UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID FACULTAD DE CIENCIAS DE LA INFORMACIÓN DEPARTAMENTO DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL Y PUBLICIDAD I TESIS DOCTORAL EL CINE DE LA GUERRA DE VIETNAM: DIMENSIÓN ÉTICA Y MORAL MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR PRESENTADA POR Miguel de Merlo Pérez-Gámir Director Emilio Carlos García Fernández Madrid, 2014 ©Miguel de Merlo Pérez-Gámir, 2014 UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID FAC ULTAD DE C IENC IAS DE LA INFOR MAC IÓN DEPARTAMENTO DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL Y PUBLICIDAD I TESIS DOCTORAL EL C INE D E LA GUER RA D E VI ETNA M: DIME NSI ÓN É TIC A Y MO RA L M E M O R I A P A R A O P T A R A L G R A D O D E D O C T O R P R E S E N T A D A P O R Migu e l de Mer l o Pér e z - Gámi r Ba jo l a d i r e cc ió n de l d oc to r E mi l io Car l os G ar c í a Fer n ánd ez Madr i d , 2014 El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral ii El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral iv v Memoria para optar a l Grado de Doctor Título: El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral. Autor: Miguel de Merlo Pérez-Gámir. Director: Dr. Emilio Carlos García Fernández (Catedrático, UCM). Programa de doctorado: Historia, teoría y estética de la imagen. Departamento: Comunicación Audiovisual y Publicidad I. Facultad de Ciencias de la Información. Universidad Complutense de Madrid. Año 2014. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral vi vii “Multiplicad lo contado por veinte, por cien... alumbrado por las pasiones más espeluznantes... la del león sediento de sangre, los volcanes ardientes de la venganza humana, contra los hermanos y camaradas asesinados; como los resplandores de los campos en llamas, como las brasas de los escombros humeantes, y a la negra luz del corazón humano... y tendréis una idea de lo que es esta guerra.” (WALT WHITMAN, Días ejemplares de América.) El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral viii ix “Las naciones y los pueblos son en gran parte las historias con las que se alimentan a sí mismos. Si se cuentan historias que son mentira, sufrirán las futuras consecuencias de aquellas mentiras. Si se cuentan historias que encaren sus propias verdades, liberarán sus historias para un florecimiento futuro”. (BEN OKRI1, Birds of Heaven) 1 Poeta y novelista nigeriano. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral x xi Todos los documentos citados del gobierno de los Estados Unidos, se encuentran legalmente desclasificados. All the mentioned U. S. Government documents have been legally declassified. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral xii xiii Índice Introducción. [1] 1. Presentación y propósito de la Tesis [3] 2. Estado de la cuestión [12] Capítulo 1. Metodología [15] 1.1. Proyecto de la investigación [17] 1.1.1 Determinación del objeto de estudio [18] 1.1.2. Hipótesis y objetivos [18] 1.2. Metodología de análisis fílmico [19] 1.3. Plan de trabajo [21] 1.4. Fuentes y formación de la Bibliografía [22] Capítulo 2. La intervención bélica estadounidense en Vietnam [25] 2.1. Los antecedentes y las causas de la guerra [27] 2.1.1. El secreto de España en la Guerra de Vietnam [72] 2.2. El desarrollo de la guerra [81] 2.3. Las batallas más importantes [91] 2.3.1. La batalla de Ia Drang [92] 2.3.2. Dak To. La Cota 875 [95] 2.3.3. La batalla de Hué [97] 2.3.4. La ofensiva del Tet en Saigón [99] 2.3.5. La batalla de Khe Sanh [102] 2.3.6. La colina de la hamburguesa [106] Capítulo 3. La ética occidental y la moral militar [111] 3.1. La guerra en la ética y la moral occidentales [113] 3.2. Ética y moral en los ejércitos occidentales [132] 3.2.1. Los orígenes de las fuerzas armadas estadounidenses [142] 3.2.2. Lo castrense como código de valores [149] 3.2.3. Los principios humanitarios [165] El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral xiv Capítulo 4. Análisis crítico y descriptivo de los filmes [171] 4.1. Aproximación al cine estadounidense sobre la Guerra de Vietnam [173] 4.2. La chaqueta metálica [229] 4.3. Platoon [253] 4.4. Nacido el cuatro de julio [265] 4.5. Apocalypse Now [279] 4.6. Los chicos de la compañía C [297] 4.7. El cazador [307] 4.8. Los Boinas Verdes [323] 4.9. La colina de la hamburguesa [335] 4.10. Tigerland [351] 4.11. Corazones de hierro [361] 5. Conclusiones [371] 6. Bibliografía [379] 7. Resumen en inglés de la tesis doctoral [401] Summary of the doctoral thesis [401] 8. Documentación y apéndices [409] 8.1. Documentación [411] 8.2. Apéndices [422] 8.2.1. Relación de filmes sobre la Guerra de Vietnam [422] 8.2.2. Namspeak. Entendiendo la jerga para entender las películas [444] 8.2.3. Cronología de los años cruciales de la Guerra de Vietnam [453] 8.2.4. Mapas orientativos sobre la situación geopolítica [486] 8.2.5. Testimonios reales de excombatientes [492] 8.2.6. Imágenes de las películas [506] 8.2.7. El Vietnam Veterans Memorial Wall [512] xv El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral xvi Las guerras comienzan cuando uno quiere, pero no terminan cuando se desea. (NICOLÁS MAQUIAVELO) I Introducción El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 2 El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 3 Introducción 1. Presentación y propósito de la Tesis. Siendo quien escribe estas líneas todavía un niño, en 1977, el noticiario televisado de la época informó sobre los últimos coletazos de la, en ese momento terminada, Guerra de Vietnam. Aquello excitó mi imaginación y al preguntarle a mi padre qué guerra era esa se limitó a decir que era una guerra de los norteamericanos en Asia y meneó la cabeza. ¿Pero, había habido una guerra y yo no me había enterado? ¿Cómo era posible? Durante los años siguientes, pequeños retazos de información me fueron llegando, aunque la historia de aquel conflicto era en España algo casi secreto. En aquel entonces, el único modo de llegar a saber algo sobre aquella guerra era el cine. Llegó 1978 con El cazador (The Deer Hunter), de Michael Cimino, y Los chicos de la compañía C (The Boys in Company C), de Sydney J. Furie; y el año siguiente con Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola. Más adelante, pudimos ver Platoon (1986), de Oliver Stone, La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 1987), de Stanley Kubrick, y, un año después, conocimos la publicación “NAM: Crónica de la guerra de Vietnam 1965-1975”. Veinte fascículos y diez vídeos en VHS editados por Planeta DeAgostini. (Como título comercial estaba bien, pero desde luego la intervención estadounidense en Vietnam comenzó mucho antes de 1965). Los años ochenta trajeron una importante hornada de películas sobre Vietnam, bueno sobre la Guerra de Vietnam, pero es que el nombre de aquel país lejano se había trasformado en sinónimo de guerra. Todo aquello satisfizo en parte mi curiosidad, pero me llevó a plantearme grandes interrogantes sobre esas tremendas y espectaculares imágenes que narraban el conflicto. ¿De qué trataba todo esto en realidad? ¿Fue una guerra justa? Es posible que la Guerra de Vietnam quede hoy un poco lejos en el tiempo; incluso podría pensarse que es un tema apartado de nuestro ámbito cultural. Pero lo cierto es que una guerra más distante, la Segunda Guerra Mundial, modeló el mundo en el que hoy vivimos. No sólo esa guerra y sus resultados finales, sino también la percepción que de esos acontecimientos tenemos, han conformado una buena parte de nuestra visión del mundo actual. No puede entenderse la realidad política, social y cultural de nuestros días sin echar la vista atrás y analizar el statu quo y los efectos que la Segunda Guerra Mundial produjeron, y El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 4 que influyen hasta hoy en nuestras vidas. El Sistema-Mundo que hoy vivimos es en gran parte consecuencia de ese conflicto y, no menos importante, de la versión que de esos acontecimientos nos han transmitido los medios de comunicación y, de manera fundamental, el Cine con su hipnótico poder de persuasión. También, la Guerra de Vietnam y sus consecuencias han influido, en cierto grado, en la conformación del mundo contemporáneo y de nuestro entorno. La escalada de tensión en abril de 2013, entre Corea del Norte y de otro lado Corea del Sur y su aliado EE.UU., preocupó en todo el mundo. El viento de la historia vuelve de cuando en cuando a traer los ecos de una Guerra Fría que se calentó demasiado, primero en Corea y después en Vietnam. Las consecuencias de un nuevo e indeseable conflicto con Corea del Norte serían devastadoras en el Sistema-Mundo globalizado en el que vivimos, aunque quizá consecuencia del mismo. La Guerra de Vietnam en su momento afectó a gran número de países (aunque en la España de entonces fue minimizada por unos medios de comunicación controlados y la modesta intervención humanitaria de España en el Vietnam se mantuvo en secreto) y sus consecuencias explican en parte la actual política exterior de EE.UU. que atañe a todo el globo y de la que España en la actualidad es dependiente, sea cual sea el color del gobierno de turno, al margen de poses y de gestos para la galería. Las consecuencias de la Guerra de Vietnam han mediatizado la política de EE.UU. durante lustros. Ejemplo de ello son los acontecimientos que se produjeron durante la crisis alimentaria en Somalia en 1993. La ONU lanzó la operación Restaurar la Esperanza1 pero no podía distribuir los alimentos a la hambrienta población ya que el señor de la guerra Mohamed Farah Aidid robaba la mayor parte de la ayuda extorsionando y matando a los que se interponían. Las muertes por la hambruna crecieron exponencialmente hasta cientos de miles de personas. Estados Unidos envió un contingente de fuerzas especiales para capturar a Aidid y normalizar la distribución de la ayuda humanitaria. El intento para capturarle degeneró en lo que fue la Batalla de Mogadiscio, un terrible enfrentamiento y un serio revés para las fuerzas estadounidenses, pero que acabó con la mayor parte de la organización de Aidid fuera de combate. Este episodio fue llevado al cine por Ridley Scott en la película Black Hawk derribado (Black Hawk Down, 2001) aunque pasando por alto los errores de la 1 Cfr.: WASDIN, Howard E. y TEMPLIN, Stephen. Seal Team Six. Barcelona: Ed. Crítica. 2012. p. 191. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 5 operación. El presidente Clinton, ante la muerte de dieciocho soldados estadounidenses (otros ochenta y cuatro resultaron heridos2), presionado por la repercusión de las imágenes de los cuerpos sin vida de soldados norteamericanos siendo arrastrados por el suelo que dieron la vuelta al mundo, decidió retirar sus fuerzas de Somalia. Cuando se estaba a un paso de derribar a Aidid y conseguir que la población accediera a los alimentos “[...] Clinton dio media vuelta y salió corriendo. Ordenó detener todas las acciones contra Aidid” 3. Somalia perdió toda ayuda de la Comunidad Internacional para conseguir paz y alimentos. El caos y la hambruna aumentaron de forma dramática, pero la Administración Clinton vislumbró signos de lo que podía convertirse en un Vietnam a pequeña escala y se libró del problema. El “síndrome de Vietnam” todavía influía en la dinámica política en 1993 y los dirigentes de EE.UU. lo tenían muy presente. La supuesta derrota en Vietnam quedó grabada también en la conciencia colectiva de los estadounidenses. Hasta en la mordaz serie de animación Los Simpsons se hace referencia a que fue la única guerra perdida por los EE.UU., en capítulo titulado Bart's Inner Child, perteneciente a la quinta temporada4. Según Jim Bancroft, el síndrome de Vietnam tuvo consecuencias durante largos años y con diferentes administraciones: Esta falta de resolución se mostró en 1975, cuando los vietnamitas del Norte invadieron el Sur y se produjo una masacre, matando a más de un millón de personas, ocasionando que entre un millón y medio y dos millones de personas huyeran en pequeñas embarcaciones para salvar sus propias vidas. Esta falta de resolución se mostró más tarde ese año cuando el Jemer Rojo comenzó su genocidio sistemático en Camboya, dejando a los EE.UU. incapaces de intervenir para detener la matanza, y más de un millón de personas fueron masacradas. Esta falta de resolución se mostró incluso en 1979, cuando la embajada estadounidense fue invadida en Teherán, Irán, y el entonces presidente Jimmy Carter no pudo responder enérgicamente con nuestros militares reaccionando de modo contundente a la nueva amenaza mundial: el terrorismo islámico. Esta falta de resolución se mostró cuando el entonces presidente Ronald Reagan no pudo hacer un esfuerzo militar decidido en el Líbano debido a la 2 Ibíd. p. 272. 3 Ibíd. p. 273. 4 Emitido originalmente del 11 de noviembre de 1993. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 6 falta de respaldo en el Congreso y el Senado. Esta falta de decisión se mostró cuando los contras fueron apoyados por un año o dos, sólo para que el Senado y el Congreso demócrata retirasen los medios para mantener las acciones en contra de una dictadura comunista en Nicaragua5. La cuestión es: ¿El síndrome lo provocaba el conocimiento real de los acontecimientos relacionados con la guerra de Vietnam, o más bien era un sentimiento nacido de la percepción subjetiva del conflicto, de la imagen que de esa guerra habían creado los medios, entre ellos el Cine? ¿Era acaso una suerte de memoria sentimental nutrida de fantasmas creados en parte por el celuloide? Una memoria que Hollywood, desde el caso del Vietnam, a la Segunda Guerra Mundial, pasando por la conquista del oeste, ha contribuido a fabricar durante toda su historia y que origina un bucle infinito que acaba por retroalimentar con imágenes y sentimientos a los protagonistas del siguiente conflicto. En Rumores de guerra (A Rumor of War, 1980), miniserie de televisión dirigida por Richard T. Heffron, basada el en libro homónimo de Philip Caputo, el protagonista, un joven oficial de los marines, ansía luchar en primera línea y sueña con la gloria romántica del combate: “Ya me veía cargando en alguna cabeza de playa distante, como John Wayne en Arenas sangrientas, y después regresando a casa como un curtido guerrero con medallas en el pecho” 6. John Wayne, un actor que nunca militó en las filas del Ejército estadounidense, se había convertido en fuente de inspiración para los combatientes reales. Siguiendo el ejemplo de un monolítico personaje del cine cuyas lealtades, sentimientos y acciones eran coherentes entre sí hasta convertirlo en un ser indestructible, los jóvenes soldados desafiaban a las balas enemigas en Vietnam. Lo mismo le ocurriría a Ron Kovic, autor de la novela autobiográfica que daría origen a Nacido el cuatro de julio (Born on the Fourth of July, 1989), de Oliver Stone. Según Kovic: “Como Mickey Mantle y los fabulosos Yankees de Nueva York, John Wayne en Arenas sangrientas se convirtió en uno de mis héroes”7. El rastro del héroe arquetípico, del americano valeroso hecho a sí mismo que representaba John Wayne en las películas sobre la Segunda Guerra Mundial, 5 BANCROFT, Jim. The Blood on Kerry's Hands en freerepublic.com [en línea]. Disponible en: http://www.freerepublic.com/focus/news/1204513/posts?page=51 [consultado el 24 de abril de 2014]. 6 CAPUTO, Philip. A rumor of war. New York: Henry Holt and LLC, 1977, p. 8. La película que menciona se estrenó en España con el título Arenas sangrientas (Sands of Iwo Jima, 1949), dirigida por Allan Dwan. 7 KOVIC, Ron. Born on the Fourth of July. New York: McGraw-Hill, 1976, p. 44. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 7 se encuentra también presente en el subtexto de la novela “Short-Timers”, de Gustav Hasford, que Stanley Kubrick llevaría a la pantalla grande con el título de La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 1987), rastro que se encuentra también en el propio filme8. Son arquetipos y ejemplos de vida, de valor y de comportamiento en la guerra. Cuando el atormentado personaje que interpreta John Wayne en Centauros del desierto9 (The Searchers, 1956), Ethan Edward, procede con sadismo disparando a los ojos del cadáver de un indio apache, no parece tan malo, ya que al fin y al cabo Ethan Edward es John Wayne. De manera que el modo en el que se representa a los héroes en el cine es importante, su modo de proceder, sus valores y su comportamiento en la pantalla pueden tener una significativa influencia entre aquellos llamados a tener un papel similar en la vida real. Pero, así como John Wayne inspiró valor combativo en varias generaciones, ¿habrán conseguido las películas sobre la guerra de Vietnam inculcar una mayor honestidad moral a los combatientes del futuro? Las fábulas de la tradición oral de antaño, hoy se han convertido en celuloide y éste se inspira en la historia, la interpreta y a la vez sirve como medio para transmitir esquemas de conducta y valores morales. El cine se convierte así en un terreno para la exposición de cuestiones éticas: “[...] la realización de argumentos que transcurren en escenarios remotos permite a los guionistas y directores plantear reflexiones filosóficas e incluso morales relacionadas con el momento en el que están viviendo pero que al estar situadas dentro de escenarios históricos adquieren un aire más ejemplarizante y universal” 10. En este sentido, el historiador francés Marc Ferro (1924), discípulo de Fernand Braudel y representante de la escuela historiográfica de los Annales, defiende la importancia del cine como transmisor de valores y cómo divulgador de la historia. Propone como ejemplo el hecho de que los jóvenes iraquíes sólo conocen su propia historia a través del cine y abundando en esta idea indica: Un ejemplo realmente significativo en el mundo del teatro es el caso de la obra histórica de Shakespeare. Es cierto que en Inglaterra, desde hace unos cuatrocientos años, cada año la gente ve teatro de Shakespeare. La gente mayor, de una cierta edad, en aquel país, seguramente ha visto casi 8 ANDEREGG, Michael A. Inventing Vietnam: The War in Film and Television. Philadelphia: Temple UP, 1991, p. 19. 9 Centauros del desierto (The Searchers, 1956), dirigida por John Ford. 10 IBARS FERNÁNDEZ, Ricardo y LÓPEZ SORIANO, Idoya. “La historia y el cine”. Clío Nº 32. http://clio.rediris.es/n32/historiaycine/historiaycine.htm [consultado el 22/10/2013]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 8 toda la obra de Shakespeare. De la misma manera que en Francia se dice que todos han sido, son o serán gaullistas, en Inglaterra todo el mundo ha leído o verá a Shakespeare. Hay Shakespeare en el teatro, en la televisión, en el cine (Orson Welles), en los dibujos para los niños: Shakespeare es inevitable. El resultado es que en bastantes piezas de Shakespeare hay problemas históricos que son abordados. Por ejemplo, la Guerra contra Juana de Arco en Francia. Los ingleses conocen la versión de Juana de Arco según Shakespeare. Todo lo que conocen de Juana de Arco es únicamente por Shakespeare. El resultado es interesante, porque hay muchos historiadores que han escrito sobre Juana de Arco, pero ninguno ha leído las obras de los historiadores sobre Juana de Arco y las pocas líneas que hay en los libros de texto sobre Juana de Arco entran en las mentes de los estudiantes, pero enseguida se van por una cosa bien sencilla: y es que la historia cambia en cada generación. Porque la historia responde a las necesidades actuales. No estudiamos ahora los problemas históricos como los estudiábamos hace veinte años: las preguntas o necesidades cambian. Si no cambiasen, la historia habría muerto. El resultado es que un historiador persigue a otro historiador. Y, en cambio, Shakespeare continúa. Por tanto, la obra estética tiene más perdurabilidad que la obra histórica. Para mí, que soy un historiador, esto es un drama; pero un drama que lo vivo cada día, cuando veo a Solchenitzin estudiar cada vez más la Revolución rusa. Porque la novela durará mucho más que la obra histórica. Y lo que he dicho de William Shakespeare respecto a Juana de Arco, es también lo mismo en el cine11. Así que, si hacemos caso de las tesis de Marc Ferro, seremos más influyentes con nuestra versión de la historia y ganaremos más adeptos a nuestra interpretación moral de la misma con una película que con cientos de libros eruditos. En ese sentido cabría preguntarse si el cine refleja la Historia o si la desfigura. La respuesta es que hace ambas cosas en diferente medida. Según J. M. Caparrós Lera: “Que el arte cinematográfico es un testimonio de la sociedad de su tiempo, hoy nadie lo duda. Es más, el film es una fuente instrumental de la ciencia histórica, ya que refleja, mejor o peor, las mentalidades de los hombres de una determinada época”12. Por su parte, E. C. García Fernández señala que “[…] el cine se convertirá en un vehículo singular para las ideas –en un mecanismo aprovechado por los diferentes gobiernos para influir en la conciencia de su inmediata sociedad–, a la vez que también será el marco apropiado 11 FERRO, Marc. “Perspectivas en torno a las relaciones Historia-Cine” Film-Historia, Vol. I, Nº 1 (1991): 3-12. p. 5. 12 CAPARRÓS LERA, J. M. “Enseñar la historia contemporánea a través del cine de ficción.” Centre d’Investigacions Film-Història. Universidad de Barcelona. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 9 para plasmar propuestas críticas y de rechazo a ciertas conductas agresivas y totalitarias en el marco de una sociedad mundial que busca referentes democráticos”13. Las películas son un testimonio y a la vez son testigos de la Historia y de ahí su importancia como fuentes auxiliares para la investigación histórica. Marc Ferró opina que las películas no son solo válidas como documento, sino porque permiten al erudito interesantes aproximaciones socio–históricas al tiempo en que se llevó a cabo la película14. Es probable que las películas sean más útiles para conocer qué pensaban los creadores de la misma sobre los acontecimientos históricos que describe el filme, que para conocer con fidelidad unos hechos tan alejados en el tiempo. Según Pierre Sorlin, en ocasiones las películas nos “hablan más de cómo es la sociedad que las ha realizado”15 que del referente histórico que intentan evocar. Aunque de esa aproximación pueden surgir visiones de la historia que van más allá de las fechas y los grandes acontecimientos, más allá de una historia de batallas y reyes. Podemos estar ante una manera de indagar en la historia que experimenta reconstruyendo las humildes vidas de personajes anónimos, que es posible que nunca existieran como tales, pero que representan con verosimilitud un pasado al que no podemos acceder de otro modo con tal sensación de proximidad. No es lo mismo leer lo penoso de las condiciones de vida y la dureza de los combates en los campos de Vietnam que contemplar por ejemplo la impactante lluvia de fuego que se desencadena sobre el protagonista de Forrest Gump16 (1994) y sus camaradas de patrulla. En este sentido, el historiador de la cultura Peter Burke nos indica que: Dada la importancia que tienen la mano sujeta a la cámara, y el ojo y el cerebro que la dirigen, convendría hablar del realizador cinematográfico como historiador. La capacidad que tiene una película de hacer que el pasado parezca estar presente y de evocar el espíritu de tiempos pretéritos es bastante evidente. En otras palabras, el testimonio acerca del pasado que ofrecen las imágenes es realmente valioso, complementando y corroborando el de los documentos escritos. Muestran ciertos aspectos del pasado a los que otros tipos de fuentes no llegan 17. 13 GARCÍA FERNÁNDEZ, Emilio C. Cine e Historia. Las imágenes de la historia reciente. Madrid: ArcoLibros, 1998, p.10. 14 Cfr.: FERRO, Marc. Op. Cit. pp. 7-10, passim. 15 SORLIN, P. Sociología del Cine. La apertura para la historia de mañana. México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1985, p. 43. 16 Forrest Gump (1994), dirigida por Robert Zemeckis. 17 BURKE, P. Visto y no visto. El uso de la imagen como documento histórico. Barcelona: Crítica, 2005, pp. 201 y ss. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 10 Podemos llegar al ovillo de la Historia desenmarañando la madeja que son las películas, pero quizá no lleguemos a la Historia con mayúsculas, sino a la versión que el cine y los directores nos han proporcionado de esos acontecimientos. Tras el fallecimiento en 2013 de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, un canal de televisión de Tailandia18 ilustró la noticia con una fotografía de la actriz Meryl Streep, caracterizada como Margaret Thatcher para la película La Dama de Hierro (The Iron Lady, 2011) 19. Sólo una anécdota, sí, pero es un síntoma de cómo la versión que el cine hace de la historia, acaba por convertirse en la historia oficial, más extendida, conocida y creída de lo que cualquier libro de historia explique, por riguroso que sea. Cierto es que muchos no conocen más historia que la transmitida por el cine, ni más ejemplo de conducta bélica que la derivada de los héroes de la pantalla. De cómo se haya contado la Guerra de Vietnam en el cine, depende en gran medida cómo se ha luchado y se luchará en las guerras posteriores. La impactante serie de televisión Generation Kill (2008)20 sobre la Segunda Guerra del Golfo, refleja una preocupación constante de los soldados norteamericanos por no cometer actos criminales. ¿Y no es acaso esta sensibilidad (no hablamos aquí de la cruda realidad de ese conflicto sino de cómo se plasma en la serie) una consecuencia de los valores aprendidos en parte gracias a los filmes sobre la Guerra de Vietnam? De hecho, en las modernas academias militares estadounidenses se proyectan algunos de estos filmes para después comentarlos y debatir sobre ellos en las clases sobre Derecho de Guerra y reglas de enfrentamiento. Algunas de esas películas, por cierto, han sido dirigidas por veteranos de la Guerra de Vietnam como Oliver Stone y es que, como dice el filósofo y ensayista Esteban Ierardo: Quizá, el guerrero sea quien mejor puede abogar por la paz. Y esto porque quien tembló entre las mandíbulas rojas de la guerra sabe que no se debe convocar al dragón destructor en cuyas escamas se agolpan medallas, cañones y masacres. Y el guerrero puede ser sincero defensor del pacifismo porque su motivación no es una secreta cobardía ante el estrépito de la batalla o un perezoso apego a las comodidades del orden. El combatiente que, por propia experiencia, conoce los taladros de la muerte, no puede olvidar ya el 18 EFE. (9 de abril de 2013). La televisión tailandesa confunde a Meryl Streep con Margaret Thatcher. 20 Minutos.es [en línea]. Disponible en: http://www.20minutos.es/noticia/1781360/0/meryl-streep/margaret- thatcher/confusion/ [consultado el 11/4/2013]. 19 La Dama de Hierro (The Iron Lady, 2011), dirigida por Phyllida Lloyd. 20 Una coproducción de la HBO dirigida por Susanna White y Simon Cellan Jones. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 11 superior sonido de una mañana bella21. Por supuesto que la preocupación por las reglas de comportamiento en la guerra viene de tiempos muy antiguos, pero incluso la actual ola de inquietud por el respeto al Derecho Internacional Humanitario, nace en parte de influyentes autores que toman como punto de partida la Guerra de Vietnam. Por ejemplo, Michael Walzer, en el prefacio del que se ha convertido en un libro de referencia en este campo, “Guerras justas e injustas. Un razonamiento moral con ejemplos históricos”, nos ofrece algunas ideas al respecto: No empecé este trabajo pensando sobre la guerra en general sino sobre guerras concretas y sobre todo en la intervención estadounidense en Vietnam. [...] Cuando hablábamos de agresión y de neutralidad, de los derechos de los prisioneros de guerra y de los derechos de los civiles, de las atrocidades y de los crímenes de guerra, nos estábamos valiendo de conceptos que eran el resultado de la labor de muchas generaciones de hombres y mujeres, de personas cuyos nombres, en la gran mayoría de los casos, jamás habíamos escuchado22. ¿Podremos encontrar en los filmes que analizaremos más adelante, reglas morales con capacidad de influir en las personas? ¿Aprenderemos de toda esta filmografía una lección final sobre este conflicto armado y sobre todas las guerras? ¿O acaso todo ha consistido en más fuegos artificiales hollywoodenses? Es más fácil hacer preguntas que responderlas, pero en este caso puede ser útil de cara a la investigación y a la especulación intelectual, plantear dudas acerca de ideas que se suponían asentadas sobre el cine inspirado en la Guerra de Vietnam. Como dice el reconocido historiador Eric J. Hobsbawm: “Estamos inmersos en el pasado, como un pez lo está en el agua, y no podemos escapar de él. Pero nuestra forma de vivir y movernos en este medio hacen necesarios el análisis y el debate”23. 21 IERARDO, Esteban. La guerra desnuda. Temakel [en línea]. Disponible en: http://temakel.net/node/468 [consultado el 23 de octubre 2013]. 22 WALZER, Michael. Just and Unjust Wars: A Moral Argument with Historical Illustrations. New York: Basic, 1992. p. 18. 23 HOBSBAWM, Eric J. Sobre la Historia. Barcelona: Crítica, 2002, p. 37. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 12 2. Estado de la cuestión. El cine sobre la Guerra de Vietnam es un área del conocimiento del que en estos momentos existen numerosas publicaciones en forma de libros, monografías, y artículos, la mayoría escritos en lengua inglesa. La abundancia de material sobre el tema es tal que, por ejemplo, solamente sobre la película de Coppola Apocalypse Now, Esteve Riambau registra ciento setenta y tres artículos que se ocupan de la versión primitiva del filme y otros cincuenta y uno que se centran en el nuevo y extendido montaje, Apocalypse Now Redux24. Si buscamos artículos sobre el resto de la larga lista de filmes sobre Vietnam, el número de artículos publicados es abrumador. Por otra parte, de entre la larga veintena de libros que intentan llevar a cabo el estudio de toda la producción cinematográfica sobre Vietnam, algunos se han convertido en un referente para los interesados en el tema y, por sólo citar algunos, comenzaremos por la colección de artículos monográficos coordinada por Linda Dittmar y Gene Michaud publicada en 1990, “From Hanoi to Hollywood. The Vietnam War in American Film”25, que revisa desde la figura del veterano de guerra en pantalla, hasta el cine documental, utilizando puntos de vista inusuales y sutiles. La antología pone el foco en el modo en el que la Guerra de Vietnam ha sido asumida por la industria cultural estadounidense. En el libro, las películas son tratadas como un artefacto cultural que moldea creencias y que puede guiar pautas de conducta. Más de cien películas de ficción y documentales son mencionados en el texto, incluyendo análisis de filmes comerciales muy conocidos como Apocalypse Now (1979), Platoon (1986), La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 1987)... En el aspecto bibliográfico podemos destacar también el libro de Michael Anderegg “Inventing Vietnam: The War in Film and Television” 26, una colección de ensayos que analiza los temas, los aspectos formales y las estrategias estilísticas que se observan en una amplia gama de películas y programas de televisión sobre el conflicto de Vietnam. 24 Cfr.: RIAMBAU, Esteve. Francis Ford Coppola, Madrid: Cátedra, 2008, pp. 404-412. 25 DITTMAR, Linda; MICHAUD, Gene (eds.) From Hanoi to Hollywood. The Vietnam War in American Film. Londres: Rutgers University Press, 1990. 26 ANDEREGG, Michael A. Inventing Vietnam: The War in Film and Television. Philadelphia: Temple UP, 1991. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 13 “Vietnam at 24 Frames a Second: A Critical and Thematic Analysis of over 400 Films about the Vietnam War”27 de Jeremy Devine, es muestra de un conocimiento enciclopédico sobre las películas de la Guerra de Vietnam. El autor, un ejecutivo de la industria cinematográfica, incluye en este libro resúmenes detallados de las películas de Vietnam, desde las más desconocidas a las más célebres. El trabajo se desarrolla en orden cronológico, ofrece análisis breves y relaciona las películas con los acontecimientos históricos del momento en que fueron estrenadas. También relaciona los filmes con temas como el movimiento contra la guerra, los prisioneros, y los problemas de los veteranos. En España, han surgido especialistas como Luís Fernando de Iturrate Cárdenes con trabajos como su tesis doctoral “Vietnam en el cine (1975–1993)”28, disponible en formato libro29 desde 2002 y su monografía sobre las bandas sonoras “La Música en el Cine sobre Vietnam”30. No en el plano del análisis, pero sí en el de la compilación exhaustiva, es interesante el libro de Francisco Javier González-Fierro, “Toda la guerra del Vietnam en cine y televisión”31, que facilita información sobre películas y documentales casi desconocidos y contiene una útil taxonomía temática de la producción fílmica sobre Vietnam. Cabe destacar también de entre el material publicado en español, el libro de J. M. Caparrós Lera, “La Guerra de Vietnam, entre la Historia y el Cine”32. Es una obra más bien didáctica del profesor de Historia Contemporánea y Cine de la Universidad de Barcelona –también Presidente del Centro de Investigaciones Film-Historia. En el libro, propone una revisión de la memoria colectiva reciente a través de un gran fondo cinematográfico. Ya en un nivel mayor de concreción, de entre los artículos publicados originalmente en español, una muy interesante aproximación al tema, y más concretamente al filme de Stanley Kubrick La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 27 DEVINE, Jeremy M. Vietnam at 24 Frames a Second: A Critical and Thematic Analysis of over 400 Films about the Vietnam War. Texas: University of Texas, 1999. 28 ITURRATE, L. F. Vietnam en el cine (1975–1993). Tesis doctoral. Tenerife. Universidad de La Laguna, 1994, t. I. 29 ITURRATE, L. F. Vietnam en el Cine. Madrid: Color Relax, 2002. 30 ITURRATE, L. F. La Música en el Cine sobre Vietnam. Madrid: Resma, 2002. 31 GONZÁLEZ-FIERRO SANTOS, Francisco Javier. Toda la Guerra del Vietnam en cine y televisión. Madrid: Arkadin, 2008. 32 CAPARRÓS LERA, J. M. La Guerra de Vietnam, entre la historia y el cine. Barcelona: Ariel, 1998. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 14 1987), se encuentra en el trabajo de Emilio C. García Fernández y Santiago Sánchez González, “Las Imágenes de la Historia en la Obra de Stanley Kubrick”33. Es apreciable asimismo la monografía sobre Apocalypse Now de Ramón Moreno Cantero, “Guía para analizar y ver Apocalypse Now Redux”34, libro publicado en 2003. En él podemos encontrar un análisis detallado que interpreta la película desde una perspectiva histórica y social. En lo tocante a estudios que pongan en relación el cine de la Guerra de Vietnam con aspectos éticos y morales, no hemos encontrado ninguna publicación importante. Tan sólo un breve artículo de Javier Elguea, publicado por el Instituto Tecnológico Autónomo de México35, que aunque tiene cierto interés, no profundiza demasiado. De la moral y la Guerra de Vietnam en sí, sin entrar en temas cinematográficos, existe una recopilación de ensayos coordinada por Paul Menzel: “Moral Argument and the War in Vietnam; a Collection of Essays”36, que plantea cuestiones éticas fundamentales sobre aquel conflicto y su percepción moral por la sociedad estadounidense de la época. En este contexto, pensamos que un análisis en profundidad del cine sobre el conflicto de Vietnam en clave ética y moral, explorará un campo hasta ahora sólo observado desde la distancia y de manera parcial. Por eso nos proponemos realizar ese trabajo en la presente tesis doctoral, que, por lo que sabemos hasta hoy, supone aportar novedad al objeto general de estudio. Todavía no se ha efectuado un análisis pormenorizado del sistema de valores morales implícitos en estos filmes y, por lo tanto, existe en éste aspecto concreto un vacío de conocimiento que justifica este trabajo de investigación. 33 GARCÍA FERNÁNDEZ, Emilio C.; SÁNCHEZ GONZÁLEZ, Santiago. “Las Imágenes de la Historia en la Obra de Stanley Kubrick”, en: Área Abierta Nº 1 (NOV. 2001). 34 MORENO CANTERO, Ramón, Guía para analizar y ver Apocalypse Now Redux, Valencia: Nau Llibres/Octaedro, 2003. 35 ELGUEA, Javier. El cine, la moral y la Guerra de Vietnam: 1978-1988. Centro de Estudios Sociológicos, El Colegio de México [en línea]. Disponible en: http://biblioteca.itam.mx/estudios/estudio/letras19/notas5/sec_1.html [consultado el 14 de abril de 2014]. 36 MENZEL, Paul T. Moral Argument and the War in Vietnam; a Collection of Essays. Nashville: Aurora, 1971. “Lo que el arte expresa, las palabras del lenguaje cotidiano no pueden traducirlo; y esa imposibilidad da origen a una infinidad de interpretaciones”. (TODOROV, Introducción a la literatura fantástica) 1 Metodología El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 16 El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 17 Capítulo 1 Metodología 1.1. Proyecto de la Investigación. El cine bélico y el propagandístico nos han atraído desde siempre, quizá sea por pertenecer a una generación que ha crecido con la referencia televisiva de los filmes norteamericanos de propaganda sobre la Segunda Guerra Mundial, en los que los estadounidenses eran unos perfectos caballeros y los alemanes y japoneses retorcidos criminales, donde John Wayne, Errol Flynn y Burt Lancaster se mostraban como héroes de leyenda y se convertían en modelos a seguir. Pero la gran alianza entre el Hollywood de los años 40 y las Fuerzas Armadas estadounidenses no se ha vuelto a reeditar. La Guerra de Vietnam abrió una brecha en la sociedad norteamericana que afectó a numerosos ámbitos. Dejando aparte escasos filmes como Los Boinas Verdes (The Green Berets, Ray Kellogg y John Wayne, 1968), que apoyaban y justificaban la intervención americana en Vietnam, la gran mayoría son críticos con la guerra y los que la hicieron. ¿Pero hasta dónde llega esa crítica? ¿Hasta políticos como Lyndon B. Johnson o hasta el punto de criminalizar a toda una generación de jóvenes estadounidenses que combatieron en Vietnam? La corriente moral y ética generada como reacción a la Guerra de Vietnam, se ha propagado con rapidez al ámbito del mainstream y los filmes sobre el tema han constituido un importantísimo factor de penetración ideológica. Una razón de peso para la elección de un tema aparentemente tan lejano, es la grandeza intelectual de una parte del cine estadounidense sobre Vietnam, que critica al sistema desde el sistema y que juzga a la sociedad estadounidense desde dentro. Es un ejercicio de reflexión que intenta ser la catarsis de un trauma y procurar la superación del mismo a través del análisis de una difícil época llena de conflictos. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 18 1.1.1 Determinación del objeto de estudio. Pasaremos en primer lugar a establecer algunas cuestiones con las que vamos a trabajar: La que conocemos generalmente como Guerra de Vietnam1 es la que sostuvieron la República de Vietnam2 (del Sur) y los Estados Unidos de América por un lado contra la República Democrática de Vietnam3 (del Norte) por otro, entre 1963 y 1975. El cine de ficción producido en Estados Unidos que ha tratado de reflejar éste evento histórico y sus consecuencias, es el centro de nuestra investigación. Así, el objeto de la presente tesis es el estudio de la producción cinematográfica estadounidense sobre la Guerra de Vietnam en lo que atañe a sus aspectos éticos y morales. Elementos relativos a la ética individual, la moral universal y la moral militar, entrando en conflicto con la realidad de la guerra y la amoralidad que ésta puede generar, están presentes en estos filmes y desde ese punto de vista serán objeto de análisis. El estudio proyectado será extenso, aunque no exhaustivo; cabe indicar que el estudio del cine documental sobre Vietnam no entra en los objetivos de esta tesis, aunque podamos hacer alguna referencia al mismo para contextualizar ciertos aspectos del cine de ficción. Esperamos que a través del presente estudio, podamos comprender mejor el fenómeno del cine sobre la Guerra de Vietnam, las ideas morales que lo conforman y su posible influencia en el la manera en la que el hombre contemporáneo percibe el fenómeno de la guerra. 1.1.2. Hipótesis y objetivos. Una vez planteadas las cuestiones previas, pasamos a elaborar las hipótesis de partida: 1. En general, el cine sobre la Guerra de Vietnam no ataca el sistema de valores propio de la sociedad estadounidense. 2. Se critica la guerra en sí, como un ente de cuya existencia nadie es responsable, como un acontecimiento con vida propia, sin tener en cuenta sus causas. 1 En realidad, puede decirse stricto sensu que Vietnam estuvo en guerra desde 1945 hasta 1975 contra japoneses, franceses y finalmente estadounidenses. 2 RVN por sus siglas en Inglés. 3 RDVN por sus siglas en Inglés. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 19 3. No se culpabiliza a ningún Presidente o a sus gobiernos de la guerra y sus desastres para la población vietnamita. 4. No se exponen de manera clara y contundente los postulados fundamentales del movimiento anti-guerra de los años 60. 5. Es un cine ambivalente en el que hay un mensaje contra la guerra, aunque las fuerzas oponentes, el Ejército nordvietnamita y el Vietcong, son descritos como carentes de humanidad, amenazantes y despiadados, y sin hacer referencia a su importante dimensión ideológica y política. 6. En los filmes, no se pretende criminalizar a todas las Fuerzas Armadas, si no a determinados individuos que actuaron de forma incontrolada. Tampoco se criminaliza al Estado. 7. El cine sobre Vietnam es fundamentalmente una cuestión moral y sus representaciones, más que a la realidad del conflicto, responden a cuestiones ideológicas. 8. Los valores clásicos como el patriotismo y la lucha en nombre de la libertad y la democracia han sido eliminados en este cine y la figura del héroe prácticamente ha desaparecido. 9. El veterano es una figura muchas veces protagonista, pero se le rodea de elementos negativos como la inestabilidad mental, el desarraigo afectivo y la peligrosidad social. 10. Las películas de la Guerra de Vietnam han fracasado en plantear claramente el por qué de la guerra, sus consecuencias para el pueblo vietnamita y eluden cuestiones fundamentales acerca de la moralidad de la guerra como el uso de agentes químicos y masivos bombardeos. 1.2. Metodología de Análisis Fílmico. La tesis que planteamos, contiene por un lado elementos de compilación y síntesis y por otro de análisis e inducción. De compilación y síntesis en cuanto a lo que se refiere al estudio de la historia de la guerra de Vietnam, las teorías morales y éticas, el Derecho Internacional Humanitario y el necesario recorrido por la producción cinematográfica estadounidense relacionada El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 20 con el tema de la Guerra de Vietnam. Esta compilación se formará con información histórica, crítica, política y cinematográfica a partir de las fuentes secundarias, señaladas en la bibliografía. De análisis e inducción por el trabajo de observación que realizaremos sobre una muestra formada por una selección de películas. En cuanto a cómo será este análisis, podemos clasificarlo desde diferentes criterios: por el número de grupos, el trabajo de investigación será de un solo grupo, por el número de observaciones, de varias observaciones. Por su naturaleza, empírica y analítica; por su carácter y número de las variables: no experimental, basada en muestra. Se procederá al análisis a partir de fuentes primarias: los filmes, realizando varios visionados de los mismos y procediendo a la extracción de datos, filtrado y posterior análisis. Los filmes no deben insertarse deductivamente en un contexto teórico en el cual sirven como documento, para luego ser analizados. Más bien deben ser considerados trabajos individuales y a partir de los datos diversos que se extraerán de cada uno, mediante un razonamiento inductivo, procuraremos llegar a establecer proposiciones generales. Llegaremos a lo general a partir de lo particular. Pensamos que será más útil para la investigación, poner el foco inquisitivo en cada película y no partir desde epifenómenos construidos. En el trabajo de investigación previo, correspondiente a la obtención del Diploma de Estudios Avanzados (DEA), se utilizó una rejilla de análisis rígida que contemplaba las siguientes referencias: 1. Ética, moral y valores militares. 2. Los heridos de guerra y los veteranos. 3. El trato a la población no combatiente. 4. El trato a los prisioneros. 5. Referencias a la política estadounidense del momento y al movimiento pacifista. Pero la experiencia nos reveló que el uso estricto de esa rejilla, dejaba fuera del análisis multitud de elementos que si bien, no se encuadraban directamente en esas categorías, poseían una gran riqueza de información connotativa sobre el filme y su significado moral. De manera que, para no desperdiciar información relevante, la rejilla mencionada ha pasado a ser más bien una guía de búsqueda que no excluye otros elementos que podamos relacionar con las cuestiones éticas y morales en los filmes. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 21 La parte analítica de nuestra investigación consiste en la aproximación al filme desde una perspectiva muy particular, indagando sobre elementos que conciernen a un espacio de conocimiento muy concreto, la ética y la moral. Estaríamos aquí esgrimiendo métodos relacionados con las teorías de campo4. El campo semántico utilizado, debe ser concordante con la especificidad del filme. Por otra parte, el campo semántico puede ser organizado en dobletes, entendidos como polaridades5. Pueden estas incluir elementos excluyentes, como por ejemplo, humanitario/criminal, moral/inmoral, y también antónimos que no implican relación de igualdad como, agresor/víctima, soldado/sargento... Estos dobletes semánticos, nos ayudarán a extraer datos relevantes a partir de la observación de las películas. Respecto a la selección de los filmes a analizar se tendrá en cuenta el criterio del éxito, el criterio de la influencia y el criterio de lo típico. 1.3. Plan de trabajo. A continuación expondremos las partes fundamentales que van a conformar la investigación. Comenzaremos poniendo en contexto la Guerra de Vietnam, sus causas, justificaciones, origen y consecuencias y haremos una aproximación histórica a los hitos más importantes de la guerra, lo que nos proporcionará una base sólida para poner en relación las películas con la realidad histórica y su contexto. Continuaremos, acudiendo a las fuentes de ética y moral en su relación con la guerra y nos acercaremos a los valores que rigen el comportamiento en la guerra de los ejércitos modernos. Buscaremos también si en los orígenes de las Fuerzas Armadas estadounidenses hay elementos singulares que expliquen por sí solos comportamientos no ajustados al Derecho Internacional Humanitario. Éste último, será también objeto de estudio en sus principios más fundamentales. Después pasaremos a realizar un recorrido por los filmes más representativos del cine de la Guerra de Vietnam, dibujando una visión general, aunque nos detendremos 4 Cfr.: CASETTI, Francesco. Teorías del cine, Madrid, Cátedra, 1994, pp. 201-205. 5 BORDWELL, David. El significado del filme inferencia y retórica en la interpretación cinematográfica. Barcelona: Paidós, 1995, p. 137. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 22 más en algunas de las que haremos un somero análisis. Pasaremos luego a analizar en profundidad una selección de diez películas que o bien son especialmente representativas o plantean cuestiones morales como base de su argumento y, finalmente, formularemos una serie de conclusiones en base a los datos recopilados en los análisis. Al final del presente estudio se incluirán varios anexos que pueden ser consultados para ampliar información puntual: un desglose sobre los acontecimientos de la guerra, un listado de filmes de la Guerra de Vietnam, que no será exhaustivo, pero que incluirá los títulos más representativos del cine de ficción, un glosario del argot usado por las tropas, presente en muchas películas y que se suele perder con la traducción, y se incluirán también algunos mapas y los testimonios reales de veteranos de la Guerra de Vietnam. 1.4. Fuentes y formación de la Bibliografía. En la formación de la bibliografía se han consultado las siguientes bibliotecas y bases de datos: - Biblioteca de la Facultad de Ciencias de la Información - Film reference - EBSCOhost Connection - FIAF database - TESEO -Google.books En el vaciado de los ficheros anteriores se han utilizado, entre otras, las siguientes palabras clave: Vietnam+movies, cine+Vietnam, Vietnam+films, ethics+Vietnam+War, derecho+humanitario, ética+guerra, moral+guerra, historia+guerra+Vietnam, así como los títulos de las películas analizadas. Dada la diversidad de materias y disciplinas que se interconexionan en este estudio, ha sido necesario aproximarse a fuentes muy heterogéneas, que incluyen desde la Cinematografía a la Historia, pasando por la Filosofía, la Psiquiatría, el Derecho Internacional Humanitario y el material desclasificado del Pentágono. A estas fuentes se ha accedido con diferente grado de dedicación, dependiendo de los temas concretos que El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 23 se buscaban, en función de su relación con cada epígrafe. También se han consultado artículos de revistas especializadas como Área Abierta, Film-Historia, History, Journal of Contemporary History, Revista Académica de Relaciones Internacionales y Revista Española de Derecho Militar, entre otras. Asimismo se han consultado numerosas páginas Web, como, IMDB para buscar información fiable sobre años de producción, fichas técnicas, artísticas, y otros sitios de Internet especializados en muy diversas materias. En cuanto a las citas textuales presentes en la investigación, las traducciones de los textos cuyo título se consigna en lengua inglesa son propias. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 24 ¿No sabemos acaso que en los confines donde la palabra dimite empieza el dominio de la violencia, y que reina ya allí, incluso sin que se la provoque? (JACQUES LACAN) 2 La intervención bél ica estadounidense en Vietnam El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 26 El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 27 Capítulo 2 La intervención bélica estadounidense en Vietnam 2.1. Los antecedentes y las causas de la guerra. La enunciación de la estrategia que Estados Unidos empleó en Vietnam se debe a Henry A. Kissinger, quien en su libro “Armas Nucleares y Política Exterior”1 sostenía la necesidad de adecuar el aparato militar norteamericano a guerras limitadas en cuanto al área geográfica y también en cuanto al tipo de armamento utilizado. Serían guerras localizadas, sin uso de armas nucleares. A diferencia de la guerra mundial nuclear que el Pentágono tenía prevista contra la URSS, las guerras limitadas se desenvolverían en teatros de operaciones alejados de Europa, particularmente en Asia, y para ellas no servirían los planteamientos atómicos. La hipótesis de conflicto que presidía estas teorías era la lucha contra el comunismo dondequiera que amenace o impida la extensión de la influencia estadounidense, habida cuenta de que el enemigo, si bien es internacional en cuanto a su contenido, es nacional por la forma en la que asalta el poder. Este concepto fue completado y ampliado después por el general Maxwell Taylor, Jefe del Estado Mayor Conjunto, quien señalaba que la única guerra total y atómica se daría contra la URSS, y que las demás guerras que se podían prever en el futuro, serían limitadas, una categoría en la cual se incluían las guerras localizadas y subversivas o guerras especiales. Para este tipo de conflictos se crearon las Fuerzas Especiales de los Boinas Verdes y los Rangers y toda una panoplia de tácticas guerrilleras, contraguerrilleras y de contrainsurgencia. A su vez, toda esta nueva estrategia defendida por el entonces presidente J. F. Kennedy (gran valedor de las Fuerzas Especiales, tal es así que la escuela de los Boinas Verdes lleva el nombre de este Presidente) y su Secretario de Defensa, Robert McNamara, incluía además el concepto de “guerra nuclear limitada”, con la previsión de usar armas nucleares tácticas cuya capacidad destructiva estaba limitada a un radio de acción muy restringido. 1 KISSINGER, Henry. Nuclear Weapons and Foreign Policy. New York: Harper, 1957. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 28 Estas ideas se derivaban del concepto de “respuesta flexible”, aquella que era necesario dar al Pacto de Varsovia adaptando los medios a la magnitud de cada ataque, y de la ulterior “escalada”, según establecía la teoría de Herman Kahn2. El profesor de Historia y Relaciones Internacionales Robert K. Brigham, expone que el miedo a la caída de las fichas de dominó en el Sudeste Asiático y la retórica acerca de la obligación moral de oponerse a la agresión comunista, llevaron a Estados Unidos a implicarse en la conflagración: La teoría del dominó y un sentimiento mesiánico del deber, llamaron a los Estados Unidos a la guerra en Vietnam. A los ojos de la administración Eisenhower en la década de 1950, el conflicto no era un lodazal sino más bien una noble misión para salvar el sudeste de Asia del comunismo. Los líderes de los EE.UU. estaban tan seguros de la justeza de su causa que dejaron pasar numerosas ocasiones sin plantearse seriamente la cuestión de los límites del poder de los EE.UU. o de la legitimidad de la teoría del dominó.3 En 1959 los líderes estadounidenses estaban convencidos de que se gestaba una gran confabulación comunista en el Sudeste Asiático, y que oponerse a ella era un deber inexcusable. Así, cuando se instauró la República de Vietnam del Sur con el presidente Diem a la cabeza, Estados Unidos apoyó tanto al nuevo Estado, como la creación de una policía anticomunista. Sin embargo, el nepotismo del nuevo dirigente y la marginación religiosa de la que era objeto la comunidad budista, favorecieron que se iniciara la contestación por parte del Frente Nacional de Liberación, brazo político del grupo guerrillero Vietcong y también por los budistas. El Gobierno de Diem reprimió a los budistas, pero las imágenes de los suicidios rituales de monjes quemándose en Saigón se difundieron por todo el mundo creando un gran escándalo. Mientras tanto, la insurgencia comunista del Vietcong tenía en un brete al inestable Vietnam del Sur. El hecho de que no existiera un gobierno fiable en el Sur, a pesar de que Diem fuera aliado de Washington, provocó la implicación directa de Estados Unidos en la contienda anticomunista, con el envío de tropas terrestres en 1963 (nos referimos al despliegue oficial, ya que agentes de la CIA y miembros de las Fuerzas Especiales, 2 Cfr.: KAHN, Herman. On Escalation: Metaphors and Scenarios. New Brunswick, N. J.: Transaction, 2010, passim. 3 BRIGHAM, Robert K. Iraq, Vietnam and the Limits of American Power. New York: PublicAffairs, 2008, p.4. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 29 operaban desde mucho antes en Vietnam, concretamente desde 19544). Además, Diem sería pronto eliminado mediante un golpe de Estado maquinado por la CIA y autorizado personalmente por el entonces presidente J. F. Kennedy5. El compromiso de Estados Unidos llevó a una escalada en las hostilidades. El Norte redobló sus esfuerzos bélicos y valiéndose de su propio ejército, llevó el peso de las operaciones contra el Sur y tomó también el control militar del Vietcong y de sus acciones bélicas. El conflicto derivó en una guerra nunca declarada oficialmente que provocó un trauma nacional y una ruptura social de los que Estados Unidos tardaría décadas en recuperarse. La tímida estrategia adoptada de contención y desgaste a la defensiva, se mostró inadecuada para ganar la guerra. Estados Unidos confiaba en que su superioridad aérea le facilitaría un triunfo seguro, pero su temor a una reacción china o soviética le impidió dar un golpe decisivo al Norte empantanándose largos años en el peliagudo teatro de operaciones del Sudeste Asiático. Las declaraciones del veterano coronel de Vietnam del Norte, Bui Tin, abundan en esta idea: Si los bombardeos hubiesen sido concentrados en un solo momento, nos hubieran hecho mucho daño. Pero bajo Johnson, los ataques se realizaron en varias fases y no nos preocupaban. Tuvimos muchas oportunidades para reparar las instalaciones y crear rutas alternativas. Siempre tuvimos existencias de arroz listas para alimentar a la gente durante meses si una cosecha resultaba dañada. Los soviéticos compraban arroz en Tailandia para nosotros6. Como contraste, en su libro “La arrogancia del poder”, J. William Fulbright ofrece un análisis de la política exterior de los Estados Unidos de América: A través de nuestra historia, dos corrientes han coexistido incómodamente, una corriente dominante de humanismo democrático y una menor pero perdurable corriente de puritanismo intolerante. Durante años ha habido una tendencia a que predominen la razón y moderación siempre que las cosas van tolerablemente bien o mientras nuestros problemas parecen claros y finitos y manejables. Pero… cuando algún evento o líder de opinión ha enardecido al pueblo a un estado de alta emotividad, nuestro espíritu puritano ha tendido a abrirse paso, llevándonos a ver el mundo de un modo distorsionado a través de la lente del moralismo severo y enfadado7. 4 Cfr.: SHEEHAN, Neil et al. Los documentos del Pentágono. Barcelona: Plaza & Janés. 1971, p. 29. 5 Cfr.: Ibíd. p. 189. 6. YOUNG, Stephen. “How North Vietnam Won the War”. The Wall Street Journal. 3 de agosto de 1995. Véase también BÙI, Tín. Following Ho Chi Minh: The Memoirs of a North Vietnamese Colonel. Honolulu: University of Hawaii, 1995. 7 FULBRIGHT, J. William. The Arrogance of Power. New York: Random House, 1967, p. 274. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 30 Fulbright, arremetía contra la justificación de la Guerra de Vietnam, el fracaso del Congreso en ponerle límites y los intereses que la causaron. Sus críticas agresivas resquebrajaron el consenso de las elites políticas en cuanto a que la belicosidad de EE.UU. en Indochina se debía a la Guerra Fría. La visión que Fulbright tenía de la política exterior estadounidense era muy acertada y mantiene hoy en día su validez, si la examinamos a la luz de documentos recientemente desclasificados. Para abordar el complejo panorama de los antecedentes de la Guerra de Vietnam, acudiremos a un documento imprescindible denominado “Informe McNamara”. Conocido también como “The Pentagon Papers”, se titula oficialmente: “United States – Vietnam Relations, 1945–1967: A Study Prepared by the Department of Defense” (Relaciones Estados Unidos–Vietnam, 1945–1967: Un estudio elaborado por el Departamento de Defensa). Este enorme documento de miles de folios no ha sido desclasificado en su totalidad hasta junio de 20118. En el presente epígrafe hemos acudido tanto a las fuentes primarias, los documentos del Pentágono desclasificados y publicados en 20119, como a fuentes secundarias: los artículos de Fox Butterfield publicados en el New York Times en 1971 y sobre todo al libro “The Pentagon Papers”10 basado en las investigaciones periodísticas de Neil Sheehan, en su versión española “Los documentos del Pentágono”11. El informe encargado al Pentágono por el propio McNamara en junio de 1967 está formado por 47 volúmenes y 7.000 páginas. El Pentágono había tardado un año y medio en elaborarlo y se necesitaron treinta y seis analistas para tener preparada “La historia de la decisión norteamericana de efectuar el proceso de Vietnam”. Se imprimieron sólo quince copias. Las motivaciones para encargar el estudio no están muy claras, pues éste desvela el cúmulo de engaños y errores cometidos por el gobierno estadounidense desde 1954 hasta la finalización del informe en 1968. Aunque secreto, en junio de 1971 el 8 The Pentagon Papers [en línea]. Disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Pentagon_Papers [consultado el 7 de febrero de 2013]. 9 Estados Unidos. The Pentagon Papers [en línea]. Disponible en: http://www.archives.gov/research/pentagon-papers/ [consultado el 7 de febrero 2013]. 10 SHEEHAN, Neil et al. The Pentagon Papers. As Publ. by the New York Times. Toronto: Bantam, 1971. 11 SHEEHAN, Neil et al. Los documentos del Pentágono. Traducción de Ana Mª de la Fuente, Antonio Ribera, Adolfo Martin y J. Ferrer Aleu, investigación de Neil Sheehan, Textos de Neil Sheehan, Hedrick Smith, E.W. Kenworthy y Fox Butterfield, artículos y documentos recopilados por Gerald Gold. Barcelona: Plaza & Janés. 1971. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 31 New York Times comenzó a publicar extractos del Informe McNamara. Daniel Ellsberg, uno de los analistas que lo redactó y firme partidario de McNamara fue decepcionándose a medida que avanzaba en la confección del informe y empezó a filtrar fotocopias del estudio al senador demócrata J. William Fulbright. Nixon y los republicanos se temían complicaciones con este asunto12. Durante la gran ofensiva del ARVN (del Inglés; Army of the Republic of Viet Nam, es decir, el Ejército de la República de Vietnam del Sur) en Laos, Ellsberg decidió pasar copias directamente a la prensa. El 13 de junio de 1971 se publicaron extractos en el New York Times. Nixon interpuso una querella contra el periódico y acusó de robo a Ellsberg y a otro analista, Anthony J. Rysso. El Washington Post, ante el veto al New York Times, también comenzó a publicar resúmenes del informe. Cuando el Washington Post fue silenciado por otra querella, varios diarios de Chicago y de Los Ángeles siguieron con el tema hasta que el 30 de junio el Tribunal Supremo desestimó los intentos de Nixon para acallar a la prensa. La acusación de robo fue finalmente desestimada en 1973 cuando se descubrió que Nixon había enviado a sus sicarios a allanar la casa del psiquiatra de Ellsberg en busca de material para intimidarlo. El estudio del Pentágono, encargado por el secretario de Defensa Robert S. McNamara a fin de comprender cómo Estados Unidos se implicó en la guerra de Vietnam, nos ayudará a buscar y analizar las causas de lo que derivaría en la intervención bélica norteamericana a gran escala en Vietnam. A esta parte se dedicará una gran extensión, puesto que se pretende poner en contexto la guerra que narran las películas y saber si se trataba o no de una guerra justa o si por lo menos así lo pensaban sus propios instigadores. Ello ayudará a establecer comparaciones entre la justificación que se hace del conflicto en algunos filmes y los verdaderos motivos de la implicación norteamericana en Vietnam, con las consecuencias que de ello se derivarán para un análisis de los aspectos éticos. Estos últimos no estaban claros ni siquiera para el secretario de Estado McNamara, que tuvo que pedir a un amplio equipo de especialistas del Pentágono la realización del informe. El secretario de Estado McNamara necesitaba 12 Cfr.: Brief for the New York Times, [en línea]. Disponible en: http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB48/supreme.html [consultado el 7 de febrero 2013]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 32 Portada del sumario del proceso judicial entre el New York Times y el gobierno Nixon, por el asunto de las filtraciones. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 33 comprender cómo se había gestado la guerra y saberlo también es importante para el ulterior análisis fílmico que se propone en esta investigación. Puede parecer sorprendente, pero todo comenzó en época de los presidentes Harry S. Truman y Dwight D. Eisenhower, entre 1945 y 1960. El estudio secreto del Pentágono sobre la guerra del Vietnam revela que pocos días después de adoptarse los acuerdos de Ginebra de 1954, el Consejo de Seguridad Nacional de la Administración Eisenhower decidió que estos acuerdos eran desastrosos y aprobó una serie de medidas para frenar la propagación comunista en Vietnam. Según el informe del Pentágono, las disposiciones del Consejo de Seguridad Nacional llevaban a Estados Unidos a la ruptura de los acuerdos de Ginebra. Esto va en contra del discurso oficial de las diferentes administraciones norteamericanas, que afirmaban que el único culpable del incumplimiento de los acuerdos de Ginebra era Vietnam del Norte. Los analistas del Pentágono, exponen que en una reunión celebrada el 3 de agosto de 195413, después de la conferencia de Ginebra, el Consejo Nacional de Seguridad estableció un programa urgente de ayuda económica y militar (sustituyendo los consejeros franceses por consejeros americanos) al nuevo gobierno sudvietnamita de Ngo Dinh Diem. “Los objetivos fijados por el consejo eran mantener un Vietnam del Sur amigo y no comunista e impedir una victoria comunista en las elecciones para todo el Vietnam”14. De acuerdo con lo estipulado en los acuerdos de Ginebra15, Vietnam tenía que dividirse temporalmente en dos zonas, en espera de la reunificación que se produciría después de las elecciones fijadas para 1956. La introducción de tropas o bases extranjeras y el empleo del territorio vietnamita para fines militares quedaban prohibidos. Estados Unidos, que no formaba parte de las naciones que aceptaron los acuerdos, publicó unas declaraciones afirmando que tomaba nota de ellos y prometía no obstaculizarlos. Pero un informe que acompañaba al estudio del Pentágono, describe en detalle cómo la Administración Eisenhower envió un equipo de agentes para que hiciesen la guerra clandestina contra Vietnam del Norte, precisamente cuando la 13 SHEEHAN, Neil et al. Los documentos del Pentágono. Barcelona: Plaza & Janés. 1971, pp. 39, 40. 14 Ibíd. p. 44. 15 Los Acuerdos de Ginebra sobre Indochina del 21 de julio de 1954, establecían en su punto 7: A fin de que el restablecimiento de la paz haya hecho progresos suficientes y que sean reunidas todas las condiciones necesarias para permitir la libre expresión de la voluntad nacional, las elecciones generales tendrán lugar en julio de 1958, bajo control de una Comisión Internacional compuesta de representantes de los Estados miembros de la Comisión Internacional para la vigilancia y el control relativos al acuerdo sobre el cese de las hostilidades. A este respecto tendrá lugar consultas entre las autoridades representativas competentes de las dos zonas a partir del 20 de julio de 1955. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 34 conferencia de Ginebra acababa de finalizar. Este grupo especial, denominado Misión Militar de Saigón o SMM (del Inglés; Saigon Military Mission) estaba dirigido por el legendario agente de los Servicios de Información, el coronel Edward G. Lansdale, quien presentó un completo informe relatando las operaciones secretas poco antes de evacuar Hanoi en octubre de 1954 16. Apunta el informe que el equipo “[...] pasó los últimos días en Hanoi dedicándose a contaminar las reservas de gasolina de la compañía de autobuses para que se fuesen averiando gradualmente los motores de los vehículos, efectuando acciones para sabotaje especial de la CIA con base en Japón, que cumplió su cometido a la perfección) y diferido de la vía férrea (lo cual requirió una labor de equipo con un grupo técnico redactando notas detalladas sobre posibles objetivos de las futuras operaciones paramilitares”17. En los momentos culminantes durante estos años, continúa el estudio del Pentágono18, las Administraciones Truman y Eisenhower adoptaron importantes decisiones políticas sobre el Vietnam, que la opinión pública apenas conoció o entendió mal y cuando en 1961 John F. Kennedy fue elegido Presidente, el gobierno norteamericano ya estaba comprometido en la defensa de Vietnam del Sur. Uno de los primeros descubrimientos que se encuentran en el informe McNamara es que desde finales de 1945 hasta comienzos de 1946, Ho Chi Minh dirigió por lo menos ocho cartas al presidente Truman y al Departamento de Estado, solicitando la ayuda americana para que Vietnam pudiera independizarse de Francia19. El analista afirma que no pudo encontrar constancia de que Estados Unidos hubiera respondido a las misivas de Ho Chi Minh20. En el invierno de 1949-1950 se produjo un momento clave, cuando Estados Unidos adoptó una medida paliativa e ineficaz que afectaría a su política en Vietnam durante las dos décadas siguientes: después de la caída de la China continental bajo el comunismo, la Administración Truman optó por apoyar al emperador 16 Estados Unidos. The Pentagon Papers. Gravel Edition. Volume 1. Document 95, Lansdale Team's Report on Covert Saigon Mission in 1954 and 1955, pp. 573-83, [en línea] Disponible en: https://www.mtholyoke.edu/acad/intrel/pentagon/doc95.htm [consultado el 26 de octubre de 2013]. 17 Ibíd. 18 Cfr.: Estados Unidos. The Pentagon Papers. Gravel Edition. Volume 1. Chapter I, "Background to the Crisis, 1940-50," pp. 1-52. Boston: Beacon Press, 1971. [En línea] Disponible en la Web: https://www.mtholyoke.edu/acad/intrel/pentagon/pent1.html, [consultado el 26 de octubre de 2013]. 19 SHEEHAN, Neil et al. Los documentos del Pentágono. Barcelona: Plaza & Janés. 1971, p. 55. 20 Ibíd. p. 56. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 35 Un mapa de la CIA de actividades disidentes en Indochina en 1950, publicado como parte de los Papeles del Pentágono. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 36 Bao Dai y prestar ayuda militar a los franceses contra el Vietminh, de inclinación comunista. Esta medida, adoptada en medio de una honda preocupación en Norteamérica ante la expansión del comunismo por Europa Oriental y Asia, puso fin a al antiguo rechazo que mostraba Washington a implicarse con el colonialismo francés en Indochina. Con esta acción, “[...] el rumbo de la política estadounidense quedó fijado para bloquear la ulterior expansión comunista en Asia. [...] a partir de entonces, los Estados Unidos se vieron directamente envueltos en la creciente tragedia del Vietnam”21. Otro momento clave llegó en la primavera de 1954, cuando la Administración Eisenhower insinuó por dos veces a Francia, que estaba dispuesta a intervenir con fuerzas militares para impedir la derrota francesa en Indochina. En su momento se hicieron públicas algunas informaciones sobre estas propuestas, pero el estudio del Pentágono afirma que la opinión pública no se percató de los serias que eran las intenciones de la Administración Eisenhower cuando planeó una posible intervención. Durante mayo y junio de 1954, mientras la conferencia de Ginebra estaba reunida, el presidente Dwight D. Eisenhower hizo que sus ayudantes redactasen el borrador de una resolución en la que se exhortaba al Congreso para que se enviasen tropas estadounidenses a Indochina. Señala el analista que el Consejo de Seguridad Nacional se oponía hasta tal punto a que Francia negociase un armisticio, que “[...] se instó al Presidente a que informase a París de que si los franceses toleraban que los comunistas se apoderasen de Indochina esto repercutiría en su situación como uno de los Tres Grandes y que la ayuda de Estados Unidos a Francia cesaría automáticamente”.22 Poco después, en agosto de 1954, se tomó la decisión que establecería la política de Estados Unidos hacia Vietnam para el resto de la década: el Consejo de Seguridad Nacional inició su programa de ayuda económica y militar a Diem, entonces primer ministro y después Presidente; aunque esta acción tardó meses en hacerse pública. El informe del Pentágono desvela que la mayoría de estas trascendentales decisiones adoptadas a partir de 1950, fueron tomadas contra el consejo de los Servicios de Información. “Los analistas de la CIA, del Departamento de Estado y, algunas veces, del Pentágono advirtieron repetidamente que los franceses, el emperador Bao Dai y el primer ministro Diem eran débiles e impopulares, y que, en cambio, los comunistas eran 21 Ibíd. p. 52. 22 Ibíd. p. 54. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 37 fuertes”23. A principios de agosto de 1954, por ejemplo, poco antes de que el Consejo de Seguridad Nacional decidiese que Estados Unidos debía apoyar al primer ministro Diem, una estimación de los Servicios de Información advertía: Aunque es posible que los franceses y los vietnamitas, incluso contando con un firme apoyo por parte de los Estados Unidos y otras potencias, puedan establecer un régimen fuerte en Vietnam del Sur, nosotros creemos que las posibilidades de que esto ocurra son escasas, y, además, que lo más probable es que la situación continúe empeorando progresivamente durante el año próximo24. Teniendo en cuenta el modo poco prometedor de valorar las posibilidades de Diem, los conductores de la política estadounidense asumieron grandes riesgos al adoptar la decisión de apoyarle. El informe McNamara no se ocupa en detalle de una cuestión importante: ¿Por qué los dirigentes siguieron adelante a pesar de las advertencias contenidas en los informes emitidos por competentes agentes de inteligencia? La razón más importante aducida por el estudio del Pentágono es la de que, tras la caída de China en 1949 en manos de los comunistas y el endurecimiento de las actitudes anticomunistas en Norteamérica, “la importancia que tenía Indochina para la seguridad de los Estados Unidos en Extremo Oriente se daba por sentada”25. La razón fundamental de la intervención americana -lo que más tarde recibió el nombre de teoría del juego de dominó- fue enunciada claramente por primera vez, en febrero de 1950 por el Consejo de Seguridad Nacional, cuando el mismo decidió ampliar la ayuda militar a los franceses en Indochina. “Es importante para los intereses de la seguridad de los Estados Unidos -dijo el Consejo- que se tomen todas las medidas practicables para impedir una mayor expansión comunista en el Sudeste Asiático. Indochina es una zona clave y pesa sobre ella una amenaza inmediata. Los países vecinos de Tailandia y Birmania podrían caer bajo el dominio comunista si Indochina se hallase dominada por un Gobierno comunista. Esto afectaría gravemente al equilibrio de todo el Sudeste Asiático”26. 23 Ibíd. p. 59. 24 Ibíd. p. 62. 25 Estados Unidos. The Pentagon Papers. Gravel Edition. Volume 1. Chapter I, "Background to the Crisis, 1940-50," pp. 1-52. (Boston: Beacon Press, 1971) [en línea]. Disponible en: https://www.mtholyoke.edu/acad/intrel/pentagon/pent1.html [consultado el 26 de octubre de 2013]. 26 SHEEHAN, Neil et al. Los documentos del Pentágono. Barcelona: Plaza & Janés. 1971, p. 76. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 38 Los documentos decisivos publicados por el Consejo posteriormente, durante la década de 1950-1960, repetían esta formulación cada vez con mayor énfasis. Un documento del Consejo aprobado por el presidente Eisenhower en enero de 1954, predecía que la pérdida de un solo país en el Sudeste Asiático daría por resultado la pérdida de toda esta zona geográfica, seguida por la de India y Japón y, finalmente, pondría en peligro la estabilidad y la seguridad de Europa27. Según el informe del Pentágono la teoría del juego de dominó y las consecuencias que de ella se derivaban, nunca fueron puestas en duda durante los años de mandato del presidente Eisenhower. El resultado fue que los debates internos del gobierno se centraron más, por lo general, en cuestiones de táctica militar que en asuntos relacionados con los intereses nacionales más básicos. Eisenhower, Dulles y Diem en Washington, 8 de Mayo de 1957. 27 Cfr.: Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 39 El estudio del Pentágono refiere que la política respecto al Vietnam de Estados Unidos pecaba de desordenada y afirma que durante estos años, era menos deliberada de lo que muchos suponen y se hallaba caracterizada por la ambigüedad y la indecisión. El presidente Franklin D. Roosevelt, nunca llegó a decidirse a apoyar a Francia para recuperar sus colonias de Indochina de manos de los japoneses al final de la guerra. Tras su muerte, la política norteamericana con respecto a Indochina se encontraba en desorden. Al principio, la Administración Truman no mostró ninguna reacción clara ante el conflicto que estalló en 1945 y 1946 entre Francia y el Vietminh, y que desembocó en una guerra a gran escala. La política de Estados Unidos continuó siendo ambigua. En un cablegrama, el secretario de Estado, George C. Marshall, describió a su embajador en París el dilema en que se encontraba el gobierno: Hemos reconocido plenamente la posición soberana de Francia y no deseamos que parezca como si nos propusiésemos minar su posición. Al mismo tiempo, no podemos cerrar los ojos ante el hecho de que este problema tiene dos aspectos, y que nuestros informes indican una falta de comprensión francesa del otro lado y la perduración en estas zonas de una política y unos métodos coloniales peligrosamente anticuados. Por otra parte, no dejamos de ver que Ho Chi Minh tiene conexiones directas con los comunistas, y tendría que ser evidente que no nos interesa ver las administraciones de un imperio colonial suplantadas por una filosofía y unas organizaciones políticas dirigidas y controladas por el Kremlin. Francamente, sabemos qué solución proponer para este problema28. De acuerdo con estas reflexiones, el gobierno Truman rechazó las peticiones francesas de aviones y barcos americanos para transportar tropas galas a Indochina, y también desatendió las peticiones de armas para combatir al Vietminh. Pero la Administración Truman rechazó también las peticiones hechas por Ho Chi Minh. En agosto y septiembre de 1945, relata el informe, mientras sus fuerzas ocupaban Hanoi, Ho Chi Minh envió una solicitud al presidente Truman a través de la Oficina de Servicios Estratégicos, OSS (del Inglés; Office of Strategic Services29), en la que pedía para Vietnam el mismo status que las Filipinas durante un período de tutela, en espera de la independencia. De octubre de 1945 hasta el mes de febrero del siguiente año, Ho Chi Minh escribió por lo menos ocho cartas al presidente Truman y al Secretario de 28 Ibíd. p. 66. 29 Organización de inteligencia antecesora de lo que después sería la CIA. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 40 Estado, solicitando oficialmente la intervención de Estados Unidos y la ONU contra el colonialismo francés. “La no intervención de los Estados Unidos respecto a los vietnamitas equivalía a la aceptación de los franceses”30, explica el informe del Pentágono. En 1948 y 1949, a medida que aumentaba la preocupación en Estados Unidos por la expansión de la Unión Soviética por Europa Oriental, Washington se fue mostró cada vez más preocupado por la ideología comunista de Ho Chi Minh. Sin embargo, tras un sondeo, efectuado en el otoño de 1948 por la Oficina de Información e Investigación del Departamento de Estado, se llegó a la conclusión de que no era posible hallar pruebas concluyentes de que Ho Chi Minh recibiese órdenes de Moscú: “Si existe en el Sudeste Asiático una conspiración inspirada por Moscú, hasta el momento Indochina representa una anomalía”31, concluía la investigación. Con su intranquilidad en ascenso por el avance del comunismo, Washington empezó a presionar a París para que concediese mayor independencia a sus provincias de Indochina. Con ello, el gobierno estadounidense esperaba fomentar el apoyo del pueblo vietnamita hacia Bao Dai, como alternativa no comunista ante Ho Chi Minh y su organización el Vietminh. Con todo, incluso cuando, en marzo de 1949 Francia se mostró de acuerdo con el emperador Bao Dai en conceder al Vietnam la independencia dentro de la Unión Francesa, la Administración Truman continuó regateándole su ayuda, temiendo que Bao Dai fuese aún débil y estuviese teñido de colonialismo francés. En un cablegrama dirigido a su embajada en París, el Departamento de Estado mostraba esta preocupación: “No podemos en estos momentos comprometer irreparablemente a los Estados Unidos en apoyo de un gobierno indígena que, al no tener simpatías entre los vietnamitas, pudiera convertirse prácticamente en un Gobierno títere desvinculado del pueblo y que sólo existiría gracias a la presencia de las tropas militares francesas”.32 Pero cuando, a finales de 1949, los ejércitos de Mao Tze Tung expulsaron de China al generalísimo Chiang Kai Chek, las ambigüedades de Washington se terminaron repentinamente. El 30 de diciembre, el presidente Truman dio su aprobación a un estudio clave del Consejo de Seguridad Nacional sobre Asia designado con la clave NSC 48/2. Los 30 Estados Unidos. The Pentagon Papers. Gravel Edition. Chapter 2, "U.S. Involvement in the Franco- Viet Minh War, 1950-1954". Section 2, Boston: Beacon Press, 1971. pp. 75-107 [en línea]. Disponible en: https://www.mtholyoke.edu/acad/intrel/pentagon/pent6.htm [consultado el 26 de octubre de 2013]. 31 Ibíd. 32 SHEEHAN, Neil et al. Los documentos del Pentágono. Barcelona: Plaza & Janés. 1971, p. 91. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 41 papeles del Pentágono dicen que con él, “[...] el rumbo de la política de los Estados Unidos se fijó de manera a impedir una ulterior expansión comunista en Asia”.33 Estados Unidos -manifestaba el documento-, debería examinar atentamente el desarrollo de las amenazas de agresión comunista, directa o indirecta, y estar preparado para ayudar a hacer frente, dentro de sus medios a estas amenazas proporcionando ayuda política, económica y militar, y asesoramiento, donde claramente se necesiten para complementar la resistencia de otros gobiernos, de dentro y fuera de la zona, que estén directamente interesados. El documento del Consejo concluía afirmando que había que prestar una particular atención al problema de la Indochina francesa34. Tras adoptarse las decisiones políticas fundamentales, los acontecimientos no tardaron en desencadenarse. Cuando, en enero de 1950, Pekín y Moscú reconocieron a la República Democrática del Vietnam, presidida por Ho Chi Minh, Washington respondió el 7 de febrero reconociendo a Bao Dai. Nueve días después, Francia solicitó ayuda militar para la guerra de Indochina. El secretario de Estado Dean Acheson recomendaba que se diese respuesta favorable a esta petición y escribió en un memorando dirigido al presidente Truman: “El dilema con que se enfrentan los Estados Unidos consiste en apoyar a los Gobiernos legales en Indochina o afrontar la extensión del comunismo sobre las restantes zonas continentales del Sudeste Asiático, y posiblemente hacia el Oeste”35. Washington anunció el 8 de mayo, que proporcionaría ayuda económica y militar a los franceses en Indochina, empezando con un crédito de 10 millones de dólares. Se había dado el primer paso. En adelante, EE.UU. se vería envuelto en el creciente conflicto de Vietnam. Con el tiempo, el programa de ayuda militar norteamericana alcanzaría en 1954 la cifra de mil cien millones de dólares, lo que significaba haber pagado el 78 por ciento del esfuerzo de guerra francés36. 33 Estados Unidos. Consejo de Seguridad Nacional. (1949). “The Position of the United States with respect to Asia”. Washington. [en línea]. Disponible en: http://digicoll.library.wisc.edu/cgi- bin/FRUS/FRUS- idx?type=turn&entity=FRUS.FRUS1949v07p2.p0629&id=FRUS.FRUS1949v07p2&isize=text [consultado el 26 de octubre de 2013]. 34 Cfr.: Estados Unidos. The Pentagon Papers. Gravel Edition. Chapter 2, “U.S. Involvement in the Franco-Viet Minh War, 1950-1954”. Section 2, Boston: Beacon Press, 1971. pp. 75-107 [en línea]. Disponible en: https://www.mtholyoke.edu/acad/intrel/pentagon/pent6.htm [consultado el 26 de octubre de 2013]. 35 Ibíd. 36 SHEEHAN, Neil et al. Los documentos del Pentágono. Barcelona: Plaza & Janés. 1971, p. 35. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 42 En ese momento, Estados Unidos estaba a punto de decidirse por la intervención. En la primavera de 1954, a medida que la situación militar de Francia en Indochina empeoraba rápidamente y se iba acercando la fecha de la conferencia de Ginebra, la Administración Eisenhower insinuó por dos veces a Francia que se hallaba dispuesta a intervenir con tropas estadounidenses. El informe revela con claridad que los Estados Unidos planearon seriamente la intervención y se mostraron partidarios de ella ante Gran Bretaña y otros países aliados. El primero de estos episodios, que tuvo lugar durante marzo y abril, antes de la caída de la base militar francesa de Dien Bien Phu, fue relatado poco después por algunos periodistas norteamericanos. Pero la historia del segundo, que se desarrolló durante mayo y principios de junio, mientras se celebraban las sesiones de la conferencia de Ginebra, nunca ha sido revelada en su totalidad. El propio Eisenhower, en su libro “Mandate for Change”, menciona el segundo debate sobre la intervención37, pero da tan sólo una versión esquemática del mismo y no dice haber pedido al secretario Foster Dulles que redactase el borrador de una resolución del Congreso. La Administración Eisenhower consideraba que la intervención podía ser necesaria, dice el estudio, porque los franceses sin la ayuda norteamericana se hallarían dispuestos a negociar una liquidación en Ginebra para librarse de una guerra impopular. Ya en agosto de 1953, el Consejo de Seguridad Nacional había decidido que la política norteamericana debía ser tal que, “[...] en las actuales condiciones, cualquier acuerdo negociado equivaldría, tarde o temprano, a la entrega al comunismo no sólo de Indochina, sino de todo el Sudeste Asiático. La pérdida de Indochina sería grave para la seguridad de Estados Unidos”38. La Administración Eisenhower manifestó con más vigor su oposición a un acuerdo negociado en un documento del Consejo Nacional de Seguridad, “La posición que los Estados Unidos deben adoptar sobre Indochina en Ginebra”, redactado a finales de abril, durante la semana en que se inauguró la conferencia. Como ya hemos comentado anteriormente, fue en este momento, cuando el Consejo apremió al presidente Eisenhower a que informase a París de que si los franceses toleraban que los 37 Cfr.: EISENHOWER, Dwight D. Mandate for Change, 1953-1956; The White House Years. Garden City, NY: Doubleday, 1963, p. 341. 38 Estados Unidos. The Pentagon Papers The Pentagon Papers. Gravel Edition. Volume 1, Chapter 4, "U.S. and France in Indochina, 1950-56".Boston: Beacon Press, 1971. Section 1, pp. 179-214 [en línea]. Disponible en: https://www.mtholyoke.edu/acad/intrel/pentagon/pent9.htm [consultado el 26 de octubre de 2013]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 43 comunistas se apoderasen de Indochina, esto repercutiría en su situación como uno de los Tres Grandes, y que la ayuda de Estados Unidos a Francia cesaría automáticamente39. Además, este documento político del Consejo decía que Estados Unidos debía plantearse la posibilidad de continuar solo la guerra en Indochina si Francia negociaba un acuerdo poco satisfactorio. EE.UU. no aceptaría otra cosa que no fuera “[...] la victoria militar en Indochina”40, afirmaba el Consejo. El informe del pentágono manifiesta, que si bien el secretario de Estado, John Foster Dulles, y el almirante Arthur W. Radford, jefe del Estado Mayor Conjunto, presionaron enérgicamente a favor de la intervención, otros jefes de las Fuerzas Armadas, en particular el general del Ejército Matthew B. Ridgway, se mostraron más cautelosos. Sin duda recordaban la amarga y dilatada experiencia de Corea y se hallaban poco dispuestos a repetirla. Finalmente, el presidente Eisenhower llegó a una decisión contraria a la intervención, el 4 de abril, después de que una reunión celebrada el día antes por Mr. Dulles y el almirante Radford con varios dirigentes del Congreso, demostró que éste no apoyaría una acción estadounidense sin la ayuda aliada. El Presidente deseaba contar con la aprobación del Congreso antes de enviar tropas, pero sus dirigentes insistían en la participación aliada, especialmente en la británica. En el mismo momento en que el Presidente llegaba a estas conclusiones, el embajador Douglas Dillon cablegrafiaba desde París que los franceses habían requerido “La inmediata intervención armada de un portaaviones de los Estados Unidos en Dien Bien Phu”41. Mr. Dillon apuntaba que los franceses se sintieron impulsados a hacer esta petición porque el almirante Radford les dijo que haría lo posible por obtener esta ayuda del Gobierno de Estados Unidos. Además, la decisión presidencial del 4 de abril, no era firme. El debate sobre la intervención continuaba encendido, afirma el relato del Pentágono. Al día siguiente, 5 de abril, el Consejo de Seguridad Nacional llegaba a estas conclusiones en un documento sobre los planes de intervención: Sopesando el problema, parece ser que los Estados Unidos deberían tomar ahora una decisión en el sentido de intervenir con fuerzas de combate, si esto es necesario para salvar Indochina del dominio comunista, y tantear la forma y condiciones de semejante intervención42. 39 Cfr.: SHEEHAN, Neil et al. Los documentos del Pentágono. Barcelona: Plaza & Janés. 1971, p. 54. 40 Ibíd, p. 62. 41 Ibíd, p. 64. 42 Ibíd, p. 63. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 44 El 7 de mayo, con la noticia candente de la derrota francesa en Dien Bien Phu, y con los delegados reunidos en Ginebra, el presidente Eisenhower se entrevistó con Mr. Dulles en la Casa Blanca para estudiar de nuevo la eventualidad de una acción armada. Según un memorando de Robert Cutler, ayudante ejecutivo del Presidente, ambos discutieron cómo Estados Unidos debía proponer a Francia (como último acto para salvar Indochina), que si se cumplían ciertas condiciones, EE.UU. recabaría la autorización del Congreso para intervenir con sus fuerzas. Robert Cutler explicó al Presidente que algunos miembros de la Sección de Planificación del Consejo opinaban que nunca se expuso claramente a los franceses que Estados Unidos estaba dispuesto a pedir la autorización del Congreso, si se cumplían las condiciones previas. Mr. Dulles dijo que aquella misma tarde hablaría de la cuestión al embajador de Francia, Henri Bonnet. Estas condiciones previas comprendían el compromiso de que Francia concediese una auténtica libertad a los estados indochinos: Laos, Camboya y Vietnam. También estipulaban que los consejeros estadounidenses en Vietnam debían contraer una mayor responsabilidad en el adiestramiento de las fuerzas indígenas y compartir la responsabilidad de los planes militares. La participación de los británicos, que se mostraban sumamente reacios a intervenir en el conflicto, ya no era citada como una condición sine qua non43. Los franceses captaron la insinuación de Mr. Dulles, y el 10 de mayo, el primer ministro Joseph Laniel comunicó al embajador Dillon que Francia necesitaba la intervención de Estados Unidos para salvar Indochina44. Aquel mismo día, al anochecer, el Presidente volvió a reunirse con Mister Dulles para discutir la solicitud francesa. A esta reunión asistieron el almirante Radford y el secretario de Defensa, Charles E. Wilson. Durante la misma, el presidente Eisenhower ordenó al secretario Foster Dulles que preparase una resolución que presentaría ante una reunión conjunta del Congreso, pidiendo la autorización para enviar tropas norteamericanas a Indochina. Tanto el Departamento de Estado como el de Defensa emprendieron entonces una planificación con vistas a una posible intervención: el Departamento de Estado preparó una hipotética agenda de gestiones diplomáticas, y el de Defensa un memorando sobre las fuerzas estadounidenses que se requerirían. Los jefes del Mando Conjunto, en un memorando dirigido, con fecha 20 de mayo, al secretario de Defensa Wilson, 43 Cfr.: Ibíd. 44 Cfr.: Ibíd, p. 38. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 45 recomendaban que los Estados Unidos limitasen su intervención a un apoyo aeronaval dirigido desde el exterior de Indochina. Desde el punto de vista de Estados Unidos -decían los jefes de Estado Mayor-, Indochina se halla carente de objetivos militares decisivos, y el envío de más fuerzas armadas estadounidenses a esa zona sería una complicada maniobra diversiva de los limitados recursos norteamericanos45. En los debates sobre la intervención, dice el estudio, los partidarios de la acción expusieron varias ideas nuevas. Así, el almirante Radford propuso a los franceses que Estados Unidos contribuyese a crear un “Cuerpo Internacional de Voluntarios del Aire” para Indochina. En abril, los franceses habían propuesto que se realizara una ofensiva aérea norteamericana, en la que los aviones llevarían los colores franceses. Ya finales de mayo los franceses sugirieron que el Presidente no necesitaría la autorización del Congreso si únicamente enviaba una división de Infantería de Marina, compuesta por 15.000 hombres. Pero ninguno de los argumentos a favor de la intervención prosperó. El Gobierno francés se daba cuenta de que la Asamblea Nacional, cansada de la guerra, se opondría a cualquier nueva aventura militar y la situación militar en el delta del río Rojo, cerca de Hanoi, empeoró tan gravemente a fines de mayo y comienzos de junio, que Washington comprendió que la intervención sería ya inútil. El 15 de junio, el secretario de Estado Foster Dulles, informó al embajador de Francia, Monsieur Bonet, que el momento de la intervención había pasado... Francia, derrotada en Dien Bien Phu, tuvo que ceder ante las circunstancias. Cuando, el 21 de julio de 1954, se ultimaron los acuerdos de Ginebra, “Exceptuando a los Estados Unidos, las grandes potencias quedaron satisfechas con los resultados obtenidos”46. Francia, Gran Bretaña, la Unión Soviética, la China comunista y, hasta cierto punto, Vietnam del Norte, se hallaban convencidos de que la guerra había terminado y de que el conflicto había pasado al plano político. Según agrega el estudio, casi todos los gobiernos implicados suponían que Francia seguiría en Vietnam. Esperaban que París mantendría una mayor influencia sobre el régimen de Ngo Dinh Diem, adiestraría a su Ejército y permitiría que se llevasen a cabo las elecciones de 1956, estipuladas en los acuerdos de Ginebra. Pero la Administración Eisenhower tenía una visión distinta de las cosas, comenta el informe McNamara. En sendas reuniones 45 Cfr.: Ibíd. 46 Ibíd. p. 39. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 46 celebradas el 8 y el 12 de agosto, el Consejo de Seguridad Nacional llegó a la conclusión de que los acuerdos de Ginebra eran “[...] un desastre que complementaba un gran paso adelante del comunismo, que puede conducir a la pérdida del Sudeste Asiático”47. Esta opinión del Consejo estaba de acuerdo con la decisión adoptada en abril, antes de que empezase la conferencia, según la cual Estados Unidos no se ligaría a un acuerdo insatisfactorio. El secretario Foster Dulles así lo había declarado públicamente en varias ocasiones y, al final, Estados Unidos se limitó tan sólo a tomar nota de los acuerdos48. Pero antes de que el Consejo alcanzase en agosto una decisión final sobre el programa que tenía que aplicar en Indochina, dentro del Gobierno se alzaron varias voces discrepantes. La estimación hecha el 3 de agosto por los Servicios de información49 advertía que, ni siquiera contando con el apoyo estadounidense, era posible que los franceses o los Vietnamitas pudiesen establecer un gobierno fuerte y el Consejo Nacional de Información predecía que la situación probablemente continuaría empeorando. Los jefes del Mando Conjunto también presentaron sus objeciones a las proposiciones según las cuales Estados Unidos debía instruir y equipar al Ejército sudvietnamita. La lista de condiciones previas para que Estados Unidos ayudase militarmente al régimen de Diem, fue presentada en un memorando de los jefes del Mando Conjunto dirigido al Secretario de Defensa, con fecha 4 de agosto: Es absolutamente esencial que exista en el país un gobierno civil razonablemente fuerte y estable. Es inútil esperar que una misión de adiestramiento militar norteamericana tenga éxito, a menos que la nación interesada pueda efectivamente cumplir las funciones gubernamentales esenciales para movilizar y mantener con éxito unas Fuerzas Armadas50. Los jefes del Mando Conjunto pidieron también la retirada completa de Indochina de las Fuerzas, los funcionarios y los consejeros franceses, a fin de crear las condiciones para el establecimiento de unas Fuerzas Armadas nacionales. Finalmente, 47 Ibíd. 48 Cfr.: Estados Unidos. The Pentagon Papers. Gravel Edition. Volume 1. Document 93, Unilateral Declaration of the United States at the Concluding Session of the Geneva Conference, 21 July 1954, pp. 570-71 [en línea]. Disponible en: https://www.mtholyoke.edu/acad/intrel/pentagon/doc93.htm [consultado el 7 de febrero 2013]. 49 SHEEHAN, Neil et al. Los documentos del Pentágono. Barcelona: Plaza & Janés. 1971, p. 40. 50 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 47 los jefes del Mando Conjunto hicieron notar su preocupación por las limitaciones impuestas por los acuerdos de Ginebra a las fuerzas estadounidenses en Vietnam; éstas quedaron limitadas a 342 hombres, o sea, el personal militar norteamericano que se hallaba en Vietnam cuando se firmó el armisticio. A pesar de estas manifestaciones, dice el estudio, el secretario Foster Dulles creía que la necesidad de contener al comunismo en Vietnam hacía imperativo pasar a la acción. En una carta dirigida al secretario de Defensa, Wilson, afirmaba que si bien el régimen de Diem estaba lejos de ser fuerte y estable, un programa de adiestramiento militar sería uno de los medios más efectivos para consolidar al Gobierno vietnamita. Por último, refiere el estudio, se impusieron los puntos de vista del secretario Foster Dulles. El 20 de agosto, el Presidente aprobó un documento del Consejo de Seguridad Nacional titulado “Revista de la política de los Estados Unidos en Extremo Oriente”. En este documento se proyectaba un esquema triple: Militarmente, Estados Unidos colaboraría con Francia en lo que fuese necesario para crear unas fuerzas indígenas capaces de mantener la seguridad interna. Económicamente, Estados Unidos empezaría prestando ayuda directa a los vietnamitas, y no como antes por medio de los franceses; estos serían apartados de los centros de mando. Políticamente, Estados Unidos colaboraría con el primer ministro Diem, pero se le instaría a que ampliase la base de su gobierno y estableciese instituciones más democráticas. Con estas decisiones, el informe dice que quedó esbozada la política norteamericana hacia un Vietnam posterior a Ginebra. Estados Unidos había asumido el pesado compromiso de defender Vietnam del Sur. “Los datos que se poseen no indican que fuesen rechazadas”51 las advertencias al Consejo Nacional de Información o de los jefes del Mando Conjunto. Pero lo que sí indicaban era que Estados Unidos decidió efectuar una arriesgada jugada con recursos muy limitados, porque las posibles ganancias sólo eran dignas de correr un riesgo limitado. Aunque esta importante decisión en favor de una intervención norteamericana directa en Vietnam fue adoptada en agosto, el informe del Pentágono indica que la Administración Eisenhower ya había enviado un equipo de fuerzas especiales norteamericanas en junio, mientras la conferencia de Ginebra aún estaba reunida, para que iniciasen operaciones secretas contra el Vietminh. 51 Ibíd. p. 41. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 48 Como ya hemos mencionado, este equipo estaba dirigido por el coronel Lansdale, un agente de la CIA que gozaba de gran reputación como principal experto norteamericano en la lucha contra las guerrillas, reputación que se ganó en las Filipinas ayudando al presidente Ramón Magsaysay a sofocar la rebelión de los Huks, dirigidos por los comunistas. Tan variadas fueron sus hazañas posteriores en Vietnam durante la década 1950-1960, que el coronel Lansdale se convirtió en un famoso personaje que inspiró los personajes protagonistas de dos novelas de espías asiáticas: “El americano impasible” (1955), escrita por Graham Greene que sería adaptada para el cine bajo la dirección de Phillip Noyce52, y “El americano feo” (1959, William J. Lederer y Eugene Burdic). Un informe muy detallado redactado por miembros del equipo del coronel Lansdale, la Misión Militar de Saigón, figura anexo a la crónica del Pentágono. Según este informe, escrito en forma de diario, desde junio de 1954 a agosto de 1955 el equipo recibió al principio instrucciones de “emprender operaciones paramilitares contra el enemigo y librar una guerra político-psicológica”.53 Más tarde -agrega-, después de Ginebra, la misión quedó modificada para que preparase los medios de iniciar operaciones paramilitares en regiones comunistas, en vez de librar una guerra no convencional. Una de las primeras tareas del coronel Lansdale fue infiltrar a los miembros de su equipo en Vietnam antes del 11 de agosto, la fecha tope fijada por los acuerdos de Ginebra para limitar el número del personal militar extranjero. A medida que esta fecha se aproximaba, prosigue el informe, parecía como si la Misión Militar de Saigón “[...] sólo fuese a tener dos miembros presentes, si no se hacía algo por remediarlo”54. Agrega que el teniente John W. O'Daniel, jefe del Grupo Asesor de la Ayuda Militar de Estados Unidos, MAAG (del Inglés; Military Assistance and Advisory Group), accedió a que se añadiesen diez miembros a la Misión Militar de Saigón, haciéndolos pasar por miembros de aquel grupo, más cualquier otro perteneciente a las Fuerzas Armadas que llegase antes de la fecha tope. Se lanzó un llamamiento pidiendo voluntarios. Diez 52 El americano impasible (2002), dirigida por Phillip Noyce y protagonizada por Michael Caine, es una fiel adaptación al cine de la novela de Greene. 53 Estados Unidos. The Pentagon Papers. Gravel Edition. Volume 1. Document 95, Lansdale Team's Report on Covert Saigon Mission in 1954 and 1955, pp. 573-83 [en línea]. Disponible en: https://www.mtholyoke.edu/acad/intrel/pentagon/doc95.htm [consultado el 9 de febrero 2013]. 54 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 49 oficiales fueron seleccionados en bases militares de Corea, Japón y Okinawa, y enviados a toda prisa a Vietnam. El informe narra que los miembros del equipo fueron escondidos haciéndoles pasar por miembros del MAAG, pero también afirma que se mantuvieron en contacto con Washington gracias a la estación de la CIA en Saigón. El propio coronel Lansdale es identificado como miembro de la CIA en un memorando dirigido al Comité Especial del Presidente para Indochina, redactado con fecha 30 de enero de 1954 por el mayor general Charles H. Bonesteel. En otoño de 1954, después de que todos los miembros hubieran llegado a Vietnam, las actividades del equipo se incrementaron. Bajo la dirección del coronel Lansdale, “se daban clases aceleradas del idioma inglés para las amantes de personajes importantes, a petición de las mismas”55. Estas clases proporcionaron valiosos contactos al coronel Lansdale, permitiéndole conocer, entre otras personas a la amante del jefe del Estado Mayor del Ejército, general Nguyen Van Hinh, según refiere el informe. Cuando la fecha tope del 9 de octubre, fijada para evacuación francesa de Hanoi se aproximaba, el equipo intentó sabotear algunos de los principales servicios públicos de esta ciudad. Se supo que el mayor taller de impresión del Norte tenía intención de permanecer en Hanoi, para trabajar con el Vietminh. El comando de las fuerzas especiales de la SMM (del Inglés; Saigon Military Mission) realizó un intento para destruir las prensas modernas, pero los agentes de seguridad del Vietminh ya se encontraban en el local y frustraron tal propósito. El equipo de la misión destacado en Hanoi se dedicó, durante varias noches a verter un contaminante en los motores de la compañía de autobuses de Hanoi, con objeto de que estos vehículos fueran averiándose cuando el Vietminh tomase la ciudad. Al mismo tiempo, el comando llevó a cabo lo que el informe califica de “golpes de guerra negra psicológica”56, es decir, acciones bélicas psicológicas con materiales falsamente atribuidos al otro bando. El equipo imprimió unas supuestas octavillas firmadas por el Vietminh, en las que se daban instrucciones a la población tonkinesa acerca de lo que debía hacer cuando el Vietminh ocupase, a primeros de octubre, la región de Hanoi, con detalles acerca de los bienes y propiedades, la reforma monetaria y los tres días festivos que se darían a los obreros coincidiendo con la ocupación. Este intento de asustar a la población civil dio resultado. 55 Ibíd. 56 SHEEHAN, Neil et al. Los documentos del Pentágono. Barcelona: Plaza & Janés. 1971, p. 42. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 50 “Al día siguiente a la distribución de estas octavillas, el registro de refugiados (de los que deseaban abandonar Vietnam del Norte) se triplicó. Dos días después, la moneda del Vietminh había perdido la mitad del valor que tenía antes de difundirse las octavillas”57. El Vietminh denunció por radio estas falsas proclamas; las octavillas parecían tan auténticas que la mayoría de los militantes del Vietminh estaban seguros de que las advertencias difundidas por radio eran una treta de los franceses. En el Sur, el equipo de la SMM contrató los servicios de varios astrólogos vietnamitas -la astrología goza de gran predicamento entre los asiáticos- para que compilasen almanaques llenos de fúnebres predicciones para el Vietminh y de buenos presagios para el nuevo gobierno del primer ministro Diem. Para efectuar sus operaciones clandestinas en Vietnam del Norte después de que el grupo hubo evacuado Hanoi, el comandante Lucien Conein, un oficial del SMM, reclutó un grupo de agentes vietnamitas bajo el nombre cifrado de “Binh”. Este grupo tenía que ser instruido y apoyado por Estados Unidos como vietnamitas patriotas -dice el informe-, grupo que habría de terminar bajo el control del gobierno del Sur cuando éste se hallase preparado para tales actividades. Trece “Binhs” fueron expatriados sigilosamente por el puerto de Haifong y llevados, durante la primera etapa de su viaje, a su campo de instrucción por un buque de la Armada de los Estados Unidos de América. Hasta que Haifong terminó siendo evacuado en mayo de 1955, la “Civil Air Transport”, las líneas aéreas con base en Formosa dirigidas por el general Claire Chennault, pasó armas de contrabando, de Saigón a Haifong, para el equipo “Binh”. A cambio de esto, la Misión Lansdale obtuvo para la “Civil Air Transport” un lucrativo contrato para evacuar por vía aérea a los miles de refugiados de Vietnam del Norte.58 El informe describe las acciones del equipo en estos términos: “Haifong recordaba nuestros propios días de los pioneros, pues la ciudad se hallaba abarrotada de gente a la que no podía alojar. El espacio para vivir y la comida escaseaban, mientras crecía la tensión nerviosa. Fueron unos momentos muy duros para nuestro equipo destacado en el Norte”.59 Otro equipo de veintiún agentes, designado por el nombre en clave de grupo “Hao”, fue reclutado en Saigón, extraído secretamente en un barco de la Armada de los Estados Unidos en el que embarcaron vestidos de culíes, y conducidos a un lugar 57 Ibíd. 58 Cfr.: Ibíd. p. 43. 59 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 51 secreto para recibir adiestramiento. Las armas para el grupo “Hao” fueron introducidas de contrabando en Saigón por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, dice el informe, añadiendo que el SMM introdujo ocho toneladas y media de equipo. En éste se incluían 14 aparatos de radio, 300 carabinas, 50 pistolas, 150 kilos de explosivos y 100.000 cartuchos de munición. El informe del equipo Lansdale no dice qué clase de actividades de información o sabotaje realizaban los grupos “Binh” y “Hao” en Vietnam del Norte. Pero sí refiere que un agente “Binh” fue capturado por equivocación por las tropas del primer ministro Diem cuando regresaba a Vietnam del Sur. El SMM consiguió exonerarlo. Los gastos de la Misión Militar de Saigón durante el ejercicio fiscal de 1955 ascendieron a 228.000 dólares60. En esta cifra no se incluía la paga de los oficiales estadounidenses, ni el costo de las armas retiradas de los arsenales de Estados Unidos. La mayor partida, de 123.980 dólares, figuraba como pago de las operaciones, incluidos los salarios y gastos de los agentes, refugios y transporte. Mientras el equipo especial del coronel Lansdale realizaba sus operaciones encubiertas, las importantes decisiones políticas, adoptadas en agosto de 1954 por el Consejo de Seguridad Nacional, estaban siendo puestas en práctica. En diciembre, el general Lawton Collins, que había sido elegido por el presidente Eisenhower como su representante personal en Vietnam, firmó un acuerdo con los franceses según el cual Estados Unidos pasaba a ocuparse desde entonces de todo lo referente a la instrucción militar. El acuerdo entró en vigor en febrero de 1955, según el informe, y los franceses, presionados por los norteamericanos, comenzaron su inesperada retirada de Vietnam del Sur. A pesar de la decisión de respaldar al primer ministro Diem, adoptada en agosto de 1954, reinaba todavía una gran desazón en el gobierno de Estados Unidos a causa de la falta de apoyo popular de aquél y de la inestable situación política de Saigón. El general Collins, que tenía la categoría de embajador, consideraba que el primer ministro Diem no se hallaba a la altura de su misión y solicitó que fuese destituido. Si Estados Unidos no se mostraba dispuesto a remplazar a Diem, escribió el general Collins a Washington en diciembre de 1954, “[...] entonces yo recomiendo una reevaluación de nuestros planes de ayuda al Sudeste Asiático. Esto es lo último que se pudiera desear, pero honradamente, y en vista de lo que he observado aquí hasta la 60 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 52 fecha, quizá sea ésta la única solución prudente.”61 Sin embargo, el secretario Foster Dulles seguía convencido, como cablegrafió en respuesta al mensaje del general Collins, de que no había otra alternativa que la de seguir ayudando al Vietnam y apoyar al presidente Diem. En la primavera de 1955, la crisis se agravó en Saigón. Las sectas armadas Hoa Hao y Cao Dai formaron un frente unido con el Binh Xuyen, un grupo de mafiosos que manejaban a la policía de Saigón contra el primer ministro Diem, y se produjeron en la ciudad numerosos enfrentamientos. Los franceses comunicaron a Washington que, en su opinión, el primer ministro Diem era un inútil y un loco. El general Collins, que a la sazón afirmaba categóricamente que Diem tenía que abandonar el poder, fue en avión a Washington, a finales de abril, para insistir personalmente cerca del Secretario de Estado en sus puntos de vista. El 27 de abril, después de una reunión con el general Collins, Foster Dulles accedió a regañadientes a sustituir al primer ministro Diem. Cablegrafió a su Embajada en Saigón para que le encontrasen un sustituto. Pero el coronel Lansdale se esforzaba por mantener en el poder a su amigo Diem. En octubre, el coronel hizo abortar un golpe de Estado dirigido contra Diem por el general Nguyen Van Hinh, jefe del Estado Mayor del Ejército, “invitando” a los dos principales ayudantes del general Hinh a visitar las Filipinas para recorrer varias instalaciones secretas. En el informe sobre las actividades del grupo Lansdale no se explicita que entre las órdenes de la unidad figurase la de apoyar a Diem contra una oposición interna no comunista. Pero a juzgar por las acciones del coronel Lansdale, es evidente que él consideraba esto parte importante de su misión. Durante el otoño de 1954, el coronel Lansdale ayudó a Diem a reclutar, pagar y adiestrar a guardias de corps de confianza. Cuando visitó a Diem en su palacio durante un intento de golpe de Estado, se quedó estupefacto al enterarse de que todos los guardias de corps habían desertado. “No quedó ni un guardia en el lugar -refiere el informe-. El presidente Diem estaba solo en el primer piso, trabajando tranquilamente”.62 Contando con el permiso de la Embajada, la Misión Militar de Saigón empezó entonces a subvencionar en secreto al general Trinh Minh The, dirigente del Cao Dai, que había ofrecido sus servicios al primer ministro Diem. El coronel Lansdale también trajo consigo de Filipinas al ayudante militar de más 61 Ibíd. p. 44. 62 Ibíd. p. 45. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 53 antigüedad del presidente Magsaysay y a tres ayudantes para instruir a un batallón de guardias vietnamitas del palacio. Cuando, en la primavera de 1955, estalló la crisis de las sectas armadas, el coronel Lansdale visitó a Diem casi todos los días. Durante el alzamiento de las sectas armadas, la Misión Militar de Saigón ayudó al presidente Diem a planear medidas contra los Bình Xuyên, y el coronel Lansdale presionó repetidamente a la Embajada para que apoyase al primer ministro. Con el jefe suplente del puesto de la CIA, el coronel Lansdale formó un equipo para colaborar en la acción contra los Bình Xuyên. El 28 de abril, que había de ser el día crucial, informa el estudio del Pentágono, el primer ministro Diem convocó al coronel Lansdale a palacio para exponerle sus inquietudes. Acababa de recibir noticias de su embajada en Washington de que Estados Unidos podía estar dispuesto a dejar de apoyarle. Esto era, posiblemente, en referencia a la decisión adoptada por Foster Dulles el día anterior. El primer ministro Diem le informó también que bandas del Bình Xuyên habían empezado a disparar contra sus tropas. El coronel Lansdale trató de tranquilizarle. “Le dijimos que, en nuestra opinión, Vietnam seguía necesitando su jefatura -dice el informe-, que Diem aún era presidente y que los Estados Unidos seguían apoyándolo”.63 Aquella misma tarde, el primer ministro Diem ordenó un contraataque contra los Bình Xuyên, y en menos de nueve horas alcanzó una resonante victoria. Washington reaccionó al triunfo de Diem y se comunicó a Saigón que quedaba sin efecto la orden de Foster Dulles en el sentido de apartar a Diem del poder. Acto seguido, el embajador quemó el mensaje del 27 de abril. De entonces en adelante, Diem contó con el apoyo total de Estados Unidos, leemos en el informe, y actuó con mayor confianza. En octubre, organizó un referéndum para que el país eligiese entre él y Bao Dai. Después de obtener lo que el relato del Pentágono califica de un “excesivamente rotundo” 98,2 por ciento de los votos, el primer ministro se proclamó Presidente. En julio de 1955, de acuerdo con las estipulaciones de Ginebra, las dos zonas del Vietnam tenían que iniciar consultas acerca de las elecciones que debían celebrarse al año siguiente. Pero el primer ministro Diem se negó a iniciar el diálogo con los comunistas. Y, en julio de 1956, mostró su negativa a celebrar elecciones para la reunificación, expresando que el gobierno sudvietnamita no había suscrito los acuerdos 63 Ibíd. p. 46. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 54 de Ginebra y, por lo tanto, no se sentía ligado por ellos. Expertos y funcionarios del gobierno norteamericano han discutido durante mucho tiempo acerca de la responsabilidad que cupo a Estados Unidos en la negativa de Diem a celebrar estas elecciones, y por consiguiente, si los norteamericanos desempeñaron, en cierto sentido, un papel en la exclusión de los comunistas de la política, lo que les llevó de nuevo a la guerra. El estudio del Pentágono arguye que los “Estados Unidos no se conchabaron con Diem -como a menudo se ha dicho- para hacer caso omiso de las elecciones. Las actas que se guardan en el Departamento de Estado indican que la negativa de Diem a aceptar los acuerdos de Ginebra y su oposición a las consultas preelectorales fueron actos realizados por iniciativa propia”64. Pero el informe del Pentágono alude también a algunos cables del Departamento de Estado y a varios memorandos del Consejo de Seguridad Nacional, ejemplos de que la Administración Eisenhower deseaba dar largas a las elecciones y de que así se lo comunicó a Diem. Ya el 7 de julio de 1954, en plena conferencia de Ginebra, Foster Dulles dijo que los Estados Unidos debían intentar demorar las elecciones y solicitar tales garantías, que los comunistas, evidentemente tendrían que rechazar. En un cablegrama secreto al subsecretario de Estado Walter Bedell Smith, que ocupó su lugar cuando Foster Dulles se ausentó de la conferencia de Ginebra, éste declaraba: “Puesto que es indudablemente cierto que las elecciones podrían dar por resultado la unificación del Vietnam bajo Ho Chi Minh, esto hace aún más importante que sean celebradas lo más tarde posible después del acuerdo de alto el fuego y en condiciones exentas de cualquier intimidación para dar mayores posibilidades a los elementos democráticos”.65 Insistiendo en la misma opinión, el Consejo de Seguridad Nacional, poco antes de que empezasen las consultas sobre las elecciones, redactó, en mayo de 1955, el borrador de una declaración: “Política de los Estados Unidos respecto a unas elecciones para todo Vietnam.” Este documento mantenía que, para no dar la impresión de torpedear las elecciones, soslayando al propio tiempo la posibilidad de perderlas, Diem debía insistir en que se celebrasen elecciones libres mediante sufragio secreto y una rigurosa supervisión del mismo. En Corea y Alemania, los comunistas habían rechazado estas condiciones; se confiaba en que el Vietminh hiciera lo mismo. 64 Ibíd. p. 47. 65 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 55 Pero el 9 de junio, el Consejo resolvió archivar el borrador de esta declaración, pues sus puntos principales ya habían sido comunicados a Diem. La ambigua conducta de Foster Dulles ante los acuerdos de Ginebra se manifiesta, también, en el cablegrama que, con fecha 11 de diciembre de 1955, envió a la Embajada de Estados Unidos en Saigón y en el que exponía la posición de Washington respecto a la Comisión Internacional de Control. “Si bien es cierto que no deberíamos adoptar ninguna medida positiva para acelerar el actual proceso de descomposición de los acuerdos de Ginebra -decía-, tampoco deberíamos hacer el menor esfuerzo por infundirles vida”66. En mayo de 1956, en lo que el informe del Pentágono muestra como un ejemplo del poco caso que Estados Unidos hacía de los pactos de Ginebra, otros trescientos cincuenta asesores militares, sobre todo Boinas Verdes, fueron enviados a Saigón, con la excusa de ayudar a los vietnamitas a recuperar y distribuir el material abandonado por los franceses. Esto no era más que un pretexto para aumentar el número de norteamericanos en Vietnam. Estos hombres, que fueron oficialmente designados con, el nombre de Misión Temporal para Recuperación de Equipo, o TERM, permanecieron en el país como parte permanente del Grupo Asesor para Ayuda Militar, para colaborar en cuestiones administrativas y de espionaje. Washington envió al grupo TERM, revela el estudio del Pentágono, “[...] cuando se supo extraoficialmente que el Gobierno de la India daría instrucciones a su representante en la ICC (Comisión de Control Internacional) para que no interpusiese ninguna objeción”67. La ICC estaba compuesta por representantes de Polonia, la India y el Canadá, y en él se consideraba normalmente al miembro indio como el representante neutral. Después de la crisis provocada por las sectas armadas en la primavera de 1955, y de que hubo pasado sin que se produjesen incidentes la fecha fijada para las elecciones de 1956, los funcionarios norteamericanos albergaban la esperanza de que el presidente Diem hubiese triunfado. Durante cierto tiempo, parecía como si hubiera tenido éxito la política de dar largas al asunto. El Vietminh estaba tranquilo; las Fuerzas Armadas de la República del Vietnam del Sur disponían de un armamento y una instrucción notablemente mejores que los que tenían cuando comenzó la ayuda de Estados Unidos, y el presidente Diem demostraba una notable habilidad en la eliminación de las facciones que amenazaban al 66 Ibíd. 67 Ibíd. p. 48. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 56 gobierno de Vietnam del Sur y en el mantenimiento de su posición. La ayuda norteamericana se invertía casi totalmente en asuntos de seguridad. Ocho de cada diez dólares iban a la seguridad y gran parte de la que se destinaba a la agricultura, educación o transporte iba a parar en realidad, a programas de seguridad. Por ejemplo, refiere el informe, un tramo de 32 Km. de carretera, construido entre Saigón y Bien Hoa por insistencia del comandante del MAAG, general Samuel T. Williams, recibió más ayuda económica que todos los fondos destinados al trabajo, desarrollo urbano, asistencia social, sanidad y educación, de 1954 a 196168. Pero, a pesar de las expectativas norteamericanas y de la ayuda prestada, en 1957, y especialmente en 1959, los insurrectos ampliaron sus actividades en el campo. El número de asesinatos cometidos por los terroristas y los secuestros de funcionarios locales aumentaron de manera alarmante, y las unidades enemigas empezaron a atacar cada vez con mayor furia. A medida que la insurgencia se extendía, la pequeña red de espionaje norteamericana apreció de modo acertado, la naturaleza de la oposición al presidente Diem y las propias debilidades de éste. Las estimaciones del espionaje norteamericano eran muy atinadas. Una estimación de los Servicios de Información, fechada en agosto de 1960, por ejemplo, decía: A falta de medidas más eficaces del gobierno para proteger a los campesinos y lograr de ellos una cooperación positiva, la perspectiva es que se ampliarán las zonas dominadas por el Vietcong en las regiones rurales, especialmente en las provincias del Sudoeste. La insatisfacción y el descontento provocados por el gobierno irán probablemente en aumento. Estas tendencias adversas no son irreversibles, pero si no se les pone coto es casi seguro que con el tiempo provocarán la caída del régimen de Diem69. Los documentos primordiales sobre la política seguida por la Administración Eisenhower respecto al Sudeste Asiático en 1956, 1958 y 1960, repetían los objetivos norteamericanos en un lenguaje prácticamente igual, refiere el informe del Pentágono. Según el documento redactado en 1956 por el Consejo de Seguridad Nacional, entre los objetivos de la política norteamericana en Vietnam figuraban los siguientes: Ayudar al Vietnam Libre a crear un gobierno constitucional fuerte y estable, que le permitiese establecer un contraste cada vez más atrayente con las condiciones que reinan en la actual zona comunista. 68 Cfr.: Ibíd. 69 Ibíd. p.49. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 57 Trabajar por el debilitamiento de los comunistas en Vietnam del Norte y del Sur, a fin de preparar la pacífica reunificación de un Vietnam libre e independiente bajo una dirección anticomunista. Apoyar la posición del Gobierno del Vietnam Libre, según la cual las elecciones para todo el Vietnam sólo podrán tener lugar cuando se tenga la certeza de que en ambas zonas del Vietnam se celebrarán elecciones verdaderamente libres70. Al acabar la década de 1950, refiere el estudio, los funcionarios de Estados Unidos en Saigón también se mostraban satisfechos en sus comentarios públicos sobre la situación, a pesar de los pesimistas informes secretos que remitían a Washington. Mientras los documentos políticos clasificados apuntaban a riesgos, las declaraciones públicas de los funcionarios estadounidenses no se referían a peligro ninguno. Al contrario, la imagen ofrecida a la opinión pública y al Congreso por el embajador Durbrow, el general Williams y otros portavoces de la Administración era de un incesante avance y de mejoras casi milagrosas, y así un año tras otro. El embajador Elbridge Durbrow y el general Williams, por ejemplo, expusieron ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, en el verano de 1959, que la seguridad interna del Vietnam no corría grave peligro y que Vietnam del Sur se encontraba en mejor posición que nunca para neutralizar una invasión del Norte. Es irónico el hecho de que la primavera siguiente, el general Williams escribió al senador Mike Mansfield diciendo que el presidente Ngo Dinh Diem actuaba tan bien, que los Estados Unidos podían iniciar en 1961, un repliegue por etapas de los consejeros norteamericanos71. Este fue el status quo que se encontró el presidente Kennedy cuando asumió su cargo a principios de 1961. Estados Unidos se había ido implicando progresivamente y de manera importante en la defensa de Vietnam del Sur. Sin su ayuda, Diem no hubiera conseguido fortalecer su posición durante los años 1955 y 1956. Sin el apoyo estadounidense, Vietnam del Sur ni siquiera hubiera podido negarse a celebrar las elecciones fijadas para 1956 por los acuerdos de Ginebra, sin ser invadido inmediatamente por el Vietcong y los ejércitos del Norte. “Sin la ayuda de los Estados Unidos en los años siguientes, el régimen de Diem con toda seguridad, y un Vietnam 70 Ibíd. 71 Cfr.: Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 58 del Sur independiente casi con la misma seguridad, no hubieran podido sobrevivir...”72 Vietnam del Sur, era básicamente una creación estadounidense. El estudio del Pentágono analiza el movimiento Vietcong y su papel en el avance de la guerra. En un artículo escrito por Fox Butterfietd para el New York Times, se describen las deducciones a las que llega el analista del Pentágono. El estudio secreto sobre la guerra de Vietnam asevera que el punto de vista oficial del gobierno de Estados Unidos según el cual la guerra fue impuesta a Vietnam del Sur por la agresión de Hanoi no es del todo convincente73. Las Administraciones que se sucedieron en Washington desde el presidente John F. Kennedy al presidente Richard M. Nixon han utilizado esta interpretación de los orígenes de la guerra para justificar la intervención norteamericana en Vietnam. Pero las apreciaciones de los Servicios de Información norteamericanos efectuadas durante la década 1950-1960 indican que la guerra comenzó principalmente como una rebelión en el Sur contra el régimen cada vez más déspota y corrupto de Ngo Dinh Diem. “La mayoría de los que tomaron las armas eran sudvietnamitas y las causas por las que lucharon no fueron tramadas de ningún modo en Vietnam del Norte”74, dice el informe del Pentágono refiriéndose a los años de 1956 a 1959, en que comenzó la insurrección. El estudio también se muestra en discrepancia con muchos críticos de la política norteamericana en Vietnam, quienes pretenden que Vietnam del Norte sólo intervino en el Sur después de 1965, como réplica a la intervención norteamericana a gran escala. También es evidente que los comunistas nordvietnamitas dispusieron de un aparato subordinado en Sur durante los años 1954-1960, afirma el estudio del Pentágono, y que en 1959 Hanoi adoptó la decisión de imponer su control sobre la creciente insurrección y aumentar su infiltración de mandos dirigentes, instruidos en el Norte. Estaba claro que la intervención de Hanoi en la escalada de violencia era crucial. Entre los acontecimientos relacionados con los orígenes de la guerra revelados por el estudio del Pentágono estaba el hecho de que los funcionarios norteamericanos en Saigón, entre los que se incluían los de la Embajada, la CIA y el MAAG, se daban 72 Ibíd. p.50. 73 BUTTERFIELD, Fox. Pentagon Papers: Vietnam Study Links '65 - '66 G. I. Build-Up to Faulty Planning; Pentagon Papers: Study Links 1965-66 U. S. Troop Build-Up to Faulty Planning. The New York Times. 2 de julio de 1971. 74 SHEEHAN, Neil et al. Los documentos del Pentágono. Barcelona: Plaza & Janés. 1971, p. 97. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 59 perfecta cuenta de las limitaciones del presidente Ngo Dinh Diem. Informaban a Washington con regularidad en el sentido de que Diem era autoritario, inflexible y altivo, que solamente confiaba puestos de poder a sus parientes y que con su política de dominación se había perturbado a todos los sectores de la población. De 1954 a 1958, Vietnam de Norte se centró en su progreso interno, confiando en conseguir la reunificación a través de las elecciones previstas en los acuerdos de Ginebra o mediante el hundimiento natural del debilitado régimen de Diem. Los comunistas dejaron una organización reducida en el Sur al reagruparse a Vietnam del Norte, en 1954, cuando terminó la guerra con los franceses, pero los cuadros dirigentes recibieron órdenes de dedicarse solamente a la lucha política. En los años anteriores a 1959, el régimen de Diem casi logró eliminar del todo a los agentes comunistas, que debido a las órdenes que habían recibido del Norte, no podían contraatacar. Sin embargo, su temor y su rabia al verse atrapados, fue lo que durante los años 1956 y 1957, y a pesar de las órdenes recibidas, les hizo iniciar la insurrección contra el presidente Diem. Durante la 15ª asamblea del Comité Central del partido Lao Dong (comunista), los dirigentes de Vietnam del Norte decidieron oficialmente en mayo de 1959, hacerse con el control de la creciente sublevación. Algunos miembros del Vietcong capturados y documentos de esta organización permitieron saber que como resultado de esta decisión, se dieron órdenes de construir la ruta de abastecimiento Ho Chi Minh. Varios mandos del Sur que habían sido llevados al Norte fueron infiltrados de nuevo en el Sur, y el ritmo de la guerra se aceleró de repente. Los documentos del Pentágono afirman que los Servicios de Información norteamericanos y los prisioneros del Vietcong atribuían los repentinos éxitos alcanzados por el Vietcong después de 1959 a los errores cometidos por el régimen de Diem. En un informe preparado por la RAND Corporation de Santa Mónica, California, sobre el interrogatorio de veintitrés integrantes del Vietcong, un miembro del Sur de esta organización, se refirió a los éxitos comunistas en los siguientes términos: La explicación no radica en que los militantes tuviesen dotes excepcionales, sino en que la gente a quienes hablaban se hallaban predispuestas para la rebelión. Aquella gente era como un montón de paja a punto de arder. Si en aquellos momentos el gobierno del Sur hubiese sido El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 60 bueno, si no hubiera sido dictatorial, la iniciación del movimiento habría sido muy difícil75. Una estimación de los Servicios de Información de Estados Unidos fechada en agosto de 1960, sobre el rápido deterioro de la situación en Vietnam del Sur, concluía así: “Los indicios de creciente insatisfacción con el Gobierno Diem alentaron probablemente al régimen de Hanoi, haciéndole actuar esta vez con más energía”76. Para demostrar cómo la política opresora y corrompida del régimen de Diem allanó el camino a la insurrección en Vietnam del Sur, el estudio del Pentágono consagra una amplia sección al gobierno de Diem como primer ministro de 1954 a fines de 1955 y después como Presidente, hasta que fue derrocado en 1963. Cuando Diem asumió la presidencia en 1954, dice el informe, pareció que iba a realizar milagros, como sostenían sus seguidores. Ante la sorpresa de la mayoría de los observadores, liquidó la secta de bandidos Binh Xuyen en Saigón y la Cao Dai y la Hoa Hao, sectas armadas que campaban por sus respetos en las regiones rurales. Creó un gobierno estable y un ejército leal donde hasta entonces sólo había existido el caos y consiguió que numerosos gobiernos extranjeros reconociesen al Vietnam del Sur. Pero desde el primer momento, prosigue el informe, la personalidad del presidente Diem y sus ideas políticas tendieron a minar la eficacia de su Gobierno. Miembro de una familia que compartía el catolicismo más celoso con las tradiciones de la casta dirigente de mandarines, Diem era un hombre autoritario, moralista, inflexible, burocrático y suspicaz. Su aparato político era una oligarquía familiar organizada de manera rígida y centralizada. Únicamente confiaba en los miembros de su familia, especialmente en su hermano Ngo Dinh Nhu, que había organizado el partido semiclandestino Can Lao. Una estimación de los Servicios de Información estadounidenses, fechada en mayo de 1959, describía la situación como sigue: El presidente Diem continúa siendo el dirigente indiscutible de Vietnam del Sur; él es quien adopta todas las decisiones importantes y muchas de las secundarias. Aunque afirma que cree en el Gobierno representativo y en la democracia, Diem se halla convencido de que los vietnamitas aún no están preparados para este sistema político y que debe gobernar con mano firme, al menos mientras la seguridad nacional se halle amenazada77. 