidad de acceso a ciertos recursos -financiación, espacios públicos, interlocución con autoridades, etc.- como entidades del Tercer Sector. Las prácticas realizadas por este tipo de asociaciones son de distinto tipo, pero fundamentalmente podrían enmarcarse en tres amplias categorías: venta de productos y prestación de servicios, clases particulares y celebración de eventos. Las dos primeras son las áreas de desempeño habitual de las asociaciones dedicadas a la danza, como Nativos de Macondo, Somos Chibchas o Bafolk. Se trata de organizaciones con una doble dimensión: por una parte se comportan de la misma manera que lo haría un grupo o colectivo de baile, participando en aquellos eventos para los que es contratado y, por otra, complementan su actividad con prácticas más parecidas a las realizadas por las asociaciones generalistas o de atención a inmigrantes, impartiendo cursos a coste social. En cualquier caso, y descendiendo al nivel de los individuos que componen las organizaciones y los motivos que pudieran tener para asociarse, son actividades del todo coherentes con el modo en el que cabe esperar que un profesional del arte pueda ganarse la vida, con independencia de participar o no en una organización del Tercer Sector. En cuanto a la celebración de eventos, es una práctica mucho más rica en términos asociativos, puesto que visibiliza a la organización como tal –y no como colectivo artístico o profesores particulares- y que cumple al menos tres funciones: captación de recursos, atracción de público potencial y creación de redes. Los eventos pueden utilizarse en distintos momentos y de diferente manera, adaptándose a las particularidades del entorno y pudiendo diversificar su naturaleza siempre que sea necesario o posible, especialmente si se tiene en cuenta que estas organizaciones rara vez disponen de financiación de manera regular para realizar sus actividades. Dada la importancia simbólica de este tipo de prácticas, serán analizadas, con mayor detenimiento, más adelante. Lo dicho hasta ahora concuerda con Morales y Mota (op. cit.) para quienes las organizaciones “recreativas o de ocio”, a las que pertenecen las asociaciones culturales, son el claro ejemplo de entidades orientadas a la consecución de bienes privados a 237 través de iniciativas de tipo social y económico. Es interesante cómo se conjugan estos elementos en un entorno como el del Tercer Sector, caracterizado por la no lucratividad y por la utilidad social. Se aprecia un doble discurso dirigido, por una parte, a enfatizar el carácter profesional de sus miembros en áreas que poco o nada tienen que ver con la intervención social y, por otra, a visibilizar la orientación social de la organización tanto como sea posible, al menos a través de dos elementos: el de la cultura como un valor social que debe ser difundido y el de la orientación social directa de las prácticas que realizan. Ambos se encuentran presentes en las descripciones que de sí mismas hacen las asociaciones en sus presentaciones institucionales a través de referencias a la difusión y defensa del folklore colombiano o mediante la idea del aprendizaje intercultural. Las asociaciones de este tipo tratan de evidenciar el valor social de la cultura al menos a través de tres recursos discursivos: referencias étnicas o místicas a la cultural como herencia ancestral, dignificación o continuación de la obra de grandes artistas, y enriquecimiento para la sociedad. En la presentación que de sí misma hace en su página web la Asociación Cultural Nativos de Macondo, la más antigua de la muestra, estos elementos se presentan de manera directa. Se atribuyen a la cultura características que la elevan no sólo a la categoría de bien social, sino a un nivel cuasi místico o espiritual, planteando la necesidad de preservar la danza y el folklore colombiano como un objetivo que justifica la utilidad social de la organización: Macondo es tierra fértil, fuerza étnica, divinidad absoluta y poesía primitiva en movimiento. Macondo encierra dentro de sí un “realismo-mágico”, el sentir más profundo y la idiosincrasia colombiana, que a través de nuestra literatura y gracias a Gabriel García Márquez, se ha extendido alrededor del mundo, convirtiéndose en un símbolo ilimitado de cultura. Farides Osorio, directora del grupo, con la intención de prolongar la labor realizada por nuestros literatos y haciendo uso de un lenguaje mucho más universal: la danza y la música, adoptó esta expresión en su esencia más sagrada, para crear una manera única y autóctona de mostrar el folclore colombiano. 238 Nativos de Macondo está conformado por un colectivo de personas que respiran folclore día a día, que luchan y perseveran para alcanzar la eternidad de los aplausos en los escenarios, que sienten una necesidad impetuosa de decirle al mundo que Colombia es un país rico en cultura y con un gran potencial humano. Uno de los intereses de Nativos de Macondo es comunicar el legado estético que en tiempos de colonización española se fusionó con culturas como la africana y algunas tradiciones europeas. Pero ante todo pretendemos representar el folclore de las diversas regiones de Colombia, especialmente las de la costa norte que por su fuerza, colorido y vitalidad, se convierte en un espectáculo volcánico y visceral que atraviesa la piel y eleva al público a un estado de pura libertad44. En el texto se presenta la asociación como un grupo de personas con una vocación cuasi militante de dar a conocer la riqueza de la cultura colombiana, algo que responde al mandato divino de continuar con la labor de los literatos colombianos a través de su esencia “sagrada”, la danza, conduciendo al público –que sin duda se convertiría en beneficiario- a “un estado de pura libertad”. Aunque es evidente la intencionalidad literaria de tal descripción, poco tiene que ver con la de un grupo de profesionales que realizan actividades de tipo cultural como forma de ganarse la vida. Estas exaltaciones del valor social de la cultura se encuentran también, de forma más específica, en la descripción de las actividades concretas de las asociaciones. Es interesante el contraste entre la descripción del proyecto Balbuceando, realizada por el representante de La Parcería al relatar la historia de la asociación, y la presentación institucional expuesta en su página web. En la primera, narraba cómo empezaron a proyectar películas en lugares abiertos, hasta que en un momento tuvieron la oportunidad de realizar un ciclo de cine en el Matadero de Madrid. Ese evento superó las expectativas previstas, encontrándose entre el público varias madres con niños pequeños que agradecieron tener un espacio de ocio de ese tipo, en el que pudieran atender a sus hijos sin miedo de molestar a los demás asistentes. Ante la evidencia de 44 Disponible en: http://nativosdemacondo.es/nosotros/ 239 esta necesidad se elabora un proyecto que termina por recibir financiación del Ayuntamiento de Madrid para celebrarse con regularidad. En la historia narrada, el ciclo de cine se presentaba como una iniciativa casual, de éxito inesperado y replanteado con posterioridad en aras de darle una continuidad, pasando las madres con niños de público de un evento a beneficiarias de una intervención. Contrasta esta manera de narrar los acontecimientos con la presentación que hacen en su página web, en la que se invierte el orden de estos elementos, planteándose como un proyecto de investigación, sesudamente planificado y con gran relevancia social: Un proyecto de investigación y experimentación a través de ciclos de cine, imágenes en movimiento, sonidos, ritmos, y palabras por descubrir entre comunidades de crianza. Un punto de encuentro y de respeto mutuo para compartir dispositivos y herramientas que acompañan el desarrollo psicológico y emocional en los primeros meses de vida45. De manera similar, se presenta el Salsódromo como un espacio “para el diálogo intercultural” en el que se rinde homenaje a la salsa clásica, “máxima expresión del mestizaje” en América: El Salsódromo es un proyecto de difusión centrado en las Manifestaciones Populares y Culturales Iberoamericanas, en este caso la Salsa; Creamos un espacio para el diálogo intercultural por medio del baile y el disfrute con la Salsa Clásica de los años setentas, la Salsa Brava, la Salsa de Barrio. Después de hacer varios eventos salseros en el 2011 como el Homenaje a Hector Lavoe en el Naranjo 33 y de compartir varias veladas salseras con Unomás y David Santamaria, nació el Salsódromo. En medio del verano Madrileño del año 2012 al aire libre en el Campo de la Cebada. Allí le devolvimos la Salsa al barrio y fuimos testigos de un momento único en la historia de Madrid; y viceversa: La Salsa nos devolvió el barrio y Madrid fue testigo… En el mes de Julio del 2014 cumplimos 2 años de estar Salseando por Madrid, llevando la Salsa al barrio, a lugares no convencionales, inspirando así nuevos proyectos y compartiendo el ser Salsero. 45 Disponible en: http://laparceria.org/balbuceando/ 240 ¿Por qué la Salsa? La Salsa para nosotros es la máxima expresión del mestizaje y de la evolución musical sufrida en América46. Durante las entrevistas con los representantes de las asociaciones se identifican igualmente estos elementos, unas veces de forma explícita y otras de manera implícita al hablar del funcionamiento de la organización. Son conscientes de que la promoción de la cultura tiene una imagen social positiva, lo que les ayuda a vincularse con distintos actores y a movilizar distintos tipos de recursos, tanto económicos como de capital social. Así lo manifestaron en varias ocasiones, al referirse al tipo de trabajo que realizan, a la necesidad de cobrar por ello o a la forma de atraer miembros y voluntarios: Nosotros éramos como embajadores urbanos. Estamos enseñando Colombia en España, sus ríos, sus verdes, sus personas, sus tradiciones y eso es Colombia y ese es mi trabajo, un trabajo duro. Nos relacionamos con otras asociaciones para hacer talleres, todos de cosas culturales, pintura, literatura,”un millón de mensajes a Gabo”. Los costes los hacen pequeñas empresas privadas que hacen aportes de 20 o 30 euros, a cambio de hacerles publicidad. Queremos que haya un cambio, porque no somos asistencialistas sino multiplicadores de aportes. Los talleres que hacemos son aportes a la sociedad y tenemos que recibir algo por ello. Trabajamos en precario (Estudio 40). El trabajo que hacemos necesita mucho esfuerzo y energía. Y la gente responde también. Esto se recluta boca a boca. Porque cuando le dices a una persona, empuña la bandera que vamos a representar a Colombia, tú no sabes con la prontitud y con el amor que lo hacen. El colombiano es muy patriota, mucho, somos muy patriotas (Nativos de Macondo). Otro recurso discursivo relacionado con la proyección de la utilidad social de las asociaciones tiene que ver de manera más directa con la intervención social. Como se ha dicho, las asociaciones culturales apenas realizan prácticas dentro de ninguna de las demás categorías señaladas en el cuadro 3. Sin embargo, durante las entrevistas fue frecuente que los informantes manifestaran expresamente su preocupación por cuestiones sociales, así como el papel que su organización juega en la integración de los 46 Disponible en: http://laparceria.org/salsodromo/ 241 inmigrantes, especialmente de los jóvenes. Poco importa que estas cuestiones no sean abordadas desde ninguna actividad concreta, ya que los propios beneficios de la cultura podrían considerarse un aporte; lo importante es demostrar el compromiso cívico de los miembros de la entidad. Los dos fragmentos que se presentan a continuación, correspondientes a la representante de la Asociación Cultural Nativos de Macondo son una buena muestra de lo dicho. En el primero, describe la finalidad y los objetivos de la asociación, y más adelante habla de sus estatutos: Nosotros trabajamos con los jóvenes. Tratamos de rescatarlos de los peligros en los que viven… A través de la danza, de la música… Fomentar la valoración de su identidad para que sean fieles a sus costumbres y raíces. Los jóvenes que no saben si pertenecen aquí o allá se pierden. Pero si se les despierta la identidad patria… Se refuerzan. Los estatutos contemplan otras actividades, más de asimilación… Pero hasta este momento no las hemos hecho… Temas como violencia de género, mujeres maltratadas, drogadicción... Yo personalmente sí doy charlas a los jóvenes… Para formarlos como hombres, como varones, como personas…. El hombre necesita más ayuda… La mujer se las apaña mejor… (Nativos de Macondo). No fue la única vez que la entrevistada manifestó interés por las cuestiones sociales, como puede verse en otros fragmentos reproducidos anteriormente. Vale la pena destacar nuevamente la antigüedad de la organización, fundada en 2001, por lo que no de extrañar que esté fuertemente impregnada por el imaginario simbólico de la inmigración. Sin embargo, el discurso ideal de las asociaciones en torno al compromiso cívico también se encuentra en asociaciones de tipo 2 y 3: Hasta ahora estuvimos vinculados al folklore colombiano, pero estamos trabajando para abrir la mente a otras posibilidades. Empiezo por lo que tengo inmediato y es la formación en la que yo me preparé… Para hacer cosas más contemporáneas y conectar con la gente… (Somos Chibchas). Lo que hacemos lo hemos tomado porque en Colombia fue parte importante para nuestra formación. Queremos hacer eso con gente joven de aquí… 242 Hacer una labor social con jóvenes y niños. Los jóvenes tienen mucho tiempo libre, sus padres trabajan todo el día, no tienen mucho que hacer y esto nos permite a nosotros trabajar con ellos y hacer algo diferente (Bafolk). Vale la pena mencionar el único caso en el que la asociación manifestó realizar realmente prácticas de tipo social: el de la ya citada Asociación Cultural Mestidanza. Su presidenta reconoció no ser bailarina pero tener estudios de posgrado en gestión de ONG y, a su llegada al cargo, haber reorientado la asociación hacia las prácticas de integración con menores, una suerte de refundación similar a las realizadas por AESCO y ACULCO. En esta ocasión, aunque no se hace referencia directa a la capacidad de financiación, si se hace de manera implícita a uno de los recursos asociados a ésta, como es la profesionalización: se trata de una asociación de orientación cultural creada en 2007 cuya actividad principal, como su nombre indica, era la danza. Con la llegada de la crisis regresan a Colombia dos de sus tres miembros, quedándose al frente una persona que no dispone de la capacidad de mantener las actividades originales, pero que tiene estudios de posgrado en gestión de entidades del Tercer Sector, con lo que no le es difícil reorientar los campos de acción hacia otras áreas. El cambio de orientación realizado, pasando de hacer temas relacionados con el baile a talleres de teatro y otras actividades dirigidas a menores, vuelve a evidenciar el personalismo de las asociaciones de inmigrantes y la importancia de los líderes en su mantenimiento. Pero también es una muestra de la elasticidad de las estructuras asociativas, que pueden dar cabida a iniciativas de distinto tipo sin que por ello tengan que renunciar a los objetivos fundacionales de la entidad, la promoción cultural. 243 6.2.2. Las prácticas culturales como actividades complementarias Una muestra de la importancia relativa que las asociaciones dan a cada tipo de prácticas se encuentra en el hecho de que, frente al énfasis puesto en la atención social, durante las entrevistas realizadas con los representantes de asociaciones generalistas, apenas se hizo referencia a este tipo de prácticas. Bien es cierto que esto puede deberse a la propia orientación de las entrevistas, en las que no se les preguntó por la celebración de actividades culturales salvo que ellos manifestasen expresamente realizarlas, pero inicialmente esto tampoco se hizo con otro tipo de prácticas, más bien se planteó de manera general a qué se dedica o qué hace la asociación. Las cuestiones culturales, a pesar de estar recogidas en las correspondientes memorias de actividades, ocuparon un lugar secundario en los discursos de los informantes, aludiendo principalmente a eventos pasados o a actividades puntuales, como la celebración de festivales y eventos. Se ha mencionado el caso de ACULCO, que en su origen fue una asociación cultural y continuó realizando festivales como medio para recaudar fondos con los que fortalecer la organización. A pesar de la presumible importancia de estos eventos en el pasado –el propio informante reconoce que fue interesante- y la intención manifiesta de realizarlos en un futuro, no faltan informantes que se muestran críticos con un modelo de integración basado en la diferenciación étnica, la añoranza y, en cierto modo, la guetización: Las políticas de subvenciones de la Dirección General de Inmigración de la Comunidad no siempre fueron muy acertadas… Hubo una gran cantidad de apoyo a parrandas y fiestas llamadas “culturales”, “de integración”, en la Casa de Campo, que traían grupos… ¡No vino Shakira porque Dios no quiso! Mira, venía cualquier grupo de Colombia, de Ecuador o de Latinoamérica… Y llenaban la Casa de Campo. Yo una vez fui y aquello era un horror. Fui con mis hijas y me dio un ataque de ansiedad; vine llorando… ¿Integración? ¿Qué integración? Las niñas jugando al balón con los envases de alcohol…los padres borrachos por el suelo… Y en esas fiestas se gastaron montones de dinero, mucho dinero… E incluso antes había una asociación de inmigrantes que afortunadamente ya no existe, que acabó poniendo discotecas y otros negocios. Con eso te lo digo todo (Alma Latina). 244 Hay muchas reuniones a nivel cultural, les gusta celebrar, que nos reunamos o hagamos frijoladas, que participemos en mercadillos… Cosas muy tradicionales, es lo que yo veo. Pero cosas puntuales hasta ahora no las he visto (Red Colombia). Se trata de la disonancia existente entre lo que Morell llama actividades de tipo cultural orientadas hacia el país de origen y las que lo están hacia el de destino (op. cit. 127). Las primeras tienen que ver con la transmisión de la cultura de origen entre los colectivos de inmigrantes y sus descendientes, mientras que las segundas pretenden divulgar algunas de las manifestaciones culturales más significativas entre la población autóctona. Aunque el segundo modelo sería sin duda el más deseable de cara a la integración de los inmigrantes, ya que tiene como objetivo “acercarles” a la población del país de destino y no “segregarles” en torno a viejas tradiciones (ídem.), buena parte de las actividades que se desarrollan en los eventos culturales, como la venta de alimentos colombianos, la celebración de fechas importantes en Colombia, o los espectáculos de baile y música latina, parecen claramente orientados a visibilizar la asociación entre los inmigrantes, dándose a conocer ante posibles beneficiarios, voluntarios o financiadores: Por nuestra cultura de desconfianza no es fácil que la gente participe, no hay cultura de voluntariado y eso es bastante complicado. Con el tiempo se va viendo que hacemos actividades en las que divulgamos nuestra cultura colombiana, principalmente en Getafe, participando en las fiestas de los barrios, y en la novena de navidad para mantener las tradiciones culturales. La gente ha ido de manera espontánea ofreciendo su colaboración para cuestiones puntuales. También estudiantes de universidad o gente que presta servicios a la comunidad, así hemos tenido voluntarios (Casa Colombia). Más tarde en torno a otra subvención que tuvimos para un proyecto más integral, empezamos a desarrollar otras actividades en temas de ocio y tiempo libre que nos permitieran mostrar esas claves culturales de una manera más amable. Entonces desarrollamos, por un lado, los proyectos del coro: “Uniendo Voces” y de “Cine en Comunidad”, que además de permitirnos presentar un tema específico con las películas escogidas, por ejemplo el mes de marzo el tema era la mujer, las proyectábamos y las analizábamos según el tema y la cultura que queríamos mostrar. También hicimos una exposición de fotos… Todo con el objetivo de mostrar otras culturas (Acuerdo Intercultural). 245 Alma Latina se ha caracterizado porque aplicamos mucho, como eje transversal, actividades artísticas. Entonces hemos tenido grupos maravillosos. Profesores de acá que se han ido de gira un año por la China… Chavales que tienen habilidades de baile y que han sido campeones de salsa en Colombia, en Cali. Cali se caracteriza por la pasión y el amor a la salsa, entonces tienen escuelas, campeonatos mundiales… Ese modelo lo hemos seguido aquí en Alma Latina. Vinieron unos jóvenes pidiéndolo, que buscaban un espacio y han estado aquí. Ahora casi la mayoría están ya en la universidad. Siguen bailando y hacen sus giras. Es una promoción artística y profesional (Alma Latina). Parece, por tanto, que los usos que hacen las asociaciones sociales o generalistas de las prácticas culturales no difieren demasiado del de las organizaciones específicamente culturales. Lo que cambia es el valor social que se da a la propia práctica, que en unas pasa por ser un complemento puntual y no necesariamente deseable –pues contradice la visión ideal de la integración de los inmigrantes-, mientras que en las otras adquiere una importancia fundamental, ya sea como complemento de otras prácticas sociales o como bien social en sí mismo. 6.2.3. Eventos El Diccionario de la Real Academia define el significado especial de este término para varios países latinoamericanos como “suceso importante y programado, de índole social, académica, artística o deportiva”. Es una buena definición para cubrir el significado de términos como celebración, conmemoración, fiesta. Como se acaba de ver las asociaciones culturales programan eventos como forma natural de hacerse visibles, pero también las no culturales reconocen recurrir a ellos con frecuencia. Los eventos constituyen una fuente formidable de captación de recursos, por dar cabida a múltiples formas de intercambios económicos: venta de productos –artesanías, obras artísticas o comidas regionales-, rifas y sorteos, donaciones, financiación por parte de entidades locales, patrocinio de empresas privadas, contratación de personal, etc. Los eventos, como los rituales, son actos comunitarios, en el sentido de la diferencia 246 existente en ciencias sociales entre lo social y lo comunitario (Turner, 1988: 101-136). Se trata de momentos especiales en los que se activan y se amplían las redes sociales y se avivan las identidades. Esta activación identitaria es especialmente importante en el caso de los eventos protagonizados por las asociaciones de migrantes. En la vida cotidiana la dedicación de estas asociaciones se abre a todo tipo de beneficiarias llegando a perder sus definiciones étnicas originales, en los eventos es muy probable que la etnificación retorne. Se aprovechen fechas señaladas, como el día de la independencia de Colombia, el carnaval de Barranquilla o el aniversario de la muerte de García Márquez entre otras, se muestran costumbres, acontecimientos culturales o manifestaciones folklóricas de su país, o se adosan a la llegada de alguna persona relevante de su tierra, lo que sin duda atrae o pretende atraer un mayor número de público entre los que potencialmente se pueden encontrar beneficiarios o clientes –que acudan a los cursos, contraten espectáculos, etc.- para la organización. La mejor forma de profundizar en el significado y en las consecuencias de una celebración es verla detenidamente en su funcionamiento. Con esta intención se va a analizar aquí un evento de ciertas dimensiones, que tuvo lugar en el Campo de la Cebada de Madrid en Julio de 2014. Se trata sin duda de un evento importante. Más allá de impresiones subjetivas, su relevancia queda confirmada por el hecho de que casi en un tercio de las entrevistas realizadas a las distintas asociaciones se le cita, sin que previamente se haya preguntado al respecto. Se trata además de un evento presenciado y participado en primera persona y que provocó una segunda ronda de entrevistas con algunas de las personas implicadas. La iniciativa se produjo en el contexto de la fundación de una nueva asociación de mujeres emprendedoras, Las Guaneñas. Se trataba de recaudar fondos para ponerla en marcha, y para ello se pensó en hacer una típica fiesta colombiana de recaudación, conocidas como “empanada bailable”. La idea surgió en un lugar especialmente denso de la red: dos personas vinculadas por parentesco pero miembros de dos asociaciones 247 distintas asumen la tarea de ayudar a una amiga en el proceso de creación de una nueva asociación. La fórmula elegida fue un evento festivo eminentemente colombiano: La idea surge porque yo soy manualista artesana y aquí es muy difícil conseguir dónde trabajar, dónde enseñar, dónde vender lo que haces… Entonces, cuando conocí a Ángela y a Denny pensé que teníamos que tener un sitio, porque todos carecemos de lo mismo, tenemos que estar aquí, aquí, aquí… Porque no hay un lugar parta trabajar, entonces dijimos “¿por qué no hacemos esto?” Hicimos una reunión y nadie fue… Entonces Denny viajó y cuando volvió dijo “hagamos un evento folklórico cultural donde no se venda trago, que no sea la pachanga pura y dura que le gusta al colombiano sino que sea algo cultural” (Las Guaneñas). Las asociaciones iniciales implicadas fueron tres, Mestidanza, Somos Chibchas, y Las Guaneñas, a las que se incorporaron otras de amigos como Estudio 40 o La Parcería. Estas cinco asociaciones se configuran como nodos de una red de asociaciones encargadas de llevar adelante el evento. Los nodos iniciales de la red se extienden aprovechando relaciones previas y creando otras, hasta conseguir la participación de 17 entidades asociativas: Empezamos a llamar a las asociaciones y les gustó mucho porque era la primera vez que se reunían tantas en torno a un proyecto que no fuera de dinero puro y duro, porque muchas asociaciones se mueven en eso, y aquí no hay dinero, antes tenían que aportar algo de dinero vendiendo los bonos para poder ser parte del evento (Las Guaneñas). La extensión de esta red deja en evidencia no sólo las relaciones entre los implicados, sino también las direcciones y los límites de dicho crecimiento: el panorama fue percibido como una agrupación de las pequeñas asociaciones frente a las grandes. En las entrevistas se destaca este hecho y se resalta que, de todas las asociaciones de colombianos, sólo una de las grandes había participado pero como invitada, no como organización. Se da la casualidad de que AESCO había solicitado el espacio ese mismo día y, al serle denegado por estar comprometido para el festival de Las Guaneñas, 248 decidió sumarse al evento, lo que se considera un gran triunfo por parte de los organizadores: Cuando presentamos la petición [para poder celebrar el en el Campo de la Cebada] no sabíamos que querían hacer la fiesta ahí mismo… Cuando nos dijeron que nos lo daban a nosotros y no a AESCO fue un subidón, porque luchar con AESCO… Es como una hormiga peleando contra un elefante en cuestiones de asociación, que llevan tantos años, que ella estuvo donde estuvo y dijimos, pues por algo será, sigamos… (Las Guaneñas). Es evidente que esta realidad no se genera en el mismo acontecimiento, sino que se visibiliza en él como expresión de las fricciones existentes entre las asociaciones en su intento de conseguir sobrevivir financieramente. Como ya se ha señalado, las pequeñas asociaciones se quejan con frecuencia de que sólo las grandes pueden acceder a los recursos públicos, y ello no sólo por su mayor capacidad de concurrir a las convocatorias, sino también por las posibilidades que tienen de inclinar a su favor las decisiones de las autoridades. Un análisis de los elementos estructurantes de la fiesta que se comenta ayudará a entender no sólo su éxito, sino también su significado. Fecha, lugar y contenido, tanto en sus constantes como en su diversificación, son elementos fundamentales para entender los alcances y el significado de la fiesta del Campo de la Cebada. El primer plano del evento gira en torno a la fecha asignada a la celebración: el 20 de de Julio, día de la Independencia de Colombia. Los informantes sabían que otros años tenía lugar en la Casa de Campo una celebración motivada por esa conmemoración, al parecer organizada por una empresa privada. Se dice al parecer no tanto porque no se sepan de forma fehaciente las circunstancias de su implantación, sino porque el evento tiene los suficientes elementos evocativos como para que se pueda confundir su propia naturaleza. Se trata del día de la independencia, lo que apunta a un origen político estatal, pero ni la Cancillería ni el Consulado se implican en ella directamente. Los hechos relatados por los 249 consultados son también confusos: se habla de un empresa privada, pero también de la presencia de la Cónsul en la fiesta el año 2013. Esta presencia fue criticada cuando se supo de los problemas organizativos y monetarios que había tenido la empresa organizadora en los años anteriores. En este contexto, al anunciarse el evento del Campo de la Cebada en esa fecha tan señalada se produjo, en los medios y en la población colombiana, todavía una mayor confusión: ¿sustituye la fiesta del Campo de la Cebada a la de la Casa de Campo? ¿Habrá dos eventos sobre el mismo tema? ¿Alguno de ellos era más oficial que el otro? Los organizadores tuvieron que aclarar su punto de vista al respecto: No queríamos que fuese la fiesta de la independencia, queríamos que fuese algo más familiar. Cuando llega el día 20 todo el mundo sabe que es la fiesta, pero nosotros no queríamos que nos enmarcasen en eso y que pensasen que íbamos a quitarle la fiesta al grande. ¡Qué va! ¡Que no! (Mestidanza). Otros adheridos recelaron también, desde otro punto de vista, del significado político del acto. Concretamente el representante de La Parcería, que consiguió que las autoridades concediesen la licencia para realizar el evento en el Campo de la Cebada a las pequeñas asociaciones, lo expresa así: Nosotros no quisimos participar mucho por esta cosa de la fecha de la independencia. No éramos partidarios de celebrar la independencia, por el tema del Che y demás. Por eso sólo los amadrinamos en el tema del Campo de la Cebada (La Parcería). Para otros, en el contexto de la migración el componente político de la fecha pierde interés frente a su carácter simbólico: Fue así, escogimos una fecha que fuera significativa, cuando estamos en Colombia la cosa es diferente, es festivo y se acabó, pero para los que estamos fuera es un día importante, estábamos buscando una fecha y dijimos pues ya, para el 19. Tampoco sabíamos que iba a haber la otra fiesta, yo creo que la estábamos preparando paralela y ni lo sabíamos (Las Guaneñas). 