UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID FACULTAD DE FILOLOGÍA TESIS DOCTORAL Control y agentividad en verbos ligeros MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR PRESENTADA POR Marta Epifanía Gómez Lázaro Directores Cristina Sánchez López Antonio Fábregas Alfaro Madrid © Marta Epifanía Gómez Lázaro, 2022 UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID FACULTAD DE FILOLOGÍA TESIS DOCTORAL Control y agentividad en verbos ligeros MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTORA PRESENTADA POR Marta Epifanía Gómez Lázaro DIRECTORES Cristina Sánchez López Antonio Fábregas Alfaro UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID FACULTAD DE FILOLOGÍA DOCTORADO EN LENGUA ESPAÑOLA Y SUS LITERATURAS TESIS DOCTORAL Control y agentividad en verbos ligeros MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTORA PRESENTADA POR Marta Epifanía Gómez Lázaro DIRECTORES Cristina Sánchez López Antonio Fábregas Alfaro MADRID, 2022 A mi abuelo Fernando, la persona a la que más le habría gustado leer esta tesis. AGRADECIMIENTOS Me gustaría empezar por el principio, así que lo justo es que mi primer agradecimiento sea para mi codirector de tesis, Antonio Fábregas. Gracias por querer dirigir esta tesis incluso antes de que supiéramos sobre qué iba a ser. Nunca podré agradecerte lo suficiente la confianza que depositaste (y sigues depositando) en mí. Gracias también por haber estado siempre cerca de pesar de que, en realidad, estuvieras tan lejos. Nunca me he sentido sola y eso es gracias a ti. En segundo lugar (aunque igual de importante), quiero darle las gracias más sinceras a Cristina Sánchez López, mi codirectora. Gracias, Cristina, porque sin ti no existiría esta tesis. Recuerdo perfectamente que cuando te vi —a primera hora de la primera clase del primer día del primer curso de la carrera— ya supe que, de una forma u otra, me cambiarías la vida. Gracias por tu templanza, por tus palabras de aliento y por ser un ejemplo tan maravilloso a seguir, tanto a nivel profesional como a nivel humano. Te admiro y te estaré eternamente agradecida. También quiero dar las gracias a todos mis profesores, tanto de la carrera como del máster, porque todos habéis tenido un papel fundamental en este camino. Gracias especialmente a Fernando Lázaro Mora, mi profesor de morfología y mi tío, por haberme preguntado por esta tesis siempre que me has visto (y también cuando no me has visto). Gracias por haber confiado en mí tan ciegamente y por haberme apoyado tanto desde el primer día. Gracias también a María Jesús Fernández Leborans, mi profesora de sintaxis y mi gran amiga, por todas nuestras charlas, por tus consejos, por tu cariño infinito y por haberme dado alas. Gracias a Daniel Sáez Rivera, mi profesor de sociolingüística, por tus enseñanzas y, sobre todo, por tu amistad. No puedo olvidarme de dar las gracias a mis amigos y amigas, aunque no pueda mencionar a todos aquí. Gracias, Clari, por empezar también esta aventura conmigo, por tu comprensión y por haber estado conmigo desde que tengo uso de razón; eres mi hermana y mi gran orgullo. Gracias, Mario, por haber aparecido aquel día de primero para cambiarme la vida. Cuando era pequeña, siempre me decían que encontraría las mejores amistades en la universidad… y cuánta razón tenían. Eres un regalo. Gracias a Inés por volver a mi vida en el momento indicado y por quedarte a mi lado; no sé qué habría hecho sin ti y sin Guille. Ya sabéis que los dos sois mi flechazo más bonito y un apoyo incondicional para mí. Gracias, Paula Albitre, por entenderme, por animarme y por ser como eres: siempre te diré que brillas como pocas personas lo hacen. Gracias, JC, por estar a pesar de la distancia y por demostrarme que la amistad no entiende de kilómetros cuando es de verdad. Gracias, Anita y Carlos, por vuestra compañía incansable a lo largo de este camino, por las risas, por las confidencias, por los consejos y por haber compartido vuestras vidas y vuestra felicidad conmigo. Gracias, Nathalia, mi alma gemela transoceánica, por no olvidarme nunca y por ser un ejemplo de tenacidad, valentía, trabajo incansable e inteligencia; esto tenemos que celebrarlo, ya sea aquí o allí. Gracias a Paula Narros por estar siempre. Gracias a Javi, por estar al otro lado de la pantalla y darme conversación cada vez que me apetecía más perder el tiempo que trabajar en esta tesis. Gracias a Eva, porque has sido un soplo de aire fresco en mis últimos meses de tesis y porque conocerte ha sido un verdadero regalo. Gracias a Diego por ser una constante en mi vida y por tanta generosidad, y gracias a Rodrigo por su bondad absoluta. Gracias a Jal por tanta sabiduría, tanto sentido del humor y tanta y tan buena amistad. Gracias a Iván Dukin por aparecer en ese congreso y quedarse en mi vida, por acompañarme en este camino y por tantas confidencias y risas. Gracias a todos mis amigos y amigas de Comarruga: Andy, Natalia, Jhana, Marga, Noah, Marina, Eugenio, Amelia, Chus y todos los que se me olvidan. Gracias por preguntarme siempre por mi tesis, por escucharme y por todos estos veranos y los que nos quedan. Y aquí llega la parte más importante: quiero dar las gracias a mi familia. Gracias, Ana, por estar ahí pase lo que pase, por haberme aguantado, entendido y animado. Dicen que los amigos son la familia que se elige y yo tengo la enorme suerte de haberte elegido como amiga y haberte tenido como prima. Ya sabes que eres uno de los grandes pilares de mi vida. Gracias a Esperanza, mi tata, por darme de comer, por quererme tanto y por no irte nunca de mi vida. Gracias a Raquel, mi tati, por compartir todo conmigo y por regalarme una maravillosa familia. Gracias a Beni por aguantarme, por cocinarme, por ponerme música todas las mañanas, por venir a mi cuarto a alegrarme los ratos, por tu alegría permanente y por ser una más de mi casa. Gracias a mi tía Pili, porque ella tenía más ganas de que acabase la tesis que yo misma. Gracias por estar pendiente de mí todos los días. Gracias a mi tía Aíta por sus visitas, por alegrarme tantas tardes y por haberme abierto su corazón. Gracias a Cris, a Héctor, a Bea, a Paula, a Belén, a Sandra, a Arturo, a Sara, a Guille, a Jorge, a Álex y a Silvia por ser más primos primeros que segundos y por acogerme siempre. Gracias a mis tíos Edu, Cacú, Ana, Belén, Quique, Juan y Nana por lo mismo. Gracias a toda mi familia paterna por haber aparecido de una manera tan bonita y por quererme. Gracias a Javier y a Elena por ser mi familia escogida y por todo el cariño que me regalan desde hace ya veintiocho años. Gracias también a mi segunda familia: Silvia, Silvi y Antonio. Gracias por haberme hecho sentir siempre como una más en vuestra casa, por haberme dado tantísimo cariño y por haberme regalado vuestra confianza y tantos momentos maravillosos. Gracias a ti, Sergio. Eres mi compañero de pupitre, de escritorio, de carrera, de doctorado, de penas, de alegrías… y mi paz más absoluta. Eres el mejor compañero de vida que jamás habría podido soñar. Solo tú sabes cómo ha sido cada momento de este camino y soy la persona más feliz del mundo por haberlo compartido (esto y todo lo demás) con la persona más maravillosa del mundo. Gracias. No tendré vida suficiente para agradecerte todo lo que me das cada día. Gracias, por último, a mis padres. Mamá, cuando pasamos por el peor momento de nuestras vidas, tú soñabas con que llegase a casa con un suspenso en matemáticas. Lo cumplí. Ahora sostienes esta tesis en tus manos. Papá, ya puedes presumir por ahí de que tienes una hija (casi) doctora. Seguro que nunca llegarás a estar tan orgulloso de mí como yo lo estoy de que seas mi padre. Gracias a los dos por haberme apoyado todos y cada uno de los días; ¡qué suerte tan inmensa tengo! Gracias, no solo por haber hecho esto posible, sino por haber hecho que el camino sea maravilloso. Gracias por haber hecho que mi vida lo sea. ÍNDICE DE CONTENIDOS Resumen……………………………………………………………………………….1 Abstract………………………………………………………………………………..3 CAPÍTULO 1: Introducción…………………………………………………......6 CAPÍTULO 2: Estado de la cuestión 1. Introducción………………………………………………………………………...10 2. ¿Qué son los verbos ligeros?.....................................................................................12 2.1. Propiedades empíricas de los verbos ligeros……………………………….16 2.2. Estructura argumental y sintaxis de los verbos ligeros………………….....22 3. El significado de los verbos ligeros………………………………………………...24 3.1. Primera corriente: el verbo ligero no aporta significado léxico a la construcción………………………………………………………………...27 3.2. Segunda corriente: el verbo ligero aporta significado léxico a la construcción………………………………………………………………….....32 3.3. Tercera corriente: el continuum de significado de los verbos ligeros………38 4. Relación entre los verbos copulativos y los verbos ligeros……………………….43 5. Los verbos pseudocopulativos……………………………………………………...46 5.1. Propiedades de los verbos pseudocopulativos……………………………..49 6. Conclusiones y líneas de investigación sobre los verbos ligeros………………….53 7. Marco teórico: el Neoconstruccionismo…………………………………………..56 7.1. Modelos endoesqueléticos y modelos exoesqueléticos…………………….56 7.1.1. La estructura argumental…………………………………………59 7.1.1.1. La estructura argumental en los modelos lexicistas…….59 7.1.1.2. La estructura argumental en los modelos neoconstruccionistas…………………………………………….61 7.1.2. La estructura aspectual……………………………………………63 7.1.2.1. Las clases de aspecto léxico en la Gramática descriptiva de la lengua española (De Miguel, 1999) y en la La Nueva Gramática de la Lengua Española (RAE y ASALE, 2009)…………………64 7.1.2.2. La estructura aspectual en los modelos neoconstruccionistas: el análisis de Ramchand (2008)………….74 7.1.2.2.1. Recapitulación………………………………..82 7.1.3. Información en la sintaxis………………………………………..83 7.1.4. Semántica conceptual y semántica estructural……………………87 7.1.4.1. La semántica conceptual en el análisis lexicista: el estudio de Mateu (2002)…………………………………………………87 7.1.4.2. La semántica conceptual en el análisis neoconstruccionista: el estudio de Borer (2003, 2005)………………………………...88 7.1.5. La semántica estructural………………………………………….88 7.1.5.1. La semántica estructural en los modelos lexicistas: análisis de Mateu (2002)…………………………………………………88 7.1.5.2. La semántica estructural en los modelos neoconstruccionistas: análisis de Borer (2005)………………….90 7.1.5.3. Argumentos externos…………………………………...92 7.1.5.3.1. El argumento externo en los modelos lexicistas………………………………………………...93 7.1.5.3.2. El argumento externo en los modelos neoconstruccionistas…………………………………….94 7.1.5.3.3. El concepto de agente y su delimitación de otros papeles temáticos………………………………………..95 7.1.5.3.3.1. Agentes vs. Causantes………………97 7.1.5.3.3.2. Agentes teleológicos………………..98 7.1.5.3.3.3. Agentes instrumentales……………..99 8. Recapitulación……………………………………………………………………..101 CAPÍTULO 3: Mantenerse y conservarse: aspectos empíricos 1. Introducción……………………………………………………………………….103 2. Estado de la cuestión………………………………………………………………104 2.1. Pruebas del carácter de los verbos mantenerse y conservarse como verbos pseudocopulativos……………………………………………………………..104 2.2. El problema de la agentividad……………………………………………..114 2.2.1. Aplicación de las pruebas de agentividad a los verbos mantenerse y conservarse……………………………………………………………115 3. Estudio de campo………………………………………………………………….122 3.1. Descripción de los bloques del cuestionario………………………………122 3.2. Metodología del cuestionario……………………………………………..123 3.3. Resultados del cuestionario……………………………………………….123 3.3.1. Primera parte del cuestionario (datos del informante)…………..123 3.3.2. Segunda parte del cuestionario (secuencias para puntuar del 1al 7)…………………………………………………………………...126 3.3.2.1. Secuencias para el análisis del verbo mantenerse…….126 3.3.2.2. Secuencias para el análisis del verbo conservarse…….135 4. Discusión de los resultados………………………………………………………..140 4.1. Generalizaciones sobre el verbo mantenerse……………………………..140 4.1.1. Según el tipo de sujeto…………………………………………..142 4.1.2. Según el tipo de atributo…………………………………………144 4.1.3. Posible choque con pasivas……………………………………..146 4.1.4. Otros factores……………………………………………………149 4.2. Generalizaciones sobre el verbo conservarse…………………………….149 4.2.1. Según el tipo de sujeto…………………………………………..149 4.2.2. Según el tipo de atributo………………………………………...151 4.2.3. Posible choque con pasivas……………………………………...152 4.2.4. Otros factores……………………………………………………152 CAPÍTULO 4: Mantenerse y conservarse: análisis 1. Introducción……………………………………………………………………….154 2. Marco teórico………………………………………………………………………155 2.1. Análisis de Fábregas y Marín (2017)……………………………………..160 3. El se de los verbos pseudocopulativos…………………………………………….162 3.1. Relación entre el se aspectual y el se medio……………………………….166 3.2. El se medio………………………………………………………………..168 3.2.1. Análisis de Ramchand…………………………………………..170 3.2.2. Análisis de Vivanco……………………………………………..171 3.3. Principales análisis del se aspectual……………………………………….176 3.4. Estudio del se con verbos ligeros………………………………………….193 3.4.1. Los verbos ponerse y quedarse………………………………….193 3.4.1.1. Estructura de ponerse y quedarse……………………..194 3.4.1.2. El verbo ponerse………………………………………196 3.4.2. El verbo estarse…………………………………………………198 3.5. Se y estado resultante……………………………………………………...203 3.6. ¿Se aspectual o se controlador?...................................................................206 3.7. Verbo léxico + clítico vs. versión causativa + clítico……………………..207 3.8. Conclusiones sobre el se…………………………………………………..209 4. Crítica de los análisis previos……………………………………………………...212 4.1. Análisis basado en el estudio de Fábregas y Marín (2017)………………..213 4.2. Análisis basado en el estudio de Ramchand (2008)……………………….221 4.3. Análisis basado en el estudio de Vivanco (2015)………………………….229 4.4. Análisis basado en el estudio de García Pardo (2019)…………………….236 5. Propuesta de análisis para los verbos mantenerse y conservarse………………..239 6. Conclusiones……………………………………………………………………….244 CAPÍTULO 5: Hacerse: descripción y análisis 1. Introducción……………………………………………………………………….246 2. Pruebas del carácter de hacerse como verbo pseudocopulativo………………..247 2.1. Recapitulación…………………………………………………………….251 3. El verbo hacerse: estado de la cuestión…………………………………………...252 3.1. El verbo se faire y el verbo hacerse: usos evidenciales…………………..257 3.1.1. Usos aspectuales………………………………………………...257 3.1.2. Usos evidenciales……………………………………………….258 4. El problema de la agentividad……………………………………………………259 4.1. Aplicación de las pruebas de agentividad al verbo hacerse………………260 4.1.1. Recapitulación…………………………………………………..263 5. Estudio de campo…………………………………………………………………..263 5.1. Descripción de los bloques del cuestionario………………………………264 5.2. Metodología del cuestionario……………………………………………..265 5.3. Resultados del cuestionario……………………………………………….265 5.3.1. Primera parte del cuestionario (datos del informante)…………...265 5.3.2. Segunda parte del cuestionario (secuencias para puntuar del uno al siete)…………………………………………………………….268 6. Discusión de los resultados………………………………………………………...286 6.1. Según el tipo de sujeto…………………………………………………….287 6.2. Según el tipo de atributo…………………………………………………..291 6.3. Según el tipo de cambio…………………………………………………...294 6.4. Competencia entre hacerse y volverse…………………………………….294 6.5. Hacerse con adjuntos propios del verbo hacer……………………………295 7. Análisis……………………………………………………………………………..296 7.1. Propuesta de análisis para el verbo hacerse……………………………….296 7.2. Propiedades del verbo hacerse……………………………………………299 7.3. Crítica de los análisis previos……………………………………………..300 8. Propuesta de estructura…………………………………………………………...317 9. Conclusiones……………………………………………………………………….321 CAPÍTULO 6: Conclusiones 1. Recapitulación……………………………………………………………………..323 2. Propuesta: los verbos pseudocopulativos son verbos ligeros……………………331 3. Futuras extensiones………………………………………………………………..340 Referencia bibliográfica………………………………………………………...343 ÍNDICE DE TABLAS Capítulo 2: Tabla 1: tipos de eventos………………………………………………………………71 ÍNDICE DE GRÁFICOS Capítulo 3: Gráfico 1: datos biométricos de edad…………………………………………………..124 Gráfico 2: datos biométricos de sexo…………………………………………………..124 Gráfico 3: datos biométricos de procedencia…………………………………………..125 Gráfico 4: datos biométricos de nivel de estudios……………………………………...125 Capítulo 5: Gráfico 5: datos biométricos de sexo…………………..................................................266 Gráfico 6: datos biométricos de edad…………………..................................................266 Gráfico 7: datos biométricos de nivel de estudios……………………………………...267 Gráfico 8: datos biométricos de procedencia…………………………………………..267 ÍNDICE DE ABREVIATURAS Adj Adjetivo Adv Adverbio CD Complemento Directo CI Complemento Indirecto CR Clausula Reducida CVL Construcción con Verbo Ligero Init Initiator (iniciador) N Nombre OD Objeto Directo P Preposición PCC Preposición de Coincidencia Central Pred Predicativo Proc Proceso Res Resultado SA Sintagma Adjetival SAdv Sintagma Adverbial SAsp Sintagma Aspecto SD Sintagma Determinante SInit Sintagma Iniciador SN Sintagma Nominal SP Sintagma Preposicional SPred Sintagma Predicativo SProc Sintagma Proceso SRes Sintagma Resultado SV Sintagma Verbal SVoz Sintagma Voz V Verbo VL Verbo Ligero 1 RESUMEN En este trabajo, titulado Agentividad y control en verbos ligeros, nuestro objetivo principal es demostrar que los verbos pseudocopulativos son un tipo de verbos ligeros. En la tradición se ha afirmado que estos últimos se caracterizan por formar predicados complejos con nombres; sin embargo, nuestra propuesta es que dichos verbos no solo se combinan con nombres para formar dichas estructuras, sino que también pueden combinarse con otros elementos predicativos como adjetivos e, incluso, otros verbos. De este modo, los pseudocopulativos son verbos ligeros que se combinan con nombres, adjetivos o verbos para formar predicados complejos en los que contribuyen con su significado no transparente, modulando o añadiendo información sobre las partes típicas de un evento, como quién lo ha causado o cuál es su resultado. Otro de los objetivos que nos proponemos en este estudio es demostrar que las principales características que se atribuyen en la bibliografía a los verbos pseudocopulativos apoyan nuestra hipótesis y nos permiten adscribirlos a los verbos ligeros. Además, mediante el estudio de tres verbos concretos, trataremos de demostrar que dichas características no han de cumplirse en todos los casos, ya que dentro de los verbos pseudocopulativos hay algunos que conservan más significado léxico y otros que están más vacíos en este sentido. Esto implica que existen diferentes tipos de verbos pseudocopulativos y que, a su vez, existen diferencias entre las representaciones de sus estructuras. Cabe destacar que los tres verbos que analizamos en este trabajo —mantenerse, conservarse y hacerse— incumplen las mismas características generales de los verbos pseudocopulativos, en especial porque todos ellos imponen la condición de agentividad a sus respectivos sujetos siempre y cuando estos sean animados. Esto puede deberse a que las características típicamente asociadas a los verbos pseudocopulativos sean demasiado generales y abarcadoras, por lo que no todos las cumplen, sino que cada verbo cumple unas características específicas y no hay dos verbos que se comporten igual. También resulta especialmente interesante para este estudio el hecho de que el análisis y la comparación de las estructuras nos permite probar que existen diferencias entre unos verbos pseudocopulativos y otros. 2 En este trabajo analizaremos, como hemos dicho, tres verbos concretos: mantenerse, conservarse y hacerse, cuyas propiedades cuestionan la caracterización habitual de la relación entre los verbos pseudocopulativos y sus sujetos. Esto se debe a que pueden interpretarse como actividades, es decir, como algo que alguien hace, si van acompañados de un sujeto animado con capacidad de control. La pregunta es si estos casos constituyen excepciones a la caracterización de los verbos copulativos o si lo que se debe revisar es la relación entre estos verbos y sus sujetos. Hacerse es un verbo pseudocopulativo de cambio y los estudios al respecto de este tipo de verbos son escasos, además de que no se han abordado recientemente; esto resulta llamativo, ya que prevalecen sobre otros recursos para expresar cambio en español. Nuestra propuesta es que mantener es un verbo que implica causar en positivo y que su versión pseudocopulativa mantenerse tiene un significado físico y se interpreta como ‘proseguir un estado anterior’. Por su parte, el verbo conservarse es casi derivado de mantenerse, pero resulta más difícil de desemantizar, ya que es un verbo más pleno. Las restricciones combinatorias que impone este último son muy fuertes, probablemente porque la semántica de la raíz permanece estable. Conservarse expresa la acción de detener un proceso, es decir, se interpreta como ‘inhibir un cambio de estado’. Por otra parte, respecto al análisis del verbo hacerse, argumentaremos que se trata de un verbo ligero de cambio que no proviene de la versión plena hacer, sino de la versión causativa del mismo verbo, y se caracteriza por tener un estado resultante controlable. Por último, hemos llegado a la conclusión de que se trata de tres ejemplos de verbos ligeros y que su estudio nos permite obtener más información acerca de esta clase de verbos. 3 ABSTRACT This paper ––Agentividad y control en verbos ligeros–– aims to show that the pseudo-copular verbs are a form of delexical verb. The conventional assumption is that delexical verbs form complex predicates with nouns. However, we will argue that these verbs do not only combine with nouns to create such structures but can also be combined with other predicative elements such as adjectives and even verbs. Though basically colourless, the pseudo-copular verbs, have a non-transparent or lexical facet that lends meaning to the complex predicates formed in combination with nouns, adjectives and other verbs by modulating or adding information about the details of an event such as its cause or outcome. The study further aims to show that the key characteristics ascribed to the pseudo- copular verbs in the literature support our hypothesis, allowing their classification as delexical verbs. Meanwhile, we examine three such verbs in particular in order to show that these characteristics are not met in all cases, given that some pseudo-copular verbs conserve more lexical meaning while others are almost colourless. This implies that there are different types of pseudo-copular verbs and, in turn, that differences will exist in representations of their structures. In particular, the three Spanish verbs examined here (mantenerse, conservarse and hacerse) do not fit the general definition of pseudo-copular verbs insofar as they infuse animate subjects with the condition of agency. This may be because characteristics typically associated with pseudo-copular verbs are too general or all-embracing for all of them to be met in every case, so that each verb meets only some and no two verbs are alike. One of the key findings from the analyses and structural comparisons undertaken in this study is, then, that there are tangible differences between different pseudo-copular verbs. We examine the three Spanish verbs mantenerse, conservarse and hacerse, the properties of which call into question conventional descriptions of the relationship between pseudo-copular verbs and their subjects. This is because they can be interpreted as denoting action, i.e. something done by some agent, when they are accompanied by an animate subject capable of control. The question, then, is whether such cases constitute 4 exceptions to the description of copular verbs, or whether they demand a review of the relationship between such verbs and their subjects. Furthermore, hacerse is one of the pseudo-copular verbs that denotes a change of state, which have been little studied in general and hardly at all in the more recent literature. This is a striking lacuna given that such verbs are generally the preferred means of expressing change in the Spanish language. We argue that the transitive verb mantener denotes a positive action, while its pseudo-copular pronominal form mantenerse has a physical meaning in the sense of ‘continuing an earlier state’. Meanwhile, conservarse appears almost to be derived from mantenerse but it is more difficult to deconstruct semantically, being more of a full verb. This fact results in notable combinatorial restrictions, probably because the semantics of the root verb remain largely unaltered. Conservarse expresses the discontinuation of a process and it may therefore be interpreted as meaning ‘to prevent a change of state’. Finally, we argue that hacerse is a light pronominal verb denoting change, which is not derived from the semantically full meaning of hacer but from the causative meaning of that verb, and that it denotes a controllable outcome state. To conclude, we find that all three are examples of delexical verbs, the study of which will shed further light on lexical items of this nature. 5 6 CAPÍTULO 1: INTRODUCCIÓN En este trabajo llevaremos a cabo un estudio sobre los verbos ligeros y los verbos pseudocopulativos. (1) a. Dar un paseo b. Volverse loco El ejemplo (a) es un verbo ligero, mientras que (b) es un verbo pseudocopulativo. Nuestro objetivo principal es determinar si estos últimos pueden incluirse dentro de los primeros o deben considerarse clases separadas de elementos con propiedades gramaticales diferenciadas. Esto se debe a que las características de los dos tipos de verbos resultan muy similares, ya que ambos necesitan combinarse con un elemento predicativo para formar un predicado complejo y también ambos han perdido parte de su carga semántica. (2) a. Marina dio un salto para llegar a la estantería b. Juan se quedó atontado viendo la televisión Otro de los objetivos que nos proponemos en este trabajo es estudiar la relación entre los verbos pseudocopulativos y sus contrapartidas como verbos plenos. Para esto último, hemos escogido tres verbos pseudocopulativos que constituyen casos especiales, porque cuestionan la caracterización habitual de los verbos de su misma clase; se trata de los verbos mantenerse, conservarse y hacerse. Como veremos más adelante, se trata de tres verbos especiales porque legitiman sujetos agentivos. Tras el estudio pormenorizado de cada uno de ellos, nuestro objetivo será arrojar luz sobre si se trata realmente de verbos pseudocopulativos y, más concretamente, sobre si las restricciones que imponen a sus sujetos y atributos pueden recibir una explicación que conecte los usos plenos y pseudocopulativos de estas formas. Tras esto, plantearemos la posibilidad de que, en 7 realidad, se trate de tres verbos ligeros, dado que defenderemos que, efectivamente, los verbos pseudocopulativos forman parte de los verbos ligeros. A continuación presentaremos de forma resumida la organización y la estructura del presente trabajo. En el segundo capítulo se expondrán los diferentes análisis previos de los verbos ligeros, así como otros aspectos de la teoría lingüística que son relevantes para la investigación que presenta esta tesis. Conviene comenzar señalando que se considera verbos ligeros a aquellos que necesitan combinarse con un elemento predicativo para formar un predicado complejo, y cuya semántica léxica suele corresponderse con acepciones desemantizadas de verbos plenos. Existen numerosas preguntas de investigación que surgen a partir del estudio de este tipo de verbos; entre ellas, hay dos cuestiones principales que pretendemos abordar en este trabajo: la relación que existe entre los verbos ligeros y los verbos pseudocopulativos, por una parte y, por otra, la relación entre estos y sus contrapartidas como verbos plenos. Además, conviene señalar que se considera pseudocopulativos a aquellos verbos que, teniendo un uso como verbo pleno, también aparecen en oraciones cuya predicación principal está representada por el atributo. En este análisis de los verbos ligeros nos proponemos comprobar si sus propiedades pueden aplicarse a los verbos pseudocopulativos, ya que en estos últimos se centrará principalmente nuestro estudio. Después de cotejar y comparar las propiedades de ambas clases de verbos, argumentaremos que los pseudocopulativos forman parte de la clase de los verbos ligeros. En el segundo capítulo aportaremos también una descripción del marco teórico escogido, que se engloba dentro del modelo neoconstruccionista. Este modelo está formado por una serie de propuestas sintactistas basadas en la asunción de que la estructura y la interpretación de las palabras vienen determinadas por la estructura sintáctica; este modelo también propone que la competencia lingüística implica una traslación de las entradas léxicas a dicha estructura sintáctica. Las propiedades de las estructuras funcionales son innatas y universales —tanto la jerarquía interna de las proyecciones como el orden de los nudos funcionales son primitivos sintácticos— y no se deben a la selección semántica. En el tercer capítulo se analizarán los verbos mantenerse y conservarse, cuyas propiedades cuestionan la caracterización habitual de la relación entre los verbos pseudocopulativos y sus sujetos. Se trata de dos verbos que, en la bibliografía, se han estudiado como pseudocopulativos cuando se construyen con un complemento 8 predicativo del sujeto. Este capítulo tiene dos objetivos principales: en primer lugar, trataremos de determinar si los verbos mantenerse y conservarse cumplen los requisitos para ser considerados verbos pseudocopulativos; para ello, explicarmos las pruebas que pueden utilizarse para determinar si un verbo pertenece a esta clase y las aplicaremos a los dos verbos objeto de estudio. El segundo objetivo es determinar si los verbos mantenerse y conservarse son agentivos; para ello, basándonos en el estudio sobre la agentividad propuesto en el marco teórico, veremos qué pruebas pueden usarse para comprobar si un verbo es agentivo y se las aplicaremos. Por otra parte, con el objeto de realizar una descripción pormenorizada de los verbos mantenerse y conservarse, se llevará a cabo un estudio de campo, cuyo principal objetivo será demostrar empíricamente su comportamiento teniendo en cuenta diversos factores, tales como el tipo de sujeto o el tipo de atributo con los que se construyen. El cuarto capítulo se centra en proponer un análisis estructural de los verbos mantenerse y conservarse que dé cuenta de cada una de sus propiedades. Esto se llevará a cabo mediante el estudio y el análisis crítico de diferentes estructuras propuestas anteriormente en la bibliografía; con este análisis se pretenden poner de manifiesto las ventajas e inconvenientes de cada uno y proponer estructuras adecuadas para la representación de cada verbo. Además, en el cuarto capítulo también se tratarán una serie de consideraciones generales acerca del pronombre clítico se. Esto se debe a que los verbos mantenerse y conservarse son reflexivos o pronominales en su uso pseudocopulativo. Por ello, es necesario analizar la contribución del pronombre a las propiedades formales y semánticas de la construcción. Para hacerlo, revisaremos lo que se ha dicho en la bibliografía sobre el se medio y sobre el se aspectual con el fin de examinar de manera más profunda los verbos objeto de estudio, a pesar de que el propósito de esta tesis no es analizar el clítico en profundidad. En el quinto capítulo abordaremos el estudio del verbo hacerse, que resulta especialmente interesante puesto que los estudios acerca de los verbos pseudocopulativos de cambio son escasos. Para su estudio, se presentarán una serie de consideraciones generales acerca su comportamiento en su uso pseudocopulativo; esto se llevará a cabo con el fin de definir sus características principales y también para poder diferenciarlo del resto de verbos de su misma clase. Además, con el objetivo de poder realizar una descripción del verbo hacerse, propondremos un nuevo estudio de campo, cuyo objetivo 9 principal será demostrar empíricamente su comportamiento teniendo en cuenta diversos factores, tales como el tipo de sujeto, el tipo de atributo o la posible competencia con el verbo volverse. Hacerse posee una característica particular que lo diferencia del resto de verbos de esta clase: impone agentividad y control a su sujeto e indica que hay voluntariedad por parte de este —siempre y cuando se trate de un sujeto animado—. Además del estudio en profundidad de esta característica, a lo largo de este capítulo se abordarán otras cuestiones relacionadas con dicho verbo. Además de analizar las restricciones semánticas y la agentividad de hacerse, propondremos una estructura adecuadapara su representación, que deberá dar cuenta de cada una de sus propiedades. Por último, en el sexto capítulo se presentan las conclusiones. Además de las preguntas de investigación sobre la relación entre los verbos ligeros y los verbos pseudocopulativos, algunas de las cuestiones que nos plantearemos y a las que trataremos de dar respuesta es si los tres verbos estudiados —mantenerse, conservarse y hacerse— son realmente verbos pseudocopulativos y, por otra parte, si se trata o no de verbos agentivos en los tres casos. También trataremos de reflejar en qué se diferencian las estructuras de los tres verbos y si esas diferencias o similitudes nos dicen algo sobre los verbos pseudocopulativos. La última pregunta de investigación que nos planteamos en este trabajo es si los verbos estudiados pueden considerarse, como ya anunciábamos, tres ejemplos de verbos ligeros. 10 CAPÍTULO 2: ESTADO DE LA CUESTIÓN 1. Introducción En este capítulo se presenta la noción de verbo ligero1 junto a las principales teorías que se han propuesto sobre ellos en la bibliografía, así como otros aspectos de la teoría lingüística que son relevantes para la investigación que presenta esta tesis. La presentación teórica se basará, en primer lugar, en una revisión bibliográfica de las principales propuestas que se han hecho sobre estos elementos y, en segundo lugar, en una comparativa de los diferentes estudios que abordan el tema centrada en torno a las preguntas de investigación que nos hacemos aquí. Este análisis de los verbos ligeros tiene como objetivo principal comprobar si sus propiedades pueden aplicarse a los verbos pseudocopulativos, ya que en estos últimos se centrará nuestro estudio. En caso de que tengan las mismas propiedades, argumentaremos que los verbos pseudocopulativos forman parte de la clase de los verbos ligeros. Dado que en la bibliografía siempre se han estudiado por separado, en primer lugar aportaremos una descripción de los verbos ligeros. Tras el estudio de estos verbos, se presentará el marco teórico escogido para este trabajo. El término verbo ligero o, más precisamente, su equivalente inglés light verb fue acuñado por Jespersen (1961: 117) en A Modern English Grammar on Historical Principles. Part VI. Morphology. Se aplicó primero a los verbos en combinación con nombres predicativos y posteriormente se extendió también a verbos en combinación con otros verbos (Sanromán, 2017: 20). Para entender la naturaleza de los verbos ligeros, es preciso referirse a la distinción entre las palabras léxicas, que expresan un concepto y tienen contenido léxico, y las palabras funcionales, que carecen de tal contenido y se utilizan para relacionar las palabras léxicas dentro del discurso. Respecto a esto, el estudio de Sanromán y Carrasco (2019) habla de la existencia de una categoría intermedia, situada entre las palabras léxicas y las funcionales: la categoría de las palabras semiléxicas. El término de categoría semiléxica fue acuñado por Van Riemsdijk (1998: 11) para hacer 1 Existen multitud de verbos ligeros y resultaría imposible hacer una lista con todos ellos —además de que esta empresa excede los propósitos de la presente tesis—. Sin embargo, cabe destacar que hay algunos verbos ligeros más recurrentes que otros. Por ejemplo, hacer es un verbo ligero muy frecuente y marca un agente; por su parte, el verbo dar marca un destinatario; poner marca un locativo y tener, una propiedad (Sanromán, 2012: 540). Otro verbo ligero de uso muy frecuente es coger. 11 referencia a ciertos núcleos que operan en un nivel intermedio entre el léxico y el gramatical, según explican Sanromán y Carrasco (2019: 10). Las palabras semiléxicas son, por lo tanto, elementos que han perdido parte de sus propiedades léxicas y han ido adquiriendo propiedades funcionales, sin entrar de lleno en la categoría de las unidades plenamente funcionales: (1) a. Palabras léxicas: casa (sustantivo) b. Palabras funcionales: con (preposición) c. Palabras semiléxicas: dar un paseo (verbo ligero dar) Existen tres formulaciones diferentes que se basan en si las palabras semiléxicas se consideran: a) núcleos léxicos sin contenido semántico; b) núcleos funcionales con contenido semántico, o bien c) núcleos en los que se mezclan propiedades léxicas y funcionales. El estudio de las palabras semiléxicas resulta especialmente interesante, puesto que se relacionan de forma directa con los verbos ligeros, a los cuales dedicaremos el presente capítulo. De hecho, para Butt (2003, 2010) los verbos ligeros tienen un estatus semiléxico; esto quiere decir que no son completamente léxicos ni completamente funcionales y, en consecuencia, deben tratarse como una clase sintáctica separada. Además, Bosque (2001) también señala que las categorías ligeras son relevantes para la gramática, no solo por su carácter ligero, sino por la forma en que son seleccionadas léxicamente y también por las estructuras sintácticas a las que dan lugar. El aspecto más relevante de los estudios sobre los verbos ligeros es el hecho de que las construcciones en las que se incluyen ponen en entredicho la afirmación según la cual el verbo representa siempre el predicado semántico de la oración. Esto se debe a que los verbos ligeros han perdido parte de su capacidad de predicar y necesitan combinarse con otro elemento predicativo que aporte la carga semántica: (2) a. Verbo predicativo: Pedro come lentejas b. Verbo ligero: Pedro da un paseo 12 El capítulo se desarrollará como sigue. En el apartado 2 se ofrecerá una descripción de los verbos ligeros basada en las diferentes definiciones encontradas en la bibliografía; también se expondrán las principales propiedades empíricas de los verbos ligeros así como de las construcciones en las que aparecen. Por último, se tratarán tanto la sintaxis de los verbos ligeros como su estructura argumental. El apartado 3 se basará en un estudio acerca del significado de los verbos ligeros y en la descripción de las diferentes corrientes que se han dado para tratar este tema. Por su parte, el apartado 4 se basará en la relación que existe entre los verbos ligeros y los verbos copulativos para tratar de determinar si comparten características o, incluso, si se trata de un mismo tipo de verbos. En el apartado 5 se proporcionará una descripción de los verbos pseudocopulativos y de sus características principales, mientras que el apartado 6 contiene una serie de conclusiones, así como la presentación de las principales cuestiones que se van a tratar en este estudio y la propuesta de futuras líneas de investigación. Por su parte, el apartado 7 contiene una descripción del marco teórico que se utilizará en este trabajo: el Neoconstruccionismo. En el apartado 7.1. explicaremos las principales diferencias entre los modelos endoesqueléticos y los modelos exoesqueléticos; tras esto, abordaremos los temas de la estructura argumental, la estructura aspectual, la semántica conceptual, la semántica estructural, la información en la sintaxis y la información en el léxico, siempre desde un punto de vista neoconstruccionista y, como contrapunto, desde una perspectiva lexicista. También trataremos el tema de los argumentos externos con especial énfasis en el concepto de agente y su delimitación respecto a otros papeles temáticos. Por último, en el apartado 8 ofreceremos una recapitulación sobre el estudio del marco teórico. 2. ¿Qué son los verbos ligeros? Son verbos ligeros2 aquellos que necesitan combinarse con un elemento predicativo para formar un predicado complejo. La semántica léxica de los verbos ligeros suele corresponderse con acepciones desemantizadas de verbos plenos. Existen multitud 2 En este estudio utilizaremos la denominación verbo ligero, aunque es importante destacar que en la bibliografía también se manejan términos como verbo de apoyo o verbo soporte. La terminología de verbos de apoyo o verbos soporte abarca únicamente las construcciones colocativas; sin embargo, emplearemos la denominación de verbo ligero porque abarca más tipos de construcciones. 13 de definiciones para los verbos ligeros en la bibliografía; a continuación presentaremos las más destacadas. En primer lugar, para Alonso Ramos (2004: 25), los verbos ligeros son aquellos que se combinan con un nombre predicativo en función de primer complemento (objeto directo o complemento preposicional) y que no son escogidos por el hablante sobre una base semántica, sino más bien de una manera arbitraria en función del nombre: (3) Dar un paseo: en este caso el verbo dar no funciona como ‘entregar’, sino que es el nombre paseo el que lo selecciona. La autora explica que las principales funciones de los verbos ligeros son expresar las marcas de modo, tiempo y persona y proporcionar posiciones sintácticas para que los actantes del nombre puedan aparecer en un contexto oracional: (4) Juan dio un paseo con María Alonso Ramos (2004: 91-92) propone la siguiente escala de escala de elementos según lo vacíos de contenido semántico que están: a) Verbos de apoyo puros: su significado se limita a un contenido conceptual muy general; se trata de los verbos de apoyo más productivos y más desgastados, y resulta difícil encontrar su vínculo con sus verbos plenos correspondientes. De esta forma, el verbo dar en una oración como dar un paseo tiene un sujeto que no realiza la acción de entregar nada a nadie, sino que se predica de él una actividad que puede expresarse también mediante el verbo pasear. Dar no es, en este caso, un verbo de transferencia, sino un verbo de apoyo que forma con el nombre paseo un predicado complejo. Pero no hay vínculo semántico reconocible entre el significado de dar y el de pasear. b) Verbos de apoyo con componentes semánticos comunes a sus contrapartidas plenas que guardan ciertos vínculos semánticos con estos. De esta manera, el verbo gozar 14 en una oración como gozar de respeto conserva las connotaciones positivas de su contrapartida plena, ya que se combina con sustantivos que aluden a contextos positivos. c) Verbos de apoyo semánticamente plenos: mantienen su significado básico. En la oración decir un piropo, el verbo decir conserva su significado, puesto que el sujeto ejecuta el acto de decir algo, en este caso un piropo. Se trata de un predicado complejo que también puede expresarse mediante el verbo piropear, y existe un vínculo semántico reconocible entre este verbo y el predicado complejo. Por otra parte, para Sanromán un verbo ligero es aquel que se combina con un nombre predicativo para formar un predicado complejo. La autora comienza describiendo los verbos ligeros como un tipo particular de colocaciones verbales y asumiendo que la naturaleza de su significado es abstracta (Sanromán Vilas, 2018: 231). Además, la autora defiende que es posible definir estos verbos por medio de unidades mínimas de significado a las que denomina rasgos léxicos. En cambio, para Butt (2003: 1), un verbo ligero recibe este nombre porque se compara con la contrapartida estándar de dicho verbo; el verbo ligero no predica de forma completa. Butt también afirma que los verbos ligeros no son simplemente núcleos funcionales, sino que contribuyen a la estructura del evento dentro del dominio de la predicación primaria, y explica que la función de los verbos ligeros es modular la semántica eventual. Esto quiere decir que modifican o aportan cierto significado al evento, aunque cada verbo ligero lo hace de una manera diferente. Los verbos que permiten una lectura de verbo ligero tienen especificaciones semánticas de una naturaleza muy general y esto les permite aparecer en una variedad muy amplia de contextos sintácticos (Butt, 2003: 25). Además, la autora propone que estos verbos forman una clase sintáctica semiléxica propia. Por último, Butt y Geuder (2001: 33) afirman que los verbos ligeros no pueden hacer referencia independiente a una clase de eventos. Por otra parte, para De Miguel (2006: 1297) los verbos ligeros son seleccionados por ciertos nombres con los que tienden a construirse; de esa combinación surge su vaciado semántico y su conversión en marcas aspectuales. Con ello pasan a localizarse en la parte baja de una escala o continuum predicativo. La autora afirma que el verbo 15 ligero no es un mero soporte de la flexión, sino que realiza una aportación léxica a la combinación y participa en la selección semántica de los argumentos (De Miguel 2008: 574). Además, defiende que se trata de verbos poco especificados que se precisan contextualmente con la información que aportan los argumentos. Esto implica que estos verbos no mantienen su significado léxico y necesitan combinarse con un elemento predicativo para formar una predicación compleja. Un ejemplo de esto se da en la oración dar un paseo, en la que, como vimos recientemente, el verbo dar no conserva su significado de ‘otorgar algo a alguien’, sino que, junto con paseo, denota una actividad que puede expresarse también mediante el verbo pasear. Por último, Reuther (1996:198) destaca los siguientes aspectos de los verbos ligeros: 1) Los verbos ligeros tienen una parte taxonómica o general que se corresponde con sentidos generales. Esta parte caracteriza el tipo semántico del verbo ligero. Un claro ejemplo es el del verbo hacer, que en un sentido general implica llevar a cabo una acción; esto lo caracteriza como verbo ligero de cambio. 2) También tienen una parte específica o idiosincrásica que contiene los vínculos semánticos con otros sentidos del verbo. Esta parte da cuenta de los vínculos metafóricos entre un verbo ligero y su contrapartida libre. (5) Dar un beso: el verbo dar en su versión plena significa ‘entregar’, mientras que en este caso, cuando funciona como un verbo ligero, no tiene ese significado pero sí guarda relación metafórica. 3) Por último, tienen una parte específica que incluye las características semánticas de los nombres que típicamente aparecen en colocación con el verbo en cuestión. 16 2.1. Propiedades empíricas de los verbos ligeros En este epígrafe se recogen las principales propiedades de los verbos ligeros tratadas en la bibliografía. a) Los verbos ligeros son formalmente idénticos a un verbo pleno (Butt, 2003, 2010) (Seiss, 2009: 509). (6) a. María sigue a Juan por la calle b. Juan sigue enamorado de María b) Los verbos ligeros se caracterizan por el hecho de que de que no admiten el proceso de nominalización (De Miguel, 2006: 1293): (7) a. Juan lanzó una acusación b. *El lanzamiento de una acusación por parte de Juan molestó a María c) Las construcciones en las que aparecen pueden parafrasearse por un verbo único de contenido similar (De Miguel, 2006: 1293): (8) a. Dar un beso = besar b. Hacer una visita = visitar d) Los verbos ligeros muestran dos estructuras sintácticas (Bosque, 2001): (9) a. [Me pongo] [contento por verte] b. [Me pongo contento] [por verte] 17 El análisis de A es el análisis tradicional esperable, dado que los adjetivos son el núcleo de proyecciones máximas. El análisis de B es necesario para explicar el movimiento qu- del adjetivo dejando atrás el complemento, dado que la segmentación del ejemplo (a) haría imposible extraer el complemento del adjetivo: (10) a. ¡Qué contento me pongo por verte! Esto se debe a que los verbos ligeros, dado que han perdido parte de su carga semántica, deben formar un predicado complejo con otro elemento, ya sea nominal, adjetival o adverbial para predicar de forma conjunta. e) Estos verbos no parecen tener una estructura argumental (Bosque, 2001). Esto se debe a que no seleccionan sus argumentos, sino que la estructura argumental la aporta el predicado con el que forman la construcción. Los verbos ligeros carecen de argumentos externos (Bosque, 2001). Esto se debe a que los argumentos externos no son seleccionados por el verbo ligero, sino por el predicado con el que forman la construcción, al igual que sucede en el caso de los verbos copulativos y pseudocopulativos. (11) Dar pena a alguien Respecto al argumento externo, De Miguel (2006: 1299) afirma que el verbo ligero aporta una serie de rasgos que determinan la selección de su sujeto. De hecho, también Karimi-Doostan (2004) afirma que los verbos ligeros determinan los argumentos agentivos y, posteriormente, Sanromán (2012: 539) argumenta a este respecto que el carácter volitivo/no volitivo del sujeto ejerce su influencia en la selección del verbo ligero. Sin embargo, también expone en su estudio que ni la aspectualidad ni la volicionalidad del sujeto pueden, por sí solas, explicar la totalidad de las condiciones de selección que operan entre el verbo ligero y su complemento dentro de un predicado complejo. Cabe destacar que existe necesariamente una relación de control entre el sujeto del verbo ligero y el sujeto del complemento que este selecciona. 18 f) Los verbos ligeros presentan una sintaxis diferenciada al igual que sucede con los verbos copulativos. En el caso de los verbos ligeros, estos exigen un complemento predicativo que no es necesario con las formas plenas, que no es sustituible por lo y que no se puede analizar como cláusula mínima (Butt, 2003, 2010): (12) a. Laura se hizo enfermera b. *Laura se lo hizo g) Los verbos ligeros exhiben unas sutiles diferencias semánticas en términos de posibilidades combinatorias con respecto a sus contrapartidas plenas, es decir, están restringidos en sus posibles combinaciones (Seiss, 2009: 509). (13) a. Echar una siesta/*soltar una siesta b. *Echar un tortazo/soltar un tortazo Como resultado de las propiedades espefícicas de los verbos ligeros, las construcciones en que ellos aparecen presentan una serie de particularidades que han sido bien descritas en la bibliografía. Las revisaremos a continuación. En primer lugar, Alonso Ramos (2004) propone que una de las principales particularidades de las construcciones con verbo ligero reside en el hecho de que los actantes semánticos del nombre e incluso el propio nombre se realizan como actantes sintácticos del verbo. Esto quiere decir que el nombre con el que el verbo forma la construcción con verbo ligero —el predicado complejo— aporta los papeles semánticos, ya que también aporta la carga semántica, y estos se convierten en actantes sintácticos del verbo, ya que es este el que los rige sintácticamente. Por otra parte, las propiedades de las construcciones con verbo ligero que expondremos a continuación se basan en el estudio de De Miguel (2007: 568-570): 19 a) El verbo ligero puede suprimirse y el SN resultante conserva la carga semántica de la frase original: (14) a. Luis dio una explicación escueta a los presentes > La escueta explicación de Luis a los presentes b) El verbo y el nombre de una construcción con verbo ligero pueden a menudo parafrasearse por un verbo único: (15) a. Luis dio una explicación muy escueta de su reacción ≈ Luis explicó escuetamente su reacción c) El verbo por el que se puede intercambiar el que aparece en la construcción con verbo ligero no es el mismo si este se usa en sentido predicativo: (16) a. Luis {dio/regaló/entregó} un caramelo a su sobrino b. Luis {dio/*regaló/*entregó} una explicación de su reacción c. Luis {dio/difundió/ofreció} una explicación de su reacción d. Luis {dio/*difundió/#ofreció} un caramelo a su sobrino d) El nombre presenta más restricciones en su determinación en la construcción con verbo ligero que en las construcciones con verbo predicativo. 20 (17) a. ??/# Luis le dio mi explicación a María b. Luis le dio mi caramelo a su sobrino c. *Alicia cogió mi frío en la espalda d. Alicia cogió mi libro del estante3 e) Una última propiedad es la posibilidad que tienen de recibir un doble análisis. Los complementos de un verbo ligero pueden analizarse de dos maneras: como dos complementos independientes, uno nominal y otro preposicional, o como un único OD: (18) a. [[dar una explicación] [de su reacción]]; [[coger frío] [en la espalda]] b. [[dar] [una explicación de su reacción]]; [[coger] [frío en la espalda]] (19) a. La explicación que Luis dio de su reacción a’. La explicación de su reacción que Luis dio Como hemos visto, los verbos ligeros se combinan con nombres para formar predicados complejos; por este motivo, a continuación nos ocuparemos de la relación entre ambos elementos. La primera diferencia evidente entre los verbos ligeros y los nombres predicativos con los que se combinan se basa en que los nombres en las estructuras con verbo ligero son seleccionados semánticamente por predicados más altos en la estructura, mientras que los verbos ligeros no (Bosque, 2001). El autor argumenta esta idea defendiendo que, por ejemplo, en la siguiente oración hay una relación semántica (es decir, de selección semántica) entre prometer y paseo, pero no hay ninguna relación entre prometer y dar. (20) Le prometí dar un paseo por la playa4 3 Ejemplos tomados de De Miguel (2007: 569). 4 Ejemplo tomado de Bosque (2001). 21 Por otra parte, para Alonso Ramos (2004) el nombre selecciona al verbo según su estructura aspectual y por eso no todos los nombres se combinan con cualquier verbo ligero; por ejemplo, el verbo hacer implica un evento cuyo argumento externo será agentivo (Alonso Ramos, 2004: 57). El verbo ligero comparte necesariamente su significado léxico con el significado léxico del nombre. Dado que un mismo verbo se puede combinar con distintos nombres, cada uno de los cuales tiene un número diferente de actantes semánticos, el número de actantes sintácticos del verbo queda indeterminado. La diátesis de un verbo ligero es, por lo tanto, abierta (Alonso Ramos, 2004: 259): (21) a. Juan tiene miedo de María b. Juan le tiene miedo a María La autora argumenta que en el ejemplo (a), el verbo de apoyo solo tiene dos actantes sintácticos, ya que el nombre rige sintácticamente su segundo actante sintáctico; sin embargo, en (b) el nombre transfiere su dos actantes semánticos al verbo de apoyo y es este quien los rige sintácticamente. Con estos ejemplos, Alonso Ramos (2004: 260- 261) pone de relieve que la correspondencia entre actantes semánticos y sintácticos dentro de una construcción con verbo ligero debe plantearse en términos de un predicado complejo, ya que se forma una unidad en lo que se refiere a la diátesis. Por su parte, De Miguel (2007) defiende en su estudio que el nombre que aparece en una construcción con verbo ligero denota un evento, es decir, no designa una entidad independiente con existencia propia; este nombre forma una unidad predicativa con el verbo con el que concuerda léxicamente (De Miguel, 2007: 575). Esto quiere decir que el verbo y el nombre predican o denotan el mismo evento, los participantes son compartidos y pueden interpretarse sintácticamente como argumentos del nombre o del verbo. Esto implica que el nombre y el verbo en la construcción con verbo ligero iluminan un mismo espacio, como ocurre siempre que dos palabras concuerdan, y que eso es lo que provoca la impresión de que el verbo ha sido “cegado”. En otras palabras, de ello deriva la dificultad para discriminar su aportación semántica a la construcción, lo que no implica que no la tenga (De Miguel, 2007: 578). Además, De Miguel (2007: 575) afirma también que la fuerza predicativa de un nombre limita las posibilidades semánticas del verbo con el que se combina: tiene que 22 haber concordancia o compatibilidad semántica. Si el verbo se combina con un nombre que predica un evento compatible con su significado eventivo, como ocurre en las construcciones con verbo ligero, se produce un mecanismo de concordancia de los rasgos léxicos: el verbo y el nombre predican lo mismo. Si el verbo y el nombre contienen información redundante sobre un mismo evento, se entiende que ambos puedan ser sustituidos conjuntamente por una sola palabra que contenga la misma información. 2.2. Estructura argumental y sintaxis de los verbos ligeros En su estudio de 2001, Bosque también asegura que los verbos ligeros carecen de estructura argumental, es decir, estos verbos no asignan papeles temáticos, pero es importante destacar que las posiciones para los argumentos sí las aporta el verbo. Un claro ejemplo es el del verbo dar, que aporta tres posiciones: una para el sustantivo que hace de predicado y dos para los argumentos a los que da papel temático este: (22) Dar pena a alguien Asimismo, afirma que estos poseen rasgos de tiempo y de concordancia y que asignan caso a su complemento SD, pero tienen un significado muy abstracto. Su complemento SD tiene como núcleo un nombre que muestra su propia estructura argumental: lo que sucede es que toman la estructura argumental de la estructura temática de su complemento. Además, los verbos ligeros carecen de argumento externo. Cabe destacar que estos verbos son seleccionados léxicamente por sus complementos. La propuesta de Bosque (2001) se diferencia de la de Grimshaw y Mester (1988) en que el primero afirma que los verbos ligeros no poseen estructura argumental, mientras que los segundos afirman que sí la tienen, aunque esta está incompleta. Esto resulta especialmente interesante puesto que Bosque (2001) propone que los verbos ligeros toman la estructura argumental de sus complementos, mientras que Grimshaw y Mester (1988: 2010) aseguran que, como acabamos de ver, la estructura argumental de los verbos ligeros está incompleta y que, a pesar de que es igual en su forma a un verbo pleno, su estructura se parece más a la de un verbo auxiliar. También afirman en su estudio que los 23 verbos ligeros no asignan roles temáticos; cualquier marcado temático debe llevarlo a cabo otro elemento del predicado complejo. Además del estudio de su estructura argumental, es importante señalar que los verbos ligeros muestran dos estructuras sintácticas o, más bien, que la segmentación necesaria para la semántica no es idéntica a la necesaria para la sintaxis. A este respecto, De Miguel (2006: 1294) señala que los verbos ligeros permiten dos extracciones distintas del complemento del SV, lo que indica que existen dos posibilidades de análisis para la estructura: una en la que existe un único objeto directo (como sucede en el ejemplo A), y otra en la que existen dos complementos, un sintagma nominal como objeto directo y un sintagma preposicional, lo que permite extraer el primero (como se da en el ejemplo B): (23) a. [dar] [un paseo por la playa] / [hacer] [una foto a tu padre] b. [dar un paseo] [por la playa] / [hacer una foto] [a tu padre] Como hemos visto, las principales propiedades de los verbos ligeros son las siguientes: son formalmente idénticos a un verbo pleno, no admiten el proceso de nominalización, las construcciones en las que aparecen pueden parafrasearse por un solo verbo, muestran dos estructuras sintácticas, no seleccionan sus argumentos, presentan una sintaxis diferenciada, ya que exigen un complemento predicativo que no es necesario con las formas plenas y están restringidos en sus posibles combinaciones. Por otra parte, las propiedades de las construcciones con verbos ligeros son las siguientes: el nombre con el que el verbo forma el predicado complejo aporta los papeles semánticos, el verbo ligero puede suprimirse y el SN resultante conserva la carga semántica de la frase original, el verbo por el que se puede intercambiar el que aparece en la construcción con verbo ligero no es el mismo si este se usa en sentido predicativo y, por último, el nombre presenta más restricciones en su determinación en la construcción con verbo ligero que en las construcciones con verbo predicativo. Además, dado que los verbos ligeros se combinan con nombres para formar predicados complejos, hemos dedicado parte del apartado a tratar la relación entre ambos elementos. También hemos visto que los verbos ligeros carecen de estructura argumental, es decir, no asignan papeles temáticos; sin embargo, sí poseen rasgos de tiempo y de 24 concordancia y asignan caso a su complemento. Estos verbos toman la estructura argumental de la estructura temática de su complemento. Por último, hemos visto que carecen de argumento externo. 3. El significado de los verbos ligeros En este apartado se va a analizar cuál es el significado de los verbos ligeros. Antes de ello, es inevitable mencionar que las propiedades semánticas de los verbos ligeros se han estudiado por opisición al de sus contrapartidas léxicas o plenas. Todos los verbos ligeros tienen una contrapartida plena, de la que se diferencian por su significado. No vamos a entrar en la discusión de si son dos verbos o uno polisémico, ya que asumiremos la segunda opción, es decir, consideraremos que se trata de un solo verbo polisémico. El verbo ligero y el verbo pleno tienen la misma estructura sintáctica; sin embargo, su estructura semántica es diferente. Lo que sucede es que cuando un verbo entra en la sintaxis como verbo principal, es capaz de predicar como un verbo pleno: (24) María tomó el libro de la estantería Sin embargo, cuando ya hay un verbo principal, su especificación semántica permite que haya una predicación ligera por parte de un segundo verbo, el cual entra en una dependencia sintáctica con el predicado principal e interactúa semánticamente con él (Butt, 2003: 18). Así pues, Butt asume a este respecto que la especificación léxica de algunos verbos permite utilizarlos bien como verbos plenos o bien como verbos ligeros. Sus especificaciones semánticas léxicas son tan generales que pueden utilizarse en multitud de contextos. Para Butt y Geuder (2001: 4), la relación entre el uso como verbo ligero de un elemento verbal y su uso como verbo pleno se identifica como un caso de polisemia léxica y no de gramaticalización. La diferencia marcada en el tipo semántico aparece en la variante del verbo ligero; esto quiere decir que el verbo pleno es el básico y que el verbo 25 ligero es el marcado. Además, los autores defienden la existencia de un paralelismo en el comportamiento de los verbos ligeros y de los verbos plenos con respecto al marcado de caso del sujeto y también respecto a la reduplicación. Esto sugiere que los verbos ligeros constituyen un subtipo de la categoría léxica V. Los autores consideran que lo verbos ligeros son un tipo de co-núcleo (co-predicador). Además, en este estudio también explican que la conexión entre el significado del verbo ligero y el verbo pleno consiste en una generalización esquemática de rasgos de significado que están presentes en el uso del verbo pleno; esto quiere decir que hay una extensión continua del significado del verbo pleno hacia el significado del verbo ligero (Butt y Geuder, 2001: 33). De forma similar, Sanromán (2018: 234) afirma que la relación entre los verbos ligeros y su contrapartida plena se basa en una relación de polisemia. El significado de los verbos ligeros se ha de examinar teniendo en cuenta la construcción en la que se sitúa. Por otra parte, la autora explica que en la relación entre los verbos ligeros y el nombre predicativo que ocupa la posición de primer objeto, la aspectualidad tiene un papel muy importante. Además, en su estudio de 2012, Sanromán defiende que los verbos ligeros mantienen vínculos semánticos con los verbos plenos correspondientes y con el nombre con el que forman una construcción con verbo ligero. Con esto, la autora trata de mostrar que, además del aspecto léxico y la volicionalidad del sujeto, los verbos ligeros heredan del verbo pleno correspondiente información de carácter espacial que se manifiesta en forma de rasgos locativos, tales como la focalización de las diferentes etapas de una trayectoria, la distancia o cercanía entre el agente y el destinatario, el señalamiento de un centro deíctico, etc. (Sanromán, 2012: 551). En algunos casos también hay rasgos semánticos que los verbos ligeros tienen en común con sus contrapartidas plenas, como sucede en el caso del verbo hacer. Dicho esto, nos centraremos en describir y analizar el significado de la variante ligera del verbo. La característica definitoria de los verbos ligeros es ser semánticamente vacíos y carecer de suficiente fuerza temática para funcionar como predicados de forma independiente. Sin embargo, si bien es cierto que algunos verbos ligeros tienen un significado abstracto, cabe destacar que contienen algún significado, ya sea léxico o funcional. Los verbos ligeros son elementos léxicos que contribuyen formal y semánticamente a las propiedades de la construcción en que aparecen. 26 Los verbos ligeros se combinan con elementos predicativos para formar predicados complejos; se considera que los verbos ligeros forman parte de los llamados predicados complejos porque constan de dos núcleos semánticos, pero solo de uno sintáctico. A este respecto, Sanromán (2017: 22) asegura que ambos núcleos semánticos participan en la tarea de la predicación, sin embargo se organizan en una oración monoclausal regida por el núcleo sintáctico. Siguiendo las teorías generativistas (Rección y Ligamiento), los constituyentes de las construcciones con verbo ligero manifiestan una unión sintáctica más fuerte que la de un sintagma ordinario, ya sea por coindización de los constituyentes o bien por la asignación en común de los papeles semánticos (Alonso Ramos, 2004: 271). En estas teorías, las construcciones con verbo ligero se llaman predicados complejos y el verbo de apoyo recibe el nombre de verbo ligero. Por su parte, Seiss (2009: 502) ofrece la siguiente definición de los predicados complejos: a) La estructura argumental es compleja, ya que hay dos o más núcleos semánticos que aportan sus argumentos. b) La estructura funcional gramatical es la misma que la de un predicado simple: hay un solo predicado y un solo sujeto. c) La estructura del sintagma puede ser simple o compleja. Esto no determina de forma necesaria el estatus de un predicado complejo. Existen tres corrientes principales para explicar el comportamiento de los verbos ligeros. Los estudios que pertenecen a la primera corriente afirman que se trata de verbos completamente vacíos de significado léxico y que únicamente contienen un valor funcional, mientras que la segunda corriente afirma que estos verbos conservan parte de su significado léxico y que este significado influye de manera decisiva en su combinación con el elemento predicativo. Por su parte, la tercera corriente parece conciliar las dos propuestas anteriores, ya que en ella se defiende que los verbos ligeros exhiben distintos grados de significado léxico, es decir, que se trata de un continuum: hay diferentes grados de semantización dependiendo de cada verbo ligero. Esta última propuesta, por lo tanto, 27 argumenta que existen verbos ligeros que se encuentran muy próximos a sus contrapartidas plenas en lo que a significado se refiere, mientras que existen otros verbos ligeros cuyo significado se aleja más de su verbo pleno correspondiente. Más adelante se comprobará que, con nuestros datos, en el presente estudio defenderemos esta última propuesta. 