75 DONNELL, J. C. Viet Cong Recruitment Why and How Men Join. 1966 [en línea]. Disponible en: http://www.rand.org/pubs/documents/D14436.html [consultado el 9 de febrero 2013]. 76 SHEEHAN, Neil et al. Los documentos del Pentágono. Barcelona: Plaza & Janés. 1971, p. 99. 77 Ibíd. p .100. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 61 Asimismo, Diem creía que el país no podía permitirse una oposición política que pudiese obstaculizar los esfuerzos del gabinete por establecer un gobierno fuerte. Para la mayoría de los vietnamitas, Diem era una figura más bien austera y lejana, y no supo crear un respaldo popular hacia él. Aunque mantenía una fachada de gobierno democrático, su gobierno era substancialmente despótico. Los poderes legislativos de la Asamblea Nacional estaban rigurosamente limitados; el poder judicial era casi inexistente y subordinado al ejecutivo; y los miembros del poder ejecutivo eran marionetas de Diem. Tampoco se toleraba la existencia de una oposición organizada y se sofocaban las críticas al régimen. Para agravar aún más la situación, según el informe McNamara, los programas de Diem destinados a aumentar las medidas de seguridad en las regiones rurales, se llevaron a cabo de manera tan desastrosa que no clavaron una cuña entre los insurrectos y los campesinos, sino entre éstos y el gobierno, lo cual resultó en un empeoramiento de las condiciones de seguridad. El programa de Acción Cívica, destinado a ayudar al gobierno de Saigón a establecer comunicación con los campesinos, se fue al traste cuando el presidente Diem se sirvió casi exclusivamente de refugiados del Norte y de católicos para introducirse en los poblados. Los campesinos consideraban unos intrusos a los miembros de estos equipos de Acción Cívica. Las medidas para la reforma agraria iniciadas por Diem, en vez de servir para redistribuir las tierras entre los pobres, acabaron confiscando las que el Vietminh había entregado a los campesinos y se devolvieron a los terratenientes. El presidente Diem abolió los tradicionales concejos de los pueblos, elegidos por los aldeanos por miedo a que los comunistas los empleasen como arma de poder. Después, remplazó estas asambleas populares por forasteros nombrados por él; refugiados del Norte y católicos leales a su persona. Durante la llamada campaña de denuncia anticomunista, iniciada en el verano de 1955, entre 50.000 y 100.000 personas fueron internadas en campos de detención. Pero muchos de los arrestados no tenían nada de comunistas. El presidente Diem también lanzó numerosos programas de desplazamiento de la población para aumentar la seguridad, pero éstos también produjeron efectos inversos a los pretendidos. El Vietcong hizo adeptos fácilmente entre aquellas tribus de montañeses que se vieron El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 62 Portada del informe de la RAND Corporation firmado por John C. Donnell, sobre el éxito del reclutamiento del Vietcong. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 63 Índice del documento acerca del proselitismo del Vietcong. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 64 obligados a abandonar sus tradicionales zonas de residencia en el centro de Vietnam, para ir en busca de otros lugares más poblados y seguros; y entre los campesinos forzados a dejar las aldeas de sus antepasados y construir otras nuevas, dentro del programa de villas agrícolas. Estos campesinos también estaban irritados contra el gobierno de Saigón. A pesar de la preocupación que Diem tenía por la seguridad, apenas disponía de fuerzas de policía y de información en el campo, pues el Cuerpo de Autodefensa y la Guardia Cívica –ambos, grupos, milicianos– estaban mal instruidos y equipados, y pésimamente dirigidos. Su crueldad, sus robos e indisciplina, llevaron a muchos aldeanos a unirse a la insurrección contra Diem. Al limitar la libertad de expresión y encarcelar a los disidentes, dice el informe, Diem perdió el apoyo de los intelectuales; al ascender a los oficiales basándose únicamente en la lealtad que demostraban a su familia y no en su capacidad, se enemistó con grandes sectores de las Fuerzas Armadas. El embajador de Estados Unidos, al repasar en enero de 1960 a los acuciantes problemas con que se enfrentaba el gobierno Diem, en un “Informe especial sobre la situación de la seguridad interna en Vietnam”, sacaba las siguientes conclusiones: “La situación puede resumirse por el hecho de que el gobierno muestra tendencia a tratar a la población con suspicacia o a coaccionarla, por lo que ésta le ha correspondido con una actitud de apatía y resentimiento. [...] El factor básico que ha brillado por su ausencia ha sido la sensación de unión entre la población y el gobierno. El pueblo no se ha identificado con el Gobierno”78. El informe señalaba la considerable insatisfacción entre la población rural como la causa principal de la sublevación. El estudio del Pentágono divide aproximadamente en tres períodos el desarrollo de la insurrección en Vietnam del Sur: de 1954 a 1956 el país gozó de una relativa tranquilidad, ya que los cuadros comunistas que se mantuvieron en el Sur se dedicaron a la lucha política. De 1956 a 1958, cuando el presidente Diem rechazó las elecciones planeadas, los cuadros disidentes del Sur iniciaron la insurrección. En 1959, cuando Hanoi decidió hacer suya la insurrección, empezó el tercer período, que fue el de la guerra total. Cuando Ho Chi Minh, después de la conferencia de Ginebra de 1954, estableció su capital en Hanoi, los Servicios de Información norteamericanos notificaron que lo 78 Ibíd. p .101. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 65 más probable era que los nuevos dirigentes nordvietnamitas se dedicasen a apuntalar su primitiva economía, maltrecha por la guerra. Según estos informes, los comunistas se habían llevado consigo a 90.000 hombres armados del Sur, dejando allí, como una organización esquemática, de entre 5.000 y 10.000 hombres armados. Gracias al análisis de documentos capturados, los funcionarios de los servicios de información estadounidenses creían que estos cuadros de retaguardia tenían como principal misión prepararse para las elecciones proyectadas para 1956 a fin de reunificar al país. Los miembros de estos cuadros recibieron órdenes de llevar a cabo exclusivamente una lucha política, debiendo entenderse por esto actividades propagandísticas e infiltraciones en el Gobierno de Saigón. Al parecer, los comunistas creían que llegarían a adueñarse del país a través de las elecciones o mediante el hundimiento del régimen Diem, desgastado por su propia debilidad interna. En 1966, el estudio confidencial hecho por la RAND Corporation79 sobre unos militantes del Sur capturados y que se habían ido al Norte en 1954, demostró que la mayoría de ellos confiaba en el triunfo comunista en las elecciones de 1956. Si bien, entre 1954 y 1956, se produjeron algunos incidentes tales como asesinatos o secuestros en las regiones rurales del Sur, éstos no podían atribuirse claramente a los comunistas que se habían quedado, dice el informe. Una estimación de los Servicios de Información de los Estados Unidos, fechada en julio de 1956, observaba: “Durante el pasado año los comunistas de Vietnam del Sur han permanecido edit style tranquilos por lo general. Han dejado pasar numerosas ocasiones de hostigar al régimen de Diem. Aunque algunos cuadros de abastecimientos están siendo infiltrados a través del paralelo 17, la DRV (República Democrática de Vietnam del Norte) probablemente no ha enviado al Sur refuerzos ni abastecimientos en gran escala”80. La red de espionaje norteamericano en Vietnam del Sur, aunque de dimensiones modestas, se hallaba bien informada sobre las actitudes y acciones de los comunistas durante este período, explica el estudio. La Inteligencia norteamericana valoraba que como las elecciones para todo el país propuestas por la Conferencia de Ginebra no habían sido celebradas y como se había impedido la acción militar, el Norte veía paralizadas sus 79 DONNELL, J. C. Viet Cong Recruitment Why and How Men Join. 1966 [en línea]. Disponible en: http://www.rand.org/pubs/documents/D14436.html [consultado el 9 de febrero 2013]. 80 SHEEHAN, Neil et al. Los documentos del Pentágono. Barcelona: Plaza & Janés. 1971, p. 103. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 66 expectativas de apoderarse de Vietnam del Sur. Las informaciones que suministraron los agentes comunistas y los documentos capturados a partir de 1960, cuando la red de espionaje norteamericano se había ampliado, completaron esta imagen de fracaso y desilusión entre los militantes comunistas. Un comunista capturado que había dirigido la propaganda en Saigón, declaró: “El período comprendido desde el armisticio de 1954 hasta el año 1958 fue la época más sombría para el Vietcong en Vietnam del Sur. Las directrices de agitación política propuestas por el partido comunista no pudieron llevarse a cabo debido a la detención de numerosos miembros del partido”81. El Vietcong vislumbró que era preciso iniciar de manera inmediata la lucha armada para preservar el movimiento y proteger sus fuerzas. En varias zonas los miembros del partido organizaron por iniciativa propia la lucha armada. Según el informe del Pentágono, el resultado de esta decisión de los dirigentes de iniciar la lucha armada se dejó notar pronto en Saigón. Los oficiales de Información norteamericanos en Saigón estimaban que en el último trimestre de 1957 se produjeron treinta incidentes provocados por terroristas armados, con un total de setenta y cinco funcionarios locales asesinados o secuestrados. El 22 de octubre, a consecuencia del lanzamiento de tres bombas, 13 norteamericanos resultaron heridos en Saigón. Pero no estaba claro que Vietnam del Norte dirigiese esos actos de violencia82. En enero de 1959, prosigue el estudio, Hanoi decidió que había llegado el momento de intensificar sus esfuerzos. El espionaje norteamericano no tardó en tener sospechas de esta decisión. La CIA se apoderó de una directriz enviada por Hanoi a su cuartel general de las montañas centrales en el mes de diciembre de 1958, en la que declaraba que el Comité Central del partido Lao Dong había decidido iniciar una nueva etapa de la lucha. Y en enero de 1959, la CIA recibió copia de una orden que daba órdenes para el establecimiento de dos bases para las operaciones de guerrillas, una en la provincia de Tayninh, próxima a la frontera con Camboya, y la otra en la región oeste del macizo central. La decisión adoptada en privado por el Politburó fue confirmada oficialmente por el Comité Central en su 15ª reunión de mayo de 1959. Todas las evidencias disponibles daban a entender que ese fue el punto de partida para la intervención de la República de Vietnam del Norte. 81 Ibíd. 82 Ibíd. p. 104. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 67 La Embajada de Estados Unidos en Saigón, al informar a Washington sobre la decisión del Comité Central, indicó que se había aprobado una resolución en la que se aseveraba que la lucha pro reunificación tendría que llevarse a término recurriendo a cualquier tipo de medidas, salvo las pacíficas. El documento capturado por la 1ª División de Infantería aludía a la decisión de 1959: Después de la resolución adoptada en la 15ª reunión del Comité Central, la totalidad de Vietnam del Sur dispuso de una clara y correcta orientación estratégica y política. La directriz del Politburó de mayo de 1959 afirmaba que había llegado el momento de iniciar la lucha armada. Gracias a esto seguimos atentamente la verdadera situación a fin de formular un programa, y en octubre de 1959 dio comienzo la lucha armada83. Los resultados de la decisión adoptada por el partido en el sentido de ejercer un papel más activo en la insurrección, fueron un rápido aumento de la infiltración de Hanoi. En realidad, la infiltración desde Vietnam del Norte habla empezado ya en 1955, según los informes del espionaje norteamericano, pero hubo que esperar a 1959 para que la CIA y las fuerzas especiales del MACV-SOG84 pudiese hacerse pruebas de que se llevaba acabo una infiltración a gran escala. Para seguir las rutas de infiltración, un grupo de montañeses procedentes de las tribus asentadas en las provincias de Quangtri y Thauthien recibieron adiestramiento especial en Vietnam del Norte en 1958 y 1959. También a principios de 1959 informó la CIA de que Hanoi formaba grupos especiales para cruzar la frontera compuestos por elementos del Sur que se pasaron al Norte en 1954. Su misión consistía en transportar alimentos, medicinas y otros abastecimientos por la red de senderos. En abril de 1959 la CIA se enteró de que el 559º Grupo de Transporte había sido puesto directamente a las órdenes del Comité Central del partido, como cuartel general desde el que se dirigía la infiltración. A principios de 1960 se establecieron grandes centros de instrucción para estos grupos de infiltración en Xuanmai y Son Tay, cerca de Hanoi. En 1959 y 1960, según cálculos del espionaje estadounidense, se infiltraron en el Sur 26 grupos, que totalizaban 4.500 personas. Posteriormente, gracias al interrogatorio 83 Ibíd. p. 105. 84 El Comando de Asistencia Militar en Vietnam - Grupo de Estudios y Observaciones (del Inglés; Military Assistance Command, Vietnam – Studies and Observations Group (MACV-SOG) fue un grupo de operaciones especiales de Estados Unidos, altamente secreto, que llevó a cabo operaciones encubiertas de guerra no convencional antes y durante la Guerra de Vietnam. Véase PLASTER, John L. SOG: A Photo History of the Secret Wars. Boulder, CO: Paladin, 2000, p. 46. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 68 de infiltrados capturados, los oficiales de los Servicios de Información estadounidenses supieron que hasta 1964, casi todos los infiltrados eran nativos del Sur que se habían desplazado al Norte en 1954. El estudio efectuado por la RAND Corporation reveló que dos de cada tres infiltrados estaban afiliados al partido Lao Dong; que todos ellos habían pasado por extensos períodos de instrucción en Vietnam del Norte antes de ser enviados al Sur y que en su mayoría eran oficiales, clases o militantes del partido con categoría de mandos intermedios. La decisión de Hanoi de pasar de la lucha política a la lucha armada no tardó en reflejarse en un aumento de los actos de terrorismo cometidos en Vietnam del Sur durante la segunda mitad de 1959. La Embajada de Estados Unidos, en un informe especial sobre la situación de la seguridad interior en Vietnam fechado en enero de 1960, observaba que mientras en todo el año 1958 sólo se produjeron 193 muertes violentas, el número de éstas fue de 119 en los cuatro últimos meses de 1959. Aún más alarmantes, en opinión de la embajada, eran los ataques que lanzó el Vietcong por primera vez contra importantes unidades del Ejército sudvietnamita. Una emboscada que tendió el Vietcong a dos compañías de la 23 División de Saigón, el 26 de septiembre de 1959, que dio por resultado la muerte de 12 soldados gubernamentales y la pérdida de casi todo su armamento, hizo comprender plenamente la gravedad de la situación85. El incremento de la insurrección produjo las primeras bajas norteamericanas de la guerra en Vietnam del Sur. El 8 de julio de 1959, un artefacto que los terroristas hicieron estallar dentro de la base de Bien Hoa mató a dos militares estadounidenses: Dale Richard Buis de 37 años y Chester Melvin Ovnand de 44 años86. En su informe de enero de 1960 sobre el empeoramiento de la situación, la embajada envió también a Washington dos comentarios hechos por el primer ministro norvietnamita, Fam Van Dong, que consideraba significativos: Primero: “Recuerde usted que nosotros estaremos en Saigón mañana, estaremos en Saigón mañana.” Estas palabras fueron pronunciadas por el primer ministro Fam Van Dong en una conversación que sostuvo con el cónsul de Francia Georges-Picot el 12 de septiembre de 1959. 85 Ibíd. p. 106. 86 The Vietnam Veterans Memorial. [en línea]. Disponible en: http://thewall-usa.com/search.asp [consultado el 10 de marzo de 2013]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 69 Y segundo: “En noviembre, Fam Van Dong dijo por dos veces al comisario canadiense Edichsen-Brown que: “Echaremos a los americanos al mar”. El canadiense, que era un representante de la Comisión de Control Internacional, estaba destinado en Hanoi87. El Frente de Liberación Nacional de Vietnam del Sur fue fundado oficialmente el 20 de diciembre de 1960, relata el estudio, y antes de un año el número de sus afiliados se había cuadruplicado alcanzando la cifra de 300.000. Por estas fechas, la insurrección ya había arraigado considerablemente. La Guerra estaba en marcha. En abril de 1961 Estados Unidos firmó un tratado de amistad y de cooperación con Vietnam del Sur y en diciembre el presidente John F. Kennedy se comprometió con Vietnam del Sur para ayudarle a mantener su independencia, lo que se plasmó en la llegada a Saigón de las primeras tropas estadounidenses, aunque se dijo que no eran unidades de combate. Un año más tarde el contingente estadounidense en territorio sudvietnamita se elevaba a 11.200 soldados. En septiembre de 1963 el gobierno de los Estados Unidos comisionó al secretario de defensa Robert McNamara y al general Maxwell D. Taylor para una visita de diez días a Vietnam del Sur. El presidente Kennedy envió a McNamara con el deseo de tener la mejor valoración posible en el terreno de los esfuerzos militares y paramilitares para derrotar al Viet Cong. La situación de Vietnam del Sur le planteaba dudas acerca de las posibilidades de éxito contra el Viet Cong. “Es en este contexto en el que ahora necesito su evaluación de la situación. Si el pronóstico en su juicio no es esperanzador, me gustaría su opinión sobre qué medidas deben ser adoptadas por el gobierno de Vietnam del Sur y qué pasos debe tomar nuestro gobierno para llevar a los vietnamitas a esa acción”.88 Las conclusiones del memorando McNamara-Taylor89, fechado en octubre de 1963, por un lado eran un puro espejismo (el punto uno decía que la campaña militar hacía grandes progresos y continuaba progresando contra la insurrección) y formaban parte del autoengaño y la complacencia que a la larga, llevarían a los EE.UU. a cosechar 87 Cfr.: Ibíd. p. 106. 88 Estados Unidos. The Pentagon Papers. Gravel Edition. Volume 2. Chapter 4, "The Overthrow of Ngo Dinh Diem, May-November, 1963," Boston: Beacon Press, 1971, pp. 201-276 [en línea]. Disponible en: https://www.mtholyoke.edu/acad/intrel/pentagon2/pent6.htm [consultado el 26 de octubre de 2013]. 89 Cfr.: Document 167, Foreign Relations of the United States, 1961-1963, Volume IV, Vietnam, August- December 1963, from U.S. Department of State, Office of the Historian [en línea]. Disponible en: http://www.ratical.org/ratville/JFK/FRUSno167.html [consultado el 21 de enero de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 70 un desastre en Vietnam. Por otro lado, inducirían a Kennedy a dar el visto bueno a un golpe de Estado contra Diem, organizado por la CIA con el fin de instaurar un régimen moderado que no provocara tanto rechazo90. Mientras, el gobierno de Diem se mostraba incapaz de derrotar a los comunistas y de hacer frente al creciente malestar existente entre los budistas vietnamitas (algunos de los cuales se quemaron vivos en señal de protesta) y otros grupos religiosos. El gobierno denunció la infiltración de comunistas entre los grupos budistas. El 1 de noviembre de 1963 un golpe de Estado militar, promovido por la CIA y sugerido por el presidente J. F. Kennedy, puso fin al régimen de Diem, quien en compañía de su hermano y asesor político Ngô Dinh Nhu fue ejecutado. Diem fue apartado del poder, y eliminado91, pero fue en vano pues la guerra estaba ya en marcha y EE.UU. se encontraba involucrado. Las decisiones del presidente Kennedy llevarían a una implicación cada vez mayor: Lyndon Johnson se convirtió en Presidente de los EE.UU. luego del asesinato de John F. Kennedy en noviembre de 1963. Johnson heredó de la administración Kennedy dos cuestiones relativas a Vietnam. Una fue una situación en rápido deterioro en Vietnam del Sur, con una victoria del FLN en el horizonte inmediato. La segunda era una corte de asesores que habían promovido el compromiso cada vez más profundo en Vietnam y que ahora estaban argumentando a favor de una escalada mucho más dramática en el compromiso norteamericano92. El rumbo estaba trazado y la Administración Johnson decidió elevar el compromiso norteamericano en Vietnam y atacar el Norte con una campaña de bombardeos denominada Rolling Thunder (Trueno Rodante). Los bombardeos no ablandaron al Norte y el 1 de abril de 1965 el presidente Jonson decidió utilizar a las tropas del Ejército norteamericano para una acción ofensiva en Vietnam del Sur. Las tropas de tierra estadounidenses entrarían abiertamente en combate, 3.500 marines desembarcaron en las playas de Da Nang el 8 de marzo de 1965. El total de las fuerzas de EE.UU. en Vietnam del Sur se elevó entonces a 27.000 efectivos. En julio serían 184.312 hombres93. La guerra, dirigida primero por el general William Westmoreland y después por Abrams, requería más tropas y el despliegue del Ejército estadounidense 90 Cfr.: SHEEHAN, Neil et al. Los documentos del Pentágono. Barcelona: Plaza & Janés. 1971, p. 247. 91 Cfr.: Ibíd. 92 ALLEN, Joe en: BOU, Luís César. Vietnam. La Guerra que EE.UU. perdió. Rosario: Kolectivo editorial Último Recurso, 2007, p. 86. 93 Ibíd. p. 420. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 71 llegaría más tarde a sus máximas cotas en 1969, con la presencia de más de 541.000 soldados norteamericanos sobre el terreno en Vietnam... El memorando McNamara-Taylor, desclasificado en 1978. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 72 2.1.1. El secreto de España en la Guerra de Vietnam. Abrimos aquí un breve paréntesis, para tratar un asunto poco conocido. Puede este parecer un epígrafe un tanto anecdótico y sin importancia en el panorama general de la guerra, pero por tratarse aquí de unos hechos referentes a nuestra nación, poco divulgados y en su momento prácticamente secretos, merece la pena detenerse en ellos. Cierto es que en ningún filme sobre la Guerra de Vietnam aparece mención alguna al pequeño papel de España en el conflicto, pero este epígrafe quiere demostrar que aquella guerra no es algo tan ajeno a España como se ha pretendido y que estuvimos cerca de involucrarnos de manera importante. El desarrollo de la guerra motivó que el gobierno norteamericano pidiera el apoyo de otros países, ya que el Pentágono consideró que si conseguía la cooperación de otros Estados en la guerra sus acciones quedarían legitimadas ante la comunidad internacional. Además, se conseguiría reducir el enorme desgaste económico y humano que suponía el conflicto. En julio de 1965, ante el cariz que estaba tomando la guerra de Vietnam, el presidente de Estados Unidos, L. B. Johnson, envió cartas a varios Jefes de Estado occidentales. Consiguió la colaboración de diversos países, aunque estos participaron de forma desigual en la guerra. Mientras algunos accedieron a mandar tropas a suelo vietnamita, como Australia, Filipinas, Corea del Sur, Tailandia y Nueva Zelanda; otros optaron por contribuir suministrando material y equipos médicos, siendo éste el caso de Suiza, Irán, Marruecos, Gran Bretaña y Alemania. El embajador de Estados Unidos en España, Biddiey Duke, entregó personalmente a Franco la correspondiente carta. Como se refleja en el texto más abajo trascrito, el Presidente de EE.UU. muestra sus intenciones y pide alguna ayuda por parte de España, sin descartar la participación militar. Johnson confiaba en que el carácter anticomunista de Franco, unido a su deseo por romper el aislamiento internacional, como dejó patente la firma del tratado bilateral entre ambos países en 1953, posibilitaría la participación militar de España en el conflicto vietnamita. La petición originó un intenso debate entre el ministro del Ejército, general de división Camilo Menéndez El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 73 Tolosa, dispuesto a enviar tropas para luchar contra el Comunismo y Fernando Maria Castiella, ministro de exteriores, partidario de la no intervención94. Franco, tras consultar con el vicepresidente de su gabinete, el general Muñoz Grandes, rechazó el envío de tropas combatientes, aunque se comprometió a enviar un pequeño contingente del cuerpo de Sanidad Militar. Lejos de avenirse a la petición de Johnson, Franco rehusó colaborar en la guerra. En su carta de respuesta al Presidente estadounidense, fechada en agosto de 1965, Franco argumentaba que la guerra de guerrillas favorecía al Vietcong. La evolución del conflicto provocó un ingente número de bajas y heridos entre las tropas norteamericanas y la población sudvietnamita, sumado a que la situación sanitaria en Vietnam del Sur era ya de por sí, deplorable. Para poder hacer frente a la crisis sanitaria, el secretario de Estado Dean Rusk, apremió a Franco en diciembre de 1965 para que hiciera efectivo su compromiso. La respuesta a la urgente petición americana de ayuda se inscribió oficialmente en el marco de los acuerdos bilaterales entre España y los Estados Unidos de América a través de la Oficina de Asistencia Militar del Mundo Libre (FWMAO) y el servicio quedó bautizado como “Misión Sanitaria de Ayuda al Vietnam del Sur”. Rodeado del máximo secreto se formó un grupo sanitario de manera urgente. El 26 de abril de 1966, el Estado Mayor Central del Ejército se dirigió por escrito a la Jefatura de Sanidad para que solicitara catorce médicos y practicantes voluntarios para cubrir las plazas asignadas. Pese a las retribuciones económicas ofrecidas, con sueldos mensuales que rondaban las 90.000 pesetas (12.000 pagadas por el Ejército español más 1.000 dólares desembolsados por los norteamericanos), sólo respondieron a la petición una docena de voluntarios: un comandante, tres capitanes, un capitán intendente, un teniente practicante, dos subtenientes practicantes y tres brigadas. Fueron los llamados “doce de la fama”, e integraron el primer contingente militar español que Franco mandó a Vietnam, capitaneado por el comandante Argimiro García Granados, uno de los cuatro médicos que formaron parte de la expedición. Tras asistir a algunas reuniones con representantes norteamericanos, donde recibieron informaciones genéricas sobre su 94 Cfr.: RODRIGUEZ JIMÉNEZ, José Luís. Salvando vidas en el delta del Mekong: la primera misión en el exterior de la Sanidad Militar española (Vietnam del Sur, 1966-1971). Madrid: Ministerio de Defensa, 2013, p. 46. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 74 Médicos y sanitarios del Ejército español posan con los notables locales ante el hospital. Los españoles atienden a una paciente vietnamita en el hospital de Gò-Công. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 75 próxima misión, los doce integrantes del grupo viajaron discretamente al Sudeste Asiático. La expedición partió de Madrid y después de un largo vuelo con diversas escalas en Roma, Beirut, Karachi, Calcuta y Bangkok llegó a Vietnam del Sur el 8 de septiembre de 1966. Aterrizaron en la base aérea de Tan Son Nhat, situada al sur de Saigón, donde fueron recibidos por el doctor Nguyen Tan Loc, director del gabinete del ministro de Sanidad sudvietnamita, y por un enlace estadounidense. Dos días después de su llegada se trasladaron a su destino final, el hospital cívico- militar Truong- Công- Dinn de la localidad de Gò- Công, situada 50 Km. al sur de Saigón en pleno delta del Mekong, donde había necesidad de cubrir las necesidades médicas de más de 60.000 personas. Allí relevaron al grupo militar norteamericano del Programa Provincial de Asistencia Sanitaria. Los médicos no hacían distinciones entre miembros de la guerrilla, soldados sudvietnamitas, norteamericanos o civiles. Atendían a todo el mundo, asistiendo a heridos de ambos bandos e incluso realizaron semanalmente visitas a domicilio a pacientes que vivían en aldeas aisladas y campañas de vacunación en las localidades cercanas al centro hospitalario. “La actividad desplegada por la misión española fue de tal magnitud que durante los primeros seis meses atendieron a más de 23.000 pacientes”95. Lo cierto es que los españoles tuvieron muy poco contacto con el Ejército estadounidense y atendieron prácticamente sólo a miembros de la población civil, ya residieran en zonas controladas por el gobierno del Sur, provinieran de zonas comunistas o fuesen miembros del Vietcong. El comportamiento humanitario de los militares españoles fue reconocido incluso por el Vietcong. Durante la fiesta del Tet, la zona donde se ubicaba la residencia española fue atacada por el Vietcong con fuego de mortero, ametralladoras y fusil. Al día siguiente se produjo otro ataque con morteros. Un trozo de metralla hirió a uno de los españoles y mató a ocho vietnamitas que formaban parte de la guardia del centro: En el informe sobre el incidente consta que tras estos hechos, guerrilleros del Vietcong detuvieron los vehículos en los que viajaban por la región los médicos de la misión española y les pidieron perdón por lo 95 VINYAS, Carles. “Españoles en la Guerra de Vietnam” [en línea]. Disponible en: http://carlesvinyas.wordpress.com/2011/11/01/espanoles-en-la-guerra-de-vietnam-los-medicos-de-franco- ii/ [consultado el 7 de febrero 2013]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 76 ocurrido, ya que el ataque no iba contra ellos. Había razones para la disculpa: el 70 por ciento de la población atendida en la misión española eran vietcongs96. Los miembros de la Misión Sanitaria Española también estuvieron bien considerados por parte de los militares sudvietnamitas y de los estadounidenses que les llegaron a condecorar en tres ocasiones, otorgándoles la Medalla de Honor de 1ª clase, la Medalla de la Campaña del Ejército sudvietnamita y la Medalla al Mérito en el Servicio del Ejército de los Estados Unidos. A algunos, como al capitán Linares, les fue impuesta la Estrella de Bronce en la embajada norteamericana bajo el más absoluto secreto. La misión española llegó a recibir incluso la visita del máximo responsable de las tropas norteamericanas en Vietnam, el general William Westmoreland. También fueron distinguidos con la visita de famosos actores y actrices estadounidenses, como Robert Mitchum, Henry Fonda y Jayne Mansfield. Con la presencia de estos médicos militares en Vietnam, Franco aplacó las persistentes demandas del gobierno norteamericano. A finales de 1967, un año después de su llegada a Vietnam, se produjo el primer relevo, aunque cuatro expedicionarios solicitaron continuar97. En total, más de un centenar de militares españoles contando médicos, practicantes, capellanes, intendentes y especialistas participaron en esta operación entre 1966 y 1971. Durante cinco años se estuvo enviando un reemplazo de doce personas cada seis meses. El primero partió en 1966 y regresó a finales de 1967. Algunos se reengancharon y llegaron a estar tres años y medio, como es el caso del hoy en día Capitán retirado, Ramón Gutiérrez de Terán. “A su vuelta, no se les recibió como héroes, sino que se les conminó al silencio”98. 96 MARTÍN DE POZUELO, Eduardo. “Españoles en la guerra de Vietnam”. La Vanguardia. 09/08/2005. 97 Cfr.: “Un sanitario español en la guerra de Vietnam” Revista Militares. Nº 88. Octubre de 2009. pp. 10- 13. 98 VINYAS, Carles. “Españoles en la Guerra de Vietnam” [en línea]. Disponible en: http://carlesvinyas.wordpress.com/2011/11/01/espanoles-en-la-guerra-de-vietnam-los-medicos-de-franco- ii/ [consultado el 7 de febrero 2013]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 77 Octavilla número 2724. Panfleto de propaganda anticomunista creado para ser arrojado desde el aire sobre las tropas del Norte como parte de las operaciones de guerra psicológica. El texto dice así: “España, que está a miles de kilómetros de Vietnam, también ofrece asistencia a Vietnam del Sur en amistad genuina. Las fotos muestran a los miembros del equipo médico enviado por el Gobierno español examinando a pacientes vietnamitas en Vietnam del Sur”.99 Carta del presidente de los EE.UU. Lyndon B. Johnson a Franco pidiendo colaboración con su intervención en Vietnam. La carta, con el sello de “Secreto” está fechada el 26 de julio de 1965: Excelencia: He rogado a mi Embajador le transmita mi sincero enjuiciamiento de la situación en Vietnam del Sur. En los últimos meses se ha incrementado la agresión abierta contra el pueblo y el Gobierno del Vietnam y les han sido impuestas muy graves cargas a las fuerzas armadas y al pueblo vietnamita. Durante dicho periodo, como V.E. conoce, y a causa de la firme y rígida oposición de Hanoi y Pekín, no han podido tener éxito los reiterados y constructivos esfuerzos realizados por muchos gobiernos para llevar este problema a la mesa de conferencias. A lo largo de estos últimos días he estado revisando la situación a la luz de recientísimos informes procedentes de mis colaboradores de mayor confianza, Aunque aún no se han adoptado decisiones definitivas, puedo 99 FRIEDMAN, Herbert A. Allies of the Republic of Vietnam [en línea]. Disponible en: http://www.psywarrior.com/AlliesRepublicVietnam.html [consultado el 16 de marzo de 2013]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 78 decirle que parece seguro será necesario incrementar las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en un número que podría igualar, o ser superior, al de los 80.000 hombres que se encuentran allí. Deseo sepa V.E. que al propio tiempo que realizamos este importante esfuerzo adicional, continuaremos haciendo todo posible esfuerzo político y diplomático para abrir paso a un arreglo pacífico. Continuaremos también usando toda clase de prudencia y moderación para evitar que la guerra pueda extenderse en el continente asiático. Nuestro objetivo sigue siendo el de que finalice en Vietnam toda injerencia exterior de forma que el pueblo de dicho país pueda decidir su propio futuro. En esta situación debe expresarle mi profunda convicción personal de las perspectivas de paz en Vietnam aumentarán grandemente en la medida de los necesarios esfuerzos de los Estados Unidos sean apoyados y compartidos por otras naciones que comparten nuestros propósitos y nuestras preocupaciones. Sé que su Gobierno ha mostrado ya su interés y preocupación concediendo asistencia. Le pido ahora que considere seriamente la posibilidad de incrementar dicha asistencia mediante métodos que indiquen claramente al mundo -y quizá especialmente a Hanoi- la solidaridad del apoyo internacional a la resistencia contra la agresión en Vietnam y al establecimiento de la paz en dicho país. He pedido al Embajador Duke se ponga a su disposición para cualquier consulta que desee hacerle sobre este asunto. Sinceramente, Lyndon B. Johnson Presidente de los EE.UU. de América100 Aunque estaba interesado en detener la propagación comunista en el Sudeste Asiático, incluso a costa de conservar en el poder a un fantoche como Van Thieu, Franco responde que el Ejército estadounidense no sabrá afrontar el especial entorno de la guerra y advierte al presidente Lyndon B. Johnson que no intervenga en Vietnam ante la dificultad que presenta la empresa. Carta de Franco contestando a la del Presidente de los Estados Unidos de América Lyndon B. Johnson. La carta está fechada el 18 de agosto de 1965: 100 PALOMAR BARÓ, Eduardo. “Franco recomienda al Presidente Johnson que no se meta en la guerra del Vietnam porque la perderá” [en línea]. Disponible en: http://www.generalisimofranco.com [consultado el 10 de febrero de 2013]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 79 Mi querido Presidente Johnson: Mucho le agradezco el sincero enjuiciamiento que me envía de la situación en el Vietnam del Sur y los esfuerzos políticos y diplomáticos que, paralelamente a los militares, los Estados Unidos vienen desarrollando para abrir paso a un arreglo pacífico. Comprendo vuestras responsabilidades como nación rectora en esta hora del mundo y comparto vuestro interés y preocupación de los que los españoles nos sentimos solidarios en todos los momentos. Comprendo que un abandono militar de Vietnam por parte de los Estados Unidos afectaría a todo el sistema de seguridad del mundo libre. Mi experiencia militar y política me permite apreciar las grandes dificultades de la empresa en que os veis empeñados: la guerra de guerrillas en la selva ofrece ventajas a los elementos indígenas subversivos que con muy pocos efectivos pueden mantener en jaque a contingentes de tropas muy superiores; las más potentes armas pierden su eficacia ante la atomización de los objetivos; no existen puntos vitales que destruir para que la guerra termine; las comunicaciones se poseen en precario y su custodia exige cuantiosas fuerzas. Con las armas convencionales se hace muy difícil acabar con la subversión. La guerra en la jungla constituye una aventura sin límites. Por otra parte, aunque reconociendo la insoslayable cuestión de prestigio que el empeño pueda presentar para vuestro país, no se puede prescindir de pesar las consecuencias inmediatas del conflicto. Cuanto más se prolongue la guerra, más empuja al Vietnam a ser fácil presa del imperialismo chino, y aun suponiendo que pueda llegar a quebrantarse la fortaleza del Vietcong. Subsistirá mucho tiempo la acción larvada de las guerrillas que impondrá la ocupación prolongada del país en que siempre seréis extranjeros. Los resultados como veis, no parecen estar en relación con los sacrificios. La subversión en el Vietnam, aunque a primera vista se presente como un problema militar, constituye, a mi juicio, un hondo problema político; está incluido en el destino de los pueblos nuevos. No es fácil al Occidente comprender la entraña y la raíz de sus cuestiones. Su lucha por la independencia ha estimulado sus sentimientos nacionalistas; la falta de intereses que conservar y su estado de pobreza les empuja hacia el social- comunismo que les ofrece mayores posibilidades y esperanzas que el sistema liberal patrocinado por Occidente que les recuerda la gran humillación del colonialismo. Los países se inclinan en general al comunismo porque, aparte de su poder de captación es el único camino eficaz que se les deja. El juego de las ayudas comunistas rusa y china viene siendo para ellos una cuestión de oportunidad y de provecho. Es preciso no perder de vista estos hechos. Las cosas son como son y no como nosotros quisiéramos que fueran. Se necesita trabajar con las realidades del mundo nuevo y no con quimeras. ¿No es Rusia una realidad con la que ha habido que contar? ¿No estaremos en esta hora sacrificando el futuro a aparentes imperativos del presente? A mi juicio hay que ayudar El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 80 a estos pueblos a encontrar su camino político, lo mismo que nosotros hemos encontrado el nuestro. Ante estos hechos nuevos no es posible sostener la rigidez de las viejas posiciones. Una cosa es lo que puedan acordar las grandes naciones en Ginebra y otra el que tales decisiones agraden a los pueblos y se conformen con ellas. Es difícil de defender en el futuro y ante los ojos del mundo esa división artificial de los países que sí fue conveniente de momento dejará siempre abierta una aspiración a la unidad. Comprendo que el problema es muy complejo y que está presidido por el interés americano de defender a las naciones del Sudeste Asiático de la amenaza comunista; pero siendo ésta de carácter eminentemente político, no es sólo por la fuerza de las armas cómo esta amenaza puede desaparecer. Al observar, como hacemos, los sucesos desde esta área europea, cabe que nos equivoquemos. Guardamos, sin embargo, la esperanza de que todo pueda solucionarse ya que en el fondo los principales actores aspiran a lo mismo; los Estados Unidos a que el comunismo chino no invada los territorios del Sudeste Asiático; los estados del Sudeste Asiático a mantener a China lo más alejada de sus fronteras; Rusia, a su vez, a que su futura rival, China, no se extienda y crezca; Ho Chi Minh, por su parte, a unir el Vietnam en un Estado fuerte y a que China no lo absorba. No conozco a Ho Chi Minh, pero por su historia y sus empeños por expulsar a los japoneses, primero, a los chinos después y a los franceses más tarde, hemos de conferirle un crédito de patriota, al que no puede dejar indiferente el aniquilamiento de su país. Y dejando a un lado su reconocido carácter de duro adversario, podría, sin duda ser el hombre de esta hora, el que Vietnam necesita. En este interés superior de salvar al pueblo vietnamita y a los pueblos del Sudeste Asiático, creo que vale la pena de que todos sacrifiquemos algo. He deseado, mi querido Presidente, haceros estas reflexiones confidenciales en el lenguaje directo de la amistad. Aunque sé que muchas están en vuestro ánimo, le expongo lealmente mi juicio con el propósito de ayudar al mejor servicio de la paz y del futuro de los pueblos asiáticos. Suyo buen amigo, Francisco Franco Jefe del Estado Español101 101 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 81 2.2. El desarrollo de la guerra. El gobierno que sustituyó al régimen de Diem fue un Comité Provisional dirigido por el antiguo consejero militar presidencial, Duong Van Minh. Pero la inestabilidad política continuaba: en los dieciocho meses siguientes al derrocamiento de Diem, Vietnam del Sur tuvo diez gobiernos diferentes y ninguno de ellos fue capaz de hacer frente a la situación militar del país. Por fin, en 1965 se formó un Consejo Director Nacional presidido por los generales Nguyên Van Thieu y Nguyên Cao Ky que restauró el orden político102. Dos años más tarde, en 1967, se celebraron elecciones y Thieu resultó elegido presidente de la República de Vietnam del Sur. La guerra de Vietnam careció de frentes bélicos definidos y se caracterizó por los ataques relámpago. A principios de la década de 1960 comenzaron a infiltrarse tropas nordvietnamitas en Vietnam del Sur para ayudar al Vietcong. Los suministros que la URSS y China enviaban a Hanoi eran, a su vez, trasladados al sur a través de la llamada Ruta Ho Chi Minh. En el 1964, L. B. Johnson decide implicar más a Estados Unidos en la guerra de Vietnam, por lo que aprueba el bombardeo sistemático103 y el envío de tropas a Vietnam. La guerra experimento una escalada de tensión en la primera semana de agosto de 1964, cuando supuestamente lanchas torpederas nordvietnamitas atacaron a dos destructores estadounidenses en el golfo de Tonkín104. Este episodio se ha demostrado falso a la luz de la reciente desclasificación del informe McNamara. No hubo lanchas torpederas del Norte; los buques norteamericanos, en plena tormenta y con los sistemas de radar funcionando de modo incorrecto, dispararon contra la oscuridad de un mar vacío. Como respuesta a este ataque que nunca existió y previa aprobación del Senado estadounidense, el presidente Lyndon B. Johnson envió aviones a Vietnam del Sur y ordenó bombardeos de represalia sobre objetivos militares en Vietnam del Norte: bases navales y oleoductos. Desde 1964 hasta 1968 el general William C. Westmoreland desempeñó el cargo de comandante en jefe de las tropas estadounidenses destacadas en Vietnam del Sur; sería sustituido por el general Creighton Abrams. 102 ALLEN, Joe en: BOU, Luís César. Vietnam. La Guerra que EEUU perdió. Rosario: Kolectivo editorial Último Recurso, 2007, p. 89. 103 Cfr.: SHEEHAN, Neil et al. Los documentos del Pentágono. Barcelona: Plaza & Janés. 1971, p. 419. 104 Cfr.: Ibíd. pp. 270, 290. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 82 En febrero de 1965 aviones estadounidenses iniciaron bombardeos regulares sobre Vietnam del Norte105. En mayo se ordenó su paralización con la esperanza de iniciar conversaciones de paz, pero al rechazar Vietnam del Norte todo tipo de negociación, se reanudaron los bombardeos. La presencia militar estadounidense fue creciendo en Vietnam progresivamente, hasta que la fuerza de combate estadounidense llegó a unos 200.000 soldados106. En diciembre de 1965 el presidente Johnson ordenó de nuevo el cese de los ataques aéreos contra Vietnam del Norte107 en un esfuerzo por lograr un acuerdo de paz; tras su fracaso se reanudaron las incursiones aéreas. En junio de 1966 los aviones estadounidenses comenzaron a bombardear grandes instalaciones militares en las proximidades de Hanoi y el puerto de Haiphong, que hasta entonces habían sido respetados. Representantes de Estados Unidos, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Australia, Tailandia y Filipinas (países que habían enviado tropas a Vietnam del Sur) se reunieron en Manila en octubre de 1966 y se comprometieron a retirarse en un plazo de seis meses108 si Vietnam del Norte cesaba sus ofensivas, pero la oferta fue rechazada. En junio de 1967 el presidente Johnson se entrevistó con el dirigente soviético Alexéi Nikoláievich Kosiguin en un intento de lograr su ayuda para iniciar negociaciones de paz con el gobierno de Hanoi. A pesar de ello la guerra continuó. Dos meses después de ese encuentro, Johnson aumentó el envío de tropas estadounidenses y la Fuerza Aérea amplió sus bombardeos sobre Vietnam del Norte hasta zonas situadas a escasos 16 kilómetros de la frontera con China. Desde febrero de 1965 hasta el final de la intervención estadounidense en 1973, el Ejército sudvietnamita combatió principalmente contra la guerrilla del Vietcong, mientras que las tropas estadounidenses y aliadas lo hicieron contra el Ejército nordvietnamita en una guerra de desgaste caracterizada por batallas como las del valle de Ia Dang, Dak To, Loc Ninh y Khe Sanh (todas ellas ganadas por las tropas no comunistas). Durante la campaña de 1967-1968 el general nordvietnamita Vô Nguyên Giap, cerebro de la victoria comunista en Dien Bien Phu contra Francia, desencadenó la 105 Cfr.: Ibíd. p. 345. 106 Cfr.: Ibíd. pp. 448, 504. 107 Cfr.: Ibíd. p. 481. 108 Cfr.: Ibíd. p. 559. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 83 denominada Ofensiva del Têt109 (el nombre procede del nuevo año lunar vietnamita que se iniciaba a mediados de febrero), una serie coordinada de ataques contra más de cien objetivos urbanos. A pesar de su demoledor efecto psicológico, esta campaña fracasó y las tropas del Vietcong fueron desalojadas de la mayor parte de las posiciones que habían ocupado, sufriendo una enorme cantidad de bajas. Al recuperarse las zonas antes ocupadas por los comunistas en la ofensiva del Têt, se descubrieron miles de cadáveres de civiles, funcionarios, profesores, médicos, asesinados por motivos políticos. La ciudad de Hué había quedado arrasada y su población diezmada. La ofensiva del Têt fue una gran derrota para el Norte, pero Hanoi vendió la idea de que había sido una gran victoria táctica y tuvo éxito en su difusión gracias a la ayuda de la prensa estadounidense. La batalla mediática siempre fue un fuerte de los comunistas y un enorme escollo para Estados Unidos: [...] la larga duración del conflicto y las oportunidades de acceso proporcionadas por le Estados Unidos y sus aliados dieron al mundo una ventana única para asomarse al campo de batalla. Algunos soldados y políticos argumentaron que los efectos de esta nueva situación fueron desastrosos para la causa americana. Las heridas y miserias inflingidas tanto a combatientes como a no combatientes en Vietnam no fueron distintas a los sufrimientos inseparables a todas las guerras. Pero la viveza con que fueron llevadas a las salas de estar del público americano, mes tras mes, año tras año, contribuyó poderosamente a la desilusión de toda la nación. Del mismo modo, la causa americana se resintió del hecho de que mientras sus propias desgracias y tropiezos aparecían en la crónica de lo medios de comunicación de todo el mundo, los de Hanoi no, como tampoco se publicaron apenas atrocidades de los comunistas110. En todas las grandes batallas y enfrentamientos a mediana escala, las fuerzas norteamericanas siempre vencieron a sus enemigos en el campo de batalla, pero la habilidad del Norte para convertir cualquier acción bélica en un elemento propagandístico a su favor, con la ayuda de la ideologizada prensa occidental y de los movimientos antibelicistas, les llevó a ganar la batalla publicitaria. Por otro lado, Estados Unidos tuvo que afrontar el hecho de lo mucho que le había costado acabar con un enemigo mucho más pobre y menos equipado. El hecho de haber necesitado tantos años y esfuerzo para acabar con un enemigo relativamente poco sofisticado, equivalía a una derrota. Pero no nos engañemos, cuando Nixon comenzó a ordenar los primeros 109 Cfr.: PIMLOTT, John. Vietnam. Las Batallas Decisivas. Barcelona: Folio, 1998, pp. 128-139. 110 HASTINGS, Max en: PIMLOTT, John. Vietnam. Las Batallas Decisivas. Barcelona: Folio, 1998, p. 7. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 84 repliegues de tropas en 1969111, el Norte estaba exhausto y prácticamente derrotado y el Vietcong se hallaba herido de muerte. En cualquier caso, se ha asimilado la ausencia de una clara victoria estadounidense a una flagrante derrota y el mito de un David guerrillero contra un Goliat superarmado es la versión comúnmente aceptada. El prestigioso historiador Max Hastings abunda en la idea de la derrota norteamericana: Sin embargo creo que esos comandantes y políticos americanos que pretenden que sus propios medios de comunicación les costaron la victoria están equivocados. La simple verdad es que los norvietnamitas vencieron en su larga lucha porque en un millar de campos de batalla, desde la Zona Desmilitarizada en el norte al Delta del Mekong en el sur, se enfrentaron y finalmente doblegaron la voluntad de los americanos y de sus clientes survietnamitas112. Según el historiador John Pimlott, refiriéndose a las guerras de Indochina que involucraron a Francia y a Estados Unidos sucesivamente: Al considerar el aspecto militar de las guerras en Indochina, emergen varios puntos generales que ayudan a explicar las derrotas occidentales. Por ejemplo, hay pocas dudas de que los ejércitos occidentales o las fuerzas armadas al estilo occidental desplegadas en Vietnam eran poco adecuadas para la naturaleza de la amenaza. Los métodos de guerra de los comunistas (que se basan en una mezcla de subversión política, acciones guerrilleras, y batallas campales) fueron pobremente comprendidos o, en el caso de los americanos cuyas fuerzas especiales habían hecho estudios detallados de las guerras revolucionarias y contra revolucionarias, deliberadamente malinterpretados113. Al comienzo de la primavera de 1968 el gobierno estadounidense, presionado por la opinión pública, había llegado a la conclusión de que la guerra no se podría ganar. El 31 de marzo el presidente Johnson anunció la paralización de los bombardeos sobre Vietnam del Norte, gesto que encontró una respuesta positiva de Hanoi y en mayo se iniciaron las conversaciones de paz en París entre Estados Unidos, Vietnam del Norte, Vietnam del Sur y el Frente Nacional de Liberación del Vietcong, cuyos primeros resultados fueron negativos, a pesar de que las incursiones aéreas estadounidenses habían cesado por completo en noviembre. Pocos meses después de suceder a Johnson, el presidente Richard Nixon anunció la retirada de 25.000 soldados de Vietnam para el mes de agosto de 1969; a finales de 111 Cfr.: SHEEHAN, Neil et al. Los documentos del Pentágono. Barcelona: Plaza & Janés. 1971, p. 419. 112 Ibíd. 113 PIMLOTT, John. Vietnam. Las Batallas Decisivas. Barcelona: Folio, 1998, p. 8. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 85 ese año se ordenó la evacuación de otros 65.000 hombres, tendencia que se acentuó cuando el presidente Nixon insistió en las responsabilidades de los sudvietnamitas. Sin embargo, ni la reducción de las tropas estadounidenses ni la muerte de Ho Chi Minh, sirvieron para superar el estancamiento de las negociaciones de París. Los delegados de Vietnam del Norte continuaron insistiendo en la retirada completa de Estados Unidos como condición indispensable para firmar la paz. En abril de 1970 unidades de combate estadounidenses penetraron en Camboya tras un golpe de Estado protagonizado en ese país por Lon Nol. La actividad militar estadounidense en Camboya finalizó tres meses después, pero se reanudaron los ataques aéreos sobre Vietnam del Norte. En 1971 el Ejército sudvietnamita combatía, además de en su territorio, en Laos y en Camboya114. En este punto del conflicto las negociaciones de París y la guerra misma quedaron ensombrecidas por las elecciones presidenciales que habían de celebrarse en Vietnam del Sur; los principales candidatos eran Nguyên Van Thieu, el vicepresidente Nguyên Cao Ky y el general Duong Van Minh; pero estos dos últimos se retiraron tras denunciar fraudes electorales, por lo que Thieu fue reelegido por otros cuatro años. La progresiva retirada estadounidense continuó a lo largo de los últimos meses de 1971115. Este proceso coincidió con una nueva concentración de tropas en Vietnam del Norte, en los que parecían ser los preparativos de una gran incursión hacia Laos y Camboya a través de la ruta Ho Chi Minh. Estados Unidos respondió con masivos bombardeos en todo el área, en tanto que las fuerzas comunistas vietnamitas desencadenaron importantes ofensivas terrestres contra las tropas gubernamentales de Vietnam del Sur, Camboya y Laos. Se temió además que Hanoi pudiera iniciar otra gran ofensiva hacia las tierras altas centrales de Vietnam del Sur durante la observancia de la fiesta del Têt. Antes de que se iniciara la retirada, el Ejército estadounidense llegó a tener destinados en Vietnam del Sur, en 1969, unos 541.000 soldados. En Estados Unidos a medida que aumentaba la intervención militar del país, la guerra se había convertido en una cuestión cada vez más polémica. Se desarrollaron movimientos pacifistas que cobraron gran auge y organizaron en las grandes ciudades marchas y manifestaciones de 114 Cfr.: Ibíd. p. 159. 115 Cfr.: Ibíd. p. 160. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 86 protesta contra la guerra. La divulgación de las atrocidades cometidas por tropas estadounidenses en Vietnam aceleró el avance del movimiento pacifista. El 25 de enero de 1972 el presidente Nixon especificó públicamente las numerosas propuestas que su gobierno había presentado en secreto a los nordvietnamitas durante los dos últimos años y medio. Al mismo tiempo reveló un nuevo plan de paz de ocho puntos en el que se hacía constar la celebración de nuevas elecciones presidenciales en Vietnam del Sur. Al plan de Nixon le siguió un plan de paz por parte del Vietcong en julio de 1971 en el que se exigía la inmediata dimisión del presidente Thieu y el inicio de negociaciones con el gobierno de Saigón una vez que éste hubiera abandonado. Igualmente, la delegación nordvietnamita en París anunció que liberaría a los prisioneros de guerra estadounidenses sólo después que Estados Unidos retirara su apoyo al régimen de Thieu y finalizara su intervención en la guerra. Las tropas sudvietnamitas, entre tanto, llevaron a cabo tres incursiones en Camboya durante el mes de febrero de 1972. Las conversaciones de paz se rompieron el 23 de marzo. Una semana más tarde, el curso de la guerra dio un giro trágico cuando el 30 de marzo de 1972, Vietnam del Norte desencadenó una gigantesca ofensiva contra el Sur a través de la zona desmilitarizada (DMZ), sobre la provincia de Quang Tri. En abril los Estados Unidos respondieron con la primera incursión aérea sobre el Norte desde 1967116. El 8 de mayo, el presidente Nixon ordenó minar la mayor parte de los puertos de Vietnam, especialmente el de Haiphong, con el fin de cortar las rutas de suministro enemigas, y los ataques aéreos se dirigieron contra las líneas ferroviarias nordvietnamitas causando serios problemas económicos. La ciudad de Quang Tri, tras estar ocupada por los comunistas durante cuatro meses y medio, fue reconquistada por las tropas sudvietnamitas el 15 de septiembre. A partir del 8 de octubre se celebraron reuniones secretas de paz en París entre Henry Kissinger, asesor del Presidente de los Estados Unidos para asuntos de la seguridad nacional, y el delegado nordvietnamita, Le Duc Tho117. Se logró un avance en las negociaciones cuando por primera vez, Vietnam del Norte aceptó un plan de paz en 116 Cfr.: Ibíd. p. 172. 117 Cfr.: Ibíd. p. 175. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 87 el que se distinguían la solución militar de la guerra y el arreglo político. Vietnam del Norte renunciaba a su demanda de un gobierno de coalición en Vietnam del Sur y se estipulaba una fórmula para discutir simultáneamente la situación de Laos y Camboya. El 26 de octubre Kissinger desvelaba un plan de paz con nueve puntos, pero los aspectos técnicos quedaban sin resolver y el presidente Thieu consideró el plan como una traición. Se restablecieron las conversaciones entre Kissinger y Le Duc Tho, pero éstas se rompieron otra vez y al día siguiente el presidente Nixon ordenó un bombardeo masivo sobre Hanoi y Haiphong, que supuso la mayor ofensiva aérea de toda la historia de la guerra de Vietnam118. A pesar del incremento de los bombardeos estadounidenses, ambas partes parecían querer salvaguardar los progresos alcanzados en las negociaciones y el 30 de diciembre cesaron los ataques aéreos estadounidenses más allá del paralelo 20. Con el nuevo año se reanudaron las conversaciones secretas en París, por lo que el presidente Nixon ordenó detener los ataques aéreos sobre Vietnam del Norte. Tras seis días de negociaciones, el 23 de enero de 1973, Nixon anunció por televisión a toda la nación que se había alcanzado al fin un pacto para el alto el fuego. El 27 de enero las delegaciones de Estados Unidos, Vietnam del Sur, Vietnam del Norte y del gobierno Revolucionario Provisional (instaurado en parte de Vietnam del Sur por el FNL) firmaron el “Acuerdo del Fin de la Guerra y de la Restauración de la Paz”; el alto el fuego entró en vigor oficialmente el 28 de enero. Tanto Estados Unidos como Vietnam del Norte aseguraron que no existían cláusulas secretas en el tratado. La paz acordada exigía el cese completo de las hostilidades, la evacuación de todas las tropas estadounidenses y de las potencias extranjeras de Vietnam del Sur en un plazo de sesenta días, el intercambio de todos los prisioneros de guerra de ambos bandos en intervalos quincenales y en un plazo máximo de 60 días, el reconocimiento de la zona desmilitarizada (DMZ) sólo como frontera provisional y no como frontera política o territorial, la creación de una Comisión Internacional de Control (compuesta por representantes de Canadá, Hungría, Indonesia y Polonia) para supervisar el cumplimiento del tratado de paz y la convocatoria de una conferencia internacional a celebrar en 30 días. El acuerdo permitía que 145.000 soldados nordvietnamitas 118 Cfr.: Ibíd. p. 160. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 88 permanecieran en Vietnam del Sur, pero se limitaba su futuro despliegue y número de hombres. A finales de marzo de 1973 se habían retirado todas las tropas estadounidenses de Vietnam. No obstante, el presidente Nixon había garantizado a Thieu que el Ejército estadounidense intervendría en su apoyo en el caso de una clara violación del tratado de paz. Pero las circunstancias políticas hicieron imposible una futura ayuda militar a Vietnam del Sur, en especial por el estallido del escándalo Watergate. En realidad la voluntad política de cumplir la promesa de proteger al Sur mediante bombardeos masivos en el Norte, se había diluido antes del caso Watergate. Los combates entre los dos bandos vietnamitas amainaron tras el alto el fuego. Pero a lo largo de 1974 hubo una escalada en el conflicto119, con choques armados durante todo el año; la ayuda militar estadounidense fue recortada drásticamente, lo que debilitó la posición sudvietnamita. En diciembre, el Ejército nordvietnamita y el Vietcong lanzaron una gran ofensiva que concluyó en un éxito sin precedentes, ocupando numerosas ciudades importantes. En el momento en el que la ciudad de Hué fue conquistada a mediados de marzo de 1975, se produjo entre los sudvietnamitas un exodo masivo y caótico que dificultó las operaciones militares de defensa del Sur. Saigón fue ocupada el 30 de abril y la República de Vietnam del Sur se rindió incondicionalmente al gobierno Revolucionario Provisional. Vietnam proclamó su reunificación el 2 de julio de 1976 con el nombre de República Socialista de Vietnam. La guerra de Vietnam supuso un punto de inflexión en la historia militar convencional, tanto por la extensión de las tácticas guerrilleras (aunque no fueron en sí mismas tan importantes, como sí lo fueron los combates entre fuerzas regulares) como por el masivo uso de los helicópteros, los cuales facilitaron una gran movilidad en terrenos difíciles. Fue también una guerra en la que los miembros del Vietcong no eran fácilmente distinguibles de la población no combatiente y la mayor parte de la población civil fue movilizada de algun modo o sufrió graves perjuicios. El general Maxwell Taylor atribuyó los fracasos de 1965-1966 a que Estados Unidos en Vietnam “perseguía un objetivo limitado, con medios limitados, riesgo limitado y voluntad de vencer limitada”120. Pero la de Vietnam no era en absoluto sólo 119 Cfr.: Ibíd. p. 183. 120 Estrategias de EEUU para la guerra [en línea]. Disponible en: http://guerraenvietnan.blogspot.com.es/ [consultado el 22 de enero de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 89 una guerra de guerrillas. El general Westmoreland pedía cada vez más tropas a Washington121, y su implicación en hombres, armamento y dinero fue subiendo progresivamente hasta que en 1969, siete años después del primer envío de tropas, había en Vietnam del Sur más de medio millón de soldados estadounidenses. Hubo que esperar otros cuatro años para ver el fin de las hostilidades. Habían empezado bajo un gobierno demócrata y finalizaron con los republicanos en la Casa Blanca, cuando en 1973 el presidente Richard Nixon desvinculó finalmente a EE.UU. de Vietnam. El acuerdo entre Kissinger y el comunista Le Duc Tho, permitió repatriar a las tropas estadounidenses sin demasiado descrédito, pero no ayudó a asegurar el futuro de Vietnam del Sur. Se acordó un alto el fuego que dejó grandes áreas del Sur en poder de los nordvietnamitas. Nixon prometió al presidente Thieu que enviaría apoyo aéreo para proteger al Sur en caso de romperse el acuerdo, pero ese apoyo jamás llegaría. El Sur, sin soporte estadounidense, tardó muy poco en derrumbarse bajo el poderío militar del norte comunista y entre 1973 y 1975 se produjo una verdadera debacle que condujo a su derrota122. El 30 de abril de 1975 terminaba el más largo conflicto del siglo XX. Se estima que murieron más de dos millones de nordvietnamitas, tres millones fueron heridos y cientos de miles de niños quedaron huérfanos. Con un 40% de víctimas pertenecientes a la población civil123; decenas de millones de hectáreas productivas arrasadas; miles de aldeas, cientos de ciudades, puentes, diques, ferrocarriles, fábricas y puertos bombardeados. El Sur también quedó arrasado y el coste en vidas humanas fue de 230.000 muertos y 300.000 heridos. Se ha calculado la población refugiada en 12 millones de personas. Entre abril de 1975 y julio de 1982 aproximadamente 1.218.000 refugiados fueron reasentados en más de 16 países. Otros 500.000124, los llamados boat people, intentaron huir de Vietnam por mar, aunque según ciertas estimaciones, murieron entre el 10 y el 15% de éstos y los que sobrevivieron, más tarde se enfrentarían con trabas y cuotas de inmigración, incluso en aquellos países que habían aceptado acogerlos125. 121 Cfr.: SHEEHAN, Neil et al. Los documentos del Pentágono. Barcelona: Plaza & Janés. 1971, pp. 633, 634. 122 PIMLOTT, John. Vietnam. Las batallas decisivas. Barcelona: Folio, 1998, pp. 183-187. 123 Cfr.: Vietnam War casualties [en línea]. Disponible en: http://en.wikipedia.org/wiki/Vietnam_War_casualties [consultado el 22 de enero de 2014]. 124 Cfr.: PIMLOTT, John. Op. Cit. p. 190. 125 Cfr.: Vietnam War Statistics. [En línea]. Disponible en la Web: http://www.mrfa.org/vnstats.htm, [consultado el 22 de enero de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 90 Según los datos del Pentágono,126 los Estados Unidos movilizaron entre 1965 y 1972 unos 3.403.100 soldados que sirvieron en el Sudeste Asiático, de los que murieron 58.220127 y quedaron heridos o lisiados 303.704. En el momento del acuerdo de alto el fuego había 587 prisioneros de guerra americanos entre militares y civiles. Según Hanoi todos fueron posteriormente liberados, pero en EE.UU. surgió un movimiento en pro de la búsqueda de prisioneros de guerra128 desaparecidos (POW-MIA) que supuestamente seguían en campos de concentración secretos en Vietnam. (Este hecho daría lugar a todo un subgénero de películas del Vietnam basadas en la búsqueda y rescate de los desaparecidos, como la famosa y denostada saga de Desaparecido en combate129protagonizada por el actor Chuck Norris o Más allá del valor130). Estimaciones no oficiales calculan que todavía quedan 2.338131 estadounidenses dados por desaparecidos en combate o MIA (del Inglés; Missing in Action.). El coste económico para Estados Unidos fue de aproximadamente 150.000 millones de dólares, pero lo más costoso fueron los graves problemas políticos que surgieron dentro y fuera del país, la quiebra social que perduraría durante años y la pérdida de gran parte de su prestigio e influencia como superpotencia mundial. 126 Cfr.: Ibíd. 127 Cfr.: “Statistical Information about Fatal Casualties of the Vietnam War”. [en línea]. Disponible en: http://www.archives.gov/research/military/vietnam-war/casualty-statistics.html#category [consultado el 22 de enero de 2014]. 128 Se reconocieron oficialmente 766 prisioneros de guerra estadounidenses. De ellos 114 murieron en cautividad. Pero 2.338 militares se dieron por desaparecidos en combate o MIA. Cfr.: Vietnam War Statistics [en línea]. Disponible en: http://www.veteranshour.com/vietnam_war_statistics.htm [consultado el 17 de febrero de 2014]. 129 Desaparecido en Combate (Missing in Action. 1984). Director: Joseph Zito. Guionista: James Bruner. 130 Más allá del valor (Uncommon Valor, 1983): Director: Ted Kotcheff. Guionista: Joe Gayton. 131 Vietnam War Statistics. Vietnam Research.com [en línea]. Disponible en: http://vietnamresearch.com/history/stats.html [consultado el 17 de febrero de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 91 2.3. Las batallas más importantes. Tras esta visión general del desarrollo de los acontecimientos, en este apartado pasaremos a exponer algunas de las batallas más importantes de la Guerra de Vietnam, la mayoría de las cuales han sido relatadas en todo o en parte en algunos de los filmes sobre la guerra de Vietnam. Se ha dicho que en Vietnam los enfrentamientos a gran escala eran muy raros. Cuando los comunistas se percataron del poder de fuego que podían desplegar los estadounidenses, cambiaron de táctica y comenzaron a evitar cualquier choque frontal en masa. Pero el hostigamiento y la emboscada, seguidos de la retirada eran las tácticas usuales del Vietcong. No ocurría lo mismo con las disciplinadas unidades del Ejército de Vietnam del Norte, con las que sí se produjeron enfrentamientos a gran escala. Es revelador el relato que hace de las operaciones militares del Norte, su principal estratega militar y jefe del Ejército comunista el general Van Tiên Dung (el general Giap, famoso por haber ganado la batalla contra los franceses en Dien Bien Phu, había sido desplazado132). Van Tiên Dung detalla una estrategia clasica, basada en los principios de masa y maniobra y no cita ni una sola vez las palabras guerrilla o guerra revolucionaria como ingredientes de la victoria133. Según datos de la Escuela de Guerra del Ejército de EE.UU. citados por el Dr. Sears134, el antiguo Vietnam del Sur estaba compuesto por 44 provincias. La provincia que se cobró la mayoría de las bajas estadounidenses fue la de Quang Tri, situada al norte de Vietnam del Sur y fronteriza con Laos. El cincuenta y cuatro por ciento de los estadounidenses que murieron en Vietnam, luchaban en alguna de las cuatro provincias situadas más al norte, que además de Quang Tri eran, Thua Thien, Quang Nam y Quan Tin. Todas ellas compartían frontera con Laos. Hay otras seis provincias que representan un 25% de los estadounidenses muertos en acción. De estas, las seis hacían frontera con Laos o Camboya o eran contiguas con provincias fronterizas. Las 34 provincias restantes representaron sólo el 21% de las bajas de EE.UU. 132 Cfr.: Top 10 Myths About The Vietnam War. toptenz.net [en línea]. Disponible en: http://www.toptenz.net/top-10-myths-about-the-vietnam-war.php [consultado el 3 de marzo de 2014]. 133 Cfr.: VAN, Tiên Dung. Our Great Spring Victory: An Account of the Liberation of South Vietnam. New York, N.Y. ; London: Monthly Review, 1977. 134 Cfr.: SEARS, K. G. Vietnam: Looking Back - At The Facts. vietnamresearch.com [en línea]. Disponible en: http://vietnamresearch.com/history/stats.html [consultado el 18 de febrero de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 92 Estas cifras desmienten el mito de que en Vietnam del Sur, el Vietcong operaba libremente por todas partes y que el campo estaba en su mayor parte bajo su dominio. El Vietcong había sido destruido como fuerza de combate en la ofensiva del Tet en 1968 y no logró recuperarse. En realidad, la gran mayoría de los estadounidenses, murió en batallas fronterizas contra unidades regulares del Ejército de Vietnam del Norte que operaban desde Laos y Camboya. Por otro lado, es necesario poner esta guerra en su justa medida en cuanto a su magnitud, a veces exagerada. Un dato revelador es que en el asalto de las playas de Normandía el Día “D”, las fuerzas aliadas perdieron 9.758 hombres en una sola jornada. En comparación, el día más sangriento en la guerra de Vietnam para los estadounidenses fue el 17 de noviembre 1965, cuando el 7º Regimiento de Caballería, perdió 155 hombres en una batalla con dos regimientos del Ejército regular de Vietnam del Norte, cerca de la frontera con Camboya, al suroeste de Pleiku135. Este espisodio, conocido como la batalla de Ia Drang, fue llevado al cine por el director Randall Wallace en el filme Cuando éramos soldados (We Were Soldiers, 2002). Las que aquí citamos, no son en todos los casos aquellas operaciones que movilizaron más hombres y recursos, ni en las que necesariamente hubo más bajas, pero se han convertido en las más emblematicas y conocidas y las más representadas en el cine sobre la Guerra de Vietnam. La Operación Attleboro, por ejemplo, movilizó unos veinte mil efectivos estadounidenses y del Ejército de Vietnam del Sur, pero es menos conocida y mucho menos emblemática que la lucha feroz de un puñado soldados de Caballería aislados y rodeados en las profundidades de Vietnam, la batalla de Ia Drang. 2.3.1. La batalla de Ia Drang. En el verano de 1965, una fuerza formada por dos regimientos del Ejército de Vietnam del Norte y por fuerzas del Vietcong, amenazaban dos bases avanzadas de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos. En las bases de Plei Me y Duc Co, se hallaban vietnamitas montañards y de la etnia nung, integrados en el programa CIDG (Grupo Irregular de Defensa Civil), bajo el mando de los Boinas Verdes estadounidenses. La política de ganar los corazones y las mentes, puesta en práctica por las Fuerzas 135 Cfr.: Íbid. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 93 Especiales, había dado resultado y las minorías étnicas (excluídas y odiadas tanto por los comunistas como por los vietnamitas del Sur), no sólo realizaban labores de autodefensa de sus aldeas y territorios contra los comunistas; sino que colaboraban de forma muy valiosa con los Boinas Verdes, aportando su habilidad para moverse por la jungla con discreción en delicadas misiones de infiltración y reconocimiento. Tanto habían molestado a los comunistas las operaciones lanzadas desde las bases avanzadas de las Fuerzas Especiales, que habían lanzado una ofensiva muy importante contra ellas. Las bases estaban aisladas y sus defensores se vieron obligados a luchar desesperademente para salvar sus vidas. El Ejército de Vietnam del Sur (ARVN), envió una columna mecanizada en misión de rescate, pero fue emboscada y hasta que no recibió apoyo aérero de los estadounidenses, no retomó la marcha. En realidad el asalto a las bases de Plei Me y Duc Co, sólo era un primer paso en una operación mucho más ambiciosa que los comunistas del Norte habían puesto en marcha: cortar Vietnam del Sur por la mitad, abriéndose camino desde la frontera con Camboya hasta el mar. La operación estaba comandada por el general Chu Huy Man136. Finalmente, la Caballería Aérea y los sudvietnamitas acudieron en apoyo de las bases asediadas y el Ejército nordvietnamita se retiró a las montañas abandonando el asalto sobre las bases de los Boinas Verdes, que habían sobrevivido luchando con coraje, y estableció una base en la ladera occidental de las montañas Chu Pong, un macizo situado en la orilla sur del río Ia Drang. En aquella base remota, se encontraban los regimientos 32 y 33 del Ejército nordvietnamita y un batallón de la fuerza principal del Vietcong. Esperaban ser reforzados con otro regimiento, el 66 y luego poner en marcha la operación para dividir en dos Vietnam del Sur. Cuando la Primera División de Caballería (aeromóvil) tomó la iniciativa de las operaciones en la zona bajo el mando del general Harry W. O. Kinnard, los helicópteros de reconocimiento no tardaron en ponerse a buscar a las fuerzas que habían asaltado Plei Me. La Caballería Aérea, tras algunas escaramuzas y en base a documentos intervenidos a enemigos capturados, dio con el escondite de los nordvietnamitas y preparó una operación para acabar con sus fuerzas137. La operación comenzaría con el desembarco en el territorio sospechoso de ser el escondite de los nordvietnamitas, del 136 Cfr.: PIMLOTT, John. Vietnam. Las batallas decisivas. Barcelona: Folio, 1998, p. 51. 137 Cfr.: Ibíd. p. 52. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 94 Primer Batallón del Séptimo Regimiento de Caballería, tranportado en helicópteros hasta la zona de aterrizaje o LZ (del Inglés; Landing Zone). A las 10:37 del 14 de noviembre de 1965, después de una preparación artillera sobre la LZ denominada Rayos X (del Inglés; X Rays) para despejarla de obstáculos y facilitar el aterrizaje de las aeronaves, los primeros elementos del Primer Batallón del 7º Regimiento de Caballería comenzaron a lanzarse desde las compuertas de sus helicópteros de transporte. El teniente coronel Harold G. Moore, estaba al mando del batallón. Moore, tras instalar su puesto de mando junto a un bosquecillo, envió a la compañía B, mandada por el capitán Jonh D. Herren, avanzar y tomar posiciones al noroeste. Mientras, los helicópteros seguían trasladando más soldados y dejándolos en la LZ Rayos X. Pero el primer pelotón mandado por Herren en persona y el segundo, a su derecha, recibieron un intenso fuego enemigo que les dejó inmovilizados. El tercer pelotón que acudió como refuerzo, también quedó atrapado. Moore solicitó apoyo aéreo y fuego de artillería sobre las posiciones de los nordvietnamitas, lo que permitió una calma momentanea, suficiente como para que más helicópteros pudiesen aterrizar y completar el trasporte del resto de las tropas del batallón a la LZ Rayos X. Al fin, Moore pudo reorganizar sus posiciones con el batallón al completo. Pero el segundo pelotón, mandado por el sargento Clyde E. Savage, todavía continuaba atrapado sin poder retroceder y la noche del día 14, sólo le quedaban siete hombres en disposición de luchar. Moore ordenó que la compañía A y lo poco que quedaba de la B, atacasen para liberar al pelotón atrapado, pero cuando lo hicieron una lluvia de fuego interrumpió el avance, que solo llegó a 150 metros de las posiciones iniciales. Después no se les pudo socorrer, ya que la LZ fue rodeada y asaltada en todo su perímetro por intensos ataques de los comunistas, que por otra parte intentaron eliminar al pelotón de Savage. También causaron grandes bajas a las compañías C y D. El bombardeo enemigo machacaba la LZ Rayos X y los defensores estuvieron a punto de verse copados. A las 09 horas del día 15, pudieron llegar nuevos refuerzos en helicóptero a Rayos X, mientras el Segundo Batallón se aproximaba por tierra a marchas forzadas desde la cercana LZ Victor para prestar su ayuda. Entonces, los ataques nordvietnamitas comenzaron a perder fuerza y sus mandos ordenaron el repliegue. Las fuerzas de Moore salieron de su perímetro para recuperar a sus heridos y eliminar a los nordvietnamitas rezagados. El pelotón de Savage fue finalmente El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 95 localizado y auxiliado, pero prácticamente todos los supervivientes estaban heridos. Moore y sus fuerzas no fueron relevados hasta las 10:30 del 16 de noviembre138. El recuento final de bajas era de 79 muertos y 121 heridos estadounidenses. Las bajas norvietnamitas confirmadas eran 634, pero supuestamente alcanzaban el millar. Parecía que todo había terminado, pero lo peor estaba por llegar. El 17 de noviembre, cuando se abandonó la LZ Rayos X, se ordenó la retirada de las fuerzas que habían relevado a Moore, el Segundo Batallón del 5º de Caballería y el Segundo Batallón del 7º de Caballería. Cuando los componentes de este último llegaban a la zona de aterrizaje llamada LZ Albany, donde se les iba a recoger en helicóptero, cayeron en una emboscada del Ejército de Vietnam del Norte. Los duros combates acabaron con 155 estadounidenses muertos y 121 heridos. Como ya hemos comentado, este fue el peor día de la guerra para Estados Unidos. Las bajas del Norte fueron 403. Las operaciones estadounidenses de limpieza de la zona no se dieron por concluidas hasta el 27 de noviembre. En total, durante la campaña de Ia Drang la Caballería Aérea había tenido 304 muertos y 524 heridos. Del lado nordvietnamita, habían muerto 1.519 soldados y resultado heridos 1.178, según estimaciones139. Era el primer enfrentamiento a gran escala entre los dos ejércitos regulares y los norvietnamitas habían tenido que huir para refugiarse en Camboya. 2.3.2. Dak To. La Cota 875. En noviembre de 1967 las tropas estadounidenses luchaban por desalojar al Ejército de Vietnam del Norte de sus posiciones en una colina en Dak To, designada como cota 875140. El 2º Batallón del 503 Rgto. de Infantería de la 173 Div. Aerotransportada, fue el primero en asaltar esta lejana colina del sector occidental del campo de batalla de Dak To y pereció casi por completo. De los dieciséis oficiales que dirigieron a sus hombres a través de la línea de cerros de la Cota 875, ocho murieron y los otros ocho fueron heridos. De los trece médicos del batallón, once murieron141. 138 Ibíd. p. 59. 139 Cfr.: Ibíd. 140 Cfr.: GUERRERO, Juan A. Nam: Crónica de la Guerra de Vietnam, 1965-1975. Barcelona: Planeta- Agostini, 1993. 141 Cfr.: Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 96 Los días y noches de combate habían machacado moral y físicamente a los paracaidistas que seguían luchando en la colina. Las bajas eran constantes y los helicópteros de evacuación, tenían muchas dificultades para aterrizar y llevarse a los heridos. En un solo día diez helicópteros fueron alcanzados por fuego enemigo al intentarlo. Durante un ataque aéreo sobre los fortines enemigos, hubo un episodio de “fuego amigo”, una bomba de 250 Kg. fue lanzada por error desde un avión estadounidense sobre las posiciones de las tropas paracaidistas. Cuarenta y dos soldados murieron en aquella explosión. Cuando por fin pudo prepararse otra zona de aterrizaje bajo la cresta de la colina y se inició la evacuación de los heridos, se encontró que muchos de ellos ya habían muerto en las últimas horas de espera. Los médicos no pudieron determinar si murieron de sed, por choque nervioso o simplemente por agotamiento. Un grupo de paracaidistas quedó aislado en la cima de una colina y se vieron obligados a atrincherarse y resistir a la desesperada. Sólo había un médico disponible para los numerosos heridos y el enemigo seguía disparando contra los helicópteros de rescate. El batallón de relevo, el 4º del Regimiento 503, enlazó con el diminuto perímetro que resistía aún en la cota 875. Según el corresponsal Peter Arnett142, por la noche, la escena era dantesca. Los cuerpos yacían con los miembros esparcidos en el suelo mientras los heridos gritaban de dolor. Los supervivientes del 2º Batallón, salieron corriendo a recibirles para coger comida y agua, pero el batallón de relevo sólo había traído suministros para un día y ya los había consumido. Los paracaidistas pasaron dos días aislados en la posición mientras los nordvietnamitas atacaban con fiereza. Desde posiciones a no más de 100 m. de distancia, comenzaron a bombardear el perímetro norteamericano con morteros de 82 mm. Los primeros proyectiles explotaron al amanecer, matando a tres paracaidistas en un pozo de tirador e hiriendo a otros diecisiete. Durante el resto del día, los comunistas prosiguieron en un ataque metódico sobre la colina: lanzaron proyectiles en salvas de cinco o seis, hirieron de nuevo a paracaidistas que ya antes habían recibido disparos y acribillaron las casamatas. Las posiciones comunistas parecían insensibles a los ataques aéreos. Se arrojaron bombas de 350 Kg. y napalm pero las posiciones enemigas no cedían. Los paracaidistas debían tomarlas al asalto. 142 Cfr.: Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 97 La llegada de los helicópteros, con comida, agua y munición, dio nueva vida a los paracaidistas. Se preparaba un asalto final sobre los fortines enemigos. Cuando oscureció llegaron los lanzallamas. Con la rendición de uno de los búnkeres comunistas se inició la batalla final. Los estadounidenses estaban por fin ganando la línea del cerro, cuya captura habían iniciado tres días antes. El ataque final del 4º Batallón del Regimiento 503, consiguió la victoria el día de acción de gracias, capturando tras durísimos combates, la Cota 875. 2.3.3. La Batalla de Hué. El 31 de enero de 1968 Hué, la ciudad más importante de las provincias septentrionales de Vietnam del Sur, con una población de cien mil habitantes y que albergaba una cantidad enorme de refugiados, fue atacada por el Ejército nordvietnamita en el contexto general de la Ofensiva del Tet. La única unidad del Ejército del Sur (ARVN. Del Inglés; Army of the Republic of Vietnam) que se encontraba en Hué era la compañía de elite "Panteras Negras", asignada a la 1ª División del general Ngo Luang Trong. Lucharon con denuedo tratando de detener el avance de ocho mil efectivos del ejercito nordvietnamita, pero fueron superados y derrotados. La base de los infantes de marina más próxima a Hué estaba en Phu Bai, aproximadamente a 12 Km. hacia el sur. Allí, el general Foster Lahue, un veterano de la Segunda Guerra Mundial y de Corea, estaba al mando de los marines pertenecientes a la Fuerza Operativa Rayos X, integrada sólo por algo más de tres batallones, cuando debía contar con al menos dos regimientos completos. Había cuatrocientos hombres para defender Phu Bai, la carretera 1 (la ruta clave de las comunicaciones terrestres desde Hué hasta Da Nang) y todos los accesos de Hué por el oeste. Grandes oleadas del Vietcong y tropas regulares de Vietnam del Norte llegaban a Hué, mientras la Fuerza Operativa Rayos X se encontraba bajo el fuego directo de los morteros. La ciudad sufrió también el bombardeo. El general Lahue envió a la compañía A del primer batallón de marines en dirección a Hué para controlar la situación de la carretera 1 y tratar de establecer contacto con las fuerzas sitiadas dentro de la Ciudad Nueva143. Pero la Compañía A tuvo problemas nada más salir. Cuando apenas había 143 Cfr.: Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 98 recorrido la mitad de la distancia que la separaba de Hué, fue inmovilizada por una emboscada del Ejército nordvietnamita. Así que Lahue envió refuerzos al mando del teniente coronel Marcus Gravel: el 1er Batallón junto con la Compañía G del 2º Batallón de Marines; una sección de carros de combate y algunos ingenieros. La pequeña fuerza del teniente coronel Gravel se las ingenió para superar la cortina de fuego del ejercito nordvietnamita, sacar a la Compañía A del atolladero y, a pesar del intenso fuego enemigo dentro de Hué, cruzar el puente sobre el canal de Phu Cam y entrar en la zona norteamericana antes de las 15.00 horas. Habiendo llegado a este punto, a Gravel se le ordenó que tratase de establecer contacto con las fuerzas del Ejército sudvietnamita mandadas por Truong, que se sostenían a duras penas en el sector norte de la Ciudad Antigua. Sus hombres avanzaron por el puente Nguyen Hoang pero careciendo de apoyo acorazado, se encontraron muy pronto con la muy superior potencia de fuego enemiga. Gravel retrocedió con sus heridos. Al día siguiente Gravel intentó abrirse paso a través de la ciudad hacia el cuartel general de Truong, pero volvió a encontrarse con la tenaz resistencia de los soldados nordvietnamitas parapetados dentro de los muros de la Ciudad Antigua. Llegaban más fuerzas de los marines a la ciudad y comenzaron a asegurar su precaria posición, tras lo que se hicieron fuertes en las estrechas calles de la Ciudad Antigua. Pero todavía las cosas no iban bien para los estadounidenses. La mayoría de los marines en Hué eran soldados que se habían alistado hacía poco tiempo y que se suponía que iban a combatir al Vietcong en el campo, donde podían confiar en su superior potencia de fuego y donde disponían de la gran ventaja de contar con una mayor movilidad. Ahora en cambio, deberían hacer frente a una clase diferente de guerra: combates a corta distancia, casi cuerpo a cuerpo, corriendo de un lugar a otro, cubriéndose todo el tiempo, con francotiradores enemigos capaces de abatir a cualquiera que cometiera la imprudencia de quedar al descubierto. Los soldados, acosados, inmovilizados entre los escombros, padecían la falta de apoyo de fuego pesado. Se rumoreaba que tenía que ver con la protección de los civiles y con evitar la destrucción de los edificios históricos. El avance era muy lento, pero los hombres de Gravel no se detuvieron. El 6 de febrero, fueron reconquistados el hospital, la prisión y el cuartel general provincial, y el El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 99 día 9 los marines controlaban la Ciudad Nueva. Tres días más tarde se desplegaron por la Ciudad Antigua. Allí prosiguieron los sangrientos combates. El Vietcong tenía focos de resistencia en todas partes. Los francotiradores, agazapados en los pisos superiores de los edificios o en pequeños agujeros, eran un peligro constante, mientras los nidos de ametralladoras disparaban al nivel de suelo. Los morteros, semienterrados para evitar que fuesen detectados, cubrían las rutas de acceso. Además, estaban en plena temporada de los monzones. El clima inestable hacía imposible el apoyo aéreo. Los marines avanzaron palmo a palmo y el 21 de febrero reconquistaron el Palacio Imperial y finalmente en la noche del día 25, la batalla de Hué concluyó. Había durado 26 días144. 2.3.4. La Ofensiva del Tet en Saigón. En 1967, el gobierno nordvietnamita se había dado cuenta de que aunque la intervención americana les estaba haciendo difícil la infiltración en el Sur, las fuerzas del ejercito de Vietnam del Sur eran muy vulnerables cuando carecían del apoyo norteamericano. La ofensiva del Tet se diseño en Hanoi145 para aplastar al Ejército del Sur, el ARVN (del Inglés; Army of the Republic of Viet Nam) y hacer colapsar el régimen del Sur. La fiesta del año nuevo lunar, el Tet, había sido respetada por ambos bandos los dos años anteriores, con una tregua de dos días. Pero en vísperas de la fiesta del Tet de 1968 los servicios de inteligencia norteamericanos avisaron de que algo iba a suceder. “Ya se había dado permiso para las vacaciones del Tet a las tropas sudvietnamitas, cuando se las hizo volver anulando todos los pases”. Sin embargo, no se había concedido mucha credibilidad a los informes de la inteligencia y cuando en enero de 1968 el Vietcong salió de sus escondites para lanzar su ataque, todo el mundo pensó que las explosiones eran simplemente fuegos artificiales para celebrar el Año del Mono. Pero la realidad era que se estaba luchando duramente en las calles. Al principio se pensó que se trataba de un golpe palaciego de Ky, quien supuestamente se habría levantado contra el presidente Thieu. Pero Thieu ni siquiera estaba en Saigón, sino que se hallaba en My Tho, a unos 60 kilómetros de la capital. 144 Cfr.: Ibíd. 145 Cfr.: PIMLOTT, John. Vietnam. Las batallas decisivas. Barcelona: Folio, 1998, p. 128. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 100 Durante meses, el Vietcong había estado infiltrando armas en la ciudad. Lo habían hecho en pequeñas partidas; fusiles, ametralladoras, granadas, explosivos y municiones. Algunas armas habían sido introducidas en Saigón en el interior de ataúdes y sacos de arroz146. Los combatientes, desarmados, también habían llegado a la ciudad, llenando los hoteles. La gente viajaba de pueblo en pueblo para las celebraciones de año nuevo, el Tet. De modo que nadie se extrañó de que los hoteles estuviesen llenos de gente llegada del campo. En las primeras horas del 31 de enero, el Vietcong atacó su primer objetivo, el Palacio Presidencial. Ataques similares se dieron en las principales ciudades de todo Vietnam del Sur. La embajada norteamericana, se hallaba instalada en un edificio de seis plantas que se alzaba en la zona central de Saigón, y había sido un emblema de la presencia de EE.UU. y un símbolo de su poder e influencia. Los norteamericanos se sentían tan seguros en aquel reducido territorio estadounidense a más de 16.000 kilómetros de su país, que sólo había unos pocos marines custodiando la embajada. Por sorpresa, una sección de zapadores integrada por diecinueve Vietcong logró superar el muro exterior y se preparó para irrumpir en el edificio principal, armados con morteros y granadas. Pero el Vietcong sólo consiguió llegar hasta el recinto exterior antes de que sus jefes cayeran abatidos por los centinelas. Con sus comandantes muertos, los otros guerrilleros fueron obligados a ponerse a cubierto y mientras, llegaron los refuerzos norteamericanos. “[...] a los marines aún les llevó seis horas hacerse nuevamente con el control total del recinto”147. Para la contraofensiva, los norteamericanos suministraron por primera vez a las tropas gubernamentales modernos fusiles de asalto M-16. Después, utilizaron toda su potencia de fuego para recuperar el terreno ocupado por el Vietcong. “Allí donde había concentraciones guerrilleras, los marines arrasaban el lugar”.148 El Vietcong había esperado que se produjera un levantamiento popular apoyando su acción, pero no comprendieron que la gente les temía. Y tampoco esperaban que los norteamericanos arrasaran todo lo que encontraran a su paso aunque fuera en el centro de la ciudad. Era la primera vez que la gente veía helicópteros sobre los tejados de la 146 Cfr.: GUERRERO, Juan A. Nam: Crónica de la Guerra de Vietnam, 1965-1975. Barcelona: Planeta- Agostini, 1993, p. 359. 147 Ibíd. p. 360. 148 Ibíd. p. 361. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 101 ciudad, disparando cohetes contra las casas y los edificios. Si hubo un factor importante en contra del Vietcong fueron los helicópteros armados con cohetes. Fueron reducidas a escombros calles enteras y gran cantidad de civiles murieron junto a los insurgentes. Pero no sólo fueron civiles los muertos bajo el fuego de los norteamericanos. Una escuela llena de soldados del gobierno fue atacada por error por los helicópteros y, aunque se produjo un verdadero escándalo, esas muertes no trajeron ninguna consecuencia. Se dijo que se estaba produciendo una matanza indiscriminada en toda la ciudad. Mientras los combates se recrudecían, fueron acordonadas zonas enteras de Saigón. Los estadounidenses enviaron cañones sin retroceso montados sobre jeeps para disparar contra las casas donde se habían hecho fuertes los guerrilleros del Vietcong. Aquellos cañones destruían casas enteras y después del ataque sólo quedaban ruinas. Tras la batalla numerosas personas se habían quedado sin casa, sin ningún lugar adonde ir. Improvisaban refugios, construían pequeñas chabolas con cajas de embalar o se metían en grandes tuberías de desagüe. Comenzó a crecer una especie de ciudad de chabolas, habitada por miles de víctimas inocentes que habían sido sorprendidas por los combates del Tet. Durante el desarrollo de los combates, se impuso el toque de queda, controlado por la Policía Militar. La gente permanecía oculta y alejada de la línea de fuego. La guerra había llegado con toda su crudeza a Saigón, una ciudad donde la vida había sido relativamente pacífica. Anteriormente, la guerra se había librado en el campo y la vida en la capital parecía segura. La esperada deserción masiva de efectivos del ARVN no se produjo y la población civil se negó a tomar las calles apoyando la ofensiva comunista. El Ejército del Sur se reagrupó y contraatacó junto a los norteamericanos, ganando terreno progresivamente en los alrededores de Saigón y en otras ciudades. La potencia de fuego masiva aniquiló los aislados focos de resistencia, aunque con un terrible coste de vidas para ambos contendientes. En la antigua capital imperial de Hué, en el norte, cuando las fuerzas nacionalistas reconquistaron la ciudadela, encontraron fosas comunes llenas de partidarios del gobierno y funcionarios, asesinados por el Vietcong. En otras ciudades de provincias se había producido una destrucción similar, ya fuese por la acción de los estadounidenses para expulsar al Vietcong o por este mismo. Cuando se hizo evidente que las fuerzas del El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 102 Sur habían ganado, cundió el optimismo. El norte ya no conseguiría la victoria. El gobierno había luchado en lugar de arrojar las armas y, nuevamente, los norteamericanos habían sido unos aliados poderosos que habían salvado la situación. El Vietcong había atacado con todo lo que podía y aún así había sido derrotado, sufriendo una espantosa cantidad de bajas: “Su fuerza estaba mermada, su armamento destruido, su organización en ruinas”149. Había sido una victoria militar para el gobierno y su principal aliado. Los sudvietnamitas se sentían orgullosos de su ejército y de la forma en que éste había superado la prueba de la batalla. Pero aunque el pueblo de Vietnam del Sur lo consideraba una victoria, el pueblo norteamericano pensaba de un modo muy diferente. El altavoz sensacionalista de la prensa y televisión norteamericanas habían presentado un panorama desolador que consiguió convertir una tremenda derrota de los comunistas en toda una victoria psicológica. La percepción que de la Ofensiva del Tet tuvo el público norteamericano, en virtud de las informaciones vertidas por los medios, daría un enorme impulso al derrotismo, a la idea de que la guerra no se podía ganar y a los movimientos pacifistas. Los estadounidenses habían visto cómo entraban las fuerzas enemigas en su Embajada y aquello también produjo un gran impacto en la opinión pública. 2.3.5. La batalla de Khe Sanh. La base de combate de Khe Sanh. construida sobre una baja llanura alrededor de una pista de aterrizaje era un enclave crucial y los comunistas supieron darse cuenta de ello. Era un punto fuerte para las operaciones de los marines y una base avanzada desde la que lanzar operaciones de las fuerzas especiales hacia Laos y Vietnam del Norte. La enorme base de la Infantería de Marina en Khe Sanh estaba situada en un pequeño altiplano, en la parte más al norte de Vietnam del Sur, a tan sólo 24 Km. al sur de la Zona Desmilitarizada. Situada junto a la Carretera 9, la principal ruta desde Laos a las importantes ciudades de Quang Tri y Ru. A instancias de Westmoreland, que estaba profundamente preocupado por las actividades de las tropas nordvietnamitas en la zona, los marines se habían trasladado a Khe Sanh. Enormes excavadoras despejaron una amplia zona alrededor de la antigua pista de aterrizaje francesa, que fue alfombrada con 149 Ibíd. p. 363. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 103 placas metálicas, mientras los zapadores y agregados civiles acababan de levantar las instalaciones de una nueva base de combate. La llegada de los marines llevó también la guerra a Khe Sanh. En la primavera y el verano de 1967, los marines se enfrentaron a las tropas nordvietnamitas en numerosas escaramuzas en las colinas que rodeaban el altiplano, lo que llevó a que se mejorasen las defensas de la nueva base de combate. En enero de 1968 había 6.000 marines en Khe Sanh150. La base estaba rodeada de colinas que la dominaban y se decidió que los marines debían tomar esas colinas para asegurar la base. Tras un periodo de tranquilidad se redujo la vigilancia de las colinas y el Vietcong aprovecho para retomar la cota 881 Norte. El 17 de enero de 1968 los infantes de marina acantonados en la base de Khe Sanh estaban tranquilos, pero los informes que enviaba el capitán Bill Dabney, el oficial al mando de una de las compañías de marines encargadas de tomar las colinas que rodeaban el perímetro de la base eran preocupantes. Dabney y los hombres de la Compañía India hablan tropezado con un batallón de soldados nordvietnamitas mientras patrullaban por la Cota 881 Norte y estaban en aquellos momentos envueltos en un intenso intercambio de disparos151. Las posiciones exteriores de la colina y la base de combate fueron puestas rápidamente en estado de alerta máxima. Se prepararon los cañones de 105 y 55 mm, las defensas de la base fueron revisadas y reforzadas, y se distribuyeron bengalas y minas Claymore adicionales por todas las defensas del perímetro. Según habían sabido los servicios de información militar, a principios de enero fuerzas nordvietnamitas habían cruzado a gran escala la frontera hacia Vietnam del Sur y tomado posiciones en la franja de terreno situado entre la Zona Desmilitarizada y la carretera 9. En la Ruta Ho Chi Minh a su paso por Laos, sensores electrónicos lanzados por la fuerza aérea detectaron gran actividad y un incremento del volumen de tráfico. Durante octubre de 1967 estos dispositivos informaron del movimiento de cerca de mil camiones alrededor de Khe Sanh, cifra que en diciembre fue de seis mil quinientos. Había comenzado la esperada ofensiva contra la base de Khe Sanh. A mediados de enero, la artillería nordvietnamita había empezado a bombardear Khe Sanh. Los marines llevaban puestos sus chalecos antibala a todas horas y sin 150 Cfr.: GUERRERO, Juan A. Nam: Crónica de la Guerra de Vietnam, 1965-1975. Barcelona: Planeta- Agostini, 1993, p. 323. 151 Cfr.: PIMLOTT, John. Vietnam. Las batallas decisivas. Barcelona: Folio, 1998, p. 116. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 104 galones o estrellas visibles, pues los francotiradores del Vietcong elegían a sus victimas según su graduación. Los obuses de la artillería de los marines disparaban sus proyectiles para mantener a las tropas nordvietnamitas a raya, pero los objetivos resultaban muy difíciles de identificar. Una espesa niebla y nubes bajas cubrían las colinas, haciendo imposible a los observadores aéreos dirigir el fuego contra la artillería enemiga. Enviar grupos de observación para corregir el tiro de la artillería a la zona de los alrededores de la base, infestada de enemigos, habría sido enviarlos a una muerte segura. Gran parte de la información sobre los objetivos a batir se obtenía por medio de los sensores electrónicos sembrados alrededor de Khe Sanh. Pero sin embargo, seguía siendo una información muy precaria para establecer un fuego coordinado, y los artilleros nunca tenían la confirmación de haber dado en el blanco. El 20 de enero, mientras el capitán Dabney estaba en la Cota 881S, un nordvietnamita se presentó en la base principal haciendo ondear una bandera blanca, era el teniente La Than Tonc152. Ante los desconcertados marines que le examinaban, detalló todo el plan de ataque del ejercito nordvietnamita. Los primeros asaltos serían a las 00:30 de aquella misma noche, dirigidos contra las colinas y la base principal. Después de acabar con los marines, las divisiones nordvietnamitas pensaban dirigirse al este y tomar las ciudades de Quang Tri y Hué. Tal como había señalado el desertor, los nordvietnamitas atacaron la Cota 861 con una andanada de cohetes pesados, fuego de mortero y de ametralladora según el plan programado, con lo que se inició la batalla por la posesión de la colina. Cinco horas más tarde, la misma base de Khe Sanh estaba bajo fuego. Varios cientos de cohetes de 122 mm, cada uno de ellos de un peso superior a los 45 Kg., cayeron sobre las posiciones de la base, seguidos por un bombardeo masivo de artillería y morteros pesados. La mala suerte hizo que uno de los primeros cohetes caídos en la base se dirigiera hacia el interior de un gran polvorín situado en el extremo este de la misma y detonase. La explosión que siguió fue espantosa. 1.500 toneladas de bombas estallaron y el altiplano de Khe Sanh se iluminó con una gigantesca llamarada. Los helicópteros situados en la pista de aterrizaje volaron por los aires, las tiendas de campaña y las construcciones se desintegraron y una terrible lluvia de metralla y proyectiles de todo tipo empezó a caer 152 Cfr.: Ibíd. p. 118. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 105 sobre toda la base. El combustible de aviación y el aceite almacenado se inflamaron con el calor y, mientras tanto, más y mas proyectiles y cohetes llovían sobre la base. La mañana del día 21, Khe Sanh amaneció en mitad de una total destrucción. Continuaban ardiendo restos por toda la base y por doquier la tierra era una masa de escombros debido a la explosión del polvorín. Durante el resto del mes de enero el Ejército nordvietnamita mantuvo su presión sobre la base y los puestos de las colinas, pero no había ninguna duda acerca de que los norteamericanos debían conservar la posición como fuese. Después de toda la retórica de Westmoreland sobre la importancia de Khe Sanh, la imagen en las pantallas de televisión en EE.UU. de los marines retirándose por la Carretera 9 era algo que no podía permitirse. Para detener a las oleadas humanas que los nordvietnamitas planeaban lanzar sobre la base, solo podía oponerse la superior potencia de fuego estadounidense. Día tras día, los cazas tácticos y los bombarderos B-52 machacaban las colinas que rodeaban la base y las zonas de concentración y los emplazamientos de la artillería de largo alcance nordvietnamitas, situados en Laos. Westmoreland había bautizado el apoyo aéreo de Khe Sanh con el nombre de Operación "Niagara". En el interior del perímetro, los marines estaban bien protegidos por sus baterías de 105 y 155 mm, y por un gran número de morteros pesados. Los 16 cañones de 175 mm de las bases de fuego del nordeste, en Camp Carroll y Rockpile, podían prestar apoyo en caso necesario. La primera semana de febrero, las condiciones de vida en Khe Sanh rayaban lo insoportable: “Algunos días cayeron sobre la base 1.000 proyectiles enemigos, mientras francotiradores muy bien emboscados disparaban contra cualquier infante de marina que entrase en su sector de tiro”153. El teniente Jacques salió con 20 hombres de la compañía Bravo el 23 de febrero a localizar una posición de mortero nordvietnamita que estaba hostigando la base con precisión. Los hombres de la Bravo avanzaron por terreno descubierto, pero fueron inmovilizados por el fuego de fusilería enemigo. Atacados de frente y por los flancos, tan sólo cuatro hombres lograron recorrer los 200 metros de regreso a la base. El previsible asalto masivo de la infantería enemiga contra la base de Khe Sanh no llegó nunca a realizarse. Por parte de los sitiadores, sólo se lanzó un ataque a pequeña escala contra el perímetro de Khe Sanh. Después de que una unidad del Ejército 153 Cfr.: GUERRERO, Juan A. Nam: Crónica de la Guerra de Vietnam, 1965-1975. Barcelona: Planeta- Agostini, 1993, p. 326. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 106 nordvietnamita asaltase el extremo este de la base y fuera rechazada por los Ranger del ARVN, la infantería enemiga no volvió a amenazar la base. 2.3.6. La colina de la hamburguesa. Los combates por la Cota 937 (Hamburger Hill) no fueron los peores de la Guerra de Vietnam, ni las bajas estadounidenses que se produjeron fueron extraordinarias: 70 muertos y 372 heridos154. Sin embargo, después de esta batalla las fuerzas del Ejército de Tierra estadounidense no llevaron a cabo más acciones a gran escala y las operaciones ulteriores recayeron en el ejercito sudvietnamita. La mañana del 11 de mayo de 1969, la compañía B del 3er Batallón del 187º Regimiento de Infantería, que formaba parte de la 101ª División Aerotransportada, avanzaba hacia la ladera norte de la cota 937. Se trataba de un reconocimiento rutinario, aunque se sabía que el enemigo podía estar en los alrededores. De pronto, el monte se estremeció bajo una tormenta de fuego de ametralladora que salía de casamatas ocultas. La Compañía B había localizado al enemigo; el siguiente paso era fijar su posición y pedir apoyo aéreo para eliminar aquella amenaza. Unos minutos más tarde la base artillera de Ta Bat respondió a la petición de apoyo y los proyectiles de 105 mm. comenzaron a silbar sobre las cabezas de los soldados antes de machacar la ladera superior de la colina. Después, aviones de la Fuerza Aérea arrojaron bombas incendiarias de alto poder explosivo sobre las casamatas comunistas. Se suponía que acabar con los restos del enemigo, debía de ser fácil tras el bombardeo. Pero cuando la Compañía B trepó hasta la cima de la colina, se encontró de nuevo con una implacable lluvia de fuego. Lo único que podía hacer era retirarse y volver a solicitar apoyo aréreo. La Compañía B junto con las Compañías A, C y D formaban el 3er Batallón del 187º Regimiento de Infantería, que integraba, con el 1er Batallón del 506º de Infantería y el 2º Batallón del 501º de Infantería, la 3ª Brigada de la 101ª División Aerotransportada. Su misión, denominada Apache Snow (Nieve Apache), era evitar que las tropas de Vietnam del norte y el Vietcong se infiltraran por la Ruta Ho Chi Minh, a través del embudo natural de 50 Km. de largo formado por el Valle de A Shau, cerca de la frontera 154 Cfr.: PIMLOTT, John. Vietnam. Las batallas decisivas. Barcelona: Folio, 1998, p. 142. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 107 laosiana, al noroeste de Vietnam del Sur. El valle era un terreno ondulado cubierto de espadaña y estaba protegido por una serie de colinas escalonadas, una de las cuales era la Cota 937. Era un pico abrupto con sus laderas cubiertas de bosque denso, lleno de vegetación y cañas de bambú. Los Vietnamitas lo llamaban Dong Ap Bia y el resto del mundo lo habría de conocer como Hamburger Hill (La colina de la hamburguesa). El comandante del 3er Batallón era el teniente coronel Weldon Honeycutt, también conocido como Blackjack. Se trataba de un buen oficial, respetado por sus hombres, pero su insistencia en tomar la colina a cualquier precio provocó que al finalizar el combate por Hamburger Hill, la tropa llegara a poner precio a su cabeza155. Durante el día 11 llovieron bombas y granadas sobre las posiciones del Ejército nordvietnamita. A la mañana siguiente, el 12 de mayo, los paracaidistas pensaban que si había quedado algún Vietcong en las laderas de la colina no estaría en condiciones de combatir. Pero los soldados de la 101ª División Aerotransportada se encontraron con una enconada resistencia en forma de granadas cohete, fuego automático y de minas colgadas de los árboles y los matorrales. Fue una carnicería y la Compañía B se vio forzada a retroceder una vez más. La unidad comenzó a preparar una zona nueva desde donde evacuar a los heridos cada vez más numerosos. Se volvió a pedir apoyo aéreo y otra vez, la aviación y la artillería arremetieron contra las posiciones enemigas a lo largo de todo el día y la noche. La pesadilla acababa de comenzar. Los problemas principales eran dos. En primer lugar, la forma en que el enemigo (los Batallones 7º y 8º del 29º Regimiento del Ejército de Vietnam del Norte) había desplegado sus fortificaciones, construidas a ras de suelo y escondidas bajo un denso manto de vegetación. No sólo eran prácticamente indestructibles sino que además estaban dispuestas de tal modo que sus fuegos convergían y se cruzaban cubriendo todos los accesos por la ladera de la montaña. El otro problema era que todos los refugios y escondites de la Cota 937 estaban siendo destruidos por bombas arrojadas por los aviones. Los hombres del 187º Regimiento siguieron atacando, día tras día, inútilmente, y las bajas aumentaron. El 13 de mayo llegó nuevamente el turno de la Compañía B que, junto con la Compañía C, debía intentar llegar a la cima de aquella montaña escarpada y llena de cicatrices. El ataque duró sólo 30 minutos, hasta que fue repelido con cohetes y 155 Cfr.: GEIER, Joel en: BOU, Luís César. Vietnam. La Guerra que EE.UU. perdió. Rosario: Kolectivo editorial Último Recurso, 2007, p. 138. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 108 un virulento fuego automático. Los soldados tuvieron otras 37 bajas. Al día siguiente, las Compañías B, C y D iniciaron la escalada por separado, en diferentes ejes de avance. Era la tercera vez que los hombres de la Compañía B avanzaban hacia el enemigo desde el comienzo de aquella acción. Esta vez el ataque acabó cuando el comandante de la Compañía C, que estaba al mando, resultó herido y su radio dejó de emitir. La Compañía C emprendió la retirada y el ataque se truncó. El día 15 de mayo por la mañana, llegaron los demás elementos de la 3º Brigada, junto con un batallón del 3º Regimiento del Ejército de Vietnam del Sur, para reforzar al 187º. Pero esto no proporcionó un respiro a las debilitadas filas de la Compañía B. Junto con la Compañía A, se alejaron buscando desesperadamente algún trozo de terreno en el que las bombas no hubiesen destrozado todo abrigo posible. Con los helicópteros cubriendo su avance y las constantes salvas de cohetes cayendo sobre las posiciones enemigas, lograron avanzar. Era una marcha lenta y dolorosa, sobre todo porque la noche anterior los Vietcong habían colocado minas Claymore en torno a sus defensas. Pero poco a poco, las casamatas fueron cayendo de una en una. De pronto apareció a la vista la cima de la Cota 937 y los soldados sobrevivientes vislumbraban una posible victoria cuando ocurrió el desastre. Un helicóptero cañonero atacó por error a la Compañía B, desplegada por toda la ladera de la colina, sobre la que disparó con sus cohetes y ametralladoras156. Se produjo una masacre causada por “fuego amigo”. Horas más tarde, el cuartel general del batallón fue alcanzado por los cohetes RPG del enemigo y Honeycutt resultó herido. El 17 de mayo fue un día de descanso. Se mantuvo un bombardeo continuo sobre las defensas del enemigo durante las 36 horas siguientes y se suministró a la tropa chalecos antibala superpesados. Habían llegado con una semana de retraso, además de ser prácticamente imposible usarlos por las elevadas temperaturas. El ataque a la Cota 937 duraba ya siete días. Cada día habían enviado más tropas, más armas y no habían conseguido nada. El 18 de Mayo hubo un ataque frontal a cargo de dos batallones completos, el tercer batallón del 187 regimiento y el primero del 506 regimiento. Llenos de desesperación y rabia los soldados asaltaron las posiciones nordvietnamitas y se abrieron paso casi hasta la cima. Una vez más intervino el destino. Una repentina tormenta se abatió sobre la colina, frenando a los atacantes. La visibilidad 156 Cfr.: GUERRERO, Juan A. Nam: Crónica de la Guerra de Vietnam, 1965-1975. Barcelona: Planeta- Agostini, 1993, p. 390. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 109 era nula, pero lo peor era que los continuos bombardeos de la aviación habían reducido la superficie de la colina a un montón de tierra inconsistente y yerma. La lluvia no tardó en convertirlo todo en un fango sobre el cual los soldados no podían ni caminar. De repente, llegaron andanadas de metralla de cientos de granadas y minas detonadas por el enemigo dentro de su propio perímetro. Otra vez se ordenó la retirada. Lo absurdo de las circunstancias en las que se encontraban, combinado con la baja moral general, estaba provocando una actitud rebelde entre los pocos soldados que quedaban del 187 regimiento. El día 20 de mayo al amanecer, el pesimismo reinaba en el ambiente. Pero la suerte había cambiado, se organizó un ataque combinado de los cuatro batallones que una vez más alcanzaron la cima de la colina. Los combates de casamata en casamata eran tan intensos que se llegó al cuerpo a cuerpo y el apoyo aéreo era inútil. Sin embargo esta vez no hubo retirada. Al final del día, los hombres del 187º tenían bajo control lo que quedaba de la Colina de la Hamburguesa. Durante aquellos días, 70 soldados perdieron la vida y 372 resultaron heridos. Cuando la Colina de la Hamburguesa estuvo bajo control estadounidense, después de registrar y destruir las fortificaciones enemigas, las tropas abandonaron el lugar. Con el tiempo, el Vietcong volvería a ocupar las posiciones vacías sin tener que luchar. Sobre un trozo de cartón, clavado a un árbol junto con un pañuelo negro de la 101ª División, un soldado dejó escrita una pregunta: “¿Merecía la pena?”157. 157 Cfr.: Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 110 “Cómo debe ser uno en cuerpo y alma cuando nos sorprenda la muerte. La brevedad de la vida, la inmensidad del tiempo futuro y pasado, la fragilidad de toda materia.” (MARCO AURELIO. Meditaciones. XII, 7) 3 La ét ica occidental y la moral mi l i tar El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 112 El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 113 Capítulo 3 La ética occidental y la moral militar 3.1. La guerra en la ética y la moral occidentales. Teniendo en cuenta que nuestra principal línea de investigación se basa en analizar los mensajes de las películas sobre la Guerra de Vietnam y las acciones que en ellas se describen, desde el punto de vista de la ética y la moral, pasaremos ahora a delimitar dichos términos. Las palabras ética y moral tienen orígenes griego y latino, respectivamente. Ambas se han referido tradicionalmente a las normas y a los valores de conducta más usuales o establecidos –estos significados se conservan en expresiones como “ethos cultural” y “costumbres sociales”– así como al pensamiento especulativo acerca de la excelencia del comportamiento del ser humano. Ética y moral a veces tienen diferentes connotaciones en el contexto de una conversación cotidiana, pero a menudo usamos los dos términos como equivalentes. Según Michel Foucault: Por moral entendemos un conjunto de valores y de reglas de acción que se proponen a los individuos y a los grupos por medio de aparatos prescriptivos diversos, como pueden serlo la familia. Las instituciones educativas, las iglesias, etc. Se llega al punto en que estas reglas y valores serán explícitamente formulados dentro de una doctrina coherente y de una enseñanza explícita1. También la moral ha sido definida como el conocimiento de lo que el ser humano debe hacer o evitar para conservar estabilidad social2. La ética por su parte, se deriva del término griego ethos que significa, modo habitual de obrar y se refiere al estudio filosófico de la acción y de la conducta humana, consideradas ambas en su conformidad o disconformidad con la recta razón. Ética se refiere también a la filosofía moral sustanciada en una disciplina de análisis crítico acerca del significado y la justificación de las creencias morales. Según Franz Von 1 FOUCAULT, Michel, El uso de los placeres, 1984. Citado en BILBENY, Norbert; PALACIO Martha; PIPERBERG, Michelle. Textos clave de la Ética. Madrid: Tecnos, 2012, p. 590. 2 HOLBACH, Paul Henry Thiry. La moral universal o los deberes del hombre fundados en su naturaleza, Madrid: Imprenta de Don José Collado, 1812, p. 1. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 114 Kutschera: “Los conceptos deontológicos más importantes son los de mandato, prohibición y permiso. Otros conceptos deónticos como derecho u obligación pueden definirse a partir de los primeros”3. Ética y moral son esencialmente normativas, es decir, que prescriben comportamientos humanos como obligatorios (debe hacer), prohibido (debe no hacer), permisible (puede hacer), o ideal (admirable pero no obligatorio). Hay una considerable superposición entre la ética y otros dominios prescriptivos como son la ley y la etiqueta. Muchas leyes encarnan los principios éticos, por ejemplo, el respeto básico por el derecho a la vida y la propiedad, o las normas para participar en la vida política. Afirma David L. Perry que quebrantar la ley, a la vez suele ser poco ético. Una mentira puede elevarse al nivel de delito y una promesa rota puede ser tipificada como incumplimiento de contrato. Una violación del protocolo también puede ser poco ética. Por ejemplo si se hace voluntariamente para afrentar a alguien. La ética, la moral y la etiqueta se diferencian de la ley porque tienen autoridad e influencia incluso si no han sido formalmente codificadas o aprobadas por el gobierno4. Desde que el mundo es mundo, los hombres han organizado enfrentamientos, primero entre individuos, luego entre tribus y clanes y después entre reinos y naciones (el término militar, viene de miles, ya que las tribus originarias de la antigua Roma, debían aportar cada una mil hombres al ejército. De ahí que los miles acabaran formado la militia). Y aunque la guerra ha sido compañera constante de la humanidad, desde siempre ha existido, por lo menos en Occidente, el deseo y la preocupación por limitar sus devastadores efectos. También desde el punto de vista de una ética personal que forma parte de la esencia y el significado de la vida humana, los guerreros han buscado unos principios de comportamiento que salvaguarden su honorabilidad y guíen su conciencia, aún en las turbulentas condiciones de la guerra. Hay una ética del comportamiento en la guerra y también una normativa moral acerca de cuando es permisible hacerla. Ese anhelo se ha plasmado en la elaboración de una teoría de la guerra justa, que se fundamenta en una serie de reglas morales que definen cuándo la guerra puede ser un hecho moralmente aceptable. 3 KUTSCHERA, Franz Von. Fundamentos de Ética. Madrid: Cátedra, 2006, p. 17. 4 PERRY, David L. Partly Cloudy: Ethics in War, Espionage, Covert Action, and Interrogation. Lanham, MD: Scarecrow, 2009, p. 3. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 115 Ya en el mundo griego, Tucídides5 en su relato conocido como “Historia de la Guerra del Peloponeso” (fechado entre los años 431 y 405 a.C.), recurriendo al estilo dialogado, expone un código universal para llevar a cabo una venganza honorable: la guerra no podría llevarse a cabo sin una causa (dikaios), y la justicia (dikaion) es una palabra clave en la relación entre los Estados. Pero una causa justa bien podía ser que el otro Estado perjudicase al nuestro, convirtiéndose así en un enemigo. Tucídides expuso que la justicia es un concepto irreal ya que el más fuerte siempre ha impuesto su voluntad. La justicia verdadera sólo puede existir entre iguales, pero no entre fuertes y débiles. Es famoso su aserto “los poderosos hacen lo que pueden, en tanto los débiles sufren lo que deben”. Afirma Shanon Manno que ni Tucídides ni otros autores de la antigua Grecia, realizaron juicios de valor sobre la guerra, ya que imperaba el concepto de supremacía que legitimaba a los Estados para guerrear contra los bárbaros, considerados inferiores6. En aquel entonces, la guerra no era considerada como algo esencialmente malo. En las oraciones fúnebres atenienses (epitaphioi) en honor de los caídos en la guerra, podemos encontrar un registro único de los valores reinantes en la sociedad griega, tal como podemos ver en la obra de Tucídides con la oración fúnebre de Pericles. Debía dejarse claro que “únicos entre los griegos, los atenienses saben honrar el coraje”7. La contribución más original de los griegos al pensamiento militar fue su desarrollo del concepto de razón de Estado: Percibieron la guerra como un instrumento racional y utilitario de la política y concibieron las relaciones entre Estados (a veces) como una estructura de poder político independiente de cuestiones morales. Este enfoque de los asuntos internacionales fue iniciado por los sofistas del siglo quinto a.C. y se convirtió en común en la oratoria política, especialmente en Atenas. La historia de Tucídides es el gran monumento a esta tradición8. Nuestra búsqueda de un sistema de valores sobre la guerra y la milicia nos conduce a posar la mirada sobre la antigua Roma. La Republica romana fue una sociedad soberbiamente organizada para la guerra, a pesar de lo cual encontramos 5 Tucídides fue general de los atenienses. En 423 fue castigado con el exilio por no haber sido capaz de socorrer la población. Pasó veinte años en el exilio. 6 MANNO, Sharon. Guerra justa [en línea]. Disponible en: http://www.sharonmanno.com/2009/12/guerra-justa/ [consultado el 25 de marzo de 2014]. 7 LICURGO. Contra Leócrates, 51, citado por LORAUX, Nicole. La invención de Atenas. Madrid: Katz, 2012, p. 7. 8 DAWSON, Doyne. The Origins of Western Warfare: Militarism and Morality in the Ancient World. Boulder, CO: Westview, 1996, p. 79. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 116 pensadores que se plantearon la necesidad de regularla moralmente. Por ejemplo, según Shanon Manno, Cicerón (106-43 a.C.) rescató de Aristóteles (384-322 a.C.) y de Platón (427-347 a.C.) ideas muy distintas a las que encontrábamos en Tucídides. En concreto, la idea de que para ser justa, la guerra sólo puede hacerse bajo determinadas condiciones. Estas son, señala Manno, la defensa de la propia nación y la persecución del restablecimiento de la paz9. También en la antigua Roma, encontramos referencias al tema que nos ocupa en los escritos de Tito Livio (59 a.C.-17 d.C.): “La guerra que es necesaria, es justa, y benditas sean las armas cuando no hay esperanza sin ellas” (iustum enim est bellum quibus necessarium, et pía arma ubi nulla nisi in armisspes est)10. Pero según Hanna Arendt “[...] las justificaciones y distinciones formuladas por los romanos no tomaban en cuenta la libertad, ni diferenciaban la guerra defensiva de la agresión”11. La conquista, la expansión y la defensa de intereses creados, fueron las causas que desencadenaron muchas de las guerras de la época, y además, fueron consideradas motivos legítimos para justificarlas. La literatura del Imperio Romano, expone Doyne Dawson, se llenará de críticas a la guerra y al Imperio, especialmente de los estoicos y los cínicos12. En algunos es tan extrema la repulsa que se ha dicho que estaba rozando el pacifismo. Pero sus discursos no son tan radicales como puede parecernos desde la mirada actual; debemos recordar que un sombrío belicismo está detrás de toda la literatura antigua. En cualquier caso hay otros autores estoicos o influidos por ellos que llevan a cabo una crítica más profunda de la guerra. En esta línea, quizá uno de los pasajes más conocidos sea el perteneciente a la “Metamorfosis” de Ovidio: Áurea la primera edad engendrada fue, que sin defensor ninguno, por sí misma, sin ley, la confianza y lo recto honraba. Castigo y miedo no habían, ni palabras amenazantes en el fijado bronce se leían, ni la suplicante multitud temía la boca del juez suyo, sino que estaban sin defensor seguros. Todavía, cortado de sus montes para visitar el extranjero orbe, a las fluentes ondas el pino no había descendido, y ningunos los mortales, excepto sus litorales, conocían. 9 MANNO, Sharon. Guerra justa [en línea]. Disponible en: http://www.sharonmanno.com/2009/12/guerra-justa/ [consultado el 25 de marzo de 2014]. 10 Esta idea sería retomada por Maquiavelo en El Príncipe. Cap. XXVI. Exhortación a liberar Italia de los Bárbaros [en línea]. Disponible en: http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/politica/principe/26.html [consultado el 25 de marzo de 2014]. 11 ARENDT, Hannah. Sobre la revolución. Madrid: Alianza, 1988, p. 13. 12 Cfr.: DAWSON, Doyne. Op. Cit. p. 132. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 117 Todavía vertiginosas no ceñían a las fortalezas sus fosas. No la tuba de derecho bronce, no de bronce curvado los cuernos, no las gáleas, no la espada existía. Sin uso de soldado sus blandos ocios seguras pasaban las gentes13. Los estoicos desarrollaron un código de normas morales sobre los peligros de la guerra la ambición y la avaricia. En cuanto al Cristianismo primitivo, el historiador César Vidal afirma que éste adoptó una posición de pacifismo radical basándose en las enseñanzas de Jesús, quien prohibió explícitamente14 el uso de la violencia: Todos los teólogos hasta inicios del siglo IV de Arnobio a Orígenes, de Tertuliano a Lactancio pasando por un largo etcétera no sólo condenaron la guerra sino que manifestaron que ningún cristiano podía servir en el ejército ni siquiera en tiempo de paz. La opinión teológica se apoyaba, desde luego, en los textos canónicos donde abundaban los listados de trabajos prohibidos para un cristiano. Así, en los cánones de san Hipólito, se podía condenar de la misma manera que un cristiano se dedicara a la prostitución, como al tráfico de esclavos o a servir en el ejército. Semejante posición se vio regada con sangre. Mártires como Julio, un antiguo centurión, o Maximiliano prefirieron morir a entrar en las filas del ejército15. Estas posturas intransigentes se fueron abandonando poco a poco y la originaria oposición cristiana a toda violencia, se terminó por conciliar con la necesidad vital de la defensa de los Estados. El proceso fue lento teniendo en cuenta que, como señala César Vidal: “Todavía en el concilio de Arles de 312 se afirmaba que los cristianos podían negarse a combatir si se producía un choque armado pero ya se admitía su entrada en las legiones”16. Siglos más tarde, sería Stanislaw de Skarbimierz (1360–1431)17 quien escribirá la primera obra consagrada especialmente a la “guerra justa” (de bellis justis), aunque las aportaciones de mayor peso comenzaron antes con el pensamiento de Santo Tomás de 13 OVIDIO. Metamorfosis. Libro primero [en línea]. Disponible en: http://www.edu.mec.gub.uy/biblioteca_digital/libros/o/Ovidio%20-%20Metamorfosis.pdf [consultado el 22 de marzo de 2014]. 14 Cfr.: Mateo 26, 52. 15 VIDAL, César. La doctrina de la guerra justa en La Ilustración Liberal [en línea]. Disponible en: http://www.ilustracionliberal.com/10/la-doctrina-de-la-guerra-justa-cesar-vidal.html [consultado el 21 de marzo de 2014]. 16 Ibíd. 17 Skarbimierz fue rector de la Academia de Cracovia en Polonia y autor de los sermones sapientales en los que justificaba la guerra del Reino de Polonia contra los Caballeros Teutones. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 118 Aquino (1225-1274), de San Agustín de Hipona (354-430) y de Francisco de Vitoria (1483-1546). Este corpus teórico se divide en tres grandes capítulos. El jus ad bellum que trata de cuándo la iniciación de una guerra está legitimada, el jus in bello que se refiere al modo justo de hacer la guerra que los contendientes deben respetar y el jus post bellum que regula lo tocante a cómo alcanzar un tratado de paz justo tras las contiendas. San Agustín explica que los Estados tienen derecho a defenderse, aunque éstos sean moralmente imperfectos. Él había vivido en la época de las invasiones bárbaras sobre el Imperio romano y conocía bien el problema. Los fieles cristianos, podían luchar en defensa de la ciudad terrenal, por la paz imperial (Pax romana). En este sentido se posiciona a favor de la licitud del servicio militar: Con frecuencia, por mandato ya de Dios, ya de otro legítimo poder, los buenos emprenden guerras contra la violencia de los que resisten, para castigar conforme a derecho tales vicios. Esto acontece cuando se hallan en un ordenamiento tal de las realidades humanas, que el mismo ordenamiento los fuerza a mandar algo así o a obedecer al respecto. De lo contrario, cuando los soldados venían a Juan para que les bautizase preguntándole: Nosotros ¿qué hemos de hacer?, les hubiese respondido: «Deponed las armas, desertad del servicio militar, no golpeéis, no hiráis, no abatáis a nadie». Mas como sabía que al hacer todo eso en el servicio a las armas no eran homicidas sino servidores de la ley, ni vengadores de las injurias sufridas por ellos sino defensores de la salud pública, les respondió: No hagáis extorsión a nadie, no hagáis denuncias falsas, contentaos con vuestra soldada. Como los maniqueos suelen acusar abiertamente a Juan, escuchen al mismo señor Jesucristo que manda que se pague al César lo que Juan dice que debe bastar al soldado. Dice: Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Y si se pagan los tributos es para que se pague la soldada a los soldados a los que las guerras hacen necesarios. Con razón alabó la fe de aquel centurión que decía: También yo que soy un subalterno; tengo soldados a mis órdenes, y digo a uno: Vete y va; y a otro: Ven y viene; y a mi siervo: Haz esto y lo hace, en vez de mandarle que desertara de la milicia. Hablar de la justicia o injusticia de la guerra llevaría ahora demasiado tiempo y no es necesario18. Los cristianos, según San Agustín, debían mostrar poco entusiasmo en la pelea, sin caer en la ira o la lujuria. Además, los soldados cristianos debían oponerse a luchar 18 AGUSTÍN, Santo. Réplica a Fausto, el maniqueo. Traducción: Pío de Luis, OSA. Libro XXII, 74 [en línea]. Disponible en: http://www.augustinus.it/spagnolo/contro_fausto/libro_22_testo.htm [consultado el 22 de marzo de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 119 en guerras de conquista y, enfrentarse a acciones como la violación y el pillaje19. Aunque según Michael Walzer: Vista desde la perspectiva de la cristiandad primitiva, esta descripción de la guerra justa era simplemente una excusa, una forma de hacer la guerra moral y religiosamente posible. Y esta fue en realidad la función de la teoría. Pero sus defensores hubieran dicho, y me siento inclinado a coincidir con ellos, que hacía la guerra posible en un mundo en el que, a veces, era necesaria20. San Agustín pensaba que sólo se podían justificar las guerras en caso de una agresión externa, si se daba una violación de la paz. Aunque en el terreno del jus in bello, enunció que las guerras deben ser hechas con un espíritu de caridad, sin odio hacia el enemigo. ¿De qué se le acusa con referencia a la guerra? ¿Acaso de que morían los que alguna vez tendrían que morir, para domesticar en la paz a los que han de vivir? Reprochar eso es propio de timoratos, no de personas religiosas. El deseo de dañar, la crueldad en la venganza, el ánimo no aplacado e implacable, la ferocidad de la rebelión, la pasión de dominio y cosas semejantes: he aquí lo que, conforme a derecho, se considera culpa en las guerras21. Entre los elementos agustinianos de la teoría de la guerra justa, encontramos también la preocupación por establecer la inmunidad de los no combatientes: clérigos, monjes, mujeres, mercaderes... Los modernos intentos de limitar las guerras han seguido la misma estrategia de definir quienes son no combatientes y garantizar su protección. En esta escuela de pensamiento, también fue reconocida otra categoría de guerra permisible: la guerra de autodefensa. Era este un principio del derecho romano, que establecía que cualquier persona tiene derecho a rechazar la fuerza con la fuerza. Este derecho se aplicaba únicamente a las personas privadas, pero los canonistas lo aplicaron a la guerra y reconocieron que cualquier caballero podría defenderse de manera legítima si era atacado. Este caso, es diferente al de la guerra justa que requiere de la intervención de una autoridad superior, y ha de ceñirse a unas reglas estrictas: el ataque debía de producirse primero, la respuesta tenía que ser inmediata y la violencia 19 AGUSTÍN, Santo; PAOLUCCI, Henry; BIGONGIARI, Dino. The Political Writings of St. Augustine. Chicago: Gateway Editions, 1962, p. 164. 