250 En cualquier caso es evidente que se recurre a una fecha altamente significativa en Colombia, con la fuerza suficiente para que entre los participantes se visualizase como alternativa, sin que los organizadores lo pretendiesen. Reconocen, sin embargo, que su éxito se debió también a esta vinculación perceptiva con el día de Colombia. La ambigüedad organizativa de la fiesta de la Casa de Campo facilitó la confusión de la Gente: Se empezó a decir que no habían dado permiso para celebrar la fiesta de todos los años y entonces todos se volcaron en la fiesta de la Cebada (Mestidanza). La fiesta grande que había, la fiesta de la independencia de los colombianos, al señor que la estaba organizando se la cancelaron, y lo de nosotros no iba a ser la fiesta de la independencia, sino “en el marco de la fiesta de la independencia” y acabó siendo la fiesta de la independencia, era en el centro de Madrid, en un barrio que no tiene que ver con la fiesta tradicional de los colombianos… Tratamos de darle un vuelco a todo, que la gente estuviera como en tiempos de los abuelos (Las Guaneñas). Sin embargo, tres días antes del acontecimiento, en la página web de Colombianos en España se anunciaban las dos fiestas conjuntamente47. El tema de la Independencia aparecía en las dos, aunque no de la misma forma. En la primera la independencia constituía el motivo central y formaba parte de la definición del acontecimiento Fiesta de independencia de Colombia en Madrid 2014. En la del Campo de la Cebada la redacción, que se supone entregada a la publicidad por los organizadores, es más ambigua respecto a este punto. Se trata de un Festival folclórico cultural de integración de Colombia en Madrid. En realidad, queriéndolo o sin querer, el evento se convirtió en una réplica a la fiesta oficial. Es curioso que tres días antes de su celebración algunos medios de comunicación se pusieron en contacto con los organizadores para confirmar, como alguien se había 47 Disponible en: http://www.colombiaenespana.com/2013/06/macro-fiesta-independencia-de- colombia.html 251 encargado de divulgar, que la fiesta del Campo de la Cebada había sido cancelada. Los organizadores sospechan que ese alguien tenía intereses en la fiesta de la Casa de Campo. En cualquier caso, la valoración del éxito, tal como lo hacen algunos de los participantes, se mide relacionando las dos fiestas. Así lo expresan algunos implicados que daban por supuesto que la fiesta de la Casa de Campo era políticamente oficial: El evento de la Cebada me pareció un éxito rotundo: ¡que llegue un grupo de asociaciones culturales y que hagan un evento tan grande, tan variado! ¿Cómo es posible que unos pocos ciudadanos organizados puedan hacer más que el Estado, y tomar la iniciativa diciendo “yo los organizo a todos”? (La Parcería). La gente se decantó por la fiesta del Campo de la Cebada, a pesar de que las fiestas oficiales salen en las secciones de Sociedad en la prensa de Colombia con el título: fiesta de colombianos en Madrid. Y a nosotros, cuando pedimos dinero para nuestras fiestas, se nos dicen que no hay dinero (Estudio 40). Otro tema de especial trascendencia por la forma como se desarrollaron los acontecimiento fue el lugar de la celebración. Muestra de ello es que todas las referencias al acontecimiento lo denominan el evento del Campo de la Cebada. Una vez planificado y fijada la fecha, se pidieron los permisos para convocar a los colombianos en este espacio del centro de Madrid, un lugar diferente al que, en el mismo momento, se estaría celebrando la fecha oficial de la independencia colombiana. El Campo de la Cebada era un espacio con cierta historia entre las asociaciones pequeñas. Una de las que formaría parte de la red de asociaciones que se estaba activando, La Parcería, había logrado ya realizar allí eventos más o menos periódicos, concretamente, como ya se ha indicado, cine de verano y baile de salsa. Cuando Las Guaneñas pidieron el espacio para celebrar su evento la Asamblea les puso en contacto con La Parcería: Cuando les concedieron el Campo de la Cebada les dijeron que se pusiesen en contacto con nosotros, que ya estábamos allí porque teníamos una programación de verano. Y les amadrinamos para que no hubiese ningún problema. Tenían que llevar una lista con todo lo que iban a hacer para que no hubiese problemas. El Campo de la Cebada es un espacio libre de 252 Publicidad, allí no dejan hacer publicidad a Redbull ni a Coca-Cola, por mucho dinero que ofrezcan. Les dije que era mejor el patrocinio de una pequeña empresa o de un microempresario que una gran marca… Les expliqué en varias reuniones cómo se podía desarrollar el evento, qué actividades sí y qué actividades no se podían hacer allí. Por ejemplo, tambores amplificados allí no se puede, cantantes en vivo con una batería no se puede. Entonces, con toda esa experiencia que ya teníamos, el papel de la madrina era guiarlos en esa programación del 20 de Julio (La Parcería). De esta manera conseguimos un sitio autogestionado, que no tenía nada que ver con un sitio colombiano. Podríamos haberlo hecho no sé dónde, hacer una reunión más pequeña, por ejemplo en algún restaurante que ya nos había permitido hacer allí más reuniones, pero nosotros no queríamos cerrarnos y buscamos algo en el centro, en un sitio abierto a la gente (Mestidanza). De esta forma el Campo de la Cebada, con todas su limitaciones, pasó a ser un espacio resignificado como emplazamiento alternativo a la fiesta oficial en el día de la independencia de Colombia. Es verdad que el Consulado se mantuvo neutral en relación con una u otra celebración, pero los dinamizadores del programa Colombia Nos Une, vinculado a la representación de Colombia en el exterior, se decantaron abiertamente por el evento de la Cebada. Definida la orientación del evento queda por analizar su contenido. Las fiestas suelen tener unos elemento canónicos, que determinan de alguna forma su estructura, y que tienden a mantenerse constantes en diferentes contextos, y otros más variables que, a la postre, son los que acaban de darle el significado concreto al acontecimiento. En lo que se refiere a los contenidos, es interesante seguir, a través de la publicidad de las dos fiestas, las similitudes y las diferencias entre las dos celebraciones, la oficial de la Casa de Campo y la de las pequeñas asociaciones del Campo de la Cebada. La fiesta supuestamente oficial se publicitaba así: Un día que contará con la presencia de un grupo Folclórico que nos recordará los bailes típicos, artistas residentes en España, apoyando el talento en el exterior. Los primero 150 asistentes en llegar tendrán de regalo un sombrero, una rica torta será el postre cortesía de la casa y Mafer Cake, los niños de postre tendrán helado Gratis y como la gastronomía es uno de 253 los grandes tesoros de Colombia nos hemos decidido por la Carne a La Llanera, parrillada y de menú Bandeja Paisa. Actividades para los pequeños: castillo hinchable, Brinca brinca, Piscina, Pinta caras, campeonato de Futbol y futbolín. La fiesta del Campo de la Cebada se presenta en la misma página web de la siguiente manera: Festival inspirado en las tradiciones culturales de Colombia en los ámbitos: familiar, artístico, musical, las letras y el video. No olvidando, la esencia gastronómica de nuestro origen con nuestra tapa criolla, LA EMPANADA Bocado de gran tradición gastronómica como en nuestra España de acogida con sus tapas variadas; todo ello con el folclor natural de COLOMBIA al son del cuerpo en ritmos tropicales diversos en la maratón bailable que allí se realizará. Es interesante observar el impacto asociativo de los dos anuncios publicitarios. En la presentación de la fiesta oficial aparecen recursos claramente mercantiles, como las ofertas regalo para atraer a la gente, los helados gratis para los niños o la publicidad de una empresa de repostería. La fiesta de la Cebada evoca claramente el ropaje social que se está tratando analizar: se alude a los valores de la tradición y de la cultura, asociándolos con la centralidad social de la familia y también un mensaje publicitario que alude no a una empresa financiadora, sino de las asociaciones de colombianos que colaboran en el evento: Muestra de trabajo asociativo de la plataforma de mujeres emprendedoras “LAS GUANEÑAS” en alianza con Asociaciones de Colombia en España, en el marco de la autogestión de trabajo como en este evento, hacen de su labor cultural un valioso aporte al proceso del rescate de tradiciones colombianas que en el proceso de migración se pierden por la ausencia de información, y más aún en las nuevas generaciones. Y como objetivo el rescate de la Fiesta Verdaderamente Familiar en su núcleo, lejos de tópicos que han hecho en otras ediciones y en otros contextos desvirtuar la esencia del colombiano en su alegría, empuje, emprendimiento y fortaleza por un futuro mejor, en esta ocasión y como siempre lejos de su tierra; más con la añoranza de disfrutar un verdadero día de la familia en la independencia de su país. 254 Más allá de los mensajes implícitos en las formas de presentar las dos fiestas, parece claro que los elementos canónicos de las dos celebraciones son el folklore y la gastronomía y que las variaciones provienen de las concreciones de esos elementos y del contexto en el que se las sitúa. En la Casa de Campo el folklore se concreta en un grupo de artistas colombianos residentes en España contratados para la ocasión, mientras que la oferta de la Cebada es un maratón bailable, término con el que se hace alusión a la participación de las asociaciones culturales colombianas de baile y música tradicionales. Respecto a la gastronomía, la publicidad de la fiesta oficial se parece bastante a la carta-menú de un restaurante en la que detallan platos adecuados para niños y mayores; mientras que en la de la Cebada se oferta exclusivamente empanada. Se trata de una diferencia fundamental que, sin duda, desencadena evocaciones muy diversas en los que deciden asistir a una u otra fiesta. Para entenderlo es preciso aclarar lo que significa en Colombia la empanada como eje organizativo del contenido de una fiesta: la tradición de las empanadas bailables surgió en las iglesias colombianas. Para cubrir sus necesidades, cada parroquia contaba con mujeres voluntarias que hacían empandas, una especie de empanadillas de carne y papas, y con su venta, acompañada de baile y bebida de gaseosa, se cubrían los gastos de la iglesia. Expresiones populares colombianas como Esta iglesia -o esta casa- se ha levantado a punta de empanada, son indicativas del arraigo de esta tradición. Es decir, mientras la fiesta en la Casa de Campo se presenta como un acontecimiento abierto al esparcimiento y consumo, la del Campo de la Cebada se oferta como un evento sin ánimo de lucro y, aunque se cobrará por el consumo, las ganancias irán todas ellas destinadas a fines eminentemente sociales. Como las condiciones de uso del espacio eran tan restrictivas se recurrió, para cubrir los objetivos recaudatorios, a la venta de bonos que, de una u otra forma, se podrían llamar sociales. El anuncio publicitario se remata con esta información: 255 Adquiere tu bono solidario en las asociaciones encargadas de la Organización y en los puntos de VENTA y disfruta allí de un rico combo de empanadas con un refresco y mucho más allí. La legitimación del bono apareció en las entrevistas de esta manera: Nos tocó camuflarnos, porque como no podíamos vender nada nos tocó vender unos bonos de apoyo a las asociaciones. Esto fue una idea que tuvo Francisco, como él no iba a percibir nada, dijo, “vendamos patrocinios”, y entonces cada uno vendía sus patrocinios (Mestidanza). Todo lo demás del evento fueron aportaciones desinteresadas de las asociaciones culturales y de los asistentes. En las entrevistas aparecen explicitados datos de estas colaboraciones El 20 de Julio teníamos una carpa compartida con otra persona, dimos nuestra clase, hicimos un taller… Estuvimos vendiendo los bonos, para la empanada, ese día ayudamos en el evento (Explosión Latina). Esa declaración de Explosión Latina es bastante generalizable al resto de las asociaciones culturales. Además los que trabajaban con niños ejecutaron con ellos juegos infantiles , algunos asistentes aportaron su granito de arena contribuyendo con detalles que aparecen bien apreciados en las entrevistas, como la de aquel señor que llevó los zumos naturales, para que la gente los conociera y, sobre todo, aceptaron cívicamente las limitaciones impuestas por las condiciones del espacio, como por ejemplo la ausencia de comidas calientes, ya que en el Campo de la Cebada estaba prohibido hacer fuego o instalar hornillos u otros dispositivos equivalentes. Fue un éxito total. Y desde luego se cubrieron los objetivos recaudatorios que estuvieron en el inicio del evento para contribuir a los gastos de la puesta en marcha de Las Guaneñas. Incluso hubo algo para algunos gastos sobrevenidos. La Parcería, por ejemplo, reconoce que les llegó algo de dinero para su Carrito Cultural. 256 Pero, con todo, estos logros no fueron los más importantes del evento. Las teorías del ritual insisten hoy en su valor performativo (Tambiah, 1985: 123-166). Se trata en efecto de dejar constancia de las consecuencias sociales de su realización. En este caso se podría decir que las redes sociales no solo se ampliaron desde las tres asociaciones organizadoras del evento hasta las 17 entidades asociativas que participaron, sino que además se cargaron de capital social para cumplir los objetivos de su tiempo cotidiano. Las asociaciones se hicieron visibles en el evento y de esa forma la red llegó también a muchos de los participantes, colombianos o no. La realidad asociativa de las pequeñas organizaciones alcanzó incluso al ámbito político, como expresa contundentemente la representante de una de las asociaciones que primero se unió al evento del Campo de la Cebada. Yo antes trabajaba en otro espacio con otra persona, pero los miramientos políticos empezaron a ser duros. Ahora nos hemos juntado con las asociaciones pequeñas y empezamos a trabajar juntas. Las pequeñas asociaciones empezamos a ser fuertes. Nos vamos a federar para tener un espacio de trabajo. Tenemos que ir juntas, porque las grandes asociaciones son las que se llevan todas las subvenciones (Somos Chibchas). No es muy probable que, a tenor de lo visto más arriba, la federación que se anuncia pueda llegar a buen término y mucho menos consolidarse y funcionar durante un largo periodo de tiempo. Lo que sin duda es cierto es que eventos como el que se ha descrito consolidad y amplían las redes sociales y generan un capital social, requerido para la continuidad particular de las asociaciones implicadas. 257 6.3. Prácticas políticas El encaje político de las asociaciones en la sociedad civil tiene dos dimensiones inseparables. La primera se relaciona con el interés de las autoridades públicas en promover su desarrollo y en facilitar la implementación de sus actividades, y la segunda se refiere a los intentos de las asociaciones por intervenir en la construcción del contexto político en el que tienen que cumplir sus objetivos. Respecto a la primera, no hace falta repetir que las estrategias políticas de financiación dirigidas a las asociaciones como las que aquí se estudian, se convierten en una forma de controlarlas, o al menos direccionar sus actividades. Esta pretensión incide en la naturaleza misma de las organizaciones de la sociedad civil, que se define como un ámbito de acción separado tanto del Estado como del mercado y de la esfera privada, y que por lo tanto funciona con una “lógica operativa distinta de la coerción estatal, del intercambio económico y de la reproducción y el afecto privados” (Toral, 2010: 110). Las asociaciones voluntarias pueden estar más o menos integradas en la sociedad civil según el grado en el que son consideradas voluntarias y autónomas, incluyendo la autonomía con respecto a la financiación (Odmalm, 2004: 473). En este sentido, se plantea que una fuerte dependencia de los subsidios estatales puede limitar la autonomía de las organizaciones, cuestionándose su nivel de contribución a la sociedad civil. Respecto a la segunda, el hecho fundamental estriba en la necesidad real que tienen las asociaciones de aprovechar las oportunidades políticas que se les presenten para maximizar la obtención de recursos públicos. La consideración de la estructura de oportunidad política ayuda a integrar a las asociaciones en su contexto político, permitiendo explicar por qué algunas de sus reivindicaciones pueden ir cambiando de forma con el paso del tiempo, a la vez que permite predecir, en cierta manera, cómo será su organización morfológica de acurdo a los patrones dictados por las instituciones del país de destino. Es evidente que en el primer objetivo de las asociaciones voluntarias es no sólo adaptarse, sino también contribuir políticamente a configurar esas estructuras de 258 oportunidad política de las que dependen. Navarro y Juaristi distinguen tres funciones básicas de las asociaciones como actores políticos: la de mediación con las autoridades públicas en el proceso político, es decir, la canalización de demandas y participación en la toma de decisiones a través de la presión en forma de lobby o la presencia en organismos de toma de decisiones; la de movilización interna de sus miembros, a través del uso de incentivos selectivos en forma de beneficios a sus miembros o mediante la defensa de causas concretas; y la de prestación de servicios públicos, tanto para sus miembros como para terceros (op. cit. 224-225). Este interés por la búsqueda de incidencia en la estructura de oportunidad política contrasta con una estrategia general de acomodación, relacionada con los previsibles cambios políticos que tienen lugar en los sistemas democráticos. Se trata de hacerse visibles como políticamente neutrales, salvo en cuestiones con las que existe un práctico consenso o que tienen buena imagen social, como campañas pidiendo el voto inmigrante o cuestiones puntuales relacionadas con sus derechos. 6.3.1. Apolíticas y apartidistas como discurso ideal Las asociaciones de inmigrantes colombianos parecen querer distanciarse de lo político, o al menos no ser identificadas con ninguna ideología concreta. La militancia política no encaja del todo en la imagen ideal que las asociaciones tratan de transmitir de sí mismas como organizaciones de carácter social abiertas al público y que transcienden las ideologías políticas, las confesiones o los posicionamientos en temas controvertidos. Se trata de no tomar partido. Un caso peculiar es el de Amigos MIRA, una asociación de base religiosa y vinculada con el movimiento político MIRA que, a pesar de todo, trata, como asociación dedicada a fines sociales, de poner entre paréntesis sus afinidades políticas, y ayudar a todo el que lo necesita: Nosotros en este momento lo que estamos haciendo es una campaña de motivación hacia el voto. No somos de ninguna relación específica ni somos representantes de ningún partido en España, pero somos conscientes de que la gente residente, después de unos años en España tienen derecho al voto, y 259 no se les pide que voten absolutamente por nadie, pero sí se les deja claro que es la oportunidad para que ejerzan ese derecho… Que la gente sepa por lo menos que van a haber elecciones, e hicimos una campaña para que se inscribieran, ahora, si van a votar o por quién van a votar… Eso ya no lo sabemos nosotros (Amigos MIRA). Otro tanto dejan entrever en las entrevistas los representantes de algunas asociaciones de la muestra de las que se conocen, de forma más o menos pública, sus afinidades políticas. Las respuestas de los representantes de las asociaciones cuando se les pregunta por este tema son tan rotundas como las dos que se transcriben a continuación: Somos apolíticos, aconfesionales y no partidistas. No hay detrás ninguna dirección política. Nuestro lema es “mundo justo y solidario” y trabajamos en función de ese lema. Si se nos invita vamos, al margen de las ideologías políticas (ACULCO). ¿Relación con los partidos políticos? Nosotros ahí nada. Ni aquí ni en Colombia. Nuestra filosofía: somos apolíticos y aconfesionales. Aunque puede haber relaciones personales con políticos, pero no como asociación (Redepaisas). A pesar de que la idea de ser apolíticas puede encajar en cierta medida con la imagen ideal de las entidades del Tercer Sector –una imagen que, por otra parte, difícilmente soportaría una revisión en profundidad-, no deja de entrañar una cierta contradicción con el ideal asociativo de inmigrantes, precisamente por las peculiaridades del público al que, inicialmente, se dirige: la categoría de migrante tiene un uso eminentemente político en cuanto que está sujeta a lo que la legislación correspondiente dicte al respecto, algo que sin duda guarda una estrecha relación con el acceso a los derechos de ciudadanía. Los migrantes acceden a estos derechos de manera desigual dependiendo de sus condiciones de residencia, trabajo o nacionalidad, como evidencian las restricciones en el acceso a la sanidad pública para las personas en situación irregular impuestas por el gobierno español en 2012 o el acceso desigual al derecho al voto en las 260 elecciones municipales en función de la existencia de acuerdos de reciprocidad con los países de origen. Por supuesto, las asociaciones no son ajenas a esta problemática. Un ejemplo lo constituyen las cuestiones relativas al voto de los inmigrantes en las elecciones locales. Desde el año 2009 los colombianos se encuentran entre los colectivos de extranjeros con derecho a voto en las elecciones municipales y autonómicas. Todas las asociaciones consultadas al respecto lo consideraban un logro importante y varios entrevistados, especialmente aquellos pertenecientes a asociaciones de carácter social, dijeron animar a sus beneficiarios a votar. Sin embargo, en todo momento se esfuerzan por recordar que se trata de una práctica relacionada con el acceso a los derechos de ciudadanía, y no de una campaña por ningún partido ni por ningún color Todos nosotros hacemos esfuerzos para sensibilizar a la gente para que vote. También trabajamos para que todos los hispanos, que tengan convenios bilaterales con España, voten en las municipales en España. En eso estamos en relación con todos los partidos. Invitamos a los políticos españoles para que vengan a hablar con nuestra gente y les hagan preguntas (FEIN). ¿Voto inmigrante en España? Aspiramos a una democracia participativa, no representativa. Trabajamos temas de ciudadanía. Que los intereses de los migrantes entren en la agenda de los partidos. No es una buena vía crear candidaturas de migrantes, es mejor integrarse en las que hay aquí (AESCO). Otro tema con el que llevamos dos o tres años, y en el futuro más, es el de la participación cívica y política de los inmigrantes. Estamos trabajando en el tema del voto de los inmigrantes, en la construcción de ciudadanía, en los modelos participativos, y ahí rompo con el modelo asistencialista (ACULCO). Las dos últimas citas corresponden a entrevistas realizadas con representantes de AESCO y ACULCO durante la primera incursión en el campo en 2010, por lo que son previas a las primeras elecciones en las que participaron los colombianos, las municipales y autonómicas de 2011. El entusiasmo manifestado entonces por los informantes contrasta con lo dicho por un miembro de una de las entidades en 2014: 261 No sólo ACULCO, sino muchas organizaciones hicimos una campaña de promoción del voto de los inmigrantes, para que se inscribiesen para votar. Sí venían de los partidos a pedirte el voto, pero aquí esa campaña era para que los migrantes se apuntasen para votar. No tuvo mucho éxito… La gente aquí está a ver si encuentra un trabajo o si tiene que hacer esto o lo otro, pero no pierde el tiempo para ir a inscribirse y votar (ACULCO). Es difícil considerar las campañas de promoción de la participación electoral como prácticas apolíticas, independientemente de que no se promocione directamente a ninguno de los candidatos. Más aún, tampoco parece una práctica apartidista o neutral en lo que se refiere a la relación con los partidos políticos, pues como se verá más adelante intervienen, de manera indirecta, factores tanto ideológicos como estratégicos que pueden condicionar la relación entre las organizaciones, las administraciones públicas y los partidos políticos. Sin embargo, no genera controversia alguna el que una asociación de inmigrantes se dedique a cuestiones de este tipo, que al fin y al cabo forman parte del imaginario social de la integración de los inmigrantes en la sociedad de destino. Ante una sociedad plural, en la que las opciones políticas son múltiples y el abanico de posibles causas por las que movilizarse diverso, las asociaciones de inmigrantes optan por aquellas que son específicas de la categoría social a la que representan. El nivel de especialización de tales demandas puede ir desde la migración tratada de manera general, hasta las reivindicaciones de colectivos concretos como las familias, la infancia o las trabajadoras del servicio doméstico. En cualquier caso la intervención dependerá tanto del tipo de servicios que, en lo social, presten estas organizaciones, como de los beneficiaros a los que estén dirigidas: Como asociación no buscamos ninguna incidencia política. A nivel individual puedes estar en partidos políticos o participar en manifestaciones. A través de la asociación hemos presentado cartas de denuncias al defensor del pueblo, con temas de educación infantil. Apoyamos con firmas, cuando nos lo piden, temas como los de la ley de migración u otros relacionados con el servicio doméstico… (Acuerdo Intercultural). 262 Hemos hecho una propuesta para que la Comunidad de Madrid facilite certificaciones, a través de un examen, para que la gente pueda trabajar con personas mayores. Hemos intervenido en el tema de pérdida de pasajes cuando la huelga de controladores. Hemos apoyado a las víctimas del terrorismo en sus reivindicaciones, y vamos a estas ahí siempre que haya una necesidad concreta, no un apoyo de voto sin más. Somos plurales ideológicamente (FEIN). A nivel político no nos vinculamos a nadie. No nos interesa vincularlos con un partido o con una idea… Nuestra vinculación es con el arte y la cultura y ahí está todo vinculado. No vendemos nuestro voto, como asociación. A nivel personal allá cada uno. La gente de la asociación tiene un empleo diferente al arte y a la cultura. Tenemos un publicista, un psicólogo, un abogado, un arquitecto… Confluimos aquí. Únicamente apoyamos una vez a Las Ruaneras que hicieron una manifestación… Creo que “La Bicicletada” (La Parcería). Junto con la singularidad de las prácticas políticas realizadas, llama la atención que éstas sean canalizadas de manera oficial, utilizando los canales formales de interlocución con las administraciones públicas o, en todo caso, a través del diálogo con éstas, pero rara vez movilizándose o ejerciendo una confrontación directa. Las manifestaciones en las que participan suelen ser de carácter generalista, como la realizada el día de la mujer o el primero de mayo, y se prefieren las campañas de sensibilización en jornadas, coloquios o seminarios que visibilizarse en manifestaciones subversivas, dejando atrás las grandes protestas de finales de los noventa bajo el lema papeles para todos. Como se verá más adelante, este tipo de acciones se reservan con más frecuencia para el ámbito transnacional, como forma de visibilizar los intereses de la diáspora hacia Colombia. Aunque los factores condicionantes de la movilización étnica pueden ser de distinto tipo (puede verse al respecto Veredas, 2004), lo que aquí se argumenta es que la opción del diálogo frente a la confrontación responde no a una despolitización de las organizaciones, sino a una utilización de las prácticas políticas para obtener bienes privados, es decir, para los miembros de la asociación, y no para terceros, como en principio cabría esperar de este tipo de acciones (Morales y Mota, 2006: 96). 263 6.3.2. El lobbying político como estrategia de financiación Tal vez la práctica política más extendida entre las asociaciones de inmigrantes consultadas es el lobbying, es decir, el actuar como grupos de presión ante los responsables de la toma de decisiones a favor de unos determinados intereses. Esta influencia puede buscarse de manera directa, a través del contacto con las administraciones públicas, o indirecta, con los partidos políticos que, en última instancia, ocupan o aspiran a ocupar puestos de mando. En ambos casos, los cauces de interlocución pueden ser formales o informales, como se recoge en el cuadro 6. Cuadro 6: Tipos de lobbying político. Informal Formal Directo Reuniones personales puntuales con responsables de administraciones públicas. Participación en espacios institucionales de toma de decisiones. Indirecto Reuniones con representantes de partidos políticos. Militancia en partidos políticos. Fuente: Elaboración propia La realización de este tipo de prácticas se encuentra justificada en la función de mediación a la que se refieren Navarro y Juaristi (op. cit.), a través de la cual las asociaciones establecen canales de comunicación entre sus bases sociales y las autoridades, organismos o instituciones responsables de la toma de decisiones. En el caso de las asociaciones de inmigrantes hay dos peculiaridades, relacionadas entre sí, que determinan la forma de ejercer esta función de mediación: la ausencia de una base real de miembros o socios y el carácter de prestadoras de servicios de las organizaciones sociales en España. 264 Se ha visto cómo una característica morfológica de prácticamente todas las asociaciones es la ausencia de la figura del socio, o su difuminación frente a otras como las de líder, profesional, voluntario o beneficiario. Aunque existe una base social genérica a la que representar -el colectivo inmigrante tratado de manera más o menos especializada-, las asociaciones realizan este tipo de interlocución de forma individual, siendo escasos e infructuosos los intentos de agruparse en torno a la defensa de intereses comunes, como se verá más adelante. Individualmente, lo que une a los miembros de cada asociación no es tanto la existencia de problemas comunes cuanto la intención de trabajar en un proyecto compartido. El principal bien que deben obtener para llevarlo a buen término son los recursos, tanto materiales –financiación para la realización de sus actividades- como intangibles –capital social o mejoras en términos de estructura de oportunidad política-. Se da por tanto la paradoja de que para maximizar su utilidad social, es decir, prestar atención al mayor número de beneficiarios posibles, necesitan maximizar igualmente los beneficios orientados al endogrupo, o lo que es lo mismo, a la propia asociación como entidad. De aquí las peculiaridades señaladas de la acción política de las asociaciones de inmigrantes, mucho más proclives al entendimiento con las entidades públicas en pro de la canalización de sus demandas particulares, que a la movilización reivindicativa como modo de ejercer presión en favor de los derechos de los colectivos sociales con los que se identifican o a los que representan. Prácticamente todas las asociaciones manifestaron interés por tener canales de comunicación con las administraciones, ya fuera formalmente, participando en los organismos constituidos expresamente para ello –como los foros nacionales y autonómicos para la integración de los inmigrantes o las mesas de diálogo municipales o vecinales- o de una manera más informal, manteniendo reuniones con los responsables públicos de las cuestiones relacionadas con inmigración. Aunque el nivel administrativo en el que se producen las interlocuciones, así como la eficacia final de las mismas, puede diferir entre las asociaciones mayores y las más pequeñas, todas comparten un objetivo común que las hace comportarse de manera similar: la obtención de recursos para el funcionamiento de la asociación. 265 Las siguientes citas son claras al respecto. La primera se refiere a la participación en un organismo formal, el Foro Regional para la Inmigración de la Comunidad de Madrid, mientras que la segunda habla de la relación mantenida con la Dirección de Inmigración de la misma Comunidad. En ambos casos, queda claro que la intencionalidad última de tales prácticas es la de conseguir ayudas para la organización: Concretamente yo me senté en el Foro cuando se estaba haciendo el nuevo plan de convivencia de la Comunidad de Madrid, el del 2008-2012, que ya caducó. Yo estuve allí sentado como [dice su nombre] Yo estuve negociando y trasladando las inquietudes de los migrantes en esas cuestiones y se logró meter iniciativas nuestras y al final ¿ese plan de convivencia en qué se traduce? Se traduce en nuevas medidas para los migrantes y en nuevas ayudas para las asociaciones (FEIN). Tenemos buenas relaciones con la Dirección de Inmigración de la Comunidad de Madrid. Ahora se notan mucho los recortes. Nos han denegado ya cosas en la Comunidad y en el Ministerio: no porque tengamos valoraciones negativas, sino porque no hay fondos y los recursos se utilizan para otras prioridades de subsistencia. Nos damos un tiempo para pensar qué vamos a hacer ahora (Redepaisas). Se trata de dos formas de interlocución diferentes, no tanto por el objetivo general que persiguen como por el alcance o la inmediatez del mismo: mientras que los contactos mantenidos de forma individual con los responsables de toma de decisiones normalmente buscan apoyo puntual para iniciativas concretas –como proyectos o campañas-, la participación en espacios públicos suele relacionarse con la introducción de determinadas cuestiones en la agenda política, algo más vinculada al largo o medio plazo. Esta puede ser una de las causas de que las asociaciones más pequeñas o por consolidar suelan mantenerse ajenas a la participación en este tipo de espacios. Dependiendo del nivel de especialización de la asociación las demandas planteadas en estos espacios pueden estar más o menos focalizadas hacia ciertos colectivos, como muestra el siguiente fragmento: Participamos en las elecciones para las migraciones en el Ayuntamiento y en Usera… Hemos sido elegidos por voto popular para pertenecer a las mesas de 266 convivencia Tenemos un programa maravilloso en Usera que funcionó unos cuatro años. Y ahora les estoy diciendo a Red Colombia que nos presentemos en las elecciones para las mesas, que convoca el Ayuntamiento, que son ahora. Ahí estamos. Lo nuestro es la infancia juventud y familia, y nos caracterizamos por ello y por no tener pelos en la lengua (Alma Latina). Es interesante observar cómo, dentro del espacio de participación que ocupan, se dedican a defender los intereses concretos de la asociación, en este caso especializada en infancia, juventud y familia. Las asociaciones que participan en espacios de toma de decisiones son las que hacen que se escuche su voz, y por tanto las que serán capaces de defender sus intereses en estas instancias. Como se viene repitiendo, las asociaciones no sólo sirven para movilizar intereses públicos, de los que sin duda cabe hablar en estos encuentros, sino que procuran también, a través de estrategias mixtas, obtener beneficios privados para sus miembros. La representante de Casa Colombia, organización con tres áreas temáticas -empleo, mujer e integración- así lo muestra al dar cuenta de los distintos espacios en los que participan: Participamos en la mesa local de convivencia en Getafe y en el foro por la inmigración de Leganés, que son los que tienen luego la interlocución con el concejal de servicios sociales que es a donde nos han mandado, tanto a mujer como a inmigración. Participamos en los consejos sectoriales, tanto de mujer en Leganés, en Getafe y en Villalba y en el foro y la mesa en Leganés y Getafe respectivamente (Casa Colombia). Al preguntarle por la experiencia de esta participación, la respuesta no es menos explícita: Pues nos sentimos utilizadas. Montamos actividades que organizamos nosotros, llevamos la gente, la comida, las cosas para participar en el día de la diversidad cultural, llevamos trajes típicos, hacemos algo de nuestra cultura para que luego nos den 2.000 euros al año. Y participamos en el día de la diversidad, el día contra el racismo, el día de la mujer… Son como cinco actividades al año en las que participamos, que lo que nos dan no compensa lo que ganamos ni el tiempo que le dedicamos. Pero nos visibilizamos, que es lo importante (Casa Colombia). 267 El caso de las asociaciones más antiguas de tipo 1 tiene algunas peculiaridades. AESCO y ACULCO son las únicas asociaciones que han tenido representación a escala nacional, ocupando respectivamente puestos de vocalía en el Foro para la Integración Social de los Inmigrantes en 1997 y 2007. Igualmente, han participado en distintos espacios en el ámbito municipal, como el Foro Madrid de Diálogo y Convivencia con los Inmigrantes, o el Foro Regional para la Inmigración de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, al hablar de las relaciones mantenidas con las administraciones apenas se menciona esta relación institucional, anteponiéndose las negociaciones mantenidas de manera particular con distintos interlocutores. En los siguientes fragmentos se evidencia la importancia de esta función en las organizaciones de tipo 1, llegando a ser una de las principales labores de los líderes: Hacemos interlocución política con todos los grupos políticos. Con Caja Madrid sobre las hipotecas. Con el Ministerio, con las Consejerías de los ayuntamientos, con los partidos políticos, con los sindicatos. Hacemos mucho trabajo político y reuniones mixtas con ellos. También con Colombia: participamos en el plan de inmigración y ya le hemos entregado un libro blanco al Gobierno colombiano y otro a la Comunidad de Madrid sobre integración (AESCO). Las dos citas siguientes pertenecen a la misma asociación, pero entre la primera y la segunda han mediado cinco años. Las prácticas han cambiado, pero los procedimientos para conseguir llevarlas a cabo siguen siendo los mismos: Yo hago una especie de lobby político, y mis compañeras, mientras yo negocio, llevan toda la parte administrativa, todo el trabajo duro… Cuando el proyecto está armado ya, voy yo y me reúno, porque ya está hacho todo, pero hay que hacer malabarismos para que las cosas salgan adelante… No nos dejan crecer, porque perdemos muchísimo tiempo en eso… Y cuando ya tienes al funcionario comprometido, van y te lo cambian y tienes que empezar de nuevo… Y el problema con los técnicos es igual (ACULCO, 2009). El Lunes tenemos reunión con Marina del Corral, secretaria de inmigración, para hablar un poco de estas cosas, qué posibilidades hay de ampliar el 268 espectro, aunque está complicado hay alguna posibilidad de abrir algún proyecto de retorno (ACULCO, 2014). Los informantes de AESCO y ACULCO, en ambos casos presidentes de la organización en el momento de la realización de las entrevistas, dan a entender que son ellos quienes mantienen estas reuniones, mientras que los representantes que acuden a los espacios institucionales de toma de decisiones suelen ser otras personas. Tal vez por esto se explique la relevancia que conceden en sus discursos a este tipo de interlocución, frente a otra de naturaleza más formal. Por lo que dicen, en estos encuentros procuran, además de conseguir apoyos puntuales –como en el caso del proyecto de retorno de ACULCO- introducir modificaciones en la agenda política –el discurso de AESCO es claro al respecto-. Pueden incidir en la agenda política de manera individualizada porque tienen una interlocución más directa con las administraciones que las entidades medianas, mientras que en los espacios formales de toma de decisiones sus prioridades se diluyen entre las de otras asociaciones. Este puede ser uno de los motivos de la desconfianza de las asociaciones pequeñas hacia las grandes, a las que acusan de manera frecuente de ir por su cuenta. 6.3.3. Relación con partidos políticos De acuerdo con el ideal asociativo de ser apolíticas y apartidistas, a la hora de hablar de su relación con los partidos políticos, los entrevistados se mostraron mayormente esquivos. Las cuestiones al respecto suelen producirse en el trabajo de campo cuando la grabadora está apagada. Cuando no fue así, esta relación se presentaba como una opción personal de los individuos que componen la asociación, totalmente independiente del sentir colectivo de la entidad, que se considera plural. Sin embargo, se aprecia una disonancia entre este discurso de independencia política y algunas de las cuestiones manifestadas por los líderes militantes. 