3.1. Primera corriente: el verbo ligero no aporta significado léxico a la construcción Esta corriente se asienta en la afirmación de que en las construcciones con verbos ligeros, el portador del significado léxico es siempre el complemento. El principal representante de esta corriente es Mel’čuk que, de hecho, los llama verbos vacíos. Este autor desarrolla una teoría llamada Sentido-Texto, que se engloba dentro de la lexicología explicativa y combinatoria. Dentro de la Lexicología Explicativa y Combinatoria (LEC) se dice que los verbos ligeros son semánticamente vacíos en el contexto de su palabra llave: un nombre predicativo en función de objeto directo/objeto preposicional cuyo primer actante es el sujeto gramatical del verbo vacío (Mel’čuk 1996: 59). Además, en sus diferentes estudios se ha concluido que los verbos ligeros están vacíos de contenido semántico, aportando únicamente significado gramatical —de modo, tiempo, número y persona— a la construcción en la que aparecen. En el análisis de Mel’čuk se afirma que en una construcción con verbo ligero, el hablante escoge libremente el nombre en función del significado que desea transmitir: (25) a. Paseo = ‘desplazamiento por distracción o ejercicio, generalmente a pie’ b. Pregunta = ‘formulación de una demanda de información’ c. Siesta = ‘sueño que sigue a la comida del mediodía’. En cambio, se añade que, al contrario de lo que ocurre con el nombre, el hablante no escoge el verbo ligero sobre la base de su significado, tal y como ha hecho con el 28 nombre, sino que este verbo es seleccionado de manera léxicamente restringida por el propio nombre con el que forma una constucción (Mel’čuk, 2004). Tal y como explica Sanromán (2017: 28), la teoría sentido-texto de Mel’čuk (1997) evita la cuestión del significado del verbo ligero adoptando, en ocasiones, una postura ambigua. Dentro de este marco teórico, las construcciones con verbo ligero se consideran un tipo de colocación (Mel’čuk et al., 1995; Mel’čuk, 2004, 2015); en definitiva, son expresiones semifraseológicas en donde la selección del colocativo se realiza de forma arbitraria. En este sentido, se dice que los verbos ligeros están verbos vacíos de significado léxico y solo añaden información gramatical de tiempo, modo y persona a la construcción en la que intervienen (Alonso-Ramos 2004: 24). Sin embargo, Mel’čuk (1992: 32-33) ha apuntado también que, a pesar de su (semi)vaciedad semántica, los diferentes verbos ligeros que coocurren con un mismo nombre no son necesariamente sinónimos exactos. Dentro de este movimiento, también destacan los estudios de De Miguel (2006 y 2007), en los que la autora afirma que, tal y como acabamos de mencionar, una expresión con un verbo ligero es aquella en la que el significado léxico se concentra en el complemento del verbo. Dicho verbo sirve de apoyo o soporte para los rasgos gramaticales de tiempo, aspecto, modo, persona y número. El complemento del verbo, portador del significado léxico, es el responsable de materializar la configuración semántica de la construcción y de llevar a cabo la selección semántica de los argumentos de la predicación (De Miguel, 2006: 1292). Además, De Miguel defiende que las construcciones con verbos ligeros —a los que ella llama verbos de apoyo— son sintagmas verbales en los que se combinan verbos aparentemente vacíos de significado léxico (y, por tanto, escasamente predicativos) con nombres que denotan eventos. La conclusión a la que llega la autora es que en este tipo de construcciones se altera el reparto habitual de tareas entre ambas categorías léxicas. De Miguel defiende la idea de que un verbo inicialmente dotado de contenido léxico pleno, cuando se combina con determinados objetos, puede experimentar una pérdida de significado. En estos contextos, el verbo pierde su significado pleno primario para pasar a tener un valor como el de un verbo ligero, es decir, vacío de contenido léxico y dotado meramente de contenido aspectual (De Miguel, 2006: 1290). El hecho de que el verbo no constituya el núcleo de la predicación se relaciona con que el significado léxico del predicado se concentre en el complemento del verbo. Este complemento es el 29 encargado de la selección semántica de los argumentos, ya que se trata de un elemento predicativo. Aun así, cabe destacar que la autora afirma que el verbo ligero no está absolutamente vacío de significado y que este forma un predicado complejo con otra categoría, y dicho predicado complejo selecciona los argumentos. La teoría que subyace a esta investigación es la de que las palabras cuentan con definiciones poco especificadas (infraespecificadas) que, a través de mecanismos de composición semántica, pueden materializar distintas posibilidades significativas en los distintos contextos, tal y como establece el Lexicón Generativo de Pustejovsky (1991, 1995) (De Miguel, 2006: 1201). Por ello, De Miguel (2007: 567) afirma que la formación e interpretación de las construcciones con verbo ligero es un proceso gramatical y semántico determinado por procesos generales de concordancia de los rasgos léxicos contenidos en la estructura interna de los nombres y los verbos con los que entran en combinación. Su teoría se asienta sobre las siguientes bases: a) Las palabras tienen significado o estructura interna, es decir, tienen una estructura subléxica: se trata de información que no es transparente pero que se visualiza en su combinación con otras palabras. b) Esa información potencialmente contenida en la estructura subléxica es responsable tanto de las combinaciones con interpretación literal como de las figuradas. El proceso de formación de una construcción con verbo ligero constituye un fenómeno propio de la interfaz léxico-sintaxis, dado que sus propiedades sintácticas y su interpretación están relacionadas con ciertas propiedades léxicas del nombre (De Miguel, 2007: 568). Además, De Miguel (2006) defiende que el verbo es la palabra que se ocupa fundamentalmente de predicar y cuando no lo hace es porque otro elemento se ha encargado de relevarlo de esta función, para lo cual aligera su contenido léxico. La presencia de un nombre con fuertes exigencias predicativas —siempre se trata de verbos eventivos o predicativos— y escaso peso referencial vacía el verbo de su función y 30 contenido, aunque no totalmente: puede desencadenar un cambio en el peso de la predicación y provocar el consiguiente aligeramiento del verbo (De Miguel, 2006: 1292). El significado del nombre (objeto o sujeto) es el factor que desencadena la erosión del contenido léxico verbal y su paso de verbo inicialmente predicativo a mero soporte de informaciones flexivas y matices aspectuales (De Miguel, 2006: 1201). Cabe destacar que esta información aspectual procede del contenido originario del verbo. Por otra parte, De Miguel (2007) también afirma que en las construcciones con verbo ligero, se produce un proceso de concordancia de los rasgos léxicos del nombre y del verbo, lo que implica que el verbo tiene rasgos léxicos. El verbo de la construcción también tiene significado, ya que no se ha vaciado, sino que se ha rellenado del significado nominal (De Miguel, 2007: 570). Por ello, el verbo ligero no parece un mero soporte de la flexión, sino que realiza una aportación léxica a la combinación y, como señalábamos anteriormente, participa en la selección semántica de los argumentos. De hecho, es muy frecuente que un mismo verbo se interprete de manera diferente en virtud de si el objeto que le acompaña preexiste o no: (26) a. Hacer en el horno {un pescado, un cordero} [predicado de cambio de estado] b. Hacer en el horno {un bizcocho, un suflé} [predicado de creación] (27) a. María hizo la cama (= ‘la fabricó’ o ‘la dispuso para que se durmiera en ella’) b. María levantó {al niño/la piedra del suelo} (= ‘elevó’) c. María levantó {acta de la reunión/sospechas sobre su comportamiento (= ‘creó, hizo que hubiera’).5 El ejemplo (27 a) resulta ambiguo porque significa ‘cambiar el estado de la cama, de deshecha a hecha’, si la cama preexiste, o ‘crearla, construirla’, si es un objeto que no preexiste. Esto es, hacer la cama, como hacer en el horno, denota bien un cambio de 5 Ejemplos tomados de De Miguel (2007: 573, 575). 31 estado bien una creación (proceso a través del cual cambian de estado los objetos que no existen, al pasar a existir), dependiendo de si el objeto preexiste o no, lo cual apoya la hipótesis de que los verbos están poco especificados y se especifican en combinación con la información aportada por sus complementos (De Miguel, 2007: 574). La autora también afirma a este respecto que el verbo ligero predica, lo que explica que existan series de construcciones con verbo ligero que comparten el nombre pero en las que cambia el verbo y cuyo significado cambia en consecuencia: (28) a. Ponerse pedo b. Tirarse un pedo Además, añade que los nombres muestran tendencia a combinarse con cierto tipo de verbo ligero, distribución que no se explica si se presupone que el verbo está vacío de significado: así explicación y beso se combinan con dar y en cambio análisis y caricia eligen hacer (De Miguel, 2007: 576). El centro de la teoría de De Miguel se basa en la asunción de que los verbos determinan su significado contextualmente. No es que el verbo de apoyo se aligere en combinación con un nombre con mucho peso semántico, sino que un verbo relativamente vacío de significado es suficientemente flexible para designar una u otra cosa dependiendo del nombre con que se combine (De Miguel, 2007: 575). La aparente alteración del contenido verbal en las construcciones con verbo ligero en realidad no es tal, sino el resultado externo de un proceso de concordancia de rasgos léxicos desencadenada por razones internas a las palabras y permitida por principios generales (la infraespecificación y los mecanismos de co-composición y coacción). 32 3.2. Segunda corriente: el verbo ligero aporta significado léxico a la construcción Tal y como expone Sanromán (2017: 28), hay dos tipos de estudios en los que se acepta que el verbo ligero tiene significado léxico. En uno se pone el énfasis en la relación del verbo ligero con su contrapartida verbal plena y en el otro, en la relación del verbo ligero con el nombre con el que coocurre en el predicado complejo. La autora se refiere al primero como acercamiento paradigmático, y al segundo como acercamiento sintagmático. En el acercamiento paradigmático destacan los estudios de Gallego (2010: 30), quien afirma la existencia de predicados primitivos (hacer, causar, dar, etc.) que deben combinarse con otros que aportan la carga semántica, y de Fernández Soriano y Rigau (2009: 141), quienes afirman que los verbos ligeros no son predicados reales, sino que sirven para albergar una preposición abstracta y también para aportar rasgos de tiempo y de concordancia; para las autoras, el núcleo del predicado debe incorporarse al verbo ligero. Sanromán (2017) explica que entre los estudios que defienden un acercamiento paradigmático encontramos representantes de modelos cognitivos (Norvig & Lakoff 1987; Newman 1997; Brugman 2001) así como diversos investigadores que trabajan en la gramática léxico-funcional (Butt & Geuder 2002; Butt 2010; Butt & Lahiri 2012). Desde esta perspectiva se enfatiza que las afinidades semánticas entre el verbo ligero y el verbo pleno se deben a que están en relación de polisemia, es decir, que se trata de un mismo verbo que tiene el significado pleno y, por otra parte, el significado de verbo ligero. Si bien los cognitivistas abogan por atribuir el significado a la totalidad de la construcción con verbo ligero, los que trabajan en el marco de la gramática léxico- funcional han tratado de aislar los componentes semánticos que el verbo ligero aporta al evento predicativo en el que participan. Entre estos componentes estarían la aspectualidad, la volicionalidad, el carácter benefactivo, la contundencia o energía, la inmediatez, etc. (Butt & Ramchand 2005: 117, Butt & Tantos 2004: 122). (Sanromán, 2017: 28-29). En los modelos funcionales (Apresjan & Glovinskaja 2007; Apresjan 2009; Bosque 2004; Barrios 2010) el interés se ha orientado hacia los puntos de contacto entre el verbo ligero y el nombre que coocurre con ellos. Estos autores consideran que el verbo ligero y el nombre forman parte de la misma clase aspectual (Apresjan & Glovinskaja 33 2007) y comparten otros componentes semánticos no triviales, de manera que puede hablarse de redundancia y de concordancia de rasgos léxicos (Bosque 2004) (Sanromán, 2017: 29). La aspectualidad y el sentido generalizado de los verbos ligeros figuran entre los componentes de significado más mencionados por los distintos investigadores, de modo que se acepta casi unánimemente el hecho de que este tipo de verbos modifica el contenido aspectual del evento descrito, y además contiene un sentido tan amplio que resulta adecuado en múltiples contextos. También se ha subrayado que el verbo ligero es responsable del carácter volitivo o no volitivo del sujeto (Sanromán, 2017: 29). A continuación, presentaremos de forma pormenorizada algunos de los principales análisis que afirman que los verbos ligeros aportan significado a las construcciones en las que aparecen. Dentro de esta segunda corriente, destacan fundamentalmente los estudios de Butt y Geuder (2001) y de Butt (2010). En primer lugar, Butt (2003) afirma que los verbos ligeros no conservan todo su contenido semántico pero tampoco lo han perdido del todo. Más bien, parece que se trata de verbos semánticamente ligeros en el sentido de que están contribuyendo en algún aspecto a la predicación conjunta. La autora afirma que la forma ligera de estos verbos se desarrolló a partir del verbo principal y perdió parte del contenido semántico. Además, añade que tampoco puede decirse que estos verbos estén semánticamente vacíos, porque la elección del verbo ligero aporta un matiz diferente al sentido de la construcción en la que aparecen. Además, Butt defiende que un verbo ligero no sitúa la predicación del evento con respecto al tiempo ni a la información aspectual, sino que añade información a la predicación del evento. Los verbos ligeros normalmente aportan a la predicación delimitación, telicidad o causación, pero también pueden indicar voluntariedad, benefacción, sorpresa, etc.; cabe destacar que este componente siempre está presente (Butt, 2003: 12). Esto quiere decir que la modificación del evento que llevan a cabo los verbos ligeros puede ser un aporte de información acerca de las partes típicas de dicho evento: quién lo ha causado, cuál ha sido el resultado, etc. Por otra parte, en estos estudios se defiende la idea de que la estructura argumental de las construcciones con verbo ligero es compleja en el sentido de que dos o más núcleos semánticos aportan argumentos o influyen en la estructura argumental como parte de la 34 predicación primaria (Butt, 2003: 3). La predicación compleja se da cuando dos o más elementos predicativos se combinan para predicar como un solo elemento. Los predicados complejos permiten dos o más elementos predicativos para copredicar en una estructura monoclausal (Butt, 2003: 6). La noción de co-predicación implica una idea de que ambos elementos del predicado complejo determinan conjuntamente el poder predicativo del mismo. Esto implica que en los predicados complejos, ambas partes de la predicación aportan algo. A pesar de que defienden que los verbos ligeros no están totalmente vacíos de significado, afirman que estos entran en una predicación compleja con un elemento que aporta el contenido predicativo. La predicación compleja es sintácticamente monoclausal y la contribución del verbo ligero no es necesariamente transparente (Butt, 2010: 21). A pesar de esta afirmación, añaden que los verbos ligeros contribuyen al poder de predicación del predicado complejo. Por otra parte, Butt y Geuder (2001) también afirman que las construcciones con verbos ligeros toman diferentes propiedades dependiendo de los contextos sintácticos, pero estas diferencias pueden predecirse a partir de las construcciones de su origen diacrónico; no implican una diferencia profunda en el estatus léxico-semántico de los verbos ligeros. La conclusión a la que llegan Butt y Geuder es que los verbos ligeros no introducen una descripción del evento por sí solos, sino que se añaden a una descripción de un evento existente y lo modifican (Butt y Geuder, 2001: 39). Además, los autores afirman que los verbos ligeros muestran una enorme flexibilidad de significado y que la interpretación semántica precisa se determina a partir de factores contextuales. También a este respecto cabe destacar la importancia de los estudios de Sanromán (2012, 2017) que se enmarcan dentro de esta corriente. La autora entiende por construcción con verbo ligero una combinación de verbo + nombre en la que el verbo, léxico, es seleccionado de manera léxicamente restringida para configurar una oración (Sanromán, 2012: 388). Una de las principales aportaciones del análisis de Sanromán se basa en la afirmación de que las construcciones con verbo ligero (ej.: dar un paseo) son equivalentes a un verbo morfológicamente derivado del nombre que aparece dentro de la construcción (ej.: pasear). Sin embargo, no existe una simetría absoluta entre las lenguas, de manera que no siempre encontramos en una misma lengua las dos posibilidades, la perifrástica y la sintética (Sanromán, 2017: 21). Las construcciones con verbo ligero y 35 sus contrapartidas verbales plenas no son mutuamente intercambiables en todos los contextos y pueden encontrarse importantes diferencias de sentido entre ellas (Sanromán, 2017: 32). La teoría de Sanromán se asienta sobre la asunción de que los verbos de apoyo poseen significado léxico y, en consecuencia, su selección se realiza sobre una base semántica. Su significado es, por lo general, abstracto y de carácter taxonómico (Sanromán, 2017: 19). La autora defiende que los verbos ligeros tienen significado léxico por sí mismos y, en consecuencia, su selección como colocativos6, por parte del nombre con el que coocurren, no se realiza de manera arbitraria, sino que se basa en su significado. De acuerdo con su hipótesis, que denomina Hipótesis de la Compatibilidad Semántica, los verbos ligeros se relacionan con el nombre con el que forman una construcción con verbo ligero y con el verbo pleno correspondiente en virtud de vínculos semánticos. Esto implica que hay un componente semántico, presente en el verbo pleno, que se repite, total o parcialmente, en el verbo ligero y en el nombre (Sanromán, 2012: 288): (29) Gozar de respeto Lo que sucede en el caso ejemplificado es que el verbo pleno gozar mantiene sus connotaciones positivas en su uso como verbo ligero, por lo que se combina con predicados con connotaciones igualmente positivas. Se explicaría así que no sean posibles las combinaciones como las siguientes: (30) a. *Gozar de menosprecio b. *Adolecer de respeto La autora asume que dos construcciones con el mismo nombre —pero con verbos ligeros diferentes― no son semánticamente equivalentes en todos los contextos, y que las diferencias de significado se deben a los verbos ligeros. Aunque el significado de estos es muy general y abstracto, en ocasiones solo de tipo taxonómico7, defiende que también 6 Verbos que se emplean para formar colocaciones. 7 Con tipo taxonómico queremos nos referimos a información puramente gramatical. 36 presentan importantes matices de contenido proposicional o comunicativo, entre ellos, la volicionalidad, manifestada como una dimensión positiva (+) o neutra (±); la aspectualidad, y la fuerza ilocutiva (Sanromán, 2017: 33). Respecto al significado de los verbos ligeros, Sanromán afirma que en la bibliografía se asume que los verbos ligeros puros han perdido completamente su significado léxico hasta el punto de convertirse en verbos con un contenido únicamente gramatical, como sucede con los verbos auxuliares. En general, se considera que el papel de los verbos ligeros es agregar información gramatical sobre el tiempo, el modo y persona. Sin embargo, según la autora (2011: 254), incluso los verbos ligeros puros tienen su propio significado léxico. La propuesta principal sobre la que se asientan los diferentes estudios de Sanromán (2017, 2018) es la Hipótesis de Compatibilidad Semántica, tal y como mencionamos anteriormente. Esta hipótesis se basa en la asunción de que las unidades léxicas no se combinan arbitrariamente entre ellas, sino que contienen características léxicas de significado que favorecen o rechazan determinadas combinaciones. La Hipótesis de la Compatibilidad Semántica se asienta sobre las siguientes bases: a) Para cada verbo ligero en un idioma dado, hay una contrapartida de verbo pleno con el que tiene una relación polisémica. b) Cada sustantivo predicativo puede seleccionar un verbo ligero con el que comparte uno o varios rasgos léxicos para enfatizar o especificar dichos rasgos. c) Los rasgos léxicos del sustantivo predicativo enfatizado por el verbo ligero concuerdan con la parte del significado que el verbo ligero comparte con su contrapartida plena (Sanromán, 2018: 235). De acuerdo con la Hipótesis de la Compatibilidad Semántica, un nombre predicativo selecciona un verbo ligero para enfatizar o especificar uno o varios componentes semánticos de su definición. Para Sanromán, un verbo ligero es una unidad léxica dentro de un verbo polisémico y comparte algunos elementos de significado con otras unidades léxicas dentro del mismo vocablo. Por este motivo, los verbos ligeros son seleccionados por 37 sustantivos basándose en criterios semánticos: un sustantivo siempre selecciona un verbo ligero con el que comparte uno o más componentes semánticos, con el objetivo de enfatizar un aspecto concreto del significado compartido. Esta es la razón por la que ciertos sustantivos pueden ser combinados con más de un verbo ligero, cada vez centrándose en un aspecto diferente del significado (Sanromán, 2018: 262). Además, la autora afirma que es posible formalizar el contenido semántico de estos verbos por medio de rasgos léxicos, los cuales define como aquellos componentes mínimos del significado que el verbo ligero comparte con el verbo pleno, de un lado, y con el nombre con el que coocurre (Sanromán, 2017: 17). El sentido de los verbos ligeros se relaciona, a nivel paradigmático, con otros sentidos del verbo polisémico al que pertenece y, a nivel sintagmático, con el sentido de los nombres con los que coocurre (Sanromán, 2017: 19). Así, a nivel paradigmático, el verbo ligero y el verbo pleno correspondiente representan diferentes sentidos de un mismo vocablo polisémico. A nivel sintagmático, un nombre predicativo selecciona un verbo ligero sobre la base de los rasgos léxicos compartidos. En este sentido, los rasgos léxicos funcionan a modo de elementos de concordancia semántica entre el nombre y el verbo ligero (Sanromán, 2017: 34). Por último, se deben destacar los análisis de Brugman (2001) y de Reuther (1996), que también se sitúan dentro de esta corriente. En primer lugar, Brugman (2001) afirma que una construcción con verbo ligero tiene como núcleo un verbo que tiene una distribución muy amplia. El argumento interno del SV es un predicado que denota normalmente una actividad, aunque también puede denotar un estado (Brugman, 2001: 553). Los usos ligeros de los verbos tienen significado y no solamente función (Brugman, 2001: 575). Por su parte, Reuther (1996: 198-199) propone en su estudio la descripción del significado de los verbos ligeros en tres partes diferentes: una parte general (taxonómica), una parte específica que muestra los vínculos semánticos con otros sentidos del verbo en cuestión, y otra parte específica que contiene las características semánticas de los nombres que suelen aparecer en colocaciones con el verbo. 38 3.3. Tercera corriente: el continuum de significado de los verbos ligeros En los dos apartados anteriores hemos presentado dos acercamientos diferentes y contradictorios al significado de los verbos ligeros: para el primero, estos serían piezas sin significado léxico; para el segundo, serían piezas con un significado léxico que contribuye al significado de la construcción. Existe una tercera vía compatible con ambas que consiste en reconocer que los verbos ligeros pueden tener más o menos significado léxico, y que se pueden ordenar en un continuum de significado, según el cual hay verbos ligeros que aportan más significado que otros a sus correspondientes predicados complejos. Para Alonso Ramos (2004), las construcciones con verbo ligero constituyen un predicado complejo en donde el constituyente nominal proporciona la valencia semántica y el constituyente verbal proporciona la valencia sintáctica. El reparto de actantes depende de la valencia sintáctica de cada verbo ligero en concreto (Alonso Ramos, 2004: 258). Por otra parte, la valencia sintáctica de cada verbo ligero está condicionada por la valencia semántica del nombre con el que se combina. Alonso Ramos (2004: 24) afirma que, desde un punto de vista semántico, se puede decir que el verbo ligero está casi vacío de significado léxico. Desde un punto de vista sintáctico, el predicado semántico presta todos o algunos de sus argumentos al verbo ligero para que funcionen como actantes sintácticos de una oración completa. Lo que hace que un verbo sea de apoyo es su carácter vacío: el hecho de no ser seleccionado por su propio significado y de no añadir su propio significado léxico al nombre con el que se combina (Alonso Ramos, 2004: 96). A esto añade que un verbo está vacío si su significado léxico es muy general o abstracto, de tal modo que consta solo de componentes semánticos genéricos. La autora propone que se puede establecer una escala de mayor a menor contenido semántico (Alonso Ramos, 2004: 87). Alonso Ramos (2004) también expone en su estudio que la naturaleza léxica de las construcciones con verbo ligero consiste en que la elección del verbo ligero está condicionada léxicamente más que semánticamente. Dado su carácter colocativo, un verbo ligero no es una unidad léxica de pleno derecho. Si un verbo ligero fuera seleccionado por su propia definición y si su coocurrencia fuera bien reflejada en su propio artículo, entonces se combinaría libremente con todo nombre cuya case semántica estuviera cubierta por definición. En esta teoría se tratan los verbos de apoyo como pseudounidades léxicas (Alonso Ramos, 2004: 283-284). La naturaleza semántica de las construcciones con verbo ligero se debe a que su significado léxico es compartido por el 39 nombre con el que se combina, mientras que la naturaleza sintáctica de las construcciones con verbo ligero se basa en que estas constituyen un sintagma. Por último, dentro de esta corriente destaca el estudio de Bosque (2001) en el que expone la teoría de los verbos ligeros fuertes. El autor afirma que, además de los verbos ligeros prototípicos, existe una categoría llamada verbos ligeros fuertes. El autor defiende que en una estructura como despertar admiración tenemos un predicado ligero “fuerte”. Este tipo de verbo proporciona formas léxicas específicas a un concepto aspectual abstracto, es decir, el proceso de realización que da lugar a la existencia de una noción como admiración. El autor propone los siguientes ejemplos: (31) a. El viaje a París que Juan {planeaba/criticaba} b. El viaje que Juan {planeaba/*criticaba} a París (32) a. La expedición al Himalaya que {organizó/rechazó} nuestro equipo b. La expedición que {organizó/*rechazó} nuestro equipo al Himalaya (33) a. El atentado contra el presidente que {cometieron/analizaron} b. El atentado que {cometieron/*analizaron} contra el presidente (34) a. La campaña contra el ministro de agricultura que {emprendió/censuró} la prensa b. La campaña que {emprendió/*censuró} la prensa contra el ministro de agricultura8 Bosque (2001) explica que el sustantivo campaña puede seleccionar al verbo emprender en (34) en español y que el sustantivo admiración puede seleccionar verbos como despertar o sentir. El autor propone que estos son ejemplos de predicados ligeros "más pesados". Estos verbos proporcionan formas léxicas específicas para un concepto 8 Estos y el resto de los ejemplos están tomados del estudio de Bosque (2001). 40 abstracto aspectualmente: el proceso de logro que da lugar a la aparición de las nociones admiración y campaña. Esto resulta un interesante punto de coincidencia entre los verbos ligeros “más pesados” y los verbos ligeros estándar, ya que estos últimos suelen convertir predicados atélicos (pasear) en télicos (dar un paseo). Para Bosque (2001), esta propiedad hace que los verbos ejemplificados en (31) - (34) pasen a formar parte de la clase gramatical extendida de los verbos ligeros. Además, la alternancia señalada para los predicados ligeros se le puede aplicar también a estos verbos, mientras que otros, como los que sugieren la desaparición del estado de cosas que se denota, simplemente no lo aceptan: (35) a. La admiración por los intelectuales que se había {despertado/ agotado} en él b. La admiración que se había {despertado/*agotado} en él por los intelectuales Las oraciones agramaticales (b) en (31)-(34) muestran que estos verbos tienen un objeto directo como complemento único. También muestran que no es posible la extracción qu- a partir de complementos de SD definidos. Los verbos que permiten las estructuras gramaticales en las oraciones (b) anteriores parecen ser verbos transitivos ordinarios, pero Bosque (2001) asegura que no lo son, ya que comparten cuatro propiedades gramaticales principales con los verbos ligeros: a) Muestran dos estructuras sintácticas. De hecho, la doble estructura sintáctica a la que dan lugar estos verbos es responsable de los hechos que se dan en los ejemplos (31)-(34). Esta doble estructura es una propiedad estándar de los verbos ligeros. Como se ha señalado en varios análisis de verbos ligeros, tanto la división representada en (36a) como la de (36b) son correctas en algún nivel de la representación gramatical: (36) a. [Dar] [un paseo por la playa] b. [Dar un paseo] [por la playa] 41 La ramificación en (36a) muestra que el complemento SP es un argumento del sustantivo, mientras que (36b) muestra que el SP también es un complemento de la estructura compleja del verbo ligero (Bosque, 2001). b) Los verbos ligeros no parecen tener una estructura argumental. Pueden suceder dos cosas: que tomen prestada la estructura temática de su complemento o que carezcan de ella por completo. Bosque (2001) argumenta que no es el caso de los verbos ejemplificados en (31)-(34), ya que estos parecen tener un argumento externo propio. Sin embargo, es importante observar que incluso si, en otros contextos, estos verbos tienen su propio argumento externo, comparten su complemento cuando actúan como verbos ligeros. Bosque (2001) lo explica de la siguiente manera: la presencia de diferentes argumentos externos en el verbo y el sustantivo no permite la estructura del complemento doble SP. Supongamos que María es la esposa de Juan y que está haciendo planes para el viaje de Juan a París. Entonces, podemos decir (37 a), pero no (37 b) (Bosque, 2001): (37) a. El viaje de Juan a París que María planeaba b. *El viaje de Juan que María planeaba a París Esto implica que planear es un verbo ligero en (b) pero no en (a). De hecho, la mayoría de los verbos ligeros tienen contrapartidas plenas. c) La mayoría de los análisis coinciden en que los verbos ligeros carecen de argumentos externos, es decir, Juan es el argumento externo del sustantivo paseo en la siguiente oración: (38) Juan dio un paseo por la playa El sustantivo paseo no es seleccionado por el verbo dar, sino que el sustantivo paseo es quien selecciona léxicamente al verbo dar. Los verbos que expanden la clase de predicados ligeros, ejemplificados en (31)-(34), son, en cierta medida, seleccionados léxicamente por sus complementos, al igual que los verbos ligeros (Bosque, 2001). 42 d) Los verbos que hemos estado considerando son verbos de creación, al igual que los verbos ligeros. Tal y como sucede con el verbo hacer, estos otros verbos denotan de diversas formas la llegada a la existencia de un evento o un estado de cosas. Por este motivo, una noción más amplia del concepto de verbo ligero sería capaz de explicar estos fenómenos sin alterar la naturaleza sintáctica del movimiento qu-. Bosque (2001) propone el siguiente par de oraciones con verbos transitivos y argumenta que se puede encontrar una clara diferencia entre ellos en cuanto a la extracción: (39) a. El asalto que el ejército inició contra la fortaleza b. *El asalto que el ejército terminó contra la fortaleza Bosque (2001) argumenta que, aunque se podría decir que el contraste se debe al hecho de que iniciar es un verbo de creación y terminar no lo es, parece más apropiado decir que iniciar es un representante estándar de los verbos conceptualmente inceptivos. No es un equivalente exacto del verbo hacer, al igual que planear, emprender u organizar tampoco lo son, pero la gramática no requiere equivalencia semántica para categorizar estos verbos como predicados ligeros “más pesados”. Desde el punto de vista semántico, el concepto mismo de predicado ligero no se basa en una sinonimia requerida, sino en la elección léxica del sustantivo basada en patrones de aspecto. En conclusión, Bosque (2001) explica que algunos verbos con significado comparten la doble estructura del argumento interno SV con los verbos ligeros. También comparten el proceso en el que son seleccionados léxicamente por el sustantivo y el significado abstracto de los predicados de ligeros. Algunos sustantivos se comportan de manera similar en lo que respecta a la selección léxica. Parece, entonces, que se trata de una serie de buenos candidatos para la clase de verbos ligeros a pesar de que no son exactamente ligeros. Lo que sucede es que la gramática los hace parte de esa clase, abstrayéndose de sus idiosincrasias léxicas y recogiendo los rasgos básicos (principalmente aspectuales) de su significado. Estas peculiaridades léxicas específicas los hacen parecer verbos “pesados” en lugar de ligeros, pero se trata solo de apariencia (Bosque, 2001). 43 4. Relación entre los verbos copulativos y los verbos ligeros En este epígrafe trataremos la relación de los verbos ligeros con los verbos copulativos, pero es importante señalar que en la bibliografía también se ha relacionado a los verbos ligeros con otras categorías, en especial con los verbos auxiliares: se ha afirmado tanto que los verbos ligeros se parecen a los auxiliares como que son totalmente diferentes. Esto se debe a que los verbos ligeros se caracterizan por ser elementos que no son plenamente léxicos, y por este motivo se relacionan con otros verbos como los auxiliares y, como veremos más adelante, con los pseudocopulativos. La principal diferencia entre los verbos ligeros y los auxiliares es que los primeros se relacionan formal y semánticamente con un verbo pleno; son formas verbales que no sufren un proceso diacrónico de gramaticalización como sí se da en los auxiliares. Los verbos ligeros sirven tanto para estructurar como para modular el evento descrito por el verbo pleno o por el predicado, de una forma totalmente distinta de la que lo hacen los auxiliares, modales u otros verbos plenos. Son elementos léxicos pero no predican como los verbos plenos (Butt, 2003: 4). Sus propiedades sintácticas los distinguen de la distribución sintáctica de los auxiliares y también de los verbos plenos. De hecho, los verbos ligeros se asemejan más a los elementos léxicos plenos que a los núcleos funcionales. Esto distingue a los verbos ligeros sintácticamente de los auxiliares, dado que los auxiliares conllevan un SV incrustado y no forman parte del núcleo léxico de la cláusula (Butt y Geuder, 2001: 3). Además, en la tradición gramatical del español se han distinguido cuatro grandes tipos de verbos no predicativos o de escaso poder predicativo: los copulativos (40 a); los auxiliares (40 b), sin capacidad para predicar; los pseudocopulativos (40 c) y los verbos de apoyo (40 d). Todos estos grupos de verbos se caracterizan por contribuir de forma no transparente a la semántica de la predicación: (40) a. Estar triste b. Estar saltando c. Volverse loco d. Tener fiebre 44 La adscripción de determinadas piezas verbales a uno de estos grupos no siempre es sencilla, ya que las cuatro clases de verbos presentan puntos de contacto. Por un lado, en ellas se generalizan o gramaticalizan esquemas semántico-eventivos muy parecidos: de movimiento, desplazamiento, posición, transferencia, etc. Por otro lado, puede que dos o más grupos modifiquen la predicación en un mismo sentido, como sucede, por ejemplo, con la especificación aspectual. Esto se ve claramente en el caso de los verbos copulativos, ya que son una fuente de formación de auxiliares y operadores funcionales9: (41) a. Ser + participio b. Estar + gerundio Además, algunos verbos de movimiento, en su acepción desemantizada, se catalogan como pseudocopulativos (a y b) o como auxiliares de perífrasis aspectuales (c y d)10: (42) a. Sigue enfermo b. Anda pachucho c. Sigue trabajando d. Andan diciendo eso por ahí Otros verbos, como tener, pueden ser verbos de apoyo con un nominal (a), auxiliares (b) o verbos de apoyo con predicativos obligatorios, muy próximos a los pseudocopulativos (c)11: 9 Estos datos están tomados de la conferencia impartida por la Dra. Carmen Conti Jiménez (Universidad de Jaén) titulada A vueltas con los verbos pseudocopulativos del español. Dicha conferencia tuvo lugar el día 18 de diciembre de 2020. 10 Datos extraídos de la conferencia de la Dra. Conti Jiménez. 11 Datos tomados de la conferencia impartida por la Dra. Conti Jiménez. 45 (43) a. Tener un resfriado b. Tienes que estudiar c. Tiene el pico roto En otras tradiciones gramaticales se han planteado problemas de adscripción similares, si bien se reconocen por lo general solo tres clases de verbos deslexicalizados: los auxiliares, los verbos ligeros y los verbos copulativos (Butt, 2003; Anderson, 2006). Dentro de los verbos ligeros se incluyen aquellos que se apoyan en un nominal y también aquellos otros que, al igual que nuestros verbos pseudocopulativos, exigen un complemento predicativo. Los verbos ligeros en español se combinan, tradicionalmente, con nombres que completan semánticamente la predicación. Contribuyen con su significado no transparente a la predicación compleja, modulando o añadiendo información sobre las partes típicas de un evento: quién lo ha causado, cuál es su resultado, etcétera. Constituyen una clase sintáctica distinta de los auxiliares y de los verbos plenos. Esto se debe a que se relacionan formalmente con un verbo pleno (en sincronía), presentan una sintaxis diferenciada, modifican o estructuran partes de un evento y forman con el elemento predicativo un predicado complejo: los argumentos son compartidos por el verbo y por el complemento predicativo. Además, muestran asimetría entre la estructura sintáctica, determinada por el predicado complejo, y la selección semántica de los argumentos, condicionada por el predicativo. Por su parte, los verbos pseudocopulativos del español son formalmente idénticos a un verbo pleno. Presentan una sintaxis diferenciada, ya que exigen un elemento predicativo que no es necesario con las formas plenas. El predicativo muestra resistencia a la sustitución por el pronombre lo, y esto no sucede, por ejemplo, en el caso de los atributos que acompañan a los verbos copulativos. Además, el complemento predicativo no es analizable como cláusula mínima, ya que son estructuras monoclausales. Por último, la voz media está habilitada por el verbo pseudocopulativo y no por el predicativo, y opera sobre el predicado complejo, como en el siguiente par de ejemplos: 46 (44) a. Juan se puso amarillo b. Juan puso amarillo a Pepe 5. Los verbos pseudocopulativos La característica común entre las oraciones con verbos copulativos y las oraciones con verbos pseudocopulativos es el hecho de que tienen una relación de atribución. Únicamente deben ser caracterizadas como copulativas las oraciones que contienen un verbo de significado exclusivamente aspectual o un verbo copulativo puro: (45) a. María es pintora b. María se hizo pintora Los verbos ser, estar y parecer se denominan verbos copulativos porque ligan o vinculan el atributo con el sujeto. Es el atributo el que selecciona al sujeto en el sentido de que restringe o condiciona la entidad que puede corresponder a esa función. Estos verbos, al igual que los verbos pseudocopulativos, no son propiamente predicados, sino que introducen el verdadero elemento predicativo, es decir, el atributo. Los límites entre los verbos plenos y los semicopulativos son ligeros en algunos casos como conservarse, hallarse, mantenerse y permanecer. Los verbos copulativos y los semicopulativos coinciden en que ambos exigen la presencia del atributo, pero se diferencian en que los segundos muestran mayor contenido léxico: (46) a. Juana es joven: verbo sin contenido léxico. b. Juana se conserva joven: verbo con mayor contenido léxico que implica la permanencia de un determinado estado. Los verbos pseudocopulativos son verbos gramaticalizados cuyo significado léxico originario se ha modificado para adquirir un valor propiamente aspectual relativo 47 al modo de acción. Sirven de auxiliares de predicación porque capacitan al predicado nominal para ser el predicado oracional. Se trata de un grupo restringido de verbos, muchos de ellos verbos de movimiento desemantizados, que guardan una estrecha relación con los copulativos en su exigencia de un predicado que complete su baja significación. Los semicopulativos pueden clasificarse en función de los significados que denotan: cambio, continuidad, manifestación o presencia, etc. El verbo pseudocopulativo y su complemento forman una unidad semántica o predicado complejo. Además, sus características permiten ponerlos en relación con otros verbos deslexicalizados: verbos copulativos, auxiliares y verbos ligeros. Esto se debe a que no pueden predicar por sí solos y necesitan apoyarse en un elemento predicativo. También se debe al hecho de que expresan contenidos aspectuales. Los verbos pseudocopulativos comparten características con los verbos copulativos: carecen de contenido léxico, no predican nada del sujeto, exigen un elemento predicativo no verbal y no seleccionan semánticamente al sujeto. Estas propiedades compartidas han motivado su inclusión dentro de los verbos copulativos y de los auxiliares. Esto implica que el complemento que aparece con los verbos pseudocopulativos se analiza, por lo general, como atributo. Las principales diferencias entre las oraciones con verbos pseudocopulativos y las oraciones con verbos copulativos son las siguientes: a) Los complementos que acompañan a los verbos pseudocopulativos no pueden sustituirse por el pronombre lo: (47) a. María se hizo dentista b. *María se lo hizo b) Hay una correspondencia del predicado complejo que forma los pseudocopulativos con verbos plenos: (48) Volverse loco = enloquecer 48 A pesar de estas diferencias, cabe destacar que las particularidades que introducen los verbos ser y estar no son exclusivas de estos dos verbos; los verbos pseudocopulativos, como volverse o ponerse, tienen restricciones muy parecidas, dado que volverse se asemeja a ser y ponerse, a estar (Marín, 2004: 14). De hecho, Marín explica que entre los verbos pseudocopulativos, algunos como ir, venir, andar, llevar, quedarse, etc. presentan un comportamiento tanto o más selectivo que el verbo estar. Se trata de los verbos pseudocopulativos restrictivos (Marín, 2004: 26). Por otra parte, el verbo volverse se combina, al igual que ser, con adjetivos, SSPP y adverbios no acotados, mientras que ponerse selecciona adjetivos, SSPP y adverbios acotados, como sucede con estar (Marín, 2004: 38): (49) a. Se volvió cortés b. Se puso contenta (50) a. Se ha vuelto /* se ha puesto del Real Madrid b. Se ha puesto /* se ha vuelto de pie Además de ponerse, los verbos pseudocopulativos restrictivos se ven igualmente afectados por las restricciones propias del verbo estar: son compatibles con adjetivos, SSPP y adverbios acotados e incompatibles con elementos no acotados (Marín, 2004: 38): (51) a. Juan va/anda/sigue nervioso b. *Juan va/anda/sigue inteligente Hay otro grupo de verbos pseudocopulativos del tipo parecer, verse, sentirse o mostrarse, que se combinan tanto con adjetivos, SSPP y adverbios acotados como con no acotados. Se trata de los verbos pseudocopulativos no restrictivos (Marín, 2004: 39). (52) Elsa parece inteligente/constante/justa 49 5.1. Propiedades de los verbos pseudocopulativos La delimitación de los verbos pseudocopulativos no es totalmente perfecta, pero se puede afirmar que pertenecen a este grupo los verbos que, teniendo un uso como verbo pleno, también aparecen en oraciones cuya predicación principal está representada por el atributo —y es dicho atributo quien selecciona al sujeto—. La lista de características que presentaremos a continuación se basa, fundamentalmente, en el estudio de Morimoto y Pavón (2007). Además, es importante destacar que resultarán fundamentales en los próximos capítulos, tanto en el estudio de los verbos mantenerse y conservarse (capítulos 3 y 4) como en el estudio del verbo hacerse (capítulo 5). a) Los verbos pseudocopulativos proceden de la gramaticalización de verbos plenos y se percibe la relación semántica que existe entre el uso pleno del verbo y el gramaticalizado. (53) a. Marina mantiene el pescado fresco gracias a la sal: verbo pleno b. Marina se mantiene joven gracias al deporte: verbo pseudocopulativo En este par de ejemplos se percibe la relación entre las dos formas del verbo, dado que en ambos casos el sujeto ejerce una acción para lograr la permanencia de un determinado estado. b) En su versión de verbo fuerte o pleno, estos verbos seleccionan sus argumentos. Este uso coincide con el uso transitivo-causativo. (54) a. Pablo sigue enamorado de su prima: uso como verbo pseudocopulativo b. Pablo sigue a su prima por la calle: uso como verbo pleno c) En la clase de los verbos pseudocopulativos, hay un continuum respecto a su significado, es decir, hay diferentes grados de gramaticalización o de pérdida de 50 significado léxico dentro del grupo de los pseudocopulativos: muchos verbos se sitúan en significado cerca de su contrapartida plena y otros muy lejos. El verbo volverse se sitúa muy lejos de su contrapartida plena volver, mientras que el verbo mantenerse está muy cerca del verbo pleno mantener. d) Los verbos pseudocopulativos rechazan complementos que les serían propios en su empleo predicativo: (55) *Se volvió loco hacia ella e) Solo son verbos pseudocopulativos los que aparecen en oraciones donde la predicación principal está representada por el atributo. Esto se debe a que el verbo pseudocopulativo ha perdido total o parcialmente su significado léxico y aporta únicamente significado aspectual a la construcción en la que aparece. (56) María se puso contenta f) Los verbos pseudocopulativos vinculan el atributo con el sujeto añadiendo diversas informaciones a la oración. En muchos casos estas informaciones son de naturaleza aspectual. Aportan contenidos como la permanencia, el cambio o la apariencia. (57) Raquel se hizo de derechas: el verbo indica un cambio de propiedad g) La presencia del verbo pseudocopulativo exige la del atributo y, si este se suprime, el verbo pasa a tener su significado pleno. (58) a. María anda enamorada b. María anda 51 h) Los verbos pseudocopulativos forman con el atributo una especie de predicado complejo no disociable y cuyo núcleo léxico es una categoría nominal. Este conjunto indisociable tiene una relación de adyacencia o contigüidad estructural estricta, no composicional y no transformable en construcción disjunta sin que cambie su significado. Esta división solo es posible con el empleo predicativo de los verbos en cuestión. (59) a. Anda enamorado b. *Cuando él anda va enamorado i) La pronominalización de los atributos es imposible con la mayoría de los verbos pseudocopulativos. Esto se debe al empleo frecuente de estos verbos en su versión predicativa, ya que activan con mayor facilidad esta interpretación. Los atributos de estos verbos no se sustituyen por el pronombre lo como los copulativos, pero suelen admitir los adverbios cómo y así (Morimoto y Pavón, 2007). (60) a. Leyre se volvió loca b. *Leyre se lo volvió c. Leyre se volvió así j) La mayor parte de los verbos pseudocopulativos se construyen con atributos adjetivales o adverbiales. (61) María se puso contenta: atributo adjetival k) Los verbos pseudocopulativos no imponen restricciones de selección a su sujeto, es decir, el sujeto gramatical por concordancia que aparece en la oración copulativa no es el sujeto semántico del verbo, sino del atributo, que es el predicado léxico que lo selecciona. 52 l) Los verbos pseudocopulativos, en cambio, sí presentan restricciones sobre sus atributos: determinados verbos pseudocopulativos solo se combinan con predicados compatibles con el verbo ser, mientras que otros se combinan solo con predicados compatibles con estar. (62) a. El verbo hacerse se combina únicamente con atributos propios del verbo ser: hacerse viejo. b. El verbo volverse se combina únicamente con atributos propios del verbo estar: volverse loco. m) Los verbos pseudocopulativos aspectuales estativos, como seguir o permanecer, expresan una situación estable carente de desarrollo interno. Pueden dividirse en dos grupos: durativos y continuativos. Los durativos denotan un estado en su transcurso, sin hacer mención del estado previo del sujeto; los continuativos presuponen que el sujeto se encontraba en el estado descrito con anterioridad. n) Los verbos pseudocopulativos aspectuales estativos son compatibles con el adverbio todavía en las oraciones afirmativas, pero solo los durativos lo aceptan en negativas. Esto se debe a que este adverbio de fase niega la existencia de una fase previa a la situación descrita: (63) a. Todavía no se encuentra con fuerzas b. *Todavía no sigue enfadado ñ) Los verbos pseudocopulativos continuativos rechazan el adverbio temporal últimamente. Esto se debe a que este adverbio, además de una función localizadora, tiene una función semántica contrastiva, es decir, establece un contraste entre una situación en el eje temporal y otra inmediatamente anterior. No lo admiten porque existe una fase previa implícita en el significado de los continuativos (Morimoto y Pavón, 2007). 53 (64) *Últimamente el museo continúa cerrado al público o) La aplicación de cada vez + comparativo con los verbos pseudocopulativos continuativos no es posible, ya que esta secuencia induce una lectura progresiva de las situaciones descritas. Esto evidencia que los continuativos no pueden utilizarse para describir situaciones progresivas. (65) *Diego sigue cada vez más débil 6. Conclusiones y líneas de investigación sobre los verbos ligeros Existen numerosas preguntas de investigación que surgen a partir del estudio de los verbos ligeros y, de todas ellas, hay dos cuestiones principales que pretendemos abordar en este trabajo: la relación que existe entre los verbos ligeros y los verbos pseudocopulativos y la relación entre los verbos ligeros y sus contrapartidas como verbos plenos. La primera pregunta de investigación que nos planteamos es si los verbos pseudocopulativos son en realidad verbos ligeros. A este respecto, debemos comenzar argumentando que, según nuestra hipótesis, los verbos ligeros no solo se combinan con nombres, sino que también se pueden combinar con adjetivos o con otros verbos que completan semánticamente la predicación. Por ello, en este estudio valoraremos las posibilidades de adscribir los verbos pseudocopulativos del español a la clase de los verbos ligeros, de acuerdo con las pautas establecidas en la bibliografía previa para esta clase sintáctica. Veremos que los verbos pseudocopulativos responden a muchas de las propiedades que Butt (2003, 2010) atribuye a la clase de los verbos ligeros: 54 a) Son formalmente idénticos a un verbo pleno. b) Presentan una sintaxis diferenciada: exigen un complemento predicativo que no es necesario con las formas plenas, que no es sustituible por lo y que no se puede analizar como cláusula mínima. c) Especifican el aspecto, como ya se ha señalado en numerosos trabajos especializados del español (Van Gorp, 2017; RAE y ASALE, 2009; Morimoto y Pavón Lucero, 2003, 2007; Fernández Leborans, 1999; Demonte y Masullo, 1999; Porroche, 1990). d) Forman un predicado complejo, como señalan Demonte y Masullo (1999). e) Muestran asimetría entre la estructura sintáctica, determinada por el predicado complejo, y la selección semántica de los argumentos, condicionada por el predicativo. Si se aceptase la inclusión de los verbos pseudocopulativos dentro de los verbos ligeros, el español contaría, como otras lenguas, con una variedad más amplia de predicados complejos formados por un verbo + un elemento predicativo no verbal. Es muy importante destacar que, además, en el caso de los verbos pseudocoulativos hay una correspondencia del predicado complejo que forma los pseudocopulativos con verbos plenos: (66) Volverse loco > enloquecer Esta característica resulta especialmente relevante, puesto que en este estudio afirmamos que los verbos pseudocopulativos forman parte de la clase de los verbos ligeros, en los que se produce esta misma correspondencia entre el predicado complejo y el verbo pleno. 55 Por otra parte, la segunda pregunta de investigación se centra en la relación entre los verbos ligeros y sus contrapartidas plenas. A este respecto, es importante destacar en primer lugar que los verbos ligeros son formalmente idénticos a un verbo pleno. Sin embargo, los verbos ligeros exhiben unas sutiles diferencias semánticas en términos de posibilidades combinatorias con respecto a sus contrapartidas plenas, es decir, están restringidos en sus posibles combinaciones. Además, los verbos ligeros se diferencian de los verbos plenos en que los primeros dependen de otro elemento predicativo. Ambos, el verbo pleno y el verbo ligero, tienen la misma estructura sintáctica. Sin embargo, su estructura semántica es diferente. Por último, es importante poner de relieve que la semántica léxica de los verbos ligeros suele corresponderse con acepciones desemantizadas de verbos plenos. Ambas cuestiones, tanto la relación de los verbos ligeros y los verbos pseudocopulativos como la relación de los primeros con sus contrapartidas plenas se tratarán de manera pormenorizada a lo largo de este estudio. Además, trataremos de responder a otras preguntas de investigación, tales como la posible agentividad y el posible control en una serie de verbos pseudocopulativos con características especiales: mantenerse, conservarse y hacerse. Tras el estudio exhaustivo de estos tres verbos, también trataremos de responder a las siguientes preguntas: ¿qué nos dicen sus estructuras sobre los verbos pseudocopulativos? ¿Estos tres verbos pueden considerarse ligeros? Además de estas cuestiones, hay otras igual de importantes que, por cuestiones de espacio y de tiempo, no podemos buscar respuestas a todas estas preguntas en la presente tesis doctoral. Aun así, nos gustaría al menos mencionarlas y, si fuera posible, abordarlas en estudios futuros. Para empezar, la primera pregunta que surge es quién selecciona a quién en las construcciones con verbo ligero: ¿el verbo ligero es el que selecciona al elemento predicativo o, como se ha dicho hasta ahora, es el elemento predicativo el que selecciona al verbo? La siguiente pregunta es: ¿qué pasa en semántica y en sintaxis para pasar de un verbo pleno a verbo un ligero? ¿Se produce alguna alteración? Nuestra hipótesis inicial es que podría suceder que el verbo pleno esté situado más abajo en la estructura sintáctica y el verbo ligero en una posición más alta, pero siempre teniendo en cuenta que no puede tratarse de una posición muy alta en la jerarquía sintáctica, dado que el verbo ligero sigue introduciendo estructura argumental. 56 7. Marco teórico: el Neoconstruccionismo Los estudios sobre la relación entre el léxico y la sintaxis han tomado nuevos caminos, especialmente a partir del año 2000. Esto se debe al surgimiento de una nueva corriente de estudios llamados neoconstruccionistas, constituidos por una serie de propuestas sintactistas basadas en la asunción de que la estructura y la interpretación de las palabras vienen determinadas por la estructura sintáctica. Esta teoría asume que las estructuras sintácticas universales determinan la interpretación de las palabras y que la competencia lingüística implica una traslación de las entradas léxicas a la estructura sintáctica. También proponen que las raíces contenidas en los listemas no tienen categoría ni marcas morfológicas, ni tampoco poseen estructura argumental. Los listemas son pares de significado-sonido, donde 'sonido' se interpreta como un índice fonológico y 'significado' como un paquete conceptual; el conjunto funciona cuando el listema se inserta en una construcción sintáctica (Borer, 2005: 12). Se trata de los elementos particulares con los que se opera en la teoría de Borer; estos están vacíos de propiedades sintácticas y pertenecen al sistema conceptual. Todos los aspectos de la computación surgen de la estructura y no de los listemas, de tal manera que la carga de dicha computación es soportada por los elementos funcionales. Las propiedades de las estructuras funcionales son innatas y universales: tanto la jerarquía interna de las proyecciones como el orden de los nudos funcionales son primitivos sintácticos y no se deben a la selección semántica. Además, estas teorías proponen la inserción tardía del léxico, es decir, que el léxico se inserta una vez que se ha producido la derivación sintáctica. La sintaxis tiene la capacidad de generar estructuras potenciales que pueden ser rechazadas por nuestro conocimiento del mundo o por la pragmática. 7.1. Modelos endoesqueléticos y modelos exoesqueléticos El enfoque endoesquelético es un tipo de modelo formal que se basa en la proyección de una unidad léxica central como núcleo sintáctico, de modo que la estructura de la fase derivada ha de concordar con las propiedades léxicas del núcleo. Estos modelos reciben el nombre de endoesqueléticos porque hay un elemento central que funciona 57 como esqueleto alrededor del cual se construye toda la estructura. Los modelos endoesqueléticos son menos restrictivos que los exoesqueléticos. En este tipo de teoría, la estructura argumental se ve como una propiedad de los elementos léxicos: hay entradas léxicas con una configuración determinada de roles semánticos junto a convenciones universales de combinación. Este modelo propone que las relaciones entre la estructura y la interpretación de los argumentos son constantes, de tal manera que, si un verbo asigna un rol temático en una posición en particular, la relación se dará en la misma posición durante toda la derivación. Se trata del enfoque predominante en cuanto a la proyección de la estructura argumental dentro de la Gramática Generativa. Los estudios endoesqueléticos relacionan la estructura argumental con la información que viene dada en la entrada léxica de los núcleos seleccionales, es decir, la estructura argumental asociada con un núcleo léxico en particular se deriva de la semántica léxica de dicho núcleo (Borer, 2003). En este tipo de teoría, las propiedades formales se proyectan desde un elemento con propiedades léxicas, semánticas, sintácticas y morfológicas. Estas propiedades no solo incluyen la estructura argumental, sino también la categoría sintáctica, la proyección sintáctica y la proyección morfológica (Borer, 2003). La aproximación exoesquelética implica que la estructura es independiente de las propiedades de los listemas. Las diferencias (tales como la transitividad, la voz media, etc.) no están determinadas por propiedades léxicas, sino por la estructura funcional en la que se inserta un determinado verbo. Esto implica que la gramática de las proyecciones funcionales junto con el recurso al sistema conceptual (extragramatical) serían suficientes para caracterizar la distribución de todos los verbos y de todos los nombres de una determinada lengua. De acuerdo con este enfoque, toda la carga de la estructura argumental es sostenida por la sintaxis. Borer (2003) propone un ejemplo muy ilustrativo: en una teoría exoesquelética, los agentes no se proyectan externamente, sino que las expresiones nominales que se proyectan externamente deben ser interpretadas como agentes. (67) Juan compra el pan 58 La afirmación de Borer (2003) propone que en una oración como (67), Juan no es de por sí un agente y por ello ha de aparecer en una posición de argumento externo, sino que aparece en la posición de argumento externo y por eso recibe dicha interpretación. Esto quiere decir que la estructura sintáctica da lugar a una plantilla o a una serie de plantillas, que, a su vez, determinan la interpretación de los argumentos. El esquema sería el siguiente: (68) Estructura sintáctica —> estructura eventual —> interpretación de los argumentos. La estructura sintáctica da lugar a un modelo que determina la interpretación de los argumentos. Los elementos léxicos no determinan la estructura, sino que funcionan como modificadores de esta. En este tipo de teoría, la estructura argumental de un verbo es un objeto formal sujeto a manipulaciones formales, y no es en ningún caso una representación directa de la semántica léxica. Tanto la estructura argumental como los eventos complejos emergen de la estructura funcional sintáctica, que tiene el efecto de verbalizar el dominio léxico (Borer, 2003). Para Borer (2003), las propiedades sintácticas típicamente asociadas con los elementos léxicos, como la estructura argumental y el tipo de categoría, son en realidad propiedades de las estructuras. Los elementos léxicos transmiten una idea y hay que reducir tanto como sea posible las propiedades formales tradicionalmente atribuidas al léxico para dar lugar a sistemas formales computacionales como la sintaxis y la morfología. Este tipo de enfoque empobrece el contenido del lexicón, el cual supone solamente una interfaz del sistema conceptual y únicamente contiene pares de sonido-significado. Por su parte, la gramática tiene un lexicón funcional que incluye esencialmente formativos gramaticales en forma de rasgos. La enciclopedia es un depósito de pares de sonido-significado en el que ‘significado’ se refiere a la noción denotada por un determinado concepto y ‘sonido’ se refiere a la representación fonológica del mismo. Esta serie de pares se denominan 59 elementos enciclopédicos. Dichos elementos enciclopédicos no se asocian con ninguna información gramatical formal concerniente a la categoría, a la estructura argumental ni a la formación de palabras. Se trata de un concepto sin categoría, sin argumento y cuyo significado sirve para dar lugar a restricciones contextuales. Estos elementos enciclopédicos se asocian únicamente con matrices fonológicas (Borer, 2003). Los enfoques endoesqueléticos y exoesqueléticos difieren en la forma de explicar cómo y dónde operan las funciones de cambio de la estructura argumental: desde una perspectiva endoesquelética, estos cambios se producen en el lexicón o en las entradas léxicas; en cambio, desde un punto de vista exoesquelético no hay una estructura argumental que cambie, y lo que parecen ser operaciones de cambio de la estructura argumental son, en realidad, el resultado de procesos sintácticos. Ambos enfoques también difieren en la naturaleza de los roles semánticos relevantes: agente, tema, meta, etc. en las teorías endoesqueléticas, o bien sujeto del cambio, sujeto del resultado, trayectoria, etc. en las exoesqueléticas (Borer, 2003). 7.1.1. La estructura argumental En este apartado trataré de definir la estructura argumental para, posteriormente, analizar cómo ha sido tratada en los diferentes marcos teóricos. 