20 WALZER, Michael. Reflexiones sobre la guerra. Barcelona: Paidós, 2004, p. 25. 21 AGUSTÍN, Santo. Réplica a Fausto, el maniqueo. Traducción: Pío de Luis, OSA. Libro XXII, 74 [en línea]. Disponible en: http://www.augustinus.it/spagnolo/contro_fausto/libro_22_testo.htm [consultado el 22 de marzo de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 120 utilizada debía ser proporcional al peligro. Consecuencia de lo anterior fue la introducción, por primera vez en la tradición de la guerra justa, de una definición clara de un tipo de guerra puramente defensiva, distinta de la guerra justa de carácter vindicativo. La continuación medieval de la doctrina de la guerra justa, se sitúa alrededor de 1140 con el “Decretum” de Graciano22, una compilación básica del derecho canónico (las leyes de la iglesia), que trata sobre la moralidad de la guerra en su Causa 23. El “Decretum Gratiani” formaba parte del “Corpus Iuris Canonici” (en español; "Cuerpo del Derecho Canónico") que era una colección de normas canónicas de la Iglesia Católica. El “Decretum Gratiani” era una obra inmensa con 3.958 textos (auctoritates) canónicos y fue tal su importancia que se convirtió en una obra de referencia fundamental en su época, como señala José Rodríguez Díez: Y aunque la obra del Maestro Graciano es de autoridad privada, fue tanta la autoridad doctrinal y difusión de esta «enciclopedia eclesiástica», que sirvió de libro de texto manual en Facultades de Cánones de las Universidades de Bolonia, Sorbona, Salamanca y Oxford, además de servir de consulta en curias y tribunales23. Graciano cita en ella las definiciones que de una guerra justa hizo Cicerón (a través de Isidoro de Sevilla) y las hechas por San Agustín. El primero es romano y hace hincapié en la necesidad de una declaración formal, y el segundo es cristiano y pone el énfasis en los propósitos reivindicativos de la guerra. En el pensamiento medieval, no encontraremos –según Doyne Dawson– muchos más elementos substanciales sobre la teoría de la guerra justa, de los ya formulados en Grecia y Roma y contenidos en el “Decretum Gratiani”24. Los razonamientos medievales suelen reconocer como causas para la guerra justa, repeler o vengar injurias y recuperar bienes. Parece asumirse que una guerra justa puede ser ofensiva. Es de destacar que en los textos de Graciano no se mencionan las cruzadas. Los canonistas definen las cruzadas como un tipo especial de guerra justa; la guerra justa de la Iglesia declarada por el Papa para la protección de la fe Católica, que estaría sujeta a las mismas leyes que las demás guerras justas. Algunos 22 Monje camaldulense y profesor de Teología práctica en Bolonia, es el padre de la ciencia canónica. Vivió entre los Siglos XII y XIII. 23 RODRÍGUEZ DÍEZ, José. “Invitación a una traducción española del corpus iuris canonici” en Anuario Jurídico y Económico Escurialense, XL, Madrid: Real Centro Universitario Escorial-María Cristina, 2007, p. 327. 24 Cfr.: DAWSON, Doyne. Op. Cit. p. 174. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 121 afirmaron, que las cruzadas debían limitarse territorialmente a Tierra Santa, ya que su primordial objetivo era devolver aquellas regiones a la fe Cristiana. En cualquier caso, estaban justificadas como una reacción contra las injurias a la Iglesia cometidas por los llamados infieles. En la apología de las cruzadas, su soporte teológico y la organización de la Orden del Temple se ocupó San Bernardo de Claraval (1090-1153). En su obra “De Laudibus Novae Militiae” otorga legitimidad moral a la guerra si esta se hace en defensa de la cristiandad. Expone San Bernardo que los cristianos, sí pueden guerrear para librarse de la dominación de los paganos: En efecto, si de ningun modo fuera permitido à un Christiano hacer la guerra, por qué pues el Precursor del Salvador declaró en el Evangelio, que los Soldados deben estar contentos con sus pagas, y mas antes no prohibió toda suerte de guerra? Y si, como es cierto, este es un empleo licito para todos aquellos que son destinados por Dios á él, y que no están empeñados en otra profesión mas perfecta, ¿quienes, os ruego, le pueden exercer con mas ventaja, que nuestros valerosos Cavalleros; que por la fuerza de su brazo y de su corage conservan generosamente la ciudad de Sion, como el baluarte más fuerte de todo el Christianismo, á fin de que, habiendo echado de él los enemigos de la Ley de Dios, las Naciones fieles, que guardan la verdad, puedan con toda seguridad entrar allí25? En la Europa occidental de la Baja Edad Media, hubo un acuerdo general con respecto a las reglas de la guerra en base a una síntesis de los preceptos del derecho canónico de los siglos XII y XIII. Esta síntesis incorporaba los principios que acabamos de describir, elementos del derecho romano, ideas recogidas de Aristóteles, y se añadía a este corpus teórico el código de la Caballería. Afirma Doyne Dawson26 que esta síntesis se propagó a través de obras como “El árbol de las batallas” (“Arbre des batailles”, 1387) del monje Honoré Bovet27 y “El libro de los hechos de armas y de la Caballería” (“Le Livre des Fais d´Armes et de Chevalerie”, 1410) de la poetisa Christine de Pisan28(1364-1430). Ambos, se escribieron en francés para una audiencia culta y cortesana. Por entonces, fue reconocido universalmente que cualquier rey o 25 BERNARDO, Santo. Tratados morales, doctrinales y dogmáticos de San Bernardo Abad de Claraval. Traducción al castellano de Adriano de Huerta. Valladolid: Imprenta y librería de Tomás Cermeño, 1803, p.113. 26 Cfr.: DAWSON, Doyne. Op. Cit. p. 175. 27 Escritor francés, nacido hacia 1343 y fallecido en 1405. Hoy se tiene seguridad sobre el apellido Bovet o Bouvet, a pesar de que durante mucho tiempo la crítica lo conoció como Bonet o Bonnet debido a un error paleográfico. 28 Protofeminista, filósofa, poetisa y humanista, fue la primera escritora profesional de la historia. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 122 príncipe tenía el derecho de librar guerras justas, pero se hizo gran énfasis en la obligación de todos los reyes de respetar el derecho común de la cristiandad, que nunca se podían iniciar guerras por motivos egoístas o por razones frívolas, y que las guerras se habían de llevar a cabo con espíritu de amor cristiano y de caballerosidad. Se daba especial atención a la inmunidad de las mujeres y de otras personas consideradas no combatientes. Esta ley común para el orbe cristiano, era una amalgama de los elementos mencionados anteriormente y podría ser descrita de diferentes maneras: los teólogos y canonistas de la vieja escuela hablaban de ella como una ley divina revelada en las Sagradas Escrituras, aquellos teólogos más influidos por Aristóteles que por San Agustín preferían hablar de una ley natural impuesta por la razón humana, y los estudiosos de la ley romana preferían llamarla jus gentium, derecho de gentes, un cuerpo de costumbres observadas por todos los hombres, impuestas de común acuerdo. Pero se trataba de diferencias tan sólo en la terminología. La ley divina, la ley natural y la ley de las naciones eran consideradas como aspectos del mismo orden universal, fundado en revelación, razón y costumbre. Antes de San Agustín, la guerra era considerada como un instrumento de la justicia humana y divina. La guerra tenía en la Antigüedad un lugar central en el orden cósmico, que le asignaba la ley divina o natural, y que a la vez justificaba y limitaba la guerra29. Bajo esta doctrina, podemos distinguir dos vertientes, la guerra justa y la guerra santa. El término "guerra justa" designa un cuerpo de doctrina cristiana que no alcanzó su máximo desarrollo hasta San Agustín, pero aquí la usamos para referirnos a algo mucho más antiguo: la suposición humana y universal de que la guerra está totalmente justificada y es necesaria, cuando se lucha para combatir el mal. Según Doyne Dawson “La guerra santa o cruzada, es una guerra justa a una escala cósmica, luchada no sólo para corregir errores particulares, sino para restablecer el orden en el mundo. En la práctica, a menudo es difícil distinguir la guerra justa de la guerra santa”30. Pasados nueve siglos desde que San Agustín de Hipona formulase los principios de la guerra justa, el importantísimo teólogo Tomás de Aquino retomó el problema en la 29 Cfr.: DAWSON, Doyne. The Origins of Western Warfare: Militarism and Morality in the Ancient World. Boulder, CO: Westview, 1996, p. 2. 30 Cfr.: Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 123 “Summa Theologica”, donde plantea la siguiente objeción a la guerra que él mismo responde: Aparentemente, el librar una guerra es invariablemente materia de pecado. [...] Para que una guerra sea justa, tres son los elementos indispensables. Primero, la autoridad del soberano bajo cuyo mando se deba librar la guerra. [...] Como segundo elemento, se requiere de una causa justa, es decir, que aquellos que sean atacados lo merezcan, por causa de un agravio. [...] Como tercero, resulta indispensable que las partes contendientes mantengan una intención correcta, que pretendan el progreso del bien, o la invalidación del mal31. Santo Tomás argumentó sobre la legítima defensa de las personas y las naciones, pero enseñó que no constituye una excepción a la prohibición de matar inocentes. Como afirmaba en la “Summa Theologica”: "La acción de defenderse puede entrañar un doble efecto: el uno es la conservación de la propia vida; el otro, la muerte del agresor... solamente es querido el uno; el otro, no"32 Otro elemento de su argumentación era el de la limitación de la acción violenta, ya que la agresión era de por sí poco deseable, al menos debía ejercerse con moderación: Si para defenderse se ejerce una violencia mayor que la necesaria, se trataría de una acción ilícita. Pero si se rechaza la violencia de manera mesurada, la acción sería lícita... y no es necesario para la salvación que se omita este acto de protección mesurada a fin de evitar matar al otro, porque es mayor la obligación que se tiene de velar por la propia vida que por la del otro33. En otra línea de desarrollo del pensamiento escolástico, afirmó que una guerra que no tenga síntomas de acabar en triunfo, es inmoral ya que implica el derramamiento inútil de sangre propia y ajena. Escribió también Santo Tomas sobre el Jus post bellum y apuntó que hay que tratar al vencido con temperancia, compasión y caridad. El pecado más característico contra la paz es la guerra, pero si bien el cristianismo primitivo, Tertuliano por ejemplo, polemizó sobre la participación de los cristianos en los ejércitos y en la guerra, esto era ya un hecho aceptado en tiempos de Santo Tomás. La doctrina de la iglesia Católica actual es heredera de muchos de los conceptos 31 AQUINO, Tomás de. Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino. Madrid: Editorial Católica, 1947, II, II (a), 40, 1. Véase también SACCHI, Mario E. “La vigencia de los principios de Santo Tomás de Aquino concernientes a la moralidad de la guerra” en: Sapientia Nº 182. Buenos Aires: Pontificia Universidad Católica. Departamento de Filosofía, 1991. 32 AQUINO, Tomás de. Op. Cit. II-II, 64, 7. 33 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 124 desarrollados por Tomás de Aquino y ha plasmado estas ideas en el “Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica” (2005). En dicho documento, encontramos establecido que se puede recurrir a las armas en caso de legítima defensa: A causa de los males y de las injusticias que ocasiona toda guerra, la Iglesia insta constantemente a todos a orar y actuar para que la Bondad divina nos libre de la antigua servidumbre de la Guerra. Todo ciudadano y todo gobernante están obligados a empeñarse en evitar las guerras. Sin embargo, mientras exista el riesgo de guerra y falte una autoridad internacional competente y provista de la fuerza correspondiente, una vez agotados todos los medios de acuerdo pacífico, no se podrá negar a los gobiernos el derecho a la legítima defensa34. También descubrimos en el Catecismo actual que un principio fundamental de la moralidad es el amor a uno mismo. Por lo tanto, es legítimo hacer respetar el propio derecho a la vida. Según esto el que defiende su vida no es culpable de homicidio, incluso cuando se vea obligado a asestar a su agresor un golpe mortal. Un antecedente del moderno Derecho Internacional, lo encontramos en Francisco de Vitoria, en sus obras “De Iure Belli” y “De Potestate Civili”. Examina los límites del uso de la fuerza en caso de conflicto y acepta la guerra justa, por un lado como defensa ante una agresión, pero también como castigo contra un enemigo culpable. Para Francisco de Vitoria la guerra es justa cuando se responde proporcionadamente a una injuria, pero no se justifica por diferencias de religión o ambiciones expansionistas: “Las diferencias religiosas no pueden ser causa de una guerra justa”35. Desarrolló el concepto de que las relaciones entre los países no pueden basarse en el uso de la fuerza, sino en unas normas morales externas. Sus tesis se apoyan en el derecho natural. En contra de los principios naturalistas de Francisco de Vitoria, se posiciona el filósofo español del siglo XVI, Juan Ginés de Sepúlveda (1490-1573). En su “Tratado sobre las justas causas de la guerra contra los indios”, escrito a mediados del siglo XVI, argumentó que la guerra es justa en los siguientes supuestos. Primero, si se hace para rechazar un ataque exterior; en segundo lugar, para recuperar propiedades injustamente robadas; el tercer caso sería cuando se trata de castigar a quienes han hecho el mal; y 34 Catecismo de la Iglesia Católica, Segunda Sección, Los Diez Mandamientos, Capítulo Segundo, Artículo 5, [en línea]. Disponible en: http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s2c2a5_sp.html [consultado el 10 de marzo de 2014]. 35 VITORIA, Francisco de, citado por WALZER, Michael. Reflexiones sobre la guerra. Barcelona: Paidós, 2004, p. 26. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 125 por último, cuando un pueblo inferior o incivilizado viola los principios del “Derecho Natural”36. Ginés de Sepúlveda argumenta a favor del derecho de unos pueblos a someter a otros por ser superior su civilización o por el derecho del conquistador sobre los pueblos conquistados para evangelizarlos y ennoblecerlos. Mantuvo la tesis de que la Conquista de América era legítima ya que se trataba de enseñar a los pobladores indígenas una cultura superior y cristiana. Pero la guerra se ha de llevar a cabo de forma recta de tal manera que “[…] no se haga injuria a los inocentes, ni se maltrate a los embajadores, a los extranjeros ni a los clérigos, y se respeten las cosas sagradas y no se ofenda a los enemigos más de lo justo”37. El investigador Carlos Baciero, señala que hubo un grupo de jesuitas que habían pasado por las aulas de las Universidades de Salamanca y Alcalá, que recogieron el patrimonio doctrinal de sus maestros y lo transmitieron tras haberlo ampliado y profundizado en él, enriqueciendo la conocida como Escuela Española de la Paz38. Baciero incluye en la segunda generación de esta Escuela a Luís de Molina (1533- 1600), Francisco de Toledo (1532-1596), Juan de Salas (155-1612) y a Francisco Suárez (1548-1617). Este último, escribió un interesante tratado sobre la guerra justa: “Disputatio XIII de bello”39. Todos estos autores admiten –según Baciero– “[...] que la defensa de inocentes injustamente oprimidos es causa justa de guerra” 40. Otro importante pensador cristiano, el humanista Desiderius Erasmus, conocido como Erasmo de Roterdam (1469-1536), a inicios del siglo XVI planteaba en su “Elogio de la locura” (1511) una crítica a la irracionalidad de los poderes de la época. Erasmo se revela como un destacado defensor de la paz: “La guerra es algo tan cruel que tiene que ver más con las bestias que con los hombres” (“Elogio de la locura”, LIX). Según Erasmo la guerra atenta contra lo sagrado, contra la naturaleza y contra la moral. Es impía, cruel y nada la justifica. Dice Erasmo que la guerra procede de la degeneración de la razón humana (stultitia) que se presenta con la apariencia del poder. 36 Cfr.: GINÉS DE SEPÚLVEDA, Juan. Tratado sobre las justas causas de la guerra contra los indios. México D. F.: Fondo de Cultura Económica, 1979, pp. 75-77. 37 GINÉS DE SEPÚLVEDA, Juan. Op Cit. p. 73. 38 BACIERO, Carlos en PEÑA, Juan de la. De bello contra insulanos: intervención de España en América. Volumen 2. Madrid: CSIC, 1982, p 333. 39 SUÁREZ, Francisco. Disputatio XIII de bello en PEREÑA VICENTE, Luciano. Teoría de la guerra justa en Francisco Suárez. Madrid: Instituto Francisco de Vitoria, 1954. 40 BACIERO, Carlos. loc. cit. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 126 “Erasmo fue un pacifista radical. Avanzándose a Ghandi, piensa que la paz no es el término, sino el camino”41. Tal cosa es fácil de juzgar a tenor de lo vertido en sus escritos: No hay nada más perverso, más desastroso, más generalmente destructivo, más difícil de extirpar, más odioso… que la guerra. Es repugnante para la naturaleza, ¿[…] acaso alguien ha oído hablar de mil animales que se lancen unos contra otros para aniquilarse, como hacen los hombres en todas partes?42 Más adelante, encontramos un nuevo hito en el pensamiento moral sobre la guerra en Nicolás Maquiavelo (1469-1527) y en Thomas Hobbes (1588-1679), de quienes afirma la analista Shanon Manno que: [...] renovarían los argumentos de Tucídides en “El Príncipe”, “El arte de la Guerra” y en el “Leviatán”, para destacar nuevamente que el ser humano es egoísta y malo por naturaleza, y que la violencia y la guerra, son consecuencias inevitables de tal naturaleza («a necessity of nature»). De esta manera, se entiende que todas las formas en que se manifiesta la violencia, entre ellas la guerra, pertenecen a una dimensión con leyes propias, distintas y separadas de las leyes de la vida moral. Las atrocidades de la guerra se explican en la necesidad de la naturaleza43. Por otra parte, a pesar de ser un filósofo más centrado en temas políticos, Thomas Hobbes (1588-1679), hace del pensamiento ético una parte importante de su obra. Hobbes también “[...] es un pensador desde y por la libertad”44. En el capítulo XIII de su obra “Leviatán” (1651), hace una encendida crítica de la guerra: Así pues, encontramos tres causas principales de riña en la naturaleza del hombre. Primero, competición; segundo, inseguridad; tercero, gloria. El primero hace que los hombres invadan por ganancia; el segundo, por seguridad; y el tercero, por reputación. Los primeros usan de la violencia para hacerse dueños de las personas, esposas, hijos y ganado de otros hombres; los segundos para defenderlos; los terceros, por pequeñeces, como una palabra, una sonrisa, una opinión distinta, y cualquier otro signo de subvaloración, ya sea directamente de su persona, o por reflejo en su prole, sus amigos, su nación, su profesión o su nombre. Es por ello manifiesto que durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder común que les obligue a todos al respeto, están en aquella condición que se llama guerra; y una guerra como de todo hombre contra 41 BILBENY, Norbert; PALACIO Martha; PIPERBERG, Michelle. Textos clave de la Ética. Madrid: Tecnos, 2012, p. 221. 42 ERASMUS, Desiderius. Citado por ZINN, Howard. Sobre la Guerra. Venezuela: Debate, 2007, p. 273. 43 MANNO, Sharon. Guerra justa [en línea]. Disponible en: http://www.sharonmanno.com/2009/12/guerra-justa/ [consultado el 25 de marzo de 2014]. 44 BILBENY, Norbert et al. Op. Cit. p. 259. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 127 todo hombre. Pues la guerra no consiste sólo en batallas, o en el acto de luchar; sino en un espacio de tiempo donde la voluntad de disputar en batalla es suficientemente conocida. [...] Pues así como la naturaleza del mal tiempo no está en un chaparrón o dos, sino en una inclinación hacia la lluvia de muchos días en conjunto así la naturaleza de la guerra no consiste en el hecho de la guerra, sino en la disposición conocida hacia ella, durante todo el tiempo en que no hay seguridad de lo contrario. Todo otro tiempo es paz45. Según Hobbes, la construcción de la sociedad civil, debe dejar de hacerse desde una multitud solitaria y provocadora de conflictos para construirse a partir de una sociedad con valores morales. Lo resume en el capitulo XV del “Leviatán” diciendo que hay que hacer al otro lo mismo que nosotros esperamos de él. Después de Hobbes el pensamiento cristiano medieval sobre la guerra justa se va a transmutar adaptándose al secularismo. El jus ad bellum, o sea las razones que justifican el comienzo de una guerra, se van a redefinir según los principios del concierto internacional de naciones, en base a la integridad territorial y la soberanía nacional de los Estados. Según la analista Sharon Manno, en el siglo XVII, Hugo Groscio y Emmerich Vattel, recopilaron el pensamiento anterior sobre la guerra justa y lo reformularon desde esta perspectiva secular46. Por otro lado, frente a la opción realista que tantos filósofos han defendido a lo largo de la historia, consistente en entender el mundo como si los seres humanos fueran violentos por la naturaleza, Kant planteó la alternativa a esta “utopía realista”: actuar como si la paz existiera, participando así en su fundación47. Hegel trató también el problema de le ética de la guerra, la cual justificaba siempre que se hiciera para proteger la seguridad de los Estados. Señalan Jefferson Jaramillo y Yesid Echeverry que para Hegel “[...]los individuos estarían en algún momento obligados a mantener, aun a costa de sus propiedades y de sus vidas, la independencia y la soberanía del Estado. En esto último reside algo decisivo para Hegel y es lo que él llama el momento ético de la guerra”48. El filósofo alemán reflexionó 45 HOBBES, Thomas. Leviatán, XIII. Madrid: Editora Nacional, 1977, p. 224. 46 MANNO, Sharon. Guerra justa [en línea]. Disponible en: http://www.sharonmanno.com/2009/12/guerra-justa/ [consultado el 25 de marzo de 2014]. 47 Cfr.: COT, Jean.; Parier pour la paix. Paris: C.L. Mayer, Dossiers pour un débat, Nº. 153, 2006. 48 JARAMILLO MARIN, Jefferson; ECHEVERRY ENCISO, Yesid. “Las teorías de la guerra justa. Implicaciones y limitaciones” en: Revista científica Guillermo de Ockham. Vol. 3, No. 2 (julio-diciembre de 2005), p. 11. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 128 profundamente sobre el tema de la guerra en dos de sus obras: “Sobre la paz perpetua” y “Metafísica de las costumbres”. Después de la guerra de Vietnam, se produjo una oleada condenatoria hacia las guerras como medio de hacer política. El pacifismo experimento un gran auge y movilizó a las masas y a los intelectuales, que propusieron la resistencia no violenta para la resolución de conflictos. Pero los académicos estudiosos de las relaciones internacionales seguían la escuela realista. Esta sostenía que los Estados se dirigen a unos objetivos en razón de su propio interés y que su meta primordial es conseguir más riqueza y poder en el orden internacional en tanto que limitan el de sus oponentes. Según Michael Walzer: En la década de 1950 y a principios de la de 1960 [...] la doctrina imperante en el campo de las «relaciones internacionales» era el realismo [...]. En aquellos años había muchos politólogos que se jactaban de ser Maquiavelos modernos. [...] En cuanto a los límites morales, por lo que yo recuerdo de aquella época, nadie los mencionaba49. Aunque afirma Ángela María Arbeláez, que se trataba de un realismo de nuevo cuño, pues a diferencia de la tradición realista heredera de Tucídides, Maquiavelo y Hobbes, los nuevos pensadores realistas argüían que, si bien los actos de un gobierno no estaban obligados a guiarse por cortapisas morales, sí deberían ser prudentes, y que la lucha por el poder internacional y su consecuencia la guerra, son inevitables, aunque también deplorables50. En 1977, Michael Walzer en su libro “Guerras justas e injustas. Un razonamiento moral con ejemplos históricos”, rescató los argumentos del Derecho Natural medieval sobre la guerra justa para intentar integrarlos en la teoría moral. Su ideal legalista parte de dos proposiciones básicas. La primera es que los Estados poseen un valor moral, teniendo en cuenta que son los espacios donde podemos desarrollar nuestras vidas y conseguir la libertad. La segunda, que la guerra puede ser necesaria para proteger ese valor moral frente a una agresión. De forma más general, Walzer afirma que la guerra es una invención social y que sus límites dependerán de las decisiones de las personas, desde el punto de vista antropológico, histórico y cultural. Los instintos humanos se desbocan en la guerra y la propia preservación domina contra toda consideración, es un 49 WALZER, Michael. Reflexiones sobre la guerra. Barcelona: Paidós, 2004, p. 28. 50 ARBELÁEZ HERRERA, Angela María. “La noción de la guerra justa. Algunos planteamientos actuales” en Analecta Política. Vol. 1, No. 2. Medellín: (enero-junio 2012), p. 282. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 129 ímpetu arrollador, una situación de necesidad que escapa a cualquier dictamen moral: “lo que llamamos inhumano es humano bajo presión. La guerra arranca adornos de civilización y nos revela desnudos”51. Walzer, como en su momento lo hicieron San Agustín de Hipona, Santo Tomás de Aquino, Francisco de Vitoria y Hugo Grocio, acepta el carácter inevitable de la guerra e incluso su necesidad para supervivencia de los Estados que se ven amenazados, y va más allá, al defender las intervenciones humanitarias cuando los derechos humanos de una población determinada están siendo vulnerados. Al revisar los escritos de Walzer, que hablan de causas justas y métodos justos y de la realidad moral de la guerra, constatamos la enorme influencia que la teología cristiana ha dejado en la moralidad de Occidente. Con más de 1.500 años de existencia, la noción de la guerra justa continúa vigente. También especula Walzer sobre el jus in bello o derecho en la guerra y expone sus ideas sobre lo que llama “convención bélica”. Los soldados que luchan contra un Estado agresor no son criminales y, por tanto, no tienen permiso para convertirse en ello. Aunque la guerra está gobernada por poderes que otorgan a sus tropas licencia para matar: “El objetivo de la convención bélica es establecer los deberes que, respecto a la dirección de las hostilidades, incumben a los Estados beligerantes, a los comandantes de los ejércitos y a los soldados individuales”52. Estos deberes se respaldan en una distinción fundamental: quiénes son combatientes y quiénes no. Ya vimos que esta diferenciación está en el ius in bello desde los tiempos de San Agustín de Hipona. Añade Walzer que aunque los oficiales y soldados, sometidos a las órdenes de su gobierno, vayan a una guerra declarada por una causa injusta, si mantienen una conducta ética en la guerra y respetan a los no combatientes, habrán luchado esa guerra con justicia. El primer principio que estipula la convención de guerra, tal y como lo expone Walzer, es el que afirma que los soldados pueden ser atacados en cualquier momento, excepto si están heridos o son capturados. Los dilemas que Walzer plantea referidos a este primer principio tienen que ver con cómo se percibe al enemigo. Cómo un soldado es soldado o es un ser humano. Entre varios ejemplos, expone el caso de un soldado que 51 WALZER, Michael. Just and Unjust Wars: A Moral Argument with Historical Illustrations. New York: Basic, 1992. p. 4. 52 Ibíd. p. 181. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 130 evita disparar al enemigo aunque lo tiene en el punto de mira, porque este se encuentra inerme mientras fuma un cigarrillo. Al respecto dice: Y es que, ¿qué significa la afirmación de que alguien tiene derecho a la vida? Decir esto es reconocer que es un semejante, que no me está amenazando, que sus actividades tienen el sabor de la paz y la camaradería y su persona es tan valiosa como la mía propia. El enemigo debe describirse de otro modo y, aunque los estereotipos con los que se le presenta sean a menudo grotescos, no dejan de contener cierta verdad. El enemigo se aliena de mí, de nuestra común humanidad cuando trata de matarme. Pero la alienación es temporal y la humanidad inminente53. Afirma Walzer, que en este caso está justificado disparar al soldado enemigo puesto que este se ha involucrado en la guerra asumiendo los riesgos. Pero en el corazón de quien le tiene a su merced está el quid de la cuestión moral de la guerra, la responsabilidad del individuo en las guerras y en cada acto bélico: “No puede haber justicia en la guerra si en último término no hay hombres y mujeres responsables”54. Exponen Jaramillo y Echeverry en cuanto a la valoración ética que hace Walzer que: [...] la guerra es en esencia un mundo de prohibiciones y permisos, un mundo moral. Incluso, en épocas pretéritas esta manifestación de la guerra como escenario moral garantizaba que el guerrero escogiera su rival y lo reconociera con la dignidad del enemigo, haciendo del campo de batalla un escenario donde no se permitía el despeje absoluto de la consideración humana por el derrotado55. El segundo principio de la convención bélica estipula que no se puede agredir a los no combatientes. Para Walzer no basta con rechazar el efecto funesto de la guerra. Se tiene que procurar minimizar el mal ocasionado: Sencillamente, no basta con no tener intención de provocar la muerte de civiles [...]. Lo que buscamos en esos casos es algún signo que muestre un compromiso efectivo con el objetivo de salvar las vidas civiles. No basta con limitarse a aplicar sin más la regla de la proporcionalidad y no matar más civiles de lo que exige la necesidad [...]. Los civiles tienen derecho a algo más. Y, si el hecho de salvar las vidas de los civiles implica arriesgar la de los soldados, es preciso aceptar el riesgo56. 53 Ibíd. p. 200. 54 Ibíd. p. 381. 55 JARAMILLO MARIN, Jefferson; ECHEVERRY ENCISO, Yesid. “Las teorías de la guerra justa. Implicaciones y limitaciones”. Revista científica Guillermo de Ockham. Vol. 3, No. 2. Julio-Diciembre de 2005, p. 21. 56 WALZER, Michael. Op. Cit. p. 218. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 131 El propósito de respetar las vidas de los no combatientes es necesario, pero no es suficiente. Las tropas deben asumir la responsabilidad de proteger las vidas de los inocentes, aún poniendo en riesgo su propia seguridad. Aunque por otro lado, Walzer acude a la llamada doctrina del doble efecto, para justificar acciones militares que dañen de forma colateral a civiles. Ángela María Arbeláez explica que esta doctrina fue elaborada por los casuistas católicos de la Edad Media57. Siguiendo esta doctrina recuperada por Walzer, estarían permitidas las acciones de guerra aun habiendo peligro letal para el personal no combatiente si se cumplen ciertas condiciones: si el acto es bueno en sí mismo, si es un acto de guerra legítimo, si el efecto de la acción es moralmente aceptable (por ejemplo destruir una base militar enemiga), si la muerte de los no combatientes no es su finalidad y si el riesgo de dañar a civiles es compensado por la importancia del objetivo. La obra de Walzer es un referente importante en cualquier reflexión moderna sobre la ética de la guerra y su motivación inicial tiene mucho que ver con la implicación de EE.UU. en Vietnam. A raíz de la Guerra de Vietnam, los estadounidenses que no pertenecían a los círculos políticos se dieron cuenta de que el principio realista, según el cual la moral no tiene cabida en la política internacional, si no tan sólo el poder y el interés de la Nación, resultaba aterrador. Durante la Guerra de Vietnam, uno de los argumentos que esgrimieron los pacifistas estadounidenses fue que los intereses de EE.UU. en Vietnam eran inaceptables desde el punto de vista moral. Más allá de las motivaciones políticas para la guerra, no siempre claras y no plenamente deliberadas desde el principio, sino a veces deudoras de errores anteriores como vimos en el capítulo segundo, la cuestión no sólo es si la Guerra de Vietnam era justa en sus motivaciones, sino si se libró respetando el jus in bello. Estas son preguntas, más la segunda que la primera, que en parte, ha tratado de desvelar el cine estadounidense sobre la Guerra de Vietnam. De cómo se ha dado respuesta a las mismas, trataremos en el capítulo cuarto. 57 ARBELÁEZ HERRERA, Angela María. “La noción de la guerra justa. Algunos planteamientos actuales” en Analecta Política. Vol. 1, Nº 2. Medellín: enero-junio 2012, p. 287. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 132 3.2. Ética y moral en los ejércitos occidentales. Intentaremos en ésta sección abordar el análisis de cuales son los valores éticos y morales predominantes en la tradición de los ejércitos occidentales, entre los que incluimos a las fuerzas armadas de los Estados Unidos de América; pero vamos también a dedicar algunas líneas para dilucidar si el Ejército estadounidense posee desde su concepción primigenia algún rasgo singular o atípico en sus valores rectores, a pesar de ser en gran medida heredero de las tradiciones europeas. ¿Eran los soldados de EE.UU. que lucharon en Vietnam una banda de sanguinarios sin entrañas, un atajo de violentos traficantes de heroína del Bronx y de primitivos granjeros de los estados del sur simpatizantes del Ku Kux Klan? ¿O acaso todos tenían una actitud rebelde y desafiante con el mando y se encontraban constantemente al borde de la sedición? Así se les presenta en algunos de los filmes que más adelante analizaremos, desde Apocalypse Now (1979) hasta Corazones de hierro (Casualties of War, 1989), pasando por Los chicos de la compañía C (The Boys in Company C, 1978): como un ejército de gángsteres, drogadictos indisciplinados, violadores y sádicos. Pero una importante cuestión a dilucidar es si realmente esto era así; si el Ejército estadounidense era un remedo del de Pancho Villa aderezado con ácido lisérgico, si reinaba la anarquía, si los más bajos instintos desatados de cualquier soldado no encontraban límite alguno por parte de la autoridad militar o acaso por parte de unos principios morales inculcados por los mandos. ¿Tiene algo de cierto esta imagen estereotipada que sobre sus propios soldados nos ha dejado el cine estadounidense inspirado en la Guerra de Vietnam? En este sentido, es revelador el siguiente extracto publicado en el periódico de las Fuerzas Armadas estadounidenses en 1971: Nuestro ejército que ahora permanece en Vietnam está en un estado cercano al colapso, con unidades individuales evitando o habiendo rehusado combatir, asesinando a sus oficiales, traficando con droga, y desesperanzadas cuando no cercanas al motín... Las condiciones existentes entre las fuerzas americanas en Vietnam sólo han sido sobrepasadas en este siglo por el colapso de los ejércitos zaristas en 1916 y 191758. 58 Armed Forces Journal, Junio de 1971. Citado por GEIER, Joel. “La guerra oculta”. International Socialist Review, Issue 09, Fall 1999 [en línea]. Disponible en la Web: http://www.lahaine.org/index.php?p=16982 [consultado el 25 de enero de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 133 Es cierto que en Vietnam, la disciplina no era un punto fuerte del Ejército de los EE.UU., con cientos de ejemplos de fragging, es decir, de oficiales asesinados en combate por sus propios soldados59. Algunos serían incompetentes o suicidas, aunque la mayoría seguramente eran buenos oficiales que solo buscaban cumplir con las órdenes recibidas, pero que a los ojos de algunos de sus hombres les acercaban demasiado al peligro. Y sobre todo al final de la guerra, nadie quería ser el último soldado en morir en Vietnam, ni morir el último día de servicio60. El fenómeno cobró tal gravedad que ante la primera sospecha de amenaza, los oficiales empezaron a ser trasladados de inmediato a otros destinos61. La política implantada por el general Westmoreland de reducir el período de servicio de los oficiales a seis meses con el fin de obtener grandes promociones de oficiales fogueados en la guerra, teniendo en cuenta el inestimable valor que para el Ejército suponía esa experiencia en los mandos, ayudó por otra parte a crear un clima de resentimiento en una parte de los soldados, que debían permanecer un año completo en Vietnam. Cabe suponer que si un soldado era capaz de asesinar a sangre fría a un oficial con tal de evitar riesgos en el campo de batalla, estaría dispuesto a cometer cualquier tipo de atrocidad con tal de salvar su vida estando en una situación de combate en territorio hostil. “El conflicto por la supervivencia se convirtió en una guerra dentro de la guerra que dividió a las fuerzas armadas”62. Las razones de tales decisiones extremas pueden variar, desde la cobardía, a la venganza, la locura y el trastorno de estrés postraumático. Llama la atención el hecho de 59 Las cifras conocidas de oficiales asesinados se refieren sólo a un periodo de cuatro años: desde 1969 hasta 1972. Los datos proceden de las actas de los debates en el Congreso de los Estados Unidos sobre el tema. Hubo 239 incidentes en 1969, 383 en 1970, 333 en 1971 y 58 en 1972. Un total de 1.013 “fragmentaciones” en cuatro años, 86 con resultado mortal. Un 3% de los 3.269 oficiales muertos en Vietnam entre 1961 y 1972. Aunque por supuesto, estas cifras no incluyen los cientos de incidentes de este tipo que nunca se investigaron. Cfr.: BRUSH, Peter. “Book Review - Fragging-Why U.S. Soldiers Assaulted Their Officers in Vietnam, by George Lepre” [en línea]. Disponible en: http://www.historynet.com/book-review-fragging-why-u-s-soldiers-assaulted-their-officers-in-vietnam- by-george-lepre.htm [consultado el 24 de enero de 2014]. Véase también: LEVEQUE, Phil. “PTSD and Fragging of Officers in Vietnam” [en línea]. Disponible en: http://www.salem- news.com/articles/april242009/ptsd_fragging_pl_4-24-09.php [consultado el 24 de enero de 2014]. 60 1.448 soldados perdieron la vida en su último día en Vietnam. Cfr.: Interesting Veterans Statistics off the Vietnam Memorial Wall [en línea]. Disponible en: http://www.366thspsk-9.com/Misc/VVM.htm [consultado el 25 de enero de 2014]. 61 Cfr.: KING, Tim. The Fragging of American Officers: Historic Problems and Future Planning, salem- news.com [en línea]. Disponible en: http://www.salem-news.com/articles/january102010/fragging_tk.php [consultado el 18 de febrero de 2014]. 62 GEIER, Joel. “La guerra oculta” en International Socialist Review, Issue 09, Fall 1999 [en línea]. Disponible en: http://www.lahaine.org/index.php?p=16982 [consultado el 25 de enero de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 134 que en un ejército tan garantista como el de los Estados Unidos, con conductos y protocolos establecidos para denunciar abusos, hubiera quien optara por asesinar a sus propios mandos sin dudarlo. El odio de clase también jugó su papel en estos casos63, aunque los motivos para ese odio no tenían sólidos fundamentos y creemos que Geier en “La guerra oculta” aporta datos parciales. Entonces, cabe preguntarse, qué no serían capaces de hacer esos soldados con un prisionero del Vietcong durante un interrogatorio, con mujeres sospechosas de pertenecer a la guerrilla o en una aldea con ancianos cultivadores de arroz en cuyas casas se encontrasen escondites de armas y suministros para el enemigo... La matanza de My Lai se encuentra en ese contexto. No hizo falta que el oficial al mando insistiese en la destrucción de la aldea y sus hombres fueron más allá de cualquier límite, asesinando a todo ser humano viviente, hombre, mujer o niño. El caso de la masacre de My Lai conmocionó a la opinión pública norteamericana, al conocerse que la aldea fue devastada en un loca operación de venganza. El 16 de marzo de 1968, tres compañías de la 11ª Brigada de Infantería comenzaron una operación de búsqueda y destrucción en el área de My Son64. La Compañía C buscaba al 48º Batallón del Vietcong, que según los servicios de inteligencia estaba asentado en una aldea designada como My Lai 4 en los mapas militares estadounidenses. Fuerzas trasladadas en helicóptero comenzaron el ataque, pero al hallar tranquila la zona de aterrizaje, el capitán Ernest L. Medina envió a las secciones 1ª y 2ª al poblado. Cuando llegaban los soldados, los campesinos que emprendieron la fuga fueron abatidos a tiros. La 2ª sección, asoló el norte de My Lai 4 con granadas de mano y asesinaron a todo aquel que encontraron en su camino. También violaron y mataron a las mujeres jóvenes del poblado. Media hora después, Medina envió a la 2ª sección al poblado de Bihn Tay, donde violaron a más mujeres. Después, tomaron prisioneras a unas veinte mujeres y niños que fueron luego asesinados. Mientras tanto, la 1ª sección, a las órdenes del teniente William L. Calley Jr. arrasó la zona sur de My Lai 4, disparando a todo el mundo y clavando las bayonetas a los aldeanos. Se violó a las mujeres, mataron el ganado y quemaron los labrantíos y las 63 De 1.200 graduados en Harvard en 1970, sólo dos fueron a Vietnam, mientras las escuelas de la clase trabajadora enviaron entre un 20 y un 30 por ciento de sus graduados a Vietnam. Cfr.: GEIER, Joel. “La guerra oculta”. International Socialist Review, Issue 09, Fall 1999 [en línea]. Disponible en: http://www.lahaine.org/index.php?p=16982 [consultado el 25 de enero de 2014]. 64 Cfr.: BILTON, Michael; SIM, Kevin. Four Hours in My Lai. Harmondsworth: Penguin, 1993, p. 21. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 135 casas. Los supervivientes fueron arrojados dentro de una acequia de desagüe. Entonces fue cuando Calley disparó contra ellos y ordenó a sus hombres que también abriesen fuego. Cuando parecía que todos los vietnamitas habían muerto, un niño de unos dos años salió llorando de entre los cuerpos. Calley disparó sobre él. Media hora más tarde la 3ª sección intervino para terminar la carnicería. Mataron a los aldeanos heridos, quemaron las casas, dispararon sobre el ganado que aún quedaba vivo y sobre cualquiera que intentara escapar. Finalmente apelotonaron a un grupo de mujeres y niños y les acribillaron a balazos. Una mujer había recibido tantos tiros que sus huesos se habían hecho astillas. Otra fue muerta a tiros y su bebé fue triturado a culatazos, mientras tanto otro bebé murió atravesado por una bayoneta. Un soldado que acababa de violar a una joven, introdujo el cañón de su fusil de asalto en su vagina y apretó el gatillo. Un anciano fue arrojado a un pozo con una granada sin seguro en la mano; podía ahogarse o saltar por los aires. Otro niño que escapaba fue derribado de un disparo. El piloto de un helicóptero de observación, el suboficial Hugh C. Thompson, comenzó de forma ingenua a lanzar granadas fumígenas para que se pudiera localizar a los civiles heridos y evacuarlos. Cuando vio que en tierra los soldados se guiaban por el humo para llegar hasta los heridos y rematarlos, se quedó aterrorizado y dejó de lanzar las granadas. Se cree que murieron entre 172 y 347 personas65, contando ancianos, mujeres y niños. El capitán Medina informó que habían contado 90 cuerpos de guerrilleros del Vietcong. El oficial de prensa de la división anunció que se había dado muerte a 128 enemigos, detenido a trece sospechosos y capturado tres armas. Seguramente no era la primera ni la última vez en ocurrir un hecho semejante en el ámbito de la intervención estadounidense en Vietnam. Pero el problema para Calley y sus hombres fue que dos periodistas que habían sido asignados a su sección, el fotógrafo Ronald Haeberle y el periodista del Ejército Jay Roberts, habían presenciado la matanza. My Lai 4 no fue una excepción, Muchos casos como el de My Lai no están registrados oficialmente, pero está acreditado que se dieron a lo largo de la Guerra de Vietnam. James Duffy, un servidor de ametralladora de un helicóptero Chinook de la Compañía A del Batallón Aéreo Nº 228, que prestó servicio desde febrero de 1967 a 65 Ibíd. p. 97. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 136 abril de 1968, testificó en la investigación que tuvo lugar en Detroit en 1971 y describió un episodio que él mismo protagonizó: Dirigí mi ametralladora hacia ese grupo de campesinos y abrí fuego. Afortunadamente, el arma se encasquilló tras una o dos ráfagas, fue una suerte porque este grupo de campesinos resultó ser un equipo de trabajo contratado por el gobierno para limpiar el área, y había GIs66 (Boinas Verdes) custodiándolos a unos cincuenta metros. Pero mi mente estaba tan trastornada por matar viets que nunca había prestado atención en mirar alrededor y ver dónde estaba. Veía viets y quería matarlos. Estaba un poco temeroso después de que esto ocurriera porque había violado el código no escrito que dice que uno puede hacer lo que quiera en tanto no quede en evidencia. Eso es, pienso, lo que ocurrió con el incidente My Lai. Esos tipos solamente estaban siguiendo el mismo patrón que estuvimos siguiendo allí durante diez años, pero tuvieron la mala suerte de quedar en evidencia67. La llamada Winter Soldier Investigation fue impulsada por la asociación Vietnam Veterans Against the War (Veteranos de Vietnam Contra la Guerra, fundada por John Kerry, Ron Kovic y Bobby Muller entre otros) y dio la oportunidad a mas de cien veteranos de relatar los abusos que habían presenciado e incluso cometido directamente. Un documental titulado Winter Soldier (Soldado de invierno, 1972) recoge muchos de aquellos testimonios68. ¿Eran el Ejército norteamericano y sus mandos directamente responsables del contexto de agresividad y de falta de respeto por los usos y costumbres de la guerra? ¿O las barbaridades cometidas por cada soldado, los comportamientos que violaron las leyes del derecho internacional humanitario, tenían más que ver más con la personalidad y el carácter propios de cada sujeto? Soldados, que por otro lado, habían recibido tan sólo un barniz de espíritu militar durante un breve período de instrucción que no tenía el peso suficiente para formar y estructurar la personalidad y los valores del individuo. Pero durante la Segunda Guerra Mundial, con períodos de instrucción de un año antes de ir al frente, también encontramos ejemplos de una no muy férrea disciplina entre los soldados norteamericanos. Sirva como muestra lo relatado por el jefe de 66 GI, del Inglés Government Issue; literalmente, suministros del gobierno. Usado en la jerga militar para referirse a los soldados. 67 Winter Soldier Investigation, Testimony given in Detroit, Michigan, on January 31, 1971, February 1- 2, 1971. Testimony of the 1st Air Cavalry Division, part II [en línea]. Disponible en la Web: http://www2.iath.virginia.edu/sixties/HTML_docs/Resources/Primary/Winter_ Soldier/WS_08_1AirCav.html [consultado el 24 de enero de 2014]. 68 Firmado de forma anónima por el Winterfilm Collective, un grupo de diecinueve directores entre los que destaca Barbara Kopple, ganadora de dos premios Oscar al mejor documental en 1976 y 1990. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 137 comandos alemanes durante la Batalla de las Ardenas, Otto Skorzeny69. Durante una operación secreta en la que soldados alemanes sembrarían la confusión en las líneas americanas haciéndose pasar por soldados de los EE.UU. vestidos con uniformes enemigos y conduciendo vehículos norteamericanos; los alemanes infiltrados fueron instruidos para que no les delataran sus modales demasiado correctos y su exceso de educación y disciplina al saludar. Para aquellos alemanes que querían hacerse pasar por soldados estadounidenses, el hecho de no mascar chicle delante de los oficiales y de llevar un aspecto demasiado pulcro podía suponer su perdición70. (Finalmente, el hecho de montar cuatro infiltrados en un jeep hizo saltar las alarmas, dado que los soldados norteamericanos, gracias la abundancia de material, no renunciaban a la comodidad de viajar sólo tres en cada jeep. Los infiltrados alemanes capturados fueron ejecutados sumariamente). Más allá de pequeñas faltas de disciplina, durante la Segunda Guerra Mundial hubo casos de violaciones masivas en Europa protagonizadas por los soldados de Eisenhower71 y se dieron casos de crímenes de guerra contra prisioneros alemanes y japoneses. Solamente en el teatro europeo, el Ejército estadounidense condenó a 443 soldados norteamericanos a la pena de muerte. La mayoría de estas sentencias fueron motivadas por delitos de violación y asesinato de civiles. ¿Hubo en Vietnam un espectacular salto cualitativo con respecto a la Segunda Guerra Mundial? Autores como Joel Geier así lo creen y describen episodios de falta de disciplina, deserciones (aunque según el Dr. Sears este fenómeno no fue importante72), abusos, crímenes de guerra, asesinato de oficiales, motines73 y drogadicción. ¿Estos problemas afectaban a una minoría o estaban generalizados tal como se representa en la mayoría de las versiones dadas por Hollywood? Una cosa era ser un soldado desaliñado o poco disciplinado y otra muy diferente ser un auténtico renegado o un psicópata como el sargento Burns de Platoon o el coronel 69 Famoso jefe de fuerzas especiales alemanas durante la Segunda Guerra Mundial, participó en el rescate de Mussolini del Gran Sasso y, estaba catalogado por los aliados como uno de los hombres más peligrosos de Alemania. 70 Cfr.: SKORZENY, Otto. Luchamos y perdimos. Altaya. 2008, pp. 174-181. 71 Cfr.: Estados Unidos de América. History of the JAG Branch Office, US forces, European Theatre, 18 July 1942- 1 November 1945, vol. I, pp. 242-249. Citado por HASTINGS, Max. Op. Cit. p. 676. 72 Cfr.: SEARS, K. G. Vietnam: Looking Back - At The Facts. vietnamresearch.com [en línea]. Disponible en: http://vietnamresearch.com/history/stats.html [consultado el 18 de febrero de 2014]. 73 Cfr.: GEIER, Joel. “La guerra oculta”. International Socialist Review, Issue 09, Fall 1999 [en línea]. Disponible en: http://www.lahaine.org/index.php?p=16982 [consultado el 25 de enero de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 138 aficionado al surf de Apocalypse Now. ¿Es acaso la del Ejército norteamericano una tradición de crueldad criminal? ¿Ese ejército de drogadictos indisciplinados que se describe en multitud de filmes del Vietnam, debe su carácter a la falta de disciplina y de valores de un ejército que hunde sus raíces en unos orígenes milicianos y revolucionarios alejados de los usos y costumbres civilizados de la guerra a la europea? Es posible que entre el espíritu de la tropa y el de los mandos hubiera diferencias de formación y valores, aunque no podemos achacar la barbarie a una hipotética soldadesca extraída de ambientes de marginalidad y delincuencia. En este sentido, es clarificador el minucioso estudio llevado a cabo por el doctor en Filosofía K. G. Sears, donde encontramos que el 75% de los hombres enviados a luchar a Vietnam tenía ingresos familiares por encima del nivel de pobreza y que el 79% tenía educación secundaria o superior. También hay que señalar el hecho de que la gran mayoría de los soldados que lucharon en la Guerra de Vietnam eran voluntarios, en contraposición a la falsa idea que se ofrece en muchos filmes, de que la mayoría fueron reclutados forzosamente. En concreto, solo el 21% de los soldados eran conscriptos. El 79% se alistaron voluntariamente74. Los datos anteriores discrepan ligeramente con los aportados por Sears: 25% de reclutados forzosos. Por otra parte, la acusación de que los "pobres" y los afroamericanos murieron en cantidades desproporcionadas también es un mito. Un estudio del MIT (Massachusetts Institute of Technology) sobre las tasas de mortalidad en la Guerra de Vietnam, realizado por el profesor Arnold Barnett y citado por Sears, reveló que entre los militares pertenecientes al 10 por ciento más rico del país, la mortalidad en Vietnam había sido la misma que entre el resto de soldados con menores ingresos. De hecho, el estudio demostró que en las comunidades ricas de Beverly Hills, Belmont, Chevy Chase, y Great Neck, la tasa de mortalidad superaba la media nacional. Sobre el problema racial, apunta Sears que entre todos los soldados de raza negra en Vietnam, hubo un 10,5% de bajas en combate, mientras que los individuos de raza negra en edad militar, constituían el 13,5% de la población estadounidense75. El 86% de los hombres 74 Cfr.: SEARS, K. G. Vietnam: Looking Back - At The Facts. vietnamresearch.com [en línea]. Disponible en: http://vietnamresearch.com/history/stats.html [consultado el 18 de febrero de 2014]. Véase también Inductions Statistics. History & Records [en línea]. Disponible en: http://www.sss.gov/induct.htm [consultado el 2 de marzo de 2014]. 75 SEARS, K. G. Vietnam: Looking Back - At The Facts. vietnamresearch.com [en línea]. Disponible en: http://vietnamresearch.com/history/stats.html [consultado el 18 de febrero de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 139 que murieron en Vietnam eran caucásicos, el 12.5% eran negros y un 1,2% eran de otras razas. Los sociólogos Charles C. Moskos y John Sibley Butler, en su libro "All That We Can Be", analizaron la afirmación de que los negros fueron utilizados como carne de cañón en Vietnam y concluyeron que esta acusación es falsa76. Las muertes de soldados de raza negra ascendieron al 12,1% de todos los estadounidenses muertos en el Sudeste Asiático, una cifra proporcional al número de negros en la población de EE.UU. en el momento y ligeramente inferior a la proporción de negros encuadrados en el ejército al final de la guerra. Por otro lado, 170.000 hispanos sirvieron en Vietnam, de ellos 3.070 murieron en acción, es decir el 5,2%77. En cuanto al fenómeno de las deserciones, exagerado a nuestro parecer por Joel Geier en su artículo anteriormente citado “La guerra oculta”; Sears apunta que: Sólo alrededor de 5.000 hombres asignados a Vietnam desertaron y sólo 249 de ellos desertaron mientras que estaban en Vietnam. Durante la Segunda Guerra Mundial, sólo en el teatro europeo, más de 20.000 militares de EE.UU. fueron declarados culpables de deserción y, en una comparación basada en porcentajes, la tasa de deserción en la Segunda Guerra Mundial fue del 55 por ciento más que en Vietnam78. Pero si bien las cifras de deserciones no eran alarmantes, según Geier los soldados en Vietnam eran cada vez más reacios a luchar, sobre todo en el último período de la guerra. En antítesis, Sears arguye que: Antes de la invasión de Normandía (Día "D", 1944), el Ejército de los EE.UU. (en la Segunda Guerra Mundial el Ejército de EE.UU. incluía al Cuerpo Aéreo del Ejército que hoy se ha convertido en la Fuerza Aérea de EE.UU.) en Inglaterra, llenó sus propias cárceles con los soldados estadounidenses que se negaron a pelear y entonces se tuvo que alquilar espacio en las cárceles de los británicos para paliar el hacinamiento. El Ejército de los EE.UU. en Vietnam nunca tuvo que alquilar espacio en las cárceles de los vietnamitas para encarcelar a los soldados estadounidenses que se negaron a luchar79. Aunque desde el punto de vista de Joel Geier, la actitud de las tropas en Vietnam no fue la misma a lo largo de toda la guerra y se fue deteriorando claramente a medida que el conflicto alcanzaba su punto álgido: 76 MOSKOS, Charles C.; BUTLER, John S. All That We Can Be: Black Leadership and Racial Integration the Army Way. New York, NY: Basic, 1996, p. 8. 77 Cfr.: Vietnam War Statistics [en línea]. Disponible en: http://www.veteranshour.com/vietnam_war_statistics.htm [consultado el 17 de febrero de 2014]. 78 Ibíd. 79 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 140 En 1967 y 1968, muchas de las tropas habían sido radicalizadas antes de su entrada en el ejército. Otros se radicalizaron antes de ser embarcados hacia Vietnam por el movimiento GI anti-guerra en las bases militares. Los soldados radicalizados pronto se levantaron contra la cruel realidad de que los oficiales veían a las tropas de la clase obrera como algo consumible80. Y en cuanto al espíritu combativo, indica Sears que durante la Segunda Guerra Mundial, en la Batalla de las Ardenas, dos regimientos completos de la 106 º División del Ejército de EE.UU. se rindieron a los alemanes. En oposición, en Vietnam nunca se rindió ninguna unidad completa del Ejército de Estados Unidos. De modo que según todo lo anterior, los combatientes estadounidenses en Vietnam no eran peores de aquellos que habían participado en la Segunda Guerra Mundial. Lucharon adaptándose a las circunstancias, en muchas ocasiones cometieron abusos y siguieron la manera de actuar preconizada por algunos de los miembros del alto mando: “La forma de guerra americana es particularmente violenta, mortal y dañina. Creemos en utilizar «cosas» –artillería, bombas, poder de fuego masivo”81. ¿Todo el que participa en una guerra está abocado a cometer atrocidades? La respuesta, evidentemente es no, pero debemos indagar en las motivaciones y justificaciones que algunos han esgrimido: [...] quienes cometen actos reprensibles no se consideran a sí mismos como verdugos sino como víctimas. Se sienten víctimas, se les dice que son víctimas y esto les otorga el derecho de matar o cometer atrocidades. Este estado de sentirse víctima y la amenaza real o imaginaria de convertirse en tal justifica nuevamente el recurso a cualquier medio para obtener justicia82. Otras veces el enemigo es satanizado, deshumanizado. Los japoneses de la Segunda Guerra Mundial eran gooks “los amarillos”, pero también los Vietcong eran “los amarillos”, los gooks. Un apelativo peyorativo que los norteamericanos comenzaron a usar contra los filipinos a principios del siglo XX (aunque su origen no está claro) y que en Vietnam tomó carta de naturaleza como el modo más despectivo de referirse a los 80 GEIER, Joel. “La guerra oculta”. International Socialist Review, Issue 09, (Fall 1999) [en línea]. Disponible en: http://www.lahaine.org/index.php?p=16982 [consultado el 25 de enero de 2014]. 81 Gral. Fred. C. Weyand, asistente del Gral. William Westmoreland, Comandante de las fuerzas estadounidenses en Vietnam en: BILTON, Michael; SIM, Kevin. Four Hours in My Lai. Harmondsworth: Penguin, 1993, p. 15. 82 FRÉSARD, Jean-Jacques; MUÑOZ ROJAS, Daniel. “El comportamiento en la guerra”. Revista del movimiento internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja [en línea]. Disponible en: http://www.redcross.int/es/mag/magazine2004_2/24-25.html [consultado el 2 de febrero de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 141 asiáticos del bando comunista. Si el enemigo es despreciable, se convierte en un “mono amarillo” y entonces se le puede hacer cualquier cosa porque deja de ser humano. En otras ocasiones hay que llevar a cabo una venganza contra los enemigos o se invoca a que, en un asunto de supervivencia, el fin justifica los medios. La ruptura de las normas morales puede provenir también de la obediencia debida a la jerarquía militar o del sentimiento de pertenencia a un grupo que cuida de uno mismo y al que se debe fidelidad bajo cualquier circunstancia83. 83 Cfr.: Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 142 3.2.1. Los orígenes de las fuerzas armadas estadounidenses. La Revolución Francesa y el posterior advenimiento de Napoleón trajeron consigo una nueva y destructiva manera de hacer la guerra en Europa y no menos importante, se estableció el modelo de Ejército Nacional. Es decir, el pueblo alzado en armas como reflejo de la soberanía nacional; los ciudadanos de uniforme como contraposición a los ejércitos profesionales remunerados alejados de la masa popular. Ese nuevo concepto, trajo consigo una serie de valores positivos al ethos de la milicia, ya que el soldado se convertía en un combatiente de la libertad, un patriota convencido que se sacrificaba orgullosamente en aras del bien de sus conciudadanos y de su nación. A partir de aquí germinaría toda una mística del soldado como héroe surgido del pueblo y depositario de los más altos valores morales de una sociedad. Por supuesto que a lo largo de la historia europea, con anterioridad a este hecho, no todos los ejércitos habían sido profesionales, pero es importante destacar el concepto del pueblo alzado en armas que impuso la Revolución Francesa, versus el de los ejércitos profesionales, un tanto apartados de la sociedad. Sin embargo, la idea del Ejército como extensión del pueblo en armas (que daría lugar al denostado y casi extinguido modelo de servicio militar obligatorio) no nació en la Francia revolucionaria, sino en tierras americanas allá por el año 1775. Detengámonos a examinar algunas cuestiones sobre el primitivo Ejercito Continental que derrotó a los británicos y consiguió la independencia de las trece colonias. El 14 de junio de 1775, el Segundo Congreso Continental decidió la formación de un Ejército Continental con fines de defensa común84. El 15 de junio, el Congreso eligió a George Washington como comandante en jefe por unanimidad. Él aceptó y desempeñó el cargo durante toda la guerra sin ninguna compensación económica, excepto el reembolso de sus gastos. El Congreso apeló a la justicia del rey de Gran Bretaña pero Jorge III rechazó la petición y envió mercenarios alemanes a ultramar para reforzar a sus tropas y terminar con la resistencia americana: “Los ejércitos británicos contaban con contingentes alemanes suministrados por Hannover y sus principados vecinos a través de una institución que gestionaba el alquiler de fuerzas militares llamada Soldatenhandel”85. 84 ASIMOV, Isaac. El nacimiento de los Estados Unidos 1763-1816. Madrid: Alianza Editorial, 1994, p. 153. 85 BRUCE et al. Técnicas bélicas de la época colonial. Madrid: LIBSA, 2010, p. 112. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 143 Así nos encontramos en el origen de la nación y del ejército norteamericanos, con la oposición entre dos conceptos: el de un ejército colonial opresor que no dudaba en emplear los recursos más brutales y que estaba apoyado por tropas mercenarias (el escritor Washington Irving en 1820 se inspiró en el pavor que provocaban los mercenarios prusianos para crear su relato terrorífico “La leyenda de Sleepy Hollow”86) y el de un ejército de idealistas ciudadanos alzados en armas. Es importante que reparemos en ello, ya que la idea del ciudadano armado defendiendo su fuero y su libertad está en la base misma del primer ejército que tuvo Norteamérica y muchos de sus valores morales se transmitirán en el tiempo hasta llegar al ejército estadounidense de 1964, al US Army que luchará en las tierras vietnamitas. Podría parecer demasiado aventurado establecer una relación entre la moralidad de los que lucharon en la Guerra de la Independencia, con los estadounidenses que fueron a Vietnam. Pero si examinamos con atención el Credo de las Fuerzas Especiales de los Estados Unidos; los Boinas Verdes y los Rangers, unidades que hoy existen y que combatieron en Vietnam (credo vigente durante toda la Guerra de Vietnam y que hoy todavía está en uso) podemos leer en su tercer punto: “Honraré la memoria de los que han pasado antes que yo: Rangers de Roger, Francis Marion, Rangers de Mosby87, la primera fuerza de Servicios Especiales y los Batallones Ranger de la Segunda Guerra Mundial y las Compañías Ranger Aerotransportadas de Corea”88. Y es que el respeto por las tradiciones es un importante valor en todos los ejércitos de las naciones occidentales. El ejército secesionista de 1775 tenía una particular idiosincrasia, formado por curtidos hombres de la frontera, agricultores, colonos, aventureros, tramperos y cazadores, pero por otro lado: “Los continentales eran soldados profesionales entrenados al estilo europeo. Formaban la columna vertebral de un ejército compuesto mayoritariamente por milicias locales y voluntarios”89. 86 The Legend of Sleepy Hollow, incluido en la colección de relatos de Washinton Irwing The Sketch Book of Geoffrey Crayon. 87 Francis Marion (“el zorro del pantano”) y Mosby organizaron durante la Guerra de Independencia Norteamericana unidades tipo ranger. Del espíritu de dichos hombres recibieron un legado moral y de esprit de corps las Fuerzas Especiales que actuaron en Vietnam. También el Coronel Daniel Morgan organizó una unidad ranger conocida como los Fusileros de Morgan, que se hizo célebre por la precisión de sus disparos en la Guerra de Independencia Norteamericana. Los hombres de Morgan combatieron en la Batalla de la Granja de Freeman, durante la Campaña de Saratoga (Septiembre de 1777), la Batalla de Cowpens (Enero de 1781), y en numerosas escaramuzas de diversa entidad. 88 Ejército de los Estados Unidos de América. Special Forces Creed [en línea]. Disponible en la Web: http://www.sfalx.com/h_sf_creed.htm [consultado el 24 de enero de 2014]. 89 BRUCE et al. Técnicas bélicas de la época colonial. Madrid: LIBSA, 2010, p. 113. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 144 La profesionalización del ejército fue una influencia europea, sobre todo francesa, gracias a los soldados profesionales y a las teorías militares90. Henri Bouquet, uno de esos militares profesionales franceses que instruyeron al Ejército Continental, concretamente al 60th Royal Americans, pensaba que los hombres debían inspirarse en el orgullo y la emulación, antes que en el formalismo de la disciplina prusiana. Pero a su vez los europeos, sobre todo los prusianos se vieron atraídos por el espíritu peculiar del Ejército Continental. Según Strachan91, los individuos autosuficientes, que aprovechaban los recursos del entorno y las condiciones locales, parecían ser la encarnación de los ideales de Rousseau, enamorado de la idea del “hombre natural”. Una vez ganada la guerra, el 3 de noviembre de 1783, el congreso disolvió el Ejército Continental y el 4 de diciembre George Washington se despidió de sus oficiales en Fraunces Tavern, en Nueva York. “La acción de Washington al retirarse en lugar de usar la popularidad obtenida con una guerra victoriosa para ganar el poder político sobre la nación, fue admirada tanto interior como exteriormente”92. Washington fue apodado el “Cincinato americano”, en relación con el general romano que en el siglo V a.C. fue llamado desde su retiro a defender el Imperio, siendo revestido para ello de poderes absolutos. (Cincinato condujo al ejército romano a la victoria y tras ello, de modo inmediato renunció al poder para regresar a su granja). En 1783, el general Knox, íntimo amigo de Washington, propuso formar la Sociedad de los Cincinatos a la que sólo podían pertenecer los oficiales retirados del Ejército Continental. Dos mil ex oficiales se incorporaron y Washington fue su presidente. Aquí encontramos ya, en los componentes del primitivo Ejército norteamericano un espíritu inspirado en nobles ideales de libertad y de un escrupuloso respeto a la sociedad civil y a la voluntad de la ciudadanía, lejos de cualquier tentación autoritaria. De manera que desde los inicios de la nación hubo un fuerte enlace e identificación entre la sociedad y su ejército. La defensa de la independencia y de las libertades que habían estado en el origen de la guerra y del Ejército Continental, había convertido a éste y a sus veteranos en el paradigma del ciudadano norteamericano. 90 Cfr.: WRIGHT, Jr., Robert K. The Continental Army. Washington, D. C.: Center Of Military History United States Army, 1983, p. 122. 91 Cfr.: STRACHAN, Hew. European Armies and the Conduct of War. London: Routledge, 1983, p. 30. 92 ASIMOV, Isaac. El nacimiento de los Estados Unidos 1763-1816. Madrid: Alianza Editorial, 1994, p. 157. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 145 Y el concepto de ciudadanía, por moderno que nos pueda parecer para aquellos tiempos desde nuestra perspectiva actual, estaba bien asentado según Asimov: Por la época en que terminó la guerra, los Estados Unidos eran una nación, en el sentido, por ejemplo, de que había una ciudadanía nacional. Una persona que viviese dentro de sus límites era un americano, y no un virginiano o un carolino o una persona de Massachussets (aunque pudiese considerarse tal cosa también)93. No obstante la singularidad del Ejército Continental, un ejército de soldados- ciudadanos, de colonos y hombres de la frontera que sería un precedente del ejército nacional a la francesa, la influencia en estas fuerzas de las enseñanzas y los valores militares de los ejércitos europeos, fue muy importante. Cartel de reclutamiento del Ejército Continental. 93 Ibíd.. p. 158. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 146 Cuando los independentistas norteamericanos buscaban desesperadamente aliados, tuvieron que pedir auxilio a Francia, a pesar de que las colonias habían luchado enérgicamente contra Francia durante la Guerra de los Siete Años. Franklin que había sido enviado a Francia con esa embajada, consiguió de Luis XVI el apoyo solicitado. El carácter ilustrado de la Declaración de Independencia entusiasmaba a las elites intelectuales; se enrolaban voluntarios estimulados por un deseo de libertad y movidos por el sentimiento de que luchaban para construir un mundo nuevo. El marqués de La Fayette (“el héroe de los dos mundos”), se enroló en el Ejército norteamericano. Sin embargo, aunque el Ministro de Asuntos Exteriores, conde de Vergennes, pensaba que el conflicto constituía una buena oportunidad para tomarse la revancha sobre Gran Bretaña, no accedió a comprometerse en el intento de que España también se uniese a la empresa. En los primeros momentos Francia restringió su ayuda y se limitó a proveer a los colonos de las armas y municiones que necesitaban de modo apremiante, así como cuantiosos subsidios. En Francia existía la opinión generalizada de que había que intervenir. El 6 de febrero de 1778, Vergennes firmó con Franklin un tratado de comercio, amistad y de alianza defensiva. Mediante el mismo, Francia reconocía la soberanía e independencia de las 13 colonias. El siguiente paso de Vergennes sería obtener el apoyo de España, cuya potencia militar sobreestimaba. Con el Tratado de Aranjuez (12 de abril de 1779), Francia firmaba con España una alianza a cambio de la promesa de la devolución de Menorca, Gibraltar, la Florida y las Honduras británicas. Francia estaba dispuesta a pagar muy caro el soporte de la monarquía española, en tanto que Vergennes deseaba crear una gran coalición contra Gran Bretaña. A favor de esta alianza jugaba el hecho de que las potencias neutrales estaban indignadas con las acciones de Gran Bretaña, que con el pretexto de luchar contra el contrabando de guerra, abusaba del derecho de inspección de buques. “España desde el primer momento ayudó económicamente a los rebeldes norteamericanos llegando a pertrechar a 30.000 rebeldes con sus uniformes, fusiles y 216 cañones”94. Sin embargo, la posible intervención militar de España en apoyo de las 94 VILLAREJO, Esteban; P. VILLATORO, Manuel. Gálvez: el marino español que se aventuró «solo» contra las defensas inglesas de Florida. abc.es [en línea]. Disponible en: http://www.abc.es/20121102/espana/abci-batalla-pensacola-201210311743.html [consultado el 3 de septiembre de 2013]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 147 trece colonias rebeldes era un asunto polémico. De un lado, el Conde de Floridablanca abogaba por no intervenir, temeroso de desencadenar un movimiento independentista en las colonias de la América española. Por otra parte, el Conde de Aranda, embajador de España en París, veía en el apoyo a las Trece Colonias una magnífica ocasión para recuperar Gibraltar. Finalmente se optó por actuar con decisión contra Gran Bretaña. Un hito muy importante de la intervención española en el conflicto, fue la Batalla de Pensacola cuyo resultado fue fundamental para la independencia estadounidense. Como hemos mencionado, España había emprendido mucho antes una campaña de apoyo a los rebeldes americanos, “[...] a los que equipó con armas, munición y uniformes. A su vez, la situación se recrudeció cuando la corona declaró la guerra a las islas en 1.779”95. En 1781, Carlos III encomendó al malagueño Bernardo de Gálvez, por aquel entonces gobernador de Luisiana, la misión de arrebatar a los británicos Pensacola, una ciudad situada en la Florida occidental. Al mando de una flota de 36 buques y cientos de Infantes de Marina (contando también con ayuda francesa), Gálvez atacó Pensacola el día 28 de febrero de 1781 y tomó la plaza. Mapa en ocho viñetas de la Batalla de Pensacola. Museo Naval de la Armada. Madrid. 95 P. VILLATORO, Manuel. Sangre y cañón. Diez batallas navales que enfrentaron a españoles e ingleses. abc.es [en línea] Disponible en: http://www.abc.es/historia-militar/20130902/abci-batallas- navales-espana-inglaterra-201308301918_5.html [consultado el 2 de septiembre de 2013]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 148 La colaboración francesa y española proporcionó armamento y dinero a los rebeldes norteamericanos, pero también transmitió al Ejército Continental de Washington enseñazas tácticas y organizativas y una manera de entender el servicio de las armas basada en ciertos valores y principios castrenses. Ya en los primeros tiempos de la República, Washington impulsó la creación de un ejército permanente. El Congreso aprobó en mayo de 1792 una ley que lo haría posible. Dicha ley también preveía una milicia ciudadana, un concepto importante en el futuro que se convertiría con el tiempo en lo que hoy es la Guardia Nacional96. El apoyo francés y español a los norteamericanos contra Gran Bretaña en la Guerra de la Independencia (más adelante los españoles tendrían que librar su propia Guerra de la Independencia, paradojas de la historia, con el apoyo británico contra Francia), hace más que probable la influencia de los usos, costumbres y valores de las armas de ambas naciones sobre las tropas americanas. De hecho las buenas relaciones e intercambios con España se mantuvieron durante largos años. A este respecto es de destacar que la primera escuela naval que tuvo Estados Unidos en su historia, se ubicó en el puerto de Mahón, en la isla de Menorca; en el archipiélago español de las Baleares. Los orígenes de la marina de guerra estadounidense entroncan con el nacimiento de la nación en 1776. Más tarde, con el cambio de siglo, el joven país comenzó a establecer sus propias rutas comerciales en el Mediterráneo. Pero éste era entonces un mar infestado de piratas que desde sus bases en las costas norteafricanas, se dedicaban al saqueo de buques mercantes. Estados Unidos hubo de organizar una de las que serían sus primeras flotillas de guerra y las autoridades la destinaron a la zona, con el nombre de Mediterranean Squadron (del Inglés; Escuadra del Mediterráneo). Contaba en sus primeros años con seis buques armados con cañones y se puede afirmar que se trata de la predecesora directa de la presente VI Flota. En 1818 los marinos estadounidenses eligieron como base la isla de Menorca, en cuyo puerto de Mahón se establecieron de hecho. En 1822 la situación se formalizó de derecho por medio de un tratado suscrito entre España y Estados Unidos. Al mismo tiempo la flotilla estadounidense actuaba como escuela naval y se mantuvo en servicio hasta 1845, año en que EE.UU. decidió crear una nueva escuela naval en Annapolis, en el estado de Maryland. 96 Cfr.: Origen de los EE. UU. [en línea]. Disponible en: http://es.shvoong.com/humanities/2080928- origen-los-ee-uu-militar/#ixzz1rDi1olJT [consultado el 2-09-2013]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 149 Tras este recorrido por los orígenes de las Fuerzas Armadas estadounidenses, estamos en condiciones de afirmar que su primitiva tradición moral nace de un hecho singular y revolucionario. Pero no es menos cierto que los valores castrenses tradicionales de la vieja Europa y el modo clásico de hacer la guerra respetando unos valores caballerescos, se hallan también en las bases de su primer ejército, gracias a la significativa influencia de españoles, prusianos y franceses. Concluimos así que el de Estados Unidos, nunca fue un ejército de costumbres despiadadas o salvajes y que en sus orígenes no encontramos explicación o justificación de ulteriores comportamientos transgresores del Derecho Internacional Humanitario. 3.2.2. Lo castrense como código de valores. En cualquier academia o centro de instrucción militar a lo largo y ancho del mundo, encontraremos lemas y sentencias escritos con grandes letras en las paredes y frontispicios. Hay una moral militar que describe los valores y el ethos de una espiritualidad guerrera. Estaríamos ante lo que Ortega y Gasset define como un sistema de reacciones morales propio de un conjunto de seres humanos97 y que orienta su conducta, en definitiva, un estilo de vida. Los valores a los que aquí nos referimos estarían agregados a un sistema moral y que atañe por tanto a la esfera de lo espiritual. Autores como Francisco Fernández98 e Hilario Martín99, afirman que los ejércitos son la salvaguarda de unos valores morales, no exclusivos de la milicia, sino más bien emanados del pueblo. El Ejército sería el garante de la conservación de esos valores en tiempos de crisis. En Occidente esta dimensión espiritual de la milicia, está en conexión directa con la religiosidad cristiana. En relación con esta idea, Jorge Vigón en su obra “Hay un estilo militar de vida”, afirma que: "[...] no hay una moral militar. Hay sí una moral cristiana y una ética que ofrece justificaciones ideológicas de esa moral”100. También escribió Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) en su obra “Para vencer a Amor, querer vencerle”, que “[...] la milicia es una religión de hombres 97 Cfr. LASAGA MEDINA, José. “Del deber a la ilusión. (Notas para una ética de Ortega)”. Isegoría. Nº 10. Madrid: CSIC, 1994, p. 165. 98 FERNÁNDEZ SEGADO, Francisco. “El perfil diferencial de la escala de valores de la institucion militar”. Revista Española de Derecho Militar. Madrid: Esc. Militar de Estudios Jurídicos, (1980), p. 110. 99 MARTÍN JIMÉNEZ, Hilario. Los valores morales de las Fuerzas Armadas en las Reales Ordenanzas de S. M. D. Juan Carlos I. La Laguna: Imprenta Litomaype, 1980, pp. 135-137. 100 VIGÓN, Jorge. Hay un estilo militar de vida. Madrid: Editora Nacional, 1966, p. 35. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 150 honrados”101. La dimensión religiosa puede haber perdido parte de su influencia en los valores de los ejércitos de los siglos XX y XXI, pero las concepciones éticas no sólo no han quedado a un lado, podían haber sido desplazadas en aras de un utilitarismo conformista, sino que han adquirido mayor importancia. Como apunta Miguel Alonso Baquer: “Al militar de carrera –al militar de academia de la contemporaneidad– se le define mejor por su carácter ético y por su personalidad moral que por sus emociones o por sus ideas, estén o no éstas constituidas en mentalidades”102. Según Lorenzo Cotino, “No hay que remontarse a tiempos muy pretéritos para advertir calificaciones de los militares como «mártires de la religión del honor» o «puritanos del honor», «continuadores directos de los antiguos caballeros»”103. Si bien es cierto que en la Edad Moderna los convenios de Ginebra y todo el corpus del Derecho Internacional Humanitario, también conocido como derecho de la guerra, han supuesto un gran avance en el intento, a veces vano, de paliar la barbarie en la guerra, no debemos olvidar que ya desde los tiempos del medioevo existían normas morales en lo tocante al comportamiento ecuánime de un guerrero. En este sentido, señala Alfredo Kindelán104: Casi todo lo bueno y noble de nuestra espiritualidad se lo debemos a una Institución militar: La Caballería. La humanización de las costumbres, el respeto a lo jurado, el desprecio a la mentira, la veneración por la mujer, el honor, el patriotismo, cuanto constituye, en suma, el acervo moral de un hombre civilizado moderno. 105 Los caballeros de la Edad Media debían fidelidad a un código que regía sus actos en la batalla y fuera de ella. El ideal caballeresco se asentaba en ciertas normas y existen diferentes textos que las recopilan. Léon Gautier, conocido historiador francés, investigando en fuentes medievales, compiló una serie de principios en su libro “La caballería”, publicado en 1895, y en él hace una síntesis de estos principios. Algunos de ellos eran, defender a los más débiles, ser cortés con las mujeres, ser 101 BARCA, Calderón de la. Para vencer a Amor, querer vencerle. Madrid: Imprenta de Antonio Sanz, 1754, p. 10. 102 ALONSO BAQUER, Miguel. “La mentalidad patriótica del militar español” en: Revista de Historia Militar. Núm. extraordinario. Madrid: Instituto de Historia y Cultura Militar, 2005, p.153. 103 COTINO HUESO, Lorenzo. El modelo constitucional de Fuerzas Armadas. Madrid: Instituto Nacional de Administración Pública, 2002, p. 634. 104 General español del Arma de Ingenieros, fundador de la aviación militar española (Santiago de Cuba, 1879 - Madrid, 1962). 105 KINDELÁN, Alfredo. Europa, su forja en cien batallas, Madrid: editorial J. Pueyo, 1952, p. 56. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 151 leal a su rey y servir a Dios en todo momento. Un caballero debía ser humilde ante los demás y especialmente ante a sus señores. Otra virtud del caballero era no hablar en demasía. No debía vanagloriarse ni caer en la soberbia y estaba llamado a mantener el bien frente a la injusticia y el mal106. En cuanto a lo que más nos interesa en este apartado, el código de la Caballería exigía que un caballero tuviese indulgencia y compasión con los enemigos vencidos. Vemos aquí, que ya en la antigüedad no era moralmente permisible a un caballero realizar actos de barbarie contra los prisioneros. El código de la Caballería, sin embargo, no se extendía a la gente del vulgo. Leemos en un fragmento de “Los Hechos del rey Arturo y sus nobles caballeros” de John Steinbeck: Y así terminaron las aventuras de las Bodas del Rey Arturo, y al cabo se dictaron las leyes de la Tabla Redonda y todos los caballeros de la hermandad juraron cumplirlas. Juraron que jamás usarían de la violencia sin un buen propósito, para no incurrir en asesinato o traición. Juraron por su honra ser clementes cuando les pidieran clemencia, y proteger a las doncellas, damas, señoras y viudas, y defender sus derechos sin jamás someterlas por la fuerza a sus deseos carnales. Y prometieron no luchar nunca por una causa injusta o en provecho personal. Todos los caballeros de la Tabla Redonda adhirieron a este pacto, y todos los años, en Pascua de Pentecostés, renovaban el juramento107. La guerra no estaba permitida si no era por una causa justa y estaba prohibido el enriquecimiento por medio de ella. Pero estas reglas de caballería que en la imaginación de Steinbeck se atribuyen a la corte del Rey Arturo, con toda probabilidad son posteriores al período histórico que supuestamente se describe. Estos sistemas de valores se mostrarían también en el siglo XII en las novelas de Chrétien de Troyes y de Geoffrey de Montmouth, pero podemos colegir que atribuyen a personajes míticos, unos ideales que en realidad eran contemporáneos a la escritura de esos textos. Los códigos caballerescos transmitidos por las canciones épicas y los romances de los trovadores de los siglos XII y XIII describían normas más propias del complicado entorno cortesano, donde la cultura y la elegancia eran valores en alza. No encontramos elementos para saber si antes del siglo XII existía algún tipo de 106 GAUTIER, Léon, La Chevalerie. Edición preparada y adaptada por Jacques Levron. París: Ed. Arthaud, 1960, pp. 31-100 passim. 107 STEINBECK, John. Los hechos del rey Arturo y sus nobles caballeros. Barcelona: Edhasa, 1983, p. 73. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 152 código de conducta en la guerra, pero lo que si podemos inferir, es que los valores transmitidos en las obras de la baja Edad Media, sí eran parte de los códigos asumidos por los caballeros guerreros de entonces. Los autores medievales se limitaron a ambientar una antigüedad para ellos casi mitológica, con elementos de la realidad que les era conocida. Podemos hallar también algunas referencias en el “Libro de la Orden de Caballería” de Ramón Llull, datado en el siglo XIII. Este manual del buen caballero cristiano, influyó en gran medida en el “Libro del caballero et del escudero” de Don Juan Manuel y gracias a su poca extensión y a que su lectura se puso de moda, tuvo una rápida difusión. Según Llull: “El oficio del caballero es el fin y la intención por los que comenzó la orden de caballería”. Y cita entre sus principios: Oficio de caballero es mantener y defender la santa fe católica. [...]Oficio de caballero es mantener y defender a su señor terrenal. [...]Oficio de caballero es mantener la tierra. [...]Oficio de caballero es mantener viudas, huérfanos y hombres desvalidos. [...]Oficio de caballero es tener castillo y caballo para guardar los caminos y defender a los labradores. [...]Oficio de caballero es tener villas y ciudades para mantener la justicia entre las gentes y congregar los demás oficios que son necesarios para conservar el cuerpo en sus necesidades108. Aunque Cervantes quiso criticar las novelas de caballerías valiéndose de la locura que en don Quijote habían provocado, la búsqueda de ejemplos sobre la galantería en el combate y el respeto a los códigos caballerescos, nos conduce al siguiente pasaje del capítulo XLIX de “Don Quijote”: Si no, díganme también que no es verdad que fue caballero andante el valiente lusitano Juan de Merlo, que fue a Borgoña y se combatió en la ciudad de Ras con el famoso señor de Charní, llamado mosén Pierres, y después, en la ciudad de Basilea, con mosén Enrique de Remestán, saliendo de entrambas empresas vencedor y lleno de honrosa fama; y las aventuras y desafíos que también acabaron en Borgoña los valientes españoles Pedro Barba y Gutierre Quijada (de cuya alcurnia yo deciendo por línea recta de varón), venciendo a los hijos del conde de San Polo. Niéguenme asimesmo que no fue a buscar las aventuras a Alemania don Fernando de Guevara, donde se combatió con micer Jorge, caballero de la casa del duque de Austria; digan que fueron burla las justas de Suero de Quiñones, del Paso; las empresas de mosén Luis de Falces contra don Gonzalo de Guzmán, caballero castellano, con otras muchas hazañas hechas por caballeros cristianos, destos y de los reinos estranjeros, tan auténticas y verdaderas, 108 LLULL, Ramón. Versión de Luis Alberto de Cuenca. Libro de la orden de caballería. Madrid: Alianza Editorial, 2006, pp. 9-17 passim. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 153 que torno a decir que el que las negase carecería de toda razón y buen discurso. Admirado quedó el canónigo de oír la mezcla que don Quijote hacía de verdades y mentiras, y de ver la noticia que tenía de todas aquellas cosas tocantes y concernientes a los hechos de su andante caballería, y así le respondió: —No puedo yo negar, señor don Quijote, que no sea verdad algo de lo que vuestra merced ha dicho, especialmente en lo que toca a los caballeros andantes españoles, y asimesmo quiero conceder que hubo Doce Pares de Francia, pero no quiero creer que hicieron todas aquellas cosas que el arzobispo Turpín dellos escribe, porque la verdad dello es que fueron caballeros escogidos por los reyes de Francia, a quien llamaron pares por ser todos iguales en valor, en calidad y en valentía: a lo menos, si no lo eran, era razón que lo fuesen, y era como una religión de las que ahora se usan de Santiago o de Calatrava, que se presupone que los que la profesan han de ser o deben ser caballeros valerosos, valientes y bien nacidos; y como ahora dicen «caballero de San Juan» o «de Alcántara», decían en aquel tiempo «caballero de los Doce Pares», porque lo fueron doce iguales los que para esta religión militar se escogieron. En lo de que hubo Cid no hay duda, ni menos Bernardo del Carpio; pero de que hicieron las hazañas que dicen creo que la hay muy grande. En lo otro de la clavija que vuestra merced dice del conde Pierres, y que está junto a la silla de Babieca en la armería de los reyes, confieso mi pecado, que soy tan ignorante o tan corto de vista que, aunque he visto la silla, no he echado de ver la clavija, y más siendo tan grande como vuestra merced ha dicho. —Pues allí está, sin duda alguna —replicó don Quijote—, y, por más señas, dicen que está metida en una funda de vaqueta, porque no se tome de moho. —Todo puede ser —respondió el canónigo—, pero por las órdenes que recebí que no me acuerdo haberla visto. Mas puesto que conceda que está allí, no por eso me obligo a creer las historias de tantos Amadises, ni las de tanta turbamulta de caballeros como por ahí nos cuentan, ni es razón que un hombre como vuestra merced, tan honrado y de tan buenas partes y dotado de tan buen entendimiento, se dé a entender que son verdaderas tantas y tan estrañas locuras como las que están escritas en los disparatados libros de caballerías109. Don Quijote intenta convencer al canónigo acerca de la verosimilitud de los hechos narrados en los libros de caballerías, mientras que su interlocutor, desde la que Peter Russell110 describe como postura neoaristotélica, critica el placer estético de la lectura basada en meras leyendas. Aunque no todos los personajes que cita don Quijote forman parte de la fabulación. Juan de Merlo, Pedro Barba, Gutierre Quijada, Fernando 109 CERVANTES, Miguel de. Don Quijote. Primera parte. Capítulo XLIX, p. 3. 110 RUSELL, Peter. “Lectura del capítulo XLIX”. Centro Virtual Cervantes [en línea]. Disponible en: http://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte1/cap49/nota_cap_49.htm [consultado el 15 de febrero de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 154 de Guevara y otros caballeros, dejaron España alrededor de 1435, para romper lanzas en honor de sus damas, en las cortes europeas de la época (Borgoña y Basilea111), como señala M. L. Viardot112. De entre estos caballeros que cita Cervantes, centraremos nuestra atención, por tener más referencias y documentación acerca de él, en Juan de Merlo el Bravo. Castellano113 en realidad, aunque Cervantes lo cita como lusitano, es conocido también por su participación en el episodio conocido como “Paso Honroso” en el puente del río Órbigo, cercano a Astorga, en 1434. Fiel aliado de don Álvaro de Luna, Juan de Merlo se vio envuelto en 1443 en una acción de guerra entre Arjona y Andujar y perdió la vida al quedarse solo y rodeado por las fuerzas contrarias del Maestre de Calatrava,114 Juan de Guzmán. La fama de este caballero y la admiración que entre sus contemporáneos suscitaron sus hechos y su galantería en el combate, fueron tales que el poeta castellano Juan de Mena (1411-1456) cumbre de la poesía medieval castellana, en su opus magnum “Laberinto de fortuna” le dedicó las coplas de arte mayor 198 y 199: A l l í , J o h a n d e M e r l o , t e v i c o n d o l o r , m a y o r v i t u f i n q u e n o n v i t u m i e d o , m a y o r v i t u d a ñ o q u e n o n e l r e m e d i o q u e d i o l a t u m u e r t e a l t u m a t a d o r . ¡ O p o r f ï o s o , p e s t í f e r o e r r o r ! ¡ O f a d o s c r u e l e s , s o b e r v i o s , r a b i o s o s , q u e s i e m p r e r o b a d e s l o s m á s v i r t u o s o s , e p e r d o n a d e s l a g e n t e p e o r ! B i e n t e c r e e m o s q u e t ú n o n p e n s a s t e s e m b l a n t e f i n i d a d e t o d o t u b i e n , q u a n d o a l E n r i q u e y a d e R e m e s t i é n p o r a r m a s e t r a n ç e s e n B a l a s o b r a s t e ; p u e s n o n m e n o s f a r i a s q u a n d o t e f a l l a s t e e n R a s c o n a q u e l s e ñ o r d e C h a r n í , d o n d e c o n t a n t o s h o n o r e s a s í t u r e y e t u s r e g n o s e m a n o s o n r r a s t e 115. 111 ANTELO IGLESIAS, Antonio en Viajes y viajeros en la España medieval, Madrid: Ediciones Polifemo, 1997, p. 46. 112 VIARDOT, L.M. en DELÉCLUZE, Etienne Jean. Roland ou la chevalerie. París: Jules Labitte editeur, 1845, p. 237. 113 Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, en su libro "Batallas y quincuagenas", afirma que Juan de Merlo nació en Castilla y era hijo a su vez de Martín de Merlo, maestresala de la Reina Doña Beatriz, mujer del Rey Don Juan I. El analista Ortiz de Zúñiga, nos dice que Juan de Merlo el Bravo, fue Guarda Mayor de Enrique IV y Alcaide de Alcalá la Real. 114 PÉREZ PRIEGO, Miguel Ángel. Estudios sobre la poesía del siglo XV. Madrid: UNED, 2013, p. 159. 115 MENA, Juan de. Laberinto de fortuna. Granada: 1505, coplas 198 y 199. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 155 En mayo de 1434 Juan de Merlo se había batido con el rey Juan II, en unas justas que había celebrado don Álvaro de Luna en Valladolid116. Poco más tarde, el 28 de julio, participó en el “Paso Honroso”, un torneo organizado por Suero de Quiñones en el que él y otros nueve compañeros mantendrían el puente sobre el río Órbigo frente a los retadores que les quisieran desafiar, durante treinta días y hasta romper trescientas lanzas. Sólo el Rey y el Condestable no podían participar en las pruebas. ¿Por qué la figura de Juan de Merlo suscitaba tanta fascinación como para que el poeta Juan de Mena le incluyese en su obra? Sin duda, entre otras cosas, se debe al hecho de que había algo en él que admiraban sus contemporáneos: su inquebrantable fidelidad al código de la Caballería y su magnanimidad con el enemigo vencido. Baste para apoyar esto último que cuando en las justas del “Paso Honroso” se batió con Suero de Quiñones y este quedó herido en un brazo, Suero de Quiñones envió a don Pedro de Acuña a rogar a Juan de Merlo, que ambos pidiesen a los jueces dar la lid por terminada. Suero padecía grandes dolores: “[...] e todos entendían que tenía por qué; por quanto allende de tener la mano desconcertada, estaba muy denegrida, é también el brazo, é la sangre mascujada, como si fuese perlesía”117. Al saber la gravedad del estado de su rival, Juan de Merlo expresó su sincero pesar y le hizo llegar como regalo un guardabrazo de bella factura. Suero de Quiñones por su parte, regaló una mula a Juan de Merlo para que se la llevase a su previsto viaje a Francia. Tal fue la admiración que los hechos de Juan de Merlo el Bravo despertaron, que incluso cien años después de la muerte del caballero, en 1550, el escritor Gonzalo Fernández de Oviedo (1478-1557), le dedicará gran parte del Diálogo XVII de su libro “Batallas y quinquagenas”118. Hemos intentado a través de la figura de este soldado y caballero, dilucidar si los valores morales que antaño regían en el combate, han dejado su huella e insuflado los principios de una ética de la guerra, en el acerbo espiritual de la Europa medieval y renacentista. Cuantificar esa influencia es tarea difícil, pero si se nos permite este 116 LÓPEZ RUIZ, Antonio; MORENO MARTÍN, Antonio. “Sobre la alcurnia de don Quijote” en Boletín del Instituto de Estudios Almerienses, Nº 7 (1987), p. 119. 117 PINEDA, Juan de. Libro del Passo Honroso. Madrid: Imprenta de D. Antonio de Sancha, 1783, p. 39. 118 FERNÁNDEZ DE OVIEDO, Gonzalo. Batallas y quinquagenas; transcripción de José Amador de los Ríos y Padilla; prólogo y edición de Juan Pérez de Tudela y Bueso. Madrid: Academia de la Historia, 1983-2000, pp. 254-258. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 156 razonamiento inductivo, hemos dejado sentado que los caballeros y su código de conducta existieron, más allá de entelequias quijotescas, que tuvieron una gran influencia en la mentalidad europea, que sus valores se transmitieron a lo largo del tiempo a los ejércitos de las diferentes épocas y que finalmente, apuntamos ahora, incluso en las normas del Derecho Internacional Humanitario se vislumbran las maneras de actuar de aquellos caballeros que desaparecieron para siempre entre las nieblas de la historia. La guerra siempre ha sido guerra, pero no siempre se ha hecho de una manera bárbara y total. Es cierto que a lo largo de la historia los seres humanos han caído en la guerra una y otra vez, pero también lo es que siempre ha existido una preocupación moral por limitar sus brutales efectos. Afirma el ensayista Richard White que la ética militar se apoya en una contradicción: “La profesión militar es la única cuya función fundamental es inmoral. La ética militar es una paradoja, que trata de establecer una relación entre los dos conceptos antitéticos de la moralidad y del asesinato”119. Pero a pesar de este planteamiento algo maniqueo, hay otras corrientes éticas, denominadas utilitaristas, que defienden la profesión militar y la existencia de los ejércitos reconociendo la imperfección e inseguridad del mundo en el que vivimos y la necesidad y el derecho legítimo a defenderse frente a las amenazas, que tienen los pueblos y las naciones120. Podemos decir que sí existe un ethos castrense y que estaría conformado, según Prudencio García121 entre otras cosas, por la disciplina, el honor y el esprit de corps. Estos factores estarían generados por los propios ejércitos. Para Prudencio García es importante anteponer el concepto modificativo de "recto concepto" al de disciplina militar. Tanto la disciplina como el honor y el espíritu de cuerpo, pueden presentar interpretaciones válidas, frente a otras gravemente equivocadas, que pueden ser incompatibles con la institución militar en un Estado de derecho, en el que rige el respeto a los derechos humanos. La disciplina es un valor básico sin el que ningún ejército podría existir, toda vez que lo militar conlleva la necesidad de dar y obedecer 119 WHITE, Richard D. Jr. “Military Ethics”, en: COOPER, Terry L. Handbook of Administrative Ethics. New York: Marcel Dekker, 2001, p. 629-648. 120 Cfr.: FOTION, Nicholas G. ; ELFSTROM, Gerard. Military Ethics: Guidelines for Peace and War. Boston: Routledge & K. Paul, 1986, pp. 30, 32. 121 GARCÍA, Prudencio. El Genocidio de Guatemala a la luz de la sociología militar. Madrid: SHEPA, 2005, p. 49. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 157 órdenes que pueden conducir a los hombres a la muerte. El deber de sacrificar la propia vida se incluye como valor fundamental en todos los ejércitos, como también el deber de aceptar con orgullo las tareas más fatigosas y más peligrosas. El sentido militar de la disciplina, de obediencia a las órdenes, trae consigo la necesidad de formar moralmente a los soldados, haciéndoles capaces de obedecer aún en circunstancias extremas. Pero trae consigo también un peligro, consistente en hacer del cumplimiento de las órdenes un automatismo, de tal manera que no sean valoradas por el entendimiento de quien ha de cumplirlas y se ejecuten de manera irreflexiva. Apunta Lorenzo Cotino que: La disciplina es obediencia a quien se considera superior en una organización, pero sobre todo, disciplina es organización en la que se da la obediencia. No es cualquier obediencia sino una obediencia en el marco de una organización racionalizada. Poco de disciplina militar había en las hordas prerromanas que se constituían alrededor de un jefe valeroso y carismático, aquellos grupos guerreros consagrados al jefe por la devotio, a quien obedecían ciegamente122. Hemos de reparar en el hecho de que existiría una forma aberrante de disciplina, la denominada "obediencia debida", consistente en obedecer órdenes ilegales o inhumanas y pretender después evitar responsabilidades bajo el pretexto de que las órdenes eran de inexcusable cumplimiento. Esta equivocada manera de entender la disciplina, estaría según Prudencio García, íntimamente relacionada con la forma de actuar de los ejércitos pertenecientes a regímenes no democráticos: Las fuerzas armadas de los regímenes totalitarios, así como aquellos ejércitos habituados a un alto grado de intervencionismo militar e históricamente acostumbrados a ejercer un desproporcionado peso en el conjunto de la sociedad, dentro de unos altos niveles de autonomía e impunidad; son habitualmente educados en un concepto de disciplina basado prácticamente en la obediencia ciega. Es decir, en el concepto usualmente llamado "obediencia debida" llevado hasta un extremo prácticamente ilimitado, incluyendo en él todo tipo de órdenes sin excepción, sin poder entrar en la más mínima consideración sobre su legalidad o ilegalidad, ni siquiera en el caso de resultar evidente su carácter delictivo, criminal o netamente anticonstitucional123. Esta idea se basa en que el jefe militar de la unidad es el único responsable jurídico de una orden y de los resultados que se deriven de su puesta en práctica. Los subordinados estarían completamente libres de responsabilidad al apreciarse que han 122 COTINO HUESO, Lorenzo. El modelo constitucional de Fuerzas Armadas. Madrid: Instituto Nacional de Administración Pública, 2002, p. 532. 123 GARCÍA, Prudencio. Op. Cit. p. 72. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 158 actuado sin posibilidad de libertad de acción e independencia, con respecto a las órdenes recibidas. Estaríamos ante lo que se conoce como “eximente de obediencia debida”. Toda la responsabilidad de las disposiciones tomadas, correspondería al mando que emitió las órdenes, que aparece como único responsable de dicha orden y de los resultados de su ejecución. Esta manera de entender la disciplina está fuera de lo permisible en cualquier código militar de un Estado de derecho y además, desaprobada de manera explicita por la moral militar occidental. Frente a la obediencia debida, los códigos militares de corrección moral, ensalzan la noción de “disciplina estricta”, que sería la obediencia dentro de la legalidad, pero en ningún caso por encima de las leyes. En esta concepción, desobedecer una orden criminal o ilegítima es perfectamente factible, más aún, es lo que se espera de un militar honorable: A diferencia del modelo de “obediencia debida” para todas las órdenes, dentro o fuera de la ley, la formación que se imparte a los militares en los Estados democráticos impone un tipo de mando y de disciplina que no sólo prohíbe al superior dar órdenes ilegales, sino también, en caso de que tales órdenes lleguen a ser dadas, prohíbe igualmente al subordinado obedecerlas. Este concepto -a la vez moral y jurídico- hace al subordinado, así como al superior, plenamente responsable por los crímenes, delitos o actos ilegales cometidos en el cumplimiento de tales órdenes, que nunca deben ser dadas, ni cumplidas124. El principio de que las órdenes ilegales o criminales no deben ser ni dictadas ni obedecidas, se encuentra en los códigos militares de los principales ejércitos occidentales. Por ejemplo, en las fuerzas armadas del Reino Unido el "Manual of Military Law” establece que: “Si una persona que está obligada a obedecer a su superior recibe de éste una orden ilegal, está obligado a no cumplir tal orden, y, caso de hacerlo, caerá en la responsabilidad de haberlo hecho”125. En el Ejército francés, el reglamento de disciplina establece que: “El inferior que ejecuta una orden que comporta un acto ilegal previsto en el Reglamento, asume plenamente la responsabilidad penal y disciplinaria del mismo”126. 124 Ibíd. p. 74. 125 Gran Bretaña. Manual of Military Law. London: H.M.S.O., 1989. 126 República Francesa. Ministerio de Defensa. Code du Soldat [en línea]. Disponible en: http://www.defense.gouv.fr/terre/bloc-les-essentiels/code-du-soldat [consultado el 3 de marzo de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 159 Las ordenanzas del Bundeswehr alemán indican que: “Una orden no debe ejecutarse cuando su cumplimiento comporte una acción contraria a la ley o una irregularidad”.127 Finalmente, es importante para nuestra investigación constatar que el Reglamento de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, dispone que: “Toda persona que presta servicio militar está obligada a ejecutar rigurosamente y con prontitud las órdenes legítimas de sus superiores.” Está claro que las órdenes ilegítimas quedan fuera del obligado cumplimiento. A su vez, otra importante norma del Ejército estadounidense, “The Law of Land Warfare”, hace la siguiente puntualización: El hecho de que la ley de guerra haya sido violada cumpliendo órdenes de una autoridad superior, sea militar o civil, no priva al acto en cuestión de su carácter de crimen de guerra, ni constituye una base para la defensa en juicio de un acusado, a menos que éste no supiera, ni pudiera razonablemente esperarse de él que supiera, que tal acto era ilegal128. Queda establecido por el Ejército estadounidense que los actos que constituyen hechos criminales penados por la ley, serán considerados como tales actos criminales, y no valdrá como eximente decir que se han obedecido órdenes de la superioridad. Los ejemplos anteriores nos han servido para ilustrar que en oposición al concepto de "obediencia debida", tan conocido por haberse acogido al mismo numerosos militares de la pasada dictadura Argentina, en los ejércitos del mundo occidental la doctrina imperante prescribe la desobediencia legítima ante aquellas órdenes cuya ejecución lleva consigo una acción ilegal o criminal. En el caso ya comentado de My Lai, pese a la alegación del teniente William Calley de que obedecía órdenes superiores, el consejo de guerra le condenó a cadena perpetua por los múltiples asesinatos de civiles no combatientes. Nunca se probó si realmente había recibido esas órdenes, pero en cualquier caso estaba obligado a desobedecerlas dado su carácter criminal, según concluyó la sentencia. Tres años más tarde Calley fue excarcelado a instancias del presidente Nixon, quien le indultó129. 127 República de Alemania. Ministerio de Justicia. Soldatengesetz [en línea]. Disponible en: http://www.gesetze-im-internet.de/sg/ [consultado el 3 de marzo de 2014]. 128 Estados Unidos de América. The Law of Land Warfare [en línea]. Disponible en: http://www.globalsecurity.org/military/library/policy/army/fm/27-10/ [consultado el 3 de marzo de 2014]. 129 GARCÍA, Prudencio. El Genocidio de Guatemala a la luz de la sociología militar. Madrid: SHEPA, 2005, p. 75. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 160 En pleno siglo XX, el teniente Calley pudo librarse de su más que justo castigo, pero en la España del siglo XVI la comisión de actos atroces no se consentía. El Tercio Viejo de Cerdeña, uno de los más antiguos y combativos, fue deshecho, sus banderas rasgadas, sus pendones rotos, sus oficiales degradados y sus soldados desperdigados por no respetar el jus in bello. Todo ocurrió en el contexto de la Guerra de los 80 años. En la zona norte de los países Bajos, en las proximidades de ciudad de Heiligerlee, dos mil hombres del Tercio viejo de Cerdeña al mando del Maestre de Campo Gonzalo de Bracamonte fueron encomendados para combatir a los protestantes, por orden del Gran Duque de Alba130. A pesar de contar con la ayuda de los aliados alemanes que comandaba el del conde de Arembergh, las tropas del Emperador fueron rechazadas por los más de seis mil soldados protestantes que se les oponían. Corría el mes de mayo de 1568 y el cronista Bernardino de Mendoza, describe así el ataque contra las posiciones fortificadas de los protestantes: [...] pero los soldados españoles, viendo las aparencias del escaramuzar y mejorar la artillería, no tendrian estas consideraciones, imaginándose querer dar el Conde la batalla; y así, ciegos con el deseo della, acometieron con poco recato por los atolladeros, donde metidos los docientos coseletes, atascándose con los muchos fosos, no pudiendo aprovecharse de las armas ni tener fuerzas para ofender con ellas, fuera de la desorden con que iban, fueron en muy breve tiempo rotos y muertos todos los que en aquel lugar entraron de las picas del mayor escuadron del enemigo, ayudado de su arcabucería ; que no perdió la ocasion, viendo la confusion y desorden con que los nuestros arremetieron, teniendo los enemigos puesto tan fuerte y aventajado cual el que habian elegido, por ser superior al que los nuestros habian ocupado, y en aquella parte podrían ocupar para combatir sin atollarse131. El ataque español fue un desastre, al adelantarse a la acción de los aliados alemanes sin esperar siquiera las órdenes del conde de Arembergh. Los españoles fueron masacrados y en vista de la catástrofe, los católicos alemanes se rindieron a los protestantes. Por su parte, los españoles que se habían salvado iniciaron una retirada desesperada durante varias jornadas. Agotados y hambrientos, desplazándose en pequeños grupos, pidieron auxilio en los pueblos y aldeas de la región en busca de 130 Cfr.: VILLATORO, Manuel P. “Los soldados malditos: El día en que la barbarie costó la disolución al Tercio Viejo de Cerdeña” en abc.es [en línea] Disponible en: http://www.abc.es/historia- militar/20140331/abci-disolucion-tercio-cerdena-201403281312.html [consultado el 7 de abril de 2014]. 131 MENDOZA, Bernardino de. Comentarios de los sucedido en las guerras de los Países Bajos desde el año 1567 haste el de 1577 en: Biblioteca de Autores Españoles. Historiadores de sucesos particulares. Tomo segundo. Madrid: M. Rivadeneyra editor, 1853, p. 415. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 161 comida y refugio. Pero como narran Fernando Martínez Laínez y José María Sánchez de Toca: “Cuando los soldados sobrevivientes buscaron refugio en las aldeas, los campesinos los entregaron a los rebeldes o los asesinaron directamente”132. Cuando varios meses después, recompuesto el Tercio viejo de Cerdeña, se reconquistó Heiligerlee, los soldados españoles se tomaron la revancha. Los pueblos en los que se había asesinado y maltratado a los españoles en su huída, fueron arrasados. El Duque de alba, al ver los incendios en la lejanía, envió al barrachel (cargo equivalente a jefe de la policía militar) para ejecutar a los autores de los hechos. Tras estos acontecimientos el Duque de Alba tomó la decisión de dar un castigo ejemplar. Degradó al Maestre de Campo y a todos sus Capitanes y en una ceremonia ante todo el ejército expedicionario, disolvió el Tercio viejo de Cerdeña: “Los alféreces rasgaron las banderas y rompieron las astas, los capitanes quemaron sus bandas y los sargentos sus partesanas, mientras muchos de los soldados lloraban de vergüenza al contemplar la ceremonia que ponía fin a una unidad distinguida en mil combates”133. Ya vemos que en el caso del respeto a los no combatientes, el paso del tiempo no siempre constituye un progreso. Según Prudencio García, otra clase de desviación del recto concepto de la disciplina es la negación de responsabilidad por parte del jefe, alegando no saber lo que estaban haciendo las tropas a su mando o no poder controlar los actos de sus subordinados. En relación con lo anterior, habría otro tipo de aberración de la disciplina. Se trata de la actitud de los jefes militares que tras haber ordenado a las fuerzas bajo su mando cometer crímenes y excesos; cuando llega el momento en el que se les piden responsabilidades, alegan que ellos no ordenaron los crímenes sino que sus subordinados estaban descontrolados y los cometieron por su cuenta, sin poder impedirlo el mando134. Pero el desempeño del mando militar tiene entre sus más acuciantes obligaciones la de vigilar y dirigir los actos de las fuerzas que están bajo su autoridad. Sobre este tema, podemos encontrar una referencia en el ordenamiento español, donde se aplica un precepto que es compartido por todos los ejércitos occidentales: “Será consciente de la grave responsabilidad que le corresponde y asume para evitar la comisión, por las 132 MARTÍNEZ LAÍNEZ, Fernando; SÁNCHEZ DE TOCA, José María. Los Tercios de España: La infantería legendaria. Madrid: EDAF, 2006, p. 121. 133 Ibíd. 134 GARCÍA, Prudencio. El Genocidio de Guatemala a la luz de la sociología militar. Madrid: SHEPA, 2005, p. 74. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 162 fuerzas sometidas a su mando o control efectivo, de los delitos de genocidio, lesa humanidad y contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado”135, dicen las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas en su art. 56. Un hito en la historia de esta clase de corrupción de la disciplina, es el caso del general Tomuyuki Yamashita. Durante la ocupación de las Islas Filipinas, los japoneses cometieron toda clase de actos criminales contra la población civil y los prisioneros. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, el jefe militar japonés responsable de las Filipinas, el general Tomuyuki Yamashita, fue sometido a un consejo de guerra (Manila, 1945) que le declaró “[...] responsable de las atrocidades cometidas por sus tropas contra prisioneros de guerra y civiles no combatientes, por cuanto tenía la obligación de evitarlas, denunciarlas, investigarlas y sancionarlas, y sin embargo no lo hizo”136. Yamashita fue condenado a muerte y ejecutado, como responsable de aquellos crímenes. Si los ordenó era directo responsable de ellos; si no los ordenó, pero toleró que sus tropas los cometieran, era culpable por omisión criminal. Este caso dio origen a un concepto jurídico conocido como “doctrina Yamashita”, que hoy por hoy está incorporado al Derecho Internacional. En esta línea, el profesor Hernando Valencia Villa señala que, “[...] el actual derecho de gentes impone al jefe militar la obligación positiva de impedir, denunciar, investigar y sancionar las acciones u omisiones de carácter criminal que sean imputables a sus subordinados, so pena de incurrir él mismo en responsabilidad criminal internacional”137. Asimismo, Prudencio García afirma que: En occidente el concepto moderno del mando exige del jefe militar un férreo control sobre la actuación de las fuerzas a sus órdenes, máxime en materia criminal. Y el moderno concepto de liderazgo incluye una fuerte autoridad moral sobre los subordinados, suficientemente intensa como para que mantenga su peso incluso en aquellas situaciones, sumamente frecuentes por otra parte, en que el jefe no está presente, pero en las que, incluso en su ausencia, su autoridad y fuerza moral deben prevalecer138. 135 Reino de España. Ministerio de Defensa. Real Decreto 96/2009, de 6 de febrero, por el que se aprueban las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas. Art. 56. BOE 7 de febrero de 2009. 136 VALENCIA VILLA, Hernando. Diccionario de Derechos Humanos. Madrid: Espasa, 2003, p. 441. 137 Ibíd. 138 GARCÍA, Prudencio. El Genocidio de Guatemala a la luz de la sociología militar. Madrid: SHEPA, 2005, p. 77. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 163 Otro de los elementos que constituyen el centro del ethos castrense, es el honor militar. De manera análoga a lo que ocurría con la disciplina, puede haber diferentes interpretaciones de este concepto, más o menos acordes con una moralidad respetuosa de los valores democráticos. Hay modos de concebir el honor militar que se materializan en comportamientos muy respetuosos de los militares con respecto a los derechos humanos; pero existen igualmente otras formas de entender el honor y la moral militar que por su carácter gravemente desviado, generan numerosas violaciones contra esos mismos derechos. Cuando las modas de otros tiempos hicieron que a la soberbia y al engreimiento se les llamase honor, cualquier nimiedad podía terminar en un duelo a muerte, a espada o pistola. Ya en 1839, en el texto clásico “Cartilla moral militar”, José Gómez de la Cortina139 desaconsejaba los duelos por ser incompatibles con el espíritu militar140. Aunque actualmente esa apolillada forma de entender el honor, que lo desvirtuaba, haya desaparecido, podemos encontrar ejemplos relativamente recientes de conductas similares. En abril de 1987 se produjo una asonada militar en Argentina, en la base de Campo de Mayo, dirigida por el teniente coronel Aldo Rico. Este justificó su actuación sediciosa argumentando que el honor del Ejército argentino no podía estar a merced de los jueces que investigaban los casos de las desapariciones. Rico debería haber pensado que lo que de verdad dañaba el honor de las Fuerzas Armadas argentinas, era precisamente el haber participado en torturas, secuestros y desapariciones. Este modo desviado de concebir el honor militar no fue exclusivo del Ejército argentino de los años 70 y 80, sino que estuvo instaurado en la mayoría de los ejércitos de Hispanoamérica. Al contrario de lo que se describe en el párrafo anterior, el concepto del honor se debe supeditar al respeto por los derechos humanos. Atentar contra los mismos se muestra a la luz de la ética militar, una grave violación de las normas. Como afirmó el Marques de San Felipe: “Desgraciada la Nación en donde se le enseña al soldado lo que puede hacer, antes de enseñarle lo que es justo que haga”141. En este sentido, José Gómez de la Cortina, en su “Cartilla moral militar”, afirma que uno de los modos en los que el ejército debe defender a la sociedad es: “Defendiendo las leyes que se ha dado la 139 Militar, diplomático, escritor y académico mejicano (1799-1860). 140 Cfr.: CORTINA, José Gómez de la. Cartilla Moral Militar. México: Impreso por Ignacio Cumplido, 1839, p. 44. 141 Cfr. CORTINA, José Gómez de la. Cartilla Moral Militar. México: Impreso por Ignacio Cumplido, 1839, p.1. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 164 misma sociedad”142. De manera que el honor no está en la defensa a todo trance de las actuaciones militares, sino en el cumplimiento de las obligaciones a que se ha comprometido el soldado. Aunque Gómez de la Cortina define el honor como “El sentimiento interior que nos hace obrar bien, por sólo el convencimiento de que así debemos obrar”143, siempre supedita este honor al respeto del orden social. Si el ejército se viera criticado por sus actuaciones, no debe actuar a la defensiva, sino obrar con transparencia y depurar a los elementos que no han actuado honorablemente. El honor no debe ser un obstáculo para las relaciones fluidas entre el ejército y su sociedad cliente, sino que debe ser entendido como garantía del contrato existente entre la sociedad y el soldado144. También Prudencio García indica que “[...] un Ejército que se posiciona bajo un recto concepto del honor intrínsecamente unido al respeto por los derechos humanos, ya ha eliminado el elemento con más poder de causar miedo y desconfianza por parte de la sociedad hacia las fuerzas armadas”145. El ejército, no debería actuar con un corporativismo cerrado ante la exigencia de responsabilidades a alguno de sus miembros. Si el ejército es un colectivo formado por individuos moralmente selectos, que cultivan su carácter a través del ejercicio de una serie de virtudes, con conocimiento y adhesión a unos principios éticos; entonces no se puede proteger a soldados que han violado sus compromisos. La violación de los derechos humanos, es una violación también del honor y por lo tanto, la institución militar debe ser la primera interesada en investigar, procesar y expulsar a aquellos individuos que hayan cometido crímenes de guerra. El espíritu de cuerpo, lejos de convertirse en un escudo de impunidad, debe ayudar a salvar el prestigio del ejército castigando a los que hayan cometido delitos146. En cualquier caso, aunque es crucial que los combatientes de los bandos enfrentados sean respetuosos con unos principios morales comprometidos con la defensa de los derechos humanos, no debemos olvidar que, al igual que los bomberos no provocan incendios para después apagarlos, los militares de las naciones civilizadas 142 Ibíd. 143 Ibíd. p. 12. 144 Cfr.: Ibíd. p. 30. 145 GARCÍA, Prudencio. El Genocidio de Guatemala a la luz de la sociología militar. Madrid: SHEPA, 2005, p. 105. 146 Cfr.: Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 165 (exceptuando a los pertenecientes a Estados fallidos o bandas tribales, que por no obedecer a unos valores morales, no serían merecedores de ser llamados militares) no son quienes deciden entablar las hostilidades. Los dirigentes políticos son en primera instancia, quienes deciden sobre la paz y la guerra. Esas decisiones también deben estar guiadas por un criterio de justicia moral, ya que como apunta Michael Walzer en “Guerras justas e injustas”: [...] estar seguro de que las guerras que justificamos se luchan por razones justas. De esa forma, los estados también se convertirán en agentes en quien confiar, y por esta razón la discusión sobre la guerra y la justicia es todavía una necesidad moral y política147. También, abundando en esta línea Mervyn Frost sugiere que aunque el objetivo de los intelectuales de la ética debería ser persuadir los que hacen la guerra para que la lleven a cabo de una manera limitada éticamente, la responsabilidad de las naciones es un elemento crucial: En los siglos XIX y XX, la teoría de la guerra justa tradicional ha sido un importante componente de la subestructura ética de una sociedad de estados soberanos. En los términos de esta teoría, el carácter justo (o injusto) de las guerras depende de lo que hacen los estados, no de lo que hacen los individuos o grupos de individuos (que no son los estados)148. Aunque finalmente, según Davenport por encima de las obligaciones con el Estado, el soldado está obligado a "promover la seguridad y el bien de la humanidad"149. 3.2.3. Los principios humanitarios. El Derecho Internacional Humanitario (conocido también como derecho internacional de los conflictos armados o derecho de la guerra) es una rama del derecho internacional público, iluminada por sentimientos filantrópicos y concentrada en el amparo de los seres humanos que se hallen en una zona de conflicto. Tiene por objeto proteger a las personas implicadas en escenarios de guerra (combatientes, no 147 WALZER, Michael. Just and Unjust Wars: A Moral Argument with Historical Illustrations, 2ª edición, New York: Basic Books, 1992. p. 14. 148 FROST, Mervyn “Ética y guerra: más alla de la teoría de la guerra justa” en: Revista Académica de Relaciones Internacionales, Nº. 3. UAM-AEDRI, (Octubre 2005), p. 4. 149 Citado por FICARROTTA, Carl, J. “Algunas lecciones aprendidas de Manuel Davenport” en Air & Space Power Journal. Edición española, (primer trimestre 2007), p. 4. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 166 combatientes, heridos y civiles), restringe el uso de las armas durante las hostilidades y prohíbe ciertas actuaciones de los combatientes. Un importantísimo freno a las atrocidades en las guerras (aunque no siempre efectivo) y también un positivo vector de influencia sobre el pensamiento y la ética militar, han sido las cuatro Convenciones de Ginebra150 (de 1864, 1906, 1929 y de 1949) y sus Protocolos Adicionales (1977) relativos a la protección de las víctimas de los conflictos armados. Otros elementos fundamentales del Derecho Internacional Humanitario son los Convenios de La Haya de 1899 y 1907, los protocolos de La Haya de 1954 para la protección de bienes culturales en caso de guerra, la Convención Internacional contra el Genocidio151 (1948) y nuevos desarrollos normativos como la Convención de 1972 sobre armas bacteriológicas, la Convención contra la Tortura152 (1984), la Convención de 1993 sobre armas químicas y el Tratado de Ottawa de 1997 sobre minas antipersonal; instrumentos que se erigen en agentes limitadores de las potenciales transgresiones contra los derechos humanos por parte de los ejércitos en guerra. No solo limitan las actuaciones inhumanas por ser legalmente vinculantes, sino por su influencia moral en los militares. Actualmente toda esta legislación se estudia en las academias de los ejércitos modernos occidentales y forma parte del bagaje moral de los oficiales y de la tropa. Prudencio García, llama la atención sobre el hecho de “[...] que ese mínimo núcleo de valores irreductibles, pese a su aparente relativismo y fragilidad, constituye la última prueba fehaciente de nuestra condición de seres humanos. El último reducto de nuestra dignidad. La última barrera que nos separa de la barbarie”153. El objetivo de estas leyes internacionales sería evitar la aniquilación total del enemigo en las guerras y salvaguardar la integridad física y la dignidad de las personas que se encuentren indefensas a merced de la violencia del adversario. El Derecho Internacional Humanitario se centra sobre todo en la protección de los grupos humanos 150 Comité Internacional de la Cruz Roja. Convenciones de Ginebra de 1949 [en línea]. Disponible en: http://www.cicr.org/applic/ihl/ihl.nsf/vwTreaties1949.xsp [consultado el 11 de marzo de 2014]. 151 Convención Internacional contra el Genocidio [en línea]. Disponible en: http://www.derechoshumanos.net/normativa/normas/onu/lesahumanidad/1948-Convencion-Prevencion- Sancion-Genocidio.htm [consultado el 5 de marzo de 2014]. 152 Convención contra la Tortura. [en línea]. Disponible en: http://www.derechoshumanos.net/normativa/normas/onu/torturas/1984-Convencion-Proteccion-contra- tortura-y-otros-tratos-crueles-inhumanos-o-degradantes.htm [consultado el 5 de marzo de 2014]. 153 GARCÍA, Prudencio. El Genocidio de Guatemala a la luz de la sociología militar. Madrid: SHEPA, 2005, p. 106. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 167 más frágiles y susceptibles de padecer abusos, como son los prisioneros o la población civil que se ve envuelta en una guerra, impidiendo que se le den tratos crueles o inhumanos, tales como violaciones masivas, torturas, saqueos o masacres. Se ocupa también de crear unas instituciones penales, con potestad para juzgar y condenar a aquéllos que cometan crímenes de guerra. Tras la Segunda Guerra Mundial, en 1945 hizo su aparición la Organización de las Naciones Unidas, como un sistema permanente para velar por la seguridad internacional. Entonces, la guerra volvió a ser considerada una actividad ilegítima en el marco de la política exterior, sólo tolerable en un eventual caso de legítima defensa o si la violencia es hecha a través de los protocolos de protección internacional establecidos en la Carta de las Naciones Unidas. Estos nuevos elementos son considerados por ciertos expertos154, como un añadido al corpus jurídico de la guerra justa: el ius contra bellum, o derecho contra la guerra. Al crearse el ius contra bellum fue preciso establecer que toda guerra que no tuviese carácter defensivo, sería considerada como una agresión internacional. En 1974, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una Definición de agresión, en los siguientes términos: “La agresión es el uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de otro Estado”155. Una vez presentadas las líneas generales del Derecho Internacional Humanitario, pasaremos a desglosar los conceptos y principios humanitarios más importantes que podemos encontrar en esta legislación, pertenecientes al jus in bello. Queda establecido que combatientes, son los miembros de las fuerzas armadas de una parte en conflicto, así como los miembros de las milicias de los cuerpos de los voluntarios que formen parte de estas; los cuales tienen derecho a participar directamente en las hostilidades, con la excepción de su personal de sanidad y religioso. Los habitantes de un territorio no ocupado, que al acercarse el enemigo, tomen espontáneamente y en masa las armas para combatir contra las tropas invasoras, sin haber tenido tiempo para constituirse en fuerzas armadas regulares, serán consideradas como combatientes si llevan las armas a la vista y respetan el derecho de la guerra. 154 Cfr.: BOBBIO, Norberto; MATTEUCCI, Nicola y PASQUINO, G. Diccionario de Política. Méjico: Siglo Veintiuno Editores, 1988, p. 742. 155 ARROYO ZAPATERO, Luis; NIETO MARTÍN, Adán. Código de Derecho Penal Europeo e Internacional. Madrid: Ministerio de Justicia, 2008, p. 542. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 168 Son calificados como no combatientes, además de la población civil; los civiles que sigan a las fuerzas armadas sin formar realmente parte de estas, así como los miembros civiles de tripulaciones de aviones militares, corresponsales de guerra, proveedores, etc. (las fuerzas armadas les proveerán de tarjetas de identidad). El personal de sanidad, los ministros de cultos religiosos y demás personas que se capturen o detengan, se incluyen en esta categoría. Constituyen crímenes de guerra, el homicidio contra los civiles y contra el enemigo que queda fuera de combate o se rinde, los malos tratos o la deportación para obligar a realizar trabajos forzados a la población civil de los territorios ocupados, la toma y ejecución de rehenes, el pillaje de bienes públicos o privados, la destrucción sin motivo de ciudades y de pueblos y la devastación que no se justifique por una necesidad militar. Los objetivos militares legítimos son las fuerzas armadas enemigas (excepto el servicio de sanidad, el personal religioso y los objetos de culto), los establecimientos, las construcciones y posiciones de las fuerzas armadas. También los bienes que, por su naturaleza, ubicación y finalidad, contribuyan a la acción militar y los bienes cuya destrucción y/o captura, ofrecen una ventaja militar. Serán considerados prisioneros de guerra aquellos combatientes capturados por la fuerza enemiga; en conflictos armados no internacionales son “combatientes capturados”, así como los corresponsales de guerra capturados. Otro concepto clave es de limitación, es decir que el derecho de las partes beligerantes a utilizar medios para infligir daño al enemigo no es ilimitado. Las partes en conflicto deben causar el menor daño posible a la población civil y los pueblos donde habiten. En relación con lo anterior estaría la proporcionalidad, según la cual la utilización de medios y métodos de guerra no debe ser excesiva con relación a la ventaja militar prevista. El principio de humanidad prohíbe infligir sufrimiento a las personas o destruir bienes, cuando ello no es necesario para lograr la rendición del enemigo. En cuanto al concepto de necesidad militar, este permite el uso proporcionado de la fuerza durante un conflicto armado, para lograr que el enemigo se rinda. Sin embargo, existen límites a los métodos y medios empleados en la acción de guerra. No es una excusa para cometer atrocidades. Sólo está permitido atacar objetivos legítimos, El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 169 con la menor cantidad de daño la población civil. Se enfatiza que los mandos deben evitar a toda costa cualquier acto ilícito por parte de las tropas bajo su mando. También se consagra el respeto por los derechos de la población civil en las zonas de combate, así como la obligación de proporcionar seguridad y proteger su propiedad. Está estrictamente prohibido el robo, incendio o cualquier otra forma de presión en contra de la población civil. El personal de sanidad, religiosos, enemigos que se rindan y civiles, no deben ser atacados. Se tratará humanamente a todos aquellos que no participen en las hostilidades, particularmente a las mujeres, niños y aquellos que han sido desplazados de sus hogares. Se debe evitar ocasionar destrucción innecesaria, lo que incluye respetar los bienes culturales: monumentos, museos, lugares de culto. Se respetará también a las personas y bienes que porten el signo de la cruz roja o la luna roja creciente u otros símbolos que protejan a civiles y construcciones, como presas, diques, bandera blanca; a no ser que se reciba una orden en contra. Esta prohibido atacar vehículos, instalaciones o personal medico y si es necesario se deben proteger aunque sean enemigos. Por otra parte, los combatientes no deben ocultarse a tras los símbolos de los servicios de sanidad. En cuanto al armamento, esta prohibido el uso de venenos o armas químicas y hacer modificaciones a las armas o municiones para causar mayor sufrimiento al enemigo (este es el caso de las temibles balas expansivas o dum-dum). Se debe dar la oportunidad al enemigo para que se rinda y una vez capturado debe ser tratado como prisionero de guerra. No se puede atacar o herir a nadie que se rinda, se le desarmará y tratará humanamente. El soldado debe reunir y cuidar a los heridos, enfermos y náufragos, sean aliados o adversarios y proporcionar asistencia médica a prisioneros y enfermos enemigos, como si fueran propios. Los prisioneros de guerra deben ser protegidos de los peligros del combate. Esta prohibido torturar y someter a los prisioneros a tratamiento cruel, inhumano, humillante o denigrante. También la violencia sexual esta prohibida y tampoco está permitido apropiarse de las pertenencias de los prisioneros de guerra. Por otro lado, los prisioneros de guerra pueden realizar trabajos que no tengan que ver con las operaciones militares, aunque debe ser por voluntad propia y con el cobro de la correspondiente retribución. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 170 Queda consagrado también, el respeto a todas las personas, objetos y localidades involucradas en esfuerzos de asistencia humanitaria y en operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. En relación con este último punto, cabe destacar que en ocasiones incluso las fuerzas de la ONU pueden incurrir en ilegalidades. Sirva como ejemplo el vergonzoso comportamiento de los cascos azules holandeses durante el conflicto de la antigua Yugoslavia, que consintieron la matanza de Srebrenica el 11 de julio de 1995. Gracias a su inacción, más de 7.000 varones musulmanes156 fueron masacrados por las tropas serbias del general Ratko Mladic, en lo que el Tribunal de Justicia Internacional de la ONU calificó en 2007 como un genocidio157. Al jefe holandés de los cascos azules, Thom Karremans, se le abrió un proceso el 7 de abril de 2014 por tales hechos, a iniciativa de la Fundación Madres de Srebrenica. Los cargos contra él son genocidio y crímenes de guerra158. 156 El Tribunal europeo confirma la inmunidad de la ONU en el genocidio de Srebrenica. rtve.es [en línea]. Disponible en: http://www.rtve.es/noticias/20130627/tribunal-europeo-confirma- inmunidad-onu-genocidio-srebrenica/700105.shtml [consultado el 8 de abril de 2014]. 157 FERER, Isabel. Las Madres de Srebrenica demandan a Holanda por la matanza de musulmanes. El País.es [en línea]. Disponible en: http://internacional.elpais.com/internacional/2014/04/07/actualidad/1396870012_980533.html [consultado el 8 de abril de 2014]. 158 Ibíd. “La verdad es la primera víctima de la guerra”. (ESQUILO) 4 Anál is is cr í t ico y descript ivo de los f i lmes El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 172 El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 173 Capítulo 4 Análisis crítico y descriptivo de los filmes 4.1. Aproximación al cine estadounidense sobre la Guerra de Vietnam. ¿La versión más aceptada de la Guerra de Vietnam, la que se refleja en la mayoría de los filmes hollywoodenses, es coherente y honesta con la realidad de aquella conflagración? Sabemos que se trata de una difícil pregunta, no exenta del peligro de hacer juicios de valor demasiado subjetivos. Pero como todos los productos culturales, los filmes llevan implícitos elementos ideológicos. ¿La significación de todo ese cine se queda tan sólo una cuestión academicista? Dittmar y Michaud ofrecen un interesante punto de vista sobre la cuestión en el prologo del libro que compila numerosos trabajos de varios autores sobre el cine de Vietnam “From Hanoi to Hollywood: The Vietnam War in American Film”: “Este libro trata sobre el poder. De manera implícita, es sobre el poder de hacer la guerra y de destruir vidas. De forma explícita, versa sobre el poder de crear imágenes que pueden desplazar, distorsionar y destruir el conocimiento sobre la historia en la que aquellas vidas participaron”1. El papel de Hollywood como productor de ideología se ha dejado ver claramente desde el final de la Segunda Guerra Mundial, hasta el final de la Guerra Fría. Linda Dittmar y Gene Michaud sostienen que durante los años de la Guerra de Vietnam, el silencio de Hollywood era en realidad un signo de complicidad con el Gobierno y el Departamento de Estado2. Silencio que sólo se rompió para producir una película con un claro mensaje de apoyo a la intervención bélica en Vietnam, Los Boinas Verdes (The Green Berets, 1968). Sin embargo, durante los años más cruciales de la guerra, cuando el asunto de Vietnam creaba más controversia, se estaba proyectando una larga lista de filmes críticos con la intervención estadounidense3. Eran películas hechas por pacifistas radicales que tenían una amplia distribución y se podían ver en eventos anti-guerra, 1 DITTMAR, L.; MICHAUD, G. (eds.) From Hanoi to Hollywood. The Vietnam War in American Film. Londres: Rutgers University Press, 1990, p. 1. 2 DITTMAR, L.; MICHAUD, G. Op. Cit. p. 2. 3 Cfr.: KLEIN MICHAEL en DITTMAR, L.; MICHAUD, G. Op. Cit. p. 38. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 174 jornadas culturales, en los campus universitarios e incluso en la televisión pública4. Estas películas formaban parte del contexto de los llamados movimientos de liberación y defensa de los derechos civiles, que vivieron su apogeo entre 1960 y los primeros años de la década de los ’70. Al menos 164 documentales filmados en 16 mm. centrados en temas políticos y sociales que exponían una visión crítica con el poder, se estaban distribuyendo por Estados Unidos en 19755. Algunos de ellos tenían como tema principal el movimiento pacifista dentro de Estados Unidos y dentro del propio Ejército. Ejemplos de este cine documental independiente y reivindicativo son títulos como Vietnam Day Berkeley: 1964; The Confrontation at Ken State; The Trial of the Chicago Seven o No Vietnamese Ever Called Me a Nigger. Otros filmes analizaban la Guerra de Vietnam desde una perspectiva anti-imperialista como In the Year of the Pig, Interwiew with Ho Chi Minh, Interwiews with My Lai Vets o Introduction to the Enemy. In the Year of the Pig6 (1968) es uno de los documentales más significativos sobre la Guerra de Vietnam y estuvo nominado a un premio de la Academia de Hollywood. Encontramos en esta cinta un claro discurso político de izquierda radical y anti-guerra, basado en material de archivo con imágenes tremendas de las consecuencias de la guerra y múltiples entrevistas. Según González-Fierro, nunca se llegó a emitir por televisión durante la época de la guerra, dado el rechazo que suscitó en algunos sectores7. En ciertos casos estos documentales, muy críticos con el papel de EE.UU. en la Guerra de Vietnam, fueron emitidos por la televisión pública, como es el caso de Inside North Vietnam, Hearts and Minds o The Selling of the Pentagon8. Incluso se llegaron a distribuir en los Estados Unidos filmes realizados por cineastas de Vietnam del Norte que defendían las posturas del Frente de Liberación Nacional y del Vietcong; era la visión dada por el otro bando. Unas veintitrés películas comunistas se estaban proyectando en 1975 en territorio estadounidense, lo cual por cierto, dice mucho sobre los cimientos democráticos de una nación que había perdido a más de 58.000 compatriotas bajo el fuego de los correligionarios de los directores de esos filmes. 4 Cfr.: Ibíd. 5 Cfr.: Ibíd. p. 37. 6 Documental dirigido por Emile De Antonio. 7 GONZÁLEZ-FIERRO SANTOS, Francisco Javier. Toda la Guerra del Vietnam en cine y televisión. Madrid: Arkadin, 2008, p. 143. 8 Cfr.: KLEIN MICHAEL en DITTMAR, L.; MICHAUD, G. Op. Cit. p. 37. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 175 Frente a esta miríada de películas independientes con mensajes nada comedidos que juzgaban duramente a la guerra y a la sociedad estadounidense, Hollywood ha ofrecido a nuestro entender, una versión descafeinada del conflicto. Tal como afirma Michael Klein “Películas como Platoon o Rambo II o El cazador, no pueden curar la psique americana, no pueden reconciliar las divisiones persistentes en el pueblo americano acerca de la implicación estadounidense en la Guerra de Vietnam o prepararnos para los cambios de los ´90”9. En realidad este cine creado por Hollywood, no ha sido capaz de dar una visión clara de la historia y la naturaleza del conflicto, o de explicar las razones políticas e ideológicas que sustentaban la guerra. No es del todo fácil hacer un listado de las películas estadounidenses que versan sobre la Guerra de Vietnam, aunque en el presente trabajo hemos elaborado uno, ya que en muchos de los casos la guerra es sólo un elemento tangencial. Podríamos decir que muchas son películas rodadas alrededor de la Guerra de Vietnam, más que películas sobre la propia guerra. Michael Klein sugiere incluso que algunos western son en realidad, alegorías críticas contra la Guerra de Vietnam10 como Soldado azul11 (Soldier Blue, 1970) y Pequeño gran hombre12 (Little Big Man, 1970). Ambas películas evocan paralelismos entre la masacre de los primitivos pobladores de Norteamérica y las atrocidades cometidas por Estados Unidos contra los civiles en Vietnam. Según Klein, los dos filmes ofrecen un mensaje crítico contra la “[...] civilización estadounidense blanca como esencialmente colonialista, bárbara, hipócrita y contraria a la vida”13. Otros autores como Michael Comber y Margaret O’Brien tienen en cuenta otras películas producidas en los 60 y 70 que, consideran ambos, tratan implícitamente el tema de la Guerra de Vietnam como son: Grupo Salvaje (The Wild Bunch, 1969), M*A*S*H14(1970), La venganza de Ulzana (Ulzana's Raid, 1972) y Taxi Driver (1976)15. Incluso González–Fierro señala algunos filmes más como alegorías de la 9 Ibíd. p. 38. 10 Cfr.: Ibíd. p. 20. 11 Dirigida por Ralph Nelson, ilustra el exterminio del pueblo cheyenne perpetrado por el Ejército estadounidense. 12 Western dirigido por Arthur Penn que relata en flash-back las aventuras vividas en el salvaje Oeste por Jack Crabbe, un anciano de 121 años. 13 KLEIN MICHAEL en DITTMAR, L.; MICHAUD, G. Op. Cit. p. 21. 14 Recordemos que MASH está ambientada en la Guerra de Corea, aunque de forma intencionada, este hecho no se menciona de forma clara en el filme. 15 COMBER, Michael; O’BRIEN, Margaret. “Evading the War: The Politics of the Hollywood Vietnam Film” en: History Vol. 73 Nº 238, (1988): 248. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 176 Guerra de Vietnam. Entre ellos El séptimo amanecer16 (The 7th Dawn, 1964), La presa17 (Southern Comfort, 1981) y Aliens, el regreso (Aliens, 1986), filme en el que su propio director declaró haber realizado la alegoría del rescate en Vietnam de un soldado desaparecido, asimilando las criaturas Alien el papel del Vietcong18. Vietnam como tema principal, fue abordado tras la guerra en películas cuya trama incluía a un veterano y las dificultades que éste encontraba en casa a su regreso. El tratamiento no era novedoso en Hollywood y ya encontramos precedentes de estas películas que podríamos etiquetar como de “retorno a casa” tras la primera y la segunda guerras mundiales. Estas películas, cuyo protagonista era un veterano alienado y rechazado son, Soy un fugitivo19 (I am a Fugitive from a Chain Gang, 1932) y Los mejores años de nuestra vida20 (The Best Years of Our Lives, 1946). Ya en la era post- Vietnam, fue Elia Kazan21 el primero en abordar la Guerra de Vietnam valiéndose del estereotipo del veterano, con su filme Los Visitantes (The Visitors, 1972). En el filme se narra la historia de dos antiguos soldados que tras salir de prisión van en busca del compañero que les había acusado de violar y asesinar a una mujer vietnamita durante la guerra, para ajustar cuentas. La historia se volverá trágica y escenifica un drama en el que las secuelas de la guerra se han convertido en odio. Más adelante volveremos sobre esta y otras películas sobre los veteranos y su desequilibrio mental. Como hemos visto, hubo alguna película que aprovechó el contexto de la Segunda Guerra Mundial para hacer crítica social. Podemos realizar una primera aproximación a la forma que tuvo Hollywood de retratar el conflicto de Vietnam, comparándola con la visión que dio de otros acontecimientos de la misma índole, como fue, salvando las distancias, la Segunda Guerra Mundial. Es casi un cliché decir que la mayor parte del cine sobre la Guerra de Vietnam, más allá de la supuesta derrota militar, habla de una derrota moral que se derivó de la mala conciencia provocada por las noticias sobre 16 Dirigida por Lewis Gilbert. La historia se desarrolla en la Malasia británica de comienzos de los 50. 17 Dirigida por Walter Hill, cuenta la historia de una patrulla de la Guardia Nacional enfrentada a unos rudos cazadores cajun, en los inhóspitos pantanos de Louisiana. 18 GONZÁLEZ-FIERRO SANTOS, Francisco Javier. Toda la Guerra del Vietnam en cine y televisión. Madrid: Arkadin, 2008, pp. 21-22. 19 Dirigida por Mervyn LeRoy, narra las desventuras de un veterano de la Primera Guerra Mundial condenado a trabajos forzados. 20 Dirigida por William Wyler, narra el momento en el que tres veteranos de la Segunda Guerra Mundial regresan a casa y se dan cuenta de que todo ha cambiado en su pequeño pueblo. 21 Kazan fue ideológicamente de izquierdas hasta la década de los cuarenta. Después colaboró en la caza de brujas anticomunista organizada por el senador republicano McCarthy, delatando a sus antiguos correligionarios. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 177 atrocidades que los estadounidenses habían cometido en esa guerra. Cabe preguntarse si acaso antes de Vietnam, EE.UU., su gobierno o sus tropas, habían estado implicados en actos de lesa humanidad, y si así había sido. ¿Por qué esas otras barbaries no merecieron nunca que el objetivo de las cámaras de Hollywood se enfocara sobre ellas? Se podía argumentar que son épocas distintas y que la Guerra de Vietnam fue ampliamente documentada por unos periodistas que se movían con total libertad22, mientras que en los años 40 había un rígido control que impidió el conocimiento de determinadas informaciones. Pero no es así, ya que durante la Segunda Guerra Mundial abundaban los periodistas empotrados en unidades de primera línea con acceso directo a los hechos y protagonistas de la conflagración. Si la Guerra de Vietnam dividió a la opinión pública, en un principio la Segunda Guerra Mundial también lo hizo. De hecho los aislacionistas eran un movimiento muy importante, con destacadas figuras al frente como Charles Lindbergh23, que solo pudo ser soslayado gracias a la indignación provocada por el ataque japonés a la base naval de Pearl Harbor. También hubo sobre los dos conflictos, una amplia información gráfica en forma de fotografías y documentales. Así que debemos continuar buscando ese elemento que provocó que Vietnam fuera interpretado por el cine como origen de la pérdida de la inocencia y del derrumbe de los ideales de la nación. ¿Fue el papel de los medios de comunicación estadounidenses, el que marcó el sentimiento de culpabilidad por la guerra? ¿El cambio de mentalidad que conllevó una época nueva? ¿O el hecho de que por primera vez la sociedad estadounidense veía casi en directo, gracias a los noticiarios vespertinos de la televisión, la guerra en toda su crudeza? Imágenes terribles, pero que no dejaban de ser parecidas a las de otras guerras que simplemente no se habían mostrado. ¿Hubiera podido soportar el pueblo estadounidense la Segunda Guerra Mundial, si esta hubiese sido televisada...? Según Dittmar y Michaud, mientras que continúa el debate acerca del impacto político que tuvo la cobertura de la guerra por los medios de comunicación, reconocen que la influencia de esas imágenes periodísticas en el cine es incuestionable24. Las 22 Véase el relato de la experiencia de un reportero de guerra en Vietnam en GUERRERO, Juan A. Nam: Crónica de la Guerra de Vietnam, 1965-1975. Barcelona: Planeta-Agostini, 1993, pp. 296-299. 23 Lindbergh obtuvo fama internacional al ser el primer piloto en atravesar sin escalas el Océano Atlántico en un vuelo legendario. Cuando los japoneses atacaron Pearl Harbor, intentó entrar en las Fuerzas Aéreas, pero fue rechazado. Aún así, siendo solo un asesor civil, lideró 50 misiones de combate. 24 DITTMAR, L.; MICHAUD, G. Op. Cit. p. 2. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 178 películas sobre la Guerra de Vietnam no constituyen un género en sí mismas, pero toman prestados códigos de otros géneros establecidos. En el caso de la cobertura televisiva “[...] los reportajes de noticias de la guerra han suministrado al cine narrativo un almacén de iconografía auténtica sobre la que dibujar y un estilo de representación visual que potencia el sentido de inmediatez y realismo en numerosos filmes”25. Refiriéndose también al tema de la cobertura mediática del conflicto, Jamie Russell afirma que los estadounidenses se sintieron concernidos por aquellas imágenes ya que era fácil identificarse con los jóvenes soldados que aparecían en la pantalla: A medida que la guerra se transmitió a millones de hogares estadounidenses, los espectadores se encontraron cara a cara con la carnicería y el terror. Estas no eran las imágenes cuidadosamente desinfectadas que las audiencias vieron en los cines durante la Segunda Guerra Mundial –esto era mucho más sangriento. Las familias se unían alrededor del televisor para echar un vistazo al chico de los vecinos mientras corría más allá de la cámara bajo una lluvia de balas. O tal vez era un hijo, hermano o marido cuya imagen aparecía de repente, moviéndose agachado a través de la selva en el otro lado del mundo26. Las películas de 16 mm que eran enviadas a EE.UU. desde Vietnam llevaban impresas las imágenes de una violencia que se colaba en los hogares, pero la mayor parte del cine sobre la Guerra de Vietnam es muy posterior a la intervención bélica. ¿Por qué ese cine seguía impregnado de fatalismo tantos años después de la guerra y de las convulsiones sociales que produjo? Sin duda, existía la percepción entre los cineastas de Estados Unidos, de que en Vietnam sus compatriotas habían dejado de mostrarse como caballeros y se habían comportado como bárbaros. Mientras que la segunda Guerra Mundial ha sido plasmada en cientos de películas como una guerra justa, llevada a cabo con una caballerosidad artúrica y como una empresa del mundo libre en contra de la barbarie y el totalitarismo; el conflicto de Vietnam, casi siempre se ve reflejado en el cine norteamericano rodeado de polémica y con frecuentes referencias a abusos, locura colectiva y atrocidades. Pero no deja esta postura de ser algo hipócrita, ya que durante la Segunda Guerra Mundial se arrojaron dos bombas nucleares sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki y cientos de miles de mujeres, niños y ancianos alemanes fueron masacrados gratuitamente en bombardeos abiertamente terroristas sin 25 Ibíd. 26 RUSSELL, Jamie. Vietnam War Movies. Harpenden: Pocket Essentials, 2002, p. 7. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 179 finalidad militar alguna27. Soldados alemanes que ya se habían rendido fueron ejecutados en el acto por las tropas norteamericanas con cierta asiduidad28 y los bombardeos aliados durante el desembarco de Normandía y días posteriores, causaron enormes bajas entre la población civil francesa29. La ciudad de Caen fue arrasada y unos 1.500 civiles franceses tuvieron que morir porque el mando norteamericano consideraba un peligro a las escasas fuerzas alemanas que todavía quedaban en la ciudad normanda30. Según un estudio del cuerpo jurídico (JAG) del Ejército de Estados Unidos sobre ese período, cientos de mujeres alemanas fueron violadas por los soldados de EE.UU. en su avance sobre Berlín31. Aquellos que se opusieron fueron asesinados32. Las terribles condiciones de los campos de prisioneros que tras la victoria aliada albergaban a unos cinco millones de soldados alemanes derrotados, son todavía hoy motivo de controversia y no se conoce con exactitud cuantos cautivos murieron de hambre y penalidades bajo la autoridad del general Eisenhower33. En los EE.UU. más de cien mil ciudadanos americano-japoneses fueron arrestados y conducidos a campos de concentración; familias enteras de ascendencia japonesa permanecerían durante toda la guerra en los campos, sin importar su nacionalidad estadounidense34. En 1942, la War Relocation Authority, organismo al cargo de la detención y traslado de los estadounidenses con antepasados japoneses, había montado diez campos de internamiento en siete Estados35. En un primer momento, la famosa fotógrafa estadounidense Dorothea Lange, documentó las detenciones, el traslado y las 27 Cfr.: HASTINGS, Max. Se desataron todos los infiernos. Barcelona: Crítica, 2011, pp. 19, 134, 311, 416, 499, 503, 531-533, 539, 542-565, 645, 734. Véase también SMITH, Melden E. “The Strategic Bombing Debate: The Second World War and Vietnam”. Journal of Contemporary History Nº 12 (1977): 175-91. 28 Cfr.: Ibíd. p. 742. 29 Cfr.: Ibíd. p. 595. 30 Cfr.: BEEVOR, Antony. El Día D. La Batalla de Normandía. Barcelona: Crítica, 2010, p. 338. 31 Lilly estima en 17.800 los casos de violación cometidos por las tropas estadounidenses en toda Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Cfr.: LILLY, J. Robert. Taken by Force: Rape and American GIs in Europe during World War II. New York, NY: Palgrave Macmillan, 2007. 32 Cfr.: Estados Unidos de América. History of the JAG Branch Office, US forces, European Theatre, 18 july 1942- 1 Novenber 1945, vol. I, pp. 242-249. Citado por HASTINGS, Max. Op. Cit. p. 676. 33 Cfr.: BACQUE, James. Other Losses. Rocklin, CA: Prima Pub., 1992, pp. 20-95 passim. 34 Cfr.: El mundo en guerra. Cap. 7: En el camino. Prod. Jeremy Isaacs. Thames Television, 1973. DVD, min. 25. 35 SANZ, Javier. Mientras sus familias eran encarceladas, el regimiento de japoneses de los EEUU era el más condecorado en Historias de la historia [en línea]. Disponible en: http://historiasdelahistoria.com/2012/03/28/mientras-sus-familias-eran-encarcelas-el-regimiento-de- japoneses-de-los-eeuu-era-el-mas-condecorado [consultado el 12 de abril de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 180 condiciones en los campos de concentración, aunque sus fotografías se mantuvieron en secreto durante largos años. No será hasta 1984 cuando encontramos en el cine hollywoodense una primera referencia, en una escena de The Karate Kid (John G. Avildsen, 1984) en la cual el señor Miyagi (Pat Morita) hace referencia a esos hechos lamentables. Hemos de llegar a los años ‘90 para encontrar producciones que tratan abiertamente sobre el tema: Come See the Paradise36 (1990), Strawberry Fields37 (1997), Snow Falling on Cedars38 (1999) y American Pastime39 (2007). Pero no parece haber muchas películas hollywoodenses sobre la Segunda Guerra Mundial que reflejen crítica alguna sobre los demás acontecimientos mencionados o sobre el hecho de que alrededor de dos millones de ucranianos, estonios, lituanos, letones, bielorusos, caucásicos, cosacos40 y personas de otras zonas de la URSS que en algunos casos se habían unido a los alemanes para luchar contra el Comunismo y estaban prisioneros de los EE.UU. y en otros casos habían emigrado a Occidente antes de la Segunda Guerra Mundial, fueron entregados por Estados Unidos y las demás potencias aliadas a Stalin tras el fin de la guerra. Según el historiador Stéphane Courtois, un millón de estas personas fueron exterminadas41. Tampoco pudieron salvarse los hijos de los inmigrantes rusos nacidos en Norteamérica y que nunca habían pisado la URSS. Aunque poseían la nacionalidad estadounidense, el Gobierno de los Estados Unidos los embarcó como ganado hacia territorio soviético, donde sufrirían un terrible destino. Estas deportaciones inhumanas, eran además absolutamente ilegales tanto desde el punto de vista de la propia legislación estadounidense, como desde los criterios establecidos por las distintas Convenciones de Ginebra. 36 Dirigida por Alan Parker la película describe el trato a los japoneses-americanos en los Estados Unidos después del ataque a Pearl Harbor y la consiguiente pérdida de las libertades civiles, con la trama secundaria de una historia de amor. 37 Dirigida por Rea Tajiri, la historia se centra en Irene Kawai, un adolescente estadounidense de origen japonés en el Chicago de la década de 1970, obsesionado por una antigua foto de su abuelo tomada en un campo de internamiento para los japoneses-americanos. 38 Basada en la premiada novela de David Guterson del mismo título. Fue distribuida en 1999 y obtuvo la nominación para un Premio de la Academia a la Mejor Fotografía. Dirigida por Robert Scott Hicks. 39 Dirigida por Desmond Nakano, se basa en hechos reales y muestra la vida interior de los campos de concentración, donde el béisbol era una de las principales diversiones de la vida de los internados. 40 En Estados Unidos, la comunidad cosaca de San Francisco compuesta por 1.179 personas, fue deportada al completo a la URSS a través del Océano Pacífico, siendo entregados al NKVD en el puerto de Vladivostock. Algunos rusos de Idaho que se negaron a regresar a Rusia, fueron reducidos con gases lacrimógenos para obligarlos a embarcar rumbo a la URSS. Véase COURTOIS, Stéphane, El libro negro del Comunismo. Barcelona: Planeta, 1998, pp. 362-363. 41 Cfr.: COURTOIS, Stéphane, El libro negro del Comunismo. Barcelona: Planeta, 1998, pp. 358-365. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 181 Lo cierto es que la extrema maldad del bando enemigo, no convierte automáticamente al contrario en el paladín de la bondad suprema. Y es que los estadounidenses no constituían el paradigma de la virtud, ni en Vietnam, ni en la Segunda Guerra Mundial. Cosa distinta es, cómo una gigantesca máquina de propaganda cinematográfica puede moldear a la opinión pública. (Quede claro que poner negro sobre blanco las barbaridades cometidas por un bando, no presupone ninguna justificación de las terribles y abominables acciones de Alemania y Japón cometidas durante la Segunda Guerra Mundial). La guerra y la propaganda han unido sus recursos en numerosas ocasiones a lo largo de la historia. En este sentido, en la Primera Guerra Mundial encontramos el nacimiento de conceptos como propaganda, opinión pública y manipulación. Durante ese periodo los contendientes crearon por vez primera en la historia enormes máquinas de propaganda, similares a las descritas por George Orwell en su conocida y clarividente novela “1984”. En esta línea, Fernando R. Contreras, indica que: En cualquier caso hemos de partir del principio de que no existe comunicación social que no implique persuasión. Técnicamente ello se denomina propaganda y tiene unas reglas y unas técnicas bien conocidas. Es cierto que el uso de la palabra “propaganda” tiene en nuestros días y en numerosas ocasiones un carácter peyorativo. Calificar de propaganda un mensaje cualquiera puede equivaler a que éste sea considerado como falso o carente de honradez. Sin embargo la propaganda entendida como comunicación persuasiva de masas es una técnica tan indispensable en tiempos de paz como en tiempos de guerra42. La historia de las guerras del siglo XX no se puede explicar sin atender a las cuestiones de comunicación. La opinión pública y la génesis de los conflictos armados están íntimamente ligadas, desde la guerra hispano-norteamericana de 1898, azuzada por los diarios amarillistas de William Randolph Hearst (que acabaría para España con un desastre naval y con la pérdida de Cuba, Filipinas, Puerto Rico, las Islas Marianas, Carolinas y Palaos, incluyendo, Guam y Guadalcanal), hasta nuestros días, pasando por la Guerra de Vietnam. Sirva como muestra, el conocido episodio en el que el famoso caricaturista Remington que había sido enviado a Cuba por el periódico de Hearst New York Journal, para ilustrar los supuestos desmanes de los españoles, cansado de la falta de acción telegrafió a Hearst: “Todo está en calma. No habrá guerra. Quiero volver”. 42 CONTRERAS, Fernando R.; SIERRA, Francisco. Culturas de guerra: medios de información y violencia simbólica. Madrid: Ed. Cátedra, 2004, pp. 19-20. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 182 Fue entonces cuando William Randolph Hearst le contestó: “Quédese. Usted facilite las ilustraciones que yo pondré la guerra”43. Según F. Bermeosolo, por encima de la belicosidad y de las ambiciones imperialistas del presidente McKinley, quien realmente provocó la guerra de los EE.UU. contra España fue Hearst: Todos aquellos que han buscado la explicación a las causas de la guerra (de Estados Unidos y España) han coincidido en señalar con el dedo acusador a William Randolph Hearst, quien, tergiversando las noticias acerca de la insurrección y haciendo uso de todas las técnicas de moldeamiento de la opinión pública al alcance del periodismo amarillo, hizo saltar los resortes de la sensibilidad y del sentimentalismo norteamericano, creando una psicosis de guerra en el pueblo de los Estados Unidos44. La explosión del Maine en el puerto de La Habana en extrañas circunstancias, sería el acontecimiento que Hearst esperaba para tener su guerra. Es curioso el hecho de que cuatro días antes de la explosión, se había visto un yate propiedad de Hearst fondeado junto al Maine en la zona militar del puerto de La Habana45. Extraño lugar para atracar un barco de recreo. Si el Maine supuso un punto de inicio y marcó el conflicto del 98 exacerbando los ánimos del público estadounidense, hay un acontecimiento clave en la Guerra de Vietnam que conmocionó a la opinión pública por encima de otros sucesos y creó una ola de rechazo a la guerra. Fue la famosa y lamentable masacre de la aldea vietnamita de My Lai que escandalizó a Norteamérica y que ha condicionado el cine sobre este conflicto46. Pero estos hechos lamentables, se quedan pequeños en comparación con los otros crímenes de guerra que cometieron los militares y el gobierno de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. 43 BERMEOSOLO, Francisco. El origen del periodismo amarillo. Madrid: Rialp, 1962, p. 41. 44 Ibíd. 45 El 30 de enero, apareció el yate Bucanero, propiedad de William R. Hearst. El Bucanero se presentó sin permiso de aduana y sin solicitar amarre ni permiso del práctico. Tras una extraña maniobra, fondeó en la zona militar entre el Maine y el Legazpi. El Bucanero permaneció en el mismo atraque, a pesar del requerimiento de abandonarlo de las autoridades portuarias. 46 Cfr.: AUSTER Albert; QUART, Leonard. How the War Was Remembered. New York: Praeger, 1988, p. 35. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 183 Portada del New York Journal con la noticia del hundimiento del Maine. Las reivindicativas conciencias de la intelectualidad estadounidense que con tanta fuerza se opusieron a los desmanes cometidos en Vietnam, veinte años antes no parecían estar dispuestas a cuestionar los bombardeos de Dresde o Hamburgo. En cuanto a los cineastas estadounidenses, todavía está por hacer en Hollywood la película que se plantee honestamente alguna duda ética acerca del hecho de matar a 245.000 personas47 indefensas en Hiroshima y Nagasaki. Según el historiador británico Niall Ferguson, en los años 40 la propaganda estadounidense había presentado a los japoneses como una cruel raza de “subhumanos simios amarillos” y aquellas vidas parecían no tener ningún valor. Añade Ferguson que el hecho de que las tropas norteamericanas se comportaran con los japoneses de forma parecida a como los alemanes lo hicieron con los soviéticos, era debido a que los consideraban untermensch (del Alemán; subhumanos) y sus restos podían ser tratados como si se tratara de animales48. En relación a lo anterior, no podemos dejar de mencionar el siniestro fenómeno del coleccionismo de restos humanos practicado por los soldados y Marines 47 Cfr.: Radiation Effects Research Foundation. Estimated population size and number of acute (within two to four months) deaths in Hiroshima and Nagasaki after the atomic bombings [en línea]. Disponible en: http://www.rerf.or.jp/general/qa_e/qa1.html [consultado el 3 de noviembre de 2013]. 48 FERGUSON, Niall. The War of the World: History's Age of Hatred. London: Allen Lane, 2006, p. 522. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 184 estadounidenses en el Pacífico. Los cráneos de los japoneses eran hervidos, descarnados y remitidos a EE.UU. como recuerdo. Es un hecho conocido que al presidente Franklin D. Roosevelt le fue obsequiado un abrecartas tallado con el hueso del brazo de un soldado japonés49. Pero ni siquiera Clint Easwood en su supuesta visión simétrica de Banderas de nuestros padres50 (Flags of Our Fathers, 2006) y Cartas desde Iwo Jima51 (Letters from Iwo Jima, 2006), ha osado incluir referencia alguna a estas repugnantes prácticas. Sin embargo, sí encontramos elementos de novedosa autocrítica en la escena de la ejecución a sangre fría de los soldados japoneses prisioneros en el primero de los filmes citados. En esta línea, cabe hacer mención aquí del gran escándalo que en su momento originó el director estadounidense Samuel Fuller, al incluir por primera vez en la historia del cine hollywoodense el asesinato de un prisionero de guerra en su película Casco de acero52 (The Steel Helmet, 1951) ambientada en la Guerra de Corea. El papel de los medios y en concreto del cine como conformador de la opinión pública y prescriptor de corrección moral es patente hoy en día y parece existir un consenso tácito entre los cineastas estadounidenses para presentar siempre de manera positiva los actos de los soldados de los EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial, incluso en producciones actuales (pasados más de setenta años), haciendo uso de una visión falta de autocrítica; mientras que la Guerra de Vietnam sí es objeto de un continuo examen de conciencia. Hemos tenido que esperar a ver Salvar al soldado Ryan53 (Saving Private Ryan, 1998) para descubrir a soldados estadounidenses ejecutando prisioneros de guerra alemanes en la pantalla. Loable ejemplo de sinceridad del director Steven Spielberg, aunque quizá haya llegado algo tarde. 49 DOWER, John W. War Without Mercy: Race and Power in the Pacific War. New York, NY: Pantheon Books, 1986, pp. 64-66. 50 Dirigida por Clint Eastwood y escrita por William Broyles Jr. y Paul Haggis, basada en la novela homónima de James Bradley y Ron Powers sobre el desembarco en Iwo Jima. 51 Producida y dirigida por Clint Eastwood. Junto a Banderas de nuestros padres, forma el díptico de este director sobre la Batalla de Iwo Jima, acaecida en el teatro de operaciones del Pacífico durante la II Guerra Mundial. 52 The Steel Helmet fue dirigida por Samuel Fuller. El filme provocó tal conmoción que el Pentágono convocó a Fuller para que diera explicaciones, y el FBI investigó si los comunistas estaban tras la financiación de la película; también generó una gran controversia en la prensa. 53 Dirigida por Steven Spielberg, con guión de Robert Rodat, destaca por su interpretación realista de la guerra. Narra el desembarco aliado en la “playa Omaha” el 6 de junio de 1944 y la posterior búsqueda de un soldado cuyos hermanos han caído en combate, en medio de la vorágine de la guerra. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 185 En cuanto a la Primera Guerra Mundial, no ha tenido un tratamiento idealizado como la Segunda, sino que más bien ha sido plasmada como un Apocalipsis terrorífico, en un tratamiento con muchos elementos comunes al cine sobre la Guerra de Vietnam. La relativa (y llamativa) escasez de producciones sobre la Primera Guerra Mundial nos permite hacer aquí un breve repaso de los filmes más significativos. Los grandes títulos que la rememoran, emplean en general una visión crítica con la idea de la guerra y pesimista acerca del destino de los hombres. Charles Chaplin, en Armas al hombro (Shoulder Arms, 1918) ridiculizó la guerra a través de un queso maloliente arrojado a las trincheras alemanas, con un tratamiento tragicómico que desmitificaba la idea de las glorias guerreras. Los cuatro jinetes del Apocalipsis (The Four Horsemen of the Apocalypse, 1921), y El gran desfile54 (The Big Parade, 1925), son alegatos antibelicistas donde no hay héroes y la guerra se aborda de forma cruda y estremecedora. Rex Ingram, ofrece en Los cuatro jinetes del Apocalipsis la visión melodramática de cómo la guerra destruye los lazos de amor familiares. Se convirtió en la película muda con mayor número de espectadores de la historia55. En 1962 Vincente Minnelli realizaría un remake, ambientando la trama en la Segunda Guerra Mundial. William Wellman nos ofrecería con Alas56 (Wings, 1927) una versión más aventurera y colorista del conflicto, mezclando espectaculares secuencias de combates aéreos con romance y drama. Alejada del barro de las trincheras, la película ofrecía una trama amorosa idealizada que discurría paralela a la guerra aérea. Las escenas acrobáticas eran muy meritorias, puesto que no se usaron muñecos; los aviones iban siempre tripulados y, en ocasiones, el director consiguió juntar hasta dieciocho aparatos en vuelo en un solo plano57. La película no es en absoluto antibelicista, prueba de ello es que despertó tantas vocaciones militares que el año de su estreno se dispararon las solicitudes para ingresar en las Fuerzas Aéreas de EE.UU. 54 Dirigida por King Vidor, narra el desengaño de tres amigos alistados para ir a la guerra cuando se encuentran con la cruda realidad del frente en los campos de batalla franceses. 55 Cfr.: ROCH, Edmon. Películas clave del cine bélico. Barcelona: Robinbook, 2008, p. 37. 56 Dirigida por William A. Wellman, es un drama bélico que ha pasado a la historia por ser el primer film que ganó el Oscar a la mejor película, el año de la creación de los premios de la Academia americana (años 1927-1928). 57 Cfr.: ROCH, Edmon. Op. Cit. p. 45. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 186 Ángeles del infierno58 (Hell's Angels, 1930), la primera gran película bélica del cine sonoro, también combinaba impresionantes escenas aéreas con una trama de comedia banal. Apasionado de los aviones, Huges realizó una extraordinaria película llena de prodigios técnicos que tardarían años en igualarse. El águila y el halcón59 (The Eagle and the Hawk, 1933) continuaría en esa línea de aventuras aéreas salpicadas de drama. Otros exponentes de la visión amarga de la guerra, aunque con cierta esperanza en la condición humana son: Sin novedad en el frente60 (All Quiet on the Western Front, 1930), Adiós a las armas61 (A Farewell to Arms, 1932) y La gran ilusión62 (La grande illusion, 1937) que pondrían a las relaciones humanas, el amor y la amistad por encima de las miserias de la guerra. El director G. W. Pabst da otra vuelta de tuerca y en Cuatro de infantería (Westfront 1918, 1930) refleja una guerra donde el auténtico enemigo no está en la trinchera de enfrente, sino en el ejército propio. Los de su mismo bando, hacen más daño a los soldados protagonistas de la película que el enemigo. No obstante, hubo otras miradas sobre la Gran Guerra, más heroicas y triunfalistas, aunque siempre acompañadas de un toque de sentimiento crítico, como son las convicciones pacifistas expresadas por el protagonista de El sargento York63 (Sergeant York, 1941). Con Senderos de gloria64 (Paths of Glory, 1957) y Johnny cogió su fusil65 (Dalton Trumbo's Johnny Got His Gun, 1971) se retorna al amargo sentimiento de la guerra, al tema del sinsentido de millones de muertes inútiles y se muestra la guerra como una absurda segadora de vidas. La tardía Gallipoli66 (1981) enmarcada en la desastrosa operación para intentar noquear a Turquía, ordenada por el entonces primer lord del 58 Dirigida y producida por Howard Hughes. Protagonizada por Jean Harlow, Ben Lyon, y James Hall. El guión escrito por Harry Behn y Howard Estabrook, narra las peripecias de los pilotos de norteamericanos en la Primera Guerra Mundial. 59 Dirigida por Stuart Walker, narra la historia de tres estadounidenses que se ofrecen voluntarios para combatir junto a los ingleses en la Royal Air Force durante la Primera Guerra Mundial. 60 Adaptación de la novela antibelicista de Erich María Remarque, dirigida por Lewis Millestone. 61 Dirigida por Frank Borzage. Inspirada en la novela homónima de Ernest Hemingway. 62 Dirigida por Jean Renoir, retrata el día a día de unos prisioneros franceses en un campo de concentración alemán durante la Primera Guerra Mundial. 63 Dirigida por Howard Hawks, narra la historia de Alvin C. York, un granjero que en un principio se niega a incorporarse a filas por razones morales, pero que una vez superadas sus dudas llega al frente y se muestra como un héroe al capturar él solo a 132 soldados alemanes. 64 Dirigida por Stanley Kubrick. En la Francia de 1916, durante la Primera Guerra Mundial, una unidad francesa se niega a atacar las posiciones alemanas y el alto mando impone severas represalias. 65 Desgarradora historia de un soldado que pierde brazos y piernas y queda ciego, sordo y mudo en la guerra, dirigida por Dalton Trumbo. 66 Dirigida por Peter Weir. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 187 almirantazgo Winston Churchill y que costaría la vida de más de 8.000 australianos, continúa en esa línea y narra la pérdida de la inocencia de dos idealistas jóvenes australianos movilizados con el ANZAC67. La secuencia final, en la que uno de los protagonistas carga contra las posiciones turcas sin armas y en una loca carrera, es una potente metáfora del sinsentido y la brutalidad de la guerra. Feliz Navidad68(Yoyeux Nöel, 2005) narra el episodio real en el cual, soldados alemanes, franceses y británicos dejaron las armas en diciembre de 1914 y confraternizaron celebrando juntos el día de Navidad y jugando un partido de fútbol. Pero también encontramos otras producciones, más alejadas de sentimientos pacifistas y narradas en tono épico como el biopic Lawrence de Arabia69 (Lawrence of Arabia, 1962), El batallón perdido70 (The Lost Battalion, 2001) y Caballo de batalla71 (War Horse, 2011). Por otra parte, en el caso de la Guerra de Vietnam las películas han sido muy críticas desde el primer momento, no ya con el proceder de las tropas combatientes, sino también con el propio hecho político de la guerra contra el Norte y del apoyo al Sur. La pérdida de toda vida humana es deplorable, pero si matar a todos los habitantes de una aldea vietnamita es un horror... ¿Qué podemos pensar sobre el hecho de borrar del mapa una ciudad entera como Dresde en veinticuatro horas de bombardeos continuos o de aniquilarla en sólo unos segundos como en Hiroshima y en Nagasaki? No obstante, la de Estados Unidos fue la única sociedad que finalizó la Segunda Guerra Mundial sin un sentimiento victimista y sin remordimientos. La gran mayoría de la población se mostraba orgullosa tanto de la victoria, como de su nuevo estatus de superpotencia. Una guerra en la que EE.UU. había participado al verse atacado por Japón, había evolucionado en el imaginario romántico estadounidense hasta convertirse 67 Siglas del Cuerpo de Ejército de Australia y Nueva Zelanda. (Australian and New Zealand Army Corps). 68 Guión y dirección de Christian Carion. 69 Dirigida por David Lean. T.E. Lawrence (Peter O'Toole), un conflictivo y enigmático oficial británico, es enviado al desierto para participar en una campaña de apoyo a los árabes contra Turquía. Basada en la novela autobiógrafica de T.E. Lawrence Los siete pilares de la sabiduría. 70 Telefilme dirigido por Robert Mulcagy, que narra la historia real de un grupo de 800 soldados norteamericanos aislados en el bosque de Argonne durante las postrimerías de la Primera Guerra Mundial. 71 Adaptación de un relato literario de Michael Morpurgo, realizado por Steven Spielberg. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 188 en una cruzada por el bien y la libertad. “Fue la última ocasión en la que, en su mayoría los estadounidenses pensaban que eran inocentes y buenos, sin matices”72. Por el contrario la Guerra de Vietnam supuso un trauma nacional, una herida abierta en la sociedad estadounidense que no fue capaz de soportar la presentación diaria en los informativos vespertinos de la televisión, de la descarnada realidad de la guerra73 (una de las claves de la desigual aceptación de los dos conflictos armados), una realidad que por otro lado, aparece deformada en gran cantidad de filmes. Ni fue una campaña contra pobres campesinos armados con palos, ni fue una quijotesca acción de la Norteamérica guerrillera con cuchillo y cinta en el pelo, como se nos presenta en la caricaturizada saga del boina verde John Rambo. Es evidente que el Norte no tenía ni de lejos la capacidad militar de los EE.UU. y que era uno de los países más pobres de la Tierra, a pesar del apoyo de sus aliados comunistas. Pero el miedo a una reacción de éstos, China y la URRS principalmente, llevó a los norteamericanos a usar su poder bélico siempre de forma muy limitada. El ejército de Vietnam del Norte al mando de su comandante en jefe, el general Vo Nguyen Giap ya había derrotado a los franceses con todos sus generales de Estado Mayor y la mítica Legión Extranjera Francesa, en Dien Bien Phu. Giap había conseguido transformar al Viet Minh de una fuerza guerrillera en un ejército regular muy competente, capaz de vencer a la Legión Extranjera. No era ni mucho menos una guerrilla de aficionados, sino una numerosa fuerza bien instruida, ideológicamente fanatizada y muy bien organizada. Según el Doctor K. G. Sears: Para hablar de Vietnam en su perspectiva adecuada, es necesario entender que el Ejército de EE.UU. no fue derrotado en Vietnam y que el gobierno de Vietnam del Sur no se derrumbó debido a la mala administración o la corrupción, ni fue derrocado por las guerrillas revolucionarias que se movían con sandalias hechas de neumáticos de goma, pijama negro y portaban armas caseras. No había ningún «levantamiento general» o «rebelión» de la población del Sur. Un ejército convencional formado por diecisiete divisiones convencionales, organizadas en cuatro cuerpos de ejército, invadió Saigón. Esta fuerza totalmente convencional (armada, equipada, entrenada y pertrechada por la Unión Soviética) lanzó un ataque frontal cruzando la frontera de 72 TERKEL, Struds. The Good War: An Oral History of World War Two. London: Hamish Hamilton, 1984, p. 67. 73 Cfr.: PIMLOTT, John. Vietnam. Las batallas decisivas. Barcelona: Folio, 1998, p. 43. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 189 Vietnam del Sur y lo conquistó, de la misma manera que Hitler conquistó la mayor parte de Europa en la Segunda Guerra Mundial74. Lo cierto es que dos bandos con ejércitos en toda regla se enfrentaron en un conflicto a gran escala. El ejército de Vietnam del Norte junto con el Vietcong y de otro lado el Ejército de la República de Vietnam del Sur junto al Ejército Estadounidense y los Marines. Más 48.000 coreanos del Sur75 y 8.000 australianos y neozelandeses que combatieron también en ayuda del Sur prooccidental, mientras que el Norte comunista contó con el refuerzo de miles de asesores cubanos, unos 55.000 soviéticos y 327.000 soldados chinos76. Aviones contra aviones, Mig 25 contra Phantom F4; ametralladoras Degtarev contra ametralladoras M-60; soldados entenados, contra soldados entrenados; armas chinas, checas y soviéticas contra armas estadounidenses; fusiles de asalto Kalashnikov AK-47, contra fusiles de asalto Armalite M-16; carros de combate T-55 de fabricación rusa, contra carros de combate M-48 norteamericanos. Por supuesto que la capacidad industrial y militar de los EE.UU. era inmensa, pero no se empleó con intensidad decisiva, para no provocar una guerra con China y la Unión Soviética. De otro modo, el Norte hubiese quedado pronto fuera de combate, según el coronel Bui Tin77, antiguo alto cargo del ejército nordvietnamita. Al no concentrarse los ataques, se permitió al Norte recuperarse y eso permitió la prolongación de la guerra. La manida idea de que la Guerra de Vietnam fue como la lucha de David contra Goliat no deja de ser una exageración y da una versión simplista de un conflicto que no puede entenderse de un modo fácil. Muchos factores entraban en juego: la Guerra Fría, el Norte contra el Sur, los vietnamitas del llano contra los montañards, los comunistas contra los nung, los budistas contra los católicos, los jemeres rojos en Camboya, los hmong anticomunistas... Todo ello unido a la secular agresividad de los vietnamitas contra los invasores extranjeros, a un gobierno del Sur inoperante y corrupto, a un Vietcong 74 SEARS, K. G. Vietnam: Looking Back - At The Facts. vietnamresearch.com [en línea]. Disponible en: http://vietnamresearch.com/history/stats.html [consultado el 18 de febrero de 2014]. 75 Cfr.: Los coreanos en la guerra de Vietnam en La última batalla [en línea]. Disponible en: http://laultimabatalla.wordpress.com/2010/06/01/los-coreanos-en-vietnam/ [consultado el 12 de abril de 2014]. 76 Cfr.: SEARS, K. G. Op. Cit. 77 Cfr.: YOUNG, Stephen. “How North Vietnam Won the War”. The Wall Street Journal. 3 de agosto de 1995. Véase también BÙI, Tín. Following Ho Chi Minh: The Memoirs of a North Vietnamese Colonel. Honolulu: University of Hawaii, 1995. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 190 fanatizado que aterrorizaba al campesinado y eliminaba a cualquiera que no estuviese dispuesto a colaborar, hacían del Vietnam una guerra sin buenos y malos. ¿Ir a morir allí? ¿Ver marchar a los tuyos a una guerra extraña? ¿Para qué? En cierto modo, el cine norteamericano sobre la Guerra de Vietnam ha dedicado gran parte de sus esfuerzos a intentar comprender aquella intervención desde un punto de vista casi siempre acusador con su propia nación y alejado de la complacencia. Aunque quizás las enseñanzas de ese cine no siempre estén claras tal como indica Chistian G. Appy: Ahora que dos de cada cinco estadounidenses han nacido después de que la lucha terminara, un número creciente de nuestros ciudadanos y ciudadanas basan la mayoría de sus reflexiones en las películas de Hollywood, que no nos dicen nada sobre cómo empezó, por qué generó tanta oposición o por qué duró tanto78. Desde luego hay pocos ejercicios intelectuales y morales tan sanos como la autocrítica. Frente al maniqueísmo hollywoodense que nos ha presentado sin fisuras la Segunda Guerra Mundial, es evidente que el cine norteamericano ha retratado el Vietnam como una guerra injusta, hecha contra unos campesinos desamparados y como un gigantesco ejemplo de abuso de poder. Aunque este cine contiene también grandes dosis de etnocentrismo. Sin embargo la realidad es más compleja que estas visiones o bien mesiánicas o bien autodestructivas. Con respecto a la Segunda Guerra Mundial hubo un evidente acuerdo entre la industria cinematográfica y el gobierno estadounidense79. Se hicieron cientos de películas de ficción durante y tras la guerra; también documentales patrióticos como Por qué luchamos80 (Why We Fight, 1942-45) rodados por prestigiosos directores como Frank Capra y que incluso resultaron heridos en los combates durante la realización de los filmes. Así es el caso de John Ford que sufrió heridas de metralla cuando rodaba con su cámara una batalla naval. Cualquier sacrificio era asumido por parte de los cineastas estadounidenses por apoyar el esfuerzo bélico durante la Segunda Guerra Mundial. La 78 APPY, Christian G. La Guerra de Vietnam. Barcelona: Crítica, 2008, p. 1. 79 En 1942 se creó la OWI, Office of War Information, en la que se integraron agencias gubernamentales como Domestic Branch (frente interior) y Overseas Branch (frente exterior), que controlaban la política cinematográfica. 80 Why We Fight es una serie de siete documentales de propaganda encargados por el gobierno de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial para demostrar a los estadounidenses la necesidad de la participación en la guerra. La mayoría de las películas fueron dirigidas por Frank Capra, cineasta al que impresionó la película de propaganda de Leni Riefenstahl El triunfo de la voluntad (Triumph des Willens,1935) y que trabajó en respuesta directa a la misma. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 191 sintonía era perfecta. Afirma Charles Champlin en el prólogo del libro de Lawrence H. Suid sobre la creación de la imagen de las Fuerzas Armadas estadounidenses en el cine que: “En los buenos y viejos tiempos antes de Vietnam, muchos de los principales directores, guionistas y productores habían participado tanto en la Primera Guerra Mundial como en la Segunda Guerra Mundial. Ellos entendían a los militares, y los líderes militares entendían a los cineastas”81. Empezando por David Wark Griffith con El nacimiento de una nación (The birth of a Nation, 1915) hasta mediados los años sesenta, el cine hollywoodense había plasmado con admiración las hazañas bélicas: las películas sobre la guerra de la Independencia, la persecución (más bien exterminio) de los indios nativos americanos durante la conquista del Oeste, las dos guerras mundiales, la Guerra de Corea; todos eran filmes creados en memoria de las hazañas del soldado estadounidense. La Guerra de Corea no fue muy diferente de la Segunda Guerra Mundial en cuanto a las inmejorables relaciones entre la industria del cine estadounidense y sus Fuerzas Armadas. En este sentido Marilyn B. Young apunta que: La respuesta de Hollywood al 25 de Junio de 1950, el día que la guerra estalló en Corea, fue más de lo mismo. El 28 de Junio de 1950, el departamento de registro de títulos de la Asociación Cinematográfica anunció que había recibido cinco títulos entregados en persona por varios productores: “Corea”, “Corea del Sur”, “Crisis en Corea”, “Formosa” y la premonitoria “Indochina”. “Film Daily” alardeaba de la inmediata respuesta de la industria a la llamada a la lucha: «Por tercera vez en una generación, la impresionante sombra de Marte se proyecta a toda pantalla sobre la Industria Americana… y ...la industria formó filas y pidió órdenes de marcha al gobierno»82. Incluso, Francis S. Harmon que había presidido el comité de coordinación entre Hollywood y varias agencias gubernamentales mientras duró la Segunda Guerra Mundial, volvió a actuar como intermediario durante toda la Guerra de Corea83. Después, la llegada de la Guerra Fría y sus películas supusieron una renovación del pacto entre Hollywood y el Gobierno, con la traslación del sentimentalismo militar de las películas de la Segunda Guerra Mundial al nuevo entorno, aunque de un modo algo 81 CHAMPLIN, Charles en SUID, Lawrence H. Guts & Glory: The Making of the American Military Image in Film. Lexington: University of Kentucky, 2002, p. xiii. 82 YOUNG, Marilyn en RAO, Aparna; BOLLIG, Michael, and Monika Böck. The Practice of War: Production, Reproduction and Communication of Armed Violence. New York: Berghahn, 2007, p. 250. 83 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 192 ambiguo. Pero las relaciones de los cineastas con los militares iban a ensombrecerse con la Guerra de Vietnam y su representación en las pantallas. La intervención militar estadounidense en Vietnam supuso una ruptura en la sempiterna alianza de Hollywood con sus Fuerzas Armadas. Esta ruptura no fue brusca ni total ya que como explica Lawrence H. Suid: Al tiempo que el movimiento contra la guerra crecía y que la televisión traía las realidades del conflicto de Vietnam dentro de los hogares norteamericanos por la tarde a la hora de cenar, la industria del cine dio un paso atrás con respecto a los temas militares. Tras el estreno de Patton, M*A*S*H, Catch-22 y Tora! Tora! Tora!, durante 1970, Hollywood dejó de producir películas de guerra. Con pocas excepciones, la industria, incluso evitó hacer filmes que retratasen a las fuerzas armadas desde un punto de vista negativo84. Narrar las historias de guerra desde una perspectiva heroica, se había terminado. Desde los tiempos de “La Ilíada” y “La Odisea”, pasando por las sagas islandesas, los cantares de gesta, “Beowulf”, el “Cantar de mío Cid” o “Perceval, Le chevalier de la charrette” de Chétien de Troyes, hasta las películas de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra de Corea, el público ha necesitado héroes con los que identificarse. Pero Vietnam había acabado con todos ellos. En esta línea, Jaimie Russell poniendo como ejemplo las películas de la Guerra de Vietnam La Patrulla (Go Tell the Spartans) y Los chicos de la compañía C (The Boys in Company C) apunta que: Ya no hay héroes, sólo idiotas y carne de cañón. El final de La Patrulla (Go Tell the Spartans) resume el sentimiento predominante de ambas películas –fue una guerra estúpida y América fue aún más idiota por quedar atrapada en ella. No hay lugar aquí para el honor, el heroísmo o el autosacrificio e incluso un actor icónico como Burt Lancaster, la estrella de muchas películas de la Segunda Guerra Mundial, recibe un disparo que le hace trizas –de manera significativa, sus últimas palabras están desprovistas de todo heroísmo. Lo único que logra susurrar es «Oh mierda!»85. Pero una cosa es la visión dada por el cine y otra muy distinta afirmar que no existieran auténticos héroes en aquella guerra. Durante la Guerra de Vietnam 245 hombres fueron condecorados con la Medalla de Honor del Congreso, el máximo reconocimiento al valor en combate del ejército de Estados Unidos. Si el investigador 84 SUID, Lawrence H. Guts & Glory: The Making of the American Military Image in Film. Lexington: University of Kentucky, 2002, p. 2. 85 RUSSELL, Jamie. Vietnam War Movies. Harpenden: Pocket Essentials, 2002. p. 18. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 193 acude a los expedientes de aquellos soldados condecorados, puede encontrar ejemplos como el del sargento Loy Etchberger, cuya concesión de la Medalla de Honor del Congreso citamos a continuación: El Presidente de los Estados Unidos de América, en nombre del Congreso, se enorgullece en conceder la Medalla de Honor (a título póstumo) al sargento Richard Loy Etchberger (AFSN: 13409393), de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, por su notable gallardía e intrepidez arriesgando su vida por encima y más allá de la llamada del deber. El sargento Etchberger se distinguió por su heroísmo extraordinario el 11 de marzo de 1968, en Laos, cuando estaba asignado como Jefe de una estación de radar, Destacamento 1, del 1043D Grupo de Radar. En esa fecha, el Jefe Etchberger y su equipo de técnicos mantenían una posición defensiva de alto secreto en la posición Lima 85 cuando la base fue invadida por una fuerza terrestre enemiga. Recibió un ataque de artillería pesada sostenido y fulminante directamente sobre la posición de su unidad, todo el equipo del Jefe Etchberger yacía muerto o gravemente herido. A pesar de haber recibido poca o ninguna formación de combate, el Jefe Etchberger por sí solo mantuvo a raya al enemigo con un M-16, mientras que al mismo tiempo dirigía ataques aéreos en la zona y pedía rescate aéreo. Debido a sus acciones defensivas, heroicas, abnegadas y decididas, fue capaz de negar el acceso del enemigo a su posición y salvar la vida de los supervivientes de su equipo. Con la llegada de la aeronave de rescate, el Jefe Etchberger sin dudarlo, arriesgó su propia vida repetida y deliberadamente, exponiéndose al intenso fuego enemigo con el fin de colocar a sus tres camaradas supervivientes en las eslingas de rescate descolgadas del helicóptero que se mantenía en vuelo estacionario a la espera de transportar por aire a los rescatados a un lugar seguro. Con sus hombres a bordo y a salvo, finalmente el Jefe Etchberger se subió a una eslinga de evacuación, sólo para ser fatalmente herido por el fuego enemigo proveniente del suelo mientras se estaba elevando la aeronave. La valentía y la determinación del Jefe Etchberger haciendo cara al persistente fuego enemigo y a las abrumadoras dificultades están en consonancia con los más altos estándares de desempeño y de las tradiciones del servicio militar. La galantería del jefe Etchberger, su abnegación y una profunda preocupación por sus semejantes con riesgo de su vida, por encima y más allá del llamado del deber, reflejan el mayor crédito para sí mismo y para las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos86. Eran héroes anónimos, olvidados, algunos que incluso hasta tiempos muy recientes no han sido reconocidos oficialmente, como es el caso del soldado Leslie Sabo recientemente condecorado a título póstumo por el presidente Obama con la Medalla de 86 The Vietnam Veterans Memorial [en línea]. Disponible en: http://thewall-usa.com/moh/Etchberger.asp [consultado el 19 de abril de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 194 Honor87. En mayo de 2012 Obama entregó la Medalla de Honor a la viuda de Sabo y dijo que al hacerlo ayudaba a corregir los daños causados a una generación que sirvió a la causa de la libertad, pero que volvió a casa encontrando una nación melancólica y resentida: “En lugar de ser elogiados, nuestros veteranos de Vietnam a menudo eran rechazados. Se les llamó muchas cosas cuando sólo había una cosa que merecían ser llamados y es que eran patriotas americanos”88. El soldado Leslie H. Sabo Jr. de Elwood City, Pensilvania, estaba sirviendo con las fuerzas estadounidenses cerca del pueblo de Se San en el este de Camboya en mayo de 1970, cuando su unidad fue emboscada y casi copada por las fuerzas de Vietnam del Norte. Sus camaradas testificaron que el fusilero Sabo avanzó desde la retaguardia, agarró una granada que el enemigo había lanzado y la arrojó lejos, usando su cuerpo para proteger a un compañero. Después, sin importarle su integridad física Sabo avanzó hacia el bunker enemigo que había hecho fuego sobre las tropas de Estados Unidos y a continuación quitó el seguro de una de sus propias granadas. El presidente Obama relató que: “Se dice que mantuvo esa granada y no la lanzó hasta el último momento, sabiendo que se quitaría la vida, pero sabiendo que podía silenciar ese búnker. Y así lo hizo. Él salvó a sus compañeros, lo que significaba más para él que la propia vida”89. Su expediente, dijo Obama, se había traspapelado: “La niebla de la guerra y el papeleo que parecía perderse en la confusión hizo que este caso casi se perdiera para la historia”90. Fue gracias al veterano Alton Mabb que investigaba para un articulo, como se encontró la documentación original de Sabo olvidada en el Archivo Nacional y de esa manera se iniciaron los trámites para la concesión de la Medalla de Honor. Muchos soldados fueron reconocidos por su valor y otros héroes permanecerán anónimos para siempre. Lo cierto es que la historia de las Fuerzas Armadas estadounidenses en Vietnam no está falta de verdaderos héroes, aunque como hizo el ejército con Leslie H. Sabo, el cine de Hollywood los haya olvidado; cuando no ocultado deliberadamente. Si la realidad de los héroes de Vietnam no tenía encaje en los 87 Cfr.: GI killed in Cambodia clash awarded Medal of Honor. USA Today 16/05/2012 [en línea]. Disponible en: http://usatoday30.usatoday.com/news/military/story/2012-05-16/medal-of-honor- sabo/55019348/1 [consultado el 19 de abril de 2014]. 88 OBAMA, Barack en GI killed in Cambodia clash awarded Medal of Honor. USA Today 16/05/2012 [en línea]. Disponible en: http://usatoday30.usatoday.com/news/military/story/2012-05-16/medal-of- honor-sabo/55019348/1 [consultado el 19 de abril de 2014]. 89 Ibíd. 90 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 195 sentimientos imperantes sobre la guerra, entonces había que crear una versión de la misma que prescindiese de ellos y dibujase una realidad acomodaticia para con el mainstream. La Guerra de Vietnam, sus resultados en ultramar y las consecuencias sociales y políticas vividas en un clima de polarización en Estados Unidos, habían hecho volar por los aires el american dream y las puritanas obsesiones de una sociedad pretendidamente inocente. Nada bueno o noble parecía tener cabida ya en el cine sobre Vietnam, hasta los sinceros sentimientos de amistad y camaradería, clásicos en cualquier producción bélica, plasmados por ejemplo en la famosa película de la Paramount Pictures Tres lanceros bengalíes91 (The Lives of a Bengal Lancer, 1934) se habían transformado en un hipócrita individualismo cuando en La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 1987) el soldado Pedazo de animal (Adam Baldwin) presentado en un ángulo nadir, espeta sobre el cadáver de su compañero caído: “Mejor tú que yo”. Dejando a un lado la criticada producción de John Wayne Los Boinas Verdes (The Green Berets, 1968) y alguna más que apoyaba la intervención estadounidense, el fracaso en Vietnam ha sido la inspiración de un sinfín de películas que reinterpretaron aquella experiencia bajo posturas que van de la desaprobación a la repugnancia. Hollywood se ha centrado en examinar lo que supuso de puertas adentro el conflicto de Vietnam para la sociedad estadounidense, dando una interpretación claramente endogámica y desencantada. Aunque según Dittmar y Michaud, el cine sobre la Guerra de Vietnam conservó según los casos, algunos elementos comunes con las películas producidas para ilustrar la Segunda Guerra Mundial: “Películas de combates en Vietnam como son Platoon y La colina de la hamburguesa (1978), deben aspectos de su estructura narrativa, la construcción de los personajes y su cinematografía a sus predecesoras de la década de los años 40 del siglo XX, como Baatan (1943) y Objetivo Birmania (1945)”92. Pero estas nuevas películas, aunque versaban sobre la Guerra de Vietnam directamente o de manera tangencial, ya no se vinculaban a la lógica tradicional de los 91 Dirigida por Henry Hathaway, está ambientada en la frontera del noroeste de la India en tiempos de la dominación británica y narra las luchas del 41º regimiento de Bengala contra las tribus de Mohammed Khan. 92 DITTMAR, L.; MICHAUD, G. (eds.) From Hanoi to Hollywood. The Vietnam War in American Film. Londres: Rutgers University Press, 1990, p. 4. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 196 filmes bélicos, lejos por ejemplo del estilo que exponía Otto Preminger, quien dirigiera el filme Primera victoria93 (In Harm´s Way, 1965): Tanto si se trata de un western o de una película de guerra, hay un montón de acción. Tienes, sin duda, algunas escenas donde las personas luchan y se matan entre sí, donde la gente corre o conduce a toda velocidad tanques, barcos... La cosa más básica en las películas es que un hombre corre detrás de otro y el que puede correr más rápido mata al otro94. Sobre la pantalla, el soldado que luchaba en Vietnam había dejado de ser un héroe de acción para convertirse en un mero sujeto de observación psicológica. Se trataba ahora de filmar con realismo la dureza de los combates, no para mostrar comportamientos épicos, sino para desvelar sus efectos sobre la inconsistencia moral de los soldados y mostrar el sufrimiento infligido a las víctimas inocentes del conflicto. Será un cine que va a tratar también sobre la angustia e impotencia con las que la guerra oprime a quienes en casa añoran a los soldados y algo casi inédito, el modo indiferente y a veces cruel con que la sociedad civil recibe a sus veteranos derrotados y heridos. En cuanto al tratamiento narrativo, podemos encontrar otros saltos cualitativos en el relato del conflicto de Vietnam con respecto al cine bélico anterior, como señala Lawrence H. Suid: Vietnam, en contraste, presenta realizaciones con muy pocos finales felices y muy pocas oportunidades para alabar las victorias de los militares, aunque ellos argüían rotundamente que no perdieron la guerra en el campo de batalla. Las películas sobre la experiencia de Vietnam pueden mostrar a los norteamericanos ganando un combate particular, o incluso los combatientes pueden ser mostrados haciendo su trabajo de modo profesional. Sin embargo, Hollywood nunca será capaz de interpretar la guerra en el Sudeste Asiático como otra más en una larga tradición de gloriosas victorias americanas en el nombre de la libertad y del estilo de vida democrático. Las películas no contendrán más finales felices para los héroes. Si la audiencia interpretará estas películas a las que les falta una imagen positiva como una continuación de los sentimientos contra la guerra de la década de 1960 o si simplemente las considerarán una extensión de las películas de acción-aventura de la época anterior a Vietnam, queda como un interrogante abierto95. 93 Con guión de Wendell Mayes narra la historia de un oficial de la Armada reprendido después del desastre de Pearl Harbor que es posteriormente ascendido a contralmirante y tiene una segunda oportunidad para probarse a sí mismo contra los japoneses. 94 PREMINGER, Otto, citado por SUID, Lawrence H. Guts & Glory: The Making of the American Military Image in Film. Lexington: University of Kentucky, 2002, p. 4. 95 SUID, Lawrence H. Guts & Glory: The Making of the American Military Image in Film. Lexington: University of Kentucky, 2002, p. 10. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 197 Por otra parte, según Javier Elguea, las películas sobre la Guerra de Vietnam han buceado en la mente del guerrero, en la de las víctimas, y en la mala conciencia de una sociedad dividida y engañada. Pero aunque la aproximación al tema de la guerra pueda hacerse desde distintos enfoques, afirma que en el fondo es un cine que versa sobre cuestiones morales: En términos generales puede decirse que este nuevo cine de guerra ha abordado principalmente dos grandes temáticas: por una parte, el impacto de la Guerra de Vietnam sobre los soldados que pelearon, su entrenamiento, los combates, su comportamiento moral, y el enorme sufrimiento que padecieron; por otra parte, el impacto de esta guerra sobre los civiles que esperaban en casa o sobre los mismos soldados cuando volvieron a la vida civil. El común denominador de las películas que constituyen este nuevo cine de guerra es indudablemente el de la autocrítica y la profunda reflexión moral96. La idea de que los Estados Unidos habían sido derrotados en el Sudeste Asiático después de muchos años de intervención, de gastar billones de dólares, movilizar a millones de estadounidenses, perder las vidas de 58.000 compatriotas y la toma de conciencia de las atrocidades que se habían cometido para nada, desde la masacre de My Lai hasta los millones de toneladas de bombas arrojadas desde el aire, pasando por las defoliaciones masivas con agente naranja, fue demasiado para una sociedad estadounidense convulsionada por los movimientos anti-guerra y otros fenómenos como la lucha por el fin de la segregación racial. Este trauma sentimental asentado en la psique de los votantes estadounidenses, mediatizaría en el futuro la política exterior de Estados Unidos y dejaría un regusto de amargura en la ciudadanía. Si se había fracasado en Vietnam, eso significaba que habían dejado de ser la nación que lideraba el mundo y un abismo de dudas y miedos sobre el futuro ensombrecía el antes confiado espíritu de la sociedad civil, estando muy presentes la Guerra Fría y sus juegos de poder en el tablero de ajedrez mundial. La ruptura social, la sensación de derrota y fracaso y las consecuencias que tendría en el papel imperial de EE.UU. en el mundo, cristalizaron en lo que se ha dado en llamar “síndrome de Vietnam”. Jonathan Neale lo describe así: Después de 1975, el establishment estadounidense se enfrentó a lo que llamó «el síndrome de Vietnam». Con esta expresión pretendían describir la dificultad de conseguir que los trabajadores americanos volvieran a 96 ELGUEA, Javier. El cine, la moral y la Guerra de Vietnam: 1978-1988. Centro de Estudios Sociológicos, El Colegio de México [en línea]. Disponible en: http://biblioteca.itam.mx/estudios/estudio/letras19/notas5/sec_1.html [consultado el 14 de abril de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 198 renunciar a sus vidas por el imperialismo estadounidense. Los liberales y los medios de comunicación hablaban de ello como si fuera una enfermedad, un «síndrome», algo malo. Dijeron también que el problema era que los estadounidenses eran unos cobardes, que les asustaba la llegada de bolsas de cadáveres […] El problema no era que fueran cobardes, sino que habían aprendido a no confiar en los que les pedían que murieran por una causa que no era la suya97. El síndrome de Vietnam estaría presente durante décadas en la conciencia del pueblo estadounidense y mediatizaría las acciones de sus gobernantes cuya libertad de acción en política exterior quedaría limitada. Tanto los demócratas como los republicanos observaron que había algo que entorpecía el papel de Estados Unidos en el liderazgo internacional y se trataba de la derrota, aunque quizá sería más adecuado hablar del fracaso, en Vietnam. Tal como afirma Giame Pala: “Este «síndrome» fue (y sigue siendo) objeto de un intenso «tratamiento» llevado a cabo por todos los gobiernos estadounidenses posteriores a la dimisión de Nixon por el caso Watergate”98. En las postrimerías de la victoria norteamericana en la primera Guerra del Golfo, el presidente George Bush se mostró convencido de que los EE.UU. se habían sacudido el síndrome de Vietnam. Sin embargo ese síndrome se continuaría manifestando en el imaginario colectivo de una opinión pública todavía impactada por el significado de aquella guerra. En el pueblo estadounidense había crecido durante años un sentimiento crítico y escéptico en relación al imperialismo de los EE.UU. A pesar de una victoria que se suponía había hecho desaparecer el fantasma de Vietnam, solo hubo dos películas importantes sobre la Primera Guerra del Golfo99 y la operación Tormenta del Desierto: En honor a la verdad100 (Courage Under Fire, 1996) y Tres reyes101 (Three Kings, 1999). Ambas provocaron cierto rechazo y seguían siendo rehenes del síndrome de Vietnam. El primero de los filmes, buceaba en la idea de que la Norteamérica 97 NEALE, Jonathan. La otra historia de la guerra de Vietnam. Barcelona: El Viejo Topo, 2005, pp. 237- 238. 98 PALA, Giame. El cine y la Guerra de Vietnam en La Insignia [en línea]. Disponible en: http://www.lainsignia.org/2007/julio/cul_005.htm [consultado el 20 de abril de 2014]. 99 Algunos historiadores son partidarios de denominar Primera Guerra del Golfo a la guerra entre Irán e Irak, pero es más común llamar así a la operación Tormenta del Desierto desarrollada entre el 2 de agosto de 1990 y el 28 de febrero de 1991. 100 Dirigida por Edward Zwick y protagonizada por Denzel Washington y Meg Ryan, narra la investigación acerca del comportamiento de una oficial médico caída en combate, poniendo en duda conductas supuestamente heroicas. 101 Dirigida por David O. Russell y protagonizada por George Clooney, Mark Wahlberg, Ice Cube y Spike Jonze. En las postrimerías de la Primera Guerra del Golfo, cuatro militares estadounidenses buscan el oro kuwaití robado por los iraquíes, movidos sólo por su propio interés. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 199 posterior a la Era de Vietnam, debía tener sus propios héroes. Pero en ese intento se hizo patente la falta de los mismos; más bien ambos filmes eran un retrato del nihilismo desencantado y de la falta de ideales postmoderna. ¿Cómo aproximarse entonces a la figura del héroe? En el caos absurdo y agitado de la Guerra de Vietnam, donde no hay normas evidentes ni valores, el héroe está insatisfecho, descolocado, sin unas metas claramente definidas, sin la capacidad de controlar sus propias acciones. Este conflicto sobre el héroe es común en las películas de Vietnam de los setenta. Es por ejemplo, de interesante análisis la figura de Michael (Robert de Niro) en El Cazador (The Deer Hunter, 1978) dirigida por Michael Cimino. Michael es un como un héroe convencional parecido al de cualquier película de factura épica102: un solitario cazador, obstinado y hábil; un héroe de guerra que salva a sus camaradas y que más tarde regresa al infierno de un Saigón que se derrumba en busca de su amigo. Sin embargo, estas virtudes heroicas son socavadas reiteradamente. Su disciplina en la caza y la filosofía del disparo (“un disparo es de lo que todo se trata”), lo convierten en un ser neurótico y obsesivo. Su amigo Nick (Christopher Walken) le dice que es “un fanático del control”. Más adelante analizaremos con detalle El Cazador. Es muy posible que la primera producción estadounidense sobre la guerra103 sea La legión de los condenados (Rogue´s Regiment, 1948), aunque se ambienta en la todavía Indochina francesa y se centra en un grupo de miembros de la Legión Extranjera. Algunos de ellos son antiguos soldados de la Wehrmacht y de las Waffen SS alemanas que inadaptados y marcados para siempre por la guerra, no son capaces de vivir en la Alemania de la posguerra y han encontrado un refugio en la Legión Extranjera y en una nueva guerra en tierras exóticas. El hecho de que algunos de estos alemanes enrolados ahora bajo la bandera francesa, puedan haber sido criminales de guerra, arroja una acusación de inmoralidad sobre ellos y sobre todo el colonialismo francés y su dominación sobre el pueblo vietnamita. La Francia colonialista se valía ahora de antiguos nazis para mantener oprimido al pueblo vietnamita. Por cierto que si el país vecino tuvo acceso a Indochina, fue gracias a que los españoles allanaron el 102 Las resonancias heroicas se ven reforzadas por la clara alusión a la novela de Fenimore Cooper El cazador de ciervos (The Deerslayer, 1841). 103 Cfr.: GONZÁLEZ-FIERRO SANTOS, Francisco Javier. Toda la Guerra del Vietnam en cine y televisión. Madrid: Arkadin, 2008, p. 5. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 200 terreno a los galos en 1858 en la que fue llamada Guerra de la Cochinchina, para después dejar aquellas tierras en manos de Francia, única beneficiada de la empresa104. Posteriormente, con un estilo y tratamiento visual similares a los de las películas sobre la Segunda Guerra Mundial, encontramos tres películas que toman una postura claramente a favor de la guerra y que presentan a los estadounidenses como valedores de una causa justa, luchando por la democracia y la libertad contra un enemigo comunista astuto y despiadado: Un yankee en Vietnam (A Yank in Vietnam, 1964), Desembarco en el infierno (To the Shores of Hell, 1966) y Los Boinas Verdes (The Green Berets, 1968). Esta última mantiene un estilo de la guerra fría pasado de moda, del cual la saga de Rambo, presentará una versión ochentera. Pero aparte de estas excepciones, algunas películas exhiben un conjunto de incoherencias y desajustes, aunque reflejan también una profunda inquietud sobre las maneras de representar la guerra y su fracaso. Según Comber y O’Brien las películas sobre la Guerra de Vietnam: “[...] tomadas en conjunto, trazan el ascenso y caída de la contracultura y destapan los diversos modos sesgados en los que sus supuestos e iconografía, y aquellos de la sociedad convencional a la que se oponen abiertamente, están en efecto profundamente interrelacionados y entrelazados”105. Otras películas ambientadas en el Vietnam de antes de la intervención estadounidense a gran escala y que justificaban su política anticomunista en el Sudeste Asiático son, Su excelencia el embajador (The Ugly American, 1963), de George Englund, Corredor hacia China (China Gate, 1957), dirigida por Samuel Fuller, y El americano tranquilo (The Quiet American, 1958), realizada por Joseph Leo Mankiewicz, donde se narran los oscuros manejos de agentes de la CIA, mercenarios y asesores estadounidenses actuando en un confuso Vietnam. La novela de Graham Greene “The Quiet American”106 será revisitada por el director Phillip Noyce con El americano impasible (The Quiet American, 2002). En cuanto a producciones creadas desde fuera de la industria y que reflejan posturas radicalmente opuestas a la guerra, podemos citar The Edge (1968) dirigida por Robert Kramer, Activist (1969) de Art Napoleon y la más importante de entre las 104 Véase ALEJANDRE SINTES, Luís. La guerra de la Cochinchina. Cuando los españoles conquistaron Vietnam. Barcelona: EDHASA, 2006. 105 COMBER, Michael; O’BRIEN, Margaret. “Evading the War: The Politics of the Hollywood Vietnam Film” en: History Vol. 73 Nº 238, (1988): 248. 106 La novela fue publicada en 1955 por el escritor británico. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 201 independientes, producida a título personal por Gregory Peck; The Trials of the Catonsville Nine (1972) de Gordon Davison. Está basada en una obra de teatro de Daniel Berrigan que cuenta la historia de nueve jóvenes católicos que en 1968 quemaron sus cartillas de reclutamiento y fueron juzgados por ello. Ambientadas en las protestas del movimiento anti-guerra encontramos también Camino recto (Getting Straigth,1970) de Richard Rush, Sign of Aquarius107 (1970) de Robert J. Emery y El restaurante de Alicia (Alice’s Restaurant, 1969) de Arthur Penn que se centra en el movimiento hippie y las protestas pacifistas contra la intervención en Vietnam. Aún en los años ochenta y resistiendo la corriente de pensamiento conservador, surgen filmes como The Return or Seacaucus Seven (1980), que dirigida por John Sayles, versa sobre el reencuentro de unos antiguos activistas contra la guerra. Otros activistas, estos fuera de la Ley, protagonizan Un lugar en ninguna parte (Running on Empty, 1988) de Sidney Lumet. Y uno de los activistas más famosos en EE.UU. dará pie al biopic Steal this Movie (2000), dirigido por Robert Greenwald y focalizado en la figura del provocador Abbie Hoffman, uno de los “siete de Chicago” acusados de boicotear la convención demócrata de agosto de 1968108. De los trágicos sucesos que tuvieron lugar en el marco de las protestas estudiantiles en la Universidad de Kent, nos habla The Year that Trembled (2002) del realizador Jay Craven. Los objetores de conciencia y los prófugos serán también objeto de atención en filmes como The Gay Deceivers (1969) de Bruce Kessler, donde para evitar ser llevados a Vietnam, dos muchachos fingen ser homosexuales. En Explosion (1969) de Jules Bricken, dos amigos roban un coche y escapan a Canadá para no ir a la guerra. Una de las películas pioneras sobre la Guerra de Vietnam, o más bien sobre sus consecuencias en casa es Los visitantes (The Visitors, 1972). Se trata de una pequeña producción independiente, pero que iniciaría el tratamiento oscuro y pesimista de la guerra. Guerra que en sí no está presente en el filme más que como la sombra oscura de la derrota y de la degeneración moral. Elia Kazan nos presenta una realidad en la que ya no son los nordvietnamitas los que comenten salvajadas, ahora son los soldados estadounidenses quienes violan y asesinan a chicas inocentes. De hecho el filme toma como punto de partida la historia real de la violación y asesinato de una joven. Tras dos 107 Esta película fue titulada, inicialmente, Love Comune. 108 Cfr.: GONZÁLEZ-FIERRO SANTOS, Francisco Javier. Toda la Guerra del Vietnam en cine y televisión. Madrid: Arkadin, 2008, p. 19. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 202 años de prisión Tony (Chico Martínez) y Mike (Steve Railsback), se presentan en la casa de Bill Schmidt (James Woods), el compañero que les denunció. El tema central es más bien el de la delación. Nadie está libre de culpa, unos por violación y asesinato; Bill que no participó en los delitos, es también moralmente culpable por no haber hecho nada para impedirlo y por luego haber delatado a sus camaradas, violando un código no escrito. Mientras que el suegro de Bill, Harry Wayne (Patrick McVey), está orgulloso de haber combatido contra los japoneses en el Pacífico en la Segunda Guerra Mundial, quienes han estado en Vietnam se muestran huidizos y acongojados por una vergüenza que empaña toda su existencia posterior. Aparentan ser dos mundos irreconciliables; mientras que a Harry le mantienen vivo los intensos recuerdos de su idealizada experiencia en el Pacífico, los veteranos de Vietnam, incluyendo a Bill, están llenos de remordimientos y atormentados por la culpa. Aunque el desarrollo de los acontecimientos nos conducirá a un acercamiento entre Harry y el violador y asesino Mike. El veterano de Vietnam ya no es como aquel magnífico muchacho al que todos adoran en casa y que volvía después de combatir a los alemanes o a los japoneses; ahora es un ser marginado por sí mismo y por los demás. Por sí mismo, ya que no logra readaptarse a la normalidad de la vida civil y se siente atormentado por sus pesadillas; por los demás, puesto que está marcado y socialmente señalado como cómplice de una guerra atroz y asesina. Según Giame Pala, este filme: [...] dio origen a la figura del veterano de Vietnam resentido, mentalmente incomunicado y esquizofrénico que abundará en el cine norteamericano de los años setenta. Su silueta se desliza en las series televisivas, en el cine de género (policiaco, de terror, el filón blaxploitation), en las películas de serie B e incluso en las obras de autores consagrados como, por ejemplo, Martin Scorsese y Sidney Lumet. En efecto, es interesante la representación de los protagonistas de Taxi Driver (1976) y Tarde de perros (1975)109. Los ex-convictos Tony y Mike, son personajes que han quedado atrapados en un eterno plano congelado de su historia personal, encadenados a sus errores morales y a un crimen del que no parecen haberse arrepentido. No hay redención para ellos, y en lugar de tomar conciencia de sus horribles acciones, se limitan a culpabilizar a Bill de sus males por haber dado parte del abuso. En cuanto a Bill, en el plano moral se mueve 109 PALA, Giame. El cine y la Guerra de Vietnam en La Insignia [en línea]. Disponible en: http://www.lainsignia.org/2007/julio/cul_005.htm [consultado el 20 de abril de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 203 sobre arenas movedizas. No es un amante de la acción y mucho menos de la guerra y es por ello despreciado por Harry que le considera un pusilánime. Harry tendrá más simpatía por los dos asesinos y antiguos camaradas de Bill que por éste. Para Harry, aunque los ex-compañeros de su yerno sean unos criminales, se convierten en figuras más atractivas ya que poseen a sus ojos más hombría, pero lo que llevan dentro de sí es el germen de la violencia y del odio. Así, la figura del excombatiente de la Segunda Guerra Mundial queda también empañada por su belicismo, primitivismo y ambigüedad moral, teñida por el alcoholismo del personaje, indicador de que la Guerra del Pacífico dejó también en él sus cicatrices y de que no fue tan diferente a la de Vietnam. Según expone Efrén Cuevas: [...], The Visitors trasciende la problemática específica de la guerra del Vietnam para centrarse más en el retrato del clima moral de Estados Unidos en los años setenta. La película se sitúa, por tanto, en la línea iniciada por The Arrangement, profundizando en esa visión de los Estados Unidos tan ajena al consenso social antaño imperante y sumido en un escepticismo donde ya no parecen tener cabida los finales felices del cine clásico110. En la película, lo ya olvidado amenaza con volver y finalmente aprisiona a todos los personajes, incluyendo a Martha que será violada por Mike en una dramática repetición de lo ocurrido en Vietnam. Indican también Bertrand Tavernier y Jean Pierre Coursodon que es un “[...] cine de la memoria donde el pasado vuelve constantemente, como el incansable retorno de la ola, enfrentándose con el presente, juzgándolo”111. La mayoría de las películas del Vietnam se centran en la sociedad americana de los 60 y primeros 70. En ese contexto, el movimiento pacifista que se produjo como reacción a la intervención estadounidense en Vietnam, visto desde la perspectiva actual, constituyó el mayor acontecimiento de desobediencia civil en la historia de EE.UU. Pese a ello no son muchas las películas que reflejaron la enorme importancia de este movimiento estudiantil y de izquierdas, marcado por las ideas hippies que conmocionó la vida política y social de Estados Unidos112. La cultura popular debe mucho de su contenido a que la guerra se convirtió en el catalizador de unas protestas heterogéneas 110 CUEVAS, Efrén. “La sociedad estadounidense bajo la mirada de Elia Kazan” en Film-Historia, Vol. VIII, No.1 (1998), 47. 111 TAVERNIER, Bertrand; COURSODON, Jean Pierre. 50 años de cine norteamericano. Madrid: Ed. Akal, 1997, p. 644. 112 Cfr.: CARROLL, Peter N.; NOBLE, David W. The Free and the Unfree: A New History of the United States. Harmondsworth, Eng.: Penguin, 1977, capítulo 16, passim. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 204 inspiradas por el anti-autoritarismo de los 60, el movimiento feminista, el movimiento pro derechos civiles, el movimiento libertario y la cultura juvenil que buscaba conseguir la liberación personal por medio del sexo, las drogas y el Rock and Roll. Este es el contexto de El regreso (Coming Home, 1978), una película sobre las tensiones de la guerra y sobre cómo estas perturban las relaciones individuales y personales. El título tiene una evidente carga connotativa: en un nivel se refiere literalmente al regreso del Vietnam; en otro a la comprensión, tanto de la realidad externa de la guerra, como de la realidad interna de uno mismo; e incluso también alude al sitio que la sociedad estadounidense de 1978 estaba intentado encontrar para encajar la guerra de Vietnam en el imaginario colectivo. Tras marchar su marido a combatir en Vietnam, Sally (Jane Fonda) comienza a trabajar como enfermera voluntaria en un hospital militar para heridos de guerra. La mayor parte de la historia tiene lugar en el hospital donde conocerá a Luke (John Voight), un soldado que ha quedado postrado en una silla de ruedas. Sin embargo, parece no existir empatía de la enfermera para con el veterano herido. La sequedad de trato es evidente. Además de los fantasmas de la guerra, Luke tiene que luchar ahora contra sus limitaciones físicas evidentes, a las que se une el problema del sexo para los discapacitados severos que es sacado a colación por un veterano negro herido. Aunque después, la sombra de la impotencia sexual será disipada por la satisfactoria unión de Luke con Sally que afirma que nunca antes había alcanzado el orgasmo con otros hombres. Aunque la guerra ha convertido a Luke en un paralítico menospreciado por la sociedad convencional, también le ha hecho un hombre sabio y ahora más válido para el amor que para la guerra. De manera similar, la película incorpora e intenta purgar las consabidas atrocidades de la guerra. Tanto Bob (Bruce Dern), el marido de Sally, como Luke, confiesan las salvajadas perpetradas en Vietnam. Bob refiriéndose a las “cabezas clavadas en estacas” y contando cómo sus hombres iban a cortar cabezas; Luke hablando a los escolares sobre toda la “mierda” que hizo allí. El regreso de Luke y de Bob, por otro lado es muy distinto. A Bob le ocurre algo parecido a lo que siente el centurión Glauco (Steve Reeves) en Los últimos días de Pompeya 113(Gli ultimi giorni di Pompei, 1959) que al volver de una campaña y divisar la ciudad a lo lejos desde su 113 Dirigida por Mario Bonnard, es una adaptación de la novela de Edward George Bulwer-Lytton. Glauco, un joven centurión romano, regresa a su casa en Pompeya y la encuentra incendiada. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 205 caballo exclama: “Esto es lo bueno de la guerra, el regreso [...]”, para después encontrarse una auténtica revolución en la ciudad. El regreso será amargo para Bob que tiene su castigo a cargo de la justicia poética, perdiendo el amor de Sally y que frustrado también por no haberse convertido en un héroe de guerra, acaricia la idea del suicidio. Luke por su parte, también ha sido castigado por sus supuestos crímenes de guerra al quedar paralítico, pero encontrará su redención en el amor de Sally y se unirá al movimiento contra la guerra. El enfoque dado por el director Hal Ashby a la película es personal e intimista y en ese aspecto afronta un reconocimiento de culpa personal, pero no se atreve a tratar lo esencial de esta guerra en concreto o los sufrimientos provocados sobre el pueblo vietnamita, ni lleva a cabo una auténtica crítica ideológica y moral. Los aspectos políticos están vacíos de contenido y todo queda en la superficie, en el estilo de vida. Es revelador que la transformación personal se señale por medio de cambios en las apariencias: el pelo cuidadosamente alisado de Sally, por ejemplo, se vuelve cada vez más encrespado a medida que su crecimiento espiritual y la película progresan. Igualmente el uso de pantalones vaqueros y el traslado a una casa en la playa, significan su aumento de independencia. Finalmente, en El regreso la catarsis de la guerra se traduce en una suerte de autodescubrimiento personal y así se vuelve tolerable para la conciencia estadounidense. Como señalan Comber y O’Brien: “Ante el Vietnam, una versión tan sosa, egocéntrica y vagamente pacifista del liberalismo se muestra superficial, monótona, inadecuada”114. Existe una gran interrelación entre los principios beatniks y los valores de la cultura juvenil americana de los 60, que proclamaban una visión alternativa de la sociedad. Ambos movimientos comparten un énfasis en el individuo y su libertad, pero la contracultura de los 60 era diferente del liberalismo de la generación anterior. La contracultura surge de las prósperas condiciones de la Norteamérica de la posguerra y fue un territorio eminentemente joven. Las características distintivas principales son, la rebelión contra las prohibiciones heredadas y una búsqueda continua de expandir las fronteras de la percepción y de la experiencia. Aquellos que estaban comprometidos con semejante búsqueda de una conciencia elevada, se abrieron hasta a lo irracional, lo raro, lo místico y a las filosofías y religiones orientales; y usaron drogas y Rock and Roll 114 COMBER, Michael; O’BRIEN, Margaret. “Evading the War: The Politics of the Hollywood Vietnam Film” en: History Vol. 73 Nº 238, (1988): 248. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 206 para inducir estados de consciencia alterados que inspiraban imágenes alucinantes de un mundo que podía ser hermoso, pero también terriblemente absurdo, sin sentido e inexplicable. Para Giame Pala: Ashby volvió a inyectar a su cine el antivirus de la contracultura y una buena dosis de libertarismo hippie para reverdecer la cultura de la paz en una sociedad civil que, tras la resaca de la derrota y los escándalos que conllevaron la dimisión del presidente Nixon en 1974, mostraba los primeros síntomas de un cansancio político que desembocará finalmente en el desencanto de la década siguiente115. La representación simbólica de la contracultura que se hace en el filme es algo caricaturesca. En respuesta a la experiencia del soldado de Vietnam, un viaje extraño por una selva de belleza salvaje y natural se convierte en desorientación dentro del paisaje de la mente. Es una clase de fascinación y de confusión profunda, mezclada con una casi misteriosa presencia de la guerra del Vietnam que oprime el ambiente. Guardar las referencias a la guerra tras un velo, sirve para mantener la guerra como algo inexplicable. Pero en el contexto de la guerra del Vietnam, las ideas de la contracultura como “ampliar las fronteras” y “tener cada uno su espacio” resultan algo egoístas e individualistas, frente al compromiso brutal del soldado combatiente. Lo que pretende ser una crítica al belicismo a través de los bellos sentimientos de la Era de Acuario y del pacifismo hippie, termina siendo una oda al narcisismo escapista y acomodado de la retaguardia. Continuando con más veteranos que ya están lejos del Sudeste Asiático, la reimportación de la violencia del Vietnam a la sociedad norteamericana se plasma en otras películas como Taxi Driver (1976), Nieve que quema (Who'll Stop The Rain, 1978) y Acorralado (First Blood, 1982). En Taxi Driver nos encontramos a un veterano de Vietnam, Travis Bickle (Robert DeNiro), inadaptado y solitario que sólo se encuentra a gusto conduciendo su taxi por la noche y cuyo único contacto social son otros taxistas. La inanidad de su existencia y sus frustraciones, encontrarán una vía de escape a través de un afán justiciero contra una banda de proxenetas. Taxi Driver nos presenta el verosímil estudio de un psicópata a la deriva en una jungla de asfalto. Se da la convergencia de dos temas, el del veterano trastornado y el de la ciudad como infierno. Taxi Driver tiene bastante más que decir 115 PALA, Giame. El cine y la Guerra de Vietnam en La Insignia [en línea]. Disponible en: http://www.lainsignia.org/2007/julio/cul_005.htm [consultado el 20 de abril de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 207 sobre los horrores de la alienación urbana que sobre Vietnam. Es interesante el hecho de que en la literatura y en el cine norteamericano, la ciudad se representa muchas veces como el mal, decadente y corrupta, en oposición al sueño de la inocencia rural y la simplicidad116. Travis Bickle, quien había tenido una tarea importante en la guerra en la que carecía de limitaciones, piensa que no puede ahora simplemente resignarse a aceptar la inanidad. Travis ha cambiado y ve con otros ojos la realidad de su entorno, no son los ojos mediocres del conformismo, sino los de alguien capaz de todo que busca un sentido a su existencia oculta y sin sentido. Travis se da cuenta de que él, que ha luchado en Vietnam, ahora es despreciado e injustamente relegado. Y tiene que hacer algo, acaricia la idea de matar a uno de esos políticos manipuladores que les dejaron tirados en Vietnam y les impidieron ganar la guerra, pero se decantará finalmente por salvar a una joven prostituta de sus chulos. Travis está desequilibrado, sí, pero aún sabe lo que está bien y lo que está mal. Sabe que permitir que una chiquilla sea obligada a prostituirse está mal. ¿Van a impedirlo la policía, las autoridades? La chica no le importa a nadie, a él le ocurre lo mismo, ambos están solos. Y Travis no ha luchado en Vietnam para que chulos y narcotraficantes se adueñen de las calles. Nadie tiene el valor de plantar cara, a nadie le importa, pero a él sí. ¿Es un héroe o un asesino? ¿Un justiciero o un descerebrado? En cualquier caso su valentía en Vietnam no le sirvió para ser reconocido o admirado, mientras que su guerra particular contra los proxenetas le convierte en un héroe para la prensa y la sociedad. ¿Tiene que llegar un veterano traumatizado del Vietnam para dar una lección moral a la sociedad estadounidense? Parece que hacer justicia e impedir el mal, se ha convertido en cosa de locos en una sociedad deshumanizada, demasiado permisiva e indiferente, donde la rectitud importa casi tan poco como las vidas que se perdieron en Vietnam. Desde luego no parece que Scorsese condene moralmente del todo a Travis, está trastornado, pero quizá le queda más humanidad que al resto. En cualquier caso, como sostiene Robin Wood, Taxi Driver es un ejemplo de lo que él llama “El texto incoherente” de los años setenta117. Y es cierto que la película nunca encuentra el equilibrio en sus propios términos. También afirma Robin Wood sobre Taxi Driver que: 116 Cfr.: WOOD, Robin, “The Incoherent Text: Narrative Texts in the 70s”. Movie xxvii/xxviii, London: (Winter 1980/Spring, 1981): 26-33. 117 Cfr.: Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 208 Fue durante la década de 1970 –el período de Vietnam y el Watergate– cuando la sociedad estadounidense parecía en peligro inminente de colapso, la crisis de confianza ideológica era (como es lógico) complementada por el crecimiento de los principales movimientos radicales de la cultura contemporánea: el feminismo, la militancia negra, el activismo gay. Las confusiones y la histeria del clima social (el momento histórico en que la ideología dominante era la de la burguesía patriarcal capitalista, reforzada bajo Carter y Reagan) tuvieron su reflejo en los productos de Hollywood: se podría decir que la mayoría de las películas interesantes y destacadas de la época eran también las más incoherentes, centradas en la experiencia de la contradicción, la desilusión y la desesperación. Su fracaso en hacer un desarrollo más allá de la confusión y de la contradicción se habrá de atribuir a la continua prohibición (dentro de la creación cultural de Estados Unidos) de imaginar cualquier forma alternativa de organización cultural para el capitalismo patriarcal. Taxi Driver es un producto excepcional de esta situación cultural118. Serán también la incongruencia del estilo de vida hippie, el papel de la contracultura y el status del héroe, los problemas explorados en Nieve que quema, dirigida por Karel Reisz, y basada en la novela “Dog soldiers” (1974) de Robert Stone. El tema se plantea dividiendo al héroe en dos figuras complementarias. Por un lado, John Converse (Michael Moriarty), es un arquetipo de liberal resignado y pasivo: “He estado esperando toda mi vida a cagarla así” –dice. Por otro lado, Ray Hicks (Nick Nolte), es un perdedor peligrosamente inestable: “Toda mi vida he tenido que aguantar la mierda de personas inferiores. Nunca más volverán a joderme todos esos cretinos”. Converse es un desilusionado corresponsal de la guerra del Vietnam, ahora cansado de archivar lo que según él son “historias convenientemente indignadas” y sin tener “más moralejas baratas que escribir de toda esta muerte”, que decide pasar de contrabando un gran alijo de heroína a los Estados Unidos. Esta innecesaria acción, una inmoralidad nacida de otra, la guerra, es para él la única respuesta auténtica a lo absurdo de esta: “En un mundo en el que los elefantes son perseguidos por hombres que vuelan, la gente querrá naturalmente llegar alto”. Su nihilismo es imitado por Ray, un amigo y antiguo compañero de los Marines, y será el personaje al que se confíe la tarea de transportar la heroína en un buque mercante. “No siempre tengo que tener una razón para la mierda que hago”, afirma Ray sin miramientos éticos. 118 WOOD, Robin, “The Incoherent Text: Narrative Texts in the 70s”. Movie xxvii/xxviii, London: (Winter 1980/Spring, 1981), 26-33. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 209 Nieve que quema (un título no muy afortunado para la versión española) trae la guerra de regreso a casa y se convierte así en el canal de retorno de su veneno, simbolizado en la heroína, que va directo al torrente sanguíneo de la sociedad estadounidense. La búsqueda de la heroína nos conduce por un viaje a través de la decadencia, la corrupción y los estallidos de brutalidad, hacia un clímax donde el aumento de la tensión termina explotando en un violento enfrentamiento que tiene lugar entre música rock y luces estroboscópicas. Es una batalla impresionante que recuerda necesariamente a Vietnam y que una vez más se libra en un territorio campesino y pobre, pero ahora es en Nuevo México. En el filme, el escapismo de la contracultura y sus implicaciones en la Guerra de Vietnam salen al descubierto. Marge (Tuesday Weld), es una liberal de clase media desencantada, como su marido John, que se ha rendido a las drogas. Ray por su parte, se agarra con nostalgia a los ideales hippies de individualismo y bandolerismo, y a los sueños de su posible realización en México. “Ese es un buen lugar” –afirma. Nieve que quema dibuja las posibles consecuencias de lo que ocurre cuando las fantasías del flower power se combinan con un existencialismo casi nietzscheano: Ray: En peligro, todo lo que cuenta sale adelante. Cuando uno crece acostumbrado al peligro, un hombre puede permitir que aquél forme parte de sí mismo. El resultado será el desdoblamiento de las actitudes de Ray en una autoindulgencia hedonista o en agresiva impulsividad. No se trata de una personalidad esquizoide, sino que el personaje se convierte en una combinación arrolladora y atractiva de elementos éticos que en principio parecían irreconciliables. Lo rebelde y lo patriótico, lo bohemio y lo marcial; Ray parece la encarnación de las ideas reivindicadas por Jack Kerouac; la masculinidad, la libertad y la autenticidad de una Norteamérica libre y salvaje. Es significativo que un alijo de armas se mantenga escondido en una antigua chabola hippie y que el tiroteo final tenga lugar en una comuna hippie abandonada. Nada es lo que parece, o lo que es lo mismo, la contracultura carece de legitimidad moral para condenar al sistema, ya que ella misma está también podrida. La estrecha El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 210 relación que subyace entre la autorrealización a expensas de los otros y la explotación imperialista, está claramente expuesta en el filme. Y ambas son moralmente inaceptables. Las utopías hippies sólo son posibles gracias a la bonanza económica de un sistema imperialista que oprime a los demás países. Mientras que Nieve que quema hace de los problemas creados por la guerra su centro de atención, la saga de Rambo intenta llenar los espacios vacíos y de manera metafórica, recuperar el terreno perdido. La historia del Boina Verde John Rambo, da rienda suelta a una cierta ansiedad sobre el fracaso en Vietnam, que tiene efectos dentro y fuera de la pantalla. El rechazo obstinado de Rambo a aceptar la derrota le convirtió en todo un símbolo, casi en un héroe nacional; mientras que los acontecimientos en la isla de Granada, Libia y la operación Tormenta del Desierto, sucesos cercanos en el tiempo a las películas protagonizadas por John Rambo, son la prueba de la renovación del impulso imperialista de Estados Unidos y del deseo paralelo de reescribir la experiencia de Vietnam de una forma idealizada. Si funcionó la medicina generada por ese cine para “curar” el síndrome de Vietnam, sería un análisis más social y geopolítico que cinematográfico. Pero si hemos de guiarnos por las acciones internacionales de Estados Unidos, las intervenciones en Afganistán y la Segunda Guerra del Golfo, también conocida como Guerra de Irak, parece que el revulsivo ha hecho efecto en las antes paralizadas extremidades del Imperio. Aunque toda medicina contiene cierta dosis de veneno. En Acorralado (First Blood, 1982), volvemos a encontrar a un veterano en graves apuros que es víctima de los abusos de autoridad de un jefe de policía local brusco y prepotente. Rambo (Sylvester Stallone), traumatizado por la experiencia de Vietnam camina por las carreteras vagabundeando y sin rumbo, pero es conminado por el Sheriff (Brian Dennehy) a no entrar en el pequeño pueblo de Hope ya que se le considera un indeseable. Tras su detención y encarcelamiento, sufre abusos y vejaciones por parte de los demás policías, lo que desencadenará su huída y una posterior persecución implacable. El mismo Rambo había advertido al Sheriff en el bosque: “Les podía haber matado a todos, podía haberle matado a usted. Usted es la ley en la ciudad, pero aquí la ley soy yo. No insistan. Márchense o se verán metidos en una guerra que no olvidarán”. Pero los acomodados y soberbios agentes de la autoridad desoyeron los sabios consejos de Percy Bysshe Shelley: El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 211 No despiertes a la serpiente, no sea que Ignore cuál es el camino a seguir; ¡Deja que se deslice la que aún duerme Sumida en la honda hierba de los prados119! Porque Rambo es más que un hombre, es casi una criatura mitológica del bosque, pues representa la energía heroica, la esencia guerrera de los Estados Unidos y su tradición belicista. El director Ted Kotcheff nos presenta a una verdadera fuerza de la naturaleza, ya que el antiguo Boina Verde encarna la furia desencadenada de toda la barbarie de la Guerra de Vietnam, trasladada a los montes del Estado de Washington. En la persecución, unos inexpertos policías caerán ante las insospechadas habilidades del veterano de las Fuerzas Especiales que, perseguido, rodeado y acorralado, no tendrá más remedio que considerar a los agentes de la Ley como el enemigo y poner en práctica todas las técnicas de guerra de guerrillas aprendidas en Vietnam. La sociedad civil, representada por los policías, se enfrenta al clan militar encarnado por John Rambo. Pero su persecución y arrinconamiento es sólo una metáfora de la realidad a la que habían tenido que enfrentarse los veteranos de Vietnam a su vuelta que, tras hacer los mayores sacrificios por salvaguardar a su nación, se encontraban socialmente marginados, despreciados por sus vecinos y acusados de las mayores atrocidades por las organizaciones pacifistas y el movimiento hippie. También una sociedad mediocre y conformista les rechaza, porque no quiere ser molestada con la incomodidad de la idea del fracaso y prefiere olvidar convenientemente a los veteranos y convertirlos en fantasmas bajo un vergonzoso pacto de silencio. Ese rechazo y desprecio contra los excombatientes tendrá su venganza y será Rambo quien la lleve a cabo. En esta línea afirma Giame Pala que: Si los «reconciliadores» como Cimino, se proponían encontrar una salida moral e intelectual digna para los estadounidenses, cerrando la pesadilla de Vietnam (la guerra como error y la posguerra como un volver a empezar), los nuevos guardianes del séptimo arte se rearmaban ideológicamente para ofrecer la sensación de una revancha contra los comunistas120. 119 SHELLEY, Percy Bysshe. No despertéis a la serpiente: Antología poética bilingüe. Madrid: Hiperión, 1991. 120 PALA, Giame. El cine y la Guerra de Vietnam en La Insignia [en línea]. Disponible en: http://www.lainsignia.org/2007/julio/cul_013.htm [consultado el 20 de abril de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 212 Pero si un Rambo solitario puede poner en jaque a cientos de policías y miembros de la Guardia Nacional, nos hacemos a la idea de lo que podría hacer todo un ejército de “rambos” en Vietnam. En el filme, Rambo es una máquina de guerra total, lo que nos lleva a la evidente conclusión de que si se “perdió” la guerra no fue culpa de los bravos soldados sino de una quinta columna aliada con los comunistas, formada por la prensa y la televisión, los movimientos estudiantiles, los hippies y los políticos timoratos. En su alegato final ante Trautman, es interesante reparar en el inquietante paralelismo que existe entre esta visión acerca de cómo la retaguardia estadounidense traicionó a sus soldados en Vietnam y la “leyenda de la puñalada por la espalda” (del Alemán; Dolchstoßlegende), surgida tras la derrota alemana de 1918, según la cual las izquierdas, los sindicatos y algunos políticos habían conspirado para obstaculizar la victoria en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial121. Continuando en la línea de revisionismo histórico en cuanto a las causas del fiasco de Vietnam y a la rehabilitación de la figura del veterano, la segunda película de la saga, Rambo: Acorralado Parte II (Rambo: First Blood Part II, 1985), vendrá a ampliar y profundizar en los mensajes planteados en Acorralado. Si Saigón cayó ante los comunistas del Norte en abril de 1975, diez años después se estrenó Rambo y podemos decir que cierra un círculo ideológico y moral junto con Los Boinas Verdes, usando un tono de emotivo patriotismo. Al igual que en la película de John Wayne, la noción de patria se ofrece como un hecho incuestionable, puro, trascendente y desligado de la corrupción de la política y la burocracia. Incluso la letra de la canción que suena sobre los títulos de crédito finales dice cosas como: “Paz en nuestra vida, recuerda la llamada [...] […] lágrimas por mis hermanos, piensa en todos ellos [...] […] el hogar de los libres nunca caerá [...] […] la fuerza de nuestra nación nos pertenece a todos nosotros.” Rambo responde a las expectativas de un sector de los Estados Unidos que seguía sin asumir la debacle de Vietnam y el filme les ofreció la posibilidad de pensar: ahora será diferente, ahora ya no estará la tendenciosa prensa de izquierdas, ni la manipuladora y parcial televisión, tampoco los hippies y pacifistas, ni esos políticos 121 Sobre este tema véase BARTH, Boris. Dolchstosslegenden Und Politische Desintegration: Das Trauma Der Deutschen Niederlage Im Ersten Weltkrieg 1914-1933. Düsseldorf: Droste, 2003. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 213 ambiciosos tan sólo interesados en ganar las próximas elecciones; todos ellos nos hicieron dar por perdida en la mesa de negociaciones una guerra que estaba ya ganada. Ahora será diferente y por encima de todos ellos podremos vencer al fin. Esta mentalidad está instalada en buena parte de la ciudadanía estadounidense y también en muchos de los veteranos de la guerra122. Tampoco se escapan de las críticas de los 80 y actuales, la asociación Vietnam Veterans Against the War (VVAW, Veteranos de Vietnam Contra la Guerra), Jane Fonda y John Kerry. Este último es acusado de traición por haber negociado en París con los nordvietnamitas. El antiguo marine Jim Bancroft afirma que “Las manos de Kerry están manchadas de sangre”, refiriéndose a que miles de soldados estadounidenses murieron gracias a que: “[...] las protestas contra la guerra alentaron a los nordvietnamitas a seguir luchando”123. Lo que sí es cierto, es que en el 29 aniversario de la caída de Saigón, el general Giap dijo en su discurso que estaba agradecido a los líderes del movimiento anti-guerra de EE.UU., uno de los cuales era el entonces candidato presidencial John Kerry124. Asimismo, el coronel Bui Tin que sirvió con el General Giap en el Estado Mayor del Ejército de Vietnam del Norte, confesó en una entrevista para el Wall Street Journal que los líderes del movimiento anti-guerra de EE.UU., eran “esenciales para nuestra estrategia”125. Así que con Rambo había llegado el tiempo de la revancha. La ansiedad que se expresa en las películas del Vietnam de los últimos años 70 sobre la naturaleza y la crisis del héroe, es ignorada en Rambo. La belicosidad masculina se reafirma y la trama discurre por caminos muy emotivos: rescatar a los soldados estadounidenses del cautiverio en Vietnam. La película se inicia en una cantera de trabajos forzados donde Rambo expía sus culpas. Rambo simboliza a todos los veteranos, excluidos socialmente y marginados políticamente. Perdieron la guerra, cometieron abusos y ahora deben expiar sus culpas. Pero ahora para Rambo la prisión no es peor que otros lugares y situaciones que ha conocido en la guerra, o quizá que el desprecio social. La idea de una guerra que se les obligó a perder surge en los primeros minutos del filme: 122 Cfr.: BANCROFT, Jim. The Blood on Kerry's Hands en freerepublic.com [en línea]. Disponible en: http://www.freerepublic.com/focus/news/1204513/posts?page=51 [consultado el 24 de abril de 2014]. 123 Ibíd. 124 Ibíd. 125 YOUNG, Stephen. How North Vietnam Won the War [en línea] Disponible en: http://www.grunt.com/corps/scuttlebutt/marine-corps-stories/gen-bui-tin-describes-north-vietnams- victory/ [consultado el 24 de abril de 2014]. Véase también BÙI, Tín. Following Ho Chi Minh: The Memoirs of a North Vietnamese Colonel. Honolulu: University of Hawaii, 1995. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 214 Rambo: Señor. ¿Nos toca ganar esta vez? Trautman: Eso depende de ti. Una misión en busca de prisioneros estadounidenses retenidos en el Vietnam de la Guerra Fría le sacará del purgatorio carcelario. La búsqueda de los prisioneros de guerra y desaparecidos en combate (POW, MIA) ha sido otra de las secuelas morales que la guerra dejó en la sociedad estadounidense y parece ser que el gobierno de Estados Unidos no siempre hizo todo lo que estaba en su mano por los prisioneros y los dados por desaparecidos. Tan es así que la Liga Nacional de Familias, coordinada por Evelyn Grubb, esposa de un piloto derribado sobre Vietnam del Norte, hecho prisionero y recluido en la infame prisión conocida irónicamente como “Hanoi Hilton”, tuvo que reivindicar activamente que se realizasen todos los esfuerzos por traer de vuelta a sus seres queridos126. También los familiares de los prisioneros intentaron denunciar las torturas y los malos tratos a los que eran sometidos los cautivos estadounidenses, pero el Gobierno les presionó para que guardasen silencio. En colaboración con la Liga Nacional de Familias (en Inglés; National League of Families) el diseñador William Graham Wilkin III, creo la famosa bandera en recuerdo de los POW-MIA, que llegó a ser reconocida oficialmente por el ejército de los Estados Unidos y que apareció también en los sellos de correos. Todavía hay alrededor de 2.000 estadounidenses dados por desaparecidos en Vietnam y el punto de arranque del argumento de Rambo no es en absoluto descabellado. En una misión realizada por los Boinas Verdes, la Operación Kingpin, se asaltó el campo de prisioneros de Son Tay ubicado en Vietnam del Norte, realizándose una brillante operación de comandos. La acción hubiera sido un éxito total si no fuera porque los prisioneros habían sido trasladados a otro campo el día anterior; cuando llegaron los asaltantes pudieron eliminar a toda la guarnición del campo, pero los prisioneros ya no estaban. Liderada por el Coronel Arthur “Bull” Simmons, la incursión en Son Tay tuvo lugar en la madrugada del 21 de noviembre de 1970 y además de tomar parte numerosos helicópteros y aviones, contaba con 56 miembros de las Fuerzas 126 Sobre la Liga Nacional de Familias y sus actividades en pro de los prisioneros y desaparecidos véase GRUBB, Evelyn Fowler; JOSE Carol; KISSINGER, Henry. You Are Not Forgotten: A Family's Quest for Truth and the Founding of the National League of Families. St. Petersburg, FL: Vandamere, 2008. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 215 Especiales estadounidenses127. Fue un intento de Nixon de traer a los suyos a casa antes de perderlos para siempre. Que había norteamericanos en Vietnam tras los acuerdos de París y la retirada, fue una sospecha permanente que fustigó el ánimo de muchos ciudadanos estadounidenses. Sospecha que más allá de ser oportunamente considerada por algunos un mito, se ha confirmado a la luz del reciente hallazgo en Vietnam de John Robertson, un militar desaparecido en Vietnam en 1968128. En su documental Unclaimed (2012), el director Michael Jorgensen narra como un veterano de la Guerra de Vietnam descubrió al sargento Robertson cuarenta y cuatro años después de su desaparición. En Rambo, los burócratas de Washington representados por Murdoch (Charles Napier) no quieren realmente rescatar a nadie, se trata simplemente de cubrir el expediente para tranquilizar conciencias, aunque de existir, los prisioneros serían un quebradero de cabeza. Incluso los mercenarios bajo el mando de Murdoch aparentan ser unos cínicos y él no cree en la misión, solo la dirige por obligación y para cumplir un molesto trámite: “No fue mi guerra coronel, yo estoy aquí para limpiar la mierda”. Se sugiere una conspiración de largo alcance de los poderes políticos y militares norteamericanos para la retirada de un acuerdo de reparaciones de guerra con los vietnamitas, lo que hace necesario dejar a los prisioneros de guerra en la estacada. Cuando Rambo consigue llegar al punto de recogida con un prisionero rescatado, Murdoch da orden de abandonarlos a su suerte, los prisioneros no importan y Rambo tampoco. Se trata de una reedición de la puñalada por la espalda de los años de la guerra. La ascensión por el barro de Rambo y su protegido hacia el lugar donde deben recogerles, simboliza el cenagal de toda la política vietnamita de EE.UU. El mismo Murdoch le dice al coronel Trautman (Richard Crenna) que a nadie importan los prisioneros y que es necesario ocultar el asunto: “No solo me cubro yo Trautman, se trata de toda una nación” –se justifica Murdoch. Una vez más, el legado incómodo de la Guerra del Vietnam está sobre el tapete. La traición a los prisioneros de guerra corresponde a la mezquina negligencia de los políticos. Y detrás de todo esto se esconde la sospecha de que, excepto por el cansancio 127 Cfr.: PLASTER, John. SOG: A Photo History of the Secret Wars. Boulder, CO: Paladin, 2000, p. 393. 128 Cfr.: Encuentran un soldado de EE.UU. abandonado en Vietnam desde hace 44 años. RT actualidad [en línea]. Disponible en: http://actualidad.rt.com/sociedad/view/93236-soldado-eeuu-olvidado-vietnam [consultado el 26 de abril de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 216 y la corrupción de la administración, la guerra se podría haber ganado. A pesar de su violencia, Rambo aquí es el personaje ético frente a la inmoralidad de Murdoch. Es tarea de Rambo, el vengador, extirpar la corrupción. “Le mataré” es su advertencia por radio al hipócrita Murdoch que tras el rescate frustrado, había dejado clara su postura sobre los prisioneros: Murdoch: […] son fantasmas olvidados. Trautman: ¡Hombres! ¡Hombres que lucharon por su nación! La figura de Rambo quien lleva a cabo el heroico rescate, enlaza con una variedad de géneros, estereotipos masculinos y posiciones contradictorias. En parte hippies, en parte de juventud rebelde y en parte de guerrero nativo americano. Rambo es mitad guerrillero, mitad justiciero. En esta ficción, la Guerra de Vietnam se vuelve a poner en escena y es posible luchar otra vez: “John quiero que olvides la guerra, piensa en la misión. El viejo Vietnam ha muerto” le dice el coronel Trautman, a lo que Rambo responde: “Señor, yo vivo, todo sigue vivo”. La revisión de la historia comprende una serie de inversiones específicas. Una metamorfosis ha tenido lugar por medio de la cual los rusos están ahora en el papel de los «consejeros» americanos ayudando a los vietnamitas, intrusos uniformados con tecnología sofisticada, y Rambo juega el papel de la guerrilla vietnamita (incluso habla vietnamita). Es capaz de mezclarse con el paisaje, y sus armas, un cuchillo de sierra, un par de dagas pequeñas y un arco, significan lo opuesto a las herramientas de alta tecnología y recuerdan a las sigilosas técnicas asesinas que se usaron originalmente contra los propios americanos. La selva ya no es una naturaleza extraña, antes amenazante. Rambo, al estilo Tarzán, la ha hecho suya. «Vosotros lo llamáis infierno. Él lo llama hogar». Las tornas han cambiado129. Rambo sin embargo, contiene un mensaje ambivalente a tenor de lo expresado por Studlar y Desser: “Si bien parece abrazar la ideología militarista de la derecha radical, 129 COMBER, Michael; O’BRIEN, Margaret. “Evading the War: The Politics of the Hollywood Vietnam Film” en: History Vol. 73 Nº 238, (1988): 259. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 217 Rambo deslegitima al mismo tiempo la autoridad gubernamental y cuestiona las normas ideológicas de muchas otras películas de Vietnam”130. Otro aspecto interesante es el de la presentación de los enemigos, tanto vietnamitas como soviéticos, como inhumanos verdugos y torturadores; y la representación de las penosas condiciones de vida de los prisioneros estadounidenses, enfermos, mal alimentados, hacinados entre ratas y forzados a trabajar en las tareas agrícolas sin descanso. Por otro lado, el filme intenta rehabilitar la figura del veterano, frente a las perennes acusaciones de inestabilidad mental: Murdoch: ¿Está seguro de que no está desequilibrado por la guerra? No podemos designar para esta misión a alguien que puede derrumbarse bajo presión en aquel infierno. Trautman: Es una maquina de lucha con un solo deseo, ganar una guerra que otros perdieron. En Rambo se trata ahora de dar una imagen positiva del veterano, aunque con algunas fisuras, como argumentan Studlar y Desser: La dependencia de la narrativa del cautiverio y la iconografía india evidencian un impulso desesperado para desarticular un símbolo –el veterano de Vietnam– desde un significado (inadaptado psicópata, asesino de mujeres y niños) a otro (el buen salvaje): Stallone admitió en una entrevista que la película daba una imagen de Rambo «nihilista, casi psicópata». La película no puede reprimir una ambivalencia hacia el veterano de Vietnam, a pesar de la iconografía del buen salvaje131. Y aborda directamente el tema del rechazo a los veteranos aprovechando un diálogo entre Rambo y su contacto femenino de la resistencia anticomunista, Co (Julia Nickson): Rambo: Cuando volví a los Estados Unidos me encontré con una guerra. 130 STUDLAR, Gaylyn; DESSER, David. Rewriting the Vietnam War en: DITTMAR, L.; MICHAUD, G. (eds.) From Hanoi to Hollywood. The Vietnam War in American Film. Londres: Rutgers University Press, 1990, p. 105. 131 Ibíd., p. 109. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 218 Co: ¿Qué guerra? Rambo: Una especie de guerra en silencio, una guerra contra los soldados que regresan, una guerra que no se gana. Al final, para Rambo la reintegración en la comunidad social es imposible a pesar de los ofrecimientos de Trautman, y permanecerá como un marginado: Asocial (Trautman es lo más cercano a un padre que él tiene y es más como la relación de Frankenstein con su creación), Rambo se ha convertido en una máquina asesina psicopática que las necesidades de una sociedad pacífica deben rechazar: Como él dice, «se ha convertido en guerra»132. La película termina con el lamento amargo y desengañado de aquellos que son considerados prescindibles por su propia nación: Trautman: La guerra pudo ser un maldito error, pero no odies a tu país por ello. Rambo: ¿Odiarlo? Moriría por él. Trautman: ¿Entonces, qué es lo que quieres? Rambo: Yo quiero lo que ellos quieren y lo que cualquier otro que viniese aquí a dejarse las tripas y a dar todo lo que tiene, quiere. Que su país lo quiera tanto como nosotros lo queremos. Eso es lo que quiero. Las desoladoras consecuencias de la Guerra de Vietnam no son superadas totalmente en Rambo. La saga continuará con Rambo III (1988) y finaliza (por el momento) con la cuarta entrega John Rambo (2008). Rambo y otras rescue movies 132 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 219 entran en la categoría que se ha denominado Comic Book Phase, debido a su retórica chauvinista y a su iconografía fílmica, similar a la de la novela gráfica133. Pero el argumento del rescate de prisioneros de guerra estadounidenses es anterior a Rambo y el propio director Ted Kotcheff abordó el tema por primera vez en Más allá del valor (Uncommon Valor, 1983), donde se narra cómo los padres y antiguos compañeros de dos desaparecidos abandonan sus acomodadas ocupaciones para regresar a buscar a los suyos a un campo de concentración en Laos, aprovechando para dar un punto de credibilidad a la teoría del dominó y mostrar que no sólo Vietnam ha caído bajo control comunista. La figura de la administración estadounidense es retratada aquí también como interesada en echar tierra sobre el asunto y olvidar a los prisioneros. La CIA les perseguirá sin cuartel y les denunciará en Tailandia para que les sea requisado todo su equipo y armamento. Si la guerra parece no terminar nunca para los veteranos; para los amigos y familiares de prisioneros y desaparecidos también es así. Su integridad moral más allá del deber y por encima de sus propios intereses, les lleva a embarcarse en una arriesgada misión casi imposible, donde algunos morirán al intentar liberar a sus camaradas. Aunque para los que milagrosamente sobreviven, la experiencia servirá también para saldar las cuentas con la Guerra de Vietnam y expulsar de sus vidas definitivamente los hirientes fantasmas. En Más allá del valor, la bizarría individual y la rectitud moral triunfan, como en Rambo, sobre los unos indolentes políticos corruptos y acomodados que están paralizados por el síndrome de Vietnam y que son alérgicos a cualquier cosa que les relacione con una guerra fracasada, incluyendo a los prisioneros estadounidenses. No sólo la retaguardia traicionó al frente, fueron los hippies y los pacifistas, la izquierda estudiantil y la prensa; pero también los soldados de primera línea fueron traicionados por el Estado que les envió allí a luchar. La iniciativa privada de dos padres y algunos excombatientes pondrá en evidencia al aparato gubernamental y sus interesadas mentiras. Otro exponente de esta línea es el adelantado filme Desembarco en el infierno (To the Shores of Hell, 1966), dirigido por Will Zens. Cuenta como se organiza un equipo de rescate para ir a salvar a un médico recluido en un campo de concentración 133 PALMER, William J. “Symbolic nihilism in Platoon”, en GILMAN, Owen W.; SMITH, Lorrie (comps.), America Rediscovered: Critical Essays on Literature and Film of the Vietnam War. New York: Garland, 1990, p. 257. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 220 comunista, hermano de un oficial de los Marines. Y hay otros filmes más recientes con la misma temática como The Walking Dead (1995) de Preston A. Whitmore II. El argumento del rescate de los prisioneros olvidados continuará con su éxito y marcará un estilo, imitado por la saga de Desaparecido en combate (Missing in Action, 1984) dirigida por Joseph Zito y protagonizada por el karateca Chuck Norris en el papel del veterano de Vietnam coronel Braddock. Desaparecido en combate II (1985), es una precuela en la que el incombustible Braddock se escapa del campo de prisioneros en el que se encuentra recluido. Los ejemplos de maltratos, torturas y vejaciones continuas a los prisioneros estadounidenses por parte de unos sádicos guardianes, configuran la principal línea argumental. En Desaparecido en combate III (Braddock: Missing in Action III, 1987), el inevitable y combativo Braddock buscará a su mujer vietnamita que se encuentra embarazada, cubriéndose así el argumento ante posibles acusaciones de racismo, entre el caos del hundimiento de Saigón durante las postrimerías de la presencia norteamericana. En el cine sobre Vietnam, a menudo las dramatis personae de prisioneros, rescatadores y veteranos están entremezcladas en la trama. Y de veteranos implicados en situaciones escabrosas nos habla Tarde de Perros (Dog Day Afternoon, 1975) de Sidney Lumet. En esta ocasión, dos amigos, antiguos soldados de la Guerra de Vietnam; Sonny (Al Pacino) y Sal (John Cazale), atracan un banco. Pero las cosas se tuercen y deben atrincherarse en él junto con ocho rehenes, tras lo que son cercados por la policía durante un día entero. Sirviéndose de estas premisas el director realiza un implacable ataque contra la manejable opinión pública, la frivolidad de los mass media, un cuerpo policial inoperante, el matrimonio y otros temas que tienen mucho más que ver con la realidad social estadounidense de aquellos años y muy poco con la intervención estadounidense en el Sudeste Asiático. Sonny y Sal están desubicados y marginados e intentan resolver los problemas del único modo que en otras ocasiones les ha servido para salir adelante; usando la violencia. Pero ahora el enemigo tiene la cara de la injusticia social, la exclusión y la angustia vital generada por la postmodernidad. Los veteranos que aparecen en el cine sobre Vietnam son dibujados como individuos inmorales, que perdieron su condición de soldados honorables para convertirse en seres desquiciados y malvados cuya única respuesta es la violencia. Se da por supuesto que todos hicieron cosas horribles allí y que esa experiencia ha dejado en El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 221 ellos profundas cicatrices y desarreglos morales. Y en el mejor de los casos son simples víctimas de la maquinaria despiadada de la guerra y del Síndrome de Estrés Postraumático, que no tienen opción a ser de otra manera ya que apenas distinguen el bien del mal dentro de su confusión mental. El trauma de la experiencia de la guerra ha dejado profundas heridas todavía abiertas. Laplanche y Pontalis definen trauma como: “Acontecimiento de la vida del sujeto caracterizado por su intensidad, la incapacidad del sujeto de responder a él adecuadamente y el trastorno y los efectos patógenos duraderos que provoca en la organización psíquica”134. Y más concretamente refiriéndose a a Vietnam, esta dolencia es definida así por Eric T. Dean: El trastorno por estrés postraumático tiene su origen en el «síndrome post-Vietnam» de los últimos 60 y primeros 70, cuando los observadores notaron que algunos veteranos padecían nerviosismo, irritabilidad, excitabilidad, insomnio crónico y se sentían culpables de haber sobrevivido a la guerra mientras que sus camaradas habían muerto135. Aunque Sears arguye que se ha exagerado el fenómeno y que en Vietnam las bajas por trastornos mentales fueron las más bajas de toda la historia bélica de Estados Unidos: A los problemas mentales atribuidos al servicio en Vietnam se les conoce como trastorno de estrés postraumático. Los veteranos de la Guerra Civil sufrieron «corazón de soldado», en la Primera Guerra Mundial el término era «neurosis de guerra», durante la Segunda Guerra Mundial y en Corea fue la «fatiga de combate». Los registros militares indican que en la Guerra Civil las bajas psicológicas promediaron veintiséis por cada mil hombres. En la Segunda Guerra Mundial algunas unidades sufrieron más de 100 bajas psiquiátricas por 1.000 soldados; en Corea casi una cuarta parte de todas las evacuaciones médicas del campo de batalla se debió al estrés mental. Eso equivale a alrededor de 50 por cada 1.000 soldados. En Vietnam, el promedio comparable fue de 5 por cada 1.000 soldados136. Aún así, las peripecias de traumatizados veteranos que han caído en las drogas, la violencia o la marginación dieron mucho de sí y han inspirado otros filmes como 134 LAPLANCHE, J.; PONTALIS, J.B. Diccionario de Psicoanálisis. Barcelona: Editorial Labor, 1996, p. 447. 135 DEAN, Eric T. Shook over Hell: Post-traumatic Stress, Vietnam, and the Civil War. Cambridge, MA: Harvard UP, 1997, p. 14. Sobre el Trastorno de Estrés Post-traumático véase también YOUNG, Allan. The Harmony of Ilusions: Inventing Post–Traumatic Stress Disorder. New Jersey: Princeton University Press, 1995. 136 SEARS, K. G. Vietnam: Looking Back - At The Facts. vietnamresearch.com [en línea]. Disponible en: http://vietnamresearch.com/history/stats.html [consultado el 21 de abril de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 222 Welcome Home Soldier Boys (1972) donde el realizador Richard Compton diseña una historia protagonizada por cuatro antiguos Boinas Verdes en clave de road movie. Es un viaje desilusionado y sin rumbo que terminará de manera trágica. Huellas (Tracks, 1977) de Henry Jaglom nos muestra otro viaje, ahora en tren y a través de California, en el que un veterano escolta el féretro de su compañero caído hasta el lugar donde se va a celebrar el funeral. El sargento Jack Fallen (Dennis Hopper) es un personaje psicótico atormentado por alucinaciones, miedos, paranoias y desesperanzado. El director traza un viaje que se convierte en un auténtico purgatorio, aderezado con extraños personajes que viajan en el tren, donde el protagonista buscará la redención a través de una joven de la que se enamora, pero todo lo terrible que él ha vivido, se interpone entre los dos. Por otro lado Fallen no es el único que está desgarrado, ya que a través del viaje se nos muestra una Norteamérica desengañada y sin aliento, representada en unos paisajes desérticos y ruinosos. En este sentido afirma Giame Pala que: [...] la sociedad de consumo, el american way of life y el mito de la superpotencia justa –defensora de la libertad y la justicia– se pierden en ese tren portador de una contrahistoria descifrable en filigrana y protagonizada por los vencidos y arrinconados por la Verdad Oficial. El veterano de Tracks es el emblema de una población estadounidense simple y llanamente aniquilada, hecha añicos, pulverizada en sus certezas kennedyanas y en su fe en el inagotable mito del «progreso»137. Los estremecedores planos de un desnudo Dennis Hopper corriendo alocadamente, atravesando todos los vagones, simbolizan también la fragilidad de una sociedad que ha zozobrado moralmente. El director Jeremy Kagan vuelve a usar la figura del veterano en Tan sólo héroes (Heroes, 1977), y la redención a través del amor reaparece en este filme. Jack Dunne (Henry Winkler) es un veterano atormentado por las pesadillas que se ha escapado del psiquiátrico por cuarta vez y que en un viaje en autobús conoce a Carol Bell (Sally Field). Jack viaja para buscar a sus antiguos camaradas de unidad en un intento de llevar a cabo una catarsis liberadora; Carol está a punto de casarse con un hombre por el que no tiene claros sus sentimientos y necesita tiempo para pensar. Cuando Jack encuentra a su amigo Ken Boyd (Harrison Ford) viviendo en una destartalada caravana, 137 PALA, Giame. El cine y la Guerra de Vietnam en: La Insignia [en línea]. Disponible en: http://www.lainsignia.org/2007/julio/cul_005.htm [consultado el 20 de abril de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 223 descubre que este guarda escondida una ametralladora. La guerra no ha acabado para ellos, la guerra se libra ahora dentro del propio individuo. Cuando descubre que el tercero de los compañeros al que buscaba había muerto en la guerra, Jack volverá a caer en una crisis alucinatoria que le trasporta otra vez a los campos de batalla de Vietnam. Sólo Carol será capaz de sacarle de su alucinación y devolverle a la realidad, para encararla con renovada esperanza. Se trata de una regeneración mental y moral que devuelve la fe en un futuro sin más violencia y libre de sus sombras. Acerca del derrumbamiento casi total en el plano mental y el absurdo poético, nos sacude la impactante película dirigida por Alan Parker, Birdy (1984). Dos amigos de la adolescencia, Al (Nicolas Cage) y Birdy (Mattew Modine) crecen obsesionados por la idea de volar como los pájaros. Tras sobrevivir a la guerra, Birdy se retrae a un mundo interior en el que imagina ser un pájaro y se comporta como si lo fuera. Una respuesta irracional ante otra irracionalidad mucho mayor, la guerra, es la única respuesta que Birdy es capaz de construir como vía de escape de un horripilante pasado. Quizá resuenan aquí algunas semejanzas ocultas con otras vías de escape y con formas de “volar” muy en boga por aquella época, asimilando el estilo de vida basado en las drogas y el Rock al escapismo mental llevado al extremo de la irracionalidad. Al, su amigo, está marcado también por las heridas de guerra en su cuerpo. Intentará sacar a Birdy de su aislamiento psiquiátrico, a través de una historia conmovedora y narrada con delicadeza. También versa sobre una mente hundida el filme de David Hug Jones, Jacknife (1988), basado en una obra de teatro del propio guionista, Stephen Metcalfe. Joseph Megessey, conocido como Megs (Robert De Niro), quince años después de la guerra, irá en busca de su antiguo camarada de fatigas en Vietnam, Dave (Ed Harris). Cuando lo visita en su casa lo encuentra derrumbado moralmente y alcoholizado. Dave vive con su hermana Martha (Kathy Baker) y entre ella y Megs surgirá una relación amorosa. La culpa por la muerte de un compañero en Vietnam continúa atormentando a Dave y Megs como si los desdichados acontecimientos fueran cosa de hace poco tiempo. Es una muestra más de una corriente del cine sobre la Guerra de Vietnam que sigue mirando al ombligo de la sociedad estadounidense sin encarar los verdaderos motivos de la guerra, cómo se llevó a cabo o las consecuencias que tuvo para los propios vietnamitas. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 224 Continuando con los filmes sobre veteranos, esta vez en relación con los efectos de extrañas drogas, es destacable La escalera de Jacob (Jacob's Ladder, 1990), del director Adrian Lyne. Es la historia del veterano de Vietnam Jacob Singer (Tim Robbins), aquejado de episodios alucinatorios con imágenes de demonios y de molestias físicas. Sufre también visiones pasajeras de Vietnam, pero no puede recordar qué ocurrió el día que fue herido. Paso a paso irá descubriendo que otros veteranos padecen los mismos síntomas y se perfila una secreta historia de conspiración. Sin saberlo, algunos soldados fueron inoculados con una potente droga en Vietnam para exacerbar su agresividad y convertirlos en una suerte de zombis asesinos. De hecho, Lyne mezcla todo tipo de registros y géneros en la película, incluyendo el terror. Cuando los científicos constatan que el experimento se les ha ido de las manos, optarán por eliminar cualquier vestigio del ensayo. Las drogas más comunes han estado presentes en numerosos filmes sobre la Guerra de Vietnam. Recuerda Jamie Rusell que: Si la guerra de Vietnam era surrealista, también era surrealista que estaba, al menos en parte, alimentada por las drogas. Más que en cualquier otro conflicto en la historia, la experiencia de Vietnam –o al menos, de los estadounidenses que tomaron parte en ella– estaba dominada por toda clase de narcóticos, marihuana, heroína y, por supuesto, ácido. Las historias de consumo de drogas en las dos guerras mundiales son raras, pero las drogas en Vietnam estaban por todas partes138. Aunque esta vez no se trata de una droga de evasión y “liberación”, sino de una que convierte a los soldados en monstruos rabiosos. Más allá de las especulaciones hechas por Lyne en el filme, la guerra psicoquímica estaba entre las prioridades del Pentágono durante el período de Vietnam y al parecer hubo varias pruebas de campo del super-alucinógeno BZ, llamado en clave EA-2277 (la droga mencionada en La escalera de Jacob) en contra del Vietcong139. Al contrario que en la película, era usado como agente incapacitante y entre sus efectos estaban la pérdida de control muscular y un divorcio de la consciencia con la realidad. Quienes experimentaron sus efectos afirmaron no volver a ser quienes eran antes140. El Pentágono nunca reconoció de modo oficial la existencia de tales experimentos. 138 RUSSELL, Jamie. Vietnam War Movies. Harpenden: Pocket Essentials, 2002. p. 53. 139 LEE, Martin A.; SHLAIN, Bruce. Acid Dreams: The Complete Social History of LSD. New York: Grove, 1992, p. 42. 140 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 225 La escalera de Jacob es otra vuelta de tuerca; la última inmoralidad que le quedaba por asimilar al cine sobre Vietnam es que se utilizara a los soldados estadounidenses como conejillos de indias para experimentar con drogas obscenas y que posteriormente se les quisiera eliminar parar borrar las huellas de esa infamia. Lo que hace de La escalera de Jacob una película memorable es la manera en que se utilizan los rumores sobre las pruebas de drogas, creando una historia hibrida, llena de cuestiones éticas y convirtiendo la culpa por la guerra en una suerte de infierno alucinatorio que estéticamente debe mucho a cuadros del Bosco como El jardín de las delicias. En los años noventa apenas se realizaron películas estadounidenses que orientaran su mirada hacia Vietnam. Entre ellas están The War (La guerra, 1994) dirigida por Jon Avnet y también The War at Home (1996) de Emilio Estévez. Finalmente nos encontramos con Cuando éramos Soldados (We Were Soldiers, 2002) del director Randall Wallace, que recupera un tono patriótico y comprometido con la contienda. Relata la primera gran batalla que tuvo lugar entre tropas estadounidenses y nordvietnamitas: Ia Drang. La Batalla por el Valle de Ia Drang fue el primer encuentro a gran escala con el Ejército de Vietnam del Norte. Esta acción es reconstruida con fidelidad a los hechos históricos y a la vez ensalzada en el filme, como paradigma de valor militar y sacrificio. Es una de las pocas películas que dan al tema un enfoque eminentemente bélico y en clave de acción, sin reflejar crítica alguna hacia la guerra y mostrando a los soldados estadounidenses en una lucha heroica y desesperada. Aunque también se vuelve la mirada a la retaguardia a través de las reacciones de las esposas de los soldados que aguardan noticias del frente. En formato documental, aunque se escapa de los objetivos del presente trabajo, Eugene Jarecki realizó una interesante película sobre las acusaciones de crímenes de guerra141 contra el que fuera Secretario de Estado, Henry Kissinger, en The Trials of Henry Kissinger (2002) y el director Errol Morris realizó Rumores de guerra (The Fog of War, 2003) que se centra en la entrevista, concedida de modo excepcional, al que fuera Secretario de Estado en los años cruciales de la Guerra de Vietnam, Robert McNamara. Probablemente, es esta una cinta que por sí sola aclara más sobre el 141 Se le relaciona con el golpe de Estado en Chile contra Allende, el apoyo a Shuarto en tiempos de las matanzas en Timor Oriental en 1975. También tuvo responsabilidad directa, en la lamentable situación actual del pueblo saharaui. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 226 conflicto de Vietnam y el tema crucial de sus causas, justas o no, que el resto de la producción de ficción y documental. Muchas películas se han quedado en el tintero, pero no podemos abarcarlas todas. Algunas sobre veteranos y sus problemas como Americana (1983) de David Carradine, basada en una novela de Henry Morton Robinson142, Cease Fire (1985) dirigida por David Nutter, Ordinary Heroes (1986) de Peter H. Cooper o Ecos de guerra (Distant Thunder, 1988) realizada por Rick Rosenthal, en la que un veterano regresa a casa tras diez años de aislamiento en el bosque haciendo vida de anacoreta. Otras son películas de acción, diseñadas para el mercado de alquiler doméstico como American Commandos (1958) de Bobby A. Suarez, El ojo del águila (Eye of the Eagle, 1986) realizada por Cirio H. Santiago, Double Target (1987) de Bruno Matei. También encontramos filmes que constituyen casi una subespecie, son los dedicados a justicieros y vengadores excombatientes de Vietnam, como la película de Ossie Davis, Comando antidroga (Gordon's War, 1973), en la que Gordon, un soldado recién llegado de Vietnam, pierde a su mujer por sobredosis de heroína. Cuando se da cuenta de que la policía permanece inane ante el tráfico de drogas en el barrio afro americano, pide ayuda a sus viejos camaradas de Vietnam y organiza un comando paramilitar que eliminará a los narcotraficantes. El realizador Ossie Davis, nos presenta cómo la guerra ha paralizado en cierto modo los avances contra la segregación y la exclusión social y ha llevado a las calles un conflicto entre las clases desfavorecidas. Otras películas menores sobre vengadores son, El camino de Cutter (Cutter’s Way, 1981) de Ivan Passer, Combat Shock (1986), Code of Vengeance (1985) o Zona de guerra: el parque (The Park is Mine, 1986). No podemos dejar de mencionar el período 1986-87, en el que una mezcla de conmemoración y exorcismo corre por el ciclo de Vietnam y se desarrolla en una nueva ola de películas: Platoon (1986) de Oliver Stone, La colina de la hamburguesa (Hamburger Hill, 1987) dirigida por John Irvin, Hanoi Hilton (1987) de Lionel Chetwynd, la Chaqueta Metálica (Full Metal Jacket, 1987) de Stanley Kubrick y Jardines de Piedra (Gardens of Stone, 1987) de Francis Ford Coppola. Vietnam no siempre está en el foco de atención y también hay filmes que se detienen a mostrar cómo aquel fue un conflicto regional que afectó también a Laos y 142 The Perfect Round, 1947. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 227 Camboya: la película de serie B Los perdedores (The Losers, 1970) dirigida por Jack Starret, y Los gritos del silencio (The Killing Fields, 1984), que examinará el genocidio de más de dos millones de camboyanos a manos de los Jemeres Rojos, prosélitos del sanguinario líder comunista Pol Pot. El director Roland Joffé realiza un trabajo impactante, aunque con algunas carencias signo de una hipocresía de difícil justificación, como por ejemplo, el hecho de que en toda la película no se mencione el nombre del movimiento político en el que militan los genocidas. No deja de ser un mal menor, teniendo en cuenta que en su momento, el consagrado Jean-Luc Godard apoyaba con entusiasmo a los Jemeres Rojos al tiempo que hacía exquisitas divagaciones sobre si usar el travelling era una cuestión moral. En la siguiente sección pasaremos a analizar en profundidad los elementos éticos y morales presentes en una selección de filmes, algunos de los cuales hemos pasado por alto deliberadamente ya que van a ser tratados a continuación. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 228 El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 229 4.2. La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 1987) Titulo Original: Full Metal Jacket Año: 1987 Duración: 120 Min. País: Estados Unidos Director: Stanley Kubrick Guión: Stanley Kubrick, Michael Herr, Gustav Hasford. (Novela: Gustav Hasford). Música: Abigail Mead Fotografía: Douglas Milsome Reparto: Matthew Modine, Vincent D’Onofrio, R. Lee Ermey, Adam Baldwin, Dorian Harewood, Arliss Howard, Kevyn Major Howard, Ed O'ross, Gary Landon Mills, Sal López, John Stafford, Kieron Jecchinis, Ngc Le, Papillon Soo Soo. Productora: Warner Bros. Pictures Tras las películas sobre la Guerra de Vietnam de los 70, el cine de Hollywood volverá a visitar el tema con una gran oleada de filmes en los 80. A esta nueva hornada de películas se unirá Stanley Kubrick, retomando su actividad cinematográfica tras los siete años de inactividad que mediaban con el estreno de El resplandor143 (The Shining, 1980). El guión se basa en la novela “The Short-Timers”, de Gustav Hasford, que está inspirada en las experiencias recopiladas de miembros de los Marines en Vietnam. Kubrick se decidió a convertir la historia en un guión y, para hacerlo, contrató a Gustav Hasford y también al coguionista de Apocalypse Now y corresponsal de guerra de Vietnam, Michael Herr. Kubrick, dibuja el retrato de una generación de jóvenes inocentes arrancados de la comodidad de sus hogares y lanzados al interior de la máquina de la guerra. La canción que acompaña a los primeros planos de la cinta ya nos anticipa el amargo sentimiento 143 Dirigida por Stanley Kubrick y basada en un relato de Stephen King, cuenta la historia de Jack Torrance, un escritor en paro que se traslada con su mujer y su hijo de siete años a un hotel de montaña en Colorado para ocuparse de su vigilancia y mantenimiento durante el invierno. Jack comenzará a sufrir visiones terroríficas e inquietantes trastornos de personalidad. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 230 de pérdida en el que nos sumergirá la trama. La pérdida del hogar, de la inocencia, de los valores morales más comunes; vendrá más tarde: “Dame un beso de despedida y escríbeme mientras esté fuera. Adiós, cariño. Hola, Vietnam. América ha oído la llamada de la corneta. Y eso nos atañe a todos nosotros. No creo que esta guerra acabe nunca. Hay combates que siempre vuelven a suscitarse. Adiós, cariño. Hola, Vietnam. He venido a ganar una batalla. Dame un beso de despedida y escríbeme mientras esté fuera. Adiós, cariño. Hola, Vietnam”. La inocencia de los que hasta hacía poco tiempo eran buenos chicos arropados por sus cariñosas madres –la edad media del soldado estadounidense en Vietnam era de 19 años144–, se tornará en dureza, machismo y agresividad. El mismo título del filme hace referencia al proceso que se adivina; Full Metal Jacket, revestimiento metálico completo, o sea un proyectil blindado, es lo que se conoce como munición de guerra en la que el plomo está recubierto por una dura capa de aleación de acero. Esa coraza es también la que desarrollarán los jóvenes reclutas, adaptándose al proceso de metamorfosis que les convertirá en soldados de Infantería de Marina. Se trata de una coraza tanto interior como exterior, que endurecerá el cuerpo y la mente del soldado, pero que también convertirá el corazón del ser humano en un trozo de metralla humeante. El corte de pelo inicial simboliza la pérdida de la personalidad propia, la ruptura con las costumbres anteriores, con la casa de los padres, con los amigos y prepara al individuo para el aprendizaje de la violencia, para la escuela de la guerra y el sufrimiento, en la que adoptarán un nuevo papel dejando atrás cada uno su personalidad propia y su conciencia individual, para convertirse en piezas de un complejo e inexorable mecanismo: el ejército. Éste se muestra como una sociedad cooperativa y autosuficiente, una sociedad-colonia donde lo que importa es la supervivencia colectiva y no el individuo concreto. Los valores que imperan son los del Cuerpo de Marines y cada hombre deberá asumirlos como una nueva religión guerrera con sus propias oraciones, enseñadas por el sargento Hartman (R. Lee Ermey) a los reclutas: “Mi fusil es mi mejor amigo. Y es mi vida. Tengo que dominarlo igual que me domino a mí mismo. Sin mi, mi fusil no sirve; sin mi fusil, yo tampoco sirvo. [...] Mi fusil y yo somos los defensores de mi patria. Dominamos a nuestros enemigos y salvamos 144 En cambio, en la Segunda Guerra Mundial la edad media del soldado estadounidense era de 26 años. Cfr.: Vietnam War Statistics [en línea]. Disponible en: http://vietnamresearch.com/history/stats.html [consultado el 5 de mayo de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 231 nuestras propias vidas”. Todo se torna un ritual, incluso el acto de acostarse en las literas se convierte en una absurda parodia de montar a los lomos de un caballo, quizá con un sentimiento nostálgico de los brillantes tiempos de la Caballería romántica. Hartman les ordena acostarse con sus fusiles, instrumentos de muerte hechos de duro metal y que se contraponen a la figura de la mujer. “Esta noche, vais a acostaros con vuestros fusiles y cada uno le dará a su fusil un nombre de mujer, porque ese es el único coño que vais a disfrutar aquí [...] Estáis casados con ese instrumento que es todo hierro y madera. ¡Y le vais a ser fieles!”. Lo femenino es reprimido y está condenado a desaparecer en el mundo de los Marines ya que un hipermachismo homófobo institucionalizado domina en lo alto del código de conducta militar. El individuo debe adaptarse a las normas rituales de un grupo de machos, ejemplo de lo cual es la escena en la que, con Hartman a la cabeza, los reclutas marchan por el interior de la compañía con el fusil sobre el hombro y una mano sobre sus testículos, cantando repetitivamente: “Aquí mi fusil, aquí mi pistola. Uno da tiros, la otra consuela”. En la travesía tortuosa por esta nueva realidad, el sargento instructor se erige como una amalgama de todas las figuras de autoridad y a todas sustituye: la madre, la patria, la policía, el sacerdote. Pero Hartman supera con creces el autoritarismo de todos esos roles convirtiéndose en una figura que aterroriza a los reclutas desde el primer momento. El terror es necesario para poseer una autoridad indiscutible y absoluta, la autoridad y el terror serán el yunque y el martillo empleados en la forja de los nuevos Marines 145. La personalidad del sargento instructor Hartman se presenta desde el primer momento con intensa agresividad, dejando claras cuáles serán las pautas que regirán la formación militar de los reclutas: “[...] Sólo hablaréis cuando se os hable. Y la primera y última palabra que saldrá de vuestros sucios picos será: Señor. ¿Me entendéis bien, capullos? [...] Si alguno de vosotros, nenas, sale de esta isla, si sobrevivís al entrenamiento, seréis como armas, ministros de la muerte, siempre en busca de la guerra. Pero hasta ese día sois una 145 De cómo la conciencia individual puede ser subyugada por la autoridad, trata el Experimento Milgram. Fue financiado por el Ejército estadounidense para averiguar el alcance de la autoridad en la cadena de mando y para preparar a sus oficiales ante a la posibilidad de que existiera desobediencia en el campo de batalla. Véase SLATER, Lauren; CARDEÑOSO, Concha y BOUSO SAIZ, José Carlos. Cuerdos entre locos: Grandes experimentos psicológicos del Siglo XX. Barcelona: Alba Editorial, 2006. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 232 cagada, lo más bajo y despreciable de la tierra. Ni siquiera algo que se parezca a un ser humano. Sólo sois una cuadrilla de desgraciados, una panda de mierdas inútiles pasados por agua”. Es común a toda iniciación militar el menosprecio del novato. A los nuevos no se les considera dignos hasta que superen el periodo de instrucción, no sólo por parte de los mandos, sino también de los otros soldados que sólo son un poco más veteranos. Es otro punzante acicate que incentiva su afán de superar las pruebas para empezar a ser considerados positivamente y forma parte de la cruel máquina de fabricar soldados. De entre todos, sólo uno de los reclutas, J. T. Davis (Matthew Modine) se atreve a burlarse del sargento de manera mordaz, lo que hace enfurecer al instructor. Éste, que se dedica a rebautizar a sus muchachos con extraños motes –otra forma de cortar con el pasado y nacer a la nueva realidad del ejército es cambiar de nombre146– lo llamará Bufón. Más tarde, en otro episodio de verborrea malsonante de Hartman, ambos discutirán sobre la existencia de la Virgen María, pero aunque Bufón lleva la contraria al sargento diciendo que no cree en ella, Hartman sabe apreciar que se enfrente a él. El valor es una virtud apreciada sobre todas las demás en este contexto militar y por eso le ascenderá a jefe de pelotón a raíz del incidente. Las reglas del juego están claras, los que se adapten, los que resistan, los que se sobrepongan a al maltrato físico y verbal, serán considerados por encima de los demás. “Los tienes bien puestos, y eso es lo que importa” –le dice Hartman a Bufón. Se nos presenta así el infernal programa de entrenamiento del combatiente al que los futuros Marines eran sometidos para ir a Vietnam. Durante la Segunda Guerra Mundial los reclutas pasaban en Estados Unidos más de un año de instrucción antes de ser trasladados a una zona de combate. Pero en el caso de Vietnam, el entrenamiento del Cuerpo de Marines duraba sólo 13 semanas en la isla de Parris. El programa estaba basado en la psicología conductista. El corte de pelo al cero tiene como finalidad desposeer al recluta de su conciencia individual, para que se integre en el grupo prescindiendo del individualismo. El maltrato verbal y los gritos e insultos que se nos muestran en la película pretenden endurecer el carácter de la persona. Se trata de convertir a un joven que hacía poco estaba haciéndole recados a su madre, o tomando un helado mientras paseaba con su novia, en un soldado capaz de quitarle la vida a otro 146 Cuando se ingresa en una orden religiosa católica, las novicias también pierden su nombre, como símbolo del nacimiento a un a vida nueva que corta de modo radical con el pasado. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 233 ser humano armado y hostil, y de conseguir que además aprenda las destrezas necesarias para la guerra y logre poseer unos nervios templados que no le abandonen en medio del combate y el caos. Para emprender este tratamiento intensivo, hay que comenzar por ejemplo, borrando la incipiente sonrisa de los labios del recluta Leonard Lawrence (Vincent D’Onofrio), rebautizado por Hartman como Patoso (en Inglés; Gomer Pyle147). Las sonrisas desaparecen gracias a la mano de Hartman que agarra la tráquea de Patoso. Es simbólico el hecho de que no es la mano de Hartman la que avanza hacia Patoso, sino que es él quien debe adelantar su garganta hacia la mano en garra de Hartman. Parece ser una metáfora de cómo la sociedad estadounidense se arrojó en manos de los militares, para después ser estrangulada por ellos y por la guerra misma. En el campamento de instrucción, Kubrick nos muestra que la mayoría de los reclutas son capaces de adaptarse al infernal programa, pero desde luego es un proceso traumático al que algunos no logran acomodarse, como es el caso de Leonard Lawrence que tan solo es un buen chico cuya condición física deja mucho que desear y no demasiado despierto. Pero la deshumanizada máquina de fabricar soldados no entiende de casos individuales. Muchos de los jóvenes reclutados para ir a Vietnam simplemente no estaban a la altura de las duras condiciones de vida del ejército, o no debían ser movilizados por sus circunstancias personales, pero las maquinarias de la guerra necesitaban más materia prima. Este es un tema que volveremos a ver profusamente desarrollado en Tigerland (2000), de Joel Schumacher. El ejército es un organismo pluricelular donde todos deben poseer las mismas pautas de funcionamiento, la excepción no puede existir y Patoso deberá ajustarse a los estándares a toda costa. El gran metraje que dedica Kubrick a este personaje, probablemente esté justificado por su simbolismo. El recluta Patoso es la América buena y apacible, representa a una sociedad inocente a la que se inocula el veneno de la guerra y sufre tremendos cambios. Pero al igual que en la sociedad estadounidense de los 60 se produjo una profunda ruptura, Patoso será destruido y se convertirá en un personaje esquizoide que conversa con su fusil. Como explican Emilio C. García Fernández y Santiago Sánchez González: El servicio a la patria, a sus valores, es lo que lleva a sacrificarse personal y familiarmente. Un sacrificio que, la misma patria, apenas sabe 147 Gomer Pyle era el nombre del incompetente y jocoso protagonista de la serie de televisión estadounidense emitida por la CBS en los 60, Gomer Pyle, Recluta (Gomer Pyle USMC, 1964-1969). El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 234 reconocer más allá de una salva de honor, una medalla o una formación que, en sí misma, encierra una gran dosis de violencia que supera cualquier sensibilidad, llegando en muchos casos a violar los sentimientos más profundos del ser humano, degradándolo hasta los niveles más míseros y repugnantes que se puedan considerar148. Los demás soldados permanecerán prácticamente en el anonimato, impersonales, menos Patoso y Bufón. Son la excepción (y quizá también el recluta Cowboy, relevante porque el personaje será retomado en la segunda parte de la película). El recluta Patoso comete constantes equivocaciones, no es capaz de seguir el fuerte ritmo y es puesto en ridículo ante sus compañeros. No debemos tomar el caso de Patoso que Kubrick nos presenta, como un simple ensañamiento personal. El sargento instructor tiene la responsabilidad de transformar a los jóvenes reclutas aplicando un método, y lo seguirá aplicando hasta que dé resultado. Se trata de un sistema impersonal, duro y estremecedor que no hace excepciones. Y ahí está lo que Kubrick denuncia, el potencial destructivo de un procedimiento que lleva al límite la resistencia física y psíquica de los hombres. Patoso en realidad es un joven sensible y amable, pero cae en las fauces de un sistema que destruye y aplasta todo lo que no le es útil. La psicosis colectiva de furia, miedo y violencia que se vive en la compañía de instrucción se ceba en la mente de Patoso. Él ya ha sido ridiculizado por gordo en los entrenamientos y por comilón, cuando el sargento descubre que tiene un donut escondido. Ha recibido todo tipo de recriminaciones y humillaciones por no estar a la altura, por cometer fallos en la instrucción, por llevar arrugado el uniforme. Lo que le acontece es la pérdida total de la inocencia, la pérdida de todo referente amable o familiar. El individuo, desarraigado de su entorno, pierde todo contacto con su pasado y sus orígenes (no le restan ya ni el nombre, ni su antiguo aspecto) y solo le queda el grupo, la colectividad en la que está encuadrado. Pero si no se integra en esa colectividad no le quedará ya nada. Si para prepararnos a defender lo que amamos, destruimos lo que somos... ¿Hemos ganado algo? ¿Entonces, por qué luchar? Pero Patoso logrará convertirse en un soldado que incluso hace las cosas mejor que sus compañeros Bufón y Cowboy (Arliss Howard) y finalmente es felicitado por el 148 GARCÍA FERNÁNDEZ, Emilio C.; SÁNCHEZ GONZÁLEZ, Santiago. “Las imágenes de la Historia en la obra de Stanley Kubrick” en: Área Abierta Nº 1, (nov. 2001): 29 [en línea]. Disponible en: http://revistas.ucm.es/index.php/ARAB/article/view/ARAB0101110005A [consultado el 4 de mayo de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 235 propio Hartman. El despiadado proceso de fabricación de soldados ha dado sus frutos e incluso ha funcionado con Patoso, pero le ha provocado unos daños irreparables. Parece ido, dialoga con su fusil M-14, lo llama Marlene, pero a la vez se muestra como un gran tirador, finalmente lo ha conseguido. “Recluta, hay que reconocer que te has hecho un tío” –le dice el sargento. La prueba ha sido superada, pero a costa de un desgarramiento interior. Lo que es moralmente más reprobable en todo esto, no sólo es el sistema de adiestramiento en sí mismo –para convertir a chicos de diecinueve años en combatientes en trece semanas, seguramente no haya muchas opciones. Lo más terrible es que el sistema no admite excepciones y no sabe de casos particulares. El interés de la sociedad–hormiguero marcial es el que prima, por encima de cualquier concepto de respeto a la dignidad de la persona. Por cierto, de la deshumanización del entrenamiento militar se ocupó mucho antes que Kubrick el director Frederic Wiseman con el documental Basic Training (1971) en el que criticaba el sistema de instrucción usado en Fort Knox, Kentucky. La puesta en escena del proceso de destrucción interno de Patoso, provocado por el duro régimen de instrucción, culmina con el asesinato del sargento instructor a manos del propio Patoso, que después se suicida. Tras superar sus límites, sus miedos y dejar atrás su inocencia, Patoso pasará a otro nivel en el que estará dispuesto a todo, incluso a acabar con Hartman, quien le ha perseguido, maltratado, transformado y, en definitiva, pervertido y convertido en asesino. La Norteamérica inocente se venga así de los militares a través de la figura simbólica de Patoso disparando a un Hartman convertido ahora en el doctor Frankenstein y destruido por su propia creación. Al verse afectado por toda esa violencia y desequilibrio mental, Patoso no tiene más salida que el suicidio. Se suicida porque al fin y al cabo se había convertido él también en un “ministro de la muerte”, porque ha perdido su verdadero ser y no puede recuperarlo, en un proceso análogo al de la sociedad estadounidense que al verse implicada en la Guerra de Vietnam se envenenó hasta perder su idiosincrasia. Para Kubrick la intervención estadounidense en Vietnam significó su propio suicidio como comunidad civilizada. Este es un tema que podemos también encontrar en M*A*S*H (1970), de Robert Altman, película que aunque ambientada en Corea, se refería de modo más o menos velado a la Guerra de Vietnam. Basado en la novela “MASH: A Novel of three Army Doctors”, de Richard Hooker, la música principal del filme era el tema “Suicide El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 236 Is Painless” (el suicidio es indoloro), compuesta por Johnny Mandel y con letra de Mike Altman, hijo del director. Por otro lado, esos muchachos ya forman parte de la guerra y la muerte de Hartman y de Patoso es también un anticipo de la masacre que vendrá después; la vida humana ha perdido gran parte de su valor como consecuencia del deshumanizado proceso al que hemos asistido. Una de las primeras intervenciones del instructor Hartman lo había dejado patente: Hartman: Recluta Bufón. ¿Para qué te alistaste en mi amado Cuerpo? Bufón: Para matar, Señor. Hartman: ¿Te gusta matar? Bufón: Señor sí, Señor. A pesar de todo, el espíritu de camaradería estará presente durante la primera parte del filme, y lo encarnan sobre todo Bufón y Patoso. Tras el episodio en el que se encuentra el donut en la taquilla de Patoso, los acontecimientos darán un giro y Hartman comenzará a castigar a sus compañeros cada vez que Patoso cometa un error. A pesar de ello, la historia da un respiro humanitario a Patoso, brindado por parte de Bufón quien debe ayudarle para que logre superarse a sí mismo y a las pruebas del duro entrenamiento. Patoso acepta la amistad de Bufón y encuentra un refugio en ella, es sólo un chico asustado en un medio hostil que necesita algo de cariño, palabra que se hace extraña en este entorno de fanatismo machista. Como sostiene Susan White: “La demanda limpia de Pyle de amor por parte de Joker, su disfrute masoquista de las primeras duras palabras del sargento, reflejan su única incapacidad en este grupo, sacudirse la amenaza de lo poco masculino”149. Pero hasta la camaradería tiene sus límites cuando todos los de la compañía son los que pagan repetidamente por los errores de Patoso. Este es otro de los implacables mecanismos del sistema de entrenamiento. Si fallas, lo pagan tus compañeros y tú miras 149 WHITE, Susan. “Male Bonding, Hollywood Orientalism, and the Repression of the Feminine in Kubrick's Full Metal Jacket” en ANDEREGG, Michael A. Inventing Vietnam: The War in Film and Television. Philadelphia: Temple UP, 1991, p. 207. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 237 como sufren; pueden castigar a todos los demás, menos a uno mismo. La presión de la culpabilidad y del propio grupo te empujan a superarte y mejorar o a ser castigado por el grupo, como así ocurre en el filme. Patoso es inmovilizado y amordazado en su litera mientras duerme y golpeado con pastillas de jabón envueltas en toallas por todos los miembros de la compañía. La coerción interna de los grupos es una potente herramienta de disciplina que los instructores saben utilizar y canalizar. Los reclutas se han convertido en parte del sistema y llevan a cabo la sanción como una tortura colectiva en la que Bufón también toma parte desatando toda su rabia y echando a perder todos los buenos sentimientos que había demostrado antes por el recluta torpe. Aunque Bufón no deja de ser un verso suelto entre toda la masa de reclutas, él es otra excepción y ha sido capaz de interesarse por Patoso con sincero afecto, se hace cómplice del maltrato y descarga su rabia golpeando al compañero a quien tantos esfuerzos había dedicado. Al final, la violencia y la furia cultivadas en el campamento de instrucción acaban por convertir el amor en odio. Kubrick traza un paisaje que más allá de estudiar la ética del comportamiento humano bajo presión, describe primarias pulsiones humanas. El adoctrinamiento continúa rebasando cualquier código moral usando mantras como el que repiten los reclutas durante la instrucción: Hartman: ¿Qué hace crecer la hierba? Todos: ¡Sangre, sangre, sangre! Un adoctrinamiento que a veces se presenta teñido de ambiguos elementos religiosos en la voz del sargento Hartman: “El capellán Charlie os va a decir cómo el mundo libre vencerá al comunismo con la ayuda de Dios y de unos pocos Marines. A Dios se le pone dura con los Marines porque matamos a todo bicho viviente. [...] Dios ya existía antes que el Cuerpo de Marines, así que el corazón se lo podéis dar a Cristo, pero el culo pertenece al Cuerpo”. Hartman aquí, parece remedar a Crespo en “El Alcalde de Zalamea” de Calderón de la Barca: “[...] al Rey, la hacienda y la vida se ha de dar; pero el honor es patrimonio del alma, y el alma sólo es de Dios”150. Aunque pueda parecerlo, Hartman en realidad no tiene un odio especial por 150 CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro. El alcalde de Zalamea, Jornada I, escena XVIII, versos 871- 876. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 238 Patoso ni por ningún otro recluta. Él piensa que sólo cumple con su deber de endurecerlos para que no causen baja en su primer día en Vietnam, pero no se da cuenta de que puede ser peligroso, además de inhumano, forzar a las personas hasta ese límite. Aún con su dureza, Hartman tiene muy presente un código ético del cual el racismo está excluido y, entre otras cosas, sabe que bajo el fuego enemigo todos serán hermanos sin importar su color o procedencia: “[...] Soy duro pero soy justo. Y aquí no hay ninguna intolerancia racial. Yo no desprecio a nadie porque sea negro, judío, latino o chicano. Aquí todos sois igual de insignificantes.” –brama Hartman delante de toda la compañía de recién llegados. Pero si el sistema puede ser justo, en tanto sea medido por sus principios endógenos, en la práctica se convierte en una auténtica trituradora de cuerpos y mentes de jóvenes inocentes y está basado en métodos tiránicos de humillación. Los aires de lo desalmado y lo cruel han flotado de modo recurrente en la obra de Kubrick, como indica Jamie Russell: La deshumanización fue siempre uno de los grandes temas de Stanley Kubrick. Desde 2001: Una odisea del espacio a La naranja mecánica, era una preocupación a la que volvió varias veces. Los primeros treinta minutos de Full Metal Jacket llevan el tema a nuevos niveles151. Si bien no es un filme militante en abierta confrontación contra todo lo que significó la Guerra de Vietnam, desde luego La chaqueta metálica no es un filme ni mucho menos neutro sino que su carga ideológica y moral resulta evidente, aún estando mezclada esta con altas dosis de ingenio e ironía. Estaría incluido en esta línea de filmes que señalan Leonard Quart y Albert Auster: [...] (Las) grandes películas americanas que expongan visiones políticas y sociales alternativas son muy raras. Hay filmes, sin embargo, que ven el mundo como oscuro y asesino –sin alternativas políticas o sociales– y que no proporcionan una imagen final de esperanza o reconciliación, que son mucho más comunes152. La chaqueta metálica es como uno de los cuadros negros de Goya, pesimista y oscuro, que critica el sistema de valores militares y representa la inestabilidad de la condición humana y su declive moral bajo circunstancias excepcionales. Una 151 RUSSELL, Jamie. Vietnam War Movies. Harpenden: Pocket Essentials, 2002, p. 27. 152 QUART, Leonard; AUSTER, Albert. American Film and Society since 1945. New York: Praeger, 1991, p. 6. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 239 demoledora muestra de ello es el episodio en que Hartman instruye a sus reclutas con una teórica sobre el tiro con el fusil de asalto. Al ensalzar las virtudes de un buen tirador no duda en poner como ejemplo a un francotirador psicópata y a Lee Harry Oswald, asesino (al menos oficialmente) del presidente J. F. Kennedy y de las ilusionadas esperanzas de una nación. Hartman: ¿Alguno de vosotros sabe quién fue Charles Whitman? ¿Nadie lo sabe? ¡Borricos! Recluta: ¡Señor, el que disparó contra la gente desde una torre en Austin, Texas! Hartman: Charles Whitman mató a 12 personas desde una torre de 28 pisos en la Universidad de Tejas, situada a casi 400 metros. ¿Alguien sabe quién fue Lee Harvey Oswald? Recluta: ¡Señor, el que mató a Kennedy, señor! Hartman: ¿Y sabes a qué distancia estaba? Recluta: ¡Señor, francamente lejos! ¡En ese edificio para deposiciones de libros, señor! Hartman: ¡Está bien, vale! Recluta: ¡A unos 80 metros! Hartman: Estaba a 80 metros tirando a un blanco en movimiento. ¡Hizo tres disparos con un fusil italiano de repetición en sólo seis segundos y acertó dos veces, una en la cabeza! ¿Sabéis dónde aprendieron a disparar estos individuos? El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 240 Bufón: ¡Señor, en los Marines, señor! Hartman: ¡En los Marines! ¡Sobresaliente! ¡Estos individuos, demostraron lo que un marine motivado y su fusil pueden hacer! ¡Antes de que vosotros, nenas, salgáis de aquí, seréis capaces de hacer lo mismo! La destreza militar se equipara explícitamente a las habilidades de dos asesinos y parece que lo que Kubrick nos presenta, lejos de cualquier idealismo de moral militar, es que en definitiva de lo que trata la guerra es de matar y de hacerlo bien. La oración guerrera de la noche lo deja también claro: “Tengo que disparar a dar al enemigo que quiere matarme”. Día a día la instrucción va dando sus frutos en el proceso de desmontar la personalidad de los jóvenes y volver a construirla en forma de Marines que han superado el reparo a la guerra y a la muerte. La instrucción de orden cerrado, parte fundamental de ese sistema, continúa dando a los reclutas una inmersión en la milicia y conduciéndoles a perder su individualismo en aras de una cohesión colectiva, salpicada siempre de un machismo exagerado expresado en cánticos de contenido sexual. Interesente el hecho de que al menos en una de esas canciones de marcha se mencione a Ho Chi Minh, líder de Vietnam del Norte, pincelada que da un poco de sentido a la loca vorágine de la instrucción, ya que parece que, al fin y al cabo, alguien sabe contra quien hay que luchar. Por supuesto, la trama paralela de las vejaciones y exclusión al recluta Patoso continúa su curso y podemos verle en una escena con los pantalones bajados y chupándose el dedo por orden del sargento instructor, mientras sus camaradas son obligados a hacer flexiones sin descanso. Cierto también que los castigos en la instrucción, siempre están encaminados a fortalecer al individuo, reciclándose así la intención punitiva. Todo este tratamiento intensivo, acaba por fructificar y así lo reconoce incluso el escéptico Bufón: “Faltan pocos días para la graduación y los reclutas de la compañía 3092 son cojonudos. Se comerían sus propios huevos y pedirían otra ración. Los instructores están orgullosos de vernos crecer más allá de su control. El Cuerpo de Marines no quiere robots. El Cuerpo de Marines quiere tíos que maten. El Cuerpo de Marines quiere formar hombres indestructibles. Hombres sin miedo”. Finalmente Kubrick da un respiro al Ejército y le concede, tras tantas escenas de humillación y maltrato, un cierto espíritu idealista, místico y guerrero por boca de El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 241 Hartman: “Los Marines mueren, para eso estamos aquí. Pero el Cuerpo de Marines permanece vivo y eso quiere decir que todos viviréis para siempre”. Aunque esa tregua es solo una anécdota en el guión, ya que cuando Bufón aparece destinado como redactor del periódico del Ejército Barras y Estrellas, Hartman se muestra indignado: Hartman: Tú no sabes escribir; tú sabes matar. Bufón: Matar, sí señor. En la segunda parte de la historia, desarrollada en Vietnam, principalmente durante el transcurso de la batalla de Hué, Kubrick muestra cómo la vorágine de la guerra hace que los valores y principios de los soldados se tambaleen. El director nos traslada a Vietnam, en las calles de un Saigón corrupto y en descomposición, que no ha sabido aguantar dignamente el aluvión de dólares americanos. Una joven prostituta encarna la imagen del Vietnam del Sur que los estadounidenses han corrompido y desarraigado de su originaria moral social y religiosa, en su intento de salvarlo del comunismo: Bufón: ¿Y qué nos haces por 10 dólares? Prostituta: Todo lo que queráis. Bufón: ¿Todo? Prostituta: Todo. Los pocos encuentros de los personajes con población civil tienen lugar con unos ladrones que roban la cámara fotográfica a Bufón y Rompetechos y con prostitutas locales. El país por el que han venido a dar su vida no parece ofrecerles nada más. Y por otro lado, el grupo de soldados al que acompañamos durante la película tampoco parece tener una preocupación por los sudvietnamitas más allá de los intercambios sexuales El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 242 remunerados. ¿Es la presencia estadounidense la que ha llevado a la denigración sexual a las mujeres vietnamitas? Eso es lo que parece dar a entender Kubrick en las dos escenas en las que aparecen prostitutas. Después del episodio en el que unos raterillos le roban una cámara réflex a Rompetechos (Kevyn Major Howard), se evidencia la desconexión entre un pueblo sudvietnamita que no entiende la guerra y que se ha desentendido de ella cargando sobre los hombros de los soldados estadounidenses su propia defensa, y entre aquellos que tienen que defender el Sur: “Sé que estamos aquí para ayudarles y siempre que pueden nos putean” –afirma Rompetechos. Ocurrirá algo parecido cuando uno de los Marines es entrevistado en Hué por los reporteros de guerra. Recita exactamente una frase pronunciada por el presidente L.B. Johnson en referencia a la política del momento: “No voy a enviar a los jóvenes norteamericanos, a ocho o diez mil millas de distancia, para hacer un trabajo que tendrían que realizar los jóvenes asiáticos”. Con estas palabras, la película recupera la historia social del momento: la siniestra paradoja que se dio en la sociedad estadounidense que buscaba defender su honor y al tiempo pedía que sus hijos no fueran al frente a defender un territorio que nada tenía que ver con ellos153. La visión de una fosa común de civiles vietnamitas asesinados por los comunistas del Vietcong precede a la escena en la que Bufón debe explicar ante un superior que la frase Born to Kill (en Español; nacido para matar) que aparece en su casco y su insignia que simboliza la paz sirven para sugerir la dualidad del hombre. Cabe recordar que las frases más o menos ocurrentes en los cascos de los soldados fueron también una constante en Vietnam. Los graffiti que mencionaban la guerra no sólo aparecían en los vagones y paradas de metro de las grandes metrópolis estadounidenses. Letrinas, barracones, carros blindados, aviones, fusiles y cascos fueron soporte del inconformismo convertido en pintadas de los jóvenes estadounidenses contra la guerra. En el filme, se nos muestra a unos soldados aguerridos que quieren pelear, pero que a la vez no están seguros de la causa por la que luchan. Y si no se cree en una causa difícilmente se puede vencer. La instrucción ha creado buenos combatientes, pero vacíos de contenido, sin impulso vital y sin una implicación ideológica real en el 153 GARCÍA FERNÁNDEZ, Emilio C.; SÁNCHEZ GONZÁLEZ, Santiago. “Las imágenes de la Historia en la obra de Stanley Kubrick” en: Área Abierta Nº 1, (nov. 2001): 31 [en línea]. Disponible en: http://revistas.ucm.es/index.php/ARAB/article/view/ARAB0101110005A [consultado el 4 de mayo de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 243 conflicto. Kubrick nos presenta a unos soldados que más parecen ir de safari que a defender la causa de la libertad. Así lo viene a decir el jefe del pelotón al que Bufón y Rompetechos se unen para cubrir la información de la Batalla de Hué, el loco Earl (Kieron Jecchinis): “Me gustan estos comunistas de mierda. Estos enemigos son tan duros como los instructores, pero con los ojos rasgados. Estamos viviendo una época maravillosa. Somos unos gigantones cojonudos que vamos por el mundo con nuestros fusiles. Éstos que hemos liquidado aquí hoy son los mejores seres humanos que vamos a encontrar. Cuando nos toque volver al mundo vamos a echar de menos no tener a nadie cerca digno de nuestras balas”. Aunque en lo dicho por Earl, podemos encontrar también un noble reconocimiento del valor y la bravura en el combate de sus enemigos comunistas. Confiesa como soldado que aquellos hombres que se enfrentan a ellos con tal arrojo son más dignos de admiración que sus propios compatriotas civiles. He aquí que el jefe de pelotón también ha sido fagocitado por el aparato militar y ha asumido sus principios hasta tal punto que prefiere a los enemigos en tanto sean militares que a sus conciudadanos si estos son civiles. Tema que por cierto, encontramos también en Acorralado cuando el condecorado veterano Rambo es torturado y después acosado por unos infames policías civiles e incluso por un paisano del cercano pueblo que guía a los perros sabuesos. Volviendo a los soldados de La chaqueta metálica, no podemos apreciar una total adhesión de los personajes con la causa, aunque tampoco se atisba ningún tipo de crítica seria por parte de los mismos hacia la guerra. Hay un claro contraste con la carga fuertemente ideológica, que por lo general, tenían los soldados estadounidenses de la Segunda Guerra Mundial representados en el cine de Hollywood. ¿Eran los comunistas de Vietnam del norte un enemigo menos odioso para la juventud norteamericana que los alemanes y japoneses? ¿Se trataba de que el cambio generacional había traído individuos moralmente más blandos, más egoístas? ¿O quizá es que la autoconfianza del soldado reside en la monolítica unicidad ideológica y moral, por encima de dualidades? Coronel: Marine, ¿qué es esa chapa que llevas ahí? Bufón: ¡Un símbolo de paz, señor! El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 244 Coronel: ¿De dónde la sacaste? Bufón: No recuerdo, señor. Coronel: ¿Qué llevas escrito en el casco? Bufón: Nacido para matar, señor. Coronel: Nacido para matar en el casco y una insignia de paz en la solapa. ¿Qué es esto? ¿Una broma de mal gusto? Bufón: No, señor. Coronel: Entonces ¿Qué significa? Bufón: No lo sé, señor. Coronel: No lo sabes muy bien, ¿verdad? Bufón: No, señor. Coronel: Pues no te hagas la picha un lío porque te voy a meter un paquete que te cagas. Bufón: Sí, señor. Coronel: Contesta a mi pregunta o tendrás que responder ante el gran jefe. Bufón: Yo creo que intento sugerir algo de la dualidad del hombre, señor. Coronel: ¿La qué? El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 245 Bufón: La dualidad del hombre. Eso que dice Jung, señor. Coronel: ¿De qué lado estás, hijo? Bufón: Del nuestro, señor. Coronel: ¿No quieres a tu país? Bufón: Sí, señor. Coronel: Entonces sigue la corriente. ¿Por qué no arrimas el hombro con los demás para la gran victoria? Bufón: Sí, señor. Coronel: Hijo, lo único que le pido a mis Marines es que obedezcan mis órdenes como si fueran la palabra de Dios. Estamos aquí ayudando a los vietnamitas porque dentro de cada amarillo hay un americano luchando por salir. Este es un mundo muy cabrón y hay que mantener la cabeza fría hasta que esta manía de la paz se deshinche. En cuanto al hecho de la matanza de Hué en sí, hay que señalar que cuando Bufón pregunta por el número de personas asesinadas por los comunistas que hay en la fosa, se habla de 20 cuerpos. La realidad es que en el marco de una estrategia de terror sistemático, unas 2.800 personas (6.000 según otras fuentes154) fueron asesinadas por el Vietcong y por el Ejército de Vietnam del Norte durante los veintiséis días en los que la ciudad de Hué estuvo bajo su control: maestros, funcionarios, médicos, intelectuales... El 14 de febrero –cinco días después de que las fuerza comunistas ocuparan la mayor parte de la ciudad de Hué– Radio Hanoi anunció ominosamente que habían «rodeado y castigado a docenas de crueles agentes». Cuando el 25 de febrero Hué fue finalmente reconquistada, se hizo evidente que se había producido una minuciosa purga de habitantes. 154 MASPONS, Jorge. La masacre de Hué. Guaracabuya [en línea]. Disponible en: http://www.amigospais-guaracabuya.org/oagjp010.php [consultado el 11 de mayo de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 246 Un documento capturado al VC reveló que las fuerzas comunistas calculaban haber eliminado a 1.892 empleados administrativos, 38 policías y 70 «déspotas». En los 18 meses siguientes se encontraron 2.800 cadáveres en fosas comunes. Estas tumbas estaban localizadas en claros de la selva, lechos de los ríos y bancos salinos costeros. Muchos de los que habían sido llevados para ser ejecutados fueron enterrados vivos en esas tumbas, mientras que muchos otros habían sido salvajemente mutilados155. Las consecuencias de la ocupación nordvietnamita de la ciudad de Hué plasmadas en La chaqueta metálica, tienen mucho que ver con el concepto comunista de “repudio total al enemigo” tal como lo describe el filósofo esloveno Slavoj Zizek: Hay una voluntad de consumar el «acto de fe» y dar un paso fuera del circuito global en acción aquí, una voluntad que se expresó de manera extrema y aterradora en un incidente muy conocido de la guerra de Vietnam: después de que el Ejército estadounidense ocupara una aldea vietnamita, sus médicos vacunaron a los niños en el brazo izquierdo para demostrar su preocupación humanitaria; cuando el Vietcong retomó la aldea al día siguiente, le cortó el brazo izquierdo a todos los niños vacunados156. Otros crímenes de guerra se verán reflejados en la pantalla cuando Bufón y el fotógrafo Rompetechos sean trasladados en un helicóptero a las inmediaciones de Hué. El soldado que maneja la ametralladora del costado de la aeronave, dispara a cualquier civil que encuentra en su campo de tiro 157. Se nos presenta así, el arquetipo de aventurero sin escrúpulos que presume de su cuenta de muertos. Es la crítica más evidente de la película a las acciones criminales que cometieron algunos elementos incontrolados. Y es un tema aquí apenas apuntado, que tendrá más amplio desarrollo en otros filmes como Platoon y Corazones de hierro. Mientras dispara y en el suelo los campesinos corren aterrorizados, dialoga con Bufón y Rompetechos: Soldado: Todos los que corren son vietcongs. Todos los que se paran son vietcongs, comunistas obedientes. Tendríais que escribir algo sobre mí. 155 GUERRERO, Juan A. Nam: Crónica de la Guerra de Vietnam, 1965-1975. Barcelona: Planeta- Agostini, 1993, p. 371. 156 ZIZEK, Slavoj. Irak: La tetera prestada. Madrid: Losada, 2006, pp. 83-84. 157 Este es un episodio sacado del libro de Michael Herr Despachos de guerra (Dispatches, 1977). El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 247 Bufón: ¿Y por qué tendría que escribir sobre ti? Soldado: ¡Porque soy cojonudo! Y no es ningún farol. Yo tengo 157 caras amarillas cargados; y 50 búfalos también. Todos con certificado. Bufón: ¿También mujeres y niños? Soldado: Algunos. Bufón: ¿Y cómo has podido matar a mujeres y niños? Soldado: Fácil. Sólo hay que apuntarles un poco mejor. ¡Qué puta es la guerra, eh! Pero si la guerra es más brutal de lo que debería ser no es por la naturaleza del propio conflicto, sino por las actitudes sanguinarias que no respetan ninguna regla moral de individuos sin conciencia que encuentran el campo libre para dar rienda suelta a sus instintos asesinos. Este episodio del filme es un ejemplo de lo que Freud contestara a Einstein en su conocido intercambio epistolar sobre la violencia: “Usted se asombra de que resulte tan fácil entusiasmar a los hombres con la guerra y, conjetura, algo debe moverlos, una pulsión a odiar y aniquilar. También en esto debo manifestarle mi total acuerdo. Creemos en la existencia de una pulsión de esa índole […]”158. Quizá no de las pulsiones, pero sí de la personalidad de los soldados se nos ofrece una muestra, cuando un equipo de reporteros entrevista a algunos de los miembros del pelotón. Se hace evidente la escasa preparación intelectual de Cowboy que solo acierta a decir tartamudeando y con escasos recursos lingüísticos que “Esos tipos, los que nos disparan, son unos hijos de puta”. Pedazo de Animal, da un paso más en el absurdo de la guerra: “Bueno, si me lo preguntas... habría que matar a los otros amarillos”. Así, la guerra que pretende librar a los sudvietnamitas del dominio de un régimen totalitario comunista se convierte, en las palabras de Pedazo, en una especie de absurdo revival de 158 EINSTEIN, Albert; FREUD, Sigmund. Por qué la guerra? Barcelona: Editorial Minúscula, 2001, p. 22. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 248 las películas de propaganda americanas de la Segunda Guerra Mundial en las que se trataba de “matar a esos amarillos”. El racismo, que es una forma de pensar que se ha desterrado del ideario oficial militar estadounidense, se hace evidente en los combatientes de a pie. Por su parte Ébano (Dorian Harewood), parece poseer una visión más aguda de la guerra: “Nos quitan nuestra libertad para dársela a los cara amarillas y a ellos no les apetece nada. Prefieren la vida a la libertad. Infelices de mierda”. Aunque no deja de ser una postura nihilista, ya que en este caso, para preservar la vida de millones de sudvietnamitas, era necesario mantener su libertad frente al Norte. Rompetechos abunda en la idea de que a los vietnamitas del Sur no les interesa la guerra: “Estamos muriendo por esta gente y ellos ni lo agradecen”. Pero lo cierto es que el Ejército de la República de Vietnam del Sur (ARVN en sus siglas inglesas), luchó con dureza en múltiples ocasiones, aunque adolecía de falta de liderazgo, unos mandos corruptos y unas pésimas condiciones de vida para el soldado raso y una paga mísera que lo desmotivaban para el combate. Aún así, las Fuerzas Armadas de Vietnam del Sur sumaban 750.000 efectivos, lo que representaba el 30% de la población masculina entre 16 y 45 años159. Los sudvietnamitas sí lucharon, eso es innegable; en ocasiones con éxito, rechazando a los comunistas en la Ofensiva del Tet y otras veces con una disparatada dirección que les llevó al fracaso en otras muchas batallas y escaramuzas. Aunque los demás Marines de la compañía son más monolíticos, sin tantas dudas y vacilaciones, más ciegos o menos sensibles, la incoherente actitud de Bufón es la que sirve al director para mostrar las contradicciones morales de la guerra, donde lo que de verdad importa es la propia supervivencia. Esa será la conclusión de Bufón en la escena final cuando escuchamos su voz interior: “[...] Este mundo es una puta mierda, sí. Pero estoy vivo y no tengo miedo”. Aún con el escepticismo que intentó demostrar burlándose del sargento instructor, Bufón confiesa a través de la voz en off: “Quería ser el primer chaval de mi barrio que volviera con un muerto certificado”. Kubrick aprovecha la acción de la Batalla de Hué para continuar introduciéndonos en la realidad moral de la guerra. Mientras el pelotón reconoce las ruinas de la ciudad de Hué, el loco Earl ve un peluche en el suelo y lo recoge, es una bobby trap o trampa para tontos. El osito acciona una granada de mano que explota y mata al jefe de pelotón. Más tarde sus compañeros se reúnen alrededor de los cuerpos sin vida de Earl y de 159 GUERRERO, Juan A. Nam: Crónica de la Guerra de Vietnam, 1965-1975. Barcelona: Planeta- Agostini, 1993, p. 98. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 249 Manubrio, otro marine caído y cada soldado les dedica una frase final. No hay menciones al honor, ni a la patria, ni siquiera se les ensalza como personas. Los diálogos nos descubren los desórdenes psicológicos y sexuales del otro fallecido, dejando un amargo sabor. Se muere por nada y ni siquiera el final se acerca a algo glorioso. La muerte es tan miserable como la vida. Pero aunque no hay una exaltación de la personalidad del caído, si que hay cierto sentimiento de empatía en algunos de sus compañeros. No desde luego en Animal: Rompetechos: Al menos han muerto por una buena causa. Animal: ¿Qué causa es ésa? Rompetechos: La libertad. Animal: Aclárate las neuronas, pardillo. ¿Crees que luchamos por la libertad? Esto es una matanza y si me van a reventar las pelotas por una palabra, mi palabra es putada. La escena donde se produce el clímax final acabará con la muerte de varios Marines, cuando se enfrentan a una francotiradora enemiga que los embosca entre edificios en ruinas. Una tímida alusión al mito del excesivo número de afroamericanos que cayeron en Vietnam, al que ya nos hemos referido, surge cuando alguien tiene que ir a reconocer el terreno y Ébano es designado. “La negra siempre le toca al negro” –se lamenta. La camaradería se convierte en el eje de la parte final cuando la francotiradora Vietcong hiere a Ébano y a Jay Doc (John Stafford) para que sus compañeros vean como sufren e intenten rescatarlos, y así poder cazarlos uno a uno. Es la estrategia clásica de los francotiradores, herir a uno para emboscar al resto. En el intento de llegar hasta Ébano y el doctor, vemos el valor arrojado de Pedazo que lo arriesga todo por ayudar a sus amigos y también se pone de manifiesto la incompetencia para el mando de Cowboy. Éste tendrá su sanción narrativa cuando sea también alcanzado por los disparos de la francotiradora comunista. Curiosamente es en la muerte de Cowboy cuando los hombres de la unidad demuestran una mayor implicación sentimental. Él se El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 250 ha equivocado de ruta y les ha llevado a una ratonera, pero no importa, nadie habría sido capaz de echárselo en cara y mientras agoniza lo único que importa es que hay un hermano que se va, uno de los suyos al que habrá que vengar. Por otra parte, la supuesta invencibilidad de la que la instrucción de Hartman les revistió, en la realidad del combate se ha convertido en inseguridad, incompetencia y en ocasiones, cobardía. El hipermachismo militarista de los Marines ha encontrado su antítesis en la implacable habilidad de una menuda y joven combatiente del Vietcong (Ngoc Le). Los arquetipos de fragilidad femenina se desmoronan cuando descubrimos que quien ha eliminado a tres de los Marines e inmovilizado al pelotón entero ha sido una mujer. Incluso Bufón está a punto de caer también bajo sus balas cuando se le encasquilla el fusil M-16 y sólo consigue salvarse gracias a la providencial llegada de Rompetechos, que dispara dejándola herida. Éste se toma el combate como un juego de pandilleros de barrio, actitud que contrasta con la monolítica serenidad y valor de la mujer del Vietcong, que convencida de la bondad de su causa, acepta la muerte como un sacrificio necesario por sus principios. Pero el machismo patológico de los Marines no es capaz de permitir a uno de ellos reconocer en la mujer a un enemigo digno: “Se acabó el boom-boom para esta baby-san”. Acostumbrado a las únicas mujeres vietnamitas que ha conocido, prostitutas, solo acierta a expresar una idea machista referida al sexo, en lugar de aceptar que una valiente y menuda mujer soldado casi acaba con todos ellos. Llegado el momento final nadie propone llevar a la mujer vietnamita, que yace gravemente herida en el suelo pidiendo que la maten, a un hospital para que sea atendida como marca el derecho de guerra. Aquí se muestra una gran contradicción interna en Bufón. Animal ha dicho: “La amarilla se queda aquí para que se la coman las ratas”, pero Bufón no quiere dejarla “así” y dispara a sangre fría acabando con la vida de la guerrillera. La inmoralidad de este acto no es formulada claramente en el planteamiento de la escena. Más bien asistimos a los acontecimientos sin que la cámara opine sobre lo que está pasando. La francotiradora agoniza y están en medio de territorio hostil. ¿Cómo hacerla prisionera y trasladarla a un hospital? La misión es imposible, seguramente moriría en el camino y además, ella acaba de matar a Ébano, a Jay Doc y a Cowboy. Por un momento los miembros de la escuadra que miran a la vietnamita herida parecen tener lástima por ella, aunque finalmente Bufón le da un tiro El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 251 de gracia, no sabemos si para ahorrarle sufrimientos ya que ella lo pide, para desquitarse por la muerte de sus amigos, para ser el primero de su barrio con un muerto certificado; o quizás más bien aprieta el gatillo de la pistola con una mezcla de sentimientos. Este final que fue el definitivo, no era la primera opción que Kubrick rodó. En la primera versión los Marines cortaban la cabeza de la mujer Vietcong y jugaban a darle patadas. Continuando con la incongruencia moral de Bufón, Hasford escribió una segunda parte “The Phantom Blooper” en la que el personaje desertaba y se pasaba a los comunistas, aunque no encontró editor160. La marcha nocturna de los Marines a través de las ruinas de Hué, es otra expresión de la incoherencia de enviar a muchachos adolescentes de diecinueve años a hacer la guerra, que se manifiesta cuando entonan todos juntos la canción del programa de televisión favorito de su infancia, The Mickey Mouse Club. Who's the leader of the club that's made for you and me? M-I-C-K-E-Y M-O-U-S-E. Hey there. Hi there. Ho there. You're as welcome as can be. M-I-C-K-E-Y M-O-U-S-E. Mickey Mouse. (Mickey Mouse). Mickey Mouse. (Mickey Mouse). Forever let us hold our banner high. High. High. High. Como afirma Michael Klein, el himno de los marines ha sido sustituido por un sucedáneo antiheróico que expresa la hegemonía ideológica del mundo capitalista sobre un tercer mundo que es despreciado en lo cultural a través de unas no siempre evidentes, convicciones racistas y chovinistas161. 160 GONZÁLEZ-FIERRO SANTOS, Francisco Javier. Toda la Guerra del Vietnam en cine y televisión. Madrid: Arkadin, 2008, p. 58. 161 KLEIN, Michael. “Historical Memory and Film” en: DITTMAR, L.; MICHAUD, G. (eds.) From Hanoi to Hollywood. The Vietnam War in American Film. Londres: Rutgers University Press, 1990, p. 33. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 252 El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 253 4.3. Platoon (1986) Titulo Original: Platoon Año: 1986 Duración: 120 Min. País: Estados Unidos Director: Oliver Stone Guión: Oliver Stone Música: Georges Delerue Fotografía: Robert Richardson Reparto: Charlie Sheen, Tom Berenger, Willem Dafoe, Kevin Dillon, Forest Whitaker, John C. McGinley, Johnny Depp, Francesco Quinn, Richard Edson, Reggie Johnson, Keith David, David Neidorf, Mark Moses, Chris Pedersen, Tony Todd. Producción: Orion presents y Arnold Kopelson Production. Premios: En 1987: Obtuvo cuatro premios Oscar: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Montaje, Mejor Sonido y 8 nominaciones. En 1987 en el Festival de Berlín: Oso de Plata al mejor director. “Regresé a casa muy confundido y alienado, pero, curiosamente, menos radical de lo que era”. (OLIVER STONE) Antes de comenzar con el análisis haremos una puntualización terminológica. Platoon en el lenguaje militar estadounidense, hace referencia a media compañía, es decir a 50 hombres, mandados por un teniente y dos sargentos. Su equivalencia en España es la sección, que es exactamente media compañía, que mandan un teniente y dos sargentos. Pelotón, es una traducción literal incorrecta, pues en nuestro ejército un pelotón son 12 soldados, y no 50 como en el caso del filme. Así pues, nos referiremos a El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 254 la unidad cuyas peripecias se relatan en el filme de Stone, como “sección”. Esto explica además, por qué en el filme hay dos sargentos en ese Platoon (Elías y Barnes), ya que se trata de una de las dos secciones en las que se divide una compañía. Platoon recibió cuatro premios Oscar y recaudó en el primer año de su exhibición más de cien millones de dólares. Después de numerosas películas que hacían aproximaciones erráticas al tema de Vietnam, con planteamientos alejados de la realidad (no nos atreveremos aquí a hacer una definición de lo que es el realismo, pero sí es fácil reconocer aquello que tiene poco que ver con el contexto de la guerra), Platoon afrontó el tema directamente, con crudeza y basando el guión en las experiencias del propio director, Oliver Stone, durante su tiempo de servicio militar en Vietnam en 1967 y 1968. Como afirma el propio director: Quise explorar las realidades diarias de un muchacho de 19 años por primera vez en los matorrales selváticos. La historia está basada en experiencias adquiridas por mí mismo en tres distintas unidades de combate, y en caracteres de gente que conocí durante la guerra162. Stone había tardado diez años en encontrar financiación para la película hasta que consiguió el apoyo de una sociedad británica parar producir el proyecto. Nadie en Hollywood se atrevía a hacer una película tan directa sobre Vietnam, pero Stone consiguió sacar adelante no sólo el proyecto de Platoon, sino que más tarde completaría toda una trilogía compuesta además por Nacido el cuatro de julio (1989) donde se centra en el movimiento pacifista de retaguardia y El cielo y la tierra (1993) filme que encara las intensas peripecias vitales de una joven vietnamita que se casa con un soldado estadounidense durante la guerra y que se va después a Estados Unidos con él. Lejos de alambicadas interpretaciones de la guerra y de intenciones patrióticas o militaristas, Platoon posee la honradez intelectual de un excombatiente condecorado163 que intenta dar una versión auténtica de sus vivencias, compartidas por otros muchos miles de jóvenes que lucharon en Vietnam. Stone no da lugar a la autocomplacencia y relata con crudeza los abusos de los soldados contra la población civil, aunque la brutalidad que soportan los campesinos no es planteada como una estrategia sistemática del Ejército estadounidense, sino como el fruto no deseado de la conducta irracional de 162 STONE, Oliver citado por GONZÁLEZ-FIERRO SANTOS, Francisco Javier. Toda la Guerra del Vietnam en cine y televisión. Madrid: Arkadin, 2008, p. 50. 163 Stone fue condecorado con la Estrella de Bronce y el Corazón Púrpura durante la Guerra de Vietnam. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 255 un grupo de soldados desquiciados. De hecho, la historia enfrenta a dos personajes, el sargento Barnes (Tom Berenger) y el sargento Elías (Willem Dafoe), que representan la lucha entre una manera horrible de hacer la guerra por el lado de Barnes contra un modo ético y honorable de conducirse en medio de la violencia sin perder la cabeza, encarnado por Elías. Estos dos personajes, que llevados al extremo en sus planteamientos actitudinales podríamos decir que representan el bien y el mal, se disputarán la influencia sobre el novato soldado Chris Taylor (Charlie Sheen) y más bien parece que por lo que realmente están pugnando, es por la posesión del alma del pueblo estadounidense. De hecho, Chris, es la encarnación de ese pueblo, ingenuo, inocente y patriota. Oliver Stone narra la guerra desde la perspectiva que él mismo experimentó como soldado de combate y se atreve a presentar una realidad que la sociedad estadounidense no había querido conocer: el caos, las condiciones deplorables de vida, la confusión, la permanente extenuación de unos jóvenes que apenas dormían durante su periodo de servicio de un año en Vietnam, el miedo paralizante en un soldado novato y un enemigo implacable que no se detiene ni retrocede fácilmente. Para el director la película supuso una cierta catarsis de su experiencia de juventud: Vietnam puso confusos a muchos muchachos, poniéndonos incluso apartados de nuestra propia generación. La historia nunca ha sido contada. Yo escribí el guión siete años después de haber regresado. Me tomó mucho tiempo. No encontraba los términos que definieran la realidad de lo que allí sucedió. Pasé siete años para encontrarlos y para describir lo que yo mismo pasé164. Como ocurría en la ya citada obra de G. W. Pabst Cuatro de infantería (Westfront 1918, 1930) el enemigo no está solo en la trinchera de enfrente, sino que los propios compañeros de un recién llegado Chris, se comportan de modo hostil y en los primeros minutos de la historia el joven soldado no encuentra más que miradas aviesas y malas palabras hacia él por parte de los veteranos. También durante su primera misión es despreciado por estos, que no sienten camaradería ninguna por los novatos y ni siquiera se aprenden sus nombres ya que piensan que morirán pronto. Tanto Chris como el otro nuevo soldado recién incorporado a la unidad, Gardner (Bob Orwig), apenas son tolerados por la tropa, curtida y experimentada en el combate, puesto que los hombres 164 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 256 creen que los nuevos sólo servirán para poner a todos en peligro durante las misiones. Tan solo el sargento Elías, personaje que se convertirá en el referente moral de la película, se muestra amable con Chris y le ayuda. Esto servirá a Chris de momentáneo respiro, pero más tarde en un ataque nocturno en el que morirá Gardner, Chris será herido y además, acusado injustamente de haberse dormido mientras hacía la guardia. Su destino será limpiar letrinas en el campamento tras regresar del hospital. La situación es angustiosa, ya que se presenta un escenario general en el que la guerra con los comunistas del norte y el Vietcong se ha extendido por todas partes y no se sabe dónde está la primera línea, ni si existe la retaguardia. La guerra se ha desarrollado también en los corazones de los soldados estadounidenses, como un cáncer que les ha embrutecido y alienado, alejándolos de cualquier modo de comportamiento que se atenga a unas mínimas reglas morales. Más avanzada la trama sí que veremos episodios de compañerismo, como aquel en el que Chris acude a rescatar a sus camaradas heridos en primera línea, o cuando en la parte final, sale en busca del sargento Elías que acaba de ser asesinado de forma traicionera por Barnes. También encontramos episodios de auténtico heroísmo rayano en la locura, cuando en el asalto final a la base avanzada estadounidense, Chris avanza solo enfrentándose al enemigo. La máxima militar “no se deja a nadie atrás”, tiene su reflejo en varias escenas de la película, que aunque crítica con la guerra, no deja de representar a sus protagonistas realizando loables acciones de camaradería. Chris acude en auxilio de dos heridos que se encuentran en primera línea. En el episodio de las bombas trampa del bunker abandonado, el médico corre en auxilio de un herido aunque ya nada se puede hacer. El mismo Chris al principio del filme se encuentra mal y es ayudado por el doctor y por Elías. El contrapunto lo pone Barnes cuando tapa la boca de un herido grave para acallar sus gemidos y le obliga a estar en silencio. En general las situaciones con heridos se presentan con muestras de humanidad y ayuda inmediata al compañero, dejando aparte el caso del sgto. Barnes. En cuanto a la moral de los hombres siempre se nos presenta sombría, con un retrato de personalidades amargadas y sin espíritu combativo, aunque los hombres cumplan con su deber. Chris quiere ser como su padre, que combatió en las guerras en las que participaron los Estados Unidos en el pasado; está allí porque quiere demostrar El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 257 algo, pero se acabará arrepintiendo de su decisión de ir a Vietnam. Esta es una guerra diferente. La desazón por participar en una guerra en la que no creían, engendró en muchos soldados estadounidenses un fuerte deseo de escapar de la realidad de Vietnam mediante las drogas. En el filme, el descanso de algunos miembros de la sección se basa en el consumo de drogas. Es en una especie de antro, el inframundo de los fumadores de marihuana, donde el sargento Elías inicia a Chris en la droga soplando humo de marihuana a través del cañón de una escopeta para intensificar sus efectos. Se trata de un rito iniciático y machista conocido como shotgunning. En el filme se presenta a las drogas como algo normal en Vietnam, pero no hay que olvidar que su consumo era completamente ilegal. Si a un soldado se le descubría entre sus pertenencias marihuana, heroína o cualquier otra droga, era sometido a un consejo de guerra. Esto podía llevar consigo una fuerte condena que se cumplía en la cárcel de Long Binh. Después de salir de la LBJ (Long Binh Jail), aún había que cumplir el resto del servicio en Vietnam hasta contabilizar los 365 días de servicio activo.165 Si el asunto era muy grave, una condena por posesión de drogas podía suponer la expulsión del Ejército y el licenciamiento deshonroso. Esto traía consigo que ya no se tenía derecho a ningún subsidio estatal para soldados o veteranos. Por otra parte, las oficinas de empleo rechazaban a los individuos con semejante historial. Pero a pesar de todos los peligros para la propia salud y de la amenaza de sanciones, las drogas eran un problema tal, que sólo entre 1969 y 1970 unos 16.000 soldados de infantería fueron licenciados deshonrosamente por posesión de estupefacientes. ¿Por qué estaba tan extendido el consumo de drogas en algunas unidades en Vietnam? Los jóvenes soldados no eran diferentes de los demás jóvenes: a finales de los sesenta y principios de los setenta, el consumo de marihuana estaba muy extendido entre los estadounidenses que cursaban estudios secundarios y superiores. Pero también entre los afro-americanos de clase baja la droga había encontrado un lugar donde prosperar. La cultura de la droga se inoculó desde la sociedad civil al ejército, y allí se multiplicó por la dureza de las circunstancias y por la facilidad con la que se podía conseguir. Aunque en los primeros años de guerra, desde 1965 a 1967, el consumo de drogas entre la tropa no estaba extendido y no fue un gran problema. Pero a finales de 165 Cfr: GUERRERO, Juan A. Nam: Crónica de la Guerra de Vietnam, 1965-1975. Barcelona: Planeta- Agostini, 1993, pp. 463, 464. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 258 los años sesenta y principios de los setenta, el consumo de drogas en algunas unidades en Vietnam alcanzó proporciones casi epidémicas. Y allí la favorita no era ya la marihuana, si no la peligrosa heroína. Un informe elaborado por el Pentágono en 1973 estimaba que el 35% de todos los hombres alistados en el Ejército que sirvieron en Vietnam habían probado la heroína y que el 20% se hicieron adictos en algún momento de su servicio166. En el filme vemos que el antro de las drogas es un lugar de confraternización, donde se olvidan los rudos modales y se llega incluso a cantar y a bailar agarrando al compañero. El mundo de lo onírico y lo irracional de los estupefacientes se presenta más humano y más racional, que la calculada pero loca realidad de la guerra. Las drogas resultaban ser una fuerza unificadora entre negros y blancos. Las razas no solían mezclarse ni siquiera en Vietnam. Los negros tenían sus propias mesas en el comedor y en la cantina de tropa, además de sus propios bares y burdeles en el pueblo cercano a la base. Pero cuando se trataba de consumir drogas, la barrera racial, que se conocía como “línea Manson”, solía esfumarse, tal como se aprecia en el filme. La guerra y las drogas habían conseguido lograr la armoniosa integración que no existía en casa. Y por otro lado, aunque durante la Segunda Guerra Mundial el Ejército estadounidense mantuvo actitudes racistas, segregando a los negros en unidades separadas bajo el mando de oficiales blancos, el de los años 60 era un ejército que fomentaba por todos los medios la integración y que tenía por lema: “Sólo reconocemos un color: el verde oliva”167. Nadie parece tener principios; el teniente Wolfe (Mark Moses), al mando de la sección es presentado como un pusilánime y un incompetente, responsable además del “fuego amigo” y de la muerte de algunos de sus propios hombres por haber dado mal las coordenadas a la artillería durante un combate. La guerra se dibuja como algo sucio, alejado de brillos marciales, donde los hombres sufren con el barro, los mosquitos, las hormigas y sanguijuelas; y es sucia también en cuanto a las tácticas empleadas por ambos bandos en la jungla y porque no se sabe nunca a ciencia cierta quien es un civil y quien es un combatiente enemigo. La psicosis se adueña de los soldados que no saben en quién confiar. Todos los civiles empiezan a verse como una amenaza, colaboradores del Vietcong y traidores. ¿Quién era combatiente y quién no? Por principio Stone nos muestra que se dispara a todo aquel que corre. ¿Pero qué pasa con los aldeanos? Es este 166 Cfr: Ibíd. 167 Cfr: Ibíd. p. 310. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 259 el punto clave de la trama. La escena crucial del filme es aquella en la que se representa el registro de una aldea en busca de elementos del Vietcong y armas. La tropa desea vengarse por el asesinato de un compañero y la pérdida de otros dos, heridos mortalmente por una trampa bomba que explotó mientras registraban un bunker abandonado. Esa búsqueda de venganza incluye a Chris, y todos cometen terribles abusos, maltratando y aterrorizando a los habitantes del poblado. Stone nos describe cómo un prisionero es abofeteado mientras le interrogan. De rodillas y con las manos atadas no hay ningún tipo de contemplaciones con él, ni nada que se parezca al respeto de la legislación emanada de los Convenios de Ginebra. Aunque, incidiendo en los aspectos del Derecho Internacional, la del Vietnam fue una guerra jamás declarada formalmente, hecho que no impidió a los aviones de EE.UU. arrojar más toneladas de bombas sobre Vietnam que todas las que se usaron en la Segunda Guerra Mundial. Mientras Barnes interroga con violencia al sospechoso una mujer de la aldea se encara con él y le increpa, a lo que Barnes responde pegándole un tiro y acabando con su vida. El episodio del intento de violación de una muchacha vietnamita que impide Chris es otra muestra de degeneración moral. Algunos soldados están acostumbrados a comportarse como salvajes sin freno en la jungla. Creen que allí no rigen las leyes ni los principios éticos, que todo está permitido. Stone nos acerca a la realidad que él vivió tanto como puede y llega muy lejos, pero quizá una aproximación todavía más realista a esa parte de la guerra, no sea digerible por el público. En esta irracional escalada de violencia Barnes toma a una niña pequeña y la rodea con un brazo mientras que con la otra mano sostiene una pistola con la que apunta a la cabeza de la pequeña. Amenaza con matarla si no obtiene la información que quiere. La resolución dramática de la secuencia llegará cuando Elías sorprende a Barnes y se enfrenta con él a puñetazos para detenerle. La falta de ética del teniente Wolfe volverá a quedar en evidencia cuando minimiza el incidente e intenta que Elías no informe a los superiores militares. En este desconcierto moral no hay otro referente al que dirigir la mirada más que al sgto. Elías; pero es un personaje que será sacrificado pronto, traicionado por Barnes que teme a Elías por lo que pueda declarar en un consejo de guerra sobre su comportamiento en la aldea vietnamita. La degeneración ética que supone la traición se une al desatino moral de Barnes que cree ser un semidiós capaz de dictar las reglas a su antojo. Barnes no mata a Elías tanto por eludir un consejo de El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 260 guerra, como por considerarle culpable de romper unas pervertidas normas de la guerra que ha dictado el propio Barnes. Cuando todos daban por muerto al sgto. Elías, comenzando por Barnes que le ha disparado varios tiros a traición, aparece herido y perseguido por los soldados enemigos que le disparan. Dan en el blanco, cae, se arrastra tratando de avanzar, le vuelven a disparar, trata de incorporarse, se hinca, eleva los brazos y se derrumba, muerto. La asociación iconográfica con la crucifixión de Jesús se observa en las veces que Elías se cae y se levanta y en la postura con los brazos en cruz que asume cuando es rematado. Es la alegoría de la crucifixión de una generación de hombres buenos en la guerra, de una sociedad que sufre, el sacrificio de los últimos principios éticos que se mantenían en pie y que han sido arrasados por el huracán de la guerra. Porque Barnes, culpable de la muerte de Elías, es la guerra, él mismo lo afirma cuando acusa a sus hombres de querer escapar de la realidad drogándose: “Yo soy la realidad”. También le vemos como personificación de la misma guerra en una escena de locura y caos, instantes antes del bombardeo final, en la que intenta matar a Chris con un tomahawk. Pero el valor y la cobardía, la miseria moral y el honor se entremezclan constantemente en el desarrollo de la historia cuyo eje parece ser el caos permanente. En ese asalto final de los nordvietnamitas, la base queda copada y tomada por éstos y en una muestra de lucha desesperada hasta el fin, el comandante de la base ordena a la aviación bombardear sus propias posiciones. Antes del bombardeo uno de los miembros de la sección de Chris se oculta tras un cadáver y se hace el muerto para evitar la lucha, un acto poco heroico, cuando no abiertamente cobarde. Tras el infernal bombardeo estadounidense, las fuerzas enemigas han sido aniquiladas y solo sobreviven unos pocos soldados norteamericanos dentro de los blocaos. Francis (Corey Glover) se autolesiona con la bayoneta cuando todo ha pasado, ese será su pasaje a casa, pero no podemos juzgarle duramente después del infierno al que ha sobrevivido. Todo el mundo quiere irse de Vietnam, es una guerra en la que luchan por obligación, en la que todo se hace con desgana y sólo se emprende alguna acción ofensiva porque lo ordena el mando y solo por eso. En una escena anterior, otro de los soldados, Junior (Reggie Johnson), se echa insecticida en los pies para poder marcharse al hospital, pero su treta no da resultado con el implacable sargento Barnes, que descubre el intento de Junior. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 261 Oliver Stone no se permite en su versión de la guerra ningún tipo de idealismo. Cuando todo ha terminado tras la batalla final en la que los estadounidenses han sido rebasados y la base bombardeada por las fuerzas propias, llegan los refuerzos a recuperar la posición arrasada y los muertos nordvietnamitas son enterrados adocenados con una pala excavadora. Es la recreación iconográfica de un genocidio; algunos soldados, en lugar de atender a sus conmilitones heridos, se dedican a llevarse armas enemigas y a cortar orejas a los muertos nordvietnamitas para llévaselas como souvenir. Hay que hacer notar que en uno de los vehículos blindados que aparece con los refuerzos, ondea la bandera de la Alemania nazi con la esvástica. No hemos encontrado pruebas de que banderas nazis fueran exhibidas por los combatientes en Vietnam, pero sí hubo un uso extendido de la bandera de la confederación sureña, probablemente más como icono cultural que por sus connotaciones racistas. Por ejemplo, en La chaqueta metálica, el mismo Cowboy lleva una bandera confederada en el casco. Por su interés documental, reproducimos más abajo la fotografía168 de un vehículo M-113 en Vietnam, igual al que aparece en el filme de Stone con la bandera nazi, en este caso con la bandera confederada. Quizá una escena similar fuera observada por Stone durante su estancia en Vietnam y sirviese de inspiración al director, que hace en estas secuencias finales una simbólica representación de los campos de exterminio nazis con una gigantesca fosa a la que cientos de cuerpos inanimados son arrojados por las palas excavadoras. 168 Fotografía disponible en: http://budswebs.homeip.net/confederate/misuse.htm [consultado el 16 de mayo de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 262 La muerte de Barnes, asesinado por Chris, se presenta como un acto de justicia, como una especie de exorcismo simbólico que mata al espíritu de la guerra y de la crueldad, como la ruptura con la amoralidad y el modo terrible en el que se desarrolló la guerra. La frase final de la conciencia de Chris: “Luchábamos contra nosotros mismos”, resulta reveladora por hacernos ver la guerra –en un alarde de ensimismamiento y etnocentrismo– no como un conflicto internacional, sino como un símbolo de la lucha entre dos almas y dos maneras de entender los Estados Unidos de América. Barnes encarna la brutalidad y la violencia de una Norteamérica que ha degenerado, que lucha por imponer su poder a toda costa, y sin embargo se ensalza al sargento Elías, que lucha igualmente, pero con un espíritu más civilizado y sólo por cumplir con un deber. Stone ataca en Platoon la pérdida de control y de valores, la falta de disciplina, la disolución de la moral y la deshumanización del combatiente. Pone el foco en unos soldados que se convirtieron en salvajes despreciando las leyes y costumbres de la guerra, pero no va contra la propia idea de la conflagración, que parece ser un fenómeno catastrófico pero casi natural, como si se tratara de atravesar una tormenta en alta mar. Stone no busca responsabilidades políticas, que son en realidad las más importantes. En esta línea apuntan Quart y Auster: De hecho, en la mayoría de las películas sociales y políticas estadounidenses, desde Los mejores años de nuestra vida (1946) al Platoon de la década de 1980, los acontecimientos políticos se definen en términos de destino y de conciencia individuales. El contexto ideológico y político de Vietnam, por ejemplo, se deja sin abordar en Platoon, la guerra está básicamente concebida como un rito asesino de iniciación y un drama existencial que atraviesa cada soldado individual169. La imagen de la semi-crucifixión de Elías representa a los buenos norteamericanos inmolados en la guerra. ¿Pero por quién o por qué? No encontraremos respuesta a nuestros interrogantes en este filme. En cualquier caso la de Stone en Platoon es una crítica digerible, asumible por un espectador estadounidense, que se saldría de la sala si se representase con un mínimo de realismo el incidente auténtico que inspira la historia, o sea la masacre de My Lai170. El suceso que marcará todo el desarrollo narrativo del filme, el ataque al pueblo y el asesinato de civiles, parece 169 QUART, Leonard; AUSTER, Albert. American Film and Society since 1945. New York: Praeger, 1991, p. 5. 170 Para establecer una relación con los posibles referentes históricos, véase el relato de aquellos acontecimientos en el epígrafe 3.2. del presente trabajo. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 263 inspirado en el episodio de My Lai o en otros similares que parece ser, se producían con frecuencia pero no llegaron a conocerse. Si creíamos que la realidad que muestra Platoon era dura, la realidad de Vietnam fue tan terrible que nadie se atrevería a llevarla a la pantalla171. Lo que nos presenta Oliver Stone es una versión muy descafeinada de este tipo de episodios. Los personajes de Stone disparan a los cerdos, tiran granadas en un túnel Vietcong, Bunny (Kevin Dillon) asesina a un joven indefenso a culatazos –al que Chris previamente había hecho bailar al son de las balas– para vengarse por sus compañeros muertos, y finalmente Barnes asesina a una mujer porque le molestaban sus protestas y amenaza con matar a la hija del jefe del poblado si éste no le da la información que quiere. Toda moral de cualquier tipo se ha perdido. Actúan contra seres inocentes cuando deberían buscar al verdadero enemigo y combatirlo. Pero la guerra en la jungla contra un enemigo invisible, muy motivado y bien organizado que sabe escabullirse, les llena de frustración. Barnes y los que le respaldan pierden su condición militar para convertirse en meros salvajes sin disciplina y sin honor. Tiene que llegar el sargento Elías a parar lo que podría haber degenerado en una verdadera masacre y poner un poco de cordura en la sección. Ni siquiera Chris es moralmente sólido, pues el asesinato del vietnamita que ha cometido Bunny lo ha propiciado él. Todos menos Elías han perdido la razón, es el infierno, el mismo Chris lo confiesa a través de la voz en off de su stream of consciousness: “El infierno es la imposibilidad de la razón”. Las tropas de una nación que combatió a los nazis imitaban sus métodos de Oradour-sur-Glane172. ¿Son las circunstancias de la guerra irregular en la jungla en la que no se sabe quien es amigo o enemigo, fue un sistema de valores subyacente, o incluso como parece más probable, simple afán de venganza? La sección de Barnes y Elías había perdido tres hombres y ni siquiera había visto al enemigo. Lo mismo le había pasado a Calley, el oficial que ordenó la masacre de My Lai, en la vida real: en 32 días, la Compañía C, compuesta por unos 100 hombres, sufrió 42 bajas sin haber llegado a detectar la presencia del enemigo. Calley también había vivido las barbaridades perpetradas por el 171 Oliver Stone, anunció en 2007 que iba a dirigir una película centrada en los acontecimientos de My Lai que llevaría por título Pinkville, pero nunca pasó de ser un proyecto cinematográfico. 172 El 10 de junio de 1944, el 1er batallón del Regimiento de las Waffen SS “Der Führer”, comandado por el SS-Sturmbannführer Otto Dickmann, rodeó la población francesa de Oradour-sur-Glane y ordenó que todos sus habitantes se congregasen en una plaza pública, cerca del centro del pueblo. Todas las mujeres y los niños fueron encerrados en la iglesia, mientras los hombres eran ametrallados y los heridos fueron quemados; 197 murieron y sólo cinco hombres escaparon. Posteriormente, las Waffen SS entraron en la iglesia y la incendiaron; las mujeres y niños que intentaban huir fueron ametrallados; sólo una mujer sobrevivió, 240 mujeres y 205 niños murieron. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 264 Vietcong. En cierta ocasión, capturaron a uno de sus hombres y estuvo oyendo sus gritos durante toda una noche. Calley pensó que los Vietcong debían de tener altavoces, pero no fue así. Le habían despellejado vivo, dejándole sólo la piel de la cara, y luego sumergido en agua con sal y arrancado el pene173. En Platoon el soldado desaparecido es hallado con la garganta cortada, atado a un árbol y con un cartel reivindicando su muerte, algo que sacude las conciencias de los endurecidos soldados. Barnes masculla como aviso de la terrible venganza que se avecina y no tardará en llegar: “Malditos cerdos”. En otro orden de cosas, William J. Palmer afirma que Platoon representa la confusión en todas las formas posibles que podemos imaginar. La confusión moral y existencial, y también “[...] la confusión del tiempo, del lugar, de la realidad, de la cordura, la confusión de la intención, la confusión de la dirección [...]”174. Palmer sostiene que cada acción individual es en sí misma, parte de la falta de sentido total, lo que hace de Platoon "[...] una parábola directa sobre el descenso del optimismo americano en el agujero negro del absoluto nihilismo y la destrucción del yo”175. Pero Platoon es también un monumento cinematográfico erigido en memoria de los caídos, un discurso ritual que homenajea a quienes lucharon y murieron en aquel conflicto, aunque elude cuestiones fundamentales sobre el mismo. Como afirma Judy Lee Kinney: “El efecto acumulado de las películas conmemorativas es una evasión colectiva de las difíciles preguntas sobre Vietnam. La herida abierta se ha cerrado, pero no curado” 176. 173 Cfr: GUERRERO, Juan A. Nam: Crónica de la Guerra de Vietnam, 1965-1975. Barcelona: Planeta- Agostini, 1993, pp. 393, 394. 174 PALMER, William J. “Symbolic nihilism in Platoon”, en: GILMAN, Owen W., Jr.; SMITH, Lorrie (comps.), America rediscovered. Critical essays on literature and film on the Vietnam War. Nueva York y Londres: 1990. p. 270. 175 Ibíd. p. 271. 176 KINNEY, Judy Lee. “Gardens of Stone, Platoon, and Hamburger Hill” en: ANDEREGG, Michael A. Inventing Vietnam: The War in Film and Television. Philadelphia: Temple UP, 1991, p. 164. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 265 4.4. Nacido el cuatro de julio (Born on the Fourth of July, 1989) Titulo Original: Born on the Fourth of July Año: 1989 Duración: 145 Min. País: Estados Unidos Director: Oliver Stone Guión: Oliver Stone y Ron Kovic Música: John Williams Fotografía: Robert Richardson Reparto: Tom Cruise, Willem Dafoe, Caroline de Kava, y Raymond J. Barry. Producción: Ixtlan Premios: En 1990 dos premios de la Academia al Mejor Director y al Mejor Montaje y un Globo de Oro. Más otros 16 premios y 17 nominaciones. Nacido el Cuatro de Julio (1989), de Oliver Stone, es un claro ejemplo de cine de protesta. El filme narra la historia de Ron Kovic (Tom Cruise), nacido el 4 de julio de 1946, un hijo de la América profunda y nacionalista, que vuelve del Vietnam paralizado de cintura para abajo e impotente. Kovic experimentará un proceso de concienciación que lo transformará en líder pacifista y llegará a ser invitado a hablar en la convención demócrata de 1976. En este nuevo filme sobre Vietnam de Oliver Stone, el populismo y cierta retórica fácil se mezclan con momentos de gran emotividad, como es el encuentro con la madre del compañero al que había matado por error en Vietnam. Stone vuelve aquí a la metáfora cristológica –los pecados de Kovic son los pecados de la nación, que deben ser expiados en la cruz, es decir en la silla de ruedas– para describir la travesía por el desierto que padecieron los Estados Unidos en busca de la redención. Sin embargo, la película no plasma con claridad las contradicciones que se dieron en la El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 266 sociedad estadounidense en los años de la guerra. Más bien, Stone intenta en el filme llegar a una suerte de pacto de reconciliación de la sociedad estadounidense con sus veteranos. Ya el discurso pronunciado por Oliver Stone cuando aceptó el Oscar al Mejor Director por Platoon, anticipaba esta dirección en el que después sería su segundo trabajo acerca de la Guerra de Vietnam: “Creo que con este premio estáis reconociendo en realidad al veterano de Vietnam y creo que lo que estáis diciendo es que por primera vez comprendéis de verdad lo que ocurrió allí y creo que lo que estáis diciendo es que nunca más debería volver a suceder”177. Pero también con Nacido el cuatro de julio, se trataba de volver la mirada hacia los valores originarios de EE.UU., superando las posiciones de la extrema izquierda estudiantil y los antisistema, que habían liderado las protestas más duras contra la guerra. Resulta reveladora la opinión sobre este particular del historiador Giame Pala: Sin embargo, al lado del de protesta se desarrolló otro tipo de cine que supo evidenciar el deseo de amplias capas de la población de, si no olvidar, al menos reconciliarse con los fantasmas creados por la tragedia americana: nos referimos a aquellas personas que, pese a las decepciones sufridas en el largo decenio 1965-1975, no querían dejar de creer en los Estados Unidos como patria de la libertad y de los valores democráticos. En última instancia, y como la historia nos ha demostrado, fue esta la voz mayoritaria que se alzó en los años de la posguerra para impedir un cambio político de largo alcance como el que reclamaban los manifestantes pacifistas o los críticos con el sistema. Eran los ciudadanos que dieron en 1976 su confianza a Jimmy Carter y a su objetivo de devolverles la confianza en sí mismos y en sus instituciones178. Ron Kovic es un buen muchacho que se ha criado en los valores del american way of life. Las primeras escenas del filme dibujan cómo los valores de Kovic se formaron en las afueras de Long Island con una mezcla de catolicismo represivo, películas patrióticas de John Wayne, brillantes desfiles militares y la obsesión estadounidense por la competencia y la victoria. Los juegos de guerra con sus amigos son un contrapunto irónico de lo que vendrá y expresan una denuncia sobre el sistema de valores en el que se educó a los niños estadounidenses: 177 STONE, Oliver citado por COMBER, Michael; O’BRIEN, Margaret. “Evading the War: The Politics of the Hollywood Vietnam Film”. History nº 73 (1988): 260. 178 PALA, Giame. El cine y la Guerra de Vietnam en: La Insignia [en línea]. Disponible en: http://www.lainsignia.org/2007/julio/cul_005.htm [consultado el 20 de abril de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 267 voz off Kovic: Convertíamos el bosque en un campo de batalla y soñábamos que algún día seríamos hombres. Años más tarde Kovic, convertido en hombre para después casi perder esa condición, se sublevará desde la silla de ruedas contra la dominación moral de su madre autoritaria y castradora, que era favorable a la guerra: “Vas a cumplir con tu deber. Hay que detener a esos comunistas. Dios quiere que vayas, estamos muy orgullosos [...]”. Son los valores de su madre los que le llevaron a la guerra y son los responsables de su degradación, primero física y luego moral. Los firmes pilares de las creencias patrióticas de Kovic han colapsado tras la experiencia de Vietnam, los sinsabores de la guerra, las graves lesiones físicas y su personal bajada a los infiernos durante su estancia en los inmundos y olvidados hospitales para heridos de guerra. Antes de todo eso, al principio de la historia vemos a un Ron Kovic es un deportista y de carácter decidido, virtudes apreciadas en la escala de valores militar y que le convertirán pronto en un líder. En la primera secuencia en Vietnam le observaremos ya transformado en sargento. Aunque este primer combate que se nos muestra, se mudará en trauma ya que resultan muertos de forma dramática civiles inocentes del poblado en el que tienen lugar los combates contra un enemigo casi invisible. La acción que presenta las primeras actuaciones de Kovic en Vietnam acaba con mujeres y niños muertos en una aldea, víctimas del fuego cruzado entre el Ejército estadounidense y el Vietcong. Kovic intenta auxiliar a los heridos y quiere llevarse a un bebé para salvarlo, pero le ordenan que se retire de la aldea. El sufrimiento de la población civil, unas veces ajena al conflicto como en este caso, otras veces colaborando con uno u otro bando, es una constante en el cine de Stone sobre Vietnam y también uno de los aspectos de la guerra que más rechazo produjeron. Otro hecho terrible se encadena con el anterior cuando en un episodio del llamado “fuego amigo” o friendly fire, acaba con la vida de Wilson, un compañero de armas, al tomarle por un enemigo y dispararle tres veces en la confusión del combate. Estos episodios son frecuentes en todas las guerras y cuando Kovic acude ante su comandante (John Getz) para dar parte del hecho, éste le conmina a olvidarse del asunto. Para la dinámica del mando militar estas son “cosas que pasan” y se hace la vista gorda con el incidente. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 268 Comandante: Es duro. Sé que en primera línea de fuego a veces es difícil saber lo que pasa. Kovic: Sí señor, pero creo que he matado a Wilson. Comandante: Y yo digo que no, Kovic. Kovic: Pero señor, quiero que sepa que... Comandante: No siga hablando, no me gusta que vengan a contarme gilipolleces. Kovic: Sí señor. Comandante: Haré que le emplumen. ¿Está claro? Kovic: Sí señor. Comandante: ¿Seguro? Kovic: Sí señor. Kovic se queda frustrado ante esta decisión. En coherencia con su rígido sistema de valores, él ha cometido un error imperdonable y piensa que debe ser castigado para purgar su fallo y de ese modo liberarse de la culpa. Por otro lado, los miembros de su unidad no quieren olvidarse del incidente y le señalan como un lastre que debe ser expulsado y castigado duramente por matar a un camarada. Podríamos pensar que es la providencial mano del guionista la que más tarde proporciona a Ron Kovic su castigo, cuando en el siguiente combate recibe un balazo que le secciona la columna vertebral y le deja paralítico de cintura para abajo. Pero lo cierto es que la historia se atiene a los hechos reales que jalonan la autobiografía del propio Kovic. Oliver Stone ensalza los sentimientos de camaradería, cuando un soldado acude a El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 269 rescatar a la carrera a Kovic, que yace indefenso sobre el suelo, expuesto al fuego enemigo mientras el combate continúa. Cuando su compañero le carga sobre sus hombros y lo saca de aquel infierno, presenciamos una clara exaltación de valores morales positivos de solidaridad y compañerismo. Este sentido de la camaradería, dará paso en la segunda parte del filme a una amistad llena de amargura y contradicciones entre los veteranos que como él, han optado por autoexiliarse en Méjico buscando evadirse de la realidad de su silla de ruedas a través del sexo y el tequila baratos y encontrando cierto consuelo y refugio en seres humanos que al igual que él, han sido marcados para siempre por la guerra. Nadie que no haya pasado por lo que él ha pasado, puede comprender. Aquí vuelve el tema de la imposibilidad de comunicarse de los veteranos, nadie puede entenderle, ni sus hermanos, ni su madre, ni sus antiguos amigos, solo aquellos que son iguales a él. La única salida que le queda es el destierro social, el exilio emocional y el olvido, elementos que propiciarán su caída en el alcoholismo y la más triste desesperanza. Es otra víctima del síndrome de estrés postraumático, agravado por la pérdida de las piernas y la impotencia sexual: “El síndrome post-Vietnam se atribuyó, en letra pequeña, tanto al trauma de los propios acontecimientos bélicos, así como al silenciamiento y aislamiento de los veteranos tras su regreso a casa”179. Las profundas heridas en la psique del veterano de guerra, unas visibles y otras invisibles, son todavía hoy un misterio que intenta ser desvelado por los psiquiatras y prueba de que aún no se ha hallado un tratamiento180 eficaz es el hecho de que en EE.UU., según un estudio181 de 2013 del Departamento de Asuntos de los Veteranos (VA, por sus siglas en inglés) cada día se suicidan veintidós veteranos de las distintas guerras en las que han participado las Fuerzas Armadas de Estados Unidos182. Nacido el cuatro de julio mantiene hoy la vigencia de sus mensajes, ya que el abandono de los 179 LEMBCKE, Jerry. The Spitting Image: Myth, Memory, and the Legacy of Vietnam. New York: New York UP, 1998, p. 104. 180 Entre las alternativas actuales está la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT, por sus siglas en inglés) o la teoría del Crecimiento Postraumático, según la cual las experiencias traumáticas pueden convertirse, a medio y largo plazo, en una vivencia que transforme a la persona en un sentido positivo. 181 La investigación de esta entidad oficial cubre casos entre 1999 y 2010 con base en la información ofrecida por 21 estados del país, no incluye California y Texas, con poblaciones considerables de veteranos. 182 Cfr.: Los suicidios de veteranos, una batalla pendiente de EE.UU. 2 de febrero de 2013, BBC Mundo [en línea]. Disponible en: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/02/130202_internacional_estados_unidos_veteranos_suicidio s_tsb.shtml [consultado el 17 de mayo de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 270 veteranos por parte del sistema, apenas ha cambiado casi cuarenta años después de terminada la Guerra de Vietnam: No obstante, son muchos los jóvenes que caen presos de la mercadotecnia patriota. «La Marina me ha dado muchas oportunidades, he visitado varios países que de otra forma jamás hubiera visto», anuncia un oficial marino. «Conviértase en un súper hombre o en una súper mujer y gánese el reconocimiento de la sociedad», predica el Ejército estadounidense. Pero después de dejar el servicio, los ex militares no son recibidos con los brazos abiertos por los empresarios para darles trabajo. En esos momentos, el prestigio social, el buen salario y el apoyo institucional con los que los sedujeron para ir al campo de batalla es casi nulo. Los programas de reinserción a la comunidad para veteranos son escasos dejándolos a su propia suerte. Una cuarta parte de los indigentes en Estados Unidos son ex militares y la tasa de desempleo entre ellos es del 12% comparada con el 8% a nivel nacional183. Además de sus graves lesiones físicas, lo que le ocurre a Kovic en el filme es muy parecido a lo que describe Ana María Pi, que ejerce como psicóloga clínica en Miami: “Si una persona, un soldado, está matando a otro soldado y piensa que lo está haciendo por el beneficio de otras personas, por ayudar, es completamente diferente a lo que experimenta un soldado que sabe que está matando gente y ni siquiera tiene muy claro por qué lo está haciendo”184. Kovic pasa por un calvario en los anticuados y destartalados hospitales llenos de ratas de la Veteran Administration, y allí baja a los infiernos del dolor y de la angustia: ya inválido, además se le romperá una pierna –que casi pierde– en el hospital durante la rehabilitación, debido a la negligencia de los enfermeros. Abandonado en sus necesidades más básicas, nos recuerda al soldado destrozado que protagoniza Johnny cogió su fusil (Dalton Trumbo's Johnny Got His Gun, 1971), de Dalton Trumbo, desamparado y “archivado” en una lúgubre habitación de hospital, igual que se archiva el legajo de un asunto que se quiere olvidar. Incidiendo en el paralelismo con películas sobre la Primera Guerra Mundial, encontramos también una enorme similitud entre el profesor que arenga a sus alumnos para ir a la guerra en Sin novedad en el frente (All Quiet on the Western Front, 1930) y el sargento Hayes (Tom Berenger), el reclutador de 183 Alarmante índice de suicidios entre veteranos de guerra de EE.UU. 9 de feb. de 2012, RT [en línea]. Disponible en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/38967-Alarmante-%C3%ADndice-de-suicidios- entre-veteranos-de-guerra-de-EE.-UU [consultado el 17 de mato de 2004]. 184 PI, Ana María en Alarmante índice de suicidios entre veteranos de guerra de EE.UU. 9 de feb. de 2012, RT [en línea]. Disponible en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/38967-Alarmante- %C3%ADndice-de-suicidios-entre-veteranos-de-guerra-de-EE.-UU [consultado el 17 de mayo de 2004]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 271 los Marines que aparece en el instituto de Kovic para convencer a los jóvenes de que se alisten para ir a los Marines: “Ser Marine no es algo que esté al alcance de cualquiera. Queremos a los mejores y por eso sólo aceptamos a los mejores, porque no hay nadie mejor, más orgulloso y que ande con la cabeza más alta que un Marine de los Estados Unidos. [...] Somos los mejores, no hemos perdido ninguna guerra y siempre acudimos cuando nuestro país nos reclama”. Kovic dice a los indolentes y poco preparados enfermeros que él no se merece ese trato, que ni siquiera le limpian adecuadamente, pero los enfermeros son el enemigo en casa, están contra la guerra y desprecian a los veteranos. En cuanto a la visión que retrata como vagos y negligentes a los miembros del personal sanitario del hospital de veteranos, toca aquí Stone un tema con dos dimensiones. Por un lado el desprecio que los jóvenes que habían evitado ir a la guerra sentían por los excombatientes, motivado por un lado por las ideas pacifistas en boga por aquel entonces, de las que la corrección política actual es deudora, y por otro por un mecanismo de autodefensa que les libraba de una cierta mala conciencia que provenía de saber que ellos se habían librado. De manera tangencial, está poniendo de manifiesto la situación laboral de las personas de raza negra con escasa preparación, abocadas a hacerse cargo de los puestos de celadores y enfermeras en la sanidad pública, que nadie más quería. Todo ello además en el contexto social de las reivindicaciones por la integración y contra la segregación racial. El mugriento hospital es una oportunidad para criticar a los responsables de la situación del sistema sanitario, pero Stone se limita a “cortarle la cabeza al mensajero”, centrándose en el odioso comportamiento de unos desalmados enfermeros afro- americanos. De nuevo parece que nadie es responsable de la situación, no hay una crítica real al sistema, aunque los heridos de guerra y los veteranos constituyan el espíritu central del filme. Por un lado la tragedia personal que supone para los heridos de guerra y mutilados arrostrar las consecuencias de sus heridas físicas y la limitación o incluso destrucción de sus vidas que conlleva. Y por otro lado el drama de unos excombatientes que lo han arriesgado todo por su país y que sólo reciben insultos como pago. No incide demasiado Stone en este segundo aspecto, no así otras películas como la impresionante La colina de la hamburguesa (Hamburger Hill, 1987), de John Irvin, en la que los soldados relatan cómo son recibidos a su regreso en los Estados Unidos por grupos de guapas rubias que les insultan y les arrojan excrementos de perro; incluso El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 272 hay referencias a las llamadas telefónicas anónimas que recibe el padre de un caído en Vietnam, donde se alegran de la muerte del hijo y se posicionan de parte del Ejército nordvietnamita. En este aspecto es remarcable el retrato que se hace en Forrest Gump185 (1994) de los movimientos anti-guerra. En el antro de los activistas donde Forrest (Tom Hanks) va a buscar a Jenny (Robin Wright) hay banderas del Vietcong y retratos de Ho Chi Minh colgados y se muestra que no son unos pacifistas que eludan el uso de la violencia. Más que como pacifistas, Zemeckis los retrata como extremistas de izquierdas que eran manipulados por Hanoi contra su propio país y que amenazan con desprecio a un Forrest Gump convertido en veterano del Vietnam. Aunque para Jerry Lembcke, estas ofensas a los veteranos no eran en realidad tal como Hollywood nos lo ha transmitido: La percepción de que los veteranos de Vietnam fueron maltratados por los miembros del movimiento contra la guerra es totalmente incongruente con el registro histórico. Sin embargo, si tenemos en cuenta que el gobierno, la prensa, la industria del entretenimiento, y los profesionales de la salud mental en conjunto, contribuyeron de una u otra manera a la construcción de esa idea, se convierte en comprensible que un cuarto de siglo más tarde un gran número de personas crea que los veteranos fueron repudiados186. Sin embargo, Kyle Longley reconoce que: “Los enfrentamientos con los manifestantes contra la guerra, la falta de reconocimiento y la rapidez de la inmersión en la sociedad, hicieron que la transición a una forma de vida normal fuera extremadamente difícil para algunos veteranos”187. Por otro lado, el escritor Tim O'Brien ha descrito en sus libros las sensaciones que tuvieron muchos veteranos: En un sentido general, todos mis libros son acerca de la traición y la pérdida de la fe... Quiero decir, vas por allí (Vietnam) con todas estas ideas ingenuas, creyendo en el país y su presidente y en tu prójimo, y te encuentras en gran medida desilusionado... Y ese es mi terreno como escritor, esa sensación de pérdida... Todos los libros que he escrito tratan de eso188. 185 Dirigida por Robert Zemeckis. 186 LEMBCKE, Jerry. The Spitting Image: Myth, Memory, and the Legacy of Vietnam. New York: New York UP, 1998, p. 127. 187 LONGLEY, Kyle. Grunts: The American Combat Soldier in Vietnam. Armonk, NY: M.E. Sharpe, 2008, p. 161. 188 O’BRIEN, Tim citado por LONGLEY, Kyle. Grunts: The American Combat Soldier in Vietnam. Armonk, NY: M.E. Sharpe, 2008, p. 163. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 273 Es en el destino de los veteranos y heridos de guerra, donde Stone hace más hincapié. Nos presenta en Nacido el cuatro de julio la desgarradora la visión de un Ron Kovic en su decadencia física, abandonado en un roñoso hospital de la VA (del Inglés; Veteran Administration) en el Bronx. Si los excombatientes eran algo que el gobierno trataba de ocultar, marginándolos, tratándolos de locos e inadaptados189, sobre todo a los que mostraron su oposición a la guerra cuando regresaron a la metrópoli; los heridos y los mutilados eran una auténtica vergüenza que simbolizaba el fracaso de las acciones de la gran potencia en el Sudeste Asiático. La visión que se da de los hospitales para veteranos es muy dolorosa, la atención es pésima, el lugar destartalado y el equipamiento médico obsoleto y deteriorado, hasta tal punto que Kovic está a punto de perder una de sus piernas paralizadas que se ha roto en la rehabilitación, a causa del mal funcionamiento de una bomba de drenaje. El hospital más parece un almacén de despojos humanos que no importan, que han sido abandonados por el ejército, por el gobierno y también por la sociedad. Sobre cómo se sentían algunos de los veteranos heridos nos hace una descripción el veterano herido Bobby Muller: Ellos no tienen ninguna parte a donde ir y no viene nada por el camino, excepto más tiempo mirando al techo. ¿Y qué es lo que hacen? Ellos se consuelan con la idea de que, maldita sea, es una putada, pero esto es lo que se hace para luchar por la libertad, por la democracia. Ellos se refugian en que pagaron el precio por la América en la que todos creemos190. La guerra y sus injustas consecuencias son un infierno desatado que no tiene final, ni en el daño que se hace a los vietnamitas, ni el sufrimiento que padecen los excombatientes, ya de por sí atormentados por sus heridas, y sumidos en una cadena de dolor infinito, abandonados a su suerte por el sistema, olvidados por todos y desatendidos por el personal sanitario que debería velar por su salud. Los noticiarios de la televisión son el primer contacto de Kovic con la sociedad de retaguardia y él se indigna al ver cómo queman una bandera estadounidense en una manifestación. Después, uno de los enfermeros le ayudará a ponerse al día sobre la percepción que tienen algunos de la situación política y social: 189 Véase sobre este tema el importantísimo artículo del New York Times sobre los veteranos, casualmente publicado el mismo día en el que el Ron Kovic real habló ante la convención demócrata. NORDHEIMER, Jon. “Postwar Shock Besets Ex-GIs”. New York Times, 21/08/1972. 1: 1, 22-34. 190 MULLER, Bobby. Entrevista en: WILLENSON, Kim, Ed. The Bad War: An Oral History of the Vietnam War. New York: NAL Books, 1987, p. 372. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 274 Enfermero: Tienes agallas, pero no tienes ni puta idea de lo que ahora está pasando en este país. Kovic: No me jodas. Enfermero: Hablo en serio. No tiene que ver con la quema de la bandera, ni Vietnam. ¿Por qué ir a luchar allí cuando no tenemos derechos en nuestro país? Hablo de Detroit y de Nikware, amigo. Estoy hablando de racismo. Kovic: No me digas. Enfermero: Aquí hay muchos que no tienen trabajo. Kovic: Ya. Enfermero: Vietnam es una guerra de los blancos, sobre todo de los ricos. Kovic: ¿Yo soy rico? Pero al salir del hospital se da cuenta de que todo ha cambiado desde que se fue, de que la prensa afirma que la guerra se está perdiendo, de que los peaceniks gritan que la guerra es injusta y la antes inconcebible idea de que ha luchado en una guerra criminal y que ha perdido las piernas y la salud sexual por nada, le sume en la depresión. Kovic sale del hospital a una relativa vida apacible en su casa paterna, pero su frustración y rabia le llevan a emborracharse con frecuencia y acaba por discutir con su madre, echándole en cara los valores que le inculcaron, diciendo que fue ella quien le empujó a alistarse y renegando de sus ideas religiosas. Lo ha perdido todo, su salud y los valores morales por los que había luchado, algo que constatamos cuando se produce la violenta discusión con su madre. Pero ella es incapaz de comprender lo que siente Kovic. El incidente es un punto de giro en la historia, que llevará a Kovic a una especie de cementerio de los elefantes en Méjico, donde en busca de placeres baratos han ido a parar muchos veteranos como él, algunos también en silla de ruedas. Es aquí donde Ron El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 275 llegará al más profundo de los infiernos, donde nos encontraremos ante la surrealista imagen de Kovic con su amigo minusválido Charlie (Willem Dafoe), abandonados ambos en silla de ruedas y en medio de una carretera del desierto mejicano bajo un sol implacable. Aquí presenciaremos una amarga pelea entre los dos amigos en la que saldrán a relucir sus traumas por la culpabilidad de haber matado a mujeres y niños. En cuanto a la solidaridad y la empatía que al principio debería recibir Kovic de la sociedad civil el panorama es desolador. El papel de Donna (Kyra Sedgwick), la ex- novia de Ron Kovic es frío y con un sabor agridulce. Ella mantiene una gran distancia con Ron. Ya no es la persona que Donna conoció, es un inválido, ha participado en una guerra que ella odia, y aunque a lo largo de la película hay un acercamiento ideológico entre los dos personajes, su ex-novia mantiene siempre una actitud distante hacia él. No deja de ser la representación de un juicio moral realizado por una mimada juventud universitaria, en su mayoría procedente de familias pudientes, contra los jóvenes que participaron en la guerra que carecían de los recursos de los universitarios para librarse del servicio militar a base de prorrogas y todo tipo de triquiñuelas. Muchos estudiantes habían hecho de la militancia política radical y de la protesta anti-guerra su principal impulso vital, pero quienes estaban más legitimados para protestar eran los que habían participado y sufrido en el conflicto, idea que se deja vislumbrar en la película a través del protagonismo que va adquiriendo Kovic en las organizaciones pacifistas. En lo referente a su familia, la figura del padre es la más comprensiva con Kovic, no así su madre que no soporta las opiniones de Kovic contra la guerra y contra el sistema de valores que ella representa. Todos los valores de su juventud, que su madre le había inculcado, se han derrumbado. El patriotismo, la religión, Dios, es difícil creer en nada de esto para un Ron Kovic condenado a estar atado a su silla de ruedas de por vida. “Nos engañaron” –dice, aunque aquí la película tiene un punto débil ideológico. La reacción de Kovic contra la guerra no se llega a justificar por el rechazo a la crueldad de lo allí vivido, o en contra de la violencia, sino que la transformación moral de Ron viene dada por una reacción de desencanto y rabia ante el destino que le ha deparado su participación en la guerra. ¿Hubiera estado él en contra de la guerra si en lugar de acabar en una silla de ruedas hubiese podido pasear por el pueblo con su uniforme luciendo relucientes medallas en el pecho? Probablemente no, y éste es el punto débil del armazón moral de la película, que la transformación moral de Kovic no queda El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 276 suficientemente explicada y aparenta ser sobre todo una reacción a las penurias individuales que le han sobrevenido. Para ser Ron Kovic un personaje que llegó a hablar contra la guerra en la convención demócrata de 1976, no se justifica suficientemente en la película su gran transformación ideológica. Sí es cierto que Stone plantea en el plano emocional los cambios psíquicos e intelectuales que Kovic atraviesa antes de que aparezca como portavoz radical, pero la transformación es demasiado abrupta. De cualquier modo, Nacido el cuatro de julio señala el hecho de que Vietnam era algo más que un sin sentido, era una guerra suicida y semi-colonialista: [...] al menos en Vietnam, la intervención de los Estados Unidos fue una consecuencia de nuestra necesidad de afirmar nuestra voluntad nacional y demostrar al mundo nuestro poder imperial191. La deriva de Ron hacia posiciones pacifistas y su inserción en grupos de activistas, nos descubre a otros veteranos que como él han abjurado de sus antiguos principios y que lucharán con todas sus fuerzas contra la guerra. Magníficos planos y abominable situación la que nos muestra Stone con la policía antidisturbios pegando y maltratando a veteranos de guerra, parapléjicos incluidos, en una representación de las inacabables consecuencias de la guerra que llevan, nada menos que a los representantes del Estado, a atacar a los excombatientes que han defendido con su sangre los valores de ese Estado y su supervivencia. Pero Ron no es una persona indefensa a pesar de estar en silla de ruedas, ha sabido conjurar sus demonios y se ha dotado de una reciedumbre moral y un espíritu de lucha, que le llevará muy lejos en su lucha activista, hasta que es invitado a intervenir como ponente en la convención del partido demócrata. Por cierto, una de las últimas apariciones públicas de Ron Kovic en la vida real fue en la primera campaña presidencial del presidente Obama en Denver. Pero el filme adolece de una cierta descontextualización poco honesta con la realidad de los movimientos que se oponían a la guerra. Las organizaciones pacifistas no tienen nombre en el filme, ni siquiera se menciona claramente a la SPU, Unión de Estudiantes por la Paz, o a la importantísima SDS (Estudiantes por una Sociedad Democrática) o a otras organizaciones de izquierdas que fueron muy activas contra la 191 SHARRETT, Christopher, “Born on the Fourth of July,” Cineaste Vol. 17, Nº. 4 (Spring 1990), 48- 50. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 277 guerra y finalmente prohibidas. Por supuesto tampoco se incluye en la película el apoyo expresado por el ministro de exteriores nordvietnamita a las manifestaciones pacifistas que vemos en el filme. El contexto está totalmente desdibujado y borroso. Al protagonista, Ron Kovic no le gusta la Guerra de Vietnam, se convierte en un activista tras ser engullido por la ballena y lograr escapar de sus entrañas. ¿Pero quién es el objeto de su odio? ¿McNamara, Kissinger, Johnson? En este caso no, su ira se dirige contra la guerra como ente casi metafísico, contra su familia, contra su madre y contra él mismo. No nos llega a convencer Oliver Stone de que Kovic está realmente contra la idea de la guerra, más bien hace el retrato de una reacción personal contra la causa de su terrible destino. Y aquí tiene Stone un campo ideal para dar rienda suelta a las críticas contra una moral imperialista y belicista, usando al personaje de Kovic, las voces de las manifestaciones, las pancartas... Pero deja pasar la oportunidad. Más bien, se centra en conseguir una serie de momentos lacrimógenos de lograda intensidad, manipulando con eficacia los mecanismos de identificación–proyección del espectador. No consigue levantar la vista más arriba de los pies del sistema; la policía golpea a Kovic el héroe de guerra y lo tira al suelo desde su silla de ruedas en una manifestación pacifista y por primera vez vislumbramos una crítica contra el establishment. Pero la mano de quien maneja a la policía, o la mano de quien en el mismo filme abandona a los héroes de guerra en hospitales miserables atendidos por personal sin la preparación adecuada, no aparece señalada con claridad. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 278 El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 279 4.5. Apocalypse Now (1979) Titulo Original: Apocalypse now Año: 1979 Duración: 153 Min. País: Estados Unidos Director: Francis Ford Coppola Guión: John Milius, Francis Ford Coppola y Michael Herr Música: Carmine Coppola, Francis Ford Coppola Fotografía: Vittorio Storaro Reparto: Martin Sheen, Robert Duvall y Marlon Brando. Producción: United Artists (Omni Zoetrope Production) Premios: En 1979, dos Oscar: Mejor Fotografía, Mejor Sonido y ocho nominaciones. Festival de Cannes: Palma de Oro (ex aequo con El tambor de hojalata). Premios David di Donatello: Mejor Director extranjero. Tres Globos de Oro: Director, actor sec. (Duvall), banda sonora. Cuatro nominaciones a los Premios César, entre ellas, nominada a la Mejor Película Extranjera. Otras producciones anteriores habían usado el tema de las drogas y la contracultura de los 60 en relación a la guerra, pero la visión definitiva de Vietnam como un mal viaje entremezclado con momentos de simple euforia, es Apocalypse Now (1979) de Coppola. De ésta guerra y de su escalofriante balance, Nguyen Khac Vien aporta los siguientes datos abrumadores: 7.093 millones de toneladas de bombas lanzadas por aviones, 7.016 millones de toneladas disparadas por armas en tierra, 0,156 millones de toneladas disparadas por la fuerza naval, junto con 14.205 millones de toneladas de armas letales, 72.354 millones de litros de defoliantes, algunos de los cuales pueden causar cáncer o malformaciones congénitas. 