269 El que las asociaciones se presenten como apartidistas no quiere decir que no tengan relación con los partidos políticos. Los partidos aspiran a situarse en las más altas instancias de toma de decisiones, como son los distintos niveles de gobierno de España –nacional, municipal o autonómico-, por lo que son percibidos como potenciales aliados con los que mantener interlocución. La diferencia principal estriba en que mientras con las administraciones se busca incidencia de forma inmediata, con los partidos políticos se mira hacia el futuro. En ese sentido las relaciones con los partidos políticos constituyen un arma de doble filo, ya que pueden premiar a aquellos que les hayan apoyado públicamente, pero la identificación excesiva puede suponer un lastre en caso de que un rival llegue al poder. Las asociaciones, conscientes de esta dualidad, tienden a diversificar las opciones de interlocución cuidándose de no ser relacionadas directamente con ninguna fuerza política en particular. Se pretende así ampliar el abanico de posibilidades para incidir estratégicamente en cuestiones importantes para los objetivos de la organización, a la vez que se refuerza la idea de ser apolíticas en todo aquello que se salga de su ámbito específico de actuación. Las siguientes citas, correspondientes a una asociación de tipo 1 y a una red interasociativa compuesta por organizaciones de tipo 2 y 3, muestran cómo los propios miembros de las asociaciones son conscientes de esta necesidad de no cerrarse puertas: En España tenemos un problema político de control de la administración pública por parte de los partidos políticos… Para mi es dificilísimo, casi de malabarismo, hablar con un secretario de inmigración del PP que cuando me ve está contando el número de votos que me puede sacar para el PP, pero que para mí no es más que un secretario de inmigración… También me ha pasado en Cataluña, tengo que vender los votos para Esquerra Republicana y a la vez el proyecto de integración de jóvenes…es un malabarismo… Hemos trabajado con el PP, con el PSOE, con el PCE… (ACULCO). Si se nos busca hablamos con el que sea, se habla con el PSOE, estuvo Podemos, con el PP, con Izquierda Unida… Con el que se acerque… Le vamos a tener ahí en la mesa y le vamos a presentar [en relación al convenio 189 de la OIT relativo a las trabajadoras del servicio doméstico] que Alemania lo aprobó, Francia también e Irlanda… con la cantidad de convenios que ha aprobado España, ¿por qué no el 189? (Red Colombia). 270 En ambos casos se trata de una interlocución plural, con distintos grupos políticos, de manera informal y muy diferente de la militancia formal, de carácter más excluyente ante otras posibles opciones políticas. De cualquier manera, el que prefieran no cerrarse puertas apoyando expresamente a uno u otro partido, no quiere decir que se comporten de la misma manera con todos los grupos políticos. Aunque no excluyen la posibilidad de eventuales colaboraciones con cualquier partido, la interlocución se intensifica con aquellos a los que se sienten más próximos ideológicamente o de los que esperan obtener un mayor apoyo. En esta tesitura, suelen mostrarse claras preferencias hacia los partidos de izquierdas, tradicionalmente más sensibles hacia las cuestiones migratorias. Soy apolítica, aunque tengo tendencias más de izquierda. Me gusta esto porque aunque estamos en el local del PSOE nos respetan, no nos dicen danos tu voto… Habrá gente que piensa de nosotros que somos PSOE… pero si algún día nos obligan a algo, alquilamos otro local, por 30 euros la hora, y lo pagamos entre todos (Somos Chibchas). Se lo hemos propuesto a Podemos y PSOE. Nos hemos reunido y hemos hecho un documento y a ver qué sale… (Casa Colombia). Ante la pregunta de si no se lo han propuesto al PP, la respuesta precedida de sonoras risas es la siguiente: ¡Esos ni nos llaman! No les interesa el Tercer Sector. Han reducido la participación ciudadana y los derechos sociales. En Getafe la participación ciudadana se la han cargado, teníamos consejos de barrio y todo se ha ido afuera desde que llegó el PP. No nos dejan espacios públicos, ni a nosotros ni a ninguna entidad, no quieren vernos en la calle agitando masas. En los dos discursos citados se aprecia la combinación de ambos factores, ideológicos y estratégicos –o utilitaristas- en la selección de los interlocutores políticos. Estas dos declaraciones personales son una buena muestra de ello A veces las tendencias políticas en España y en Colombia no coinciden. En Colombia yo era más conservadora y aquí más liberal. 271 El enchufe de aquí es la palanca de allí. La orientación de las asociaciones hacia la izquierda se hace tanto más patente al escuchar a los líderes vinculados a partidos de derecha. En estos casos apenas se tienen menciones al respecto durante las entrevistas; más bien la información aparece de soslayo al hablar de otros temas o se conoce a través de terceros. Este es un hecho especialmente llamativo en el contexto madrileño, en el que tanto la Comunidad como el Ayuntamiento, potencialmente los principales financiadores públicos de las asociaciones, se encontraban gobernados por el PP desde el momento de la creación de las asociaciones –constituidas, principalmente, después de 1998- hasta el de la realización del trabajo de campo. Sólo se tiene conocimiento de que tres asociaciones de la muestra estuvieran o hubieran estado relacionadas con el PP. A una de ellas se ha hecho referencia al hablar de la búsqueda de financiación pública. A través de la participación en distintos espacios públicos el informante iba tejiendo una red de relaciones políticas con la intención expresa de obtener financiación del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid. Cuando surgen los problemas políticos con asociaciones orientadas a la izquierda, el informante se queja de que se le acusaba de estar al servicio del PP. Esta retórica de sentirse acusado de ser de derechas fue repetida por otro de los informantes, conscientes de que no es lo habitual o lo esperado de una asociación de inmigrantes: Yo me defino como una persona de centro, los partidos no me llamarán porque saben que soy de derechas y yo digo que yo no lo sé, yo sé que soy de centro, cogeré las ideas buenas de unos y de otros y también diré cuándo se equivocan unos y otros. En el tercer caso, no se hizo alusión a estas acusaciones, sino que fueron precisamente las acusaciones reiteradas las que identificaron a la asociación con la derecha. Se trata de una asociación de tipo 1, cuya relevancia hace que sea conocida por todos los demás informantes, muchos de los cuales señalaron que su presidente militaba o había militado 272 en el PP. En ninguna de las dos entrevistas mantenidas con el aludido, en 2009 y 2014, se hizo referencia alguna a esta militancia y, al contrario, se manifestó una mayor proximidad con la izquierda política, a través de múltiples alusiones a su militancia en el Partido Liberal colombiano o a su oposición a las políticas de Álvaro Uribe. Durante la entrevista de 2009, apenas se mencionó al PP más que como representación de los gobiernos regional y municipal y situándolo como interlocutor a un mimo nivel que el PSOE, en aquel momento en la presidencia del Gobierno Nacional. En 2014 aparecen alusiones directas de manera espontánea al hablar, precisamente, de la necesidad de mantener interlocución con todos los partidos políticos. El distanciamiento del partido no pasa por una mera evasión o justificación del tema, como en los otros informantes, sino que emite una dura crítica: Lo que hemos hecho esta mañana [por la celebración del día del inmigrante] ha sido como reiniciar estos proyectos. Nos hemos reunido cuatro grandes colectivos y creo que esto es ya un éxito. Han venido partidos políticos, Izquierda Unida, Podemos, que están muy interesados en trabajar con nosotros y el PSOE. El PP se excusó pero da igual, a ellos no les han interesado estos temas. Además el Secretario de Inmigración es colombiano, pero ha venido otro colombiano de Izquierda Unida que es más… [risas]. La entrevista continúa hablando de la apatía de los inmigrantes hacia la política, tanto en España como en Colombia. A pesar de referirse abiertamente a sus preferencias políticas allí, es más ambiguo al hablar de las españolas, esta vez con una omisión frente a los partidos de izquierda: [Se le pregunta si mantiene contacto con la política colombiana] Cada vez mantengo menos contacto con la política colombiana, cada vez me interesa más la política europea y española, por eso he creado esto y lo estoy liderando… Nos van a apoyar Podemos, Izquierda Unida y el PSOE. A la pregunta intencionada de por qué cree que sólo se les acercan los partidos de izquierda, la respuesta es contundente: 273 La derecha no hace nada, no les interesa. Con esa política tan xenófoba que tienen… El PP no ha sido inteligente en eso, además se atrajo a un tipo de líderes que ni siquiera tenían documentación, al estilo Esperanza Aguirre, que se creía que porque les aplaudiera gente en la Casa de Campo les iba a traer votos… ¡Si estaba hablando con irregulares! Nosotros vamos en un plan de participación política, pero clara, con la ley en la mano, que es lo que hace que los inmigrantes participen. Con independencia de que en el tiempo transcurrido entre una y otra entrevista haya podido cambiar su relación con el partido, el mensaje es el mismo: si se mantienen relaciones con los partidos es para incidir en la mejora de las condiciones de los inmigrantes, por encima de ideologías o colores. De manera similar, la militancia formal en partidos políticos suele presentarse como una opción estratégica para procurar cambios favorables a los migrantes. El caso más conocido por su trascendencia pública es el de Yolanda Villavicencio, presidenta de AESCO y primera diputada de origen migrante en la Asamblea de Madrid, resultando electa en las listas del Partido Socialista de Madrid a las elecciones de 2007. En su libro Una sudaca en el Parlamento. Ciudadana, migrante y política (2011) relata la experiencia. El propio título es una declaración de intenciones, pues da a entender que se considera ciudadana y migrante antes que política. Esta idea se refuerza a lo largo de toda la historia, desde el momento que Rafael Simancas le hiciera la oferta de participación: El ofrecimiento de una de las personas más coherentes y dignas que he conocido en mi vida, no era un premio a Yolanda Villavicencio, sino un reconocimiento a la lucha generosa de multitud de personas por sus derechos (Villavicencio, 2011: 16). Desde el principio deja claro que se considera una representante de los inmigrantes por encima de cualquier otra causa o ideología. La reiteración de elementos de refuerzo a la idea de la defensa de los derechos de los inmigrantes se encuentra presente incluso al 274 hablar de su relación con el partido, con el que se muestra desilusionada y marca distancias en lo que a la “sensibilidad migrante” se refiere: Me sorprendió y dolió la visión deformada, distorsionada que tienen del migrante los de uno y otro signo. Muchos de ellos hacen cuentas con nosotros como si fuéramos una especie de apuntes contables para sus propuestas. Quieren comprar voluntades con prebendas, promesas, regalías y dádivas. A esta conclusión llegué después de conocer el manejo de las políticas públicas de inmigración. En el interior de los partidos, pensar puede ser peligroso y prima más el apoyo ciego para ser útil como instrumento electoral. Pero yo no estuve ni pasé por la Asamblea para nada de eso. No fui cargo público para jurar y olvidar. Sólo prometí llevar la sensibilidad migrante a esa institución. Invité a la gente a ser activa, dinámica, reflexiva y crítica. Traté de estimular la participación y organización a fin de lograr las aspiraciones más sentidas y mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos, familias y ciudadanos (ibíd. 18-19). La mayor sensibilidad hacia las cuestiones migratorias es uno de los elementos discursivos que utilizan las asociaciones de inmigrantes para diferenciarse de otras organizaciones del Tercer Sector. Se usa la condición migrante de sus miembros como un factor que legitima la utilidad social de las asociaciones, pues se presume que son capaces de entender mejor los problemas relacionados con la inmigración. El paralelismo con el discurso ideal de las asociaciones continúa a lo largo de toda la historia, siendo en ocasiones difícil diferenciar cuándo habla de su cargo como diputada y cuándo lo hace como presidenta de una entidad del Tercer Sector. El siguiente fragmento, en el que cuenta su salida del parlamento en 2011, bien podría corresponder al líder de una asociación de tipo social hablando sobre su trabajo: Quise anteponer la ternura y la solidaridad frente al cálculo frío, y los principios a otras valoraciones. Muchas veces recibí a personas que habían pasado por los Centros de Internamiento y padecían enfermedades graves. Animé a otros compañeros a contar sus relatos, para llamar a la Delegación del Gobierno y lograr que el tiempo de trámite en la documentación se cumpliera. Puede ser que muchas de estas cosas me hicieran ‘incómoda’. A veces lo percibí así, como cuando una responsable del partido me dijo que 275 yo “iba a mi bola” porque me parecía horrible que cuando las organizaciones crean espacios de reflexión y análisis no diésemos la cara (ibíd. 21). Parece que su tarea fuese una prolongación de la realizada desde AESCO, hasta el punto de disonar con el resto del partido por su especial interés en las asociaciones. El relato termina manifestando un claro distanciamiento del partido y un apoyo a los principios e ideales del 15-M, en plena efervescencia en el momento de la salida de la diputada y publicación del libro, algo que repitió durante la entrevista mantenida en 2014, en la que manifestó que, pese a seguir militando del PSOE, se sentía atraída por las propuestas de Podemos, entonces incipiente. En el texto aparece de manera expresa la intencionalidad de su militancia a favor de las asociaciones de inmigrantes: Consideraba una tarea también en mi papel como cargo público mediar entre el partido y el mundo de las asociaciones. Era y es necesario que las fuerzas políticas incluyeran dentro de sus filas a la inmigración, pero yo pretendía que no fueran ‘floreros’ sino agentes con sentido crítico y sin complejos (ibíd. 19). Se mezclan distintos elementos, cargo público, partidos políticos y asociaciones, con un fin común, el ideal de defensa de los migrantes Otro de los casos públicos de militancia estratégica es el de Guillermo Llanos, que compareció en el Congreso de los Diputados en 2007, esta vez como presidente de la FEIN, para informar ante la Subcomisión sobre la Política de Inmigración de temas relacionados con la misma. Aunque al hablar directamente de su militancia en el PP lo hizo al cierre de la entrevista, con la grabadora apagada y reiterando que esa era una opción personal que no tenía que ver con la Federación, defendía la política de inmigración realizada en los años de gobierno, y se mostraba orgulloso de haber montado la Comisión Nacional de Inmigración del PP, que supuso modificar los estatutos del partido para que un inmigrante pudiera pertenecer al mismo, algo que consideraba 276 un logro importante en un partido en el que puede haber personas más reacias a la inmigración. Durante la entrevista, en la que dejaba claro hablar como representante de FEIN, enfatizó la pluralidad ideológica de los miembros de la asociación, presentada al igual que las demás, como apolítica y apartidista. Sin embargo, parece darle mucha importancia a la militancia política como forma de lobbiyng: Sí tenemos mucha gente que participa en partidos políticos y militan. Lo que no tenemos son cargos. Como organización nos interesa que la gente participe en partidos políticos para sensibilizar a los partidos desde dentro, que conozcan nuestras necesidades. Cada uno, según su ideología, se puede meter en un partido, pero cuando estás allí acuérdate de por qué estás allí (FEIN). Es interesante cómo las ideas de red clientelar y de incidencia en el largo plazo se refuerzan bajo la fórmula acuérdate de por qué estás allí. Continúa más adelante: ¿Qué cómo llegué al foro? Pues presentándome, participando y votando con otras para que otras votasen conmigo o lo que marcaba la ley en ese momento. Yo ya no me presenté al foro este año, pero en la etapa anterior era Presidente de la Comisión de Participación Política… Pero ya nos cansamos y ahora vamos a descansar un poco. Iba por FEIN, pero en esas cosas sí, se trataba de ocupar espacios para ayudar a la población general, a todos… ¡Si ojo!, nosotros no somos excluyentes. Te apoyamos para que entres en un partido, pero con los intereses de todos (FEIN). Lo más llamativo es el cierre de la cita, ya que se contradice profundamente con la idea de la militancia como una opción individual de los miembros de la asociación: puedes entrar en un partido pero con los intereses de todos. También supera las ideologías: los partidos son distintos entre sí, y precisamente las personas que militan en ellos buscan defender unos determinados intereses frente a otros. En este caso se entiende que hay unos intereses compartidos por encima de los de los partidos: los de los inmigrantes o los de la asociación. De cualquier manera, las asociaciones se presentan de forma tan 277 personalista que parecen confundirse las orientaciones de los líderes con los intereses de la asociación. En conclusión: la afiliación de los líderes asociativos a distintos partidos políticos no parece responder directamente a inquietudes ideológicas, sino más bien a cuestiones coyunturales. Prueba de ello es que, en ocasiones, los partidos a los que se encuentran adscritos en origen y en destino son de distinto signo, o que sean capaces de criticar duramente a los partidos en los que militan o han militado, llegando incluso a declararse más cercanos a las propuestas de otros partidos. La relación entre crecimiento de la asociación y politización no parece claramente contrastable en todos los casos. Parece que hubiera una cierta confusión entre lo que se llama politización y ejercer incidencia política en forma de lobbying. Entre los colombianos, está muy extendida la idea de que para funcionar dentro del mundo asociativo es necesario politizarse. Esto se ha visto tanto en los discursos de asociaciones pequeñas (tipo 3) al referirse a las medianas, como en el de las asociaciones medianas (tipo 2) para referirse a las grandes. Parece que algunas de las cuestiones a las que, de forma natural, aspiran tanto las asociaciones de inmigrantes como la mayoría de las entidades del Tercer Sector, como recibir financiación pública, ejercer de interlocutoras con las distintas autoridades o ser reconocidas por sus colectivos de base -que al fin y al cabo guardaría relación directa con la visibilidad de las organizaciones, condicionada en cierta medida por el volumen de fondos manejados y la participación en ciertos espacios públicos-, requieren necesariamente de una politización de la organización. Como se ha visto, ésta no se configura exclusivamente en torno a cuestiones ideológicas, sino que responde casi siempre a planteamientos estratégicos. 278 ***** A la vista de las prácticas realizadas por las asociaciones de colombianos de la Comunidad de Madrid, es posible afirmar que su campo de acción es diverso, como también lo es el sentido otorgado a las distintas iniciativas: frente al gran interés simbólico que se concede a las prácticas de tipo social, prefieren que no se les relacione con cuestiones políticas. En medio, los eventos y las actividades culturales aparecen como un espacio que se presta a la captación de recursos y el establecimiento de redes sociales. Es interesante contrastar los datos de campo con lo dicho en la bibliografía académica a propósito de las áreas de acción de las asociaciones de migrantes. Bakewell señala algunas de las áreas a las que habitualmente dirigen su actividad estas entidades: defensa de los derechos de los migrantes en el extranjero, apoyo socioeconómico a los migrantes en destino y a sus familias en origen; construcción de puentes entre los países de origen y destino; cabildeo; participar en cuestiones no directamente relacionadas con los migrantes y la migración; y formación de redes que les ayuden a maximizar sus voces y coordinarse (Bakewell, 2007). Por su parte Odmalm distingue cuatro propósitos fundamentales de las organizaciones de migrantes que las diferencian de otros tipos de organizaciones voluntarias: i) funcionar como vínculo entre el país de emisión y de recepción, pudiendo ofrecer consejos a futuros migrantes; ii) actuar como complemento a la acción del Estado en el proceso de integración en el país de destino; iii) ejercer como voz unificada de un determinado grupo étnico en el país de destino, y iv) mantener vínculos entre el grupo étnico representado y su país de origen (Odmalm, 2004: 473). Aunque todas estas funciones aparecen entre las realizadas por las asociaciones de colombianos, sólo recogen una parte de la realidad: aquella que tiene que ver con la orientación de las asociaciones hacia el exogrupo, es decir, hacia los beneficiarios que acuden a ellas en busca de apoyo para la cobertura de necesidades más o menos primarias. Las organizaciones de orientación eminentemente social podrían ajustarse en 279 buena medida a estos criterios, pero otras muchas acusarían serios problemas de encaje en los mismos, como las asociaciones culturales de carácter profesional. En estos casos priman las prácticas dirigidas hacia dentro, funcionando de manera similar a las empresas que operan en el mundo del espectáculo, pero bajo un marco normativo favorable tanto a la captación de recursos como a la diversificación temática. La peculiar composición de las asociaciones de inmigrantes en España, las oportunidades de diversificación brindadas por el contexto político y, sobre todo, las particularidades del proceso migratorio de los colombianos, determinan la forma de obrar de las entidades. De este modo, la atención primaria en cuestiones relacionadas con la integración de los inmigrantes cobra sentido sólo en momentos puntuales, como son los de mayor aumento de las llegadas, y que en el caso analizado iría hasta no más de 2004, o los de retorno, particularmente desde 2009 (ver gráficos 2 y 4). En medio hay otras muchas funciones dirigidas al migrante asentado, cuya problemática diaria se puede parecer más a la de los nacionales del país de destino que a la de los recién llegados, y cuyos objetivos pasan antes por la promoción laboral o la movilidad social que por la integración social, que posiblemente se haya alcanzado previamente. El tejido asociativo se convierte en un nicho profesional del todo adecuado para tales propósitos, del mismo modo que el Tercer Sector alberga, cada vez más, a trabajadores altamente cualificados que trabajan en las ONG como única dedicación. Esto explica en parte el alto nivel de resiliencia de las asociaciones específicamente culturales frente a aquellas que toman como referente cuestiones relacionadas con la integración social de los inmigrantes: mientras que las prácticas sociales están sujetas a las demandas de un colectivo concreto, y por tanto fuertemente determinadas por las necesidades del contexto migratorio –que, abarcando el proceso completo iría desde la acogida y atención primaria hasta la planificación del proyecto de retorno, pasando por la eventual participación en prácticas de codesarrollo en el país de origen-, el valor universal de la cultura garantiza su persistencia como bien social, independientemente del momento, el lugar o el público disponible. 280 Esto hace necesario replantear el debate académico sobre el papel de las asociaciones en la integración de los migrantes en destino. Al optimismo de los que consideran las asociaciones como un indicador de integración social (González Gutierrez, 1995; Portes, Escobar y Arana, 2009) y al catastrofismo de los que las ven como un elemento guetizador (Hungtington, 2004) puede responderse con la evidencia del caso analizado: lo más probable es que el asociacionismo de los colombianos en España no tenga ningún efecto destacable para la integración de los colectivos migrantes. Entre otras cosas porque, como sugieren Lacomba y Giner en su trabajo sobre “no participación” de los migrantes en asociaciones, “las asociaciones no tienen la capacidad ni los medios para resolver los problemas a los que se enfrentan los inmigrantes” (Lacomba y Giner, 2013: 87). No cabe duda de que el contexto de acción en el que operan las asociaciones determina sus formas de actuar. Frente al “migrante colectivo transnacional” descrito por Moctezuma (2008b) en los estudios sobre mexicanos en Estados Unidos, no parece que los colombianos en España acostumbren a organizarse como actores colectivos: se trata más bien de iniciativas atomizadas, con pocos miembros y estructuradas en torno a los intereses circunstanciales de los líderes. Esto no se contradice, en absoluto con la constatación del aumento del número de asociaciones registradas en los últimos años. Si, como dice Putnam, no existe una relación directa entre el número de miembros de una organización y su capacidad para producir y movilizar capital social (Putnam, 2002: 57-79), la densidad asociativa no tiene por qué ser reflejo la participación de los migrantes en asociaciones. Basta observar el comportamiento de las asociaciones en tanto que actores políticos. Teóricamente, son las actividades políticas de los migrantes con orientación hacia el país de destino las que miden de una forma más contundente la capacidad integradora de las asociaciones de migrantes. Desde que Putnam publicara su estudio sobre las organizaciones del norte y del sur de Italia, y su relación con el funcionamiento de la democracia, desde distintos campos se ha tratado de estudiar el vínculo entre éstas y los poderes institucionales. Putnam destaca el papel de las asociaciones como “estructuras 281 sociales de cooperación”, señalando que algunos de los hábitos que practican y promueven tanto a nivel interno –cooperación, solidaridad o civismo- como externo – colaboración social-, contribuyen a la efectividad de la democracia (Putnam, 1994: 89- 91). Siguiendo a Putnam, Bloemraad se refiere a las asociaciones como “cruciales para la democracia”, al constituir una voz representativa de los intereses de un grupo, movilizar a los individuos de cara a la acción colectiva y capacitar a sus miembros para la participación en la vida política mediante la realización de actividades o los procesos de toma de decisiones (Bloemraad, 2005: 865). A la inversa, la intervención de los gobiernos, tanto en la elaboración de políticas públicas, como en el apoyo técnico y financiero a las asociaciones, puede beneficiar a las asociaciones de inmigrantes, así como desviarlas en mayor o menor medida de sus propósitos iniciales. Las asociaciones de inmigrantes colombianos participan activamente en distintas áreas de la vida política española, desde la interlocución con administraciones públicas o partidos políticos hasta la participación en redes interasociativas como modo de incrementar su capacidad de incidencia en determinadas cuestiones, pasando por la presencia en organismos oficiales de toma de decisiones. Sin embargo, mediante esta participación se tienden a priorizar los objetivos propios de la función privada de las asociaciones frente a los correspondientes a la función pública. No es por tanto de extrañar que, de cara al exogrupo, se presenten como apolíticas y apartidistas, ya que las acciones orientadas hacia éste se reducen a iniciativas puntuales relacionadas específicamente con la problemática de los migrantes, como el derecho al voto. Esto contradice en cierto modo la visión que promulgan las asociaciones en lo que al modelo de integración preferido se refiere. Mientras que para las prácticas de atención social se reclama una participación indiferenciada de los inmigrantes y los nacionales a los distintos programas y servicios, las manifestaciones políticas se realizan exclusivamente en torno a la temática concreta de la inmigración, evitando tomar partido por cualquier otra causa, por relevante que ésta sea para los autóctonos. 282 No puede pasarse por alto la dependencia de la financiación pública, que condiciona el tipo de acercamiento de las asociaciones a las autoridades atravesando todo el elenco de prácticas políticas desarrolladas, desde la estrategia de no cerrarse puertas con ningún interlocutor, hasta la militancia estratégica en partidos políticos. Trabajos como el de Veredas (2003), Aparicio y Tornos (2010) o Cebolla y López-Sala (2015) dan cuenta de los problemas que esto conlleva, aludiendo a cuestiones como la cooptación política, la pérdida de independencia discursiva o el establecimiento de un modelo impulsado por las administraciones en las que las organizaciones son meras prestadoras de servicios. 283 CAPÍTULO 7: PRÁCTICAS TRANSNACIONALES En este capítulo se analizará el papel de las asociaciones en el mantenimiento de los vínculos transnacionales de los migrantes con sus países de origen. Los enfoques transnacionales están influenciados por la teoría de la articulación, combinando los factores macro y micro estructurales de la migración a través del estudio de los grupos y redes sociales (Díaz, 2007: 167). Por otra parte, superan la dualidad origen-destino, al incorporar los espacios transnacionales en los que se mueven los migrantes, generados por el recorte de distancias producido por las telecomunicaciones, y caracterizados porque “los individuos que los ocupan pertenecen simultáneamente a las sociedades de emisión y de acogida” (Cortés, Fernández y Sanmartín, 2007: 91). Carballo y Echart dicen al respecto: Se puede definir el transnacionalismo como el proceso por el cual los migrantes forjan y mantienen relaciones sociales multitrenzadas. Los estudios de las redes migratorias también van a adquirir relevancia, incluyendo los contextos de origen y destino y las relaciones que interactúan en ambos, el conjunto de relaciones dentro de un campo social, y las tipologías entre las relaciones de parentesco, de amistad o vecinales. Dentro de las redes se dan una serie de relaciones sociales que organizan y dirigen la circulación de trabajo, así como todo tipo de capitales, bienes, servicios, información e ideologías entre las comunidades de envío y las de destino (Carballo y Echart, 2007: 60). Para Portes, Escobar y Walton Randford: “las organizaciones transnacionales son aquellas cuyas metas y actividades están parcial o totalmente ubicadas en países distintos de aquellos en los que residen sus miembros” (op. cit. 13). Portes distingue entre transnacionalismo económico, político, religioso y cultural para dar cuenta de la variedad de prácticas posibles y de sus repercusiones en los países implicados (Portes, 2002: 140). Lacomba y Cloquell diferencian cuatro temáticas analizadas de manera recurrente en la literatura sobre la contribución de las asociaciones de migrantes al desarrollo de sus 284 países de origen: las dimensiones transnacionales de sus acciones –como forma de ilustrar la perspectiva transnacional-, la definición y conceptualización de las propias asociaciones, la relación entre asociaciones de migrantes y otros actores involucrados en el campo del desarrollo –como Estados, empresas u otras organizaciones de la sociedad civil-, y las limitaciones a las que se enfrentan las asociaciones en términos de recursos y capacidades, en contraste con las expectativas que de ellas se tiene (Lacomba y Cloquell, 2014: 23). Los autores destacan la pluralidad de enfoques y debates existentes, evidenciando la falta de acuerdo sobre el alcance del carácter trasnsnacional de las asociaciones de migrantes y su contribución al desarrollo de las comunidades de origen. En el caso español, dada la relativa novedad del fenómeno migratorio, la consolidación de líneas de investigación sobre migraciones y la elaboración de un marco normativo para su gestión han ido desarrollándose de manera simultánea y retroalimentándose entre sí. En el ámbito transnacional se incorporan iniciativas que abarcan el ciclo migratorio completo, desde los programas de contratación de mano de obra en los países de origen para puestos de difícil cobertura, hasta el retorno voluntario, incluidas distintas iniciativas de vinculación de la diáspora con sus países de origen en torno, principalmente, al acceso a los derechos de doble ciudadanía y proyectos de codesarrollo. Estos últimos cobran una especial relevancia a partir del año 2004, con la llegada al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y su apuesta por la cooperación internacional como uno de los pilares fundamentales de la política exterior española. Si en lo migratorio España se caracteriza por ser un país que, en un periodo relativamente breve de tiempo, pasa de tener un saldo negativo a ser uno de los principales receptores europeos, en lo que a la cooperación internacional se refiere se trata de un país que deja de ser receptor de ayuda –oficialmente, desde el año 1981- para convertirse en uno de los diez principales donantes bilaterales de AOD en 2009. De manera paralela, entre los años 2000 y 2010 se desarrollaron normativas en los ámbitos de la cooperación internacional y de la gestión de las migraciones, que convergen en cuestiones como la tendencia a la concentración de la ayuda al desarrollo en los países de origen de los principales colectivos migrantes establecidos en España (Tezanos y Gutierrez, 2014), o la introducción de programas de codesarrollo desde los 285 ámbitos nacional, autonómico y municipal como complemento a los planes de integración de los inmigrantes. Queda abierto el debate sobre la intencionalidad con la que se combina el binomio migración y desarrollo, que en ocasiones pareciera una forma de evitar las primeras promoviendo la mejora de las condiciones de vida en los países de origen –bajo la dudosa fórmula de a más desarrollo menos migración-, más que una oportunidad de aprovechar positivamente el potencial transnacional de las migraciones. La proliferación de asociaciones de inmigrantes en la Comunidad de Madrid coincide temporalmente con la reglamentación pública de las migraciones. Algo parecido se podría decir de las acciones encaminadas a promover el desarrollo de las comunidades de origen de los migrantes: si bien la realización de prácticas transnacionales -ya sean éstas iniciativas individuales o colectivas- por parte de los colectivos de inmigrantes viene dándose de manera más o menos espontánea desde tiempo atrás, con la entrada en vigor del Plan Director de la Cooperación Española 2005-2008 y del PECI, y la inclusión en ellos del codesarrollo como un elemento a apoyar desde el ámbito institucional, algunas de las prácticas realizadas se han alineado con lo establecido en las agendas políticas, principalmente en aras a la obtención de financiación pública. En lo que a la producción académica se refieres, desde el año 2002 autores como Carballo, Giménez o Lacomba han abierto líneas de investigación y reflexión sobre el binomio migración y desarrollo. En estos trabajos toman relevancia las asociaciones de migrantes, identificadas entre los actores con mayor potencial de incidencia en el desarrollo de las comunidades de origen (Lacomba, 2004; Giménez et al. 2006; Carballo y Echart, 2008). Sin embargo, las consideraciones en torno al alcance de las iniciativas transnacionales implementadas por las asociaciones de inmigrantes difieren en las publicaciones más antiguas y en las más actuales. En un primer momento parece haber un entusiasmo generalizado hacia la capacidad de las asociaciones de migrantes como actores transnacionales capaces de incidir en el desarrollo de sus comunidades de origen. En este sentido apuntan trabajos como los de Lacomba (2004), Carballo y Echart (2008), Cortés y Sanmartín (2008), monografías en las 286 que se estudian distintos colectivos de inmigrantes, destacándose la relevancia de las asociaciones dentro de las redes transnacionales. Estudios más recientes, en los que las asociaciones son consideradas como objeto de estudio en sí mismas y no dentro de un conjunto más amplio de actores migrantes, muestran un cierto desgaste de la capacidad de incidencia transnacional de las asociaciones (Sanmartín, 2011; Lacomba y Cloquell, 2014; Cebolla y López-Sala 2015). La mayoría de las asociaciones con las que se ha contado para este trabajo no se corresponden con la definición de hometown associations ofrecida en el marco teórico. Más bien estarían a medio camino entre tipo de prácticas realizadas por las asociaciones de inmigrantes y las proveedoras de servicios que definía Cordero-Guzmán, o las agencias de servicios de Portes, Escobar y Walton Radford. Esto no es óbice para que puedan desempeñar algunas actividades de carácter transnacional, como puede verse en el cuadro 7. La clasificación propuesta distingue entre dos niveles fundamentales de acción: el social –o socioeconómico- y el político. Dentro del primero se diferencian los proyectos de codesarrollo institucional, entendiéndose a tales efectos las iniciativas alineadas con la agenda política de la cooperación para el desarrollo de la inmigración y financiadas parcial o totalmente con fondos públicos; y los de codesarrollo espontáneo, iniciativas étnicas realizadas por las asociaciones con independencia de la agenda migratoria del momento, a pesar de que ocasionalmente puedan contar con apoyos institucionales. En el nivel político se recogen las prácticas relacionadas con la incidencia política en origen y la militancia activa en partidos políticos colombianos. Una primera mirada en términos cuantitativos a esta clasificación de las prácticas transnacionales realizadas por las asociaciones de colombianos establecidas en la Comunidad de Madrid, aporta indicios que permiten cuestionar, o al menos reflexionar sobre algunas de las cuestiones reiteradas en los estudios sobre asociacionismo migrante. 