7.1.1.1. La estructura argumental en los modelos lexicistas Según los modelos lexicistas, como el de Hale y Keyser (2002) o el de Mateu (2002), la estructura argumental es la configuración sintáctica proyectada por un elemento léxico. Se trata del sistema de relaciones estructurales que se pueden establecer entre los núcleos y los argumentos que dependen de ellos dentro de las estructuras sintácticas. La estructura argumental se puede definir con respecto a dos posibles relaciones sintácticas entre un núcleo y sus argumentos: la relación núcleo-complemento y la relación núcleo- especificador. Un núcleo X se clasifica según si toma un complemento, un especificador, los dos o ninguno (Hale y Keyser, 2002). Para Hale y Keyser (2002), la estructura argumental está determinada por propiedades de los elementos léxicos, en particular por las configuraciones sintácticas en las que estos aparecen. Además, la estructura argumental es autónoma: sus propiedades 60 y características son estrictamente locales y se definen en términos de relaciones estructurales entre complementos y especificadores. Según Hale y Keyser (1998), la estructura argumental relaciona un núcleo X: a) Con un complemento b) Con un complemento y un especificador c) Con un especificador d) Con ningún elemento (69) a. x b. x c. α d. x x y z x z α x y α x Sin embargo, según Mateu (2002), el caso de la elección de un único especificador (árbol c) no es una relación primitiva de la teoría de la estructura argumental, sino que es derivacional. Esto se debe a que el especificador seleccionado es un adjetivo, el cual semánticamente expresa un estado y puede descomponerse en dos elementos: uno relacional y el otro no relacional. Por este motivo, el árbol (c) se asimila en la teoría de Mateu al (b). De este modo, los tipos irreductibles de estructura argumental serían los siguientes: (70) a. x b. x c. x x y z x x y 61 El núcleo léxico x del árbol (a) se asocia con una relación eventiva, es decir, representa que en la estructura hay un evento. El núcleo léxico x en el árbol (b) se asocia con una relación no eventiva. Por último, el núcleo léxico del árbol (c) se asocia con un elemento no relacional. Para Mateu (2002), la estructura argumental es un nivel de interfaz entre la semántica léxica y la sintaxis en el que se codifican el número de argumentos que selecciona el predicado y la jerarquía que se establece entre estos argumentos. Se trata de un reflejo de la estructura lógica o conceptual. El comportamiento sintáctico depende de las propiedades de la estructura argumental, ya que esta codifica aspectos de la sintaxis relacional y de la semántica relacional en un sentido homomórfico. Por ello, los primitivos y los principios de combinación que forman las estructuras argumentales son los mismos que dan cuenta de la formación de estructuras sintácticas. Cabe destacar que, en estos modelos, la estructura argumental de un predicado se puede identificar con la estructura sintagmática: es una configuración sintáctica. La naturaleza del ensamble (merge) es la responsable de la composición de las configuraciones de la estructura argumental. Las estructuras argumentales son representaciones léxico-sintácticas, ya que estas estructuras tienen ambas características. La estructura argumental está codificada dentro de la entrada léxica del verbo (Hale y Keyser, 2002). La semántica de la estructura eventiva, así como el significado estructural asociado a los papeles temáticos sintácticamente relevantes, dependen en gran parte de las configuraciones sintácticas de la estructura argumental. El número de papeles temáticos sintácticamente relevantes es limitado porque el número de posiciones de especificador y complemento de las estructuras argumentales sintácticas también es limitado. Este número limitado de papeles temáticos también está relacionado con el número limitado de categorías léxico-sintácticas. 7.1.1.2. La estructura argumental en los modelos neoconstruccionistas En este tipo de modelos, la estructura argumental está legitimada por la estructura sintáctica funcional. Los roles semánticos relevantes asociados a los argumentos son exclusivamente aquellos que están implicados en la estructura sintáctica. Estos roles argumentales no surgen de las entradas léxicas hacia posiciones sintácticas específicas 62 con propiedades específicas, sino que son creados directamente en las posiciones relevantes. La proyección de los argumentos es enteramente independiente de cualquier información léxica, ya que el sistema computa los roles argumentales y la interpretación eventual exclusivamente en la sintaxis, y no basándose en las propiedades de los listemas (Borer, 2005). Todos los argumentos directos tienen una relación con el evento, y el verbo en sí mismo es un modificador de dicho evento y no un elemento que determine su interpretación. La asignación de roles a los argumentos es llevada a cabo por la sintaxis de estos argumentos. Para Borer (2005), el Sv12 es un esquema argumental verbal y representa un intento de generalizar sobre los tipos de las matrices temáticas, ya que se proyectan desde las entradas léxicas verbales. Hay muchos tipos de Sv, ya que hay muchas configuraciones de estructura argumental. Toda aparición de Sv es una manera de formar una configuración argumental específica (Borer, 2005). Las propiedades temático-argumentales de las construcciones se derivan composicionalmente de la estructura sintáctico-funcional, de modo que tales propiedades no están especificadas en las piezas léxicas. Asimismo, Borer (2005) señala que hay dos tipos de elementos en la teoría de la estructura argumental: elementos relacionales y elementos no relacionales. El número de los primeros es finito mientras que el número de los últimos es infinito. La clase abierta de raíces corresponde a los elementos no relacionales, que ocupan la posición de especificador o de complemento. Por otro lado, los elementos relacionales forman una clase cerrada de raíces. Hay una diferencia muy importante entre los elementos relacionales y los no relacionales: los primeros están asociados con nociones semánticas (gramaticalmente relevantes) que conciernen a las construcciones semánticas, mientras que los segundos están asociados con nociones de contenido conceptual, que son opacas a la gramática. 12 Autores como Hale y Keyser (1993), Chomsky (1995), Harley (1995) o Folli y Harley (2002) entre otros, han defendido que el núcleo de la proyección superior –denominado “v pequeña” (little v)– es un elemento funcional que actúa como verbalizador y que contiene la semántica de la causación, constituyendo así el subevento causativo en sí mismo. El Sv es un núcleo verbalizador eventivo que alberga la semántica causativa (Vivanco 2015: 23). 63 Los roles temáticos que son sintácticamente relevantes no dependen del contenido conceptual aportado por el verbo, sino que deben deducirse de su estructura argumental. El número y la naturaleza de dichos roles temáticos sintácticamente relevantes están claramente delimitados; son pocos porque también son pocas las posiciones de especificador y complemento de las relaciones de estructura argumental. De hecho, Borer (2005) señala que solamente los argumentos directos interactúan con la estructura argumental, porque solamente los argumentos directos SD pueden situarse en posición de especificador de nudos funcionales encargados de la computación de la estructura eventiva. Hay cuatro papeles temáticos estructurales básicos que se pueden leer o interpretar a partir de las configuraciones sintácticas de la estructura argumental: el originador, que es el especificador de la proyección funcional relevante que introduce el argumento externo; la figura, que es el especificador del predicado interno, preposicional o adjetival; el fondo, que es el complemento de la preposición y, por último, el tema incremental, que es el complemento del verbo inergativo o transitivo (Borer, 2005). Por último, y también dentro del contexto de los modelos neoconstruccionistas, cabe destacar que para Ramchand (2008) las estructuras argumentales no se construyen en el léxico, sino que lo hacen en la sintaxis de la primera fase, por lo que su relación con sus correspondientes significados estructurales es predecible. 7.1.2. La estructura aspectual En este apartado trataré de explicar la estructura aspectual a través de dos modelos muy diferenciados: el de la Gramática Descriptiva de la Lengua Española (1999), en el que incluyo también la Nueva Gramática de la Lengua Española (2009), y por otro lado el modelo neoconstruccionista de Ramchand (2008). 64 7.1.2.1. Las clases de aspecto léxico en la Gramática descriptiva de la lengua española (De Miguel, 1999) y en la La Nueva Gramática de la Lengua Española (RAE y ASALE, 2009) El estudio del modo de acción (o aspecto léxico) se remonta a Aristóteles y ha sido abordado desde múltiples perspectivas por un gran número de filósofos y de lingüistas a lo largo de la historia de ambas disciplinas. Una distinción fundamental en las clasificaciones de predicados que atienden a este criterio es la relativa a la existencia de un final o límite de las acciones y los procesos que se expresan, es decir, el hecho de que los eventos sean o no delimitados o télicos. El aspecto léxico es una propiedad de los predicados y no solo de los verbos. Esa propiedad se obtiene de su significación, pero también del contexto sintáctico inmediato. El aspecto informa sobre la manera en que un evento se desarrolla u ocurre. También informa sobre la extensión temporal del evento, sobre cuál es su fase principal y sobre su intensidad. Estas informaciones en español pueden estar contenidas en la raíz verbal y en ese caso será el comportamiento sintáctico del verbo el que nos ayude a discriminar su información aspectual. También puede venir proporcionada por morfemas derivativos, por morfemas flexivos, por perífrasis y por otros elementos del contexto en el que se incluye el verbo. No solo los verbos, sino cualquier unidad léxica que actúe como predicado, pueden proporcionar información de tipo aspectual. Los adjetivos y algunos nombres contienen en ocasiones información aspectual determinante para su compatibilidad con determinados contextos sintácticos. También algunos nombres derivados pueden distinguirse por su especificación aspectual. Los distintos significados pueden ser aportados por la raíz verbal. Algunos afijos derivativos contienen también información de tipo aspectual: por ejemplo, el prefijo re- está dotado de un valor intensificador. El se con valor aspectual constituye una marca de la delimitación del evento y solo se afija a verbos que aparezcan en contextos delimitados para subrayar esa delimitación. El primer complemento del verbo transitivo puede delimitar el evento denotado por el predicado si está presente, pero lo deja sin límite si está ausente. La presencia del complemento no es suficiente para delimitar el evento, sino que debe ser un SN 65 determinado. Un SN puede estar determinado y aun así no delimitar el evento, como sucede en el ejemplo (71) (De Miguel, 1999): (71) Tocar el piano: constituye un objeto con denotación acumulativa La interpretación del evento denotado por un verbo transitivo varía no solo cuando se construye con un CD, sino también cuando se construye con un complemento preposicional. El CD delimita el evento, como sucede en el ejemplo (72 b), pero el complemento preposicional, no, como sucede en el ejemplo (72 a). (72) a. Comer de una manzana: evento no delimitado b. Comer una manzana: evento delimitado Ciertos adverbios y locuciones adverbiales en ocasiones refuerzan y en otras modifican el valor aspectual del verbo como unidad léxica. El sintagma preposicional con valor temporal durante x tiempo es un modificador durativo y no delimita el evento. El SP delimitador en x tiempo sí le pone límite. Este SP delimitador puede coaparecer también con un evento no delimitado y en ese caso pasa a expresar el momento en el cual el evento comienza. El modificador durativo se prefiere en los contextos no delimitados, pero también aparece en contextos delimitados y en ese caso el evento se interpreta en curso. La influencia del contexto sintáctico en la especificación del aspecto léxico no se restringe al interior del SV, sino al marco completo de la oración: importa también el sujeto. Así, la especificación aspectual de ciertos predicados varía dependiendo de si su sujeto es continuo, discontinuo, colectivo, individual, agentivo, etcétera. Todo lo dicho confirma que son muchos los factores que intervienen en la especificación del aspecto de un predicado y que tales factores trascienden el ámbito de lo léxico para adentrarse en el terreno de lo sintáctico. También los verbos modales influyen con su presencia en la información aspectual que el predicado proporciona. 66 La información aportada por los elementos que integran un contexto sintáctico denota en su conjunto una clase de evento que no tiene por qué coincidir con el verbo aislado. La información contenida en esa noción no es idiosincrásica de cada verbo, sino que se pueden establecer ciertos significados aspectuales y a partir de ellos discriminar clases relativamente estables de verbos. El comportamiento lingüístico de las clases propuestas ha de ser lo suficientemente homogéneo como para que la pertenencia de un verbo a una clase explique su compatibilidad o incompatibilidad con determinados procesos sintácticos. Un evento puede implicar un cambio o ausencia de cambio; puede implicar que el movimiento del evento se encamina hacia un límite o que carece de límite; puede enfocar una fase determinada (inicio, fase intermedia o final). Estos tres tipos de información sobre las cualidades del evento denotado por un verbo van a ser englobadas bajo el término de aspectualidad cualitativa: A) estático vs dinámico; B) delimitado vs no delimitado; C) ingresivo vs progresivo vs terminativo. El aspecto léxico informa también sobre cómo se distribuye el evento en el tiempo: cuántas veces tiene lugar el evento denotado por el verbo, con qué duración y, en ocasiones, con qué intensidad. Este conjunto de informaciones se engloba bajo el término de aspectualidad cuantitativa: a) Durativo vs no durativo b) Semelfactivo vs múltiple vs iterativo c) No intensivo vs intensivo vs atenuativo El evento denotado por un verbo se va a caracterizar no por un solo rasgo, sino por la suma de sus especificadores de rasgos. En algunos casos, la aparición de un rasgo exigirá la de otro. La combinación de los parámetros mencionados permite obtener las distintas clases de eventos propuestas para los predicados verbales del español. Lo más frecuente es que las clases de verbos propuestas puedan ser contrastadas a través de su comportamiento sintáctico y que acaben por confirmar la existencia de grupos léxicos relativamente estables. 67 Un evento puede ser dinámico o estático. La diferencia entre ambos resulta fundamental, puesto que, si el evento no es dinámico, puede decirse que no ha ocurrido ni ocurre. Un estado es un evento que no ocurre, sino que se da y se da de forma homogénea en cada momento del periodo de tiempo a lo largo del cual se extiende. No avanza y no puede dirigirse hacia un límite o alcanzarlo, aunque algunos estados pueden dejar de darse o cesar. Los estados expresan propiedades inalienables del sujeto y estados de hechos no modificables en tanto se mantengan las condiciones de existencia del hecho en cuestión. Pueden ser tanto inacusativos como transitivos y son incompatibles con la perífrasis estar+gerundio. No aceptan la forma progresiva. Los verbos estativos carecen un sujeto agente y es por ello que rechazan el imperativo y la combinación con adverbios de voluntad. Los verbos estativos en perfecto simple no aceptan adverbiales deícticos del tipo hace dos días. (73) ??Hace dos días tuve tierras Los estados combinan bien con una forma imperfecta o con un modificador adverbial durativo como siempre. Un evento estativo no acepta la locución poco a poco y es incompatible en oraciones de infinitivo regidas por después de. Los estados se distinguen por su permanencia y por implicar ausencia de cambio. Un evento dinámico es un evento que ocurre y mientras ocurre cambia o progresa en el tiempo. Ese cambio puede percibirse a través de una percepción directa del evento en su desarrollo o a través de los resultados. El parámetro que distingue a los verbos dinámicos es el de cambio. Los eventos dinámicos admiten la construcción después de, ya que ocurren en un intervalo de tiempo que puede acotarse sin afectar al hecho de que el evento tenga límite o no. También aceptan la perífrasis estar+gerundio. Los verbos dinámicos que suponen un avance del evento encaminado hacia un límite pueden matizar el modo en el que tiene lugar su progreso por medio de locuciones del tipo poco a poco. Un evento dinámico puede estar dotado de límite o carecer de él. Si el evento denota un cambio de estado se concibe como dotado de límite, pero un evento dinámico puede describir un estado de cambio y en ese caso se cumple sin necesidad de alcanzar un límite ni de encaminarse hacia él. Esta doble posibilidad distingue los eventos 68 delimitados de los no delimitados. Un evento delimitado se concibe como un todo indivisible y un evento no delimitado no hace hincapié en esta información. El hecho de que el evento tenga un límite no tiene por qué implicar que lo haya alcanzado en el momento descrito por el predicado. El límite suele tener una manifestación léxico-sintáctica. Para distinguir entre eventos delimitados y no delimitados puede usarse la prueba de la compatibilidad con sintagmas temporales encabezados por durante y por en. Un evento delimitado es incompatible con el modificador durante x tiempo. Un evento dinámico está compuesto por diferentes fases. El hablante puede decidir enfocar la fase inicial, la fase media o la final. Esta información viene proporcionada por la flexión verbal o por medio de perífrasis. La fase final puede ser subrayada por un SP delimitador. El resultado provocado por el final del evento también puede ser expresado por medio de perífrasis. En verbos como amanecer, brotar y florecer, entre otros, hay un valor ingresivo que puede reforzarse por medio de perífrasis verbales del tipo empezar a. Los verbos terminativos pueden completarse con la perífrasis terminativa acabar de. Un evento puede contemplarse también en su fase intermedia mientras avanza o progresa. La perífrasis con valor progresivo enfoca una fase intermedia y señala que en una fase anterior el evento ya se daba; solo se admite con verbos dinámicos durativos no delimitados. Un evento que avanza hacia un límite puede alcanzarlo o no. Si no lo alcanza, constituye un evento delimitado interrumpido o contemplado en una fase intermedia de su desarrollo y puede combinarse con el adverbio casi. Otro tipo de modificadores aspectuales que contribuyen a enfocar el desarrollo de un evento delimitado que aún no ha alcanzado su fin son medio y hasta la mitad. De un evento se puede enfocar asimismo la fase final o su resultado. Se trata de verbos terminativos y no se pueden interrumpir ni reanudar (como el verbo llegar). Existe un límite hacia el que se dirige el evento y ha sido efectivamente alcanzado. Cualquier evento que esté dotado de un posible límite puede enfocarse en la fase final. Para señalar que un evento ha alcanzado su final se puede acudir a la prueba de la compatibilidad con modificadores adverbiales del tipo de completamente, del todo o totalmente. 69 Al enfocar la fase final de un evento, se puede hacer hincapié en el resultado obtenido tras su terminación: se trata de un evento resultativo. Los eventos que duran son aquellos que se extienden a lo largo de un intervalo o periodo, con independencia de si experimentan un progreso en ese espacio de tiempo o si no progresan, y con independencia de si se dirigen hacia un límite o no. Un evento que se mantiene sin cambio a lo largo de un periodo es un estado. Cuando un evento dinámico dura y no se dirige hacia un límite es una actividad (suelen ser intransitivos porque el CD suele ser delimitador). Los verbos dinámicos y durativos pero dotados de límite son realizaciones. Tanto las actividades como las realizaciones admiten la perífrasis estar+gerundio. Los eventos de actividad, independientemente del momento en el que cesen o se interrumpan, ya han ocurrido, mientras que las realizaciones han de alcanzar su final para haber ocurrido. Tanto los verbos durativos delimitados como los no delimitados aceptan la construcción con adverbios durativos encabezados por durante y otras expresiones temporales que aluden a la extensión del intervalo en el que el evento ocurre. Los verbos durativos delimitados aceptan los adverbios y locuciones temporales que contengan o impliquen un término para el evento, pero no así los durativos no delimitados a menos que se interprete implícita la existencia de un CD delimitador. Ambas clases de eventos tienen duración, pero los verbos de actividad constituyen un intervalo indefinido a lo largo del cual avanza el evento denotado; los verbos de realización constituyen un intervalo de tiempo definido: el requerido para concluir el evento. Una actividad ocurre en cada fase de su extensión temporal mientras que una realización se extiende por el tiempo que necesita para ocurrir. Un verbo dinámico delimitado puede asimismo presentar una duración muy breve, puntual. Estos verbos se denominan logros y describen un evento que tiene lugar en un instante temporal único y definido, sin fases. Un logro puede constar solo de una fase (el punto en el que ocurre: explotar) o puede ser complejo en el sentido de constar de dos fases: el punto en el que ocurre y el estado que desencadena (florecer) o el proceso o actividad al que da inicio (hervir). Los verbos escasamente durativos con estructura interna (con fases) culminan en un punto. Los logros verdaderamente puntuales ocurren en un punto y no presuponen el paso a un estado ni a una actividad. Los eventos de logro comparten con los estados el no 70 avanzar en el tiempo y no deberían aceptar por lo tanto la perífrasis estar+gerundio; así es con los verbos verdaderamente puntuales. La duración de un evento de logro es prácticamente inexistente y no admiten el adverbio todavía. Precisamente por carecer de duración, un verbo de logro tampoco acepta el modificador temporal encabezado por durante. Las perífrasis dejar de y empezar a implican una duración. Por ello, los verbos durativos delimitados las aceptan y en cambio los verbos puntuales no, a menos que el verbo puntual sea ingresivo. La perífrasis dejar de no es posible con los verbos que ocurren en un punto que, por su escasa duración, no se pueden interrumpir; pero sí con los que culminan en un punto (como el verbo encontrar). Existen otras pruebas que discriminan si un evento tiene o no duración: la compatibilidad con los modificadores adverbiales cuidadosamente, lentamente, etc. que no se permite con los logros. El parámetro de duración no constituye un reflejo de cómo son los eventos, puesto que, con independencia de su duración real posible, pueden ser concebidos lingüísticamente como más o menos durativos. Pero sí resulta relevante para distinguir clases aspectuales de verbos atendiendo a su comportamiento sintáctico. Un verbo también puede, como unidad léxica, denotar un evento múltiple, porque implica que son necesarias varias realizaciones del evento para que este ocurra (martillear, ametrallar); estos verbos reciben el nombre de iterativos. Excepcionalmente estos eventos pueden tener lugar de forma semelfactiva y el contexto suele encargarse de señalarlo. (74) El policía lo golpeó una sola vez Por otra parte, cualquier evento puede concebirse de forma múltiple. Un estado múltiple suele interpretarse como permanente, ya que no se repite en sentido estricto, sino que se mantiene. Un evento dinámico múltiple se interpreta como habitual; estos se distinguen de los iterativos en que estos últimos requieren que el evento haya alcanzado un límite y en que su repetición no implica un hábito. Hay una frecuente combinación 71 entre eventos iterativos e intensivos: cuando un evento se repite mucho, tiende a darse con una intensidad mayor o menor que la normal. Los eventos denotados por los verbos pueden estar dotados de una intensidad normal: no intensivos. También pueden manifestar una intensidad superior a la normal: intensivos. Por último, pueden presentar una intensidad inferior a la normal: atenuativos. En muchos de estos casos, el valor intensivo o escasamente intensivo se combina con el iterativo o deriva de este. Los verbos de intensidad superior a la habitual combinan bien con modificadores del tipo intensamente, vivamente. En cambio, los verbos de intensidad inferior a la del término neutro combinan bien con los adverbios y SSPP del tipo a la ligera, apenas o escasamente. La mayoría de las clasificaciones aspectuales de los predicados operan con rasgos binarios (+-estativo, +-durativo, +-delimitado). Combinando los rasgos de la aspectualidad cualitativa y la cuantitativa se obtienen diferentes clases de predicados. Para Vendler había cuatro clases: eventos no dinámicos (estados), eventos dinámicos no delimitados (actividades), eventos dinámicos delimitados con duración (realizaciones) y sin ella (logros). Dinámico Delimitado Durativo Estados - - + Actividades + - + Realizaciones + + + Logros + + - Tabla 1: tipos de eventos Esta clasificación contiene dos tipos de unidades: piezas léxicas y grupos sintácticos, ya que uno de los rasgos más representativos del aspecto léxico es su naturaleza composicional. 72 a) Actividades: Las actividades constituyen eventos durativos, además de atélicos, y esto es compatible con el hecho de que puedan empezar, y también con el hecho de que deban concluir en algún momento. Estos predicados denotan situaciones que cesan, más que eventos que terminan. La presencia del rasgo de duración en los predicados de actividad explica que sean compatibles con los complementos preposicionales encabezados por la preposición durante/por+grupo cuantificativo temporal. Estos predicados rechazan los complementos temporales introducidos por la preposición en, porque estos complementos expresan un límite de tiempo para el desarrollo del evento y las actividades son atélicas, por lo que no tienen límite temporal. El hecho de que el objeto directo de un verbo transitivo sea o no un grupo nominal definido constituye un factor pertinente en la interpretación de las actividades como realizaciones. Aun así, dicha recategorización no proviene únicamente del grupo nominal, sino también del significado del predicado principal. El complemento nominal definido o cuantificado puede designar el elemento afectado al término del suceso, lo que no impide que las realizaciones se conviertan en actividades, como sucede en el ejemplo (75): (75) Leyó su novela durante un rato No obstante, cuando sucede el proceso contrario (actividades -> realizaciones), ese grupo nominal definido o cuantificado suele aportar un rasgo acotador o delimitador del evento. b) Realizaciones: Los predicados que expresan realizaciones admiten con naturalidad los complementos temporales encabezados por en. Los predicados de realización expresan eventos sujetos a término, es decir, sucesos de naturaleza delimitada. Las realizaciones constituyen eventos que se completan. Muchos predicados de realización expresan acciones que causan efectos en las entidades designadas por los complementos que las reciben. 73 Con la excepción de los predicados de cambio gradual, no existen verbos categorizados inherentemente como realizaciones, ya que el límite del que se habla es aportado por algún complemento que aparece determinado o cuantificado. Los determinantes y cuantificadores ejercen un papel delimitador o acotador, puesto que son ellos los que permiten que se haga referencia a eventos particulares acotados o restringidos en su duración. Cuando los complementos nominales mencionados carecen de determinante, el predicado se reinterpreta como verbo de actividad. (76) Escribir cartas c) Logros: Se trata de predicados puntuales: son télicos, es decir, poseen límite temporal en el que el evento cesa, y no tienen duración, es decir, suceden en un periodo de tiempo muy breve. Los predicados de logro admiten complementos temporales encabezados por en, al igual que sucede con las realizaciones, ya que este tipo de complementos indican el límite de tiempo del desarrollo del evento. d) Semelfactivos: Los verbos semelfactivos designan situaciones que tienen lugar con una sola acción o un solo movimiento. Ofrecen cierta resistencia a los complementos temporales encabezados por la preposición en, por lo que no encajan bien en el grupo de los predicados de consecución o télicos. Pueden usarse como verbos de actividad para expresar un número indeterminado de repeticiones de la acción. (77) Toqué el timbre durante un rato largo Esta facilidad para pasar a denotar actividades diferencia a los predicados semelfactivos de los predicados de logro. Los predicados semelfactivos se han interpretado como un tipo particular de verbos de actividad. 74 e) Frecuentativos: En el polo opuesto a los predicados semelfactivos están los verbos frecuentativos. La acción que denotan es inherentemente iterativa y solo se cumple si se realiza varias veces, o bien si se fragmenta, se parcela o se desdobla entre los argumentos del predicado. (78) El policía ametralló a los ladrones f) Estados: Por último, los predicados de estado se caracterizan por su carácter no dinámico. El concepto de estado que aquí se maneja es amplio, puesto que da cabida también a las propiedades. Las propiedades se suelen concebir como estados permanentes, por oposición a los estados transitorios. En cuanto a los predicados de estado que expresan comportamientos, existe un acuerdo casi general en asimilarlos a los que expresan actividades (como ser amable), ya que admiten estar+gerundio, imperativos y otros contextos similares, en especial los que muestran la posibilidad de una acción o un comportamiento sujetos a control. 7.1.2.2. La estructura aspectual en los modelos neoconstruccionistas: el análisis de Ramchand (2008) La teoría que propone Ramchand (2008) acerca de la estructura aspectual presupone un conocimiento previo de la definición aportada en el apartado anterior, y también de las diferentes pruebas que pueden llevarse a cabo para determinar la clase aspectual de cada verbo. La autora habla en su estudio de cómo adapta la clasificación de Vendler (1967) en su sistema de descomposición del SV en los tres principales subeventos: SInic, SProc y SRes. Para ella, la descomposición del sintagma verbal tiene lugar en la sintaxis de la primera fase y está relacionada con una interpretación semántico-aspectual sistemática. Ramchand (2008) explica en su estudio que la primera fase (first phase syntax) es la descomposición eventiva del SV en la sintaxis. 75 Las clases aspectuales no son primitivas, sino que se definen estructuralmente en la sintaxis de la primera fase mediante la descomposición sintáctica del significado eventivo del verbo en el SV. La sintaxis eventiva está constituida por un conjunto limitado de elementos primitivos, relacionados con propiedades aspectuales (como la causación o la telicidad), y por una serie de participantes que se definen en función del papel que desempeñan en un evento o subevento. El verbo se compone de uno, dos o tres de los subeventos codificados, y los distintos tipos aspectuales de predicados se determinarán en función de los subeventos representados en la estructura. El aspecto léxico se determina en la sintaxis de la primera fase mediante la interacción de las distintas proyecciones aspectuales SInic, SProc y SRes y de los participantes en el evento. Propiedades como la telicidad resultan de la concurrencia de varios factores. En primer lugar, la autora aifrma que un verbo estativo no puede tener un elemento SPROC, que es el sintagma eventivo, ni tampoco puede tener un argumento experimentante; solo admite argumentos internos remáticos. Consisten simplemente en una proyección SINIT, que alberga el elemento iniciador del evento, con material remático proyectado como complemento en lugar de formar un sintagma proceso (proc) completo. Como init no tiene un sintagma proceso como complemento en este caso, no se interpreta como causacional, sino simplemente como un estado. Si hay un argumento interno, este se sitúa en la posición de complemento y sirve para describir el estado. El sujeto del sintagma init se interpreta como el poseedor del estado. (79) SInic SD poseedor Init SD/SN rema 76 Respecto a los verbos que contienen Iniciación y Proceso, la autora los divide en dos grupos: a) Transitivos Los sintagmas verbales que se construyen a partir de verbos como empujar, conducir, secar, derretir, enrojecer, etc. contienen un SD que se interpreta como el iniciador del evento dinámico, y un SD que suele interpretarse como el experimentante de un cambio. Son verbos [init, proc]. Las diferencias internas entre estos verbos son parte de las propiedades léxicas enciclopédicas de la raíz y no están directamente codificadas en la sintaxis. Hay algunos transitivos de esta categoría cuyos objetos directos no son experimentantes, sino trayectorias. (80) a. María condujo el coche b. Juan leyó el artículo (a) SInit (b) SInic María Juan Init SProc Init SProc conducir leer el coche Proc SD Proc SX el artículo Algunas locuciones adverbiales, como un poco, funcionan bien con objetos afectados, pero resultan extraños con objetos trayectoria: 77 (81) a. ?? Juan pintó un poco el cuadro b. Juan pintó un poco la pared b) Intransitivos Dentro del grupo de verbos que identifican tanto el inicio como el proceso, también encontramos algunos intransitivos. Un intransitivo [init, proc] puede surgir cuando un solo SD ocupa a la vez la posición de iniciador y la de experimentante. El iniciador de estos verbos no puede ser causativo. (82) Alex corrió / Carolina bailó SInic Carolina Init SProc bailar Proc SX Una estructura que contenga un iniciador y un experimentante por separado no es posible con estos verbos, mientras que una que contenga un objeto que indique trayectoria sí es posible. (83) Miguel corrió la carrera El argumento sujeto preserva los rasgos tanto de iniciador como de experimentante porque el SD experimenta un cambio de posición/lugar como 78 consecuencia de la actividad. Cuando se añade un sintagma trayectoria, el SD sujeto viaja a través de dicha trayectoria. Sucede lo mismo con los verbos de iniciación-proceso-resultado, los cuales también se dividen en dos grupos: a) Transitivos El verbo transitivo romper codifica tanto una iniciación causada por un SD sujeto como un resultado final del SD objeto que resulta ‘roto’. El SD objeto es tanto el experimentante del proceso como el resultante, y el verbo identifica el contenido de los tres subeventos. (84) María rompió el palo SInic María Init SProc romper el palo Proc SRes Res SX El SD objeto experimenta el proceso verbal para terminar en el estado final o locación descrita por el SP. El SP que denota una trayectoria extendida puede aparecer como complemento de proc, mientras que el SP que denota una locación estática puede 79 aparecer como complemento de res. El subevento resultado es el estado al que el subevento de proceso da lugar, y por ello la proyección del resultado y su complemento estativo describen la locación final del experimentante-resultante. Los verbos que contienen [init, proc] se identifican con los que tradicionalmente se han llamado actividades en la teoría de Vendler. Mientras que los tradicionales verbos de actividad se identifican con los verbos [init, proc] de Ramchand (2008), también hay verbos [init, proc] que tradicionalmente se han llamado realizaciones. Todas las realizaciones (que tienen duración y son delimitadas) son verbos [init, proc]. Esto se debe a que la delimitación temporal puede derivarse de las trayectorias delimitadas en la posición de complemento del núcleo proc, o pueden derivar del conocimiento del mundo. El sintagma res no es necesario para la delimitación temporal. Los verbos [init, proc, res] son clásicamente verbos puntuales o logros en la terminología de Vendler. Los verbos que identifican un proceso no puntual (esté delimitado o no) identifican a la vez el proceso y el resultado. La presencia de los tres subeventos [init, proc, res] no requiere en sí misma que la predicación resultante sea un logro; la puntualidad solo emerge cuando un único elemento léxico contiene los tres rasgos. b) Intransitivos También hay intransitivos en el grupo de los verbos [init, proc, res]. En esta subclase de verbos hay logros puntuales como llegar o caer. Estos verbos se han considerado tradicionalmente como inacusativos debido a su carácter télico y a su monotransitividad. Un verbo como llegar tiene un único argumento SD que inicia su propia transición hacia un estado de locación final. (85) Juan llegó 80 SInic Juan Init SProc Llegar Juan Proc SRes Res (SX) La clase de los semelfactivos también se sitúa en esta categoría. Se trata de los intransitivos puntuales como saltar o hipar. El iniciador de la actividad es también el experimentante y hay una transición final lograda por dicho argumento. Un SP locativo puede obtener una interpretación de resultado con estos verbos. (86) Carolina saltó dentro del lago SInic Carolina Init SProc Saltar Proc SRes Res (SX) (dentro del lago) 81 El verbo saltar identifica tanto proc como res, y esto significa que este verbo, como los verbos de logro, es puntual. Los semelfactivos pueden dar lugar a una lectura durativa e iterativa; en este caso son atélicos. La característica especial de los semelfactivos viene dada por su entrada léxica: son los únicos verbos ambiguos en cuanto a si son [init, proc, res] o solo [init, proc]. En la primera versión, el verbo ha de ser puntual y el contenido léxico ha de describir la naturaleza de la transición. En la segunda versión, el contenido léxico describe puramente un proceso. Por su parte, los verbos inacusativos envuelven una causación externa (como romper o abrir). Se trata de los verbos que participan en la alternancia causativa- incoativa. Tienen un núcleo init nulo por defecto. Los verbos que alternan son aquellos que no contienen un rasgo init en su entrada léxica; la versión transitiva siempre está disponible debido a la presencia de un elemento léxico nulo. Por último, los logros graduales en su uso transitivo son clásicamente verbos [proc], con su único argumento como experimentante. El hecho de que estos verbos también puedan representarse de forma télica no emerge de que tengan un subevento res, sino del contexto. En el caso de los verbos de movimiento (también son verbos [proc]), se puede hacer una lectura télica si el sintagma que se encuentra en la posición de complemento de proc denota una trayectoria delimitada. En el caso de los verbos de logro gradual, la posición de complemento está saturada implícitamente por la propia escala denotada por el correspondiente adjetivo. Si esta escala está delimitada por el contexto, entonces el verbo será télico. Si el verbo de logro gradual pudiese identificar también un sintagma res, en esa lectura sería siempre puntual. Los verbos télicos pueden ir acompañados de un predicado secundario si identifican un resultado. En este caso, todo el predicado secundario especifica el estado final expresado por res. Por último, respecto a los verbos resultativos, Ramchand (2008) afirma que se pueden distinguir claramente dos tipos: los que están formados directamente por un núcleo proc unificado con una trayectoria delimitada y, por otro lado, los que se construyen a través de un núcleo res con una predicación de una propiedad estática en su complemento. Los del primer tipo se denominan resultativos de trayectoria, como en el 82 ejemplo (87 a) y los del segundo tipo se denominan resultativos de resultado, como en el ejemplo (87 b). (87) a. Juan se estrelló con el coche debajo del puente: resultativo de trayectoria. b. Juan rompió el vaso en trozos: resultativo de resultado. SInic Juan Init SProc romper el vaso Proc SRes Res SP romper en trozos 7.1.2.2.1. Recapitulación No existe una equivalencia exacta entre la clasificación tradicional de los tipos de verbos según su aspecto léxico y las representaciones sintácticas que propone Ramchand. En la teoría de Ramchand (2008), los estados son verbos [init]; las actividades son verbos [init, proc] o [proc]; las realizaciones son verbos [init, proc] con un tema incremental o una trayectoria como complementos; los logros son verbos [init, proc, res] o [proc, res]; los semelfactivos son verbos ambiguos entre las formas [proc] y [proc, res]; los logros graduales son verbos [proc] con una propiedad de trayectoria escalar. 83 Esto quiere decir que no existe en la teoría de Ramchand (2008) un esquema arbóreo para cada tipo de verbo, sino que los diferentes análisis sintácticos pueden coincidir para dos clases de verbos que son diferentes en la clasificación tradicional. Por último, cabe destacar que no hay ninguna proyección en este sistema que conlleve un rasgo [+télico]. La telicidad surge de la interacción de una serie de factores: la existencia del sintagma res da lugar a la telicidad. 7.1.3. Información en la sintaxis En los modelos neoconstruccionistas, el léxico se determina como el componente interpretativo de la estructura, de modo que puede considerarse como un léxico postsintáctico. Todo el peso recae en la sintaxis, la cual opera exclusivamente con rasgos sintácticos, de modo que los rasgos fonológicos y los semántico-conceptuales se añaden con posterioridad a la derivación. Cabe destacar que en algunos modelos lexicistas la sintaxis también tiene cierto peso. Para Hale y Keyser (2002: 30), la naturaleza del ensamble es la responsable de la composición de las configuraciones de la estructura argumental. Los autores lo ilustran con las siguientes dos oraciones: (88) a. Cargar el camión con heno: es solo transitiva. b. Llenar la habitación de humo/La habitación se llenó de humo: tiene una variante intransitiva. Dichos autores aseguran, además, que la semántica de la estructura eventiva no determina la sintaxis de la estructura argumental, sino al revés: la semántica de la estructura eventiva, así como el significado estructural asociado a los papeles temáticos gramaticalmente relevantes, dependen en gran parte de las configuraciones sintácticas de la estructura argumental. Esto quiere decir que el significado de una determinada oración no determina su sintaxis, sino que es la sintaxis la que determina el significado de la oración y que, dependiendo de qué posición en la estructura tengan los diferentes papeles temáticos, el significado de la oración también puede variar. 84 Además, Hale y Keyser aseguran que el número de papeles temáticos sintácticamente relevantes es limitado porque el número de posiciones de especificador y complemento de las estructuras argumentales sintácticas también es limitado. El número limitado de papeles temáticos está también relacionado con el número limitado de las categorías léxico-sintácticas. Tanto los primeros como las segundas son susceptibles de recibir una definición configuracional basada en los tipos básicos de la estructura argumental. (Mateu, 2016: 121). Si nos centramos de nuevo en la importancia de la sintaxis en los modelos neoconstruccionistas, hay que empezar destacando que, para Ramchand (2008), el comportamiento léxico es sistemático y generalizable, y esto se debe a los modos de combinación sintáctica y no a los procesos internos del lexicón. Además, la autora añade que la razón por la que las construcciones tienen significado es porque se construyen sistemáticamente como parte de un sistema generativo (forma sintáctica) que tiene correlatos de significado predecibles. Ramchand (2008) afirma que solo hay un sistema combinatorio —la sintaxis— cuyas relaciones son de carácter minimalista, por lo que la complejidad de las diferentes estructuras residirá en la extensión de la secuencia funcional y en el conjunto de rasgos categoriales que implique. Cabe destacar que, para la autora, las entradas léxicas contienen información sintáctica. La sintaxis de la primera fase se construye por medio del ensamble, sujeta a los principios de interpretación en la interfaz, y tiene la capacidad de generar estructuras potenciales que son rechazadas por el conocimiento del mundo o por motivaciones de carácter pragmático-informativo. Por su parte, las estructuras argumentales o eventivas no se construyen en el léxico, sino que lo hacen en la sintaxis de la primera fase, por lo que su relación con sus correspondientes significados estructurales es predictible. Además, el aspecto léxico se determina también en la sintaxis de la primera fase mediante la interacción de las distintas proyecciones aspectuales (SInic, SProc y SRes) y de los participantes en el evento (Ramchand, 2008). Por su parte, la semántica que está construida composicionalmente a partir de la sintaxis solo puede incluir aquellos aspectos del significado que son predecibles y sistemáticos; algunos aspectos del significado que tradicionalmente se han incluido en la descripción de los verbos léxicos, tales como los roles temáticos, deben ser excluidos. 85 Debido a esto, la semántica de la estructura eventual y de los participantes del evento se lee directamente de la estructura y no de la información codificada en los elementos léxicos. La sintaxis y la semántica se construyen de forma autónoma como un nivel del significado y se asocian con el contenido léxico que aporta el otro nivel del significado. La codificación de la estructura en la sintaxis implica que la única codificación sintáctica necesaria en los elementos léxicos será la de las propias características de su categoría. El elemento léxico contiene rasgos categoriales y estos hacen el trabajo de selección que le da al verbo las pautas para poder ser utilizado, pero también tiene contenido enciclopédico (Ramchand, 2008: 66). También enmarcado en los modelos neoconstruccionistas se encuentra el estudio de Borer (2005); en él, la autora afirma que las propiedades de las estructuras funcionales son innatas y universales. Tanto la arquitectura interna de las proyecciones funcionales como el orden de los nudos funcionales son un primitivo sintáctico que no se puede reducir a la selección semántica. Son estructuras sintácticas puras que no pueden derivarse de otra manera; por ejemplo, las nociones de especificador y complemento son puramente sintácticas, sin ningún contenido léxico o seleccional. Hay un inventario universal fijado de nudos funcionales con un orden universal de proyección que es constante en todas las gramáticas humanas. Además, la autora señala que la información del sistema gramatical no puede cancelarse. La estructura de la frase estaría restringida así: (89) a. Todas las proyecciones sintagmáticas tienen un Xmax y un Xmin (y el mismo nudo puede ser Xmax y Xmin). b. Cada proyección sintagmática tiene, al menos, un especificador y un complemento. Todos los aspectos de la computación surgen de propiedades de la estructura y no de propiedades de los listemas sustantivos. La carga de la computación es soportada por las propiedades de los elementos funcionales (vocabulario funcional y estructura funcional). Las estructuras y las propiedades formales de los elementos funcionales son gramaticales, mientras que las propiedades del vocabulario no lo son (Borer, 2005). La gramática de las proyecciones funcionales, junto con el sistema conceptual, son suficientes para caracterizar la distribución de todos los verbos y de todos los 86 nombres. El sistema computa los roles argumentales y la interpretación eventual exclusivamente en la sintaxis, y no basándose en las propiedades de los listemas. La interpretación asignada a un objeto gramatical por el sistema computacional se une con el conocimiento del mundo, es decir, con el significado de los conceptos específicos (Borer, 2005). El aspecto léxico está representado sintácticamente y no es solo un efecto de la interpretación; su estructura sintáctica está implicada en la interpretación de los argumentos. La estructura eventiva y el aspecto léxico constituyen el bloque de construcción funcional de la sintaxis. Por su parte, la estructura argumental está legitimada también por la estructura sintáctica. La estructura sintáctica afecta a aspectos del significado básico de su dominio, es decir, afecta a los listemas. La información relativa a la categoría gramatical también viene determinada por la estructura funcional. Además, Borer (2005) señala que la aspectualidad no es una propiedad de los verbos, sino de las estructuras sintácticas universales específicas. Por último, las diferencias (transitivo-intransitivo-medio) no están determinadas por propiedades léxicas, sino por la estructura funcional en la que se inserta un determinado verbo (Borer, 2005). En cuanto a la semántica, Borer asegura que el significado de una frase es una combinación de su estructura sintáctica y la interpretación asignada a esta por el componente semántico + los valores asignados por el sistema conceptual y el conocimiento del mundo a los listemas particulares. La entrada léxica del verbo beber incluye la especificación de que requiere un tema +líquido, mientras que el verbo comer requiere un tema [+sólido]. El tema [+líquido] o [+sólido] son distintos objetos formales y todas las generalizaciones acerca de ellos deben ser justificadas. Sin embargo, no se necesita ninguna justificación para aducir que [+-líquido] pertenece al componente conceptual. Las restricciones de selección pertenecen al sistema conceptual y no a la gramática. Esto no quiere decir que los conceptos no tengan propiedades formales, sino que las propiedades formales de los conceptos, en caso de que existan, no tienen por qué corresponder a las propiedades gramaticales formales (Borer, 2005: 9). La interfaz sintáctico-semántica se basa en que la sintaxis construye fórmulas que los componentes semánticos interpretan después. Si bien puede darse el caso de que a estructuras sintácticas distintas se les pueda asignar una interpretación idéntica, si la teoría funciona, desafiaría seriamente a un panorama semántico que permita que una estructura sintáctica sea manipulada por la semántica para dar lugar a interpretaciones distintas. La 87 sintaxis opera exclusivamente con rasgos sintácticos, de modo que los rasgos fonológicos y los semántico-conceptuales se añaden con posterioridad a la sintaxis, es decir, se insertan postsintácticamente. Esto quiere decir que las diferentes posiciones sintácticas en el árbol se establecen antes de conocer cuáles serán los elementos léxicos que ocuparán dichas posiciones, porque para establecer la jerarquía primitiva no es necesario insertar el léxico; este léxico se inserta después de que el árbol ya esté completo. 7.1.4. Semántica conceptual y semántica estructural En este apartado trataré de definir brevemente y explicar la semántica conceptual basándome principalmente en las teorías de Mateu (2002) y Borer (2005), con el fin de comparar ambos modelos. 7.1.4.1. La semántica conceptual en el análisis lexicista: el estudio de Mateu (2002) Mateu (2002) pone de relieve en su estudio que resulta necesario establecer una distinción crucial entre los elementos relacionales, que pueden codificar aspectos gramaticalmente relevantes de la semántica, y los elementos no relacionales, que codifican aspectos gramaticalmente irrelevantes del contenido puramente conceptual. Mientras que el número de los primeros es finito, el número de los últimos es infinito. La única clase abierta de raíces corresponde a los elementos no relacionales, que ocupan las posiciones de especificador y de complemento, es decir, los que codifican contenido conceptual que es gramaticalmente irrelevante. Los elementos no relacionales se asocian con nociones que codifican puramente el contenido conceptual, las cuales son opacas para la gramática. Solo los elementos no relacionales pueden codificar contenido conceptual. El aspecto del contenido conceptual no es sintácticamente transparente; además, tampoco es relevante para la interfaz sintáctico-semántica. El autor también señala en su estudio que el significado es una función tanto del contenido conceptual, que no es sintácticamente transparente, como de la semántica estructural, que sí lo es. Por lo tanto, las representaciones lingüísticas y las representaciones conceptuales son dos cosas diferentes. 88 7.1.4.2. La semántica conceptual en el análisis neoconstruccionista: el estudio de Borer (2003, 2005) Por su parte, Borer (2005) expone en su estudio que el dominio léxico es el que resulta del ensamble de algún listema del sistema conceptual. Como hemos visto, la reserva general de listemas es la enciclopedia: una lista de pares arbitrarios de sonido y significado. Para Borer (2003), la enciclopedia es un depósito de pares de sonido-significado en el que significado se refiere a la noción denotada por un determinado concepto y sonido se refiere a la representación fonológica del mismo. Esta serie de pares se denominan elementos enciclopédicos. La enciclopedia no es un componente conceptual, sino de un nivel de interfaz. Los elementos enciclopédicos no se asocian con ninguna información gramatical formal concerniente a la categoría, a la estructura argumental ni a la formación de palabras. Se trata de un concepto sin categoría, sin argumento y cuyo significado sirve para dar lugar a restricciones contextuales. Estos elementos enciclopédicos se asocian únicamente con matrices fonológicas. Borer (2005) afirma que el significado de una frase es, por una parte, una combinación de su estructura sintáctica y la interpretación asignada a esta estructura por el componente semántico formal y, por otra parte, consta de los valores asignados por el sistema conceptual y el conocimiento del mundo a los listemas particulares incluidos en la estructura. 7.1.5. La semántica estructural En este apartado trataré de definir y explicar la semántica estructural basándome principalmente en las teorías de Mateu (2002) y Borer (2005), con el fin de comparar ambos modelos. 7.1.5.1. La semántica estructural en los modelos lexicistas: análisis de Mateu (2002) Mateu (2002) aborda el tema afirmando que hay dos aspectos diferentes de la semántica estructural que deben distinguirse: en primer lugar, la semántica configuracional, que puede leerse de la estructura argumental y, en segundo lugar, la 89 semántica no configuracional, que se asocia a los núcleos relacionales de las estructuras. Respecto al primer aspecto, Mateu (2002) propone que las propiedades semánticas estructurales como eventivo/no eventivo pueden leerse directamente de las configuraciones de la estructura argumental. Respecto al segundo aspecto, el autor afirma que las propiedades de la semántica no configuracional que se asocian a los núcleos relacionales están codificadas como rasgos binarios. Los valores semánticos positivos/negativos que se asocian a los núcleos léxicos relacionales pueden asumirse como gramaticalmente relevantes. La distinción no configuracional no es relevante para la proyección sintáctica de los argumentos. Hay dos tipos de elementos en la teoría de la estructura argumental según Mateu (2002): elementos relacionales y elementos no relacionales. Mientras que el número de los primeros es finito, el número de los últimos es infinito. Una diferencia muy importante entre los elementos relacionales y los elementos no relacionales es que los primeros se asocian con nociones semánticas gramaticalmente relevantes asociadas a la semántica estructural. La semántica estructural codifica significados no enciclopédicos que son propios del limitado conjunto de los elementos relacionales. La definición de qué es un primitivo semántico debe sostenerse sobre la base de la importante distinción entre los elementos relacionales (semántica estructural) y los elementos no relacionales (contenido conceptual). Pese a todo lo anterior, Mateu (2002) asegura que el significado es una función tanto del contenido conceptual, que no es sintácticamente transparente, como de la semántica estructural, que sí lo es. El autor continúa diciendo que el limitado número de categorías léxicas está relacionado con el también limitado número de roles remáticos. Los roles temáticos sintácticamente relevantes no son los roles que pueden extraerse del contenido conceptual expresado por el predicado verbal, sino que son aquellos que se extraen de las estructuras argumentales que codifican la semántica estructural. El aspecto estructural de la semántica estructural es sintácticamente transparente, mientras que el aspecto del contenido conceptual no lo es; además, solo el primero es relevante para la interfaz sintáctico-semántica. Por ello, las estructuras semánticas (sintácticamente transparentes) deben despojarse del conocimiento del mundo que tiene que ver con el contenido conceptual puro. 90 La descomposición léxica no debe llevarse a cabo desde nuestras intuiciones sobre las representaciones conceptuales, sino desde los hechos morfosintácticos cuya correspondiente semántica puede sostenerse en una base empírica. Por ejemplo, la prueba de selección de verbos auxiliares resulta útil para establecer las distinciones adecuadas en cuanto a la sintaxis y a la semántica relacional de las diferentes estructuras argumentales (Mateu, 2002: 284). 7.1.5.2. La semántica estructural en los modelos neoconstruccionistas: análisis de Borer (2005) Para Borer (2005), los roles semánticos relevantes asociados a los argumentos son exclusivamente aquellos que están implicados en la estructura eventual. Estos roles argumentales no surgen de las entradas léxicas hacia posiciones sintácticas con propiedades específicas, sino que son creados directamente en las posiciones relevantes. La proyección de los argumentos es independiente de cualquier información léxica. Las entradas léxicas no contienen información sobre la proyección de los argumentos ni tampoco hay uniones especificas entre la semántica léxica de los elementos léxicos y sus posiciones sintácticas. La interpretación argumental es independiente del significado de los listemas. La asignación de roles a los argumentos es llevada a cabo por la sintaxis de estos argumentos, la cual se basa en la estructura eventual. La estructura argumental se computa en forma lógica en la base de la configuración sintáctica. El sistema computa los roles argumentales y la interpretación eventual exclusivamente en la base de su sintaxis y no basándose en las propiedades de los listemas. La semántica de la estructura eventual mide la sintaxis de las estructuras funcionales con un alcance específico asignado a los núcleos funcionales. La interfaz sintáctico-semántica se basa en que la sintaxis construye fórmulas que los componentes semánticos interpretan después. El valor conceptual de los listemas es flexible y puede adaptarse a la estructura sintáctica, pero no al revés: la semántica de los núcleos sintáctico-funcionales no se puede modificar para adaptarse al contenido conceptual de los listemas. 91 Pese a todo lo anterior, es conveniente recordar que el significado de una frase es una combinación de su estructura sintáctica y la interpretación asignada a esta estructura por el componente semántico formal + los valores asignados por el sistema conceptual y el conocimiento del mundo (Borer, 2005). (89) Estructura —> estructura ‘predicado-argumento’/estructura eventiva; (Categoría) —> interpretación eventiva —> asignación de significado a la estructura. En una oración como (90), el significado es la unión de su estructura sintáctica y semántica (representada en el árbol de debajo) con los valores conceptuales: en este caso se trata de los listemas Carolina y bailó, que tienen un significado asociado a nuestro conocimiento del mundo. En el caso de Carolina, se trata de un nombre propio de mujer, y en el caso de bailó, se trata de un verbo que implica ‘ejecutar movimientos acompasados con el cuerpo’. (90) Carolina baila SInic Carolina Init SProc bailar Proc SX 92 7.1.5.3. Argumentos externos Conviene comenzar aclarando que, tal y como se afirma en la bibliografía, el papel temático del argumento externo siempre está inespecificado, ya que esta posición puede ser ocupada por un efectuante (91 a), por un causante (91 b) o por un iniciador abstracto (91 c): (91) a. Juan golpeó la pelota b. El viento movió la pelota c. La cinta aislante arregló la pelota Por este motivo, en la bibliografía se suele afirmar que hay varios iniciadores de una situación: agentes, causantes e instrumentos. El agente es prototípicamente animado, voluntario y controla la acción en el sentido de que por sus propiedades hace posible que suceda el evento en cada punto de su desarrollo. El causante es no animado, no voluntario y no controla el desarrollo de la acción, por lo que basta con que solo lo ponga en marcha. Un instrumento tiene las propiedades básicas de un causante, pero además si funciona como sujeto debe ser posible asumir cierta autonomía del instrumento (causante) o suponer que por sus propiedades internas puede controlar la acción (agente). Los instrumentos que funcionan como sujetos nunca reciben un papel temático distinto de los causantes o los agentes (Fábregas, 2014). Para Folli y Harley (2008), el Sv que introduce el argumento externo es diferente cuando este argumento es un causante en lugar de un agente. Las autoras argumentan que esto se debe a que los causantes no pueden controlar el evento resultante (los agentes sí) y por ello, la extensión del evento tiene que estar estructuralmente especificada con una cláusula reducida. En cambio, Hale y Keyser presuponen que los causantes y los agentes ocupan la misma posición estructural, que está subespecificada para nociones como el control o la voluntad. Por último, a este respecto, Ramchand (2008) propone que la sintaxis solo es sensible a una interpretación: iniciador, que el componente conceptual especifica como agente, causante o instrumento. 93 7.1.5.3.1. El argumento externo en los modelos lexicistas Para Hale y Keyser (2002), el argumento externo no es interno a la configuración de una proyección léxica. Los autores aseguran que el argumento externo no es parte de la proyección verbal, sino que se introduce por ensamble en una posición más alta de especificador. En las estructuras léxico-sintácticas de Hale y Keyser (2002), nunca aparece el argumento externo: este argumento es externo con respecto a la representación léxico-sintáctica de la estructura argumental. El argumento externo no está presente en la sintaxis léxica (estructura argumental básica), sino que aparece en la sintaxis oracional. Por otra parte, para Mateu (2002) el argumento externo ocupa la posición de especificador de una proyección funcional en sintaxis. Está estructuralmente adjunto al sintagma verbal. Además, afirma que la generalización de que los verbos agentivos siempre están internamente causados no es cierta. Si un verbo es agentivo, se relaciona con la regla de causación inmediata: el argumento de un verbo que denota la causa inmediata de la eventualidad descrita por este verbo es su argumento externo. La noción semántica de agentividad se debe distinguir de la noción contextual más general de lo que es la agentividad. Además, Mateu afirma que una relación eventiva puede deberse a dos relaciones semánticas: si hay un argumento externo en la posición de especificador, la relación eventiva se origina como una relación por defecto y el argumento externo se interpreta como originador; si no hay argumento externo, la relación eventiva se interpreta como una relación transicional que siempre selecciona una relación espacial no eventiva cuyos especificador y complemento pueden interpretarse como figura y fondo respectivamente. En su estudio de (2002), Mateu enumera las propiedades que propone Dowty (1991) para los argumentos externos. Para Dowty, las propiedades del protorrol de agente son las siguientes: a) Volitividad en el evento o en el estado. b) Afectación y percepción. c) Causar un evento o cambio de estado en otro participante. d) Movimiento relativo a la posición de otro participante. e) Existencia del agente independientemente del evento denotado por el verbo. 94 7.1.5.3.2. El argumento externo en los modelos neoconstruccionistas Para Ramchand (2008), hay muchos tipos de argumento externo que pueden diferenciarse según sus diferentes propiedades semánticas, tales como la volitividad, la agentividad o la causatividad. Para la autora hay un importante primitivo subyacente en la distinción entre los argumentos externos e internos: esta categoría relevante es la de iniciador. Un iniciador es una entidad cuyas propiedades o comportamientos son los responsables de que el evento tenga lugar. El concepto de iniciador impone ciertas condiciones léxico-enciclopédicas específicas. La autora asegura que los agentes volitivos tienen intenciones y deseos que los llevan a iniciar eventos dinámicos, mientras que los sujetos instrumentales son entidades cuyas propiedades facilitadoras se presentan como iniciadoras del evento porque estas permiten que suceda. Los argumentos externos pueden ser agentes volitivos, instrumentales, causas abstractas o fuentes. La agentividad puede ser relevante en ciertas circunstancias, pero no es una clase sintáctica relevante; la noción realmente relevante en el estudio de Ramchand (2008) es la de causa o iniciación. La asimetría entre agente y causante parece ser universal, siendo este último el preferido para ocupar la posición de sujeto cuando ambos están explícitos. Los temas/pacientes ocupan una posición más baja en la estructura y más estrechamente relacionada con la jerarquía del verbo que los agentes. La causatividad se sitúa en un estadio superior, más primitivo que la agentividad (Ramchand, 2008). Las diferencias entre los distintos tipos de argumentos externos no son tan relevantes lingüísticamente como la propia propiedad de la externalidad. Todos ellos se refieren al evento como un todo, todos pueden ser descritos como iniciadores en algún sentido y muestran comportamientos sintácticos diferenciables. Los argumentos internos tienen distintas relaciones de roles en la teoría de Ramchand (2008): los undergoers y los resultantes son los temas de los eventos de procesos y de los eventos resultantes respectivamente; las trayectorias o los remas son parte de la descripción del evento. La posición de sujeto sintáctico debe estar ocupada por un argumento que no se limite a expresar la transición del cambio, sino que lo cause, lo inicie o lo facilite. El concepto de iniciador engloba una serie de potenciales causas del evento. Lo que los agentes y los demás tipos de argumento externo tienen en común son las propiedades y comportamientos que son responsables de que el evento tenga lugar. Además, respecto a 95 la inserción del argumento externo, Ramchand (2008) explica que la raíz léxica verbal contiene información sobre el argumento interno, pero el argumento externo es introducido por un núcleo funcional jerárquicamente superior. Por otra parte, para Borer (2005) es una equivocación asumir que los verbos asignan argumentos externos, ya que los argumentos externos son asignados mediante una proyección funcional que domina el SV. Los argumentos externos introducen un predicado independiente del predicado del evento. Los argumentos externos originadores son vinculaciones de la estructura eventual y no roles asignados por una determinada estructura. El argumento interno está asociado con el verbo, al menos, sintácticamente y se introduce en el sintagma voz. Además, la autora afirma que cualquier participante que no asigna interpretación y que aparece en el especificador se interpreta como originador. 