577 kilos de munición por cabeza. Esos fueron los presentes entregados al pueblo El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 280 vietnamita por los hombres de la Casa Blanca y del Pentágono192. Y podemos combinar estos números con las estadísticas citadas por Dempsey sobre Apocalypse Now: Para una toma, 1.200 galones de gasolina ardieron en 90 segundos. Para el clímax de otra secuencia, más de 500 bombas de humo, 100 bengalas, otros 1.200 galones de gasolina, 1.750 barras de dinamita, 500 pies de cuerda detonante, más 2.000 cohetes, balizas y balas trazadoras. 238 días de rodaje. Más de 1.100.000 pies de negativo. Todo esto y más con un coste total de alrededor de 31 millones y medio de dólares”193. Constatamos así que la guerra y la película se revelan ambas como espectaculares producciones paralelas. Es fácil dejarse llevar por la brillantez de las imágenes fotografiadas por Vittorio Storaro y por el ambiente onírico del filme, pero sí que existen claras referencias a una dimensión moral en la película, incluso podríamos decir que son el motivo central, aunque quizá el humo de las explosiones y la frondosidad de la jungla no siempre permitan encontrar estos elementos. Desde el inicio de la película la desazón de vivir un extraño sueño es evidente, con planos de la selva en llamas y helicópteros volando de aquí para allá, mientras suena de fondo el tema nihilista de los Doors “The End”; todo ello asociado al rostro invertido del capitán Willard (Martin Sheen) con los ojos abiertos. Después de la primera escena de la película, el capitán Benjamin Willard (Martin Sheen) es introducido como narrador, su voz habla desde fuera de la pantalla. Lo vemos borracho, desnudo, en un estado de trance y de tensión. Moviéndose a través de la habitación con movimientos de Tai Chi Chuan, camina hasta el espejo, se ve a sí mismo, y rompe el cristal con el puño. Esto no estaba exactamente así en el guión: Coppola había querido que Sheen simplemente se mirase en el espejo, como «una manera de que él se centre en sí mismo, para poner de manifiesto la personalidad mediante la creación de un sentido de la vanidad». Y, como Coppola se apresura a explicar, «A eso es a lo que le dio un puñetazo: a su vanidad». La rotura del espejo, en una de las primeras escenas de la película, es más que un asalto a la vanidad personal; se convierte en un gesto alegórico de rebelión contra la estructura imaginaria del medio en sí194. Willard está atormentado por los fantasmas de la guerra, es evidente: “Aún sigo 192 VIEN, Nguyen Khac. “Apocalypse Now Viewed by a Vietnamese”, en: Framework Nº 14 (Spring 1981): 42. 193 DEMPSEY, Michael, “Apocalypse Now”, en: Sight and Sound Nº 49 (Winter 1979-80): 6-8. 194 HANSEN, Miriam. “Traces of Transgression in Apocalypse Now” en: Social Text Nº 3 (1980): 123. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 281 solo en Saigón. A todas horas creo que me voy a despertar de nuevo en la jungla”. Pero él no es un soldado corriente, es un oficial de las Fuerzas Especiales que ha participado en misiones secretas, ha vivido en la profundidad de la jungla, aprovechando sus recursos, moviéndose sigilosamente como un tigre en la espesura, es también un solitario. Willard es una mezcla entre el más puro espíritu militar de exigencia y perfección, que en las unidades especiales llega al fanatismo, y la mística religiosidad del artista marcial que comulga con las energías de la naturaleza. Si su borrachera y pérdida de control en la habitación nos confunde por momentos, no podemos olvidar la verdadera esencia del personaje. No se trata de ningún pacifista, ni siquiera desea volver a su hogar, ya que como él mismo describe, cuando estaba en casa no lograba comunicarse con su mujer y sólo pensaba en volver a Vietnam195. Ni siquiera desea el descanso que le ofrece su cómoda situación de estar a la expectativa de un nuevo destino, él desea la acción y el peligro, la pasividad le consume y, más allá de lo que el deber le exige, quiere luchar. Ya es lo único que sabe hacer: voz off Willard: Cada minuto que paso en esta habitación me hago un ser más débil. Y cada minuto que Charlie, como llamamos al Vietcong, se agazapa en la selva, se hace más fuerte. Willard no es inofensivo y en los planos de dentro de su habitación, cuando su mirada se convierte en fiera y refulgente, podemos percibir que el suyo es el rostro de la guerra. No tiene la apariencia de un Rambo y no es necesario, ya que lo que es capaz de infundirnos miedo es su mirada. Pero Willard no es un asesino belicista, es un Boina Verde que desea la paz pero que se da cuenta de que hay personas e ideales valiosos por los que luchar, matar y si es preciso morir. Y cumpliendo con su deber en misiones anteriores, ha sido capaz de matar a muy corta distancia, como nos revela su narración en off. Él se ha convertido en guerra, pero esta transformación también le ha llenado de dolor y angustia. Lo sabe, pero la destrucción emocional que los efectos de la guerra han provocado en él le han llevado a una especie de depresión, aislado en su habitación del hotel en Saigón, que en seguida se transformará en un trance cuasi místico donde se reencontrará con su esencia personal. 195 Vuelve aquí el tema de la incapacidad de comunicarse de los veteranos, síntoma del Trastorno de Estrés Post-traumático. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 282 Más allá de la interpretación que de la secuencia de la habitación hace Miriam Hansen, vista en líneas anteriores, lo que ocurre en Willard es una introspección chamánica, un reequilibrio del Ying y el Yang a través de los movimientos de Tai Chi, un regreso hacia las fuerzas naturales del individuo que han sido desbaratadas por la experiencia del combate y la muerte. Willard, como miembro de las Fuerzas Especiales es un artista de la perfección, un fanático del cumplimiento de la misión a cualquier precio, aspecto que luego quedará semioculto, pero que volverá a un primer plano cuando mata a sangre fría a la única superviviente del ametrallamiento absurdo de la barca vietnamita y de nuevo el final del filme cuando debe consumar su tarea exterminando a Kurtz. Sin embargo, esta faceta guerrera y despiadada, se suaviza gracias a que en el filme asume un papel parecido al de un detective de los bajos fondos y que es al tiempo relator y protagonista. Como detective, irá resolviendo el rompecabezas que constituye Kurtz (Marlon Brando): En Apocalypse Now Coppola utiliza la fórmula del detective duro como un medio para transformar el viaje por el río del Corazón de las tinieblas en una investigación, tanto de la sociedad estadounidense (representada por el ejército), como del idealismo estadounidense (representado por el coronel Kurtz) en Vietnam196. Su primer contacto con la realidad de Kurtz tendrá lugar en la oficina del alto mando que le asigna la misión de asesinarle. La confusa grabación de la voz del coronel Kurtz parece atemorizar a quienes la escuchan: voz off Kurtz: He visto un caracol, se deslizaba por el filo de una navaja. Ese es mi sueño, más bien mi pesadilla; arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja de afeitar y sobrevivir. Pero ese deslizarse por el filo de la navaja, en clara alusión al tema de la novela de W. Somerset Maugham “El filo de la navaja”197, no es una metáfora de la locura, sino una alegoría del ideal de perfección que Kurtz perseguía, aunque al final haya zozobrado moralmente cometiendo atrocidades. Ese idealismo lo comparte en gran 196 HELLMANN, John. “Vietnam and the Hollywood Genre Film: Inversions of American Mythology in The Deer Hunter and Apocalypse Now” American Quarterly nº 34 (1982): 431. 197 El filo de la navaja, 1944. Larry Darrel, ha sobrevivido a la Primera Guerra Mundial y necesita renacer y encontrarle sentido a su vida. Renunciará a su radiante porvenir en el mundo de las finanzas para convertirse en monje tibetano buscando la sabiduría y el conocimiento espiritual. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 283 medida el propio Willard; parte de Kurtz está ya dentro de él. Tan es así que en la primera versión del montaje de la película, que Coppola presentó al festival de Cannes en 1979, tras matar a Kurtz, Willard asume el mando en la selva y le sustituye como primitivo caudillo carismático. Ambos son una representación del mito del líder guerrero y la esencia de ambos personajes, despegándose de la versión original de Conrad, en realidad hunde sus raíces en las fábulas nórdicas y germanas. Así, Vicente García Escrivá explica sobre la película: En suma, podríamos afirmar que Apocalypse Now fue concebida por Milius para concluir a la manera de Götterdëmmerung, y así lo recogió en parte Coppola, pero con posterioridad fue reescrita por el director para acabar al modo del mito-rito del bosque de Nemi.198. El mismo Coppola, cuenta en una entrevista otorgada a Peter Cowie sus ideas para el final de la película inspiradas en mitos ancestrales: Así que, con ayuda de Dennis Jacob, decidí que el final podría ser el clásico mito del asesino que remonta el río, mata al rey y se convierte a su vez en rey: es el Rey Pescador, de La rama dorada. De alguna manera, es el padre de todos los mitos. Estaba tratando temas morales y no quería solo el típico final al estilo de John Milius, donde el ejército nordvietnamita ataca y se produce una gigantesca escena de batalla, en la que Kurtz y Willard luchan juntos y matan a Kurtz, etc., etc. Quería explorar la vertiente moral y cuando leí algunos pasajes de La rama dorada y después From Ritual to Romance, encontré muchas cosas sobre este tema. La tierra baldía y Los hombres huecos, de T. S. Eliot, también parecían aptos para la conclusión de la trama199. La ética de Kurtz ha degenerado hacia la crueldad absoluta, como dicen los informes sobre él y su pequeño ejército. Kurtz lo sabe, aunque él piensa que no es peor que los demás militares que hacen la guerra en Vietnam. voz off Kurtz: Debemos matarlos, debemos incinerarlos, cerdo tras cerdo, vaca tras vaca, aldea tras aldea, ejército tras ejército. Y me llaman asesino. ¿Cómo hay que llamarlo cuando los asesinos acusan a los asesinos? Mienten, mienten y tenemos que ser misericordiosos con los que mienten. A 198 GARCÍA ESCRIVÁ, Vicente. Análisis textual de Apocalypse Now. Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid, 2011, p. 441. 199 COWIE, Peter. El libro de Apocalypse Now: La historia de una película mítica. Barcelona: Paidós, 2001, pp. 122-123. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 284 esos peces gordos... les odio. Cómo les odio. Son los mismos peces gordos que antes le consideraban un militar notable y brillante. “Era humanitario, tenía ingenio y buen humor” –dice el general de Inteligencia. Pero cuando se integró en los Boinas Verdes todo empezó a cambiar. Mandó asesinar a unos agentes dobles que trabajaban para el Norte. Se nos ha presentado a Kurtz como un idealista indomable, un brillante y valioso militar que ha sacrificado sus aspiraciones de ascender al generalato por ir a la escuela de paracaidismo y a los Boinas Verdes. Y ese idealismo llevado al extremo ha degenerado y es el que le ha llevado a la locura, a saltarse cualquier norma moral, a no respetar el derecho de guerra y a usar las fuerzas bajo su mando como un auténtico batallón de exterminio que lucha contra todo y contra todos: comunistas del Norte, vietnamitas del Sur, laosianos e incluso contra estadounidenses. Kurtz primero se convenció de que los métodos convencionales no iban a ganar la guerra. Con las Fuerzas Especiales se unió a los programas que reclutaban personal indígena de las Tierras Altas Centrales de Vietnam, los montagnards200, los miembros de grupos y etnias anticomunistas como los Nung procedentes de china o los Hmong201, acosados por el Norte en represalia a su negativa de aceptar el comunismo, y despreciados por los vietnamitas católicos y budistas del Sur que los llamaban Mọi (salvajes) por pertenecer a culturas animistas y ser considerados bárbaros de las montañas, personas de segunda categoría. Ellos y algunos miembros renegados de las Fuerzas Especiales, son los componentes del extraño y heterogéneo ejército oscuro del coronel Kurtz que “[...] le adora como un Dios”. Y de hecho el argumento del filme, más allá de ser una adaptación muy libre de la novela de Conrad, toma sus elementos clave de la historia secreta, aunque real, de lo que ocurrió en Vietnam: La población hmong, también conocida como Meo, protegió instalaciones de radar de vital importancia para EEUU, rescató muchos 200 La población montagnard, ellos se denominan a sí mismos Degard, llegó a contar con más de 3 millones durante el colonialismo francés. Hoy día se ha reducido a unos pocos cientos de miles de sobrevivientes. Las tribus restantes son Bahnar, Jarai, Rhade, Koho, Sedang, Bru, Pacoh, Katu, Jeh, Cua, Halang, Hre, Rongao, Monom, Roglai, Cru, Mnong, Lat, Sre, Nop, Maa, Stieng, etc. Hay más de cuarenta grupos indígenas distintos y reconocibles que habitan en el centro de Vietnam. Sus lenguas se derivan de las familias malayo-polinesias y Mon-Khmer. Cfr.: Who are Degar? [en línea]. Disponible en: http://www.degarfoundation.org/who-are-degar-2 [consultado el 19 de mayo de 2014]. 201 A esta etnia pertenecen los exiliados que se han instalado en el barrio de Walt Kowalski (Clint Eastwood) en Gran Torino (2008). El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 285 pilotos norteamericanos cuyos aparatos habían sido abatidos y luchó infiltrada entre las filas de los soldados de Vietnam del Norte y de sus aliados de Laos. Muchos de ellos eran niños soldados de tan sólo 13 años. Durante el conflicto, según datos de ACNUR, 20.000 soldados hmong perecieron en combate, 50.000 no combatientes murieron o resultaron heridos y 120.000 fueron desplazados de sus hogares202. Desde luego los comportamientos inhumanos que reporta el jefe de la oficina de inteligencia sobre Kurtz, quien “[...] se enroló en las Fuerzas Especiales y desde entonces sus ideas y métodos se volvieron absurdos; absurdos”, no están por brutales, tan alejados de la realidad como cabría suponer a tenor de lo que los indígenas montagnards hicieron durante la Guerra de Vietnam: Un alto funcionario de la CIA que trabajaba con ellos, Anthony Poe –un individuo que durante la Segunda Guerra Mundial fue marine de la Armada de EEUU con destino en el Pacífico y que solía pagar a sus mercenarios un dólar por cada oreja de comunista cortada y 10 por cabeza separada del tronco– falleció en junio pasado, llevándose a la tumba los secretos más tenebrosos de aquella guerra203. Aunque los montagnards fueron utilizados, y después resultaron víctimas del desagradecido olvido de EE.UU. Algunos, los más afortunados, fueron evacuados a Estados Unidos para asentarse allí, tema que recoge el filme de Clint Eastwood Gran Torino (2008). Pero algunos de los supervivientes que quedaron en el Sudeste Asiático continúan hoy por hoy, su lucha armada contra el régimen comunista de Laos: La guerra secreta protagonizada por los hmong fue un acontecimiento de gran importancia para Norteamérica. Cada muerte de un mercenario hmong en Laos suponía un féretro menos que había que enviar de vuelta a los EEUU, donde la opinión pública se mostraba cada vez más desencantada con la guerra. Los hmong, sin duda, salvaron miles de vidas de norteamericanos. Y, sin embargo, a todo lo largo de los años se han visto obligados a pagar un precio muy alto por su lealtad, llegando a perder por ella hasta un cuarto de su población. Desde aquellos campos de refugiados de la frontera tailandesa, miles de hmong, y entre ellos su comandante en jefe, el general Vang Pao, fueron finalmente trasladados a EEUU. Pero los norteamericanos tardarían más de 20 años, contados a partir de la victoria de los comunistas, en reconocer públicamente la existencia de aquel ejército secreto y el papel que éste había desempeñado. Hasta hace poco estos veteranos de la guerra de Vietnam no han obtenido la ciudadanía norteamericana como recompensa 202 El aliado que EEUU olvidó en Vietnam. El Mundo, 02/11/2003 [en línea]. Disponible en: http://www.elmundo.es/cronica/2003/420/1067865146.html [consultado el 19 de mayo de 2014]. 203 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 286 por su lealtad. Aún así, Washington no tiene el menor deseo de permitir que se sigan estableciendo en su país más hmong, y ello a pesar de que aún son muchos los que viven en ese limbo que son los campos de refugiados de Tailandia. Como aquellos soldados del ejército imperial japonés que permanecieron décadas extraviados en las junglas del Sudeste Asiático tras la rendición de Japón en 1945, una minoría de hmong seguiría luchando contra el gobierno comunista del Patthet Lao como si la guerra secreta de EEUU nunca hubiese acabado204. La realidad parece ir más allá de la pródiga imaginación de Coppola. Pero la acusación de Kurtz de asesinos contra quienes se lo llaman a él, es una general denuncia moral que Coppola lanza sobre toda la guerra y contra la estrategia de los altos mandos militares y los políticos que la llevaron a cabo. Si es evidente que Kurtz es un asesino, el director pone el foco sobre la lógica de la devastación que Estados Unidos empleó en Vietnam con bombardeos masivos de devastación desde los aviones B-52, con la destrucción de millones de hectáreas de vegetación con agente naranja y otros defoliantes químicos, con un modo casi terrorista de hacer la guerra; mezcla de las ideas equivocadas del general Westmoreland y de la timorata actitud de los dirigentes de Washington, que por no arriesgar demasiadas vidas de sus tropas lo perdieron todo; la moral, al emplear métodos que iban contra las normas de la guerra y la guerra misma. Tal como habían advertido los asesores de las Fuerzas Especiales a Washington esa estrategia llevaba las de perder, por eso Kurtz odia a “esos peces gordos”, porque no escucharon a las Fuerzas Especiales y despreciaron el modo que ellos proponían de ganar la guerra, lo que hubiera evitado mayores tragedias. En la mente de Kurtz, la única manera de vencer es la suya, pero se ha dejado atrapar por esa lógica de muerte que le ha conducido a la violencia más irracional. Volvemos a traer aquí a colación un texto ya citado del historiador John Pimlott: Los métodos de guerra de los comunistas (que se basan en una mezcla de subversión política, acciones guerrilleras, y batallas campales) fueron pobremente comprendidos o, en el caso de los americanos cuyas fuerzas especiales habían hecho estudios detallados de las guerras revolucionarias y contra revolucionarias, deliberadamente malinterpretados205. Algo parecido nos cuenta la voz en off de Willard acerca de Kurtz: “En 1964 regresó de una misión como asesor en Vietnam y las cosas empezaron a torcerse. Su 204 Ibíd. 205 PIMLOTT, John. Vietnam. Las batallas decisivas. Barcelona: Folio, 1998, p. 8. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 287 informe al Estado Mayor y al presidente Johnson fue censurado. Por lo visto, se les indigestó lo que en él decía”. Y aquí debemos plantearnos, ya que así lo hace Coppola, el crucial tema del comportamiento de las Fuerzas Especiales en la Guerra de Vietnam. Por una parte, todo lo relacionado con ellas, aparece en el filme teñido de negrura y crueldad; recordemos que fue el virus de los Boinas Verdes el que infectó a Kurtz y el culpable de su transformación y declive personal. Willard, también miembro de las Fuerzas Especiales es un personaje implacable que no duda en matar a sangre fría. Otras visiones muy negativas sobre las Fuerzas Especiales y sus métodos podemos verlas, por ejemplo, en Los chicos de la compañía C (The Boys in Company C, 1978), de Sidney J. Furie, película que analizaremos más adelante. Lejos de esa leyenda negra de los Boinas Verdes con la que Coppola cincela la piedra sillar de su argumento, es clarificador lo que sobre el carácter de los Boinas Verdes en la Guerra de Vietnam afirma el historiador de temas militares Gordon L. Rottman: La mayoría de los miembros de las SF eran conservadores por naturaleza, pero apolíticos. En lo que respecta a inteligencia, aunque la mayoría rechace esta generalización, el soldado de las SF estaba por encima de la media –determinado por una criba intensiva–, no estaba mejor preparado físicamente que otros paracaidistas, era de temperamento moderado y capaz de conservar el sentido del humor en su vertiente más negra –un requisito esencial en Vietnam–. [...] Ninguno era fanático o ultraderechista, como a menudo los retrataba un paranoico Hollywood. Había una tendencia a la separación durante el entrenamiento y los pillos solían ser destinados a unidades fuera de las SF. Sin embargo, las SF no eran un grupo de salvajes, rebeldes e inadaptados como se reflejaba en las películas, aunque los comandantes de más edad puedan afirmar lo contrario. [...] La mayoría buscaba algo diferente y que constituyese un reto, querían probarse a sí mismos y eran idealistas y semipatriotas de una manera impopular en aquella época206. El cometido más importante de los Boinas Verdes en Vietnam era “ganarse los corazones y las mentes” de las minorías indígenas de las Tierras Altas Centrales. Tras ganarse su confianza les dieron ayuda material e instrucción militar y les asistieron para fortificar y defender sus aldeas de los ataques de los comunistas. Se crearon los llamados CIDG (del Inglés; Civilian Irregular Defense Group), fuerzas paramilitares 206 ROTTMAN, Gordon L. Los Boinas Verdes en la Guerra de Vietnam. Barcelona: RBA, 2009, pp. 7-8. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 288 indígenas que actuaban bajo el mando de unos pocos Boinas Verdes y que eran odiadas por el Vietcong y despreciadas por los vietnamitas del Ejército del Sur, conocido por sus siglas en Inglés ARVN. Las minorías étnicas y religiosas de Vietnam, que por lo general habitaban en zonas remotas, eran ignoradas o maltratadas por el Gobierno de Saigón. [...] Los prejuicios de los sudvietnamitas, eran considerados por muchas minorías como una amenaza tan grande como la del Vietcong (VC), el brazo armado del comunista Frente de Liberación Nacional de Vietnam. Apoyado por el comunista Vietnam del Norte, el Vietcong no tardó en explotar a estos grupos desatendidos. La CIA, cubierta por las Fuerzas Especiales, pretendía ampliar la presencia del gobierno vietnamita, proveer lo necesario para que las minorías se defendieran y llevarlas a una lucha nacional207. Las aldeas fortificadas o Camp Strike Forces sirvieron como base de entrenamiento y de operaciones para estas fuerzas nutridas por los pobladores de las diferentes zonas montañosas: Bahnar, Hmong, Nung, Jarai, Khmer Krom... Más de 80 campamentos fortificados estaban activos en el mejor momento del programa CIDG. Si las acciones de las Fuerzas Especiales sirven de base a Coppola, también el personaje de Kurtz está inspirado en un Boina Verde controvertido y real, el coronel Robert Rheault, comandante del 5º Grupo de las Fuerzas Especiales en Vietnam. De hecho, existen muchas similitudes entre ambos personajes, ambos, uno en la realidad y otro en la ficción, fueron galardonados con una Estrella de Plata en Corea, habían asistido a la “Phillips Exeter Academy”, se habían hecho oficiales de carrera en “West Point” y Kurtz iba a ser arrestado: General: Aún le reservo otra noticia que le va a sorprender. El coronel iba a ser… arrestado por asesinato. Willard: No lo entiendo, señor. ¿A quién asesinó? Oficial: Kurtz ordenó la ejecución de varios vietnamitas del Servicio de Inteligencia porque pensó que eran agentes dobles. Se tomó la justicia por su mano. 207 Ibíd., pp. 15-16. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 289 También el coronel Robert Rheault fue arrestado y sometido a un consejo de guerra por el asesinato de un agente doble. Entre los “programas” de las Fuerzas Especiales estaba el proyecto Gamma, una red de más de 300 agentes que espiaban al Norte para los estadounidenses208. En un momento dado, varios de estos agentes fueron descubiertos y se llegó a la conclusión de que había un topo. El topo era Thai Khac Chuyen, un traductor del Departamento de Asuntos Civiles de 31 años, nacido en Vietnam del Norte. El traidor fue interrogado por los Boinas Verdes y luego asesinado en secreto. Pero la noticia llegó a oídos del por entonces Comandante en Jefe de las fuerzas estadounidenses en Vietnam, el general Creighton Abrams, un acerbo enemigo de las Fuerzas Especiales y de los paracaidistas, que ordenó una investigación oficial. Portada de la revista Life con la imagen del coronel Rheault. 208 Cfr.: Vietnam y el asunto de los Boinas Verdes 01/10/2011. La última batalla [en línea]. Disponible en: http://laultimabatalla.wordpress.com/2011/10/01/vietnam-y-el-asunto-de-los-boinas-verdes/ [consultado el 20 de mayo de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 290 Sin embargo, la CIA había matado a miles de vietnamitas en el contexto del proyecto Phoenix y nada había pasado a los responsables209. No está claro por qué en este caso, el coronel Rheault fue arrestado y junto a algunos de sus colaboradores, trasladado a la lúgubre prisión de Long Binh, a pesar de que el asesinato de agentes dobles no era una novedad: George Winfred Gregory uno de los abogados defensores, viajó a Vietnam, y allí afirmó que según sus informadores, el año anterior 160 agentes dobles habían sido eliminados, y que ninguno de sus hombres podían ser acusados de asesinato porque estaban ejecutando una orden legal210. En septiembre de 1969, los cargos contra el coronel Rheault y los otros siete acusados fueron finalmente retirados por la CIA, parte acusadora en el proceso penal, pero las carreras militares de los Boinas Verdes procesados estaban acabadas. El proyecto Gamma fue cancelado el 31 de marzo de 1970 y en abril de 1970, el 5º Grupo de las Fuerzas Especiales empezó a reducir su personal en Vietnam211. En Apocalypse Now, los mandos no están dispuestos a permitir que Kurtz se tome la justicia por su mano. Pero no se trata solo de eso, él ha roto con sus superiores, con el Estado Mayor, con el Gobierno, con la Constitución212 y se ha convertido en un semidiós fuera de control. No se trata sólo de que cometa atrocidades, se trata de que esas atrocidades –actos no muy diferentes a los de Kurtz como la eliminación de espías, los ordenaba el mando estadounidense a diario– las está haciendo por su cuenta y riesgo. Para el general de Inteligencia el hecho moral de la violencia inhumana de Kurtz es deplorable, pero también lo es casi al mismo nivel su intolerable independencia. Los elementos morales en este contexto no solo atañen a Kurtz, sino también a Willard que tiene que matarle, aunque reciba el encargo de una manera algo ambigua e hipócrita: Oficial: Su misión es remontar el río Nung en una lancha patrullera de la Marina… Encontrar el rastro de Kurtz en Nu Mung Ba, seguirlo y enterarse de lo que pueda. Cuando encuentre al coronel, infíltrese en su Grupo …por los medios disponibles… y acabe con su mandato. 209 Ibíd. 210 Ibíd. 211 Ibíd. 212 GARCÍA ESCRIVÁ, Vicente. Análisis textual de Apocalypse Now. Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid, 2011, p. 264. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 291 Willard: ¿Que acabe con el coronel? La ambigüedad moral sale a relucir cuando nadie se atreve a decir claramente que hay que matar a Kurtz. Si quieren eliminarle, es por eso mismo, por ordenar la muerte de otros, y nadie quiere posicionarse netamente al mismo nivel, hasta que el personaje vestido de civil que figura ser agente de la CIA se dirige a Willard. Agente CIA: Acabe con él, sin ningún prejuicio. Pero cuando parece que todo se va a plantear con mayor claridad, se requiere de Willard la máxima discreción, en realidad se trata de evitar una amoralidad con otra y por lo tanto, debe ser ocultada: Oficial: Como comprenderá, capitán, esta misión no existe, ni habrá existido nunca. Con la aceptación de un cigarrillo queda sellado el contrato para eliminar a Kurtz. El siniestro agente de la CIA y el general han tomado una difícil decisión de la que Willard se ha hecho cómplice al aceptarla. Es una orden que pretende salvar el honor de los Estados Unidos y su Ejército, quitando de en medio a alguien con el que pueden ser relacionados y que obra de manera inmoral. Pero antes de caer en el total paroxismo, Kurtz había intentado salvaguardar las vidas de los soldados estadounidenses eliminando al traidor, lo que en sí mismo no es un acto inmoral. Que en este asunto hay pocas certezas lo sabe el general y así lo había expresado a Willard. General: Mire usted, Willard… En esta guerra las cosas se confunden entre sí: el poder, los ideales, la vieja moralidad, los imperativos militares… Pero allí junto a los nativos debe de ser una tentación ser Dios… Porque hay un conflicto en cada corazón humano, entre lo racional y lo irracional, entre el bien y el mal, y no siempre triunfa el bien. A veces, el lado oscuro se impone a lo que Lincoln llamó el ángel bueno de nuestra naturaleza. Todos tenemos nuestro límite de resistencia, usted y yo también. Walt Kurtz alcanzó el suyo, y evidentemente se ha vuelto loco. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 292 De aquí en adelante el hilo narrativo seguirá la misión (vocablo con significado militar y religioso) de Willard de eliminar al coronel Kurtz cuyos métodos se han vuelto “absurdos” (la manera en que el general de Inteligencia en el filme califica su forma de actuar). Según Willard va avanzando hacia su objetivo, su viaje por el río se vuelve cada vez más alucinante, un efecto realzado por colores estridentes, luces relucientes, helicópteros que toman la apariencia de monstruosos insectos y una selva convulsa que estalla en llamas de cuando en cuando. También es patente un espíritu cercano al existencialismo de los años sesenta y podemos descubrir a través de la inmadura tripulación y de las actitudes de los soldados que van encontrando en su camino que los valores e iconos de la contracultura estadounidense nacieron y se desarrollaron de manera simbiótica con la guerra. En Apocalypse Now ambas cosas parecen formar parte de un todo sin sentido alguno. “Joder, esto es mejor que Disneylandia” –afirma Lance (Sam Bottoms), como si la guerra y Vietnam formasen parte sólo de una alucinación producida por el LSD. La narrativa de la película, formada sobre todo por asociaciones con elementos mitológicos, da lugar a una sucesión de episodios con los componentes absurdos e irónicos de un sueño. El sensacional ataque con los helicópteros de la Caballería Aérea sobre el pueblo Vietcong al compás ensordecedor de “La Cabalgata de las Valkirias”213, motivado por el insustancial deseo del coronel Kilgore de encontrar la ola de Surf perfecta; el inesperado encuentro con un tigre cuando Chef (Frederick Forrest) y Willard van a buscar mangos en la selva; la secuencia agobiante y confusa en el puente Do Lung, donde demacrados soldados disparan a un enemigo invisible y el encuentro con Kurtz entre ídolos paganos y cabezas cortadas en una atmósfera que “huele a muerte lenta”. Son todos, ejemplo del postmodernismo absurdo y surrealista que constituye una parte de Apocalypse Now. La película exhibe una cierta autoconciencia de sí misma como texto que incorpora otros textos. Ahí está la narración en off en primera persona de Willard (que viene de algún tiempo futuro sin especificar), la grabación de la voz de Kurtz, el dossier sobre Kurtz (la lectura de la misma acompaña el viaje por el río). Hay también, una aparición auto-reflexiva del propio Coppola en la película pidiendo a los soldados que 213 Este tema musical proviene de La valquiria, segunda parte de Der ring des Nibelungen, de Wagner. Cfr.: BATTA, András (Editor), Ópera: Compositores, obras, interpretes. Barcelona, Könemann, 2005, p. 794. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 293 no miren a cámara cuando él dirige el documental de la Guerra. Junto a todos estos textos se observan elementos cruelmente irónicos de anti-americanismo. Así, la insensibilidad estadounidense hacia otras culturas tiene algunas claras apariciones: los hombres del bote patrulla, “rockeros con un pie en la tumba”, el toque malicioso de las mujeres vietnamitas que lavan al lado del río cuando ellos pasan a toda velocidad y las molestan con las olas que levanta al embarcación, mientras el locutor de la radio en Saigón exhorta a todos los soldados a “mantener Saigón bonito”. Y más tarde las bailarinas go-go son llevadas de manera incongruente al medio de la selva, trasladando el espectáculo y la banalidad de las playmates a un rincón perdido y oscuro en las insondables profundidades de Vietnam. Aunque la película parece estar abierta, realmente no se puede decir que ofrezca una genuina libertad de lectura. Porque hay un desequilibrio causado por una posición carismática, porque se escucha una voz que domina, sin incorporar completamente a todas las demás. Y ésa es la voz de Kurtz, la meta del argumento de la película. La película reconstruye la trayectoria de Kurtz desde la cultura, asociada a lo artificial, hasta la naturaleza, asociada a lo auténtico, de un hombre “humanitario” a un rey tribal. El mundo de lo extraño en el que Kurtz entra es el mundo en el que el Vietcong y los camboyanos actúan como demonios o ignorantes miembros de una tribu, apoyando la perspectiva de Vietnam como un lugar primitivo, ideal para dar rienda suelta a los instintos más básicos del hombre, más allá de toda cortapisa moral. Este mundo puede parecer surrealista y distorsionado ante los ojos convencionales, pero parece albergar una realidad más profunda y verdadera que pone de manifiesto el mal que hay en todos nosotros y que reprimimos habitualmente. La guerra y la barbarie son aceptadas y convertidas en algo natural, más allá del análisis y las palabras. Como Kurtz dice, “No creo que existan palabras para describir todo lo que significa… a aquellos que no saben qué es el horror. El horror… El horror tiene rostro. Tienes que hacerte amigo del horror. El horror y el terror moral deben ser amigos, si no lo son, se convierten en enemigos terribles, en auténticos enemigos”. Y es a esta realidad del mal absoluto a la que Kurtz parece no tener miedo. El viaje de Willard por un Vietnam en guerra le ha llevado finalmente a reconocer la lógica, la integridad y la pureza del extremismo de Kurtz, ve en él a un militar auténtico, alejado de los blandengues burócratas de los Estados Mayores e El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 294 independiente. Así lo deja entrever en las palabras de su narración en off: “No hay que salir nunca de la lancha… En absoluto, por ninguna razón. A menos que vayas hasta el final. Kurtz se salió de la lancha. Se salió del puto programa”. Y después, cavilando sobre la desesperación con la que sus compañeros deseaban salvar a la única superviviente de la masacre del sampán: voz off Willard: Aquí había una manera de vivir sin mala conciencia: llenarles de agujeros con una ametralladora y ponerles una tirita. Una mentira. Y cuanto mas las veía, más odiaba las mentiras. Tras el múltiple crimen sin sentido, Willard por fin comprende a Kurtz, de hecho en la voz en off citada arriba, en la versión original dice: I understood Kurtz (Entendí a Kurtz). La postura de Kurtz hacia el modo de actuar mentiroso de los “peces gordos” se ha revelado a Willard en este episodio y cada vez está más cerca de caer en sus tesis. Y lo ha hecho al rematar a sangre fría a la chica herida del sampán. Además, la culpa de todo ha sido del Jefe de la patrullera, el mal ha venido porque este se ha empeñado en cumplir las normas, el reglamento. Pero Kurtz no tiene normas, la guerra sin reglas morales que quiere Kurtz, no es hipócrita, cierto “Entrenamos jóvenes para matar a la gente, pero sus jefes no les dejan escribir joder en los aviones porque… es obsceno” –dice; pero es “el horror” tiránico y criminal creado por un monstruo de la guerra y llevado al absurdo. Aunque Kurtz no es el único monstruo del filme; el teniente coronel Kilgore, tocado con un sombrero de esa Caballería que exterminó a los indios nativos americanos y con su aparatoso acompañamiento de máquinas de muerte, representa el arquetipo del supermacho mecánico cuyo advenimiento predijera el futurista Marinetti214, pero también es profundamente inmoral. Lo mismo arrasa un poblado para practicar Surf que se molesta en darle agua a un Vietcong moribundo cuyo valor en el combate es capaz de reconocer, aunque por poco tiempo. La secuencia de los helicópteros tiene éxito en la medida que explora el poder de la sublimación estética de la violencia215 y al mismo tiempo ofrece una perspectiva crítica sobre el modo en que se hace la guerra, disparando indiscriminadamente sobre niños y civiles no combatientes. Los Vietcong deben arder 214 HANSEN, Miriam. “Traces of Transgression in Apocalypse Now” en: Social Text Nº 3 (1980): 130. 215 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 295 bajo el napalm216 y ninguna ética se respeta aún a costa de una masacre. Sí que habíamos visto en el primer encuentro de Willard con la Caballería Aérea, cómo algunos civiles son evacuados en vehículos para alejarles del peligro, pero en caso del siguiente ataque de los hombres de Kilgore al son de las fanfarrias wagnerianas, no había piedad. Nadie respeta las reglas de la guerra, tampoco el Vietcong, que envía a una mujer al helicóptero de evacuación sanitaria con una granada de mano fingiendo pedir auxilio y lo hace estallar con los heridos dentro. Pero el nombre del personaje que ordenó el ataque lo dice todo por sí mismo: kill, matar y gore, derramamiento de sangre. La sublimación de la violencia se encuentra en las épicas tomas de los helicópteros en cerrada formación recortándose contra el sol naciente. Esta representación, indica Frank P. Tomasulo, crea una aureola de grandeza romántica alrededor de la maquinaria militar que luego se transforma en destrucción y muerte, aunque llena de belleza217. Esto da pie a un equívoco mensaje moral, ya que la idealización estética de la violencia lleva en sí también la apología de la misma. Apocalypse Now, por momentos, no muestra la guerra como una rotunda inmoralidad, sino más bien como un asunto de negocios mal llevado: “Puede estar diciendo que si los norteamericanos hubieran hecho la guerra con la pasión del Coronel Kilgore, la frialdad del Capitán Willard, y la brutal honestidad del Coronel Kurtz; los Estados Unidos hubieran ganado”218. De hecho el propio Kurtz, es retratado como esencialmente acertado en sus juicios y valoraciones sobre el modo necesario de hacer la guerra. Todo el estamento militar estadounidense retratado en Apocalypse Now, desde los soldados a los generales, es dibujado por Coppola como un Cuerpo de dementes ejecutores sin ética. Por algo, cuando la representación del verdadero valor guerrero y de la nobleza en combate, el tigre, aparece en la jungla ante Willard y Chef que van en busca de mangos, les espanta. 216 Se trata de un agente explosivo gelificante que es capaz de inflamarse y provocar una violenta e instantánea combustión con temperaturas de más de mil grados centígrados. Consume tanto oxígeno al entrar en combustión que las personas que estén en la zona pueden morir de asfixia, aún sin ser afectadas por la propia explosión. 217 TOMASULO, Frank P. “The Politics of Ambivalence” en: DITTMAR, L.; MICHAUD, G. (eds.) From Hanoi to Hollywood. The Vietnam War in American Film. Londres: Rutgers University Press, 1990, p. 149. 218 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 296 El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 297 4.6. Los chicos de la compañía C (The Boys in Company C, 1978) Titulo Original: The Boys in Company C Año: 1978 Duración : 125 Min. País: Estados Unidos Director: Sidney J. Furie Guión Rick Natkin, Sidney J. Furie Música: Jaime Mendoza-Nava Fotografía: Godfrey Godar Reparto: Stan Shaw, Andrew Stevens, James Canning, Michael Lembeck, Craig Wasson, Noble Willingham, R. Lee Ermey. Producción: Columbia Pictures Los chicos de la compañía C, estrenada el mismo año219 que La patrulla (Go Tell the Spartans, Ted Post, 1978), El regreso (Coming Home, Hal Ashby, 1978) y El cazador (The Deer Hunter, Michael Cimino, 1978), supuso junto con las otras películas la avanzadilla de una segunda oleada de producciones que intentaron aproximarse al tema de Vietnam, tras largos años de intencionado olvido por parte de la industria de Hollywood. La película se inicia con los compases del famoso himno de los Marines, compuesto por el maestro Sousa220 que parecen llamar a aprestarse para la batalla a los jóvenes que llegan a presentarse el día de su incorporación a filas. Furie nos presenta a los reclutas despidiéndose de su entorno y de sus seres queridos y amistades, lo que ayudará a comprender mejor la personalidad que cada uno desarrollará a lo largo del 219 Dependiendo de la bibliografía manejada, algunas fechas varían para la misma película. Por ejemplo Huellas (Traces, 1977), aparece a veces como estrenada en 1978, pero hemos acudido a la base de datos IMDB cuyos datos son fiables y actualizados y la sitúa en 1977. 220 La música del himno de los Marines, Halls of Montezuma, fue compuesta por John Philip Sousa; aunque la melodía estaba inspirada en el Dueto de los gendarmes, de la ópera Geneviève de Brabant, de Jacques Offenbach. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 298 filme. Algunos no saben a donde van los inmaduros muchachos y no les importa: “Esos condenados bastardos de nuestro apestoso ejército han reclutado al mejor de mis hombres. ¡Quieren que vayas a matar chinos! ¿Quién va a ocuparse ahora de los drogadictos?” –dice un narcotraficante sin escrúpulos a su acólito Tyrone Washington (Stan Shaw). Otros, como un padre no demasiado preocupado, piensan que aquello es un mero trámite y que así “[...] alistándote ahora acabas de una vez con el servicio militar”. Otro lo tiene más claro y advierte a su hijo que “[...] allí están combatiendo de verdad”, mientras que la intrascendente novia de Vinnie Fazio (Michael Lembeck) no tiene tiempo de darle un beso de despedida porque se tiene que “ir a trabajar”. La banalidad de la vida civil, se verá pronto sustituida por la dramática intensidad del duro entrenamiento militar y de la guerra. El director plantea de este modo cómo en 1967, año en el que se ambienta el filme, el conflicto de Vietnam era casi desconocido para el estadounidense medio y que muy pocos tenían información de lo que estaba pasando allí y de su verdadera dimensión. Era una sociedad que prefería no saber demasiado de algo que podía perturbar su cómoda tranquilidad221. Furie perfila el retrato de una Norteamérica ignorante y de unos jóvenes en su mayoría demasiado inocentes para verse involucrados en una guerra cruel. El choque emocional comienza cuando los reclutas bajan atropelladamente del autobús entre los gritos y empujones de los instructores. Después vendrá la ceremonia de Juramento a la Nación que se presenta con escasa solemnidad, pero es la promesa que les conducirá a la guerra. Vemos, por cierto, que durante el juramento hay un retrato de Lyndon B. Johnson colgado en una de las paredes, elemento político difícil de encontrar en muchas otras de las películas sobre Vietnam que suelen evitar el tema. Da la sensación de que suele ser más rentable poner el foco sobre quienes con más o menos fortuna hicieron la guerra, unos con crueldad, otros respetando las leyes y costumbres de la guerra, pero todos arriesgando sus vidas en cumplimiento de una orden en principio legítima, que sobre aquellos que la idearon, la 221 Nos llama la atención que algo similar se había planteado en la película Los mejores años de nuestra vida (1945), de William Wyler. Cuando los tres militares llegan a su ciudad se aprecia en sus calles que el ambiente en ésta es de normalidad. También, y especialmente, cuando Al Stephenson (Fredic March) llega a su casa y le da a su hijo Rob (Michael Hall) unos recuerdos que le trae del frente (una bandera japonesa, un sable…) su hijo, sin hacerle mucho caso, se limita a comentarle todo lo que le están enseñando en el instituto, asuntos como la guerra nuclear, cosas que a su padre no le suenan, no quiere recordarlas o que no tienen nada que ver con lo que ha vivido en el frente. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 299 planificaron y ordenaron poner en marcha el aparato de la destrucción. Se acabaron las sonrisas para estos muchachos y quedó atrás ya el modo más o menos amable de relacionarse entre las personas. Han traspasado las puertas del Infierno y entrado en los primeros engranajes de la máquina de fabricar soldados. Como en toda forja, primero hay que calentar el metal al rojo vivo para después golpearlo con un martillo. El primer soplido de las llamas ardientes de la fragua es la violencia verbal y gestual de los instructores del Cuerpo de Marines. Algunos no entienden aún donde están, como le ocurre al hippie de largas melenas que ha sido conducido esposado por el FBI hasta el reclutamiento: “Jo macho, yo no busco problemas y usted me cae bien, se lo aseguro” –le dice a uno de los instructores. Hay quien se ha alistado voluntario, algo que en la película se señala como excepcional, además de ser algo poco inteligente, lo que se hace notar por uno de los instructores: Sargento Curry: Te has equivocado de campo de entrenamiento. ¿Haces el servicio obligatorio? Pike: No señor, soy voluntario. Sargento Curry: ¿Eres qué? Pike: Soy un voluntario, señor. Sargento Curry: ¿Y porqué infiernos te has alistado voluntario? Anda, contéstame. Pike: Quiero servir a mi patria, señor. Sargento Curry: ¿Y para qué, demonios? Pike: Para luchar por mi país, señor. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 300 Sargento Curry: Maricón, todos vosotros me dais asco, no quiero ni veros. Dejando aparte el maltrato verbal siempre presente en el trato con los instructores, Furie pretende falsear la realidad de los hechos interesadamente, al mostrar al recluta que se ha alistado voluntario como un pobre inocente del que se ríen hasta los instructores, olvidando el hecho de que en Vietnam, la mayoría de los soldados que participaron en el conflicto fueron voluntarios222. El primer martillazo del herrero-instructor será quitarles todos sus objetos personales a los reclutas, ni siquiera la libreta de notas de Alvin Foster (James Canning), que luego el estereotipado Vinnie recuperará para su amigo, es tolerada. La vida anterior ha muerto y los objetos el pasado deben ser eliminados. El segundo martillazo sobre el metal candente llegará cuando la maquinilla de cortar el pelo vaya dejando las cabezas lisas y rasuradas, donde antes había una melena o unos rizos que proclamaban una personalidad. Pero al ejército no le interesa la personalidad de cada uno, lo que cuenta es el grupo, la colectividad y el esprit de corps, en este caso el de los Marines. Y el pelo largo es una provocación: Sargento Loyce: Tú Jesucristo, entra ya. A ver si te convierten en un ser humano. A ese, al Jesucristo hazle un buen trabajo, quiero verle rapado al cero. Incluso las preguntas de la encuesta, están destinadas a conocer cualquier desviación de la persona con respecto a los valores de la institución: Sargento Loyce: Tendréis que contestar a unas preguntas. ¿Habéis cometido actos sexuales con otro hombre o con un animal? ¿Os meáis en la cama? ¿Os gusta vestiros de mujer? ¿Con cuanta frecuencia os masturbáis? Furie se adelanta así en el uso de muchos de los elementos que años más tarde tomaría prestados Stanley Kubrick para su versión de Vietnam. El corte de pelo inicial, 222 El 79% se alistaron voluntariamente. Del total de las bajas mortales en combate sólo el 30,4% habían sido reclutados de manera forzosa. Cfr.: vietnamresearch.com [en línea]. Disponible en: http://vietnamresearch.com/history/stats.html [consultado el 18 de febrero de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 301 el duro período de instrucción, poner el foco en el prestigioso Cuerpo de Marines, dividir la película en dos partes claramente diferenciadas, el recluta que quiere escribir sobre la guerra, las oraciones de los Marines en las literas... Si después fue Kubrick quien supo sacar más partido de estos elementos es discutible, pero lo cierto es que Furie se adelantó con un planteamiento que dotaba de un consistente armazón a la historia. Esto incluía también el hecho de darle el papel del sargento instructor Loyce al actor y antiguo Marine R. Lee Ermey, más comedido aquí en Los chicos de la compañía C, que en su histriónica y desmedida repetición del mismo papel en La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 1987). A medida que avanza el proceso de instrucción en la base de los marines de San Diego y en paralelo el de endurecimiento y deshumanización, los conceptos como honor, deber o patriotismo no salen a relucir. Durante los primeros 37 minutos del filme se trata más bien de conseguir que los reclutas logren aprender lo suficiente como para poder ir a luchar a Vietnam y sobrevivir a la experiencia. La nueva religión que se les enseña a los Marines no tiene que ver con amar más a su patria, tiene que ver con convertirse en personas endurecidas y sobre eso tratan sus oraciones de la noche: “Aunque haya de caminar a través del valle de la muerte, señor, no temeré peligro alguno. Porque soy el más puñetero bastardo que camina por este maldito valle”. Pero los reclutas parecen no tener muchas ganar de demostrar su espíritu guerrero, más bien lo contrario: “[...] Mi único combate será para salir de este estercolero. A mi me repugna la guerra” –dice Vinnie. “No contéis conmigo. Yo me largo de aquí, no quiero matar a nadie” –anuncia el recluta Dave Bisbee (Craig Wasson). Los vínculos de camaradería van surgiendo entre los estereotipados personajes pero hay una figura que destaca sobre las demás, es la de Tyrone Washington. Es un chico duro de los suburbios, un “camello” acostumbrado a abrirse paso en la dura vida de las calles usando la violencia y el único con capacidad suficiente de liderazgo como para conseguir que el atolondrado grupo de reclutas reaccione y mejore su actuación tanto en el campamento de instrucción, como en el campo de batalla. “Sois un atajo de gilipollas. Y vais a morir, sí todos vosotros. La vida no os ha enseñado a defenderos. Y tu será el primero en caer” –les dice a todos y especialmente a Billy Ray Pike (Andrew Stevens). Será el sargento instructor Loyce (Lee Ermey) quien le pida que se haga cargo de El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 302 cuidar a sus compañeros si quiere que tengan alguna posibilidad en las duras condiciones de Vietnam. El espíritu individualista y desarraigado de Washington cederá ante la idea de permitir que sus compañeros se conviertan en carne de cañón y asumirá a regañadientes el papel de hombre fuerte del grupo, al que en cierto modo cree insalvable. Nuevos golpes del martillo de la fragua machista vendrán cuando se pide a los reclutas que se protejan sus testículos: “Si queréis conservarlos será mejor que escuchéis a vuestro sargento instructor” –le grita el sargento Curry. Pero también surge el tema de la integración en las fuerzas Armadas y la superación del racismo: Sargento Curry: Miraos Os gusta el hombre que tenéis al lado ¿Os gusta? ¿Pensáis que este es negro, aquel judío y el otro puertorriqueño? Tonterías, porque ese imbécil va a salvaros la vida algún día. Se debe confiar en el compañero sin discriminación. ¿Habéis entendido lo que he dicho? En el campamento los instructores seguirán intentando crear un ambiente de cohesión y camaradería en el que por ejemplo, si uno cae al agua en el vadeo del río al soltarse de la cuerda, todos deben ir con él en castigo por no actuar en equipo. También se anticipa la idea de la muerte, con el ridículo ejercicio de entrenamiento en el que soldados de otra unidad disparan munición de fogueo sobresaltando a los novatos que se echan cuerpo a tierra. La grotesca escena que tiene lugar a continuación entre el sargento Loyce y un teniente de opereta es el preludio del absoluto sinsentido de las disparatadas operaciones militares que veremos más avanzada la trama ya en territorio vietnamita. Loyce: Buenas tardes teniente. Por favor, ¿qué ha pasado aquí? Teniente: Lo siento pero hemos aniquilado a todos sus hombres y además, tenemos un avión y dos camiones. Loyce: Me temo que se ha equivocado usted. Estos hombres mueren cuando yo lo ordeno. ¿Comprende? El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 303 Teniente: Eh muchachos, al suelo. Lo siento pero estáis todos muertos. Por otro lado Vinnie Fazio descubre al abrirse por accidente una caja, lo que él cree ser un saco de dormir y Pike se introduce en uno de ellos. Pike: Ey, fijaos en esto, es un saco de dormir chicos. En realidad son bolsas para cadáveres. La muerte se presenta como una posibilidad cada vez más cercana que atemoriza a los reclutas. Pero al final del periodo de instrucción ya se han convertido en Marines, la transformación se ha completado: “Por lo visto ahora lo hacemos todo bien. Somos buenos y lo sabemos. Somos los más grandes y más peligrosos de por aquí. Quizá no podamos ganar la guerra, pero quien se ponga en nuestro camino lo pasará muy mal”. Aunque su paso por el sistema de valores militar constituye sólo un ligero barniz, algo que constatamos cuando Washington maquina traficar con heroína y enviarla a Estados Unidos desde Vietnam usando las bolsas para cadáveres, en el convencimiento de que nadie se atreverá a registrarlas. La repugnante idea de hacer contrabando con drogas usando los cuerpos de los camaradas caídos, no supone ningún problema para Washington, quien parece carecer de todo freno moral cuando se trata de enriquecerse. Este tema del contrabando de heroína metida en los ataúdes de los soldados caídos en Vietnam, será retomado en American Ganster (2007) por Ridley Scott. El filme está basado en la vida real del narcotraficante Frank Lucas, que usó con éxito el método que planea utilizar Washington en Los chicos de la compañía C. Tras el período de instrucción, el filme nos presenta con ironía la situación de camino a Vietnam. El jefe de la compañía, el capitán Collins (Scott Hylands) es representado como un paranoico e incompetente oficial, creando una caricatura quizá demasiado forzada. Las viñetas con diferentes situaciones en las que se va desarrollando la película, siempre bajo la sombra de Collins están a veces tan metidas de lleno en el absurdo y desfiguradas que prácticamente caen en lo panfletario. En el primer contacto con los 110 hombres de su compañía Collins afirma que si las cosas no van bien en Vietnam para los estadounidenses es porque no comprenden la manera de pensar del enemigo y que para conseguirlo hay que jugar al fútbol europeo. A ello se dedicarán El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 304 durante gran parte de la película. El teniente Archer (James Whitmore Jr.), segundo de la compañía, no opondrá resistencia a las desatinadas ocurrencias de Collins, salvo en la escena del cruce del puente, lo que dice poco a favor del honor y la profesionalidad del teniente, que no da parte de la incompetencia del capitán y que tampoco intenta oponerse con firmeza a sus decisiones. Más bien parece intentar sólo sobrevivir. Collins ofrece a sus hombres para escoltar lo que se supone que es un convoy de vital importancia. El capitán se pierde con frecuencia en la maraña de carreteras y cuando encuentra varios blindados estadounidenses destruidos que bloquean el paso su nerviosismo e incompetencia ponen a todos en peligro. Han caído en una emboscada que les costará varios muertos. El desorden es total y el mando no es capaz de dirigir eficientemente a la compañía. Solo Washington, Pike y el teniente Archer mostrarán valor e iniciativa persiguiendo al enemigo, mientras Collins vocifera histéricamente por la radio pidiendo ayuda. Con los dos cadáveres a sus pies, Bisbee acusa al capitán Collins de ser responsable de las dos bajas y abre las portezuelas de los camiones descubriendo el contenido. No se trata de munición o de suministros médicos, sino de tabaco, licores, piezas de sanguinolenta carne fresca abiertas en canal, lujos de todo tipo y una caravana para disfrute del general Dearborne. Salvando las distancias, la escena recuerda por momentos al montaje de S. M. Eisenstein en la última parte de La huelga (1925) donde se intercalan las imágenes de la matanza de los obreros con planos de una res sacrificada en el matadero. Sobre La huelga, afirma González Requena: “[...] importa, en cambio, que haya matanza real, literal, para que en ella culmine la dimensión patética, es decir, extática (ambos son conceptos de Eisenstein) del film”223. Y desde luego Furie consigue aquí una eficaz manipulación que nos conduce al instante a la visión de la Guerra de Vietnam como una matanza sin sentido donde no hay honor ni causa justa, tan solo carne destrozada. Washington seguirá adelante con sus planes de traficar con drogas, pero tras haber realizado los contactos con unos corruptos jefes del Ejército de Vietnam del Sur, se echará atrás. Ya no se verá capaz de aprovecharse de los cuerpos de sus camaradas, el insensible hombre del gueto ha cambiado, el ejército y la guerra le han trasformado, esta vez para bien. 223 GONZÁLEZ REQUENA, Jesús, S.M. Eisenstein: Lo que solicita ser escrito, Madrid, Cátedra, 1991, p. 61. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 305 Cuando la compañía se traslada con sus vehículos de orugas a Con Diem, Collins sin querer da la orden de abrir fuego y se desata un huracán de disparos sin sentido. Algo parecido ocurrirá cuando la artillería de la base dispare a las fuerzas propias por culpa de una orden necia del coronel de la base a quien Collins no quiere contradecir. Será Washington convertido ya en héroe, quien lidere espontáneamente un ataque contra los comunistas que asedian la base, salvando así a la patrulla aislada que intentaba regresar al campamento. Después de lanzar Washington un misil LAW contra el Vietcong, ya no queda lugar para la piedad: “¡Si! Les di de lleno y espero haber acabado con ellos”. Posteriormente la compañía sale de patrulla, en cuyo desarrollo Washington pisa una mina y es gracias a los sentimientos de solidaridad de Pike y el teniente Archer como logra salvarse. Cuando continúa la patrulla, caen en una nueva emboscada al cruzar un puente y de nuevo gracias a la ineptitud de Collins. Pike volverá a mostrarse valiente y desinteresado por su propia vida en el puente ayudando a un compañero, pero Collins le recrimina que se arriesgue, ya que es su jugador de fútbol favorito. El retrato de la oficialidad estadounidense no puede ser más denigrante. Un enloquecido Collins decide que una aldea próxima es el refugio del enemigo sin tener ningún indicio de ello, y solicita a la artillería arrasar la aldea. Bisbee que es el operador de radio, se comporta con una ética digna de elogio, al oponerse a una orden ilegal y se niega a comunicar con la artillería para solicitar el bombardeo. Collins: ¿Qué es lo que no puedes hacer? Bisbee: Asesinar a seres, humanos, señor. Collins: O me pones con artillería o acabarás en el calabozo de Da Nang, es una orden personal. Bisbee: Con todo el respeto, me niego a obedecer semejante orden. Collins solicita el bombardeo personalmente y aunque el teniente Archer intenta evitarlo será demasiado tarde. Tras él, descubren que por fortuna se ha evitado una El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 306 masacre de mujeres y niños al haberse refugiado en las apartadas ruinas de una antigua iglesia francesa. Collins sólo está preocupado por el recuento de bajas: afortunadamente sólo dos gallinas y un pato. Otro episodio donde la moralidad de la actuación de las tropas se verá puesta a prueba es la captura de un inofensivo joven vietnamita con un palo, acusado por Collins de ser del Vietcong. El chico solo estaba jugando al béisbol, pero el pago del Ejército estadounidense por haberse dejado colonizar culturalmente será la muerte. Los muchachos de la compañía le tratarán bien e intentarán protegerle, pero una llamada de Collins hace aparecer a un corrupto jefe militar sudvietnamita, el coronel Trang (Vic Díaz) y a un temible oficial de los Boinas Verdes, el comandante Royal (Ken Metcalfe). A ambos se le presenta como viles torturadores que acaban con la vida del joven, durante un absurdo e injusto interrogatorio. Un disparo en la lejanía anuncia a los miembros de la patrulla, que prosigue la marcha, la muerte del adolescente. Washington se enfrentará a Collins acusándole de racista: “Si ese chico hubiera sido blanco no le hubieran fusilado, pero para usted solo era un indígena, peor que un negro, un sucio amarillo”. Y más tarde, de vuelta a la base intentará matarle en un fallido episodio de fragging. Incluso el teniente Archer pierde los nervios cuando les envían a una fallida operación contra lo que se suponía era un centro de comunicaciones enemigo y no es más que un repetidor-emisora de Radio Hanoi: “Nos utilizan como si nosotros no fuéramos también seres humanos con derecho a vivir. Creen que somos sólo carnaza”. Washington y Archer se desquitarán llevando el absurdo un paso más allá cuando informen de un imaginario centro de operaciones enemigo en un cerro deshabitado y solicitan que sea bombardeado. Mientras caen los proyectiles en el falso objetivo, los miembros de la compañía toman el sol desnudos en un gesto de libertad que será el preludio del último desafío a Collins: ganar un partido de fútbol contra los sudvietnamitas que por diplomacia convenía perder. El ataque del Vietcong al final del encuentro deportivo será el remate adecuado a una trama llena de estrambóticas escenas, bien planteadas pero no siempre hilvanadas de forma coherente. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 307 4.7. El cazador (The Deer Hunter, 1978) Titulo Original: The Deer Hunter Año: 1978 Duración: 183 Min. País: Estados Unidos Director: Michael Cimino Guión: Deric Worcester (Historia: Deric Washburne, Michael Cimino) Música: Stanley Myers Fotografía: Vilmos Zsigmond Reparto: Robert De Niro, Christopher Walken, Meryl Streep, John Savage, John Cazale, George Dzundza, Chuck Aspegren, Amy Wright, Joe Grifasi. Producción: EMI Films Premios: 5 premios Oscar: Mejor Película, director, actor sec. (Walken), sonido, montaje y 9 nom. Globos de Oro: Mejor Director y 6 nominaciones. Círculo de críticos de Nueva York: Mejor Película y Mejor Actor de Reparto. A pesar de ser considerada una película sobre Vietnam, casi todo el metraje de El cazador se desarrolla en Estados Unidos, en la ciudad del acero de Clairton, Pennsylvania. Este lugar va a representar el origen de los valores que los tres amigos y obreros de la siderurgia, Michael Vronsky (Robert De Niro), Nick (Christopher Walken) y Steven (John Savage) tendrán que defender. Se hicieron considerables esfuerzos de producción en la recreación para el cine de la ciudad industrial224. El entorno se dibuja con cuidado detalle y se pone un gran énfasis en la comunidad obrera ucraniana y sus rituales religiosos y folklore, celebrados en la boda que ocupa la primera hora de la película. Los primeros planos nos presentan una lúgubre y humeante ciudad industrial. Enseguida entraremos en el fuego de la siderurgia que es representada como un 224 COMBER, Michael; O’BRIEN, Margaret. “Evading the War: The Politics of the Hollywood Vietnam Film” en: History nº 73, (1988): 255. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 308 auténtico infierno. El infierno en casa tendrá su continuación con el infierno de la guerra; parece no existir escapatoria vital para este grupo de obreros ucranianos, inmigrantes de segunda generación. Michael atiza el fuego con sus compañeros, que más bien parecen los ayudantes del diablo preparando el metal fundido. Después, cuando suena la sirena, el grupo de amigos se dirige a los vestuarios donde todo el mundo quiere saludar a Michael y a los demás antes de que partan a Vietnam. Pero no son mirados con recelo sino con cariño y admiración: “Antes de que te eliminen ellos, elimínalos tú” –le dice a Michael un obrero de la fundición. Entre bromas machistas por fin salen al exterior donde brilla un sol deslumbrante acompañado de un extraño fenómeno que Michael llama “los perros del Sol” que según una antigua leyenda india, es un signo de buen augurio. Entronca así por primera vez el personaje de Michael, con el prototipo de hombre de la frontera, el Natty Bumppo de la novela de Fenimore Cooper225 “The Deerslayer” (“El cazador de ciervos”). En un ambiente de bromas y competitividad machista, tendrá lugar una peligrosa carrera con un camión, donde Michael conduce alocadamente su vehículo, un Michael que se perfila como el macho alfa del grupo de botarates. Él siempre está por encima, incluso cuando van al salón de juegos Michael también será el ganador al billar. Esa misma tarde se celebrará la boda de Steven con Ángela y también se despedirá a los tres amigos, ya que parten a Vietnam al día siguiente. Mientras todo se prepara en el salón de festejos, banderas estadounidenses cuelgan de las paredes y un gran letrero en el que se puede leer “Servir a Dios y al país con orgullo”. Además, las fotos de los tres jóvenes que marchan al Vietnam se exhiben también en las paredes, orladas con banderas, no hay aquí nada que se oponga a la guerra o al deber. Pero en este contexto, los festejos parecen algo huecos, inquietantes, y la sórdida realidad del proletariado inmigrante tendrá una nueva referencia cuando el padre de Linda (Meryl Streep) –una dama de honor y amiga de la pandilla– que está borracho, la golpea en un ataque de furia. Llama la atención el hecho curioso de que los tres amigos, parece ser que van a ir directamente destinados a Vietnam. ¿Cuando van pasar por el campamento de instrucción? ¿Acaso son reservistas del ejército? En cualquier caso sería lógico tener alguna nota de su paso por el campamento del que no hay rastro alguno en la historia. 225 James Fenimore Cooper nació en Burlington, Nueva Jersey, el 15 de septiembre de 1789. Falleció en Cooperstown, Nueva York, el 14 de septiembre de 1851. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 309 ¿Cómo se ha convertido Michael en Boina Verde? Tampoco es muy afortunado el reparto en cuanto a las edades –no así en cuanto a la magistral interpretación de la mayoría– que representan los actores, ya que la edad media de los que combatieron en Vietnam era de 19 años y estos personajes desde luego parecen tener muchos más. Aspectos de una rancia sociedad atrapada en sus costumbres y transplantada a Estados Unidos, se advierten en el comportamiento de la made de Steve. Aunque él se marcha al día siguiente para Vietnam, su madre sigue tratándole como un niño y de hecho va a sacarle a golpes del bar donde se reúne habitualmente la pandilla e incluso le llama “desobediente”. Si bien parece que la familia tiene un gran peso en este entorno de inmigrantes apegados a sus tradiciones, es eclipsada por el grupo masculino que gira alrededor de Michael y Nick, que parecen no tener parientes. Lo que se denomina vida familiar normal apenas existe. Las mujeres, aparte de Linda (el objeto de los anhelos sexuales tanto de Michael como de Nick), figuran sólo de una forma marginal. El resultado es una gran sensación de desarraigo, incluso la casa de Michael y Nick es apenas una cabaña frente a la mole de la siderurgia. Los elementos del choque cultural entre la vetusta tradición ucraniana y la modernidad estadounidense se hacen patentes cuando vemos a la a la madre de Steve decir que la novia “no va entera” al matrimonio. “No entiendo nada” –dice ella. Michael, desde luego es un purista, un perfeccionista, un solitario y nadie parece ser digno de su aprecio, excepto Nick. Además, tiene su propia filosofía sobre el modo correcto de hacer las cosas: “A un venado hay que cobrarlo de un solo disparo. Se lo digo a todos, pero no me escuchan”. La conversación entre Michael y Nick será reveladora. Michael: Tú eres el único con el que voy a cazar a gusto. Listo y rápido de movimientos. No voy a cazar con gilipollas. Nick: ¿Entonces, quién consideras que lo es? Michael: ¿Quien? Todos ellos lo son. Su postura despectiva hacia sus amigos parece asociada a algún complejo de El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 310 superioridad machista. Llama la atención el hecho de que en las películas sobre la Guerra de Vietnam, en gran parte de las expresiones obscenas de autoafirmación machista se muestra un rechazo exagerado a la homosexualidad y al mismo tiempo cierta ambigüedad. Es una pose que vuelve a mostrarse cuando Stan (John Cazale) salta en la cacería contra Michael: “A veces pienso que eres un jodido maricón”. Cuando por fin asistimos a la ceremonia de boda de Steven con Ángela, la película se centra exclusivamente en la celebración los bailes, y los elementos culturales y folklóricos son constantes. Michael aparece un poco aparte, manteniendo la distancia, mirando las fotos de los compañeros; aunque luego se reúne con sus amigos. Toda esta primera parte, es un canto a la alegría de vivir y a la amistad entre la familia y los amigos, pero también el retrato angustioso de un horizonte sin futuro. El hecho de ir a servir a Vietnam, se ve como un orgullo dentro de esta comunidad de inmigrantes que lo que desea es integrarse de pleno derecho en la sociedad estadounidense, pero sin renunciar a sus raíces y sus costumbres. El locutor de la boda anuncia que Steven, Michael y Nick van a Vietnam a servir con valor a su país y todos aplauden orgullosos. Incluso John (George Dzundza) dice tímidamente: “Oye Nick, tú sabes que yo iría con vosotros si no fuera por lo de mi rodilla”. Michael es un líder, prototipo de destreza y masculinidad y su dimensión sexual se deja ver cuando intenta insinuarse a Linda, que está enamorada de Nick. Otro episodio de violento machismo cavernícola tendrá lugar cuando Stan (John Cazale) pega a su novia dentro del baile por dejarse manosear por el cantante de la celebración, con quien estaba bailando. El golpe es tan fuerte que la tira al suelo, pero tristemente ella parece asumir que su marido tiene derecho a pegarla. Cuando de improviso un Boina Verde uniformado aparece en el bar anexo al salón de baile, todos los amigos se impresionan. El soldado sólo quiere estar solo sin llamar la atención y beber un par de copas, pero el grupo le saluda e intenta conversar con él. Sin embargo, el veterano de Vietnam no se inmuta, tiene la mirada ausente. Boina Verde: Mierda –y toma un trago. Michael: ¿Cómo es todo aquello? ¿Puede decirnos algo? El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 311 Boina Verde: Mierda –y vuelve a beber de la copa. Michael: Sírvele otro trago. Michael luego se burla y repite “mierda”, que es lo único que consigue hacer reaccionar al veterano que esboza una leve sonrisa y le mira, seguramente pensando en lo que les espera cuando ellos vayan a Vietnam; entonces le comprenderán. Como colofón a los rituales en folklóricos ucranianos, los novios beben a la vez de una copa, pero unas premonitorias gotas de vino tinto caen sobre el vestido de la novia, anticipando la sangre que se derramará en Vietnam. En medio de la Guerra Fría, una miniatura de Rusia vive dentro de los Estados Unidos. Es una comunidad que por un lado desea integrarse y está orgullosa de servir a su país, otros lo han hecho antes de Michael, Nick y Steven ya que son inmigrantes de segunda generación; y por otra parte siguen conservando sus costumbres, folklore y tradiciones. La sociedad estadounidense parece una gran esponja capaz de absorber cualquier cultura y de metabolizarla. Un hito irónico se producirá cuando suena una emblemática canción rusa, Katiusha226 y la cámara busca en una panorámica la pancarta con el texto “Servir a Dios y al país con orgullo”. Ой, ты песня, песенка девичья, [Oh tú, carta, cartita de la chiquilla,] Ты лети за ясным солнцем вслед, [vuela sobre el sol radiante] И бойцу на дальнем пограничье [y al soldado en el lejano frente,] От Катюши передай привет. [de Katiusha dale recuerdos] 226 Katyusha (Катюша) es una canción soviética de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, sobre una joven que evocaba a su amado, que estaba en la guerra. La música fue compuesta en 1938 por Matvéy Blánter y la letra fue escrita por Mijaíl Isakovski. Fue interpretada por la célebre cantante folclórica Lidiya Ruslánova. Algunos críticos creen que Katyusha no fue una composición de Blánter, apuntando que una tonada similar fue usada por Ígor Stravinski en su ópera Mavra (1922), que más tarde adaptó a Chanson Russe (1937). El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 312 Пусть он вспомнит девушку простую, [Haz que recuerde a la humilde muchacha,] И услышит, как она поёт, [y que escuche como canta ella,] Пусть он землю бережёт родную, [haz que defienda la tierra de su patria] А любовь Катюша сбережёт. [y el amor Katiusha cuidará.] Pero esta vez, serán los descendientes de unos emigrantes escapados de la URSS quienes deberán defender a los Estados Unidos de América contra el comunismo y será Linda quien se quede en la retaguardia, asumiendo el papel de Katiusha. Los aspectos relacionados con la Guerra Fría se pierden, aquí los hombres de las estepas están del lado del bien. Steven hasta ahora se nos ha presentado como miembro de un grupo de machos, un obrero de los altos hornos, pero por otro lado no deja de tener una personalidad débil y apocada ya que su ahora mujer, Ángela, está embarazada de otro hombre y él está dispuesto a cargar con el niño; algo que provoca las burlas de sus compañeros. La salida del coche nupcial con los novios que ya se retiran, desencadena un episodio en el que Michael alocado y borracho, se desnuda completamente y comienza a correr por la calle. Quizá es una metáfora de las debilidades del perfeccionista y normalmente contenido Michael, un signo de libertad. Tras la carrera Nick y Michael conversan. Nick le pide que por favor no le deje abandonado si algo pasa en Vietnam. Nick: Si algo me ocurriera, Michael no me dejes allí haz lo que sea pero no me dejes allí; tienes que prometérmelo. El pacto entre los dos amigos ha quedado sellado, sin embargo, hay elementos que chocan con el intento de construir una visión ideal de unidad orgánica. En parte este es un problema del estilo de la película. El triste, y de alguna manera distante, realismo arroja un aire de sombría melancolía sobre Clairton, en desacuerdo con su supuestamente cálida y afectuosa comunidad. Algo que tiene que ver con las conexiones El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 313 visuales que sugieren un malestar social profundamente arraigado. Así, Clairton es extrañamente asemejado con Vietnam a través de la impactante simbología del fuego, el humo, un cielo contaminado y luego el lanzallamas que Michael maneja en la aldea vietnamita. Es como el soplete que estaba usando cuando le vimos por primera vez en la fábrica. La presentación del hogar es siempre triste, las relaciones familiares que vemos son, de alguna manera, torcidas: el padre de Linda es un bebedor violento y Steve entra en un desafortunado matrimonio con una mujer mayor que él y embarazada (simbolizado por las ya comentadas gotas de vino sobre el vestido de novia). Ni siquiera la boda ha supuesto un paréntesis en la gris existencia de estos obreros de la siderurgia, puesto que ese mismo día habían trabajado por la mañana. Al día siguiente de la boda, tendrán el día libre y aprovecharán para ir a cazar; otro ritual machista. Las groseras bromas del grupo continuarán subiendo de tono produciendo algunos malentendidos y llegando al borde del enfrentamiento, sobre todo entre Stan y Michael. Son continuas las referencias machistas a la homosexualidad, como cuando Stan se burla de Michael, ya lo comentamos antes, por no haberse aprovechado de una cita con una guapa camarera. Pero Michael sigue siendo el macho alfa, el vigoroso jefe de la manada y durante la caza se revelará como un auténtico hombre de la frontera, un genuino trampero, casi una salvaje criatura del bosque en comunión con la naturaleza. La habilidad y puntería de Michael consiguen que con solo tiro el venado caiga muerto. Michael es también la encarnación de la severidad y la rectitud del héroe. Es un hombre que se debe a sí mismo y vive de acuerdo a un estricto código de moralidad individualista. Su amor por la naturaleza salvaje y los grandes espacios evidencia una aspiración de pureza que le impulsa más allá de la sórdida realidad laboral. Ese deseo de superar sus circunstancias se descubre también en su precepto aplicado a la caza de “un sólo disparo”227. El mundo de la paz y la vida hogareña, que convencionalmente en las películas bélicas proporciona las razones parar vivir que le quedan al soldado y su razón de ser, aquí fracasa en dar una impresión amable o fraternal. A pesar del exceso de detalles superficiales, la ciudad de Clairton aparece como una cáscara vacía, especialmente cenicienta y fría. Con la comunidad despojada de calor humano y de profundidad 227 QUART, Leonard. “The Superman in Vietnam” en: DITTMAR, L.; MICHAUD, G. (eds.) From Hanoi to Hollywood. The Vietnam War in American Film. Londres: Rutgers University Press, 1990, p. 160. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 314 emocional, lo que nos deja Cimino es una síntesis sublimada de masculinidad, de la que tanto la caza como la guerra, representan formas de representación paralelas. Tras una última cerveza en el bar y unas notas en el piano, en el plano siguiente, misteriosamente están en Vietnam sin solución de continuidad, una elipsis quizá demasiado abrupta. Michael está herido en el suelo junto a los cuerpos de otros compañeros, que parece ser han muerto, y vemos como un comunista del Norte asesina mujeres y niños que estaban escondidos en un refugio subterráneo, lanzando dentro una granada de mano. Surge aquí el tema del racismo del que tanto se ha acusado a Michael Cimino, sobre todo a raíz de la escena que luego describiremos con el infernal maltrato de los prisioneros de guerra por los comunistas vietnamitas, pero desde luego no es exagerado pensar que los Vietcong fueran capaces de realizar tales atrocidades, como después ilustraremos con algunos ejemplos. [...] el hecho de que se muestre a los estadounidenses sólo como víctimas de la guerra de Vietnam, despertó protestas sobre todo en Europa: el reproche fue que las torturas a prisioneros de guerra fueron mucho más frecuentes en los campamentos del ejército de EE.UU. La controversia por una película supuestamente racista acabó provocando un escándalo en el Festival de Cine de Berlín de 1979, cuando primero la Unión Soviética y después todos los países de la Europa del Este retiraron a sus participantes228. Todavía una joven madre y su hijo han sobrevivido a la explosión de la granada de mano y consiguen salir del agujero, pero el soldado comunista los ametralla y asesina a ambos con una ráfaga de su AK-47. Michael por fin se ha recuperado y aunque llega demasiado tarde, consigue coger un lanzallamas con el que abrasa al comunista. Luego le remata disparando su M-16 en una secuencia plena de extrema violencia. El fuego del lanzallamas es el mismo que salía del soplete que Michael usaba en la fábrica, un fuego infernal y a la vez purificador que extermina al ser despreciable que ha asesinado a mujeres y niños. Por esta vez, el Vietcong y el Ejército de Vietnam del Norte aparecen llevando a cabo atroces crímenes de guerra, en lo que constituye una excepción en el cine sobre la Guerra de Vietnam. Por supuesto, semejante ejercicio de libertad intelectual tendría que costar a Cimino el boicot en el Festival de Berlín y una aviesa campaña orquestada contra él por los medios afines a la izquierda. 228 MEYER, Nils en MÜLLER, Jürgen (ed.) 100 Clásicos del cine. Barcelona: Taschen, 2008, pp. 619- 622. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 315 Sobre si los nordvietnamitas y el Vietcong se comportaban como escrupulosos guardianes de la Convención de Ginebra –y si por lo tanto Cimino se excedió en su cruel representación en el filme–, expone Kyle Longley: Sin embargo, otras veces, el NVA y VC229 provocaron disgusto por sus tácticas. Un marine recordaba la búsqueda de los restos de un agricultor al que se había encadenado a una estaca en el suelo y se le había ordenado activar por control remoto una mina, cuando las tropas estadounidenses entrasen en el área, causando la muerte del agricultor y de los estadounidenses. El NVA también perpetró muchas atrocidades durante la guerra, lo que provocó rechazo, sobre todo cuando se dirigían a los estadounidenses230. Por otro lado, si bien se produjeron atrocidades por ambos bandos, los comunistas no se quedaban atrás. Reproducimos el extracto de una carta del soldado George R. Bassett a sus padres Veronica y George E. Bassett, fechada el 28 de marzo de 1966, hablando sobre las mutilaciones que sufrieron varios de sus camaradas: Encontramos a dos que tenían sus partes en la boca, se las habían cerrado y cosido, estaban colgados de un árbol por los tobillos. «En respuesta» nos dieron hachas y cortamos un par de cabezas. También pusimos cuerpos atados a los guardabarros de dos camiones de tonelada y media y circularon por el pueblo como una advertencia. No hemos tenido más mutilaciones desde entonces, que nosotros tengamos conocimiento231. Michael parece ser el único superviviente de un comando de Boinas Verdes pero finalmente llegan helicópteros con refuerzos que parecen ser tropas paracaidistas por los distintivos del brazo. Entre ellos se encuentran sus amigos Nick y Steven, que se reencuentran con sorpresa con Michael pero de pronto empiezan a caer morterazos sobre al perímetro de la aldea y se echan todos cuerpo a tierra. Otra vez estamos ante una elipsis un tanto extraña que añade ciertos elementos de irrealidad. Es un giro sin solución de continuidad y ya en el siguiente plano vemos que todos han caído prisioneros y están enjaulados en una celda inundada construida en las orillas de un río. En la celda más grande se encuentran casi todos los estadounidenses y también vietnamitas del Sur prisioneros, con el agua más o menos a la altura del pecho. Pero hay otra celda a la que llaman el pozo, donde sólo queda un pequeño resquicio para respirar 229 NVA y VC, siglas para designar al Ejército de Vietnam del Norte y el Vietcong, respectivamente. 230 LONGLEY, Kyle. Grunts: The American Combat Soldier in Vietnam. Armonk, NY: M.E. Sharpe, 2008, p. 95. 231 ADLER, Bill. Letters From Vietnam. New York: Ballantine, 2003, p. 28. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 316 entre el agua y los barrotes de bambú, infestada de ratas de agua y donde casi todo el cuerpo queda sumergido, es como una lenta condena a muerte. Los Vietcong se dedicarán ahora a un siniestro juego de la ruleta rusa, enfrentando a los prisioneros entre sí y apostando sobre quién morirá o vivirá. Steven se vuelve a mostrar como el más débil del grupo cuando no puede soportar los gritos, las muertes y la tortura, y grita cada vez que escucha disparos. Michael que sigue siendo el más fuerte de los tres, le consuela y le pide que se calme. Están atados en la celda, entre ratas y sangre, hasta que finalmente les toca a ellos el turno de la ruleta rusa. Los otros prisioneros han ido muriendo. Sacarán a Michael y Steven para ser víctimas de la infausta tortura. Cuando le toca a Steven, no tiene valor para disparar pero Michael sabe que aún así tiene una oportunidad. Sólo hay una bala y muchos orificios del tambor del revólver están vacíos. Finalmente Steven reúne el valor para disparar y la bala pasa rozando su cabeza hiriéndole superficialmente. Michael: Les has demostrado a estos salvajes que eres un valiente. Lo has demostrado –le grita a Steven. Una vez más, la glorificación del valor y de la masculinidad sale a relucir. Michael creía que aquello detendría los torturadores y que eso salvaría a su amigo, pero como no ha apuntado bien, le castigan a morir de la forma más cruel y le llevan al pozo dónde puede acabar ahogado o ser víctima de las ratas de agua. Ahora se llevará a cabo una de las decisiones morales más difíciles, en la situación desesperada de Michael y Nick que vuelven a estar juntos en la celda hecha de bambú y alambradas. Michael: Ahora hemos de subir tu y yo. Esta es nuestra oportunidad. Nick: ¿Y qué pasa con Steven? Michael: Olvídalo. Nick: ¿Que lo olvide? El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 317 Michael: Él no puede hacer nada. Nick: ¿Tú qué crees, que eres un Dios? Michael: Míralo, está como transpuesto. Totalmente inutilizado. Nick: ¿Pero, qué dices? Michael: Que hay que prescindir de él, Nick. Si no, tú y yo también estaremos perdidos. Aunque la situación tal y como está planteada, realmente tiene sus puntos débiles porque no parece que Nick y Michael tengan muchas posibilidades de sobrevivir y escapar, aún prescindiendo de Steven. En cualquier caso Michael decide que sólo los fuertes pueden sobrevivir y que los débiles deberán ser abandonados. Michael idea un plan para aprovecharse del juego de la ruleta rusa a su favor: incitar a los comunistas a meter tres balas en el tambor en lugar de una. Steven está solo en el pozo, mordido por decenas de ratas de agua y grita llamando a Michael como si éste pudiera ayudarle. Cuando llega el turno de Nick y Michael en la siniestra tortura de la ruleta rusa, en unas circunstancias desesperadas, Michael es el único que mantiene el valor a toda prueba. Michael: Ahora vamos a divertirnos tú y yo muchacho, tú y yo. Lo arriesgan todo y Nick aprieta el gatillo apuntando a su cabeza, pero la recámara estaba vacía y solo suena un chasquido. Es el turno de Michael que aprovecha para disparar a los comunistas, momento que Nick aprovecha para conseguir un arma y disparar también. El valor irracional y la ciega acometividad han triunfado sobre la cobardía y la desesperación que Steven representaba. El plan ha dado resultado gracias al valor de ambos, pero movidos por fuertes lazos de amistad y camaradería, no van a dejar solo a Steven a quien sacan rápidamente del pozo. Como pueden se agarran todos a un tronco, para bajar por el río dejándose llevar por la corriente. Otro hito moral tendrá lugar en la nueva y desesperada escena del rescate en helicóptero. Colgados de El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 318 un puente que se está desmoronando consiguen subir al helicóptero pero Steven y Michael quedan fuera agarrados solo a los patines. Steven que está muy débil cae al agua y Michael no quiere dejarle solo porque sabe que si no estaría perdido, de manera que también se arroja al agua. El helicóptero desaparece llevándose a Nick. Michael hará todo lo posible por salvar a su compañero y si antes quiso prescindir de él, no lo hizo llevado por sentimientos egoístas, simplemente sabía que no tenían otra posibilidad para sobrevivir. Ahora la vida de Steven depende de él y cargará con él durante kilómetros a través de la selva – Steven se ha roto ambas piernas con unas rocas que estaban bajo el agua al caer del helicóptero– hasta llegar a una carretera en la que vemos una multitud de civiles vietnamitas que huyen desesperados por el ataque del los comunistas. Una nueva dosis de racismo contra los orientales se despachará cuando se encuentran con jeep del ejército de Vietnam del Sur. Uno de los soldados les grita para que se aparten. Parece que cuando por fin han llegado a contactar con alguien que les puede ayudar, también los van a dejar abandonados; aunque al final comprenden que deben llevar a Steven al hospital. Él ha pagado su falta de hombría, primero al no querer dispararse en la cabeza siendo condenado por los Vietcong al pozo y, después, por su debilidad al caerse del helicóptero salvador, pagándolo con las rotura de sus piernas contra las rocas del fondo del río. Michael ha llevado a cabo hazañas sobrehumanas de proporciones casi míticas. Su propia escapada y la de sus dos amigos, de la cruel tortura de la ruleta rusa, se consigue no sólo por su valor sino por una inmensa fuerza de voluntad, cuya ferocidad sobrepasa incluso a la crueldad extrema de los comunistas y que apenas se distingue de la locura. Leonard Quart, afirma que Michael es la representación de un alter ego de Superman232, aunque nos parece algo exagerado. Quizá se trate de sublimar el ideal de la masculinidad estadounidense, pero también de ilustrar el valor y robustez moral que muchos desplegaron en Vietnam. Comparemos por ejemplo las heroicidades que el Boina Verde Michael Vronsky realiza en el filme, con la historia real del sargento de las Fuerzas Especiales Roy P. Benavidez; hay otras muchas parecidas: Rango y organización: Sargento maestre, Destacamento B-56, 5º Grupo de Fuerzas Especiales, República de Vietnam. Lugar y fecha: Oeste de Loc Ninh el 2 de mayo de 1968. Lugar de alistamiento: Houston, Texas, en junio 232 QUART, Leonard. “The Superman in Vietnam” en: DITTMAR, L.; MICHAUD, G. (eds.) From Hanoi to Hollywood. The Vietnam War in American Film. Londres: Rutgers University Press, 1990, p. 159. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 319 de 1955. Fecha y lugar de nacimiento: 5 de agosto de 1935, Condado DeWitt, Cuero, Texas. El sargento maestre (entonces sargento de segunda clase) Roy P. Benavidez del Ejército de los Estados Unidos, se distinguió en una serie de acciones arriesgadas y extremadamente valerosas, el 2 de mayo de 1968, durante el tiempo en que estaba asignado al Destacamento B-56, 5º Grupo de Fuerzas Especiales (aerotransportado), 1º de Fuerzas Especiales en la República de Vietnam. La mañana del 2 de mayo de 1968, un equipo de reconocimiento de 12 hombres de las fuerzas especiales fue infiltrado por helicópteros en una densa área selvática de Loc Nihn, Vietnam, para recopilar información de inteligencia sobre actividad enemiga confirmada a gran escala. Éste área era controlada y patrullada habitualmente por el Ejército de Vietnam del Norte. Después de un corto período de tiempo en el terreno, el equipo se vio frente a una fuerte resistencia enemiga y pidió extracción de emergencia. Tres helicópteros intentaron la extracción pero no pudieron aterrizar debido al intenso fuego enemigo de armas de pequeño calibre y fuego antiaéreo. El sargento Benavidez estaba en la base de operaciones avanzadas en Loc Ninh escuchando el desarrollo de la operación en la radio, cuando estos helicópteros regresaron para descargar a los miembros de la tripulación heridos y evaluar el daño a las aeronaves. El sargento Benavidez de manera voluntaria abordó una aeronave que emprendía el regreso para ayudar en el intento de extracción. Al darse cuenta de que todos los miembros del equipo estaban muertos o heridos y no podían moverse hacia la zona de recogida, él dirigió la aeronave a un área despejada donde saltó del helicóptero en vuelo estacionario, y corrió aproximadamente 75 metros hacia el maltrecho grupo bajo fuego graneado de armas de pequeño calibre. Antes de llegar a la posición del grupo, resultó herido en la pierna derecha, la cara y la cabeza. A pesar de las heridas dolorosas, asumió el mando, reposicionando a los miembros del equipo y dirigiendo el fuego para facilitar el aterrizaje de una aeronave de extracción y cargando los miembros del equipo muertos y heridos. Acto seguido, lanzó granadas de humo para dirigir la aeronave hacia la posición del equipo. A pesar de sus heridas serias y bajo un intenso fuego enemigo, cargó y arrastró a la mitad de los miembros heridos del equipo hacia la aeronave que los esperaba. Además descargó fuego de protección corriendo al lado de la aeronave mientras ésta se movía para recoger al resto de los miembros del equipo. Mientras se intensificaba el fuego enemigo, corrió para rescatar el cuerpo del jefe del grupo y los documentos clasificados en su posesión. Al llegar al cuerpo del jefe del grupo, el sargento Benavidez sufrió heridas severas de fuego de pequeño calibre en el abdomen y de fragmentos de granadas en la espalda. Aproximadamente en el mismo momento, el piloto de la aeronave fue mortalmente herido y su helicóptero se estrelló. Aunque se encontraba en una condición crítica en extremo debido a las múltiples heridas, el sargento Benavidez recuperó los documentos clasificados y regresó a los restos del helicóptero derribado, donde ayudó a los heridos y organizó a los sobrevivientes en un perímetro defensivo. Bajo un creciente fuego de armas automáticas y granadas, él recorrió el perímetro distribuyendo agua y El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 320 municiones entre las cansadas tropas, infundiendo en ellas la voluntad de vivir y luchar. Enfrentando una fuerza enemiga reforzada con un equipo asediado, el sargento Benavidez cobró fuerzas y empezó a pedir fuego aero- táctico y a dirigir el fuego de apoyo de helicópteros armados para suprimir el fuego enemigo y permitir otro intento de extracción. Él fue herido nuevamente en el muslo por fuego de pequeño calibre mientras administraba primeros auxilios a un camarada herido antes de que pudiera aterrizar otro helicóptero de extracción. Su espíritu indómito lo mantuvo activo al empezar a llevar a sus colegas hacia la aeronave. Cuando acarreaba al segundo herido resultó herido en la cabeza y en los brazos en una lucha cuerpo a cuerpo con un soldado enemigo al cual eliminó, y bajo un fuego devastador llevó al herido al helicóptero. Al llegar a la aeronave, divisó y eliminó a dos soldados enemigos que se precipitaban hacia ésta en un ángulo desde el cual el artillero de la aeronave no podía disparar. Con las pocas fuerzas que le quedaban, hizo un último viaje al perímetro para asegurarse de que se había recogido o destruido todo el material clasificado y para traer al resto de los heridos. Solamente entonces, en condiciones extremadamente serias debido a numerosas heridas y pérdida de sangre, permitió que lo introdujeran en la aeronave de extracción. La acción heroica del sargento Benavidez de unirse voluntariamente a sus compañeros que se encontraban en una situación seria, exponerse al nutrido fuego enemigo y no cejar a pesar de varias heridas graves salvó las vidas de por lo menos ocho hombres. Su intrépido liderazgo personal, su tenaz devoción al deber y sus acciones extremadamente audaces frente a una oposición abrumadora, están acordes con las más altas tradiciones del servicio militar y reflejan el mayor reconocimiento en su persona y en el Ejército de Estados Unidos233. Fuera de la pantalla el Boina Verde Roy P. Benavidez salvó la vida de al menos ocho personas, Michael Vronsky en la película, la de dos. ¿El cazador glorifica la figura de un Superman imposible y neofascista? ¿Acaso Cimino no puede pretender rendir un breve tributo –siempre insuficiente– a aquellos de sus compatriotas que hicieron cosas verdaderamente extraordinarias, más allá de todo límite? Los verdaderos héroes de Vietnam han sido ocultados, ignorados, deformados y caricaturizados, pero probablemente una de las aproximaciones más sinceras haya sido la de El cazador. Roy P. Benavidez fue condecorado por el Presidente de Estados Unidos en persona, con la Medalla de Honor; sin embargo, para Michael el resultado no es glorioso sino irónicamente triste y amargo: Steven pierde sus piernas y Nick su mente. Nick se ha quedado sólo en el corrupto Saigón, tentado por un misterioso francés. 233 Estados Unidos de América. Headquarters, Department of the Army. Department of the Army General Order 1981-08, Award of the Medal of Honor to Master Sergeant Roy P. Benavidez. Disponible en: armypubs.army.mil/epubs/pdf/go8108.pdf [consultado el 25 de mayo de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 321 Este personaje, reminiscencia de la época colonial, representa a la serpiente francesa y sus pecados colonialistas que tentó a una Norteamérica inocente y la empantanó en el odioso –para Cimino– Vietnam. Francia es el origen de todo el horror y será un francés quien pervierta a un desorientado Nick y le convierta en un esclavo narcotizado que se juega la vida a diario en la ruleta rusa. Otra vez los orientales, ahora los del Sur, aparecen como seres crueles y despiadados. En los Estados Unidos, la sociedad de retaguardia que acoge a Michael a su vuelta, no es ni mucho menos reacia a la guerra. La misma Linda presume de las medallas al valor que ha ganado Michael y todos en el barrio le saludan como a un héroe, le dan la mano por la calle y él luce orgulloso sus condecoraciones y su Boina Verde. Michael no se quita el uniforme, por lo que parece que no hay elementos negativos asociados a su condición de veterano. Pero la alegre bienvenida dura un instante, comparada con las heridas físicas y mentales de la guerra que durarán toda la vida y de las que da cuenta la escena de Michael solo en la habitación del motel. En un episodio de caza que cierra el círculo con el comienzo de la película, la silueta de Michael se recorta en el horizonte como la de un solitario vigilante, el último de los centinelas americanos. Consigue acechar a su presa, pero acaba disparando al aire; hace un trato con el venado y también con la vida, hastiado de la violencia del Vietnam. La huída de la violencia también se verá reflejada cuando le quita a Stan el revólver y hace con él una repetición del juego de la ruleta rusa, para asombro de todos. Deja solo un cartucho en el tambor y aprieta el gatillo apuntando a la cabeza de Stan. Para Michael, los fanfarrones y débiles civiles deben tener su ración de terror para que entiendan de una vez que la violencia es un infierno. En este caso, la extrema rotundidad de lo militar se impone a lo que Michael considera insoportables frivolidades de lo civil. Más tarde, gracias al dinero que Steven le muestra a Michael en el hospital de la Administración de Veteranos, se produce la anagnórisis y Michael descubre que Nick está todavía vivo en algún lugar del corrupto Saigón; él es quien se lo envía a Steven. Leal a su promesa, Michael irá a buscar a su amigo a una ciudad que se derrumba y de la que los estadounidenses están a punto de retirarse definitivamente. Al hacer hincapié en la corrupción de los vietnamitas del Sur, la película parece estar aludiendo a que Estados Unidos retiró su apoyo militar porque ya no podía apoyar a un aliado indigno. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 322 En un último episodio de heroicidad extrema, Michael, arriesgará su vida en el juego de la ruleta rusa con tal de convencer a su amigo Nick para regresar a casa. Cuando aprieta el gatillo con la pistola en la sien tiene suerte, como aquella vez, pero no ha podido convencer a Nick que está narcotizado y casi convertido en zombi, de que lo deje. Michael le dice: “Te quiero”, momentos antes de que se Nick vuele los sesos en el macabro juego. Es el último acto de amistad y de machismo exacerbado, un machismo que impregna todo el filme. En El Cazador, incluso las relaciones con las mujeres tienden a ser complicadas. Stan es un maltratador inseguro, mientras que Steven está dominado por su madre y se casa con una mujer que está embarazada de otro hombre. Ángela sufre una enajenación mental y no tendrá más contacto con su marido. La película de Cimino no trata de enaltecer a una raza de superhombres nietzscheanos, pero sí que hace una profunda introspección sobre la masculinidad amenazada, en el contexto del auge de los movimientos feministas: La ansiedad sobre lo que significa ser un héroe se desliza hacia una ansiedad sobre lo que significa ser un hombre. Una amenazada y profunda preocupación sobre la masculinidad no se describió sólo en El Cazador, sino que es una característica recurrente de las películas del Vietnam: la inquietud política ha sido desplazada por la intranquilidad psico-espiritual y sexual. El extraordinario énfasis que hay en el auto-examen, resistencia y tortura habla de esta condición. Puesto que ésta es una guerra que EE.UU. en efecto perdió, y esta pérdida, se sintió como una humillación sexual, encuentra un eco distorsionado en el sentimiento de virilidad insegura que reverbera a través del cine, y con el temor, silencioso aunque presente, de que la hombría americana, debilitada por el movimiento feminista, ya no se adecuaba a las exigencias de una guerra234. 234 COMBER, Michael; O’BRIEN, Margaret. “Evading the War: The Politics of the Hollywood Vietnam Film” en: History Vol. 73 Nº 238, (1988): 255. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 323 4.8. Los boinas verdes (The Green Berets, 1968) Titulo Original: The Green Berets Año: 1968 Duración: 136 Min. País: Estados Unidos Director: John Wayne, Ray Kellogg Guión: James Lee Barrett & Col. Kenneth B. Facey (Novela: Robin Moore) Música: Miklós Rózsa Fotografía: Winton C. Hoch Reparto: John Wayne, David Janssen, Jim Hutton, Aldo Ray, Raymond St. Jacques, Bruce Cabot, Jack Soo, George Takei, Patrick Wayne, Luke Askew, Irene Tsu, Edward Faulkner, Jason Evers, Mike Henry, Craig Jue. Producción: Warner Bros. Pictures Hollywood comenzó con una visión mucho más optimista de los estadounidenses en tiempos de guerra, de lo que transmitieron luego las películas del Vietnam que se centraron en la “pérdida de la inocencia” o las atrocidades. Los filmes anteriores sobre las dos guerras mundiales dieron una imagen muy positiva de los esfuerzos de Estados Unidos en estos conflictos, que en general los que se hicieron después sobre Vietnam. Durante e inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, Hollywood tuvo un gran apoyo del gobierno de EE.UU. y básicamente se convirtió en su máquina de propaganda para producir películas bélicas. Estas, por lo general estaban dedicadas a extender el mismo mensaje: “[...] la nación era una comunidad social y cultural con una historia compartida y un destino, y con una población totalmente unida en su compromiso con el esfuerzo de guerra”235. Aunque algunos de esos filmes, también plantearon cierta ambigüedad y una leve 235 SCHATZ, Thomas. “Foreword: The Vietnam War Film: America’s Post-Traumatic Stress Disorder” en: DEVINE, Jeremy M., Vietnam at 24 Frames a Second, Texas: University of Texas, 1999, p. vii. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 324 crítica sobre la dura realidad de la guerra. Las primeras películas sobre Vietnam, como Corredor hacia China (China Gate, 1957), dirigida por Samuel Fuller y El americano tranquilo (The Quiet American, 1958), realizada por Joseph Leo Mankiewicz, se movieron en esta ambivalencia. Su excelencia el embajador (The Ugly American, 1963), de George Englund, dibujaba a unos Estados Unidos inocentes luchando por la libertad frente al comunismo236. Sin embargo, el uso continuado de las narrativas y los temas de la Segunda Guerra Mundial les impidió acercarse de forma demasiado crítica al Vietnam y los realizadores eran reacios a desafiar la lucha de Estados Unidos contra el comunismo. De este modo, los estadounidenses y los franceses, se mostraban del lado de la libertad y el bien, mientras que los comunistas eran representados como bárbaros incivilizados y malvados. Estas películas se armaron con argumentos claramente a favor de la resistencia contra el comunismo, lejos de cualquier actitud neutral. No obstante, las interpretaciones que hacen estas películas también parecen indicar que las políticas de Estados Unidos con respecto al Sudeste Asiático eran ingenuas. Por ejemplo, en El americano impasible, se predijo el fracaso del idealismo estadounidense como consecuencia de su falta de conocimiento de una cultura diferente. Auster y Quart indican que cuando este cine tuvo que tratar sobre hechos del mundo de la política y sobre temas ideológicos, algo necesario si se quería abordar el problema de Vietnam; las representaciones cambiaron hacia algo que estaba “[...] influido por conflictos personales, lo que demuestra la habitual incapacidad de Hollywood para usar ideas abstractas y expresar ideologías políticas”237. La tímida postura inicial hacia la intervención en Vietnam, se debía al temor existente de que cualquier representación directa de temas políticos podría poner contra Hollywood a determinados sectores sociales, lo que repercutiría negativamente en sus balances financieros. Los grandes estudios no querían arriesgarse con un tema tan polémico y que empezaba ya a crear serias divisiones. Hubo, como ya hemos comentado, producciones alegóricas que de forma velada se referían a Vietnam como Grupo Salvaje (The Wild Bunch, Sam Peckinpah, 1969), Soldado azul (Soldier Blue, Ralph Nelson, 1970) y Pequeño gran hombre (Little Big Man, Arthur Penn, 1970). Pero 236 AUSTER Albert; QUART, Leonard. How the War Was Remembered. New York: 1988, p. 22. 237 Ibíd, p. 21. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 325 la “insuficiencia de metáforas conocidas”238 para representar la Guerra de Vietnam, comenzó a notarse cuando durante un largo período no se produjo prácticamente ninguna película que aludiese al tema. Esto sólo se hizo evidente mucho después de que la guerra hubiera llegado a su punto álgido (1965), años después del gran despliegue de las tropas de tierra estadounidenses y del uso masivo de todos los temibles recursos de las Fuerzas Aéreas239. Hasta ese momento, Hollywood había dado el asunto por zanjado con películas como las ya mencionadas. Pero la película más importante de Hollywood producida durante los años más duros de la guerra, y que hacía una aproximación directa a la misma, es Los Boinas Verdes (The Green Berets, 1968). El filme aborda el tema de Vietnam con una clásica narrativa ya usada antes en decenas de películas, de emocionantes aventuras militares y recurriendo a las convenciones y certezas morales de las películas de la Segunda Guerra Mundial y del western. Según Auster y Quart, en Los Boinas Verdes se utiliza un planteamiento similar al del western y la narrativa de la frontera americana. Aquí los Boinas Verdes aparecen como los vaqueros y los Vietcong como los indios salvajes240. En otras palabras, Los Boinas Verdes retrata el conflicto mediante los maniqueos términos del bien y el mal, estando evidentemente, los soldados estadounidenses en el lado del bien y el Vietcong en el lado del mal. Como elementos próximos con el western, aparte de la presencia icónica del propio John Wayne, y de los soldados norteamericanos –señalamos aquí de nuevo, problemas con la edad que algunos de los actores representan, muy lejos de la media de diecinueve años del soldado de Vietnam, si bien es cierto que los Boinas Verdes solían ser soldados con varios años de experiencia–, encontramos cómo el campamento de las Fuerzas Especiales (curiosamente llamado Dodge City) se defiende desesperadamente del asalto del Vietcong de una manera que evoca el asedio que pudimos ver en El Álamo241 (The Alamo, John Wayne, 1960). Incluso, salvando las distancias, la famosa balada de los Boinas Verdes242 que ambienta musicalmente la película, evoca 238 Ibíd, p. 22. 239 Ibíd, p. 18-19. 240 Ibíd. p. 35. 241 Narra la historia de cómo en 1836, los tejanos que luchaban por independizarse de México, fueron sitiados en El Álamo, cerca de San Antonio, por las tropas mejicanas al mando del general Santa Anna. 242 The Ballad of the Green Berets fue un éxito musical interpretado por el sargento de las Fuerzas Especiales Barry Sadler. En 1966 alcanzó el Nº 1 en la lista Hot 100 de los temas más vendidos en EE.UU. Existe una versión en español que cantaba el famoso intérprete argentino, Sandro. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 326 reminiscencias de las canciones del viejo Oeste que John Ford incluyó en sus filmes, como por ejemplo, en La legión invencible243 (She Wore a Yellow Ribbon, 1949): Fighting soldiers from the sky [Soldados que luchan desde el cielo] Fearless men who jump and die [Hombres sin miedo que saltan y mueren] Men who mean just what they say [Hombres que dicen lo que piensan] The brave men of the Green Berets [Los bravos hombres de los Boinas Verdes] La fecha de producción de Los Boinas Verdes, 1968, nos da la clave para establecer las circunstancias de su producción, porque se realiza con el objetivo definido de contestar a los movimientos anti-guerra, cada vez más activos y para dar una versión positiva sobre la discutida presencia norteamericana en Vietnam. La película es consciente de su propia condición propagandística como parte del esfuerzo de guerra. Esto queda patente con la utilización del personaje del periodista liberal Beckworth (David Janssen), que representa a una sociedad desconfiada que se mueve entre el escepticismo y la hostilidad: “Mi periódico no cree que debiéramos estar aquí”. Esa actitud crítica del periodista cambiará, una vez haya visto por sí mismo la realidad de la lucha en Vietnam y se convertirá en apoyo incondicional a la causa. Lo vemos por ejemplo, en la conversación entre Beckworth y el coronel Mike Kirby (John Wayne), que tiene lugar después de que haya sido rechazado un virulento ataque del Vietcong sobre el campamento de los Boinas Verdes: Kirby: ¿Qué va a decir en ese periódico suyo? Becwkorth: Si digo lo que siento quizá me quede sin trabajo. Kirby: Nosotros siempre le daremos uno. 243 Dirigida por John Ford y con guión de Frank S. Nugent y Laurence Stallings. La canción She Wore a Yellow Ribbon, da nombre a la película y se puede escuchar a lo largo de la misma. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 327 Beckworth: Podría hacerles más bien con una máquina de escribir. Las figuras y situaciones estereotipadas, apoyan el mensaje ideológico. Los estadounidenses representan la humanidad combinada con el sentido común. Los desenfadados interludios de, por ejemplo, las actividades de Petersen (Jim Hutton) como gorrón del campamento, y la ausencia de referencias a las drogas, el rock and roll y la obscenidad verbal; todo hace que la película parezca demasiado ingenua. Aparte de esa ingenuidad, seguramente autoconsciente, el filme nace de una decidida postura de apoyo a la guerra contra el comunismo. Wayne no soportaba las protestas contra la intervención militar, que consideraba “buena para el país y el mundo libre”244. Wayne tampoco comprendía por qué la industria de Hollywood no apoyaba al gobierno en el asunto de la guerra, tal y como había ocurrido en conflictos anteriores y estaba indignado con el ascenso profesional de los llamados “Diez de Hollywood”245. Pero había quien estaba más indignado contra Wayne desde hacía mucho tiempo antes. Sus posturas anticomunistas le habían granjeado poderosos enemigos y estos no iban a tolerar su atrevimiento intelectual e independencia ideológica: Según cuenta el escritor y biógrafo Michael Munn, fue el director de cine ruso Sergei Gerasimov, quien le habló a Stalin de la actividad política del actor. Gerasimov, uno de los máximos representantes del realismo socialista soviético, fue enviado como delegado de la URSS a la Conferencia de Cultura y Ciencia para la Paz Mundial celebrada en Nueva York en 1949. Allí se enteró de que John Wayne enarbolaba la bandera del anticomunismo en Hollywood. Las furibundas críticas a su líder Stalin y a la recién creada República Popular China, así como el apoyo a la elaboración de las listas negras de comunistas, no gustaron nada a Gerasimov246. Tras aquello, Stalin dio la orden de asesinar a John Wayne. Pocos meses después, el KGB envió a dos agentes a las oficinas del actor para matarlo a sangre fría. Pero el plan fue frustrado por el FBI, que estaba al corriente de las actividades de los infiltrados. Tras su detención, los agentes del KGB desertaron y proporcionaron gran cantidad de información a los servicios de información de los EE.UU. La orden de 244 WAYNE, John citado en: JORIC, Carlos. “Las siete vidas de John Wayne” en: Historia y Vida nº 533. Año XLIV, Barcelona: (2008): 75. 245 Wayne criticó a Frank Sinatra por decir que iba a contratar a Eddie Slovak (uno de los “Diez de Hollywood”) para escribir un guión sobre un estadounidense fusilado por deserción durante la Segunda Guerra Mundial. Cfr.: Ibíd. 246 Ibíd. p. 73. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 328 Stalin de asesinar a John Wayne continuó en pie hasta que en 1953, fue cancelada por el líder soviético Kruschev. Este mismo, fue quien le reveló al actor la sombría trama existente contra su vida en una recepción de la Twentieth Century Fox, en la que ambos personajes coincidieron. Pero al margen de esto, el actor sufriría más atentados. Durante el rodaje en Méjico de un western titulado Hondo247 (1953), en el verano de 1953, la policía mejicana detuvo a varios comunistas norteamericanos que pretendían asesinar a Wayne en venganza por su apoyo a la llamada “caza de brujas”. Si lo que el senador Joseph McCarthy buscaba eran brujas o si acaso lo que investigaba era la existencia de agentes de la propaganda comunista en Hollywood, mediatizados por las instrucciones y consignas emanadas del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, y trasladadas a los intelectuales por medio del KGB, no nos corresponde establecerlo aquí. Lo que sí es cierto, es que Wayne molestaba por su anticomunismo en Hollywood, un estratégico territorio que en plena Guerra Fría estaba también en disputa, y Wayne estorbaba tanto en él que debía ser eliminado físicamente. Pero las amenazas continuas y los intentos de acabar con él no arredraron al actor. Wayne quería producir una película apoyando la causa estadounidense en Vietnam y en un momento en el que nadie en Hollywood estaba dispuesto a arriesgar un céntimo por sus creencias a favor o en contra de la guerra, decidió producir, dirigir y protagonizar un filme que apoyaba el esfuerzo estadounidense en el Sudeste Asiático248. Sin embargo, Wayne no fue el primer cineasta que buscaba producir una película sobre los Boinas Verdes. Allá por enero de 1963, la Columbia Pictures se había dirigido al ejército indicando su deseo de hacer una película sobre un equipo de las Fuerzas Especiales. El estudio pretendía “[...] mostrar la formación, el entrenamiento militar, el adoctrinamiento de los hombres que componían este equipo tan singular, acentuando entre otras cosas la importancia del trabajo que las Fuerzas Especiales estaban realizando”249. El ejército encontró que la propuesta era muy interesante y recomendó a la Oficina de Relaciones Públicas del Departamento de Defensa que invitase a los 247 Dirigida por John Farrow y con guión de James Edward Grant. Narra la historia de Hondo, un jinete explorador del ejército, que descubre a una mujer y su hijo en medio de la guerra con los apaches. Él se convertirá en su protector. 248 SUID, Lawrence H. Guts & Glory: The Making of the American Military Image in Film. Lexington: University of Kentucky, 2002, p. 247. 249 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 329 representantes de la productora cinematográfica para visitar las instalaciones de entrenamiento de las Fuerzas Especiales. Sin embargo, hacia finales de 1965 el estudio había fracasado en el diseño de un plan de producción y en junio de 1966, el Departamento de Defensa canceló la colaboración con la Columbia Pictures. Mientras tanto, Robyn Moore había publicado su novela “Los Boinas Verdes” en la primavera de 1965. La historia se centraba en las hazañas de las Fuerzas Especiales en Vietnam. Esta novela que fue un éxito de ventas, disgustó a los altos oficiales del Pentágono porque Moore describía las incursiones secretas de los Boinas Verdes en Vietnam del Norte, lo que el Departamento de Defensa negaba que hubiese ocurrido jamás. Como respuesta, Moore aseguró que había basado su novela en informaciones de primera mano que obtuvo cuando acompañó a las unidades de Boinas Verdes en Vietnam. Moore dijo después, que el Pentágono rechazó cooperar con la industria del cine porque había llegado a oídos de los altos mandos, que se pretendía comprar los derechos de su novela para hacer una película con ella. David Wolper, entre otros, negó esta acusación250 y dijo que aunque él había expresado un enorme interés en adquirir los derechos sobre “Los Boinas Verdes”, el fracaso del proyecto de la película no había tenido nada que ver con la intransigencia del Pentágono. Wolper explicó que la Columbia Pictures todavía mantenía su opción de hacer una película sobre los Boinas Verdes cuando se consultó al Departamento de Defensa para pedir cooperación para una película basada en la novela de Moore. Además, dijo que simplemente no había sido capaz de conseguir el apoyo financiero necesario para el proyecto. Por aquel entonces John Wayne había sabido que los derechos de la novela de Moore estaban disponibles, y en diciembre de 1965 escribió directamente al presidente Johnson expresándole su interés en hacer una película sobre los Boinas Verdes, basada en la novela de Moore251. Wayne explicó que aunque apoyaba la política de la Administración sobre Vietnam, sabía que la guerra estaba volviéndose cada vez más impopular. En consecuencia, pensaba que era «extremadamente importante que no sólo la gente de los Estados Unidos, sino la de todo el mundo debe conocer por qué es necesario para nosotros estar allí y la forma más efectiva de lograrlo es por medio de una película». Le dijo al Johnson que él podía hacer «la clase película que ayudaría a nuestra causa por todo el mundo». 250 Ibíd. 251 Ibíd. p. 248. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 330 [...] él podía «contar la historia de los hombres que luchaban en Vietnam con razón, emoción, caracterización y acción. Queremos hacerlo de manera que inspire una actitud patriótica por parte de nuestros compatriotas americanos, un sentimiento que hemos tenido siempre en este país en el pasado durante épocas de estrés y de problemas»252. Para realizar el film, explicaba Wayne, necesitaría la cooperación del Pentágono y en apoyo a su petición citó su amplia carrera cinematográfica y especialmente la interpretación que había hecho de los militares con “integridad y dignidad” en películas tales como No eran imprescindibles253 (They Were Expendables, John Ford, 1945), Arenas sangrientas (Sands of Iwo Jima, Allan Dwan, 1949) y El día más largo254(The Longest Day, 1962)255. Concluía diciendo que su película podría ser de gran ayuda para la Administración y pidió a Johnson que ayudase a abrir camino al proyecto. Para aconsejar al presidente sobre cómo responder a la petición de ayuda de Wayne, el asistente presidencial Jack Valenti escribió: “Las políticas de Wayne están equivocadas pero en lo que a Vietnam se refiere, su punto de vista es correcto. Si hace la película, él puede decir las cosas que queremos”256. Wayne no necesitó insistir ante la Casa Blanca y finalmente el Pentágono decidió aceptar porque percibieron el proyecto como una película de acción y aventuras que beneficiaría a los esfuerzos de la guerra. Desarrollar un guión aceptable para los militares, se convirtió en el principal obstáculo para la producción. Como primer paso en esta dirección, en febrero de 1966 el productor Michael Wayne contrató a Lee Barret, un ex-marine y exitoso guionista, para comenzar a trabajar sobre el guión. Esta elección disipó los miedos del Pentágono acerca de que fuese Robyn Moore el que adaptase su propia novela para la pantalla257. Entre tanto, en el verano de 1966 Wayne realizó una visita a las tropas estadounidenses en Vietnam y mientras firmaba autógrafos en la base de Chu Lai, un francotirador disparó contra él repetidas veces, aunque falló todos los tiros. El asesino fue detenido y se descubrió que no pertenecía al Vietcong como era de esperar, sino 252 Ibíd. 253 Durante la campaña del Pacífico, unos aguerridos soldados estadounidenses luchan contra el avance de las fuerzas japonesas en Filipinas. 254 Dirigida por Ken Annakin, Andrew Marton y Bernhard Wicki. Narra el desembarco de las tropas aliadas en las playas de Normandía el 6 de junio de 1944. 255 Ibíd. 256 SUID, Lawrence H. Op. Cit., p. 248. 257 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 331 que: Era chino, un sicario enviado por Mao Zedong para acabar lo que Stalin había dejado pendiente. El actor recordó que durante la conversación con Krushev, éste le advirtió de que el líder de la República Popular China había colaborado con Stalin en el complot para asesinarlo y que todavía podía estar intentándolo258. Cuando Los Boinas Verdes se estrenó finalmente en el verano de 1968, la izquierda se movilizó en todo el mundo. En Nueva York las proyecciones se interrumpieron por grupos de manifestantes que hacían ondear la bandera del Vietcong; en París, los cines en los que se exhibía la película fueron atacados por los izquierdistas. En Suecia se levantó tal polémica que el filme fue retirado de los cines después de varios días de manifestaciones contra la película259. Aún con este curioso modo de entender la libertad de expresión puesto en práctica por determinados sectores ideológicos, la película fue una de las que más dinero recaudó en taquilla ese año. Los Boinas Verdes retrata al soldado profesional desarrollando su deber ante la muerte, pero también muestra su apoyo a la población civil, ayudando a pequeñas comunidades, prestando atención médica. Se puede acusar al filme de posicionarse a favor de la intervención estadounidense, de dar una imagen totalmente negativa de los miembros del Vietcong, taimados y traicioneros, pero que los Boinas Verdes hacían todo lo que se ve en el filme y muchas más cosas, es cierto. Eran hombres extraordinarios que hacían cosas extraordinarias, y hemos de reconocer la valía de estas tropas singulares, alejándonos de falsos prejuicios. El militar más condecorado en la historia de Estados Unidos, es un Boina Verde: Robert Lewis Howard. Galardonado con la Medalla de Honor y propuesto otras dos veces para la máxima condecoración. En las otras dos ocasiones, debido a la naturaleza secreta de sus misiones, finalmente no le fue otorgada la Medalla de Honor para mantener oculta la información sobre sus actividades. Entre sus otras condecoraciones están, dos Cruces de Servicios Distinguidos, una Estrella de Plata, cuatro Estrellas de Bronce, ocho Corazones Púrpura, cuatro de la Legión del Mérito, tres medallas del Aire... 258 JORIC, Carlos. “Las siete vidas de John Wayne” en: Historia y Vida nº 533. Año XLIV, Barcelona: (2008): 76. 259 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 332 El Boina Verde, Robert Lewis Howard y sus condecoraciones ganadas en acción. Y además, es un hecho conocido que en los Boinas Verdes, a veces sólo se conseguía una palmada en la espalda por realizar meritorias acciones que en otras unidades se considerarían merecedoras de importantes condecoraciones. Ingresar en los Boinas Verdes no era fácil, y una vez aceptado, el futuro soldado de las Fuerzas Especiales era enviado al John F. Kennedy Special Warfare Center en Fort Bragg, Carolina del Norte. El hecho de ser la única organización del ejército con nombre propio, era señal de lo distinta que era del resto. Es algo que les hizo estar bastante apartados del soldado común y propició que en ocasiones se narrasen estrambóticas historias acerca de ellos, como la singular leyenda que refiere el escritor y veterano de Vietnam Tim O’Brien, en su conocida novela “Las cosas que llevaban los hombres que lucharon”260, sobre Mary Ann; una joven estadounidense que tras ir a visitar a su novio a Vietnam, se siente embrujada por el espíritu indómito de los Boinas Verdes y se une a ellos voluntariamente. Su novio, un militar de sanidad, intentará recuperarla y la buscará a hurtadillas en el refugio de los Boinas Verdes: Al otro lado del barracón una docena de velas ardían sobre el suelo cerca de la ventana abierta. De todas partes parecían llegar los ecos de un 260 The Things They Carried, Tim O’Brien, 1990. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 333 extraño sonido a selva profunda, a música tribal, a flautas de bambú y tambores y campanillas. Pero lo que más te sobrecogía, dijo el Rata, era el olor. Dos olores distintos. Había un aroma predominante a pebetes perfumados e incienso, como los vapores de algún exótico ahumadero, pero por debajo del humo fluía un hedor más hondo y mucho más poderoso. Imposible de describir, dijo el Rata. Te paralizaba los pulmones. Denso y enervante, como el de la madriguera de un animal, una mezcla de sangre, pelo quemado, excrementos y el olor agridulce de la carroña. Pero eso no era todo. Sobre un poste, en la parte trasera del barracón, estaba la cabeza podrida de un gran leopardo negro; tiras de piel pardo amarillenta colgaban de los travesaños del techo. Y huesos. Montones de huesos: de todo tipo. A un lado, colgado de la pared, se veía un cartel con nítidas letras negras: ¡MONTA TU PROPIO ASIÁTICO DE MIERDA! ¡EQUIPO DE MUESTRA GRATUITO! Las imágenes llegaban como en un remolino, dijo el Rata, y no había modo de retenerlas todas. En medio de la penumbra unas pocas figuras borrosas descansaban en hamacas o en catres, pero ninguna se movía ni hablaba261. Pero frente a siniestras y fantasiosas leyendas acerca de los Boinas Verdes que corrían de boca en boca entre los soldados en Vietnam, en el filme de John Wayne, quien representa la barbarie más cruel, sin duda es el Vietcong que no duda en asesinar a todos los habitantes de la aldea próxima al campamento, colocar traicioneras trampas ocultas en la selva que acaban con la vida de los mejores Boinas Verdes o introducir espías en la base para poder bombardearla, afinando la puntería con los morteros. Por otro lado, los campesinos vietnamitas aparecen casi como niños de los que hay que cuidar. No en vano, la figura del pequeño huérfano Hamchunk (Craig Jue) es crucial, actuando como el vector de la energía sentimental que transforma la guerra en paternalismo benéfico. “Eres todo lo que esta guerra representa” –dice Kirby al chico. Y así termina la película, con ambos caminado hacia el ocaso. Uno de los mensajes finales del filme es el de que todo soldado ha de cumplir con su deber, pero que él no escoge a sus enemigos, son los políticos los que lo hacen por él, y en este caso, han elegido enviarlos a luchar a una guerra justa para defender a los inocentes de la amenaza totalitaria de un comunismo sin limitaciones morales. Es una historia muy patriótica, pero también unilateral y estereotipada sobre la lucha de Norteamérica por la libertad y la justicia en Vietnam. Los estadounidenses son mostrados dando sus vidas heroicamente para proteger el derecho de Vietnam a la democracia. Mientras que el Vietcong, que lucha por la dominación comunista, aparece 261 O’BRIEN, Tim. Las cosas que llevaban los hombres que lucharon. Barcelona: Anagrama, 1994, p. 69. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 334 representado masacrando a campesinos inocentes, violando a niñas, y torturando a los prisioneros. Hay que decir que nada de esta crueldad se muestra explícitamente en la película, ya que siempre se recurre al fuera de campo, y todavía pasarían muchos años antes de que en cualquier película comercial alguien se atrevería a hacerlo. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 335 4.9. La colina de la hamburguesa (Hamburger Hill, 1987) Titulo Original: Hamburger Hill Año: 1987 Duración : 112 Min. País: Estados Unidos Director: John Irvin Guión James Carabatsos Música: Philip Glass Fotografía: Peter MacDonald Reparto: Dylan McDermott, Anthony Barrile, Don Cheadle, Steven Weber, Tim Quill, Michael Dolan, Michael Patrick Boatman, Don James, Courtney B. Vance. Producción: RKO Radio Pictures Para describir en pantalla una de las acciones de guerra más emblemáticas dentro del conflicto del Vietnam y que se ha convertido en leyenda262, hubo que esperar a que el director John Irvin junto con el guionista James Carabatsos pusieran en marcha el proyecto de La colina de la hamburguesa (Hambuger Hill, 1987). La película describirá con fidelidad los combates en los que se vieron envueltos elementos de la 101ª División Aerotransportada, en el repetido intento de desalojar de una colina fortificada al Ejército de Vietnam del Norte. La historia se centra en una batalla salvaje de diez días de duración en el Valle de Ashau, originalmente llamada Operación Nieve Apache. Desde el 10 de mayo de 1969, la Tercera Brigada de la 101 División Aerotransportada llevó a cabo once sangrientos asaltos a la colina 937. La lucha por aquella insignificante posición produjo tal carnicería que los participantes que pudieron contarlo, la llamaron “la batalla de la Colina de la Hamburguesa”. Sin embargo, tras haber sufrido un 70% de bajas en la ardua y dolorosa toma de la 262 Ver p. 106. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 336 colina, y después de destruir las fortificaciones del enemigo, se abandonó la posición tras un mes263. La unidad sólo recibió una Citación Presidencial y pocas semanas después los comunistas estaban otra vez, sin esfuerzo, en la cima de la cota 937. Las razones para emprender el asalto de la colina, fuertemente fortificada carecían de solidez: “Mi misión era destruir fuerzas e instalaciones enemigas. Encontramos al enemigo en la colina 937, y ahí fue donde los combatimos”264. Antes de enfrentarse con el guión de La colina de la hamburguesa, Carabatsos escribió el de Tan sólo héroes (Heroes, Jeremy Kagan, 1977) para Henry Winkler; un relato autobiográfico sobre lo que vivió al volver de la guerra: “Quizá en ese momento, aquello era sobre lo que escribir con más facilidad”265. Pero diez años después la productora Marcia Nasastir le preguntó qué tipo de guión le gustaría más escribir y Carabatsos tuvo la oportunidad de regresar a sus vivencias de la guerra. Ella aceptó escuchar su historia porque había tenido un hijo en Vietnam y finalmente se aprobó el proyecto. Una vez escrito el guión, Carabatsos y Nasastir necesitaron cinco años para producir la película por problemas de dinero, de agenda, y por la propia naturaleza del tema, que no suscitaba demasiado interés. Al igual que Platoon y otras películas sobre Vietnam, La colina de la hamburguesa pretende ser un homenaje a los que allí combatieron, un túmulo funerario hecho de celuloide. Aunque en este filme encontraremos elementos muy novedosos y diferenciadores, como luego esperamos ilustrar. Su vocación conmemorativa es evidente desde los créditos de inicio, con imágenes del Capitolio y del monumento en honor a los caídos en Vietnam (Vietnam Veteran’s Memorial Wall), en Washington y por debajo sonando el torbellino musical creado por el siempre genial compositor y músico Philip Glass. El sol del amanecer reflejado sobre esos miles de nombres inscritos en la piedra negra, es un mensajero de la tragedia que se describirá a continuación, y la imagen constituye en sí misma el anuncio de una postura moral de respeto y admiración hacia quienes lucharon y cayeron allí. Un primer montaje de la película se pasó en el Pentágono el 15 de mayo de 1987 y 263 Cfr.: GONZÁLEZ-FIERRO, Francisco Javier. Toda la guerra del Vietnam en cine y televisión. Madrid: Cacitel, 2008, p. 66. 