287 Cuadro 7: Principales prácticas transnacionales. Prácticas Transnacionales Tipo 1 Tipo 2 Tipo 3 NIVEL SOCIAL Codesarrollo institucional Actividad principal La Gaitana Redepaisas Actividad complementaria ACULCO AESCO Alma Latina Aspiran a ello Nativos de Macondo Amigos MIRA Acuerdo intercultural Eje Integrado FEDASCOM Codesarrollo espontáneo Actividad principal ABENIN Aguas Blancas María José Guadalupe Actividad complementaria Redepaisas NIVEL POLÍTICO Incidencia política Actividad principal MIGRACODES ASEVICOM Actividad complementaria Amigos MIRA ACULCO AESCO Estudio 40 Red Colombia FEIN Acuerdo Intercultural Redepaisas Las Guaneñas Militancia en partidos ACULCO AESCO Amigos MIRA FEIN Acuerdo Intercultural Fuente: Elaboración propia. Por una parte, y en contra de lo manifestado en los estudios, el número de asociaciones que participa de alguna manera en iniciativas transnacionales es relativamente alto, 19 288 de las 28 que componen la muestra. Esto podría deberse a un sesgo implícito en la selección de las organizaciones a favor de aquellas con una vocación transnacional, ya que, como se ha dicho, fueron contactadas a través del listado de asociaciones manejado por el Consulado. A pesar de que, como se verá más adelante, la interlocución con el Consulado ha sido más bien una cuestión coyuntural y poco relevante para las organizaciones, con el fin de evitar en la medida de lo posible la incidencia de este factor se han obviado en la clasificación las cuestiones relativas a la participación institucional en las mesas de diálogo del Consulado o del programa Colombia Nos Une. Por otra, no todas las asociaciones se dedican con la misma intensidad a las prácticas transnacionales, siendo relativamente escaso el número de ellas, sólo siete, que lo hace como actividad principal. Dos de ellas realizan proyectos de codesarrollo institucional, tres implementan iniciativas que podrían considerarse dentro de los planteamientos del codesarrollo espontáneo y dos hacen incidencia política48. Además, se aprecia la prevalencia de un buen número de asociaciones pequeñas, de tipo 3, cuyas actividades están principalmente orientadas hacia Colombia, cuatro de las siete, máxime si se tiene en cuenta que las dos asociaciones de tipo 2 que realizaban proyectos de codesarrollo se encontraban inactivas en el momento de realización del trabajo de campo. Por último, sorprende el gran número de asociaciones involucradas en cuestiones políticas en Colombia. Al obviarse en la clasificación el canal oficial de mediación de las asociaciones de la diáspora con el gobierno colombiano –la interlocución con el Consulado a través del programa Colombia Nos Une- dentro de esta categoría se incluyen principalmente acciones reivindicativas o de sensibilización sobre cuestiones relativas a la política colombiana, especialmente aquellas relacionadas con los derechos de los migrantes o con el proceso de paz mantenido por el presidente Santos en el tiempo de realización del trabajo de campo. Este posicionamiento, más agresivo, contrasta con el mantenido hacia la política española, en la que tratan de no involucrarse o, al menos, de no dejar que, como 48 La militancia en partidos políticos es tomada como una variable categórica y que en todo caso será considerada como una actividad complementaria a otros fines de la asociación. 289 asociación, se les relacione con unos posicionamientos ideológicos determinados. Aunque sólo dos de ellas (MIGRACODES y ASEVICOM) se dedican esencialmente a la búsqueda de incidencia política en origen –precisamente sobre los derechos de los migrantes y de las víctimas del conflicto armado, respectivamente-, en los demás casos los entrevistados no tuvieron problema en hablar abiertamente de los posicionamientos adoptados por la organización respecto a cuestiones puntuales de la política colombiana. Las prácticas sociales transnacionales, sean estas de carácter institucional o espontáneo se mueven en torno a la misma lógica que las desarrolladas en el país de destino: la búsqueda de financiación o de autogestión de la organización. En cuanto a las iniciativas de carácter político, sin abandonar la posibilidad de ejercer lobbying estratégico similar al descrito al hablar de las prácticas en destino, introducen una nueva función relacionada con la vinculación política e identitaria de las diásporas con sus países de origen: la necesidad de visibilizarse. 7.1. Nivel social Malgesini (2007: 14) distingue entre el “codesarrollo espontáneo”, que se produce como consecuencia de las interacciones entre personas de las sociedades de origen y destino, sin necesidad de que medie ninguna orientación política, y el codesarrollo como instrumento político para la cooperación con el país de origen y la integración en el de destino, o “codesarrollo institucional”. En términos generales, el segundo es más fácil de identificar que el primero, ya que hace referencia a proyectos específicos, sujetos a partidas presupuestarias y a periodos temporales concretos, y recogidos en las memorias de actividades de las organizaciones. Del mismo modo, a preguntar a los representantes de las asociaciones por las prácticas orientadas a Colombia, estos tendían a dar una cierta prioridad a los proyectos realizados con financiación externa, sin duda como elemento legitimador de la validez de las iniciativas. 290 Tal vez por ello la mayor parte de la producción académica sobre transnacionalismo y asociaciones de migrantes en España se han centrado principalmente en las prácticas de codesarrollo institucional, frente a otras más escurridizas (Lacomba y Cloquell, 2014; Cebolla y López-Sala, 2012; Aparicio y Tornos, 2010). La excepción la constituyen los estudios sobre el colectivo senegalés (Jabardo, 2006; Carballo y Echart, 2008; Giró y Mata, 2012), en los que se hace referencia a la dificultad para discernir entre lo formal y lo informal dentro de las redes de solidaridad africana (Crespo, 2006). Sin embargo, la hibridación entre elementos institucionales y espontáneos en la realización de prácticas transnacionales no parecen exclusivos de los colectivos africanos: las iniciativas de codesarrollo espontáneo se institucionalizan en cierta medida al ser realizadas por una asociación registrada formalmente como tal y, de manera expresa, en los casos en los que sean financiadas como proyectos en convocatorias públicas; de igual manera, el codesarrollo institucional mantiene algunos elementos de espontaneidad, como la propia orientación étnica hacia Colombia o el sustento de las acciones en una amplia red transnacional de contactos, a través de la cual son capaces de movilizar recursos de distinto tipo. Basta comparar dos citas extraídas de entrevistas con representantes de AESCO, una asociación de tipo 1 con un área de codesarrollo institucional, y con la Asociación María José Guadalupe Invidentes de Colombia, de tipo 3 y dedicada exclusivamente a la realización de iniciativas de codesarrollo espontáneo: En Colombia trabajamos con otras asociaciones: con espacios de Mujer de Antioquia, trabajamos con muchas universidades, con la Universidad Javeriana del Valle, en su momento trabajamos mucho con el Departamento de Derecho de la Universidad Javeriana... No me acuerdo del nombre del profesor… Porque trabajamos mucho todo el marco jurídico internacional de Colombia sobre migraciones y los convenios de seguridad social… Tenemos mucho contacto con el legislativo… Con Juan Carlos Martínez, que fue con el que la ley de retorno… y con Rafael Pardo cuando era ministro de trabajo dialogamos bastante… (AESCO). En Colombia los contactos son a través de amigos que les parece bonita la gestión que hacemos. Estamos en contacto con Bibliotecas de allí. Es otra forma de hacer patria… Un grano de arena para que esto cambie. Mi único equipaje son los libros [de braille] (Asociación María José Guadalupe). 291 En ambos casos hablan de las personas con las que trabajan en Colombia como si los contactos fueran más personales que institucionales. Esta forma de actuar, que sería esperable de una asociación de codesarrollo espontáneo que funciona prácticamente sin recursos, es más llamativa en el de una organización grande y que recibe regularmente financiación pública. Aun así hay diferencias evidentes entre el tipo de red utilizada, que en el caso del primer informante es de carácter político y en el del segundo mucho más personal. Entre ambos casos puede colocarse el de Alma Latina, que aunque se dedica principalmente a los proyectos relacionados con la integración de los menores inmigrantes en España, están abiertos a la realización de prácticas en origen si se presenta la ocasión: En Colombia es impresionante. Tengo un compañero que tiene una asociación en Colombia, aquí y en Londres. Es un chaval de 24 años que estudió audiovisuales y tiene la música… Está haciendo cosas maravillosas, proyectos por medio de la música, dentro del programa Juventud en Acción que era un programa de la Unión Europea. Cuando viene aquí viene a Alma Latina y nuestros jóvenes participan en su programa de encuentro de jóvenes europeos. Había un chaval que estaba allí sentado en Lavapiés fumando porros y que tocaba que te mueres, entonces él se lo llevó y ya está en Londres. Él trabaja en Bogotá, Londres y Madrid: todo por medio de la música. En Medellín tuvimos contacto con combos, que son chavales de la calle también… Yo he ido a hablar con ellos pero no fue posible hacer nada, por falta de recursos nuestros. Hemos hecho cosas puntuales con Conexión Colombia… Un proyecto que se llamaba “Conectando Sonrisas” que por cada minuto leído ciertas empresas daban un euro. Y así se consiguieron unos cuantos millones que Conexión Colombia se los dio a las entidades educativas que forman parte del proyecto (Alma Latina). Sorprende cómo a lo largo del discurso se mezclan en todo momento elementos institucionales y espontáneos. Se hace alusión expresa a los nombres de los programas y proyectos en los que participan, así como a sus correspondientes financiadores, pero todas las iniciativas que se mencionan toman sentido en cuanto a que están insertas en una red de contactos interpersonales que facilita los medios para su realización. En ocasiones es la asociación la dinamizadora de una acción en la que se involucra a 292 terceros, mientras que en otras es invitada a participar en proyectos ya en marcha. En todo caso, lo que determina la capacidad de involucrarse en tales prácticas es la disponibilidad de los recursos necesarios para ello. Codesarrollo institucional y espontáneo son dos componentes de una categoría más amplia, las prácticas transnacionales realizadas como consecuencia de la pertenencia simultánea de los migrantes a distintas comunidades identitarias. Desde las administraciones, se trata de incorporar iniciativas realizadas de manera natural o espontánea por los colectivos de inmigrantes -como los envíos de remesas, las inversiones o los proyectos de desarrollo productivo en origen- a las políticas migratorias o de cooperación para el desarrollo. Desde las asociaciones de inmigrantes, se aprovecha la estructura de oportunidad política brindada desde las instituciones para incrementar el alcance de sus prácticas en origen. Lo que aquí se plantea es que el acceso a los recursos, de uno u otro tipo, determina la intensidad con la que las asociaciones de migrantes realizan prácticas transnacionales. 7.2.3. Codesarrollo institucional La introducción de cambios en la legislación española a favor de la cooperación internacional y, en concreto, del codesarrollo, son anteriores a la creación de la mayor parte de las asociaciones de colombianos que componen el grupo estudiado. Se ha visto cómo muchas de ellas incluyen entre sus objetivos generales el codesarrollo, haciendo alusión concreta al término, independientemente de que hayan realizado o intentado realizar alguna labor al respecto. Es una manera de no cerrarse puertas a un campo de financiación sin duda abierto, casi desde su concepción institucional, a las asociaciones de inmigrantes. Algunas se registran en la AECID como Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo (ONGD), e incluso las organizaciones más grandes cuentan con sedes propias en los países de origen, que actúan como contrapartes. 293 Cebolla y López-Sala indican que la longevidad de las organizaciones, el mantenimiento de contactos con las administraciones públicas y la representatividad de la asociación49 son los principales factores que condicionan la capacidad de acceso de las organizaciones a este tipo de financiación (Cebolla y López-Sala, 2012: 35). Efectivamente, los proyectos de codesarrollo institucional, realizados al amparo de la financiación pública eran propios de las asociaciones más antiguas, con más recursos - tanto materiales como, especialmente, humanos- y con mayor relación o proyección de relacionarse con las administraciones políticas, pero esto no es de extrañar, pues son condiciones extensibles al resto de casos en los que se accede a financiación pública, independientemente del tipo de acciones que se vayan a realizar. Entre los criterios habitualmente valorados para la concesión de subvenciones públicas, se encuentran cuestiones no sólo relativas a la calidad de la propuesta o proyecto presentado, sino también aspectos internos de la organización, como los años en activo –para muchas de las convocatorias se requiere un mínimo de uno a tres en funcionamiento-, la gestión previa de fondos públicos o la disposición de recursos suficientes –incluyendo a tales efectos personal capacitado- para desarrollar la intervención. El que las asociaciones más pequeñas encuentren más posibilidades de acceso a financiación para acciones relacionadas con la integración de los inmigrantes que a prácticas transnacionales puede deberse a que las partidas financieras para las primeras suelen superar con creces a las de las segundas, y que bajo ellas se pueden amparar iniciativas menos costosas en términos presupuestarios. Por otra parte, no parece tan claro que las asociaciones de colombianos que realizan prácticas de codesarrollo institucional tengan que ser entidades de grandes dimensiones, ya que un buen número de asociaciones medianas han llevado a cabo este tipo de actividades, e incluso dos pequeñas aspiran o han aspirado a realizarlas. Además, 49 Para analizar el grado de representatividad de la asociación, Cebolla y López-Sala utilizan la variable “número de miembros de la asociación”. No obstante, estudios cualitativos como el de Aparicio y Tornos cuestionan la validez del número de socios como indicador, habida cuenta que muchas de las asociaciones, a pesar de ser reconocidas como “grandes” o “pequeñas”, no disponen de datos precisos sobre su número de socios. Esta caracterización de las asociaciones estaría más bien determinada por la presencia “virtual” de las asociaciones en medios de comunicación, en organismos administrativos o en estudios sobre migración (Aparicio y Tornos, 2010: 98). 294 dos de las asociaciones clasificadas como de tipo 1 no han obtenido financiación para realizar proyectos institucionales en origen pese a aspirar a ello. Sin embargo, la relación parece más clara si se atiende al contexto temporal en el que se enmarcan tales prácticas. Todas las asociaciones que han realizado proyectos de codesarrollo institucional, ya sea como actividad principal o complementaria, fueron constituidas antes de 2009. Incluso entre las que aspiran a realizar proyectos de codesarrollo, sólo una fue fundada con posterioridad a esta fecha. Parece que el interés por este tipo de iniciativas hubiera decaído repentinamente entre los fundadores de las organizaciones constituidas a partir de 2010, casi un tercio del total de la muestra. Esto no quiere decir que no realicen ningún tipo de práctica transnacional pues, de acuerdo con el cuadro 7 y como se verá más adelante, dos de ellas tienen como actividad principal la búsqueda de incidencia política en Colombia. Tampoco tiene que ver con que su juventud les haya impedido obtener recursos para la realización de sus proyectos, ya que, en tal caso, aparecerían clasificadas como asociaciones que aspiran a ello. Por otra parte, en el momento de la realización del trabajo de campo sólo dos asociaciones realizaban proyectos institucionales de tipo social50 en Colombia, AESCO y ACULCO. Se trata de intervenciones relacionadas con el retorno voluntario de los migrantes o de iniciativas puntuales financiadas por entidades gubernamentales colombianas u organismos multilaterales, pero en cualquier caso alejadas del imaginario del codesarrollo, en el que los migrantes se constituyen como vectores del desarrollo de sus comunidades de origen. En los demás casos, las organizaciones continuaban dedicándose a cuestiones relacionadas con la integración de los inmigrantes en destino, sin que la supresión de este área de trabajo pareciera suponer problema alguno, salvo para las dos asociaciones especializadas en codesarrollo institucional, La Gaitana y Redepaisas, que habían cesado por completo su actividad (en 2010 y 2013, respectivamente). 50 Dentro del nivel social se pueden incluir tanto las iniciativas de codesarrollo institucional como las de codesarrollo espontáneo. Se utiliza esta categoría, y no específicamente la de “codesarrollo institucional”, para evitar clasificar como unas u otras algunas de las iniciativas realizadas por AESCO y ACULCO. 295 Las fechas son especialmente relevantes porque coinciden con el comienzo de la crisis económica y con los recortes del Estado de bienestar español, que supusieron un duro golpe para todo lo relacionado con la cooperación internacional para el desarrollo. Desde el año 2010, el gobierno de España fue reduciendo paulatinamente los fondos destinados a la ayuda al desarrollo, y la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid eliminaron las ayudas destinadas a la realización de proyectos de cooperación internacional. En este entorno, la ventaja comparativa con la que contaban las asociaciones de inmigrantes, por estar constituidas por nacionales de los países en los que se iban a implementar los proyectos, deja de ser un factor decisivo para acceder a la financiación frente a las ONGD al uso, especializadas en otros sectores de la cooperación. El representante de ACULCO, lo manifiesta claramente: Los primeros recortes fueron los de los ayuntamientos, los del Ayuntamiento de Madrid. Nosotros habíamos accedido a la ayuda al desarrollo a través de ellos. Luego recortaron las comunidades autónomas. Se mantiene algo en la AECID, pero las organizaciones que trabajábamos con Colombia nos hemos quedado sin nada (ACULCO). Como indica el propio informante, a pesar de los recortes continúan existiendo algunos fondos para proyectos de desarrollo –como las convocatorias de subvenciones a ONGD de la AECID-. Es más bien la especificidad de las organizaciones, las que trabajan con Colombia, lo que les impide acceder a ellos. Es preciso recordar que ACULCO es una organización grande, que maneja un volumen considerable de recursos –tanto públicos como privados y en forma de capital social- con sedes en Colombia, Reino Unido e Italia –además de España- e inscrita en el registro de ONGD de la AECID. El propio presidente de la organización manifestó considerarse más una ONG que una asociación de inmigrantes, y en el momento de la realización de la entrevista se encontraba residiendo en Bogotá, donde combinaba su trabajo de profesor universitario con la dirección de la filial colombiana de la asociación. Además, mantienen varios proyectos transnacionales, como se ha mencionado anteriormente, algunos de los cuales difieren poco de los realizados al amparo del modelo de 296 codesarrollo promovido desde las administraciones españolas entre 2005 y 2010. Sin embargo, al tratar el tema se muestra tajante: Hay un tema muy complejo que es el codesarrollo. Complejo porque nunca se desarrolló realmente, no se creó realmente. Las administraciones locales fueron los primeros que empezaron, nosotros llegamos a tener los primeros proyectos de codesarrollo de Colombia por parte de Ayuntamiento de Madrid. Da por hecho que el codesarrollo es un tema casi ficticio y, en todo caso, del pasado, como muestran los tiempos verbales utilizados al referirse al mismo o la evocación a los primeros proyectos de codesarrollo del Ayuntamiento de Madrid. A pesar de haber sido pioneros, no han podido consolidar un área de codesarrollo dentro de la organización, y parece culpar en cierto modo de ello a las administraciones, que no han sabido dar continuidad a este tipo de iniciativas. Es llamativo que se refiera de manera expresa a esos y no a otros proyectos ya que, como se verá más adelante, se trata de iniciativas exitosas y que continuaban funcionando en el momento de la entrevista, a pesar de la retirada de la financiación, gracias a los esfuerzos de autogestión realizados desde la asociación. En cualquier caso, el pesimismo con el que se refiere a la posibilidad de realizar proyectos de cooperación en Colombia contrasta con el entusiasmo manifestado por el mismo informante durante la entrevista mantenida en 2009: En Colombia estamos trabajando en la construcción de PYME para mujeres, talleres que les permitan crecer, lo que en América se llama el empoderamiento de la mujer. Creo que son un éxito los proyectos que llevamos ahora en Colombia, diez proyectos grandes. Y luego tenemos un programa de cuidado del medioambiente en Barranquilla que les permita el cuidado del agua a los niños. Vamos a atender a 5.600 niños en esa parte del Caribe colombiano. Luego vamos a aplicar ahora otro en Santa Marta, una ciudad que está al lado… Es un proyecto más pequeñito pero interesante. Y luego hay un tema que también nos interesa y es todo lo que tiene que ver con prevención en Salud. En esta área tenemos tres proyectos en marcha. 297 El cambio de actitud está justificado. Tanto para ACULCO como para AESCO, los recortes acontecidos en la ayuda española al desarrollo supusieron duros costes, y es posible que, en términos absolutos, fueran las organizaciones que perdieron un mayor volumen de fondos. Sin embargo, como se ha mencionado en el capítulo 5, la ausencia de fondos públicos no supone un riesgo para la supervivencia de la entidad, ni tan siquiera la persistencia de un área de cooperación internacional dentro de la misma, a pesar de que ésta se muestre algo menos activa. La incorporación de líneas de actuación relacionadas con la implementación de proyectos de desarrollo en Colombia responde más bien a la dinámica de acumulación de funciones ya mencionada, a través de la cual las asociaciones dedicadas a la migración de forma general van asumiendo ciertas tareas sin abandonar las anteriores, siempre que la estructura de oportunidades lo permita. En 2009, con un clima político favorable a la participación de las asociaciones de inmigrantes en proyectos de codesarrollo institucional en los países de origen de los migrantes, es posible dar una verdadera dimensión internacional a la organización, cuya máxima expresión sería la constitución de sedes o filiales en tales países. El campo de acción puede ampliarse tanto como la situación permita, incluyendo la posibilidad de cooperación con terceros países, algo que recuerda a lo dicho acerca de la ampliación de la base de beneficiarios más allá de sus connacionales: ACULCO Colombia es la contraparte local de ACULCO España, lo que nos ha permitido manejar mucho flujo de dinero. En la relación con estos países hay que cuidar mucho el tema de la transparencia. No puedo decir que hayamos tenido problemas con el dinero pero puede pasar… Con las oficinas allí tengo la seguridad de que el dinero va a llegar bien (ACULCO). En Perú trabajamos con una contraparte que se llama Sendas. En Colombia y en Ecuador trabajamos de la mano de nuestra propia organización… En Bolivia, como es más intermitente el trabajo, va en función de lo que podemos desarrollar. Pero sí buscamos que haya una vinculación afectiva de emigrantes de una determinada localidad y que lo que vayamos a hacer esté relacionado con el plan de desarrollo de la localidad. Hay que hacer algo que tenga que ver con la planificación de desarrollo que tenga esa zona (AESCO). 298 En el extremo opuesto, con la llegada de la crisis ambas organizaciones reducen considerablemente su presencia internacional, despidiendo personal, cerrando delegaciones y abandonando iniciativas en marcha: Cuando se cortó la ayuda se dejaron muchos proyectos que se quedaron a medio camino. En nuestro caso dejamos proyectos en el sur de Bogotá. Tenemos aún una granja integral en Usme que se ha quedado corta. Al no poder continuar se queda la infraestructura guardada, maquinaria, muebles, etc. (ACULCO). Aún así, la disponibilidad de otras vías de financiación y autogestión les permiten mantener un nivel mínimo de actividad transnacional como la gestión de proyectos de retorno voluntario –tratados como atención y orientación al proceso migratorio- o el mantenimiento de sedes –que no tienen por qué ser físicas, basta con disponer de una dirección particular registrada- o personas de contacto en origen por si se presentara la ocasión de reactivar esta área. Mientras tanto, las asociaciones continúan con su trabajo de atención primaria a los migrantes en España, complementada con distintas acciones especializadas que supongan una fuente de insumos adicionales. La dinámica de acumulación de funciones permite la posibilidad de dar más relevancia a unas prácticas que a otras, sin tener necesariamente que abandonar por completo ninguna de ellas. No es este el caso de La Gaitana y Redepaisas, las dos asociaciones destinadas a realizar proyectos de codesarrollo institucional como área de acción principal y que cesaron su actividad al cortarse la financiación pública. A pesar de su escasa proyección temporal – duran cuatro y seis años respectivamente- ambas son clasificadas como asociaciones de tipo 2, ya que recibieron regularmente subvenciones públicas que permitieron su supervivencia en este periodo. Hay elementos comunes a las dos organizaciones que merecen ser rescatados. Ambas fueron constituidas en fechas similares, La Gaitana el 2006 y Redepaisas en 2007, por personas que conocían previamente el tejido asociativo y con formación específica en 299 cuestiones relacionadas con la cooperación para el desarrollo. Pero lo más sorprendente es que ambas se crearon sobre la base de proyectos previamente existentes: La asociación nació en 2007, en el marco de un proyecto de cooperación y codesarrollo patrocinado por la AECID y la Fundación CIDEAL, y la parte local era Cofenac Antioquia. Había habido ya un proyecto piloto de codesarrollo en la zona del Quindío con muy buenos resultados y entonces, desde ahí, quisieron hacer un proyecto más grande, de cuatro años, en toda la zona de Antioquia. Tenía como dos líneas: la primera favorecer el tejido asociativo de los emigrantes en España, y la otra promover en Colombia la empleabilidad con las remesas, impulsando el tema de las unidades productivas. Surge de ahí un grupo de gente concienciada, que quería hacer cosas y cuando sale el proyecto se constituye también la asociación. Yo era la facilitadora del proyecto. Había muchos beneficiarios antioqueños interesados, empezaron a vincularse y se generó el tema de la micro-financiación alternativa, y de ahí nació el grupo de economías solidarias: nos reuníamos una vez al mes, incluso después de terminado el proyecto (Redepaisas). Fue una experiencia muy bonita, empezamos con el primer proyecto de codesarrollo del Ayuntamiento. Como era codesarrollo buscamos una plataforma de colombianos aquí, buscamos financiación con el BBVA y en 2004 conseguimos apoyo porque trabajábamos con una ONG en Colombia. Aquí estaba Candelita y en Colombia Manos Amigas. Con esa plataforma desarrollamos la primera parte de proyecto, que se llamó “Lazos”. Terminada esa primera fase dijimos: ¡oye llevamos dos años trabajando como plataforma! ¿Por qué no creamos una asociación? Y la creamos. De 2006 a 2008 trabajamos en Lazos, que fueron 4 fases. Luego se terminó Lazos e iniciamos un proyecto que se llamó “Cruzando Orillas”, que terminó en 2010, también con Manos Amigas. Y hasta ahí llegó la asociación (La Gaitana). Las dos entidades surgen por iniciativa de grupos de personas que colaboran en proyectos de codesarrollo financiados por las administraciones públicas y que deciden constituirse de manera autónoma como asociación. Estos discursos son, sin duda, utilizados para legitimar la profesionalidad de las organizaciones, dando a entender que sus miembros sabían lo que hacían ya que disponían de experiencia previa en el sector. Sin embargo, da que pensar el que, una vez adquiridos los conocimientos de la experiencia, decidan independizarse de las organizaciones bajo las que surgen, a pesar 300 de que los objetivos de desarrollo perseguidos por todas ellas guarden más puntos en común que divergencias, como evidencia el hecho de que continúen colaborando entre sí. Disponer de una organización propia aporta una serie de ventajas a sus miembros, relacionadas tanto con la autonomía para gestionar su propio trabajo, como con la capacidad de movilizar recursos. Pasan de ser empleados a potenciales empleadores, y pueden ser independientes para obtener recursos, ya sean económicos –a través de donaciones, venta de servicios o subvenciones públicas- o de capital social –atrayendo personal voluntario o disfrutando de distintos espacio o sedes-. El que sean asociaciones especializadas en codesarrollo no les impide ofertar otras prácticas relacionadas con la migración, como la realización de cursos y talleres o la participación en movilizaciones políticas puntuales o espectáculos. Esta capacidad de autogestión puede ser determinante para la supervivencia de la organización. Del último fragmento correspondiente a la representante de La Gaitana, se desprende que la organización duró el tiempo que hubo financiación para realizar proyectos y se mantuvo la relación con la contraparte local, Manos Amigas. La secuencia de eventos que relata guarda un enorme paralelismo con el ciclo de los programas de codesarrollo puestos en marcha desde las administraciones españolas: entre 2004 y 2006 colaboran en los primeros proyectos piloto del Ayuntamiento de Madrid, desde esta fecha se constituyen formalmente como asociación y acceden a financiación de manera regular hasta el año 2010, fecha en la que dejan de existir tales subvenciones. El caso de Redepaisas es algo distinto. A pesar de surgir en el marco de un proyecto de codesarrollo, pronto empieza a diversificar sus funciones hacia prácticas de tipo social e incluso cultural. De las memorias de actividades de la asociación y de la entrevista con sus representantes se desprende que no volvieron a recibir más financiación pública para implementar acciones transnacionales, aunque presentaron proyectos a distintas convocatorias y realizaron iniciativas puntuales autogestionadas hasta 2011. Un año antes comienzan a recibir subvenciones de la Comunidad de Madrid para realizar acciones relacionadas con la integración de las familias inmigrantes51, financiación que 51 Se trata de los proyectos Taller Creativo de Aprendizaje Social y Emocional dirigido a Familias (2010- 2011), y Desarrollo personal y Apoyo Social para la Integración en sus fases I y II (2011-2013). 301 se mantiene de forma regular hasta 2013, año en el que la entidad deja de funcionar. Tal vez esta ampliación de objetivos contribuye a explicar por qué dura tres años más que La Gaitana, a pesar de que el contexto de recortes en la cooperación española para el desarrollo es el mismo: El codesarrollo nos ocupaba porque habíamos empezado con un proyecto de codesarrollo. Ahora ya no se hace nada porque mucha gente se ha ido. Ahora con la crisis y el desempleo, el entusiasmo y la disponibilidad de tiempo han decaído. Nos llega mucha información de ofertas, de becas, de cursos, de trabajos, a través de google, y semanalmente las remitimos a la gente. Ya casi es eso lo único que hacemos ahora. Nos seguimos reuniendo como amigos. Por ejemplo celebramos la navidad juntos, pero ya no lo hacemos para planificar actividades (Redepaisas). Por último, cabe mencionar que varias asociaciones manifestaron aspirar o haber aspirado a realizar proyectos de cooperación en Colombia. Se trata de asociaciones que incluyen en sus objetivos estatutarios la cooperación para el desarrollo, independientemente de que lleguen a hacer uso de su condición de ONGD. Los casos recogidos en el cuadro 7, se refieren a las asociaciones que han tratado de obtener financiación pública para la realización de proyectos transnacionales (Acuerdo Intercultural, Eje Integrado y FEDASCOM) o que tienen sedes en Colombia (Amigos MIRA y Nativos de Macondo). Entre las primeras, Acuerdo Intercultural es el claro ejemplo de una tentativa de ampliación de las funciones de la organización frustrado por la falta de acceso a recursos, ya que concursaron en algunas convocatorias públicas sin buen resultado y dejaron de intentarlo. En el caso de Eje Integrado, la única de las organizaciones que trabajan en el nivel social-transnacional creada después de 2010, se tuvo constancia de que, en el momento de la realización del trabajo de campo, buscaban financiación para un proyecto transnacional de formación y emprendimiento, aunque esta vez con apoyo de las autoridades colombianas, lo que viene a reforzar la idea de que el codesarrollo institucional en España deja de tener interés una vez retiradas las ayudas públicas. 