7.1.5.3.3. El concepto de agente y su delimitación de otros papeles temáticos Para abordar el tema de la agentividad, lo primero que hay que tener en cuenta es que el papel temático del argumento externo está inespecificado, ya que esta posición puede ser ocupada por un efectuante (92 a), por un causante (92 b) o por un iniciador abstracto (92 c): (92) a. Juan golpeó la pelota b. El viento movió la pelota c. La cinta aislante arregló la pelota Hay dos tipos de papeles temáticos asignados prototípicamente al argumento externo: los agentes y los causantes, y hay una independencia morfosintáctica entre ellos, es decir, no ocupan el mismo lugar en la estructura formal. (Alexiadou y Schäfer, 2006). Respecto a esto, Baker (2003) adopta la idea de que un argumento externo es interpretado como agente, causante o instrumento dependiendo de principios conceptuales (Fábregas, 2014). Los agentes son entidades que pueden producir un determinado evento por sí mismos: son suficientes para iniciar y llevar a cabo todo el evento denotado por el 96 predicado (Folli y Harley, 2008). Solo las entidades que pueden producir o generar un evento pueden ser agentes. (93) Mario compró un sofá nuevo La noción de agente constituye uno de los papeles temáticos en la estructura argumental de determinados verbos. Dicho papel remite a una entidad del mundo extralingüístico que suele ser identificada con una persona (Moreno Burgos, 2017). Por su parte, Jackendoff (1990) distingue tres clases de agentes: a) La entidad que realiza la acción (interpretación neutra, como iniciador). b) El actor volitivo (interpretación ligada al patrón de la volitividad). c) El instigador extrínseco (ligado al concepto de causa). En cambio, según Ramchand (2008), un agente real debe controlar cada punto del proceso y el nudo que introducen los agentes está solo disponible con un Sintagma Proceso (Fábregas, 2014). Sea cual sea la perspectiva elegida para acercarse al concepto de agente, las dificultades para determinar qué propiedades posee y en qué grado tienen una representatividad mayor o menor a la hora de definirlo surgen a partir de la falta de un criterio unánime para seleccionar dichas propiedades. Este problema afecta incluso a las dos cualidades más consagradas para su definición prototípica: la animacidad y la volitividad. Los agentes son prototípicamente volicionales, pero Travis (2005) distingue entre agentes volitivos y no volitivos (Fábregas, 2014): (94) a. María rompió la carta: agente volitivo b. María rompió la carta sin querer: agente no volitivo 97 El rasgo de volitividad lo proporciona el contexto: es un rasgo incorporado una vez formado el agente. La volitividad es una propiedad añadida a las entidades [+humanas] según su comportamiento en cada contexto. La volición está presente cuando hay un acto de voluntad, ya sea explícito o implícito. No es una condición necesaria de los agentes, ya que hay seres inanimados que pueden actuar como agentes. La definición de agente puede ser un causante volicional (Kasper, 2010). 7.1.5.3.3.1. Agentes vs. Causantes Es importante establecer una diferencia entre los agentes y los causantes como argumento externo. Los agentes son a menudo animados, pero hay algunos agentes que pueden ser inanimados si están propiamente configurados (Folli y Harley, 2008). Además de los agentes, hay diferentes tipos de causantes que pueden desencadenar el inicio de un evento. La principal diferencia entre un agente y un causante es que el agente genera y controla el evento en todo su transcurso. Se trata de un sujeto con capacidad de control. En cambio, un causante solamente desencadena el evento pero no tiene control sobre el mismo. Este sujeto no tiene por qué tener capacidad de control (Folli y Harley, 2008). Toda causa es iniciador, pero la noción de control se debe enteramente a la capacidad de poder modificar el evento una vez iniciado, con el fin de que alcance el estado deseado, capacidad que solo es atribuible a las entidades humanas. (95) María se comió la sopa Cabe destacar que el Sv que introduce el argumento externo es diferente cuando este argumento es un causante en lugar de un agente. Los causantes no pueden controlar el evento resultante (los agentes sí) y por ello, la extensión del evento tiene que estar estructuralmente especificada con una cláusula reducida (Folli y Harley, 2008). Hale y Keyser presuponen que los causantes y los agentes ocupan la misma posición estructural, que está subespecificada para nociones como el control o la voluntad. Ramchand (2008) propone que la sintaxis solo es sensible a una interpretación: 98 iniciador, que el componente conceptual especifica como agente, causante o instrumento (Fábregas, 2014). 7.1.5.3.3.2. Agentes teleológicos Hay algunos fenómenos que parecen depender de la noción de animacidad y de la noción de intencionalidad, pero en muchos casos está claro que la animacidad y la agentividad no están asociadas. La animacidad es una propiedad que muchos argumentos externos deben tener para ser capaces de generar una acción verbal, pero la intencionalidad no lo es. Las entidades animadas son teleológicamente capaces de controlar elementos ajenos, mientras que las entidades inanimadas no lo son (Folli y Harley, 2008). La cuestión de qué hace que una determinada entidad sea un causante apropiado para un determinado evento está conectada con la noción de la capacidad teleológica. El predicado completo, compuesto por el verbo y su objeto, impone una serie de restricciones teleológicas a su sujeto causante. Una cuestión interesante es si esto tiene más que ver con un efecto lingüístico o con nuestro conocimiento del mundo. Algunas lenguas tienen más restricciones para esto que otras (Folli y Harley, 2008). La noción de capacidad teleológica es crucial, más que los efectos de la animacidad. La noción relevante que distingue los agentes de los causantes es la capacidad interna del sujeto para generar el evento por sí solo del principio al final; en ningún caso se trata de la animacidad del sujeto. Hay algunos eventos que solo pueden ser generados por entidades animadas, pero en el caso de los eventos que pueden ser generados por entidades inanimadas, vemos que el comportamiento sintáctico del argumento externo no cambia. Por el contrario, los causantes, sean animados o inanimados, desencadenan el inicio de un evento pero no ejercen control en su desarrollo debido a su incapacidad teleológica (Folli y Harley, 2008). (96) a. María le compró juguetes al niño b. Los antibióticos curaron al niño c. El golpe asustó a los asistentes 99 En la oración (96 a) tenemos un evento que únicamente puede ser generado por una entidad animada; en (96 b) tenemos un evento que puede ser generado por una entidad no animada y, por último, en el caso de (96 c) tenemos un causante que desencadena el evento pero que no controla su desarrollo. Hay varios iniciadores de una situación: agentes, causantes e instrumentos. El agente es prototípicamente animado, voluntario y controla la acción en el sentido de que por sus propiedades hace posible que suceda el evento en cada punto de su desarrollo. El causante es no animado, no voluntario y no controla el desarrollo de la acción, por lo que basta con que solo lo ponga en marcha. Un instrumento tiene las propiedades básicas de un causante, pero además si funciona como sujeto debe ser posible asumir cierta autonomía del instrumento (causante) o suponer que por sus propiedades internas puede controlar la acción (agente). Los instrumentos que funcionan como sujetos nunca reciben un papel temático distinto de los causantes o los agentes (Fábregas, 2014). 7.1.5.3.3.3. Agentes instrumentales Otro tema muy discutido en el ámbito de la agentividad es el de los agentes instrumentales. Esto resulta especialmente interesante para el presente estudio, ya que permite profundizar en la agentividad teleológica. Si comparamos la estructura transitiva de un verbo causativo como “abrir” con la de uno no causativo, como “fregar”, veremos que en ambos casos es posible añadir un adjunto circunstancial de instrumento: (97) a. Sergio ha abierto la puerta con la llave b. Sergio ha fregado los platos con jabón Solo el instrumental de (97 a) tiene la capacidad de aparecer en la posición sintáctica de sujeto. Solo los instrumentos que son agentes intermediarios pueden tener la función de sujeto en oposición al instrumento facilitador (Jiménez y Rodríguez, 2002). Los instrumentos se diferencian de los agentes no volitivos y de los causantes, esencialmente, por su autonomía (Fábregas, 2014). 100 Los sujetos instrumentales son aceptables bajo las condiciones que fuerzan al instrumento a tener una interpretación de causante o de agente. Hay dos interpretaciones mediante las cuales un instrumento puede funcionar como sujeto. Según la primera interpretación, los sujetos instrumentales que son fuerzas naturales (causantes) implicadas en un evento. La segunda interpretación la realización del evento depende de manera no trivial de la propiedad de los instrumentos; estos instrumentos son como los agentes (Alexiadou y Schäfer, 2006). Hay dos tipos de instrumentos: instrumentos puros e instrumentos causantes. Los primeros son instrumentos que están concebidos estrictamente como auxiliares para la acción del agente que los utiliza. Los segundos son instrumentos que se puede considerar que actúan por sí mismos una vez que el agente los ha puesto a funcionar. Solo este último tipo de instrumentos pueden convertirse en sujetos (98 b): (98) a. El doctor curó al paciente con camomila b. La camomila curó al paciente Estos instrumentos cuando son sujetos son causantes porque están implicados en el evento sin la necesidad de ser controlados permanentemente por un agente. El hecho de que su aparición en el evento es el resultado de que un humano los ha introducido es un hecho acerca del mundo real, no acerca de la estructura lingüística (Alexiadou y Schäfer, 2006). Con un instrumento puro en la posición de sujeto la oración resulta extraña: (99) El hacha rompió la ventana En este caso solamente puede ser el sujeto si implica un subevento causal de forma específica. El hacha está protípicamente controlada por un humano (Alexiadou y Schäfer, 2006). Los instrumentos cuando ocupan la posición de sujeto se interpretan como agentes, como “La llave abrió la cerradura” (Alexiadou y Schäfer, 2006). 101 Entre los instrumentos, Bosque (1989) distingue instrumentos stricto sensu y medios. Los primeros intervienen solo en el inicio de una situación, mientras que los segundos contribuyen a su desarrollo o mantenimiento después de que se haya iniciado. Solo los medios pueden convertirse en sujeto (Fábregas, 2014): (100) Los tranquilizantes durmieron al paciente Las máquinas pueden ser agentes debido a su eventividad inherente. Estas están designadas para cumplir un trabajo específico, por lo que pueden funcionar sin un agente humano. Las máquinas pueden ser un buen sujeto dependiendo de lo que implique el predicado completo (Alexiadou y Schäfer, 2006): (101) La cafetera se mantiene en funcionamiento durante todo el día 8. Recapitulación En definitiva, en esta tesis adoptaremos un modelo neoconstruccionista basado, fundamentalmente, en la teoría de Ramchand. Aún así, hemos creido conveniente presentar también el modelo lexicista en contraposición. Además de presentar el marco teórico escogido, hemos comprobado que hay dos tipos de papeles temáticos asignados prototípicamente al argumento externo: los agentes y los causantes. Los agentes son entidades que pueden producir un determinado evento por sí mismos, ya que son suficientes para iniciar y llevar a cabo todo el evento denotado por el predicado. La principal diferencia entre un agente y un causante es que el agente genera y controla el evento en todo su transcurso. Se trata de un sujeto con capacidad de control. En cambio, un causante solamente desencadena el evento pero no tiene control sobre el mismo. Este sujeto no tiene por qué tener capacidad de control. Por otra parte, hemos visto que la animacidad es una propiedad que muchos argumentos externos deben tener para ser capaces de generar una acción verbal, pero la intencionalidad no lo es. Las entidades animadas son teleológicamente capaces de 102 controlar elementos ajenos, mientras que las entidades inanimadas no lo son. La cuestión de qué hace que una determinada entidad sea un causante apropiado para un determinado evento está conectada con la noción de la capacidad teleológica. El predicado completo, compuesto por el verbo y su objeto, impone una serie de restricciones teleológicas a su sujeto causante. La noción de capacidad teleológica es crucial, ya que el hecho que distingue los agentes de los causantes es la capacidad interna del sujeto para generar el evento por sí solo del principio al final. Hay algunos eventos que solo pueden ser generados por entidades animadas, pero en el caso de los eventos que pueden ser generados por entidades inanimadas, vemos que el comportamiento sintáctico del argumento externo no cambia. Por el contrario, los causantes, sean animados o inanimados, desencadenan el inicio de un evento pero no ejercen control en su desarrollo debido a su incapacidad teleológica. Por último, hemos argumentado que, además de los agentes y los causantes, hay un tercer tipo de iniciadores de una situación: los instrumentos. Un instrumento tiene las propiedades básicas de un causante, pero además si funciona como sujeto debe ser posible asumir cierta autonomía del instrumento (causante) o suponer que por sus propiedades internas puede controlar la acción (agente). Los instrumentos que funcionan como sujetos nunca reciben un papel temático distinto de los causantes o los agentes. Los sujetos instrumentales son aceptables bajo las condiciones que fuerzan al instrumento a tener una interpretación de causante o de agente. Hay dos interpretaciones mediante las cuales un instrumento puede funcionar como sujeto. Según la primera interpretación, los sujetos instrumentales que son fuerzas naturales (causantes) implicadas en un evento. La segunda interpretación la realización del evento depende de manera no trivial de la propiedad de los instrumentos; estos instrumentos son como los agentes. El concepto de agentividad resultará especialmente relevante para los siguientes capítulos en los que estudiaremos el comportamiento de tres verbos pseudocopulativos concretos: mantenerse, conservarse y hacerse. Hemos escogido estos verbos, ya que cuestionan la relación habitual entre los verbos pseudocopulativos y sus sujetos, tal y como explicaremos a continuación. 103 CAPÍTULO 3: MANTENERSE Y CONSERVARSE: ASPECTOS EMPÍRICOS 1. Introducción Como vimos en el anterior capítulo, la delimitación de los verbos pseudocopulativos no es totalmente perfecta, pero se puede afirmar que pertenecen a este grupo los que, teniendo un uso como verbo pleno, también aparecen en oraciones cuya predicación principal está representada por el atributo y es dicho atributo quien selecciona al sujeto. En este capítulo se analizará la problemática relacionada con dos verbos concretos: mantenerse y conservarse, cuyas propiedades cuestionan la caracterización habitual de la relación entre los verbos pseudocopulativos y sus sujetos. En el apartado 2.1. se estudiará detenidamente el comportamiento de los verbos mantenerse y conservarse en su uso pseudocopulativo con el fin de comprobar si satisfacen todas las propiedades que caracterizan esta clase de verbos, para después poder determinar si realmente pertenecen o no a esta categoría. En el apartado 2.2 se tratará el problema de la agentividad en relación a los verbos pseudocopulativos mantenerse y conservarse, con el fin de determinar si estos verbos cumplen las características propias de la agentividad o si, por el contrario, sus sujetos no son agentivos. En el apartado 3 tendrá lugar la descripción de los verbos mantenerse y conservarse. Esta descripción está basada en un estudio de campo, cuyas preguntas están reflejadas en este epígrafe al igual que sus resultados, previamente analizados. Por último, se propondrán una serie de conclusiones generales basadas en los datos obtenidos. El apartado 3.1 refleja la descripción de los bloques del cuestionario. Este cuestionario tiene como fin determinar si los verbos mantenerse y conservarse funcionan con sujetos inanimados, con sujetos inanimados no genéricos, con atributos agentivos, con atributos no controlables, si admiten complementos agentes y si es posible la lectura progresiva de estos verbos. En el apartado 3.2 aparece reflejada la metodología empleada para la elaboración de dicho cuestionario y en el 3.3 se expondrán los resultados. El apartado 4 está dedicado a proponer una discusión basada en los resultados del cuestionario y también refleja las principales conclusiones del capítulo. 104 2. Estado de la cuestión Como adelantamos en la introducción, nuestro estudio se centra en dos verbos: mantenerse y conservarse. Se trata de dos verbos que, en la bibliografía, se han estudiado como pseudocopulativos cuando se construyen con un complemento predicativo del sujeto. Este capítulo tiene dos objetivos principales: en primer lugar, trataremos de determinar si los verbos mantenerse y conservarse cumplen los requisitos para ser considerados verbos pseudocopulativos; para ello, explicarmos cuáles son las propiedades de este tipo de verbos y las pruebas que pueden utilizarse para determinar si un verbo es pseudocopulativo, y las aplicaremos a los dos verbos objeto de estudio. El segundo objetivo es determinar si los verbos mantenerse y conservarse son agentivos; para ello, basándonos en el estudio sobre la agentividad propuesto en el capítulo anterior, veremos qué pruebas pueden usarse para comprobar si un verbo es agentivo y se las aplicaremos a los verbos en cuestión. Este tema resulta pertinente puesto que los verbos mantenerse y conservarse imponen restricciones a sus sujetos, al contrario que la mayoría de los verbos que se consideran pseudocopulativos. 2.1. Pruebas del carácter de los verbos mantenerse y conservarse como verbos pseudocopulativos En el capítulo 2 se explicó qué es un verbo pseudocopulativo y qué propiedades tienen; en este capítulo vamos a comprobar si mantenerse y conservarse satisfacen esas propiedades y pueden ser incluidos en esa clase. Las propiedades que aquí tratamos se basan, fundamentalmente, en el estudio de Morimoto y Pavón (2007). En este epígrafe nos centraremos únicamente en los aspectos que resultan pertinentes a la hora de definir los verbos mantenerse y conservarse. a) Los verbos pseudocopulativos tienen una versión de verbo fuerte o pleno en la que seleccionan sus argumentos. Este uso coincide con el uso transitivo-causativo. Esta característica se cumple en el caso de los verbos mantener(se) y conservar(se): (1) a. La viga mantiene el techo intacto b. María se mantiene firme en sus convicciones 105 (2) a. La sal conserva el pescado b. Mi abuelo se conserva joven b) Los verbos pseudocopulativos proceden de la gramaticalización de dichos verbos plenos y se percibe la relación semántica que existe entre el uso pleno del verbo y el gramaticalizado. En su uso como verbo pleno, mantener implica una relación con una fase anterior. En su uso pseudocopulativo se ve la relación con este significado pleno, ya que mantenerse denota la permanencia en un determinado estado. (3) a. La nevera mantiene fría la fruta: verbo pleno b. La nevera se mantiene fría: verbo pseudocopulativo En el caso de conservarse, también se observa la relación con su significado pleno. No está totalmente desemantizado y, de hecho, probablemente lo está menos que el resto de verbos pseudocopulativos. (4) a. El pescadero conserva las merluzas en sal: verbo pleno b. Las merluzas se conservan en buen estado: verbo pseudocopulativo c) En la clase de los verbos pseudocopulativos, hay un continuum respecto a su significado, es decir, hay diferentes grados de gramaticalización o de pérdida de significado léxico dentro del grupo de los pseudocopulativos: muchos verbos se sitúan en significado cerca de su contrapartida plena y otros, muy lejos. El verbo volverse se sitúa muy lejos de su contrapartida plena volver, mientras que el verbo mantenerse está muy cerca del verbo pleno mantener. d) Solo son verbos pseudocopulativos los que aparecen en oraciones donde la predicación principal está representada por el atributo. El verbo mantenerse no cumple 106 este requisito, porque en una oración como “mi padre se mantiene joven” el sujeto ejerce un papel principal, es decir, el sujeto se interpreta como agente. (5) a. Diego se mantiene firme: a priori hay agentividad. b. Diego se puso enfermo: a priori no hay agentividad. En (5 a) vemos que el sujeto es agente; en cambio, en (5 b) el sujeto no puede ser agente del evento. En el caso del verbo conservarse ocurre lo mismo que con mantenerse, porque en una oración como “mi padre se conserva muy bien” el sujeto tiene un papel principal; a pesar de ello, la agentividad del sujeto es menos clara que en mantenerse, porque parece que puede “conservarse muy bien” por factores externos y no por algo que él haga. (6) Diego se conserva en forma En (6) parece que necesariamente tiene que haber agentividad. Si la diferencia en la agentividad dependiera del atributo en este caso, entonces es el predicado nominal el que tiene restricciones sobre el sujeto y el que desencadena la interpretación agentiva. e) La presencia del verbo pseudocopulativo exige la del atributo y, si este se suprime, el verbo pasa a tener su significado pleno. (7) a. Mantener el empleo b. Conservar el edificio Esto no se cumple del todo en los verbos que estoy estudiando, tal y como se ve en los siguientes ejemplos: 107 (8) a. Diego se mantiene firme b. Diego se mantiene Lo que sucede en este caso es que si se suprime el atributo, se adquiere un significado prototípico, es decir, adquieren un significado genérico que, en el caso de este verbo, suele tener connotaciones positivas. En una oración como (a), si se suprime el atributo (b), el verbo pasa a tener un significado prototípico, ya que se le presupone un atributo del tipo bien. Esto diferencia al verbo mantenerse de otros verbos pseudocopulativos, como andar, que cuando se utilizan sin atributo tienen un significado plenamente léxico y no prototípico. En el caso de conservarse sucede lo mismo que con mantenerse: el verbo adquiere un significado prototípico. El estado prototípico de un objeto que se mantiene o se conserva cuando no hay atributo es siempre positivo. (9) Tu hermano se conserva En (9) la oración sin atributo implica que ‘tu hermano se conserva bien/en buenas condiciones’. A este respecto, Morimoto y Pavón (2007) afirman que estos verbos —mantenerse y conservarse— no están completamente gramaticalizados, ya que pueden aparecer sin el atributo. En estos casos, adquieren una interpretación genérica. (10) Mi padre se conserva/se mantiene f) La pronominalización de los atributos es imposible con la mayoría de los verbos pseudocopulativos. Esto se debe al empleo frecuente de estos verbos en su versión predicativa, ya que activan con mayor facilidad esta interpretación. Los atributos de estos verbos no se sustituyen por el pronombre lo como los copulativos, pero suelen admitir los adverbios cómo y así (Morimoto y Pavón, 2007). 108 (11) a. Se mantiene joven b. *Se lo mantiene c. Se mantiene así (12) a. Se conserva bien b. *Se lo conserva c. Se conserva así g) Los verbos pseudocopulativos vinculan el atributo con el sujeto añadiendo diversas informaciones a la oración. En muchos casos estas informaciones son de naturaleza aspectual. Aportan contenidos como la permanencia, el cambio o la apariencia. En este caso, los verbos mantenerse y conservarse aportan un significado de permanencia en un determinado estado. h) La mayor parte de los verbos pseudocopulativos se construyen con atributos adjetivales o adverbiales. El verbo mantenerse se combina con atributos como joven, sano, en forma, guapo, bello, fuerte, firme, despierto… Por su parte, el verbo conservarse se combina con atributos como bien, muy bien, estupendo, joven, etc. i) Los verbos pseudocopulativos no imponen restricciones de selección a su sujeto, es decir, el sujeto gramatical por concordancia que aparece en la oración copulativa no es el sujeto semántico del verbo, sino del atributo, que es el predicado léxico que lo selecciona. Sin embargo, el verbo mantenerse puede imponerle agentividad a su sujeto. En una oración como (13), Juan tiene que ser necesariamente el agente del verbo mantenerse. (13) Juan se mantiene despierto a pesar de que tiene sueño. El verbo conservarse también puede imponerle agentividad a su sujeto. 109 (14) Tus padres se conservan guapos y delgados a pesar de los años. Tanto en la oración (13) como en la (14), el sujeto tiene que hacer algo por mantenerse o por conservarse, ya sea darse cremas, hacer deporte, cuidarse, etc. Cabe destacar que hay casos en los que la agentividad está menos clara, porque el hecho de que alguien se conserve joven, por ejemplo, puede deberse a que tiene una buena genética aunque no haga nada, es decir, aunque no exista agentividad o control por parte del sujeto. j) Los verbos pseudocopulativos, en cambio, sí presentan restricciones sobre sus atributos: determinados verbos pseudocopulativos solo se combinan con predicados compatibles con el verbo ser, mientras que otros se combinan solo con predicados compatibles con estar. El verbo mantenerse se combina con predicados compatibles con estar, como sano. Por su parte, el verbo conservarse también se combina con predicados compatibles con estar, como en forma. k) Los verbos pseudocopulativos forman con el atributo una especie de predicado complejo no disociable y cuyo núcleo léxico es una categoría nominal. Este conjunto indisociable tiene una relación de adyacencia o contigüidad estructural estricta, no composicional y no transformable en construcción disjunta sin que cambie su significado. Esta división solo es posible con el empleo predicativo de los verbos en cuestión. (15) a. Anda enamorado b. *Cuando él anda va enamorado En el caso del verbo mantenerse, no se puede introducir ningún complemento sin que la frase resulte agramatical. Además, cuando se introducen ese tipo de complementos, el verbo siempre se interpreta en su versión predicativa: (16) a. Se mantiene joven b. *Cuando se mantiene, está joven 110 Con conservarse sucede lo mismo que con mantenerse: cuando insertamos el complemento entre el verbo y su atributo, el resultado es una oración agramatical. (17) a. Se conserva bien b. ??Cuando se conserva, está bien. l) Los verbos pseudocopulativos aspectuales estativos, como seguir o permanecer, expresan una situación estable carente de desarrollo interno. Pueden dividirse en dos grupos: durativos y continuativos. Los durativos denotan un estado en su transcurso, sin hacer mención del estado previo del sujeto; los continuativos presuponen que el sujeto se encontraba en el estado descrito con anterioridad (Morimoto y Pavón, 2007). Los verbos mantenerse y conservarse, que en su versión pseudocopulativa siempre aparecen en forma reflexiva, poseen usos que se asimilan a los característicos de los pseudocopulativos continuativos, como seguir, continuar, permanecer, etc. m) Los verbos pseudocopulativos aspectuales estativos son compatibles con el adverbio todavía en las oraciones afirmativas, pero solo los durativos lo aceptan en negativas. Esto se debe a que este adverbio de fase niega la existencia de una fase previa a la situación descrita: (18) a. Todavía no se encuentra con fuerzas b. *Todavía no sigue enfadado El verbo mantenerse tampoco admite este adverbio en una oración negativa; esto implica que no se trata de un verbo dinámico. (19) a. Todavía se mantiene en forma b. *Todavía no se mantiene joven c. Todavía no se mantiene en pie 111 Parece que (19 c) sea una excepción, pero el verbo mantenerse en esta secuencia se utiliza como sinónimo de sostenerse, y por eso puede aparecer en la oración negativa. Se trata de una lectura disposicional del verbo. Lo mismo sucede con el verbo conservarse; por lo tanto, tampoco se trata de un verbo durativo: (20) a. Todavía se conserva bien b. *Todavía no se conserva bien n) Los verbos pseudocopulativos aspectuales estativos son compatibles con el adverbio ya en las oraciones afirmativas, pero solo los durativos lo aceptan en negativas. El verbo mantenerse acepta el adverbio “ya” tanto en oraciones negativas como positivas. (21) a. Ya se mantiene en forma b. Ya no se mantiene en forma Cabe destacar que en (21 a) se puede hacer una lectura disposicional del verbo. En cambio, el verbo conservarse admite el adverbio ya solamente en oraciones negativas. Además, no es posible la lectura disposicional. (22) a. ??Ya se conserva joven b. Ya no se conserva joven ñ) Los verbos pseudocopulativos continuativos rechazan el adverbio temporal últimamente. Esto se debe a que este adverbio, además de una función localizadora, tiene una función semántica contrastiva, es decir, establece un contraste entre una situación en 112 el eje temporal y otra inmediatamente anterior. No lo admiten porque existe una fase previa implícita en el significado de los continuativos (Morimoto y Pavón, 2007). El verbo mantenerse puede admitir el adverbio temporal en algunos contextos. Cabe destacar que el adverbio últimamente es aceptable solo en el sentido de ‘de un tiempo a esta parte’, como en oraciones del tipo de (23 a, b y c): (23) a. Últimamente se mantiene despierto toda la noche b. Últimamente se mantiene alejado de las drogas c. Últimamente se mantiene ausente cuando le hablo de ello d. *Últimamente se mantiene despierto Ocurre lo mismo con el verbo conservarse: (24) a. ??Últimamente se conserva delgado b. Últimamente se conserva muy bien o) La aplicación de cada vez + comparativo con los verbos pseudocopulativos continuativos no es posible, ya que esta secuencia induce una lectura progresiva de las situaciones descritas. Esto evidencia que los continuativos no pueden utilizarse para describir situaciones progresivas. En cambio, el verbo mantenerse sí puede describir situaciones progresivas: (25) a. Diego se mantiene cada vez más activo b. Mi abuelo se conserva cada vez más joven p) De hecho, la situación descrita por los verbos mantenerse y conservarse se puede concebir como un evento dinámico y puede aparecer en la perífrasis progresiva 113 estar + gerundio, y esta posibilidad está vetada al resto de los verbos pseudocopulativos estativos (Morimoto y Pavón, 2007): (26) a. Los sindicatos se están manteniendo firmes b. Mi abuelo se está conservando fuerte (27) a. *Los niños están siguiendo dormidos b. ??Mi perro está permaneciendo en mi casa q) El verbo mantenerse se emplea con atributos que expresan situaciones de cercanía o lejanía y de interés o desinterés por algo: (28) Mantenerse cerca/alejado (29) Mantenerse interesado/distraído También se utiliza con atributos que denotan ausencia de daño o perjuicio, así como la persistencia de una situación favorable: (30) Mantenerse invicto Por último, cabe destacar que hay tendencia a utilizar el verbo mantenerse cuando se desea poner de manifiesto la voluntad o la intención del sujeto (Morimoto y Pavón, 2007). (31) Se mantuvo soltero toda su vida 114 En conclusión, los verbos mantenerse y conservarse incumplen algunas de las principales características de los verbos pseudocopulativos. ¿Es este un motivo suficiente para argumentar que no se trata de verbos pseudocopulativos o, por lo menos, que no están totalmente gramaticalizados como tales? Dado que incumplen una característica fundamental, que es la de no imponer restricciones a sus sujetos, podríamos aducir que, al menos, no se trata de verbos pseudocopulativos plenamente gramaticalizados. Estudiaremos esta hipótesis en profundidad a lo largo de este capítulo. 2.2. El problema de la agentividad Antes de continuar con la descripción de los verbos mantenerse y conservarse, es importante que nos detengamos brevemente en el concepto de agentividad, ya que resulta especialmente relevante para el estudio de estos dos verbos. Esto se debe a que, tal y como hemos visto en el apartado anterior, una de las características más diferenciadoras de los verbos mantenerse y conservarse respecto al resto de los pseudocopulativos, es que parece que imponen restricciones a su sujeto, es decir, que exigen que haya agentividad por parte del mismo. El estudio sobre la agentividad —de manera más extensa— se encuentra en el anterior capítulo, concretamente en el apartado 7.1.5.3.3. Como hemos visto, lo que tienen de especial mantenerse y conservarse respecto al resto de verbos de su clase es que ambos pueden interpretarse como actividades, es decir, como algo que alguien hace, si van acompañados de un sujeto animado con capacidad de control (Morimoto y Pavón 2007): (32) Se mantiene/se conserva joven y delgado como ha hecho siempre El hecho de que la situación descrita por estos verbos pueda concebirse como una actividad llevada a cabo por un sujeto agente los diferencia de los verbos pseudo- copulativos estativos, como quedarse o ponerse. Estos otros verbos pseudocopulativos estativos rechazan el procedimiento de sustitución por el verbo hacerlo —como en el ejemplo (1)— porque no son compatibles con este significado agentivo (Morimoto y Pavón, 2007). 115 (33) a. ?María se quedó sin palabras como hace siempre b. ?Juan se puso muy nervioso como hace siempre Además, en su significado agentivo, los verbos mantenerse y conservarse establecen una restricción respecto al tipo semántico de sus atributos: (34) a. María se mantiene despierta/*dormida. b. Mi tío se conserva en forma/*en coma. Estos verbos no aparecen con atributos que denotan estados que no pueden ser controlados por el sujeto. Así pues, atributos como dormido o en coma, a diferencia de otros como despierto o en forma, denotan estados incompatibles con la agentividad propia de los verbos mantenerse y conservarse (Morimoto y Pavón, 2007). El resto de los verbos pseudocopulativos estativos sí aceptan atributos del tipo de dormido o en coma: (35) a. El bebé sigue dormido b. El niño se quedó en coma 2.2.1. Aplicación de las pruebas de agentividad a los verbos mantenerse y conservarse A continuación someteremos a los verbos mantenerse y conservarse a una serie de pruebas de agentividad con el fin de contrastar si realmente exigen esta característica a sus sujetos. Estas pruebas de agentividad están tomadas del estudio de Folli y Harley (2008) y posteriormente adaptadas a nuestros verbos objeto de estudio. a) Los verbos inergativos como toser, temblar y sonrojarse, necesitan sujetos animados pero no necesariamente intencionales. Lo mismo sucede con el verbo pseudocopulativo volverse: 116 (36) Juan se volvió loco Este verbo pseudocopulativo también admite sujetos no animados y, por lo tanto, no intencionales: (37) El agua se volvió hielo Lo que sucede con el verbo mantenerse es que admite tanto sujetos animados e intencionales, como en (38 a), como sujetos no animados (38 b y c). (38) a. María se mantiene en forma b. El patio se mantiene seco c. El patio se mantiene seco con estos toldos d. María se mantiene seca con estas botas En la secuencia (38 a), el atributo en forma parece que requiere una actividad del argumento que recibe esta predicación. En (38 b), el atributo seco requiere que no haya una fuerza que impida que esta propiedad persista. En el caso de (38 c), la causa de que el patio esté seco son los toldos. Parece que hay un iniciador del proceso, es decir, un agente externo (que es quien pone el toldo) pero que no controla nada más: inicia el evento pero no lo controla. Se trata de un causante indirecto. En una oración como (38 d) se obtiene la misma lectura. Lo que sucede con el verbo conservarse es que también admite tanto sujetos animados e intencionales (39 a) como sujetos no animados (39 b y c): (39) a. Mi abuelo se conserva joven b. El pescado se conserva fresco c. El pescado se conserva fresco si lo metes en la nevera 117 En el caso de (39 c), la causa de que el pescado se mantenga fresco es que lo metes en la nevera, pero ¿es un sujeto paciente? Parece que nuevamente hay un agente externo que es quien mete el pescado en sal, pero este agente no controla el proceso de conservarse. b) Hay una serie de verbos causativos de cambio de estado cuyos argumentos externos expresan el inicio de un evento pero no controlan el desenlace de este. Hay diferentes grados para medir la aceptabilidad de los argumentos externos de este tipo de verbos; esta escala tiene en cuenta si el causante del evento es más o menos apropiado como iniciador del mismo: (40) a. #El temporal ha roto las ventanas b. ?El golpe de viento ha roto la ventana c. La rama ha roto la ventana El sujeto del verbo pseudocopulativo volverse no es causante del evento en ninguno de los siguientes ejemplos: (41) a. Juan se ha vuelto serio b. El agua se ha vuelto hielo c. María se volvió seria con el paso de los años En la secuencia (41 c) el sujeto no es el causante del evento porque la causa es el sintagma del susto. Lo que sucede con el verbo mantenerse es que puede tener sujetos que causen el evento, como en (42 a) o bien sujetos que no causen el evento, como en (42 b): 118 (42) a. María se mantiene en forma b. María se mantiene en forma sin hacer nada en absoluto c. *María se mantiene en forma del susto d. *María se mantiene en forma de la gimnasia En la secuencia (42 b) tenemos una oración marcada para indicar que María no es la causante de este evento, sino que se mantiene en forma por una cualidad intrínseca a ella. Lo que sucede en la secuencia (42 c) es que para interpretar del susto como un causante hace falta una posición argumental libre, y en este caso no la hay. Lo mismo ocurre en (42 d). La agramaticalidad en estos casos también puede deberse a las restricciones de los complementos causales con de. En una oración como (43), el sujeto no es el causante del evento: (43) La carne se mantiene en buen estado. Por su parte, el verbo conservarse admite tanto sujetos causantes del evento (44 a) como sujetos no causantes (44 b): (44) a. Pedro se conserva muy bien b. El pescado se conserva en buen estado c. *Pedro se conserva muy bien del frío d. El pescado se conserva bien con el frío. Lo que sucede en la secuencia (44 c) es que para interpretar del frío como un causante hace falta una posición argumental libre, y en este caso no la hay. En la secuencia (44 d) el causante es con el frío. 119 c) Por otra parte, hay que tener en cuenta que los cambios en el tipo de sujeto están asociados con un cambio en la estructura interna del predicado verbal: (45) a. Juan comió pizza b. El mar se comió la playa c. The sea ate away the beach Cuando el sujeto no es animado o intencional, se introduce una cláusula reducida en inglés (45 c). En italiano sucede lo mismo, ya que hay que introducir el clítico si. Un verdadero agente toma un complemento nominal, pero un causante selecciona una cláusula reducida como complemento (Folli y Harley, 2008). En el caso del verbo pseudocopulativo volverse, vemos que tanto en el uso predicativo del verbo (46 a y b) como en su uso pseudocopulativo (46 c y d), el sujeto no es intencional. (46) a. Juan volvió azul la camisa b. La lavadora volvió azul la camisa c. Juan se volvió soso: d. La camisa se volvió azul La secuencia (46 c) un sujeto que en principio no es intencional: puede serlo pero no está impuesto. En el caso del verbo mantenerse, vemos que la lectura predicativa del verbo puede combinarse tanto con sujetos intencionales (47 a) como con sujetos no intencionales (47 b): (47) a. Juan mantiene la comida a la sombra b. El toldo mantiene la comida a la sombra 120 La lectura pseudocopulativa del verbo mantenerse también puede combinarse tanto con sujetos intencionales (48 a) como con sujetos no intencionales (48 b): (48) a. Juan se mantiene joven b. ?La nevera se mantiene fría En la secuencia (48 b) el verbo pseudocopulativo aparece con un sujeto no intencional y no agentivo. Lo que sucede con esta oración es que es marcada; ya que el hecho de que una nevera está fría se presupone y por eso puede resultar anómala. Por su parte, en la secuencia (49) parece que hay un agente externo que sí controla el evento porque hace que la comida se mantenga fría (teniéndola en la nevera, por ejemplo). En ese caso, el argumento externo es agentivo. Otra posibilidad es que la comida se mantenga fría por una serie de propiedades intrínsecas a ella como, por ejemplo, su modo de preparación; en este caso se trataría de un sujeto no intencional: (49) La comida se mantiene fría Respecto al verbo conservarse, observamos que en su uso predicativo puede combinarse tanto con sujetos intencionales (50 a) como con sujetos no intencionales (50 b): (50) a. Juan conserva la comida fría b. La nevera conserva la comida fría Por otra parte, este verbo en su uso pseudocopulativo también puede combinarse tanto con sujetos intecionales (51 a) como no intencionales (51 b): 121 (51) a. Juan se conserva en forma b. El pescado se conserva en buen estado En todos estos casos, el hecho de emplear o no el clítico se no depende de la intencionalidad del sujeto, sino del tipo de uso del verbo (predicativo o pseudocopulativo). Por lo tanto, las pruebas que presentan las autoras Folli y Harley (2008) no son aplicables a los casos de mantenerse y conservarse. En resumen, tal y como hemos visto en este apartado, una de las características más diferenciadoras de los verbos mantenerse y conservarse es que parece que imponen restricciones a su sujeto cuando este es animado, es decir, que exigen que haya agentividad por parte del mismo, ya que ambos pueden interpretarse como actividades, es decir, como algo que alguien hace, si van acompañados de un sujeto animado con capacidad de control. Respecto a las pruebas de agentividad aplicadas a los verbos mantenerse y conservarse, hemos comprobado que mantenerse admite tanto sujetos animados e intencionales como sujetos no animados. Conservarse, por su parte, también admite tanto sujetos animados e intencionales como sujetos no animados. Por otra parte, el verbo mantenerse puede tener sujetos que causen el evento o bien sujetos que no causen el evento, y el verbo conservarse también admite tanto sujetos causantes del evento como sujetos no causantes. Por último, en el caso del verbo mantenerse la lectura predicativa del verbo puede combinarse tanto con sujetos intencionales como con sujetos no intencionales, y su lectura pseudocopulativa también. Respecto al verbo conservarse, observamos que en su uso predicativo puede combinarse tanto con sujetos intencionales como con sujetos no intencionales y que sucede lo mismo en su uso pseudocopulativo. Con este apartado sobre la agentividad y con el anterior en el que explicábamos las principales características de los verbos pseudocopulativos, el principal objetivo es formular una serie de preguntas de investigación sobre las que se estructura esta tesis doctoral. Una de las preguntas de investigación cuestiona si los tres verbos estudiados — mantenerse, conservarse y hacerse— son realmente verbos pseudocopulativos, mientras que otra de las preguntas de investigación cuestiona si se trata o no de verbos agentivos en los tres casos. Para darles respuesta, cada uno de los verbos contará con un análisis pormenorizado a lo largo de este trabajo. 122 3. Estudio de campo Con el objeto de poder realizar una descripción de los verbos mantenerse y conservarse y comprobar si realmente son agentivos o no, hemos llevado a cabo un estudio de campo. En este apartado se describe dicho estudio de campo, el cual está basado en una encuesta que fue realizada por medio de la herramienta Formularios de Google. Esta encuesta fue planteada a una serie de informantes cuya procedencia geográfica se procuró que fuese más o menos la misma, con el fin de evitar la interferencia de distintas variantes dialectales. Las preguntas de la encuesta están reflejadas en este epígrafe al igual que sus resultados, previamente organizados. Este formulario recibió cuarenta respuestas. Por último, después de analizar las valoraciones de los encuestados, se propondrán una serie de conclusiones generales basadas en los datos obtenidos. El objetivo principal de este estudio es demostrar empíricamente el comportamiento de los verbos mantenerse y conservarse teniendo en cuenta diversos factores, tales como el tipo de sujeto, el tipo de atributo o la posible confusión con oraciones en voz media y en voz pasiva. Los verbos mantenerse y conservarse son considerados pseudocopulativos por autoras como Morimoto y Pavón (2007), pero ellas mismas advierten que estos dos verbos poseen una serie de características particulares que los diferencian del resto de verbos de esta clase. Son algunas de estas características particulares las que tratamos en el cuestionario y las que nos ocupan a lo largo de este capítulo. 3.1. Descripción de los bloques del cuestionario Este cuestionario tiene como fin determinar si los verbos mantenerse y conservarse funcionan con sujetos inanimados, con sujetos inanimados no genéricos, con atributos agentivos, con atributos no controlables, si admiten complementos agentes y si es posible la lectura progresiva de estos verbos. Esto nos permitirá ver si ambos verbos se comportan igual en dichos contextos o si se diferencian entre sí; asimismo, gracias a este cuestionario se podrán estudiar aspectos como la agentividad de los verbos mantenerse y conservarse además de las restricciones que presentan estos dos verbos respecto a sus posibles atributos. 123 3.2. Metodología del cuestionario Para abordar este estudio se plantean una serie de preguntas en forma de cuestionario. En la primera parte, se les pide a los informantes que indiquen algunos datos sobre sí mismos. Las variables son la edad, el sexo, la procedencia y el nivel de estudios. La segunda parte del cuestionario está constituida por veinticinco preguntas. En cada una de estas preguntas se pide a los informantes que valoren una secuencia, otorgándole a esta una puntuación del uno al siete. La puntuación más baja (el uno) querrá decir que la secuencia resulta totalmente anómala para el informante y que nunca la emplearía en el habla cotidiana, mientras que la puntuación más alta (el siete) implicará que se trata de una secuencia perfectamente aceptable y usual para el informante en cuestión. Para impedir que los usuarios sepan de qué se trata pero, sobre todo, con el fin de obtener respuestas espontáneas y no automatizadas, las secuencias se presentan desordenadas en lugar de aparecer ordenadas por temáticas. 3.3. Resultados del cuestionario Los datos obtenidos del cuestionario se presentarán divididos en dos secciones. La primera parte de los resultados son los datos de los participantes en la encuesta. La segunda parte muestra los resultados de las secuencias que se propusieron para ser puntuadas del uno al siete. 3.3.1. Primera parte del cuestionario (datos del informante): A continuación se presentan los datos biométricos de los participantes que respondieron al cuestionario. Los parámetros recogidos son la edad, el sexo, la procedencia y el nivel de estudios. 124 Edad: Gráfico 1: datos biométricos de edad Gráfico 2: datos biométricos de sexo 125 Procedencia: Gráfico 3: datos biométricos de procedencia Gráfico 4: datos biométricos de nivel de estudios 126 La primera fase del cuestionario consta de cuatro preguntas. En ellas se pide a los informantes que indiquen su edad, su sexo, su procedencia y su nivel de estudios. Cada una de ellas permite una respuesta corta y obligatoria. Los resultados de esta fase nos muestran que hay un porcentaje mayoritario de jóvenes de entre veintiún y veinticinco años, seguidos por los mayores de treinta. Además, la mayor parte de los informantes son hombres (52,5%). Por otra parte, cabe destacar que treinta y tres de los cuarenta informantes indicaron que proceden de la Comunidad de Madrid, mientras que solo encontramos tres aragoneses, dos catalanes un extremeño y un asturiano. Por último, no ha respondido a la encuesta ningún informante que solo tuviera estudios básicos y muy pocos cuyos únicos estudios sean medios (solo un 15% de los encuestados). El porcentaje mayoritario de informantes está formado por los que poseen estudios superiores, ya sean universitarios o de grado superior (57,5%) seguidos de los que poseen estudios de posgrado (27,5%). 3.3.2. Segunda parte del cuestionario (secuencias para puntuar del 1 al 7): La segunda parte de la encuesta consta de veinticinco preguntas en forma de secuencias que deben ser valoradas por los informantes, como se indicó previamente, con una puntuación del 1 al 7. A continuación se presenta un análisis pormenorizado que distingue entre ambos verbos (mantenerse y conservarse), ya que otra de las finalidades principales de este cuestionario es averiguar si estos dos verbos funcionan igual o si, por el contrario, tienen comportamientos diferentes ante los mismos fenómenos. 3.3.2.1. Secuencias para el análisis del verbo mantenerse: a) A continuación se muestran los datos referidos a una serie de oraciones cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad del verbo mantenerse con distintos sujetos no animados: 127 (52) La primera frase del bloque presenta un sujeto no animado que sin embargo puede funcionar como un agente teleológico, en la medida en que el funcionamiento de una cafetera está determinado por sus propiedades internas: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (60%). (53) La segunda frase presenta un sujeto no animado que también puede funcionar como un agente teleológico, en la medida en que el funcionamiento de una cafetera está determinado por sus propiedades internas: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (67,5%). 128 (54) La tercera frase presenta un sujeto no animado que puede funcionar como un agente teleológico, en la medida en que el funcionamiento de una máquina está determinado por sus propiedades internas: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (80%). (55) La cuarta frase presenta un sujeto no animado que también puede funcionar como un agente teleológico, en la medida en que el funcionamiento de una televisión está determinado por sus propiedades internas: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (55%). 129 (56) En esta quinta secuencia también encontramos un sujeto no animado que puede funcionar como un agente teleológico, pero se diferencia del resto de oraciones de este grupo en que es el único sujeto que no es una máquina. Aún así, desde la perspectiva del agente teleológico podemos seguir hablando de control gracias a sus propiedades internas: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (57,5%). b) A continuación se muestran los datos referidos a una serie de oraciones cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad del verbo mantenerse con distintos atributos agentivos, ya sean adjetivos evaluativos de comportamiento o de estado mental: (57) La siguiente secuencia contiene el verbo mantenerse con el atributo agentivo cruel: 130 La tendencia de los informantes es considerar que la secuencia no es muy aceptable, pero tampoco totalmente inaceptable (65%). (58) La siguiente secuencia contiene el verbo mantenerse con el atributo agentivo travieso: La tendencia de los informantes es considerar que esta secuencia es anómala (60%). (59) La siguiente secuencia contiene el verbo mantenerse con el atributo agentivo amable: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (57,5%). 131 (60) La siguiente secuencia contiene el verbo mantenerse con el atributo agentivo gracioso: La tendencia de los informantes es no aceptar la secuencia (42,5%). c) A continuación se muestran los datos referidos a una oración cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad del verbo mantenerse con atributos que no pueden ser controlados por el sujeto: (61) La siguiente secuencia presenta un atributo que no permite control por parte del sujeto: La tendencia de los informantes es no aceptar la secuencia (72,5%). 132 d) A continuación se muestran los datos referidos a una serie de oraciones cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad del verbo mantenerse atendiendo a la posible interpretación pasiva del mismo: (62) Esta secuencia presenta un complemento agente introducido por “por parte de”: A la mitad de los informantes (47,5%) les parece anómala y a la otra mitad (40%) totalmente aceptable. (63) Esta secuencia presenta un complemento agente introducido por “por parte de”: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (37.5%). 133 (64) Esta secuencia presenta un complemento agente introducido por “por parte de”: A la mitad de los hablantes (42,5%) les parece medianamente aceptable y a la otra mitad (37,5%) totalmente aceptable. (65) Esta secuencia también presenta un complemento agente introducido por “por parte de”: La tendencia de los hablantes es aceptar la secuencia (52,5%). 134 (66) Esta secuencia presenta un complemento agente introducido por “por parte de”: La tendencia de los informantes es considerar que esta secuencia es anómala (55%), pero hay otro gran porcentaje que la considera aceptable (32,5%). e) A continuación se muestran los datos referidos a una oración cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad del verbo mantenerse atendiendo a la posible interpretación pasiva o de voz media del mismo: (67) Esta secuencia presenta un adjunto de instrumento: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (72,5%). 135 f) A continuación se muestran los datos referidos a una oración cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad del verbo mantenerse atendiendo a su posible lectura incremental: (68) La siguiente oración contiene el verbo mantenerse y el cuantificador incremental “cada vez más”: La tendencia de los informantes es aceptar esta secuencia (52,5%). 3.3.2.2. Secuencias para el análisis del verbo conservarse: a) A continuación se muestran los datos referidos a una oración cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad del verbo conservarse con distintos sujetos no animados. 136 (69) La primera frase del bloque presenta un sujeto no animado que puede funcionar como un agente teleológico, en la medida en que el funcionamiento de un ordenador está determinado por sus propiedades internas: La tendencia de los hablantes es considerar que la aceptabilidad de esta secuencia es media (45%). b) A continuación se muestran los datos referidos a una serie de oraciones cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad del verbo conservarse con distintos sujetos no animados específicos: (70) Esta secuencia presenta un sujeto no animado específico que puede funcionar como un agente teleológico por sus propiedades internas: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (67,5%). 137 (71) Esta secuencia presenta un sujeto no animado específico que puede funcionar como un agente teleológico por sus propiedades internas: La tendencia de los hablantes es aceptar la secuencia (52,5%). (72) Esta secuencia presenta un sujeto no animado específico que puede funcionar como un agente teleológico por sus propiedades internas: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (57,5%). 138 c) A continuación se muestran los datos referidos a una oración cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad del verbo conservarse con un atributo agentivo: (73) Esta secuencia contiene el verbo conservarse con el atributo agentivo cruel: La tendencia de los informantes es considerar que la secuencia es anómala (57,5%). d) A continuación se muestran los datos referidos a una oración cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad del verbo conservarse con un atributo que no puede ser controlado por parte del sujeto: (74) Esta oración presenta el atributo enferma, el cual no permite que haya control por parte del sujeto: 139 La tendencia de los informantes es no aceptar esta secuencia (85%). e) A continuación se muestran los datos referidos a una oración cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad del verbo conservarse atendiendo a la posible interpretación pasiva del mismo: (75) La siguiente secuencia contiene un complemento agente introducido por por: La tendencia de los informantes es aceptar esta secuencia (70%). f) A continuación se muestran los datos referidos a una oración cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad del verbo conservarse atendiendo a su posible lectura incremental: 140 (76) Esta secuencia presenta el verbo conservarse con el cuantificador incremental “cada vez más”: La tendencia de los informantes es no aceptar esta secuencia (52,5%). 4. Discusión de los resultados A continuación se procederá al análisis y a la agrupación de los resultados obtenidos del cuestionario, con el fin de extraer una serie de generalizaciones que nos resulten útiles para explicar el comportamiento de los verbos mantenerse y conservarse. 4.1. Generalizaciones sobre el verbo mantenerse Los resultados permiten comprobar que el verbo mantenerse está más lexicalizado como pseudocopulativo que conservarse, ya que el primero permite más atributos, por lo que puede aparecer en más contextos. Esto se ve reflejado en los casos propuestos de secuencias con atributos formados por adjetivos evaluativos (secuencias 6, 8 y 22): el verbo mantenerse admite los que indican estados mentales y estados físicos, es decir, los que se pueden considerar actividades, mientras que conservarse solo admite estados físicos. Cabe destacar que los atributos que indican comportamientos no son admitidos por ninguno de los dos verbos. 141 Los adjetivos evaluativos son elementos que caracterizan el comportamiento de una determinada persona o bien su actitud en términos del juicio subjetivo del hablante. Estos adjetivos se predican de acciones, decisiones y actidudes humanas y evocan la propiedad del que hace, decide o tiene la actitud. Estos adjetivos indican comportamiento y son intersectivos; esto implica que la cualidad que denotan estos adjetivos representa la adecuación a una media o a una expectativa. Además, cabe destacar que los adjetivos evaluativos han sido reconocidos como una clase sintáctica y semántica coherente. Otro motivo para afirmar que se trata de una clase muy determinada dentro de los adjetivos es el hecho de que se presupone que los adjetivos son limitados y siempre denotan estados; en cambio, los adjetivos evaluativos son la excepción a esa regla. Una clara diferencia entre los atributos que expresan estados mentales y comportamientos frente a los que únicamente expresan comportamientos es que estos últimos no pueden predicarse de sujetos no animados, como vemos en el siguiente contraste: (77) a. Pedro es amable b. Esta acción fue amable (78) a. Pedro es travieso b. ??Esta acción fue traviesa A continuación analizaré los datos obtenidos a partir de las puntuaciones otorgadas por los informantes a las diferentes secuencias, es decir, intentaremos formular las generalizaciones que se pueden extraer acerca de los diferentes fenómenos gramaticales tratados en el cuestionario. Con este análisis trataré de determinar si existen coincidencias en los diferentes fenómenos y, en el caso de que así sea, trataré de encontrar una explicación para estos fenómenos. Para ello, las secuencias han sido agrupadas en diferentes categorías. 142 4.1.1. Según el tipo de sujeto El verbo mantenerse, en su versión pseudocopulativa, funciona perfectamente con sujetos no animados del tipo la cafetera, la máquina, el jardín o la televisión, pero lo que sucede en todos estos casos excepto con el jardín es que los sujetos son máquinas, y a estas máquinas se les presupone cierta autonomía y cierta agentividad en sí mismas (Alexiadou y Schäfer, 2006). Cabe destacar que las máquinas no controlan los procesos que llevan a cabo, aunque lo hagan de forma autónoma; por ello, se trata de agentes no controladores. Esto se da en los ejemplos que aparecen a continuación. La cuestión de qué permite que una determinada entidad sea un sujeto apropiado para un evento está conectada con la noción de la capacidad teleológica. La noción de teleología es fundamental: solo las entidades que pueden producir o generar un evento pueden ser agentes. De hecho, la noción relevante que distingue a los agentes de los causantes es la capacidad interna del sujeto para generar el evento por sí solo del principio al final; en ningún caso se trata de la animacidad de dicho sujeto (Folli y Harley, 2008). Esto se ve claramente en un contraste como el siguiente: (79) a. El tren silbó b. El viento rompió el jarrón En el ejemplo (79 a) son las propiedades internas del tren —que es una máquina— tales como su estructura o su velocidad, las que producen el silbido; por ello se trata de un agente teleológico inanimado. En cambio, en el ejemplo (79 b), las propiedades internas del viento no sirven para que se rompa el jarrón; lo que sucede en este caso es que el viento es el causante del evento, pero no lo causa por sus propiedades internas como ser frío, cálido, del norte, etc. Por ello, en el ejemplo (79 b) no tenemos un agente inanimado, sino un causante. En los casos propuestos en el cuestionario, se trata de instrumentos que se puede considerar que actúan por sí mismos una vez que el agente los ha introducido en el evento, como en el caso del siguiente contraste (ejemplo de Alexiadou y Schäfer, 2006). 143 (80) a. El doctor curó al paciente con camomila b. La camomila curó al paciente Solo este tipo de instrumentos pueden convertirse en agentes teleológicos, ya que a pesar de ser máquinas13 o, en este caso, causas, ya que la camomila no es una máquina, pueden llevar a cabo la acción una vez han sido programadas para ello. Estos instrumentos, cuando son sujetos, son agentes teleológicos porque están implicados en el evento sin la necesidad de ser controlados permanentemente por un sujeto animado (Alexiadou y Schäfer, 2006). En el primer caso, el sujeto teleológico es mi cafetera, y funciona como tal porque la oración implica que ‘la cafetera no ha dejado de ser capaz de funcionar desde que la compré’. Es un instrumento que puede ser agente siempre y cuando un sujeto animado (pero no sujeto gramatical) lo ponga en funcionamiento. (81) Mi cafetera siempre se ha mantenido en funcionamiento desde que la compré (60% de aceptabilidad). En el segundo caso, el sujeto es muy similar al anterior: se trata de la cafetera, y funciona como agente teleológico porque la secuencia implica que un agente animado ha calentado la cafetera pero después se ha mantenido caliente por sí misma. (82) La cafetera se mantiene caliente desde esta mañana (67,5% de aceptabilidad). En el tercer caso, el sujeto es la máquina, y funciona como agente teleológico como los anteriores, ya que implica que un sujeto animado haya activado la máquina en algún momento pero esta se mantiene activa por sí sola durante toda la noche. (83) La máquina se mantiene activa toda la noche (60% de aceptabilidad). 13 Las máquinas son los sujetos instrumentales que estudian Alexiadou y Schäfer (2006). 144 Por úlimo, en el cuarto caso el sujeto es mi televisión y funciona como un agente teleológico porque, a pesar de que alguien tuvo que encenderla, por sí misma se mantuvo encendida toda la noche. (84) Mi televisión se mantuvo encendida toda la noche (55% de aceptabilidad). En cambio, lo que sucede en la oración “nuestro jardín se mantiene florido toda la primavera” es que, a pesar de no tratarse de una máquina, es un ente de la naturaleza al que se le presuponen ciertas cualidades autónomas que hacen que pueda mantenerse florido sin exigir una acción humana. Quien controla el florecimiento es el jardín, y las circunstancias externas, incluido el jardinero, únicamente lo facilitan. por lo menos no durante todo el evento. Esta es la razón que puede llevar a los informantes a interpretar que el jardín es un agente teleológico y que por ello la secuencia resulta perfectamente aceptable cuando va con el verbo mantenerse. (85) Nuestro jardín se mantiene florido toda la primavera (57,5% de aceptabilidad). 4.1.2. Según el tipo de atributo Los atributos agentivos o adjetivos evaluativos predican comportamientos de sujetos animados. Las construcciones de mantenerse + adjetivo evaluativo son secuencias anómalas, pero los hablantes admiten la construcción con el atributo amable, ya que en ese contexto parece haber menos restricciones. Un claro ejemplo es la diferencia entre los atributos travieso y amable, ya que el primero de ellos solo puede predicarse de referentes humanos, mientras que el segundo no está restringido a otro tipo de entidades (un gesto amable, un comportamiento amable). Además, el adjetivo amable no solo puede aludir a un comportamiento, sino también a una actitud mental, y travieso solo puede ser un comportamiento. Una prueba para demostrar esto es que, por ejemplo, una acción puede ser amable pero nunca puede ser traviesa. Estos atributos se explicarán de manera pormenorizada en una sección dentro del capítulo dedicado al verbo hacerse. 145 En el primer caso, el adjetivo evaluativo es amable, y funciona como tal porque puede predicar un determinado comportamiento del sujeto animado la dependienta. (86) La dependienta se mantiene amable pese a que sus clientes no lo sean (57,5% de aceptabilidad). En el segundo caso, el adjetivo evaluativo es travieso, y funciona como tal porque predica un determinado comportamiento del sujeto animado el niño. (87) El niño se mantiene travieso a pesar de las órdenes de su madre (60% de anomalía). Es por esto que el verbo mantenerse no admite atributos del tipo travieso o gracioso, debido a que son atributos que indican siempre un comportamiento cuando se predican de personas, pero sí admiten atributos del tipo amable o cruel, porque pueden indicar una actitud o estado mental. Lo que sucede es que el verbo mantenerse selecciona estados, entre los que se incluyen también los estados mentales, y nunca comportamientos. En el tercer caso, el atributo agentivo es cruel, y funciona como tal porque puede predicar un determinado comportamiento del sujeto animado María. (88) María se mantuvo cruel tras su bronca con Juan (65% de aceptabilidad media). En el último caso, el atributo agentivo es gracioso, y funciona como tal porque puede predicar un determinado comportamiento del sujeto animado tu hijo. (89) Tu hijo se mantuvo gracioso con sus amigos durante toda la fiesta (42,5% de anomalía). 146 Además, el verbo mantenerse no funciona con atributos que no pueden ser controlados por el sujeto, como en el caso de “Jorge se mantiene enfermo a pesar de los medicamentos”, El hecho de que "mantenerse" sea incompatible con predicados que no pueden ser controlados por el sujeto, como enfermo, indica que este verbo es necesariamente agentivo. (90) Jorge se mantiene enfermo a pesar de los medicamentos (72,5% de anomalía). 