264 HONEYCUTT, Weldon. Teniente coronel al mando de las operaciones por la toma de la cota 937. Citado por GONZÁLEZ-FIERRO, Francisco Javier. Toda la guerra del Vietnam en cine y televisión. Madrid: Cacitel, 2008, p. 66. 265 CARABATSOS, James. citado por: SUID, Lawrence H. Guts & Glory: The Making of the American Military Image in Film. Lexington: University of Kentucky, 2002, p. 528. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 337 tras el visionado, el general C.D. Bussey, Jefe de Relaciones Públicas del Ejército, recomendó que el Departamento de Defensa diera su visto bueno. Lo hizo “totalmente consciente de que esta película es por lo general un retrato, realista y conmovedor, aunque a menudo brutal, de los americanos en la guerra”266. Sin embargo, Bussey presionó a los productores para que hicieran dos cambios. Primero, el lenguaje obsceno era excesivo, a menudo innecesario, y necesitaba atenuarse. Segundo, la escena del jacuzzi debía ser editada. Los preliminares de alto contenido sexual, ocultaban el sentido del diálogo. Bussey no ponía objeciones al diálogo en sí, sino a que las imágenes eróticas restarían atención, cuando los sargentos hablan con las prostitutas quejándose de que los vietnamitas del Sur no estaban interesados en luchar en la guerra. Prostituta: ¿Me llevarás contigo al mundo? Worcester: ¿Al gran mercado? Prostituta: EL ARVN267 ya no sirve. Está harto de su puta guerra. Worcester: ¿Mi puta guerra? ¿Has dicho mi puta guerra, verdad? Worcester está indignado y Frantz le tiene que calmar. Prostituta: Yo no le engaño. A los americanos les gusta luchar; al vietnamita, sólo unos minutos. Lo cual describe la realidad sólo a medias, ya que en ocasiones, por ejemplo durante la Ofensiva del Tet, el ARVN operó con gran efectividad en el campo de batalla. Surge así el tema, que también estaba presente en La Chaqueta Metálica, de que era una guerra que debían librar los jóvenes sudvietnamitas y no los estadounidenses. Aunque, 266 BUSSEY C.D. citado por SUID, Lawrence H. Guts & Glory: The Making of the American Military Image in Film. Lexington: University of Kentucky, 2002, p. 532. 267 Siglas de Army of the Republic of Viet Nam, es decir las fuerzas armadas de Vietnam del Sur. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 338 como ya apuntamos en el capítulo 2, el Norte comunista estaba apoyado por miles de cubanos, chinos y rusos. Pero esa es la sensación que el diálogo nos trata de transmitir, que el soldado estadounidense no comprendía del todo por qué tenía que cargar con el peso de una guerra que no era la suya. Lo mismo les recurría a los soldados de raza negra, combinado con el hecho de que pensaban que era una guerra “de los blancos” que a ellos no les debería de importar, ya que en los Estados Unidos eran segregados y discriminados. Aunque en el filme se deja ver que los soldados de raza negra forman un grupo unido, con Doc como líder, cuando en las conversaciones sale a relucir algún tema racial, todo se salda con una sonrisa y un saludo. La camaradería está siempre por encima de la llamada “línea Manson”, la frontera imaginaria que separa a blancos y negros. Cuando tras una leve discusión Doc se reconcilia con Beletsky y se saludan entrechocando los puños al estilo de Harlem; Doc está reconociendo que son todos hermanos de sangre y que, en definitiva, las diferencias de casa se han disipado en Vietnam, ya que aquí todos son explotados y utilizados y hacen el papel de “negros”. Cuando Doc es herido de gravedad en uno de los asaltos a la colina, Frantz y Beletsky, que están muy afectados, le intentan dar ánimos. Lo que Doc responde está en la línea de superación de las diferencias raciales. Doc afirma que “todos somos negros en esta colina. [...] Tomad la colina, y esos hijos de puta en el mundo, nunca me podrán quitar eso”. Aunque hay otros episodios relacionados con el racismo que no acaban bien. McDaniel sabía por un chivatazo que iban a ir al Valle de Ashau y como le quedaban pocos días para licenciarse, intentaba alejarse de la zona de peligro: McDaniel: Vamos sargento. Usted sabe que yo no sirvo para ir allí. Doc no me dará la baja. Destíneme al puesto de mando. Doc: No hay negros en el puesto de mando, hermano. Allí son todos blancos hijos de puta. También en una escena en el prostíbulo, el racismo hará su aparición cuando todos están bebidos y borrachos: El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 339 Doc: ¿Qué estás haciendo tú en Vietnam, chico? Bienstock: Me alisté, hermano. Doc: Tú sabrás. Y mis hermanos siguen aquí porque son unos negros sin educación. Languilli: No digas tonterías. Habrá otra pequeña pelea, pero al final la reconciliación es necesaria, porque todos ellos están juntos fuera del “mundo”, ése al que se refería Doc antes de morir. “El mundo” son los Estados Unidos, y también son todos los que no están en la guerra, los que se han librado, ocultado, los emboscados de la retaguardia y ese “mundo” parece estar tan lejos para los soldados que mueren y luchan a diario como si fuera otro planeta. El planeta de los civiles, donde ocurren cosas como éstas cuando uno vuelve de permiso a pasar unos días con su familia: Worcester: En Auckland nos recibieron unas preciosidades ya sabéis, el pelo les llegaba hasta el mismo culo y... tenían bolsas llenas de cagadas de perro. No era nada [...] A un vecino del barrio le llamaban para alegrarse de que hubiesen matado a su hijo, los rojos que están sentados en la cima de la colina [...]. Hasta Vietnam también llegarán ecos del “mundo” en forma de cartas de las novias de los soldados. La de Bienstock le anuncia que “ya no va a escribirme más. Sus amigas del instituto dicen que es inmoral que me escriba”. Mientas que la de Beletsky afirma que le esperará y que comprende él busque compañía femenina si lo necesita. Además, dice que le duelen las cosas terribles que se dicen sobre los soldados y que le parecen injustas. En cuanto a Worcester, cuando Frantz le pregunta que si su mujer le escribe, tiene que contestarle que no. Worcester, que está más afectado por la dureza de la guerra que el más monolítico Frantz, se quejará amargamente sobre lo que ocurre “en casa”: El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 340 Worcester: Tenía usted razón, en casa todo el mundo ama a todo el mundo, señor. Ellos se hacen tatuajes en las frentes y se ponen pegatinas de amor en sus camisas floreadas. Ahí en casa aman a todo el mundo, a los gatos, a los perros, a los negros, los chicanos, a los italianos, a los judíos. También aman a las albóndigas y tienen un gran cariño al Pato Lucas. Podéis creerme, tienen pegatinas de todos. Aman a todo el mundo, menos a uno. En la película, la retaguardia es percibida como el rebaño de ovejas desagradecido que insulta al perro pastor y que confunde sus colmillos con los del lobo. Los que tienen que hacer el trabajo sucio para que los de casa estén tranquilos, soportan las penalidades de la batalla y además el desprecio y el olvido de sus compatriotas. Aunque en el filme las escenas de combate son intensas, auténticas y están rodadas con una honestidad impactante, La colina de la hamburguesa es mucho más que una simple película de acción y temas candentes como el movimiento anti-guerra, salen a menudo a colación, como en una clase que Frantz da a su pelotón con la ayuda de un desertor nordvietnamita que cruza bajo las alambradas: Frantz: De guardia, escribiréis cartas y os tocaréis el nabo pensando en la novia. Olvidadla, algún cabrón se la estará follando ahora en nombre de la paz. [...] Mientras pensáis en la paz, en el amor y en si deberíais estar o no aquí, Han os va a cortar el cuello. Los nordvietnamitas se corren de gusto viéndoos morir. A lo mejor tenéis problemas de conciencia con esta guerra, habéis ido a manifestaciones, pintáis símbolos de la paz por las paredes y os oponéis. En cuanto al retrato del enemigo, el filme se sale también de la línea general y superando tímidamente el etnocentrismo, deja ver a unos nordvietnamitas tenaces y sufridos, dignos contrapartes en la lucha y tan humanos como los estadounidenses. Entre las pertenencias de un nordvietnamita muerto encuentran la foto de una bella joven, su novia y en el asalto a la colina, vemos como los comunistas se refugian con valor y abnegación en los subterráneos para evitar ser abrasados por el napalm. El enemigo es duro e implacable, pero también sufre y se presenta con una humanidad El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 341 antes no vista en este tipo de cine. Los periodistas, señalados por muchos como los grandes culpables del fracaso de la guerra, saldrán peor librados. Un frívolo reportero de guerra, entrevistará al sargento Franzt al bajar de uno de los sanguinarios asaltos. Periodista: Los mandos piensan que no sois capaces de tomar la colina. ¿Qué tiene que decirme a eso? Hasta el senador Kennedy dice que la guerra está perdida. Frantz: A usted le gusta la mierda, ¿verdad? Es su trabajo, una historia. Está como un buitre cabrón esperando que se muera alguien para hacer hace una foto. Periodista: Es mi trabajo. Frantz: Les tengo más respeto a esos pequeños hijos de puta. Por lo menos luchan por algo; usted hace fotos. Probablemente, usted ni follará. Tomaremos esa colina. ¿Se entera? Usted no tiene ningún derecho a estar aquí. ¿Lo comprende? El sargento Frantz es el personaje que más destaca sobre los demás, pero a diferencia de Platoon y de Los chicos de la compañía C, ésta es una película que aunque sigue las vicisitudes de un grupo humano muy concreto, el “tercer pelotón”, no permite que las figuras individualizadas se impongan a la visión de conjunto. Los personajes, algunos más definidos que otros, son más bien parte de un mismo espíritu y una manera de actuar homogénea, y sus peculiaridades no llegan a adquirir demasiado protagonismo. A ello contribuye también un reparto de jóvenes y casi desconocidos actores, que dan a la película un carácter de verismo y autenticidad. Estamos aquí ante un personaje colectivo, algo así como si se tratara de la tripulación de un barco o de una multitud268. Aunque es cierto que tres personajes destacarán algo por encima de los demás. Se trata de los sargentos Worcester (Don Cheadle) y Frantz (Dylan McDermott) 268 GONZALEZ, J.F. Aprender a ver cine: la educación de los sentimientos en el séptimo arte, Madrid: Rialp, 2002, pp. 56-58. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 342 y del medico, Doc (Courtney Vance). Desde luego si hay un empleo militar objeto de la atención especial del cine en general y del de Vietnam en particular es el de sargento: Son esos duros de buen corazón, que aprecian realmente a sus muchachos, a los que nunca dejarían en la estacada. Les vemos en primera línea, junto a sus soldados, o rompiéndose los cuernos para que se conviertan en hombres hechos y derechos y puedan sobrevivir a una guerra. En el cine bélico, el sargento es el padre de la tropa, un tipo duro como el acero, generalmente bastante cerca de la mala bestia; pero que, en algún lugar de su pechera cargada de hierro y agujereada en mil batallas, esconde un corazón dedicado por entero al único hogar que ha conocido: el Ejército269. Pero estos sargentos no son como los que estamos acostumbrados a ver en otros filmes sobre Vietnam, sino que están tan cerca de sus soldados que casi no se diferencian de ellos. Tienen que mandar, sí; y lo harán enviando a sus hombres a la muerte, pero ellos van siempre disparando en cabeza, dispuestos a ayudar a todos y dando las órdenes con una discreta serenidad llena de autoridad. Worcester morirá –en la última parte del filme– con el cuchillo en la mano y roto por las heridas que le cubren de sangre, tras surgir de entre el polvo y el humo de la guerra, acogido en los fraternales brazos del sargento Frantz. La escena se acerca a la iconografía religiosa de la Pietà con una conmovedora imagen donde el sargento Worcester descansa al fin de tanto horror. Si embargo, la película no deja lugar a la relajación y ya desde los primeros minutos tras los créditos iniciales, nos encontramos directamente con un encarnizado combate en el que un pelotón guiado por Frantz se retira hacia la zona donde han de recogerles los helicópteros. Hay varios heridos y sus camaradas cargan con ellos de forma abnegada bajo el fuego enemigo. El grupo finalmente parece sitiado y toma posiciones defensivas en círculo, mientras el enemigo los va rodeando; es casi una recreación de la escena en la que Custer y sus jinetes del Séptimo de Caballería han desmontado y se defienden a la desesperada en un círculo humano en Murieron con las botas puestas (They Died with their Boots On, Raoul Walsh, 1941)270. En el cerco, en la zona de recogida, la situación se vuelve insostenible y los actos de camaradería y de auxilio a los heridos se multiplican. No se deja a nadie atrás, herido o desvalido y todos 269 RODRIGUEZ, H.J. El cine bélico: la guerra y sus personajes. Barcelona: Ediciones Paidós Iberia, 2006, p. 161. 270 Biopic sobre el famoso militar estadounidense George Custer, desde sus días de cadete en la academia militar de West Point, hasta su muerte en la batalla de Little Big Horn, en 1876. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 343 se arriesgan ayudando al compañero en apuros. Ya en el helicóptero que les saca del infierno, el médico, Doc, hace todo lo posible por mantener consciente al soldado que está más gravemente herido. No hay frialdad y desapego como ocurría en La chaqueta metálica, aquí hay grandeza, intensidad y profundidad de sentimientos hacia los demás soldados, como no habíamos contemplado antes. Aquí los soldados no son retratados como sádicos o desequilibrados, sino que se representan como inseparables camaradas, dispuestos a arriesgarse siempre por sus hermanos de armas y valientes en el combate. Si La chaqueta metálica tenía un aura plástica, surrealista y estéril, La colina de la hamburguesa, cuarta historia sobre Vietnam aparecida en menos de un año, posee la textura del barro, la sangre, los gritos de dolor y la metralla humeante. Sin embargo, su tardía aparición creó un obstáculo casi insuperable que lastró su éxito en taquilla, dejando al margen su gran calidad. Además, su argumento no ofrecía un final alentador, ni un rito de iniciación, ni siquiera un sentido de triunfo militar. Su visión es simple; más sincera y directa que la de casi todas las demás películas de Hollywood sobre la Guerra de Vietnam. A pesar de ello es también una de las menos conocidas y por ello menos visionadas y analizadas, algo que hemos comprobado en busca de referencias bibliográficas sobre el filme. Pero al igual que Platoon y La chaqueta metálica, describen el Vietnam a través de las experiencias del soldado medio. Según el escritor y coproductor del filme, Jim Carabatsos –veterano de la Guerra de Vietnam–, ese es el único nexo común entre las tres historias: “Son películas drásticamente diferentes”271. Afirma que La colina de la hamburguesa es la primera película en retratar con exactitud la guerra tal como la vivió el soldado común. Carabatsos opinaba que Platoon y La chaqueta metálica eran: [...] películas políticas en el sentido de que sus soldados sólo parecían usarse como metáforas de las fuertes creencias de los que estaban involucrados en la realización de esas películas [...] Creo que el propósito de la historia era presentar los puntos de vista políticos de los cineastas272. Por el contrario, afirmó que ninguna persona involucrada en la producción de La colina de la hamburguesa tenía ese mismo interés: “Todos dijimos que ésta es una película sobre soldados, y yo no iba a sacrificar a un soldado de diecinueve años para 271 SUID, Lawrence H. Guts & Glory: The Making of the American Military Image in Film. Lexington: University of Kentucky, 2002, p. 528. 272 CARABATSOS, James. citado por: SUID, Lawrence H. Guts & Glory: The Making of the American Military Image in Film. Lexington: University of Kentucky, 2002, p. 529. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 344 presentar mis propias ideas políticas”273. De hecho, una de las vocaciones de la película es la recreación física de las sensaciones, del estremecimiento y el cansancio, de la impotencia, de la acometividad calmada, de las experiencias agotadoras y extremas que soportaron aquellos paracaidistas que lucharon en la batalla por la posesión de la cota 937. La producción se hizo con la plena cooperación del Departamento de Defensa, algo difícil de obtener y que da cuenta de que, si el proyecto era visto con buenos ojos por el Pentágono, su discurso no debe de estar muy lejos de lo que sentía la familia militar sobre el Vietnam y su memoria. Pero Irvin, con tal cantidad de medios y artificios a su alcance, se aleja de las tentaciones megalómanas de las que Coppola no se libró, y evita crear una excesiva belleza visual que exalte el esteticismo del combate. Aquí la lucha no está idealizada, sino que cualquier brillo metálico ha sido tapado por un puñado de barro salpicado de sangre oscura. Para Carabatsos, Oliver Stone y Stanley Kubrick malinterpretan esencialmente a los soldados corrientes que lucharon en Vietnam, al describirlos como “idiotas”. En particular, había dos escenas de Platoon que le molestaban especialmente porque según él dañaban la reputación de los soldados norteamericanos: “Si dices que es típico que en una sección de infantería americana o un pelotón, un sargento de sección mate al líder del pelotón y un tío nuevo mate al sargento de la sección…(entonces). Diría que deberíamos cerrar el ejército y cerrar nuestras fronteras”274. Además, expresa su preocupación acerca de que la audiencia puede confundir los personajes y situaciones que Stone y Kubrick utilizan para encauzar sus propias ideas antibelicistas, con la realidad de cómo se comportaban los soldados en combate: “Las metáforas son peligrosas” –añade. “El retrato de los soldados como incompetentes, no como parte de nuestra sociedad, creo que es peligroso, porque cuando oyes a la gente hablar hoy sobre ir a Oriente Medio o Sudamérica, dirán «bien, vamos a hacerlo mejor esta vez. Vimos aquellas películas, y sabemos que los soldados en Vietnam eran una panda de idiotas y esta vez enviaremos a mejores soldados»”275. 273 Ibíd. 274 Ibíd. 275 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 345 Ninguno de los soldados retratados en La colina de la hamburguesa se muestra como un tarado rednec276, pero tampoco se plantean críticas frontales hacia lo que están haciendo en Vietnam. Están allí y su deber es luchar, esa es la única realidad que importa. Los soldados no dudan de su deber y se burlan de las consignas radiadas por Hanoi Hanna277. Cuando los dos sargentos se reencuentran, antes de que trasladen a todos al escenario de operaciones de la colina, hacen referencia a las promesas comunistas de dar tierra cultivable a los estadounidenses que abandonen las armas y deserten: Worcester: ¡El sargento Frantz! Yo creía que te habías comprado un búfalo y un arrozal para poder cagar. Por cierto que fuera de la pantalla, no era sólo la comunista Hanoi Hanna quien hablaba desde los micrófonos de Radio Hanoi. La mismísima Jane Fonda, la considerada “novia de América” –mucho antes que Julia Roberts– se ofreció para hacer un programa en Radio Hanoi durante el que realizó unas ocho intervenciones con proclamas en contra de los Estados Unidos y sus tropas, de las que transcribimos una breve muestra: Usar estas bombas o permitir el uso de estas bombas es lo que hace un criminal de guerra[...] Examinad las razones invocadas para justificar que cometáis un asesinato por el que se os paga [...] no sé lo que vuestros oficiales os dicen [...] pero (sus) armas son ilegales y no es sólo retórica [...] los hombres que están ordenando utilizar estas armas son criminales de guerra según el derecho internacional, y en el pasado, en Alemania y Japón, los hombres que han cometido este tipo de crímenes fueron juzgados y ejecutados278. Cuesta imaginar qué hubiera pasado si por ejemplo, Rita Hayworth, aceptando 276 Redneck es el apelativo que se da a los hombres de rasgos caucásicos procedentes de zonas rurales y apartadas (normalmente descendientes de irlandeses) del sur de Estados Unidos. Hollywood los ha representado como personajes racistas, violentos y poco inteligentes. 277 Así se conocía a Trịnh Thị Ngọ, la principal locutora de la radio comunista de Hanoi. Instrumento de la guerra psicológica contra los soldados estadounidenses, emitía consignas en inglés animando a la deserción e intentaba destruir la voluntad de las tropas norteamericanas luchar sembrando el desánimo. 278 FONDA, Jane, citada en: Jane Fonda committed treason, and that’s NOT a myth. Hot Air, 9/4/2010 [en línea]. Disponible en: http://hotair.com/greenroom/archives/2010/04/09/jane-fonda-committed- treason-and-thats-not-a-myth/ [consultado el 29 de mayo de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 346 una invitación del Dr. Goebbels hubiera hablado en 1945 desde Radio Berlín a las tropas estadounidenses en Europa pidiendo su rendición... En el filme, más tarde, en un paréntesis de los combates que tendrán lugar en la colina 937, el radio operador sintoniza Radio Hanoi “[...] a lo mejor algunos gilipollas le hacen caso y nos demuestran lo gilipollas que somos”, comentan pensando en que alguno puede haber desertado, seducido por las promesas de la voz femenina de la locutora. Hanoi Hanna dice por la radio que envía un mensaje especial a “las Águilas Aulladoras” de la 101 División Aerotransportada: “Te pueden matar en cualquier momento del día o de la noche. La muerte como tu sombra, te sigue a todas partes”. Más allá de ser una monolítica historia de combates, las referencias a las ideas pacifistas y los sentimientos sobre la guerra abundan en las conversaciones de los soldados de La colina de la Hamburguesa, cuando están alejados de las operaciones y pueden relajarse, incluso entre los suboficiales. Tras la muerte de uno de sus hombres, Frantz se siente indignado: Frantz: Estamos recorriendo este país de arriba abajo desde que he llegado. ¿Para qué? Worcester: Mira, cuando vuelvas podrás tirar tus botas, te dejas barba y te haces un jipi protestón. No quiero oír esas chorradas en el primer pelotón. Frantz: Conozco demasiados hombres, Worcester y no creo que ninguno de ellos valga lo que vale toda la República de Vietnam. Worcester: Mira, simplemente no les falles a tus hombres. En otro paréntesis de la guerra, los soldados hablan sobre lo que harán cuando vuelvan a casa y se hace presente el tema del aislamiento del veterano, aunque con algunas sorpresas frente a tratamientos anteriores y previsibles: Motown: Estaba con toda mi familia y me dije a mi mismo. Motown estás El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 347 engañándoles. Ayer estabas bombardeando el valle de Ashau y ahora estás en casa con tu familia. A McDaniel (Don Santiago) �, afroamericano y amigo de los también negros Doc (Courtney Vance) y Motown (Michael Patrick Barquero), le queda poco para licenciarse y volver a casa; es un short-timer279 y ya se imagina de vuelta “en el mundo”: McDaniel: Voy a pasear por la avenida central con mis botas, mis medallas... Joder qué maravilla. Beletsky: ¿Te vas a poner el uniforme? Doc: Este hombre ha estado luchando por los jodíos Estados Unidos Blancos de América. ¿Y tú te atreves a decirle que no se ponga el uniforme de paraca? McDaniel morirá en combate, es un soldado de una pieza, como todos los que retrata el filme y lucha como todos. No se queda rezagado intencionadamente en el primer asalto a las trincheras enemigas de la colina, sacrificio que le costará la vida. Tras el combate, el novato Languilli está excitado y olvida lo ocurrido a su camarada: Languilli: Lo hemos hecho bien. Hoy sí que nos han desvirgado ¿verdad sargento? Frantz: Hoy han matado a uno. Es lo único que ha pasado. Doc: Tú sabías que a pesar de todo, ese nombre no se iba a descuidar, tú sabías que ese hermano haría su trabajo. Frantz: ¿Entonces, por qué no le diste la baja? 279 Véase anexo Namspeak en p. 444. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 348 Doc: ¡Porque estaba completamente sano! Los hombres que se muestran en esta película son reales, humanos y valientes. Son entregados y se muestran orgullosos de servir a su país, incluso aunque se sientan racialmente discriminados. Mientras ojean revistas y leen la correspondencia, hablan bromeando de por qué no se habrán ido a Canadá o matriculado en una carrera en la universidad para librarse del servicio militar. Doc afirma con ironía: “Deberíais daros cuenta de que los hermanos están aquí porque no pueden pagarse una educación”. A lo que Beletsky responde que hay “muchos blancos en la guerra”. Tras la muerte de McDaniel, el sargento Frantz se muestra decaído, pero Worcester pone las cosas en su sitio: Worcester: Ya sabes, aquí matan a la gente. Frantz: No por favor, no me digas que murió por Dios, la Patria y por la 101 División Aerotransportada. Worcester: Oye tú; yo no le diría a nadie semejante chorrada. McDaniel no ha muerto por nada, no ha dejado sus jodidas tripas en el puto camino, en el puto valle de Ashau por el hogar, las medallas, ni esas pijadas. Se echó al hombro la automática y murió por ti y el tercer pelotón. Al menos no le quites eso. El soldado McDaniel fue fiel a su deber y a sus compañeros hasta el final, y el tema del deber está presente durante toda la trama. En otro de los descansos entre combates, Frantz habla de un amigo suyo prófugo que huyó a Canadá, a lo que Beletsky responde que “eso hay que respetarlo”. Pero el sargento Frantz dice que no lo puede aprobar: “Si no quieres matar a nadie; de acuerdo no uses tu arma. Yo lo único que pido es que todo el mundo se moje con los demás. No hace falta que te guste. Tienes que presentarte”. A ellos tampoco les gusta, están allí porque les han llamado o bien se han presentado voluntarios. Es su deber, pero ninguno de ellos ama la guerra. Tampoco el El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 349 director se recrea en mitificar la maquinaria bélica y aquí las imágenes de los helicópteros, cuando aparecen para llevar a los paracaidistas al valle de Ashau, son tristes, como simples libélulas oscuras que se mueven con lentitud, apenas visibles en el horizonte; no son gloriosos y brillantes como en Apocalypse Now. La colina de la hamburguesa es un fenómeno singular en el cine sobre la Guerra de Vietnam, así lo reconocía Irvin que esperaba que las películas anteriores como Platoon hubieran servido para preparar a la audiencia estadounidense para su película: Había cosas que quería recordar a la audiencia también. Quería enseñarles que allí los soldados eran simples niños. Se les pidió que hicieran cosas indecibles en las condiciones más horrorosas de los campos de batalla, y sin embargo conservaban su humanidad. Pasé una de las tardes más divertidas de mi vida escuchando a los Marines intercambiar chistes mientras esperaban un ataque. Eso era lo patético. Por eso, creo que La colina de la hamburguesa es una celebración de la humanidad sencilla y del heroísmo simple de estos niños que se enfrentaban a las condiciones más horrorosas280. John Irvin pensaba que la fuerza de esta estampa venía de las experiencias de primera mano de Carabatsos en Vietnam, que él mismo reforzó con su propia experiencia en la guerra: “Estoy seguro de que se me pidió que hiciera la película porque yo había estado en Vietnam. Eso no me autorizaba para hacer la película. Sólo me cualificaba para hacerla”281. El director trata de depurar la imagen de la guerra, presentándola, no como se vio en Platoon, sino como una noble lucha llevada a cabo por soldados sufridos y valerosos. Las imágenes de los soldados arrastrándose colina arriba entre el barro y las trincheras, bajo un fuego enemigo que no cesa, crea una poderosa e impresionante representación de la lucha, es como una pesadilla en la que todos los esfuerzos y las bajas, no sirven para nada. El barrizal de la colina que hace resbalar a los hombres, parece también una metáfora sobre la experiencia de Vietnam. Aunque Irvin quiso homenajear al soldado de Vietnam, lejos de Los Boinas Verdes, aquí no hay un mensaje propagandista a favor de la guerra o sus motivaciones. Todas estas imágenes sirven no sólo para reforzar la declaración pasada 280 IRVIN, John, citado por SUID, Lawrence H. Guts & Glory: The Making of the American Military Image in Film. Lexington: University of Kentucky, 2002, p. 533. 281 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 350 por alto de la película; lo absurdo de tener que tomar una colina insignificante a un alto precio sólo para abandonarla inmediatamente después. Cualquier película que lo muestre o cualquier libro que lo describa, tiene que comunicar inevitablemente una declaración antiguerra282. La descorazonadora secuencia en la que los paracaidistas son acribillados por error por el fuego de las ametralladoras de los helicópteros estadounidenses –fiel a la realidad de los hechos–, es como una pesadilla absurda que nos habla de todo el valor, la abnegación y las jóvenes vidas que se derrocharon allí para nada. Pero en comparación con el resto del cine sobre Vietnam, La colina de la hamburguesa concede al menos una oportunidad al auténtico heroísmo, tanto individual como colectivo. Sobre todo este último, el valor abnegado de un grupo de hombres que cooperan entre sí formando una piña, será más elogiado. Los soldados individuales no destacan por sí mismos ya que la personalidad del pelotón no deja lugar al protagonismo de los individuos aislados283. 282 SUID, Lawrence H. Guts & Glory: The Making of the American Military Image in Film. Lexington: University of Kentucky, 2002, p. 534. 283 FLOYD, Nigel. “Hamburger Hill” en: Monthly Film Bulletin 54.643 (August 1987): 242. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 351 4.10. Tigerland (2000) Titulo Original: Tigerland Año: 2000 Duración: 109 Min. País: Estados Unidos Director: Joel Schumacher Guión: Ross Klavan & Michael McGruther Música: Nathan Larson Fotografía: Matthew Libatique Reparto: Colin Farrell, Matthew Davis, Clifton Collins Jr., Cole Hauser, Nick Searcy, James McDonald, Shea Whigham, Dane Northcutt. Producción: New Regency-Haft Entertainment Production. Productor: Aaron Milchan. Rodado en formato 16mm y dirigido por Joel Schumacher, Tigerland (2000) es un filme que aunque se centra en el periodo del entrenamiento y la deshumanización de los soldados que iban a ser destinados a Vietnam, se aleja de las alambicadas situaciones compuestas por Kubrick en la primera parte de La chaqueta metálica. El despiadado método de fabricar soldados es el mismo, pero aquí ninguna de las escenas aporta el más leve atisbo de irónica comicidad. Sobre la película, Jamie Russell afirma que: “Mezclando el anti-autoritarismo con un oscuro trazo de pesimismo, Tigerland ocupa, de manera consciente, una postura anti-guerra. Sin embargo también tiene profundidades escondidas”284. Aunque lo cierto es que la película en ocasiones cae en falsos tópicos, como el de que el reclutamiento afectaba sobre todo a los blancos pobres de la Norteamérica profunda y a los negros desfavorecidos. El único personaje mostrado que ha recibido 284 RUSSELL, Jamie. Vietnam War Movies. Harpenden: Pocket Essentials, 2002, p. 34. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 352 educación universitaria es Paxton (Mattew Davis) un joven que se ha alistado voluntario para buscar la inspiración que le ayude en su incipiente afición literaria y escribir sobre la guerra como James Jones o Hemingway. Por cierto, figura esta la del escritor aficionado que hemos visto antes en Los chicos de la compañía C y en La chaqueta metálica. La voz en off de Paxton asume el papel del narrador omnisciente y relata hechos ya pasados, añadiendo cierta mitificación a la historia. En este sentido, la película mantiene algunas conexiones con Platoon y con La colina de la hamburguesa, en tanto posee una evidente condición de homenaje, esta vez a un antihéroe y a los que se opusieron a la guerra, y también conecta con Apocalypse Now, Platoon y La chaqueta metálica en el uso de la voz en off –recurso por lo demás, denostado por numerosos teóricos de la cinematografía. La tendencia al uso de la voz en off viene dada por la inexistencia de la figura de un héroe fiable285. Pero en Tigerland la voz en off está por encima de las circunstancias de la historia, no ocurre como en los otros filmes a los que nos hemos referido: “En Apocalypse Now, La chaqueta metálica y Platoon, los narradores nunca poseen totalmente el control. Son víctimas de fuerzas externas”286. Paxton, es en realidad el alter ego del guionista Ross Klavan, quien durante su período de servicio en 1971, realizó la instrucción de combate en el centro de entrenamiento conocido como Tigerland, en Fort Polk, Louisiana. Klavan ha trasladado sus vivencias al guión de la película y también el personaje principal de Roland Bozz (Colin Farrell) está basado en un soldado que él mismo conoció. La película expone en parte, la frustración y la desesperación que habían afectado a los Estados Unidos y su ejército en 1971 –el descontento que Bozz agita entre sus amigos reclutas es la exteriorización de lo que muchos pensaban por entonces, que la guerra era ya sólo una inútil pérdida de vidas. Los mismos instructores señalan que “estamos perdiendo esta guerra”. Tomando una situación análoga a la vista en la primera parte de La chaqueta metálica como su punto de partida, Tigerland actualiza la visión del campo de entrenamiento y nos lleva al período final de la guerra, cuando el rechazo a la intervención militar era de más del 70% y los gobernantes de los Estados Unidos buscaban desesperadamente una solución digna de retirada, que pasaba por la 285 WILLIAMS, Tony. “Narrative Patterns and Mythic Trajectories”. en: ANDEREGG, Michael A. Inventing Vietnam: The War in Film and Television. Philadelphia: Temple UP, 1991, p. 124. 286 Ibíd. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 353 “vietnamización”. Es decir, formar y equipar mejor al ARVN (Ejército de Vietnam del Sur) para que éste cargase sobre sus hombros todas las operaciones de la guerra. Si los políticos aprendieron algo en Vietnam, fue que las bajas propias aumentan el rechazo y en 1971, año en que se ambienta el filme, ya eran enormes: Desde la guerra de Vietnam, las autoridades se han percatado de que el público norteamericano sólo apoyará las operaciones militares si el costo humano de la guerra, medido en las bajas en combate, es pequeño. El público en general, siguiendo este argumento, es muy sensible a las pérdidas humanas, y esto establece severas restricciones sobre cómo puede ser usado el poder militar estadounidense. Los líderes políticos que se involucren en costosas aventuras militares se enfrentarán a su propia muerte segura en las urnas. Los estadounidenses dejan de apoyar las operaciones militares que producen bajas, y los votantes castigan a los líderes políticos que las dan a luz287. En 1971 todos estaban cansados de la guerra, incluso los militares y por supuesto, el público en general, tal y como podemos ver en la tabla adjunta. El cansancio de la guerra se deja sentir en todo el filme. Bajas en combate y apoyo popular en la Guerra de Vietnam288. 287 GELPI, Christopher; FEAVER, Peter; REIFLER, Jason Aaron. Paying the Human Costs of War: American Public Opinion and Casualties in Military Conflicts. Princeton: Princeton UP, 2009, p. 1. 288 Ibíd, p. 29. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 354 También el tratamiento de la imagen, responsabilidad del director de fotografía Matthew Libatique, con colores desvaídos, casi imperceptibles y una textura granulada, simboliza ese oscuro agotamiento. Es cierto que además, ese tratamiento visual y el uso constante de la cámara en mano son parte de la estética del movimiento cinematográfico Dogma 95 al que Schumacher se adhiere. Así, algunos de los personajes de la película son soldados renuentes y desengañados que no creen en las motivaciones para hacer la guerra y que tampoco tienen ya la necesaria confianza en la capacidad del ejército estadounidense para ganar la contienda; enquistada y que pesa como una losa sobre la sociedad estadounidense de los 70. La influencia del activismo anti-guerra de los 60 había conseguido que los reclutas tuvieran una actitud muy escéptica sobre el hecho de tener que ir a luchar a Vietnam, una guerra que se percibía, gracias a los medios de comunicación, como totalmente impopular e injusta. La encarnación de todo ese desencanto y antimilitarismo insolente, será el recluta Roland Bozz (Collin Farrell) que deliberadamente rompe todas las reglas, se insubordina constantemente y se muestra indomable frente a los duros castigos. Ni siquiera el hecho de ser arrestado o golpeado tiene ningún efecto en él. Schumacher nos presenta a Bozz al inicio del filme, saliendo del calabozo tras un arresto y siendo conducido por un Policía Militar de vuelta a su unidad. Su historial conflictivo no deja lugar a dudas acerca del personaje. Policía: La próxima vez no será un fin de semana en el calabozo, soldado. La próxima te aseguro que te harán un consejo de guerra en toda regla. Quizás te caigan dos años de trabajos forzados en Leavenworth. ¿Te gustaría eso, listillo? [...] Llevas tres meses en el ejército y casi siempre entre rejas. De vuelta a su compañía, Bozz es trasladado en camión con el resto y finge leer la novela antibelicista de Dalton Trumbo ”Johnny cogió su fusil” como gesto provocador. Durante el trayecto tendrá que encararse con Wilson (Shea Whigham) un auténtico redneck del sur, fanático, violento, racista y en el fondo también cobarde y débil. En el camión, Wilson habla de Bozz como si éste fuera otra persona: “En mi opinión, Bozz, ese tipo; es un maldito cobarde”. Llama la atención el hecho angustioso de que ya no El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 355 son sólo los policías militares, o los sargentos instructores quienes están al cargo de la función coercitiva, sino que son los propios compañeros de Bozz. Ocurre algo aquí, similar a lo que pasaba en La chaqueta metálica cuando todos linchan al recluta Patoso. Pero en este caso el mal está localizado en un foco muy concreto: Wilson y su amigo sureño Hicks (Dane Northcutt) que apoya sus radicales y malintencionadas actitudes. A lo largo del filme, Wilson encarnará a la parte de los estados unidos más ultramontana y execrable, diseñando Schumacher y Klavan, situaciones demasiado poco creíbles por lo maniqueo de las mismas y que rozan lo panfletario. La intolerancia racial se presenta de la mano de Wilson, curiosamente en una unidad donde casi todos son sureños, el tema se plantea más como una patología individual y no como un problema social más generalizado. En cuanto a los personajes de raza negra, se mantienen relegados a un segundo plano en la historia, hasta que se muestran activos para ayudar a Bozz contra el odiado Wilson. Tras la tensa conversación con Wilson, Bozz sale al lateral del camión y se agarra por fuera. Cualquier cosa que se salga de su sitio no está permitida. El simbólico gesto de libertad de Bozz, encaramado al costado del camión, se termina con el frenazo del vehiculo y una reprimenda del sargento. Lo que importa no es si Bozz podía resultar herido –es más peligrosa su caída al suelo por la intervención del sargento que su viaje en esa posición–, lo que quiere evitar el sargento es que Bozz no haga lo que hacen todos los demás. Hay que estar de pie cuando todos están de pie y estar sentado cuando todos lo hacen obedeciendo una orden, y esa dinámica militar es aquí llevada al extremo. Al término del trayecto, mientras el capitán de la compañía arenga a los nuevos reclutas en el campamento de instrucción avanzada, Bozz se dedica a hacer flexiones en el suelo bajo la dominación de los de los sargentos instructores. Aquí no le pegan pero le obligan a hacer flexiones hasta la extenuación. Hay que doblegar a los que se permiten ir contra las reglas y a Bozz le tienen en su lista negra. Aunque la actitud contestataria de Bozz que critica a todos y a todo, alcanzará también a su amigo Paxton. Tras haber estado ambos en la habitación de un motel con unas atractivas chicas, Paxton se ve obligado a responder a los cínicos ataques de Bozz. Paxton: ¿Y tú de qué vas? ¿De hombre absurdo en un mundo absurdo? Bozz, interpretas al tonto que lucha contra el sistema. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 356 Bozz: Sí; pero hay una diferencia, Paxton. Que soy un tonto perdedor. También saldrán a relucir las ideas de ambos sobre la guerra y su actitud ante ella: Paxton: Yo soy voluntario. Sheri: ¿Hablas de esa mierda de la guerra? Claudia: Seguro. Paxton: Sabes, en realidad lo pensé mucho, no me gusta la guerra. Incluso creo que estoy en contra, pero no estoy en contra de mi país. Bozz: Esas son ideas políticas muy sofisticadas, pero escucha este consejo de un colega. Piensa siempre en escaquearte y lárgate cantando si es posible. A pesar de su actitud rebelde, Bozz es un líder innato, algo de lo que se dan cuenta hasta sus superiores y además, se nos muestra como un hombre generoso, equilibrado y preocupado por la suerte de sus camaradas. Podría estar entre los mejor considerados, ya que no le faltan cualidades de las que en el ejército son apreciadas: valor, confianza en sí mismo, reciedumbre psíquica... Bozz puede, pero no quiere ser nada en el ejército. Ocurre lo contrario con el recluta Miter (Clifton Collins Jr.) que se convierte en jefe de sección, pero su apocada personalidad, falta de valor y dotes de mando, se pondrán de manifiesto durante unos ejercicios militares con fuego real y le valdrán una brutal paliza por parte del cruel sargento Tomas (James McDonald), y después la degradación y el arresto. Wilson tiene esperanzas de que le sea dado el puesto de responsabilidad que había tenido Miter, pero su mediocre carácter no puede competir con el de Bozz y es ignorado por los mandos, salvo para realizar tareas menores. Bozz será nombrado jefe de sección, puesto que aprovecha para ayudar a sus compañeros. Aunque tiene cualidades para destacar en ella, la posición ética de Bozz le impide ser favorable a una guerra en la que se está matando a civiles. También aborrece todo lo que el ejército significa, desde la jerarquía a la restricción de la libertad individual, El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 357 pasando por los métodos de tortura que se enseñan en Fort Polk. En este sentido, lo que anuncia Tigerland es que en 1971, la guerra en Vietnam, lejos de ser una caballerosa cruzada contra el comunismo, había degenerado hasta convertirse en un absurdo baño de sangre donde sólo los asesinos psicópatas como Wilson –un personaje que parece haber estado toda la vida esperando la guerra para encontrar sentido a su vida– podían encontrarse a sus anchas. La guerra ya no se podía ganar y eso la hacía en sí misma inmoral. Algo que ya vimos289 en las tesis de Santo Tomás: la guerra debía tener posibilidades de acabar en victoria para ser moralmente aceptable. Tampoco los instructores de Fort Polk hacen caso de las advertencias de San Agustín sobre que la guerra debía ser hecha sin odiar al enemigo290. La clase que imparte el sargento Filmore (Michael Shannon) acerca del manejo de la radio y de cómo usar su fuente de alimentación de forma pervertida para torturar a los prisioneros, habla de un odio sin límites hacia el enemigo. Filmore: Los del Vietcong no suelen soltar prenda, por eso tendréis que actuar sin contemplaciones. En primer lugar ataréis sus manos de amarillo... bajaréis sus pantalones de amarillo y le cogeréis por las pelotas. Bozz se indigna ante la inhumana demostración y se marcha de la clase, y cuando Filmore le pregunta que por qué se va, responde al instructor: ¿Por qué iba a hacerle eso a otro ser humano? Pero la tortura planificada para usar con el enemigo, se extiende como una plaga moral también a las tropas propias, ya que Miter, al no ser capaz de conseguir que Bozz regrese, es obligado a bajarse los pantalones. Finalmente a Miter no le conectan los electrodos, pero es humillado ante todos sus compañeros y su liderazgo, ya débil de por sí, se resiente. La faceta más quijotesca de Bozz se revelará en una de las muchas ocasiones en las que está castigado, y pela patatas por la noche con Paxton y Cantwell. Cuando se desvela que el jovencísimo Cantwell (Thomas Guiry) tiene cuatro hijos y que está casado con una mujer mentalmente inestable, Bozz se decide a ayudarle para pedir la baja del servicio por estar su situación contemplada en la normativa militar. 289 Véase p.123. 290 Véase p.119. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 358 Bozz: Conozco el reglamento del ejército como un preso sabe de leyes. Eres el clásico ejemplo de baja por penuria familiar. Está bien, te sacaré del ejército. Cantwell, casi un niño, también ha sufrido los abusos del sádico sargento Tomas y ha recibido una paliza, lo que ayuda a predisponer a la audiencia a su favor, pero el guionista lleva las cosas demasiado lejos y, por momentos, cae en la ridiculez al echar mano de filosofía de segunda mano y ponerla en boca del abatido soldado. Cantwell: ¿Os dais cuenta de que la misma luna que brilla tanto, nos ilumina a nosotros y también ilumina a mis hijos y a mi esposa? Es la misma luna que nos iluminará cuando vayamos a la guerra y es la misma luna que ilumina a esos pobres chicos que están bajo el fuego enemigo. ¿Sabes lo que eso significa? Cada uno de nosotros es un pedacito del todo; y el todo es una mierda. Las palabras de Cantwell despiertan en Bozz una reacción sensiblera poco creíble en un personaje tan descreído y endurecido. Pero a partir de ese momento Bozz se convertirá en el ángel guardián de sus camaradas y emprenderá, valiéndose de su conocimiento de las leyes militares, una campaña para librar a algunos de sus compañeros del servicio militar. Primero será Cantwell quien abandone el ejército y después Miter –a quien Bozz impide desertar y también autolesionarse. Cuando Bozz propone a Paxton desertar e irse a Méjico, Paxton le responde que él se alistó y que tiene un puesto allí, en Vietnam. Paxton está convencido de que tiene que cumplir con su deber o si no otro tendrá que cubrir ese hueco. La posición de Paxton no es contra su país o contra el ejército, ni siquiera claramente contra la guerra, más bien desprecia todo lo que simbolizan Wilson y los instructores: los abusos, la brutalidad y la intransigencia. La conducta de un Wilson rencoroso y vengativo, azuzado por la paliza que Bozz le ha propinado en los barracones, llegará al paroxismo en el campo de tiro. Wilson intentará matar de un disparo a Bozz, pero la pistola estaba encasquillada y éste se libra por poco. El capitán Saunders intentará tapar el asunto, en la repetición de lo que ya casi se ha convertido en una situación clásica. Los oficiales no quieren problemas y no El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 359 desean quedar en evidencia ante sus superiores, de modo que una solución que no trascienda fuera de la unidad, siempre es preferible al escándalo. Pero lo realmente escandaloso es que Wilson, un desequilibrado que ha podido asesinar a Bozz y también a Paxton cuando este trataba de ayudar a su amigo, no sea expulsado de las Fuerzas Armadas, juzgado y encerrado de modo inmediato. En el filme, corre el año 1971 y la carne de cañón para Vietnam escasea, de manera que se hace necesario aprovechar a todo el mundo. Bozz también lo sabe y cuando se vuelvan a encontrar cara a cara con Wilson en Tigerland, nos dará la clave de la presencia de éste. Paxton pregunta “¿Qué habrá pasado para que esté aquí?” a lo que Bozz responde: “Muy sencillo, que hay una puñetera guerra. Es el mejor sitio para los asesinos psicópatas”. La escena del poblado Vietcong, en el marco de los ejercicios de Tigerland, en que los del pelotón de Bozz hacen el papel de campesinos y la patrulla liderada por Wilson debe interrogarles buscando miembros del Vietcong, es una de las más reveladoras. La patrulla entra golpeando y maltratando a todo el mundo y Wilson aprovechará para a dar rienda suelta a todo su odio y rencor contra Paxton y Bozz. Se desencadena una pelea en la que Paxton acaba herido y Wilson pierde su arma por la intervención de Bozz. El sargento Cota (Cole Hauser), instructor en Tigerland y veterano de Vietnam, tendrá que actuar para detener a Wilson y los suyos. Es una representación en el campo de entrenamiento, del comportamiento inmoral de las patrullas que ya hemos visto por ejemplo en Platoon. Es cuando se maltrata sistemáticamente a los civiles, cuando no se puede saber quién es amigo o enemigo, cuando se desatan todas las ligaduras morales que normalmente sujetan las columnas de la civilización, cuando ni las mujeres ni los niños están a salvo. Ante tanta violencia y brutalidad Bozz desea escapar, tiene concertada la huida de la base en un vehículo, pero su simpatía por Paxton le impedirá dejarle solo y se quedará en Tigerland con el único propósito de protegerle. La espiral de violencia tendrá su clímax cuando Wilson, (al que sorprendentemente nunca arrestan tras cometer tropelías que llevarían a cualquiera a prisión en un ejército real) en el curso de unas maniobras dispara fuego real contra la patulla de Bozz. Sus disparos no consiguen alcanzar a nadie, pero en la confusión Bozz se las arregla para herir levemente en la cara y en un ojo a Paxton, con la intención de conseguir que le den la baja y no vaya destinado a Vietnam. Desde luego es una El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 360 maniobra arriesgada ya que podía haber dejado ciego a su amigo, pero finalmente sabremos que las lesiones no son permanentes. La forzada santificación de Bozz llega aquí a su cumbre. Cuando están siendo tiroteados Bozz tiene la sangre fría de preparar su arma de tal modo que un disparo de fogueo hiera levemente a Paxton, lo que sólo un superhombre podría hacer, calculando exactamente las lesiones que va a provocar. Y además, él que se oponía a la guerra y al ejército con todas sus fuerzas, sube dócilmente al camión que les conduce hacia su destino en Vietnam –no sin antes mostrar de forma irónica su desprecio por el violento sargento Tomas. La resolución narrativa es muy forzada, incoherente con el personaje de Bozz, y los equilibrios morales que pretenden llegar a una solución de compromiso, demasiado artificiales. La voluntaria marcha de Bozz hacia Vietnam, dirigiéndose a una guerra de la que ha librado a muchos de sus compañeros, ¿pretende significar que un buen hombre como Bozz, honesto y con una conducta guiada por sus convicciones morales, en el fondo no puede ser un desertor? Y entonces, como todo buen estadounidense, sabe cumplir con su deber aunque no le guste. ¿Qué es lo que la película nos está diciendo? ¿Qué todavía la guerra merecía la pena ser peleada, pero que lo que estaba mal eran los métodos del ejército para fabricar máquinas de matar? ¿O es un canto a la selección natural, en la que sólo los más fuertes como Bozz pueden convertirse en líderes y por ende en héroes? Desde luego los más vulnerables han sido descartados, Paxton, Miter, Cantwell... Incluso Wilson que en su resentida maldad es débil e inseguro, es también descartado para Vietnam y acaba entre rejas. La defensa de los débiles, de aquellos que no deberían estar en el ejército, las denuncias acerca del maltrato a los reclutas, poner el foco en que es inmoral preparar a las tropas para torturar al enemigo, la camaradería que en circunstancias difíciles une a unos hombres que están dispuestos a sacrificarse por los compañeros, el proceso de lavado de cerebro que convierte a niños en expertos luchadores, la predisposición a maltratar a la población civil... Hay decenas de lecciones morales en la película, pero la solución dada al final, en la que el rebelde Bozz parece marchar contento hacia la guerra no añade nada más que confusión y destruye en parte, la fuerza de un filme sincero que planteaba sin ambages situaciones con una dimensión ética directa y evidente. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 361 4.11. Corazones de hierro (Casualties of War, 1989) Titulo Original: Casualties of War Año: 1989 Duración : 113 Min. País: Estados Unidos Director: Brian De Palma Guión David Rabe Música: Ennio Morricone Fotografía: Stephen H. Burum Reparto: Michael J. Fox, Sean Penn, John Leguizamo, John C. Reilly, Thuy Thu Le, Don Harvey, Erik King, Ving Rhames, Dale Dye. Producción: Columbia Pictures Corazones de hierro trata del secuestro, la violación y el posterior asesinato de una mujer vietnamita, creando una metáfora amarga y desconcertante del conflicto de Vietnam. El guión está basado en la novela corta “Casualties of War” de Daniel Lang y en un artículo suyo aparecido en la revista New Yorker el 18 de octubre de 1969291. Los hechos que se describen en la película, ocurridos en 1966, ya habían servido anteriormente de inspiración al director alemán Michael Verhoeven292 para su filme O.K.293 (1970), con el propio realizador en el papel del soldado Ericksson. La película de Michael Verhoeven creó un auténtico escándalo en la Berlinale de 1970, ya que se 291 Cfr.: GONZÁLEZ-FIERRO SANTOS, Francisco Javier. Toda la Guerra del Vietnam en cine y televisión. Madrid: Arkadin, 2008, p. 67. 292 Hijo de la actriz Doris Kiesow y del actor y director Paul Verhoeven (1901-1975). No tiene parentesco con el director holandés Paul Verhoeven. Creció durante la Alemania nazi y en sus filmes crítica y revisa la historia de ese periodo. 293 GONZÁLEZ-FIERRO SANTOS, Francisco Javier. Toda la Guerra del Vietnam en cine y televisión. Madrid: Arkadin, 2008, p. 67. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 362 posicionaba en contra de la Guerra de Vietnam cuando todavía se combatía en el Sudeste Asiático. En el contexto de la Guerra Fría, con los Estados Unidos como potencia ocupante de la Alemania Occidental (antigua RFA294) y con miles de soldados estadounidenses estacionados en bases militares, dispuestos a defender a la Alemania libre del tan temido “ataque preventivo” de la URSS, no parecía buena idea ofender a los Estados Unidos con una película que les retrataba como violadores y asesinos. La dirección del certamen berlinés, previendo que inevitablemente O.K. se iba a llevar un Oso de Oro en las votaciones gracias a su mensaje antibélico, suspendió la competición y los todos premios de esa edición del festival cinematográfico quedaron desiertos. La continuación de la historia, cuando los condenados por el crimen salen de la cárcel y van a casa de quien les había delatado, Ericksson, se desarrolló en el filme de Elia Kazan ya comentado, Los Visitantes (The Visitors, 1972)295. De Palma ya había abordado en dos proyectos anteriores de bajo presupuesto el tema de Vietnam, desde un punto de vista satírico con Saludos (Greetings, 1968), rodada en sólo dos semanas y con Hola, Mamá (Hi Mom!, 1970). El mismo De Palma recuerda que quería hacer una película sobre el incidente en la época en que leyó la historia de Daniel Lang en el New Yorker cuando apareció por primera vez el 18 de octubre de 1969296. Inicialmente otro director había querido comprar la historia antes que De Palma, lo que hizo que éste se olvidara del tema. Pero en 1979 el dramaturgo David Rabe sugirió a De Palma retomar el proyecto y sugirió que le gustaría escribir el guión297. Sin embargo, no sería hasta después de que Vietnam se convirtió en un tema viable en Hollywood, tras el lanzamiento de Platoon, y de que Brian De Palma hubiese cosechado un gran éxito con Los intocables de Eliot Ness298 (The Untouchables, 1978), cuando el director fue capaz de sacar adelante el proyecto de Corazones de hierro. Para De Palma, la historia tenía “todos lo elementos de una tragedia clásica, y eso era lo que la hacía excitante y única”299. Además, el director creía que Corazones de hierro “sintetizaba nuestra participación en el Vietnam en una historia simple y 294 República Federal Alemana. 295 Véase p. 176. 296 SUID, Lawrence H. Guts & Glory: The Making of the American Military Image in Film. Lexington: University of Kentucky, 2002, p. 541. 297 Ibíd. 298 Ambientada en los años de la Ley Seca en EE.UU., narra la lucha de un agente del FBI y sus hombres contra la mafia y el contrabando de alcohol. 299 DE PALMA, Brian, citado por SUID, Lawrence H. Guts & Glory: The Making of the American Military Image in Film. Lexington: University of Kentucky, 2002, p. 541. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 363 dramática”300. En cuanto a la propia intervención estadounidense, De Palma sentía que la historia “mostraba que estuvimos allí principalmente luchando contra nosotros mismos en vez de contra el enemigo”301. La película se convierte en una visión metafórica del infierno que los Estados Unidos desencadenaron en Vietnam. Del mismo modo en el que los cuatro soldados violan y asesinan a una campesina inocente, las fuerzas estadounidenses en Vietnam masacraron y destruyeron al país y su gente, tanto a amigos como a enemigos. También, la decisión de Ericksson de oponerse a las acciones de sus camaradas e informar finalmente del crimen, simboliza el dilema al que los estadounidenses se enfrentaron al decidir si apoyaban las acciones del Gobierno en Vietnam. En este sentido L. Suid afirma que: [...] Corazones de hierro suscita el dilema sobre la naturaleza de la intervención norteamericana en Vietnam, su impacto sobre la población y el valor de las vidas de los individuos. Más que eso, por medio de la violación y asesinato de una campesina, De Palma recuerda al espectador la ironía de la experiencia norteamericana en Vietnam. Para llevar a acabo el objetivo del Gobierno de salvar Vietnam de la dominación comunista, el Ejército de los Estados Unidos, provocó una destrucción inconmensurable en la pequeña nación campesina. El fracaso de Ericksson de parar la violación y el asesinato, también simbolizaba la incapacidad del movimiento anti-guerra de parar el conflicto oportunamente302. Pero Corazones de hierro, más allá de la atrocidad llevada a cabo por los soldados, plantea inquietantes cuestiones sobre los fuertes vínculos existentes entre los jóvenes que sufren y combaten juntos. Unidos en la guerra, los miembros del grupo exaltan sus inmaduras emociones, sobre todo con la oleada de rabia de Meserve (Sean Penn) tras la muerte de su amigo Brown (Erik King), y usarán la violación como un medio contundente de vengarse y también de fortalecer los lazos dentro del propio grupo como un rito siniestro. “[...] vamos a requisarnos una chica; un poco de ocio portátil” –anuncia el sargento Meserve a sus hombres la noche antes de salir de patrulla. La película de Brian DePalma se considera generalmente menos “realista” que otras películas de los últimos años ochenta y en ocasiones cae en lo meramente teatral –por momentos se tiene la sensación de estar visionando una versión televisiva de “Escuadra 300 Ibíd. 301 Ibíd. 302 SUID, Lawrence H. Guts & Glory: The Making of the American Military Image in Film. Lexington: University of Kentucky, 2002, p. 541. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 364 hacia la muerte”303 de Alfonso Sastre– aunque su argumento es un intento más de denunciar problemas como los crímenes de guerra o la locura colectiva en el seno del ejército de los EE.UU. Aunque por ejemplo, Lawrence Suid afirma que a diferencia del tratamiento hecho por Cimino en El Cazador con la dura metáfora de la ruleta rusa, De Palma utiliza un incidente real para ilustrar la guerra, lo que confiere a Corazones de hierro mucha más fuerza304. A pesar de las buenas intenciones de la película, Tony Williams se muestra especialmente crítico con Brian De Palma: “Corazones de hierro de Brian De Palma (1989) presenta de forma simplista a la mujer vietnamita como un objeto sexual de fijación sádica masculina, combinando la misoginia del propio De Palma con ciertas narrativas de la Guerra de Vietnam”305. Y añade que: [...]la película presenta el conflicto de Vietnam como una obra en blanco y negro sobre la moralidad masculina donde la mujer funciona como un mero peón al servicio de la crisis de conciencia de Michael J. Fox. Habiéndose deshecho convenientemente del sargento satánico protagonizado por Sean Penn, la película, también de forma oportuna, hace resucitar a su protagonista para perdonar a la inocente víctima de históricos y pasados pecados, en el clímax más nauseabundo de cualquier película sobre Vietnam hasta el momento306. Dejando a un lado el discutible final elegido por De Palma –hubiera ayudado más a los propósitos del filme seguir la línea ya trazada por Kazan en Los Visitantes–, esta película al igual que Platoon, es un cuento moral sobre cómo la guerra abrió la puerta a la perversión de los jóvenes soldados. Pero no es la guerra en sí la causante de la degeneración moral, sino la conciencia que los componentes de la escuadra adquieren sobre su propio poder. Fue Pítaco de Mitilene307quien afirmó “Si queréis conocer a un hombre, revestidle de un gran poder. El poder no corrompe, desenmascara”308. Y lo 303 Obra de teatro en dos actos, divididos cada uno en seis cuadros, escrita por Alfonso Sastre y estrenada en 1953 en el Teatro María Guerrero de Madrid, bajo los auspicios del Teatro Popular Universitario. 304 SUID, Lawrence H. Guts & Glory: The Making of the American Military Image in Film. Lexington: University of Kentucky, 2002, p. 542. 305 WILLIAMS, Tony. “Narrative Patterns and Mythic Trajectories” en: ANDEREGG, Michael A. Inventing Vietnam: The War in Film and Television. Philadelphia: Temple UP, 1991, p. 128. 306 Ibíd. 307 General griego que vivió entre el 640 y el 568 a. C., y era hijo de Hirradio. Fue uno de los Siete Sabios de Grecia. 308 MITILENE, Pítaco de. Citado en Wikipedia [en línea]. Disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/P%C3%ADtaco_de_Mitilene [consultado el 31 de mayo de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 365 cierto es que en Corazones de hierro, los canallas se muestran tal y como son en realidad; sin cortapisas morales, sin el freno de una autoridad superior, con todo el poder concentrado en esas manos que empuñan sus fusiles de asalto M-16. El uniforme verde oliva que visten los soldados, lejos de cubrirlos, ha destapado la ruindad de sus almas y ya nada puede parar los atropellos cometidos por Meserve y sus acólitos. Está Ericksson que se opone, tímidamente al principio y algo más activamente después, pero se halla encadenado por un lado al miedo que le inspiran Meserve y el resto de la escuadra, y por otro lado a una fidelidad supuestamente debida al clan y a unos compañeros indignos de ella. La película es una alegoría en movimiento de la famosa frase atribuida a Edmund Burke “Lo único que se necesita para que triunfe el mal, es que los hombres buenos no hagan nada309”. A partir del guión del veterano de Vietnam David Rabe –que ya había escrito el guión de otra película sobre Vietnam, Desechos (Streamers, 1983)– De Palma, diseña una historia desgarradora de violación y crímenes de guerra, pero el efecto general es algo ambiguo. Siguiendo la dicotomía simplista de Platoon entre el bien y el mal, Corazones de hierro sitúa a un inocente y débil Ericksson contra el desquiciado y chulesco sargento Meserve. Pero de entre las dos formas de proceder, en realidad la conducta de Ericksson no sale del todo bien parada. Corazones de hierro parece hacer más hincapié en la inanidad de Ericksson, derivada de su falta de valor y reciedumbre personal, que en la malvada y deleznable manera de proceder de Meserve y sus crueles y poco inteligentes compinches. Hatcher (John C. Reilly) es un débil mental que se deja llevar por Meserve y de paso encuentra una vía para sentirse al fin poderoso, participando en el secuestro y la violación; Clark (Don Harvey) da signos de una personalidad sádica y apoya con entusiasmo el secuestro y las terribles acciones que vendrán detrás; y Díaz (John Leguizamo) que al principio está con Ericksson, es un hispano que participa en la violación porque no quiere que nadie piense que es un homosexual. El machismo está siempre presente, siendo ejemplo de ello el gesto de Meserve que señalándose la entrepierna dice “esto sí es un arma”. 309 Esta frase se atribuye en numerosos escritos a Burke, pero buscando en su obra, no hemos podido encontrarla tal cual. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 366 Eriksson –personaje que no resulta muy creíble debido a la insulsa interpretación de Michael J. Fox– no hace nada por la chica, salvo darle unas ridículas galletas cuando ya había sido violada y golpeada con saña, e intentar un tímido intento de fuga en el que no está dispuesto a acompañarla a pesar de que ella se lo suplica. ¿Acaso pensaba que una joven herida y enferma, en su lamentable estado podría atravesar sola la selva y llegar a su casa? Ericksson no se enfrenta decididamente desde el principio con sus camaradas, y no por ello le tratarán mejor ya que intentan asesinarle con una granada de mano arrojada en el W.C. cuando ya están de vuelta en la base. De entre las muchas opciones que tiene en su momento, elige no hacer nada. De cualquier forma su vida está en peligro, desde el momento en que es patente que no está de acuerdo con el rapto. No se trata de llegar al extremo de asesinar a sus compañeros de escuadra, intercambiando sus vidas por la de la muchacha, pero a Ericksson en la película debería habérsele concedido una imagen más firme. Por otro lado, las leyes internacionales que tutelan la conducta militar están del lado de Eriksson, ya que prohíben el secuestro, la violación y el asesinato de los no combatientes. Su negativa a participar en el delito le convierte en el único con una posición moral aceptable, a pesar de su debilidad. Sin embargo, hay otros códigos no escritos, como es el sentido de la caballerosidad, que realmente es el que guía su conducta y le dicta que secuestrar a una mujer joven en su aldea y llevársela a las montañas para usarla como consuelo sexual es una abominación. La postura de Eriksson, manifiesta caballerosidad y decencia, pero sin la fuerza necesaria para oponerse al mal, la moral sirve de poco. También es cierto que Ericksson está desamparado y que ni siquiera las autoridades militares están interesadas en el tema, lo que le coloca en una posición muy difícil, tal como expone el profesor de derecho Amar Khoday: Corazones de hierro, atestigua las dificultades inherentes a la desobediencia por parte de un soldado de órdenes manifiestamente ilegales. Se pide al soldado que desobedezca las órdenes manifiestamente ilegales. Sin embargo, como demuestra Corazones de hierro, donde un soldado individual está claramente superado en número y amenazado de muerte por "fuego amigo", la desobediencia presenta su propio conjunto de peligros. En efecto, en un contexto donde los superiores (pueden) tratar de hacer la vista gorda ante las atrocidades, y de hecho disuadir o castigar a aquellos que desean sacar a la luz la información, el deber de un soldado de negarse El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 367 a la ejecución de una orden manifiestamente ilegal se vuelve mucho más difícil. Corren el riesgo de sufrir un severo ostracismo por romper filas, que además de conllevar una muerte social, puede conducir a una muerte real por fuego amigo310. Cuando el capitán Hill (Dale Dye), recrimina y presiona a Ericksson por no haber dejado el asunto de lado, este tiene un momento brillante y en un acto de insubordinación pone las cosas en su sitio. Hill: ¿No podías olvidarlo, verdad? Tenías que insistir. Ericksson: Váyase al infierno, señor. Como en muchos otros filmes, la denuncia de Ericksson ante el mando, no es tenida en cuenta en un principio y la burocracia del ejército estadounidense intenta pasar por alto el crimen. Ante la insistencia de Ericksson y su casual encuentro con el capellán, el consejo de guerra se hace inevitable y la justicia prevalece al final, demostrando que los Estados Unidos no toleran semejantes comportamientos y que no quedan impunes. Fuera de la pantalla, el tribunal militar condenó, a Meserve a diez años, a Hatcher a quince años, a Clark y a Díaz a ocho años. Pero el filme condena en cierto modo también a Ericksson al ostracismo moral por su tibia conducta, que aunque se deja en evidencia, es perdonada en el endeble final apoyado por los coros celestiales compuestos por Morricone, cuando una joven estudiante, que guarda un parecido extraordinario con la joven asesinada Tran Thi Oanh (Thuy Thu Le) –de hecho es la misma actriz convenientemente caracterizada– dice estar en paz: Chica: ¿Has sufrido una pesadilla, eh? Ericksson: Sí. Chica: Ya ha pasado. ¿No? 310 KHODAY, Amar. Casualties of War and Law. 14/06/2009, Jurisculture [en línea]. Disponible en: http://www.jurisculture.net/2009/06/casualties-of-war-and-law.html [consultado el 31 de mayo de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 368 Esta actitud acomodaticia y el patriotismo blando, es el que debilita en parte las aspiraciones de la película de implicar moralmente y sacudir la conciencia de los espectadores. Además, al centrarse en los individuos de un pequeño grupo, y especialmente en sus acciones y motivaciones, dejan de lado el propio contexto moral de la guerra. ¿La violación es sólo una vía de escape para la sexualidad reprimida de los soldados? ¿O es una forma de sembrar el odio y el terror contra una población a la que se supone deben proteger, pero que consideran racialmente inferior? Ya vimos como en la guerra de la antigua Yugoslavia, las violaciones masivas eran un arma más de ese terrible conflicto. ¿No estamos aquí ante un ejemplo de algo similar? Si De Palma hubiera hecho derivar su historia hacia otros casos similares ocurridos en Vietnam, el filme hubiera ganado en cuanto a sus posiciones éticas. Se puede incluso argumentar que los errores de la guerra son mostrados en el filme como errores individuales que resultan de la falta de autoridad moral y de supervisión de unos mandos militares ausentes. Por otro lado, para los propios individuos, esta falta de supervisión hace que sea difícil mantener sus propios valores morales, en especial en un mundo inseguro y caótico como Vietnam. Los soldados a menudo dirigieron su hostilidad no hacia el enemigo, sino hacia los civiles. Una formación que restó importancia a la humanidad de los vietnamitas, haciendo que fueran considerados menos que seres humanos al compararles con animales e insectos, combinado con las percepciones racistas existentes, creaban problemas a algunos soldados jóvenes cuya brújula moral no estaba demasiado orientada. Como un oficial estadounidense concluyó, «Pones a esos niños en la selva durante un tiempo, les aterrorizas, les privas del sueño, y dejas que unos pocos incidentes cambien algunos de sus temores en odio. Dales un sargento que ha visto a muchos de sus hombres muertos por bombas trampa y por falta de desconfianza, y que piensa que los vietnamitas son tontos, sucios y débiles, ya que no son como él. Añade un poco de presión de la pandilla, y esos buenos chicos... violarán como campeones. Matar, violar y robar es el nombre del juego»311. Quizás, la culpa no debería caer únicamente sobre ellos, sino sobre quienes les llevaron a una situación que les sobrepasaba. La escena del consejo de guerra, trata de brindar una solución simple a un problema complejo con las sentencias de prisión para los criminales. El final de la 311 LONGLEY, Kyle. Grunts: The American Combat Soldier in Vietnam. Armonk, NY: M.E. Sharpe, 2008, p. 150. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 369 película intentará disimular el fracaso por parte de los hombres buenos en Vietnam. Por cierto, también habían fracasado en Tejas, como nos recuerda el teniente negro que se lamenta del racismo existente en los hospitales de su propio país. Ericksson tampoco está muy acertado, cuando prácticamente es el causante de que un soldado novato pise una mina y muera, incidente que suele pasarse por alto. Nadie está libre de culpa en Vietnam. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 370 “La guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas con otros medios.” (KARL VON CLAUSEWITZ) 5 Conclus iones El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 372 El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 373 Capítulo 5 Conclusiones Llega ahora el momento de extraer las conclusiones de nuestro estudio, y debemos establecer una serie de proposiciones que daremos por verdaderas, y que después intentaremos sintetizar en una reflexión final. En lo que se refiere a la verificación o no de las hipótesis inicialmente planteadas, se han visto confirmadas la mayoría a través de las conclusiones finales, y han surgido aspectos nuevos en los que no habíamos reparado. También hay una hipótesis de la que no se ha confirmado su validez: en la hipótesis 6 planteábamos que el cine sobre Vietnam, no pretendía criminalizar a todas las Fuerzas Armadas estadounidenses. Quizá no criminalizar, pero sí que este cine en su conjunto, arremete contra la milicia como institución y contra su sistema de valores, idiosincrasia, organización y métodos. Pasamos a continuación a enumerar las conclusiones más relevantes: 1. El cine estadounidense de ficción que versa directamente o de manera tangencial sobre el conflicto que involucró a los Estados Unidos en el Sudeste Asiático hasta 1973, no constituye un género en sí mismo con códigos propios. Los filmes posclásicos cuyo único nexo es la temática de la Guerra de Vietnam, en muchos casos están construidos con una mezcla de elementos de otros géneros establecidos. 2. La representación audiovisual del conflicto de Vietnam que hicieron los documentales y las noticias de guerra televisadas, crearon unos códigos visuales que luego han sido retomados por el cine hollywoodense para construir la imaginería y el estilo de los filmes. Esta iconografía generada por la televisión ha dado al cine una cualidad sensorial que potencia la impresión de verismo y autenticidad. Las representaciones que no se atienen a esos códigos, que incluyen chozas en llamas, soldados descamisados, niños pequeños desamparados al borde de la carretera, soldados respondiendo a preguntas de los reporteros, hospitales de sangre repletos de heridos graves, símbolos de la paz, lenguaje soez y uso de argot, drogas, una banda sonora que incluye éxitos populares de la época, rodaje con cámara al hombro y otros muchos recursos; son calificados como poco realistas. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 374 3. Como producto cultural, el cine sobre la Guerra de Vietnam contiene siempre importantes implicaciones ideológicas y éticas, más o menos disimuladas. Cada película de este cine es también un cuento moralizante que juzga la conducta de quienes participaron en la contienda, durante o tras la misma. 4. La imagen que se dio del veterano en el cine de Vietnam, muestra una dicotomía en la que por un lado, se presenta a este tipo de personaje como un ser mentalmente desequilibrado, aislado socialmente, violento, peligroso, con sus emociones desgarradas e incapaz de sentir amor o empatía de manera espontánea, excepto a través de la intervención de personajes femeninos que les ayudan en la superación de esos bloqueos. Y por otro lado, los veteranos son mostrados como viejos guerreros agotados, curtidos, heridos y dignos de respeto por sus acciones de combate, pero que ni se identifican con las razones que justificaban la guerra, ni las apoyan. Obedecieron como soldados porque era su deber, pero no suscriben las motivaciones de los gobernantes, aunque aman a su país. La figura del veterano se ha usado además para denunciar a las instituciones que sostuvieron la guerra e incluso el racismo. 5. Es un gigantesco ejercicio de cinismo por parte de Hollywood criminalizar a los veteranos por haber luchado en Vietnam y no dirigir ni una sola crítica contra los ideólogos de la guerra como Kissinger, McNamara y los distintos presidentes de los Estados Unidos o al mismo colonialismo francés, verdadero origen de la problemática situación que causó la guerra, y en definitiva constituye una maniobra que evita enfrentarse directamente con la guerra, sus causas políticas y su escalada. 6. No hay un solo fotograma de un filme de ficción sobre Vietnam en el que se pueda ver la dispersión en el aire de defoliantes como el agente naranja, los gases lacrimógenos usados en contra de los túneles del Vietcong o los masivos bombardeos desde las superfortalezas volantes B-52, efectuados sobre enormes áreas de Vietnam, tanto en el sur como en el norte, que arrojaron más bombas sobre Vietnam que las que se usaron en toda la Segunda Guerra Mundial. Hollywood ha ocultado deliberadamente elementos cruciales para entender esta guerra, dispositivos que podrían enmarcarse claramente en las categorías de crimen de guerra y armas prohibidas. Sí que ha expuesto y denunciado la comisión de atrocidades y crímenes de guerra, pero siempre considerados como hechos aislados y no como modus operandi. 7. En la mayoría de los filmes sobre Vietnam, a diferencia de la línea seguida en El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 375 las películas de la Segunda Guerra Mundial en las que los hombres trabajaban en equipo, en franca colaboración y armonía y se apoyaban los unos a los otros, el ambiente humano existente entre las tropas está marcado por los conflictos interpersonales, raciales y de clase, que transmiten una imagen de desunión, falta de compañerismo e incluso de odio abierto entre soldados de la misma unidad. Es la metáfora de la enorme ruptura que en la sociedad estadounidense creó la apasionada y radical disputa entre “halcones” y “palomas”, entre los que apoyaban la guerra y quienes se oponían. La comunidad humana del pelotón o la sección, se muestra sumida en el caos, asolada por la violencia y sin oficiales que impongan el orden, bien por ser débiles e inexpertos, bien por no existir una figura de autoridad. 8. Se hace un juicio moral a la juventud estadounidense que fue a la guerra. En parte se la condena y en parte se le da cierta reparación al mostrar su sacrificio desinteresado, presentándola como una víctima más de la conflagración. En este sentido, hay un ejercicio de reconciliación con el pasado y se intenta cerrar la brecha existente entre los que combatieron en Vietnam y el resto de la sociedad. 9. La figura del héroe tal y como la conocemos desde el mundo clásico, ha desaparecido en este cine. El acto de matar en combate a soldados o guerrilleros enemigos, ha cobrado una nueva dimensión. Cada enemigo muerto se siente más cerca del asesinato ocurrido en un filme policiaco que de una baja de guerra. También morir ha dejado de representarse como un acto poético o como un sacrificio individual en favor del bien común, para convertirse en una pérdida sin sentido que no sirve a nadie y cuyos motivos se desconocen. 10. El soldado es también retratado como un ser desorientado, que no sabe por qué está en Vietnam ni por qué tiene que luchar, que odia a todo el mundo, incluso a sí mismo y es en general mostrado como poco preparado intelectualmente, desinformado, sin espíritu combativo y no expresa ideal alguno de patriotismo. 11. Los soldados nordvietnamitas y el Vietcong aparecen representados en base a rígidos estereotipos, como sádicos sin piedad, o bien como soldados autómatas que avanzan sin vacilar. Carecen de sentimientos y de personalidad. A diferencia de los alemanes o japoneses de los filmes sobre la Segunda Guerra Mundial, que en la pantalla hablaban el mismo idioma que los estadounidenses, las palabras pronunciadas por los comunistas nunca son inteligibles y ni siquiera se utiliza el recurso de los subtítulos. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 376 Esto les hace aparecer como seres inhumanos, sin sentimientos, unidimensionales, casi extraterrestres. 12. Los civiles vietnamitas del campo son siempre victimas inocentes a quienes se trata injustamente, mientras que los vietnamitas de las ciudades, especialmente Saigón, son descritos como seres degenerados y corruptos, fruto de un capitalismo salvaje. 13. Los diferentes gobiernos de Vietnam del Sur, desde Diem a Thieu, pasando por una larga lista de generales que se turnaron en la presidencia, jamás existieron para Hollywood. Vietnam del Sur se presenta como una colonia estadounidense. 14. El cine de Hollywood, que tardó en atreverse a analizar de modo crítico la guerra, se acercó al conflicto desde perspectivas que no dibujan claramente el contexto político. Es cierto que es un cine moralizante que ha contribuido a una catarsis purificadora y a la reconciliación social, pero se centra sobre todo en aspectos vivenciales. No hay una crítica directa a los causantes de la guerra, pero sí un juicio moral a los que combatieron en ella. 15. El cine sobre Vietnam se acerca al tema de la guerra presentándola como un fenómeno natural del que nadie es culpable. Inmersos en esa vorágine los seres humanos tienden a desequilibrarse y a caer en la dinámica de la violencia. Las historias guerra se representan como una suerte de moderna Odisea, en la que el protagonista es arrojado a la tempestad por fuerzas superiores e ignotas. El contexto ideológico, político, institucional, permanece semioculto. En definitiva, el cine estadounidense sobre la Guerra de Vietnam, supone la transformación de términos como patriotismo, heroísmo y sacrificio en opresión social, machismo e imperialismo y se trata más de un medio de propagación ideológica, que de un intento sincero de examinar, entender y superar la guerra cerrando heridas emocionales. Es un cine filmado alrededor de la guerra, no sobre la misma, que la evita y deforma intencionadamente. Todo este cine, está impregnado de un sentimiento de hegemonía cultural y de superioridad tecnológica que lo inutiliza como verdadera expiación moral y lo conduce por las vías del victimismo propio y el etnocentrismo. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 377 Finalmente, una cuestión importante queda abierta. ¿La capacidad de este cine para influir sobre conductas potencialmente violentas, redunda en un mayor rechazo de la guerra y sus consecuencias? ¿O se ha producido en la mente del espectador una, no deseada, sublimación estética y mitificación de la violencia mostrada? Pertenece esta cuestión más al campo de lo sociológico y de una investigación que quizá alguien pueda emprender en el futuro. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 378 “Nos esse quasi nanos, gigantium humeris insidentes.” (BERNARDO DE CHARTRES. Atrib. 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(STANLEY KUBRICK) 7 Summary of the doctoral thesis Resumen en ing lés de la tesis doctora l El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 402 El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 403 Vietnam War Films: Ethical and Moral Dimension 7.1. Introduction and aim of the thesis. There are big questions about the tremendous and spectacular images that narrate the conflict in Vietnam. What was this all about really? Was it a fair war? It is possible that the Vietnam War is today a bit far in time; you might even think that it is an issue away from our cultural environment. But the truth is that a more distant war, World War II, shaped the world in which we live today. Not only that war and its final results, but also the perception we have of those events, have formed a good part of our vision of the world today. You cannot understand the political, social and cultural reality of our days without looking back and analyzing the status quo and the effects World War II produced, which influence our lives today. The international establishment in which we live today is largely a result of the conflict and, not less important, the version the media have given us of these events and, fundamentally, the film with its hypnotic power of persuasion. Also, the Vietnam War and its aftermath have influenced, to a certain degree, in the shaping of the contemporary world and our environment. It is true that the only history that many people know is the history conveyed by films, or that the only example of military conduct is that derived from the heroes of the screen. How the Vietnam War has been told in films, depends largely on how it was fought and will be fought in subsequent wars. Is the most widely accepted version of the Vietnam War, which is reflected in most of the Hollywood films, consistent and honest with the reality of that conflagration? We know that this is a difficult question, not without the danger of making too subjective value judgments. But like all cultural products, films carry implicit ideological elements. Will we find in the films discussed in this thesis, moral rules capable of influencing people? Will we learn from all this filmography a final lesson on this armed conflict and all wars? Or has everything consisted of more Hollywood fireworks? El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 404 7.2. Hypotheses and objectives. Once the previous issues have been raised, we will proceed to develop the initial hypotheses: 1. Generally speaking, Vietnam War films do not attack the system of values of American society. 2. The war itself is criticized as an entity whose existence no one is responsible for, as an event with a life of its own, regardless of its causes. 3. Neither the presidents nor their governments are blamed for war and its disaster for the Vietnamese people. 4. The postulates of the 1960s anti-war movement are not exposed in a clear and forceful way. 5. It is an ambivalent film in which there is a message against war, but the opposing forces, the North Vietnamese Army and the Vietcong, are described as lacking humanity, menacing and ruthless, and without reference to their important ideological and political dimension. 6. Vietnam War films do not intend to criminalize all the armed forces, but just certain individuals who acted uncontrollably. The State is not criminalized either. 7. Film about the Vietnam War is fundamentally a moral issue and its representations, rather than to the reality of the conflict, respond to ideological issues. 8. Classical values such as patriotism and fighting in the name of freedom and democracy have been eliminated in these films and the role of the hero has virtually disappeared. 9. The role of the veteran is often protagonist, but he is surrounded by negative elements such as mental instability, emotional alienation and social danger. 10. Vietnam War films have failed to clearly state the reason for the war, its consequences for the Vietnamese people and avoid essential questions about the morality of war as the use of chemical agents and mass bombing. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 405 7.3. Conclusions. The time has now come to bring conclusions to our study. We must establish a series of propositions that we will assume as true and that we will then try to synthesise in a final comment. In regard to the verification or absence of the initially presumed hypothesis, the majority of them have been confirmed with the final conclusions as well as having undertaken new aspects that had not been initially regarded. On the other hand, the validity of one of the hypothesis san not been confirmed: hypothesis 6 assumed that movies about Vietnam do not intend to criminalize all US Armed Forces. We might say it does not criminalize, but it is a theme that, as a whole, goes against the militia as an institution and against its system of values, idiosyncrasy, organization and methods. The most relevant conclusions are stated below: 1. US fiction films that approach either directly of tangentially the conflict that involved the United States in Southeast Asia until 1973, do not make up a genre in itself with its own codes. Postclassical films, whose only link is the Vietnam War theme, are mostly composed of a mix of elements from different established genres. 2. The audiovisual representation of the Vietnam conflict that documentaries and televised war news created certain visual codes that were, later, picked up by Hollywood movies to construct the films’ imaginary and style. This TV- generated iconography has given films a sensorial quality that boosts the feeling of truth and authenticity. Performances that do not abide by these codes, by including huts on fire, soldiers with no shirts on, helpless little children by the road, soldiers answering questions to reporters, hospitals full of blood and of seriously wounded people, peace signs, use of obscene language and slang, drugs, a soundtrack that includes musical hits from the time, hand-held camera shooting and a lot of other resources, are described as unrealistic. 3. As a cultural product, movies about the Vietnam War always contain important ideological and ethic implications, more o less disguised. Movies with this theme also tell a moralizing story that judges the conduct of whoever was part of the struggle, during or after. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 406 4. The veteran’s image showed a dichotomy: on one side, the character is presented as mentally unstable, socially isolated, violent, dangerous, uprooted feelings and unable to feel love or empathy in a spontaneous way, except through the intervention of female characters that help them to overcome these blockages. And, on the other side, veterans are shown as exhausted old warriors, hardened, wounded and worthy of respect for their actions in combat but that do not feel identifies with the reasons that justify war nor do they support them. They obey as soldiers because it was their duty, but they do not subscribe to the motivations of political leaders, even though they love their country. The figure of the veteran has also been used to speak out against institutions that supported the war and even racism. 5. Hollywood represents an exercise in cynicism when it criminalizes veterans for having fought in Vietnam and does not go against war ideologists such as Kissinger, McNamara and the different US Presidents or even against the French colonialism, true origin of the problematic situation that caused the war. Ultimately, films constitute a maneuver that prevents facing the war, its political causes and its escalation directly. 6. There is not one single frame in fiction films about Vietnam that show the dispersion of defoliants in the air such as Agent Orange, tear gas used against the Vietcong tunnels or the massive bombarding from the flying superforces B- 52 carried out on vast areas of Vietnam, both North and South. More bombs were dropped on Vietnam than those used on the Second World War. Hollywood has deliberately hidden crucial elements that help understand this war: devices that could clearly be categorized under war crimes and forbidden weapons. It has, on the other hand, exposed and denounced the trials of atrocities and war crimes but always considering them as isolated acts and not as the modus operandi. 7. Unlike Second World War films where men worked like a team, collaborating and in harmony, and would support each other, in most films about Vietnam, the human environment among the troops was marked with interpersonal, racial and class conflicts that convey an image of disunity, absent of companionship and even of open hate among soldiers in the same unit. This represents a metaphor El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 407 for the huge rupture that created the radical dispute of “falcons” and “pigeons” among those who supported the war and those who opposed it in the American society. The platoon or section human community is shown submerged in chaos, ravaged with violence and without officials that enforce order, whether it is because they are weak or inexperienced or because there is no authority figure. 8. A moral judgment is done to the US youth that went to war. Partly, it is condemned and in part the image is compensated by showing its uninterested sacrifice and by presenting it as another victim of the conflagration. In this sense, there is a reconciliation exercise with the past and there is an attempt to close the existing breach between those who fought in Vietnam and the rest of society. 9. The figure of the hero as we know it from the classical world has vanished in this type of film. The act of killing enemy soldiers or warrior in battle has been given a new dimension. Each killed enemy is closer to a murder in a crime film than to a war casualty. Dying has also stopped representing a poetic act or as an individual sacrifice in favor of the common good and has become a senseless loss that serves no one and whose motives are unknown. 10. The soldier is also represented as a disoriented being that does not know why he is in Vietnam or why he has to fight; as someone who hates everyone, even himself; and who is, generally, shown as intellectually unprepared, uninformed, with no fighting spirit nor patriotic enthusiasm. 11. Norvietnamese soldiers and the Vietcong are represented based on strict stereotypes such as ruthless and sadistic, or as automated soldiers that advance without hesitation. They lack feelings and personality. Unlike German or Japanese films about the Second World War where they would talk the same language as the Americans, the words coming out of a communist are never understandable even when using subtitles. This makes them seem as inhuman beings with no feelings, one-dimensional, and almost extraterrestrial. 12. Vietnamese countryside civilians are always innocent victims whom are treated unfairly, while Vietnamese from the urban areas, especially Saigon, are described as degenerated and corrupt beings as a result of a savage capitalism. 13. The different South Vietnam governments, from Diem to Thieu, going through a El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 408 long list of generals that took turns at the presidency, never existed for Hollywood. South Vietnam is represented as a US colony. 14. Hollywood films took some time to venture into critically analyzing the war and it approached the conflict from a perspective that does not clearly define a political context. They are moralizing films that have contributed to a purifying catharsis and to a social reconciliation, but it is focused mostly on experiential aspects. There is no direct criticism to those who caused the war but a moral judgment of those who fought in it. 15. Films about Vietnam approach the subject of war presenting it as a natural phenomenon of which no one is guilty. Immerse in maelstrom, human beings tend to emotionally unbalance and fall into the dynamics of violence. War stories are represented as a modern the Odyssey luck in which the main character is through into a storm by higher and unknown forces. The ideological, political, and institutional contexts remain semihidden. In conclusion, American films about the Vietnam War lead to the transformation of terms such as patriotisms, heroism and sacrifice into social oppression, sexism and imperialism. It is also more of a propagating means for ideology than a sincere attempt to examine, understand and overcome the war by closing emotional wounds. These are movies filmed around the war and not about it, which avoids and deforms it intentionally. “La ciencia, y más especialmente el progreso científico, son los resultados no de esfuerzos aislados, sino de la libre competencia del pensamiento”. (K. R. POPPER, La miseria del historicismo) 8 Documentación y apéndices El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 410 El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 411 8. Documentación y apéndices 8.1. Documentación. 8.1.1. En la imagen, el primer borrador del guión de Apocalypse Now (1979), de John Milius. Fechado el 12 de mayo de 1969. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 412 8.1.2. Notas personales de John Milius en el guión de Apocalypse Now (1979). 8.1.3. Coppola, ironiza sobre los problemas del rodaje de Apocalypse Now (1979). El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 413 8.1.4. En la imagen, la portada del guión de Platoon (1986), de Oliver Stone. Fechado en abril de 1985. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 414 8.1.5. El director Oliver Stone, fotografiado durante su servicio militar en Vietnam. Se distingue en su brazo izquierdo el emblema de la 1ª División de Caballería. 8.1.6. Stanley Kubrick, dirigiendo La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 1987). El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 415 8.1.7. La última página del guión de Nacido el cuatro de julio (Born on the Fourth of July, 1989), de Oliver Stone. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 416 8.1.8. Cartel propagandístico de una manifestación contra la guerra de Vietnam en Washinton D.C. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 417 8.1.9. John Wayne, a quien Stalin quería asesinar, firma en el casco del soldado Fonzell Wofford, durante una visita en Vietnam al 3er Batallón del 7º Regimiento de Marines. 8.1.10. John Wayne en el rodaje de Los boinas verdes (The Green Berets, 1968). El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 418 8.1.11. John Wayne codirigiendo Los boinas verdes (The Green Berets, 1968). El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 419 8.1.12. Fotocromos de la película Los boinas verdes (The Green Berets, 1968). El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 420 8.1.13. “Los Papeles del Pentágono”. Listado de documentos desclasificados1. Vietnam and the U.S., 1940-1950. Involvement in the Franco-Viet Minh War, 1950-1954. The Geneva Accords. Evolution of the War. NATO and SEATO: A Comparison. Evolution of the War. Aid for France in Indochina, 1950-54. Evolution of the War. U.S. and France's Withdrawal from Vietnam, 1954-56. Evolution of the War. U.S. Training of Vietnamese National Army, 1954-59. Evolution of the War. Origins of the Insurgency. Evolution of the War. Counterinsurgency: The Kennedy Commitments and Programs, 1961. Evolution of the War. Counterinsurgency: Strategic Hamlet Program, 1961-63. 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Aunque en nuestro presente análisis nos hemos centrado en el cine producido en los EE.UU., consignamos también filmes producidos por empresas audiovisuales no estadounidenses; tanto de ficción como documentales, con el objetivo de hacer un listado lo más amplio posible. Damos así, una visión más global de la relación del cine con la guerra de Vietnam, o más bien, las guerras del Vietnam, puesto que las producciones francesas se ambientan en tiempos de la Indochina colonial. Se incluye una breve sinopsis para ayudar a la identificación de las películas, el título original y el de la versión estrenada en España si lo hubiera. Puede encontrarse información adicional sobre documentales y cortometrajes no listados aquí en: http://www.wellesley.edu/Polisci/wj/Vietnam/vietfilms.html y en el Harvard Film Archive [http://hcl.harvard.edu/hfa/films/2006summer/vietnam.html]. 1. Air America (1990): Director: Roger Spottiswoode. Guionistas: Juan Eskow y Richard Rush, de un libro de Christopher Robbins. Actores principales: Mel Gibson y Robert Downey Jr. Air America fue durante la Guerra de Vietnam una línea aérea de la CIA. Con base en Laos, transportaba soldados de un lugar a otro, y toda clase de material para el ejército y para los nativos. A Billy (Robert Downey Jr.) le ha sido retirada su licencia de piloto en los Estados Unidos y consigue un empleo en esa extraña aerolínea. Su amigo Gene (Mel Gibson) también es piloto en Air America y comienzan a volar juntos. Descubren que la aerolínea, está siendo usada para el contrabando de heroína. Una de las pocas comedias sobre la guerra de Vietnam. 2. American Commandos (1986): Director: Bobby A. Suárez. Guionistas: Ken Metcalfe y Bobby A. Suárez. Actores principales: Christopher Mitchum, Franco Guerrero y John Phillip Law. Un grupo de veteranos de Vietnam son enviados al Triángulo de Oro como un equipo especial contra el tráfico de estupefacientes. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 423 3. The Anderson Platoon (1967): Documental. Director y Guionista: Pierre Schoendoerffer. El documentalista francés Pierre Schoendoerffer sirvió como soldado en el Vietnam de la década de 1950 cuando Francia estaba en el atolladero. En el otoño de 1966, regresó con una cámara y pasó seis semanas con un pelotón de infantería estadounidense. Esta película, que ganó un Oscar al Mejor Documental Extranjero en 1968, es cruda e impactante. Schoendorffer acompañó a una sección comandada por un oficial graduado en West Point, el teniente Joseph Anderson. 4. Apocalypse Now (1979): Director: Francis Ford Coppola. Guionistas: John Milius, Francis Ford Coppola y Michael Herr. Actores principales: Martin Sheen, Robert Duvall, y Marlon Brando. Basada en la novela de Joseph Conrad El corazón de las tinieblas. El capitán Willard (Martin Sheen), de las fuerzas especiales, viaja río arriba hacia Camboya en una misión para encontrar y matar a un coronel americano que ha ido más allá de los límites de los códigos militares de la guerra. Considerada por muchos como la quintaesencia de las películas anti—bélicas. 5. A Rumor of War (1980): Tv movie. Director: Richard T. Heffron. Guionistas: John Sacret Young (teleplay), Phil Caputo (libro). Actores principales: Brad Davis, Keith Carradine y Michael O'Keefe. Apasionante drama de guerra con una fina actuación de Brad Davis. En la línea de las mejores de este género. Podría haber sido fácilmente una versión teatral. 6. Bat 21 (1988): Director: Peter Markle. Guionista: William C. Anderson. Actores principales: Gene Hackman, Danny Glover. Durante la Guerra de Vietnam, un avión EB-66 de observación es derribado. El único superviviente es el navegante aéreo Teniente Coronel Hambleton (Gene Hackman), que además es un experto en misiles. Ya que Hambleton es un militar de gran interés para el ejército americano, se pone en marcha una misión de rescate, a pesar de ser muy peligrosa. Hambleton se comunica con el equipo de rescate mediante una radio El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 424 portátil. El problema es que el Vietcong le está escuchando, y Hambleton lo sabe. El seguimiento de la operación de rescate es asignado a un controlador aéreo avanzado (Danny Glover). Puesto que el rescate en la zona del derribo es imposible, el propio Teniente Coronel Hambleton idea un plan para llegar a otra zona de rescate mas segura. 7. Between the Lines: The True Story of Surfers and the Vietnam War (2008): Directores: Scott Bass y Ty Ponder. Guionista: John Milius. Actores principales: Jerry Anderson, Pat Farley and Howard Fisher Explora la guerra de Vietnam a través del prisma de la sub-cultura. La película examina el efecto dramático que la guerra de Vietnam y el efecto que tuvo en los jóvenes norteamericanos que montaban las olas. Narrado por John Milius, Entre las líneas explora el dilema de la mayoría de los surfistas durante la época de la Guerra de Vietnam: o bien ir a la guerra, o evadir el reclutamiento. 8. Birdy (1984): Director: Alan Parker. Guionistas: Sandy Kroopf y Jack Behr. Actores principales: Matthew Modine, Nicolas Cage, John Harkins, Sandy Baron, Karen Young, Bruno Kirby, Dolores Sage. Basada en la novela homónima de William Wharton, la historia narra la vida de dos amigos, Birdy (Modine) y Al (Cage) que comparten su vida desde la escuela hasta su servicio militar en Vietnam. Birdy tiene una fijación por los pájaros y sus experiencias en Vietnam le acaban por desquiciar. Cuando regresan de la guerra, Birdy es ingresado en un sanatorio mental mientras que Al intenta estar cerca de él. 9. Bob Hope – The Vietnam Years (1964–1972): Este conjunto de 3 discos capta las actuaciones más memorables que Hope realizó para las tropas desplegadas por Vietnam y en el sudeste asiático desde 1964 a 1972. 10. Born on the Fourth of July. Nacido el Cuatro de Julio (1989): Director: Oliver Stone. Guionista: Oliver Stone a partir de las memorias de Ron Kovic. Actores principales: Tom Cruise, Willem Dafoe, Caroline de Kava, y Raymond J. Barry. Potente y realista historia del veterano de Vietnam Ron Kovic, que se unió a los El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 425 Marines como un patriota idealista y regresó a casa paralizado. A continuación, sufrió un calvario de rehabilitación física y mental antes de convertirse en un activista contra la guerra. 11. The Boys in Company C. Los chicos de la compañía C (1978): Director: Sydney J. Furie. Guionistas: Rick Natkin y Sydney J. Furie. Actores principales: Stan Shaw, Andrew Stevens y James Canning. Este drama de guerra sigue las vidas de cinco jóvenes marines desde su formación en 1967 a través de un recorrido en Vietnam que rápidamente se convierte en una pesadilla infernal. Desmoralizados por el inútil combate y consternados por la corrupción de su aliado Vietnam del Sur, se sienten en peligro constantemente debido a la incompetencia de su propio jefe de compañía. Se les ofrece la oportunidad de dejarse ganar en un partido de fútbol amistoso y pasar el resto del tiempo de servicio jugando partidos de exhibición detrás de las líneas. Pero nada en Vietnam es tan sencillo como parece. 12. A Bright Shining Lie. Mentiras de guerra (1998): Telefilme. Director: Terry George. Guionista: Terry Goerge. Actores principales: Bill Paxton, Bo Eason y William L. Mansey. Basada en el controvertido libro de Neil Sheehan sobre la Guerra de Vietnam, esta producción de HBO se desarrolla desde la perspectiva del Teniente Coronel John Paul Vann (Bill Paxton), uno de los asesores militares enviados en 1962 para apoyar al incipiente Ejército de Vietnam del Sur contra el Viet Cong. 13. Bullet in the Head. Una bala en la cabeza (1990): Director: John Woo. Guionistas: John Woo y Janet Chun. Actores principales: Tony Leung Chiu Wai, Jacky Cheung y Waise Lee. En 1967, de camino a la boda de un amigo un joven es acosado por un miembro de una banda callejera local. Posteriormente sus tres amigos se vengan y asesinan al miembro de la banda, por esta razón salen de Hong Kong para huir de la policía y de los pandilleros. Trafican en el mercado negro de Saigón y se ven implicados en la guerra, siendo capturados por el Viet Cong. Ponen su amistad a prueba cuando intentan escapar. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 426 14. Casualties of War. Corazones de hierro (1989): Director: Brian DePalma. Guionista: David Rabe. Actores principales: Michael J. Fox, Sean Penn, Don Harvey, John C. Reilly. La historia se basa en un libro de Daniel Lang. Un soldado ve cómo su escuadra secuestra y viola a una niña vietnamita; más tarde consigue que el grupo pague sus crímenes ante la Justicia Militar. 15. Cease Fire: Guionista: George Fernández de su obra “Vietnam Trilogy”. Actores principales: Don Johnson y Lisa Blount. Un veterano sigue preocupado por su experiencia en la guerra quince años más tarde, pero él se niega a admitir que tiene un problema hasta que otro veterano se suicida. 16. China Beach. Playa de China (1988): ABC-TV/Sacret Inc. - Warner Bros. TV 1988. Producida por John Wells. Guión de William Broyles, Jr., y John Sacret Young. Actores principales: Dana Delany, Nan Woods, Michael Boatman, Marg Helgenberger, Robert Picardo, Tim Ryan, Concetta Tomei, and Brian Winner. 17. Coming Home. El regreso (1978): Director: Hal Sabih. Guionistas: Waldo de Salt y Robert C. Jones, de una historia de Nancy Dowd. Actores principales: Jane Fonda, Jon Voight, y Bruce Dern. Mientras que su marido es capitán en Vietnam, una mujer trabaja como voluntaria en un hospital de veteranos donde iniciará una relación sentimental con uno de los pacientes. Su marido vuelve a casa, desilusionado por la guerra y tratará de hacer frente a la infidelidad de su esposa. 18. The Cu Chi Tunnels (1990): Documental. Director: Mickey Grant. Durante la Guerra de Vietnam, miles de personas en la provincia vietnamita de Cu Chi viven en un elaborado sistema de túneles subterráneos. Originalmente construido en la época de la ocupación colonial francesa, los túneles se ampliaron durante la presencia americana. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 427 19. Cutter's Way. El camino de Cutter (1981): United Artists Classics. Director: Ivan Passer. Guionista: Jeffrey Allan Fiskin, adaptando la novela “Cutter and Bone” de Newton Thornburg. Actores principales: Jeff Bridges, John Heard, Lisa Eichhorn, Ann Dusenberry, Stephen Elliott, y Nina Van Pallandt. 20. Deathdream (2011): Director: Paul Solet. Guionista: Stephen Susco. Un joven muerto en Vietnam, inexplicablemente vuelve a casa convertido en un zombi. 21. Dear America: Letters Home from Vietnam (1987): Director: Bill Couturie. Este clásico documental de HBO recrea fielmente las cartas escritas por soldados durante la Guerra de Vietnam. En cada caso, una voz célebre (Martin Sheen, Michael J. Fox, Robin Williams, y otros) lee las cartas para nosotros. 22. The Deer Hunter. El cazador (1978): Director: Michael Cimino. Guionista: Deric Washburn. Actores principales: Robert De Niro, John Cazale, John Savage, Christopher Walken y Meryl Streep. The Deer Hunter es una epopeya asombrosa que trata la vida de tres obreros siderúrgicos de Pennsylvania: Michael, Nick y Steven, cuyas rutinarias y felices vidas se transforman de modo irreversible en medio de la trágica devastación de la Guerra de Vietnam. Allí son capturados por el Vietcong, los cuales mantienen a los presos en condiciones infrahumanas y les obligan a jugar a la Ruleta Rusa apostando a ver cuál de ellos sobrevivirá. Logran escapar, pero la experiencia les produce heridas físicas y psicológicas que les marcarán en su regreso a casa... Una de las primeras y más controvertidas películas sobre la guerra. 23. Distant Thunder (1988): Guionista: Robert Stitzel. Actores principales: John Lithgow, Ralph Macchio, y Kerrie Keane. Un veterano de Vietnam que se había escondido con otros veteranos en las montañas vuelve cuando un amigo se suicida. Tratará de integrarse de nuevo en la sociedad mediante su inserción en un puesto de trabajo y tras conocer al hijo que había tenido. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 428 24. Eastern Condors. Dung Fong Tuk Ying (1987): Director: Sammo Hung Kam- Bo. Guionista: Barry Wong. Actores principales: Sammo Hung Kam-Bo, Yuen Biao, Yuen Wah. Una película de acción producida en Hong Kong, acerca del ataque de un comando en Vietnam para destruir un depósito de municiones abandonado por infantes de marina estadounidenses. 25. 84 Charlie Mopic (1988): Director: Patrick Sheane Duncan. Guionista: Patrick Sheane Duncan. Actores principales: Jonathan Emerson, Nicholas Cascote, Jason Tomlins, Christopher Burgard. Impresionante actuación de actores desconocidos en este drama de Vietnam de bajo presupuesto. La historia se narra en forma de documental. Un equipo de cámara sigue a una unidad del ejército en la búsqueda de Charlie. Filmado en el sur de California. Curiosamente la productora también se llama 84 Charlie Mopic. 26. Entertaining Vietnam (2003): Documental. Directora: Mara Wallis. Guionista: Actores principales: Denise Perrier , Denise Cooper , Pierse Bob , Carol Middlemiss , Jack hueso Muchos de los artistas que visitaron la Guerra de Vietnam ... eran bien conocidos pero no todos. Wallis fue a Vietnam en 1967 para entretener y pasar tres años actuando para las tropas. También promovió su propia banda musical y a otros artistas menos conocidos, gente que hacía autostop a acuartelamientos remotos y puestos de avanzada, a menudo con gran riesgo personal para elevar la moral de las tropas. 27. First Blood. Acorralado (1982): Director: Ted Kotcheff. Guionistas: Michael Kozoll, William Sackheim, y Sylvester Stallone, de la novela de David Morrell. Actores principales: Sylvester Stallone, Richard Crenna, Brian Dennehy. Un sheriff de mente estrecha acosa a un vagabundo sin darse cuenta de que es un boina verde que ha sido rechazado por todo el mundo desde su regreso de la Guerra de Vietnam. El veterano, John Rambo, decide luchar esta vez y destruye al sheriff del pueblo. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 429 28. Flight of the Intruder. El vuelo del Intruder (1991): Director: John Milius. Guionistas: Robert Dillon y David Shaber, a partir de una novela de Stephen Coonts. Actores principales: Danny Glover, Willem Dafoe, Brad Johnson y Rosanna Arquette. En los últimos días de la Guerra de Vietnam, un grupo de militares de los diferentes cuerpos del ejército decide unir sus fuerzas, sin que lo sepan sus superiores, para poder vengar la muerte de un amigo y, al mismo tiempo, destruir un almacén de armamento en Hanoi. 29. The Fog of War. Rumores de guerra (2003): Documental. Director: Errol Morris. Guionista: Errol Morris. El antiguo secretario de defensa durante el mandato de Kennedy y Johnson, Robert S. McNamara, concede por primera vez una entrevista, al galardonado director Errol Morris (The thin blue line). en la que repasa los más íntimos detalles de algunos de los sucesos más transcendentes de la historia estadounidense contemporánea. Como Secretario de Defensa durante el período más delicado por el que atravesó Estados Unidos en muchos años, McNamara revela sorprendentes datos sobre el bombardeo de Tokyo, la crisis de los mísiles con Cuba y las consecuencias de la guerra de Vietnam. 30. For the Boys (1991): Director: Mark Rydell. Guionistas: Marshall Brickman, Neal Jiménez, y Lindy Laub. Actores principales: Bette Midler y James Caan. Eddie y Dixie (James Caan y Bette Midler) apoyaron y animaron a las tropas norteamericanas en tres guerras. A Eddie lo único que le importa es la fama, el caso de Dixie es muy distinto: perdió a su marido en la Segunda Guerra Mundial, vio cómo su tío era acusado de comunista por sus propios amigos y cómo su hijo se enfrentaba a un destino atroz en Vietnam... 31. Four Friends (1981): Director: Arthur Penn. Guionista: Steven Tesich. Actores principales: Craig Wasson, Jodi Thelen, Michael Huddleston, Jim Metzler, Max Perlich. Una mirada nostálgica de los años 60. Cuatro amigos de clase obrera de un pequeño pueblo de Indiana, encaran su futuro una vez acabado el instituto. Tenemos a Danilo, un inmigrante yugoslavo, que sueña con ser un escritor; a El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 430 Tom, guapo y atlético, que debe acudir a la llamada del ejército; a David, un chico indeciso que no sabe si quiere unirse al negocio funerario de la familia; y a la encantadora Georgia, que sueña con una vida de aventura bohemia a través de la danza. Sin embargo, la ilusión y el descaro propio de los adolescentes no tarda en chocar frontalmente con la alarmante y convulsa situación que va germinando en Estados Unidos a medida que avanza la década. 32. Full Metal Jacket. La chaqueta metálica (1987): Director: Stanley Kubrick. Guionistas: Gustav Hasford y Stanley Kubrick. Actores principales: Matthew Modine, R. Lee Ermey y Vincent D'Onofrio. La historia comienza en Parris Island donde reclutas de los marines deben soportar un aluvión de insultos, la humillación y los abusos del sargento instructor Hartman durante el periodo de instrucción. En la víspera de su graduación el desquiciado recluta Pyle dispara a Hartman delante del horrorizado recluta Joker, antes de suicidarse. En Vietnam, Joker escribe propaganda para una revista militar. Joker y su nuevo colega, Rafterman, son asignados para documentar los combates durante la Ofensiva del Tet en 1968. 33. Gardens of Stone. Jardines de piedra (1987): Director: Francis Ford Coppola. Guionista: Ronald Bass. Actores principales: James Caan, Anjelica Huston, James Earl Jones, D.B. Sweeney, Dean Stockwell. "Los jardines de piedra" es uno de los nombres del Cementerio Nacional de Arlington, un camposanto con vastas y onduladas colinas sembradas de lápidas de mármol. En los últimos años la mayoría de los soldados allí enterrados proceden de la guerra de Vietnam. El sargento Clell Hazard (James Caan) es un condecorado veterano que entrena a los mejores reclutas para convertirlos en soldados de la Guardia Nacional, un cuerpo cuyos hombres, marciales y fanfarrones, tienen el honor de rendir homenaje a los soldados muertos en combate. Sin embargo, Hazard se siente atrapado dentro de este mundo hecho de rituales relacionados con la guerra, pero que nada tienen que ver con los campos de batalla. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 431 34. Go Tell the Spartans. La patrulla (1978): Director: Ted Post. Guionista: Wendell Mayes, de la novela de Daniel Ford, Incident at Muc Wa. Actores principales: Burt Lancaster , Craig Wasson, Jonathan Goldsmith. Ambientada en los primeros años 60, Burt Lancaster es el comandante de un grupo consejeros militares que está comenzando a tener sus dudas acerca del éxito de la guerra. Finalmente defenderán un puesto militar apartado donde años antes los franceses fueron masacrados. 35. Good Morning, Vietnam (1987): Director: Barry Levinson. Guionistas: Larry Brezner y Mitch Markowitz. Actores principales: Robin Williams, Forest Whitaker, y Tung Thanh Tran. Durante la Guerra de Vietnam, Adrian Cronauer (Robin Williams), un pinchadiscos de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, llega a Saigón para entretener a los soldados desplegados en Vietnam. Al principio todo es diversión, pero poco a poco los jefes se darán cuenta de que sus comentarios acerca de la guerra no son políticamente correctos. Basada en la vida de Adrian Cronauer. 36. The Green Berets. Los Boinas Verdes (1968): Directores: John Wayne y Ray Kellogg. Guionista: James Lee Barrett, de la novela de Robin Moore. Actores principales: John Wayne, David Janssen, y Aldo Ray. Durante la guerra de Vietnam, un coronel estadounidense de las fuerzas especiales, invita a un escéptico reportero a que le acompañe en una misión en la que tratará de defender una posición aislada. 37. Hamburger Hill. La colina de la hamburguesa (1987): Director: John Irvin. Guionista: James Carabatsos. Actores principales: Anthony Barrile, Michael Boatman, Michael Patrick y Don Cheadle. Narra los infernales combates que libraron el Ejército norteamericano y los soldados del Vietcong por la toma de una colina. La 101 Aerotransportada es una división de soldados norteamericanos, casi todos novatos, que es transportada a un punto estratégico, de donde partirán para tomar una colina que está en manos del enemigo. La El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 432 misión de la compañía Bravo, que en un principio parecía un mero trámite, se convierte en una masacre de la que no saben cómo salir. 38. The Hanoi Hilton (1987): Director: Lionel Chetwynd. Guionista: Lionel Chetwynd. Actores principales: Michael Moriarty, Aki Aleong, John Edwin Shaw y Paul Le Mat. La historia de la perseverancia de los prisioneros de guerra durante los años que permanecieron en la tristemente célebre cárcel de Hanoi. 39. Heaven and Earth. El Cielo y la Tierra (1993): Director: Oliver Stone. Guionista: Jay Wurts, sobre un libro de Le Ly Hayslip. Actores principales: Tommy Lee Jones, Joan Chen, Haing S. Ngor, y Hiep Thi Le. Una niña vietnamita sufre a manos de los vietnamitas del Sur, de los Vietnamitas del Norte, y de los norteamericanos durante la guerra. Finalmente se casa con un soldado norteamericano y llega a América, pero descubre que la vida en los EE.UU. no es ninguna utopía. 40. Hearts and Minds (1974): Documental. Director: Peter Davis. Guionista: Peter Davis. Aclamado documental sobre los efectos de la Guerra del Vietnam en dicho país. Ganador del Oscar al mejor documental en 1975. 41. In Country. Recuerdos de guerra (1989): Director: Norman Jewison. Guionista: Frank Pierson. Adaptación de la novela de Bobbie Ann Mason. Actores principales: Emily Lloyd, Bruce Willis, John Terry y Joan Allen. Samantha (Emily Lloyd) es una adolescente que vive en un pequeño pueblo de Kentucky con su tío Emmett (Bruce Willis), un veterano de Vietnam que, desde que volvió de la guerra, se ha convertido en un hombre huraño e insociable. El padre de Sam murió en la guerra antes de que ella naciera, y su madre, que ha vuelto a casarse, se ha marchado a otra ciudad. A Sam le gustaría que su tío le hablara sobre Vietnam y sobre su padre, pero Emmett vive encerrado en sí mismo y, aunque el resentimiento lo consume, lo único que desea es olvidarlo todo. Pero, poco a poco, tío y sobrina irán construyendo una estrecha relación que les permitirá ir reconstruyendo todo lo que la guerra de Vietnam destruyó. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 433 42. In the Year of the Pig (1968): Documental. Director: Emile de Antonio. Guionista: Emile de Antonio. Producido en pleno apogeo de la Guerra de Vietnam, y nominado al Oscar en 1968, el documental de Emile de Antonio hace una crónica de las raíces históricas de la guerra. Con palpable indignación, De Antonio (Point of Order, Underground) reúne las entrevistas con periodistas, políticos, personal militar y material de los principales noticiarios internacionales y de archivo para crear una mordaz crónica de la participación americana en aumento en este conflicto divisorio. Las salvajes y horribles imágenes hablan por sí mismas. Tal vez la más polémica película de la carrera de De Antonio, película que él mismo menciona como su favorita. 43. Indochine. Indochina (1992): Director: Régis Wargnier. Guionistas: Catherine Cohen, Louis Gardel, Erik Orsenna, Régis Warnier. Actores principales: Catherine Deneuve, Vincent Pérez, y Jean Yanne. Melodrama romántico, ambientado en la Indochina francesa durante los años treinta, que narra los cambios que llevaron a la creación del Vietnam a partir de las ruinas del colonialismo. A la hora de ser elegida mejor película extranjera tuvo mucho peso la interpretación de la prestigiosa actriz Catherine Deneuve, que fue nominada al Oscar. Una elegante mujer de ascendencia francesa, propietaria de una plantación de caucho, tiene dos grandes amores: su hija adoptiva y el país en donde vive. 44. The Iron Triangle. El triángulo de acero (1989): Director: Eric Weston. Guionistas: John A. Bushelman y Larry Hilbrand. Actores principales: Beau Bridges, Haing S. Ngor, y Liem Whatley. Historia basada en el diario encontrado a un soldado vietnamita muerto. Un oficial norteamericano es capturado por un joven del Vietcong, pero cuando un oficial comunista de Hanoi intenta reclamar el prisionero, el soldado vietnamita y el americano deciden trabajar juntos para sobrevivir. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 434 45. Jacknife (1989): Director: David Jones. Guionista: Stephen Metcalfe, de su obra Strange Snow. Actores principales: Robert De Niro, Ed Harris y Kathy Baker. Drama post-bélicos sobre la guerra del Vietnam. Dos veteranos se reencuentran varios años después del conflicto. Sin embargo, el trauma persiste ya que uno de ellos culpa al otro de la muerte de un tercer compañero. 46. Jacob's Ladder. La escalera de Jacob (1990): Director: Adrian Lyne. Guionista: Bruce Joel Rubin. Actores principales: Tim Robbins, Elizabeth Pena, and Danny Aiello. El doctor en filosofía Jacob Singer (Tim Robbins) es herido gravemente en la guerra de Vietnam, en un ataque sorpresa, en el año 1971. Queda traumatizado después de esta experiencia, y al volver a Estados Unidos se divorcia de su esposa, comienza a trabajar como un simple empleado de correos y empieza una relación con su compañera de trabajo Jezebel (Elisabeth Peña). Pero sus continuas visiones y pesadillas, en las que aparecen personajes irreales, parecidos a demonios, que aparentemente lo persiguen, hacen cada vez más difícil su existencia. Finalmente descubre que fue víctima de experimentos con drogas mientras sirvió en Vietnam. 47. La 317e section. Sangre en Indochina (1965): Director: Pierre Schoendoerffer. Guionista: Pierre Schoendoerffer. Actores principales: Jacques Perrin, Bruno Cremer, Pierre Fabre, Manuel Zarzo, Boramy Tioulong. Ambientada en Vietnam, al final de la época colonial francesa, cuando las guerrillas del Vietminh estaban a punto de expulsar a los franceses. Narra lo que le acontece a una patrulla francesa que queda aislada en territorio vietminh; mandada por un subteniente idealista y un alemán ex-combatiente de la Segunda Guerra Mundial. 48. The Long Road Home: Vietnam Revisited (1969): Documental. Director: Ken Williamson. La historia, filmada y escrita por un joven fotógrafo del ejército en 1969, revela la belleza de Vietnam de sur y capta las costumbres de su pueblo. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 435 49. The Lost Command. Mando perdido (1966): Director: Mark Robson. Guionista: Nelson Gidding, basado en el libro Los Centuriones de Jean Larteguy. Actores principales: Anthony Quinn, Alain Delon y George Segal. Al teniente coronel Pierre Raspegury (Anthony Quinn), jefe de una división paracaidista del Ejército francés derrotada en Vietnam, le comunican que ha sido relevado de su puesto y que su regimiento ha sido disuelto. Gracias a las influencias de la Condesa viuda De Clairefons (Michèle Morgan), consigue un nuevo destino en Argelia en una misión de paz. Ella le promete que se casará con él si vuelve convertido en general. Sin embargo, lo que hace Raspegury es intentar persuadir al capitán Esclavier (Alain Delon) y a otros camaradas para vengar juntos la humillación sufrida en Vietnam. 50. Missing in Action. Desaparecido en combate (1984). Director: Joseph Zito. Guionistas: James Bruner, de la historia de John Crowther y Lance Hool. Actores principales: Chuck Norris, M. Emmet Walsh, Leonore Kasdorf, y James Hong. El coronel Braddock (Chuck Norris) escapó hace ya 10 años de un campo de prisioneros cuando estuvo combatiendo en la guerra del Vietnam. Ahora volverá de nuevo a dicho país para intentar rescatar a soldados americanos capturados en el conflicto que él sospecha siguen en cautividad. A este filme le seguirán dos secuelas de similar factura. 51. 1969 (1988): Director: Ernest Thompson. Guionista: Ernest Thompson. Actores principales: Robert Downey Jr., Kiefer Sutherland, Bruce Dern, Mariette Hartley, Winona Ryder. Dos amigos, Scott y Ralph, se gradúan en 1967 en un instituto de una pequeña localidad estadounidense, y acuden a la universidad dispuestos a cosechar aventuras amorosas y a dar esquinazo a la caja de reclutas. Pero Ralph es expulsado y corre el riesgo de tener que incorporarse a las fuerzas armadas de su país. Cuando los dos amigos toman medidas drásticas -y, naturalmente, ilegales- para garantizar la libertad de Ralph, desencadenan una serie de acontecimientos que cambiarán para siempre sus vidas y su amistad, así como las ideas sobre la guerra de toda una ciudad. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 436 52. Off Limits. Saigón (1988): Director: Christopher Crowe. Guionistas: Christopher Crowe y Jack Thibeau. Actores principales: Willem Dafoe, Keith David, Fred Ward, Scott Glenn, Amanda Pays, Gregory Hines. McGriff y Albaby tienen probablemente el peor papel para un soldado en tiempo de guerra; son policías militares. Se encuentran en el Saigón de 1968, en pleno conflicto bélico, y tienen la misión de investigar los asesinatos de seis prostitutas. Su trabajo aún es más duro, ya que el principal sospechoso es un oficial de alta graduación del Ejército norteamericano, algo que también pondrá en peligro sus vidas... 53. Operation Dumbo Drop. Operación elefante (1995): Director: Simon Wincer. Guionistas: Gene Quintano & Jim Kouf. Actores principales: Danny Glover, Ray Liotta, Denis Leary, Doug. E. Doug, Corin Nemec, Dinh Thien Le, Tcheky Karyo. Basada en una historia real. Durante la guerra del Vietnam, el capitán Doyle llega a una estratégica aldea para sustituir al capitán Som. Ambos tienen una importante misión: conseguir un elefante y llevarlo a la aldea para reemplazar al que un grupo del Vietcong había matado. Una de las pocas comedias sobre la Guerra de Vietnam junto con Air America y Good Morning Vietnam. 54. Path to War. Camino a la guerra (2002): Director: John Frankenheimer. Guionista: Daniel Giat. Actores principales: Michael Gambon, Donald Sutherland, Bruce McGill, James Frain, Felicity Huffman. Narra la historia de cómo los mejores y más brillantes asesores en la Administración Johnson, incluido el secretario de Defensa Robert McNamara y el asesor especial de Clark Clifford, asesoran al Presidente en las decisiones que conducen a los EE.UU. a una cada vez más profunda participación en Vietnam. Dividido entre los que recomendaban el aumento de los bombardeos para ganar, y aquellos que aconsejaban encontrar un camino que condujese a la paz, Johnson observa como su presidencia y su nación están desgarradas por las muertes de jóvenes estadounidenses en el exterior y las protestas de los que se quedaron. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 437 55. Platoon (1986): Director: Oliver Stone. Guionista: Oliver Stone. Actores principales: Charlie Sheen, Tom Berenger y Willem Dafoe. Una visión áspera y emotiva de la vida de un pelotón de soldados estadounidenses mientras patrullan, luchan y mueren en las selvas de Vietnam desde la perspectiva de un joven recluta. Chris Taylor es un estadounidense jóven e ingenuo que deja los estudios y se enrola para combatir en Vietnam. A su llegada, descubre rápidamente que su presencia se considera insignificante para los otros soldados, ya que no ha luchado como el resto de ellos y carece de experiencia de combate. Chris tiene dos suboficiales, el sargento Robert Barnes malhumorado e indestructible y el sargento Elias Grodin más agradable y cooperativo. Se dibuja una frontera entre los dos suboficiales cuando se produce un asesinato ilegal durante una incursión en una aldea. A medida que la guerra continúa, Chris deriva hacia el colapso psicológico. Mientras lucha por la supervivencia, pronto descubre que está luchando dos batallas, el conflicto con el enemigo y el conflicto entre los hombres de su pelotón. 56. Platoon Leader. Cabeza de pelotón (1988): Director: Aaron Norris. Guionistas: Andrew Deutsch, Rick Marx. Actores principales: Michael Dudikoff, Robert F. Lyons, Michael DeLorenzo, Jesse Dabson, Rick Fitts, Tony Pierce, Daniel Demorest, Brian Libby, Michael Rider, William Smith, Dean Raphael Ferrandini. Joven e inexperto, el teniente Knight no se imaginaba lo que le esperaba en el infierno que era Vietnam. Después de cuatro años de estudios en West Point, creía estar preparado para todo. Sólo después de haber visto a sus compañeros de pelotón sucumbir ante las trampas del enemigo, se convierte en un rudo y valiente veterano en quien sus subordinados y amigos pueden confiar. 57. The Promise of Love. Promesa de amor (1980): Director: Don Taylor. Guionistas: Harry Longstreet y Renee Longstreet. Actores principales: Valerie Bertinelli, Jameson Parker y Andy Romano. Una mujer deja la Universidad para casarse con su novio marine. Se convertirá en viuda poco tiempo después de que su marido sea enviado a Vietnam. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 438 58. Purple Hearts. Medalla al valor. (1984): Director: Sydney J. Furie. Guionistas: Sidney J. Furie y Rick Natkin. Actores principales: Ken Wahl, Cheryl Ladd, Stephen Lee, Annie McEnroe. Un oficial médico de la armada se enamora de una decidida enfermera en Vietnam. Una de las pocas historias románticas sobre esta guerra. 