302 Sorprende que en esta lista se encuentre FEDASCOM, ya que se trata de una federación de asociaciones, con lo que su área de acción esperada sería la de la interlocución política. Como se ha mencionado en el capítulo 5, la organización no llegó a consolidarse, por lo que no puede considerarse que realizaran actividad alguna; sin embargo, en la entrevista con la que fuera su presidenta, parece que todos los esfuerzos de interlocución tuvieran como propósito obtener recursos para organizar un proyecto transnacional de tipo cultural, traer a España el Pueblito Paisa de Medellín, en una exposición itinerante por distintas ciudades. Por aquel entonces creamos la FEDASCOM, que también está archivada. Trabajamos mucho para traer el Pueblito Paisa en una exposición itinerante con un arquitecto y artista que quería hacerlo; estuvimos hablando con las alcaldías de Sevilla, Barcelona y Valencia para llevarla al menos en la época de verano. No se trataba sólo de colocarla, sino también de hacer su obra de teatro, cómo funciona, cómo van a mercar, el burrito en la puerta… Dduró como año y medio, al final no salió. Como siempre no se consolidó nada, no aprobaron el proyecto... No sé, trabajamos muchísimo (FEDASCOM). El comportamiento es muy parecido al de las demás asociaciones desaparecidas. Nuevamente, la falta de apoyos públicos impide la realización de prácticas transnacionales y, de manera simultánea, la organización desaparece. En los casos de Acuerdo Intercultural, Eje Integrado o FEDASCOM, hay un conocimiento previo de las prácticas transnacionales de los migrantes, tanto teórico como empírico, ya que sus líderes tienen formación específica en la materia y han participado en otras asociaciones como AESCO o La Gaitana. En cuanto a las dos asociaciones de tipo 1 que nunca han realizado proyectos en Colombia financiados con fondos públicos, Amigos MIRA y Nativos de Macondo, ambas están registradas como asociación en Colombia. El caso de la primera es peculiar ya que se trata más bien de la filial española de una organización colombiana. Por su parte, Nativos de Macondo intenta abrir una escuela de danza para trabajar con jóvenes en riesgo de exclusión en Santa Marta, aunque como expresa claramente su representante, 303 que el proyecto llegue finalmente a consolidarse dependerá de la posibilidad de recaudar los recursos necesarios: Cuando fui hablé con la persona que era la encargada del área cultural en el Ministerio de Cultura y nos dijo: “para poderles ayudar tienen que estar constituidos aquí”. Entonces me fui a Santa Marta, que es la ciudad donde tengo yo toda mi familia, y allí hice todo el papeleo, los requisitos para que quedara legalmente registrada, o sea que está empapelada ya, igual que está aquí. Soy ya apta para recibir ayuda… Y si me la dan verán los resultados (Nativos de Macondo). 7.1.2. Codesarrollo espontáneo En los discursos de los líderes asociativos sobre las prácticas desarrolladas en su país de origen, se aprecian diferencias entre el tratamiento dado a las prácticas de codesarrollo institucional y espontáneo. El primero tiende a anteponerse al segundo, como una forma de legitimar la profesionalidad de sus intervenciones, que han sido respaldadas por las administraciones públicas. Además, al hablar de codesarrollo institucional suelen utilizar un lenguaje técnico, similar al empleado en la cooperación internacional realizada desde España. Algunas de las asociaciones hicieron mención expresa a cuestiones como los sectores estratégicos descritos en los distintos planes directores o al modelo español de gestión de las migraciones, así como a beneficiarios, contrapartes, objetivos o fases, términos utilizados por los profesionales de la cooperación para el desarrollo, pero que no son de uso cotidiano para los no profesionales. Esta manera de referirse a los proyectos realizados con financiación pública contrasta considerablemente con la forma que tienen los mismos líderes de describir algunas de las prácticas realizadas de manera autónoma -codesarrollo informal o espontáneo-, desde sus asociaciones. En estos casos, las informaciones quedan relegadas a un segundo plano, dando por sentado que no guardan el mismo interés que las iniciativas estructuradas en torno a proyectos financiados. Tal vez por ello el codesarrollo espontáneo o realizado sin apoyo de las administraciones públicas tiende a invisibilizarse en los estudios sobre asociacionismo migrante. 304 Sin embargo, como se ha mencionado arriba, en ocasiones las prácticas espontáneas preceden a las institucionales. Se ha visto el caso de La Gaitana, una asociación dinamizada a partir de la participación de un grupo de mujeres inmigrantes en los proyectos implementados en Colombia por otra organización. La organización se constituye como una entidad jurídicamente independiente y estratégicamente más efectiva de cara a la movilización de determinados recursos. Su ciclo de vida concluye al agotarse las vías de financiación. No por ello las personas que trabajaban en la organización han abandonado las prácticas a las que se dedicaban previamente a su constitución, y se tiene constancia de que al menos su presidenta sigue participando en iniciativas transnacionales a través de otras organizaciones del Tercer Sector. En Redepaisas se aprovecha la elasticidad de la estructura asociativa para diversificar las funciones de la asociación hacia áreas de actuación susceptibles de ser financiadas. Pero también se utiliza el ropaje asociativo para realizar iniciativas trasnacionales sin más recursos que las aportaciones voluntarias de los participantes y que funcionan de manera similar a las prácticas de codesarrollo espontáneo. Por la forma en que se presentan las distintas acciones en su Memoria bienal 2011-2013 queda patente la importancia que dan a unas y otras, al menos al visibilizar su utilidad de cara al público, que es uno de los factores legitimadores de la asociación. Bajo la categoría proyectos se dedican las nueve primeras páginas a presentar en detalle las tres iniciativas financiadas con fondos públicos. Se dedica un espacio considerable a cada una de ellas -entre las dos y las cuatro páginas-, que son explicadas de manera técnica, utilizando una terminología propia de herramientas de planificación de la cooperación internacional como el Enfoque del Marco Lógico: determinación del área y periodo de ejecución, identificación y cuantificación de beneficiarios, y explicación de la lógica de la intervención en torno a una secuencia gradual de actividades, resultados y objetivos. Se recogen igualmente cuatro iniciativas espontáneas: un grupo de economía solidaria y microfinanzas, un taller de emprendimiento en América Latina, una colecta para los damnificados por las inundaciones de Medellín de 2011 y una donación de libros en braille a bibliotecas y centros educativos de Colombia. Este tipo de prácticas quedan 305 relegadas a un espacio menos visible que el de los proyectos financiados, a las tres últimas páginas de la memoria bajo el epígrafe actividades. Se dedica un párrafo a cada una de ellas, compartiendo lugar con otras como talleres para niños o celebraciones de días festivos. Durante la entrevista, se aportan algunos datos sobre la manera de planificar tales actividades, sin duda lejos de los tecnicismos que acompañan a las explicaciones sobre proyectos institucionales: El tema del codesarrollo lo manteníamos por inquietud personal: estar aquí y hacer cosas allí. Los ámbitos de cooperación surgían un poco de forma espontánea. Una amiga nos decía: “tengo un amigo allí que está planificando tal cosa”, y nos interesábamos. Por esa época hacíamos también algunas actividades puntuales, por ejemplo en fechas conmemorativas como la del Descubrimiento de América… Pero eran iniciativas naturales basadas en la inquietud que teníamos por esos temas (Redepaisas). Como se ha dicho anteriormente, en el caso de Redepaisas la inquietud personal por las prácticas transnacionales tiene que ver con cuestiones profesionales, ya que sus fundadores trabajaban previamente en un proyecto realizado por otra ONGD. Huelga decir que eso no resta espontaneidad a las prácticas mencionadas, para las que no buscan financiación pública ni alineación con las agendas políticas del momento. Se trata de actividades realizadas a coste cero, más allá del trabajo voluntario de las personas que participan en ellas, y ayudan a mantener vivas las redes sociales transnacionales que sustentan la asociación. Otras veces las motivaciones no son profesionales sino que tienen que ver con cuestiones puntuales, alejadas por completo del imaginario social de la inmigración, que afectan al ámbito privado o incluso afectivo de las personas que las impulsan. Se trata de una diferencia fundamental en el planteamiento de la asociación: la migración o la cooperación para el desarrollo dejan de ser considerados un objeto de trabajo frente a terceras causas. Son iniciativas de carácter étnico, en las que el origen migrante de sus miembros no se utiliza para legitimar una mayor comprensión de una problemática concreta –la migración-, sino para movilizar un mayor volumen de recursos, 306 aprovechando las ventajas de la pertenencia simultánea a dos sociedades y a la red transnacional de contactos de la que se dispone. Dos ejemplos de este modelo son las asociaciones ABENIN y María José Guadalupe Invidentes de Colombia, dedicadas respectivamente a los menores víctimas del conflicto armado y a los ciegos en Colombia. A la primera se hará referencia más adelante para explicar los elementos de hibridación entre codesarrollo institucional y espontáneo. La segunda, de la que se ha hablado al tratar las motivaciones para asociarse y la constitución de las asociaciones, constituye un caso típico de codesarrollo institucional. Se trata de una organización fundada por la abuela de una niña ciega, que colabora con distintas bibliotecas y entidades educativas colombianas principalmente mediante el envío de libros en braille. Su eslogan es similar a los utilizados por otras ONG, haciendo alusión a un fuerte compromiso ético en torno a una problemática social determinada: “visibilizar la invidencia en Colombia, eliminar barreras y capacitar a los invidentes”52. La diferencia fundamental con el común de las asociaciones de la muestra es que el tema de trabajo no guarda relación alguna con cuestiones profesionales, sino con vivencias personales de carácter familiar. En su entrevista se mezclan constantemente historias relativas a la asociación, con otras privadas sobre ella y su nieta. El discurso emitido es un nuevo ejemplo del personalismo de las organizaciones: Yo tengo una nieta que nació bien pero que por un descuido médico quedó ciega, no sólo quedó ciega sino también con un transtorno cerebral y tiene discapacidad y además ciega. A la edad de los siete años me la traje para acá, para que la tratasen en la ONCE, le enseñaron lo significaba ser ciega y le enseñaron a leer en braille, pero se volvió a Colombia porque los padres no quisieron quedarse… Como ya sabía leer yo le enviaba libros en braille, que allí no se consiguen, y leía mucho. Al cumplir 15 años, le pregunté que qué quería de regalo y me pidió el Quijote. Aquello me impactó y pensé que había muchos niños ciegos en Colombia que no lo podían leer. Entonces a través de otros ciegos que conozco aquí conseguí en la ONCE 17 libros del Quijote en braille y me planté con ellos en Colombia para donarlos a las bibliotecas públicas, un reclamo para que los niños ciegos los puedan leer y no tengan que estar pendientes de que alguien se los lea. Y entonces fue cuando hice 52 https://www.facebook.com/asociacionmariajoseguadalupe/info?tab=overview 307 una asociación con el nombre de mi nieta para visibilizar la invidencia en Colombia (Asociación María José Guadalupe). La composición de la organización no es menos peculiar: la niña que da nombre a la asociación es la presidenta honorífica, su abuela la secretaria y representante, y colaboran con ella dos de sus hijas. Desarrollan iniciativas de manera altruista gracias a los contactos interpersonales y al capital social generado dentro de una red social transnacional, en lo que sería un caso extremo de autogestión asociativa: He intentado hacer investigaciones en Colombia para saber cuántos ciegos hay, pero no tenemos ese dato, entonces todo se hace a través de conocidos y familiares. El que sabe dónde hay un ciego me lo dice: que en tal colegio hay un niño ciego... Todo lo hacemos así. La asociación tiene siete años, aunque el periplo de los libros empezó hace cinco años .Los enviamos a colegios colombianos y ahora también a alguno de Ecuador. Es interesante que la asociación no se constituye para formalizar una práctica realizada previamente, sino que fue fundada dos años antes de comenzar con los envíos de libros. Se desconocen las tareas realizadas previamente o el propósito con el que en su día fue fundada, pero la estructura asociativa ya existía y, a tenor del nombre elegido, la orientación general siempre fue la misma. Tampoco parece que la fórmula jurídica elegida sea casual: su fundadora tenía estudios de posgrado en cooperación internacional, y había dirigido previamente -entre 2005 y 2008- la asociación Canon Humano, en la que se asesoraba a inmigrantes para regularizar su situación laboral. Es curioso el que esta práctica en destino, mucho más alineada con la agenda migratoria española, también se realizaba al margen de la financiación pública y se fundamentaba en una estrategia profesional familiar: ella, abogada, ayudaba a conseguir los papeles a inmigrantes recién llegados y su marido, que tenía una empresa de construcción, les daba la posibilidad de trabajar en ella. 308 El reparto de funciones en la organización –con cargos institucionales, como los de presidenta honorífica o secretaria-, o la presentación de la misma en la página del programa Colombia Nos Une, en la que la asociación aparece descrita como una ONG al uso, cuyo propósito es la “dotación de libros en braille, que cubran las áreas complementarias a los estudios básicos y socioculturales, así como ocio, cultura, literatura, investigación, ciencia, tecnología, etc.53”, invitan a pensar que hay poco de espontáneo en la creación de la misma, a pesar del altruismo de sus prácticas. Además, manifiesta tener una red de contactos institucionales, tanto en el ámbito político como en el asociativo: Tengo muchos amigos políticos pero nunca los he involucrado. Cuando vamos con MIRA decimos: “aquí venimos como colombianos a trabajar”. A los políticos que conozco no les pido nada y no les doy nuestros datos, y tampoco estoy en contacto con ONG. Trabajar en Madrid es complicado. No estoy en esos lobbys ni vengo aquí con enchufes… Hago mis gestiones y me llevo bien con todo el mundo cuando me los encuentro, pero nada más. Conozco a gente de otras asociaciones, sobre todo de las grandes, pero a nivel de tomar un café… No pido favores personales a nadie. Si a ellos les llega algún invidente supongo que acudirán a mí. El contexto de la entrevista refuerza la información aportada por la emisora del discurso: a propuesta suya, se realizó en un lugar tan representativo como el Consulado de Colombia en Madrid. La informante había llegado hace un rato a la cita y esperaba sentada en un área común del edificio, como no podía ser de otra forma, leyendo un libro. Durante la entrevista, distintas personas se acercaron a saludarla, incluida la Cónsul General de Colombia y el dinamizador del programa Colombia Nos Une. La propia María José fue invitada por el Embajador de Colombia para interpretar el himno nacional en la visita a Madrid del presidente, Juan Manuel Santos, en enero de 2014. Sin embargo es clara a la hora de distanciarse de comportamientos propios del otras organizaciones, como el lobbying: no doy datos a los políticos. Parece que identifica esta 53 Disponible en: http://www.colombianosune.com/ejes/plancomunidad/asociaciones/asociaci%C3%B3n- maria-jose-guadalupe. 309 práctica con el tejido asociativo, y tal vez por ello introduce elementos de refuerzo como que no conoce otras ONG –algo evidentemente falso, ya que alude a ellas durante toda la entrevista- o que a las asociaciones grandes las conoce de tomar un café –lo que, a tenor de lo dicho sobre el personalismo de las organizaciones y la forma de expandir las redes sociales, es mucho-. Este distanciamiento es más simbólico que real. Sea por el afán de mantener la independencia de un proyecto asociativo tan personal, o a sabiendas de que su área de trabajo no coincide con las cuestiones acuciantes para la agenda política, rechaza la idea de politizarse en torno a la financiación pública. Aun así, aprovecha la red de contactos que le facilita estar constituida como asociación, gracias a la cual moviliza los recursos necesarios para realizar sus prácticas y diversificar sus campos de acción. Durante la entrevista con una representante de la asociación Redepaisas, habló de una colaboración que realizaron con la asociación para enviar unos libros a Colombia. En la mantenida con la representante de la Asociación María José Guadalupe cuenta cómo devolvieron el favor: Nosotros, la asociación, hacemos mucha labor con niños inmigrantes… Si alguna asociación necesita algo, por ejemplo hacer alguna cosa en la que se necesite tocar el piano… María José está allí. Hemos tenido una experiencia muy bonita con una asociación, Redepaisas. Ellos hacen unas vacaciones recreativas con niños muy difíciles. Un día llamaron a mi nieta para que tocase el piano a los niños. Y entonces ellos ven llegar a una niña colombiana, que les canta, les toca música colombiana…y les enloquece. Si en los proyectos de codesarrollo institucional la existencia de financiación posibilitaba la diversificación de las prácticas asociativas, en estos casos son las redes sociales, a través de las cuales se identifican nuevas necesidades y se establecen vías adicionales de colaboración. En cualquier caso, lo interesante es que las organizaciones no son estáticas, sino que se adaptan a las exigencias y las oportunidades de un entorno cambiante. Esto, que sería de esperar en las asociaciones más institucionalizadas o incluso en las agrupaciones profesionales, choca más con la idea que se tiene de las 310 iniciativas espontáneas, basadas en el compromiso de sus miembros con cuestiones que afectan a su vida personal. No conviene olvidar que las asociaciones como tales deben tener una utilidad social que transcienda la situación personal de sus miembros, y que el compromiso ético o cívico no se contradice en absoluto con la profesionalización o la búsqueda de financiación pública para la realización de determinadas acciones. Al fin y al cabo, un migrante no deja de serlo por alinear sus prácticas con una agenda política determinada, por lo que no es de extrañar que las asociaciones que realizan prácticas espontáneas aprovechen todos los recursos que aporta la estructura de oportunidad política. 7.1.3. Entre lo institucional y lo espontáneo Como se ha mencionado, existen múltiples elementos de hibridación entre las iniciativas de codesarrollo institucional y espontáneo: entre las primeras, es habitual tomar como base de acción prácticas transnacionales preexistentes en las redes migrantes, mientras que las segundas tienden a realizarse siguiendo patrones de comportamiento institucionalizados. A continuación, se presentan algunos casos en los que institucionalidad y espontaneidad se mezclan en pro de estrategias de supervivencia orientadas a la obtención de recursos. En el primero, el proyecto Nuestras Manos en Madrid, realizado por ACULCO, una acción institucional y puntual termina por convertirse en una práctica autogestionada y que produce beneficios regularmente. En el segundo se analiza la Asociación Ben por la Infancia, de carácter eminentemente espontáneo pero con estrategias de movilización de recursos idénticas a las institucionales, incluyendo el acceso regular a financiación pública. En la tercera se aborda el tratamiento que AESCO hace de los planes de retorno voluntario puestos en marcha por el gobierno español, un asunto polémico pero de alcance transnacional en el que se trata de institucionalizar el ciclo migratorio. 311 Nuestras Manos en Madrid: de la institucionalización a la autogestión El codesarrollo institucional suele relacionarse con iniciativas financiadas desde las administraciones públicas, normalmente adoptando la forma de proyecto. Por proyecto se entiende un conjunto de actividades interrelacionadas entre sí para lograr un objetivo concreto en un periodo temporal determinado y de acuerdo con un presupuesto establecido. Tal vez ésta sea la diferencia fundamental con las iniciativas de codesarrollo espontáneo, que se extienden a todo el ciclo de vida de la asociación y que se autogestionan de forma continuada aunando distintos esfuerzos. En el caso español, existe un claro periodo de pervivencia del codesarrollo institucional, entre los años 2005 y 2010, antes del cual no había organizaciones que se dedicaran a tales propósitos –o que así lo explicitaran- y tras el que el interés al respecto tiende a desaparecer. Las grandes asociaciones generalistas cierran delegaciones en el exterior y reducen personal y áreas de acción, mientras que las organizaciones especializadas, surgidas al calor de la financiación, cesan su actividad. A pesar de que el codesarrollo institucional pueda sustentarse sobre iniciativas preexistentes de manera espontánea antes de disponer de financiación para transformarlas en proyectos –como en el caso de La Gaitana-, es raro que estas actividades tengan continuidad una vez finalizadas las subvenciones, algo que no deja de entrañar una cierta contradicción: en lugar de servir para fortalecer las prácticas que, de manera informal, venían realizando los grupos o asociaciones de inmigrantes, el codesarrollo institucional termina por engullirlas, hasta el punto de hacerlas inviables tras los recortes en el sector público. Esto no quiere decir que las personas implicadas en tales iniciativas dejen de dedicarse a esas cuestiones u otras similares, pero la fórmula asociativa utilizada termina por romperse o por resultar inadecuada para ello. Para las asociaciones generalistas, el efecto es diferente. Aunque acusen la falta de financiación pública y reduzcan parcial o totalmente su implicación en prácticas transnacionales, la organización abarca otras muchas áreas de acción a partir de las cuales generar recursos que garanticen su supervivencia. En estos casos es posible que 312 las áreas de codesarrollo o cooperación para el desarrollo se mantengan en stan by, a la espera de ser eventualmente reactivadas gracias a algún tipo de subvención. Las grandes asociaciones –especialmente AESCO y ACULCO- cuentan con una ventajosa capacidad de diversificar recursos de distinto tipo, pero también soportan el coste de una mayor infraestructura, con personal contratado y sedes en distintos países –más allá incluso de Colombia- que requieren fondos para mantenerse en activo. Los programas de retorno voluntario, a los que se hará referencia más adelante, han servido en cierta manera para justificar el mantenimiento de una sede en origen, complementándose con otras iniciativas de diverso tipo, realizadas de manera puntual, en las que el capital social incorporado a la organización en los tiempos en los que primaba la financiación pública se convierte en un recurso de primer orden. Buen ejemplo de ello es la tienda Tierra Solidaria, regentada por ACULCO y con sedes en Madrid y Alicante. La tienda surge como un componente del proyecto Nuestras manos en Madrid. Un proyecto solidario con Mujeres de Colombia, primer proyecto de codesarrollo implementado por la entidad entre 2008 y 2009, financiado por el Ayuntamiento de Madrid y en el que originalmente se ven implicadas otras dos organizaciones: Candelita, española, y Manos Amigas, colombiana. El nodo Candelita- Manos Amigas-Ayuntamiento de Madrid, de cuyo funcionamiento se tiene constancia al menos desde el año 2000, se encuentra también en el origen de la asociación La Gaitana en 2006, lo que evidencia la importancia tanto de la estructura de oportunidad política como del capital social establecido a través de redes interasociativas a la hora de poner en marcha iniciativas de codesarrollo. Es interesante cómo el propio presidente de la organización cuenta la historia del proyecto en dos momentos diferentes, registrados en las dos entrevistas de las que se dispone: en 2009, año de cierre del proyecto pero todavía con él en marcha, y en 2014, años después de su finalización: Tenemos un proyecto de desarrollo productivo con mujeres, que luego lo vendemos en la tienda solidaria… Estamos en cinco municipios de Caldas y Cundimamarca, tenemos proyectos agrícolas con equipos locales de mujeres, y luego está la tienda solidaria, que sigue abierta en Argüelles, con productos 313 colombianos. Hemos tenido grandes dificultades a nivel de exportación… Y al final se ha quedado en café y más en desarrollo local... El proyecto se ha quedado más en desarrollo local, en dar de comer a las mujeres y a los niños… Tenemos convenios con el SENA, queremos fortalecer el proceso local de las mujeres. [Hablando de los proyectos que tuvieron] El primero es “Nuestras Manos en Madrid”, tuvo dos fases, logramos generar una estructura económica en Colombia y montamos las tiendas solidarias… Una es la que hay en la asociación, había una en Blasco de Garay que cerramos por el coste del local… Pero hicimos un poco de autogestión y hace dos años la llevamos a Lavapiés, hasta este año, pero tampoco hemos podido sostenerlo y nos la hemos llevado acá; toda la infraestructura que hay aquí viene de ese proyecto “Nuestras Manos en Madrid”. A pesar de que en ambos casos se está describiendo el mismo proyecto, hay una diferencia fundamental entre los dos fragmentos expuestos: en el primero, se da una importancia central al proyecto de cooperación que se está realizando en Colombia, especificando los municipios en los que se realiza, el efecto que ha tenido en ellos, y el objetivo específico de la intervención: fortalecer el proceso local de las mujeres colombianas; mientras que en el segundo se omite este componente, haciendo referencia exclusivamente a la generación de una estructura económica entre España y Colombia a través de una red de tiendas de comercio justo. A tenor de lo sucedido entre una y otra entrevista, parece razonable el cambio de percepción. El proyecto dejó de recibir financiación del Ayuntamiento, y tuvo que abandonar muchas de las iniciativas puestas en marcha en Colombia. Ya durante la última fase de ejecución en 2009 se rompió la relación con Candelita y Manos Amigas, que al fin y al cabo eran quienes venían realizando desde tiempo atrás proyectos de apoyo a las mujeres cabeza de familia en Colombia, quedando exclusivamente la gestión del proyecto en manos de ACULCO. En esa tesitura, entran en juego las nuevas redes transnacionales generadas durante la realización del proyecto –como el Servicio Nacional de Aprendizaje de Colombia (SENA)- y la capacidad de generar recursos a través de ella, activando una estrategia de autogestión propia de las asociaciones menos institucionalizadas: 314 Las tiendas nos han servido para prever, los proyectos de “Nuestras Manos” y “Collir Futur” en Valencia nos permitieron capital para hacer exportación de café orgánico y natural. Es café de la zona cafetera de Colombia, de la zona cafetera, hicimos todos los contactos, hemos hecho tres exportaciones… Tenemos stock… Esto nos permitió crear un pequeño sello comercial adscrito a ACULCO que se llama Tierra Solidaria, es la marca del café y de las tiendas. Es un proyecto autogestionado, nos deja cierta rentabilidad para el futuro… Lo hemos afrontando por el lado de la autogestión, con esto y con un poco artesanía de Colombia que seguimos trayendo, traeremos lo que podamos… Hay otros productos como panela de Colombia, también de Ecuador pero en Colombia podemos traer panela, café y posiblemente cacao a futuro… Más o menos el proyecto sigue abierto a que esto nos permita autosostenernos por la crisis. De manera similar manifestaba otro miembro de la organización la importancia de la línea de comercio justo puesta en marcha con el proyecto como forma de obtener una serie de recursos propios, sobre los que no se requiere rendir cuentas ante financiador alguno y que, por tanto, pueden reinvertirse en la propia asociación: Lo del Comercio justo empezó con proyectos financiados. En Nuestras manos se vendían productos que se hacían manualmente: artesanía, mermeladas, pastas… Teníamos una tienda que nos permitió arrancar. Después dimos el salto al café. El salto al café. Hay otras marcas de café dentro del comercio justo… Pero nosotros sólo vendemos nuestro café: para mantener precios y tener una rentabilidad social. El café se paga cuando se compra y la comercialización por ACULCO es rentable, aunque no lucrativa… Tenemos que comprar café y tener dinero para ello: aunque somos una ONG, la gente piensa que no tenemos que tener ganancia… El café que vendemos es también ecológico. Pese a que el proyecto como tal finalizara, sigue produciendo beneficios de manera continuada para la organización, hasta el punto de haberse convertido en una de sus principales fuentes de recursos. Es preciso matizar que la mayor parte de los fondos gestionados por la entidad siguen proviniendo de subvenciones públicas para la realización de proyectos, pero frente a la temporalidad de estos la tienda se mantiene en continuo funcionamiento, dando una cierta garantía de supervivencia a la asociación y constituyendo, además, un recurso simbólico de primer orden, pues atrae no sólo a 315 beneficiarios, sino también a clientes que pasan a convertirse en una suerte de donantes. Por otra parte, la utilidad social de la iniciativa, de carácter eminentemente empresarial, queda justificada por tratarse de una tienda de comercio justo, lo que permite insertarla sin problema alguno en el Área de cooperación y codesarrollo de la organización, e incluso atraer financiación pública y capital social si la ocasión se presenta: La tienda estrella está en Alicante, autogestionada por ACULCO, la hemos logrado mantener por autogestión local, una parte subvencionada por la Generalitat, pero al acabar la financiación nosotros mantuvimos las infraestructuras… Ahora tenemos tres trabajadores, han adquirido incluso una conciencia solidaria y lo han hecho muy bien. Aunque la situación de partida de ACULCO es privilegiada pues, al contrario de La Gaitana, gracias a la diversificación de prácticas tiene capacidad para generar recursos que garanticen la supervivencia de la organización independientemente de que exista financiación para proyectos de codesarrollo, el mantenimiento de la iniciativa parece tener algunos elementos que podrían considerarse ideológicos. El presidente de la entidad la considera antes una ONG que una asociación de inmigrantes, y durante la entrevista evidenció tener amplios conocimientos sobre cooperación internacional y codesarrollo. Se mostró además muy crítico con el modelo impulsado por las administraciones españolas que, a su parecer, olvida en sus planteamientos el papel de las asociaciones de inmigrantes como protagonistas del proceso. Ya en 2009, cuando todavía recibía financiación del Ayuntamiento de Madrid, lo expresaba de la siguiente manera: En el Ayuntamiento de Madrid las líneas han ido por ahí…Pero ¿qué es lo que les hemos criticado, a ellos y a otras administraciones? Que el codesarrollo no se logra si no se fortalecen las asociaciones de inmigrantes. Como no ven mucho con qué asociaciones trabajar, porque la mayoría tienen poca infraestructuras, han trabajado con ONG españolas, que aplican “la otra mirada”… El modelo debe ser, yo, ACULCO, genero un proceso de desarrollo con Manizales Colombia, yo que soy una organización de inmigrantes genero una red porque sé cómo son, conozco su idiosincrasia… 316 Al margen de las discrepancias con el modelo de partida, parece que desde ACULCO se supo finalmente hacer valer su visión del codesarrollo, pues Nuestras Manos sirvió sin lugar a dudas para fortalecer la organización y ayudó a tejer una red transnacional que todavía se mantiene activa. No deja de ser curioso el que, al contrario que en otras ocasiones, es una práctica institucional la que termina por convertirse en espontánea y no al contrario, y más todavía que sea una asociación de tipo 1 la que asume esta iniciativa. A pesar de la importancia del contexto político en la determinación de las acciones implementadas en los países de origen entran en juego otros factores, como las motivaciones de los líderes asociativos o la capacidad de generar recursos, tanto económicos como en forma de capital social, lo que hace que el binomio espontaneo- institucional se mueva en dos direcciones. ABENIN: la institucionalización del codesarrollo espontáneo La Asociación Ben por la Infancia (ABENIN) constituye un buen ejemplo de hibridación entre elementos espontáneos e institucionales del codesarrollo. Atendiendo a su actividad principal, ABENIN puede considerarse una organización dedicada a las iniciativas de codesarrollo espontáneo. Sin embargo, según la clasificación gradual presentada en el cuadro XX, se trata de una asociación de tipo 2, sujeta por tanto a un nivel de institucionalización medio. La asociación funciona activamente desde 2003, por lo que se trata de una de las más antiguas de la muestra analizada54. Se encuentra registrada tanto en la Comunidad de Madrid como en el Ayuntamiento de Alcobendas y en la AECID, habiendo recibido financiación de estas tres entidades para realizar proyectos de cooperación en Colombia. Tiene representación en espacios públicos de toma de decisiones y dispone de una red densa de contactos, manteniendo interlocución tanto con las administraciones públicas como con otras organizaciones del Tercer Sector e incluso con 54 Sólo por detrás de AESCO, ACULCO, Nativos de Macondo, Alma Latina y Amigos En Acción, esta última inactiva en el momento de realización del trabajo de campo. 317 empresarios, políticos y artistas, lo que le permite movilizar buena parte de los recursos necesarios para su funcionamiento. Ocupa un pequeño local alquilado en la Casa de las Asociaciones de Alcobendas y su página web55, muy completa y en continua actualización, se parece más a las de las grandes organizaciones de tipo 1 -como AESCO, ACULCO o Amigos MIRA- que a las de las asociaciones medianas y pequeñas, que suelen preferir plataformas como Twitter o Facebook. Lo que hace a ABENIN esencialmente diferente a las otras organizaciones grandes y medianas es que su área de actuación nada tiene que ver con la agenda institucional de la migración en España, sino que se dedica esencialmente y desde su fundación al trabajo con la infancia. La pertenencia simultánea de sus miembros a dos sociedades se utiliza, en este caso, para colaborar con iniciativas en las que ya existía implicación antes de emigrar, por lo que se acoge con firmeza a la definición de codesarrollo espontaneo de Malgesini: Nacemos como grupo de trabajo formado por colombianos españoles y de otras nacionalidades, la idea no es trabajar solo Colombia sino cooperación internacional, especialmente trabajo con la infancia, derechos de la infancia, veníamos de asociaciones que trabajaban con la infancia. Como había colombianos entramos a colaborar con una asociación que se llama Benposta Asociación de Muchachos, yo formé parte de su fundación, luego me marché a España, pasó el tiempo y pensé que era el momento de aportar algo de donde yo había recibido, pensamos que al estar fuera sería fácil conseguir fondos para trabajar con las personas en riesgo de exclusión y apoyar proyectos que están realizando. El fragmento, contiene algunos de los recursos legitimadores del surgimiento de las asociaciones, como el conocimiento previo del tejido asociativo o el papel desempeñado por los líderes en las redes. La diferencia fundamental con otras organizaciones, reside en el hecho de que el conocimiento del tejido asociativo es anterior a la emigración. Como detallan en su página web, la organización surge por iniciativa de un grupo de inmigrantes colombianos antiguamente pertenecientes a la asociación Benposta, fundada en 1979 en Bogotá como una ONG de ayuda a los menores víctimas de la 55 http://abenin.ososorio.com/ 318 exclusión. Tanto la similitud en los nombres como la mayor antigüedad de Benposta hacen pensar que la relación entre ambas entidades no sea como la mantenida por otras organizaciones con sus contrapartes –véase el caso de Manos Amigas con La Gaitana y ACULCO-, más bien parece que la segunda fue constituida como una filial de la primera en España, de manera similar al modelo de Amigos MIRA o al que, en el sentido inverso, aplicaron AESCO y ACULCO al abrir sedes en Colombia. Sin embargo, del extracto de la entrevista mantenida con el presidente de la asociación que se reproduce arriba, se puede deducir que la relación es mucho más estrecha que en otros casos: él mismo estuvo en la fundación de las dos organizaciones, y su intención al crear ABENIN era aportar algo de donde había recibido. Durante la conversación, explicitó las motivaciones personales que le llevaron a vincularse con la problemática de la infancia, y más concretamente con la de los menores víctimas del conflicto armado colombiano. La siguiente cita, aunque breve, es especialmente expresiva al respecto. Es reseñable que no fue recogida al hablar de forma general de las causas que le llevaron a formar una asociación, sino que surge al preguntarle si había participado alguna vez en la vida política colombiana: Mi padre era político y fue perseguido en Colombia. Yo nací perseguido, nací desplazado. La reiteración de la idea de persecución y desplazamiento, o el uso del pronombre de primera persona, yo, evidencian la importancia que esta evocación tiene para el informante. Recuerda en cierta manera a las motivaciones subyacentes a la creación de la Asociación María José Guadalupe: en ambos casos, están irremediablemente vinculadas a la historia familiar de sus líderes, y concretamente a cuestiones que tienen para estos una carga simbólica mayor incluso que la propia experiencia migratoria. Se trata además de organizaciones de vocación altruista, pues sus miembros no aspiran a recibir remuneración económica alguna por su trabajo, a pesar de que, como se ha visto, pueden llegar a manejar un volumen considerable de recursos, e incluso financiación pública. 