4.1.3. Posible choque con pasivas El verbo mantenerse puede funcionar como verbo pseudocopulativo y admite un complemento de tipo instrumental, como se ve en la secuencia “el salón se mantiene oscuro con los toldos”, la cual les parece aceptable a la gran mayoría de los informantes (72,5%). Esto se debe a que esta secuencia recibe una interpretación del tipo ‘el salón se mantiene oscuro gracias a los toldos’; en este caso, el salón es el sujeto inanimado y no es necesaria la presencia de ningún agente animado. Además, cabe destacar que esta secuencia no se reinterpreta como voz media ni como voz pasiva. Si esto se diese, la secuencia causativa sería “los toldos mantienen oscuro el salón”, o bien “María mantiene el salón oscuro con los toldos”. El primer caso no se corresponde estrictamente con la secuencia propuesta en el cuestionario, ya que los toldos facilitan que el salón se mantenga oscuro pero no son los causantes del evento. El segundo caso implicaría la acción directa de un agente animado que en ningún caso es necesaria. (91) El salón se mantiene oscuro con los toldos (72,5% de aceptabilidad). Por otra parte, los informantes admiten los complementos agentes introducidos por por parte de en pasivas reflejas. Las pasivas reflejas o pasivas con se tienen como sujeto gramatical el objeto nocional del verbo, que concuerda con este. Dicho objeto nocional, que se realiza como sujeto gramatical, aparece normalmente pospuesto y puede ser tanto determinado como 147 indeterminado. Estas oraciones describen una actividad que implica necesariamente la intervención de un agente con intencionalidad, el cual no se menciona porque interesa solamente destacar la acción verbal (Mendikoetxea, 1999). Precisamente por este motivo, este tipo de oraciones pasivas no suelen admitir complementos agentes. En cambio, en la oración “el patio se mantiene seco por parte del personal de limpieza” observamos que prácticamente a la mitad de los informantes (47,5%) les resulta anómala, pero que a la otra mitad (40%) les resulta perfectamente aceptable. Estos datos pueden indicar que se trata de una secuencia en voz pasiva para los que le otorgan una puntuación más alta, ya que admiten que aparezca un complemento agente explícito, y de una secuencia pseudocopulativa para los que la consideran anómala, ya que no admiten la introducción de este tipo de adjunto. En el caso de la interpretación pseudocopulativa de esta oración, se puede considerar que el patio tiene una propiedad en sí mismo que le permite estar seco y no necesita un agente explícito como el personal de limpieza. (92) El patio se mantiene seco por parte del personal de limpieza (47,5% de anomalía y 40% de aceptabilidad). Lo mismo sucede en el caso de la oración “la casa se mantiene limpia por parte de María”. Esto se debe a que, para algunos hablantes, el patio y la casa son construcciones que tienen propiedades autónomas que controlan que estén seco/limpia respectivamente, y por eso en este caso los hablantes no admiten un complemento agente. Esto quiere decir que el patio puede mantenerse seco porque puede tener una serie de propiedades, tales como un suelo o unas paredes especiales, que permitan que no se moje. En el caso de la casa, esta puede tener otra serie de propiedades, como por ejemplo estar aislada del exterior, que permitan que se mantenga limpia por sí misma sin necesidad de que nadie la limpie. (93) La casa se mantiene limpia por parte de María (55% de anomalía). 148 Lo que ocurre en la oración “la habitación se mantiene limpia por parte de sus dueños” es que la mayor parte de los informantes consideran que el verbo está en voz pasiva. En este caso, la habitación difiere de la casa en que los hablantes conceptualizan que no tiene una fuerza interna autónoma que pueda controlar el hecho de estar o no limpia; esto se debe a que es una parte de un todo (la casa) y no es un objeto autónomo. Aquí los hablantes sí admiten con mayor naturalidad la presencia de un complemento agente. (94) La habitación se mantiene limpia por parte de sus dueños (37.5% de aceptabilidad). Lo mismo sucede en el caso de la oración “las calles se mantienen limpias por parte de los barrenderos”, ya que las calles no tienen propiedades internas que les permitan estar limpias por sí mismas. (95) Las calles se mantienen limpias por parte de los barrenderos (52,5% de aceptabilidad). El caso de la oración “el edificio se mantiene en pie por parte de la constructora” es más complejo. Hay un porcentaje muy alto de informantes (42,5%) a los que les parece perfectamente aceptable esta secuencia. Esto puede deberse a que consideren que mantenerse en pie es una propiedad humana (metafórica) y, por lo tanto, no es una propiedad que pueda ser controlada por parte de el edificio; por eso no les suena mal que aparezca el complemento agente, ya que un edificio no puede mantener nada en pie, pero las personas que trabajan en la constructora sí pueden llevar a cabo esta acción que, como se ha señalado, es metafórica. Por otra parte, la aceptación de esta secuencia también puede deberse a motivos independientes, ya que puede interpretarse que la construcción del edificio se mantiene en pie en el sentido de que ‘se mantiene en pie el acuerdo de construcción’, es decir, ‘la construcción del edificio se va a llevar a cabo porque la constructora mantiene en pie el acuerdo o la propuesta’. 149 (96) El edificio se mantiene en pie por parte de la constructora (42,5% de aceptabilidad media y 37,5% de aceptabilidad total). 4.1.4. Otros factores La lectura incremental, es decir, la lectura del desarrollo progresivo del verbo es más adecuada con el verbo mantenerse que con conservarse. Hay que determinar cuál es el alcance del cuantificador cada vez más, es decir, a qué elementos de la oración afecta —cuáles cuantifica— y cuáles no. En la oración “Juan se mantiene cada vez más fuerte” parece que lo único que varía es el grado de fuerte, porque este atributo ya se presuponía aunque en un menor grado; es decir, lo que ocurre es que Juan ya se mantenía fuerte y la fuerza que mantiene va aumentando. Es por este motivo por el que se permite una lectura de tipo incremental con un verbo que aparentemente es estativo, ya que el cuantificador solo afecta al atributo fuerte. En una oración como “*cuanto más fuerte se mantiene Juan, más peso puede levantar” vemos que la interpretación progresiva del cuantificador no es compatible con la interpretación estática del verbo mantenerse, y en la secuencia propuesta sí lo es porque en realidad no se está cuantificando el verbo, sino el predicado fuerte. (97) Juan se mantiene cada vez más fuerte (52,5% de aceptabilidad). 4.2. Generalizaciones sobre el verbo conservarse A continuación, como en el caso de mantenerse, se analizarán los datos resultantes de las puntuaciones otorgadas por los informantes a las diferentes secuencias, es decir, las generalizaciones que se pueden extraer acerca de los diferentes fenómenos gramaticales tratados en el cuestionario acerca del verbo conservarse. 4.2.1. Según el tipo de sujeto El verbo conservarse funciona con sujetos no animados. En el caso propuesto: mi ordenador se ha conservado en funcionamiento desde que lo compré, se puede comprobar 150 que hay hablantes a los que les resulta aceptable (45%), pero no suponen una mayoría muy amplia. Esto difiere de lo que sucede con el verbo mantenerse, ya que este último admite con mayor naturalidad este tipo de sujetos. Como hemos visto en los casos con mantenerse, se trata de sujetos instrumentales que actúan por sí mismos una vez que el agente los ha introducido en el evento (Alexiadou y Schäfer, 2006) y pueden funcionar como agentes teleológicos. Lo que implica la secuencia en este caso es que ‘mi ordenador no ha dejado de funcionar desde que lo compré’, por lo tanto mi ordenador es el agente teleológico que se ha conservado en funcionamiento. Es un instrumento que puede ser agente siempre y cuando haya un agente animado que lo ponga en funcionamiento. (98) Mi ordenador se ha conservado en funcionamiento desde que lo compré (45% de aceptabilidad media). Además, el verbo conservarse funciona perfectamente con sujetos específicos no animados, como las sardinas, el solomillo o este pantalón. Puede ser que se trate de oraciones en voz media o en voz pasiva y no de verbos pseudocopulativos, ya que estos sujetos difícilmente pueden interpretarse como agentes. En el primer caso, el sujeto las sardinas puede ser un agente teleológico en el sentido de que por sus propiedades internas hayan sido capaces de conservarse a sí mismas en buen estado (99) Las sardinas que compraste ayer se han conservado frescas (67,5% de aceptabilidad). En el segundo caso sucede lo mismo: se puede presuponer que el solomillo tenía una serie de propiedades que le permitieron conservarse en buen estado, es decir, no pudrirse. 151 (100) El solomillo que me comí ayer se conservó en buen estado (52,5% de aceptabilidad). En el último caso sucede algo parecido, con la diferencia de que no se trata de un alimento que no se ha podrido, sino de ese pantalón. En este caso, se puede presuponer que el pantalón tiene una serie de características, tales como un buen material o un buen acabado, que han permitido que no se deteriore pese a estar guardado en el armario. (101) Ese pantalón se ha conservado en buen estado en el armario (57,5% de aceptabilidad). 4.2.2. Según el tipo de atributo Las construcciones de conservarse + atributo agentivo son secuencias anómalas. En el caso de mantenerse cruel comprobamos que los informantes no la aceptan, ya que cruel no es solo un comportamiento, sino que también denota un estado mental. Lo que sucede con el verbo conservarse es que este selecciona siempre estados de tipo físico, y nunca comportamientos ni estados mentales (estos últimos sí se admiten en los casos con el verbo mantenerse). Una vez más, podemos comprobar que el verbo mantenerse está más lexicalizado como pseudocopulativo que conservarse o, incluso, podríamos llegar a asegurar que el verbo conservarse no funciona como pseudocopulativo porque es siempre un verbo pleno, ya que las restricciones que presenta con respecto a sus atributos nos hacen pensar que no se trata de usos pseudocopulativos, sino de colocaciones. En el caso de la siguiente secuencia, lo que sucede es que el verbo no puede combinarse con un atributo agentivo: (102) Mi padre se conserva cruel año tras año (57,5% de anomalía). Además, el verbo conservarse tampoco funciona con atributos que no pueden ser controlados por el sujeto, como en el caso de “Marta se conserva enferma porque no quiere ir a trabajar”. El hecho de que conservarse sea incompatible con predicados que 152 no pueden ser controlados por el sujeto indica que este verbo es necesariamente agentivo y que exige que haya control por parte del sujeto. (103) Marta se conserva enferma porque no quiere ir a trabajar (85% de anomalía). 4.2.3. Posible choque con pasivas Los informantes admiten un complemento agente introducido por por en una pasiva con se. El problema es que, probablemente, en esta secuencia los hablantes hayan entendido que por los toldos es el motivo por el que el suelo se conserva seco y no el complemento agente. De todos modos, sea o no un complemento agente, los toldos son necesarios para que el suelo se mantenga seco en una oración como: (104) El suelo se conserva seco por los toldos (70% de aceptabilidad). 4.2.4. Otros factores La lectura incremental está menos aceptada con el verbo conservarse que con el verbo mantenerse. Lo que sucede en la secuencia “Felipe se conserva cada vez más fuerte” es que la mayor parte de los hablantes la consideran anómala. Esto nos indica que el verbo conservarse es, como hemos visto, un verbo pleno o por lo menos impone más restricciones combinatorias que el verbo mantenerse. (105) Felipe se conserva cada vez más fuerte: (52,5% de anomalía). En conclusión, tal y como hemos visto a lo largo de este capítulo, mantenerse es un verbo más lexicalizado como pseudocopulativo que conservarse, ya que permite más atributos, por lo que puede aparecer en más contextos. Esto se ve reflejado en los casos de atributos agentivos o adjetivos evaluativos, ya que mantenerse admite los que indican estados mentales y estados físicos, mientras que conservarse solo admite estos últimos. Los atributos que expresan comportamiento no son admitidos por ninguno de los dos verbos. Además, los verbos mantenerse y conservarse no funcionan con atributos que no 153 pueden ser controlados por el sujeto. Este hecho indica que estos verbos son necesariamente agentivos y que exigen que haya control por parte del sujeto El verbo mantenerse, en su versión pseudocopulativa, funciona con sujetos no animados instrumentales que pueden convertirse en agentes teleológicos. El verbo conservarse también admite este tipo de sujetos, pero con menos naturalidad que mantenerse. Además, los informantes admiten los complementos agentes introducidos por por parte de en pasivas reflejas. Este dato permite diferenciar las secuencias con los verbos pseudocopulativos mantenerse y conservarse de las secuencias que no son pseudocopulativas, sino pasivas o medias. Por último, cabe destacar que la lectura incremental es más adecuada con el verbo mantenerse que con conservarse. Esto nos indica nuevamente que el verbo conservarse impone más restricciones que el verbo mantenerse. El siguiente capítulo estará dedicado al análisis pormenorizado de ambos verbos. 154 CAPÍTULO 4: MANTENERSE Y CONSERVARSE: ANÁLISIS 1. Introducción Tal y como anunciamos en el capítulo anterior, nuestra hipótesis es que mantenerse y conservarse están menos gramaticalizados como pseudocopulativos que el resto de los verbos que se consideran de este tipo, como ponerse, volverse, etc. Uno de los principales argumentos para hacer esta afirmación es que incumplen una de las características fundamentales de los verbos pseudocopulativos: la de no imponer restricciones a su sujeto; así lo confirman los resultados del estudio de campo presentado en el capítulo anterior. Respecto a esto, lo que trataremos de probar es que, en efecto, es el verbo el que impone las restricciones a su sujeto y no el atributo. El principal objetivo de este capítulo es proponer un análisis estructural de los verbos mantenerse y conservarse que dé cuenta de cada una de las propiedades de estos verbos. Esto se llevará a cabo mediante el estudio y el análisis de diferentes estructuras propuestas anteriormente en la bibliografía; tras ello, analizaremos las ventajas e inconvenientes de cada uno de los análisis y, gracias a esto, propondremos una estructura adecuada para cada verbo. El apartado 2 recoge el marco teórico en el que se basará la propuesta de análisis propio de los verbos mantenerse y conservarse. Dicho marco teórico está basado principalmente en el sistema de descomposición verbal de la sintaxis de la primera fase de Ramchand (2008). Además, se expondrá la teoría de Fábregas y Marín (2017), la cual resultará muy útil para explicar el comportamiento de los verbos estudiados. El apartado 3 está dedicado a un breve estudio descriptivo acerca del pronombre clítico se, con el fin de contribuir al análisis de los verbos mantenerse, conservarse, y hacerse, ya que todos ellos contienen este clítico. En este estudio trataremos temas tales como la relación entre el se aspectual y el se medio, los principales análisis de cada uno de ellos y haremos especial hincapié en el estudio del se con verbos ligeros. El apartado 4 se basa en el cotejo de que todas las propiedades de ambos verbos estén representadas en la estructura propuesta. En este punto también se presentan una serie de análisis previos con el fin comprobar si dan cuenta de las características de los verbos mantenerse y conservarse; de igual forma, se exponen los problemas de dichos 155 análisis previos, es decir, lo que las teorías no han podido explicar. Por su parte, el apartado 5 contiene una propuesta de análisis para los verbos mantenerse y conservarse. En este apartado también se presentarán las principales características de estos verbos. Por último, el apartado 6 contiene las principales conclusiones del capítulo. 2. Marco teórico Para dar cuenta del análisis de los verbos mantenerse y conservarse y con el fin de proponer una estructura adecuada para su representación, utilizaremos el sistema de descomposición verbal de la sintaxis de la primera fase de Ramchand (2008); para la autora, la primera fase (first phase syntax) es la descomposición eventiva del SV en la sintaxis y aparece explicada pormenorizadamente en el segundo capítulo de esta tesis. (1) Esta propuesta se adscribe al modelo neoconstruccionista. Dentro del mismo, las teorías de Ramchand (2008) y de Borer (2003) se diferencian en el tratamiento de los rasgos, y en que en el estudio de Borer hay raíces, pero estas no proyectan nada, y para Ramchand no hay raíces, sino que las raíces son la propia pieza léxica. Cabe destacar también que Ramchand (2008) no habla de cópulas. Dado que el marco teórico escogido InitP DP Init ProcP DP Proc ResP DP Res (XP) 156 está explicado en el primer capítulo de esta tesis, en este apartado no me centraré en ello, sino en explicar cómo la estructura de los verbos mantenerse y conservarse da cuenta de cada una de sus propiedades. Además de dicho marco teórico, cabe destacar que este apartado está basado, principalmente, en un trabajo de Fábregas y Marín (2017) en el que tratan aspectos relacionados con los verbos mantener y conservar. Los autores proponen la existencia de una nueva clase de predicados en español que no cumplen con la descripción estándar de actividades ni con la de estados; en esta clase de verbos se incluyen mantener y conservar. Estos predicados son eventuales, no dinámicos y causales. No son dinámicos porque denotan el mantenimiento de una situación en la que un agente ejerce control para que nada cambie. La existencia de estos predicados se explica asumiendo los siguientes primitivos: a) Dos núcleos distintos: evento y estado. b) Una noción de trayectoria generalizada. c) Un conjunto de solo dos posibles elementos relacionales distintos, uno expresando coincidencia central y otro expresando coincidencia terminal. Estos verbos expresan la acción controlada de mantener una situación sin cambios, como gobernar (un país), mantener (los brazos en alto), proteger (a María) o coordinar (un equipo). En inglés, Dowty clasificó la mayoría de ellos como interval states (Dowty 1979), y Bach (1986) argumentó que deberían ser tratados como estados dinámicos, es decir, como verbos estativos que pueden expresarse a través de una perífrasis progresiva, tratando de captar el hecho de que estos verbos muestran un comportamiento mixto que los sitúa entre estados y actividades (Fábregas y Marín, 2017). Los autores distinguen cuatro clases semánticas de verbos que denotan la acción de mantener una situación sin cambios. Tradicionalmente, estos verbos han sido tratados como actividades en español. A pesar de que Fábregas y Marín (2017) hablan de cuatro clases, en este trabajo me centraré únicamente en dos de ellas: 157 a) La primera clase de predicados incluye verbos que denotan varios tipos de relaciones puramente espaciales en las que un sujeto aplica cierta fuerza para mantener inalterada la posición de una entidad (mantener). b) En la segunda clase de predicados, los verbos denotan la acción de mantener la integridad o seguridad de una entidad; el sujeto aplica fuerza para que el objeto no sea dañado, estropeado o perdido (conservar). Estos predicados no encajan en ninguna de las clases tradicionales de la Aktionsart; desde la perspectiva de una tipología estándar de Vendler-Dowty, comparten propiedades que los sitúan entre la clase de los estados y la clase de las actividades sin cumplir plenamente con ninguna de ellas. Además, cabe destacar que el sujeto de estos verbos es una entidad que ejerce cierto control sobre el mantenimiento de la situación sin cambios. Esto quiere decir que no solo son causantes indirectos que ponen en marcha la situación y no controlan su desarrollo, sino que deben seguir ejerciendo fuerza, de lo contrario la situación cambia (Fábregas y Marín, 2017). En este trabajo, Fábregas y Marín (2017) afirman que los adverbios de manera orientados a agentes son compatibles con estos verbos. Esto quiere decir que sus sujetos son obligatoriamente agentivos; por lo tanto, se trata de verbos eventivos: Los verbos estudiados también son compatibles con cláusulas finales: (2) Juan conservó cuidadosamente el regalo (3) La columna aguanta el techo para que no se caiga Desde una perspectiva teleológica, los sujetos de estos verbos son agentes, aunque puedan no ser animados. Por ejemplo, en la secuencia (3), una columna que soporta el techo lo hace en virtud de sus propiedades internas: resistencia, densidad, etc., y controla el soporte mientras estas propiedades duran: si cambian o la columna desaparece, ya no hay soporte posible (Fábregas y Marín, 2017: 455). 158 Estos verbos se comportan como predicados atélicos. No permiten un sintagma en cabezado por “en…” interpretado como la medición del tiempo que transcurre entre el límite inicial y el límite final de la situación: (4) a. *Juan mantuvo las manos en alto en un minuto b. *Juan conservó el recuerdo en un mes El verbo terminar de es compatible solo con predicados que tienen un punto final. De hecho, la perífrasis terminal que naturalmente se combina con estos verbos es dejar de que, en contraste con parar de, es compatible con los verbos estativos: (5) a. *Juan terminó de mantenerlo b. *Juan paró de conservarlo c. Juan dejó de conservarlo La situación que describen puede dividirse en subintervalos, y esto los diferencia de los verbos prototípicos de actividad como correr. En este sentido, esta clase de verbos se comporta como los predicados estativos. Estos verbos denotan el hecho de mantener una situación sin cambios. Dado que mientras ocurre el evento la situación no cambia, cualquier instante arbitrario dentro de ese intervalo representará exactamente la misma situación. Fábregas y Marín (2017) proponen que esto se describa como una ausencia de dinamismo. Además, estos verbos son incompatibles con los adverbios de velocidad como rápidamente. Dado que no denotan un cambio, sino una ausencia del mismo, está claro que no hay una secuencia de acciones interna al evento que pueda ser calificada como rápida o lenta. Tampoco son compatibles con los modificadores incrementales que expresan acciones realizadas en diferentes etapas, como poco a poco. 159 Si un predicado no implica ningún cambio, la situación que expresa nunca podría interpretarse como que conduce a un resultado, porque no es dinámico y por lo tanto no hay desarrollo interno del evento. Estos verbos permiten la perífrasis progresiva. Este no es el caso de los verbos estativos prototípicos, pero sí es el caso de los verbos de actividad. (6) Juan está gobernando España También permiten modificadores de la manera que hacen que la organización interna de la situación sea explícita (ordenadamente, firmemente…). Por último, cabe destacar que estos verbos, como las actividades, permiten la lectura temporal del modificador un poco, además de la interpretación de grado. (7) a. Juan mantuvo las manos en alto un poco b. El ácido conservó la carne un poco Tal y como proponen Fábregas y Marín (2017), el comportamiento de estos predicados se asemeja al de las actividades: muestran signos de agentividad y atelicidad, permiten la perífrasis progresiva, la modificación mediante adverbios de manera y de lugar y desencadenan lecturas temporales de modificadores subespecificados como un poco. Sin embargo, también muestran algunos comportamientos totalmente contrarios a las actividades: pueden dividirse en subintervalos y rechazan los adverbios de velocidad y los modificadores incrementales. Los comportamientos que no son prototípicos de las actividades se dan porque estos verbos no denotan ningún tipo de cambio dinámico. Si el predicado no denota un caso en el que el agente manipula una situación de tal manera que cambia o se altera durante su control, automáticamente se espera que dicho predicado cumpla la propiedad de subintervalo: si el verbo denota el hecho de mantener una situación inalterada, cualquier parte temporal de la situación será idéntica mientras el agente la controla. 160 Fábregas y Marín (2017) asumen que estos predicados también comparten algunas propiedades con los verbos estativos: cumplen la condición de subintervalo y rechazan los modificadores de velocidad y los incrementales. Sin embargo, hay varios hechos que los hacen diferentes de los predicados estativos. 2.1. Análisis de Fábregas y Marín (2017) Los autores proponen que la capa estativa se representa como una preposición abstracta de coincidencia central (PCC), introduciendo una relación de lugar entre el objeto directo SD y un estado, expresado por X, que corresponde —según el verbo— a la raíz o a otro constituyente. El núcleo portador de eventos es v, que introduce al argumento externo SD y que configurativamente se interpretará como un evento no dinámico en virtud de la naturaleza del complemento que toma (Fábregas y Marín, 2017: 477). La eventividad puede existir sin dinamismo. Además, la eventividad depende de la presencia de v. Esto simplemente define un evento —en oposición a un estado—. En contraste, la dinamicidad es una propiedad posible, pero no necesaria, de un evento. El complemento de v que define la dinamicidad debe tener el tipo semántico de una trayectoria. Los verbos que aquí se estudian seleccionan un complemento de lugar, lo que significa que el evento no puede ser interpretado como dinámico. Una preposición de coincidencia central relaciona dos entidades de manera constante y sin cambios: expresa la relación inalterada entre dos entidades al definir su complemento como el fondo, y al perfilar a su especificador como la figura que se sitúa de una manera particular con respecto al fondo. Se ha supuesto que las preposiciones de coincidencia central se utilizan prototípicamente con predicados estativos. Para dar cuenta de las propiedades de estos verbos solo se necesitan dos elementos: a) Una estructura de coincidencia central en la capa inferior, que exprese una relación invariable entre el objeto directo y alguna situación. b) Un evento que lo seleccione. 161 Como el evento está presente, hay una variable de evento. Sin embargo, el complemento de ese evento no es una trayectoria, sino una relación sin cambios, por lo que el predicado no se vuelve dinámico —porque no tiene una trayectoria para definir el movimiento a través de una dimensión—. Esto quiere decir que un predicado como mantener o como conservar es similar a las actividades en su capa superior, pero diferente en el complemento que toma el evento. Es similar a los estados en su capa inferior, pero diferente en que la preposición de coincidencia central es seleccionada por un evento, no por un estado (Fábregas y Marín, 2017: 481). (8) v SD v Juan v PCC SD PCC España PCC SN gobern(o) En la representación hay un evento (v), controlado por un argumento externo (Juan). El evento se interpreta como mantener en lugar de como causar, lo que explica la ausencia de dinamismo. Sin embargo, estos casos no requieren el planteamiento de un núcleo diferente del de los verbos que denotan cambios dinámicos, sino que se obtienen a partir de la contribución semántica del complemento. La semántica conceptual de las raíces utilizadas determina, en última instancia, la naturaleza de la situación expresada. 162 La conclusión a la que hemos gracias al trabajo de Fábregas y Marín (2017) es que los verbos mantener y conservar forman parte de una clase de predicados que comparten algunas propiedades con los estados y otras propiedades con las actividades. Además, según Fábregas y Marín (2017), la noción de eventividad debe mantenerse al margen de la noción de dinamismo. Si un predicado es eventivo o no, dependerá de si está encabezado por un núcleo portador del evento o por un núcleo estativo. Si el predicado eventivo es dinámico o no, dependerá del complemento seleccionado por v: cuando se trate de una trayectoria, habrá interpretación dinámica; cuando el complemento seleccionado sea una preposición de coincidencia central, habrá una interpretación no dinámica —como en los casos de mantener y conservar—. Uno de los principales problemas de este estudio —aunque los abordaremos más adelante a lo largo del capítulo— es el hecho de que no relacionan sus datos con la lectura de verbo ligero; es más, en ningún momento del estudio se tiene en cuenta la teoría sobre los verbos ligeros. Esto se ve claramente reflejado en el hecho de que no proponen ninguna estructura para los diferentes tipos de atributo o de complemento predicativo, puesto que no contemplan que los verbos que tratan puedan funcionar como verbos ligeros. Además, tal y como se expondrá más adelante, tampoco contemplan ninguna estructura para albergar la aparición del clítico se con los verbos objeto de estudio. La estructura que proponen los autores resulta adecuada, sin embargo, para la representación de la capa más baja de la estructura: la preposición de coincidencia central. Esto se debe, como veremos más adelante, a que esta preposición nos permitirá dar cuenta de que el estado resultante que aparece junto a los verbos mantenerse y conservarse no es un estado télico. 3. El se de los verbos pseudocopulativos En este apartado revisaremos una serie de consideraciones generales propuestas en la bibliografía acerca del clítico se. Dicha revisión tendrá el fin de contribuir al análisis de los verbos mantenerse, conservarse y hacerse. Para ello, se presentará un estudio descriptivo sobre el se aspectual y sobre el se medio con el propósito de hacer un breve repaso sobre sus características y sobre los diferentes estudios acerca del tema. Los verbos en los que se basa nuestro estudio contienen se medio, pero nuestra propuesta, basada en 163 el estudio de Vivanco (2021), es que este clítico está próximo al se aspectual, y en al análisis que asumiremos hay una relación entre ambos. Vivanco (2021) propone que se tiene un componente aspectual cuando aparece en la alternancia anticausativa, ya que, en estos casos, el clítico se relaciona con predicados que expresan un cambio escalar con varios valores. Se trata de una escala cerrada o limitada, es decir, esta siempre es télica. Además, Vivanco afirma que la ausencia de se indica la ausencia de dicha escala cerrada. Este estudio nos permitirá examinar de manera más profunda los verbos objeto de estudio, dado que la propuesta del se con verbos que no implican un cambio de estado resulta especialmente interesante para nuestra investigación, puesto que los verbos mantenerse y conservarse tampoco implican ningún cambio de estado, mientras que el otro verbo objeto de estudio sí lo implica: el verbo hacerse, cuyo análisis tendrá lugar en el quinto capítulo de esta tesis doctoral. El presente estudio sobre el se aspectual y el se medio resulta relevante, tal y como acabamos de mencionar, porque los tres verbos analizados contienen se. Por este motivo, es importante detenernos en la explicación de estos fenómenos y en las diferentes teorías sobre el se aspectual, a pesar de que el propósito de esta tesis no es analizar dicho clítico en profundidad. Además, en este apartado veremos cómo la presencia de se puede indicar intencionalidad y también puede señalar el grado de participación del individuo denotado por el sujeto en el evento en que se ve envuelto: se señala el control por parte del individuo denotado por el sujeto. Es especialmente importante para nuestro estudio destacar el hecho, como se hará más adelante, de que el se controlador con los verbos de estado indica que el sujeto es el responsable del mantenimiento del estado en cuestión. Conviene empezar señalando que uno de los valores de se cuando se trata del pronombre paradigmático, es decir, el que puede alternar con los reflexivos de primera y segunda persona, está relacionado con la información aspectual del predicado con el que aparece. La presencia de este clítico está condicionada por el modo de acción del predicado al que acompaña (García Fernández, 2011, entre otros antes: Nishida, 1994; Sanz, 1996; De Miguel y Fernández Lagunilla, 2000; Sanz y Laka, 2002). De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) afirman que, en las construcciones que contienen verbos como beber(se), caer(se), ir(se), marear(se), morir(se), subir(se), ver(se), etc., el se es un operador aspectual de naturaleza cuantificacional, que focaliza una fase del evento denotado por el predicado en el que aparece. La hipótesis de estas autoras está basada en Pustejovsky (1991). Defienden la existencia de estructura en el 164 interior de los eventos, es decir, la existencia de fases del evento y la posibilidad de focalizar esas fases. Hay tres grupos de predicados que admiten el clítico. En primer lugar está el grupo formado por predicados transitivos, que suelen ser verbos de ingestión como comer, beber, etc.: (9) Me he comido la paella También hay un grupo de predicados intransitivos, que suelen ser logros (predicados télicos), tales como salir, dormir, etc. La aparición del clítico en algunos casos sería la responsable de la telicidad del predicado y en otros casos no. El último grupo está formado por algunos predicados estativos, aunque García Fernández (2011) afirma que el número de predicados estativos que aceptan el clítico es muy reducido: (10) a. Se sabe la lección b. Se conoce París de memoria Según Sánchez López (2002), la presencia del clítico no cambia sustancialmente las propiedades de las construcciones con se aspectual: ni implica un cambio en la estructura argumental ni tiene consecuencias para la interpretación de ningún argumento; pero sí tiene consecuencias sobre el aspecto léxico del predicado, que pasa a interpretarse como un predicado delimitado. Por eso la ausencia del clítico no tiene consecuencias para la gramaticalidad pero sí para la interpretación semántica: (11) a. (Se) salió de la sala b. (Se) comió una manzana 165 Todos los estudios coinciden al relacionar la presencia del se aspectual con el modo de acción del predicado. Este se se combina con predicados perfectivos o culminativos que tienen un estado resultante. Se trataría, por tanto, de un elemento sin valor argumental, pero con valor aspectual (Sánchez López, 2002). Además, Sánchez López (2002) explica que el complemento directo en estas construcciones no puede carecer de determinante, ya que debe denotar entidades discretas y delimitadas que tengan un final. Es obligatoria la definitud del objeto y la limitación de los verbos transitivos. El predicado denota acciones completas o terminadas, delimitadas en el tiempo, que tienen un estado resultante. Por este motivo, este tipo de construcciones admiten expresiones adverbiales que denoten un tiempo limitado, pero no las que implican un punto final. De esta restricción se deriva que las actividades y los estados no pueden llevar un “se” aspectual (Sánchez López, 2002). En el siguiente ejemplo se ilustra cómo una realización con se aspectual admite un complemento temporal introducido por la preposición en, ya que indica un tiempo limitado pero, sin embargo, no admite un complemento temporal encabezado por el adverbio durante: (12) Se comió la paella [*durante diez minutos/en diez minutos] Estas construcciones con se aspectual normalmente funcionan con sujetos agentes, pero otros sujetos que se consideran no agentes, sino experimentantes, también pueden admitir modificación por un se aspectual. El sujeto puede sufrir una transición, pero sus propiedades semánticas y temáticas no son relevantes para el clítico (Sánchez López, 2002). Para Sánchez López (2002: 112), el se aspectual es incompatible con un presente que denote acción en curso. Sin embargo, según García Fernández (2011), este valor progresivo no es incompatible con el se aspectual: (13) Cuando entramos en la cocina, los niños se estaban comiendo la tarta 166 Según Sánchez López (2002: 108) “se trata de un uso facultativo, de modo que la presencia del clítico no cambia sustancialmente las propiedades de la construcción: ni implica un cambio en la estructura argumental, como en el caso del se medio y del pasivo- reflejo, ni tiene consecuencias para la interpretación de ningún argumento, como el se impersonal”. El problema, según indica García Fernández (2011), es que se han catalogado como casos de se aspectual instancias de otro tipo de comportamiento gramatical. Por último, cabe destacar que el pronombre se es obligatorio con los verbos de movimiento cuando estos añaden un sentido de abandono respecto del lugar de procedencia. Se trata de un carácter específicamente aspectual, debido a que indica determinados puntos clave en el momento de cambio de locación: (14) Me voy de aquí para no volver García Fernández (2011) explica que, por otrra parte, la relación de este clítico con el argumento locativo de origen no es la misma en todos los verbos. Si la referencia implícita al origen es imposible, la aparición del clítico también lo es: (15) *Se ha caído un rayo La aparición de se con los verbos de movimiento es compatible con sujetos agentivos y preferible con sujetos medios o experimentantes, pero imposible con sujetos pacientes. 3.1. Relación entre el se aspectual y el se medio En primer lugar, resulta interesante el hecho de que el clítico se hace que el predicado denote un evento que tiene un estado resultante; este valor de la construcción pronominal la emparenta con las construcciones medias o anticausativas. Por otra parte, las construcciones con se aspectual y las que contienen un se medio se diferencian en que 167 en las construcciones medias, la presencia de se está relacionada con la estructura argumental, ya que implica un cambio en la capacidad del verbo para seleccionar un argumento (por ejemplo, en las anticausativas se obvia el argumento causa). En cambio, Sánchez López (2002) afirma que el se aspectual no altera las propiedades formales ni semánticas del verbo. Por otra parte, García Fernández (2011) señala que el cambio diatético no es en absoluto esperable del clítico aspectual si tomamos como prototipo de su comportamiento la alternancia comer la paella / comerse la paella; sin embargo, es exactamente el comportamiento que se espera del se medio o anticausativo. Lo que sucede es que se altera la valencia del verbo en cuestión, es decir, en la versión causativa aparece con dos argumentos, mientras que en la anticausativa aparece con un solo argumento, como sucede en los siguientes ejemplos: (16) a. Juan marea a María b. María se marea (17) a. Juan oculta a su hermano b. Juan se oculta14 Sin embargo, Sánchez López (2002) afirma a este respecto que el se de las construcciones asociadas a la alternancia causativa (a) y antipasiva (b) sí se asocia a un cambio de diátesis: (18) a. (romper-romperse) b. (olvidar-olvidarse) El se aspectual que es, en apariencia, opcional tanto cuando aparece en contextos transitivos (comer-comerse) como intransitivos/inacusativos (ir-irse, morir-morirse), no 14 Ejemplos tomados de García Fernández (2011) 168 tiene consecuencias diatéticas si entendemos por tales la marcación formal de los argumentos del verbo, pero sí tiene consecuencias aspectuales, ya que el verbo denota un tipo de eventualidad distinta según esté o no presente el se. Además de esto, Sánchez López (2002) afirma que el pronombre se es necesariamente correferente con el argumento sujeto, pero difiere de los usos reflexivos en que no admite el doblado a sí mismo. Este hecho acerca de nuevo estas construcciones a las construcciones con se medio o anticausativo. 3.2. El se medio Los verbos de cambio de estado con se medio funcionan como transitivos que toman dos argumentos: un sujeto que se interpreta como causa y un complemento directo con la función de objeto afectado. Además, pueden aparecer en construcciones pronominales cuyo sujeto es el objeto afectado; en estos casos, el argumento interpretado como causa puede aparecer opcionalmente en forma de adjunto (Sánchez López, 2002): (19) a. El viento secó la ropa b. La ropa se secó (con el viento) En las construcciones medias, la presencia de se está relacionada con la estructura argumental, ya que implica un cambio en la capacidad del verbo para seleccionar un argumento. Por su parte, la aparición del clítico se en las construcciones anticausativas obvia el argumento causa. El papel de se trasciende la delimitación del evento, puesto que es un elemento obligatorio con la inmensa mayoría de los verbos que participan en la alternancia anticausativa, independientemente de su modo de acción; por lo tanto, igual que sucedía en las construcciones con se aspectual, el clítico no implica necesariamente que el evento sea télico. La versión transitiva de este tipo de oraciones tiene una interpretación causativa. En cambio, la variante pronominal tiene como sujeto el objeto afectado. El argumento 169 externo es un evento causante, mientras que el argumento interno es un tema afectado o paciente y representa la entidad que sufre un cambio de estado (Sánchez López, 2002): (20) Secar: [[x-hace algo] causa [y-resulte seco]] Este fenómeno recibe el nombre de alternancia anticausativa, y la marca que recibe obligatoriamente la variante inacusativa es siempre el clítico se. Cabe destacar que el se medio es necesariamente correferente con el argumento sujeto, y difiere de los usos reflexivos en que no admite el doblado a sí mismo. Por su parte, Vivanco (2015: 87) argumenta que los verbos alternantes se definen semánticamente como verbos de cambio de estado. Son verbos con una determinada estructura eventiva, formada por un subevento dinámico y un subevento resultativo, entre los que se establece una relación causa-efecto. La alternancia se produce mediante la adición de un argumento externo en los dos casos, afectando exclusivamente a la estructura argumental. Además, la autora expone que estos verbos pueden describir indistintamente eventos llevados a cabo por un agente o una fuerza externa o eventos espontáneos, alternando su estructura argumental. El efecto semántico de la alternancia es que un mismo verbo puede emplearse para describir un cambio de estado causado por una fuerza externa o un cambio de estado que sucede de manera espontánea (Vivanco, 2015: 73). Respecto a esto, cabe destacar que existen dos representaciones distintas en español para los verbos de cambio de estado, dependiendo de si expresan eventualidades de causa externa o interna. Solo para estos últimos es aplicable el análisis clásico de los verbos inacusativos dentro de la gramática generativa (Mendikoetxea, 2000). Además, Vivanco (2015) afirma que las construcciones causativas son las únicas que denotan eventos que podemos etiquetar como externamente causados, en oposición a las inacusativas, que denotan eventos internamente causados. Los verbos alternantes son aquellos que pueden ser empleados para describir ambos tipos de evento, precisamente a través de sus dos variantes. Resulta especialmente relevante para el presente estudio el hecho de que Vivanco (2015) defienda que existen algunas construcciones analíticas formadas por que participan de la alternancia anticausativa. La autora aporta los siguientes ejemplos, entre los que incluye uno de los verbos estudiados por 170 García-Pardo (2019): volverse. Los ejemplos contienen verbos muy similares a los verbos pseudocopulativos que nos ocupan en la presente investigación (mantenerse, conservarse y hacerse) y resulta muy interesante que la autora considera que son verbos que participan en la alternancia anticausativa (Vivanco, 2015: 55-56). Los ejemplos que propone para ilustrar su teoría son los siguientes: (21) a. Las gambas pusieron enfermo a Víctor b. Víctor se puso enfermo (22) a. La explosión volvió el cielo rojo b. El cielo se volvió rojo (23) a. Medusa convirtió al soldado en piedra b. El soldado se convirtió en piedra 3.2.1. Análisis de Ramchand Ramchand (2008) descompone el SV en tres capas que reflejan la estructura eventiva: en primer lugar, el Sintagma Iniciador es el subevento que inicia, causa o desencadena el evento; por su parte, el Sintagma Proceso es el subevento central, que ha de estar siempre presente; por último, el Sintagma Resultado es el subevento que denota el estado resultante. Cada uno de ellos introduce un argumento en su especificador que se interpretará como iniciador (initiator), paciente (undergoer) y como sujeto del estado resultante (resultee) respectivamente. Para Ramchand (2008), los verbos intransitivos que no participan de la alternancia son aquellos que ya contienen un SInit en su entrada léxica y que por tanto no pueden causativizar: los inergativos y los inacusativos puros. En estos últimos, la presencia de Init indica que expresan eventos internamente causados, en los que un único argumento lexicaliza los especificadores de los tres subeventos, interpretándose como iniciador, paciente y sujeto del resultado simultáneamente (Vivanco, 2015). 171 (24) [InitP PepeInitiator [Init llegar] [ProcP PepeUndergoer [Proc ] [ResP PepeResultee [Res ]]]] Las variantes intransitivas de los verbos que participan de la alternancia carecen de InitP. En la variante causativa se añade un núcleo Init con un morfema causativo nulo, es decir, se causativiza el evento. (25) a. [ProcP the door [Proc open] [ResP [Res ]] b. [InitP John [Init open] [ProcP the door [Proc open] [ResP [Res ]]] Ramchand (2008) propone una derivación sintáctica de la alternancia partiendo de una base incoativa. El problema es que, en lenguas como el español, tanto las anticausativas como las causativas tienen dos subeventos, de acuerdo con los diagnósticos clásicos que identifican la estructura subeventiva de los predicados. Esto indica que la alternancia afecta exclusivamente a la estructura argumental, pero no a la eventiva; la diferencia radica únicamente en la presencia/ausencia de argumento externo (Vivanco, 2015: 86). 3.2.2. Análisis de Vivanco Vivanco (2015) explica en su estudio que las variantes causativa e inacusativa comparten la misma estructura eventiva compleja de cambio; la diferencia entre ambas radica en la inserción de un argumento externo, que depende de la información diatética en el núcleo funcional. Ninguna variante deriva de la otra, sino que ambas se obtienen a partir de una misma raíz. Respecto a esto, argumenta que en aquellas lenguas en las que la alternancia afecta exclusivamente a la estructura argumental, la hipótesis más válida es que no existe relación derivacional alguna entre las dos variantes. Ambas se obtienen a partir de una misma raíz –que no contiene información sobre la necesidad de un argumento externo– y tienen una estructura eventiva común sobre la que puede proyectarse o no un SVoz (Vivanco, 2015: 111). 172 Además, la autora (2015: 171) defiende el estatus independiente de las anticausativas frente a otras construcciones con se. Afirma que la alternancia causativo- inacusativa es un fenómeno restringido a los verbos de cambio de estado, mientras que la pasivización y la reflexivización son fenómenos que afectan potencialmente a todos los verbos transitivos. La característica en común que tienen las construcciones pasivas y las anticausativas es el hecho de que comparten la promoción del argumento interno a sujeto. Por otra parte, la diferencia fundamental entre ellas reside en la presencia/ausencia de un argumento implícito: mientras que las anticausativas pueden denotar tanto eventos verdaderamente espontáneos como eventos para los que es posible recuperar un causante, las pasivas denotan exclusivamente eventos con un agente semánticamente implícito (Vivanco, 2015: 171). La autora también pone de relieve el hecho de que se es sensible a las propiedades aspectuales del evento, así como a la estructura interna del subevento resultativo. Su ausencia se asocia con la ausencia de ciertas propiedades prototípicas de los verbos de cambio de estado. No obstante, esto solo se da en el ámbito de las construcciones inacusativas: en presencia de un argumento externo, las propiedades aspectuales del evento se vuelven irrelevantes y no conllevan la aparición del clítico. Para Vivanco (2015: 181), se tiene una doble función: por un lado, está relacionado con estructura eventiva y aspectual y, por otro lado, está relacionado con la inacusatividad. La posición de se en α permite dar cuenta configuracionalmente de esta doble función: por un lado, α domina SAsp y, por otro, {-t} es el rasgo asociado a la inacusatividad (no proyección de Voz). (26) Sv V Sα α{-t} Sasp{F} Se Asp SPred {i}, {f} SD Pred’ Pred SGrado Grado{+lim}{+dur} SA 173 Vivanco afirma que la distribución de Ø y se está determinada, fundamentalmente, por dos factores. El primero de ellos, relativo a la conceptualización de los eventos y la frecuencia de usos causativos, es altamente idiosincrásico, mientras que el segundo, relativo al aspecto, es sistemático y tiene consecuencias sintácticas. Se tiene una doble función: está relacionado con la ausencia de argumento externo (inacusatividad, diátesis) y con el aspecto (Vivanco, 2015: 297). Esta distribución de se y Ø se da en términos de condiciones de materialización para un mismo núcleo funcional (α). Dicho núcleo se halla entre v pequeña y SAsp, lo que explica configuracionalmente la relación de se con la diátesis –α tiene un rasgo {-t} que provoca la no inserción de Voz– y con el aspecto –α domina SAsp– (Vivanco, 2015: 297). (27) Sv V Sα α{-t} Sasp{F} Se Asp SPred {i}, {f} SD Pred’ Pred SGrado Grado{+lim}{+dur} SA El núcleo α{±t} es responsable de la asignación de acusativo y de la presencia/ausencia de Voz. El rasgo {±t(ransitivo)} es una formalización de los sabores de v pequeña: {+t} permite que v asigne acusativo y es compatible con Voz; en cambio, {-t} no asigna acusativo y es incompatible con Voz, por lo que da lugar a construcciones inacusativas. En español, la materialización de {+t} es Ø, mientras que se y Ø compiten por lexicalizar {-t} (Vivanco, 2015: 298-299). La hipótesis de Vivanco (2015) es que Ø y se son dos exponentes que compiten por materializar el núcleo responsable de la (no) inserción de Voz. La elección entre uno 174 u otro depende de la conceptualización del evento, la frecuencia de usos causativos y el aspecto. Las estructuras que propone para ilustrar su teoría son las siguientes: (28) El paño se secó Sv V Sα α{-t} SAsp{f} se Asp SPred {i}, {f} SD Pred’ el paño Pred SGrado seco Grado{+lim}{+dur} SA A √seco (29) Víctor se despertó Sv V Sα α{-t} SAsp{f} se Asp SPred {i}, {f} SD Pred’ Víctor Pred SGrado despierto Grado{x2} SA A √despierto 175 El clítico necesita dominar un SAsp{F}, y la proyección de {F} desde el núcleo Asp depende de la naturaleza del núcleo Grado: la escala debe contener un mínimo de dos puntos, para que sea posible contrastar el estado resultante con un estado previo, y debe estar delimitada, de modo que la repetición del evento de cambio ([logro [estado]]) sea finita y dé lugar a un estado resultante “terminativo” (máximo o estándar) (Vivanco, 2015: 324). Por su parte, la variante causativa se forma simplemente alterando un rasgo en α ({+t}), lo cual obliga a la inserción de SVoz. La materialización de {+t} siempre es Ø en español: (30) SVoz SD Voz’ Voz SV v Sα α{+t} SAsp Ø Asp SPred SD Pred’ Pred SA A √ Las variantes causativa e inacusativa comparten, por tanto, la misma estructura eventiva compleja en español, lo cual significa que la alternancia afecta exclusivamente a la estructura argumental. Este análisis se enmarca entre las propuestas no derivacionalistas en el sentido de que la alternancia se expresa mediante la distribución complementaria de los rasgos {+t} y {-t} en α (Vivanco, 2015: 325): (31) [(SVoz [Voz]) [Sv [v] [Sα [α {-t} / {+t}] [SPred [Pred]]] 176 De acuerdo con la hipótesis de las condiciones de materialización, se y Ø son los exponentes que compiten por lexicalizar el núcleo α{-t}, asociado a la diátesis. Dicho núcleo está presente, por tanto, en las anticausativas y en las variantes lábiles. La competencia entre ambas piezas está determinada por factores que operan a nivel universal: la conceptualización de los eventos y la frecuencia de uso de la variante causativa. Por este motivo, la forma menos esperable es la que los hablantes marcan mediante recursos morfosintácticos o léxicos, en este caso mediante el clítico se. El otro condicionante en la competencia entre se y Ø es el aspecto, lo cual se explica por la relación local de Sα y SAsp y por la propia relación semántica entre ambos: se marca un cambio de estado del tipo ([Sv [SAspF [Spred]]]), que contrasta un estado terminativo y un estado previo, y que carece de argumento externo (α{-t}) (Vivanco, 2015: 338). Por lo tanto, el análisis de Vivanco (2015) establece que la única diferencia entre las causativas y sus contrapartidas inacusativas radica en la distribución de {+t} y {-t}, de manera que ninguna variante deriva formalmente de la otra. La alternancia causativo- incoativa es, por lo tanto, un fenómeno que afecta exclusivamente a la estructura argumental de los verbos de cambio de estado. 3.3. Principales análisis del se aspectual A continuación, presentaré las principales propuestas teorías acerca del se aspectual, con el fin de analizar cómo ha sido tratado dicho tema en la bibliografía. También presentaré las diferentes estructuras que se han propuesto, con el fin de averiguar cuál resulta la más adecuada para este estudio. En primer lugar, según Nishida (1994), el se aspectual es un marcador de situaciones delimitadas cuantitativamente. Esta situación delimitada puede ser un evento o un estado, es decir, puede ser dinámica o no dinámica. En su estudio, la autora explica que la naturaleza aspectual de un predicado puede depender de la denotación de su complemento. La idea es que hay un homomorfismo entre ciertos complementos y los eventos en que se ven envueltos los objetos que denotan. Este análisis explica bien la aparición de se con predicados transitivos de realización con tema incremental. 177 Además, la autora señala que las oraciones con se aspectual también pueden formarse sin el clítico y seguir siendo gramaticales: (32) Juan (se) tomó una copa de vino En cambio, señala que las oraciones con se aspectual son agramaticales cuando tienen un objeto directo compuesto por un nombre desnudo, mientras que sin se están bien formadas: (33) Juan (*se) tomó vino anoche antes de acostarse Cuando las oraciones con se contienen un verbo dinámico, se espera que expresen dos tipos de situaciones télicas: realizaciones y logros. Las realizaciones son predominantes y el evento suele llevarse a cabo de una manera gradual. La estructura de partes de la entidad denotada por el objeto directo se refleja también en la estructura interna del estado denotado por el verbo. Otro de los puntos clave del análisis de la autora es que afirma que la afijación de se siempre produce un verbo transitivo que requiere un objeto directo cuantificado (Nishida, 1994: 448): a. comer (x(y)) -> SEq comer (x(y)) [+Q] b. jugar (x) -> SEq jugar (x(y)) [+Q] X es el argumento externo e Y es el argumento interno. La afijación de se a un verbo transitivo no altera la estructura argumental, pero añade una restricción semántica ([+Q]) en el argumento interno; en cambio, la afijación de se a un verbo intransitivo reestructura su esquema argumental convirtiéndolo en un 178 verbo transitivo con una restricción semántica en el argumento interno. Por lo tanto, la autora afirma que la afijación del clítico a un verbo puede reestructurar su estructura argumental reduciendo o expandiendo un argumento, o puede, simplemente, añadir una restricción semántica a uno de sus argumentos. Respecto a la estructura, la autora explica que se se incorpora al árbol sintáctico de la misma forma que lo hacen los demás tipos de se: se inserta junto al verbo al que se une. (34) Juan se comió una manzana (Nishida, 1994: 449) IP NPi I’ I Agr’ [pret] Agri VP [3sg] V NP Juan se+comer una manzana El clítico se desplaza con el verbo y debe concordar en número y persona con Agr y con el SN sujeto: (35) Juani Agri SEi comer una manzana Además, la autora establece las siguientes divisiones según el tipo de situación del que se trate (Nishida, 1994: 450): 179 Situaciones Clase I Clase II Delimitadas No delimitadas Dinámicas No dinámicas Dinámicas No dinámicas (télicas) (atélicas) a) comerse una b) saberse toda c) comer d) saber manzana una lección manzanas español En las dos clases de situaciones hay una correlación semántica entre la denotación del SN y la denotación del SV, que ha sido muy estudiada en la semántica, pero siempre se ha creído que se da solo en las situaciones dinámicas; sin embargo, para la autora también se da en las situaciones no dinámicas. Por otra parte, la propuesta de De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) se basa en la asunción de que se es un operador aspectual que señala que el evento culmina en un punto que desemboca en un cambio de estado; se trata de un se culminativo. Cabe destacar que para las autoras resulta fundamental separar la noción de límite de la de culminación. De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) afirman que este se hace obligatoria la interpretación delimitada de los verbos transitivos con los que aparece. Con estos verbos, la fase en la que el evento culmina y en la que tiene lugar el cambio de estado, es la fase final. El argumento interno de este tipo de verbos tiene que ser obligatoriamente delimitado cuando aparece se. Además, afirman que la presencia del objeto directo no basta para delimitar el evento. Tal y como afirman De Miguel y Fernández Lagunilla, se no puede entenderse como un clítico télico o perfectivo, sino como un operador aspectual que señala el punto 180 culminante que da paso a un cambio de estado. Esto supone que el clítico debe ser incompatible con los verbos de estado: (36) a. *Juan se odia las acelgas b. *Me soy alto Además, en su estudio afirman que se es posible en los casos en los que el evento tiene una determinada estructura de fases: en concreto, un logro seguido de un estado, en algún estadio de su estructura interna. Todos los eventos compatibles con se han de implicar un cambio de estado, en la medida en que se se comporta como un adverbio de fase excluyente (‘antes no, a partir de este punto sí’) (De Miguel y Fernández Lagunilla, 2000: 34). Para De Miguel y Fernández Lagunilla (2000), la aparición del clítico está supeditada a ciertas características de la estructura subeventiva, establecida en un modelo inspirado en el de Pustejovsky (1991), del predicado con el que se combina el clítico. De Miguel y Fernández Lagunilla afirman que solo los predicados que constan de un logro seguido de un estado resultante admiten la aparición del clítico aspectual. En definitiva, la propuesta de De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) se basa en la asunción de que se es posible allí donde el evento tenga una determinada estructura de fases; en concreto, un logro seguido de un estado en algún estadio de su estructura interna. También añaden la condición de que todos los eventos compatibles con se han de implicar un cambio de estado. Cabe destacar que, tal y como afirma García Fernández (2011), el problema de dicha teoría es que su análisis prevé que los verbos que admiten el clítico admitan también la modificación adverbial del estado resultante. Hay verbos que sí admiten la modificación adverbial del estado resultante como entrar (Entré cinco minutos en la tienda) pero no admiten el se, y verbos que no admiten tal modificación y sí admiten el se (morirse y caerse). 181 (37) a. Me salí un rato a la calle b. (*Me) entré cinco minutos en la tienda15 Por su parte, Armstrong (2013) propone una distinción entre dos tipos de construcciones. El autor engloba los ejemplos como (a) en el grupo de construcciones agentivas de clítico reflexivo. Estas se caracterizan por imponer una clase uniforme de restricciones sobre el tipo de sujeto que puede aparecer en la construcción —solo agentes— y el modo de acción del SV —solo realizaciones—. El segundo grupo (ejemplo b) engloba las construcciones transitivas de clítico reflexivo, las cuales se caracterizan por no imponer ninguna restricción ni respecto al tipo de sujeto que puede aparecer en la construcción ni tampoco respecto al modo de acción del SV. (38) a. Juan se lavó todos los platos b. María se leyó un libro Armstrong propone que la diferencia entre las dos construcciones radica en que el clítico se genera como una realización del núcleo vDO en el caso de las construcciones agentivas de clítico reflexivo (siguiendo una propuesta de Folli & Harley, 2005) y como un complemento predicativo del verbo en el caso de las construcciones transitivas de clítico reflexivo (Armstrong, 2013). (39) Juan se lavó todos los platos En el ejemplo anterior (39) nos encontramos con una construcción agentiva de clítico reflexivo. Armstrong (2013) explica que esta construcción tiene las siguientes características: (i) requiere un agente —no causante, iniciador ni originador—, (ii) el agente debe llevar a cabo la acción descrita por el verbo "con sus propias manos", (iii) hay una implicatura no cancelable de intención voluntaria que aporta el clítico SE y (iv) 15 Ejemplos tomados de García Fernández (2011). 182 su sujeto impone una restricción aspectual en el SV donde aparece, ya que solo puede darse con realizaciones. El autor propone la siguiente estructura para este tipo de construcciones: (40) Sv SD v’ se SAsp Asp SV V SX (41) El niño se bebió toda la leche En cambio, en el ejemplo anterior (41) encontramos una construcción con las siguientes características: (i) el verbo no asigna ningún papel a su sujeto y (ii) no tiene ningún valor aspectual establecido. Se trata de una construcción transitiva de clítico reflexivo. Para distinguir este tipo de construcciones de las construcciones agentivas de clítico reflexivo, el autor afirma que el verbo y el clítico se forman un predicado complejo, en el cual se ocupa la posición sintáctica del complemento de V y se incorpora en V para formar el predicado complejo. Se trata de un predicado complejo que toma un argumento interno en su especificador y un argumento externo que se añade en v (Armstrong, 2013: 116). Para el autor, este caso es el de las construcciones que contienen un se aspectual, en las que el se se combina directamente con el verbo. El autor propone la siguiente estructura para este tipo de construcciones: 183 (42) Sv SD v’ V SV SD V’ V X Se En cuanto al estudio de MacDonald (2017), el autor defiende que el se aspectual recibe este nombre porque muchas teorías afirman que afecta a la información aspectual de la oración, ya que siempre da lugar a un SV télico. Además, siempre aparece con predicados transitivos. (43) a. Juan bebió una cerveza en 10 minutos / ?Durante 10 minutos b. Juan se bebió una cerveza en 10 minutos / *durante 10 minutos La principal característica del se aspectual es que se trata de un marcador de eventos delimitados. Este tipo de eventos son incompatibles con SP que indican duración, pero son compatibles con SP que indican un momento puntual (MacDonald, 2004). (44) a. *Me comí la paella durante media hora b. Me comí la paella en media hora También son incompatibles con los sustantivos plurales sin determinante: (45) *Me comí paellas 184 Por su parte, los sintagmas preposicionales de objetivo pueden delimitar un evento, convirtiendo una actividad en una realización. (46) a. Empujé el coche (durante una hora/*en una hora) b. Empujé el coche hasta el garaje De la misma manera, el SP nulo que toma el se aspectual como complemento también delimita el evento y convierte una actividad en una realización (MacDonald, 2004). Para MacDonald (2017), el se aspectual es un objeto indirecto reflexivo. El autor afirma que la estructura resultante es una construcción de doble objeto: (47) a. Juan se bebió la cerveza b. María se comió el helado Dado que se trata de objeto indirecto reflexivo, se comporta como tal: muestra los efectos del PCC, el pro asociado a se está inespecificado para la animacidad y, por último, es paradigmático. Sin embargo, también hay aspectos en los que no se comporta como un objeto indirecto reflexivo: el se aspectual no puede doblarse y los objetos directos pueden ser sustantivos desnudos en presencia del objeto reflexivo indirecto, pero no sucede lo mismo con el se aspectual. Aun así, MacDonald (2017) concluye que se puede tratar al se aspectual como un objeto indirecto reflexivo. Según MacDonald (2004), el pronombre reflexivo se introduce como complemento de una preposición locativa nula. El verbo se fusiona con este sintagma preposicional, y el objeto directo entra en la derivación, dando lugar a un SV. El clítico, por su parte, se desplaza. 