59. Rambo: First Blood, Part 2 (1985): Director: George Pan Cosmatos. Guionistas: Sylvester Stallone, James Cameron. Actores principales: Sylvester Stallone, Richard Crenna, Steven Berkoff, Charles Napier, Julia Nickson-Soul. John Rambo sale de la cárcel gracias a su antiguo jefe, el coronel Samuel Troutman, debido a una operación de alto secreto para traer de regreso a prisioneros de guerra que todavía permanecen en Vietnam. La misión de Rambo es sólo tomar fotografías del lugar donde permanecen los prisioneros de guerra, pero Rambo quiere sacar a los prisioneros de Guerra de Vietnam. Junto con el luchador por la libertad de las mujeres vietnamitas Co Bao, Rambo se embarca en una misión para rescatar a los prisioneros de guerra, que están detenidos por el capitán sádico vietnamita Vinh y su compañero ruso, el teniente coronel Padovsky. Seguirán Rambo III, IV y Stallone anuncia la quinta entrega para el año 2014. 60. Regret to Inform (1998): Documental. Directora: Barbara Sonneborn. Guionista: Barbara Sonneborn. Este hermoso y rompedor documental de la fotógrafa Barbara Sonneborn comenzó su producción en 1992 pero nació espiritualmente en 1968 con la muerte de su marido y amor de instituto, Jeff Gurvitz. En su período de servicio de ocho semanas en Vietnam, Gurvitz murió durante un ataque de mortero en Khe Sanh en un intento de rescatar a un compañero. Una carta en una cinta grabada que acababa de enviar a su esposa apareció en el buzón de Sonneborn algún tiempo después de su terrible sacrificio. Sonnenborn la apartó y no la escuchó hasta que decidió hacer esta película, que se refiere a las pérdidas y las angustias sufridas por las mujeres de ambos lados, en la desastrosa campaña militar americana en el sudeste asiático. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 439 61. Rescue Dawn. Rescate al amanecer (2006): Director: Werner Herzog. Guionista: Werner Herzog. Actores principales: Christian Bale, Steve Zahn, Jeremy Davies. En los primeros tiempos de la intervención norteamericana en Vietnam, un piloto de la Fuerza Aérea es derribado y hecho prisionero en Vietnam del Norte. Intentará sobrevivir al infierno del cautiverio junto con sus compañeros. Basada en una historia real. 62. Saigon: Year of the Cat. Saigón: año del gato (1983): Director: Stephen Frears. Guionista: David Hare. Actores principales: Judi Dench, Frederic Forrest y Chic Murray. Dos occidentales —Bárbara, empleada de banca, y Bob, analista de la CIA en la Embajada de los EE.UU.— se encuentran durante un breve período de tiempo antes de la caída de Saigón. 63. The Siege of Firebase Gloria. (1989): Director: Brian Trenchard-Smith. Guionistas: William L. Nagle y Tony Johnston. Actores principales: Wings Hauser, R. Lee Ermey, Robert Arevalo, Mark Neely. El Sargento Mayor Hafner lleva su patrulla de reconocimiento a un viaje infernal a través de territorio enemigo, encontrando signos alarmantes de actividad del Viet Cong. La unidad alcanza finalmente Firebase Gloria y que se encuentra bajo asedio del Viet Cong. Lucharán por sus vidas bajo el mando del sargento que levantará la moral de las tropas, mientras esperan refuerzos del ejército. 64. Some Kind of Hero (1982): Director: Michael Pressman. Guionistas: James Kirkwood y Robert Boris, a partir de la novela de James Kirkwood. Actores principales: Richard Pryor, Margot Kidder, y Ray Sharkey. Comedia en la que un prisionero de guerra descubre a su vuelta tras seis años que su mujer quiere abandonarle, el ejército le ha olvidado y la sociedad quiere olvidarse de él. 65. A Story of Healing (1997): Documental. Director: Donna Dewey En enero de 1997, un equipo de cinco enfermeras, cuatro anestesistas y tres cirujanos plásticos, llegan a Vietnam desde los Estados Unidos para pasar dos semanas de trabajo voluntario. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 440 66. Streamers. Desechos (1983): Director: Robert Altman. Guionista: David Rabe. Actores principales: Matthew Modine, Michael Wright, Mitchell Lichtenstein. Un grupo de seis soldados que esperan ser enviados a Vietnam, pasan su tiempo en burdeles y emborrachándose. Para probar la virilidad de cada uno, los reclutas realizarán juegos violentos. 67. That Year in Saigon: Guionistas: Diana J. Dell y Carol Dingle. Esta fresca tragicomedia sobre la Guerra de Vietnam, llena de coloridos personajes, diálogos fluidos y comentarios políticos mordaces, se centra en torno a tres mujeres de veintitantos años, que aprenden sobre la vida y el amor mientras trabajaban en la USO de Saigón en 1971–72. 68. Three Seasons. Tres estaciones (1999): Director: Tony Bui. Guionista: Tony Bui. Actores principales: Don Duong, Nguyen Ngoc Hiep, Tran Manh Cuong, Harvey Keitel. Un poeta leproso, su joven ayudante recogedora de flores de loto, una ambiciosa prostituta, un ciclotaxista enamorado de ésta, un joven de la calle obligado a sobrevivir y un soldado en busca de la hija que abandonó durante la guerra, entrecruzan sus vidas en busca de amor y consuelo en un Vietnam cambiante. 69. Tigerland (2000): Director: Joel Schumacher. Guionistas: Ross Klavan y Michael McGruther. Actores principales: Colin Farrell, Matthew Davis, Clifton Collins Jr., Cole Hauser, Nick Searcy, James McDonaldEn septiembre de 1971, un pelotón de reclutas llega en Ft.. Polk, LA, para la formación de infantería antes de salir para la guerra. La última semana se lleva a cabo en Tigerland, un campo de maniobras semejante al terreno de Vietnam. Jim Paxton se ha alistado, quiere experimentar y escribir libros después. Él se hace amigo de Roland Bozz, un tejano con un don para meterse en problemas. Al menos un sociópata en el pelotón odia Bozz, incluso cuando los sargentos de mala gana reconocen su capacidad de liderazgo. Cuando el pelotón afronta su semana en Tigerland, el El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 441 cuerpo de Paxton se agota, Bozz hace planes para ir Awol, y el sociópata se hace con las municiones. 70. Uncommon Valor. Más allá del valor (1983): Director: Ted Kotcheff. Guionista: Joe Gayton. Actores principales: Gene Hackman, Robert Stack, Fred Ward, y Patrick Swayze. El Coronel retirado Cal Rhodes reúne a un grupo de veteranos para ir a rescatar a su hijo desaparecido durante la guerra del Vietnam. Para financiar la operación recurre a un antiguo y adinerado compañero que se encuentra en la misma situación. Basada en acontecimientos reales. 71. The Veteran. El veterano (2006): TV movie. Director: Sydney J. Furie. Guionistas: John Flock, J. Stephen Maunder. Actores principales: Ally Sheedy, Bobby Hosea y Michael Ironside. Ray Watson vuelve a Vietnam treinta años después de la caída de Saigón. En su juventud como sargento del cuerpo de marines, disfrutó de los placeres y soportó los horrores de Vietnam en la misma medida, pero ahora, convertido en un respetable ministro con grandes ambiciones políticas, debe olvidar los fantasmas del pasado. Sin embargo, el encuentro con un compañero al que creía muerto, y el inevitable recuerdo de los horribles sucesos acontecidos treinta años antes, le harán comprender que esos fantasmas no lo abandonarán nunca. 72. Vietnam – A Television History (1983): Serie documental. Guionista: Austin Hoyt. Un proyecto de seis años desde su concepción hasta su finalización, once horas en una colección de DVD’s que analizan cuidadosamente los costos y las consecuencias de esta polémica, pero intrigante guerra. Desde el primer episodio hasta el último esta obra nos ofrece una visión detallada y un relato oral de la guerra que cambió una generación y continúa dando color al pensamiento americano sobre muchos asuntos militares y de política exterior. 73. The Wall: La historia de tres objetos dejados en el muro conmemorativo de los veteranos del Vietnam: un portaminas, una insignia de sheriff, y una guitarra El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 442 eléctrica. Cada elemento está relacionado con la vida de los fallecidos y se dejan, ya sea como recuerdos o para curar las heridas de la guerra. 74. War Dogs: Cuenta una gran historia desconocida de la Guerra de Vietnam. Varios miles de perros valientes que lucharon con los soldados aliados y salvaron innumerables vidas. 75. We Were Soldiers. Cuando éramos soldados (2002): Director: Randall Wallace. Guionista: Randall Wallace. Autores del libro "We Were Soldiers Once... and Young": Harold G. Moore y Joseph L. Galloway. Actores principales: Mel Gibson, Madeleine Stowe y Greg Kinnear. Recreación de la primera gran batalla que enfrentó a los estadounidenses con el Ejército de Vietnam del Norte (EVN), en el valle de Ia Drang. El filme es un homenaje a los que allí combatieron y no contiene contenido crítico hacia el conflicto bélico. 76. The XY Factor: Sex in the Vietnam War: La agitación social de la década de 1960 estuvo dominada por dos acontecimientos, la Guerra de Vietnam y la revolución sexual. Y no hay duda de que los cambios radicales en las actitudes sexuales se han impulsado en parte por la tensión, peligro y la polémica por el conflicto en el sudeste asiático. El Factor XY viaja desde las protestas del campus de la universidad hasta los burdeles del sudeste de Asia para contarnos la multifacética historia de la guerra y su relación con la revolución sexual. Activistas y soldados comparten sus historias, revelando lo que pensaban acerca de las situaciones en las que se encontraron de repente y estudiosos detallan cómo la guerra impactó directamente en la voluntad del pueblo de ser más abiertos sexualmente. Jóvenes, asustados soldados de Vietnam fueron presentados a una sociedad con diferentes ideas acerca de la sexualidad, mientras que en el hogar, el aumento de la píldora, el rechazo de valores puritanos y la popularidad de la actitud “vive el día” reconfiguraron totalmente el paisaje sexual. Un viaje en el tiempo de regreso a los tumultuosos años que cambiaron para siempre el sexo en los Estados Unidos. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 443 77. The Year That Trembled (2002): Director: Jay Craven. Guionistas: Jay Craven y Scott Lax. Actores principales: Jonathan Brandis, Charlie Finn y Jay R. Ferguson. Un impecable elenco da vida a este poderoso drama de los 70’s. Crónica de guerra e historia de amor poco convencional ambientada a la sombra de los acontecimientos turbulentos del estado de Kent. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 444 8.2.2. Namspeak: Entendiendo la jerga para entender las películas. “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo” (JOHAN LUDWIG JOSEF WITTGENSTEIN, Tractatus: § 5.6) Namspeak, con este neologismo se conoce a la jerga nacida y alimentada durante la Guerra de Vietnam. La guerra desarrolló un lenguaje propio que era una mezcla de terminología militar, del argot de los soldados de la Segunda Guerra Mundial y Corea, y de la jerga propia de los negros del Harlem neoyorquino. He aquí un pequeño diccionario de Namspeak, muy útil a la hora de entender los diálogos de los filmes, tanto en su versión original, como en las versiones dobladas al español en las que estas expresiones son muchas veces traducidas literalmente. Es también un documento interesante a la hora de analizar el tipo de moral que destilan estas expresiones. ✯ Acid: ácido; LSD, droga alucinógena. ✯ Agent Orange: agente naranja. Un defoliante químico. ✯ Air Cay: Caballería Aérea; tropas de asalto helitransportadas. ✯ Amarillos: Gooks. También ojos oblicuos, monos, etc. Términos despectivos referidos a los nativos asiáticos. ✯ Angel: un helicóptero que permanece en estacionario cerca de un portaviones para recoger a los pilotos que puedan caer al mar. ✯ Artículo 15: castigo no judicial, habitualmente administrado a nivel de compañía. Es un modo de penalizar a un soldado sin recurrir a un consejo de guerra y que no quede registrado en su hoja de servicios. ✯ Arty: artillería. ✯ ARVN: Army of the Republic of Vietnam, o sea Ejército de la República de Vietnam (del Sur). ✯ Bad: malo; bueno. ✯ Big boys: chicos grandes; la artillería. ✯ Bird: pájaro; cualquier aeronave. ✯ Blood: sangre; un negro, por hermano de sangre. ✯ Bloods Blooper: un lanzagranadas M79; también conocido como “thumper” (machacador). El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 445 ✯ Bode: camboyana. ✯ Bogart: un adicto a la marihuana. ✯ Bolter: escapado; un avión que pierde el cable de frenado cuando aterriza en un portaviones. ✯ Boo Koo: degeneración del término francés beaucoup; o sea, mucho. ✯ Boonies: derivado de boondocks; región rural remota. El campo, lo que hay fuera de las bases militares y las ciudades. O sea, zona peligrosa. ✯ Boot: bota; un recién llegado del “campamento de las botas”, o de instrucción de reclutas. ✯ Bouncing Betty: Betty la saltarina, una mina detonada por medio de un alambre y diseñada para estallar a la altura de la ingle. ✯ Broken Arrow: flecha rota; código de radio que indica que las posiciones defensivas están a punto de ser superadas por el enemigo y que se necesita urgentemente todo el fuego de apoyo disponible (artillería, bombardeos desde el aire o desde acorazados). ✯ Brown Water Navy: Armada de Aguas Marrones, unidades de la Armada estadounidense destinadas a operar en las aguas fluviales del río Mekong y su delta. ✯ Bush: selva; cualquier lugar fuera de la base donde se podía establecer contacto con el enemigo. ✯ Busting caps: disparar un arma. ✯ Cambodian red: roja camboyana; marihuana local. ✯ Cammies: uniformes miméticos. ✯ Capping: disparar. ✯ Charlie: el Vietcong. (de las iniciales VC, Víctor Charlie). ✯ Cherry: guinda; un virguito, alguien joven e inexperto. ✯ Chinook: un gran helicóptero de transporte de dos hélices. ✯ Chopper: helicóptero. ✯ Chu Hoi: me rindo, en vietnamita. ✯ Cobra: el helicóptero artillado AH–1G. ✯ Concertina: un rollo de alambre de espino. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 446 ✯ Condolence award: condecoración de pésame; compensación prestada a la familia de un soldado del ARVN muerto. ✯ Corpsman: médico, enfermero. ✯ Country team: el equipo de casa; o sea, el personal de la embajada estadounidense. ✯ C–ration, C–rat: ración C; comida enlatada llevada durante las operaciones. ✯ Dawk: “gaviloma”, ni gavilán ni paloma; alguien que desaprueba la guerra pero que no se manifiesta en contra de ella. ✯ Delta–Delta: '“DD”, o damita donut, es decir una enfermera. ✯ Deros: Date elegible for return from overseas; fecha elegible para el regreso de ultramar. ✯ Deuce and a half: dos y medio; camión de 2 toneladas y media, también un 6 x 6. ✯ Diddy bopping: andar descuidadamente. ✯ Ding: término despectivo de vietnamita. ✯ District Mobile Company: Compañía Móvil de Distrito, unidad de combate básica del Vietcong. ✯ Doc: apodo de los médicos. ✯ Doo–mommie: adaptación a la fonética inglesa del vietnamita “Duma”, que quiere decir “tu puta madre”. ✯ Dopur: drogata; fumador de porros. ✯ Double veteran: doble veterano. Alguien que tuvo relaciones sexuales con una mujer para después matarla. ✯ Doughnut Dollies: damitas donuts; enfermeras. ✯ Dove: paloma, alguien que está en contra de la guerra. ✯ Downers: drogas hipnóticas, especialmente barbitúricos, ingeridos por placer. ✯ Driver: conductor, piloto de una aeronave. ✯ Dust off: evacuación sanitaria en helicóptero. ✯ Em: en vietnamita, hermano o amigo. ✯ Fatigues: faenas; uniforme verde de faena. ✯ Finger Charge: carga de dedo; trampa, llamada así por su tamaño. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 447 ✯ Fire brigade: cuerpo de bomberos; unidad extremadamente móvil enviada a toda prisa al escenario de un intercambio de fuego con armas portátiles. ✯ Firebase: base de fuego, una base temporal de artillería para apoyar las operaciones en tierra. ✯ FNG: Fucking New Guy; “jodido novato”. ✯ Fragging: matar a un oficial incompetente u odiado con una granada de mano de fragmentación para que parezca que ha muerto en combate. ✯ Free Fire Zone: zona de fuego libre; una zona presuntamente libre de civiles, donde la artillería podía disparar sin limitaciones. ✯ Fugazi: loco, tarado. ✯ Get some: toma eso; al disparar, refiriéndose al las balas. ✯ Gook: amarillo; termino despectivo de vietnamita. ✯ Greased: tieso; muerto. ✯ Ground pounder: pisaterrones; un administrativo. ✯ Grunt: Infante, también defecar. ✯ Gung–ho: patriota sin sentido crítico, entusiasta, devoto o beligerante; viene del chino ken ho que significa, feroz. ✯ Gunny: sargento de artillería de la Infantería de Marina. ✯ Gunship: cañonero; helicóptero o avión artillado. ✯ Ham and motherfuckers: literalmente “jamón e hijas de puta”; Ración C compuesta de jamón y judías con lima. ✯ Hard hat: sombrero duro; un soldado del VC de dedicación plena. ✯ Hash: hachís. ✯ Haul ass: salir por piernas; marcharse rápidamente. ✯ Hawk: halcón; alguien que apoya la guerra. ✯ Head: con los efectos de algo; por ejemplo “pothead”, bajo el efecto de cigarrillos de marihuana. ✯ Hit: chupada de un cigarrillo de marihuana. ✯ Home Plate: plato casero; aeródromo o portaviones donde está basado un avión. ✯ Honcho: el jefe. ✯ Hootch: chabola; barracón militar o cabaña campesina. ✯ Hootchgirl: chavalita; una joven vietnamita. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 448 ✯ Hot: caliente; zona bajo fuego. ✯ Huey: el helicóptero UH–1. ✯ Hump: llevar mochilas, equipos, armamento, etcétera. ✯ I & I: “intercambio sexual e intoxicación”. ✯ In–country: en el país; estar en Vietnam. ✯ Jelly Green Giant: gigante verde; apodo del helicóptero de transporte Chinook con dos rotores. ✯ Jesus nut: la tuerca de Jesús; la tuerca que sujeta cada pala al rotor del helicóptero. ✯ Jock, Jockey: un hombre, un tipo. ✯ Joint: un cigarrillo de marihuana. ✯ Ka–Bar: una marca de cuchillos de combate. ✯ Khmer Rouge: jemer rojo; comunista camboyano. ✯ Kill zone: zona de la muerte; zona en torno a un dispositivo explosivo en la que se prevé un 95 por ciento de bajas. ✯ Kit Carson Scout: explorador Kit Carson; un desertor del VC que trabaja para los norteamericanos. ✯ Klick: kilómetro. ✯ Lao green: hierba de Laos; marihuana local. ✯ LAW: Light Antitank Weapon; Arma Ligera Antitanque. Un pequeño cohete, de lanzador desechable, que se dispara desde el hombro. Originalmente pensado para ser usado contra vehículos acorazados, se empleó también contra búnkeres, puntos fuertes, casas, etc. ✯ LBJ: siglas del presidente de los EE.UU. (Lindon B. Johnson), pero también de Long Binh Jail (Prisión de Long Binh) a donde se enviaba a los estadounidenses culpables de delitos civiles o militares cometidos en Vietnam. El tiempo pasado en los calabozos, no contaba como servicio en Vietnam, por lo que al cumplir su pena, reanudaban su período de servicio activo en Vietnam. ✯ Leathemeck: cuello de cuero; un infante de marina o marine. ✯ Lifer Jack/jank/jink: efectuar maniobras evasivas en un avión. ✯ Lifer: soldado profesional. ✯ Lili: soldado a punto de licenciarse y terminar su período de servicio en Nam. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 449 ✯ lncoming: disparos; fuego enemigo. ✯ Loach: un helicóptero veloz de reconocimiento y observación. ✯ Lurps: Long Range Reconnaissance Patrols; patrullas de reconocimiento en profundidad. Miembro de una de estas patrullas de reconocimiento lejano. ✯ LZ. Landing Zone: zona de aterrizaje; un área lo bastante despejada como para que en ella pueda aterrizar o despegar un helicóptero. ✯ Mamma–san: una anciana vietnamita. ✯ Mike Forces: montañeses aliados del Sur entrenados por los Boinas Verdes. ✯ Mike–mike: milímetro. ✯ Montagnards: gente de las tribus de las montañas. ✯ Mother, motherfucker: “hijo de puta”, palabrota de uso general. ✯ Mustang: chusquero. ✯ Nam: Vietnam. ✯ Nap: napalm. ✯ Nordo: una aeronave con la radio inutilizada; alguien con poca capacidad de comunicación. ✯ Number One: número uno; el mejor. ✯ Number Ten: número diez; el peor. ✯ Nung: perteneciente a la etnia de origen chino Nung; normalmente un chino anticomunista que trabaja para una fuerza Mike. ✯ Oil spot: balsa de aceite; zona pacificada. ✯ One thou, One thousand: el mil; todavía peor que el número diez. ✯ Papa–san: un anciano vietnamita. ✯ Pathet Lao: organización comunista de Laos. ✯ Payback: devolución; venganza. ✯ Peacenik: pacifista; manifestante antibelicista. ✯ Pig: la cerda; la ametralladora M-60 que soltaba mucho aceite al funcionar. ✯ Pogue: emboscado; término despectivo acerca de los soldados estadounidenses que tenían destinos de retaguardia. ✯ Popular Forces: fuerzas populares; milicia local organizada en cada aldea. ✯ Pot: cigarrillo de marihuana o hachís. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 450 ✯ Puff the Magic Dragon: Puff el Dragón Mágico; un avión cañonero AC-47 o Spooky. Expresión inspirada en una canción del grupo musical Peter, Paul and Mary. ✯ Purple Haze: neblina púrpura; un tipo de LSD popularizado en la canción homónima de Jimmy Hendrix. ✯ R & R: Rest and Recreation: descanso y recreo. ✯ R & R: Re–up: reengancharse. ✯ Rack: percha; cama. ✯ Rallier: un desertor del VC “recuperado” por el gobierno sudvietnamita. ✯ Ranch Hands: manos del rancho; unidades de la fuerza aérea especial que realizaban misiones de defoliación. ✯ Re–education camps: campamentos de reeducación; prisiones políticas de los comunistas de Vietnam del Norte. ✯ Regional Forces: fuerzas regionales; tropas locales semiprofesionales. ✯ Remf: “hipurreta”, o “hijo de puta de la retaguardia”; soldado de segunda línea, de intendencia. ✯ Rock and Roll: fuego automático. ✯ Roger: término de radio que significa “de acuerdo”. ✯ Saddle: silla de montar; formación final de las aeronaves en un ataque aéreo. ✯ Sao: persona estúpida o repulsiva. ✯ Sapper: zapador; un soldado del Vietcong infiltrado en un campamento para sabotearlo. ✯ Send and mothefuckers: “enviados y jodidos”; atacar a ciegas. ✯ Short timer: alguien a quien le quedan menos de treinta días para irse de Vietnam. ✯ Short timer's stick: el palo del que se va; un palo con muescas que los soldados usaban para marcar sus últimos días en Vietnam. ✯ Short: corto; aquel a quien le falta poco tiempo para dejar el ejército. ✯ Shotgunning: disparar con una escopeta; inhalar el humo de la marihuana por el cañón de un arma para intensificar sus efectos. ✯ Six–by: seis por seis; cierta clase de camión de transporte. ✯ Slick: un helicóptero Huey de transporte tropas. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 451 ✯ SNAFU: Situation Normal, All Fucked Up. “Situación Normal Todos Jodidos”. ✯ Spider trap: trampa de araña; un refugio del VC. ✯ Spooky: un avión cañonero AC-47. ✯ Stack trooper: un soldado ejemplar. ✯ Stand down: regreso a la base para un corto período de descanso. ✯ Stash: droga para consumo personal. ✯ Steel pot: vaso de acero; el casco de acero. ✯ Strac: observar estrictamente las ordenanzas. ✯ Tanglefoot: traspiés; alambre de espino que se tiende a la altura del tobillo. ✯ Tango–boat: lancha tango; lanchón de desembarco modificado para su uso en el delta del Mekong. ✯ Tet: año nuevo vietnamita. ✯ The Bell Telephone Hour: la hora de la Bell Telephone; interrogatorio o tortura de sospechosos del VC utilizando descargas eléctricas generadas por un teléfono de campaña. ✯ The Triangle: el Triangulo de Hierro; un punto fuerte del VC cerca de Saigón. ✯ The White Lie Ward: la sala de la mentira piadosa; sala del hospital de Da Nang para los desahuciados. ✯ The World: el mundo; cualquier sitio fuera de Vietnam. ✯ Thud: un avión que se estrella, concretamente tras haber sido derribado; un caza F–105 Thunderchief, llamado así por su alto índice de pérdidas. ✯ Tiger suit: uniforme atigrado; uniforme de faena mimético. ✯ Toke: una bocanada de marihuana. ✯ Tunnels rats: ratas de túnel; soldados estadounidenses que combatían a los guerrilleros del VC en sus escondites subterráneos. ✯ Two shop: trastienda; sección de inteligencia militar. ✯ Uncle Ho: el tío Ho; o sea, Ho Chi Minh. ✯ Uncle Sugar: versión de Uncle Sam; o sea, los estadounidenses. ✯ VC: el Vietcong; por extensión, cualquier cosa odiosa. ✯ Vet: veterano. ✯ Victor Charlie: designación militar del VC, el Viet Cong. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 452 ✯ Viet Minh: antecesores del VC. Guerrilleros del movimiento de liberación del Vietnam que lucharon contra los japoneses y luego contra los franceses, en las primeras etapas de la guerra de liberación de su pueblo. Al ser dividido el país, unos se incorporaron al Ejército regular del Vietnam del Norte y otros siguieron de guerrilleros, con el Vietcong en el Sur. ✯ Vietnik: manifestante pacifista. ✯ Waste: desperdicio; matar, muerte, muerto. ✯ Wax: encerar; golpear, herir de gravedad o matar a alguien, vencer en una competición deportiva. ✯ White Mice: ratón blanco; un policía sudvietnamita, por su casco y guantes blancos. ✯ Willie Fudd: estación de radar volante WF-2. ✯ Willie Peter: granada de fósforo blanco o granadas fumígenas en general. ✯ Winchester: código de radio que significaba “estamos sin munición”. ✯ Xin loi: del vietnamita. Lamento eso, es una pena. ✯ Yard: montañés. ✯ Zapped: cepillado; muerto. ✯ Zonked: colocado; drogado. ✯ Zoo: la jungla. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 453 8.2.3. Cronología de los años cruciales de la Guerra de Vietnam. Incorporamos a continuación una cronología de los años más importantes de la guerra: de 1964 a 1968. Es algo extensa, pero en cualquier caso clarificadora de cara a ubicar en el tiempo y en la historia de la Guerra de Vietnam muchas de las acciones representadas en los filmes citados o analizados. Año 1964 • 24 de enero: se forma el Grupo de Estudios y Observación (SOG), nombre clave de una fuerza especial secreta norteamericana. • 30 de enero: una rebelión militar, dirigida por el general Nguyen Khanh, depone a la junta constituida tras la caída del presidente Ngo Dinh Diem. Khanh se proclama jefe del Estado. • 14 de abril: la Organización del Tratado del Sudeste de Asia (SEATO) rechaza la neutralización de Vietnam del Sur propuesta por Charles de Gaulle. • 2 de mayo: el Vietcong hunde en el río Saigón al pequeño portaaviones norteamericano USS Card. • 15 de mayo: el MAAG (del Inglés; Military Assistance and Advisory Group) es disuelto. • 20 de junio: el general Westmoreland reemplaza al general Paul Harkins en la comandancia del MACV. • 1 de julio: tropas neozelandesas arriban a la provincia de Phuoc Tuy, para trabajar en conjunto con las fuerzas australianas. • 6 de julio: el Vietcong lanza su primer ataque de importancia contra objetivos norteamericanos en la base de Nam Dong. Se concede al capitán Roger H.C. Donlon de las Fuerzas Especiales, por su comportamiento durante la batalla, la primera Medalla de Honor del Congreso de la guerra de Vietnam. • 2 de agosto: se produce el incidente del Golfo de Tonkin que propiciará el apoyo del congreso estadounidense a la intervención militar. • 12 de agosto: primera participación de helicópteros norteamericanos en combate. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 454 • 1 de octubre: llega el 5º Grupo de Fuerzas Especiales a Vietnam para supervisar las operaciones especiales. • 31 de diciembre: el personal estadounidense en Vietnam alcanza los 23.000 efectivos. Año 1965 • 02 de marzo: cien bombarderos a reacción atacan objetivos militares en Vietnam del norte dando inicio a la Operación Rolling Thunder. • 08 de marzo: 3.500 infantes de marina desembarcan en la playa de Da Nang, para proteger la base aérea. Las fuerzas norteamericanas ascienden ya a 27.000 efectivos. • 09 de marzo: el presidente Johnson autoriza el uso del napalm en los bombardeos a Vietnam del Norte. • 14 de marzo: EE.UU. bombardea objetivos militares y navales en las islas Conco, frente a las costas norvietnamitas. • 23 de marzo: Gran Bretaña apoya la política del presidente Johnson. • 31 de marzo: Johnson niega tener conocimiento sobre una estrategia a largo plazo en Vietnam, a pesar de estar dispuesto a autorizar la ofensiva de tropas. • 03-05 de abril: se extiende la Operación Rolling Thunder, para atacar objetivos no militares en Vietnam del norte. • 04 de abril: es destruido un enclave del Vietcong en el bosque de U Minh, eliminando a 258 guerrilleros. El primer ministro de Australia alaba a EE.UU. por aceptar el reto de luchar por las libertades. • 07 de abril: Johnson afirma que su gobierno esta preparado para iniciar conversaciones sin condiciones para poner fin al conflicto. Además, ofrece un programa de ayuda de mil millones de dólares para el Sudeste Asiático. • 11 de abril: Vietnam del Norte rechaza el plan de paz de Johnson. • 15 de abril: 230 bombarderos arrojan mas de 1.000 toneladas de bombas sobre un baluarte del Vietcong. • 17 de abril: a pesar de las presiones internacionales, EE.UU. afirma su decisión de continuar sus campañas de bombardeo. En Washington, 15.000 estudiantes participan en una marcha de protesta. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 455 • 20 de abril: se levanta la restricción que limitaba el movimiento de los marines dentro de un radio de 12 Km. al rededor de la base de Da Nang. • 21 de abril: un monje budista se suicida prendiéndose fuego en protesta contra la guerra, en Saigón. Las imágenes del hecho dan la vuelta al mundo. • 24 de abril: Johnson declara oficialmente zona de combate a Vietnam. Por ello los soldados recibirán paga de combatiente y exenciones fiscales. • 26 de abril: el secretario de Estado de defensa Robert McNamara, revela que el costo de la guerra asciende a mil millones y medio de dólares al año. • 29 de abril: los ataques aéreos tienen un costo de 70 miembros del Vietcong muertos. Tropas del Ejército de Vietnam del Sur (ARVN) matan a otros 84 y capturan a 31. • 03-12 de mayo: llega a Vietnam la 173 División Aerotransportada, la primera gran unidad de combate de los EE.UU. que se suma al conflicto. • 07 de mayo: el Congreso de los EE.UU. aprueba la petición del presidente Johnson de otros 700 millones de dólares destinados a la guerra. • 13 de mayo: EE.UU. suspende los bombardeos para ver si Vietnam del Norte acepta las condiciones de paz. El Vietcong ataca una fabrica textil en pleno día a solo 8 Km. al norte de Saigón. • 16 de mayo: se extienden las protestas universitarias es Washington, intensificándose la oposición a la guerra por parte del circulo de académicos. • 19 de mayo: EE.UU. reanuda los bombardeos sobre Vietnam del Norte. • 29 de mayo: el Vietcong realiza un ataque contra el 51 regimiento sudvietnamita, destruyéndolo como fuerza de combate. • 01 de junio: Johnson solicita 89 millones de dólares en concepto de ayuda económica para el sudeste asiático. Se realiza una gran ofensiva en contra del Vietcong en Kontum. El Vietcong permanece oculto planeando su propia ofensiva. • 07 de junio: el general Westmoreland informa de que las bajas han sido inesperadamente altas, debido a lo cual solicita aumentar el numero de soldados estadounidenses en Vietnam de 50.000 a 200.000. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 456 • 10-13 del junio: el Vietcong ataca el campamento de las fuerzas especiales y el cuartel general del ARVN en Dong Xoai, causando mas de 900 bajas al ARVN, los bombardeos norteamericanos hacen retroceder al Vietcong. • 12 de junio: el presidente Quant es obligado a dimitir de su cargo, forzado por la oposición católica. • 18 de junio: el general de la fuerza aérea sudvietnamita Nguyen Cao Ky, se convierte en el primer ministro de Vietnam del Sur. • 22 de junio: aviones estadounidenses bombardean objetivos a solo 130 Km. de la frontera china, son las incursiones mas profundas efectuadas en territorio norvietnamita. • 28-30 de junio: los EE.UU. lanzan una ofensiva contra el Vietcong a solo 30 Km. al noreste de Saigón. La operación fracasa ya que no se logra establecer contacto con el enemigo. • 01 de julio: la base aérea de Da Nang, es infiltrada por el Vietcong que logra destruir tres aviones y dañar otros tres. • 08 de julio: en un consejo de guerra celebrado en Okinawa, un capitán estadounidense se declara inocente basando su alegato en los trastornos mentales sufridos en Vietnam. • 11 de julio: Los EE.UU. revelan que están preparados para bombardear cualquier lugar de Vietnam del Norte. • 12 de julio: el teniente Frank Reasoner, es el primer marine en Vietnam en hacerse acreedor de la Medalla de Honor del Congreso. • 24 de julio: el Pentágono informa que desde 1961 los estadounidenses heridos en Vietnam superan a los muertos en una proporción de 5 a 1. • 8 de julio: Johnson anuncia el aumento de tropas hasta llegar a los 125.000 efectivos y que las listas de reclutados aumentaran de 17.000 a 35.000. • 03 de agosto: la cadena televisiva CBS muestra a soldados del primer batallón del 9º Regimiento de marines quemando la mayor parte del pueblo de Cam Ne, 10 Km. al oeste de Da Nang. El reportaje enciende la indignación mundial. • 05 de agosto: el Vietcong ataca depósitos de combustible de la compañía ESSO destruyendo mas de 9 millones de litros de combustible, privando a los EE.UU. del 40% de su suministro de carburante. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 457 • 12 de agosto: Johnson afirma que los EE.UU. no continuarían combatiendo si no se requiriese su ayuda. • 18-23 de agosto: los marines de EE.UU. dan comienzo a la Operación Starligth, la primera operación terrestre apoyada por fuerzas navales y aéreas, que consigue destruir un baluarte del Vietcong cerca de Van Tuong. El Vietcong es sorprendido perdiendo la mayoría de los efectivos de su Primer Regimiento. • 31 de agosto El presidente Johnson firma la ley que penaliza la destrucción de cartillas militares con penas de mil dólares o hasta 5 años de prisión. • 02 de septiembre: EE.UU. anuncia que 100 voluntarios se ofrecen a diario para servir en Vietnam. • 03 de septiembre: aviones de EE.UU. y del ARVN realizan 532 salidas. • 05 de septiembre: Richard Nixon visita Saigón declarando que la única base para la negociación es la retirada comunista. • 07-10 de septiembre: las fuerzas de EE.UU. y el ARVN inician la Operación Piranha, en un intento de destruir los restos del Primer Regimiento del Vietcong. Después de la operación, EE.UU. declara haber matado a 200 enemigos. • 11 de septiembre: comienza su despliegue en Vietnam la 1º Division de Caballería Aerotransportada, desembarcando en Qui Nhon. • 18-21 de septiembre: tropas norteamericanas atacan An Kke produciéndose un gran enfrentamiento. Posteriormente los EE.UU. declaran haber eliminado 226 a guerrilleros. • 20 de septiembre: EE.UU. pierde siete aviones en operaciones sobre Vietnam del Norte y del Sur. • 23-29 de septiembre: el gobierno sudvietnamita ejecuta durante la noche a tres agentes comunistas en Da Nang. Hanoi anuncia la ejecución de prisioneros estadounidenses retenidos desde 1963 como criminales de guerra. • 31 de septiembre: EE.UU. declara que utiliza gas no toxico contra los escondites del Vietcong. Dos reactores de la USAF son derribados mientras atacaban el puente de Minh Binh, cerca de Hanoi. • 05 de octubre: EE.UU. autoriza el uso de gases lacrimógenos. • 06 de octubre: bombarderos B-52 atacan posibles bases del Vietcong cerca de la frontera camboyana. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 458 • 10-14 de octubre: la 1ª División de Caballería Aerotransportada se une al ARVN para atacar a cerca de 2.000 soldados del EVN en las tierras altas centrales. • 15 de octubre: durante un acto pacifista, David Miller se transforma en el primer manifestante norteamericano que quema su cartilla militar, contraviniendo las leyes. Es detenido por el FBI. • 16 de octubre: se producen manifestaciones en contra de la política norteamericana en mas de 40 ciudades norteamericanas, además de Londres, Roma, Estocolmo, Bruselas y Copenhague. • 19 de octubre: el EVN lanza un gran ataque sobre un campamento del ARVN y de las fuerzas especiales en Plei Me. Con la ayuda de la 1º División de Caballería Aerotransportada se logra repeler el ataque. • 22 de octubre: el almirante Grant Sharp anuncia que los aliados han dejado de perder la guerra. • 27 de octubre: comandos del Vietcong atacan varias bases aéreas destruyendo numerosos aviones. • 30 de octubre: 25.000 personas encabezadas por cinco condecorados con la Medalla de Honor del Congreso, marchan a favor de la política de EE.UU. en Vietnam. Aviones de EE.UU. bombardean por equivocación una aldea amiga matando a 48 civiles e hiriendo a 56. Los marines rechazan un ataque del Vietcong, matando a 56 guerrilleros. • 1-20 noviembre: la 1º División de Caballería Aerotransportada ataca al EVN en el valle de Ia Drang, destruyendo al 33 Regimiento del EVN. Durante la batalla, la compañía C de la caballería aerotransportada es prácticamente aniquilada. Es la primera batalla a gran escala de fuerzas americanas contra el EVN y dará pie a la estrategia bélica norteamericana en los siguientes años llamada: búsqueda y destrucción. • 02 de noviembre: un cuáquero de 32 años de Baltimore se prende fuego frente al pentágono para protestar contra la guerra. Durante el mes de octubre llega a Vietnam la 1ª División de Infanteria de los EE.UU. y la División Capital coreana para unirse a la 101º División Aerotransportada. • 27 de noviembre: el Pentágono exige un aumento en los efectivos de 120.000 a 400.000 hombres. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 459 • 4 de diciembre: fuerzas del Vietcong hacen volar un hotel en Saigón en donde se hospedaban tropas norteamericanas, matando a 8 e hiriendo a 137 personas. • 8-9 de diciembre: aviones de EE.UU. inician la Operación Tiger Hound cuyo objetivo es atacar las rutas de trasporte en Vietnam del Norte y del Sur para evitar la infiltración de tropas enemigas. • 8-19 de diciembre: fuerzas combinadas de EE.UU. y del ARVN ponen en fuga al Vietcong en el valle de Que Son; costando la operación 2 batallones del ARVN. • 15 de diciembre: aviones de EE.UU. bombardean una central térmica en Uongbi. • 24-25 de diciembre: El Vietcong propone una tregua para navidad y EE.UU. interesado en reestablecer las conversaciones de paz acepta la tregua y suspende los bombardeos hasta el 31 de diciembre. • 26 de diciembre: EE.UU. y el ARVN suspenden la tregua debido a los continuos ataques terrestres del Vietcong. Año 1966 • 1 de enero: el senador norteamericano Strom Thurmond, solicita el uso de armas nucleares en Vietnam si no hay otro modo de conseguir la victoria. Un periódico chino publica que los dirigentes de EE.UU. son "monstruos anormales". • 6 de Enero: el campamento de las Fuerzas Especiales en Khe Sanh es atacado por fuerzas del Vietcong con morteros de 120 Mm. Es la primera vez que se utiliza este arma. • 8 al 14 de enero: se lanza la Operación Crimp, un avance australiano- norteamericano hacia el Triangulo de Hierro. Se destruye una amplia red de túneles, pero al hacer recuento de cadáveres del Vietcong la operación resulta decepcionante para los aliados. • 17 de enero: Douglas Ramsey, un diplomático norteamericano, es secuestrado por los guerrilleros del Vietcong en su coche. • 19 de enero: tropas de la 101 División Aerotransportada, surcoreanas y del ARVN, inician la Operación Van Buren en los arrozales de la provincia de Phu Yen. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 460 • 24 de enero: el secretario de Defensa, McNamara, recomienda al presidente Johnson el envío de más tropas a Vietnam; su número se elevó a 400.000 a finales de 1966. No obstante, avisa de que tal aumento no asegurará el éxito. • 28 de enero: el general Westmoreland pide 16.000 soldados más, además de los 443.000 ya solicitados. • 31 de enero: EE.UU. reanuda el bombardeo del Norte después de una pausa de 37 días. Cinco días antes, el general Maxwell Taylor, antiguo embajador en Saigón, afirmó que el cese del bombardeo había demostrado una sincera voluntad de llegar a la paz. • 6 al 9 de febrero: el presidente Johnson y el primer ministro sudvietnamita Ky se reúnen en Hawai. Johnson ofrece ampliar su "Gran Sociedad" (plan de reforma social). Afirma su decisión de ganar no sólo una victoria militar, sino también una victoria sobre el hambre, la enfermedad y la desesperación. El día 7 los problemas políticos y militares del régimen de Saigón quedan bien patentes ante la revelación de que su programa de pacificación de las aldeas es tan ineficaz que se tardaría seis años en conseguir el control de una provincia rural. Aviones de EE.UU. atacan un centro de entrenamiento comunista en Dien Bien Phu. • 11 de febrero: Johnson anuncia un aumento gradual del número de tropas norteamericanas en Vietnam (por entonces 205.000). Un antiguo sargento norteamericano alega que las Fuerzas Especiales norteamericanas están entrenadas para torturar prisioneros. • 16 de febrero: las pruebas de que la guerra se está extendiendo a países vecinos llega con la noticia de que tropas comunistas han contactado con fuerzas del gobierno laosiano dentro de Laos. • 17 de febrero: el general Taylor declara que el propósito de la Operación Rolling Thunder es cambiar la actitud de los líderes enemigos y que EE.UU. demuestre en Vietnam que las "guerras de liberación" son costosas, peligrosas y están destinadas al fracaso. • 23 de febrero: la Misión Aliada en Saigón descubre que 90.000 soldados sudvietnamitas del ARVN desertaron en 1965. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 461 • 25 de febrero: elementos de la 1ª División de Infantería destruyen tres campamentos del Vietcong y una fábrica de armas durante la Operación Mastiff en los bosques de Boi Loi. • 4 al 6 de marzo: 7.000 infantes de marina y tropas del ARVN lanzan la Operación Utah, destruyendo la mitad de un regimiento del EVN de 2.000 hombres en la provincia de Quang Nai. • 7 de marzo: aviones de la USAF y la USN realizan 200 salidas sobre Vietnam del Norte en la más intensa incursión de la guerra. • 8 de marzo: un campamento de las Fuerzas Especiales en A Shau, a 100 Km. de Da Nang, es evacuado después de un abrumador ataque del EVN. El comandante norteamericano declara que muchos de los vietnamitas bajo su mando eran simpatizantes secretos del Vietcong. • 9 de marzo: las autoridades norteamericanas admiten haber destruido 8.000 hectáreas de cultivos para privar de alimentos al Vietcong, provocando enérgicas protestas en la comunidad académica norteamericana. • 10 de marzo: se desata una violenta campaña budista para expulsar al primer ministro Ky tras la decisión de la junta dirigente de Vietnam del Sur de retirar al teniente general Thi, un influyente budista. • 16 de marzo: en el informe tras su reciente visita a Vietnam, el representante norteamericano Clement Zablocki declara que por cada guerrillero del Vietcong muerto en las recientes misiones de búsqueda y destrucción, han muerto seis civiles. • 23 de marzo: tras rechazar la invitación de los soviéticos al congreso del PCUS, China acusa a la URSS de colaborar con los norteamericanos para imponer conversaciones de paz a Vietnam del Norte. • 25 de marzo: las emisoras de radio en Hué y Da Nang son tomadas por los budistas y sus seguidores, que exigen la dimisión del gobierno militar de Ky. • 26 de marzo: en una de las numerosas manifestaciones, 25.000 personas marchan en Nueva York en contra de la guerra. • 1 de Marzo: el USMC (Cuerpo de Marines) anuncia que 1.382 guerrilleros han muerto en una serie de operaciones en Chu Bai durante el mes de marzo. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 462 • 1 de abril: el comandante de Da Nang se une abiertamente a las fuerzas antigubernamentales. Las tropas rebeldes en Vietnam del Sur comienzan a organizar el control independiente de la ciudad. Comandos del Vietcong vuelan un hotel de Saigón con soldados norteamericanos en su interior. • 3 de abril: el primer ministro Ky sorprende a los periodistas diciendo que Da Nang está en manos de los comunistas y que el gobierno efectuará operaciones para expulsarlos. • 4 de abril: cazas F-4C norteamericanos atacan la principal ruta de suministros entre Vietnam del Norte y Nanning, en China, destruyendo carreteras y puentes ferroviarios. • 5 de abril: el primer ministro Ky dirige las fuerzas del gobierno a Da Nang. Los norteamericanos, deseosos de evitar interferencias, empiezan a retirar personal de Hué y Da Nang, junto a otros lugares problemáticos. • 11 de abril: el gobierno de EE.UU. revela que los tumultos políticos en Vietnam del Sur perjudican seriamente las operaciones militares. El peligro de los vuelos de combate queda de relieve cuando la USAF anuncia que ningún aviador ejecutará más de 100 misiones sobre Vietnam del Norte. • 12 de abril: bombarderos estratégicos B-52 se emplean por primera vez contra el Norte. La determinación de los norteamericanos de prevalecer en la guerra del aire se pone de manifiesto con el lanzamiento de un millón de toneladas de bombas en el paso de Mugia, en un intento de reducir el tránsito de los guerrilleros a lo largo de la ruta Ho Chi Minh. • 13 de abril: el Vietcong lanza uno de sus más fructíferos ataques guerrilleros, contra el aeropuerto de Tan Son Nhut en Saigón. Con morteros y armas portátiles, una unidad de 30 hombres destruye 12 helicópteros y 9 aviones, causando 140 bajas. • 17 de abril: elementos de la 1ª División de Infantería inician una operación de búsqueda y destrucción de dos meses en la Zona Especial de Rung Sat. La campaña de bombardeo norteamericana en el Norte se intensifica cuando los aviones de la Armada y la USAF inician las incursiones más cercanas a Hanoi y Haipong de la guerra. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 463 • 23 de abril: por primera vez aviones norvietnamitas realizan un gran esfuerzo para oponerse a una incursión aérea norteamericana: 16 MiG combaten a los aviones estadounidenses. • 24 de abril: la Operación Birmingham de la 1ª División de Infantería se dirige al norte de Tay Ninh, pero los combates son muy limitados. • 2 de mayo: el secretario de Estado de Defensa norteamericano McNamara, informa de que la infiltración norvietnamita hacia el Sur asciende a 4.500 hombres por mes, tres veces más que en 1965. • 10 de mayo: unidades del ARVN y tropas de la 3ª brigada de la 25ª División de Infantería lanzan la Operación Paul Revere para contrarrestar posibles actividades ofensivas del EVN contra los campamentos fronterizos de las Fuerzas Especiales en Duc Co y Plai Me. • 15 de mayo: la decisión del primer ministro Ky de enviar 1.500 soldados del ARVN a Da Nang produce otra ola de violentas protestas de los disidentes budistas. • 2 de junio: la 1ª División de Infantería y el 5º Regimiento del ARVN inician la Operación El Paso II en la provincia de Binh Long. En la provincia de Kontum, en las Tierras Altas Centrales, tropas de la 101ª Aerotransportada y fuerzas del ARVN comienzan la Operación Hawthorne/Da Nang 61 en un intento de retirar la Fuerza Regional de Tou Morong a Dak To. • 4 de junio: aparece en el New York Times un anuncio de tres páginas en contra de la guerra, firmado por 6.400 académicos. • 11 de junio: el soldado de primera Adam R. Webwe, un hombre de color de la 25ª División de Infantería, es sentenciado a un año de trabajos forzados por negarse a llevar su fusil a causa de sus convicciones pacifistas. • 20 al 26 de junio: se lleva a cabo la Operación Nathan Hale en las cercanías del campamento norteamericano de las Fuerzas Especiales en Dong Tri, con elementos de la 101ª Aerotransportada y la 1ª División de Caballería. • 21 de junio: tras rechazar una nueva propuesta norteamericana sobre conversaciones de paz, Hanoi reitera su demanda de que el cese incondicional de los bombardeos debe preceder a las negociaciones. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 464 • 25 de junio: tras aplastar la resistencia antigubernamental en Saigón, Hué y otras grandes ciudades, el primer ministro apela a la reconciliación y al olvido de los malentendidos del pasado. • 29 de junio: en una gran escalada de la guerra. EE.UU. bombardea objetivos cercanos a Hanoi y Haiphong, destruyendo un 50% de los suministros de combustible del Norte. • 30 de junio: Pekín declara que aviones de EE.UU. mataron a tres personas durante un ataque a pesqueros chinos en aguas internacionales. • 1 de julio: Reactores de la USAF y la US Navy inician una gran campaña para destruir las instalaciones de combustible de la zona de Hanoi y Haiphong. China reacciona llamando a los bombardeos "actos bárbaros y desenfrenados que nos libran aún más de cualquier tipo de restricciones para ayudar a Vietnam del Norte". Todos los trabajadores, excepto los esenciales para la guerra son evacuados a Hanoi. • 5 de julio: mientras Gran Bretaña y Francia, entre otros, condenan las incursiones aéreas, Johnson declara que no puede entender el modo de pensar de un país que dice que deberíamos quedarnos quietos, mientras esos hombres matan a los infantes de marina. • 6 de julio: el Pentágono informa que el 80 ó 90 por ciento de los suministros de combustible de Vietnam del Norte ha sufrido ataques, y el 55 por ciento ha sido destruido cuando se han intensificado las incursiones aéreas norteamericanas. • 7 de julio: se aprueba una moción de la Cámara de los Comunes británica para respaldar el apoyo de Harold Wilson a la política norteamericana, pero exceptuando las incursiones a la zona de Hanoi y Haiphong. • 8 de julio: el primer ministro Ky pone en un aprieto al gobierno de EE.UU. al pedir la invasión del Norte a gran escala. • Entre el 6 y el 9 de julio: Radio Hanoi informa que varios pilotos norteamericanos capturados han sido paseados por las calles de Hanoi delante de una enfurecida multitud. • 11 de julio: la campaña de bombardeo norteamericano contra Laos se intensifica. Se realizan unas 100 incursiones por día contra la Ruta Ho Chi Minh, frente a las 50 diarias de comienzos de año. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 465 • 15 de julio: se lanza la Operación Hastings/Deckhouse II con el USMC y tropas del ARVN contra los 10.000 hombres de la 324B División del EVN en la provincia de Quang Tri. Es la mayor operación combinada de la guerra hasta la fecha. El EVN sufre 882 bajas. • 20 de julio: Johnson avisa a Vietnam del Norte de que continuar con los procesos por crímenes de guerra contra pilotos prisioneros norteamericanos, producirá serias repercusiones. • 29 de julio: Terry Sullivan, uno de los muchos pacifistas de EE.UU. que protestó contra la guerra quemando su cartilla militar, es condenado a un año de prisión. • 3 de agosto: después de la Operación Hastings, el USMC comienza la Operación Prairie, una batida justo al sur de la ZDM contra tres batallones de la 324B División del EVN, a la que según los informes se ocasionaron 1.397 bajas el 19 de septiembre. • 9 de Agosto: Reactores de la USAF atacan por error dos aldeas sudvietnamitas situadas a 130 Km. al sur de Saigón; matando a 63 civiles e hiriendo a más de 100 personas. • 10 de agosto: tropas del 1er batallón del 5º Regimiento del USMC entablan un encarnizado combate contra las fuerzas del EVN en la provincia de Quang Tri. • 13 de agosto: el príncipe Sihanuk, representante de la neutral Camboya, critica amargamente a EE.UU. por bombardear Tholock Track, una aldea cercana a la frontera con Vietnam del Sur. • 23 al 29 de septiembre: el carguero norteamericano Baton Rouge Victory choca con una mina del Vietcong en el río Long Tao, 35 Km. al sur de Saigón. Mueren siete personas, y el buque queda medio hundido bloqueando la salida de Saigón al mar. • 29 de septiembre: Pekín acusa a aviones de EE.UU. de hundir un buque mercante chino y dañar otro en el golfo de Tonkin. • 30 de septiembre: Hanoi anuncia que China ha firmado un acuerdo para suministrar ayuda económica y técnica a fondo perdido a Vietnam del Norte. • 1 de septiembre: durante una visita a Camboya, el Presidente francés, Charles de Gaulle, condena la política norteamericana y pide la retirada estadounidense de Vietnam. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 466 • Del 6 al 9 de septiembre: tres soldados del Ejército de EE.UU. son procesados en consejo de guerra en Nueva Jersey por negarse a ir a Vietnam. El tribunal rechaza el argumento de la defensa de que la guerra es ilegal e inmoral. • 9 de septiembre: aparecen informes de que EE.UU. planea un masivo aumento de su campaña aérea de destrucción de cultivos en territorio del Vietcong. • 11 de septiembre: se celebran elecciones para la asamblea constitucional en Vietnam del Sur. Son boicoteadas por los budistas, y dos millones de personas en las zonas controladas por el Vietcong no pueden votar. • 12 de septiembre: unos 500 aviones de EE.UU. bombardean objetivos costeros, líneas de transporte y áreas de abastecimiento en la más intensa incursión aérea de la guerra. • 14 de septiembre: empieza la Operación Attleboro cerca de la frontera camboyana, 80 Km. al norte de Saigón; aunque el primer gran contacto no tiene lugar hasta el 19 de Octubre. En su momento álgido participan 20.000 soldados de EE.UU. y el ARVN. • 16 de septiembre: aparecen informes de que las tropas norteamericanas incendiaron Lien Hoa, una aldea sudvietnamita. • 19 al 23 de septiembre: bombarderos B-52 llevan a cabo intensas incursiones contra objetivos norvietnamitas en la ZDM. • 23 de septiembre: EE.UU. informa que aviones de su fuerza aérea están defoliando junglas situadas al sur de la Zona Desmilitarizada. • 1 de octubre: aviones de EE.UU. atacan la ciudad de Phuly, 55 Km. al sur de Hanoi. Después se informa de que todos los hogares y edificios han sido destruidos. • 2 al 24 de octubre: tropas de la 1ª División de Caballería Aérea realizan la Operación Irving una gran misión de búsqueda y destrucción destinada a expulsar a la 610ª División del EVN de la zona montañosa de Phu Cat. Se informa de 680 bajas enemigas. • 3 de octubre: la Unión Soviética declara que se concederá una cantidad de ayuda militar y económica sin revelar a Vietnam del Norte. • 4 de octubre: bombarderos B-52 atacan áreas de suministros y servicios en Vietnam del Norte. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 467 • 13 de octubre: la USAF realiza una cifra récord de 173 misiones con múltiples aviones sobre Vietnam del Norte. • 15 de octubre: tropas de EE.UU. se trasladan a Tay Ninh, cerca de la frontera camboyana, y baten el área en busca de guerrilleros del Vietcong dentro de la Operación Attleboro. • 17 de octubre: unidades de la 196ª División de Infantería llegan a Vietnam para unirse al III Cuerpo en la Operación Attleboro. • 18 de octubre: la recién llegada 4ª División de Infantería, elementos de la 25ª División de Infantería y de la 1ª de Caballería Aérea lanzan la Operación Paul Revere IV cerca de la frontera camboyana en la provincia de Pleikú. • 24 y 25 de octubre: Johnson se reúne con los líderes aliados en Manila. Firman un acuerdo comprometiéndose a retirar las tropas de Vietnam en seis meses si "Vietnam del Norte retira sus fuerzas y deja de infiltrarse en Vietnam del Sur". • 25 de octubre: unidades de la 1ª División de Caballería Aérea lanzan la Operación Thayer II en la provincia de Binh Dinh. Las operaciones antibuque norteamericanas junto a la costa norvietnamita se intensifican en la zona de Dong Hoi. Tras un duelo artillero entre destructores norteamericanos y baterías costeras, EE.UU. inicia una serie de ataques durante cuatro semanas que termina con el hundimiento de más de 230 embarcaciones comunistas. • 1 de Noviembre: El Vietcong efectúa dos ataques en Saigón coincidiendo con las celebraciones del Día Nacional de Vietnam del Sur. • 2 de noviembre: el ex-vicepresidente Richard Nixon critica la Conferencia de Manila por no seguir una línea lo bastante firme. En concreto, se refiere al compromiso de retirar las fuerzas norteamericanas de Vietnam del Sur si Vietnam del Norte retira las suyas. • 3 de noviembre: el Departamento de Defensa norteamericano planea un bombardeo intensivo del Norte mientras surgen informes de que los ataques sobre instalaciones petrolíferas no han hecho mucho por reducir el paso de armas y abastecimientos hacia el Sur. • 4 de noviembre: como reacción a la crítica de Nixon, el presidente Johnson declara que éste confunde las cosas en lugar de clarificarlas. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 468 • 5 de noviembre: tres días antes de las elecciones norteamericanas para el Congreso, el secretario de Defensa McNamara dice que se han planeado "fuertes aumentos" en el número de ataques aéreos sobre Vietnam. También revela que EE.UU. aumentará su presencia militar en 1967, aunque el número de hombres destacados será menor que el actual. • 5 y 6 de noviembre: tras sufrir numerosas bajas, la 196ª División de Infantería es retirada de la zona de combate. • 7 de noviembre: McNamara se enfrenta a una tormenta de manifestaciones de estudiantes cuando visita la universidad de Harvard. • 12 de noviembre: un informe del New York Times indica que, a causa de la corrupción y el mercado negro de Saigón, un 40% de la ayuda norteamericana a Vietnam no consigue llegar a su destino. • 13 de noviembre: un total de 138 ilustres norteamericanos firman un documento en el que instan a los hombres relevantes de las comunidades intelectuales, religiosas, y de servicios públicos a que conviertan su apoyo en crítica a la política de EE.UU. en Vietnam. • 14 de noviembre: McNamara publica un informe en que de declara que el creciente número de tropas norteamericanas en Vietnam no ha conseguido aumentar significativamente el número de bajas enemigas. • 1 de diciembre: la 25ª División de Infantería norteamericana lanza la Operación Ala Moana en un esfuerzo por mantener al Vietcong alejado de las zonas productoras de arroz adyacentes a los bosques de Ho Bo y Boi Loi. • 2 de diciembre: reactores de la US Navy atacan a 8 Km. de Hanoi, en la incursión más cercana a la ciudad desde el 29 de junio. Más al norte, dos importantes depósitos de combustible norvietnamitas son bombardeados. Se pierden ocho aviones norteamericanos en un solo día, batiendo así un récord. • 4 de diciembre: una unidad guerrillera del Vietcong penetra en el perímetro defensivo de 20 Km. en torno al aeropuerto de Tan Son Nhut. Consigue dañar un avión antes de retirarse. • 5 de diciembre: el destructor norteamericano Ingersoll es dañado durante un combate con una batería costera norvietnamita. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 469 • 7 de diciembre: Tran Van Van, un líder de la Asamblea Constituyente Sudvietnamita, es asesinado por guerrilleros del Vietcong en Saigón. • 8 y 9 de diciembre: Vietnam del Norte rechaza una propuesta del presidente Johnson para discutir conjuntamente el justo tratamiento y posible intercambio de prisioneros de guerra. • 10 de diciembre: el gobernador electo Ronald Reagan declara que está a favor de un esfuerzo a fondo en Vietnam. • 13 al 14 de diciembre: acercándose aún más a Hanoi, bombarderos norteamericanos atacan un depósito de camiones 3 Km. al sur de la ciudad. Un periodista francés informa que la aldea de Caudat, en las afueras de Hanoi, ha sido "completamente destruida por las bombas y el fuego". La incursión provoca una condena internacional. • 14 al 16 de diciembre: el general Westmoreland niega que bombarderos norteamericanos atacasen objetivos no militares en Hanoi. • 18 al 20 de diciembre: aviones B-52 que operaban desde la isla de Guam bombardean bases de suministros norvietnamitas justo al sur de la ZDM, donde se cree que la 324 División del EVN se prepara para una nueva ofensiva. Año 1967 • 1 de enero: cinco mil hombres de la 9ª División de Infantería llegan a Vung Tau, elevando el total de tropas de EE.UU. en Vietnam a 380.000. Comienza en la zona del II Cuerpo (provincias de Pleikú y Kontum) la Operación Sam Houston, a cargo de la 4ª y la 25ª Divisiones de Infantería. • 2 de enero: cazas F-4 Phantom destruyen siete MiG-21 en el mayor combate aéreo de la guerra. • 3 de enero: unas declaraciones del primer ministro norvietnamita, Dong, inducen a pensar que el Norte puede suavizar su posición respecto a la negociación diplomática. Sin embargo, siete días después Ho Chi Minh afirma que los cuatro puntos del plan previo de Hanoi podrían reducirse a uno: que Estados Unidos abandone Vietnam. • 4 y 5 de enero: los comunistas rechazan un plan británico para una conferencia internacional de paz. Tropas de la 1ª y la 25ª Divisiones de Infantería toman El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 470 posiciones en los flancos del Triangulo de Hierro amparadas en las misiones de búsqueda y destrucción Fitchburg y Niagara Falls. • 6 de enero: empieza la Operación Deckhouse V. La Fuerza Especial de Desembarco (SLF) del USMC y tropas del ARVN actúan en el delta del Mekong contra un baluarte enemigo, la Zona Secreta de Thanphu, hasta el 16 de enero, pero los resultados son mínimos. • 8 de enero: unidades del 1er batallón de aviación y de la 1ª y 25ª Divisiones de Infantería lanzan la Operación Cedar Falls en el Triangulo de Hierro. • 9 de enero: El 11º de Caballería Acorazada penetra en el Triangulo de Hierro dentro del plan de "Cedar Falls". • 10 de enero: para disgusto de EE.UU., el secretario general de la ONU, U Thant ridiculiza públicamente la idea de que Vietnam del Sur pueda ser vital para la seguridad de occidente. En su discurso sobre el Estado de la Nación, Johnson anuncia que aunque EE.UU. deba asumir un mayor coste, mayores pérdidas y mayores privaciones en el Sudeste asiático. • 13 de enero: a raíz de la controversia sobre civiles muertos en las incursiones aéreas, EE.UU. interrumpe temporalmente el bombardeo de los muelles ferroviarios de Yenvien, en Hanoi. • 18 de enero: en una gira de buena voluntad por Nueva Zelanda, el primer ministro sudvietnamita es llamado "asesino" y "carnicero miserable" por el jefe de la oposición laborista, Arthur Calwell. • 23 de enero: el senador William Fullbright ataca la política de EE.UU. en Vietnam en su libro “La arrogancia del poder”, en el que aboga por conversaciones abiertas entre Saigón y el Vietcong. • 25 de enero: concluye "Cedar Falls" estimándose en 750 las bajas del enemigo. Se han capturado innumerables documentos de valor. • 27 de enero: EE.UU. reitera su plan de paz de 14 puntos. El USMC lanza la Operación Desoto en Duc Pho. Cuando termina, en abril, se ha reinstaurado en control militar en 43 Km2 de la zona. • 1 de febrero: comienza la Operación Prairie, una misión de búsqueda y destrucción ejecutada por la 3ª División del USMC al sur de la ZDM. Concluye el 18 de marzo y se estima que ha costado la vida a 694 norvietnamitas. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 471 • 2 de Febrero: Johnson sale al paso de quienes creen en la voluntad negociadora de Hanoi afirmando que no hay indicios de que en el Norte se quiera detener la guerra. En la Zona de Guerra C comienza la Operación Gadsen para desviar la atención de los preparativos para la Operación Junction City. • 5 de febrero: líderes estudiantes se reúnen en Washington y piden el fin de los reclutamientos. El ARVN comienza a utilizar agentes defoliantes en la ZDM. • 8 al 12 de febrero: grupos religiosos de EE.UU. convocan un ayuno por la paz para expiar la guerra. Se observa una tregua por el Tet, el año nuevo lunar. El secretario de Estado, Dean Rusk, afirma que Hanoi debería responder a una posible interrupción de los bombardeos de EE.UU. reduciendo sus actividades militares. Vietnam del Norte rechaza la idea. La 1ª División de Caballería Aérea lanza la Operación Pershing en la provincia de Binh Dinh. • 14 de febrero: la Operación Tucson, otra acción diversiva, permite a la 1ª División tomar posiciones para la Operación Junction City. • 22 de febrero: EE.UU. da un paso más en la escalada de la guerra al permitir el uso de la artillería contra territorio nordvietnamita y (el día 26) el minado de ríos del Norte. Cuatro batallones del ARVN y 22 de EE.UU. lanzan la Operación Junction City en Tay Ninh y las provincias colindantes. En la universidad de Wisconsin, cientos de estudiantes protestan contra la presencia en el campus de personal de la Dow Chemical Company, que fabrica napalm para Vietnam. • 25 de febrero: elementos de la 1ª División de Infantería descubren y destruyen tres campamentos del Vietcong y una factoría de armas en el bosque de Boi Loi. Unidades de la 3ª División del USMC traban contacto con tropas del EVN en la base de Khe Sanh. • 28 de febrero: Una compañía del 16º de Infantería encuentra por primera vez un contingente importante del Vietcong durante "Junction City" trabandose combate en la Carretera 4. • 8 de marzo: el Congreso aprueba una concesión de fondos de 4.400 millones de dólares para la guerra. • 10 al 12 de marzo: bombarderos de EE.UU. atacan unas acerías a 65 Km. de Hanoi en una nueva expansión de la guerra aérea. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 472 • 18 de marzo: la asamblea constituyente de Vietnam del Sur aprueba una nueva constitución democrática que debe llevar a la creación de un gobierno civil. Se fijan elecciones para el otoño. Tailandia acepta ceder sus bases a los bombarderos B-52. En Saigón, EE.UU. aprueba conceder otros 150 millones de dólares en concepto de ayuda a Vietnam del Sur, con lo que el total en 1967 asciende a 700 millones. • 20 y 21 de marzo: en una reunión con Johnson en Guam, Ky critica las limitaciones autoimpuestas por EE.UU., preguntándose "¿cuanto tiempo disfrutará Hanoi de las ventajas del bombardeo limitado de objetivos militares?". Se afirma que en una batalla de la Operación Junction City han muerto 640 Vietcong. Se revela que en febrero Johnson intercambió notas diplomáticas y también que el líder norvietnamita rechazó una oferta de negociación directa con EE.UU.. • 27 de marzo: el Capitán Dale E. Noyd pidió ser objetor de conciencia respecto al conflicto de Vietnam. Su petición es desestimada en junio. • 28 de marzo: un grupo de cuáqueros norteamericanos llega al puerto de Haipong en un yate cargado con 10.000 dólares en ayuda sanitaria para el Norte. • 1 de abril: el secretario general de la ONU, U Than, sugiere que EE.UU. se avenga a una "tregua pasiva" en Vietnam, en la que sólo dispare cuando sea atacado. En Ap Gu, a 110 Km. de Saigón, se libra la última batalla importante de la segunda fase de la "Junction City" entre tropas del Vietcong y el 1er batallón del 26º de Infantería de la 1ª División, apoyado por unos 180 cazabombarderos. Se afirma haber dado muerte a 591 Vietcong con unas bajas propias de 10 muertos y 64 heridos. • 2 de abril: fuentes del Vietcong sostienen que en la batalla de Ap Gu, el 1 de abril, las bajas de EE.UU. ascendieron a 864 hombres y 22 aviones. En virtud de la nueva constitución, se celebran elecciones municipales en Vietnam del Sur, pero son saboteadas por ataques del Vietcong. • 6 de abril: unos 2.500 Vietcong y norvietnamitas atacan la ciudad septentrional de Quang Tri. Los defensores del ARVN pierden unos 200 hombres. Se pone en libertad a 250 prisioneros del Vietcong y son atacados centros administrativos y una base del ARVN. Por primera vez, una unidad del EVN ataca a través del El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 473 puente del río Benhai, que cruza la frontera entre los dos Vietnam. El jefe de estado sudvietnamita, Nguyen Van Thieu, amenaza con bombardear Hanoi e incluso invadir el Norte como "acto natural de autodefensa". • 7 de abril: finaliza la Operación Desoto. • 10 de abril: llegan a Tailandia los primeros B-52, que previamente habían operado desde Guam. • 11 de abril: fuentes oficiales de EE.UU. revelan que Moscú y Pekín han llegado a un acuerdo para enviar suministros a Vietnam del Norte. Sin embargo, el 30 de abril el órgano oficial del Partido Comunista Chino describe a los líderes soviéticos como "pandilla de traidores", "esquiroles sin escrúpulos" y "cómplices Nº 1 de los gánsters americanos". • 12 de abril: un ataque con morteros contra la base aérea de Chu Lai causa 28 muertos norteamericanos. • 13 de abril: tropas del Vietcong sabotean dos puentes entre Quang Tri y Da Nang cortando la vía de suministros de EE.UU. a la ZDM. • 14 al 17 de abril: unidades de EE.UU., incluidos 3.000 hombres de la 2ª Brigada de la 1ª División de la Caballería Aérea, son enviados al norte de Vietnam del Sur para reforzar a los efectivos atacados por el EVN. Tales fuerzas formarían parte después de la Fuerza Operativa Oregón. En una visita a Saigón, el ex- vicepresidente Nixon afirma que la "aparente división interna de EE.UU." está "prolongando la guerra". Saigón anuncia la construcción de una barrera fortificada de 10 Km. de longitud a unos 3 Km. al sur de la ZDM para combatir la infiltración desde el Norte. En Nueva York y San Francisco se celebran grandes manifestaciones contra la guerra, en las que participan unas 195.000 personas. Se interrumpe la Fase II de "Junction City". • 19 de abril: EE.UU. sugiere el ensanchamiento de la ZDM en otros 30 Km. Dos días después, Hanoi rechaza la idea. Finaliza la Operación Prairie III, en el área de Khe Sanh. EE.UU. dice haber dado muerte a 252 comunistas y capturado 128 armas. La operación ha costado al USMC 56 muertos y 530 heridos. Al día siguiente empieza la Operación Prairie IV. • 20 de abril: Haipong, el principal puerto norvietnamita, es bombardeado por primera vez. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 474 • 21 de abril: comienza la Operación Union I, lanzada por el USMC contra la 2ª División del EVN en Que Son, en el norte de Vietnam del Sur. El secretario de estado, Dean Rusk, expresa su disgusto de que se produzcan victimas civiles durante los ataques a objetivos militares esenciales. Termina la Operación Oh Jac Kyo I, que había comenzado el 7 de marzo y la mayor emprendida por los surcoreanos. Su área de actividad fue la costa central del II Cuerpo y causó al enemigo 831 bajas. • 22 de abril: en las provincias septentrionales (I Cuerpo) se crea la Fuerza Operativa Oregón, una agrupación del US Army que suma unos 15.000 hombres mandada por el general William B. Rosson y pensada para que el USMC pueda emprender misiones ofensivas. • 24 y 25 de abril: el general William Westmoreland levanta una ola de protestas al sugerir que la oposición a la guerra da al enemigo la esperanza al enemigo de vencer políticamente allí dónde no puede hacerlo militarmente. Y añade que sus tropas en Vietnam por los actos antipatrióticos. Durante la Operación Prairie IV se produce una fuerte batalla por el control de tres cotas que dominan la base de Khe Sanh, al sur de la ZDM. Causan baja la mitad de los efectivos de dos batallones del 3º del USMC, en tanto que el EVN tiene 764 muertos. Aviones de EE.UU. atacan por error un carguero británico, el Dartford, en Haiphong. • 28 de Abril: Westmoreland declara ante el Congreso que "apoyados en casa con confianza, paciencia, determinación y respaldo constante, en Vietnam venceremos al agresor comunista". El 3er Regimiento del USMC toma la cota 861 de Khe Sanh. • 29 de abril: el ex-presidente Dwight D. Eisenhower afirma que "no debemos disculparnos por tomar parte en la guerra, debemos estar orgullosos de ello". • 1 de mayo: el secretario de estado, Dean Rusk, revela que Vietnam del Norte ha rechazado por lo menos 28 propuestas de emprender conversaciones de paz. Henry Cabot Lodge es reemplazado por Ellsworth Bunker como embajador de EE.UU. en Saigón. • 2 de mayo: en un juicio burlesco por crímenes de guerra organizado en Estocolmo por Bertrand Russel, el viejo filósofo británico (tenía 94 años) condena a EE.UU. por las atrocidades cometidas en Vietnam. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 475 • 4 de mayo: en respuesta a una sugerencia de un miembro del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara acerca de amenazar a Hanoi con armas nucleares, Rusk afirma que EE.UU. "no contempla el ultimátum nuclear" para obligar a Vietnam del Norte a negociar. Tropas del EVN atacan la base de las Fuerzas Especiales de Lang Vei, cerca de Khe Sanh, y causan 100 bajas contra sólo cinco muertos propios. La URSS revela detalles de un acuerdo que puede proporcionar "cientos de millones de rublos" en comida, armas y ayuda económica a Vietnam del Norte en 1968. • 8 de mayo: el EVN ataca la base del USMC en Con Thien, un importante punto de observación al sur de la ZDM. Washington autoriza a sus tropas a combatir en la parte meridional de la ZDM. • 10 de mayo: más de 80 universidades norteamericanas participan en una asamblea extraordinaria convocada por grupos pacifistas. • 11 de mayo: U Than habla en Nueva York de la posibilidad de un "enfrentamiento directo" entre EE.UU. y China, y también de que "estamos asistiendo a la fase inicial de la III Guerra Mundial". Comienza la Operación Crockett, misiones de patrulla ofensiva en torno a Khe Sanh. • 13 de mayo: animadas por el Cuerpo de Bomberos, 70.000 personas se manifiestan en Nueva York en favor de la política de EE.UU. en el Sudeste Asiático. • 14 de mayo: concluye la Operación Junction City; se afirma que los comunistas han sufrido 2.728 muertos y 34 prisioneros. • 17 de mayo: finaliza la Operación Union I en la provincia de Quong Tin; las bajas comunistas ascienden a 865. • 18 de mayo: fuerzas de EE.UU. y el ARVN entran por primera vez en la ZDM, en una serie de operaciones que durarán hasta el 26 de mayo. EE.UU. dice haber dado muerte a 789 enemigos y destruido estructuras de mando del EVN. Pero los aliados padecen 164 muertos y unos 1.000 heridos. • 19 de mayo: Hanoi es bombardeado por primera vez por aviones navales de EE.UU.. El objetivo es la mayor central eléctrica norvietnamita. • 22 de mayo: el presidente Jonhson urge a Hanoi a sacar a "nuestra gente de ese marasmo sangriento" aceptando un compromiso de paz. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 476 • 26 de mayo: empieza la Operación Union II. • 31 de mayo: finaliza la Operación Prairie IV en la ZDM. La 3ª División del USMC ha sufrido 1.400 bajas y dado muerte a 505 enemigos. • 1 de junio: el USMC lanza la Operación "Cimarrón" en la ZDM, que dura hasta el 2 de julio pero consigue pocos resultados tangibles. • 2 de junio: se interrumpe la Operación Union II del USMC, con un saldo de 701 comunistas y 110 norteamericanos muertos. • 23 de junio: Johnson se entrevista con Alekxei Kosiguin, el primer mandatario soviético, en Nueva Jersey. • 30 de junio: el consejo de las Fuerzas Armadas sudvietnamitas decide que Nguyen Van Thieu se presente a la presidencia en septiembre, con Nguyen Cao Ky en calidad de vicepresidente. • 2 de julio: la 3ª División de Infantería de Marina comienza la Operación Buffalo en la ZDM para contrarrestar el esfuerzo del EVN por capturar la posición clave de Con Thien. La operación termina el 14 de julio con 701 muertos del EVN. • 7 al 11 de julio: el secretario de defensa McNamara visita Vietnam del Sur en medio de las peticiones de Westmoreland de 200.000 refuerzos. El presidente Johnson acuerda enviar otros 45.000 hombres. Ellsworth Bunker, embajador de EE.UU. en Saigón, expresa su confianza en el éxito a largo plazo del programa de "pacificación". El día 10 el 141º Regimiento del EVN ataca la base del ARVN en An Loc (a 100 Km. de Saigón), pero es rechazado. La 173ª División Aerotransportada sufre numerosas bajas en la acción de Dak To. • 12 de julio: China alega que reactores norteamericanos dispararon misiles contra un puesto fronterizo chino. • 16 de julio: la 3ª Brigada de Infantería de Marina lanza la Operación Kingfisher, que continúa hasta octubre. • 19 de julio: la campaña electoral sudvietnamita empieza en medio de las declaraciones de la oposición referentes al hostigamiento de las fuerzas gubernamentales. • 23 de julio: una fuerza de incursión del EVN en Camboya sufre numerosas bajas en un combate contra la 4ª División del Ejército estadounidense en Ducco. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 477 • 2 de agosto: la Operación Malheur, realizada por la Fuerza Operacional Oregón, acaba tras la distribución de 23 millones de panfletos desde el 11 de mayo. Han muerto 869 comunistas, 8.885 civiles han sido evacuados y sus poblados incendiados en un intento de privar de refugios al Vietcong. • 8 de agosto: el presidente Johnson aprueba la ampliación de la Operación Rolling Thunder para incluir objetivos previamente prohibidos en Vietnam del Norte. • 9 de agosto: empieza la Operación Cochise en el valle de Que Son, pero la 1ª División de Infantería de Marina consigue pocos avances. Elementos de la 1ª de Caballería Aérea (2º batallón del 8º de Caballería) lanzan un asalto aéreo sobre un punto fuerte del Vietcong en el valle del Songre. Entretanto, otros elementos continúan con la Operación Byrd, una misión de pacificación en la provincia de Binh Tzuan. El grueso de la Caballería Aérea se ocupa de la Operación Pershing contra la 610ª División del EVN en la provincia de Binh Dinh. • 11 de agosto: aviones norteamericanos bombardean enlaces ferroviarios y de carreteras en la zona de Hanoi y Haipong. Por primera vez los aviones son autorizados a bombardear a 40 Km. de la frontera china y realizar ataques a 15 Km. de ella. Un demócrata compara las incursiones con un hipotético ataque aéreo de China en México "a 15 km de Rio Grande" y pregunta cómo reaccionaría EE.UU. ante algo así. • 13 de agosto: aviones B-52 bombardean objetivos del EVN al norte de la ZDM. • 16 al 23 de agosto: la interpretación de Johnson sobre la Resolución del Golfo de Tonkin es atacada en unas reuniones del Comité de Asuntos Exteriores del Senado por el presidente del mismo, William Fullbright, quien considera que Johnson no tiene autoridad para llevar la guerra a semejante escalada. • 18 de agosto: una importante contribución al debate sobre Vietnam la realiza el gobernador de California Ronald Reagan. Pide la retirada estadounidense de Vietnam. • 22 de agosto: el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea estadounidense, el general John P. McConnell, declara ante un comité del Senado que fue un error adoptar una política de bombardeos graduales en 1965, en lugar de lanzar un El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 478 golpe masivo. Tres días después, McNamara admite que el bombardeo del Norte no ha afectado materialmente la capacidad bélica de Hanoi. • 27 de agosto: circulan informes de que reactores de Vietnam del Norte están operando desde China. Al menos 355 personas han muerto en una ofensiva del Vietcong en Vietnam del Sur. • 28 de agosto: fuentes oficiales admiten que existe un serio problema con la ineficacia del fusil de asalto M-16, reglamentario en el Ejército norteamericano. En un artículo publicado en un periódico comunista, el general Giap dice que Johnson emplea una "lógica retrógrada" al pensar que el bombardeo del Norte aliviará la presión sobre el Sur. • 31 de agosto: un subcomité del Senado pide un bombardeo masivo sobre el puerto de Haiphong. • 1 de septiembre: el primer ministro del Vietnam del Norte, Phan Van Dong, declara que el imperialismo norteamericano es agresivo y belicista por naturaleza. También promete que Hanoi seguirá luchando. • 2 de septiembre: el candidato militar a la presidencia de Vietnam de Sur, Nguyen Van Thieu, se jacta de los poderes de que disfruta la prensa y de la libertad de expresión de los candidatos de la oposición durante la campaña. El mismo día, se anuncia el cierre de dos periódicos de la oposición. EL EVN interrumpe la Operación Kingfisher con una ofensiva en Con Thien. También ataca la base de Dong Ha, obligando a los infantes de marina a trasladarse a un centro logístico a Quang Tri. Con Thien es intensamente bombardeada pero el asalto del EVN es rechazado con numerosas bajas. • 4 de septiembre: en medio de las acusaciones de fraude electoral, se declara elegida la candidatura de Thieu y Ky con un 35% de los votos. La 1ª División de Infantería de Marina inicia la Operación Swift en Quang Nam y Quang Tri. La ofensiva termina 12 días después con informes sobre 517 enemigos muertos. • 5 de septiembre: la 2ª Brigada de Infantería de Marina del Ejército surcoreano (ARVN), una unidad de elite, inicia la Operación Dragon Fire en la provincia de Quang Nai. • 7 de septiembre: once senadores demócratas proponen que se discuta la guerra en la ONU. El embajador norteamericano en la misma, Goldberg, admite que ha El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 479 discutido un nuevo plan de paz que implica ciertas concesiones norteamericanas. El secretario norteamericano de defensa, McNamara, revela los planes para una barrera equipada con aparatos de escucha electrónicos avanzadísimos para detener la infiltración comunista a través del extremo oriental de la ZDM. • 8 de septiembre: la "Línea McNamara", como es bautizada, es criticada por personal militar de alto rango norteamericano, incluido el general Westmoreland a quien le disgusta la idea de una defensa estática. • 10 de septiembre: Cam Pha, un puerto norvietnamita, es atacado por aviones norteamericanos: es la primera vez que los muelles de un puerto del Norte reciben un ataque aéreo. Las incursiones en las áreas de Hanoi y Haipong siguen durante todo el mes. • 13 al 16 de septiembre: la 1ª División de Infantería norteamericana lleva a cabo en el delta del Mekong una de las más sangrientas operaciones fluviales Coronado, la Coronado V. Mueren 213 guerrilleros, y las bajas norteamericanas y del ARVN suman un total de 16 muertos y 146 heridos. El día 14, los informes de prensa indican que Hanoi ha expresado sus deseos de entablar negociaciones en un plazo de tres semanas si los norteamericanos suspenden las incursiones aéreas sobre el Norte. El 15, la 9ª Fuerza Fluvial Móvil de Infantería es emboscada durante la Operación Coronado V. Tras un contraataque aéreo, se permite al Vietcong que se retire en lugar de arriesgarse a una derrota norteamericana. • 17 de septiembre: el presidente Johnson es acusado de cancelar una iniciativa privada de paz presentada por el periodista norteamericano, Harry Ashmore. La revista Centre alega que Johnson envió una carta de negativa a Ho Chi Mihn después de que Ashmore hubiese negociado con él. Comentando este hecho, Fullbrigth dice que las negociaciones entre EE.UU. y Vietnam del Norte podrían haberse entablado si los norteamericanos hubiesen sido más flexibles. • 19 de septiembre: la 173ª Brigada Aerotransportada y la 1ª División de Caballería Aérea inician en la provincia de Phu Yen la Operación Bolling, que durará unos 120 días y causará la muerte a 238 enemigos. • 22 de septiembre: Andrei Gromiko, ministro de asuntos exteriores soviético, denuncia los esfuerzos del embajador Goldberg por asegurar la paz a través de la El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 480 ONU y declara que la agresión norteamericana en el Sudeste asiático amenaza con provocar una escalada de la guerra y poner en peligro la paz mundial. • 27 de septiembre: la 1ª División de Infantería inicia en la provincia de Binh Duong la Operación Shenandoah II, que durará 54 días y causará 956 bajas al enemigo. Aparece en la prensa un anuncio titulado "Una llamada para resistirse a la autoridad ilegítima" firmado por 300 personas muy influyentes, que pide fondos para ayudar a una organización de objetores de conciencia. • 29 de septiembre: en un discurso cargado de críticas veladas a los detractores de la guerra Johnson declara que la protesta no producirá la rendición. • 3 de octubre: elementos de la 1ª División de Caballería Aérea inician la Operación Wallowa en las provincias más septentrionales de Vietnam del Sur. La fuerza operacional de la Caballería es enviada allí para aliviar la presión sobre la Infantería de Marina, que había librado una serie de combates a lo largo de la ZDM. Los aviones norteamericanos que sobrevuelan las vías de abastecimiento norvietnamitas atacan puentes a sólo 15 Km. de la frontera china. • 4 de octubre: termina el bombardeo comunista de Con Thien después de intensos ataque aéreos norteamericanos (parte de la Operación Neutralize, bombardeos aéreos y de artillería de las posiciones de cañones del EVN cerca de la ZDM) sobre las posiciones artilleras del EVN. • 5 de octubre: fuentes de Hanoi acusan a EE.UU. de lanzar bombas antipersonal sobre una escuela de Vietnam del Norte. • 7 de Octubre: En un discurso en Washington, Johnson declara que no va a conseguir popularidad barata renunciando a la lucha en Vietnam ni intensificándola. • 10 de octubre: tropas norteamericanas capturan un documento del Vietcong en el que consta la disposición a coaligarse con el Frente Nacional de Liberación (NLF), la rama política del Vietcong. El documento prevé que el NLF ejerza el control final, a pesar de la inclusión de miembros no comunistas. El contenido del documento se publica el 15 de diciembre. • 11 de octubre: empieza la Operación Medina/Bastión Hill/Lam Son 138 con la 3ª División de Infantería de Marina en conjunción con tropas del ARVN y elementos de la Fuerza Especial de Desembarco del USMC (SLF). El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 481 • 12 de octubre: la "Francis Marion" una operación de la 4ª División de Infantería en la provincia de Pleikú, en las Tierras Altas Centrales, se combina con la Operación Greeley para formar la Operación McArthur que continúa hasta enero de 1969. El secretario de Estado, Dean Rusk, pronuncia un polémico discurso en el que, según las críticas, recurre al tópico del "peligro amarillo" del poder chino. • 14 de octubre: comienza un fuerte empuje del EVN contra Con Thien, pero es rechazado por el 2º batallón del 4º Regimiento del USMC. • 21 de octubre: detención de 668 personas, entre ellas el novelista Norman Miller, en una masiva manifestación antibélica; mientras otras 150.000 marchan en Washington. En Londres 3.000 manifestantes intentan asaltar la embajada estadounidense, al tiempo que las protestas antibélicas y antinorteamericanas se extienden por el mundo. • 23 al 30 de octubre: aviones norteamericanos lanzan intensas incursiones sobre la región de Hanoi y Haipong. Entre los objetivos hay algunos que son atacados por primera vez, y van desde puentes y aeródromos a las mayores centrales eléctricas de Vietnam del Norte (bombardeadas el 26 de agosto). Las pérdidas norteamericanas suman un total de 13 aviones. Lewis B. Hershey, director del programa de reclutamiento norteamericano, es fuertemente criticado por decir a las autoridades locales que recluten a los activistas antibélicos lo antes posible. • 29 de octubre al 4 de noviembre: tienen lugar feroces combates en torno a Loc Ninh, una plantación de caucho situada al norte de Saigón y enclave de un campamento de las Fuerzas Especiales. Tropas del EVN y el Vietcong son rechazadas por el ARVN y refuerzos de la 1ª División de Infantería. Las pérdidas aliadas son unas 50; las comunistas, más de mil. • 31 de octubre: el gobierno norvietnamita apela a la comunidad internacional para que presione sobre Washington para detener los ataques aéreos sobre el Norte. El presidente Thieu y el vicepresidente Ky juran su cargo en Saigón. Una recepción en el Palacio de la Independencia se echa a perder por la explosión de tres granadas de mortero en el jardín. • 1 de noviembre: la 3ª División del USMC inicia la Operación Kentucky en Con Thien. Es una continuación de la "Kingfisher", interrumpida el 31 de octubre. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 482 Simultáneamente, empieza la Operación Scotland, en Khe Sanh (Quang Tri). Termina el 31 de marzo de 1968, con 1.061 comunistas muertos. • 2 de noviembre: EE.UU. hace concesiones y permite la participación del NLF en los debates sobre Vietnam en la ONU, en conversaciones de paz por separado. • 3 al 22 de noviembre: se producen los más intensos combates en las Tierras Altas Centrales desde los combates de Ia Drang de 1966, en Dak To. Mueren 1.400 soldados del EVN y 300 norteamericanos. • 6 de noviembre: un documento encontrado en el cadáver de un soldado del EVN, en Dak To revela que esta acción es una artimaña para atraer a las tropas norteamericanas al norte de Vietnam del Sur. • 8 de noviembre: Westmoreland declara públicamente que la finalidad del ataque del EVN en Dak To es quitar importancia al acceso de Thieu a la presidencia sudvietnamita. • 11 de noviembre: el presidente Johnson declara que los diplomáticos presionarán para buscar la paz y sugiere que las negociaciones deberían celebrarse en el mar, a bordo de un buque neutral. Hanoi rechaza estas últimas ofertas norteamericanas cuatro días después. • 12 de noviembre: el Vietcong libera a tres prisioneros norteamericanos, entre ellos dos negros, como respuesta a las manifestaciones antibélicas en EE.UU.. • 13 de noviembre: el 7º Regimiento y la Fuerza Especial de Desembarco del USMC emprenden la Operación Foster/Badger Hunt en las áreas de Dai Loc y An Hoa. A su término, el 30 de noviembre, han muerto 125 enemigos y 11.500 refugiados han sido evacuados de las regiones controladas por los comunistas. • 13 al 16 de noviembre: el presidente Johnson recibe informes sobre la situación en Vietnam elaborados por Westmoreland, el embajador Bunker y el jefe del programa CORDS, Robert W. Komer. El cuadro tan optimista que presentan hace que Johnson aparezca en TV el 17 de noviembre diciendo que, aunque queda mucho por hacer, "estamos infligiendo más pérdidas de las que estamos sufriendo (...) Se están produciendo avances". • 14 de noviembre: perece al ser derribado su helicóptero el oficial norteamericano de mayor graduación caído en combate en Vietnam, el general de división Bruno Hochmuth, comandante de la 3ª División del USMC. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 483 • 19 al 20 de noviembre: a raíz de los informes aparecidos en la prensa norteamericana referentes a que Camboya proporciona refugio a las tropas comunistas vietnamitas, las relaciones entre Washington y Pnom Penh se deterioran. El 24 de noviembre, el príncipe Sihanuk, que desmiente vivamente estas declaraciones, anuncia que los periodistas norteamericanos no serán bienvenidos en Camboya. • 21 de noviembre: Westmoreland declara enérgicamente ante la prensa norteamericana que "estoy absolutamente seguro de que, aunque el enemigo estaba ganando en 1965, hoy desde luego está perdiendo". • 22 de Noviembre: Inicio de la Batalla de Dak To. • 29 de Noviembre: Robert McNamara anuncia su dimisión como secretario de Defensa para convertirse en Presidente del Banco Mundial. • 30 de noviembre: un senador demócrata liberal, Eugene J. McCarthy, anuncia que se presentará como candidato a la presidencia basando su campaña en la crítica a la inmoralidad de las acciones estadounidenses en Vietnam. • 1 de diciembre: empieza a aparecer un torrente de informes sobre contactos entre el NFL y representantes norteamericanos. MGuyen Vna Huan, un miembro del NFL, es arrestado cuando al parecer iba a reunirse con el Embajador norteamericano en Saigón. • 4 de diciembre: unidades de la 9ª División de Infantería y tropas del ARVN en patrulla fluvial en el delta del Mekong se encuentran con el 502º Batallón del Vietcong y dan muerte a 235 guerrilleros. Los organismos oficiales de Saigón dejan en claro su actitud hacia la representación del NLF en las conversaciones de la ONU. • 7 de diciembre: el vicepresidente Humphrey expresa su confianza de que no todos los del NFL son comunistas y que quienes no lo sean podrán separarse y negociar con el gobierno de Saigón. • 14 de diciembre: el programa de reformas del NFL es presentado ante los delegados de la ONU. Incluye un gobierno de coalición, elecciones libres y reforma agraria. Tiene una acogida hostil en los círculos oficiales norteamericanos. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 484 • 17 de diciembre: la 199ª Brigada de Infantería inicia la Operación Uniontown en la provincia de Binh Hoa y la División Capital surcoreana lanza la "Maeng Ho 9", una batida en la provincia de Binh Dinh que, según los informes termina con 479 comunistas muertos. • 19 de diciembre: Johnson elogia la flexible "posición digna de un estadista" de Thieu durante las negociaciones con el NFL. Al día siguiente, Thieu deja claro que él está dispuesto a hablar con individuos, pero no con representantes del NFL. Se inicia en la provincia de Quang Nagai la Operación Muscatine que inflinge 1.129 bajas al Vietcong en 175 días. • 24 de diciembre: empieza una tregua de Navidad que dura hasta el 30 de diciembre. • 26 de diciembre: el gobierno laosiano anuncia el inicio de un gran avance del EVN en el sur de Laos. • 27 de diciembre: Camboya anuncia que se resistirá a cualquier incursión estadounidense. • 29 de diciembre: el ministro de Asuntos Exteriores norvietnamita, Nguyen Du Trinh, suaviza públicamente la postura de Hanoi en las negociaciones, declarando que las conversaciones con los norteamericanos empezarán cuando terminen los bombardeos. Año 1968 • 22 de enero: la situación en la Base Khe Sanh se vuelca a favor de EE.UU. • 30/31 de enero: ofensiva del Tet a través de todo Vietnam del Sur hasta fines de febrero. • 16 de marzo: ocurre la masacre de My Lai 4. • 31 de marzo: el presidente Johnson restringe los bombardeos a Vietnam del Norte y anuncia su voluntad de no presentarse a la reelección. • 1 de abril: Clark M. Clifford es nombrado Secretario de Defensa, suplantando a McNamara. • 10 de abril: el presidente Johnson anuncia que el general Creighton Abrams tomara el mando del MACV en Junio, sustituyendo al general Westmoreland. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 485 • 3 de mayo: el presidente Johnson acepta la oferta norvietnamita de una discusión preliminar de paz en Paris. • 4 al 5 de mayo: una serie de ataques de menor intensidad que los del Tet se llevan a cabo en 109 ciudades, pueblos y bases en Vietnam del Sur. • 13 de mayo: delegados de los EE.UU. y Vietnam del Norte, mantienen su primera reunión formal en Paris. • 31 de mayo: la Operación Toan Thang llega a su fin. Durante 60 días, 42 batallones americanos y 37 sudvietnamitas estuvieron buscando unidades enemigas alrededor de Saigón. • 23 de junio: la base de Khe Sanh es abandonada. • 18 al 20 de julio: el presidente Johnson y el premier Thieu se reúnen en Honolulu, Hawai. • 31 de octubre: el presidente Johnson anuncia que los bombardeos sobre Vietnam del Norte cesarán al día siguiente, pero se mantendrán los vuelos de reconocimiento. • 6 de noviembre: es elegido nuevo presidente de los EE.UU., Richard Nixon. Promete una retirada gradual de las tropas americanas en Vietnam. • 31 de diciembre: el contingente de las fuerzas estadounidenses en Vietnam es de 536.100 hombres. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 486 8.2.4. Mapas orientativos sobre la situación geopolítica. Indochina en 1954. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 487 El Norte y el Sur durante la guerra. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 488 Vietnam del sur; despliege comunista en los primeros meses de 1964. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 489 Planes de invasion comunistas en 1965. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 490 La Ofensiva del Tet sobre Vietnam del Sur en 1965. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 491 La Ofensiva de Primavera sobre Vietnam del Sur en 1972. La situación en los días finales de la guerra. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 492 8.2.5. Testimonios reales de excombatientes. Contrastar lo narrado en las películas con las experiencias y valores de los auténticos veteranos es siempre clarificador, aunque estas sean limitadas y parciales. He aquí como documento, algunas impresiones de los veteranos sobre sus experiencias y sentimientos durante su participación en la Guerra de Vietnam. Los siguientes testimonios han sido extraídos de la obra “Nam: Crónica de la Guerra de Vietnam, 1965-1975”, excepto el primero, que es una entrevista1 de julio de 2009, realizada por el director de un foro de Internet especializado en la Guerra de Vietnam, a un veterano. Testimonio Nº 1: William Mader prestó servicio en Vietnam con la 25 División de Infantería en 1968. Dado el especial interés de este testimonio, hecho con la perspectiva y sinceridad que dan los cuarenta años transcurridos desde su participación en la guerra, ofrecemos aquí una traducción de la entrevista.  Han pasado casi cuarenta años desde que volviste de allí. ¿Lo recuerdas todos los días? “Después de cuarenta años no pienso en ello cada día, pero hay ciertas cosas que se suman a mis emociones. Se me preguntó hace años si la guerra me afectó y dije que no, pero sí que lo hizo, y la guerra siempre estará ahí. He vivido una buena vida, pero se cobró cierto peaje que la gente no entiende y nunca entenderá a no ser que hayas estado allí”.  Imagino que una experiencia tan fuerte en una persona tan joven, te marca para toda la vida. ¿Qué aspectos positivos, si es que hay alguno, destacas de tu experiencia y cómo han influido en la persona que eres? “Los soldados con los que serviste son tus hermanos, y eso es de lo que se trata, no de las medallas o los premios, pero sí de los hombres que sirvieron conmigo. Nos buscábamos unos a otros. Todos nos buscábamos y éramos como hermanos muy 1 Guerra de Vietnam. [en línea]. Disponible en: http://guerradevietnam.foros.ws/t1284/entrevista-a- william-mader-ex-combatiente/ [consultado el 27 de octubre de 2013]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 493 cercanos. En el infierno algunos de estos tipos eran más cercanos que hermanos y... ¿Qué más cosas positivas pueden salir de una guerra?”  Volvamos a finales de los años sesenta. Fue una época maravillosa en todo lo relacionado con la cultura joven, que se vio traducida en una etapa musical como ninguna otra en la historia. ¿Qué opinión se tenía en general de la guerra? ¿Cuál era tu percepción? “Tengamos en cuenta que yo procedía de una familia de veteranos la II Guerra Mundial y tuve tíos que sirvieron en esa guerra. Mi tío Tony murió en Luzón durante la II Guerra Mundial, tanto para mí como para gran parte del país era nuestro deber servir a la patria. Uno se reafirmó y fue de la forma que fue, si eras enviado a la guerra es porque era tu deber hacia el país. Todo el mundo se sintió incómodo debido a las protestas estudiantiles. Varios estudiantes resultaron muertos en el estado de Kent durante las revueltas contra la guerra, pero... ¿Qué pasa con los soldados que combatían y que murieron a 10.000 kilómetros de casa? No me malinterpreten sobre la tragedia en el estado de Kent, porque se trataba de unos chicos, pero también lo eran los soldados que fueron al infierno en Nam. Por la misma razón, creo que si no fuera por los manifestantes contra la guerra, ésta se habría alargado, por lo que el resultado hubiera sido más amargo sudor”.  ¿Cómo fue tu primera experiencia de combate en Vietnam? ¿Qué pasó por tu mente? “Creo que mi primer combate fue en julio o agosto, no recuerdo exactamente el mes, pero sé que llevaba en el país alrededor de un mes o más. Estuvimos patrullando el bosque de Boi Loi durante todo el día. La selva estaba calurosa, estábamos cansados de tantos días de patrulla y nos encontramos con un complejo de túneles. Encontraron un túnel de entrada y preguntaron si alguien quería ir al túnel, Murphy y yo dijimos que queríamos ir. Yo iba en cabeza y Murphy estaba detrás y usamos máscaras de gas porque habían echado gases lacrimógenos en el túnel. Murphy dijo que su máscara de gas no estaba funcionando y me dejó solo. Yo avancé en el túnel, tenía miedo porque estaba solo, y no me avergüenzo de decir que me daba miedo ese agujero. Me di la vuelta y me dirigí de cabeza afuera. Una vez que había salido del túnel, el infierno se El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 494 desató y comenzó el fuego. Mi M-60 estaba de pie en un extremo, corrí y me lancé para coger el arma. Conseguí el arma arrastrándome por la tierra y de entre algunos M-16 me la llevé, arrastrándome como un hijo de puta porque las cosas estaban realmente calientes. Me arrastré hasta cierto grueso parapeto para ocultarme. Me volví más a mi espalda y las balas pasaron a centímetros de mi nariz. ¡Los malditos estaban tratando de matarme! Pero no podían fijar mi posición, así que permanecí tumbado hasta poder salir de allí. A través del área, me encontré con Murphy, que tenía una ametralladora M-60 y le pregunté “dónde te hiciste con el 60” porque yo sabía que él no llevaba la 60 y dijo, allí. Resultó que él tenía la mía yo tenía la suya y caminamos juntos fuera del claro. Cuando llegamos estaban haciendo el recuento y a Murphy y a mi nos estaban dando por muertos. Al final resultó que ese día nadie fue alcanzado, pero días más tarde nos vimos envueltos en una putada de lucha y perdimos gente: “Scotty” y “Little John” resultaron muertos y otro chico fue alcanzado. Había alrededor de 15 heridos y un ARVN (Ejército Regular de Vietnam del Sur) muerto. Estábamos trabajando con los Rangers del ARVN ese día, cuando fuimos retenidos, de repente escuchamos silbidos y una corneta y estos imbéciles nos culparon a nosotros. Nos dijeron lo que teníamos que hacer, cuando realmente fueron ellos. Ocho horas de combate hacen un día largo.Al día siguiente volvimos de nuevo y me di cuenta que no había un árbol o arbusto que no tuviera un agujero de bala y... ¡Sobreviví a aquella mierda! ¿Cómo puede uno no verse afectado por esto? Mi esposa e hijos no saben nada acerca de lo ocurrido. Mis medallas y esas cosas están en una caja en el sótano y muy pocas personas las han visto, ni siquiera mi esposa e hijos. Simplemente no puedo hablar de ello a los míos, pero es más fácil hablar con extraños en el ordenador, pero la gente necesita saber las cicatrices que deja la guerra. Creo que no fue nunca miedo porque a los 20 años yo era invencible, pero un día tuvimos un episodio con un francotirador… Cuando uno no sabe dónde meterse para cubrirse la cabeza porque no sabe de dónde vienen los disparos, descubres a partir de entonces el terror puro”. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 495  Volvamos a finales de los años sesenta. ¿Cómo fuiste a parar a Vietnam? “Volviendo a los años sesenta, el servicio militar fue una forma de vida y era ese el camino. La mayoría de la gente fue a Alemania, pero cuando la guerra se preparó, miles fueron enviados a tomar Nam. Recibo mi notificación, que fue en enero de 1969, y me envían para mi formación a la base de Fort Campbell, Kentucky. Después de nuestra instrucción básica, fuimos en autobús a Fort Polk, Luisiana, para nuestra formación avanzada. Llegamos allí en medio de la noche y la mañana siguiente nos levantamos para la formación. En la parte superior del edificio de la sala de armas había unas enormes letras en bambú que decían: VIETNAM ALL THE WAY2. Por aquel entonces, Fort Polk era uno de los principales centros de formación para la capacitación de la infantería y de combate en la selva. El escrito de la pared nos hacía intuir a cada uno cual era nuestra siguiente parada. Todos lo sabíamos. Disfruté de un permiso de dos semanas antes de partir y cuando llegué a casa, mi madre me preguntó dónde me habían enviado y le dije que a la tierra de los búfalos de agua fría. Ella no entendía lo que le dije sobre Vietnam, pero pude ver que era como un puñetazo en el estómago. Para mi fue un orgullo ir como soldado de infantería, pero como he dicho antes, yo era joven y pensaba que era a prueba de balas. Estaba equivocado. Mi actitud era buena pero descubrí que aquello era serio y que intentarían matarnos si podían. Poco después de que Scotty y John murieran, empecé a hacerme duro y nos convertimos también en asesinos. Éramos chicos de 19 y 20 años de edad, que después de ver gente muerta y jodida, entendimos que eso no era un juego. Jugábamos para protegernos y ellos también lo hacían. ¡Díos! Yo odiaba las emboscadas y salíamos no pocas noches con diez o veinte hombres para colocar nuestras minas Claymore y esperar a matar a alguien si se cruzaba en nuestro camino. Estuvimos rodeados en un par de ocasiones que hicieron que se me erizara el pelo de la nuca. Llovía toda la noche y me sentaba allí empapado y los mosquitos eran tan malos que casi te comían vivo. En cuanto a las emboscadas, estas eran un arma de doble filo ya que también podríamos ser víctimas de una emboscada cuando salíamos. Eso ocurrió en una de 2 “Vietnam hasta el final”. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 496 nuestras emboscadas, donde el Ejército de Vietnam del Norte surgió entre nuestros hombres y resultó muerto el sargento Campbell. No volvería de nuevo a ese infierno ni por un millón de dólares. ¡Demonios! He hecho cosas que la gente solo soñaría hacer. Nos dieron medallas, pero para mí no significaron mucho. Para mí, mi distintivo de Combate de Infantería (CIB), que me había ganado, estaba por encima de todas las medallas. Me enorgullece conseguir algo que la mayoría de la gente no puede llevar. ¡Yo me gané el mío! En algún momento hablaré a acerca de los que quieren ser soldados y hay muchos que quieren serlo, pero nunca harán lo que nosotros hicimos”.  ¿Cómo era tu día a día en el frente? “Voy a tratar de mantener mi idioma “civil” y trataré de abstenerme de la palabra F (fuck), pero a veces, cuando hablo de esta época, me pongo nervioso. Nuestro tiempo se dividía de una semana a otra. Durante una semana estábamos en una carretera segura, por la mañana hacíamos un barrido para despejar la carretera de minas. Ahora, eso significaba nuts (cojones), porque ellos nos tendrían a los otros muchachos y a mi en el punto de mira. Tuvimos a dos ingenieros con detectores de minas detrás de nosotros para el control de las minas, y el resto del pelotón nos seguía. Un día encontraron una en el borde del camino y pusieron una carga, cada uno buscó refugio para evitar la metralla, y esto provocó que se dejara un hueco que no fue comprobado. Big John y yo andábamos en ese punto y todavía recuerdo un pedazo de cartón sobre el camino, lo atravesé y seguimos andando. Poco tiempo después nuestro blindado golpeó el cartón activándolo. Estuvo a unas pulgadas de mandarme al infierno. El primero fue un señuelo y nos alcanzaron con el segundo. Nadie resultó muerto, pero nos alcanzó de lleno. El conductor, Wolf Man, tenía sacos terreros en los pies, lo que le permitió salvar la vida. Después de esto nos mantuvimos a refugio en el camino y dividimos nuestro pelotón; nos sentamos y esperamos una llamada, cuando nos dijeron que un convoy había sido atacado, ordenándonos salir para proteger ese convoy. Esto era un buen momento para escribir a mis padres a casa. Cada noche teníamos emboscadas y salía una de cada tres o cuatro noches. Ese era mi turno. Nosotros o bien salíamos a pie o nos quedábamos dormidos. Durante la estación de las lluvias nos mojábamos toda la noche. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 497 A la semana siguiente fuimos a la jungla y la jungla te joroba todo el día. Estaba tan sucio que mis pantalones de campaña brillaban por la tierra y nunca me quité las botas en una semana, aunque estuvieran húmedas. La piel de mis pies se cayó y olía como una rata muerta. No exagero ni mucho menos. Tuve tiña de la cabeza a los pies, incluida mi cintura, debido a la suciedad y a la humedad constante. Por la tarde nosotros cavábamos para la noche y cavé mi puesto de combate para mi ametralladora M-60. Este era mi agujero, lo hice lo bastante grande para mí para dormir en él. El agujero estaba bien. Nosotros también sacamos bengalas y buscábamos protección, a modo de pantalla en los RPG (vehículos blindados). Comimos raciones C y miramos el programa de guardia para la noche. Como era mi turno, nos enviaron a tres de nosotros al puesto de escucha. Nosotros casi nunca salíamos a una emboscada cuando estábamos en el bosque de Boi Loi, porque nos daban cada vez que lo hacíamos. Tú puedes dormir bien la primera noche y dormir con un ojo abierto la segunda y la tercera noche con éxito y en algunas ocasiones hasta dos veces en una noche. Por la mañana nos levantábamos y más de una vez tuve que conseguir una pala y enterrar restos de cuerpos de nuestros hombres que fueron alcanzados. Al día siguiente lo haríamos otra vez. La falta de sueño, la suciedad y el calor. Entramos otra vez en la selva a pie y dejamos en un claro a nuestros blindados, reuniéndonos con ellos al final del día. Nuestras armas fueron allá donde fuimos nosotros y tú dormías con ella, comías con ella y tal vez algunos tipos hablaban con ella, porque eran su mejor amiga. Mi M-60 nunca me dejó tirado y se parecía a una novia que nunca te abandona. Más o menos, así eran mis días, bastante aburridos y monótonos, con momentos de puro terror”.  ¿Te gustaría contar algo más respecto a la experiencia de combate o cualquier otra cosa que te venga a la cabeza? “Cuando llegué allí yo era joven y recién salido del entrenamiento y quería patear culos y tener prestigio, pero cuando uno ve a algunos de sus compañeros muertos, su actitud cambia. Las películas que ves, con todos los héroes y la acción son, en su mayor parte, unas estupideces. Como digo yo, no habrá ninguna cosa parecida a un héroe y no habrá ninguna gloria con la guerra. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 498 El soldado de infantería se enfrenta el aburrimiento, la suciedad, los insectos, el clima, la falta de sueño y estábamos cansados todo el tiempo, porque teníamos guardia cada noche. Íbamos de emboscadas o de escucha, o a la selva de patrulla todo el día y de vuelta a la retaguardia a hacer guardia, era el deber. Nunca tuvimos una noche de sueño entera y si uno se ponía cómodo, una cosa era segura: serías atacado. Una noche conseguí un colchón de aire, por lo que iba a dormir bien esa noche. Había construido un refugio e incluso me quité mis botas, porque iba a dormir bien esa noche. Yo no me había quitado las botas durante días, por lo que decidí hacerlo por la noche. El hijo de puta nos atacó dos veces esa noche y esa fue la noche en que Ron Jackson perdió su pie. Terminé durmiendo con mi M-60 en posición de combate y sobre el colchón de aire. No me había dado una ducha de agua caliente en más de nueve meses. La putrefacción de la selva en mis pies era evidente cuando me las saqué por primera vez. Estaban podridas de la humedad constante. Tenía gusanos desde mis botas hasta el cinturón, debido a las condiciones asquerosas y a la imposibilidad de asearse. Es lo que las películas no muestran: la suciedad y las condiciones de vida. Un día Roger Hurd consiguió una ducha de campaña, vete tú a saber dónde. Nosotros estábamos establecidos fuera del bosque de Boi Loi, junto a la formación de los RPG y Roger dijo que debía conseguir una ducha ese día costase lo que costase. Teníamos todo listo para la noche, las pantallas en nuestros RPG fueron instaladas, así como las bengalas y las minas cubiertas de arcilla estaban fuera. La posición de mi ametralladora M-60 estaba excavada. Juego para la noche. Roger dijo que había que echar el agua en la ducha de campaña, entonces él se echaría el jabón. A esta hora estaba oscuro y los malditos mosquitos estuvieron a punto de comernos vivos, pero Roger quiso su ducha. Yo estaba de pie en la parte superior del blindado y vertí el agua en la ducha, Roger se enjabonó todo. De repente, el infierno se desató encima de nosotros, entonces salté del blindado y me puse en posición de combate con mi M-60. Roger también saltó conmigo, pero sin la ropa y enjabonado, él no pudo disparar mucho porque los casquillos calientes que salían de mi M-60 le hacían bailar la típica danza mejicana”. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 499 Testimonio Nº 23: El soldado James McLaine prestó servicio en Vietnam en 1967 con la Infantería de Marina y tuvo ocasión de probar las diversas raciones de combate. Después de la guerra se unió al movimiento de los Panteras Negras. “Yo era de los afortunados. Me gustaban las judías con jamón. Los demás las aborrecían y solían llamarlas judías e hijas de puta (ham and motherfuckers). Era necesario desenvolver los preparados y distribuir los diversos paquetes por la mochila y los bolsillos. En cada preparado había un paquete de galletas que, en general, se comía como desayuno con algo para untar: manteca de cacahuetes, mermelada o queso graso. Los dulces y el chocolate circulaban en abundancia, pues proporcionan energía de forma inmediata. En una lata también había pan y un pudín. A veces se encontraba además un bote de fruta en conserva”. “En el paquete había, entre otras cosas, una caja de cerillas, un abrelatas, una cuchara de plástico, una servilleta de papel y un sobrecito de café liofilizado o de cacao. El café se disolvía en una marmita usada como taza y el cacao se mezclaba con la mantequilla de cacahuetes para obtener una especie de dulce. Después, algunos le añadían marihuana. Al comienzo de la guerra no había problemas de drogas durante las patrullas. A todo aquel que no funcionase bien, que podía ser más un peligro para los demás que una ayuda, se le despachaba en la jungla. Se ha hablado mucho del fragging de oficiales, pero también se liquidaban soldados rasos”. “Otra lata servía como hornillo. Se suponía que en cada preparado había una pastilla de combustible sólido para calentar la comida, pero normalmente siempre faltaba. En su lugar usábamos un trozo de explosivo plástico C–4. No era peligroso, pues no explosionaba, pero debías mantenerte a resguardo del viento porque una bocanada del humo que soltaba podía fundirte la mitad del cerebro”. “Al principio decidí no colocarme durante las horas de trabajo o cuando tenía guardia. Pero algunos de mis compañeros parecían fumar todo el día y toda la noche. Finalmente mi rutina era la siguiente: terminaba mi trabajo de papeleo a las 19:00, 3 Extraído de GUERRERO, Juan A. Nam: Crónica de la Guerra de Vietnam, 1965-1975. Barcelona: Planeta-Agostini, 1993, p. 214. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 500 tomaba una ducha, comía y me fumaba un canuto. Posteriormente conforme me iba quedando menos tiempo de servicio, empecé a fumar cada vez más durante el día. E incluso fumé algunas noches de guardia. Pero lo dejé. Tenía demasiado miedo cuando me sentaba sólo en el perímetro con «el morado». Empezaba a oír y ver cosas. Recuerdo que una noche vi lo que con toda seguridad reconocí como un zapador del VC a unos 50 m. delante de mí. Lo contemplé largamente mientras cargaba mi M14. Después de un minuto, vi que el zapador del VC era en realidad un árbol que se movía con el viento”. “Algunos compañeros encendían sus primeros porros en la oscuridad de la mañana, camino del comedor para el desayuno, y quedaban colgados para el resto del día. Sin embargo, la mayoría guardaba sus canutos para la tarde, después del trabajo. Se reunían en los barracones, se colocaban y escuchaban música. En la retaguardia era fácil echarle el guante a un equipo estereofónico japonés de la mejor calidad. Las grabadoras, las radios, los amplificadores y las pletinas se vendían en los PX de Vietnam con grandes descuentos o los traían los muchachos que iban de permiso a Hong Kong o Tokio”. “Los discos y las cintas se podían comprar en la ciudad. Incluso había lugares donde podías grabar en cinta el disco que quisieras a un precio de risa. El Ejercito disponía de su propia emisora de radio, Armed Forces Vietnam, pero rara vez escuchábamos a aquellos reclutas pinchadiscos y sus canciones pop de hacía seis meses. Éramos rockeros duros los de la 527ª, el número uno era Jimmy Hendrix y nuestra canción favorita de él era Purple Haze que, de algún modo, reflejaba aquella existencia que llevábamos, en el otro rincón del mundo, colgados y sin sentido. Además, se decía que Hendrix había sido uno de los nuestros, un soldado de la 101ª Aerotransportada, antes de que empezase lo de Vietnam. Poníamos mucho a los Doors, y también el alucinante Sergeant Pepper de los Beatles y el último álbum de los Rolling, Their Satanic Majesty's Request. Cuando teníamos ganas de bailar, flipábamos con algo de música soul, normalmente los Temptations o Smokey Robinson”. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 501 Testimonio Nº 34: El veterano Leroy Thompson describe los horrores de combatir rodeado de sanguijuelas, hormigas y cobras. Leroy Thompson, no es un veterano más. Durante la guerra sirvió como oficial de una unidad especial entrenada por los Ranger que actuó en multiples ocasiones en las selvas del Sudeste Asiático. “La selva del Sudeste asiático está llena de olores, la mayoría malos. Tan pronto mi nariz entró en contacto con el fétido aroma de la zona de extracción de emergencia, no podía dejar de preguntarme si esta era la última vez que podría oler algo. El sudor caía sobre mi rostro y mis brazos, haciendo resbaladiza la empuñadura de mi pistola High Standard con silenciador, mientras que las picaduras de los insectos que cubrían mi cuerpo empezaban su comezón al unísono”. “Los demás miembros de mi grupo de reconocimiento formaron un perímetro a mi alrededor para proporcionar una zona de seguridad de 360 grados, mientras esperábamos una “extracción rápida” con helicóptero Huey. Mientras el aparato se dirigía hacia nuestra LZ (zona de aterrizaje), volví a montar mi pistola y a empuñar mi carabina CAR–15. Ya no era el momento de matar en silencio. Nuestra radio vibró cuando se escuchó la voz del piloto del helicóptero. “Líder Tigre. Marque su Lima con humo. Cambio”. Luego, cuando la granada de humo M18 desprendió su cortina violeta... “Tengo violeta. Confirme, Tigre”. Maldición, confirmé, mientras el helicóptero se agitaba sobre nuestras cabezas, justo en la LZ. Rápidamente nos situamos en el perímetro, y como jefe del grupo, fui el último en subir. Cuando empezamos a ascender el artillero de puerta tiró de mis correajes para meterme en el interior del aparato. Desplazándose a derecha e izquierda para evitar cualquier posible disparo desde tierra, el piloto puso la máquina a toda potencia. Mientras estaba echado en el suelo podía oler la combinación de aceite caliente, grasa, gasolina, sudor, hierros recalentados y el humo de los cigarrillos en una combinación que era la esencia del helicóptero. Ni los apretados y sucios cuerpos de mi grupo podían cubrir este bonito aroma ni el 4 Extraído de GUERRERO, Juan A. Nam: Crónica de la Guerra de Vietnam, 1965-1975. Barcelona: Planeta-Agostini, 1993, pp. 17-19. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 502 agradable “whump, whump” de las hojas del helicóptero, mientras dejábamos la selva atrás. «Adiós Laos, adiós» pensé mientras mis ojos se posaban en el artillero de puerta, que sujetaba su ametralladora M-60 y tenía la cinta de munición en una caja de melocotones para evitar que se enredase. Su blindaje de «chapa de gallinero» y las rayaduras en su casco le daban una apariencia de caballero andante; la inscripción que lucía en el casco, a modo de blasón, rezaba: «Si muero aquí, enterradme boca abajo para que Vietnam pueda besar mi trasero» y parecía resumir muy bien el significado de la guerra. Pensé que era muy hermoso, y también lo era el verde helicóptero Huey que nos sacaba de allí”. “Posiblemente la lección más dura de aprender para el soldado estadounidense que combatía en el Sudeste asiático fue la que resumió Chapman en el título de su obra clásica sobre la guerra en terreno selvático. La jungla es neutral, lo que, en efecto, era así. Incluso aquellos que, como yo, se habían entrenado en operaciones especiales y guerra en la selva, encontramos difícil ajustarnos a la realidad de la infernal lucha en la jungla; para los reclutas era mucho peor. Viniendo de una sociedad industrializada era muy duro tener que aceptar que en la selva no podía reinar la tecnología estadounidense. Uno podía morir en cuestión de minutos si una serpiente le mordía o cuando se caminaba por la noche y una rama se te enganchaba en la anilla de alguna de las numerosas granadas que llevabas. El entrenamiento y el hecho de que nos movíamos en pequeños grupos fue nuestra forma de neutralizar a la selva. Nuestra tarea era convencer al enemigo de que la jungla podía provocar la muerte, en cualquier momento, montando emboscadas. Nuestros grupos de “cazadores–matadores” formados por seis hombres preparaban emboscadas utilizando minas antipersonal Claymore, detonadores de cuerda y armas automáticas. Nuestros sectores de tiro se establecían de forma que barrieran un sendero y se instalaban las Claymore para pulverizar a cualquiera que atravesara nuestra zona mortal. Nuestro trabajo era infligir bajas al enemigo y volver a internarnos en la selva. Pero con frecuencia era muy difícil determinar si éramos cazadores o presas”. “Nos desplazamos a través de la selva en una sola fila («fila de exploradores») para reducir el riesgo de tocar una trampa explosiva. Evitábamos los caminos por la misma razón, aunque eso hacia que nuestro movimiento fuera más difícil. El primero al frente de la columna llevaba con frecuencia una escopeta para poder barrer la zona que El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 503 se encontraba a su frente si topaba con una patrulla enemiga o si caía en una emboscada. En algunos casos llevábamos lanzagranadas M79 colgados del correaje y cargados con botes de metralla. El temor y las incomodidades eran nuestra constante compañía en la selva. Pero teníamos una ventaja sobre el enemigo. Sabíamos que, para nosotros, la clave estaba en sobrevivir los minutos necesarios hasta que entrase en acción la potencia de fuego que nos apoyaba. Por eso nos avituallábamos con más municiones. Más tarde, cargar cualquier cosa en la selva se convertía en una especie de agonía. Los uniformes pesaban y durante la época de los monzones se pegaban a la piel. En las misiones de reconocimiento no podíamos quitarnos las botas o las mochilas durante días. Durante el monzón, mis dedos adquirían un color blancuzco y se arrugaban hasta adquirir un aspecto semejante al de los bichos que se arrastraban por su selvático hogar. La higiene era importante, pero imposible de mantener. Como consecuencia, problemas aparentemente pequeños acababan complicándose. Las inflamaciones, pequeños cortes y picaduras de insectos eran constantes; mientras la podredumbre se pegaba a nuestros cuerpos pensábamos que en el momento menos pensado se nos caerían los testículos. Las hormigas estaban en todas partes, siempre arrastrándose, siempre picando. Pero la verdad es que las preferíamos a las sanguijuelas. Las sanguijuelas infestaban la jungla y, sobre todo, nuestros cuerpos. Muchas veces no podíamos encender cigarrillos para quemarlas, así que nuestro único recurso era ahogarlas en un “zumo para bichos” y esperar que cayesen por fin. En todo momento odié a las sanguijuelas más que a los propios Vietcong o los norvietnamitas, pero nunca dejé de recordar que “la selva es neutral; los Vietcong también tienen sus sanguijuelas, pero carecen de los beneficios del zumo para bichos”. Debido a la suciedad, las erupciones y las ampollas eran un problema constante y se podía identificar a los hombres que estaban a punto de dejar Vietnam por los baños de peróxido (agua oxigenada) que tomaban para limpiar sus rostros, antes de volver al mundo exterior”. “Los científicos o los estrategas del Pentágono no dudaron al decidir, sentados en sus cómodos despachos, que era una gran idea aplicar técnicas defoliantes; pero estaban equivocados. Aunque olvidáramos por un momento los problemas ocasionados por el empleo del Agente Naranja, que todos desconocíamos, la realidad era que odiábamos tener que movernos a través de zonas defoliadas. No teníamos cobertura y éramos fácil El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 504 presa de las emboscadas. Peor aún, las hojas muertas caían sobre nosotros provocando una polvareda que inundaba nuestras ropas e irritaba nuestra piel hasta límites intolerables. Las mustias enredaderas de las zonas defoliadas parecían perseguirnos. La piel de los dedos de mis manos y mis pies, rota y sangrante, era especialmente sensible al corrosivo polvo de la vegetación muerta de las zonas defoliadas. En la selva, el olor a muerte se mezcló con el de las aguas empantanadas, la vegetación podrida y nuestros sucios cuerpos. Normalmente, incluso antes de salir en misión de reconocimiento, evitábamos lavarnos con jabón durante un par de días, ya que los Vietcong habían desarrollado un fino sentido olfativo para detectar el jabón. La falta de higiene mermaba la salud y la comodidad, pero en la selva lo único importante era sobrevivir”. “Comer era la mejor oportunidad de descansar un poco. Las raciones C se conocían con el sobrenombre de «ratas Charlie”, una referencia al código de radio, por la «C», y la convicción de que estas «ratas C» eran un deseo del enemigo hecho realidad. Sólo alguien que haya intentado comer una fría lata de «trozos de ternera con patatas» mientras las lluvias monzónicas caen en la lata, mezclando el agua con grasa, puede apreciar una comida en la jungla. Por supuesto, la lluvia ahogaba a los insectos que se habían introducido en las latas. Sin embargo, las lluvias del monzón tenían otros efectos colaterales más graves aún. Cuando nuestros cuerpos habían logrado acostumbrarse al calor tropical, las lluvias nos helaban”. “Dormir en la selva era, en el mejor de los casos, estar sometido a una intermitente tortura, excepto cuando uno estaba a punto de caer colapsado por el cansancio. Pero esto era también peligroso, ya que en cualquier momento había que levantarse de inmediato y comenzar a E & Eing (escaparse y evadirse). Mientras dormía, sujetaba con una mano el detonador de las minas Claymore que nos rodeaban protegiendo nuestra posición, a la vez que sostenía mi arma en la otra. Es posible que yo tenga algún problema en mi personalidad, pero la verdad es que nunca padecí los sueños con sentimientos de culpa que aparecen en las películas por tener que matar al enemigo. Mis pesadillas eran las de intentar matarles y no poder hacerlo porque el fusil se encasquillaba o no disparaba. No me cabe ninguna duda de que los psicólogos freudianos lo interpretarán como una muestra de impotencia, pero hagamos un trato: ¡Que se metan en las profundidades de la selva y juzguen mis sueños después! El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 505 Por supuesto, nuestras armas eran muy importantes en la selva. En los primeros tiempos, la gran cantidad de polvo y la carencia de lubricante idóneo causaron una serie de problemas en los M-16. Nuestra versión del M-16, el Colt Commando CAR15, se portó bien: ordené a mis hombres cuidarlos adecuadamente y pegarles cinta adhesiva para evitar ruidos metálicos. Sólo podíamos cargar 18 proyectiles en los cargadores de 20, o 27 en los de 30. Cada quinto proyectil era trazador, Además yo llevaba una pistola Browning de 9 Mm., un revólver Smith & Wesson del 38, de acero inoxidable, una pistola High Standard del 22, con silenciador, y un surtido de granadas M26 y «Willie Pete» (fósforo blanco). ¿Paranoico? ¿Sobreprotegido? Al contrario, ojala hubiese podido llevar más”. “El bosque de jungla del Sudeste asiático era un lugar infernal para combatir, pero cuando echo la mirada hacia atrás, veinte años más tarde, no puedo dejar de sentirme orgulloso del hecho de que aprendimos a sobrevivir allí, y de que hicimos de la selva un sitio incluso peor del que ya era para los Vietcong”. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 506 8.2.6. Imágenes de las películas. El sargento Elías (Willem Dafoe) en una postura semejante a la crucifixión en Platoon (1986). El soldado Pedazo de Animal (Animal Mother en la versión original; interpretado por Adam Baldwin) habla para la prensa en una escena de La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 1987). El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 507 Los personajes principales de Platoon (1986). Willem Dafoe y Tom Cruise, en Nacido el cuatro de julio (Born on the Fourth of July, 1989) El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 508 El soldado Bufón de patrulla por Vietnam, en La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 1987). El sargento Hartman y sus reclutas en La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 1987). El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 509 El sargento Meserve (Sean Penn) en Corazones de hierro (Casualties of War, 1989). Meserve amenaza al soldado Eriksson (Michael J. Fox) en Corazones de hierro. Tran Thi Oanh (Thuy Thu Le), tras haber sido violada y apuñalada en Corazones de hierro. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 510 Las pesadillas del capitán Willard en Apocalypse Now (1979). El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 511 Una muestra de las claustrofóbicas escenas de Los Visitantes (The Visitors, 1972). El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 512 El Vietnam Veterans Memorial Wall y su monumento1 anexo, en Washington, D.C. 1 Creado por el escultor Fredrick Hart. 8.2.7. El Vietnam Veterans Memorial Wall. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 513 58.267 nombres figuran en esas losas negras, incluidos los añadidos en 2010. Hay tres grupos de padres e hijos en la pared. 39.996 tenían 22 años o menos. 8.283 tenían tan sólo 19 años de edad. 33.103 tenían 18 años de edad, el grupo más numeroso. Doce soldados, tenían 17 años de edad. Cinco soldados, tenían 16 años de edad. Un soldado, Dan Bullock, tenía 15 años de edad. 997 soldados, murieron en su primer día en Vietnam. 1.448 soldados, perdieron la vida en su último día en Vietnam. Treinta y una parejas de hermanos, se encuentran en el muro. Treinta y una parejas de padres, perdieron a dos de sus hijos. Ocho mujeres están en el muro. Murieron cuidando a los heridos. 244 soldados fueron galardonados con la Medalla de Honor del Congreso durante la guerra de Vietnam; 153 de ellos están en el muro2. 2 Interesting Veterans Statistics off the Vietnam Memorial Wall [en línea] Disponible en: http://www.366thspsk-9.com/Misc/VVM.htm [consultado el 25 de enero de 2014]. El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 514 El cine de la Guerra de Vietnam: dimensión ética y moral 515 Poema extraído de los créditos finales del filme, La colina de la hamburguesa (Hamburguer Hill, 1987), de John Irvin: si puedes, guarda un sitio dentro de ti para ellos y guarda una Mirada hacia atrás cuando te vayas de esos lugares a los que ellos ya no podrán ir . no te avergüences de decir que les quisiste, aunque no siempre lo hayas hecho. coge lo que ellos han dejado y lo que te han enseñado con su muerte y guárdalo con tus bienes. y cuando llegue el momento en que los hombres decidan y sea seguro decir que la guerra es una locura, tómate un momento para abrazar a esos bondadosos héroes que has dejado atrás. I f y o u a r e a b l e , c a s e f o r t h e m a p l a c e i n s i d e o f y o u a n d s a v e o n e b a c k w a r d g l a n c e w h e n y o u a r e l e a v i n g f o r t h e p l a c e s t h e y c a n n o l o n g e r g o . B e n o t a s h a m e d t o s a y y o u l o v e d t h e m , t h o u g h y o u m a y o r m a y n o t h a v e a l w a y s . T a k e w h a t t h e y h a v e l e f t a n d w h a t t h e y h a v e t a u g h t y o u w i t h t h e i r d y i n g a n d k e e p i t w i t h y o u r o w n . A n d i n t h a t t i m e s w h e n m e n d e c i d e d a n d f e e l s a f e t o c a l l t h e w a r i n s a n e , w a k e o n e m o m e n t t o e m b r a c e t h o s e g e n t l e h e r o e s y o u l e f t b e h i n d . Comandante Michael Davis O'Donnell 1 de enero de 1970, Dak To, Vietnam. Tesis Miguel de Merlo Pérez-Gámir PORTADA ÍNDICE I. INTRODUCCIÓN CAPÍTULO 1. Metodología CAPÍTULO 2. La intervención bélica estadounidense en Vietnam CAPÍTULO 3. La ética occidental y la moral militar CAPÍTULO 4. Análisis crítico y descriptivo de los filmes CAPÍTULO 5. Conclusiones CAPÍTULO 6. Bibliografía CAPÍTULO 7. Summary of the doctoral thesis/Resumen en inglés de la tesis doctoral CAPÍTULO 8. Documentación y apéndices