319 La relación del presidente de ABENIN con la problemática migratoria es peculiar, pues llegó a España en 1983, antes incluso de que el saldo migratorio del país fuera positivo. Su contexto migratorio difiere considerablemente del de la institucionalización de la cuestión migratoria en España, hacia el año 2000, y por tanto su percepción al respecto es distinta de las de otros líderes entrevistados. Más aún, no parece que se sienta bien representado identitariamente bajo las categorías de migrante o colombiano, algo comprensible si se tiene en cuenta que más de la mitad de su vida, y prácticamente toda su vida adulta se ha desarrollado en España: Trato poco de ser sentimental en el sentido de Colombia como tal, sé que tengo un compromiso colombiano por hacer algo por mi pueblo, compromiso personal por todo lo que hizo mi padre allí, y por mi trayectoria personal allí de tema reivindicativo, es algo que voy aportando poquito a poquito y lo voy haciendo… Soy casado con una española, con tres hijos, nacionalizado, fui candidato a concejal al Ayuntamiento, fui asesor de un concejal haciendo trabajo social, y un colombiano que he tenido suerte con el trabajo y soy funcionario público, no puedo quejarme. Por eso a veces hablo como español, como colombiano… Soy una persona que habita el mundo, santas pascuas. No se puede separar. Llama la atención que el fundador de una organización tan íntimamente relacionada con vivencias personales en su país natal afirme tajantemente tratar poco de ser sentimental en el sentido de Colombia. Más bien parece que la frase se utilice para introducir lo que explica a continuación: que aunque no olvide sus orígenes, se siente plenamente integrado en España y le incomoda el tener que decidir entre una u otra nacionalidad. Sin embargo, otras asociaciones, especialmente las más antiguas como AESCO o ACULCO, también fueron constituidas por personas emigradas durante los años 80, nacionalizadas españolas, y cuyos objetivos iniciales nada tenían que ver con las cuestiones migratorias56. Éstas fueron incorporadas a partir de 1998, suponiendo refundaciones o cambios fundamentales en la orientación de las entidades con el fin de aprovechar las oportunidades del nuevo contexto. 56 Ambas surgen como asociaciones formadas por estudiantes colombianos, en el caso de ACULCO como organización cultural y en el caso de AESCO orientada a la reivindicación política. 320 A pesar de ser fundada en 2003, cuando ya existía un stock considerable de inmigrantes colombianos en España, entre los objetivos de ABENIN no se encuentran los temas relacionados con la migración. Ni siquiera como elemento en torno al cual diversificar las prácticas como modo de acceder a recursos. Durante la entrevista, los elementos discursivos de refuerzo en torno a la utilidad social de la asociación o el compromiso ético de su líder tenían que ver fundamentalmente con los problemas de la infancia, y las cuestiones migratorias aparecían únicamente para referirse al origen nacional de sus miembros o cuando se interpelaba directamente al respecto. Al preguntar si la asociación había realizado actividades orientadas a inmigrantes se dan algunas claves de este aparente desinterés: Con AESCO también hemos hecho algún trabajo de colaboración en cooperación, y tengo bastante amistad con ellos, con Yolanda, nos conocemos y hemos hecho cosillas juntos, más que inmigración, nos hemos dirigido a bastantes inmigrantes colombianos presentándoles el trabajo que hacemos, pero se produce un rechazo, se produce una sensación de que se mira desde la barrera, como si tienen un escudo protegiéndose, y yo lo entiendo desde el punto de vista de que la gente tiene miedo, es el miedo a encontrarte con una migración no deseada o con inmigrantes que llegan aquí no para buscarse la vida y trabajar, sino por otro tipo de cosas. La cita revela al menos dos elementos relevantes para comprender el que la asociación no esté orientada hacia el trabajo con migrantes. Por una parte, es plenamente consciente de la existencia de un tejido asociativo migrante, pues tiene relación con otras entidades, aunque enfatiza que están más dirigidas hacia la cooperación que a la migración. Más aún, se mostró crítico con las asociaciones constituidas en torno a nacionalidades concretas, a las que consideraba cerradas y un freno a la integración, ya que rara vez integraban a Españoles entre sus miembros. Por otra, explicita el motivo de la falta de interés por diversificar sus áreas de acción hacia el público migrante: no sólo es difícil que contribuyan con los fines de la organización, sino que incluso pueden suponer un obstáculo para los mismos. En distintos momentos de la entrevista vuelve a incidir en el tema: 321 En el 84, 85, 86, casi toda la inmigración se relacionaba con la droga, con el tráfico de cocaína, y daba muchísimo miedo hablar con cualquier colombiano porque todos estaban atentos de que no vayas a ser traficante. Como inmigrante, lo que creo es que se ha vendido una imagen a todos los inmigrantes que hemos llegado aquí de que éramos “personas non gratas”, que veníamos a consumir y a gastar y que no éramos bienvenidos, esto antes del 92 porque antes no había inmigración. Es verdad que la droga hizo mucho daño y la televisión tiene la culpa, sacan todo lo de la cocaína y da mala impresión, no sólo como colombianos, como inmigrantes. Es interesante la contextualización que hace del fenómeno migratorio, pues guarda una estrecha relación con su periplo personal: ubica la inmigración en los años 80 o principios de los noventa y utiliza recurrentemente el tema de la droga, en alusión directa a la imagen que se tenía de los colombianos en aquellos tiempos. En absoluto quiere decir que comparta tales opiniones o que se mantenga indiferente hacia los problemas de los migrantes, pero es consciente de que la inmigración no siempre goza de una imagen social positiva, e incluso induce a una cierta desconfianza. Frente a la inmigración, sobre la que al fin y al cabo hay una diversidad de opiniones y no siempre favorables, el abordaje de los problemas de la infancia es un tema sobre el que cabe esperar una valoración irresistiblemente positiva, por encima de las ideologías o las vivencias personales. Además, se trata de un área de trabajo lo suficientemente amplia para diversificar el tipo de prácticas realizadas de acuerdo a la disponibilidad de recursos: desde los menores víctimas del conflicto colombiano hasta los que padecen pobreza en España, pasando por los enfermos de ébola, o los afectados por el terremoto de Haiti. Sí, siempre trabajamos infancia y la idea es trabajar siempre con otras asociaciones, por ejemplo, el día solidario lo lideramos nosotros, pero hay asociaciones culturales que colaboran con nosotros, ONG que colaboran con nosotros, empresas que tienen RSC y aportan su granito de arena para colaborar con nosotros, por ejemplo vamos mucho a medios de comunicación, siempre buscando que oye, como esto es cooperación y es, digamos, algo altruista, que colaboren con nosotros, tenemos apoyo de la Cadena Ser, del periódico Gente, La Brújula y otros que han desaparecido, la prensa municipal, organizaciones como Remar, que tienen canal de 322 comunicación, y organizaciones latinoamericanas que no son ONG pero que están haciendo cosas. El informante es plenamente consciente de la fortaleza simbólica de la orientación temática de la asociación de cara a la captación de recursos de distinto tipo y provenientes de distintas fuentes. Sin embargo, no renuncia a aprovechar la estructura de oportunidad política brindada por la institucionalización de la cuestión migratoria en España, como evidencia el que se inscribiera en el programa Colombia Nos Une o que recibiera financiación pública de forma continua entre 2006 y 2010. La diferencia fundamental con el grueso de las asociaciones de la muestra está en que este contexto institucional favorable, no es en modo alguno determinante de su supervivencia. Todos los miembros de ABENIN colaboran voluntariamente, y la organización funciona con un sistema de autogestión basado en la realización de actividades a coste cero, utilizando el capital social de las redes para celebrar eventos o campañas de sensibilización para recaudar fondos destinados a contribuir a causas concretas fijadas de antemano. No cabe duda de que el contexto institucional favorable para la realización de proyectos de cooperación por asociaciones de inmigrantes pudo favorecer el crecimiento de ABENIN o ampliar el alcance de algunas de sus prácticas, pero los objetivos y la orientación temática de la asociación no han variado para adaptarse al mismo. Queda patente en el hecho de que la asociación tenga representación en el Consejo Local de la Infancia y Adolescencia de Alcobendas y en la Mesa Local de Cooperación del mismo municipio, pero en ningún espacio consultivo relacionado con la inmigración. Tampoco varía la manera de funcionar de la organización, que elude la posibilidad de profesionalizarse, si por ello se entiende recibir un salario como profesionales contratados. En el imaginario de su presidente, siguen siendo una pequeña organización local, compuesta por voluntarios fuertemente comprometidos con una causa a la que tratan de hacer una modesta aportación: Estamos registrados en el Ayuntamiento de Alcobendas, en la Comunidad de Madrid y en la AECID. No tenemos ámbito nacional, no estamos dentro de ese registro porque supone mucho papeleo y nosotros somos una asociación pequeñita, minúscula, y no aspiramos a más… O sea, hacemos cosas, y de 323 hecho hemos hecho grandes cosas y estamos metidos en un berenjenal, porque cuando hablas de esto y hablas de la guerrilla estas comprometiéndote y yo sé que cuando vas a la radio y hablas de esto es serio, pero somos una organización pequeña, pequeña, tan pequeña que prácticamente somos la junta de gobierno y 30 voluntarios más, con lo cual estamos hablando de una asociación de 40 personas, que cada uno aporta lo que puede cuando quiere hacerlo. La modestia con la que se presenta una asociación de 40 personas, con 12 años de funcionamiento ininterrumpido e inserta en una amplia red transnacional de contactos tanto públicos como privados, contrasta con los tecnicismos utilizados por otras organizaciones que podrían llamarse de orientación profesional pero que funcionan de manera intermitente y gracias al trabajo de una o pocas personas. Algunas de las asociaciones que realizan iniciativas de codesarrollo institucional son una muestra de ello. Las motivaciones inherentes a la fundación de ABENIN, el que nunca haya reorientado sus prácticas hacia las cuestiones relacionadas con la inmigración, o la ausencia de intereses económicos o profesionales valdrían para justificar la clasificación de la organización como principalmente dedicada a la realización de prácticas de codesarrollo espontáneo. Cabe destacar que, entre las asociaciones analizadas que se dedican de manera principal a alguno de los distintos tipos de prácticas transnacionales recogidos en el cuadro 7, es la única que rebasa el marco temporal del codesarrollo: fue creada antes de 2005 y es la única que se dedica como actividad principal a algún tipo de práctica transnacional que fue creada antes de 2005, y se mantiene activa desde entonces. Esto ayuda a reforzar la idea de que lo espontáneo precede a lo institucional, pero también que el interés por las prácticas transnacionales va más allá de la financiación en torno a la agenda del codesarrollo, palabra que no se mencionó en ningún momento de la entrevista a pesar de tratarse, sin lugar a dudas, del área de acción principal de la entidad. 324 El retorno voluntario: la transnacionalización de las prácticas de atención primaria La ayuda al retorno voluntario de los inmigrantes es una práctica transnacional de tipo social que dista en cierta manera de las iniciativas de codesarrollo, institucional o espontáneo, realizadas comúnmente por las asociaciones. No obstante, hay algunas razones, tanto teóricas como empíricas, que justifican su inclusión en esta sección: por una parte, ya en los planteamientos de Naïr sobre codesarrollo se indica que una política efectiva al respecto debe integrar modelos de migración temporal y facilitar el retorno de los migrantes que lo deseen a sus países de origen; por otra, desde que en el año 2008 el gobierno de España aprobara la concesión de subvenciones para el desarrollo de programas de retorno voluntario de inmigrantes57, las asociaciones habitualmente receptoras de financiación pública han ido incrementando la importancia de este tipo de prácticas, hasta el punto de convertirse en los únicos proyectos transnacionales financiados con fondos públicos de una manera regular. No se pretende aquí hacer una análisis pormenorizado de los programas de retorno voluntario hacia Colombia, algo para lo que se deberían cotejar datos de los que se carece, incluyendo cifras oficiales y comparativas con otras organizaciones no específicamente constituidas por colombianos. Más bien se trata de destacar la importancia del contexto político del país de destino en la configuración de las prácticas transnacionales realizadas por las asociaciones, que en un periodo relativamente corto pasan de dar al codesarrollo un valor central a sustentarse, casi en exclusividad, en el retorno de los migrantes. La asistencia al retorno forma parte de las prácticas de atención primaria dirigidas a apoyar el proceso migratorio. La peculiaridad esencial radica en que el acompañamiento al migrante debe realizarse en el país de origen, una vez que regrese. Algunas 57 Resolución de 23 de octubre de 2008, de la Dirección General de Integración de los Inmigrantes, por la que se convoca la concesión de subvenciones para el retorno voluntario de las personas inmigrantes. Convoca “la concesión de subvenciones en el área de integración de los inmigrantes, solicitantes de asilo y otras personas con protección internacional para el año 2008, para el desarrollo de programas de retorno voluntario de inmigrantes. 325 asociaciones, como AESCO, ya realizaban acciones relacionadas con el retorno dentro de los programas de codesarrollo, entre las que destaca el programa de construcción de viviendas en Colombia desarrollado entre 2006 y 2007: Entre 2006 y 2007 tuvimos un programa de codesarrollo para la construcción de viviendas con remesas en Dos Quebradas, en Pereira. Era con créditos Banco Popular… Se podían construir una vivienda en país de origen; los municipios cedían los terrenos para abaratar los costes: con recursos de aquí se podía invertir allí. Como aquí había trabajo, salió bien… Estas viviendas estaban pensadas para cuando la gente retornase… Un poco con visión de futuro… Pero podía haber circunstancias impredecibles del retorno, circunstancias muy personales… (AESCO). Como indica el informante, estos proyectos estaban dirigidos no tanto al migrante que desea regresar de forma inmediata, sino a aquellos que, establecidos en España, se planteaban la inversión como una garantía de futuro. Este tipo de prácticas, así como otras relacionadas con el retorno productivo a través de la concesión de microcréditos fueron identificadas durante la primera fase de la investigación, entre 2009 y 2010, no sólo entre los colombianos, también en organizaciones formadas por inmigrantes de otras nacionalidades. Entonces, acababan de entrar en vigor los planes de retorno voluntario impulsados por el gobierno español58 con motivo de la crisis económica, y a cuya gestión podían optar las asociaciones de inmigrantes. La coexistencia de ambos tipos de iniciativas de retorno no dejaba de ser problemática: todas las asociaciones entrevistadas en esa primera fase manifestaron un rechazo frontal a los planteamientos subyacentes a los programas de retorno institucionales, considerados una manera de deshacerse de los migrantes una vez que han dejado de ser productivos para el mercado de trabajo. Así lo manifestaba en 2010 un representante de AESCO: No puede ser así, no puede ser “te compro el billete y me olvido de ti, como si no existieras”… La cosa tiene que ser, “te compro el billete pero también te hago un seguimiento, te aconsejo, te ayudo y te hago seguimiento”, porque la 58 Principalmente se hace referencia al programa APRE, el de Retorno productivo y el de Atención Social. 326 persona no se puede quedar en la indigencia, como está sucediendo en muchos casos, que llegas, te gastas tu dinero y es volver a empezar, lo que pasa es que has desperdiciado cinco o diez años de tu vida, y te quedas sin nada, y eso es lo que pasa con la gente (AESCO). Sin embargo algunas de ellas, principalmente las de tipo 1 subsidiarias de fondos públicos, habían accedido a la gestión de estos programas. Es llamativo el caso de AESCO, que se mantuvo especialmente activa en los debates al respecto, llegando a presentar un documento sobre retorno en el Foro para la Integración Social de los Inmigrantes, y desde el primer momento aprovechó la ventaja competitiva de su experiencia en proyectos de codesarrollo no sólo para obtener financiación pública, sino también para incorporar algunas mejoras a un modelo considerado erróneo. Frente al tipo de retorno planteado por el gobierno, las asociaciones abogan por un modelo basado en dar una mayor capacidad de decisión al inmigrante, orientando la vuelta al país de origen hacia la mejora de las condiciones de vida tanto de los retornados como de sus familias. Para ello, aportan un plus social a los programas de retorno institucional, dando un mayor seguimiento a los procesos de retorno, aportación que dicen hacer ellos mismos desde sus respectivas asociaciones: La idea es no sólo gestionar el billete, sino que los apoyemos integralmente, ya sea un apoyo jurídico o psicosocial a las personas, y cuando la persona retorna al país de origen, nosotros tratamos de hacerle un seguimiento a la hora de retornar, esas personas generalmente tienen un dinero, del paro generalmente, entonces la idea es que estas personas monten algún negocio, así que les decimos que por favor pasen por la contraparte para hacer un seguimiento, algunas personas van, otras no, muchas no van, mejor dicho… Muchas no van, pocas van… Esto no tiene un costo para el ministerio, porque esto es asumido por nuestras contrapartes o por nosotros a través de los proyectos de codesarrollo y cooperación que tenemos financiados (AESCO). El seguimiento realizado a los retornados se realiza con fondos externos a los programas oficiales, por lo que puede considerarse un aporte adicional por parte de la organización. Esto no quiere decir que se trate de iniciativas estrictamente autogestionadas, ya que 327 los gastos suelen correr a costa de otros proyectos o financiadores. Más aún, pese a tratarse de una práctica de atención primaria a los inmigrantes, funciona de manera continuada, sino que está sujeta a la disponibilidad de fondos para ello: Tenemos una subvención para gestionar el billete. Cuando se acaba el dinero de la subvención ya no podemos admitir más gestiones. Se justifica ante el ministerio con la lista de las personas que hemos atendido aquí… Bogotá, Cali, Pereira, Medellín y Armenia… Los sitios de Colombia donde trabajamos (AESCO). No obstante, es frecuente que existan recursos de algún tipo. Si en la primera fase del trabajo de campo las incursiones en la gestión de los programas oficiales de retorno era tímida y altamente cuestionada, en 2014 se había incorporado por completo al abanico de prácticas realizadas por las grandes asociaciones como AESCO y ACULCO, adquiriendo además de una creciente demanda por parte de los beneficiarios. A los fondos otorgados por el gobierno español hay que sumar los aportados por las instituciones europeas, así como pequeños apoyos puntuales desde Colombia con motivo de la aprobación de la ley de retorno de 2012. El enfoque elegido siempre es el mismo: dar un seguimiento a los retornados una vez instalados en origen a través de las infraestructuras disponibles allí y con el apoyo de las distintas redes de las que se dispone. Nuevamente, la estructura de oportunidad política aporta un marco desde el que las asociaciones pueden diversificar sus prácticas, en este caso manteniendo una dimensión transnacional y accediendo a nuevas fuentes de financiación. Pero esto no implica que renuncien a sus objetivos iniciales, pues son capaces de incorporar mecanismos adicionales para garantizar que la utilidad social de tales iniciativas no sea cuestionable. Esto hace pensar nuevamente sobre la elasticidad del propio codesarrollo, un concepto lo suficientemente abierto para dar cabida a distintas iniciativas transnacionales de carácter social, siempre que la situación se preste a ello. 328 7.3. Nivel Político Un segundo nivel en la clasificación de las prácticas transnacionales recoge aquellas de carácter político. Sin duda el transnacionalismo político está vinculado con la pertenencia de los migrantes a dos comunidades políticas diferentes: La migración es básicamente un fenómeno internacional en tanto que involucra un movimiento de personas entre jurisdicciones territoriales de estados diferentes, esto se convierte en transnacional cuando crea un traslape de membresías, derechos y prácticas que reflejan pertenencias simultáneas de los migrantes a dos diferentes comunidades políticas (Bauböck, 2003, 5). La pertenencia de los migrantes a dos comunidades distintas implica una reconstrucción de las identidades políticas “a través de las fronteras”, influyendo “de manera profunda en el establecimiento de los vínculos políticos transnacionales y en los procesos de participación de los y las migrantes (Echeverri, 2012: 285). Algunos autores han mostrado un cierto optimismo ante el potencial papel de los migrantes como agentes políticos, afirmando que “en muchas ocasiones, los migrantes se han convertido sin darse cuenta en agentes críticos de cambio social que han definido las dinámicas de las instituciones económicas, políticas y culturales del país en el ámbito local, regional y nacional” (Cortés y Sanmartín, 2010: 1.147). Otros como Durán-Martínez han relativizado la importancia de la “lealtad” hacia la nación de origen como requisito para la participación en prácticas transnacionales, siendo ésta más bien consecuencia de “la creciente preocupación de los migrantes por sus condiciones de vida” (Durán-Martínez, 2010: 79). Entre las prácticas identificadas en las asociaciones entrevistadas se encuentran la búsqueda de incidencia política en Colombia mediante movilizaciones o campañas de sensibilización, y la militancia activa en partidos políticos. El de lobbying transnacional constituye un tercer tipo dentro de este nivel, aunque no aparece recogido en el cuadro 7 ya que se entiende que todas las asociaciones de la muestra realizan algún tipo de 329 interlocución con el Consulado de Colombia en Madrid, que facilitó el listado para su contacto. Ya durante el trabajo de campo llamó la atención que, al contrario de lo que sucedía al referirse a cuestiones políticas en España -ante las que se esforzaban por ocultar sus afinidades políticas-, los líderes entrevistados no tenían reparo en hablar de la política colombiana. En estos casos no hacían esfuerzo alguno por diferenciar entre lo que se hacía como individuos y como asociación. En cierto modo este proceder comparte la lógica implícita en las prácticas de codesarrollo espontáneo, en las que los migrantes aprovechan las posibilidades que les brinda la pertenencia simultánea a dos sociedades para dar una dimensión transnacional a sus demandas políticas. En algunos casos, los informantes manifestaron haber participado en prácticas políticas antes de emigrar, en otros, era evidente que el interés por estas cuestiones venía de hace tiempo y poco tenía que ver con el hecho de pertenecer a una asociación. Sin embargo, el uso que hacen de estas iniciativas recuerda al comportamiento mantenido hacia la política española: se trata de acciones estratégicas con las que intentan no cerrarse ninguna puerta y, a ser posible, abrir nuevas vías de colaboración institucional. La diferencia principal con las prácticas políticas realizadas en el España está en la propia dificultad para acceder al espacio transnacional, que limita considerablemente la capacidad de incidencia de las organizaciones y, de manera paralela, minimiza el desgaste que puedan tener por posicionarse abiertamente en torno a una cuestión determinada: al fin y al cabo se trata de entidades constituidas en España, donde poco importan sus opiniones sobre Colombia y, en el peor de los casos, no se cerrarían ninguna puerta, ya que éstas no están abiertas de antemano. Lobbying, incidencia y militancia se conjugan con un mismo propósito: fortalecer la red transnacional con contactos que, llegada la ocasión, puedan ayudar a obtener recursos adicionales para la supervivencia de la asociación. La siguiente cita, tomada de una entrevista con la presidenta de AESCO y excandidata al senado de Colombia como representante de los colombianos en el exterior con el partido Alianza Verde, muestra claramente lo difícil que es poner fronteras a unas y otras acciones: 330 Ahora, como hemos participado en las elecciones tenemos más capacidad de negociación con la Embajada y con el Consulado. Nos implicamos en la campaña de Santos, aunque ganó Uribe por goleada (AESCO). No obstante, y a efectos operativos, a continuación se presentan algunas de las cuestiones más significativas referidas a los tres grupos de prácticas: el lobbying político que realizan las asociaciones tanto desde España, a través del Consulado, como en Colombia, abriendo sedes y ampliando redes; la militancia en partidos políticos, especialmente la participación de líderes asociativos como candidatos a representar en el Senado a los colombianos en el exterior, y la búsqueda de incidencia política en torno a dos cuestiones fundamentales, la Ley de migraciones 1465 de 2011 y el proceso de paz comenzado por el presidente Juan Manuel Santos en 2012. 7.3.1. Lobbying directo El lo que a la acción política transnacional se refiere, las asociaciones de inmigrantes ocupan un espacio intermedio entre los individuos, que participan electoralmente o militan en partidos políticos y el Estado, encargado de garantizar los derechos políticos de sus ciudadanos en el exterior y de fortalecer a la diáspora (Bermúdez, 2010). Distintos autores han tratado el tema de las políticas de vinculación de los Estados con las asociaciones de la diáspora (Portes, Escobar y Walton Radford, 2006). González Gutiérrez destaca el interés del propio Estado mexicano en mantener relaciones con los clubes y federaciones de migrantes establecidos en Los Ángeles (op. cit. 62). Señala el autor que las autoridades del país de origen “pueden contribuir de manera muy valiosa al éxito de estas asociaciones en la medida que faciliten la lucha de los inmigrantes por reafirmar su identidad étnica como mexicanos” (ibíd. 89). El Estado Colombiano dispone de dos instrumentos fundamentales para vincularse con sus ciudadanos en el exterior: la Ley 1465 de 29 de junio de 2011 Por la cual se crea el 331 Sistema Nacional de Migraciones y se expiden normas para la protección de los colombianos en el exterior y el programa Colombia Nos Une. En la ley 1465 de 2011, se define el Sistema Nacional de Migraciones (SNM) como: Un conjunto armónico de instituciones, organizaciones de la sociedad civil, normas, procesos, planes y programas, desde el cual se deberá acompañar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de la Política Migratoria con el propósito de elevar el nivel de calidad de vida de las comunidades colombianas en el exterior, considerando todos los aspectos de la emigración y la inmigración. El objeto del SNM es “acompañar al Gobierno Nacional en el diseño y ejecución de políticas públicas, planes, programas, proyectos y otras acciones encaminadas a fortalecer los vínculos del Estado con las comunidades colombianas en el exterior”. Para ello establecen siete principios fundamentales: i) respeto integral de los derechos humanos de los migrantes y sus familias; ii) asistencia y mejora de la calidad de vida de los colombianos en el exterior; iii) fomento de la migración ordenada para mitigar los efectos negativos de la inmigración irregular; iv) participación de la diáspora colombiana y ejercicio de los derechos de sufragio; v) integración social de los extranjeros en Colombia; vi) promoción del diálogo con los países de origen, tránsito y destino migratorio, y vii) fomento de iniciativas de desarrollo y codesarrollo migratorio. En el artículo 4 de la ley se exponen los 17 objetivos específicos de la misma. El cuarto de ellos se refiere a “fortalecer los canales de comunicación, participación e integración de los migrantes colombianos, así como las redes y asociaciones de colombianos en el exterior”. Que el fortalecimiento de las asociaciones aparezca entre los primeros objetivos, junto con otros generales como “acompañar integralmente los procesos migratorios”, “presentar al Ministerio de Relaciones Exteriores inquietudes, diagnósticos y propuestas para el establecimiento y fortalecimiento de vínculos entre la nación y los colombianos en el exterior, entre ellos la creación del Viceministerio de Migraciones y Desarrollo” o “identificar los intereses y necesidades de los colombianos en el exterior y 332 sus familias”, evidencia la importancia que éstas tienen para el gobierno como instrumento de vinculación con la diáspora. El artículo 7, en el que se habla de la “participación de los colombianos en el exterior”, vuelve a hacer referencia a las asociaciones: “el Gobierno Nacional creará espacios para la participación, con el propósito de facilitar la interlocución de las asociaciones, redes y federaciones de colombianos en el exterior. En estos espacios se presentarán y concertarán las propuestas de dichas comunidades, a fin de ser evaluadas y aplicadas por la Comisión Nacional Intersectorial de Migración”. A pesar del lugar destacado que ocupan las asociaciones de emigrantes en el cuerpo de la ley, y de las expectativas iniciales generadas en torno a ésta, las personas entrevistadas manifestaron sentirse decepcionadas por su escasa implementación. En el momento de la realización del trabajo de campo no se había puesto en marcha el Viceministerio de Migraciones y Desarrollo al que se hace alusión en la ley, y no se había dotado presupuestariamente con recursos la creación de los espacios señalados en el artículo 7. Como se verá más adelante, las asociaciones no son ajenas a estas carencias, y algunas han reivindicado su suplencia mediante movilizaciones y campañas de sensibilización. El programa Colombia Nos Une lleva funcionando desde el año 2003, por lo que en las fechas de realización de la investigación debería haber producido algunos resultados. Fue puesto en marcha por la Dirección de Asuntos Migratorios, Consulares y Servicio al Ciudadano del Misterio de Relaciones Exteriores, con el objetivo de “atender y vincular a los colombianos en el exterior y hacerlos sujetos de políticas públicas”59 . Puede considerarse por tanto una suerte de programa piloto para el diseño del Sistema Nacional de Migraciones establecido en la Ley 1465. En este caso, se cuenta con la ventaja de que sí se han diseñado mecanismos para la participación de las asociaciones de colombianos. Concretamente se ha creado la página 59 Puede verse la información relativa al programa Colombia Nos Une en: http://www.colombianosune.com/colombianosune. 333 Redes Colombia60, para dar difusión a las actividades realizadas dentro del programa y poner en contacto a distintos actores, y el Consulado ha constituido en el año 2011 cinco mesas de trabajo en las que participan las asociaciones. Las mesas se refieren a políticas migratorias, cuestiones laborales, apoyo psicosocial e integración –donde se incluyen los temas culturales-, investigación y desarrollo, y comunicación, redes e información. Los participantes podían elegir según su afinidad temática las mesas a las que querían pertenecer, eligiendo una de ellas como principal. Dada su diversidad temática, no parece que las organizaciones de la muestra tuvieran problemas para ubicarse en uno u otro espacio temático. Sin embargo, durante las entrevistas no se manifestó mucho interés por el programa Colombia Nos Une. Esto fue una sorpresa, ya que las asociaciones de la muestra utilizada en esta investigación habían sido seleccionadas y contactadas a través del listado de organizaciones participantes en las mesas de trabajo que utilizaba el Consulado. En ocasiones, se culpa a las otras asociaciones del mal funcionamiento de las mesas, rescatando la idea de que se comportan de forma egoísta y cada una mira por lo suyo: El problema del movimiento asociativo colombiano es que no participa en las reuniones que se organizan. Es un reflejo de lo que pasa en el país. Es complicado llegar a acuerdos porque cada uno defiende lo suyo (Acuerdo intercultural). En el caso colombiano es muy complicado porque hay egos institucionales, ACULCO, AESCO, AICODE… Y nadie quiere estar cooptado por otra asociación, por eso los intentos de crear una plataforma de asociaciones que integre diagnósticos y propuestas resolutivas han sido fracasados, porque ésa es la realidad de Colombia Nos Une, pero finalmente no se ha podido hacer gran cosa (MIGRACODES). Hay un problema que también está aquí y son los celos entre las distintas entidades (ACULCO). Hay muchas diferencias entre las asociaciones, hay algunas que son políticas y que son las que tienen los recursos y se pelean entre ellas. Yo en las reuniones no las aguanto. A mí ya me conocen, porque soy una de las que dicen ¡basta ya!… Nos pasamos media hora escuchando a los tres 60 http://www.redescolombia.org/. 