185 (48) Sv (yo) v’ V SV SD V’ la paella V SP comí P SD Ø me Como veíamos antes, el autor afirma que las construcciones con se aspectual tienen la configuración de una construcción de objeto directo, y el clítico se es un objeto indirecto reflexivo (MacDonald, 2017). (49) [VoiceP DPi Voicese [ApplP proi App [VP DP V [PP PØ proi]]]] Para el autor, se es el nucleo de Voz. Afirma que Voz contiene se porque el argumento externo (en el especificador de Voz) es correferencial con un argumento interno (con pro en el especificador de SApl). Esto define las construcciones de se aspectual como predicados reflexivos. La presencia de SApl, entre SVoz y SV, que introduce el objeto indirecto, relaciona estructuralmente las construcciones de se aspectual con las construcciones de doble objeto (MacDonald, 2017). El objeto gramatical en el especificador de SV funciona como un sujeto de un predicado complejo formado por V y un SP nulo. Esta función como sujeto lo restringe a los sustantivos no desnudos. El SP nulo es el responsable de cualquier efecto de telicidad en presencia del se aspectual. Según Thompson (2006), el objeto directo de un evento télico se desplaza a una proyección aspectual SAsp, mientras que el objeto directo de un evento atélico no lo hace. La autora asume que SAsp se ubica directamente encima de Sv. Dada la propuesta de Thompson (2006) de que existe una proyección SAsp por encima de Sv, no está claro por 186 qué los argumentos externos no pueden afectar a la telicidad del predicado. MacDonald (2008) asegura que la presencia de una proyección aspectual (SAsp) entre Sv y SV, con la cual los plurales desnudos y los nombres de masa establecen distintas relaciones, da lugar a esta asimetría. Estos no pueden establecer sus relaciones con SAsp porque están estructuralmente más altos que esta proyección (MacDonald, 2008: 9): (50) … Sv v SAsp Asp SV V … Cabe destacar que, para MacDonald, el se aspectual no siempre da lugar a un SV télico, ya que puede aparecer con SV estativos. (51) a. Juan se sabe la lección desde el martes b. Juan se cree la historia desde hace una semana El autor señala a este respecto que no son muchos los predicados estativos que permiten la presencia de un SP de meta o de se aspectual. Algunos de los verbos estativos que no lo admiten son odiar, amar, desear, etc. Llama la atención que los SV estativos son atélicos; estos SV continúan siendo estativos incluso con la presencia del se aspectual. El se aspecual, por ello, no siempre da lugar a un SV télico. Además, MacDonald (2008) afirma que las actividades pueden convertirse en realizaciones si se añade un SP de meta. En contraste con los SP de meta, los SP de lugar no afectan a la telicidad del predicado; esto se debe a que los SP de meta están en una 187 posición baja en el sintagma verbal, mientras que los SP de lugar están adjuntos al Sv. La diferencia en la capacidad para afectar a la telicidad corresponde a una diferencia en la posición estructural. Además, los argumentos externos no pueden contribuir a la interpretación aspectual, mientras que los argumentos internos sí pueden. El núcleo Causa que introduce al argumento externo causante en las alternancias causativas-incoativas no contribuye a la telicidad o no telicidad del predicado. El autor argumenta que dicho núcleo Causa (que introduce al argumento externo), los SP de lugar que están adjuntos al Sv, los plurales desnudos y los nombres de masa no contribuyen a la interpretación aspectual del predicado. Los únicos elementos que contribuyen a esta interpretación aspectual son los argumentos internos y los complementos preposicionales de meta (MacDonald, 2008). La conclusión a la que llega MacDonald (2008) es que hay un espacio sintáctico limitado en el cual un elemento debe aparecer para contribuir a la interpretación aspectual del predicado. Se trata del dominio de la interpretación aspectual: la proyección SAsp y todo lo que esta proyección domina. Todo lo que quede fuera de este dominio no podrá contribuir a la interpretación aspectual. Por último, nos centraremos en el análisis de García Pardo (2019), quien comienza explicando que los verbos ligeros y los verbos léxicos no son distintos gramaticalmente, ya que los dos tienen las mismas estructuras sintácticas. Ambos tipos de verbos tienen las mismas posibilidades y restricciones en lo que se refiere a la estructura argumental y al significado aspectual. La diferencia es que las raíces que llamamos ligeras están empobrecidas léxica y conceptualmente con respecto a las raíces léxicas, que transmiten contenido enciclopédico. El autor estudia los verbos ponerse y quedarse en combinación con adjetivos. Estos verbos pueden aparecer con o sin se en estas construcciones, lo que tiene unos claros efectos en la estructura argumental y en las interpretaciones temática y aspectual. El autor propone un análisis formal unificado que toma la complejidad eventual y la coindexación argumental como comunes denominadores del se en estos predicados complejos. Estos efectos con se no se limitan a estos dos verbos ligeros (García Pardo, 2019). Además, afirma que el español tiene muchos verbos ligeros aspectuales, también conocidos como pseudocopulativos en la gramática tradicional; pueden traducirse como 188 ‘become’ en inglés y aparecen con se, a veces opcionalmente y otras veces obligatoriamente. Estos verbos tienen propiedades sintácticas y semánticas diferentes. Los dos verbos que estudia seleccionan adjetivos de nivel individual. El comportamiento gramatical de estos verbos ligeros y los diferentes efectos que se observan con se pueden derivarse de las estructuras eventuales que lexicalizan. El autor propone que se surge como un reflejo morfológico cuando un mismo argumento ocupa dos posiciones diferentes en la estructura eventual sintácticamente articulada. Estas estructuras no son diferentes respecto a otras que contienen verbos léxicos que pueden aparecer con se (García Pardo, 2019). El denominador común de todos estos efectos con se es una configuración sintáctica en la que un solo argumento ocupa dos posiciones sintácticas diferentes en el SV (García Pardo, 2019). A continuación, señalaremos qué cosas tienen en común las diferentes hipótesis y también cuáles son los puntos clave que las diferencian y por qué. Para abordar este estudio comparativo, el epígrafe se dividirá en diferentes secciones agrupadas por un criterio temático. En primer lugar, Nishida (1994) y De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) coinciden en que el se aspectual es un marcador de eventos delimitados. Sin embargo, para MacDonald (2004, 2008 y 2017), lo que delimita el evento es el SP nulo que el se aspectual toma como complemento y es el responsable de la telicidad. Por su parte, De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) señalan que el se es un operador aspectual culminativo, es decir, señala la culminación del evento. Además, De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) y MacDonald (2004, 2008 y 2017) coinciden en que la presencia del objeto directo no basta para delimitar el evento. Para MacDonald, es el SP nulo (el cual el se aspectual toma como complemento) el elemento que delimita el evento. En este caso, parece que la teoría de MacDonald explica mejor cómo se induce la telicidad en los predicados en los que aparece dicho se aspectual y aporta datos y excepciones de manera pormenorizada. Por otra parte, Nishida (1994), De Miguel y Fernández Lagunilla (2000), Armstrong (2013) y MacDonald (2004, 2008 y 2017) coinciden en que el se aspectual aparece siempre con predicados transitivos. A este respecto, Nishida (1994) afirma que la afijación de se, sea a un verbo transitivo o intransitivo, siempre da lugar a un verbo 189 transitivo que requiere un objeto directo cuantificado. Sin embargo, García-Pardo (2019) estudia el verbo quedarse y asegura que este no tiene variante transitiva. Aun así, puede no tratarse de una contradicción, ya que García-Pardo asegura que los verbos objeto de su estudio (quedarse y volverse) no contienen un se aspectual, sino un se anticausativo. En tercer lugar, De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) y García-Pardo (2019) coinciden en que el se aspectual se da en eventos que implican un cambio de estado. Sin embargo, Nishida (1994), MacDonald (2004, 2008 y 2017) y García-Pardo (2019) coinciden en que el se aspectual puede aparecer con SV estativos. A este respecto, García- Pardo señala que el verbo quedarse no es un evento dinámico dado que SProc no proyecta; a pesar de esto, lleva se. Esta propuesta del se con verbos que no implican un cambio de estado resulta especialmente interesante para nuestra investigación, puesto que los verbos objeto de estudio mantenerse y conservarse tampoco implican ningún cambio de estado, mientras que el otro verbo objeto de estudio sí lo implica: hacerse. Por su parte, Nishida (1994), De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) y García- Pardo (2019) coinciden en que el se aspectual aparece en contextos en los que el evento consta de diferentes fases. Las primeras autoras hablan de un logro seguido de un estado, mientras que García Pardo habla de estado causante y estado resultante. Para Nishida (1994), la estructura de partes del el objeto directo se refleja en la estructura interna del verbo. Para De Miguel y Lagunilla (2000), el se aspectual se da cuando hay un logro seguido de un estado; para Armstrong (2013), el se aspectual no establece restricciones en cuanto al modo de acción del predicado en el que aparece; para MacDonald (2004, 2008 y 2017), el se aspectual puede aparecer con predicados estativos y, por último, para García-Pardo (2019), uno de sus verbos objeto de estudio, en este caso quedarse, no es un evento dinámico, sino una relación causativa estativa. Pese a que la clasificación de De Miguel y Lagunilla (2000) resulta muy clara, parece que MacDonald está en lo cierto cuando afirma que el clítico puede aparecer con predicados estativos y, de hecho, esto aparece reflejado también en el estudio de Morimoto (2008), el cual aparece explicado de manera detallada en el punto 3.4.2. Por su parte, la propuesta de García-Pardo también resulta especialmente interesante para el presente estudio, y aparece detallada en el punto 3.4.1. Respecto al hecho de considerar el se aspectual como un clítico reflexivo, Armstrong (2013) y MacDonald (2004, 2008 y 2017) coinciden en que sí lo es. Sin embargo, para MacDonald, se trata de un objeto indirecto reflexivo que se sitúa en el 190 núcleo de Voz, mientras que para Armstrong, este clítico reflexivo se combina directamente con el verbo. Un punto de vista diferente es el que aporta García-Pardo (2019), que afirma que el se del verbo ponerse es anticausativo. Se trata de una cuestión muy discutida en la bibliografía y especialmente interesante en el presente estudio, puesto que tendremos que determinar si los verbos mantenerse, conservarse y hacerse llevan se aspectual o si, por el contrario, llevan se anticausativo. Por otra parte, Nishida (1994), MacDonald (2004, 2008 y 2017) y García-Pardo (2019) coinciden en que el clítico sufre un proceso de movimiento en la sintaxis, es decir, se desplaza. Para Nishida, este clítico se desplaza junto al verbo, mientras que para García-Pardo, la explicación a este fenómeno es que se surge como un reflejo morfológico cuando un mismo argumento ocupa dos posiciones diferentes en el SV. Por último, en cuanto a las diferencias en la estructura, cabe destacar que para Nishida (1994), se se incorpora al árbol sintáctico insertándose junto al verbo al que se une y se desplaza también con el verbo. Se trata de un análisis sencillo y muy similar al que propone Armstrong (2013). (52) Juan se comió una manzana IP NPi I’ I Agr’ [pret] Agri VP [3sg] V NP Juan se+comer una manzana 191 Por su parte, Armstrong (2013) afirma que el clítico se genera como un complemento predicativo y se combina directamente con el verbo. Esta teoría resulta adecuada, puesto que el clítico aparece junto al verbo, pero habría otras posibles explicaciones que darían lugar al mismo orden resultante, que es precisamente lo que resulta especialmente interesante de esta propuesta; además, no parece que se trate de un complemento predicativo. Como vimos anteriormente, lo que propone Armstrong es que el verbo y el clítico forman un predicado complejo, en el cual se ocupa la posición sintáctica del complemento de V y se incorpora en V para formar el predicado complejo. (53) El niño se bebió toda la leche Sv SD v’ V SV SD V’ V X Se Por otra parte, para MacDonald (2004, 2008 y 2017) el se aspectual se introduce como complemento de una preposición locativa nula. El verbo se fusiona con este SP, y el objeto directo entra en la derivación, dando lugar al SV. La ventaja de esta hipótesis es que, gracias a la propuesta de la preposición nula, le permite explicar cómo se induce la telicidad de los predicados en los que aparece el se aspectual, ya que el autor afirma que dicha telicidad no deriva directamente del propio clítico. (54) Me comí la paella 192 Sv (yo) v’ V SV SD V’ la paella V SP comí P SD Ø me Por último, para García-Pardo (2019) se surge como un reflejo morfológico cuando un mismo argumento ocupa dos posiciones diferentes en el SV. (55) SV SD V’ V SV2 se SD … La propuesta de García-Pardo (2019) es la que más se asemeja a la que propondré más adelante en el estudio de los verbos que me ocupan: mantenerse, conservarse y hacerse. Esto se debe a que, a mi juicio, en estos casos se es correferencial con el sujeto que, tal y como también propondré, es un sujeto controlador. Sin embargo, García-Pardo asegura —como veíamos antes— que no se trata de un se aspectual, sino de un se anticausativo; la pregunta de investigación que surge de esto es si realmente sucede lo mismo en los verbos mantenerse, conservarse y hacerse, ya que, a primera vista, son muy parecidos a los verbos que estudia García-Pardo (2019) —volverse y quedarse— y, por lo tanto, podrían tener una estructura parecida a la que propone el autor. Dichas estructuras están explicadas en el siguiente apartado. 193 3.4. Estudio del se con verbos ligeros Como punto de partida, nos basaremos en la asunción de Sánchez López (2002) de que la naturaleza resultativa o perfectiva de los verbos de cambio se pone de manifiesto en la existencia de verbos de cambio que seleccionan un complemento predicativo que hace explícito el estado resultante. Es el caso de quedarse, hacerse, volverse, etc. La autora afirma que estos verbos denotan procesos de cambio sufridos por un objeto afectado que es complemento directo en la construcción no pronominal y que se convierte en sujeto en la construcción pronominal. 3.4.1. Los verbos ponerse y quedarse En este apartado, tal y como anunciábamos, se expondrá la teoría de García Pardo (2019). El autor comienza explicando que los verbos ponerse y quedarse + sintagma adjetival son construcciones de cambio de estado. Estos verbos aceptan complementos como “en X tiempo” y modificadores adverbiales: (56) a. La pantalla se puso negra en un minuto/poco a poco b. El bar se quedó vacío en una hora/progresivamente El se en ponerse marca la alternancia transitiva-inacusativa. La parte transitiva no aparece con se, pero la versión inacusativa, sí. El verbo quedarse no participa en esta alternancia: (57) a. La tormenta puso el cielo gris b. El cielo se puso gris Ponerse y quedarse tienen diferencias respecto a su interpretación temática y aspectual, y también en su estructura argumental, en la que la presencia o ausencia de se tiene un papel fundamental. 194 En primer lugar, el verbo ponerse conlleva la alternancia transitivo-inacusativa. Por su parte, quedarse actúa como verbos inacusativos como caerse, que sintácticamente no tienen variante transitiva y cuyo se es opcional. En este último verbo, quedarse, la variante con se induce una lectura agentiva, mientras que la variante sin se, no. Además, la variante con se focaliza el cambio de estado, mientras que la variante sin se focaliza el resultado (García Pardo, 2019). 3.4.1.1. Estructura de ponerse y quedarse García Pardo (2019) comienza explicando que se es el reflejo morfofonológico de una relación correferencial entre argumentos en el SV. Esta relación tiene lugar cuando un argumento se copia en el especificador adyacente más alto de la estructura sintáctica en el SV. El movimiento sintáctico de argumentos en el sistema de Ramchand es semánticamente significativo, lo que quiere decir que un argumento puede tener más de un papel aspectual en la descomposición eventual: (58) SV SD V’ V SV2 se SD … El argumento en el especificador de SRes se desplaza hacia arriba hasta el especificador de SProc, de forma que SRes, seleccionado por SProc, denota un estado resultante derivado de un proceso, y el argumento se interpreta tanto como experimentante como resultado de la eventualidad (García Pardo, 2019): 195 (59) La falda se quedó anticuada SProc La falda proc proc SRes se quedó la falda Res Res SA quedó anticuada El verbo quedarse focaliza en el evento de cambio simplemente porque es un evento de cambio construido mediante SProc y SRes. El verbo estativo quedarse se construye a partir de quedar, como también ocurre con su versión de cambio de estado. En este caso, la proyección verbal más alta es SInit (García Pardo, 2019): (60) Pedro se quedó despierto 196 SInit Pedro Init Init SRes se quedó Pedro Res Res SA quedó despierto No hay un evento dinámico dado que SProc no proyecta: el predicado resultante no puede ser, por lo tanto, un cambio de estado, sino un estado. Hay una relación causativa estativa entre un estado causante denotado por SInit y un estado resultante denotado por SRes. Pedro está manteniendo su propio estado. Por lo tanto, se trata de una predicación causativa estativa en lugar de tratarse de un simple estado (García Pardo, 2019). 3.4.1.2. El verbo ponerse El verbo ponerse, como muchos otros verbos de cambio de estado, participa en la alternancia transitiva inacusativa, por lo que debe lexicalizar, como mínimo, Proc y Res, y puede aparecer, opcionalmente, con Init; en tal caso, tendremos una estructura transitiva (García Pardo, 2019): (61) poner(se): [(init), proci, resi] (62) Pedro se puso nervioso 197 SProc Pedro proc’ Proc SRes se puso Pedro res’ Res SA Puso nervioso (63) María puso a Pedro nervioso SInit María Init’ Init SProc puso a Pedro proc’ proc SRes puso a Pedro Res’ res SA puso nervioso 198 Además, García Pardo (2019) señala que el verbo ponerse tiene ambigüedad de ámbito con adverbios como casi y otra vez: (64) La comida casi se puso mala Esto puede significar, por un lado, que la comida comenzó a ponerse mala pero que no lo hizo finalmente, o bien, que la comida comenzó a ponerse mala y está a punto de estar mala del todo. 3.4.2. El verbo estarse En este apartado se expondrá la hipótesis de Morimoto (2008). La autora comienza la explicación ofreciendo un ejemplo del verbo objeto de estudio: (65) Me estuve quieto El ejemplo anterior no responde a las características básicas que se suelen atribuir a una oración con se aspectual: la existencia de un punto culminante en la estructura eventiva y la presencia de un sujeto agentivo. La construcción de la que se ocupa Morimoto (2008) se basa en predicados referidos a estados, es decir, situaciones no dinámicas y carentes de progresión interna (como estar quieto o estar enfadado). La presencia de se se relaciona con la idea de cambio, que marca el punto culminante de la situación denotada por la oración (Morimoto, 2008). Respecto a esto, De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) defienden que el clítico se indica que el evento posee la propiedad aspectual de culminar en un punto que desemboca en cambio de estado. Su estructura eventiva tiene que contener un logro seguido de un estado. 199 (66) Logro compuesto (L2): L2 L E Ejemplos: marearse, ocultarse, sentarse, etc. La letra L representa el Logro, el momento de cambio, y la E, el Estado resultante del cambio. Los predicados estativos, dado que carecen de un punto culminante en su estructura temporal, no podrían combinarse con el clítico. Sin embargo, llama la atención que no todos los predicados de estado rechazan el se aspectual: (67) a. Me sé la lección b. Me estuve callada16 El empleo de se aspectual con el verbo estar o con otros verbos estativos como saber es posible porque, a pesar de contener predicados estativos, en ellos se puede presuponer la existencia previa de un logro que desencadena el nuevo estado: el logro de “pasar a saber la lección” o “pasar a estar callada” (De Miguel y Fernández Lagunilla 2000: 28-29). Por su parte, Morimoto (2008) defiende que el verbo estarse se refiere a un nuevo estado de cosas que surge tras un cambio (un logro previo). Este logro se sitúa fuera de la situación referida por el predicado, y mantiene con esta última una relación de causa- efecto. La presencia del logro previo se presupone, es decir, el cambio no forma parte de la situación referida. Estarse callado, a diferencia de quedarse callado, por ejemplo, no 16 Ejemplos tomados de De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) 200 puede referirse al momento de cambio. Por lo tanto, la construcción de estarse sigue refiriéndose a la permanencia en un estado y no al momento de cambio. (68) Estarse callado (Morimoto, 2008: 594). L2 L E estar callado La letra L representa el logro previo y la E el estado. La parte incluida en el círculo codifica la implicación asociada a estarse callado. Se trata de un estado con logro previo presupuesto. Lo que Morimoto (2008) defiende es que el verbo estarse implica la existencia de una etapa previa. Esto va en consonancia con la caracterización del verbo estar como ‘predicado de estadio’, ya que está anclado temporalmente. Un estado anclado temporalmente presupone las posibles etapas previa y posterior, aunque no haga mención a ninguna de ellas. El efecto de se es indicar que tal presuposición es relevante en la conceptualización de la situación. Otra característica aspectual es el sentido de permanencia o duratividad de estarse, que hace que se acompañe de complementos temporales que indican duración. (69) a. No voy a estarme en la tienda hasta mañana b. No voy a estar en la tienda hasta mañana El ejemplo (69 a) es una negación de la permanencia, mientras que el ejemplo (69 b) permite una lectura de ausencia. Cabe destacar también la agentividad del sujeto como característica más o menos estable de las oraciones marcadas con el se aspectual. Sin embargo, los predicados de 201 estado son ajenos a la presencia de un sujeto agente, puesto que denotan situaciones no dinámicas (Morimoto, 2008). Sánchez López (2002: 121) afirma que en algunos verbos, el matiz significativo aportado por el pronombre consiste en la intencionalidad del sujeto. Para esta autora, el verbo estarse constituye ejemplo representativo de ese se intencional. Según afirma, “el sujeto de estarse tiene propiedades agentivas y se considera responsable del proceso denotado por el predicado”. Esto explica su compatibilidad con el adverbio volitivo deliberadamente: (70) a. ??Estuvo en casa de un amigo deliberadamente para que no pudieran localizarlo. b. Se estuvo en casa de un amigo deliberadamente para que no pudieran localizarlo.17 El rasgo de intencionalidad está relacionado también con la tendencia que presenta el verbo estar a aparecer con se cuando se utiliza en imperativo. El sujeto de este verbo debe referirse a una entidad capaz de controlar la situación descrita: una entidad animada, preferentemente humana. El control no implica necesariamente la realización de una acción: para que el sujeto desempeñe el papel de controlador, basta con que sea el responsable de la situación denotada por la oración. En el verbo estarse, por ejemplo, el sujeto no realiza ninguna acción. Por eso resulta más adecuado hablar de sujeto controlador que de sujeto agentivo (Morimoto, 2008). En los siguientes ejemplos, las combinaciones de (71 b) resultan agramaticales porque, en contraste con las de (71 a), se refieren a estados difícilmente controlables por parte del sujeto: (71) a. El niño se estuvo {callado/ quieto/ sentadito} b. *El niño se estuvo {perdido/ atónito/ enfermo} 17 Ejemplos tomados de Sánchez López (2002). 202 Para dar cuenta del significado de control, se presupone la existencia de una función que indica la existencia de control entre un individuo y una situación (Morimoto, 2008: 597): (72) [CONTROL ([ENTIDAD], [SITUACIÓN])]18 Juan mantiene el jardín limpio: [CONTROL ([JUAN], [ESTADO ESTAR ([JARDIN], [LIMPIO])])] La estructura anterior implica una relación de control en que una entidad –el primer argumento de la función CONTROL– ejerce control sobre una situación –el segundo argumento de la misma función– este argumento puede ser tanto un estado como un evento (Morimoto, 2008: 597-598). (73) estarse (quieto, aquí, etc.): [CONTROL ([Xi], [ESTADO ESTAR ([Xi], [Y])])] Juan se estuvo quieto: [CONTROL ([JUAN], [ESTADO ESTAR ([JUAN], [QUIETO])])] En la estructura anterior, el control se establece entre un individuo, X, y un estado, cuyo tema o experimentador, X, es correferente con el primer X. El control aparece como rasgo caracterizador del estado expresado por la construcción. (74) Juan se estuvo quieto (Morimoto, 2008: 598) [ESTAR ([JUAN], [QUIETO])]i ESTADO CONTROL ([JUAN], [ESTADO ]i) 18 Ejemplos tomados de Morimoto (2008: 597). Se trata de representaciones semántica que se basan en el sistema de descomposición conceptual de Jackendoff (1991). 203 La descripción principal del estado expresado por Juan se estuvo quieto aparece recogida en la primera línea (estado del sujeto); en la segunda línea queda codificada la relación de control existente en ese mismo estado (entre el sujeto y su propio estado). La conclusión a la que llega Morimoto (2008) en este estudio es que el sujeto- tema del verbo estarse es, a la vez, controlador: el individuo correspondiente al sujeto recibe el papel de tema o experimentador como primer argumento de la función ESTAR, y el de controlador como primer argumento de la función CONTROL. 3.5. Se y estado resultante Para empezar, es necesario hacer una primera distinción respecto al clítico se cuando implica un estado resultante: con los verbos durativos, se focaliza el momento en que el proceso culmina y da lugar al resultado; sin embargo, con los logros, se señala un contraste entre el fin de un estado previo y el comienzo del estado resultante. Se se orienta siempre a un instante final, con logros y realizaciones, y contrasta el estado resultante con un estado previo (Vivanco, 2015). Además, Vivanco (2015) afirma que las propiedades aspectuales de se están relacionadas con la estructura eventiva, es decir, selecciona un estado resultante. Sin embargo, no todos los verbos que carecen de se carecen de un estado resultante, y no todos los predicados télicos tienen un estado resultante. También cabe destacar que hay verbos con una estructura eventiva compleja, como romperse, que lexicalizan por sí mismos un estado resultante. Por otra parte, De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) ponen de manifiesto que si un verbo con se implica un cambio de estado en una fase, el predicado secundario que con él aparezca obligatoriamente tiene que expresar el estado en que se encuentra su sujeto cuando el evento culmina: (75) a. *Juan se murió fusilado b. Juan se murió tranquilo 204 Existen una serie de diagnósticos que identifican la presencia de un subevento resultativo en la estructura: la distribución de las aplicativas, la ambigüedad de otra vez, la construcción de estar + participio y la lectura de duración del resultado con durante. La negación del estado resultante debe emplearse con cuidado, pues no es un diagnóstico de telicidad strictu sensu (Vivanco, 2015). Las locuciones adverbiales otra vez y de nuevo constituyen un diagnóstico clásico para determinar la presencia de un subevento resultativo (Vivanco, 2015). (76) a. [otra vez [Sv dinámico [Sv resultado]]] b. Nerea cerró la puerta otra vez Lectura repetitiva: Nerea ya había realizado la acción de cerrar la puerta antes. (77) a. [Sv dinámico [otra vez [Sv resultado]]] b. Nerea cerró la puerta otra vez Lectura restitutiva: La puerta ya había estado cerrada antes y recuperó este estado. El estado resultante tiene que ser reversible para que el adverbio sea aceptable; es decir, la puerta tiene que poder “dejar de estar cerrada” para poder “volver a estar cerrada”. Por otra parte, los complementos del tipo durante x tiempo miden la duración de los procesos, pero no la duración de los eventos deliminados –que seleccionan en–. Con estos últimos, durante solo puede medir la duración del estado resultante, siempre y cuando haya uno en la sintaxis. Una vez más, es importante destacar que esta lectura solo es posible si el estado resultante es reversible (Vivanco, 2015). (78) El paciente permaneció mejor durante una semana 205 (79) a. Cris escribió la carta durante una hora ≠ la carta estuvo escrita una hora b. Cris apagó la luz durante una hora = la luz estuvo apagada una hora19 Vivanco (2015) argumenta que la construcción estar + participio se ha empleado para diferenciar los verbos de tema incremental y los de cambio de estado en función de la ausencia / presencia de un estado resultante. La mención del estado resultante puede parecer poco aceptable si no es relevante informativamente. Los predicados télicos con temas afectados propician la inferencia de un estado resultante que, sin embargo, no está codificado lingüísticamente: el subevento resultativo tiene que ser accesible mediante adverbios como otra vez, por ejemplo, para que se haga patente su entidad sintáctica. (80) a. El jarrón se ha roto (‘está roto’) b. El barco se ha hundido (‘está hundido’) Por su parte, Cuervo (2003) emplea el adverbio casi para identificar el número de subeventos que contiene un predicado, en función de si tiene ámbito sobre el evento causativo / dinámico o bien sobre el evento resultativo: (81) La puerta casi se cierra con el viento El ejemplo anterior (81) tiene dos lecturas posibles: la primera implica que ‘la puerta estuvo a punto de cerrarse, pero no lo hizo’ (ámbito sobre el evento superior); la segunda implica que ‘la puerta se cerró parcialmente, pero no del todo’ (ámbito sobre el evento inferior). Sin embargo, casi no es sensible a la presencia de un estado resultante: la lectura contrafactual está siempre disponible, mientras que en la escalar casi requiere eventos durativos y télicos, pero no necesariamente resultativos, cuya extensión delimitada 19 Ejemplos tomados de Vivanco (2015). 206 modifica. La ambigüedad de casi no sirve, por lo tanto, para diagnosticar la estructura eventiva de las construcciones (Vivanco, 2015). 3.6. ¿Se aspectual o se controlador? En primer lugar, Sánchez López (2002) señala el hecho de que llama la atención que, en algunos verbos, el matiz significativo que aporta el pronombre se consiste en la intencionalidad del sujeto, es decir, es un matiz volitivo. Estos verbos implican transiciones o procesos télicos y están relacionados con sujetos agentes que controlan la acción. La presencia de se, además de la intencionalidad, señala el grado de participación del individuo denotado por el sujeto en el evento en que se ve envuelto. A este respecto, Bogard propone un nuevo tipo de se que al que llama “marcador de afectación”. Según Bogard (2006), el significado de este se consistiría en un “matiz de significado semejante al que establece el dativo ético de interés en su oración, es decir, el de un involucramiento subjetivo en lo expresado en la oración por parte de algún participante animado, fundamentalmente humano, participante que adquiere el valor de benefactivo o malefactivo”. Según Bogard, este se marcador de afectación es el que aparece con todos los predicados estativos que llevan se (García Fernández, 2011). Sin embargo, para García Fernández (2011) hay que distinguir dos grupos; el primero lo constituyen aquellos verbos como saber, creer o conocer que se construyen con un complemento que puede ser considerado un tema incremental. El segundo grupo es diferente; en los verbos que lo componen no hay tema incremental ni ningún tipo de comportamiento sintáctico que justifique la adopción de la etiqueta “se aspectual”. Parece que en este caso sería más apropiado utilizar otro tipo de concepto, como hace Bogard, aunque, para García Fernández (2011), la contribución del clítico es señalar el aumento de participación del individuo denotado por el sujeto en el mantenimiento del estado en que se ve envuelto. Esta es la misma hipótesis enunciada en Morimoto (2008): que se señala el control por parte del individuo denotado por el sujeto. 207 (82) a. Me estuve callado b. Se estuvo quieto Además, el imperativo supone que el individuo denotado por el sujeto tiene capacidad para modificar o mantener cierto estado de cosas y el clítico sería la marca de ese control: (83) a. ¡Estate quieto! b. *¡Está quieto (tú)! Según señala García Fernández (2011), el clítico se con el verbo estar marca el control. Este se controlador no tiene las propiedades gramaticales del se aspectual y no debe ser confundido con él; el autor coincide en este punto con la hipótesis de Morimoto (2008). Además, produce el efecto gramatical opuesto al que produce el se anticausativo. El se controlador con los verbos de estado indica, por su parte, que el sujeto es el responsable del mantenimiento del estado en cuestión. La propuesta de García Fernández (2011) de la existencia de un se controlador resulta absolutamente relevante para este estudio, puesto que más adelante argumentaremos que sucede algo parecido con el verbo hacerse. 3.7. Verbo léxico + clítico vs. versión causativa + clítico Este último punto también resulta especialmente relevante para el presente estudio, puesto que sustenta la teoría, que más adelante defenderemos, de que uno de los verbos estudiados en este trabajo –hacerse— no proviene de la versión plena hacer, sino que proviene de la versión causativa del mismo verbo. En primer lugar, García Pardo (2019) señala en su estudio que la versión intransitiva de los verbos psicológicos de objeto experimentante contiene copias del argumento en dos posiciones de sujeto: el especificador de SInit y el especificador de SRes, dando lugar a un contexto apropiado para la aparición de “se”: 208 (84) a. La conferencia aburrió a María b. [initP La conferencia [init’ aburrió [resP a María [res’ aburrió]]]] (85) a. María se aburrió b. [initP María [init’ se aburrió [resP María [res’ aburrió]]]] El mismo autor afirma más adelante que los verbos psicológicos de objeto experimentante con se tienen también una variante transitiva, mientras que el verbo quedarse no la tiene. Por su parte, García Fernández (2011) también trata este tema. El autor señala que el significado del verbo dormirse no se puede prever a partir del de dormir; lo que ocurre es que, como los dos verbos pertenecen al mismo dominio semántico, se produce el espejismo de que el primero es el segundo con el añadido de un clítico. Sin embargo, dormirse no es {dormir intransitivo + clítico aspectual}, sino {dormir transitivo + clítico anticausativo}; es decir, (86 b) se forma sobre (86 a) y no sobre (86 c): (86) a. La madre ha dormido al niño b. El niño se ha dormido c. El niño ha dormido Este mismo razonamiento puede aplicarse a la pareja despertar / despertarse. La diferencia con la pareja dormir / dormirse radica en que despertar no denota necesariamente un evento distinto de despertarse, mientras que dormir denota siempre un evento distinto de dormirse (García Fernández, 2011). (87) a. Juan despertó a María b. María se despertó c. María despertó 209 3.8. Conclusiones sobre el se En este apartado se ha comprobado que el se aspectual cuenta con análisis muy diversos propuestos por diferentes especialistas. Nos hemos centrado en dar respuesta a las siguientes cuestiones: a) ¿El se aspectual es un marcador de eventos delimitados? Nishida (1994) y De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) coinciden en que el se aspectual es un marcador de eventos delimitados. Sin embargo, para MacDonald (2004, 2008 y 2017), lo que delimita el evento es el SP nulo que el se aspectual toma como complemento. b) ¿La presencia del objeto directo basta para delimitar el evento? De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) y MacDonald (2004, 2008 y 2017) coinciden en que la presencia del objeto directo no basta para delimitar el evento. Para MacDonald, es el SP nulo el elemento que delimita el evento. c) ¿El se aspectual aparece siempre con predicados transitivos? Nishida (1994), De Miguel y Fernández Lagunilla (2000), Armstrong (2013) y MacDonald (2004, 2008 y 2017) coinciden en que el se aspectual aparece siempre con predicados transitivos. d) ¿Se da en eventos que implican un cambio de estado? De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) y García-Pardo (2019) coinciden en que el se aspectual se da en eventos que implican un cambio de estado. Sin embargo, Nishida (1994), MacDonald (2004, 2008 y 2017) y García-Pardo (2019) argumentan que el se aspectual puede aparecer con SV estativos. 210 e) ¿Aparece en contextos en los que el evento consta de diferentes fases? Nishida (1994), De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) y García-Pardo (2019) coinciden en que el se aspectual aparece en contextos en los que el evento consta de diferentes fases. Las primeras autoras hablan de un logro seguido de un estado, mientras que García-Pardo habla de estado causante y estado resultante. f) ¿Establece restricciones en cuanto al modo de acción del predicado en el que aparece? Para Nishida (1994), la estructura de partes del el objeto directo se refleja en la estructura interna del verbo. Para De Miguel y Lagunilla (2000), el se aspectual se da cuando hay un logro seguido de un estado; para Armstrong (2013), el se aspectual no establece restricciones en cuanto al modo de acción del predicado en el que aparece. g) ¿Aparece con predicados estativos? Nishida (1994), MacDonald (2004, 2008 y 2017) y García-Pardo (2019) coinciden en que el se aspectual puede aparecer con SV estativos. Para García-Pardo (2019), uno de sus verbos objeto de estudio, en este caso quedarse, no es un evento dinámico, sino una relación causativa estativa. h) ¿Es un clítico reflexivo o se trata de un clítico anticausativo? Armstrong (2013) y MacDonald (2004, 2008 y 2017) coinciden en que el se aspectual es un clítico reflexivo. Sin embargo, para MacDonald, se trata de un objeto indirecto reflexivo que se sitúa en el núcleo de Voz, mientras que para Armstrong, este clítico reflexivo se combina directamente con el verbo. García-Pardo (2019), que afirma que el se del verbo ponerse es anticausativo. i) ¿El se aspectual se desplaza? Nishida (1994), MacDonald (2004, 2008 y 2017) y García-Pardo (2019) coinciden en que el clítico sufre un proceso de movimiento en la sintaxis, es decir, se desplaza. Para Nishida, este clítico se desplaza junto al verbo, mientras que para García-Pardo, la 211 explicación a este fenómeno es que se surge como un reflejo morfológico cuando un mismo argumento ocupa dos posiciones diferentes en el SV. Además, cabe destacar que hemos llegado a la conclusión de que la propuesta del se con verbos que no implican un cambio de estado resulta especialmente interesante para nuestra investigación, puesto que los verbos objeto de estudio mantenerse y conservarse tampoco implican ningún cambio de estado, mientras que el otro verbo objeto de estudio sí lo implica: hacerse. También resultan especialmente interesantes las diferencias en las estructuras que proponen los autores seleccionados: Nishida (1994) propone que se se incorpora al árbol sintáctico insertándose junto al verbo al que se une y se desplaza también con el verbo. Por su parte, Armstrong (2013), quien afirma que el clítico se genera como un complemento predicativo y se combina directamente con el verbo: el verbo y el clítico forman un predicado complejo, en el cual se ocupa la posición sintáctica del complemento de V y se incorpora en V para formar el predicado complejo. Por otra parte, para MacDonald (2004, 2008 y 2017) el se aspectual se introduce como complemento de una preposición locativa nula. El verbo se fusiona con este SP, y el objeto directo entra en la derivación, dando lugar al SV. Por último, para García-Pardo (2019) se surge como un reflejo morfológico cuando un mismo argumento ocupa dos posiciones diferentes en el SV. La propuesta de García-Pardo (2019) es la que más se asemeja a la que propondré más adelante en el estudio de los verbos que me ocupan. A pesar de lo señalado anteriormente, quizás lo más relevante es el momento en el que se pone de relieve el hecho de que la presencia de se, además de la intencionalidad, señala el grado de participación del individuo denotado por el sujeto en el evento en que se ve envuelto: se señala el control por parte del individuo denotado por el sujeto. Tal y como señala García Fernández (2011), el se controlador no tiene las propiedades gramaticales del se aspectual y no debe ser confundido con él; el autor coincide en este punto con la hipótesis de Morimoto (2008). Además, produce el efecto gramatical opuesto al que produce el se anticausativo. El se controlador con los verbos de estado indica, por su parte, que el sujeto es el responsable del mantenimiento del estado en cuestión. El último punto también resulta especialmente relevante, puesto que sustenta la teoría de que uno de los verbos estudiados en este trabajo –hacerse, que se estudiará en 212 el quinto capítulo de esta tesis— no proviene de la versión plena hacer, sino que proviene de la versión causativa del verbo. Lo que ocurre es que, como los dos verbos pertenecen al mismo dominio semántico, se produce el espejismo de que el primero es el segundo con el añadido de un clítico. Por este motivo, nuestra hipótesis es que muchos verbos pseudocopulativos llevan el clítico se porque participan en alternancias anticausativas: (88) a. El tiempo lo volvió huraño b. Se volvió huraño (89) a. La edad la hizo comprensiva b. Se hizo comprensiva (90) a. La situación los puso tristes b. Se pusieron tristes 4. Crítica de los análisis previos A continuación, presentaremos una serie de estructuras que han sido propuestas en la bibliografía con el fin comprobar si dan cuenta de las características de los verbos mantenerse y conservarse o si, por el contrario, es necesario proponer una nueva estructura específica para estos verbos. El objetivo de este apartado es buscar una explicación analítica a las propiedades que caracterizan a estos verbos para, posteriormente, contrastar dichas propiedades con las diferentes estructuras formales propuestas en la bibliografía. Todo esto tiene el fin de comprobar si dichas estructuras dan cuenta de cada una de las propiedades y si estas estructuras resultan válidas para analizar dichos verbos. Cabe destacar que los análisis de Ramchand (2008) y de Vivanco (2015) no proponen ninguna estructura específica para el verbo mantener ni tampoco para conservar; lo que se pretende en este apartado es tratar de adecuar las representaciones sintácticas de estos dos verbos a las estructuras que ambas autoras proponen. Por otro 213 lado, el análisis de Fábregas y Marín (2017) sí propone una estructura específica para una serie de verbos entre los cuales se encuentran mantener y conservar. 4.1. Análisis basado en el estudio de Fábregas y Marín (2017): En este apartado se comprobará si la estructura propuesta por Fábregas y Marín (2017) da cuenta de cada una de las propiedades del verbo mantenerse. (91) Estructura del verbo mantener adaptada al análisis de Fábregas y Marín (2017): v SD v María mantener PCC SD PCC las cajas PCC SA guardadas (92) Estructura del verbo conservar adaptada al análisis de Fábregas y Marín, (2017): 214 v SD v Juan conservar PCC SD PCC el pescado PCC SA fresco En esta estructura, la capa estativa se representa como una preposición de coincidencia central (PCC) que relaciona dos entidades de manera constante y sin cambios. Como el evento está presente, hay una variable de evento. Sin embargo, el complemento de ese evento no es una trayectoria, sino una relación sin cambios, por lo que el predicado no se vuelve dinámico. Hay un evento (v), controlado por un argumento externo SD que es agentivo. El evento se interpreta como ‘mantener’ en lugar de como ‘causar’, lo que explica la ausencia de dinamismo, y como ‘inhibir un cambio’ en lugar de como ‘causar’, lo que explica la ausencia de dinamismo en el caso del verbo conservar. Con respecto a la aparición de un sujeto controlador, cabe destacar que los autores proponen una estructura adecuada para este agente controlador del evento, pero en su estructura el verbo se interpreta obligatoriamente como no dinámico. Hay un evento (v), controlado por un argumento externo. El evento se interpreta como mantener un estado en lugar de como causar. 215 (93) v SD v María mantener PCC SD PCC las cajas PCC SA guardadas (94) v SD v Juan conservar PCC SD PCC el pescado PCC SP en la nevera Con respecto a la propiedad que permite la aparición de sujetos no animados con el verbo mantenerse, cabe destacar que la estructura propuesta por Fábregas y Marín (2017) sí permite estos sujetos no animados siempre que funcionen como agentes 216 teleológicos. Sin embargo, la estructura que proponen no contempla la aparición de se. Esto resulta especialmente llamativo, dado que en su estudio hablan de manera específica tanto del verbo mantener como del verbo conservar, y son dos verbos que se utilizan muy habitualmente con el clítico. Además, esto supone un gran problema para nuestro estudio. (95) v SD v la nevera mantener PCC SD PCC la fruta PCC SA Fresca (96) v SD v mi nevera conservar PCC SD PCC la fruta PCC SA fresca 217 Además, este análisis permite la inserción de un complemento instrumental. Esto sucede porque el verbo es causativo. El hecho de admitir complementos instrumentales se relaciona directamente con los verbos causativos; de hecho, lo que sucede en el caso del verbo mantenerse es que hay una relación causativa estativa entre un estado causante y un estado resultante. (97) v SD v María mantener PCC SD PCC los armarios PCC SA SA SP cerrados con los cerrojos En cuanto a la propiedad que tienen los verbos mantenerse y conservarse de poder aparecer en contextos dinámicos, cabe destacar que en el estudio de Fábregas y Marín (2017) el verbo mantener y el verbo conservar permitne la perífrasis progresiva tanto en la forma pasiva como en la activa. Este no es el caso de los verbos estativos prototípicos, pero sí de los verbos de actividad. En parte, el comportamiento de estos predicados —es decir, de los predicados de los que se ocupan en su estudio, entre los cuales está mantener— se asemeja al de las actividades. Los autores proponen que la eventividad puede existir sin dinamismo y que únicamente depende de la presencia de v. Esto define un evento -en oposición a un estado- que puede ser seleccionado por la perífrasis progresiva. El complemento de v que define la dinamicidad ser una trayectoria. 218 Sin embargo, el estudio de Fábregas y Marín (2017) no propone ninguna estructura para los diferentes tipos de atributo o de complemento predicativo, puesto que no contemplan que los verbos que tratan puedan funcionar como verbos ligeros. Esto resulta especialmente problemático para este estudio, dado que muchos de los verbos que los propios autores ejemplifican sí son verbos ligeros. Este problema podría solventarse con la adición de un SPred como complemento de la PCC: (98) v SD v María mantenerse PCC SD PCC PCC SPred Joven 219 (99) v SD v María conservarse PCC SD PCC PCC SPred joven Además, el estudio de Fábregas y Marín (2017) tampoco propone ninguna estructura para las secuencias en voz pasiva y, por lo tanto, tampoco para los complementos agentes. Lo que sí mencionan en su trabajo es que los verbos como mantener y conservar son transitivos y pueden aparecer en voz pasiva. El análisis de Fábregas y Marín (2017) resulta especialmente relevante para el análisis del verbo mantenerse, puesto que propone la incorporación de una preposición de coincidencia central al esquema. Fábregas y Marín (2017) proponen que la capa estativa se representa como una preposición de coincidencia central (PCC), introduciendo una relación de lugar entre el objeto directo SD y un estado. Una preposición de coincidencia central relaciona dos entidades de manera constante y sin cambios. Como el evento está presente, hay una variable de evento. Sin embargo, el complemento de ese evento no es una trayectoria, sino una relación sin cambios, por lo que el predicado no se vuelve dinámico —porque no tiene una trayectoria para definir el movimiento a través de una dimensión—. Un predicado como mantener o conservar es similar a las actividades en su capa superior, pero diferente en el complemento que toma el evento. Es similar a los estados en su capa inferior, pero diferente en que la preposición de coincidencia central es seleccionada por un evento, no por un estado (Fábregas y Marín, 2017: 481). 220 Cuando el complemento seleccionado sea una preposición de coincidencia central, habrá una interpretación no dinámica. (100) v SD v Juan v PCC SD PCC España PCC SN gobern(o) Hay un evento (v), controlado por un argumento externo (Juan). El evento se interpreta como mantener en lugar de como causar, lo que explica la ausencia de dinamismo. Además, los autores también proponen una estructura adecuada para el agente controlador del evento. Su propuesta también permite un sujeto no animado que funcione como agente teleológico, aunque este tipo de sujetos no funcionan con mucha naturalidad con el verbo conservarse. Sin embargo, la estructura que proponen no contempla la aparición de se para los verbos mantenerse y conservarse, lo cual es imprescindible para este estudio. Este es uno de los principales problemas de esta teoría. Cabe destacar que el estudio de Fábregas y Marín (2017) tampoco propone ninguna estructura para los diferentes tipos de atributo, puesto que no contemplan que los verbos que tratan puedan funcionar como verbos ligeros o pseudocopulativos. Esto también supone un problema, ya que los verbos mantenerse y consevarse se incluyen en 221 todos los estudios dentro de la clase de los pseudocopulativos; esto hace totalmente necesaria la aparición de un atributo en su estructura. Además, según su propuesta, los verbos mantener y conservar permiten la perífrasis progresiva tanto en la forma pasiva como en la activa, pero no proponen ninguna estructura para las secuencias en voz pasiva y, por lo tanto, tampoco para los complementos agentes. Por último, la estructura propuesta por los autores admite complementos de tipo instrumental. Este análisis resulta adecuado para la representación de los verbos mantenerse y conservarse, en especial, por la propuesta de la incorporación del PCC a la estructura, que permite dar cuenta del estado resultante atélico que acompaña a estos verbos. También resulta adecuado en lo que se refiere a la representación del sujeto agentivo, del sujeto no animado y de los complementos instrumentales. Sin embargo, no es adecuado para la representación del verbo ligero, que es lo más importante en este caso, ni del clítico se, ni tampoco del atributo. 4.2. Análisis basado en el estudio de Ramchand (2008): En este apartado se discutirá si la estructura propuesta por Ramchand (2008) para representar los verbos que contienen las proyecciones Inicio, Proceso y Resultado da cuenta de cada una de las propiedades de los verbos mantenerse y conservarse. (101) Estructura del verbo mantener adaptada a los primitivos del análisis de análisis de Ramchand (2008): 222 SInit María Init SProc mantener las cajas Proc SRes Res SA guardadas (102) Estructura del verbo conservar adaptada a los primitivos del análisis de Ramchand (2008): SInit Juan Init SProc conservar el pescado Proc SRes Res SP fresco 223 En esta estructura hay un SInit cuyo sujeto SD funciona como agente y controlador del evento; hay un SProc que indica que se trata de un verbo eventivo cuyo experimentante es un SD; hay un SRes que aporta el estado resultante del evento. El argumento en el especificador de SRes se desplaza hacia arriba hasta el especificador de SProc, de forma que SRes, seleccionado por SProc, denota un estado resultante derivado de un proceso, y el argumento se interpreta tanto como experimentante como resultado de la eventualidad. Con respecto a la propiedad de que los verbos mantenerse y conservarse aparecen con sujetos controladores, cabe destacar que la estructura propuesta por Ramchand (2008) contiene un SD que se interpreta como el iniciador del evento dinámico. La etiqueta INIT corresponde a la proyección causacional, que es responsable de la introducción del argumento externo. (103) SInit María Init SProc mantener las cajas Proc SRes Res SA guardadas 224 (104) SInit Juan Init SProc conservar el pescado Proc SRes Res SP en la nevera Además, la propuesta de Ramchand (2008) permite un sujeto no animado que funcione como agente teleológico. Sin embargo, la estructura que propone la autora tampoco contempla la aparición del clítico se. 225 (105) SInit La nevera Init SProc mantener la fruta Proc SRes Res SA fresca (106) SInit mi nevera Init SProc conservar la fruta Proc SRes Res SA 226 Con respecto a los sujetos instrumentales, cabe destacar que la estructura propuesta por la autora permite su aparición. (107) SInit María Init SProc mantener los armarios Proc SRes Res SA SA SP cerrados con los cerrojos Por otra parte, respecto a la propiedad de los verbos mantenerse y conservarse que les permite aparecer en contextos dinámicos, cabe destacar que la propuesta de Ramchand (2008) no incluye ninguna estructura para la perífrasis progresiva, pero sí para los eventos dinámicos en general. En su estudio, la proyección central, que representa el proceso dinámico, se llama sintagma proceso (PROC). La proyección del sintagma proceso es el corazón del predicado dinámico, ya que representa el cambio en el tiempo. 227 (108) SInit María Init SProc mantener las cajas Proc SRes Res SA guardadas (109) SInit Pepe Init SProc conservar la fruta Proc SRes Res SP en la nevera 228 Por otra parte, con respecto a los atributos sin control y a los atributos agentivos, cabe destacar que el estudio de Ramchand (2008) no propone ninguna estructura para albergarlos —ni estos ni ningún tipo de atributo—, ya que en su teoría no habla de cópulas. Por otra parte, lo único que menciona acerca de los verbos ligeros es que aparecen en la posición INIT de la primera fase de la descomposición, y el verbo pleno aparece en PROC. El verbo ligero se obtiene a partir de un inventario reducido de posibles verbos que pueden combinarse con cualquier verbo pleno, de forma productiva, y que desencadenan una semántica predecible. El sujeto es el agente externo o causante del evento completo, con una forma específica de causación dependiendo de la elección específica del verbo ligero. Al igual que la teoría de Fábregas y Marín (2017), Ramchand (2008) sí propone una estructura para el sujeto agentivo, que está representada en el apartado anterior. Por último, es importante resaltar que Ramchand (2008) no propone ninguna estructura para las estructuras en voz pasiva en su estudio. La única información que encontramos al respecto es que asume que, con la pasiva, el verbo transitivo retiene y proyecta su rasgo [init]. Las oraciones en voz pasiva siempre proyectan un argumento en la posición de iniciador. La estructura propuesta por la autora contiene un SD que se interpreta como el iniciador del evento dinámico, es decir, sí propone una estructura para el sujeto agentivo. Además, su propuesta permite los sujetos no animados que pueden interpretarse como agentes teleológicos y también admite los complementos de tipo instrumental. En este sentido, la teoría resulta adecuada para el presente estudio, dado que además la autora propone unas estructuras arbóreas muy completas. Este análisis es el más representativo para la representación de los verbos mantenerse y conservarse, ya que con sus estructuras podemos dar cuenta de la mayor parte de sus características, y dado que es el único análisis que menciona los verbos ligeros y también los eventos dinámicos. Sin embargo, estas estructuras, al igual que sucedía en el análisis de Fábregas y Marín (2017), no contemplan la aparición del clítico se ni contienen ninguna proyección para albergarlo. Este hecho es un inconveniente importante para este estudio, ya que es imprescindible que el se aparezca reflejado en la estructura. Nuestra propuesta es que, siguiendo la teoría de la autora, el agente que aparece en la proyección INIT tiene el mismo referente que el experimentante o undergoer. 229 Cabe destacar que, además, el estudio de Ramchand (2008) no propone ninguna estructura para albergar el atributo y, por lo tanto, tampoco propone ninguna estructura para los diferentes tipos de atributo. Este punto también es un inconveniente, puesto que los verbos mantenerse y conservarse van siempre acompañados de un atributo, y este tiene que aparecer debidamente representado en la estructura. Esta problemática se debe a que Ramchand (2008) no habla de cópulas en su estudio, pero sí menciona los verbos ligeros, los cuales, según su estudio, aparecen en la posición INIT mientras que el verbo pleno aparece en la posición PROC. Además, la propuesta de Ramchand (2008) tampoco incluye ninguna estructura para la perífrasis progresiva, aunque sí la incluye para los eventos dinámicos en general. Por último, la autora no propone ninguna estructura para las pasivas pero asume que, con la pasiva, el verbo transitivo también proyecta su rasgo [init]. Por último, es importante recalcar el hecho de que Ramchand (2008) en su estudio no predice que la proyección RES no sea télica y, sin embargo, el estado resultante de los verbos mantenerse y conservarse no es un estado télico. 4.3. Análisis basado en el estudio de Vivanco (2015) En este apartado se comprobará si la estructura propuesta por Vivanco (2015) para los verbos que participan en la alternancia anticausativa puede extenderse a los verbos mantenerse y conservarse, y si dicha estructura da cuenta de cada una de sus propiedades. (110) Estructura del verbo mantener siguiendo los principios de Vivanco (2015): 230 SVoz SD Voz’ María Voz SV v Sα mantener α{+t} SAsp Ø Asp SPred SD Pred’ las cajas Pred SA A √ Guardadas (111) Estructura del verbo conservar siguiendo los principios de Vivanco (2015): SVoz SD Voz’ Juan Voz SV v Sα conservar α{+t} SAsp Ø Asp SPred SD Pred’ el pescado Pred SP SP √ en la nevera En esta estructura, el núcleo funcional (α) se halla entre v pequeña y SAsp, lo que explica configuracionalmente la relación de se con la diátesis –α tiene un rasgo {-t} que provoca la no inserción de Voz– y con el aspecto –α domina SAsp– (Vivanco, 2015: 297). 231 El núcleo α{±t} es responsable de la asignación de acusativo y de la presencia/ausencia de Voz. El rasgo {±t(ransitivo)} es una formalización de los sabores de v pequeña: {+t} permite que v asigne acusativo y es compatible con Voz; en cambio, {-t} no asigna acusativo y es incompatible con Voz, por lo que da lugar a construcciones inacusativas. En español, la materialización de {+t} es Ø, mientras que se y Ø compiten por lexicalizar {-t} (Vivanco, 2015: 298-299). La hipótesis de Vivanco (2015) es que Ø y se son dos exponentes que compiten por materializar el núcleo responsable de la (no) inserción de Voz. La elección entre uno u otro depende de la conceptualización del evento, la frecuencia de usos causativos y el aspecto. La variante causativa se forma simplemente alterando un rasgo en α ({+t}), lo cual obliga a la inserción de SVoz. La materialización de {+t} siempre es Ø en español. (112) Estructura del verbo mantenerse (análisis siguiendo los principios de Vivanco, 2015): Sv V Sα α{-t} SAsp{f} se Asp SPred {i}, {f} SD Pred’ María Pred SGrado mantener Grado{x2} SA A √mantener Joven 232 (113) Estructura del verbo conservarse (análisis siguiendo los principios de Vivanco, 2015): Sv V Sα α{-t} SAsp{f} se Asp SPred {i}, {f} SD Pred’ Juan Pred SGrado conservar Grado{x2} SA A √conservar joven El clítico necesita dominar un SAsp{F}, y la proyección de {F} desde el núcleo Asp depende de la naturaleza del núcleo Grado: la escala debe contener un mínimo de dos puntos, para que sea posible contrastar el estado resultante con un estado previo, y debe estar delimitada, de modo que la repetición del evento de cambio ([logro [estado]]) sea finita y dé lugar a un estado resultante “terminativo” (máximo o estándar) (Vivanco, 2015: 324). Las variantes causativa e inacusativa comparten, por tanto, la misma estructura eventiva compleja en español, lo cual significa que la alternancia afecta exclusivamente a la estructura argumental. Este análisis se enmarca entre las propuestas no derivacionalistas en el sentido de que la alternancia se expresa mediante la distribución complementaria de los rasgos {+t} y {-t} en α (Vivanco, 2015: 325): (114) [(SVoz [Voz]) [Sv [v] [Sα [α {-t} / {+t}] [SPred [Pred]]] Respecto a la propiedad que afirma que los verbos mantenerse y conservarse se combinan con sujetos controladores, cabe destacar que en el análisis que propone Vivanco 233 (2015) para la variante causativa hay una proyección para el sujeto agente y controlador del evento, pero dicha proyección no existe en la variante con se: (115) SVoz SD Voz’ Voz SV v Sα α{+t} SAsp Ø Asp SPred SD Pred’ Pred SA A √ (116) SVoz SD Voz’ Voz SV v Sα α{+t} SAsp Ø Asp SPred SD Pred’ Pred SA A √ 234 Además, la propuesta de Vivanco (2015) permite un sujeto no animado que funcione como agente teleológico. (117) Sv V Sα α{-t} SAsp{f} se Asp SPred {i}, {f} SD Pred’ la cafetera Pred SGrado mantener Grado{x2} SP SP √mantener en funcionamiento (118) Sv V Sα α{-t} SAsp{f} se Asp SPred {i}, {f} SD Pred’ mi ordenador Pred SGrado conservar Grado{x2} SP SP √conservar en funcionamiento 235 Este análisis también permite la inserción de un complemento instrumental con el verbo mantenerse. (119) Sv V Sα α{-t} SAsp{f} se Asp SPred {i}, {f} SD Pred’ el salón Pred SGrado mantener Grado{x2} SA A SP oscuro SP √mantener con los toldos Sin embargo, respecto a la propiedad de los verbos mantenerse y conservarse que indica que no pueden aparecer con atributos sin control pero sí con algunos atributos agentivos, cabe destacar que el análisis de Vivanco (2015) no propone ninguna estructura —ni para estos tipos de atributo ni para ningún otro—. Además, el estudio de Vivanco (2015) no propone ninguna estructura para las secuencias en voz pasiva. La autora, sin embargo, propone que la comparación entre las pasivas y las anticausativas –que comparten la promoción del argumento interno a sujeto– suele realizarse con el fin de establecer claramente los límites entre ambas. La diferencia fundamental entre ellas reside en la presencia/ausencia de un argumento implícito: mientras que las anticausativas pueden denotar tanto eventos verdaderamente espontáneos como eventos para los que es posible recuperar un causante, las pasivas denotan exclusivamente eventos con un agente semánticamente implícito (Vivanco, 2015: 171). 236 Por último, el estudio de Vivanco (2015) no propone ninguna estructura para los eventos dinámicos en particular. El principal problema que se nos plantea en este caso es que en el análisis que propone Vivanco (2015) para la variante causativa, hay una proyección para el sujeto agente y controlador del evento, pero dicha proyección no existe en la variante con se. Esto resulta especialmente problemático puesto que el verbo mantenerse lleva se y también va acompañado de un sujeto controlador. En este caso, nuestra propuesta es que el sujeto agentivo y el se son correferentes. Cabe destacar que la autora tampoco propone ninguna estructura para los diferentes tipos de atributo. Como veíamos en los dos estudios anteriores, esto también es una traba para el análisis de los verbos mantenerse y conservarse. Además, Vivanco (2015) tampoco propone ninguna estructura para los eventos dinámicos en particular ni para las secuencias en voz pasiva. Por otra parte, una las principales cuestiones a favor del estudio de Vivanco (2015) es que la estructura que propone admite complementos de tipo instrumental. Además, este análisis cuenta con una gran ventaja para el estudio que nos ocupa, ya que propone una estructura específica para albergar el clítico se. Sin embargo, como hemos visto, en la versión anticausativa —en la que aparece se— la estructura no permite que haya un sujeto agentivo. 4.4. Análisis basado en el estudio de García Pardo (2019) Por último, en este estudio se contempla una propuesta alternativa basada en la estatividad de los verbos mantenerse y conservarse. Este análisis se basa, a su vez, en la propuesta que hace García Pardo (2019) en su estudio sobre el verbo estativo quedarse. El autor explica que el verbo estativo quedarse se construye a partir de quedar, como también ocurre con su versión de cambio de estado. En este caso, la proyección verbal más alta es SInit (García Pardo, 2019): 237 (120) Pedro se quedó despierto SInit Pedro Init Init SRes se quedó Pedro Res Res SA quedó despierto No hay un evento dinámico dado que SProc no proyecta: el predicado resultante no puede ser, por lo tanto, un cambio de estado, sino un estado (García Pardo, 2019). Hay una relación causativa estativa entre un estado causante denotado por SInit y un estado resultante denotado por SRes. Pedro está manteniendo su propio estado. Por lo tanto, se trata de una predicación causativa estativa en lugar de tratarse de un simple estado (García Pardo, 2019). El verbo estativo mantenerse, al igual que sucede con la versión estativa de quedarse, se construye a partir del verbo léxico mantener: 238 (121) Juan se mantiene joven SInit Juan Init Init SRes se mantiene Juan Res Res SA mantiene joven En este caso, sucedería lo mismo que se da en el caso del verbo quedarse: no habría un evento dinámico dado que SProc no proyectaría y el estado resultante sería un estado. De esta forma, se daría una relación causativa estativa entre un estado causante denotado por SInit y un estado resultante denotado por SRes. Juan estaría ‘manteniendo su propio estado’. Se trata de una propuesta alternativa basada en la estatividad del verbo mantenerse. El verbo estativo conservarse, al igual que sucede con la versión estativa de quedarse, se construye a partir del verbo léxico conservar: (122) Juan se conserva joven 239 SInit Juan Init Init SRes se conserva Juan Res Res SA conserva joven En este caso, sucedería lo mismo que se da en el caso del verbo quedarse: no habría un evento dinámico dado que SProc no proyectaría y el estado resultante no es un cambio de estado, sino un estado. De esta forma, se daría una relación causativa estativa entre un estado causante denotado por SInit y un estado resultante denotado por SRes. El sujeto estaría ‘conservando su propio estado’. Se trata de una propuesta alternativa basada en la estatividad del verbo conservarse. 