334 presidentes de las tres asociaciones “grandes”. Esto no, yo no lo permito. Ellas dicen que son las grandes ¿grandes en qué? Entonces en esto de grandes, nada. Luego están otras, como ellas son las grandes nosotros somos las pequeñas y trabajamos más operativamente. Y hay otras que son culturales y se dedican sólo al folklore. Y luego ¿qué más? Estoy yo… ¿Y qué más? Ah sí, la de investigación que es Red Colombia, Marly y yo… Hacemos cosas muy buenas (Alma Latina). Yo no he estado quieta, me gusta estar en el tejido asociativo pero es que somos muy difíciles para ponernos de acuerdo, a ver, yo trabajo mucho con el Consulado, ayer estuve con la cónsul y hablábamos, es que aquí todos quieres tirar para su lado, cuidar su parcela, y los resultados son los mínimos, porque así no… (Red Colombia). Es obvio que al culpar a los demás de ser incapaces de llegar a un acuerdo se asume, de forma implícita, que uno tampoco ha sido capaz de dar su brazo a torcer. Además, esta explicación resulta poco convincente por sí sola ya que, como se ha visto, las asociaciones son capaces de colaborar en otro tipo de prácticas, como los eventos y, como se verá más adelante, comparten una serie de posicionamientos políticos básicos y no tienen problema en acudir juntos a otros actos como manifestaciones o campañas de sensibilización. Más bien parece que el problema tiene que ver con la falta de resultados visibles, o la incapacidad del programa para generar recursos para las asociaciones: También participamos en las mesas del Consulado, aunque no funcionan muy bien. No tienen continuidad, se hacen cosas esporádicas… Estoy en la mesa de investigación, que funciona mejor… Y en la de cultura… (Alma Latina). Hay buena gente, buenas ideas y programas. El Consulado podría ser buen mediador. Hay temas en los que se podía tener más incidencia, como el retorno, el tema educativo, la cooperación… cosas concretas…. La gente está muy concienciada, pero falta apoyo (Acuerdo intercultural). Soy anti política… Pero las mesas del Consulado son una pérdida de tiempo... Vamos a hacer, vamos a hacer, y no hacen nada. Luego dicen al gobierno que trabajan con nosotros, pero sólo se hacen fotos… No han hecho nada… Yo estoy en la mesa cultural, pero no han hecho nada… Yo puedo hablar porque no me han dado nunca nada… Ese dinero se lo quedan ellos a costillas de las 335 ayudas que da el gobierno para fomentar la cultura… Nadie pide cuentas… Yo lo digo y me quedo tan pancha…. (Nativos de Macondo). En las mesas del Consulado participamos algo, pero no lo veíamos operativos. En los foros de migrantes, lo mismo. No le veíamos mucho sentido… (Redepaisas). [Ante la pregunta de cómo se llevan con el Consulado responde con tono irónico] Muy cordialmente. En los grupos, la verdad, no participamos mucho porque no tenemos tiempo y yo sigo con cierto escepticismo el tema colombiano en el exterior, sobre todo porque me parece, primero que es mucho lobby de tipo empresarial, y segundo porque realmente a los inmigrantes no les ha importado. Acabamos de reunirnos con la cónsul y le dije del Colombia Nos Une que yo tenía mucha ilusión en el programa, pero que terminó siendo lobby de ellos. Un lobby periodístico de la cónsul; el multiplicador del programa Colombia Nos Une… Es tener prensa hecha; yo me reúno en Colombia con el coordinador general del programa y me dice lo mismo (ACULCO). La cita de ACULCO es expresiva, más por lo que calla que por lo que dice. Como se ha visto, el representante de la asociación no tiene reparo en admitir que dedican una parte importante de su tiempo a ejercer lobby político para conseguir recursos que fortalezcan la asociación y, aunque se queja de la necesidad de realizar dicha práctica, no parece que le importe llevarla a cabo siempre que tenga posibilidades de dar sus frutos. Es preciso incidir en que la compensación por participar en una determinada práctica no se cuantifica solamente en términos económicos –otras acciones políticas como las manifestaciones o las jornadas de sensibilización no tienen remuneración alguna-, sino también de capital social. No obstante, sin dotación presupuestaria para desarrollar el programa, no parece que una reunión a puerta cerrada, con líderes asociativos a los que se conoce previamente, sea el lugar adecuado para fortalecer redes transnacionales. Incluso la visibilización ante los representantes consulares se complica en el contexto de reuniones grupales, en el que se comparte protagonismo con otras entidades. Es una dinámica similar a la descrita para las organizaciones de tipo 1, que prefieren mantener 336 relaciones individualizadas con los representantes de las administraciones públicas españolas, a participar en los espacios institucionales de toma de decisiones. A pesar de ello, las organizaciones mantienen activa la interlocución con el Consulado, participando en las distintas reuniones que éste convoca o en la Feria de Servicios celebrada a finales de 2014. Se trata de un contacto relativamente fácil de mantener, ya que existe una proximidad física similar a la del Ayuntamiento o la Comunidad de Madrid, y el apoyo a las asociaciones se podría activar en el medio o largo plazo si existieran recursos para ello. Los posibles beneficios no son nada desdeñables: poder dar una dimensión internacional a la asociación: Nosotros como organización tenemos muy buenas relaciones con Colombia, con el Consulado, con la Embajada… Con todos. Cuando alguien nos ha llamado siempre hemos estado allí. Hace poco, como un año, el Consulado organizó una carrera y fuimos. Ahora la nueva cónsul organizó un encuentro para asociaciones y usuarios. Se trataba de que las asociaciones tuvieran allí su stand y los usuarios, los colombianos, pudieran ir a ver qué hacen Muy bonito, pero nosotros teníamos otros compromisos y no pudimos ir (FEIN). Acordamos presentar varias cosas de cooperación, pero hubo cambios en el Consulado y perdimos todo el tema de gestión con ellos (Acuerdo Intercultural). Las relaciones con el Consulado son muy buenas. Hemos hecho algunas actividades juntos. Hemos colaborado en muchas cosas. Ahora ya nada, porque tampoco hay una participación activa de la asociación (Redepaisas). Junto con la búsqueda de interlocución política desde España con las autoridades colombianas, es preciso hacer una mención a las organizaciones que disponen de una sede propia en Colombia. En estos casos, la asociación funciona como una filial o franquicia de la española, gestionando sus propios recursos y desarrollando sus propios proyectos bajo una serie de parámetros y valores compartidos. En estos casos, la relación con los distintos niveles de la administración colombiana es frecuente y funciona de una manera similar al lobbying realizado en España, diversificándose los 337 contactos allí donde hay oportunidades de colaboración para expandir el campo de trabajo de la entidad: Tenemos un convenio firmado con la Gobernación de Caldas, en cierto nivel de vigencia. Tenemos acuerdos municipales con la Alcaldía de Manizales, con la Secretaría de Desarrollo Económico de Bogotá; trabajamos algunas cosas en Usme, con la Alcaldía de Usme, con lo que llaman la ULATA que es la unidad agrícola de Usme, y algunos acuerdos con la Gobernación del Valle en temas de cooperación. Con la costa no, porque los proyectos en Barranquilla y Santa Marta eran a través del Canal de Isabel II y se acabo. Con Barranquilla no volví a tener contacto y con Santa Marta igual, con la costa paralicé un poco, porque lo considero bastante difícil (ACULCO). En Colombia fui a las instituciones cuando fui a abrir las sedes. Hablé con la Secretaria de Educación para pedirle que pagase a algún profesor, pero yo con los sacerdotes y políticos tengo mala leche… Tienen que ser muy honestos, que los hay… Pero pocos, cinco de cada 100 (Nativos de Macondo). Es curioso cómo, al igual que en España, la interlocución se realizan a través de contactos interpersonales de los informantes y no, como cabría esperar, utilizando los canales oficiales de representación: Ahora que regresé he establecido una muy buena relación con la APC y seguramente hagamos cosas, tengo buena relación con la AECID porque el director de Colombia es amigo mío, era director de migraciones aquí, no porque sea amigo mío, sino porque hay más confianza para trabajar, tenemos una muy buena relación profesional y aspiro a que nos apoye cosas. Él era director de migración aquí y se ganó el concurso para ser director de la AECID en Colombia, ya nos hemos visto en Bogotá y ahora lo veré con el director de cooperación de Caldas (ACULCO). Esto no es sino una muestra de que la estrechez de los vínculos generados dentro de las redes sociales transgrede sin duda las fronteras de los Estados Nacionales. 338 7.3.2. Militancia en partidos políticos Se ha hecho referencia a la participación en partidos políticos como una forma de lobbying directo ante las autoridades españolas. La militancia en partidos políticos tiene más que ver con los líderes que con las entidades en sí, pero dada la personificación que en ocasiones se produce entre la asociaciones y sus representantes es necesario reseñarlas, aunque sea de forma resumida. Por supuesto, una investigación en profundidad al respecto requeriría una recogida de datos concretos en Colombia sobre el funcionamiento de dichos partidos. Lo que aquí se presentan, son algunas consideraciones generales que se pueden extraer de los momentos de la entrevista en los que se preguntó la opinión sobre la política colombiana. Lo primero que llama la atención al escuchar las referencias que los representantes de las asociaciones hicieron durante las entrevistas a la militancia en particos políticos españoles y colombianos, es la diferencia de tratamiento entre unos y otros. Mientras que preferían mantenerse al margen de los primeros o, en todo caso, maquillar una militancia ideológica aduciendo anteponer el compromiso ético, no tenían reparo en hablar abiertamente de su participación en partidos políticos colombianos: Tenemos relaciones con los partidos políticos colombianos y como organización se nos acercan cuando hay elecciones. Somos abiertos a todas las sensibilidades, tenemos gentes de derechas, de izquierda, de centro, gente apolítica, toca-pelotas… Tenemos de todo. Cuando hay elecciones en Colombia se nos acercan. El representante del partido tal, el representante del partido cual, tal, tal… Bienvenidos. Nosotros los recibimos a todos. Si quieren captar votos es su problema, no nuestro [Ante la pregunta de con qué partidos colombianos han colaborado, responde] Con el partido de la U, con el liberal, con Cambio Radical, con algunos conservadores y algún otro que se ha acercado. Cuando acaba la época electoral desaparecen y ya no te conocen (FEIN). Un representante asociativo, que fue especialmente celoso a la hora de hablar de sus relaciones con los partidos políticos españoles, admite de manera abierta su relación con los partidos colombianos. No se trata, además, de una interlocución plural o 339 desinteresada, pues los tres partidos que menciona en primera instancia, La U, el Partido Liberal y Cambio Radical, son los que respaldaron la candidatura de Juan Manuel Santos en las elecciones de 2014. No en balde, el informante participaba activamente en la puesta en marcha de la delegación española del partido de La U, con el que no descartaba presentarse a las elecciones, si la oportunidad se presentara: Nadie de la asociación se ha presentado como candidato, no tenemos ese foco puesto ahí Sí apoyamos, pero nosotros no. No ha surgido esa iniciativa. Hay otros que sí se presentaron a las elecciones, por ejemplo Alvaro Zuleta o Yolanda Villavicencio… A mí me gusta ayudar, pero no me ha llamado todavía nadie para que me presente, si lo hacen a lo mejor digo que sí… Pero como nadie lo hecho estoy tranquilito. Esta militancia activa en partidos colombianos, es una seña de identidad de las asociaciones grandes, de tipo 1. En el caso de Amigos MIRA es obvio, pues en sus siglas incluye las de un movimiento político. Yolanda Villavicencio, presidenta de AESCO, fue la candidata del partido Alianza Verde en las elecciones de 2011 como representante a la cámara por los Colombianos en el Exterior, y en el pasado hizo lo propio Álvaro Zuleta, de ACULCO, con el Partido Liberal. La desconfianza hacia la política colombiana es si cabe mayor que hacia la española, pero en este caso no hace falta justificar la aspiración a un puesto aduciendo que se aprovechará para “defender los intereses de los migrantes”, el puesto está expresamente designado para ello: Los partidos buscan el voto a cambio de nada. Nosotros, que trabajamos en esto, conocemos bien el juego político, pero los que no saben se dejan llenar de ilusiones la cabeza. Un político no te va a dar trabajo… Hará leyes. Nosotros les pedimos propuestas claras, que no vendan humo (FEIN). Saqué muy buen resultado, unos 8.000 votos, la primera semana gané yo, y estoy casi seguro de que me robaron las elecciones, que eso pasa en Colombia, a la semana no ganaba yo, y Uribe no me quería nada, porque yo le odiaba, además tuvimos confrontaciones personales, sabía quién era yo, y a la semana no ganaba y ganaba el de Miami, que era un amigo de él. Estaba con el Partido Liberal colombiano, pero mi gran error político es que era demasiado amigo de Piedad Córdoba, que es una gran amiga, que sigue siendo… Una mujer que me apasiona, es de armas tomar. Él sabía que ella y yo éramos muy amigos y… Eso me olió muy mal, el otro me sobrepasó por 340 200 votos. Esa loca amiga era una gerente de Shakira, que no hace nada en Colombia, una empresaria (ACULCO). Es interesante cómo en la última cita se mezclan las relaciones personales del informante con las cuestiones políticas. Como él mismo manifestó en otro momento de la entrevista, su asociación apenas es conocida en Colombia –se la considera una ONG española, a pesar de estar registrada también allá-, y es de suponer que en aquel tiempos, todavía con Álvaro Uribe como presidente lo fuera menos todavía, por lo que no es de extrañar que apenas se hable de la misma. Yolanda Villavicencio es clara explicando la dificultad para separar entre organización e individuo dentro de una red articulada en torno a relaciones interpersonales: Hay una línea entre posicionarse como partido o como asociación que no se logra definir. Porque claro, nosotros también le hacemos el juego, porque cuando pierde Santos por goleada ellos saben que nosotros… No todo AESCO, porque nosotros lo hemos sabido delimitar muy bien, pero como soy representante de la entidad ellos me llaman como Partido Verde. Pero luego claro, la organización sí que se implica con el colectivo colombiano igual que nos hemos implicado con Correa, con Múgica, y un poco como dentro de esa visión latinoamericana, llaman para a ver si nos animamos a apoyar. Entonces el embajador llama y dice, no, nosotros no queremos que sea sólo el apoyo de las redes, sino que sea un apoyo más real que hagan publicidad y puedan hablar en la radio… Entonces nosotros, claro, como AESCO animamos a participar y después como Alianza Verde apoyamos el tema de la paz… (AESCO). 341 7.3.4. Movilizaciones y campañas Por prácticas de incidencia política se entienden aquellas que buscan una participación en temas de su interés en el país de origen utilizando una tipo de activismo más tradicional, como son las movilizaciones de protesta –manifestaciones, concentraciones, etc.- y las campañas de sensibilización –seminarios, jornadas informativas, coloquios, etc.-. Es interesante que no muestren reparo en manifestar su participación activa en este tipo de eventos y que prefieran hacerlo como asociación, más que individualmente. Esto sería más comprensible en las asociaciones de tipo 1, pues como se ve en el cuadro 7 sus líderes militan activamente en partidos políticos colombianos, con lo que sus tendencias serían conocidas de antemano, pero genera algunas dudas en el caso de las pequeñas: ¿por qué prefieren ser identificadas con una causa política, algo que sin duda les puede generar confrontación con los que tienen ideas opuestas y que además en ningún caso se recibe remuneración alguna por ello? Al menos en parte, puede contestarse a esta pregunta aludiendo a las dificultades que tienen las asociaciones de emigrantes para visibilizarse ante el Gobierno colombiano. La interlocución directa de carácter semiformal se hace difícil en la distancia, y las vías oficiales de interlocución en España se muestran ineficientes. En estos casos, hay que buscar alternativas con las que llamar su atención: Apoyamos la paz. Hemos organizado aquí charlas sobre la paz. Participó poca gente, pero la iniciativa, al ponerla en la prensa y en las redes, tuvo visibilidad. Cuando vino aquí Chamorro la salita se llenó. Los partidos políticos colombianos tienen aquí delegados, pero no sedes… Se trata de gente que está aquí trabajando o estudiando… (ACULCO). El uso de la movilización política como forma de visibilizar la asociación y fortalecer las redes que la sustentan tiene un problema fundamental, la selección de los problemas en torno a los que posicionarse singularmente frente a la pluralidad social. Los temas preferidos comúnmente son dos: la legislación sobre migraciones en Colombia y el proceso de paz que tiene lugar en el país en el momento de la realización del presente 342 trabajo. Aunque se trata de dos cuestiones íntimamente relacionadas entre sí, ya que entre los migrantes se encuentran víctimas del conflicto armado cuyos derechos se discuten en las mesas de La Habana, es evidente que su elección está relacionada con la carga simbólica de ambas temáticas. La siguiente referencia aporta luz al respecto: En relación con Colombia, hoy los objetivos míos son formulables desde tres puntos de vista: como asociación federativa queremos que se concluya el proceso de paz con el apoyo del arco parlamentario, consenso de todos. Como organización desde Colombia, que se tengan en cuenta las reivindicaciones de los colombianos en el exterior. Como reivindicación de colombianos en el exterior, que quiten una cámara de representantes, pero que nos den un senador, porque somos, por número de habitantes, como un departamento en el exterior (FEIN). El informante habla como miembro de dos organizaciones simultáneamente: una federación y una asociación inscrita en ésta. Es interesante cómo diferencia entre los dos temas mencionados al definir el apoyo prestado por una y otra entidad: desde la federación se apoya la paz, que aunque geográficamente se refiere a un tema colombiano, no deja de ser un bien global. Como asociación, se entiende que asume las opiniones de la federación sobre el conflicto colombiano, pero también se posiciona sobre temas más particulares, relacionados con la legislación colombiana sobre migraciones. La selección de estas dos temáticas guarda una enorme similitud, con la que se hace de los asuntos políticos españoles en torno a los que movilizarse: cuestiones directamente relacionadas con los derechos de los migrantes y sobre los que se espera que tengan un posicionamiento –como la Ley 1465- y temas simbólicos, con una imagen social positiva y fácilmente asumibles por una asociación, como el proceso de paz. No se pretende afirmar que el proceso tenga un apoyo unánime entre todos los colombianos, como evidencia la victoria en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del candidato del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, opuesto al mismo. Más aún, es posible que haya organizaciones que no se hayan movilizado como consecuencia de un determinado posicionamiento ideológico de sus líderes. Pero en estos casos se han cuidado mucho de 343 no manifestarlo abiertamente, ya que es más provechoso mantener las opiniones en privado. A la vista de los valores defendidos en sus presentaciones institucionales, sería difícil imaginarse una ONG contraria a la paz. Por otra parte, no se trata de posicionamientos que supongan una confrontación directa con el Gobierno colombiano. Por incómodas que sean sus opiniones sobre la política migratoria, la legislación invita a las asociaciones a participar en los debates al respecto y, como se ha visto al hablar del programa Colombia Nos Une, éstas no rechazan utilizar los espacios de interlocución formal que les son asignados. En cuanto al proceso de paz, no se puede olvidar que se trata de una iniciativa impulsada por el actual presidente del Gobierno, por lo que cualquier implicación en el primero podría ser interpretado como un eventual apoyo implícito a sus políticas. Hay dos asociaciones de la muestra que buscan ejercer incidencia política sobre el gobierno Colombia como actividad principal, ASEVICOM y MIGRACODES. A efectos operativos, funcionan de manera similar a las iniciativas de codesarrollo espontáneo. En el primer caso, las motivaciones de sus miembros son de carácter eminentemente personal: todos son víctimas del conflicto armado colombiano. En el segundo, las vivencias personales incluyen un componente profesional: se trata de una asociación constituida por investigadores sobre temas relacionados con la migración colombiana y el codesarrollo. El paralelismo con las dos temáticas políticas preferidas por el conjunto de las organizaciones para posicionarse políticamente es absoluto. En ambos casos participan activamente en prácticas de incidencia política, ya sea participando en movilizaciones o realizando campañas de sensibilización. Se tiene constancia de que ASEVICOM participó como convocante en la “Marcha por la paz con justicia social” celebrada en la Puerta del Sol de Madrid el 9 de Abril de 2014, y de que MIGRACODES ha organizado seminarios y jornadas informativas sobre la situación de los migrantes colombianos61. Sin embargo, la mayor parte de los logros que han conseguido 61 Se dispone de información sobre la I Jornada sobre migración y codesarrollo iberoandino, celebrado en 2013 en la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), el conversatorio Encuesta regional de inmigración, los colombianos en Madrid, realizado en la Embajada de Colombia en 2013, el seminario Cooperación internacional en Colombia y la construcción de la paz, en 2015 en la UCM, y un evento con el nombre los 344 han sido gracias a la interlocución con las administraciones públicas. El representante de ASEVICOM es claro al respecto, repitiendo durante toda la entrevista el apoyo que han recibido desde el consulado: Yo al gobierno colombiano no lo veo en ningún momento y en ninguna situación. La única persona que se ocupa hoy de nosotros es la nueva Cónsul. Incluso si tenemos que mandar un comunicado a Colombia, lo hace por valija diplomática. Tenemos un tiempo cotizado en Colombia, y ni siquiera eso nos reconocen, estamos en un total desamparo. Me dijo Paula de la Unidad de Víctimas, que para tener acceso a los recursos que nos corresponden tenemos que ir a Colombia (ASEVICOM). No es de extrañar que estas organizaciones recurran al lobby tradicional como forma de ver representados sus intereses ante el Gobierno colombiano. Al fin y al cabo, es éste quien debe reconocer los derechos, tanto de las víctimas como de los migrantes, por lo que la interlocución se hace en todo caso necesaria. En el caso de MIGRACODES, se trata de una organización con una marcada vocación profesional, ya que está compuesta por investigadores colombianos, y han conseguido que se incorpore una mesa de trabajo sobre “investigación y desarrollo” dentro del programa Colombia Nos Une, en una muestra de la capacidad de incidencia que pueden llegar a tener las asociaciones que ocupan los espacios de toma de decisiones en la incorporación de temas a la agenda pública: Lo que hay que hacer es un documento técnico y enviarlo a las regiones, a la Comisión del Congreso de Relaciones Internacionales, y que empiecen a tomar decisiones, esa es mi propuesta en la tesis sobre codesarrollo: crear escenarios de gobernabilidad y gobernanza partiendo del desconocimiento del codesarrollo (MIGRACODES). Es interesante que en una asociación, entre cuyas siglas se deja ver una referencia evidente al codesarrollo, no se haya optado nunca, ni tan si quiera como aspiración, a Derechos de las víctimas, en el conflicto interno colombiano, celebrado en la Universidad Rey Juan Carlos en 2015. 345 realizar proyectos de tipo social en el país de origen. No obstante, se trata de una entidad creada en el año 2011, con posterioridad a la eliminación de buena parte de las ayudas para este tipo de prácticas, algo que el informante parece saber, a tenor de lo dicho al hablar de otras asociaciones: Yo creo que a Colombia no llegó el discurso del codesarrollo. Se crearon federaciones, pero en el entorno académico y medio técnico, y sin mucho contenido, algo así como un loro hablando solo. No se articuló una política pública clara y todo fueron esfuerzos aislados. Ahora ACULCO, AESCO y AICODE siguen hablando de codesarrollo, pero ya saben que no hay presupuesto, que no hay quien les financie eso, ni en Colombia ni acá. Durante la realización del trabajo de campo se participó, junto con ésta y otras asociaciones en la organización de un seminario con el título Cooperación internacional en Colombia y la construcción de la paz. En el proceso, se pudieron observar algunos elementos que evidencian que, sin cuestionar el interés de los convocantes por las temáticas allí abordadas, el evento comparte algunos de los elementos performativos descritos al hablar del festival del Campo de la Cebada en el capítulo 62.3.: no son tan importantes las cosas de las que se dicen como las relaciones que se establecen durante el evento. El acto lo convocaba MIGRACODES junto con Red Colombia, plataforma interasociativa a la que también pertenece la organización. La introducción de los dos logos en toda la documentación y publicidad institucional del evento advierte sobre la importancia de la visibilidad de las asociaciones a lo largo del mismo, pues incluyendo únicamente a la mayor se hubiera dado por supuesta la implicación de la otra. Desde un primer momento se expresó de forma clara la intención del acto: entrar en contacto con actores institucionales que pudieran favorecer el objetivo fundamental de la organización, elaborar documentos de investigación sobre migraciones que fuesen de utilidad para el gobierno colombiano. Se entiende que lo que se buscaba era una dotación presupuestaria para que los documentos fuesen realizados por profesionales, ya que hasta el momento se hacían con la ayuda de estudiantes en prácticas. En este 346 sentido, el evento tenía mucho de lobbying, aunque se presentase como una campaña de sensibilización sobre la problemática migratoria. El contacto estratégico al que se pretendía incorporar a la red era la Agencia Presidencial de Cooperación de Colombia (APC), con la que no se había trabajado previamente y de la que se esperaba una intervención por videoconferencia: En estos momentos se requiere que se creen estímulos para crear una red de cooperación en codesarrollo, hacerlo visible para la APC; en el tema de cooperación es el país el que decide en qué áreas quiere hacer cooperación y España se pliega a eso, pero nadie habla de eso [de codesarrollo] porque no saben lo que es. El embajador no sabe qué es y no se quieren comprometer en eso porque es crear expectativas y, si tu función no es esa, ¿por qué te vas a meter? Eso es lo que se busca: crear un evento donde sea visible hacia dónde va la cooperación colombiana. Nunca se ha visto un evento en el que se presente la APC, queremos hacer una red con la APC para fortalecer la cooperación España-Colombia; y lo otro es impulsar documentos sobre cooperación y codesarrollo. La estructura convenida para el evento fue como la de otros similares: representantes de las administraciones públicas, de la sociedad civil y de la academia presentando ponencias de entre diez y 20 minutos estructuradas en torno a distintas mesas temáticas. Entre las primeras, se convocó a la AECID, la APC y al Consulado de Colombia. Como asociaciones de migrantes, acudieron ACULCO, AESCO AICODE, Amigos MIRA, MIGRACODES y Eje Integrado, y entre el público hubo otras como Estudio 40 o María José Guadalupe. Por último, se invitó a un investigador de la UCM, uno de la Universidad Autónoma de Madrid y otro del Instituto de Estudios sobre Conflicto y Ayuda Humanitaria (IECAH). Para poder convocar a los invitados se necesitaba vincular el seminario con alguna institución de prestigio, que garantizara una cierta seriedad y profesionalidad. A través de los contactos de MIGRACODES en el Consulado y en la SEGIB, se trató sin éxito de obtener un salón en alguna de sus sedes. Finalmente, se hicieron las gestiones para que el acto se realizara en un aula de la UCM. Las respuestas de los ponentes invitados fueron de distinto tipo. Las asociaciones confirmaron pronto su presencia, sin que hubiera bajas ni modificaciones –la presidenta 347 de AICODE no pudo acudir pero envió a un representante- desde que comenzaran los preparativos. Desde la AECID se dio una respuesta institucional, agradeciendo la invitación al acto y alegando que confirmarían el nombre del ponente cuando se acercaran las fechas del evento. Con el Consulado y la APC la situación fue mucho más confusa. En un primer momento el Consulado manifestó interés por asistir aunque, según la persona que realizaba los contactos, no quisieron que el evento se vinculara al programa Colombia Nos Une, y fueron dando distintas evasivas hasta que, pocos días antes, lamentaron no poder participar. Se ignora a qué se debió tal ausencia pero no parece que fuera por falta de tiempo o por tener otros compromisos el mismo día, ya que como público enviaron al dinamizador de Colombia Nos Une en España. En cuanto a la APC, a pesar de los múltiples intentos realizados, nunca se respondió a las invitaciones. Durante el evento se pudo ver de primera mano cómo las asociaciones colaboran y compiten entre ellas simultáneamente dentro de una red social amplia: con excepción de AICODE, todos los representantes asociativos se conocían previamente –hablaban de experiencias cercanas, como si la relación fuese más de amistad que profesional-, y todos se implicaban en el evento como si fuera propio, incluso dos organizaciones (Amigos MIRA y ACULCO) se encargaron de llevar café y algo de picar para repartir en los descansos. Sin embargo, las ponencias presentadas eran atomizadas, y se centraban exclusivamente en el trabajo realizado por cada asociación, visibilizando al máximo la marca. Incluso los dos repartos de café se produjeron como resultado de un problema de coordinación, que en cierta manera sorprendió a los representantes de ACULCO, que querían dar a conocer su producto estrella. A pesar de que el objetivo era crear un espacio de diálogo con las administraciones públicas en el que plantear las demandas de los migrantes, y aunque todos los presentes mantenían una buena relación entre sí, nunca se sugirió acudir a la cita con una estrategia de acción consensuada, ni tan siquiera con unas propuestas de mínimos sobre las que incidir en cada ponencia. Aun así, el evento fue considerado un éxito. Habían acudido 32 personas –incluyendo a los diez ponentes invitados y a otros tantos miembros de asociaciones que había entre el público-, lo que hacía que el aula se viera prácticamente llena, algo nada desdeñable 348 en un acto de estas características. Poco importaba que la única representante de las administraciones públicas que había acudido –la AECID- se marchara una vez finalizada su ponencia, sin escuchar las propuestas de las asociaciones; ni que los oyentes fueran principalmente miembros de organizaciones con las que los ponentes compartían militancia en unos casos y con las que, en otros, no se habían llegado a entender nunca, por lo que sería muy improbable que esta vez lo consiguieran. El evento había transcurrido sin contratiempos y se habían hecho nuevos contactos con los que colaborar en el futuro. Y aunque las expectativas iniciales de lobbying se vieron truncadas por el escaso interés desde las administraciones públicas, como manifestó uno de los informantes en una conversación mantenida días después, había sido una demostración de fuerza ante el Consulado, cuya falta de apoyo se interpretaba como una desconfianza hacia las capacidades de las asociaciones. No obstante, es reseñable que este movimiento de disconformidad hacia el Consulado se produjese solamente después de haber agotado la opción del lobby. El significado del acto quedó plasmado, de manera literal, en la foto de familia tomada al cierre con los representantes de todas las entidades presentes, fueran convocantes, ponentes o público, sin establecer distinción gradual alguna. Lo importante es que todas compartieron un espacio propicio para el fortalecimiento del trabajo en red y la generación de capital social. ***** A pesar de la creciente importancia de las asociaciones de inmigrantes en los estudios sobre transnacionalismo, hay una clara disonancia entre los estudios precursores realizados en Estados Unidos y los producidos en España en lo que a la capacidad de estas organizaciones para realizar prácticas orientadas hacia sus países de origen. Mientras que los primeros destacan la formidable capacidad de las asociaciones de inmigrantes para involucrarse en iniciativas transnacionales (Portes, Escobar y Walton Radford, 2006) los segundos suelen dar cuenta de las limitaciones que encuentran para 349 acceder a los recursos necesarios para emprender tales proyectos (Aparicio y Tornos, 2010; Lacomba y Cloquell, 2014). No cabe duda de que el factor contextual dificulta las comparaciones, pues determina la estructura de oportunidad política en la que se desarrolla la práctica asociativa. Pero se ha visto cómo precisamente el caso español incorpora un marco político favorable a la participación de las asociaciones de inmigrantes en prácticas transnacionales, algo que en principio, y a pesar de los recortes en la financiación pública, debería haber contribuido a generar iniciativas duraderas en origen. Pero también intervienen cuestiones semánticas que terminan por construir el marco epistemológico en el que se plantean los estudios sociales. El alcance del término codesarrollo es una muestra de ello: originalmente planteado como una propuesta para mejorar la política migratoria francesa, ha llegado a convertirse en un término de uso cotidiano tanto en los estudios sobre migraciones o cooperación internacional, como para las personas que trabajan directamente en estos ámbitos. Por el camino, ha ido incorporando nuevas acepciones para incorporar cualquier tipo de práctica trasnacional que tenga un impacto positivo en las condiciones de vida de las regiones de origen de los inmigrantes. Basta comparar las dos citas que siguen, en las que desde la presidencia de una misma asociación (AESCO) se define el codesarrollo. La primera corresponde al año 2009, en el que se mantenían abiertos distintas iniciativas en Colombia con la ayuda de la financiación pública; la segunda es del 2014, cuando la crisis obligó a cerrar proyectos, pero manteniéndose la red transnacional sobre la que se sustentaba el capital social para realizar tales prácticas. Pensamos que [el codesarrollo] es el eje principal de la migración. Nosotros tenemos varios planes concretos, como el plan de viviendas en Colombia... Hay que dinamizar a los migrantes. No hay que regalarles nada, lo tienen que hacer con su propio dinero. Nosotros les ayudamos en gestión, por ejemplo, con los cambios de moneda, los costes allí de los materiales… Trabajamos codesarrollo pensando también en retorno… 350 [Tras preguntar si están haciendo algo de codesarrollo]. Entiendo que la incidencia política es codesarrollo, y es eso en lo que estamos... Sólo estamos colaborando a nivel político… A nivel económico es más difícil. No podemos enfrentarnos al monstruo poderoso de los que ostentan la economía colombiana y las inversiones. La diversidad de iniciativas que caben bajo el paraguas del codesarrollo dan cuenta de la elasticidad del término. Sin embargo, no conviene perder de vista la concepción inicial de Naïr (op. cit.), asociada fundamentalmente a las prácticas institucionales. Los primeros estudios sobre migraciones y desarrollo en España acogieron con un cierto optimismo estos planteamientos, pues suponían una oportunidad de abordar la inmigración desde un enfoque holístico que implicara a los países de origen y destino, a la ver que aportaba una brizna de interculturalidad a los proyectos de cooperación internacional (Giménez, 1997; Malgensini, 2001; Crespo, 2002). En una segunda etapa, algunos autores señalan las limitaciones del modelo institucional para dar cuenta de la multiplicidad de prácticas transnacionales realizadas por los migrantes (Lacomba, 2004; Carballo y Echart, 2007; Malgensini, 2007). Trabajos más recientes confirman el declive del codesarrollo institucional en ausencia de financiación pública (Lacomba y Cloquell, 2014; Cebolla y López-Sala, 2015), pero poco hablan sobre las demás prácticas transnacionales en las que pueden verse implicadas las asociaciones. La fuerza del término codesarrollo ha terminado por eclipsar al resto de iniciativas de carácter transnacional en las que pueden involucrarse los migrantes. Los propios miembros de las asociaciones contribuyen a esto, dándole una importancia discursiva mucho mayor a los proyectos transnacionales financiados con fondos públicos que a las prácticas autogestionadas, realizadas muchas veces sin más recursos que las aportaciones de sus miembros y el capital social generado a través de las redes. Bajo la etiqueta de codesarrollo espontáneo es posible dar cabida a buena parte de estas iniciativas. Sin embargo encuentra dificultades para incorporar otros tipos de acciones transnacionales, como las prácticas políticas. Si la estrategia política preferida por las asociaciones en destino consiste básicamente en pasar desapercibidas ante ideologías, 351 partidos políticos o causas concretas, en el ámbito transnacional las prácticas políticas de uno y otro tipo se convierten en una excelente estrategia de visibilización. Al contrario de lo que pasa con las prácticas sociales o económicas, el desplazamiento físico no constituye un elemento esencial para la acción política (Østergaard, 2001: 4), lo que las hace independientes de la disponibilidad de financiación. Así pues, la principal peculiaridad de las dimensiones políticas de la migración está en el hecho de superar las fronteras nacionales, desafiando el ámbito de actuación tradicional de los Estados, asociado a lo doméstico, y que tendrá que ser ampliado para incorporar las demandas de una ciudadanía transnacional. 352 353 CAPÍTULO 8: A MODO DE CONCLUSIÓN 8.1. Las asociaciones de inmigrantes como objeto de estudio Las organizaciones de la sociedad civil han despertado el interés de distintas áreas de las ciencias sociales como la sociología, la ciencia política o la antropología. Entre los múltiples trabajos al respecto cobra especial relevancia el de Robert Putnam (1994) pues, ya sea por adhesión a rechazo, constituye el punto de partida de muchos de los estudios contemporáneos sobre el tema. Tomando la definición de asociación de Tocqueville (1911), Putnam desarrolla todo un argumentario sobre el papel que estas organizaciones juegan como estructuras intermedias entre las administraciones públicas y las bases sociales a las que representan. Más allá de su solidez y posibilidad de generalización, sus conclusiones han sido de gran interés para un buen número de trabajos sobre asociacionismo, incluido el que aquí se ha presentado. Algunos de los instrumentos analíticos que plantea, especialmente los referidos al capital social bridging y bonding, ayudan a comprender la lógica de funcionamiento de las asociaciones como entidades capaces de proporcionar tanto beneficios internos para sus miembros, como bienes de utilidad social a terceros. En el ámbito de los estudios sobre migraciones, las asociaciones han sido abordadas, al menos, desde dos perspectivas: la de la integración política de los foráneos en la sociedad de destino (Oldmam, 2004; Tillie, 2004; Cordero-Guzmán, 2005) y la del mantenimiento de vínculos transnacionales entre los distintos países y regiones implicados en la migración (Massey et al. 1987; García Zamora, 2004; Portes, Escobar y Walton Radford, 2006; Castles y Delgado Wise, 2007). Aunque no se trata de enfoques de análisis excluyentes entre sí, la segunda perspectiva aporta elementos convincentes para entender la morfología de estas organizaciones, por el uso que hacen del concepto de red social para referirse al conjunto de relaciones interpersonales mantenidas por los migrantes tanto en origen como en destino. Nuevamente entran en juego el concepto de capital social, entendido como el conjunto de recursos a los que pueden acceder los individuos como resultado de su pertenencia a una red más amplia (Portes, 1995), y el 354 de estructura de oportunidad política, entendido como aquellas condiciones contextuales que facilitan la capacidad de acción de las asociaciones (Fennema y Tillie, 1999). En España, son destacables los estudios de Veredas (2003), Morales (González y Morales, 2006; Morales, Gonzáles y Jorba, 2009), Aparicio y Tornos (2010), Lacomba y Cloquell (2014) o Cebolla y López-Sala (2012 y 2015), en los que la estructura de oportunidad política viene determinada por los cambios legislativos en materia de migraciones que se producen en los últimos 15 años, comenzando con las leyes de extranjería de 2000 y 2001, y finalizando con la puesta en marcha de distintos planes de retorno voluntario con motivo de la crisis económica. Como punto álgido pueden considerarse el PECI, en el que se concede a las asociaciones de inmigrantes un papel destacado de cara a la integración de los mismos en destino, o la inclusión en el Plan Director de la Cooperación Española 2009-2012 del eje transversal “migración y desarrollo” como elemento para promover el vínculo de las diásporas con sus países de origen. La producción académica al respecto deja constancia de la instauración de un modelo asociativo dirigido desde las administraciones públicas, caracterizado por la debilidad estructural de las asociaciones y su dependencia de los fondos públicos. El objetivo de esta investigación era analizar el asociacionismo migrante en Madrid. Para ello se ha puesto el foco en las asociaciones de inmigrantes colombianos y, por exigencias temáticas, se ha planteado la investigación de forma cualitativa. La mayoría de las investigaciones sobre el asociacionismo migrante, tanto en el ámbito nacional como internacional, utilizan muestras en las que casi siembre se incluyen las asociaciones más representativas a nivel general, es decir, las grandes asociaciones que suelen ser también las más antiguas. Sin embargo, con este proceder, quedan frecuentemente fuera del estudio la mayor parte de las asociaciones que a lo largo de este trabajo se han calificado de medianas y pequeñas. Para profundizar en la variedad del fenómeno y comprender los motivos de su diversidad y de sus transformaciones es imprescindible acercarse a ellas de forma intensiva. Y esto es lo que se ha pretendido hacer en el trabajo de campo con las asociaciones de la muestra utilizada en esta investigación. 355 Por otra parte, los estudios cuantitativos encuentran dificultad para dar cuenta de algunas de las características más evidentes del asociacionismo, desde su extraordinaria proliferación hasta sus trasformaciones y rápidos declives, pasando por su diversidad morfológica y por la frecuente redefinición de sus prácticas. Que en 2015, ya avanzada la crisis económica, hubiese en Madrid al menos 692 asociaciones de inmigrantes registradas, la mitad de ellas probablemente sin ninguna actividad en aquel momento, es una constatación, que se ha mostrado en este trabajo, de una desmesurada reiteración de iniciativas y situaciones que merecen, cuando menos, ser aclaradas. La hipótesis propuesta vincula el proceso asociativo con los avatares de las personas migrantes en su búsqueda de un trabajo cualificado en el país de destino y con los contextos generados por el tratamiento político de las migraciones en España en los último 25 años. Se ha visto a lo largo de la investigación que hay un conjunto de hechos contrastados que avalan esta consideración. No cabe duda que las asociaciones de inmigrantes se ajustan a los requisitos formales de la ley de asociaciones de 2002, pero también es cierto que su especificidad como tales queda mejor explicada desde los marcos normativos sobre extranjería y desde las condiciones reales de los migrantes en el país de destino. Esta consideración se deja traslucir perfectamente en el decalage existente entre los discursos de los informantes sobre sus asociaciones, y las prácticas reales que circunstancialmente realizan para cumplir sus objetivos. Se ha visto a lo largo de la investigación que todos los avatares del asociacionismo se ajustan a los planteamientos anteriores. Tanto el momento elegido para fundarlas y las motivaciones que lo impulsan, como su morfología, sus prácticas, y su declive, si así fuere, corren paralelos con las circunstancias del proceso migratorio. Obviamente esta hipótesis no excluye las motivaciones cívicas, éticas, e incluso altruistas que puedan haber tenido los promotores de las asociaciones de inmigrantes aquí tratadas. Al contrario, se recogen múltiples situaciones y contextos en los que las personas entrevistadas manifiestan actitudes de solidaridad y cooperación, y son pocos los implicados en asociaciones pequeñas y medianas que pueden considerar a éstas una fuente de ingresos estable. Al igual que durante el trabajo se ha establecido una distinción clara entre capital económico y capital social, es posible diferenciar entre 356 remuneración económica y remuneración social por el trabajo realizado. Pero incluso en los casos en los que la participación en asociaciones constituya una fuente de ingresos principal, las motivaciones cívicas pueden mantenerse, del mismo modo que se espera de cualquier profesional un compromiso con sus áreas específicas de trabajo, independientemente de sus remuneraciones dinerarias. 8.2. El tejido asociativo colombiano en la Comunidad de Madrid Las primeras asociaciones de inmigrantes colombianos en Madrid aparecen en la última década del siglo pasado, primero como asociaciones culturales de estudiantes colombianos y, con posterioridad, en los inicios ya de los movimientos migratorios, redefinidas como asociaciones generalistas dedicadas a atender las necesidades de los colombianos que iban llegando como inmigrantes. Se trata de una época en la que los problemas migratorios todavía no figuraban en las agendas políticas de las administraciones públicas españolas y fue precisamente este hecho el que las convirtió en interlocutores necesarios cuando el fenómeno migratorio fue adquiriendo importancia con la llegada del nuevo siglo. De hecho, como refieren algunos de los fundadores de asociaciones de aquella época, los políticos contaban con ellos para entender y planificar los procesos migratorios en España, porque tampoco ellos sabían mucho sobre los problemas de los inmigrantes y las formas de solucionarlos. Además de ejercer de interlocutores de los nuevos planteamientos políticos, estaban allí cuando se intensificaron los flujos migratorios, y los recién llegados las tomaron como referentes para la solución de sus problemas en el país de destino. El capital social adquirido en los primeros momentos las hizo también candidatas preferentes para beneficiarse de los recursos públicos destinados a las migraciones. Sus fundadores o refundadores fueron personas que vieron en la temática migratoria un espacio abierto para invertir en grandes proyectos estructurados, de acuerdo con el conocimiento que tenían de los procesos asociativos, bien por su formación -a veces obtenida en paralelo con la refundación de la asociación-, o por las experiencias que conocían de la migración colombiana a otros países. No cabe duda de que las 357 asociaciones de inmigrantes, tipificadas como grandes en la muestra, lo son por el capital social que fueron capaces de acumular en aquella época. El siglo XXI se inicia con lo que se ha llamado “la constitución de la España migrante” (Cachón, 2004b). Durante la primera década el contexto político relacionado con las migraciones cambia drásticamente: se discuten las leyes de extranjería del año 2000 y los procesos de regulación del 2001 y 2002. Se firman convenios de colaboración con los países de origen de los inmigrantes, como los de España con Colombia y Ecuador, en los que se regula la contratación de mano de obra en origen. La mayor parte de las asociaciones analizadas en esta investigación se crearon en este periodo, y el mayor incremento asociativo tuvo lugar a partir de 2004, con la reglamentación de la ley de migraciones, el PECI y la planificación de la cooperación Española. En 2005, con el gobierno del PSOE se desarrollan políticas de cooperación con los países de origen de los inmigrantes. Es una época de bonanza económica: y son los años dorados del asociacionismo. Con ellos se abre un campo más especializado en el espacio de la inmigración, que es aprovechado por profesionales que se acogen a las facilidades que da la ley de asociaciones de 2002 para trabajar en su tema en un país extranjero. El tercer cambio importante del tejido asociativo colombiano en Madrid tiene lugar a partir del año 2010, con la llegada de la crisis económica. Es el momento en el que la inmigración se frena e incluso muchos migrantes retornan a sus países de origen. Es muy significativo observar cómo, con estos cambios, sobreviven mejor las asociaciones culturales que las generalistas y cómo estas últimas se ven obligadas a reformular sus objetivos, incorporando temas como el del retorno, incluido recientemente en las agendas políticas como práctica financiable, u otros más especializados en el campo de los problemas cotidianos de los ciudadanos –sean o no sean migrantes-. Otro hecho relevante para la hipótesis de esta investigación es la tendencia de las nuevas asociaciones a constituirse como grupos de profesionales dedicados a la exhibición del folklore o de la cultura de su país de origen. Sin duda es ésta una actividad más apropiada para sobrevivir en tiempo de crisis. Parece evidente que los cambios en el proceso asociativo de los inmigrantes colombianos se ajustan de una forma precisa a las condiciones ambientales en las que 358 nacen y funcionan las asociaciones. Pero hay un factor adicional que ayuda a comprender el significado de estas adaptaciones, y es el de las implicaciones humanas de las personas que contribuyeron a la creación de las asociaciones en cada momento. Se ha analizado con detenimiento el papel del liderazgo asociativo como elemento fundamental de la creación, sostenimiento y dedicación de las organizaciones. Como se ha podido ver, las asociaciones de inmigrantes son básicamente agrupaciones sociales que no tienen socios. En las grandes asociaciones, todas las decisiones pasan por un grupo reducido de personas que se encargan de programar y buscar los recursos necesarios para llevar adelante sus objetivos. Este grupo se reduce cada vez más a medida que el tamaño de las asociaciones disminuye, pasándose en muchas ocasiones a un sostenimiento prácticamente personal de la asociación. El nosotros que aparece en las respuestas de los entrevistados cuando hablan de su asociación es con mucha frecuencia un yo, que gestiona y decide si la asociación hace una u otra cosa, si se transforma o se deja en stand by. Incluso, en algunos relatos, esta vinculación entre la organización y el líder es tan estrecha que se habla de la asociación como de un bien que está ahí, por si en alguna ocasión se puede transferir, o incluso dejar en herencia a una hija que estudia trabajo social. ¿De qué naturaleza es este bien? Las asociaciones constituidas son espacios legales susceptibles de llenarse con iniciativas de muchos tipos. La gran ambigüedad recogida en la ley de 2002 sobre el concepto de bien social, hace que prácticamente cualquier proyecto legal quepa bajo esta denominación. En las entrevistas aparece claramente indicado que lo más complicado del proceso asociativo son los trámites que acompañan a su constitución. Para este cometido, las asociaciones grandes ayudan a las pequeñas y las que ya tienen experiencia echan una mano a las nuevas. No se trata de una dificultad excesivamente onerosa, pero posiblemente algo más complicada para personas provenientes de otro país, sujetas ya, por ese simple hecho, a procesos burocráticos de regularización y que han de afrontar estructuras administrativas y legales distintas. El espacio asociativo es un marco seguro, legal, para que personas emprendedoras –la mayor parte de los inmigrantes pueden conceptualizarse así- puedan poner en práctica proyectos laborales, y también sociales, y visibilizarse como protagonistas de 359 actuaciones muy positivamente valoradas en el imaginario social de los países de acogida. En este trabajo se ha descrito a los líderes como personas dotadas de una serie de cualidades que se corresponden con el ropaje asociativo del que echan mano. Tienen que visibilizarse dentro de una cierta ética y civismo y contar con las vinculaciones sociales suficientes para que la estructura reticular de la asociación pueda ponerse en marcha. Pero al mismo tiempo son personas con una formación y experiencia compatibles con el proyecto que tienen entre manos. De esta manera, el tejido asociativo les permite trabajar, sin mayores problemas legales, en un espacio laboral acorde con el nivel de sus expectativas. Los primeros fundadores y presidentes asociativos se formaron en campos relacionados con la cooperación y el desarrollo, los de la década del boom migratorio tenían estudios en las áreas de los servicios que ofertaban, y los de las asociaciones culturales de reciente creación suelen ser profesionales del espectáculo. El tipo de trabajo generado en estos contextos asociativos se encuentra con el problema fundamental de la financiación. Una de las ventajas del asociacionismo es la posibilidad de acceder a los recursos públicos participando en las convocatorias realizadas por las distintas administraciones. Con el incremento del volumen de inmigrantes en España se crearon entidades políticas encargadas de ocuparse de los problemas generados por el impacto migratorio. La organización política del Estado español, con una administración central, 17 comunidades autónomas y un gran número de administraciones locales multiplicó, en épocas de bonanza económica, las convocatorias públicas para realizar proyectos relacionados con la integración de los inmigrantes. En las convocatorias nacionales y autonómicas se exigía casi siempre a las asociaciones alguna antigüedad - por ejemplo dos o tres años desde su fundación-, pero en las realizadas por las entidades locales estas exigencias eran menores y, con frecuencia, bastaba con residir en el municipio y avalarse con actividades sociales del propio curriculum para tener alguna oportunidad de acceder de forma puntual a la financiación pública. En este proceso de distribución de recursos, las grandes asociaciones, que eran además las más antiguas, jugaban con una cierta ventaja. Se ha hablado en esta investigación de 360 la capacidad de ejercer lobbying político por parte de algunas de ellas. Directa o indirectamente, algunas cuentan con la capacidad de orientar las políticas públicas, inducir programas de intervención e incluso promover convocatorias, participar en ellas y condicionar sus resultados. Las asociaciones menores se quejan de su discriminación en la asignación de estos recursos, aunque en tiempo de bonanza también ellas pudieron seguir funcionando, al menos en parte, con la financiación pública. El acceso a la financiación pública, se complementa con la autogestión. También en esto el asociacionismo tiene algunas ventajas frente a otro tipo de ocupaciones: se puede trabajar de forma independiente, por fines sociales e incluso cobrar por ello, con ventajas fiscales, para llevar adelante determinados programas. El concepto que ampara este proceder es el de a coste social, es decir, sin ánimo de lucro. Esta forma de autofinanciarse tiene, como efecto inmediato, la capacidad de seguir trabajando o, lo que es lo mismo, el afianzamiento de la asociación. Financiación pública y autogestión son las dos formas de sostenimiento de las asociaciones. Una de las asociaciones más favorecidas por la financiación pública, clasificada como grande, calcula en las entrevistas realizadas, que la financiación ideal debería de incluir un 70 por ciento de recursos públicos y un 30 por ciento de autogestión. Este equilibrio constituye sin duda un ideal financiero que, sin embargo, pocas veces se da, e incluso hay asociaciones que confiesan no haber recibido nunca dinero público alguno. Cada una de estas dos formas por separado implica una cierta precariedad financiera para las asociaciones. La financiación pública está condicionada por las circunstancias políticas y económicas del momento y su otorgación competitiva pocas veces garantiza el éxito y permite planificarse hacia el futuro. Las posibilidades de autogestión dependen de la demanda de los servicios ofertados y de que los demandantes los puedan pagar. A esta ley del mercado hay que añadir el condicionante asociativo del sin ánimo de lucro. En estas condiciones las asociaciones dependen profundamente del contexto social y económico en el que actúan, y sólo aquellas que son capaces de adaptarse a los cambios sobrevenidos, pueden garantizar una cierta continuidad en la programación de sus actividades. 361 8.3. El sentido de las prácticas asociativas El concepto de utilidad pública que define las prácticas realizadas por las asociaciones es lo sumamente ambiguo como para que la programación de sus actividades pueda variar sin cambiar sus objetivos. En este sentido, las estrategias de las asociaciones para ajustar sus programas a la estructura de oportunidad política de un contexto cambiante pueden tomar formas muy distintas. Se ha visto a este respecto cómo alguna de las asociaciones más antiguas fue capaz de refundarse hasta tres veces sin perder su identidad, con la finalidad de ajustarse a las exigencias migratorias del momento; o cómo otras diversifican al máximo sus temáticas a través de cursos y talleres dirigidos a diferentes sectores de la población. Las pequeñas asociaciones recurren con frecuencia a las redes sociales, buscando en ellas la fuerza suficiente para sobrevivir ante los cambios. En otras ocasiones amplían el campo de sus beneficiarios, buscando destinatarios de sus prácticas más allá incluso de la población migrante o especializado su oferta para determinados colectivos sociales. Por último, como se ha dicho más arriba, las más recientes y otras antiguas que todavía sobreviven con fuerza, recurren a prácticas profesionales ajustadas a su condición de músicos, bailarines, artesanos, y un largo etcétera relacionado con sus habilidades personales. En el espacio abierto por el marco asociativo de los inmigrantes caben además una serie de prácticas transnacionales que contribuyen también al sostenimiento de las asociaciones implicadas. De nuevo aquí, los estudios cuantitativos han facilitado la divulgación de una imagen distorsionada de las prácticas transnacionales de las asociaciones de migrantes: en general se tiene la idea de que sólo las grandes asociaciones tienen capacidad para llevarlas a cabo. La aproximación cualitativa nos descubre que una gran mayoría de las asociaciones de colombianos realizan algún tipo de práctica transnacional en el ámbito del codesarrollo. Es cierto que no todas las formas explicitadas en el trabajo de campo son del mismo tipo. Se ha asumido la distinción de Malgesini (2007) entre el codesarrollo institucional, unido a la financiación pública, y el codesarrollo espontáneo, en el que dominan las 362 prácticas autogestionadas. Si es cierto que el primero es más utilizado por las grandes asociaciones, no lo es que lo hagan en exclusividad, ni que ellas mismas renuncien a prácticas espontáneas autofinanciadas. En cualquier caso, se puede afirmar que las asociaciones menores se acercan al codesarrollo espontáneo diversificando y profesionalizando sus prácticas, de la misma forma que lo hacen con las actividades que realizan en el país de destino. También en este campo las estrategias son muy diversas, yendo desde los intentos de institucionalizar la autogestión hasta la transnacionalización de la atención primaria a los migrantes en los procesos de retorno, pasando por una forma mixta de financiación de las iniciativas de codesarrollo espontáneo. En todos los casos la conclusión es la misma: las prácticas transnacionales de codesarrollo, sea institucional o espontáneo, siguen manteniendo una lógica similar a la que tienen las prácticas de las asociaciones en el país de destino. Se trata de facilitar la financiación o la autogestión de las asociaciones de migrantes. Otro tanto se puede decir de las prácticas políticas transnacionales. Son igualmente estratégicas y su objetivo es no cerrarse puertas y abrir nuevas vías de colaboración. Nada expresa mejor esta condición estratégica que la relación que mantienen las asociaciones de migrantes colombianos con el programa Colombia Nos Une, patrocinado por el Consulado. Participan o han participado en él casi todas las asociaciones de la muestra -al menos mientras estuvieron activas-, a pesar de que no hay ni una sola que califique los resultados de los encuentros de medianamente aceptables. Pero, a pesar de las críticas, nadie renuncia a figurar en alguna de las cinco mesas temáticas que lo componen. Lobbying, incidencia política, y militancia son los tres pilares sobre los que se asientan las prácticas políticas transnacionales de las asociaciones de migrantes colombianos, siempre con el objetivo, explícito o latente, de obtener recursos adicionales para la supervivencia de las entidades. La hipótesis que se ha seguido recibe un fuerte espaldarazo a la luz de algunas de las dimensiones menos evidentes del proceso asociativo. La cara A del asociacionismo es la que se ha detallado en esta investigación: durante los últimos años se han creado muchas asociaciones de inmigrantes colombianos. Pero también, y ésta es la cara B, han 363 ido despareciendo muchas otras. Las hay que se ponen en stand by a la espera de que alguien, alguna vez, las vuelva a activar, y otras que se abandonan definitivamente aunque nadie las dé de baja en el Registro correspondiente. ¿Qué significa que han dejado de funcionar? Que sus líderes no hacen ya nada dentro del espacio que tradicionalmente les corresponde. Es posible que, como otros muchos migrantes, hayan encontrado trabajo en otra asociación de su propia creación, que se hayan unido a algún otro proyecto asociativo o, simplemente, que hayan retornado a su país o estén pensando en hacerlo en un futuro: el mismo comportamiento que están teniendo otros inmigrantes tras la crisis de los últimos años. El asociacionismo migrante colombiano no difiere en sus decisiones de las que estadísticamente se producen en España dentro del tejido migratorio de cualquier nacionalidad. 8.4. Futuras líneas de investigación Se han estudiado aquí las asociaciones de inmigrantes colombianos en Madrid, pero resulta difícil pensar que las conclusiones obtenidas sólo sean aplicables a las asociaciones explícitamente analizadas. El elevado número de asociaciones de inmigrantes registradas en Madrid, la cada vez menos importante etnificación de las asociaciones analizadas, el gran número de las que nacen y mueren y, sobre todo, la reducida implicación de personas distintas a los líderes fundadores en su organización, funcionamiento y defunción, hacen pensar que las conclusiones de esta investigación son bastante generalizables. Solo hay que reflexionar sobre estas declaraciones de un líder asociativo no colombiano, para detectar en ellas todas las características del asociacionismo que se acaba de estudiar: También depende de lo que llamemos asociación, porque hay asociaciones que funcionan con una sola persona, hay muchas que conozco que la asociación entera entraría en un coche… ¡Ni siquiera en uno de cuatro puertas! Pocas asociaciones logran la consolidación de la propia entidad en el tiempo, el movimiento asociativo no sólo es débil, sino que además es poco constante. Yo he visto nacer y morir a muchísimas asociaciones… El movimiento asociativo es complicado, porque requiere liderazgo, pues los líderes somos los que jalonamos los procesos… A nivel micro, los liderazgos se 364 ejercen en la medida en que haya una capacidad de generar un proceso profesional duradero en el tiempo…. (Varón, directivo de una asociación no colombiana). De aquí la necesidad de extender el modelo cualitativo utilizado en este trabajo al estudio de otros colectivos de inmigrantes establecidos en la Comunidad de Madrid y en el resto de España. Por otra parte, hay algunos elementos tratados tangencialmente en este estudio que requieren ser analizados en profundidad para una mayor comprensión del asociacionismo migrante. Se han abordado las asociaciones de inmigrantes como objeto en sí mismas, tratando de dilucidar el sentido que dan a ciertos comportamientos y prácticas, pero se ha dicho poco sobre el alcance real de tales prácticas. Un estudio de este tipo necesitaría cotejar las informaciones aportadas por los líderes de las organizaciones con las opiniones de los beneficiarios, financiadores o contratistas de las mismas, que a su vez deberían compararse con las de representantes de otras entidades relacionadas con la migración pero no constituidas expresamente por migrantes, o al menos no de manera explícita. Entre estas prácticas merecen especial atención las relacionadas con el retorno voluntario de los migrantes, implantado poco antes de comenzar esta tesis doctoral, pero con suficiente tiempo en activo a su cierre, especialmente si se tiene en cuenta la rapidez con la que ha ido cambiando el devenir migratorio en España. Las prácticas políticas de las asociaciones de inmigrantes son otro de los temas que merecen un estudio pormenorizado y con más razón, si cabe, en el contexto colombiano, pues se ha visto cómo la ley de migraciones de 2011 y, sobre todo, el proceso de paz iniciado en 2012, plantean cuestiones, como las del retorno o el reconocimiento de las víctimas, que afectan a la diáspora y ante las que las asociaciones analizadas no tenían reparo en posicionarse. Nuevamente, un trabajo de estas características debería ampliar el foco de análisis para contemplar a estas organizaciones dentro de un conjunto de actores que excede formalmente el Tercer 365 Sector, incluyendo movimientos sociales, partidos políticos y organismos públicos de toma de decisiones. En cualquier caso, y como se ha visto a lo largo de este trabajo, los contextos migratorios son tan sumamente complejos y cambiantes que, muy posiblemente, los puntos señalados, una vez iniciado el correspondiente proceso de investigación, acabarían por constituirse en estudios con entidad propia e independientes del que aquí se presenta. 366 367 BIBLIOGRAFIA Referencias bibliográficas APARICIO, R. y GIMÉNEZ, C. (2003): Migración colombiana en España. Ginebra, OIM. APARICIO, R. y TORNOS, A. (2010): Las asociaciones de inmigrantes en España. Una visión de conjunto. Madrid, OPI-MTIN. ARANGO, J. (2000): “Enfoques conceptuales y teóricos para explicar la migración”. En Revista Internacional de Ciencias Sociales, nº 165 (17-32). BAJOIT, G. (2008): “Crítica a las teorías sociológicas del desarrollo”. En PUERTO, L.M. (Coord.): Economía para el desarrollo. Lecturas desde una perspectiva crítica (135-177). Madrid, La Catarata. BAKEWELL, O. 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MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES (2007): Plan Estratégico de Ciudadanía e Integración (2007-2010). MINISTERIO DEL INTERIOR (2000): Programa Global de Regulación y Coordinación de la Extranjería 2000-2004. 384 385 CUADROS Y GRÁFICOS Cuadros Cuadro 1: Tipos y consecuencias del transnacionalismo migrante…………………………..……69 Cuadro 2: Clasificación de las asociaciones de colombianos entrevistadas………………….110 Cuadro 3: Principales áreas de acción de las asociaciones de inmigrantes………………....219 Cuadro 4: Asociaciones que realizan prácticas de tipo social……………………………….……..221 Cuadro 5: Asociaciones que realizan prácticas de tipo cultural……………………………….…..234 Cuadro 6: Tipos de lobbying político…………………………………………………………………………..263 Cuadro 7: Principales prácticas transnacionales……………………….…………………………………287 Gráficos Gráfico 1: Asociaciones registradas en la comunidad de Madrid (1990-2014)....…………..49 Gráfico 2: Evolución total por años de la población extranjera en la Comunidad de Madrid (1998-2914)………………………………………………………………………………………………………51 Gráfico 3: Evolución total por años de la población colombiana empadronada en España (1998-2014)………………………………………………………………………………………………………..………..54 Gráfico 4: Población colombiana empadronada en España por comunidad autónoma...56 Gráfico 5: Evolución total por años de la población colombiana empadronada en la Comunidad de Madrid (1998-2014)………………………………………………………….…………………..57 386 387 SIGLAS Y ACRÓNIMOS ABENIN Asociación Ben por la Infancia ACCEM Asociación Comisión Católica Española de Migración ACEM Asociación para la Convivencia en su Mundo ACOBE Asociación de Cooperación Bolivia-España ACULCO Asociación Sociocultural y de Cooperación al Desarrollo por Colombia e Iberoamérica AECID Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo AESCO América, España, Solidaridad y Cooperación AICODE Asociación Iberoamericana Para la Cooperación El Desarrollo y los Derechos Humanos APC Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia APRE Programa de Ayudas Complementarias al Bono Acumulativo y Anticipado de la Prestación Contributiva por Desempleo a Trabajadores Extranjeros Extracomunitarios AOD Ayuda Oficial al Desarrollo ARI-PERÚ Asociación de Refugiados e Inmigrantes Peruanos en España ASEVICOM Asociación Europea de Víctimas del Conflicto Armado Colombiano ASOCULFOME Asociación Cultural Mestidanza ATIME Asociación de Trabajadores e Inmigrantes Marroquíes en España CEPI Centro de Participación e Integración de Inmigrantes CIE Centro de Internamiento de Extranjeros CODEIN Consejo de Entidades de inmigración ENI Encuesta Nacional de Inmigrantes FEDASCOM Federación De Asociaciones De Colombia En La Comunidad De Madrid FEIN Federación Española de Inmigrantes Extra y Comunitarios 388 GRECO Programa Global de Regulación y Coordinación de la Extranjería IECAH Instituto de Estudios sobre Conflicto y Ayuda Humanitaria INE Instituto Nacional de Estadística IUDC Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación M-19 Movimiento 19 de Abril MIGRACODES Grupo de Estudio e Investigación en Migración y Codesarrollo MIRA Movimiento Internacional de Renovación Absoluta OEI Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura OIM Organización Internacional de las Migraciones ONG Organización No Gubernamental ONGD Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo PACI Plan Anual de Cooperación Internacional PCE Partido Comunista de España PECI Plan Estratégico de Ciudadanía e Integración PP Partido Popular PSOE Partido Socialista Obrero Español PYME Pequeña y Mediana Empresa RMI Renta Mínima de Inserción RSC Responsabilidad Social Corporativa SEGIB Secretaría General Iberoamericana SENA Servicio Nacional de Aprendizaje SNM Sistema Nacional de Migraciones UCM Universidad Complutense de Madrid VOMADE Voluntariado de Madres Dominicanas 389 Tesis José García Burgos PORTADA AGRADECIMIENTOS ÍNDICE RESUMEN ABSTRACT INTRODUCCIÓN CAPÍTULO 1: APROXIMACIÓN AL OBJETO DE ESTUDIO CAPÍTULO 2: MARCO TEÓRICO PARA EL ESTUDIO DE LAS MIGRACIONES Y DE LAS ASOCIACIONES DE MIGRANTES CAPÍTULO 3: CUESTIONES METODOLÓGICAS CAPÍTULO 4: EL PROCESO ASOCIATIVO DE LOS MIGRANTES COLOMBIANOS. SURGIMIENTO, MOTIVACIONES Y COMPOSICIÓN CAPÍTULO 5: ESTRATEGIAS DE SUPERVIVENCIA DE LAS ASOCIACIONES: FINANCIACIÓN, AUTOGESTIÓN Y CAPITAL SOCIAL CAPÍTULO 6: PRÁCTICAS EN EL PAIS DE DESTINO CAPÍTULO 7: PRÁCTICAS TRANSNACIONALES CAPÍTULO 8: A MODO DE CONCLUSIÓN BIBLIOGRAFIA CUADROS Y GRÁFICOS SIGLAS Y ACRÓNIMOS