5. Propuesta de análisis para los verbos mantenerse y conservarse El objetivo principal de este apartado es proponer una estructura para el análisis de los verbos mantenerse y conservarse; por lo tanto, comenzaremos proponiendo dicha estructura y, tras ello, comprobaremos si todas sus propiedades están representadas en ella. Por último, propondremos una hipótesis basándonos en el tipo de descomposición argumental y eventiva de ambos verbos. Cabe destacar que la estructura que vamos a proponer es la misma para representar tanto el verbo mantenerse como conservarse, puesto que, tal y como argumentaremos más adelante, se trata de dos verbos muy parecidos. En primer lugar, vamos a argumentar que la representación sintáctica del verbo mantenerse debe parecerse a la de su versión plena mantener, y la estructura sintáctica de conservarse ha de parecerse a la de la versión plena conservar, ya que se trata del mismo 240 verbo usado en dos variantes ligeramente diferentes en las que solo varía el uso o no del pronombre clítico. Según nuestra hipótesis, su configuración sintáctica es igual que la de su versión de verbo pleno; lo que cambia es su semántica conceptual, que se elimina o, por lo menos, se vuelve muy transparente. Nuestra propuesta de estructura, tal y como veremos más adelante, se compone de una combinación de los diferentes análisis estudiados. (123) SInit SD Anai Init Sα α{-t} SAsp{f} sei Asp SProc {i}, {f} Proc PCC SA PCC joven PCC SN mantener conservar 241 En esta estructura hay un SInit con un sujeto SD que funciona como agente y controlador del evento. También hay una proyección para abarcar el clítico se, seguida de SProc donde aparece el evento de mantener o de conservar. La capa más baja está formada por una preposición de coincidencia central que relaciona dicho verbo con el estado resultante atélico, en este caso el adjetivo joven. En el caso del verbo mantenerse, el evento se interpreta como ‘proseguir un estado anterior’ en lugar de como ‘causar’, mientras que en el caso del verbo conservarse, el evento se interpreta como ‘inhibir un cambio de estado’. La propuesta de esta estructura tiene como finalidad dar cuenta de cada una de las propiedades que caracterizan a los verbos mantenerse y conservarse. Como vimos en el capítulo anterior, su principal característica —según el análisis de los resultados del estudio de campo llevado a cabo— relacionada con el tipo de sujeto con el que se combinan es la siguiente: ambos verbos pueden interpretarse como actividades si van acompañados de un sujeto animado con capacidad de control. El sujeto se interpreta como agente y controlador del evento. Esto implica que la estructura de estos verbos necesariamente tiene INIT. Por otra parte, las principales características de los verbos mantenerse y conservarse relacionadas con el tipo de atributo con el que se combinan son las siguientes: (a) no aparecen con atributos del tipo dormido o en coma, a diferencia de otros como despierto o en forma, ya que los primeros denotan estados incompatibles con la agentividad propia de mantenerse y conservarse. Esto implica que tienen INIT. (b) También es importante señalar que las construcciones de mantenerse/conservarse + atributo formado por un adjetivo evaluativo son secuencias anómalas. (c) Por último, estos verbos no funcionan con atributos que no pueden ser controlados por el sujeto. Esto indica que son necesariamente agentivos, es decir, tienen INIT. Por último, otras características importantes de los verbos mantenerse y conservarse—extraídas de los resultados de los datos obtenidos en el cuestionario— son las siguientes: (a) ambos pueden aparecer en voz pasiva. Los informantes admiten los complementos agentes introducidos por por parte de en pasivas reflejas. Este dato permite diferenciar las secuencias con los verbos pseudocopulativos mantenerse y conservarse de las secuencias que no son pseudocopulativas, sino pasivas. (b) La situación descrita por estos verbos se puede concebir como un evento dinámico y puede aparecer en la perífrasis progresiva estar + gerundio. Esto implica que tienen PROC. 242 También es importante destacar las principales diferencias entre los verbos mantenerse y conservarse, que son las siguientes: (a) el verbo mantenerse funciona con sujetos no animados del tipo la cafetera, la máquina o la televisión. Se trata de instrumentos que pueden funcionar como sujetos siempre y cuando haya un sujeto animado los ponga en funcionamiento. Sin embargo, el verbo conservarse funciona con sujetos no animados del tipo mi ordenador, aunque cabe destacar que el verbo mantenerse admite con mayor naturalidad este tipo de sujetos. Esto implica que tiene un INIT que alberga un sujeto que, si bien no es agentivo, sí es controlador/iniciador en la versión teleológica de agentividad. (b) El verbo mantenerse selecciona estados, entre los que se incluyen también los estados mentales, y nunca comportamientos; por su parte, el verbo conservarse selecciona siempre estados de tipo físico, y nunca comportamientos ni tampoco estados mentales. (c) El verbo mantenerse admite complementos de tipo instrumental, como se ve en la secuencia “el salón se mantiene oscuro con los toldos”. El hecho de admitir complementos instrumentales se relaciona directamente con los verbos causativos. (d) El verbo mantenerse tiene un significado físico e indica la continuidad de un estado anterior, mientras que conservarse expresa la acción de detener un proceso inminente, es decir, bloquea o inhibe un cambio. Hemos propuesto que conservarse es casi derivado de mantenerse, a pesar de que el primero resulta más difícil de desemantizar e implica un periodo más largo de tiempo. Estas diferencias no se reflejan en la estructura que, por lo tanto, es la misma para la representación de ambos verbos. Con el fin de explicar pormenorizadamente nuestra propuesta, debemos empezar argumentando que, tal y como hemos visto en el apartado anterior de este capítulo, el análisis de Ramchand (2008) es el más representativo para los verbos mantenerse y conservarse, ya que con sus estructuras podemos dar cuenta de la mayor parte de las características de dicho verbo. La estructura que proponemos se compone de una combinación de los diferentes análisis estudiados en este capítulo. En primer lugar, esta estructura toma del estudio de Ramchand (2008) la proyección de un SD que se interpreta como el iniciador del evento dinámico; en este caso, se trata del sujeto agentivo. Por otra parte, la propuesta también incluye la estructura para albergar el clítico se formulada por Vivanco (2015). Por último, esta estructura toma del análisis de Fábregas y Marín (2017) la idea de que la capa estativa se representa como una preposición de coincidencia central (PCC); este hecho permite dar cuenta del estado resultante atélico. 243 La capa estativa, tal y como acabamos de señalar, se representa como una preposición de coincidencia central (PCC), introduciendo una relación de lugar entre el objeto directo SD y un estado. Como el evento está presente, hay una variable de evento. Sin embargo, el complemento de ese evento no es una trayectoria, sino una relación sin cambios, por lo que el predicado no se vuelve dinámico. La aparición de se para con los verbos mantenerse y conservarse, tal y como se ha mencionado anteriormente, es imprescindible para este estudio. En este caso, nuestra propuesta es que el sujeto agentivo y el se son correferentes. Esto se debe a que se es el reflejo morfofonológico de una relación correferencial entre argumentos. Esta relación tiene lugar cuando un argumento se copia en el especificador adyacente más alto de la estructura sintáctica. Este hecho se puede aplicar al sistema de Ramchand, ya que el movimiento sintáctico de argumentos en dicho sistema es semánticamente significativo, lo que quiere decir que un argumento puede tener más de un papel aspectual en la descomposición eventual. De esta manera, llegaremos a la conclusión de que el agente que aparece en la proyección INIT tiene el mismo referente que el experimentante o undergoer. Respecto al se, cabe destacar también que, en algunos verbos, el matiz significativo que aporta el pronombre se relaciona directamente con la intencionalidad del sujeto. Estos verbos implican transiciones o procesos télicos y están relacionados con sujetos agentes que controlan la acción. La presencia de se, además de la intencionalidad, señala el grado de participación del individuo denotado por el sujeto en el evento en que se ve envuelto: se señala el control por parte del individuo denotado por el sujeto. Tal y como señala García Fernández (2011), el se controlador no tiene las propiedades gramaticales del se aspectual y no debe ser confundido con él. El se controlador con los verbos de estado, como es el caso de mantenerse y conservarse, indica que el sujeto es el responsable del mantenimiento del estado en cuestión. Nuestra propuesta es que mantener es un verbo que implica causar en positivo. La versión pseudocopulativa mantenerse tiene un significado físico y se interpreta como ‘proseguir un estado anterior’. Además, esta versión pseudocopulativa requiere una cláusula mínima en todos sus usos, y este tipo de cláusulas se dan con los predicados secundarios. Por último, cabe destacar que el verbo mantener está incluido en los primitivos de Jackendoff y este puede ser un motivo para que resulte más fácilmente desemantizable. Por otra parte, proponemos que el verbo conservarse es casi derivado de 244 mantenerse, pero resulta más difícil de desemantizar que este último, ya que es un verbo más pleno y resulta más difícil de combinar con atributos que expresen comportamientos o estados mentales. Conservarse es un verbo que, cuando funciona como pseudocopulativo, rige atributos que implican estados de forma física; la restricción es muy fuerte, probablemente por la semántica de la raíz, que permanece estable. Se trata de un verbo que implica un periodo más largo de tiempo que mantenerse. Conservarse expresa la acción de detener un proceso como envejecer en el caso de conservarse joven o un proceso como pudrirse en el caso de el pescado se conserva en sal. El verbo conservarse impide que pase algo que debe pasar inminentemente y de forma natural, es decir, bloquea un cambio. Las restricciones de sus posibles atributos derivan de este hecho. El evento se interpreta como ‘inhibir un cambio de estado’. 6. Conclusiones En este capítulo se ha comprobado que la representación sintáctica de los verbos mantenerse y conservarse debe parecerse a la de sus versiones plenas mantener y conservar, respectivamente, ya que se trata del mismo verbo usado en dos variantes ligeramente diferentes —solo varía el clítico—. Según nuestra hipótesis, su configuración sintáctica es igual que la de su versión de verbo pleno y lo que cambia es su semántica conceptual. Cabe destacar que los análisis de Ramchand (2008) y de Vivanco (2015) no proponen ninguna estructura específica para el verbo mantener ni tampoco para conservar. Por otro lado, el análisis de Fábregas y Marín (2017) sí propone una estructura específica para una serie de verbos entre los cuales se encuentran mantener y conservar y resulta adecuado para la representación de los verbos mantenerse y conservarse en lo que se refiere a la representación del sujeto agentivo, del sujeto no animado y de los complementos instrumentales. Sin embargo, no es adecuado para la representación del verbo ligero ni del atributo. Por su parte, el análisis de Ramchand (2008) es el más representativo para los verbos mantenerse y conservarse, ya que con sus estructuras podemos dar cuenta de la mayor parte de las características de ambos verbos. Es el único análisis que menciona los verbos ligeros y también los eventos dinámicos. El único problema es que no tiene en cuenta la aparición del clítico se. Por último, el análisis de 245 Vivanco (2015) cuenta con una gran ventaja para el estudio que nos ocupa, ya que propone una estructura específica para albergar el clítico se. Sin embargo, en la versión anticausativa, es decir, en la que aparece se, la estructura no permite que haya un sujeto agentivo. Además, no tiene en cuenta las estructuras con atributo, por lo que difícilmente puede resultar productivo para la representación de los verbos mantenerse y conservarse. La propuesta final es que mantener es un verbo que implica causar y que su pseudocopulativa mantenerse tiene un significado físico, se interpreta como ‘proseguir un estado anterior’ y requiere una cláusula mínima en todos sus usos. Por su parte, el verbo conservarse es casi derivado de mantenerse a pesar de que resulta más difícil de desemantizar que este último, ya que es un verbo más pleno. Se trata de un verbo que implica un periodo más largo de tiempo que mantenerse y que expresa la acción de detener un proceso, es decir, se interpreta como ‘inhibir un cambio de estado’: impide que pase algo que debe pasar inminentemente y de forma natural. 246 CAPÍTULO 5: HACERSE: DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS 1. Introducción Este capítulo estará centrado en el estudio del verbo hacerse, puesto que es un verbo agentivo al igual que los estudiados anteriormente en este trabajo —en los capítulos 3 y 4—. En el apartado 2 se propondrán una serie de pruebas del carácter de hacerse como verbo pseudocopulativo con el fin de comprobar si este verbo cumple todas las características de los verbos pseudocopulativos. En el apartado 3 se presentará un estado de la cuestión para el verbo hacerse basado en estudios anteriores. Se trata de una serie de consideraciones generales acerca del comportamiento del verbo hacerse en su uso pseudocopulativo con el fin de diferenciarlo del resto de verbos de su misma clase. El apartado 4 de este capítulo estará dedicado a abordar el problema de la agentividad. La finalidad de este apartado es comprobar si el verbo hacerse cumple las diferentes pruebas de agentividad propuestas en el estudio de Folli y Harley (2008). El apartado 5 contiene el planteamiento de un estudio de campo, el cual fue realizado por medio de la herramienta Formularios de Google. Las preguntas de la encuesta están reflejadas en este epígrafe al igual que sus resultados, previamente organizados. El objetivo principal de este estudio es demostrar empíricamente el comportamiento del verbo hacerse teniendo en cuenta diversos factores, tales como el tipo de sujeto, el tipo de atributo o la posible competencia con el verbo volverse. Este punto también contiene una descripción pormenorizada de los bloques del cuestionario, una descripción de la metodología del cuestionario y, por último, los resultados de dicho cuestionario. El apartado 6 está dedicado a analizar las valoraciones de los encuestados y a la propuesta de una serie de conclusiones generales basadas en los datos obtenidos. Para ello, se procederá a la agrupación de los resultados obtenidos del cuestionario, con el fin de extraer una serie de generalizaciones que nos resulten útiles para explicar el comportamiento del verbo hacerse. Por su parte, el apartado 7 recoge la propuesta de una estructura para el verbo hacerse y el cotejo de que todas sus propiedades estén representadas en dicha estructura; además, se pretende adecuar la representación sintáctica del verbo hacerse a las estructuras que proponen Ramchand (2008) y Vivanco (2015). En el apartado 8 se 247 propondrá una hipótesis basada en el tipo de descomposición argumental y eventiva de hacerse. Por último, se tratará la problemática relacionada con los estudios anteriores del verbo hacerse. En el apartado 9 se encuentran las conclusiones de este capítulo. 2. Pruebas del carácter de hacerse como verbo pseudocopulativo A continuación, repasaremos las características principales de los verbos pseudocopulativos propuestas por Morimoto y Pavón (2007) y las aplicaremos al verbo hacerse; estas características ya fueron explicadas en el segundo y en el tercer capítulo del presente estudio. Resultan pertinentes de nuevo puesto que este apartado se propone comprobar si el verbo hacerse cumple todas las características o si, por el contrario, tal y como sucede con los verbos mantenerse y conservarse, incumple ciertas características propias de los verbos de su misma clase. a) Los verbos pseudocopulativos tienen una versión de verbo fuerte o pleno en la que seleccionan sus argumentos. Este uso coincide con el uso transitivo-causativo. En el caso del verbo hacerse, tenemos una contrapartida plena hacer (1 a) y un verbo transitivo- causativo donde el atributo es obligatorio; en este caso, el verbo hacerse funciona como verbo ligero de cambio (1 b): (1) a. Diego hizo la comida b. Las circunstancias lo hicieron susceptible b) Los verbos pseudocopulativos proceden de la gramaticalización de dichos verbos plenos y se percibe la relación semántica que existe entre el uso pleno del verbo y el gramaticalizado. En su uso como verbo pleno, hacer implica ‘llevar a cabo o realizar algo’. En su uso pseudocopulativo se ve la relación con este significado pleno, ya que en el verbo hacerse permanece la agentividad propia de hacer. 248 (2) a. Mi abuelo ha hecho una tarta: verbo pleno b. Mi abuelo se ha hecho culturista: verbo pseudocopulativo c) En la clase de los verbos pseudocopulativos, hay un continuum respecto a su significado, es decir, hay diferentes grados de gramaticalización o de pérdida de significado léxico dentro del grupo de los pseudocopulativos: muchos verbos se sitúan en significado cerca de su contrapartida plena y otros muy lejos. El verbo volverse se sitúa muy lejos de su contrapartida plena volver, mientras que el verbo hacerse está más cerca del verbo pleno hacer. d) Los verbos pseudocopulativos rechazan complementos que les serían propios en su empleo predicativo: (3) *Se volvió loco hacia ella El verbo hacerse tampoco los admite: (4) María hizo presidente de la junta a Juan b. * María se hizo presidente de la junta a Juan e) Solo son verbos pseudocopulativos los que aparecen en oraciones donde la predicación principal está representada por el atributo. El verbo hacerse no cumple este requisito, porque el sujeto ejerce un papel principal y se interpreta como agente. Esto se ve reflejado en los siguientes ejemplos, en los que aparece acompañado de un complemento de finalidad (5 a) y de un adverbio de intención (5 b): (5) a. Diego se hizo enfermero para ayudar a los demás b. Diego se hizo de izquierdas deliberadamente 249 f) La mayor parte de los verbos pseudocopulativos se construyen con atributos adjetivales o adverbiales. El verbo hacerse se combina con atributos que indican profesiones, tendencias políticas y religiosas, etc., tales como médico, profesor, socialista, musulmán... Esto quiere decir que el verbo hacerse puede combinarse con atributos nominales: (6) a. Marina se hizo monja b. ??Marina se hizo muy monja (7) a. Marina se hizo profesora b. *Marina se hizo muy profesora El verbo hacerse también puede combinarse con atributos adjetivales e incluso con atributos preposicionales: (8) a. Marina se hizo (muy) comunista b. Marina se hizo (muy) creyente c. Marina se hizo de izquierdas d. Marina se hizo de Ciudadanos g) La presencia del verbo pseudocopulativo exige la del atributo y, si este se suprime, el verbo pasa a tener su significado pleno. (9) a. Diego se hizo cocinero b. *Diego se hizo En cambio, en el caso del verbo hacer vemos que en una oración como (a), si se suprime el atributo, esta pasa a ser agramatical. 250 h) La pronominalización de los atributos es imposible con la mayoría de los verbos pseudocopulativos. Los atributos de estos verbos no se sustituyen por el pronombre lo como los copulativos, pero suelen admitir los adverbios cómo y así (Morimoto y Pavón, 2007). El verbo hacerse no admite esta sustitución. (10) a. Se hizo ingeniera b. *Se lo hizo c. ??Se hizo así i) Los verbos pseudocopulativos vinculan el atributo con el sujeto añadiendo diversas informaciones a la oración. En muchos casos estas informaciones son de naturaleza aspectual. Aportan contenidos como la permanencia, el cambio o la apariencia; es el caso del verbo hacerse, ya que aporta un significado aspectual a la atribución. Se trata de un verbo que expresa un evento de cambio; más concretamente, expresa la adquisición de un estado en sentido estricto, es decir, la adquisición de una propiedad de nivel individual, a través de un cambio sufrido por la persona o cosa a la que se refiere. j) Los verbos pseudocopulativos forman con el atributo una especie de predicado complejo no disociable y cuyo núcleo léxico es una categoría nominal. Este conjunto indisociable tiene una relación de adyacencia o contigüidad estructural estricta, no composicional y no transformable en construcción disjunta sin que cambie su significado. Esta división solo es posible con el empleo predicativo de los verbos en cuestión. (11) a. Anda enamorado b. *Cuando él anda va enamorado En el caso del verbo hacerse, tampoco se puede introducir ningún complemento sin que la frase resulte agramatical: 251 (12) a. Se hizo animalista b. *Cuando se hizo, fue animalista k) Los verbos pseudocopulativos no imponen restricciones de selección a su sujeto, es decir, el sujeto gramatical por concordancia que aparece en la oración copulativa no es el sujeto semántico del verbo, sino del atributo, que es el predicado léxico que lo selecciona. Sin embargo, el verbo hacerse impone control y voluntariedad a su sujeto si este es animado. En una oración como (13), Juan tiene que ser necesariamente el agente del verbo hacerse. (13) Juan se hizo musulmán para poder casarse con su pareja. l) Los verbos pseudocopulativos, en cambio, sí presentan restricciones sobre sus atributos: determinados verbos pseudocopulativos solo se combinan con predicados compatibles con el verbo ser, mientras que otros se combinan solo con predicados compatibles con estar. El verbo hacerse se combina con predicados compatibles con el verbo ser. (14) a. María es abogada/socialista/vegetariana b. María se hizo abogada/socialista/vegetariana 2.1. Recapitulación El verbo hacerse, al igual que sucedía con mantenerse y conservarse, incumple algunas de las características principales de los verbos pseudocopulativos. Esto puede deberse a que las características que plantean Morimoto y Pavón (2007) sean demasiado generales y abarcadoras, por lo que no todos los verbos pseudocopulativos las cumplen, sino que cada verbo cumple sus características específicas. 252 En el caso del verbo hacerse se incumple una característica fundamental, que es la de no imponer restricciones a sus sujetos. Este verbo exige que haya control y voluntariedad cuando aparece con un sujeto animado, al igual que los verbos mantenerse y conservarse. 3. El verbo hacerse: estado de la cuestión A continuación se presentarán una serie de consideraciones generales acerca del comportamiento del verbo hacerse en su uso pseudocopulativo; esto se llevará a cabo con el fin de definir sus características principales y también con el fin de diferenciarlo del resto de verbos de su misma clase. Una de las características más importantes del verbo hacerse es el hecho de que aporta un significado aspectual a la atribución, ya que expresa un evento de cambio, es decir, se trata de un verbo eventivo. Se engloba dentro de la clase de los verbos pseudocopulativos aspectuales, debido a que proporciona información relativa a la estructura temporal interna de la situación descrita por la oración (Morimoto y Pavón, 2007: 27). Además, Porroche (1988:128) explica que los verbos ponerse, hacerse, volverse y quedarse expresan la adquisición de una cualidad o de un estado a través de un cambio sufrido por la persona o cosa a la que se refieren. Esto permite caracterizarlos frente al resto de los verbos copulativos. (15) a. María se ha hecho comunista: el sujeto adquiere una cualidad gracias a un cambio. b. María parece comunista: no hay cambio de estado ni adquisición de una nueva cualidad. El verbo hacerse, en combinación con adjetivos y sustantivos, expresa cambio y no es capaz de expresar la idea de estado. También Porroche (1988:134) afirma que su significado está muy próximo al del verbo volverse en su versión copulativa. Sin embargo, el verbo hacerse añade a la expresión del cambio un gran número de matices significativos que lo caracterizan frente a otros verbos del mismo tipo. 253 Por otra parte, Delbecque y Van Gorp (2012: 285-286) argumentan que el verbo hacerse, concebido como movimiento en el tiempo, representa fundamentalmente el paso de nada a algo o, por lo menos, el avance a un nivel superior. Se trata de un cambio asociado con la noción de progresividad; además, es un proceso segmentable. Además, este verbo se caracteriza por ser gradual, por exigir voluntariedad y por tener una connotación positiva. Por su relación con el verbo pleno hacer, hacerse mantiene una visión realizativa. Los verbos pseudocopulativos de su clase, es decir, los aspectuales, presentan restricciones sobre los posibles atributos a los que seleccionan. Por ejemplo, el verbo hacerse solo se combina con atributos compatibles con el verbo ser; sin embargo, esto no quiere decir que cualquier atributo que pueda aparecer con el verbo ser sea adecuado para el verbo hacerse (Morimoto y Pavón, 2007: 28). Este verbo rechaza los predicados que son exclusivamente compatibles con el verbo estar, como contento. Cabe destacar que el verbo ser exige atributos que expresan propiedades estables y que admite tanto predicados nominales como adjetivales. El estado resultante del cambio, en el caso del verbo hacerse, puede expresarse por medio del verbo ser porque se trata de un estado permanente: (16) Se hizo soldado, por lo tanto, es soldado Los adjetivos que se construyen únicamente con el verbo ser expresan la inclusión del sustantivo al que se refieren en un grupo determinado, ya que indican la idea de clasificación, que es característica de las construcciones de ser + adjetivo. Se trata de adjetivos que indican nacionalidad, lugar de nacimiento, religión, partido político, clase social o pertenencia a una institución, escuela o tendencia. (17) Juana se hizo socialista Hacerse es un verbo de cambio, ya que los atributos que puede seleccionar expresan el estado resultante de dicho cambio; precisamente, este significado de cambio constituye la aportación semántica del verbo pseudocopulativo (Morimoto y Pavón, 2007: 37). Cabe destacar que hay dos tipos de verbos de cambio: los de cambio de estado y los 254 de cambio de propiedad; hacerse pertenece al segundo grupo y esto implica que no admite atributos que únicamente se combinan con el verbo estar: (18) a. *María se hizo contenta b. *María se hizo enferma Cabe destacar que el verbo hacerse es compatible tanto con sujetos controladores como con sujetos no controladores. Cuando un sujeto es controlador, lo que sucede es que un agente animado participa voluntaria y conscientemente en el proceso del cambio de estado; en cambio, cuando el sujeto no es controlador, el agente participa en el evento pero no lo controla de manera voluntaria ni consciente: (19) a. Se hizo rico de repente, cuando le tocó la lotería b. Se hizo de derechas para caerle bien a su jefe En el caso de la secuencia (19 a) tenemos un sujeto que no es controlador. La pregunta es si realmente el sujeto no controla ninguna parte del evento, porque puede ser que lo que esté controlando sea la voluntad de ‘ser rico’. En cambio, en (19 b) el sujeto sí se interpreta como controlador del evento. Además, el verbo hacerse es el más común con los atributos de nombres de profesión. En estos casos, el sujeto también tiende a interpretarse como controlador: (20) Gustavo se hizo ingeniero Por su parte, Porroche (1990: 92) explica que determinados adjetivos, como los que expresan color y defectos físicos, no se combinan con el verbo hacerse. Además, según la autora, el verbo hacerse, cuando va seguido de adjetivos relativos, expresa cualidad y cambio gradual. Los adjetivos relativos se caracterizan por formar parejas de 255 contrarios que indican distintos grados de la misma cualidad general: grande/pequeño, largo/corto, pesado/ligero, débil/fuerte, rico/pobre, etc. (Porroche, 1988: 135). (21) a. Se hicieron ricos b. Se hacen viejos c. Se hicieron fuertes d. La situación se hizo difícilmente soportable El significado de cambio gradual implícito es el que caracteriza a las construcciones en las que aparece el verbo hacerse y un adjetivo relativo, frente a las correspondientes estructuras con el verbo volverse, en las que no hay cambio gradual: (22) a. Ella se hizo rica (trabajando mucho) b. Ella se ha vuelto rica (le ha tocado la lotería) Por su parte, los adjetivos no relativos o absolutos se caracterizan porque sus contrarios, o no existen, como en los adjetivos de color, o no indican distintos grados de una misma propiedad: borracho/sobrio, loco/cuerdo, herbívoro/carnívoro, etc. Este tipo de adjetivos no permite establecer relaciones de gradación implícita (Porroche, 1988: 135). Muchos adjetivos absolutos, como los que indican color o los que expresan defectos físicos, no se construyen con el verbo hacerse. Sin embargo, este verbo sí que funciona con algunos adjetivos de este tipo: (23) a. Ella se ha hecho francesa b. Nuestras amigas se han hecho vegetarianas c. María se ha hecho socialista 256 En estas construcciones, los adjetivos son derivados de sustantivos que conservan el significado de clasificación característico de la forma nominal de la que derivan. En estos casos, al igual que cuando aparece un sustantivo, el verbo hacerse se caracteriza frente a otros verbos de cambio por subrayar la participación activa e intencionada del sujeto. Este verbo expresa la idea de un cambio gradual, generalmente de superación, y suele encontrarse en contextos positivos, es decir, en contextos de promoción, progreso o desarrollo (Delbecque y Van Gorp (2012: 279). La voluntariedad y la participación activa e intencionada del sujeto, como se acaba de mencionar, caracterizan a estas construcciones frente a otras, tales como: (24) a. Ella se convirtió en presidenta b. Mi hija se ha convertido en ingeniera Cabe destacar que hacerse se emplea también en determinadas construcciones que no expresan cambio: en ellas, el verbo expresa un matiz de apreciación subjetiva por parte del sujeto. Además, cabe destacar que en este tipo de secuencias aparece un dativo experimentante (Morimoto y Pavón, 2007: 41). En las construcciones del tipo “la película se me ha hecho corta”, el verbo hacerse no expresa la idea de cambio, ya que tiene un sentido evidencial, y es la contraparte de cambio del verbo parecer. Se trata de un uso del verbo hacerse que es muy similar al verbo resultar: (25) a. La película se me ha hecho corta b. El trabajo se hace pesado y aburrido Por último, otro uso peculiar del verbo hacerse, que en este caso entra prácticamente en el terreno de la fraseología, es el que se ejemplifica a continuación, donde el verbo pasa a tomar el significado de ‘fingirse’. En estos casos, el verbo hacerse tampoco indica la idea de cambio y siempre aparece en presente: 257 (26) a. Pablo se hace el gracioso con sus hermanos b. No te hagas el loco para no saludar El verbo hacerse también puede emplearse con sujetos inanimados, en casos en los que da lugar a expresiones formulaicas del tipo se hace tarde. Sin embargo, esto solo se da en determinadas construcciones fijadas como la señalada anteriormente: (27) Se hace tarde 3.1. El verbo se faire y el verbo hacerse: usos evidenciales El verbo francés se faire equivale al verbo hacerse. Se trata de un verbo pseudocopulativo pronominal que en francés siempre tiene sujeto. Su significado básico es aspectual, ya que es una cópula de cambio de estado. Este verbo tiene un uso aspectual, tal y como sucede en castellano, y un uso evidencial en el que el hablante hace una afirmación basada en una evidencia sensorial: (28) El viaje se hizo corto 3.1.1. Usos aspectuales a) Verbo dinámico + control de sujeto: ‘X hace algo por lo que X se hace Y’ Lauwers y Duée (2011) afirman quue, en este caso, el verbo hacerse requiere la presencia de un sujeto animado que ejerza control en el cambio de estado. Puede ser reflexivo: ‘X hace algo a X por lo que X se hace Y’. Suele funcionar con adjetivos como guapo y con nombres que designan autoproclamación y actos de autodeterminación: 258 (29) a. Claudia se hizo guapa b. Claudia se hizo presidenta c. Claudia se hizo poeta b) Verbo dinámico sin control de sujeto: ‘X se vuelve Y’ En el caso de la ausencia de control del sujeto, el significado del verbo hacerse se parece mucho al de volverse: (30) a. Los tiempos se hicieron duros b. El niño se hizo viejo c. María se hizo mayor 3.1.2. Usos evidenciales Respecto a los usos evidenciales del verbo, Lauwers y Duée (2011: 12) explican que en este tipo de construcciones encontramos un verbo no dinámico sin control de sujeto. Se trata de la forma evidencial del verbo se faire y del verbo hacerse, que no contiene ningún cambio de estado. En estos casos, la sustitución por el verbo volverse es totalmente imposible. Además, este tipo de construcciones solo admite sujetos inanimados. Suelen funcionar con adjetivos aspecto-temporales que expresan una duración con un “impacto negativo” para el experimentante, tales como largo: (31) El viaje se me hizo muy largo El corpus que manejan los autores indica que los ejemplos del uso evidencial del verbo hacerse son muy predominantes respecto a los ejemplos del uso aspectual del mismo verbo. Además, afirman que este tipo de usos son más propios de los registros literarios y periodísticos: 259 (32) a. En Latinoamérica, su influencia se hace evidente b. La nómina de participantes se hace variada La interpretación de hacerse como un verbo de apariencia ‘parecer’ es inevitable si el verbo aparece acompañado de un dativo. Su paráfrasis adecuada sería ‘me ha parecido’: (33) a. Se me ha hecho raro no ver a tu hermano en la playa b. La espera se me ha hecho interminable Por último, cabe destacar que el verbo hacerse permite dos construcciones típicas de las cópulas evidenciales que expresan apariencia: en primer lugar, la construcción con dativo experimentante, como se ve en los ejemplos anteriores de (33); en segundo lugar, la construcción impersonal combinada con infinitivos y con cláusulas subordinadas encabezadas por que (Lauwers y Duée, 2011: 21). (34) a. Se hace necesario incorporar a los puertos redes de transporte b. Se hace necesario que todos los profesionales tengan una formación 4. El problema de la agentividad Tal y como se indicó al principio de este capítulo, una de las características más diferenciadoras del verbo hacerse —y también de los verbos mantenerse y conservarse— respecto al resto de los pseudocopulativos es que impone restricciones a su sujeto, es decir, que exige que haya agentividad por parte del mismo. El problema de la agentividad aparece pormenorizadamente explicado los capítulos anteriores, así como la explicación del concepto de agente y su delimitación respecto a otros papeles temáticos, que aparecen detalladas en el segundo capítulo de este trabajo; por este motivo, no nos detendremos de 260 nuevo en ello. La finalidad de este apartado es comprobar si el verbo hacerse cumple las diferentes pruebas de agentividad propuestas en el estudio de Folli y Harley (2008). 4.1. Aplicación de las pruebas de agentividad al verbo hacerse A continuación someteremos al verbo hacerse a una serie de pruebas de agentividad con el fin de contrastar si realmente exige esta característica a sus sujetos. Estas pruebas de agentividad están tomadas del estudio de Folli y Harley (2008) y posteriormente adaptadas a nuestro verbo objeto de estudio. a) Los verbos inergativos como toser, temblar y sonrojarse, necesitan sujetos animados pero no necesariamente intencionales. Lo mismo sucede con el verbo pseudocopulativo volverse: (35) Juan se volvió loco Este verbo pseudocopulativo también admite sujetos no animados y, por lo tanto, no intencionales: (36) El agua se volvió hielo Lo que sucede con el verbo hacerse es que admite sujetos animados e intencionales (37 a), sujetos animados y no intencionales (37 b) y también admite sujetos no animados (37 c). (37) a. María se hizo de derechas b. Se hizo rico de repente, cuando le tocó la lotería c. El agua se hizo hielo 261 b) Hay una serie de verbos causativos de cambio de estado cuyos argumentos externos expresan el inicio de un evento, pero no controlan el desenlace de este. Hay diferentes grados para medir la aceptabilidad de los argumentos externos de este tipo de verbos; esta escala tiene en cuenta si el causante del evento es más o menos apropiado como iniciador del mismo: (38) a. #El temporal ha roto las ventanas b. ?El golpe de viento ha roto la ventana c. La rama ha roto la ventana Cabe destacar que esto es así con el verbo romper, pero con el verbo destrozar todas las oraciones resultan perfectamente gramaticales. Se trata de un problema semántico de extensión. En el caso del verbo pseudocopulativo volverse, vemos que el sujeto no es el causante del evento en ninguno de los siguientes ejemplos: (39) a. Juan se ha vuelto serio b. El agua se ha vuelto hielo c. María se volvió seria del susto Lo que sucede con el verbo hacerse es que el sujeto siempre es el causante del evento: (40) a. María se hizo vegana b. María se hizo profesora c) Por otra parte, hay que tener en cuenta que los cambios en el tipo de sujeto están asociados con un cambio en la estructura interna del predicado verbal: 262 (41) a. Juan comió pizza b. El mar se comió la playa c. The sea ate away the beach Cuando el sujeto no es animado o intencional, se introduce una cláusula reducida en inglés (41 c). En italiano sucede lo mismo, ya que hay que introducir el clítico si. Un verdadero agente toma un complemento nominal, pero un causante selecciona una cláusula reducida como complemento (Folli y Harley, 2008). En el caso del verbo pseudocopulativo volverse, vemos que tanto en el uso predicativo del verbo (42 a y b) como en su uso pseudocopulativo (42 c y d), el sujeto no es intencional. (42) a. Juan volvió azul la camisa b. La lavadora volvió azul la camisa c. Juan se volvió soso d. La camisa se volvió azul La secuencia (42 c) tiene un sujeto que en principio no es intencional: puede serlo pero no está impuesto. En el caso del verbo hacerse, vemos que la lectura predicativa del verbo se combina con sujetos intencionales: (43) Juan hizo la colada En cambio, la lectura pseudocopulativa del verbo hacerse puede combinarse tanto con sujetos intencionales (44 a) como con sujetos no intencionales (44 b): 263 (44) a. Marina se hizo rica trabajando b. Marina se hizo rica porque le tocó la lotería 4.1.1. Recapitulación Tal y como hemos visto en este capítulo, una de las características más diferenciadoras del verbo hacerse en su uso como pseudocopulativo es que parece que impone restricciones a su sujeto, es decir, que exige que haya agentividad por parte del mismo siempre y cuando este sea animado. Respecto a las pruebas de agentividad aplicadas al verbo hacerse, hemos comprobado que en todos los casos, el hecho de emplear o no el clítico se no depende de la intencionalidad del sujeto, sino del tipo de uso del verbo (predicativo o pseudocopulativo). Por lo tanto, estas pruebas de agentividad que presentan las autoras Folli y Harley (2008) no son aplicables en el caso del verbo hacerse. Con este apartado sobre la agentividad y con los anteriores en los que expusimos las principales características de los verbos pseudocopulativos aplicadas al verbo hacerse y en los que ofrecimos un breve estudio preliminar sobre este verbo, nuestro principal objetivo continuar formulando preguntas de investigación sobre las que se estructura este estudio. Como vimos en el capítulo anterior (capítulo 4), una de las preguntas de investigación cuestiona si los tres verbos estudiados —mantenerse, conservarse y hacerse — son realmente verbos pseudocopulativos, mientras que otra de las preguntas de investigación cuestiona si se trata o no de verbos agentivos en los tres casos. Para continuar dándoles respuesta, en este capítulo analizaremos pormenorizadamente el caso del verbo hacerse. 5. Estudio de campo Con el fin de poder realizar una descripción pormenorizada del verbo hacerse y comprobar si realmente es agentivos o no, se ha llevado a cabo un estudio de campo —al igual que sucedió en el estudio de los verbos mantenerse y conservarse—. En este apartado se describe dicho estudio de campo, que está basado en una encuesta, la cual fue realizada por medio de la herramienta Formularios de Google. Dicha encuesta fue 264 planteada a una serie de informantes cuya procedencia geográfica se procuró que fuese más o menos la misma, con el fin de evitar la interferencia de distintas variantes dialectales. Las preguntas de la encuesta están reflejadas en este epígrafe al igual que sus resultados, previamente organizados. Este formulario recibió cuarenta respuestas. Por último, después de analizar las valoraciones de los encuestados, se propondrán una serie de conclusiones generales basadas en los datos obtenidos. El objetivo principal de este estudio es demostrar empíricamente el comportamiento del verbo hacerse teniendo en cuenta diversos factores, tales como el tipo de sujeto, el tipo de atributo o la posible competencia con el verbo volverse. El verbo hacerse posee una característica particular que lo diferencia del resto de verbos de esta clase: impone agentividad y control a su sujeto e indica que hay voluntariedad por parte de este —siempre y cuando se trate de un sujeto animado—. Además del estudio en profundidad de esta característica, a lo largo de este capítulo se abordarán otras cuestiones relacionadas con dicho verbo. 5.1. Descripción de los bloques del cuestionario Este cuestionario tiene como fin determinar si el verbo hacerse funciona con complementos SD, con complementos que anulen el control por parte del verbo, con complementos propios del verbo pleno, con sujetos animados no controladores, con sujetos inanimados no controladores, con cambios no permanentes, con atributos que se combinan con el verbo estar, con adjetivos negativos y, por último, con adjetivos evaluativos. También se pretende comprobar si ciertos atributos funcionan mejor con el verbo hacerse o con el verbo volverse; esto nos permitirá ver si ambos verbos se comportan igual en dichos contextos o si se diferencian entre sí. Además, gracias a este estudio de campo se podrán estudiar aspectos como la agentividad del verbo hacerse y las restricciones que este presenta respecto a sus posibles atributos. 265 5.2. Metodología del cuestionario Para abordar este estudio se plantean una serie de preguntas en forma de cuestionario. En la primera parte, se les pide a los informantes que indiquen algunos datos sobre sí mismos. Las variables son la edad, el sexo, la procedencia y el nivel de estudios. La segunda parte del cuestionario está constituida por treinta y cinco preguntas. En cada una de estas preguntas se pide a los informantes que valoren una secuencia, otorgándole a esta una puntuación del uno al siete. La puntuación más baja (el uno) querrá decir que la secuencia resulta totalmente anómala para el informante y que nunca la emplearía en el habla cotidiana, mientras que la puntuación más alta (el siete) implicará que se trata de una secuencia perfectamente aceptable para el informante en cuestión. Para impedir que los usuarios sepan de qué se trata, pero, sobre todo, con el fin de obtener respuestas espontáneas y no automatizadas, las secuencias se presentan desordenadas en lugar de aparecer ordenadas por temáticas. 5.3. Resultados del cuestionario Los datos obtenidos del cuestionario se presentarán divididos en dos secciones. La primera parte de los resultados son los datos de los participantes en la encuesta. La segunda parte muestra los resultados de las secuencias que se propusieron para ser puntuadas del uno al siete. 5.3.1. Primera parte del cuestionario (datos del informante): La primera fase del cuestionario consta de cuatro preguntas. Los parámetros recogidos son la edad, el sexo, la procedencia y el nivel de estudios. Cada una de las preguntas permite una respuesta corta y obligatoria. A continuación se presentan los datos biométricos de los participantes que respondieron al cuestionario. 266 Gráfico 5: datos biométricos de sexo Gráfico 6: datos biométricos de edad 267 Gráfico 7: datos biométricos de nivel de estudios Gráfico 8: datos biométricos de procedencia 268 Los resultados de esta fase nos muestran que hay el mismo número de informantes mujeres que de hombres —en este caso fueron veinte mujeres y veinte hombres—. Todos son jóvenes, ya que sus edades están comprendidas entre los dieciocho y los treinta y dos años. Respecto a esto, cabe destacar que el porcentaje mayoritario tiene veinticinco años (once de los informantes). Por otra parte, únicamente ha respondido a la encuesta un informante con un nivel básico de estudios y muy pocos cuyos únicos estudios sean medios (solo un 10% de los encuestados). El porcentaje mayoritario de informantes está formado por los que poseen estudios de posgrado (55%), seguidos de los que poseen estudios superiores, ya sean universitarios o de grado superior (32,5%). Por último, cabe destacar que treinta y uno de los cuarenta informantes indicaron que proceden de la Comunidad de Madrid, mientras que solo encontramos cinco extremeños, dos castellanoleoneses, un vasco y un aragonés. 5.3.2. Segunda parte del cuestionario (secuencias para puntuar del uno al siete): La segunda parte de la encuesta consta de treinta y cinco preguntas en forma de secuencias que deben ser valoradas por los informantes, como se indicó previamente, con una puntuación del uno al siete. A continuación se presenta un análisis pormenorizado de los datos del cuestionario. a) A continuación se muestran los datos referidos a una serie de oraciones cuyo objetivo es determinar si el verbo hacerse admite un atributo SD. (45) La primera frase del bloque presenta el verbo hacerse seguido de un atributo SD: 269 La mitad de los informantes consideran que esta secuencia es anómala (45%), mientras que el resto de los informantes le otorgan un grado medio de aceptabilidad. El grado de aceptación es de un 2,5%. (46) La segunda frase del bloque contiene el verbo volverse seguido de un atributo SD: La tendencia de los informantes es muy variada, aunque cabe destacar que la mayoría consideran que la secuencia es anómala (42,5%). El grado de aceptación de esta secuencia es de un 20%. 270 (47) La tercera frase del bloque presenta un atributo SD con el verbo hacerse: La tendencia de los informantes en este caso también varía mucho, pero se puede determinar que la mayoría la consideran anómala (37,5%) o bien con una aceptabilidad media (40%). El grado de aceptación total de esta secuencia es de un 22,5%. (48) La cuarta frase del bloque presenta un atributo SD con el verbo volverse: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (62,5%). El grado de rechazo de la secuencia es de un 7,5%. 271 b) A continuación se muestran los datos referidos a una serie de oraciones cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad de los sujetos animados con el control cancelado cuando van con el verbo hacerse. (49) La siguiente secuencia contiene un sujeto no controlador con el verbo hacerse: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (60%), mientras que el grado de rechazo de la secuencia es de un 10%. (50) La siguiente secuencia contiene un sujeto no controlador con el verbo hacerse: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (52,5%), y tan solo un 15% la rechazan. 272 (51) La siguiente secuencia contiene un sujeto no controlador con el verbo hacerse: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (57,5%), mientras que el grado de rechazo es de un 12,5%. c) A continuación se muestran los datos referidos a una oración cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad de las construcciones del verbo hacerse + adjetivo con connotaciones negativas. (52) La siguiente secuencia contiene el verbo hacerse seguido de un atributo con connotaciones negativas: La tendencia de los informantes es considerar que esta secuencia es anómala (75%); el grado de aceptación en este caso es nulo. 273 (53) La siguiente secuencia presenta el verbo volverse seguido de un atributo con connotaciones negativas: La tendencia de los informantes es considerar aceptable la oración (47,5%), mientras que solo un 15% la consideran anómala. d) A continuación se muestran los datos referidos a una serie de oraciones cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad de los sujetos inanimados no controladores, o bien de la ausencia de sujeto cuando se combinan con el verbo hacerse. (54) La siguiente secuencia presenta una oración impersonal con el verbo hacerse: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (97,5%); el grado de rechazo en este caso es nulo. 274 (55) La siguiente secuencia presenta una oración impersonal con el verbo hacerse: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (87,5%). El grado de rechazo es mínimo, con tan solo un 2,5%. (56) La siguiente secuencia presenta una oración impersonal con el verbo hacerse: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (100%). 275 (57) La siguiente secuencia presenta una oración impersonal con el verbo hacerse seguido del adjetivo pronto: La tendencia de los informantes es considerar que esta secuencia es anómala (62,5%), mientras que el porcentaje de aceptación es muy marginal (12,5%). (58) La siguiente secuencia presenta una oración impersonal con la perífrasis verbal ponerse a: La tendencia de los informantes es muy variada: en primer lugar, destaca una mayoría que considera que la secuencia es perfectamente aceptable (42,5%). Sin embargo, cabe destacar que hay un porcentaje muy alto de informantes (32,5%) que consideran que la secuencia es anómala. 276 (59) La siguiente secuencia presenta un sujeto inanimado no controlador con el verbo hacerse: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (70%). Solo un 5% la rechaza. e) A continuación se muestran los datos referidos a una serie de oraciones cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad del verbo hacerse cuando va acompañado de sujetos animados no controladores. (60) Esta secuencia presenta un sujeto animado no controlador seguido del verbo volverse: La tendencia de los informantes es muy variada: el 50% considera que la secuencia es aceptable, mientras que hay un 32,5% de informantes que la consideran anómala. 277 (61) Esta secuencia presenta un sujeto animado no controlador seguido del verbo hacerse: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (85%), mientras que solo un 5% la rechaza. (62) Esta secuencia presenta un sujeto animado no controlador seguido del verbo hacerse: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (57,5%). El grado de rechazo de esta secuencia es de un 7,5%. 278 (63) Esta secuencia presenta un sujeto animado no controlador seguido del verbo hacerse y del atributo alto: La tendencia de los informantes es rechazar la secuencia (65%). Solo un 7,5% la considera aceptable. (64) Esta secuencia presenta un sujeto animado no controlador con el verbo hacerse seguido del atributo gordo: La tendencia de los informantes es considerar que la oración es anómala (82,5%), mientras que un 2,5% la considera aceptable. 279 (65) Esta secuencia presenta un sujeto animado no controlados con el verbo volverse seguido del atributo gordo: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (62,5%). Solo un 15% la rechaza. f) A continuación se muestran los datos referidos a una serie de oraciones cuyo objetivo es determinar en qué casos es preferible el uso del verbo hacerse y en cuáles se prefiere volverse. (66) La siguiente oración contiene el verbo pseudocopulativo volverse seguido del atributo de profesión enfermera: La tendencia de los informantes es considerar que la secuencia es anómala (47,5%). El grado de aceptación de la secuencia es de un 15%. 280 (67) La siguiente oración contiene el verbo pseudocopulativo hacerse seguido del atributo de profesión enfermera: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (52,5%), mientras que un 32,5% la considera anómala. (68) La siguiente oración contiene el verbo pseudocopulativo hacerse seguido del atributo de apariencia física guapa: La tendencia de los informantes es considerar que se trata de una secuencia anómala (85%). El grado de aceptación en este caso es nulo. 281 (69) La siguiente oración contiene el verbo pseudocopulativo volverse seguido del atributo de apariencia física guapa: La tendencia mayoritaria de los informantes es aceptar la secuencia (45%), mientras que un 20% la considera anómala. (70) La siguiente oración contiene el verbo pseudocopulativo hacerse seguido del atributo vegano: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (82,5%); solo un 2,5% la rechaza. 282 (71) La siguiente oración contiene el verbo pseudocopulativo volverse seguido del atributo vegana: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (80%). El grado de rechazo es de un 10%. g) A continuación se muestran los datos referidos a una serie de oraciones cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad de los complementos propios de verbos plenos cuando acompañan al verbo hacerse. (72) Esta secuencia contiene el verbo hacerse seguido de un complemento que es propio del verbo pleno hacer: La tendencia mayoritaria de los informantes es aceptar la secuencia (45%), mientras que un 17,5% la considera anómala. 283 (73) Esta secuencia contiene el verbo hacerse seguido de un complemento que es propio del verbo pleno hacer: La tendencia de los informantes es aceptar la secuencia (50%). El grado de rechazo es de un 17,5%. h) A continuación se muestran los datos referidos a una oración cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad del verbo hacerse cuando indica un cambio no permanente. (74) La siguiente secuencia contiene el verbo hacerse indicando un cambio que no permanece actualmente: La tendencia mayoritaria de los informantes es aceptar la secuencia (47,5%), mientras que solo la rechaza un 25%. 284 i) A continuación se muestran los datos referidos a una serie de secuencias cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad de las construcciones que contienen el verbo hacerse seguido de atributos que se combinan con el verbo estar. (75) La siguiente secuencia contiene un atributo que se combina con el verbo estar: La tendencia de los informantes es considerar que la secuencia es anómala (80%). El grado de aceptación es de un 2,5%. (76) La siguiente secuencia contiene un atributo que se combina con el verbo copulativo estar: La tendencia de los informantes es considerar que la oración es anómala (90%). El grado de aceptación es de un 2,5%. 285 j) A continuación se muestran los datos referidos a una serie de secuencias cuyo objetivo es determinar la aceptabilidad de los adjetivos evaluativos cuando aparecen con el verbo hacerse. (77) La siguiente secuencia contiene el verbo hacerse seguido del adjetivo evaluativo cruel: La tendencia de los informantes es considerar que la oración es anómala (47,5%). El grado de aceptación es de un 12,5%. (78) La siguiente secuencia contiene el verbo hacerse seguido del adjetivo evaluativo simpática: La tendencia mayoritaria de los informantes es rechazar la secuencia (52,5%), mientras que solo un 5% la considera aceptable. 286 (79) La siguiente secuencia contiene el verbo hacerse seguido del adjetivo evaluativo amable: La tendencia de los informantes es considerar que la secuencia es anómala (65%). El grado de aceptación es de un 9,5%. 6. Discusión de los resultados En este apartado se procederá al análisis y a la agrupación de los resultados obtenidos del cuestionario, con el fin de extraer una serie de generalizaciones que nos resulten útiles para explicar el comportamiento del verbo hacerse. Es importante remarcar en primer lugar el hecho de que los casos propuestos para el análisis de este verbo difieren de los casos propuestos para los verbos mantenerse y conservarse, puesto que en estos últimos los porcentajes de aceptación o de rechazo estaban mucho más polarizados. En este estudio también trataremos de determinar si realmente el verbo hacerse exige agentividad o si hay más factores que influyen, ya que puede que sus restricciones se limiten a características humanas o bien que incluyan la responsabilidad por parte del sujeto. Lo que tienen en común los verbos mantenerse, conservarse y hacerse es que necesitan sujetos humanos, pero no por el rasgo animado, sino porque exigen que haya cierta conciencia por parte del mismo. Lo que sucede en los casos propuestos para el verbo hacerse es que existen varios factores que hacen que determinadas secuencias resulten totalmente aceptables, y cuando alguno de estos factores se elimina o se cancela, la aceptación de las secuencias se 287 degrada. Cuando aparecen todos, la aceptación es muy alta y a medida que se suprimen, el grado de aceptación es menor. Estas restricciones son muy sensibles a la información conceptual. A continuación, analizaremos los datos obtenidos a partir de las puntuaciones otorgadas por los informantes a las diferentes oraciones para poder explicar los fenómenos gramaticales tratados en el cuestionario. Con este análisis trataré de determinar si existen coincidencias en los diferentes fenómenos y, en el caso de que así sea, trataré de encontrar una explicación para estos. Para ello, las secuencias han sido agrupadas en diferentes categorías. Antes de comenzar con la explicación de cada categoría, cabe destacar que algunas secuencias cuentan con un grado de aceptación muy alto, como la siguiente: (80) Alberto se hizo mayor (95% de aceptación y 5% de rechazo). En cambio, en otros casos en los que se eliminan o se cancelan determinados factores, la aceptabilidad baja, ya que las secuencias empiezan a degradarse, como sucede en la siguiente: (81) Sandra se hizo profesora de primaria, pero ya no lo es (47,5% de aceptación y 25% de rechazo). Esto se debe a que el verbo hacerse implica un cambio, pero en esta oración dicho cambio está cancelado de forma explícita, por lo que el grado de aceptación se degrada. A continuación veremos más casos en los que sucede lo mismo. 6.1. Según el tipo de sujeto El verbo pseudocopulativo hacerse exige que haya agentividad y control por parte del sujeto; sin embargo, si el control se cancela explícitamente, las secuencias siguen siendo válidas, aunque se degradan. El hecho de que sigan siendo válidas puede deberse 288 a que, cuando se cancela el control, el evento pasa a ser un cambio no controlado, pero sigue siendo un cambio controlable. El grado de aceptación en estos casos baja notablemente, aunque cabe destacar que el grado de rechazo es notablemente más bajo. (82) Raquel se hizo de derechas sin querer, porque la fueron convenciendo (60% de aceptación y 10% de rechazo). (83) Gustavo se hizo creyente sin querer, cuando se le apareció la virgen (52,5% de aceptación y 15% de rechazo). (84) Mercedes se hizo rica sin querer, cuando murió su abuela (57,5% de aceptación y 12,5% de rechazo). Por otra parte, hacerse funciona con un sujeto inanimado no controlador como el agua, aunque, nuevamente, si el sujeto es inanimado, la secuencia se degrada. El grado de aceptabilidad está probablemente relacionado con que se trata de un cambio espontáneo esperable. (85) El agua se hizo hielo (70% de aceptación y 5% de rechazo). Otro caso similar, aunque no aparece en el cuestionario, es el que se da en la siguiente secuencia: (86) La taza se hizo añicos Nuevamente, el verbo hacerse admite un sujeto no animado y no controlador, en este caso la taza. Cabe destacar que esta secuencia, al igual que la anterior, expresa una relación natural, ya que implica que ‘la taza se hizo añicos de taza’. No ocurriría lo mismo si, en lugar de esta oración, tuviésemos otra como (87): 289 (87) ?? La taza se hizo plato Esto se debe a que hay una especialización del verbo hacerse para expresar procesos naturales cuando aparece con sujetos no animados y no controladores. Para expresar procesos no naturales, en cambio, el verbo especializado es convertirse: (88) La taza se convirtió en plato Además, el verbo pseudocopulativo hacerse admite secuencias impersonales con adverbios como tarde y con sintagmas preposicionales como de día y de noche. (89) Tenemos que darnos prisa porque se hace tarde (97,5% de aceptación y 0% de rechazo). (90) En algún momento se hará de día (87,5% de aceptación y 2,5% de rechazo). (91) Tenemos que salir ya porque se hace de noche (100% de aceptación). Sin embargo, no admite este tipo de secuencias con el adverbio pronto. Esto puede deberse a una diferencia de gradación, ya que es posible asegurar que cuanto más tiempo pasa, más tarde es; sin embargo, no resulta posible una progresión temporal que desemboque en el adverbio pronto. Esto tiene que ver con la direccionalidad del cambio, es decir, con la dirección en la que se supone que va el tiempo y en la que suceden los cambios naturales o esperables. El verbo hacerse funciona con adverbios que indican un momento posterior, como tarde, pero no con los que indican un momento anterior, como pronto. 290 (93) Se ha hecho pronto para estudiar (12,5% de aceptación y 62,5% de rechazo).20 El hecho de que los informantes no acepten esta secuencia está relacionado con el siguiente par de ejemplos. Esto es interesante porque predice que el verbo hacerse contiene una expectativa de evolución en cierta dirección que restringe el tipo de adjetivos o adverbios que admite. (94) a. *Se hizo joven b. Se hizo viejo Por último, el verbo pseudocopulativo hacerse admite sujetos animados no controladores en contextos en los que el atributo es un adjetivo de edad o que indica paso del tiempo, como mayor o viejo. Cabe destacar que el nivel de aceptación varía en las dos secuencias propuestas. Esto se debe a que el adjetivo mayor está restringido a personas y, en cambio, el adjetivo viejo se puede aplicar a cosas. Hay un componente de priorización de cualidades que son específicas para seres humanos, y por eso la secuencia con el atributo viejo tiene un nivel de aceptación menor. Otra posibilidad es que la diferencia de aceptación de ambas secuencias se deba a que hacerse puede implicar un proceso previo al estado resultante, y quizá los hablantes que rechazan el atributo viejo vean este adjetivo como un logro, es decir, como un evento no durativo. (95) Alberto se hizo mayor (95% de aceptación y 5% de rechazo). (96) Mi abuelo se hizo viejo (57,5% de aceptación y 7,5% de rechazo). 20 En el cuestionario aparece otra secuencia agrupada en el apartado de hacerse + ausencia de sujeto. Se trata de la oración “de pronto se puso a hacer frío” (42,5% de aceptación y 32,5% de rechazo). Lo que sucede con la secuencia ponerse a hacer frío es que hay informantes que la rechazan y otros que la aceptan. 291 Sin embargo, este mismo verbo no admite este tipo de sujetos cuando el atributo de la oración indica aspecto físico: (97) El niño se hizo alto (7,5% de aceptación y 65% de rechazo). (98) Mi tío se hizo gordo (2,5% de aceptación y 82,5% de rechazo). Por su parte, el verbo volverse funciona mejor con los atributos de aspecto físico, como gordo, que con los que indican paso del tiempo, como mayor. Esto puede deberse a que gordo es un adjetivo de estadio, es decir, que indica un estado transitorio, mientras que el adjetivo mayor no es transitorio, sino que se trata de un adjetivo de individuo que indica una propiedad estable. Cabe destacar que ambos adjetivos se pueden recategorizar. (99) Darío se ha vuelto gordo (62,5% de aceptación y 15% de rechazo). (100) Juan se ha vuelto mayor (50% de aceptación y 32,5% de rechazo). 6.2. Según el tipo de atributo El verbo pseudocopulativo hacerse no admite atributos SD de forma natural, como se puede comprobar en las siguientes secuencias del cuestionario: (101) María se hizo la farmacéutica del pueblo (2,5% de aceptación y 45% de rechazo). (102) María se hizo la mujer más remilgada que conozco (22,5% de aceptación y 37,5% de rechazo). 292 Cabe destacar que, en el caso de la primera secuencia, este verbo funciona mejor con un atributo en el que no aparezca el artículo, es decir, en una oración como “María se hizo farmacéutica”. Este tipo de oraciones se analizarán más adelante en este mismo cuestionario. La segunda secuencia propuesta, “María se hizo la mujer más remilgada que conozco”, tiene un porcentaje más alto de aceptación y un porcentaje más bajo de rechazo respecto a la primera secuencia. Esto probablemente se debe a que el artículo se acepta con más dificultad cuando acompaña a un sustantivo de profesión, puesto que este tipo de sustantivos son atributos prototípicos del verbo hacerse y siempre aparecen sin el artículo. Por su parte, si comparamos el verbo hacerse con el verbo volverse, podemos comprobar que este último admite los atributos SD solo en algunos casos. De cualquier modo, con este tipo de atributos se prefiere el verbo volverse. En la primera secuencia ocurre lo mismo que ocurría con el verbo hacerse: el atributo se prefiere sin el artículo. Además, es preferible el uso de hacerse frente a volverse en los casos de atributos que indican profesión, puesto que el verbo hacerse añade la agentividad que es necesaria en estos casos. En la segunda secuencia, podemos comprobar que el grado de aceptación es mucho mayor al que se daba con el verbo hacerse. (103) María se volvió la farmacéutica del pueblo (20% de aceptación y 42,5% de rechazo). (104) María se volvió la mujer más remilgada que conozco (62,5% de aceptación y 7,5% de rechazo). Por otra parte, el verbo pseudocopulativo hacerse no admite atributos formados por adjetivos con connotaciones negativas, como pobre. Este tipo de atributos se combinan con más facilidad con el verbo volverse. (105) Antonio se hizo pobre (0% de aceptación y 75% de rechazo). 293 (106) Antonio se volvió pobre (47,5% de aceptación y 15% de rechazo). El verbo pseudocopulativo hacerse se combina siempre con atributos propios del verbo ser, y en ningún caso admite los atributos propios del verbo estar, como seria o enfadada. (107) Lourdes se ha hecho seria (2,5% de aceptación y 80% de rechazo). (108) Elena se ha hecho enfadada (2,5% de aceptación y 90% de rechazo). Además, el verbo pseudocopulativo hacerse no se combina con adjetivos evaluativos o de predisposiciones humanas del tipo cruel, simpática o amable. Estos adjetivos indican comportamiento y son intersectivos; esto implica que la cualidad que denotan estos adjetivos representa la adecuación a una media o a una expectativa. Cabe destacar que el grado de rechazo no es muy alto en ninguna de las secuencias, pero el grado de aceptación es muy bajo. Esto implica que el resto de los informantes les otorgaron a estas secuencias una puntuación intermedia. (109) Diana se ha hecho cruel para no sufrir más (12,5% de aceptación y 47,5% de rechazo). (110) María se ha hecho simpática para hacer amigos en la universidad (5% de aceptación y 52,5% de rechazo). (111) Pedro se ha hecho amable para que su mujer no lo deje (9,5% de aceptación y 65% de rechazo). Sin embargo, si en estas secuencias se añadiese un artículo antes del atributo, resultarían totalmente aceptables. Esto se debe a que estaríamos ante un uso peculiar del 294 verbo hacerse, donde este pasa a tener el significado de ‘fingirse’. En estos casos, el verbo hacerse no indica la idea de cambio, ya que no se alteran las características del sujeto. Estas construcciones funcionan con adjetivos que se refieren a un estado mental temporal o a una actitud adoptada por una determinada persona. Este tipo de secuencias siempre llevan artículo. (112) María se ha hecho la simpática para hacer amigos (113) Pedro se ha hecho el amable para que su mujer no lo deje 6.3. Según el tipo de cambio El verbo pseudocopulativo hacerse siempre indica un cambio, pero dicho cambio puede ser cancelado y la oración continúa siendo gramatical; sin embargo, el grado de aceptación se degrada si se cancela la vigencia del cambio. (113) Sandra se hizo profesora de primaria, pero ya no lo es (47,5% de aceptación y 25% de rechazo). 6.4. Competencia entre hacerse y volverse El verbo pseudocopulativo hacerse predomina frente al verbo volverse en las secuencias cuyo atributo es un nombre de profesión, como enfermera. Se trata de un cambio que puede ser controlado por el sujeto, es decir, un cambio controlable. (114) Teresa se volvió enfermera (15% de aceptación y 47,5% de rechazo). (115) Irene se hizo enfermera (52,5% de aceptación y 32,5% de rechazo). 295 En los casos en los que el atributo es un adjetivo evaluativo o de apariencia física, los informantes prefieren el verbo volverse frente a hacerse: (116) Claudia se hizo guapa (0% de aceptación y 85% de rechazo). (117) Lorena se ha vuelto guapa (45% de aceptación y 20% de rechazo). En el caso de la secuencia propuesta con el verbo hacerse (32), el bajo nivel de aceptación puede deberse a que se trata de un cambio no controlable, y el verbo hacerse prefiere los cambios controlables. Por último, en los casos en los que el atributo indica la adscripción a un determinado grupo o modo de vida, el verbo que predomina es hacerse, aunque el verbo volverse también se acepta en un grado muy alto. Cabe destacar que, en estos casos, también se trata de cambios controlables. (118) Diego se hizo vegano (82,5% de aceptación y 2,5% de rechazo). (119) Rocío se volvió vegana (80% de aceptación y 10% de rechazo). 6.5. Hacerse con adjuntos propios del verbo hacer El verbo pseudocopulativo hacerse admite adjuntos que son propios de la versión plena hacer, pero cuando se añaden estos complementos, el grado de aceptación de las secuencias se degrada notablemente. Esto implica que el verbo hacerse acepta este tipo de adjuntos pero no de forma natural, ya que el grado de rechazo se mantiene estable en ambas secuencias y se trata de un porcentaje significativo. (120) Marta se hizo alcaldesa sin ayuda de nadie (45% de aceptación y 17,5% de rechazo). 296 (121) Margarita se hizo de derechas con su padre (50% de aceptación y 17,5% de rechazo). 7. Análisis Como ya anunciamos en el apartado anterior, el verbo hacerse, al igual que mantenerse y conservarse, incumple una de las características fundamentales de los verbos pseudocopulativos: esto se debe a que impone restricciones a su sujeto, a diferencia del resto de verbos de su misma clase. En concreto, el verbo hacerse selecciona sujetos agentivos con capacidad de control. El principal objetivo de este apartado, además de analizar lo mencionado anteriormente, es proponer una estructura adecuada para el verbo hacerse. Dicha estructura deberá dar cuenta de cada una de las propiedades de este verbo. Esto se llevará a cabo mediante el estudio y el análisis de diferentes estructuras propuestas anteriormente en la bibliografía; tras ello, analizaremos las ventajas e inconvenientes de cada uno de los análisis y, gracias a esto, propondremos una estructura adecuada para hacerse. 7.1. Propuesta de análisis para el verbo hacerse En este apartado propondremos una estructura para el verbo hacerse y, tras ello, cotejaré que todas sus propiedades estén representadas en dicha estructura. Por último, propondremos una hipótesis basándonos en el tipo de descomposición argumental y eventiva de hacerse. Cabe destacar que los análisis de Ramchand (2008) y de Vivanco (2015) no proponen ninguna estructura específica para el verbo hacer(se); por lo tanto, lo que se pretende en este apartado es adecuar la representación sintáctica de dicho verbo a las estructuras que ambas autoras proponen. En primer lugar vamos a arumentar que la representación sintáctica del verbo pseudocopulativo hacerse debe parecerse a la del verbo ligero hacer, que es causativo, ya que se trata del mismo verbo usado en dos variantes en las que solo varía el uso o no del 297 clítico. Este verbo participa en la alternancia transitivo-inacusativa. El verbo hacer en su uso causativo aparece siempre con un complemento predicativo: (122) El trabajo hizo experto a Pepe No se trata de un verbo pleno, sino de un verbo ligero. Es la versión causativa del verbo pseudocopulativo hacerse. Según nuestra hipótesis, la configuración sintáctica de la versión pseudocopulativa es igual que la de la versión de verbo ligero; lo que sucede es que en ambos se elimina la semántica conceptual o, por lo menos, se vuelve muy transparente al tratarse de un verbo ligero y de un verbo pseudocopulativo (respectivamente). Además, parece que la versión pseudocopulativa tiene la restricción de que selecciona sujetos controladores y su estado resultante es siempre controlable, mientras que el sujeto del verbo hacer causativo puede no controlar el evento, y el estado resultante tampoco ha de ser controlable. No se debe confundir el verbo hacer en su versión causativa que, como hemos visto, se trata de un verbo ligero, con el verbo pleno hacer, que es agentivo y selecciona un objeto efectuado. Además, este verbo pleno hacer no selecciona ningún estado resultante: (123) Juan hace la comida Nuestra propuesta de estructura, tal y como veremos más adelante en este capítulo, se compone de una combinación de los diferentes análisis estudiados. 298 (124) SInit SD Init’ Albertoi Init Sα α{-t} SAsp{f} sei Asp SProc {i}, {f} Proc’ Proc SRes Alberto Res’ Res SP hacer de izquierdas El evento se interpreta como un cambio de estado. Hay un SInit con un sujeto SD que funciona como agente y controlador del evento. También hay una proyección para abarcar el clítico se, seguida de SProc donde aparece el evento de cambio, en este caso el verbo hacerse. La capa más baja está formada por un SRes en el que se sitúa el estado resultante del cambio de estado. 299 7.2. Propiedades del verbo hacerse Tal y como vimos anteriormente, las principales características del verbo hacerse —según el análisis de los resultados del cuestionario realizado— relacionadas con el tipo de sujeto con el que se combina son las siguientes: (a) el verbo pseudocopulativo hacerse exige que haya agentividad y control por parte del sujeto siempre y cuando sea animado; este sujeto, en principio, se interpreta como agente y controlador del evento; esto implica que la estructura del verbo necesariamente tiene la proyección INIT. (b) El verbo pseudocopulativo hacerse funciona con un sujeto inanimado no controlador aunque, si el sujeto es inanimado, la validez de la secuencia se degrada. (c) Por otra parte, el verbo pseudocopulativo hacerse admite sujetos animados no controladores en contextos en los que el atributo es un adjetivo de edad o que indica paso del tiempo; sin embargo, no admite este tipo de sujetos cuando el atributo de la oración indica aspecto físico. (d) Por último, el verbo hacerse admite secuencias impersonales con adverbios como tarde y con sintagmas preposicionales como de día y de noche. Sin embargo, no admite este tipo de secuencias con el adverbio pronto. Por otra parte, las principales características del verbo hacerse relacionadas con el tipo de atributo con el que se combina son las siguientes: (a) no admite atributos SD con artículo de forma natural; el artículo se acepta con más dificultad cuando acompaña a un sustantivo de profesión, puesto que este tipo de sustantivos son atributos prototípicos del verbo hacerse y siempre aparecen sin el artículo. (b) Este verbo tampoco admite atributos formados por adjetivos con connotaciones negativas, como pobre. Esto puede deberse a que denotan estados incompatibles con la voluntariedad propia de hacerse. (c) El verbo hacerse se combina siempre con atributos propios del verbo ser, y en ningún caso admite los atributos propios del verbo estar. (d) Por último, el verbo pseudocopulativo hacerse no se combina con adjetivos evaluativos o de predisposiciones humanas. Este verbo selecciona siempre estados permanentes. Por último, otras características importantes del verbo hacerse —extraídas de los resultados de los datos obtenidos en el cuestionario— son las siguientes: (a) este verbo predomina frente a volverse en las secuencias cuyo atributo es un nombre de profesión y en los casos en los que el atributo indica la adscripción a un determinado grupo o modo de vida; en los casos en los que el atributo es un adjetivo evaluativo o de apariencia física, predomina el uso del verbo volverse frente a hacerse. (b) El verbo pseudocopulativo 300 hacerse admite adjuntos que son propios de la versión plena hacer, aunque no los admite de forma natural. 7.3. Crítica de los análisis previos A continuación, presentaremos una serie de estructuras que ya han sido propuestas con el fin comprobar si dan cuenta de las características del verbo hacerse o si, por el contrario, es necesario proponer una nueva estructura específica para dicho verbo. El objetivo de este epígrafe es buscar una explicación analítica a cada una de las propiedades que caracterizan al verbo hacerse para posteriormente contrastar dichas propiedades con las diferentes estructuras formales propuestas en la bibliografía y, de este modo, poder comprobar si dichas estructuras dan cuenta de todas las propiedades. Cabe destacar que los análisis de Ramchand (2008) y de Vivanco (2015) no proponen ninguna estructura específica para el verbo hacerse en particular; lo que se pretende en este apartado es tratar de adecuar la representación sintáctica de dicho verbo a las estructuras que ambas autoras proponen. En primer lugar se discutirá si la estructura propuesta por Ramchand (2008) para la representacón de los verbos que contienen las proyecciones de Init, Proc y Res da cuenta de cada una de las propiedades del verbo hacerse. (125) Estructura del verbo hacerse (adaptada a los primitivos del análisis de Ramchand, 2008): 301 SInit SD Init’ Alberto Init SProc Proc’ Proc SRes hacerse Res’ Res SP de izquierdas Hay un SInit cuyo sujeto es el SD Alberto, que funciona como agente y controlador del evento; hay un SProc que contiene el evento de hacerse; hay un SRes que aporta el estado resultante del evento. El argumento en el especificador de SRes se desplaza hacia arriba hasta el especificador de SProc, de forma que SRes, seleccionado por SProc, denota un estado resultante derivado de un proceso, y el argumento se interpreta tanto como experimentante como resultado de la eventualidad. Con respecto a la propiedad de que el verbo hacerse exige que haya agentividad y control por parte del sujeto, cabe destacar que la estructura propuesta por la autora contiene un SD que se interpreta como el iniciador del evento dinámico. La etiqueta INIT corresponde a la proyección causacional, que es responsable de la introducción del argumento externo. 302 (126) SInit SD Init’ Mercedes Init SProc hacerse SD Proc’ Proc SP SP SRes sin querer SD Res’ Res SA rica Además, la propuesta de Ramchand (2008) permite albergar un sujeto no animado que funcione como agente teleológico. Sin embargo, la estructura que propone la autora no contempla la aparición del clítico se para el verbo hacerse. 303 (127) SInit SD Init’ el agua Init SProc hacerse SD Proc’ Proc SRes SD Res’ Res Pred hielo Respecto a la propiedad del verbo pseudocopulativo hacerse por la que admite secuencias impersonales con adverbios como tarde y con sintagmas preposicionales como de día y de noche y no admite este tipo de secuencias con el adverbio pronto, cabe destacar que la estructura propuesta por Ramchand (2008) permite representarlo. (128) SProc Proc SRes hacerse SD Res’ Res Pred tarde 304 Por último, respecto a la propiedad del verbo hacerse que indica que admite adjuntos que son propios de la versión plena hacer, cabe destacar que la estructura propuesta por Ramchand (2008) permite representar dichos adjuntos. (129) Marta se hizo alcaldesa sin ayuda de nadie SInit SD Init’ Marta Init SProc hacerse SD Proc’ Proc SP SP SRes sin ayuda de nadie SD Res’ Res Pred alcaldesa Sin embargo, respecto a la propiedad de que el verbo pseudocopulativo hacerse admite sujetos animados no controladores en contextos en los que el atributo es un adjetivo de edad o que indica paso del tiempo, pero este mismo verbo no admite este tipo de sujetos cuando el atributo de la oración indica aspecto físico, cabe destacar que Ramchand (2008) no admite la representación de este fenómeno, puesto que se trata de una condición conceptual y no sintáctica. 305 (130) SInit SD Init’ Alberto Init SProc hacerse SD Proc’ Proc SRes SD Res’ Res SA mayor (131) SInit SD Init’ mi tío Init SProc hacerse SD Proc’ Proc SRes hacerse SD Res’ Res SA gordo 306 Por otra parte, respecto a las propiedades del verbo hacerse relacionadas con los tipos de atributos con los que se combinan —no admite atributos SD con artículo de forma natural, no admite atributos formados por adjetivos con connotaciones negativas (como pobre), se combina siempre con atributos propios del verbo ser y en ningún caso admite los atributos propios del verbo estar y no se combina con adjetivos evaluativos o de predisposiciones humanas del tipo cruel, simpática o amable—, cabe destacar que el estudio de Ramchand (2008) no propone ninguna estructura para albergar el atributo, ya que en su teoría no habla de cópulas. Por último, respecto a la propiedad que indica que el verbo pseudocopulativo hacerse predomina frente al verbo volverse en las secuencias cuyo atributo es un nombre de profesión y en las que el atributo indica la adscripción a un determinado grupo o modo de vida, pero en los casos en los que el atributo es un adjetivo evaluativo o de apariencia física predomina el uso del verbo volverse, cabe destacar que Ramchand (2008) no admite la representación de este fenómeno, puesto que se trata de una condición conceptual y no sintáctica. (132) SInit SD Init’ Irene Init SProc hacerse SD Proc’ Proc SRes hacerse SD Res’ Res SD enfermera 307 (133) SInit SD Init’ Lorena Init SProc volverse SD Proc’ Proc SRes SD Res’ Res SA guapa La estructura propuesta por la autora contiene un SD que se interpreta como el iniciador del evento dinámico, es decir, sí propone una estructura para el sujeto agentivo. Esto es muy importante, dado que una de las características fundamentales del verbo hacerse es su sujeto controlador. Además, su propuesta permite los sujetos no animados que pueden interpretarse como agentes teleológicos y también admite la aparición de sujetos animados no controladores. En este sentido, la teoría resulta adecuada para el presente estudio, dado que además la autora propone unas estructuras arbóreas muy completas. También supone otra ventaja el hecho de que el verbo pseudocopulativo hacerse admite complementos que son propios de la versión plena hacer, y el análisis de Ramchand (2008) permite representarlos. Sin embargo, estas estructuras no contemplan la aparición de se para el verbo hacerse ni contienen ninguna proyección para albergarlo. Este hecho es un inconveniente importante para este estudio, ya que es imprescindible que el se aparezca reflejado en la estructura. Nuestra propuesta es que, siguiendo la teoría de la autora, el agente que aparece en la proyección INIT tiene el mismo referente que el experimentante o undergoer. 308 Cabe destacar que, además, el estudio de Ramchand (2008) no propone ninguna estructura para albergar el atributo y, por lo tanto, tampoco propone ninguna estructura para los diferentes tipos de atributo. Este punto también es un inconveniente, puesto que el verbo hacerse va siempre acompañado de un atributo, y este tiene que aparecer debidamente representado en la estructura. Esta problemática se debe a que Ramchand (2008) no habla de cópulas en su estudio, pero sí menciona los verbos ligeros, los cuales, según su estudio, aparecen en la posición INIT mientras que el verbo pleno aparece en la posición PROC. Este análisis es el más representativo para el verbo hacerse, ya que con sus estructuras podemos dar cuenta de la mayor parte de las características de dicho verbo. Es el único análisis que menciona los verbos ligeros y también los eventos dinámicos. Sin embargo, existen varios problemas —tal y como se ha mencionado anteriormente—: el principal es que la estructura propuesta por Ramchand (2008) no tiene en cuenta la aparición del clítico se y que no propone ninguna proyección para albergar el atributo. A continuación discutiremos si la estructura propuesta por Vivanco (2015) para la representación de los verbos que participan en la alternancia anticausativa da cuenta de cada una de las propiedades del verbo hacerse. (134) Estructura del verbo hacerse (adaptada a los primitivos del análisis de Vivanco, 2015): Sv V Sα α{-t} SAsp{f} se Asp SPred {i}, {f} SD Pred’ Irene Pred SGrado hacer Grado{x2} SD D √hacer enfermera 309 Según la autora, el clítico necesita dominar un SAsp{F}, y la proyección de {F} desde el núcleo Asp depende de la naturaleza del núcleo Grado: la escala debe contener un mínimo de dos puntos, para que sea posible contrastar el estado resultante con un estado previo, y debe estar delimitada, de modo que la repetición del evento de cambio ([logro [estado]]) sea finita y dé lugar a un estado resultante “terminativo” (máximo o estándar). La variante causativa se forma simplemente alterando un rasgo en α ({+t}), lo cual obliga a la inserción de SVoz. Las variantes causativa e inacusativa comparten, por tanto, la misma estructura eventiva compleja en español, lo cual significa que la alternancia afecta exclusivamente a la estructura argumental. Este análisis se enmarca entre las propuestas no derivacionalistas en el sentido de que la alternancia se expresa mediante la distribución complementaria de los rasgos {+t} y {-t} en α (Vivanco, 2015: 325). Respecto a la propiedad del verbo pseudocopulativo hacerse por la que exige que haya agentividad y control por parte del sujeto, cabe destacar que en el análisis que propone Vivanco (2015) para la variante causativa hay una proyección para el sujeto agente y controlador del evento, pero dicha proyección no existe en la variante con se: (135) Sv V Sα α{-t} SAsp{f} se Asp SPred {i}, {f} SD Pred’ Mercedes Pred SGrado hacer Grado{x2} SA A SP rica SP √hacer sin querer 310 Por otra parte, respecto a la propiedad del verbo hacerse que le permite funcionar con un sujeto inanimado no controlador, cabe destacar que la propuesta de Vivanco (2015) permite la inserción de este tipo de sujetos. (136) Sv V Sα α{-t} SAsp{f} se Asp SPred {i}, {f} SD Pred’ el agua Pred SGrado hacer Grado{x2} SD SD √hacer Hielo El análisis de Vivanco (2015) también permite la representación de la propiedad por la que el verbo hacerse admite secuencias impersonales con adverbios como tarde y con sintagmas preposicionales como de día y de noche, pero no admite este tipo de secuencias con el adverbio pronto. Sin embargo, la estructura no varía porque se trata de información conceptual. 311 (137) Sv V Sα α{-t} SAsp{f} se Asp SPred {i}, {f} Pred SGrado hacer Grado {x2} SAdv Adv √hacer tarde Respecto a la propiedad por la que el verbo hacerse admite adjuntos que son propios de la versión plena hacer, cabe destacar que la estructura que propone Vivanco (2015) permite albergar estos adjuntos. (138) Sv V Sα α{-t} SAsp{f} se Asp SPred {i}, {f} SD Pred’ Marta Pred SGrado hacer Grado{x2} SD D SP alcaldesa SP √hacer sin ayuda de nadie 312 Esta estructura también permite dar cuenta de la propiedad por la que el verbo hacerse admite sujetos animados no controladores en contextos en los que el atributo es un adjetivo de edad o que indica paso del tiempo, como mayor o viejo. Sin embargo, no se puede dar cuenta de la propiedad por la que este mismo verbo no admite este tipo de sujetos cuando el atributo de la oración indica aspecto físico, ya que se trata de información conceptual. (139) Sv V Sα α{-t} SAsp{f} se Asp SPred {i}, {f} SD Pred’ Alberto Pred SGrado hacer Grado{x2} SA A √hacer mayor (140) Sv V Sα α{-t} SAsp{f} se Asp SPred {i}, {f} SD Pred’ mi tío Pred SGrado hacer Grado{x2} SA A √hacer Gordo 313 Respecto a las propiedades del verbo hacerse relacionadas con los tipos de atributos con los que se combinan —no admite atributos SD con artículo de forma natural, no admite atributos formados por adjetivos con connotaciones negativas (como pobre), se combina siempre con atributos propios del verbo ser y en ningún caso admite los atributos propios del verbo estar y no se combina con adjetivos evaluativos o de predisposiciones humanas del tipo cruel, simpática o amable, ya que selecciona siempre estados permanentes—, cabe destacar que Vivanco (2015) no contempla los atributos en la estructura que propone, por lo que su estudio no permite distinguir entre los diferentes tipos de atributos. Por último, respecto a la propiedad que indica que el verbo pseudocopulativo hacerse predomina frente al verbo volverse en las secuencias cuyo atributo es un nombre de profesión y en las que el atributo indica la adscripción a un determinado grupo o modo de vida, pero en los casos en los que el atributo es un adjetivo evaluativo o de apariencia física predomina el uso del verbo volverse, cabe destacar que Ramchand (2008) no admite la representación de este fenómeno, puesto que se trata de una condición conceptual y no sintáctica. (141) Sv V Sα α{-t} SAsp{f} se Asp SPred {i}, {f} SD Pred’ Irene Pred SGrado hacer Grado{x2} SD D √hacer enfermera 314 (142) Sv V Sα α{-t} SAsp{f} se Asp SPred {i}, {f} SD Pred’ Lorena Pred SGrado volver Grado{x2} SA A √volver Guapa El principal problema que se nos plantea en este caso es que en el análisis que propone Vivanco (2015) para la variante causativa, hay una proyección para el sujeto agente y controlador del evento, pero dicha proyección no existe en la variante con se. Esto resulta especialmente problemático puesto que el verbo hacerse lleva se y también va acompañado de un sujeto controlador, y ambas propiedades deben aparecer debidamente representadas en la estructura. En este caso, nuestra propuesta es que el sujeto agentivo y el se son correferentes. Cabe destacar que la autora tampoco propone ninguna estructura para los diferentes tipos de atributo. Como veíamos en los dos estudios anteriores, esto también es una traba para el análisis del verbo hacerse. Por otra parte, una las principales cuestiones a favor del estudio de Vivanco (2015) es que la estructura que propone admite adjuntos que son propios de la versión plena hacer, aunque no de forma natural; aun así, el análisis de Vivanco (2015) resulta adecuado para representar dichos adjuntos. Además, este análisis cuenta con una gran ventaja para el estudio que nos ocupa, ya que propone una estructura específica para albergar el clítico se. Sin embargo, como hemos visto, en la versión anticausativa —en la que aparece se— la estructura no permite que haya un sujeto agentivo. Además, el estudio de Vivanco (2015) no tiene en cuenta las estructuras con atributo, por lo que difícilmente puede resultar productivo para la representación del verbo hacerse. 315 Por último, discutiremos si el análisis propuesto por García-Pardo (2019) para la representación del verbo ponerse resulta adecuado para representar también los verbos mantenerse y conservarse. El autor explica en su estudio que el clítico se en ponerse marca la alternancia transitiva-inacusativa. La parte transitiva no aparece con se, pero la versión inacusativa sí. (143) a. La tormenta puso el cielo gris b. El cielo se puso gris Dado que participa en la alternancia, ponerse debe lexicalizar, como mínimo, Proc y Res, y puede aparecer, opcionalmente, con Init; en tal caso, tendremos una estructura transitiva: (144) Pedro se puso nervioso SProc Pedro proc’ Proc SRes se puso Pedro res’ Res SA Puso nervioso 316 (145) María puso a Pedro nervioso SInit María Init’ Init SProc puso a Pedro proc’ proc SRes puso a Pedro Res’ res SA puso nervioso En ambas estructuras, el argumento en el especificador de SRes se desplaza hacia arriba hasta el especificador de SProc, de forma que SRes, seleccionado por SProc, denota un estado resultante derivado de un proceso, y el argumento se interpreta tanto como experimentante como resultado de la eventualidad. Sin embargo, este análisis no resulta adecuado para la representación de la estructura del verbo hacerse, puesto que dicho verbo requiere un sujeto agentivo tanto en su versión transitiva causativa como en su versión con el clítico se: (146) a. La enfermedad de su padre hizo creyente a María b. María se hizo creyente 317 8. Propuesta de estructura Los casos propuestos para el análisis del verbo hacerse difieren de los casos propuestos para los verbos mantenerse y conservarse, puesto que en estos últimos existía un fuerte componente gramatical y los porcentajes de aceptación o de rechazo resultantes de los cuestionarios estaban mucho más polarizados. En el caso de hacerse, los datos no son tan claros, sino que son continuos, debido a que se trata de factores conceptuales. En este estudio nos basaremos en la asunción de Sánchez López (2002) de que existen de verbos de cambio que seleccionan un complemento predicativo que hace explícito el estado resultante; es el caso del verbo hacerse. Este verbo denota un proceso de cambio sufrido por un objeto afectado, que es complemento directo en la construcción no pronominal y que se convierte en sujeto en la construcción pronominal. (147) a. Instagram hizo famosa a Dulceida b. Dulceida se hizo famosa Nuestra propuesta, siguiendo a García Fernández (2011), es que el verbo hacerse no proviene de la versión plena hacer, sino que proviene de la versión causativa del mismo verbo. Lo que ocurre es que, como los dos verbos pertenecen al mismo dominio semántico, se produce el espejismo de que el primero es el segundo con el añadido de un clítico. Por lo tanto, hacer es un verbo transitivo causativo. Por su parte, la versión pseudocopulativa hacerse + sintagma adjetival es una construcción que implica un cambio de estado y tiene un estado resultante controlable. Se trata de un verbo que focaliza en el evento de cambio. Además, nuestra propuesta es que dicho verbo pseudocopulativo exige que el sujeto sea controlador del evento o, al menos, que haya un medio que el sujeto controle para conseguir un estado resultante controlable. La propuesta de García Fernández (2011) de la existencia del se controlador resulta absolutamente relevante para este estudio. Además, cabe destacar que el verbo hacerse acepta complementos como en X tiempo y modificadores adverbiales: 318 (148) a. María se hizo musulmana en un día b. María se hizo musulmana poco a poco La propuesta de García-Pardo (2019) es la que más se aproxima a nuestro estudio. Esto se debe a que, tal y como afirma el autor, nuestra propuesta es se es correferencial con el sujeto que, además, es un sujeto controlador. El verbo hacerse, a primera vista, es muy parecido a los verbos que estudia—volverse y quedarse— y, por lo tanto, podría tener una estructura parecida a la que propone el autor; sin embargo, como vimos en el capítulo anterior, la diferencia principal es que el verbo hacerse exige un sujeto agentivo en su versión con se, y García-Pardo propone una estructura sin SInit (solo lexicalizan SProc y SRes) para los verbos volverse y quedarse cuando aparecen con dicho clítico. Además, asegura que se trata de un se anticausativo; a este respecto, Vivanco (2015) también menciona en su estudio que los verbos como hacerse, ponerse, quedarse, etc. participan en la alternancia anticausativa. Por otra parte, el análisis de Ramchand (2008) también resulta adecuado para la representación el verbo hacerse, ya que con sus estructuras podemos dar cuenta de la mayor parte de las características de dicho verbo. Sin embargo, también es necesaria la proyección para albergar el clítico se propuesta por Vivanco (2015). Respecto a dicha aparición de se, nuestra propuesta es que es correferente con el sujeto agentivo, es decir, es el reflejo morfofonológico de una relación correferencial entre argumentos, la cual se da cuando un argumento se copia en el especificador adyacente más alto de la estructura sintáctica. Si aplicamos este hecho al sistema de descomposición verbal propuesto por Ramchand (2008), llegaremos a la conclusión de que el agente que aparece en la proyección INIT tiene el mismo referente que el experimentante o undergoer. Cabe destacar que el matiz significativo que aporta el pronombre se se relaciona directamente con la intencionalidad del sujeto. Este verbo implica una transición y está relacionado con un sujeto agente que controla la acción. La presencia de se señala el control por parte del individuo denotado por el sujeto. Dado que el análisis de Ramchand (2008) da cuenta de la mayoría de propiedades del verbo hacerse —del mismo modo que sucedía con el verbo mantenerse y conservarse—, en este apartado tomaré como base la estructura que propone dicha autora. 319 A partir de esta estructura y con alguna modificación, trataré de proponer un análisis preciso y adecuado para el verbo hacerse. La estructura propuesta se compone de una combinación de los diferentes análisis estudiados en este capítulo. En primer lugar, esta estructura toma del estudio de Ramchand (2008) la proyección de un SD que se interpreta como el iniciador del evento dinámico; en este caso, se trata del sujeto agentivo. También tomaremos de Ramchand (2008) las proyecciones SProc —para albergar el evento de cambio— y SRes —para dar cuenta del estado resultante de dicho cambio—. Por otra parte, la propuesta también incluye la estructura para albergar el clítico se formulada por Vivanco (2015). Esta estructura da cuenta de las principales características del verbo hacerse: (i) si va acompañado de un sujeto animado con capacidad de control, este se interpreta como agente y controlador del evento: necesariamente tiene Init. (ii) El verbo hacerse también funciona con un sujeto inanimado no controlador. (iii) No admite atributos formados por adjetivos con connotaciones negativas, ya que denotan estados incompatibles con la voluntariedad propia de hacerse, lo que nuevamente indica que tiene la proyección INIT. (iv) Admite adjuntos que son propios de la versión plena hacer, aunque no de forma natural. 320 (149) SInit SD Init’ Albertoi Init Sα α{-t} SAsp{f} sei Asp SProc {i}, {f} Proc’ Proc SRes Alberto Res’ Res SP hacer de izquierdas El evento se interpreta como un cambio de estado. Hay un SInit con un sujeto SD que funciona como agente y controlador del evento. También hay una proyección para abarcar el clítico se, seguida de SProc donde aparece el evento de cambio, en este caso el verbo hacerse. La capa más baja está formada por un SRes en el que se sitúa el estado resultante del cambio de estado. 321 9. Conclusiones En este capítulo se ha comprobado que el verbo hacerse incumple una característica fundamental de los verbos pseudocopulativos, ya que impone restricciones a su sujeto. Este verbo selecciona un sujeto agentivo y controlador al igual que los verbos mantenerse y conservarse. Lo que tienen en común los tres verbos es que necesitan sujetos humanos, pero no por el rasgo animado, sino porque exigen que haya cierta conciencia por parte del mismo. Sin embargo, los casos propuestos para el análisis de este verbo difieren de los casos propuestos para los verbos mantenerse y conservarse, puesto que en estos últimos los porcentajes de aceptación o de rechazo estaban mucho más polarizados. Lo que sucede en los casos propuestos para el verbo hacerse es que existen varios factores que hacen que determinadas secuencias resulten totalmente aceptables, y cuando alguno de estos factores se elimina o se cancela, la aceptación de las secuencias se degrada. Estas restricciones son muy sensibles a la información conceptual. Respecto a las características principales del verbo pseudocopulativo hacerse, hemos comprobado que exige que haya agentividad y control por parte del sujeto. También puede funcionar con un sujeto inanimado no controlador; esto se debe a que hay una especialización del verbo hacerse para expresar procesos naturales cuando aparece con sujetos no animados y no controladores. Además, también admite sujetos animados no controladores en contextos en los que el atributo es un adjetivo de edad o que indica paso del tiempo. También hemos comprobado que el verbo hacerse admite secuencias impersonales con adverbios como tarde y con sintagmas preposicionales como de día y de noche. Además, no admite atributos SD de forma natural; con este tipo de atributos se prefiere el verbo volverse. El verbo pseudocopulativo hacerse tampoco admite atributos formados por adjetivos con connotaciones negativas; este tipo de atributos también se combinan con más facilidad con el verbo volverse. El verbo pseudocopulativo hacerse se combina siempre con atributos propios del verbo ser y no puede ir acompañado de adjetivos evaluativos. Además, cabe destacar que hacerse predomina frente al verbo volverse en las secuencias cuyo atributo es un nombre de profesión. En los casos en los que el atributo es un adjetivo evaluativo o de apariencia física, los informantes prefieren el verbo volverse frente a hacerse. Por último, en los casos en los que el atributo indica la adscripción a un determinado grupo o modo de vida, el verbo que predomina es hacerse. 322 Nuestra propuesta es que el verbo hacerse no proviene de la versión plena hacer, sino que proviene de la versión causativa del mismo verbo. La versión pseudocopulativa hacerse + sintagma adjetival es una construcción que implica un cambio de estado, tiene un estado resultante controlable y exige que el sujeto sea controlador del evento. El verbo hacerse es muy parecido a los verbos que estudia García-Pardo (2019) —volverse y quedarse—; la diferencia principal es que el verbo hacerse exige un sujeto agentivo en su versión con se, y García-Pardo propone una estructura sin SInit para los verbos volverse y quedarse cuando aparecen con el clítico. Por otra parte, el análisis de Ramchand (2008) también resulta adecuado para la representación el verbo hacerse, ya que con sus estructuras podemos dar cuenta de la mayor parte de las características de dicho verbo. Sin embargo, es necesaria la proyección para albergar el clítico se propuesta por Vivanco (2015). Este clítico es correferente con el sujeto agentivo y se relaciona directamente con la intencionalidad del sujeto. La estructura del verbo hacerse propuesta en este capítulo toma del estudio de Ramchand (2008) la proyección de un SD que se interpreta como el iniciador del evento dinámico; en este caso, se trata del sujeto agentivo. También toma de Ramchand (2008) las proyecciones SProc —para albergar el evento de cambio— y SRes —para dar cuenta del estado resultante de dicho cambio—. Por otra parte, la propuesta también incluye la estructura para albergar el clítico se formulada por Vivanco (2015). 323 CAPÍTULO 6: CONCLUSIONES 1. Recapitulación En este trabajo hemos examinado la relación que existe entre los verbos pseudocopulativos y los verbos ligeros, con especial énfasis en los verbos mantenerse, conservarse y hacerse. En la bibliografía, estos tres verbos se han considerado pseudocopulativos a pesar de que poseen una serie de características que los diferencian del resto de verbos de esta clase, especialmente porque legitiman sujetos agentivos. Tras el análisis exhaustivo de los verbos mantenerse, conservarse y hacerse, hemos llegado a una serie de conclusiones sobre su comportamiento particular. Una de las principales es el hecho de que mantenerse es un verbo más lexicalizado como pseudocopulativo que conservarse, ya que permite más atributos, por lo que puede aparecer en más contextos. Esto se ve reflejado en los casos en los que los atributos son adjetivos evaluativos, ya que mantenerse admite los que indican estados mentales y estados físicos, mientras que conservarse solo admite estos últimos. Además, los verbos mantenerse y conservarse no funcionan con atributos que no pueden ser controlados por el sujeto: esto indica que estos verbos son agentivos y que exigen que haya control por parte del sujeto. Por otra parte, el verbo mantenerse funciona con sujetos no animados instrumentales que pueden convertirse en agentes teleológicos; el verbo conservarse también admite este tipo de sujetos, pero, nuevamente, con menos naturalidad que mantenerse. Por último, cabe destacar que la lectura incremental es más adecuada con el verbo mantenerse que con conservarse; esto supone una prueba más de que el verbo conservarse impone más restricciones combinatorias que el verbo mantenerse. También hemos propuesto que la representación sintáctica de los verbos mantenerse y conservarse debe parecerse a la de sus versiones plenas mantener y conservar, respectivamente, ya que se trata del mismo verbo usado en dos variantes ligeramente diferentes en las cuales solo varía el uso o no del pronombre clítico. Según nuestra hipótesis, su configuración sintáctica es igual que la de su versión de verbo pleno y lo único que cambia es su semántica conceptual. Además, hemos argumentado que el análisis de Fábregas y Marín (2017) resulta adecuado para la representación de los verbos mantenerse y conservarse en lo que se refiere a la representación del sujeto agentivo, del 324 sujeto no animado y de los complementos instrumentales. Sin embargo, este análisis no es adecuado para la representación del verbo ligero ni del atributo. Por otra parte, el análisis de Ramchand (2008) es el más representativo para los verbos mantenerse y conservarse, ya que con sus estructuras podemos dar cuenta de la mayor parte de las características de ambos verbos; sin embargo, su estudio no tiene en cuenta la aparición del clítico se. Por último, el análisis de Vivanco (2015) cuenta con una gran ventaja para el estudio que nos ocupa, ya que sí propone una estructura específica para albergar el clítico. Sin embargo, en la versión anticausativa, es decir, en la que aparece se, la estructura no permite que haya un sujeto agentivo. Además, la autora no tiene en cuenta en su estudio las estructuras con atributo, por lo que difícilmente puede resultar adecuado para la correcta representación de las estructuras de los verbos mantenerse y conservarse. Nuestra propuesta es que mantener es un verbo que implica causar en positivo y que la versión pseudocopulativa mantenerse tiene un significado físico, se interpreta como ‘proseguir un estado anterior’ y requiere una cláusula mínima en todos sus usos. 325 (1) SInit SD María Init Sα α{-t} SAsp{f} se Asp SProc {i}, {f} Proc PCC SA PCC joven PCC SN Mantener El evento se interpreta como ‘proseguir un estado anterior’ en lugar de como ‘causar’. Hay un SInit con un sujeto SD que funciona como agente y controlador del evento. También hay una proyección para abarcar el clítico se, seguida de SProc donde aparece el evento de mantener. La capa más baja está formada por una preposición de coincidencia central que relaciona dicho verbo mantener con el estado resultante atélico, en este caso el adjetivo joven. Por su parte, el verbo conservarse resulta más difícil de desemantizar que mantenerse, ya que el primero es un verbo más pleno —conserva más significado léxico— y en su versión pseudocopulativa es más difícil de combinar con atributos que expresen comportamientos o estados mentales. Conservarse es un verbo que, cuando 326 funciona como pseudocopulativo, rige atributos que implican estados de forma física; la restricción es muy fuerte, predisamente porque la semántica de la raíz permanece estable. Además, hemos comprobado que se trata de un verbo que implica un periodo más largo de tiempo que mantenerse. Conservarse expresa la acción de detener un proceso, es decir, se interpreta como ‘inhibir un cambio de estado’ y no como ‘causar’. (2) SInit SD Anai Init Sα α{-t} SAsp{f} sei Asp SProc {i}, {f} Proc PCC SA PCC joven PCC SN conservar Hay un SInit con un sujeto SD que funciona como agente y controlador del evento. También hay una proyección para abarcar el clítico se, seguida de SProc donde aparece el evento de conservar. La capa más baja está formada por una preposición de 327 coincidencia central que relaciona dicho verbo conservar con el estado resultante atélico, en este caso el adjetivo joven. Por otra parte, respecto al análisis del verbo hacerse, hemos determinado que incumple una característica fundamental de los verbos pseudocopulativos, ya que impone restricciones a su sujeto. A pesar de ello, hemos llegado a la conclusión de que sí se trata de un verbo pseudocopulativo, ya que estas restricciones a su sujeto se dan únicamente en el caso de que dicho sujeto sea animado, dado que el verbo hacerse admite también sujetos inanimados. En las secuencias en las que aparece con un sujeto animado, este verbo exige que dicho sujeto animado sea agentivo y controlador, al igual que sucedía en los casos de los verbos mantenerse y conservarse. Lo que tienen en común los tres verbos —en estos casos— es que necesitan sujetos humanos, pero no por el rasgo animado, sino porque exigen que haya cierta conciencia por parte del mismo. Sin embargo, los casos propuestos para el análisis del verbo hacerse difieren de los casos propuestos para los verbos mantenerse y conservarse, puesto que en estos últimos los porcentajes de aceptación o de rechazo en las secuencias del estudio de campo estaban mucho más polarizados. Lo que sucede en los casos propuestos para el verbo hacerse es que existen varios factores que hacen que determinadas secuencias resulten totalmente aceptables, y cuando alguno de estos factores se elimina o se cancela, la aceptación de las secuencias se degrada. Además, hemos argumentado que el verbo hacerse es un verbo ligero de cambio y que, en su uso pseudocopulativo, este verbo se combina con otro predicado para formar un predicado complejo. Nuestra propuesta respecto a este último verbo es que no proviene de la versión plena hacer, sino que proviene de la versión causativa del mismo verbo. La versión pseudocopulativa hacerse + sintagma adjetival es una construcción que implica un cambio de estado, tiene un estado resultante controlable y exige que el sujeto sea controlador del evento. 328 (3) SInit SD Init’ Albertoi Init Sα α{-t} SAsp{f} sei Asp SProc {i}, {f} Proc’ Proc SRes Alberto Res’ Res SP hacer de izquierdas El evento se interpreta como un cambio de estado. Hay un SInit con un sujeto SD que funciona como agente y controlador del evento. También hay una proyección para abarcar el clítico se, seguida de SProc donde aparece el evento de cambio, en este caso el verbo hacerse. La capa más baja está formada por un SRes en el que se sitúa el estado resultante del cambio de estado. El verbo hacerse es muy parecido a los verbos que estudia García-Pardo (2019): volverse y quedarse. La diferencia principal es que el verbo hacerse exige un sujeto agentivo en su versión con se, y García-Pardo propone una estructura sin SInit para los 329 verbos volverse y quedarse cuando aparecen con el clítico. Por otra parte, el análisis de Ramchand (2008) también resulta adecuado para la representación el verbo hacerse, ya que con sus estructuras podemos dar cuenta de la mayor parte de las características de dicho verbo. Sin embargo, tal y como sucedía en los casos de los verbos mantenerse y conservarse, es necesaria la proyección para albergar el clítico se propuesta por Vivanco (2015). Este clítico es correferente con el sujeto agentivo y se relaciona directamente con la intencionalidad del sujeto. Las estructuras de los verbos mantenerse y conservarse son iguales. De hecho, la representación sintáctica de ambos verbos es igual que la de sus respectivos verbos plenos; lo único que varía es su semántica conceptual. La propuesta es que mantener es un verbo que implica causar en positivo. La versión pseudocopulativa mantenerse tiene un significado físico, se interpreta como ‘proseguir un estado anterior’. Por su parte, el verbo conservarse es casi derivado de mantenerse, pero resulta más difícil de desemantizar que este último, ya que es un verbo más pleno y en su versión pseudocopulativa es más difícil de combinar con determinados atributos. Se trata de un verbo que implica un periodo más largo de tiempo que mantenerse. Conservarse expresa la acción de detener un proceso, es decir, se interpreta como ‘inhibir un cambio de estado’. El verbo hacerse, por su parte, selecciona un sujeto agentivo y controlador al igual que los verbos mantenerse y conservarse. Lo que tienen en común los tres verbos es que necesitan sujetos humanos, pero no por el rasgo animado, sino porque exigen que haya cierta conciencia. Nuestra propuesta es que el verbo hacerse no proviene de la versión plena hacer, sino que proviene de la versión causativa del mismo verbo. La versión pseudocopulativa hacerse + sintagma adjetival es una construcción que implica un cambio de estado, tiene un estado resultante controlable y exige que el sujeto sea controlador del evento. La estructura del verbo hacerse toma del estudio de Ramchand (2008) la proyección de un SD que se interpreta como el iniciador del evento dinámico; en este caso, se trata del sujeto agentivo. También toma de Ramchand (2008) las proyecciones SProc —para albergar el evento de cambio— y SRes —para dar cuenta del estado resultante de dicho cambio—. Por otra parte, la propuesta también incluye la estructura para albergar el clítico se formulada por Vivanco (2015). 330 La primera diferencia entre las tres estructuras propuestas es que, en el caso de mantenerse, el evento se interpreta como ‘proseguir un estado anterior’ en lugar de como ‘causar’; por su parte, en el caso de conservarse, el evento se interpreta como ‘inhibir un cambio de estado’ en lugar de como causar y, por último, en el caso del verbo hacerse, el evento se interpreta como un cambio de estado. Tanto en la estructura propuesta para el verbo mantenerse como en la propuesta para el verbo conservarse, hay un SInit con un sujeto SD que funciona como agente y controlador del evento. También hay una proyección para abarcar el clítico se, seguida de SProc donde aparece el evento. La capa más baja está formada por una preposición de coincidencia central que relaciona al verbo con el estado resultante atélico. Por su parte, en la estructura propuesta para el verbo hacerse también hay un SInit con un sujeto SD que funciona como agente y controlador del evento y una proyección para abarcar el clítico se, seguida de SProc donde aparece el evento; la diferencia es que en este caso se trata de un evento de cambio. La otra diferencia es que, en lugar de aparecer la preposición de coincidencia central, la capa más baja de la estructura del verbo hacerse está formada por un SRes en el que se sitúa el estado resultante del cambio. Esto implica que existen diferentes tipos de verbos pseudocopulativos y que, a su vez, existen diferencias entre las representaciones de los mismos. Mientras el verbo hacerse se puede considerar un pseudocopulativo prototípico, los verbos mantenerse y conservarse están menos lexicalizados como tal y, por lo tanto, se encuentran más cerca semánticamente de sus contrapartidas plenas. Esto se debe a que la clase de los verbos pseudocopulativos es heterogénea y está formada por elementos que presentan diferentes grados de gramaticalización o de pérdida de significado léxico. Algunos tienen significados muy próximos a los de sus contrapartidas plenas, y otros en cambio están muy lejos de ellas. El verbo hacerse se sitúa lejos de su contrapartida plena hacer, mientras que el verbo mantenerse está muy cerca del verbo pleno mantener. 331 2. Propuesta: los verbos pseudocopulativos son verbos ligeros Tal y como hemos argumentado en los anteriores capítulos de este trabajo, los verbos mantenerse, conservarse y hacerse cumplen las siguientes características de los verbos pseudocopulativos21: a) Los verbos pseudocopulativos admiten usos como verbos plenos en los que seleccionan sus argumentos. Este uso coincide con el uso transitivo-causativo. b) La pronominalización de los atributos es imposible con la mayoría de los verbos pseudocopulativos. Los atributos de estos verbos no se sustituyen por el pronombre lo como los copulativos, pero suelen admitir los adverbios cómo y así. c) Los verbos pseudocopulativos vinculan el atributo con el sujeto añadiendo diversas informaciones a la oración. En muchos casos estas informaciones son de naturaleza aspectual. d) Los verbos pseudocopulativos proceden de la gramaticalización de verbos plenos y se percibe la relación semántica que existe entre el uso pleno del verbo y el gramaticalizado. e) La mayor parte de los verbos pseudocopulativos se construyen con atributos adjetivales o adverbiales. f) Los verbos pseudocopulativos presentan restricciones sobre sus atributos: determinados verbos pseudocopulativos solo se combinan con predicados compatibles con el verbo ser, mientras que otros se combinan solo con predicados compatibles con estar. 21 Todas estas características aparecen explicadas pormenorizadamente —y con sus correspondientes ejemplos— en la sección 2.1. del tercer capítulo y de nuevo en la sección 2 del quinto capítulo. 332 g) Los verbos pseudocopulativos forman con el atributo un predicado complejo no disociable. Este conjunto indisociable tiene una relación de adyacencia o contigüidad estructural estricta, no composicional y no transformable en construcción disjunta sin que cambie su significado. Sin embargo, hay una serie de características que no cumplen ninguno de los tres verbos estudiados. Son las siguientes: h) Solo son verbos pseudocopulativos los que aparecen en oraciones donde la predicación principal está representada por el atributo. Esta característica no se cumple dado que en el caso de los tres verbos estudiados, el sujeto ejerce un papel principal. (4) a. Juan se hizo médico b. Margarita se mantiene en forma c. Mi abuelo se conserva joven i) La presencia del verbo pseudocopulativo exige la del atributo y, si este se suprime, el verbo pasa a tener su significado pleno. Esta propiedad no se cumple porque en el caso de mantenerse y conservarse, el verbo sin el atributo adquiere un significado prototípico y, en el caso de hacerse, la oración pasa a ser agramatical. (5) a. Marina se mantiene b. Juan se conserva c. *Patricia se hace Estas dos propiedades se cumplen también en el caso de los verbos ligeros, dado que en una secuencia como (6), si se suprime el complemento, el verbo deja de ser ligero: 333 (6) Dar asco j) Los verbos pseudocopulativos rechazan complementos que les serían propios en su empleo predicativo. Se trata de una propiedad que no se cumple en el caso de los verbos mantenerse y conservarse, pero sí en el caso de hacerse. (7) a. María mantiene la cabeza fría gracias a la meditación b. Diego se mantiene joven gracias a las cremas (8) a. María conserva los alimentos para venderlos b. María se conserva en forma para las olimpiadas (9) a. María hizo presidente de la junta a Juan b. *María se hizo presidente de la junta a Juan k) Los verbos pseudocopulativos no imponen restricciones de selección a su sujeto, es decir, el sujeto gramatical por concordancia que aparece en la oración copulativa no es el sujeto semántico del verbo, sino del predicado léxico que lo selecciona. Esta propiedad no se cumple porque tanto el verbo mantenerse como conservarse y hacerse pueden imponerle agentividad y voluntariedad a su sujeto siempre que este sea animado. (10) a. Juan se mantiene despierto a pesar de que tiene sueño b. Tus padres se conservan guapos y delgados a pesar de los años c. Pedro se hizo de derechas para caerle bien a su jefe 334 Esto se da también en el caso de algunos verbos ligeros que imponen restricciones semánticas, dado que un verbo como tomar, cuando funciona como verbo ligero, admite solo sujetos voluntarios: (11) a. Juan se tomó un café b. Elisa decidió tomar un tren En primer lugar, resulta interesante el hecho de que los tres verbos incumplen las mismas tres características de los verbos pseudocopulativos, en especial porque todos ellos imponen la condición de agentividad a sus respectivos sujetos. Esto puede deberse a que las características que plantean Morimoto y Pavón (2007) sean demasiado generales y abarcadoras, por lo que no todos los verbos pseudocopulativos las cumplen, sino que cada verbo cumple sus características específicas. Lo que tienen en común los verbos mantenerse, conservarse y hacerse es que los tres son agentivos o, al menos, exigen control por parte del sujeto siempre y cuando este se animado. Es posible que estos tres verbos ligeros legitimen un iniciador (SInit) y que se diferencien del resto de verbos de su clase debido a que lo más frecuente es que los verbos ligeros solamente legitimen un proceso (SProc) y un resultado (SRes). También resulta especialmente interesante para este estudio el hecho de que el análisis y la comparación de las estructuras nos permite probar que existen diferencias entre unos verbos pseudocopulativos y otros. En las estructuras de los tres verbos encontramos un SInit con un sujeto SD que funciona como agente y controlador del evento; también hay una proyección para abarcar el clítico se, seguida de SProc donde aparece el evento. Sin embargo, en la representación de los verbos mantenerse y conservarse, la capa más baja está formada por una preposición de coincidencia central que relaciona al verbo con el estado resultante atélico, mientras que en la representación del verbo hacerse, la capa más baja está formada por un SRes en el que se sitúa el estado resultante del cambio. Lo más probable es que la clasificación de verbos pseudocopulativos no sea tan rígida como se ha descrito en la bibliografía, sino que, tal y como apuntábamos antes, cada verbo de esta clase tenga sus propias características, de tal forma que no todas las piezas deban tener las mismas propiedades. Además, gracias a la comparación de las tres 335 estructuras, hemos podido comprobar que los verbos pseudocopulativos, en efecto, tienen la misma representación sintáctica que sus contrapartidas plenas, de tal manera que solo se diferencian de ellas en su semántica. Tal y como planteamos en el segundo capítulo de esta tesis, nuestra propuesta es que los verbos ligeros no solo se combinan con nombres, sino que también se pueden combinar con adjetivos o con otros verbos que completan semánticamente la predicación. Como vimos en el segundo capítulo, la función de los verbos ligeros es contribuir con su significado no transparente a la predicación compleja, modulando o añadiendo información sobre las partes típicas de un evento: quién lo ha causado, cuál es su resultado, etc. Nuestra propuesta es que se puede adscribir la clase de los verbos semicopulativos a la clase de los verbos ligeros. Los argumentos presentados en esta tesis permiten comprobar que los verbos pseudocupulativos exhiben muchas de las propiedades que Butt (2003, 2010) atribuye a la clase de los verbos ligeros: a) Son formalmente idénticos a un verbo pleno. b) Presentan una sintaxis diferenciada: exigen un complemento predicativo que no es necesario con las formas plenas, que no es sustituible por lo y que no se puede analizar como cláusula mínima. c) Especifican el aspecto, como ya se ha señalado en numerosos trabajos especializados del español (Van Gorp, 2017; RAE y ASALE, 2009; Morimoto y Pavón Lucero, 2003, 2007; Fernández Leborans, 1999; Demonte y Masullo, 1999; Porroche, 1990). d) Forman un predicado complejo, como ya señalaron Demonte y Masullo (1999). 336 e) Muestran asimetría entre la estructura sintáctica, determinada por el predicado complejo, y la selección semántica de los argumentos, condicionada por el predicativo. Los verbos pseudocopulativos no se han puesto en relación con los verbos de apoyo pese a existir fuertes conexiones entre ellos, como las señaladas recientemente y como las que se dan entre los siguientes pares de ejemplos: (12) a. La situación se hizo insoportable b. Se volvió loca c. Se puso nerviosa d. El pelo se queda muy liso (13) a. El ruido hizo insoportable la situación b. El chico la volvió loca c. El calor me puso nerviosa d. Esta crema te deja el pelo muy liso22 Los verbos pseudocopulativos y las estructuras a las que dan lugar muestran particularidades que se han atribuido en la bibliografía reciente a la clase sintáctica de los verbos ligeros, tal y como hemos mencionado anteriormente. Si se acepta su inclusión dentro de los verbos ligeros, el español contaría, como otras lenguas, con una variedad más amplia de predicados complejos formados por un verbo + un elemento predicativo no verbal: 22 Estos datos están tomados de la conferencia impartida por la Dra. Carmen Conti Jiménez (Universidad de Jaén) titulada A vueltas con los verbos pseudocopulativos del español. Dicha conferencia tuvo lugar el día 18 de diciembre de 2020. 337 (14) a. V+n b. V+a Nuestra propuesta es que, además, el elemento predicativo que aparece con los verbos pseudocopulativos se analiza, por lo general, como atributo. Sin embargo, los verbos pseudocopulativos se diferencian de los copulativos en que, en el caso de los pseudocopulativos, hay un predicado complejo compuesto por el verbo + el elemento predicativo. Es muy importante destacar que, en el caso de los verbos pseudocoulativos, hay una correspondencia del predicado complejo que forma los pseudocopulativos con verbos plenos, como en volverse loco > enloquecer. Esta característica resulta especialmente relevante, puesto que en este estudio afirmamos que los verbos pseudocopulativos forman parte de la clase de los verbos ligeros, en los que se produce esta misma correspondencia entre el predicado complejo y el verbo pleno. La solución para que dicha adscripción de los verbos pseudocopulativos a la clase de los verbos ligeros sea posible se basa en la asunción de que los verbos ligeros se pueden combinar con verbos, nombres o adjetivos para crear predicaciones complejas. No se encuentran limitados a la combinación con nominales como se ha afirmado a lo largo de la tradición española. Nuestra hipótesis predice que el comportamiento sintáctico de los verbos pseudocopulativos sea similar al de los verbos ligeros respecto de las estructuras configuracionales que exhiben. Bosque (2001) señaló en su estudio que los verbos copulativos son verbos ligeros: (15) a. [Estoy] [contento de verte] b. [Estoy contento] [de verte] El autor explica que el análisis de A es sencillo, dado que los adjetivos son el núcleo de proyecciones máximas. El análisis de B es necesario para explicar el movimiento qu- del adjetivo dejando atrás el complemento (ejemplo a), y también para la clitización del núcleo adjetival por lo, dejando a un lado su complemento (como en b): 338 (16) a. ¡Qué contento estoy de verte! b. Estoy contento de verte, pero no lo estoy de que te vayas tan pronto La conexión que los verbos ligeros mantienen con los verbos copulativos no se da solo en este doble análisis, sino que se extiende a las relaciones léxicas. En las oraciones copulativas del español, son las propiedades léxicas del predicado las que seleccionan léxicamente los auxiliares ser o estar. Los verbos copulativos son verbos ligeros porque comparten dos estructuras sintácticas, porque ambos carecen de estructura argumental y porque son seleccionados léxicamente por su complemento adjetival o por motivos aspectuales (Bosque, 2001). Además, a este respecto, De Miguel (2006: 1297) señala que los verbos ligeros no están capacitados para seleccionar los argumentos que intervienen en una predicación, y que sucede lo mismo en el caso de los verbos copulativos (ser, estar, parecer), los pseudocopulativos (ponerse, volverse, seguir) y los verbos soporte. Todos ellos coinciden en no seleccionar argumentos porque no son predicados. Los verbos que tradicionalmente conocemos como pseudocopulativos admiten en realidad un análisis como verbos soporte (De Miguel, 2006: 1297): (17) a. Ponerse enfermo = enfermar b. Volverse loco = enloquecer c. Hacerse viejo = envejecer Por último, cabe destacar que Sánchez y Vivanco (2021), en su estudio más reciente basado en la diacronía de la voz media, hablan de la existencia de una serie de verbos ligeros de cambio que dan lugar a construcciones que se consideran voz media: hacerse, ponerse, volverse, quedarse,etc. Las autoras afirman que estos verbos han sido considerados en la bibliografía como verbos pseudocopulativos, debido a que se construyen con un atributo o predicativo obligatorio con el que forman un predicado complejo de cambio, que a veces puede equivaler a un verbo pleno: 339 (18) Ponerse triste = entristecerse A este respecto, Sánchez y Vivanco (2021) argumentan que la denominación de verbos pseudocopulativos resulta restrictiva, porque es una manera de definir los verbos de forma negativa, y también porque ocultan la evidente relación entre estas construcciones aparentemente pseudocopulativas sus correspondientes construcciones las transitivo-causativas. Por ello, las autoras determinan en este estudio que los verbos como hacer(se), volver(se) y poner(se) son en realidad verbos ligeros de cambio que requieren un complemento obligatorio mediante el que se expresa el resultado. La conclusión a la que llegan Sánchez y Vivanco mediante el estudio histórico de las construcciones con verbos ligeros de cambio apoya la idea que defendemos en esta tesis. Por otra parte, dado que nuestra hipótesis se basa en la asunción de que los verbos pseudocopulativos forman parte de la clase de los verbos ligeros, a continuación trataremos de probar que, en efecto, los tres verbos pseudocopulativos estudiados — mantenerse, conservarse y hacerse— cumplen las principales características de los verbos ligeros y que, por lo tanto, pueden considerarse de esta clase. En primer lugar, los verbos ligeros necesitan combinarse con un elemento predicativo —ya sea un nombre, un verbo o un adjetivo— para formar un predicado complejo. Se trata de una característica que los verbos mantenerse, conservarse y hacerse sí cumplen, dado que siempre se combinan con un elemento predicativo. Además, los verbos ligeros no predica de forma completa, sino que dependen de dicho elemento predicativo que, además, no es sustituible por el pronombre lo; esta característica también se cumple. Por otra parte, los verbos ligeros son formalmente idénticos a un verbo pleno y, por su parte, los verbos mantenerse, conservarse y hacerse también son formalmente idénticos a sus contrapartidas plenas mantener, conservar y hacer, respectivamente. La única diferencia que se da en estos tres casos es que siempre aparecen con el clítico. Además, hay verbos ligeros que son semánticamente más completos que otros; en el caso de mantenerse y conservarse, hemos observado que se sitúan muy próximos a sus contrapartidas plenas, por lo que conservan buena parte de su carga semántica. Sin embargo, el verbo hacerse está más lexicalizado como verbo ligero, por lo que contiene menor carga semántica. A este respecto, también es importante el hecho de que el verbo 340 pleno y el verbo ligero tienen la misma estructura sintáctica; sin embargo, su estructura semántica es diferente. Esta característica también se cumple en los tres verbos estudiados. Otra importante característica de los verbos ligeros es que su función es contribuir con su significado no transparente a la predicación compleja, modulando o añadiendo información sobre las partes típicas de un evento: quién lo ha causado, cuál es su resultado, etc. y esto se da en los verbos mantenerse, conservarse y hacerse. De hecho, cabe destacar que hacer es un verbo ligero muy frecuente y marca un agente. La conclusión a la que llegamos tras comprobar si los tres verbos estudiados cumplen o no las principales características de los verbos ligeros es que sí las cumplen y que, por lo tanto, se trata de tres perfectos ejemplos que apoyan nuestra teoría de que los verbos pseudocopulativos forman parte de los verbos ligeros. 3. Futuras extensiones Además de las diferentes cuestiones que hemos abordado a lo largo de este trabajo, existen otras muchas a las que que, por cuestiones de espacio y de tiempo, no podemos buscar respuesta. Aun así, nos gustaría al menos mencionarlas y, si fuera posible, abordarlas en estudios futuros. Para empezar, la primera pregunta que surge es quién selecciona a quién en las construcciones con verbo ligero: ¿el verbo ligero es el que selecciona al elemento predicativo o, como se ha dicho hasta ahora, es el elemento predicativo el que selecciona al verbo? La siguiente pregunta es: ¿qué pasa en semántica y en sintaxis para pasar de un verbo pleno a verbo un ligero? ¿Se produce alguna alteración? Nuestra hipótesis inicial es que podría suceder que el verbo pleno esté situado más abajo en la estructura sintáctica y el verbo ligero en una posición más alta, pero siempre teniendo en cuenta que no puede tratarse de una posición muy alta en la jerarquía sintáctica, dado que el verbo ligero sigue introduciendo estructura argumental. Por otra parte, resultaría interesante plantear qué predicados son compatibles con mantenerse, conservarse y hacerse. Para ello, podríamos cuestionarnos en primer lugar qué es ser compatible, dado que puede ser un fenómeno que se de en la sintaxis o puede 341 tratarse de una cuestión de semántica conceptual. Tambien sería relevante, a este respecto, definir el comportamiento de otros verbos ligeros cuando aparecen con sujetos agentivos. Por último, el estudio de los adjetivos evaluativos resultaría especialmente relevante para continuar con esta investigación, puesto que este tipo de adjetivos muestra una serie de contrastes entre los tres verbos analizados. Las construcciones de mantenerse + adjetivo evaluativo son secuencias anómalas, ya que este verbo no admite atributos que indican un comportamiento cuando se predican de personas, pero sí admiten atributos este tipo de atributos en contextos en los que pueden indicar una actitud o estado mental. En cambio, las construcciones de conservarse + atributo agentivo son secuencias anómalas en todos los casos. Lo que sucede con el verbo conservarse es que este selecciona siempre estados de tipo físico, y nunca comportamientos ni estados. Por último, el verbo hacerse tampoco se combina en ningún caso con adjetivos evaluativos o de predisposiciones humanas. 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